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Full text of "Obras completas de don Andrés Bello"

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OBRAS COMPLETAS 



DE 



330]Nr ^ISrüI^ES BELLO 



Santiago, siliembre s de iSj2 

Por cuanto el Congreso Nacional ha discutido ¡ aprobado el si- 
guiente 

PROYECTO DE LEÍ 

Artículo i." En recompensa a los servicios prestados al pais por 
el seKor don Andrés Bello, como escritor, profesor i codificador, el 
Congreso decreta ia suma du quince mil pesos, que se inscribirá por 
terceras parles en los presupuestos correspondientes, para que se haga 
la edición completa de sus obras inéditas i publicadas. 

Art. 2,° La Utiiversidad nombrará a uno o dos comisionados que 
se entiendan con los de la familia del ilustre autor, para proceder n 
la edición de dichas obras, haciendo las contratas con los impresores, 
obteniendo en virtud de recibos los fondos que se decretaren, invir- 
tiéndolos i respondiendo de su inversión. 

Art, 3.° La edición no será de menos de dos mil ejemplares, i de 
ellos se entregarán quinientos al Estado, quien no podrá venderlos a 
menos de dos pesos cada volumen. El resto de la edición correspon- 
derá a los herederos respectivos. 

Art. 4.' El texto de esta lei irá impreso en el reverso de la primera 
pajina de cada voliimen. 

I por cuanto, oído el Consejo de Estado, Ío he aprobado i san- 
cionado; por tanto, promulgúese i llévese a efecto como lei de la Re- 
pdblica. 

Federico Errázuriz 

ABDON ClKUENTES 



OBRAS COMPLETAS 



DE 



DON ANDRÉS BELLO 



IDICION HECHA BAJO LA DnECdON DEL 00N8EJ0 DE INSmUCGION PÚBUCA 



EN ItUI-LIMIEPhTO 



DE LA leí de r, ])E SETIEMBRE UE 1873 

VOLL-MEN XV 
M ISCELÁNEA 



-«^ 
» 



SANTIAGO DE CHILE 

IMPRENTA CERVANTES 

BANDERA, 73 

1893 



IH-nv'^^*^ 



INTRODÜCCIOX 



Don Andrés Bello tenía una afición especial a las re- 
laciones de viajes. )'a cieniíñcos. ya de puro recreo. 

Sin salir de su cuarto, sentado en su poltrona, se 
complacía en recorrer los ríos, lagos i cataratas; las coli- 
nas, cerros j cordilleras; los valles, quebradas i llanuras 
del viejo i el nuevo continente. 

Examinaba con la atención de un naturalista, siquiera 
fuese en las escampas i descripciones de un libro, las 
yerbas i plantas, los árboles i florestas, ios insectos i 
moluscos, las aves i reptiles, los peces i demás animales 
existentes en el globo terráqueo, notando prolijamente 
las condiciones que favorecían, modiricaban o impedían 
su desenvolvimiento. 

Indagaba como filósofo i estadista las costumbres. 
Tnstituciones, creencias i preocupaciones de los diversos 
pueblos; i observaba como un pasajercr curioso los mu- 
seos, teatros, monumentos i paseos que adornaban las 
ciudades. 

Se esforzaba príncipalmente por desentrañar las fuer- 




ñ 



VI 



isTRou:;ccioN 



zas iiroductoras de una nación, esto es, las causas direc- 
tas o indirectas que vivificaban su agricultura, industria 
i comercio. 

Sin que sea necesario esprcsarlo, su comprende que 
la organización de tas escuelas, colejios i universidades 
de cada país despertase en alto grado su interés. 

Llevaba apunte de tas especies vcjetales o animales 
que podían aclimatarse i propagarse con facilidad i pro- 
vecho entre los americanos. 

Qu<:na {|ue las antiguas colonias españolas tuvieran, 
en cuanto fuese posible, dentro de sus límites, su coci- 
na, su botica, su despensa, su troj i su ropero, provistos 
con objetos que ellas mismas produjeran o adaptasen a 
sus necesidades domésticas. 

El ilustre sabio colectaba también en las narraciones 
de los viajeros fidedignos los datos que no podia pro- 
porcionarse por si mismo para conseguir deletrear el 
gran código que rije el universo desde la arena hasta 
los astros. 

Así, verbigracia, comparando los testimonios de los 
físicos i de los naveg.-idores, procuraba inquirir las leyes 
a que están sujetos los fenómenos del magnetismo le- 
rrestre. 

Bien que conñnado en su escritorio, aquel esplorador 
infatigable dirdicó una gran parte de su tiempo a formar- 
se una idea cabal del nuevo mundo, su con ligu ración, su 
c-structura, su estadística. 

Desde luego.- leyó ¡ releyó la colección de los viajes i 
descubrimientos que hicieron por mar los espailoles des- 
de fines del siglo XV, coordinada por don Martin Fcr 
nández de Navarrete. 



INTRODUCCIÓN 



Vil 



En seguida, estudió I.is obras de Alejandro Hum- 
boldt, ese Colon de U ciencia, que principió a derramar 
algunos rayos de luz sobre comarcas que una política 
desacertada habia convenido en oscuros calabozos. 

Constante cn su propósito, continuó prestando la ma- 
yor atención a los demás libros i artículos concernientes 
a la materia que llegaban a sus manos. 

A su juicio, urjia trabajar en el sentido de disipar las 
Üoicblas que envulvian una gran parte de estas rejíoncs. 

No se trataba de arrancar secretos seculares sepulta- 
dos en tumbas recónditas o consignados en misteriosos 
jeroglíficos, sino simplemente de bosquejar el mapa de 
la América. 

Aunque parezca exajerado, el hecho es que los coló- 
nos recien emancipados no conocían bien todo el terri- 
torio que poseian. 

Habia parajes que no habían recorrido otros viajeros 
Je los vientos í las nubes. 

La virjtn <Ul mundo como llamaba Quintana a la 
Lmérica, o la hija postrera dei o<¿ano como la denomi- 
naba Bello, permanecía aun envuelta en las olas i nie- 
blas de su cuna. 

La carencia de antecedentes topográficos era una r¿- 
lora para la esplotacion de sus riquezas, para el cuhívo 
de sus campos, para la población de sus desiertos, para 
la comunicücion de sus ciudades, para la atracción de 
emigrados, para su engrandecimiento futuro. 

« « 

Don Andrés Bello buscaba en las narrativas de viajes, 
no solo una utilidad material, como, por ejemplo, la 




Vllt 



INTSODUCaON 



inlrnduccion de una industria, o una satisfacción inte- 
lectual, como el acopio de datos para deducir una teoría 
exacta i compresiva sobre la causa de los terremotos, 
sino también un sabroso pasatiempo. 

La lectura de tales libros era para Bello una especie 
de calidoscopio que presentaba a su vista cuadros va- 
nados de los países mas remotos sin temor de vut;lcos 
ni naufrajios, de dispendios ni molestias. 

Agrada de cuando en cuando, aunque sea en letras 
de molde, contemplar otro cielo i otra tierra que tos de 
su patria, contrastar las costumbres de los bárbaros con 
las de los pueblos civilizados, estasiarse ante la vigorosa 
vejetacion de la zona tórrida, recrearse con los risueños 
paisajes de un clima templado, abismarse ante los hielos 
eternos, las furiosas tempestades i la triste desolación 
de los polos. 

En el ntimero 38 de El Araucano, fecha 4 de junio 
de 1831, don Andrés Dello insertó el aniculo siguiente: 

KSTRAC-m DEL VIAJE DE MR. EVEREST A XÜRUEGA, 
Süfit'IA i [.aponía 



Las maravillas de las artes, los placeres que abundan 
en las grandes ciudades, i las escenas ya risueí\as, ya 
terribles de la naturaleza, atraen a Italia i a Suiza la 
mayor parte de los viajeros europeos. Algunos, sin em- 
bargo, después de haber visitado estos países Uin inierc- 
saiiies, pero no menos conocidos, buscan emociones nue- 
vas en sitios mas selváticos i poco examinados. En 
Noruega i La ponía, ha observado Mr. Everest cuadros 
i costumbres no contados hasta ahora por ningún viajero. 



INTRODUCCIÓN 



IX 



La patria de los primeros bardos, los descendientes de 
los seciarios de Odin. ios mares en que se creyó por 
muchos siglos que nadaba el fabuloso i colosal Kraken, 
nierpcen ser observados i descritos. Ya no hai jígantes 
prodijiosos en Kscnndínavía; pero las costumbres senci- 
llas i hospitalarias de sus habitantes, i los fenómenos del 
dima, dan a la obra de Mr. Everest un ínteres que nun- 
ca se desmiente. 

líntre Frederiícstadt i Trondjcnd visitó la catarata de 
Riukaii. montaña cuya altura es de 8oo píes. lüi la es- 
palda de ella, observó un nublado de vapores movibles i 
encendidos. £1 i sus compañeros dejaron los caballos 
en una pequeña mesa, cubierta de verdura, i empezaron 
"a subir por un sendero estrecho i escarpado, que apenas 
podria servir de camino a las cabras. Treparon casi'per- 
pendiciilarmente cerca de una milla, asiéndose de los 
matorrales i de las puntas de las rocas. Asf llegaron a 
la cascada: «menos famosa, dice, que otras mas conoci- 
ts; pero presenta las mismas bellezas, aumentadas por 

profunda soledad de las cercanías i el aspecto selvático 
)e la naturaleza. El bramido de las aguas hace creer al 
viajero que la tierra tiembla bajo sus pi¿s; los visos mó* 
viles que coloran las espumas formadas en el abismo, i 
la altura del precipicio, causan una impresión [)rorunda, 
que no he sentido junto a las cascadas mas hermosas de 
Jos AI]>es.ti 

Después visitó el monte de Sniatan, el mas alto de U 
loruega. 

'■Las tierras cultivadas llegan en la montaña hasta la 
rejion de las nieves; i se puede decir que los paisanos 
iborcan en los nublados. Debajo de los campos, hai como 



INTRODUCCIÓN 



de 



de 



Al subí 



pedí 



un cinto de lejas i de riscos, rti subir, no podíamos ver 
por causa de la niebla la cumbre del Sniatan. a donde 
queríamos ascender. Subimos mas arriba de los campos 
cultivados; i llegamos a una garganta estrecha i solitaria, 
donde solóse oin el triste í lamentable grito del chorlito 
dorado, ünico habitante de aquellas asperezas. Los mato- 
rrales eran mas pequeños i raros conforme subíamos; al 
fin, desaparecieron, i vimos solamente peñascos cubiertos 
de un mus^o pálido. Llegamos a los p¡és del píco, que 
parece una fortaleza accesible solo por un lado; donde 
descubrimos un Jago de agua helada. Nos admiramos de 
oir en aquel sepulcrode la naturaleza el canto de una alon- 
dra muí pequeña, que solo vive en un invierno perpetuo i 
anida entre la nieve. 

"Las dificultades se aumentaban a cada paso: la nieve 
crujia bajo nuestros pies; i algunas veces nos sumerjla- 
mos en ella hasta la cintura. Llegamos en fin a la cum- 
bre, que tiene la figura de un gran cráter semicircular. 
Aunque esta montaña no es tan alta como el Monte 
Blanco, pues solo tiene 7.500 pies de elevación, se sentía 
dificultad en respirar; i uno de nuestros com]>ai1eros se 
tendió, apenas llegó a la cumbre, desmayado del cansan- 
cio. Le hicimos volver en sí, no sin dificultad; i se atribu- 
yó su accidente al agua de nieve derretida que habia te- 
nido la imprudencia de beber..i 

Los habitantes del país, aunque sus costumbres son 
suaves i patriarcales, son inclinados a la superstición i a 
la embriaguez. Mr. Everest cuenta que un aldeano dijo 
a un marinero ingles que habia visto una montaña toda 
de cobre, i que le llcvaria a donde estaba. Pusiéronse en 
camino; i como la montaña no pareciese, el noruego juró 



INTRODUCCIÓN 



XI 



^ue el diablo se \r habí» llevada. Otro paisano prometió 
a Mr. Everest venderle no mui caro todo el viento de 
que necesitaba para volver a su patria. 

La falta de limpieza es un defecto casi jeneral. El ri- 
gor del cuma los obliga a dormir en el único aposento 
donde puede haber fuego; en él, haí una gran cnnin, llena 
de paja musga con pieles crudas: allí duermen todos los 
la familia, o a !a ¡jar o sucesivamente, según tienen 
Ecesidad de reposo. "En Dal. estuvimos algunos días 
en casa de un paisano; i si nosotros no !o pasamos mui 
bien, nuestro perro por lo menos descansó perfectamente 
en el lecho comiin. donde lo hallábjimos dormido por la 
mañ.ina entre los muchachos i sus padres. Sus muebles 
tienen una limpieza que no suele estenderse a las perso- 
nas, sino los diü.s de fiesta. Entonces la mejillas rosadas 
de tos niños i stis negros cabellos tendidos sobre sus es- 
paldas nos los hicieron parecer dignos de mejor suerte. 
Uno de ellos leia la Biblia; i he observado que ni en 
la choza mas infeliz deja de haber un libro de relijion. 
En todas partes, los pensamientos d<: la vida futura ali- 
vian las [lenas de este valle de lágrimas.ii 

El periótiico oficial sirvió de lienzo para que una lin- 
rna májica bien manejada e.\hibiese a la falda de los 
Lndes una vista de la estremidad septentrional de Eu 
ropA. 



« • 



Don Andrés Bello estractó algunos artículos i tradujo 
otros relativos a la jcografía i estadística americanas. 




XIl 



INTRODUCCIÓN 



lín ustc volumen, se han incluido todos los primeros, 
i loa segundos soto cuando trataban de Chile. 

A mas de los artículos compilados referentes a este 
asunto, nuestro autor tradujo los que se espresan a con- 
tinuación: 

Nufí>a revthiioK sobrs la vtueríe del capitán Cook. 
(Araucano, números 1 16 i 117.) 

Análisis de la espedicion del (apilan Ross al N. E. de 
América. (Arauíano. número 196.) 

Sreve noticia de los Estados Unidos Mejicanos. (Arau- 
cano, números 25S, 359. 261, 262 1 263.) 

Costum&res de los habitantes del istmo de Panamá, por 
Mr. J. A. Lloyd. (Araucano, número 2S4.) 

Mutaciones observadas en los animales domésticos tras- 
portados del antiguo al nuevo eontinente, por M. Roulin. 
(Araucano, número 295.) 

Estadislica jeneral ifilosófua de la civilización euro- 
pea, por Juan Schoen. (Araucano, números 301, 302, 
304, 306, 307. 308, 309 1312.) 

Noticia estadística de la república del Uruguai. (Arau- 
cano, números 349. 350. 351. 352, 363. 365, 366 i 368.) 

Noüeias histéricas i descriptivas sobre el gran país del 
Chaco i fio Bermejo, con observaciones relativas a nn plan- 
de navegación i colonización qtte se propone, por don José 
Arenales. (Araucano, números 375 i 376.) 

Sobre el perfil i configuración física de los Andes de 
Bolivicí, con observaciones sobre la linea de nieve perpeítta 
entre los grados 1$ i 20 de Intitud sur. por J. P. Pen- 
dand. (Araucano, números 377, 378, 380 i 384.) 

El Rio Bctti. (Araucano, número 40S.} 

Sobre la erupción del volcan de Cosigtiina en Nicara- 



INTRODUCCIÓN 



XIH 



£Ha el /7 de enero de rSj¡, por cl coronel don Juan Ga- 
ündo. (Araucano, número 442.) 

Aníigiieditdcs mejicanas. (Araucano, número 513.) 

Ruinas de Dalbck. (Araucano, mímero 517.) 

T¿Jas. (Araucano, número 585.) 

Trabajos jeográficos ejecutados en Venezuela. (Arau- 
(ano, número 590.) 

Antigüedades Americanas: Steplicns Treméis in Cen- 
tral America {\"\s.]c fiv. Stcphcns en Centro-América) 
(Araucano, números 657 i 659.) 

ComuniccuioH del Atlántico con el Pcuífico. (Arau- 
cano, número 663,) 

Las islas Marquesas. (Araucano, número 665.) 

Un mundo antiguo en el mtcüO mundo. (Araucano, 

Smero 695.) 

Islas fíaivaias i Sandwich (Araucano, número 698.) 

Jstmo de Panamá. (Araucano, número 7 1 1.) 

Incidentes de un viaje en Yucatán, por L. Stcphens. 

^xcursiojtes por Yucatán o notas de un viaje en a^ue-^ 
lia península i de una visita a las twlaélcs ruinas de Clii- 
ehen, Kaba, Zayt i Ü.vmal por B. Norman. (Araucano, 
números 722 i 724.) 

Obiervaciottes sobre el istmo de Panamá, leídas a la 
Real Sociedad Je&gráüca de Londres en la noche del fs 
át febrero de 1844, por W. W'heelwrigh. (Araucano, 
números 752 i 754.) 

Razas indias de la América Septentrional. (Edim- 
bnrgk Reviere). (Araucano, números 756 i 758.) 

Estado de Méjico tfn/es de la conquista española. 
(Araucano, números 769 Í 770.) 

Italia. (Araucano, número 810.) 




XIV 



INTRODUCCIÓN 



« • 



El 14 de setiembre de 1S30. el gobierno chileno ajus- 
tó un coniraio con don Claudio Gay p^ra que ¿sie hi- 
ciera un viaje cicntlñco por todo el territorio de la Repú- 
blica, a fin de estudiar la historia natural del pats, su jeo- 
grafía, jeolojía, estadística, i cuanto contribuyera a dar a 
conocer sus producciones, industria, comercio i admi- 
nistración. 

A medida que el benemérito esplorador fuera avan- 
Tando en su camino, debia noticiar el fruto de sus inves- 
tigaciones a una comisión compuesta de don José Alejo 
Bczanilla. don Francisco García Huidobro i don Vicente 
Bustillos. 

Kn cumplimiento de lo pactado, el sabio naturalista 
francés dirijtó varias informaciones a la junta menciona- 
da, las cuales fueron publicadas en El Araucano, nd- 
meros 26. 35, 41, 77, 240. 243, 267, 268 ¡ 336. 

Don Andrt-.s Bello trasladó al castellano las comuni- 
caciones indicadas. 

Tradujo igualmente los informes de los señores Blain- 
ville, Brogniart, JussÍcu i Savary al Instituto de Fran- 
cia sobre las observaciones i colecciones hachas en Chi- 
le por Gay (Araucano, números 201, 203, 205 i 206), 
i el informe sobre el concurso al premio de la Socie- 
dad Jeográfica de Paris presentado por una comisión 
especial compuesta de los señores Guigniaul, Jomard, 
Waickenaer i Roux de Rochelle en lajunta jenerat de 2 
de mayo de 1845, en que se propone que se divida d 



IKTRODUCaON 



XV 



:mÍo anual i se adjudique la primera medalh a M. 
Gay. (Arauía}w, número SoS.) 

Don Andrés Bello vertió también al castetlano los 
irabajos siguientes de don Claudio Gay: 

Ensayo sobre ía /eogra/ia /(sita de la prouineia de 
^aldivta. (Araucano, números 275. 280, 281 i 2S3.) 

Memoria soh^ las minas de mercurio en ¿a provincia 

Coquimbo. (Araucano, niímeros 370, 371 ¡ 372.) 

fragmentos de «« viaje a Ckiie i al Cuzco, patria de 
9S ifuas. (Araucano, niimeros 674 ¡ 675.) 

Fragmentos de j'eografía botánica en Chile. (BoletiH 
de I.T Sociedad Jeográfica de Paris. Junta jenerat de 2 
de mayo de 1845). (Araucano, número 809.) 

"Recordamos (dice Bello al insertar este artículo) que 
una parte de este fragmento ha salido antes de ahora en 
nuestras columnas. Creemos que nuestros lectores gus- 
tarán de verlo con las modiñcacíones que ha hecho en 
él su autor.» 

Sobre las causas de la diminution de los montes de la 
prox'ittcia de Coquimbo. (Araucano, número 399.) 

En el dia, es difícil consultar estas versiones que solo 
están consignadas en los escasos ejemplares que aun 
restan del diario oñcial; por lo tanto, sería de desear que 
ellas se reunieran en un volumen. 






Et hombre está obligado a conocer el mundo que ha- 
bita; como el individuo, su hogar. 

El autor de la Cosmografía pensaba que en Chile no 
se daba a la jeografía la importancia correspondiente. 



XVI 



INTRODUCCIÓN 



Su enseñanza, reducida n una simple nomenclatura de 
ciudades, montes, ríos, lagos, mares, era estremadamenie 
defectuosa. 

El t2 de diciembre de 1S34. don Andrés Bello es- 
cribia: 

"Hemos dado noticia de la obra jeográíica de iM. De- 
naix que. por la idea que nos han hecho formar de ella 
los periódicos franceses, nos parece seria de la mayor 
utilidad en este país para e! uso de los establecimientos 
de educación, traduciéndose e! texto i los cuadros, que 
tienen la ventaja de ser sumamente comprensivos i de 
estar reducidos a la mas breve cstension posible. 

"En algunos ramos de enseñanza, es preciso confesar 
que los métodos de nuirstros establecimientos son anti- 
cuados, i no producen toda la utilidad que debieran. Es 
ya tiempo de que volvamos los ojos a lo que se adelanta 
en otras partes, i de que nos apropiemos, en cuanto sea 
posible, las inmensas adquisiciones que hace cada dia la 
actividad intelectual de las naciones europeas.>i 

Copio a continuación el articulo a que aludia el sabio 
reformador de nuestros estudios: 



.lEOCRAFÍA 



Acaso no hai ciencia en que se hayan escrito tantos 
libros elementales, como en la jcografía; pero la mayr 
parte de estas obras, vaciadas en un mismo molde, enseñan 
a los que las estudian lo mismo, poco mas o menos, 
que hubieran podido aprender en libros ya antiguos, Las 
líneas matemáticas que indican las principales divisio- 
nes de la esfera; los términos empleados en la lengua 



INTRODUCCIÓN 



XVII 



jcogrdfica: la nomenclatura de los países, ríos, montes i 
otros objetos imporianies; tales son los conocimientos 
que puede dar el estudio de la jeografía. seguí) los mé- 
todos que jcnemimente se han seguido hasta ahora. 
Mientras que en las demás ciencias se ha perfeccionado 
a medida de sus progresos el método de enseñanza, en 
la jeografía lo hemos vísto estacionario; no obstante la 
multiluit de descubrimientos preciosos i de noticias útiles 
que la han enriquecido de un siglo a esta parte. Bien es 
que ya muchos Jeógrafos, saliendo del carril trazado por 
sus predecesores, publican tratados en que se proponen 
establecer la ciencia sobre bases mas racionales t ñjas 
-que las que se le daban antes; juzgando con razón, que 
en esta especie de obras lo mejor es presentar a los jó- 
venes un resumen de la jeografía, señalándoles los pun- 
tos principales i prominentes, de manera que se les deje 
co la memoria una armazón o esqueleto, en que vengan 
a colocarse mas adelante los pormenores de que se instru- 
yan en sus lecturas o por medio de relaciones orales. Según 
Letronne, a quien debemos un curso jeográfico, redac- 
tado con arreglo a estos principios, un libro elemental 
de jeografía debe ser un bosquejo en que se hallen 
indicadas i dibujadas las facciones características de cada 
|>arlc de la ciencia; que ofrezca un fondo de instrucción 
suñciente en caso que los discípulos no puedan pasar 
adelante; i que al mismo tiempo sirva de te.\to a espti- 
caciones úciles, si el profesor tiene tiempo ¡ medios para 
darlas. 

Felipe Buache, uno de nuestros mejores jeógrafos. 
había puesto, desde mediados del líhimo siglo, por base 
de sus trabajos jeográfícos, la división del globo en re- 

OIIRW DE KLLO.— TOMO IV í 



i 



Xviii 



IKTRODUCCIOH 



( 



jtones naiuraies, deierminadas por las hoyas u hondo- 
nadas (bassim) que proveen de agua a las veriienies i 
ríos i por las grandes cordilleras de montañas en que se 
encuentran las tincas divisorias entre las aguas que se 
encaminan a depi^itos diferentes. Estos son elementos 
invariables, independientes de tas mudanzas políticas, de 
los engrandecimientos i desmembraciones, de los límites, 
cualesquiera que sean, que circunscriben el terrítorío de 
cada estado. 

El teniente coronel Denaix. alumno que fué de la es- 
cuela politécnica, empleado en el Depósito de la guerra, 
ha emprendido, de algunos años a esta parte, sobre la 
base propuesta por Buache, pero modificada i perfec- 
cionada, grandes trabajos jcográficcxs a que sigue dcdi- 
cándo:iC con tanto celo como fruto, í cuya importancia 
puede ya apreciar el público, pues tiene a la vista las 
siete entregas que sucesivamente se le han hecho, con 
el titulo de Trabajos jeográficos e históricos. Nos propo- 
nemos dnr noticia del plan de estd obra, i de las ideas 
de M. Denaix sobre el modo de enseñar i de aprender 
la jeografía. 

"El estudio de la jeografía. dice el autor, tiene por ob- 
jeto el conocimiento del globo como planeta, como do- 
minio del hombre, í como teatro de las revoluciones que 
han ocurrido en él, relativamente a las familias, a las 
sociedades, a los estados, a los imperios. 

'■La dificultad de determinaren un campo tan vasto 
las nociones a que debe limitarse la enseñanza, ha hecho 
pulular una multitud de tratados jenerales i especiales, 
que han producido poco fruto. 

■■Entre estas obras, las mas concisas han sido jeneral- 



INTRODUCCIÓN 



XIX 



mente las preferidas, tanto para la instrucción publica 
como hi privada: de que proviene que por lo común en- 
tramos en el mundo con nociones mui vagas acerca de 
la esfera que habitamos. La lectura de la historia i de 
los viajes es lo que viste i adorna hasta cierto punto las 
secas i descarnadas nomenclaturas de que nos llenan la 
memoria. 

«Pero, por medio de estos compendios, solo se apren- 
den a conocer verdaderamente las líneas matemáticas que 
sirven de base a las primeras divisiones de la esfera, las 
defínicioncs de los términos que se usan en el lenguaje 
jet^áñco i la simple nomenclatura de los objetos mas 
importantes; mas en cuanto a la mayor parte de estos 
términos, aun están por determinar sus valores compa- 
rativos. El estudio de la jeografía, por los métodos ordi- 
narios, es un puro trabajo de la memoria, en que no tiene 
ninguna parte el juicio. 

