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Full text of "Obras completas de Buffon"

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OBMS GOmiTAS DE NIHOPI. 







778 BibUAteea popnlnr. 



T. xxm 4 

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>(-^3-o¿Si(j:s-n 



€OIVDI€|Ol«ES^ BE ISVISCRICIOIV. 



Todos los dias se publican dos pliegos, uno de cada una de las 
tíos secciones en que eslá ámWádiJiti Biblioteca, y cada pliego cues- 
ta dos euartos en Madrid y diez maravedises en proWncia, 
siendo de cuenta de la empresa el porte hasta ilegap los tomos á po - 
dor de sus corresponsales. Las rumesas de proTincías se hacen por 
tomos; en Madrid paede rocib reí suscritor las obras por pliegos 
<Í por tomos, á su voUntad. — Para ser su^^crltor en pror^cia basta 
tener depositados 12 rs. cu poder del corresponsal por cuyo conducto 
«e le remitirán las obras. Los suscritores de Madfrid pagan de 17 
«n 17 pliegos por lo menos, que á razón de dos cuartos hacen una 
peseta, . . , , , _ . ^ . 

. • í - ^'^' i -^ - ■ 

i En el Gabinete literario, calle del Principe, nú- 
ivcro 25. 

SESUSCRIDE./ B» P.OTMÍCIA0. 

[En todas las líhrerias del reino y administracio- 
nes de correos, corresponsales del Sr. Mella- 
do, editor de esta publicación. 



^:.r^ 



BfUb. Tipog. df Mblládo. 

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OiBAS ®OHPIiETAS 

DE BIJFFOK, 

C<)i Us elisifieacienes eompiradas de GuTier, y la eoBtinutcíon hisU el dii, 
de Mr. Lesson, Eiembro del Inslituto de Francia. 

ThAÜUCIDA AL CASTELLANO 
DE LA ULTIMA EDICIÓN FRANCESA. 



TOMOULULIII. 



COMPLEMENTOS 



POR 



;-^^i^^V;f 



-•^oo-o^ 



MADRID, f 040 

CALLE DE StA. TeBESA 




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mamíferos GUADRllANOS. 



LOS GUEULINGOS (<). 



Son unas ardillas de la América interlropical, det 
formas bastante robustas, remos cortos y hocico con 
grandes bigotes. Las orejas son puntiagudas, pero sin 
piucelcs de pelos. Su cola, mucnomas larga que el 
cuerpo, es delgada, redonda y cubierta de pelo corto. 
Se conocen dos guerlingos; el de la Guayana y el 
del Brasil, el grande (2) y el pequeño (3), descritos y 
representados por Buffon. Forman una tercera tribu 
natural. 

La cuarta tribu será la de las verdaderas ardi* 
lias (4), fáciles de conocer por su menor tamafto, 
miembros proporcionados, cola del largo del cuerpo, 
espesa y con pelos dísticos, en su cabeza corta y 
bombeada, orejas agudas, salientes, velludas y á ve- 
ces terminadas en pinceles ó mechoncillos de pelos. 
Sus movimientos son ágiles, sus uñas poco fuertes: 

Í4J Maeroitus^ Pars.; Fr. Cuv.; myoxus Shaw. 
i) Se. (BStuans, L. 
Se, pusillus, Geofí. 
Sciurus, 



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6 COMPLEMENTOS. 

$us costumbres hacen que se mantengan esclusíva* 
menle en los árboles de los bosques. Sus pelos abun- 
dantes y sedosos, cambian según las estaciones; por- 
3ue soQ animales de las regiones glaciales y templa- 
as del autiguo y del nuevo mundo, y que no habi- 
tan mas que las zonas frescas entre los trópicos, y sin 
salir de las aUasAnoatallas. La primem especie es la 
ardilla vulgar (1), que conserva en nuestros climas 
su piel roja de castaña, y que toma en el Norte du- 
rante el invierno un pelo gris azulado bajo (á); dícese 
aun que en el Norte del Asia llega á ser pardo negro; 
pero es casi cierto que este vestido pertenece á la es- 
pecie siguiente. La ardilla está propagada en toda la 
Europa templada y boreal, pues que se ha propagado 
en el Asia y aun en el Norte de América. 2,® Se dis- 
tingue de la precedente la ardilla de los Pirineos (3), 
cuyo pelo es pardo bastante subido, salpicado de 
blanco amarillento en todas las partes superiores del 
cuerpo, ydeun blanco puro por el Vientre* Los labios 
tifeDen.un reborde bfanco. Habita en las cadenas de 
ínontañas de casi toda Europa. 

En el monte Líhano se cria una verdadera ardí- 
na, el sciurus syriacm, fig. 9 pl. 8 de las Décadas de 
Mrs. Hemprich y Ehremberg, cuyas orejas son salien- 
tes, pero que no tienen pincel de pelos á la punta. 
Es pardo ne;*ra por la espalda, saípicada de blanco; 
la cabeza, hijares y parte inferior del cuerpo es de 
un rojo color de búfalo. Su cola es de un rojo encen- 
dido, entremezclada de negro y blanquizco. 

La América es sin disputa la patria adoptiva de 

(4) Se, vulíjaris, L. 

(2¡ Es elgnaduetti^'^ns) diel (^omdpeio^ cuaod» se toma 
a espalda, y el vair cuando se escoge el blaaco s'>tioad9 del 
vientre. 

(3) Se. alpinus, Fr. Cuv., Mammif., t. L. 



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KAHmSKDS ClTAimüÉrANOS. 7 

tas ardHlas, de lascnal^esiringTraatfene pinceles de pe- 
los en las orejas. En ninguna parte se presenian 
tañías como en su parte boreal, anuqtie otras comar- 
cas de aquel vasto continente poseean algunas espe- 
cies distinta». En Chile se cria el rfrgftr, conocido por 
tina pequeña indicación de Molina (1), y tipo de un 
nnevo género intetmediarro entre ?as ratas y las ar- 
dHIas- En el Brasil, dondesesuponia queno había 
mas qué un guerlingo, hay también en las monta- 
ñas una verdadera ardilla, radicada' hace va mucho 
tiempü por Maregravé ('¿) y dieScrita por !ír. F. Cií- 
víer (8) com» del mismo tamaño de h especie Tuljgar 
de Emo^ía/que trene ct pelo pardo con manchas Iteo- 
jttacfas en la espalda, y visos teonaáofs'en las estre- 
mWades y h cofa, en cuya parte inferior es de coíor 
leonado vivo; el vientre y el cuello son de unrWaar- 
CQ parduzco, que corta una lista leonada que parte 
del pecho y va á parar al escroto. 

En estos últimos tiempos ha dado Colombia una 
sola ardilla que Mr. fsidoro Geoffroy ha llamaiío 
sciurus variabitts (Etudes, pl. 4) leonado araarillett- 
ta por encima, aue tira á castaño subido en los hija^ 
res y h gruja, nlanco puro por debajo. La cote targa 
variada de rojo, ne^ y amarillo ocroso. 

La California tietíetreís- especies q-ne son: 4,** La 
anreogastra (i) gris plateada, esceptuando el rienfre 

I los miembros, donde- los pelos, son férruginoso^i 
a cola ancha, poblada y gris p<yr encima', es blan- 
ca por los lados y roja pordebajo. Habrta en laGhht», 
entre Méjico, veí^-(;r\]tz y la CaH^bmia. 2.^ La 
que hemos llamado ardilla (íéBotta(S.i^offft«; Less;.,». 

;4) Sc.dégus,iGm 

(i) 



[2) Hiat. bi;^»» Pt t^- 

[3) Se. hrásilien$is^Fr. Cuvíer, suppl., t, l^ p. 307. 

[4) Se. aureogasteTj Fr. Cav., ?59 liv. 



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8 tIOlfPLSHBNTOS. 

Cent, zool., pl. 76). Esta ardilla conducida de Gali- 
fornia por el doctor Botta, tiene de largo total diez 
Y seis pulgadas, y en estas dimensiones entra la ca- 
beza por dos pulgadas y la cola por seis pulgadas y 
seis líneas. Los miembros tienen dos pulgadas y me- 
dia de altura y los traseros tres y media. Esta espe- 
cie tiene la cola redonda con pelos medianamente 
dísticos, y su forma es ligeramente puntiaguda en 
su estremidad, por la disminución sucesiva, desde 
su base, de las vértebras hasta su conclusión. Los bi- 
gotes se componen de pelos finos, endebles, bastante 
abundantes y negros. Las orejas son puntiagudas, 
cubiertas de pelos muy cortos por dentro, y que se 
alargan mas hacia la punta formando un pincelillo. 
Todos los dedos están cubiertos hasta las uñas por 
encima y por los costados de pelos rasos y apre- 
tados. La parte interiorde manos y pies está desnuda. 
£1 pulgar de la mano es completamente rudimenta- 
rio. El del pie es bastante fuerte, aunque mas corto 
que el dedo último. Los tres dedos de enmedio de los 
pies son con corta diferencia del mismo largo. El 
pelo de esta ardilla es mediano en todo el cuerpo, 
apretado, espeso y un poco basto. Los pelos apare- 
cen mas largos en los lomos y en los cuartos traseros 
y principalmente en la cola. Cada pelo, á distancias 
casi iguales, es blanco, pardo, blanco leonado y ro- 
jo. De esto resulta una tinta general leonada, undu- 
lada de rojo, y sobre todo de negro en todas las 
partes superiores y esternas. La parte inferior del 
cuerpo, es por el contrario, enteramente desde la 
barba hasta el ano, de un leonado claro que tira á 
blanquizco. Asi es que la parte superior de la cabeza 
parece roja; las megillas y lados del cuello son par- 
das, la mitad de la espalda y los hijares, lo 
alto de los miembros por defuera, son de un rojo 
leonado claro variado de negro. La cola es del mis- 



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mamíferos cuadrumanos. o 

mo matiz leonado y pardo; cada pelo termina en 
leonado muy claro. Los pies y manos por encimason 
leonado claro, las unas son cortas, pe(|ue&as, poco 
fuertes y bastante agudas. Las partes siá pelo son 
de color de carne subido. Son notables las orejas de 
esta ardilla por el negro que las cubre por encima, y 
que se va disipando en el borde posterior, volviendo 
á adquirir intensidad en la punta. 3.^ La ardilla Ben- 
nett (1), COI pelo negro, variada de blanco sucio coa 
tintas claras; por debajo parduzcas; se nota una man- 
cha blanca detras de (as orejas, y la cola es anillada 
de blanco y negro. És de las montañas que separan 
la California del reino de Méjico. 

El reino de Méjico y sus altas mesas montañosas 
poseen en propiedad las especies siguientes: i.^ El 
coztiocoíecuallin de Hernández (2) ó scturus kippopyr- 
rhus (3) do cola lafga, negra, variada de leonado 
parduzco. La cabeza y los pies negros forman visos 
de amarillo parduzco. Las orejas y la nariz son ne- 
gras, al paso que las partes inferiores son ferrugi- 
nosas. Durante el invierno se mantiene escondida en 
los agugeros y cavernas que abastece con maiz, y 
allí hace sus crias. 2.** La ardilla negra ó el guauWe- 
cfta/osí(M7/ííci de Hernández, el scturus mexicanusó 
niger de los autores (4), podria ser bien el pelage 
completo de la especie precedente. Es enteramente 

Sardo fuliginoso intenso, y sin duda que el coquallin 
e Buffon (sciiirus variegata de Erxleben) también 
de Méjico, no es mas que una variedad. 

En el Alto Canadá hay el sciurus Icucotis (5) que 

(\) Se, nigrescens, Beun., Proceed. 3, 41. 
(2) Thes., p. 8, cap. 26. 
3) Wagler,Isis, num. 5, p. 540 (4834). 

(4) Fr. Cuv., Maramif., t. ÍH. 

(5) Gapper, Zoo!, jouro., num. 48, p. "200, pl. 41; BulL, 
Ferus. 



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40 ClOMfLBHBIfTOS. 

tiene el euerpa negro, coa mezcla de blanco y «oie, 
blaaco pardazco por debajo, las orejas blancas y k 
eola coa orillas de este áUiíno color. Tiene de largo 
doce pulgadas inglesas y la cola trece. Parece (f«e 
es raro. Mr. Lapper indica aun en esta parte de bt 
Áméf iea los sciurm Lysteri, ktídsmiim et ni^r^ que 
son aJli mas comunes. 

Pero las montanais Rocosas, asL cono los senos cp» 
forman serpeateaMo entre los Estados Unidos^ la 
Nueva Georgia, la Niieva Bretaña, basta d Nubw» 
Cornouailles, en aquellos vastos terrenos^ bañados por 
el MtsuFi, son los f^irages en c^ue mas abundan las 
ardillas en compañía de los tamia^. La especie mas 
fiomones el etóekaré á^ los babitanWs m los Es- 
tadosr Unidos, ó ardilla de la bahía de Hudson (4). El 
arusen de los hurones, el sikséít de los esquimétebí 
mas pequeño que nuestra ardilla, cuyas formas recuer- 
da, notaUe por el color aceitunado de su e3|)aldia, el 
rojizo de su cara, el blanco puro de su vientre, el caa- 
laüo de sus cuatro patas, y el negro ({ue circuye sos 
oíos y sus bijares. Su cola poblada varia delpafduzso 
al rojo vLv^. Mr. F. Cuvier ha dibujado uoa variedad 
idbina de este animal. 2.^ El peiit geis de BuCfon, que 
no es el animal que suministra las pieiecitlus que Cir- 
culan en el comercio, descrito por Boscli [% con- el 
nombre de capistrata. Esta ardilla os cenicienta, es- 
cepto en la cabeza, que es negia, con la. nariz y or^^ 
ias blancas. En^oac^ es la aedUla con careta de 
Mr. Cuvier; y por el contrario, es la ardilla gris de 
-Mr. F. Cuvier (3), cuando tieae eaterain^ate la capa 
de un color gris perlado salpicado de parduzco. Suce- 

^4) Se. hudsonim, Ptnnat, Fr^ Cuv.^t.JIÍ^ 65..hv. 

(2) Se, capisiratus, Bosc; Se, ciñerais,, Storeb., pl. 
2ia, L B. Se. bicolor, Forst; Se. vu/níou^ Gm. 

(3) T. lir. , ; 



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de^em fia que ios petos se vuelven eanipletameiite ne« 
gres, escepto los de los piet^ qae pennanecea blaa- 
eos (1), 6 bien que, biancoel cuerpo, queda negruzca 
el vieatre del aaitnal, y entoaces es el sciurtís nigri^ 
vmíer. fin gn, cuando varía de negro y de roja per 
ei^ma, y de rojo amiraniado por debajo, es el co^wo- 
tiin de BuRoQ, grabado pl. ^18 de los cuadrúpedos. 
Iste capislrato, muy cotmin en la Caroliaa del Sur, 

Earece que está esparcido en una vasta eslen^ioa ét 
i América septentrional. 3.^ La arüna de Leewis (2), 
desculHepta en lais llanuras del Misunri por los viageros 
Lewis y Clark, parece que es de un color cenicieuto 
ocroso por encima, que tira á amarillo de ocre limpie 
p«T el vientre y las cuatro eslremidades. Tiene la oola 
muy poblada, marcada con siete anillos negros y seid 
blancos. Sus wejas son pequeñas y redondas, y tü 
los labios tieue una lista blanca. 4.^ £1 cap strato da 
«ola larga^ (3) muy común en los bosques que hay e» 
las márgenes del Misuri, es muy notable por su graa 
corpulencia, pues tiene quince pulgadas de largo, sis 
epntar la cola que tiene die» y ocho; y que además 
está profttsamenle cubierto de largos pelos amarí-» 
Mos, que solo son grises eo la punta. Los pelos que 
eubren el cuerpo están anillados de negro, blanco y 
amarillo, de manera q«e las ti ntas^ vari an sega» «6 
iteminuyen les colores. Asi es que la cabeza es negm 
Bw el cráneo, gris parda en las megillas, blanca en 
m orejas, hocko y cuello. La espalda y los hijares sofi 
acveitunados, el vientre blanco, y una especie de faja 
amarilla le atraviesa los hombros. 

(1) Se. ní.7«r, Brown,lllust.,pI. 47. ^ 

(í) Se. Lcu?isü, Griff., t. lU. p, 4ftO;F»her,'Synop9. 

suppl. 404. 
(3) Se. mucroura^ Say, Long' exp. t. I. p. «i 5;* Se. 

9nígnic(36ikáatm8^i Harían; Fr. Gav.^ t. iti* 



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f9 GOMPLKHIIVTOS. 

Algunas especies meóos ronocidas habitaa en lad 
mismas comarcas qne la$ preceiientes, y son: 5.® La 
ardilla roja (4) por encima y blanca por debajo. Del 
Mísuri. 6.^ La ardilla vientre rojo (2) que tiene el 
cuerpo leonado blanquizco, el vientre rojo, y la cola 
leonada por la punta. 7.^ La^usianesa (á) blanquizca 
por el lomo, parda rojiza por ilebajo con una gran co- 
la. De las orillas del rio Rojo. La lateral (4) de Say, es 
un espermófilo. 

La quinta tribu es la de los tamias (5) muy distin- 
ta de las precedentes, porque comprende á ardillas 
que tienen buches ó sacos dilatables en los carrillos 
que pueden llenar de alimentos de reser\'a. Sus cos- 
tumbres ias hacen cavadoras; los pelos de la cola son 
disticos. Todos son del Norte de América, y viven en 
las cuevas que abren enlas vastas llanuras del Misuri. 
Los lamias mas conocidos son: 1 .® El hachee íft) de los 
an^lo-americanos, el ohihoin de los hurones, la ardilla 
suiza del padre Charieroi'i, gris parda por encima, 
con una lista de color negro intenso que sigue la di- 
rección de la espina dorsal, y que acompañ tn por los 
costados dos listas blancas con un ribetillo negro en 
las orillas. Las partes inferiores son blancas, y la cola 
que es recta, es medianamente larga. Este pequeño 
animal es muy común eu las orillas del lago Hurón y 
del Superior, \ parece que no pasa dil 50" de latitud 
Norte. Aunque es muy agreste, le agradan los sitios 
que frecuenta el hombre, y halla sobre todo eu Ic^ 

(4) Se. rudíT Rafioesq. 

(2) Se. rufiventer, Geoff.; Se. fulviventris, Herm., Obs. 
Zool., 65. 

|3j ^c. lúd^vieiafXos, Gurtis. 

(4) Se. lateralis, Say. 

(6) Illig. 

(6) Se. {tamias) Lysteri, Ray; Richards, p. I8l, pl. 45. 



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MAMÍFEROS CUADBCMANOS. 13 

parages cultivados, medios roas fáciles de mollipli- 
carse. 2.^ El sassacka-wapiscos de los indios creeks (4) 
que tieoe ca el lomo cinco rayas lonfritudinales ne* 
gras, alteraativas con cuatro blancas, (os hijares color 
ferruginoso, el vientre ceniciento, la cola larga y en- 
deble, fuliginosa y ocrosa. Este lamias vive retirado 
en las cavernas y quebradas de las montañas Rocosas 
en los nacimientos del Akensa y de la Plata, en los pa- 
rages poblados de árboles del gran lago de los Esciar- 
vos, en el nacimiento del rio de la Paz. Se le empieza 
á hallar á los 50"^ de latitud Norte. 3.^ El tamias de 
Kuhl ['i) que tiene en la es^ialda dos rayas blancas y 
tres negras. La cabeza cenicienta y los cuartos traseros 
rojo encendido, la delantera del cuello blanca, el vien* 
tre rojizo, la cola endeble, roja, variada de negro y 
blanco. Se ignora de qué punto de la América septen* 
trional procede. 4.® El tlamotolli d^*, Méjico (3) ceni- 
ciento parduzco, con cinco ó siete rayas blancas lon- 
gitudinales. 5.® El grammero (4) que es ceniciento, 
jaspeado de ferruginoso, blanco en el contorno de los 
ojos y de la nuca, los pelos duros y aplastados, y for- 
mando canales por encima, la cola olanca, mareada 
con tres rayas pardas. Esta especie que Mr. Harían 
cree sin fundamento que es una variedad de la ardilla 
de Hudson, habita en las hendiduras de las rocas á 
orillas del Canadá. La ardilla roja de Mr. Wardcn (5), 
es mirada por el autor de la Faune americana como 
una variedad de la de Hudsoñ.- Dicese que esblan^'- 

(4) Se, {tamias) quadrivütatus^SnY^ in Longs. exp., 
1. 11. p. 349; Richards, p. 184, pl. i6; Bull, t, XVill p. 403. 

(2) ramios amerióana, Kuhl. Iteít. 69. (Este nombre es- 
pecífico es impropio, porque todos los )ami.iit son de América] . 

(3) Se. mexicanuSy Erxl . 

(4) Se. grammurus, Say, Long's exp„ 1 "íí . 
15) Se. -rtthrbliniatus, D«sm. . 



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14 IMKLBHRNffO». 

€|iiiiKft por lo» UjareSi Uanca |)or el víeAtfe, y 1P^ 
tlBi^ p¿r el lo»o «na raya {ongitudinal cotor rojo. 

La sesta tribu es la'^de los lagtiaDes ó ardillas 
fraudes (ti) muy diferentes de la» *ar dulas, porque tíe- 
&eB efitendtda la piel tle los costa Jos entre hs patiffi 
defanileras y traseras oosoo uoa especie de paracaidas^ 
que les da la taciUdad para sosletterse eu el aire y 4c 
alDav«sar sahaBdo grand¿^.s distancias. Este carácver 
las es-oemua (í&ñlHSñrdUlas tialanles . ó 4S€Í»repter4^; 
oeró tos taguaaes lie*eQ otix) «orte eu la testara de su 
lüctcd obtuso; su membrana foroia oa 4iigHlo iBuy 
a^do (ktras del ptiño, tkuen bábi4os iHM^turnos, y 
^veatsdusivamenleea los países mas cáli<k>s dét 
Aria. Su réííi«iea es puramente frugívoro, 1.^ El ta- 
f uan de Burfon (^) es el tipo de esta triMi. Se le halla 
en Singapore, en las islas Filipisias y ea las de la 
Seada. Seguu el Biayor Farquhav, el taguaa es muy 
oomuo eu Malaca, ea doode le Uaóian cÜn^íraiM. ¿. 
SedistÍQ^ueel pteromysbrillaute (3), pardo casíafla 
Mibido por el loitK), rojo briüaute poc el vientre, que 
we en lava* 3,® Uua especie mas pequeña, el sagit^ 
^ {4| es color pando 09ciuro por enoima, blaiu^ por 
•d«bajo, del tamaño^ la ardilla de Europa, y vive ea la 
i^ de lava, Str BaBas índica una variedad de ella 
queie mandaron die Sti^pore, euya membrana esta- 
ba oíay vifltosameate franjeada, y euya cola, aplas- 
tftáfty guarnecida, de pelos dísticos, tenia una forma 
-oUwgav lauceoMa. Teaia muy desanclado el es- 
croto. 4. Mr. Temmínck se limita á mencionar no- 
minalmente unpteromys leuco^enys^ que dice procede 



(^ i^^or^tr^s, O. G«v. frai aislé); pfttoum^ti«.Fislier. 
{%i Se. ptiaurúta^L; pkmmy» petaurüta^ PaUas, 
Dosm. 

Pt. nithiu9^ <jeoff. 

Se. sagitta, L; pterwNf s mffiUa^ Geoff. 



S!' 



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KAMIiKaOiSaiADBOMANOS. 45 

del ia^^. 5*^ Mr. Horsfíeld {\) ha pinUMb (tos.tdgna^ 
ne»^}4éemdn tanoUea en Java. 6/ £1 ano es el k$^ 
chabu de los ÍAdígeaas (2). Su pelage es blanquizco, 

r^f^aftaá blaaco paro tía el vie Aire, k imea media 
la asfitatda e^ fMtfduzca. Sus bigotes espesos y fuer- 
tes osiáudismesios áiaaAojiUo»* £s niro y habita ea 
losrb^sqwsdePugar^ que^ el di^iriio mas agreste 
éftJa'CdstaorienUl (ielav;aw7.° EloUioeseliepUlo (3) 
pardo negruzco ipor dBcíffia^ blanco f#r. debajo, la ca- 
beza y la^eapa blan<(uiaeas, laoolaa|]áastada y disticcu 
Se raantieae coa preferencia en los parages mas cu- 
biertos de maleza, espesos y cerrados. 

La séttnta y úlUma tribu es la de las atdillas vq^ 
lantes ó scíurofteros (4) llamados asi porque tienen co» 
mo los taguanes uq repliegue de la piel de los hijares 
esteudido y •düatadoentre los mie«nbros. Tienen la ca- 
beza ma« afilada, la membrana entera y rec^a en m 
ftfiíUa libre^ 4ábUos diurnos. No se hallaii mas q«e 
en el Norte de Europa, de A&ia y América. El Upo de 
esta tribu es muy conocido, es la ardilla volante de 
Buífon (5)» ^omún en los bo^que^ de abedules de la 
SUneria^y mas rara en Polonia, en Littiania y Lapo- 
nia. La segunda es el assi^pan (6) ian común en los 
Estados Uaidos, y descriia también por Bufian eon el 
nombce de polatomcbe. En fin, laiercer^estla ardilla 
Tolaatede Uudson (7), pai^da cojiza por eUuerpo, la 
«ola aplastada v del color del cuerpo. E&te aniínal no 
{Ma lieios S3 ^ de latitud boreal y el i;io Severna en 

ZooL xesearcb. in Java. 

Pioumys geniharbis^TiorsL , 

PUromiis lepidus^Botsí, 

Sciuropteruí, Pr. Cuv. 

Se, votans^ L. 

St.fofumrffa, Pallan. 

Se. hudsonius. L; pteromys sahrinus Sha^, Rich. 




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46 COMPLEMENTOS. 

cuyas márgenes es comuD.Forstor la había coofaQ- 
didocoD elplatouche del lago Huroneen >a embocada- 
ra de la bahía de James, etc. Está reem{>ldzada en las 
montañas Rocosas por una variedad alpina que mon- 
sieurRichardson llama p^^romys sabrinus, alpinus, de 
pelo pardo amarillento por encima, y cola aplastada, 
mas larga que el cuerpo. Esta variedad es ;)articular- 
mente común á lo largo del rio de los Alces y del 
Mackensia. En enante» al pteromys cucullatus de la 
Yírginia, es indudablemente una especie ficticia. 



LA ARDILLA. VOLADORA ELEGANTE (4). 

Es una tercera parte menor que el pteromys; pero 
su capa está adornada con los mas vivos colores. La 
espalda tiene grandes mechas de un blanco, ó mas 
bien de un gris argentino, sobre un fondo negro in- 
tenso. Las membranas son por encima color castaña 
vivo, y la cola del largo del cuerpo de un negro per- 
fecto. Fué descubierto este animal en la isla de Nusa- 
Kambang situada no lejos de Java. 

El nuevo género dendrobius de Mr. Meyen perte- 
nece á la tribu de las ardillas, y establece el tránsito 
de este género al de las ratas. Los incisivos superio- 
res son mas cortos que los inferiores, que son muy 
largos, aplastados por dentro, y un poco redondos 
por delante. Los molares son en todo cuatro. Los su- 
periores son casi triangulares, al paso que los infe- 
riores son cuadrangulares, y un poco escotados hacia 
adentro y hacia afuera. La cola es escamosa, anillada, 
y concluye con un mechoncillo dé pelos. La especie 
señalada por Mr. Mayen es su dendrobws degus, co- 

(4) Pteromyí elegans, Temm. fauno Jap. disc. 

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HÁUwmm cüA9mjMANos. 17 

médda ya por uaa 4escripcioa de Molina, 4|ue it tli^ 
«la 9cimru8 ácgus. Su petsrge es umariUo [Nirdazoo, 
«OH Qoa faja Begra fiebre la noca, y fn^nehas Begras 
-es ia eepakla. Tiene ct&oo pmlgadas y media de largo 
m comprender la cola. Este animal vive en el reino 
de Chile donde se reiSBe ea gran número, y se abren 
•madrigueras subterráneas, á pesar de que «abe m^ 
Mrse con la mayw facilidad á los árboles. Se asegura 
ique^e alimenU con huevos y pajaritos lo mismo que 
-COA «tiaterias Tegetafes, y cuando come se nenia so- 
JNPe BU cota y <;uartos traseros. Causa grandes destro--^ 
«6 royendo ias mees de los frutales. 

LOS CfllROMYS. ^f) 

MO'COntíoseumas qoe una eepecie deacrita por 
fiuffim, ^^n Sonaerat, con «i nombre de (fi^ye [í¡ 
yque forma el tránsito de loa lemurianos a los roe- 
dores. Es un animal nocturno, indolente y ento- 
ttóiágo. 



IOS CINOMIS O PERBO-RATAS. (3) 



Forman un pequeño gt^nero que participa de las 
«rdiilas y ée los esperm(^tos. Peiieneceria á estos 
«Mimos st se ifeü^son á encontrar los buehes que Le- 
^s y Clark solamente le suponen ; uero que no hau 
indicado muchos autores que han nablado de ellos 

(3) Rafinesque. 

T79 Biblioteca popular. T. XXIU & 



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18 COMPLEMENTOS. 

según los dos víageros. Los dientes son semejantes á 
los de las ardillas: todas las estremidades tienen cinco 
dedos provistos de fuertes uñas , y su cola está cu- 
bierta de pelos dísticos. Raíinesque describe dos espe* 
cíes de ellos de las llanuras del Misuri ; la primera, 
poco conocida (1) , es gris enteramente ; la segunda es 
célebre bajo el nombre de ardilla ladradora (2).(por- 

aue su voz imita en términos de equivocarse el ladri- 
o de un perrillo , ó de p^rro de pradera , y se halla 
citado amenudo en los escritos de los anglo-america- 
nos. Este animal vive en tropas consiiierables en las 
llanuras del Misuri , donde abre grandes madrigue- 
ras que los cazadores llaman lugares [prairies dog 
villages)^ donde reúne las yerbas y raices con que se 
alimenta. Su pelage es rojo color de ladrillo por la 
espalda, y gris ó blanquizco por el vientre. 

Las costumbres de estos animales contri buian á 

|)restar á las vastas soledades del Misuri unodeaque- 
los aspectos interesantes que han adquirido celebri- 
dad en los escritos de Gooper y de Washington 
Irving. 

Tomaremos de este último uno de los capítulos de 
su Viage á las praderas de Oeste de los Estados Unidos^ 
en que refiere como testigo ocular una multitud de 
curiosos detalles sobre las repúblicas del cynomis so- 
cial (cynomis socialis), recordando á nuestros lectores 
que deben hacerse cargo de la exageración del hom- 
^bre docto. 

Asi se espresa Washington Irving en su capítu- 
-lo o2, intitulado Una república de perros de mmera: 
^«Supe que se habia descubierto á una milla oel cam- 

ÍK) Cynomis griseus. 

(^) Cynomis socialis; Rañnesq; spermophüus ludovioia" 
ñus, Ord.f Richards, p. 4 54;. arfomi» ludovicianus, Say: 
/I. iatrans, HarUm. 



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mamíferos CUADRUMANOS. 40 

r, sobre la meseta de una colina , una madriguera^ 
como les llaman un lugaroü de perros de pradera. 
Temprano por la tarde me encaminé para ir a visitar 
aquel curioso establecimiento. El perro de pradera 
es un cuadrúpedo pequeño de la familia de los cone^ 
jos y del tamaño del conejo común. Es vivo, aturdi- 
do, sensible y un poco descarado. Es un animal muy 
sociable , que vive en comunidades numerosas que 
ocupan algunas veces muchos acres de estensíon , y 
donde las huellas pisadas y repisadas une se ven en 
la tierra prueban la estrcmada movilidad de los ha^ 
hitantes. Efectivamente están en un movimiento con- 
tinuo , unas veces retozando , otras veces ocupados 
en sus negocios públicos ó particulares , y se les ve 
ir y venir de un agugero á otro como si se hicieran 
visitas. Frecuentemente se reúnen al raso para correr 
y saltar juntos al fresco de la tarde de las lluvias de 
verano. Otras veces pasan la untad de la noche en 
divertirse ladrando en voz baja y débil como hacen 
los perrillos pequeños. Pero á la menor alarma , to- 
dos se retiran á sus escx)ndrijos , y los lugares se que- 
dan despoblados y silenciosos. Cuandaseles sorpren- 
de y no tienen medio alguno de escaparse , toman 
cierto aire de osadía , y la espresion mas singular de 
desafio 6 de cólera impotente. 

«Sia embargo , los perros de pradera no son los 
únicos habitantes de aquellos lugares. Los buhos y, 
las serpientes de cascabel establecen a1U también su 
domicilio; pero resta saber si son huéspedes bien re- 
cibidos ó estrangeros que se han introducido sin co- 
nocimiento de los verdaderos propietarios. Los buhos 
qne se alojan en aquellas madrigueras tienen una 
mirada penetrante , un vuelo rápido y patas mayores 

Ine las de nuestros buhos comunes , y ademas salen 
edia claro {striuocanicitlaria). algunos vi ageros ase- 
guran que no se establecen en las babiiaciones de \o% 



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90 COHPLSUKMrOS. 

perros de pradera , síqo caando estos las han aba*^ 
deftado á coBsecuencia de la muerte de algunos tndi^ 
viduos de la familia, por que la sensibilidad deaqoe- 
líos singulares animalitos los obliga á abandonar el 
parage en que bao perdido alguno de los objelos de 
sa cariño. Auq hay personas que pretenden que td 
baho es uoa especie de encargado ó consecge dd 

Serró de pradera , y aun hay quien cree , ea vista 
e la semejanza de su grito^ que el buho enseña á la* 
drar á los cvnomis jóvenes, y que de esta manera es 
el preceptor *^de la familia. 

^cCon respeto á la serpiente de cascabel, nada sa- 
tisfactorio se ha descubierto acerca 4^1 papel que re- 
presenta en la ecooomía doméstica de acuella intere- 
sante comunidad. Algunas personas insinoan <]«e 
aquel animal astuto se introduce ccnao lun f enladefo 
sico&ntaenel asilo del honrado y crédulo p^erM de 
pradera , ó quien engaña indífi:namenle. Lo ciert»^ 
que algunas veces le han cogido comiéndose aigvaas 
liijuelos de sus huéspedes , y que de aqui se puede 
inferir que se ha autorizado en secreto á indeniii*- 
aacáones superiores á las que se conceden conuui- 
mente á ios parásitos. 

«Todo lo <fue yo había oído decir acerca de aque- 
llos animalitos sociales y políticos me incitó á aoer- 
carme á su lugar con el mayor interés : por defigracía 
le habían visitado aquel dia unos cazadores que In»* 
bian muerto dos ó tres ciudadanos , de cuyas resal- 
tas estaba altamente indignada la república. Goobk) 
habían puesto centinelas, nos apercibimos de que á 
ttuestra llegada salió corriendo aquella guardia avan- 
zada y esparció la alarma. Cobm> los ciudadanos ee 
mantenían sentados prudentemente á la «ntárada^e 
B^ respectivos agugeros, después de unos breves ta- 
rridos, se metieion debajo de tierra meneando los 
talones en el aire eomo si oietan cabriolas. 



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HAMIFEBeS CfTADSmiANOS. 94 

^ktnr^9m^^ et logar qm ocii^ba tma es* 
Unskm de treinta acres, sin. que descubriéseno» ni 
US solo ftabútaate. Yeia<Dse, sí, iiiiiqm«faMes agOjge- 
ros, a) lado do tos cirntes babia int moMeeillode tier-' 
ra formado por el pequeño aaimal al abor su» gale-> 
rías subterráneas. Todos oquellos agugeros estaban 
vacíos en toda la estension á que alcanzaban las ba- 
quetas de nuestiras escopota^i^ , y no^p^Klinios sacar ni 
perro , ni buho, ni serpiente de cascabel. Nos retira- 
mos sin hacer ruido, y sentándonos en el suelo no Ic- 
:jos de la madriguera, permanecimos mucho tiempo 
inmóviles y en silencio, con los ojos clavados en el 
lugar abandonado. Por grados vimos oue algunos ve- 
ciB#o viejos espevimenia(los que estaban alojados en 
1m emMfíieB del tugar , asomaban prudentemente la 

Kta do* la usan, y d€^)Hes se retirabwi al momento^ 
>&qme estaban mas dislaiites saliañ del todo, pero 
tm tnegv como nos- veían daban su acostombrada 
voltereta, y se metían de sopetón en su acogen». Em 
ii) abanos baftttaoles de la paite opuesta alentados 
por %t estado de tranquilidad qué veian , salieron de 
ras-haMtacrones, y se^ apresusanon á ganar un aguge^ 
r^^que 99labaá bastante distoncia, como si* fueran á 
casa (te un amigo é de un coaipadre á juzgar y eom*» 
pardpsns^reciproeasobservaciooes acerca, da' IOS ÚU 
ti«io»aeoote€hnie»tos. Otros, mas atnevidos todavía, 
fennafta» conri4losr en ías calles y plaaas públicas, y 
stocnpaban o¥id«nteaie«te de los recientes ultragea 
queseliabíafrlii^ha á la república, y de los bárbaros 
awsinidosíArsiis conciudadanos. Nos levantamos.pa<* 
raproeurar .verlos mas de eerca, pei*o ¡¿ta! \b%ul \bíul 
hb el grito que saKó á& las boeas de todos , y resoUii 
anaidesapanoionuni^ersat. Por todas partes no st 
vaioni mra» qme^ las patitas trasersfs^omo dedos de cal?* 
cetera, y en un abrir y cerrar de ojos todo desapare- 
ció de nuestra vista. .1. / 



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GOMPLBMBNTOS. 



«La m)che puso término á Questras|observaciones; 
pero mucho tiempo después de nuestra vuelta al 
campo estuvimos oyendo un débil clamor en el lugar; 
hubiérase dicho que sus babílantes lloraban en co- 
munidad la pérdiaa de algún gran personage.» 



LOSESPERMOFILOS(I). 

SPBRMOPHILUS. 

Son intermíídiarios enlre las ardíWflw y la^ laar- 
mo¿¿i.^. Agregan á la disposición del sistema dentario 
de estas últimas los buches y la cola derecha de los 
lamias. Abren madrigueras, por lo que los han W^ms^ 
do ardillas de tierra , y viven esclusivamente en la 
porción boreal de la América. 

Estos animales forman el tránsito de las marmotas 
á los tamias ó ardillas de tierra, y se difercneian de 
las primeras por sus formas mas sueltas y cenceñas, 
por pies mas largos y estrechos, por sus dedos casi 
enterameote libres, con un solo tubérculo en la base 
de cada uno, y faltos de pelo. Los dientes presentan 
entre otras particularidades el ser mas estrechos auc 
los de las marmotas, y las diferencias mas funda- 
mentales se hallan igualmente establecidas en las mo- 
dificaciones Que esperimenta la caja huesosa del crá- 
neo. Se puede, pues, caracterizar este género del mo- 
do siguiente: un hélice que ribetea la oreja; una pur 
pila oval, grande» buches, los dedos de los pies es- 
trechos y libres; el talón cubierto de pelos , al paso 
que los dedos de los pies traseros nulos tienen: vein- 

(4) SpermophiluSf Fr. Cuvier. 

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MAMIFEBOS GUABBUMANOS. 23 

te y dos dientes; cuatro incisivos y diez molares ar- 
riba y ocha abajo. El tipo de los espcrmofilos es un 
roedor conocido antiguamente. 



EL SÜSLICK. 

SPERMOPHILUS CITILLÜS (1). 

.Este espermofilo es de un gris pardo por la espal- 
da, ondeado ó manchado de blanco á gotas, y blanco 
por debajo. Se conocen muchas variedades de él : la 
xmík m^xícheiásL [Sp, guiiata); la otra undulada (Sv. 
unduUita) 6eiz%zel;tü fin, una tercera de un pardo 
amarillento uniforme, ó la marmota de Siberia. 

Este animal vive aislado en madrigueras en el 
Norte de Europa y del Asia , asi como en la Persia, la 
India y la Tartaria : se alimenta con semillas. 

Léase su historia en Buffon , bajo los nombres de 
zizel y de souslick. Es necesario agregar á este género 
sin la menor duda , los animales siguientes: 

EL ESPERMOFILO DE PÁRRY. 

SPERMOPHILUS PARRYn (%)'. 

Esta especie está un poco mas desarrollada que el 
espermofilo de Frankiin , y es un poco menos corpu- 

(4) Lo zizel el le sousííck, Buffon, pl. 31 : arctomys ci- 
tülus. Pallas, pl. 5 et 6: \e jevrasehkUt ou la marmotte dts 
Siberie^ var., Buffon. 

(2) Ground^squirrel, Hearoe, Voy p. 444'- Quebec'^ 



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leaia qae la marmota de Qaebeo dePenoant Sa larga 
tolal , desde la puata del hoeko át la. base de la cola^ 
varia de doce a catorce ¡nri^ad^v La cola , hasta, k' 
punta de los pelos , tiene cinco pulgadas y media. El 
cuerpo es ancho y aplastado ; las piernas gruesas , la 
nariz truncada y cubierNí de pelos cortos , pardos y 
juntos ; el borde de la boca blauco ; los ojos grandes 
y de color subido; el orificio del conducto auditivo 
ancho ; las orejas muycortas, cwMiKtiMido simple- 
mente en una concha sem i-oval y llana del largo de 
dos líneas ; los buches amplios, abriéndose en la boca 
por ¿elaiit&de los q^ij^res ; tos inoiéÍ¥QS Uaneoscon 
fas orillas dentadas , usados y frecueBtemwattc acanan- 
lados inleriorr&eDbto; los de la Quijada supe üov cortos: 
y ufi p^o tnmcádiis» ; Jos deaMp una tecerara paitoj 
nuks largas y. ma» esieecbos , v termjiiacb&pordeiaefa 
por una lío^a ^emiciceular; etnoonolares arriba, CEOr* 
ito abaja , \m po^líeriores 9»n los mas attebos: algunos 
julios rro tienen ñas ^e e«alro' enr h. qmflá» supe- 
rior ; sus coronafi^terimiiaA es una placa de esmalte: 
«Bc;of¥!ada é irreg4itbr , atravesada por dios rayas tras- 
versales cte ahunra 4esigi»ahy que tienen algunas p«DH 
tas obtusasr*. La espaklal está cubierta coa uaa lunar 
suave , que consiste en un vello de un color gris de 
humo sombrío en su origen , de gris pálido fresco en 
el medio y de grisiamaritlteütOE en la estremidad : esta 
reunión produce un conjunto confuso de nianchas blan- 
quizcas , irregulares» y aumer®sa», cc«tornadas y se- 
paradas por negro y gris amarillo; estas manchas es- 
iáift celoeadias : trasv^f salnsentie en la parte pos^ior 
«da k espalda ;. el cufillo y toda la part« iaférkff sen de 

tnarmoí, Fopster, Tr(ms. phih, t. LXXIl, p. 2nS: arttomys 
aJfi-iwj^^ Pasry, deuwiemevoyuge, p. 61: arctmms Pdrfyii, 
Richardson, App. au Vay. de Franklin; Harlanr, Fmm» 
«rwr. p.J70^. 5 . . ■ ": 



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MAMIFBltOS GUAmnmANOS. S5 

\m Tojoparde y amarillo parduzco, ó mas bien de croa 
tinta internfíedia ; los colores de la espalda y del vien- 
tre seindíoáii á tes dos. La eda es aplastada y dísti- 
ca : el animal puede despegar los pelos de ella como 
irt» phinia ; e» este emado la cola es parda á lo 
Ittgtrde s« tronce, terminada- y guarnecida en los doy 
ttfpcios' de s« largo por pelos negros. Los pies tienen 
üilas cortafi, deprimidas, anchas , negruzcas , leve- 
mente encort^a&y con swcos por debajo; por el lado 
infefior de los pies detanteíos, y bastante alio, se halla 
un pulgar pequeño con una uña corta; las pa!mas des- 
mrda^, con protuberancias callos^as , tres en la base 
de los ^dos , inserto t\ pirigar en la mas ancha. 
BMt roedor vire en el fforle de América. 



lE ESPERMOFILO RAYADO. 

SPBBWO^HILUS TRIDKCBMLINEATÜS (1). 



Este aninraf tfene unas siete prrlgadas y medía de 
femgo , desde la ptmta de la nariz a la inserción de ht 
cola. La cima de la cabeza es ancha y aplastada , va- 
riada oscuramente de manchas de un moreno subido, 
y de un blanco sucio. Las orejas son muy cortas y 
pequeñas ; las megillas y el cuello están cubiertas de 
pelos parduzcos; los bigotes son largos, tiesos y plan- 
tados en el espacio que separa la nariz y los ojos. Los 

(i) Sciurus tridecemlineatus^ Mitchill. Med reposit,^ 
i. VI (1824); Say, Longos Exped., t. II, p. 47i, arctomys^ 
Harían, Faune, p. 464; arctomys Hoodh, Sabine, Traus. 
Soc. linn.Loml . t.XIlI, p. 590, pl. 29; Fr. Cuy. Mamlfa-^ 
res 9 46. liv. 



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20 COMPLKMKNTOS. 

incisivos son corlos y gruesos ; los inferiores son mu- 
cho mas largos y estrechos. Toda la parte superior del 
cuerpo está marcada longitudinalmente con rayas al- 
ternantes de un pardo subido y de un blanco, sucio: 
las rayas pardas son el doble mas anchas que las cla- 
ras , y en su parte media están llenas de multitud de 
manchas pequeñas blanquizcas. Sobre el raquis se 
nota una raya negra mucno mas angosta q^ne las pre- 
cedentes, que ¿on tres en cada lado ; pero la mas in- 
ferior , sobre los hijares , está irregularmente mar- 
cada, y las manchas que aparecen en ella son mucho 
menos limpias. El vientre y el conjunto de las partes 
inferiores son de un blanco sucio ligeramente teñi- 
dos de leonado. La cola no tiene mas de dos pulga- 
das de largo , y está rayada alternativamente (le par- 
do subido y blanquizco , y concluye en este último co- 
lor. Los pies delanteros son cortos y cenceños cubier- 
tos de pelos claros ; el dedo esterno y su uña son pe- 
queños y situados muy atrás : los tres dedos de en- 
medio son los mas lardos. Por la parte interior se ad- 
vierte también un rudimento de dedo , con una uña 
pequeña cónica, pero mucho menos visible que en el 
espermófilo de Richardson. Las uñas son de un color 
de cuerno pardo y pequeñas ; las delanteras son mas 
largas. 

Esta especie habita en el Norte de la América sep- 
tentrional. 



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EL ESPERMOFILO DE RICHARDSON. 

SPBRHOPHILUS RIGHARDSONIl (4). 



Esta especie es del lamaño de la precedente con 
corla diferencia, solamente es mas cenceña ea sus 
fonnas. La cima de la cabeza está cubierta de pelos 
cortos subidos de color en su nacimiento y mas cJaros 
á la punta. El hocico es estrecho y termina en una' 
nariz afilada ó en punta aguda: está cubierto de pelos 
que se uoen á los de lo alto de la cabeza. Las orejas 
son ovajes y pequeñas: las megillas velludas, cubier- 
tas de pelos rasos, de un pardo claro. Los bigotes es- 
tán poco desarrollados, y están colocados en Tas megi- 
llas y por debajo de los ojos. La garganta es de un 
blanco sucio. Todas las partes superiores del cuerpo 
están cubiertas de pelos rasos, suaves, de color subido 
en su nacimiento, y de un leonado uniforme por la 
punta. Sobre el espinazo se marca una hilera de pelos 
tiesos, análogos á los que cubren la parte superior de 
la cabeza, pero de color mas claro: los pelos ae los hi- 
jares son mas largos, y parecen negros en su base 
cuando se levantan; son de un blanco ahumado en la^ 
punta: los del vientre y de las partes inferiores son de 
la misma tinta, á la que se mezcla un color ferrugino- 
so. La cola tiene tres pulgadas y media de largo hasta 

(1) Árctomys riehardsonii, Sabine, Trans. Soc, linn. 
Lond, i. XHI, p. l>89, pl. 28; Lessoo, OmpUm, Buff. pl. 
40.fig.4. 



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S8 COMPLEMENTOS. 

las puntas de los mayores pelos que lae?ccden: es cen- 
ceña, cubierta de pelos largos y ralos, del color de los 
del cuerpo en su base, pero que presentan por debajo 
tres matices diferentes, que son negro, pafdo, y una 
tinta clara en la punta. Las piernas s^nbastante larcas 
y delgadas en proporción. Los pies son delgados. Las 
uñas, de color de cuerno, son corvas y estrechas. Los 
pies delanteros tienen en su parí» interna un dedillo 
colocado atrás que termina en una uña obtusa, y dife- 
rente por esta circunstancia, de ios caracteres genéri- 
<w»de todl» las otras especies, los píes traseros tienen 
te« tres dedíos del centro iguales, y los dos laterales^ 
íBRicho mas cortos y situados hacia atrás. 

Este es^ermofilo fué muerto en Carlston-house', 
en la América del Norte, y recuerda el nombre del 
ctoctor Richardson, compañero-del capitán Franklin. 



El ESPERMOFIIO DE FRANRLIN. 

SPFKMOPHILUS PRAIWCLlNIt (1). 



Este espermofilo tiene^ el tamaño de una rata gran^ 
dé, y tiene de largo, d«sde el hocico á la tíM de la co* 
b(, unas í^iéte pwlgadas. Su frente es ancha, cubierta 
ée pelos tiesos, parduzcos,esto es, negros y blanoo^^ 
fe'nari7/es obtusa y no tiene uelos; las^orqas son att- 
ehas; cubiertas de pelo raso; los pelos de los bigotes 
son negros y cortos y por encima y por debajo de loa 
tííos aparecen algunos otros. La garganta es de utt 
blanco puro. Los incisivos son desiguales: los supe- 

(\) Arctormfs franklinii, Sabine, Trans: 9oc, CTnn; 
L<md.,i. XIII, p. 687, pl. *27. - 



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MAMOnseS GOAMDMANOS. M 

mr«s «6& de un aoiarillo rojiío, y los inferiores mu 
mucho mas pálidos. Los pelos que cubren la parte^a- 
perior del cuerpo son cortos, de un pardo subido ^m 
^u base, blancos en el medio, aaiÚado^ de negm, 
bbffico y amarillo, y al fin concluyen en negro, to que 
da al conjunto del pelage un color gris amarillento va- 
láado de negruzco. Los peles de los faifares son mas 
Jargos que los de la espalda; tienen menos ne^^ y 
no tienen ninguna tinta de amarillo: ios del «vieMoe 
-son negruzcos en b\i nacimiento, y de un blanco sucio 
-por la punta. La cola tiene «iueo pulgadatde larfo, 
-^ está cubierta de peks espesos, variados de bbiec^y 
joegro en forma de &jas bastante anchas. Los pies ma 
-anchos; los dedos delgados, peludos y parduzooa: tos 
4res de eamedk) iguales, los «áteriores mas cortos. 
-Las uñas son de coter de cuerno, y las delauteías mas 
^IfiXgm <im las iraseras. 

E-ste espermofilo está inmediato al arckmys pmi- 
^nosa de los autores, según eUapitan Sabias, aan^ue 
^e difereacia de él. Su nombre recuerda al intrépido 
-§efe de la espedicion inglesa destinada á dirigirse por 
-tiearra al polo, mtA reumpse á I03 buijues 4e Pariy. 
St le halla en el noiie de Amérka. 



EL EgPERMOFILO EMPOLVADO 

SPERMOI'HILUS PRUINOSÜS (1). 



Esta especie ha sido mal ^esorha hasta ahora, y 
«un-parecc ser el arctwnys FranMnii de SaWaa. Dí- 

(4) Árctomys prtiíwwa, Gmelin: hoary^marm$U Pon- 
naut; Shaw, Genn, Zool, i. III. p. n\; Sabine, Trut^s. 



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30 COMFLBMBNTOS. 

cese que es del lamañodeun conejo, que tiene negra 
la punta do la nariz, las orejas cortas y ovaladas, tes 
megillas blanquizcas; los pelos largos y tiesos, cení- 
cientos en su Dase, negros por el centro y blancos por 
la punta. La cola es negra, variada de color ferrugi- 
noso. Los pies negros y las unas parduzcas. 

Este espermofílo fué descrito asi por Pennant, á la 
vista de un individuo conservado en el Museo de Le- 
ver, que se suponía del Norte de America. 

Quédanos aun que indicar algunas especies nue- 
vas, y son: 1.*^ El espermofilo de Douglas, (i) de Co- 
lombia, con pelo anubarrado marcado conuna línea ne- 
gra entre las espaldillas, y que lira sobre los lomos á 
parduzco, con mezcla deferruginoso.El vientrees blan- 
co, y la cola anillada de pardo y blanquizco. 2.** El eá» 
Eermofilo de Say (2) pardo ceniciento, v que liene so- 
re el costado de la espalda dos fajas blancas orillar- 
das con otras mas pequeñas negras ó ferruginosa». 
Habita en las montañas Rocosas á los 57'' de latitud 
septentrional. 3.** El espermofilo del reino de Méji- 
co (3), descubierto en 4826 en Toluca, donde le lla- 
man urion, porMr. Deppe, es rojo esmaltado con man- 
chas blancas. Su cola está anillada de blanco y pai^ 
do. Las parles inferiores son de un gris ceniciento 6 
blanquizco. Esta especie es muy cercana, si no es 
idéntica, á la siguiente. 4.** El espermofilo de Bec- 
chey (4) tiene el porte del sciurus bicolor deSparmann, 
y parece es el quauhtecallotlquapachtli y el coztiocok-- 

Soc. linn, Lond.^ t. XIII, p. 586; Harían, Faun. amer., pá- 
gina. 460. 

(4) Sp, Douglasii, Rich. 472. 

(2) SpMtcralis, Ridh. 47i, pl. 43; Se, laíeralis, Sa<j. 

(31 Citillus mexicanus, Licbet. 

(4V Se, kypopyrrhus, Isis uúm. 5, 4834 p. 540.; Sper-^ 
mophilns Beecheyi, Richards., Fauna borealis americana^ 
Lond. 4829. 



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HAMinSROS CUADRUMANOS. 31 

guallin de Hernández (1) que vive, scffun dice este 
autor, en las grietas siibten aneas, j; en las cavcraag, 
donde cria tranquilamente á sus hijuelos. Gusta coa 
preferencia del maiz que roba en los cam[>os, y coa 
el cual forma sus provisiones para el invierno. Sus 
cosumbres son feroces y no puede plegarse á la edu- 
cación. Lleva su cola recta; es muy larga, de color ne- 
gro, aunque por la punta es de un gns parduzco. La 
cabeza, el cuerpo, las estremidades son por encima 
negro con visos indistiotamenle de leonado, ó deama- 
nlio parduzco. Las orejas, la nariz, las palmas de I«b 
oíanos y las plantas de los pies, asi como los bigotes, 
son negros. Los lados internos de los pies y del viea- 
tre están marcados de ferruffinoso. 
Sus dimeusiones son las siguientes: 

Pnlfs. Líbs. 

Largo total 23 9 

— del cuerpo desde la punta de la 

nariz al nacimiento déla cola. 12 » 

-^ de la cola 11 9 

— de la cabeza 2 4 

Altura de las orejas O 11 

La cola es casi tan larga como el cueruo, com- 
prendiendo la cabeza. Las orejas están meaianamen- 
te desarrolladas, obovaics sin pincel á la punta; pero 
revestidas en sus bordes con algún pelo corto. Los 
incisivos son amarillos. Las uñas córneas y encorva- 
das son algo mas claras por la punta, y la cola muy 
velluda es como dística. 

Mr. Bernnet ha dado á conocer dos espermofilos 

(4) Thesau. p. 8, capul. !26. 

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32 OOMPLBMEMTOS. 

.0Qb Mr. Sykes descubrió en la GaUfornia, y son; 5.^ 
El soaslicK de la California (I ], pardo rojo, memi- 
idameate salpicado de negro y blanco: los tobios^la 
jbarba y el contorno de los ojos blancos; el vientre y 
Jos muslos amarillentos, la cola acaba en blanco y 
JDegro. 6.® El espermofilo de cola gruesa (2) salpica^ 
ilo de blanco formando rayas: tiene la cabeza negca 
«on algoBos pelos blancos, las cejas nevadas, las la- 
bios y barbóla rernigínoses^ el vientre ocroso, vana- 
4o4e negro; la coU muy lar^, variada de ne^soy 
Uanco. Esta especie ea muy inmediata al espermofilo 
de Frankiin y ¿e Becbey. Mr. Lichstoinstein mira ai 
•^rmophilus amcolar como ana especie distinta cM 
zizel, á pesar de aue Pallas ño loba separado de jél. 
Este es el ferraehÍMt é ia marmata ck Sideiia. 

LOS CITILOS. 

LiCHST, Saügkt. 1827. 



Estos animales son para nosotros los representan- 
tes, en el Norte del mando antiguo, de los esperrat>- 
filos que viven en el nuevo La principal especie es 
el soresHck ó el zizel, que habita en el norte de la Eu- 
"Topa y del Asia» desde la Polonia hasta la Siberia. 
las otras dos especies fueron descubiertas en Buclía- 
ria por el doctor Eversmann, y ban sido dibujadas en 
^ monografía de Lichsteinstein. La primera, el citiíbís 
Jepkéaetyhts (1) es amarillo color de paja, con tiiitas 

f^^ Sp. í/)íío50fJWí,Beoii.,Troceed, t. III, p. 40. 

(2) Sp. macrourWf ibid. 

(3) Pl. 32, fig. 4. 



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MAMIFEBOS CUADBUHAlfOS. 33 

claras por debajo; la cola mediana, con la punta ne- 
gro ioteasoy blanco puro. La segunda es el eitillus 
mugoraricus (1) (X)n cola delgada, y pelo pardo uligi- 
noso por completo. 

LOSLlPÜROS(^. 

No comprenden mas ime una especie de las inme- 
diaciones de la bahía de nudson, mal conocida y cuyo 
hocico es agudo, sin cola, y los píes con cuatro dedos 
c<ln uñas propias para cavar. La especie tipo es el 
daman hudsonio (3), deHamaño densa marmota, con 
pelo pardo ceiífciento, y cada pelo acaba eá blanco^.y 
nadie le ha vuelto á ver después #e Pennant. 

LAS MARMOTAS. (4) 



Contienen muclns especies de las montañas de 
Europa, de la Persia v de la Bukkaria^ ó del Norte de 
la América. BuRon describió la marmota áb los Al- 
pes (5) la bobaek (6) de la PoNmia y del Asia septeo^ 
trienal, la mona» de las partes meri^tonales de los 
Estados Unidos. Debe agregarse á estas especies la 
siguiente/ El gundí f7) ^ ios árabes, de un rojo tes- 

(1) Pl.32,flg.t. 

(2) ¡Apurmy Illíg., Prod. {Lipura, que no tiene cola). 

(3) Hyrax huaionius Screb. pl. 2Í0, fíg. C; arctomys 
hudsonius ú^ iorUin. 

(4) ArctomySf Omelin (rata-oso). 

(5) Arctomys fiu^rm^tci, Lin. 

* (4) A.hohac,l&. ; ." 

O) Musgundi,lXoih;gundimaMdt,Vtürí. 

7«0 Biblioteca popriar. T. XXlIi 3 



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34 COMPLEMENTOS. 

táceo uniforme, de las cadenas del Atlas, cerca de 
Masufin. No podemos distinguir de él el.espermnfilo 
concolor djeM. 1. Geoffroy Saint Hilairc, descrito y 
dibujado en el viage de Belanger (I) y que tiene ua 
pelaje leonado amarillento, la cola marcada con dos 
anillos negros. Este animal habita en la provincia de 
Azerhaidjan, en Persia^ y particularinente en la vasta 
llanura de Sultanich, donde levanta chocillas de tier- 
ra en que conserva sus granos. Ldi parda (2) con pelo 
lustroso amarilla parduzca, jpuy cercana á la bolnack. 
Habita en la Buckaria. 

La monax no es h única marmota que hay en los 
fistados Unidos- 1."" La alba de Quebec {urjctomy^^emp^ 
tra, Screb.) (3) ó el silbador dp los car^adenses frapce-' 
ses, el weemsh de los. indip^ crecJís, íes una especia 
rany cómua. Su i^el^ es , gris,, '^tp e^ - mezclado qoa 
algunos matices leonados pardos y blancos. Lasme- 
gillas son blancas, y su cola, que apenas pasa de la 
mitad del cuerpo^ es n«grti£ea wr iappinta.Esta mar- 
mota habita en el Canadá á los sesenta ó sesenta y 
dos grados de latitud norte: Los indios la codician 
por lo delicudo d|í sn carne y porU piül. 8.® La mar- 
mola bmch} ura {i^ fíris parda teñida de rojo por jm^ 
cioii, y Ij^ partes iufenores de uq rojo color de la- 
driHo^Xa á>la d^ptímid^* "Señalada con una mancha 
eltplicd pardavOnllaJa de lilancrt, y grU en la parte 
inferior. Habita en las llanura.^ de Colombia. 9.^Ea 
lia Mr. EiSíiisaliolt ha hecho la dencripcíoa de una 
marmota que parece que es eí lar bogan de los trafi- 
cantes rusos de las islas Eodiack, f ¿laque da el 

(1) Sp, concolor^ 1, Geoff., Bel, pl. 8, p. 451. 

(2) Arctomys fulvus, Lichst. Everso^, it. 419. 

(3) Richards, p. 447, pl. 9. . - 

(4) Aretomys brachyurus^ Harían, IXkKi p» 494; «u- 
9(my:i brachywpf.^mmqjf»^ 

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mamíferos Cuadrumanos. 35 

nombre de arctomys caliaata (1) con pelo gris, con ma- 
tiz ferruginoso en la caneza y la cola, pero notable 
por el contorno de la boca que es blanco y los cuatro 

[)íes que son negros. Hubita en las iomediaciones de 
a bahía de Bristol en la costa noroeste. 



LOS APLODONTES. (2) 

/Son inlermediarios entre las marmotas y las lie- 
bres. Son unos animaies de hocico ancho^ obtuso, sin 
bucbcs, tiuü Üiucn orejas carias y redondas', cjsi sia 
pc|p, ó acaso muy poco. El cuerpo es cürío y recbdii- 
eho, cubierto eon una piel muy poblada- Los lunjii- . 
bros son roftusto^ y couclüyen'eii cinco dedos. El pul- * 
gür de lo?; pies delanteros os muy corlo; iodos iicnei^ 
u1\as sólidas, corvas y muy campríinidasí. La tola es . 
rudimentaria y oculiaconun mechón de pelos. Tielie 
seis tclílías, tas dos ¡nferiorcs en el iíCiho. Sus dicu- 
tes son veitilc y dos, y los molan s sou notables por 
un fijLTle talón saHeiiícen uno de t«us bordes. Kstos 
animalejá son roedores que viven en sociedad en ^us 
mhdrigueras, y que se alimentan con materias 'vegc- 
taies. La única e«pecie conocida es el sev^elleláQ los 
anglo americano^s (apíodonfía leporina^ Rich), la mar- 
mota rusa de Harían (3) qué habita en las vastas ¡I i- 
imras de Colombia. Sus pelos largos y sedosos sOn de 
color pardo rojizo. 

(4) AUas4,pl.6,2liv. 

(2) Aplodeniia, Richards., Zool. journ., 4, 333; Bull., 
48, 446; Faune. p. 240, pl. 48; ani<(myúi, Rafiuesq. 

(3) Arelomy» rufa. Harlaia: ^nismyx rufa^ Rafinesq. 



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LOS LffiONES (1). 

Los conocidos por Buffon son el lirón propiamente 
dicho, el lirón ^nistelo y el lirón coloradk). Deben 
agregársele algunas especies nuevas. 1 .^ El lirón del 
Senegal (2), que es su patria, es gris claro con mez- 
cla de amarillento, y tiene el vientre blanco, i.^ Bl 
dríada (3), de los bosques de la Rusia y de la Geor- 
gia, poco diferente del lirón común: es gris leonado 
por encima, blanco sucio por debnjo, con un ribete 
negro en los ojos. 3.® El lirón de Sicilia (4) no está 
bien descrito, y acaso no sea un lirón. Dicese que es 
TOJO parduzco, con orejas sin pelo, redondeadas, cola 
cilinarica y píirda, $e alimenwi con frutas, se alberga 
en los árboles, y su carne tiene buen gusto. 4,® El li- 
rón de garganta encarnada (5), que hanita en los bosr- 
^^es del cabo de Buena Esperanza: es ^is pardo por 
^ espalda, rojizo en los nijares y ceniciento por el 
Jamo. Toda la parte delantera d'él cuerpo esae ua 
Inermoso color rojo ferruginoso. Sus bieotes son lar- 
hos y espesos, y su cola poblada. 5.® mnonedsumi de 
gos japoneses [niyoxm lineafus de Mr.Siebold), nota- 
ble por las cinco rayas negras que corren en sentido 

(1) Myoxus, Gm. 

(2) 3íyoíJi!us africanuSy Shaw; M\ Cofqici, F, €uxi«r, 

(3) M. Dryas, Screb. 

(4) JIf . siculm; musculu» frugivoms, Rafinesq. 

(5) Myoxus cy*ythrrohronchuSy Smilb, Zool. journ., 4, 
438: BuU.J 8,^75. 

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MABflFEftOS GUADRUMANOS. 37 

hmgítndinal de la espalda. Tiene seis pulgadas de 
largo, y la cola cuatro. Se le halla en la isla de 
Yesso. " 



LOS DENDROMIS (1), 



Son unos roedores del cabo de Buena Esperanza» 
que tienen hocico agudo, orejas oblongas sin pclo« 
que tienen por dentro uu tabique membranoso con 
repliegue doWe, y cuyo agugero auditivo está cerra- 
do por la duplicatura inferior. Su cola es larga, com*- 
puesta de anillos con poco pelo. Los pies delanteros 
fienen tres dedos y un pulgar rudimentario á manera 
de berruga; los traseros son |)entadaclylos y tienen, 
las uñas falciformes. Los incisivos son estriados por 
delante: los molares tuberculosos. La única especie es 
el dendromys typus pardo ó ferruginoso por encima» 
blanco con viso color de rosa por debajo,* con cola 
prolongada, y una línea negra longitudinal por la es- 
palda. Yive en los árboles, uoude forma su habitación 
«I que cria sus hijuelos. 

LOSGRiFlüROS (2). 

Tienen la forma general del lirón nistelo, y se 
acercan á fos lirones y dendromis. Son notables por 
sus miembros cortos y delgados: los delanteros tienen 

(i) Rat d* arbre, Smitb, Zool. journ. 4 432; Bull.» 

(t) GraphioruSf F. CuYier, queue en pinceau (cola en 
forma de pincel). 



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SS COMPLEMENTOS. 

cuatro dedos y ademas una uña llana que se descubre 
en el tubérculo grueso interno de la palma y aue 
reemplaza al pulgar; los traseros son peatadactylos 

Íf tienen uilas puntiagudas, comprimidas, corvas y 
uertes. La cola es corla, muy carnuda, gruesa en su 
base, y concluye en punía. La oreja es grande y sen- 
cilla; susceptible de encogerse Ipngitudinalmente so- 
bre sí misma.Elpelagees espeso, formado de pelos 
lanosos y suaves, y de pelos sedosos en corla porción, 
escepto en la cola donde forman un pincel. La única 
especie que se conoce habita en el cabo de Buena 
Esperanza íl). Es un animal pequeño y bonito, gris 
pardo por el lomo, con las megillas delanteras del 
cuello y partes inferiores inclusas las palas, gris de 
perla. Tiene una raya negra que va de los ojos á la^ 
orejas qué son color de carne. La mitad de la cola es 
negra, y después concluye blanca. 

^ L0SPITECHEIR0S(2). 

Forman un género singular inmediato al n^ii^uM» 
tiempo a las ratas y á las semivulpejas, y que es Dúuy 
difícil de colocar o|)orlunaraente en el estado actual 
de nuestros conocinúeotos. El pitequero melanurOy 
cuyo descubrimiento se debe á Mr. Duvancel, proce- 
dente de la India, sin que pueda decirse si es de Bea- 
fala, de Malacca ó de Sumatra* Es ua animal (O^a- 
lenrente del tamaño de una rata, de pelo amarillo 
dorado, de cola negra,. larga, puntiaguda y desnuda» 



(4) a.oi 

t. I, p, 441; 



oapmsi^, Fr. Guv„ t. Til; et Nouy. Aun. da Moa» 
myoxus, Cattoirii^ Fr. Cuv., Dict., t. X^VÍU 



p.4U. 

(t) Fr. Cuv., 66. liv. 4S3á. 



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mamíferos cuadrumanos. íJft 

Sos orejan desnudas también son de color de cnrnc, y 
sns estremidades sin pelos tienen cuatro dedos co» 
uñas muy pequeñas, pero lo que le hace muy uola*- 
Mees ua pulgar encorvado de uña aplastada, rudi- 
mentario en las manos y oponibl í en los pies. 



LOS NEOTOMOS(I). 



Son campañoles para muchos autores; mas para 
nosotros son roedores frugívoros, que viven en los ár- 
boles á la manera de los lirones. Tienen diez y seis 
dientes, y el esmalte de los molares es notable por la 
disposición de sus ranuras. Bnel conjunto del siste-»- 
ma dentario se apartan poco de los campañoles. Su 
hocico es puntiagudo, sus orejas son, grandes, cu- 
biertas de pelos tan finos que parecen desnuda^. I«a 
cola es cubierta de pelos rasos. Las manos tienen 
cuatro dedos con un rudimento de pulgar; los pies so* 
tetradactylos, todos con uñas agudas. Espesos bigo- 
tes cubren su< labios enteros. El pela^^e es muy fino. 
Se^jonocen hoy dos especies de este género, ambas de 
la América septenttiori«l. t.^ La primera es el neoto- 
mode la Florida (í), de color de plomo por encima, 
con algunos pelosamfeirillos^y negros, oolor de i)úfalo 
por debajo, con mechones de pelos blancos en el naci- 
ntiento* de lásulíts. llabUa en hi.Ftorid^ orierrtal y en 
loB pkiiilí^ aWdanados. £1 neotomo dt B^um-- 
mona (3) que Lewis y Clark observaron en las monta- 

(\y iVaoAíííwí. Say et Ord., Sourn. of ac. Philad., t. IV, 
p. 345. pl.2l y 22. 

(4) Neotoma ¡loridana^ ibid; mnsfloridamus; Despi. 49'2; 
Zool.journ., 11^294^. 

(3) Neotoma Drummojidii, Rich, Fauna, p. 437^ pU 8;. 
mymsiítíé ¡hkmonondüj ibid. Zool. journ., IV, 317. 



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' 40 COBfPLSMKNTOS. 

fias Rocosas (1] es de color pardo amarílicntOt el 
Yíentre blanco, tos pelos de la cola mas largos y en 
su punta forman un mechón. Se encuentra a los 57® 
de latitud, donde anida en las grietas de las rocas, y 
su voracidad le hace muy destructor. Se alimenta de 
ramas tiernas de abeto, áe raices, etc. 

LOS ÓTOMTS (2). 



Se parecen mucho á los campañoles, porque como 
ellos tienen tres molares focmados de láminas arquea- 
das, y sus incisíYos tienen señalado un surco longitu- 
dinal. Sus orejas son graades y velludas, su cola es 
delgada pero cubierta de pelos. Sus dedos son como 
los de las ratas. Las dos únicas especies conocidas 
han sido descubiertas en el cabo de Buena Esperanza 
por Delalande: 4 .** una, el otomys caffre (3| del tama- 
ño de una raía, es variado de negro y de leonado. El 
2.^, el otamys namaqués (4) es de un pardo intenso 
que pasa á gris claro debajo del cuerpo. 

LOSEQUIMYS (5). 

ó LONQUBBOS (6). lUlSER. 

Los que Zimmermann colocaba entre los lirones, 
y Screber entre los puerco-espines, son roedores cu- 

Íí) Rat. ofihe TOcVfy mountatM^ 1 1., t. III, p, 4i. 

2) Otomys. F. Cuvier. 

3) Otom;3 capenaii, F. Cuv. 

4) Ot. llUuUaim, F. Gav., 61 liv, 1829. 

(6) Geoff. 

(s) Se han reunido haota el presento, dice M. Jourdan, de 



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mamíferos CDADBDMANOS. 41 ' 

bierios de pelos ásperos mezclados de pnas aplas- 
tadas ó pelos punzantes á modo de hoja de espada. 
Tienen cuatro molares formados, los superiores de 
dos láminas plegadas en forma de V , los inferiores 
de una sola lámina. Las orejas son cortas, redondas, 
desnudas; los miembros anteriores terminados por 
cuatro dedos con un rudimento de pulgar; los pies son 
pentadactylos. Su cofa es balote larga, escamosa y 
cobicTta de pelos. Sus costumbres son las de los liro-* 
nes, y todas las especies conocidas son de la Améri* 
C9l meridional. La descrita desde mas tiempo hace es 
el liron-mirtelo de cola dorada (4>de Buffon, que vife 
en Surinam. %.^ Se distingue el equimyi ie éopete[2) 
pardo color de ocre que tíeo^ rayas blancas en la ca- 
beza, j blanca la punta de la cola. Habita el Paré. 3.* 
el equimys dactihna (3) de culor pardo mezclado de 

Lyon, bajo el nombre de echymiSt animates que no tienen 
por caracteres comanes sino el tener pelos dispersos y en for- 
ma de púas. Sin embargo, estos roedores Tormau dos grupos 
muy distintos. Los animales del primero tienen grandes ore- 
jas, una cola escamosa y desnuda, tarsos proiougaéos , una 
forina general desarrollada: tal es el tipo dd género equimys, 
ó sea el eauimys de Cayenna de Mr. Geoffroy Saint Hilaire. . 
Los animales del segundo grupo al contrario sun notables por 
sus orejas redondas poco deseovoeltas, una cola velluda, tar- 
tos cortos, miembros racboncbos , y una forma i^eneral bas- 
tante pesada: tal ea el equimys de copete, echymis cristatus 
de Deamarest. Los dos grupos no menos se diístinguen iior la 
forma de sus dientes, y parece oportuno no aonfuiidirloer 
Mr.Jourdan propone en consecuencia dejar al primero el nom- 
brado e^uimyg y designar el segundo por el de nelomys, k 
este último grupo pertenece la nueva especie descrita por el 
autor bajo el nombre de nelomys Mainvillii que procede de 
una península de las costas del Brasil inmediata á Dahia 
(L* Hermes núm. 92 p. 150). 
{V¡ Hystrix ehrffturus. Screber, pl. 1 70. 
[Ti Mchimys ertstatus, Desro.; lancA«re« paleaeea, lU. 
(3) Desm. 



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*S dOHPlAllENTOS. 

blanco y de amarillo, loshijares rojos, los dos dedos 
oe en medio de la mano mayores que los (ilros. Los 
pelosque le oibren son tiesos y quebradizos. 4.^ Bl 
Muimys rojo ó rala espinosa de ^ Azara (I ) , gris rojm 
del tamaño de una rata. Vive en el Brasil, ei la Gc»- 
3fana,enel Paraguay, donde forma debajo de tferw 
grandes madriguera:*. En este último pai^ tes habüira^ 
tes le llaman «njfoya-f-Wjow. 5,** el equimy^Mspi- 
do (2), pardo rojo, la cabeza roja, los pelos espinoMS, 
iBuy rígidos, anchos, teñidos ée rojo en sw puhta. e.* 
^1 didelfo {3) moreno en el lolno, mas clara en loshi- 
jares, por debajo aawillo, y desnuda parte de la eolá. 
7. el cayenés (4) rojo, parduzco en medio d^ lomo y ' 
el vientre Manco. 8.^ el 9quimys seton(ñ) que solo tie- 
ne pocas espinas entre los pelos que componen su pe^ 
lago; la estremidad de los pies es blanca. 

L0SCERC0MID0S{6). 

Son equimys por su sistema dentario y se parecen 
a las ratas por el color de su pelage. la forma de los 
miembros y de la cola/ bien que se diferencian deleitó* 
ppr algunas modificaciones imporlantes de su orga- 
msmo. Susfc manos solo tienen cuatM dedos con mi 
^dmmiio de pulgar cubícala de «na pequeña nía 
tóata. Los f'm sonf penladasetylos; lascóla csmuytar- 

(4) Loncheres rufa. Lich., eehimus 9pinosus, Geoff. 

(2) E. kispidus, Gcoff. 

(3) E. didelphoÜes. Geoff. 

(4) E.caymmsis.Qeoií. t 

(5) E setosus. G&yü. 



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MAMllifteS C0AMUMANOS. 43 

e, eBcaiQosa y ^tesnuda. Só fúel se coiiip<me de pelos 
r^os, consistentes, rectos y düspersoí^, y de pelos es^ 
. ]pesos, finos y 'Sedos<^, pero sin señal de espinas. La 
«nica especie conoeida fué descubieita por Mr. Aa- 
gusto de Saint Hilaiie en el gobiemode Iffifias, y ha 
recibido el iu>mbre de eercomys eunievlarius^ Ssde co^ 
lof pardo sobiéi^p^r eieima, y blaaquizod ptr debajo; 



LOS SiGlftOJDQNES(4). 



Para alguno^ naiuraliftlM son oampañoles; porque 
tienen las principales disposiciones de su forma y de 
su sistema dentario. No obstante, sus dientes tienen 
tticesy su coronaproAmdasiMttrdsaberaiadas dis- 
puestas en sigma; sasore)as ^mi granees y pilo^sv la 
tfDlacs prolond^ y velluda. Los pies deMnteros tie~ 
nen cuatro dedos y un f udijnento oe pulgar ungaJcoh 
lado, y los pies üeneD>eifieo. áoúsm. uís das espeiiea 
conocidaf viiveii esduaívameate en losSstadosiJiiidaia 
i.'^la una, tipo dM ^Mro,,e{Nel ^ifnwAmki9fiá«m{^J^ 
amarillo de ocre pálido,; míodado de negro en la oa*^ 
beza, cenieiento en el víentne»ijUs ejes, som gitimdesc 
£1 color negro domina en loa matícesete les ióvenesi^ 
y el amanllo.en k6 délos adultos^ fil aMoioa .ye^ 
budo es muy común -ealoe^planlito riíaacbonadfBi á'hl 
laurgo del rio San^nan^Mla £lofida oríMial , y* ma» 
particulani^ate en los Jardines; se cava saamadrigno^ 
ras y devasu los^írull^s 4e tos tierrasí eoltivadas^. 
por ésta razón es muy perjudicial. 2.® la segunda 
especie es el sigmctdon de Harlon (^) ;, su cuerpo^ es 

(\) Sey etOid:; Zoo!. joaw.,t. U',p.^f!te. 
(í) Say et Ord., arvicola hortensis. Harían. 
(3) Sigmodon Harlaní, N; arvícola ferrugmeus. Harían 
SaUman'sjourn, p. 285; arvicola gossypina. Lecomte. 



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41 COMFLBMBNTOS. 

graeso, de siete pulgadas de largo, sin comprender ia 
colaqae tiene cuatro. Su pelage es nardo ferruginoso 
por encima, blanquizco por debajo; las uñas son ne- 
gras, comprimidas y muy agudas. Este sigmodon muy 
Sróximo al anterior, se halla en bs troncos de los ar- 
óles, eselnsiva mente ea los plantíos de algodoneros, 
por lo que los colonos le llaman mtím mud- cotón- 
r(tí. Lleva sus hijuelos á la espalda , y trepa por los 
árboles como una ardilla. Se ludia á la^ margenes del 
Mississipi en el pais de los niÉchez. 

LOSHETEROMTS(I). 



Se parecen á los «jriiímys portas púas aplastadas 
que tienen en sa cuerpo; por sus formas generales y 

Gr su cola «on ratas, por sus buches se acercan á lof 
msteras. Los pies son pentadactylos; el pul^&^ar de 
las manos e$ ruaimentario. La especie tipo habita la 
ida carfbe de la Trinidad: es el heUromis de Thomson, 
del tamafto de un» rata, pardo colar de castaña por ea* 
draa, blanco por debajo; la cola escamo^a, con algu- 
nos pelos disemiBades, pelos suares mezdados de es- 
Sínasjpor U espalda. £1 segundo habita la provincia 
eBsfiia,«nel Brasil. Es el lonqw$ro myomrus (i) 
fuligmoso en ia espalda, rojo en los híjares, blanco en 
el Iflfax, €w espinas aplastadas, miy largas, fuertes, 
mezcladas de pelos. Los pies blancos, la cola desnuda; 
negra por encima, blanca por debajo. 



507 



(t) Lesson, Man, 263. 

(2j Mus anmMUu$, Tbomps; ericetui mwmalui. Desm. 



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LOS MINOMiOS (1). 

Se diferencian ptco de los campafioles, solo tienea 
cuatro dedos á cada cstremidad y nm rudimento del 
quinto. Su cola es velluda, aplastada y escamosa co- 
mo la de los ondatras. El myrumo de las Praderas [%) 
es leonado ¡larduzco, de vientre blaaco eris. Habita 
las márgenes de los ri5s, vive de vulvos de plantas U* 
líáceas, y particularmente dejas del ajo, en los Esta* 
dosUuiaos. 



LOS TENOMWS (3). 

Tienen el cuerpo prolongado, deprimido, muy ve* 
Iludo, terminado por um cola meAiaiía ominada por 
algunos pelos claros. La cabera es ovalada , lasorcjaS' 
pequeñas, y las estremidadc^ üm^ toda^ ám» ddks 
con uñas cavadoras muy largas, corvit^y puAtiapubfl 

!or delante, mas aprtas, mas smchas» y escaiíidaa fK>r 
etras. Están cubiertas en m nacimiento de peto» ás-> 
peros, tiesos, dísfpestos cih9(ío un peine. Mvtmmni^ 
del Brasil ¡^ es del tamaño de la rata de aguas de En* 
ropa: su pem es suave, fina, corto y de tintura^ris co- 
lor de pizarra en su base, que pasa á ps^rdo;*ojizo lus- 

Ui) Rafioeáque. * 

(2) Raf.; arvícola pennsylfíaMca. (M. HiarlaA. 
^) . CtenomySy deíainv.; Nouv. Bull.Soc. ph«.; et Ann, 
se. nat., t. IX, p, 97. 
(4) Ctenomys ¡nasiliensis^ ibid, fig., abril 4896,-6). 

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46 GOMPLKMENTOS. 

troso en sa base, y por fin á blanco rojizo por debajo 
del cuerpo. Kste es el ratto de las minas de los brasi- 
leños. El lenomio collar (1) es rojo moreno ene! lomo, 
orejas, megillas, y por debajo del cyerpo, tiene un co- 
llar y las palas blancas/Es de la^pnóvincia de Uruguay 
en el Brasil. 



JÍL TEPiOMIOMüGAíLLANíCO (2). 

.8e«tíif0!iw*c¡» daláaterior^or el coter d* su pehge: 
eStiía.teijuefloTOcdor muy tímidb que sealitnenla át^ 

Sícbttá, y que lospattigi«es btíscatt'para su 'alimento. • 
abita en madrigueras y parece se multiplica muchd, 
si se ha de juzgar por su eslraordinaria abundancia. 

.• r%v ' • • ,1 ^-M 
LOS H1DR0MI0S{3). 



' 6ori»ei(uimj% 4;jiizgárpor%u prffccra vista, pero 
sm pies traseros tienen 4és dedos pahríeados en sus 
d0¿terc«Ms partes, y (US' moleires en número de dos 
tíMíea^so Cérooa^viéida en lóbulos oblicuamente cua- 
drados ^^myes puntan ef^tán huecas etf forma de cucha- 
ra. Sus habitudes son acuáticas. Solo se conocen dos 
etpertes d* la Ntiera Holanda, que; llenen un hocico 
ag^o^ Mqueftás onjas redondas, estremi^ades pen- 

tadactyuts con el putgtr de las manos rudimentario, la 

t- 

{\) Ctenomys torquatus, Liohsi.f p\. 34^ fig i. (bajo el 
nombre de ^odtlM'^i» <bd ia#mioa). , 

i%) Qenmn)^$ -magallamcus^ Küg, tbe phüos. mag. 
junio, 4836. 

(3) .Ooofí 



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Bf AMIFXIOS eUáUBVIláNOS • 47 

cola eoaalgiiiios pelos eluros: el hpáromtf^ ckrysogm-- 
ter (() c6(or castaik) por eocima , anaranjado por <h^ 
bajoifue vive en una isla ¿el estrecbo de Eotrecas^ 
imax: el hydrfm^^kucagaster, pardo por endirii, blan- 
co por debajo (2). Ilik islade Mj»ria. 

LOS CAPROaaS, ÜTIAS ó BÜBOIKS (3), 



Forman un género de roed»r«^ muy intensante, 
cuyas especies viven esclusivamente en la isla de Cu- 
ba. Su hocico es obtuso, las ventanas de la nariz oblí- 
cvas, 9U0 orejas mediana^^ dnsMcfais y je^kmdas i el 
cittrpo.«rue$o yoiacáso, las iMnos tiettaa cuakd dB*«< 
dfts, .coa una Ferragn poor pulgitrv.losféeft pl^Uígrados 
y. ipea(0iiaclyla8..'Todas losilÍte4o&. mpsm^ cm f«áas 
comtft. iTieoeacuiítm tetillas, dos/v^tcal«y idos poc^^ 
torales. Su colaos medúom^gvuesa^i escaiÉufia, desr 
naAi.*flMMtaaia&;8eivas ¥ yiven de frutas. )La prime- 
raespc«ter«! el^AeiVft de Oviedo^ el 'mftiacongo 4e los » 
cnolíasesfíttloltSfóeliNipr^miís ¿foirourttier de Mr; 
Datnarest, úi&dm fiUmd^ét^'j (4),dei taraaflot 
cbnn coaejo, el peio áspwo ^ negmaco, *4áiwado de 
I«>n«áD osamo en el tomo, de rojo^tbre las ancas.. 
La segimda espme, la ügúiia curamlli de tos criollos 
de Coba, el olía de OYíedo, de^louoooii^to , fefr«- 
giaiso, «ezdadii^ile gris, lajcaheza, la» pitas y las 
otes htawiis, es tk:.tapr(m!iM fnhmsiUS'ási Pesf^: 

f4) aeoff. . ' 

\%) Ibid. 

(3) /8MÍ07^ Ssf , Joum. ofU|eac. pW.;«f|nrom^3 Ddsm . 
lfem.hist. nat. París. 1. 1. Zoól. joum,i» 230; lY, M9 , 
nto. 48, 410; Buli.,.XXlV, 71$; Proceed^ 1^68. 

(4) Mus^ Bfown, Sam. 484; Mla«, pl» 45. ^ 



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48 COMFLKBIBNTOS» 

Sing (1) qoe se halla raramente en los distritos meri* 
ionales de las Piedras y Masmariges de la Habana. 
Son buscados cod ansia por los negros, c¡uñ en las co- 
marcas éaode se hallan con ábunéuÁcia, no gustan 
de otra carne fresca para tü alimeiÉo. 

\ ^ CÁPROMIS DE POEY. 



. GAPBOMTS ?08TI. GUEBIN (^). 



Los capromis de Fooraier de cola asidora has 
sido descritos en el tom« 4.^ pág. 480 de este su- 
plemento.4>esp«es publicó Mr. Guerm una noticia 
m^vm de unatcreeraespilHe €|ue le eovió desde Cuba 
el naturalista Poey, y tomaremos de la desericion que 
él lia dado los datos que le acompañan. 

El capromis de Poey tiene relaciones evideitfes 
con las dos especies conocidas, distióguiéadose to-- . 
talmente una de otra. Su pelage es suave, flexible, de 
color castaño, pero salpicado de ferruginoso y de ama- 
rillo. Estas tintas proceden de qoe los pelos son ó de 
color castaño intt*Too en su base, ó ferruginosos, ó 
amarillentos en su punta. La nariz as pardazca, la 
frente y las maulas sen de Un amarillo de ocre páli- 
do, uiientnaque la garganta y el cuello son blancos. 
Los bigotes soo fwrdos color de castaña, y blancos en 
su base. Tienen pelos ásperos de col^or castaño claro 
en las estremidaaes. La cola un poco menos larga que 

(1) Joum. of ac. phil., t. IV, p. 4.; Zool. journ., t. n> 
p. 440. 

(2) looDog. djuí regne anima!. Mammif., pl. 26, fig. 2, et 
Mag. de xoologie, ckui» f , pl. 45, 4. annec. 



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d^erffe; está -©«eíartfente ««birt-ta d« pe^ \t(ttm 
mnffmms, «m vp» sedescubra mich «bruno de^ 
nodo en sudarte inferior; de modo que «sto «sdrM 

m. áéemioñ die «MbélM 1o»«i|olM, «Ne#<t4fe^ 
■Mi .purga!» 4«9d«-1»t«Mti^^|«ttc<t»» MeMt^iélfr^^ 

son mucho mas claros .^Wí leseen' ««*p»;.AUhrtwS 
pel(i8 largos en las megillas forman una especiede 
patillas qne se prolongan detrás de las orejas La par- 
te mferwr de la gfkémá «6.-ttM«4, Y este coloV es 
mternimpido por un collar parduzco incompleto en 
IS^ft -°I ^'.«^ alprincípio castaños son deg- 

•WWaiío l»*r«<ylaB.|i«a». ifwewsgWlSTiiribíirciS 
«•fat«tiiMiiatftcttMméoUr«tiotfi(piiíiiU.iaii¿^C 
s»D de color de cuerno. 

781 Biblioteca popriafü T. IXia 4 

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90 wmMmvftmy v 

liares solitarios y agrestes, parttciilarmeiite los^Bs*^ 
Fritos ocupados por las negros coraüa/tó de costum- 
bres feroces. 

El nuevo género qoe Mr. Gray prepone para coa* 
tener el im^ sumaUmmé hrata di kmbuei de los 
inídeses establecidos en lai Indias, se ha mudado por, 
Mr temmincken el segando volumen desusMonograr- 
8as de mamaiogia, ¥ ka iiéo ggiuado (lám. S3) tm 
las Ilustraciones de la aeolo«ia indiana del generat 
Hardwicke, baio el mmv» nombre de nkolepto iekan 
¡nicokitH ddsm]* Lo dasifioaoi^re los eapromís y los 
muríanos (tóndiwetes caraotéíes siguienias; los m- 
cisivos son m numero de | y tos molares i bastante 
.carecidos á^ los de los espaüx. Lo*i sinwiorea se ^ 
rigen hacia otras, y estáft seltoWos por dos sveos* 
tS^ inferiores» al eontcario, win bwa adelante, y el 
último es mas estc«sbo por esta parte. Im pie» de»- 
Janteros tienen ^Miatro dedos casi iguales^ y el pulgir 
/«stáen estado rtt4tei^34ario pofque tan solame^ 
se ve la uña* Los piea de atrás tienen cinco dedos. £i 
jcráneo muy escotado, presenta en las «egiUas fuertes 
Y anchas apófisis cigomáticap. Las creías son redí»^ 
das y muy cortas- Los individaoo que so conocen del 
dekan, nombre que le dan los nMdayos, proceden to^ 
. ios de la península de Malaca. 

: LOSEüRlOTlS(i)- 

8t« d«da son estos lamisnm frailia que el otomifi 
^maawh d^f. Fr. Cttvior, y. deban tener por j^iñc 
Solí carácter uii wofundo surco en tos ux^mm 
2^oirt¡do loagitttdinaL Lia molarea can ciígni 

, UtMt, tl*í<l|#^vF. C«v. . 

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MABDmOS <OAMI«AK06. M 

floreada notablemente de través y de lados, altos. SI 

(mrtyi$irrorat(kde Braats, figurado porMr. Líchsleíus- 
tein^ es pardo rojizo, mas claro por debajo del víea- 
tie, del tamaño de ua ratón; y fué descuoierto al Suf 
del África por el víagero L. Krebs. ( YéáfcC otomys). . 



LOS RHIZOMYS [\). 



Se parecen á los espalax por sus dientes y su for- 
m^ general , pero se apartan por la testura de soa 
jttolarea^ su cola y sus orejas. Tienda, tres molares 
de corona irasveml y paraJelaioente Coroiada. Sp, 
aabeza es fuerte » sus pjos mu^ pequeños , sus orejaií 
desniMias , su cuer po^raeso, cilindrico^, de miembros 
cortos , pero robustos ,.y todos tienen cinco dedo^ 
Su cola es mediana « gruesa , enteramente dej^niidji. 
Ias dos especies son del A^ia : la ,|)rimeia es el rhi^ 
iamjfs de la China,(i) de coior ceniciento ^ pálido unir 
forme, y las^gunoael rhizomys 4e Sumatra (3) « ^ 
tamém-rat de los europeos establecidos en la ladia^ 
y el ddmñ de los malayos que sir Raffles describe ejf, 
«stos términos: 

<¡c£l cu^po tiene como diez y siete pulgadas de 
largo , diez de circunferencia , y su altura por la esr- 
palda es de cerca de cinco pulgadas. La cola tiene sei9 
pulgadas de largo , cónica y obtusa en su punta, dea^ 



SI 



Graír, Próceed.. 1. 1, p. 95 (ÍBU)J 
R. sinen$i8, Reeves. 
{í) Mus sumatrenBíi^ Rafles, Trtíns/ini,mc tjNifatt 
júvúñui^ 0«T.: Rallidi fus^ts, püis,rdrU úlbidn i f M mf 
p&nk; eorporis fotenihit. pedibu^ue .ff^iraíiímfms^^^ 
wi» péUidwffihus; 0eipiU nigresanis linea longitiíamali 



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«oda y escamosa. El cnerbo «sté^wbÍMtó )dAiM*Nr 
tiesos gris parduxcos en el lomo. La cabeea redoatn 
Y ligeramente colorada. Los incisivos grandes , do» 
ín cada mandíbula; los ojos pequeños , las orefw 

desnudas. , ,■ . „ , ' 

Este animal habita con preferencia en los setos de 
los bambúes de M.alaca y en la isla de Java. 

LOS ESTENODACTILOS (|). 

Son roedores del África, parecido»* tos lemtaíMP 
-Dor sus formas esteriores , «sceptoauetifenenlos; deu- 
dos en cada pie con ua rudimento d»l qumto. Lo»««B 
dedos de en medio son loé maslar^^Las afiAsen 
íu nacimiento eStáu cuWérta» de líes pwpMfÍ!»» *M-^ 
cha^ de pelos. La cabeza es ancb* , jas ow5as:««tM 
dispuestas en forma de tub6, y los m6lareBiip.íe¿a»i 
ane an Y están colocados arriba o ftb«|*). La *iiH* 
tísiiecie conocida es el cteHodaatyUu '^•(♦¿"CViW 
en r1 cabo de Buena Esperaasa. Mr. Yarrel fcr-e»»!^ 
tíoe este animal era idénlicd con «I mut §*nmd& I» 
costa de Berbería , tan imperfectómente bésenlo pot 
tbthmano , del cual Gmeliu hizo una (mamola, coa 
iosiá razón á nuestro parecer, y que uoiotroé mis««t 
Icmos confundido coa el spermophtio cúmoIm- M 
"Mr; Isidoro <3eofroy Saint Hilaire- . ' " - • 

L0S,.PSiJíM0M^S,i2).,. ..,, ., 

-■■' TieB«n diery «eie diw»t^, y la corojwd^'los tres 

•gntM<eB de cadaíido ef lá hueca formandftíres jo»* 

- ílí CdJÍHidbcWlMS, Gray, SJ). rtol.; ta»w», Prt>««*i 

1 48 •'■^' • ' "■ ■. •> ■\. • ■■■ ,^' ■ "> ' - -' 

' (!)■ RuMNl, Msmm., I, W<4««V - '- » '' ' 

. •. . '. ..•-.' Digitized-by VjOOQI^ • 



mmfmmMmvimMmB. fi| 

bósiscoft lebardeá Elkociooes agudo, CMipiimido 
hécta addlaoie , de UI>io8 ettter<is. Las oreías sm 
atdjaQaft^ redoÁdas , el cmrpo esiá ovbierto de pof^ 
if>fi mujr saar^f) , y la cota poblada de pelqs €ii l^ 
sur «nperficie; lo» de bu piuilia fermaa admaa bij# 
Mpedc^ de -copete. Las mttto&iiaiiM e«atn>.dedo8| 
eda tlM Votruga por pulj^ac ; loa |»es iknefk oiaco 
dedod , ^Qe ieriniuan en ufi^ f^^iciformes. La espocif 
áaicaíde «ale género es el péommomys obegus (I) i di 

Klo oelor de íeab^la por «ncHoa , amarillenlopor de# 
je ^ la ooTa de punta negra y fascioulada^ Se. lUn«a 
fitr en Arabia su patria. 

';•'■* IOS PINEMYS (2). 

Tienen ciaco dientes ; los molares laminosoa , el 
hocico corto y obtn^o , )as:v^iiliina6tde la nariz late- 
rales , los ojos poco hendidos, las orejas pequeñas y 
ocultas debajo del pelo. La cola corta , delgada , cu* 
-htfffia' de petos, tas tetillas teotrales,, las ^stre^da- 
dOi peoladaetylas. El pulgar de; las nyaBos e« * corli^ 
Jloda»las u&as aoa faicifiíK'nos. La ÚAka e^oie cor 
aofcida es tí ground-moiúne (ratón de ,üerra) de Iob 
M^o^^amerieáttoft (3). que vive eo los pinates de U 
<beorgii»t doMe cava sus madrigueras* Su aK^nto 
4oastai^ea4)atatas y oteas raices. Sus pelos son cpcf- 
4aa^ paidos^DP-enomiai, eeaiciento^ppff debajo v 0091 
«■a tinta. eioamádaeQ los pies. Tioae su óuoi^ííqs 
pulgadas y. siete líneas de largo,- y la «ola n^ey^.lir 
^»as.• . -# ..■* 

(4) Ruppe], Mamm. pl. 22 et S3. 1 : • «r 

(2; P«ammomy.s, Sales Lccomte, Anu. oí th© lyc. uat. 

bist. of New-York. t. III, p. 4n ftt a§. • \ » I, 
(3) Ps, pinetorum, l/econte loe. cit. 



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a CDiiM.BiiB!rras. 

El akódon es un naeYo género de roedores de I» 
Iriba de las ratas creado por Mr. Meyeo para coate* 
Ber una espede qae presenta la mayor analogía eos 
el ratón de Francia, coya fórmula dentaría lambieB 
Üene; pero con la diferencia de que los pliegues im- 
lernos del esmalte son diferentes, y que las orqas 
nray certas están casi ocultas debido del pelo, ffi 
tísodon Mitmm (Áct. d% Bonn. t. XYI, 8.* parte, 
Mm. 43. fig. 4). es de tres pulgadas de larg», inclvsa 
la cola que entra por catorce líneas. Su cuerpo estt 
«vbierto de pelos grises amarillentos que rebasan de 
los otros pelos negros. La cola escamosa es anilladla 
y cubierta de pelos pequeños y finos. Las orejas son 
velludas en la parte interna de su pabellón. La plan* 
ta de los pies es negra: este roedor habita en A Al- 
io Perú. 



LOSPSEÜDOMYS(I). 

Tienen una fuerte cabeza, grandes orejas desnu* 
«das, los miemliros iguales peotaductylos, de dedos 
libres, bien hendidos, con pequeñas uñas corvas, una 
cola filiforme, anillada, con algunos pelos ásperos 
claros. Estos animales representan las ratas de agua 
<de la Nueva Holanda en la costa oriental mas allá de 
iog trópicos. La única eq>ecie conocida ha sidoitea» 
en bierta por Mr. Conningham en las arenas cenago- 
sas de las llanuras de Liverpool. Es el psmidamj/^ 
guiíralií, pardo negro, mezclado de ceniciento por 
encima, rojo gris por debajo, el cuello y el tórax ce»- 
mciento puro. 



(I) Gray, ProceedL» II, 39. 

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LOS OCTODONES (4). 



Tienen las habitudes de los campañoles, las fert» 
mas de las ratas, ciatos earactéres de los lagomy^r 
j la carne sabrosa de los conejos. Los miembros sen 
^aJes, todos pentadactylos, coa dedos libres y uftat 
mlciformes agudas. So cola es mediana, cubierta éb 
pelos y con vedi]as en su punta. Se cueotaa cnattt 
molares de cada lado con pliegues pronunciados- y 
diversirormes que se acercan bastante á los que tie^ 
nen los helamys. La especie tipo es el ottmm de 
Cuming (í) que vive en Chile. Su coloración en el 
cuerpo es de gris pardo salpicado de negro con tin- 
tas mas claras en el vientre y en Im pies. La* cota 
es uniformemente negruzca, distintamente anillada y 
cubierta de pelos cortos. El octodon se alimenta de ve- 

? átales, y parece que es común en las cercanías de 
alparaiso y á las orillas del camino que va á Santifr* 
go, donde sirve de pasto á una especie jde buho M 
píds. Es un animal esencialmente nerbivoro. 



L0SP0EPHA.G0MYS(31. 



Se acercan á los gerbillas y á los merione$ por la 
forma de su cabeza, á los orydero^ por el jnoao con 

(1) Oetodan Bennei. Proceod., U, 4G. 
{%) Oct, Cumingü ibid. 

(5) F. Cttvíer, Aon* so. aat. jamo de 4834, p. 3«4 (I. I. 
S.« seria) pl. 13« 



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TU» COMPLEMENTOS. 

tpie están cavadas las coronas de sus molares, y por 
su género de vida herbívoro: d iben clasificarscal la- 
do de los conejos, aunque por su forma se parecen á 
los campañoles. El poephagomis negro (\) es la única 
«specie de este género. Fué descubierto en Chile cer- 
ca de Coquimbo. Su pelo es enteramente negro, su 
tamaño el de la rata de aguas. Tiene cuatro pulga* 
éná y tesHiéas ds largo, y la o<^ áká y éiet^noeas. 
Sos miembros souproporc»Bal«iemt& fuertes, ancbéif 
terminados por claco oedos libres, de largas ^láa^ 
éetgada» y corvas, esceptoel pulgar de la^ maBosqoi 
Mmuoho'mas corlo que los otrM dedos, y que tiene 
iMa uAa chata. La coJa está cubierta de pelos en toda 
3u tupérfiüie. £1 090 es bacante' graade y las oreja» 
medianas. Tieae pobladas bigotes «a los iados* del 
Ii9dtt>, y los pelas san suaves y sedosos. 



LOS OL ACODOS (2)* 



* Parece qi»i scm. la traiioision;de las ratas ál«M 
^likónes, y efoctinramenfe tienea su sistema dcaHa- 
Mw Las estií^midades tenutnan oi cuatro dedos. Sm 
orejas soja grandes con pliegues interbces en el par 
bcllou. Su cola está cubierta de pelos.^La única es- 
pecie conocida es el olacodo swindertano (3) de una 
piel cubierta de pdD^'áspcriiá como espinosos y aplas- 
tados, cuya punta solo es flexible y que tiene diez 



(f) P.aler.íhid: 
' ^2) Aulacódus; Tetnm, Monog. 7, Boyle^ Bennctt. Phí- 
los, m.ig. 3Qd. ana. of ffbíL núm. 59-^8li-i[>. 389; Bull: 
XXy!l, 94. > . . 

. (3) A. swmdaroHfáS^ Temai. k)C*..cit« Zool. 'jo'trn.v ITl» 
46rrP*oceed.,ÍII, 444. ^i .-> . . 



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UAMSmm €IUMIMN08. 

T^(M^fJíiie{s4^1djga. £1 negro me cabrea , ^ ^ 
gas' ó^pelps ásperos refleja un brillo metarizado vM 
riable y que pasa SQgun los reflejos de la laz de azul 
j[e acoro, á encarnaqo de Golu'e brillante. Este sm^ 
nial tiene diez y siete pulgadas de largo y la cola bimh 
ye* Halóla eá Sierra Leona donde los ingleses le Ikht 
ifUkn groí/md pig, cerdo de (ierra, 6 erizo, ó growi^ 
rat. GusVa mucho de las vainillas soterradas de lé 
cassada^ ó del aracÚs hypogea^ y busca también laf 
patatas. Mr. Bennet supone que es el ftield-^ai meiH 
áoniado p(»r el yiagero Bosman. , 



LOS ELIGJMODONTES. 
^KLievQDONTiA. F. Cirv. 



J Estos amígales descubiertos poco tiempo bace id 
Siir de la Ü^mérica, han sido objeto de una interesaift*- 

^ memoria de Mr. Federico Cuvier, el sabio mas l»r 
riosó y mpdesto de los tiempos actuales. Asi se esr 
presa el autor: ' j 

,^ ^na^de^a^ dificultades que mas se oponen á la 
Rrmacíon de las familias ene! orden de los roedo;»- 
n^s. |)arec^ consistir en el pequeño número de anv- 
males. de esta clas^ii que se conocen, en comparación 
de u^ qué probablemente existen. En efecto, nada ^ 
)(nas j^omun que l^lar en las especies que se descí^ 
bren, nuevas modificaciones orgánicas que se inteiy- 
oionen en Ips vacies numerosos que dejan todavía enj» 
ifesijas modificaciouesde las espeties ya conocíp 
das y clasificadas; y noes salir de los límites deunaU- 
]^Uim^índuccÍQ'n et^uponer qup las especies! que faltáfi 
|ue doaci^rii; i^^abavian: deUenftr cstfósgri^iaeis v^ip^i 



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m COKfLIMSNTOS. 

éeqne es preciso sin duda acusar menos i la natnrt*» 
laza que la lentitud de auestrosprogresos en el cono- 
eimiento de estos animales. Todos nos convida, paes, 
i ocuparnos en la investigación de los roedores, fié^ 
seros numerosos y géneros muy naturales compo- 
Ben este orden; pero cuando se les quiere acercar en- 
tre sí y formar grupos mas. generales, faltan los 
hechos; y si se insiste en estas aproximaciones que 
reclama la ciencia, se llega por otra parte á clasifica- 
ciones artificiales que ella no admite. 

«La familia de fas ratas que se ha indicado con d 
nombre de mvrinos, es una de aquellas en que mas 
se ha introducido la confusión, de modo que parece 
ha querido reproducirse la de que Linneus y Pallas 
fueron auto7es, componiendo de un modo tan hetero- 
géneo su género mus; pero lo que entonces podia te- 
nerse por una perfección, hoy no llega ya á compren- 
derse. 

«Consideramos, pues, como feliz la ciicunstancit 

3ue nos ha procurado una nueva especie de roedores, 
onde hallamos con nuevos caracteres generales, to^ 
dos los que la aproximan verdaderamente á las ratas 
7 la hacen entrar en la familia deque estas son d 
tipo. 

«El cligmodonto tiene dos pulgadas y media de 
largó desde la estremidad del hocico al origen de la 
cola, la cual tiene tres pulgadas y cuatro lineas de 
largo. Los pies traseros son proporcionalmente mucho 
mas largos que los delanteros, los primeros tienen 
nueve líneas, al paso que los segundos solo tienen 
tres; lo que notablemente se diferencia de las propor* 
^t^lones (le e^as partes en las ratas, en las cuales los 
pies delanteros no son el tercio sino la mitad de los 
traseros, y relativamente á la longitud del cuerpo, el - 
tarso en el cligmodonto iguala el tercio, y en las ratas 
d coarto solamente Los dedos delgdAos en genera), 



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iéa VH» largos ea los pies triperos que en lo» ddtii-¿ 
lera, y en número de oiaco en «nos y otros eoft uílai 
filciformes. El pulgar de los miembros posteriorei 
es sensiblemente mas corto que los otros dedos; loi 
tres de en medio son casi iguales y mas largos que el 
Bsterno. En los miembros anteriores solo oay coatTÉ 
dedos enteros, el pulgar es rudimentario, y solo se 
manifiesta esteriormente por una uña chata y obtusa. 
Bdmjo del tarso en lugar de seis ó siete tubérculos 
desnudos como en las ratas, solo hay uno en forma de 
trébol, enteramente cubierto de pelos ásperos, y lo 
mismo sucede con los tubércnlos del carpo. La coli 
muy larga esta totalmente cubierta de pelos cortos^ 
denajo de los cuales se descubren los verticilos de 
escamas, característicos de la cola de las ratas. Los 
ejos son de s^ediaoo tamaño, las orejas delgadas, ova« 
ladas y anchas tienen las tres cuartas partes de le 
kmgitud de la cabeza, ^igualan las de una rata que 
tenga de largo sobre cuatro pulgadas. La nariz con-* 
eisteen dos muy pequeñas ventanas con nna ^te 
fliuy estrecha, y la lengua es gruesa y suave. Tiene 
JHgotes muy poblados á los lactosdel faoeicoy algnnoe 
asoman por encima de los ojos. Los pelos del cuerpOt 
^e son todos sedosos, son también suaves, lisos y de 
lasdiana longitud; los áe la cola son aplastados. VI 
eolor del pclagc es pardo gris por debajo y pasa 4 leo- 
'Bado en los híjares y en los muslos. Todas las partes 
inferiores del cuerpo y la parte superior de las cstw^ 
midades son blancas. L» cola es uniformemente 
irubia. 

«La cabeza oseose« tiene en su eonjunto y en ses 
panes, con poca difereaeia, la proporción y las fiH^ 
mas de la del turen. La porción del cráneo es eiMO 
laaS'Cempecta por ser mas pequeña en la regimí be^ 
sifcur, y tener moBOs^ esteasiw en la ca^. tero esüe 
dil^rencias son de las que se kellneMEe^ esfecim 



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d^ilin'.mistM géaeres y que. exí^lM efectÍTftnciili 

tiltil ;^ del ^evütiata» Lo que- oofiStiUiye la difo» 

Wicia «senciaV éntrelas rátad y ^1 dispuodaat» és 14 

|«riDa4d&Jos dieoles molares que en el «eguado 69 

MiteraDoante imeva; y sedifereiQiaeseiietAlffleQte d0 

Mdelagriitas-. , . . . ^ 

.' «Ejstos (lientos mo}«ires f oa m número de tres dk 

pftda kio it^k^ do$ BMundibulas, y tieneA raiee&dim 

lintasdekt^eNíona. Todos teies pregentaQ por cidtt 

Mlp inertes dlteraiifti¥08, de modo que forman ái^^ 

m entra»|()s j^ «alt«»t^ (^tff^s) circHnMa&cU. que 

^ ha determinado k dar á este.^éiiero el noB)l»e é% 

pligmo. JBI primero de estos «dientes, q«e es el mat 

^or, tiooe dos escotaduras de cada lado, el segundi 

4ieíiQd<». del lado csteroo y una átí lado interuo^ y d 

•tocerov ^ es oomoua tubérculo mny pe<|uete w^ 

jioii4o^ tieuq uM de eaáa lad^. . 

«. «Loddifiuteádalus d&s m Adibulá» son stfnejiffiles^ 

4(QlO;qúo;QstÁA iuclinados en la usacon respecto á la 

'i0r^, esto «04 que el= lado-inlemo de los molares^ w^ 

4?er*0rQs esel lado esterao de los inferiores, y , tcxi^ 

^oeatne&te :Lo$ iiicisívfig^dn unid^ y auianllos e& 

^fdo$malidíbuljas, . . j 

r.;: (c£Lda,nal intestinal comparado con el de kt ratai 

IfToseuteíJa diferenciai de/Epia^el ciego tiene una; 4» 

-p^eidadJiíayorque el estómago; que la porción de^ 

M^&itíf de esfe, mucho mayor (|tte^ la izquierda, tíene 

4ina eompresion qjio le divide en dos porciones caai 

feuales, y que et^ardia estti muy inmediato al pylo^ 

ro. Por lo demás, los gruesos y los pequeños inteétít- 

m6«f se4ifereniiii»en.diáibelir8,y.loa (dineros de 

^umae lUi«aá. de^)oi$itild, . sua ft%o loas de la múa^ 

<mw)» tangos que' lo» siegofdost qne tienen treinba. y 

^«ifiJ cieg^i de foiwa ^dongtda, tiene tvecii^ y^atá 

.Qé^'miéb p0r bcidas ligáatefilosa&idiftfmeata^eufbt- 

p^adp^esféwiMju ';d-: ,<..-. . n. . -< , ' : • 



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-/ «fifltopeffQefkr roddee ct orig¡aar¡a<te'l»i ffífrcuM^ 
QíáS de Boenos-Air^s, y lo hcdesigDado espeeifica-í 
mBnie coa el nombre d^ aquel país para recordar* 
4ue en aquella comarca es doad»/se htóo el de«eabíí^> 
Meato de la primera especie dd génerü. - - ' ^ 

- «No he obteaido notícta alguna ¿wícroa de' sas (j^yíJt 
teabree y de sumodo de vivir. La tongítud de si^ 
tirsos , Jos pelos que cubren el tubérciílo del nM^tá-^ 
lifso , la demudea de lo» tiibérc«teíi ea qaéf^rtoíW 
ta dedoá , dá margen á pensar qtie apoyándole' sfM 
•ifeieslreíailiadde los dedos «*wfndé marcha, po*W 
muy bien no avanzar cuando quiere hacerlo prtmteA 
nenie SÍ119 a sáatéé.alínodo delóí gerMlas! I^ gfaa- 
A) eaUmsioñ de sus ofejas ammoia ¿níáñiaial tímida* 
«pe yive en un perfecto reiiro . y akgo en madri «'ué^ 
«s, íjoé SUS uñasv páreddastá la» de tós twones, W 
pcnaitáián cavar len iastiíeriríiR stellas. Sin'-düdí^W 
ttíHieittade'ftutasiy^dfe raices.»' ' ^ í' ' / » 

í---: . ^ ' •':"'* ^ ■•. ; í ^. I . a:'. . 
fc LAS RATAS O Slüfl. {♦) 

11'* ' . ' ' ■ '■.. . . • . . - ' , ,. 

í i Forman un género aln«idi&ite'«ii eftpeeiési Bui 
í»Bodó solamente la líata negrót [^m' mttM, L} nÍ«o- 
gtóo^ffiayw (M. úíectmomw) (4 rato> (M.^m»Wfeíí)Jit 
-efclor^m (M. «yíiwlict»). Bebemos , pues , ^af ác¿floí 
«te por breves indicacioüee un gra* Wtoiéíto dfe eAóí 
«ÉMaka^ y seguiremoi iiaóráen pa^aM^te%e«^|fáfléMt 
r JSu lá &R0pa tdmflaái* h^Mlán ilas*^6^MS^ 
guicntes : 4 .® El íwron enano , ó el turón de los bos- 
ques de Daubenton r# ccOor^i? (^«iwcíupír eaui- 
]9t, j)^C9 P^.dtt)^ͧi>t)pWÍa<;«cttei Ata» iaiga^qa^ el 
(<) linné et amt, .* i* .t. fJ .'ti^rtn- -^ ítV. u, 

p. 477. »- ií .U? / a íO ,afc.tt*l,t í>t*^V'****''^ v^ 

'..'■"- • . ' • '■ DigitizedbyCiOOglC 




m 

cuerpo* Se halla ea Francia en los campos ímedía- 
tos á las aldeas. 2.^ La rata de hocico ^olongado (4), 
color gris amarillento , blanquizco en el vientre , te 
orejas orbiculares y velludas. La cola es de la longitud 
del cuerpo. Su hocico puntiagudo le distingue ofe lá 
rata de fas mieses. Se halla en las cercanías de Stras^ 
boorg. 3.^ La raia de las mieses (2) gris de ratón mez- 
clado de amarillo, el cnerpo blanco por debajo. Ha-* 
bita en los sitios cascajosos y en los campos cultiva^ 
4os de Inglaterra y Francia. El párvulo (3) , pardo 
ceniciento por enama , blanco por debajo, vi^e en bl 
AJsacia. 

La Sicilia tiene el ratón que Mr. ^afinesqae ha lla^ 
mado mu^Hculus dichrurus (4) parduzco , leonado eu 
las costillas, la cabeza señalada con una raya negros* 
ca. La cola cuadrangular , anillada y pestañosa. Sa 
taniaño es de ocho pulgadas y habita en los campos. 

La Alemania tiene la rata i4 banda negra (5) ama^ 
rillenta , con una banda parda y una larga cola esca^^ 
mosa. Seencueutra en Prusia, en Holstein, á lo largo 
del Danubio , en Rusia hasta la Siberia. Estos dos 
últimos países tienen además el mus minutus (Palla^ 
ferruginoso por encima , de vientre blanco, siendo sa 
mayor longitud dedos pulgadas y tres lineas, y la de 
la cola una pulgada y nueve Uneas. Vive en Rusiii| 
^ Siberia en bosques de abedules, entre los rios Obi 
y Jenisca. La Islanda tiene una especie que le es pnH* 
pia^ y es el mus Islandicus de Thienemann , notaUe 
por su pelo pardo gris é blanquizco por encima, vmsu^ 
oUdo de pelos blanco» y pardos. Las partes inferiores 

Mués éfie l mi , Uerm. p. 57. 

Jfiit meuorivs^ Shaw, Desm. 479, F. Cur. Oi fir# 

ÜM warmtluSf Hcrm. SU. 

Mc!iMAr«ini«,Bafio«;De8m., 305, note. 

Mm «j^rorítn, Hik^, Glin», pl. M, a. 



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soiL blaacas. La cola casi desnuda , de escaoMts «ertí* 
cuadas, parda ponencima, blanca por debajo. Es el 
iliedio ó lazo de traa^úcion eutre el turoa y el ratoa, i 
£1 A/riea tieae las especies siguientes : 4.^ La rata 
de Berbería (1) mas nequcña que el rs^on común , d« 
pelage pardo rayado longitudinalmente de color blirn-^. . 
qoízco; siendo estas rayas en iiúmero de diez. Líbjmol 
afirmó que sus manos teuian solo seis dedos , per^ 

S. Gervais que tuvo ocasión de estudiarla en OraOct 
ide es común , ha asegurado que las manos teaiaa 
cuatro dedos y un tubérculo onguiculado en el lad^ 
interno. El primer molar tiene siete tubérculos y ^ 
smmdo cinco : habita en toda U costa de Berberte. 
2.^ La rata de Alejandría (2) de color gris rojizo , >4i 
Tíentre ceniciento , tieue Ja cola una cuarta parte imm 
larga que el cuerpo ; que tiene sobre el lomo largoi 
j^los aplastados ó fusiformes, estriados en una de. sur 
caras. Habita en Egipto , particularmente en AleJMr* 
dxia y ^akkara. 3.^ £1 mu$ prwtextuM (3) psrduzco ciar 
ro por encima , blanco por debajo , de ^a^s orejai 
desnudas y plegadas. Los dedoa son blancos. Los ]0«» 
venes, tienen una tinta blanquizca. Esta rala vive oi 
Siria y en Arabía. 4,^ El mm^ fiatimmiris (4) , ^ena 
d lomo de un rojo pardo claro, los hijares manoukr- 
eos , la parte aue está detiajo del cuerpo amarilla, loi 
fíes blancos , la cola de la longitud del cuerpo. Algu* 
nos pelos son aplastados. Este animal babita en 14 
Arabia. 5."^ El musgeíUil%$ (5) pardo oonicieftto en kl 
eq^da» blanco en el vientre , solo tiene pequeAaS 



Mus aíexondrtnus, Geoff., De«n. k%. %9I^ Wk 
I.. 

Brants et liohst. .^ ' . ' * 

\h\á. . . . . . , 



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oñías; ofift cda mediana , pelos m^nk y ishiosite. 
llaBíla en el Egipto y ia Nóbia. 6.^ £1 m^ mriegu-' 
$ng (4) gris salpicado de negro y de Manco. Tiéae uñar 
Mnea dorsal negra , las orejas velludas y la cfola coa 
^1o6 liosos. Se encuestra en los campos de Egipto; 
en Afabiay en Nubia. 7.® Eltnus orientatis (3^ c«yas 
é^i¡m soa amplias, el pelage pardft leonado por end^ 
Éin, él vientre ainarifto , y los ccmífO mieta^ros de o^** 
lir de cásea elaro, é color de carne, *Máis' pequeño qtte 
él ratftn, tiene dos pulgadas ydos Ifncas de largo," 

Iía ceta dos ptitgaáas y nueve lín^. Se'háUa en Mas- 
lua al Norte de Aftica: ; * ' • ''' 

*' * El cabo de Buena ^peraaza tiene machos ^us^ 
•iterson: 4.*^ V^pHmiiió{3) de color .amarf lio pa.iÜ(izco 
eenícíenfo,^ señalado cfon cwitro rayafs negras: sis ore-: 
pé soh^elladas. S^ distingue nná variédatd mas fner- 
fei'ySparnmnn, oue es ef primero (Jue ha descrita 
BMe animal le ha naHado en 4a selva de Sitsftaiúa 4 
Oeste del Cabo* !&.® ta rain (fe hmorayaáú (<),- qaé 
i^onsiemr Federieo Cuvíer ne distingue del pnmilré,^ 
leoiiado, pardo ceniciento en el lomo que surcan trefe 
ll'sias*)Dgitndt ¿rales claras rccanwidas efe negro; la ctf- 
te delgada y pmitraguda; las otejás redondas y r^ 
Ja».' i."* El memmehjpi) 6el sondttai -rivier de los c<í- 
Mos delCabo^ es ixqo pardo en « Icfmo, con «itta Ta-^ 
Va en niedló n^ra, la parte de adelante blanca, 'y Mi 
c^iiíinos áetdtelante<i(to estrías; el cuerpo tfene tiles 
|íuí^das'yooli¡»hnéas, la col^ dos pulgadSis T^ic^ 

(4) Brants, Muizea, 40!2; hyptidcBus variegatus, Lichst. 
(í) Rupell, 4, pi;30 fig. a. . ., , 

. i^l . SparmaAD, act. de Stocjc., r78fli pl.'%; u^iculápu- 
«liiito. Besmjrt-est;' . - . í ... 

(4) Lineated mouse, Sbaw, Gen. zool.,pl. 433,.lm á#- 
navani, Less. Man.; DoDavan Nat. titt96,\ 26 fí^r.Jáus /t* 
rwatus. F. Cuv. 64, liv.?? 

(5) MusmesomelaSflkhsi. * ^ 



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MAMÍFEROS CUADRUMANOS. 65 

líoeas. El colon [i) blanquizco, que tira ligeramen- 
te á pardo por encima, blanco en el vientre, de pelage 
compuesto de pelos suaves. 

Apenas tiene el Asia mas que ocho especies de 
ratas esparcidas en esta forma. En la Mongolia y la 
Bukkaria se- hallan: 1 .® El mus caraco de Pallas (á) el 
characho, el jiké'Cholgonach de los mongoles, de seis 
pulgadas de largo, próximo al dezmeño es gris, 
con los dedos ligeramente palmeados. Se halla des- 
de la Sibería oriental hasta la China. 2.** El mus 
lineatus (3) ceniciento; con una raya negra en la es- 
pina dorsal, las orejas velludas, blancas con una man- 
cha parda; tiene tres pulgadas y seis líneas de largo. 
Se le halla en las Jmargenes del rio Uruburta en la 
Bukkaria. 3.** El mus subtilisde Pallas (4) el dshilkio- 
sitskan de los tártaros, ceniciento ó parduzco, rayado 
de negro en el lomo y con las orejas plegadas; tiene de 
largo el cuerpo dos pulgadas y media. Ño se diferencia 
déla rata vagabunda que es cenicienla y de mayor . 
tamaño, ni el M. betulinus, que es pardo y mas pe- 
queño. Vive en los desiertos de la Siberia á las már- 
genes de los ríos Cfty, Jaina é Irlisch. 

La India continental solo tiene tres ratas que le. 
pertenecen en propiedad. \ .^ El mus indicus (5) del ta- 
maño del dezmeño es gris rojizo en el lomo, blan- 
quizco en el vientre; sus orejas son grandes y 
casi desnudas. Habita en la ciudad de Pondichery. 2,® 
íitstriado (6) gris rojo con una docena de líneas lon- 

(4) Mus colonus, ibid. 
(i\ Glires, pl. 23. 

(3) Lichst. it. d' Evcrsm, 43¡3. 

(4) Mus vagans el suhtihs^ Pallas, le rat vagabond, 
Vicq-d*Azyr. 

(5) Geoff. Deíim, 474. 

(6) Mus striatus, L. striated móuse, Shaw, Mise. t. II» 
p. 73. MusorUntalis. Seba. 

782 BibVioieca popular. '^' ^^" ^ 



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W COUPUBUENTOS. 

^itttdi nales y de pequeñas manchas blancas, mas 
düco que un ratón. Se dife que es de las la- 
días orientales, pero realmeute se ignora su pa- 
tria. 3.^ M mus olcracctis de Dukhun , descubierto 
por el coronel Sykes^ es notable por una muy larga 
cola (cualro pulgadas y media) al paso que el cuerpo 
solo tiene dos pulgadas y tres líneas; sus orejas son 
gandes y redondas, su pelo por encima es de un pre- 
cioso color castaño, pero e! coatorao de la boca, el 
pecho y los pies son de un c^lor ¿unarillo blanquiz- 
co. Hai>ita en los campos donde se labra un nido coa 
hojas gramkeas que coloca debajo de montones de 
bortalizas. 

La grande isla de Java tiene dos especies. Una 
que no >e ha encoatrado en ninguna otra parte, es el 
ttiusjavanus [\) del tamaño dtUdezmefio pardo ro- 
jo, que tiene los cuatro j^ies blancos: la cola ma» 
certa que el cuerpo es bastante peluda. La segunda^ 
<|ue está muy esparcida, pues que existe en la costa 
ae Malabar, en Bengala, en Mysoro, en Coromandel» 
en Calcuta, y aun en la tierra de Van-Diémen; es la 
rata gigante (^), de roas de un pie de larga, sin com- 
prenderla cola que tiene también doce pulgadas: es 
parda o cura sobre el lomo, gris debajo uel vientre, y 
las estremidades son negras. Cava para su madri-^ 
g^era grandes agugeros en los jardines. 

La América produce un gran número de ratas. La 
parte septentrional de este continente cuenta las ^— 
pecies siguientes: pr¡raerani= nte los tres wu* de Eu- 
ropa que parece ser cosmopolitas y haberse eslableei- 
<loen colonia regular donde quiera que el hombre 
ha idoá formar establecimientos, esto es, la rata, el 



s 



Desm. 474; Hesm., p. 63. 

Mas gigantet^, Kardw.; Trans., VIII, 300; hanáiooi 
9^t ffi^s handiootu^ Preanant^ mus málabaiHcus^ Shaw. 



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HAMIFEBO^ CUADRUMANOS. 67 

dezmeño, y el ratón, Pero ademas posee en pro- 

Eiedad el american field mouse ó el turón de los pies 
táñeos (I) que los indios crecks llaman appecooseesh. 
Sos orejas son grandes, su cola velluda, su lomo gris 
amarillento, su vieutre de un blanco puro, asi como 
los miembros. Se encuentran desde la oabia de Hud- 
son haslala desembocadura del Colombia. El mus 
nigricans (2) ó el Víoodrat de los anglo -americanos, de 
seis pulgadas de largo, negruzco en el lomo, blanquiaco 
en el vientre; la cola negra y mas larga que el cuer- 
po. Se le halla en las provincias del Oeste de los Es- 
tados Unidos, y acaso no es mas que una ligera varie- 
dad de la rata común. 

Las Antillas tienen el pilori (3), mencionado por 
Dutertre, Rochefort y Labat, al cual los autores siste- 
máticos modernos habian confundido con el agutí. 
Esta rata es muy fácil de conocer en su pelagc de un 
negno intenso con reflejos pardos en las partes supe- 
riores; las orejas y los pies son de color de casca; el 
cuerpo Uene nasta dos pulgadas y media de largo. 
Vive en tropas, cava sus madrigueras, se establece 
cerca de las habitaciones, y aun penetra en ellas 
comprobando su presencia con un subido olor á al- 
mizcle. 

El Brasil Ijene cinco especies: 1 .^ El mus tw/pí- 
nus (4), rojo vivo, amarillo en los hijares; la piel se 
compone de pelos suaves, las orejas velludas. Su cuer- 
po tiene nueve pulgadas y cinco lineas de largo, y la 



(4) Mus leucopuSj ^^ñnesq. , Ann., monthl. mag. Ilf, 
444 (1818) Mus agrarim, Goám<\n, II, 88. Mus sylvaticus^ 
Forster, Trans. 6Ji, 380; Richards, U2. 

(^) Desm. 

C5) Mus pilorides, Desm.; F. Cuv., f>3. h>. 

í4) Licbst.; Brants. 



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68 COMPLEMENTOS. 

cola seis pulgadas y media. 2/^ El mus sauamiceps (4), 
pardo cenicieato, blanco ea el vientre, las orejas cor- 
tas y velludas, con escamujas sobre la parte desnuda 
de los pies. 3." El mus physodes ^2) rojo vivo, de vien- 
tre blanco, las manos tridáctilas. 4.® El mus brasilien- 
sis (3) se parece á la rala común, pero su cabeza es 
mas corta y sus orejas son menos largas; su pelage es 
raso y suave, pardo leonado en el lomo, leonado en 
los hijares, á;ris en el vientre. Su cola es un poco mas 
larga que el cuerjM). 5.® La rala de los Catingas (4)^el 
tamaño de un lirón mitelo, de cola larga, gris parduz- 
00 sucio, las orejas grandes y casi desnudas, los mus- 
los y la unión de la cola de color encarnado pardo. 
Habita las selvas del Serlong de Babia, y se apodera 
con frecuencia de los nidos de la curruca para alojar- 
se en ellos. 

Las ratas del Paraguay lian sido descritas por 



Azara que admite ocho: 1 .^ El mus rufus (51 ó el ho- 
cicudo de Azara, pardo, de vientre rojizo, ae hocico 
muy agudo y las orejas plegadas. Se le halla también 
en el Brasil en las fronteras del Paraguay. 2.** La ra-- 
ta de cabeza gruesa (6) ó cola igual al cuerpo, tiene la 
cabeza muy grande, el hocico corto, el cuerpo de color 

f)ardo, mas claro en los hijares, blanco ciue tira áco- 
or de búfalo por debajo. Frecuenta los jardines de la 
ciudad de San Ignacio. 3.** La rata orejuda (7) ó el ore- 
judo de Azara pardo ceniciento, la espalda rojiza. Se 
encuentra en los campos situados al Sur deBuenos- 

(1) Lichst.;BraQts. 

(2) Ibid. 

(3) Desm., Dict. so. nat., XLíV. 483. 
Í4) Mu¿ pyrrorhinus,>Vied-New. 

(5) Desm. 

(6) 3Uis cephalotes. Desm. 

(7) Jifas auritus, Desm.; mus pyrrkogaster, Natter. 



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HAMIFERpS CUADRUMANOS. 69 

Aires. 4.® La rata de los pies negros ( I ) ó el colilargo 
de Azara, es de cabeza grande, el color del cuerpo 
amarillo ceniciento, blan o en el vientre, las orejas 
desnudas, los pifs muy negros. 5.° La laucha ('¿), es 
de pequeña cabeza, di> hocico puntiagudo, aplomado 
el color del lomo, blanquizco en el vientre, las orejas 
grandes y desnudas Vive en las cercanías de Buenos- 
Aires. 6.^ Bl anguyq (3) pardo leonadd, mas claro en 
Ja cabeza, el vientre blanquizco, el pecho pardo inten- 
so. Las orejas redondas y medianas. Habita en los lu- 
gares montuosos del Paraguay. 7.«La rata agreste (4), 
gue acaso no es rata; tiene el cuerpo de color pardo 
intenso con mezcla de rojo, blanquizco por debajo. 
Sus orejas son pequeñas, redondas, peludas; la cola 
es mas corta que el cuerpo y casi desnuda. 8.^ Elm- 
ton blanco de laxo (5), laJ vez no es una rata. Su pe- 
lage es pardo intenso variado de rojo y^dií blanquizco 
en el cuerpo, aue tira á blanquizco en el vientre. Sus 
orejas son medianas, ovaladas y desnudas. Su cola 
muy corta, es blanca: sus pelos son suaves, su cuerpo 
macizo. 

Chile ha suministrado á nuestros catálogos en es- 
tos últimos tiempos una sola especie, el ratón de cola 
larga (6), pues que tiene cinco pulgadas y media 
cuando el cuerpo solo tiene tres pulgadas de largo. 
Construye su nido con grama en los árboles. El pela- 
ge es pardo pálido variado de negro por encima, 
blanco por debajo y en los pies. 

(4) Mus nigripes, Desm.; mus cliurus, Natterer. 
(2) Mus íancAa. Desm, 

Í3) Mus üngouyiaí Desm.; mus braúlknsis^ Gcoff. 

í4) Mus azares, Brants. 

(5) Mus dubius, ¥\sh 39. 

(6) Mtis longicaiuiatus, Guming, Proceed., lí, t. 



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LOS PÉRCHALES O RATAS ESPINOSAS. 

Forman uoa tribu que reúne á los caracteres fun- 
damentales de las ratas, la particalaridad de tener 
pelos muy rígidos, en forma de husos aplastados y 
acanalados en una de sus caras: tienen orejas anchs^ 
y desnudas, y son todos del continenteantiguo. A .^ El 

fcrcAa/ (1), tipo de este grupo ha sido descrito por 
uffon, y vive en la India, en Pondiche»^. 2.® El 
tíküs wirók de los javaneses ó mus setifer de Hers- 
field(¿), tiene el cuerpo cubierto de cerdas pardas ne- 

e uzeas por encima, el vientre es blanco. Vive en 
va. 3.'' El mus pkUythrix (3) del Dukun «n la India, 
tiene tres pulgadas y media de largo, y la cola es 
tan larga como el cuerpo. Sus orejas son desnudas re- 
dondas; su pelage es pardo que pasa á gris blanco, 
mientras que las {Murtes inferiores y los pies son ama- 
rillo blanquizcos. Las cerdas espmosas son chatas y 
trasparentes. i.'^La rata espinosa de Egipto (4) ^ 
blanca cenicienta, de color mas subido en el coerpo. 
La cola iguala en longitud al cuerpo v la cabeza, ftu- 
pell describe una variedad gris leonada. Esta rata es 
muy común en lodo el Egipto y particularniente en 
el Cairo en Syéne, en el Fayum. 5.*^ El mus hispi- 
dus (5), es blanco amarillento, con una tintura oolor 

(1) Mus perchal, L. ; F. Cuv., 64 liv. 

(2) Zoo] researcb. 

(3) Beimct , Proceed . II, 4 «4 . 

(4) Mus cahirinus, GeofiT. eoh\fm^ d Egyte; Egjpte^ 
pl. 5, fig. 2. et Ruppell pl. 13, fig. B. 

(5) LiChtenst.Drants. 454, 65. 



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mamíferos guabbümanos. 74 

de pizarra oscuro en el lomo; el vientre es hlaaco 
amarillento. Vive en Arabia. Mr. Crelzschmar (1) ha 
figurado una variedad descubierta por Mr. Ruppell 
en Niibia y en las rocas del monte Sinai, con el 
nombre de mus dimidiatus. Su peUgees amarillo ro- 
jizo por encima, blanco por debajo, una mancha blan- 
ca ocmpa la base de las orejas; ^us brotes son largos, 
negros y Mancos. 



LOS CAMPAÑOLES O AllViCOLAS. (2) 



Tienen una cabeza muy grande, un hocico ancho, 
fornnas macizas , cuatro dedos con un rudimento de 

Stilgar en las manos; los pies tienen cinco dedos io~ 
os libres, armados de largas y corvas uñas. Sus mo- 
lares son tres de cada lado sus rebordes son en for- 
ma de zigzags encabestrados. El labio superior es 
hendido. Las hembras tienen seis tetas. Habitan en 
todas las partes del mundo. Buffon describió el cam- 
pañol rata de aguas (3), el esquerman (4) y el campa— 
üol vulgar (5). Nosotros indicaremos otras^mudias es— 
pecies. La rata de aguas parece haberse propagado 
en Europa, en Asia, y en la América septentrional; se 
distinguen eomo sus variedades, el mus paludosns de 
Linnco; negro , de pies blancos , y el mus maculatu^ 
de Pallas, que es amarillento. La Europa , ademas de 
la rata de a^uas, el campañol y el esquerman, espar- 
cido por casi toda la Alemania hasta Suecia, posee-al— 

Ruppeü.|a 43,fig. A. 

Aírviaola, Lacep.; htipvdmu&j Illig. 
[Sj A, amphiliuSj í-jicep. 
'4] A. argentoratensis, Lacep. 6 A, terrcstris» 
[5} A. vulgaris^ Lacep. 



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12 COMFLKMBNTOS. 

gunos Otros campauoles. Estos son : 1.® El arvícola 
julva (Desm.), leonado rojizo, de vientre y pies ama- 
rillos, que vive en Francia. í.** La fegula de Vicq-d' 
Azyr , arvícola ceconomus (Dc>m.), pardo en el lomo, 
amarillo en los hijares, blanco debajo del cuerpo, lla- 
mado también campañol de ios prados , que se halla 
en Francia , en Alemania, pero mucho mas raramente 
que en los valles regados de la Siberia , desde el Ir- 
tich hasla el mar Polar. 3." El arvícola glareolus 
(Screber, pl. 190, B.) de color de canela , mas inten- 
so en medio del lomo , el vientre blanquizco, que se 
mantiene ocullo debajo de los montones de limo de 
las arenas en la isla de Laland. 4.® El agrestis , Yar- 
rell (1) , próximo al arvícola riparia de los Estados 
Unidos; pero que se diferencia por su tinta parduzca, 
que pasa á cenicienta en el vientre; sus orejas apenas 
son visibles, su cola es casi igual á la tercera parte de 
la longitud del cuerpo. Fué descubierto en Inglaterra 
donde vive en las praderas fre.^cas y herbosas , donde 
hace su nido con yerbas escogidas. S;í ignora de qué 
lugar procede una especie inscrita en los catálogos 
con el nombre de arvícola albícaudatus (Desm.), par- 
da , de pies blancos y también por encima de la cola. 
Mr. Van Beneden descubrió en el Hainaut un campa- 
ñol que llama el belga, que tiene el tamaño de la mu- 
saraña enana de Toscana, tiene el cuerpo pardo rojizo 
por encima, ceniciento claro por debajo, las orejas 
son muy pequeñas y velludas , la cola es larga como 
una cuarta parle de la longitud del cuerpo. 

La Siberia tiene muchos campañoles. I.^EIA. 
saxatilis (Desm.) pardo mezclado ae blanquizco , los 
hijares de un blanco puro , la parte que está debajo 
del cuerpo de color ceniciento blanquizcT). Habita al 
otro lado del lago Baikal , en las rocas de la Siberia 

(4) Proceed., II, 109. 

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mamíferos guabromanos. 73 

oriental. 2.** El alliartus (1), el aliarlo de Vicq-d' Azyr 
^^niciento , pardo , aaiaritlento , blanco por debajo, 
gris en los hijares. Las orejas son largas , anchas y 
tíesnudas^ Habita eii la Síbtíria cerca de Jenisa, Kan 

J Angora. 3.® El rojo de Vicq-d' Azyr (A. rutilus, 
ésm.) , pardo por encima, con una faja intensa, 
blanco por debajo, de hijares amarillos, la cola pobla- 
da y muy velluda.. Se le encuentra en Alemania en las 
cercanías de Leipsick; pero so verdadera patria es la 
Siberia, Cazan y Simbirsh. 4.° El compañón de Vicq- 
d* Azyr {mus sacíale, Pallas, gl. pl. 13, B.) notable por 
el color hlanco de sus oíejas , sus miembros y la par- 
te que está debajo del cuerpo. Sus orejas ^on redon- 
das y desnudas. Es muy común en los arenales de los 
desiertos entre el Volga y el Jaik. 5.** El gregari de 
Vicq-d' Azyr (musgregahs, Pallas) ó rata del Baikal, 
es blanquizca en el lomo , con algunos pelos largos 
negros. Los hijares son de uoa tinta mas clara , el 
•vientre es blanco. Habita en los lugares montuosos 
de la Siberia orientul. 6.° La rata de Astracán (A. «5- 
trachanensis, Desm.), amarilla en el lomo, de color ce- 
niciento en el vientre , las patas y la cola gris. Es de 
las cercanías de Astracán. 

La Persia tiene el campañol de coU corla {mus mi- 
crorus, Erxl.), es ceniciento claro por encima, blanco 
sucio por debajo , y tiene las orejas velludas. Se en- 
cuentra en la províaciade Masanderan. La Siria tiene 
el hypudwus syriacus (Lichst.) de bigotes muy largos, 
el lomo amarillo blanquizco , los hijares amarillen- 
tos tó); tiene el pecho y los pies blanquizcos. 

El Egipto nos presenta el campañol del Nilo (A. 
niloHcus Desm,) (3) pardo leonado, de vientre blanco 



ti 



1) Pallas, Glires, pl. U, fig. 6. 
.2) Branls,Muiz, 92,28. 
1 Gfeoff. Egypte. 



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74 «OWPLEMKNT^Íy. 

amftrit^tento , las orejas grandes , desnudas y parda». 
La cola tiene algunos pelos claros. Habita la*s márge- 
nes de tes rios cíe Egipto. 

La América solo'tiene cinco camp^noles. El Bra- 
sil posee el rato bubo dtí los criollos (hypudíBu» dastf^ 
tricfm , Wied). (1) de pelo espeso pardo teñido dls 
leonado. La cola es mas corta que el cuerpo y está 
anillada con escamillas, de entre las cuales salen al- 
gunos pelos. Son muy comunes en tas desembocad»- 
fas dé casi todos los rios del Brasil. Los Estados Uni- 
dos propiamente dichos tienen : 1 ." El campañol ri- 
beriego [armmla riparius, Od.) (2); ceniciento pardo 
en el cuerpo, aplomado por debajo , la cola la mitad 
inas corta que el cuerpo , las orejas pilosas en sus m- 
bordes. Se dice que la hembra tiene ocho ttvt»i, 
cuatro pectorales y cuatro ventrales. Ks común ai las 
.lagunas y en las márgenes de los rios de la A^aérioa 
septentrional , y busca para su alimento las raices de 
la cizaña acuática. El armóla xanthognathus (.•í),tieíse 
el lomo pardo negro, el vientre ^ris plateado, las me- 
jillas de un color de naranja vivo , los pies pardos. 
Este campañol abre madrigueras subterráneas á ks 
márgenes de los lagos y de los rios y aun en tos bos- 
ques en las inmediaciones del fuerte Eraaklin, en las 
montañasRocosas, y á orillas de la bahía de Hudso». 

El arvícola mmyhoákm (4), ó el que represeola 
en los Estados Unidos á nuestro campñol vulgar, es 
pardo, de vientre gris. Su hocico es ootuso, sus «réjts 
están ocultas debajo de la borra de su p^ge, y su 
cola toda pelada, apenas iguala la loagitud deia «a- 

(\) Best., lí, 4^5. 

(2) Journ. of th. ac. of nat. se. phil.» IV, 2, 305. Jarell 
proceed., II, 109; Sabine, Zool. journ., III, ^0;ftich., 120. 

(3) Leach, Zool. miso., 1. 1, pl. Í6^ 

(4) Ord. Harían. 



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MAMÍFEROS CUADRUMANOS. 75 

bcza solamente. Es bastante común en fa América del 
Norte, i.® El arvícola noveboracensis [i) tiene un hoci- 
co muy delgado, sus orejas visibles, su cola escamo- 
sa, desnuda, que apenas escede en longitud la de la 
cabeza. Su pelage es por encima pardo oscuro , gris 
sucio de ralon por debajo. Se halla en las montañas 
Rocosas. 

Mr. Gapper descubrió en el alto Canadá (2) un 
rampañol de orejas cortas y redondas, el lomo y la ca- 
beza col^r castaño , los hijares pardo amarillento, el 
vieiitre blanco amarillento, la garganta y la barba ce- 
nicientas^. Es común en Jos bosques en las peñas ta- 
jadas de la costa y en las márgenes de los ríos. 

LOSLEMMINGS 

* LOS HIPüDKOS Ó LOS GEORYCOS. 

LemmuSy Cm, 



Ticüenlas manos pentadaclilas , armadas de ror-^ 
bustas uñas cavadoras. Sos orejas son rudimentarias 
y su cola muy corta. En cuanto á los demás caracteres 
son carapañoles. Buffon solo conoció el lemmiug4e 
Noruega y de Laponia (L. norwegüns, Geoff.), el mus 
kmmus de Pallas. Se admiten hoy otras especies qae 
todas habitan las tierras del círculo polar boreal , y 
son: 4.^ El pestruschla de los rusos (L. migratorius), 
que se dísüuguedel lemmiog de Noruega por su píela- 
ge amarillo, su nuca negra , su garganta blanca ,. sus 



(4) Lemmus, Rafínesq.; Rich, 426. 
(2)' Zool. Journ. núm. 48, p. 204. 



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76 COMPLEMENTOS. 

dientes incisivos coo rayas. HabtU particularmeole 
en la Lauonia rusa. El collar d* Vicc|-de Azyr (L. tor- 
quatus) (\) de color ferruginoso variado de pardo, se- 
ñalado con un collar blanco, con una hnea negra en 
el lomo, de miembros cortos, con orejas cubiertas por 
el pelage. Se encuentra en la parte boreal de los mon- 
tes Ourales y en las lagunas del contorno del mar 
Glacial. El dshitkis-tsitskhan de los tártaros (L. la- 
gurús. Thien) (2) ceniciento , con una línea negra. 
Sus miembros son cortos y las manos solo tienet 
cuatro dedos con un rudimento de pulgar. Es común 
en los arenales de los desiertos de la Siberia, entre 
los nos Jaik, Jenísa é Irtisch. 

La América septentrional ofrece cinco especies de 
este género. ¥ son : 1 .® El lemmin^ de la bahía de 
Hudson ó rata del Labrador (L. hudaonius, Desm). de 
color ceniciento lavado de pardo, los hijares ferrugi- 
nosos, el vientre blanco, las manos de cuatro dedos, 
con un rudimento de pulgar. Es común en los contor- 
nos de la bahía de Hudson (i) y en la península de 
Melville. 2.** El amnnak (arvícola borealis) (4) que 
tiene las orejas ocultas debajo de su pelage, la cola de 
la longitud de la cabeza; el pelo espeso, negro y ama- 
rillo por encima , ceniciento por debajo. Es muy co- 
mún en las orillas del lago de Grand Ours. 3.*^ £1 
Íjeorvchus helvolus (5) que tiene la cabeza negra y co- 
or de casca , el cuerpo de un encarnado naranjado 
muy vivo, de tintas mas claras por debajo. Mr. Drum- 
mond le ha encontrado en las lagunas Subalpinas i 
los 56 grados de latitud Norte. Laa uñas son entera- 

(4) Mus torquatus. Pallas, gl. pl. 44, fig. B. 

(2) Mus lagurus. Pallas, pl. 43, fig. a. 

(3) Richards., pág. 432. 

(4) Ihid, p. i 27. 

(5) Richards., p. 128. 



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mamíferos Cuadrumanos. 77 

mente semejantes á las del lemming de Noruega. 
4.*^ El georychus trimucronatus (\) cuyas orejas están 
ocultas entre el pelage , que es castaño oscuro en el 
cuerpo, ferruginoso en los lujares, ceniciento en el 
vientre. Sus uñas delanteras son corvas y lanceoladas, 
y la del pulgar tiene tres puntas. Fué encontrado en 
la primera espedicion del capitán Franklin álos65 gra- 
dos de latitud Norte, y en ígloolik á los 69 grados en 
la segunda espedicion del capitán Parry. El hypudceus 
alboviUatus de Uafínesque, que se dice es pardo con 
cinco listas longitudinales blancas, es una especie du- 
dosa de los Estados Unidos, que acaso no pertenece 
áeste género (5). Es el mirsing-mouse de los anglo- 
americanos. 



LOS HÁMSTERES Ó CRICETOS. 

CRICETÜS, CüV. 



Tienen el sistema dentario de las ratas y una cola 
corta, cubierta de pelos;. pero ya vemos aparecer en 
eflos, esa ampliación de megillas que se dilatan á 
manera de morrales, y que se llaman buches. Estas 
bolsas que tienen ciertos monos, sirven á estos roedo- 
res para trasportar los granos que merodean, y que 
amontonan en graneros subterráneos. Buffon solo 
describió el cricelo común [óriúetm vulgaris, Cuv). 6 
la marmota de Alemania. Pallas ha dado á conocer 
muchas especies de la Siberia. Mr. Rafinesque una 
de Kentucky, y Mr. tlapper una del Canadá. Estas 

Ricb., p. 130, m-vioolu Parry, app. 2, voy., 309. 
New monih magaz., oct. 4S4S. 



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son: j .® El hagri de Vicq-d' Azyr [cricetus migrak)^ 
rius, Desm). es gris ceQicienlo ppr eBciriMucoa el 
vientre y los piesWaacos. Habita la Siberia. 2.® El 
arenario [Vie4-d* Azyr) (4) es ceoicieatü bkaquizco^ 
tiene el vientre muy blaaco, las orejas pubescentes. Su 
cola es algo mas larga que en las otras especies. Se 
afimenla de granos ote astrágalo en los arenales de la 
Siberia. 3,° El phé (cricetus phwus, Desmj . ceaicieiito 
parduzco en el lomo, blanco en el vientre, las orejas, 
anchas y casi desnudas. Vive de cereales en los ¿Or- 
siertos de Astracán y al Norte de la Persia. 4.^ El 
songar [cricetus songarus, Desm) es ceniciento en la 
espalda con una línea dorsal negra*, los hijares varia- 
dos de pardo y de blanco. El cuerpo es fornido y la 
cola muy corta. Vive en las partes mas desiertas de 
la Siberia de granos y de plantas leguminosas que le 
hacen engordar mucho. 5.*^ El omzo [mus furonculus, 
Pallas), tiene el cuerpo largo, el hocico puntiagudo, 
las orejas anchas y desnudas. El pelo es gris ámari- 
liento por encima con una línea dorsal negra. El 
vientre y los pies son blancos. Se le halla en Dauria. 
Ratinesque describe un criceto con listas [criscctus 
faseiatus) de las llanuras de Kenlucky en los Estados 
Unidos, rojo en el lomo, con diez rayas trasversales 
negras: sus buches son pendienles. Pero una especicr 
que parece mas cierta es el cricetus myoides (2) descu- 
bierto en el alto Canadá enlre Yorcky Simcoé, por el 
dorlor Grapper. Su pelage es por encima del cuerpo 
pardo negruzco, mezclado de un poco de rojo y de 
amarillento, y blanco por encima del vientre. Sus 
ojos son muy rajados, sus «rejas amplias. Este criceto 
anida i n los vallados y en las gramas; trepa con í*ci- 
lidad á los árboles, acopia provisiones de reserva, jf 

(4 ) CHcatus avmarin&, Desm^ fnusarmariu» , Pallas, 
(2> Zool. journ., núOL 48, p« 204; Bull,. XJ^II, 264. 



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UAHIFEBOS CUADBUMANOS . 79 

sigue tos ptbafips para recoger los granos bo digerido* 
que se hallan en sus escremenlos. 



LOS GEOMYS. 



■Descrito» ^ RafiDe^(]uc-Smaltz,baQ sido en estos 
últimas tiempos reproducidos bajo diversos i4ombres, 
taJes como lids de aseomys (LieQstein!>teia) (4) p^eu- 
dmUma (Say) saccomys (F. Cuvier) y saccophorua 
[ÍM), Son roedores singulares, cuyo hocico es com- 
prinndo^ k)s ojos medianos, las orejüs muy cortas y 
redofidas, tos baches amplios, y algunas veces incli- 
nados hacia afuera. M. F. Cuvier da ^ sus saccomifg 
cttairó dedos y un pulgar rudiimeatario en cada inano. 
Mr. Say dice que el pseudostoma tiene cinco dedos en 
todas las eslremidades, y el mismo número atribuye 
Mr. Liclkslieinstein á sus ascomys. Los geomys (2) tie- 
nen las oéejas redondas, muy corlas, y uea cola me- 
diana, desnuda ó cubierta de algunos pelos. Las uñas, 
pai ticulurm^ite las tres de en medio delanteras, son 
muy largas, car^s y cortanles. Sus miembrossoncor- 
to¿i y ^rece bajo en el suelo. Son aflimales cavadores, 
delusivamente esparcidos por la América del Norte y 
viven de raíces* Sus molares en uúmero de cuatro, 
son en forma deiMrismas comprimidos, el primero 
dob!e, los otros tres simples. Los incisivos tienen ua 
doble surco por delante. Estos roedores llevan el 
n onibro de s^uad-rat en 4os Estados Unidos. 

La especie tipo es el geomis ceniciento i^eomys 
cÍMvm$i Bii£nesque), que Sbaw describe bajo el 

(4) Bedio, 48S5>.pl. ^ fíg. 4 y »; Bull., XQI, 444; 
ftif^ar.,pl. 48, €g. i á 6. 
(%) Rats de term. (ratas 4e tierra). 



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80 COMPLEMEf^^()^. 

notubre dé canadá-rat (Zool. t II, p. 400), y después 
bajo el de mus bursarius (Tran<?. soc., Lino. t. V, 
p.227. pl. 8), esel mus ^occd^u^ de Mi tchill, y uQcríce- 
lo {cricetus bursareus) para Mres. G. Cuvier, Desoía- 
rcsl y Oken. Es también el saccophorus bursarius de 
Kuhi,el pscudostoma bursareus de Say, úgeomys bur- 
sarius de Richardson (Fauua pág. 203), y el ascamys 
canadensis de Lichsteinstein. En fío, akunos autores 
piensan todavía que el tucán de Fernandez no se dife- 
rencia de este animal lan ricamente dotado de diver- 
sos nombres. Como quiera que sea, el geomys tiene 
el pefage corto, muy fino y gris. La planta de sus pies 
descansa enteramente, sobre el suelo. Seencuenlra 
en el Canadá, según Shaw, y á las orillas del lago Su- 
perior según MilchilL 

Una esnecie inmediata á la precedente es el 
saecophoroáQ Botta {saconhorus Bottm, Fav.pl. 24, 
fig. 4), de ocho pulgadas ac largo, que vive en la Ca- 
lifornia. Su pelago. os leonado rojizo, mas claro en la 
garganta y en los buches, al paso que los muslos y 
as piernas son leonados como el cuerpo, y las cua- 
t» estremidades son de color blanco sucio. 

La tercera especie es el geomis de Douglas {geomis 
Doualarii, Richards, lám. Í8,C. fig. 4 á6); lacolombia- 
sana-rat de los ingleses, es de color fuliginoso en el 
cuerpo, mas claro en las partes inferiores. Esta espe- 
cie es común en las inmediaciones del fuerte Van- 
couver, donde se halla en las fjendientes de las coli- 
nas entre arena pura; se alimenta de granos, de 
avellanas del corytus rostrata y de grama. 

La cuarla especie es el geomys umbrinus de Ri- 
chardson, de color de tierra de sombra sobre el cuer- 
po, gris por debajo, con la garganta y los pies blancos; 
la cola ea gris, peluda y de la longitud de la cabeza. 
Vive en la parle Sudoeste de la Luisiana, en las cer- 
canías de la ciudad de Cadadaguios. 



la 



1»qU 



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cIkU y BaadL), 4^ HeAMudéz parooe haber deferíto- 
h#joeCiioiiibr« de ^hmm». Sus dieales incisivos sufie-* 
riocesr j^sMtaft q& mío s«iro# &tttHMdiaoo; los mobK 
itl s^ndo y tercero ma #ral«É>s y iraftf onos, Es^ 
UffOiAor de ua {¿e^de Ur^o^ vive^en UéjkitK Sa pflltfiE 
eft'fMdo y r^ coier de-oaetai». 

BL &4CC(M£« QUE COME FLORES. 

s. ia<TáHLi}8, F. Coy. (4) 

Llamado as», poMpie los bocbes de ki pielexi^ 
mioiida por eaé#^ autor, estabaa lleDos de flores secas 
de €0reml¡a se€urid4Ma. £s del tacado cte a#ratoo; sur 
cola eg'li^a y dosauda, su» fie» so» todos pastadae^ 
tifjios y su pelaje es uaiferiae. ¿Será una seala^espeeie? 
l|í|einto0omys era prooedeate de los EsUdos ttaidos^ 

LQSDIBLOSTOMOS; ' 

DlPIíOSfOlU. {%) 

Lo» a]if;lo-ainericaiios los Uav^an cafna^rat, y los 
franceses del Canadá áfáu£fr^, Upflyéa.el «cufrpa de- 

(4) Creemos ser el gopher descrito por Mr. "Schoolcrafi 
(journ. 365) y hallado en las cascadas de San Antonio del 
Ifississipi. F. Cuv. Mem. du Mus., núm. X, p. 449, p. 26. 

(2) Rafinesque( 1817): Desm.; Richards. íi06, lám. 48, B. 
(Los caracteres de Rafinesque son equivocados) . 

783 BibltoteCA popular. '• ^^^ ^ 

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82 CÓMfttUBNTOS^. 

primido, bajo háete las piernas, uta cabera grnc^, 
incisivos convexos por tres lados, buches en fóriüa de 
sacos muy dilatable!^, que comanican con lo interior* 
efe la boca por medio de ao esfínter. Los ops soa- pe- 
queños, «ir|>artes ocultos por los pelos de la cara, la 
cMiÉa auditiva es mediana, y no se percibe la menor' 
señal de orejas exteriores. Los pelos son poblador, 
compactos y suaves. La cola es corta, redonda y pe- 
luda. Se conocen tres especies de lu América del Nor- 
te, i ." El diplostano fusco (diplaétamü /tisca, Rafines- 
que), tiene once pulgadas de largo, es enteramente de 
color fusco. Habita debajo de tierra v se alimenta de 
raices en las llanuras del Missouri. 9.^ El diplostorfto 
blanco (D. alba. Rafinesq.), decinco pulgadas y media 
de largo, de pelage enteramente blanco; habita en los 
nrfsmos pa^s. 3/* El diplostomo comedor de cebo- 
llas (D. bulbivorura, Richards, 206), que busca coa 
énsia las cabullas de (í««ias ó ^namosíe [scUla esculm- 
Ja), es color gris de plooio, que pasa en el lomo á éo^ 
dor de castaña y á tusco amarillento, de tinta mas 
clara en la cabeza, el vientre es pardo mezclado <te 
gris. Es común en las llanuras regadas por el rioMnl- 
tonah: 4." El wofo, shaped-san-^at de los anglo-ame- 
rícaños (i), ó d geomys talpaides de Ríchardson, ^ 
üota^^hee-gmsUes de los indios crecks, es negr» 
ceniciento por encima, con la barbilla y la cola blásm- 
eos; los pies parece no tienen mas que cuatro dedos. 
Habita en los contoriios de la bahía de Hudson. 

(1) Sabiae, Bull, XVIH, 403; Richards. 2101; Crictius 
ialpoides. B^l. joiim. UI, 548;» 



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LAS!tiTÁS-TOPOS(<). 

EspahXf GüLD.; aspalax^ Óiir, 

• 

Son bajos de piern«is y tienen cinco dedos ch to- 
das las estremidtd.s, las uñas son chatas y menudas;' 
c»ecen absolutamente de cola. Las orejas están ocul- 
tepor el pelaje, los ojos están cubiertos por la piel; 
sus dientes, sobre todo los molares, son casi ae /a 
misma forma y en el mismo número qne los de las 
ratas. Son roedores informes que viven ocultos com 
los topos y que se alimentan esclusivamenie de raices 
Laespecie tipo está esparcida en el Norte y en e 
Oriente, la segunda se halla en la isla de Java. El 
semní, slenez ó rata-^opo-ciego [muÉ typhlus^ Pallas, 

Í[l. lám. 8) (2), que parece ser ¡el aspalax de Áristótc- 
es y que Buffon ha descrito con el nombre de zemm- 
Este roedor tiene una variedad manchada de blanco. 
Está esparcido por las tierras cultivadas de la Siria, 
de laMesoDOtaraia, de la Persia, de la Rusia meridBo- 
nal, de !a rolonia y de la Hícngría. Mr. F. Cttvier 
menciona una rata-topo tan grande como un conejo, 
color gris intenso con una raya blanca longitudinal 
sobre U ca^^a, que vive en las islas de la Sonda. Sok 
fh,voai$palaxjamnus, . 

Í4) Talpoides, Lacep.; Síf ^u«, Branis. 
%) Spal<M¡ typhlus lUig.; aspalax iyphhiSt Desm. 



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LOS Z0KOBSQSIPBNEUS. 



BfiiJfTS, 



Tienea los tres molares de losspaJax, los ojos muy 
¡MsqueAoSt las uñas de las manos comi^imidas y cóc-' 
tanies muy propias para socavar ; la cola es coi:t^ 
Solo se conoce una especie , el vmncm %okor de.io^ 
babitantes de la Daouric , el semlmaja'-rnedwfidiuk de, 
los rusos. Este es el mus aspalaoK de Pallas (1| q^.es. 
gris rojizo, y que vive debajo de tierra al modo deio¿^ 
tepos ; se alimeata de tuIyos, de plantas liliáceas y y, 
se halla comunmente en Daouric, entre los nos biga-i 
da y Argun. Es mas raro, m Abalean al otro ladaidtei 
Irtisch. La segunda especie es el sukerkan (^], [mMs^ 
atpinus , Pallas] ó el semlercia de los rusos , pardo 
ne^o CAcima del cuerpo , ceniciento por dcbaja; la 
barbilla blanca. Yive de raices y de lunérculos ca lasj 
galerías subterráneas que él se cava , y solo sale dtfe 
noófae. £3 coman en los desiertos de Astracaa y>e(^ 
las llanuras de la Busia templada; ^se le hattaen.lGruli7 
karia y en Tartaria. 

(4) Siphneus aspalax^ Brants; mus myoxpale^Xi, Laxm» 
Gvorychus, G. Cuvier. 
('¿) Spalax talpinus, Tienom. ; gorychus tatpinw. IHig. 



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LOS «4CTI1»fi06tOBlCTBROS. 



Tiaafaü ciuatm iñefarestn cada mandíbula , q« 
tmtíia atin no se hati llegado á desgastar manifietitaá 
mm escotados en el borde estenio , y una circunfe-* 
reftcia awforme <pie proeede del uso 6 desgaste. Sol 
biqos4e piernas , tienen los ojo^s eslraordinariatnent* 
peq^eftos, las «aftas cavadoras y la cola corta. Lim 
ortcteros son : 1 .* La f«ía-í»»o cíe kis rfwiww (mus wwi* 
ritimus, L). (2) el fewo-Aowfca de los hofentotes; ti 
lepo üel Ctm éA viagero Lacaille , es certciento rojo 
«n el cñcipo , bkinco ene! vientre. Los incisivos es- 
tán s^rcadkrs por delante. Se conoce nna variedad en- 
teramente blanca. Vive en los arenales marítimos del 
«Ao de Bnena Espenmza. 2:^ El ^equmo topo (M 
<?<i6o (B. Bnffonii , F. Cnv.) , de pelage pardo 6 gris 
tf^ro , señalado de blanco en la oreja, en el ojo , «i 
el estrenm de la nariz y en la cabeaa. Habita en las 
dunas del Cabo , y sobre todo en el pais de los ca^ 
fres. Lamfd-fopo* hoknMe [buthyerffus Ipotfmtotus^ 

; (1) Qry éteres f F . Cuv. ^ obsMvaciones sobre los roedores 
def cabo de Buena-Esperanaa, clasificados en los géneros 6a-r 
t^ergui^ oryGi4»es, (^w^yckus, efc.if Ana. «ü. nát., Ibril 
4834, 1, 493. 

(i) Mus suiltus, Screb., pl. Í04, fig. »: B^hy^gm 
ritmus,Br^ú\»,'0ryct^ru$^7túPtümus, F.€^v* v 



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86 COMPLEMENTOS. 

Less) (1) , se ha reproducido bajo dos nombres diver- 
sos. Este es el bathyerfjus cmcutiens de Lichsteins- 
tein (2) , V el B. Ludwtgii , que igualmente vive en 
el Cabo , de Mr. Smith (3). 

Los oricteros ó raUs^topos , de que no se conocen 
sino dos especies (los ba^yer^s maritimus, Desma- 
rest 51 9 y bathyergus capensis Mammalogia^ 520), no 
han sido observados hasta este día sino á ia estremi- 
dad austral del África , dond^ viven $n las dunas de 
los contornos de la ciudad del Cabo. En el mismo pais 
es cbnde Mr. el doctor Garnot, encontró después de 
m nai^fra^iü la tercera especie que descrtbinios aquí; 
y que se distingue délas dos precedentes por su pe- 
queño tamaño, y por la tinta uniforme y sombrk de 
|u pelage. Ella parece ^ser una variedad minorgeory* 
^us de llliger , ó bathyergus capensis ; pero las di- 
mensiones mas tortas de todas sus partes y su color, 
deben inclinará que se le considere como pertene- 
ciente á um especie bastante distinta. 

El orictero notentote t^ne cuatro pulgadas y seis 
líneas de longitud total, desde el nacimiento del^ 
cola hasta el estremo del hocico. La cabeza tiene ca^ 
torce líneas , la cola cinco , sin comprender los pelos 
^e la rebasan en seis líneas. Los brazos y el ante- 
brazo solo tienen seis lineas de longitud : la mano 
^sde ia cara palmar hasta el estremo de las uñas 
tiene seis líneas ; los dedos de en medio tienen tres, y 
Jas udas tienen menos de una línea. La cara planlar 
tiene nueve líneas ; I03 dedos de en medio tres líneas: 
su circunferencia en la parte mas ancha es de cuatro 
pulgadas. 

íl cuerpo es cilindrico, li cabeza corta, rfedonda, 

(4) Lesset Gam^ Zeol.de la Goq., pl, 2, fíg. 2, p. 466 
(iSié.) 
-• (3) Erante, Muiz. 

(3) Zool. Journ. ; UI, 439; BuU., XVIO, aif6. 



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HAMIFSBOS GUADBÜHANOS. H7 

cónm, el hocico ohioso y caeio truncado. Los'ojos son 
estiaardíoariamente pequcfios y muy poco visibles. 
No se percibe maguna kuella ó señaldeorejas estenio- 
res. LosmieQibros soncorlos y delgados. Los dos dedos 
de en medio están unidos hasta cerca déla mitad de la 
longitud. El pulgar y el índice son lo« mas cortos , y 
casi de igual dimensión ; las uñas son muy pequeñas 

5 débiles , la cola es aplastada , corta y como ciliada, 
e pelos poco poblados, que parten de los bordes y de 
su estremidad ; la pu9ta del hocico es desnuda y de 
color de caroe con barbas muy finas en ia mandíbttU 
superior. El orictero hotentote está cubierto de pelos 
muy poblados , muy cortos y muy sedosos. Todas 1m 
lurtes superiores del cuerpo son de una tinta gas 
parda unitorme , y como lustrosa , mezclándose á tos 
lados con el color gris de las partes inferiores , y cte 
las maoos y de los pies. Esta especie no tiene ningoni 
mApcha blanca , ni cerca de. la oreja , ni eerca del ojo, 
ó sobre el vértice, como se observa en otras partes em 
el orictero-cricet (balhyergus eapensis : mus capensis 
de Pallas , Gmelj. El pelage es generalmente de color 
pardo en el nacuniento de cada pelo , y solo en su 
punta es donde toma el aspecto de gris pardo ó blan- 
quecino que hemos indicauo. 

Este pequeño roedor por la debilidad de sus uñas, 
debe principalmente servirse de su hocico para ca- 
varse galerías en la arena. El que nosotros describi- 
mos fué muerto á veinte leguas de la ciudad del Cabo 
cerca de la aldea de Pearl, no lejos de las moftiañas 
de Drackenstein. Es iududablemente de aquella espe- 
cie que AUamand quiere indicar (Suplemento á la His- 
toria de ios cuadrúpedos de Burfon), cuando dice: 
«Mr. Gordon ha visto smcho antes en lo interior del 
p(Ms, una espeje mucho mas pequeña y de color de 
acero, y asi se la llama en el Cabo.» (Buffon, tomo XX, 
página 48S)r 



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W GOMmiaiiTeg. 

4.^ En fia, Mr. Feéeneo Cimer meficioiía iff es- 
aaelelo de uoa c«arta espeete, 4A cual no se t&a&em 
íns partes blandas^ diferenoJÉiAo^e de los tres preoo- 
•denies. 



LOS GEORi€OS. 



MORlCBVf: 



• Se distinguen de los batiergos, ea que solo fie- 
•en tres molares de cada lado de la aiandibula. La 
única especie conocida es e( mus capensis de Palta% 
<^gl., pl. 7), ó géorif€ku$ eapensis de illiger, de pelage 
•Meramente pardo intonso, y sin.mancha Manea s»- 
hjK la caben. Esta especie vive en las dunas y en los 
¿«gares cultivados del cabo de Boena^speranza. 



LOS ELAMIOS Ó LIEBRES S4LT\D0RáS. 
npEfEs, Iluoeb. 



Tienen 4a cabeza anci&a; ojos grandes, eola larga, 
y lot «iembros posteriores conAieraMeoiento mas 
robustos qoe ios de adelante. 

Lo que los caracteriza mas pafticularmente sen 
iMutifro molares formados de dos aojas, los cinco dedos 
d» las manos terminaor en vÉm largas y puntiagudas, 
ios cuatro dedots dQ \m pies lisos y con afeas anchas 
y difpsestas en foxraa de galochas.' Los incisivos infe- 
ríor#6 son truncados. Solo se conoce uba especie que 



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XAMI^INMS tVimifTBlANOS. DO 

irif6«ft 1«6 tmaresiAOAtmses M otbo de Buena Es- 
Is eí gerbo (peMes eapmsig, Dcsm. Mamys 



m f v m is , ¥. C«v¡ef) ^ «I ferina de Forster la gran 
gerbasia de BuffoA (1). 

í 
LOS GEEBOS. 

A los éíeoles de las ratas agregan los dnco dedos de 
iHDBiaiioside iareiatniaa. Sus pies líenen solo trü^^ 
dbe^ á llecos coo uiM 6éos éedos rvdhDtaiarios adenaa. 
Sfisimieatoros asÉenores son muy eortiDS, los poderío* 
jBo^aa Tobntos y graadenenle ifesarrolMhs, de doü- 
^i^esflltaque estos aotmatefi solo pueden saltar. De 
JMpii al ¡naiMre étratñs de éo$ fies que les daban tas 
•SBiigttas, 6ide retan de Lybia camo se lee en JUiano. Su 
4BAeidLSs ascha, sus (^o$ gra»^, vm cola paiticalar- 
jaeole esmoy larga y muy poUada. Estos son roiedo- 
MB «rganizadoa en los deei^tos, que viven en tropas, 
€|8e cavan sus madrigaepas ^tre las arenas doMB 
^CMü enun profundo letargo dumnte el invierBo. Los 
^lÉitarai les ém el nombre común áa/ou é ratas atMh 
tüias* fkmm que se trasiarman en codomkes, oj^r- 
Jiioa que procede d^que e^s animales entrañen sus 
^arklascaaifiio Itegan las eodorniees, y salen de ettis 
Aoattéo emigian. Todos losgerbosias viven en las te- 
rnes ai'dientes y templadas 4d continente aatíjguo, 
y sus especies son numerosas, á íaber : 4 .® V,l gerbo ó 
gerbosia de Buffqt, que es la jerlou de los árabes, ó 

.<i) IM|m«€a^,Gm.r«MMW«» Pallas. , . 

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00 COE?I.BMKÍ(TOa. 

éléjerbmáQio^ñffpcm{dipu8sagiéta. Zimmefm). (4) 
' leonado, coa una inedia luna encada anca. Su aligien* 
to consiste en yulvos de plantas. Se halla en Berbe* 
ría, en Siria, en Egipto y en Arabia* 

Bruce ha descrito una variedad poco distinta que se 
ha llamado dipus Bruni, que habita en los desiertos 
de Barca- 2.^ El dipus ceayptius (Hemp. el Ehr.; 
Lichs. 22) próxkno al precedente, tieüe las orejas me- 
dianas, la cola negra en su estremo y terminada en 
manco (2). E* del Egipto, d,"" Dipus telum (Lichst., 
pl. 23) del pais de los kirguis y de las orillas del lago 
Aral, rojo, amarillento, cola amarilla, orejas peque- 
ñas, hijares y vientre blancos. 4.® Dipus tetradactylus 
(Lichs., pl. 23) que parece ser el gerhoa de la Gi/re- 
4wí«» de Bruce (3), tiene orejas largas* y es de ecte 
gris leonado. La cola con vedejas, terminada de negro 
-y de blanca. Es de laLibia. 5.^ Dipm hirtipes (Lichs. 

fl. 24), deeola larga terminada en una vetíija blanca, 
osjpies muy velludos. Es de la Nubia. ^:^Dipu8 lag^t 
p«5 (Lichs. pl. 24), de orejas pequeñas, colaterminada 
en blanca, poco poblada. De las inmediaciones del la- 
go Aral. 7." Dipm decumams (Lich. pl. 25), deoí^ 
puntiagudas, rojo vivo en el lomo, la cote muy larga, 
roja, luego negra, y terminada en blanco. Es del 
#8ral. 8.® jPipitó spicolum (Lich., lám. 26), rojo vivo 
ondeado de nc^ro. La cola termina en un gran mt^ 
chon negro y bla&co. Tiene dos pequefios espolones 
ettcima de los tres dedos de los pies, fis «le la Sibéria, 
de los montes itítai. 9.^ Dipmmgmosus (Ulíg., Lich., 
pkna 26) gris rubio, la cola deluda. Del pais de \m 
kirguis (4). 10. Dipus elater (Lich., pl. 27) amarillo 

(1) Mus sagitta, paltas; musjaculus, L. F. CAv. 63 liv.; 
mus salicus, Shaw, U, 38. ' 

(2) Z>.5ip<jy, Lidist.;F¡sher, esp. ií p. 33i. 
Y el dipus abissinicus de Meyer. 
Este es tainbio* el dipus mitmtf^ de Bkinv.» y ol 



(3) 



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MAMIFBBOS CUADHeVANOS. 94 

Í^or 6BCÍnDá. Es de la Sibería. 14. Dipus platyrus 
Lich. lam. 27), Es el único que tteae la cola guarne^ 
cida de pelos dísticos en iod» tu estensioii. Habita á 
las márgenes del lagt Áral . 

Las especies cooocidas desde hace tiempo, ademas 
de la gerM)sia óitrb^^ éon M: el difus jaculus ó. el 
alak'danifha délos mogoloa; ^monn'kkmáe los 
kalmucos,'vde$crito por Buffon bajo eí nonlire de 
^(riagíaga, que habita en Itfs margines del Tañáis, éU 
Iriisch y del Volsa. i 3^ El dipusbrackyurm (deBlainiJ* 
l^rdo variado de leonado que parece ser ^1 ctmn"* 
jalma do loskalmoeos, próximo á la especie prece- 
dente, ala cual le había reunido Gmelin. 



LOS GERBILLOS. 
esaBiLLUS, DssM ; merioms, Illio* 



Tienen ías estrcmidádes anteriores cortas y pen- 
tadactyUs, las posteriores bastante largas, terminadas 

Sor cinco dedos casi iguales. Su cola es larga y ve- 
nda. Sus dientes no se diferencian «de los de las i#- 
tas, sino en que con el desgaste aparecen ^mo emi^ 
UfEcias trasversales Los incisivos «ipe-rinres tienen 
nn surco. Los gerbillos viven en los países ardientes 
y arenosos del continente antiguo. 

La ludia tiene los^^e^billos siguientes: i ^ El Amt- 
eenamoos de los indios, el hmne(¥. Cuvier) (1) par- 
do, con lineas negras y una larga cola terminada por 

mus jaculus, var. minar de Palias, ú su. dipus aeontion. 
(Zool. russe. I, 48«). 

(4) /Wf)^ tn4icti«, Hardw., Traos. linn., VIH, pl. 7, pá- 
gÍDa279. 



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latmechon de pelos pardos. HtUta en las %ádm 
erieAlates etlre BeMrés y Httréwan. %^ El apicaH^($) 
de Odiar pando lastntoo f^r^ttcíMa, amarillo ^lan* 
quizco por debajo; la cola esu gnmecida de ^t^ 
ftgidos, dg — a c ycompactos. Bs délas itdias mea- 
tales, sio poder desíenar la localidad. 

El Mmiofrn jfo¿tt el gerbülo roiMSla (%), par- 
da' meollado degns y de o^e, de tintas mas clanas ea 
laá^hijaKS. Loe pieasoa TeUndosy la eola es ^rmsa., 
Im Nabia prapircíonó al viajero Ruppell u«mi «soecte 
práñaa (3) altiai^ taf^rtpef de pelare color de ismela, 
qnetica á rojo yíto, omi dos maflatias blancas, una 
encima de los ojas, otra detrás de las oreias. Lo^ pe- 
los de la cola parece ser dísticos. Se halla esta espe- 
cie en Egipto con las siguientes: úgerhillo de las pi- 
rámidesTi) amarillo rojizo con dos aneas blancas por 
encima ae los ojos, los pies de cuatro dedos sola- 
nente y la cola terminada por una vedija amarilla; 
Yive cerca de las pirámides ile Egipto. É^ tamarism 
ó gerbosia de cola nmllada^ se diferencia poco del 
último (5); es amarillento en el lomo, blanco en el 
véentre, pero tiene cineo de(b>s en los pies, «I palgar 
y el peqittíío may remaagado á la ventad. La Libia 
«Umemaiea sQs desiertos un ^^illo(6) de hotm 
•Mgado, de orejas cortas, de cola con mochas vedijas 
i«i<8u estraniidad. Se halla en los arenales que tedeaa 
>el mor Gaapk), cwtae el Yolga y el Owat, el jiréiit 
lAhf^'Aztr (7) pardo claro en el lomo, con una Uaná 



<1) Mcfiones officalti», mus de Berlín, Fidher, p. 337. 
,^8) Mormiét ra6tt«íuí, Gretzm., pl. *9, fig, B, 

(3) Marianas gerUllus^ Gretzm. pl. 30« fíg. B. 

(4) Gerbillus pyramidum, Geoff. 

(5) Meriones iainmiicinué, Kuhl. 
í«) Mariones lybycm, Lichst. 

(7) -Dipm'hngipes, Screb.; muslmgiflíi, 1.; ífetiriUfAi 
mertdianus, Desm. 



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fl»'d»kDnad& sobre el omsom; et vieaÉre e» Uuwa... 
Kl Senegal tiene img«^bttt» (krcotor reio TtyH'eft et 
IcHiiiiy blaiieQea«ltii«niie;y el cabale AMiuiEa(M^> 
TOttsa Uene oiro BMiyor^ o^. 

- *" ' » ' 

E^GEKBILLO DE BÜBSO^i^).'^ -. 

Habita el Dafarfoor dondettedeseuWiéMt. Bwtwp 
áicjuieftle'dedieó'Mc. F. Cttvief.EMfeg^riHttoteft'flias 
peqHtfto qaeel dextiwño. Su eolMaciMk m «uumiríf 

> e» el Yíwilrew i 



LOS MERIONES. 



Sm eselAfiivaoai^aief de lá iuMériea. TienM Utm 
wkM^sc<msai€OflGafiio lostgertnliofi; u» pe^MMl 
miar detoflie de l»s tres gruesoí», oona lo» ttrbe»|í 
todas las estremidades peatadactytas; peaitila. <Méi 
l^rga, puntiaguda y desnuda como las ratas. Svm 
BiMkbroj» db atrás son tergos^p b» dé^ftdetaMé dor- 
teffSa apaneneiaioé aleja desdé Imtgo deles^p^ 
billos. \ ."^ La espeeieeoiveoida desde mas tieiittpe^nkt)e 
es el merion del Cemada {%) amarillento por encima, 

(4) OerbillosBurtoni, F. Cuv.,70. liv. 

(í) Meriones canadensis, Less. Man; dipus americanus, 
Barton, dipus canadensis, Shaw gen. zool. í, pl. t6. Meno* 
ikes uemoralis, Isid. Geoff., pl. du Dict. class. 



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ti GOMPLBIIIR^TOS. 

de Yienlre blanm, dd tamaño de ua ratón. Pá^a el, 
invierno on aa sueño Me miéeo un letargo, oculto 
debajode tierra ea el Canadá sa patria. S.^ El mefi$n 
del Labrador (4) que es el kaísés de los indios chíppe^ 
^^is y el labrador iumping-mousi de losanglo^ame- 
ricanos, q/m es muy común en el contorno del gran 
lago do las Esclavos. Sa pelage, que es por encima 
ét an pardo mezclado de amarillo prduzco^ pasa á 
mt en IOS hijares amarillo pardo; todo lo demás del 
euerpo es blanco. Su pelo es espeso y vasto. 

¿Será áeste pequeño grupo al oué debe pertenecer 
el tnertofiesiiiu^ct^ti^ descrito por Kuhl como proice-' 
dente de) Brasil? ¿El que tiene el temaño de una ra- 
ta, blanco gris por debajo, rojo amariHento por eM^* 
ma con orejas bastante anchas y la cola vedijosa? To- 
do induce á creer que este roedor pertenece á un gé- 
flero distinto. 

Mr. Rafinesque describió bajo el nombre de gtf* 
bíllo de la bahia de Hudson (6. hudsonius) el meríon 
del Canadá mencionado mas arriba, y ademas una es- 

Secie de la América del Norte [G. soricinus) gris par- 
0, con una línea roja en los hijares, las orejas casi 
éesnudas. No sabemos de qué o«;pecie quiere hiblar 
■itehill bajo el nombre de gerbillus sihaticus. Es de 
Kentueky, asi como también el gerbillm l&mwrus de 
Rainesque. - 

(I) MerioniftlAbradorins, Ri«h, pl. 7, el Uü^rador-^at 
de Penndol; gerbillus hadsonins de RañDcsque; mus labm^ 
dorim^ Sabine; gerbilh» labradorius, tíarlao. 



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'*4 

LOSONfiATRAt. 



Forratn un pequeño grupo que fio\o coaipveade' 

una especie de la América septeutrioDal, la ttlt ni*, 
mizclada del Cacada [mui zibethicm) el oadatra de 
Im habitantes del Caiadá descrita por Buffou coa es- 
te nombre. RícbardsaO'eü suFéiuoo de la América sep* 
tentríonal (págf. 145) distingue tres variedades, una 
negra, otra maochada y la tercera blaoca. Los aogllH 
Vnericanos llaman á este tútámmusquasch. 

LOS €lí¥IAS Ó MYOPOTAMOS (\). 

Azara Id» ha meocionado con bs nombres de gé^'i 

Ka, y Damasio de Larrañaga con el de pstam^ (t^-y 
• cuales sofl roedores de cabeza larga, de hocica 
obtuso, cuyaa orejas soa peoueftas y redondas, 4os 

Eies pcntadactylos; el pulgar ae ias maúus muy cortil 
»$ otros cuatro ¿edos libres, al paso que t6düs los, 
dedos de los pies son palmeados; la cola es tarffd, 
cónica, fuerte», escamosa y sembrafia.de algunos peloB 
gruesos. Los cuatro molares de caaa lado se parecen 
á loi del castor, tienen uaa escotadura ó recorte en una 

S4 ) Myopotarmu^ Gommersou; hj^romiif Geoff. 
%) NouY. Bull. Soc. phil. 48113, p. 83. 



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96 ^ COlIPLBIfiNTOS. 

cara y tres en el lado opuesto. La úoica especie de 
esta tribu es el coypau (2), pardo color de castaña en 
el lomo, rojo eo los hijares, fusco claro éu el vieotre. 
Se conocen tiw variedades, una roja« otra parda, coa 
una línea dorsal leonada, y otra leiaera manchada de 
blaaco. Eslt aaimal es común en Chile, en la Plata 
y en el Tucuman. Es raro en Mootevideo y w el Pa- 
raguay. Vive en pequefta#<Mnilias al margen de las 
aguas dood^ cava sus madrigueras. Su peío emplea- 
do en la fabricacioo Je sombreros de castor, es cono- 
cíÍA*i*aLeotterciode pettAerias con el nombre de 



lOSCiSTORES* 



Solo se cDHdOe naa especie; el castor ^fUnr; del que 
acaso deberá distinguirse como tipo separado la va- 
riedad de Europa, } acerca del cual no se han adq«í* 
Ii4i mas que^atguBOB datos despneadtloftérabaioa de 
Btiffoi(*).* 

I I- • • . ■■ 

(i) Mucpoktmus bonarienm, GomiDe»;4it»«cmu3 «oyN* 
ptia. Desok.; mu9 coyjMa, MoUna, Ghü, p. 2é8; Geoff. Ajhí« 
du Mu9«. U YI, pl. a5; mus castorides^ Barrow. Traju. $oq^ 
Unn. U Xí, p. 168, (Atlas, pl. 43, fi§. 2.) 

(1) Acerca de las costumbres del castor 'Ann, se. nat, 
1. 1, p. S16 dpRichardsÓD, Fauna> p. 4t)5 y sig; 



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LOS PUERCO-ESPINES. 

ATSXfilX. L. 



Forioaa un gran género dividido «n el dia en 
muchí» subgéneros. Él primero, el de los puerco-es- 
pines propiamcute dichos, comprende el puerco-ts- 
tiin de fiuffoa {hysírix cristata. L), y el de las 
odias que forma realmente una especie distinta. £1 
segundo género . comprende los athérures^ F. Cu- 
yier, que solo liene una especie, el puerco- espin de 
cola de mechón, deBuffon (H. faseiculata^ L). que vi- 
ve en ia India (4). El tercer género et el de los wr^o- 
nes {creiison^ F. Cuvier) de aue solo se conoce elurson 
de BufTon (hystriíc dorsata, L), (2) de la América sep- 
tentrional. En fin, el cuarto ^nero es el coendú ($i- 

(4) Citamos aquí el pasage de sir Stamford Raffles acer- 
ca de lospuerco-espioes de Sumatra. «Hay dos especies, una 
do cola larga, éihystrixfasciculata, el otro el landak^ñguvsk' 
do por Mr. Marsdeu en su historia de Sumatra, bajo el nom- 
bre de hystrix longicauda. Esta ñgura es buena y exacta, 
escepto que se han dibujado los pies delanteros co^ cinco de* 
dos, siendo asi que realmente solo tienen cuatro, hallándose 
ocupado por un tubérculo cl l^ar del pulgar. El nombre de 
longieauda puede ser disputado, porque esta «specio tiene 
la cola mas corta que la áoi hystrix fascioulata. Se debe 
■exa minar si el by^trix macrouraüe Seba se diferencia ver- 
daderamente del hystrix fasciculata^ y si estas dos especies 
son confundidas con un solo nombre.» 

(2) En cuanto al urson consúltese á Richardson, Faun., 
p. 244. 

784 Biblioteca popular. T. XXKl 7 



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98 COMPLEMENTOS. 

íiethereSyV. Cuvier), cuy as dos especies describió Buf- 
ton. Una, su coendú, es uq ursoa desfigurado por la 

f>aja que rellena su piel. La otra el coendú de cola 
arga, [hystriíc ]^rehens%bilis, L.) es todavía el hiíz- 
laquatztn de Heroandez y el cueods de Marcgrave. 
Se halla en el Brasil, en Méjico y en el Paraguay .Buf- 
fon parece que conoció mal el couiy de Azara (hys-- 
hix insidiosa, Lichst) 4fue vive igualmente enel Brasil 
y que tiene sus espinas rojas ó amarillas, cubiertas 
una parte del año bajo una borra gris parda. 

'. N^ conocemos 6a el género puerco^espin propia- 
mente dicho sino una especie dada como nueva« y es 
et%^rfír leuouru9át Sykes (i), que se halla en el país 
de los maratas donde #« Huma ^yal. Se aproKisa 
mucl^o al puerco-espin de Italia, solo que su cola es 
de un blanoo puro, y no tieae pelos nezelados* 



LAS LIEBIES Y LOS CONEJOSL 



ISffVB. 



Se han aumentado muchas especies en estos últi- 
mos tiempos. BufFon solo ha hablado oon claridad de 
la liebre y det conejo ordinarios, con sus variedades 
domésticas^ del tetai ilepus tolai^ Pallas] y del tapfti 
(Lepus brasiUemis^ L.) (¿). Nosotros añadiremos los 
sigtttttiles: ift Europa tíenenen su paite boreal y sobm 
las abitas montañas: i .® La liebre tariable (lepm 9arith 
hitiSy Pallas) un poco mayor que la liebre de naestfxis 
llanuras de Trancia, que tiene las orejas y cola mÉf 



<*1 
1«) 



Procotd, 1. 1, p. 4tt3. 

Atlas pl. 44, fig. a. 



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HAMinciOftieirAMGiíANos. 90 

eoiíM. Sa pdage es gris ea eslió, blanco en inviemo^ 
pero la cok pcrmaaece blanca en todas estaciones. 
Su carne sedioe que es insípida. 2.^ Se llama rekaUk 
enfiroeolandia una liebre c|ue parece habitar en coii«- 
torno dé! círcuk) polar áf tico. El -lepus glaeialU de 
Leach (1), pardo blanquizco , después euteramenle 
UftBCO, de orejas mas largas que la cabeza, los labio6 
negros y la9*uílas largas y deprimidas. Se ha multi- 
plicado itiu«hit'eQ ias riberas es^carpadas de las costas 
del mar. Los esquimales la llaman ooka/ík, los ia- 
dios de las minas de cobre Vawcqoq. Fabricio parece 
habcl'la descrito bajo el nombre de lepus timidus {£). 
El lepus hibridus de Pallas no es auténtico. Est^an- 
tor miraba la liebre indicada como el producto de la 
liebre común y de ia liebre variable. La distinguía de 
esta última, porque su pelage no blanquea sino in- 
completamente, esto es, que conserva todo el año el 
color gris al paso que la cola permanece ne^ra. Se 
encuentra en algunas provincias de la Rusia, pero 
particularmente en la Siberia. 

La América del Norte tiene dos especies de este 
féaerotfue le son esctusivaiBente propias. La primera 
es el kan de los chippewais ó el wawpous de los ia- 
dios crecks, el lepus americanm de Erxleben (3) del 
tamaño de un conejo mediano, de pelage rojo fusco» 
salpicado de gris, e4 cuello y el vientre blancos, las 
orejas negras, laicola gris por encima, blanquizca 
debajo. Este animal socava sus madrigueras, pero 
habita en las llanuras pobladas de árboles de todo el 
Norto de los Estados Unidos. La segunda es la liebre 
de las praderas, ^rairie haré) de los cazadores au- 
fio-americanos. £1 ¡epus virgmianus de Mr. Har- 

. r4) Ricbards, Fauna, p. ^Ü4 , 

(2) FauoMpCMatandioa, p. t6, : 

(3) kepushudsonius, pJus, glosa 30. 



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100 CdMfLKMBKTOS. 

4an{4); es el vfaring-han de los YÍagcros Lewis y 
Clark. Es gris parda en estio, blanca en invierno, con 
un círculo rojizo alrededor de los ojos. Su cola es 
muy corta. Una de sus variedades es de color aploma- 
do en el lomo. Parece que esta especie no se en- 
cuentra mas allá de los 56^ latitud Norte. Es muy 
común en las praderas del Missouri y del Colom- 
bia. No cava sus madrigueras^ pero se refugia en las 
arboledas frondosas y entre los renüMK de los ár- 
boles, o Jl 
Las islas Maluinas situadas al estremo Sur del 
continente americano tienen el conejo de Maga- 
llanes (2). 



EL CONEJO DE MAGALUNES. 

LEPUS MAGALLANLCDS. LeSS. 



La naturaleza, al crear los animales, dtó á um^ 
chos de ellos caracteres generales que nos permiten 
formar géneros, y taractéres particulares que sirven 
para aislarlas especies entres!. Pero los matices que 
pueden servir para distinguir estas especies en algu- 
nas familias son tan poco deteruMuados y tan evasi- 
vos que casi es imposible darlos á conocer por medio 
deuna descripción. Sometiendo después é la domesti- 
cidad muchos animaks útiles, ha llegado el hombre 
á introducir entre ellos numerosas causas de varia- 
ciones que no se ven entre los individuos silvestres, 
y asi es como los cruzamientos de las razas, la edu* 

* 
(1) Fauna amer.; p. 496 et 340; Kich IM. 
{4J Zool do la Coq. , p. i 68. 



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HAMIFBROS CUADRUMANOS. 404 

cacion ó la inflacncia del clima, han dado á una mis- 
ma especie diversos coloridos ó una librea estrafia. 
Si, por egemplo, nos faltan caracteres zoológicos ne- 
tos y exactos para aislar la liebre de nuestros países 
con respecto al conejo, se concibe cuanto mas difícil 
sejrá todavía señalar la diferencia de este último con 
respecto á las especies que viveo en diversos puntos 
tlel ^lobo, á doide parece que emigrando con el hom- 
bre nan debido sufrir grandes modificaciones. 

Como quierja que sea, acaso el cQ]»jo d '. las tier- 
ras magallánicas, que aqui describimos, «era una va- 
riedad del lepus cunicxUus de Linneo, llevado á las i#- 
las Maluinas por los franceses queinteataron fundar 
un eetablecimiento en febrero de < 764, y que intro- 
dujeron caballos y ganado vacuno procedentes de 
Montevideo, animales que todavía se hallan en aque- 
llos lagares. Pero sin embargo, después de uñ atento 
«Kámcn, y sobretodo, respetándola opinión del harón 
Cüvier, no dudamos en mirarla como una especie dis- 
tinta, ouyo tronco se halla indudablemente en la* Pa- 
tagonia. Los antiguos navegantes, por otra parte, noa 
manifiestan que los conejos abundan muclio en las 
costas del estrecho de Magallanes, y no es improba- 
ble que la especie que indican, sea la que describi- 



mos (1) 



conejo magailánioo es del tamaño del conejo. 



(4) Magallanes fué el primer europeo que abordó á la par ' 
te Sur de la América én el año do 4520; y al describir los 
animales del puerto de San Julián en las costas del estrecho 
qne lleva su nombre dice formalmente: «Se hallan ayestru- 
CCS ^narulou/, rapesu» fperro9 antarticos} y conejos mas 
pequeños qm los nuestros. Jt {Deshrosces, t. 1, pá^ <^3.) 
Este mismo hecho está consignado pég. 38 de la, Traductxon 
francoisedu Mmmal de PUjafetta\ijds^^^-^ ^^^^^ 
anlX). r^-l^-:- .>- 



«: 



402 COMPLEMENTOS. 

del campo de Francia y tiene las mismas formas. Sq 
pelage es muy poblado, sedoso y mezclado de pelos 

Sardos que forman una especie'de borra lanosa por 
ebajo. Destinado á vivir en tas altas latitudes aus- 
trales, la naturaleza ha tratado de protegerle en me*« 
dio de aquellos climas fríos y tempestuosos. Es de c#- 
lor negro en todo su cuerpo sin escepcion, mezclado 
de color de violeta y sembrado de muclK>s pelos blaa-* 
eos. Cuatro manchas blancas redondas, que se distin*- 
goen perfectamente en el fondo negro de la piel del 
anifíial ocupftn el medio del pecho, la mitad del labio 
inferior, el estremo de la nariz y la parte alta de la 
cabeza. Las piernas son bastante cortas y delgadas; 
los dedos titnen uñas fuertes y robustas, ocultas ea* 
tre abundantes pelos, bastos,*de un negro nqizo in- 
tenso que cubren las manos y la planta de fos pies. 
La cabeza es algo obtusa, redonda, de f reate convexa: 
las orejas son mas cortas que la, cabeza, carácter 
opuesto á todas las variedades domésticas del conejo^ 
entre los cuales estas partes se desarrollan comidera- 
blemente. La cola, igualmente negva^ es corta y do- 
blada hacia arriba; las orejas son pardo rojizas. 

Pulgs, Lins. 



Longitud del cuer^ entero, desde el 

estremo del hocico hasta el ano. .16 8 
Altura del cuarto delantero. ... 6 6 

— del cuarto trasero. . , . . <(í » 
Longitud de la cabeza desde la nariz 

al colodrillo. « 4 6 

de las oreias. ..... 3 » 

-^-* deltrozeae la cola. . . . »^ 48 

— ^ del antebrazo desde el eodo 

á lia muñeca * . .^ 2 6 

desde la mufieca hasta el 



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BÍAMIPUOB GIUBIDXANOS. 4 03 

Pulgs. Lins. 



estremo de las uñas » 14 

de la pierna, desde la rodilla 

basta el talón 9 6 

del nie, desde el talón basta 

el estreino ae las uñas 2 6 

El conejo de las tierras magallánicas vive en pe-- 
qneñas tropas en las madrigueras que se cava en 
los valles estrecbos y en las dunas de las costas de la 
babia f^ncesa en lasiáas Maluinas, oeMa de la en- 
senada Chabot y en los contornos dol campo de' la 
urania. Se establece cerca de los arroyos y e* k» 
boííquecülbs del único y débil arbusto de aquellos cli- 
mas el eAi7ío¿rícAium amelloiéts, Cass., en aicüliode 
un gran número de conejos cuyo pelage es á primera 
▼ista el de la especie dei campo europ^í No nos pa- 
tecen diferentes en nada sus oostumfbf'^ dé los- cone- 
jos que bay en Francia, según bemos podido observar 
en nuestras diversas escursiottes. 

El brasil y el Paraguay tienen e\ tapéti descrito 
por Buffon, y la California y Méjico la es^ie nue- 
ra, descubierta por Mr. Sytes y llamada lepm nigri^ 
fan¿{a;u«(1) de pelage espeso y suave, moldado de 
afffunos pelos largos sedosos, variado de negro y atna- 
rilio en el lomo, al paso que el co?iis y el vientre son 
blancos. La nuca y la parte superior de la cola so» ^ 
un negro i^ronunciado, la garganta es amarillenta, 
los pies rojéi, las orejas blancas en su nacimiento. 
Su apariencia es la de un conejo. Piensa Mr. Bennet 

Sue fué descrito por Hernández con el nombre de 
acoyotl Méjico tiene también^ según Mr, Wayler (2) 

(4) Procoed,, 1. 1% p. 44. - 

(^) Isis, uúm. 5, p. 510 (4831). 



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101 COÜPLBHBNTOS. 

la liebre citH(1 ) (/epií« ca//oíis, Wagl). descrita por 
Hernández, como parecida á la liebre de Europa ea 
sus formas, escepto las orejas, (|ue soq muy largas 
rehitívameote á las otras proporciones del cuerpo, y 
que* particularmente son de una notable anchura. Los 
mejicanos acostumbraban servirse de su piel para ha- 
cer vestidos, y sobre lodo capas muy suaves, de mu- 
cho abrigo y que adornaban con plumas de color en- 
carnada suoído. 

£1 África alimenta muchas especies de lepus. La 
liebre de Egipto (L. agypHams, Geoff.) (2) es pareci- 
da por sus wrmas á nuestra especie de Francia, peroes 
luas pequeña. Es de color rojo blanquizco por encima, 
labaroilia Y la garganta blancas lavadas de leonado, 
una lista blanca por encima de los ojos, y la cola par- 
da negia en su mitad dorsal. Sus orejas son notable- 
mente largas. Se halla en Egipto. La Abisinia, y 
particularméoie los desiertos al S O. de Ambukid 
poseen la liebre ísabela [lepus isabellinus) (3), cuyas 
orejas son muy largas, el pelage de un lindo color de 
isabela, las partes inferiores blancas. 

En el cabo de Buena Esperanza hay diversas es- 
pecie» que han sido estudiadas en estos últimos años 
en Francia y en Inglaterra , aunque quedan algunas 
duda» acerca de su identidad. ^." £a liebre del Cabo 
(lepus capensis y L.) , descrita hace ya mucho tiempo» 
os de mayor tamañoque taliel^ede Egipto, y tiene las 
mismas tmtas gris rojas en el cuerpo , y es blanca en 
el vientre. Las piernas y el pecho son de un rojo uni- 
forme. La mítaa de la cola es negra y la otra mitad 
blanca. Es el muntan-hare de los colonos del Cabo. Es 

(i) Thesaur., p. 2, tract. I, de culi sculepoite. 
(%) Egipte, pl. 6, fig. i; Bdl., XIX, 339. 
[3) Cretzm. in Zool. de Ruf^ll, j^. 20; Zool. Journ. III, 
338. (Atlas, ph 4|., fig. 1). 



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k 



MAMimOS CUADBUMAN09. 405 

rara en las dnaas de donde apenas se depara. 2.** la 
liebre de las Socas llepus saxatilis) (I) , de color gris 
rojo, manchado en la cabeza, mas intenso en el lomo, 
mas claro y mas gris en los hijaies , con una mancha 
color ^is sobre el ojo. La oreja tiene hacia atrás un 
reborde blanco , rojo por delante y terminado en ne- 
?ro. La parte aue está debajo del cuello es gris parda; 
los miembros ae.un color gris rojo uniforme. Esta es- 
pecie es del tamaño de un conejo y habita en las mon- 
tañas del Cabo. 3.^ La liebre de las arenas [lepas are- 
narius) , es una délas mas pequeñas especies del gé- 
nero ("í). Su |}elasees gris ¡ceniciento , salpicado de 
rojo en ios miembros , la garganta , los hijares y el. 
ámbito de los ojos. £1 vientre es blanco. Vive en los 
arenales del país de los hoteuiotes. 4.^ Zia Hdre de 
cola gruesa (lepus erássicaudalus) (3) , parece ser el 
intermedio entre las liebres y los conejos , es gris 
ron por encima, blanca por debajo , y notable por su 
cola redonda cubierta de largos pelos rizados , roja 
parduzca, ó color pardo intoMO. I|abita el África 
austral , principalmente en las cercanías de Port -Na- 
tal , en lugares montuosos y enriscados. 5.^ La tiebre 
Í0 nuca roja (lepus rufinucha) (4], es muy parecida á la 
saxatilis , y podria muv bien ser la misma. Los colo- 
nos la conocen bajo el nSimbre de kleine-ílip-haas: 
tieii^ catorce pulgadas de largo , un pelage gris leona- 
do salpicado de negro ; las partes inferiores blancas, 
la nuca de un rojo vivo , la mitad de la cola negra y 
la otra mitad blanca. Existe en los lugares montañosos 
y enriscados del cabo de Buena Esperanza. 

(4) P. Cuy. Dict. sc. nat., i. XXVI, p. 309. 

(2) Isid. Geoff. Saint Hil., Etudes^ pl. 40; Dict. oTáss. d* 
hist. nat. 

(3) Ibíd, Etadei, pl. 9. 

(4) Smith, Zool. Jomra., t. IV, p. 44p;Bull., XVflí, Í76. 

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tO( GOMTLRIIBIITOS. 

También el Asia tiene alsmnas liebres: el rntuorf 
de los malabares, y el ^.9^k d^ losmarathas, tan eo*- 
mnn en las estériles colinas deDnkhon, es el lepusni^ 
aricollnáe Mr. Fr.CoTÍer (1), descubiertoenlalndta^por 
Mres. Leschenaalt de la Tour, Diard y tíuvancel, qw 
se diré hallarse también en Java. Su cabeta es color 
leoDftdo rojo salpicado , y las megitlas de color gris; 
tiene una lista rojiza queVa desde d hocico á la oreja, 
paliando sobre el ojo, la nuca de un color hermoso ne* 
gro , el lomo encárnalo leonado , los hijares y los 
muslos color gris de perte, las partes inferiores tiaii- 
cas como la nieve. La segunda e^ípecie ó el kpus rufi^ 
mudatus (2) habita en el pais de Bengala. Se parece á 
la liebre ae Francia por sus formas , sus proporciones 
y su c#lor ; pero lo que la distingue son las manchas 
negras de sus orejas , y el rojo víto de encima de la 
cola que en las otras especies es pardo. 

LA LIEBREDE NüCÁ NEGRA (3). 



Es mas pequeña que la liebre de Europa y dé k 
misma coloración , escepto la noca que en vez de se? 
roja , es negra. Vive en el Japón. 

LOS LA60MIS (¿). 

Se diferencian de las liebres priocipalmente en al- 
gunos caracteres de s« orgawzaci.ont.fuuc^meatal, 

(4) Dict. se. nat., t. XXVI. • ' ' '• 

Í2) Isid. Geoff.. Voy. de Belanger, p. 4 56, 

3) I^pus Wíííflfíauc^cn, Temm.,fájiC, í^p,, p. 43. 

4) la^romyí, rat-lievre, G.Cuvier.' 



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HAlflFBKOS CÜADEÜMAKOS. 40? 

porque tienen sn apariencia , bien que sus orejas sean 
medianas ^ sus piernas casi ízales , y carecen de 
cola. Burfofi no conoció estos animales qne esclusiva- 
mcnte viven en la Siberia y al Norte de la América, 
de modo gue no se alejan de la zona potar árttca. 
M. G. Cuvier refiere en su obra acerca de los huesos 
fósiles (ossements fossiles) que se MlaQ fesibdof é 
petrificados huesos de un lag:<Jraís desconocido en con- 
creciones ó mármoles de la isla de Córcega, tos lago- 
mis que viven como liebres son pettta<fcciylo8 por de- 
lante y tetradactylos por detrás. Las hembras tienen 
cuatro ó seis tetillas todas ventrales- Se conocen hoy 
cuatro especies. 1.® La en^na [lepus pusilhts) (4) , la 
sulgan ó ittsiskan de los tártaros, la semHanoi saetsehid 
de IOS rusos. Su pelage es gris patdo, y sn tamaflt el de 
una rata. Vive en madrigueras que cava en los países 
fértiles, en los lugares montuosos, hacíalas fuentes del 
rio Oural , se alimentan de frutas y de tallos. S.'* El 
lagomis gris [lepus offotonna) (2) ó el ogotonna de los 
mogoles, que los rusos llaman kamenoi-krot , es de 
un gris muy pálido que hace resaltar la tinta amari- 
llenta de los pies ; es un poco mayor que el anterior. 
Habita en montones de piedra , y en las grietas de 
los peñascos donde junta heno para el invierno. *6e le 
encuentra al otro lado del lago de Baftal , en los de- 
siertos del Mogol y Bn la Tartaria china. 3.** La pica* 
(lems aipinus) (3) que los táharos llaman schadak 6 
saaajak , y los rusos phtchncha 6 s^enostimez^ es del 
tamaño de un cochinillo de Indias ; su pelage es^ rofo 
amarillento. Habita en las cimas dehi montaf^as mas 
elevadas, donde pasa el estío én coger y en secar las 
yerbas que deben formar su provisión ^e invierno- 

(A) Mfa8,gl. pl. I. '. 

(2) Pallas, ^. pl. 3; Screber, pU«a8. 

(3) Ibid.pl. 2. 



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IOS COMPLSHSNTOSw 

Los moolODes de heno ^ue forma , vienen á ser uno 
de los recursos mas preciosos para los caballos de los 
cazadores de cibdínas ; habita en las rocas de los Al-- 
pes siberianos, elKapschatka, según Pailas, y las is- 
las Aleucianas, según Pennant. 4.^ El littlc ch%e(hare^ 
de Richardson , ó el lagomys prineq^s [\) , habita las 
moüañas Rocosai, barrera boreal (fe las vastas llanu- 
ras del Missouri, desde los 52^ de latitud hasta los 6a^. 
En las fuentes del Mackensia y del rio del Elan es 
donde principalmente es mas común. Habita en las 
hendiduras de las rocas , y al acercarse el hombre dá 
un débil grito. Los indios le llaman buckrathrcB.hi- 
iyaw2<F, lo que puede traducirse por la palabra liebre- 
pequeño ge fe. Se parece al pika, pero la cabeza es 
corta, las orejas redondas ; es pardo por encima, gris 
en el vientre. 



LOS CHlNCfflLLIDAS 

ó LA FAMILIA DE LAS CHINCHILLAS. 



Firman un grupo natural que solo es oinocido de 
pocos años á esta parte, aunque los animales que com- 
ponen esta familia se hallají citados por los viageros 
en muchas de sus antig^ias relaciones. Es familia que 
sigue inmediatamente á la de las liebres , y pertenece 
CMio ella á la tribu de los herbiforos cuyos molares 
carecen de raices. Mr. ^nnet le caracteriza de este 
modo (2): los dientes de arriba sencillos, los molares 
Xlt de corona formada de láminas de esmalte en dos 

(1 ) Richardson, Fauna, pl. 19, p. 227; Zool. Jouf. t. IR, 
p. B40;Bull.t.XXlV,74. 

(2) Proceed., t. 



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MAMIFBBOS CUADIÍTMANOS. 4 09 

Ó tres filas paralelas con ua reborde de materia vi- 
trea. Son animales que viveo en tropas al Sor de Amé^ 
rka, en las madrigueras que abren. Sos coslumbres 
son suaves, sus miembros postenores, dos veces mas 
largos que los anteriores» su cola está príocípalmente 
poblada de pelos por encima y en la estremidad. Ade- 
mas, se hallan bey tres géneros ipü componen «üa 
l^milia de los chincbillas, caracterizada bastante bien 
en el estado actual de nuestros conocimientos, por al- 
gunos rasgos que acabamos de citar. Estos tres ^e- 
ros componen los lagostomos, los éryomis, eallomys ó 
chinchillas, y en fin los lagotis. 



LOS LAGOSTOMOS. 

LAGOSTOMUS, BrOOIUS (4). 



No comprenden sino una sola especie famosa bajo 
los nombres de mcache (lagostomus trichmlacU/lus) 

3 ue acabamos de describir en nuestras Ilustraciones 
e zoolo^. 
Dobrizhoffer, Jolis, Proctor, Head, Miersy Haigh 
son los viageros que han hablado bajo el nombre de 
viscacha de un animal qué Azara describió con una 
rara exactitud en sus cuadrúpedos del Paraguay. Mr. 
Desmarest en su Mammalogia no ha admitido este pse* 
dor en los géneros establecidos, y cita por nota los de- 

(4) Zool. Journ./t. IV, 434. 489, 504: Marmot-diana, 

{A. Griffíth; LessoD, Illust. de zooL, pU 8. L. pilis densis, mo« 
Üoribie insuper gilvis, nWeis infra. Myslicibus albiset atris, 
manus digito medio scopula iotccto, Hab.; Reipublica Argén* 
iin» Agri. (Atlas, pl. 42, fig. 4). 



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144 €MnEi»Nsaf, 

tallesíque leconciemen (Mamm. , p. 300), pero da 
ttw dttifcri^íou muy eatacta de la viscacha i|ue Mr. 4e 
Blainville había redacMo «n Lóodre^, temendo pre- 
sente uo indimduo vi^o bajo el oombre de dipasmaxi' 
mus (esp. 50$ de la Mammalt^ia y Nuevo Diccioaario 
de Historia Natural , it, XIU, p. 11 1) . 

.JAr. J. Sfooküíi^stablecíó bajo elgénero loáoste 
mus e.4a viscaoba que figuró eael tomo XIY p. 9f 
de lasTraftsacHcioaes ¿e la Sociedad Líaaeana de LóOfr 
dre^L El cbiocbillar ^tfo roedor eatonces muY poco 
conocido, fué entretaulo figurado por Lichsteiasteia 
con el nombre de eryomis chinchilla^ y fué objeto de 
una memoria de Van-der-Hoeven; en fin, Mr. Isidoro 
Geoffroy Saint Hilaire (Ann. des Se. nat.), habiendo 
recibido el chinchilla y la viscacha del viagero Des- 
salines de Orbigny,' reunió estos dos animales en un 
mismo género que llamó callomjjs (rata hermoa), á 
causa del bello f^elage del chinchilla á quien llamó 
callomys laniger , añadiendo una tercera especie, el 
callomys aureus, 

Mr. Canivet nos comunicó un lagostomo que ha- 
bía recibido de Buenos Aires. Según Mr. deOfbigny 
^ecequeen las poblaciones americanas te Ilaaan 
los bocobis araruca , los pampas trui, y \m españoles 
solos le conocen con el nombre de viscacha. La tisca- 
cha es muy diferente de la chinchilla. £s el verdadero 
representante en las pampas de América de las gerbe- 
sias de Asia y de África, hiendo el lazo de transacción 
4si los dipus a los lepus y á los rnvia; deberá conserviar 
el nombre de lagostomus propuesto por Mr. BroQkos, 
mientras que las dos especies de la chinchilla conti- 
nuarán con el de eryomis dado í)or Mr. Lichsteias- 
tein. • . 

La viscacha (}ue tenemos á la vista tenia las di- 
. mcAsiones siguientes: 



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MADURÓOS CSüADmnUNOS. 444 

Pin. ?ii|i. Un. 



Longitud total desde el estremo 
del hocico al nacimiento 
delacolá \ 8 » 

— de la cola. » 7 ;> 

— de la cabeza » 3 í6 

— de las orejas » 4 6 

— delosinierabrosaoleriores. » 3 3 

— de los miembros posterio- 

res » 8 » 

— de la cara plantaría hasta 

d es tremo de la uña. . » 4 \. » 

— dé la una postenor me- 

diana. » x> 9 

— de la cabeza » 2 2 

— de los dientes incisivos, ^ 

cada uno. *. * » » 2 

— de los bigotes (el mas 

largo ) » 4 » 

— de los pelos del lomo. . . » 4 3 

La viscacha, del tamaño de un conejo, tiene sus 
mismas formas. Su cabeza es gruesa, muy abultada y 
cambada hacia adelante, de modo que las mandíbulas 
están enteramente contraidas para formar uaa cara 
estrecha: el hocico está cubierto de oequeños pelos 
cortos y rasos, y las dos ventanas de la nariz forman 
dos hendiduras que se acercatt por debajo. Los dientes 
son blanco amarinemos. Los ojos son grandes, muy 
separados; por eacima de las cejas tiene pelos negros 
prolongados. Las orejas desnudas por dentro^ acama- 
zadas, casi no tienen pelo por afuera: solo easus re- 
bordes aparecen mechoacillos de pelos muy pronun- 
ciados y muy largos, por delante. Los pelos de las 



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442 COMPLEHBNTOS. 

megillassou largos mezclados de una borra suave, 

Íue parece formar patillas pobladas en la cara. Los 
igotes, compuestos cada uno de dos mechones el su- 
perior mas largo, negro , y el inferior mas corto, 
blanco puro, son ásperos en su nacimiento, después 
muy finos é inclinados hacia afuera. £1 pelage es por' 
todaspartesabundwieyespego.se compone de una 
borra sedosa, suave, gris rojo en todas las partes su- 
periores del cuerpo, en las caras esternas de los 
miembros. Entre esta borra se encuentran esparcidos 
en mayor ó menor cantidad pelos negros , lustrosos, 
largos y que dan al pelage un aspecto rojo undulado 
de negro. Estos pelos son mas negros, principalmente 
en la lín<» de eumedio de la espalda y sobre los lo- 
mos. Todas las partes inferiores y laterales delcuerpo 
son de un color blanco como la niévé, asi como lo in- 
terior de los miembros. Los pelos de la cola secos y 
tiesos son de color 4)ardo castaño sucio; pero dos 
manchas grises parten de su naciiúiento y se dirigía 
hacia el medio de la lon^^itud de esta sobre los lados 
solamente. Los coloreíi de !a cabeza están distribuí-' 
dos del modo que sigue: gris y negro cubren la parte 
convexa de la frente; el hocico y nacimiento de los 
bigotes son negros, y este negro pasa á moreno de- 
bajo de tas ventanas de la nariz. Los lados de la ca- 
beza son blancos, pero un ancho recorte pardo rojizo 
atraviesa el medio de las me^^illas detras de los bigo- 
tes. Lasuñas son amarillentas. Las tetas están, se* 
guii se dice, situadas en el pecho. 

La viscacha habita las llanuras rasas llamadas pam- 
pos, que constituyen bI Sur de la América una va<^a 
estension de terrenos situados eütre los 29 y 39 gra- 
dos de latitud Sur. Seabriga en madrigueras que cava 
con las unas poderosas de sus pies de atrás , y vive 
en familias reunidas por las mismas necesidades y 
por los mismos apetitos, familia^ compuestas de ocho 



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MAMIFiaitS CüAtltmKROS. 1 4 1 ^ 

ádBesitidbiidvGBf* eoyas costumbres sMreeeldsas, ti-^ 
midas , porcftte el menor ruido los adusta. Estés ama- 
males , se sieutdn sobre el tratsero al modo d^^ld^co-^' 
nejos, y lleva» los alimentos á la boca sirviéidose'' 
d&sus pequeñas mases pam introducirlos en ella.So'l 
maidia se coAipoiie de si^ltos regulares , desde^ade^^ 
láate hacia aü^Síf por ek juego simoltáoeo dd losidom 
miembrO!«v sea anteriofes^i sea posteriores. Su aHnlenH 
t» consiste* ea yerbas leguminosas 'y gramkieas oae» 
pacen, y prineipaknente en i una especie de miv^gan 
cpeicnbre.tasí pampaSv Los estragos que óoastonaA<'' 
Iaa:TÍseahha»^en ios li^rdinfes, hace que lo9qiielotf> 
cakivanias persigan activamente; La eópola de estot^ 
antÉmles seefectáa en la bella estación del henn1sfe«« 
rá'del Sor , esto esv en diciembro ; encao y feWeno. 
Larhembrada á luz dos 6 cuatro hijuelos que Ikvaiem 
Sií^^io por espáoio de;cuatro ó cince meses. La car^ 
m de estbS' animales no es bn^a^ de comer. Seie^ 
mata á caasa de los estragos que hacen en los pfaiEM^ 
tíoa;, y para^N^ar de su f>eto algunas utilidades. PoK- 
dna utiliBanse realmente este último en la f abrirán' 
cba de sombreros de fieltro. 

Fmalmonte^ el lagostomo habita -con eso! usion«dei 
ol«s lugares^v ías pampas de laPlata yüel^Pá^^ 
mguay. 

> Los caracteres zoológicos de los lagostbmos smiI 
losisiguientes: cuatro incisivos y diez y seis mulares} 
Los iucisivos son muy largos ^ ufiidos , triansulspre^f 
^9» por delanles grueso»; íoffmando dhoAantí* Jost íq. 
fmms son iit.poco\mas coi^s^: que los supenbví»i(f 
l|»»olares{, que setllaman ob1icilos(j son^eñ^eúm^ 
di^ouatr* deseada lado y eb cadá^maobéibula i^de cotomi 
lúffdeihojafiKacBla en foroMr de^Vf la nabe^es^otai^ 
¡ M) cambma , *de frente^ muy eleradaí, de nará? <ébim^ 
Molas vQotanitifderilanarizífQBiqadas por hMkdidiiiiiq 
eMwbas y/eo<femioíTfiul)O.^X>eÉBipebsoseddsos,(l9f«l 

"ÍSb Dibiiot<;c« popular. T. XXIII 8 



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414 CailPLClIBNTOS. 

^os y rígidos, que todos parten de un mismo punió 
formando münojillo en hu base : las megiilas soq muy 
abultadas. Las orejas medianas, desnudas por dentro, 

S eludas por afuera , triangulares, dilatadas en su ' 
ase que está cercada con un reborde por detrás. Los 
miembros anteriores son cortos , delgados , de cara 
palmaria desnuda, terminadas |)or cuatro dedos casi " 
Iguales,^! interno y el esterno un poco mas cortos 

206 los dos de enmedio. Las uñas, que son cortas y 
aperas, están cubiertas de pelos suaves en su raiz« 
Los miembros posteriores son robustos, dos aveces mas 
largos que los anteriores, de tanios largos , desnudos 
en la arliculacioa y en el origen de íos dexlos : estos 
son tres, el de enmedio mas largo que los laterales, 
y todos tienen su falange final libre , abultada y des^ 
Buda. Las uñas enclavadas en medio de su fálan(<e 
son enérgicamente poderosas, particularmente la de 
enmedio que es muy larga; son rect«s , agudas, cón^ 
cavas por debajo , convexas por encima. Xa de en- 
medio está cut)icrta de una brocha de p^os muy ás^ 
peros, muy compactóse iguales. La cola es lardi.* 
con pelos rasos en su nacimiento, y en su estremidad 
tiene pelos largos , poblados , que parten del bordé 
inferior, mientras que los del borde superior son t^ 
' sos. La naturaleza y el color del pelo son análogos i 
los de la liebre ordinaria , y los petos aunque gene- 
•■:■ raímente suaves son rectos y de dos clases^ largos los - 
<awos y cortos como pélusilla \o% otros. 

El Museo de París po^ee dos especies muy nota-^ 
bles de ese género. La ^an mcacha, ^ con largos 

Edos, sedosos, pardos, espesos bigotes negros que 
rman en las dos megiilas dos listas de patillas muy 
prolongadas que tienen por encima dos rayas bland- 
eas. Su cola es mediana. La viseacha áe mitenas, de 
pdo ivúiformemente pardo, pero notable por su coht 
£irga,€abiei1o de piáenas negras espesj^s, rariadáf 



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MAVlFraOS €UADBUiaNOS. 445 

de negro y de blanquizco. Sas orejas son agudas y 
TOolimgadas, y sus bigotes son notablemeate largos. . 
tomo en las colecciones del Mnsco reioa el mayor 
desorden, estas especies no tienen designada la patria. 

LAS CHINCHIUAS. 

ERTOMIS. LiGHST (4). 



El pelage de estos animales es notable por sq es- 
cesiva suavidad, tieoen cinco dedos eo los miembros 
«tttenores, y el pulgar perfectamente desarrollado: tie- 
nen cuatro en los miembros posteriores, y las uñas 
son nequeñas<, casi falciformes Sus orejas son como 
las de las liebres, amplias y membranosas; largos pe- 
los sedosos forman poblados bigotes; su cola es me- 
diiana y cubierta de pelos abundantes. Sus dedus es- 
tán revestidos de pelos qué casi ocultan las uñas, que 
en nada se parecen á las de los lagostomos. Los dien*, 
tes incisivos | son agudos; los molares JzJ tienen tres 
láminas oblicuas, y el cráneo truncado bastante de 
improviso, aparece deprimido en la cabeza, y abulta- 
do en las regiones temporales. Las chinchillas habi- 
tan esdusivámente en las mesetas elevadas de Chile i\ 
del Perú. Solo se conocen dos especies. La primeía, 
\9k verdadera chinchilla (2) célebre por las preciosas 



(1) CaHomys, fsidoroGeoff.; chinchilla, B«nfiet. 

(^\ EryonUs chinchilla, Lichst, pl, *8; Ovor do ohincbi^ 
Ih, dóor J. Vander Hoeben, Overg. dccl Vl^nüm. i; caU(H 
ffii|$ lanigér, Isid.; note sur la viscacha ut le chiaobilld, 
Ann. se. nat., i. tXI, p. aS2, ndv. 4830, chinchilla' lani^ 
ijfera, Bennett, Proofféi» t. UI, P* 59; deots, Zool. jo^m..: 



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4i 6' cott^l/smrcTOB; 

pieles qae proporciona al comercio, es el eryomu 
chinehilta de los autores sistemUieos,' que habia^es^- 
crito Molina hace mucho tiempo con el tiombre de ra*^> 
ta lanosa (mus laniger), de que Mr Greoffroy Sa'Bt» 
Hilaire había hecho un hamsier, y Mr. Tiedemann ua 
lemmíng. JoséAcostaes el primer viaf^ero que ya 
desde el año de 1591 ha habladt) del animal que nos 
ocupa, que se halla en la relación de Awkins (1622) 
bajo el nombre de ardilla. Alonso de Ovalío que es- 
cribia en Roma sobre Chile en 1646; habla tamnien de 
este animal que llama ardas. Burroo en su historia del 
chinche (que es una mofeta, mephitis) tomó este nom- 
bre de Acosta, aplicándolo enteramente á otro ani- 
mal. Sólo Molina reunió algunos buenos detalles de^' 
costumbres en su rata lanosa, que no es mas que Id * 
chinchilla; pero estos detalles incompletos dtíjaroiii' 
suspenso el juicio de los naturalistas hasta cetmáfñ ^ 
aüo de 1825 en que los manguiteros recibieron aígu-* 
lías picjes enteras que permitieron ób«ervarTfngor1d»^ 
caracteres: En fin, en las casas de fieras «de Eüfopa-' 
fuerop observados aígunos individuos \ivos. ¿No can- - 
'sá admiración tjue un pequeño aninííil que parece es-^ 
traordínariamente multiplicado en Chile y el Pera, si se ; 
ha de juzgar por lá prodigiosa cantidad de pieles que* 
sesacan d^ aquel pais, havasido hasta e$to9 úkúnp»( 
tfémpos ün objeto de duaas y de oonflrovérsÍJW? Llú» 
(ftídchilla tiene^ su pelage de color ' gris de 'peHa;' é^ 
un tnatíz suave, ondulado de blanco en todos íaspar^* 
tes superiores del cuerpo, y de gris claro en lasiinfe-^^ 

t. rV, p..3i7;Aiiat/proeeed.i t.,L;p¿-:34; iiianimwR®iss<i4ti, 
Aft.scuat.vt. XXVl,.p.33!7,:BulLi. XXIY#p4i3«l; Afin. . 
s*^ tat. juia 4835; p. 576; It) diiucbillaiiE^ Cuviei, ^kliw^ 
Zoo!» menng. fií^ Gray Specilí^ zool. pt .7,: p, 4f;. Mey^iiT 
SiÁtht, Yoy4 aa Chili, Loa.i8%4vM^luQa;jajs(;i aak duCUli/ 
trtdí frdiio^,\p. «a3{AtíaSypUW^fi»^4jUiM , ♦/. 



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MAMIFEBOS GUABBUMANOS. 1 47 

riorcs. Su pelo de uaa eslremada finura, esdeunagran 
suavidad al tacto. Los bigotes son ne;;ros y blancos, 
la coía terminada en color pardo. Debemos advertir 

Jue existen diferencias bastante notables entre las 
^uras publicadas por Mr; Fed6rie6 Cuvier y Líchs- 
temstein. £1 retrato dado por el primero tiene las ore- 
jas negras, redondas; el del docto prusiano las tiene 
:jilancas,atmy prolongadas y ovaladas, etc. 

ftLo»peiésdeks chincUlIas, decía Aoosta, SM 
-fl^MPainllosamente suaves y lisos, y se vi^te sa pi«( 
ooma^aa cosa esquisita y saludable ^^ra abngar^ 
jest^mago y las panes que tienen necesidad de calor 
^noderaoo.)). Todas las formas de las chinchiUas }«s 
JiacenfsenM)|aates á los conejos, tienen sus misoMS 
oostambves , porque viven en tropas y en madrigue*- 
ras.^^Seálimeatan tprmcipftla^£ni& de plantas v ulvo- 
sas que <M;meB; «emla& sobre su irf^sero, e^u la caht 
itT»ftláda,'.y se sirven) de sus mfitnos para llevar á la 
-b^» MiOS' «timentos. La hembra pare cada ^o dos 
-Mmada^Me cinco á seis hijuetes, y para cazarlos se 
-wlendeperpos guiador por niños. 

'£A4a&«Hrovincias At Copiaba y de Vatparaiso en 
iChilc, es donde principalmente vive la chiachiUa^y 
^i^ealH sus pieles se remiren á Europa. 

La segunda especie es la chinchilla dorada (í]<iue 
^e'^fundar en despojes enviados desde el Petúá tas 
meffcactereslde pieles. Su pelage es de un amtariUo 
ianatiaado de; vefde y ondulado de negro en el cuerpo, 
•4qa«ip2»a'á «faarallo dorado brillante, lavado de rojizo 
tnr las jpartes inferiores; tiene una linea dor^^l negra 
-eBtt\ cdntbrno de la cabeea, y sus bigotos son enterafr 
mente pardos. Los pelos de este chinchilla son como 
-les tiel ^preceidc^e ie wMk finiuay ide ,iiaa j&uavidl^ 
estrañas. 

(4) Calíomys aureus. Isidi.QeQtf.vVíCj cit. . . \ - 



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LOS LAGOTIS [\). 



Tienen todos los píes tetradactílos^ esto es, que 
carece completamente de pulgar; los dedos están ar- 
mados de uñas débiles, aunque ligeramente falcifor- 
mes. Sus orejas son largas y U cola muy prolongada. 
'Los dientes incisivos son agudos; los molares, en el 
mismo número que los délas chincfaillas, tienen sobre 
su corona tres laminillas oblicuas y enteras. La única 
especie conocida, el IcLgoHs de Cuvier (2], tiene su pe- 
lage suave, y vive en las partes montuosas del Perú. 
Mr. Bennete no duda, y sus razones nos parecen pe- 
rentorias, ({ue son de aquella especie coüfuodida coa 
el lagostomo bajo el nombre vulgar de viseada ó tH«- 
cacha, adoptado por los criollos españoles de que ha- 
blan Acosia, Garcilaso, de Laet, ííieremberg, Feui- 
ilée, lllloa, Vidauri, Molina mismo, Schmidt-Aleyer, 
Stevenson. En efecto, el lagostomo es un animal de 
las pampas de Buenos-Aires y del Paraguay, y el la- 
gotis parece confinado á la pendiente occidental de 
los Andes, tanto hacia Chile como hacia el Perú. Este 
lagotis de Cuvier tiene las proporciones de un con^, 
y su cola es tan larga como el cuerpo y la cabeza á 
un tiempo. Sus bigotes son espesos, 4js color negpo 
azabache y muy largos, porque los diez ó doce mayo- 
res miden hasta siete pulgadas de longitud. Las ore- 
jas tienen la forma de un paralelógramo, y son redoo- 
das en la parte superior. Tienen tres pulgadas de al- 






Lagotis, Bennett, Proceed., t. III, p. 58. 
LagotU CttvUi t, ibid. 



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VAMIFBIOS CVAMUIUNOS. 4f9 

4iira. Las uñas están enteramente cubiertas con la 
abundancia de pelos que cubren los dedos. La piel se 
compone de pelos muy largos, de una notable flexB)!- 
lidad, mezclados con otros negros, v de pelos sedo- 
sos blancos en su pijnla y lavados de pardo amari- 
llento, lo que le da una coloración general gris de ce- 
niza, de reflejos satinados. No dudamos que el ani^ 
mal figurado por Mr. Lichsleinstcin será evidente- 
mente el lagotís y no la verdadera chinchilla. 

El genero lagidíum del doctor M. F. Meyen no 
•Ofaüene masque una especie lasfwKum«erttaiitim, cuyo 
sistema dentario es el de los chinchiilidas; pero las- 
manos tienen cuatro dedos y los pies tres, con un ru- 
dimento del cuarto al lado eslerno. Este género cs^ 
muy inmediato al lagotis y acaso será el mismo; pera 
nos faltan términos de comparación. 

Detrásde las chittchilias aparece un pequeño gé- 
nero muy próximo, el de los hápalotis (Lichst). que 
tienen cuatro dedos pequeños y débiles en las manos, 
tisrminados por uñas delgadas, cincodedos en los pies 
abundantemente velludos por encima, las orejsis son 
ovaladas, muy grandes, rectasy ligeramente acumina- 
das en la punta. La cola es larga pero delgada y cu- 
bierta de pelos rasos. Los bigotes son muy grandes y 
el cuerpo tiene el aire y la cabeza de la cninchiila. 
Solo que el cuarto de atrás es menos desproporcio- 
nado con el de adelante. Desgraciadamente ignoramos 
cuales sean los caracteres asignados á este ^nero 
por su autor, por no haber podido leer la descripción 
publicada en icngua alemana. La única especie cono- 
cida, el hapaloíis albipe$ (4) del tamaño del dezmeflo, 
es pardo ahumado, escepto las manos y el vien- 
te que son blancos. Vive en la Nueva-Holanda, pro- 



(1) Uchst., pl. 29.gUlas, pL 42, fig. 3). 



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m 

bri6 el viagero Siober. . 



XQS CABIELES OCLM^ÍVAftES. 

HTñBeCBiUmS £BXL(4}. 

^ Solo se a)iB0ce uua especie, . el oapyAoñra, siir q«e 
sefhayaauíaeDtadQ su historia después de la muefle 
4etBuffoo. Es on animal queirecueata las mir^eaes 
fde todos los graodes ríos de América, donde vive en 
"^Tff as:que salea princápalmeiile^e noche, ^apytma 
*«s nombre brasileño aue los botaeodos lian mudado 
'«a «Jimpoon. £s lamoiea el imk$boAQ Gmmila, el 
í€0pif}(^ddél viajero Froger. 

(LOSCAYIAS OíX)NEJOSDK INDIAS, 



JLos oooMidtstfaasla el día eran propios del Brasil 
(y del'Paffagiiay. ¿aespecie masesDarcíday que ^ 
fflo^cba procedente del üperea, esel qoo<»o4q kidiis 
4fíiUuÍhn*{cama c(»¿«j^/ Pailas; mus poreeílus^ L.; tte- 
.oientfimenieMr. Waglér ha descrito dos e^eeies co^ 

(1) Hydrochoerüs, cochon d* eau (cerdo de flgua).'Voya- 
ge de Desmarchays, t. III, p. 298^ M. Wilson (lUust., 
pl. XII[}ha dado una buena figura. 

2) Au(Bma(«io Quería) F 4 Oavier. - 



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iiAiBneMMilcVAMnniANos* 4tfl 

«ko'propias deHénco. La primera, eaiña 9fiÉiii^)m 
idewK^eaicMDto fusco teñido denegr«280,ipLe pre*^ 
^eaia «arcada megilta y delaí»io^la oreja, wia eorti 
-lÍBta^ btwea; la pavte wferm del cuello y el tieblve 
«onbtencos,^ lo mismo «pe ios pelos sedosos largos 
ittfenorc^ al ipaso-que las aftas de ios dedos-eoa «e^ 
^ruBoas.Las^Bda*es ti cania fulgida {V} leMuulo 
^pardiuco^ Jaspeado de n^roxon maacfaas roluci^i- 
(Ie8.j£l oveUo y el troaco por debajo . son de color da 
«oere. Sin^Usotesaui^ inferiofes están telüdos deleo^ 
iM»do, j <as XHsejas color de carne . tienen mn reborde 
superior obsoure. Mr. deOrbtsny desoobrtóen la Pa^ 
4agoma nnacvH^ta-esoecie, el ca?iaaQStral ^tama 
*4iusirali8) (3) queti^eías formas y las proporrioMS 
^ la^aperea, pero seitUferenda ei» las uñas q«e>soin 
mas largas, mas agudas y de un negro intenso .>P«r 
encima del cuerpo es de un gris amarillento salpica- 
do de negro, mas oscuro el negro en la raya de enme- 
dio; las partes iáfenioressoaah&un. Alance parduzco. 
Esta especie necesita ser comparada á la aperea para 
poderla distinguir de ella. Sus pelos son mas largos 
-ymas suaves; Bu tamaño nopat^a de ocko pulgadas 
-delatgo. Este cavia es mey común entes márgíwrs 
^e'fiio^Negro, hacia los 41.^ latitud S.; mas al Norte 
desaparece la raza. Abre profundas madrigueras que 
-comiutcanconlia esleríov por medio é& muchas bocas, 
ly las.estaUeceprinctpakDente en el ii^ar habitado 

Eor el hombre, y rara vez en los lugares desiertos, 
asi no sale sino de noche, porque le gusta estarse 
agazapado eosu agugero durante el dia. Su natural 
es vivo, pero suave y tímido. Su modo de andar es á 



i) l8Í8,núm. 5, p. 640(4S34) 
" Ibid. 

Isid. Gcoff. Eludes, pl. 2. 



i 



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itjt COMPLilUNTOS. 

saltos. Aim^aé se bailen establecidos al lado de la 
aperea, jamás los individuos de los dos ^xos de una 
y otra esppcie se mezdan entre si. La apena no pne^ 
de trepar á los árboles^ pero no sucede asi con el ca- 
via austral que va él mismo á coger las pequeñas 
irutas que apetece y <le que se alimenta^ agregando 
tiernos retofk>s ó renuevos, granos &c. La hembra 
fare eo el tiempo de primavera y estio^ muchas ca* 
madas de dos hijuelos cada una, que á los tres meses 

Í a tienen las nroporcioaes del padre y de la madre, 
.os puelches llaman á este roeáor saKal, y los pata- 
gones Hregainy nombres que. también se aplican á 
algunos otros animales. Solo los españoles criollos los 
distinguen claramente con las palabras tucu-tucu que 
.espresan eufónicamente la acentuación del grito que 
d& este animal. 



EL CAVIA DE CÜTHLER (<). 



Se le halla en Patagonia; tiene los formas del ca- 
via, pero su pelage está enteramente formado de iar- 
Sos pelos lisos, brillantes, negros y finamente raya- 
os de pardo. Sus orejas son mayores, mas abiertas y 
con pelos mas largos que los de las partes adya- 
centes. Tiene alguna analogía con el cavia de 
Perca. 

(4) Cavia Vlutheri^ Benn^tt, tho pUkwoph, mug. 
juin, 4856. 



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LOSQUERODONES. 

KKRODON.F. CüV. 



Son del Brasil, donde el |)riacipe MaxímiliaDo do 
"Wicd-Neuwied descubrió la úaica especie que forma 
este género, no separándola de los cavias, y lia* 
.máooota cavia rupestris. Los molares mas sencillos que 
los del cavia tienen su corona formada por dos pris- 
mas triangulares. El querodon [\ ), un poco mas ^ue- 
80 que el conejo de Indias, tiene su pelage gris acei* 
tunado, mezclado de amarillo rojizo, teñido de nc- 
gfuz.co por encima; las partes inferiores son blao- 

3 uizcas. Se complace en nabitar los lugares rocosos 
ele interior del Brasil cerca del rio de San Fran- 
cisco. 

EL QUERODON DE KING (2). 

Solo se diferencia del anterior en su coloración 
uniforme. Habita en la Patagonia. 

L0SCHLOROMIS(3]. 

Viven en los parages mas ardientes de la América 
'" • IB * 



meridional, en eí Brasil y en la Guyana. El agouti y el 

i 



(i) Kerodon Mocó, F. Cuv. K. sciureus. fsid.Dict. cla^. 

(2) DouDct. thc philofs. may ; juÍD, 1836. 

(3) Dasyprocia, fosie Vfliéc^ lllig. ; cbloroaiys (rata áma- 
lUfii). F, Citvier. 



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4^4 C01IPI.E1IBNT0S. 

úcouchy [chloromys] ímron descritos por Buf fon. No 
sacede lo mismo con la tercera especie llamada agouti 
de cresta ó cama con moño (\) que solóse eocuenlra ea 
Surinam, en la Guyana holandesa. tSu pelage es ne- 
grazco salpicado de rojo; los pelos del coloarillo son 

Erolongados y forman ana especiede cabeza de jabalí, 
os de las ancas son igualmente muy largos. El vien- 
tre es de color pardo; las orejas y la cola son cortas. 
Su carácter es áspero, su tamaño el del aguli [chbh 
Tomys) ordinario. 

Se ha descrito con el nombre de aguti un animal 
de Java y de Sumatra, que debe pertenecer a un gé- 
nero diverso. Este es el wms íeponnuí de Li nuco, el 
cuniculos jamnensis de Brissdn, Se dice que esto ani- 
mal carece de cola, es rojo por la espalda, blanco por 
debajo. 



LOSMARAS. 



IIARA. 



Parecen distintos de los cavias y de los agutis, 
"cuyas formas esteriores no tiíftnen. Sus orejas. son 
bastante salientes, las piernas altas, delgadas, de 
igual longitud, y solo lieneUr como los chioromys tres 
dedos en los pies de atrás y cuatro en los de adelante. 
Los dedos anieriures son peaueños y cortos, aunque 
ios dos de enmedio rebasando los laterales. Los tres 
posteriores son medianos, y sin embargo, el de cit* 
medio rebasa de los esteraos. Las u&as son de forma 

(i) ^Pa$jfpreicéaeristatat DefliD.,.in2; ^hmtm criiUh' 
ttis, F. Cuy. 



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MAMIFJBBOSeOi^lliaiAVOS. IM . 

tn^aetra. La cola es rudimeoiaria y desnada. La úni- 
ca^especie coDocida es el mará magaílinico (\) ó U. 
liebre pampa de Aaara (3) que vive ea las pampas de. 
IcT.Patagouia, y eu toda la parte auslral de la AmórH 
ca^ Stt tamaao esel d&Ja liiá»r« ordiaana. Su.pelage 
e& suave, sedoso, oMty poblado, d^x^olor pardo* eo et 
lomo y eoJa regioa esteraa de los^mieml^os; al. paso 
que los petos soql aaillados de.bJaooo y de rojo ^ claro 
e»lÍQs hilares, el cuellay las megillasi y. detrás de las 
eslremidades, lo que lepresta uoa tinta amarilla. cor - 
lor^e canela ó leonada. Los peksde debajo delicuer-*-^ 
po y délo interior de los miembros son blancos. No. 
tiene borra. Una mancha de un negro violácea ocu- 
pa loda la regían lumbar á la estre^idadde. laespal-^ • 
da^al paso que inmediaUmeute por debajo la región, 
sitcra es blanca. Los petos^Tcn e&ta& partes son mucha . 
mfi» (arisque en otraSi La colarse reduce á una (es- 
pecie de reducido muí^o^^ Kn la cara tiene bigotes ne- 
5 ros y lustrosos. Las orejas pfolongadas.y puntiagur^ 
agestan revestidas de pelos que forman unJi^ro.^ 
mechón en sus puntas. • 

Los püelclios dejas costas del estrechO' de A(aga* 
Uíwíes llaman mam al peí^ueüo animal de> qi^o tratar-: 
nNts,; y los zoologista^^ desean todavía nuevos datos » 
acerca de las costumbres y habitudes de eiiibe intere-^- 
saiU^ mamífero mtuy raro en* nuestros musQp^ de^t 
c^al no se posee ninguna buena, figura La que da- * 
rxm ^n este suplementOiá laS(Obi;^.de BufCon i;^ami^ 

*'(!) Lesson, cetit. zooli; pl. 42, lp.'!13i'díisypT0Ctapatá* ' 
gííiircá. Désm., Mamiñ. EqefcL, 6?*;carvia'patag^icavPoi>-^ 
iiírBi;»€¡iíad.'pl. 39: SháiWí geík* zodl:.; 1. 11; pl. .4í6«í -Cbt.^ ■ 

a[^>an., toino 1^ p;''!2iÉ;i'DoLei sobnei un manífe^vptQo-f 
oeidodei orden Je/lot roedores,. .IH»^.^ louciial ^^phyr- 
Jy,.Pí^|IR.^t.JBj,g.^^V.ÍAt^?^,,lj;;*^^^ „ \, ., .- ^ ^. 



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/¡rro5| deja mucho que desear. Tddo induce á creer = 
que los viageros fraoceses qué esploran la América » 
meridional, nos proporcionarán datos completos so- 
bre este singular y curioso animal, que ahora se deja 
entre los chloromys ó agutis por falta de datos suh- ' 
cíentes para sacarle de entre ellos, porque se aleja de 
estos en todos sus caracteres esteriores, aunque la 
forma y número de sus molares son desconocidos. 

Este mará es la liebrt pamjffa de los crioHosde 
Buenos Aires , y nuestra descripción se apoya en el - 
individuo que se conserva en el Museo, en mal esp- 
iado. 

Al consultar los autores que han hablado del imi- 
ra , parece que han hecho mención de él Juan Narbo- 1 
rough , Woo<l y Byron , en las relaciones de sus viar- 
ges; pero las nociones que nos dan estos navegantes 
son demasiado confusas para ilustrar su historia. Solo 
Azara ha publicado útiles é importantes documentos 
en el tomo ll{traduceion ffancesa) de sus Emayos so* 
bre la historia natural de los cuadrúpedos de la prO'- 
vinciadel Paraguay, Todo cuanto vamos á decir es 
estracto de este autor. «La liebre pampa , dice Azara» 
no existe en el Paraguay; pero yo he cogido muchas ' 
entre los 34** y 35** de latitud S. en las pampas al 
Mediodia de Buenos Aires^ Se le llama liebre; pero es 
mas carnosa, mayor que la de España, y es muy di- 
ferente el gusto de su carne.» Se^un el mismo autor; 
cuyas observaciones vamos á analizar , el macho y la 
hembra viven reunidos, y corren á un tiempo con mu- 
cha rapidez , pero se fatigan luego , y un cazador á 
caballo puede entonces cogerlos con el lazo ó cazarlos . 
con las bolas. Este animal tiene la voz alta, incómoda 
y muy aguda : el grito que hace oír de noche puede 
«spresarse por las silabas o, o, o, y ; y cuando se le 
€oge vivo cnilla con mas fuerza. Les indios comen SM 
4uirne, bien que jM^eren la de lc« tatos. El mará co- 



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MAMIPmiOS CÜÁMXJIfANOS. 4f7 

gído joven se domestica fácilmente , se deja pasar la 
mano, come de todo; sale y entra yoluntariameote en * 
la casa en ifue está famíliarrzado. 

Azara nos da de este animal las proporciones si- 
guientes : 

Pulgs. Lins. 



30 


» 


4 


6 


7 


» 


46 


6 


i9 


6 



Longilod total 

— de la cola. . . . 

— del tarso de atrás. . 
Elevación del cuarto delantero. 

— del cuarto trasero. . 
Circunferencia por el lado del tó- 
rax ... 45 6 

Su cola carece de pelos , es gruesa y dura como 
un pedazo de madera , no tiene movimiento, esre<- 
donda, truncada v un poco corva en su estremidad. 
La mayor uña de fos pies delanteros es de seis Uneas;^ 
es aguda , negra, fuerte y muy propia para socavar. > 
La planta del pie delantero tiene un callo pelado, 
blando y del tamaño de una nuez , todavía mayor y- 
mas desarrollado en los pies traseros. Sus piernas 
son delgadas y nerviosas , su cabeza es bastante com* 
primida por los lados; los párpados están contornados 
de pelos largos, los bigotes se componen* de pelos lar- 

Í^os y algunos se notan por encima de los ojos. Una 
igefa raya aisla las ventanas de lanariz, queestán en 
el mismo plano del hocico ; la oreja tiene tres pulga- 
das y tres líneas de largo , y dos pulgadas do ancho; 
es redonda en la estremidad de donde parte un hace- 
cillo de pelos prolongados. La oreja está doblada en 
8u borde anterior hacia el conducto auditivo, y desde 
ia base hasta el medio sobré el reborde posterior. El 
macho no se diferencia de la hembra; su escroto no es 



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TMbloppr (tefaera; pero la envoltura del pMenes^^ 
dMsa Y gruesa^ ycsteúlümo forma ana curva que^^? 
dirige ae adelante hacia atrás en la erección. 

La& hembras paren dos hijuelos , y Azara 4>bservó 
dos fetos en la matriz de una de ellas que abii6 eu^el^ 
mes de abril: dos tetillas inguinales ocupan el medio 
del abdómenx^ y otras dos esián colocadas como tres 
pulgadas^musaaelanle. Se hacen tapices con su pelo^ 
estimados por su buavidud y ppr los matices de su^im»* * 
loraoion. 



LOS PACAS. 



Terminan el orden de los roedores. El paca leo- 
iMida (cfghgemy9 fuhm) y el pacA pardo (^. subniger) 
fuepon^descritofi por Buffeii bajo el nombre comua.def 

C .No diremos nada del género osteopera de Mr, ttskJH^ 
que se ha fundado eu la cabeza faoseosa del paoaí 
onHniarió. El ecelogmys fu8€us de Mf. F. Guvief no s^i 
4cil»h)gue.del paea pardo sino por su peto^ lecmad^t 
señalado en los bijarcs coii cuatro ó cinco ravas Ioiht^ 
gúndinales blancas, su cráneo presenta también al— 
gwas pariioularidadea disiintivas^v 






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UBRO DIEZ. 






LOS DESDENTADOS. 

BRUTA. L. 



; Forman un orden de mamíferos poco numeroso , y 
que ao se ha enriquecido sino con un género « á la 
verdad bien notable, desde la época en que la muerte 
del Pliaio de la Francia paralizó su historia de los 
animales. 



LOS PEREZOSOS. 

BRADTPÜS. L. 

Eluná^ el kurí y el ai descritos por Buffon, for- 
man hoy dos géneros para lír, Federico Cuvíer , los 
acheus que tienen tres uñas^^n los dedos^ delanteros 

786 Blbtt<aectpopaͫr. '^^ ^^^^ 9 



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f; 



130 GOMPLEMBNTOS. 

y una corta cola» y los bradypus [choloepus Illig). que 
«olo tienen dos uñas eñ los pies delanteros y que ca- 
recen de cola. Los acheus tienen por tipo al ai (brady- 
pus tridactilus, L). délos que es preciso distinguir: 
4.^ El ai de espalda quemada, verdadera especie, diga 
loque quiera Mr^ Tein/nincL.íUie supone que el 
manchón negro rodead» -de letteokíque se ve ocupar 
el intervalo de las espaldas puede desaparecer por el 
desgaste de los largos pelos. Este ai es mas pequeño, 
tiene el pelage menos basto y mas negro. 2.* El ai de 

por su tamaño y aunT>éf feM««rfm'm*cion de su esque- 
leto. Su pelage es mezclado de gris y de rojizo. La 
cabeza es roja, variaíl|t dj^blaomiizcpj y en la parte 
superior del cuelfó átetormatiíiaiiultaáo moño de lar- 
jos pelos negros Habita en el Brasil. Los botocudos 
e llaman thogipa-keiou ^1 paso que el ai ordinario es 
su ihocoudgi, ' 

Al lado de los perezosos se colocan animales cu- 
yos huesos fósiles son el tipo del género merntherium 
de Mr. G. Cúvier 6 meijalbri^ <íé~Jefferso'n..*j8stas ra- 
zas estingúidas'pértenecian a tá Amériba meridional y 
han recibido lós^ oomBfes (Jíie lesimpusierotrMM. Cú- 
vier y JeíTerson. Pander haciái de la primera su tm* 
dypus giganteus (2). 

LO^ PANGOLINE^. 

manís. 

Los pangolines, que todos los autores han reunido 
son próximos álos tatos y á los hormigueros , y per- 

(A) GeoCfioy, Aan. du Mas.; Screber,, pl. 71, fig. A; 
A^haus tw^uatuiy Wied., it., p. ÍÍ9. fTraduc. franc.f 
(5^^ Cttv. Oss. füssües, t. V, 4 part., p. 474. 



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MAMIFSft^S CUAMQIMNOS. 481 

(•nocen al orden de los decídftntadosofdiDftrios del reit 
00 «eimal de Blr. €»vidr. Klein ke oaieoaba eotrelee 
tei06« y Br^eeu propuso para ellos el Qombce 4epiotf*- 
¿olM^qmiüiorr adoptó, ia pakÜM-a paagoho e» de 
QtífenmBuéB4 J ^ bsalla empleada la prilpera ves 
por V^ientía (Amboiao) parade^goar ^nmnis brar 
«iyiira (Gi^üMeo). Lo&pae^iiaiee ^ Uamtn tamhm 
harotif uet 08 escaiQíosos: armmiühs por Seba; tmg$l$ 

Sirei vidf^'oDasaivrobM»; Wuiif^ ea la tmU 4% 
oreatüDilel; pmgulHngty po£ tea iavaaesea, y tiMn^ 

Los caracteres del géoero paAgoUn, «011^3, aeo 4er 
ner el cuerpo, los miembros y la cola enteramente re- 
vestidos de escamas fuertes, cortantes , imbí icadas, y 
de forma triaogalar* II oaerpoes^roloiigado, de pier- 
nas cortas, la cabeza delgada y el hocico muy prolon- 
Í;ado, las mandíbulas soncompletamentedesdentadas. 
os ojos pequeños, la boca es trasversal en la cima del 
hocico; la lengua es delgada, muy estensible, muy lar- 
ga, redonda v lumbrisciforme; los pies tienen todos 
oÍAca dedío^. iLa c«ia es larga y viene á ser la prolon- 
pcíon del laismo otierpo sin separación mar<^; lai 
t^as esláa^Uiadas en el pecho en nuinero de doa. 

Mr^ Cuvier dice ({ue los pangolinea tienen el e$t6^ 
mago ligeramente dividido en medio ; q«e no tienen 
ciego; qne la^ falanges ungulares s(m ahorquilladas, 
y que los órganos genitales están separados del ano> 
Solo tres especies se conocen de este género y s^i 
costumbres todavía no han sido completamente estu- 
diadas. Se sabe que viven al modo ele los hormigue- 
W, que arrasti-an su larga cola, y que cogen las nor- 
migas blancas y otros insectos muy comunes en el 
wiia que ellos habitan. Erxleben dice que los pango- 
unes buscan también los lagartiUos. Su natural e? 
wave, su grito muy- débil, su andar lento y apenas 
salen sino de noche. Cuando se asualaA eriaan um 



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432 . C0»LBnNT08. 

escamas y se hacen una bola, de modo que paedan ser 
tócaxmcnte protegidos por su armadura. Su carne es 
muy delicada, buscada por los habitantes que m- 

Sleaa Umbien en su medicina popular la grasa abun- 
ante y fluida que sacan de la cola. Este genero ha- 
bita solamente en el antiguo mundo. Es el repjpsen- 
lante del género hormiguero esdusivamente propio 
de la América, de que no se diferencia sino porq«e 
en logar de pelos está revestido de escamas, aunoue 
el comunto de la organización y aun de las habitudes 
sea idéntico. Los pangolinesse meien en los agoge- 
fos que cavan con sus roboras ufias. 

EL PANGOLIN DÉLA INDIA. 

MXNIS INDICÜS (4). 

El pangolin indiano tiene bastados pies y tres 
pulgadas de largo, y la cola un pie y seis 6 siete pul- 
gadas. Esla pane en este aaimaí es siempre mas cor- 
la que el cuerpo, que tiene por encima once ó trece 
filas de escamas, y que está desnudo en el vientre y 
en lo interior de los miembros. Su cabeza es pequeña, 

Suntiaguda, de hocico proloitóido; las escamas son 
e color rubio, obtusas, estriadas en su base, guar- 

(1) ManU pentadactyla, Lioneus, t. í, p. B3: monis 
hrachyura, Erxleben, 98: el paugolin de cola corta, CuTier 
1. 1, p. 424:manis mocroura. Desmarost, sp. 594: paagolin, 
Buffoa, t. X, pl. 34: manís crascicatidata, Geoffroy, CataU 
itrmadillo, Seba, tab. 53, fig. 6, et tab. 54, fig. 4: short-- 
tailed manís, Pennant, 339; tatú mustcHnus, Kleio 47: 
^^ttoffenf i£lien. 



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MsidUá de algunos pelos ásperos^ leonados, qiiepar«- 
tan de sus intersticios; todas las partes inferiores dd 
eserpo é internas de los miembros están desnudas é 
don pelos muy claros; las orejas son poco «lani (¡esl- 
ías y de pabeuon redondo; las tres uftas del medio de 
Jos miembros anteriores son mas largas que las dos 
laterales, y su color es amarillento. 

El pan|;olin indiano parece ser el ted/«rktla 6 H 
f9pM de fiedras de algunas relaciones de viageros. 
Va individuo mutilado de esta especie es shi duda lo 
eoe ha determinado á Pennant á nacer de un pango- 
fin de Tranquebar su broad tailed manis ó wingoliñ 
de cola ancha. Habita en las costas de la India y en 
las de Formosa y de Ceilan. 



EL PANGOLIN DE ÁFRICA. 

MAfflS APaiCANA (4). 

El cuerpo del fatagin tiene un {>ie y dos pulgadas 
de longitud, y la cola un pie y siete pulgadas. Su 
principal carácter para diiereñciarlo de la espeoíe 
preceoente, es tenerla cola mas lar^que el cuerpo, y 
este cubierto por encima de once mieras de escamas, 
y guarnecido por debajo de pelos cortos , tiesos y 

(4 ) Dcsmarest, 8p« 595: monis tetrtdactyla, Linonus, 54: 
iñanU macraura, Erxleben» 401: pancolin de la ^a co- 
la, Guvier i24: máñis tongicaudata, Geoffroy Saint Hilairer 
Pkolidotus Umgicaudatui, Brtsson: le lexard de Clusius (el 
ligartodeClusiQ^PerraaU, t. ni,p. 80*. scttly-lixtird, Grew, 
laifrtus peregrinus squamosíis^ Clus,, 314, tab.: the lonflf- 
taUed manis, Pennant, 3i8: phatagif^, Buffon, t. x; pl. 35. 



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4311 gawLBaiHftCv - 

fardes. La oabeza ts peqHéfla^ coa ewataa^ poda do- 
iB6avueltas que seestieadeo sobre el hocíoo : las del 
euecpo M tieneü mo^un oelo en so8 kilerstioiM; sm 
^Htrduzcais , carenadas en las dos filas esternas y ^q bes 
¿elos ittnslos: launa del pulgar del mietobi^ antericr 
«8 peco visible , por h aue Línneo solo le supocia 
cuatro dedos del ameres, la cola es atenuada y obCs*- 
Ba ófi su pmUu' Las uñas soo pardas. 

El fatagin habita el África, y parttoakcnDeáte^eii 
ti Seaegal y eu la fioiiféa. ■■ tt -. 



ELPAÍíGOLINDEÍAVA. 

manís javanicüs (í). 

Esta especie descrita por la primera vez por 
Mr. Desmarest ca su Mamaialogia , fué traída de 
Java por Mr. Le^cheaault de la Tour. Tiene un pie y 
cuatro pulgadas de largo , sin comprender la cola que 
tiene ttn pie y una pulgada. Las escamas fonaan en el 
lomo diez y siete filas 6 li.^^tas; son pardas, y van pro!- 
longáudose al paso que se al^n dhe la nuca; las á^ 
les muslos son carenadas; las partes inferiores ó iii«* 
^rnas del cuerpo y de los miembros fio tieiieü peloa^ 
ó solamente tieneo algunos petos claros , duro& y 
blancos; los intersticios de las escamas tienen tam- 
bién algunos pelos ; los dedos de los pies delanteros 
tienen uñas' desiguales; el de enmédio es mucíio ma; 
robusto que los inmediatos ; los dos mas esteraos sou 
muy cortos. 

Este pangolin habita eo la isla de lava. 

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MAMIFnúQ fOHümaiANOS. 4(86 

lUiger ha aceitado al ^ero matm im anianal iár 
defiaible llamado por Boniiiis ^ tt$ludo squítmata^4t 
que ha hecho el género panphractus , que pertenece 
mas bien á los reptiles que á los mamíferos, y que por 
otra parte es nyuy dudo»». Panoce laioiilion aue denió 
existir en otro tiempo una grande especie de pango- 
lin, si hemos de juzgar por una falange singular bi- 
furcada descrita por Ittc Cilvier en su grande obra 
sobre los huesos fósiles. 



lias TATOS. 

Haa sido divididos en ei<*dbiasj^iB<|Uiits 
Los cachiomBes [<kiv.) tienea por Up» ai áü 
de Miregmve {daijip^ novim^nctus. L.) étmsrko^ 
fiuffoa bajo tres nombres , 4os de Uitcmmté é 
oekoikiss ^ iid caokmrm ó Mú de nueve ü&Uis^ é-éb 
UUú de larga cola ; tive en ia Guvafta ., tm ti Braati ^ 
el Paraguay^ D(^e distinguirse el^akí^iiiiMode^üaaa 
p. septemcinctus , L.) [() que solo tiene siete listas», 
una cola mediana y un tamaño menor que el prece- 
dente 

LOS APARS. 

CüVIBB. 

^Skmaéiei dMn^^ y cuatro dedos ten tes júes. 
delanteros, como los cachicamos que solo tienen siete 

(4) Screber, pl. 72. 

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GiNOLSUNTOS. 



dientes. Comprenden el apar de Boifon y el maíaeo de 
Azara. (D. fñcinctus. L). 



LOS ARMADUXOS GRANDES [Bncouberis). 

CUVIXR. 



Tienen cinco dedos en los pies delanteros; esca- 
mas en forma de qnáncume cnbren su cola. lÁs espe- 
cies son : el encubierto ó cirquinsan de BufTon, el tatú 
noytf de Azara (D. sexinctus et octodecimdnctus , L). 
oe debe distinguir el pichiy de Azara (4) que se pa- 
rece al armadino , pero que se diferencia por el den- 
tellón en forma de sierra de la parte posterior de sa 
escodo , con pelos mas largos y mas poblados en hs 

tartos no escamosas. El tatú-velludo de Azara es tam- 
ien ana especie inmediata [tatusia^vUlosa) {i) ée pe* 
los abundantes , pardos y muy lardos , que tiene de 
seis á siete lisias deotetladas en el borde terminad. 
Busca los cadáveres de los caballos y de otros anir- 
males mnertos en las pampas de la Plata. 



LOS CABASUES. 

CUVIBI. 

Tienen también cinco dedos, pero dispuestos obli- 
cuamente. £1 pulgar y el índice son muy delgados; 

Í4) DasyffUi minutus. Dosm. 
(S) Dasypus villosus^ Desra. 



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XAximofi GOÁPimiANos. I3T 

lieneii de ocho á nuere dientes en cada lado y en cada 
mandíbula. El tipo de este grupo es el taíuay de Aza- 
n, ó el kabans propio de BufTon (D. unicinctus, L.) (I). 



LOS PMODONTES. 

raiODOIfTBS. Ctv. 



Tienen cinco dedos desiguales, uñas muy grandes, 
y hasta veinte y dos ó veinte y cuatro dientes peque- 
fios en cada lado, ó noventa y cuatro ó noventa y seis 
dientes totalmente. La única especie eS el segundo 
iabfísu de Boflbn, el gran fatú ue Azara [dasyfus gi^ 

entms^ G. Cuv). que vive' en ios bosques y socava 
tierra en las cercanias de ia Asunción en el Pa* 
raguay. 

En fin» el género mas interesante aue se ha des- 
cubierto en estos últimos años es el oe los ehlatny^ 
phoros (chlamyphorus, Harianj (2). La concha está 
compuesta de listas numerosas, trasversales y mo- 
vibles, que se estieoden desde la cabeza á la cola, 
pero no está dividida en dos escudos por las espaldas 

Ípor los riñonescomo en lostatús. Tienen seis dientes 
talmente, cinco dedos en todos los pies y uñas muy 
grandes, corvas, conoprimidas, cortadas en forma de 
canalón por delante. El cuerpo es como truncado for- 
mando ángulos rectos hacia atrás, v la cota unida á 
este tronco, parece que se une por debajo del cuerpo, 

(4) Armadillo africanus, Seba. 

W Ann. of New-Yorck, t. I, 24 janv. 48i5; Zoo!, 
journ., i. II, p. 454; Ana. Se. nal., t. V, p. »; Osteol. BuU., 
i. XVU, p. 267. (Atlas, pl. 50). 



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438 <}aiiPLBifBNrM, 

Los dientes son tremU y dos, esto es,4ieE y mis 
jm)lares arriba y diez y seis i^bajo. La única^specie de 
esle interesan te género es el clamiforo trumcado (chk^ 
mfiphorustruncatusíl^T\eiVÍ)Jd\ picniciago délos indios» 
del territorio de la ciudad de Mendoza en las cordilleras 
de Chile y en la ppmmú de €ayo;, lugar donde este 
animal fué descubierto en diciembre de 18i4, por 
Mr. Wiliams Colesberry. Las e-camas de la concha 
de consistencia de Guero-sou, romboidales, dispues- 
tas en lineas trasversales, guarnecidas por debajo de 
pelos blancos, sedosos. La longitud total es de cinco 
pojlgadas y ^ei^ lineas inglesas; su cub^zsí tiene . una 
pqjlgada y ^is lineaí^; el espacio eatre las ojos es >de 
ocho Jineas. La altura de la truocadura del cuerpo es 
pe una pulgada y tres líneas; su mayor anchura dis 
veinte líneas. La poocipn libre de la cola, es de ea* 
torce lineas. La concha es de color de out^rno y los pe- 
LoSt^ou satinados.. 



IOS ORTGTEROPOS. 

ORYCTBIOBIIS. GeOFV. 



"No hay mas que el cerdo de Üerm de BuffoA 
[ürycteropuií €fipmsis, Cuv.! los jungolinos (i»aiaw,..l,i. 
queUan:?idoo6|ütode un <irtÍ4.ulo en este, volúmeo, 
pag. 506; y los dos hrinuigueros {myrmdC(fÍ4^ |^ 
que han bido de>crilos por BuJíou. Él M- hmlUUü ¡^ 
ttijra no sou casi Aiferinlcs éú tamanduá ordinario 
y el anmlata soto sü apoya en una figura del atlas 
del viage de Krusenstcm. [ 



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XOSPACHYDEIIMOS. , , 

Forman un orden de^ mamíferos á cuyo frente vie- 
nen á colocarse los elefantes [elephas, L). Aunque 
BuffoQ conoció las dos especies de este género, esto 
es, el elefante de las ladiüs (elfig)has indicus, Cuv.) (\), 
^üQ\kmcA[ekphas4ífricanu$. Cuy,), hemos creim 
deber dar de este úllíaio, en Ja edad afectamente 
adulta, on retrato (atlas, pl. BA) htícho/ al üatuoit 

Jorque la lámina de B^tfo^ no repr(¿Uicé sino un in- 
ividuo joven, aunaue todavía de un modo imperfecto. 
No añadiremos naoa á (o concerniente al niastodonte 
(liedini^ imastodon 0iganíeum^ jCuv). de que se trata 
en la teoría de Ja atierra en diversos artículos relati- 
vas áiasosamentas descritas por Daubentoii. Eñ cuaiv- 
tp al elcÉBuiiie fósil (ekphasfrmogenius), Mr, Cuvier 
le caracteriza asi: cabe^ oblonga, con la frente, cóíh, 
<^va, los albeolos de los, colmillos muy granjea, )c^ 
QM)Iares muy anchos, señalados en su copdna ue lis^ 
tooes esmaltadas* parálelos entre si y muy compactos, 
l^ juandümla Ín&ri9r #^ 4iufy obUisa hikU ^elanteu 

. ^4) 3ic Kaflesdijo hablando t&hs elefanta salv^ges dek 
isla de Sumatra: «Se han multipricadb mucho oa Jas ^vas^^' 
powse han hechopoeas^entattvas paira «ogerjb)% y jlomefilt- 
carlos. Solo en Achem se les ha acostumbrado al serviciotd4> 
bonbr^ J^l^lta« de iq^í^jai^iiMJia^iPtGiAo ^isim p»*- 
fcctamento ense&ado.» 



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UO COMPLIMINTOS. 

Podemos recordar que un individuo sacado de los hie- 
los por Mr. Adams en las costas de la Siberia tenia 
pelos espesos y de dos clases, lo que puede hacer 
creer que esta especie debe vivir esclusivamente en 
las regiones mas frías (4). 



LOS CERDOS O JABALÍES. 

sus. L. 

No han sido objeto de descubrimientos verdadera- 
mente nuevos después de la muerte de Bnffon, es* 
cepto el cerdo de los papuas {i\ que 5e ha descu- 
bierto en laNtieva Guinea. Solo haremos unas breves 
indicaciones sobre algunas especies conocidas desde 
hace mucho tiempo. El baby-rnssa de los malayos 
{sus babyrussa, L). ha sido traido vivo por la espedi- 
eion del Astrolabw y se halla figurado en el atlas zoo- 
lógico de la relación de sus viages. (lám. 22 y 23, tes- 
to p. I25). Ya habíamos descrito, entonces, en la parte 
zoológica del viage de la Coquille los babirusas ma- 
cho y hembra que habíamos observado vivos en ca- 
sa <le1 residente de Sourabaya en Java (3). Este cer- 
do tan notable pasa por haber sido conocido desde la 
mas remota antigttcaad, porque el aper in India de 
Piinio, se refiere, segurametite á él. Enano (4) lo cono- 

(4) Ved también la descripción del tetraeolodon mastO" 
donfoideum deGodman. Trans. Philadelp. pl. 47, t. III, pá- 
gina 478 y sig. 

{t) Si$papumsis,Lo9s,loo\. de laCoquQle, p. 471, 
pl. 8. 

(3) Sool. de la^oqutlfe, 1. 1, pl. 4, p. 4!I4 (atlas, pl. 57). 

(4) Hist. an. lib. XYII, cap. 40. 

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KAlflfnCNI CUAMOKAIVOi. 1 44 

eió igualmeale, aunque no sea como piensan algunos 
naturalistas, su reíracheros^ que no en otra cosa que 
el phacoekme de África, que Calpumío debía tener 
presente cuando dijo... 9idí... tt wm iin$ cwmw^ 
wuaTpros (Egl. 7). 

EL JABiLI LISTADO (4). 

Tiene el tamaño de un vigoroso jabato de Europa. 
Su cabeza es poco larga, su bocico es obtuso, sin 
ninguna p^)tuue^ancia ni patillas. Sus ojos son ma- 
yores que los del jabalí rerrogoso. Su frente es poco 
convada pero muy estrecha; su cerro es poco poblado. 
Su pelage es corto, casi raso, sembrado ralamente , y 
de un matiz pardo oscuro. Una lista blanca mas o 
menos bien pronunciada se esconde desde la narii 
hasta las megillas. Habita en Java. 



EL jabalí verrugoso (Í). 



Se halla en Java, su tamaño es notable, y su ca- 
beza es mny prolongada, y tiene á los lados de las 
megillas una protuberancia callosa muy saliente. 
Sos ojos son pequeños, distantes uno de otro mas de lo 
que distan entre si el hocico y las orejas. La frente es 
escavada, y poblados mechoncillos de pelos cubren 
las megiHas. Su cerro se compone át pelos largos y 
tiesos todos trifurcados en su estremidad. El pelage 
es abundante, negruzco, variado de amarillento 

{i) Sus viítatus, Temm. Fáuoe Jap. bisc^ 

(2) Su8verrucosu$9 Temm. Faune japanaise, diso^ 



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El koirop$iam¥ {ms- isHrtpodcmt^ Desm); tt^nt 
eenh» baM», se difcfeftcia cUi jabalí é& Má^sean 
(5ti$ larvatus, F. Cuy), porque bo Uene ,t¿béroa)os i 
los lados del hocico. Haoita en la isla de Mada- 
gasear. 



JEL CERDO DE LOS PAPUAS. 



▲1 exaiftinar Izs formas asterturee de -este oordo em 
k odad adiiiu^ parece quese le pmdo oomparar omi 
elcerdo de Siam, de^ne üeoie éi tira, y en oiecto ísm^ 
do la fisonomía general. Sin embargo, cuando se exa- 
minan los pormenores, se separa demasiado por los 
caracteres qite le sao peeQtisvres, para dejar de cons- 
tituir una especie, fundada principalmente en la dis- 
posición de los dientes. 

La^cabesa oseo^ de este aaimal dfiíiBUtifaQ nienos 
lairga^ que la del ceréft urdinarí^ guardada proj^r^ 
cioiiigiHtl Mt todas las dama^; eosas^ Los lados dal 
ho€ko san nen^cóneaiNis, y uatieaea dq^resien es 
la naaodfbnlU.tttnefioin soa fictos, y el rd)ODde de los 
^tveoles áestinados á ato|ar los colmillos es ligara- 
mente elevado^ pira no proyectado bacía aftiCra^coDO 
ea la espacie común. ■ »». 

La. fonoaula dentaria as esto: doce indaivc^ eaa« 

(4) Zoologié46 la tfoftiille, pl. f: &«iit aa la toogua da 
los papoaa^de BiBMry. 



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MAIffmM CÜABAfUANOS. H^ 

tfi^caaiftés, yetBte indares, Mat treinUí y sei( 

La distancia áesú» )a crtfifca ^m(yt19ül hasta el hae-^ 
«vdel hoüko e^ de nu^ve piiigHdas y nitd|a; (a que 
kajr desde eifroalaUI rerorde maxrtar ioferior es di7 
evatra ptrigaílaü^jtres lineas. El maxilar inferior tie- 
ne seis pnlgadasde longitutl y tres pulgadas á^ ^^ 
naraci<m entre sus ramas, eiiiel lugar mas ancho: bají 
desde la puente cígomática á te incisrros de la matt^ 
4fbalasuf)erior cuatro pujadas y media. Los dos^ in- 
tisiTos detanteros 4e ia mandíbula sHptrier ^iktt 
aproximadeSf y son gruesos y trancados en sti punta;^^ 
los dos esteríores son mas cortos y dirigidos omicua* 
mente háoia adelante. A dist<Micia de poca3 lineas de 
los cuatro ÍQoi8i^e»«tá coloeado,;en cada lado, un' 
^Dte estrecho situado oMíeaumeote de adeli^nte pa- 
ra atrapen unaWetilodelhQeso incisivo, que do pue^* 
de monos (te céusid^arse como un ineisitt)» aunque' 
se aleja dé ta forman de los cáatro anteriores , y aun- 
que se parece dlt eaftíuor este, delgado, poco visible, 
se dirige de atrás para adelante, y ocupa un espacia 
vacio de cada lado de la mandibula. Los motares an- 
teriores 9€Si trasversales, de punta única, al paso que' 
los tres últimos presentan en su corona cnatre punta» 
romas, separadas \}ot surcos profundos. Los (tiente? 
de la nkmaíMéi m^rrior son casi de ignal longitud 
en- los cuatro htcistñPos proyectados háteia adelante/ 
Los otros dos incist^os esteraos ma^ cortos, tienen eir 



Íl) Las partes oseosas presentan uua aocrtura detrás doi 
a último grueso molar, en los doa^lados y en las dos man« 
dibubs; lo qno parece probar (lüe los gérmenes de un sesto 
melar estutmn todavía •acerrados en el albeolo, Ky que baria 
ascender d cuarenta «1 número de los dientes de esta e»« 
pe(úe. 



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444 GOUPLRIONTOS. 

SU estremidad tres puntas poco visibles y aplastadas 
lateralmente. El canino de cada lado es delgado, pi<« 
ramidaL muy estrecho y poco elevado, ün ligero in- 
tervalo lo separa del primer molar y está aislado con 
respecto á los otros cuatro. Los tres primeros molares 
están aplastados trasversalmente y son de punta ro- 
ma. El cuarto tiene seis puntas paralelas, separadas 
por dos surcos, y el último tiene cuatro regulares, y 
un quinto diente mas pequeño por detrás. 

Hemos observado a bordo y en la Nueva Guinea 
un gran número de estos cerdos ya en la edad 
adulta, y casi todos presentaban los caracteres que 
vamos á referir. 

El tamaño medio de esta especie es de diez y ocho 
á veinte pulgadas á lo mas, y sus formas son en ge- 
neral largas y esbeltas. La cabeza se prolonga en un 
hocico delgado, y la mandíbula inferior es algo mas 
corla que la superior. La frente es recta y no convexa, 
como en algunos paises. El ojo es pequeño, las orejas 
son muy cortas en proi)Qrcion á la caneza; y también 
son rectas, tiesas y delgadas en el borde esterno. El 
cuerpo es redondo en sus formas, los miembros son 
cortos y bastante gruesos. Los pies son pequeños, de 
pezuñas poco pronunciadas y cortas. La cola es del- 
gada, terminada por un pequeño mechón. 

Los pelos de este cerdo son medianamente pobla- 
dos. Las cerdas son bastante tiesas, espaciosas, mas 
numerosas que en el cerdo de Siam, y el babirusa, 
pero menos que eo las especies ordinarias. La piel es 
parda y arrugada, desnuda y rojiza detrás de las ore- 
jas, en las megíHas y en muchos sitios del abdomen. 
La estremidad do! hocico está cubierta de pelos ne- 
gros, largos, mas abundantes en la mandíbula inferior 
y alrededor de los ojos. Dos listas negras se adelan- 
tan sobre las ramas del maxilar inferior. 

Las cerdas mas pobladas, mas densas y mas lar- 



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HAMiraiOS 'GOAPRCJMANOS. \ i5 

gas en la cabeza, y particularmente en la nuca,- son 
muy negras. Los pelos de las orejas son rasos en lo 
esterior, prolongados y blancos en lo interior, los de 
las partes superiores del cuerpo y de los bijares están 
mas inclinados, alternativamente negros y rojizos, y 
de un pardo mas intenso en los miembros, en su par- 
te esterna. Los pelos de las megillas, de la garganta 
de los hijares, y de debajo del vientre soii blancos^ 
mezclados de algunos pelos negro<!, ó blancos en su 
origeu y terminados en negro: los de los lados del 
cuello son cortos, espesos y tiesos, y en ningu&a par- 
te e4án rizados. El contorno de los ojos es pardo. 
Tiene ocho tetillas abdominales. 

Los jabatos en su primera edad tienen una librea 
como los hijuelos del jabalí. Su pelage es comunmen- 
te de un pardo mas ó menos intenso, y tiene sobre Ja 
espalda de dos á cinco rayas longitudinales de un leo- 
nado bastante vivo. 

Este cerdo llamado bene por los papuas del abra 
de Dorery, os cscesivamente común en las selvas de 
la Nueva Guioea, donde le encontramos con frecuen- 
cia. Los papuas con>ervan algunos en una especie de 
domesiicidad, cogiéndolos jóvenes en los bosques, y 
encerrándolos en corrales debajo de sus cabanas. Pero 
no tratan de hacer dócil este animal que conserva entre 
ellos la mayor parte de sus coslumbrec; salvages y fe- 
roces. Los que nosotros llevábamos á bordo, se hacian 
notables por su valor, y se disponían muchas veces á 
resistir cuando se les provocaba, y aunque mucho mas 
pequeños que el ceroo dé Siám, se batían con él con 
nn ardor poco ordinario. Ál cabo de algún tiempo, 
no obstante llegaron á ser bastante dóciles. Los indi- 
viduos que observamos eran solitarios, pero parece 
que en ciertas épocas marchan* en reunión: esto, al 
nienos,' es lo que aseigura el navegante Forrest, que 
Ips rqaresenta^si'fitt la? l^minAS 21 y 3 de su obra, y 

'87 BibUAiota popular.' t. XXTll 10 



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<rtfc cifeola que los papua?? los ca^n áfleehafs. ^áifl» 
c^r(it>s^^^larac^^» nai»ados ben, éice-Forrest (Koy«- 
ae'á la Ntmvelle-Gidnee-^W^&'d la Nueva-41ttHierf), 
ite5«ti nrtíChas teces á Mdo y «n 'fila de una lisfa A 
otra, apoyaado^l úUitrio txfpáom booico.en las ancas 
deltiue le precede. .». 

■Ifls'proporcioflíes dekis dRíersí» partes ^dcpie 
rf^i^scíilatiMf§, son las sigiiiMites: 

PÍN. fll|S. LiB. 

Ldngitud total del cuerpo desde 

el estrerat) del hocrco 

al ano. . . . 
Altura del cuarto delantero 

— del cuarto trasero. 
Longitud de la cahe/a. . 

— de las orejas. . . 

— ,de la cola. . • . 
_ 'd^l ant^a^o desde el 

crfdo hasta la tnilñeca. » 

deáde la' muñeca hasta él 

estrémodélats pezuflas. » 

— de la pierna, .desde la ro- 

dilla ha4a^ltaloo. , ^ 

— yesda eltftlon hasta -el 

» estremo delaspezuifias. » 
Qrcunferencia de la caneza. . . » 

— dé! pecho '2 

— del abdomen "^ 

Etnvgituijlde las.pezuqas poste- 
riores ^ 

— ae las pczütías anterio- 

res. ....... ^ 3 

'íLa.came del cerdo de los ^lajraas «sinmy delica- 
da.*¿^te auimal so alimenta prrncípalmeüte'eon * las 



3 

'4 



6 



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mamíferos Cuadrumanos . 1 47 

/rutas abundantes que cubren el suelo de las selvas 
de aquel pais, como el e-vy, la nuez moscada, el 
meollo de los sagúteros viejos y las raices nutritivas 
que allí se encuentran á cada paso. Esta especie por 
el conjunto de sus foi'íias, la falta ije colmillos, y SQ 
cola reducida á un estado casi rudimentario, parece 
formar la transición dol género cerdo al de los peca- 
res (dicotyles. Cttv.),,(juc; viven en las regiones ar- 
dientes y templadas dd continente de América. Las 
grandes y numerosas islas de la tierra de los papuas 
taA xíc^ ^y .tan poi^ conocida^s pices^ntan de «ste 
Wdo el iwatiEflujB reúne estos ¿Qs géneros; pero nin-j 
gnu Q^gAPo; a^ílogo Á la glándula da Iqí^ pecares exis- 
te en nuestra, es^pocie, que deje de exhalar olor de 
ajfts,¿ létidOi vcnyíi ca^rne escabrosa y que tiene ciuir-, 
tfiO|p^z^AiaS;!ea cada pie. El cerdo ordinario tieoe 
Íft(5etlíías, .e'. de Jos papuas no nos pre enta si^p 
«i6ho,.njímftro q\>eÍo;aoercapor este carácter al pe- 
Cftri^ pGrflvieiMr.-E. Cpvier solo ha poJido descubrir 
(fes en el individuo que ha dibujado. Muchos de es- 
t^StanÍAual^ qu^ conservábamos á bordo de nuestra 
Mrbetfiíjpierlamiiiarizarqtn con ^1 tiempo, ¿aseaban las 
earicias^y, fie íftostraban ce'osos délas que el objeto 
i^m anii;5tad;pr<i|dígabaá otros diferentes, y pr i ncipal- 
lAfinteá judí perro. jóv^n >e dirigía toda su afición. 
Se acostaban junto á él, se dejaban provocar por él, 
y cada uno de ellos se mostraba descontento, cuando 
le abstadonaba.fytra jugar con algún otro animal. 



y Google 



LOS PHACOCEROS. 

PHACOHAFRUS. F. CüV (1). 



Baffon ha hablado de él del cabo de Buena Espe*- 
ranza (2) bajo el nombre de engallo y del pkacochiBro 
africano (3) y á^jabalide cabo verde. Mr. Rupell dis- 
tingue el phacochmro de Eliano (4) que vive en Abisr- 
Bía llamado hariya en Mássawah y halluf en el Kor- 
dofan. Por su nombre específico se dene creer que 
Mr. Ruppell supone que es de este animal del aue 
habla Eiiano bajo el nombre de tetracheros. Los dos 
incisivos supc.riores son permanentes en todas las 
épocas de la vida. Su cráneo es deprimido, sinuoso 
solamente en la cara. La verruga callosa de las me- 
jiQas está colocada por encima de los colmillos; la 
coloración general es parda terrosa, mientras aue tas 
cerdas que herizan la nuca y la linca dorsal lormaii 
un espeso cerro. Su longitud, total es de cuatro pies» 
cuatro pulgadas y seis lineas . 

{{) Phaco-chooerus, cerdo que tieoo una verruga» 

Í*2) Sus eihiopicus, Gm. 
3) PhacochcBres africanas, F. Cuv. 
4) P^'oc^Ofrc* iE/iani, Cretzm.,¡nRupp., pl. 25et 
26,p. 64. 



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LOS PECARES (4)6 DICOTELOS. 

Cuentan dos especies qucBufTon no hsi distingui- 
do, describiéndolas absolutamente bajo el mismo 
nombre y considerándolas como variedades una de 
otra. La una «s el patira (2): la otra el tagnicati tetetu 
6 tajani (3), ambas de la Guyana, del Brasil y del 
Paraguay. 



LOS ANOPLOTERIONES (4). 



No son conocidos sino por sus reliquias fósiles 
conservadas en las canteras de yeso de Montmarlre, 
Se les ha supuesto habitudes acuáticas, y Mr. Cuvier^ 
el creador del género, ha reconocido dos especies. 
Los wiphodons (5) están en el mismo caso, y la es- 

!}ecie tipo debía tener las formas ligeras de las gate- 
as, ypor consiguiente costumbres tfmidasy recelosas. 
Lo% ir(is dichobrunos {&) reemplazaban sin Iduda á las^ 
liebres en la primera época de la creación, y el ada^ 



(4) DyeotileSf Cnv . 



(2) I^ pécari á colüer (El pecar de collar) dyc^Hles tor* 
quatus, Cuv. 

Í3) Dtfcotiles labialus» Cuv. 
4) G. Cuv. Oss. foss. 
5) Xiphodon,'\h\á, 
[6) Dichobrunc, G. Cuvier. 



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150 COMPLEMENTOS. 

pis{\) de Montmartre del tamaño de un herízo for- 
maba también un ii'i}0 estinguído.muchos siglos hace. 



LOS RINOCERONTES. 

RHlISOCEltOS. L. 

Los rinocerontes pacfaidermoB pertenecen é la se*- 
ganda división del reino animal de Ur. Guvier. Las 
especies vivas se hallan solamente en los paised mas 
ardientes del Antiguo mundo, y las zonas teoij^adat 

Í glaciales no presentan sino despojos. Son animal» 
e gran tamaño que varian entre sí por el número y 
por Id forma de sus dientes, y notables por uno ó dos 
cuernos sólidos, unidos á la piel y colocados sobre 
los huesos nasales. Estos cuernos son de naturaleza 
fibrosa ó córnea, y parece que son una renniím de 
pelos aglutinados. Lmneo colocaba los rinooeroBies 
Cñ su clase de los mamíferos que ha llamado bruta^ y 
daba al género los caracteres siguientes: cuerno sóli- 
do t las mas veces cónico , situado «obre la nariz sil 
adherencia á los huesos ; y solo reconocía dos es- 
.peeies que llamaba rbinoceros unicornis y bic9rnifL 
hh, Geoffroy Saint-Hilaire , en su catálogo impreso, 
pero no puesto en cireulacioa, solo apunte estas dó6 
especies baio los nombres de rinoceronte de Asia y ri- 
nocerónte de África, dándoles por caracteres genéricos 
el tener : dos ó ningún incisivo , de cinco Ó siete mo- 
lares; pies tridt^.ctilos ; pezuñas muy grande? ; uno ó 
dos cuernos sólidos , persistentes, cónicos, colocados 
sobre la nariz , sin aaherencia al / hueso , siendo ^olo 

(2) ÁdapiSt ibid. . 

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HAHIFBiOSrGQApiMiaUNOS. 45f 

mía coQtifleaaeioii de la epidennis y formados^ de. p^ 
los a^utioadod ;. las.gierBas ^ria»^ .lo& ojos peq^aíeñ(MH 
Ittft 0r^s. poca desancolMas, la cáibe^ bastaste, y^ 
Umgaást^ la<pÍQl mn)^ gi:iiesa^ la cola corila., síümsíp- 
&Ú9:des biei^ imooUm.coQmdorable. 

Mr. FecteiPifo Guvm ha esfiecififiada^ al^iMias,cft- 
lactóre» s{M£id<m4e kft dieoíe^ bifinrQua.se so{>a^me 
etoúiaerodekv^iiicisíTO^vaEiaieA caaa^peofe; Mp 
Büditijca&iMes que pr^eataei sisteiua deaAarK^ M 
láaoceroatedeJava!, poFe^wnplos s^J^a siguieatos; 
«ft.la mamlibida superk^ el iaeis^vo o^upa ca^ to4o 
d;ÍQtefmaxilar : es- u» dienlt aAelu)s gi^wsm y- eblusiK 
Mo tiene, caniBos. £1 pr'vmr mokc^ es^ iftuy pequero, 
el aegiiBdo muotio mayor , es ua poco, ms peqju^S^ 
que el tercero, que es aun menor que el cttarto^ Bsle 
y los d#ft sigutentes^ son del mít^no tannAd^^ y el últi- 
mo e& Rias: peqiü^í^ quaeUos^. Estos moiaceis se pacfr 
oen en su fodrma qa^ m la inisinaque e» lo» tapinos^y 
éama^eau Se^ compren de dos emia^Boia:^ reuoi^ 
wr uAacafBstá eft^nlado esl^nv©; esta er^esta so |W>r 
koiga posterieirmenfe, y la emiten eia colocada d¿Uᣠ
l^sesiailá puBia^enloriBa d0 gaach<^ quesa oh^rvt 
em lmfVír3imid9t á».l^ d¿^iMtte&; el úUima i^i^ec^ s«r 
menos ocanpjoto^, tieoe I4 (offlia gei^e^al de uq, tiaáikr 
gelo^ ea.yez de sm oaei «^uad^ade^ y p«a»Ge se dife^ 
n«cia de fós oirot^^pof babor sidoprivado* de m pfr 
étíü afttero^-estoraa/; se ve tambieo. la emiúeBCiia 
posterior con su gancho; perola/aQloi^ior ao se pi^i<t* 
m yfk ümi eo pfttte. Emla mandíbula inTeríor^ el in- 
cisivo es ua diealfecéiMtíO, recto, pijptiagudo, y de la 
especie de los colmillos, eí^o es , que no tiene rai(^ 
(Sstijitas. El canino no existe. Los molares vaaaur 
laentaodo^eii tamaño , d^sde el primoro qm es w»^ 
pequoño basta el último^ y uno y otro están compui^eh 
kifk, como k>sde los daman^ de d^s medias luitafl, 
mya^üoaeaiFtdttdestákdentiOidía la> maAdíbula y n^ir- 



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i&i C0MPLB1IE!«T0S. 

nida^por una de sas estremídades cuando el diente 
lia llegado á cierto grado de desgaste , pero separados 

Sor una escotadura antes de esta época. El primero 
e estos dientes solo es sedimentario comparativa- 
mente con los otros. El incisivo superior esta en rela- 
ción por su lado estemo , <;on el lado interno del in- 
cisivo inferior, y las mandibulas son alternas. Tales 
son las particularidades que Mr. Federico Cuvier ha 
observado en los dientes del rinoceronte, cuyo núme- 
ro se^ halla repartido como sigue: cuatro incisivos, 
ningún canino y veinte y ocho molares. Pero pare.ce 
que este naturalista no tuvo en cuenta algunos pe- 
({uefios incisivos estemos superiores y medios que el 
individuo sometido á su examen habla perdido acci- 
dentalmente. 

Los caracteres físicos del género rhinocero^ con- 
sisten en formas pesadas y muy macizas ; la piel es 
seca, arrugada , casi desprovista de pelos , y de tal 
modo gruesa que parece constituir una coraza' sobre el 
cuerpo ; la cabeza e? corta triangular, de frente un 
poco convexa, los ojos son laterales , muy pequeños; 
fas orejas tienen la forma de bocina, el labio superior 
es mas largo que el inferior, y se termina en un* li- 
gera punta. Uno ó dos cuernos (de donde ha venido 
el nombre del género , de las palabras griegas nariz y 
cuerno) ocupan la línea de en medio del hocico, y tres 

f^ezuñas en cada pie indican el número de los dedos; 
a cola es mediana y delgada. 

Los rinoc(*rontes tienen dos tetillas inguinales, in- 
testinos muy largos , un estómago simple y vasto , un 
f;ran ciego , ninguna vesícula de hiél ; la glándula de 
a verga del macíio tiene la forma de fior de Us. La 
columna vertebral se compone de diez y nueve vérte- 
bras dorsales , tres lumbrales , cinco sacras y veinte y 
dos cocigianas. Las costillas son en número *de nueve 
pare^ cuatro de ellas falsas. Son animal^i de gran ta- 



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HAMIFBaOS CÜADEUMANOS. 453 

ñafio y de amplia y gruesa corpulencia , cayos sentid 
dos son pesados y groseros , y el carácter silvestre^ 
Habita los lugares húmedos y sombríos, gustan de re« 
▼olearse en el fango , y se alimentan únicamente de 
yerbas y de ramas tiernas de los árboles. Su vista pa- 
rece mala y no se estiende á una gran distancia, pero 
su olfato es muy sutil. La fuerza de estos animales 
es estraordinaria , y cuando están furiosos rompen 
cuanto les sirrc de obstáculo. Las especies vivas ha- 
bitan hoy los lugares mas meridionales del globo , y 
solo se encuentran en África y en Asia , en los conti- 
nentes 6 en las grandes islas que de ellos dependen. 
Pero parece ane el mundo antidiluviano estuvo anti- 
guamente poblado de anímales pachydermis no ru- 
miantes , de que al presente solo se conocen los des- 
5 ojos , y que entre ellos se hallaban muchas especies 
e rinocerontes organizados para vivir en los climas 
mas frios del globo. 

Los cuernos que caracterizan los animales del 
género rinoceronte , tienen la particularidad de no 
adherirse sino al periostio ó á los tegumentos que re- 
visten los huesos de la cara , y el estar formados de 
fibras que no están siempre muy unidas entre sí , y 
que algunas voces se abren en la punta cómelas 
cerdas de un cepillo , según dice Daubenlon. Los in- 
dios atribuyen á estos cuernos propiedades alexiteras, 
y los buscan como la sustancia mas útil para oponer^ 
^ á los envenenamientos ; virtudes quiméricas que 
no tienen otro fundamento que el capricho y la su- 
perstición. 

Los rinocerontes son apreciados de los habitantes 
de los países donde viven por su carne que se dice ser 
delicada , y por su piel de que se forma un cuero de 
tal modo duro , que el mejor acero no puede cortarle 
sino después de muchos esfuerzos. En el Cabo se sir- 
ven de él para hacer sopandas decanruages. Squ ani- 



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ffialeg mmy difídles de matar, y su caza exige moefaos 
pteoottcienes. 