■ Es verdad que en los tratados jeneraics se desarrollan 
todos los conocimirntos elementales; pero la práctica de 
presentar descripciones del suelo según el orden de las 
divisiones políticas i administrativas, hace que los linea- 
mientos característicos de una comarca o de un país se 
describan sucesivamente como configuraciones locales, 

[cuyo enlace i conjunto no se ofrece al espíritu. 

"Los atlas presentan de ordinario en un marco dema- 

[siadu estrecho una muchedumbre de cosas acumuladas 

í tan confusamente, que es imposible formar por medio de 

ellos una idea de la armadura, digámoslo así. de un país, 

I i del asiento físico de las provincias o de los estados a 
que se dirije la atención. 

t'EI globo terrestre, considerado jeográfica mente, debe 



XX 



LVTRODUCCIOX 



juzgarse como una superñcie htdrojcica (de agua i /ierra) 
i coinu un todo absoluto compuesto de partes diversas 
en dependencia reciproca. 

"El océano, que cúbrelas tres c»iartas partt:s de la 
masa sólida, separa en algiin modo del fondo de los ma- 
res lo que llamamos is[;is i tierras firmes o continentes. 

"Estas, a proporción que nos alejamos de la márjen 
de las aguas oceánicas, se elevan por lo común gradual- 
mente; pero presentando acá i allá una multitud de desi- 
gualdades que tienen tal conexión entre sí, que no se 
puede hacer una gran travesía sin recorrer una serie 
continua de elevaciones i profundidades. 

•'Las paredes que determinan la forma jcneral de los 
continentes, se subdivíden en un número infinito de pla- 
nos inctinados, sobre los cuales ñltra i corre el agua que 
cae de la atmósfera. 

" El conjunto de todas las superficies converjcntes por 
las cuales se n:unen las aguas en un cauce común para 
caminar a un arroyo, a un rio mMÜano, a un gran rio, a 
un golfo, a un mar, forma hoyas hidrográficas particu- 
lares. 

■•Es innegable (jue estas hoyas hidrográficas están cir- 
cundadas de una serie de prominencias que las separan 
unas de otras, formando una circunvalación de montes, 
colinas o terrenos mas o menos pendientes, cuya conti- 
nuidad establece la división de las aguas que pertenecen 
a cada hoya o recipiente; I por eso damos a estas promi- 
nencias o filos no interrumpidos el título de línea divi- 
soria de las aguas. 

«Sobre el nivel de las aguas, asoman las elevaciones 
que determinan la superñcie de las islas i continentes. 



tNTRODOCCION 



XXI 



» Los filos suptíriores de los planos inclinados sobre los 
cuales se precipitan los meteoros ácueos forman la inter- 
sección común de las pendientes opuestas; i por eso las 
esposicioncs, temperaturas i producios tienen caracteres 
propios, que debemos estudiar cuidadosamente, si que- 
' remos conocer las analojias i las diferencias de las diver- 
sas parles de la tierra. 

"La división ciel globo en sus partes naturales es, por 
consiguiente, la base i el fundamento de todo estudio 
jeográfico. 

••Nadie disputará que, para formar idea de lo desco- 
[ nocido, nos valemos de la semejanza o diferencia que 
tiene con lo que ya conocemos; i por tanto, para adqui- 
I rír fácilmente nociones exactas de los países que la jeo- 
grafía nos convida a visitar, es menester que nos valga- 
mos de comparaciones con los distritos i climas que 
habitamos. 

"No es menos cierto que no podemos concebir clara- 
mente una parte, sino cuando el pensamiento la consi- 
dera en sus relaciones con el codo; i como el todo es lo 
que constituye las partes, es claro que en el estudio de 
ellas debe presentarse cada una al entendimiento como 
un miembro, i no como un todo absoluto. Tenemos, pues, 
dos razones perentorias para introducir en la enseñanza 
f jeográfica el método comparativo. 

■•Pero, si tomamos nuestros términos de comparación 
en los limites eventuales establecidos por el acaso o por 
tJas demarcaciones políticas, sucederá que a cada esplo- 
racion nueva, como a cada nueva división, tendremos 
que computar nuevas relaciones, i nuestros juicios no 
'podrán ser ni tan pronto ni tan seguros, como si se re- 




1 




XXII 



INTRODUCCIÓN 



firiesen a elementos constantes bien determinados. En 
cuanto hacerse pueda, nuestros términos de comparación 
deben tomarse en la jeografiía natural. 

"La jeografía natural i la jeografta comparativa son, 
por consiguiente, las dos bases Fundamentales que han 
de sostener todo el cdiñcío de nuestros conocimientos 
del globo. 

■■El estudio de los límites asignados al inmenso impe- 
rio del océano, i el de las paredes o declivios que Tor- 
man las hoyas de las aguas corrientes que le pagan tri- 
buto, nos llevan al conocimiento de la configuración 
física de los continentes. De esta última, pasamos al exa- 
men de las capas superñciales, a la teoría de los climas 
i de los productos favorecidos por ellos. Esta nos lleva 
a la distribución de los seres organizados, al conocimien- 
to de las r.i7as humanas, ala formación de tas sociedades, 
estados, imperios. Recórrese, en una palabra, la cadena 
de la creación, tal cual la vieron desvolverse los siglos, 
i se adquieren de este modo conocimientos positivos de 
que se pueden luego hacer aplicaciones fáciles a las divi- 
siones políticas actuales i a la jeografía de cada c<lad. 

■>Todu estudio jcográdco debr principiar por la aná- 
lisis natural det globo. En esta análisis, bajamos de las 
grandes a las pequeñas masas, siguiendo el i5rden natural 
de las dependencias sucesivas de las partes; porque, en 
las dliimas divisiones, como en las primeras, no se deter- 
minan bien los objetos, sino cuando las relaciones en que 
se nos presentan permiten por medio de su continuo en- 
lace remontar al punto de donde hemos partido.» 

Tales son los principios establecidos por M. Dcnaix, 
i que jamas ha perdido de vista en la ejecución de su 



INTKODUCCION 



XXIll 



grande empresa jeográfica. Su obra se compone de ma- 
pas i cuadros, acompañados de un texto esplicatorio mut 
breve. De las doce entregas anunciaJas, han aparecido 
ya siete; i ef concepto favorable que han merecido a las 
personas capaces de apreciar este bello trabajo, es el me- 
jor fomento que puede recibir el autor para animarle a 
que nos haga gozar, lo mas pronto posible, de las cinco 
entregas róstanles. 

La primera, destinada a la jeografía jcncral del globo, 
se compone de un mapamundi i de varios cuadros o es- 
tados. AllJ se ve el globo dividido naturalmente en ocho 
panes iguales por el ecuador i dos meridianos, que dis- 
wn 90 grados entre sí; por cuyo medio ha podido el autor 
presentar con mucha claridad i viveza las diversas rela- 
ciones de climas, temperaturas, horas, días i estaciones, 
que tienen con la primr^ra de las divisiones, habitada por 
nosotros (ios europeos), los países comprendidos en cada 
una de las otras siete. 

Un cuaderno de texto, publicado al mismo tiempo, da 
a conocer las ideas det autor sobre el estudio de la jeo- 
grafía i sobre el mejor modo de enseñarla. 

Los cuadros comprendidos en esta entrega son cuatro: 
cuadro orográñco (de las cordilleras i montes}; cuadro 
demostrativo de las relaciones de estension, clima, etc.: 
enumeración de los pueblos i de las relijíones; i cuadro 
blsiórico del mundo. Esta primera parte, ejecutada con 
un esmero i una intelijencia superior, bastaba para dar- 
nos un concepto mui ventajoso del talento de este distin- 
guido oficial. Las entregas posteriores justificaron com- 
pletamente esta favorable opinión. La segunda tiene por 
objeto la jeografía jencral de Europa, como la primera 



XXIV 



INTRODO'CCIOX 



la de lodo el globo. Las cinco signienies contienen es- 
tudios particulares de Europa. Compónense de gran nú- 
mero de mapas i cuadros, i forman acaso el atlas mas 
útil i curioso de cuantos se han publicado sobre esta parte 
de la tierra. Nos ha parecido que el autor no ha perdo* 
nado medio para llenar sus miras con la mayor claridad 
i concisión, i mejorar según ellas la enseñanza de la cien- 
cia jcográfica. Su obra ha debido costarle larcas inmen- 
sas, a que se ha entregado con ardor i con la ambición 
de satisfacer su propia conciencia; pues por las numero- 
sas rectificaciones i adiciones que presenta cada cuader- 
no, se ve que ha procurado no dejar en su obra ningún 
error ¡ darle toda la perfección de que es susceptible. 
Nuestro juicio es que ha desempeñado dignamente su 
empresa, cuyos resultados, una vez completos, no podrán 
menos de ser útilísimos al publica Juzgamos también 
que no puede recomendarse demasiado esta obra a las 
bibliotecas, universidades i seminarios de educación; pues 
para todos los establecimientos de esta clase reúne dos 
calidades que pocas veces andan juntas: la de su nove- 
dad i ia de ser indispensable. 

(Reaieii Ináttstriel) 

Una de las obras mas notables i acaE>adas de don An- 
drés Bello es la Análisis ideolójiea de hs iiempos de la 
conjugación castellana. 

Andan en ella juntas, tomadas de la mano en feliz 
consorcio, la gramática i la filosofía. 

Precioso estudio gramático-filosófico la llama el erudiio^ 
académico español don Pedro Felipe Monlau. 



^ 



I^TRODlJCCIO^• 



XXV 



Ese trabajo aplaudido con tanta razón por todos los 
filólogos que han podido consultarlo, tiene su comple- 
mento en un artículo que Bello insertó en la GramMüa 
de la lengua latina compuesta por su hijo don Francisco. 

Después de la muerte de éste, don Andrés Bello pu- 
blicó una segunda edición de la csprcsada Gramáíiea. 

Esta obra viene acompañada del siguiente prólogo en 
que et distinguido editor esplíca la participación que en 
ella tuvo: 



ADVElíTENCU 



I 



Las alteraciones que se encontrarán en esta segunda 
edición, han sido en la mayor parte o redactadas o indi- 
cadas por el autor. Las principales innovaciones a que 
nos hemos aventurado i de que somos esclusivamente 
responsables, se reducen, en la analojia, alas siguientes: 

I.* Hemos dado una breve idea de la antigua ij'enuina 
pronunciación del latin. 

z.'^ En hs conjugaciones, hemos reducido todas las for- 
mas del verbo a tres series, colocando en cada modo los 
tiemp<><i srgun laat'midad de estructura; poniendo la raíz 
de la serie en la sola primera persona de singular de ca- 
da tiempo, i dejando al alumno en las otnis personas el 
cuidado de juntar las variáis terminaciones a la raíz inva- 
riable. Por este medio, nos ha parecido que, ademas de 
una grande economía de espacio, se lograba fijarla aten- 
ción del alumno sobre el mecanismo de la conjugación. 

3.» 1 temos dado listas mas completas de las numerosas 
escepcioncsa que están sujetas las reglas jcnerales de las 



XXVI 



INTRODUCCIÓN 



declinaciones, de los jéneros I de los pretéritos í supinos; 
bien que sobre estas materias nos hati sido de bastante 
auxilio los apuntes manuscritos del autor. 

Haremos ahora algunas indicaciones sobre el mejor 
método que a nuestro juicio pudiera seguirse en la ense- 
ñanza del latin por medio de esta Gramática. 

En las Mociones jeneraUs, bastará encomendar a la 
memoria del alumno los diez primeros párrafos; j ense- 
ñarles de viva voz ¡ por medio de ejercicios prácticos la 
pronunciación moderna del laiin, sin olvidar las n-glas 
necesarias {lara que por media de las notas de que se ha 
hecho uso en esta Craw/rf/ífa se acentúen del modo debi- 
do las voces ¡ terminaciones latinas. 

A esto seguirán: 

I." Loque se contiene en las pajinas 6. 7, 8 desde Di- 
visión de la gramática hasta CapUulo Priinero, De ia 
declincuion de los nombres. 

3.^ Los cuadros de Ins declinaciones, pajinas 9, 10. 
II. 12. 15. 21. 22.29. 30.31. 1%' 3*5: con algunas obser- 
vaciones oraJt-s sobre las irregularidades que mas a menu- 
do se presentan, 

3." Lo que se contiene en las pajinas 46, 47, 48 sobre 
Las iHirias especies de sustantivos i adjetivos. 

4.<* Lo relativo a la formación de los grados hasta el 
lín de la list», pajina 5t. 

5." Lo que sobre los Numerales se contiene en la paji- 
na 52. con las declinaciones de ¿/««i. Dúo, Ambo, Tres, 
i las listas de las varias clases de numerales en las pajinas 

53. 54. 55. 56' 

6." La pajina 63 relativa al pronombre. 

7.° Las declinaciones de los pronombres, pajinas 64. 



INTRODUCCIÓN 



XXVII 



Í5. 66. 67. 68. 69, 70, 71, 72. 73, 74. 75, 76. (sin las ob- 
^servaciones que sobre ellos se hacen). 

8." Todo lo que desde el título Otros Demostrativos, 
^Relativos, etc. se contiene en las pajinas 76, 77 ¡ 78 hasta 
Capitulo Sesío. 

^fi Del Capítulo Sesío todo lo que se contiene desde 
pajina 78 hasta la Formación de los pretéritos i supinos, 
pajina 1 1 7. 

lO." En las pajinas 137 hasta la 144, todo lo relativo 
Adi-erbio, 

1 1." De la Preposición lo que íw contiene desde la 
pajina 144 hasta el párrafo ríe la 146 que termina por las 
^palabras Re. Se, Ve. 

12.' Todo lo relativo a la Conjunción e Tnierjeccion. 
Desde que el alumno ha llegado a poseer la conjuga- 
tion regular, debe darse principio a la traducción; i ter- 
linado el aprendizaje de las partes que hemos designado 
sn la analojía. se vuelve atrás para adquirir el conoci- 
liento de las irregularidades de la declinación, de los 
jéneros, i de todo lo que en el primer curso se ha pasado ■ 
^por idto. 

En este segundo curso, pudiera también suprimirse, a 

¡uicio de los profesores, todo aquello que no se deje com- 

Fprendcr fácilmente por alumnos de una capacidad me- 

liocre, i que solo pueden aspirar al conocimiento del latin 

ín el grado absolutamente indispensable para el ejercicio 

tdel ministerio sacerdotal i de la jurisprudencia. Pero 

^esia induljencia no debe cstenderse a los jóvenes de un 

liento distinguido, que, obligados a retardar su marcha 

[par<i aguardar a aquellos de sus compañeros que carecen 

[de iguales disposiciones naturales, aprovecharán este 




XX vm 



INTRODUCCIOM 



tiempo adquiriendo un conocimiento mas completo de la 
lengua latina; conocimienio mas importante de lo que 
jeneralmenie se cree para el lucido desempeño de las 
alias funciones eclesiásticas i de la profesión forense. 

Reproduciremos con alguna mas eslcnsion estas adver- 
tencias cuando se publique la Gramáiica entera con el pró- 
logo del autor i el índice jcncral. l*or ahora, nos limitare- 
mos a indicar que, ademas de las fuentes a que se refiere 
la primera edición, nos hemos servido, como ¿I mismo 
lo ha hecho en sus apuntes manuscritos, de la excelente 
gramática de M. liurnouf (M¿ihode pour ¿(udier la 
lattgue /afine), adopuda puf la Universidad de Francia. 
Después de impresa la Attalojia, me ha favorecido tam- 
bién con sus observaciones el señor don Luís Antonio 
Vendel-Heyl, tan conocido en el orbe literario por sus co- 
nocimientos de los idiomas clásicos; I para no defraudar 
de ellas a lajuventud estudiosa les hemos dado lugar en 
las Adiciones i Correcciones, que son por la mayor parte 
suyas, como lo indican las iniciales V. H. 

Hemos consagrado a estii segunda edición todo el 
tiempo i esmero posibles, para corresponder de algún 
modo al favor con que ha sido acojida la primera, i a los 
encargos de su autor. Ella ha sido para nosotros un lega- 
do bien triste. . . Nuestras lágrimas han humedecido mas 
deunavezlos esparcidos apuntes trazados por ta mano 
de un hijo qu'^rido, debilitada ya por los largos padeci- 
mientos de una enfermedad dolorosa i fatal. Fero hemos 
tenido asi un doble estímulo: el deseo de contribuir, en 
cuanto nos era dado, a las mejoras de la educación lite- 
raria, que tan celosa Í überalinente promueve nuestro 
gobierno; i un sentimiento casi reüjioso hacia la memoria 



INTRODUCCIÓN 



XXIX 



de aquel excelente i malogrado joven. Culpa nuestra será 
si trabajando bajo tan poderosas inspiraciones no hemos 
sabido merecer los sufrajios de. los ilustrados profesores 
de nuestros csublecimientos nacionales. 

11 

L^s innovaciones que se encontrarán en la segunda 
Irte, i de que nos constituimos csclusivamenic respon- 
sables, son las que siguen: 

En las lisias de réjimen. hemos hecho una nueva dis- 
tribución i añadido algunos ejemplos, para dar a cono- 
'cer, junto con el réjimen a que es referente la regla, di- 
•versas frases i modismos, que maníñestan de paso la 
iraríedad de usos de una misma palabra, siempre que nos 
lan parecido importantes. 

En el capitulo noveno, hemos desenvuelto con alguna 
mas ostensión el valor i uso délos tiempos del verbo latino. 
En el capitulo duodécimo, hemos colocado entre los 
ídverbios relativos no pocas palabras, clasificadas or- 
linariamente entre las conjunciones. Los gramáticos 
lodernos reconocen una diferencia esencial entre «/, por 
ejemplo, i ai; i para representarla en su tecnolojía, 
tinguen dos especies de conjunciones, llamando a tas 
que se parecen a u/, conjunciones subordinantes, porque 
ligan proposiciones que inñuyen una en otra; i a las que 
tienen semejanza con a/, conjunciones coordinantes, por- 
que ligan palabras o frases de un mismo orden, que no 
influyen una en otra, dependiendo ambas de un elemen- 
to distinto, o de ninguno. Pero es evidente la afinidad, 
la identidad de funciones, i por decirlo así, el aire de fa- 
milia, entre las conjunciones de ta primera especie i los 




XXX 



INTRODUCCIÓN 



adverbios relntivos. Adoptada esta idea, era necesario 
distribuir la materia de los líhimos capítulos de diferente 
modo del que aparece en la primera edición. 

Las otras adiciones o aliteraciones o son de una ini 
ponancta mui secundari», o estaban indicadas en los 
apuntes del autor. 

En la sintaxis, no nos seria fácil señalar sección algu- 
na que no sea necesaria {Kira la intelijencia de la frase 
latina. Lo que se pasase por alto en el texto, tendria que 
suplirse de viva voz por el profesor en el ejercicio de la 
traducción i composición. AsJ que. bajo este respecto, 
hai una diferencia notable entre la analojia i la sintaxis. 
El verdadero jenio del latin está en la sintaxis; i sin un 
conocimiento tal cual de csia parte difícil, es imposible 
percibir, no solamente lo que hai de enérjico i bello, sino 
muchas veces el verdadi-ro sentido, en las construcciones 
i jiros de un idioma que tanto se diferencia del nuestro. 
De no profundizarla lo bastante, proviene que sean como 
muertas para la mayor pane de los lectores las bellezas 
dt la elocuencia i poesía romanas: que, terminado el es- 
tudia del latin, pocos se curen de tomar otra vez en la 
mano los escritos de Cicerón, Viijilio, LÍvÍo, Tácito; j 
que, si han abrazado la carrera de la iglesia o del foro, 
se contenten con entender el breviario o los espositores 
del derecho. ¡I pluguiese a Dios que aun en esto no hu- 
biera sus difícultadesl ¡Para cuántos letrados es un libto 
cerrado la obra maestra de jurisprudencia científica que 
nos ha legado la antigua Koma! 

Hemos correjido cuidadosamente todas las erratas 
que pudieran oscurecer en lo mas mínimo el sentido. En 
la ortografía de las palabras latinas, hemos seguido por 



aXTRODUCCIOS 



XXXI 



l^lo ¡enenil la que se obscn'a en las ediciones modernas, 
omisión del acento circunflejo podrá ocasionar algún 
embarazo a tos principiantes; pero embarazo líiit, porque 
los obligará a distinguir los casos de los nombres latinos 
por la contcstura de la frase, i no por un medio estraño, 
realmrtiie impropio, i de que se verían privados en casi 
todo lo que hui se publica de los clásicos. 



En el presente volumen, se han ínscriado dos de los 
ipltulos de la Gramádea Latina, de que don Andrés 
ícHo st: confKrsa eselusivavtenle responsable. 

Creo que todos los admiradores del autor i todos los 
aficionados a la língüíí^tica leerán con ínteres i provecho 
esos dos importantes trabajos. 

Don Andrés Bello sabia el latín a la perfección. 

Traducía et idioma de Virjilío i Horacio con admira- 
ble facilidad, i lo escribía i habUba del mismo modo, se- 
gún el testimonio de todos sus discípulos. 

I cíio 1.1 autoriddd de sus discípulos porque, cuando 
Bello vino a Chile, no solo las ciencias teolójicas, sino 
las legales, se enseñaban en latín. 



« 



En los artículos que aparecen en este votúnieii, figura 
también el capíiiilo lll de la primera edición de ta Gra- 
málica Caslellana, titulado División ¡it las palabras en 
primitivas i derivadas, simples i compuestas. 

Don Andrés Bello en tas ediciones ¡lostcriores supri- 
mió la mayor parle de este capítulo con el propósito de 
hacer un trabajo especial sobre tas partículas composi- 
tivas, según el mismo lo indica en el siguiente trozo que 
tomo del prólogo puesto a la segunda edición: 



XXXII 



INTKODUCaOX 



hHc suprimido en el capítulo III la esposictün del 
significado de las partículas compositivas; no porque no 
me parezca asunto muí propio de la gramática, sino 
porque me reservo presentarlo bajo una forma algo mas 
ordenada i metódica, i hacer al mismo tiempo una rese- 
ña de las Inflexiones i derivaciones; materia no menos 
interesante, si se quiere formar una idea cabal del jcnio 
i estructura de una lengua, i especialmente de la nues- 
tra, por la variedad i riqueiía de sus palabras derivadas. 
Las inllexiuncs que tranforman et singular en plural, el 
masculino en femenino, el presente en pasado o futuro, 
el juicio en mera aprensión, en deseo, en hipótesis, las de 
aumento o diminución en los nombres, las de personas 
-en los verbos, son sin duda de una importancia primaria; 
pero no por eso deberán pasarse en silencio muchísimas 
otras formaciones en que. por medio de terminaciones 
diferentes, se modifica una ¡dea fundamental, revis- 
tiéndose de accidentes i matices tan varios como deli- 
cados. Está hecho el catálogo de todas ellas, o por lo 
menos de las que ocurren con mas o menos frecuen* 
cia en castellano; mas para incluirlo en esu Gramáiiea, 
junio con el de las partículas compositivas, hubiera te- 
nido que salir de los limites a que por ahora me ha sido 
necesario ccñirmcn 

« 



Don Andrés Bello promovió, como el que mas, lain? 
-tracción pública unirc nosotros; lo cual no obstó para 
que trabajara con el mismo eiupetlo en la prosperidad 
jnaterial del país. 

Sus artículos sobre las ventajas de la asociación, sobre 



INTRODUCCIÓN 



XXXIII 



la navegación por medio del vapor, sobre el mejora- 
miento de la agricultura, etc., etc., lo declaran a voces. 

Sostenía que la construcción de un ferrocarril que 
atravesase la Arancanfa, era el instrumento mas ade- 
cuado para mantener en paz i civilizar a los indijenas. 

Eüta opinión, que entonces parcela una utopia, habla 
lui alto en su honor. 

Estimuló el laborío de las minas de carbón de piedra 
como una fuente de riquezas para la República. 

El carbón importaba tanto como el oro o la plata, i 
aun mas. 

El 39 de agosto de 1S34, Bello insertaba en el 01!- 
mero 207 de J¡ i Araucano el suelto siguiente: 

COMPARACIÓN 

DEL rRODÜCrO DE LAS MIXAS DE ORO DE AMÉRICA 

CON EL DE LAS DE OAKBOS DE INGLATERRA 



Un español ha demostrado en una obra interesante, 
iblicada hace poco tiempo, que el valor del carbón de 
las minas que se benefician anualmente en la Gran Bre- 
lat^a, apreciado aun al salir de la tierra, excede mucho al 
del oro i plata que producen, en el mismo tiempo dado, 
las minas del nuevo mundo. Prueba ademas que el bene- 
ficio de las minas de carbón proporciona trabajo a un 
número de individuos tan considerable, que solo el mon- 
to anual de la obra de mano aventaja al de los metales 
preciosos que se sacan todos los aflos de las dos Américas. 
Véase como establece esta doble demostración. 

Cada nño se benefician diez i ocho millones de tonela- 
ohkas Mt uaLi,OL— louo xv t 



XXXIV 



IKTRODUCaOH 



das de carbón de piedra, cuyo precio medio, al salir de 
la mina, se calcula en doce francos i medio porcada una, 
lo que da el producto total de doscientos veinte i cinco 
millones de francos. El de todas las minas de América, 
tanto de oro como de plata, comprendiéndose hasta el de 
contrabando, era al principio del siglo XIX, según ase- 
gura el barón de HumboMt en su Ensayo sobre la Nue- 
va España, de doscientos diez i siete millones quinientos 
mil francos, lo que a primera vista presenta una diferen- 
cia de siete millones quinientos mil francos a favor del 
carbón. Cada tonelada de esta especie, trasportada por 
la vía de cabotaic costaba en jeneral cuarenta francos al 
consumidor i por tierrs veinte; pero, tomando por térmi- 
no medio el precio de veinte i cinco francos se obtendrá la 
suma de cuatrocientos cincuenta millones de francos \i*it 
producto de los diez i ocho millones de toneladas. Si des- 
pués se deduce de esta suma el valor del carbón tomado 
en la mina, resultarán doscientos veinte i cinco millones de 
francos por el trabajo manual empleado en el comercio 
solo del carbón. Mas, los gastos de trasporte de la plata 
desde Potosí hasui Buenos Aires en una distancia de cerca 
de quinientas leguas son casi de un dos por ciento i los del 
oro un poco mas subidos. Si se toma esta base por pre- 
cio medio del trasporte de todos los metales preciosos 
resultará la cantidad de poco menos de cinco millones de 
francos por estos gastos. Si se compara el valor del car- 
bón de la Gran Bretaña con el del oro i plata de Amé- 
rica, debe admitirse esto como cierto; i resulu, pues, que 
el valor sumario del carbón, comprendiéndose en él el 
de los salarios i beneñcios, etc., que proceden de este ra- 
mo de industria, se eleva a la suma de cuatrocientos 



INTRODUCCIÓN 



XXXV 



millones de francos, i que el del oro i plata, reunido con 
el COSIÓ del trasporte es de doscientos veintidós millones 
i medio. Esta exposición présenla en favor del comercio 
del carbón de la Gran Bretaña un balance de doscientos 
veintisiete millones i medio de francos. 