Dta rente rauclio tiempo se faa» eanhadido lm^> él 
Mmlii^'deríiioceronie' d^s especies^ cystintasqae vf^ 
ven ma en Ania , olra em África , y que ^úq fádks 
4e distiii|$ttÍF porque ta primera tiene solo imcserao 
nataliy k oCra ám. Bvffoa daba tamUen por «iiéiii«> 
IM de su especie iaindica^ion de qee seoaltalift ea 
Sumatra y en Java ; pero reotentes ebi^ervacton^. han 
probaáe compietaiftealje que estas isias pesee» nao^ 
eerooles^ que no se han ebserva(i& hasta & diaenr nín^ 
Ron otro país. En fia , ai^ueas deseripciiaes imp^f* 
fectos haceu presumir que auu deben distinguirse ai^ 

S mas especies que viven en África, pere* cuyos vcr- 
dieros caracteres no se podrán apreciar haala que 
algUB viagero intrépido las haga^ llegar á las colee*- 
eioties eutopeas ó dé de ella* una descripeioiii muf 
detallada. 






EL ÍUNOCERONTE D^ ÁFRICA. 

]|ftlNOeilRe»AFlWBilKDS. O. COV. (4^). 

[ ET rinocerotíte de A(Vi¿fa llene pocas arrug)aseu Ta 
piel , sus mandibulas carecen de incisivos ; este aui^ 
mal tendrá de once á doce pies , y segun Sparawinn 
tiene los ojos pequeños J hundidos ; les cuernos c^ 

K) RMnoceros bkarms, Camper; Obáiflaitwtfe, W8; le 
úffcroé d\ Afi^ique^ Bv^tót^ pl. # (SUppl^tmWt), EliciGlé^ 



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mamíferos cuadrumanos. 155 

nicos , inclinados hacia atrás , el primero de dos pies 
de largo ; su piel es casi completamente desnuda; 
tiene algunos pelos largos , ásperos v negros cerca de 
las orejas y en la punta de la cola. Vive en los bos- 
ques cerca de los grandes ríos ; pace las ramas de los 
arbustos ^ y parti(xilarmeDte de una espeofe de aca- 
cia que te agrada mucho. Los autores tienen dudas 
sobre muchas especies africanas descritas por los 
viageros ; de modo , gue el rinoceronte de Bruce , se- 
gún es:o , se diferenciaria de la especie antes descrita 
Sor las arrugas de la piel*j' por la e>trema compresión 
e su cuerno esteríor; en fin , pareceria conKnado á 
lo interior de la Abisinía; e^el segundo el rinoceronte 
de GordoB que tiene cerca de nueve pies , dos cuer- 
nos , veinte y cuatro molares en su totalidad, dos in- 
cisivos en cada mandíbula , y que muy bien podría 
ser el rinoceronte de Burchell {rhinoceros simus) , del 
,eual se halla una figura publicada, lámina 12, Sgu^ 
ra 5, en el suplemento de la Enciclopedia. Este rino« 
cerón te todavía ao bien conocido , parece sin em- 
bargo Jiastan te auténtico. Burchell dice que su tama- 
ño es dos veces mayor que el del rinoceronte del 
Cabo ; que tiene dos cuernos como él , una piel sia 
pelos y sin arrugas ; pero que se diferencia p(xr sms 
labios y su nariz que son muy anchos y como trun- 
cados. Este rinoceronte habita tas vastas y áridas 11a- 
xiiiras de lo interior del Cabo ; se complace en revolé 
carse en c! lodo , y solo come yerba tierna. 

Parece que los antiguos conocieron este rinoce- 
ronte bicórneo, y oue es el (oro de Etiopia de Pausa- 
iliás; y en tiempo detetoperadorDomicíano scacüña- 
rt)n nronedas en (jue está grabada su efigie. Algunos 
autores antiguos nan distinguido tsimbien ésttf especrft 
de la de Asia; pero BuHon embrolló mucho sn histo- 
ria y no tuvo ae él ideas claras. Según Mr, Gordon los 
kotemtotes le dan el nombre de nabal. 



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EL RINOCERONTE DE SUMATRA. 

RIIINOCKROS SÜMATRANÜS (1). 



Este rinoceronte aue habita en la grande isla de 
Sumatra, es el animal qne Marsden menciona bajo el 
nombre de buddah, que deriva indudablemente de la 
palabra abada, que en la mayor parte de las lenguas 
indias se da al rinoceronte asiático. Sir Rarfles en el 
catálogo de la colección que hizo en Sumatra, descri- 
hió esa especie con bastante esiension bajo el nombre , 
malayo de badak; dice aue los naturales llaman tennu 
un animal que vive en lo interior de la isla, del cual 
no se tienen noticias, aunque se parece exactamente 
en sus formas al rinoceronte de Sumatra, solo que no 
tiene mas que un cuerno como el rinoceronte indiano, 
al pa^o que el de Sumatra tiene dos. El nombre de 
tennu se aplica por algunos pueblos malayos al tapir; 
pero en Sumatra el tapir se llama gindol ó babialu, y 
lodo induce á creer que los habitantes tienen otra es- 
pecie de linoceronteque se diferencia por el taniaño 

(4) S¡rRaffle«5 et Horsfield; Bell, Trans. philos., 4793. 
Horsfield., Züoi. iífsearc/t.; Penuant, Quadrumane,^, i. I, 
p. 45í: F. Ciivier, Mammif, íithograp'f. (febrero, 4825), 
47 livrais.: rhmoceros tumatrensis, G. Cuvier, Ossem. /óss., 
t. II, pl. 94; Shaw, Gen. Zpol. t. I, p. 2: two^hornea rhi" 
noceros of Sunuitra; rhinoceros $umatram$Sy sir Raffles, 
Trans, soc. linn., Lond.; t. XIII, p. 268> Do^marest, 629. 



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MAMtFIBOS CUADEUMANOS. 157 

Y por los eneróos fibrosos del que hoy conocea los na- 
taralistas. 

£1 rinoceronte de Sumatra tiene la piel que le re- 
viste, mucho mas lisa y con arrugas menos grandes 
gue las especies anteriores. Su color es de un pardo 
intenso. La epidermis está cubierta de muchos pelos, 
la cola es aplastada y guarnecida de cerdas por enci- 
ma y por debajo solamente: las dos mandíbulas pre- 
sentan cuatro incisivos; pero los de arriba no se ob- 
servan sino mientras son de tierna edad, porque los 
dos estemos se caen acierta época de la vicia: los mo- 
lares en nadase diferencian délos de otras especies. 
£1 tamaño de un bello individuo enviado al Museo por 
Duvancel y Diard, es de cerca de cinco pies y medio 
de longitud total y cerca de cuatro pies de alzada; la 
cola tiene un pie y ocho pulgadas, longitud que tam- 
bién presenta la cabeza: tiene dos cuernos que tam- 
bién descuellan sobre la nariz, el uno medianamente 
largo, y el otro rudimentario. Las hembras tienen 
cuernos todavía menos pronunciados, y las arrugas 
de la piel, casi desaparecen enteramente. 

EL RINOCERONTE SIN CUERNOS O GjLlNDAR (1) . 



BHmOCEROS INEfiMIS. 



El gaíndar de los hindous de Bengala habita la^ 
Sundrtes ó islas medio sumergidas, cubiertas de pro- 
fundas selvas, á un tiempo bailadas por las aguas del 
Ganges y el mar del golfo de Bengala. Estas islas 

^ (4 ) Lamare «Picquot. Respoesia para servir de rof uiacion, 
etc., etc., Parí» 4S35, «opi]tsculo ea. S."" 



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I sé COMPLEMENTOS. ' 

mal nanita, ^nde reiníaü'fiebres interftritéirtcí y gra-, 
ves, sqIo sou visitadas. por los piratas malayos, y ©s-^ 
táíá po^hfláéafó de tigresy dé gi'^ahlescas sefpieirtes, y 
áe ittia multitud de ani males floc¡\'^. Mr. Lamareí-^ 
.Pkíütiol'refiiió próHjainéatel^s precairpioito cjue tuvir 
qw adojyiíárparapcide'r emprender feciberías éa obse- 
quio de la Ifi-storíá natural, enaquíeí te parte poco co«¿ 
nockla de laslndías órie«t¿les\ Bt gaindár cénnpteta- 
itf^nte adültd,.s^ dííer^nda'djBtes^é^eeies d^ rrHenée^ 
r^téji.Vct]!no6iiJaá.,i>or la'fSltEí absídldta kie*! tiiertto; 
yátfntteláiGfhapíi tornea én ia-freÉrte; #1 intfnidieo 
maerlo en |a qacíeiia dií^ig'rtla pór'?Mr. 'Picguot eípa 
Meíibra, y teiriaoneépies y'stéle piíígafdás de latt%o- 
sobre i5¡ rico pies y tres 'pulgadas dé aílfco, medidd^des^ 
ñé la cruz basta h esti-emidad d^e'lapeztói. Su ctietéf 
tetiia de siete acocho lítieas fle gftíego, y la durez vde 
la^ eácamas tuberc^losafs <le la epideTmis era estraOi*^' 
¿linaria. 'Iígtaí^^e^atnas4;iéríeü4irta fortoa a?|)lasiada y 
de ocho á<|]iiinceltiieasde^diáme!lro, segufl las partes 
d^ ¿ttferpo'.^La región dorsáisteaia algunos pelos cím?- 
tos y tiesos; el tiégldo celular gra^'Osd no es abundlan-' 
te, y las telas henchidas de una leche azucarada y 
agradable, al misto , tienen dos pezones prolongados, 
en parte ocóitospor iin profundo surcó* oe la 'níísáa 
teta. La cola no tenia sino cerca de un pie de longitud 
de forma aplastada, prolongada en la pun a, escolada 
eu su raiz, y guarttecida en s^s-^boídes de pelos ne- 
gros, espesos y cortos. El ojo, con relación á los de- 
- mas órganos, ^s muy pequeño: su pupila es negra y 
pei-feétííBfiente peéoácla. Úl coaoha auricular es aácha 

Í^-fWii-recla.^l labio sapewr mas largó que *el in- 
ew^rGabreá^eiíiltiuio. Los labios, auntfue duros, 
ge^n de mueha'flexíbiMad, tienen un raro poderla 
prehensión, y mucha agilidad para apoderarse de las 
Qiateria»^e^eialesqtte deb^.se«xír de alimento) al 
animal. El gandar 6 gaín4av^%&%cm4má(>stíxs^^y^íxs^ 



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MAMIFEBOS CUADRUMANOS. 4 59 

nercs, dotado de una fuerza prodigiosa que le hace 
temible. Vive en la soledad y no busca la compañía 
de sus semejantes. Se retira a los paragcs mas inacce- 
sibles de las selvas, que es donde encuentra hojas y 
tiernos vastagos de los árboles que componen su ré- 
gimen alimenticio. Como los búfalos, dice Mr. La- 
mare-Pioqui>t,«e€9íiiplaeeT^-re^Qlc^r$)e en el lodo 
de los lugares inundados; en la época del celo sue- 
len ir ^ nado de una isla á otra cruzando las bocas 
del Ganges ó los brazos del mar que las separan. 
Aseguran los indios que siempre sáte vencedor en los 
combates que da al tigre real, al búfalo y al elefante. 
Su caza es tanto mas peligrosa, cuanto no se puede 
teoerprcibálynié^d'de matarte, sino tírániole muy de 
cereá eon'bate de hierro, porque cuando soldmeÉia 
es herido,' se fraeij^ila'sobi'e^lofi cazadores, arrolla («Ass 
los^obstórttílos que fe' separan de ello-, y manifiesta «d 
pwter^'csrfuerzo' con eílFagos y íwamidos e^p^nto- 
9os.»Mr. tamafe^í^ioquot' aprecia en 3,4#0 HWafi'é 
moy cefoa el peso delí^divi^iKi deque aquise irata. 
L«s ffiusttNúafies miran su carne como un regala, y 
tamp^cO' desagrada áioseuiH^eo^. <(En<;uafito al hfH- 
gado, dice iMr. f^icfliíot, es de un gu«4to tan 'deUGado» 
q^e-escede- mucho al del mejor hí^do devaca.í) Líms 
brafdmas, con el tjuerno de las uñas y con ciertos 
huesos de este gran cuadrúpedo «hacen amuletos qtte 
venden á'Iosfiélesi y oen-estosi^taUsmanes ■oreen los 
m4ostftiies evitar la lepra^ los tigres y ^l venono de 
he^serpiern^es. 

ífi§te ' rt^oeeronfte'twnSwa' tenia'im hii«elo'<de »« 
mísmo^sexo qn^'Mr. Lumare-^Bícqiiot oonsignió ^ma- 
tar, cuyo despojo juntamente con el de su madre se 
haUaea.la aotui^lirtadien^Paris.^ílstea^umliúvíBnten* 
^bria cerca de^adMía cnaíN) )ffiesft8\y>^>e9aria ifiomOtáM 
Uiiias;fAilovd60ias;ao ofrecía miiguna .fkBcmqaiiza* 



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m SOLO :CUBRNO NASAL. 



EL RINOCERONTE DE LAS INDIAS. 

RHINOCERÜS INDICÜS (1). 



Tiene ua cuerno solamente en la nariz: la piel 
está llena de surcos profundos por detrás de las e's- 
psddas y de los musios; cada mandíbula tiene dos 
fuertes incisivos, la cabeza es abreviada y triangular; 
los pelos, que son en pequeño número, son tiesos, 
gruesos y lisos, y cubren la cola y las orejas; los ojos 
gon muy pequeños, y la piel muy gruesa^ casi des- 
nuda y de color gris intenso violáceo: su tamaño de 
nueve ó diez pies de longitud; sus formas son maci- 
zas, su carácter silvestre; su vista no es aguda, pero 
su oido es muy fino. La hembra solo pare un hijuelo 
su gestación dura nueve meses: á veces se ha lógra- 
lo r^ucirle á domesticidad. 

Los rinocerontes de Indias, aunque de un natural 
silvestre y áspero, pueden domesticarse y llegarse áha- 
cer familiares; y los que se han visto en Europa, aun- 
que en corto número, eran generalmente apacibles 
cuando se les había cogido jóvenes, pero de una as^ 

(1) Cuvier. Menfgy du Mus.,, grabadura de Miger, (es- 
celento^uraj'.ifAmoo/^ros ttríicotnis^ hintmüs: rhinocerti^ 
unioornu, Bódd.; rhinoc^ros^ Bulfon^ pUf7; Desmwrest, 
sp. 026. 



i 



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MAKIFEB06 GÜADEDIIANOS. ^M 

pfij^eza intratable y sin especanza dejpoder suavízar&e 
(uutodo ilegaa á uua edad avanzada, ^n cautívidafl 
esteaoimal come con gusto azúcar, arroz y pan, miea- * 
tras que en el esladp de libertad solo busca casi escli»» 
sivamente las yerbas, las raices que se dice desen- 
tierra con &u trompa, y los vastagos de los tiernos ar-r- 



En la erección, el miembro genital del orinoccria-^ 
te se dirige hacia atrás y no tiene casi síne ocho.pnlT 
gadas de longitud; 4e modo que Iac6pula no pued^ 
verda¿tei^fflente efectuarse. sin que las ancas de la 
bembra-se acerquen alas del macho. Este rinoceron- 
te ^ao«e balk sino en los {^aises, interiores de la India 
altOtrolado üel Ganges. La h^ubrasolo pare un hijo^ 
cada vezidespues de una gestacioü de nueve rapses, j 
ám^ida que envejece se desarrollan &u$ caernos» 



EL RINOCERONTE DE UVA. 

RHINOCEROS JAVANIGÜS. G. CüT (4 ). 



«Mr. Federico Cuvier es el primero que publicó 
una figura del rinoceronte de Java, sacada de un di- 
bujo de Alfredo Duvancel. Siendo la descripción qim^ 
de él hace la mas auténtica, nos limitaremos á inser- 
tarla: «La especie 3e Java, dice este naturalista, ps^r 
ipece ser una de las menos grandes; su longitud d^sde 
^ base de las orejas hasta el origen d^ la cola, es áe 
sé¡spies,ysu alzada media pasa de cuatro ,p¡est; -su 
cola tiene mas de un píe; solamente tiene urí cuerno 

(4) Minoccros sondaicus, Cuvier, Horsfield: rbinocerqsí 
unicornt'de /ava, Camper; Desmarest, sp. 6i7. . . ,ma5<^ a 
788 BibUoloca popular. T, XXIJI|fít'^-4^^ 

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162 COMPLEMENTOS. 

que parece situado mas cerca de los ojos que el ante- 
. ñor de los rinocerontes bicórneo?; pero no entre los 

S'os como el posterior de estos últimos. En el indivi- 
10 que está en el Museo este órgano está enteramen- 
te desgastado, redondo por el rozamiento, y apenas^ 
sobresale doce á quince líneas; los incisivos superio- 
res son en númercí de cuatro en los jóvenes, dos en 
cada intermaxilar muy próximo uno á otro; entonces 
son pequeños y casi cilindricos; luego se caen y no se 
reemplazan en los adultos sino por dos dientes largos 
de atrás hacia adelante, delgados desde afuera para 
adentro, que apenas salen de las encias y cuyo corttí 
es embolado y redondo, oponiéndose á la parte ante- 
rior de los largos incisivos inferiores; la piel hace ar- 
rugas por debajo del cuello, por encima de las pier- 
nas, detras de las. espaldas, y en el muslo; la arruga 
de las espaldas se estiende a todo el cuerpo, y las 
arrugas de las piernas, son de toda la estension de 
estas; las otras acaban insensiblemente antes de lle- 
gar al límite del cuerpo hacia el cual se dirigen, pero 
su carácter mas notable consiste en los tubérculos, 
la mayor parte de ellos pentágonos, c|ue la piel en gran 

«arte cubren, tanto que parece cubierta de escamas, 
ien que estos tubérculos no sean otra cosa que emi- 
nencias epidérmicas que dejan su huella sobre la«u- 
jperficie general de la epidermis tegumentaria. Los 
tínicos pelos que se descubren en el cuerpo nacen en 
una depresión que ocupa el centro de estos mismos 
tubérculos; y estos pelos de color negro son mucho 
^mas abundantes en dos lugares solamente, en el bor- 
de de las orejas y encima y debajo de la cola que es 
comprimida. 9 



y Google 



II.* RIHWOCEIiOÜ F^tfSlLBS. 



EL RINOCERONTE 



CON LAS VENTANAS a)E LANAttlZ TABICADAS 



Mhinoccros tichorhinus. (¡r. Cttv{i). , 

£1 tamaño de este animal perdido, era mas consi- 
derable que el del rinoceronte de África: su cabeza 
níuy prolongada, ha debido sostener dos cuernos muy 
^rgos, si se ha de juzgar por los discos llenos de de- 
sigualdades qiie existen en el cráneo; los huesos de 
la nariz rebajados hacia adelante forman una ¿nclia 
bóveda sostenida por una membrana vertical media 

3ue no se ve en las especies vivas; un pelage abun— 
ante parece indicar que este rinoceropite vivía en los 
Eaisesmas frios. Se encontró en el año de 1771 ea 
i Siberia un cadáver casi entero, con su piel, sus pe- 
los y su carne; y osamentas de esta especie, se en- 
cuentran en muchos paises de Europa, particularmea^ 
te en Francia. 

(4) Rhinoifero» Pallasiiy Desmarest, 630, 



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EL RINOCERONTE 



CON LAS YENTAKAS DE LA NARIZ SENCILLAS. 



Rhinoceros lepthorhinus. G. Cuv (1). 



Esta especie tiene dos cuernos como la anterior, y 
no se diferencia de c^lla sino en que las yentanas de 
su nariz no eslán tabicadas, y en que sus proporcio- 
nes son mas delgadas; ios huesos de la nariz son Ria- 
cho mas pequeños; el aire de so cuerpo era esbelto, 
sus formas menos macizas, y debia parecerse al rino- 
ceronte de África. 

Este animal ya estinguido, habitaba en la Europa 
templada porque no se hallan süs esqueletos sino en 
Italia. 



EL «INOCERONTE PEQUEÑO. 

HfllNOCEROS MINüTüS G. CüV (2f). 

Esta especie era muy pequeña: lo que la díferen- 
da es teuer incrsiyos áe la misma forma qm el riño- 

SI) Rhinoceros Cuvieriú Desmarest,63l. 
Rhinoceros mintmtiSf Desma rest, 632. 

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mamíferos GÜABRUMANOS. 1G5 

ceronte de Java: su tamaño no era mayor que el dal 
(^rdtí,, y sus osamentas se bau eucoutrado á se« 
seuta ^¿as de profundidad, mezeUidas coa restos d0 
cocodrilos y de tortugas en San Lorenzo cerca dt 
Moissaa. 

EL RINOCERONTE DE INCISIVOS. 
* iua|P(ocBfios iNCisivus. 6. Cuv. 



Esta espacie de que.Camper recogió dientes inci- 
SLVMea Alemania, no se parece al rinoceronte. di 
reutanas de nariz tabicadas^ de Palla?, ni al cinoee-* 
lonte l^thorino de Mr. Cuvier; pues ni uno ni otra 
tienen buesos intermaKllai^s auscfí|^ible9> de alojan 
tales incisivos^ 



L0S»ABLiNES(í). 

No se distíngucu hoy bien los unos de los otros» 
Lo que Bu f fon ha escrito respecto á cUoses bastante 
Ya^Ov porque menciona bajo el nombre de 'm$tírmota 
delCuao. y daman^ el kyrax-capmsis (Cuv.j, al p^so 
que suj dama»'israel\ cuyo nombre es tomaaode Pré^ 
Qero'Alpíni^esse£uraineateelii£koko deBruce, elnabr 
aaForkael,j^ el nyrax siriacmdñ Screber, de Hem^ 
prictí y de Ehremberg aue le distinguen del primero. 
Este daman de Siria ó ael monte Sioai, ó el cordero 
de ferael de los árabes, y todavía el dvabr de fes 
hebreos, el saphan de los libros santos y aunipe 

(4) F^^rax, Hermano. 

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166 COMPLRMEMTOS. 

Bochart ha sdpuesto que este saphan debia ser el 
gerboa. 

Ea fin, he aguí los caracléres comparativos de 
las cuatro especies admit idas por Mres. Hemprich y 
Ehremberg(l). 

i .^ £i daman del Cabo [hyrax capensis) {$): pelos 
suaves, cenicientos con una raya dorsal mas intensa; 
la mancha de en medio negra subida; la parte que 
está debajo del cuerpo blanquizca. La cabeza mas 
gruesa, mandíbulas altas, se cuentan de cuarcnta.y 
ocho á cincuenta vértebras, de veinte y una á veinte 
y dos costillas, etc. etc. 

2.* El daman de Siria [hyrax syriacus, sinaiticus): 

Íelos rígidos, pardo amarillento por encima, sin lí- 
ea dorsal, la mancha de enmediode color amarillen- 
to lívido. La parte que e4á debajo del cuerpo blan- 
Juizca; la cabeza delgada, de mandíbulas estrechas, 
e cuarenta y «is á cuarenta y sieté^ vértebras, do 
veinte á veinte y una costillas, etc., etc. 

3.** El daman de Dongola de cabeza roja (H. n*- 
ficeps, Dongolanus) (3) de pelos rígidos, pardo ama- 
rillento, sin línea cIotshI; lo alto de la cabeza de los 
individuos adultos de un rojo intenso. La mancha 
dorsal amarilla; la que está debajo del cuerpo blan- 
quizca; la cabeza es delgada, las mandíbulas estre- 
chas, etc. 

Esü daman fué descubierto por Hemprich en las 
fuentes áeSimria, entre el Doagolay el Sennaar: es el 
kleidoms de los berberes y el íecka de los árabes. 

},° El daman de Abistnia (E, kabesinicu^ (4), de 
pelos rígidos, gris pardo en el cuerpo y eif el lomo, mez- 

(i ) Hyrax syriacus, Hemp, et Ehremb., pl. 2, fig. %. 

(2) Symbol», Decasl. 

g) Hemp. et £hr., pl. 2, fig. 4. 

) Ibid. 



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MAMÍFEROS CUADRUMANOS. 467 

dados de negro con una mancha negra. La parte croe 
está debajo del cuerpo es blanquizca; la cabeza es del- 
gada, fuertemente compiimida, y las mandíbulas son 
estrechas. Es el verdadero asckkoko y el úihe de lo» 
naturales, según Bruce y Salt. CercadeArkiko y Eilet 
en las montañas de Abisinia es donde eucontraron 
esta especie Mrs. Hemprich y Ehremberg. Habita en 
las rocas. 

Mr. Andreu Smith (1) distingue del daman del 
Cabo el boom-das ó tejón de los árboles de los colonos 
holandeses, que él llama (iaman délos árboles [hiyrax 
arboreus) (2), y que es de mayor tamaño, porque tiene 
veíate y una pulgadas de largo sobre siete de altura. 
Su pelage es pardo rojizq mezclado de negro, y la 
parte iuferior del cuerpo es blanca. Tiene una man- 
cha también blaaca en ia parte de en medio del lomo. 
En tín, el mismo aire, las mismas foKmas y el mismo 
aspecto. 



LOS TAPIRES. 

TAPIBÜS (3). 

Aunque no se conocía sino el tnai-fouri [k)^ que 
se miraba como un tipo francamente americano, se 



(1) - Tran% of the Lino. Soc. of London. vol.XV. t. part. 
p. 460(1 8Í7) Zool.journ.,t. III, p. 580; Buü., t. XVIU, 
p, 440. 

(2) Ibid. 

(3) Lia. et auct, 

(4) Tapirus americanus., Gm. l'anta ó tapir ^ Buífon: 
tapuretei Marcgrave. 



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f Do* COHmMBNTOS . 

bsaatiiHentado en esto» úliímos tiempos d(» espemsr 
notables, una de los uaLses tropkaleí^ astáticos en las^ 

Standes islas de la Mklasia, otradc la cadena de los" 
ndés^ de Colombia. R\. tapir d» la India {i) ó d* 
maiba (2) ha sido descrito por Sir Raffies en lor 
termines siguiente». 

«lia primera vez qoe tu Te conocimiento de^ la exi»* 
tcaciade esieaairaal, fué en 1805. Cuando sir Jor- 

KLeilh, era lugarteniente gobernador de la isla de 
nang, le enviaron un individno ifí¥0. Bespues fué 
observado por el mayor Farqobar en las-cercanías do* 
Jferfaca. Eo 1HI6 envió é-^te un dibujo y una descrip- 
ción ala Sociedad Asiática, y después enviaron un in- 
dividuo vivo desde Bencoolcn á la caí^a de ñeras d(5 
Éarrackpore. Ene! mismo lugar es dondh se han pro- 
porcionado los individuos que componen parte de* la 
colección aqu i descrita. - 

«Le han dado diversos nombres en diferentes lo- 
calidades de la India, el pueblo de Limun le llama 
saladang; el de lo interior de Manna , aindol; en lo 
. interior de Bencoolen, babi ata, y eu Malaca, tennu. 

«Casi nada mus se puede añadir á la descrípcion 
del mayor Farquhar, de la cual he aquí la parieesen- 
cial. 

«El tapir malayo se parece cu su forma al de la 
América, y tiene cnmoél una trompa flexible. Su as- 
pecto geae ral es pesado y macizo: tiene analogía con 
d' cerdo. E« particularmente notable por s« colon- 



ir) Farquhar, Mém. Soc. Asial. Janv. I84€,4. XIV„Móm. 
XI, con figura; HorsfíeUi Zoul research. in Java, con fig.. 
Tapyrus malayantis, sir R.ifiQes; Traos, soc. lian. t. XÜÍ, 
(en la memoria de Sir Farquhar están comprendidhs algosas 
notas de Mrs. Seton y Diard acerca del mismo animal); Zool, 
joiira. 1. 1, p. 543 v 5»i. 

(2) F: Cuv. Maínmif., Desm., 647. (Atlaa^ pl. 56). 



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XÁMIFBIIOS^'CtrAimütfÁNOS. t99 

tioseem^el CQcrpo un anclió cinturon ó lista blanca 
muy prominciada, al paso que las partes de delante y 
déatras son negras. Esta lisia se cstiendc circular- 
mente al rededor del cuorpo^ paftíeodo desde detraa 
de las espaldas basta el origen de la cok, y contrasta 
mucho cdn el ne^ro brillante del resto del aoimaU La 
píeles giuesa y firme, ligerauíente poblada dei pelos? 
cortos. No tiene crin en el cuello como las especies da 
América. La cabeza es negra y tiene una trompa de 
seis á ocho pulgadas de longitud. Los ojos son peque- 
flos, las orejfi8pequeñas y con ua reoorde blanco. 
Tu^fie cuarenta y dod dientes. En la mandíbula su- 
perior hay siete molares de cada lado, un peaueña 
canino^ iuserlo .exactamente ea la sutura del huesa 
incisivo^ y delante seis- incisivos, de loscuales los do» 
mas distajitos se prolongan á manera de colmilIoSi. fift 
la. maadibula iaferior solo hay seis molares, los cat- 
aiaosf soA'^andes, y el número de incisivos, de loa 
cuales los dos más esieriores son mas peque^ 
ños. es ejmismi^ que ea la mandíbula supeáor. mf 
ua hjueco* vacia como de dos pulgadas entre los mola»> 
i:es^ y Los caaiños en cada mandíbula. La cola es muy> 
corta y apenas tiene pelos. Las piernas son cortas j, 
robustas; los pies delanteros tienen cuatrodedos-, y loi 
d&alras tees.» 

Bsle aaimal es grande, sobre todo de cuerpo^ que 
igpala el de ua bisonte [Mffaio), Es bastante imjoc- 
taaiO' darlas dimensiones exactas de dos de ellos;. 
03to esv de un maoho descrito por el mayor Farquhafy 
y de una hembra muerta en Benooolea. Es notable 
que todas las hembras que se haa proporcioaado haa 
sido mucho mayores que los machos. 



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6 


10', 


8 


4 


f) 





6 


3 


3 


2 


3 


5 


3 


4 


3 


9 



fl 



170 * COMPLEMENTOS. 

MACHO. HEMBRA. 

Piej. Pulgs. Pies. Pulgs. 

Longitud desde la nariz has- 
ta el estremo de la cola, 
medida á lo largo dct lomo. 

Circunferencia del cuerpo. . 

Alturade la espalda. . . . 
— del anca. ..... 

En una comunicación detallada que se hizo á la. 
Sociedad Asiática, describe el mayor rarquhar un ta- 
)ir muy joven, que tenia vivo en su casa. Parece que 
ué de color negro hasta la edad de - cuatro meses; 
después se cubrió de manchas y de rayas de color leo- 
nado por encima y blancas por debajo. Después de 
este periodo comenzó á mudar de color, las manchas 
desaparecieron, y á los seis meses habia tomado el 
color ordinario de losadultos. El mayor Farquhar dice 

3ue oste animal era de un natural muy suave y muy 
óciU que llegó á hacerse tan familiar como un 'per«'o, 
alimentándose indistintamente de toda dase de le- 
gumbres y manifestando mucho gusto en acercarse á 
la mesa para recibir pan y otros manjares. El indivi- 
duo vivo enviado desde Éencoolen á Bengala, era jo- 
ven y se domesticó fácilmente. Se le permitía algu- 
nas vec«ís correr en el parque de Barrackpore, y el 
sugeto encargado de cuidarle, me informó que entra- 
La muchas veces en los estanques, y que parecia ir 
al fondo d^l agua sin tratar de nadar. . 

Los naturales de Sumatra comen su carne. 



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EL TAPIR DE LOS ANDES (1) O PINCHACO (2). 



Se debe su desctibrimiento al doctor Roulin, coa 
cuyo motivo este joven médico ha publicado las mas 
interesantes observaciones relativas al tapir anti- 
guamente conocido, al que ha descubierto, al pin^ 
chaco, animal fabuloso de algunas colonias india- 
nas, y al mé de los chinos. En el Páramo deQuin- 
diú, en las partes mas elevadas de las altas mon- 
tañas, en Suma Paz, fué donde Mr. Rollin pudo ob- 
servar el animal que nos ocupa, cuya existencia ya 
habiii él sospechaáo en virtud de ciertos pasages de 
Oviedo y del ?. Águeda, que dan al tapir pelos espe- 
sos de un pardo que se aproxima á negro, cuando se 
sabe que el tapir 4e las llanuras y de los valles tiene 
la piel desnuda. Según este autor, el tapir de los An- 
des se diferencia todavía de la especie ordinaria por 
las forma» de la cabeza; la barbilla tiene una mancha 
blanca que se prolonga hasta el ángulo de la boca, y 
vuelve hasta la mitad del labio superior. La oreja ca- 
rece del reborde blanco que tiene el tapir común. Tam- 
poco se ve aquella cresta tan notable que comienza 

íl) Tapirus pinchaque, Roulin; Memoria para servir á 
la historia del tapir, y descripción de una nueva especie per- 
teneciento á las altos regiones de la cordillera de los Andes; 
Ann. des Se. nat.,(t. XYIII, p. 26 y pi. 1, informe de Mr. Cu-» 
vier sobre esta memoria, ibid. t. XV4Í, p. i07; Bull. do Fo^ 
rus, t. XVII, p. i i 8. 

(2) Pinchaco; en la lengua de los indígenas de Popayan 
significa fantasma, espectro^ hechicei^o, toda aparición so- 
brenatural y terrífica. 



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172 COMPLEMENTOS. 

en la frente á la aKüra de los ojos, y se prolonga ha- 
cia la cruz. El cuello de la nueva especie es perfec- 
tamente redondo, y ios pelos no tienen sobre la línea 
de en medio ni mas longitud que en otras parles, ni 
diferente "direecion.EI pelo es muy espeso por lodo el 
cuerpo, largo, de un pardo negruzco, mas intenso 
en la puotii que en su ojígen, y da á la piel del ani- 
mal aquel color, que en los caballos se llama zaino^ 
En las ancas, en la región correspondiente al hoya 
iliaco esteroo, se vó de cada lado un lugar desnudo, 
del tamaño como dos veces la palma de la ma- 
ne. Este lugar no es calloso. P^or encima de la divi- 
sión de los dedos, se vé como én la especie comun^ 
una raya blanca sin pelos; pero entre las diferencias 
esteriores las que se deducen de las cabezas oseosas 

Sueden establecer mayor demarcación. Por la forma 
el cráneo, el tapir de los Andes se parece mas at 
maiba de las islas de la Sonda, que al maipuri de \ús, 
sábanas de la América. Esta, cabeza tiene sobre odo 
Ibs líneas y las formas de Tos palcBotherhm, El indivi- 
duo descrito por Mr. Roulm tenia desde el estremo 
del hocico hasta la punta de la cola cinco pies y seia 

Surgadas, sobre dos pies^y nueve pulg idas de altura. 
las piernas delanteras tenían diez y seis pulgadaSi 
partiendo desde el codo, sobre un diámetro (Te diez y, 
seis pulgadas en su parte mas gruesa. Las piernaa 
de airas un poco mas largas, eran también mas del- 
gadas. Despojado de las visceras del abdomen y del 
tórax; todavía pesaba dje doscientas cuarenta a dos-* 
eietííasr cincuenta' libras* ün cazador aseguró al dec- 
UMrRauJittíqttee&teanimaLse- alimenta áechusca^ es-r^ 
pecie de bftmbú de ías^nontañas,, y de /rayA9'on(^peí0^ 
tia); y por otra parte voraz y glotón amontona en so* 
estómago las materias mas estrañas. Dormilón du- 
rante et dia, el tapir de los Andes parece aue. solo¡ 
sale de noche á buscar su comida. Los cazadores es- 



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MAMIB8B0S CUAIUBJJMANOS. 473 

|idlk)les Bo le dirercnciaii del maipuri de las lUnorag^ 
j á uno y otro llaman danta. Esta palabra ha ejerci- 
tado el ingenio de Mr. Rouün que se entrega á una 
j&ultitud de inveslígacioDes etimológicas sobre «1 
sentido primitivo que debe dársele. Danta i ante ha 
sigoiRcado entre los españoles uua piel empleada ea 
el trauco de eneros, cualquiera que sea el animal á 
que pertenezca. Se dice eu efecto guantes de ante pa- 
ja significar guantes de piel de ga^no, coleto de anig 
jpor un chaaucton de cuero. Oviedo se sirve de la voz 
meori para designar el tapir á (jue los peruvianos lla- 
Wn vagra ó huacra, según dice La Condamine, poj» 
]ífr. Boulin supone que es un error que se debe rec- 
tificar asi: huaca-racon^ animal muy grueso. £1 iapir 
ordinario ha recibido de los guaraais del Ptf^uay 
el nombre de mboredi, de los galibis de la Guyana 
jA de manypuri 6 maypuri. La raíz de la palabra ta- 
jur, de origen brasileño^ se compone de los paUbrag 
tapir-ourson tupihire ó tapii-crete. 

EL MÉ DE LOS CHINOS. 



Mr. Ronün se ha ocupado mucho del mé (1) de loe 
thinps, espexie de tapir fabuloso. Damos aqui á nues- 
;tros lectores la n^emoria traducida del chino '{)or Mr. 
%bé[ de Remusat. 

«Ei animal que se designa con el nombre de tapir 
.oriental (2), era todavía tan poco conocido hace cua- 
Uo ó cinco años, que se dudaba de su existencia , y 
se ereia que el genero tapir eca peculiar del Nue- 



(i ) La figura del mé está ccypiada Ano. so. nat. b. %NiU^ 



(iV; PorM.ÁbeT-llémusat. 

tr^i .- .'. I • 



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n* COMfPLEMENTOS. 

vo Mundo . Para convencerse de ser errónea cst* 
opinión , bastaba recorrer las colecciones de his- 
toria médica natural de los chinos : se halla en 
ellas una figura riruy exacta, ó al menos muy fácil de 
conocer, del tapir, y las descripciones que|la acompa- 
ñan no dejan ninguna duda acerca de la realidad de 
lasdescripciones hechas. Las obras elementales des- 
tinadas á la instrucción de los niños, y las enciclope- 
dias china y japonesa, comprenden la figura del mismo 
animal, en el número de los mamíferos mas comunes; 
de modo que los chinos han conocido en todo tiempo 
ésta eíjpecie que se ha encontrado en Malaca y en Sa- 
niatra, cuyo aescubrimienlo se debe á Mres. Farquhar 
y Duvancel. He dado un calco fiel de la figura cora- 

(^rendida en una enciclopedia elemental que poseo; y 
as notas siguientes, que tomo de algunas obras chi- 
nas, harán ver que no es posible suponer que el tapir 
de Malaca haya sido llevado de Sumatra á este con- 
tinente. 

«Un (4xionario chino muy|antiguo intitulado Eul- ' 
Ya, dá el nombre de mé á una pantera de color blanco; 
pero los comentarios de este diccionario que también 
son muy antiguos, dicen que el mé es parecido «i un 
oso, y que tiene la cabeza pequeña y los pies cortos, 
ímanchadode blanco y de negro; puede roer el hierro, 
el cobre y la madera de bambú; sus huesos sonduros, 
compactos, las articulaciones rectas y fuertes, y tiene 
poca médula: su piel preserva muy bien de la hu- 
medad. 

«Según el Chouc-wen, otro diccionario muy anti- 
guo y muy apreciable, el mé es semejante á un oso, 
pero de color amariMento. Procede del pais de Ghoa, 
que esel nombre quellevaba la provincia á^Ssethhuan^ 
tutes de la cuarta dinastía. 

«Según el Tching-tseu-thoung, los dientes del mé 
son tan daros que si se golpean con un martillo do 



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KAMIFEBOS CUADRUMANOS. 175 

hierro, es este el que se rompe; si se les echa al fae*- 
go no pueden ser quemados: solo el cuerno del Hnjf- 

Ímng (especie de gacela) puede hacerles mella. El mismo 
e^icógrafo, siempre propenso á amontonar cuentos 
populares, y los redactores del Khang-hi-Tseu-tian, 
que le han seguido en esta parte, añaden otras parti- 
cularidades fabulosas, y un hecho histórico que no 
ofrece la menor verosimilitud. 

«ErPen-lhsao-kang-mou,ótrattKÍo general dehis- 
toria natural, va mas recio á su fin: el mé, dice, es pa- 
fecido á un oso; tiene la cabeza pequeña y las piernas 
bajas; el pelo corto y lustroso, está manch'ado de ne- 
gro y de blanco (unos dicen que es de un blanco ama- 
rillento, oth)S de un blanco parduzco); tiene una trom- 
pa como de elefante, ojos como el rinoceronte, cola 
de buey, y pies de tigre: es muy robusto, puede roer 
el hierro, el cobre, los bambúes y devorar las mayo- 
res serpientes: sus articulí^ioncs son fuertes, rectas^ 
sus huesos compactos y casi sin médula ; sus escre^- 
mentos pjueden servir para aguzar las armas y para 
labrar el jaspe; su orina disuelve el hierro, sus nue- 
S(H y sus dientes son tan duros que resisten á la ac- 
ción del hierro y del fuego; y ha sucedido que algu-^ 
nos charlatanes que se los líabian proporcionado, lei 
hicieron pasar por reliquias preciosas, como dientes 
ó huesos de Bouddha. 

«La piel del mé sirve para hacer colchones para 
acostarse, y sobrecama^j; preserva de la humedad, dñ 
los malos aires y de' los maleficios; la reprcsenlacioa 
misma del animal produce este efecto, por lo que bajo 
ladinastía de Thang, se acostumbraba pintar sobre 
las mamparas figuras del me' para preservarse délos 
malos éires/ 

«Según las geografías del Mediodia , el mé es del 
lama^de un asno parecido á un oso, etc. 

«En medio de las estravagancias de que están lie* 



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ñas -estas descripciones, (^s imposible dejar decondeer 
l^sfasgos caracl '.ríslicos del tapir: su tamaño^ la formft 
de sus miembros, susaDÓfts mas largas quelas'dellflh 
.pir4e América y comparables alas del elefante; )« 
soUdez de sus hue&os, natural eo uo pachydermo 
grande, se iadicaa de modo que uadie puede equivo^ 
carse. La figura confirma también una partiettlacidaS 
notable, añadiendo á todas estas señales un dndicb 
mas, el de la libr^ que lleva el animal <;uandQ es jó* 
yen, según la observacíon^^de Mr. Farquhar. La indi- 
cacion de su patria, y las usos económicos en que.ae 
eo^plea su piel, son también dos clrcunslaacias ba6«« 
laute notables, porque prueban que el tapir babüa en 
las provincias occidenlales de la China yv que deb^ 
ser ea ^las bastante común. 

«Los libros chinos están llenos de observaciones 
de historia natural muy cur¡osas,'y generalmente. bas- 
tante exactas; basta saber distinguirlas de las fábulas 
que est<án interpoladas, cofia que siempre es fácil. Xa 
vista de las figuras que contienen sus tratados de zoo- 
logía y de botánica, permite muchas veces distinguir 
£Sipecies nuevas ó poco conocidas , y las descripcion/e^ 
que las acompañan, ayudan Cdsi siempre á desv.ane- 

g^ la incertidumbre que pueden dejar las ^ura^ 
s una mina abundante que no se debe dejar ae es- 
Í dotar, cuyos productos nada puede sustituir, Ínterin 
os europeos sean escluidos de Ja Chiaa, estoes, du- 
xante largo tiempo todavía , si el gobierno de aquel 
pais entiende sus verdaderos intere|$es, y noi»e olvidft 
i^el cuidado de su tranquilidad.» 

En fin , Mr. Cuvier ha descrito en su obra sobre 
las osamentas fósiles, los despojos hallados en las tier- 
ras flojas de muchos parages de Francia, de un ti^pir 
Ufn^ado tqpirus OH}f(n¿et^f, porque tenia, el tam^^o de 
JOS mayores elefantes. ^ . ; 



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LOS C^B\UOS. 

BQUCS.L. 



So^ pQCO numerosos ea especies. El caballo or- 
iioario y ^m variedades (1), el asno (#), el cigitai (3), 
el cebr^ (i) y el cuuga ($), Tueruo descritos por Buffon^ 
y Mr.Btiol^soQ daalguD%$4elalles, sobre la rariedad 
del calwUo qpe: viv^ en el Norte de América (6) , y 
Mr. tiray |>rQpuso una división zoológica que no mi*,- 
rece utíH ocupemos abpra deella (7). Solo tenemos 

Sae citar la nueva especie ^conruudida con los cebras^, 
amados onagro ó daun (8] que vive en el Cabo de 
Buena Esperanza en las llanuras de lo interior. Este 
daua es blanca; la loica y el lomo están rayados con 
listas alternativamente negras y leonadas, de las 
caales las mas anchas son negras: una lista paida 
blaixcatefl^^ sa reborde se estieime longitudinalmente 
sobre el Icunov El vieatre^ I^ cola y las nalgas son de 
u» blanoo iguaJ^^La crin está rayadla con listas negruz-*. 






E^u$ oaballus. L. 

^^^.Eqxmsasinus^íié, 
J3J. 'ÉguusrAafíiotnií, Pallas. . ; 

^(4) Éqm^aehrq.tl ♦ 

, (Si Equús gUayaá, L. 

(6) ;Fauoá p:25t., ' 

r(gy - fi^btij^ Inpntaittts. BuTchélL Vof, asinus Burehtfl^^* 
Gray; equus «e6roidw|)íL«».; f .( CuYv, Mammtf. (Aita« . 

789 BibUoieca popular. T. KIU \'¿ 



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178 C01IPLEMB1<IT0S. 

cas y blancas. Los cascos tienen sus bordes mas 
agudos y mas huecos que los del cebra. 

Mr. Gray pudo observar el equus bisulcus de Mo- 
lina, que le parece ser un verdaderp/uminante próxi- 
no á los cervatillos. iPleíii^et'^tMfnftiíAé del ciervo y dos 
grandes lagrimeros ea la base dé los ojos, que nodc- 

1'an ninguna duda acerca dv5l lugar que debe ocupar. 
!iOS chilenos llaman á^^estb^águgeros ó lagrimeros 
respiradores. Mr. Gray su[íone que este animal está 
destinado á formar un nuevo genero. Vive en las Cor- 
dill«era« (teo^eVmttedb-^^bio, ñ9^ij^pní&4t 1895).. 
Sfr Rafíl^s áioé^^^e lo.^ cafráAos^dé S^nitatvtisMp 
jMq^Mfíbs; faertie^ f osade^^J Los ,4e4 rf(MQ[ d& ta k4^'> 
prácri Mfnieftte tas^á^i ñíkfkvÉí, mú4^ bim a^^»eoMiblés. i 
l4&c<8U)a<los ée^^iilla^scNQrmáyofés, ttrtiyffberibsifere^ 
iR>^«)ff be(rtm)é6d^p^H*iéfief«H!i pN^i« M-afimei (loa r9h»'~ 
zft dMiita de^ la d>e At^ r de Biilia, aiÉto^p^^ét imü^^^ 
md'ííHDaiío^que'eteíM^^cí^ ' 



Ehfomm e EieastrAii 



' Vl^ afl4i»»P a6PllMMii^fbé^deM»4tO''?pMrBaff«iiVi jti 
pttvtiettfeirH>e«ie parPú{l^^>ddd|m«<^<l¿i eM»l«abnNHN 
se'har^iibtt^oJi»iWniemoM4« UMiyiiitebnMt^'WOivi 
esteauimal en los Nueoos Anales del Museo ^ t. IV, 
pág. 97y siguientes, y un grabado n^ imt^éntM- 
dído acompaña este trabajo. de^iempefiadorpéf'l^pluina 
de Mr. Isidorojieoffroy SañitHílaítóvDe érWitóreinos 
todos los hechos que puedan ínt^resd,!: ^ ,uH|^$ta>s ac- 
tores , recordándoles que la desc'rip^iodi^iJdOai rpor^^é^ 
profesor futuro del M^m^M íié fc^Pte, AÍÍhfVistevde^iui 
latttífihiathefflbfa deédiáíde trittfgáott^rtcátdiHdeade 
l»MNapopieK viajero. Bussimier. - r/o 

De las seis especies conocidas de eaballos, UM*49^¡ 



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dt*'Jlffítííí^^^K spii d cé^fa, ét daiin y éPtíiiaga'; y las' 

eijibííjídíi ^\ patiaíla, el íisito y al hemiori. EsTOj; trí?s úf-' 
tüíVié tiéníüi ^trpelo de t^rt color uniforme, ó sülríroeirtcf,* 
s6H|Mattt> por una iíne t ilíTrsaí. Sometidos dp<dc hace.' 
mmjho iicmpo -a l.i (íunic^iicífiad, el asno v el cíiballO' 
ewiíáífpoy e?ij)arcidíií; por Encopa , y cf úlTínio h<i proM' 
(HftiiWrTaxa.^ tüQ mimerosáá como "Tatí^^dns. En la In- 
dfa^^l-ííemiotí mismo h.i sido redurído al servicio def 
hOiWbí^; y en algunas comarca?^ de 1;* Indica se le acoá-' 
ttimftrá: kh vida doméstica ptira los trabajos de la 
agricultura; pf^ro parche no haber salido jamás de 
aquellos países sgio romn ani nal raro y ctiriiisr». Las 
tAs' especien mas 6 menos c^brosas del África scm or- 
dlíflíarlínfienfó itíirád lis comd incapaces dé sujetarse af 
fWfifol *íííí ^ecéi^íice sntir ún piéciueñtí irúmero de ¡ndi- 
\\é¡ñó% niantenrrfos* püirpáttíciilares ticos', qae hayan' 
podido sujetarse al yu^o de 1ü> carros , aunque cff 
ttetefpo dé'lóí rofm^)io> se' les vírt con fríjáuencia tirar 
dé tes' cart^ de tríííüfó en lo^ circos. 

Coíftó'q[üierá dpé sea, el hcmíon t^s ima de las es- 
pecies d(? soítpeobs mas fnlere^antfis ((ue pudieran 
crtlnat(ir^ti¿af se entre oitestras raigas domésticas ; su 
WSbría es enteráitfente moderna^ auníjue ha sido in- 
ficate^lJor antiguos e^ctitores, yaunque se ha con- 
ftftidídb-comuoinetttc' cotí el ortagro ó asno siívestrc, 
Ifamafía dshikketm ^orh^ mongoles , nombre adop- 
tado por Pallas yqtiehartl desfigurado los franceses etf 
dziogetai, no obstante, varios autores han escrito dsAíA- 
kem,dzigtai, czightai, cziggtai,.Yi^mc.rigilhai (1),bien 
qae el mismo Pallas adoptó por epUetQ «speoifíco el 
nombré de hemionus ó Aemionoi^icstae^ ,. semi-aatto, 

(1) PaUas, Spicü., 1774. . -i^ 1 ! . / : 

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d^igqacion coa qae los griegos indicahan este cu** 
drupedo /el equüs hemianui de los naturalistas mt- . 
der^os. El roulo salvage de Aristóteles (1) o el ^n^th 
nos es ciertamente el animal que nos ocupa, y esto-* 
davia el muh rojo , emionosi pyros de Eliano (2), que 
Plinio se limita á indicar vagamente (3). Pennant pa* 
blicó en 4793 en su historia de ios cuadrúpedos (4). 
un estracto de la memoria de Pallas, y en 4SSS 
Mr. Federico Cuvi^ dio una figura acompañada de 
noticias que proporcionó Mr. Alfredo Duvancel. Ea 
fsai el iaglés Mr Kerporter dio igualmente un re- 
trato del yfild ass ó asno silvestre, ó gour de los per-* . 
sas ,,eii lá relación de sus vioges (5) ; pero un retrato 
hecho de memoria y poco correcto. 
, , Lá hembra descrita por Mr. Isidoro Geoffroy 
Saint üilaire era de edad de tresaílos, procedente del 

£ais de cutch al Norte de Gozábate , y por la via del 
[afabar hal)¡fi podido proporcionársela Mr. Dussu* 
ipíer. . * . : 

. «Sus Turmas gener^ales son jas de un asno de m^ 
diáno tamaño que se sostiene sobre piernas altas y 
muy delgada^, Jó que índica cualidades, propias para 
la cañera. Cuaodo se le descubre de .lejos , aice el 
aular citado, se cree ver una antílope, esceptosns 
largas pieraa^ y los nudos de las articulaciones, (me 
son delgadas, y esbeltas. Asi sucede con sus canilias|. 
vistas por delante y por detrás; muy compriuMdaa* 
presentan en efecto*^ cuando se les mira de perfil una 
superiicie bastante estendida* Los corvejones son lo 



(1) Ub. VI, cap. 24-36. 
(í) Lib. XVl,cap.9. 

(3) lib. VIÍ, cap. 44. 

(4) Tomol, p. 4. 

(5) Travels in Georgia, Persia, Arm®Día, aacíeot Baby* 
lonia, ele. 1. 1, p. 460. ., - : , ,.„,■>, ■, , ; ,, . , 



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MAXIftMS iíÜABitniANOS. ^ 

Mf¡ sé (Keé Tul^armefite secos y demacrados. Bí 
TOUricmbros posleriores los tendones de Aquiles , en 
Ids anteriores y en tos posteríore?| los tendones de los 
máscalos flexores forman un saliente bastante pro- 
lltiQcia(b. Los' cascos son pequeños ; tnny bien for- 
jados, algo corpprimidO'S : su corle representa no uü 
iteíníclreiiio sillo «da setnidípse. El tronco en sus 
partes anttíriores tiene mucha semejan7.a con'et dd 
oáballo y étt 1as posteriores bástanle parecido' afl 
ttftl a^no.'Las anca^ son algo flatasy comprimidas , y 
reproducen c^sl cxáclaraentc las del mulo. El cuarto 
^slerior es sensiblemente mas elevado que el ante- 
Tior , pero este parece que compettsa esta difereocik 
por ün desarrollo de los ipúsculos de la espalda, muy 
éuperíor al de los músculos de la región de las ancas, 
lít •vientre del individuo que se conserva vivo en la 
^sade fieras del Museo , es redondo y muy abultan- 
do, particularmente en su parle inferior. 
' ''La cabeza es entfS^ todas las partes la que el pa- 
recer justíficsí mejor el nombre de la especie. Es por 
tfosdimfebsiooes, propórcionalmente exageradas, com- 
"parable á la del asno ! poro sus formas en cuanto á m 
T!6gion del cráneo parlicukrmenie i imitan ^erfeetai- 
inente las del caballo. Puede decirse también de las 
orejas , que son c^si semejantes á las de esté último, • 

JfqnesoQ redondas de una manera muy sensible en 
as estremidades , aunque muy largas. Seria , sin 
embargo , exagerar mucho su longitud , et asimilarla 
& las orejas del astfo doméstico ,. ó aun del onagro: 
hay respecto á esto una diferencia muy nolable que 
'se puede espresar diciendo que la oreja, vúella diretí- 
tamenteháciá abajo , alcanzarla con sn punta el bor- 
de inferior de la órbiía del heraion .y rebasaría en* el 
asno de una quinta parte , y acaso ue un cuarto d'^'áu 
iongttnd. En fin , ef último rasgo característico ^Ae 
f resenian las foHüas del hemion , es la disposicioii de 



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4a , perp que ^esüribea ua bemícúrculo ^m oam^iw^ 

jftLos polores ideí beaúüxi várjaB ^ogl^u. t|is.esUci^^ 
i^ , parque. ^u pelo es grie apggHd|^,y a^as.Jfairgo M 
^\ iavierao ^ue^Q^tel^eslío^ y a»o^ ^izado.eaaigik 
na^^ provioi/ias frías. £a el«^osu|»«Íage^erCQiQp^iM( 
fde pelo^ corU)^;, algo tiesos , pero UsoS; y 1^^U:o»mi% 
ique ii&itaA períectapijeDl^ los de cierUfS ^lilope^S'^iiá^ 
Hcana^ C9mo el 4iddaíc y el dama. Su^ laaU^es^soaif m 
(JaV^gíop ioferior de keabéza , deli^ui^Jlo v del cu/si^ 

Ky eQ la eapa^ieraa^e los «fflieíoybroíí fhlsu^^a; ia¿ 
i püCtei^ &iiperú)res y en las «sleriores ([e lo$, ¿oioa^ 
^ros , cojior d\i Isabela. Bajo cíejrtas iaiexiojuj^ii^ U^, 
^ste úUisiA color p<ireoe al^o layado de ceaieiei|k]^ 
^ajp de. otros aspeoiofi maaíhesta un iigei:o aatiz; /pt 
jizo , bastante aotaible píira j4»stifíqar el mmbt^.fk 
cwnorojo que le 4a ílliafto. 

ftliosdos jcoiores domioanies del heiBÍon sp^ el 

UauQO y el color de ísabela , coofundi^o^f se uño coa 

jotro ea el/vieotre b^ia la parte ipferior „ y ea el cit^ 

Ho casi á igual distancia de su p^rte superior ó d^ la 

inferior.. Su ta<^abe^, al coai^ü^rip, el blanco i\o.ociir 

,.pa casisiuD ei hocico y la garganta , sieodo.^i cuello 

casi esclusi\^meale color de,l$ab^, Lasívrej;lS^soa 

jde tresx^olores:, la cara c6i;i¡Qava « la porcioa late^'ai f 

JaioferioF dft lácaraconveia,^n bl|i,|icas^ la-puota 

segra, y el resto c^ color dé¡i^l>eUvl^ ^^ OHew^ 

hro^, al coolríirio ái^ lu (|iie s«ce4^<eaei C4}erpo,>estf 

bUnco el color qu^' domina. U ^espalda blaaca^HM* kt 

parte aEiLiMÍiir a^i como toaUp de'to pjier'i)a7.es!!Co)4>r<d6 

Jsabelaed el reí^to di^^u asteusion Peffolapi&rua, d^sdts 

m temo superior ii;ista la car>k;,ijeQ^su mAtad.aatfh 

dor y eístenia color de ¡gabela .^..pero coa J^apaiJiicidiir 

.fidadi de que ni fondo de uoatjínta is Í)eUna p^y.s^pií- 

.gada , esta señalado coa ra^a^ pe^aefias lt]f^verfi«iJ¿ 



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MAMIFWW/<WA99infANOS. 411 

ét^tmclokf fl^co , p^rqmas ^»biA^,^Ki fi^m^' M 
OelqüMÍDa del. miembro po^^fiar €« al jaiisqip.^ isoa U 
4ifer«m^,de>qiie el 44(^0^ pir^od^i^a to^kvía^ n»^ 

iftyáaiOMKtboeAií^ pam{|^qp(ir4<>f/.)[ %ffid'deiao^d« 
)« úi3eDeH»A* idel «a^fobr^ iyo^^xi^^ i|^«í ¿soe^ie 4e ¿ir 

«Todo este sistema de coloracioQ resulta;' fiQ, el 
(Mspfft'jp<M^;iiQ^ jÁa«^s<{or>|kal.;Jp^gUuf^^ m iegra 
Q#mo mi b^ 4i(M^tm^ ^ p> ^^rfo^ígeramei^iei r<H- 

;C9ft*el/CQtior,Í6ab^a f^j<^>c^cs.4a»pdrLore^ sí^ 
sn^fffne'está^rÁkeleada/ea 43t)L:4f4i^ ^u Iaiigitu4, 9Í'm>^ 
d(]MtiHm4e4pof.4e4i?A¿i,^ei)lai^^^ a)g0 

antes de la cruz^.^eoMu^hat de^|i«^i,l^slá teoer 
Ma^p^algadaíf/^ ^ediie 4^1 Umj»^' y bo^ jie>ctta|r<f ea 
la^ipaii^ antemoff 4e ;la^ ai^y Uiegpn^Atfe^^id^ ¿^e ea* 
4iMh%f¡íf8« ipdTolo^f^ám adielauie $ie9>i^)e ^^:4ú^*^ 
m\nmw»% w^tMsm imáio de la coLi d'oHde^^a^ ep 
J#.fiuD4aí.'Pef (ieliHíiteopiipa la crinla'parie querocu^ 

te de las orejas con pelos rojos, poco prolo»g$i(l<wsi <i^ 
ífi¡egji|)|briBei^tQ.^Mj^os,'Par;^4;^^ ,ae:kis^fja$y 
hasta el orígeB(}f)'iaf'H^ia4^i>Hl, <^^iL^ii(Uc(^pp^ 
De de pelos Dien dislrrbuidos, casi todos negruzcos, al 

f aso que algunos óteos dispersos por los lados son 
iaiu|Uizcfiiii liislof crines tienen en casi toda la Ion- 
gitud Aú iaxeJla áqs pulgadas de largo. Disminuyen 
también en el nac¡mi(fi)t(^y^^H ^a t^jfqiinficmjjie k 
crin, de modo que (^xff^ úq l^^h^i^g^ tienea 

una pulgada. Después de láapnncion of ¿sia lista, se 
obüierva todavía en limj&^p^^u^^^re^u cuatro pujjj^a- 
das, algunos pelos p^ird^ q¿e .nacenijíe ;íu meüio, y 
que son restos today^.dieijlf crim á<MA aljg;p:mas ade- 
lanta* desa^rece;Comp\etamenfW.,j(4 «disposición de 



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esta ttiñ reoéenÜi muy bien la del asno, perdía lisié 
dorsal del hfmion se differeneia tnücho de la de aquel 
por la grauüe aacfaara que tiene en la paite medin 
del tronco y hacía el principio de las ancas. Adeotiá^ 
el individuo que vive en el Alusco, no présenla rastró 
alguno de la lista trasversal oue, perpendicular á la 
primera» forma la cruz que áe ve en el cuerpo det 
asno, y que parece existir en el tomo de los hemiones 
machos. 

«La cola del hemion se parece ala del caballo. 
Desnuda tn gran parte de su longitud, y en la parle 
que toca al cue^o, está cnbie^ por )a parte este-^ 
terior de crines blanquizcas muy cortas, y bastante 
parecidas á los pelos ael cuerpo, escepto en su estre* 
mídad, donde estas crines forman un mechoncillo 
negruzco ^ medianamente poblado. 

<cLos OJOS del hemion son pardos rojizos. Los la- 
bios de un negro azulado. Los cascos parduzcos. 
L<>s miembros posteriores no tienen las l^ipas cor- 
faeas conocidas con el nombre de castañas* mas en los 
delanteros existen estas láminas muy grandes, ppro- 
lottgadas é irregularmente ovaladas de color ne- 
gruzco.)) . 

Las proporciones del individuo descritas por 
Mr. Isidoro Geoffroy, son las siguientes: 



Pies. Pil|t. liis. > 



Longitud de la cabeza considera^ 
da lateralmente en linea 
recta. . . . . 
«M de la cabeza considerada 
por delante según la 
, convexidad déla frente 

y del hocico. . . . 



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MAiiifffeios GüABitnaifos. iva 

Pin. Pslft. Uh. 

9 



del cuello ó disiancia del 






colodrillo á la cruz. ; 


4 


9 


dd tronco, ó distancia des- 






de la cruz hs^ca el orí* 






gen de la cola. . . . 


a 


40 


de la cola, comptendidos 






los pcl09 largor. . . 


4 


8 


de la oreja 


n 


8 


Altura hasta la cruz . . 


3 


8 


Distancia de^e la linea 






dorsal á lo alto de la 






pierna. . ; . . . 


4 


5 


Anchura del cuello hacia 






adelante. . .... 


» 


8 


del cuello hacía atrás. . 


» 


40 



6 
3 

Las costumbres y los hábitos del bemion depen*<- 
den de su conformación y de las analogías que pre- 
senta* con \aÉ otras especies del género equus. Su es* 
traordinaria a2;¡lidaa unida á siÉi petulanci^a, y á $u 
viveza, forma el fondo de su carácter. Trota y galopa 
particularmente con un vigor comparable al de los 
mejores caballos de carrera. Si alguno se le acerca 
cuando galopa, se detiene p^ara tirar coces que mul^ 
liplica, levantándose desde el lugar que ocupa tí úná 
i^nde altura. A veces trata de morder cuando Ic.es- 
oítail. Mr. Isidoro observó que si el hemíon hembra 
cautiva en la casa de fieras del Museo recibia asi á ios 
estraños, lo mismo solia hacer con el palafrenero en-- 
tiff^ado de cuidarla, aunaue algunas veces le reco- 
nocía en la voz y corrja frecuentemente cuando "la 
ornaba á lamerle las manos, con toda la docilidad 
del caballo mas bien enseñado. Este animd lo mi$r 



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mo que el asno se complace en revolcarse en la cama 
de Stt caballeriza, ó en el polvo de su parque. Las 
manifestaciones de la época ea que entra en celo son 
análogas á las de lasiatoa^; Su vt^z es bastaste pade- 
cida Á rebuzno dd asno;. peco jse^lifóitwáa -en que se 
compone de una sé^rie 'de 8oaid0is hilaos graves, y 
mas estraordinarios G(««i desapadftMas. 

Mr. DuBSumier h^ proporQÍ0Oi9<Jii$ Aütt^ del he- 
mion, los detalles sigijíefite^t: . 

«¿os liomiones ó cigitais^-qi^ild&'iojgledes llaman 
también mulos salmge$ ú ceém* , viven -en grandes 
tropars en et país de.Cutcth,.aLiuir4ed4$ fiuzarateJSe 
les coge con mucha <Uticult¿jd á' cansa d^la; velocidad 
de su carrera. Los inglejíie^ se entretieoea algunas ve- 
ces eo perseguirles con pscelentes. cahe^fHos árabes , y 
aun DO pueden darles alcaaoe^ De Jwdo qoe no se 

1)uedAn coger cuando son adultos sioo^oprendiéndo- 
os con lazo9. -. ¡i .. í íi » - 

«Se les ha buscado á veces en Bombay como ca- 
balgadjaras muy aigradaUe^ ; ,y 9e lea ha efiapleado á 
veces estirar dec^rfuiüg^ ligeros. ^nQralmeitte^i& 
^i^zeí^cs muy esüíenaiKla^ b^ue liiace muy 'difioil b^ 
duQJriasá 1« vida i&m^ic^^ ' ., -i ... 

.Kilfe a^uiun egempio de^>su rq^to.< >^n evrop^ 

legui^ ansus pasees é.cab^^lov €oDioiuka 4ia ^ «it*- 
•contibrapiefua' •e^^q^^ 0Í ññ.rdfí\i^em> i <A^fáwhfitid 
kímim fiíe metió ea ua ilmoo', úoW'm^A «e j|tit# 
•abprímeipio pai^<b> á< «lanmlia.; p^Q .ip)paoi«*]^-4í( 
jret^ueel ,b¿roo4ardabaei^vvoli^., $(^úch(^É mái^k 
«Uaazó eJ iaro^^.yi^ sigiúó^ hasjlaídIJa .(W -ptr 
««.- . - <, ■ ...•■■.■.-.■,.,• \- ..., ..:, 
' (. ^(Naestm heoúoa jama» b^is^. f ¿doi dMado^^Mi 
igua Qo ae hubiese t&sidii^ ba^i^t^ , fi^ té e^vmS 
Aaipropieílad '^^u ¿adole. fiu'ol moHpe^iM)i del emlm^ 
i|tta< faefiua:«i^casa]^Qa^>b#j^ibf^: pac^ ooMoaerta; 



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p^p fpo^q$^4ias despuas i^ ^\x llegada, k, bordo , $a 
mzó/.mpy dóciJ. Coaoci,T muy biea |a bora de los 
piensos , y.dí^ba c^n «I pie; dpsó Ueg , pequeños g'^l-r 

E«e4 s.a aJLoja/niealo de.tra^porte,,'y si nadie iauiudiá 
sdábaflauy vioteatos.^) , ,,, , 



WSi RUMIANTES. 

PíiOOftk. Ü. 



Esta gran ramitia se ha enrrqiieewlo , paríicalar- 
Bienio en Ioí; géneros ¿"iPi'tío , anfilopí' y carnero , toa 
ttumcFosas eiíptícies; pero con ningún género tj^» ea- 
jrácieresde prinier orden, ó de alguna ini|n)[ia»da, 
Bo't* señalaremos ios hechos mas uolaSíles de los escri- 
tas que íes conclerneu. ' . . 

yicq-d'Azyr pro[>iiso eí líonibre de rumiantes 
^ra nn orden" de mamíferos eiiitnenieni€Ule íiaiural 
que Linneo Ihnmhá pemrá ú liiger bkuka. Los rii- 
■ttiiaiilés ban sido casi constantemente cla-ifirados por 
]m naturalistas melódicos bajo las mismas relncicmcs: 
sus caracteres generales consisten, eu cuaTito al ííisle- 
mñ. dentario e¿ 6 it 8 incisivos solara^^nle en ta p^rte 
.de abajo , reemplazados arriba por un cordón calloso 

ÍesceptQ e! camello y el mea). El espacio qnesic para 
os incisivos de los molares, e4íi muy comunmeole 
jacio, y en algunos géneros ocupado por lo^ caninos. 
Los molares, por lo coman en nfiaiero de doce Oñ 
cada mamllbula» tienen la snperficic de su corona se- 
lilada con dos tlubleífs medias lunas. Los píes se apo- 
.yan en dos dedos, guarnecido ci\da nno de luia pe- 
zuña convela háqia afuera i' recogida bácia adentro 
tocándose por una superfiL'ie plana. Los dedos latera- 
les están reducidos á vestigios ungulados que cubr^ ... , 



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48S cowLtmÉTÓsi. 

las pezuñas, y se llaman uñas. JEI metatarso y el lar- 
go están soldados en uá solo hueso oue se llama el 
fttio. El nombre de rumiantes se ha dado á los ani- 
males de este orden , porque lodos por una disposi- 
ción de su organismo pueden mascar y triturar sos 
alimentos después de haberlos tragado , y esta fun- 
ción que les es especial, s^ llama rumia. Esto consis- 
te en que tienen cuatro depósitos estomacales que se 
llaman panza, bonete, hoiay cuajar , á que sigue un 
tubo intestinal formado de UO' gran ciego y de una 
larga serie de intestinos delgados. 

Las formas corporales de los rumiantes son ^De- 
sálmente pesadas en ciertos géneros, j esbeltas én el 
mayor número. Su cabezja es desnuda , ó bien tiene 
pueroos 6. punlasl. Su piel se compone de pelos ge- 
iierulmenté rasos y á veces sedosos 6 lanosos. La 
grasa que llena las mallas del tegido celular toma en 
muchos géneros el nombre de seoo. Solo en los ru- 
Imiántes SQ. encuentrai^ los egagrópilos en forma de 
bolas depositados eñ su estómago y formados de pe- 
los ó de pelusiltas de cardo. El alimento de estos ma- 
.iníforos consiste en yerbas , hojas , retoños y cortezas 
4e árboles. Son polígamos, se multiplican mucho, y 
Viven comunmente en grandes tropas. 

. Los rumiaíites son entre todos los animales los 
'.que proporcionan mas auxilios al hombre. Su carne 
y su leche le alimentan; su sebo, sus pieles, sus 
cuerdos y $u lana son objeto de las artes , que con 
estas materias satií^facen á sus pri hieras necesida- 
des Viven en, lodos los países , en todos los climas, 
en todas las posiciopés : se, hallan rumiantes asi en 
las llaiit^ras como en las montañas , eü medio de los 
^sitios herbosos y fértiles , y en las tierrifts baldías de 
'los desiertos , cerca d0 los hieJos del polo , y bajo los 
ardores del ecuador. Én todas (>anes algunas de 
'sus especies han sido reducidas & la domésticidad/ 



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LOS LAMAS. 
▲ucHBNiA, Illbg.; laiu, Cuv. 



N 



De algunos años á esU parte se ha estudiado coa , 
mas esmero e^te animal, aunque so carece de noticias 
exacias sobre las distinciones reales que deben esta- 
blecerse entre el qwanaco ó lama (1) en el estado sal-, 
vage» deque el ,aípa<ki(C. aruranu^,^ Molina) de lar- 
gos pelos lanosos , no es sino una rariedad , segua 
rauenos naturalistas {Atlas, lám. 59|. Este alpaca tiene. 
su lana frecuentemente mezclada ue color ae castaña 
y de blanco, como ciertos carneros de nuestros paiseS| 
y hemos visto algunos individuos enteramente blan- 
cos Una vicuña joven [i) que vimos viva en casa de^ 
Mr. Dele$s^t que habia traido del Perú e^ capitón ' 
HofT, nos permitió hacer una descripción mas com-. 
I>leta que las que se conocen. Esta vicuña murió poco> 
tiempo después de su llegada (18^9), y su despojo 
fué preparado para las galerias del Ijluseo. 

La vicuña que tenia Mr. Delessert era una hembra; 
de edad de diez y ocho meses. Deiicada , muy ágil y', 
bien proporcionada en todas sus partea , sus piernas, 
sobre toao eran delgadas y sueltas. Tenia cerca de, 
cuatro pies de altura total. Sus. or^as eran largas, 

\Í)) . Observations on.tlíe structure oC the Peruf ian lanaj' 
byRoberiKoox,E(limb.,4S34. I ■> • n« 

(á) Gúnulúiivkwaih.; Leason^ BttlLF«NiB9ac»' i. Xli» 
p4Íi49V.'Zoo|.'JQttrn„t<I.^p.;.8W,;.í i -i* /. fí. j;j i. lí/i.ftna 



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190 COMPLEMENTOS. 

rectas y cubiertas de pelos rasos , sus ojos grandes, 
salientes y, pardos , el labio superior profundamente 
heudido. Lo-; dos dedos cubiertos coa pezuñas peque- 
ñas , triquetras , carenados por encima , se hallaban 
separados uno do oireM^M álíi^b profundo que so- 
bresalía aun por delante del tarso. Las dos pezuñas 
3ue resultabau eran estendidas , convexas y forma- 
as por una eífj^ie^dfeáiiníéáli dljf^fiei^ de la epi- 
dermis; el lomo era ligeramente abultado. Tenia cas- 
tañas ójlaminas c(^rneas en las pieruas , cuatro te;as 
iégairia1W;'ft^cof* gritesay dr ocfco'ptílg^íaft'de feirgo 
Y pendíéb^.. Btf ^ péigfge "éi^ MídiartáíiMaté* terg^,-'ttMiyi^ 

largos ffíicf fti/Bdí-fa lin»;t^ 



_ _„ . lífóy^dbStaiqtte ííStabápOfrí 

íebap.^L^S' teWbS' ¿^ ía« .|mrtEsiitt^ffet*lo^á>íéí*ittter««v 
eíáB cortbs;; wá'6,(fbs*i. tííteatt'As'^üdfo'itó^ «utferiW: 
dfef coerfJmpar^éík 4^'m fma^ r fw tí&ifimae^ f Iw 
ctefeciabefzu pafftfuWor?ii;'léft fNjl^'de'lte 

iftente Tria^áá.' Tfídcjs.ltoiaaKire^ cwirienfdií cr^ mirar á*' 
Itó vicftteáscÍ5rtfJQ^d6'tttf ¿a«iM-a4^'(#íí^rt©!, títóttOi éüif- 
i^pai-dé^ttMnir. anego; f^ro tío cP^^íl I» ¿teí epm alíut^ 
sertratá^ ptré^ boádciarmuf biÉltt' ála^persófl»!» ^smm 
ctiidaMia^dla^ -;^ í ; - ... u 

Ven^a cuítü^fa'TOfflfíííBatti cwiiep gróc«rtí, y sohfireJ 
líid^ j^él»' -ESláí éo^mükQi^ consét-p^f, es proípra 
dfe tíwfoilW fiíf!ííártlíe« qm^ Iñ^^núf á^hútib^, mmú») 
vi$t6' aSgtítíos mi!^o0ii9 lítíi*' e» émvd'ítusdéi éím^ 
c^ ^ nibj%^aé gáeetUf)timignk#v^A^'^» piE^c^ 
gad» man^ibtt a^'j^r'marlo#4láfl>iá dié^tadtiidePOONiP 
alirneuto mas sustancioso. Esta materia ¿les recuerda 
(^aaíboVicUilMi 4)(]gas 4^ los aillos ^A^^^i^i^ll ruido 
•que hacen los dientes destixmafíiiirif^i^* hace^. ú\imt^ %{ 
s* ápetíMl^liMnliai pa^aatieció* m Itoidü ki^icufta, 
mostraba la mayor aalipailfo <^ la# eám^^^tf^cmiuám 



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a^foslft^ toi4tiei]iaiifHé6tarqu»eb9ti 4i6nlít«tarí>#Jla^éB^^ 
sliigtibara«»'d^dilOÉird éste á»jf»áil;'7 «^ fb^<<l«f'q«e'«di! 

▼isitárli^cimii^fiwá'iK) pe^ tiMiá^^tf*^ dtorMe> 

an» algo a)>del tíiacAo OiiM^, <iltdml(ir^ 
te^coMKK^^ per(^«lltotlo*tt!fenos«l^adiílllé^ '^ 



:,;Rlt.porto'mu«fl (l)„jt?wmíti»o (i) irlatí^ {% j fiij- 

mlJ^i^deBulfott'f.íOf:. 1^ Uote. sak taai^LraiDp!^ que 
dan^n<H¥H)caf ^s ú^^ especio^ signieivles , to4üs tre^. 
d# mis^slíaiaps, ¥ 4^ SaiH?t;i:iky dai»4e:(()£^.hal>i^ 

Moschus ptgmceüSj L. Shaw, muc, 1. 1. (nffO) pF. 3. 
(5) Moschus napu.F.CM'f,; moschus javanicus. Rafles, 
€m. fraila. Soe. limí^ db 1.0Hd.| i. Snr,> t6f flM#pi. U, 



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1M . ctwitufST^. 

se derribe por «¡r R^ifBes ea estíos térpiai^^ : «Bs ol 
' mayor de los tres cenrítíllos: úeoe cerca de veinte piri- 

Sadas de lar^ y trece de alto: es omeho mas alto por 
etras «a^ por las espaldas. Su color es ferroginoso^ 
ii«i0lado en el lomo, de gris variado de blanco en loi> 
lados y blanco por encima y en la parte intermr de lo^ 
muslos. La cola tiene dos d tres pulgadas de largo; e» 

E)Uada y Manea por debajo y en la pnata. Una rava 
anca ^ eatieade desde la base de la mandíbula tnfe^ 
rior hasta los dos Mos del ái^lo posterior. £1 espa- 
cio ¡iaermedto<|UQ se halla es taqibien blanco , y de 
aiji partentres rayas blancas divergentes que van desde 
las espaldas at medio del pecho. La parte superior de 
la cabeza es muy plana y del color ferruginoso del lor 
mo, pero este color se oscurece mas detrás del cuello. 
Una raya negra [mrle 4^ cada ojo y termina en la na- 
riz. Otra raya gris se estiende hacia énmedio del vien- 
tre: tiene pequeños espolones córneos. 

«Esta especie frecuéntalas zarzas cerca de la costa 
del mar, y se alimenta fle gráhós de uu ardisia. Si 
se le coge joven se domestica fácilmente y se hace 
muy dócil. 

2.* £1 \mnchilt M), es ma^ |)equeño que el ne^u^ 
snlo tiene cómo quince ptilgadás dé longitud sobre' 
nueve ó diez de a(lto. Se le parece müché ensu fbnha^ 
pero és%a9 esbetéó y tiíás vivo. Séi color es móydi^' 
versé, es dé un pardo intenso roii;&o que se aceren t' 
iregró en el Ipmo,^ Tiene á ser dayo brillante en lof 
Costados. H vitntte y lo* interior de las piernas son dé 
color blanco. Tiene tres rayas blancas en el pecho lo 
mismo que el napu, pero dispuestas de otro modo. 
La raya de cada lado de la mkndífouta inferior^ pro- 
longa ^asta 1^ espalda, y se:Va\e]itreehl[iiido á medida 

\m¡nJíÍmfw^U^cMttf Jlatk^. fla*ial.;,.Xra8. .Swi, iiui^ 
X. XIU, p. Ui, F. Cuv., 621 Uv. (Atlas, pl, 63, fig. ü). , a .ul 



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MAHiiüitiariimiii«Nos. tíut 

qgf^M a^p^a é^svkojféigm^ La ray» de «flf medio tsi 
iQaaa|iciiapar4UMii» ¥.reB)Ma^efi pmUa por eaeioiai 
sí^i^^isje áfla$;Fayasiimerates;c Eaei ittijMí al coAtm-ev 
r|¿^ las; U(^ rflfyi^.blwea» parteo áe tUA diímmt paA-*»a 

dbx)iio pfif^i,d^pM86 tMto&t#«&'li6gao á ««r «aa* »9-»»-. 
c)ia6f|i4p#m4F»^4 l4iir(<;ah«^a'4eLUaM)ft<Miiaos:fenoíainK) 
t^nf'^WH^i^,^^ Mi»^^(Hr^dcba Jiéeii^' arBiba;.'9fait 
tiene rayas negras desde lo^iojosí arla »uwr^ ptro'HMi 
r^%pe^<bi€^|iir(»wei^íMl^se^^^ pos" 4elt-aa 

d^icaa)|i),^y (^ hojni oddreocrda cUa. Be «Attelas. fon^^i 
v^Mm^tjk^iédí^viim taya t^afAar^n^Jlii^tiasfta ei< 
meojci d^ «ieafcrQ. Bstaasoeieíet^Q d¿Hag«e lambielib 

SffOiM;gkfva^hci«i^^tra^m«^íilra»iqae'eQ<^ á)»?. 

coi^s jo^pto^ jL#'0^6&taír^ai.djt$(P«ttgaé^ y meidifBi 
á dos pulgadas, poblada, blanca porencima y eix iaq 

.y^9^*^StmtjfmA^ fioa«eansteitteKeiiciod( ai iag>e da»H it 
dpfi, y Qp.^pbsiH^opti^a'^F $u» licitudes yiUüv 
maaesafi. - Ksle ^aiíaiHa/s&'liallaí ea Ja; mm ésfbaadcen 
lastsely-a^^ys^.abniílAta priíacijaalia^Dle de btíntta.dlAa 
^Ít9 t¡f4^n0 ÍBmeHmmlk)$ai .Kaxb).. VWkia' ípriradiai 
de,sa<liber^)^paF0 fia sadoanestiQarrá jaiiia^i;oao(.€ld 
napu: si logra escaparse», sa maitcbrtm<á(ioa b6s(fiic».fl 
La^sluciay-;la vl^ea^deesM^i^ittak&odt^pciQrérbLales 
cpti;^ lo^ítoJaVíOs, y cuandio. qaiemn bab)as>.ée< mb^ 

iuU.\K^ie^rfíuetaaivmiKhas(a|íiéed4ía3 de estb: aaiouitürt 
S^,l&cpgea>«B(eI( laz^ qpJie la ba;»' beadidorptniüateK.* 
cerásinnaoviffliento, y aparentará estar muerto á la 
llegada del cazador, y si éste le ^ej?? eagafia^) pwr 
este* anitício» tít kánémi sb ^pro\^eci?u?a de ¿aqu^ ní©^ 
metitdpata levantarse y uesaparécer, Ser.íeila.ütrorlí%fii 
• choaun ^9</siagf^; GttflM?ido,^v4.j^r^egaídoponS[te 
perros dá/utfiigT^a^to.jj ae^i^íaai^^^^íPattaadeíÉlt 

790 Bibliolcc» popular. * T. XXIU IS 



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494 ' eowLtttifTM. f 

árbol, de donde se queda su<q)ens)d''ha§ta ({ue pasáll; 
los perros. El pelamok y el napti; carece de esta vivé-'^ 
za y de esta actividad. A esta difeí*eÉícia de caráfetW 
se atribuye la osadía del kanchiU en frecu^niar hi 
selvas sin temor de los tigres y de las Ivestía^ feroces; 
al paso qne las otras dos especies mas tímidas, bus -^ 
OAD su segpridad en los bodques mas inmediatos á las ' 
habitaciones humanas, donde están menos espuestos 
t encontrar tales enemigos.» 

El pelandoek (1) es el menos alto de los tres; per4^ ' 
á proporción su cuerpo es mas grueso y mas pesado,' 
su (Áo es también mayor. Se le parece un individuo 
d^ Museo licveriano, blanquizco con tres estrias blaií- 
eas en el cuello. El cervitillo de fíriffitk(%} ferrugino- 
so, blanquizco, con tres líneas pectorales, los muslos 
rojos, podría todavía muy bien pertenecer á esta es«^ 
pecie. 

4.* El musco de mntre leonado {^) parece haber ' 
sido descrito por Buffon como la edad joven del cer-, 
vüillo. Mr. Gray lo distingue específicamente ¿él ' 
musco indiano. Su pelage es pardo variado de negro; ' 
señalado en la nuca con una ancha raya negra. El; 
reborde de la barbilla y tre^ rayáis sobre el peono, soa 
blancas. Se halla en las islas Malayas y acaso tam^^ 
bien en la península de Malaca. 

5.^ El musco de Stanley (4) que Mr. Gray admite 
como especie, es pardo rojizo, pero la punta de cada* 

Glo es negra. El cuello y el tora^ ^n de un pardo 
itroso. El reborde de la barbilla, las tres raps pec- 
torales, lo interior de las piernas y la parte inferior 



n: 



Moschus pelandoc, Griff., anim, Kiagd , V, 769, S. 
Moschus Gríffitcbii, plgmy musk oí Sumatra, an, 
Kiayd. IV, p. 62 et fia:. 

Íi) Mostos fulviventet. Gray, Proceed. VI 65. 
4) Mosohu»s$anl§yanM9.Qnj^?toceti^yi,ñíi. 



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VAMIFSROS GÜADBU¿AnOS. i9& 

^b cola,, son dé colorblañc9.. Los rebordes de tas 
orp|as y un rasgo sobre cada ojo son de color negro. 
3e Ignora su patria. 



LOS CIERVOS. 



CEBVUS. L. 



. Han sido objeto ie descubrimientos tan puevos 
como interesantes; sé les divide en varias tribus (t). 

LOS ALCES. . ^ 



ALGBS. 



Tienen sus astas palmeadas, anchamente dígita* . 
das en el borde esterno.Buffon describió el alce ó el 

(4 ) Mr. Bravard ha dividido los ciervos fosilei^ cuyos osa- 
mf^nios binados ^d Puj-de-Dome. ha descrito (eo-4.** en 
dos^ubgéoero)^ como sigue: i .'* sub-góaero. Gatoclochis. 

Catoglochü, Bravard (Del griego ^^íyjtc punta jxatZ ha- 
cia abajo). El ma^yor magote ó piiondllo de las astas nace 
encima qq los ttí»§rculosdol rodete. 

4. CervuB issíodoren$%$, Bravard, n. sp. 

2. Ccrvus pffffíírí I, Bravard, n. sp. 

3. Ctrvm etúcrarium^ Bravard, o. sp. 

4. Cervti5 par</tfi<mitl, Bravard, n. sp. J 

5. Cervus arr^m.' niú, Bravard, n. sp. ^ 
Cervus claphuB, L. sp. 946. 

Ccrvus dama, L. sp, 943. • 



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QiSflfw/ icmm.qlfes^ LK,(1) q?e viye en E^jP^Sa^, 
tropas en las selvas cenagosas del Píorte de ros do?>^ 
tóátíneaies. Es él móoée deer dé íós anglo-anieTÍea-* 
nos, el moosoa de los indios alffonc|aines f creckg, cF 
denyai délos chipewais, el sondaretta de los hurones. 
El nombre deongfno/^QUí^.lUíva.eael Canadá se deri- 
va del de orignac que le dieron fos primeros nave- 
gantes vascos que«se estabiecieron al Norte de la 
América. Demout en su historia de la Nueva-Fran- 
cia llama al alce ellan, siág^'6 aptapton. Sagart- 
Theodat le llama eslan ú ongnat. §e uistingue una 
e^pi^cie llan)ada.e/an cofonadp (21) de que no se posieen 
sifto las. astas. Estas partes de un origen dtescotíoci- 
do, son negruzcas, formadas de una sola einpííftná- 
dul-a dispuesta en láminas delgadas muy unidas y 
algo cóncavas, concjincp^íi s^i^niuescas profundas 
en surcara esterna. El alce islandés (C, euryceros, 
Hibb.) está lejos de estar bien caracterizado. . 

LOS RENOS. 

'V Nb.tienín geta. Siis ástosofr^silesi^oft'eéftBíilaw 
piabas i^ permanentes y persistente énloá dds Sínoffí 

' ' Crfuws7u|)píífipAt/á, Cüv.'j eíTp. fosa, i • ' 

2.'» Sub^género. AAOfiiodíUs, Ánmílóthiis^ -Bba^idi (De^ 

griego i*^'^J'í<> f'C puTila, y ^^y^^^ hácin arrjba). Él primer nda- 
gole ó pitODcitlo fi^ agía está ^'^páríido de la corona. . ' 

CcrufíS artó,nravaríi, li^ sp. 

Cíí TV tw Tiiniums , Bra v ¿i r^J , n * s p / " ' . ' ;' \ ' ' . 

Bichíirdí?, Pauneara. p. sai, /' ' .^ *''. 



Si 



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"EAMTrtítósttíXttllttiANOS. Wl 

Lá'tóiba'fispette es d r«no ft ti iitrrflM* (f) *Micn!<íi 

SorBuffon, animal ^arcidoWi todas las eetoaofas 
el poh) dd NoTte, akr en Laptitim cwnmy en Kam»-^ 
chatVa, cu Tcrra-Ncmi cotHo^n d'CaimdA. Mr. Rí-* 
chardson reconoce dos variedades (5). C<m6Du,TfOtobf6 

Se adoptaron lo^ franceses €fiítítmc>cid<w «n^Cáná- 
, es una voz (Corrompida formada de tárre^boéuf 
con qnv le desí^art>n algunos pmveniales. Es ti 
focftt de h)s esquimaSes, d tutfa de fos gntoktetde^ 
ses, el elthin de los itidios del Norte, 'y d «ffacá de los 
crecks: se distingue el reno de^Guetard (3) cuyos res- 
tos fósiles se hallaron cerca de la ciudad de Etam- 
pes, en un valle arenoso. Amiqne de la misma forma 
que las astas de los renos, rl enramado del de Gue- 
tard era proporcíonalmeale m«s ditninuto y delgado. 
El animal no debía ser mayor que el corzo ordinario. 
Mr. flamilton Smith distingue el reno de Oeste [Occi-- 
íen alis) ó mxite dter de los ame^caims. 



IOS GAMOS. 



Tienen astas delgadas, cuya parte «nperior está 
jftlo palmeada en sei^tido terticat; no tiene caninná. 
íl{iamo^rdimrio (i) descrito por Buffon es la única 
especie viva de esta tribu; es un animal esparcido en 

(\) Cm'vus tarandnaííjl * ' - 

h) Cervus tarandusámt^^^ftréstris, Bioh., p. W4- 
250. , • 



i; 



(3¡) Cervus GüéttarduX^dtíi. * . 

(4) Corvus dama; L. Cervus plat^efité.Mtn* 

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498 , (;qiii?lbi[ebitqsu ,. 

toda EoroiKi, príacipalojieate cu los países septeotrior 
Bolles, y que se halla desde la Noruega hasta la Per- 
sia y la CDÍna(l). Se distiaguen muchas especies fósi- 
les que son: 4 .® el i^iervo islandés (2) que tiene gran- 
des astas, descubierto en Islandia; 2.° el de Abbevi- 
líe :{3) próximo al precedente y descubiejrto en losare- 
aaljes del valle de la Samme, cerca de Abbeville. 3.** 
en fin, el gamo fósil ele Scania (4) de astas mas ramo- 
sas y mayores que las del gamo, palmeadas en su 
part^ superior, que se ha hallado en Suecia. 



LOS VERDADEROS CIERVOS. 

ELAPBUS. 

Tienen astas estrechas con tres ramas que miran 
hacia adelante: astas enramadas en su vértice y sos- 
tenidas en su base por un mogote mediano. Su hoci- 
co es bien pronunciadlo, y los machos tienen dientes 
caninos, El ciervo ordinario (51 tipo de esta tribu, es- 

Íarcido en las regiones templadas de Europa y de 
sia, ha sido descrito por Buffon. Se conocen dos va- 
riedades. El ciervo de los Ardennes (6) el hippelaphus 

,(A) Una variedad albina es el dama leucoethiops , y una 
variedad parda de ualgas negras es el dama maura ó cef" 
vusmaur^cus de F. Cuvier. Esta últicim se encuentra en Di- 
namarca y en Noruega, y es acaso distinta de la raza 
tipo. 

(2) Cervu$ hihernus, Cuv.; Cervus giganteus^ Goldf. 

(3) Cervus somonensis, fj.Cj\^Y. 
- Í4) . Cervu$ paleoda^ma^ G. Quv. 

(5) Cervus claphuSfh. # 

(6) Cervus hippelaphus ó Cervus ^ermi^nicus de Brísson 
(Atlas, pl, 64, fig, í). 

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lfAMim09€9A9MniIAI«OS. 499 

de JíoostoQ y de Ge^sBesr^ mayor y de pelos en el cue- 
llo mas prpDUDciados, y el ciervo de Córcega (1) de 
BuíTon, mucbo mas pe(|ueño que el vulgar y de peló 
üardo. Las especias eslrañas son; 4 .^ el wapiti (2) de 
los americanos de la Union, una de aquellas bellas 
especies no conocidas por Bufron, llamado elk por Le^ 
Tris y Clarck, red-deer 6 gamo encarnado por diversas 
viageros^aue es también el slag de Pennant (3), el 
wcmskiss de Hearne. Los indios crecks llaman á este 
animal wawaskishu av/dskis y moustousk £1 Jardín 
tiotánico de París ha debido á Mr. Milbert un indivir- 
dua vivo, en buena salud y completamente adulto. 
Este ciervo, de tamaño bastante análogo ó algo mayor 
que nuestra especie común, tiene una cola muy corta, 
un pelage leonado parduzco, y una gran mancha de 
.un amarillo muy claro que ocupa las nalgas y toda la 
región anaL Sus astas son muy enramadas; muy 

Í grandes y sin empalmadura. £1 hocico es ancho, y 
os pelos de encima del cuello son mas prolongados 
que los otros. La hembra privada de astas tiene tam- 
bién una coloración menos intensa. £1 wapiti vi- 
ve en familia y es monógamo: llega á domesticarse 
por razón del esmero con (¡ue se le acaricia para 
amansarle* y los indips se sirven de él para tirar de ' 
sus trineos. Se le encuentra en todo el Canadá, y en 
los valles de Missuri, aunque no parece que pasa de 
los 56® de latitud boreal. Algunos se inclinan á dis- 
tinguir de él el red^deer de Warden oue no teúia la 
mancha amarilla en la estremidad del cuerpo; pero 
•todo induce á creer que la descripción de Hlr. War- 
den ha sido hecha sobre algún individuo en tiempo 

(1) Cervut corsteanyA. 

(2) Cert?u5 cancrdcnsíí, Brisson; Cervus.uircmgylocerue. 
Screber.; Cartus Wt^pi^i Mitchill (Atlas, pl. ai, fig. 4); 
Vcrvus major, Ord. Richards; Faua 254. * 

(3) Alte. Zopk 1,27. 



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iBÍQltíckii) que vi\íe«« Népaul, és pafído, grfó ^ím^ 
tÜiento, «fw».apag9do en las m^íHiñs, f4)H>Gio6; én-^ 
^mo *e <o«ojos y sobre ^el ví^íi^. S«-i5o*a es 'mtty 

-SiÍBiafltM-eA'éifeocioo talérai se ítidiDaft htéim dtnis 
4e^de>l«s f)pimfn*08 mogoles para tKrigirse verúcál'^ 
ifteole; ^.* ^ 'áervoéeK^M (fi) es mas "pequefio i<|tié 
^ «orznrdo BiMPOjpa y 4al ta&iañe^l mu&^ak. Treot 
1asi«sia¿ detgadas y <Mt44«let« como 1»$ 4el «vfm 
-arxis, fevo los m^oteft mj>{]iefi(M« isoiM^al^s.^ioté'^ 
JMtUa>eQ4a6 i6la»B<i?iaii ea «I «r^hi^lagí» ét^ 9m^ 
Tá^^MíX^áetm de JBim0<PMel {S] de «¿e ^lo*f^'«ot)ec^ 
JaB4i6ta^, cfue se papecea .mniGtio á las4e »ae6tÉ% ci^t^ 
'^, ^epU) qac4Í0B«Fn' díT^roa «iirvaHitta, y ^ma éi-i- 
ic96t}oiae«4a'di^i»ib«ieíon deitas^^ércetas. ^.^Sieim^ 
i0O4ínufmamo (>i) de< ^e^solo «econoceel cnáiK^oy 
lai^asuis fésíles, 4»ast«mtéaa«lia|^ á las del ^rapíti,'^ 
^erát) n«y 14-01101)16106016 «s el cerviM moo^rriotís. Es<m 
-olttfiojos han««do)hxllados<e& las cataral^ts det ^o 
i\Mn9iÁ^^i0Íondick^ jantainefiteeoEhueBosde ma^tai- 
"ééiiles^f/i) . ^ '^ £1 miDomppm (6)«6 im tercio menar^ofó 
^4e léore^, y sfi« a^irs son tambrentims 'delgadas. 
' ^ene^laccdn totulttrtmte hlanca) y el borde peslertor 
4elose«^io6 Irasevos, tooiisiiifoqae la TejBfion <$aiiéd 
^tán «uMertos de petos btoa«0^« Habita en el ^lapo». 

• i P) íChwmWaüiehii, ¥. Cu%^, 30lW.; G, Gov.; Oes., 

. 'f^) Cervm Kiéhlii, TeiDm., FauD£ J. p« H 
. Í3) Cervi^ BuvaucvHL G,Guv,, Oss. fosíw t. íV^ p. 
505, pl. 39, fig. 6 á 8. 

(4) Cervüs americanus. Harían, Faune, p. 9^\ , fossil 
«linde los Estftdofl-TJmíoé. 
- -(5) CtrvwtoocidentaUSy^Bm. Smitli; Grilf., I,-5 p. T7f: 
Cervus nuritus, Wardeo. - ^ * 

(6) .OrvMsnippon, Temm.j Fauné Jhp«)|K Ü -f ^ , 



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DeS»)JOS FeMiJBStBE MJSlmOS GHklTOS. 



CavairdaiBi analiguocftiiid de la Gardetle que d««> 
be servir para conducir las aguas de la accqufa'éft 
SMMige>fi>lo» fosos destinfíiáog á la oonservockm de 
ios'iiietties dJelaJdKríiNi, que se abren eufrenie de 
h tEtqfitwtdi» del puerto, m intR 4m)lad« á das^metrog 
de pDéfowákM «eauíentiB y idesaMs-de ciervo. iJim 
ée«stas«stas<Mist«Dteliiett*^«H>o9eprada4 4M 8^ oom^ 
éft -m pedteo^ H vándoBeh los obnerM; la otira mu 
fNPóKíma «tetado lóstt'se o««poAe4e ana eornaneii^ 
ia • entela, meiws bi cenieta prindpd. La firadera de 
lesMdonéesebaUaiHHifliohosiMtoB, se compoM dé 
«■ierrefto de aiavieo ismiv e^iidi«b, eo medio^del 
«nl<o»rfe ei Chávente, y c«y»8ii|ietffiote apentas estt 
aLii«^l,eo>la^[>ocaaGtini,^ Iasinfiyóre6inare.as. 1M 
io&ea«u.^nciBiel aoaUsísideuDa nota ÍDserta en tat 
inéieacíeti deHr. Matthiew, eoel náinero 5 del lítee 
desomerias publicado «a 4 6 de enero díe 1 8$8 pana 
anaadar este descubrimi^tenray hüevesMile; y km 
¿mgfflentios ifse indica, -entre otipos ta empatmadani 
iataeta, se depositaron en el Museo defiistenanatu^ 
ral'delaE^uelade medictaa. 

Ál examinar estos fragaientos qne presenté á ia 
fiaoiedad de agricuitara, cÍHitcias y arles do ftoehe*- 
Interna pode laeaos d&adiatranne deia^uiiais paiM- 
tlouUpkiades de fonnas ^oe pareeian alejar-eBlas de»- 
pijfffiáelos dolasespeciea^vivas^y-pegnéáMr. Ma^ 
«hÓM fií^eoMro engefe ydirectopA^ li^s t#abajw 
hidráulicos, el primero que habla llamado la atenoioki 



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f02 COMPLBHBNTOS. 

sobre estos restos, que tuviese la bondad de continuar 
sus investigaciones esforzándose para recoger Jos frag- 
mentos que los obreros se habían llevado, y ^jfecU- 
vamenle ebtuve lo que faltaba á la empalmadura, es 
de(»r, todoiel resto del asta del ladé dereobo, escepiota 
cerceta principal quebrantada en su base:1a fractura de 
«la materia de las astas y de la empaldura, hecha hacia 
mucho tiempo, se ajustaba periectamente. Ademas 
se halló la posterior del cráneo enterrada con dichas 

ASt^S. 

' Los ciervo» y los gamos eran muy abundantes 
en las selvas que cubrian la Saintooge, el Ángoumoijl . 
hasta las cosías del mar, en los primerei tiempos de 
nuestra era. Los reyes déla raza C:irlovingtana lenian 
territorios patrimoniales á donde pasaban frecuente* 
mente para divertirse en la caza, y el antiguo palacio 
de los duques de AquUania, cerca de San luán de 
Angely, fue muchas veces habitado por Pepino y Car- 
•lomagno. San Huberto, el patrono de los cazadores, 
era muy venerado enSaintonge, donde comunmente 
se le ha representado hasta la revolución, con un cier- 
vo en las muestras que indiciiban las posadas ó ta- 
bernas del camno. Él P. Mabillon (Ann. lib. 5d, 9A) 
€ita una carta de 4047, por la que Geoffroy Marte!, 
eonde de Saintonge y su esposa, fundaron enSaintes 
;un monasterio de doncellas con el nombre de Nues- 
tra Señora (abadía de Saintes] que dotaron ricamente. 
Es de nour que ademas del diezmo sobre todos los 
ciervos y ciervas que se matasen en la isla de Oleren 
para hacer con su piel cubiertas de libros, era ade- 
mas permitido a la abadesa mandar coger vivos en 
^ona selva de la isla, todos los anos un ciervo y una 
eierva, un jabalí y su hembra, un corzo y la suya, dos 
{amos y dos liebres para servir de eotretenin&ento á 
aquilas señoras (Ad ^ecreandam femimeam imb^^ci^ 



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MAMIPBBOa CUAMiniANOS. 903 

Las roturaciones, han estinguido hace ya mucbp 
tiempo eá nuestros países, las i:azas de estos anima- 
les Mlvestres, y el ciervo mismo, ya rara en Francia, 
desaparecerá, pronto de una porción deja Europalem<- 
piada. 

Los despojos de las diversas especies del género 
eervuSy son en general muy difíciles de reconocer por 
las modiScaciones do.edad que presentan, y aunque 
muY numerosos en los museos» y descriptos en una 
multftud de memorias particulares, solo después de 
la publicación de la grande obra de G. Cuvier sobre 
las osamentas fósiles, es cuando se han podido esta- 
l)lecer con alguna exactitud distinciones entre ellos. 

La mas notable de las especies fósiles es el ciervo 
4e astas gigantescas, [cervus giganteus, Goldf.), primi- 
tivamente descrito en los números 227, 394 y 444 
de las Transacciones filosóficas de la Sociedad Real 
de Londres. Se halla en el número 479 de la misma 
colección paca 1746 una caria de Tomas Knowlton, 
escrita á Marco Catesby acerca de dos astas e^^traor- 
dinarias de ciervo , que fueron estraidas de la 
;tíerra en diversos lugares de la provincia de York. 
Esta carta vá acompañada de un diseño (pl. i del 
jaúm. 479, fig. 2 y 3). La primera de estas cabezas 
fué sacada de los arenales del rio de Rye que desem- 
boca eii la Derweat, y la segunda fué desentonada 
de uu fondo cenagoso en Cowihropen 1744. Hasta 
aquel dia todas aquelias astas no habian sido halla- 
das siuo en Irlanda, y los iiltimos despojos yacían 
bajo muchas capas de arena y de piedras del rio. Pe- 
.10 yo voy á analizar aquí el artículo de Mr. Cu- 
yitt. 

/ En .1697,. Torpás Molineux, en el número 227 de 
la naisma ccrleccíon, liabia descrito un cráneo con sus 
cuernos desenterrado en el condado de Meath, en im 
jardia del cual se babian , extraído , eA el espacio ae 



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*vcintc aíios, •ms de trfeiiUa cráneos idénticos. Mr.Cu- 
^er los ha teprodocido lára. t, fig. 6. 

Santiago Kelly Fcpreseirtó en ta misma colección, 
nüm. Wi, 'im trottco aislado de asta de ciervo, qire 
Mr. Cuvier reprodujo, lám. 6, fig. 6. 

Después Mr. €irvíerliace mención de las observa- 
ciones de Pfennant (Cuv. lám. 6, %. 41, de Parkin- 
^Són,dcPercT (Cuv. lám. 4,HBg.'2), de Tomás Wrigfct, 
^tíÓregorionaxonmowski (Cuv. lám. 6, fig. 5),^ y en 
fin de la cabeza perfectamente conservada qne se fi* 
^ra lam. 7, figura 4, % 3 y i de los huesos (5^ 
siles. 

lo que caraderizu esta grande especie de alce es- 
tiüguido, dice Mr. Cirvier (Osm., t. IV, p. 75), es la 
Ibrma de sns. astas, que se ap(>yan sobre una basft 
tornea qtie se dirige oblicuamente bácia fuera, y vñ 
poco hacia arriba y hacia atrás, y que seaplasta for- 
mando nna gran palma qne varia por la forma y -d 
número de las cercetas; pero que tiene sieiflpre sn con- 
cavidad dirieida Irácia arrina y ligeramente hácü 
atrás, de modo qne mira siempre un poco al tronco d^ 
la asta opuesta. La disposición oastanle general de estas 
astas es ana protuberancia cortay gruesa, conuna w- 
Tonadepieárasenlabase, formándola porción cilindri- 
ca de la materia de las astas casi la cuarta parte de Ift 
%)u^tHd total. Inmediatamente por encima de la co*- 
mnamace o na cerceta simple y puntiaguda; las otras 
salen dd borde de h, palma, y son en número ét 
nueve, desiguales en longitud y en curvatura, ¿te 
modo queden su totalidad este ciervo tiene veinte 
puntas en su cuerno. Estas íistas, dice Mr. Cuvier, lib^ 
nen una forma muy fácil de conocer, muy caracteris^ 
tica, y la grandexa de^ta especie no permitía buscar 
^«tt análoga entre los animales vivos, escfeptoen él 
ilcé. . - '• 

Pallas, Campeif y Btrffott atribuyeron estos étsfnh 



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jof;^.alc9.y al ];f;QOv!lo.({fie e$faoa'e<|ui.v«€a9Íw. Desri 
mes sé les há ^(]^ro;ú(aado á algimos ciervqs de la 
Afttérica del N^rie^ como, el earibou^ el original, y et , 
cmYi) (lél G,aiHida:[de que ios di^ primofo^ soa el - 
r^o y elalpe]) coca.uoco luad^meato igualmeote. « 

Debe deducirse, ob todo, estatua el cmvÁ^ de astfift > 
^anie^as^es una especié eslíagMÍda difereate des 
tf4a8 Ia&e3peeie^ yMa&, asi ca sms astas oosao ea sa 
esqueleto;. por(jue Mj:.CMViexba;gnai>í¡Mla>a^^^ 
ciiíexo (lariv ^), haUí^dó en la isia de Man,.a dieiy" 
ocjio pies de pírítlunditlád, en uua margueiii lleu4 díi. 
cpnchas dieragjaatlulce, Esli^ ciervo, en lin, su p¿uec« 
mas al cierva prnpiumenle dicto ciue íU ake, 

\ Todos, cslos (if ??¡ioiüi^ Jt*! ciervo de as&Uis gi¿íaii- 
tescas.hao sido desLMihisrrLos üu e»u furnia; la tabt^ía 
d^.Mo.liüeuxá coatro o cmm \mú ílc profuadidüd ea 
Tuia especie ((e mariía cubierta de ces^pcd y de tierra 
vjírgeii; to&,d€iSpíí,¡u>dt; KiiüwUon ea cajias de dU'e- 
rea\ie espe.sor; l^is de KüUy ealre céspedes y en ua-. 
lecho 'de aiena donde cslalJíio envueltüís Línuqüír de 
áxboles <:>úbierU)s de boja&det eocioa. que^.t^d^vi^porr^ 
díaD! oooouLQrsev de^^'CLÜa azul coa coiM^Iias, y dier 
Djarga Ueua de coi^ch^s fluviales., i * . - . 

, , Los rés4f)s de csjte. ciervo haa ,sido Ualíüdos . taaír » 
bienea Inglalerr^^. en AleaoaBiiai, ea, ^rancia y m 
Italia. 

. Los-.iíuJividuos ddíeiimuia fueron dcáculHertos 
eÁ Oels, m Silesia [i82í>], m v-A vieji^Bhiti cerca de. 
Dourlacli (4664). enlre lob^cé-pedes; m d Rlito ccica. 
de WoíDéí; (1771), en el nacimit^iUo del Isscit por 
debajo deEmíDericli en el ducalo deQeves(Í8Ü0]p cu 
l^^árgeiieá del Iss cu nn tern^ao ,arenos(í-(18Qi)V.* 
to¿'de Frantiía í;ü las 6scavasit)iie¡$ íIqI canal , del 
Qtfrcq eo la í*elva de Bondi, ea una lierra fVíja ea, 
tiÚer^^siir-Mei', deparUniento deCülvadüS. Lusde.la» 
I^aljkeii muclioü lijig,ares de la iomUaj.dta, í las.iu^^; 



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206 '' 'éÓlÍPLBMÍÑTOS. 

geiiés del Pó y Sel Lambro, éa Pavía y en Turiú.' 

Mr. Hibbert publicó recientemente en el Diario; 
científico de Edimbui^o (núm. 5, p. 45, 28, \Si&) 
una noticia acerca del descubriíniento del alce fósil át 
la ifila de Man, hallado en un fondo de marga con 
conchas, cnbíerta de un banco de arena de tres pies 
de grneso. e halló el esqueleto entero. Mr. Hibbert' 
concluye que esta especie no es antidiluviana, sino 
que se ha estinguido en épocas mas recientes. 

En una memoria inserta en el número 5 de la mis- J 
ma colección, Mr. Hibbert se apoya en la opinión do ' 
los antiguos naturalistas suecos que dicen que el aleo' 
del Norte ó de la Scandinavia, vivia en las lagunas» 
por atribuir el mismo modo de vivir al alce irlan- 
dés, qué cree ser el segh de los antiguos bretones, el 
cervus palmatus de Julio Capitolinus, y el eurycerót 
de Oppiano. Cree en fin, que este ciervo, cuya raza^ 
está tioy estinguida, habitaba en los pantanos de las 
islas Británicas, y que reemplazaba el alce del Norte* 

El trabajo de Mr. Hibbert no ofrece nada de nue- 
vo. Mr. Cuvier habia fijado muy bien que el ciervo do 
astas gigan^scas era intermedio entre el verdadero 
ciervo y el alce, al mismo tiempo que formaba una 
especie distinta, para que se pudiesen discutir las^ 
dudas y la opinión hipotéifca ael escritor inglés. 

Después del ciervo de astas gigantescas, Mr. G. Cu- 
vier describe otros despojos pertenecientes á diversas 
especies del mismo género. Asi es como coloca cerca 
de los renos á un ciervo muy próximo, cuyos restos 
fueron desenterrados cerca de Etampes, y bailados^ 
en la caverna deBreugne en el departamento de Lot/ 
Astas de "un gamodegran tamaño yacian en el vallo 
de laSomme cerca de Abbéville, y en diversos luga- 
res de Alemania, y particularmente en Scanias. lia 
<Hcrvo muy próximo al corzo, que parece ser distinto 
y cuya raza debe haberse estinguido, fué encontrado 



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iiAiitfnmmTADsuwkNos. sol: 

en Montabusard en el Loiret; astas de verdftdéi^ósoor**' 
ZAS se han hallado comunmente en los horüaguerasv 
de las cercanías deBeauvafs j en las arenas de aliH) 
vion. - .j 

^ Mr. Brarart ha descnbierto en Puyado Doine siete 
especies de ciervos nuevos, y los restas de tres coaío-'* 
cíaos mas antiguamente. > 

Las astas del ciervo de que vamos tratando y que. 
se bailaron en el terreno de aluvión arcillo-gredeso dOi 
la pradera dellosoe, se acercan singularmente alas 
astas de la especie del ciervo ordinario (ierütis e/o*» 
pkus^ L.), bien que- parece ser intermedÍQ entre esta 
especie viva todavia en la actualidad, y el ciervo de; 
astas giganteseas ; porque la forma de las astas ^ sa: 
C^eso, y la concavidad de la empalmadura, notieneii^ 
sino una analogía muy distante con lo que se ve ho^. 
entre los ciervos vivos. ¿Se deberá admitir con M. (v. 
Cttvier que los ciervos que vivían en la época en auet 
las Galías estaban casi cubiertas de selvas (Oss. t. iV,i 
pág. 103), debiau' tener formas mas robustas? porqae> 
este sabio dice : «Las astas ordinarias del ciervo co^; 
mun, son mayores que las del ciervo del Canadá de fait 
misma edad ; lo mismo sucede en cuanto al grnesd.' 
Peii^yo no miro esta circunstancia como muy impor-*». 
tante. Era natural que en|el estad) silvestre, en ttedio> 
de qn alimento abundante y no disputado, las astas 
délos ciervos tomasen un desarrollo poco común eft 
el día.» 

Los restos fósiles de los ciervos comunes ban sidaj 
encontrados muchas veceá en muy grande abundancifaí^ 
en los aluviones recientes, en las capas de'arena y de 
toba , en la caverna de Kirkdale llena de restos de 
animales de especies muy diversas^ con depósitos é^^ 
huesos de elefantes y de nqocerontes, en Irairreros, y 
sobre todo en hornagueros; El valle de la Somoit 
abunda en despojo^ de esta especie: en loshornagne*^ 



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9BS ^'.'OíamMWsmo^^fh' 

OttiiiWfUas ó áslttiji fósiles se liaaiha^ladi^ eoi e^ mlfiíift-r 
de^km tá Pcoveam, ea &1 Ocl^aoés, y eAldS)Qercaoia0b 
de Sati Petersb u rgo . . r ¡ , 

f; fo los liorbaguefros denlas leercanias de Sargias, 
e oi ^i to dpg en;gp¿idó para lartde$tüacioo delos-viaqlo 
de algunos años á esta parte.v so Jia eiiioaai«ttdo^*i¿io 

Ep Búmerojd^ despr^osifiásiicsde ciervos^^^rpief se 
éi6t>efsadtri fWM aeíaos podifiítoi^iQalaimaT^ : > * ul d 

fii ¿El ctirsuBtec general de.Nts astaa^ idel;ciervo e<teuo^l 
dké'M^fr.bCimefr. (Oss^Joart. IV yp.'.a*) ,.es siirr!»rr> 
düiidci6iya^iieftdio6, dcflfiíodo que su concavidad oaimí^ 
liteia «díekittle y ua ponto bácia atraS, y que SttS»ptt^*i 
U»ó €8FCctastse'diri]aft:hácia adelaqtefy nn p^eo J^i' 
ciaa&eüa. fLcB oiervoa viejos de ocho e£M á mat^ 
üpaéo as4asima(^ huesas, aiu*0os,mas ^ottakadód v pi^^ 
ákidtlmó ttiliéiQ«ulos.ea «Aibasanieuta ioaisa^li^atf^ 
tasyetr^Basajjosisifite anoi^, jcreceaialgKQQ^ifiitMoim) 
I(d^ oh .ttáiQerorifiie'^arece^iÁe regia fija^se^imumplir^i 
daimaf . háeúi da >(i&rAe'6up^0jP,d^ila& asías r^doadfiq 
iie^agPHpaiL fortüsido á moda de uoat eor<Hi^ ¿.enapal^' 
oUdouray come »e vé^ea la táis^ t3:deiaiH%i}rasi.9,J0^* 
4.1^4^ (>rdiiiaiiainente.laa asta^-mas yle^ ;tmo¿iin 
bfl«éi|(diezjó doeev pero'iaiabÁeaíbenbaaoYJ^tQi.iqyeite'i' 
Bián^fcasta.aa-..-- ... i ..,-..n * /i [-•. ¡ú 

^h.Mr.^uykr diee en su.Teina aiaihual (tomoi4^.párrri 
(■Qaí^i3^>«Bbasta:del máobo esrQdoada, y Dacsariaáí^ 
segundo año, al principio en forma de cercetas^ <dte4^ 
pirtéft kuÉa'fiQsa^afa iDfiefi0P ma3 rir^imas. ^ niedída 
qMí6iUflra(6a'áñoav y s«,c«roj»a4e uaa e^ecie;derdiiifH) 
pdniadarajd«{jiiuiokas..puotaS'pe4U(>Aai&.M .i rs 

íiLDésHuiresletfisu ]!ifiaiti4i<i|pa.(t..Mvp. 494>ida,yMiDi 
QriíaotéFttaift&eimialea de w astas d^ (Mf^aconivftidx: 
se^ r«d8iifUs,/raip«isas el apartarse al pcii^eipi^i»Midtt(t 
OÉfa;^iaéeoQáQd]0:áO después «jiiP^^iC/^^bMcia-ia eMreivih^ 
daá7^{t«aili^ireíSi^pMtaaJi^fiia'ad&laA(i«^.64ia poQ<t>liéWr. 



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MAMIPMOS CUADRUMANOS. ^00 

cía afuera; y UA^i^ empalmadura terminal ó corona for- 
mada de dos á cinco cercetas. Añade que las dimen- 
siont's mas ordinarias de estas astas son dos pies. 

Por estas diagnosis es evidente que las astas fósi- 
les del. ciervo de Rocheforliil sd acercan masque A 
otras á^las del ciervo común; y sin embargo ke exa- 
minado con atención las Kgnmst de estas astas dadas^ 
por Jofge Cüvier (Oss. fos. t. IV , lám. 3, fig. 4 bas^ ; 
ta 42) á Buffon y Daubefnton (edición de la Imprenta 
Real, y Buffon, mamíferos iluminados, 2 v. en i.^), y ' 
sobre todo á este último que desccibe baio los nom*-* 
bres dé astas de ciervos estraordinarios, las numero-' 
sas modificaciones que eí?ras astas loman con la edad, 
á Federico Cuvier (Mamlfferos) y las láminas de la En- 
ciclopedia, sin poder decidirme á referir al ciervo co- 
mún, fes astas que son objeto de nuestro examen. El 
fósil Rochefoxtin es sin duda mny próximo á la espe- 
cie común, pero se parece también al ciervo de astas 
gigantescas, porque como él tiene la concavidad de su 
empalmadura dirigida faiuria el cielo, y la base da la • 
empalmadura anchamente estendida, lina descrípcioa 
minuciosa y una buena figura harán está diferencia 
mas perceptible. 

El asta dfe ciervo fósil Rochefortin que describi- 
mos, pfertenetia al lado izquierdo, y mide: 



Píes. Pfllgs. IjDs. 
Longitud total desde la piedre- ' 

zuelJi ó tubérculo en la 
cima dé la última cer- 
ceta. ....... 2 6 9 

'^— d^ la rama principal (No 

se poset sino un frag- 

'• ürínro de ciiico pulga- 

'^ * ' das y media, que tiene 

794 llibUoic«« popular. T. 1X10* ti 



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240 



COMPLBHENTOS. 



Pies. Piljs. Lili. 



un diámetro de diez y 








seis líneas). . . . 








— De la segunda punta. . 
Grueso de la base de la princi- 
pal punta que falla. . 


« 


8 


5 








« 


4 


6 


Circunferencia de la mateíia de 








la asta en el tubérculo 








ó piedrezuela. . . . 


ce 


8 


« 


longitud de la tercera punta. . 


a 


44 


« 


Circunferencia de la materia de 








la asta por encima de 








las dos primeras pun- 








\ tas 


« 


6 


4 


— por encima de la tercera 




punta. . . . . . 

Anchura del ensanche de la em- 


(( 


5 


c 








palmadura. . . . 


« 


i 


i 


Circunferencia de este ensanche. 


4 


4 


c 


Longitud de la primera punta de 








la corona. .... 




5 
4 


9 


— déla segunda. . 




3 


— de la tercera.- . , 




« 


4 


10 


— de la cuaita. . . . 






.4 
3 


7 


— de la quinta. . . 




3 


— de la protuberancia . 




a 


2 


7 



ílsta asta se introduce en el cráneo sobre una pro- 
tuberancia ancha, muy pediculada, y separada de la 
corona de piedrezuelas por un espacio de dos pulga- 
das y siete lineas en el lugar de su mayor obíicuidad, 
y solamente de una pulgada de alto. La corona de 

Eiedrezuelas es muy rugosa, delgada v adherenteá la 
ase de la punta prmcipal (está corada por los obre- 



¿t !!>:?: T 



♦Joi. í íT 



y Google 



HAMimOS CUADRUMANOS. S4 1 

lüs qüc ttíábajitban en el terraplén y ao ha podido sef 
dcscübierla). La materia del ajíta es cilindrica, muy 
compacta, muy gruesa, profundamente surcada y es- 
cabrosa en su superficie. La segunda púnla nace por 
encima de la primera, con la que está en contacto; e^ 
redonda, encorvada de modo que forma un segmento 
delgado, rugoso, tiene solo ocho líneas de diámetro, d 
tres pulgadas y cinco líneas de circánferencia cste- 
rior. La tercera plinta es muy larga, encorvada, gra- 
dualmente adelgazada, rugosa y separada de la se- 
gunda por un intervalo bastante ancho, a partir desde 
esta misma pnnta; la materia del asíase inclina lige- 
ramente hacia afuera, se engruesa y se cstiende luego 
sobre un eje desde adelante hacia atrás, y sobre todo 
háci^ arriba. Algunas arrugas surcan esta corona, 
gruesa, maciza, dividida en cinco puntas separadasi 

Kr profundas escotaduras y dispuestas con regulari- 
d. Estas puntas son cónicas, redondas y gradual- 
mente terminadas ón punta. La delantera es libre, de 
cinco pulgadas y nueve líneas de largo; la que le si- 
gue después es mas corta, casi recta. La mediana se 
dirige un poco hacia arriba, y es bastante puntiagu- 
da. La cuarta es mas corta, y bastante íntimamente 
unida á la base de la quinta ó posterior, aue es bas- 
tante gruesa para sostener hacia arriba el rudimento 
de una ses a punta que forma uña en la base déla 
quinta, que solo tiene tres pulgadas y tres líneas^ 
partiendo de en medio de laoscotadura.' 

Con estas astas se ha hallado solamente la parte 
posterior de la caja del cráneo del ciervo, rodeada de 
una ganga de toba calcárea lacustral. Toda la parte 
interior fallaba. Las suturas estaban vivas é intactas^ 
y ios huesos de una estremada dureza. El grueso del 
colodrillo y de los temporales era desmesurado, de ^ 
modo que "^ llegaba á once líneas. Es cierto qucesto^'' 
huesos son muy celulosos y casi sin diploe. Po? esíij 



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tsaonia parle posterior del cerebro ocupa una n^rje^ 
muy retiucidal Tenia el diámetro de este cráaeo, me?**, 
aido desde una hoya temporal hasta la otra» tres pul?- 
gadas y diez liaeas. ta cara occipital esterna es se«ua^ 
se sabe como truncada, pero su superficie apenas obli- 
cua, se hace sioupsa por undulaciones y surcos desti- 
nados á contener músculos de una poderosa, energía*^ 
Los condv los sobretodo son proporcional mente de un* 
grueso notable. Pero esta porción de cráneo compa- 
r¿da coa la de un alce de Terranova, el único que te:-, 
nemos en nue^stro poder, es mas fuerte en todas sus. 
parles y con asperezas mucho mas considerables ea. 
su cara occipital. 

El ciervo Rocheforlin, según nosotros le conce- 
bimos, debia tener las formas del alce, con la cabezai 
larga y ancha y con los robustos miembros del rengír- 
fero. Viviendo en bosques cenagosos, su piel debía; 
estar compuesta de pelos abundantes, cortos, ba^taa-^ 
te secos y quebradizos. Frecuentaba las orillas det 
Charcntc que el mar bañaba entonces hasta. Verge- 
roux, estendiéttdose al pie de la colina de Surgeres u. 
hasta mas allá de Anuezai, formando penínsulas det 
todas estas tierras altas y gredosas que cercan hoyr 
miftstros diversos sistemas de lagunas. El ciervo gi~ 
fiante y los demás ciervos ó gamos cuyas razas están 
Soy esunguidas, ocupaban entonces las orillas de laa. 
selvas dilatadas que cubrían gran parte del territoriív 
de las Galias: selvas que se eslendian á lo largo de, 
Duestros rio» y sobre las costas del mar. Esjos ani- 
males hallaban en aquellas soledades los elementos de. 
su existencia; pero batidos sucesivamente en las ca- 
cerías de los callas y de los romanos, y desalojados, 
después pontos desmontes y por la desecación suces*-, 
vade h»s. pantanos. en los tres ó cuatro primeros- si- 
iJos de nuestra era, su ra^a se fué estuigMie^do, 4. 
medida^ue.el cultivó.de las tiernas y. de la poblACiqUi 



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mamíferos citadrümanos. !213 

lomaban incremento. Nadie duda que los gamos meih> 
xaonados por los autores latinos en la isla de Oleron, 
pertenecieron á nuestra especie hoy perdida, porque 
las astas del ciervo Rochoforlin no son verdaderos 
i&siles en la acepción común de la palabra, sino des- 
aojos muy bien conservados en terrenos de aluvión 
letma arcilla margosa <^n mezcla de greda. 



LOS RUSAS DE LOS Mi^LAYOS, 

ó CreaVOS INDIANOS.-^RÜSA. 

Apenas s/3 diferencian de los verdaderos ciervos. 
Sus astas son trifurcadas, con punta basilar soiamen- 
ie, sin mediana; el hocico es ancho, el lugrimero miqf 

S rotundo. Los pelos de debajo del cueilo se alargan 
e modo que forman una especie de niechon, y la co-* 
loracien de la mayor parte es subida e Ínien>d. Buf- 
fbn no conoció ninguna especie de esta tribu. La com- 
^nen \ .^ El hippelafa (1 ) ó el bareming-ha de los 
indioíide Bengala, dt^l tamaño de nuestro ciervo, per4> 
de pelos mas ásperos, mas bastos, de un gris pardo 
mas ó menos intenso, que pasa áser pardo dorado en 
estío, y pardo negro en invierno. Las aucas &on áfi 
color leonado bajo, la cola es parda terminada eo pe- 
los negros bastante largos. Aristóteles daba el nom- 
bre de hwpelüfiku^ kññ rumiante de Arachosia, 2.^ 
9\'ciervú*dé Éalam (ii) muy próicínio al hippejáfo, 
|»rdonegruzco de un negro úms intetíso en el lomp 

Íi¡ Cervushipnelaphus^ G. C»v., ^ss., t. IV^ p. 40. 
2) Ckrvus malaccensis, ?• €uy. liv. 10. Rusa ofMc^lú^ 
ca. Smith. 

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5H . COítfPÍJKMENTOS, . 

y en el cuello, las nalgas leonadas, la cola parda ne- 
gruzca, cjue habita Ta península de Malí^ca. 3.** El 
tiervo unicolor (1 ) ó el gorra rusa de Daniells [scenery 
in Ceylan) de largas orejas acuminadas, de hocico 
ancho, que tiene aebajo de la garganta un mechón de 
pelos largos: su piel es pardusca y su tamaño aventa- 
jado.^ Vive en las selvas mas inaccesibles de la isla de 
Ceilan. 4.® El ciervo de Aristóteles (2) ó el etk venafor 
de los ingleses establecidos en las Indias, al que los 
habitantes de.Ramguhr llaman saufner, es pardo ce- 
niciento, amarilloso; su cola es muy corta, como tam- 
bién sus astas. Lleva en Bengala el nombre de cal-- 
orinn ó de ciervo negro. 5." El ciervo caballino (3) 6 
el rusa-itam de los uialayos, ehnejanqan hanjoe hier- 
vo de agua) de los javaneses, el iamboe stag de los 
ingleses de las colonias, tiene el hocico negro y la 
barbilla blanca, el pelage pardo gris, mas oscuro ep 
el vientre, y que aun tira á negro sobre estas partes. 
Los pelos de su garganta son ásperos como cerdas, y 
su tamaño casi es como el dd caballo. Habita en la 
isla de Sumatra (4) donde Sir Raffles le observó, y le 
describe en estos términos con el nombre de cervus 
axis ó rusa: «Es de gran tamaño, y muchas veces de 
la alzada de un caballito ordinario del pais, que es 
'^omo de cuatro pies. Sus cuernos son grandes, surca- 
dos y toscos, y de tres ramas como en otras especies 
de axis. Su color es de un parduzco unifonne, mas 
intenso en el vientre; las partes posteriores y la cola 

(\) Cervus unicolor, Smith. Griff, t. Y, p. 781 * 

(i) Cei'vus Aristotilis^ G. Cuy. Oss.foss. t. lY, p. 503. 

, (3) Ctrvus cquinus, G. Cuv., Oss^ foss,« t. lY. p, 44* 

Ratees, Traus. soc. linn. t. XIÍI, p. 263. 

(4) «Hay tres especies del género ciervo muy comunes 

ou Sumatra, dice sir Raffles, y son ol rusa^ el rusa ubi y el 

itijung.í^ 



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mamíferos* Cuadrumanos . 2^tJ 

^n dé un matiz algo ferruginoso y lo iüterior de los 
miembros e? blanquizco. La cabeza es hermosa, el 
hocico negro y suave en su estremidad, la barbilla es 
blanquizca, los ojos tienen el agugero lagrimal ordi- 
nario. La hembra no tiene cuernos; en el macho son 
grandes, y muchas veces de mas de dos pieá*de largo, 
y varían un poco en el grado de divergencia, y en el 
grueso y sus proporciones relativas. Su color es mas 
ó menos negruzco ó pardo. La protuberancia es tu- 
berculosa en su base. La rama mas baja se dirige há- 
cia^ adelante, y la superior que es la mas corta, se es- 
tiende hacia atrás, los caninos de la mandíbula su- 
Eerior son bastante largos en los individuos viejos, 
as orejas son grandes, casi desnudas, suaves y 
blanauizcas en los rebordes, con algunos mechonct- 
Hos cíe pelos largos en los bordes inferiores y hacia 
adentro. 

«Este ciervo es de una forma elegante y de un na- 
tural suave y tratable. Se le conserva con frecuencia 
después que se le llega á domesticar. Los eoroiieos de 
aquellas islas le dan ordinariamente el nombre equi- 
vocado de elg. La pareja que yo poseo me fué regala- 
da por el rey de Acheen. 

«Los naturales conocen una variedad de color mas 
oscuro, es de un color intenso ó casi negro, le llaman 
rusa etam ó rusa kumbang. Es mas pequeña que la 
especie común, pero sus cuernos son exactamente los 
mismos, y en realidad no parece diferenciarse sino 
en el color. 

«El axis manchado, que se encuentra en estas is- 
las parece ser el mismo que el de Bengala, de donde 
sin duda procede. 

«El axis mediano de Pennantes probablemei)te la 
especie pequeña mas común en Java, cuyas eamcs<?c 
secan para alimento que llaman dinding en las islas 
orientales. Se me envió desde Macasar (isla Célebes) 



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Si6 üMfífiwvijwi. 

^n individuo blanco de esta es{>etíie qoe^vmáalsuAAg 

:arios en mi parque de Buitenzorg.» 

6."^ £1 cierw de Peran, (1 ) de que solo se,c0nocen 

las. asías y el cráneo traídas por el mi^uno Perón de:l» 

isla de Tfinor. 7.^ Bl ciervo de Letche^taut (¿},ioU» 
especie de que sok) se poseen l<is amas traid«^da ta 

tcosu de Coioiuaudcl por Mr Lescbeoauli d*^. la Topr. 

:.8.® El cierw negro (3j tiene el lauíaüo y Us f^nmu^idél 
ciervo común, el pcla¿9e de uo pardo ¿ca^i né^e jp^r 

^^nc¡ma, mas claro p9r debajo, mientras^^ue las j^i^ 
les internas de los miembros sou bbincas. Lai^.«tsl;^ 
son muy sencillas^ y solo tieuonna punta. JEsta^lpe- 
cié ka sido deí^crita según un dibujo enviado déla 
India. 9/ El ciervo dela$ islas Marianas (4) traído 

j)or los señores Quoy y Giiimard, y ootable por fvs 
astas de dos pumas ea una >ola termiiial. Su ^pela8e 
ts gris pardo. Los mechones no tienen maucbaej 
son de ua leonado uniforme. Este ciervo e* muy 
común en las islas Marianas, y sirve de abmeaio 
á sus habitantes. 10** El ciervo de las Molucaa (a) que 
hemos observado en la jsla de Bouron y que se baila 
^n xVmbokiio y en otra¿ M/ilucas, tiene formas cortas 
y rechonchas, cabeza muy gruet^a, pelage . áspero , y 
, pardo, el vientre y lo interior de tos muslos color leo- 
4ia(Io, sus astas tieaen muchas arrugas, y san rntídía- 
ñas y divergentes. Los individuos jóvenes^oo de cm 
jgris leonado inten o, y sus cercetas están ¿ostenidís 
jporuu pedúnculo velloio. 

(1; Ce/'t;usPeromt, GiCuv., Oss. fogs,, t, lY, p. 46; 
F. Cuv. 65 1ÍV. 

(2) CervusLfíSchcnaultii, xh'iá. 

(3) CcrvfiS ni^er, de Blainv., Desm.. 671 

(*j Cervus m&riannuSt F. Cuv., 65 hv.; G. Ctiv., t. IV, 
rp«45,De8m., S69. ' 

^5) (krvtíá rmlucmíns, Quof ^iG:úm, keíroLf ,ii\, tii-j 



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IDS AXIS. 



AXIS. 



Tienen laá astas de los rusa, yunque son mas del- 
gadas; los macbos no tienen caninos; el lagrimoro no 
existe ó no se manifiesta sino de un modo casi imper- 
ceptible. Su piel está generalmente manchada de blan- 
co, río tiene pelos que formen mechones en el cuello. 
Su tamaño es mediano y aun pequeño. Esta tribu tie- 
ne pocas especies: 1.® maspis/U) de que Buffon ha- 
ütócon el nombre de cierto del uanaes, Mr. lláíuiUon 
Smith distingue dos razas: una de Coílan con manchas 
blancas mas j)equeñas y mas irregulares; la otra de 
la india, de menor ta año, y con manchas mas regu- 
lares. El axis habita en la- espesassehas del coutí- 
•nente indiano, y las do las islas de Ceilan, Java y Su- 
matra. ^.^ El ciervo cerdo \^)'ha sido igualmente dea- 
critopor Buffon. Vive como el anterior en la india. 3;^ 
El pumíto (3) no se apoya sino en un cráneo cou 
su cornamenta, conservada en el Mur^co de los ci'ni- 
janos de Londres, que se supone procedente de la Iri- 
dia. Estos fragmentos son muy parecidos á panes se- 
mejantes en d ciervo cerdo. El ciervo de párpadvs 
Üesnudos (4) él cual vive en la India como todos los 
axis conocidos. Sus formas son rechonchas^ su colo- 

Í4) Cervusa^is,Erj\,8jbi.Z^2, ^ 

%) Cervtis porciníis, Zimmer, 

3) Ortn*spttmiiw),Haitólt.Snrith. 

(4) CíírtmíétMÍi^ípebra, Betknett.Wtrtjeéd.i í, p. 27. 



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248 COMPLRMENTOS. 

ración de on pardo inteoso que tira á negro, particu- 
larmente en la cabeza, el cuello y la línea media del 
lomo, está manchada de una manera indecisa de co- 
lor blanquizco, sensible.solamente bajo diversos efec- 
tos de luz. Sus astas son trífarcadas, y toda la región 
palpebral es desnuda y negra. £1 hocico es ancho y 
pardo, y sus orejas son anchas. Habita en las már- 
genes cfel Ganges. 

LOS CORZOS. 

GAPBEOLVS. 



No tienen caninos ni lagrimeros. Sus astas son 
sésiles, ramificadas en una sola protuberancia media- 
na. Buffon solo ha descrito el corzo (1) esparcido en la 
Europa y el Asia templadas. Se distingue el ahu (2) 
6 el corzo de Tartaria (3) mayor que el gamo, que tie- 
ne un tubérculo en lugar de cola, un pelage largo y 
espeso, gris pardo, astas medianas, muy arrugadas y 
de dos puntas, cuya parte posterior es á modo de hor- 
quilla. Habita las partes boreales y templadas del Asia 
y de la Tartaria, pero principalmente de la Tartaria ra- 
^. Se considera como perteneciente á esta tribu el 
corzo de Chile (4] de pequeño tamaño, bajo de pier- 
nas y grueso de cuerpo. Su hocico es ancho, truncado, 
su lagrimcro poco señalado, carece de cola, su pelo 
es completamente rojo, que tira á negro por delante 

(4) Cervus caprcolus, Briss. Lino. 

(2) Cervus pygargus^ Pallas, Deám. 676. 

(3) G. Cuvier; íú>fn(úc. Oppian. 

(4) Cervuh humilis. Bej^net. Proceed. I^ p. %1^ 



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lfAMIFBBOS;ClIAQIimiANOS. 9M 

tque es mas claro por debajo del cuerpo. El capítM 
ing lo enconlrd eu la proviacia de la CoüjicepcioD y 
mas al Sur del archipiélago de Cbüoé donde vive de 
las yerbecilias que pace. 



LOS MAZAMOS. 



IfAZAHA. 



Tienen sus astas ligeramente aplastadas, encorva* 
das de modo (]ue la línea convexa se halla bácia afu^ 
ra, de ramo interno único, las otras dirigidas háeia 
atrás y verticalmente. Su cola es mucho mas larga 
que la de todos los demás ciervos: no tienen caninos; 
jn hocico es muy pronunciado; los poros sub-orbita- 
rios forman pliegues en la piel. Todas las especies 
son americanas. Buffon describió dos: el cariacu 
Icerms virginianus. L.), y la cierva de Borallou (C. «a- 
ludosus), pero de un modo muy incompleto. Licns- 
teinstein por medio de muy buenas figuras de indivi- 
duos jóvenes de los dos sexos, ha hecno fácil la dis- 
tinción de algunas especias (1). Figura os siguien- 
tes: 4 ° el guazu-pucu de Azara (2) y de los guara- 
nis, el cual vive en los lagares cenagosos del Papa- 
guay. Su hocico es bai^tante grueso, sus astas tienen 
tres ó cinco cercetas, su pelage es rojo bayo^ que pa- 
sa á blanco en el vientre y los muslos; las orejas tie- 
nen pelos blancos, las cuatro piernas son negras; los 

(i; Saugetbiere, Berlín, 4827, eu 4.*, láminas ilumi- 
nadas. 

{%) Cervus paladomSy Desm.; Lichst,, pl. 17. (Atlas, 
Jl. 64, fig. 4). 



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9M tmfVRUÉHrtn. 

feloB largos v espesor, y h cola está cifbicrta de un 
poblado Biei^lioQ sedoso. La hembra es parecida al 
laecho, esoeplo que carece de astas. ^.*É1 ciervo di 
Méjico (1) ó el aculiama de Hersiaüdez, cuyas astas 
bao sido meocioa.idas por Daabentoa bajo el nombre 
de corzo de Méjico, Sus asías son piuy comprimidas, 
anchas, de tres ó cuatro cercetas, poco altas. Toda la 
parte superior del cuerpo es parduzca, que lira á cla- 
ro por debajo y parte interior de los miembros. El in- 
dividuo joven tiene el pcJio^mas claro que su padre y 
su madre, pero sin librea. Habita en las cercanías de 
Mélico. 3.® El ciervo de los Pampas (2) ó el iguazuU 
•deíosgaai^nis y de Azara, habita tas llanti ras del 
-An^uay. Sus a^tas tienen tres cercetas y están poco 
«DiBprim'tdad, pero son robustas en ím íase. El pelo 
«5 pardusco iav^ido de leonado. Todas las partes in* 
leriia6 deks mw-slos y la del tí entre, ^on blancas. 
SI. contorno de los ojos particnlarmente es de nn blan- 
£0 nevoso Los individuos jóvenes están manchados de 
iilanquizeo, lasbemhras tienen nncolor menos intensd 
-qoe los machos. 4 *^ El ciervo de grandes orejan (3) qne 
4os indios oreeks llaman kirmailhos ó ciervo de cola 
larga, tiene las astas redondas, amplias, arrugadas, 
-eoB cnatro cercetas puntiagudHS, la cara gris blan- 
-qniaca, la^aWe superior del cuerpo gris parda, laque 
-está por debajo t»lanca; se vé en su cuello una man- 
-«fca negra, otra en el tronco de la cola qne es blanca y 
itermina en negro. Mr. Richardson distingue una va- 
•w^dad (4) que algunos naturalislas h m erigido en es- 



(1) 
(2) 



Cei'vus mcxicanus, Desm. Lichst., pl. 48. 

^ , Cervus cawpestris^ Cuv., Licbst., pl. 19. 

(3) CervHS míKrolfis, Say; Rich., pl. 20, el tácrtb mulo y 
el gamo de cola negra. Desm., notas, 443. 

<4) G. M., var. B.,tokmbiana{cervusmacrpttrus^(kíñ,) 
Rich.jFauDc, p. 257. - ' •, . 



L 



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MAMIFEBOS CUADRUMANOS. 224 

pccie,, y que solo es conocida por una ligera descrip- 
cioo de los viajeros Lewis y Clarck, á menos ({ue no 
sea idéntica á la especie siguiente. £1 macrotis vise 
en las llanuras del Missuri y ea los paises de la Amé- 
rica del Norte que riegia el Colombia 5.® El ciervo de 
cola grande (1), jumpina deer de los traficantes de la 
bahía de Hudson, que los creeks llaman apisi-mong^ 
sus, y los indios del Oeste de las montañas Rocosas 
mowitch. La cabeza y las piernas son de un color ce- 
niciento claro en invierno y pardo rojizo eli estío. El 
yfoHttreí lo interiolrdfetes miembros y lá parte miperror 
dfeltf cola san blancos, los labios y el 'estremo (telas 
orejas son n«gro&; Los indi vidims jóvenes están man- 
ctniéios debtá^co hasta la mitad del invierno en qae to- 
iMn la librea de los adultos. Este ciervo es común ew 
lasnmrgenes del Colombia. Gustan habttai: y no saMi- 
de entre 1^ renuevos dé los a^Uanosi de«nli e las ma- 
tasy cornejuclos en el declivede las colinas. 6 J* El eer- 
msclavalus de Hamillon Spaith solo $e apoya en el 
conocimiento de láS astas^conservadasen el Museo de 
Brooks. Estas astas son amarillas, robustas, granu- 
ladas, comprimidas, de dos ramas, de tres cercetas, 
una de ellas biliircadaf ^.cíbtvo .de Palciuviers (2), 

Íie Buffon ha indicado con. el nombre de corzo de 
inérica. Su cabeza es casi redonda, señalada con 
fflaAchas blsancas V negras en el hoeícó>y á los lados 
d.e. la bcMia. Es el cuerpo íK>fi eneima. W»o«Oícem'«-- 
cieato, y la hamjbra no se difereináa delma«bo ,e&.ci 
color. H'abitaen lo^ países ardie&tes deriiméricaf eit^ 
Surioam^ y á lo largo del golfo de Méjioo* 

(é) Cérvm nutdhJimSi RafioeRq* . cerims l&tscttru$,- Dou- 
glas, Rich, p. «58; Zool. journ., i. IV, p. 330; Bull. XVIII, 
p. 447i 

CÍJ. CerÍMs n-ín^mlis, HM?iilt^iSmUh?;(5ifiÉf.,*v.VS, 7fi8, 
%8; (^riacou<clc$.]^bordd. en Bailón.» 



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LOS CERVATOS. 



SUBULA. 



SoQ fáciles de conocer ea sus astas sencillas, scsi* 
les , hechas en forma de cerceta. Son de la América 
meridional , y las dos especies conocidas fueron des- 
critas por BufTon, la primera con el nombre de etérea 
roja ó de las astas forradas , es el guazu pita de los 
guaranis y de Azara (1) y la segunda, la cierva de Uu 
sábanas de Buffon es el guazu -oirá de Azara [V¡. 



LOS CERVATILLOS. 



STYLOGEBUS. 



Tienen las astas pequeñas sostenidas sobre un pc- 
dlenlo oseoso , con solo una débil cerceta hacia ade- 
lante; los machos tienen largas caninos , lagrimales 
cóncavos, y iM)cico pequeño. Es el tipo de esta tribm 
el muntjac ó e\ kijang de los javaneses [cervus munt- 
jac , L.), que sir Ratíles describe en estos términos: 

ccEl kijang es mas pequeño que lus otras especies 

(i) Cervus rufas, Illiger, Desm., 683; Lichst; pl. 2dJ * 
(t) fiervus svmplyiornis, Illig., Lich^. ípl. íl.; cervui 
mtmorivagus, F. Guv.; la toffiemozame de Hernández» 



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MAMicBíios^coMnnniANos. 223 

de anímales silvestres, tiene meDos de cuatro píes de 
largo , y do escede de dos píes de alto« Los cueroos 
estaa colocados sobre una base cilindrica elevada, ó 
sea pedkulo cubierto de piel y de pelos. El pedículo 
tiene cerca de tres pulgadas de largo, el cuerno cerca 
de cuatro^ con surcos profundos y una protuberancia^ : 
en su base^ sobre la cual se divide desde luego en dos 
ramas , una que es corta y se dirige hacia adentro, 
otra recta encorvada hacia adentro y detras de la 
panta. 