El redactor de E¿ Araucano no firmaba sus artículos 
jn su nombre i apellido. 

No ponía al ñn de ellos siquiera sus iniciales, como lo 
practicaba con los del Repertorio Americano. 

De esta omisión resulta que en el dia es muí difícil 
reconocer con entera certidumbre la procedencia de al- 
gunos de esos trabajos. 

Por ejemplo, en el número 6S de El Araueano, co- 
rrespondiente al 31 de diciembre de (831, apareció el 
artículo siguiente: 

FERTIIID.AD COMPARADA DEl ANTIGUO 
I DEL NUEVO MIWDO 



Por increíble que parezca este hecho, es muí cierto, 
sin embargo, que el nuevo continente, que no presenta 
mas que la mitad de la estension del antiguo, posee una 
cantidad igual de terreno aparente para la cultura. La 
América debe esta ventaja a la poca anchura que jene- 
ralmente tiene, la cual permite a las exhalaciones bené- 
ficas del océano penetrar casi totla su estension. En el 
antiguo continente, las partes centrales, privadas de hu> 
malad, están casi del todo desiertas; i las tierras que 



XXSVI 



IKTRODUCCIOX 



contribuyen a la manutención del hombre, están compren- 
didas en una zona que sigue tas costas del oeste, del 
sur i del esu;, ¿Cuánto terreno ütil hai, por ejemplo, en 
el continente de Asía? Si se tira una linca del golfo de 
Cutet, cerca del Indus, hasta el mar Amarillo, se separa 
la india, la China, et imperio de Birman i los valles meri- 
dionales del Thibet; ¡ este espacio, que comprende en 
lodo 3.500,000 millas cuadradas, provee las */& parles de 
las producciones de Asia, que contiene 17.000,000 de 
millas cuadradas. La Arabia, la Persia, el Thibet Central, 
la India Occidental, la China i la Tartaria independien- 
te, son desiertos donde se ven algunos puntos cultivados 
que no componen la vijésima parte de su esiension. La 
Siberia, o el norte de Asia, no es mucho mejor. La Ana- 
lolia, la Armenia, el Punjab i un estrecho cordón a la 
orilla occidental dci mar Pacífico, ofrecen mas porción 
de terreno propio para la agricultura, después de la In* 
día i la China. La Europa, que no parece ser mus que 
la estreniidad occidental del Asia, es muí a propósito en 
el sur; pero al norte termina su fertilidad entre los para- 
lelos 6' i 62". ll\ África solo tiene un cordón de terreno 
productivo al rededor de las tres cuartas partes de sus 
costas, i algunas porciones aisladas en el interior. De 
los 31.000,000 de millas cuadradas que ocupan estos con- 
tinentes, solo se encuentra, después de largas investi- 
gaciones, un tercio de terrenos productivos, i de éstos 
aun una parle es mui mala i muí pobre. 

En la estimación de los terrenos fértiles de América, 
debe rebatirse: i.** Todo lo que se encuentra al norte de 
los 53° de latitud, que forman 3.6oo,coo millas; 2." un 



INTRODUCCIÓN 



XXXVII 



cordón de lierras desiertas de 300 miltas de: ancho, i de 
1,000 a 300.000 de largo, situado al este de las Monta- 
ñas Pedregosas: 3." otro espacio de la misma ostensión 
situado al este de los Andes; 4.0 las costas desiertas del 
Perú, que forman 100,000 millas; 5.0 una estcnsion igual 
en las Californias; 6.° 500,000 millas de las cumbres de 
los Andes t de la esiremtdad meridional de las tierras 
patagónicas: iodo lo que hace 3.900,000 millas, las cuales 
deducidas de 13.900.000 dan 10.000.000 de millas de 
terrenos cuhivables en el nuevo mundo. 

Pero no basta llegar a este resultado para conocer la 
fertilidad comparativa de ios dos mundos. Todas las 
tierras no producen igualmente; todos los frutos no pro- 
veen igual cantidad de alimento; i se debe examinar pri- 
meramente la relación que existe entre la fertilidad de 
un terreno i su latitud. La fertilidad del suelo depende 
de dos circunstancias: el calor t la humedad, que se aumen- 
tan en proporción a la cercanía del ecuador. Las rejio- 
itcs cálidas del globo producen cosechas mas abundantes 
de los frutos que les son comunes con las zonas templa- 
das; i ademas tienen plantas particulares, que proveen 
un alimento mui abundante en una superficie igual de 
terreno. El maíz, que en Francia solo da 40 o 50 por uno, 
produce en Méjico 150; i Mr. Humboldt ha calculada 
(|uc un terreno que, sembrado de trigo, apenas puede 
alimentar dos hombres, mantendrá 50 plantado de plá- 
tanos. Según el examen de estos hechos i de otros 
muchos, concluimos que la fertilidad, o mas bien, las pro- 
piedades nutritivas del suelo, serán perfectamente indi- 
cadas multiplicando el término medio del ador por el de 






XXX vm 



tXTRODUCaON 



la humedad, desentendiéndose de !a diferencia de las 
estaciones, porque en esto no se puede exijir una exac- 
titud minuciosa: 



Laütod Uiitím aauJM C«lw aonl 



Producto Títidno mtála 





PalCxla 


CnlM 






60 


16 


7 


112 


4 


45 


29 


14 


406 


'5 





96 


28 


36S8 


too 



Asi que. suponiendo que no haya preferencia en la 
elección del alimento, el mismo espacio de terreno que 
alimentará cuatro personas en la latitud de 60*" manten- 
drá 15 enlade4,5' i looen el ecuador. Mas no siempre 
se prefiere el alimento que el suelo produce con mas 
abundancia: i es preciso tener presente la poca aptitud 
que tiene el hombre para los trabajos de la agricultura 
en los países mui cálidos. Por esto, se puede establecer, 
para evitar toda exajeracion. la proporción siguiente en- 
tre la latitud i la capacidad del suelo para alimentar a 
los habitantes. 



Latitud . . 


0* 


'S' 


30- 


45° 


60' 


Fertilidad. 


100 


90 


65 


35 


12^4 



En Inglaterra, la población es de cerca de 230 Habi- 
tantes por milla; mas este país es. por decirlo así, la gran 
manufactura del mundo entero, i sostiene por su comer- 
cio esterior una población mucho mas considerable que 
la que sufre su territorio. En Francia, la población es de 
cerca de 160 individuos; en Alemania, varía entre 100 i 
200; i admitiendo, según estos hechos, que el numero de 



[NTRODUCCION 



XXXIX 



personas que puede alimentar fácilmente una milla cua- 

, drada. sin ninguno de los inconvenientes de una pobla- 
ción excesiva, sea de 150 en latitud de 50*. se hallará 

hjtie 36 representa la fertilidad en este paralelo. Toman- 
do después 35 para espresar la feriílidad del sudo mas 
alia de los 30° en América, i 35 para las rcjiones colo- 
cadas a cada lado del ecuador en el paralelo de 30*, se 
encuentran cerca de 4. 100,000 millas cuadras capaces de 
mantener cada una 300 personas, i 5.700,000 que pueden 
sustentar 490. De donde resulta que. si los recursos na- 
turales de la América hubiesen recibido todo su desa- 
rollo, esta parte del mundo podría alimentar por si sola 
tres mil seüÚHlox millones de habitantes, niímero cinco 

Fveccs mas considerable que la masa del jcnero humano 
que cubre hoi el globo. I^ novedad de este resultado 
debe asombrar, í aun excitar dudas serias; pero los cálcu- 

[los son evidentes, i todas las estimaciones mui mode- 
idas. Lo que p.arcccrá aun mas admirable, es que esta 
joblacion prodijiosacuya existencia futura parece hoi un 
problema, se ostentará realmente dentro de tres siglos o 
cuando mas tarde dentro de cuatro. Conocemos todas 
^as objeciones que se pueden oponer a esta conclusión; 
:ro no hai ninguna a la cual no se pueda responder con 
facilidad. Obsérvese particularmente que los gastos i 
HñcuiMdesque ofrece el trasporte de los Hombres de los 
lugares en que la población es excesiva a aquellos en 
londe existen vastos espacios incultos, se disminuirán 
mucho mediante los buques de vapor, en los innumera- 
bles rios que se ramiñcan en las cuatro quintas partes 
del nuevo mundo. 

La imajinacion teme perderse contemplando un estado 



XL 



INTRODUCCIÓN 



de cosas que debe ocasionar mudanzas tan grandes i rá- 
pidas en la condición del mundo. Se reputarán estas ideas 
por efectos de un delirio; pero nó, su resultado csiá ci< 
mentado sobre principios tan ciertos, como los que reglan 
a los hombres en los actos ordinarios de la vida. En este 
momento, la América Española está atormentada por mu- 
chas elementos de desorden, que solo son restos del anti- 
guo despotismo cspaflol; pero la República anglo-amcri- 
cana es una estrella luminasa que debe guiar a los nuevos 
pueblos en el camino de la libertad i prosperidad. Casi 
todas las mejoras sociales nacen de la ínHuencia rtxí- 
proca de las poblaciones compactas í de la difusión de 
los conocimientos. ¡Cuál será, pues, el estado de la so- 
ciedad en América dentro de doscientos años, cuando 
ciento o doscientos millones de hombres civilizados se 
hallen reunidos en un espacio comparativamente tan es- 
trecho, i cuando esta masa inmensa de sere^humanos no 
hable mas que dos lenguas! Gs muí probable que el poiv 
tugues se refunda en el español, i que el ruso no tenga 
jamas la honra de ser pronunciado en el nuevo mundo. 
Un estado de cosas semejante debe borrar la maldición 
de Babel, i restituir al jénero humano su antigua unifor- 
midad de lenguaje, porque la mayor parte de las lenguas 
que se hablan hoÍ en los pueblos del Asia i de la Europa, 
5C hartan tan poco importantes en la balanz^t jeneral del 
globo, como lo son hoÍ los dialectos de la Hungría, déla 
Finlandia i de la Bohemia. La historia nos enseña que 
la riqueza, el poder, las ciencias í la literatura, siguen 
siempre a las grandes naciones, a la ilustración jeneral i 
a la libertad. Las mismas causits que trasportaron el ce- 
tro de la civilización de las orillas del Eufrates i del NÍIo 



INTRODUCCTON 



XU 



-al occidente de Europa, deben, de aquí a una época no 
mui distante, conducirlo de nuevo a las márjenes del 
Mississipi i de las Amazonas. Cuando retlexionamos so- 
bre estas imporunies variaciones que son tan ciertas, i 
están tan próximas que nos parecen estraordin arias, es* 
tamos obligados a reconocer que nuestra sociedad aun 
se halla en la infancia; i atendiendo a lo que el mundo 
habitable puede producir, ha sido hasta aquí solo un 
vasto desierto, Í que al presente apenas podemos for- 
marnos una idea mui imjxu'fecta del estado de cosas en 
que cl verdadero destino del hombre debe recibir su en- 
tero desarrollo. Estas consideraciones provocarán sin 
duda la risa de algunos incrédulos; pero, sí hai quien su- 
ponga que nos hemos dejado llevar de nuestra imajina- 
cion, le invitaremos solamente a examinar el estado i los 
progresos de la República de la América del Norte: que 
considere detenidamente esos progresos, tan rápidos en 
la riqueza, la ilustración i las mejoras sociales; que me- 

'dite sobre su indestructible libertad i sobre el prodijioso. 
aumento de su población; i que entonces reponda a esta 
cuestión: ¿Qué poder puede contener el curso de una 

I civilización que se reparte por esta sola fuente sobre un 
mundo inhabitado? Que trace las leyes que hayan de 
dirijir esta marcharápida, i que las aplique al desarrollo 
de la historia futura de la sociedad en el nuevo con- 
tinente. 

¿El articulo precedente es de don Andrés Bello? 
¿Ha sido extractado, traducido o copiado por el re- 
dactor del periódico oñcial? 

No tengo datos para afirmarlo ni para negarlo. 




INTHODUCCIi 




Por este motivo, no se ha incluido en la coleccton de 
sus opiísculos. 

Sin embargo, es posible que, a pesar del cuidado 
puesto para evitarlo, se haya caído en atgun desliza este 
respecto. 

Hace muchos años que los escritos coleccionados 
fueron impresos, i que don Andrés Bello, ya que no su 
gloría, está clavado en su féretro. 

En tales circunstancias, es difícil hacer una selección 
irrcprochable. 

Hago esta advertencia a fin de que. caso de encon- 
trarse que algún estracto o traducción ha sido ejecutado 
por otro, no se impute el error a] eminente literato, que 
estaba mui distante de querer engalanarse con produc- 
ciones ajenas como el grajo de la fábula. 



« « 



El redactor de £¿ Araucana tenia la devoción de es- 
cribir cada año un articulo en loor del tS de setiembre. 

En este volumen, se han reunido algunos de esos 
artículos, omitiendo los otros, por cuanto se reducían 
esclusi va mente a una simple descripción de las fiestas 
cívicas. 

Ya que hablo de la conmemoración de nuestra inde- 
pendencia, considero oportuno copiar aquí una pájína 
en que don Andrés Bctto aprecia con su elevado criterio 
los resultados de ta batalla de Maipo. 

La historia debe rejistrar en su gran libro el juicio del 
ilustre sabio sobre esa espléndida función de armas. 

He aquí el artículo a que me refiero: 



INTRODUCCIÓN 



XLIII 



CliNOÜ DE ABRIL 



I 



Si los días i8 de setiembre i 12 de febrero son consa- 
grados al júbilo por los patriotas chilenos, con mayor 
razón debería serlo el cinco de abril que recuerda el 
hecho mas heroico de nuesira revolución, el que aseguró 
ta libertad de Chile i la comunicó a los oprimidos perua- 
nos. Las glorias de setiembre i la heroica batalla de fe- 
brero servirian. seguramente, ahora para ocasionar sen- 
timientos de tristeza, si la feliz jornada de abril no 
hubiese afianzado la existencia vacilante de la patria. 
Todo se habia perdido en la noche del (9 de marzo de 
iSiS por la dispersión que sufrió nuestro ejercito en los 
campos de Caucharrayada. Desde aquel punto hasta el 
Maipo, no habia un soldado que hiciera frente al ejército 
español, que se avanzaba a la capital. Las familias la ha- 
bian abandonado, i muchas se habían rcfujiado al otro 
lado de los Andes. No había esperanza alguna de obte- 
ner algún triunfo; i todos veían delante de sí las horri* 
bles cadenas con que iban a ser atados para siempre. Sin 
embargo, la desesperación i el patriotismo suplieron toda 
falta de recursos. 

El valiente Rodríguez consiguió con su infatigable 
actividad animar el entusiasmo de los ciudadanos, reunir 
los dispersos i poner el ejército en disposición de dispu- 
tar al enemigo su entrada en la capital. Díóse la bata- 
lla mas sangrienta en que la disciplina í superioridad de 
tos españoles tuvieron que ceder a los puros esfuerzos del 
valor. En pocas horas, concluyó la formidable fuerza que 
ya se consideraba dueña de todo Chile; i en pocos mo- 




rRODUOCIi 




memos se acabaron los peligros i se disiparon los te- 
mores. 

Si la fortuna nos hubiese traicionado entonces, los gri- 
llos de los peruanos se habrían remachado mas, i el po- 
der español habría estendido su dominación limitada 
entonces al Perú. Nu habría tenido efecto la espedicion 
que llevó la libertad a aquel país; í reforzado éste con la 
espedicion española que se destrozó enióuces, habría re- 
chazado los auxilios de los colombianos que acabaron de 
libertarle. No hai en la revolución pasaje mas fecundo 
en resultados felices. Todos los puntos de la America 
del Sur esperí menta ron los benéñcos efectos de la bata- 
lla de Maípo; í no sin razón se dice que esta llanura es 
la cuna de la libertad, í el sepulcro del poder español. 

• 

Don Andrés Bello ha recibido hasta el presente, i sin 
voto^ discrepantes, el diploma de eximio ñlólogo, de ju- 
risconsulto distinguido, de maestro notable, de literato 
eminente, de uno de los mejores poetas americanos. 

Efectivamente, Bello ha sido todo eso, í ademas, un 
hombre dotado de un corazón compasivo, capaz de con- 
moverse con las desgracias del prójimo í siempre dis- 
puesto a rcmixliarlas. 

Falcaba esta pincelada en su retrato. 

Bello dccia, como Virjilío: Dadexlram misero. 

Enseñaba a rezar a su hija, como Víctor Hugo: 

Por cl hgmbrc sin cntraihat 
en cuyo pecho no vibia 
una simgiátlca filira 
al pesar i a la aflicción; 



INTRODUCCIÓN 



XI.V 



que no da sustento at bimbic, 
ni a la dcsnuáci vestido, 
ni (la U mano al caído, 
ni da a la injuria perdón. 

El artículo siguiente va a poner de resallo una faz de 
su jenio sobre la cual no se ha llamado suficientemente 
lia atención: 

llítíTlTUTO DE CAIllDAD EVA.N.IÉLICA 



K 



lai en Santiago un instituto de caridad, de que apé* 
ñas se oye hablar, i que por su objeto i por los benefi- 
cios que ha derramado i derrama sobre la parte desva- 
lida i menesterosa de la población de esta capital, debiera 
ser el mas estimado i favorecido, i el que contase mayor 
número de cofrades i sostenedores entre la jcntc rcli- 
jiosa i humana. 

Hl Instituto de Caridad Jívaiijéliea está destinado, 

Icomo todos saben, al socorro i asistencia de los enfermos 
pobres, proporcionándoles gratuitamente médico, medi- 
cinas i alimentos. I para conocer la importancia, o mejor 
diremos, la necesidad de estos auxilios, llevados oficio- 
samente al lecho de dolor de los indijentes, bastará re- 
cordar que nuestros hospitales carecen de la capacidad i 

^medios precisos para alojar i curar a la décima parte de 
los enfermos de esa clase, i que muchos de éstos, o pe- 
I recen desamparados, o no son conducidos a aquellos asi- 

I ios piíblicos de beneficencia, sino cuando el mal ha hecho 
progresos funestos, ¡ apenas son ya eficaces para atajarlo 
los recursos del arte. 
Las consecuencias que de aquí se siguen son obvias. 






XLVI 



INTRODUCCIÓN 



Un grandísimo número de los que van a morir en los 
hospitales, habrían sanado en sus casas, recibiendo con 
oportunidad los remedios convenientes; i muhiplicada 
esta asistencia oísera hasta donde pudiera serlo sin gra- 
vamen sensible en una ciudad tan poblada i rica como 
Santiago, salvaria muchos centenares de víctimas, que 
nos arrebata cada afto la muerte. 

Tal es el objeto del fnsiiiitlo ele Candad EvanJ^Üca 
i los bienes que ha hecho obrando en esta dirección hai 
sido considerables, como nos seria fácil probarlo. P< 
una fatalidad, que persigue en nuestro suelo a lodos le 
establecimientos iJtiles, sus ingresos han csperimentad( 
una decadencia nlpidn, de algún tiempo a esta parte; 
con todo eso, en los primeros cinco meses de este añ( 
ha asistido i curado t6i enfermos en sus habitaciones, 
llegan a 1,291 los que han sido observados i socorridt 
por el facultativo del instituto en su casa. 

Un establecimiento que ha salvado tantas vidas, qi 
ha enjugado tantas lágrimas, que ha librado de la or^ 
fandad a tantas familias, debiera haberse estendido pro^ 
gresivamente, i haber sido imitado en otras poblaciont 
de la República, donde no es menos necesario que er 
Santiago. ¿X seria posible que desapareciese el único que 
hasta ahora tenemos? ¿No nos llenarla de dolor i ver- 
güenza que se consumase la ruina de que está amena- 
zado? ¿Permitiríamos que careciese de él la capital, que 
sostiene con suma liberalidad otras corporaciones, cuyos^ 
objetos, aunque piadosos i laudables, no pueden compa-, 
rarse con el de un instituto eminentemente caritativo, 
por tanto eminentemente cristiano? No hai un modo mas] 
excelente de honrar a la Divinidad, que imitarla, níj 



ptiede haber un cuho mas agradable a sus ojos, que el que 
le tribuíamos revistiéndonos de sentimientos de miseri- 
cordia, I socorriendo a nutriros hermanos que padecen. 

La situación actual del Instituto es la mas deplorable. 
Si este triste anuncio no excita la piedad pública, si no 
revive la caridad de aquellas personas que en otro tiempo 

hicieron florecer con sus erogaciones, será inevitable 
espiración inmediata. Esperamos que este llama- 
'míento a los rclijiosos habitantes de Santiago no será 
jen vano, i que no tendremos el sentimiento de ver es- 
inguida una sociedad que ha hecho tanto bien a los po- 
bres, i tanto honor a la capital del estado. 



Lntes de terminar, séame pennitido espresar el deseo 
'que st: reimpriman todas las traducciones hechas por 
3on Andrés Bello, entre las cuales hai algunas publica- 
con su nombre. 
Esas versiones tratan siempre sobre alguna materia 
Interesante i son modelos de lenguaje. 

Entre ellas, por ejemplo, está la del discurso de Por* 
' talis sobre el Código Civil Francés, trabajo que aparei;iÓ 
El Araucano i que puede considerarse como una de 
las fuentes del Código redactado por don Andrés Bello. 
La traducción de la Biografía de Lord Byron por Vi* 
Jlemain i la del drama titulado Teresa de Alejandro 
>umas, se dieron a luz en folletos que hoi día es muí 
ificil proporcionarse. 
Un volumen que contuviera todos estos trabajos, ser- 
Eviria de espléndido remate a las obras couplet as de don 

kndres Bello. 

Miguel Luis Amunátegui Reyes 



SOCIEDAD PARISIENSE 

DE ENSEÑANZA ELEMENTAL 



Nuestros lectores tendrán noticia sin dudn de la sociedail 
recientemente establecida en Paris con el fin de mejorar la en- 
señanza elemental en Francia, i de propagarla en el resto del 
mundo. Compdnese de personas que figuran entre lo mas distin- 
guido por la clase, la riqueza o las lucesr i para dar idea de la 
importancia del objeto que la ocupa, baste decir que se propone 
nada menos que mejorar la suerte del jénero humano; pues di- 
fundir la instrucción es hacer el mayor servicio posible a la liber- 
tad de las naciones, i consiguientemente a la virtud i felicidad 
de los hombres. Contribuirá mucho al logro de sus benéficas 
miras el establecimiento de sociedatles semejantes en otros paí- 
ses; i no dudamos que los nuevos gobiernos americanos lo pro- 
muevan i patrocinen con aquel celo eficaz (¡uc han manifestado 
hasta ahora con tanta gloria suya en favor de los pueblos enco- 
mendados a su tutela La trasplantación de las ciencias o industria 
europea a nuestio suelo es una cosa de importancia secundaria, 
comparada con la mejora de la educación de la gran masa del 
pueblo. Pero ¿qué decimos ■nwjoni'í Casi nada hai hecho todavía 
en un punto tan esencial. No repetiremos la antigua acusación 
contra un gobierno que desde el reinado de Femando el Cat'ílieo 
80 halla en estado permanente dt; gueiTii contra la civilización, 
hisuelA.nba 1 



^•? 



jaiscKLAXi:^ 



(|Ut- II- ha ilL-putailo ul)!itíiia<li)iiu-iit--t c^tiLa jiiiliuo ilo licrra. i ([i! 
en Ina hiw íkíii»l.-< in-^nas >{iii- \in hifchu cxm olla, limitó HÍi-jniin* 
lu MiiiiiH>ri-<í<>n ílr )iu»ií1í<]mi1c« n lik rviifriKiila. Rni-mijjit jiirarlu ile 
UkIiih l»n n-fiiniiiL-s mii)|>ii>n lif (•hIus Iíi.i tir¡iriiii>, ;i|U¿ pudo hutxr 
ptir lim pui.'bW do AiiHTÍci»'C*>ri.'*ÍiUVi---'o. [nv wlra jmrtt?, cuál ha 
debido 8cr d rfvcto de una guerra tic diez i ttm ni'KKt, en que el 
fmrlido dci In mt^'tn'ipiili ha obnulo iIcíhIo el prinoi|>i<i voii vi mu- 
vcnciiuiuDt» de ({lio su iiikiH'i'iu no podía )wbFt:vÍvÍr ni de lojs ti- 
nieblas. P«po la penpectivs ha cambiada. Mucho kc dcbr esperar 
de gubieraoA qiK-, aun en nwdío de tantos aínucs, no Iton olvidad» 
el plantío de cí>tAblec¡mientoa ijue pnrociau ilontandu* (líos mas 
tTaní[UÍI<» para dirsuiTollaree. Tieiupo ei }-,i de que dediqoon 
piinien^ ciiidadtM k elli»; de hacerlos nacer doaile no extst4 
non, i de nlentnrlupi donde existen; de ctiitLar como ini dep«1ñ^ 
pivcioeo el Cíiudal de in»lrucci»n qne no ha jiefccido en tres 
tros de etitraj^e»; i de cebar lutt d^bileti restos de esta llama •■ 
iaMi k\ pábulo ipte ta» a )H>^a costa ptioden >>niniitixtrarlt> tí 
grand<?s n^tcíoncs ({iie, diríjicndn vi uioviiuíenlo de la ebpL-cie hll-| 
mana hacia ulni <ii-r)en de ousaa, sacndeii ante día la antoivluí i 
niia iin<-vii ■■ivilixiirion. 

1*1 Sociedad rari)ii'.-ase deeoa qoc se fonncii un las primer 
ciodadcs de América cuerpos semejantes a ella, cuyo ins1¡titt>i 
íea velar sobre la etlucacion «Icl pueblo, i promovtT t<>lo im|ii<-1Io 
(|ue condiiiEca a )>etfeccioaarla i propa^-la. Si existen ya. algutu 
de esta cLi.te, »e api-enuraM a comunicarles stts ideas, i gusli 
de nicibir en retomo las de las sociedades americanas, i sobre 
noticias exactas <lel estado en que se hallii la educación popula 
en niietitroa países, i ele los adelantamiento;^ que se vayan logmt 
do en ella. ¿Con qué ansia no debemos prestami^ u un cnnibíi] 
en que la ventaja e-staria tuda de nuestm parteí La composíci'jit 
de lÍbn.Kt eleiitentali-» que pueden venderse a im precio que hogii 
fácil aun a lint man [tobreet trabajadores su adquisición, es uno de 
lo« objetos piincipales en que se ocU|ia la Sociedad Parisiense. 
Traducir o adoptar esto» ltbix>« al pueblo de cada estrilo, proveer 
de e!Io& las escuelas, i di»enunarIos entre sus clases menos i 
niodadat, es el modo mas natural de coopentcion por paite iiu*^*~ 
ti-a. Peni sobre la fonnrioíon <le e»ta.s smíiedailes en Anténca, so-, 



^H 



StlCIKDA» PAIIIfiraSe HE KXzH^ÍÍIXZA RLUEríTAl. 



I»rü Iii clircxvion (Ii> hiis tritlMJoc< ni tx'tiufícío ilcl puvbl'i, í sobrv 
el uiutl') ilti rcjKtrlirlns iwim lyw sulw iutifHígnu n loüSsoctiuW 
cargas líji-ra.* quo {tiioilan s.il>r(r¡lo-VitT>« con iin.i luodei'.KlUi'Dia 
CKiiiidad <lo Mplrítii ]niblici) (cirviitMUociu i-mfncial pnm \apet- 
tnaíietioiii «le Uiles ciH'r[)Os), mw ]>ro|H>miinw hablAr vd utro iiú- 
mtsto. Kti vi presentí; nrtfcnlo, m>Ii> tniliimoB ilc: trascribir ik>s 
pn>j(niiun.-« A« prciiiin» rcvii-nU^nicmto prrfpuwtoe por la Socie(Li<l 
pjiriition.*;'. Ventao en vllcw nnn oiutftm del excelente ra|iir¡tu 
q^ue bmiiiiiuL 

(La Saciciiiullia«iutít]o>'a U itrvi:9eí(]iid (asi dice ella idíhiiu 
titi (inn do loM |ir(i^minaH ctLsdiM), i lin ]|)atiirt>>itit(K> iv|)vtidit3 
vtxts' sus d'.siow i!r ver ])iiblK-itr|.-vi en Fmncta ulitwí liien ejaTritas 
proiiins [Min «cr U-Ídiu( de kra nifios, cuando hd aceivnn a t» u-r> 
miniicion di;I ditiíu de aiHciuinrA. u ciiaD<to acaban dt dcjnr b 
csciicIinK- príuiL'ni» letras, i propias urubicn ¡«ii-a Li ebise dv 
«dalto» ifue, )«ibit.iKlo i«er, escribir i coDbir, no bailan Imnlanii- 
atractivo oi instniccion en Itw Übixw cjiíf h<>¡ ciivnluii. di'*tiiimliis 
a otra csiM.fÍe de lecCoi-esL Una hibtt<iti.'e:% )itipidiir, coüipin'vtii fie 
obrita» siaipl»!, clama « in»tniottv;u<, exí»I<.- en curios ¡iiAÚn^ |K>ro 
falta ca.<>i entcmniento a la Fninciu. ía 8uPÍcdnd, nn«ONa de i(uc 
se IlíMMí í-ttlt' vueio, oiuv(!iii;¡da de (|ue la lectura i la ctcritiim 
nüto f^m iii!ttriii»cnUK«, i ejtfon»t)dt»c. como ca de sn dobor, para 
qnfi ».■ ciripli-vn vn la instrucción del pueblo, i en la propaga<!Í«n 
rtc triK priiicipi<K ik- Iii rclijion i di.> la buena moral, tui resuelto, 
pura dirijir la atención de lo» c^Hn'iturc^ a tan alio objeto, abrir 
Un concuntu a los <|uc. buscando »ii tuna dulce recompensa en h 
«pemnza del fruto i)U<>deella repcrtaríl la lili inanidad, w hallva 
dispueTtto^ a emplear iiw tali-ntos en este jéncro i\c i.-iiRi|>i«<íci<m 
Iar ubrsa i|ue la Si>cie<lad pide, t*¡ han de redactar 'le mudo ipi' 
su lectura aproveche a a>|U«lW individuos «¡«o no tienen nicdi"!* 
de recibir en niie-itr-Ki col<jÍu:< una odiicacien clásica, i ((ue linmu 
apmndidti a lee-r i <a*crib¡r, ya sea on las e«caelas priinariati. ya 
en et wnu de mus fuuñlias. Su estilo debe ser sencillo, claro i na- 
tiinil. sin qI meiii>r átomo de aparato cientfñco; i coda obr.i pre- 
aontani nn mi cunjtinto de ideas metódicas. i|Ue, aunfj'ie re<bic¡da 
a lo iiuLH iMiiiiH-ndioso i elemental. ex|ionga su apunto de uunio' 
bftstimtc comi»loto, i produzca una int^traccion »iílida. Otro n's\xii- 



^^^ 



3II8CSLAHBA 



RÍtít eHenciat os hacer Agnulablc i entretcnidfv su lectura. Cada 
obrita contendrá a lo mas cien pájinaH o tres pliegos en 18vü 

<En vano se coi iijwnd rían obi-os para el pueblo, si no se ven- 
«lioran a un precio que las pusiese a bu alcance. Ia Sociedad ha 
oilculailo ([ue, no debiendo esceder de cien pajinas, ni ser un ob- 
jeto de lucro, los escritos f[ue merezcan la aprobación podrán 
distribuirse ai ])i\blico al precio de 3(J centésimas sin estampas, 
o ."lO con filian. A esta i-azoii los hará vender la Sociedad. Si los 
autores pretiei-en publicarlos por cuenta propia, deberán entregar- 
los al ])úblico i a la Suciedad a un precio] que no excoda del iiue 
s(t ha dicho Si se deja de observar esta condición, sea en la 
primera publicación de las obras premiadas, sea en otra época 
cualquiera, la Sociedad se i-eserva el derecho de publicarlas poi 
sí, o de venderlas al precio determinado, avisándolo un mes antes. 
Se advierte a los autores, que, por el hecho de enviar sus obra» 
al concurso, se les considerará obligados a someterse a esta con- 
dición esencial. 

«Nada prescribe la Sociedafi ni en cuanto a la forma que haya 
de adoptai-se, ni en cuanto ai plan o al título: indica sí desde 
ahora las materias en que desea se trabaje; i como su intención 
es renovar el concurso todos los años hasta que se haj"» logrado 
sil fin, deja para mas adelante otros asuntos q\ie se omiten ahora, ¡ 
convidaní do nuevo a aípiellos que entre los pi-opuestos hubiesen 
dejado lie tratai-so, o no si^ hubieren desempeñado dignamente. 

«Hé aquí la serie de asuntos señalados esta vez a los concu- 
rrentes: 

HISTORIA 

1. Cronoli'jín. 

2. Hiiítoria ani'w.r'iul. 
y. Jfuflorla de Fixiiwm. 

4. Vitijrji: ciiitlumhres, 11110» i j)reoc-u-]MC iones d-e loa divi'i'Hon 

CIENCIAS NATL-nALEK I MATEM.ÍTtCAS 

1. Nncioncí fflronúmictts, nicleoroh'ijlcii", etr.. 
~. Jcogrtifi'i. 



SOCIBRAD rARIBIKX»B DE ESSESaSZA ELEJÍEÍTrAL 5 

3. EUiiientm de enUid(«tifa de Francia. 

4. Hiríttria naiiiral. 

íi. Pívcepti/u do liijifit^. 

0. Xocioiii^s de tt'iHttomía hwiifiim. 

~. Xochu-va v.mudcn de jeowetría i de viení n lea. 

í<. AplicaciuHfiv d¿i-er»an de la aeifm¿tivi.i; por ejemjüo, a 
•jicxos, hiedida» i rii<med.an; a la caja de ahorran; contra la lo- 
tería i losjucgon de nuerte, etc. 

CIEXCIAS ECOXiÍMlCAS 

1. Ágrictdtv.ra. 

2. Viievawria. 

3. Industria, «ríen, oficlvu. 

4. Kcononiía doméil lea. 

CIESCÍAS MORALES 

1. Lúj'ica. 

2. Xocioii-et Jiitícticiis «ol/tv el alma i nw facidl<aJes. 

y. De la relijion crixiiava en ttu» relacione» con el estado, 
las familias i ítw individuo*!. 
4. Xociones de derecho. 

«En fin, se mljudicanln uno o nia'i premios a las mejores obran 
<|ue se envíen al concurso sobre asimtiis no indicaiios en este pri)- 
gramn, con tal que se confoniien a lus niii-as jencniles tle ia So- 
eieiliwl, ciinipliendo con bw condicioiHSs (pie deben hacerlas iltil- 
nientu aplicables a la educación ¡Hipular. Ni se opone tanipixio la 
Swiedad a que los concurrentes traten nintei-ias sobre las cuales 
se hayan ;a adjudicado premios, 

«Podmu los autui-es, si lo juzgan conveniente, dividir cada 
«•íuutci en varias obrillas distinta-s, cada una do las cuales se aprit- 
¡(ii.! a diferente edad; per» no olvidanin que las obras pedi<las so 
«lestinan, no a la verdad a niños ipic están todavía aprendiendo 
a leer, sino a individuos de cualquiuní otilad, ipio sejian leer, es- 
cribir i contar, i no sepan talvez otra cosa. 

*;LiLs tiaducciones e imitaeiones de ubi'as oxti-iínjenis i los ex- 
tmctos metódicos de obriía fnincesas <|Ue pcileneeon ya al duniinio 



3U'<i:kLaska 



]>iib)icn, serán ndiiiiti<IiH< al conciiimi: pero no se pei:deñ de vñtA 
i|iii.' las intonriimt's <!•' la S()ciixiatl Hcjarinn «le ciiuiplirso, » lo* 
timlii(-Iijrt?<, Íiiiitiulun-K o ¡tbrL'viailiiii>ii no ««l.-iptiusen iiii.i obras a 
]iM guiólos i htlbit4« (le los* k-cturos ^nnoeacü, i al estado último 
liti bus cii-n<-ÍH!it. 

«Ciwi.-i (in;iniu ixnrÁ iÍc tu» mulallft de cien fnuicos. Un inimiin 
Kiitor poilni ■.■iivini- al concnr^t (iiveKiut mIhiu. I^i» mienibtos iltí 
roiiscjo «Ir H<lii)iiii«IntHoil de bi St>cÍ>:dad poii W tinií^ai que W 
c-xcluyc'it del ouiicurso; a twivs i>u)( dviniui iiidividitu», n lo» »nitg(M 
do U vdticncion i de U divJucb de- la^ nK>tunibres |iúb1icHs, m 
couvirla a t»tDnr inai'Lo vu i-l. 

dha» obniM Kn dírijíMu Dnncns <]o imito ni i>n:f<idvnU! do la 
•íucidbul d<^^ t.'liscAnnz(i elitiH-titid. Ánir» del ].' di: (licicnilri'c 
dc IñSU, dúk pn t|u>i »B ccii-ara nrto oudcui^l Lw coticunvntua 
lio til- nombrarán de .-uitoioano. sino solo pondrán a la nibuza úv 
n»h tiuUiJcni un cpigratV.', (¡uc se xcpvlira o>n su nombre en luia 
c&|ucla sellada: i a la cntivga do ellos, tomarán recibo. Las obras 
no |>ivmi»dfi« no se devolvcnín n nux iiutorc» síuo en virtud de 
tli'cHÍi^n L"^]x'CÍJil d(4 coH»cj<» di- uduiinii4nicion.> 

La ndaptacion de l».s obmti cf)mna<las por la Sociednd PuH> 
sÍH)M- ii nncüttuo [>i:('b!tip(, no f^ iiMinUí de tnn \ficn dilli-iillad, 
i'Diitn jianveni a iiiiicho!* ii prinicni Ti.tln. Kii bi jc-t^tflit, por 
«¡i-inplo, sonl necesario dar inueltn niat niii¡)titii(l a la ñutida do 
iiiiit-ilrii) pii)p:<> ñiK-lu; romo fU la liUtoriii n.ttiinil n bi deío^ñpcion 
lie. la-i iM{N:cie9 propina ilel (lUcv.t eoiilinente, ya útilv», ya dañi- 
naa, ya cligniL" de nota j>or la ^¡ngtilarídnd ik- su fonna o de mis 
roHtuiiibmi: d •.'creciendo vii la uiímiuji pni(nnTÍ<m la escala en <)Uft 
Iré ni>s píx-rv^nt" el ej(pvcUtetdi.i del inundo unli^io. I^ liijienu 
nt«<.-.siliinliuromod:irM: igualmente ii nuvstni l<<-id¡<bid, alimento» 
i uio«lo de vivir: la ugriridtura, la iudn.->lriii, la eeonomia doinés- 
lien ílvbenÍR i!i gniii piii-te rwlnclíiiVT dv nuevo. Cirvun.-itanciafi 
|K;cnlian-« de íituiíciun, elíinn i prixluncione» stijerirán [xira eaila 
estlado Ia oiniMon de 'cierto» artíctiluí i la interjtolaeion de otros, 
la conlTncciuu de i-Jita i>art.f, U cxh'nMon i de^irixillo du ai)ti¿lla. 
üo son nu'nijs cun»idvmblia la» altvnicioni's «pie la difeienda de 
gobiernos, costumbrt^ i leye», ]icdinLii en lo inomi i político. Im 
estadística, ¡ht sapuesto, ha de ser enlcmmente obra nuestra. Poro. 



i 



N)CIKI<AP UAStXItUÍHr. UE KXUXSxaZX KbEXBVTAt. 



Mtn ea \iyf muios do uwn miivi-rtal nplicncion. tiu» eagaSaríamoR 
«t civy&iCTOos <]iie »■ tímarií :ailanK-iiU^ ilv Iriulueír. En ninguna 
tíasv de escritos, va m&s JutlLviK-nsublc ul aiix.', el traje, el acento, 
pur decirlo asi. ti? oída pai», tine on tos de instrucción populnr. 
No ImisU tjasladarlof de lengua a lengua, sino de latitud a Ím- 
títud i d« piiebl» a piK-bla 

KJ truuuki de historia nacional es uno dv Iim que vxijirán uiaa 
in^truixi'iti i juicio cu los escrittirt---" <jiif se d('ili<iufn a nxlactarlot 
DrlK'riiv. si'guH croeiii'is, ciiuipix'iHlvr In-s portes: la historia de 
I^xpofiíi; U histortiL de Ainériot ñnt«H i di'spucs de su ilcscobrí- 
luivuUi; i Li htstnrín do niivKini imli-p^-ndvncin. La primera lia 
sido tratada rn rurins ohrxa cli^'mcntnlfs de bastante nitrito, peni 
qtaa nos jarreen ibu' dcnia^iaiJo lugar h la relación de batallas i 
cuni{ui.4tas. i casi ninguno a las instituciones políticas i relijio.'uui 
oon.sidern[Us con relación al carácter Í prosperidad nacional. Una 
historia elemental de España en (|U0 ae desetiíol viesen esto* obje- 
Wi con juicio i seticilles, na dejarla de pretientAi- un cuAiltn tan in- 
teresante, como fecundo de b^cioncs iHik-!<¡ jkt-) vsto wría tuuto 
tna» difieil ile d.^semix-ñar, i^iiitnto es i»ncii lo nue todavía so han 
iWdpHdo cu olio la« híí>1unttscast«-llana& La materia convida a las 
excelentes plumas que ahora enriijuecen la literatura española en 
Lúndre.-i. 

La historia de la conquista t de la administración itipafiola en 
Atnéríca ofrece lUlictiItndeH de la mínima espi-i'ie. Ni está exenta 
de ellas la lie lo^ nuevos estaduc^ I^ afoctacion cli; filu-sona, i fu 
deelauMcion destinada a perpettuu- odio» nacionnlc», so» uscollos 
que det)en en lodaíi (tiín evilansecnn rl mnyur cuidado. Nada 
dÍMiuiU'iH mas en obniH elvrovntiili», que el cstilu dvl manifiesto o 
de tn pnicinniii. 

31ínun<^ iid<.-mas la purcüa Í oonvccíon del lenguaje como nn 

punto de grande importancia en todas ellas. Si es vergonzosa i 

lamentable en 'itru-i |Hixiticciones de In prun.'ai aim^ícaiut la fnllM 

[de exactitud gramatical, i el tíujn de voco^ i fraM^s e:«tranjcni.'< 

que amenaza convertir el idioma (b; um.^tnict mnyorc» en una 

;i.inza bárbara, jcuántn iitiu* !■■ j«.tíiui on obm» diwtinadiw 

dar en manos de la primera edail, i a tenor una extensa cir* 
[-ion en el pueblof 




MISCIU^VSIIU. 



Creomtfs rligno <lc Ui mbiduría lio nai-xtnM gobierno*, ¡ ili.-l aei 
<le las Sl>oí^■(Lulva nmei'ímtwui '{nc «spcmtiKni sp T < 
niodeln de 1« liv Pariv. sIcntAr coa proiiiíois a la nsílai i i 
libros, som«ü<!n<lulus u la c^nsum ilv los inMiji'DtvM. Lvs >)ui.: 
a lai! In Sociodail rarificase, los di- la tiiUiiia ««[lecic i)iie círtub 
en Inglaterra, Suiza i Alemania, aliurrarán cíertamiiiiLi.* mucha 
trabajo: pera lo que rvsUrá Uxlavia que hacer no será enea de 
poco moinentiJ, A los gübiei-nos toca, i a Iijs ciuda«lan«s ilo laa 
clases acomodadas. estimiiliU' a un trabajo iiiu-, I>it-ii díríjídu, avj 
cederá en utilidad a otro alguno. 

El segundo programa de premio, pmput-itltt ¡K>r Ía Socit: 
ParÜQOíiM^, e» ¡tara la eonipo^ciori di- un niniiUiaiiHe fMipulni'. ñj 
idninniíquc-t di-stíniul'M iil n»od<*l put^bln (rliu- la ívxriedad^ t-nt 
lien»* p«ir lo roinua dv cuentoit Frivotos i comut inúlilo», i en 
if(^ iiiipugniir pn.-i<cup<iri<)n«.>8 absurdas i pemioiusas, no ]i¡ 
ñno <]tiv >A- piv>(Kmi:'ti armigarlas Í propAgarlax. ^Qué oo»i mena 
propÍA de obra« que. cnosulUuIas por Las clase» laboríosaft, suele 
aikdar ■.□ tnan'>s de indivHluui: de todas edades, i a ve«i-8 cottif 
neti to<ln »u bibliutoca^ ¿Cuánto no ecrin de desuor, que, mu mn^ 
dar de forma, ni aumentar de precio, encefTa.<»en 1» stixtAnáa da 
todo aquello <pie pareciese ina.i iiprophido n ^u» k-ctorL-^? E$lo es 
loque !« ha ejiM^utndo con mui bticn t-xÍto en varios paiecs ex-, 
ttiuijems, n<]>cvÍMlnientv en Alemania i Suiza. Aun en Francia 
mt han hecho yu algunos enatyoe 'k- e«U especie. 

íIm Socic<lad de eOKcÚanza elemental, después de haber abie 
to un concut»» para otras obrafi aplicables a la educación 
pueblo, croe que debe oon el mismo obíeto ofrecer premies ; 
el almavaqvA^ pnpulitr, que satiubga mejora las oondicicMieK qo*^ 
van a eupresarm-. ^ 

fConserrando la forma de nltnanaquo, ite danl un breve resú^H 
men de la instrucción mas ueotinKliuIíi al pu<;blo, nbnucuid» i-ntru^l 
otros iibjetoit lUilfs, cuya uloceioii ¡u.- d<-j« ii Ins coiieurreiites, los^^ 
pn.-cepl<it« de la moral relijiosa; la ex[ilÍcacÍoa de los principale^H 
feii<'ii(ieno!< do In natundexu. concebida d<; modo que haga it'saltar 
In bondad i «abiduriu del Criador, corrija loe envres i dinipe las 
pn-o(!upaeionc« n que estos fenómenos hayan podido dar unjenf 
ix'glas de hijtcne; dirección &obro la vacuna, i sobre los cnlcnne^ 




SOCIEDAn PARISIS^HK DE KXKEÍÍAKZA. ELEUEN'TAI. 9 

dadcs i nccidonto.s de inns cúiiiiin ocnirencin; consejos di' ccono- 
miíi rural i doiiiéMtica; nociónos eliiinon tales de nuestro si-steina 
de püsoa i nicdidns; ideas de indiistrin; i rasgos histiiriciis propiua 
a inK])!!^!' el amor do la virtud i de la patiia. 

*,Se prociirarii reunir lo bníve i lo vario. El estilo será sencillo 
i conciso; la fonna, tJín aun'nii como lo (jennita este jénei'o de 
obnis. La Sociedad dosea que nu se oxceda de lOU a 2UlJ pajinas 
en iKvo. 

«L'.)H premio» que se proponen para este trabajo, son dos me- 
dallas de urc} del valor tle '-IW i de l.JO francos. Liw concurrentes 
serán admitidlas hasta el ]>iúniero de octubre pn'ixinio; i las obras 
se diiijinuí con un billete sellado que contenga el nombi-e del 
ant4ir i el epígnile del manuscrito. Los prt^mios we adjudicarán 
en la primeni íU.-»ion de novicuibrí'. La yuciedfw] se iv.sciTii el 
derecho de pnblicixi- liw obnis premiada.-i con el objeto dü dJstri- 
buirliis al uíoü bajo precio; i lor? auti>res tendrán igual facultad 
por KH parte.» 

Repertorio Arncrlcano, año de líí2(). 



ád3^ 



w^lá^^ 



PLANES DE ECüNOJIÍA 

EE IKSTRUCCIOH PARA SENIHAltlOS NUMtROSOS 
ts Tovo ex i.- utroii, utXDKK ISSS rj 



(Extracta dt Is fí^rli^ii dr £V/"w£M>yo, ni'iia. 8i) 

f&4t(K^ jtlnnt'K <li.- ilir(>cctii:i fCoiK'niiioii i Hlmtrín rMniinii un pe- 

]itefio Viilttri)i>ii, iMi (HK- üo »li;si.'nviK'|vi' cwii iiiiichn lutbilidurt i 

atii la tuorCa de In cdiicacioo, ilusUatlii por U intcivmDtc no- 

Koia de un ^.miitr ir^liilik-ciiiiR-ntij «¡uo so iTÍjiú en Hiuti-lwfHjd, 

Oí (le HinniíighHni, ili^-z iiÑus hii, i que p^nTc tcoer cudii üia 

rUKyüT sucevn. Lo síjjdu, «.tío i nto(lp»i<{o de las mima qiio « 

flcHi^itlm'n en In [kii-U> teórica, niK> hace jtrestar mucha cunñanza 

fn Í(is r.rbitrioa luvicticoa siijeiitloM ¡wr el niltoi', i dar plena fe a la 

Epa-ijcion d« aus rvsultadoK que aparece en la obr.t. 

<S>.-gim niiesiro lUfido <tc ci>nsídernr bi inab^rin, todos W mejo- 

1 sii^-meialcH <¡iie pimleii hiicoi'íce en un ptiui de cducaciun, se 

lulven en e^Uis In» piinUí»: nlium) de diiienv, nlierri) de lienipo; 

. ahorro de incoinodidaí) i peiui » los nifHM i a sii» íniditiitoreK. 

diis pri(iH-ixis «inciiírrien mu* n Us clitw,^ inruiioivs, í ImiJk 

IpiU! resjiucUi .-iti iin¡iurtfiiie¡a es Íiiciilt;iititblei totlm ellu», enip«iti. 