Son los pedículos una prolongación de los huesos . 
frontales, y sus raices se ai rigen hacia adelante por 
encima de los ojos y de la nariz , formando dos conos 
en la cara. En este espacio, sobre la frente , hay ua 
doble pliegue longitudinal de la piel , que forma en 
cierto modo un bulto en medio, mucho meóos aparen- . 
te que los dos laterales. La hembra carece de cuernos 

Ílas promineneias.de la cabeza son menos sensibles. 
1 macho liene largos caninos en la mandíbula supe-* 
rior que parecen colmillos agudos y encorvados ná-- > 
cía atrás. Es estraordiuariamente elegante en sus 
formas este animal ; sus piernas son delgadas y gra- ' 
ciosas. El cuerpo es redondo » bien formado y algo 

Eroeso en proporción délas piernas. El pelagecs muy , 
ello, compacto y brillante. El color es bayo lustroso, 
6 pardo rojizo , mas claro por debajo y mezclado de 
pardo en el cuello. La parte que está debajo de los 
muslos, la región del punís y la parte que está deba- ; 
\o de la cola , son d'> un blanco puro La mandíbula 
inferior y la barbilla son blanquizcas^ El hocico es.* 
casi negro , cuyo color se estiemle á lo largo de la ■" 
prominencia áñ en medio , y desde aUi basta una ra-^ >; 

Ía que va á juntar la eslremidad de los dos pedículos, r 
I sitio de los cuernos está ocupado en la hembra por 
un mechón de pelos negros. Las orejas son bástanle 
pequeñas y están ligeramente oubj^rtaá depelo^ Eía 



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agiig^lQ^Hnra}) eorntide ordinario, espoioMsioAi^^ 
nfeos, pi^queños y truncados; . ; ' 

(< Bsia espeoiese halla en las cercanías de Bencod^ ' 
len^; vesla figurada euMa historia de SuúiaUa dn^' 
lUr. Itnrsdoii. No obstante este dibujo debe habersido' 
h^dho tcoieado á la vista atgnn indrvidjio jóveo^ en €t^'- 
crée¡li!? \^^\A'Á my habian Iteg^o aun á su mcrement^ * 
o (idd^viaf no habían ecíhado ramas. Ha<^la la pDoiube^ ' 
raWci^<*' ó meseta qaecoo el tiempo llega á s«Ttíift<' 
gruesíi, parece haberle fallado. Se halla esta especiar 
etf^ ^'^i^ de ios maratas donde le dan el nombre de 

St Raffles no se ha procurado muestra alg«na deí 
TUfía rfbi por otro nombre rusa saput y rusa trnujak*^ ' 
p^ra los mitnrales dicen que es mas peqoefló que eí- 
rwía d(^ color rriji«o, y que tiene eneróos no ra»08er,¡ ' 
cubif r:í>s de pelos hasts^ poca distancia de la ptintav 

Ni v:utta de estas especies parece qBe se déspota ' 
de-fiii', ustas annalmente como las de Boropa. La-pfi— 
mentt.sia es ordinariamente pequefia é impeiffecta 'j; 
cató'ffi'íy temprano, sieiido sustituida por olfa pettec-^ * 
tavpeíraanente y que jamás se pierde, sino accid*»-**' 
talttif'Hlje, puesto que ya na brota de nuevo* propierfad" 

3m e comnn sin duda á lodos los animales siívestn^í 
e las regiones tropicales . 

Se ( olocan también en este pequeño grupo, 4.* «i *> 
cierto áe Guinea (4 ) muy mal conocido y5ttepeiteiieo»< 
acaso al género antHope; se le dá la Guinea por |>aw; 
tria, aunque nada es menos cierto. El indiniluo tipoo 
deiu descripción de Limieo se ba conservado end' 
Mu^oo de Soeoia. Es un animal del tamaflo deuu ga^ 
to^, de pelo gris por encima, negruzco por dfmj^j^' 
Tiene' manchas negras entre las orejas y por encima , 

/f) Cetvns yuineen^sis, L.; C9rvus minutui, de Btaint., " 
B«ltf.<sue4phH.,l8i«,p4a. í 



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í, 



mamíferos CdADRUMANOS. 225 

de los ojos. 2.° El ciervo de las Filipinas {\) de hocico 
truncado, señalado entre los ojos y sobre la frente con 
una media luna cenicienta. £1 pelage del cuerpo e^i de 
un pardo ceniciento, mas intenso que el del montjac. 
Su tamaño es menor que el del corzo. Su cola delj^da 
tiene tres pulí^adas de largo. Viveen las islas Filipinas, 
de donde le ha traído Mr. Dussumier. 3."* El ciervo de 
pequeñasastas (2) solo se apoya en uncráneo observado 
en Londres por Mr de Blainville. Su asta es muy pe- 

Jueda, de protuberancia bastante bien formada: sus pe- 
úncuíos son medianamente prolongados. k.^Elciervo 
dorado (3) que parece ser el uoi murUjac de sir Raffles, 
í que tiene las proporciones del montjac, tiene el pelo 
leonado dorado ; las orejas anchas , blancas por la 

fiarte interior, la garganta, el vientre y lo interior de 
os miembros, son blancos. Dos rayas de pelos duros 
y cerdosos se ven encima de los ojos. La cola tiene 
cuatro pulgadas de largo , y está terminada por uu 
mechoncillo negro. Habita según se supone , en la 
península de Malaca. 5.^ El musco (4) habita ti Ne-* 

Saúl. Tiene dos pies y once pulgadas de largo sobre 
^ ps pies de elevación. Sus astas son delgadas , sim- 
ples « encorvadas, apoyadas sobre largos |)edÚQCulod. 
Sus pelos por todas partes ásperos y setiformes son 
de color pardo y tienen dos pulgadas de largo. Su co- 
la parda no tiene meúos de seis pulgadas y media. 
Sus caninos son muy largos. 



(h) Cervus philippinuSf l^s^mWi. Smith, anim. kingd. 
t. V, 803, 33. 

(2) Ccrtms subcornutus, de Blaim.; Despa. 678. 

(3) Vervus aureus, Hs^ilt, Smitb, Griíf. an. kiagd, 
t.y, 805. ' . 

' (4) Cervtís moschuSf Dosm.; cervus moschatus, Ham. 
Smith. musk ¿íedr of Nepáut W. Oiisley íq or. coll. 1798 
Cdnfig. 

792 BibUotiicii popular. T. XX!II 45 



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GÁMCLOPARDALIS. h. 



- Soío s^eoBioce'bieii líi especie descrita porBaffeñ' 
e^eltom^) 7.®, p; 8í de s^s áupleiBeotos , aunqae ha 
sktoe^udiada c<mi raueha nuas extietílud ea esto» úl- 
titB09 afk>s. Se poseen al preseftte esceleales ñguras 
deéstoammat aibujada&por los señores Meonier (1), 
Ptetr©, Prévost, etc., acerca del beü^ indiricUio^ rega- 
lado ala Prancia p^r el baja de Egipto en 4826. Se 
Yteiroae» tieiBpo del empeíadoc Amural en la tiesta', 
de la CÍTcy^cisioH hacia 1574 ó 1578, girafos que fn^ 
roa paseadas en et hipódromo de Coastantinopia, f 
«[lie teaian hasta diez V ocho pies át aU^ra. Un aolí- 
gtt«»Y«tgcro francés Miguel Baudrer, quo asistió á. 
aquella fiesta^ las describe coa bastante ei^M^titud paft'. 
elliempo que akanzó, y d^ó una figura^bastante cia- 
ra« Belon en sus viages'(p. 1t8) ha figurado tambíeír 
HiMrgírafa con el aombre de zumapa* Albertoel Graa- 
de^Jüftkiia ya descrito coa los nombres de sesaphy d^- 
onabulay individuos ofrecidos á FedericoII emperador 
de Alemania, por el príncipe de Damasco. Mr. Geof- 
frQjr cree que existen diferencias específicas entre la 
gírt^ del tabo y te del Senaar(«). 

(,4) Atlij3 dii Diect. des. Se, uaturelbs^, Buffpn.de Verdí^ 
re; í^. Guv. Mimmif. Rupell. pl. 8 et 9.. 

(^ Nota leída en el lostitutoel 2'de j¡ul¡o de 48Í7; Salze, 
ol^Tapiones hechas sobre 1^ girafá enviuda por el bajá do-. 
Egif^ó, que salió del lazareto de Marsella el 4 4 de novitmbra 



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LOS antílopes. 

antílope. {i)L. 

No pueden verdaderamente distinguirse délos cier- 
Tos.siuo porque tienen cuernos fonnados de un solo 

!;««f I I"" f^'"'''*® ^'^''«> '"•eco, cuernos qm 
tienen tambiej) las hembras del mismo modo ouetosi 
machos, contornados de diversas maneras. Su cueroo. 
es a veces esbelto, y aveces pesado. Su nariz es il^ 
inaa, y termina ea un verdadero hocico: tienen laitri- 
Sil ifV*'"'''^^'*?^®"*«'S^««'"-'as especies: no tie- 
nen Darba como las cabras; pero muchas veces tíenea 
sus patós con mechones de pelos duros. Sus teta» 
varían de dos á cuatro. Se hallan en todas las regio- 
nes del África, del Asia y de la América. El número 
^las especies se ha aumentado prodigiosamente en 
«ws Últimos afios, de modo que Mr. Hamilton Smith 
que se ha ocupado con estudio muy particular de los 
..SI .*!^ ^^^^^^ género, ha llegado a admitir veinte t 
una tribus dispersas en tres- familias que coirespon- 
aen ^ género antílope de los antiguos autores. Buf- 

J^í8í6,-Mem. del Mus. t. XIV, p, 08. ConsuUad Ann. So. 
1^444 **■ """S®*' '^''*> '• XI' P- 225 y add. t. XJ, 
(4) Antílope, tis uu nombre moderno, corrompido de 
ammps empleado por Eustathius, autor contemporáneo de. 
t^nstantlno. Lo» griegos llamabajii la gánela común segua 
Kim» dorctm de LyHa, clareas «rn ti nombre del corzo. (¡(^ 
ttla es árabe, G. Cuv. '■ • ' 

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S28 GOMPLBMBNTOS. 

fon solo conoció un corto número de estas especies, 
á lo sumo veinte y cuatro; pero en el dia se cuentan 
cerca de ochenta que dividiremos como sigue: 



I. LOS DICRANOGEROSDEMb. ord. 

DICRANOCERÜS. H. S. 



Viven esclusivamenle en la América septentrio- 
nal. Suscueruos son comprimidos, escabrosos, granu- 
lados, estriados en su contorno, con una prolongación 
hacia adelante, y encorvados por la punta. Carecen de 
lagrimales, de poros inguinales y de hocico. Su cola 
es corta; los pelos que cubren á estos animales son rí- 
gidos, ásperos, rizados. Su aire de cuerpo es como el 
üe los ciervos. £1 número desús tetas es desconocido, 
y se supone <iue las hembras no tienen cuernos. Solo 
se conocen dos: I .'^ La antilopa porta-^crnz (antilopi 
crtid/iw' (1 ) que Hernández parece haber descrito con 
el nombre de íeuthlalmazama , y que los indios kluches 
llaman pemeño-alce (tístu-he). Este antilope es del 
tamaño del corzo; tiene el pelo rojizo, y vive en gran- 
des tropas en las vastas llanuras del centro y del Oes* 
te de la América septentrional. 2.*^ El antilope pal- 
meado (A* pálmala, H. S.) de cuernos comprimidos, de 
Eelo suave y blanquizco, de cara y rabadilla de color 
lanco, del tamaño de la gamuza, siendo solo tal vez 
una variedad de la precedente. 

H) H. Smith. Trasab. Soc. linn. XII, pl. 2. Desmarest, 
733, AülilücU|)ra americana. Ord,:R¡ch. pl. 24. Cervus ^o- 
matus^ de Blainr.: csrvus hifarcatus, Rafiüewi. F. Cuv.^ 
651ÍT. 



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II. LOS EGÓCEROS DE DESMAREST. 



iEGÍOCEBlJS. 



Tienen machos y hembras cuernos puntiagudos^ 
muy grandes, simpíemente encorvados, anillados, que 
sol)resaIen por encima de los ojos. El hocico esta li- 
geramente señalado, pero no tiene poros lacri mató- 
nos ni inguinales. Su cola prolongada llega á Ins jar- 
retes. Lna mancha blanca ocupa el intervalo que se- 
para los ojos; bajo la barbilla se muestra una pequer- 
na barba. Tienen dos lelas y sus proporciones son vi- 
gorosaj. Las especies conocidas habitan el África > el 
Asia. Estos son: 1.° ¥A tzeiran ó cabra azul de Buífon 
(A. leucophma, Gm.)que vivia ene) cabo de Buena Es- 

Seranxa, porque parece que la raza se habia < stingoi.- 
0. íá.« La atiHlopa caballar (A. equina, Geofí"). (1) del 
tamaño de un caballo, que tiene la cabeza parda, el 
pelage gris rojizo, una mancha blanca delante \lc ca- 
da oío, muy grandes cuernos, crin en el cuello. Habi- 
ta al Sur del África en las alturas, de donde se deri- 
van las fuentes del Gariep. 3.*^ La anlilópa de Stecd- 
mam (A. ellipsiprymmis, Ogilby) (->) es una de las 
bellas adquisiciones hechas en estos últimos años, y 
una de las mas grandes especies, porque sus dimen- 
siones son de siete pies y tres pulgadas' sobre tres 
pies y diez pulgadas de altura. Los cuernos tienen 



(1) A. aurif a, BurchoU. 

(2) Proceed, t. III, p. 47. 



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S30 GOHPLBBfKNTOS. 

hasta treiuta pulgadas de longitud; son encorvados y 
anillados. El hocico es muy ancho y se observan po- 
ros en ias ingles. Su cola es larga y terniína en un 
mechón de crines. Los pelos que cubren el cuerpo 
son rígido^, vedijosos, y forman crin en el cuelle y en 
el lomo. Su coloración es un rojo parduzco vanado 
de gris, en el cual sobresale el blanco puro, con una 
mancha en los ojos que se estiende «í los labios y á la 
garganta, y que describe una elipse sobre los cuartos 
traseros. Esta antilopa fué descubierta en lo interior 
del cabo de Buena Esperanza, á treinta y cinco dias 
de marcha al Norte del fio Orange, entre Latiikon y 
las costas occidentales. 4.** La antilopa de grandes 
Cíierno5 (A. grranrftcornw, Herm).(1) especie que solo 
se apoya en astas compradas por Hermann hijo, en Lo- 
rient, de que poseemos el dibujo original con la des- 
cripción de Hermann, padre. Es'asastas tenían dospics 
y medio de longitud, su superficie anillada circular- 
mente y sü punta encorvada, (2). Mr. Hamilton Smilh 
le da por sinónimo el empalangaó empalungaÚQ Pur- 
chas (3) y de Bry. Según este último, este animal 
debe vivir en las Indias orientales, auaaue Mr. Smith 
establece con duda y como sinónimos el kouronko d» 
los habitantes de Bournou, el elbucher y achmer de 
los mdros, según los viageros Denham y Clapperton. 
Esta antilopa debe ser de la África central. 5.® H 
antilopa barbada (A. barbata^ H. S). (4) que Daniells 
en sus Escenas de África (número 24) ha representado 
con el nombre de takhaise, ligeramente corrompido 



íl) Obs.iooKp. 87. 

(2) Cornubus erecHs^ ápice recurois, oomprtssis^ dorm 
rotundaíOj in rinatis rugom; pcUria ignota. Herm. 

(3) Pilgrims. 

(4) A. Truteri, Sish. Syn: 418; capra wthiopica 
SchÍDz. 



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MAMtnmOS CUADRUMANOS. fSf 

^e la palabra lok*t7s^, citada porTfiíier y Soínervillts 
^nks Efftmérides ¡feogrúficmáe^SOl (pág. 274): ts 
tambten el ref>ezo crinado de M. G. Cnvíer. Su tamafto 
esel de uo oabatfo peqaefto. Su pelagc es azul ce«l- 
-ctcnto teñido de rojo, q«e reaka una raya negra ooí^ 
icada entre los ojos. Los cu«írnes $^ encorvados, c«« 
pocos aaillos. 'Bajo k harbtUapende una larga l^iñfBty 
~y tieoe u«acrin parda. Tiene ms píes de largo; il>s 
•cuernos tienen de quince á diez y ocho pulg'adas, y 
-liabila en lo interior del África. 



lU. LOS ORYXfiS DE BLAINVILLE. 



ORYX. 



Ticaen machos y hembras los cuernos proycclu- 
4o8 berízon taimen le, muy largos, acerados, tornea- 
dos en espiral en su base. Las orejas son largas, care- 
cen de lagrimales, *íá hocico es vel udo. La cola Wie 
basta ios jarretes y termina en un meclion de cliWes. 
¡Las hembras tienen dos (etas, «on de gran lamifio , y 
mx colofacion generalmenie es roja, ó de color ©eni- 
oiettlo vinoso sobre un fondo blanco. Mr. Rappell 
éescttbrié eo Abisinia una aniilopa del (antaño de «n 
cierro llamado beisa, qrue supone ser el oryx de los 
aatiguos, y el nombre de pamn, le ha sido dadoeaui-^ 
Tocadamente por Buffon; i .'^La antilom beisa (A. MÍ- 
JO, Rupp., pl. 5) es próximo al ort/x. Vive en la Nh- 
bia y la Abisinia, y sus largos cuernos derechos, tdi- 
rígidos Ucia atrás, le hat^ muy noiafode.Su petage 
es raso, gris leonado en el cuerpo, blanco en las m«— ^ 
.pillas, ks :i^rtes inferiores y los mieiabros. La veda- 
ja de la cola es de oalor n^ro: una nancha negra y 



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282 GOMPLEIUBNTOS. 

dos ramas de este 'color se vea en la frente, las megi- 
lias^y cuello. Una lista negra separa ei color rojo de 
los hijares del blanco del vientre. Los miembros ante- 
riores tienen dos manchas negras, y la cola es de es- 
te último color. 2.** La algacela (A., kucoryx, Pa- 
Uas) (1) quepareeeser el oryx representado en los 
bajos relieves de los antiguos monumentos, descritos 
porOppiano yPlinioresun animal de pelage blan- 
quizco con matices rojizos en diversas partes. Los 
cuernos son encorvados en semicírculo, muy puntia- 
gudos, torneados en espiral en su tercio anterior. Vi- 
ve en el África septentrional desde la Nubia hasta el 
Senegal, pero sobre todo eS común en el Senaar y en 
el Kordofan, donde los árabes le llaman abu-ítarh. 
Parece que su alimento predilecto consiste en hojas 
de la acacia tortilis de Forskalil y de la acacia ehrim- 
bergii de Hayn. Según Mr. Haihilton Smith, se en- 
cuentra en fiahrim-Mckran y en los desiertos de la 
Persia. Los habitantes de aquella parte del mundo le 
dan el nombre de el walrusk y buhrus; los indios le 
llaman gauh-bahrein, los árabes jachmur 6 yai- 
mur. 3.*^ Se considera como una especie distinta el 
antilo'oe tao (H, Smith), el tao de los egipcios y de 
los judíos, de gran tamaño, cuyos cnernos son de 
tres pies y cuatro pulgadas de largo, y muy robustos, 
vigorosamente contornados en espiral. Su cuello es 
notable por su longitud, y sus formas son elegantes. 
El pelage varia entre blanco y rojo, pero el hocico, 
las sienes, las raegillas, el cuello y ios miembros tie- 
nen una tintura cenicienta. Los ojos tienen un ligero 
reborde negruzco. La crin y el mechón de la cola son 
blancos. Esia especie habiía la Nubia y los países inte- 
riores del África boreal. 4.® La antilopadeBezoar. {A. 

(1) Lichst., pl. i. Ehremb. 1 dec. pl. 5; gazilla L. 
areoJoyde Enstath. Egypte, pl. 48., íig. 9 y 40. 



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MABUFBROS GUAWUniANOS. ^933 

hezoartíea^ H. S.) qae no es acaso sino una variedad 
de la Icucoryx, tiene sus cuernos delgados, encorva- 
dos, señalados con treinta y seis anillos simples, su 
cabeza e> prolongada y corto su cuello; su cuerpo es 

Íjrucso, pero sostenido sobre miembros flexibles; 
os ojos tienen lagrimales, y la crin cervical se compo- 
ne de pelos cortos y blancos. La cabeza es blanca^ 
con una mancha oseura en la base Je los cuernos y 
alrededor de los ojos. El pelage os generalmente 
pardo ceniciento. Habita los mismos países que los 
precedentes. 5.® La addax (A., addax, Lichst). (1) del 
tamaño de un asoo, de cuernos contornados, puntia- 

Sudos, anillados, depchige blanco lavado de amari- 
ento, ó pardo rojo hacia adelante, y blanco hacia 
atrás La crin frontal roja, con media luna blanca en 
la frente. En la edad jóvenes de color blanco y sus 
cuernos san rectos. Los árabes le dan el nombre de 
abu-aíasch, ákas ó adas. Mr. Lichsteinstein piensa que 
este animal es el verdadero addax ó strepsiceros de 
Plinio (libro XI, cap. 37), que figura ea una multitud 
de bajos relieves egipcios. La addax es común en el 
Senaar y^en el Kordofaa, 6.^ El chiru (1. komas, Ha- 
milton Smith)'(2] del Nepaul, tiene el pelo azul blan- 
quizco, que pasa á leonado rojo en el lomo. La piel 
es muy poblada, los pelos de una pulgada de lar^o, 
el vientre es blanco y las piernas son negras. Sus di- 
mensiones son de cinco pies y cuj^ro pulgadas: sus 
formas elegantes y sus costumbres apacibles. Es co- 
mún en el valle de Tingri-Maida en las montañas de 

(i) Pl. 2; Hemp, otEhr, pl. 4: Rupell, pl. 7; Zool. J«»rn, 
t, ni, p! 59 et t. IV, p. ^264. Addax, Fr. Cuv., Mammif. An* 
tiUipe g bbosa. Savi,.Memor¡e. Fiz, en 8.**, Bull. t. XX, p. 
i63. {Addax en pdaged*hiver). 

(í) A. chiru. Less. man.; c^írsu, Ann. of Phil., 40 y 60; 
antiloptf HoysonU Abel, Edimb. Jotirn. 1827 p. 163; Proceed. 
Bool. 80C. I, 5t, U, 44 y Ilf, HO; Bull. t. XY, p. 14i. 



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ttmalaya. 7.*^ La antihpadefassa (A., deffasa, %tipéD: 
lamina 3) varia según los sexos. El macno liene caer- 
nos fuertes, acuminados, encorvados, lisos en la pun- 
ta y anillados eo medio del borde esterno. La frente es 
rojiza. Su pelage es pardo, con blancoenlasnalgas,ien 
"élcueHo y en el hocico. Las esiremidade«5 son negras. 
Vire en Ábisinia, y su nombre indígena es defassa, 
al paso que se le llama bura en el Kordofan. La bem- 
'bra no tiene cuernos. '8." La antilopa decula (A. ñecth- 
te, Rnpp. lám. 4) tiene los cuernos poco encorvados, 
trÍHAgulares en la base ycubiertos de anlHos obsole- 
tos. Su pelage es bayo pardo, queiira á negro «n la 
Hwea dorsal y bajo did vientre, üná línea blanca eru- 
ctada al través por tres ó cuatro rayas del mí&mo co- 
lor, forma una especie de cuadrado sobre el lomo. La 
«ola, vedijosaen la punta, es roja y termina en negro, 
'peró es blanca por debajo. Vive en Abisinia, dondts 
se Hama deeula. 



IV. LAS GACELAS, 



6AGBLA. 



Los cuernos denlos dos sexos nacen por enciqía 
de' los ojos casi verlicalmente , pero su punta es en- 
X4>ryada hacia adelante , al mismo tiempo que «e es- 
tienden hacia los lados en figura de lira. Son nebros, 
•anillados é estriados. Tienen las gacelas lagrimales y 
"Mros inguinales , el hocico velludo ; ia cara de » 
mayor parte de las especies es de color intenso y abi- 
garrado. Sufi oíos son muy grandes , su cola corta» 
Hg^rameote vedijosa en la punta. Las hembras ttenan 
dos ó cuatro tetas, y viven (» tropas en las llaaintfts. 



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MAMIFEBOS GOJUNOniANOS. 1Í35 

^l*!Lap^a^ga (A. pmarga, PííIbs) que esel bfossbcflc 
de los colonos detCábo, del tamaño del corza, de 
i(ffleni(fó redondos , negros , rugosos ; el pela^ leona* 
do claro , pardo en los lujares , blanco en la trenie , ea 
-d vientre yj&n las ancas. Vive en tropas en el cal)o ée 
bena Esperanza. J!n la edad joven de esta antilopa 
.palmetee haiiersrdo descrita como especie, bajo d nom- 
we átantUofa de mascara (4) por Mr. Vood. g.^ la 
*myiilopa {k. myiilopes. S. H.) del África occidental, 
rtíene cuernos delgados en forma de lira, de trece ui 
•catorce anillas , ios que nacen de en medio de u«a 
¿ran mancha roja. La lista longitudinal de víü blanno 
oolor de ocre ; y tiene jaspeados blaacos entre las es- 
leídas y el lomo. 3.^ hembra saltante de Buffon es la 
antilopa emkore úe'VoTsier) {"i) ó la gacela debohsfii, 
que los colonos d£íl Cabo llaman springbodi. Vive en 
grandes tropas al Mediodía de Alriea. 4.^ la gacéia 
(A. dóreos , L. y Pallas (3) descrita por Buffon y ro- 
presentada por una multitud de bajos-relieves egip- 
cios. Se halla esparcida por todo el Norte de África 
eo tropas considerables, y los poetas orientales han 
hallado eú su fisonomía un trsto inagotable de com- 
paraciones graciosas. 5.® Se distingue lacorina (A. co- 
rtnna. Gm.) que solóse diferencia ea tener los cuer- 
nos mas delgados. Algunos autores suponen que la 
cerina , solo es la hembra de la gacela. 6.® La kebel 
(A. kebella. Gm.) cuyos cuernos están comprimidos 
en su base por anillos poco numerosos. 7.^ Líl arábi- 
ga (A. arábica , Hemp. y Ehr.) (4) , otra especie muy 
próxima á la gacela dorcas , pero de cuernos amlia^ 

(1) A. personata. Wood, Proceed., IIi,>i5; Zool. jaürn.» 
n, 624 et V, 2. 

(%) A.euchore.Liohsi,, ^\,1. 
. (3) Ltcbst.pl. 5. 

j^} ^}.56tLiaQb4..{a. ^. 

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236 COMPLEMENTOS. 

dos hasta cerca de la punta. 8.^ El ahu de Kcempffer 
(A. snlgutiurosa , Gm.) , la verdadera tseyrain de los 
persas'y de los turcos, que solo se distingue poruoa 
eminencia ligeramente señalada á modo de papera 
sobre el cuello. 9.** La antilope de Bonn¡tl (A. iwn- 
nettii , Sykes) [\ ) de cuernos negros , de ocho ó nue - 
Te anillos , de pelo pardo rojizo por encima , blanco 
por debajo , que tiene en los hijares una lista poco 
señalada , fajas negras en medio de la cara , que se 
estienden del ojo hasta la comisura de la boca. Su 
cola es negra. Los raaratas la llaman kafcip» ó cola n#- 
gra , y los ingleses goatantilope : vive en las monta- 
fias pedregosas dcDukhun. 10, La cora (A. cora, H. S.) 
de cuernos muy delgados que apenas lienen cinco 
pulgadas , habitan en las provincias limítrofes del 
goljfo Pérsico en la Arabia oriental. M . La antílope de 
Soenamering, (A. Soemerieringii) (2) que habita la 
Abisinia , es notable por su pelage seoosfo , color d« 
isabela , y su frente es negra (3). 



V. LOS DAMAS. 



DAMCE. 



Tienen los cuernos retorcidos, anillados, muy en- 
corvados en so punta que es lisa. Su cuello es pro- 
longado , y muestra constantemente hacia adelante y 

0) Prooeed.,1, 404. 

Í2) A. nasomaculata, de Blaiav. , 

(3) Cretzm. ia Ruppell. pl. 49: Corpore supra colore 

tescento 



)oilÍDo, pilis quasi seFÍcatis. suturis, unqique implicatis u¡- 
tente; mira splcndide albo,- feoie, fronte, faliginoso-irigris, 

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HAHIFEfiOS CajADRDlIANOS . 237 

en medio una mancha blancal El Upo de esta pequefia 
tribu es el nanguer de Buffon (A« dama , Pailas) de 
Nobia y del Seáegal oue se supone ser la dama de 
Plinio (i) , y que Mr. Benett se propone llamar, anti- 
tope nanguer. La segimda es la antílope adra (SI) ó 
leddra de la Nubla ó del alto Egipto , descrita y figu-- 
rada por Mr. Licbsteinsteín) lám 5 ; 4), tfor Mr. Rup» 
pell (lam. 44 y 16), y por Mres* Hempricn y Eherem- * 
berg (lám. 6) ba|o eluombre^de antilopedama. £a fin, 
se debe distinguir también la antílope mhéks (3) , que 
habita en Mogador sobre la costa ae Berbería. Estas 
tres especies parecen procedentes de un mismo tipo, 
coma la gacela, la corina y la kebel. 



VI. LAS ANTÍLOPES. 



APíTUiOPE. 



No tienen cuernos sino losmachos, y su disposición, 
no imita la forma do una lira. Estos cuernos nacen por 
debajo de la cresta frontal , y están torneados en for- 
ma de espiral. Los lagrimaies son amplios , los poros 

tenia alba superciliar), basi corou ad rbinarium usaiie des- 
cendoote, cornubus annulatis, reclinatis, apicibus Drevibus 
introrsum ñutís lyratis. 

(^) Autilope supra fulva, infra, prymna, cluDíbusque to« 
ii« aíbis. (Proceed., III. 2)*. Autilope ruficollis. A. Sm 

(i) A. eolio dorsoquo medio dilate fulvis, ¡Dfra, prymua, 
dorso posteriore, latenbu^que albis. ÍProceed, III, 2). 

(3j A. obscure badiu»»; facíe albida; vittis tribus griseis, 
vel nigresceitibus; prymna, lineaque lata utrinque iuae an- 
trorsum ducta, cauda, ventre, artuhusqu'o interné- anticé 
posticique albis; coloríbur. abruptis. (Proceed« III. %). 



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238 Qfmmimaxmm 

ingnimifa» ttoy seftaktdbs , bttcix^a dessndo mvy es^ 
irStiíO ; las hembras tieu^^Q dos tela^ , j otm mas fire^ 
cvencia* Bieoboites. Las rcrdaéerasaatiiopas vivea ev 
familia, y cnignisded tvepas en^ las llaneras. Buffloor. 
dcsmbió tres esi>ecte» de-esia trib»: i.^ Lavaigaó Im 
colm de-BsimboD (f) , (antiíápa^aiffa', Pallas) i]ii«. hai- 
b^tnal MtedtQilía de ios.oaiQjpUide la Polénia y de la. 
I^nna. 3.® I^adíAfirofitd&ias^nioqgoles ó Ia-ca6fcr aiiMi^ 
rüUi delos^ obioos (A. gmnunmm, Pallas) (3)v de la» 
llaaQra» áridas^et centro del Asia. 3.^ Ba lik:, la ^ 
C€la«aiitik)pai 6 k aiuUat>a de- la» Indias [k, tervMesh- 
pm, VdáU^y, común en el Dsktiuftdoode Itos^mahrah 
tas la conocea cou el Qomtvre áe Hmmumhun: 4." £i 
€ob (A. adenota, H. 6.) esparcida en el Oeste y el cen- 
tro del África, de pelo pardo color de canela , con la 
cola corta y cubii^rta decrines segras. 5.^ La antilo - 
pa de Gambia (A. forfew , H. S.) del- África occidental 
y central , tiene el cuerpo grueso , la frente ancha, y 
un lar^o mechón de pelo en la» orejas ; su pelage es 
leonado parduzco, blanco por debajo; se observa uua 
mancha blanca en contorno de cada uno de sus ojos, 
lateóla os^ corta y termina en una vedija negra. 

va. LASNA<}0»E9 

ó LAS CiraVKUnftAfr. D» Bt AüfTILliBv 
BEDÜPíCiU 

Sakxtienenr cuernos los machos, y los tienen si- 
tuados encima de los ojos; Son inclinados Meia la 






Sereber pl. i76» 
Scrfberpl> íi70. 



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Godgle 



KAMIFBBOS GUADBUBUMOS. 239 

punta, negros, anillados en su bnse, lisos en la punta 
y de forma delgada y corla. Las orejas son largas, 
ovaladas y abiertas. Los lagrimales son incompletos, 
el hocico es pequeño, los poros inguinales están muy 
señalados, carec^-die mechonea^ b cola forma uno me- 
diano, los pelos son lardos y rizados. Eo general sus 
formas son robustas, y las hembras tienen cuatro te* 
tas. La mayor parte de las aatilopas de esta tribu 
viven en tropas, esclusivamente en África. El tipo 
es; 1.® La nagor (4) de Buffou (A. redunca, L. y Pa- 
llas), de color, pardo rojizo qu£ vive en el Sencgal^ y 
de q^ue en la ai4iiopa Delalaade (Adelalandii, Vi>m!) 
no parece^er.oUa cosa q^^ un individuo de esta es- 
pecie eu la edad joven, i.^ £1 Bi^bok (A eleoíragus^ 
Screb) (^) ceniciento blaoq;uizco; lavado de ocre,(iu« 
tiene los pelos de la garganta laxgos. La aoiilopa isar 
hela (3) solo e$ una ligera variedad, que tiene sobroi* 
la frente un sitio t^riangular desnudo. 3.** La 0Mr^6i(A. 
scopariaiSGVÁih.) (4) queviveenla Catreria. Sus cuer- 
nos son pequeoQS^ casi recios, marcadas con seig- 
anillos. Las .rodillas están cajÜMertas de largos mecho- 
nes. Tiene una ^nai^ha blanoa dr.bajo las orejas, ce/^ 
jas blaocas sobie los ojos, y el peiage es pardo color. 
de taha£o. 4«^ Laantilope velluda (A. vUtosay U. S.) ticr 
ne^cuernoa coatrece anillos, una mancha ne^ra de* 
laate de^Iosojos^ un pelage suave y velludo; 4.^ laon* 
tilope montana de mpfell (M se acerca muchio ái la. 
ourebi, de la cual tal vez solo es ana vaniedad^ 

(1) Bttffon, Xir, pl. 46; Screb. pl. 265. 
(f) Lichst,pl.9. 

Í3) A. isabe'lina, Afzelius, Licbst.» p1. 40. 
4) Lichst.,,pU13, 
P] Zool. jóurn., t. IV, p. 390: antílope corpore supra^ba- 
4b, mfraalbot cornubus levibuis erectis; regione parotica m«i» 
«ttla nuda rotunda; cauda brevi. Cretzm.\si RupipoU. pl. 3. 



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VIU. LOSTRAGÜLOS. 



TEA6UL0S. 



'. Solo los machos tienen cuernos, que nacen por en- 
cima de los ojos y mas cortos que las orejas. Son ne- 
gros, delgados, rectos, separados, paralelos, y mas or- 
dinariamente sin anillos ni estrias. Sus orejas son 
largas, sus formas corporales esbeltas y sus miembros 
cenceños. Su cabeza es redonda, señalada con una 
mancha negra delatíle y alrededor de los ojos. Tienen 
lagrimales, es negro y pequeño el hocico; la cola es 
muy corta, los poros inguinales están manifiestos. 
Carecen de mechones, y las hembras tienen dos tetas. 
Todas las especies son monógamas y viven aisladas 
en diversos lugares del África. E4tipo de esta tribu 
es i .® El steenbók (A. tragulus,¥or$í,) (1) de muy gran- 
des orejas, de cola corta, y que vive en el Gano. Su 
pelage es pardo leonado; se reúne á esta especie el 
gtisbok (A. melanotis, Afzei, (2) y el vlackte steembók 
de los holandeses del Cabo, que es la antilopa rus fes- 
eensdú viageroBurcheli.^.^EÍ klippspringer ó rit- 
bok (A. deotragus, Forst.) es muy próximo á esta espe- 
cie, y fué descrito por Buffpn. 3.^EI bleckbók de Fors- 
ter (A. pediotragus, Af¿et) (3) que se aicerca al melono- 

(A) Lichst, pl. U: antílope rupeitris y H. S. 

' (2) Antílope melanotk.L\c\\si,f pl. 42. A. pediotragu^ 
Afzeí. 

(3) Lichat* pi. 45. ' 



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j|fa<í)r«9 Ecíft abitíidaque^|>as* á amarillo blaMiiíscd. 
&4raro ea la€tfrertostt|)atóa. 4.® EA r^fiock(A. ceh 
jMfi0o/ftáí, Xieh^. ,pl. 8.«), de orejas largas, de cuernos 
-pfolomgaáos, dejados» de pelage aurf cemcicnto^ tí^ 
¥e eft el Cabo, eüios liigar»!* pantaaosos. Bs muy 



I]L. LQSJUFICBRO^. 



RAPHlClftliS. 

Viven en el Asia. Su tamaño es pequeño, su fren- 
te estrecha, sus cucrcos son rugosos sin estrías ni 
anillos. Son negitiSi delgados, uívy acerados, casi rec- 
tos: no se coQocen los animales que llevan estos 
cuernos, y las dos especies distinguidas, sólo lo son 
por sq cornamenta. Estas son: ia antilopa acuticuemo 
fA acudcornis, de.Blainvv); y h antilopa subulada (A. 
subulata, H. S.) ambas de las Indias orientales. . . 

X.LOS TBTRAGEBOSt. 

-"*-'-• - ' i ••• ^ .' -. ■" í '.- .•; !4Íi .í ..,'wi V 

>» i! SWo l^>maeh«s tíewíní.euerpQft. yíestq$.$o^eB;oú^ 
(flieri9l 4ínwairo: ]9m,xm9$[if$'i'M9^ 5f«pfiraáo*4rfii» 
(Mlffeast, ftotgad^i^Us09^i»^0Pí,.^C{:qiMQiíti(i^l^ 
feriores están colocados entre las órbitas. Su forma 

(í) A. gímea; antilopts melanotis, ^^Hf^{^ r íyül /i 
793 BibliAtoca pnimlar. T. XXÍII Í6* 



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S4S COMLIMST^OS. 

e$ cónica, y corta: los lagrimales son anchos; sa cola 
es corta. Las dos especies de esta tribu descritas ea 
estos últimos años son monógamas, y habitan escln- 
sivamente en el Asia. Eliano habló de él (lib. XY, c^r 
pítulo 44] bajo el nombre de oryx deettatro cuernos. 
Estos son \ .^ el chiekara ó tschicara (A. chicmra^ 
Hardw.] (I) del tamaño de un corzo, y generalmente 
leonado. Se le halla en las selvas del fnaostan. 3.® £1 
cuadricarnio (A quadricorniSrdQ Blaiáv.) parduzco en 
el cuerpo, blanquizco por debajo. Los cuernos ante- 
riores son proporcionalmeute mayores que los poste- 
rieres. Se encuentra en la margen oriental del no Bu- 
rampotre, en la India, y acaso en el Nepaul. 



XL LOS CEFALOFOS. 



CEPHALOPHUS. 



Solo los mácho!i tienen cuernos » los cuales son pe- 
queños, rectos, inclinados hacia atrás, que nacen en 
lo alto de la frente, de color negro, ligeramente ru- 
gosos ó anillados. Et hocico es ancho, los pelos dd 
colodrillo forman una espiga mas ó menos prolonga- 
da y negra. Una bolsa abierta y colocada entre las ór« 
i)ítas y las ventanas de la nariz tcompafia muchas 
"veces IOS lagrimales. Ordinariamente las rodillas no 
tienen mechones. Las hembras tienen dos ó cMitro 



,% 



Zool. joum., U, 267; Trans. 90C. linn,, }QY, pl. 49. 
[oYÍer Mammif. 



f 



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MAMIFSBOS GÜABRTOANOS. S43 

tetas. La cola es corta y vedijosa. Las tintas del pela- 
ge son generalmeotc oscuras, y su tamaño es media- 
no. Las especies de esta tribu soü solitarias, y seha- 
Han bicin en los campos cubiertos de zartas, y en los 
pequeños bosques aue no tienen muchas matas. Es- 
tas son: 4 .® £1 bush-goat de ios colonos de Sierra 
Le(ma(A^ silvicultris^j Afze^) (4) leonado, con una 
gran nancha celo» de isabela en medio del lomo. Esta 
antílope vive solitaria en las mesetas cubiertas de cam« 
broneras de las montañas de Sierra Leona. Se debe- 
muy probablemente reunirle la antílope platyotis de 
Hamilton Smith, que solo se diferencia por su pelage 
pardo amarillo biaoquizco, que pasa á gri<; ceniciento 
por debajo. Se encuentra en las montañas de los dis- 
tritos occidentales de la Cafreria. í2.^ La antilope qua- 
driscopa (H. S.] de las costas del Oeste de A.trica, de 
color pardo amarillento ceniciento, blanco por debajo 
del caer|K>, con mechones oscuros en las rodillas. 
3." La antílope de Burchell (A. Burchellii, H. S.) se- 
ñalada con tres listas en sus orejas que son amplias y 
muy largas. Un copete de largos pelos pardos cubre 
la frente; el cuerpo es pardo rojizo por encima, ceni- 
ciento por debajo. Habita en la Caireria. 4.*^ El ¿tit- 
Ver {2) {A. mergens deBlainv.) ó la antílope zambullí'^ 
doraj su color pardo leonado claro, con blanco debajo 
de la barbilla, la cola y el vientre, el hocico negro y la 
frente roja. Su nombre procede del modo con que se 
jNrecipita encías malezas cuando se la persigue. Es co- 
man en la Cafreria. 5.^ El p/oa?; (A.pU>a>, H* SO 6 la 
antílope grmmía de Pallas |3]/su color parduzco ba-r 

8, con una lista longitudinal oscura. Vive al Sur y 
sstc del África, y mas {particularmente en la Guinea» 



(4) 
(«) 

(3) 



Aci.Üps., VII, 4238. 

Wcbrt., pl.41, 

Mise, pU 4) p. I. dptcíL ZooL li 38i 



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^.® La grimmia (A. ffrimmia, F; C^icr) (♦) sti cofor 
gris leonado, de frente ñejru«ca, que también tiene 
nn pequ eño copete de pelos en la cabeza. E8 del» 
eosta de Gainea. 7.** La maxweüe (A. mamMim, S. S.} 
dé color pardttzcd, de tórax Manco, col* wgra, fren- 
te oscura, con una maocba negra debajo d**! ojo. ffifitlé' 
te en Sierra Leona, v se parece. mncho á lá ^nwtoía; 
8/^ La blanw-boehjéáQ la Cafrería (A. (Vmito, H. SA 
fiírara^ en las Escenas africanas de Daniells, ef? de 
nn color dé pizarra qué pasa á azul viola*) sobre el 
cncrpo, y á blanfco puro por debajo de él. 9.^ La im- 
Hlope perpusilla (H. S.) parduzca, de ctíúr de tábac<> 
por encima, blanco por debajo,: *con orejas éortas y 
redondas. Es de la Cafre ría, y acaso tina vatíedad de 
la precif*dente especie. 40. En fin, la antílope jpkiktn'^ 
timba (H. S.) e5 p?irdo con ciento su color, mas intenso 
en los muslos, v que tal vez puede ser tlffnevei tujet 
de los etiopes, lista especie procede de Sierra Letna. 



Ifl. LOS NÉOTRAGOS. 



MKOTjuoea* 



' Las ' hembras^ no tienen cv^.r&o». Los de loBlilh 
^m ^n alabeados, delgado^, pocoianinaddd. SqImk 
trfcí) espwnfiáswlo, su morro pecfríefk), ^cohi corláf 
laíí tíembras tienen dos '•etas-, y los dos-sexos? sOfr d% 
pé(méfto lattmfto: Lásespeicieá twtioeidas ié ^ta tKM 
se nailai^en África. La primera es la quevei 6 la anfi- 

{ t ) Moschus grimmia , L. ; capra g^im^ia^ llftd^l trí^a- 
lus africanus^ Biiesi íaffÍ$nun«QSuf(M|ptt 4it^ fig^V etvg; 



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hmmgmea {k. .pigmofa , ¥Mbs) [k] est^nkícDiaccia 
ua ííw» ¿eseolorííja á cada lado de la frcüle qáe es 
«egi^zca. Es el boschi)oiqe do los coloaos del Cabo y 
la Terdaflera ourebi de íorí hoteototes (2). La segunda 
«s hmtiiope malok& (A. madoka H. S.) (3), color aiul 
de pizarra, 4a cabeza y las megillas rojo vivo ; el bar- 
4e de las orejas y el contorao de lo& ajos 4le cow 
«aüCo.^Los hiiare«yla parte que está debajo M 
««erpo son^e color ^nco nev-oeo, las piernas de rojo 
dorado manchado de blanco por dt^anté. Toda la re- 
gión anal es blanca. Habita esta especie en la Abisi- 
nia donde lleva el nombre de madóka. La tercera espe- 
cie es la antílope de Salt. (A. 5a«íana,.deBlaim.) (i), 
gris, de color de pizarra claro, de frente roja ferrugi- 
nosa. Los miembros están lavados de rojizo asi como 
los hijares. Habita igualaaenle en la Abisinia. 

XH!. LOS TRAGELAFOS O REVEZOS. 



'TRA6«LAPmUS. 

Parece-que salo tiene» cuernos los machos,^- 
t^hm gko^ espirales carenados y angulosos; nacea 
^ los bttesos de la frena- y son iBclinados; el hocico 
t5a$t está Teducido á üit pi^oeño i«igar desnudo. Ca- 
leceirae lagrimales. Las tembras tienen -ouatüo te* 

(4) LÍcÜst./pl. ifí^fíg.'l. ' /' , ^ 

(á) El nombre de ourebi ha sido trasportado a la A. sco- 

. /a) * AnUlojpe saltianoi Gretzs.chwpir ja Hnppell» pl. 24. 
. C*) Licbst., pl, 46, fig. «á; Ehremb. et Heoip., \. <tóc^ 

pl7. .!..•:■■..'• 

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246 COKPLBMBIITOS. 

tas. El pelage de los machos es de un gracioso bigar- 
reado, y sus formas , aunque se parecen á las de las 
cabras, no carecen de elegancia. Buffon conoció dos 
especies el bosc-bock^. sylvatica, Sparm.) y el guib 
(A. scripta^ Pallas). Debe agregarse á esta tribu la 
üfUilope phalerata (H. S.) lA) , roja , que tiene una li- 
nea dorsal negra , listas blancas á los lados, y nue- 
ve rayas perpendiculares sobre los hijares. Esta an- 
tílope habita los bosquecillos del Oeste de África en 
las orillas del Congo. 



XIV. LOS NEMOREDOS. 



NEUORUEDÜS. 



Tienen la cara como las cabras , probablemente 
solo tiene cuernos el macho, cortos, delgados, encor- 
bados, anillados en la base; su hocico es pequeño, sus 
pelos son ásperos, de tinta oscura, sus miembros son 
robustos. Las dos especies conocidas viven en las 
selvas de las montañas del Asia y de la Malasia. Son 
•estas: i.^L^goral [k. goral^ Hardw.) (2) figurada 
por Mr. Fedeiico Cuvier (3) bajo el nombre de revezo^ 
T que vive en las montañas del Nepaul y de Himalaya 
tbnde lleva el nombre de goral. Sus cuernos son cor- 
tos, lisos, su pelaje es gris ceniciento , mas descolo^ 
rido por debajo. Al rededor de la boca tiene un ribe- 
te blanco, la cola es corta , terminada por un mechón 



(4} Descrita bajo el nombre de A. scrtptapor Desmarest. 
(%) Zool. journ. t. II, p. %67; Trans. Soc. linn», i. XIV, 
p. 518, pl U. 

(3) Mammif. 4i liv. 



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MAMIFBfiOS GUADBÜKANOS. 247 

de pelos. Dicen que su carne es muy delicada. 2.^ La 
cambing Ik. sumatrensis , Penn. Desm.) {i) , acerca 
déla cual dá Sir Raffles las noticias siguientes: 

«La kambing-utan ó la cabra salvagc de Suma- 
tra, ha sido figurada en la última edición de la his- 
toria de Sumatra de Mr. Mariden, y esta figura es 
esacta, aunque no espresa enteramente el carácter de 
espíritu y de viveza que distingue al sugeto vivo. Yo 
tuve en mi poder una algunos meses, pero fué impo- 
sible domesticarla y ácaDój[)or morir de pena por na^ 
ber perdido su libertad. Es un animal muy fuer- 
te, etc.» 

Esta antílope tiene formas rechonchas, un hocico 
bastante grande, un pelage largo muy poblado, de 
un pardo casi negro, y no tiene blanco sino en las es- 
paldas, en lo alto del cuello y éentro de las orejas. Sus 
cuernos son negros, redondos, cortos y agudos, ani- 
llados y levemente arqueados hacia atrás. Esta espe- 
cie habita en los montes de la grande isla de Suma- 
tra. Acaso no debe distinguirse de ella la antílope 
Duí)ancelii, cenicienta íblanquizcá, que tiene los la- 
bios, la barbilla ly la garganta blancos, una crin cor- 
ta y derecha, cuernos mas inclinados y señalados con 
pocos anillos. 

3.^ Lb, antílope rizada (2], es próxima al cambtan 
y al goral. Vive en las islas del Japón. Su pelage está 
formado de una lana grosera^ larga y rizada, color 
gris blanquizco, lavado de pardo en invierno y de un 
pardo claro^ bastante desvanecido en el estio. Su co- 
m es corta. Sus cuernos son regularmente encorbados 
hada atrás, como ios del cambtan de Sumatra. 

(I) Mammif. (Atlas, p1. 62. fig. 1). 

(S) Antilope crispa^ Temm., Faune Jap., p. 1%. 



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KV. LAS GAMUZAS Ó RÜPICA»IUS. 



lLOPHlAl»n\. 



Tienenítambiéiiiaaf aritnci&ido las cabras; ««ff^ 
nos en los (los sexos, derechos, delgados, aBiHariof 
e&ilahasey-de iinpro^iso eucorbados en .su punta. 
Síis oaieiftbros soa robustos; k>s poros ¡agmariieQ es*», 
láa -^nabrüesios; la ¡hembras tienen dos tietas; los pe^ 
los soa dedos oías«s,^do908 y lanosos. Su tamañ» 
e$«»ediaM.Laánioa capeeie de esia tribu e? eiiítifi 
d« Jos Pirineo* ó d rupi* abra de los Alpes (A. rupi- 
eo^, L.) descrito por Bwffon, animal de la Europa y 
del IMorteídel Asia. Mr. fiamüton Stnilb éisúngnt 
una variedad de Persia. . 



XYI. LOS APLOCEROS, 

ArLOCBEÜS. 

* 

Tiene«-|a>í4^rieDcta de los carneros^ cuernos cor- 
tos, anillados, Y Ugeraioienle encorhiidos, pero care- 
cen de lagrimales y de hocico, y tienen la cola muy 
corta. Viven esclusivamente en las moñtañars de la 
América sfeptenlrional. Estos son ((): 4.^. La antitope 

(O Observalions on sorac •animal*' tff América allicdto 

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¡amái (A. lana$a, fl. S.) [i] cuvos cuernos.negrósv 
treiieii ciftoe pulgadas de largo. Su pelage es Manca 
SmaMIenHij compacto, conipttesto de pelos largos 
redas, -que cobren otros pelos lanososy cortos, flabi-* 
ta en la América del Norie desde el Océano P.idfice 
hasta et \«¿o ét los Bosques, cerca del lago Supe* 
ripr ^). 2." La mazama (A. mazama,.H. S.) de menor . 

Üit genos antilope by Clutríes Hamilton Smitb, read may 
4849 (IraDs. Soc. lina., Loud^ t. XIU, pl 4, ct p.. 33« 4 

. (Ij Ovi$ mantona, Orá; rupica^pra americana^ de Blainv* 
(^tlas, pl. 68) Al Aoiericaiia^ Oesui. 782# 

(Í| £o el via^e dd capitán, Booneyille 3e bailan curiosos 
detallas -sobre Qsi^anülope lanusay á iacual él llama carne^ 
ro2anoso, y sQl)re el carnero silvestre americano ó ahaahía 
pCraduc. frane. 't.I, pág. 38y siguieotes). , 

«Entre los- objetos jjolables de aquellas pintorescas regio-, 
nes, el capitán Bonnevüle vio por la vez primera rebauos do 
ahsaktai ó largos cuernos, animal que frocuBDta en grao nú- 
m^o aquelkis rocas; lo cual convieue perfectamente á la na- 
turaleza del país y realza la gracia de su aspecto romántico* 
Los cuernos do ai^uéllos animales descienden en multiplica- 
4aaicurvas basta maü abajo de sus hocicos. Trepando de ro- 
ca, en roca á modo de cabras, se te ve muchas, veces eos- 
laarpor tropas las alias cimas de las montañas, bajo la di- 
rección de algún venerable patriarca, y algunas" veces abá- 
lazuutdos sobre la estremídad de un precipicio, á tanta altura 
que parecen del tamaño de un cuervo. Eu efecto parece que 
se complacen en buscar los lugares mas escarpados^ y bs mas 
horrorosos despeñaderos, obedeciendo i^in duda de esta modo 
á un instinto de seguridad. 

«Este animal es llamado comunmente el carnero de las 
montañas, y sucede muchas vece^.que je .c>onfuoden con otro 
llamado el cariiero lanoso; que se.Halla caminando mas hacía 
aLNorte, hacia el paisde lasCabeza^rllai^s. Este último habita 
igMÍmeite ls« rooas en«stio,'pero bájaA los valles en el invÁer*^ 
no; líciifelana btemca como la dei oarnero mezclada con peioff 
largos y claros, pero tiene las pieííi(a&cprta3, 9! ylenti^, ^^^X 



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250 GOUPLEMBNTOS* 

tamaño que el de una cabra doméstico, de pelo par- 
do descolorido (1) rojizo por encima, blanco amari- 
llento en la barbilla, en el pecho y en lo interior de 
los miembros. Su cola es gruesa y corla. Sus for- 
mas son rechonchas. Habita en el reino de Méji- 
co. 3.^ La temamazam (A. temamazama, H. S.) (2), 

ia cara, como la cabra. Sus cuernos tienen cincopulgadasde 
largo, ligeramente encorvados hacia la tierra, negros comoel 
azaoacbe, y de un pulimento brillante. Sus pezuñas son dd 
mismo color. Este animal está lejos do ser tan ágil comoel 
carnero de cuernos largos, brinca mucho menos, y se sienta 
con frecuencia sobre sus ancas. Tampoco es tan abundante; 
raramente se ven mas de dos ó tres á un mismo tiempo. Solo 
la lana tiene común con el carnero, en lo demás pertenece al 
género cabra. Se pretende que su carne tiene gusto á moho, 
y hay algunos que piensan que su vellón pudría ser precioso» 
tespecto que según se dice es tan fino como el de la cabra de 
Cachemira; pero no es posible proporcionar su lana en canti- 
dad suficiente. 

«Al contrario el ahsahta-argali ó cuernos-largos, tiene el 
pelo corto como el del gamo y se le parece en las formas, pe- 
ro tiene la cabeza y los cuernos á modo del camero: se asea- 
ra que su carne es deliciosa: los indios la consideran comoel 
bocado mas sabroso y delicado de todo género do caza. Ha« 
bita y abunda en las montañas Rocosas desde el grado 50 de 
latitud Norte hasta la California, en general en las mas altas 
elevaciones capaces de vegetación. A veces se arriesgan á ba- 
jar á los valles; pero á la menor alarma regresan á tos riscos 

Í precipicios favoritos, donde el cazador m puede perseguir* 
i8 sin esponerse á los peligros.» (*) 
(1) Mazama sus cervfiS cornulus, Seba lám. 42, fíg. 3, 
antelope of Honduras, Aodcrs. hist. of Honduras-in-8.^ 

(i) Cervus macatl chichiltie seui temamasame. Seba: 
eapra puda. Molina, ovis puda^ L. 

(*) Dimensiones de un BiMho de esta espeeie: desde ]i| nariial 
ntcfmiento defla cola cineopíes. Longitad de la eola, oaatro pulgadas. 
Circunferencia del cuerpo, cuatro pies: altura tres pies y ocho pul- 
gadas. Los cuernos tres pies y cinco pulgadas de largo, sobre ánade 
aaeiio en la base, de on pie y tres pulgadas. 



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MAXIFBBOS GUADBUIIANOS. 351 

tiene formas bastante esbeltas, orejas largas, estre- 
chas, unpelage leonado fK>r encima, caernos de cin- 
co pulgadas de largo; un poco encorbados hacia 
atrás. Ha sido observada esta especie cerca de las 
fuentes del río Colorado en la América del Norte. 



XVn. US ANOA. 

ANOA (4). 



Se parecen algo á una yaca. Sus cuernos están 
situados en lo alto de fa freute, sus formas poco ele- 
gantes son rechonchas; su cola es bastante larga, su 
cuerpo grueso y bajo. La frente describe una linea 
recta. La única especie conocida habita en la isla de 
Célebes, donde la llaman los malayos sapi-utang ó 
vaca de los- bosques. Esta es la antílope depressicar-^ 
nis de Hamilton Smíth (2). Por su forma rechoncha 
se parece á un búfalo joven y sus piernas tienen poca 
altura. La cabeza es gruesa, la frente ancha, el ho« 
cíco poco saliente. Los cuernos, apenas divergentes, 
son cortos, rectos, deprimidos de atrás hacia adelan- 
te y en la base, que es mas ó menos anillada. Se es- 
trechan ó angostan y reducen bastante de improviso 
hacia los dos tercios superiores internos. Son muy 
lisos, muy puntiagudos y de un negro lustroso. Ca- 
recen de lagrimal. í¡l cuello es grueso, corto y poco 

(i) Loten, ms. 

(í) A. compre$Í9corni$, Leách. ms. antilopes d eorne$ 
•feprtmé.% Quoy et Gaimard An. se. nat. t. xVlI, 4829, p. 
M3etpL 20; Bull. t. XIX, p. 408; Astrolabe, icol. 1. 1, 
p. 436 pl. 2G (Atlas, p1. 65, fíg. 2). 



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combacb)^ Lii$ pieraas, sobre todolaa dj^laAtei^,.<6(Ni 
ligeramefttQ Uwcidas, ooroo ias 4e los bu^es. La ^Jola,, 
corta y^raesaeiitlabase, tiene na me^bioa de pelo$ 
megfQ$ en s^puata*. La hembra tieDe cudlro tetas. £¿ 
el color de los individuos hay bastante div.ersidad. 
Un macho tenia un pelage pardo claro mas intenso en 
el lomo que en el vientre, dondeeste color se adaraba* 
Los miembros eran de un pardo- eolor de chocolate 
mas pronunciado. El pelo era lino, ralo, bastante 
corto, escepto en los miembros donde era mas poblado. 
Otro individuo hembra roas grueso, mas rechoncho, 
de cola delgada y mas bajo de pies , era tolalniente 
negro, y presentaba mas relación con un búfalo joven 

Sue eliftiiiteriiOf.jOtro individ«<> joven (ira paido, otro 
f^eateiirabaá leonado. £ste animal vive en los 
Jw)sqtíes; se dice qoe es muy silvestre y muy peligro- 
fio pjor ]ikS bermas que pu^dé hacer con sus cuernos; 
es por i otra ^cte poco ágil, y se eacuentra particular- 
jñQñit en las cercanías de Manado. 



XVIU, LOS EKiLOS, 

SoJobay una especie, telixalo (t) que fué descú- 
iierte por el Dr. Ricbard>on que le tenia por un indi-- 
vidwo hembra de la antílope fuscifer. Él individuo obr 
nervado pertenacia al sexo masculino, su largo de 
cuatropies^y diez- pulgadas inglesas. La cabeza no 
tieftexjueríios.ylíeva en vez do estos,; dos pequeño^ 
conos escamosos y desnudos. Su coioracion es un 
pardo rojizo claro, al paso que el tofax y el vieptre 
son de color gris blí^nco. Bste animal parlidpa ' del 
ciervo y de Jos antílopes y forma el tipo de una nue- 

(4) Ántüope isoaius. Ogilby^JProc^ Í%i\^ et 438^ » ' , 

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va sección que Mr, Ogílby llama twatm^ á^ééo á la 
especie el nombre de iwdlm probat^r. 



LOS MMALI9. 
H.S. 



FóriQaB un género desmembrado de las antilopa!^ 
éé )o& autores y dmdfdo en mucha» tríbtfs. Su sl^le^ 
ittaí dentario se compone de mcistvb^'f, deeaniu», O; 
ét tílolares {f . Los doá sexos tienen' enernus ^ue na^ 
cen del hueso frontal ; 'diyéráátíifeMe encorvados. Su 
cafbeia es sólida; prolongada, su cuello es feorto , y el 
tomo se eleva al nivel ae la primera vértebra dorsal, 
eiiyo apéndrée es saliente. Los riñcfnes' está» bajoít; 
tí cuerpo es ' grneso , los miemferolS son robuslOB , I* 
eola mas ó m^nós larga y pendiente. ^Su tamaño siem- 
pre es crecido. Se divideh«n coatro tribtó. 



L DOS ACJRONOTOS DE AÍRICA. 

*■ ACÍWNOTÜS., ' ■' ' 



Cérrespondenálos'alceláfos de Mr. *fe'BteínVi^ 
Me ó bubulides de Lichstcinstein. Sus cuernos próxi- 
¿ioftálahafie tienda una doble eur)3aitUf^£iyiáfL seña- 
Itdjfts con anillos pdilaa)aFte de «baioiy/soaJíaoft^v^ 
corbadof&on'i^u j^tita:. .SU'cabetift^alir^yiestrm^ 
wBoclié 8t{)etí¿s Visibte.' Su* ragfimaleá soü=pd*ueios, 
sin mechones y con poros inguinales/ ^ tírüt' es • 'íimy 



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S54 COMPLEMENTOS. 

levantada y la grapa baja. La cola es larga y termina 
en un espeso copete. Las hembras tienen dos ó caatro 
tetas. 4 } £1 tipo de esta tribu es el búbalo (A. bubch 
lis, Pallas), de los antiguos, ó vaca de Berbería. S.** Se 
d\súngaQltiantilopebubalina(k. thar si ve bubalina) 
Hogson (1 ) que los habitantes del Nepaul llaman thar^ 
y de que hacen el mayor aprecio como caza. 3.^ La 
eaama ó ciervo del CaBo de los colonos holandeses 

ÍA. caatna G.Cuv.),ha sido descrita por Buffon. 4.® La 
íoba 6 pequeña vaca parda de Buffon (A. senegalensis: 
A. koba , ErxI.) de que solo se conocen los cuernos 
traidos del Senegal. 5.^ La antílope de collar (A. mI- 
turosay Otto) (S)de formas pesadas, de cola larga y ve* 
dijosa. Sus cuernos son prolongados, grandes, anilla- 
dos, encorvados en la punta. Los pelos son secos, des- 
iguales, muy largos en el lomo y en el cuello , donde 
forman tres listas que imitan anchos collares. Son de 
color pardo ceniciento. £1 vientre, los pies jr la cola 
son blancos. Una mancha parda ocupa la región fron- 
tal, y tres manchas blancas se ven á los lados de la 
cabeza. Se ignora su pais natal. La A. nasomacuUtía 
de Desmarest, se acerca mucho á nuestro animal. 
6.® La Sassaybi de Daniells [african scenery) parece 
ser la antílope Imaía de HamiUon Smith , y es nota- 
ble por sus cuernos robustos que nacen en la punta 
del nueso frontal que describen dos semicírculos. Es- 
tán señalados con doce anillos. £1 cuello es corto , el 
cuerpo grueso, la cabeza ancha. £1 pelage es por en- 
cima de un negro pardo rojizo , que pasa á pardo por 
deb«jo. Las mt^as tienen hasta seis pulgadas y medía 

{i) Prooeed, i. II, p. 42. Cenrice jabata; cornobos brófí- 
h», ponicis, recarus, suioatis, amiiyatisqae; supra uigra, 
«d iaHera saturato fuWo iiitermixta, an tbar, Hogsoa. 

(9) INm. ja&«:.corieuxde la oat., U XU^ p. 424; I/p^ 
jo^^l.M^, p. 2t»4. 



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MJUttIFEBOS CUADEUMANOS. iSÜ 

de ancho , sobre cuatro pies y medio de largo, que 
tiene esla antílope, que vive en el pais de los hoten- 
totes Bojísiban. 



11. LOS BOSELAFOS O LA.S ORCADAS DE 

BLAITVVILLE. 



Boselaphtts. 



Tienen coernos robustos , poderosos , que nacea 
en el estremo del hueso frontal, arrugados trastersal- 
mente, ligeramente'encórvados en su punta, de color 
parduzco ó ceniciento, que describen unaarista espiral. 
El hocico se distingue bien, faltan loslagrimales, y el 
cuello tiene crin. Las hembras tienen cuatro tetas. 
Su tamaño es bastante crecido. Viven en el África. lü 
tipo de esta tribu es el ala del Cabo de los holandeses» 
(A. oreas , Pallas] descrito por Bqífon bajo el falso 
nombre de condous. Se diferencia del canna ó y-gann 
de los hotentotes en que es de menor tamaño , mas 
delgado, de cabeza mas corta , de cuernos sin carena 
espiral, mas juntos que en el macho, tienen diez y sie- 
te pulgadas de largo y en la hembra veinte y dos. Una 
lista negra se estiende longitudinalmente sobre la 
frente. £1 pelage en el cuerpo es ceniciento mezclado 
de pardo; es blanco en el pecho y negro en los mjcm- 
broá. Habita en el África austral , al otro lado del rio 
Gariep. 



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m. LOS STREPSICEROS. 



STBEPSICEBOS. 



Solo los machos lienea cuernos lisos de color cla- 
ro , pero mas intenso en la punta , contornados en 
forma de espiral , encorvados, que nacen de lo alto 
del frontal; el liocico esancbo , aúwedo, tiene en el 
cuello una larga «rin y ua meclioQ de pelos peñáe de 
I3 barbilla : sobre el ojo tiene una raya blanca. Las 
•rejas son anchas, las espaldas soa dcvadas y la cda 
cubierta de largos pelos. Su taipauo es crecido, y el 
A/rica es su patria; La única especie cojaocida es. d 
€Qndous (A. strepsiceros , Pallas) descrita p^or Buffoi 
bajo el falso nombre de .condoma , del tama&otde aa 
útjYQ , y que vive aislado aj Noile del Cabo. 



IV. LOS POIITAX. 



PORTAXw 



i^i i^íeucp cuernos adheridos i los lados d^ la cresla 
frontal , y las hembras carecen de ellos. Son robusU?!, 
cortos, angulosos, sin anillos el hocico es ancho; los 
lagrimales son profundos ; las espaldas son elevadas 
en contraposición á lo caido del cuarto trasero. El 
cuerpo es corto y grueso , con una fuerte crin en el 



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HAXffBiOSCUADBUllANOS. 2S7 

cuello. Los pi<3sy la cola imitan las partes semejantes 
en el toro. £s grande su tamaño , viven en Asia. La 
única especie conocida es el damalis risia (H. S.) gne 
es el ri$*ya ó rishia en lengua sánscrita entre los in** 
dos , el ml^ghau de los persas, el raice de los mará- 
tas, {antitope picta, Pallas) M) descrito por BufToncon 
el nombre de nilgaut (nil^gé). 



LAS CATOBLEPAS. 

H. S. (2). 



Forman también un género desmembrado de las 
antílopes, y diferente de los dariMlis. Su fórmula den- 
taría se compone de incisivos $, de canino #,de mo- 
lares I-I . Su cabeza es casi cuadrada, su# cuernos 
son llanos y anchos en la base, nacidos junto á la 
cresta frontal, y están coutornados hacia la punta. Su 
hocico es ancho, las ventanas de la nariz abiertas co- 
mo las de los bueyes, y tienen hacia adentro una es- 
pecie de válvula elástica. En las rodillas se levantan 
tubérculos glandulosos, el cuello tiene crin, y la gar-* 

Santa está cubierta por una espesa barba; los párpa- 
os y los labios están cubiertos de pelos setosos. El 
cuerpo y la cola tienen ks formas y el aspecto de par- 
tes semejantes en el caballo. Viven en tropas en los 
desiertos del África. El tipo de este género es el gnou 
6 ni(m (A. gnu Zemmerm.) (3) que vive en las monta- 

(1) A. trago camelus, Gm. 

(9) Gonnochacti, Licbs.; Catoblepas^ Plinio lib. 8. cap, 
3^. iEHan. hb. 7, cap. 5. 
(3) Los hotentotes pronuncian tt^nu. 
794 Bibliolcc* popular. T. XXKl 47 

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ftw^ Norte ^1 Cabo, fia sido descrito por ¡Bafhí. 
La segftísda especie es ei caíoblejms taurina {Bui^ 
Adl] «fl toAo«M7deLid»sieiosteiii, e(kdkfmidelo6.^é- 
gmfosTitiiMerv'SoiBimervitte, figurado por Danidb 
efisne Afriomscenerys, y por flaiBiltam'SflÑth. £1 ca- 
Uri>lepas ^oro adatto, tiene cuatro pm y nedio deai- 
tura al nivel de la cruz; su bacineie está deprimido 
sobre cinco pies de longitud á partir del tórax hasta el 
ano; el cuello y las espaldas son muy fuertes, y la 
cabeza es á proporrioo mas corta que ancha. Los 
cuernos son mas anchos en su base que los del gnou; 
son negros y también mas separados y mas irregular- 
menle rugosos. La crin es larga , flotante, y llega has- 
ta en medio de las espaldas. Se observa debajo de 
cada ojo una glándula redonda y desnuda, que deja 
oofrer^n humor glutino"^. Pende de 4a barbilla una 
1«!^ bfffba sedosa que llega hasta el pecho. So pela- 
ge es de «m ceaicienlo blanquisco, y ut cola de tros 
pies y 4re& pulp^^s de largo, está poblada de hurgas 
crines negras. Vi^e esta «especie en iropas en el Iw^ 
litorto^los hutea totes be^anois en:el cabo de Bue- 
na Eis^raiuía. La tercena espede es k bmtard müd 
bm&t de los holandeses del Cabo, eatobkpas gor^ 
gomS^ñ. S.) may<»r que el gnu, que üooe como él cuei^ 
Bos blancos, pero mas juntos, delgados, encorvados 
háioia^fttera, negros en la punta. Kl hocico m caá 
OnadrítÁtere. l.as op^s son cortas, la crin larga j 
floÉúate rebasadle las espaldar, ia barbilla carease & 
pdo. La oola es corta y negra, el pelage pairdo sucio; 
mezdado de rojo ceniciento €(m rayas trasversales 
mas «souras. y cuatro é cinco rayas negras rodeaa los 
brazos. Se dice que este animal feroz y peligroso v¡^ 
enlo interior del África austral. En fin, se conocen Jos 
cuernos de un catoblepas diversos de los de las Ires 
especies precedentes, á los cuales Mr. Hamüton Soaídi 
se propone llamar €. ITroolwí. Estos cuernos ^ do tre- 



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ceimlg^íisxieJwgo, sonde un n^ro lustroso, casi 
fisa^tó ea su base, UUugulares, muy rugosos, grih- 
Bid«sos, delgados ao su punta y 'doblemenie encor- 
fados. Se «oasearvao ea el gabiaete dix Mr. Brookes. 
Las aBiilopiBS, gacela y lervia de Pallas son dudo- 
-•aa, Y«o co«ocei»os la ümtilope spinigera de Tein- 
mifidí Ai las k. temtal ehom y damman de Rupell. 

lAS CABRAS. 

CAPBA. L. 

Se ha enriquecido este género con algunas espe- 
cies nue fueran dei^coBocklas á Buffon, quien nooes- 
cribió mas que el revezo [capraibex, L.) el pasang 
[capra cegragus, L.) y tres variedades de la cabra do- 
fliéstica, el macho cabrío de Zuda , las cabras enanas 
y 4e Angora. Mr. Richardsoo en su Fauno de la Amé" 
rica <faí Aorfe (1) ha figurado bajo el nombre de ca- 
fra americana (2j ó cabra de las montañas Rocosas, 
el animal que iM|S(^ros hemos escrito c>on el nombre 
anUlope lanuda. Según Mr. Hamílton Smilh, Gul- 
deastacbt ha llamado revezo del Caucaso {capra cau^ 
^amd^ (3) al zach, muy notable por sus grandes cuer- 
nos iríangulatesvobtaisoi^ y no cuadrados hacia ade* 
4ajale, nudosos como los del revezo, de pela^ parduz- 
coparoai^a, J4anquízco por debajo. Yive en las 

fl) Pág. t68 Jám. 2l«. 

(i) Anlilope americana et rupicapra a7nericana^ da 
UaiiiT. ovéi imntana, Ord.; tapra columhiana, Dosm.: cch 
pra montana^ Harían, mazama suricate Rafinesque. 

(3) Act. Potrop, 4779, lóm. 6 y 4 7; Screber, lám. %U • B^ 



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360 GÓBIPLEMSIfTOS. 

cumbres esquítosas del Cáucaso. Mr. F. Cafier ha 
representado el revezo de Etiopia [capra nubia-- 
lia) {i ) coman ea Arabia y en Nobia, cuyas fonnas 
son esbeltas. Suscaernos bastante delgados tienen des 
pies y medio de longitud. Son negros, comprimidos 
^ea el borde interno, y con tina docena de prominen- 
cias. Su pelage es leonado gris mezclado de pardo. 
Las espaldas y los hijares son pardos, asi como la 
parte delantera de las piernas, al paso que la parte de 
atrás es de color blanco. El lomo está marcado por 
una línea longitudinal negra. 



EL REVEZO WALl\. 

CAPRA WALIA, RüPP. LAM. 6. 



Es notable por el grueso de sus cuernos que son 
nudosos, romboidales en su base, de protuberancia 
'frontal. Su coloración es á modo de tierra de sombra 
parduzca, c[ue pasa á blanquizca por debajo. La§ 
miem1)ros son blanquizcos, manchados de pardo por 
ilelante. Habita en Abísinia. 

Mr. Hogson en una carta fecha del Nepaul de i de 
marzo de 1834 (2) describe una nueva especie de ca- 
^ra que llama, según los habitantes del país, capra 
^karal. Esta cabra tiene alguna analogía con el ega- 
grow Ib, capra i emlaica. El individuo deserito era un 
macno adulto de cincuenta pulgadas de largo sobre 
treinta y tres de alto. Su cabeza delgada y graciosa 

;(!) F. Cuy., Mamif., 50 liv.: capra arahwa^ Mas de 
Vienoe. 
•' (t)L* Institut, núm. 401, p. 422. 



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XAMIFJiBOS GüADBÜKANOS. 291 

estaba cubierta de pelos cortos y abundantes, sm la 
menor señal de barba. Su línea facial era recta; sus 
orejas pequeñas, estrechas, levantadas, eran redon* 
das por la punta y estriadas. Las otras particularida- 
des de su organización pueden reasumirse de esto 
modo: ojo vivo, hocico mucoso, ventanas de la nariz 
cortas y anchas; jarrete y esternón callosos; cola cor- 
ta, deprimida, enteramente pelada por ia punta; ani- 
mal de una forma compacta y robusta, con un cuello 
delgado, corto, arqueado, tronco redondo, miembros 
un poco largos, muy fuertes, sostenido sobre una ra- 
nilla recta, y pezuñas elevadas y compactas; espolo- 
nes cónicos y estendidos, actitud recogida mientras el 
reposo, con la cabeza moderadamente levantada y el 
lomo ligeramente arqueado; con espaldas notable- 
mente masaltas que las ancas. La parle que está de- 
lante del cuerpo está enteramente envuelta en una 
mn larga, flotante, recta, parecida á la del león, que 
baja hasta los jarretes. £1 cuarto trasero es pequeño 
T se parece al de los cerdos con caidade las ancas 
nácia la cola, y la piel es muy estrecha entre ¡os 
miembros de atrás. El vellón se compone de dos cla- 
ses de pelos. Los mas estemos son de una dureza me- 
diana, ni tiesos ni quebradizos, rectos y caidos sobre 
la piel, susceptibles de erizarse á efecto de las sensa- 
ciones, y de uña longitud y color desiguales. Los in- 
ternos son suaves y lanosos, tan abundantes, pero mas 
finos que los de la catera silvestre. Los cuernos, que 
tienen nueve pulgadas de largo, nacen oblicuamente 
de la cresta de los huesos frontales, y se tocan en la 
base por sus aristas anteriores. Son subcomprimidos, 
subtriangulares y uniformemente arrugados ó surca- 
dos ai través, escepto cerca de las estremidade^, Aon* 
de son convexos y unidos, carenados y cortantes ha- 
cia las puntas, reidondos, obtusos por detrás. Tienen 
divergencia y se encorvan simplemente dirigiéndose 



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SM ooMKnBNTes. 

mas bren báeta arriba que háeia abajo. E) color d^ 
jharal es de an pardo mlenso, con ima Hmta de het^ 
mmbre en los cuatro miembros por alréi»; ta feeiile y 
las megílla» son de uo pardo intenso, yá estas úMtiai 
las atraviesa una linea de un color rop hajo^ y tiene 
otra igual delante de los ojos. Los labios y la barbiHa 
son de color gris. Tiene una mancha negra redooda 
en el ángulo de la boca. Todas las mocosas de la la- 
ringe son negras. £1 iris es de color pardo rojizo im^ 
tenso, y el macho en ciertas épocas esparce un otor á 
chotuno muy notable. 

Este animal vive en estado silvestre en los distri- 
tos Kaehan del Nepau*, en pequeñas tropas, y á ve- 
ces solitariamente. Es robusto, capricho>íO, vagabun- 
do, osado, eminentemente trepador, muy f endencie- 
ro pero fácil de domesticar. Por la forma de sus cuer*^ 
no» se parece mucho al egagre de las montañas al- 
pinas, y bajo algunas otras relacionesal cap? awm/oic» 
de que se diferencia por la falta de barba, y por la 
compresión mucho menor de sus cuernos. Él jharnf 
puede juntarse ^on las cabnis doméstica», y se parece' 
mas^ particularmente á los tipos ordinarios de las ra-^ 
zas domésticas que ninguna otra especie silvestre co» 
Bocida. 



LOS CARNEROS, 
ovis. L. 



flastíí estos últimos tiempos se habían estudiado 
muy mal estos animales, y sus especies no habia» sid^ 
apreciadas de una manera con venien fe. Buffon solO' 
se ocupó del carnero, sikesire [ovis arm) bajo el 



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HAMIFEBeS GüiUmUMANOS. 263 

Bombre de mouflon^ y del de la raza domésiíca coa 
las variedades sígnientesr el mortievo de Indias, dé 
Guinm y del Senegal\ el morvant de la China, el ear^- 
nm^de Berberis,, el morueco de Túnez, a/ carnero det 
Valaauiai, en fin d carnero de hlandia. 

El Norte de la América posee un carnero (fu^ los 
im^Io-amerieanos ílaaiao rockyirmountainsshevp (I)d6 
quien había Cook con el nombre de argali. MaeKen* 
sieconel nombre úq yvhitc búfalo, y LewisyClarck 
con el de big-horn. Es el ovis montana de Desma- 
rest (2] del taaiaño del ciervo, alte de piernas y de 
cuerpo esbelto. Su frente es casi recta. Su pelo es cor- 
to, tieso, írrosero, como se? o, pardo color de castaña, 
Biieatra&<iue las nalgas son de color blanca puro. Ha- 
bida en el Canadá y en toda la parle seslentrional de^ 
las montañas Rocosas. Mr. E^^chscholtz;. distingue el 
om nieicola (3) (|ue se halla en el Kamxschatka. 

La Califorma pos^e el ovis califórnicus de Dou** 
glas (4), de cinco pies y diCz pulgadas sobre dos piefl 
y ochopulgadas de altura. £1 macho tiene los cuer- 
nos encorvados en figura de media luna, en parte, 
eomprimidos, amarilipat(^, y de Veinte y cuatro i 
treinta pulgadas. Los d| la hembra solo tienen sieie^ 
pulgadas de longitud, y están encorvados háci^atrá^t 
con la punta vueíta hacia afiíera. La lana es cocta^ 
fina, bJanca amarillenta y mezclada con pelo& pardos^ 

(i) Ovia ammon^ Harían, Fauna %i^9, 

{%) Ovis canaden&is, Shaw^Misc. pl. 640,.t.- XV (48j03^ 
4804) copiada de Geoff.; Encyclop., ^1. 44, íig. 4. Screber 
pl. íM: RichardsoD, pl. 23. Thn argalt. Godman, Ilist. nat*,. 
t. II. p. 329. 

- (3) Pl. t; mascomutus^ st^btriquetti», yost intcrva^ 
magna transvermminoisAs, latere exiemo pUtnis-, .««gnwtó* 
extemo fyrominulo; vellere hyelnali longo, recto, riyido, 
ffitvw^riseo; pndibuH antke ferrugineis (4829). 

(4) Bull. t. XYIII p. 4Í7; Zod. jouriu. t. IV, p* 332,.. [ 



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S6i COMPLEMENTOS. 

mas largos, mas gruesos en la nuca, en el lomo, en 
las piernas y en la cola. Habita las comarcas mon- 
tuosas de la'^California, las cercanías de la gran ca- 
tarata de la Colombia, asi como las r^ones subalpi- 
nas de los montes Wood, Santa Elena y Vancouyer. 
Tiene el Egipto dos especies de carneros muy no- 
tables, figurados en las magníficas láminas de la obra 
grande de la Comisión. 



EL MOUFLON CON VUELOS. (4) 



El mouflon con vuelos (ovis ornatu)^ es uniforme 
en su bello cofor rojizo, y se acerca en su coloración 
general á nuestro mouflon común: sin embargo el ma- 
tiz es mas iluminado oue en la especie de Europa, 
I>orque los pelos leona&os no están mezclados de pe- 
os negros, y al contrarío su punta es blanca, lo que 
da al pelage un aspecto como si fuese salpicado cuan- 
do se le mira de cerca. El color que acabamos de in- 
dicar es el de la cabeza, el del cuerpo y el de los 
miembros casi enteros, no obstante, delante de los 
tubos y de la línea dorsal, tienen una tinta rojiza, y 
se observa entre las dos piernas , en la linea de en 
medio, una mancha negra longitudinal; en fin, por 
debajo del cuerpo y de las regiones internas é infe- 
riores de los miembros se vé el color blanco, como en 
nuestro mouflon; pero con la diferencia de qtic la 
porción blanca del cuerpo tiene mucha menos esten- 
sion aue en esteúltimo. Lo que hace esta especie muy 
singular y lo que le ha valido el nombre de camero 
con vuelos, son los largos pelos que se advierten en las 

(4 ) Om ornata. Sarigny , Egypte, pl. 7, fig. 2., t. XXm, 
p. 204 : avU tragelapkus, Cuv. 



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MAMIFBBeS GVADaUMANOS. S65 

partes anteriores de áu cuerpo y de sos miembros, 
(rae tienea de seis á siete pulgadas desde el tercio 
de la pierna basta el tubo, sobre las caras an- 
terior, posteiior y esterna de la pierna, y caen 
hasta en medio de la caña ó tubo, formando ae este 
modo un adorno muy notable. Ademas, hacia el án- 

Salo de la mandíbula, nace de cada lado un mechón 
e pelos de dos, tres, ó cuatro pulgadas de . largo; y 
un poco mas abajo comienza una lista de pelos colo- 
cados en la línea med^na, que continúa hasta el ter- 
cio inferior del cuello, donde se divide en dos líneas 
que van á terminar hacia la articulación del muslo 
con la pierna. Estos pelos tienen algo antes de la bi- 
furcación, un pie ó trece {migadas de largo; pero há« 
cíalo alto del cuello y hacia la espalda, son mucho 
mas cortos y solo tienen como medio pie. Su color es 
generalmente el del cuerpo: solo los que se aproxi- 
man á la parte interna de la {nema y de la caña son 
blanquizcos; y se observa también una línea de este 
color eit los de laparte anterior del cuelk). 

Este animal cuyo tamaño es una quinta parte 
mayor que el de nuastio mouflon , tiene la cola de 
siete "pulgadas de largo , terminada por un mechón de 
pelos. 

Los cuernos parecen bastante pequeños con res- 
pecto al volumen del animal , y en el individuo que 
{K)see el Museo no son mayores que los del mouflon, 
aunque es macho y parece muy adulto. Presentan, 

Gr otra parte , particulares caracteres : su forma los 
ce muy diferentes de los del mouflon , y su base es 
mas bien cuadrangular que triangular; no tienen 
aristaalguna saliente^ sobretodo hacíala kise, y en la 
es^midad , que se dirige hacia adentro (al contrarío 
de lo que se verifica en las otras esnecies) , casi no 
tiene ninguna anclmra , y forma verdaderamente una 
punta en el sentido que ordinariamente se atribuye á 



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isa GoxPiBsiifrof;. 

esta palabra. Las arrogas son muy poeo pnmaneia- 
das, á no ser cerca de la barba , y la estremidad e» 
casi enteramente lisa. Los dos cuernos esun como es 
los otros mouflones muy aproximados em la frente ^ y 
aun hay un punto donde están casi jontos. £1 ángóte 
qtie compre^en entre ellos es mucho ooias agudo <fm 
en nnestro moutl(»i, y casi no llega. á 60^. En fin, san 
ten anchos en la base con^ en esta especie , pero tm 
eircunfereacia es maj'or á causa dd aumento de su 
superficie aue resulta de su forSia coadrangular. ' 

Este belfo animal lleva en algunas descfrpciunea 
9S nombre* de imnflon de Africw^ y no se sabe todft*- 
"^íe con certidumbre si debe referirse a) caméio bar- 
budo de Pennal. La deKcri|K^ion dada por Qfs^ autü 
ts demasiado incompleta para que sea posible follar 
acerca de la ictentidad especifica ; ao obstante , Mo»- 
siures Cuvier \ Désmarest la han admitido , y han 
reunido estas dos espeqies bajo el notubre de o«ía 
Ufagelaphus, 

El mouOon con vuelos de Mr. Geoffroy Saint Hi- 
laire , ha sido cazado cerca de la puerta de la ciudad 
del ilairo , mas á pesar de e<<le«-, no narece que Itace 
0u mansión habitual en aquella parte oe Egipto. 



EL MCRÜE€ODE COLA ANCftk (I). 



Aunque es conocido desde hace muafao ttempoi^ 
ka sido mejor descrito en estó^ últimos años. Por oin 

Earte con dificuRad y por caracteres de poeo vakr^ 
nn llegado los naturalistas á distinguir losicarnciv 
de las cabras. Muchos autores que creen esta dislnt- 

{A) Ovis laticauda, Gm.; Savigay, Egypte, |4. 7, fig. I, 
k. XXIH, p. 499: edü. in 8.<^ 



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BIAMIPIBOS CnrABimBiANOS. 26? 

ctt» po^o fundada , no ?a adoptan todavto. Sin em* 
bai^o , cí uBo^ ha pfe\'alecido , y el género camera' es^ 
gencrafenente admitWe y caracterizado" de» modo a- 



Los cnenios ingvloso^, arpngodo» a) trefes , acm^ 
torneados lateral motile en espiral , se desarrcrttaa so^ 
br^un eje oseoso , celuloso que tiene la misma direc- 
ción ; treinta y dos dienten e« sn totalidad , á saben 
ocho incisivos inferiores que forman un arco , tocán- 
dose todos regularmente por sus bordes, siendo los 
dos intermedios los mas anchos, y los dos laterales 
los mas pequeños ; seis molares de coronas señaladas 
coo dobles medias lunas de esmalte; de los cuates tres 
son falsos , y tres verdalieros a cada lado y en cada 
mandíbula : los verdaderos molares superiores , tie- 
nen la convexidad de las medias lunas de su corona 
vueha hacia adentro , y los inferiores la tienen de- 
bígo. La frente arqueada; el hocico terminado pop 
ventanas de nariz? de forma prolongada obNcuas , sía 
BwrPO 7 carece de lagrimales y de" barfca , las oreja» 
son nsedianas y puntiagudas , el cuerpo de estatura 
mciiana, cubierto de pelos; las piernas bastante del- 
gadas , sin mechnnes en las rodillas ; dos tetasingvi- 
nsJes , sin poros inguinales ; la cabeza (á lo menes- 
cn las especies silvestres) mas 6 menos corta , dobla-- 
da ópendiente. 

£il género camero , es nno de los eme presefitMt 
mas variedades en las especies ; lo que nace mw^^ (fi^ 
ficiHa distinción de estas tres últimas. £1 individuo 
qve se vé representado en esta lámina es el carsepodl^ 
(wa ancha , o»w hfieaudatos Ray, Gmelin, etc. ; de** 
be «er considerado con una variedad distinta, cuyo 
car&ter mas notable consiste en una prolongaciion 
mas considerable de la cola , que en los dos tercio^ 
superiores escede al cuerpo en anchura. Esta varie- 
dad se aproxima moobo á las que se iian. figarad^u 



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268 COMPLBWITOS. 

bajo el mismo nombre por Mrs. Geoffroy Saint Hi- 
laire y Federico Cuvier ; solo se observará que aqni 
el pelo es corto y rizado. También los colores parece 
que ofrecen algunas diferencias, pero nosotros no he- 
mos podido asegurarnos de ello , porque el individuo 
cuya figura se na dado no se balista 'en las coleccio- 
nes. Por último , este último carácter es demasiado 
variable para tener alguna importancia. 



EL ABGALI. 

ovis ahmonB»xl. (4). 



Es del tamaño del gamo. Su pelage es de un gris 
leonado por encima , que pasa á rojizo claro por de- 
bajo , matizado ademas de rojizo en invierno. Una lí- 
nea amarillenta ocupa el medio del lomo , as» eomo 
una dilatada mancha en cada nalga. Los cuernos de 
los machos son muy grandes, muy fuertes, triansu- 
lares, aplastados por delante , estriados al través. 
Los de la hembra son delgados y casi (lisos. El argalí 
vive en las estepas de la Siberia meridional, al pie de 
la gran meseta de la Tartaria. Se le halla en Kamts- 
diatka , á menos que no se le haya confundido con la 
ovÍ8 nivicola. 

Mr. Hodgson en un catálogo de los animales ob- 
servadi^ en el Nepaul (%) , señala en las montañas de 
Himalaya dos especies del camera silvestre : el ban^ 

(i) Desm. 710; ovis argalu Bodd.; (Egóceros argali^ Pa- 
llas, Tilcniu, capra ammon. Cuy. 

aProceed., t. III, p. 405; joum. of the Asiatic socieiy 
leutta, r líistiiut. núin. 404, p. 492. 



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MAMIfBBOB COADtüHANOS* 300 

bhera , literalmente el carnero silvestre , variedad del 
oeis ammon ó argali , y el otro el nayour ó nalioury el 
ovis musmón (H. S.) , que tiene nn mechón de pelos 
debajo de la garganta ; el pelage pardo ó ceniciento 
rojizo ; la cara blanca , una raya sobre el lomo, y el 
caello negruzco. 

Al penetrar Mr. Moorcoff en el año 4833 en la 
Tartaria por las posesiones inglesas de la India , halló 
una especie de carnero cuya adquisición seria precio- 
sa para las majadas de Europa. Este carnero vive en 
un estado de domesticidad parecido al del perro . en 
el corral ó dentro de la misma habitación de su due- 
ño , alimentándose de todo , engordando con los des- 
pojos de la cocina y comiendo hasta los huesos que 
se le arrojan. Es de corto tamaño ; pero las particula- 
ridades notables de su vida, la bondad de su carne, la 
finura y el peso de su vellón , le colocan en el rango 
de las razas superiores. Produce dos corderos cada 
año , y otros tantos cortes aue son de tres libras de 
lana «Ma uno. ¿Qué variedaa es esta? £sto es lo que 
no sabemos todavía. 



LOS OVIBOS. 
ovinos. Db Blainv. 



Forman un género desmembrado del de los bue- 
yes , y no tienen merro. La frente es como la de los 
carneros. No tienen barba , sino miembros robustos y 
una cola muy corta. Sus cuernos son anchos y se to- 
can en la base , aplicándose en seguida sobre los la^ 
dos de la cabeza. La única especie conocida vive en la 
América del Norte, donde los anglo-^mericanos le dan 



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el nomlire ^e mmk-<fx. Esie es el ot^kos almiMchh 
do [i) descrito por Bu£f^ coa el nombre de buey al* 
«aizclado. 

LOS BUEYES. 

BOS. 



Se han eiivi<|oeoido con algunas especies ea estos 
úUJBifltstieiapoB; Buffoa-desonbiócl búfalo del cabo 
4e &ieaa Esperanza [boscaf^^ L.) el búfalo (B. bu-- 
iabm^ h.) el bisonte de América (B. amerkanm L ] k 
^ca gru&idera ó yak {bosgrunniens, L«) el aurochs, 
boaaso ó buey de Pceaia (B. urus. C.) y el buey ordi- 
nario (B. taurus L.)coa£u variedad de lobanillo gra- 
noso, el zeM, 

El arni de. los babilantes del Indostan (hü arni 
Shaw) parece ser una variedad muy notable del bú- 
falo ó buey silvestre de Aracho^ia, de Aristóteles, 
originario ae la India, y trasportado á Egipto, á Gre- 
cia y después á Ital.ia* Este arai tiene cuernos suma- 
mente crecidos, pues que tienen de ocho á diez pies 
de envergadura: son arrugados en su concavidad y 
un poco aplastados bacía H^lanie. £1 animal es ne- 

So, sin mechones ni crin^ y vive principalmente en 
$ montañas del continente indiano y de las islas de 
Ja Malasia. 

Hablando sir Raffles (2) de las especies del géodro 
buey que viven en Sumatra, se espresa en estos téf. 



(4) Ovibns mosekatus^ de Blainv.; bo$ mnschatus , Gra.; 
Biobardáon, Fauos, p. 275. 

(%) Trans. Sgc. lino. Load. i. XÜX. 



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SIAMimiOfiMiSlUIlíANOS. 271 

minos: «Hay uaa nmy beUa raza de ¿aoado partíca-» 
lar ea Stunatra que j^o vi en abiindaucia en «I Me^ 
BftQgkalm cuando visilé la capital de aquel país ea 
4^48..So& animaies pequemos, biea forniados, ^im 
]ttecb#iie!^y<;ftsi siempre de color le^mado claro real- 
zaido de t)wieo. Los ojos son i^aad^^s y cou largos 

Krpftdos Die%ro6. Las pieroasí son delicwlas y liadas, 
tre los que vi, «o percibí aiaguDO que uo esUt- 
viese ^en tmea estado, lo que coniratita adittirable* 
méate oea la clase dega*¿loyacuBO que regular- 
mente se encuentra ea la India. Se sirven de etloB 
para la agricultura, y sonanitaak^s domésticotí. Esta 
laza eis ee^rameate distinta del 6aM/m|/ de Java y da 
las islas mas orientaVes. 

«Ea caaoto al búfalo (buf/alo), la variedad blanca 
es la aaas común en Btocoolen. íiú se diferencia nada 
de la negrasiao en el color que tira <i blanco rojizo » 

£1 mayar geoeral Hardwicke ha dado algunos de-* 
talles soiire el gmr (bosgour) buey de la India. Tras-» 
cribireaws las noticias que este celoso viagero ha im-* 
pre>o sobre este animal (1)^ 

«Kn el diario tílosófíco de Edimburgo (octubre de 
48^4) se hallan detaiUes interesantes del doctor TraiU 
sobre esta nueva especie de buey , y como yo ao sé 
€piM se baya publicado ningún d¿eíio de este aoim^il, 
bago 9Kabar en el Diario zoológico la ligura de ua 
par deotternos del gour muerto eu la cazci descrita por 
al capitán Eo^ers. 

«Por el examen de estos caernos y por su oompa- 
racíoa con los del ^aya^ se debe conocer.que la dife-* 
renaia de estrttctara es de las mas marcadas, y tien- 
de a separar y aprobar la no afinidad de especies en- 
tre el gour y el gayal.» 

Parece que hay alli mas de una raza del gaycU 

(A) Z«BÍ.journ. t. in,p. aa4;Bull.,t XIV,p. 262. 

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272 GOMFLBIDSNTOS. 

{bos gayms) de Colebroke (Rccherch. i»iat. Vni). Las 
provincias de Chattgoiig y de Sylhet producen el ga- 
yal sili)estre, ó como ic ílaman los naturales el assel 
gayal (4) y el gayal doméstico. El primero es mirado 
como un aaimal indómito, sumamente feroz, que no 
se puede coger vivo. Se aleja pocas veces de las mon- 
tañas de la frontera Sudeste, y no se junta jamás al 
Íabbah ó gayal de aldea de las llanuras; yo he llegado 
obtemer la piel y la cabeza del asseel gayal que están 
en el Musco de la compafiit de Indias, y acompafía su 
diseño al de los cuernos del gour. 

Debo hablar de otra' especie de gayal, de que he 
visto un macho y una hembra en el parque del gober- 
nador general en Barrackpore. Esta especie se dife- 
rencia en algunos puntos del gayal doméstico, asi 
como del assel ó verdadero gayal: primeramente por 
el tamaño, que es mayor que el domesticado; segun- 
do por lo crecido de la papada, que es mas amplia 
y mas ondulada qiie en la especie silvestre ó en la 
especie domesticada; y tercero en las propoivíones y 
en la forma de sus cuernos. 

El gour [bos gour) tiene, según el doctor Traill, 
cuernos cortos, eruesos, encorvados hacia afuera, la 
frente rizada, el lomo levantado ó giboso ,' un pelo 
corto, liso, ne^^ro pardo. Los indios llaman al macho 

Ímr, al becerro purorah, á la vaca joven ftnrecah. 
^iye en rebaños considerables en las selvas monta- 
ñosas de Min-Pat en la provincia de Sergqah. 

El gyall ó buey de los Jonglos (bos frontalis. Lam- 
ben) {i) de los indios, el baminger de los javaneses, 
tiene el conjunto de los caracteres del buey dométti- 

(4) l/raíc giai/aí. Los naturales establecen una gran di- 
ferencia entre el gayal silvestre y el gayal privado. 

(2) Trans. Soc. linn., t. Vil, pl. 4. p. 57; bos sylheU^ 
ms, F. Cuv., 42, liv.; el Gayal, Colebrooke; Ááatic re- 



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MAMIFnOS GSAMtnUNOS. 2IÍ73 

00, pero SU8 cuernos son aplastados de atrás fsrm 
adelaate, sin aristas angulosas. 8e dirigen á los lados 
hacia arriba y no hátia atrás. Su pelage es corto, ner— 
gro lustfMo, escoplo en la frente y vn una liaca á*Ioi 
largo del lomo, que son eolor gris ó leonados, y latt 
piernas bUncas. Al ^11 ó gyal le crian doméstio»^ 
mente ea .ks proyincias motttañosas. del Nordei^ de 
la India. Acasoserá el resultado del cruzanieiito dd 
búfalo con la especie común, asi como el pensó dé^ 
llr. P. Cuvier, ó'tal vez será el tronco ú origen del 
buey doméstico de Kurof*a. 

El shial [bos gaveus, H. S.) el nnnel de losbirm»* 
ñas, es un buey muy es|ttrcido en la India, notable 

Eor sus cuernos cortos y robustos, oomprínndos á lee 
idos, y encorvados bácia adelante. Su cabeza es an^ 
cha y aplastada, su hocico se disminuye de improvi-- 
so en su estre^iidad. Gl mechón frontal se compoi»^ 
de pelos blanoos rizados. Los ojos í^u peaueftos, las 
orejas muy largas y an^has^ el cuello es delgado, so 
pelo es pardo; pero los pies son blanquizcos. 

Ul gnaunouh (bos pmpkagus, H. S.) ó el gawdúshü 
de los persas, el sooé^a goy dv^ los indios, el si-nym de 
los chinos, es un buey doméstico del Asia, próxime 
al buey de Tíirtaria, y tiene el pelage del cuello y ddl 
lomo variado de negro y blanco. Los p^ los de la colé 
son sumamente largos. Sus cuernos son delgados^ ü+- 
sos, puntiagudos, laterales y encorvados por arrilMu 
Describen Mrs. Qooy y feaimard con el nombre 
áe buey de ancas blancas [B, leucoprymnus) (1) une 



seafc^,t. Vin, p. 814 (con figuras), boshubalus, gauw^ 
ra, Peonant,Quad. 4, p. 27; dauveray Rdox,. Ceylan, pági- 
na 24 . 



44) Bos corpore magno, fusco; clunibus ilbis; cornubas 
modiooribus; capite elongato. Zool, de TAstrolabe, parl. \ p^ 

MU 4 a 

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440 (1830). 

795 nibUntcca popular. T. XMII 18. 



27 4 COMPLEMENTOS. 

especie de gran tamaño que se proporcionaron en la 
isla de Java, en las cercanías de Batavia. Su elevación 
es de cinco pies y nueve pulgadas sobre cinco pies de 
longitud desde la nalga á la espalda. Su cabeza es 
larga, prolongada hacia arriba, ac hocico poco grueso; 
sus cuernos son medianos, se apartan j^ se acercan en 
lo alto de la cabeza, de modo (jue se miran las pun- 
tas. Las orejas son grandes, bien separadas, como pe- 
diculadas y con largos pelos en su borde interno. El 
cuello es corlo, pero un poco encorvado como el del 
ci'írvo, y con mechones sueltos y algo pendientes. Las 
primeras apófisis espinosas délas vértebras son le- 
vantadas y redondean el cuerpo en aquella parte que 
sin embargo no tiene mechones: el resto del lomo 
presenta una superficie plana. Las piernas son suel- 
tas, la cola es larga y con algunas cerdas en su es- 
tremidad. Tiene cuatro tetas, las dos delanteras son 
mas gruesas, y las otras dos mas cercanas entre si. 
El peiage es corlo, muy abundante, en general de un 

Eardo que tira á negro, con algunos matices rojizos ó 
jonados. Las orejas son blanquizcas en su interior y 
en el borde. La parte posterior de cada nalga está se- 
ñalada con una dilatada mancha blanquizca que co- 
mienza en el ano. Los cuatro pies tienen también por 
encima de la pezuña^ semejantes manchas mas ó me- 
nos indicadas según los individuos. Los cuernos son 
negruzcos, rubios en algunos sitios y rugosos en la 
base. Su eje es hueco. Las costillas son en número de 
veinte y seis, esto es, trece de cada lado. Las venta- 
nas de la nariz son ovaladas y abiertas en el eje de 
la cabeza. El hocico presenta en su estremidad una 
ranura bastante profunda, y de cada lado está la mu- 
cosa como ensamblada. 



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EL BÚFALO DE LOS ESTADOS-UNIDOS (<). 



Ha sido objeto de un estudio bastante interesante 
para el capitán Bonncvillc en su vida de cazador con 
trampas. Nosotros reproduciremos su narración , que 
abunda en pormenores sobre sus costumbres. 

((Todo lo que se refiere á la historia de este estra- 
ño é interesante animal, que según nos dice un autor 
antiguo, se parece, bajo ciertas relaciones al león, 
bajo otras al camello, al caballo, al buey, al carnero ó 
á la cabra (2):» debe ser importante ¡laVa una colec- 
ción, porque el número de estos animales ha dismi- 
nuido tan rápidamente de un siglo a esta parte; sus 
eseursiones se han ceñido de tal modo, que hay mu- 
cha razón para creer que no tardará esta especie en 
desaparecer de la superficie de la tierra. 

El búfalo se hallaba en otro tiempo en toda la es- 
tensión del territorio de los Estados Unidos, esceplo 
en la parte situada al Este del rio Hudson y del lago 
Champlain, asi como en una estrecha zona de la costa 
sobre el Atlántico y el golfo de Méjico, cuyo terreno 
era pantanosoy cubierto de frondosos montes tallares. 
Lo que psdiera probar que no habia búfalos á la dis- 
tancia de ochenta ó cien millas de la costa del Atlánti- 
co, es que los primeros autores, dice Mr. Colhoun, 
aunque son muchos, no mencionan su existencia hasta 
largo tiempo después. Thomas Morton, uno de los 

(4) Voyoz Aventoregy etc. por Washington írwing, t. II, 
p. 273,et sinv. de la Irad. francaiser 
(2) Purchas, su peregrinación; Londres 4044, p. 778. 



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276 COMPLEMENTOS. 

priraeíos colonos de la Nueva -Inglaterra, dice «que los 
indios baldan lainbien de dilatados rebaños de gran- 
des animales que viven en las inmediaciones de este 
lago (la Erocoisa, al prrseníc lago Ontario). Son del 
tamaño de una vaca, su carne es de buen alimento, 
su piel da un escelente cuero; su vellón es una espe- 
cie de lana casi tan fina como la del castor, de que ios 
salvages hacen sus vestidos.» Añade-. «Hace diez años 
que la relación de estas cosas, ha llegado á oidos^ de 
los ingleses (1).» Hemos hecho esta cita en parte pm 
probar que la finura de la lana del búfalo, que ha si- 
do hace algunos años objeto de comercio, era conoci- 
da en el tiempo mismo de Morton. La compara ala. 
delcai'tor, y no sin lazon. Se nos han mosteado ea la 
inmediación del rio Colorado sombreros^ que nos haa 

Earecido de una escelente calidad, v habian sido fá* 
ricados en Londres con lana de ^búfalo. Se puede 
afirmar que un siglo antes ya era conocido este ani- 
mal por los europeos, porque en 15891, Guzman «Hr 
conlró el búfalo en la provincia de Cinaloa í'á). 8c 
Lact, hablando del búfalo de Quivira, dice, ruodfiOr* 
dose en el testimonio de Gomara, que es casi negro, 
rara vez manchado' de blanco (3). En su historia, es- 
crita posteriormente en el año de 4684, Hubaid no 
cuenta este animal en el número de los de la Nufiva^ 
biglaterra. Purcfaus nos enseña, que en 1613 los 
aventureros descubrieron en Virginia una especie de 
ganado vacuno del tamaño de una vaca, esodente 
para comer (4). Vemos en Lawson que habia una 

• (4) El nuevo Canadá inglés, por Thomás Morlón. Am»- 
terdam, 4637, pág. 98. 

(2) De Laet, descripción de las dos Américas. Amster- 
dam, 4633, liv. 6, cap. 6. 

(3) Idom, c^p. 47. 
(4; Parchas, p. 749. 



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HAMIFBIIOS CUADRUMANOS. VTI 

gmn catttklad de búfalos, de alces, etc., en las cerca- 
i^Rdel ria de Cabo Terrible y de shs aOueQles (1); se 
sabe también qUe alganos délos que se establecieron 
eü 1756 en el distrito de AbbeviHe, Carolina del Sur, 
liallaron alli el búfalo. La caravana de Soto, que des- 
dei53§ a 1543, atraN^esó la Florida oriental, fa Gí'or- 
gtíft, elAlabaraa, el Mrssissipí, el territorio de Arkan- 
Bftsy'la Luisiana #o bailó búfalos. Se les flijo que es- 
^ animal se hallaba mas at Norte; pero no obstante, 
tíoo IreoueiK^ía tuvieron ocasión de ver pieles de bu- 
fólos, sobre todo al Oeste del Missi^sipi. De Pratz que 
escribía en 1758, nos manifiesta que en aquella época 
este animal no existia sino en la baja Luisiana. No 
«listante, hemos leido un autor, Bernardo Romans 
^e escribía en 1774, y que habla del búfalo como de 
itn beneficio concedido por la naturaleza á la Florida. 
No pinede dudarse que este animal se acercaba á la 
«SDftta del golfo de Méjico, en las inmediaciones de la 
llaWa de San Bernardo: porque Alvar Nuñez, hacia el 
aao de 4535, le vio no lejos de la costa; y Joutel le vio 
denlo y cincuenta aftosdespaes en la bahía de San 
Bernardo. Es probable que esta bahía es el punto de 
Mitud mas bajo en q«e se ha encontrado este animal 
:al Este de las montañas ftocosas. No es dudosa su 
iiEKisleiicia al Ocí^te de las mismas, aunque el P. Ve- 
negas note cuenta en el número de los animales de 
-la California, y aunque no haya sido visto al Oeste de 
las montañas por Lewis y Clarke, ni mencionado por 
ttwTnonó Mackcnsie, como existente en la Nueva 
Caledonia, país de una inmensa ostensión, compren- 
dido entre el Océano Pacífico, las montañas Rocosas, 
-el territorio de los Estados Umdos, y las posesiones 
Tttsat de la Cruz nordeste de la America. 

Sin embargo, su existencia actual en Colombia pa- 

(0 Lawson, p. 48, 4 45, etc. 

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278 COMPLEMENTOS. 

Tece comprobada, y se nos asegura que algua liem- 

Eo antes de la visita de nuestros osados esploradores, 
abian desolado horrorosos incendios las praderas y 
hecho retirar á los búfalos al Este de las montañas^. 
Mr. Dougherty, el agento inteligente y capaz que 
acompañó la espedicion á las montañas Rocosas y co- 
municó tantas y lan preciosas noticias á Mr. Say, afir- 
maba haber visto algunos en las montañas, pero no 
al Oeste. E* muy probable que el búfalo se mostraba 
hacia la vertiente occidental delasmontañas Rocosas, 
auna latitud tan baja como hacia la vertiente oriental. . 
Dice De Lael, apoyado en el testimonio de Herrera, 
que el búfalo [vastaba hacia el Sur hasta las márge- 
nes del rio Yaquimi (1); en el mismo capítulo dice este 
autor, que Martin Pei-ez, habia fijado en 1591 la po- 
sición de la provincia de Cioaloa, por la cual corre 
este rio, á irescientas leguas de la ciudad de Méjico; 
Este rio es, según se dice, el mismo que en la carta 
de la América del Norte, por Mr. Tanner (Filadel^ 
fia, 18-22) se llama Hiaqui, y está colocado entre 
los 27 y 28 grados de lasitud Norte; acaso es tambieu 
el Rio-Gila, que desemboca á los 32 grados de lati- 
tud. Aunque nosotros no podamos determinar con 
f)recision el zenit meridional del búfalo al Oeste de 
as montañas, sin embargo, el hecho de su existencia 
misma en aquella región, está plenamente probado 
por el testimonio de Gomara, de Delaet, libro VI, ca- 
pítulo XYII, etc., de Purchas, p. 778. 

No es mas fácil de determinar el límite al Norte. 
En la colección de Hakluyt hallamos el estracto de 
una carta de Mr. Antonio Parkhurst en 1578, donde 
se lee: «En la isla de Terranova hay grandes anima- 
les del tamaño del camello, que tienen el pie hendido; 

(í) luxta Yaquimi flutninis ripas, tauri vaccoeque et proe- 
grandls cervi pascuntur. L. 6, oh. 6. 

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HAMIFSROS CUADRUMANOS. 279 

Jos he visto de lejos y no he podido examinarlos coa 
precisión, pero he podido juzgar por sus pasos que 
tenían los píes hendidos y mayores que los del ca- 
mello. Yo pienso que son de la misma especie que los 
¿úfalos que se dice existen en los paises vecinos y 
que abundan en el continente (1).» En la misma nar- 
ración, página 689, hallamos en la de los viages de 
sir Hunfrey Gilbert, que comenzaron en 4583, que se 
pretende que existen en Terranova mbuttoifos, animal 
que á juzgar por la huella de sus pies debe ser del 
tamaño(del buey.» Es posible, sin embargo, que fuese 
el huey almizclado y no el búfalo ó bisonte de nuestras 
praderas. Ningún testimonio nos autoriza á creer que 
el búfalo existia al Norte de los lagos Ontario y Erié, 
etc., y al Este del lago Winnepeck. Según loque 
nosotros conocemos del pais situado entre el rio de 
Melson, labahía de Hudson y los lagos inferiores, 
comprendiendo la Nueva Gales del Sur y el Canadá 
superior, nos inclinamos á creer, que el Tbúfalo jamás 
ha llegado á aquellos parages, habiendo llegado á lo 
sumo á las márgenes de los lagos; pero al Oeste de 
Winnepeck sabemos que se le halla á la parte del 
Norte hasta los ^4 grados de latitud. Las gentes del 
capitán Franklin mataron uno hacia el rio Salé á 
los67 grados de latitud. Tal vez se le halle también 
en toda la estcnsion de las praderas ceñidas al Norte 
por una línea que comienza en el punto donde el gra- 
do 67 encuentra la base de las montañas Rocosas y 
corre en dirección Sueste, basta la estremidad Sur 
del lago Winnepeck, algo al Norte del grado 50. Los 
búfalos abundan mucho en Saskatchawan. Diremos 
de paso, que el pequeño búfalo blanco de que Macken- 

(4) Navegaciones, viages y descubrimientos principales 
de la nación inglesa, etc., por Ricardo Hakluys. Lóndrof , 
4589, p. 676. 



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m> hace muchas veces mención, sejon el testimonie 
4ie los indios, que le dijeron qoo vivía en las monta* 
Hilé, no es probable qne sea el bisóme, poraoe Lewi^ 
yiClarke nos manifiestan que ios indios aet^gnaban 
con este nombre el carnero silvestre (volumen 2.** pá- 
-giinft^l^o) . -Es probable que al Oeste de las roontanae 
Bocosas el búlalo no penetre basta el Norte de Co- 
lombia. 

Ail presente, apenas se le vo al Este del Missv«i* 
jpí y al S»r Jel San Lorenzo. Laearavaua del gober- 
nador Cass halló búfalos en 1819 en>la margen orien- 
lai«del Mi>sissipí, por encima de las cataratas de San 
Acntonio. Cada año se reducen las esrursiones de este 
animal aun oírcnlo mas limitado. En 1N^ se estén- 
dian bajando el corso del San Pedro basta el gran la- 
fg» del Cisne, cerca.del cabo Croissant. En 1823 los 
«iembros de la coíopañía de peicterias de Colombia 
se vieron obligados a viajar cinco diasen una direc- 
ción Noroeste, partiendo del lago Travers antes de 
encontrar búfalos, pero en aqueíla oca«K>n lograron 
.malar sesenta. Mas adelante las manadas de búfalos 
se adelantaron m;uy cerca del lago Travers y aun dcs- 
-«endieron acaso biijando el curso delSan Pedro. 

No puede dndarse que esla constante reducción 
«en el circulo (le las esoursiones del búfalo llegará á 
producir una diminuciíjú-en su número, teniendo ade- 
«as la costumbre de matarsolo las hembras j de dejar 
los machos, cofilumbre probablemeiite m»y auligna 
"ettlre los indios, y que en consecuencia nó podemos 
-menos de mirar como la causa de esta gran diminu- 
ícion reciente. La civilización, en su marcha incesante, 
destruyeles grandes animales que viven en tropas, 
y rechaza al cazador mismo si este no modiGca su 
ouhIo de vivir. Si el gamo tuviese costumbres masso- 
«íüIqs^ este interesante huéi^ed de nuestras selvas 
Jiubiera sido hace mucho tiempo confinado bácia el 



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WúBomm cauínuHANos. fM 

ittilo del bátalo, del alee y del castor. Todos los bó^ 
¿líos qiie vimos, eraa de color pardo, y nos dijeron 
que algiioas veces se veian bíaacos ó manobados. D^ 
ease que se coBoee la edad de este aniíiMl en el nú* 
mero de surcos ó aoillos krAsversales, que iiene sefta^ 
lados en los cuenao^; Mr. Coibvua mató un búf.ilo, 
que^iegun esto cálculadebia leiicr veíate y seis años. 
Según esta hipótesis, ios cuatro primeros anillos re- 
¡ureseotan seis años. Si este cálculo es correcto, y ge- 
neralmente se le cree tal, el búfalo llega á ana edad 
mas avanzada que el buey doméstico. Las proporcio- 
ii%\s del búfalo son también mayores, y aunque sus 
formas delanteras sean poco graciosas, son hermoso^, 
^ embargo, los cuartos traseros. Se dice ouela car- 
ne de las hembras es mas delicada que la ae los ma- 
chos, sobretodo en el tiempo da la brama en que la 
jÓJd estos ttUimos «tiene un gusto como rancio y fuerte. 
Enasta épK)oa fué precisamente cuando nuestra cara- 
vana los vio; no piídimos matar ninguna homí>ra, y 
c(Huo 4os Aiafhos estaban flacos, no comimos mas que 
.las lenguas y los hígados de los que matamos. Estas 
partes, asi como la joroba, el corazón, el lomo y el 
asado del^cezador (el filete cerca del omoplato) cons- 
tituyen los becarios selectos: los únicos que se comen 
cuando está abundante el búfalo. 

En el lago Travers se calcula que las hembras da» 
de doscientas cincuenta á trescientas libras de esce- 
lentejcarne, sin incluir la cabeza ni otras muchas 
partes del animal. Hay ocho huesos que se reputan de 
tuétano, que son los cuatro de las patas y de las pier- 
nas. Es difícil calcular h cantidad de tuétano que dan 
separada ó colectivamente, pero el tuétano de un hue- 
so basta habitualmente para una comida. Para sacar- 
lo se arroja el hueso ai fuego, después de habeno 
despojado de la carne; y cuando ha estado algunos 
jttiatt.toai se saca, serou4>e, y esiraido el tuétano con 



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38a jcomplbmentos* 

un pedazo de madera afilado, se come sin mas coadi- 
monto. Es un bocado muy suculento y delicado, y si 
se pone en el horno toma ei color y consistencia del 
flan. Algunas personas prefieren comerle crudo, pero 
de esta manera no le hemos hallado tan gustoso. 

Cuando se persigue cá una manada de búfalos, so- 
bre todo si se compoae de machos, se advierte un 
fuerte olor de almizcle, y sus patas hacen sonar !a 
yerba como si estuviera seca. Hemos dicho que los 
machos se habían acercado con frecuencia á nuestros 
puestos, lo que algunos de nuestros compañeros de 
viage atribuyeron á lo imperfecto de la vista del ani- 
mal, cuyos ojos están cubiertos con el mucho pelo 
que tienen en la cara; lo cual es probablemente una 
equivocación; esta circunstancia proviene de que los 
búfalos no son tan fáciles de espantar en tiempo de 
celo; ó acaso de que aun cuando puedan distinguir 
perfectamente al hombre, no basta la simple vista para 
enterarlos de su naturaleza. El olor del hombre es so- 
bre tod j el que los hace huir. Los hemos visto muchas 
veces acercarse con la mayor caJma á barlovento de 
nuestros puestos, y pasar cerca de nosotros con la 
mayor tranquilidad; pero cuando llegaban á ponerse 
á sotavento, el olor les hacia huir á galope. La pron- 
titud de su olfato es conocida; algunas veces cuando 
el viento es fuerte, se enteran de la presencia del 
hombre á dos ó tres millas de distancia. Los búfalos y 
los alces se encuentran en los mismos prados, y no se 
advierte que la presencia de los unos moleste á los 
otros lo mas mínimo; pero no van juntos ni se reúnen 
mas que con los animales de su especie. Ademas del 
alce hemos visto en los prados con el búfalo, al lobo 
de las praderas, que parece le acompaña habitual- 
mente. En puato á aves vimos al ágmla calva [falco^ 
Uwo*)ephalus\ y la grulla silvestre. Frecuentemente 
se ve al búfalo revolcándose, levantando mucho pol- 



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mamíferos Cuadrumanos. 283 

vo alrededor: entonces se creería desde lejos que era 
una ballena arrojando agua por los tubos. 

Este animal es muy difícil de malar. Mr. Peale le 
tiró catorce balazos en el pecho antes de matarle; y 
Mr. Scott, queriendo asegurarse si un balazo le rom- 
pería el hueso frontal, tiró á un búfalo muerto á diez 
pasos de distancia; la bala no penetró y se la encon- 
tró entre el pelo. Sin embargo habla marcado su im- 
fmlso en el hueso antes del rechazo. Este resultado 
üé conforme ii la opinión que Mr. Scott habla forma- 
do sobre la materia, habiendo habitado cerca de diez 
años en un pais en que abundan los búfalos, y ha- 
biendo tenido muchas ocasiones de tirarles enlodas 
direcciones. Su habilidad y destreza en la puntería se 
han hecho proverbiales en el Mississipí y en elMisuri. 
Ck)n frecuencia hemos sido testigos presenciales, á 
pesar de que la escasez de toda clase de caza, durante 
.todo el tiempo de la espedicion, escepto en los prados 

Íen los manantiales del rio Rojo, no le proporciona- 
an mas que algunas pocas ocasiones de lucir su ha- 
bilidad. 

Cuando consideramos la fuerza, el tamaño, la agi- 
lidad y velocidad del búfalo, sentimos que no se haya 
tratado de domesticar con buen éxito á este noble 
animal, apropiándolo á las necesidades del hombre. 
En lugar de tratar de sacar utilidad de tantos anima- 
les preciosos como en otro tiempo recorrían nuestros 
países, py(3ce que los colonos se han contentado con 
mlroducir los de Europa. No cabe duda en que puede 
domesticarse el búfalo, y que reemplazaría con venta- 
ja al buey europeo. De esto hemos visto un egemplar. 
Otra esperiencia que seria ciertamente de la mas alta 
importancia, sería la de ver si podrían cruzarse am- 
bas razas, y cual seria el resultado: esta prueba me- 
rece llevarse á cabo. 



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& 



EL URO (i). 



Ha sido el asunto de una cscelente laemoria leida 
enla academia de Petersijurgo por Mr. Baer, trabajo 
faec!io á la vista de un animal de esta clase muerto en 
el Caucaso. 

£1 bueyá que en Framúa llaman auroch, lo mismo 
que en Alemania, y zubre en Rusia, es el mismo, se- 
gún ha demostrado Mr. Cuvier, que los anligHOS 
nombraban bison imsent (en Alemania) ha poblado en 
tos tiempos remolos casi toda la Europa. Muchos la- 
gares (coHM) Wisantensteg y otros) haa conservado aa 
memoria eu Suabia. Aun se cantan canciones relati- 
:vas a la caza de esle animal en el Niéelungenlied. 
Pero en el tiempo del renacimiento de las letras, oo 
las habia ya en Alemania. Duraron mucho mas tiem- 

Íoen Prusia y en diferentes partes de la Polonia, don- 
e lo vio y dibujó Ilerberstain. El último que mataron 
«n Prusia fué en 4755. En tiempo de Forster, hijo, no 
ge hallaban ya en Polonia mas aue en el gr|n hiosqoe 
de Bialowieza, y si aun existe allí es nece'^ario agrá* 
decerlo álcelo del gobierno ruso que cuida des» 
conservación. Este parage era el único que se croa 
en nuestros dias habitado por el uro. Es ciertamente 
una noticia interesantQpara la zoología el anunciarle 
la existencia* de este animal en el Cáucaso, d(Ade 

(4) Bos urus, Cuy.: Uesmés, núm. 95, p. 168. 

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MAUIFBB08 OUAMK0SUNOS. 985 

taoibieii se sabe que existe un resto de tigre» reales y 
panteras. 

Mr. Baer ha comparado los reí^tosdel zubre enm* 
dos del Cáucaso, coolos de otro procedentes del bos- 
que de Bialowieza, que posee la Academia, Ha obser-^ 
Yado que los cuergyos del primero son seosiUementer 
inas delgados y cortos, y que la distancia que los se- 
para, ó séase la anchura de la freuie^ es menor PenK 
cree que estas diferencias depeoden del sexái, sieaé»' 
uaa hembra el iodividao del Cáucaso. El color del pe^ 
lo es también menos subido y meeolaik) de gris; e» 
mits curto en la parte delantera, y solo está rizado^eu 
la frente y en una parte de la nuca; pero Mr. Jkmví 
csplíca estas diferencias como rebultado de la estación 
y de la t'dad. Las pezuñas y espolones son mucho mas 
cortos que los delmdividuo de Polonia, lo que sin du- 
da depende de habitar en tías montanas. No hay mas^ 
difinrencia entre los dos uros, á lo menos en cuanto^ 
6S posible juzgar por una simí le piel, que la curvas- 
tura un poco diferente de los cuernos y la existencia 
de una lista de color subido que tiene la espalda da 
una4)iel y de que carece la otra. Estas diferencias se^' 
gnUíse ve son muy insuficientes para d^r á conocer si* 
al buey silvestre del Cáucaso se íe debe mirar como 
nna especie distinta del zubre de la Lituania. Sola- 
mente podrá terminar esta cuestión el examen de los 
esqueletos. 

Hace algunos anos que se anunció la existencia* 
de un buey silvestre Uamado yaur^ en lo interior de 
la India, entre la costa «le Coromandel y la bahía de^ 
Galouta. La existencia de un zubie del Caucase ha(»« 
(»^t á Mr. Baer guc este buey sea también un zubre;* 
l»!JimitHda descripcionque.de él s^ha dado, se apr»*' 
xima mucho por dra parte á la del zubre del Caucaso;. 
También mira Mr. Baer eomo muy pr0bable qne^ 
mwmo animal se halle tombien de la.pacte deallá 



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286 COMPLEMENTOS. 

del Ganges. Funda esta presunción en la narración 
del capitán Low en el Diario de la Sociedad asiática 
de Londres. Tampoco duda de que tenga su habita- 
ción actual en medio del Asia central, y hacia la cos- 
ta oriental. Sabe en efecto por Mr. Scbmidl que algu- 
nos escritos mongoles hacen mención de un buey sil- 
vestre que vive en las inmediaciones del lago Kokko- 
noor y en la provincia china de Khausi; que han dis- 
tinguido bien á este animal del yak (bos grunniens), y 
que los diccionarios mongoles le describen con estas 
palabras: «Se parece al buey común, la parle delan- 
tera de su cuerpo es alta, la trasera es inclinada y es- 
trecha. El pelo es color de pizarra subido, pardo os- 
curo ó negruzco.» 

£1 zubre ó uro, dice al concluir, anda disperso en 
•1 dia en algunas tribus muy distantes las unas de las 
otras. En el bosque de Bialc^ieza, tiene por vecino 
al glotón del Norte, y en la costa de Tenaserim al ele- 
fante y al rinoceronte. Si ahora recordamos la idea 
de Pallas que, sorprendido de la semejanza del bison- 
te de América y ael uro de Europa, y persuadido de 
que no había zubres en Asia, pretendia que el ani- 
mal europeo podia haber llegaao del Oeste, estaremos 
muy distantes de creer fundada esta esplicacion. 

ton motivo de estas mutaciones en la habitación 
délos uros, hace Mr. Baer, acerca de las variaciones 
que csperimenta la distribución geográfica de los 
animales, las reflexiones siguientes: 

((Algun<Js animales, (lioe, viajan con las plantas, 
otros con el hombre, hay algunos con que la América 
ha dotado á la Europa, y en cambio han pasado otros 
del antiguo al nuevo continente. Entre los mamíferos 
son siempre los mas pequeños, pertenecientes á los 
roedores y á los insectívoros que son los mas con- 
quistadores. El mas pequeño de los mamíferos, la 
musaraña enana [sore:» py^maus, Pallas], que jamás 



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mamíferos GUAimiJMANOS. 287 

se babia visto en Alemania, ba sido descubierta ha- 
ce algunos aDos, en ia Silesia y en el Mecklemburgo.» 
Muchas especies de ratones y de ratas avanzan conli^ 
nuamente de Asía á Europa. Parece que ta rata co- 
mún fué desconocida en los tiempos antiguos , y 
existe hace mucho en loda la Europa. Pero en nues- 
tros dias la rata gris negra (mus rattus), no es ya la 
rata común; es otra especie mas vigorosa, tan nueva, 
que Linneo no la conocía aun, y que Pallas designa 
como época de su llegada á Astracán, el año de 17-27, 
hace desaparea er la primera en todas las partes en 
que el comercio se establece: este es el dezmefio 
ísunnulot de Buffon), wanderralle de ios alemanes 
(mus ricumanus . de Pallas) ; fué trasportado ea 
nuestro tiempo por el Radejda al Kamtschatka: es el 
verdadero emblema del comercio, y se puede decir 
que un lugar sin dezmeños es un lugar sm comercio. 

Por el conirario, los animales grandes se retiran 
y acaban por estinguirse, lo cual prueba de que el 
resultado de la lucha entre el hombre y el animal, 
cualesquiera que sean su fuerza y su valor, está siem- 
pre la ventaja á favor del primero. Asi es que el león, 
que según Herodoto v Aristóteles , existia en su 
tiempo en Macedonia, después de haber ocupado por 
mucno tiempo el Asia Menor y Siria, y rechazado ac- 
tualmente fuera de las fronteras de la Persia y de la 
India, a algwias regiones desiertas de la Arabia, ya 
solo domina en Afr!ca. Asi es que el cocodrilo no 
existe ya en el Bajo Egipto; del mismo modo aue el 
hipopótamo, la girafa, y otros animales colosales se 
han retirado á lo interior del África. 

Hay también algunas especies de animales que 
fueron destruidos en los tiempos históricos. £1 tiro 
de los antiguos, que en tiempo de César, era común 
en Alemania, no existía ya en el si^lo XVI. La vaca 
marina del mar de Kamtechatka tiene una historia 



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389 C^MPLBUBNTOS. 

mucho mas corta. En d^Xo hasla principio» del siglo 
Xyiil no se ha tenido noticia de ella. Steller ha dado 
una descripción detallada de dicho animal en 1743' y 
en 1768, esto es, veinte y cinco años despnes de Ifit 
destr^iccion del último individuo de esta especie. 



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LIBRO XI. 



liOi» MiMllFI^ROS ClSTACüOS». 



CONSIDERACIONES GENERALES. 



El mundo fisico destinado para habitación de to- 
dos los animales, no parece formado mas que de dos^ 
mitades: la una terrestre se compone de la superficie 
entera y sólida del globo; la otra acuosa y muchomas- 
considerable en estensioo, cubre la mayor parle de- 
nuestro planeta. Constituyendo la atmósfera una es- 
pesa capa gaseosa que las comprime á ambas, sirve- 
aunque por diferentes medios, para mantener en ca- 
da ser el principio de la vida. Fero ejitonces se con- 
cibe que sin atenerse á reglas fijas, la potencia or- 
Sanizadora de la materia dió á cada uno de los seres 
estinados á pasar su vida en la una ó la otra de esta.s 
mitades, formas acomodadas á las costumbres que 
tuvo á bien darles. Sin embargo, burlándose de las lí- 
neas de demarcación que traza la debilidad de nues- 
tra inteligencia, alteró algunas veces las formas típicas^ 
y trató de presentar algunos casos que nosotros repa — 

796 Dibliotiíca popular. T. XXIlHí^ 



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199 COMPLEMENTOS. 

lamos e^scepciones, poro que á los ojos del verdadera 
^scrvador prueban su po Jor. Asi es^ que al coufinar 
sóbrela tierra el mayor número de mamíferos dió á 
muchos de ellos costumbres y formas del lodo acuá-* 
ttcas, y aunque destmados á"no salir del seno délos 
mares la mayor parle de los crustáceos y moluscos, 
f{uiso que hubiese algunos de ellos terrestres. Sin 
embargo, una clase de seres cuyos iadíviduos afectan 
iDdas las formas posibles, los pescados parecen haber 
sídk) organizados pira vivir esclusivamente en medio 
del fondo acuoso. En efecto, si nos parece que los aoi- 
maies terrestres est;tn piovistos de órganos locomo- 
tores destinados para andar psfra volar ó aun para 
nadar, los pescados están enteramente dispuestos 
para moverse en el agua con el auxilio de los remos 
que agitan esle líquido. wSe cottcil)e que su forma con- 
veniente para este género de habitación, ha debido 
encontrarse mas o menos completamente en todos los 
animales destinados para habitar en las aguas, y los 
cetáceos no son enefecto masque unos mamíferos ter- 
restres cuyos órganos interiores están ocoitos bajo las 
formas^acuáticas pore^celeneia, ó séase la de los pes- 
cados. Los cetáceos por su organización mixta iiícli- 
aan á creer que ensayando la naturaleza sus fuerzas 
después de la. creación de los pescados, combinó ór- 
ganos, de una naturaleza mas complicada, y formó 
asi el verdadero lazo, por el cual en la escala délos 
seres se eleva de estos a los mamíferos. Las focas por 
oira parte, con el cuerpo cubierto de peJo, con miem- 
bros unidos a membranas, ¿no se acercan. á los cetá- 
ceos por los dugongos que parecen colocados en los 
límites de ambos géneros? Es un hecho que por ■ ri- 
diovla gue haya parecido á los ojos de muchos sabios 
la opinión de Demaillet en su tetliamerd que- miraba 
ela^ua como el centro de toda creación, esta opinión 
jpoiGamente congelural, uo estaba destituida de verosi- 



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MAMirBllOS CUADRUMANOS . SM 

milíiud, no coQsiderandosepor otra parte mas que co- 
mo una bipótei'is ÍDgeoiosa. 

Los cetáceos tienen, pues, las formas generales y 
esterioresde k)s pescados; también tienen los hábitos, 
las co>tumbres, y aun el género de vidaLde aquellos; 
todos parecen organizados por un mismo plan; casi 
no se diteiencran en su esterior, y por el numero de 
aletas mas o menos, las diferencias son poco importan- 
tes; no sucede lo mismo con respecto á sus dimensio- 
nes, porque varían desde las proporciones colosales 
hasta las mas inmediatas á otros seres; su piel es 
siempre desnuda y lisa; sus órgano^ loconaotores son 
anchas y poderosas alelas que aseguran" la rapidez 
de so carrera. Declinados á vivir en las inmensas y 
vastas soledades de los mares, adquieren los* mas do 
ellos una enorme torpolencia. Efectivamente, enlre 
los cetac» os se encuentran los roas ¿grandes y gigan- 
tescos animales. Al verles organizados aparentemen- 
te como pescados, se cae en la tentación de vacilar 
acerca de la identidad de organización con los ma- 
míferos; asi es que todos los autores antiguos, has- 
ta. Bloeh, no los colocaban en sus obras mas que en- 
tre los pescados, y los naturalistas modernos los co- 
locan al fin de todas las familias de los verdaderos 
mamíferos. Sm embargo, hay una distinción bastante 
importante que los caracteriza esteriorniente, cual es 
la detener una aleta, cauda siempre horizontal, al pa- 
so que es vertical en los pescados. Los cetáceos son, 
pues, para los naturalistas, unos mamíferos de san- 

{5re caliente, vivíparos, que respiran el aire natural por 
os pulmones, que se unen como los animales terres- 
tres, y que crian sus hijos con la leche dedos tetas co- 
locadas unas veces en el pecho y otras en el abdomen; 
pero como sus órganos pulmonares absorben una 
^ran cantidad de aire atmosférico, se ven obligados 
a salir á respirar frecuentemente á la superficie del 



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292 C0MPL15MKNT0S. 

agua, y reparar continuameníe las cantidades que se 
coasumen por e! acto respiratorio. En los pescados, 
por el contrario, la formación de la oxigenación de la 
sangre se ejecuta con la ayuda de órgaoos particula- 
res llamados branquias ó agallas que descompo- 
nen ó separan el aire de! cuerpo. Las orejas de los ce- 
táceos, privadas de concha, están oradadas esterior- 
mentrt por un estrecho canal. En cuanto á los miem- 
bros posteriores, carecen completamente de ellos; pe- 
ro tienen en su lugar una ancha aleta cartilaginosa 
horizontal y aplastada. La cabeza no es distinta del 
tronco; para hablar con propiedad carece de cuello; 
los huesos de las estremidades anteriores son cortos y 
están dispuestos en forma de aletas que forman unas 
envolturas tendinosas y gruesas. 

Asi, pues, los cetáceos perecen formados todos por 
un mismo modelo. No se encuentra en ellos como en 
los demás animales las semejanzas que en estos lla- 
man la atención. Sus principales leyes de oposición 
están sacadas de su sistema dentario. Efectivamente, 
allí es donde se encuentran los mismos caracteres que 
pueden servir para aislar los géneros, porque los que 
se sacan de la existencia ó carencia de las aletas de 
la espalda, son muy secundarios, y poco importantes, 
sin duda, en las costumbres del animal. No sucede lo 
mismo, decimos nosotros, con respecto alas hileras de 
huesecillos que empiedran sus quijadas. De sus formas 
como de sus disposiciones se derivan numerosas di- 
ferencias en el género de vida y en las costumbres. 
Existe ciertamente una distinción muy clara que se 
establece entre las ballenas son las quijadas guar- 
necidas de una materia fibrosa que forman lo que 
selleman barbas, y los cachalotes que tienenenla qui- 
jada inferior dientes muy fuertes, ó los delfines que 
tienenambas quijadas pobladas demuchísimos y acera- 
dos dientes. Seguramente se podrá decir de las baile- 



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mamíferos cuadrumanos. 293 

ñas que sus costumbres son suaves, pesadas y acaso 
estúpidas, que los cachalotes son valientes y crueles, 
y gue los deliines son voraces y siempre eslán ham- 
brientos. 

Entre los cetáceos se encuentran los animales mas 
grandes que se conocen; es un hecho que estos gigan- 
tes del re no animal, ocupando los espacios inmensos 
de los mares, deben ser proporcionados á la vasta su- 
perficie que deben animnr; asilas tierras estensas y 
desiertas de África son la patria de los mas grandes 
cuadrúpedos, como son el elefante africano, elriooce- 
ronle, la girafa, etc. Asi las mesas del Asia mantienen 
el elefante, el tigre;Borneoá lt)S grandes orangs, etc. 
Todos los cetáceos sin embargo no llegan á muygran- 
des proporcioDes, y la mayor parte de los deliines no 
se diferencian por el tamaño de los grandes lijas. Las 
ballenas y los cachalotes son, pues, los únicos géne- 
ros, cuyos iodividuosadquieren aquellas proporciones; 
pero á pesar de lo que han sido aseguraaas, son pro- 
digiosamenle desproporcionadas con lodo , con lo 
que conocemos en la naturaleza animada, Pero el 
círculo de su existencia, aunque envuelta en una pro- 
funda oscuridad, parece que se desliza en la repetición 
de los mismos actos. Las necesidades del alimento, 
haciéndose Sentir cada dia, producen la misma in- 
dustria, esto es ,1a caza del pasto. 

Las costumbres de los grandes cetáceos son estú- 
pidas, ignoran los medios de atacar, y no se defiendeu 
sino empleando los movimientos bruscos y vigorosos 
de su pesada masa. Tan solo los delfines, y sobre to- 
do algunas especies, parecen al contrario belicosos, y 
que se complacen ea los combates, que atestiguan las 
profundas heridas de que sus cuerpos están ilenos. 
Terribles enemigos los asedian frecuentemente y los 
atacan con furor. Es muy raro en efecto que. á pesar 
desu pequefto tamaño, dejen de triunfar con las peli- 



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394 GOMPLBlIBIfTOS. 

grosas armas de aue están provistos, de aaímales, co- 
ya enorme corpulencia no está al abrigo de sus ata- 
ques mas que por una espesa capa de grasa fluida. 

Habitan coostautemente en ei agua; pero si la 
mayor parte de ellos, y sobre lodo los grandes cetá- 
ceos , no se complaren sino en medio de los mares, y 
sobre todo en los parages tempestuosos, y cuyas oías 
son las mas agitadas de los grandes Océai^os, hay* 
muchas también que gustan de las orillas, o bien que 
procuran las aguas pacificas de aue rara vez se apar- 
tan. Estas últimas son á la veraad poco numerosas, 
pero existen á lo menos tres especies que presen^ 
tan esta particularidad en su género de vida. El 
marsuioo por el contrario, viviendo en lascostas^por 
costumbre , frecuenta amenudo los nos, atraído por 
los pescados que persigue ; asi es, aue se ha visto á 
uno de eslos cetáceos que subió por el Sena hasta Pa- 
rís. Pero lo que es mas importante para el naturalista 
es el marcar las zonas hasta donde al parecer se de- 
tiene cada especie , trazar en cierto modo el circulo 
hasta donde se estiende , sea en los mares que badán 
los polos, sea en los que están situados debajo del ecua- 
dor en ambos hemisferios. Aoui , necesario es confe- 
sarlo , reina una gran incertiaumbre. Efectivamente, 
en general está admitido qge los grandes cetáceos 
mas conocidos están esparcidos en todos los mares del 
globo, y que la ballena ó el cachalote macrocéfalo de 
los mares del Norte son idénticos en el gran Océa- 
no, tanto en la parte que bañen las costas Noroeste 
de América , cuanto en los mares del cabo de Hornos, 
ó del Sur de la Nueva Holanda. Es un bechoque los 
capitanes balleneros con quienes hemos oonsukadoes- 
ta materia nos han asegurado siempre de esta identi- 
dad, y que las ballenas ó cachalotes que hemos visto 
debajo de todos Jos paralelos posibles del Norte al Sur 
<V debajo del ecuador, asi en el mar Pacifico, como en 



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MAMIPEROS CUADRUMANOS. 295 

el Océaüo Atlímtíco , nos ban parecido no difercn- 
darse en nada de los mrsmos cetáceos de los mnies 
del Norte tal y como están descritos (i) ; pero sabe- 
mos que no sucede lo mismo con respecto á los ddB- 
Bes, porque están sujetos a las leyes impuestas á to- 
dos los aoimales; en el estado de naturaleza no saleo 
•de ciertos límiíes. En estos están todas las condición 
nes apropiadas á su especie , porque es dondeeo-^ 
cuenlran el género de alimentos que les conviene, fa 
naturaleza y la temperatura de las agnas á aue sos 
órganos estén acostnrahrados; porque en aquellas la- 
-titudes están contenidas todí»s las necesidades de sú 
vida. Asi el Sur tiene al delfinéptero de Perón ; y so 
reemplazante en el Norte es el beluga ; asi ios deifi— 

(4) Sin embargo, se conduce actualmente cachalotes j 
valeingteros que parecen esclusivamente propios de los ma- 
res dePolosuro y Perón (bt)yagesaux Ierres Australes, t.fll, 
página 243), se ha espresado formalmente sobre la no identi- 
dad .de Jos cetáceos de! Norte y del Sur cuando dice: «Lo» 
víagerosylos naturalistas^ habiendo confundido sobre «n 
mismo nombre á porfía, por decirlo asi, unos de otros, vm» 
anímalos esencialmente diferentes, no hay ciase alguoa de 
rupu aurinal (|ue en el estado actual de las cosas, no coeiile 
muchas especies orbícolas.,., asi se ve repartirse diarianiett-- 
to en obras muy dignas de estimación por otra parte, que la 
ballena grande 6a/cpnamy«ttC'íti5 se halla igualmente en me- 
dio de los hielos del Spii/berg y de los hielos del polo Artár- 
üco, etc. Aun cuando no se consultase la rasson y la - analo- 
gía, podrían, parecer dudosos semejantes asertos, rerorrieídi>^ 
á la esperíencia alo^oJutamente falsos, etc.» A pesar de esla 
e{Hnion decidida de Péron, y que creemos muy verdadera 
para casi la totalidad de los animales y aun para los mn&á& 
los cetáceos, persistimos hasta nuevas y m*^jores observacio- 
nes, sin creer que esta ley no es enteramente aplicable á 
unos animales marinos como la ballena y los cachalotes, que 
\d mismo se halla en medio de los hielo», que bajo el sol er— 
diente del cenador. 



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296 COHPLRHBNTOS. 

nes de las cosías de Islandia , ó aun de la Europa, no 
JSOQ de modo alguno los de los mares Antarticos. 

Los ar.uamentos considerables que los pueblos 
icivilizados han dirigido contra los grandes cetáceos 
Jian debido cambiar naturalmente para ellos los lími- 
Xes de su residencia. Arrojados continuamente de los 
mares en que hallaban una grande subsistencia, se 
ian retirado á los parages que les presentaban mo- 
4nentáneamente un abrigo protector, asi es que se 
lian visto repelidos los grandes cetáceos hacía el Nor- 
Xe y hacia el Sur ; pero sin embargo es difícil creer 
4iue unos animales cuyas proporciones son conside- 
xables hayan podido contentarse con un estrecho es- 
j)acio de mar en que muy pronto habrian agotado los 
alimentos que les convienen, y como por su magnitud 
sobrepuja á la de todos los seres, del mismo modo ha 
'debido concedérseles la estension de los mares. El 
agua, por otra parte , es un fluido cuya temperatura 
>cs mucho mas igual que la del aire, y por consiguien- 
-te , la habitación constante en medio de este fluido, 
4ebc tener sobre los cetáceos una influencia mucho 
«lenor que las mudanzas anuales de temperatura 
^el verano al invierno para los animales de los cli- 
mas templados. Debe también suponerse , en vista 
de ia gran maya de sangre y del calor enorme que 
debe resultar de ella por el fenómeno de la circula- 
íCion en estos seres, que esperimenten á lo menos 
anualmente la necesidad de vivir cerca de los hie- 
los en unos inedios en que el agua que los rodea 
pueda robarles este escedente de calor, hacia la épo- 
«a del celo mas particularmente. Se sabe , en efecto, 
^e las focas en la estación de sus amores, se reúnen 
;sobre los témpanos flotantes, ó sobre las costas inhabi- 
Xables de las islas mas distantes hacia el Norte ó há- 
íáa el Sur, para satisfacer alli esta primera necesidad 
de todos los animales. 



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mamíferos cüai>rümanos. 297 

La naiacioa ó el movimiento locomotor que per- 
mite á los ceiáceos el trasladarse de un punto á otro, 
es estraordííiariainente rápido. Todo esta organizado 
en ellos para aumentar el poder y la marcha, y si es 
permitido emplear una comparación bástanle exacta, 
son los pájaros de la mar. Su armazón huesosa es só- 
lida, los músculos numerosos y fuertes, la grasa acei- 
tosa que les sirve de atmósfera, y que aumentando el 
cuerpo aumenia su ligereza (1) especifica con respecto 
& /a densidad de agua que desaloja, robustas y anchas 
aletas, una forma de cono carenado: todo, en una pa- 
labra, está dispuesto para que la natación sea en ellos 
poderosa, continua y fácil. En efecto, ¿no era nece- 
saria esta dispoaicion para vencer la resistencia que 
oponen las olas que la tempestad levanta, ó recorrer en 
todos sentidos grandes distancias [)ara encontrar el 
diario alimento? 

Hemos visto que los cetáceos respiran el aire 
en naturaleza: pero conio su cabeza está casi constaa- 
teraente debüjo del agua, y que cuando salen á la su- 
perficie la parte superior de su cuerpo se eleva sola 
fuera de este líquido, han debido recibir una organi- 
zación particular; en una palabra, tener < n la parte 
superior de la cabeza unas aberturas destinadas para 
el acto respiratorio y que se llaman tubos. El señor 
barón Cuvier es el primero que ha descubierto biea 
el mecanismo, por cuyo medio el agua que entra en 
lá faringe de los cetáceos cuando se apoderan de su 

m La grasa abundante de los cetáceos parece que debe 
colocar eñ lo esterior lo que los pescados tienen en el inte- 
rior. Estos últimos tienen carnes compact«is y pesadas; pero 
una vejiga aérea compensa la demasiada pesadez con el des- 
alojamiento del agua. Lo contrario se observa entre los ce* 
tácieos, y la envoltura aceitosa, hinchada, que empasta las 
carnes, reemplaza la vejiga aérea. 