(*} Píaos for Uiu i^nmtMnt »ik1 liberal imtnictian of boys in Urg« 
alwm, ilntwii oi[>«ri«nM. 800. Lnnilon, 1633. 



lí 



lUfCKLiXtX 



«e tocan i c^liiboimn, ponino [inda cuuiribnyt; inait al atu^rro i 
gA$tiK< i|ii4- el ^ilitirm ()(? lioiiip-t; i ooiiiu In prinfíi[ud fiif-tili- de \¡i 
padt^tiiit^iiUiH vvUi iii el t>j>clii) ilu iiiúLilc» i prDliiigaclii» rf^rtri^ 
cUmii», Iu nHsuuoDiia del tietnpo conduce Dvcc^anamcnU; n U ' 
mniiÍA iIl'I Mnlmjo i Ir pcnu, Síd ciiibai;gu, coti«Í<l(-n(i1i>« mImU 
taiu«nU', loii ob¡i?U)8 do «itas tres ciaste tlv niejunu s>jn sin ilac 
dülintos. i loa msdios adoptados para obtcoeilos se pu9iK-n du 
críbir en pocas [Kilabi-as. Lo orns condnwnte & la i-conotnfa di 
dinero es la del tiempo; pero se lijara tauíbicn este objeto, i co i 
pequeña part«, haciendo de iikkIu qnn un flolo nuestro pv 
enseAiir gi'.ui núiiic-ni de tiiflos. I» cual ae consigue encargando] 
los iitoA adelantada'! i dií tniLt ent«niliniient<) U cnst^Aanza ínue 
diata del n^v, dt-slriliuyOiKloloti fn cla-se^ i estableciendo un hie 
oq^uitvido ^^itlcTun dv noticin» i,' iitromios de Iom nionilures 
dcciiriunus, i du oimstaiitc vijilauuin dt-l tiuLo^tnu. Fhiiiiuére 
a^iauümo ustv fin mediaiilc la <^«uuouiía de libms i olms iiutrn 
mentos, que se logra vacnbioodo las lecciones en pixarm» u tobl 
fomiando Ictraa en la aivna o con ii'e!U'>; i p<»' m»lio de ot 
injeoíusofi arbitñoa Cuuduct- gnuid^menti; ii la ix'oiwiiifn de tiei 
po, ciue 1<M discfpuW est^ TenlodcranienU.' ocupado» todo vi qi 
pasan en ol aula, sin i>blitrai*liK> a enliUTMi sentadins ini^ntrat hacei 
■Igo los oVvtt, abi'uinilndoloñ a-HÍ d» teilin, i acaitiiiabmndolos a 1 
dÍKtmmon e iiidoli:D0Ía. Es tAinbiun de grande utilidad pcmt 
objeto no darles nunca una bu;pa Itücion o (ycreicio, sino bnoerlt 
variar Irecuentcintiitc di" ocupiiciou; rv-ducir Ja instrucción ele 
mental a la mayor simplicidml ])o»íbl(^ i uu vi tráimico de lo simple 
a lo complejo, i de lo 6ícÍl a lo diQcíI. avanzar oontinua, 
prugresivamente, la diminución do pena c« la mas iuipurtntitc, j 
ha KÍd<> hasta nuestros tiempos la mas nocvíuriu de i-sLas mfoi! 
ina», pün]ue a despecho de las patétícis momlidadi's quo oímos ] 
ctuln poKo nccrea de la felicidad de los niños de escuela, tenemo 
por cierto que lu* pubi-willu» han estado sujetos a mil íncoma 
dadv» i TOJuctMiu!* que hubieran podido evitarae. La abominabf 
práctica de U.-Ht.T vuM-muio un la e^ícuela cinco o seis hoi'as a 
niño que en igual miiiieni do niinuttci habiia aprendido i dic 
todo lo qub tenia que aprender i decir¡ lo cruel i vergouzoiw i 
citfrte« castigos; el miedo que ¿stos infandian: la cmbanu»x«i uní 



rniJfljM.1 '!'■ vn^'t.'únniii n «j'ii: »' <;riiMÍi'ti.-ilin a un Jíran niinn-ii) do 

Ji'i'H. •l'-i)i^sM([i> Iv-nt» [Ktnt Ut* hahilüñ, ()<:tiin.iiiulo nípiílii {nra 

I nidos, i lura itMUw ij{ii.i1iiicQtv inoltwtn; t» pn>lija nKinuLonfa 

3e las pntHnpnJpü i)riipar¡<'n<^: la nntontlnH iKv<[K'tlicu del mac«- 

1, no mitigada pur un ritcrpi^t inUTiiK-dio. i n^nivwln por pndi- 

cionra i untipatfas, vi>n]ad<.!nt« o iinnjiíuuliut; ■>! nbsutdo n^b-niii 

3k aati timnÍA, cnAnd'i ni^tio>< <]f nimrí<iicin i foi-nia: todo esto 

iuciii sin duda un grave dcsfídco cu la suma de goces 69 ana, 

nataralmcnte alegre, í anublaba demasiadas veces el parab» 

In infancia. 

4Ka cieno nae lew mas de esUm nuiles ae han minorado en gran 

, i muchufi de ello» ae han curado radicalrounii» an Ia pnlc* 

RitHtema de casi todos nne^tios aeminaríoei d'^ algiin ii>>iiibrc. 

(ítíbciiios dfcir quu jaiua-* lu'm<>s vn^tii sujcrir Inii buena;* 

: paní su total cxtinrion. ni «nlK-nios litMrstnblt-nmicnUí nín- 

I en que se haya tratado dv nbolirlos tnn compleUiTiicntr, como 

los obeorvacion<.-« rjne apunta el libro qnw U;nt4i»iRs n la vÍKta, i 

la economía doctrinal (pie do^wríbf. 

<La escoebí (que contiene como cíen niúos dc»le la edad ríe 
juevo liiu^i difz i aiet« aflosi w estableciii i^n 1 sij.lmjo ol cuidado 
í Mr, T. \V. Hill, iiuu!!>tn> princijKti, auxilíiuto tU: tr>» hijo^ suyo» 
[ otn» cuatn> infitnictore». Lo nuu< notable d« »a ooiutilucioii, es 
ta pfvríc qnv i(C iLi a todiw los muchacho» en el gtibicmo de «lia, 
tlianto la creación de una cáinnra Icjislatira. poder eji-cutivo 
1 majiíitratura, elejidoe por ellos mífimos con todas bs formalidades 
legales. l¿is leyea se extienden a todo, inénos a las botas i especie» 
Je ea^efuinza; se establecen en la junta lejislntiva. pero no se 
lulgaii, si no las Ktnciona el maestro. Pertenece Linibien a 
junta el iiomhrftiiiicnto de su presidente, ítecretario i archi- 
rcro, i «I de un jm-z, uu tÍM^I, «n alcalde, nn e-«cribano, i tU» 
alguaciles. Tara qui.- estos cniplriido» no i^lvíderi d nríjen «lo axi 
itoriditd. I06 fundailorcs do ta constitución de Hiuvlwoiid han 
mnfl allá que nue'itrc'S promovedoras de refimiui» parlamentji- 
pues Kan limitado la duntcioii de t>xlo« lo« cnr^o^ kgiwlat ivivt 
I jaclicialeü a solo un mes. Todo delito es juj^do por un juntilo 
weiií miieliarhos pi-esidido por el juez, i se extiende acUi ii<-'l pio- 
]iniicut<i. Kl luiíenliii put.-de en Uidos caaos mitigar o remitirla 




14 



:iisuí:u:fRA 



pena: el akaldo i loa alguacilao llevnn a. tíjcctidon la sentencia, j 
ademati estáu nbligadus^ a liar [Xfttcia do IikIu IraKgri^iiiti ilvia 
leyes. Loü costigce ;«.■ reducen z un corUi Uenipo de prtsioit, o (B 
•|(i« es mucho lua» frc-ciient^í a uiui umita do ficliaü ijiii? rortnAl 
«1 niiitx.-iviii» qiio ciiTula t.-ii liL<.-«;a>.-If), i »c obtu^iK;» ni píx^ 
cíe varío» ¿s^'cit.-s dv lu^ñtu i vii rüooin|Kiua do] tnibsju vulc 
taño. 

<Eíttc MKluinit i\v ntimerurio circulante es otra dv W ioslit 
ciun«9 cwactcrbitiaut. Ctila ini4nict«>r tienv (sculuul do dar fict 
.«L-H <-n {iii-it)i<i dol iiik-Untaaiñ-nto, o como mlarío de pJitcÍcÍu 
i.'HputlUint'iis, i di^ iilinu bvchas L-xprvsamunU' cud el tin ilv giuuii'lr^ 
Sirvvn piim [xtj^ir \ns tindUiis, o pnra rompror ))UC)í|<n' IionoriSe 
OD Ir f^'iitlii, (I uml^-N du vnoacion en ciertas ciivtiiiiítnnciav 
cljim; lU- oliiii con "nie m: hn d*- giiniii' t-st* precioso ntiiDoruÍM, 
lU-J» al arliiirí'j de W miieiiitchdii mismos: todo o^fuerzu wAi 
tuno (le njilicacioii en ctinl(|uíer mmo de csltidio, «r pn?mia i 
vKtc modo; \kto I» apn^rtacioo di'l pi-emÍo qucd» a dii^m^iun < 
instruclt»-, concrdiéndoi^e, empero, ni que ihj coníñdem ngmria 
UD recuTAu de apulacion a la cámara. Es grande vi tmsia por 
seguir Calan fichas o hhh-ow. Mr, Hill nos imegiira «juc níngní 
muchacho de buviia tviiduoia di-ja de U'iior conti-tiari-^ (k- vllai*,] 
Io!t hai t]üv ciii-Jitiin milliirc^. L» ointidnd do ñchnn aa <]ii6 yus nnill; 
» un imichncbo |K>r iiiiii falta o dei«cuÍ<lo (^(>iiiiin, i-stií d<:'i-rminntl 
|><>r 1» UtÍ; la iiiidbi ijuo nx^sur sobn- iiun oicn-w ;{ntve <Iv Uv; «jt 
juzga vi jurado, se exprvsa en la scnlcuño. \m» doliocucntei; qi 
Qo tienen mai-caH eon que (ingitrln. quedan ari\-«tailo« en la sala i 
escuela; i se Ira obliga a kvantiirso miis t«D)pi^io qut los otax 
Si parecen endurecidos o dotipechadoü, w entixgjm a imu de Ifl 
muchachiis do mm ciad, que lus cxcitA o ayuda al trabaja 
hasta ponerlos en c&tado de solvoticia. Pem, adeioitó <k' esto 
mcrario jeneral, hai otro df mas valor, susoepiiblc de acunniL 
■~i3omo aquél, i de conveitirso en todo jénero de ventajas, 
(dice el autor) He Manían marviin fie premio, fuaxyaf sedan 
rccwnpentia de pmdiicoiíaioii de una culidiul .■iiijx.Tiur, i no son ! 
feriblea de nna persona n oti^a, como las utarcut oouiuní». Cd 
cieitii ni'mieru lU-- rll.-is. puwle un inucbocbo piocurar&e horas it 
nícreo que no |»jIríA 'le níngmi otro modo, i jiagar tambiin ur 



«j jt» i»s acuyoitlx n TTfrsrrctw^ 



U 



ntatu, fstimtolrjí<e una marra de justnio e«)tin'aleat« a mochiiA 
de los otrnx. Pan nu turbar el tínWn ile la eKiiela, xc ha liniitAii 
lacciiiijim <k' vniutcionc» n ilim ihiIh laitli* cada ^-idhiul. Olm t-sli 
tnnlo gTuntte «|ue tienon los inttchnchos para goitar i guardar 1:^^ 
marc-» de iireraio, es i-l poder piociiiíirsc asceime cwa cllaí^ Una 
o di* >-»»«* cada seraiaitr*'. tegun f I númem de scmoitAfi qnc bai 
fie vacación uvnraritm, se pone en almoneda el príiaer piie8iy,i»o 
<la al niñu >|Ui^ guanta de pagar p>r él iiia» marcan lie premio; luttga 
(« hace utro UnUí con el ¡«egiiDd» puesto, i aid saccí<ivaitienl«.» 
*No U-ni.'iii'"' niitcho i|lie docír siibrv esla p«rte del KÍi^l^mn. A 
priiiicm vi*-la ri>ox-iiliriitiii<ic<íti<'liiiiid(isii itiinir e.«tit Icji^iliitiuii )■»- 
polar, n qnc uno de- 1<« in-'<lriict«r(>8 tiene xiempiv facnltiul de- asis- 
tir, i est'j^ jui<-io# por jiimdo. cuya s^-nU-nciji pu*-»!*^ en Umí»» fiin-.w 
i|mtiir t^iii ffi'<-lo en fríen» di| vrtii <k'l ni3>^lnj. vhbí> uii.-«erabieji 
i paerilc» di«frac«< de) des]wtUmo inM.>p3n>bte fh; tide» t.'xíabWi- 
tnieutick Pefn el maestn) n"6 asegora »er freetienk-s W cíuhk en 
i|oe el instnictor no ba podido Sognr la roajoría de vouw; «pie. 
atuiqae coa todas las leyes, i todas las altenuñooes un ella», luin 
sido ¡iropiiestaíi por los ntnchachos, el niav^tm no m- hii IihIImiIh 
DUuca en el ca«í de inteipuner su wto, o de titutit*ar Mipúeía en 
ctuintu a dar, « no. ku Mancio»; i ipie de la.s inniinierableí* senten- 
cñs de ji)nidv>!<i que s>; le lian cnií-iul taild en i»iete aftos, a|vna.s i*.- lia 
ñnv vn la n<.'ccMÍdBil de intHÜIinn- cinco u »oÍ6. Algti lini de piic- 
ni Hn Hiida en !•« Hlli^umimte» nombren de K'jíí.ladore», jiieci's i 
stndin», aplicaduti a oÍAoa de tt«cc o catorce ftñ<n>, que ¡m xientun 
¿raviniinte a uilífícar el dvliUi de venir tarde r la ewm-la, n me- 
m»- en la fiíltriijuem un lápiz extravimlo; Í ninfesanxm n>ví Uno- 
aosquilla^ crc«r que iniciante esta tarea se precaven mas eticaz- 
niente tiUi tiiu^gn-HÍones. o qne Itnri nctorcíi de elln ft: avezan a»f a 
la jierlV-ecioii moral, i se adaptan al desempefio de laa tunctüne;s 
que tuin de ejercer algún día en la grande escuela del numdo. 
Bajo e-t-m re»pt»ctos, Mr. Hitl nos pernütira qne eonsidcremijs su* 
t!Ktableeimtent««> jndicialea couio inocentes representaciones, que 
aarren de pa8ittieiii[iu i nec-reacíon a Itw niñoc^, i hacen sonreír a 
ttis lululios. Pei^) \>u'\'> iitm ifípeetti es «lui |H)pil)te que esta tra- 
iDny» u-iigit sil utílid:ul, ^iiíivíxíumIh el i-í;riirdo la aiit<>ríd.-ul del 
maestni; inteit-sanilo n l<» nÍAiM en Iii cuti-->ervue)"n de una dis- 



WWELáSKA 



baria : 



DIS 



ejw^ 



murniurar de tiUu modo; luuúctujv lu 
i^^nulnblií U situitcion dv ¿stox i wju^; í dosterraiKlo la 
tnanul i(Ut> pnxliioc en los iimis i.-l ti-rror del rasugo i la siitipe 
cha dv poreiiiliii'u) , i vn el otrj U a]jrotuiiun do hacerse iui 
ptibtr o odiiitfo. Uni un tustituonio brillantisiuio a favor de 
iiuovo.*Íst'-Hi« de rlimrt|)linii. i es que en ella Do se necoítita inllijir 
penas corpomle» t huiiiillanti's, J se mantíeiiet] un >lnlt.-ii i rf'j;ii 
rídud perfecta, sin recurrir a t-traa medidas de rigor ijuc un j 
de mas encierro que ol ordinario, la inhabilidiul t4:iii)M>ral de 
oer cargos honorílicos, i las multas de niu^ h(-in<K< luililndu. 

<B1 eotableeimiento del numenuio cJrcidHnW sobn.- i)Ui.' 
estas multaa, la idea d« acuriar, bnjn la fiinnit de ágaus pvnna- 
neiK&t i pcnuutabli'M, f\ niéritu (^-vnl/L-stic» de t<><In;c i'«pocÍes í 
gindüs, mw [inreiv en eíln;uiu injrniíiw I ili^n» de ulaltanza. 
prímctn rista, pre^eutu al^> de eiifudetK' i artUicial: pero coando 
»«■ Inttn lie uu ubjelu fnniiliar. jCUiU ce el método nuevo, que no 
piTMliice esta impresiona Iguala, e» verdad, i contunde en últini< 
rmtiltsdo todos las diferentes especies de adelantamiento a q¡ 
pueden aspirar los disdpuloe; pero se ha ocurrido a este incíinn 
niente, llevando un iY>jistio exacto de lo4 buenos i malos hui 
de cada uifiu na cutía niuio ite edncaduii, de mo)Io que su» { 
i conocidas cun sdIo pasar la vü/ui por twtu n-Jistro ^abcn co q: 
hace progresos i en qué no. 

«Los niños ejecutan todos los rarins movimientos neci 
para paieu- de una cosa a otra, a paew de marcha, i al son de i 
Ininienti» (¡ue ellos mismos tocan: se K-s ensenan lagnuiiiltica de 
lengua naei>»ial, el latiu, el gi'Íi-gi>, il francés, aritm^-tiiM, niate> 
Rutticas, o^-inieflíinra, jeograHa, elocución, conipoiticion e Iiíhi 
i el métiido ¡•effiíiilo en In i-rwñniizn de t<t<ljw i-sUts c*gLs i-ü cX' 
lünlv. El plan de niunitore;? i lu div¡si»n en cla»cv« »«■- han Ucvadi 
a ifU líltitno punto en In pníctica; i uncontmmm vu «sin ]uiTta m 
cho de nuevo. Todas las leccione.s i ejercicios son breves, i se vari 
a cada instante. Rara vltz emplenn media hora en nna sola coks; 
los que asisten a todas Iils clase^it, tienen i|ue niiular de iicti)vu:i< 
doce o quince reces t^n ni ejtpHcio del dia. Stibrale» tnucho úem; 
jiara juj^r: i i-n sas divoi-sion>>íi hai tanlit variudml wMno «o 
csliidius. Tieoen tina inipreula, í en ella impriini-n uu peritldi 




mt 



rustís DE ecuxouÍa b lysTKCcciuir 



V, 



I 

►mil 
.1» 



r vll'iK tiiisiiiotí «i>tn|K)neD, i otraíi hiifpit«lft.i. Lhk i|ue ({iiicren. 
H1h.-ii ktiiiiiicn instrucción «n la mi'mica; i el plan (le (-ntM^fmnza 
vtuia Ruiiu C8 ¡MJniirahle; pero no tcneiiim licnipo ])n»i íimIíví- 
iiintiziiríd. 

4 PrvKciixlieniIo (dicL- «1 autor) del inoUro de simpotiti, j d« la 

[iDtliKrneift del ba&n ejemplo, Icn esttmiiloít c|tie obran wbrc Iuh 

ÍTiiiK itit iiiic^Li-u ilÍMÚplinii, se ruliicen a cinco: di-.siro di- .■«ii>i'.r, 

inx^t de i)cu|M)n'v, i'iiiiilitciün, eiilH'DiDXft ili? pn-iiii<j«t, U;iii<>r du 

ifpiL Lns lu^nioK caloaido en el <irden que no»t parece n-prescD- 

tu-xK^no-limciiipiiiiifMnilivíi. AlgiiTKw jH'MKu^n ipu- 1« viiuilncion 

n.'cia lugAT ¡nos ull". porum* ej* rintund crivr, «iiilt^^ du njK-liu- 

crí>M>l <k- la twpvrícncin, quo vIU fuití b«sta |>ani supcnu* todos 

los obstáculos, i conducir cl d¡:>«Ípidu al fin propuesto, sin que 

(je o desmaye nn punió en la cíirrfra. Pero por lo misoio quo 

este CB uno de loa tnas po<Iero«« inccntivoe, t-s ucceeario usarlo con 

economiiL Aquel estndo d« excitación que por si boIo es capaz do 

producir cierto electo, sería demasiado violento para que el com- 

zOR huDiano lo soportase por largo tiempo. Motivos de esta clnso 

iQ^den ser eG^^adiñnioa de coando en cuando: i el hábil institutor 

ballaiá a veoeü en el caso de levantar una rejienliim llamarada 

ini Iif^mr MU tiii, peiv no debe olvidar que n uua es t moni Í noria 

rJU Sucede sieni]irc una «xtraotxiinan» Íiutitud.> 

< I)cx|>iii>ji de algunas juicíoBÍKimas obMerntcione» sobre el efucto 

htf pr^-mios i cn?:lÍgOK, sigue así: 

4 Los mejores medios de excitar el deseo de saber, se presenta^ 
riii por si mismos, ai inflexionamos sobre el orijeo de los conorá- 
ientosL Lo que movió al hombre a adquirirlos, tué la idea de sn 
imodiata utilidad. Nadie pudo peiutar en investigar )a nsturalexa 
de la.t plantas, eino con U inim ile Mpliau* !*ax virtudes me«licinal«!M 
si mismo o a au» amigos. Martmn»» i labrodurer' fufroii lott pri- 
que alxaron \m ojos [^Mint contemplar \ok moviniienliMi de 
cuerpos cele.iti'A. A medida que iw íaé Hvilixajtdo el jénero 
UTuono, la peivi|>fctiva de utilídiu)e« ma» i mas dist»iiie.i Tué su* 
lentu para inducir :U i^tudio; |>cro sicmpn.! miuilU per^fM'cliva, 
:ini)He lejana, era vixilde, j vngitAiiba el fai^idio i cnuMUtcio <lo 
la ¡nve^ttitraciiiii. Xi> ¡utí en el estado actual de la (IÍN(;i|it¡nii IÍte> 
RiniL Kxije.se en ella que el joven viajador se pougu en camiiit» 
uocsLtíntí S 




IS 



HtHCKt-ÁXRA 



sin udiviDar por «¡ue. ni a<írind»> va; fM>fT|m> jcitmo podrá b1 niQc 
p"T inuoha peneimcion que le sitponguní"!», f'>nnar In nuu düUnt 
idea 'leí camUl da placeres i provechos ([iic e«Ut actimulandu 
la edad vcnideni cuando se btiga en intuidar a la memoria 
mancifUi "Unl rnaribui, o cuando so dcvann los sesod en el labe»*^ 
rinto de una divUínn, i con una borrajeada pizarra delante de sl,j 
un cnl>(> di^ lápiz de mMia pulgada de lai;go entre Ioh dedo^ nglil 
iiiiK» Hoi niirViK gnurÍHiinM sobre [cu enpcctniH de kiet de ayta-t 

* Ntwo*nw coiriuiuiiitMs la iiritmélica con cite-stiones fücilest, cuj 
tin i utilidud s' diJRii wmpn-nditr del jdven di(lCÍpnIl^ Nn h*i nií 
quu no jicrcibu •]U<-- hn hcchu un» iuli[iiísÍnon Otil ciuuido 
nproikdido a resohvr todos los pniui^finc* pn>b>loitui« i|nc nc le [ 
püuon acerca do sus jugiiolo*. los pi-'.-cios i valor n!í]>octivi> diT 
ellos. \i importa qu« tales ctiestionejt tu- sucedan ea t-sUr o aifuel 
¿fden, ponqué ^n mluna variedad se las bani mas agradabluo, 
M; tÍ6oe cuidad» de que las operaciones elementales de sitiilar. 
rciitar, niultiplicaí- i partir nu sean en >i tuiíonas deniaaiado ilüij 
cilex. 

«La ooMtuuiliiv tl« empf-Hir por operaciones purtmente me 
ninis provino en [Kirie ite la dificultad que se hall«i en enseAar i 
MCnr los núiiiei-o-i de una cuci^lion, i colou»rl>m dvl fiio<lo conve 
niento para la nplícactoo del iiHcunisnio iu-itm¿t)cio. Xosotr 
hemos vencido esta difieultad. Si ningiin niño d>- la clasf putt 
pr^urar la cuestión, lo hace el maei^tro sin pt^nlíd» de lieiiqi'); u 
queda retinelta antes que la at«nci<M) í la curiosidad se hu>'nn cvri 
pí)nula Prwprfnese inmediatamente otm; la pructiea pn->ín-nUi cm 
dificultad bajo tndott ñus uspectoK el discípulo se fomilinrínt 
grados am el valor i u»o de los signo»: i el ejorcicio diario 
ncost iiii)I>m a utani'jar fácilmente mas í mas series de guarÍ95n)<i 

«K-slJi tiibuiiii percepción de utilidad, combinada con la prupt^t 
MM) n iinitni:, hao' hu* opt-ntcione^ de a^mensur» sumament*; 
eutrvben illas para lo» iiiñocti t el t<-ner i[uc practicarlas en medil 
del aiinpo no contribuye p»co al placer i[iie encuentran en ell 
Perciben t-nt^inces vstar ucuixidus de venw, i ven In importancia 
do conocer a fondo las propiedades de Iw númerus i de los 
ciüs. A la liimilinridnd con la aritm<fticn, la inetlicioii i la trigor 
inelría debcu juntar la habilidad maiiu^d de construir niaptis 



PLA.1BS nR Rt-OXOUfA X ürSTBCCTKHr 



19 



I finDos: escojiendo pnntoe ríe vuta, «jorcítan sa discemitniento: 
■franteo A. tLiar Loa instruiiientoM ciiD d«atrexA i oiidwlo*. i 1a idea 
ili ii>mi uriwÉiMitn átntjndüii Tos da u^ud juicio i cordiini an qu>' 
p| tniichiu'ho n\w )«»Il- de In («cuelA e» por lu jeuenü tAn itif<»nuv 
si (jin^ s<' ha fonnaiiii L-n (ti i'-«cjit«río, 

€De «te simplicbima i bion cotiMÍdii vciiliid haca «¡1 iníttitubn- 
ü« milos una lección irD]>ortnnU.>. iipiy-ii'lit'ndn n c^^tinmr I» )ívsüí 
Tcslaja i1l> Ibk ilustniciulius pnictinv!, i lo que- fv gaaa coU pK- 
sentArW las cosan n la vjstu en vez dt- dojiU«i>]As iniAJÍDar. Tvngn 
^maestro a mano, tí t|n¡Piv seguir niieütr» consejo, las vnrín.^ 
lidas de peso, lonjilud i cajiaL-idiid; Hcompaúe a la lectura dv 
k hiftoria la inspección do maptiti en que m trace la marcha di: 
Ion <-jr>ivit(>s: pilngarute delante ptiimiadeciiidadeA, i estampan de los 
lmji.-« <k' ]•>« divCRUia piielilu»; ■■ a lo ménoíi haya acceso a estos 
ültíoios vn In ltl>rerla dv la úHcuela. El guxto que tienen los nifios 
rn lijar i verificar sua )d«as por nivdio d« loa sentidos, (\s tau 
^nindi;, que con wjIo jiropomíonarle cet>» se Icü moblará la tnemo- 
tíh rlv mil m>núcim)oiit*M úliU;»; í et>to nos ha hecho admiramos 
mudiux vucf!» dvl jjoco uso quo sv hace »n loit esoueloa del gran 
BÚmem du obritjiu que k- dan a luz nula (lia con el objeto di^ 
fecilitar i amenisar la enseñanza. 

«Estaa citas Uaatan para dar a conocer la sagacidad i saber 
pntetíco que resplandecen en la obm que cxtractamoH. El autoi- 
dtsciile n la larga la cueittiun i\<: lití ventaja» respectivas do In 
ediicitcioii pública i pi-ivada, i decido a favor de aquella. Sus argu- 
ment'H min n menudo orijitialcs, i tit^ne ■'! mérito constante dv 
cx¡MiiK-rlut con fiierxa i vei-dnd. « En la edncaeion doméiitica, dict.-, 
«s aui» difícil hacer ejecutar una regla, ]>on{uo el niño echa di- 
«er (¡III? nadie o^itit mijclo a tOln, vino ¿I aíoIo. jCuánto mas fácil í 
uatural es la obediencia del escolar? En ves de hallarse solo, se- 
patnilo de In familia, somcUdo « leyes de qne todos loa demos 
i^tiLn exüntO!», w; ve miembro de una numerosa comunidad, en 
que to<l<» »oii rejidoH por im >olo fuero, todos participan de unot^ 
Dii^itus plncvres i privaciones; i « a la ind(.-svinblu regularida<l 
que, ayudada du la fuerza do asociación, díríje ton EAcilmente al 
Mcular. si a la obediencia jenei-al que, despertando oi instinto 
imitativo, conduce al niño de un modo tan suave como imn^isti- 



20 



XtRCELiXU 



ble, ee aOoile el recuerdo ck ser ¿I mismo i stm coinpafi«jx]9 loa 
onUnxM tie Us loycs a que están sujeto», i cuya faen» ae denra 
del consentiniieiito de aijuelloa mísmoe que la» übedocen; l¿j<» de 
amargarles las restricciones, el }<íveii lejiítlador »e siente llaiDodo 
a prestar una es{ieeio de siimínion altiva, i de deot>ro«a ube^lieiieia. 

<Cmi la iiitMina ventad i peRqiicacia dice que <el corlar toda 
coniunieacion ouln^ hyf tiiñv» i l'w criailtM so coriitidcm por algu- 
iiiis ait[úre« cüiiio objeto <k' >{iiíiKle iiuporlnivcia, i lu «.-s fti i-foclOi 
si puede lograrse «in enwñitríoM a despreciar n lúa criados, i A 
tnirarliiH oonio una ni»i infcnor, de !■> ()ut: huí j^rati ))i-li^'rü va el 
!u.'iir> de tin» familia. ICn iinn owueln Iñen i»iistni>(!n, «,t puede 
precaver tniii bien eitta comuiüesciori; i wleiiuus c) cono nAiitero 
<le )<irviente<, i lu ounpado» qnw »e les tieni; RÍrnipre. la impiden 
«Ur Hij-(i en gran [Hirtc; )>¡oLrc todo ñ Ke liona ugntdiiblenK-ule cl 
tiempo de tos nifios. alternando con cl estudio las divcnuoiiits 
iiii)ceiib<.-:<i, i pn>puDÍ¿ndolcs cosns qnc lea int^revcn. Los holgnzanos 
i disolutoti criados del rico son lo6 que corrompen la moral: Im 
laboriosos sirvientes de un seminario no tíenea lugar para G«t» 
obra de corrupción, ni gusto en ello. 

«tLas ideas de importancia [lentonal, que nn niño no puede mé> 
IM» de fonitar en un curw de oducneion donit^tica, wm en nuestro 
juicio una poderosa objeción contra semejante tnéUdty. El verso 
hecho un objeto de constAnte nUinnon, como el Emilio de Rou»- 
seaii, lu llevnris a pensar, por poco vano quo fuciíe, que ¿1 t ao 
ediicacioQ eran ol grande asunto del mundo.» 

^tTermitinrenio^ con tas observaciones siguientes, que nos ]Uin!- 
ccn jiutfMnias i orijinales: 

<Loe padrea se engaAan a menudo en el juicio que hncen de 
las íacultíMk-8 mentales de los miichacho«^ una^ veces t*-ptran do 
elloH lo que no debe e^tperarsc de ítn curta edad; otras tos juzgan 
incapaces de lo que no lo non en manera alguna. Su propensión » | 
tnirarloFt eoino proilijios, suele ser una cuu.sa ile atliccion i niiaeiia 
para el pobrv iiiflo. :Cuiú]tas vecéis sucede qn» el |wd[e, en la 
amafgtira de ver frustradas sus esperamos, te llugn a tener en tan 
bajo concepto, como ei-a elevado aquel en que tintes le tuvo' Dice 
bien Godwin que el empeño do un padre en el adelantamiento 
de su hijo es cabalmente lo que le hace incapaz de Henar el oficia 



^ 



11i.V3>K)i DE KOOKOltiA E IXSTItVCCIf»: 



SI 



do institutor. \t> que »c solicita con dcniíisiotlu ardor, se malogra. 
Patlicm (íccíise <)ue la oducoviiMi es como la n^^cuitura; guárdese 
el quL> cultiva e\ entendimiento de la infancia, de imitar ni lalira- 
úor. qau nicnm «in ccKir el mugrón, i tlaíia a tnis tiernas raicen, 
por el ansia de averiguar sí ba pn-iidido.» 

<La fiívomkle opinión que awi ba hecho loruur dol etttablcct- 
siienUí de llazclwood la Icclura de eata obm, ha sido ampliaiuento 
confirmada por el .informe do uo amigo, que lo hs visitjulú i 
Maminado cuidadosamenie pooot? dias bá, i nos p<u-imte traHCríbir 
aíjui una parto dfi su iulerL-simbo notieia. «E! si'^ti-ma, ilicv, Miirte 
adifíirablea efectai. La ctn^iinstanria mas dijpia de obHei-\'nc¡i/ii vs 
la alogrin univorsid ijUc ix-iiia en la i-sruHo, i lit timÍNtml nr<L'cttioi«i 
eninr IiM jiiaiutrus i los di»<;f pillos, *\t^ cuya 8)nc>n<ln<l tuve ba»- 
tniittfs oca^onett de n»^gunu-mt!. N¿la»u en elIo« una actividad 
cnostiuiti', una aU-ncion giim;«n, .-¡in itijiit'llit.-<dtKlntccio(u^, aquella 
dvjailc-e. lupiollos IknsU-jcok 'pie hciiiiiit visto i^ii otras escuela». Do- 
dicaiiítt* a »UH quebiic<:n's cm la contianiui di; pt^rsotuw que siilx^n 
d<st-iii|R:-riar)os: i 1a frecuente tnudanxu de objetos miiiitiene imn 
wiitivteion fierpctua. Las rcH-ña^ repiiiue« i músicas, que en el 
libro parecen fríoloroü i desperdicio de tiempo, son de gran<li&iiiia 
ntílidad práctica pant el biion lírden: í mediante ellas se ejecutan 
Ion movimientos con tsU rapidejí. que. .tin eiulMu^n <lo estar prev*^- 
otdo por la d«scrí{ioioii. i dir ipie ci iiiacütro uie dab<v noticia anti- 
cipada de Id que íIm a han^nu', m> ixidin muchas veces w^uítIok 
sin pTi:>.«tiirn ello lii riiav<>raU'nci<>U, Kn nita n'lactim i.^ícritA, lupiello 
qu<! <--t "bm de nn momento i que debe ejeculjiísií de un muflo 
ti nlrcí e-ii kxlu escuela, xuelu ocupiu- a wce» tan grande espacio, 
ciini'i la irwlriiccion e^í-neial «que estiw r"rma.s Mrwii t\c- prvpn- 
miiroH. Pera de«pucs de haber presenciado el réjíineii de todo no 
< (fía. debo d«dr, en obsequio de la justicia, qae no creo pudiera 
UCHsarse sin detrimento una .wla de aquellas reseñas, marchas i 
dvmas morimiento!*, encaminndaí a producir puntualidad i con- 
cierta. Doce miiehachoK eonipirni-ii la niú.'tica; mis inslramentos 
son los mÍMU4M rpie ku uimn en \trt* rejiíniento», i los tocan a ma- 
rabilla. El eittudio de la múifica, dibujo, esgrima i otRu habilidades 
semejanlos, es enteraiuonte voluntario. La.s hora» de recreación 
ae emplean [h-íiicÍ pálmenle cu co»iu) de alguna utilidad. Los mu* 



22 HI8CR(.Á:(KA 



chachos tienen su imprenta, i publican un periódico semanal, 
adoi-nado de viñetaH en cobre i estampas Htográficas, todo obra 
de EUB manos. En este periódico, se da i'elacioD de las caitsas judi- 
ciales, se discuten puntos relativos al gobierno í disciplina del 
seminario, se insertan cuentas de las entradas i salidas do caja a 
estilo de comercio; en fin, todo ello es un curioso epitome de la 
vida humana. I como todos participan de todo, i lo que se hace 
hoi se repite mañana, no se descubre la menor apariencia de afec- 
tación. Los muchachos no parecen, como yo me temia, hombreci- 
tos. Sin dejar de ser muchachos, hacen admirable uso de su en- 
tendimiento í de sus manos.» 

< A algunos de nuestros lectores parecerá que nos hemos detenido 
demasiado en este asunto. Pero la extensión i solidez de las ideas 
de Mr. Hill recomiendan su práctica a la atención del público; i 
creemos no haber hecho mas que nuestro deber en dirijirla hacia 
un experimento que, si produce los excelentes frutos que es natu- 
ral esperar, conducirá a resultados importantísimos.» 



Repertorio ÁviericaTio, año de 1820. 




EXTRACTOS DEL VIAJE 

£L CAPITÁN HEAD POR LAS PAMPAS DE BUENOS AIRES 1 LA 
CORDILLERA DE CHILE 



COSTUMBRES DE LtJ.S OAUCHaS 

La situación del gaucho tiene poco que ver cun liis turbaciones 
{Kilíticaa que hacen tanto ruido on las ciudadoH vecina». Su nú- 
uicTO es corto, i viven esparcidos sobre una vasta superficie. Tienen 
buenos modales, i sentimientos a veces elevados. Habitan por lo 
jeneral la choza que los vio nacer, i en que vivieron Antes de ellos 
sus padres i abuelos, por mas que la tal choza parezca a los extran- 
¡ciMS desnuda de casi todos los atractivos domésticos. Sus habita- 
ciones tienen todas una misma ti'aza, i esa sencillísima; pues aun- 
que el lujo varíe al infinito la forma i elevación de loa endebles 
edificios que destina al abrigo de huéspedes aun mas endebles, 
lii choza es en todas partes una misma cosa, i entre la del gaucho 
i la del raontjulcs de Escocía no hai man diferencia C|ue ser la pri- 
hwm de barro, cubierta de una larga pivja amarilla, i la segunda 
de piedra, techada de brezo. Ijos materiales de ambas son ínme- 
diatatnontc suministrados por el suelo que ocupan, i ambas armo- 



•4 



KISCin.A!(tA 



niznn <le tal modo con el aspecto del paU, que roachna veces no 
CA i^uAihli.' <)UtÍitgüii'lo fli- ellas^ i coiüo en América :* anda pegu- 
ijiriinnU' » t'xlo gnlopo, i d terronu l-ü Ilunu, el cniítínante uo echa 
fki v«r Ift habitiuñon hafita Uegsu* a In piiortn. £1 corml está » 50 a I 
nil \Tini.s <le lilis, f<hniuuiit>i iiii ctrciilu df llo voias <!« diáineiro.con 
iiuu tiierlt' vnliii de pitUn mu ialtmr. clnvnil(u<- i-u Itt (torr.k p<ir iiuo, 
lio 8US extremos, i un que n-í;iilnniifnur jmjk» un» butulml» du pft« 
iT!»)ttoK Imilivs, ainiidiM del olor iufwlo dv hm admllos muerto^ | 
litiiutus, cuerno^ tiuia, ele igiiv culirt'n 1» tierm al nxludur. 

La chozM se i'cduec n un isolo aposento en riuc vive la fiímilia: I 
li()ttilin--s, nitije"^ i uiñni, t<Hlm npifuulo». Ln cociiin i\sttt a pocas 
v.ircus lie dinUmcln; i ni en it\ t«cho, ni vn \¡ui paredes de la hahi- 
tacion, faltan jamas grietas i agujeros. Como en la oetaeiou dd 
oilor estd enjambrada de pulgas í de una especie de chinchen t^n 
grandes como nuestros escarabajos, se profiere d^rnir al raso; ilo 
modo que, si el viandar.te llega ile nuche, i de»pue»< de desensillar 
mi caballo, busca sitio en dood« acontarse, puode colocar su apa- 
rejo de doniiir junto al coinpAfien> o eompafleiu que mas le aco- 
modo. El admirado)' de la inix%nciji se cctuini junto a un niño de 
peehns; d melnnc(tli«o preferirá la oncioiudad; í el que guste de , 
hm nfinriiviis de la ¡KirU- mu» MU de ln cn-iiciun, [lundm boni* 
t4tiuei)t(- la silla de moutjir que tui de t^-rvirle de itltuohadu, a po- 
cas jiulgiubui df^ dÍMbmc-ia del ídolo que adom: bicu entendido qne ' 
V» piís i tobill'Kí del adormecido grupo es lo único i|nc delermi- 
nani su elección, porijuc lo demás del cuerpo está envuelto en pie« 
le» i ponchos. 

En ol invierno, se duerme puertas adentro. Luego que la cena 
del camiunnt« esbí pronta, se ti-ae a la choza el anulor de pultt en 
que han asado [a carne, i se clava la punta en el suelo: el gaucho 
ofrece a sil hu^ped una calavera de caballo, que hace las veces 
«le silla; i la familia ocupa «tros asienloa de la misma especie en 
tomo al Asador, de que cortan con largor eiiehilloM gi-andes poda- 
xoH d*! cante. Todo e^to pníta u la d^bi) lur. de una lám]uim desebo 
d>* vm'tt, i ni abrigí:) de unn Iumbr>' de cnrlxm. De hiteniH clavados 
en lu [irtu'ii |H't>den fnm<w i i-!«inicliui, hiziiw i hoW. Divfsaníte va- 
rios bultfw |H>rel »uelo; i al irme a sentar en alguno» de elli», me 
iiA Hiici-dido linocr gritar a un niño que dormía, o ver saltar un día- 



VXTKACTOS OK, TUJB Wit. CAPITAS HK&D, KTC. 



S& 



Fonni! mastín. £1 gallo ha llamado muchas vAoes 1m nnrom oitca- 
raiiuuld súbr? mi e^pnlila. 

1a vidii del giiuflm i-s cjiriosw t-n cxttiínw. Kirciun luicirlo m- lo 
mear- en un cacm colgado del techix El primer niu> pifen ilvsuiiduh 
Sds príincnM juvg<)«i «<m iin eDs%yo du su vidn líitiiTa: pónutele un 
lazo de mtinltruj; rn In iitiiuo, i e^>n él se (uliestra n cojcr piijnrosl 
perroí. A litn emUm iiihwí w I(? ntoiiUi n chIniIIo, ¡ de»Ie vnUWeJ» 
«inpiezn * «er ÚUI, iiyudutid» ii uim-mirvl gnnit'Iu. Suaptwatiom- 
pos i iicii[>Hciiini-s síiu (5wi« din iiuls wH-oiiik^í. Sin tomur de I«» 
nzcjieheruM (oiiulríguenvt que bun- en el suelo el aiiiiiinl llanuido 
vizcacha*. í do <fue (M<tHu iDÍniula« aquellas llanui^aa, ocasionando 
iimcliii [K-li^^ a\ que corre n caballo) gid<ip<ipn seguimiento de 
lo» uve^t Dices, gamos, leones i tigi-es; •* doma los potn*<, onlazA 
Ub Ksa bravian. í las lleva al corral para matarlas o ht^rrarla^ Kii 
esto* menestercH. pasa a veces miichos dia»4tUN;nU? de wl«íi, mu- 
dando de caballo )ut>j;ú<jHe so le cansa el qiii: lleva, i dunnieod» 
al aire. Como se alimenta oonslanUtintnl'e de cMmv i itfpiii, Ad- 
quiere nnn oonslituciotí vigonicra. isipaK de «oporlnr la» ntayoce» 
fiítif^'t, ¡Kiniiimetriendo tantu tiempo a caballo, i haueiido bde^ jor- 
naiW. (juc parece inci-oible. Ln ilimitada independencia de que 
gDüH, i que amn con pai;ion. eujendra xentimiontos de libertad tan 
noltfes eomo inocentes, aunque mo<liticados por su modo fie vivir 
eiTííntí? i salvaje. En van» sería liablaile de lus l)ierM« i regalas de 
otra vida ma:^ culta: sutt ideAs no le perniitr--U vunvr^bir que haya 
cosa iua^« digna del hninbrt*, que nlzniM- «le la tierra i <-i>bidgar; Ift 
(alta de im ea)>ullu no la coiopi^nsan en su estimación neer< vi'sti- 
dw ni iiianjim>s ej<qui.tit<)s; i la huella del hombre estnm|Mdu en 
el suelo le paiwoí- una señal de dojenemeíon. 

hixs que U: ven a la puerta lie su [Hthrf ]xic«u)a con ^^» bnuus 
enizailiw, bvrciiulo el poncho n güira de capa esixiñohi, i la choxu 
hecha una criba, cuiuhIo ba»Utria» iIok o in-s honvt de trabajo pam 



' Peiinonn euadriip^do alsi> parecido a la marmcifA, i <Ia coxtunlirM ani- 
loga* a Ihb 'IoI nMMJo. 

°^ NoRrMDioBi)nalin;««na<|UoUapart«d« AniAricssniiB«l>lsnooqu« 

CMiito al imnilol mondo antigna. l.oqD«MnaiimaUÍtisi«.Git«lpsaar. 

Vi» onM Lina.) 



É 



fC 



HlíKKLiStA 



hw^ifvla cómoda i abrigada: los que iibíHrrvan (\ik f.n un clitmi 
tan belln cart<ce de fmtaa i hoi-talizo», nue timImuIo ilf^ giinoflu 
tiene leehe <{iie bebuT, ijiiv iii> cvmit- |iim ni (-i>n(x-i- ii)iú> nliiin-aLiJ 
i)i)c carne i agiia: tumpanuidn mi víil.-icoii ladt-l c«iii|x-?víi)<> ift^ Iti-I 
glaU'ira, le arii>«un dv ¡HdoVncia; pwro lu cuii)]viniciuii ».•!« iimpli- 
caUe, í lAncii!«icii>n iiijii.'>tn. Ciiii1i]iiit-rn <|rii.- vjvit cini el gnucha 
le aooiniiufiv «li suj" cornTÍi»*, l(j<» ik- jiiK^itle indok-Qt*-, tu; ad- 
mirard de i|ue U-Hg». Mgumili:: piira tvMÍ)>tÍr uiin vidn t^inlaboñiK 
Si «in?cv dt rcgnloíi, tJUii|><>ci> niciiti- lu-CwídjuK-s: ncust timbra do s 
donuir ni nuu i sia uin» caiim f)uv bt tit- i'ra, nu k- pasi por 1a iina-, 
j)nai*iun quu tina pan.-d homdndft m'A un mal. 

El curárler del gnucttu cu a veces luui (.«timable. Su choza ' 
iitcntpn.- Hbiprta ni caminante. Recibe a siu hiii^>^>di!s iy>n ai 
ngnwlo i nna digiii»lad natunil. ijiie nadie espi-jaria del habitant 
di^ tun humilde alber^e. Siompre que entraba yo en una de tÜM 
«e levantaba el gaucho de su a&iento para ofrecírnielo; yo me os-i 
cuEnba. él i^íi¡^^ia, i dcspiiefl de recípitio») cuuipÜdot* i curtesiu 
me veía to pivciaadu a ¡iceptar la oferta, que em una vidiiwm d< 
caballo. En ciirioM) ver a Iuh gauchm i|iiit4ux- invariabU-nu-iitu ri 
xtiiiibr\-nt unu h otro, |au-a «.-nlnir vn una cabcuts casi dví-lf-chada, 
yin V).qitJ4na, i con una puerta de cuero. 

La vida i(c( gnitctio e» a caballo. Cuantío «e trata de batiltznr 9,\ 
un niño, «e le lleva de est« modo a la iglesia. El novio «ieuta 
novia a las ancas, para ir a recibir la bendídon nupcial: i ea 
entierroe todos ran a caballo, incluso el difunta 



U 



illSA DE RAK PEDRO XOLA.SCO 



Ki valle ílv Sfaipo t-v famoso en Chile por su amenidad. Ccfútlol 
de niubo» lados por Iil" lirida» faldas de la ei>rdillcni, sigm- t-l corso ¡ 
serpentino tM torrente o rio que le da el m>iiibiv, i, aunque va- 
riiUitxiila, le adorna gran vnriwíiMl ck- arl)u.-sU>s floiidos i de frn- 
tale.-). 

AtravesanM» leguas enteras pobtudas por una i otra parte de 



BXTKACTOH VKL VIAJE IIKI. CAI'ITAX IIBAD, ETC. 



37 



-Árbolo!< nu^t(]<K< (1« a>tvz»9 nnulnniN, i iK^ diirrutiioM bitju ruyo pera 
»C (ioblnlMn l<>* niiinw al sm-Io." 

Xa ticrm c^tAliu ciiliicrtA <Ív hiK-s^M do 'lumzrim itt- la oaseclia 
itnhüíor; j üegiiniiDvntc haí millHrc'^i de istaf plnDlon euros dont^s 
jamas han llegado a )om 1al)¡us dul homlirv. Atiixiiif la tk-riB pro- 
duce abtindaDcin d<- árlwk'is majoivs i mi-non'x, nn riinos cu ella 
la rn<--nor sefia) du pasto, que m un clima ollido iiu ptu'de existir 
sin liego. 

Después de haber andado como SU tiúllaa, puMimiM el Maip-ip^r 
^B un piitíüle (iiiapeiisoí io de sogaH de cuero, cuya Runstriinrion t-xa- 
^Hmin^ «tin cuidado, inieparectct en todoM^-imjntiU-alndc lospiit-ii' 
^H t«A de hienvt <{ue había vitan en I ii;;! aterra, nm embai^i ile exi^lir 
^^K6it4> allí <k- liuiii)xi i II memorial. Como el río eMtnba a la saz*.)!! rtf- 
^Heido, el agna Knltnbn iiiipct uoMiniviiti^ por eDdmH, haciéndolo inrli- 
^^■ntr (K-> tin Indo. Niu'?itmK mulns ftioi«tmbiiii \K<ca inclinación a j>n- 
j^P tarto; i yo cicrtAmeutc lo hubiera cn.-[do pidígroMi, »*i un hombrt* 
I qtit' iK dejó ver riel olrtí lado no nos hiciera trenas t|nu jia«^-n)os. 
El puente »' dobla bajo nuestro pe«o, i el agua «e estreltií c»n giwt 
fncrza contra las Mballcría». pcn) éstas cargaron el cuei-po en di- 
rcedon ci:intraria: i lle^'amoíi al oti-o ImIo ^in accidente. A La vuelta 
lo pA.sanuM a nxcuraic 

Hiibicr>dii .si-giiído nni'xtni jomada cuatm iiiillas, De^nx'Ktaun 
]M!i|UeiVi tu>tab)<-('titiienL'> en i|ue at Uu)>ajan Ioh niiiicniK-.-* de-SMii 
PMlru Kolíiwi), i se cji><:ula la intensante «bn» de la anudgn- 
nación; i allí lut'siimoM In tanle i In ttoohc con intento de obsvr- 
vnrfo. 

- ¡Sin metcniOM a de«<'ríbir el L«tal>lceiuiiciilo, baste docir i]ue la 
diKiKwicion ili! Iiw Inibajiw nw |Mtr»-ció luiNlniíti- injmiosa i econi!- 
Uiira, i ipie. nuu<[ii<- no w lian aplicjido a ellos <ni debía e»iK-nir«') 
muchos de W in^'entos mc-ciínico« que retpiiervn un gran c-apital, 
<e1 plan en lo jvnerat era tan bueno, como peniiitinn kw* rei^urKuit 



* El «apitaa Bni d«bi¿ de ' [»Biar qu« «I mielo dtbn e>|Ki(itiiMBiii«]|ta 
KF cnMMihw.. Ls viTilnil e« que ti vnlludv Maipo ws uno d«lo»raajOi'ciil. 
liva'lin ifu lodB Ib Aini-ñcn. Si p| M-fiof Ucnd liubieru trKn«lui)i> [-or nlli 
atgnnia nBiiunu Ánto, Ic haliicni viaUi ciiliicrlo de ttcsts uii»«i>. Prru tui 
I liabwra cnliio que no nncinn uu cnitlaitu ui dilíjeimiii al^ftiaai 



Í8 



MtSCKLáXBX 



dvl imlU jMim la reditccinii i KnutlgaiiiAcion de mioeraUw en pe« 
«jiifilii v-Kctilit, conHiiIlnmlii lii i'>NiiiimiÍiL 

£1 (itu ¡«i^uiv'ntf, tínU-» dv »iuiuk«>t, cofitiniiAmiw niuwtim jor-^^ 
onda a Sao Podro ^oluscu, siguivndu por cuntro o oíocu homs *!^^| 
hilo do) río. I^ valWcra aula vez rmw angosto: lostlrbolvn i matnit, ' 
menos rigoroÑOis; i lus Ajidte eiupinaban lU r«d«)ur do nosolnw 
8iia ciimbreH nevadas. Ia «eiida presenUibA a cAda paso peligros 
inliniíaiiieiilf iiuiyMrc.'* (¡no on luirte ftlguiin dv l.i coitlillera end 
oamiiti) de Mi-mlozíi n Cliilc. Lím \iu\vTn» m>I(> dt^jnbiui un trdJii 
dií ])ih:iu< ]jiilpidn.t d<- »iicho, cubk-rU) <W iiü-driij* Iiui Doja!>. i^iia 
a cnda tnstimU: im.- df«[fTciw)í(ui bnjo )u« ciimus du nuestra» iiitilnK, 
i se prfcípjtAliRn cum iiwlcmd» v)oti.-ntin ni Ujtn-nt"^ Yo hiibirm 
de Uiieim ^iia echndo pié a Uerra. pvni Ikh milla» no si- drjiín lle- 
var de diRstro; i ademas cuando ano »e cncticntm cu la Iiidvra a 
caballo, ks inijttisiblo donntuntar por falla do e«]>acio; i vi inU-n- 
tarlo hitri» lalv*^ nw |x-rdiera mu equilibrio la mala, i sr dt^Apc- 
flam n la pn)riiiidn tünuí igac servia de catic« al totroote, Ea aljpi- 
nos higniv:^, i<l nf^iiii Imbia lii'n'undmdo la lailvm, i no ((iiitJa 
nvdm de Mrnda, dv inotlu que la muía tonin quv trv|Nu- )>or il 
plaoo inoUmulo pnm reoobrarla: pem ea singiilar la seguridad coa 
<|ue pisa e£tfl animal, i para apitKriaj-le en wi jtdto *,-ator. es pro 
ci»o verlo en la cordillem. Donpaes de patear con gran diticiil 
d<» o tren rapi<littiinuít Urni^ntr», ipK- m* (in'cipitjihnii de Um An- 
de», i mezclaba» sus ngunx voa las dvl Mai|M>, lltigstnius a iinoqiie 
pnrocin aun nw* pcligi-otío qut; W nntorio«ií, i n<> Iiiibia mi^io, 
sino iitnni-sjirli) o volvcmo» a Santiago. TniUiiin;*< »l<' Imoi-r ipic 
tus ititilas iiue ibnii sut^ltas lo pasoM-Ji priinen>; poro no biun mi 
lió Hila di- rlljLH IiiK piís en el agua, la arrebalrt la e<irrii'iile. i 
iníni« di' ve¡i)t<- vanu* (k? idlí ftié IkxIio ptyiazus el wijnn i|ite Ilo- 
▼nbn a ciii-^taK. AtAmouoK, puiw, con soga» i i^polvHiiiix; |H-ru tai 
«mm lo« boj-on, (|ii<? no pocns voces cubría el agua el cuello de 
muía. Estos jKibres animales tienen gran miedo a los totrcat»», 
solo a espoladas se le» puede hacer cntmr en ellos: i aun en 
ees mioedc que, llegando al laedio de la corriente, resisten pasar 
wlelant<>. Cnuudo elagiui os profunda, loHaniorus^teonliiiuiii um» 
n otro», como lo hicimos nosotros en i-stu ocasión, »uuqul^ a docir 
vuidad, yo nunca pude comprender que eso diera seguridad 



KXTaicroit DSt, rc^K nu. capitak iikad. etc. 