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898 . €OMPLRHENTOS. 

presa, saie á fuera por estos tubos, y también de qué 
modo, por una especie de aspiración se introduce el 
aire esteriorsin pasar á los pulmones. Estos tubos se 
componen de dos grandes bolsas musculares provistas 
de lengüetas, y cuyas paredes son muy elásticas, el 
agua que se introduce en la boca se ve obligada á 
entraren este canal por la contracción de los múscu- 
los orbiculares de la faringe, y sale de diversos 
modos, mas bien en forma de columna muy compacta 
como hac^mlas ballenas, y otras en formado gavilán 
comobacen los cachalotes. Por el contrario, los déli- 
iies cuyos tubos son casi enteramente huesosos , no 
tienen el mismo poder muscular en sus paredes • su- 
periores; y el agua que >ale de ellos no forma salta- 
dero, sino que s^ le sencillamente por -sus bordes en 
forma de corrienle. 

Los tubos que se abren sobre la parte superior de 
Ja cabeza son á un tiempo los canales por donde arro- 
jan el agua que se ha introducido en la boca, y las 
verdaderas ventanas de la nariz de los cetáceos. Suce- 
de al contrario en los pescados huesosos, porque esta 
agua rechazada de la boca á las branquias , la arroja 
por las aberturas de los opérculos, aunque los tubos 
-existen también en algunos pescados enondrc^tejy- 
gianos, tales como las rayas y los esouales. Mr. Cuvier 
escribe asi las modificaciones que han debido esperi- 
mentar las ventanas de la nariz para de^empeñar á la 
vez los dos fines de la respiración y del lanzamiento 
del agua tragada. «Si se recorre elexófago de arriba á 
abajo, se encuentra que al llegar á la altura de 1| la- 
ringe parece que se dividen dos conductos, de los cua- 
les el uno continúa á la boca y el otro' sube á la^ nariz; 
este último está rodeado de glándulas y de fibras car- 
midas que forman muchos músculos. Los mas longita- 
dinales, colocados en el contorno del orificio posterior 
déla nariz, bajan hasta la laringe; los otros, aiuilares, 



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VAMIFBROS GU ADRÜMANOS . 299 

parece que son una continuación del múscolo propiode 
la laringe. Como la laringe se eleva en este conducto 
en forma de obelisco ó de pirámide, puede obliterarse 
por las contracciones de estas fibras anulares. Toda 
esta parte está provista de foliculas mucosas que arro- 
jan sus fluidos poF unos agugeros visibles ; una vez 
que ha llegado al vómer la membrana interna del 
conducto, que viene á ser la de las ventanas de la na- 
riz, huesosa, toma untegrdo unido y seco. Las dos 
ventanas de la nariz, huesosas en su oritício ¡su- 
perior, estin provistas dé una válvula carnuda 
en forma de dos semicírculos, adherida al borde an- 
terior del orificio que cierra por medio un músculo 
muy fuerte, inclinado sóbrelos huesos inlermaxilares, 
es necesario para abrirla un esfuerzo poderoso de 
abajo á arriba. El abatimiento de la válvula intercep- 
ta toda corounicac on entre las ventanas de la nariz y 
las cavidades que están colocadas por encima. Estas 
cavidades son dos grandes bolsas membranosas for- 
madas de una piel negruzca y mucosa, muy arruga- 
das cuando están vacías , y ovaladas cuando están es- 
tendidas; están situadas entre la piel y la superficie 
huesosa, y circunscriben el orificio anterior de las ven- 
tanas huesosas déla nariz , ambas van á parar á una 
cavidad intermioaria que está inmediatamente ooioca- 
da sobre las ventanas de la nariz, y que comunica á 
la parte esierior por una hendidura estrecha en forma 
de arco. Algunas fibras carnudas muy fuertes forman 
una expansión por encima- de todo este aparato, las 
cuales convergen de todo el contorno del cráneo sobre 
las dos bolsas que pueden comprimir fuertemente.') 
De este «iodo se esplica el juego de los tubos. Lle- 
nándose la boca de aguase mueven la lengua y 
las quijadas como jpara la dentición; pero cerrándose 
la faringe hace refluir el agua del conducto del exó- 
isigo inferior á la laringe; este movimiento recíproco 



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300 COMPLEMENTOS. 

es acelerado por las fibras anulares hasta el pualo de 
levantar la válvula , y el agua llega á las dos bolsas 
superiores, en donde" puede permanecer hasta que el 
animal quiera arrojarla; lijando entonces la válvula 

f)ara impedir que el agua vuelva á bajar, comprimen 
as bolsas laterales por medio de las libras subyacen- 
tes Esta compresión hace salir el agua por la nendi- 
dura esterior con una viveza y auna altura- proporcio- 
nadas á la intensidad de la fuerza muscular. Los tu- 
bos de los pescados, al contrario, parece que tienen 
por función dejar introducir el agua, pero no arro- 
jarla. 

Coa todo, el mecanismo de estos canales eferentes, 
aunque egerciéndose del mismo modo en todos los ce- 
táceos, está acomodado á las formas propias de las es- 
pecies de cada familia; el canal huesoso de los tubos 
de los delfines es único, mientras que el délas ballenas 
es doble, ó mas bien dividido en dos canales por un 
diafragma huesoso longitudinal; el superior sirve p?ra 
dar paso al aire solamente y llega al sitio del olfato, y 
el otro inferior está úuicaniente destinado para con- 
ducir el agua. En cuanto á la plaza que ocupja la 
abertura de los tubos, varia en cada familia, asi es 
que los delfines le tienen sobre la parte superior de 
la cabeza perpeodicularmente á su ege y en forma de 
medía luna; las ballenas tienen primeramente sus ca- 
nales huesosos oblicuos , después se levantan para 
abrirse sobre la parte superior de la cabeza á los dos 
tercios anteriores de los ojos. En los cachalotes suce- 
de al contrario, porque pareceaueel tubo está colocado 
sobre el borde de la estrcmidaá truncada que presenta 
la cabeza. Los cetáceos herbívoros, como los lamanti- 
nos y los dugongos, tienen los tubos que no sediferea- 
cian casi por el tamaño de las ventanas de la nariz 
4e las focas, y sin duda por inadvertencia ha dicho 
Mr. Latr^lle en sus Familias del reino animal^ que ca- 



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HlMIFBflOS CUADRUMANOS. 301 

recian de ellos. Los aoli^uos miraban estas aberturas 
como el órgano principal del sentido del olfato. 

Por mucho tiempo se estuvo en la creencia de que 
los cetáceos podian respirar debajo del agua sin nece- 
sidad del contacto del aire atmosférico, y que este fe- 
nómeno se ejecutaba por un mecanismo particular de 
lor órganos de la circulación, y que conservaban toda 
su vida el agugero oval, abertura gue hace comunicar 
las dos aletas del corazón, y permite á la sangre veno- 
sa el fundirse con la arterial, sin pasar por los pul- 
mones. Este agugero oval, que existe mientras el fe- 
to está en el vientre de su madre, se cierra cuando el 
animal sale á luz, que los pulmones por el contacto 
del aire entran enfunciones. Pero esta idea errónea, 
combatida hace mucho tiempo, ha sido completa- 
mente demostrado como falsa, y el agugero de- Bolal, 
en los cetáceos, se oblitera en el momento del naci- 
miento como en los demás animales. Lo que prueba 
Sor otra parte de un modo decisivo es, que inme- 
ialamente que un cetáceo cae en cualquier lazo y 
no puede salir á respirar á la superficie del agua, 
muere asfixiado. 

Antes de considerar á los animales de que ños 
ocupamos bajo el concepto general de su organiza- 
ción, y de algunas de las funciones que tienen que 
desempeñar, deberemos acaso estudiar de qué mane- 
ra se ponen en relación con los cuerpos que los ro- 
dean, ó en otros términos, cual es en ellos la esten- 
sion de las facultades de los sentidos. Confesaremos 
que la amplia dosis de sensibilidad de que están do- 
tados no merece ser citada, y que nada nos parece 
menos sensible que una monstruosa ballena, cuyos 
sentidos están emootados debajo de las capas de un 
tegido celular espeso, que apenas animan algunos 
hiJillos nerviosos, poco en relación con las superficies 
cay as propiedades deben escitar vitalmente, y que 



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30 S eOtfFiElIENTOS. 

reeorren muy pocos vasos. Para apoderarse de un ce- 
táceo, cuak|ií¡era que sea, es meaester siempre heiir 
uoa viscera príocipal, yrete&ercl animal que lleva 
cousigo e! arpón que le ha herido, dejando c rrer una* 
cu^da cuya flexibilidad acredita la cesación de las 
fuerzas por consecuencia de la pérdida de sangre, y 
sotemenie entonces es cuando tiran de él, y (recuen- 
témeme sucede, que forcegeando el animal, rompe 
con un esfuerzo, en el mon>ento en que vau a sacarlo 
del agua, el arma introducida profundamente; va á 
morirse lejos de alii, ó con frecuencia se cura de sus 
heridas cuando no interesan masque los tegidos adi- 
posos y musculares. Los sentidos en general <un muy 
obtusos^ asi es que todos los cetáceos tienen al pare^ 
cer menos^ inteligencia é industria que los pescados. 
El tacto debe ser poco sensible, y probablivmente no 
seegercebien mas que en los alioKíntos, uniéndose al 
gusto. El tacto parece que debe residir en las criptas 
que existen en el reborde de la hooa, en dond»^ los 
nervios del gusto se unen á los del olfato. Las «.letas 
y k pielsobre la suptvrficie del cuerpo, no parecen 
propias mas que para dar cuenta de los choques fuer- 
tes y bruscos, pero son incapaces de apreciar las 
sensacioneh que no son de naturaleza dolorosa. El 
olfato, por consiguiente, es también muy limitado en 
la mayor parte de los cetáceos. Las ballenas solas re- 
ciben en la hoja cribada de su ethmoide, bástanles 
filamentos nerviosos para percibir algunos olores. Los 
delünes y los cachalotes, en los cuales esta lámina 
esta imperfoiada, no tienen vestigio alguno del ner- 
vio ethmoidaL Asi es, que se ha creido que la o.fa- 
cion tenia en ellos su residencia en las anchas cavi- 
dades pterygo-palatinas de que carecen los cráneos 
de las nairenas; pero acaso se ha olvidado demasia- 
do que el olfato en los animales destinados á vivir en 
la mar se confunde coa el gusto, y que los efluvios, ó 



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HAMIFBBOS GVADB4JMAN0S . 303 ' 

mas bienios^ olores, no se les trasmitiim sino en d¡- 
solucion, y que por consiguieote no podían perci* 
birlas sino cuando el agua ha tocado las partes sensi* 
bles de lo interior de la boca; (^ue así las sensaciones' 
producidas por los cueipo^í, y que lieneo por|vehícu¡o 
el aire, eran olores, y que las disueltas por el agua * 
son sabores: los celáceos en tal cubO, no tienen uece- 
sidad demolíalo propiamente dicko. 

En cuanto al gusto, debe ser muy limitado. El 
aparato de la masticación, en efecto, anuncia qud en r 
todos los cetáceos se ha de tinado tanto á coger y á . 
retener la presa^, curanto á triturarla y á reducirla á 
bola, que la lengua y las membranasindircclas deben . 
presentar á la campanilla ó ce<itincla del gubto. Eq.i 
todos los cetíiceos ia lengua esta mas o menos cu- 
bierta de grasa; es inmóvil, sin músculos motores,, 
privada de papilas, re\e.stida de una piel muy lisa y 
naturalmente seca, y aun mas epidcnniía, y sus l'un- 
cienes deben ser muy limiUidas. Los bigotes délas, 
ballenas son aun una especie de tamiz qne detienen á 
lodos ios animales aue forman* --u alinienio. En los 
delfines y en los cacbalotes, los duntes sirven mas 
hiende garfios para detener la presa, que [>ara des^ ' 
trocar. En el pequeño grupo de los cetáceos herbívo- 
ros, se concibe naturalmente que el género" de vida 
ha tenido necesidad de una moditieacion en la forma ' 
de la corona de cada hueso de los arcos dentarios. 
De aquí resultan naturalmente , (|ue el estómago en 
los cetáceos es el principal y casi único agente de la 
digesiion propiamenie dicha, y que la presa entra en- 
tera y sin previa elaboración. 

El oido se contiene en un hueso que no forma 
pane de la caja huesosa craniana, ó que nodcpende de ' 
ella mas aüe por algnnos ligamentos ; de modo que el 
aparato ae la audición se encuentra a^i flotíanie en 
medio de un tegido celular abundante. De ello debe. 



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304 COMPLEMENTOS. 

resultar una percepción muy incompleta de los soni- 
dos , y esto es precisamente lo que sucede , porque 
acaece frecuenlemenle que pasa un buque á la vela, con 
rápida estela, cerca de los grandes cetáceos , sin que 
se aperciban hasta que esté muy cerca, y aun cuando 
la vista fija su atención. Ademas , el aparato auditivo, 
como que carece de concha para reunir los sonidos, 
no lo recibe sino al través de una hendidura estrecha, 
que forma un canal sinuoso abierto detrás de los ojos, 
y aun en muchos animales está obliterada esta aber- 
tura (1). 

La voz se reduce á una especie de mugido. Pode- 
mos afirmar , en efecto , que algunos delfines que 
nuestros marineros cogieron y que hizaron á bordo 
del buque estando aun vivos , donde los hadan tro- 
zos mucho antes de exhalar el último suspiro, mí de- 

(1) Los mamíferos que viven en el agua, dice Mr. de 
Blainville, Anatomía comparada, i. I, p. 480 ofrecen algu- 
na analogía en el aparato de la audición con ciertos anima- 
es terrestres, esto es, que esta analogía no se encuentra en 
el poco desarrollo del laberinto que frecuentemente es poco 
notable por su pequenez, sino solamente en la desaparición 
gradual de la parte esterior de recogimiento. Esto es lo que 
se ve sobro el particular, estudiando sucesivamente las nu- 
tras, las focas, los íaraantinos, y en fin los cetáceos. Las pri- 
meras tienen aun la concha completa, aunque mucho maspe- 
queña que en los otros carniceros vermiformes. Las primeras 
especies de focas tienen también un pequeño rudimento de 
concha esterior que desaparecen completamente en las últi- 
mas. Entre los lamantinos y en la mayor parte de los delfines, 
la concha no es masque un tubo muy estrecho que se abre 
aun en la piel por un orificio muy pequeño y que frecuentemen- 
te cuesta mucbo trabajo descubrir. Pero en muchas especies 
de oslos, y en los cachulotes y en. las ballenas, so reduce es- 
te tubo á una especie de ligamento que va apenas hasta la 
piel, y por consiguiente la oreja mediana no tiene abertura 
esterior; no tiene mas que la de la trompa detrás de la boca. 



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MAMIFEBOS CUADRUMANOS. 305 

jaban percibir ruido alguno y limitaban la espresion 
de su dolor á fuertes movimientos musculares. ¿No 
habria podido tomarse ^r mugidos el ruido fuerte y 
agudo que produce el aire violentamente repelido en 
los tubos Dor un animal entregado á las angustias de 
la muerter 

La vista se ejerce dé diferentes maneras en los ce- 
táceos , y los órganos en que reside están poco en 
armonía por su pequenez con el resto de los demás 
aparatos. Asi es, que los ojos en ellos , esperimentan 
una separación inmensa en la ballena y cacnalotes , y 
no pueden servir mas que para la visión lateral , y lo 
que mas debe sorprender , es la falta de regularidad 
con respecto á la línea media que existe entre ellos 
en algunos géneros. Creemos que esta falta de regu- 
laridad está acomodada á la natación de estos anima- 
les, natación que cuando es rápida , se ejerce siempre 
de un lado socare otro, y hace que el mecanismo de la 
visión (isfté subordinado á la posición ó arriba ó abajo, 
que cada ládb ocupa á sn vez. En los demás Cetáceos 
el tipo déla visión normal se^uti se ha observado , y 
la poca separación que las órbitas tienen entre si, per- 
miten que Se ejecuté cwno én los verdaderos mamífe- 
ros. Por lo demás , no se conoce sino muy poco la re- 
f partición de los humores de los ojos ; solamente las 
órmas del globo y la del cristalino , confirman esta 
ley^ de que cuanto mas destinado está un animal á vi- 
vir en el aaua , tanto mas grande es la ceguedad y la 
convexidad de estas partes. En cuanto á Tos órganos 
accesorios , como la glándula lagrimal y las pestañas 
carecen absolutamente de ellos , y la movilidad de las 
fibras del palpebral es casi nula. 

A los precedentes detalles agregaremos un suma- 
rio sobre la forma del esqueleto de los cetáceos , re- 
servando para la historia de cada familia en particu- 
lar los rasgos caracterisiicós de^órfeanizacion'qae con- 

797 Bibliolccapíipular. T. XXUl 20 

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,)306 GOHPLEMENTOS. 

! vfiídrá dar á c<»K)cer. £1 esqueleto de estos animales 

.'.«stá provisto de miembros posteriores , y el bacinete 

. misma se baila reducido á un estado rudipientarÍQ , y 

nnsüla se compone de tres huesecilios , de los cuales el 

'«^de* en medio es impar y simula el arco pubiano. La 

columna vertebral va á parar á la cula , y el (>aso del 

.> tr(Mico á esta parte se hace por una diminución suce* 

-mva de Amplitud. Los huesos que forman los cráneos 

9t4» los cetáceos herbívoros señaladamente no adquie- 

fma desarrollo mas considerable que en los otros ma- 

; mifecos ; pero los huesos de la, cara de las ballena^ y 

M de lo4^enalotesadqaieren enormes dimensiones. Los 

1^ miembros anteriores son iQuy cortos, aplastados, dis- 

EiiestQSien forma de aletas, ,. y. las falanges «stán em- 
iittdas eQ<medio de la. membrana de las aletas en for- 
..>]fta.4e.|paleta$ mucosas , ti6s:isé iiíflexibles. Lo que 

* o^iacteri^a sobre Ukío las vértcbras.cfs la diminucioa 
flt^estreokafdel c¡tterpo de la^ cervicales,, y á esta díspo- 

osi€3ion sa.debe laapaj;ente Dutida<i^.Jel;9.ueIlo , porque 
:>^ios ^rdadBiiQs cetaqeo^o np^ozan 4^ movio^ien^ de 
7 flesba de<e$(^iparte en.ni9gunsentfda.£L cuello, sin 

•<e9ibargo<, est^ -i^a i^n pwocojmai&p^uQil^iado en los 
..«cetáceosheriHvoros.: a»ies, que. estos .animales han 
.^tado colocados durante mucho tiempo al lado de los 
> I norsps , V hacen naturalmente el . paso de los cetáceos 
f j^Joft: aaábios ó focáceos. £n cuanto á lá forma de tos 
.;diefttes son ba^tanteidénticamente las mismas en todos, 
r é^á lovi^euos esceptuando las-ballenas, queno tienen 
9^ JftS: quijadas pobkdas mas-quede láminas córneas de 
.^wttaa aatumleza particular. £stos dientes siempre es- 

«^láuiíuecos.^n forma de conos en su base, piramidales 

y puntiagudos en su punta; y la enorme defensa del 
~4iarval no iContrarla esta regla; la de los cetáceos 
..^herbívoros tienen una corona llana; pero si tos bue- 
^iSQSide la cara (4) han recibido un desarrollo tan coa- 

:o(i) .iMiraMal.doJoffiflácMf.softw esUemo «ehilesoB 



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MAumnos^cvAiíanfANos. 907 

>4tdecBlile i etcráaeo ha^ tenido aumento en sn-capaci- 
dad, y el cerebro^qne ^tá destinado á albergar , es 

'/siempre muy* pequefio con respecto ai conjunto del 

iaainial: .otra causa para que el discernimtenlo sea 
casi nulo en k)s cetáceos. Los d4)lfines solamente lie** 

inenuna capacidad cerebral que está un poco mas ea 
armonía con su tamaño: asi es que se les atribaye 
mas inleligeni ía , aunque hay mucho que decir sobre 
a^ materia. En ei considerable aumento que han to- 
mado los huesos de la cara, los maxilares superiores 
han recibido mucho aumento en longitud; peroles 

/intermaxilares no se adhieren al contorno del hocico 
laas que por una punta estrecha : en el dugongo, gia 
embargo ; estos huesos iuiermaxílares sostienen unos, 

: dientes dispuestos en forma de armas ofensivas que 
son propias de este animal. 

La naturaleza ha envuelto la masa de los mus- 
eulos , cuyas hbras poderosas forman numerosos 

: planos sobre las partes huesosas , con una gruesa 
•eapa de tegido celular cubierto con una epidermis 

.apergaminada muy lisa, que aisláiidose mas fádl- 

.nento por ia disecación, se agrieta en todos senti- 
dos formando placas irregulares , como lohemosi vis- 
to frecuentemente cuautO'hemos querido consiirvar 
ríes de delfines. Mr. Scoresby dice ,'aue la redeci- 
mucosa de una ballena , tiene cerca ae ocho lineas 
da grueso , y que las fibras que la componen son per* 
pendiculares á la piel. Parece que la envoliora este- 
ríor de los cetáceos se compone de tres capas que se 
lecoQoeen en esta parte del organismo de los anima- 
les terrestres. El color general de la piel no tiene mas 
tinta que el azul negro , el gris y el blanco; solameu- 

^'«n su interior, y por eonsígniente, la capa lisa do fosfato do 
'CaV,qae revisto su esterior, es en proporción mucho mas del* 
>g«da que en los hueso» de loamamiferos terrestdres. 



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^S COXPUfiXBNTOS. 

te algunas especies tienea algunas ligeras manchas 
amarillas ó rojas ; pero jamás se ven en los cetáceos 
los reflejos brillantes que se funden ó anubarran de 
mil maneras para adornar á los pescados. El color 
blanco, sin embargo , goza de un brillo satinado ó 
argentino, que durante la vida de los delfines es muy 
notable. 

De las consideraciones generales precedentes ¿qué 
es lo que debemos deducir? Que viviendo loscetáceos 
en grandes mares han sido poco estudiados, por que 
no tíeneu nada de lo que es necesario para fijar la 
curiosidad, divertir el espíritu ó distraer al hombre 
de mundo. En su historia no se hallan los agradables 
pormenores de las costumbres, ni las observaciones 
ingeniosas relativas á su industria, á su astucia, sus 
juegos y sus amores. Su tamaño, por lo común gigan- 
tesco, sorprende pero no habla el corazón; el conoci- 
miento de sus hábitos es importante para el comer- 
eio, pero no presenta nada que interese, y de que la 
memoria quiera conservar un agradable recuerdo. 
Todo es grosero en sus formasy en sus inclinaciones, 
:para cualquiera otroque no sea el naturalista filósoio. 
^olo este último sabeque la naturaleza al arrojar sobre 
Ja superficie de nuestro ^lobo los seres quelepue- 
})lan ha tenido miras infinitamente sabias. Se complace 
con la idea de descubrir algunos secretos y poder es- 
plicarse alguna de las leyes que ha impuesto á la 
materia. 

Pero antes de entrar en la descripción de cada ce- 
táceo, nos parece que debemos echar una última ojea- 
da acerca aelas costumbres , la utilidad , ó algunos 
otros fenómenos de su vida. Las grandes especies 
están por lo común aisladas ; las pequeñas andan 
apareadas, ó se reúnen ea ciertas épocas en gran 
número. Los laiuatinos, los dugongos y otros cetá- 
ceos viven bastante gustosos entre sí en un estado 



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MAMIPSltOS CUADRUMANOS. 309 



de aislamiento , v no se rennen sino en la época e^^ 
lia necesidad de la unión de los sexos* 



\o se conoce la duración de. su vida ; cuantos cál- 
culos se han hecho acerca déla ballena, por egemplo, 
parecen exagerados y son inciertos: su reproduccioa 
es el resultado de un coilo que se ejecuta uniéndose 
de espaldas uno á otro. Su sueno parece verificarse 
en el seno de las aguas y siempre es incompleto^ 
esto es, que parece que no consiste mas que en un 
adormecimiento que cesa á la apariencia del menor 
peligro. 

Hemos visto dormir algunas ballenas en la super- 
ficie del mar, en que no se sostenían masque poru- 
ñeros movimientos de las alelas, que repetidos de 
tiempo en tiempo y como maquinalmente, las mante- 
nían sobre la superficie del agua. Su género de ali- 
mento varía, pues algunas especies se alimentan con 
yerbas marinas, pescados, y la mayor parte con mo- 
luscos. Algunos pueblos han venerado á los cetáceos 
y los han representado en alegorías ingeniosas. Lautili- 
dad que los europeos sacan de ellos es inmensa ; y 
las artes se han apoderado de muchas de sus partes: 
la medicina, sobre todo, ha utilizado el ámbar de que 
el arte de tos cosméticos hace tangrande uso: el aceite 
y la esperma de ballena son artículos de un comercia 
muy estenso. 

Los cetáceos, 6 alo menos muchos de ellos, han si- 
do conocidos de la mas remota antigüedad; los escritos 
de ios antiguos autores, de Aristóteles, de Plinio, de 
Eliano, hacen mención de ellos con el nombre de 
cetus 6 de x^ffif (cete) que aplicaban también á los pe- 
ces grandesdétgéneroescual.De aquise deriva el nom« 
bre de cetáceos que los modernos les han dado gene- 
ralmente. Observados desde la época ma^ remota en 
las cortas de las naciones celtas, nan recibido de ellas 



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3M QOUHéMMMKÍüS. 

el nombre de vfhall, y esta palabra ligerameute medí- 
ficada por la ortografía, se ha geoeralisado^i todos: 
los pueblos de origen tudesco. Lo< itaManos y los 
franceses de las costas del(kéanoy del Mt^diterraneo,' 
y primeramente los bascos, les aplicaron einombre-de 
sopladores ó su equivalente, y todavía por esta deno^ 
mmacionlos designan hoy día -los haoitantes^de las 
costas de aquellos países. 

Aristóteles (Hist. Nat, de Animauo^, edít de Camus. 
París, 2, yol in. 4^1783) no ha hablado mas que de iroa 
sola especie de ballena y cita á algunas del tamaño d^ 
mil pies, exageración que prueba que él ñola conocía 
mas que por Tas descripciones populares; sin embar- 

{;o« el filósofo de Stagira le dá por patria el mar de Jas 
ndias, y entonces es posible que sea realmente la ba-< 
llena franca la que él ha querido indicar. En el mismo pa-^ 
sage dice también que el Ganges produce anguillas de 
trescien os pies; luego para ser consecuente, Aristóteles 
debia dar naturalmente mil pies á una ballena. £1 natu* 
racista griego aislabasinembargo (lib. 1 ^, cap. 6, p.70) 
los cetáceos de los otros animales, y formaba de ellos 
una especie de género, porque su opinión sobreesté 
punto es precisa. «Se puede, dioe él, establecer el 
género de las aves, el de los cetáceos, etc.; peroennin- 
guna parte se vé que haya tenido una idea bieaexac- 
ta de estos animales. La historia del delfín es mucho 
mas circunstanciada, y no se puede dudar el que Aris- 
tóteles no lo haya conocido bien, pero después de ha- 
ber referido algunos pormenores, aun lioy día verda- 
deros acerca de este animal, enlaza entre ellos- 
algunas fábulas y sobre todo muchos hechos que no 
pertenecen masque al tiburón. El misHcetus^ que los 
modernos miran como la ballena franca, podría ser 
muy bien cttahjtriera olra cosa, y no tiene nada de 
imposible el que no sea un cketodifn: Porque Aristóte- 
les se limita á decir que el inistketn^ tiene en taboca 



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. mamíferos gvabrumanos. 341 

* 

cnttigardc dícBtefs cerdas semejantes á la del puerco. 
A éste se siguió Plínio que desfiguró completamente 
á este animal con cuentos puentes. El marsuinoes el 
fhocena de Aristóteles según el parecer de la mayor 
parto de los ictiologistas del siglo pasado. Sinembar- 
go*¿c6moes que este autor le dá solaineute por pa- 
tria los mares del Ponto Euxino y dice que su ta- 
maño es taem)r que el del delfin? El marsuino dd 
Mediterráneo parecería ser al contrario, según el doc- 
to Escaligero , el tyrsi6 de los griegos, aunque algiT-* 
nos autores no ven en el tyrsio mas que la foca to- 
mun. Si después de Aristóteles consultamos á Plioió • 

Í libro 9) no sacaremos de él grandes luces; sin em- 
)arg6r, se encuentra en su Historia natural algunas 
especies de cetáceos sobre las cuales ha reunido deta- 
lles pertenecientes á muchas especies de anímales* 
marinos. Tendremos s*n embargo una prueba de la . 
buena fé que tenia Plínio acogiendo los cuentos aue 
los navegantes de so tiétnpo referían á su vuelta.. 
Asi es que, diee el autor romano, que el mar de las 
Indiasproduce animales grandísimos, como ballenato 
decufttroohradas, langostas de cuatro codos!.... Etí 
el Océano de las Gallas yíó al fisetero ó sopfadbr, y 
en la mar de Cádiz, al pescado que tiene forma de ár- 
bol, cuyas ramas son' tan eslendidas,. que se cree que 
Í'amásha podido pasar por i»l e>trechode Gibraltar (1), 
ai baUenas, dice también Pltno, frecuentan nucístros 
mares , asi como las oreas , sus enemigos capila- * 
leÉ. Luego todos los naturalistas han pensado que la 



(4) Esto último debeiser el pulpo krakén, que viielca los 
navios de tres puentes, que tienen ciento veinte canopes ,y 
mil doscientos hombres de tripulación, que Montforl, de ; 
embustera memtoria ha descrito y figurado en el Buffon de 
Sohmnnil. 



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342 GOMPLCMBNTOS. 

orea era el deifin epaulard. Sin embargo, Pliaioda 
á la cabeza de su orea feroz la forma de la proa 
de oa barco liburoieo; esta forma, que aua se cooser- 
ya en la eonstruceion de los buques pequeños de Cié- 
nova y de Liorna, es enteramente la de un espadón; 
asi es que se encontrarán en la orea uña reunión 
de caracteres pertenecientes á muchos animales, y á 
la forma de la cabeza de un espadón se agregan por- 
menores relativos á las costumbres propias de los es- 
cuales, tiburones, pez de sierra y las dimensiones de on 
cachalote. Debía ser de gran tamaño aquella orea, 
que el emperador Claudio, hizo atacar por tas cohor- 
tes pretorianas, y que echóá pique, á la vista de Pli- 
nío, un buque con su tripulación, sumergiéndole de- 
bajo de un diluvio de agua que hizo salir de sus 
tubosl 

Plinio, sin embargo , conocía las tinciones y el 
destino de los tubos, sin esplicar, sin embargo, el me- 
canismo. No dice gran cosa de los marsuinos, que él 
distingue de los delfines: en cuanto á estos se com- 
place en trazar la historia , y recuerda no solamente 
los cuentos de Aristóteles, sino que agrega otros nue- 
vos y mas circunstanciados. Imbuido en las ideas po- 
pulares de su tiempo, agrega alas costumbres del oel- 
nn, al cual supone una rara inteligencia en su cuen- 
to de Simón, muchas de las del marrajo, como las de 
tener precisión de volverse de espaldas para coger su 

(resa , tener la boca debajo de la cabeza , etc., y ha- 
lando de su aleta dorsal se ve evidentemente que él 
tenia á la vista un pescado grande del género escaro ó 

5 ico de l<m>; pero no se sabe, por egemplo, en qué fuñ- 
amente puede apoyarse lo que cuenta del deifin que 
subía el Nilo y atacaba al ccxxMlrílo. Dice, en efecto, 
que conociendo eáte cetáceo el punto vulnerable desa 
enemigo, se sumerge velozmente en el momento en que 
ve á éste dirigirse nácia él para atacarle , y que con 



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VAVIFSBOS CVADBUMAIIOS. 343 

la espina cortante dé su aleta dorsal la abre diestras- 
mente la barriga. 

Estas citas deben ser suficientes para mostrar que 
sería inútil el tratar de buscar de un modo positivo 
los animales de que los antiguos han hablado. Aun 
mayor oscuridad reina todavía en los autores de los 
últimos siglos : ¿habremos de sorprendernos? Si los 
romanos y los eriegos en el tiempo de su esplendor, 
adoptaron las historias de Aristóteles , de Plinio , de 
Eliano, los escritores del renacimiento de las letras, 
despnes de muchos años de tinieblas y de envilect- 
miento, obligados á crearlo todo nuevamente, acogie- 
ron con codicia lo que les contaron sus contemporá- 
neos; y cuanto mas maravillas nos, contaban en las 
historias sin gusto ni elección que les referían, tanto 
mas aprecia y opinión tenian. Sus obras, sin embar- 
go, contienea numerosas é importantes observacio- 
nes; pero como la cizaña está abundantemente mez- 
clada con el grano bueno, resulta que no se puede sa- 
car todo el fruto que se desea ; por lo lantó no pre- 
sentaremos mas que un sucinto resumen de las opi- 
niones admitidas en aquella época. 

Se encuentra en el Museo Wormiano (1 655) un 
estraeto bastante detallado de una obra antigua inti- 
tulada £«pf/o real, cuyo autor, según se dice, era 
una testa coronada ; presenta una clasificación de los 
cetáceos por géneros según su tamaño. Esta división, 
que no ha exigido un grande esfuerzo de sagacidad, 
está por decontado mezclada con iodos los absurdos 
con que nuestros padres se comphician , y de que 
presentamos una ligera muestra. 

Géneros: I.** Nydina, veinte onas de largo, 
sin dientes , sin barba (es decir, sin bigotes). 

S.^ Nissen, cinco onas. Los delfines. 

3.** Leipter, siete onas. 

4." Wagnhyalur ó hualhund, doce onas, con dien- 



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31 tt €9nLBlfSNT0S. 

tes^ grandes y a^os (es sin dinki el escanl pepegriiM)^. . 
8.^ Andhyai y suinhual, veinte onas , etc*, etc. 
Bc^^aqui se puede tomar una idea del método-, si de 
tal'puede ¿yursele el nombre , de las demancafeioaes^ 
tan groseras seguido en; el Speculúm regale^ £1 'úllim^^ 
géaoro ó el vigésimo segundo es el hafgtnh ó celéoeov 
cu^ tamaña era mas grande c}ue una isla y de «uya 
esfmeie ii€> existía mas que un individao«n el muttdoj 
Debemos feiicitarnos , sin duda, de que este animal 

Juetconocieron nuestros abuelos, bava desapareciáoi 
e la superficie del globo cuyas producctMes baiiría 
agotadoi^ • " 

Rondelet (Historia entera de los pescados^ y pe- 
titin 4.^11^), en una obra muy notable para la 
época ha unido á su Historia de los pescados figura» 
en madera de los cetáceos ; describe al marsutno , la 
ballena vulgar, la verdadera ballena^ la marsopa- 
epatHard, el mular , la escolopendra cetácea; estas ü-^ 
guras son por otra parte imperfectas y groseras; p^o 
imbuido Rondelet en ideas quimét icas de una época 
de iguorancia, de tinieblas, ha agregado á unos seres 
reales imágenes fantásticas y absurdas, y so mónstrm^'? 
leonino, su monstruo il^rino con hábitos 4e fraile , su 
menstruo marino con trage de obispar, prueban • csan^ : 
grande era el gusto que entonces se tenia de animales > 
con formas sobrenaturales. El mular, dequese bafae^- 
cb^ei^ues undelfináptero, no puede^er otra cosacpie 
tin:cachalote , porque así parece piobarlo la descfip^^ i 
ciofi que esplica la figura. 

Conrado Ges&er . que nació en 1546 , y murióen* 
4 565, publicó un gran tomo en folio en el aue inserta' 
cuanto sus antepasados habían dicho sobre los aráut- 
les , y al tratar de los cetáceos - repita cuanto habiaaa 
escrito Belon y Rondelet-. Su libro YIII de Aéuatili^ 
bus, comprende, por orden alfabéti^ , todos ios ani- 
ttflies marinos que se conocian en su tiempo; 9us es- 



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HAUIFEHOS^ GIKADRUBfAXDS . 31 d 

tampas de los pescáis abiertas en madera, son bi»¿* 
taatc buenas ; las de los cetáceos no valen nada; las 
especies que describe, son: el detfin de Belon , pági^ 
na 880; la orea de Rondelet , pág. 748 ; elfoceno ó 
tyrsio del mismo Belon, pag. 837; el orea de Honde^ 
le^pág. 748; el íseiero , pág. é5t, que no e<?otni' 
cosa mas que el mular de Kondelet. Muchas lánúnaff 
esláa destinadas á los que Gesner llama la baHwa, 
pá¿« i 39 ; pero la imaginación del grabador se des- 
pachó á su gusto en este punto; asi es qoese ven aP- 
gunostde estos animales armados con iargas defensas, 
que sum^gen los buques con sus tubos , ó bien bu- 
ques que echan el ancla encima de cHos como podrían" 
echarla en un baradero, y las tripulaciones acam- 
padas sobre ellos ni mas ni menos que si estuvieran 
enlaplayaf.. 

Aldrovando [Bist. nat. de animaKby septem lihri. 
Franfort in-folio, 4623) ha consagrado un libro inti- 
tulado De Cetis. La mdyor parte de suf^ deseripetones 
están sacadas de autores anteriores; y las figurasque-é! • 
da de los cetáceos abiertas en madííra; son groseras y 
sacadas de losretrato$ del libro de Rondelet. 

Jonsston (Histor: nat. dePiscibns, Amst. ití-fol¡i>, 
1657). Después de haber dibu|ado con mucho cuidad 
do para aquel ti^npo los unicornios de 4odas clases, 
representó y describió algunos cetélceos, y también 
sirenas y hombres marinos. Según la opinión enton-^ • 
ees admitida, el libro V pápr. 150; está destinadoá las 
baHenas, y á los delfines, que ocupan muchas haminas; 
La figura de un cachalote (pl. 42) acostsrfo sobre un*» 
lado, copiada por el abate Bonéaterre e^ muy buen», 
pero no sucede lomismo con las que se figuran xlelfi- - 
nes que es muy difici4 conocer como tales, y ^úbttr 
todo su escolopendra cetáeea.^ei^íeiúiksíkiú y quiméri- 
co. Jonsst<m en su ffísíorírtcoprófr Rondelet; AWro- 
vai^o y á Belon, asi como á Plinio ^ Aristótefes, ' 



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346 CiniPLKMXTiTOS. 

aunque ya con cierta apariencia de. gusto. Da como 
documento bastante útil, y según Gesner, la figura de 
una medalla que representa obs delfines con la forma 
propia de estos animales, y no la que los griegos le 
atribuian generalmente, y bajo la cual los han re- 
presentado siempre. Estos delfines tienen por reverso 
unaeabeza con casco. 

Tales eran^los conocimientos que hace dos siglos 
se tenían acerca de los cetáceos, ¿os numerosos via- 
ges emprendidos en el intervalo que nos separa de 
la época en que escribieron Rondelet, Belon, Aldro- 
vando, Jottsston y (}esner, arrojaron algunasJuces so- 
bre la historia de una clase de animales que la manía 
por lo maravilloso ha desfígurado.siempre con prefe- 
rencia á los demás. No tendremos que mencionar mas 
que algunos manantiales principales, poco numerosos 
por desgracia por que todo lo que se ha^ dicho de las 
ballenas, de los delfines ó de los cachalotes en el ma- 
yor número de los víagcs náuticos es tan vago, que 
no se puede sacar fruto alguno de ellos. 

Eggedo misionero en la Groenlandia, en la des- 
cripción que publica) de la historia natural de aquella 
región (1. vol. in. IS."") Copenhague, y que salió á 
luz por la primera vez en 4758, presentó observacio- 
nes nuevas é interesantes, S4>bre ios cetáceos del Nor- 
te, v sobre el modo que los naturales tienen de pes- 
carlos. 

Un cierto Lapeyrere, que según se dice es el autor 
de una Belacion de la Groenlandia^ impresa sin nom- 
bre de autor en París en 4663, (un volumen en 42°) 
describió con algún cuidado el narval, dio la etimolo- 
gía de su nombre y un dibujo bastante mediano, pero 
esplica muy regularmente que los que se tenian en- 
tonces por cuernos de narval eran ms dientes. 

Ellis, en su viage á la bahía de Hudsonque veri- 
ficó en 4746 y 4747, hace mención de algunos cela- 



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XAMIFISAOS GUADIUMANOS. 317 

C60S, y muchas veces bajo el nombre de ballena blan* 
ca, indica el beluga. 

La obra , mas importante, y que es la fuente casi 
única en que pueden adquirirse ; algunos pormenore«( 
sobre los cetáceos, es la de Anderson, intitulada HisUh 
ria natural de la Groenlandia, de la Islandia^ y del ««• 
trecho de Davis {trad. 2. voL in. 12.® París, 1754) pu- 
blicada por primera vez en 1750. Esta obra, que es el 
resultado de las noticias que se pidieron á todos los 
balleneros, se resiente por desgracia del modo con 
que se hizo, y aunauc abunda en buenos documen- 
tos, contiene mucnos errores y hechos traspuestos. 
Por otra parte, en la época de Andérson no se sabía 
pintar á un animal cualquiera con caracteres exactos; 
por lo tanto es menester ser muy escrupuloso para ad* 
mitir las especies que él describe y que no están bien 
dibujadas. Nos veremos, pues, obligados á recurrir alo 
que este autor indica; pero no lo haremos hasta ha- 
ber establecido algunas discusiones críticas y una 
rigurosa comparación del testó con las láminas, lo 
cual no siempre se ha verificado, como es fácil cono- 
cerse por el género fisalida de los autores modernos. 

Desde Andérson hasta la época actual, y por lo» 
libros deEUis, de Forskal, de Ps^és, de Hasselquist, de 
Klein, dg Illiger, de Olafsen y Povelsen,. de Perón, 
deDuhamel, deShaw, deRisso,etc. etc., la historia na- 
tural de los cetáceos se ha enriquecido con algunas 
buenas observaciones, aunque sus progresos no han 
estado de modo alguno en proporción con los de otrog 
ramos del reino animal. Los tratados deBonnalerre y 
de Lacepede, los mas completos que poseemos, dejan 
con todo mucho que desear y no carecen de errores. 
De suerte que hoy, en que tantos anímales nuevos han 
sido descritos con esactilud, no poseemos una buena 
historia de esta clase de seres. Sin embargo el libro 
precioso deScoresby sóbrelas pescas del Norte; la 

,,i"'--' :^J:-- r'J> \y.^ 



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Géfc^^^^t: 



BUS omovmssmos. 

20ok>9fa de Sbaw; la mamologia de Mr. Besmarcst, 7 
sobre todo, el mno animal de B. Cuvier, asi como la 
obradeeüte célebre naturalista sobre las osamentas 
£é6íies, nos proveerem de mayores y mas claras Inces, 
y ftos permitirán reunir sobre los cetáceos, nuevos é 
tnieresantes hechos. 

Linneo , en la edición aue Gmelin ha corregido del 
Sistema natura, ha formado bajo el nombre de cete^ sa 
dase sétima ó última de los animales. El ilustre 
saeeono admite mas que cuatro géneros, que sontos 
que él llama m^nodon , ballena, phycetere y delfín ; y 
eu estos cuatro no descril)e mas que quince especies. 
Erxlobcn, cuya obra sobre los mamíferos , salió á 
hiz en 4777, dejo para el fin de los animales la<« focas, 
haeténdoiasseguir de los cetáceos. Adopta los géneros 
' y ' las especies propuestas por Linneo • esceptuan- 
aodos. 

Otón Fabricins , en su Faune du Groenlande, dcs- 
'cribió con cuidado muchas especies delNo:te, y 
' prest<} bajo este concepto un verdadero servicio á la 
ciencia. 

Él abate Bonriaterreen su Cetologia (in 4.® 1789), 

. propuso solamente cuatro familias , en las cuales fue- 

.ion comprendidas ocho especies de ballenas , dos mo- 

nodones /seis cachalotes, y nueve delfines.* 

^ La Historia natural de los cetáceos del conde La- 

;;^I>ede salió á luz en 4804: esta obra fué muy bien 

^treeibÁda , y pormaneció clásica hasta ios úllimos 

, tiempos* Djó á conocer treinta y cuatro especies dia- 

i Mbuidas endiez géneros , á saber : cuatro ballenas, 

'«uatro baletMf teros , tres narvales, nnamrnak, cua- 

utro e»haiotes , un phi/sale , (res physeteres , dos dd- 

v'fampkroSf once delfanesy un Atperoodon. Mas ade- 

lanteiañade Jas descripciones hechas coa arreglo & al- 

igusias^pinturts chánescas^de muchos cetáceos de los 



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MAMIFESeS 60ÍBIOMANOS. '^9 

(isisffes del Japón, como dos ballenas, oaatro baknop- 
ieros , UQjphioetero y un delfin. 

Desde». esta- época « mnekos vtageros ban publi- 
cado dii^psas especies , notahlemeote de la fainiMa 
./de los dalines , y mucíios de los cetáceos descrkos 
prímitivasiente examíoados con mas ateoeíon , bta 
.^recído á lai pers<mas ma.^ iiiteltgeirte& que solaneiea- 
te se apoyan en figuras defectuosas ó en vagas obicr- 
yaeioiies, y han sido desechadas de los catáiogos. 
ííMr.-Desmaresten su Mamalogia (4820—1822), hace 
..subir sin «embargo , su núniero total á sesenta y dos: 
sobre estenúmero veinte y nueve especies se fepa- 
.4án como mal examinadas y oomooudosas; lo (|na 
reduce á treinta y tres las q«ie quedan con pormeiio- 
res* algttníiUnio positivos. 

' Lésn(;6táceos «onecidos Jboy ascienden al número 
i/det)chenta i agregando á ellos las espedesM dudosas, 
:'ó. SólaeieBieai de cinctit^nta :, ateniendo!» solo á.las 
- ;,^pef Íes ¡rigoüOdameiUe determinadas. . 



CETÁCEOS DE LOS MARES DE KAMSCHATKA, 



PUBLICADOS k LA VISTA DE LAS FIGURAS ESCULPIDAS BN 
MADERA POR LOS ALEUTAS , POR Mr. DE ChaUISO. 



Mr. Chamiso^ naturalista francés, al servicio déla 
Rusia 4 hizo el viage alrectedor del mundo con el «a- 

E'tan deK^eebué, a bordodelRurick. Entre los descu*- 
imieatos interesantes de su viage , se deben eontar 
.*io8 relativos á los cetáceos del Norte del Océano ta- 
cífico , de los cuales proporeicmá modelos: esoilpi- 
áos: con mucha habilidad por los naturales de aque«" 
41i» regiones , y acerca 4e Josenales^ puMicó*iina 



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320 GOMPLBMBirrOS. 

memoria interesante en las Actas de la Sociedad de 
Bonne. Aunque no se debe prestar una confianza 
. completa á las especies descritas de este modo , y que 
no se las puede referir ó aislarlas de los cetáceos ya 
conocidos , no se puede menos , sin embargo , de se- 
ñalar los principales caracteres de ellas, porque 
los datos que las acompañan son curiosos, y serán 
muy útiles para los futuros viageros. Por otra parte, el 

f Principal fin de Mr. de Chamiso, ha sido encontrar en 
os nombres aleutas, la sinonimia délos empleados 
Sor el célebte Pallas que ha descrito en su Zoografia 
el Norte de la Rusia , tres*cachalotes y seis ballenas 
de los mares del Kamschatka , y las figuras que ha 
becbo litografiar de estos animales lleran el sello de 
la exactitud , al mismo tiempo que notas claras y 
) exactas indican la ulilidad que sacan de aqueMos ce- 
táceos los babitantes ribereños de los mares en que 
; vi?en. Las éspecies¡figuradas y descritas por Mr. de 
Chamiso, y cuyas represenlacioiies originales en ma- 
dera están depositadas en el Museo deBerlin, son en 
número de nueve. 



I. LA BALLENA KULIOMOCK. 



Esta ballena según parece , está descrita por Pa- 
lias conel nombre ieculammach, y que los rusos lla- 
man kuUjoma. Los aleutas , que la llaman kuliomocí 
en la edad adulta, dan á los individuos jóvenes el 
nombre de ku/ío magadoch. Por error distingue Pallas 
la ballena hamschalang , significando esta palabra en 
la lengua Hle los naturales , viejo ó antiguo, y aplicán- 
dose a los muy viejos kwíiowock. 

De todas las especies de ballenas , esta es la que 
mas abunidaen aceito, y las carnes ,. según dicen' los 



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MAtfIFn09 CÜAMmiANOS. 3M 

iMtturales , no forman mas que una muy pequeña 
pane (ie la uia$A total del cuerpo. Esta grasa aceitosa * 
en fluida y muy olorosa , y lo^ aleutas la buscan para 
SQS^ alimentos. Estos pueblos comen también las alelas 
de los individuos jórenes •, hacen cuerdas y lazos pa-* 
ra pescar con sus tendones y sus aponevrosis , v 
emplean ks huesos en la coosfroecion de sus caba^ 
fias . y aprovechan la piol para hacerse calzado. 
' El kulíomook, lamaseonmn, como la mayorespt;^ 
de de los mares del Norte del Océano Pacífico, se^ 
alterca mneho á la ballena franca (balima MfsPk^n^,- 
En efecto, so' pecho es liso^ pero señalado sobre > las i 
eelstillas con un ancho sureo contornado ; sus bígotcfs 
íMbarbas, en'i^úmero de cifairocíentos á qutnfenl^, 
8(Mi muy grandes ¥de color negro azulado; sus tubos 
soe dexuosos ^ colocados en medio d^ la cabeea ; una^ 
«ffiinencia cónica corona la punta del hocico en la» 
cara, y la boca es redonda y encorvada eo su co^- 
rtisura, la aleta de la cola está escolada en el medio, 
y>las pectorales son de formií (Aal oblonga ; su co^ 
m es blanco y lo mismo el pecho; La espalda; en 
fin^ presenta una giba bastante parecida á la de una 
ateta falsa,' mientras que la forma del cuerpo es ci~' 
Uftdrica. - , 

Mr. de (Siainiso observó muchas Veces al kulío-^ 
mock nadando al rededor del Rurkk ,y una vez entre 
otras varias el bergatin ruso,- que navegaba coo'vieoio 
favorable, chocó' con dos de^ai^frellasMllenasque ju- 
gaban, c^yo choque se sintió á bordo del boque. 

Esta especie se aviene perfectamente con la balle^ 
na franca de los mares delríorte,*sin joroba ^ue^ co- 
rona la espalda, según Mr. de Chamiso;' y todos %^^ 
caracteres, esceptoel indicado, convienen muchomas 
con los que distinguen á las ballenas gibosas , ó los 
balenopteros boops con pico, descritos en los auto- 
res. Con todo, algunas personas se resisten á creer 

798 BibliolccH popular. T. XXIII 21 



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que la ballena franca vive iadiferentemeate en todos 
los océanos, y que la especie de los mares boresdes 
atlánticos sea la de los mares boreales pacíficos. Sobre 
esta materia ha acopiado Mr. de Chamiso algunas 
pruebas que parecen bastante decisivas. Enrique Ha- 
muel y Busef, el primero en 1653 en las costas de h, 
Corea, y el segundo en 1 74 6 en las del Earntschatka, , 
afirman naber |>escado ballenas francas cucuyos cuer- 
pos estaban introducidos arpones europeos, cuya 
marca era la de los pescadores de la Groenlandia. Se 
sabe ademas que el conocimiento de este hecho habia 
precedido á las luces de la geografía para hacer supo^; 
ner un canal de unión, debajo del polo, entre el mar 
Asiático y el Océano Pacífico. Por lo demás , aunque 
el difunto Perón haya tenido la opinión formalmente 
contraria, todo autoriza para pensar que ciertos gran- 
des cetáceos viven indiferentemente en todos los 
mares. 

Sin embargo, el kuliomock, teniendo una joroba 
en la espalda na puede ser mirado como la I)allena 
franca, y debe referirse á la ballena nudosa [baloeM 
üodo^a). Lopocx) quesesabede esta última especie, 
que el capitán Colnett vio en las costas de la Califor- 
nia, legitima nuestra aproximación^ y la frase de Mr. 
(de Lacepede que indica una sola joroba y aletas pecto- 
rales blancas á la ballena dudosa, no permite pensar 
«que el kuliomock sea distinto de ella. 

En fin, Mr. de Chamiso refiere al kuliomock, la 
ballena descrita por SteUer después de su naufra^^o 
«en la isla de Behring, que tenia cuarenta y seis pies 
y doscientos cuarenta bigotes, y cuyo largo era desde 
seis pulgadas á cinco ó seis pies. 



y Google 



IL LA BALLENA TSCHIKAGLÜCH. 



Asi llamada por Pallas esta ballena es el isdúk.-^ 

gliok de los rusos. Es la mas pequeña do l^sespe-^ 

cíes descritas, de las que se distinguen por su cabezíí 

mas corta y mas cónica, por la falta absoluta de aleta 

dorsal, por unos pectorales ovalados, por una hin^ 

cbaz(m por debajo de la cola, y en fin^ por una anchac 

aleta caudal casi rectilínea. Su'^grasa es de tai manera 

abundante^ que parece que las carnes faltan debayk 

de la capa que ella forma; pero esta grasa, de un sa*^ 

bor agradable, es liquida y teñida de un color rojo^ 

Sus barbas son despreciables y desechadas por so 

peoueñcz; sus huesos mas compactos y duros que los 

de las demás especies, sirven pata, hacer armas; tiene 

el pecho sedalado con dos grandes manchas platea(kt8« 

y la cara inferior de la cola es blanca, asi como las 

pectorales. 



m. EL BALENOPTERO .yjUGÜLlCH. 



Pallas ha descrito esta especie bajo el nombre de 
umgullieif conocida por los rusos con el de amgolia^ 
Sus formas, en la fignra que Mr. de Chamiso ha dado 
de ella, son como las do un cilindro bastante regular. 
Los dos quijadas son de igual largo; tiene una aleta 
dorsal en la parte superior del cuerjpo sobre los dos 
tercios posteriores; las aletas pectorales son peaueñas, 
ovaladas y redondas por la punta; numerosos pliegues 



y Google 



324 COMPLEMENTOS. 

ocupan las regiones del vientre y del pecho ; la aleta 
de la cola esta escotada por el centro y es del mismo 
color que el cuerpo. 

Los alentas y los rusos establecidos en el Kamts- 
cbatka consideran al abugulich como la mas útil de 
todas las ballenas de sus mares. Pallas le concede, se- 
gún la opinión de los habitantes, hasta trescientos 
dncuenta píes ingleses de largo; sus barbas^on ^ 
quenas y sin uso; su grasa poca ahondante y consis- 
teme, tiene uu sabor agradable y «se encuentra pftm 
en la espalda y loshijares, al paso que en el vienM 
está unida coa las fibrais musculares que la atreviesant 
Su enemigo mas encarnizado, es ua delfin que la*aiá- 
ea y la fatiga para despedazarla la iengsa ó devorar 
SQ grasa, á la que tiene muchísima afición. Frecu^üté- 
mente se encuentran muertas en las playas á conse- 
cuencia de las heridas que les ha causado aquel ceta* 
ceo. Los aleulas, cuando se a|)oderan de bu abugMiich, 
lo cual es muy raro, desprenden la membrana^t^oeca-' 
bre la lengua para fabricar con ella aquellas huaicas 
tan delgadas y tan tra^renles, pero al mtsmo'ltem^ 
po impermeables á4a lltivia, con que se cubren aqipe^ 
lias gentes, y que sacan también de los inteslrnosde 
las focas ó de las ballenas. Los huesos de la quijada 
los emplean para hacer armaduras de javelinas, y sa- 
can de la cola, para hacer cuerdas, 4e cii^nto veinte á 
cíenlo sesenta libras de tendones. 



IV. EL BALEÓOPTERO MANGIDACK. 

La edad joven de esta especie es el B(»angid«;k de 
los aleutas; conocida de los rusos con» el* nombre de 
mafida y descrita por Pailas con el de mangidffck ó 
¿a^ir»amti9eu/u«. Sutamañoes un poco masfMrottiiift' 



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MAMIFBBOS CUADRUMANOS. 3S5 

dado aue el de la especie siguiente; se distingue del 
abugulich por uo abultamíento mas considerable de 
la cabeza, por unaaleta dorsal puotiaguda y mas echa- 
da hada atrás del cuerpo, por unas pectorales mas 
estrechas y agudas en su punta, en fin, porque el re- 
borde de la aleta caudal no eslá escotado. Los bigotes 
del mangídach no tienen mas que seis pulgadas de 
lair^oy no* sirven mas que para estopas ; su grasa 
aceitosa es igualmente oompacia y tiene los mismos 
'.iiso»(^ae ta de la especie precedente. Sin embargo, se 
^otmé Algunas veces la carne del irientre de los iudivt- 
Kluos^6venes, ^ué estierna y que se endurece y pone 
joorreosa üoan^efitFan mas en edad. Un indincfuo de 
seletita y seis pies ingleses de largo da de ochenta á 
e»m libras de tíendones. 



V. Eli BALENOPTERO AGAMACHTSCHICH. 



Este balenoptero, conocido.bajo el mismo nombre 
por los rusos y por Pallas, es un poco m^s peaueík) 
que el p^béédémé, cuyas formas tiene ; él es de un 
color parduzco , escepto debajo del vientre que es 
blanco , marcado de arrugas y aplastado. Se buscan 

^suS'CarQest'para álimeniars^ con ellas , y sus barbas 

íÍE[iieson> blancas y de dos pies de largo, no tienen uti- 
lidad alguna. Mr. de Chamiso dice ({ue su tamafio no 

/msaide i^eint^y ocb^ pies ingleses , y Pallas le da 
'hasta «etenta; sttgrasaes abuudknte, y las mcmhra- 

;^«as4e los itítestinos sirven también para hacerse yes- . 

'tkles, peramenos sólidos qne 16^ de otras muchas ba- 
'llenas.' 



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VI. EL BALENOPTERO ALIOMOCH. 



£1 aliomoch ó aliama de los aleutas en la edad 
s^ulta, y el aliama gadach eo los primeros años, es el 
aliamot de los rusos, y el alliamak de Pallas; se parece 
alas especies precedentes. Sin embargo, según la fí^ 
gura t es mas recogido el cuerpo y mas grueso , la 

Juijada inferior en mas corta que la superior. La aleta 
orsal es prolongada ; pero {>oco alia y como truncada; 
las pectorales, por el contrario, son. muy largas é im- 
mediatas á los ojos, y la caudal forma una espaciosa 
media luna. La parte inferior de esta es blanca, y son 
del mismo color las pectorales; su tamaño no pasa de 
treinta y cinco pies; su grasa aceitosa, es abundante y 
fluida, y sus bigotes no son de utilidad alguna. 



YU. EL CACHiXOTE AGIDAGICH. 



Este cachalote es el agidagich ó agdagjaeh de \q$ 

' aleutas que Pallas escribe aggadamhgik que parece 

,,ser el flamn de lo^ rusos; su gran cabeza cúbica, su 

j ancha aleta caudal, la estrechez de la quijada inferior, 

. su joroba dorsal, lodo anuncia que es el cachalote 

ínacrocéralo de los autores. El largo que le da Mr. 4e 

Cbamiso, es de unos ciento siete pies ingleses, y no es 

inútil recordar que el pie inglés do tiene mas que doce 

pulgadas del pie de Francia. Los dientes de la quijada 

inferior tienen ocho pulgadas de largo , y las ramas 

huesosas de esta se empican en hacer javelinas. Los 



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UAMmifiOSCtAMtnilANOS. 327 

aleutas empican la piel dé este cachalote para hacer- 
se calzado. Su grasa aceitosa, que se dice que es pur- 
gante, sirve ÚDicamente para alumbrar sus chozas, y se 
sacan de un animal de cincuenta pies hasta cuatrocien- 
tas libras de tendones. Los tubos en la figura de ma- 
dera, en lugar de estar colocados en la parte superior 
de la cabeza, están abiertos por delante como ven- 
.tanas de la nariz, lo cual aebe atribuirse á un er- 
fTor del artista. 



VIII. EL PHISETERO ALÜNINICH. 

í . 

Esta especie la aproxima Mr. de Chamiso, al géne- 
ro ancilodon de Illiger, y tíene por sinónimos los nom- 
bres de tchyeduk y de agidagich: parece acercarse al 
• monodan spurim de Fabricius, asi como al hiperooáon 

¡ de Mr. Laccpede, y del delphinus diodon de Hunter. 

Rafles describe brevemente el aluñinich, y no le da mas 
que dos dientes delante de cada una de las quijadas; 
oice que su grasa es purgante y que solamente la em- 
plean en quemar. £t tschieduk del mismo autor, tiene 
setenta pies, doce dientes de nueve pulgadas de lar- 
go en cada quijada, y unaffrasa igualmente perjudi- 
cial. En fin , sut5chumt8*<*u-ga-ck, puede tener unos 
ochenta y cuatro pies , ^ según la opinión de los isle- 
ños de Kadiak; pero tiene cuatro dientes en cada qui- 
jada. Es, pues, muy difícil el referir positivamente la 
'especie de Mr. de Cnamiso á las de Pallas. La imagen 
aleuta representa sin embargo en el aluñinich dos 
tubos separados, dos dientes en cada quijada , y dos 
rayas blancas que circuyen el cuerpo muy obíícua- 
mente. 

! Mr. de Chamiso tenia tres figuras de delfines, dos 
-sefean reputado por muy imperfectas y toscas para 



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-ppNáerias. (mbiicar, y se kalimiiado á Ana sola qaeler- 



IX. EL MABSIIXO AGEIiüCH. 



; Mi:. deCliaaiiso eoBSÍdern á este uarsuino como^d 

delfia orea de Mr. Cuvicr. Los ruses leA.coaocen 

con el nombre de kussáka , y Pallas lo ha descrito 

bajo el de aguluk; el dibujo le supone dos tubos, lo que 

sin dudf-^ es un ^rror, uoataleía gnúáe dorsal , y uoa 

cola rectilínea. Aparece una raya blanca lateral aesdc 

la comisura de la boca hasta mas abajo de la pecto- 

-cal, y otra raya nace d<^la»tc de la: dorsal y se pro- 

Jonga oblícujaLnaente hasta por debajo del euerpo cerca 

sdelaaciiQieato de ja cola, áegun Mr. de Chasniao tiene 

.UAo$ tcece pies de lay^o ,sus dientes ^on pQi|iteños j« 

ouBAerosos; vive reunido con otros muchos de su da- 

a«^ y ataca con ferocidad á las baHenaSy.de las cuales 

:es*tta euemigOienoarftísado; Si ^ta especié estuviese 

.esactamente desoriia, serta nueva; porque la marsopa 

<H> se. le*í|)areoe ea aada., y cuando por; oirá parte 

-DPiPoede haUaj»e>eaJ«s mfóoios'mares, .porque cada 

•aspem de laifamilia de los delfines se aparta muy 

>po(30! dé k^}Zi9^s.^a que faaa nacido. 

JÍ)escrifmoñ4e algunos tet&ceos de h9 mares del Japón, 
jÉon-Mfegio áin^ figuras pintadas en iGAinay en el 
Japón, por, eleome de JMepeée. 



A continuación de los cetáceos de las islas: Eiurí- 
-les y Aleutiaüas , colocamos algunas especies que el 
iS^p conde de Lacepede. describió cod arreglo.á alga- 



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lLU0HnMMIt€IUMnAllOS. 911 

A«s difaqos japotteses que lé omumi^ Mr* Abel 4t 
Remssat, de los cuales formó et argunieolo de uM 
memoria espeoial^oe leyé en el lastitiito el^l det^e- 
fifimbee de 48iSJ Las eí^peeies qae oo se apojao mas 
'faejasfptnlofas'deeste> género y^n descripeioB al«- 
«una^ «LO paedeii «n efeeto eofocarse eotre -tas que es- 
4áiiiadiimtdaseB la obras como * reales y efeetítaa; 
porque bien se sabe que «losr pintores tímnos se com- 
placen en iluminar sus dibujos con colores fantásticos. 
y que rara vez se limitan a pintar la naturaleza tal 
cusil ella es. Poi* otra parte, Jír.de Lacepede aseg ra 
que los rasgos distintivos de las diferentes especies, 
están presentados con gran limpieza , y que tienea 
todas las señálesele autenticidad y exactitud que están 
acostumbrados á reconocer los zoologistas, de mane- 
ra que se cae en la tentación de mirar estas figuras 
«fimno 'vetoaios esactos de especies verdaderamente 



^J. lilB ttALUNátSnilSIBA feNLA VPÁlMk. 

I. LA BALLENA JAPONESA. 

BALOENA JAPÓNICA. LaGEP. 



Insertaremos testualmente para esta especie y las 
siguientes ia descripción becha por Mr. Lacepede. 

ccEl tubp está colocado un poco delante de los 

ojoSf la aleta caudal es grande; se ven sobre el hocico 

,lres.|(ihascHhie?liaa de tubero^dades^ y ^otocadaslon* 

(gituainalnoente; el color general es negro; pero el 

.viei^tre es 49:i]#i blanco brMIantCf y etfo grande es- 



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330 . COHKLXnNTOS. . 

{laoio blanco ^ti como festonado profondanénte ^a 
iP contorno; las quijadas, las aletas pectorales y la 
xaudal están contornadas de blanco: deanas lineas 
X)urvas, negras, y muy menudas realzan el blanco que 
tiene alrededor de los ojos v en la base de los pectora- 
jrales: se distinguen grupos de manchitas blancas en la 
<]uijada inferior^ sobre el bocico tiene también multi- 
tud de mancbitas del mismo color.» 



II. LA BALLENA LUNULADA. 

BjaOBNA tUNULATA. LaCBP. 



£1 tubo de esta especie está colocado un poco 
detras de los ojos, y las dos quijadas están oóiadas 
esteriormente de pelos ó peaueñas púas negras; |el 
color general es verdoso, y sobre la cabeza, el cuerpo 
y Jas aletas tiene ungían número de medias lunas 
pequeñas blancas. 



s. il los balexoptekos con puegues longitudlnalfis debajo de u 
gárga2(tá y del vientre. 



111. EL BALENOPTERO MOSQUEADO. 

BALOENOPTBBA PÜNCTULATA. LaGBP. 

La aleta dorsal es pequeña, y está equidistante *e 
las pectorales V déla caudal; tiene sobre el hocica 
dneo <^ seis giDas situadas longitudinalmente. La ca- 



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MAMIIltOSJSQAVBOXAKOS. Mi 

fbtza, el cuerpo y las pectorales están salpicadas ée 
blanco sobre foado negro, y los labios, los surcos 
Jongitodinales y el contorno de los ojos son blancos. 

lY, EL BALENOPTERO NEGRO. 

BALCENOPTERA NIGRA. LaCBP. 



La quijada superiores estrecha, y su contornóse 
realza delante de los ojos, casi verticalmente; sobre 
el hocico ó la frente tiene cuatro gibas colocadas longi- 
tudinalmente; el c^ior generalmente es negro: la9 
aletas y la quijada tienen un filete blanco. 



V. EL BALENOPTERO AZULADO. 

BALCENOPTERA GARULESCBNS. LaGKPBDE. 

Tiene la quijada superior semejante á la especie 
precedente: su aleta dorsal es pequeña y mas inme- 
diata á la caudal cj^ue al ano: se descubren doce plie* 
S;ues ó surcos inclinados á cada lado de la quijaifo in« 
érior, y su color es de un gris verdoso. 

YL EL BALENOPTERO MANCHADO. 

BALOENOPTKRA MACÜLaTA. LaCSPEDB. 

' Este tiene la quijada inferior mas saliente que la 
' superior; los agugeros de los tubos están un poco de- 



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tfás ^lori^oft, qué están ocrot de lt:eiM»Mia. La 
flletá dorsal está- east eqoidistante de los brazos y -de 
la aleta déla eola: el color negruzco es el <pie reíaa 
en loda la parte superior del animal; por debajo de la 
cabeza y cuerpo es blanquizco; tiene algunas man- 
chas muy Mancas, casi redondas y desi^oades, y re- 
gularmente están colocadas en los costados de este 
cetáceo. 



$. m. LOS CACHALOTES (XKH ALETAS. 

VU. EL PHYSBTRO SÜLCADO. 

POTSETERCS SURCATÜS. LaGEP. 

Este cachalote tiene á cada lado de la quijada in- 
ferior seis pliegues ó surcos inclinados. Su cabeza 
tiene la tercera parte de su largo total; el tubo está 
colocado por encima de la estremidád de la abertura 
de la boca; la aleta dorsal cónica, encorvada bada 
'Btfás, se ievanta por encima de las pectorale'i que 
-igNalacasi en largo; en la estremidád de la Quijada ia- 
• ferior tiene dientes puntiagudos y rectos. El color ge- 
-«eral eS: negro. Las quijúdas^y aletas tienen los rebor- 
des blancos. 

VIH. EL DELFÍN NEGRO. 

DfiPHOfUS NIOBRi LlCIF. 

Este delfin tiene el bocico muy aplastado y moy 
' Urgo^y mas de doce dientes en cada lado de Jas des 



y Google 



MAMIfBMS CUAJMmáNOS. SSS* 



qiiqadáB. La' aleta dorsal^ muy pequeña; estárAM» íih 
BMKiiata á la aleta de <a cola que á las pectoraleft4 Sil> 
crior geaeral es negro, y las comisuras, ast cooo lat 
pectorales, y una parte de la caudal^ son de un Uáiuso^ 
iBas ó menos brillante. 



DE LOS CETÁCEOS HERBÍVOROS, Ó DKLAS. - 
sinniAS^ 



Mf . Cuvier fué el primero que dividió ei^rdi'md^ 
los cetáceos en dos familias. En el prtfflei!ocoJocJ6tm 
el^ nombre de cetáceos; á los géneros lamantíso. in^ 
gwgo y estellero; y enel segundov bajo el nombretde 
cetáceos propiammU dickós, quedacM comptenditloy 
todos los anímales conocidos hasta ah(^ay y ae^im mo^ 
dd^esclosivo (bajo este nom}>re solo, tales como las j^an 
llenas^ los cachalotes, los narvales y los delinea. 
- Los cetáicoos herbíToros se disiingucfi de los cet¿-i 
cees ordifianos por el aplastamiento de las ooDOnats det 
sos dientes .r En efecto^ este carácter es la con8ceuc|it^ 
cia natural de su género de vida: asi es, que los antA 
males de esta división sacan su subsistencia de las 
materias ve^^'etales que pacen debajo de las aguasa: 
poca profundidad, cerca de las onl^as; crian á sw, 
oijos con dos tetas que tienen en el pecho; en el re^ 
borde del labio superior tienen pelos, y sus tubos^i 
cuyo canal huesoso se abre sobre lo alto del cráneo, 
no*están abiertos en la pieK sino hacia la punta del 
hocico. 

Tres géneros solamente están comprendidos en 
los cetáceos herbívoros, y durante mucho tiempo se 
km ha colocado al lado délas focas. Su historm es- 
tá;.' llena, dé asuntos populares; a^ es que les haaren 



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331 coimcvEirros. 

Sresenlado y descrito bajo los nombres de hombres 6 
e mugeres marinos, de sirenas. Los europeos esta- 
blecidos en las Indias creen aun en sus relaciones 
eon los tritones de la mitología; y es muy raro que 
en Batavia, por egemplo,no se haga mención anusd-** 
mente en las gacetas, de la captura de algunos me* 
dio hombres y medio pescados que no son mas qne 
dugongos. 

Los cetáceos herbívoros habitan al parecer mas 

f)articularmente entre los trópicos, solamente hacia 
as orillas, y jamás en alta mar. De las tres especies 
conocidas de lamantinos, la una vive en las Antillas, 
etra en el Senegal, y la última en las costas de la 
Borida. £1 dugongo no se ha encontrado hasta ahora' 
mas qne en los mares calientes que separan con in*' 
BUmerables canales las islas de la Malasia. Se ade* 
tonta por las costas de la Nueva Holanda hasta mas 
allá ael trapico de Capricornio ; y los naturalistas 
prusianos Hcmprich y Ehrembcrg, aseguran haberle 
visto en el mar Rojo. El estellero parece confinado á' 
los mares boreales del Océano Pacifico sobre las eos* 
tas de la península de Kamtschatka y en medio de 
los ínnumerabres islotes de las costas Noroeste de 
América. 

Habiendo descrito el conde de Burfon (tomo IX y 
snplement tomo VI) á los lamantinos y á los dugon- 

fos, nos ceí^iremos á presentar un resumen de la 
istoria de estos animales, que hoy se conocen eon 
mucha mayor exactitud. 



LOS LAMANTINOS O MANATÍES. 



Colocados durante mucho tiempo los lamantinos 
al lado de las focas y de las morsas, no fueron mir- 



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líAMinaos cciB&üXANOs. 388- 

rados eomo verdaderos cetáceos síbo en estos últimos 
tiemüos. Hernández, Clusiusy Rondeiet los habían co*' 
nodao, y este último ha pubhcado una figura de olloi 
en su Tratado de los pec^; todos los auiores sucesivos 
están conformes en designarlos bajo el nombre de fiMhf 
natus, de donde por corrupción hemos hecho lamanfí^ 
no, bien que algunos zoologistas, y entre ellos Buffion, 
bacen derivar esta palabra de la de manatí, usada 
entre los galibís de la Guiana, ó los colonos espafio^^ 
les de América para designar un grande mamífero 
acuática; pero esta etimología es poco admisible. El 
nombre de manatus ó de manates significa animak 
con manos, indica que esios cetáceos se sirven de* 
sus aletas pectorales para sostener á sus hijuelos eo^ 
sus brazos, como ciertos animales terrestres* Al- 
gunos otxos nombres dados por el vulgo ó por via** 
geros ignorantes recuerdan las semejanzas mas ó me- 
nos groseras que espíritus prevenidos han tratado de 
^tablecer con los lamantinos; asi es que en muchas 
relaciones les han aplicado las d(isignaciones mas 
opuestas de buey marinOy vaca marina y mugerma^. 
riña. 

Al dar Linneo el nombre genérico y científico 
de triticbus á la morsa, tenia á la vista la única es* 
pecie de lamantino que se conocía en su tiempo y 
que presentaba el conjunto de los caracteres de es- 
te animal ; y esta inmediación errónea se sostuvo 
hasta la época en gue Mr. Cuvier publicó su obra 
clásica sobre el reino animal. 

Los lamantinos son unos anímales cuyo cuerpo es 
oblongo, sinciíello separado, y cuyaestremidad poste- 
rior es redonda, un poco deprimiaay con aleta caudal 
o}>longa y muy desarrollada. Carece completamen*- 
te de rudimentos internos de los miembros posterio- 
res. Las aletas anteriores se forman de una membra- 
na que envuelve los cinco dedos y sus falanges; y estos 



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$86^ G(rH»LV!;icBiif os. . 

Bo^aea^ápaetntes por fuera mas que por catiro ufiás; 
b|ftQ0as aue están ligadas en el reborde de la alel»;: 
loa mieiQoros posteriores, tieoen sin embargo, laa; 
IMnies huesosas que prestíanlos esqueletos de los^ 
Óleos animales. Los ojos son muy. pe(fueños y oco^^ 

Gn. el ifttérvalo que separa la punta del hocico det 
^ lagogeros audüivos: estos son muy poco visibles; 
Ifdts ventanillis dé la nariz son muy pequeñas, se^i 
mi circulares y c(m dtremmi hacia adelante* La lenm> 
gtta. de forma oval; el látúo superior está hendido' 
y w cubierto de unos bigotes cortos, pero de ciertoi 
gFüesOiy qfie forman á<ada lado de los l^ios doS' 
mhRojiilos cerneos resistedites. La piel ó envoltura» 
j^eral' del cuerpo es gruesa^ ligeramente granujada^ 
y~:guaGneüida deaignnos pelo» escasos. El macho- 
tiene una verga cnyo balaooes ancho como el del ca^ 
babo, esteiOfiffiaoclie se forma de dos bordes franjea-^ 
dds, queabrazan una eminencia cónica,* en cuyo< 
raedio^ está ei caaal de la uretra. Las hembras tienen 
colocadas las dos tetas en el pecho entre las dos 
aletas.^ 

El sistema dentario, ó séase el aparato con que- 
ol)ánimal cogey tritura su aUmentcv tiene alga de 
peolicular en los laman tinos. Parece que los feto9 na- 
cen con dosincisivos delanteros* eu cada quijada, y 
qfie estos dientes se caen luego que ha nacido el ani- 
mal y que -^no vuelven á salir; porque los individuos 
adulios no tienen incisivos ni caninos, sino solamen- 
te nueve dientes molares á cada lado en ambas qui- 
jadasi Al salir del alveolo estos dientes, tienen tres 
emineoeias agudas en sn corona, ks^cdales se gastan* 
fior la masticación de los alimentos, y álo& cuales 
jse^ignen dos colinas trasversales, contornadae fiái^ 
dehintey detras con dos cremas denteíladas. Los »o^ 
lapes iüfóriores tan solo se diferencian de los preces 
dentes por algunas leves desemejanzas. Su número 



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AIAMIFEROS GDADRUBIÁNOS. ÍST 

total ^ de treinla y seis, pero con frecuencia se re- 
duce á treinta y dos, porque en cierta época de la vi- 
da se caen cuatro que no vuelven á salir. 

La osamenta se compone principalmentes de sch 
vértebras cervicales y de diez y seis paros do costillas 
muy graesas y fuertes, y de las cuales las dos pri- 
meras solamente se unen al esternón; la viscera esto- 
macal se forma de dos bolsas ea que se abren tres 
pequeños tubos en forma de ciego, y ,el verdadero 
ciego es corto y se divide eu dos ramas. El colon es 
dilatado y como hinchado. 

Tales s«oa los caracteres sucintos de ia organiza* 
cioa general de los lamantinos. Estos son unos cetá-^ 
ceofique solamente viven de materias vegetales y 
que forman numerosas y pacíficas reuniones que fre- 
cuentan las costas intertropicales del Océano Aliún - 
tico y que se sitúan en la embocadura de los rios 
grand(;s por los cuales suben con frecuencia hasla 
muy arriba. Se ha dicho que á veces los lamantinos^ 
sallan del ngua, y que podían arrastrarse con penosos^ 
esfuerzos por las orillas, con la ayuda de sus aletas y 
aun de los pelos de sus bigotes;' pero este hecl^o na 
parece fuera de duda, y nada autoriza á creerlo hasla 
que nuevas observaciones acudan á sancionarlo coa 
un testimonio irrecusable. Sus costumbres son suave» 
é inocentes, y si sus formas no seducen al observa- 
dor, su sociabilidad y buen natural le interesan á lo 
menos, y deben merecerle una parte de su bene volea- 
cia. S^un parece, los machos tienen mil ateneioaes. 
y cuidtwlos con sus hembras, y estas quieren tierna- 
mente á sus hijilelos y les tienen el mayor cariño ma- 
ternal; ellas los sostienen entre sus aletas y en su se- 
no, y garantizan su inesperiencia de los lazos en que 
no podían menos de caer. La duración de su ^^^a- 
cion es de un ano próximamente, siendo s : resultado^ 
mas ordinario un nijuelo . y rara vez dos. En la* r«&- 

799 DiblioiocA popular. T. XXIII 2^ 

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338 COMPLEMENTOS. 

Sioneseaquese cncuentraü los lamaotinos, los ba- 
ilantes buscan su carne y emplean la piel en dife- 
rentes usos. Dos solas especies vivientes son suscep- 
tibles (le una esacta distinción; la una es de América, 
y la otra de África. 

Mr. Cuvierha conocidoy descrito algunos despojos 
fósiles de lamantinos.Los mas intactos se ban hallado 
en un terreno calcáreo de concbas, grosero, de que se 
componen los bordes del riachuelo Lallon en el depar- 
tamento de Maine y Loire. Estos restos consistían en 
huesos de cráneos, délos miembros delanteros y de las 
costillas, y todos se habían convertido en calcáreo fer- 
ruginoso rojizo que contenia fluato de cal; pero el exa- 
men de estos fósiles ha hecho sospechar que debían 
pertenecer auna especie de laman tmos totalmente es- 
tinguida y diferente de un todo de los lamantinos que 
existen boy, y que bacian sobre todo muy notable su 
gran tamaño y las formas de su cabeza. Otras osa- 
mentas fósiles fueron descubiertas en Capian, á quin- 
ce leguas de Burdeos, pero estaban muy trituradas 
Sira poderlas conocer, y también se descubrieron en 
arly, donde estaban introducidas en una arcilla plás- 
tica (jue cubre el terreno de greda de las inmediacio- 
nes ae París, y en la isla de Aíx. Hallamos en e^e 
hecho, dice Mr. Cuvier, la prueba de que los laman- 
tinos, confinados actualmente entre los trópicos, vi- 
vían no -ha mucho en los mares que bañan la Francia. 
En fin, si hemos de referirnos á una pequeña nota 

I)ublicada por el doctor Harían, se ban encontrado en 
a costa occidental del Maryland, costillas y vértebras 
pertenecientes á un lameutino fósil de tamaño gigan- 
tesco; porque el diámetro vertical de la vértebra alta, 
tiene nueve pulgadas inglesas, y siete su diámetro 
trasversal. 

Los límites geográficos de los lamantjnos existen- 
tes se contienen en el día en el intérvaío de 50'', ó 



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mamíferos Cuadrumanos. 339 

de 25** al Norte ó Sur del Ecuador. Sin embargo, ve- 
mos en las relaciones de todos los antiguos viageros 
y particularmente en los viages de Dampier, que se 
naola en ellos de lamantinos que existen en parale- 
los mas altos. Luego es muy probable que hay dife- 
rentes especies que no conocen aun los naturalistas» 
aunque bajo el nombre de lamantinos, hayan inclui- 
dos los viageros á las focas, y frecuentemente á los 
dwgougos. En cuanto á lamantinos de las costas del 
Perú, es casi cierto que son diferencia de las especies 
del Océano atlántico; pero no se tiene sobre esto nin- 
gún dato particular. 

EL LAMANTINO DE AMÉRICA. 

TRICHECHÜS MANATÜS, L. 



El lamantino de América es la especie aue desde 
mas antiguo se conoce. Clusius y Aid rovanao le lla- 
maban manatí indorum, según Hernández, y bajo el 
nombre de manatí ó manatus, se halla mencionado 
en las obras de Rondelet, de Gesner, de Laet, de 
Gouston, de Charlet, de Ray, de Dampier, de Sloane, 
de Klein, de Brisson y de Pennant, y bajo el de la- 
inentinólamantin en La Condamine, Brown y Buffon, 
Los portugeses, cuyas flotas cubrían los mares en otro 
tiempo, hablan en sus mas antiguas relaciones del 
lamantino de América bajo el nombre de pece mugtr 
é pescado muger, y los españoles de las márgenes 
del Orinoco bajo el de pez buey. Este es el serkuh de 
los alemanes, al manata délos ingleses, y el socAioe 
de los dinamarqueses. Bufton llama á esta especie el 
iamantino grande, de las Antillas, y la describe y 



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340 GOMl'LKMENTOS. 

representa en el tomo XUl, p. 37, y página 3T7 
y 435 de su historia de los cuadrúpedos. 

La forma del cuerpo es prolougada y oval, y trae 
¿ la memoria la de uua odre, terminada en la parte 
posterior, después de uua leve cintura, y que se 
aplasta para dar nacimiento á la cola. Esta es oblon- 
ga, ovalada, ancha y como truncada, y forma poco 
mas ó menos la cuarta parte del largo total del ani* 
mal. La cabeza es cónica, sin depresioo alguna en su 
unión con el cuerpo. El hocico es grueso y carnudo, y 
representa por la parte superior un semicírculo en 
que se encuentran las ventanillas de la nariz en fi- 

gira de media luna y que se dirigen hacia adelante. 
I labio superior es a!)ultado y escotado por el me- 
dio. Dos hacecillos de cordas tiesas, de un volumen 
bastante pronunciado, guarncceQ los costados. El la- 
bio inferior es mas corlo y estrecho que el superior, 
y la boca es poco hendida. Los ojos ^on pequeños y 
están colocados cá una igual distancia de las venta- 
nillas de la nariz y de la comisura de los labios. Las 
orejas no consisten mas que en dos hendiduras estre- 
chas abiertas en la piel. Los orificios de los aparatos 
de la generación y defecación están muy inmediatos, 

JHO están separados mas que por un tíu)iuue delga- 
0. Tales son los principales caracteres del ]am<inti- 
no de América, cuyo cuerpo está cubierto con uoa 
piel gris ligeramente granujada, y sobre la cual apa- 
recen algunos pelos ralos, aunque algo mas inmedia- 
tos cerca del ángulo de la boca y debajo de las aletas. 
Las tetas poco desarrolladas en su estado ordinario, 
se abultan y ponen redondas en la época de la fecun* 
dación, y decretan entonces una leche untuosa y 
agradable al gusto. 

Buffon había embrollado singularmente la his- 
toria natural de este cetáceo herbívoro. De las cua- 
tro especies que él admitía, una sola debe sub- 

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MAMIFEBOS CUADRUMANOS. Sit 

sislir, y es de la que estamos tratando. Pero su la- 
mantin de las Indias grandes» es evidentemente el 
dugongo, su lamanlino del Kamlschatka es el estelle- 
ro; y su lamanlino pequeño de las Antillas en nada 
se diferencian del de América. Mr. G. Cuvier, en 
fuerza de investigaciones repetidas y completas, es el 

f>rimer naturalista que ha aclarado de un modo satis- 
áclorio, las descripciones de estos animales, que sin 
embargo, no están tan completamente conocidos como 
es de desear. 

El lamanlino de América llega á un gran tamaño, 
pues con frecuencia pasa de veinte pies. Su peso as- 
ciende, según se dice, á ocho mil libras. La grasa que 
cubre las carnes es muy abundante, y ios jóvenes 
son muy buscados por su delicadeza. No obstante, el 
alimento que los americanos sacan de las salazones, 
de los lamantinos, es poco estimado de los criollos, y 
solo sirve para los negros de las plantaciones. El 
hueso del mawaíí, ponderad») sobremanera en algu- 
nos arcanos puestos a la moda por la mas grosera su- 
perstición es el hueso del aparato petroso que flotaen 
medio del aparato auditivo, según se observa en lo- 
dos los cetáceos interiormente. 

El lamanlino no vive en los profundos senos del 
mar; por lo común se mantiene en las playas de las 
Antillas donde lo vieron Dutertre y el padre Labal, 
ó bien en los puertos abrigados de las costas de la 
América meridional, y particularmente del Brasil y 
délas dos Guianas. En las embocaduras de los gran- 
des rios de las Amazonas y del Orinoco, en medio de 
la mezcla de sus aguas dulces con las saladas del At- 
lántico, es donde prosperan particularmente estos 
cetáceos, y son mas numerosos. La utilidad desu car- 
ne ha escitado á los colonos establecidos en el Nuevo 
Mundo á hacerles la guerrk, v muy pronto han apren- 
dido los lamantinos á bfnir de aquellos ugares funes- 



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312 COMFIJIMXNTOS. 

lo$t y se han retirado á las costas mas desiertas y á 
los ríos luenos frecuentados; por do quiera que el 
hombre habita, han escaseado y se han hecho bra- 
vios. 

Mr. de Blainville ha considerado á los lamantinos 
como representantes, en medio de su género de vida 
absolutamente acuático, á los elefantes terrestres. £1 
compara á estos animales, tan disformes á primera 
vista, en la disposición y el modo con que se forman 
sus dientes, y sobre todo en los pelos duros y córneos 
que tienen los labios de los lamantinos, lo mismo qoe 
el elefante. También se descubren otras analogías en 
las diferentes piezas aue componen el esqueleto. 

Las co?tumbres ael lamantino de América son 
las mas particulares que hemos indicado, hablando 
de las especies en general. Los viageros dicen qoe 
cuando uuo de ellos se ve atacado, acuden á socorrer- 
le los otros, y procuran protegerle en igual de huir. 
Se dice, y sin duda es hablando del estellero solo, 
que duermen en el agua con el vientre hacia arriba, 
lo cual supondria que sus tubos quedan por debajo de 
la superficie del mar. La unión se verifica al caer 
el día, y la hembra para verificarlo se pone de es- 
paldas y apneta al macho en sus aletas; sus sen- 
tidos están desarrollados con desigualdad, y gene* 
raímenle se dice que su vista es mala , pero que en 
cambio percibe el «oido con ¡la mayor delicadeza el 
menor ruido. Las uaciones que habitan las costas de 
la América los cazan con lanchones tripulados por 
hombres diestros en el arpón, y lo mas común es el 
atravesarlos con lanzas aceradas. 

Hemos pintado al lamantino de América tal coom) 
la naturaleza lo ha criado. No hemos sobrecargo 
nuestra paleta para hermosearle con colores que la 
Verdad rechaza; y sin embargo, hablamos de un ser 
de que se ha ocupado la mas insigne mala fé. Por lo 



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mamíferos cuadrumanos. 343 

general gustan los hombres de hacerse ilusiones, y 
engañándose á sí mismos, se complacen en engañar 
á los que los escuchan. Porque ¿qué otra razón puede 
darse de tantas descripciones como se han publicado 
con rara impudencia, y de que se puede formar una 
idea recorriendo el telíiamea de Dumaillet, de aque- 
llos hombres con barba poblada, de aquellas mugeres 
marinas con pechos, que llevan sus hijos en el seno, 
cuyo cuerpo es gracioso, de cintura arriba y que ter- 
mina con una asquerosa cola de pescado? " 



EL LAMANTINO DE HOCICO ANCHO. 

MANAtUS LATIKOSTBIS. HaRLAN. 



El doctor americano Harían, ha publicado últi- 
mamente en el Diario de la Academia de ciencias Na- 
turales de Filadelfia (tomo III, parle segunda, página 
390, pl. 43, íig. 4, 2 y 3) la descripción de un laman- 
tino que él cree que se diferencia específicamente de 
la especie precedente, y del cual no ha podido estudiar 
mas üue algunos cráneos, que se encontró en gran 
cantíaad en las márgenes y embocaduras de los ríos 

aue riegan la Florida, que* desembocan á los 25 gra- 
os de latitud. Dichos cráneos se diferenciaban de un 
modo notable de los otros lamantinos de América y 
del Senegal, y lo indujeron á o'ear nominalmente una 
nueva especie, entre lanto que observaciones directas 
diesen á conocer Us diferiencias esteriores. Esta es- 
pecie no tiene mas que treinta y desdientes. Mr. Har- 
ían no ha creido conveniente decir en su lame des 
EtalS'ünis que tenemos á la vista, en qué se diferen-. 
ciaba el cráneo de su lumantino latirrostro de las de 



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344 COMflBIIKI^OS. 

las otras especies, y será meaester que esperemos á 

aue observacioaes algo mas cxaclas confirmen este 
cscubrimiento. 
(Ion todo, añade Mr. Harían, que los indios -se de- 
dican á la pesca de aquel laiiKiiitino en ios meses de 
invierno; que le persiguen con arpones, y cjue cada wao 
de ellos mata unos diez cada año. También dice que 
puede tener nueve ó die¿ píos de largo, y qüc su ta- 
maño os aproximadamente el de un buey. En fin, 
cree que el capitán Henderson ha hecho mención de 
este cetáceo en la relación que publicó en 1809 de los 
establecimientos ingleses en Honduras, aunque no 
hemos visto na<ia en el que se aplique mas bien a una 
especie queá otra. Mr. Henderson no ha escrito efec- 
tivamente mas (lue esta breve nota. «El macho y la 
hembra van orainariamente juntos, y cuando nadan 

Eor la superficie de los lagones, los esclavos del esia- 
lecimiento, ó los indios mosquitos los atraviesan 
con arpones ó dard(ís que saben lanzar con la mayor 
destreza. La carne de aquellos animales es muy esli- 
mada; y se parece mucho á la de teruera, y la cola, 
que comprende la mayor parliy del cuerpo de un ma- 
nati, sazonada según conviene, es un manjar qoe 
comido fiambre, goza de la m^is alta reputación, 
y aun lo habrian estimado Apicio y El ogábalo. 



EL LAMANTINO DEL SENEGAL. 

MANATÜS SENEGALENSIS. G. GcJV. 



Adansonesel primer viagero que ha distinguí- 
-do el lamanlino del Senegal, que los roas de los au- 
torgs han confundido desae él con la especie délas 



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MAMIFBB08 GüABtUlIAPCOS. Si 5 

eosfóis áe América. Por lá comparacioo del cráneo 
t^ido de Senegambia por este célebre naturalista, 
Mr. G. Cuvter se ha asegurado que constituía eviden- 
temente «na especie real y disunta. Es muy proba- 
ble que de este íamuntino es del que tratan Dapper 
LLacaiHe^n su viage; pero es cierto que es el tereu 
í los negros yoloffs de las máfrgenes del rio Senegal, 
y el cojumero de los naturales de Guinea. 

Los detalles dados por Adanson son poco esten- 
sos, pues se limita á decir en efecto que los indi i- 
duos mas grandes no tienen mas que unos ocho pies 
de largo, y pesan unas ochocientas libras. Después 
añade, su cabeza escénica y de mediano volumen; los 
ojos son redondos, su iris de color azul subido, y la 

Kupila negra. Los labios son gruesos y carnudos, la 
5ngoa oval, las cuatro uñas de cada aleta son de un 
rojo pardo lustroso; su cuero tiene de grueso seis lí- 
neas en el vientre, nueve en la espalda y diez y ocho 
en la cabeza, su color ceniciento negruzco. La grasa 
es blanca y la carne, de un encarnado pálido. Las hem- 
bras tienen dos tetas mas bien elípticas que redondas 
colocadas cerca de la axila. 

Buffon y Shaw distinguen este lamantino del 
de América por unos caracteres que no existen. 
Mt. G. Cuvier no ha encontrado diferencias mas que 
en la forma comparativa cíe las cabezas huesosas; y 
de ellas resulta en efecto que el lamantino del Sene- 
gal tiene las fosas nasales y temporales mas anchas y 
menos larcas, la cabeza mas corta y mas estendida 
en sentido trasversal; las órbitas mas separadas. Las 
apófisis del hueso temporal nienos abultadas; la par- 
te inferior de la quijada de abajo encorvada, lo cual 
es por el contrario en el lamantino de América. Esta 
especie es la mas antiguamente conocida, sin que por 
esto tengamos sobre ella los menores datos positivos. 
Los portugueses fueron los primeros que la conocie- 



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346 GOMFLEMKNTOS. 

ron, y los primefos también que le dieron los nom- 
bres de sirena ó muger marina, que después dieron 
á la especie de América cuando ^e descubrió el Nue- 
vo Mundo. Sus costumbres no han sido estudiadas: 
todo lo que de ellas se sabe es que frecucnla las em- 
bocaduras de los rios caudalosos, como el Seuegal, el 
Zaira, que van á desembocar en el mar en la costa 
occidental de África. 



LOS DUGONGOSOHALICORNIOS. 



No se conoce mas que una especie de dugongos* 
No se ha distinguido exactamente este animal de los 
otros cetáceos herbívoros, y aun de los anfibios carní- 
voros, hasta e^tos últimos tiempos. Todos los antiguos 
viageros, todos los autores sistemáticos del si- 
glo XVilI no lo separaban de los iamantinos, delcnal 
tiene los mas de los caracteres, óde la morsa, ala cual 
no se parece mas que por una analogía g« osera dedu- 
cida de que una y otra tienen defensas. Sin cmbar- 
f^o, si ha de apoyarse uno en la opinión popular de 
os malayos, hay dos especies de dugongos que fre- 
cuentan sus costas. Aun se supone que los huesos re- 
cogidos en las costas de la Nueva Holanda, se dife- 
rencian notablemente de los del dugongo de los archi- 
piélagos de las Indias orientales (4), y que la especie 
descubierta últimamente en el mar Rojo no se parece 
á ninguna de las precedentes. ;No será este el laman- 
tino hembra (The meer-maúl] aescrito y figurado por 
Barbot en su mage á la cosía de Guinea:! Por lo demás 

(4 ) El agugero mencionado de la -quijada iuferior , obser- 
vado por MM.'' Quoy y Gaimard, es mayor. 



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MAMIFEBOS CUADRUMANOS. 347 

no se tienen docamentos auténticos roas que sobre el 
dngongo indio. 

Leguat, protestante desterrado por la revocación 
del edicto de Nantes, y viagero á quien debemos al-^ 
gunas descripciones medianas de historia natural, es 
el primero, que sepamos, que ha hallado desde 1720, 
y bajo el nombre ele lamantino de las Indias, una fígu* 
ray descripción del dugongo (1 ) que se puede conocer 
bien. Renard publicó cnseguidaenAmslerdam en 1754 
uo volumen «n folio de figuras de pescados dibu^ 
jados por pintores indios, y en esta colección cuya 
veracidad fué dudosa durante mucho tiempo, había 
un dibujo del dugongo (Pl. 34, fi^. 180) bastante mal 
caracterizado, que imitaba mas bien un escual yque la 
mayor parte de los naturalistas desechaban como lle- 
no de faltas, los unos lo miraban como un lamantinq 
V los otros como una morsa. El célebre anatómico ho« 
landés Camper recibió un dugongo de Batavia, y en- 
tregándose á hacer algunas investigaciones en ios es^ 
criios de sus antecesores, desenterró la figura publi- 
cada por Renard, de la que dio una copia en sus obras, 
á la cual agregó una nota, que, bajo el nombre de 
dujung (vaca marina), se conocia hace mucho tiempo 
un pescado que respiraba por los pulmones, y que te- 
nia tetas delante del pecho éntrelas aletas, y cuyos 
labios estaban poblados de barbas. 

El dug(»ngo no fué para Linneo, para Erxleben y 
aun para Shaw, mas que una especie del género mor-* 
sa, á la que estos autores jiplicaron el nombre especí- 
co(3í(i tnchechus dugung. Con todo, Buffon había ya 
entrevisto, por la comparación de un cráneoque Dau- 
bentoQ había disecado, que el dugongo se diferencia^ 

(4) Y¡age8 y aventuras dtj Francisco I-.e§uat y desús 
compañeros en dos islas desiertas do las Indias orientales. 
Zool. in 42. Londres, 4720, t. I. p. 93, A. Scovó. 



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348 C(MirPLKMENTOS. 

ba mucho de la morsa y dice: «La cabera deldugonffo 
está poco mas ó mcüos" conformada del mismo modo 

Eor la profiiadidad de los alveolos, de donde nacen en 
i quijada superior dos dientes largos de medio pie: 
estos dientes son mas bien unos grandes incisivos 
que defensas, no se estienden directamente fuera de 
la boca, como los de la morsa; son mucho mas cortos 

!j delicados, y ademas están situados en la parte de^ 
antera de la quijada, y muy cerca uno de otro, couk) 
dientes incisivos; en lugar de que las defensas de la 
naorsa dejan entre j^í un espacio considerable, y no están 
situadas en la punta, sino en lo-^' lados de la quijada 
superior. Los molares del dugongo se diferencian 
también, tanto por el número cuanto por la posición 
y la forma de los dientes de la morsa; asi no dudamos 
que es un animal de una especie diferente. 

En estos últimos años dos naturalistas franceses 
Mrs. Diard y Duvancel vivieron muchos años en las 
Indias, enviaron al museo un esqueleto completo del 
dudongo con el dibujo del animal y una descripción 
detallada; Mr. G. Cuvier hizo grabar la figura del es- 
queleto en su obra de los huesos fósiles, y Mr. F. Cu- 
vier ha trazado su historia según las noticias de los 
viageros que acabamos de citar, en sus colecciones de 
grabados iluminados destinados á los mamíferos. Por 
.el mismo tiempo sir Rafles que entonces era goberna- 
dor de Sumatra, dirigió una memoria á Londres , re- 
dactada en vista de las notas de Mrs. Diard y Duvan- 
cel que se habian empeñado momentáneamente en 
ayudarle en sus investigaciones; y sir Everard-Home 
estudiando las visceras y la armazón huesosa de des- 
pojos que la acompañan, dio á este trabajo un alto 
grado de interés. [Trans. soc. philosophique , 2 parle. 

Los caracteres generales acercan los dugon- 
gos á los lamantinos, y los colocan á ambos en lá pri- 



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mamíferos cuadrumanos. 349 

mera familia de los cetáceos; pero los caracteres par* 
ücularcs los apartan genéricameute. Asi es que desde 
4799 Mr. Lacepede, al proponer una crande clasifica- 
ción de los mamíferos, había creado el género dugon- 
So (Du^ong) en su orden décimo noveno , que habia 
estinado para conservar las relaciones naturales, y co- 
mo luzo intermedio entre las morsas y los lamanlmos. 
Mrs. Dumeril y Tisdeman adoptaron este género, cuyo 
nombre fué mudado en 1844 por el naturalista prusia-* 
lío ílliger y reemplazado por el de halicore^ proceden- 
te del griego y que significa virgen ó hiia de la mar, 
nombre mas pomposo y sonoro sin duda pero cuya 
necesidad no se conoce. Los zoologistas moaernos bao 
sancionado sin embargo esta denominación mas re^ 
cíente, y Mr. F. Cuvier escribe halicorne. 

Los dugongos no tienen relaciones esteriores de 
forma con las morsas, que tien^.n cuatro miembros 
como las focas, miembros medio envueltos en Jas 
alelas, es cierto, pero que establecen entre estos dos 
géneros una separación muy grande. Su cuerpo es 
pisciforme, pero masinraediato ya por su organización 
a los verdaderos cetáceos queal de los lamantinos. Las 
uñas que se ven en las aletas de estos últimos faltan 
complelamenteá los dugongos, y la cola oval está susti- 
tuida por una alela en lorma de media luna de la mis-* 
ma manera que la de los delfines. Su cabeza no es 
distinta del cuerpo. El hocico es muy grueso, móvil y 
€onio truncado, guarnecido de pelos espinosos en el 
reborde de los labios, que son muy gruesos. 

Lo que caracteriza mas parlicuiaríucnte á los du- 

Íongos, es el número, la forma y la disposición de los 
ientes. Mr. F. Cuvier ha dado una descripción exacta 
de estos huesos en su historia intitulada, Pe losdien- 
tes de los mamiferos considerados como caracteres 
%bolágicos (París, im. 8.^ 4825, p. 238). Resulta de 
sus observaciones qtíe la quijada superiortiene cuatro 



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350 COMPLEMENTOS. 

dientes incisivos y diez molares, y que en la qaíjada 
inferior se cuentan á veces seis ú ocno incisivos, y el 
mismo número de molares que tiene la de arriba^ lo 

2ue hace subir el número total á treinta ó treinta y 
os. Por el examen deestos órganos, tan importantes en 
la masticación y tan bien acomodados al género de vida 
propio de cada animal, no se halla punto alguno de 
contacto con ninguna otra especie terrestre ni acuáti- 
ca. Parece que el número de molares varía según la 
edad, y que en los primeros años de la vida no tiene 
mas que dos en cada lado y encada quijada; pero á 
medida oue el individuo va creciendo en edad sube el 
número nasta cinco, del cual no pasa ya. Los incisivos 
inferiores se le caen muy pronto, y son unos dientes 
muy pequeños y puntiagudos. No sucede asi con los de 
arriba; cada uno de los cuales forma una defensa muy 
fuerte, derecha, comprimidaen loslados, divergente de 
Ru congénere, y uniaa por el lado esterno, de modo que 
es corlante en su estremidad. Un diente pequeño pun- 
tiagudo constantemente envuelto en las encias está 
colocado en su parte posterior y se encuentra en los 
individuosjóvenes. Los tres primeros molares supe- 
riores son primitivamente sencillos y cónicos, su coro- 
na se desgasta pronto y no le queda mas que una for- 
ma aplastada, el cuarto se parece á dos de los prime- 
ros que están soldados juntos y son igualmente trun- 
cado<. El quinto tiene la forma'del tercero, y todostic- 
nen largos raigones muy metidos en alveolos. Los 
dientes de la quijada inferior nada tienen de partíca- 
lar. Mr. F. Cuvierencuen'ra diferencias entre el cráneo 
del dugonffo enviado del archipiélago de Malaca por 
Mrs. Diard y Dubancel y el descrito por Dauventon v 
que procedía délas islas Filipinas. Tal vez se podra 
pensar que estas dos cabezas pertenecen á dos espie- 
cics distintas, esto es, que los viageros futuros podrán 
Rolamcnte decidir. 



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mamíferos cuadrumanos. 351 

Tomando lo que acabamos de decir del sistema 
dentario del dugongó, todo lo que añadiremos sobre la 
organización de estas visceras, no seap'ica mas que á 
la sola'especie bien conocida, y que ha sido observado 
en las Indias orientales. 

Mr. G. Guvier cofupara las porciones huesosas 
del cráneo del dugongo y del lamantino y generali- 
za asi su opinión : «Las conexiones de los huesos, 
su corte general etc. , son poco mas ó monos los 
mismos, y lo vemos que para cambiar una cabeza del 
lamantino en una del dugongo bastaria henchir y 
prolongar sus huesos intermaxilares para colocar de- 
fensas y encorvar hacia abajo la sinfisis de la quijada 
inferior para conformarla á la inflexión de la superior. 
El hocico tomariala forma que tiene el del dudongo 
y las ventanas de la nariz se levantarían tomo las de 
este animal: en una palabra, podria decirse que d 
lamantino no es mas que un dugongo cuyas defensas 
BO están desarrolladas. 

El esqueleto del dugongo tiene cincuenta y dos 
vértebras y dioz y ocho pares de costillas. Dos huesos 
estrechos y planos, en forma de clavícula humana y 

Sue aparentan vestígios de bacinete, ocupan los lados 
e la columna vertebral paralelos á la octava vértebra 
lumbar y flotan libremente en los músculos de esta 
región. Las ventanillas de la nariz relativamente al 
desarrollo considerable de los huesos intermaxilares, 
se dirigen hacia la parte superior de la cabeza. El 
etmoídes no tiene mas que una fosa poco desarrolla- 
da, lo que dá margen á pensar (^ue el olfato es muy os^ 
caso. La quijada inferior es declive y encorvada para 
prestarse á la forma de la quijada superior. El hume- 
ro y los hue.sos del antebrazo están mas desarrollados 
que los del lamantiuo. El carpo no tiene mas que cua- 
tro huesos colocados en dos filas, y el pulgar se redu- 
ce á un metacarpiano puntiagudo y poco dehar- 



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3S2 COMPLEMENTOS. 

i>oHado. Los dedos tienen el número ordinario de fa- 
Uxvges, y las últimas son comprimidas y obtnsas. Una 
piel gruesa envuelve los miembros anteriores^ y los 
trasforma completamente en aletas en quie no apare- 
ce vestigio alguno de uñas. El esternón, cartilaginoso 
dorante mucno tiempo en los jóvenes^ no se osifica 
completamente hasta que son adultos. La cavidad 
craniana esmediana. El estómago es voluminoso, y se 
divide en dos bolsas por medio de una escotadura 
nuy pronunciada; la cavidad cardiaca es mas peque- 
fia que lapilórica. Cerca de su orificio se infieren 
dos ciegos de seis pulgadas. El largo del tubo intes- 
tinal es como una^ catorce veces del largo total del 
animal; los dt^s ventr(culosdeloorazonestán uoidosen 
su base y separados en su origen; los pulmones son 
enteros; la traquearteria es muy coitü y no tiene masr 
que dos pulgadas. El timo está muy desarrollado. El 
hígado está dividido en anchos lóbulos, y uno de ellos, 
mas pequeño oculta la veiiguilla de la hiél. Los riño- 
Bes son voluminosos , la vejiga es susceptible de 
grande estension. La verga es larga y bastante gruesa, 
metida en un estuche; el balaoo que la termina pre- 
senta dos labios plegados, desarrollados y separados 
que abrazan un tuWi'cuIo central y cónico perforado; 
en su centro por la abertura del canal de la uretra. 
Los testículos están ocultos en el abdomen: tales son 
las particularidades anatómicas mas marcadas que 
debemos á Mrs. Diard y Duvancei, á sir Everard Ho- 
me, y por consecuencia á Mr. F. Cttvier que las ha 
reasumido en su Historia del dugongo que publicó en 
abril de48S4. 

El dugongo ha sido estudiado con mucho esmero 
Bor Mres. Quoy y Gaimard en la zoología dd Astro-- 
Itíbe (4) y Mr.Robert Knox ha proporeionisKlo bue^ 

(1) TomoL p. 44a, pi. %1 fig, 444. 

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mamíferos .CUADIUIIANOS. 363 

nos detalles anatómicos (I) sobre este herbívoro. 

EL DÜGONGO DE LAS INDIAS (4). 

El dugongo vive solamente en los innumerables 
canales que separan las islas de la Polinesia, en aque» 
líos mares poco profundos, que calienta constante- 
mente el sol del Ecuador. Parece que existe desde las 
islas Filipinas en el Este hasta las islas de la Sonda 
en el Oeste; y de la península de Malaca al Norte 
hasta las costas intertropicales de la Nueva Holanda 
al Sur. En efecto, en medio de esta prodigiosa canti- 
dad de islas y de islotes que pueblan aquel mar, ge- 
neralmente sembrado de altos fondos, es donde se ha 
descubierto hásla el dia áeste cetáceo; unas veces solo^ 
pero mas comunmente en grandes reuniones. Era muy 
comun'no ha mucho tiempo en medio de los Paracel- 
sos de coral de las Seycheles, de Rodríguez, y en los 
estanques calientes de los arrecifes de la isla ele Fran- 
cia; pero nadie dice haberle visto después de Le- 
guat. Este antiguo viagero nos ha dejado una descrip- 
ción del dugongo allá á su modo, pero que, aunque 
b> ha confundido con el lamanüno, es bastante exacta 

(4 ) Observat lo determ. the dent of dúgoog. , etc. , etc. ,. 
par Robert Enox. Trans. of, Ihe soc. of EdimburgJMSa*. 

(2) Halicore indicus Desm. mamm. , sp. 75! . Tritechus^ 
dugong.L.Gm.Ená. Muller. The indian Walnus pum. 
quard. DÚm. i 64. üo^marus tndicu^, Bobb. dugong, Buff., 
t. XUI, fíg. b6;dugong iodieus Lacepp. dugong Renard pois- 
son des Judes, pl. 34. f. 180; Lamautib Leguat Halicore du- 
^oníjf G. Cuv. oss. foss. t. V, pl. 49 y 20; desmont. diet 
class d' hi8t. nat, t. V, pl. 49y9íO; desmont. Ptct. clasí^ 
d*hi$t, nat, IV p. 640; T. luso. mamm. 27, liv. diet. se 
hat, t. XX, p. Í49, árRafles, Everard Home Trans. soc 
pbjlos 4820. a, Partió. 

800 Biblioteca popular. T*^ XXIU 23 



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fira la époea on que escribia. «El Idmafkliiio, diee 
eguat, que otras naciones lla.nian manati] para decif 
que tiene uano$« se.eucuoutra coq mucha abundan* 
cía en los mares de esta.isla (Rodríguez); su cabeza se 
parece en estremo á la de un cerdo, pero no tietie.el 
hocico tan agudo; los mayores llenen sobre veinte 

I)ies de largo y no tienen ninguna otra ateta mas que 
a qola y las dos patas. El cuerpo es.bastanti^, grueso 
hasta él ombligo, y la cola tiene de particular con 
k de las ballenas que su ancho es horizontal cuan- 
do el animal se fipoya t^obre el vientre. Tiene la san-: 
gre caliente, la \ñe\ negruzca, muy áspera y dura 
con álf^'unos pelillos ralos que apenas se perciben, los 
ojos pequeños, y dosagugeros qye abre y cierra, que 
se pueden llamar con razón sus oidos y sus orejas; 
como él intro4u(;e con frecuencia su lengua que no es 
muy grande han dicho muchos que ñola tenia ; tie- 
ne dientes molares, y aundefen^^as parecidas á las 
del jabalí, pero no tiene dientes delanteros; sus,eücías 
son bástanle duras para arrancar y partir la yerba. 
Lá carne es excelente, y se acerca, mucho á la de la 
mejor ternera. Es una carne muy sana, lia hembra 
tiene las tetas como las de las mugeres, muchos ase- 
guran que pare dos hijuelos cada vez, y que los cria 
juntos, llevándolos ambos en su seno con sus dos es- 
pecies de manos; pero, como yo no le he visto abrazar 
mas que áuuo;^ me inclino á creer que no produce mas 
que uno ala vez. 

(cCojgiamos estos pescados muy fácilmente, pues 

Sastaa juntos como los carneros a tres ó cuatro- pies 
a aguA solamente; y cuando entrábamos en medio 
de ell06 no huian; de tal modo que podíamos coger el 
que querinmQs^ malario con una escopeta si nos paró- 
ota, ó echarnos dos 6 tres sin armas sobre éU y arras-r 
trarle á fuerza de brazos á la orilla; hallábamos - al** 
gupas veces trescientos ó cuatrocientos que pastaban 



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mamifehos cüAWiüíffAKos. 355 

la yerba en el fondo, y eran lan poco esquivos que los 
locábamos frecuentemente paraescogcrel mas górilo: 
echábamos una cuerda á la coladel animal paraarras- 
trarle fuera del agua; no escogíamos los mayores, por 
quenos habria costado mucho trabajo, y aun acase 
habrían podido masque nosotros; ademas deque la 
carne de los grandes no es tan delicada como ía de 
los pequeños. 

«Tienen un tocino que es escelente; y no hay |M5r- 
sona alguna ane por la vista y el gusto no la tenga 
por carne deJas carnicerias. Ksle pobre animal mue-^ 
re inmediatamente que ha perdido un poco de san- 
are No ht mos observado que salga á tierra; y ana 
audo que pudiese arrastrarse por ella, por lo ciíal no 
creo que sea anfibio. » 

Eliminando algunos hechos erróneos y mal obser- 
vados de esta descripción de Lcguat, se descubre in- 
mediatamente aldugongó. Nadie duda queesle cetáceo 
herbívoro viviese entonces en las costas,- y en medio 
de las islas Seychelles, y probablemente también en 
las islas y en los [)untos de la grande isla de Mada- 
gascar; y acaso el jabalí de mar deFlaccourt (Bistoría 
de Madagascar P. 168] tan mal descrito por este via- 
gero, DO se apoya mas que sobre las formas de un da* 
gongo, mezcladas con hechos que pertenecen á las fo- 
cas y á los escualos. 

El nombre de dugongo es malayo. Los pueblos 
de aquella raza humana que se halla esparcida ea 
las costas de la mayor parte de las tierras vulgarmen- 
te llamadas archipiélagos de las Indias oriéntales, y 
para las cuales hemos propuesto el nombre colectivo 
de Malasia, están todosde acuerdo en designar al ani- 
mal de que nos ocupamos con los nombies de ikan 
dujong ó pez dugim, del cual hemos formado fa pa- 
labra dugongo. Sir Rafles, según la ortografía árabe, 
le llama dngong, palabra que los naturales pronunciaa 



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356 COMPLEMENTOS. 

du-jung; distinguen ademas doce especies que espe- 
cifican con los nombres de busban y bantal. 

No repetiremos lo que ya hemos dicho hablando de 
los lamantinos, acerca de los nombres de vaca marina^ 
de sirena, muger marina, que tenían aplicado al da- 
gongo. ¡Cuan amigo es menester serde lo maravillo- 
so para tratar de establecer semejanzas tan desati- 
nadas y hallar en la fisonomía de un cetáceo, y en las 
eminencias groseras que tiene en su seno y que están 
destinadas para la lactancia, los encantos que ha- 
cen el mas bello adorno del mas bello objeto de la 
creación! 

Las dimensiones mas comunes de un dugon^o 
son de siete á ocho pies, sobre una circunferencia 
en la parte media del cuerpo de (res á cuatro pies; las 
derensas no tienen mas que diez y ocho lineas á lo 
mas; su aspecloes repugnante. Figúrese en efecto una 
cabeza voluminosa, que concluye con un labio an- 
terior repentina y anchamente truncado, unos ojos 
pequeños, unos labios belfos que forman gruesos re- 
bordes; y se tendrá la imagen, no de una graciosa si- 
rena, sino de un animal bien indigno de los encanlos 
que se le han supuesto tan ligeramente. 

El cuerpo está cubierto con una piel gruesa , color 
de pizarra uniforme por encima , y que tiene un tinte 
mas claro y gradualmente blanquizco por debajo, don- 
de aparecen algunas manchas mas subidas; su super- 
ficie es lisa, y apenas se descubren en ella algunos pe- 
¡os; las aletas braquiaks están guarnecidas en su 
interior de arrugas y callosidades , y son de forma 
oblonga ; la cola tiene dos lóbulos cortados en forma 
de media luna ; el hocico es movible en la quijada 
superior , y cubre , como los labios de ciertas clases 
de perros , los bordes de la quijada inferior; por de- 
lante está truncado , y la superficie en forma de co- 
razón al revés que resulta ^ ^?tá ligeramente con- 



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MAMmnOS CUADRUMANOS. 3S7 

Yexa y revestida, asi como en los labios, de espi- 
nas córneas de una pulgada de largo, muy consisten- 
les, V que son sus órganos del laclo, ó bigotes, ó cuer- 
pos destinados para arrancar las yerbas marinas de que 
el dugongo sealimenla , y que acaso sirven para es- 
tos tres usos á un tiempo'; la punta de las defensas se 
asoma por delante de este hocico móvil debajo de dos 
deijresiones como las que tiene el cerdo. La parle in- 
terior de la boca está cubierta de berrugas córneas y 
de pelos ; la lengua es corla , estrecha , y casi adhe- 
rente en lodos sus puntos ; su estremidad está eri- 
zada de papilas córneas , y tiene en su base dos glán- 
dulas* en lorma de cáliz ; las encías son gruesas; 
las ventanillas de la nariz forman dos hendidu- 
ras parabólicas inmediatas á la estremidad dé! hocico. 
con rebordes semicirculares, susceptibles de contrac- 
ción ó de dilatación ; los ojos son muy pequeños, con- 
vexos j con un lercer párpado ; las orejas situadas 
detrás áelosojos, consisten en unas pequeñas abertu- 
ras redondas y poco visibles. 

Hasta ahora no se han encontrado los dugongos 
mas que en las costas en que la nmr es poco profun- 
da , y no hay parte alguna en el globo mejor dispues- < 
ta para proporcionarles aguas iranqnilas , menos al- 
teradas por las tempestades, que los nrazos de rtiar fluc 
separan las islas de la Sonda , las Molucas , las islas 
Tidorianjis y las tierras délos Papuas. Reunidos alli 
Jos dugongos en grandes tropas , pastan los fucos 
^ue crecen en las rocas , y que arrancan fácilmente 
tjon sus encías gruesas y duras , y con los pelos espi- 
nosos del hocico y de los labios Con lodo, parece que 
mudan de parages según los monzones , y que se en- 
cuentran á gusto á sotavento de las islas para abrigar- 
se de este modo de los tifones que reinan en ellos en 
derlas estaciones, y que los estrellarían contra los arre- 
cifes de las costas. Sus costumbres no son conocidas^ 



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S68 COMPLEMENTOS. 

5 lo mífimo sqcede con respecto á sus facultades. To* 
a la parte moral de su historia se reduce á jcreerlo^ 
de condición suave , afectuosos y llenos de ternura 
hacia sus hijos. Sir Rafles menciona el estrecho 4e 
Singapore como el parage en «que se encweqtra el 
mayor número, y las costas de Borneo , de Sumatra, 
asi como la de Timor y Témate parece que son fre*- 
cuentadísinaas por estos cetáceos en ciertos tiempos. 
Leguat había hablado ya de la delicadeza de su carne; 
y lo que dicen sobre el particular los viageros moder- 
nos corrobora completamente su relación, porque 
• dicen que su delicadeza hace que la reserven para la 
mesa de los sultanes y de los rajihs malayos. • 
Los dugongos son en el Océano de la India los re- 

Sresentanles esclusivos de los lanrantinos del Océano 
llántico, y bajo este último nombre, Dampier y otros 
viageros, que indican los animales que han visto ^ 
las costas délas Molucas, ¿han designado á los do- 
gongob? Nos inclinamos mucho á creerlo asi. 



LOS STELLERES O RITINOS. 



El^octor Steller describió en el tomo II , pág. 284 
de*Us Actas de la Academia de Petersburgo , iin ani^l 
del Océano Pacífico boreal que él tomaba por un lar- 
mantino, á pesar de lo distante que estaba de él, 
Linneo no se apercibió de esta diferencia, y el mama'" 
tus de Steller se hizo para él una variedad del laman- 
tino de América, bajojel nombre de trichechus mantk^ 
tusborealis. Esta opinión fué adoptada por Gmelift, 
porErxleven, por Lacepede. Shaw, hizo de él una 
especie distinta , pero dejándola sicínpre en el género 
manatus, M. G Cuvier, fué el primero que en sa 
Cuadw elemental de la historia natural de los anima-- 



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MAMinn^CüADBlIliANOS. 359 

les, 1708, caracteriza los stelleres eeparándoios de los 
k^aotinos, y dándolos el nonibredel primer natura^ 
ji8ta que to^ dio á coBoa»r ; llltger ew 48i 1 , cambi* 
el iiODaKrc gcoérrco de stelkrus en el dtrilinos , qtie 
sacó del griego £vti<: , que significa espero, nom-*' 
bre que nada dice, al paso que el primero es la offen^ 
da de la ciencia , /V recn^irda la memoria del níédi»íO 
de la espedicion de" B. Behring , y los Honroso^ pa- 
decimientos que debió sufrir por o^nparsc de historia 
naftural en aquel peligroso viage. Los stelleres, no 
comprenden , pties , mas que una especie única , «s- 
pecie de la que ni aun t nemes ei dibujo , y acerca 
de la cual los datos de Steller y de Kracheninikdw ( 1 ), 
son los únicos documentos que tenemos y los solos^qtíe 
ban í^ervido para bosqnejar su historia en lasdiPerefcteg 
obras publicadas sobre los mamiferos. 

Los carractéres mas notables de los stelleíes consis- 
ten en la forma y teslura de los dientes. Ei^tos, en efec- 
to, no pasan de cuatro , y están dispuestos de manera 
que no hay mías que uno en cada lado de una y de ótf« 
mandíbula: estos dientes, lodos molares, lienen su ent- 
rona aplastada; y surcada sobre su superficie con^liH 
minasde esmalte , haciendo ángulos entrames y ca- 
lientes (zigzag)j como los que forman los relámpagos; 
Sus raigones son nulos, y por bonsiguienie cada cuál 
de ellos no nace éfn el alveolo , sino que se mantiene 
sobre el hueso de la quijada por medio de fibras sóli-* 
das. Su naturaleza es mas bi<'n córnea que huesosa. 

La cabeza es obtusa , sin cuello distinto r las ore^ 
jas carecendeauíiculas e>teriores, yel cuerpo, bastan-- 
te grueso y macizo por el medio, ¿delga zado háciálá 
cola , eslá cubierto con una epidermis eslraordiAarta* 

(1^ Voy age enSiberieáQ Chapp, y desempion* du Kamst- 
chalka par Karchemnikow., Irad. du russe, 2 vol. in i.»* 
París, 1768. 



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360 COXPLRMCTiTOS. 

menle sólida-, niuy gruesa , enteramente pelada , pe- 
ro compuesti de ímras espesas y perpendiculares ala 
dermis. Lus dos tetas están colocadas en el pecho. Las 
aletas que tiene en lugar de brazos , son enteras , sin 
apariencia de uñas, y que solamente tienen una callo- 
sidad , con aspecto ungulado. La aleta caudal es muy 
ancha , poco larga , y con figura de media luna , cu- 
yas dos puntas se prolongan agudas. 

Tales son los principales caracteres que separan á 
ios stelleros de los dugongos y de los lámantenos. La 
organización de sus visceras ofrece también algunas ' 
particularidades muy notables. 

A3i es que tienen los labios gruesos , que parecen 
dividirse en dos rebordes redondos y salientes. La 
boca es pequeña , y la tiene por debajo del hocico. 
Los ojos pueden cubrirse con una cresta ó membrana 
sólida y de naturaleza cartilaginosa, que forma como 
un tercer párpado en el ángulo interno de la órbita. 
Los huesos de los miembros auteriores son como los 
de los lamantinos ; pero los de la mano se reducen al 
carpo y al metacarpo, y carecen completamente de fa- 
langes. £u la formación de su esqueleto se cuentan 
seis vértebras cervicales , diez y nueve dorsales y 
treinta y cinco caudales Dos huesos de los ileos , re- 
dondos , prolongados , están unido'i con fuertes liga- 
mentos paralelos á la vigésima quinta vértebra, y si- 
milanel bacinete. El estómago no forma mas que una 
bolsa única , y el canal intestinal es de un largo que 
se hace subir hasta cuatrocientos sesenta y seis pies. 
£1 ciego está muy desarrollado ;*el colon ancho y 
abultado f tiene fuertes bridas que ensanchan la con- 
tinuidad de su tubo. 



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EL ESTEILERO BOREAL (1). 

STRLLBRUS BOREALIS. DkSM. 



Steller y Kracheninikow dan al estellero boreal 
el nombre de manatí ^ y de vaca de mar. Es una es- 
I>ecie media, segan ellos dicen, que participa de bes- 
tía marina y de pescado: hé aqai la descripción que 
ellos dan y que es poco mas ó menos en los términos 
siguientes. 

Este anima! no saie del agua, en la cual tiene su 
habitación. esclnsiva. Su piel es negra, muy gruesa, 
dura y desigual en su superficie, é imita según Ste- 
Uer la corteza arrugada de una encina vieja. Es 
hasta tal punto fibrosa y resistente que apenas el 
mejor instrumento puede entrarle. La cabeza es pe- 
queña con pronorcion al cuerpo; pero su forma es 
prolongada y aeclíve desde la (>arte superior hasta 
el hocico. Los bigotes son blancos, encorvados y de 
cuatro á cinco pulgadas de largo. Las ventanillas de 
la nariz, ocupan la estremidad del hocico; su largó 
es igual á su ancho y son velludas interiormente. 
Sus ojos son negros y están colocados en medio del 



(4) Manatus Steller, act. pctrop. nov. comin t. II. pú- 
slna 924 trichecub manatus var., borealis L. Gur.; manatí 
balcmurus "Qohh. El. 173; Trichechus borealis Shnw. Gen. 
zool.; le grand lamaniin da Kamlschallca Daub. Dict. 
Encycl. Sonnini. Nouv. Dict. d* hist. uat., t. XU, p. 50i, 
l.'edit. 



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362 COMPLEMfiNTOS. 

espacio que separa. el agugero auditivo esterno 
del hocico, y en la mi^ma línea que las venlanas de 
la nariz; apenas son tan grandes como los de un cor- 
dero, y por consiguiente no son proporcionados á las 
formas monstruosas del animal, f^ tienen cejas, y las 
orejas no son vivsibles esteriorraente componiéndose 
'de dos pequeños agugeros; aunque, el cuello est^ en 
la misma línea que el cuerpo^ las vértebras cervica- 
les tienen, sin embargo, mov i mientas de flexión, 
sobre todo hacia abajo. El cuerpo es redondo, mas 
ancho hacia el ombl^o, que vá en dicnunucioH ha- 
cia la cola, la cual es gruesa« Las alelas braquiales 
están situadns <!asi debajo dd cuello, y so soJátnea- 
te sirven para la nata€i<Hk, sino que ayudan á los 
estelleros á trepar por los arrecifes y mánleiietse í6* 
Hdamente en ellos. Sucede algunas veces que las 
membranas que los i'odean se desgarran ysc dcatri- 
3wn formando unosr fotoaes aocideniales. El -estellero 
boreal tiene comunmente veinie y cinco pies de lar** 
co, y su circunferencia/ por la paírtemas ancha, es dé 
diez y nueve pies, y pesa.seguu dice«, hasta seis rail 
y seiscientas libras aproximativamente, que cómpo"^ 
nen hasta doscientos pudes rusos, cada uno de Ice 
cuaks equivale á treinta y tres libras aoMguas de 
Francia, 

Los estelleros viven en reunbaes y se retiran á 
las bahias que no son tempestuosas, y frecuantan 
con preferencia Jas e^iboedduras salobres de los rios^ 
Las naadres tienen el cuidado cuando nadan y en^ 
tran reunidas, de colocar á suá hijuelos en el centro, á 
fin de prot^*?;erlos. 

Estos cetáceos, en las horas en que sabe la ma- 
rca se acercan de tal modo á laK oriIla$, xfoé se lesi 
f pueden tocar con un bastón, y aún en la espalda coa 
a mano, según dice Steller, Vivon en r^unionc» 
compuestas de los padres, de un hijo ya grande y de 



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MAmnAOS fiUJUliiniáNOS. 363 

otea mas joven, lo eioal induce á creer que son mo* 
nogamos. La gestación de las hembras dura nue* 
ve meses y solo par^a un hijuelo. La feeundacíon 
se verifica por la primavera y las hembras paren 
por otoño. 

Los eslelleros son estremadamente voraces; cm 
siempre están comiendo, y entonces nada es capaz 
de distraerlos ni de hacerlos huir: salen de tiempo en 
tieoipo á respirar á la superficie del mar soplando ooa 
fuerza.* Cuando nadan, lo cual hacen tranquilam^ato y 
sin sacudimientos, lieneu umi parte del eocrpo fuera 
del agua. Entonces.es ciíando los pájaros marinos 
acuden, según dicen los rusos, á comerse los crustá**. 
ceospequefios que se les pegan á ia epidermis. 

Efl alimento que /estos animales busícanse com- 
pone de cuatro especies de fuous y de ulva ó ai^as, 
com¡en«k> solamente las pajotes mas delicadas; asi es 
que cuando se van del parage á donde han estado 
pastando, la mar echa á la orilla una enorme canti- 
dad de tallos y raices que han arrancado de piel Una 
vez que están hfirtos, se acuestan los estelleros sobre 
la espalda, y duermen en esta postura; pero euando 
la mar empieza á bajar, s^ retiran á parage de mas 
fondo por miedo de quedarse en seco ónaufrí^gar* 
Los hielos estrujan á muchos de ellos durante el in* 
vierno, asi como las tempestades cuando están dema-^ 
siado cerca de las costas» En esta estación eí^n muy 
flacos, lo cual depende del poco alimento (jue se 
pueden proporcionar durante la rigurosa estación. 

En la primavera, cuando ia naturaleza, come 
muerta bajo los fríos y los hielos, se reanima y ca- 
lienta, es cuando los estelleros iMiscan una compañe- 
i'a y se entregan á h\ reproducción; para satisface^ 
sus deseos siempre escogen un tiempo sereno-, una 
mar tcanquila y una hei mo^a noche; un poco de eo^ 
queteria ué parte de las. hembras contribuye á es^ 



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864 GO«n.KMBNTOS. 

dtiirlos, y solo de$;p<ies de dignaos agradables prelt- 
mínares, Vivas caricias y fingidas huidas, se vuelven 
de espaldas para recibir entre sus aletas á los ma- 
chos que las persiguen. 

Los habitantes del Kamtschatka hacen la pesca 
de estos cetáceos, de que sacan diferentes productos; lo 
mas común es arrojarles arpones de hierro atados con 
cuerdas de las cuales tiran hombres apostados en la 
orilla, luego que les han clavado el instrumento en el 
cuerpo. Pero sucede á veces que los arpones se des- 
prenden por la resistencia que hacen ios estelleros 
que trepan sobre las rocas con sus aletas, y entonces 
es necesario ir con embarcaciones armadas para ma- 
tarlos. Los individuos viejos entorpecidos por la edad 
é por la gordura, son mucho mas fáciles de coger que 
los jóvenes, que son muy ágiles. Todos los individuos 
de la cuadrilla se precipitan según costumbre para 
proteger á aquel q^ue ha recibido graves heridas; pero 
su solicitud vana e infructuosa no produce otro efec- 
to que el de hacer cierta la pérdida de toda la fami- 
lia sin preservar á ninguno de eilo§ de los golpes 
que les están preparados; los machos tienen, según 
se dice, el mayor afectoá sus hembras, cuyos cuerpos 
arrastrados hasta la orilla siguen, sin cuidarse del 
peligro (lue les amenaza: egemplo patético de amor 
conyugal que atestiguan las observaciones de los dos 
naturalistas rusos aue hemos citado. 

Los sentido» cíe la vista y del oidó están poco 
desarrollados, y su uso parece muy imperfecto; la 
voz según se dice , es parecida al mugido del 
buey. 

Los tártaros tschutchis hacen anchas baidares .(es; 

Ecie de capas) con las pieles de los estelleros; los 
imtschatdales boscan su carne, que según dicen es 
muy sabrosa, aunque de m«'ila cochura y un poco 
correosa; la grasa de los jóvenes tiene el gusto del 



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mamíferos gua]>eumanos. 365 

tocino y los músculos el de la ternera, con que se 
hacen escelentes caldos. 

La especie de cetáceo de que nos ocupamos es 
estraordinariamente común en los mares que baftan 
la peofnsula de Kamtschatka; subviene á la subsis- 
tencia de la mayor parte de la población; debe ha- 
llársela en todas aquellas bahias que aportillan la 
costa Norte de América y que presentan los grupos 
de las islas Kuriles y Aleutianas que forman como 
fajas á la parte boreal del grande Océano. . 

Otón Fabricio en su Fauno afirmar haber halla* 
do en la Groenlandia un cráneo de estellero. Este 
hecho en nada choca á la verosimilitud; serviría pa* 
ra probar de nuevo que existe un canal cuyas aguas 
están casi siempre heladas, y por el cual debajo del 
mismo polo boreal, se comunican los Océanos Atlán« 
tico y Pacífico. Es bien sorprendente que los rusos que 

foseen aquellas regiones y que con frecuencia envían 
uques <á ellas, cuyas misiones tienen un barldiz 
científico, no nos hayan fijado todavía sobre el ani^ 
mal cuya historia hemos bosquejado con todos los da* 
tos que hasta ahora se tienen. 



LOS CETÁCEOS PISCÍVOROS, 



ó CETÁCEOS OBDINARIOS. 



Los anímales que forman esta gran división han 
sido durante mucho tiempo los únicos á quienes se 
ha dado especialmente el nombre de cetáceos. La 
casi absoluta totalidad de las consideraciones gene- 
rales con que hemos empezado esta obra, les son 
aplicables y nos bastará recordar brevemente los 



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366 COWFllíMENTOS. 

caracteres mas man^doi^ que los separan dé los ce- 
táceos herbívoros. 

Los- celáceos piscívoros se alimenlatt, s^gnn lo 
manifiesta so nombre, con pescados, pero lambicn 
comen moluscos y zoófitos; buscan las carnes ani- 
males y tienen, en una palabra, un* régimen absolu- 
tamente opuesto al de los l^mantinos, dugongos yes- 
telleros que no se alimentan mas que con materias 
vegetales. Pero se distin^íuen de ellos por el apara- 
to complicado de los tubos, por las quijadas po- 
bladas de dientes ó de bigotes^, y algunas veces por 
carecer de ambos, por una peí lisa absolutamente 
desnuda (1) y sin vestigio de pelos, por- un . ístóma- 
go compuesto de cinco y aun de siete bolsas dis- 
tintas, por muchos bazos pequeños y globulosos, 
unklos solamente por un flojo tegido vascular. 

Los cetáceos, de aué tendremos que ocuparnos 
individualmente cuanao tratemos de cada familia, 
considerados en su conjunto, prestan ámpliu mate- 
ria para refleTtionar y para servirnos de un pasage 
bastHute exacto de Mr. Virey; ¿qué cosa mas estrafia 
que aquellas masas vividles y sin formas; que no 
son ni verdaderos pescados ni verdaderos cuadrúpe- 
dos? ¿y que respiran el aire en medio de las aguas, 

{! ) Mr. de Blainville esplica asi la naturaleza de la epi- 
dermis de los cetáceos. (Anaf. comp.,t. I.'pág. 69). No encuen- 
tro que Id mansión, en un medio diferente del aire en que 
viven ordinariameote los cuadrúpedos, tenga mucha influen- 
cia sobre la epidermis. Sin embargo, las especies que viven 
habitualnente en el agoa, y que "no salen de ella^ como los 
oeiácoos, tienen una epideíOnis singular que perece que reem- 
plaza eo elloa el verdaoero ¡>elo. ^tá en efecto.conrpue^a de 
filamentos pegados unoá á otros, pernendicularcs á la piel, Y 
que se levantan con la mayor facilioad: mucho me incrmoa 
mirar esta parte como perteneciente mas bien al pelo que á la 
epidermis propiamente dicha. 



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mamíferos gua^hümanos. ^ 

que crian ás»« hijuelos como fos mamíferos, y gue 
son intermediarios ©Qtrc el agua y el aire sin ser erec- 
livamente anfibios? ' 

La inspiración y el lanzamiento del agua por me- 
dio de los tubos han llamado siempre la atención de 
los pueblos maritfinos. Asi es, que, como ya hemos 
dicto, en las lenguas derivadas del latin , seles ha da- 
do el nombre de sopladores y en las célticas wAo//- 
fishy lo aue se puede traducir por las pafabras de 
pescado 00 manantial B>ta función es como ya se ha 
Tisto, mucho masJimitada eñ los cetáceos herbívoros. 

Mr. Cuvier ha propuesto la división (fe los verda- 
deros cetáceos en ,dos tribus. La uña comprende los 
cetáceos cuya cabeza está en- proporción ordinaria 
con el cuerpo; la otra de los qve la tienen desme- 
suradamen e grande. Los narvales y los delfines for- 
man parle de la primera, tes caehatotcsy las baHena, 
asi como los subgéneros que se les unen, forman la 
segunda. El desarrollo enorme de la cabeza de los. 
cetáceos de esta última tribu, procede de las grandes 
dimensiones que toman los huesos de la cara, dimen- 
siones que no iníluytn en nada en la capacidad' del 
cráneo, ni en el aumento de superficie de los huesos 
que la componen. Los cetáceos ordinarios constitu- 
yen paraMrs. Goldfuss y Laireilte una familia natu- 
ral que ellos llaman sopladores hidrmla. Se puede 
suboivtdir esta gran familia en muchos grupos p^^que- 
ftos, sirviéndose de los caracteres: procedentes de los 
dientes. Asi, pues^ cuanclo los dienies faltan comple- 
tamente, será esta la fañailiaf de, los aodones; cuand<^ 
por el contrario, estos pequeños huesos son por su 
número y forma muy variables, tendremos la de los 
heíerodones. Las dos mandíbulas pobladas de dientes 
acerados/ regulares y Dumerosos darán á conocer á 
los delfines; la quijada inferior, guarnecida solo de 
dientes cónicos huecos en la base será la familia de 



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368 GOMPLEUENTOS. 

]qs cachalotes; y ea fin, la quinta y última se compon- 
drá de las ballenas, cuyo paladar está cubierto por 
una materia fibrosa de naturaleza córnea. 



LOS HETERODOiNES. 



Esta familia no es muy natural, porque tiene to- 
dos los caracteres esteriores de los delfines, de los 
que se diferencia solamente por los dientes, en que se 
hallan anomalias bastante constantes en el número, 
la forma y lugar que ocupan. Mr. de Blainville pro- 
puso el nombre de heteroaon para reunir los cetáceos 
organizados de este modo, y le conservamos para for- 
mar una familia de la que aislamos al delfín de Dale, 
que se sabe positivamente hoy que no tiene diente 
alguno, y que comprenderá los narvales, los anar- 
nakes , ios diodones y los hyperoodones ó urano- 
dones. 

A los heterodones se les puede definir : cetáceos 

3ue ño tienen jamás sino un corto y reducido número 
e dientes , los mas comunes dos colocados ó en la 
quijada superior ó en la inferior, y esta última ordina- 
riamente m<is desarrollada y mas voluminosa queia 
otra. La mayor parte de los cetáceos, reunidos asi por 
caracteres artificiales, son muy poco conocidos, y exi- 
gen de parte de los naturalistas ó de los viageros que 
esploren su pais, nuevas investigaciones, y sobre to- 
do observaciones mas exactas y detalladas. 



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LOS NARVALES. 



Los cetáceos conocidos con este nombre de narva- 
les, soQ célebres hace mucho tiempo por ia semejanza 
que se ha creído bailar en el largo colmillo que arma 
su cabeza , con el cuerno plantado en la frente del 
unicornio de la fábula. De aqui proviene este nombre 
de unicornio de mar que la mayor parto de los viage* 
ros le ha dado; pero la historia de tos narvales no es- 
tá aun completamente ilustrada , y solo con la mayor 
dificultad se han disipado de tiempo en tiempo los er- 
rores que la oscurecian, y que los marinos del Norte 
se han divertido en propagar á portia. Una sola espe- 
cie auténtica compone hoy día este grupo , aunque 
Hr. de Lacepede en su Éisíoria natural, ha descrito 
tres. 

Los narvales se distinguen fácilmente bajo el pun- 
to de vista zoológico, de los fféneros que se le aproxi- 
man, por una organización del sistema dentario que 
les es propia. En efecto, no se les puede confundir ni 
con los delfines, ni con los anarnaks, ni con los ao- 
dones , y aun menos con los hyperoodones. Sin em- 
bargo , las formas materiales del cuerpo no se dife- 
rencian en nada de las de los cetáceos de la familia 
de los delfines; y tienen por caracteres comunes , el 
orificio de los tubos situado en la parte superior y 
posterior de la cabeza ; la aleta dorsal es casi nula o 
se reduce aun simple saliente longitudinal ; las pec- 
torales son deforma oval, y la caudal es horizontal. 
Pero lo que la caracteriza de un modo muy claro, sendos 
largas defensas rectas y puntiagudas, que colocadas en 

801 Diblioieea popular. T. XXIU 214 



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I 



370 COMPLEMENTOS. 

el hueso intermaTBíiar, se dirigen hacia adelante en el 
sentido del largo del cuerpo. Estos dos dientes de for- 
ma tan singular, son los únicos que están situados en 
los huesos incisivos; los molares, que casi todos sub- 
sisten cuando los dientes incisivos y caninos fallan, 
no presentan aquí vestigio alguno dé su existencia. 

La cabeza huesosa del narval se parece mucho á 
la del beluga [d'elphinns lemas) , y que Mr. Cuvier 
comparándolas una con otra , describe asi las rela- 
ciones que las unen: «ía cabeza del narvaHe parece* 
inas á la del bétuga que á ninguna otra por la unifor- 
midad de la convexidad, por la dirección casi rectilí- 
nea de los bordes de su hocico , por dos surcos pro- 
fundos qiie describen una seini-elipse y una larga pun- 
ta sobre los intermaxilares, p;)r debajo délas nances, 
I perlas puntas que forman sus terygoidianos en la ori- 
ía posterioi: de sus fosas nasales. La parte del hocico, 

Íl sobre todo de los intermaxilares, es mas ancha que 
a de los delfines; los intermaxilares suben hasta muy 
cerca de los huesos de la nariz. Eos agugoros que 
horadan líj;? iüLertUti\il¡u\"S están atravesados en su 
parle ancha y que reemplazan los suborbitarios, son 
grandes y nuiíieríísos. La escotadura que separa es- 
ta parte ancha áiú hocit^o í.sp.qüefia, y feparte supe- 
rior de la óríjita poío salieiue. Los huesos de la nariz 
BOU muy pequeíios, y la ventanilla izquierda es menor, 
que la otra,¡> 

En la edad joven tiene n los narvales en cada al^- 
veilo ^'1 germen de un áhñle , cuya prolongación su- 
cesiva debe forinar la defensa acerada de lo3 adul- 
tos. illgTinas veres sa desarrollan estos dos gérmenes 
á uo tiempo, y dan már^íí^n, asi como se observa en 
muchos crán líos, ádos def*- osas horizontales y di ver- 
gpQles; Andersoil, Bonnaierre y otros muchos natura^ 
U^tás han figurado egcniplüs de esto. Pero lo que mas 
comunriieate sucede, es que unos de estos gérmenes re- 



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VAMIPBIlOtS GÜAtimf ANOS*. 37f 

oibe teck la materia f;eeretcidar del mArfit» y que la otra 
lechazadaíúopririHda, «e eircuentre obtrteraday com* 
¡detamenteeamieltaefiel alveolo, como na núcleo hiie«* 
sosaiaerte. Dee^a qitaatis(ancia,que-se reproduce or- 
¿rnaríameute, han procedido muchos de U>^ nombres 
quese huí da(H> á los narvales en tos liUros de historia 
Aaturat, nombres lamavor parte erróneos y capaces de 
inducir en error, tal e> como jos de mono«íon, monoceros, 
mnieornio , lieomio di mar. No debe .^eerse sin em- 
bargo que los autores antiguos , anteriores a Linneo, 
hayan ignorado que las defensas do los narvales eran 
dos, y que lo mas comunera el no desarrol arse mas 
que una sola. Mucho antes de Ander^íon se halla en 
una relación de la Groenlandia, 1 volú nen in 12, Pa- 
rís, 1663, publicado por Lapeirere, seiiun las ciónicas 
dinamai^uesas , asi como en el museo de Wormius, 
en Angrimu» y Joñas (Specimen Is'andicum) quelas de- 
fensas del narval eran verdaderos dientes, que uno de 
ellos, con frecuencia en el estado rudimentario, queda- 
ba encerrado en lo interior del alveolo. Pero Auderson 
en stí historia natural de Groenlandia, ha dado sobre 
este asunto muy buenos pormenores que en este mo- 
mento es poco necesario reproducir. 
* Si examinamos la forma, las dimensiones, y aun la 
utilidad de las defensas del narval, tendremos la ma- 
yor dificultad en espiicar con que mira tienenlahechura 
que se nota. Nada nos recuerda sus dimensiones en- 
Bingun otro aniinal,Tii el modo con que están dispues- 
tasy la dirección quetienen. Una sola defensa esta mas 
ordinariamente colocada en la quijada derecha; su cir- 
cunferencia está profundamente surcada en toda leu- 
gilud de seis á iiet pies. Su base es huesosa, su di-* 
reccion adelante , y el modo con que está colocada 
sobfe la parte anterior de la cabeza, hace que parezca 
«na larga lanza. Sin ratón se ha creido durante mu- 
cIm» tiempo que estiaban fijadas por justa |)osidon so*- 



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372 OOXPLBMBNTOS. 

bre la línea media de los huesos frontales. Sns nste 
deben limitarse á los que el animal saca de él para 
atacar su presa ó defenderse de sus eoemígos. No 
puede serle de la meaor utilidad para ia masticación, 
ni para dividir sus alimentos, y su posición sola en 
un alveolo de la quijada superior, ha podido merecerle 
el nombre de diente. Tampoco pensamos que la pne** 
dan comparar coa los caninos de los babirusos que 
están encorbados delaute de la cara, ni con los de la 
morsa, que se inclinan hacia abajo. 

En la época en que las defensas del narval fueron 
conocidas, adquirieroa una estraordinaria reputación; 
y como eran bastante raras, su valor, puesto á precio 
por el charlatanismo, subió eu proporción de las pro* 
piedades sobrenaturales que le suponían. Dos conven-^ 
los de frailes compraron á gran precio el verdadero 
cuerno del unicornio, que debía, á los ojos de la su- 
perstición , curar las enfermedades .mas inveteradas. 
Cada cual como de costumbre, pretendía poseer el ver- 
dadero, la única maravilla dotada de tantas virtudes; 
tero siendo bastante común eu las costas del Norte, 
abiendo circulado la defensa del narval perdió su alta 
reputación en el vulgo, cuyas miradas dejó de 
atraer. 

El marGl de las defensas del narval es superior al 
del elefante: está formado de fibras compactas estraor- 
dinariamente unidas, cuya reunión es de una densi* 
dad y dureza singulares. Este marfil, de una blancura 
sin igual, tiene sobre todo la ventaja de no ponerse 
amarillo y de tomar un bellísimo pulimento cuando 
está trabajado. Aunque los narvales no son raros, no 
son sus defensas sin embargo, bastaotc comunes para 
permitir que su uso sea común en las aries; y Bonaa- 
Ierre refiere en su Cetológia , que los reyes de Dina- 
marca tienen un magnífico trono construido de este 
marfil: y esta obra maestra, conservada precisamente 



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«a et palacio de Rosemberg, dice él, qtíe es de un va^ 
lor considerable. 

Los narvales habitan en los mares del Norte al re^- 
dedor del i>olo ártico, y principalmente en los que ba- 
ñan el Spitzberg , la* Groenlandia ; avanzan rI¿;u-^ 
nas veces hasta los mares de Inglaterra y Holanda; 

Sero jamás ^e han encontrado en latitudes mas merí- 
ionales. 
Algunos naturalistas que hablan visto defensas de 
estos cetáceos que se habían sacado debajo de tierra, 
han creído que debian mirarse como despojos fósiles. 
Mr. Cuvier se ha opuesto á semejante opinión, y cree 
que han podido simplemente sufrir una alteración con 
motivo del ma< ó menos largo tiempo que han estado 
enterradas, por algunas circunstancias locales pura- 
miente accidentales. 

El nombre de narval se deriva de las lenguas del 
Norte. En las crónicas irlandesas se halla esta pala- 
bra que debe pronunciarse nar-vial, significa un ce- 
táceo que se alimenta de cadáveres, las palabras ir- 
landesas ffoAdf ó wa// designan una ballena, y n^ir un 
cadáver. Esta etimología no es mas exacta que la del 
Speculum regale que la hace proceder de un cetáceo, 
cuyas carnes envenenan á los que la comen. Este nom- 
bre de narval generalmente adoptado, lo escriben de 
muchas maneras los franceses; asi es, que se encuen- 
Ira indiferentemente en varias obras nahwai, harwai y 
narval. Los autores sistemáticos han propuesto por de- 
nominación científica y genérica los nombres de iwo- 
NOcfoH, L. dkrthn, Storr. ectatodon, Brisson é Illiger. 
Este último, ensu Pródromo, da á su género ceratodon 
por caracteres esenciales, el tener dos dientes, de los 
cuales el uno falta frecuentemente en lo alto de la 
quijada su|)erior, y cuya forma es larga y recta, mien- 
tras que los otros dientes no existen. Los tubos , dice 
U^er, se aparecen por una sola abertura en lo alt^ 



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374 GOMf ifSÜBKTOH^ ' 

de U ca^za; el cuerpo es ohloDgd, coala epidermis ü* 
sa, y se va adelgazando hacia la cola, ias des tetas 
SOD inguinales, y no tienen aleta dorsal. 

La especie que vamos á describir es la única qiie 
se conoce de este género. 



EL NARVAL LICORNIO. 

MONODON MONOCEBOS. L. Fa». 



El narval tiene las formas generales de un del- 
fin. Su cabeza es poco distinta, obtusa, redonda y 
truncada bruscamente. Su cuerpo es oval, adelgaza- 
do en las estremidades. Sobre la espalda sobresale 
no una verdadera aleta, síuq una espina carnuda que 
apenas tiene dos pulgadas, bastante alta y rega- 
lar. Las pectorales son cortas , estrechas y corta- 
das oblicuamente. La aleta caudal , está dividida 
eo doa lóbulos redendos y convexos por la parle del 
cuerpo. Los tubos ocupan lo alto de la cabeza, y se 
abren por una hendidura en forma de media luna. 
Los ojos son muy pequeños y colocados muy bajos y 
apenas al niveldel hocico. La boca casi no es bendida, 

Íel labio inferiores delgada y corlo. Los bordes del 
Qcico son, según Anderson, duros y broncos. La len- 
gua llena bastante la boca, y por consiguiente no 
tiene un gran desarrollo; la verga de los machos, ea 
el estado jordinano, no parece que sale del cuer« 
uo, queda oculta en un estuche formado por la piel, 
íluando la defen a es única, sale muy comunmeote 
del lado izquierdo: su superQcie está surcada en el 
diente emeramente desarrollado y Usa en el que 
4kborta 6 qiie queda oculto en el alveolo. Aun cuaa-^ 



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HAMIFSEOS CSAMÜIIANOS. 3?5 

do lasdüs dofefisas uacen al misoiQ lienapOt y U de 
lás heoibras fallan algunas veces ó crecen camo la$ 
de los machos, sin que^puedaQ establecer diferencias. 
Su lar^o es poco mas ó m^nos cerx^a de la miiad del 

.Scowsby da al narval cincuenta y cuatro vérle- 
Iiras, de las cuales siete í>oji cervicales^ doce dorsales 
y treinta y cinco lujnharesy caudales. Los huesos fur- 
xale^ empiezan éntrela trigésima y la trigésima pri- 
mera, y. acaban entre la cuadraiésima segunda y tcr- 
4;era. llosbuesos de las aletas pectorales son bastante 
.semejantes á los de los delfines pero son masjguab^s. 

La superficie del cuerpo del narval está cubierta 
poruña epidermis lisa, y tendida con re^jularidad 
.sobre un iegido celular ín\pregnado de aceite y de 
mas de uzka pulgada de grueso. Las carnes son de 
-color rojo muy vivo, y el vientre, contra lo común 
de los cetáceos, noPpresenian m arrugas ni acarde- 
naJaduras. El «color del cuerpo, segunEggede.y Othon 
Fabricius es negro enteramente , y solamente los 
individuos viejos tienen algu^s manchas blancas. 
Andersonpor el contrario, describiendo uu narval que 
habia dado á la costa en el El va en febrero de 4736, 
dice que su piel era blanca como la nieve y con una 
infinidad de manchas negras en la espalda^ al paso 
.que el vientre era enteramente blanco, lustroso y 
suave al tacto como el terciopelo. Pare» e sin embargo 
que los naivales en medio de las variedades de colo- 
res que son comnpes jen ellos, son habitualmentc par- 
. diiz^M)s con jaspeados mas subidos en los primeros* 
arios de su vida, y que las manchas negras ae enci- 
ma del cuerpo aparecen sobre el fondo blanco, par- 
duzcQ, tanto mejor cuanto mas viejos son los indivi- 
duos. El reborde de las aletas es.(Í^ un pardo subido. 

Las dimensiones ^ue A,nderson ha dado á uu nar- 
val que tuvo pjcoporcioude medir , son las siguíeutes; 



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376 GOHPLBMBNTOS. 

desde la punta del hocico hasta ia esiremidad de la 
cola diez pies y seis pulgadas francesas Je largo; de- 
fensa , cinco pies y cuatro pulgadas; las aletas pecto-. 
rales, nueve pulgadas. Ancnura de la cola en sentido 
horizontal , tres pies , dos pulgadas , seis líneas. La 
mayor parte de las defensas que existen en las colec- 
eiones de París no tienen menos de diez pies, de modo 
que el tamaño que razonablemente debe suponerse á 
los animales de que provienen, no puede ser mayor 
que de veinte ó veinte y cinco pies, sobre ocho ó nue- 
ve de circunferencia. Él largo del cráneo es poco mas 
ó menos la sétima parte del cuerpo. Mr. de Lacepede 
di basta veinte metros á tas dimensiones á que puede 
llegar el narval común. Indudablemente hay en esto 
alguna eauivocacion , y esto proviene señaladamente 
de las direrencias que existen entre la unidad de lon- 

fitud llamada pie en algunos estados del Norte y en 
rancia. En fin, el individuo á míe se conceden tan 
f grandes proporciones, ha podido bien á fuerza de años 
legar á un tamaño mas considerable que el que se 
Té habitualmente entre el mayor número de estos 
animales marinos, y formar asi una exención de la 
medida común. 

El narval licornio se mantiene con preferencia en 
medio de los hielos del polo boreal , en las abras y 
en las bahías de la Groenlandia , del estrecho de 
Davis , do la Islandia ; alli es abundante , y solo 
cuando se eslravía se le vé avanzar hacia el Sur. En- 
tonces errante, solitario, separado de tos animales de 
su especie, por las heridas y persecuciones, aparece en 
las costas de Inglaterra y de las ciudades anseáticas, 
como se ha visto muchas veces. Habitando en las 
ásperas regiones donde reina un invierno eterno, pa- 
rece que el narval no pasa de los setenta á ochenta 
grados de latitud Norte. Alli es donde viven sus nu- 
merosas tribus en medio de los grandes cetáceos á los 



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MAMiraM» GOABBVIf ANOS S77 

cuales han declarado la guerra^ y de los osos Uancos 
cuya ferocidad desafian. 

Othon Fabricíuá refiere que el narval se alimenta 
principalmente de pnescados del género plennorccta, 
de las grandes actinias , y que las atraviesa con su 
larga defensa, que vá acercando después á su hocico 
lamiéndolas , y que así las come asiéndolas con el la- 
bio inferior. No se concibe muy bien de qué mo- 
do puede ejecutarse este movimiento ; bien es que 
Fabrício no ha citado este hecho sino apoyado en 
las relaciones de los pueblos groenlandesesrEn nin- 
guna pariese dice que el narval busque los cadáver- 
res , lo cual nada tendría de particular , respeto á 
que , la mayor parte de los pescados , lo mismo que 
muchos animales terrestres, no tienen otro pasto. 

Los narvales no abandonan casi nunca los hielos; 
pero como necesitan salir éon frecuencia á respirar á la 
superficie del mar, escogen espacios en que las aguas 
no están heladas, y tienen siempre algunos sitios pre- 
dilectos. Nadan con mñcha rapidez , frecuentemente 
unidos estrechamente , picando los narvales de atrás 
con sus defensas á los que van delante ; pero en- 
torpeciendo los movimientos , es fácil á los pescado- 
res que los persiguen lanzar el arpón á los que se 
ouedan detras. La fuerza delestos cetáceos es C4>nsi- 
derable, y sus dientes temibles y peligrosos. Parece 
que atacan á la ballena con furor y que la atraviesan 
c<m su arma; pero no sin duda para arrancarle la len- 
gua , que según se dice les gusta mucho ; porque el 
diámetro déla boca no es propio para coger algunas 
parles de un animal un poco grueso , y que á lo mas 
puede recibir pescados ae corto tamaño ; este instin- 
to que los incita á pelear esta fundado en antipatía, 
6 en lo silvestre de las costumbres que parece que 
caracterizan á un gran número de seres. Sin embar- 
go, cuando un narval mete la j[mnia de su defensa en 



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ftl cuerpo de al^u i animal, debe es^iimeaUr él mis- 
mo diHcultad para sacaría de lo8 4egidos*tl¿ii90s , por 
egiMopio , por un iftovimieiita bonws^^ reiioceso 
que no se puede fácil mente esplicar.^es aüUfM-es anU* 
g«o$ faiiB escrito qve a0á>sados losaai'vates «e lanz^m 
sobre las embarcaciones cwas macineros los escitaa, 
¥ eme se precipitan hacia elias con tanto furor que sus 
4etensa& almviesan la madeía «aiidia&pulgadai( y se 
fompen freeuenteme&te friera de la cabeza dqáadoias 
l^li introdocidag. £ste hecho ha podido suceder «1- 
^Ofl vez ; pero no se adaptara sin duda la opi- 
Qtou que If r. ¿e Lacepede ha referide^, segim Alberi, 
que podian echarse-coutra a%wa <.halupa, apartarla, 
romperla* hacerla mil astillas, atravesar loe^^ascosde 
los navios,. destrttú*los ó eebarios.ápiquel 

Se debe sentir n»ucho que laS: c<isiumbfies de un 
animal tan siftguia»nmnteor^ni7ado como^el narval, 
^« sean mejor conocidas. 'Ciertamente tfiie su anu 
plantada delante de la frente, y de un la^rgo tea des* 
mesurado, exige para su auñejo fuerzas musculares 
'Considerables, poro al mismo tiempo HsostMmbres del 
todo especiales. <No iti^taremoside adivinar esta^ ees* 
lumbres que ignoramos, y «ihcík» wenos de eoa^ 
rarlas con las de los otros s^es que viven «n eluMU*; 
a^^emios la épocfa en que «algunas 'Observaciones 
filas Rxactas nos ilustren Sf^bre^at^ta materia. 

Fabrteio á quien siempre ^ necesaria pecunir 
auanáo se trata de los animales del Norte , /gae éM 
hábil observador ha esUidiado en su patria aon 
taata sagacidad, reñece que Jo)^ groenlandeses se 4i^ 
leí tan con la carne de los aarvales y qtue la eooien lo 
mismo «cocida que seca , medio podrida , y algunas 
veees cruda. Tambi^^n se alún^^tan con Irecuancia 
ama la pid y ^ tocioosiapceooracional^pfta.flacei- 
le oue sacan del tegido aeluliM' sirve para aikiaibiar 
Jasaab^ioi^es: yaiaa ao.se;4osdeñaa deaisarl^ 



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MAVIÍRB06 CQJJIBOIUNOS. 839 

intestinos como alimeBlo. Empleaa eooio vejigas para 
b/pesca el tuba digestivo y loi$ del estómago , y con 
los «iendones hacei escelcnics bilos. Las defóosas sir~ 
vjen para lubricar ptiotas de arf>ones , y estacas para 
mootar las tiendas de píeles qne usaa durante eies* 
tío. £d ima palabra , esios pueblos sacan de los nar^ 
valos , como de casi todos ios cetáceos, un gran wóh 
mero de recursos de primara necesidad para eUos^ 

Losballen^os enropeos prefieren, seg^n sedice,el 
aceite del narval por su mejor calidad, al de iaballe** 
na: per^^ la cantidad que se saca, es de tan poca con- 
sideración, que bajo este concepto, la pesca de estos 
cetáceos, no produce ningún provechoi. £1 mayor nar« 
val no produce arriba de uu tCHiel. 

Los habitantes de la Groenlandia miran á los nar- 
vales como precursores de las ballBoas, y tan luego 
como los divisan, se preparan fiara La pesca. ¿Emi- 
grarán acaso estos cetáceos durante una (larte del 
año? En cuanto á su costumbre de preceder á las ba- 
llenas, Aadersoa la atribuye á la aparicioa de algunos 
pequeños moluscos que sirven de alimento á ambas 
especies; porque Ándersoo considera á estos cetáceos 
tan diferenteii por la or^nizacion de sn boca, coBkO 
ojbiigados á cbupar^ en lugar de otfo alimento mas só^ 
lido, los pequeños insectos de la mar {cito toreai¿0<> 
*que son tan comunes en el Norte. Eggeao pieusa, p(Hr 
^ra parte, que el narval no se alimenta mas que de 
yerbas marinas que sacan del fondo de Jas playas con 
su larga defensa, y que ia emplea también en'romper 
el hielo cuando necesita salir á respirar á la superhcie 
del agua; pero ^stas dos opiniones de un observador, 
por otra parte muy exacio, son muy dudosas* 

£1 inarfil de los dientes del narval, por su calidad 
compacta, por sm densidad y por la fner¿a de unión 
de las fibras que les constituyen^ es susceptible de 
emplearse Qnad^mps preciosisimos* ^Se hac;c&.fle«41 



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380 COMPLBMKNTOS. 

tlgunas veces bastones mas curiosos (¡ue útiles, fin 
So estado natural estas defensas están saleadas per 
diez y seis ó mas estrias espirales. Les han atríbaido 
las propiedades mas quiméricas y maravillosas. Así 
tn que Wormius cuenta con mucha ostensión los en* 
8a]fOs que hizo para esperimentar como antídoto con- 
tra el envenenamiento del arsénico, lai^ virtudes de los 
dientes del narval. Las piedras bezoares y el asta del 
U&icomio, bajo el concepto medicinal; han entrado en 
t\ olvido de que jamás debieron salir. 
' Todo inclina á creer que el conocimiento del nar- 
val en la edad media, ha recordado la existencia del 
iicomio de los antiguos. De esta época, á lo menos de 
féudalidad, en que cada ennoblecido adoptaba armas 

Ír divisas, se ve figurar una defensa dd narval sobre 
a frente de un caDallo, y trasmitir en los escudos de 
armas un testimonio déla ignorancia de nuestros abu^ 
loa. Una discusión sobre este particular estaría aqui 
fuera de su lugar. 

A los diversos nombres que se dan al narval licor^ 
nio, y aueya hemos citado, agregaremos los que' le 
dan en tas comarcas donde es conocido. Se^un Fa- 
bricius; los groenlandeses le llaman tugahk, kele^ 
ilmt'kernektok, y de una manera absoluta, kerneclak. 
Es el cwliornig d Eagede, el cinhorn-fiseh de Cramts, 
efow cinhorn de Elíis. El nombre de toovack, que* 
Anderson cree ser groenlandés, y que dice j>ertcnecer 
al narval, no se ve en ninguna parte, y no tiene ana- 
logía aparente con las palabras dadas por Fabri- 
cius. 

Una sola especie de narval es conocida hoy dia; 

Jorque este es, según las figuras incompletas que Mr. 
e Lacepede ha establecido, el narval vulgar, narwüus 
wlgarís, Lacep. y el narval microcéfalo [narvalus 
fñy erocephalns^. Lacep. El primero se apoya en algo- 
ttas pieíes mai preparadas, y cuya cabeza habia aá* 

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MAmrBMs cuADiiacANos. tan 

qiHridomncho votámeaen lapreparacíott, y el i6« 
gttndo en uq dibujo sacado del natural, pero barato 
mediano. Los caracteres que Mr. de Laccpede daba al 
narval microcéfalo para separarlo de la especie vulgafi 
se apoyaban en formas mas prolongadas , y en una ca« 
beza mas pequeña, que apenas tenia la décima |>ane 
del largo total del animal, siendo asi que la misma 
parte en el macrocéfalo, se supone que es la cuarta 
parte mas ó menos. 

En i^uanto al narval de Anderson [narmlus ander^ 
sonianus) del mismo naturalista, no se apoyaba maa 
que en defensas lisas enteramente sin estrias, y pot 
consecuencia ni sinuosas niácanaladas, que AnáersoQ 
habia visto en Hamburgo, y que Sache ba figurado ea 
su Monocerología, Estas defensas son muy raras, 8e« 
gun $e dice; y Brisson, en uL\a nota de la página 33S 
de su Beino animal^ había pensado ya que debían 
pertenecerá una especie distinta. Mas parece mu; 
probable, y Mr. G. Cuvier ha sido el primero que ha 
pensado, que estas defensas lisas, son ó resultado dñ 
una enfermedad, ó que pertenecen á fetos, ó aue hau 
sido preparados de este modo con la mira de nacerlsui 
pasar por mas raras y preciosas. 

LOS ANARNAKS. 



La única especie conocida de este género ha sido 
indicada por Othon Fabricius, en su Fauno de Ja 
Groenlandh, y no se ha vuelto á. ver después; pero 
co!L'o l^s descripciones de Fabricius son generalmexi^ 
te exactas, no se puede dudar de la existencia del 
anamaks, del cual habia formadoUligerel géneroanoi- 
lodon ;del griego aryojto(r incurvus, y odora dientei} 
denominación bastante inútil, pues que ya existti 



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GOO? •: 



la de anarnaks, propoesta por el conde de Lacepedey 
adoptada por Mred. Uumerit y TiedetnauA^Fabri^^vs 
halMa descirilo yaí al nntirníA. bajo el nomi>re demofMK 
donspurius con los narvales. Mr. deBlaiavilleii^lalw 
separado de lo* verdaderos deltme», y le cdocae» el 
sul^nerO hekre(P(m, á donde vienen á parar todos los 
cetáceos con quijadas poblada^ de dientes muy va- 
riables en numera é ea posición , y en e*^ le si- 
guió Mr. Desmarest. Mres. Guvier y tíainville acercan 
con todo el anar iiaks al hypefoodon de Mr. de Lace- 

Síde. Los caracteres de este género son el tener dos 
entes pequeños, corvos por la ponía, poco visibles 
en la s^^estrc unidades de la quijada superior, ai pasa 
que no existen vestigios de dientes, fuera de los di- 
chos, en las quijadas de que se halla completamente 
desprovista la inferior. Los tubos no tienen en la cabe- 
za mas que una sola abertuní; el cuerpo es oblongo^, 
enteramente desnudo y delgado hacia la cota; la aleta 
dorsal está poco* desarrollada, y lasdos tetas son in- 
gninal*^. 

Con todo, Bo deben admitirse sin una prudente 
reserva muchos de los pequeños cortes hechos entre 
los delfines, y cuyos canecieres, se han sacado de los 
dienten, porque estos últimas se catan según parece 
en diversas épocas de la vida. Asi, para citar un 
egemplo, <».l béluira^ cwyas quijads^ están ordinaria- 
mente guarnecidas de cierto número de dientes, lo 
que le coloca en la familia de los de. fines, los pieria 
frecuentemente eft la quijada superior, lo coal le da- 
Hfica entonces entre los ca<$haloteSf y cesa de tenerles 
Teces- eti las dos quijadas, dejándole en esle et^ 
CMvo una ballenfa. 



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EL AKAIINÁKS* GROENLANDÉS. 

wowa»(Wf sPüRUJs. Oth. Fab. Boníit. 



£laiii0mak(9«sttti& oetá€e& de cojrto tamaño, del 
cual no- s« Uene dibujo alguao; Los ^oetiiaadeseale 
hau dado este QO(»bii^, porcpie sa carae y su ^asa 
s#Q^ enMoeatemeaie purgaates ; porqut^ la. oakbra 
anarmá» sigüVñcA en su lisngua, ir al eomnn. Loses- 
casos pormenores que tenemos sobre e^te »nimal se: 
le debefl'tVFabiicius', y^hau sido reproducidos porLa^ 
cepede y por Bi^aiaaterre. 

Los dos únicos dientes que tiene la quijada supeíríor 
son muy pecfuonot^, cea icos, obtusos, un poco enatr- 
vados por la punía, delgados y apenas de una pulga-- 
da de láwpgo. El cuerpo es largjo, delgado y de c¿ior 
negro. Adem^ts de las atetas pectorales y de la caudal, 
tiene et amirnaks- unai aleta peaueáa en La espalda. 

Este celáoee habrta en alta mar, y rara veí se 
acerca ala^^ abras y bahías. Su* aliuieato- consiste 
príacipaliBante en pulpos. Fabricius dice que este 
animal tiene la costumbre de sacar la mitad d^l cuer- 
po fuera del agua apoyándose eü su^ aletas pec- 
torales. 

A pesan de* U» propledades^ liucaotjes de sus catruies 
v-de su graea aoeiM^, ostigados tos naturales por el 
nambre,.comenMáií Teces el anarnakis, que rarayozse 
fe VITO, pero>8e encuaotran frecuentemente cadáve* 
re9 e» Un caita. 

E^ e^ et deiphinus eamsrmeus de I>esímarest,.el 



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384 GOMPLSVAlTM* 

anarnaks groenUndicus de Lacepcdc: el haken^wal de 
los alcmaDes. 

Acaso debe agregarse á la única especie conocida 
de anarnaks, un cetáceo muv mal descrito por Klein 
y por Cheninítz, bajo el nombre de ballena con pico, 
oalana rostrata, y que Mrs. Blainville y Desmarest 
han clasificado entre los delfines del subgénero hete- 
Todon, bajo el nombre de delfiu de Ghcmnttz [delphi- 
ñus chemnitzianm) cuyo largo es de veinte y seis pies 
V tiene las formas generales de la ballena jubarte. 
Dícese qne su (juijada superior es mucho menos grue- 
sa que la inrerior, y que tiene un diente en caoa la^* 
do. Nada mas se sabe acerca de este cetáceo, cuya 

eatria se ignora, y que no puede ser el anarnak de la 
rroenlandia, pues tiene un tamaño considerable; ni 
una ballena, porque en lugar de bigotes córneos en la 

Íuijada superior, se hallan dos verdaderos dientes. 
II oaron Cuvier reúne esta especie al hyperoodon de 
Mr. Lacepede, al delñn diodon de Hunter, y al delfín 
de Dale ó bottle-heaa^whall, y piensa que el mismo 
cetáceo, mal observado, ha servido asi para el esta-* 
blecimiento de varias especies puramente nominales. 
Si hubiera uno de referirse á la descripción que 
Mr. Rafinesque-Smaitz ha trazado en su Resumen de 
los descubrimientos v de semiología, de un delfin á que 
ha dado el nombre ae epiodon urganantus, y cuyos ca- 
racteres se hallan en la Mamología de Mr. besmarest, 
bajo el nombre del delfin epiodon (delphinus epiodon)^ 
deberia colocarse al lado de ios anarnaks. Los detalles 
que se tienen acerca de este cetáceo, se limitan á sa- 
ber, que su cuerpo es oblongo, y adelgazado bacía la 
cola; que su hocico redondo, su quijada inferior mas 
corta que la superior, que esta ultima está provista 
de muchos dientes iguales, al paso que la inferior no 
tiene ni siquiera uno. Pero si esta especie se diferen- 
cia ya de los anarnaks, porque tiene muchos dientes, 



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HAMmMS GUABBCBIANOS. 385 

se difereocffiria ademas por la fadta de aleta dorsal . £1 
ntitr ^liK baña las^GO:Has de Sicilia es su patria , y lodo 
kiéuoe á creer q^ie i^us Ctupaciéi^es baa sido mal bh^er- 
«idei; y que es nceesarío observarla auev^ameale. 



LOS DfODONlíS. 



Tomamos por Upo de les diodones á una sola es- 
pecie de cetáceo bastante auténtica, dibujada por 
Mr. Risso ea su Historia Naíural de las principales 
producciones de la Europa meridional, bajo el nombre 
de delfin de Desmarest (delphinus Desmareíi, i. Ill^ 
página 24) Acaso se nes censurará que empleemos un 
nombre que la ictiologia habia consagrado ya a los 
pescjadfts, aunque Storr primeramente la ha introdu- 
cido en la cetologta, y por consiguiente la ha emplea- 
do doblemente; nos bastará sin duda recordar que 
nuestras divisiones no pueden considerarse en rigor 
como géneros, y si como pequeños grupos caracteriza- 
dos por algunas particularidades de organización. 
flunter, en teTVaníacciorieá^/osd^cflisparaelano 1787, 
babia desecitc ya una especie del delfin bidentado, 
bajo el nombre*^ de delphinus hidenlaius, que Mr. de 
Lacepede conservó en su Historia Natural de los ce- 
táceos bajo el nwnbre de delfin diodon, y que Mr. Dos- 
marest Ka descrito en su Mammalogía bajo el de del- 
fin de HuDter. Todo' autoriza para creer que este dio- 
don no se diferencia en nada del hyperoodon. 

^ El Ba|turaBsla inglés Sowerbv ha dado á conocer, 
bajo el nombre de delphinus bidens, una especie que 
iormará un diodonsi este autor no ha sido engañado 
por la caida de los dientes delanteros de la quijada 
mferior, lo que seria muy probable. 

El carácter de los diodones seríi,'pues, el de tener» 

802 Blbllolecn popular. T . XXIII 25 



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38G COMPLEMENTOS. 

como lo indica su nombre, la quijada inferior con dos 
dientes solamente, al paso que la superior carece ab- 
solutamente de ellos; disposición inversa de la que se 
observa en los anarnaks. También podrá agruparse 
la forma deprimida de la frente, la mayor longitud de 
la quijada inferior y su convexidad, el corte cua- 
drilátero de la alela, etc. El delfín de Desmarest de 
Mr. Risso será su tipo. 

Las costumbres de los diodones no son conocidas, 
y lo induce á creer que viven de moluscos de fácil 
masticación; que son menos carniceros que la mayor 
parte de los cetáceos de la familia de los delfines. 



EL DIODON DE DESMAREST. 

DELVUINÜS DESMARETI. RiSSC. 



Llamado soplador por los habitantes de Niza, que 
dan este nombre á los mas de los delfines de su cos- 
ta, es particularm'bnte notable el díodon de Desma-^ 
i^est por las formas singulares de su cabeza. La figura 
que Mr. Risso hizo grabar (Pl. 2, fig. 3, t. III, Histot- 
re naturel, Nis. Í82G) representa este cetáceo con «un 
cuerpo muy grueso, abultado por el medio, aue va en 
disminución nácia la cola, donde forma una larga ca- 
rena, y disminuyéndose por debajo del vientre. Su 
cabeza no tiene la frente bombeada, antes bien la tie- 
ne deprimida y termina en un largo hocico, cuya qui- 
jada superior es corta y sin dientes, y la inferior mu- 
cho mas larga, convexa por debajo, y armada hacia 
i»u estremidád con dos grandes dientes cónicos, que 
«están escotados por uno y otro lado cerca de la pun- 
ta. Los ojos son pequeños, ovalados, el iris azulado, 



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mamíferos cüadbümanos. 387 

la abertura de los tubos es ancha, semicircular; las 
aletas pectorales son cortas, y la dor?al está colocada 
mas cerca de la cola que de ía cabeza con corta dife- 
rencia por encima del orificio del ano; la vulva de la 
hembra es oblonga y tiene al rededor un pequeño re- 
borde; la alela caudal es ancha y festonada; la parte 
superior del cuerpo y de la cabeza es de un color de 
acero pulimentado con una multitud de líneas y de 
trazos blancos sin regularidad; el vientre es filan- 
quizco; lo interior de las fauces es de un azul ne- 
gruzco: su largo lo'.al es de cerca de quince pies, 
íios dientes tienen ires pulgadas de largo y una de 
ancho.» 

Tal es la descripción que Mr. Risso ha trazado de 
esta especie de delfín que empieza á presentarse en 
las costas de Niza á principios del mes de marzo, y 
que habita en ellas hasta setiembre. Las relaciones 
oue presenta con el delfín deHunter son bastante gran*- 
des para que este naturalista laborioso y modesto ha- 
ya juzgado á propósito de poner en *^oposicion los 
rasgos de semejanza esteriores que pueden servir pa- 
ra distinguirlos. Asi el tamaño del diodon deDesma- 
rest es poco mas ó menos el que se supone al delfín 
de Hunter; porque este célebre anatómico ha descrito 
«no deeslosinaividuosde veinte y un pie de largo y 
poseía un cráneo que no habia podido pertenecer 
mas que á un animal de treinta y nueve pies de lar- 

So. Estas dos especies tienen igualmente dos solos 
ientes en la quijada inferior; pero el diodon de Des- 
marest, tiene la frente cóncava y el de Hunter la 
tiene convexa. Ademas , el primero tiene la quijada 
inferior gruesa, y mucho mas saliente que la superior, 
al paso que este último la tiene medianamente pro- 
longada y es mas débil. Las aletas presentan algunas 
diferencias, las pectorales particularmente que son 
puntiagudas en el delphinus Desmaresiiy la dorsal 



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3S8 GOVFLBaiEI^TOS. 

mas aguda en el uno y obtusa en el otro: finalmen- 
le, el delfín diodon es con bastante uniformidad de co- 
lor pardo nearuzco que se aclara en d vientre, al pa- 
so que el delfín de Desmarest tiene el cuerpo sinuo- 
lado de grietas y de lineas blancas simétricamente 
disiribmdas. 

Parece que el cetáceo de que nos ocupamos se 
presenta raramente en las costas, y que se mantiene 
coa preferencia en los profundos senos del Mediterrá- 
neo, donde es raro. El individuo que Mr. Risso ha 
figurado, era una hembra, y su non'ibre recuerda el 
<te un naturalista francés, conoéido por sus iii^)ortan- 
tes y apreciables trabi:jos. 



EL DIODON DE SOWERBY. 

DBLPHINUS SOWERRYI. D. BlaINV: DeSM. 



No sin duda colocamos cerca de los diodones la 
especie de delfín que Mr. Suwerby ha descrito bajo 
el nombre de delpkinus hidens , "^ que se halla men- 
. cionado en la Mamalogía de Mr. Desmarest, bajo el de 
delfín de Sowerby (delphinus Sowerbyi) que le hada- 
do Mr. de Blainville en un trabajo general sobre la 
familia de \o> delfines aun inéditos, y cuyas divisio- 
nes y principios ha admitido Mr. Desmarest. 

Éste delfín de Sowerby se diferencia de las espe- 
cies precedentes en que los dos dientes de la quijada 
inferior no están situados á su estremidad, y si hacia 
su mitad. Se aparta tarab:en, dice Mr. Desmarest, 
del delfín de Honfleur o hyperoodon, porque este úl- 
timo no tiene dientes absolutamente, y también 
porque los cuernos del orifício del tubo están dirir 



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1[AMIFBK>S CüABmTBONOS. 389 ' 

gides báeia adetaate^ y por coasigoieiite, en sen* 
tído eofíirario. Acaao ios dientes delanteros se ie ba^ 
brian eaido al individuo cnya descripción remitió so 
anior á Mr. de filainville; porque esta circun«tancm 
se presenta con mucha frecuencia en nmciios cetá- 
ceos, y mas particularmente en la familia de los hete* 
lodoaes. Como quiera que sea, el delfín de Sowerby 
debe ser colocado entre los dmdones hasta lanto que 
nuevas observaciones destruyan esta inruediacioa. 
Hasta ahora no se ha observado mas que un solo in* 
dividuo.que fué arrojado á las'costas del Elquiskire, en 
Inglaterra, y cuyas formas esteriores son las del dio- 
don de Desmarest. Tenia diez y ocbo pies ingleses de 
Jargoy unos once de circunferencia. La única descrip- 
ción que de él se tiene es laque sigue: la cabeza poco 
bombeada, termina en un hocico distinto, bastante 
largo y estrecho; la quijada superior es mas corta é 
infinitamente mas estrecha que la inferior, ea ia cual 
entra. Según yá hemos dicho tiene un solo diente en 
cada lado y en el medio de la quijada, el cual está 
comprimido y se dirige oblicuamente hacia atrás. £3 
orificio de los tubos ocupa sin duda la parte supe^ 
rior de la cabeza, y tiene la forma de una media luna 
cuyas dos puntas miran hacia adelante. 



LOSHYPEROODONES. 



EH9 de setiembre de i 788, dieron en la costa cer- 
cade la pequeña noblacion de Honfleur, dos cetáceos, 
una madre y un hijo, cnya historia publicó un oficial 
de marina llamado Baussard, en el cuaderno de marzo 
de 1789 del Journal de Physique, agregando dos gra- 
bados inedianos. Las particularidades queacompaña* 
ban á aquella descripción, no fueron de naturaleza 



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390 COMPLEMENTOS. 



suficiente para ilustrar de un modo positivo la organi- 
zación de aquellos dos cetáceos; pero aunque presenta- 
das incompletamente, demostraron que aquellos ani- 
males no eran pertenecientes á ninguna de las espe- 
cies conocidas, y que tenían formas genéricas muy 
distintas. Lo que los caracteriza sobre todo, es la fra- 
se siguiente: Én lugar de dientes tienen en la «u- 
perljcie del paladar, y en el contorno de la quijada su- 
perior muchas pequeñas puntas desiguales y duras, que 
tenían media linea de elevación en el joven cetáceo; las 
de la madre eran mas largas. Mas adelante dice 
Baussard: el cetáceo joven ño tenia dientes, y el adul- 
to estaba sin dientes. 

Antes de la publicación de la memoria de mon- 
sieur Baussard, Huoter, celebre anatómico inglés, ha- 
bia descrito y becha dibujaren las Transacciones filo- 
sóficas cürrespondientes al afio 1787, un cetáceo que 
él llamó delfín de dos dientes Idelphinus bidentatus] 
cuya figura esta copiada porelaoate Bonnaterre en la 
Eneiclo'úedia Metódica, [^\. 'H,íig: 3), y por Mr. de 
Lacepeae, bajo el nombre de delfín diodon. Mr. Des- 
marest reprodujo esta especie en su Mammalogia, y 
la condecoró con el nombre de Hunter [delphinus flun- 
teri). De modo que Hunter no solamente no habla de 
los dientes falsos, que existen en el paladar de los ce- 
láceos de Baussard, sino que ha reconocidodos dientes 
fuertesy robustos que ocupan la estremidad de la qui- 
jada ini'erior, y de que los cetáceos precedentes care- 
cían del todo, según la descripción inserta en el Jour* 
nal de physique. De aquí la existencia de las dos es- 
pecies que lodos los naturalistas lían admitido hasta 
ahora; deaquiuna dificultad para desembrollar su 
sinonimia, por que no se diferencian mas que por 
circunstancias acaso mal observadas, circunstancias 
que sinembargo,establecerianuna demarcación consi- 
derable, siexislieran realmente. Describiendo Bonna- 



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MABUFEBOS CUABRCMANOS. 391 

terre losccláceos observados porBaussard, bajo el 
nombre específico de dclCn bntskop les dá todavía el 
carácter notable de tener dos dientes verdaderos en 
la quijada inferior; en lo que consta le han segui- 
do Mrs. de Lacepede, llliger y Cuvier. Por esta 
sencilla esposicion de los hechos principales se puede 
venir en conocimiento de lo difícilque era el nohislar 
dos cetáceos tan distintos por la organización de la 
boca, á menos de suponer que un examen superficial 
habia presidido á las observaciones de Baussard, ó 
bien por circunstancias que no podemos esplicar, los 
dos individuos habian perdido sus dientes inferiores, 
ó que no habian salido del alveolo, ó aun mas toda- 
vía, que Hunter no habia observado las papilas cór- 
neas que erizaban el paladar délos cetáceos que vio 
Baussard. Habría sido muy difícil formar un juicio 
fundado sobre la identidad de los cetáceos, descritos 
á un tiempo en el Journal de physiqíie y en las 
Transacciones filosofiques si Mr. Cuvier, visitando el 
gabinete de Hunter no hubiese tenido proporción de 
estudiar el cráneo y el esqueleto que sirvieron á este 
hábil anatómico para establecer su delpn con dos 
dientes, al mismo tiempo que el golpe de vista ejer- 
citado y profundo de Mr. Cuvier reconocía perfecta- 
mente en los dibujos de Baussard todos los caracte- 
res que le ofrecían las piezas huesosas sometidas á 
su inspección. Resultó para él que los cetáceos de 
Baussard y de Hunter no formaban mas que una so- 
la é idéntica especie, pero que se habia tenido razón 
para colocarlos en un género distinto. 

Los cetáceos de Baussard fueron descritos por el 
abate Bonnaterrc bajo el nombre de delfines hulsVopf^ 

Íf este autor les aplica muy inoportunamente, según 
o ha probado Mr. Cuvier, el nombre de butskopf, que 
significa en las lenguas del Norte pescado dispuesto 
en carena, y que pertenece á muchas especies de 



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39S aoMF^BniíTes. 

delfii>e% pero síQguIarinettte al epaulárd. Otros atH 
lores piensan que esta palabra butskopf es la tra- 
ducción del epíteto de slounders head, ó cabeza de 
pleuronecto, qiie Dale reunia á la especie de cetácea 
que él llamaba raiubien bettle^hrad ó cabeza de bo- 
tella; ,mas veremos que esta última especie aunque 
es casi imposible reconocerla positivamente, tiene Jft 
mayor analogía con el aodon. 

"Mr. de Lacepede creó para los cetáceos descritos 
por Bciussard un género que el llamó %prroodo» y 
cuyo nombre procedente del griego, secatopooe. de' 
hyperon, paladar, y odons dienies. Conservó cofli* 
denominación específica la debutskopf que fionnaler- 
re le habraaplícadopor error; en fin, en 1811, lUiger 
en su Pródromo de los géneros de los mamíferos y de 
las aves, mudó sin gra<n aecesidad , la palafam 
hyperoodon en la de tminodon, también sacada del 
griego y que viene de í¿m»ie paladar, y odous dientes^ 
V que significa, como el precedente, animal con pa- 
ladar cubierto de dientes. 

El liyperoodon es notable, sobre todo, por tener 
dientes, o por lo menos un cuerpo de naturaleza cór- 
nea, colocados en el paladar y en el reborde de la ' 
quijada superior. La existencia de estas puntas cór- 
neas que forman falsos dientes no se ha visto en 
ningún cetáceo, y jamas ha sido ol^servada despaes 
del teniente de fragata Baussard ; de -modo que ba 
sido puesta en duda por sabios anatómicos. Pero 
que estos falsos dientes palatinos existan ó falt*in en 
realidad, poco importa, ahora que se tienen motivas 
mas fundado* para separar el nyperoodon de todos 
los otros cetáfceos conocidos; porque la forma del 
cráneo entre otra^, es de tal modo distinta, que debe 
ser suficiente para que no.se confunda jamás el hype- 
roodon con el único cetáceo que se le acerca, que es 
al aodon. Por otra parte este último tiene una cara 



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MAmmOS CÜADEUMANOS. 30S 

Kasdfodrica, sd paso qo« el primero la tiene afla- 
tada y nii poco parecida á la de ios delfiacs; y tam- 
poco es la misnna la difecci)0& d€ los cuernos de 1« 
lespiradepos. 

L«s hfperotfdoaes pa^n caracterizacse por. las 
tve^ eaoPHies croólas ^mptlal y maxilares que «oro-^ 
naiii^i cráMo y que estáa separada i por grandes »ir- 
COS. El cnevpo es'obkMngo^ y tieue una aleta pequefia 
dofstfi. Las dos tetes so« visibles é iaguinales: ai 
hocico^es estrech» y de;)riinido. Los respiraderos es«^ 
ttereoaidos^B uoa sola abertura lunuiada, en que 
ím estremidades de ia inedia luna miran hacía la 
cela. Ei paladar esíá erizado de dienks falsos y mat 
bien cárneos, E(4os dienti*h no pueden ser, dice Mr. Cu- 
Tier, y por analogía, mas que unas prominencias 
cernean de ia membrana del paladar, como se vé 
fm el eauídna, ó acaso vestigio de aquellas barbas 

Sie seftaeva tan grandes en la>s ballenas. Segna 
unter, dos dientes agudos ocupan laeslremidad.dela 
quijada kifiepior. 

El liyperoodon «es muy raro. Nada se s»be de sus 
hábitos y costumbres; y si la estructura de su o^amea- 
ta ba sido bien estudiada, se debe cuanto so sabe á la 
taiioriosidHd y a los trabajos que Mr. G. Cuvier ha 
eamij^sado en el tomo V, parte. ^.*, pl. 524, de 
SU& tmestigaciones sobre las osamerUas fósiles; este 
profundo naturalista tuvo proporción de dibujar en el 
Mwseo de los cirujanos de Londres, el esqueleto del 
deltin con dos dientes, ó hyperoodon, que ee hizo ea 
tiempo de Bunter, y una cabeza huesosa en casa de 
Adriano r.amper, y se aseguró de su perfecta seme- 
janza oonlas ngums que publicó Baussard. 

He aquí el resultado de i^us observaciones; «la 
cAeza del hyperoodon sale completamente de las for- 
asas propias ctel género délos fleltines, y merecería 
ella soki qoe se clasifioasc al animal en un género 



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394 COHPLBIIBNTOS. 

particular. Las quijadas puntiagudas por delante, se 
ensanchan hacia la base det hocico, levantan á cada 
uno de sus bordes laterales una gran cresta vertical, 
redonda por arriba, que desciende oblicuamente ha- 
cia adelante y mas rápidamente hacia atrás, donde 
vuelve á caer poco mas ó menos encima de la apófisis 
postorbitaria. Has atrás todavía continuando esta qui- 
jada en cubrir el frontal, sube verticalmente con el 
occipital para formar en ia parte posterior de la cabe- 
za una cresta occipital trasversa, muy elevada y 
muy gruesa; de modo que sobre la cabeza de este 
animal hay I res de estas grandes crestas; la cresta 
occipital hacia atrás y las dos crestas maxilares á los 
lados, que están separadas de la primera por una an- 
cha y profunda escotadura; y lo están catre si por 
toda la anchura de cabeza, porque no se acercan nada 

Sor encima, y no forman bóveda como en el delfin 
el Ganges, sino simplemente una especie de muros 
laterales. 

«Los intermaxilares, colocados como de costumbre 
entre los maxilares, suben con ellos bástalas narices, 
y pasando junto á estas suben hasta por encima; de 
modo que loman parle también en la formación de la 
cresta posterior levantada sobre el occipucio. Los dos 
huesos de la nariz muy desiguales, asi como las ven- 
tanas de la nariz, están colocados en la cara interior 
de esta cresta occipital, y se elevan hasta su parle 
superior. Por lo demás, las conexiones de los hue- 
sos son con corta diferencias las mismas que en 
los delfines. La apófisis cigomática del temporal es 
gruesa, sin ser tan larga como en el dtdfin del Gan- 
ges. La órbita es tan ancha como en los delfines co- 
munes, y se limita dePrnismo modo por debajo por un 
tallo delgado que da el yugal. Los parietales aparecen 
muy poco en la fosa temporal, la cual es poco estensa 
en altura: por debajo, e! paladar está un poco en ca- 



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mamíferos cuadrumanos. , 395 

rena, lo qué podría indicar una inmediación con las 
ballenas. No tiene los surcos laterales del delfín vul- 
gar. Los pterygoridianos ocupan una grande esten- 
sion en la parle interior de las ventanas do la nariz y 
disminuye mucho la parte que allí toman delante de 
ellos los palatinos. El occipucio es mas alto que an- 
cho. La quijada inferior no tiene su sínfisis mas larga 
que las especies ordinarias de delfines. 

«El esqueleto queMr.Cuvicr examinó, tenia lodos 
sus huesos epifisiados aunque tenia de largo veinte 
y un pie. Se contaban en él «iete vértebras cervica- 
les, soldadas todas juntas; otras treinta y ocho vér- 
tebras, de las cuales nueve leiiian costillas. Los seis 
huesos furcales empiezan en la vigésima segunda, de 
modo que se pueden contar diez v siete vértebraá 
caudales: las apófisis espinosas de las vértebras su- 
periores cesan en la novena caudal. Las cinco pri- 
meras costillas se articulan con el esternón, y hay 
cuatro de eslas últimas libres á cada lado. El ester- 
nón se compone de tres huesos. El omoplato tiene el 
borde espinal mas estendido y mas rectilíneo á pro- 
porción que los delfines. El ángulo anterior mas agu- 
do, el acromion un poco dirigido hacia abajo, y la 
Eunta coracoide un poco en sentido contrario. Los 
uesos del brazo y del antebrazo son algo menos cor- 
tos que los délos delfines. La manó es casi redonda, 
pero es posible que no se hayan montado bien las fa- 
langes.» 



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EL UYPEROODON DE HONFLEÜR. 



(délphinus bidentatus, hunteb ; delpoi^s butskqw, 
bonthatebrb , desmabest ; htpbroobon botskqpp , 
lagbpede). . 



El hyperoodou que el abate Bonoalerre describió 
con el nombre de deltin bulskopf, sacando de la me- 
moria de Baussard todos los pormenores de s:i histo- 
ria, ha*sido hasta hace poco tiempo el único tipo del 
género establecido por Mr. de Lacepede, quien creia 

3we el deiíin de dos dientes de Hunter era muy 
istiüto de él. Ellos se parecen jerfeclamenteen to- 
dos los rasgos de su organización general, como es fá- 
cil conocerlo, y si hay alguna diferencia no es maís 
que por un punto en liiigio , resultado natural de 
auguna observación incompleta y sobre el cual hemos 
insistido. En esta dificultad hemos creído que debía- 
mos referir lo mas teslual mente posible, la historia del 
butskpf y la del delfin con dos dientes de Hunter. 
El hyperoodou de Honfleur, asi como casi lodos 
los cetáceos de la gran familia de los delfines , tiene 
el cuerpo en formade huso. Su mayor grosor está en 
la parte de lá inserción de las alelas i)ectoral s, y en 
seguida va disminuyendo de un modo iusenaible hasta 
cerca de la cola. Su cabeza es mas ancha que a^ta; la 
frente, que es muy abultada, se estrecha súbitamente 
y acaba en una especie de pico llano y redondo por su 
estremidad. El tubo está situado sobre la cima de la 
cabeza, mas arriba de los ojo**^, y presenta en su abeí*- 



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MAMIPKM» CUADBmümOS . 3D7 

Ilira fai forma de una medra lima, oayos cuenMs mi- 
ran a la boea del animal; el orificio át este tobo está 
mcl»nado de modo que el agua (fue rediasa salte 
cUictiamet)t4$ bsK^a adelan^; su diámetro es coftside- 
iM)le; la lengua adbereote á )a quijada inferior os ás- 
pera, dentellouada es sucoülorno^ Losoji^s están si* 
tttodos en la mitad de ta altura de la cabera , y mas 
altos que la abertora de la boca. Son convexos^ con- 
tornados de una especie de pestañas y con un 
rekorde glutinoso de pulgada y media ae diáme- 
tro. Las aletas pectorales están colocadas en la par- 
te inferior del pecho, y son muy pequeñas relativa- 
menie a) grueso del anrroal; la aleta dorsal está mu- 
cho mas inmediata á la cola que á la cabeza: es corva 
y poco desdrrollada..La cola tiene una escotadura en 
el medio, y está dividida en dos lóbulos muy anchos. 
Lti piel del hyperoodon está formada de una grasa 
aorarilleata bastante gruesa, encubierta con una epi- 
dermis de'gada y IÍ!:ax|ue cubre una Cclrne muy en- 
carnada. Su color general es pardo negruzco que va 
Eerdieudo su intensidad en los hijares, y que pasa á 
lanqueoinoen el vientre. Sus dimensiones mas ordi- 
narias son de veinte á veinte y cinco pies, y de los 
que observó Baussard el joven tenia doce pies y seis 
pulgadas de largo y la madre ciento y trece pies y seis 
pulgadas. 

Los dos individuos aae vararon en las costas de 
Honfleur donde los condujeron las olas , se removían 
en la arena cuando los vieron los pescadores. El joven 
acababa de varar en la arena y tratando su madre de 
sacatlii dé aquella posición aflictiva, se wó reducida á 
la misma posición por no poderse hacer á la mar. 
Los pescadores sacaron á tierra al individuo joven é 
hicieron muchas heridas á la madre, que aunque mu- 
tilada consiguió hacerse á la mar á pesar de todos los 
esfuerzos que emplearon para detenerla ; con todo, al 



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598 COMPLEMENTOS. 

dia siguiente encontraron su cadáver en la costa á 
tres leguas de Honfleur. El aceite que sacaron lo ven- 
dieron en 22 duros, y Mr. Baussard dice que mien- 
tras disecaban aquel cetáceo tuvo corroído el pellejo 
de las manos por la acritud del aceite^ cuyasemanacio^ 
nes le ocasionaron también inflamaciones en la nariz 
y en la garganta, lo que debe atribuirse acaso á la rá- 
pida putremccion de algunas visceras. 

El hyperoodou tiene tres estómagos: uno muy 

grande y dos pequeños; los pulmones son prolonga- 
os y acaban en puola; el corazón tieoe mas de dos 
pies de largo y de ancho. 

Parece que el cetáceo de que nos estamos ocupan- 
do no es común, y que vive solitario ; habita en los 
mares que baíian el norte de~ la Francia y las islas 
Británicas. 

Proporcionesdeloshyperoodonesdescritos por Baussard. 

EL JOVEN. 

Pies. Pulgadttt. 

Largo total desde la punta del ho- 
cico hasta la estremidad 

de la cola. ....,., 12 6 

Circunferencia del cuerpo frente 

á frente de las aletas 

naturales 8 » 

Largo del pico ú hocico » 5 

Distancia del tubo á la estremidad 

del hocico 4 44 

«- de la nuca á la estremidad 

de la alela de la cola. . » 4 

— de la aleta de la espalda 

á la estremidad de la 



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BIAMIFEROS CUADRUMANOS. 



aleta de lacoKi 

— de la parte anterior de esta 

alela á la estreraidad 

del liocico 

Largo de la aleta de la espalda 
Altura de esta misma aleta. . 
Largo de las aletas laterales. . 

— de e^tas aletas 

— de la aleta de la cola. . 



399 



Pies. 


Pulgadoi 


3 


6 


7 


8 


< 


n 


» 


7 


1 


» 


» 


7 


3 


i 



23 
15 



EL INDIVIDUO ADULTO. 

Largo total de la punta del hocico 
hasta la eslremidadde 
la cola. .' 

Circunferencia del cuerpo frente á 
las alelas laterales. . . 

Distancia del tubo á la eslremidad 
del hocico 

Largo de la cabeza 

Circunferencia de la cabeza. . . 

Alto de la misma 

Largo déla misma ^ 

Distancia de la aleta de la es- 
palda 

Altura de esta misma aleta. . . . 

Largo de las aletas laterales. . . 

— de estas mismas aletas. . 

— de la aleta de la cola. . . 

— de la vulva 

Distancia de la abertura del ano 

á las dos hendiduras que 

encierran las telas. . . 

Diámetro del pezón » 

Largo del pezón 6 líneas. 



4 


4 


< 


4 


8 


7 


1 


4 


» 


8 


2 


» 


» 


1S 


2 


« 


1 


3 


6 


5 


i 


3 


1) 


8 


» 


< 



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'CírntuauLiiti^. 



Lades€FípciODdel diodon se ha ¡Dsertado eoJa 
Cetolo^ dd abiiteBoanaterre con el nombre de delfi- 
ñus bmentatus (p. 25). La descriípciea es sacada de 
Hunter> y para -evitar tra^toriiarUfc pj^efeiámos copiarla 
testual mente. Este es el me|or medio de conservar 
loscanactéresorigiaahs de las esj»ecie§ p»pa cuya his- 
toria no tienen los autores modernos nia^ qm apoyar- 
se en observaciones mascompletas ó mas mecientes. 

El cuerpo tiene la forma de un oobo y «¡a la estre* 
midad de la espalda tiene una aleU lanceolada. 

«A juzgar de este animal, diee Boiuiaterre, por la 
figura y por la corla descripción que de él ha dado 
Mr. Hunter; tie^íie iriucHa semejanza con el nesarnaek. 
Se aparta, sin embargo, (k él por BHctto^ caracteres 
que le hacen mirar coo razón como animal muy dife- 
rente. Su mayor grueso es por la parte de las aletas la- 
terales, y después se va disminuyendo insensiblemen- 
te hasta la estremidad de la cob\ La frente es con- 
vexa, redonda; la quijadasuperior ostáaplastaday ter- 
mina en un pico semejante al del pato ; pero no se le 
cncueiilran mas que dos dientes puntíMgudos en la es- 
tremidad estertor de la quijada baja. Las aletas late- 
rales están situadas en frente de los ángulos de la bo- 
ca; son de figura oval y pequeñas con respecto al ta- 
maño del cuerpo. La de la espalda corresponde al 
origen de la cola, tiene la figura de un hierro de lan- 
za pundiaguda é inclinada hacia afras. La de la cola 
se compone de dos lóbulos escolados que toman la fi- 
gura de una media luna por su reunión. La parte su- 
perior del cuerpo es de un pardo negruzco, y el vien- 
tre un poco menos oscuro.)^ 

El individuo que ha servido de tipo para esta des- 
cripción , tenia veinte y un pies ingleses de largo , y 
su esqueleto es el queílió á conocer Mr. Cuvier y cu- 
ya descripción hemos trasladado en nuestras generali- 
dades acerca de los hyperoodones. Fué cogidi) en el 



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MAMIFEBO& CUAtmOMANOS. 40( 

Tülfesís^D d aródtí 1785, por encima del paente de; 
Landres. Hunter poseía además en su gabineie no 
ctóúeo deta misma especie de cetáceo, cuvas dimen- 
siones, triple mas grandes que lasdelindivíduo prece-. 
dente, iodícaban que el animal eniero debía hafcr te- 
pido á lo meóos de treinta á cuarenta pies de largo. Se ■ 
jg^ran completamente las castunabres y hábitos de los 
h^Fpeioodones, que viven en nuestros mares y enoues^ 
tros costas, y solamente se les ha visto en la Mancbai 

LOS€IFIOS. 

Todos los cetáceos aue hemos descrito hasta aho-. 
ra , viven en la naturaleza: No sucede Í0 mismo con» 
los ciScfs: pues oo se les encuentra mas que en eslado 
fósil, y acaso no existen bace agios, y que las osamen- 
tcsqnc hfiy en las colecciones, son los únicos testí*^ 
níoHíosque teogamasjamás de su existencia. Los zifioí^ 
vivían en los mares , al mismo tiempo que animaies^' 
skrgttlares,qne en la actualidad no existen ,' algunos 
reptiles raros formaban un mundo zoológico' muvdi-^ 
ferente del que ahora vemos. 

No conocemos loszifios masque por los descUbri-^^ 
jáientos de Mr. Cuvier. Este naturalista q¿e ha enri- 
quecido tanto la historia natural, tuvo que estudiar a^ 
gvmas osan>enias fósiles de cetáceos que no pudoaltii^ 
Mr á las especies vivientes, y que en virtud de com- 
paraciones numerosas describió [fossiles,' í^ 5 nart ♦■ 
pá^na 350) /bajo los nomtores de siphm/avir^^ 
t¥e, rflamronlrey longirostre.ApWcó áeste género el 
imtnbre de siiphius, qde daba Gesner, conjuntamente* 
con la mayor parte de ios autdres de la edad media á; 
u» cetáceo de eí^pecie indeterminada. ' 

' Los zifios por sus^ cabezas huesosas^, tienen íntimas- 

803 Bibliolce» p«>piilnr. T. XXIII 26 

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402 COMPLEMENTOS. 

relaciones con los cachalotes; peto ton mas partioiik-r 
ridad deben colocarse al lado de los hyperooaones, d«ii 
quienes tienen los caracteres mas luarcados. Pareee^i 
que no tedian dientes. 

Los zifios de hocico cóncavo (ziphius cmirostris^ 
Cuv., Oss. foss., t. 5." p. 352) se apoya sobre una ca-i 
beza muy pesada y completemente petrificada en calr 
carea, que fué descubierta en 1804, por Mr. Raimoadi 
Gorsse en el departamento de las Bocas del Ródano.* 
Comparándola Mr, Cuvier con las cabezas de cacha- 
lote, hyperoodon y del delfin de Ganges , caracterizó 
los diferentes rasgos de su conformacron del modo si- 
guiente : «Los huesos intermaxilares están íntima- 
mente unidos con los maxilares y suben á lo largo de 
los lados dé las veolanas de la nariz, y se encorban 
por delante para formar con los dos huesos de la na-: 
riz, que están trabados entre sí, una especie de aber-i 
tura sobre la parte superior de las narices, cuyas aber- 
turas son casi verticales. Al pie, y por delante de las 
narices , estos mismos íntermaxiiares son anchos y¡ 
cóncavos, y forman asi en la base del hocico , una fo- 
sa muy grande, cuyos bordes un poco salientes, suben 
y continúan con el alero ó la especie de medio • 
cono situado por encima de las narices, Esta cabe- 
za adolece del defecto de simetría, que es común 
á los mas de los cetáceos. Vistos detenidamente por 
encima, forman los huesos de la nariz. un lóbulo 
que se dirige á la izquierda, y en esta parte superior 
está el hueso ihtermaxilar derecho, que es el mas an-' 
cIm); pero en la gran fosa es el izquierdo el que se en-, 
Sancha, y que echa hacia el derecho la sutura que la- 
separa del otro. En desquite avanza menos sobre la 
ventana de la nariz de su lado, de modo que esta ven- 
tanilla de la nariz está mas estendida en su abertura, 
que la del lado derecho. No hay mas que un solo agu-' 
gero á cada lado parala comunicación del nervio oifa- 



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MAMirSUeS CÜAVlülIANOS. iOll 

ltvOí,có!i las cavidades -nasales. El frontal, se eleva por, 
encima para forrar los huesos i olermaxilores detras de; 
hs veíílanas de la narix , y se ve por los surcos de sui 
cara posterior que él mismo debía estar forrado hacia» 
atrás por el occipital, como sucede al cachalote y a( 
hyperoodon. La cabeza del et/ío cavirosíro no se dife- 
rencia de la de csle último, sino en que los maxilares' 
no se levantan sobre los lados del hocico en tabiquéis 
verticales, y que la especie de muro de detras de* 
las narices no se limita á elevarse verticalmente, si- 
no es que so encorva para formar m\ semidomo por 
encima de estas cavidades.» 

El zifío de hocico aplastado {ziphius planirontrú^ 
Cuv. , Oss, foss. t; 5*^ , part. t. p. 356) , se apoya ea, 
muchas cabezas petrificadas que se descubrieron en 
4809 en Ips escaliaciones que fué necesario hacer para 
ahondar los estanques de Ámberes, cuyo fondo ocupa-» 
ban. Estaban á treinta pies por debajo del fondo 
medio de la ciudad de Amberes , é mferiormenlo 
algunas capas de varios gruesos, de arena y deiierra^ 
que contenian gran número de conchas y"de dientes 
de marrajos. Mr. Cuvier observó leves diferencias 
que estos diversos pedazos ofrecian entre sí , y los 
atribuyó á la influencia del sexo. La pieza huesosa 
mas completa es la que describe en los términos si-^ 
guientes: «La parte del hocico formada como de cos- 
tumbre por los maxilares é intermaxilaros, es unaes^ 
pecie de cilindro ó prisma cuadrangular cuyos án- 
gulos están redondos; se aguza un poco en punta ha- 
cía adelante, se ensaucha y se aplana un peco por 
encima hacia la cabeza , aPrnismo tiempo que toma 
por debajo una forma de cadena ó lecho al revés. Es 
un poco mas alta que ancha , y su estremidad ante- 
rior tiene un canal abierto como de auince míliroe-- 
tros que contenian sin duda como en tos delfines una 
sustancia ligamentosa. El largo de cada uno de los 



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¿ngulos laterales es un surco en que están abfeftos 
algunos agugeros para los nervios palatinos , por en- 
díba se ven algunos restos de suturas que di^ingu^ii 
los maxilares de los intermaxtláres, y estos entre si; 
pero la última de estas suturas se borra en lo alto. 

«El cráneo se levantaba mucho sobre la partf! ira^ 
sera de- la cara, las ventanas de la nariz estabas 
abiertas sobre la cara anterior, casi vertiealmente; la 
del lado derecho es sensiblemente mas estrecha. Laf 
crestas que separan las fosas colocadas ddante de 
las ventanas de la nariz de los surcos laterales, sub^ 
de cada lado paralelamente á los bordes de las veota^ 
Das de la nariz ; los huesos de la iiariz son mas lar- 
gos que altos, y el derecho mas alto.» 

El zifio de hocico \wgo(ziphius hmgirmtriSy Cav., 
[Os$., Poss,^ t 5,p. 3l}7\ tiene por tipo una pieza hoe* 
sosa petrificada en calcáreo muy compacto , dep si* 
tada eo las galenas del Museo , pero se ignora com- 
pletamente el parageen que estaba. En Obtefragmen- 
to se descubre el conjunto de los caracteres que dh^ 
tingue» I6s dos zííios precedentes, y no se diferencia 
de ellos mas que por algunas particularidades espe- 
Ci6cas, y mas notablemente por la mayor prole»- 

Í ación del hocico. El animal de que proviene, dice 
[r. Cuvkr, debia ser á los zífios, lo que el delAi 
del Ganges al delfín ordinario y á los delfines de ho- 
cico ancho. 



LOS AODONES. 



£1 primer conocimiento de estos cetáceos, que lia* 
njamosiisi, porque no presentan vestigio alguno de 
dientes , parece que sube hasta Dale , que en su Sis- 
torta de las antigüedades de Harwkh y de Pw^r- 



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MAMiFnas cuADinniANos. 405 

tmíft, poblfoáda ea Londres en 4780, nieDCtoiía 
tejo ¿i nombre de botúe-nose , y tambieQ bajo el 
éd ftonders^heai-whall , vtñ cetáceo que tiene tas 
mayores relaciones con el aodoa, que parece indica 
8cret>ep bajf^ el nombre de delfín sin dientes , delp/U^^ 
mus edentutas. Acaso se haUarJa este animal entre lais 
Mlenas con pico {ballena rostrata) de muchos anto- 
les anegóos, si se pndieseo despojar las descrípeiones 

Iue ban dado de ^las , de los detalles que no pue*- 
m pertenecer mas que a las verdaderas balJenas. 
Con todo, el-delfm fi^rado porel inglés SamnelD¿ile, 
üá considerado por Mr. Cuviercomo no diferente del 
hyperoodoo, aunque Screber, Mrs. Blainville y Des- 
tnarest^ hayan hecho de él una especie distinta bajo 
el nombre de delphinus edentulus. 

Las dudas'á que iiabia dado márgenla dc6crif>cioii 
de Dale, no se habriandisiiradotodavía si un cetáceo, 
que tiene todas las formas y todos los caracléres , no 
hubiese encallado . ol 9 de setiembre de 4625, efi la 
playa de Saint A^aresse , cerca de) Havre , y si er^te 
«nimal adanirido por la administración del Museo de 
flistoría Natural , no hubiese sido estudiado desde 
luego en el parage mismo por el doctor Surivay, des- 
pués por Mr. do Blainville , y en el misme momento 
^r el hijo de M. Fr. Cuvi**r, que trasmili<^ á su pa- 
dre todos los, datos que pudo adquirir. La diescripcion 
de Mr. de Blainville se halla insería en el nuevo i?o- 
ktin de la Sociedad filomática coríespondienle al mes 
de setiembre de 1785 , pág. 439, y !a que M. Fr. Cu- 
vier ha publicado^ y que aeompaíia á una figura co- 
loreada se halla en la quinqoagésima entrega de su 
■obra grande sobre los }\amifevos , con fecha de febre- 
ro de"4 82fK Tomaremos de .«stos dos naturalistas los 
flatos ijue vana conlinuacion.sKíibfe el aodon, detalles 
qne nos permiten miuar á este cetáceo comoá uno de 
los mas bien conocidos* Pero su analogía con el. del- 



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•fin de Dale^ no debe admitirse, sin embargo, sin res- 
.triccíon , y M. Fr. Cuvier se espresa ^sobre la materia 
del modo siguiente : «Esceptuando^l cortísimo nume- 
^ro de especies de delfines que las circunstancias han 
permitido frecuentemente observar , cuyos caracteres 
^oo son notables y que se presentan constantemente los 
mismos, todos los demás son tan poco conocidc^ y es- 
tán tan imperfectamente caracterizados , que no sin 
-«lucha incerlidumbre se refieren á ella los raros indi- 
viduos que tienen con ellas algunas semejanzas, y que 
láciasualidad baceá veces encontrar en medio de los 
mares , ó que de tiempo en tiempo encallan en nues- 
tras costas. 

aEl cefóceo cuya figura presentamos , se halla en 
este caso. No tenemos certidumbre alguna de que 
haya pertenecido á la especie descrita y representada 
por Dale, bajo el nombre de bottle nosewhai (Antiqu. 
Of. ffaryficn, p. 412, 1. U) ; y si le damos el 
nombre de esta especie , es porque loba recibido de 
Mr. de Blainville , y que tos principios de la cetologia 
son tan imfK'trfectos , que las razones que tendríamos 
para hacer de él el tipo deuna especie nueva no serian 
mas fundadas que las que nos inclinan á mirarle como 
individuo de una especie ya conocida. 

«Si para establecer las relaciones naturales de los 
cetáceos fuera posible dejarse conducir por las analo*- 
gías , que se han hecho guias tan fieles en todos los 
otros ramos de la Mamalogia , se tendría precisión de 
hacer de e^te delfin el tipo de una especie nueva , y 
aun de un género nuevo ; pero si sabemos¡euales soa 
ias modificaciones de forma que pueden presentarnos 
ios individuos de una misma especie por las diferen- 
cias de edad y sexo , entre los otros mamíferos , las 
"ignoramos casi completamente con respecto á los del- 
fines; todo lo que la observación ha podido dar á 
conocer, es que los cambios que esperimentan son 



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MAMIPBR08€I7A1W17MAN0S. 407 

oonsiderables, comparados á ios d« los otros anima- 
les de su clase. Asi es , que estos últimos con- 
servan siempre el mismo número de dientes , al paso 
que parece que es en estremo variaUe entre los pri- 
meros. 

«La fiffura y descripción de este nuevo delfín d© 
Dale, no debea mirarse mas que como hechos reali- 
zados que podrán ayudar algún día para hacer la his- 
toria razonada de estos animales tan poco observados 
y tan dignos de serlo. ^ 

Los aodones , por su aspecto como por la organi- 
zación de su boca, parece que forman el tránsito de los 
delfinesálas ballenas, y suscostumbrcs deben diferen- 
ciarse mucho de las de los otros cetáceos. Sobre este 
asunto nos hallamos en la mas completa oscuridad. 
La cetología se compone de tan pocos hechos conoci- 
dos ycomprobados, que se encuentra en la infancia, y 
que poniendo aparte los imponentes materiales reco- 
gidos por algunas manos hábiles , todo está por coor* 
diñar y reunir en el edificio. Siendo los hechos obra 
del tiempo y de la;^ circunstancias , y no descubrién- 
dose sino con lentitud , no puede menos este ramo de 
arrastrarse penosamente hacia la era nueva que debe 
marcar su puesto en el sistema de los conocimientos 
naturales y filosóficos. 

Asignaremos á los aodones como caracteres pro- 
pios para distinguirlos de todos los otros mamíferos 
marinos de su clase, los que se pueden deducir de Id 
indicación del cráneo, cuyos huesos de la nariz y los 
frontales forman un saliente enorme en el nacimiento 
de la frente, y detras del cual existe una depresión 
profunda; sus quijadas son prolongadas en forma de 
pico cilindrico, redondo, y no están separadas de la 
cabeza por un surco en la base de la frente, como se 
observa en la mayor parte de los delfines. Estas qui- 



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~M8 ccnnpiJUiSMTOS. 

jadas, de las cuales b superior es algo mas eocta y 
estrecha qué la inferior, liencfí por adeotro á lo lar- 
^ del paladar una rísola latenii, ea la cual peoetra 
^1 borde de la encía de la superior , eutre tanto mt 
el suyo penetra en una ranura semejante de la inie- 
'-rior, £1 paladar no tiene rugosidades, y los maxila- 
-res carecea absolutamente de dientes. El cuerpo tie- 
Jie la forma general de los doJíine^. Los cuernos de la 
^abertura del tuho se dirigeu b icia adelante 

Mr. de Blaínville no babia podido examinar sino 
con mucha rapidez el esqueleto y el cráneo del aodon, 
.Héaqui lo que dice sobre el particular: «El sistema 
huesoso de Ja colunia vertebral estaba, como en todas 
,las especies de este gri^po, muy sólidamente estable- 
cido. Las vértebras, poco movibles entre sí, y reu- 
nidas por un tegido tíbrobO, corto y apretado, con 
una pequeña cantidad de materia como grasicnta, pe- 
ro realmente mucoso, gelatinoso en el medio, eran en 
número de nueve en la espalda, de quince ó veinte 
en la cola, y siete dispuestas en el cuello corno en los 
delfines. Las costillas eran en número de nueve, seis 
,de ellas esternales. El cráneo se parecía casicomple- 
tümeute al de los delfines, aunque conla diferencia de 
que por encima de la abertura de las ventanas de la 
hariz, los buusos de esia y los frontales formaban un 
saliente bástanle considerable» un poco en punta v en- 
corbado hacia adelante, lo cual daba á la i-aiz Je U 
'frente la fonu;\ bombeada y hace suponer unas bolsas 
k)lfativas considerables; por "detras de este saliente 
'huesoso habia una depresión bastante seuí^ible. Las 
'ventanas de la nariz huesosa no eran exactamente s¡- 
'toétriCÉís, como sucede frecuenteniente ene^ste género: 
la izquierda era mayor y un poco inclinada. En cuan- 
^to á las visceras, no fueron examinadas, y el doctor 
'Surivay, (jue no hizo mas que dar una ojeada por ellas, 
■*e. limita á decir, que el tubo digestivo era largo y del- 



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MAAtlIMO» CVtUMMTlUNOS. MI 

^ado, y qaepariia de tres boL^se8loimcales<{Qe Ue^ 
aea la mayor porte de los <)eltiDes. 

El aodba que varo eu el Havre» tenia en el e$pe>- 
spr de lacfipa iie ^rasa que lo envolvía , una ej^pecie 
de kisto en ef Gual'(*staba replegado qn gusano vire, 
próximo á los inonotomos, Contrayéndose bajo formad 
muy variables, algunas veces glolMiiosas^ oirás ova- 
krias^ estrechado en el medio ó anudado, con tubos 

for delante y una especie de oola por detrás. Este 
isio con paredes imerna^ Usas, poco distinta por de 
fuera, no estaba solo, pnes se descubrieron otros mu- 
dios en diversos si tK)s. 

No se conoce mas que una sola especie de este 
género (1). 



EL AODON DE DALE. 



J)£LPUiNUS E0ENTULUS, SCRBB.; DbSM; DUAPHINDeDaLB, 
BliAfMVlLLB. J. COVIER. 



- El tamaño del aodon que posee aclualmenie el 
Museo, y del cual damos un grabado sacado del na- 
tural, tenia unos (juince píes de largo y siete y me- 
dio decircunfereucia. La cabeza, bastante distinta por 

. (J) ¿PerUineoe á este grupo la espocie de cetáceo que 
Mr. de Blainville ha llamado delfin coo hocicn gruesoj {Deífi^ 
ñus densiroSiVis de Bl.; desna. Nouv, díct. de Historia nat., 
t^lX, p. 478), y que este naturalista ha establecido sobre un 
fragmento de quijada fósil, de nueve pulgfidas de largo, dos 
jíulgadas y ojedia de alto, y .jdos de ancho, en la part^ mas 
_ ancha ó mas gruesa? Eíite fragmento presenta una forma rec- 
ta y piramidal, su corte es triangular, sus orillas ocatáneis 
están muy poco desarrollada^, y coutieno una loye oreaU sf • 



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414 <3oiiffi^aiftNTiOa4. . 

uaa coBtraecioa del resto del cuerpo, tenia dos pies y 
siete pulgadas de largo, medida desde la estremidad del 
hocico al oecipucíp. 

La forma ael aodoa era de un huso, por mejor 
decir, su cuerpo estaba en el medio y se adelgaza- 
baporlas estremidades. La línea dorsal estaba mas 
levantada y bombeada sobre el occipucio y en medio 
déla espalda: y mas allá de la aleta dorsal se levanta- 
ba para formar una carena tanto mas saliente cnanto 
mas inmediata á la cola. A cada lado de esta se levan- 
taban unos vestigios de aletas mucho menos largos j 
sensibles que los de la espalda. £1 vientre, por el con- 
trario, estaba suavemente redondo; la frente, por el 
modo pronunciado que tiene en su origen nasal, se 
prolonga repentinamente en un hocico redondo, lar- 
go, estrecho, que se parece perfectamente al pico 
de un pájaro. La abertura de las dos quijadas era 
considerable y su diámetro de dos pies lo menos. 

líente por cdda lado, eo las dos aletas de la base; su estr^- 
midad presenta uoa pequeña siauosidad que forma la coDti- 
nuaciou deelia, y se estionde hasta la punta de la quijada, 

3ue es roma: no se ven en sus bordes rastros algunos de 
ientes, ni impresión producida por diente alguno de la qui- 
jada opuesta. 

Esta quijada, dice Mr. Desmarest, cuyas palabras cita- 
mos testualmente, no puede ser lado unanamak, puesto qoe 
este tiene dos dientes peaueños en la cstremidad ae la suya. 
No es tnoipoco la delclelnn de Ghemioitz puesto que no tie« 
ne dientes laterales; á lo mas será la de un delfin de la espe- 
cie de Honfleur, ó de uu delfín de Sqwerby, pero en estos 
animales están mas (ieprimidos los huesos maxilares. Podría 
ser una quijada de aodon, pero puede suceder que la quija- 
da superior, que falla, haya tenido dientes. 

El resto fósil sobre el cual ha establecido Mr. de Blainvi- 
Ue su delfin densirostro, es de una contestura muy compac/- 
ta y de un peso específico moy notable. Se ignora completa- 
mente de donde procedía. 



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M AMiranC» GOAUmilANOS. 4^1 

r £1 tubo estaba colocado á dos pies y tres pulgadas 
de la estremidad del hocico: su abertura esterior no 
bajaba de tres pulgadas de ancho, y los cuernos de la 
media luna que se presientan se dirigían hacia ade^ 
lante. 

Los ojos tenían dos pulgadas de diámetro y esta^ 
ban cubiertos con párpados bastante desarrollados, 
pero no se distingue niugun vestigio de oreja ester-* 
üa dí de conducto auditivo. Sobre la lengua no se hi** 
zo observación. 

Las alelas pectorales eran muy pequeñas, con 
proporción al tamaño del animal, pues no tenían mas 

Sue diez y seis pulgadas de largo y seis de ancho, 
Irán deforma oval prolongada, un poco cortada 
en Torma de bisel en su orilla posterior , situadas á 
tres pies y cuatro pulgadas de la estremidad de las^ 
quijadas. La dorsal era igualmente* muy pequeña, 
rebajaita, triangular y encorbada en su estremidad; 
empezaba á nueve pies y once líneas de la estre- 
miaad de la cabeza y tenia once pulgadas de al*- 
tura. 

La aleta caudal tenia mas de tres pies de ancho y 
formada por dos lóbulos arqueados y puntiagudos. 

La vulva, cuya largura era de mas de ocho pulga- 
das, no se presenta mas que bajo la forma ae una 
simple henaidura longitudinal y no dista del ano 
mas que una pulgada de cada lado, se apercibe un plie- 
gue en el cual está alojada una teta. 

La epidermis del aodon presenta por todas partes 
la estructura lisa propia de los cetáceos; sin embar- 

fo, el doctor Surivay observó en la garganta cuatro 
endíduras paralelas de cinco á seis pulgadas de lar- 
go y de tres á cuatro lineas en su mayor anchura. 
! El color general de la piel era de un gris subido 
por encima y que gradualmente pasaba al gris blan- 
quizco por debajo, y presentaba la briHantez y i^bxi^ 



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III cowLmnrros. 

A "de tinta qtieün cueqn) ^siento haee tsnnotabte en 
todos los mamíferos de esta clase. 

Tales son los datos q«e debemos 'á Mr. <leBla¡im* 
He. Los caracteres de este animal, del que no se c(h 
noce mas que una especie única, y aun un solo indt- 
TÍdno, están inficientemente establecidos para aislar- 
le de todos lo9 demás cetñceos bajo d punto de vista 
fisióo; pero lo que importa saber ahora son las cos^ 
tombres, hábitos y f^éneto de vida del aodon, que pa- 
rece que es muy raro, aunque vive en nuestros mares. 



LOS DELFINES. 



• El nombre de delfin nos recuerda las graciosa.^^ fie- 
cienes de la Grecia, y nos recuerda aquello» seres ma- 
iinos-que los poetas griegos celebraron á porfía en >us 
•VBrso^, dotándolos de las ma^ raras cualidades (4) 



(1) 1^ GQnstelacioD del delfin ha tomado su nombre ó 
del delfin de Apion, que trató el casamiento de Neptuoo y de 
Anfitrile, ó de uo raarioero de Baco convertido en este ani- 
'mal, aunque algunos mitólogos no ven en él mas que al dd^ 
Un' que Apolo dió por conductor á los cretenses qoe iban á la 
■Phocida. El delfin eátaba consagradoá Apolo, y aun está ad- 
mitido por muchos autores que la cinidad de DelfoB tomaba su 
nombro de la forma del delfin, liajo Li oual Apolo había con- 
ducido alli á Castalio, que fundó aquella ciudad, y na de Del- 
/o» bijo de Apolo y de Gelene, asi como creen algunos otros. 
En I^s mediallas, el delfin colocado a| lado del trípode de 
Apolo designa el sacerdocio de los decemv iros. Cuando está 
jjunlo á un tridente ó á un ancla, indica la libertad del co- 
itielrcio y el impérib'de los níares; también se ban servido del 
Ttítsrao signo para espresar la tranquilidad én d mar, pop- 
*qoe «g ^r«ce sino Guando teta tranquilo.- 



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MAMIFI1I0» CVJWBeiiANOS. 44 1; 

¿jQinén do eonserva el i'ecuerde de Arioa qoe atrai»^ 
con los sonidos encantadores de su lira á los delfíoeB * 
deseosos de armenia, y que tcasportabaa en su es- 
palda al cantor qoe nabia sabido encantarlos, pank 
sustraerles de sus eneoHgos? ¿No fué nombrado Apo-r' 
lo delfín porque sin duda el sol es el regenerador - 
de la naturaleza, asi como ei deifia es el emblema dé. 
la^mac ó de la reproducción? La pintura, la escultura^' 
representaron en los bajos relieves que adornan la 
mayor parte de Jos mockttflttentos públicos y religioso») . 
de la aiitigtta*tireeia, ^a especie conocida por los nar* 
iuralistas najo el nombre del delño vulgar; pero loa, 
artistas no se atuvieron á copiar la naturaleza; hiei^> 
ron de este animal un ser quimérico que no podriah 
reconocerse si no se conservaran medallas del tiempo^ 
que los representan, con bastante exactitud, y segnn 
las formas de los delfines que viven en el Mediterrá- 
neo. Herederos del gu^to por las artes, que los grio*^ 
gos elevaron á tan alto grado^ pai:ece que los modei^ 
nos han consagrado á los monumeato^ de utilidad g^ 
neral desM Hados á surtir de agua, las figuras trasmi • 
tidas por la tradición délos antiguos delfines, y ¿nO) 
estamos viendo a casi todas horas que adornan nues*^ 
tras fuentes en las ciuda^Jes el delfin de los gríegosi 
an-ojando agua por su enorme l>oca, y sus cuerpo** 
cubiertos de ancuas escamas, con aletas r obladas dr 
enormes pinchos y cuya cola termina elegantementeí 
enroscada? Que los poetas uncen delfines al carro é^ 
Citerea, ó colocan en sus espaldas á Melante y á su» 
«sedmtoras compañeras, á aquellas imágenes tomada» 
de la mitología y que son fruto de una imaginacioft 
msueda y embellecida por las ilusiones, no salen de 
sus privilegios; pero ei naturalista que examina á la 
naturaleza sin dejar dormir el testimonio de sus sen^ 
tádos, no escudia mas que una fría realidad, y los 
delfines, estos seres tan Mtms de inteligencia, este* 



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iU GOBtPLlMBNTOS. 

seres que parecián los innicos en el universa saseép>, 
tibies de conservar en su memoria el recuerdo de los 
beneficios recibido^, los delfines no son para él mas 
c¡«e unos cetáceos groseros en sus formas, en sus ape- 
titos, aue no tienen mas que un instinto unpoco supe- 
rior á los animales grandes de su clase. Destituidos 
asi de ios mentidos atributos con que sin fundamento 
los adornaban los poetas de la anti^Uiulad; entonces^ 
como ahora, poco ceiosos de pintar a la naturaleza tal! 
cual ella es^ quedarán los deifines para el filósofo aoe> 
trata de investigarlo todo en la superficie del glooo^y' 
éi9sde el cedro hasta el hisopo, una familia, compuesta' 
de ^res numerosos y por la mayor parte desconoci- 
da, perodignadeun interés tanto mas vivo cuanto me-: 
Hos ocasión tiene el observador de estudiar sus cos- 
tumbres, hábitos, y atributos físicos. 

La familia de los delfines se compone de un gran 
número de especies, cuya mayor parte ha sido descrita 
en estos últimos tiempos; pero el número de los que 
quedan por descubrir es inmenso, y solo con lentitud 
vamos avanzando háciaelmomentoen que su estudio, 
desprendido de datos erróneos suministrados por los 
antiguos autores, debe marchar con paso firme y rápi- 
do. «Ya hemos tenido, dice Mr.Cuvier en su Historia 
de las osamentas fósiles, muchas ocasiones de observar 
que sobre los animales grandes reinan precisamen- 
le mas errores y confusión, por razón de que no es 
posible conocer y distinguir mas que las especies de 
cerca y comparar cuidadosamente las unas con las 
otras. Esta ooservacion se aplica esencialmente á los* 
cetáceos. Ellos han llamado la atención de todo el mun- 
é^ mv la inmensidad de sus dimensiones, y su pesca 
lia aado margen hace siglos, á inauditos esfuerzos de 
actividad y valor; pero á menos de una feliz casua- 
lidad queloshaya hecho encallar en una costa enque/ 
se baya encontrado algún hombre instruido, casi nun* 



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MAMIFtftOS CtTAMüirANOS. 44 &< 

ca liatf sido descritos con exactitud, y aun menos com* 
parados con sus pormenores. * • 

Millares de nlarioos han cogido y despedazado > 
ballenas que «icaso no han contemplado ann en* su 
conjunto; y sinembargo, apoyados en sus vagas des- 
cripciones^ atenidos á las grotescas figuras que han ' 
dibujado, han creído los naturalistas que podían com- 
poner la historia de estos animales, la mayor parte 
oe ellos ni aun ha podido hacer la critica á sus qom-' 
pilacioneSi por falta de hechos bastante acreditados ' 
para que sirvan de base á un raciocinio. Esta es pre- 
dsaroente la razón por la cual esta historia es á un > 
inismo tiempo tan pobre, y está tan llena de contradi- 
ciones y repeticiones. 

Trataremos de proporcionarle algunas bases 
que le faltan, describiendo con exactitud los hechos 
que hemos observado por nosotros mismos con los 
que han publicado observadores exactos, |>rocurando 
en vista de estos datos incompletos de los pescadores 
y navegantes, pero guardándonos bien de dar ja-- 
más bastante importancia á estas indicaciones para 
fundar especies, y aun mucho menos géneros, subgé- 
neros como lo han hecho los mas atrevidos que noso- 
tros lo seremos jamás. 

Bien fácil en efecto, nos seria, aprovechándonos de 
losdibujos groseros hechos de memoria, y dedescrip-' 
cíoncscoíifusasó truncadas, acümutandosinóBímosque 
no son mas que copias los unos de los otros, presen- 
tar estensas listas que no tendrían ninguna realidad, 
y que et menor soplo de la crltic-a disiparía ó desor* 
áenaría. Mas precisamente es la conducta contraria* 
la que á nuestro parecer debe observarse, si se quie- 
re que la historia natural salga del caos en crac se 
encuentra. No se puede menos, pues, de imitar la prq- 
denle reserva omitida con tanto juicio por uno de los 
mas distinguidos sabios. La marcha que él ha seguida 



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M6 ooamjtmifTM. 

es la única eíerU, y este es -tambieD el áoiéo medb 
de emplear para sacar la ictología del atolladero efi 
qoe pei'maDece atascada. 

Los delfines son los mas pequeños de todos loa< 
verd«deros cetáceos. No se debe creer, siaémbargo, 
que su tamaño sea suficiente pañi caracierizarlos; por- 
que si se conocen especies pequeñas se conocen otn» 
qtie tienen proporciones considerables, en general sa 
tamaño varía mucho. Lo que pariicularmente las dis- 
tingue es el tener mas ó mellos dientes en las dos 
quijadas. En efecto, á los ojos de los naturalistas, todo 
cetáceo que tiene la cabeza en proporción general coa 
elcuerpo, cada una de lasquijaoas poblada con una hí^ 
kra de dientes, debe clasificarse en el género delfin 
dfipkinus. Guando no se conocía mas que un corto 
número de^pecies y su< caracteres estaban mal deler- 
minados, este género suficiente era para contenerlos á' 
todos, peroen eldia quebay muchas de ellas descritas, 
y su organización fundamental estudiada mejor, deben 
resultar cortes genéricos mas numerosas j^ la palabra 
delfia no puede ya aplicarse mas que á la familia' 
entera. Esto es lo que nabia presentido Mr. (luvter en 
su Seim animal separando, como lo había hecho ya 
Mr. de Lacepede, los delfinapteros, sino aun aislando 
loa marsuinos de los delfines propiamente didios. 
Mf* de Blainville aumentó el número de estos cortes 
Aenéficos^ y creó los de los delphinorincos y adopté> 
los oxípteros de Mr. Rafinesqiie. Si en efecto, ios ca- 
racteres sacados de la forma de los dientes de los ma- 
míferos terrestres ó del pico de un ave, bastan en estas- 
dos ramas para estab!ecer los géneros, ciertamente^ 
unos.di>p^rates tan fuertes como los que ()fesenta un. 
gran número de delfines en los órganos importantes 
y mas fundamentales como son los de la cabeza, con- 
aiderados con sos relaciones y sus debióos de orga* 
lúzacioo, deben forzar á admitir este medio arüficiosf^ 



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mamíferos Cuadrumanos . 447 

Pero al mismo tiempo ventajoso, de clasificación; el 
largo esiraordínario del hocico de algunas especies 
opuesta ala falta absoluta que muestran algunas otras, 
debe hacer presumir sin duda que los animales que 

(presentan desemejanzas, aunque completamente aná- 
ogos por todas las Formas estertores, tienen costumbres 
y acaso hábitos diferentes, por lo tanto, creemos hacer 
un oficio á la historia de los delfines, pasando su tribu 
en revista cuyas especies distribuiremos bajo los 
nombres:' i.^ ae belugas; 2.® de delfinapteros; 3.^ de 
üícipteros; 4.® dedelfinorincos; 6.^ de plalanistas; 6/* de 
delfines;T.^demarstUnos;S.^ deglobicéfalos. Los dos 
primeros pertenecerán á la división de ios delfines sin 
aleta dorsal, la tercera á los delfines con dublés ale- 
tas en la espalda, y las otras cinco á todos los de- 
mas delfines que no tienen mas que una aleta única 
en la espalda (i). 

El cuerpo de los delfines es prolon^Mdo, mas grue- 
so por el medio, adelgazado gradualmente hacia la co- 
la: cúbrele una epidermis muy lisa; los tubos no 
tienen mas que una abertura en lo alto de la cabeza, 
las aletas pectorales son por lo común delgadas, agu- 

(1 ) La existencia de las aletas en lu espalda de los ce- 
táceos y en la familia de los delfines, debo ser poco impor- 
tante en la organización de estos animales; asi es que se ve 
que no las tienen los animales de muchos géneros, y que aun 
con mucha frecuencia están mutiladas y completamente des- 
trozadas, en muchos individuos de especies que las tienen; 
las aletas dorsales de los delfines no son mas que unos re- 
pliegues de la piel llenos por el tegido celular, y que formau 
en su parte anterior, un reborde un poco mas grueso; la for- 
ma de estas aletas es por lo común la de un triángulo agodo, 
mas encorvado y adelgazado hacía (?l borde posterior. Estas 
aletas adiposas dorsales se abaten aun entre los cacholotes 
para ser reemplazadas por unas jorobas gruesas que ^ e disi?- 
• pan Gompletamentíe en la espalda de las- ballenas y de los 

:dQl8oápterasi, .;. ,. , ^, 

804 liiblioloca popwhr. T, XXUl 27 ' 

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418 COMPLUMEPITOS. 

das, y largas; las tetas son inguinales y aichas es^án 
colocadas en uq repliegue de la piel cerca de los ór« 
ganos de la generación. La verga de los machos tiene 
según dicen, un hueso en su iuleríor como muches 
mamíreros, y señaladstmente los perros; su cola hori- 
zontal es por lo común biiobulada, eslo es, esuotadt 
en el medio y lara vez entera y en farma de medtt 
luna. 

La mayor parte db las particularidades anatómi- 
cas que hemos citado al principio, convienen a los 
delfines, y por lo tanto no volveremos á tratar de elte: 
tan solamente observaremos, según Mr. de Blainvítte 
(Nouv. dict, de hist. nat., t. XlX, p. 142, edit.) que 
DO se descubre la menor huella de pelos, propiamente 
llamados, en la piel de estos cetáceos; smo que las 
íbrillas están reunidas por capa-» perpendiculares, y 
parecen que son una cierta modifícacion de pelos, y 
ocupar su lugar. Todos los órganos de los sentidos es- 
|)eciales han adquirido el mas alto grado de modifica- 
ción acuática. Los pulmones no tienen itada de notable, 
á no ser su tamaño y su falla de división. EU sistema 
vascular venoso esta estraordinariamen e desarrollado, 
.jM)bre todo, debajo de la piel y en la base de la cabeza. 
Se encuentran también grandes senos que establecen 
fium^osas comunicaciones entre todas las venas de 
aquella parte del cuerpo, y la gran cantidad de san- 

Sre oue se halla en los canales venosos, hace creer, 
ice Mr. de Biainville, que la causa de la muerte de 
aquellos animales, cuando se les saca del agua, «s 
jjina verdadera apoplegia cutánea. De este esceso (fe 
aangre venosa casi negra que circula acaso aun en el 
sistema arteriii^l, cesufian el color azulado y muy su- 
bido de los músculos, ia grande abundancia 4e grasa 
Stfbdilánfea, y acaso aljguna diferencia en el grado de 
calor. Á la modificación profunda que han. ¡recibido 
est^s f^nimales acuáticos, debe aun atribuirse su ( 

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MAIBFBKOS CDAMIWANOS. 449 

vientre con vieatre, acroque «obre el costado, y eotre- 
lazándüse por las aletas pectorales, y el modo de lac»- 
iactoQ por el cual el feto (]ue nace ya capaz de nadar, 
-estói dispuesto en sentido inverso de la madre, de la 
cabeza á la cola. Mr. de Biainville se opone adem is á 
id esplicacion que admile que cuando los celáce^ts se 
apoderan de su presa arrojan el agua que tragan por 
MIS tubos. 

Sobre este a^^unto dice: <(La ofrinion recibida has- 
^ta*eldia, es que en su degluticion de los alimentos sop- 
lidos, esta agua se introduce en la cavidad bucal, y 
que para que el estómago no se llene de ella, sube 
sucesivamente por lo largo del canal aéreo, acumuláis 
.da en las bolsas de la abertura de las ventanas de la 
nariz, y arrojad i en fin con mas ó menos fuerza por 
la acción de las fibras musculares que rodean aquellas 
.bolsas y que obran sobre ellas. Pero todo esto parece 
muy dífícU de admitirse: primeramente se sabe que la 
pirámide de la laringe está fuertemente aprciada por 
ia especie de esfínter que forman al rededor de elte 
los músculos del velo palatino, y que por consiguien- 
te es difícil, |)or no decir imposible, que el agua sal- 
ga por allí; en segundo lugar, en la degluticion del 
agua, no puede el animal arrojar mas que la pequeña 
cantidad a(*. fluido deque Uenasubocael lugarque ocu- 
pa el bocado alimentario, y en efecto, se vé que la fo- 
ca traga su pre a en el agua sin tener necesidad de ar- 
rojar aquel fluido; en tercer lugar, es muy cierto que la 
: membrana que tapiza las bolsas nasales *^ no índica de 
modo alguno una disposición ni una estructura pro- 
pia dd uso que se le quiere suponer; y en fin, se 
sabe por observaciones directas que en la espiración 
ea cuando se verifica esta ejeccion del agua, y que 
4l.aire que sale con ella está estjaordinariamente inr 
#«KMiada, lo ctt^l denota que ^e^ha coni^ervado mu^- 
í^hoiiempo en elr<kéaao.f>Jilmoftal; de modo, que ae 



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420 covPLKMBirros. 

^odrá pensar que esta ejeccioo, que parece propor- 
cionada á ia cantidad de aire contenido en los pul- 
luones, está formado en la espiración por el agua 
liue se halla por encima del orincio de las ventanillas 
de la nariz. 

Debemos á Mr. Cuvier un estudio profundo de las 
partes oseosas de los delfines. Estractaremos testual- 
mente los pasages de este naturalista que tienen re- 
4acion directa con nuestro asunto. «En los delfines el 
cráneo está muy levantado, es muy corto y combado 
hacia atrás; la cresta occipital circuye lo alto de la 
cabeza y baja por cada laao sobre el medio de las 
crestas pectorales que se dirigen mucho mas hacia 
atrás que ella. Esta cara occipital, tan grande y tan 
bombeada, está formada por los huesos del mismo 
nombre, por el intermaxilar y por los parietales, que 
se unen todos desde muy luego en una sola pieza. 
Los parietales bajan por cada lado de las sienes entre 
el temporal y el frontal, y allí alcanzan al esfenoide 
posterior. Por delante y por encima se terminan estos 
parietales detras de la cresta occipital, y las quijadas, 
-acercándose mucho por su lado, lo que parece del 
frontal al estcrior no representa una faja muy estre- 
cha que atraviesa sobre la cabeza de derecha á iz- 
quierda, y parece que se dilata en cada estremidad 
Eara formar la bóveaa de cada órbita; ()ero cuando se 
a quitado el maxilar que viste por encima esta bóve- 
da, y casi toda la cara anterior del cráneo se ve que 
el frontal es mas ancho en realidad de lo que parece 
esteriormente. 

«Los dos huesos de la nariz son dos tubérculos re- 
dondos encajados en dos fosasen medio del frontal, y 
|M)r delante de los cuales se introducen verticalmente 
las ventanillas de la nariz. La cara posterior y verlh- 
^1 de estas ventanas es la hoja cribosa del otméide, 
qpero que tiene pocos agugf ros: tres ó cuatrQyalgudas 



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MAMIFBROS CUADRUMANOS. fóf ' 

veces menos. El resto del contorno interior denlas 
ventanas de la nariz pertenece á los maxilares; su ta- 
bique es el vómer, que depende del etmóide como de 
costumbre. En efecto, los maxilares después de haber 
formado el largo hocico, se ensanchan cuando llegan á 
la órbita, cubren con una lámina ancha dilatada la 
bóveda que el frontal da á estas cavidades, y toda la 
cara del frontal, escepto la pequeña faja que dejan ver 
lo largo de la cresta occipital: asi vienen á tocar á 
los huecos de la nariz. Los dos intermaxílares forman 
el borde esterno y anterior de la abertura nasal, y 
bajan por encima V entre los dos maxilares hasta la 

Eunta del hocico, donde se ven aun por debajo; pero 
)s maxilares aparecen alli un poco entré ellos, en lo 
aUo, cerca de las ventanas de la nariz. Sin embargo, 
no es el frontal el que forma enteramente la cara in- 
ferior del techo de la órbita; la parte anterior esta 
formada por un hueso plano c irregular, cubierto por 
encima como el frontal, por el maxilar, este huesa 
que es el yugal, da de su ángulo anterior una apófi- 
sis delgada y larga que se dirige hacia atrás, y va á. 
articularía; con la apófisis cigomática del temporal; 
este hilo delgado es el solo limite oseoso de la órbita 
por debajo. La apófisis cigomática del temporal se 
une ala apófisis postorbltaria del frontal para limitar 
la órbita por detrás, de donde resulta que todo el arco: 
cigomático propiamente dicho, perleneceal témpora/. 
Este último hueso está poco estendido en la sien, y- 
se termina en la cresta temporal, de modo que no 
aparece en el occipucio; por debajo, el occipital late- 
ral Y el basilar producen unas láminas salientes que 
uniéndose á la continuación del ala terigoidiana y 
á una lámina del temporal componen uña especie de 
bóveda, debajo de la cual están suspendidos, por me- 
dio de ligamentos, la petrosa y la caja que se suel- . 
da, ó se engranan prontamente en una sola pieza: 



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4S3' OOftTPLBItENTOS. 

El parietal después de haber pasado per detrás del 
temporal, llega á formar parte de aquella b<)veda. £1 
témpora) mismo se encueatra casi estraño en lacom-' 
posición del cráoeo, úo sirviendo mas que para tapar 
algunos agugeritos que hun quedado al parietal. £st« 
es el principio de la separación que espeiimenta en la» 
clasesiareriores. La parle deestas crestas que contorna 
por cada lado la región basilar hace aue esta región se 
parezca á un ancho canal. £nel fonao de la 6rbila se 
ven las dos efi-noides colocadas como de costumbre. El 
posterior tocando al temporal, al parietal y al frontal, 
el' anterior al posterior, al frontal , á la apófisis lerigói- 
de interna; pero lo que es mas particular es la forma y 
composición de los bordes de las fosas de las ventanas 
de la nariz; estando los maxilares prolongados en un 
hocico apastado y acabando los dientes antes de la ór- 
bita, el maxilar no está en la bóveda ni en las paredes 
anteriores ó laterales de esta cavidad, sino en sti bó- 
veda, asi como también el yugal que completa el borde 
interno de e§ta bóveda. De todo el contorno posterior 
de la cara ioferior ó palatina de estos maxilares parte 
una especie de pirámide cuadrangular, cuya baseestá 
atravesada vertical mente por las ventanas de la nariz, 
y cuyo resto del espacio e^tá hueco ó contenido entre 
dos laminas abieriiis hacia atrás. Son una especie de 
dobles paredes aue revisten la abertura posterior de 
las ventanas de la nariz Se componen de las apólisis 
terigoides internas y de las palatinas que se replie- 
gan para formar la base de esta doble pared, y la bó- 
veda queda completa por el maxilar al cual se ar- 
ticula. 

vxEn cuanto á la apófisis terígoide interna se en- 
corva formando una S solamente. Una de estas cur- 
vaturas se articula esteriormente á la bóveda palatina 
para prolongar la pared inferior y esterna; la otra se 
uáe al otro arco del paladar, y se continúa en seguida 



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HAMIFEIIO& GUADBCVAIjrOS. 423 

sMird el esfenoide anterior, para articular ai vomcr y 
completar de esta manera la parte interna de este for- 
ro de la parte posterior de las ventanas de la nariz; 
de lo que resolta que el borde todo entero de la fosa 
na<al, salvo el vomer, pertenece como en los hormi- 
gueros, al hueso que siempre hemos llamado apófisis 
pteregoide interna. Lo que el delfín tiene de particu- 
lar, es aquel gran sinus interceptado entre las dos pa- 
redes de este borde. Este hueso petetregoide inierno 
permanece siempre distinto. EJ esíenoide posterior 
se suelda al basilar muvho mas pronto que el esfenoi- 
de anterior; aun le he encontrado soldado en ciertos 
fetos antes que todos los demás huesos. Este desarre- 
glo casi absoluto de todos los huesí s ha cambiado 
mucho la dirección de los agugeros. En lugar del 
agugero incisivo, hay un largo canal aue corre entre 
las dos quijadas y los intermaxilares, aesdc la punta 
del hocico basta las ventanas de la nariz , cerca de 
las cuales se bifurca. Es necesario buscar el agugero 
suborbiiario en la bóveda de lai^rbita, donde repre- 
senta una cavidad abierta por debajo, de la cual sa- 
. len en diferentes direcciones unos canales que van á* 
abrirse en la cara superior de los maxilares y de los 
interraaxilares, no por debajo sin^ j^r encima y en 
frente deiai órbita. Yo no encuentro ni hueso ni agu- 
gero lacrimuL Absolutamente en un hueco, por delan- 
te de ¡a órbila, entre el maxilar, el vomer y una pun- 
ta del palatino, hay un agugero pequeño que sube á 
Ia5 ventanas de la nariz, y que presenta el esfeno-pa- 
latino. Para corresponder a! pterygo-palatino , no vea 
mas que un agugero pequeño en la unión del palatino? 
al maxüar en el paladar, el cual da el sinus coloca- 
do á cada lado de las fosas nasales posteriores.* El 
agugero óptico es mediano, y en el esfenoide anterior 
como de costumbre. El agugero etifeno-orbitario , en- 
tre los dos esfenoides, hace también el oficio del agu- 



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4^4 complcheutos. 

gero redondo. En seguida hay un agtigero oval en él 
esfenoide posterior, y nías interiormente en e! mismo 
hueso un ai^ugero para un vaso. Una abertura entre 
el temporal, el occipital lateral, el basilar Y el esfe- 
noide posterior, deja paso á los nervios áe la oreja 
para dirigirse al aparato petroso. Por delante de ella y 
muy cerca estáelagugero caroíídtano. En el basilar y en 
una escotadura de los bordes de esta bóvedade la ore- 
ja de que acabamos de hablar, está el agugero condi-' 
loidiano, <jue es muy pequeño. El borde posterior de 
esta especie de bóveda es el que ocupa el lugar de 
toda apólisis mastoidea. La cavidad cerebral es bien 
notable interiormente, en razón á que su altura es ma- 
yor que su longitud. El suelo es muy compacto: la si- 
lla se marca poco: las fosas cerebelosas son las mas 
huecas ; con frecuencia se encuentra una tienda 
huesosa muy saliente en su medio; la hoz está siem- 
pre huesosa hacia atrás; pero no hay cresta de gallo, 
!r apenas se aperciben algunos agugeros pequeños en 
a lamina cribosa. El aparato petroso y la caja, como ya 
hemos indicado, nost*juntan al cráneo por ninguna su- 
tura, ni tampoco se encajan en él, sino solamente están 
suspendidos por unos ligamentos debajo de la especie 
de bóveda de (jue hemos hablado. Se reúnen muy 
desde luego en un solo hueso de la oreja. Los cóndi- 
los occipitales son grandes, pero poco sahentes. El 
agugero, dirigido completamente en el alineamiento 
de la cabeza, es casi circular. Es de notar que nunca 
se halla simetría completa en las cabezas de los delfi- 
nes; las dos Vijntanasde la nariz los dos huesos de 
la misma, y las partes adyacetites, no me han pare- 
cidoj)unca1guales como en los demás mamíferos; io 
que nos conduce a la estrema desigualdad de estas 
partes, que observaremos en ios cachalotes.» 

Vñ dolíin del género marüuino, cuya organización 
examinamos, nos présenlo las circunstancias si^uieu- 



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mamíferos cuadrumanos. 49S 

te^: el tegido celalar formaba una capa de una pulga» 
da de grueso al rededor del animal, cuya longitud to- 
tal era de ocho pies. Las carnes eran negras, y bas- 
tante impregnadas de sangre. El estómago se compo- 
nía de tres capacidades, de las cuales la primera era 
de forma ovoide, irregular y tapizada con una mem- 
brana mucosa muy blanca, pero guarnecida con mu- 
chos y considerables fruncidos. La segunda cavidad 
estomacal comunicaba con la precedente por una 
abertura estrecha y redonda que estaba igualmente 
tapizada por una mucosa arrugada, pero de un color 
negruzco muy suliido. El tercer estómago estaba co- 
mo abultado, \enia ocho pulgadas de largo, y daba 
principio á los intestinos delgados, tapizados con una 
mucosa interna muy cargada de válvulas, y cuyo con- 
junto formaba un tubo que se angostaba de trecho en 
trecho, de cincuenta y seis pies de largo , y que se 
ensanchaba á medida^^quc se acercaba al recto. £1 in- 
terior del estómago estaba lleno de restos de alimen- 
tos á medio descomponer, y que consistían todos ellos 
en pulpos y en peces voladores. Algunas lombrices 
estaban fuertemente pegadas á las paredes. Los rifio- 
nes se componían de lóbulos cuneirormes, ílojamente 
reunidos entre sí, y rodeados de una red membranosa. 
El corazón era voluminoso; los pilares de sus ventrí- 
culos eran de mucha fuerza. Los pulmones se forma- 
ban únicanrente de dos lóbulos voluminosos , de los 
<|ue el derecho enviaba un débil repliegue hacia el 
izquierdo, y debajo del cual estaba completamente 
oculto el corazón. El parenquimo de estas visceras era 
bastante compacto y de color rojo subido. La verga, 
que era muy gmesa en su base, terminaba en punta 
aiguda, v estaba metida en un sulco hondo situado de- 
bajo def abdomen, de donde debía salir cuando se ha- 
llaba en estado de erección. Si de la organización pro- 
funda pasamos a la superficie del cuerpo , echaremos 



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496. tIOMPLBMfiNIMiS. 

dcfv«r que la envoltura lustrosa que reviste sus con- 
toFoosestá i^aimente esiendída por todas partes, 
igualfocute brillante, y que todo eii ella ostenta el 
pulimento de ios metales. Los colores propios de 
les delfines son generalmente el azul negro y sus 
tintas rebajadas, ó el color blanco , cuya pureza y 
aspecto son análogos al brillo del satin, ó' despiden la 
lüz como la piala labrada y pulimentada» Esta suavi- 
dad de tinta es el atributo de la existencia, que parece 
s^ mantiene poruña capa aceito:*a de naturaleza espe- 
cial, que lubrifica la epidermis y la hace impermea- 
ble á la acción prolongada del agua; por qué ¿no es 
esta capa aceites r la que conserva en los pescados 
aquella flor de vida tan fugasi que comunica *á sus es- 
camas todos los matices del prisma , y que no tarda en 
perder el animal cuando sale del elemento fuera del 
cual no^ puede vivir? Los delfines ouando mueren 
ptevden también ajquellos colores de terciopelo ó de 
fittSí que con.vtiluian su único adorno , y un amarillo 
sfoeitoso, haciendo cada vez mas subidas sus tintas, 
rííemplaza el brillo que se ha disipado para siempre. 
Las hembras de los delfines reciben á los machos 
efn el acto de la unión estrechándolos eatre sus aletas. 
Dfceseque la gestación es de diez meses, y que la con- 
cepción se verifica en el otoño : también se asegura^ 
que no tiene cada vez mas que uno ó dos hijuelos, y 
qíie la madre vigila con solieitüd todos sus movimien- 
tos, los adiestra y acostuní^bra á la natación , protege 
so inesperiencia y los guia hasta que ellos pueden: 
gobernarse por sí solos. Echándose sobre el costado es 
como los delfines jóvenes se a^rran del pezón del 
pechó de la madre, deí cual sacan una leche untuosa 
de color avtulado, pero muy nutritiva. Se ha supuesto- 
que estos cetáceos podían vivir de veinte á treinta 
aftos: ¿en qué observaciones se apoyaria esta a-^er- 
don? Por nuestra parte lo ignoramos coo^pleUunente. 



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MAHIFSBOS aCTAMUMANOS. iS7 

Pave4'ecosaiiias averiguada que los delfines escogen 
para teatro de sus amores ó para dar á luz sus bijue^ 
los. abras aisladas y abrigadas de las olas de la alta 
mar, en fin, paragés eu que el agua está tranquila,, 
la temperatura mas conveniente para los recien-nací- 
dos, y en que con mas faciiidad se proporcionan lo& 
alimentos. 

Las costumbres de los delfines no tienen nada de 
la suavidad y generosidad queso les supone: son los 
seres ma» voraces, mas glotones y mas belicosos de 
todos los cetáceos. Casi siempre están reunidos en 
numerosas tropas, atraviesan grandes espacios Je 
mar, y persiguen á los pescados, entre los cuales ^- 
parceíi la desolación y la muerte. Con frecuencia avan- 
zan también formados en Uuea y de frente, obstruyen 
la^embocadura de algún rio, penetran por 61 y se apo* 
deran al paso de los que bajan h^icia el mar y que 
arrastran sus corrientes. El alimento de estos cetá- 
ceos de que hablamos, consiste principalmente en 
pescados y en moluscos, y particularmente en cefaló- 
podos; hay algunas especies que atacan á la ballena 
con furor, y son sus mas encarnizados y temibles 
enemigos; otras se contentanconpteropodos, ascidiaSy 
y frecuentan los parages en que se hallan aquellos 
animales pequeños, ai mismo tiempo que las bailt^nas,' 
que igualmente se alimentan con ellos; y por esta ra- 
zan se les mífa como sus precursores. 

El número de delfines desconocidos debe ser gran- 
dísimo. Los que se han descrito en estos últimos^ 
aííos, unidos á'los cuatro ó cinco que figuran en nuesr 
tros antiguos tratados de Historia natural, se reducen 
con corta diferencia á una veintena de especies cier- 
tas; pero se sabe con todo, que cada una de ellas ape- 
nas se aparta de los parages que les son propios, y 
que todas se diferencian según los grados de latitud y 
los diferentes Océanos en que se les halla. Asi es que. 



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4¿8 coMfLBMEPrros. 

el hemisfcrío austral posee especies diferwiles y que 
no tiene el hemisferio boreal, por loque los delfines 
del mar del Sur, no son los del Océano Atlántico o 
del Mediterráneo. Ciertas especies viven esclusiva- 
mente en las aguas dalcesde los rios, entre tanto qac 
otras no se apartan de lás orillas ó se mantienen en 
las aguas menos profundas de los estrechos; hay otras, 
en tín, que no se hallan bien sino en los espacios mas 
aislados de los grandes Océanos, distantes de las tier- 
ras y en altas latitudes. 

Los delfines se encuentran rara vez en cuadrillas 
pequeñas; antes bien gustan de reunirse en gran nú- 
mero, jugar y retozar coando la hambre no los a(]ue- 
ja, y entregarse á mil juegos que consuelan al viage- 
ro del fastidio inseparable de las largas navegacio- 
nes. Con este motivo recordaremos lo que hemos es- 
crito sobre los delfines en la zoología de nuestro via- 
ge (1). Los navegantes tienen diariamente ala visla 
numerosas cuadrillas de cetáceos, cuyas rápidas evo- 
luciones no permiten que se contemplen sus formas á 
gusto, y solo de un modo rápido pueden formarse una 
idea de ellos. Con t do. sena muy interesante el es^ 
tudiar esta familia, porque daria un gran número de 
individuos que describir, si obstáculos casi insu{)era- 
bles no se opusiesen a ello, pero durante mucho, liem- 

Eo aun tendremos que limitarnos á meros cálculos, 
scribiendo pura los que nos seguirán un di a en estos 
espacios inmt^nsos de mar, en que las tribus numerosas 
de los delfines andan errantes bajo las latitudes queles 
convienen, citaremos algunas observaciones que he- 
mos hechi) en estos dias tan largos en que el viagero, 
flotando entre el cielo y el agua, no tiene mas para 

(4 ) ZíXíhgie du Voy age au tour du Monde déla corvetln 
deS. M. la Coquille, in 4.^', p. 4 '77 et suiv., avec ñ^ color, 
in IpI. 



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HA!AIFBBOS GUADROHANOS. 42!) 

recrearse; aue uQ horizonte sin límites, donde algu* 
ñas veces la vista de algunos seres viene á ani- 
mar sus instantes en estas vastas soledades (\). 

£n general, los delfines, cualquiera c|ue sea su 
especie, parece que se complacen en rivalizar en pua« 
to á ligereza, con cuantos buques se encuentren, 
cuando un viento favorable desliza á estos sobre la 
superficie del mar, y que el branque rompe las olas 
que se levantan espumosas y á veces centelleantes, 
como una viva fosforecencia; sus prontos movimíen^ 

(4) Hemos dicho que los delfines no arrojan nunca 
al agua por sus tubos á una cierta altura y que el líquido 
tragado corria solamente por los bordes de auuellos canales. 
Esto depende un poco del espesor que tienen los planos mus» 
culares superiores al canal huesoso; porque hemos exa» 
minado horas enteras especies diferentes de delfines jugan-- 
do al rededor de nuestros barcos sin que jamás huyamos vjg. 
to salir la menor columna de vapor ó de agua de la abertu- 
ra superior de )a nariz. Sobreesté punto citaremos el pasago 
siguiente de M M. Quoy Gaimard: «Todos los cetáceos no 
ecnan habitualmente el agua por sus narices. Muy rara vez 
se advierte que los delfines produzcan este efecto; Íbamos á 
decir que jamás, porque no los hemos visto en los millares 
de ellos que se han presentado á nuestra vista, pero Spa- 
lanzani lo ha observado muy de cerca, yendo de Lipari á 
Stromboli; luego cuando uo observador como el ilustre pro- 
fesor de Pavía asegura un hecho, está prohibido el no creer- 
lo. Estos animales nos suministrarán la forma mas convin- 
cente é infragable que oponer á la opinión de Mr. Scorisby, 
porque sin duda alguna, si el caño visible estaba compuos* 
to simplemente de aire y de mucus condensados, los mar» 
suinos que en nuestros mares salen con frecuencia á rospi* 
rar á la superficie del mar, arrojarían este vapor bajo la for« 
ma análoga y proporcionada á su tamaño; pero nada de esto 
sucede: las personas que habitan las orillas del mar ó de los ríos 
grandes en su embocadura, y que ven diariamente tropas da 
aquellos animales, pueden oir mu y bien cuando están cerca, el 
raido que hacen 'al .respirar {Roncar como utt marsuiaohtl 



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430 OOMPLBMBNTOS. 

t«, SUS saltos fuera de la mar, ^su modo de nadar^to^ 
hiendo )as aguas con la ra|iídc? de Hoa flecha, contci- 
buye aformar de sut^tistCBcia un euadro á que oo 
•se na mostrado indiferente aun el mas tosco raaríAero; 
-después de haber seguido al buque, y de haber for^ 
jsaao mil evotucioDes al rededor de «!, es caro qwe no 
idesapare/can todos ios delfines á un minino tiemp» 
¡tomando diferente dirección. Creen ios inaríaos (|nft 
.son precursores á^l mal tiempo, y que tietten tacos* 
lumbre de d rigirbC ai lado de donde sopla el viento. 

fNisndo ¿ proverbio entre los mdríawos); pero jamas bao 9b- 
«ervado que saiie&e un vapor dosunariz; aun mas, en iovier- 
jDo, tiemfX) en que esia eaiisio& debe ser na turai monte sco-^ 
^le ¿ l-i vista, no hemos podido distioguir cosa alguna que 
-se le parezca. 

Y porque por cgemplo si fuera solo á la rospira^'iou é la 
que este efecto debiera atribuirse, ¿no lo habríamos observa- 
do en los delfines en los mismos parages en que veíamos ejer- 
citarlo á los 'grandes cetáceos? No se nos podrá objetar ¡tí 
(distancia á que estos delfines «>ístaban de nosotros, porque 
era on la proa misma en donde los estábamos contemplando. 
*£! ruido que hacen K>uaodo salen á respirar á la supedlcaí 
del agua, tieoe cierto parecido C/On el de un cohete que se ar- 
roja, y jamás en estas cirounbtaacias hemos visto el menor 
vestigio de vapor por encima de sus cabezas, ni el chorro de 
agua observado una vez por Spalanzani en el Mediterráneo, 
j por Mr. de Humboldt, con respecto á los marsuinos, «o 
las aguas dulces del Orinoco, ^ mas de 300 legu^ de bU em- 
bocadura. 

En necesario admitir que estos ágiles animales no estén 
-organizados para arrojar el agua por las vías de la respirar> 
-oion con tanta frecuencia como los demás cetáceos. £«(es 
chorros, es menester también decir, están muy distantes 
de la idea que dan cierta^) grabados; son únicamente unas 
pequeñas nubes de agua que caen en lluvia fina, alisolutA- 
^mente como cuando se ha Uernado uno á medias la boca caon 
algún liquido que- envuelto non aire se arroja al lado con 
'^«kttciaj» (Soologie de V Ur9inio,pág. IS 7 89). 



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tf AMIVBBOS CDAimüHANOS. 434 

A estos pormenores sobre los deüoes, agre|[;are»- 
moslas observaciones que Mtes* >Quoy y <lmmard han 
publicado en la patrie zoológioa del viage al rededor 
del mundo de la corbeta la Urania; la amistad que mi^ 
tupie con estos dosviagéros, nds poneen la obligación 
de conservar sus propias^ espresiones. Todo el rnuodo 
iMHioce la marcha de estos aaimales, caando cazan 
en la embocadusa de nuestros ríes. Van de compañin 
Kiadando mochos de frent/e. ó por pares, á h cola los 
vnos de .los «tros. Pero lo que es :mas digno de wlaí*- 
.se,^oú las largas ondulácionefs que describen, seme^ 
jantes á la de una mar que iae>a de etStar agilad^, de 
aiauera, que cfiaodo la .parte superior de su cuerpo 
parece en la superficie, como no se descubre ina3 
que una porción de la curva que describe, parece 
verdaderamente que el animal, al sumergirse en el 
~ ^ua, gira sobre si mismo como una rueJa. Cfo sjjce- 
m asi cuando, jugando al rededor de un b^uqae, que 
correa toda vela, quieren pasarle; eqlonces caminan 
en línea recta, y aun algunas vectis dan saltos en el 
aire. En es^s diferentes evoluciones ha observa- 
do Mr. Gaudichaud, que dos delfines, volviéndose de 
lado se apegaban por el vientre y nadaban asi un 
corto instante. ¿Se unian, ó bit^nlo que es mas proba- 
ble eran simples preludios de la unión? e>to es lo que 
no se puede determinar. Cómo en estos ejercicios se 
ven obligados á emplear muchas fuerzas y su sangre 
circula con mas celeridad, salea con frecuencia á res- 
pirará la superficie. 

Cuando navegando jpior el Océa^ descubren los 
delfines un buque, casi se puede tener por cierto que 
acudirán á andar un ralo al rededor de él, y que en 
seguida continuarán jíu viage; desaparecerán muy 
prpnto si uno de sus compañeros herido tiñe Ja íü1¡lt 
jcon su.saagre (1). pero no ^ cietto, cpmo se ha as^- 
.(4) £sto eá iambion lo qw siei9|>i^ Xvm^ ob^^va^« 



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'432 €0XPLK1IBMT(M. 

gnrado, que busquen la sombra de los boques para 
sustraerse de la acción de los rayos del sol, y que coa 
esta mira acompañe las flotas, que producen entonces 
para ellos el efecto de un bosque. Son unos verdade- 
ros cuentos que en la actualidad no pueden admitir 
las severas observaciones que se han hecho; ocho ve- 
ces á lo menos sobre diez que se encuentran estos 
animales, el viento será fuerte, el cielo estará cubier^ 
to de nubes, y se observará que casi siempre es por 
la mañana y por la tarde, y aun frecuentemente por 
la noche, cuando juguetean al rededor de los buques. 

Sea que se haya reconocido en realidad que gus- 
tan de la música , sea que las ficciones de la Grecia 
egercen sobre la imaginación de los navegantes la 
misma influencia en el Océano que en otro tiempo en 
el Mediterráneo , es una verdad que cnando los ma- 
rineros descubren á los delfines, les silban para atraer- 
los. Con mucha frecuencia les hemos visto emplear 
este medio sin haber observado que produjese algún 
efecto en aquellos animales. 

Los delfines viven de pescados ; hemos cogido 
múgiles que habiéndose escapado de sus voraces 
dientes , sobrevivian apesar de las grandes heridas 
que hablan recibido con pérdida de sustancia: pare- 
cían muy aficionados á las secas de las que no sé 
comían mas que la cabeza y los tentáculos (1). 

Mr. de Fleurien afirma sin embargo lo contrario, y dice que 
cuando un delfín peligrosamente berido rompe el arpón y 
cae á la mar, los que le rodean se arrojan sobre él y le nacen 
trizas antes do morir. Nos parece di^oo de que se hsgan 
nuevas observaciones. 

(4) Estando en 484 3 á bordo del navio Régulo en un pa- 
ra^odeia costa llamada el Pertuis do Maumusson, entre 
Ja isla de Oleren y la Tremblada, una corriente que venia do 
la alfa mar, nos traia cada día, en el mes do abril y de 
mayó) las mejores seois recientemente privadasdd la oaéeza 



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MAHIPEftOSCÜASRimANOS. kSS 

Hemos dicho que los del6nes se dan terribles 
combates. Como los demás animales sienten el odio y 
sus furores , y se disputan coa acaloramiento sus pre- 
sas, ó tal vez sus hembras. Las heridas que se 
hacen sou profundas; pero se curan rápidamente, 
porque frecuentemente liemos visto viejos individuos, 
cuya piel estaba cubierta de cicatrices que atestigua- 
ban su humor pendenciero , que muy frecuentemente 
sus aletas dorsales , sobre todo , están truncadas ó 
mutiladas á consecuencia de los mordiscos que ha- 
bían recibido. 

No insistiremos mas sobre las costumbres de los 
delfines; lo que nosotros sabemos es muy vago para 
ensayar y formar un catálogo susceptible de atraer 
por un interés de detalles. El pequeño número de da- 
tos que han sido publicados sobre muchas especies, 
estará mejor colocado á continuación de las descrip- 
ciones de cada una de ellas. 

La utilidad que la especie humana reporta de los 
delfines no se debe citar. Su carne compacta , negra 
é indigesta no debe parecer sabrosa mas que á los 
miserables pueblos que viven sobre los límites del 
polo , ó tal vez á los marinos cuyo paladar está fatiga- 
do por las salazones del buque, ó á los navegantes 
que las tempestades han arrojado á algunas tierras 
abandonadas ó sobre los hielos flotantes del Labrador 
ó del Spitzberg. La cantidad de aceite que se puede 
sacar de él no es muy considerable para empeñar á 
los europeos á dedicarse á su pesca. Los delfines , por 



I 



sus tentáculos*, estas secas forman bancos tan grandes quo 
ios cuatrocientos hombres de la tripulación desechando la 
carne se alimentaban con ella. Los pescadores nos aseguran 
que los marsuinos ocasionan este destrozo entre estos molus- 
cos, y que arrojaban el cuerpo á<'.ausa del ege calcáreo que 
encierra. 
805 Bibliolec» popular. T, XXIII 28 



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tíírx parte, por su agilidad , el poco volúinea de su 
cuerpo, y fuerza muscular, ao seriao fáciles de arponar 
ó de cogerlos eo las redes. Es, pues, muy gratuito que 
Mr. NoiU no haya visto en las antiguas cartas que 
arreglaban la asociación de los walmaos , mas que 
un testimonio relativo á la pesca de los marsuínos: 
establecida esta idea harto ligeramente por un hom- 
bre , por otra parte muy instruido en la historia de 
las pesquerías de los pueblos antiguos , pues ha sido 
combatida por Mr. Cuvier con tanta mayor fuerza, 
cuanío que Mr. Noel, versado en las lenguas del Nor- 
te, no podia ignorar que todos los pueblos que las ha- 
blan llamaban wal , ó se servían ue los derivados de 
esta palabra para designar lo que los antiguos y 
nosotros, hablando de las ballenas y de los delfines eji 
general Jlamamos cetáceos. Las ballenas, por olra 
parte, y Rondelet afirma esie hecho , entonces como 
ahora , no eran raras en nuCvStras costas, y si se bus- 
caban los delfines como alimento , era mas bien eo 
una época en que la delicadeza de la mesa no había 
hecho grandes progresos, y sobre lodo porque podían 
mortificarse y comer de vigilk comiendo su carne. 
No creemos , sin embargo , que jamás se haya hecho 
un gran consumo de ella (1). 

(1) Sobre este partícniar nos apoyaremos en el testimo-- 
uio de Rondelet que dice, pág. ó^: cdle he sorprendido coft 
^ecaencia al ver que se servían delfines eo las mesas de 
magnates, en vista del mal olor que debía disipar la bondad 
de la carne, sí es que alguna tenia. EnLanguedoc, apenas d 
bajo pueblo vé á los labradores que las comen, también quie- 
re comerla. El deifia y los otros cetáceos tienen la carne du- 
ra, de mal jugo, escremeutosa, de mala digestión, qae pro- 
mueve á vómito. La salan y cuecen con cebollas, peregil y 
otras yerbas semejantes; algunos h asan y la comen con na- 
ranja ó con una salsa que hacen con azúcar y especias, otros 
la asan en las parrillas: las partes mas delicadas son la len- 
gua y el hígado, que es tierno, pero hace un mal alimento. 



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HABÜFEROS GüABltUBfANOS. 435 

Lo qae los deHines proporcionaban de mas nota- 
ble, y cuyo descubrimiento hecho en 1817 y 4818» 
pertenece á Mr. Chevreul , que ha ilustrado tanto i% 
composición de los cuerpos fiprasientos, es el aceite 
animal (1) á que este sabio químico ha dado el nombre 
de pftocmina porque lo ha sacado positivamente del 
marsuino ó pnocena de los naturalistas. 

La focenina es líquida en la temperatura ordina- 
ria, y por su aspecto no se diferencia ae la oleína, de la 
£e sin embargo se aparta por la propiedad que tiene 
producir ácidos volátiles olorosos, cuando hs aponi- 
fican ó la tratan por el ácido sulfúrico que se espone á 
la acción del oxígeno, ó que se la destila. Mr.Gbevreul 
ha hallado que la focenma que él ha sacado tratando 
el aceite de marsuino por el alcohol en diferentes 
veces, en términos He separar de él la porción mas so- 
luble en el líquido alcohólico , contenían sobre cien 
partes de focenina sapomíicada , cincuenta y seis 

S artes de ácido oleico mezclado con ácido margárico^ 
oce de glicerina y unos treinta y dos de ácido fo- 
cónico. 

El ácido focénico, según el mismo químico, es un 
ácido orgánico que se halla no solamente en el acei« 
te de marsuino , sino también en las bayas vibur-* 
num opulus. Unido á las bases ecliíicables produce las 
sales llamadas foreriates. 

£1 ácido focénico es, bajo los dos estados, hidratado 

(4 ) El aceite de los delphinus glohiceps y /)/ioacena, que 
Ifr. Chevreul ha examinado, ha sido estraido del tegido que 
lo contiene, al calor del baño de Maria; su color es de ama- 
rillo de limoQ bajo. Espuesto á tres grados por debajo de O, 
se convierte en una sustancia cristalizada brillante y que 
tiene mucha analogía con la cetina; y algunos grados sobre O, 
el aceite es liauido y parece formado mas particularmente 
de focenina, ae oleína y de mi poco de ácido focénico. (Tho- 
kard. Traite de chimic ti. i O, p. 50^. > 



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I3(i COMPLEMENTOS. 

y seco. Tiene por caracteres el ser incoloro, liquido á 
nueve grados , no entrar en ebullición sino en una 
temperatura superior á la de cien grados. Su olor es 
muy fuerte, su sabor, al principio picante , se vuel- 
ve azucarado , moja el vidrio y el papel dei mismo 
modo que los aceites volátiles , y los impregna con 
un olor que trae á la memoria el de los aceites vie- 
jos de los marsuinos. Es soluble en todas propor- 
ciones en el alcohol , y su solución tiene un olor 
etéreo: 5,5 partes de ácido focénico hidratado se di- 
suelven en cíen partes de agua á la temperatura de 
treinta grados. Los focenates son unas sales formadas 
de 100 partes de ácido neutralizante 82,77 de barita, 
87,58 de estronciana , 32,42 de cal 55,57 de potasa^ 
y 122,6 de óxido de plomo , únicas combinaciones 
que Mr. Chevreul ha estudiado. El olor de los foce- 
nates es el del ácido , y su solubilidad en el estado 
neutro, es muy grande en el agua, al mismo tiempo 
que tienen el sabor del ácido 6 de la base. 

Los focenates de barita no cristalizan hasta que 
la solución no llega al estado siruposo; y solo por 
medio de una alta temperatura pueden lograrse cris- 
tales aislados, cuya forma es aificil de caracterizar; 
pero que Mr. Chevreul considera como próximos á un 
octaedro. 

Los focenates de estronciana y de cal cristalizan 
en prismas esflorescentes. 

El focenate de potasa no puede cristalizarse á cau- 
sa de su estremada delicuescencia. Lo mismo sucede 
con el focenate de cal. 

§. L LOS BELUGAS. 

No se conoce mas que una sola especie de belugas» . 
que los autores han descrito bajo diferentes nombre?» » 



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VAMIÍTEilOS CÜAMUMANOS. 437 

p^o mas parlkularmente bajo el de delfináptero béla* 
gft. La forma que presentan las piezashuesosasservirá 
para establecer los caracteres genéricos suficientes 
para aislarlo de los otros delfines. 

Ei cráneo de los belugas (G. Cuvier, oss foss., to*< 
mo S, p. 298), se drfcrencia notablemente del de Uis 
verdaderos delfines por un perfil casi rectilíneo , por 
una saperficie uniforme y sin concavidades profun- 
das en los costados: es mas largo qce ancho y se es- 
trecha por la parte trasera. Las sienes son mas pro^ 
tongadas y sus crestas menos prominentes ; el hocico 
se estrecha unirormemenlc. 

De esta conformación anatómica, resulta que lo$ 
belugas tienen un hocico obtuso , cónico , y que no 
está separado de la cabeza por ninguna depresión: 
distínguense ademas de los delfines, en carecer de ale- 
tas , y de los delfinápteros en que el bocico de estos 
es afilado, asudo y en forma de pico aplastado. 



EL BELUGA DE LAS REGIONES ARTIGAS (4), 

£1 polo bor<»al contornado por una faja de hielos 
T]ue forman enormes montañas ó que se desprondea 
en islas flotantes, cuando los rayos del sol colocados 
en nuestro trópico han desprendido de él las masas; el 
polo donde parece que espiran todas las producciones 
terrestres, es la patria de un gran número de cetáceos. 
La mayor parte de ellos viven ó vivirían en nuestras re- 
giones templadas, si el hombre no los hubiese arroja-^ 

(<) Delphinapferus beluga^ Laccp., et catodon cnxAdi" 
cans, Laccp., delphinus albican$, Oihon Fabricius, Faune 
típ Groenland^ núm. 4 . Andersoii dioe que se saca uno ó dos 
Imieles; pero nos parece exagerada esta cantidad. 



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i3t eOMFLnONTOS. 

do hada aquellos mares helados qae no han podido 
libertarlos de sus persecuciooes. Ño sucede lo mismo 
COQ respecto al beluga: es por eleccíou, y ea virUid 
de su género de vida que él so abandona los climas 
fríos del Septentrión, y si á veces se estravia en los 
mares de la Europa templada , es accidentalmente, y 
tau solo se ven algunos que vienen á varar cu las cos- 
tas del Norte de la Alemania y Escocia. 

Los balleneros no se dedican á la pesca del belu- 
ga: desprecian sus carnes rojas cubiertas por un te- 
gido secular casi fluido y sin consistencia, y de tal 
modo blando que el arpón penetra en él sin esfuerzo, 
y se le puede sacar sin resistencia; pero ellos tienen una 
precaución que les inice mirar al beluga como el pre- 
cursor de las ballenas, v la vista de este cetáceo es pa- 
ita ellos el signo feliz del principio de la pesca. Vi- 
viendo en los mismos parages, no es sorprendente que 
estas dos especies aparezcan juntas, y por decirlo asi 
como en compañía. 

No debe creerse sin embargo que el comercio eu- 
ropeo iu) pueda sacar utilidades del beluga. Un obser- 
vador exacto, Eggede {Descrip. et hist, nat, du Groen- 
laude, p, 55), se espresa sobre la bondad de este cetá- 
ceo, en términos aadi^ equívocos. «El pescado blanco 
huiid'fi^ke^ según él dice, está colocado en el nu- 
mero de las ballenas <, á la cual se parece mucho. No 
tiene aletas en la espalda, pero tiene dos grandes por 
'debajo , y su cola es semejante á la de la jballena. 
.Tiene un conducto pcu^ donde sopla, por donde respi- 
ra y arroja el agua» v tiene una giba como la ballena; 
su color tira á amarillo blanquecino; 4ieneoomunmen- 
^te de doce á diez y seis pies de largo y está estraor- 
dinariamente gordo. De su tocino se saca un aceite tan 
bueno como el mejor de olivas ; su carne no tieno 
mal gusto, tampoco lo tiene su tocino, que cuando ÍA 
estado algún tiempo ea escabeche es tan bueno comf 



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mamíferos CtTABRÜMANOS. 430^ 

la carne de cerdo, y las alelas y cola son también de 
mny buen gusto euando se ha tenido cuidado de esca- 
becharlas: esta clase de pescado no es tímido, porque 
frecuentemente se ie vé acercarse en tropas al rede- 
dor de los buques que navegan. Los groenlandeses se 
dedican mucho á su pesca que les produce grandes 
utilidades.» 

Martens y Anderson llaman al beluga weis fis- 
ch (histoire nafiirellede V Mande, i, II, p. Í4í^)/y 
la descrípcioti que este úUimo da de é^ , es bastante 
exacta aunque concisa. Los balleneros' ingleses le de- 
sunan ordinariamente eon el epíteto de cetáceo btan^ 
00 whit^whalle. » 

Un individuo de estos fué cogido en \S\'á en el 

Solfb de Edimburgo; tenia irec^vpies y cuatro pulga- 
as inglesas de largo y nueve pies de circunferencia 
por su parte mas ancha. Mr. Cyme sac6 un dibujo de 
él,*y Mr. Scoresby publicó otro, el curt reproducimos. 
El beluga, que es muy común en m mares det 
Océano Atlántico boreal, particularmente en la babia 
de Hudson y en el estrecho de Davis, «ube con mueka^ 
frecuencia por los ríos^arriba, y so encuentra tamben;* 
según se dice, en las oriftas del Océano Pacífico boreal, 
porque Steller hace mención de él en las costas det 
kamschatka, llamándole bieluga. 

Las mayores dimensiones á que puede llegar éste 
cetáceo, son de die« y ocho á mntepies. Su cabeza es 
cónica y poco desarroílada, las aletas pectorales sonan- 
chas, gruesas y de forma ovalada; lo» ojos son peque^^ 
ños y tienen el iris azulado, la abertura de los tubos 
está colocada en medio de una prominencia redonda y 
saliente que itíira un poco hacia alra«; la abertura del 
canal auricular es casi perceptible; lienenla boca me- 
dianamente hendida; las quijadas tienen á cada lado 
llueve dientes que son cortos, romos, separados, y que 
se caen comunmente -cuando llega el animal á ciett^ 



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440 GOXrLBMBNTOS. 

edad. De su caída completa ó parcial resultan las fluc- 
tuaciones de géneros que ba esperimentado el belu- 
ga; en efecto, cuando se le han caído todos los dien- 
tes, baoen de él una ballena , y un cachalote cuando 
los de la quijada superior, que son los primeros que 
se caen, llegan á faltar. 

La lengua como la de casi todos los cetáceos, es 
redonda, corta, y está fuertemente adherida á la qui- 
jada inferior. 

La hembra no produce mas que un hijuelo á la vez: 
le cuida con la mayor ternura y lo cria iar^o tiempo; el 
color del beluga es blanco amarillento uniforme; sien* 
do ¿e advertir que este color al parecer es propio de 
los anímales que están destinados á vivir esencial- 
mente en el Norte. Muchos cetáceos de un gris ne- 
gruzco habitan también en los mismos parages; pero 
no aparece que ninguno de ellos se haya fijado de un 
modo tan permanente en medio de ios mares glaciales, 
como el beluga. Los individuos jóvenes tienen la piel 
jaspeada con manchas parduzcas ó azuladas formando 
fajas irregulares y algunas veces su color es, con 
bastante uniformidad, de pizarra claro. Mr. Seo* 
resby asegura haber visto algunos belugas que en 
lugar de tener la piel blanca, la tenían de un ama- 
rillo bastante vivo que se acercaba al¿naranjado. 

Los belugas se reúnen comunmente en familias 
de seis á diez individuos á lo mas. Son voraces y 
destruyen gran cantidad de pescados, á los cuales per- 
siguen con encarnizamiento devorándolos con ansia. 



§ II. LOS DELFINAPTEROS. 



Mr. de Lacepede ha creado este nombre genérico 
para aislar al beluga de los verdaderos delfines; y sig* 



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MAMIFBBOS COADROVANOS. Mf 

nificft deSfin sin aleta dorsal; pero conservamos al be- 
loffa el nombre con que es mas universalmente cono- 
cido, y reservamos el de delKnaptero para el delfín de 
B^on; efectivamente se había reconocido ya que este 
cetáceo pertenece al género deifínaptero por H. G. 
Guvíer (Oss, foss. t. 5, p. 289); pero hemos tenidopro- 
porción de poner esta verdad fuera de toda duda 
durante el curso de nuestro viage. 

Los delfíoapteros se distinguen, pues, de los ver- 
((adoros delfines, porque no tienen aleta dorsal, y de 
los belugas porque la cabeza es bombeada, redonda, 
terminada por un pico delgado, aplastado trasver- 
salmente, separado del cráneo por una hendidura 
bastante profunda. Las quijadas tanto arriba como 
abajo, están pobladas de muchos dientes por ambos 
lados; el omoplato es mucho mas ancho que el de to- 
das las especies de deltines. 

Los belugas pertenecen alas altas latitudes sep* 
tentrionales, y los delíinapteros á las del hemisferio 
austral. 



EL DEIFÍNAPTERO DE PERÓN. 

DKLPHIMAPTBRUS PERONII, LrSS., ZOOL. DE LA GOQOtlXIS, 
PL. 9, FIO. I, DBLFmNOS PBBONII. LaGBP. 

Mr. Cuvier en sus osamentas fósiles^ tomo V. pá^ 
gina388, hace mención de una cabeza huesosa de la 
especie de que estamos tratando, que habia cogido el 
capitán Baussard» y una piel que habia conservado 
Mr. Dussumier, armador de Burdeos, muy conocido 
por sus muchos descubrimientos en historia nalural. 
Estos objetos fueron recogidos sin duda por estos via- 



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4W €01f?LEMBT9TOS. 

gerós al monlar el cabo de Buena Esperanza. Mr. Cu** 
vier describe asi á este delfínapter6: «Sú hocico es 
obtuso, pero deprimido por la punta yoritlas, lo cuál 
le hace parecer como un prineipio de pico; sus peclo- 
rales'éstán cortadas como las del delSn y marsuino; 
su cola es grande, puntiaguda en los dos estrenaos, y' 
oscotada en el nieaio; la parte superior del «uerpa es 
de un neffro subido; la superior del hocico, toda la 
inferior del cuerpo y pecho son de blanco briHaáte, 
esceptuandoel borde de las peíctorales que es negro, 
como la espalda. £1 blanco y d negro están distinta- 
mente separados el uno del otro. La cabeza huesosa 
és bastante parecida á la del delfín vulgar ó común, 
y aun mucho mus á la del dubius, peto tiene el ho- 
cico un poco mas aplastado y ancho; su tamaño es de 
cinco pies y medio.» A estos pormenores agregare- 
mos los que hemos publicado en la parle zoológica 
del viage alrededor del mundo de la cúrbeía la C(h 
quille. ' 

Las altas latitudes del Sur son aun la patria dél 
delfín de Perón, que frecuenta los aterramientos de las 
islas Mahiinas, aun hasta el fondo de la bahía de la 
Soledad. Ei célebre historíidor dél viage de Bandín le 
encontró al Sur de la tierra de Diemeu; el doctor 
Quoy le vio á dos grados de latitud, cerca de la Nue- 
va (íuinea; y noíoiros le vímo^ varias veces á los' 
cincuepta y dos grados de latitud Sur, eü frente del 
estrecho de Magallanes, cerca del cabo Pillars, y á los 
cuarenta y cinco grados cuando dimos la vuelta por 
la Nueva Holanda: Muchos centenares de delfines na- 
(Jaban alrededor de la corbeta tH2 de enero de 48Í3, 
á'nlitestra entrada en el mardel Sttr: aquel dia no pu- 
dimos cogfer ninguno, pero otra vet Jo conseguimos; y 
él individuo que nuestros marineros cogieron ton ál 
arpón, nos pondrá en el caso de dar una idea muy di^ 
ferente de esta especie de la que vemos consignacia en 



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MAViraRO^ (UMDEinfANOS. M 

los autores que han hablado de ella. Este delfín, del 
que se hace mención en el viagedel capitán Kotzebue, 
bajo el nombre de delfiu de Chile, está descrito bajo el 
nombre de delphmus Peronii en Lacepede y en la Mamo- 
logia de Mr.Desraarest (771) este esel detpkinus leuco^ 
ramphusde Perón (Z/wí.tJoy. ierres. Australes, p. 217, 
edit. tom. IV); pero como este cetáceo bó tiene ale- 
ta dorsal, debe pertenecer al género del delfinaptero, 
|>aTa colocarse al lado del beluga, del que se dis- 
tingue genéricamente {)or su hocico en forma de pico 
afilado. Nosotros le designaremos bajo el nombre de 
Mphinapíerus peronii (p^. 9, fíg. 1 ). 

Este delfinaptero tenia treinta y nueve dientes á 
cada lado de la quijada superior, e igual número á 
cada lado de la inferior. Eran delgados, puntiagudos 
y un poco encorvados en la punta, y pesaba sesenta 
y cinco kilogramos. 



Píej. Pnlgs. IiIbí. 

Largo total , b S 

Cireuafereiiciadel cuerpo frente ; 

al aparato general. ^ )> 34 
*— de la cab6a^ sobre los 
ojos. ...... 

Ufgo déla cola ..... 

-- del cabo dd hocico á la 
peü4oral. . . . . 

-*• de la comisura de la boca 

al ojo. . í . . . 

LiM^go del ojo á la aleta pectoral. 

— de la aleta pectoral. . 

"— del ^ cabo 4el hocico á ki 

coaú^ra. de la boca, 

•^ delapola.^. . ,. * • 



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tii COMPLlMBirrOS. 

Píes. Pilft. Lnt. 

— de la verga 9 8 » 

— del ojo » í » 

-^ de la estremidad de la 

cola » 46 6 

— déla aberlora del ano. jj » 8 

. El tubo está colocado en medio de la cabeza entre 

los 0J05. 

Redondo en sus contomos, gracioso en sus for- 
mas y liso en todas sus partes, es tanto mas notaUe 
este cetáceo, cuanto mas parece que está cubierto coa 
una muceta negra. Su hocico hasta los ojos es de un 
color blanco, sedoso ó argentino. Lo mismo sucede 
con los costados, las aletas pectorales, el vientre y 
una parte de la cola. Tiene un ancho escapulario azw 
negro subido que principia en los ojos donde el color 
blanco forma una especie de media luna, que dibuja 
una curva por los costados para cubrir solamente la 
parte superior de la espalda. La orilla delantera délas 
aletas pectorales y caudal es parda. El hocico es pro- 
longado, y separado del cráneo con un sulco hondo. 
£1 iris es de un verde esmeralda. 