3'.) 



%, (Mm^tte, ni c-l Umx'nU? bact' niiioM un cnjon de madem, ¿por 
lió nn vi criiuco do un lioml>n>? 

Por tin nos vimos con Iiai-ta ¡^tislnccion nuestra on U orilla 

pvcsta; i cmjicaimo» a Uvpar el cerw do San Pediif Nolasco, cine 

nio dc?^ríbim fltcipnrUf va e] tnits escarpado que se nos oFi-cciú su- 

«r en todos nuestraa ojcpediciones por lúe Andes. Cinco honuan- 

luvimoe asidos de las orejna de nuestras muías; i tan pendiente 

ícn aljamas part«8 la 6«nda. que no podíamos en mucho tiempo 

allft. Prextíi dejamos a la esiwlda los limites df la vejeta- 

FcíuD. El eamino (que a vccck no se pai'ocia) iba haciendo puntas a 

an liul» i iitm: i si alguna de Iqh nmlas i|iic ÜKtn dflnnte, o man 

vpiíiriieiiEc, «neini», se tiuliient dt-»]Í7^uIu o cafdo, era nt.'cesarío 

■jua; rodara !«()br» nisotniA i w» llovara n>mi abajo. 

Dumiitc la Mihtdii, prfgiiiidibiiinos rotitiniiamenU' ni iiiriiTO 

f«i el punto mity alu> c[uu de«:ubrínmos era la cima; per** en tlc- 

gamlo u 61, eucontrAlmmoK que aun restaba mas que subir. Ed 

esto, cmpcininra» a ver a un lado i fibro monloncitos con pequeñas 

Louoes de palo, quv HcAalaban loa par»j{>a en que había perecido 

pente de ta mina, sobrecojida por las tempestades. Por tín, tiofun- 

los a la dnia, cerca de la velA de plata de Hiai Pedro NoIilsto, 

la t>n uno de los mas cíopimulofí pico» de l(« Ande?!, Oftv- 

tiKxt ¡i \n \\kUi aati |K^uefui i de:sampiinu]a choxH, do doitdu 

«iilieron al eiicue-itlr» duM ■> livs mincrmc. cuyo trí.-<t« i macU 

feato «-mblnnle erfalwi en perfecta armonía <^on In ejwx-iwi qii>' ihm 

dcaba. La |K'r¥]>eetiva fk-ííle aquella eminencia eni gnuidíotm... 

, sublime; pero tan terríBcji a] mismo tiempo, que no pudimos 

rcont«mplai'la sin estremecernos. 

Aunque c-5Uibnmos en la mitad del estjo, la nieve que piñho- 

tenia, según nos dijo el mayordomo de la mina, de 3<) a 120 

Mb de- prurundidad: Í amontonada por el viento en pila» de for- 

1 sumamente extrafias, dejaba a trechos descubierta la roca, 

)iie era do color oacnro. Abajo aleanzábamra a ver el rio i valle 

ide Slaipo, engros.tdo por una' niultituil de arroyos tributarios, que 

(luijaban como hebras de plata por luít quebradas. Mirábamos a 

iTtsta <le pájaro la ^ran coiviillcra eriniila de píen» de varia" e in- 

definibles figuras, todos encapolndo>> de nivvi-rit elem«K i por nin- 

. paite dedcubrlnmoa vestijioa de venlura: la pcnqiectivu que 



so 



JUSCKI^XBA 



sen'Fí prv^entnKa t-ra itna fsccn» <K' unívi^raij desolación, cuní 
magniticviicia miaus daba grima; miéntnm rafittiaouido' qns «an 
osta vasta masa He oiere, tan (lempncíble n la vista, hahia sido 
(Imtinada al servicio i bioncitar i aun ivgolo ilel hombro, pues ella, 
conitt un inagotable dfp<Í9¡Ui, aboxtecia de agua los rallen, i-econo- 
ofitinoA ijiie en Tvniidail no hai en la creooion parte alguna que 
pillóla llamarse eAtérii, nuitr|Uo haya muchas (jue la naturaleza no 
ha doHtinado pora habitación (It> la especie humana. Una espesa 
nube de huiuu Milía de utio (le Km pico», que era el gian vulc-ui de 
Siiti KranoLico; i \n vela ilv pbita en que estábanioíi, )iarecÍA din- 
jírse hacia el centro del cráter. 

Como era entonces eütia, no pude dejar de reflexionar cuan ho* 
rrtbie debia de ser a(|iiel ñtJO en el inviei-no, i procuré informarme 
ilel guia i de l<iñ niinen>ít ."«obrx- v»U- asunto. Elloct jMtr pi-iuiera 
ri'ApucnUt inr inoKlnkoni silciiciiisaiiii-iUe la.>< cnici-w, que de di» i*r 
diM, ÚK Irv* eu tn>3. i do cuatro en ctialru, se dejaban ver en tñla-t 
rItn;c<;Í<wi.-.-i; í luego lúe <li)iTi>i) que, aunque li luJiin era entCra- 
miente iiuii;wKÍble dunmU- liw ««le nit-ses de invierno, k»» mine- 
rus pemianecian a11Í todo ol afiu; que vi tHo ciertJtuiente «rw ín- 
betiw; \KTo que nada Íiví ajustaba tanto como loet flftinpiKdadoK 
tempoi-alca o rátiígaA de nieve, a iiue estaban expueston; los cuales 
venían tan de improviao, que muchm jicii^iaii eitvuultos cuellos, 
8Ín tener tiempo de salvarse, aunque m)1o su hidlaocn a lóO varas 
do distancia de la choza, como habia sucedido a vanos de U>s in- 
dividuos que yacían bajo las cruo^s. Con tan funestos monumen- 
tos delante de mí, se me mpnsucntaba vivamente la agonía de 
ai|uellos infelices, buíicnndo u tívntas la habitación, i luchando 
conttn la im^niitttblf! violencia ilv la tempestad que no le» dejaba 
respirar un iiionicnto. Kantreaba yo, o ]jnrcciamo lastrear, por la 
jMJsiciou do la.s ci-iict^4. las ciruunrtuacías de su louertt^. l'nos ha* 
bian luueitii iipiñndosen el «uniou; otros extniviarlob a iua.t o mé- 
nüa distancia, haciendo vano* esftienKMt por hallarla IToo de estos 
grupiM fxrit4il>a |vu-ticular conipasioi]. 

I)unu)t<- tui invierno rigoixieJsimo. en que com^iznban a ascoacar 
las provisiones <reducttlas casi enteramente a carne seca) una par- 
tida de mineros se ofi-ecid voluntariamente a pa.tar la nievp i bu- 
jar al valtc de Maipo en busca de víveres pora Á i san compa- 



Kxrtucros dbl viub i>si. ojirRix urad, kk. 



31 



pei«cicnm todoct. Las oriiccít iii»nilii-.HtHii ijuv ttxIoK hnbinn (K-nlidn 
vi cAiitino: (l'M iiiuríi-mn jiiniut; iit.n>, a dk-x vnnw rli; ili.-^niiri]t, t 
el oiiiirtu iutbiu r.r<-[Kulo » In cimn <tv nii ¡^m \u;ñii!Ki\ (i'^sprcndid^i 
(li:i| ciTTu, Culi v\ objv^to, híd diiila, (lu uverigunr la «itunuion de In 
etiDzn. I/M Hli\-dc<]i)n;H, (-11 Hd. tU* Snn Pitlro NoIiuhm, por todw> 
sus circtinstnricias. furmnii In ]XMí<pGctÍTn nuw moUncillica i Itorro- 
rwn <[iio hi' visto uu ini vüUi. . . 

Dc-spojAndoine «U- Ui mpi. clp«ccndi a la mitta que me había 
prüpucKto vxnmitiAr. Todas las ntnuí estAbsiti abandonadas ile 
tic>ii[u> atrns; |ii-r» on éftA ijiic^almo unos pucos tl^bajiulitit^ i|ii(- 
lvcÍciitom«i)tL< hablan sido enviados aella, i la bcn<^lícinhnn m^gim 
el método antiguo de Io8 eáyiaAolos. al i|iii' i.'sUct honiliií:?* Iiabüiii 
listado acD^iimbradua toda »\i vida. UajaiiKo jmh- iinii gak-rin o 
planti iudinarlii; i luego iww descntgiiuMUft con juima difíciilLiul por 
huí unn'ücnn di; I<x< iiiniIrriH, <|ii<> en tiNlnn: W ininaK do Hispnno- 
Aux-^nca hacían ni oficio dv e!*adoni.-<L* IX-spuc» de bajar <:oni<>3r}0 
piís iindtiiulo it vecí-S jwr planíif, lleivt;« de lodo i nieve, i-n que 
nos tinndEiiniocí tiiLNta nnilia pieniu, llvgmuus al lii^pir donde a la 
SAZon »e trubajalm. Era iutouibro»u ver la fuería on que loe tm- 
bajiulinvs manejaban ans pesados majH», sin adojnr un nMinento; 
t por extraAo que parezca, todos convcniuiOíi en que janiatt habfa- 
imH visto ingliiM^ de igual vigor, ni que tntl)aja»en tan n-eio. 
MÍi^iitm.-< Iw* biirn-leros labim'aban k u-ía, Iih «piíx!»" extniian 
cl mint'ml a hoinbm^. Liiogu que hicimos niiu.ttnv< ob8>.>rvacionv« 
i n-ciijtmiM algiiiiiLt inue^nu. snbiimM aounipHfiados d« c«to« 
peones. 

La fatiga de gatear por ai)uella« escaleras era tan grande, que DOS 
Enllaban ya las fuerzas para seguir subiendo, mientras los peones 
que venían detrás (con una larga estaca en una mano, cuya estre- 
(oidad hendida soAtonia una vela) no^a daban prisa para que notes 
cemiscmos el paaa El que iba delante, silbaba cuando llegaba a 
ciertos parajes, i entonces descaniiaba toda la partida unos poooA 



* No en toda*. La gritadioaiil») á* Un fibríca* (>iht*mtimt da nlguut 
ninitii d« Méjico hnn llaDniiodo admiración ■ 1m viajaros. 
*•" Ka Chilo, M Uaiun a*^ ■ lo* cargador**. 



S2 



H1HCKI.AXEÍ. 



srguniloK. Emtviwidc vwr «ímu trepobiin ¡ii|ih'11<k« hunibrtei por 
la» iitiK-KctLs tniiWnuuiiln la un« nnuio con In vi^lii con ({ue coda 
cuiO xe nluuibi'nbii, í sosteniendo luui pcsmlii c»r^ n rut.-NtiiíE; hum 
qu*! a vtTí's no iltjnlut ilc darmu temor que lrop«M«wc al^iii» <l(? li» 
quf iluui ilulnnli.', un cuyo cuso era rawi-aiirio qiio le itemiiiiaflá- 
xonioi» todos los demás en eu caida. 

No podíamos vade (atígi), ciianrlo IIegnmn>;n latKKadoln minn: 
uno de mi [lartidiL oslaba a punto de doüiiiayai'^i í como el »oI »c 
hábil pue-slo, aopbiba u» oirecíllo tan destemplado i pencinuitc, 
noit h.-iHñbaiDO;' tAn iicidonidoK, i ti ]K'rs[>itoliva eraptrr U>d.is par- 
las tan lúj^brv i niedro<«ii, que ihk itpix;!<tinii)ioa ii volver u la Iw- 
Iiitucioo. doudc nos ngiiartltiba tina \Ketla de carne, jimtu a la ctnil 
nos i^-ntiuno» todos a la redonda en el enclo. Lnego que no» tv- 
fiv&camoü con un poco de aguardiente i azocar, envié por uno do 
los apires Í su cai^ Entrd con ella, púsola en tierra, i jo trabé do 
levantarla, pero no pude; don u tres de rnin coinpafleras me k pa- 
»erun mbre loe hombrui, i apenas podia moverme con oDa. El mí- 
iieni indios ((U<! nt» KoonipaTmbn, era lui hombre forlfsimu de 
Cornwail, i puesto a vilo, n{)¿niu puilo dar jvuto ca>n nipic-lln carga. 
OtKis diw dt> 1.1 partid» qiiit piiiburon n »i:íivniiTÍu., tiivivrun qiw 
renunciar a ello. tomcr«i¥..i8 de algim accidente. 

Ia cai;ga quu pi-obábamos, era una de las muestras quo 3ro ha- 
1)ia comprado a los mineros, i pesaba algo mas <1e lo ordinario: pero 
DO era grande el esceso, i el apiro la había traído delante de mi 
por toda la subida. Mientras a una extremidad de )a sala bebiauos 
nuestro aguardiente aguado, sentados en nuestras silla.4 de mon- 
tar, i alunibmdús por una sucüi vela ile sebo, a que servia de can* 
delero una tHitella (i e» de notar (|ue solo e!<t¿baiU4« a tre^i varas 
d« dÍ!>taneÍBdc un inirmn de ¡KÍlvorA), los pooiw barretón™ qnw 
hablamos vi^la en la niína fueruu relcx'ndos {"^^ "troii u quienu^ 
tocab» e^ttar de faena otiuclbi noclie. Vinioroit, puc», a la bnbita- 
cion i sin decimos palabra, comcoxaron a ndere:iar sn cena, lo que 
hieiervn fiicilUimamcnte, quitando las velas de las estocas, i po- 
niendo en éstas sendos pedazos de tasajo, que calentaron por uno» 
pocos segundos so)h« las brasas; hecho lo cual, comieron do él, i 
bebieron encima agua de nieve derretida, Ile^-ándola a ta boca en 
un cuerno. Concluida esta parca refacción, se entregaron silencio- 



EXTRACTOS DEL VIAJE DEÍ. CAPITAS HEAD, ETC. 83 

sivmonte al descunso, únícn placer que no les había podido negar 
la fortuna, Diles el ngiiardiente que me quedaba, i les piegunté 
si teniiin licores, a que se me respondió aquí, como on otras partes, 
que a los mineros les estaba prohibido su aso; privación a (juo mo 
parecieron completamente resignados. Comparando la trabaji>sa 
existencia de esto» hombres con la alegre independencia del gau- 
cho, no se comprende cómo hai quien se someta voluntariamente 
a una vida tan dura. 

Repertorio America'no, año de 1827. 




uisc£lAxea 



MEMORIA 



E:< que el GOBIERKO DEL ESTADO LIBRE DE MEJfCO DA CUENU 
DE LOS RAMOS D£ SU ADMINISTRACIÓN AL CONGRESO DEL 
KISMO ESTADO. A CONSECUENCIA DE SU DECRETO DE 16 DE 
DiCIElNBRE DE 1825. IMPRESA DE ORDEN DEL CONGRESO.-ME* 
JICO, 1826. 



l8t<ve ■Bniatio de to* Attin tunilftlicw omltnidoi «n dl>.| 



Don Melchor Muz>{uiz. gi'Wmndor (k-l estu'lo de Méjion. ba 
dnd'i t,'ii esta riR'inoi'ia, ivii.iciaiU coij mucho ilnloii, juicio i pcin- 
pleuírlad, un iikmÍoIm r|uc iiDvmaino» vx^ iiuitndo |Mr ]a* oti-ott es* 
iaA(» dü \a iiiiicm nnjíciuiii, i muí por ti"Ios l<is dcniaís Jv lUK-Htrii 
Aniérieü. Con nuun i\kv vMv ilu>stnulo Ji-lV, que íuna ilc la» bu- 
se» <]iie cotutituyi^n el nUtt^nm rfpn^'uUitivo i t[uc lo hacon mus 
pernianemu i dui-.ul(.'ni, ^ li» pu)>livt<I<ul tU' l<ts actos todos <Íp los 
ifi» jiiKli'r\w eu q»!' IV- tliviik-.» ;Qiiú'a ignora «pii- sin i.'Ha tíiflus 
tiu ¡^inuitfii» conHl'itucionalos cstÁa «xpui^'iitx'i n dojcncnir en for- 
latiit vHnstiti jQuv vil» sola puede contcnvr ¡i los luncionni-ins [tü- 
bliiM^ (.-n los límites d« su« dobeivs? ^Qiie de todos lu« modÍoi> 
invijiunblvs dt n'íyi«lii- a las tentaciones que i^eao ni podiír. nin- 
gaiM hni mas eficaz qne la obáoi-vacion ckl púbtko, tiibuDal ín- 
corruptibk-, qiic solo puede eiinr, cuando se le nie;;^ los medios 
de ¡tisiniimc.' ;QuíéQ ignora que la publicidad s«>la aaegiir» n los 
coogrcsos. a los jucc^ü, a la.'< autorídadR» eiecutifiui, In oontian^i 
de la HiiciiMí? íPoiieíis (dice un autoi- celebre), (hMitirt en 1« iiniHi- 
HÍbilidAd du hacer comí algiimt que n4> wa n wdñi-udiL* di'l puvblo; 
probadle que no podeÍM «ngafiarl<^ ni siir¡>i»udi!ii-k*, i quitun.*ÍKti 

, diii^afectoft LoitaA \aa stnatut de que pmlriiui baCitr tisú cDUlni 



SB 



VlBfeU>SKX 



vo«i>tiv>!!. El púbito iiü po^ coii lisura hi oiiñiuujt va ijiio l« 
tntiú»: iii «ilumnÍA f>Ít:nlo »u fimrzn; sos cuk-Lmi; i^ nliii» Ktnn 
f|c itDPDo ftn ]iMt cavcnMM: U luz fiel (lia les i-a ini)rtai.í 

Pvr», ¡Hn <lcl4;itorncM n probar un principio, ciiyn vcnliul i3>L 
UQÍrorHalnicntv reconocida, nuDi)ue no vemos (¡uo en U pníctica' 
Vuij-a tenido hasta nbom toda U influeocia que debiera. talvKZ 
porque las círcun^andas lo han eniKiraxado, reciirramoe lijem- 
mente \os pTÍndpaIa<( datos oont«nidos en la instmctiva mi-mcoía 
doi fceñor Mii&juiz. 

Limiietulel eMada (h M¿ji«o. Compréndele entro losJO*33' 
i SI" s' latitud, i enire W !!;■' :tT' i IOS* 47' lonjitud del meri-í 
ilÍiino<l<t Ciivonwich. Contiiia por el norte con los estad<iei do I 
Qiivr^-tani ¡ Venicniz, por el oriunte con el de Puebla, por el i 
eidcntc ■»» ol di^ Mechonean, i por t>I <tiir ^>n b.-ulai!n.H sua c»staA] 
jK>r el uiiir Pacifico. S». ej:ifns'u.tn (ÍmcIiuo «J Wmlono (U- la le- 
demcion) «c calcula en ^.1 43 loguiu cumlnidns de 2ú o) ^ultt. 
El distrito fedeiíil es como dft 10 leguas ciiadiwliis. PrMiidiitir 
Sit4,¿Sb' idniíw. dmlucidas 188,703 que conv^punden a dicho dis- 
trito. Agrieulttira: maíz, cebada, trigo, fríjolc», arw^jonejt, haba», 
pa|]ias, chile (ají), algodón, caita de azitcar, aiül ¡ nva^iet. Esto 
último da el fputo i imludable licor oonocido oon el nombi% do 
piilipie, que fomtii una do la-t reutas iitaH pingUe?« del estado. 
Eiiipiezau n «iJüvanH- el café i el olivoi IwliMÍriti: tejidondej 
«l^nlon i de Inufi, jarcia, bi-neficio de la wl, curtido de pieles,] 
ftibricaK de agu» ir lienta! iK- caña, i una de |>a(H-l en el pueblo do 
San Ánji-l, enwiyo recienu.-. que promete lue* mcjoreí* nwultartotj 
ifinnn: ne lK>neíician ^iS en l.i prefectara de Tuliuicinfto, i !*e e»-| 
pom nunientm- hm número; de los domas dutriton no ^n tiene no- 
ticia exacto. ÍTw&ienio,- está encargado a un gobt-niador piun el 
ONtado, a un prefecto en cada dií^tríto, í a un «ubpreft^to i-ii eacla 
partido. Irfis prefecturas »on; Acaitloo, que coalicne lo« partí- ] 
do<3 de Chilapa. Acapiilco, Tíxtla i Tecpem; Ht'BJrTLA. qu« con- ¡ 
tiene los partidott de Z»u!iial:ípnn. Huejutla i Vahualic»; CfKR- 
TiAVACÁ, con liií< piutidoM <le Ciiernavaca, Cuantía, i Jomu'atepcc; . 
M^Jiai, con los partidí» de Chalo», San Agu&tin de lan Cutíva."», < 
Ciiautitlan. Zuni]»ii(igr>, Tt-wiico, Tliiliivpiuitia, i Teotihuaean; 
TA-nai, eon loa |Kulidus de Ajncbitlau, Tasen, Tenuu>caltepec 



«EllOiU.1 DEL nOBIEIUÍO liF. »K.rlCO 



Tejnpilcn. .Sultvjirc. i Znciialpiin; Tni.vcA, con to» p»rtitl<M de 
IxtltihiMcji, Tolucft, Toiwnito ili-l valle i Tf-nanciiigti: Ti'La. ron 
I(M jnrtid'xs i|p AcU>|Kut. diiichujwtti. Tiiln, JiloU-p^-c i Zimu|jRn: 

I Tl'UKiTTNtm. qm'^ cuntic-m- el fHirtiilo dv v»tv nombro i I<m <k- 
Pachuc» i Apim. 

Las ?vii/.w vitiH icipaU" consiíU;!! «i im]iuf«tw ¡wbre ticrrsK 

' -ctiDtiuieü. plaziis de mercado, jucgm d« WIW i cmw de baile; 
iDiilta:», nrríemloti de hucn.-i^ ]K-rtvD<^cÍ<Mitos aI couittn, i utrns ra- 
inoü ■fM-iiures. S»n recattdndoü i adiiiinUtradaa |iur los Ayon- 
taiiiit-nt»», (le i]ue hai l'¿ en la pi'oreciura de AeApuIco, 24 en la 

t de H iK-jutla, 1 X en ta de Ciiei-navac», 44 en la de Mr^ico, 2U en 
la de Tii-->eu, 24 en lit de Teluea, ~Z en la de l'iila, i \'2 en 1» <le 
Tidniíciiigii. 

Itminuvion púltlicu. Sin incluir los del dirfrito fedeml, liai 388 

f *-»cueIiD4 de priinera* letra», en ijue *.• eiinfaii -Vd ~ niños, eiiíe- 
fiAndtíwles n Ker. ewribir i ('"litar. Í la d»otnnit crí^tiiuin. La de 
HuejiitU M.' extiende ■ dibujo, gnttnAlim cu^tvlliimi, i mateuiáli- 
Cflíi. La lie Aeafuiloj ix-mprende tjiinliieil wl-is iliw idtiiiiKN ni- 
mf». Lü« priiK-ipales e«ta1]l<.i;Íiiiteut<jn lie in^lrtioeien estiUi en vi 

l^tiito redera]. 

Finaría armtiilti. til milicia civka coniita de li.fiVi!» jilazai^ lU- 
infantería, i 2,u;U de caballt^ria, sin contar el dinnto de Tula cu- 
e.-<tAdi<H no se habiim nTihido. 
Los ivhIiv iM AV/íi'/ti iLxcemiieron, el afio que cspilii en ló ile 

[oclubre de If^yü, a I.IWO.IIJ pesos fu«rles. 4r. ■¡'¡. i deducido» 
los gastos de recaudación i admÍDietractoD. a i.''Ítl. 2UI p^, 2r. -fj. 

' Los ranios mas pingfle» »»n: el de alcabala». <ine pi-odnjo 8¿3.T)l4 ]k 
el tit!» porcientii de cmnsmiKi, Itíl.y'ó; i loa puli|ues, lb^T,&33; 
luK ctult-H iii>.-< nimos dejan un lii|uido de 1.<)IÍ2,Ó1U. lAr«-nta del 

i tabaco tigui-a en el antedicho total |>»r oIS,!^!^ p-, i un lÍ4UÍdo de 
42ll,'«'fi'i; man rebaJHdos !<»> gastos tie «oiii|irn, lio rindid en nsui- 
d«il mus de í'iM'.i'i p. El papel «ellndo ligiini en vi piixluctt» bru* 

|(u por AV. Sf)!i p. i en el lUjuido por 3(t,UlK>; duducidw lox gavliM 

'<le ompra. conducción i otroK, se reduce la verdadera utilidad lí- 

, qaida a 27,41)11. Los dorcchin sobre la plata rindieron 2''>.ri(>l. i 

|-oon deducción de gn^tos, llf,U7UL 
- ÍMny<i«tfMi del estado fueron: en dictas de dijniUulots &0,l)í3 p; 



•08 3iibcelá;:ba 



i en otn)s gnstii» del poder lojislativo, 211,954; en el podor 
(ijccutivo, comprendiendo sueldos de empleados, gastos de ofici- 
ims i de almacene» jenerales, i premios en los certámenes de es- 
fiíiulas, 70,475; en el judicial, 1)4, 050; por el continjente de la 
federación, 65ü,l)llU; ptir otms erogaciones, ó3T,921. En esta últi- 
ma partida se conipix^nde principalmente el capital invertido en 
varios mmotj de rentiuí, i no rebajado del antedicho llqnido fie 
1.722,201 ¡lesos, pov no pertenecer a los gastos ordinarios de re- 
caudación i administ ración. Total de gastos del estado, 1.444,;)0L 

]M!))08, 5r. ^y 

En el presupuesto do gastos para el año de 1820, se calcula 
(]ue los del ramo de justicia ascenderán a cerca de 140,000 pesos. 