En cuanto al delfinaptero senedecto [delpkinapte- 
rus senedetta) de Mr. de Lacepede, todo induce á creer 
que es un ser imaginario, cuya descripción, hecha 
porRondelet, solo se apoya en datos vagos, y en nna 
confusión de caracteres, tomados á un tiempo, según 
Mr. Cuvier, del beluga, del mai^opa, y sobre todo, 
del cachalote. Rondeiet (Hist* despoissons, chap. 40] 
da á esta especie los nombres de peis mular ^ de eofi- 
do/io, que pertenecen al cachalote, y aun le aplica el 
nombre de physeter, empleado pcÑr los griegos. La 
descripción de Rondeiet v de Mr. de Lacepede están 
conformes en dar al deftinaptero senedeto, nn gran 



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MAiaFEBOS COABEUlUBrOS. 445 

taiaafio, unos anchos tragaderos, dientes agudos, 
nueve en cada lado de la quijada superior, y ocho k 
lo menos en cada lado de la inferior. El orificio este- 
lior de los tubos está colocado casi encima de los ojos, 
pero algo mas cerca del hocico, que es largo y pun- 
tiagudo. La lengua es grande y carnuda. El cuerpo 
y la cola forman un cono muy largo: las aletas pecto- 
rales son anchas, y falta la dorsal: se ie ha visto en el 
Océano y en el Mediterráneo. Todo inclina á creer 
que la ngura de madera de Rondelet representa un 
cachalote, y que el artista habia olvidado la giba adi- 
posa que tiene en la espalda, y habia colocado fuer- 
tes dientes en la quijada superior. Los autores anti- 
guos han figurado con frecuencia defensas ó grandes 
colmillos en la boca de la ballena. 

Mr. Cuvier piensa, y somos de su opinión, aue so 
debe clasificar entre los delfínapteros el delnn de 
Commerson [delphinus Commersonii^ Lacep.] ó el ja- 
cobita(l). 

Este cetáceo que vimos muchas veces en la in- 
mensa bahía de la Soledad en las islas Maluinas, es 
menor que el marsuino de los mares de Europa. Su 
hocico es aplastado y agudo; su color general es de 
un blanco ae plata, que hace sobresalir el ne^o in- 
tenso de la estremidad del hocico, de las orillas de 
las aletas pectorales y de la cola. 

Tomaremos de lítr. de Lacepede un pasage en 

8ue pinta con verdad, y con arreglo á las notas de 
ommerson las costumtíres de este cetáceo: «Duran- 
te el verano del hemisferio austral, y un poco antes 
del solsticio, observó Commerson á estos delfines pla- 
teaos, cuyos brillantes colores hicieron decir á este 

(4 ) Turm corpore argcnUo; extremitatibus nigrkanñ^ 
tibus^ Gommers. Voyage autour dn monde^ obs. Ms. depo<« 
súes %ü Huseum. 



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446 coiMBanuTDs^. 

grande observador (rae era necesario distingair estos 
cetáceos aun entre los mas hermosos habitantes á% 
los mares. Jcrgueteaban al rededor delbuc^e deCom«« 
merson, y se dejaban contemplar con gasto por «s* 
factltdad en sobrepujar en eeieridad al buque, al que 
pasaban con presleüa, y que envolvían pronlamenle 
enmediode sus evoluciones y maniobras.» 

Commerson observó esta especie en el viage alre- 
dedor del mundo por Bougaínville, en la <;stremídftd 
meridional de la América. Parece que vive gustosa 
en medio de las tempestades de cabo de Hornos, y 
en los mares tan frecuentemente alterados que bañaa 
ó cnie separan la tierra del Fuego, la tierra de ios Es- 
tados, y que forman los estrechos de Le Maire y de 
Magallanes. Le hemos visto en la bahia de la ^o- 
dad en las islas Máluinas, y es probable aue sea este 
d cetáceo de que Mres. Quoy y Gaimard nacen men- 
ción en la Zootogia de la esf edición déla Urania, cuan- 
do hablan, p. 87, de un delfín mitad blanco, mitad 
negro, de hocico poco largo, de las islas Máluinas, 
que Mr. Berard matóy que repentinamente se su- 
ittergió á tan gran profundidad que no fué posible 
recogerlo. 



§. UI. LOS DELFINORINCOS. 



Mr. de Blainville ha dado el nombre de delfino- 
ríñeos á ios delfines que se distinguen de las demás 
especies por un hocico prolongado y un pico delgado 
y muy largo, que no está separado de la frente por 
un sulco. La forma de las quijadas es lineal, y sus 
bordes están cubiertos de muchos y acerados dientes. 
La aleta dorsal es pequeña y única. Su posición es 
un poco mas atrás de la mitad del cuerpo. Al adop- 



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.MAMIFBB06 C0A»EUiCANOS. iVJ 

tar Mr. Desmatest esta división, incluye en ella.cua* 
Uo especies que son: los delfines de Geoffroy, cor<H- 
nado, del Ganges y de Pernelty; pero el ddfin del 
Ganges debe formar á nuestro parecer un género 
distinto; y en cuanlo al delBn de Pernetty^ no está 
bien demostrada su existencia como especie; y en 
todo caso tan solo podría colocársele entre los detfi* 
Bes de cara aplastada v deprimida. Las dos primeras 
especies pertenecen soldS ala división que Mr. Cu* 
rier no lia reconocido y á la que agregaremos los del- 
fines malayos y manchado, que hemos descrito en la 
Zmlogia de la espedicion de la corbeta Coquille, y el 
delfin de Breda, cuya existencia nos ha revelado 
Mr. Cuvier. 

Los delfinorincos no están separados de los ver- 
daderos delfines por caracteres bien marcados. Des- 
conocemos sus hábitos y costumbres, que sin duda 
no se diferencian de las de los demás cetáceos. Los 
limites geográficos en que están confinados no per- 
miten tampoco establecer relaciones entre ellos. 



EL DELFINORINCODE GEOFFROY. 

DELPniNÜS GUOFFBOYI. DfiSM (4). 



Este delfin cuya patria se ignora, pero que se su- 

Sone de los mares del Brasil, fué traiao del gabinete 
e historia natural de Lisboa por el sabio profesor 
cuyo nombre tiene. La descripción que Mr. Desma- 

(4) Delphinus Gaoffrensis, Blainv.; Desm., Nouv,Dict. 
d'bist. nat. t. 49, p. 454. Dauphin ábecmincOj Guv.; Del^ 
fhinus frontaius^ G. Cuv. Oss. foss. t. V, 278 et 296, non 



lapl. 24,fíg. 7et8. 



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448 COMPLEIBSIITOS. 

rest ha dado de él en su Tratado de Mammologia, se 
diferencia poco de lo que Mr. Cuvier ha dicho; asi, se- 
gún el primero de estos autores, el delfín de que tra- 
tamos tiene cuatro pies y medio de largo; sus quija- 
das son estrechas, linearías y muy prolongadas, la 
freate es muy bombeada, las quijadas tienen veinte y 
seis fuertes dientes á cada lado igualmente espacia- 
dos; la aleta es muy baja, el cuerpo cilindrico y el 
hocico es bastante parecido al del gavial ó cocodrilo 
del Ganges; las dos quijadas son del mismo largo y 
obtusas en su parte superior; los dientes son de for- 
ma canica y su punta un poquito obtusa; son rugosos 
y tienen una especie de cuello en su base. Los ojos 
están situados un poco mas arriba de la comisura de 
los labios; las aletas pectorales están muy desarrolla- 
das y están colocadas muy abajo sobre ios costados. 
Las dos ramas ó cuernos de los tubos se di rige a ha- 
cia la cola. £1 color general de este cetáceo es gris de 
perla por encima, y blanco puro por debajo. 

Este delfín poco conocido, dice Mr. Cuvier (4) es 
notable por la rápida caida de su convexidad frontal, 

f>or un pico mas pronunciado y mas comprimido que 
os demás delfines. £1 número de dientes que se han 
visto en varios cráneos, no pasa de ochenta y cuatro 
á noventa y dos por todos, ó veinte y uno, veinte y 
dos y veinte tres en cada lado de ambas quijadas. 
Aunque este número es el del tursio, los dientes del 
delfínorinco de Geoffroy se diferencian por que no 
están gastados por la punta, y porque la forma del 
hocico no es la misma. 

£1 individuo (jue está en el Museo, y aue Mr. Des- 
marest ha descrito, tiene, según dice Mr. Cuvier, 
veinte v cinco dientes en totalidad, siete pies de lar- 
go, incluso el pico que tiene de ocho á diez pulgadas; 

(1) Oss, ffm. t. V, p. 278. 

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BfAMIFlUtOS GUADBUHANOS. (49 

esgrisporla espalda, y blanco por el vientre y aire- 
deoor de los ojos. 

Han dado á las aletas uu color blanco rojizo, á fio^ 
derúnilar sin duda los colores del animal cuando es«^ 
tabft vivo. 



EL DELFINORINCO DE BREDA. 

DELPINÜS BREDAPíENSIS, CüV. 



Al repneseBtar el cfáneo de esta especie, la a'ri- 
huyó Mr. Cuvíer al delfinorinco de Geoffroy ó delphi- 
nm frontatus (1). Habiendo recibido este sabio de 
Mr. Van Breda de Ganle un dibujo de la especie ver- 
dadera de que provenian las cabezas que él h bia 
examinado, se vio en el caso de reconocer la exisien- 
cia de un cetáceo nuevo y auténtico [Oss. foss^ t. 5, 
p.. ÚiO), Después se recibió también de Brest un di-, 
huJQ [ae delfin que se refiere aun á este deiíino-- 
rinco.. 

El individuo que observó Mr. Van Breda teniít 
ocho (iies de largo; uua aleta dorsal levanLida v ea 
fc^made medialuna, sobre la parte media déla aüua 
h$ pectorales están cortadas en figurade hoz, su coia^ 
enlorma de media luna y escotada por eniñedio. IVio, 
loquee caracteriza á esta especie es el perfil del cráneo^ 
que insensiblemente se va perdiendo en el del hocico,. 
a| paso, que se ve lo contrario en el que pre<fec<o. 
,; Si^cab^u hueí|o^.(3) s^ áístoguQ en ef^ctO} por: 

(4) Mfinus frontatus, G. Cuv. Oss. foss. t. V, pl. 21, 
%. 7'Pt« 8 (gar «íreu;:). Aildit^. importante,. Gw Cuy;^ t. ¡V» 
PSWO. . - .'.-.v ' .f .:*•-".,' ^ .,. ' i' • 

(2) G. Cuvier, Oss. /oss. t^ y, *p. ^06. , > ', ; 

806 DiblioUtca popular. T. XXUi. 2> 



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450 COMPLKMKNTOS. 

nn hocico mas comprimido hacia la punta, un poco 
mas ancho hacia su cuarlo superior; el lóbulo de de- 
lante de la órbita mas marcado y separado del hoci- 
co por una escotadura mayor; los huesos de las na- 
rices son mas anchos, menos salientes y tocan á los 
intermaxilares. La cresta occipital está mas desva- 
necida; la región temporal mucho mas grande, y por 
consiguiente mas estrecho el occipucio. 

Este delfinorioco, sobre el cual no tenemos mas 
datos que los que acabamos de trasladar, habita en 
los mares de Europa. 



EL DELFINORINCO CORONADO. 

BELPmNOS CORONATÜS DE FREMmVILLK^(4). 



Los Únicos pormenores que la ciencia posee en d 
dia acerca del delfín de que tratamos, los debemos 
á Mr. Freminville, capitán de fragata de la marina 
real. Ningún observador mas moderno ha llegado á 
sancionar con los resultados de sus investigaciones 
las particularidades que refiere este viajero instrui- 
do, y como testimonio de nuestro amor a la verdad, 
nos limitaremos á copiar la descripción que hizo de él 
en 4806. Este es el único medio de conservar á los 
manantiales de donde nos surtimos, su pureza ori- 
ginal. 

El delfinorinco coronado tiene el cuerpo largo y 
ms dimensiones varían de treinta á treinta y seis 

(i) Nouv. BulL des Se, par la Soc. phílom. de París, 
I. III, cinquieme aonée, p. 71; Desm., Mamm.^ sp. 754; 
G. Cuv. Oss. fos8., t. V, p. t78. 



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mamíferos cuadrumanos. ISI 

pies, con una circuDfereDcia de quince en su parte 
mas gruesa. La cabeza es pequeña cou respecto al 
tamaño del animal, y la frente es convexa y obtusa. 
Las dos quijadas se prolongan hasta formar un pico 
muy largo y agudo, y la inferior con particularidad 
escede á la superior. Ésta tiene cuarenta y ocho dien- 
tes pequeños, agudos y de forma cónica, al paso que 
la quijada superior no tiene mas que treinta. La 
alela dorsal es encorvada y eslá mas inmediata á la 
cola que á la cabeza, y la*^caiKlal tiene la figura de 
una media luna completa. Las dos pectorales son de. 
inediano tamaño. 

El color de este delfín es de un negro uniforme 
én lodo el cuerpo; pero lo que principalmente lo 
caracteriza, son dos círculos amarillos concéntricos; 

3ue tiene en la frente, y que forman una especie^ 
e diadema, de donde proviene su nombre espe-^ 
cífico. 

Este delfinorinco es común en el mar Glacial^ 
segunMr. deFreminville, y se le empieza á econ- 
trar á los 74** de latitud boreal. Pero solamente ea 
los islotes del Spilberg, hacia los 80®, se les ve reu- 
nirse en tropas considerables, y su confianza es tan 
grande, aue juegan alrededor del buaue. El modo 
de nadar de estos cetáceos se compone de movimien- 
tos de rotación, ó describen roas bien como los mar- 
suinos arcos de círculos continuos. El agua que ar- 
rojan por sus tubos sale con estrépito y con tal fuerza^ 
que muy pronto no parece mas que un vapor ligero^ 
que con todo no se eleva arriba de seis pies. 



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EL DELFINORINCO MALAYO. 

DELPHlNüS MALATAÍÍÜS, LeSSOJ^ (1). 



Cogimos un individuo de esla especie entre Jav£^ 
y Borneo, en los canales estrechos en que lá mar es 
poco profunda, y donde por lo general está en calma 

Í caliente por los rayos del sol ecuatorial. Este del- 
norinco, a qtíe hemos dado el nombre específico de 
úialayo, tenia cinco pies y once pulgadas de largo 
total, y quince pulgadas ae grueso al nivel de las 
aletas pecloralos. La altura déla dorsal, situada en 
medio del cuerpo y escotada en la punta, tenia ocho 

Eulgadás; fel largo de la pectoral era de irecc}; la ca- 
eza tenia diez y.§eis pulgadas de largo y diez de 
ancho; laaleta de la cola tenia veinte y ireá pulgadas, 
y cinco de diámetro en su base; una fuerte carena 
como la de ciertos escomberes ocupábalas partes la- 
terales y posteriores del cuerpo; el tubo en forma de 
media luna, estaba situado un poco detrás de los ojos, 
qu« eran muy pequeños; la cabeza gruesa y redonda 
muy convexa sobre la frente que baja repentinamen- 
te, presentaba en la base del hocico Una ranura 
pronunciada; este delgado y largo, pobladp de mu-^ 
chos dientes, presentaba mayor longitud en la quija- 
da inferior. Él color de este delfan era completa- 
mente ceniciento. Su carne, que comieron los mari- 

(1) ZoologiudeV $sp§d%t%on dttla Coquillef^, 184, ei 
, pl. 9, fig. 6. 



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mamíferos cuadrumanos. i$3 

nos de la corbeta la Coquille, era negra aceitosa y 
desagradable para cualquiera otro que para nave- 
gantes siempre deseosos de carne fresca. La capa de 
grasa gruesa que le cubre, estaba revestida de una 
piel completamente lisa, en la que tan solo apare- 
cían algunas cicatrices de heridas ó llagas antiguas. 



EL DELFlNOEiNCO MANCHADO. 



DELPHlNUItf MACüLATÜS, IESS. ZOOLOG. Í)E LA CoQüILLB 
PAGINA 183. 



Muy distante está la historia de esta especie de 
deltin de merecer entero crédito. La hemos Ibrmado 
teniendo á la vista á estos animales que nadaban 
con rapidez alrededor de Ja corbeta la Coquille^ na- 
vegando por la vasta superlicie del mar Pacífico con 
brisa fresca del Este. Por incompletos que sean los 
pormenores de que se compone esta noticia, servirán 
sin duda para llamar en adelante la atención sobre 
este delfín que clasificamos entre los délfinorincos, 
porque nos ha parecido que tiene un hocico largo. 

El 19 de dbril de 1 8?3, hallándonos por los 18^ 
de latitud Sury á los 157 de longitud occidental, la 
víspera del dia en que descubrimos la isla de Cler- 
üiotít-Tonnerre, en medió de las islas de coral del 
mar Malo, nos vimos seguidos por una multitud de 
delfines manchados, que estuvimos examinando mu- 
cha ;i¡empo eni la proa, que püsaban, iban y venian 
áin cesar. Su cabeza era afilada y terminada én un 
hocico largo; el cuerpo era delgado en proporción á 
su lar¿ro, que al parecer era de seis pies. La aleta 
¿e la cola era fberté y pronunciada; la déla espalda, 



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454 COMPLEMENTOS. 

situada en medio del cuerpo, era levemente bifur- 
eada en casi todos ellos. Éste cetáceo parecia de uu 
color verde claro en el agua; pero fuera, el color de 
la espalda era verde claro óa^ulado. El delvienlreera 
^is sembrado de manchas blancas, redondas, contor* 
nadas ligeramente de rojizo. Los rebordes de las 
t|uijadas, y sobre todo de la superior, eran de un co- 
lor blanco puro. El luho ocupaba el espacio medio 
entre los ojos, ppr el que el animal arrojaba frecuen- 
temente el a^ua con fuerza: aunque su modo de na- 
dar era rapidísimo, no dejamos por eso de observar 
cpn atención su mecanismo. Por un movimiento rá- 
pido y alternativo de la cola á derecha é izquierda, 
movimiento análogo al que se hace cuando los ma- 
rinos cinglan, avanzan rápidamente estos cetáceos 
en todos sentidos, y adquieren una velocidad poco 
común. 



§. IV. LOS SÜSUES O DELFINES DEL GANGES. 



Los susues son sin disputa los mas notables do 
los cetáceos por la forma de su hocico. De todos los 
delfines con pico, ha dicho Cuvier [Oss. foss,^ t. IV, 
página 279] el mas estraordinario, el que acaso me- 
recerla mas formar un género separaclo, es el delfín 
del Ganges ó el susú. En efecto, el pico de la única 
especie que se conoce, es largo, delgado, comprimido 
por los lados, y abultado por su estremidad, de ma- 
aera que es mas grueso por esta parte que por en 
naedio; también tiene alguna curvatura en su estén- . 
sion, y no deja de parecerse á la prolongación de la 
<;abeza de ciertos msectos del género de los fulgoros 
4 luciérnagas. 

Los susues no comprenden mas que una especie 



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MAMIFVBOS GITADBDMAKOS. 455 

descrita en las mas de las obras sistemáticas con el 
nombre de delfin del Ganges. £1 nombre de susú es el 

3ue le dan en Bengala, en donde habita en las bocas 
el Ganges. Somos deudores de los detalles circuns- 
tanciados que tenemos en el dia, asi como de los dos 
hermosos individuos que enriquecen nuestro Museo, 
á los señores Diard y Duvancel, y Mr. Cuvier con sus 
investigaciones ha completado lá'^utilidad é importan- 
cia de las observaciones locales que le dirigieron 
aquellos dos naturalistas. Este sabio cree queeí del- 
fin del Ganges es muy probablemente el platanista de 
Plinio, y que se le debe hallar en este pasage del na- 
turalista romano. In Gange Indine jolatanistas vocant^ 
rostro delfhini et cauda, magnitmine autem 45 cuW- 
torum (Pline, lib, 9, cap. 15). 

Pero lo que aun constituye á los susues mas di- 
ferentes de todos los demás cetáceos de la gran fami- 
lia de los delfines, no es su parte esterior, sino la 
parte mas profunda y mas característica déla orga- 
nización, la que no varia, cual es la osamenta ó esque- 
leto. Tomaremos del célebre autor de los huesos fósi- 
les los pormenores anatómicos mas interesantes acer- 
ca del sistema oseoso de estos cetáceos. 

«El hocico, que es muy largo, está muy compri- 
mido lateralmente. Los iníermaxilares ocupan su par- 
te superior, y los maxilares la inferior. Los primeros 
suben hasta los lados y aun hasta mas arriba de las 
ventanas de la nariz, que en esta especie son mas lar- 
gas que anchas. 

«El carácter que mas llama la atención en la cabe- 
za, es que los maxilares, después de haber cubierto 
como en los demás delfines los frontales hasta las 
crestas temporales, producen cada uno una gran pa- 
red oseosa que se levanta y forma una vasta bóveda 
sobre la parte superior del aparato ejaculador de las 
ventanas de la nariz. A este fin, una de las produc- 



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tienes ofseosas se «iGerca á la otm, y ftun parece ^e 
la tora o i los dos tercios anteriores; pero se separan 
por detrás ^ara dejar paso al tuba, i^s la linca de rea^ 
Ilion de estas dos paredes oseosas que sostienen la 
car^^na que muestra este animal esteriormente. Pdr 
debajo presenlan estas paredes muchas cavidades 6 
«na especie de redecilla formada por las ramas oseo- 
sas muy mdltipltcadas. La mayor parte del espacie 
njue cubren, cuando el animal esiá vivo, está llena'de 
«na sustancia fibrosa, compacta y bastante dnta. 

«Las fosas temporales son muy grandes; ^us cres- 
tas superiores forman en lo alto del occipucio un es- 
pacio rectangular, de cuyos dos lados parle en ángu* 
loTectoel resto de la cresta occipital. La apófisis ci- 

{ somática es muy larga y proporcionada al grandor de 
a sien, y forma*^ uniéndose con la apófisis orbitaria 
esterna casi por sí sola la puente cigomálica. La ór- 
bita es muy pequefia; los palatinos son mas grandes 
que lüs de los demüs deíMines, y no to<«ín á los parie- 
tales. Las crestas del basiter y de los occipitales la- 
terales que cercan por la parte interior la bóveda de- 
bajo áe la cual estala oreja, son muy gtu^Bas y están 
llenas de pumitas hiiesosas. El espacio que dejanjen- 
tre SI está Heno y cerrado por el hueso de la caja, 
que es^muy grande y está pegado al parato petroso: 
esto no esta siníplernenie suspendido, está sí engasta- 
do de firme entre el temporal y las parles inmediatas 
al occipital.» 

Éntrelas demás particularidades anatómicas que 
tm)s<»ma el delfín del Ganges, hace mención Mr. Cu- 
vier de ía grancomprension de la quijada inferior que 
tine las dos hileras de dientes, y el largo de la sfiífi- 
sis, cuyas ramas adquieren también una aíiura ma- 
yor; £S/a larga Hn/ísis^ dice Mr. Cuvier, a^i como ios 
crestas que nacen detmastilar, nos ^preparan pata lo 
que observaremos en el cachalote. 



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HAHli^ROÍS GlTADRUKANOS. fS7 

lo réslftnle del esqueleto presenta también ca- 
itt(5lércs peculiares de este género. Las vértebras cer- 
vicales son mny disiinlas y fuertes, pero cortas; las 
apólisis trasversales accesorias, mas largas que las 
verdaderas, parten del cuerpo del cuarto, quinto y 
sesto. Las dorsales son once ó doce, las lambaTes 
veinte y ocho. El omoplato es mas ancho que el de 
los delfines nfismos. 



ELSUSÜPLATANISTA. 

DftLPniNüs GANOencüs Lbbeck (1). 



No lejos deK^alcuta y de Chanderna^or es donde 
vire el susú de los indus; habita en las innumerables 
canales que serpentean en ti Delta üe Bengala, y que 
vierten en d mar por el fondo de aquel inmenso gol - 
fo, aunque frécaentemente sube por el rio querido de 
Brama a grandes distancias. ' 

¿A qué íin ha dado la naturaleza á este cetáceo 
un pico largo carenado, y armado de agudos dien- 
tes? Lo:^ anímales destinados á vivir en las aguas del 
Ganges, tienen necesidad de este hocico prolongado 
para cavaren los cañaverales, acaso en el fango, para 
aseguittr mejor su pi:esa; porque si un cetáceo arma- 

(1) Delphinus gangettcua, Leb. Mem. dé la Soc. íiat. de 
Borüo, 4801, t. 3, pK 2, p. 280; Roxbargh, Mem. de la 
Soc. asiát., Colcutta, t. Yll, jA, a, p. 470; Delpbmus. rostra* 
tus, Shaw, Gen, zool., t, 2, partv 2, p. 814; Delphiuw 
sbawensis , Blainv. , Desm. Nour-, Diot. , d'bi^t. Jiat., 
J.» edit., t. 9; Cuv. Oss. foss., t. Y, p. 278, 298, 307, 
pl. 2^. 8; Sir Everard Home, Traus. philosopb. 4846, p. 44^ 
pl. 20; Desmoulins, Vñc%, classiq. d* hist. nat., t. Y, p. 35V. 



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4S8 COMFtBMBNTOS. 

do de fuertes dientes como el susú, presenta una dis- 

Esicion co la forma de su hocico, loo es notable el 
liarla en los sauros mas voraces de los mismos pa- 
rages, como es el gavial? 

£1 susú tiene cíenlo veinte dientes arriba y abajo, 
y por consiguiente treinta á cada lado. Estos' dientes 
son agudos y de forma cónica; pero según van enve- 
jeciendo se ponen romos por las puntas. Su raiz es 
irregular, y con frecuencia comprimida lateralmente. 
Todos están colocados en los bordes de las quijadas, 
cuya forma prolongada, delgada {lorel centro, un po- 
co roas gruesa en la estremidad, está ligeramente en- 
corvada, á lo menos en la edad adulta. Los dientes 
delanteros son mucho mas lar^, mas afilados, mas 
juntos entre sí que los posteriores: se cruzan en la 
estremidad del nocico, al paso que en las ramas de 
cada maxilar, están separados; son cortos y están co- 
mo gastados por la punta. £1 susú varia en cuanto á 
su corpulencia; lo mas común es de seis á siete pies; 
su lengua es carnuda, gruesa y levemente redonda 
en forma de corazón; los ojos son casi imperceptibles 
y muy inmediatos á la comisura de la boca. El tubo 
no forma media luna como lo tienen los mas de los 
cetáceos de la gran familia de los delfines, sino en 
línea recta y longitudinalmente. Las aletas pectorales 
son anchas y casi cuadradas en las orillas: la dorsal 
es rudimentaria, y solo aparece como un leve replie- 
gue de la piel que se levanta un poco algo mas abajo 
de la mitad de la espalda. 

El color general de esta especie es un gris de per- 
la, mas suave por encima, y que pasa á blanquizco 
por el vientre, y que liene un brillo satinado que des- 
aparece tan luego como muere^el rnímal. 

Se ven muchos individuos bien conservados de es- 
te delfin raro y curioso en las galerías del Museo de 
Uístoría Natural, lo que se debe á las asiduas dili- 



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MAHIFSROS GCADIUJXANOS. i69 

gencias de Mres. Duvaocel v Diard; y el primero ea 
particular, ^ue promeiia á la ciencia un naturalista 
celoso, murió en las playas, en donde vio al dellin de 
que vamos tratando, poco tiempo después de haber 
enriquecido á su patria con el hermoso individuo cuya 
figura hemos hecno grabar. 

El mayor susú que hay en París tiene siete pies y 
tres pulgadas: su hocico tiene catorce pulgadas hasta 
la caiílade la frente, y diez y siete hasta la comisura 
de la boca, la aleta pectoral es de un pie de largo, y 
siete ú ocho pulgadas de ancho. 

¡Cuan interesante seria el conocer los hábitos, 
costumbres y apetitos del susú! Dícese que nada len- 
tamente, y que vive en reuniones numerosas. Pero 
¿dónde está en el tiempo del celo? ^cuántos hijos tie- 
ne? ¿cuál es su alimento privilegiado? ¿cuál puede 
ser en fin la porción de sagacidad que le ha tocado 
en suerte? 



§.V. LOS DELFINES PROPIAMENTE DICHOS. 

Los verdaderos delfines se distinguen de las otras 
tribus de la gran familia por su hocico medianamente 
prolongado, ancho en la base, redondo por la cstre- 
midad, y parecido al pico de una oca, de donde les 
ha venido el nombre vulgar. El hocico, siempre un 
poco aplastado trasversal mente, ancho en su parte 
posterior, está poblado de muchos y acerados dientes: 
está separado de la frente por un sulco distinto. La 
aleta dorsal es única y sola en medio del cuerpo. 

Los verdaderos delfines habitan en todos los ma- 
res, y no son muy distintos de losdelfinorinques; pe- 
ro numerosas dudas oscurecen la historia de las mas 
de las especies que aun están muy mal determinadas, 

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166 COVPLEIOMTOS. 

y que exigen de los futuros viagcros observacioiies 
mis completas y exactas que las que la ciencia posee 
actúa! meóte. 



EL delfín VULGAR. 

DELPmMJS DELPHIS. L. 



El delfiu á que los naturalistas han dado el nom- 
bre de vulgar, fué conocido desde la mas remota anti- 
gtiedad, porque la opinión generalmente admitida mi- 
ra a este cetáceo como el ser dotado de las cnalidades 
sobrenaturales , qne divinizaron los griegos bajo d 
nombre áe^sls^cí:, Ya hemos tenido ocasión de decir 
que el delíin de la mitología pagana era á lo menos 
un ser tan quimérico como elminotauro; y aun- 
que Apolo no .se ha desdeñado de adoptar sus 
formas corporales para aparecerse á los cretenses el 
dios del dia y de las bellas artes, podiasin contradecir, 
escoger unser organizado dotado demás inteligencia y 
de costumbres menos groseras. El hieros ichthys, ó peí 
sagrado de los griegos, cuya fisonomía está formada 
de muchas facciones pertenecientes á otros animales, 
?s, pues, un delfín, pero un delfin al cual un pueblo 
isleño había erigido altares en un tiempo de ignorancia 
y de fábulas, y que debió embellecer con todos los 

Í)restig¡os de la uusion, cuando su civilización per- 
eccionada le ensenó á avergonzarse de los cultos que 
dirigía á los ídolos groseros de la primitiva teogo- 
nia (1). Desterraríamos con la esfinge y el pegaso ai 

(1) Todos los pueblos que estáo aun en la infancia de la 
civilización, veneran á algunos animales; ilnos por temor, y 



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MAHIFEBOS CUAI)BUBIANOS. 6i 

delfin ^e los griegos, sí unas medallas fieles acunadas 
cu los a&ós en'que el gusto se había purificado por 
Ib verdadero, oo nos representasen á este cetáceo con 
Ibnnas bastantemente exudas con las que conMfcemos 
al delfin que habita nuestrx)s mares y los archipiéla- 
gos del Mediterráneo. 

El delfin vulgar vive en los mares de toda la Eu- 
ropa; pero se le halla mas frecuentemente en las zo- 
nas templadas que en las del Mediodía. Cada nación 
marítima le ha dado un nombre; y los pueblos de orí- 

gn céltico lo han llamado iadiferentemenle huyser^ 
frung^ tummetery nyssa^ mientras (jue los meridio- 
nales le han conservado su antiguo nombre de ¿W- 
EhüiuSy modificado ua poco por la corrupción de (a 
ingua romana en el de delfino y de daufin que se 
usar^ hoy en Italia (1). 

Menos susceptibles de conmoverse por ideas de 
canvencíon que los antiguos griegos, los habitantes 
ribereños de nuestras costas no han visteen el delfioc 
un amigo declarado del hombre; pero su hocico aplas- 
tado les ha recordado el pico de un ave, y en su Jen- 
guage simple y sencillo, le han conservaao la deno- 
minación característica bajo este concepto, de oca de 
mar ó pico de oca (Rondelet, Belon). 

El aelfin vulgar tiene por lo coman de seis á siete 

Cíes de largo: algunas veces llegan estas dimensi(me« 
asta nueve ó diez. Su hocico, partiendo desde la 
frente, iguala en largo al resto de la cabeza^ de la 

lofi mas por lós servicios oae reportan para su subsistencia. 
Müches pueblos <ki mar ad Sur miran comef á nn ser so- 
krenatural y podei>ó»o ei> reqois, al cual dirigon: alguDHi 
•raoioiie^ 

. (i). -61 nombre d$ tí)ninas^ omple^do ^r los portuguosfu» 
p^c^ designar áj^ delfines, se, encuentra citadpeo elprirufir 
miro do la Navigation de V índe Ótwnfaía,.írapripé í 4}SJ^, 



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462 COMPLEMENTOS. 

que le separa un sulco. Las aletas pectorales son 
inedianis, y su corte en forma de hoz, mientrasque la 
dorsal, situada un poco mas atrás de la mitad del 
cueq)o, es bastante aguda j un poco levantada. La co- 
la termina por una niedia tuna escotada en el medio, 
cuyos cuernos son obtusos y bastante cortos: estái le- 
vemente comprimida en su nacimiento, y coronada 
por encima y por debajo. 

La cabeza del delfín vulgar no es abultada en su 
parte superior como la del marsuino; va en disminu- 
ción gradual para formar un hocico aplastado, mu- 
cho mas ancho en su nacimiento que en su eslremi- 
dad.Las dos mandíbulas son iguales: tienen á cada 
lado de cuarenta y dos á cuarenta y siete dientes del- 
gados, arqueados, puntiagudos, redondos y colocados 
a igual distancia unos de otros. Los dientes de en 
medio son al^o mas fuertes que los que ocupan las 
parles anteriores ó posteriores. El número total de 
estos huesos varia de ciento sesenta y ocho á ciento 
noventa, y concurre á dar al delfín armas poderosas 
para coger y retener su presa. 

El tubo situado sobre a parte superior de la ca- 
beza frente á los ojos, forma una media luna, cuyos 
cuernos miran al hocico. 

Los colores del delfín no tienen atractivo alguno. 
No son aquellas tintas puras y brillantes que adornan 
al dorado, á que los marinos dan también el nombro 
de delfín, que pudieron atraerle los homenages délos 
antiguos pueblos de la Grecia y de la Italia, Se le han 
negado estas ventajas esteriores lo mismo que á los 
demás cetáceos, y el negro de las partes superiores 
del cuerpo, pasa á gris en las costados y degenera en 
blanquizco por el vientre, siendo estos los únicoi 
colorea que los caracterizan. Estos á la verdad tienen 
un aspecto satinado y lustroso que depende de la na- 
turaleza de la piel. 



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MAMIFKftOS CüADttVMANOS. 463 

Volveremos á repetirlo, el delfift vulgar vive en 
los mares de Europa , tanto en el Océano Atlántico, 
como en el Mediterráneo (1): sulca el seno de las 
aguas en tropas mas ó monos numerosas, y sus vigo^ 
rosos saltos, sii modo rápido de nadar, ^observados' 
díariamfinie por nue>tros pueblos marílimosi le han 
adquirido celebridad hace mucho tiempo. Se le ha da- 
do un atri1)uto especial, cualidades de que gozan los 
mas de los delfines, y sus costumbres, najo cstt». con- 
cepto, no permiten que se le honre con distinciones 
particulares. Nadar con la nipidez de la flecha, re- 
tozar al lado de los buques que navegan con vientos 
favorables, saUar por encima de las olas, son costum- 
bres que vemos en lodos los cetáceos pequeños que 
viven como enjambres en los mares. 

Durante mucho tiempo se ha estado en la creen- 
cia de que la música tenia el poder de cautivar al 
delfín, y esta opinión nue nos ha trasmitido la anti- 
gtiedad , es sin duda él origen de la costumbre que 
aun hoy dia tienen los marinos provenzales , de sil- 
barles cuando los ven acercarse a los buques. Pero la 
severa razón nos obliga á confesar que el delfín de 
nuestra época no se nos presenta ya con las afables 
costumbres con que le dolaron los aniáguos, y que su 
Voraz apetito , sus sentidos groseros, 6 que se dirigen 
hacia los medios de apoderarse de una presa que sus 
muchos dientes despedazan , y que sus anchas fauces 
se tragan , están lejos de fijar en nuestro espíritu los 
prestigios que las bellas artes nos presentan sin cesar. 
«Este animal , dice el barón Cuvier , parece qué ha 
sido realmente el delfín de los antiguos. Toda la or- 

Si) No somos de la opioioQ de Mr. Cuvier, que creo quc) 
eíñn vulgar ha sido visto en todos los mares, en el polo 
austral como en el boreal, y en el mar Pacifico como en el 
Océano occidental. (í)escn>J?ionííe/<i<íí/?fi, p. 2}. 



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k&k COMPLEMENTOS. 

^aaizacion de su cerebro anuncia que no debe estar 
aesprovisto de la docilidad que le atribuyen. » 

Plinio describió al delfín en el capitulo 8 del 
libro IX de su Historia natural , y su descripción se 
compone de hechos pertenecientes á muchos anima- 
les cfiferentes, y con particularidad al esqualo requin. 
Dice que es rápido su modo de nadar , que salta fue- 
ra del agua , y habbde la organización de alguna*, 
de T^us partes , etc., etc. Dice que la gestación de la 
hembra dura diez meses , que pare en verano , y da 
a luz dos hijuelos á los que cuida con la may^r ternu- 
ra,, y que la duración de su vida es de unos treinta 
años. Su cuento del delfín del lago Lucrin , es enter 
Idamente fruto de ideas pueriles y supersticiosa'*^ au« 
Plinio refíere con singularcandor, aunque nianires- 
tando sin embargo leves dudas sobre esta bi^Lori^; Se 
hace memoria en efecto , de que un delfín llapiada Si- 
món , queriendo á un niño que le daba pan y q'ue cos- 
teaba diaiiamente el lago Lucrin nara ir á la escuela 
de Baya en Puzzoli , le cargaba sooce su espalda ()ara 
conducirle á la otra parte del lago , y que resfpondia 
á su voz. Esta intimidad duró muchos años,, y hahiear^ 
do muerto el niño , no lardó en sucumbir el sensiblo 
delfín al dolor que le causó su muerte. 

Los delfínes son los animales ma^ carniceros d$ 
toda la familia : viven de pulpos y de peces , particu- 
larmente de sardinas y de arenques. Su c^^rne es de 
9)0diána calidad , y un paladar aeliqado no puede sa- 
borearla sin disgusto., filo otros tiempos &e empleaba 
él híga,do y algunas otr^s partes en )a? afecciones mor- 
upsí^s', ysp suponía que estas visceras toRÍan propÍQ- 
dades curativas eficaces. El tiempo ha desacreditado 
estas rancias opiniones de una épo(;a fecunda en ar- 
0(itios y ettirecetas milagrosas. ; , ■ /-"^ ; 
'^La' cabeza 1i,víes5$a(1) del delfín vulgar pi^ftSpafci 



y Google 



MAlíireBOS CUADBC1IAN9S. 465 

im hocico estrecho , prolongado , un poco menos lar- 
go <jue la quijada inferior , levemente convexo por 
encima . plano por debajo ; la parle que está delante 
de las ventanillas de la nariz es un poco cóncava A 
cada lado de la parte delantera de la órbita hay un ló- 
bulo obtuso , deprimido , formado del yugal, cubierto 
con el maxilar, y separado del resto del hocico por 
una escotadura poco honda. El occipucio es como sc- 
miesférico, la sien se inclina hacia atrás por un án- 
gulo saliente y redondo. Los tubérculos que represen- 
tan los huesos de la nariz, son algo mas anchos que 
largos.» El delfín vulgar es también distinto de las 
otras especies por su paladar, cuya parle media está 
ocupada por un saliente longitudinal, que se estiende 
desde la pirámide de las fosas nasales hasta su punta 
y que ooulornan dos sulcos ; el vómeres poco visible' 

Siete son las vértebras cervicales; las seis primeras 
muy delgadas , y solamente la sétima es algo mas 
gruesa; las dorsales son irece , y cincuenta y tres las 
lumbares : hay trece pares de costillas. Los cuerpos 
de las vertebras son redondos , mas comprimidos v 
mas gruesos en la región dorsal, mas cortos en la 
lombar , donde toman una forma carenada. El ester- 
nón se compone de tres huesos ; el primero tiene un 
affugero: el omoplato es redondo en forma de abanico 
el humero es corto y grueso ; su cabeza sostiene por 
delante una tuberosidad muy considerable ; el radio 
y el cubito son cortos y comprimidos, los huesos del 
carpo son aplacados y angulosos : un hueso puntia- 
gudo es el único vestigio de pulgar que se descubre 
en la mano: el primer dedo se compone de nueve ar- 
ticulaciones , el segundo de siete , el tercero de cua- 
tro, y el dedo menor de un solo tubérculo casi impcr- 
cepiiDie. 

Los huesos en forma de V ó ahorquillados están 
frente á la trigésima octava vértebra. • 

807 llihliolrcii poptilnr. T. XXIÍI 30 

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466 . COMPLSIRIfTOS. 

Los (tetíines tienen los riñones conformados 
todos los cetáceos , per ana reamen de gláachila» pe- 
cpie&as aglomeradas. El cerebro es Tekusiiíaso , mof 
^arrollado y redondo. Los ojos» son pequeños y tie- 
m» pesiafías ; la popHa tiene la forma de an corazón, 
> y la membrana ruisqniana tiene un brillo muy encen*- 
(ííilo dorado. La oreja se abre esteriormente pw utt 
pequeño agngero ; pero el ói^no que percibe lo» so- 
nidos está muy desarroHado y dá margen á ore»^que; 
d'dei&u goza de una facultad auditiva may praniin- 
ciada , la'lengua es^ suave , franjeada por la orilla , y 
tiene en la base unas aberturas cuyas fsnciones aun 
se ignoran. Las hembras tienen una vagina muy s^i- 
cifía y cuatro tetas en el vientre. 

Tales son las particularidades anatómicas que de- 
bemos indicar solamente , agregando algunos hechos 
accesorios sobre dos de los aparatos de los sentidos. 
Parece que la vista del delfia es de grande estension; 
y aunque muchos autores le han negado los órganoí 
sécvetoriüs de las lágrimas , Mr. Rapp describe con 
esmero la glándula lagrimal que Huater había indica- 
dú. Esta glándula tiene la forma de un anillo y en- 
vuelve el globo del ojo , el que iguala en tamaño ; se 
compone de numerosas granulaciones consistentes y 
dé color rojizo , reunidas por el tegido celular; pero 
este autor no ha encontrado vestigios de canal ni de 
puntos lacrimales. 

El olfato debe ser muy limitado ; Mr. Rapp no ha 
encontrado vestigios de nervios olfativos, aunque ha 
df^e^ado un delfin remen muerto. La lámina etmóidea 
no tenia mas qne un solo agugero ^ y este acaso ser-- 
vida para dar paso á algún vaso; pero se sabe que 
Mr. Baer ha descubierto que el marsuino tenia los* 
asfvios olfativos en estado rudimentario , y que sus 
filamentos nerviosos eran blancos , distintamente fi- 



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BfAMIfnOSeVABBVlIANOS. I6T 

^ y que Unan á lo mas una sesta parte de lí-^ 
nea de diámetro. 

Na cepetir^nog k) qoe ya hemos leaido ocasión de 
decir acerca del gusto , el tacto y los movimientos le* 
eomotof es de los delfines, al hablar de los cetácees en 
yineral , y nos será suficiente por ahora ceñirnos á 
nMSro estraeto. 



EL delfín de PBRNNETTY. 

DEL?H1N0S PEBNBTTYi. DuSM (t). 



Macho falta para que la existencia de este delfiíi 
esté fuera de toda duda: Bonnaterre le coasiderabaco* 
vsxo una simple variedad del delfia comuu; y Mr. Cu- 
▼ier participa también de la misma opinión, porque 
dice (Oss, foss.j t. V, p. 277) «¿debe distinguirse de) 
delfm vulgar, por egemplo, el dePernetly, vistocerca 
de las islas de Cabo-Verde, y cuyo vientre parece 
manchado?)' 

Sin embargo, á no ser que la figura de Peruetty sea 
de pura invención, es imposible admiiir que el delfia 

3ue representa sea igual al precedente; y en c^so de 
uda, creemos que debemos referir la descripción 
que este religioso ha dado; porque frecuentemente 
hemos tenido proporción de convencernos de que las 
descripciones de PernotLy, aunque superficiales, eran 

(1) Delphinus pemeteuUs, de Blainv. delphinus del-' 
phi8, var. a, Cetologie, p. ti; Marsouin, Pernetty; Voyagé 
auiff isies Maloumes^ 1. 1, p. 97, pU % fíg. 1, EKssin. Mamm,^ 
sp. 756|. 



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468 GOXPLBIIBMIOS. 

sin embargo de ana exaclilud escrupulosa en muchos 
puntos. 

El HO de octubre se hallaba el buque de Bougaín- 
ville eu que estaba embarcado el padre Pernetty, á 
corta dislaacia de /?ona-Fís/a, una de las islas de 
Cabo-Verde, y en un instante se vio rodeado de un 
centenar de delfines que se aproximaron mucho. Pa- 
rece^ dice Pernetty que no hai)¡an venido mas que pa- 
ra divertirnos; daban estraordinarios saltos fuera del 
agua: en aquellas cabriolas se levantaban algunos á 
tres ó cuatro pies de altura, y los repetían tres ó cua- 
tro veces. 

Un delfín de aquellos que pudimos coger pesó cien 
libras; su pico era aKlado, y cubierto con una piel 
gruesa color gris. «Creo, dice el autor benedictmo, 

3ue era de la especie de aquellos á que dan el nombre 
afrailes de mar, porque la parte delantera de la ca- 
beza terminaba en un reborde cerca de la base del 
hocico, en el cual formaba como una capucha; tenia 
la espalda negruzca, el vientre color gris de perla, un 
poco amarillento, sembrado de manchas negras y de 
gris de hierro: los dientes eran agudos, blancos, y de 
la figura de los del sollo.)) 

A estos caracteres particulares ha agregado otros 
el autor que convienen á casi todos los delfines de los 

¡grandes mares, como son el vivir en tropas, nadar de 
rente, dirigirse dellado de donde el viento debe le- 
vantarse, tener una fuerza y una energía muscular 
considerables, exhalar un olor tan fuerte y tenaz, que 
los cuerpos que se impregnan de él lo conservan mu- 
chos dias á pesar de cuanto se haga por quitárse- 
lo, etc. Por otra parte, Pernetty participa en su nar- 
ración de muchas de las opiniones populares de los 
marineros entre quienes vivia. 

La figura del aelfin de Pernetty está bástanle bien 
hecha; el pico es sobre lodo mas largo, todas las pro- 



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MAMirSROS CUADRirMANOS. 469 

Sorcioneü iguales que en los delfines comunes Ukm^ 
ien es menos alto y evidentemente menos ancho. La 
quijada inferior un poco encorvada y mas larga que 
la superior; en la especie precedente son iguales: la 
aleta dorsal es mas puntiaguda, y situada mas hacia 
atrás; en fin, las manchas del vientre, claramente es- 
presadas en el testo, están muy marcadas en la figm'a 
y todo induce á creer en la existencia de esta especie, 
que los viagcros encontraron sin duda un día, y sobre 
la cual fijaron entonces la opinión de los natura- 
listas. 



EL delfín dudoso. 

nsLPHiNus DUBios. Cvv« (4)^ 



Las fonnas generales de este delfín son enterad- 
mente desconocidas; pero se debe creer que no se di- 
ferencian en nada de las del delfin vulgar, con el que 
hasta ahora se le ha confundido. Su existencia como 
especie distinta ha sido demostrada por Mr. Cuvier, 
teniendo á la vista muchas cabezas oseosas conserva- 
das en el Museo, todas ellas notables por la igual 
cantidad de dientes que tienen. En efecto, el delfin 
vulgar tiene constantemente en cada lado de ambas 
mandíbulas, de cuarenta y dos á cuarenta y siete dien- 
tes, al paso que el delfin <)udoso no tiene jamás sino 
treinta y siete ó treinta y ocho; la cabeza oseosa tiene 
por otra parte la mayor semejanza con la det delfín 
vulgar, aunque es un poco ipas pequeña, y el hocica 

(I) Rapport sur le* cctaces cchoues á Paimpol, Mem. dfti 
Jlíus.;Desm., Mamm. sp. 760. 



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470 €(niPLEHKlfTOft« 

mas afilado y puntiagudo: la quijada superior es 
lambieu leveuiefite cónica, pero no aíbultada. 

Este delfin vive en las costase de Europa, y acaso 
debemos reconocerle en el marsuino ouette (te ios pes- 
cadores holandeses, mal deacriU) y mediaoamefite 
dibujado en la pl. 8 de la Histoire aes peehes en Isb 
imares del Norle. 

La mayor parte de los autores han mirado oemo 
una variedad del delfin vulgar la especie que Oshec^ 
ha descriló en su Viage á Chmn (t. I, p. 7) bajo «1 
nombre de delphinus chinensis (1). » 

La descripción de este delfín de China, trazada 
según el método deLinneo, es demasiado incompleta 
para que podamos adniittrla cerno especie distinta; 
sin embargo, no se puede dudar que este cetáceo es 
muy diferente del delfin vulgar, y aue la analogía que 
se ha observado ontpc ellos soael resultado de un 
examen rápido y superficial. Lo repetiremos, cada es- 
pecie de delfin vive en parages mucho mas circuns- 
criptos de lo que comunmente se cree; y cada especie, 
aunque inmediata á sus congéneres por la misma 
organización de forma, se distingue sin embargo, etah 
ramente por diferencias características, con frecaen- 
cia Ims, pero que no dejan por eso de constituir pur 
la filiación, lo que hemos convenido en llamar raza ó 
tipo específico primitivo^ El admitir esta homogenei- 
dad de formas en el reino animal, que no exisle sino 
4>ara algunos seres, es dar demasiada estension á las 
variedades, como á la facultad de vivir en oircunsUui- 
cías opuestas. 

Osbeck se limúta á decir que su delfin de los ma- 
res de China es semejante al delfin vulgar,*pefX) qm 
es todo él de un blanco quedesliumbra. 

(4) JDesm; Matnm. ap. 759: Deiphinui dolphU, var. C. 
Bomiat. Cí}í.,p.24. 



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mamíferos cuadrumanos. 471 

Lo mismo sucede con el delfío blanco ó del CdmaL- 
dk{delpliinus canadensis A^Bhlnw, Desm.j que Dü- 
hamel ha figurado en su Traite des peches (p. 2 , pla- 
na 40, fig. 4) y que Mr. Cuvier considera como idén- 
tica (Regne animal, 1. 1, p. 278) al delfín del p»co del- 
gado [delphinus rostratus, Shaw); pero que Mrs. de 
Blainville y Desmarest distinguen de él. En efecto, 
todo induce á creer que el delphinus rostratiis de Shaw 
es un individuo del susú del Ganges mal descrito. La 
especie de Duhamel vive en los mares del Canadá; su 
cabeza es muy bombeada y bruscamente separada de 
la frente: es generalmente blanco. A esto se ciñen los 
.pormenores que tenemos sobre esta especie. 

Cree Mr. de Blainville con harts^ razón, que el ce- 
táceo llamado delfín de Bertin (1) figurado en ^l 
Traite des peches de Duhamel (^) es un cachalote. Por 
lo demás no se tienen sobre esta especie sino datos 
muy incompletos y que se limitan á saber que sú ca- 
beza es muy bombeada; que su hocico es grueso; ^ue 
tiene los ojos por encima del oivel de la boca; que s6- 
lo la quijada inferior está poblada de dientes; que las 
aletas pectorales están muy levantadas, y que la dor- 
sal es muy pequefu. Nada se sabe de sus dimensio- 
nes ni de los mares que frecuenta , y por consi- 
guíente una indicación tan incompleta, debe hacer 
que se le elimine de la lista de las especies cono- 
cidas. 

/4) Ddphinus Bertini, deBlainv.; Desm. Mamm^, sp. 74»^. 
(í) Deuxiemcpartie,d¡xiemeseclion,pl. iO.fig. 3,p. árl. 






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EL delfín de BORT. 

DBLPHINUS BOETI. DeSM (1). 



Mr. Desmarest ha publicado la descripción de es- 
ta espeoie de delfin en vista de an dibujo y de las no- 
tas que poseía Mr. Bory de Saint Yincent, que fué cl 
1 ^rimero que lo observo en los mares de África, no 
ejos de las islas de Madagascar, de Borbon y de Hao- 
ncío 

Su tamaño es de unos ocho pies; su pico es largo, 
deprimido y muy ancho cerca de la cabeza: esta es 
poco alia; la aleta dorsal está medianamente elevada, 
y ocupa exactamente el punto medio del cuerpo; las 
aletas jpectorales son pequeñas y bastante anchas; h 
caudaf forma una medía luna, cuyo borde en el diba- 
jo á lo menos, es casi rectilínea. 

El color general del cuerpo de esla especie es gris 
de ratón, muy bajo por encima, y que va pasando á 
gris muy claro por debajo. En esta parte tiene un gran 
número de manchas poco fijas, de un gris azulado fu- 
gaz, y que desaparecieron tan luego como murió cl 
animal; pero lo quo caracteriza al delfín de Bory des- 
de que se le ve, es una faja de un blanco puro que 
tiene en los lados de la cabeza atravesando la región 
ocular, y que está perfectamente separada del gris de 
las partes superiores. 

(i) Mamm. sp. 757;Desmoul., Dict. class. S hi9i. neU 
t. Y, p. 356, pU de Y Atlas, íig. 1. 



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mamíferos cuadrumanos. 473 

£i barón MíUus remitió á Mr. Bory Saiot Yincent 
un dibujo de la misma especie de delnn que no se di- 
ferenciaba del otro, sino oorque sus colores tenian un 
tinte capuchino mas pálido. Este individuo fué cogido 
no lejos de la bahía de ios Perros marinos , en la cos- 
ta occidental de la Australia. 

No se conocen las costumbres de este delfiu , aun- 
que Mr. Bory las supone análogas á las de la especie 
vulgar. 



EL delfín con pico DELGADO. 

DELPHINUS ROSTRATUS. CuV (i). 



Esta especie del tama&o del delCo vulgar se acer- 
ca mucho a este, y no se apoj^a mas que en el examen 
de alanos cráneos. El hocico es delgado y largo, 
comprimido por los lados en lugar de estar deprimi- 
do. Los dientes son grandes , cónicos , un poco encor- 
vados hacia afuera y bácia adentro ; su base presenta 
un cuello , y su superficie está arrugada y como la- 
brada á torno. Su número varia : Mr. G. Cuvier le ha 
encontrado veinte y seis á cada lado en una y otra 
mandíbula ; y Mr. de Blaínville , examinando una ca- 
beza muy fresca , y que hace suponer que este delfin 
vive en nuestros mares , no le ha encontrado mas que 
veinte y dos. 

No se tiene ningún otro dato sobre el delfín con 
pico delgado. 

{\) Rapport sor les cetnces ecboues á Pahnpol. Ann. du 
Mus, t. XIX, p. 9; Desm. Mamm. sp. 704. 



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EL delfín cavaGERO. 



DBtPBlNUS CROGfGEB , QuOY BT GaIM. ; ZOOL. DBL 9RA- 
NIE , P. 87 , PL. 11 , FIG. 3 BT 4. 



Mres.Quoyy Gaiiuffrd^ obsenraron á ^te delfiQ 
en el vasto espacio de marque hay entre la Nueva 
Holanda y el cabo de Hornos, por los 49^ de latitud 
Sur. Es notable por dos fajas aachas^blancas, cortadas 
en ángulo recto por una negra, que ocupan cada lado 
del cuerpo , en casi todo su largo , y que forman una 
6IIIZ negra sobre un fondo blanco. La aleta dorsal era 
:bastafi¿e aguda. 

Esla especie apenas entrevi&ta, y que nose apo- 
.ya , ftsi coiDO la siguiente , mas que en datos pasarge- 
. ros , necesita de nuevas observaciones, y no sabemos 
si debe perteaecer á los delfines ó á los marsuioos, 
-aunque la figura autoriza ú colocarle éntrelos pri- 
juefos. 



EL delfín MAIGENl. 

DELPHINÜS ALBIGENA , QüOY ET GaIMARI); ZOOL. DBL 
ÜHANIE , P. 87, PL. II , Fíd. 2. 

.En los jnarcs antarticos fué taqubien d^M^^ Mon- 
siures Quoy y Gaiiiiard observaron á esta fO$pecie\de 
delfín , cuyo cuerpo era enteramente negro , y que era 



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MAumuios oirA^wvANOS. 475 

notable oor una aacha fsga blanca que tenia á <^ada 
lado de la cabeza. Pregúnlanse estas viageros si neos 
esta una variedad de la especie que precede , ó si 
acaso este carí^cter no es el resultado d^ la jnventud 
del individuo. Repetidas veces nos sucedió en Jos 
mares rdel Sur de la Nueva Holanda , ver nadar atl 
«oslado de nuestro buque ¿este delfin, y creemos que 
jcsmuy distiatodel precedente, sin poder sim embar-> 
go completar su bistoria con pormenores mas cífcahib- 
lanciadfos. 



EL delfín con listas. 



DELPIIINUS BIVITTATÜS , LeSS *, ZOOL. DE LA COQUILLB, 
PL. 9, FIG. 3. 



En los mares tempestuosos del cabo de Hornos, 
l^endo á las Maluinas , á ciento cuarenta leguas de es - 
tas islas , observamos un delfín que se dilérenciaba 
notablemente de los que Commerson y el doctor Qnay 
mencionan. El delfín c(m listas siguió algún tieu^po 
nuehtro buque acompañado de otros delfínes , aunque 
Jiabia mucha marejada. Saltabst con íreoucncía ¡par 
.encima de las olas , y pareoi<% que gozaba con la re*- 
¿istencia^ue encontraba en el agua alterada de aque- 
lla manera. 

Su tamaño es de unos dos pies y medio de largo, 
y sobre diez pulgadas de grueso. Es corto, pero es- 
belto en el conjunto de sus formas. La mitad stiperi(>r 
del cuerpo es de un negro lustroso subido : el vientre 
es blanco ^ ^i como la ({uiiada inferior. Lo que le hace 
notable es una ancha foja de un blanco satinado , dis- 
puesta longitudinalmente a cada lado .del cuerdo, (é 



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476 coiin.BHBifTos. 

interrumpida en medio » e&Treiite de la alela dorsal, 
donde las dos porciones de esta faja asi separada se 
ensanchan. Esta disposición le dá cierta analogía con 
el ielphinm eruciger de los doctores Qaoy y Gaimard, 
ai no tuviera este último el cuerpo negro por arriba j 
blanco en la parte inferior , con una ancha faja negra 
por el vientre. El hocico de esta especie es corto y 
cónico (1) ; la aleta dorsal está medianamente levan- 
tada , es negra y está situada en medio del cuerpo; 
la de la cola está escotada por en medio , y es paraa; 
las pectorales son delgadas , blancas , negruzcas so- 
lamente en el borde anterior. 



EL delfín de cejas BLANCAS (2). 

DELPBINCS SUPERCILIOSUS. LrSS. 



Después de haber montado el cabo de Hornos , y 
á los 45 y 43^ de latitud meridional , observamos este 
delfin , que al principio creímos que era la especie de 
que Mres. Quoy y uaimard habían hecho mención 
con el nombre de delfín albígena. Cuando Mr. Garnot 
partió de Puerto Jackson , para efectuar su regrc- 



so á Francia , á bordo del buque inglés el CasHe- 
Forbes, mataron á uno de elfos , cuya descripción 
hizo poco mas 6 menos en los términos siguientes. 

Su largo total era de cuatro pies y dos pulgadas; 
la quijada superior tenia á cada lado'^treinta dientes, 
y la inferior veinte y nueve ; el hocico de mediano 

(4) Acaso estaría mejor colocado con los marstrínos. 
\Íj ZooL de la Coquille. par MMr. Lesson et Gamol, p. 
pL9.fiK.Í. 



(2 
181, 



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MAHIFBIOS CÚAMmUNOS. iT7 

largo , esUbit separado de la frente con una profunda 
ranura ; la aleta dorsal estaba colocada un poco mas 
bajo de la parte media del cuerpo , y acababa en 

fmnta bastante aguda ; la caudal en forma de media 
una estaba escotada en el medio. Todas las partes 
superiores del cuerpo presentaban un color negro 
azul brillante , y las inferiores, asi como los costa(fos, 
tenían un brillo argentino. Las aleta.*; pectorales eran 
pardas , á pesar de estar en medio de las tintas blan- 
cas de debajo del cuerpo; pero lo que particularmen- 
te caracteriza á este delfin , es un tachón blanco andio 
que ocupa la parte superior del ojo hasta la frente, 
mientras que otro tachón blanco, como si fuera una 
cinta , aparece en ios lados del cuerpo , cerca de 
la cola. 



EL delfín FÜNENAS. 

DELPamus LUNATüs. Lbss (4]« 



. La inmensa bahía de la Concepción mantiene un 
gran número de delfines , de los que no pudimos ma* 
tar ninguno. Esta especie á que en el país llaman fu-* 
nenas , es de formas rehechas , y de tres pies de largo 
á lo mas. Su hocico es afilado , su aleta dorsal redon- 
da por la punta ; el color de su espalda de un pardo 
leonado claro , que insensiblemente pasa á blanco, 
uniéndose á este color en la parte inferior, tiene una 
media luna parda y claramente marcada en la espalda^ 
frente de las alelas pectorales y delante de la dorsal' 

(ij ZooL de la Coquillc (Vtn/age au tour du Monde)^ 
pl. 9, fíg. 4, p. 463. 



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Ate peqüefio dolfin destraye uña cai^iéad «aiiMVMi 
ám pescado , y toda» la^ mañanas al salir el sol, tttvi>- 
mos proporcioa de ver Bnmerosas tropa» de ellos qpw 
zabailian sin cesar y fue parecían estar moy oeypo^ 
dos de lapesea. A eso de las diex de fe mañana, en^^sdo» 
escaban repletos los fkpmnas ¡ng^Aiwi los und9 eon lo9 
otros áeuai mas podin, y parecía que se divertía» eB> 
dur grandes y rápidos saltos f aera del^agua, y qw 
hicbaban á cual saltaría mas alto. 

No hemos visto á esta especie mas qne en la ba- 
liia de Talcahuana, en la provincia de la Concepeion> 
de Chile ; pero allí es estraordiDariameotecoftVB. 



EL MENOR DE TODOS LOS DELFINES. 



DELPHINUS MtNIMUS , LeSS ; ZOOL. DK LA GOQUILLB , PÁ- 
GINA 185. 



En los mares calientes de las islas fabulosas de 
Salomón, eo medio de aquellas tierras que se acercan 
á la constitución de las Molucas , nos vimos rodeados 
(el 2 y el 10 de agosto de 4823) por millares de delfi- 
nes con pico delgado , cuyo tamaño entre los mayor^ 
no pasabía de dospies. Su color general era pardo, y s» 
descubria una mancha blanca solamei^e en la punta 
del hocico. Saltaban fuera del agua á la manera de 
los escomberes, y seguían uoa dirección constante, 
formauch) todos dos líneas en forma de tablero de 
damas. 



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EL delfín TüRSIO O UDftE. 

DELPaiNUS TÜBSÍO. BoNNAT. 



La sínaaímia de esta especie de cetáceo es muy di« 
fícil de aelarar ; porque al bacer cada autor sa des^ 
cripcLOQ , le ha puesto frecueatemente un nombre,, de. 
maaera , que es muy difícil camioar con paso firme 
en semejante laberinto de nomenclaturas. Los cetá- 
ceos , en efecto , no han sido sino rara vex descritos 
con arreglo á seres medidos, por decirlo asi , cocu el 
compás , y sobre todo , comparados los unos á, les 
otros; demuda, que lo mas común es qae las des- 
cripciones de que tenemos cpte valemos se ftsieaten 
de ios descuidos ó de los principios muy opuestos de 
los que nos los han trasmitido. 

El nombre de oudre que dan á este delfín se hallir 
por primera vez mencionado por Belon, naturalistadel 
siglo XYI, que le confundió no obstante con tí. orea de 
los latinos, ó el capidoglio de ios italianos, que pareoe 
que es evidentemente el cachalote macrocéfalo de los 
autores modernos, ftondelet, Jonston y Aldrovamdo 
han reproducido la figura del oudre en los diferente» 
dibujos de delfines que han hecho grabar; pero es pro- 
bable que sea de este del que habla Axtedi cuando da 
á su orea un hocico conforme al del delfin vulgar, 
aunque agrega á su frase: Dientes anchos en sus bordes 
abiertos á manera de almenas. 

Linneo confundió bajo los nombres de d$lphmui 
orea al omlre que es un verdadero delfin, con el orea 



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480 COKPLBMBNTOS. 

de Rondelet,que es unmarsuíno, y consagró el epíte- 
to de tursio á un phisetero. 

Pabricius hizo la descripción del oudre bajo el 
nombre de nesarnak, usado por los habitantes de la 
Groenlandia. £1 abate Bonnaterre completó esta des- 
cripcion con los pormenores tomados de un individuo 
conservadoen la escuela veterinariadeAlfort. Muchos 
autores, sin embargo, no creen que el nesarnak de Pa- 
bricius sea idéntico al nesarnakád abate Bonnaterre ó 
el ondrCy y hacen dos especies distintas de estos cetá- 
ceos. Debiemos decir que los pormenores que dio Pa- 
bricius se diferencian algo de los del abate Bonnater- 
re; pero que la descripción del primer autor es tan in- 
completa, y tan poco característica, que es imposible 
atenerse á ella sm restricciones. 

El oudre ¡üe presenta algunas veces en las costas 
occidentales de Francia, donde los habitantes ribere- 
ños le dan el nombre de soplador grande, y en las eos- 
tas del Mediterráneo, donde conserva el nombre de so- 
Slador. En Niza, según Mr. Risso, le dan los nombres 
e caudues y de capidoglio; y según Duhameí {Pe- 
ches, sect. 10, pág. 44), se llama también condin 6 
coudrieu. 

El oudre es mucho mas grande que el delfín vul- 
gar, al cual se parece en las formas del cuerpo. Tie- 
ne por lo común diez pies de largo, aunque se hace 
mención de algunos de quince, y ^^^ de veinte y cua- 
tro pies, si ha de prestarse crédito á algunas noticias 
cuya exactitud no está demostrada. La aleta dorsal 
está situada en medio del cuerpo con corta diferencia; 
su punta es redonda y obtusa, y contiuúa por la es- 
palda formando una prolongación adiposa. Las pec- 
torales son oblongas, puntiagudas, de diez y ocho 
Sulgadas de largo, y pegadas á la parte mas gruesa 
el cuerpo, que va en disminución increíble hasta la 
cola que tiene veinte y tres pulgadas de ancho; sus 



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HAMinttmcnAMDiUNOs. 4m 

do» lálinksi8«» e^otados^ faldfomcs^ y enconrados^ 
háeíaalra». 

L;i eabeía es leveHieiite redonda en so parte su^ 
pcrior, y (ermtoa ea oa hocico meaos ancho, mucho 
menos prokwgado que el del delfin vulgar, v sepa^ 
rado dv la frente por un profundo suleo. El pteo^ 
del oudr$^ para un animal de nueve pies de tergo, ape^ 
ñas liene mas de cinco pulgadas de ancisK) en áa baséy. 
s^bre euairo pulgadas y algunas líneas de iargio desden 
el sutco kasla la esti^nidaddei bocico. N&son igualeS' 
lasqui|adas, porque la inferiores algoma^saUenieque: 
la superior y es alguo tanU> convexa por di5bajo. Pen» 
lo que no permite que se confunda esta e.«peeie con 
ningún otro verdadero delün es el numero de dientes;, 
^eaiecalmente son veinte y tres á cada lado de arriba, 

Íveioite y uno en cada lado de abajo; estos ocbeota 
¡entes presentan las mismas formas, estoes, qué' 
todos son rectos, cilindricos y- embotados por laaif» 
puntas. 

Tienen el tubo por encima délos 0)o»; 9« Ibrm» 
es <le media lona, cuyas punts» miran ^eiaadehn(e<^ 
tiene diez y ocho lineas oediámelro, teniendo el ani^ 
mal nueve pies de largo. 

, Los colores del oudre nada tienen que merezca? 
atención; las partes superiores son pardas, y la par- 
te inferior del cuerpo es de un blanco sucio. 

Mr. Risso refiere que la pe^ca de este deltin da siera^ 
pre margen á los pescadores de Niza, para que ha- 
gan funcione!?, y que lo adornan con flores para pa-- 
searlo en triunfo por los sitios mas públicos de la ciu- 
dad, dando gritos de alegria. La comitiva de este ce- 
táceo se para según costumbre d las puertas de las 
personas pudientes, v los que le han cogido go7,an del 
privilegio de sacar algunos donativos en nieíálko. 

El gran sopladoi- con pico de ganso de la Historia 
de los pescadores holandeses (t. I, p. 203), 6 bul?;- 

808 nibUoleca popular. T. XXÍII 34 



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482 cowLiHBifros. 

kop, es evidenten>cnte el aodoo; la fieura que aoom- 

Saña el texlo es bastante exacia y no deja la menor du- 
a sobre este particular (pl. 8j. este nombre de butz- 
kop ó butz-kopf, fué dado al parecer á muchas esj)e- 
cies grandes de delfines, cuya cabeza según el sentido 
Ikeral de la palabra tiene una Torma carenada (1). £g- 

!;edo describe bajo este nombre el raarsuino marsopa, 
Descript. du GroenL^ 5(5). El oudre ó gran soplador 
babita en la alta mar: rara vez se acerca á las costas 
por lo cual escasean las ocasiones de observarlo. Vive 
lo mismo en el Océano que en el Mediterráneo. Se 
asegura que se han visto muchas veces siete ú* ocho 
de estos animales en la embocadura del Sena. Nada se 
sabe acerca de sus costumbres. 

£1 nesarnack descrito por Fabrícias tiene, según 
este autor, el hocico comprimido, como el pjco de un 
eder (anas mollíssima); tieue de cuarenta á cuarenta y 
seis dientes en cada maxilar, v son gruesos, fuertes, 
muy obtusos, é inclinados oblicuamente los de arrt&a, , 
ie adelante para airas, y los de abajo de atrás para 
adelante. Esta última particularidad qué Bonnaterre 
ni ningún otro ha mencionado es característica en el 
oudre. Pero ¿qué grado de importancia puede dársele 
en una descripción muy concisa? 

El nesarnack de Fabricius vive en los mares de la 
Groenlandia, lejos de las playas, y con dificultad de- 

1'a que se le acercjuen. La hembra da á luz uno ó dos 
njuelos en medio del invierno. Los naturales apre- 
cian su carne, su tocino, y se regalan con sus in- 
testinos. 



(i) La marsopa es el verdadero butz-kop, ó buls-kopper ; 
pero se ha dado este nombre al aodon en la Historia de loi 

Ítesquerias, Los holandeses del cabo de Buena Esperanza, le 
lan aplicado á un balemoptero con vientre plegado, y Baus» 
aard y Bonnaterre Jo han trasladado al hyperoodon. 



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EL DELFÍN DE BAYER. 

•' DKLPHINCS BAYERir. RlSSO (1). 



El cetáceo de que nos ocupamos en esle momento 
fue descrito en un príocipio por Baycr, que publicó 
iioa mas aue mediana fi¿¡;ura de él en las Memorias 
de la sociedad Leopoldina cíe los curiosos de la natura-- 
leza. Habiéndose proporcionado Mr. Risso un dibu- 
jo, que dijo era muy semejante, de un celáceo que 
encalló en las costas de Niza en 1726, conoció aue 
no se diferenciaba en nada de la especie que hania 
indicado Boyer. 

Mr. Risso ha vacilado, sin embargo, acerca del 
género á que deberia pertenecer este cetáceo; y aun- 

3uc tiene algunos caracteres de los fiseteros,* se ha 
ecidido á colocarle entre los delfines. Por otra parle, 
el género Bselero no tiene en el estado actual de nuer- 
tros conocimientos ningún carácter preciso; y coma 
debe desaparecer de los métodos el cetáceo de Bayer» 
subsistirá entre los verdaderos delfines con los que^ 
tiene grandes relaciones, particularmente por lo lar- 
go de su hocico, hasla que un examen mas exacto vea- 
ga á ilustrar su historia, y poner en claro el lugar qua 
debe ocupar en la cetologia. 

El delfín de Bayer es notable por la gran longitud 

(4) Physctere, p^yseítír, Lacep.; Cuv. Reg. an., 1. 1» 
p.284, en note; Bayer, Ac, mcd. A&, cees, lnop, cur.nat.^ 
i. III, p. ty pl. 4, fig. i; Risso Hi$t. fíat. Nice, t. ÍII, p. í«. 



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484 GOMPLBMENTOS. 

de su cabeza, que poco mas ó meaos es la tercera par- 
te de todo el cuerpo. Su hocico es muy prolongado, 
obtusamente puntiagudo, un poco remiangádo, y de 
la misma forma que el delfin vulgar: la abertura de 
la boca es muy grande; las quijadas son iguales y 
tienen á cada lado treinta y cuatro dientes aplastados, 
puntiagudos y corlantes; el orificio esterior del tu- 
bo parece ancho y situado en la parte superior de 
la cabeza: según se dice están desarrolladas las aletas 
pectorales, y la de la espalda es triangular. 

Esie animal tiene nada menos que cuarenta y dos 
pies de largo; su cuerpo es de un azul oscuro por en- 
cima , y blanquizco por debajo ; yive en el Mediter- 
ráneo. 



LOS INIAS. 

INIÁ DE ORBIGNI (1). 



Los i nías son unos cetáceos tanto mas notables, 
cuanto que esclusivamente fluviátiles , no abandonan 
los afluentes del rio Mamoré que va á desembocar en 
el de las Amazonas , á mas de .setecientas legpas del 
mar. porque son muy comunes en todos los rios de la 

Srovincia de Moxos, en lo interior de la república de 
Olivia ó Alto Perú. Por sus largas quijadas que for- 
man un picó afilado , separado de la frente por una 
Erofuoda depresión , se acercan á los süsues que tam- 
ien viven en las aguasdulcesdel Ganges; 4>ero que coa 
frecuencia seencuentran en la embocadura de este rio, 

{\] Nduv. Aon du Mus., t'. III, p. 31. El nombre de itiia 
es el .que dan á estos. 



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MAumaios guamManos. I^$ 

y tjtie ctm sti hocico dfegavial,tfeiren dlentesícstoiales 
y una lámina oseosa para proteger los tubos. £n los 
^níns, los dientes en im principio incisÍTos , acaban 
por tomar la forma de molares sobre las ramas de los 
ttaxiUres, 7 este sistema dfeütario cotídiit;e evidente^ 
mente tos cetáceos piscívoros álo^btírbfiroros, porqoe 
los iaias forman el iránsiio de lossusues á los laman- 
tinos, y tienen como eÉtos últimos el hocico cubierto 
de pelos fuertes, particularidad que no pres(^nlan loí 
verdaderos cetáceos, escépto en^u juventud. 

Los caracteres zoológicos de íos inias son, en 
cuanto á las formas esteriores, los de los delfines, es- 
cepto que la aleta dorsal sé levanta formando una 
Simple prominencia bastante parecida á la de los ca- 
chalotes. Su hocico se prolonga fomiando una espe- 
cie de tubo cilindrico cubierto de pelos consistentes. 
Los dientes delanteros son incisivos, gruesos, agudos 
6 gastados por la masticación: Msan sucesivaniente á 
la forma de ios molares ensanchándose y formando un 
talón interno. La sínfisis de la quijada inferiories 
muy prolongada como la de los cachalotes y susues. 
La fosa temporal es amplia, la orbitaria muy pequeña, 
y la primera está contornada por encima con^ una cres- 
ta fronto- parietal muy levantada, que nace en medio 
de la cresta occipital. 

La únici especie de este género es el inia de Boli-^ 
t)»a(i). Su cuerpees grue>o y corto , coffif)araliva-* 
mente con el de los delliues coitiünes. Su hocico imita 
bastante, un pico prolongado , muy delgado , casi d- 
Ifndiíco y obtuso en su estremidaa: tiene la boca hen^ 
dida hasta por debajo de los ojos , y forma una aber- 
tura Hneal, solamente arqueada en so parte posterior. 
El canal nasal es de tal manera oblicuo de delante pa- 
ra attas, que su orificio esta colocado casi debaio d^ 
los brazos. Detrás del ojo está el agugero auüitrvé 
(4) Inia boliviensis^ d'Orbign., loe. cíí.,pl. 3. 



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486 CaXCiEMENTOS. 

^terao , mucho mas visible que en los demás cetá- 
ceos. Las aletas anteriores son anchas , voluminosas, 
obtusas por la punta, mientras que la dorsal apenas 
saliente ocupa poco mas ó meaos el tercio superior 
del largo total del cuerpo, el cual está ligeramente 
comprimido hacia atrás, y termina con un ancho re- 
mo caudal escotado por en medio. 

-El cráneo aparece deprimido, el hocico es largo y 
está poblado de dientes por lodo lo largo de los ma- 
xilares. Se cuentan de 130 á 134, ó 66—68 arriba, y 
66— 66 abajo: estos dientes son rugosos ó marcados 
con sulcos profundos é iulcrrumpidos, y los de la qui- 
jada superior tienen los veinte y tres primeros de 
cada lado arqueados cónicos , y los siguientes tie- 
nen un talón que ensancha su base por el borde 
interno, talón que va en aumento, tanto mas, cuanto 
mas posteriores son los dientes , de manera que 
estos no tienen casi punta ó parecen de corona recti- 
línea. Los diez y nueve primeros dientes de cada ori- 
lla de la quijada inferior , son solos, arqueados y có- 
nicos, los otros son semejantes á los de arriba. Cuando 
el animal está vivo, aparece lisa lá piel que cubre to- 
das las partes del cuerpo, escepto el hocico , en que 
liene algunos pelos claros, fuertes y crespos en los 
individuos jóvenes , y muy largos y firmes en los 
viejos; y por la desecación se caen lacilmenle aque- 
llos pelos. 

Kl individuo descrito por Mr. de Orbigny, era del 
sexo femenino , de escasa talla , y en días de parir. 
Tenia la vulva turgescente é hinchada , y las tetas, 
situadas al lado de la vulva , estaban llenas de leche 
que se podia hacer salir por medio de la presión. Esta 
hembra parió un feto de término natural , que tenia 
pelos en el hocico, un cordón umbilical grueso y cu- 
iHerto de . tubérculos prominentes. Sus dimensiones 
eran las siguientes: 



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mamíferos COABIDMANOS. fíU 

Largo tolal desde la punta del ho- 
cico á la estremidad de la cola. 2 4 >^ 

— de la punta del hocico á su 

base. «23 » 

— de la punta del hocico al 

ojo o 34 » 

— del ojo . « » 9 

— de la punta del hocico al 

orificio nasal. ...» 40 » 

— de la punta del hocico al 
• orificio del oido. . . » 43 » 

— de la punta del hocico al 

brazo » 52 » 

— de la punta del hocico á la 

aleta dorsal 1 30 » 

— de la punta de la cola á su 

base » 24 » 

— de la punta de la cola á la 

vulva . » 

— del brazo ó aleta. ...» 

— anchura del brazo. . . » 

— de la cola » 

Altura de la dorsal » 

Circunferencia del hocico. . . » 

¡^ — al ojo » 

— debajo del brazo. . . . y> 

— á la dorsal < 

Los machos llegan con frecuencia al largo de 
cuatro metros; perolas hembras siempre se quedan 
mas pequeñas. La coloración general de la piel varía, 
bieu^que la mas común consiste en un azulado unifor- 
me sobre las aletas, de tinta pálida en la espalda , y 
que pasa gradualmente á rosada debajo del cuerpo. 



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42 


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50 


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20 


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99 


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Ciertos individuos sod rojizos , otros negruzcos , y 
otros 'TI fin , manchados ó rayados. £a los grandes 
rios, Li coloración de la piel €S siempre desvanecida, 
al paso que los que viven en los Ugos formados por la 
acumulaiiou de las aguas llovedizas que comunican 
con los rios, y que están precisadjos ánabitar en ellos 
duraHte la estación seca, son casi negros, y no pier- 
den esie color hasta que han pasado mucDe tiempo 
en las aguas de los rios. 

Mr. deOrbigny halló este delfin fluviátil en todos 
los rios que atraviesan las iorncnsas llanuras de la pro- 
vincia de Moxos, en la república de BoHvia, y^uevan 
á formar los rios Mamare g Guapore^ aue forman mas 
adelante el rio Madeiras, que es uno de los principa- 
les brazos del de las Amazonas. De este mod!o sube el 
inia ha*<ta el pie de las últimas montañas de la ver- 
tiente Este de la cordillera oriental , á mas Je sete- 
cientas leguas de distancia del mar, y afirma Mr. de 
Orbigny que parece cierto que no baia jamás hasta el 
Océano, y que no abandona nunca los rios que que- 
dan mencionados. Difícil seria , añade este viagero, 
que este animal que nada con poca viveza , pudiese 
por otra parte subir las diez y nueve cascadas del rio 
Madeiras, oue se encuentran enti*e los 9 y 16** de la- 
titud meriaional. Algunos cQmercíantes" brasHeuos 
que en diversas ocasiones han hecho el viage de Mato 
Groso al Para, aseguran que estos delfines habitaban 
únicamente por debajo de las cascadas , en los rios 
comprendidor; entré los 10 y 17*^ de latitud Sur y los 
64 á 70^ de longitud occidental. 

Solo en el fuerte de Beira\ sobre el rioGuaporc, 
hacen los brasileños una pesca regular de inias cuan- 
do las aguas están bajas, á fin desproveerse áe aceite 
para alumbrarse; los pacíficos habitantes de laprorií- 
eia de Moxos no las persiguen jamás. Las hembras no 
dan a luz mas que un hijuelo cada vez, al c,iial quíerea 



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mamíferos cuadrumanos. 489 

con la mayor ternura, y este le corresponde con igual 
cariño. Se*^ha visto á las hembras seguir con amorosa 
obstinación maternal á las piraguas que sellevaban á 
sus hijos atravesadas por eí harpon , y eatregarse de 
este modo á la muerte. Losinias jóvenes permanecen 
mucho liempo bajo la protección de sus madfes , de 
las que no se separan íiasta que son grandes. 

Cuando no se incomoda á estos cetáceos, salen 
lentamente y con mas frecuencia que las especies 
marinas, á respirar á la superficie del agua; pero si 
las espantan aceleran su modo de nadar, aunque pa- 
recen de la viveza de los delfines. Rara vez se las ve 
aisladas, antes bien se reúnen tres ó cuatro indivi- 
duos, y casi nunca en mayor número. 

El sentido del oido enlos inias parece muy deli- 
cado, porque estos animales se detienen al ruido de 
los remos qnc mueven el a^a, y <aicn con frecuencia 
tlimdo resoplidos para certifi.carse de la causa del rui- 
do que los conmueve. Persiguen á los pescados, que 
salen á comerse ala superficie del agua, lo cual prue- 
ba que tienen costumbres roas terrestres que los del- 
fines. 

El nombre de inia qne Mr. d'Orbigny da h este 
género de delfín fluviátil, procedcde la lengua de los 
euarayos. La especie lleva el nombre de bote entre 
4os brasileños del fuerte del Principe de Beira, y el 
de bufeo entre los españoles. Es también el sisi de los 
chapacnras, el ihui de los boses, el puchea de los y/o- 
namas, el potohi de los cayuvavas, el sata de los y ten, 
el cachoicana de los pacaguaras, ?\patM de los morí- 
mas, el nituya de los canichanas\ en fin, el aireo délos 
moxos. 



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EL RORCAL HOCICO AGUDO. 



BALOBNOPTBBA AGUTOBOSTRATA. 



Tendremos algunos nuevos datos que publicar 
sobre esta especie de balenóptero que hemos podido 
estudiar teniendo á la visla un hermoso individuo, 
perfectamente conservado, de veinte y tres pies y diez 
pulgadas de largo. Atormentado este rorcal por el 
temi)oral en el golfo de Gascuña, entró en el Charen- 
ta, y en la marea baja encalló en Yergeraux, el 26 
de agosto de 4835. Los empleados de la aduana se hi- 
cieron dueños de él, y el prefecto marítimo Mr. de 
Freycinet, y el comisario general Mr. Jurrien, hicie- 
ron muy gustosos los gastos necesarios para que este 
cetáceo ^e pudiese conservar para el Gabinete dePis- 
toria natural de la escuela de medicina naval. Entre 
tanto que esta especie sea objeto de un trabajo espe- 
cial, de que están encargados los doctores Triaud, 
Souty y Duché, ofreceremos á nuestros lectores b 
descripción siguiente: 

Este balenóptero tiene la epidermis gruesa, lisa, 
bastante parecida al tafetán inglés. La cabeza es poco 
larga y forma continuidad en el cuer|)0 con la misma 
linea, y sin elevación. La quijada superior es muy es- 
trecha'y forma un ángulo agudo, mientras que la in- 
ferior sobresale y forma ángulo agudo en su estremi- 
dad. La parle mas gruesa del cuerpo está al nivel de 
las aletas pectorales, que tienen dos pies y ocho pul- 
gadas de largo: la dorsal tiene doce pulgadas de alto. 



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mamíferos cuadrumanos. Í9I 

La espalda .es carenada y se adelgaza hacia la cola^ 
cuyos dos lóbulos están escolados" por en medio. Las 
-barbas no tienen mas que seis pulgadas de largo. £1 
ojo, que es muy pequeño, eslá sobre el reborde del 
maxilar superior que guarnece una mucosa seca y 
negra. La lengua es oblonga, redonda, blanda, rojiza 

Í lardácea'. La garganta hasta el vientre está cubierta 
e pliegues regulares: los tubos están sobre la nuca 
formando dos aberturas oblicuas cjuc figuran un acen- 
to circunflejo. El conducto auditivo está Tormado por 
un agugero semejante al canon de una pluma de es- 
cribir, y está atravesado por una línea blanca. 

Los colores del cuerpo son: un rubio blanquecino 
por la parte de los bigotes; un negro lustroso en toda 
la parte superior del cuerpo y costados; las partes 
inferiores y pliegues de la garganta son de un blanco 
satinado. 



§.VLLOSOXIPTEROS. 



Mr. Rafinesque-Smaitz, en su Resumen desomio^ 
logia (pág. 13), propuso separar de los delphinus, 
bajo el nombre de oxíplero [oxypterus), su delfín de 
mongiiOTQ (delphinus mongitori), que tiene dos aletas 
dorsales en la parte superior del cuerpo. Este autor» 
que estaba entonces establecido en Sicilia, no ha juz- 

fido conveniente comunicar datos capaces de darnos 
conocer mejor este delfín de dos aletas que yió en 
el Mediterráneo. Habriamos por nuestra parte omi- 
tido hablar de los oxípteros si Mres. Quoy y Gaimard, 
describiendo en la Zoología de la Urania un cetáceo 
notable por dos aletas dorsales, no nos hubiesen pro- 
bado la existencia de este subgénero. 



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EL OXIPTERO RINOCERONTE. 



HELPniNtJS BUmOCEtlOS, QüOT ET GaIMARD; ^OOL. BIL, 
TJRANIE, PL. 41. PIG. 2, V. 86. 



Ett los siguientes términos se espresan Mrs. Quoy 
y Gaimard al describir esta especie que no hicieron 
mas que entrever. 

En el nn« de* octubre de 4819, yendo de las ist- 
ias Sandwich á.la Nueva Gales del Sur, vimos por 
tos 5, 88® de latitud Norte, muchos delfines que ,ege- 
cu laban en tropas alrededor del buque sus rápidas 
evoluciones: todo el mundo á bordo quedó sorprendi- 
do como nosotros de vecles en la frente un cuerno ó 
aleta que se encórvala háfeia atrás, 1o mismo que la 
de la espida; el volumen del animal era poco mas ó 
menos doble que el del marsuino ordinario, y la par- 
te superior del cuerpo, hasta la dorsal, estaba cubier- 
ta de manchas blancas y negras. 

«ríos dedicamos á observar aquellos delfines du- 
rante todo el tiempo que nos acompañaron; pero 
aunque pasaban con frecuencia'locando á la proa de 
la corbeta, teniendo lo alto del cuerpo fuera del agua, 
su cabeza estaba de tal manera sumergida en ella, 
que ni Mr. Arago ni nosotros, pudimos distinguir ¿i 
su hocico era corto ó prolongado; su marcha no pudo 
indicarnos nada sobre este punto, porque no salian 
por encima de las aguas conM) las otras especies. Se- 
gnnsu conformación del todo particular, les hemos 
puesto el nombre de delfines rinocerontes [delphinus 
rhinoceros) . » 



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§. YU. LOS MAIISÜINOS. 



tos cetáceos susceptibles de ser clasificados bajo 
este nombre común se distinguen de los delfines, so- 
lamente por las formas de isu hocico. En efecto^ es 
corlo y uniformemente bombeado» y no terminado en 

Eico aplastado y largo como el de los verdaderos del- 
nes; su cabeza se aparta ademas de la de los globi- 
eéfalos, porque no está repentinamente iruiícada, ni 
es^emiglobulosa. 

Los roarsuinos tienen la frente y el hocico en una 
misma linea Ó sin sulco distinto. Una leve depresioa. 
sirve algunas veces para marcar el tránsito de la una 
á,U otra de estas partes. Por el conjunto de las for- 
mas del cuerpo y la disposición de las alelas, se pa- 
recen perfectamente á los delfines. 

Este subgénero comprende muchas especies no- 
mínales: según ios autores no pueden admitirse mas 
?ie tres de ellas que son verdaderamente auténticas, 
las cuales agregaremos una cuarta especie inédita. 



EL MARSÜINO COMÚN. 

DELPtilNüS PHOCifiNA. L. 



El marsuinq es entre todos los cetáceos el que los 
pueblos modernofs conocen mejor; vive efectivamon- 
le en nuestras costas, casi jamas se separa de eMas, 



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49i COMPLEMENTOS. 

sube á las aguas dulces de los ríos, y se présenla 
siempre en tropas numerosas. 

Su tamaño es menor que el del delfín vulgar, con 
«1 cual tiene la:> masiutímas relaciones, por las for- 
mas corporales como por los colores; pero lo que lo 
distingue desde luego es su cabeza redonda, ligera- 
mente deprimida, y que no termina en un pico largo 
y aplastado; su hocico presenta, pues, partiendo des- 
ee la frente, una linea suavemente curva, y sus qui- 
jadas adquieren en anchura lo que les falta de largo 
formando un semi elipsoide. 

Es raro que el marsuino tenga mas de cuatro á 
cinco pies de largo, aunque se habla de algunos de 
seis y ocho pies. Los jóvenes cuando nacen tienen 
veinte pulgadas, según refiere Klein. Su peso varía 
según las dimensiones que les son propias, y Mr. Cu- 
vier dice que un tal Mr. Cardan asegura haber visto, 
«n San Valery, un marsuino que pesó mil libras. 

Los bordes de los maxilares están regularmente 
poblados de dientes; todos son igualmente aplastados 
y corlantes, rectos y redondos por la punta, en nú- 
mero de veinte y uno, veinte y dos y veinte y tres á 
cada lado, tanto arriba como atajo (1); algunas veces 
está estriada la superficie de estos dientes, aunque lo 
mas común es que esté lisa, lo cual es difícil de espli- 
car, á no ser que esta particularidad dependa de la 



(I) Mr. Fr. Cuvier [des Dents des mammifires conside' 
Tees comme caracteres zoologiqueSt p. 248) da al marsuino 
la fórmula dentaria siguiente: 

Molaros todas. \tll^, *« ?"É?- 
( de 40 a 46 interiores. 

Estas muelas comprimidas lateralmente, mas anchas en 

la c'stremidad de su corona que en su parte media, se encor- 

v^n 4e adelante hacia atrás introduciéndose en el alveolo, y 

ii estremidad de la raiz es mas anch^ que su cuello, « 



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MAMIFEEOS CUAI^RÜStÁNOS. 4d5 

edad, de) sexo, ó que aeaso sea una diferencia espe- 
cífida. 

Mr. Cutier ha irazado una descripción rápida de 
eííle eetá'.'eo en la obra in folio, y desgraciadamente 
no concluida, de la Menageric du Museum que acom- 
pañan álos raagníficosgrabados deMiger conarreglo ¿ 
las vitelas pintadas por Márechal. «El marsuino, aice, 
carece absolutamente de pelos, yniaunlos tiene en 
los párpados. Su piel es perfectamente lisa, y su epi- 
dermis, muy suave al tacto, se desprende fácilmente. 
No tiene labios propiamente dichos ; pero la piel, 
siempi'e lisa y negra, se refuerza solamente un poco 

Gira unirse á las encías. El ojo es pequeño, rajado 
n^itudinalmente, . y situado casi en la alineación de 
la abertura de la boca. Los párpados son blandos y 
tienen algún juego; su cara interna está cubierta de 
un mucus; pero no parece que estos animales viertaa 
lágrimas, y no tienen puntos lacrimales. El iris del 
OTO es amarillento, y la pupila tiene la forma de una 
V al revés. La abertura de la oreja no es mayor que el 
agugero que se hace con un alfiler; la de las ventanas 
de la nariz está situada en la parte superior de la ca- 
beza, precisamente entre los ojos, y se parece á una 
media luna, cuya concavidad mira hacia adelante. 

«La aleta dorsal y la de la cola no tienen parles 
oseosas en su interior, y no son susceptibles de movi- 
mientos particulares; su sustancia es una mezclada 
cartílagos y de fibras ligamentosas cruzadas en dífe-^ 
rentes sentidos; la de la espalda se compone casi toda 
de grasa.)) 

La aleta dorsal ocupa la parte media del cuerpo 
eon corta diferencia : su forma es bastante regular- 
mente triangular. Las pectorales son oblongas y obtu- 
sas en su estremidad. La caudal se compone de dos 
lóbulos auchos y escotados por en medio. La superficto 
•de la. espalda es redonda antes de la dorsal , y toma 



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4¡8& GQl|fiI.KMXMTOS. 

uoadispc^icíon ligeramente carenada á medida qfíe 
el caerpo ra en disminución hacia la cola.. Las caraeS'. 
80B negras, impregnadas de sangre, j cubiertas coa 
ua te^do celular abundante de mas de una pulgada 
de grueso y sumamente blanco. Se reduce casi ettt(H 
raméate por el calor eu un aceite semejante al de ba-^- 
Itena, pero mas fino y nías eslimadi/, 

£1 marsuino líeae la parte superior del cuerpo de 
un hermoso negro azulado que se va desvanecienda 
en los costados, y el vientre es de un blanco argeuti- 
üo. Las aletas pectorales son pardas , á pesar de que 
u^icen en medio del color blanco de los costados. 
, La opinión mas general es de que el nombre fran- 
cés t«arsu*na procede del alemán moer schyfein , que 
significa cerdo de mür , por aualogia con la graí^a. 
apundante que cubre el cuerpo de este animal ; pero 
no adoptamos esta opinión. Mnrsuino se deriva , sia 
duda alguna, de las dos palabras usadas en la lengua 
provenzal mary suin, que se pueden traducir literaU 
luente por ^fa¿a ó cerdo de mar ; esta palabra sitin* 
sirve aun en muchas de nuestras provincias del Oestt^ 
V <lel Mediodía para designarlos cgeroos grasicntos.. 
La mayor parte de los pueblos han Jaoo en efecto el 
nombre de cerdo de mar [sm maris) al cetáceo de cu- 

f^a historia tratamos; y entre tanto que los antiguos 
evauiahau altares al delfin, el ^r que. mas se acerca 
á.él, lauto por sus formas como por las costumbres^ 
c^'taba desterrado entre los animales inmundos: ¡tal es 
lajiisticia délos hombres! aprecian todo lo que los 
rodea según sus caprichos ó preocupaciones, tos di- 
ferentes nombres que se han dado al marsuino IJegan 
á;loinfiíiílo; cada comarca, cada pueblo^ cada autor,, 
hit consagrado los sujos. Para los franceses es el mar- 
suino fnmco, el cerdo de mar; es el porpm y el se<i- 
pork de los ingleses; y ob^er^^emos tle paso que este 
nombre de porpus, que se halla escrito en muchos 



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If, 



HAMinttOfl OErAMUÜUNOS. i97 

ytís^mwMnms pot^^ss, íes de orf gen español ó por«*^ 
DiigiieiB, porcf«e por- pesse sígnifioa ináiidablemeiile 
pespado puerca é pes puerco, del que ^ ha formadla 
d^puois pourpok en la^t^dad media , y en la aotuati-^ 
dad parpoisse, y pou¥cUle en Saintonge. Los p^m^ 
gneses, sin embargo, en tiempo de sos primeras na*-* 
yegaoí<mes, hacen mención de l0« marsuinosy 4e \oé 
delfines en general bajo el nombre de toninas , «no 
hallamos en la lengua holandesa, en quese 'intr&dU'^' 
' >, y cambiado en ton^ ó iunin. Los pnebloí^ del 
_ orle llaman marsmn ó meer-sehwein^ que la orto^-a« 
&a y las alteraciones déla le^^goa céltica ba^ mddiíi- 
cado mas ó menos , nuestro mamtfcro marino. qti«^ 
Bggedo designa bajo el nombre de^ii^ery que se-ha^ 
Ha escrito en Othon Fabrici«is ni«<t é maa, según I» 
pronunciación groenlandesa. Es el brunskop [tfé^ 
eermén) de los dinamarqueses: el bruinm-fissol^ [mnea^ 
denegro) de alguno» holandeses; el spring-kmul [eetm^ 
céjsq^ntmr), de muchos pueíblos mariliraos; el suin-huat 
ó witingz de los islandeses, según Mat^tetis. 
' «Los'dossexos, en el marsuíno , varían esterior-r 
memeinuy.poGO, aun por los órganos de la genera* 
cion (1); la vetga entra enteramente debajo de la ptel^ ' 
Y jJDi* 'defuera no se ve mas que el eslrémo deFbaUné. 
La del marsnino, al principio cilindrica , después 4^ 
haber formado un codo , termipa en cono hastaote 
agudo; la del delfín se parece mas bien á^una lengua 
aplastada. Los testículos estto ocultos interiorm^inle^ 
s<»tenidos por un ligamento membranoso producido» 
por elperitoneo, en cuyo espesor forma la arferia es-^ 
pei^*>:niea'uii plexus como la vena. Kloanaldefi^reiitc,' 
«omoddel eleiaftte,e^ replegado sobre í?t mi^mo!ia&-¿ 
ta'Bü «ntrada enladretra: Na harvveí^ciiléf sen^inal ni 

StíWíí|/4é IWiD/'* ''' ' J^' '-^ ''■ '"'"'> ': ^' 'í- - •^' ' -•' 
809 niUUotcca popular. T. XXlll. 3^ 



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498 COVFLIKENTOS, 

glande de Cowpcr; pero la próstata es eoormo. Lk 
priiuera mitad de la uretra forma coq la contenida ea 
la verga, un áogulo de cuarenta grados: los cuerpoS; 
cavernosos y sus músculos se adhieren á los huesecí- 
Uos que forman el bacinete. La hembra no tiene nin* 
(as, pero sí un clitoris bastante notable. Su vagina es* 
lá contornada de arrugas trasversales casi semejantes 
á unas válvulas. Su matriz está dividida mu} cerca 
do su orificio.» 

La gestación de la hembra dura seis meses , según 
el testimonio de Andersoa. 

£1 esqueleto del marsuino ofrece igualmente en la 
disposición de las piezas oseosas, caracteres precisos 
y disüntos. Es, según ya hemos visto, el que entre 
todos los delfines tiene el hocico mas corto y mas an- 
cho; y aunque su pequenez y la forma de los dientes 
le especifican claramente, debe agregarse el saliente 
que presentan los intermaxilares delante de las venta- 
nillas de la nariz, y que un ancho sulco separa por 
encima de la órbita; adem \s, otro saliente en rorma de 
pirámide truncada, que viene á formar el occipital 
por encima de las ventanas de la nariz , que son un 
poco cóncavas y mas anchas que altas: por delante de 
-ellas, y sobre él borde del sáltente de los intermaxí- 
Jares, se deja ver una pequefia parte angulosa de los 
maxilares. Los intermaxilares no suben del borde es- 
ierno de las ventanas de la nariz hasta las fosas nasa- 
les. La escotadura que separa el lóbulo anterior de la 
órbita y el hocico, no es profunda. La falta de sime- 
tría que presenian las cabeza^ oseosas de los cetáceos 
es mucho menos sensible ea el marsuino ; las vérte- 
bras cervicales son delgadas y soldadas ; se cuentan 
trece pares de costillas, siete de las cuales se ártica- 
lan á los cuerpos de las vértebras: tiene siete vérte- 
bias cervicales, catorce dorsales y cuarenta y cinco 
fembares, sacras y caudales; las últimas son peque** 



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MAMirsiOS CÜADIUMANOS. 499 

fias, y en parle incrtistadas ea la aleta de la cola. Et 
esternón está soldado desde luego; el primer haesa 
tiene nn agugero ancho y no es anguloso en sus orí^ 
Ihis. 

El aparaío digestivo se compone de cuatro esto* 
magos; iluúter ha contado hasta siete : el primero es 
et mas voluminoso; se parece á una amplia bolsa oval 
y se une al segundo estómago por una ninchazon que 
terminan dos porciones estrechas que frecuentemente 
le han hecho contar por una verdadera bolsa gástrica; 
el segundo estómago es redondo; el tercero tiene la 
forma de un tubo encorvado; el cuarto es completa- 
mente globuloso. Una membrana mucosa y gruesa 
fruncida con muchos pliegues reviste las paredes del 
' primer eslómago. El pilólo mismo cstácubierto de ar- 
' rugas tan fuertes y salientes que ningún cuerpo vo- 
í luminoso puede atravesarle. Los pliegues del segunda 
estómago están entrecruzados en vanos sentidos: sus 
í paredes están formadas de una especie de |]ulpa bas- 
tante homogénea; y la mucosa que ias lapiza es fina y 
lisa. El tercero es mcrame.ite membranoso: la mucosit 
« está cubierta de una infinidad de poros muy pequeños, 
t Finalmente, el cuarto se parece mucho al primero. 
[ No todos los autores admiten e^tos cuatro estóma- 

gos indicados y descritos por Cuvier ; Mr. Baer , ca- 
tre otros, que se ha ocupado mucho de la anatomía 
' del marsuino, piensa que el depósito principal déla 
nutrición no se compone mas aue de tres cavidades 
digestivas, y que el cuarto estomago de Mr. Cuvier 
no es mas que el duodeno dilatado , fácil de conocer 
por la inserción del canal colédoco, v por la distribu- 
clon de los vasos: Mr. Arlhur Xacob es de esta 
opinión. 

Estos numerosos estcipiagos sirven para que las 
sustancias alimenticias pasen por diversas elabora- 
ciones sucesivas; porque asi como el buche es para 



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^00 . COVPLBílffiNTpS. ... 

los pájaros el único «del mismo modo has cuatro bol- 
sas viscerales del marsuino estáá destinadas á obrar 
InmediatameAte sobre los cuerpos que los dientes n<^ 
han triturado, y que se tragan y pasan de un golpe ul 
primer estómago. El canal digestivo va disminuyendo 
SQ diámetro hasta el ano, hasta el punió de reducir el 
tocto á una estrechez estraordinaria, y nada hay que 
dé idea de los grandes intestinos ^ de los ciegos; su 
largo total iguala, según se dice, a once veces el del 
animal entero. 

El hígado no tiene roas que dos lóbulos, y ningu* 
Ha vejiguilla de hiél; el bazo tiene siete, y disminu- 
yen en tamaño. Los ríñones, ¿desprovistos de pelvis, 
están divididos en muchos lóbulos distintos; sin ero-^ 
bargo, Mr. Baer piensa que los cálices están reuni- 
dos en un canul ramificado, (]ue no es mas que una 
pelvis de forma estraordinaria. 

La ledgua es blanda, ancha, aplastada y den> 
lelloTiada en las orillas; la traquearteria se compone 
de anillos cartilaginosos enteros; la laringe se abre 

Sor una hendedura en los esófagos; no hay ligamento 
e la gíoüs; la ojúglolises rudimentaria. 

la orejí iiuerna del marsuinó, es, según Mr. Cu- 
vier, iguala la de loi3 otros cetáceos, abierta en un 
hueso part¡i;ular, que no forma parte del cráneo como 
en los manilfíTus, pereque no se adhiere á él mas 
qric por ligamentos. La trompa de Eustaquio se abre 
busiaiite alio en fa nariz; sin duda es por alli por don- 
de oye. el aniíiiallo que suena, on el aire. Con ella 
comuiúcaD la^ cavidades á que atribuimos la residen- 
cia del olfulo; de maaera que se podría decir hasta 
lierto ¡MiQlü que el marsumo oye por la nariz y hue- 
le por !a orejií. 

. El cerebro es aucho, ponve^o^ formado dé nume- 
rosas y profundas circunvoluciones, y recubre pl ce- 
rebelo hacia atrás. Epta di?posic¡oá del orgáixístfip 



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MAmmO^ GUAl^fttJltANOS. 50f 

W se Tiaüd mas que en el hombre y en los monos. 

En estos últimos tiempos se han publicado mu-^ 
ebos trabajos sobre la estrn^ura interna del cetáceo 
de que tratamos; los mas confirman ó destruyen lag 
opiniones admitidas hasta ahora. Los conocemos muy 
poco para que tratemos de presentar ni aun el análi- 
sis, y aunque importantes por otra parte» nos lleva* 
rían mas allá del punto que nos hemos propuesto [iL 

El marsuino se encuentra en todos tos mares ao 
Europa, lo mismo en el Océano Atlántico que en el 
Mediterráneo. Se reúne en tropas numerosas, cuyos 
individuos nadan lo mas comunmente en filas unos 
detras de otros, no sacando jamás á la superficie del 
agua mas que la parte superior de su cuerpo, de mo- 
do que parece que hacen un movimiento de rotación 
completo sobre ellos mismqs. Parece que no abando- 
nan las costas, y nunca se han visto en alta mar; su- 
ben los nos arriba cuando están encarnizados persi- 
guiendo al pescado; pero en general no pasaii de la 
ffnea en donde acaba la mezcla de las aguas saladas 
con las aguas dulces. Con frecuencia hemos visto na- 
dar á los marsuinos contra la corriente del Charenta, 
fiaála mas allá de Rochefort, á cinco leguas de la emí- 
bocadura de este rio. 

Cuando no esta altada la superficie del mar, y es- 
tán hartos los marsuinos, se les ve lanzarse fuera <lel 

(í ) Quelques observatioas anatomiqms sur un marsoum 

5eu avencé en age, par le docteur E. EichiwaU Ui^em dtt Y 
cad. imp, üe Petersbourg, t. IX, -pag. 4Í1); Anata^ 
mié du marsouin, par le professeur Baer do KoBoisberg 
flsis 1826, 8 cah. 807); Sur le nez descetaces et principa-^ 
lemant sur celui^u m/irsomn, p^rle ménno (avoc fig., ibid. 
p. 31.il: i4na^Q7|i^ des Retacea. 4^ yet^^ci^^P^^ P^ ^* ^' 
ncoh* Ífcmúir(ÍQÍ!(íompfLgyíé,^^ 



P^f; Jl,^^'! Apiíí{í^#W %^n ^Y^^r. líSí.^'¿ Wb 



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ngua, (larr rápidos paltos y escitarse recjprooaiaeiiteeii 
^us juegos. E.^to suQede. más particolarmente ea los 
hermosos dias de veraao, en ej momento eo que los 
^machos quieren poseer á las hembras; entonces tam- 
bién al disputar e! goce de ellas, se pelean con en- 
carnizamiento, y su pasión brutal los ciega hasta el 
estremo de no hacer caso de peligro de ninguna clase; 
nada es capaz de contener la fogosidad de sus deseos 
impetuosos. Añádese aun, que en estas circunstan- 
<;¡as, se trastornan de tal manera sus sentidos altera- 
dos por el amor que los enagena, que chocan contra 
los buques ó v^in á arrojarse sobre las costas. La hem- 
bra no pare mas que un hijuelo, al que cuida con el 
mayor esmero, vigilando durante un ano con la mas 
tierna solicitud el desarrolló de sus fuerzas. 

¿Emigra el marsuino? todo contribuye á creerlo 
asi. Los islandeses, que han disfrazado su imprevi- 
sión creyendo que era ciego, pescan considerable 
cantidad de ellos en el mes de junio (1). En el verano 
'según OthonFabricius, es sumamente común en las 
bostas de Groenlandia; y solamente en invierno y en 
los primeros meses de la primavera, es cuando se le 
encuentra con abundancia en las costas de Francia: 
este hecho habia sido observado anteriormente por 
Belon. 

Creen los pescadores holandeses que el marsuino 
sube á la superficie del agua cuando alguna tempes- 
tad se acerca, y que su presencia es un seguro pro^ 
lióstíco. Distinguen el marsuino franco, y una espe- 
cie mucho mas pequeña que llaman el marsuino 
oúeiíe. 

(4 ¡ Anderson ha llegado hasta decir que si los islandeses 
-fOgiéfi tati grata núraero de ellos, consistía en guo e^^e ani- 
mal, por aune! tiémtxi, se quedaba ciego por la lornuctou de 
^tím peifuena membrana (¡uo io cubría m globo del ojo. 



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MAMIFEEOS CUADBDMilNOS. 503 

Muchos pueblos buscan el marsuino á causa de su 
aceite; pero como es un animal de escasa talla y muy 
ágil, su Desea siempre ha sido accidental y muy limi- 
tada, y Mr. Noel de la Mariniere ha pretendido sin 
fundamento, y harto gratuitamente que la compañía 
de los walmans, cuya existencia nos descubren las 
antiguas cartas de la edad media de la monarquía 
francesa, se limitaba á la pesca del marsuino; todo 
^ induce á creer que entonces era lo mismo que en el 
día, la pesca de la ballena. 

La carne de este cetáceo, como alimento repugna 
por su olor y por su sabor al paladar menos delicado; 
no es tan mala sin embarco, como dicen algunos li- 
bros- Parece que en otro tiempo tenia mucho consu- 
mo durante la cuaresma, y que entonces se dedica- 
ban las gentes con mas particularidad á la pesca del 
marsuino. Los marinos de nuestro liempo, cuyo gus- 
to obtuso no está embolado por las delicadeza^ de la 
vida, no desprecian esta carne; y á pesar de que es 
negra, compacta, aceilo^a, indigesta y acompañada 
de un olor fuerte y suigeneris, hacen con ella escelen- 
tes comidas. Lo mismo hacen los groenlandeses según 
dice Othon Fabricius; y este hecho nada tiene desor- 

f^rendente, porque se sabe que los pueblos polares 
uchando con las necesidades sin- cesar en aquellos 
ásperos climas, hallan en la carne de los cetáceos un 
manjar esquisito, y en el aceite que sacan 4^ ella, una 
bebida sobre la cual nada superior conoce su sensua- 
lidad. 



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El MA.RSÜINO ORGA O MARSOPA (4). 



La marsopa, qao Roadelet ha descrito ba|o este 
nombre usado enSaintonge, pero cuya tradición haif 
perdido completamente los actuales habitafites, ^s eA 
verdadero but-kopf de la mayor parte de los pueblos 
del Norte: á lo meno8 bajo e^^te nombre se le halla 
descrito ea muchas relaciones de viages, de ua notode 
tata oscuro á la verdad, que es muy dítipil d^semhft^ 
razar su historia de las contradicciones que aos baa 
trasmitido Martrns, Muller, Eggede, loderson, Fa-^ 
brícius y Hunter, cuando nos hablan de mbut-kopf, 
ffampus^ epee de mer, killcers y orque. La marsopa ó 
4pauiar, que Rondelet escribia ewaular, es el grav^ 
pm (2) de los ingleses, el sverdfisch de los díuamar-* 
queseSy y el ardiuksoak de los groeulaf|de^es,. es un 
marduinó cuyo lamafio llega de veinte á veinte y cia^ 
co pitíiS, sobre diez ó doce de circunferencia. Su cw^r- 



{\) DHlphinus orna, L. Briss.: Muller; Othon Fabricius; 
Hunfter, Ttans philosoph., 4*787)dODton a fait delpHínusven'' 
trioosu^; B^ts^K&pper^ Eggede, p. 56; le Buiz Kopf, Ao- 
ders^en, H/st. nal. Groen., t. IL, p. 45d: BonnaterrevCdt., 
. Í2, pl/ 42, fig. 1.; Lacep. Cet., edil, in 8.^ p. 356, pl. 48» 
,g. 1.; Desm. Mamm., sp. 774, p. 517; G. Cuv. Reg an.^ 
t. I, pag. 279; Oss. foss. t V, p. 28 pl. ^-2, fig 3 et 4. 

(2) Mr. Cuvier cree que este nombre de grampus es cor- 
rompido del francés y and puisson ó gra$ poisson, que los 
normandos pronunciaban grapois, ó que proviene acaso de 
peis aulard fpiscis ad lardumj, designación con que en la 
edad media se designaban frecuentemente todos los cetikcos, 
Oas. fm.; t. V, p. 284). 



I 



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MAMinMS^OCJkOBOMANOS. IMMS 

90 es proloagaáo, y su hoeÍGO«9 corla y redotido, sin 
que el cráttlo stsk lao conveí» como el del' mafsnrnt) 
4Mttttn. La quijada inferior es na poco abollada por 
debajo; es ma» aucha y tneaoa l^rga qiJHB la supenoir. 
Loa maxilares tienen once die&tcsá cada lardo, yso^ 
bfe cada unO' de ettoa: sda gruesos y céaicos, iki 
jioeo corvos, y ios ñas distantes están aplastados por 
IOS ladoa. 

La aleta dorsal ocupa la parte ruedia def caerpo: 
tíene ordinartamenle cuatro pies de alto; las pectora- 
les están muy desarrolladas y son anchas y ovaladas; 
la caudal está escotada en medio. El óiigano genitaí 
tiene hasta tres piesde largo. 

El color de la marsopa es negruzco por enciinaf, 
se va desvaaecieodo por los contados, y las partes 
inferiores son blaacas. Con frecuencia tiene detras 
del (^ una c^ Manca aneba, lo que ha inclinado á 
algunos oatttfalistas a T«;r en esta especie at delfiü 
bdierd$ mer [mormco] ó aries do Bliano y de Plinio. 
Un la base de Ja «ola tiene una mancha negra que se 
9B dirige hacía adelante y entra en lo blanco del 
auerpo. 

El cráneo de esta especie (4) e* notable por sh 
hocico ancho y corto como d del marsuino vulgar, 
pero lo que lees peculiares el tener la región delante 
délas ventanas de la nariz, cóncava en logar de ser 
abultada y separada de las b'jvedas de las órbitas 
p»/ ttoa cresta un poco saliente. IDl lóbulo anterror 
de k'órbila os gnieso y muy aisiado por una escota- 
dura de la base del hocico Las sienes profundas V 
^Jóncef as están circunscdptas al ocjuipuria por urná 
4>roalasí mas sakéntés unn queUa cresta téin|>orat. 
i-06líneiK>8.deilas naricea son pequeños, y tto'scdc#- 
.«M^ce vémer tii^el' paladan ^ '; 

Pl tíí)' «qv..a»i ^»üt,i\ri^.pi.W7, Jpl.Ü*, H ^^ ** ' '"''' 



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806 . COKPllMBItTOSl« 

Entre iodos los delfines la marsopa^ ósea el mai'- 
Boinoorca Qpel mas belicoso: armado de poderosos 
diente^/aoUnadode un vigor que nace de só grande 
corpulencia y faerte musculalura, es el enemigo de 
muchas especies de su propia familia, y sobre todo 
de la ballena, que para preservarse de sus ataques 
no sabe mas que huir ó mover el agua empleando 
la gran mole de su cuerpo. Dícese que el marsuíno 
orea para triunfar mas fácilmente de un enemigo al 
cual aborrece por instinto mas que por espíritu de 
venganza, se reúne con otros, y todos juntos sepreci- 
pitan sobre la inocente ballena, la fatigan, la arran- 
can tiras de carne, y con preferencia procuran arran- 
carla la lengua. 

Demasiado gratuitamente han visto varios autores 
en el marsuino orea [epaulard) la orea de los anti- 
guos, que es probablemente, como ya hemos tenido 
ocasión de decirlo, el cachalote macrocéfalo. 

También el polo Norte sirve de refugio á esljtj 
.marsuino; se mantiene en medio de los hielos del 
estrecho de Davis, en las costas del Spitzberg y de 
la Groenlandia; á veces se pierde en los mares tem- 
plados, á lo cual se debió el coger un individuo de 
esta clase que tenia veinte y un pie do largo en 477f , 
dentro del Támesis; otro se co^ió en 4793, tenía 
treinta pies, y otro de diez y ocho pies que encalló 
en la cmbocallura del Loira! Es menester atribuirle 
también sin duda la especie dorsal menos elevada, 
de la ¿|ue Hunter hizo su segundo grompos, según 
un individuo que se bailó igualmente en el TámeSB 
en 4772, y del que el abate Botrnaterre v Mr. de 
Lacepede han hecho su del^n burriande. Con justa 
razón sospecha Mr. Guvter que este ultttnu q«e no se 
diferencia del mtirsuino orea mas 4ue por alcuna aé* 
nos elevación de la aleta dorsal y por un desarrollo 
worme del vieutre; podtía muy bíeú haberpcTdt46 b 



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im^ta de la primera parte^ como sucede a muehos 
cetáceos, y que, ea cuaobá la híachazou del vienire 
debió coDsistir en que el iadividuo que examiué 
Hunter estaba en un estado avanzado de corrupción, 
de donde debió seguirse una dilatación del abaómea 
producida por los gases. 

Todo contribuye á creer que Anderson habia te- 
nido á la vista al marsuino orea cuando describió á 
su butzkopf, y ademas lo prueba la sinonimia que &, 
le dá. Lo mismo sucede con su espada de mar [epee 
de mer] de que Bonnaierre y Lacepede han hecho una 
especie distinta con el nombre de delfín gladia- 
dor. El gladiador no se diferenciaren efecto, del 
marsuino orea, mas que en la menor anchura de la 
dorsal y por unas formas corporales mas rehechas; 
pero todos los pormenores de costumbres y hábitos 
son idénticos, y prueban d(^ un modo bastante posi- 
tivo que esta espada de m^r y los killoers de las cos« 
tas de los Estados Unidos y de Terranova, no se di- 
ferencian del marsuino orea ó epaulard. Los datos 
Jueha suministrado Mr. Pagés, en su Viage al polo 
forte, no son concluyentes. He aqui lo que dice (to- 
mo II, p. 1 42) «También se ven los pescados ó pez- 
espadas entré aquellos hielos; pero ellos abandonan 
con menos frecuencia sus climas helados del polo. 
Tienen veinte y tres ó veinte y cinco pies de largo; 
su color es negro, y llevan su espada perpendicu- 
larmente sobre la espalda. Esta espada tiene la par- 
te corva mirando a la trasera del animal y tiene 
cerca de cuatro pies de lai^o* Son enemigos de tas 
ballenas, van cinco ó seis reunidos para atacarla, y 
(¡eneu un gefe (|ue es mas corpulento que los otros. 
He visto huir á las ballenas con la mayor velocidad, 
y he visto otras cubiertas de heridas hechas con las es^ 
podas á^ estos pescados belicosos.» iue^o la de$« 
mffcioa ^rféaca de Pas^s, y, la poco satis&ctoria de 



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Anéersotí, m pnedéfii auloritar á separar el pez ts^ 
-pada de mar, el espadarte ó gladiador, de la mar* 
so|>a. 

Este último «rimtit es veraz, su apetito no puede 
Mtisfaeerse sino á eosta de un gran número de pes- 
cados; tambíeo se dice que se alimenta con los mas 
gruesos; ()ue gusta sobre todo de los pleuronectas, 
y qH« osttgado por el hambre, se arroja sobre cuan- 
to encuentra, fo mismo sobre delfines que sobre 
focas. 

¿El buts-kopper de Eggedo es la marsopa (epaa* 
lard). Debe creerse que bajo este nombre hanta el 
misionero dinamarqués de! deífhintts deduclor de 
Scoresby, ó ghbiceps de Mr. Cuvier? 

EL MAKíJÜINO DE PAIMPOL O GRIS. 

BELFflimJS GRISBCS. CüV. 



Mr. Cuvier ha descrito esta especie á vista de 
muchos individuos que vararon en las costas occi- 
dentales de Francia; y aunque tiene mucha analogía 
coa la marsopa, se diferencia de ella, sin embargo, 
tanto por su tamaño como por algunas otras parti- 
eularidades. Un individuo de mucha edad, cu jo es- 
queleto envió Mr. Dumeril desde Brest, tenia on- 
ce píes de brgo, y 'no tenia mas qne cuatro dicn- 
íes muy gastados en' fa faiántfíbüla inferior. El ta- 
maño de otros tres dd los marsuiños que en 4825 
4Mrrrtjé el muren la piínxsót Aignillon, cerca de' Ho- 
t)bePort, ora de^ unos diei píes; , otro rio tetiia mas que 
isicle, y tenia óchor dientas entpíros en su punta, soh 
<to la maéd/bala {nfericAr,* tóterilráf< qtté lorf trcspri- 



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iaen^»oteiúaa.masqtt.e.6Q«;Q^le. groados y ca;t> 
rboos. Toaos estos aaim^tes esMÍJMta coa^pleiaflíiente' 
faítos de dientes «n el maxilar superior. 

Babieodo estudiado Mr. Cuvier el orátteo del 
mmiuiu) de ]^uimpoU presentó aderuas 4e un ^randoi 
desarrollo, inas audiura que la del mairsuino eomuD^ 
tas bóvedas dé las órbitas están iina^ »e^»radas: sa 
lóbulo anterior está abultado y separado del hocico 
por una escotadura mas honda. Los intermaxilares 
suben hasta las fosas nasales, y se abultan {xor de- 
lante y por los lados de las ventanas de la nari^ pe- 
To sin formar alli Juna elevación distinta. por medio 
de sulcos como el marsuino. £1 vómer no es aparente 
en el paladar. 

Las vértebras cervicales están rápidamente sol- 
dada*: las dorsales son doce, y se cuentan otras cua- 
renta y dos. Tiene doce costillas, seis de ellas ar- 
ticuladas con el cuerpo de las vértebras. El primer 
dedo tiene dos articulaciones, el segundo ocno, el 
tercero siete, ^el ouarto dos, y el quinto una sola. El 
primer hueso del esternón no tiene agugero; pero el 
último está levemente escotado. 

Tales ^on los rasgos mas marcados que presenta 
la osamenta sólida del delfín gris ó de Paimpol. Lo 
que le caracteriza y le distingue esteriormcnie son 
al mismo tiempo una cabeza obtusa y bombeada 
análoga á la<lel marsuino vulgar; una aleta dorsal 
mov levantada y puntiaguda, de quince pulgadas de 
ancto en su base y catorce de alto, y de la- cual ca-- 
rcjce con frecuencia por efecto de heridas: e^ia aleta 
está situada como á, la mitad del cuerpo.. Las >|>coto^ 
cáH^s están enoroj^iueAte desarrolladas ; tia¡ieia uu 

fHc\ de ancho en su inserción, y ha^ ^re^^ptes de 
argo. ■: .: .^. 

.. Lfs (parles ;^^pexiores del cueijpo, ,á^i ipoq^f) las 
aletas, sonde un color negro azulado :S(ubido)%uf^ 



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OM ' connisKifTos. 

Imi desvaneciendo á medida qae baja k los costados, y 
ffine queda absolutamente bfanqnizcoen el vientre. 
Éste marsuíno no tiene detras del ojo la mancha 
blanca despejada qne tiene la marsopa, y Mr. Cavier 
le iiabia ciado en un principio el nombre de delfin 
gris,,porque el dibujo original, del que existe una 
copia grabada en los Anales del Museo, presentaba 
este color. 

Esta especie vive en nuestros mares, y probable- 
mente se le ha confundido amenudo con la marsopa 
Cir los habitantes del Oeste de Francia. No se ve 
nzadá á nuestras playas sino en las tormentas de 
losmese^ deinvierno, y cuando demasiadamente con- 
fiada é sorprendida |K)r las temibles tempestades del 
golfo de Gascuña y del cabo Finisterre, no puede 
resistir á las ola^i^ y lucha inútilmente contra sa 
poder. 



EL MARSÜIXO CARENADO. 

DELPHlNns COMPaESSlCAÜDA. LbSSOPí. 



Esta especie inédita, que representamos con arre- 
Ció á una figura que hemo> hallado entre nuestros 
dibujos, fué cogida en el Océano atlántico, casi de- 
bajo del ecuador, á los 4"* de latitud Sur, y 26** de 
longitud occidental; tenía ocho pies de largo total: 
«na cabeza gruesa, redonda, muy bombeada qne 
terminaba en un hocico corto, obtuso, cuya mandi- 
bula inferior era levemente abultada y algo mas corta 
que la superior. 

Las dimensiones qué hemos hallado en sos diver- 
sas partes, son : 



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XAMinno» eoAsiMniArfos. 51 1" 

yin. Pilfi. 

Largo total. 8 »"^ 

-^ de la pun:á del hocico á la alela 

dorsal 3 6 

— r id. alojo I h 

— i de la abertura de la boca. . . » 40 
-í- (te cada aleta pí3Ctoral. ... .4 4 

— deJa caudal. 4 6 

— de la hendedura genital. . . 4 » 

— dcj ano á la estremidad de la ■ 

cola. 2 6 

Andio de la cabeza delante de los ojos. 4 » 
-*— de la esiremidad del cuerpo al 

nacimiento de la cola. ... » 21 

Este marsuino es notable por su aleta dorsal trian- 
gular, situada poco mas ó menoi^ en medio del cuer^ 
po» ó acaso un poco , mas hacia la cola. Su elevacioa 
es mediana y de un pie aproximativamente; las pee* 
torales están muy bajas, y su forma es encorvada, e^ 
trecha y terminada en punta aguda en su estremidad. 
La caudal tiene poco ancho y está escotada en su ceiH 
tro. El órgano de la generación del machó tiene ca-^ 
torce pulgadas de largo , es grueso en su baso , y ter- 
mina en punta delgada. La estremidad del cuerpo se 
adelgaza consideraolemente hacia la caudal , y en ca« 
da lado tiene un saliente longitudinal dispuesto en 
forma de carena , que termina en la cola ; el cuerpa 
es redondo y muy macizo en su parte anterior. 

£1 ojo es muy pequeño y está situado un poco 
mas arriba de la comisura de los labios. Tiene cua-» 
lienta y cuatro dientes arriba y cuarenta y seis abajo, 
esto es , veinte y dos á cada lado del inaxdar supenor 
y veinte y tres del inferior ; son cónicos , regulares^ 
encorvados y ganchudos en su punta. La membrana 
que reviste la parte interior de la ^ca es iiegra«ca« 



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Ritb-nMii^uíno tiene por encima una tíata azulada 
clara, ó m^ Wen de un color aplomado que se (les% 
vanece en los hijares; por debajo del^cuerpo es blaa- 
co. Las grandes cicatrices que tenia acredilaban que 
aquel individuo había sostenido mas de un combate: 
su tQgtdo celular tenia .por todo el cuerpo de ocho lí- 
neas á una pulgada de grueso: vimos dos ó Iresia- 
dividuos de esta clase que se acercaton 4 la CoquiUe; 
á únjQ (Je eUos se le atravesó con tstn anfión, y habién- 
¿olé izatlp á bordo se repartió ealre la tripulación. 
No recibieron , sin embargo, impunemente este ali- 
nriento indigesto y aceitoso los estórufigos Jíienos ro^ 
bustos; y mas de una ingur^itaoiou, seguidíi de diar- 
rea fue la consecuencia. 

Las observaciones que la autopsia nos permitió 
liAf^er sobré varios órganos interiores de^:^ espacie 
se tfaallan referidos en la página 599 de esle tonio^ 
onando tratamos de los delfines en general. 
- ' fil raarsuino de cola carenada no careced álj^vnt 
analogía icón el delfia féns {deiphfnm fere$}úe Bóo^ 
DJitcírre (1); aunque este cetáceo , desCTito«n vista ót 
dAgwnm individuos arrojados á Ia6 costas éeiProTen*- 
zav^sté mal caraclerizadn y casi4ncapai deque ie'te 
conozca; se lialla, sin embargo, entre él y nuestra es* 
p&'it. algunos raf^gos dé conformidad^ y entre otras 
l6^!que signen: «La ahura de la cabieza iguala á aii 
largo coín 'Corta diferencia, y en su patlesuperior es 
mfry aKuHada , y dismiftuyémJoS'^ de repente hacia la 
parte anterior, termina en un hocico corte y redondo 
(mm el de ün becerro;» pero desaparece ia^náldgia 
eui^do el 'ábate Hnnnaterredaá su féres veiftte^ien^ 
ti«j)«ii.eada mandíbula , cuv*ocarácter es «{"ser ám--^ 
íguakp, eslé^es^ ¡grandes y p^qucMs i^diferonteiteit- 
(¿^jgrándefi y^peqitiefiM ; doalgunats Naeaé de>:torgo( 



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mamíferos cuadrumanos. oís 

;^ sobre medía pulgada de ancho, redondos en la pun- 
ta , y como divididos en dos lóbulos por una ranura 
3ue corre por todo su largo. Parece que el 22 de Junio 
e 1787 se vio una porción de estos féres ca la playa 
de Saint-Tróppcz , pero nadie ha podido volver á ver 
ti á esta especie, y los mas instruidos naturalistas 
t piensan que se apoya en observacionos htiübas con 
;> ligereza y (jue debe separarse del núiiicrn de í^^^ 
^ ceos conocidos. . 'tW^W- . 

■S §. VIH. LOS GLOBICEFALOS. "^^i 

;> Comparando el conjunto de las foniias í!s4e)?!j3roí^ 

i¡ de las diversas tribus de la gran familia de los ilcífi- 
u nes , liemos visto que el hocico afilado de los susues, 
ó el aplastado de los verdaderos delfines , se reducía 
^ en cuanto á los marsuinos á unas quijadas dispuestas 
i' en forma de cono mas ó menos deprimido , mas ó 
menos regular. Este hocico está completamente bor- 
r rado en los globicéfalos ; la cabeza es casi completa- 
j, mente globulosa , y termina el cuerpo bajo la forma 
de un casco antiguo , sirviéndonos de la espresion mis- 
ma de Mr. Cuvier. 
; El cráneo del delphinus globiceps, que sirve de ti- 

i po á esta división , se parece al de la marsopa [\) por 
> la circunscripción general ; pero sus intermaxilares 
y son mucho mas amplios : tienen casi los dos tercios 
^ de la anchura del hocico , al paso que en la marsopa 
I no tienen mas de un tercio. Son también algo cónca- 
vos hacia adelante de las ventanas de la nariz, y su- 
, ben á lo largo de sus lados hasta los huesos de la na- 
I riz que son muy prominentes y muy gruesos. Pero las 

(4) Cuv. Oss. fosñ. t. Y, p. 297, pl. 21, fig. 4 4, i2 y 4.3. 
810 Biblioteca popular. T. XXlIi 33 

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•A- 



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5U COMFtflIBlVTOS. 

s^esnes so» mas pecpierias y sus crcáílas macho menos 
alientes , lo c«al anuncia , dice Mr. Cuvier , ua 
aoi nal de quijadas menos robustas ; el vómer no 
srpa'-ece en el paladar. «Las vértebras cervicales se 
^Idan muy |>r(mto: no hay mas ^que oíi^e dorsates y 
^Iras tantas'costillas: las seis primeras se adliieren al 
cuerpo de las vértebras. Las lombares y caudales 
séñ treinta y sieíie. El primer hueso del esternón tie- 
ne un grande agugero que en los individuos jóvantó 
«xisle solamente en forma de escotadura. El omopla- 
to es mas agudo en su ángulo esterior y en su aero- 
mi on mas corlo y mas cuadrado que el de delphmus 

delphis.^y . j ' - 

Los globicéfalos , que siempre se darán a conocer 
por su cabeza globulosa , de modo que la boca no 
ocupa mas que la parle inferior , no han sido chá- 
mente descritOíí basto estos últimos tiemnos, primera- 
mente por el doctor TraiU, después y del modo mas 
completo por Mrs. Cuvier, Scoresby y Risso. No pa- 
rece que Bottftaterre (1) v Mr. de Lacepede bayan te- 
nido idea fija sobre es¡te asunto, y el cachalote swine- 
Viil (^ asi como el género físeter de e^ último autor, 
no se apoyan ciertamente mas que sobre un conoci- 
miento muy rmperíeeto de los globicéfalos , que por 
lo común pierden muy jóvenes los dreutes de la man- 
díbula superior. .1. .. A 

Bien Y positivamente no se han distmguido mas 
que dos especies susceptibles de colocarse en esta 
divisren: la wna habita en el Océano Cántico y ea el 
Meditetráueo, y la otra no se ha encontrado mas qm 
en este últrrÉio mar. 

{\) Boanalcrre, cfítalogie, pl. 6* fig. t. 
n) Lacepede, Hist. nat, des Cetácea, pU 9, fig. í ; Nar- 
Hmledente,Cdim^Qr Ccí., pl. 32, 33 et 34. 



dby Google 



EL GLOWCEFALO CONDUCTOR. 

DELVMNÜSGLOBICBPS, CüV. D. DBDÜCTOR SOOR, 



Antes de empezar la descripción de este globicé- 
fálo, creemos conveuíenle presentar el resumen de 
las opiniones é de las investigaciones relativas áéU 
Eggedo (i) fué ei primero oue evidentemente ha be- 
cao mención de él bajo el nombre de buts-kopmr 
cuando habla de «su cabeza gruesa y obtusa por ae- 
lante é igualmente gorda por detrás.» Duhamel habia 
dado una mala figura de él en vista de un individuo 
cogido en el Havre , y esta figura fué reproducida 
bajo el nombre de marsuino de hocico redondo (2) ea 
la Jfístoria de las pesauerias por Bernardo de Reste. 
En cuanto á los detalles insertos en el testo ,. son de- 
masiado oscuros para que se pueda deducir nada de 
olios. 

En i 806 Mr. P. Nesll describió al globicéfalo en su 
Viage á algunas islas Orkney y Shetland [S)\ que sa- 
lió a luz en Edimburgo , y tres años después (febrjero 
de 1809) el doctor Traill tuvo proporción dé examinar 
noventa y dos de estos individuos , arrojados por una 
tempestad a la bahía de Scalpa , cuya descripción^ 
asi como una buena figura, publicó en el tomo XXil(4) 

,U) , Desoript, du Groenland. p. 56. 
\%\ Hist. des peches ©te, brad. par Berpard de Resto; 
3 vol.ÍQ8.%Parisl804, t. í, pág. 204 pí. 9, fig. 4.: 
, (3) ,Pág*^t4. ' ' 

(4) Pág. 84. 



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516 COMPLEMENTOS. 

del Diario de Niiholson , bajo el nombre de delphi-' 
ñus mclüs. El 7 de enero de 1812 setenta individuos 
de estos cetáceos fueron arrojados á la costa de Breta- 
ña cerca de Paimpot. Mr. Lamaout sacó un dibujo, y 
con varios documentos lo envió á Mr. Cuvier , y este 
sabio publicó una descripción luminosa y razonada 
sobre los caracteres de esta especie á que dio el nom- 
bre de delfinus globiceps. En 1 820 reprodujo Mr. Sco- 
resby (1) la fígura dibujada á la vista del natural por 
Santiago Watson, y que no se diferencia mucho de la 
que se halla en los Anales del Museo, y agregó, dándo- 
le el nombre de delfinus deduclor, una descripción 
muy circunstanciada (2): en fin , Mr. Risso (3) en 
1826, dio una nueva figura del globicéfaio , que se 
diferencia notablemente de las dos precedentes, y que 
creemos errónea en muchas parles. 

Tales son las fuentes principales (4) de donde se 
pueden sacar los datos necesarios para escribir la his- 
toria del cetáceo de que nos ocupamos. 

El globicéfaio, como lo está indicando su nombre, 
tiene la cabeza bombeada, corla, redonda, y el hoci- 
co formado por una especie de reborde que le da una 
fisonomía estraordinana. La mandíbula superior está 
leveníente proyectada sobre la inferior; su cuerpo es 
rehecho. La aleta dorsal que ocupa el centro de la es* 
palda, tiene unas quince pulgadas de alio, y doble 
ancho en su base; es encorvada y redonda, y termina 

(1) Án Account of tho Artics Regions, etc. 2 vol. in 8.*^ 
Edimb. 4820, pl. 43, fig. 4. 
(2j Loco citato, i. I, p. 496. 

(3) Hist. nat. des jirincipales produciions de V Europe 
meridionale et parliculiei^emciit dcNice» 5 vol. in8.*»Pan8, 
4826,t.in,pí\g. 23. 

(4) Desm.Mamm, sp. "TT, p. 519, Goldfuss, pj. 345, 
fig. 2 et a. 



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imOFEBOS CUADRUMANOS. 817 

Ablicaamente hacía atrás. Las pectorales soo muy ' 
largas, casi colocadas en los lados del cuello, estre- 
chas, delgadas y iermínadas en punta obtusa. La can- 
dal, escotada en el medio, es ancha, se^un ^1 doctor 
Traill, de cerca de cuatro pies y seis pulgadas. 

El tamaño del globicéfalo, es comunmente de 
veinte á veinte y dos pies, sobre una circunferencia 
de nueve á diez pies; algunos individuos no tienen 
mas que diez y seis ó diez y ocho, los dientes no sa- 
lea de sus alveolos hasta una edad mas avanzada, y 
parece también que se caen muy pronto, porque no es 
raro el encontrar estos cetáceos ya adultos que han 
perdido completamente ios dientes, ó que solamente 
conservan algunos pocos en la mandíbula inferior. 
El número de estos en su estado normal es de veinte 
á veinte y cuatro dientes en cada maxilar, aunque 
frecuentemente no tienen ciertos individuos mas que 
diez, y otros no tienen mas que veinte y dos, y aun 
veinte y seis j veinte y ocho; su forma es cónica, agu- 
da y un poco" encorvada por la- |>unta. Mr. Watson 
contó auno de estos cetáceos veinley ocho dientes 
arriba y veinte y cuatro abajo. 

Las -proporciones de las distintas partes de un 
globicéfalo que observó Mr. Watson, son las si- 
guientes: 

Pi«siB|I. Pnljs. 

Largo total ^'-^ ^ 

Circunferencia. . 1J> » 

Largo de la aleta pectoral 3 6 

Ancho de la misma ^ ^ 

Alto de la dorsal < | 

Ancho de la misma | ^ 

— de la caudal ^ ^ 

El color general del cuerpo es negro, azulado su- 

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'M8 coíiPREjawTes. " 

bldo, con un aspecto lustroso y bríltante satinado pot 
eDcima, y algunas veces blanquizco por debajo; pero 
le nace uoa cinta blanca por un ensanche en forma de 
corazón debajo de la gar^anta^ que baja por el pedio 
y el vientre, hasta la región anal. La capa de legido 
, celular, no baja de tres á cuatro pulgadas de grueso. 
Parece que el globicéfalo es el maíi social de to- 
dos los delfines-, se reúne en tropas consideraWes de 
mas de mil individuos algunas veces, bajoí la direc- 
ción de algunos gefes viejos; por esta razón Mr. Sco- 
resby los compara á las manadas de carneros que van 
siguiendo á ?^uello> que la eostuinbre 6 la esperien*- 
Chi han colocada á la cabeza. De esta particularidad 
en sus costumbres se deriva el nombre de conductor, 
que le han dado los ingleses de las islas Orkney y 
Shetland, espresándole con las palabras de ' ífe 
caingwale(y leading vfhale. Los habitantes de estas is- 
las salvages escondidas en el Norte, y que no tienen 
mas recursos que los que sacan del mar, conocen 
tan bien esta costumbre de los globicéfalos, que todos 
sus esfuerzos se limitan á dirigir hacia las bahías es- 
trechas al conductor de la tropa, bien seguros de que 
esta seguirá estúpidamente y caerá en la red (1). 

El globicéfalo conductor se reúne, pues, casi 
constantemente por enjambres, cuya imprevisiones 
muy notable; pues Mr. Scoresby ha formado una lista 
que prueba cuánto se ha multiplicado esta especie, 
pero al mismo tiempo muestra cuan poco instinto 
tiene para preservarse del peligro de estrellarse so- 
bré las rocas. No ocupándose mas que de una muy 
peffueña parte del Norte de la Europa, como las costas 
debías islas Orcades, Shetland, Feroé é Islandía, nos 
hai proporcionado este sabio marino delaltes muy in- 
teresantes sobre este punto. Parece que püblicsindo 

C4) ¡F^it coasigaé éaas i^ Vo^üge éo M. JNeiUk 

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m (Mntoíarqiiés Mamado Liicw Jacobsoa ^^\^ 
eiii676, una descripción de las islas Feroés(l), relirá# 
los procedimientos que empleaban los habiUntes par» 
€0&er aq»e4 cetáceo, qne ellos Ikman grínd-whate, y 
€ttvas lroi)as owiduceQ ellos á la&abras pequeftasco» 
ayuda de bateles, y afinrma q\ie m^wü mil en dQS «r 
iké solamente eü el año: de 4664. 

«Eki- ei año de .i748 se aproximaron i lorbay cuar»- 
renlagidBécéfalos, vno se pudottialar mas qiie a ni^ 
solo que tenia diez y siete pies de largo, m iiy«, 
^Tca de dosciefftos^ de oflhoá vein4)e pies d« largo, 
dieron sobre la. costa en Fetlar una de las isias ae 
Shetland, cerca del esteeobod* Taesta. El i^de te-- 
brcro de 1805, ciento oovenla de la misma e&pecifí, 
de seis á veinte pies de largo, fueron atraídos eo ^l 
estfecho de üyea a ünst, y el 49 de maraodei f»»»^ 
afio se mataron otro> cíeoto veiute. £n dicieflMW^ 
de 4 806 encallaron €n la costa de Scalpa-Bay, im 
Orkney, noventa y dos de estos individuos., que teman 
de ciaco á veinte y un pies de. largo. En las tres ulti- 
mas tropas habia un gran nimi&ro d& h^mWas ^^ 
daban de mamar á sus hijaelos cuando tocaron á tier- 
ra, y de. cuyas teias salió lecbe mientras vivieren. Kn 
lesuw?ierftosde4809 y 4810, a*ily ciento de e^s 
-ce4áceos se acercaron a la^cí^ta de Ev-alfiord co lír- 
landia y fiierüa cogidiis. K» «1 invierno de 1844 «len- 
te cincuenta fueton eonducidíis á. liallar,^und, tfi^a 
Shiftbnd, y \m njataison. Este númei» es. peco consi- 
der*hle sise compila á lainniensa dastruceio» fl^^ 
estos «1 limos tiemípos ban sufrido en varios puntos de 
4a: G ran Bretaña y oCras isla>> del Norte. >> 

La trnpa deaetenta individuos,, ^ue en iM^ vaio 
en bs eosto de la Bretaña, ea Francia» se cwnpowa 
■ . . ■ ■ » 

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SftO COXFLlIfSNTOS. 

de na gran numero de hembras, y no había mas 
que siete machos y doce pequeñuelos de diferentes 
edades. 

Tales son los f pormenores que la cetologia tiene 
sobre los ^lobicéfalos; pero si sus formas y su organi- 
zación están bien descritas, aun nos queda que desear 
una noticia mas circunstanciada acerca de (sus há- 
bitos y costumbres, género de vida, y de todo lo que 
puede, darnos una idea diferente de una mera des - 
cri|)Cion física. 

£1 globicéfalo que Mr. Risso ha descrito y figura- 
do, tiene todos los caracteres generales del animal 
cuya historia acabamos de bosquejar; pero sio em- 
bargo, la figura no deja de tener algunas desemejan- 
zas, y aun el testo mismo se aparta algo de lo que 
Bos San manifestado Mres. Cuvier, Traill y Scoresby. 
Hé aquí la descripción de Mr. Risso. aEl delfin de ca- 
beza redonda aue los pescadores de Niza llaman sou- 
flur (soplador), visita anualmente esta parte del Medi- 
terráneo, en abril y mayo sobre todo, y parece que 
emigra después de esta corla aparición. Rara vez se 
acerca á las costas. Un individuo recién cogido tenia 
diez y seis pies de largo. Su cuerpo era muy lar^o, 
redondo hasta la aleta dorsal, y carenado en seguida 
basta la cola. Su piel era lisa, de un hermoso y bri- 
llante color nt'gro, con una grao faja de un gris sucio 
que se estendia por cada lado desde la garganta hasta 
el ano. Su cabeza era grande, abultada, perfectamen- 
te redonda y muy ancha. Sus quijadas eran iguales, 
b inferior con veinte y desdientes, la superior con 
veinte á cada lado, redondos, cónicos, encorvados, 
émarillenios, espaciados; los anteriores y los poUerio- 
4VS eraa los mas peaueTios, Cada uno estaba implanta- 
do en una especie ae alveolo 6 de cavidad de la quija- 
da opuesta, cuMáo la boca estaba cerrada; los ojos 
ütty pequefio8> teníaft el iris de un HaBco wxcm; los 

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tubosmayaQchos(4| teman forma de media luna; 
las aletas pares estaban muy cerca de la prganta^ 
eran muy largas, y tenían la figura de cola de gokm-^ 
drioa, terminando en punta obtusa. La aleta dorsal 
tenia una figura triangular, y estaba echada y esco- 
tada hacia atrás. La caudal muy ancha, era sinuosa 
y muy profundamente escotada en medio. Tenia la 
carne roja y el tocino muy aceitoso. 



EL GLOBICEFALO DE RISSO. 

DELPHINÜS RISSOANÜS. CüV. 

Pare e que fué Aldrovando el primer autor que 
hizo mención de este cetáceo bajo el nombre de ael^ 
phinusprior^ y del que ha dado una descripción mas 
exacta Mr. Risso, naturalista laborioso, autor de una 
obra importante sobre la Historia Natural de las in- 
mediaciones de iNiza En \S\\ dirigió Mr. Risso á 
París un dibujo sacado del natural, de uno de estos 
individuos, de nueve pies de largo, que está grabado 
en los Anales del Museo bajo el nombre de delfín mo^ 
rueco^ porque suponía que este debia ser el morueco 
de mar, óams i»ar»9iti$ de Etiano y do Plinio. Antes 
de trazar su historia, diremos que este cetáceo, asi 
como el globicéfalo conductor, pierde fácilmente los 
dientes de la mandíbula superior, y que no se debe 
dar al número do estos huesos ó á su falta .de uho de 
lo6 dos maxilares, una grande importancia en la de- 
terminación de las especies, ó cuando se trata de etH 
tablecerim identidad. Siendo Mr. Rissoel único ob- 

(1) Es ano solo; es uo error iipogtá&eo. 



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tei COWIiBlBnTOS. 

wnrador moderno que hadado la deserípcioa d^ 
este animal, á que Mr. Cuvier ha dado su nontbre^ 
Bada podemos hacer mejor que trasladar tesUtaloieiite 
hK que dice (i). 

íarece que este cetáceo es de costumbres suaves; 
tsi como la zona templada que habita, y que no se 
«procoma á nuestras costas ^ino en el tretnpo dd ce^ 
lo. Su cuerpo es prolongado, redondo, abultado por 
la parte delantera, y que insensiblemente va en dis- 
minución hasta la cola, la cual es deprimida; su piel 
es delgada, de color gris, con alguno? visos azulados, 
atravesada con algunas manchas irregulares y rayas 
desiguales, rectas ó flexuosas, blanquizcas; el vien- 
tre es de un blanco mate, la cabeza muy grande; el 
hocico redondo, levantado en formado arco obtuso, y 
con la abertura de los tubos hacia la nuca; la boca es 
amplia y arqueada, la quijada superior, en que no se 
descubren roas que alveolos, es mas saliente y cubre á 
4a inferior, que tiene á cada lado cinco dientes grandes 
cónicos, agudos, algo encorvados, distantes, sélida- 
mente clavados en el hueso déla quijada: estos dien- 
tes son sólido^, casi iguales^ de un blanco amarillen- 
to 7 con un esmalte muy lustroso; lo interior de las 
láirces está cubierto de tubérculos embotados; la len- 
gua está libre, l'isaen ^us dos orillas; los ojos son 
avalados, oblongos^ m»y peqneñoSy y ce« el iris dte^ 
'lade; la afela dorsatalta, tevantada, y casi en forma 
¡ée triángulo escaleno, estácaííi colocada en medio éa 
laesfMtMa; las aletas pares son grandes, gruesas, ire- 

Srüzcas, la caitdal es fuerte, «dividida en dos gr»nd^ 
ibülos por urna escotadura bastante pwfunéa. - ; 
El globicéfak» ée Rísho está caracíeri^ádo P^itif 
culaiimeflie por gn ei^palda «edofida, «n cúhtm anc%a 
y obtusa su quijada superior ma^krga^firc te infe*- 

(1) Depmikm,fÉ^^u..> .:.,..'.. -^ 

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HÁMIi^ROS CrJAUtUBfANOS. (^ 

fior; tiene nu^epiesdc largo sobre tres de aocMo, y 
aparece en lasdperñciedel mar del ^olfo de Nha eá 
tiempo de verano, sobre todo en j^imavera y olofio». 
Nada hay en él que dé margen para creer que sea 
Tcrdaderamente el ariesdt los antiguos. 

A esta clas^ de delfines detemos agregar proba- 
blemente dos especies que no hemos hecho mas que 
«ntreyer en et carso de nuestro viage. La primera 
vez fué visto cerca de los archipiélagos de los Pomó^ 
tus, «n el mar Malo. Ya le iordicam^ en la Zoo topa 
de ta Coquillc (1) bajo el nombre de leiuocephalus, dr- 
ctendo que su cabeza era corta, truncada, y mas cóni- 
ca qae h del marsuioa común. Este cetáceo, de cuya 
«pccie vimos unos doce individuos, podía teñéronos 
seis pies de largo. Su aieta dorsal era pronunciada, 
muy estrecha y aguda por la punía. El cuerpo era de 
un color gris subido; pero la cabeza y cuello eran de 
nnUaeco puro. Solimeote un instante estuvo al cos- 
tado de nuestro buqui\ 

La segunda especie, sobre la que tenemos poco 
•ne dfecir, es un cetáceo de un color pardo nevero uní- 
íarnie, y cuyo tamaño es doble deí marsuino común. 
Su cabeza completamente truncada, so afta alela dor- 
sal en forma de hoz, es todo cuanto pudimos distin- 
gwr. Le encontramos en aquel vasto espacio dé mar 
«rae existe fuera del trópico de Capricornio, entre Its 
islas de k)s Amigos y la Nueva Hoknda. Un capitán 
ballenero inglés, cuyo buque estaba ocupada en h 
pesca de cacbalot««i y que en aquel momento se ha^ 
Haba á bordo de la Goquiile, tíos dijo que los pe^cad«- 
rcs le conocían con el nombre de MatK-fish, ópescH- 
do negro, y que su agilidad era notable; pero que siji 
amargo se procuraba cogerle, porqué ^u cráneo^ eoñ- 
tenia una materia análoga át la sp^rm-^^tíJ ' " 

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,5Si COMMLEMBNTOS. 

Aquí termina la serie de las especies de delfines 
vivos que existen realmente en la naturaleza. No he- 
mos tefuido suprimir la indicación de muchas, por- 
3ue los datos que han servido para establecerlas, son 
emasíado oscuros y demasiado incompletos para 
merecer una entera coBrianza: tiempo es en fin de 
destruir semejantes rancios errores. 

Mr. Dussumier, armador, que acompaña las espe*- 
dicíunes lejanas de sus buques, y que utiliza sus ar- 
ribadas recociendo todos los anímales raros y precio* 
¿os de los países adonde le llaman sus relaciones mer- 
cantiles, ha enriquecido el Museo con cinco 6 seis es- 
Secíes enteramente nuevas. Nos había prometido sus 
escripciones, que con mucho gusto habríamos inser- 
tado testual mente; pero su marcha y otras causas que 
no podemos apreciarnos han privado completar nues- 
tro libro con estos interesantes documentos. 

Solo nos queda que hacer mención de los delfines 
cuyos resto-; están en varios lugares de Europa, y de 
cuyos caracteres distintivivs y descripciones detalla- 
das trata la obra de Mr. Cuvier sojjre las osamentas 
fósiles. Pero no debemos olvidar a qué clase de lec- 
tores se dirige principalmente esta obra, y nos basta- 
rá hacer mención de algunos de los hechos mas im- 
portantes de estos descubrimientos modernos. Cual- 
quiera que sea efectivamente la opinión que admite 
nn diluvio universal, cataclismos parciales, ó erupcio- 
nes de aguas en vastos estanque«i, lo cierto es que 
un gran número de valles han adquirido celebridad 

Sor las osamentas de animales que se hau encontra- 
0, y que muchos de estos seres no existen ya y han 
desaparecido completamente de la superficie del glo- 
bo. Por el contrario, otros viven todavía, pero en re- 
Sienes en que las influencias de los climas han cara- 
iado completamente. En cuanto á los delfines, es 
mucho mas dificil establecer sus relacíDaes tm la^ es* 



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MAMIFBBOS CUADBOMANOS. 5Í5 

peisies vivteates, porque estas están muy mal deter- 
moadas en su mayor parte; y hay lautas desconocí* 
das, que faltan completamente los medios de compa- 
ración. 

En 1793 descubrió Mr. Cortessi de Plascncia un 
esqueleto de detñn casi entero, próximo al globiceps 
y á la marsopa, en una colina de los Apeninos, in- 
mediata al monte Pulgnasco. En el lugarejo de Sort, 
cerca de Dax, en el departamento de las Laudas, se 
encontró la quijada inferior de un cetáceo llamado, á 
causa de las singularidades que presentó, delfín de 
larga sinfisis. Las minas de conchas de las Laudas 
produjeron también un fragmento que se ha atribui- 
do á una especie muy inmediata al delfín vulgar. En 
fin, en el calcáreo grosero del deparlamento del Orne 
se desenterró un fragmento cuya forma anuncia evi-- 
dentomente una nueva especie del delfín de hocico 
largo. 

NOTAS SOBRE ALGUNOS OTROS DELFINES. 

El Zoological Journal (1) ha publicado el phoccena 
Momei de Mr. Smith (|) de seis nies de largo, y que 
vive en los mares del Cabo. Mr. (iray, en sus Spectle- - 
gia (primera entrega) ha descrito los grampus Lea- 
divisti (3) et obscurus (4) de los mares del cabo de 

{\\ T. iV, p. 4i0, et BuU.; t. XVIII, p. 276. 

(2) Ph.supraniarq purafCapitis corporisque lateri^ 
bus nigricante et albo variegatis; deniibus supra utrin^ 
que quadraginta, infra scxes triginta; postenori pinnce 
dorsalis margine fálcalo. Smith, Zool. journ, t. V!, p. 433. 

('X) Corpure obeso; fronte oblicuo; pinnis brevivus, o6- 
tusis\^ dorsali triangulari; snbtus faiícia lineis maculisqu^ 
albis notatu»; caterwn Musniger; dpntibus parvis conusia 
Í5_25— Í6— Ití utrinque. Bull., t. XVin,p. U6. 

(4) Corpore lanceolato\ cupite oblicuo^ acuto; pinnis mo-» 
diocribus falcdtis; colh tentreque albidtSf fascia riigra ak 



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816 ' coiitianran»^ 

BüfMa Esperanza. Usa variedad de este último Mtá 
repi%i§entada (pl. 2, ñ&. 2, 3, 4 y 5) por Mres. Qwf 
y üaioiard, e& la Zoología del Astrmabe. Estos mis- 
mos autores handcscrito un deltín déla Nueva Zelaii- 
da (delphiüU8Nov(B Zelandict) (1 ) que está represesta- 
doeii su plancha, nú ñero ^. 

Mr. Bfarla (2) llama delpMnus ütkrmtdius á un 
n»ai^»HÍao cuyo cuerpo es de un oegro brillante, al pa- 
so que los lados del vienke y del cudlo som de on 
Uaneoque sigue por el pecho y por el vientre mismo: 
la cola es comprimida y separada por ima muy mar- 
oada angostara. Su largo es de diez y seis pies y me- 
dio sobre diez de oircunfereada en la parte mas gnié* 
SA del cuerpo. Las aletas pectorales tienen tres pies 
y once pulgadas. Vive en las costas de la Nueva In- 
glaterra. £s el eslabón intermedio entre los delphi^ 
nm gramptis y globiceps. Mr. Gray ea su Spicitegia 
(bi imer ramillete) ha descrito un delfmorinco (3) y un 
delÜQ verdadero (4) que indica como nuevo (5). 

ab ángulo 9r i fi usque ab pintifis pectorales; striga obliqun 
lalerdí alba postica; ca'terum totus niger; dentibus par" 
ms^conicis^utrinquei^—H — 26 — ^26. Boíl. t. XVIII, p. 446. 

( 1 ) D. oorpore olongato, cilindraceo, supra nigricafite; 
infra albo; lateribus subÜavis; rostro longo; ocutis nigro 
cioctis; dorr^ali piuna> pinais pectpralibus mediocribus recur- 
valis. Zool.,Ai>troi., 1. 1, p. 149. 

(2) Joura. of the ac. of nat. se. oFPhil., t. YI, 2 cah., 
p. 54.(*827), 

- (3) Ddphinus longirostriSy Gray; Bul!, t, XVI, p, 446. 
Offie palattBo carmato, poetice corivexo, rostro IfmgissirM, 
(UtenaatOf supra depresso, linea media elevatfí; denUbui 
parvis utrinque 48 — 48 —50—59. 
. (4) Ddphinus oapensis Gray, Spic; BulL t. XVI, p. 
iÁ6. Oorpore lanceolato; pinna dorsali elevata^ falcata; 
pinnis pectoralibus mediocribus falcaiiSy dorso, IMis^ pin- 
nisque7ágres<:entj¡bus;ventre albido ; dentibus utrinqtAe cir» 
c»fcer5— 5 — O — 0. 
. (5^ Cj&asju^z»dAttt)hin de FremiaTÜlev BoU. soc* pfaü. p. 



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En una esceleate obra^obre los matiriféros, ha (üh* 
do Mr, Cuvier los retratoá del delfín de Misso, (liv. ^), 

?ue nosotros deseribéiiios como lia ghíbicéfiüo, QÍdeh 
n de vico lar^o (67 liv.) q4*e es un deltinorinco» dtes# 
j^s los dolfioes plomado (1), veloz (2), embrida- 
ao (3), dudoso (4), de Dole (^), y el marsuino del 
Cabo (6). 



W)S CACHALOTES. 



Los cetáceos de ^ue hasta ahora nos hemos ogu« 
^ado, tienen sa cabeza proporckaada á las dímensto** 
nes de su corpulencia, pero no es asi con los llama- 
dlos cachakHes: esta parte por efecto (te un eoorino 
desarrollo de los huesos de la cara, adquiere un x^ 
lamen tal^ que frecuentemente ella sola compone ia 
cvarta parte del la^go total del animal. 

El nombre de cachalote es absolutamente nuevo: 
He haUa en Anderson (7) una cii^i de las Efeméridei 
de los c^iriosos de la Naturaleza, por la que se ve qii© 
el nombre de cacMtoteó ca halut es de origen vasco^ 
V que los habitantes de Bayona, de Biariz y de San 
Man de Luz, introdujeron el uio entre los p<^cado- 

71: oetacefe echoues dams la rade de|Paimpo\, Uuil. (184 2— 
Í8l3)pág. G9. 

(i) Dclphinus plumbcnsy F. Cuvier, t, HI, pL núm. i 
ct3. 

(2) D. veloXi Dussaraier, Ibid. 

(3) D. frcBtiatus ibid. 

(4) D. duhius, G. Cuv. 

(5) Áodon Dalei. 

(6) Ph. capensis, Duss.; Fr. Cuv„ Mammif. 

(7) S}9t, fMt.de V Islande etd^(iromLaná^^, lí^ p. (4# 
(ennoJLe). .: 



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818 COMPLEMENTOS. 

res; porque en sa lengua cachan significa on diente, 
según la opinión admitida. 

La historia de eslos gigantescos cetáceos no se 
compone masque de documentos sospechosos en un 
todo. Parece que se haya tenido particular gusto en 
acumular las citas mas disparatadas, á fin de mul- 
tiplicarlas especies bajo los mas Trívolos protestos. 

ISo aparece que los antiguos naturalistas hayan te- 
nido conocimiento de él. Dícose, si, que el orea de 
Aristóteles y el phisetero de Plinio deben ser el ca- 
chalote; pero sobre esta materia no se pueden emi- 
tir masque conjeturas : bastará citar, sin duda, las in- 
vestigaciones de Teodoro Hasoeus, que pretendia 
3ue este cetáceo era el leviathan de Job ó la ballena 
e Jonás(1}. 

Los italianos han llamado siempre eapidoglio lo 
que los pueblos que hablan la lengua de oc llamaban 
peis mutai\ y que es el cachalote macrocéfalo; el sene- 
dette Je Rondeíet no es otra cosa que este último ani- 
mal. En fin, el género physale de Mr. Lacepede es 
aun el mismo cachalote, al cual un pescador, en un 
croauis trazado groseramente, habrá puesto de memo- 
ria la abertura del tubo en la estremidad posterior de 
la cabeza en lugar de ponerle adelante. 

Todoü los pueblos del Norte llaman á los cáchalo* 
tes pot'ñsVe, pol-visch ó hump-back, lo que equivale 
á espalaa jorobada. Las mas de las denominaciones 
con que se les conoce recuerdan másemenos esta par- 
ticularidad de su organismo, cual es la de tener nna 
giba levantada y prominente de naturaleza grasicnta 
en la espalda. 

Coordinando Linueo el conjunto de los seres vi- 

(4) Disaumtio de Levianthan Jobi et oeto Jonw; par 
Theodore Hase, augmento par Wernerus Kohae, 4723, pági- 
na 240. 



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MAMIFEaoS CUADRUMANOS. 5á ) 

Vientes, en su sistema de la naturaleza, y separando 
los cetáceos en una clase, fué el primero que aplicó á 
los cachalotes el Qombre áQphysetero que se encueu- 
tra en los escritos de PHnio. La mayor parte de los 
autores antiguos, antes deLinneo, se habían ceñi- 
do á mencionarles Qon el nombre de cetus y aun de 
baUena^ añadiendo una multitud de epítetos que inte- 
resa muy poco recordar. Linneo no reconoció mas que 
tres especies: el physetero macrocéfalo, c|ue es el ca- 
chalote macrocéfalo, y la única especie verdadera- 
mente auténtica; su micrúps, que nos parece que es 
un globicéfalo ó el marsuino gris; y su tursio, la 
marsopa. 

Brisson conservó á los cachalotes el nombre ge- 
nérico de cetus, y su cetus albicans es el beluga; su ce- 
tus NovcB-Anglíw, del que se ha hecho un cachalote 
trumpo, no se diferencia en nada de su primer cetus 
ó el macrocéfalo; y sus cuatro últimas especies son 
ciertamente marsopas y globicéfalos. Algunos natura- 
listas sistemáticos, lanúniversalmente seguidos en los 
principios de su clasificación como Linneo y Brisson, 
sancionando, en parte, el modo de ver de Anderson, 
que copiando á un autor antiguo llamado Sibbaldo, 
había formado cuatro especies diferentes de cachalo- 
tes (1), debieron hacer prevalecor en todas las obras 
la opinión de que existían muchos; y todos los datos 
truncados tomados en las relaciones de los víages, en 
los informes de los marinos empleados en las pesqui- 
sas, fueron puestas en contrinucion para defender 
la existencia de estas pretendidas especies. Bonnater- 
re en su Cctologia, y Mr. de Lacepede en su Historia 
natural, tomismo (][ue otros mucnos "naturalistas, no 
dejaron de reprodupir estos seres ficticios, y acompa- 
ñar suhistoria con estensos pormenores, entrfi los que 

(1) T. U, p.'446etsuiv: . 

811 Wibliotcca poimlar. T. XXIII 34 



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530 GOMFLBMBNTOSk 

ni uüo solo hay característico: Bos parece» pues, in** 
Blil citar la^ ainoftiinias deErxleben; de Boddaerl y 
olrps, y reproducir los caracléres de los géneros fise- 
tero y fasale; que qo se apoyan mas que en descrip-^ 
eionés muy incompletas y de poca valor (4). 

Las caracteres generales de \os^cB^:h^\oie¡s{physe^ 
ier, L.; catodon Lacepede) son particularmente, una 
cabozri muy grande y voluminosa, que. termina por 
dclaateen un hocico' truncado, ó (jue parece corlada 
de cuadrado; una mandíbula superior muy ancha que 
cubre á la inferior que es. muy estrei:h«, prolongada 
y formada de manera que encaja en un sulco de la 
su!>erior; sX)lo la mandíbula inferior está cuhiortíi de 
dientes gruesos y fuertes, de que carece completa- 
' méate la do arriba^ cuando el animal cierra la boca 
-encajan los><líentes en las depresiones del borde de ia 
enría superior revestido por espesáis encía;;. El ori- 
ficio de los tubos es único y abierto en la estremidad 
del hocico; los ojos son muy pequeños y desiguaes, 
3- esta particularidad anatómica no se escapó á Eg- . 
g(^'lo [i}; en la escalda tiene unagiba^ compuesta de 
¿rasa. 

Tales son los cachalotes considerados ea su con- 

(1) En un resumen histórico sobre el estado de la ciencia 
reUli va mente á los cetáceos mencionados por iosa^ulores.-in- 
tÍ2;uos. Mr Cuvier {Oss foss,, t. V p. 328 y siguientes) ha 
:aclara<lo, con la mas vasta erudicipn; los errores de siuoni- 
oiia que recargaban los libros consagrados á la historia ,de 
estes animales. El' lector celoso. do penetrarse de lasdiscusio- 
t\e.<r científicas que restablecen .los hechos, puede consultar 
la obra misma do este profundo naturalista. 

it) «Parece que no tiene mas que un ojo, aur^quo lieiie 
<!os;-per^el izquierdo es tan chico» que apeuaá'sepued© ver; 
lo -que CQOtribuYe á que los groenlandeses puedan fácilmen- 
te luchar con él,. atacándole por el lado del ojo pequeño.» 
¿Sjggede Groenland.j'ii. b$). . • »' • 



y Google. 



mamíferos CüADRÜMAÍfOS. 53 1 

fuQlo. Las disposiciones, el orden y las particulari- 
(lades <le la osamenta, son dignas también de (ijar la 
ateoeion. Sobre esta materia presentaremos un resu- 
men de los trabajos mas recientes. Et cráneo (1) tie- 
nda mayor* analogía con el de un détfin, cuyo hoci- 
co tuviese muy anchos los bordes, y remangados de 
modo que la cara superior aparezca cóncava. Las ven- 
tanas de la nariz, huesosas esternas, están abiertas 
también en* el fondo dé una gran concavidad formada 

Eof^na porcian de los maxilár^s;los parietales, en su 
ase, están casi enteramente ocultos por un di^sar- 
rollo considerable de la cresta Occipital; el hociro, 
á pesar de su estension, debe su enorme desarro 
lio á los maxilares y á los intermaxilares; estos su- 
ben y se levantan para formar unas crestas que se 
e[evaa perpendiculái menie al rededor de la caheza; 
un semicanal atraviesa el vomec; las ventanas de la 
nariz son. muy desiguales, y la del lado derecho no 
tiene la cuarta parte de amplitud <iue la del lado iz- 
quierdo; los huecos de la naciz son también irre- 
gulares; el nasal del lado derecho.es mas ancho que 
el del lado opuesto Esta dirección del vomer, dice • 
Mr. Citvicr, y esta amplitud de la ventanilla izquier- 
da, indican una dirección del canal membranoso de 
las ventanillas y de todo el aparato de los canos 
de agua hacia el mismolado, y esplican • este hecho 
observado por los marinos, qjie los cachalotes lanzan 
siempre la columna de agua hacia el lado izquier- 
do (2). El. borde inferior de la órbita esta formad^ ►de - 
un hueso yugal, grueso y de forma cilindrica, dilata- 
do en áu parle anterior en una láni i na -oblonga que 
cierra á medias la órbita ftácia adelante;^ Ui fosa tem- * 

(1.) Cuvier, Oss. foss.,X V,p:-3'4í, .pl. '24,'fTg, 1,,^, 3 
•4 el 5.. . . ' 

(t)* Swedíaur» Jóurn, pliysiq., ogtobre i^k, l«6. 

, . DigitizedbyLjOOQlC 



532 . COMPLEMENTOS. 

poral es redonda y profunda, pero ninguna cresta la 
separa de los lados del cráneo; el arco cigomático es 
cónico y corto, y no está formado mas que por la par- 
te escamosa del temporal, el agugero occipital está po- 
co mas ó menos en el tercio inferior de su altura; el 
borde inferior del occipital se divide á cada lado por 
una escotadura en dos lóbulos, de los cuales el ester- 
no representa la apófisis masloide; el basilar y el es- 
fenoide posterior son muy cortos; el esfenoide ante- 
rior no se muestra por debajo mas que en una es- 
cotadura del vomer; el borde posterior del yugal es 
sencillo. 

Se cuentan siete vértebras cervicales , y el atlas és 
la única distinta; las otras e.tán soldadas entre sí. 
Hay catorce pares de costillas; catorce ó quiuce vérte- 
bras dorsales, y treinta y ocho lumbares ó caudales. 
Los huesos e i V están colocados en frente de la vigé-' 
sima primera vértebra, al principio son bastante lar- 
gos, y después se acortan; las vertebras caudales per- 
manecen muy gruesas hasta las seis ó siete últimas, 
que disminuyen rápidamente, de modo que la espina 
es por todas partos de igual grueso. 

. El omoplato es cóncavo esleriormente, convexo por 
la parle de las costillas, y mas estrecho que el de los 
otros cetáceos; su apólisis acromiou es muy desarro- 
llada, el húmero es corto y grueso, y presenta en su 
borde anterior una crc4a terminada en gancho, y que 
se asemeja á la cresta delíoidal, el cubito se suelda 
muy lue¿o con el húmero; aun antes que la epífisis 
de este esté reunida; la apófisis olecraniana es muy 
saliente, y se CQcorva hacia el puño. 

Los dientes qne ocupan los alvéolos profundos de 
la mandíbula inferior, son en número de veinte y dos 
á veinte y cinco en caja lado; dícese aun que ciertos 
individuos presentan hasta treinta. lisios dientes es- 
tán espaciado^ entre ai, y" ui^is fu^rl^sy gruesos ea la 



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MAMÍFEROS CUADRUMANOS. 533 

parle anterior de la mandíbula; son'muypuntiagudost 
cónicos y encorvados desde las encías, cilindricos y 
macizos en su cuerpo, comprimidos y huecos en for- 
ma de cono en su base; su punta, que se eleva algu- 
nas veces has»a tres pulgadas fuera déla mandíbula 
y de las materias fibrosas y densas que estáo en lugar 
de encías, se gasta y acaba por aplastarse, al pa^o 
que el cetáceo entra en anos. Hemos visto algunos en 
cuya corona estaba casi completamente truncada, y 
enesle momento tenemos un diente á la vista de un 
cachalote joven, cogido en la bahía de la Concepción 
de Chile, y que tiene las proporciones siguientes: 
cinco pulgadas de largo lolal, y cuatro poco mas ó 
menos de circunferencia; forma de un cilmdro bas- 
tante regular hasta las veinte líneas de la punta, en 
donde un cuello indica su engaste en la encia, y la 
base de la corona; esla es cónica, adelgazada, redon- 
da y muy encorvada; el diente entero, por otra parte, 
describe una curva mucho mas sensible por delante, 
el marfil se compone de fibras muy compactas, de un 
blanco amarillento, y que por su dureza c*s muy soli- 
citado en las artes. " 

Parece que la audición debe ser muy obtusa en los 
cachalotes. Se sabe ademas por las observaciones de 
Camper, que el aparato auditivo es en su totalidad 
mucho mas peciucilo que el de los delfines y ballenas. 
Las volutas del caracol (1) están separados por un ta- 
bique oseoso continuo; la espiral que forman tiene al- 
go mas de dos vueltas; el fin del caracol se ensancha 
en una especie de pequeño vestíbulo particular, se- 
parado del grande por un;r escama, y en el cual se 
ven dos pequeñas anerturas, pertenecientes probable- 
mente á ¡os acueductos. La caja es también muy pe- 

(4 ) Principes de V anatmnie compare, etc. . par de Blain- 
vüle, t. I, p. 504. 



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534 . COMPLBMPNTOS, 

quena, y SU forma es^ mas abierta; el martillo, libre 
por su cabeza, que es globulosa, e^tá soldado por $u 
apólisis esterna con el borde de la caja. 

Tampoco parece que' la visión sea muy estensa, si 
se allende á la pequenez del globo del ojo. Sobre este 
punto dice Mr., de Lacepede «que el ojo del cachalote 
macrocéfalo está situado mas alto que el de los mas 
de los cetáceos grandes, y que está colocado en lo al- 
to de una especie de eminencia ó joroba, poco sensi- 
ble a la verdad, pero que sin embargo se levanta bas- 
tante por encima de la superficie de la cabeza para 
que el hocico no impida que este órgano reciba los 
rayos luminosos reflejados por los objetos colocados 
delante del cetáceo, con tal de que estos objetos es- 
tén un poco distantes. También ha publicado el ca- 
|)ilan Colnelt en la relación de su viage, que eJ cacha- 
ote persigue su presa sin verse obligado á inclinar el 
grande ejtí de su cabeza y de su cuerpo sobre la línea 
á lo largo de la cual avanza.» ¿Cómo conciliar con 
todo la esplicacion de la existencia de este hecho con 
el au6 retiéren Mrs. Quoy y Gaimard hablando de su 
cachalote abollado? [i). Di'refnos con el capitán Ham- 
mat, que por la disposición de sus ojos colocados en 
una hondonada, no puede ver ni delante de su cabeza 
ni detrás de él; tan solo de lado y obllcaamente es cor 
mo puede distinguir los- objetos » Estas dos opiniones 
sondiamelralmente opuestas, aunque uoignoramosque 
se ha argüido positivami^nte de esta circunstancia que 
el po/ya/o se diferenciaba específicamente en e^to del 
macrocéfalo. El cachalote abollado (pApeíer pofyci- 
phus) que Mrs. Quoy y Gaimard han hecno figurar (2) ' 
con arreglo á muchos croauis de ui\ capitán ballenero, 
dibujo que hemos repro<iucido en las atlas .de está 

(4) Zool. de r üranie, p. 77. 

(2) Zooi. úeV üranie, p. 76, pl. 12. 



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MAMIPSROS GUADdUMANOS Í5Í5 

dura, y que se dice que es propio de los mares 'eena- 
tofialesde los archipiélagos de las Moliicas y délas 
islas Tídorianas, no es notable mas que por un gran 

•número de bollos que tiene á lo largo de la espaléa. 

'Esie carácier podría .depender muy bien de cireans- 
tanoias accidentales, y aun de una plétora de( va^o 
iiorsal qué <»ontiene la cetina ó esperma celi que dejase 

-'C.viravasar la materia adipocírosa. Aun puede ser quei 
los tales bollos ó gibas pn^vengan de unas repleciones 
del tegido celular, porque se hd observado que algu- 

- uas veces se presentaba esla misma oircunstaocia en 

'las ballenas y aun en el cachalote macrocéfalo. La 
figura del cacnalole abollado no Heva mas detalles q«c 
los que dejamos citados, y natía mas añadiremos so- 
bre este cetáceo, que aun no conocomos, y sobre el 
€ual deseamos que recaiga una de^cfipcioo circuns- 
tanciada. 



EL CACHALOTE MACROCÉFALO. 

PHlfSETER MACROCEl>nALÜS. BOxNxN. 



£1 cachalote macrocéfalo y la ballena franca son- 

.los gigantes del reino anintal. Al crearlos la natural- 

laha querido ponerlos en armonía con la e^ensioQ 

de mar que tienen que hubiiar, y sin embargo síu gi- 

-gantesca masa no apareció mas que como un pua^io 

. imperceptible si>bre la vasta superficie de los océanos. 

Sus huesos, semejantes á vigas, el peso enorme «le: 

SQti músculos, los torrentes de sangre que circutiiii ea 

*»us vasoij, la espesa onvollura que cubre coo unaáu- 

dmessa capa de gordura .aceitpsa aquel conjunto ia- 



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636 COMPLEMENTOS. 

forme, todo en ellos debió producir la sorpresa y he- 
lar de espanio á los pueblos antiguos eu cuyas playas 
apareció. i)e aqui nacieron aquellas fábulas quclas 
tradiciones y la poesía han conservado: porque todo 
induce á creer que la orea tan terrible y espantosa de 
los latinos, no es otra cosa que el cachalote macrocé- 
falo; pero aguerridos muy luego los hombres que ha- 
bían sabido reemplazar las fragües piraguas por na- 
vios, y surcar los mares en todos sentidos, alraidos 
por eí comercio, y poderosos por otra parte con la 
posesión de armas formidables, no vieron en estos 
grandes cetáceos mas que una pres.i de harto fácil 
posesión, y de grande imporlancia por los recursos 
que de ella podian sacar. El cachalote no tiene sin 
embargo costumbres tan suaves como la ballena: esta 
no ti*ine efeclivamentemas medios para preservarse de 
los ataques de sus enemigos, que los esfuerzos impe- 
tuosos de un poder muscular inmenso, al paso que el 
cachalote, cuya boca está poblada de dientes fuertes 
y robustos, mas carnicero en sus costumbres, ha reci- 
bido por esta so'a modificación de la mandíbula infe- 
rior un carácter mas bronco, mas decidido y mas be- 
licoso. 

Pero se concibe que semejante coloso no es de 
aquellos animales que se pueden conservar en un 
Museo: y no es poca suerte el tener algunas de sus 
partes para facilitar su estudio: asi es que todos los 
autores antiguos que han descrito á los cachalote.*!, 
parece que tomaron para pintarlos anteojos de muy 
diferente naturalez i, aumentando ó disminuyendo sus 
proporciones según el capricho del autor, y en seme- 
jantes circunstancias se han trazado descripciones tan 
diferentes, tan incorrectas y tan poco conformes á la 
razón, que atormentan á los naturalistas que gustan 
apoyar su opinión en hechos confirmados: y sin em- 
bargo, si se hubiera querido estenderse sobre estos 



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MAMIFKROS CUADRUMANOS. S37 

hechos ¿ño es una cosa demostrada que en todas par- 
les los capitanes baHeneros daban al macrocéfalo los 
mismos caracteres con muy leves escepciones; que ea 
todas partes, en todos los mares, bajo todos los para- 
lelos, debajo del ecuador como en las dos zonas tem- 
1)ladas, en el polo del Norte como en el polo del Sur, 
a especie que allí se encuentra presentaba las mismas 
senas, si podemos servirnos de esta espresion; que el 
ámbar grú, que se sabe que es producto de este ani- 
mal, se halla en todas las pjayas, lo mi: mo en las del 
mar Báltico que en las costas de las Molucas y de las 
islas del grande Océano? Las distinciones de muchas 
especies oue se ha tratado de establecer ¿pueden ser 
sancionadas en la época actual, cuando se sabe que se 
apoyan en tanli^eroj; matices coraolos que resultan de 
la curvatura de íos dienles y de las prominencias adi- 
posas de la espalda? Este último carácter es tan poco 
importante, que muchos autores hacen meneion de al- 
gunas de estas lupias que salen accidentalmente en la 
región dorsal de los macrocéfalos que se han observa- 
do en los mares de líuropa. De todo este fárrago de 
distinciones especílicas establecidas en el género ca- 
chalote, y que por sí mismo se deshace, no se puede 
admitir mas que una sola especie verdaderamente, 
que es el cachalote macrocéfalo ó de cabeza gorda. 

Este cachalote tiene por lo coíiun de cincuenta á 
sesenta pies de largo, y menos comunmente de se- 
senta á ochenta pies: estas son las proporciones mas 
verdaderas; porque las de cien pies , que en algunas 
relaciones se les da, son exageradas, ó cuando mas 
no pueden ser propias mas que de algunos individuos 
viejos que llegan al término de una corpulencia ^e 
no es ordinaria. El cuerpo tiene la forma de un in- 
menso cilindro, cuya cabeza, separada de la espalda 
por una ligera depresión, constituye una gran parle, 
y que termina por una masa cúbica, truncada por de- 



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: iS38 covPLVMBfrros. 

- lante patafonnarun hocico obtuso, ó mas bien cua- 
drilátero. El orificio del tubo es.tá abiorto en la eslrc- 
midad anterior de la caheza, en medio deuna premi- 

- uencía redonda y formada de fibras espesas que sir- 
ven para su oclusión, al paso que el cuerpo acaba 

/gradualmente y se va adelgazando hasta hacia la co- 
la para dilatarse en una inmensa aleta compuesta de 
i dos anchos lóbulos, profundamente escotados en su 
¡p»rte inedia, y que no tienen menos de catorce pies 
i de diámetro trasversal. .Las pectorales por el contra- 
rio no tienen las proporciones en armonía con la po-' 
tencia de la rama caudal; son compaiativamente pe- 
queñas, oblongas, ovaladas, y si nadas no lejos de^ la 
comisura de la boca. J-.a superficie de la espalda, re- 
donda y lí^a, tiene una aleta falsa, ó mas bien una jo- 
roba enteramente formada del togido celular en un 
^grueso repliegue de la piel, y que se interrumpe de 
-orepenteeu'su parte posterior. Esta lupia grasicnta no 
! cs«iempre sola; y frecuentemente llegan á tre& que 
undulan, así en la región dorsal. Los ojos son muy pe- 
queños, negros, de§iguales, v ef dei lado derecho 
es mucho mas grande que el del izquierdo. Aun - ha 
llegado átreer-equeesteúltiáio no sirve para la vi- 
, sion: El canal del tubo afecte^ también esta falta /de 
simetría; es sencillo y nodobte como el délas balle- 
'. ñas, y se dirige oblicuamente hacia el Udo izquierdo 
de la cabeza La lengua es muy carnuda, de un rojo 
lívido, poco móvil, y llena la.nrandíbula inferiorcuva 
íorma tiene; la boca tiene poca amplitud, la «oncná 
auditiva esterior se reduce áun^i simple Im^dídura 
: muy estrecha; la verga deLmacho estíi metida en uaa 
. fspecip de estuche que le preserva de los chqiiümes- 
-tenores, al mi.sm o tiempo que lasdos tetaste la'hom- 
^Jira están metidas endoshondos repliegues de la piel 
/sobre el v»entre. Las carnes tienen un color.de taio 
:aegro,ipirDpio de los. mas de Jos cetáceos^ y la capa de 



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^ HlUffESOSCVáDBUHANOS. 53 9 

te^do ^asíiento ó aceitoso que los cubre, tiene mas 
de sois pidgadas de grue^o. 

El color general del cachalote macrocéfalo es de 
un ne^ro azulado mas oscuro por í^ucima, que va dcs- 
vaneciéudose por los costados y debajo del vieolre. A 
vecí'slaparte laferior del cuerpo es blanquecina, asi 
como el contorno de los ojos. La epidermis es de una 
naturaleza tan denfia é in-oosible, que con frecuen- 
cia se fijan sobre ella cúmo sobre una roca, grandes 
eoncbas, y alli se desarrollan completamente. Estas 
conchas reunidas en gran número lian dado margen, 
á que se crea que son manchas blancas. *E1 molusco 
cuya existencia parece unida á la de los grandes ce- 
ta* eo^, y qué semejante á ciertos í-rustáceos, se pega 
sobre la piel como parásilo, es el género coniula- 
do{1). Al paso observaremos que esta particularidad 
de ver conchas bivalvas, del genero ostra, ibcru^ta^- 
se sobre la piel délos cachalotes, hacia la cabeza y 
la espalda, prueba que este cetáceo no tiene moví- 
mientí^s bruscos; y esto mismo hemos tenido propor- 
ción de observarlo con frecuencia. 

El macrocéfalo nada otdinariamente con lentitud, 
y no asoma en la superficie del agua mas que la an- 
cha bóveda de saespalda y la eminencia carnuda que 
circuye con un grue><o relwrde el orificio exterior del 
tubo. Frecuentemente permanece tranquilo durante 
algunos Feíiundos. con el cuerpo levantado al nivel 
del mar cuándo está sereno, después se sumerge sua- 
vemente y sin sacudimirntos . para volver á íalrr al- 
.gunos minutos después. No sucede lo mismo cuando, 
reunido en tropas en tiempo del relo, le trasporta el 
ardor que le anima: se le ve medio levantar su cabe- 

(1) Coronuh diaderaa, coromila diadema, Lamark, t. V^ 
p. a87, y coronula radiada, coronula balcmaris, Lamarck., 
wconitato. 



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] 540 COMPLEMENTOS. 

za maciza é informe, azotar las olas con sos aletas y 
sumergirse pcrpendicularmente, de modo que des- 
pliega como un inmenso abanico los lóbulos de su 
cola, y servirse de esla parle, enleramenle compues- 
ta de tendones espesos y muy robustos, para sacudir 
sobre el agua con estrépito y bacerla sallar formando 
í^abiUas á grandes distancias. Este espectáculo impo- 
áeate que muchas veceá heujos presenciado, no se 
verifica por lo común sino cuando los cachalotes se 
reúnen en gran número. Entonces es cuando se esci- 
tan y se buscan manifestando alegrem(?nle los place- 
res (le sus pesados y torpes sentidos; entonces es 
también cuando se les vé dirigirse hacia las costas, 

C referir las grandes bahías serenas, escoger sus 
embras, y separarse de los demás una vez hecha su 
elección, y dirigirse siempre apareados y á la ventu- 
ra, al medio de los grandes océanos. La ciencia mas 
úlil que puede adquirir un capitán balleoero es el es- 
tudiar por su esperiencia y la de los oue le han pre- 
cedido, losparages en que en épocas determinadas se 
encuentran estos celá«^,eos, se reúnen y viven en tro- 
pasen los diversos parages: esto es lo nue se llama 
para un pais la estación de la pesca. 1 oda It navega- 
ción se limita á este resultado, y debe manejarse de 
manera que el buque llegue á tiempo oportuno á las 
costas que se conozcan como mas frecuentadas. En las 
travesías intermediarias no se pescan mas que las 
especies que nadan apareadas, y que, aisladas de al- 
guna gran reunión, salen al paso. 

Los cachalotes no arrojan el agua por su tubo 
cada vez que aparecen, pero este fenómeno se veri- 
fica sin duda cuando el animal toma su alimento, y 
ha llenado el depósito pneumo-nasal del líquido que 
ha debido tragar al recoger su |)resa. No es un simple 
mucus unido al vapor, resultado del acto respiratorio 
y condeusado por el aire esterior, como pretende 



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mamíferos cuadrumanos 544 

Mr. Scoresby; porque podemos afirmar, por haberlo 
visto muchas veces á algunos pasos de distancia, que 
sale del tubo, abriéndose por una viva contracción y 
con ruido, un cano de agua que asciende c^ una pe- 

3uena altura esparciéndose inmediatamente en forma 
e lluvia menuda, al paso que la columna que arro- 
jan las ballenas conserva durante mucho tiempo el 
aspecto de uú caño derecho que sube á lo alto antes 
de disiparse en forma de lluvia. 

La opinión que admite que el cachalote macrocé- 
falo es cosmopolita, es verdaderamente la mas proba- 
ble; y aunque sea este sin embargo entre lodos los 
cetáceos el que prefiere la zona intertropical y las re- 
giones templadas, se le halla igualmente en mares 
boreales, y en los del polo Sur. Se debe decir con to- 
do que es mucho mas raro y que no se presenta sino 
en ciertas épocas, y acaso" en circunstancias sobre 
las que aun no se ha reflexionado. Sábese por otra 
parte que muchos de estos grandes cetáceos han sido 
arrojado á veces á nuestras costas, pero debe supo- 
nerse lambien que, mas broncos que las ballenas, e! 
gran número de buques que surcan la eslension de 
nuestra parte de Océano Atlántico los han arrojado 
hace mucho tiempo, y que hoy se presentan en ellos 
á ¡utérvaloS mucho mas largos. En los mares calien- 
tes de Madagascar lo mismo que en los de las Molu- 
cas, en lo^ paragestempestuosos de la Nueva Zelanda 
como en las costas del Japón, donde reinan los terri- 
bles tifones, se encuentran cachalotes que son idén- 
ticos por el conjunto de sus formas, ^porque los capi- 
tanes balleneros que los persiguen no reconocen en- 
tre ellos mas que algunos matices en la .corpuleaci^, 
que proceden sin duda de la edad, del sexo ó xle cir- 
cunstancias que" no podemos apreciar. Los parages 
que mas frecuentan loscachaloles son, el Norte, el 
cstjTechode D^isj las costas de lá. Europa templada; . 



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las costas de Patogenia en el Oréaao AUántíco; las- 
costas de Madagascar y laeosta occidt^Qtal de iaNaeva 
Huldíida en ei mar de las Indias; las Mélucas, las Ca^ 
rolinas. las Marianas, en e^ Océano PacíGco; las dt 
los Gal »p i^os debajo del ecuador, y no lejos del Perú; 
lá Nueva Zelanda en el grande Océano Antartico, y 
los archipiélagos japoneses en el Grande Océano 
boreal. 

Provisto dé robustos dientes , ha debido tener el 
cachalote costumbres mas crueles que ía.>^ ballenas, 
por egemplo, cuya boca eslá forrada de láminas cór- 
neas; también ha debido (ener un apetito mas carni- 
cero, y por consecuencia tener modificaciones en los 
órgan s digeslivüs*,*que han del^ido acortarse y con- 
centrar la energía de sus fibras: anchos múscufos ter- 
minados por tendones como cnerdcis gordas, ponien- 
do en movimiento una mandíbula inferior estrecha; 
pero larga, erizada de dientes encorvados, formados 
de un marfil compacto y plantados en ramas ostros is, 
macizas, consliiuycii un aparato, que exige pai*a po- 
• nerse en movimiento presas voluminosas , sacadas d% 
entre los animales grandes. Por otra parte la estre- 
chez de la abertura del esófago parece que contraria* 
el plan primitivo, é inclina á pensar que todo e>te 
siste.iía bucal no eá mas que un lujo-iniitil/ó qu' los 
cachalotes no §e sirven de él mas que como de .un oic- 
dio poderoso de defensa. Andersoq (fice en efecto, que 
se bahía hallado en el estómago de un cachalote res- 
tos de rcquifi y dé otros pescados grandes , mieniras* 
que ios balleneros po mencionan mas quie restos de lo 
que ellos llaman squid ; sabemosque estos squid no 
son otra co^a,que los pulposo secas que los raar- 
suinos devoran con tanto placer. Parece, sin embargo, 
queiistos animales nó se limitan á esloa cefalópodas 
y que no desprecian los cltípeds y' otros pescados se- 
iQe^aateSf y Uaa los moluscos. .T^mbí^n afirma Othoii 



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mamíferos^ GUADRDMANOS. 5^3 

Fabdcio- que se tragan á los requines {sqmhs car*^ 
cbarias), y el cicloplero lump ó liiinpeüa , y que Jos 
primeros sobre lodo tienea lan gran miedo de ellos^ 
qut; les basta la vista deuo cachalote para huir hasta 
las orillas y vararen ellas. En fín, afiade que este 
anítnal se alimeiiia con cadáveres de otros cetáceos, y 
aun los de su propia especie 

Eggedo (descript. du Groenland , p. 54) , no ha 
descrito mas que un cachalote, que él ilaina poi^fishe 
ó cachalotilh, y en la cedria noticia conteuicla en su li- * 
bro, se lee que" es pardo en -la espalda y blanco por el 
vientre, de cincuenta a sesetita pies, y que se saca de 
su cráneo hasta veinte y veinte J cuatro toneles ;de 
sperma ceti, Andersoa (llist. nat, du (rroenland, t^ 2, 

5. 466) le da los nombres de pot fisch y caziM, usa- 
os en Holanda , y dice que algunos pescadores lia-, 
man aun a este cetáceo nord-caper: es el spermor-ceti 
whale ó ííumpback de los ballciieros ingleses, y cierta- 
mente , el trumpod^ las Beruiudas, que se ha creído 
que se debe distinguir en nutstros libros de historia 
naural, aunque Anderson no lo separa de su primera 
especie ó del macroccralo. En cuanio á su tercera es- 
pecie, ó cachalote de úíquIrs delgados, coróos y tn for^ 
ma deliocecillas, sabemos que los dientes dej inacrocé- 
faJo joven tienen peifecíamenl^ esta hechura , y no la 
pierden hasta que envejecen y j^a usados. El mtt fisch • 
del mismo autor, no es mas que el beluga tomado por 
tipo dtl'C.ichalóte blanco gor Mr. de Lacepede, porque 
los.iienlesdi». la mandíbula superior st^caen fácilmen- 
te. Délos tres physeter deFabriclo (Fauna Groentan- 
dica, p. 41) el primero pertenece solo á este género, y 
e>' el macroiéfalo cuya descripción es exacta;, pero su 
caCodan y ¿w,microps son eviueutemente un marsuíno 
y el glotíicéfak) conductor, tín í^uiaoto á la^ especies* 
3e las obras' mas modernas ,. la- confusión que se ha 
introducido en ellas exigiría miichisi mas citas, y. una 



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514 COMPLEMENTOS. 

sinonimia de una utilidad muy poco directa á los mas 
de nuestros lectores para que tratemos de trascribirla. 
Ademas, las (^pecies de Bonuaterrey de Mr.de Lace*- 
pede, copiadas por otros diversos naturalistas, no son 
mas que los cachalotes de Anderson, de Artedí, y por 
consiguiente de Sibbaldo , adornados con nombres 
nuevos sin ir acompañados de datos modernos si- 
quiera medianamente auténticos. 

iCuáles son las costumbres del cachalote macro- 
céfalo? ¿Qué tiempo dura la gestación de la hembra, 
Ír cuántos hijuelos produce? Si estos cetáceos siguen 
a ley común, no deben parir mas que uno solo, pues 
se há observado que los animales producen, tanto mas, 
y á épocas mas inmediatas , cuanto mas pequeños 
eran, y que cuanto mas considerable era su tamaño, 
menos numerosa era su progenie. 

Nada conocemos de lo que tiene relación, con la 
parte filosófica é historia moral del cachalote macro- 
céfalo , y probablemente nos mantendremos aun por 
mucho tiempo en una profunda ignorancia sobre este 
asunto. No sucede asi con respecto á los recursos que 
proporciona á las artes; el comercio sabe muy bien las 
utilidades que debe sacar de este animal. A fines del 
siglo pasado.yá principios del actual, particularmente, 
ha sido cuando la pesca del cachalote se ha regula- 
rizado, y se han enviado armamentos considerables al 
mir del Sur para perseguirle"; y aunque centenares de 
buques entran todos los años ¿n los puertos del impe- 
rio británico y de los estados de la Union , aun nos 
queda que saber si no se debe reconocer positivamente 
mas que un solo cachalote , ó bien si el del Norte se 
diferencia .del del Sur. 

Dos sustancias preciosas por su abundancia ó por 
su precio, se estraen principalmente del cachalote; la 
una es la esperma de ballena, tan impropiamente lla- 
mada sperma ccti, y que desci-i})iremos najo la deno- 



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MAMfFCROS CUADRUMANOS. S45 

mioacioQ in.as c^nvenieate de cetina, y la otra es el rfm- 
bar ¿im. Pero el aceile que se s^ica de su tegido ce^ . 
liHar ,aanqae tuueho menos abundante que el déla 
ballena, es igualmente apreciado : los groenlandeses 
hacen tíinicas con sus intestinos , y cuerdas con los 
tendones. Emplean los dientesen una multitud de 
usos domésticos : sobre este particular diremos que 
son estimados en mucíias islas de la mar del Sur . y 
particulannenie ea las Fidjts y en Rotuma. Es ¿8 

Sueblos cuyas ideas sociales están poco perfiuciona- 
as, han adoptado también estas distinciones que, en 

todas partes, proceden de la vanidad y. del amor pro ^ 
pió, ofreciendo hamenages á sus dioses, ó adornando 
á las esposas de sus soberanos c^n collares de dientes 
de eachijote; norque esta materia es á susojo^ el nec 
plus ultra iüe la rareza y del valor Con está moneda 
pagan en la actualidad la mayor parte de los capiín- 
nes balleoecos , en las islas en que tiene estimación, 
los víveres frescos que necesitan para sus tr¡|ui''a'* 

. ciones; y ci:^ando nosotros entramos en comunicat ion 
con los nabitantes de la pequeúa, peroaformnaáa isla 
de Rotuma (4), nos dieron con undesprendiníionloy 
pen(írosidad, que debieron sorprendernos sus mas vi- 
cas y preciosas lelas por un diente de aquellos , óun 
cuando despreciaban los mas útiles instiumeiítos de 
fierro, cuyo uso no ignoraban. Y digámoslo al paso, 
¿no es erhembre eliniíímo en todas partes prelírien- 
do lo superflao á lo útil? 

En las islas Fidjis llaman á estos dientes tawhve^^ 
y en Rotuma íflfttta ; piensan los habitantes que el 
animal de que proceden es el rey de la mar, q\ e ío- 
d4)s los bfrqoeiique sut^cauel brande Octano, no tif nea 

i\ ) Netice sur V He de Rotoum^^ situie sur le gran Ocpart 
aiistr,íl, par R. P. Lesson: Nouv. Ann,/JLns.Vgyage6,tC'á\úer 
dejuillet, 4825. 

842 BibUoleoft populan T. XXIIlS^ 



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846 COMPLEMENTOS. 

Otro objeto que el de proporcionárselos, y que el aceite 
que se saca del tegido celular , no tiene otro destino 

Sue servir para fricciones ; pero estas precauciones 
e los pueblos sencillos y aun estacionarios en la in- 
fancia de la civilización , no se limitan á algunos is- 
lotes (se les halla á grandes distancias , en las islas 
Marquesas (1), por egemplo), y prueban que la raza 
humana que iiemos* llamado oceánica, ha conservado 
en todas parles y con mas ó menos pureza sus tra- 
diciones. 

La sustancia mas apetecida en los cachalotes, es 
una materia particular, útil en las arles, qne se llama 
sperma ceti, blanco de ballena , y hace algunos años 
adipocira. La impropiedad y lo ridículo del prináer 
nombre hablan debido recibir hace mucho tiempo el 
condigno castigo, sino fueran muy difíciles de desar- 
raigar los errores que propaga la rutina. Este nombre 
de sperma ceti, SLfWcdido por marineros groseros, es 
en efecto mas conocido que el de blanco de ballena 
poco conveniente ; pero que á lo menos no implica 
consigo una idea falsa. En cuanto al nombre de adi- 
pocira, que el célebre Fourcroy daba á esta materia, 
dependía de la analogía que había creído encontrar 
este profesor entre ella, lo gordo de los cadáveres, y 
la materia cristalizada de los cálculos biliarios hu- 
manos , analogía que Mr. Chevreul antes que nadie 
probó que no existía. Este químico ha propuesto el 
nombre de cetina en reemplazo de los de sperma ceti 
y de blanco de ballena; y su brevedad , dulzura y eti- 
mología radical deben hacerle adoptar con premura, 

(t) Los habitantes de las islas Marquesas de Mendoza es- 
timan mucho los dientes de cachalote, y los conservan como 
el bien mas precioso que pueden apetecor. «A God one s con^ 
sidérea equal to the greatest prope^tij.» Schyllibecr, Bri^ 
ton,8Voyage,^fi^Z. 



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mamíferos cuadrumanos. 547 

al paso que la sustancia de los cálenlos se llama cha- 
lesterina , y q¡ue lo gordo de los cadáveres conserva 
su nombre primitivo de adipocira, 

Lsi. cetina [i) ó spermacelij dtl comercio, no está 
pura; conserva una porción de aceite que la hace ama- 
rillear, y que enrancia rápidamente la acción del aire; 
para puriíicarla se disuelve en alcohol hirviendo; y 
cuando el licor se enfria, se forman cristales que se 
dejan gotear, y que se disuelve de nuevo en el- al- 
cohol. La cetina que resulta está en su estadode pure- 
za; se presenta en forma de hojas blancas, brillantes 
como anacaradas, que tienen al tacto una suavidad 
untuosa y una ü;randetraslucidldad; en este estado 
su olor y su sabor son nulos: se congela á los 49 
grados, mientras que la del comercio, impura, se fija 
á 44. 

Las propiedades químicas de la cetina son: ser 
iascluble en el agua; disolverse en los aceites fijos 
y volátiles, en el éter y en el alcohol; no esperimen- 
tar alteración por el ácido nítrico; saponificarse coa 
mucha dificultad, separarse en esta circunstancia en 
ácido margárico unido á la cetina que ha quedado li- 
bre. Sus elementos constitutivos son para cien parles 
según Mr. Berard, carbono 81 , hydrógeno13 y oxíge- 
no!); y según Mr. deSousure, carbono 75,574, hydró- 
geno 12,795, oxígeno II, 377 y azote 354 para 100,000 
partes. 

Tal es la cetina purificada y estraiiia del blanco 
de ballena que el comercio espeode bajo forma sóli- 
da de un aspecto blanco, de una testura frágil, y que 
el contactodel aire pone rápidamente amarillenta (^)^ 



(I) Chevreul, arlicle Cholesterine, Dict, des se. nnt^ 
t. IX, p. 58^. 

(i) Color quo ol carbón anirtial le quita. 



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6i8 COMPLEMENTOS. 

dáodoie ea este caso aa olor desagradable á rancio. 
Pero no se saca bajo esta forma del cachalote, y sobre 
este particular debemos entrar en algunos porme^ 
ñores. 

La cetina líquida ocupa la inmensa cavidad qm 
por sí sola forma la mayor porción de la cabeza; por 
esto los autores antiguos han escrito que estaisperma 
ceti era la parte mas blanca del cerebro, y el cerebe^ 
llum, Pero la naturaleza se ha servido para la sepa- 
ración de esta materia del verdadero órgano princi- 
pal de los sentidos, de un aparato simple que no per- 
mite suponer correlación entre ellos. 

Se tendrá présenle que unas anchas crestas se le- 
vantan horizontalmente de los maxilares comoloshor- 
des de una concha, y se dirigen hasta cerca de las 
órlntas, donde se levantan de repente para llegar al 
nivel del borde superior del occipital, sobre cuya ca- 
th anlrrior calculan formando el reborde de una in- 
rav'usa copa oblonga, menos detenida pordelante y que 
est.i fuertemente inclinada de este lado. Estas eres- 
ta-í componen, pues, las paredesesterioresdeuna con- 
cavidad cuyo fondo reposa sobre la porción central, 
\ deprimida de muchos pies, de los huesos maxilares 
*é ¡nlerraaxilar^-J, y que corona toda la parte superior 
¿el cráneo. El cereofo muy pequeño y rexíalGado,oett- 
pa como de costumbre ía cavidad craniana, debida 
principalm; nte al occipital por atrás y aleimoidtí por 
dí^'ante; sus dimensiones no han ofrecido á Camper, 
en una cabeza de diez y ocho pies de largo, mas q4ie 
siete pulgadas de profundidad, doce de ancho y nue- 
ve de largo. Es por lo tanto muy gratuito el que mu- 
chos escritores han pretendido que habia comunica- 
cif)nes entre la caja craniana y el vasto deposito se- 
niiosooso de h cetina; esta no ocupa masque la parte 
posterior é inferior, cuyos tabiques oseosos y gruesos 
(a aislan. 



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mamíferos Cuadrumanos. 549 

La cetina está conteDÍda en este ancho é inmenso 
dejposito sub-craniano, en dos pisos, según se dice: cl 

f)ri!nero es un tabique membrano-fibroso, encajado só- 
idamente en los bordes de las paredes oseosas, y el 
segundo ó el klapmutz de los pescadores del Norte, 
forma por encima de esta pared intermedia un in- 
meflso casco fibro-cartilaginoso, muy grueso, muy 
deuso, y de tal manera compacto que apenas puede 

|)enetrar en él cl arpón. El klapmutz no está cu- 
>ierto esteriormente mas que por unas seis pulgadas 
dé tegido celular y poruña piel. Interiormente esiá 
revestido de una membrana negra, surcada por ramas 
nerviosas voluminosas, y encierra la cetina mas pu- 
ra y preciosa, mientras que el piso de debajo está lle- 
no de una cetina mas grosera, coritenida en muchas 
areolas. Esta esperma está enestado de fluidez mien- 
tras que vive el animal, y no se concreta hasla des- 
pués de su muerte. Se mantiene aislada por medio de 
tabiques delgados, membranosos, y formados de li- 
bras entrelazadas. Dice Anderson "(t. 2, p. 124) quo 
los pescadores le refirieron, que cuando se desocupa 
el último depósito, ó séase el inferior de la spermt» 
ceti, la que está esparcida por el cuerpo refluye hacia 
la cabeza por un ancho canal que parece destinado 
para trasportar esta materia á mochos puntos del or- 
ganismo. Pero no se concibe bifen la existencia do 
este vaso, que debe ser poco fecundo, para estar al 
nivel del contorno oseoso de la cavidad grande, á pe- 
sar de que se sabe que la cetina eslá esparcida en 
muchas partes, y pariicularmenle en los sitios mar- 
cados con un cuadrado, como se puede ver en el ad- 
junto croquis, que ha sido copiaoo de una figura de 
eachatote grabada á la cabeza de las instrucciones que 
todo capHan ballenero debe llevar en un cuadro ea 
su camarote, á fin de que todo individuo de la tripu- 
lación pueda enterarse. 



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550 COMPLEMENTOS. 

La cabeza de un cachalote (1) que se cogió en los 
mares de las Molucas, de sesenta y cuatro pies de lar- 
go, dio veinte y cuatro barriles de csperma de balle- 
na, después que se quitó el gordo por zonas ó fajas 
perpendiculares, produciendo se>enta, ochenta (2), 

Í algunas veces cien barriles de aceite puro. Como las 
embras no llegan á tan grandes dimensiones como 
los machos, no dan arriba de diez y ocho á veinte 
barriles dh esperma. Las de las costas de Nueva Ze- 
landa pueden dar veinte y cisico ó treinta barriles; 
pero los machos, mayores á proporción, dan mucho 
mas de las dos sustancias que los de los archipiéla- 
gos de Asia (3). 

«Se aseguraque no hay actual mente^en Londres mas 
que un precio para la esperma de ballena y el aceite; 
se vende en <2¡0 libras esterlinas los dos mil pounds^ 
lo que no se veriücaba, según se dice, hace cinco ó 
seis años; el primer ariículo valia 12 ó 15 libras es- 
terlinas mas por tonel que el último. También anti- 
guamente se vcndian las dos producciones por sepa- 
rado, los fabricantes las mezclaban en seguida; en el 
dia se vende todo junto.» 

¿Qué deslino tiene la cetina en la organización 
de los cachalotes? Que un fluido grasicnto, resultado 
de un esceso de vida, llene las mallas del tegido ce- 
lular y se vuelva aceite, grasa ó sebo, se conciben las 

(i) Zool. do VUranie, p. 84 . 

(2) El barril contiene 31 galones y medio; el galón es de 
unas cuatro pintas francesas aproximativamente; lo que da 
exactamente un totul de 5,075 pintas de osi:>erma (2,859 li- 
tros), y 4 2,812 pintas de aceite (i 4,9 1 3 litros, cuando uno 
tío estos cetáceos producen cien barrites. 

(3) Creemos sobre este asunto que en sus primeros auos 
prefieren los cachalotes las regiones intertropicales, y quo uo 
avanzan á las altas latitudes sino cuando son completamen- 
te adultos, y acuso en un estado do pl<itora. 



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mamíferos aUAi>RUMANOS. 551 

resultados de una estra nutrición, y según parece son 
estas materias la primera reserva que las enfermeda- 
des ó la falta de alimento deben absorver. ¿Tiene la 
cetina el mismo fin? ¿ó no es acaso otra cosa mas que 
el producto de una secreción especial destinada á un 
orden de nutrición directa que uo podemos esplicar? 

Introducida en el comercio, se ha empleado al 
principio como medicina. Se ha usado como un cera- 
to natural muy suave para todas las leves erupciones 
de la piel que la belleza y la coquetería temen; pero 
el arte de los cosméticos ha variado er, vano sus fór- 
mulas; lo susceptible que es de enranciarse esta sus- 
tancia, ha hecho que se abandone. En la composición 
delasbugías es en lo que principalmenle se ha em- 
pleado útilmente la cetina: se han logrado productos 
notables por su pureza, y las masas que se han visto 
en la esposicion de i 827 prueban que nuestros fabri- 
cantes han sobrepujado k los ingleses en el arte de 
purificarla. 

Unas materias de tan gran valor como el aceite y 
la cetina han servido de cebo á los armadores. Cen- 
tenares de buques salen todos los años de los puertos 
de Inglaterra para una campaña, cuyaduracion nunca 
baja de dos años ni pasa de cuatro. En este viage, el 
capitán y los harponerossonios mas interesados, y el 
resto de la tripulación va á la parte. El armameoto 
de un buque ballenero se compone de veinte y cinco 
hombres y de todo^ los utensilios necesarios para der- 
retir el aceite y la cetina; también van provistos de 
objetos de cambio para proporcionarse víveres fres- 
cos en alguna isla del mar del Sur, También se em- 
barcan toneleros para componer y arreglar las vasijas 
que van colocatbs en el buque, y que al principio 
llenas de agua, no sirven después mas que para lle- 
narlas de aceite á medida que la pesca va adelantan- 
do. La mayor parte de estas tripulaciones están algu- 



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úd*í vetes nueve meses sin córaunicafr can la úetrm 

Ele i.nmo que seguían gener«tlmeat« los barcos 

balleneivis (i) en 4824 y 4825 eid doblar el cabo (Id 

Faena ííspeiranza, cruzaron las aguas de Madagasoaf^ 

fíefinítnecer en las Moluoas, tomar vlvcfes frescos ett 
tt Nueva Zelanda, atraveiar los archíptétagos de lo» 
Amigos, de losNavegantej*, y'algunas veoes los de las 
eamlmas y de las Mulgraves, y traslaiiarse- luego ca 
ét buen liempa á las costas del Japón, volver por los 
GAlápagóí?', las Marquesas, arríbala Chile, cruzar de- 
laül^ db li Motcha, concluir alii la pesca, y efectúa» 
\'d vuelta á Europa doblando el cabo de Iforaos, á^** 

Sjes de babe/ atravesado en todos sentidos el grande 
ééan > durante unos tres años, y dado la vuelta al 
mumlo. Otros se dirigen a las costas del Brasil cru** 
z-Hí h'obre el banco de Paiagonia, doblan el cabo de 
Hornos, se detienen en Valdivia y en )a Con<íepcíoii4 
se trasladan á Paita, hacen aguada en Salengo, en 
Idéeosla de Guayaquil, y empiezan su gran pesca ett 
los Galipagos, y signen para realizar su vuelta, un 
orden inverso á los precedentes. 

Las ganancias que resultan de una pesca rápida- 
mente hecha, por egemplo, en dos ailos, son inmeo- 
sa-i , y ha-tan tres viages para asegurar una fortuna 
indeijerídiente al capitán. 

Los balleneros del mar del Sur arponan los cachad- 
lotes y las ballenas del mismo modo. Aunque los tér- 
minos tóenteos de que debíamos servirnos son poco 
pfopios para amenizar este asunto , su importancia 
cñ favor de nuestra patria , nos induce a presentarle 
á-uue-tros lectores sin suprimir la menor cosa. 

Cuando se descubre en el horizonte un cetáceo^» 
•4^1' hombre que está de vigía en el trinquete anuncia 

(4) Esta palabra ballenero se da á los bnques destinados 
^ la pesca del cachalote lo mifmo que á laá délas balleaesi 



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MAMIPEft^'^CAUíniANOS. 888 

etviesta delíparage encele ha vista. Iftmediuta^ 
ment.e botan al' agua las «mbafcraciones sól¡da<i al 
HRsmo lieflip que ligeras^ que llevan colgadas al cos- 
tado de los buqcres, y siempre provistas de armas des- 
tiaadas para la pese» (^). Los reinen^ b^an de modo 
ipie se crfoqmeníal' lado ád animal de la cola a la ca- 
beza. El quemaneja el arpón se coloca á proa cuando 
sccceeen posición favorable para lanzar su hierro; 
tece^una seiíal ; los remeros cesan de bogar ; mi^rn d 
sélio donde debe tw^tir y lanza <oa energía el arpón, 
qiie algunas veces al primer golpe hiere mortal mente 
al animal, cuyas principáis visceras interesa. Pero 
»o siempre sticedo así ; el arma acerada solo penetra 
comunmente los planos musculares y no ocasiona si-^ 
Eo «na emoción seguida de hesitación de parte del ce* 
tóceo , y el' que maneja el arpón debe aprovechar 
entonces aquel momento rápido conro el relámpago 
para lanzar su segundo hierro. Bajo de estos golpw&g 
el animal irritado por el dolor se sumerge venicaU 
mente hasta grandes profumlklades, y este raovimien- 
io que los pescadores llaman sondear, necesita de pre^ 
cauciones cslraordinarias para que las cuerdas p-n* 
'dientes del arpón puedan desarrollarse prontamente 
y sin obstáculos , porque si se enredasen, y algún 
marinero no estuviese pronto para cortarlas, el baile- 

(i) Lo que se llam^ el nrmamcnto de una ballenera so 
compone de un timón, de siete remos, cinco arpones, dos dé 
los cuales vari en batalla sobre la horquilla, provistos do lar^ 
gj^s drísaa; otros tres eo sus vainas van prolongados á bor- 
do; tres lanzas, una de ellas en batallay esto es, dispuesta á 
ser empleada; una hacha, un cuchillo, una boya con su mar- 
ca ó señal; una ó dos drisas de doscientas cuarenta brazas 
cada una, de dos pulgadas de diámetro, y bien enroscadas ó 
dispuestas eo una tina ó cuba de madera. Esta embarcación 
tieoe siempre á bordo, ademas de un palo y una vela, una 
pfOvisioB do agua dulGe. 



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6Si GQHPLEltfKNTOS. 

ñero zozobraría iadudableioeate, y los hombres de s^ 
tripulación se verían ea riesgo de perecer. 

Estas cuerdas tienen comunmente cuatrocientas 
ochenta brazas de longitud. Muchas veces hay nece- 
sidad de largarla toda , porque el cachalote, que solo 
está herid ), nada con una energía proporcionada al 
dolor que lo agita. Entonces los balleneros no tie- 
nen otro recurso que atar á la eslremidad de la cuer- 
da una boya de corcho sobre la que tremola una ¿an- 
dera, y la arrojan al mar. £sta boya que el animal 
arrastra al seno del Océano, es la brújula que los guia 
para ir á recoger el estremo del sedal cuando las fuer- 
zas del cetáceo se disminuyen , y cuando sus movi- 
mientos son ya menos vivos por la pérdida de sangre 
3ue le ocasionan sus heridas. Pero entretanto, cuan- 
los pescadores conocen que el cachalote se sumer- 
ge súbitamente al primer golpe de arpón , tienen 
cuidado de ir largando la cuerda con resistencia, y co- 
mo dicen con vuelta , de modo que el animal pueda 
sentir un obstáculo permanente, que ciertamente ar- 
rostra, mas que debilita la energía de sus movimien- 
tos. Su costumbre, ilustrada por la esperiencia, de tal 
modo está acostumbrada á Ja guerra dee^erminio de 
estegígaaie del mar, que perc bcn ea la falta de ten- 
sión de las cuerdas, que el cetáceo liene necesidad de 
elevarse para salir á respirar el aire , ó que el dolor 
doma su valor , y no dejan enlonces á¿ tirar de la 
cuerda hacia ellos acercándole casi á tocarle, y en- 
tonces le hieren de nuevo hasta que espira. La san- 
gre que brota del tubo de la pat te superior de la ca- 
beza entre columnas de aire ruid')saineuíe espelidas, 
es la señsj de la victoria, y los apreensores especu- 
lan desde entonces sobre los producios que van á sa- 
car. Luego que ha espir;ido el cachalote ya no agita 
sus agalla^ , su cuerpo queda inerte y vuelve sobre 
los híjares , se le ata y se le conduce basta el barco 



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mamíferos cuadrumanos. 555 

que ha permaaecidó estacionado desde el priocipio do 
la caza, y se coloca el cuerpo del animal sobre la ale- 
ta de popa (\). Entonces se procede al despedaza- 
miento del modo que sigue : se ponen tablas en an- 
damiada sobre el cuerpo del cetáceo ; los que corlan 
levantan el legido celular , sirviéndose de cochillos 
hechos á propósito , con anchas listas regulares en 
forma espiral; algunos marineros armados de corche- 
tes de hierro con largos mangos, hacen pasar á bor- 
do aquellos cuartos de lardo aceitoso , que otros cor- 
tan menudamente sobre un cabal'ete ; otros, en fin, 
toman estos últimos trozos y los echan en una cal- 
dera donde deben soltar el aceite que coatienen. 
Cuando el tegido celular so ve completamente espri- 
inido , y*eslá reducido á las mallas membranosas quo 
forman su tela , se lo euipleacomo combustible y sir- 
ve para mantener el fuego en las calderas (2). El acei- 

(1) Esta operación se hace por medio de dos aparejos 
abatidos dol gran mástil; á uno de ellos so fija un garfio que 
se hinca profundamente enunagugero practicado cerca del ojo 
del cetáceo, y de fuera para dentro, esto es, que el aparejo 
pasa por fuera del cuerpo, y viene á afianzarse en el agugero 
practicado en el lado que toca al navio; el otro aparejo está 
suspendido á un lingUde que sostiene el medio del cuerpo. 

(2) Dos son estas calderas; son de cobre, colocadas en un 
horno de ladrillo, que descansa él mismo eo un reservatorio 
lleno de agu i practicado sobre el puente. Dos vasos cuadri- 
láteros de cobre ocupan los lados del horno, están destinados 
á recibir el aceite, resultado del derretimiento delteg'do celu- 
lar que corre de las calderas por aberturas practicadas en au 
borde superior. La parte mas pura de este aceite corre por un 
enrejado cerrado por una canilla esterior colocado hacia ar- 
riba y sobre un hidodecada reservatorio y csrecihida en cajas 
cuando se deiTÍle, donde escogida con un ^vMwuckaron, y 
echada en una manga do piel para ser conducida á las pipas 
existentes en la cala, y do donde ya no debe salir, sino para 
circular en el comercio. 



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S96 COim.EMBNTOS. 

te €(arifio«do se poae en piezas de traáera de una* 
gran capacidad , y to blanco de ia ballena que no S9 
purifica smo cuando todo el aceite del cetáceo se ha^ 
ebteaido ya , se pone en depósito ea cajas de cobre 
estañaiio qoe eslan cdiocadas eu el entrepuente , al 
lado del ^rsui mástil, cuyas aberturas comunican con^ 
el puentii superior. Mas larde esta materia se derritió 
despacio y con cuidado, y se pone en pequeüas caja» 
de cobre, á las cuales no se vuelve á toc^r basta la 
llegada á £uropa. 

Nos falta todavía que mencionar un producto de 
los cachalotes que la medicina , y sobretodo el toca- 
dor, ban hecho célebre ; queremos hablar del ámbar 
gris. Se han emitido las opiniones mas estraordina-* 
rías acerca de esta sustancia, y seria ocioso reprodu- 
cirlas ; porque ¿qué ventaja se obtendría de discusio- 
nes relativas á aotiguos autores que no veian en el 
ámbar sino ud betuu , cera ó miel concretada? ¿No 
está probado al presente coa hechos directos, que el 
ámbar gris se encttentra en los intestinos de los ca- 
chaíoies en forma dí* bolas , cuyo volumen varía, y 
que esta materia preciosa se halla rara vez en los jó- 
venes individuos , sino solamente en aquellos que 
han llegad á su entero desarrollo y que están en un 
estado eutermizo de que el mismo ambares la causa, 
ó al menos la consecuencia? 

\i\ médico inglés Swediaur es considerado como 
el primer autor que ha tratado de probar que el ám- 
bar gris era ó un bezoar, ó materias endurecidas en 
los intestinos de los cachalotes. Swediaur fundaba 
sus razones en que esta sustancia estaba mezclada de 
picos córneos y duros de gibias (squid de los ingle- 
ses), reliquias ño dudosas de una elaboración 'diges- 
tiva ; él se apoyaba ademas en hechos muy conoci- 
dos, tales como el olor del ámbar que exhalafeaa en 
diversas épocas los escrementos de muchos animales 



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MAuífnescuAsitfniANos. 557 

y de4as ^rdiiüas. Pero mucho antes de Swediaur 
Marco-Polo (\), aquel viagero antiguo y yeridico á 
quien se ha mirado por ^p^io de mucho tiampo go- 
bio un narirador de coitsejas , dice hablando de los 
cachalotes que entonces eran muy ccHDuoes en ins 
costas de Jfodagascar: «Tienen bastante ámbar, por- 
€|iie hay en aquel mar muchasballenas , y también 
cetina ó aceite de la cabeza; y porque cogen de esta 
liallena y de esta cetina, tienen basUñíe ámbar; pues 
se sabe que este procede de la ballena (2) . >> 

El ámbar gris es blando , sin sabor nárticnlar, 
mas ligero que el a^?ua, sobre ia q«e tiene la pr#f)te- 
4ad de sobrenad.ir. Su color es de un gris cenizosa 
Fayado.de amarrHo, pardnzco y de blanco ; su olores 
tanto mas agradable y suaye, cuanto mas ha envejeció 
do y nms seco está. 

£1 ámbar casi no está formado enleramnte sino 
ée una materia crístaíizable llamada ambreina (3), 
que se obtiene en forma de bolillas blancas y suel- 
tas, poniendo el ámbar gris en calor por m<»d¡o del 
alcohol , y abandonando el licor a sí mismo después 
ée haberle filtrado. Esta ambreina se parece mncho ú 
la cholesterina ó materia cristalina de los cal 'ulos 
biliares , de que se distingue no solo por sus propie- 
dades físicas , sino también por su fusión que se veri- 
fiíaá los 30'*,y por un ácido particular á qu(> da 
origen cuando se une al ácido nítrico hirviendo Esta 
analogía ¿no podría corroborar su origen, si todos los 
percadores de cachalotes no supiesen de un modo po- 

(1 ) Viajes de Marco-Polo, Memorias de la Sociedad de 
•Qcograitjr ác París, t. í, pf!g. 232. 

(i) Los indios ademas le dan el nombre do minumbir quó 
««í«|nífícn ámbar de pescados, 

(3> Memoria do Mriís. Pelletier y Coventoo; Diario de 
dParmaciay 1820, p« 4(i. 



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558 COHVLBMBNTOS. : 

stlivo que es en medio di tubo digestivo doBde de- 
ben buscar ese cuerpo tan perfumado que el animal 
arroja en^medio de materias encarnadas é infectas que 
constiluy* n sus dcyéccione?i? El ámbar asi desemba- 
razado por el agua que le baña de las impurezas que 
le manchan , flota sobre el mar , es impelido por las 
corrientes hacia las arenas de las costas , donde en to- 
das partes se aprecia su hallazgo como una buena for- 
tuna. Las cosas mas preciosas para el hombre facticio 
de la civilización, no tienen un origen mas puro; y ¿no 
es en medio de los órganos de la generación y cerca 
del ano, donde va ábuscar el almizcle ó la algalia con 
que perfuma su semblante , y el agua de mil flores 
tan apreciada de las mugeres mundanas; no es el re- 
sultado de una composición muy maravillosa ala ver- 
dad , que después de haber sido confeccionada en el 
seno de las mil flores de una pradera , es destilada en 
el estómago de un ruminantey secretada después por 
los órganos del aparato urinario? 

Volviendo al ámbar gris , los químicos le lían ha- 
llado compuesto de ambreina 85 partes , de materia 
balsámica 12 , acídulo soluble en el agua y alcohol, y 
que parece contener ácido benzoico , 2 ," 5 ; de una 
materia soluble en el agua , de ácido benzoico y de 
hydrochlorato de sosa ,1,5; pérdida 41. 

El ámbar gris existe muy rara vez en los cachalo- 
tes. Los navegantes balleneros aseguran que mucha» 
veces hacen dos ó tres viages con cargamentos com- 
pletos antes de encontrarle. Mres. Quoy y Gaimard, 
refieren que el teniente capitán del navio Occano , de 

3uien saben el hecho , tuvo en una ocasión la fortuna 
e recoger cincuenta libras en un solo animal. La onza 
de ámbar se vende en Londres de 20 á 22 francos. 

Todo inclina á creer que el ámbar es el resultado 
de un estado enfermizo de los intestinos , cuyo^ mo- 
vimientos peristálticos no obran ya sobre las materias 



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mamíferos cuadrumanos. 559 

alimeaiicias qire les están sometidas. Y coiuo los ca- 
chalotes hacen un graa consumo de cephalópodos, no 
hay Ja menor duda eu que su carne grasienta , dura, 
perfumada y ambreína (1), se puede converlir*en bolas 
ó aglomeraciones de formas variadas , que se dividen ■ 
en concreciones como los cálculos diversos que se or- 
ganizan en la vejiga del hombre. La diabetes azuca- 
rada por otra parle que tra^^forma el sabor acre y amo- 
niacal de nuestras orinas en jarabe agradable y^^azuca- 
roso, ^00 es una degeneración mucho mas admirable é 
incsplicable todavía? Un viagero ha emitido la opinión 
de que el ámbar solo era una modificación del blanco 
de fa ballena que se introduce por las bocas absorven- 
tes de los tubos digestivos ; idea que casi no es íidmi- 
sible, como tampoco la de Lameri y de Forney , que 
han sostenido que el ámbar no era otra cosa que miel 
modificada por el ácido fórmico (2). 

£1 ámbar se hulla en abundancia en las costas de 
los archipiélagosde las Indias orientales : lois malayos 
estiman singularmente su perfume , asi como todos 
los orientales , y reservan á su raiahs su goce esclu- 
sivo. Las costas de Formosa , las Alolucas , islas do la 
Sonda, del Brasil , de las Antillas , de Madagascar, 
entre los trópicos , son los lugares mas conocidos 
donde se encuentra el ámbar. La China y el Japón en 
h zona templada austral , el mar Báltico*^ y las costas 
de Europa en la zona templada boreal, producen tam- 
bién ámoar , aunque en menor cantidad. 

(i) La tinta de China que exhala el olor de ámbar, de- 
be esta cualidad á la gran cantidad do negro de gtbia que 
entra en su formación. 

(2^ Nos bastará Jecir que Dudley ha establecido sin prue« 
ba (Transaet, philob,, t. XXIII) que el ámbar se producía 
en un saco particular, colocado encima de los testículos del 
cachalote. 



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5M €O«»LJMttNT0S. 

£1 ámbar brato varia en colores y en pureza ; &e- 
cv^temeite se mezcla á uo graa Duinero de sosUii- 
cias estrañas , y la codicia muchas veces , adalteráB- 
Ma coa 'resinas y bálsamos. En sufornia primiim 
mas ordinaria , efámbar gri» forma botas cuyo diá- 
meiro , se dice , llega hasta on píe , y epate c^mq- 
mcnie pesan desde una libra hi^a vemie y mas. 

La m«dictna no ha bedio mucho ciso del oso 
del ámbar, coyas cualidades odortferas no se destioM 
ya Mnoá ¿s agoas.de olor ^ y pora mitigar lo qne el 
aimizcié tiene de escesivamente fragante y espaa* 
sable. 



US BALLENAS. 



Todos los cetáceos á que hemos pasado revista oos 
han manifestado hasta el presente por atributo general 
el tener diente^ en las dos mandíbulas , alonas veces 
en uua sola , mieotras que los grandes animales qoc 
coaiponen la familia de las baltenas , tienen el cielo 
superior de la hora cubierto solan>ente de una mate- 
Fia cernea, dispuesta por I aminas llamadas barbaballe- 
ñas. Semejante modincacionba dt^Mdo'necesariameBte 
im|»rimir á su economía propiedades de 'costumbres y 
de hábitos notables ; de modo , que las ballenas son 
hahitiintes pacíficos é inofensivos de los mares,, sin 
que su enorme corpulencia pueda defeuderlns efi- 
cazmente contra los ataques de un. gran número de 
enemigos. 

Eslas masas anintalizadas y gco^enamcfite puli- 
mentadas que se llaman ballenas , tienen earaciérM 
precUos para distinguirse de los ágiles delfines. ó de 
los gigantescos cachalotes. Estos caracteres son nin- 



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MAttlFEROS CUADRUMANOS. 561 

guna señal de dientes (1] , la mandibula superior dis- 
puesta como en 'forma de techo vuelto liácia arriba é 
en carena, y con láminas córneas trasversales ó Var^ 
has dispuestas de cada lado en forma de» hojuelas 
delgadas , muy compactas y delgadas en su punta; un 
tubo colocado en medio de la parte superior de Li ca* 
beza , donde se abre por dos orificios separados por 
una membrana. 

Las ballenas pueden dividirse en dos sub- géneros 
según <[ue tienen una aleta dorsal , ó que el lomo estt 

{perfectamente liso. El primero comprenderá las bal- 
lenas de alelas ó balenopteros (balwnoptercB, Lace- 
pede) , y el segundólas ballenas sin aleta ó verdade- 
ras ballenas (oalmncB, L). ^ 

Linneo ha reunido en un solo género todas las ba- 
llenas conocidas en su tiempo, ó al menos las que se 
creen conocer, y las balcena para el príncipe del orden 
metódico en historia natural, se componían de seis es- 
pecies que él llamaba mysticetus , physahis , boops^ 
gibbosa , musculus y rostrata, Bonnalcrre ,- porque 
creemos inútil ocuparno> de los que han copiado é 
apenas modificado algunas parles del Sistema JNatu- 
rcB , Bonnaterre en sú Cetologia , formó su primer gé- 
nero de las balleua<;, y comprendió : I .^ en la división 
de las especies sin aletas , la ballena franca (B. mysti' 
cetus , L. var. A.) el nord-caper (B. mysticetus ,. var. 
B. L. B. glacialis , Klein) , la ballena de giba (B. yífr- 
bosá t Klein ) : 2.*^ en las especies de pliegues sobre el 
vientre , la jubarte f B. boops , L.), la rorcal (B. mus- 
culus , L.) , y la ballena de pico (B. rostrata , L.) 

Mr. Lacepede, aprovechándose de los trabajos de 

14) Mr, Geóffroy Saiot-ttilaire descubrió en un feto de 
)aU0Qa gérmenes de dientes en la mandíbula inferior, 
que parece se le caen muy temprano. (Aím: MúsBum, I.X, 
p. 365). _'^ 

84 3 Biblioteca papular T- 21X111. 36 

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562 COMFLIIUNTOS. 

SOS predecesores « volvió á trabajar sobre los datas 
iDcompietos , mutilados y heterogéneos de Sibbald, de 
Artedi, de Kieio, de Anderson, de Dud ey, de Mttller, 
de Cran^, y de Eggeda , levaató uq edificio sóbrelos 
cimieatos biea ó mal puestos por Bonoaterre , ; 
dividió el géuero baliBna ea dos subgéoeros. Elprimc- 
i^, caracierizado por la falta de giba en el looio, com- 
prende las B. mysiicetus y nord caper, y el segundo 
rparticttlarmente por una ó muchas gibas, tiene por 
4Ípo las B. nodosa y gibhosa. Pero Mr. de Lacepede 
distinguió las ballenas de una aleta , á las cuales 
j^pUfó para distinguirlas de las precedentes, el nom- 
-tre de ba'enopieros (4) ^ y los subdividió igualmente 
en dos subgéneros. Él primero sin pliegues en la 
garganta ni en el viontre , ha recibido el nombre de 
gibar (balenopteragibbar , Lacep.) ; y el segundo qac 
tiene pliegut's longitudinales en la garganta y en d 
vientre, tiene tres especies que son la jubarte, la ror- 
cal , y la hocico puntiagudo (bal(mopier(B jubartcs^ 
rorcaíy acuto-rostrata , Lacep). 

Desde Linneo, todos los metodistas hahian aumen- 
tado el número de las ballenas conocidas, elevando 
sucesivamente muchas variedades al rango de espe- 
-cíes, las cuales no eran ignoradas deLínneo, que sok) 
lashabia considerado como simples variedades, y 
^ueno las había apreciado porque Klein su principal 

J;utor solo las había establecido con caracteres cott- 
usos y que era imposible apreciar. Brisson, que 
era apasionado á las divisiones cualesquiera c^ue Tue- 
sen, no dejó de adoptarlas, y su ejemplo fué loiitado 
rMor todos los naturalistas que le siguieron. T sin em- 
bargo Eggede no conoció sino tres ballenas, una que 
llamja^ pescado da barba, que es la ballena fran- 

. / (I ) file huícma^ píerm^ ala ó aleU, paca decir ialiim 
4é aleta sobreentendiendo dorsal. 



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ca ; otra qwfd tiene una 4ela y que por esto se 
lUma fknm-^ske [el rorcal), y la tercera que descri- 
be de^ignáadüla Qon el epíteto de nordkapper. Pero 
esta últinna no se apoya smo en oídas, y por otra parte 
este nombreden^ií-kapp^r ¿noseha dado á cetá- 
ceos muy diversos y aun al cachalote? Anderson esta- 
blecido enHamhurgo, y que trataba en su gabinete 
de concordar las relaciones de los capitanes ballene- 
ros á quienes iuterrogaha, con las descripciones de 
los viageros y de los naturalistas de su tiempo, es un 
origen nada sospechoso. Propuso en i 754 la distior- 
cíon de ballenas de lomo imiao ó liso y de ballenas él0 
lomo escabroso ó desigual. En la primera división no 
admitia sino la ballena de Groenlandia ( la nord kap- 

Íer), y en la segunda la finn-fisch (la gibbar), el p^z 
upiter (la yw6ar/e), y todavía confiesa el mismo (í) 
aue no sabe cómo determinar esta última. Su pstock-^ 
fisch es la balcena 6oo^sde Linneo; la knoten-fisch 6 
knobbel-fiscli Qs también la srag-vihale de Dudley, 
que solo se funda en una frase insignificante del nú- 
mero 387 de las Transacciones ñlosopcas, bien que se 
ha hecho de ella la balcena nodosa, 

üthon Fabricius, aquel ministro protestante est^^ 
biccido en Groenlandia (^), cuyas aescripciones son 
generalmente hechas conforme a la naturaleza, peco 
cuya sinonimia es casi constantemente equivocada, lia 
descrito cinco especies de balcma: las mysticdus, p%- 
hIus (rorcal) boops, mú:^culus ( nord-íffpper^ £gge* 
de) y rostrales Pero se conoce que él no ha vis^o w^t^ 
d^derameAte sino dos de las especies que mención», 
tos datos mas modernos y mas circunstanciada 
que teoj^ipQ^ sobre las ballenas, son debidos áSpores- 



Hist. nat. du Groenland. i. I(, p, ^5; . , 
Fauna groenlandica,^n ^<» H?^nf©^' ÍW,.9k. 3«^ 



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564 COHPLBHBNTOS. 

by (4). Este observador exacto qne ha dado la prime- 
ra haena figura que se tiene de fa ballena f^nca, des- 
cribe las balwna mysíicetus [Groenland whale) el ba- 
lanopteraaibbar [É.physdl%s,.L, Itazor-bcuí de los 
balleneros) el 6ate?M)p(er» ror^uaí (B. mascólas L; 
broad-nosed wAa/^) la jabarte [B. boops, L. finner)^ y 
el acuto rostrata de Laccpede ÍB. rostrata^ L.; beáked- 
wAaíf).'Pero Mr. Scoresby no ha mencionado todaria, 
como sus predecesores, muchas de estas especie*? si- 
no conforme á las descripciones escritas, y realmente 
no ha Yisto sino la ballena franca y el baíenóptero de 
hocico puntiagudo de que da un retrato bastante 
exacto (2). 

Nadie se habia resuelto hasta el dia á lanzar una 
mirada investigadora sobre esta multitud de especies, 
la mayor parte de las cuales solo se apovan en pasa- 

fes oscuros de autores antiguos decorados con nom- 
res de pescadores que deben difereuciarse según ca- 
da nación. Solo Mr. Cuvier (3) emprendió aclarar este 
caos, remontar á las auloriaades primitivas, y some- 
ter al crisol de la discusión el valor de los pretendidos 
caracteres asignados a cada una de estas ballenas. 
Resultaron distinciones precisas y . constantes para 
dos especies de ellas, pero las otras formadas según 
el capricho de los nomenclátores, debieron desvane* 
cerseanteuD examen profundo y concienzudo. Ya 
habíamos podido observar que dos especies de bale- 
nópteros de pliegues etf * el vientre, eran puramente 
nominales, porque aprobando la descripción de un 
.gran cetáceo arrojado sobre las costas de Oleron, tu- 
vimos la certidumbre de que todos lOs caracteres del 
rorcal y de la jubarle le convenían á un mismo tiem- 

(4) Account O f ihe-ar fie RegionSy t. I, p. 449. 

(2) T. Ií.ptl5. ' 

(3) Ot.íb8S.'t:v,p. 359ysig. — ■ 

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mamíferos Cuadrumanos. 565 

po; En.cnanlo á la balenoptera rostrata de muclios 
autores, no hay duda que es el aodon de Dale des- 
crito página 409 de este volumen que ha servido de 
tipo á su establecimiento. 

El gibbár ó finn-fisch fué primeramente figurado 
por Martens, que nada dice en su. descripción de los 
pliegues que están debajo de la garganta, de modo 
que muchos autores creen, en la existencia de este 

f;TdiVL balenoptera, y le separan por consecuencia de 
as especies de pliegues en el vientre ó rorcales. 
Mr! Scoirosby describe un rorcal bajo el nombre de 
finn-tísch, según datos proporcionados por los pes- 
cadores, y por consecuencia no según su propio tes- 
timonio. Resulta, pues, que Martens ha podido ne 
ver ú olvidar los pliegues que cubren la parte inferior 
del cuerpo, y esta opinión emitida por Mr. Cuyier, es 
tanto mas probable, cuanto que Martens nada habla 
del rorcal, y que nadie desde'aquel antiguo viagero¡ha , 
descrito el gibar. Este nombre que por otra parte 
significa 6a{/¿na gibosa, le ha sido dudo con relación 
á su aleta dorsal, y se le halla aplicado igualmente al 
rorcal y aun al junarte. £1 nombre de esta última 
no parece ser para Mr. Cuvier sino una corrupción 
de gibar. En cuanto á la etimología del epíteto de 
mz de Júpiter, que le han dado yarios pescadores del 
ríorle, seria ridículo detener:?e en él, porque no putí- 
de ser sino efecto de un capricho de una clase de 
hombres poco ilustrados. 

En fin, la palabra baliBna en los antiguos autores 
debe en el mayor número de casos entenderse por to- 
dos los cetáceos en general, como hual ó víhale en el 
Norte, es la traducción literal del ceíti^ de los griegos. 



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LOS BlLENOPTEftOS. 

BAiCBTíOMBnCE. LaGKP. 

Los baleaopleros se diferencian no solo de la* 
bftlleMs, cft sa cuerpo menos sólido, menos grueso, 
^Mís prolongado, con una aleta dorsal, sino también 
m pliogues^iHinierosos cuyo uso aun no es conocido, 

Ípor iiíodífica<5Íünes importantes en la configuración 
e fligonas partes del esqueleto. El nombre de ror^ 
1^1 ágnifica entre los nomegos, una ballena it 

Oigamos lo que dice respecto á las especies adíni- 
lÜá^ m este género un pt^ofnndo zoologista (1). «L<»s 
iomenclálores que admiten tres especies en el Norte, 
fttyiCéüert autorizados por las indicaciones de algunos 
Tiageros; pero cuando llegamos á examinar las Ága- 
tas y ks descripciones en que se apoyan estas es- 
Secfeg, no se halla ningún medio de hallar caracteres 
istintivos. Todos estos animales tienen la cábexa 
aplastada tvorizon tal mente, un esqueleto formado át 
otro modo que las ballenas propiamente dfchft^, 
ia mandíbula inferior un poco mas larga quela otra, 
iápíel del pecho y de la garganta surcada de lin 

Sram ilúmero de pliegues longitudinales y susceptib- 
les do dilatación ; las barbas cortas, duras , y 
Siie se deshilan en pelos gruesos y quebradizos; una 
eta detrás del cuerpo, corta y gruesa, y semejante á 

(4) Cuvier, Oss. foss., t. Y, p. 365. 

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VAMIFBKOS GUABmjSÁNOS. S6t 

unft giba. Cuando se llega á examinar detalladamen- 
te los testimonios sobre estas tres pretendidas «pe- 
des, no se hftlla alguuo qne haya visto mas de tinfl; 
no digo simultáneamente, sino ni aun sucesivamente^ 
y cada autor se ve siempre obligado á referirse á tes- 
timonios estraños.» 

Con semejante autoridad tememos menos no admi* 
tíT sino cuatro especies solamente de balenoptero^; 
tres de ellas se apoyan en el examen comparativo dd 
armazón oseoso, y merecen por esto mismo una ple- 
na confianza; estos son los roñales del Norte, d^l 
Mediterráneo j y del Polo austral; la cuarta especie 
mucho menos dislíhta no tiene por tipo sino la figura 
que se dice exacta, publicada en la onra de Mr. Seo- 
resby con el nombre de baleneptero de hocico pun^ 
tiágudo. 



EL RORCAL DEL NORTE. 

BALCENOMERA BOKBALIS. LeSS (1). 

En la descripción de esta especie como en las si- 
guientes, no se trata ya de reasumir las antiguas 
opiniones, de confroatarlas con los testimonios de kfS 
ODServadorcs mas dignos de confianza, sino d^ pi^** 
sentar hechos positivos é irrecusables; esto es, qwn 
lejos de dar vuelo á la imaginación, nuestro papel 
debe limitarse á determinar con severidad los ^ak 
raotérés de cada una de las especiesqoe eslablecemoí^, 
y se nos perdonará por consecuencia apoyarnos prin- 
cipalmenteen observaciones anatómicas. 

(4) BaloBnahoopSf L. ^ ¡ 

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968 C4)vpjle:íeihxos. 

El cráneo del rorcal del Norte se diferencia na- 
Ul>1emeate de los rorcates del Mediterráneo y del 
hemisferio Sur, «Su hocico, dice Mr. Cuvier (I), es 
mas ancho á proporción, y su parte inter-orbítaria es 
mas estrecha, de manera que estos bordes estertores 
so manifiestan mas de una vez, y no forman una di- 
latación tan notable en la región inter-orbitaria. La 
linea posterior de eti^ta parte del frontal que se dirige 
sobre la órbita no es ni precisamente trasversal como 
en el rorcal del Cabo, ni dirigida hacía adelante 
como en el del Mediterráneo; pero se dirige oblicua- 
mente hacia atrás. Los huesos de la nariz son tan 
lardos á proporción como los del rorcal del Cabo, pero 
su bgura es casi rectangular; la línea esterna forma- 
da por la órbita y la puente cigoraática, es menos re- 
donda. Su mandíbula inferior es también mucho me- 
nos arqueada hacia afuera, y en vez de ser mi poco 
convexa por debajo, toma en el sentido vertical una 
curvatura contraria. A* juzgar (i) por las láminas 
de Mrcs. Alberto y Rudoifi, el omoplato del rorcal 
del Norte seria todavía mas ancho de adelante hacia 
atrás que el del Mediterráneo; su ángulo posterior 
seria mas saliente y agudo. Las manos parece que son 
también menosprolongadasqueen el del Cabo. El es- 
queleto conservado en Berlin tiene cincuenta y cua- 
tro vértebras. Mr. Rudolphi no cuenta sino cinco cer* 
vicales, pero tenia siete el de J. Hunter , como nues- 
tro esqueleto del Cabo. Hunter y Alberto no bailan 
sino doce dorsales y doce pares de costillas: el de 
Mr. Rudolphi tiene trece costillas, la primera de las 
cuales se adhiere á dos vértebras ; de modo que 
f.uenta catorce dorsales. Después del lumbar qum- 



Si 



Os. fos^.,t. V,p. 383. 
Cuvier, Oss, foss., t. V. p. 383. 



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mamíferos CüADaüMANOS. S69 

ceno comienzan los huesos forcalQS : bay cjitorce; 
laá seis últimas caudales carecen solas de estos hue- 
sos y de vestigios de apófisis espinosas.» 

Tales son las particularidades anatómicas que 
distinguen el rorcal del JSork de las otras especies. 
Tenemos la fortuna de poder agregar aquí el resulta-. 
do de un trabajo inédito de Mr. Souty, cirujano de 
la marina, á (¡uien la junta dé sanidad del puerto de 
Rochefort envió á la isla de Oleron para observar y 
describir uno de aquellos cetáceos arrojado á la cos- 
ía. Este joven individuo de la junta de sanidad, ha 
hecho. llegar á nuestras manos con esta memoria mu- 
chos dibujos exactos, uno de los cuales representa 
el cetáceo entero, y los otros detalles de osteologia. 
Pero un bosquejo del cráneo nos ha presentado la 
mayor analogía con la figura 6.* de la lámina 26 de 
\ososamentos fósiles; de modo quereunimos sin duda 
esta especie ala de Mr. Cuyier. Referiremos Jas ob- ' 
servaciones detalladas de Mr. Souty, prescindiendo 
de algunas consideraciones generales inútiles. 

El 10 de marzo de* 1827, después de un fuerte 
viento de N. O. que agitaba hacia quince días el mar 
que baña las costas del Aunis y de la Santonge, fue 
arrojado el cadáver de un rorcal del Norte sobre 
las arenas de la i$la de Oleron, y llegó luego á una 
rápida putrefacción. , Tenia las dimensiones si- 
guientes: 

Pies. Pttlgs. lins. 

Longitud desde la punta del hocico 

hasta el estremo de la 

aleta caudal 54 » » 

hasta la raiz de la cola. .48 3 »» 

de la aleta caudal desde su 

raiz á sa ^stremidad. .59 » 



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tfn COlVPLEBfBfTTOS. - 

Fies. Pilgs. L1». 



desde su raíz hasta su bi- 

furcacion 3 » 

AltttTa del cuerpo, medida desde ta 
vulva hasta la parte corres- 
poudieute del lomo. . . 7 i 
hasta el nacimientode las ale- 
las pectorales 41 » 

Anchura de la cabeza en el diámetro 

vertical del ojo 10 » 

LoD^tud de la quijada superior, to- 
mada al nivel de la es- 
tremidad anteriordel ori- 
ficio de los tubos. ..36 

de la quijada inferior en su 

parte media 5 » 

— — á la comisura de los labios. 5 6 
«» — hasta un píe de su estremi- 

dad anterior 4 » 

Diámetro longitudinal del ojo. . , 1 » 

— — vertical del ojo » 9 

Medida de la separación de los pár- 
pados , en longitud. ... » 4 

- — verttcalrneüte. ..... » 1 

Longitud de los orificios délos tubos. 1 "i 
Medida de su separación en su es- 

tremidad posterior. ...» 9 

anterior » 1 

Distancia desde la estremidad ante- 
rior del oriüüio de los 
tubos hasta la punta del 

hocico 8 4 

desde la estrehiidád pos- 
terior de loi^ lubo^ lui^- 



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mamíferos Cuadrumanos. 971 

Pies. Polfs. lin. 

ta la comisura anterior 

del ojo 3 G > 

ÁAehupa de los orifícios de los tubos 
hasta su estremidad pos- 
terior n » 40 

' anterior » » 4 

— — hasta su parle media . . » » 6 
DístaBcia desde el ojo hasta la comi- 
sura de los labios. . . 1 » » 

hasta la aleta pectoral. .4 6 » 

Longitud de la aleta pectoral. . . 6 » » 

Ammura de la parte media. , . . \ % y> 
Longitud ( calculada ) de la aleta 

dorsal 3 9 i» 

- — de la vulva I » » 

Anchura de la vulva » 4 » 

Dilltinetro de la abertura anal. . . » 3 » 
Distancia desde el ano hasta la raíz 

de la cola. ...... 12 » » 

hasta la vulva » 7 » 

longitud del surco de la teta. . . x) 4 9 
Anchura media de los pliegues ab- 
dominales » ^ 6 

La forma general del cuerpo es la de un inmenso 
cilindro mucm) mas grueso hacia la cabeza, y que se 
adelgaza gradoalmenie hasta la cola. La aleta dor- 
sal está poco desarrollada, obtusa en la parte supe- 
rior, está colocada enfrente del ano, casi á las cuatro 
^ítf tas partes de la longitud total. Las pectorales 
csián bastante distantes de la cotnisura de la bocaj 
Soft díígadas, estrechas y puntiagudas en !a patrte sn- 
iMTior. Lfe cabeza QS solida, sin depresión sensible et^ 
ti cuM'po; 1^ tubiss no están en h parte mas elevada, 



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SJi COMPLEftIENTOS* 

sioo bástanle adelante en el ojo; la quijada superior 
desciendo bastante de improviso hacia la inferior, y 
es mucho menos ancha y mucho menos larga que 
ella* Eí ojo está colocado en la comisura y cerca de 
su 4)orde. La quijada inferior se alza considerable-* 
mente hasta el punto de ser doble mas gruesa queia 
superior: numerosos surcos la cubren totalmente y se 
estiendeti hasta lo alto de/ vrentre; la aleta Caudal 
escotada en medio, tiene. sns lóbulos casi triangula- 
res y do puntas obtusas. Este cetcáceo ya alterado, na 
üreseplana sino una tintura grLs de color de pizarra 
imstante uniforme. 

Tal es Ja descripción trazada con grandes pincela- 
dasdel rorcal del Norte, según la figuraquedebemosá 
Mr. Sou.ty. Si entramos con él en detalles mascírcuns- . 
tanciados, veremos que los pliegues longitudinales 
del vientre comienzan desde la punta del hocico y se 
estrehdeiv hacia el medio del abdomen. Estos pliegues 
tienen hasta tres pulgadas de grueso, en sus eslremi- 
dades, pero son menos anchos en el centro y separa^ 
dos por intervalos poco profundos. Se ha observado 
que la cabeza constituye casi la cuarta parte de la 
longitud del animal: disminuye, de improviso de an- 
chura paratermijiarse en puúta hacia el hocico: la 
quijada inferior escede á la superior en diez y ocho 
pulgadas; es también un poco mas ancha. La vejiga 
aerea tenia cerca de ocho pies y formaba una bolsa ^ 
oblonga y prolongada. Las barbas no existían, y 
habían sido. probaBlemeute arrebatadas por los habi- 
tiintes de la costa; algunos trozos , dispersos por una 
y otra parle, de color blanc[uÍzco', no imitaban mal las 
crines del jabalí; su longitud no escedia de cuatro 
pulgadas. La lengua era de consistencia blanda y es* 

Eonjosa^ formada de un tegido rojizo en su base y 
lanco grasiento en el restó de su esteosioa; la epi- 
dermis de la pai:te posterior era floja y plegada, c«^ 



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mamíferos Cuadrumanos. 573 

bierta de espesas arrugas que solo pueden comparar- 
se á las de un escroto. La comisura de la boca es re- 
donda, encorvada, y fruncida^ por alguuaS arrugas, el 
ojo está rodeado de'^una especio de párpados espesos 
y firmes, muy poco móviles y formados de una piel 

S^rasienta; su abertura es muy pequeña, de modo que 
a córnea apenas es visible en toda su estension. £1 
nervio óptica apenas tiene una pulgada de diámetro; 
el globo del ojo se mueve por músculos espesos, y no 
gira «íobre el tegido celular grasoso que llena el fondo 
de la órbita, como se observa en los otros mamíferos; 
Este globo ocular tenia diez pulgadas de ciréunferen- 
cia, la corona una pulgada de diámetro y la escleróti- 
ca una pulgadade grueso h^cia atrás, adelgazándose 
á medida que llega á ser mas anterior. El orificio es- 
terior* de la oreja no era perceptible ; solamente una 
pequeña membrana tendida al nivel de la piel, es to- 
do lo que indica un órgano de recogimiento. Mr. 
Souty la ha hallado casi á distancia de un pie detras 
del ojo; el hueso de la oreja interior no imita mal la 
concha univalva llamada óvula: es compacta, blanca 
y muy dura; un segundo hueso prolongado y aislado 
se adapta al primero, del cual parece ser la continua-^ 
cion; en su primera porción se observan desigualda- 
des y toma un aspecto leñoso, de Illanco, duro y 
compacto que era. 

Las aberturas esteriores dé los dos tubos tienen 
catorce pulgadas de largo, distan una de otra dos 
ptilgadas solamente hacia adelante, y nueve hacia 
atrás; el circulo muscular que rodea cada una de ellas 
se forma de fibras tendinosas adherentes de un modo 
tenaz sobre las paredes oseosas. 
" Las aletas peotorales tienen seis pies de longitud 
y diez y ocho pulgadas de ancho en su medio; su 
ijofdfe anteribí es gru^o, al paso que el opuesto ¿S 
inujdelgado; la aleta dorsal nabia sido desgarrada^ 



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574 COMPLEUEIVTOS. 

la caudal estaba formada do dos lóbulos que tiene ca* 
da uno cinco pies y medio de anchura ; la cai>a gra- 
síeuta pierde poco á poco de su grueso á medida que 
se adelanta hacia la cola, y llega á ser semifibrosa; 
hilos nerviosos de tres pulgadas de diámetro y que 
rodean la columna vcrteDral, parecen leaer por fun- 
ción poner en juego los anchos trozos de la cola. 

La abertura anal era redonda y uo tenia menos de 
nueve pulgadas de circunfereocia; estaba colocada á 
doce pies de la aleta caudal ; uu músculo coostrictor 
bastante grueso manlieoe la abertura cerrada. 

Este rorcal era un individuo hembra ; el examen 
de sus partes naturales mostró que la hendidura esté- 
rior de la vulva era de un pie de largo sobre cuatro 
pulgadas de ancho; estaba rodeada de ciertos apéndi- 
ces libres, de dos ó tres pulgadas de largo , que pare- 
cen pelos. Dos ó tres pulgadas mas adelante en ü 
línea de en medio observo Mr. Souty un punto pro- 
minente que estuvo tentado á considerar como la 
abertura umbilical. - ^ 

A cada lado de la vulva está colocado un surco 
en medio del cual se encuentra situada una teta ter- 
minada en un pezón del tamaño de una nuez, horada- 
do de un canal cuyo orificio abierto podria recibir 
una pluma de escribir. 

Las carnes eran de un encarnado vivo, y la capa 

(grasosa tenia de seisá siete pulgadas de grueso á lo 
argo de la columna vertebral y de la nuca, mientras 
3ue en el vientre solo era de dos ó tres pulgadas* La 
ermis era por todas partes rugosa y muy espesa. 
El corazón de cuatro pies de largo era*eütümmi;a- 
te musculoso, un pericardio lar^o y duro le envolví^; 
la curvatura de la aorta tenia diez pulgadas de diá- 
metro, y sus paredes evidímtemente ílbrosas de dum 
i seis líneas de grueso. Vms cercas cartilagLuosos de 
ip^apulg^dfi de anqbo, separados por una mambraua 



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MAUIFKBOS CUADRUMANOS. &75 

fibrosa, formabaa la traquiarteria dividida al nivel de 
la curvatura de la aorta para penetrar en los pulmo- 
nes; el diafragma oblicuamente situado entre el tórax 
?r el al)d()men , presentaba libras rosadas dirigidas 
ougiludínalmente y cortadas do distancia en distan- 
cía por listas aponevróticas; su espesor en su parte 
media «ra de cinco pulgadas. 

Todas las visceras couLenidas en el abdomen es- 
taban en tal estado de putrefacción que Mr. bouty no 
pudo entregarse á su examen. Solamente reconoció 
que el esófago apenas tenia nueve pulgadas de largo; 
y que terminaba en una serie de cavidades ó de estó- 
magos que le parecieron en número de cinco, y de 
diferente tamaño. Compara el segundo mucho mas 
desarrollado que los siguientes, cuyas paredes espe- 
sas están cubiertas de arrufas, al tercer estómago de 
los rumiantes; y esta aproximación que muchos au- 
tores ban hecho ya respecto al estómago de los mar- 
suinos, prueba que por algunas particularidades de su 
esqueleto, como por la construcción interna de ^as 
Tísceras, los rorcales no se diferencian notablemente 
de los delfines; la vejiga de forma oval y casi cartíla- 

Sinosa en su fondo, presentaba diez y ocho pulgadas 
e longitud; los órganos sexuales estaban corrompi- 
dos; las materias fecales teaian un olor subido v muy 
fétido, eran de consistencia pastosa , y divididas en 
bolas grandes como el puño y de color pardo encar- 
nado. 

El cráneo tenia trece pies de longitud sobre cinco 
de anchura en su parte posterior; se contaban treinta 
costillas, cuyas dimensiones iban en aumento hasta 
bácia el medio del tórax para disminuir después; cada 
costilla se baila encerrada en el estado fresco en nn 
'perío8li<r dispuesto en forma de vaina membranosa dp 
tía Manco satinado interiormente que unta upa es|ye- 
cíe de sinoizia análoga a la crema de leche. St ester<- 



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57( COMPLBBIENTOS. 

non es pequeño y plano; se cuentan cuarenta y seis 
vértebras, sin reunir las que se inlroducco ea la alela 
caudal, y que son en número de diez y siete. Las siete 
cervicales eran pequeñas, aisladas, y separadas en su 
cuerpo por láminas sueltas, formadas de dos pla- 
cas oseosas móviles una. sobre otra por medio de una 
sustanciafíbro-cartilaginosa intermedia muy delgada. 
liOs huesos de las aletas pectorales y de los miembros 
anteriores estaban todavía epifisiados. üaa lista fibro- 
cartilaginosa rodeaba los bordes del omoplato. 

Tenia quince huesos en figura de V; todas las 
piezas oseosas eran por otra parte completamente 
formadas, duras y compactas, y gruesas en su su- 
perficie. 

Tales son los detalles de que somos deudores 
á Mr. Souty, y aunaue nos ácian todavía mucho que 
desear, son á pe>ar ae todo del mayor interés, pues 
que fijan nuestras ideas acerca de la organización de 
un cetáceo cuyas formas anteriores han sido confun- 
dí ¿as con otras especies en las descripciones de auto- 
res antiguos. 

El rorcal del Norte, arrojado á la costa de Oleron 
era un individuo joven, y sin embargo tenia cincuenta 
y cuatro pies. Es susceptible de adquirir dimensiones 
aun mas considerables, y de llegar sin duda á sesenta, 
i5eienta y ochenta pies, dimensión que se da al 
gibar. 

Si examinamos ahora las descripciones de los au- 
tores, veremos que la mayor parte de los caracteres 
que asignan á sus diversas especies son inciertos. 

El gibar (1) es el mayor de los cetáceos, porque 

(i) ; Fi»n/íííc/^, Marlene, Spitzb., p. U5, pl. t; gibbar^ 
llood,.3^ADat., C(ít,\ halwná fhisalus., L., balwnoj^tisra 
gtibbár, Lacep'.: raso)' bach de los balleneros, Scpresbf , 
■^. 1. p. 478/ ^ , ' ' /^* 



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MAMIFaM>6^«f»m«»AK0S. "577 

^M'dk&qiienpuedellegarjhaslaicren pies de Idngtlud, 
ittAre'UDacirpadfot-eftcia <de trinca Á treinta y cín- 
-Qtt; su ctorpo DO esr cilíftdf íeo, i»ad consíderablemeDte 
««DOipiítnide^ie&^kseosUUfts, ^r anuloso cpá et lomo; 
cie.|JifeTeii]OÍa de ta^baUcfia en la nmor longitud del 
«mdrpo y en smneaoT amfditad. busiinií^lra poco 
4i0fite, t sus .bigotes notehcnáo doimatro pies easn 
4Myqr'aidfteD8Í0fi,^«oÍDr'es «aui negro ^ azul gris 
«6railNrio;j)astaiiteíatíáiiogo:al de la^baUena. Uaa ip^^ 
queiatprottibcraníoia/seieler^'en Ja eslremidad delié- 
(Rio:^d[ mido cpie.haoeeltire^polido por los tubos 
fKkuamy. fatrte, y puedeoinseáiiíiasée una milla. 
' : Este cetáceo es temidoídc los< pescadores dei Ñor- 
iepop eufi moYirnieiilos rápidoB y vMentos. Nada con 
4aqBtyi)r celeridad^ y coafi&do Itís «itpoueros se equí- 
Tooea^ leioiBompor la«speck^raiio«casí siempre tie- 
fliea]ai]e;arfepenl!ü*se'i(ie:sa ecror.Mr.^Seoresby cuenta 
^M 11140 iinoohas 4e«iativa9 l>kBa «pod«rarrc de un 
phar, y CMC á -pesar délas pirecitiiciotte&, nopudo^con- 
segi>irie.uti0iieaqiieUoS'aiiimalc§á quien un baile- 
Aero había herido, se sumergió 4an de iniproviso^ 
^e en ,8olo«n minuto se idesarrollarun cuatrodentas 
aafaenta»brafeas4e cuerda; todasise^escaptiroiB, piorque 
806 riotentas sacudidas hicieron romper kis cuerdas 
de oue pendían los arpones. 
V f;i gibar tiene u«a oabeza. pequeña, comparada 
0M la de^la ballena franca, aletas peetorales largas y 
Mtnecfaas, una oola; de idoee. i»es^ ancho, y se- 
l^tllr. Sooresby, la piel lisav oseeptoi^n lascos- 
libiSítkí pecho, mndé se obstrmnsureos (i). 

(4) Mr. de Lacepede, al contrario, ha hecho su primer 
Mib-gén0rode los b^leéopteroit^ue -no tienen ningún plie^ 
fuc debajo de la garganta ni debajo del v'wntre, y ha co>> 
ideada on él al gibbar;pero Mr. Sc^résbf, eoiienúoaqui sia 
Ártaa^ona, eT|)Ay^¿iMMleOthoDPabcÍGtus; que no es el 
gibbar sino el rorenal de Mr. de Lacepede. 

84 4 BibliotMi popular. T. XXiU 37 



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578 €OVPL««ffTOS. 

Se le halla ordinariamente en los mares árticos á 
lo largo de montañas flotantes de hielo, entre la isla 
Chérioe y la Nueva Zembla, y cerca también de la is- 
la de Jan Mayen. Se halla particularmente en las cer- 
canías de Spitiberg, de los 70 á los 76 grados; pero 
cuando el mar está abierto en los meses de junio, inlio 
y agosto, se adelanta basta los 80 grados. Mr. Seo- 
resb^ supone que era un balenoptera de esta especie, 
de ciento y un pies de largo, el que se cogió ^n se- 
tiembre de 4750 en el banco de arena de Humber. 

Othon Fabricio en su Fauno de Groenlandia no 
describe su balcenapkysalus, sino según los autores, 
Y le da por sinónimos los nombres de /inn^^ de 
Éggede y de Crantz, de rorcal de Stroin, de phgseUr 
de Jonston y de Jápiter-fish de Anderson. Esta esp^ 
cié, dice, se alimenta de clupeos, de salmón ártico y 
de otros peces de pequeño tamaño. Pero no sucede lo 
mismo con su balmna boops^ y aunque ciertas particu- 
laridades no convengan á nuestro rorcal del Norte, 
lodo inclina á creer la identidad de estas especies. 
Como el boom ha sido descrito por Fabricio (4) según 
el examen de un gran número de individuos, cree* 
mos deber referir lo que dice, de los hechos que he* 
mos presentado acerca del individuo arrojado á las 
costas de Francia. 

La ballena boops (2) tiene el cuerpo redondo, muy 
espeso hacia las aletas pe<^rales, y adelgazándose 
gradualmente hasta la punta de la cola. Su cabeza es 
oblonga, dispuesta eu declive pendiente y terminada 
por un hocico ancho y obtuso; lo^ tubos tienen dos 

(4) Othon Fabricíus, Fauno de Groenlandia^ p. 36 
á 39. 

{%) BaloBna boop$, L., Fab.; pfhk-fiseh, Anders., t. II, 
p. 404;ia ju6arte, Lac^.; C¿^ Bonnat., p. 6; Scoresby, 
h I, p. 484. 



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MAllinEK09 CUAMOIIANOS. lP7d 

orificios que se abren en el centro de un tpbérculoco* 
locado en medio de la cabeza, y que están de talmod$ 
inmediatos uno á otro, que mrece forman uno sotó {A\* 
4r$s filas de protubei^ancias dispuestas circularmente les 
preceden; la quijada inferior es un ñoco mas corta y 
mas estrecha que la superior, y es oblicua (%); los ojos 
son negros y colocados detras de los tubos y á los ia«¿ 
dos de la cabeza. Las aberturas de las orejas forman 
dos agugeros casi imperceptibles detrás de la órbita. Las 
barbas que existen en la quijada superior son ne- 

Sras y apenas tienen un pie de longitud; el palad- 
ar es blanco, la lengua ancha, rugosa, crasa, de co- 
lor henático, da origen á tma membrana floja que sé 
estienue sobre la garganla, y parece servirle de vela; 
las aletas pectorales son grandes, ovaladas, redondas 
y torcidas hacia adelanUv, los dos lóbulos de la cola 
están separados por una depresión y terminados en 
crecieote. Desde debajo del hocico' hasta la región 
anal parlen surcos que so reúnen por pares, y qué 
forman ángulos en las dos estremidades; los dos sur* 
eos esteriores son siempre los mas largos, y el animal 
tiene ía facultad de dilatarlos ó de encogerlos á su 
arbitrio. La parte superior del cuerpo es negra, y lo 
inferior del hocico, asi como lasaletas pectorales, son 
blanquizcas, los surcos son rojizos (3) y el vientre es- 
4á jaspeado de ni»gro y de bla >co. La alela dorsal está 
muy aístante del cuerpo, ocupa la parte posterior del 

(t) Las frases impresas en letra cursiva indioaD carácter 
rci opuestos á los que hemos referido hablando del rorual 
arrojado eo 4827 sobre la costa de la isla de Oleroo. 

(2) ¿Habrá alguna trasposición de palabras ó alguna fal<- 
la tipográfica? Porque sí esta particularidad existe realmen- 
le, DO naj duda en que la jubarte sea distinta del rorcal. 

(a) El estado de corrupción que se había rápidamente 
apoderado del rorcual de Dieron do ha permüido describir 
08 colores de la piel. 

I 



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mcba^ m base y aguda en su parte siá$k«fiar qtae^ 
uger^fíAf^te Qa€OfVada;.im po^o adelante^de esla^ate^ 
U dorsal, >c<HiHenza á aparecer uoa oarBt^ que se ceoit 
^um l^asta la eola. 

. La, ballena bo0f>s tiene de ciQcueDta.ú cincueiUa f 
cuatroipiej, su^^rae es enoamada v m tociiio poca 
gcqeaQ. Se Mía eonmameateetUre los 6f y.(HS gc^^ 
de laUittdN^r^, y nase aoefoaálos aargiderosi tfitiio 
caja wfimaYora, y soloífítt d eslió se le ve iatroiwitif** 
se e^i^s bt^ihiascEe Groealai^ia; solameiHe cría tm 
hijuelo que uo deja á su madre sioo cuando sus^&ier-^ 
ji^s e^táu bastante desarrolladas para no necesitar sus 
fi^arpos.^ alimento recompone prineipalatenle de 
(leces, parlicularmeate die salmones del Noirleí, del 
mnonUa tobiano y del argonauta ártieo. 

Faibricio dice que la ballena be^ps díJata. tes nu* 
inerosos surcos que cubren su pecbo cuiando ^ñmit 
éri^gar s» preisa^ y que lo -encarnado de gu* pliegues 
^ur contraposición á las manchas de los dos codees 
4el vientre, lo ^egro de sus barbas y la biancu^ 
j^ de su gargantay le dan un adorno mas briUanie 
^ apariencia que^l que tiene tintas profuodas y «sin 
rtXMJlrasle de otrasespecies. Arroja por suB tubos co- 
4amnas de aire con menos energía, y ^istá sumei^fida 
muy pocotiem|)o. Mucbas veces ^ los días buenos 
queda sin i3^ovimiento.enla superficie/del agua como 
si durmiese. Sus costumbres son limidas, y entre sus 
•«nemigos teme á una especie -de dMfín que leostiga y 
persigue i ncesantémente. 1/as eieoores heridas que 
estos le causan son mortales, se^n Faliricio, porqut 
la gangrena se apodera de eHas inmediatamente-, perp 
esta opinión paetle provenir, de hachos particulares y 
fiíp ordii^arios. .' 

$e haioe uso en Groenlandia de;sus carnes, 4e W 
piel, de su tocino, de sus tendones», y luin de suei iur- 
t 



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MAMiivMsiaijnitmANos. 881 

teslinn^ Sii «rmte i» e^f^ie^ j^riüCfpálfoeÍBte eihcl 
alombnidode ias^prtas, f láf piel membreiiKysa <]u^ 
redea la lengua en sa base; sirve á lofs^babitatites po** 
lates para sQsiituir los vidrios enltis ventanas do mÉ 
cabanas de eslío. 

Adabainos de ver sobr^ quéprinot]^les daractéres 
se apoya el gibbar que Mr. Sooresby ooaftinde con la 
halana pkysahs d^Linn^ yboop^ de Olhon Fabrieiu»; 
y cuales son los rasgos distintivos que separan esM 
última del roixnl que Fabricio creyó ser la balrnia 
pkfsálus^ á la cual na juntado como sinónimo el Júpf* 
íer^fidck de Auderson, ó la jubarte (1). Para salir ié 
este laberinto, vamos á poner á la vistSa de íiuestros 
Itootores laíJ frases caraclerislicas y lineanas propéies- 
feas p6r Mr. de Laoepede y por los*^ naturalistas que leí 
luin seguido. 

Gene'ro balenoptero bal($nopferas, Lacep. 



Primer sub-género; no tiene pliegue alguno en- la 
gjarganta ni en el eienlre. 

i.^ Baleuoptero gibbar, balwnoptera gibbar, La- 
eep.; quijadas puntiagudas é igualmente avanzadas; 
barbas cor Uis. 

- Segoado sub-géoero; pliegues Imgitudinaleé «» 
ta garganta y en M mnlve, 

, /(I) Éste Dombre de jubarte viene aciiso de los nombres de 
gubartes ó g%bbartas^ dados al gibbar por los vascongodos, 
POr otra parte ha diiího Rondclet: mLos pescadores saintbii- 
gftnesesle llaman pí66ar,de la bolsa levantft^a isobre el lomo^ 
(}M es la alétaí esta l>allená no es roas pequeña qu© lasordi-» 
mrías; pero c» menos espesa y menos orasá, y tiene la j>ua-i 
tfc»as.l^rga yípuntia^aa. - i, -,>/ 



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fi%% GOMMíBlíBMTOS. 

¡2.^ Bt^optero jubartc; baltgpnoterajubaríes. La- 
oep. ; la nuca levantada y rédoada, el liQcka«v>OTwtey 
ancho y 00 poco redondo, tuberosidades casi semi- 
esféricas por delante de ios tubos, la dorsal encor-^ 
rada hacia atrás. 

3.^ Balenoptero rorcal, balmnoíera rorgual. La* 
cep.; la quijada inferior redonda, mas avanzada, y 
mucho mas ancha que la de arriba; la cabeza corta á 
proporción del cuerpo y de la cola. 

4.^ Balenoptero de hocico puntiagudo, balapno-- 
tera acutorosháta, Lacep.; las dos quijadas puntiagu* 
das« la de arriba mucho mas corta y mucho mas es* 
trecha que la de abajo. 

En na, el rorcal del Norte vive en los mares del 
polo boreal, y apenas abandona los parages helados 
de Spitzberg, de Groenlandia, del estrecho de Davis 
y de la Islandia. Solo en los temporales de nuestro 
invierno es cuando se le ve frecuentar los mares de la 
Europa templada, siendo su cadáver arroiado á veces - 
á nuestras coitas. 'Mr. Scoresby, hablando del ror- 
cal que dice ser el brocal nosea whale de los ballene- 
ros, refiere que se le ve algunas veces en las costas 
de Escocia, de Irlanda y de Noruega, y que busca 
principalmente los arenques para alimentarse: da 
una lista de los individuos citados mas particular- 
mente por babor sido arrojados á las costas de las is- 
las británicas , y que se deben mirar como verdade- 
ramente pertenecientes al balenoptero rorcal. Uno 
de estos cetáceos de cincuenta y dos pies de largo 
fué despedazado cHOde junio de 4752 en Eyemoutk^ 
otro de setenta pies de largo encalló el 48 de junio 
de 4797 en el condado de Cornwail, muchos fueron 
arponados en las costas de Irlanda desde 4762 á. 
4763; uno ó dos fueron cogidos en el Támesis* En 
4848 se cogió uno de ochenta y dos pies de largo, cu-r 
yas barbas teman tres pies de longitud, y del cual 



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MAMifEBOsiüíaAraimANOf;. «583 

solo se sacaroa cinco toneles de aceite de mala ca- 
lidad. 

Bajo el nombre de rorcal Mr. de Lacepede ha 
reunido dos balenopteros, uno del Norte qire es el 
rorcal que acabamos de describir, y otro del Medí* 
terráneo, á los cuales vamos á dedicar algunas lí- 
neas. 



EL RORCAL DEL MEDITERRÁNEO. 

BALiBNOPTBBA nORQUAL. LaCUP. 

Este rorcal no es casi conocido; su existencia se 
apoya en algunas piezas oscosas y en un cráneo, que 
se distinguen fácilmente, según las observaciones de 
Mr. Cuvier, de las mismas partes de la especie del 
Norte. Mr. de Lacepede no le habia separado de su 
rorcal propiamente dicho. La única indicación que 
sé halla en su Historia natural, se limita á las noti- 
cias siguientes: 

«El 20 de marzo de 1798, un cetáceo de sesenl«i 
pies de longitud fué cogido en el Mediterráneo en la 
costa ocidental de la isla de Santa Margarita, en el 
deparlamento del Var.Los marineros le llamaban 
soplador. Mr. Quine hizo de él un dibujo que he 
hecho grabar, y poco tiempo después las barbas, 
los huesos de la cabeza y algunos otros huesos de 
este animal fueron llevados á París, y reconocí fácil- 
mente que este celáceo pertenecía á la especie del 
rorcal. 

«A la misma especie que penetra en el Mediterrá- 
neo, es preciso referir una parte de lo que Aristóte- 
les y otros antiguos naturalistas . digcron de su fny«- 



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íieétus y de swballma. Ihrece I)a]aiiHieiip(»« c&acepV$9^' 

que el r^jsticetm y la ballena de tos autores autigMS^ 
$•& serete ideales,* formados por ia^reufii^OKlé mtJKftas 
circunstancias, Je lías cuales anas p«rteBece« á imes^ 
tpa ballena frauca y otras a) gibar, 4 ^ roroíd, éir< 
nuestro eftchalote MrMPOcéüftK). 

«Dalechamps, docto médico y naturalista, mueclo 
^uLion en 1588, habla en una de sus notas sobre 
Plinio, de uncetáceo que había visto y que habiasido 
arrojado á'la costar dfeflfedilerriniea^^erca -de Montpe- 
llier; dio el nombre ú(^orquc á este cetáceo, pero pa- 
rece ser un rorcal el que había observado.» 

Estos hecbos vagamefíte esj^^ado», componen 
con corta diferencia toda la historia del rorcal del 
Mediterráneo, y no podríamos deducir las menores 
luces para separarle de las otras especies, si los osa- 
mentos enviados de la Proveoza y eofli;pacado» pov* 
Mr. Cuvier co» los cráoeo* do los rorcaíesdel Sur y 
del Norte, no hubiesen ofriioido «'.aractéres anatómi- 
cos de U\ modo pronunciados, (fue no se pueden mi«^ 
rar como idéntkas unas ifspoeieij,tan ditereui^eDlas 
partes, mis uniformes, asi como en las mas pKofundas 
lie su organismo. 

Las modificnciones qu-c ])pesenta laosarae«U del 
rorcal en general, y el deJ Mediterráneo en particular, 
son las siguientes: 

«Sus inmensos maxilares, dice Mr. Cuvicr (1), es- 
tán dispuestos^ en forma de techo vuelfeo hacia arriba 
ó de una carenará loíviios lados de la oual están 
las barbasv Kl vómer se n>uestra por debajo, en* 
tre ellas, en casi toda U línei media de* ja carena. 
Por^ncima^los dos intermaxilares colocados parales- 
lamente entre los dos maxilares, dejan entre sí un e^-. 
pació vacío, que se continúa por arriba, ó mas bien 

<I) Oss. fes»., i. Y y p* 3íe,.pl. Í6, fig. 5. . . 

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kém^ atens •coo: Isn^vm» anel* ^abnertiica de lus; ventar: 
Qftftde lanarú^ Ucnal tienp la forma dea»: ^alopror: 
loQgado, y al contrario de los-MrOKtetáceos, codservidi^ 
asi qamo^A todo el^^oro de la$ baUenas, oaa forma 
Sfiaiéii kav Loa huesos ¿K la oarizcorlos^ pera escotan: 
(losiy Se^ciaados itácia adelaafte y no ea forina de^ta^i 
béf'^iiHe»» foriBán el ibofde dees4a aberlurav el maxh 
Wi QoxQ^aiel fmaUl^ sino ea por una apóMsis esure-. 
oba á I0& do$« lados djs los huesos de |a. nariz. Toda lai 
parte dct frontaLque sjb aparta do cada lado. para< 
raimarla parte superior de la órbita $e veiaal <iesaur 
do; pero las parietales vienen á cubrirla en lo alto de. 
la^io:^atQmpt£al, ba^ta \&s lados déla apófisis del 
mitxílaF dud $19 moesira entre el frontal y el hueso: dO: 
la* nariz. El occipital se adelanta entre ellos y cubre» 
el medio del frontal basta cerca de los huesios de la 
nariz, de mofdoqiieen la base de la nariz, el frontal 
no se muestra casi en lo esterior. Hay dos crestas 
temporalesf muy salientes hacia afuera que comienzan 
en los laáos de la nariz, y entre ¡0$ cuales el cráneo, 
es plano ó aan un poco cóncavo, y desciende lenta- 
mente hacia el agugero oceipital que está muy cerca 
(Je Ja base de los huesos de la nariz, atravesando desu- 
de umicresta; temporal hasta otra 4 En medio do esta 
Qaraoocipital hayuna espina longitudinal ligeramentei 
saliente. 

El yugal está encorvado en porción de circulo 

Ír forma él borde inferior de la órbita, pasando desdi^ 
a apófísiscigomáticadel mamilar que termina en el 
ángulo esterior, hasta el del temporal que termina en 
el ángulo pogftefior. El, yugal no se. estiende. hasta sii 
eternidad anterior como ea, el delfín. El frontal toca, 
de una parte a, los maxilares, y de otra á un tempor- 
ral, por sus apófisis aoilenores y post-orhitarias, y 
forma por sí solo todo el cielo raso de la órbita, y 
e3iá,adenMts*oogytorna4$> hacia adelanten por la láoiina 



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586 cowLBnifTOs. 

lateral del inaxitar, la cual de este modo se halla con 
relacioa ai frontal, en ana posición inversa de la que 
se observa en los delfines. 

Por esta lámina el maxilar viene á terminar en el 
ángulo anterior de la órbita, y á articularse con la 
estremidad anterior y ensanchada del yugal; pero lo 
que es muy notable, es que se halla en este lugar, en* 
tre el frontal y el maxilar, y por decirlo asi, en su ar- 
ticulación misma, un hueso particular en forma de 
lámina que ocupa casi la mitad de la longitud de es- 
ta sutura, y que no puede ser sino el análogo del la- 
crimal. 

Toda la puente zigomática propiamente dicha, que 
es muy gruesa, pertenece al temporal. El marco de la 
órbita está cerrado por todas partes; su cielo raso es 
muy grande y cóncavo por encima. 

Los palatinos prolongan por debajo la carena de 
ios maxilares. Las ventanas de la nariz posteriores es* 
tan muy cerca del agujero occipital. Tienen en cada 
ángulo una tuberosidad formada por el hueso ptery- 
goidiano, el cual tiene poca estension en loogítudí y 
no rodea las ventanas de la nariz sino por el lado es- 
terno y un poco por encima y por dcmijo, pero sin 
formar un seno, ó doble reborde, como en los delfines. 
La región burilar que es muy corta, e^tá también 
abierta en cáuai como en el deifin, y tiene de cada la- 
do los huesos de la oreja, los cuales son muy peque- 
fk)s, á proporción y de forma oval, é igualmente con- 
vexos en su cara inferior. 

Delante del hueso basilar y entre los huesos ptery- 
goidianos, se ve el cuerpo del sphenoide posterior. La 
cara glenoide del temporal es casi vertical y mira ha- 
cia adelante; lo que hace que la cara articular de la 
quijada inferior es en cierto modo la iruncadura de la 
estremidad del hueso. 

Esta quijada es un arco convexo hacía afuera. 



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MAMIFEBOS GCADBOMAlfOfl. 587 

comprimido, un poco afilado por encima y por debajo. 
Hay una apófisis coronoide en farma át ángulo obtu- 
so, y una tuberosidad algo mas hacia atrás. 

Se/i:un el grabado (Publicado por Mr. de Lacepede, 
el rorcal del Mediterráneo tiene el cuerpo muy com* 
bado sobre el lomo. Esta figura representa en efecto 
con bastante exacttud dos pirámides reunidas base á 
base; pero esta forma es evidentemente el resultado de 
la corrupción de que este cetáceo habiaesperimentado. 

Lia grande depresión de la cabeza no depende pro- 
ibiemente sino de la misma causa. En el dibujo que 
ha llegado á nuestras manos del rorcal del Norte 
barado en las costas de Oleron, la cabeza es eslraor- 
dinaríamente combada, al paso que esta parte en la 
figura publicada por Mr. de Lacepede esta muy de- 
primida y representa un largo hocico aplastado y 
puntiagudo.Las otras particularidades son: la quijada 
superior mas corta que la inferior; el ojo colocado no 
lejos de la comisura; una aleta dorsal pcpueña y si- 
UiisKla casi á distancia de los cuatro quintos del cuer- 
po y mucho mas lejos que el ano. los pliegues del 
abaómen se estienden hasta la región anal, toda la 
parte superior del cuerpo es de un negro azulado, 
disminuyendo hacia los hijares, para hacer lugar 
por debajo á un color blanquizco. 

Es muy importante que los viageros futuros en los 
diversos parafi;es del Mediterráneo, traten de desvane- 
cer nuestras ofudas acerca de esta especie, y de sumi- 
nistrar las observaciones que faltan para ilustrar su 
historia. 



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EL BORCAi M HOCICO PÜNTIA&UDO. 



»ALiflN(M'T0ili ACUTOkSQSTRATA. (1). 



No se tratará en esta noticia del balenoptero h(h 
cico puntia^wío de Mr. de Lacepede, del que seda^ 
rá aquí noticia. K$la especie llamada tambioQ balleiuíi 
depico^ se halla descrita en muchos autores (2), hiea> 
que la may/>r parte Nayan coafundido bajo este nom*^ 
bre cetáceo^ muy diíferentcs, y (jue hayan lomado por 
ella ya el oodo», ya ol htfperoodony y casi constaale- 
raenteel n)í'í;a/ ¿e/ iVoríe. Et baienoptero áque con- 
servamos el nombre de hocico puntiaguda solase apo- 
ya en la descripción de Olhon Fabrieius y en uitt 
figura publicada por Mr. Scoreshy; p^ero como esta 
figura ha sido hecha según medidas rigorosas y por. 
un hitbil dibuiante, es imposible, dejar de creer en stt 
entera exactitud, y lasfoxpias que representa- lo cstó» 
con bastante claridad para poder establecer una dis- 
tinción enire el animal que retrata y la ballena de ho- 
cico puntiagudo figurado en la cetoíogia del abate JBo- 
naterre y en la ¡íistoria Natural de xMr. de Lacepede. 

iQaé velo tan denso oculta el conocimiento de los^ 
cetáceos! Solo l\ tientas se puede marchar por estft 
campo sembrado de espinas, y cuando por todas par- 
tes los otros ramos de l<ts ciencias naturales arrojan 
con vigor vastagos cargados de íloresy de frutos, la 

(1) Scoresby. Acc. arct. Reg. t. I, p. 485, pl. 13. 
(t) 5a/cpnarosíraía, L. Mu 11er, Pro 48; Fabricius, pá- 
gina 40. 



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MAMIFWDS «XOIMIliliNOS. 

eetjDÍpMí mMcida á retoños raros y débiles abortados 
ea-ía mayor parte y privados desavia, desfalleceycoa- 
trisla^huestíoenteodimiento, ¿No parece en efecto, si- 
noque en cada animal que describimos en esta gran 
familia, tenemos que protestar <ietVaestra ignorancia, 
y trazar con algunos hechos vagOfS una historia seca y 
árida- cuya terminación debe de ser eonStanlementc 
esta írase desconsoladora: nosotros rto conocemos íii 
las costumbres ni las habitudes, ni aun de un modo po- 
íitívola organización de este animaVf Que los viágeros 
Ilírorecidos por las circunstancias, (jtre loS aínigos de 
his ciencias establecidos á íWíHas ae los mares, no 
olviden, pues, jamás dirigir sobre aqtieMos cetá- 
ceos ¿gue las olas arpojen sobre las costas, una itíves- 
Ógacíoo severa y circunstanciada. Pero volvamos á 
ttuesUo balcnopterode hocico puntiagudo: asi se es- 
présa con respecta á ^to Mr. Scorcsby (i). 

' Bsle balenoplero es la mas pequeña especie dé 
tes baílenas comunes. La figura que étttims es uña re- 
ppcsentaeion exacta del animal; ha-sido hecha según 
iiipcdidas tomadas con cuidado por farrtes Waíson, es- 
iitíteoido en las islas Orca^fes. El individuo que 
ha servido de tipo, fué muerto eli 4 de noviembre 
de i 808 en la bahía de Scalpa. Tenia die^ y siete 
pies yseis pulgadas inglesas de !o»g*tud ^isobre nna 
tircutíferencía de veinte pies, y algunas otras dírofen- 
síbnes que referiremos á continuación: 

Pies, fnigs. 



liOttgilud desde la punta del hocico, 

-'■■'■ hasta la íkta dorsal. .. : - 'H\ 6 

' ■ i— tjcsde el hbcico á h>s pecto* 

' ' rales. ......' .; 5 i 



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6M COMTLBaUNTOS. 



— id. hasta el ojo 3 6 

— í(l. hasta los tubos. ... 3 » 

— de las aletas pectorales. . . 2 » 
Auchnra de las mismas. .... ^ 7 

Altura de la pectoral 4 3 

Anchura » 9 

La mayor longitud de las barbas era de cerca 
de cinco pulgadas. El color del lomo era de un 
blanco brillante. Los pliegues del vientre ofrecían, se- 
gún el doctor Traill, una tintura color át carne. 

Se dice que la batana rostraia Jiabíla principal- 
mente los mares que baüan la Noruega, y adquiere á 
lo sumo veinte y cinco pies en su mayor desarrollo. 
Se mató una cerca de Spitzberg , cuyas barbas 
eran fibrosas, de un blanco amarillento, y semitras- 
párenles, y á modo d(i láminas de cuerno. Presenta- 
ban una dirección encorvada: y el borde con veso, asi 
como la punta, tenían barbas frangeadas blancas. So 
longitud no pasaba de nueve pulgadas sobre dos pul- 
gadas y tres líneas de anchura. 

A estos hechos limitados, pero suficientes para es- 
lablecer nuestro modo de ver y la distinción que ha- 
cemos de esta especie, añadiremos algunas particula- 
ridades deducidas de la comparación de la figura. Es 
muy evidente que el balenoptero de hocico puniiaguio 
de Mr.' de Lacepede idéntico con el mismo cetáceo dd 
¿ibate Bonnaterre, no se direrencia, escepto por la in- 
dicación del tamaño, del rorcal del Norte; pero es 
probable que la ballena de pico deHunter tiene algo-* 
nos puntos de analogía con la de Mr. Scor^by, qoc 
se presenta con mas frecuencia en las costas boreales 
de Inglaterra. E^ta pequeña especie no llega, pues, 
jamás á las proporciones de los. utros rorcales; eilt 



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MAMIPSiOS GfíA»ianilANOS. MI 

parece ser el lazo de transicioo que une tos cptosof 
de su género á las especies meaos poderosas y menos 
desarrolladas, pero mas animosas que el resto de la 
familia. 

£1 rorcal de pico ó balenopiero de hocico punti<P* 
gudo se diferencia del gran rorcal , por los caracté* 
res que vamos á enumerar sucesivamente. La cabesa 
en vez de ser abultada y de formar la parte mas vo- 
luminosa de todo el cuerpo , ó al menos la que pre- 
senta mas amplitud, como se observa en el rorcaf dd 
Norte , es mucho mas prolongada proporcionalmente 
y mas deprimida. Las dos quijadas, de igual grueso 
con poca diferencia , se diversifican también en que 
en el rorcal del Norte , la quijada superior es mucho 
mas corta que la inferior, al paso que en esta especie 
no se observa esta disposición , porque las dos quija*» 
das parecen iguales, y la superiores también un poco 
mas larga que la Je abajo. El ojo está distante de la 
comisura y la alela dorsal , en lugar de estar muy 
hacia atrás del lomo « se halla casi á la tercera parte 
de la longitud total del cuerpo. Los lóbulos de la colé 
son también menos anchos , mas largos y mas agudos 
que en el rorcal del Norte : en fin , el lomo es ne- 
gro , y el vientre de un blanco satinado , mientras que 
el gran rorcal es de un pardo azulado , y de un 
blanquizco mas ó menos sucio en el vientre. 

Entre las rama^ del maxilar inferior y en la gar- 

Santa . aparecen cuando los gases deshacen los ca* 
aviares de los balenopteros que yacen en las pen-^ 
dientes inclinadas de las costas, una gran bolsa mem- 
branosa que hace esfuerzo y acaba por abrir la boca; 
Ssta vegiga parece destinada , cuando está hendida^ 
á dilatar los tegumentos del pecho y del vientre qm 
surcan los pliegues ó arrugas que en él se observan^ 
pero se ignora absolutamente su objeto y su uso. 81 
es permitido emitir alguna congetura, se d^ sope* 



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Mv que «este aparMe preparado pira co^tmafbpes^^ 
•OH todavía ignoradas , esiá destinado, coaaifo el ov- 
lÉGtt) ^iere asceader y aoercaree á la soperficie 4bí 
mar, a disminuir el desplazamiento de agua ponpie 
«oááoiia la pesadez siempre conskten^le ^ s« ca- 
teca ; pesadez tab notaste, qae eseede mueho á ti 
del reslo dd cuerpo. 

- El ronaal de pico, por lasdfniensiimes é&^sa bo« 
«a ligeramentis ben(fida , debe ser «as tcatníToro qm 
la 'ballena franca; asi es , que todos los baienople^ 
9ü% en general hacen un gran comsnsio de arenques 7 
de olro^ peces viageros , cuyos enjambres -suelen ptr^ 
ieguir algnnas reces ii«^ta nuestras costas*. 
' íMlion Fabrtcto dice que su batana rostrata , ó «I 
iikaaulik de los groenlandeses , es nmj ceauín «1 
«adió de las rectas , donde se Jialla de preferenm 
Airaftte el estk) ; pero (|ue Itega á ser raro doraste 
d myíemo. Las poblaciones pokires buscan sa caoe 
fue es mas sabrosa y mas tierna que ta de las otras 
especies , aunque es muy difícil apoderarse de dk, 
fKurque nada con ua ?igor estraordinaria^ 



EL H(»CA.L DEL SUK. 

BALifiNOPTERA AIPSTRALIS. LWS. 



-: Si los paiseis helados cubiertos casi iMustautemett* 
te por las nieyes y escarchas del Norte tsou la pa^ 
eBOídstyá de los aoimaleá terresti^es y oiafrinos , qot 
aetseaoófnodarianbiená élimas mas templados , á 
ioS'Ospaoios tírcunseritos de i»ar donde se diocn 
MíoQÉañas <te hieio despi^eséido del jpolo son la nun«> 
0i«p prdttlecfa ,de ca$J todos los ^gmndes celáceos de 



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MAMÍFEROS CUADRUMANOS. 593 

nuestro, hemisferio , los parages muchas veces agita- 
dos por las tempestades del cabo de las Tormentas^ 
tienen tamhien sus especies , y el rorcal del Norte 
se halla reemplazado en la zona austral por el rorcal 
del Sur. Este cetáceo, cuyo descubrimiento data de al- 
gunos años á esta parte, viene, pues, á abrir un vasto 
campo á las especulaciones , y juntamente con la ba- 
llena austral , reemplazando la ballena franca del 
Norte , nos prueba todavía cuan cierta es en gran nú- 
mero de casos, aquella grande y bella ley de Buffon, 
que cada punto del globo , |segun los grados de sus 
paralelos, tiene sus animales propios; ley sin embar- 
go , menos demostrada , con respecto á los seres des- 
tinados á vivir en medio de las aguas , y el radio de 
su habitación hemos observado constantemente que 
»o se cuenta ya por golfos sino por grados de latitud, 
de manera que la' zona intertropical , encierra ordi- 
nariamente en toda la circunferencia de nuestro pla- 
neta , los mismos animales , y después á medida que 
se pasa de los trópicos hacia uno ú otro polo , cada 
paralelo tiene producciones propias , cuya irradiación 
en sentido de la latitud se detiene en meridianos tra- 
zados por las hoyas que forman las grandes masas de 
tierra. No es posible afirmar siempre que los g