RejKrtorio Americuno, año de 182^ 



^^^'^^^V 




RELACIÓN 



DE HECHOS COKCERNIEKTES A LAS MUDANZAS POLÍTICAS VE- 
RIFICADAS EK EL PARAGUAI BAJO LA DIRECCIÓN DEL DOCTOR 
TOMAS FRANCIA, POR UN INDIVIDUO 0U£ HA SIDO TESTIGO 
DE HUCHAS DE ELLAS. ETC.-LÚNDRES, 1S26, 8. VOL. 



(Bieve «oiiMfM tic tu nolidu coottitii)» ca tí) 

El i|iiL- rK'íifi- fiímiiir nl^nim klea <!e los inici<«os ilt-I Puniguai 
dui-anlv l«s tliuí i sti» afiíjs úHiini>«. i del hombro oxtmordiiiiirio 
que ha eetado a la cnlx-zii (Iv lujiici pueblo, puede coosultAr la 
ífnmitivtt de que damas noliciu, seguro de hallar en ella hL-cIios 
can<M<oe, que apéuAs hun tinspiradu a e»ta otra parte del Atlán- 
tico. 

Aunque el autor se presenta do inciignito, no no» es diRcil i-e- 
cotiocerle pta taa »eñaa que da de sí múmo va Iw priineroA pá- 

«Fuco, dice, es to que se sabe del doctor Praoda en Eui-opn, i 
e«e ])oco lleno lie cootRulicciuntei i absunlos. La» revoiucíonw» 
non las i'stuliu! que acelenin i fuvi'uici i;l desamillo de caractere» 
cxtinordinaríos. En t¡uin|Mi4 d«í tnuiqiiilid¡»d, o como tlícen lo* in- 
gleses. IR tÁepipinff lijiu» o/ ptxwe, estos hombrea perecen ea 
(fipuridad, o 

Duperdídsn m fngancU en les siraa d«\ dMÍerto, 

íLw aventuiss de mi vida, mi amor a la libertad i el deseo de 
rcspirar so ambiente en otros países, ya cnie no me ci» posible 
lognulo en el uiíu, conspiraron a laiizaniie entre la." revolucione» 
((e los estados ameñcuios, i a ponerme mas o mt^no» eu cx^ntucto 



•Itt 



MISCELaZCCi. 



con tnuchoK dv los pcTíi')tui|i.-s i[»v h.-in Ik-cIiu |>n]H.'l un lu« \-(tri)u)iMt 
lances i\o B-quel draiua. Minuuiu al ri'^luilor úc nii i c!onU:iiiitUui- 
do la diferente suerte t¡no tes h« cabido, m» puotlo menos dti tx- 
clamar. ¡oh qae aíembmn. nv»itrm¡rr« cojm. Esclavos (¡uo so 
abnusaron a sus cadenas hasUi el ultimo instante, 60 pi«í>cntan 
ahora a íx^ar Ui mies pi«parafla por las fatigaH, trabajoA i perae- 
cuctonc^ (te W primetai patriotas, hollando la M^da ilcl honor 
runndo la voii dv^K-jiuln de ))oligra!>, í uvmolAiido la lundi^i-a del 
triunfo, duspiiL-K ([»<• oims han cumpr.iilo ooii su siingn.- i stiilor 
la rioUiría. Lejos Av kí» ajitiuU o.sc<t»a i de suh {amiones i tinnio- 
yuü, jiut.'do (xmtv ni piarla con la iní--'iiin «Ti-nidail di- tlniíiio oía 
(|ui' vn otn> tÍ^-ii)(K> tondia lii vií<Ui <li--vl<- t-1 maji^-itiioM) i t:!4(l- 
ix-ndu illiiunni, * cttnn ríe mi niñez; niiruiidu a itii« fH¿s mundos, 
cujTfi ineuitaneinlidiul os lo único nav iiio soi(>i\-iido-> 

Ditipuos de bo)ji|uejar el pKragtiai, traza el carAct^r úv sus hs- 
bilantes, en que la itjserva i U itstucia tusXÁn unida», «egun dice, 
con una fuerte pasión por la independencia i una dpelai:a<la aver- 
sión a lo» extranjcrui. A loa vecinoü de la Asuneiun aliibiiya 
cierta alUve^ nacida de haber BtdoiIntoBaqaella ciudad la capjt^ 
de tixlas las pix>viucia8 del Río de I^ PlatiU, i no poco fomentada 
por 1» índviH-n<Ieneia Tenlndcni de E>]>mtn. «pie linn ((ozitilo i 
manleniílo^ienipii*, oxpeliemlo de su suelo n cuautn^linn qtiL-rido 
introducir innovncionus en sus costumbna o quobiimtúr fos de- 
recho», sin perdonar ni aun a la digtiidad episcopal, lan vem-rada 
en América. 4EII0S (afiade el autor) pronuncian con orgullo el 
nombre d« Antequera, fiscal de Charcas, fusilado en Lima poi- d 
virrei Castelfuerte por haberse hecho cabeza de los coiminen» 



^ «GnoainhnMLi montaAs <1« la cordilkn oñontnl del s]t*i I'crA (ooiitra> 
fnvrtndo OochAbambn) a cuto fAv otú ritunda Id Pal o Ciufuñien (pata* 
ta on b looüiu aimaifít. Lia tcinrai i|U<! encierra do MR nciioa aotatím 
qn«sil ehtrv.ion. Dcilnniul* por un niya ana paito fl«1 tnontcan lúSl, m 
•i>oontr>'> ora eti tnnU t>tiuttTl:iicÍE. qoit, »c;;un Ali:eilo nn «o D^viotutrin 
Jroyrúlim, lleg<'> n vitinlomc n 9 pt-^oa f nvrtou h oiita. DtHti 18 IcgoAx 09 U 
duitsJ i ta í't <!*(ún Iss (ii(<nt4t d«l ileni, Iribnliríu i]e] Ani.ifoins. IJor^- 
■e lie allí et cvlsbra |i«diiio 1)0 uro, qu«. comi'rjxlo por el iluiiuG <!« La 
PlnU, vimi del l'crú, i preMiiUil» al rvi de Etpnila, exiitu ahora «n 
el |talnnct« de historia nainnil do Mailrid.o 



amASMS políticas K.<C KI. l-ARAOrAI 



4t 



del Paiagutu; el del cunipMñcru de wi jíforii», SImnp", ijiio [urtció 
«n U l^il^lluL citujia: i el Ui- su heruícaMiíja, i|uv, al ifai>i>r d dcui- 
;píiciado fín de su padro, se prcAciitií vn públivn grítutwlo t]ua 
nada er» tan glorí<iso como morir put la. patria.!fr 

A esttí sigDe ana noüciadi> la vida í hechas del docUo* Franpia 
ánt«5 du tn i«voliicinn, ijue piii^c rompilareo on pocas jiaULras. 
NitCAtm doctor i.«tiidi<^ litlinidiul, (ilonofln pcríjintéticn i teolojía 
eii la niiívoniidiul rlc Glnlotm del Tucuiiirii; obturo en CKilo la 
bürin de «focltn' oii dor<;eho, i tu: nx'iltii'i d(; nbogadfi d» »c|uolla 
aiidimiciu: vulviú ii «u ]intri», i tjcrcid t-ii clin ln aliugnclii. 

Iü<ta]In i:p Bhcihk Aínrít I» ix-volncíon; el viirci Cisnenis i>s di> 
jMK*t'>; i »"! dii ni jeiH-nd B(^lj;rnni» 1« coniísiou ilt^ ir a 1» enltoza 
*le «n iic<|ut'Qi> tjíreito cuiitm el Pni'a{|aBÍ, ciij-o Kulierjiíidur V«- 
liwo. dv Rciiei-iJu ron li)« luibítantps, había mlíKcndo du ti-iiiej<iu 
lijeactoe du la juQtu arjentiua, i denegádoee a ivconoocrlB. Ijís 
-pantgnavoe, instigados por Francia, deponen a mi goberoador* 
Francia le micede, lo\~anta «m gran celeridad un ejército, i le 
hace marchar contra Belgnino al nmndode nu jioriente Yedrua 
«Emte otieial, i|ne conocía petfHclaiin^nlc la topogiafía fiel iiata. 
logni. ix>r niift wiiv dw bit-n cntc-iididiM luovimionti», cortar la rc- 
tiradi* iil jcQcnd Bf)f¡rano, i ponerlo en la silnnciou mas crftii-n. 
Putlu haberle hecho pri^iomTo con toda un jenti-; pero pn-fíríii 
dar una prueba de moderación, igual a la supt'ríoiidad do su ta- 
lento militar, pcnnitiéndole retirarse. Los comiíiionadoH <ju<> se 
ban enviado ¡wr lím-nos Aii-os al Píimguai para procurar la unión 
lie esta provincia por jiersuaaion o manejo, do han tenido mejor 
succ*H». Francia, natnmhnente deticontiado i astuto, ha espiado 
KUs inoviuiicntim, i los df ttidoít aipielloH ipie suponía inclinadiis 
mI nuevo nstemo, i ñnalnu>nte tomii la providencia de hacer Ktlir 
del paLt a todo** Itis arjentino.4 <|i»> en é\ ivsi<lian. Él supo ptrsna- 
dir a BOU conipatriüCos ipie tn^rín en iíIIuh el mayor dtisacuerdo 
seguir ol HÍstúina «le giibiemo dv ar|u<-lla república, qtio no po- 
< dría m^niKi de paiai* tarde o u-iiiprnno en nimnpiia i en todos Um 
nuIcs rpie Hoii la consc-ciiencia do una (k'»if;^nix»cion iwcial. £l 
los cxhoi-tii a ivnimeiar Unto cu(n<rTcio Í coniiinicucioii con mis in- 
Trasorisi, ((Uo no ¡todia w'rvir sino ]wni corrompió- un tnucencia i U 
]rar<^za de sus custtiuibres; i da oslo modo auto de todo piint4> ia 




4S 



SI5CELANXA 



niiniinicnciun v»n 1k.-< |iiii\ÍiK'in» vi^Jiuw, i itun i-sU-nltil U prohi- 
bición n I(ic< exUiii^civs, igiio |iur ctinmiiliui, avariciii, o cnuicrcio 
hAhinii foniiitd» con'^xioncJt en ul l*Amguni. 

<N(> cuDleatu con píxvvi-r n.<f a lii lninf|iiiliiliul inU-ríor, tista- 
bliicii^ uiui hwn </rf;uiiia»üi ptiiicín. por c-iiyu mniio tcoia noticia 
dv vuanUí )Ki.'«tbit nitn i-it l-I mriio (!<; lus rumilins, no clejii]iiJ<He ror 
KÍiio (k- la« putvonas <|tii- vmn nbHolutani<?iite neccsBriati pam su 
fliTTÍciu (]<*ni6<tico. Con una cnUulunt vi-u^-niblp i nuíit«rii, tm íüro 
invliuiailicii i Utcituino, \\ü<tii!u cun llnnvzii, i ««¡iinprc con el sovü' 
bnrro VD la mano cuiuiito k prvM-nla en ptiblico. para qut>. tÍsIo 
du IpJos. hagnn Urs domaK olro tnnto, bu coosegaído ente Licurga 
petmgnayo inriindír tnl mlctlo i rewiviicia en los pueblos, ijiie 
nadie oea niummmr ni aun en si-creto, i todoe corren a ocultarle 
cuando so pasca p<ir las calles. Winerosiih de veile. Su autoridad 
ha adtinirído lal a-scendiento, i las pasioneit qiiu por lo rcj^ular 
acompañan i tnbreviven a bint alttíracionea politicas poroctta ton 
lie tiKlo punto <-xt¡ngiiidH.-<, (|iiit no ¡te ve utm t^nniíio a tsn ilomi- 
uacioii nohit' ai|iiella.-< pruvineias, (juc •.■! du su voluntad. 

«PnmiLiri^Htiibiiidnd a su gübiiüDO, jn-nsrt en rwílabUtvr Und- 
niiui^tracioD jc»ultien, coiDu la ititt» coufonne a su» mim!^. Xo 
fii¿> 1^1 a bu'icnr tuorías o ujeiuplo» en Att^ua". Roma, o los eetodo^ 
modonos: vi sistema do hus maestros i predecesores loe jesuítas. 
Ib pareció preferible. Constituida sobre ceta base la autoriilad 
suprema, tbiuKÍ una cor|Kifaeíon provim^tal. pero sin mas bieulta- 
dea nue la de proponer 1m motlidas condueente.s al bien pública. 
Esta corporación consta de aiete díputadoa elejidos al moda de 
los de Lis col-tes de E(ipafla. con esta diferencia, (jue en las ulec- 
ciones pan'oijuiales los únicos ipie tienen voto son los casadott i 
viudos de ambos scxoe. Los empleos so sirven casi todos patni- 
tament«, tIilndo«? solo a los ricos. Por este i otros medios, ha 
ccononiÍEadti las ivutos pública^', de (pie ha acumulado en mone- 
da acuñada mas de un millón dt- pesuii, después de haber adelon- 
LhIo oti-os ríos millimi» a Utu jirupietarios de tierras, hipiilfca<la.t 
»n.s IÍI1CII.S iii>r el pnnci|inl e Íntvi«^*Jí. Ia-* tcniporalidade:* d« las 
igleitías i coDvenUM, que el clero parece haberle cedido sin repug- 
nancia, fi'rman ]iiitli' de liw ix-iiia« iwíblica-t Su ejítcito .te 
compone d« una milicia do cerca de 3ü,0W hombres bien ar- 



ilCOiXZM PuLttKie ZX Kl. IMBJICCII 



ii 



mn"l"s, Kin i>"ga. Su tnctícA ni«la sotrc qAos 'ios prin<-ipios 
filDiiiiriK'nbilo': lifaf tletrcha i nrrrer u liempo, í »o adapta 
.iidmirablenionto a la defensA de un pais igue abunda de bdsqtie», 
muDtaAa» i ñva. 

^Comercio extjisnjero n« lu hai; pen> permite íjiie loa branilont!) 
Iv tmi;fan a la» rrt>nU-r:tH lii«< nilíoiliM de i|iic liene nuccíúdad, 
o>uiu funileti, etc. (ItiMUí iiiiichri de inütj-tiincnt'K' flacos, qiitniico» 
i nstroniíniiooM: í llevadlo mn» di? la ciiHiiHiibid qm; del muoci* 
inienuí de siis iism.itu di-l<;iUi cti verlu», t.-xitiiiirmil<>si hiu-vrt^xpo 
rinient«K.» 

Kl aiit'.r iKwi ItH'i^t fi Ins ir-iiicümi-s cxUi'ii'rt.-s dil Tniiij^iiL 
La vi-rdiidcni ji-iljtint dul ilitcUiT FrnndH «• Imllii hiisiii nKoni i-n- 
Tntdt» fi) iiiwl*!riu, Dumnte la cautividHd Hl- Fvnuu'lu VII, w 
nmtinivo fii «■oinpkln iinlepi-ndencia ilo Eí>]i!iñti, I sbriií nt-pwía- 
ciune<t cwii In princewi Cjirl<itji Juotiuina di; B«>rlx>n, (pK' «t^tabn 
entiínpes en Rio JiuH-ira. El iMij^ÍMltir tyiv uscwjW, fui dím Jtwí 
AgiLstin Tor (<ltfp(iv;« i-oflMMdn Iwiju v\ tioiiibn; ili- Fort) ciiin- 
patntitit Hiiyo, i «ciiivj'intt; a ¿1 en vii^aridiu), dininiidn, i nun fiu^- 
cionir:*. l'iir se ■■ricaiuiíia ul Janeiro; mt abijen iil iudinnd Coiitiiixí, 
conñdeaU- de CurioU; i mlmitídu a la pn-st-nrin ríe esta princesa, 
h dewubiv el p!¡m de! ditcUt, de erijir un fjobiemo jesnltic", qnw 
se tlauaarís ••! fíuen Janijt (W Piiitiyun! i ile ipie le i^iiplicaba 
ae decUiixiDe ¡miífrtora. hn prinensa aoepti'» ta pi\)p(ieAtA, í iixpi- 
did con e.sle lilnlu <les]uu^h<is i pmvininm'H ImJi» üii Helio, Ilion- 
jeándixii.- di.' cinielilJir ivÍ iin;> fu'^ivji emi t[lii' Hiwtener siL-t [insten- 
sionei A Ion doitiiiiioí ex)Hiriol(U> vu nnitNiít niiUKltHf. Hi el doctor 
penmilm si.TÍHiiietitv Iv/ioersi' inKlninientn do ellits. ditd» mmi nae 
cgrilinuiL^e In cautividad tk' la t'ttuiitta it>u1 e!^]<fiñoln, v* [<ara iio«0- 
Idjs dudosa Lo cierto es «]iie la protorcion du Cariota fm^ una 
nieni hntasmn, con que el doctor, sin dmiptvmIotHo de unit mfni- 
lua liarte dol ptwler absoluta' que ejereia, no hizo ina« qu« «.■w^- 
nirlo. dándole un nnevo baralK a los ojos del pueblo, i proiKircio- 
luindime. pam en caso de neceKÍdad, un apoyo exterior. 

Con la r(.-)4ituracÍon de Femando, fu*^ necesario dar otro a«i>cct4> 
a kl negociación, huciciHlota aparecer dirljidn a 1a (k-ren»» de I<m 
derechos del rci. La ít'arrtiti'H iwltadelañu 1sl4 al de !><]{), yin 
decimoa en qué m ocuparon Francia i nu apoik-nidu Toi* en twlo 



44 



HlitrGUMlJl 



«sto ti^nipo, Francia conawvfl su niitoriilad, án recibir It-ye» doj 
Edjiai'ta, ni ilt- ninj;(iina otra [Hitcncia: a \o i{tic- contriburú tanto,! 
Kiii iludn, [n ni iineiwn iiKfliWrmiK-A del Hanigiiai, como U |N>lltica j 
di'l rliictur. 

L*» |nv]uirnttV(Kt quv por v\ ui'iw di; llalli se liacinn en Cádú] 
para cnvixr n In Anu-ríun ntm cxptHlinun, qite tv decía di-slinAda ' 
a UticniKc Ain-)^. di<.-n>ii itlguii ciiídiulu n Kniiu;!». Lu» iLnii»» i9pA- 
i'iidiift [xhíúlu tríunfÍLr vii Biii>n':>K Aíiv;?. i imiciuuuir ai I'aniguaL 
Km n>.«i.-í4imi toinnr Hl;i^aa prorideucín |MLm vuli: cii«ut Tur u < 
Furt, nmdwunulo por la rvim dp PortOf^l coa v\ grado <lu cucv , 
DcI. el titulo du iiuiii)tiiw di- Ciuarani, i una (^nlen de csbollvria, ' 
\nielvc al I'amgiiai a consultar cun Francia, En medio «le «.'stAS 
omisullaK. proclÁmabe ('n Kn]uiña i Kirltif^ la constitución de 
1SI2, i Juan VI <tetbrniinH rnlvcr h Kiin>]iii: niait ánttriv ele partir, 
reconocí» viitiialmcntv I» indcp«-ndi:ncia di; Iuh niiovo» itOjuIo!' 
atneiicantxi, dando a Fij^ienVIo» ciiMctcr diplonuitico jiai^ abrir 
c(pniuniciicii>nM cim olios. Kigm-n'il'is i-scribiií «Ictdt- Buenti.* Ai- 
res a Francia, Jnvjtiiiidoli- i^ cutnir cii n-liicioni-s <te aiuisUid i 
comercio con Uk( dominio» portugwM-Jí; poro Kmnoiu, oouRlJUite' I 
«.-n su jilin 'U- rvi<crva i dUiínulo. did una n-^)iic»ta uvusivo, sio 
awplnr ni dc»cchnr ab¡crt«uncnt« el hotK>r que »e le hacia de tra- 
twk- como jefe supremo, o inafl bien como soberano de una no- 
ción independiente. Valióne, «unpi'.ra, dv a<)uella especie de rcOQ- 
nucimiciito jiara la nie<lida (jiie reMilviií, ipii- ía{- enviar n Fort * 
Euiopa con dos caractetoi dir<-n.-nte^ i amt opncvito», el de mínío- 
iro plenipotenciario oefca de H. M. Fi<k-lfHÍNia, i I» ooinisiondo 
poner el Pai^iiai a lo» p>¿.-> de FeniaiKlo Vil, jurarle ñdelidiid.t 
<jtre«eric dineii) i li-ojia» piun el n^MtablccÍiiiÍcuto do su wU-innfa 
en América. 

Fort llega a Miutrid en I-S2], como diputado a lafl corte:*: jiem 
no se le reconiiciii [n<r t(d, por no constar que se hubiese ««nic- 
tido el Pamguiu al r^jtmen colonial de EspaÚa, punto en qno 
Fi/rt ti<" pudo dar las osplicaciones neocauia», poique sus in»- 
Irutx^ioncK eran de neg<x^iar con t-l reí de Kífnna o la tvina de 
Portugal en persona, i di- tnUiu- con dcíM^nHanzii i rcst-rvo a t*>- 
«loe los otros. El iloctoi' Fmncia, cuyo objeto em ganar tiempo' 
mientras se di:«p<.j(ib» e) horÍ3tont« político de Eupaúa i Amérion» 



MVDAtriUS políticas tX a, P\fU,ilVXI 



45 



n)sirtÍB tniiU> iHibn.^ --mU- jninl", i]W. todo» ru» il'nfjtachns al mar- 
<)tKw llevaban «ti cadn pwjiím ivtv mohr. (/cxcunAanni, t na cÍMÍr 
Dtfnivt ía vfrduil. 

Nii ptidíeDfio Fürt adclanUir en Madrid, partió a Lisboa, de 
ilvmdt? w? le cnriitron pa»iporl<?s; i pon» hablar con Ia reina, ipie 
tatnlM jiríviula ríe libertad va ol patacíu de Romalloa, i mdojidií 
dv };iinKlia'< i (^iiii.s se diií maiía de intmtucirse vestido de pns- 
lor. i en •■st<- disfraz Mivo varías cnmiinicacione» con »)aelln prin- 
cesa. Su iitUitiim diminutiva i color moreno, «I candor i iwiti}tÍd<.-K 
que nimn-ntab.-), i la perfección con t\ae sabia imitar el diiUi-*ct<» 
ili-l i>in-i>li> Imíjo portiigiiefi. facilitaron niarabilloMimt-nu^ i-ült? or- 
diii, de ipie m; valit'i re|>etidas veces, hasta tjiie. trastornadi* 1» 
coDHtttiioitiii, |>iiilo apnivcer ptlblicatnente en la corte, con KiLt ¡u- 
«f^ins i cniív.i i f] titidii de mar(|ucit de Ouaranl. 

Forl pr<.-».-iit>i )ui i>lan d*- iip<:nteÍones para la reconc|iit<ta de 
América, que fué cwnplvlaíut-nte deícnucvrtodo por t-l iiHil>iij»di>r 
^mñol VillalicmnwB, ii cuyi» inxUincia v\ niinÍMn» t^'sjxiñol Sápz 
pidiií la expiiUion de Fort, nu koIo <lo Lisboa, KÍm> de todo el 
weinn: »oticiuid a que accedió inmediatamente el inarqiK>s de Pal- 
móla, ministro de estado de St M. FideIJMinia, no olK4t.inte la» 
n-clnniacionos del plcnipoU-ncinrin piim}riiHy<(. F<irt,»Ín •;iiilKirfrii, 
pcrniruifciii eu I.I.-'Ikmi, pivloMiiiKlo (■nfi.-rriiefln'l, hiwtn la cvlcbn» 
insiinvcciun do SfJ do abríl. iwaiHlilbida por ul infante don Mi- 
guel. A la primvnt noticia du vntv movimiento, ^ta de) techo en 
■ [Ue habia i«Udn cuatro iiu-»i^7« eoiiti-ahaciviido una peligroea do- 
lencia, i se presenta a partici|Kir del triunfo de su mufuata pro- 
/«■íoni. i a g"Zarse en la desgracia del nian]Ues de Pálmela. Per» 
nmliíjjiiida la iusnm-ccion, ew sepidtiulo en un caiaboxo, i apenas 
pndu salvar suíi pn pelen. 

Kf< de notar ijue l.-it conesúmea de Fort on Ruivijin habian ¡«ido 
princijjEilmcnlv con la partu fwnfiticu de la fu(»;¡oii wrvil; i »i a 
pvMur do (Htta apruntiuacion du principios. \o» ministros SAt.'x i 
Ofalfn piiKÍ(.Títii t.nn uialn cara u Ins inilic«o<mi.?K «ir nqucl ajoiite. 
es ^\^• cn-irr, o quo tuvieron fortísimoit motivo» do ínw¡K,'char de la 
«incf-rid;ut de Francia, o que crpvfivín hecha In n'^Uiui^xn del 
poder (vs]iai^i>l vtí Am/TÍCA kíu la ayuda did doctor, cuya |>oUti«L 
era uii^íclw wm pro[tu*icionc» «.■¡'ik-cIix*.-*, fttnw ni pnrecer absiir- 



4 A 



UIHCKLiXKA 



<1a^ » inci»npatibl«s om Kh |>i-¡nc¡[>ÍiM u i)ii(! U Espuria u» Iia iv- 
nunciado janias en el réjimcn ik- mis culmiiiui. Pt-rxi ó^tan haciatt 
tnn rápúlü» pru^Y»o«t va ln carreiK de Ui iiwlo]><>ndcncia, i]u6 e( I 
nii<>vii iiiinUin C*-» Bentnlili^x <;n-v(t ilttiiüi «lar iiuik iitipiti-Uincin 
a U vniumiun lie KorU A [«•-•«irdvl (Mnjwfio del ¡¡¡thiiivlv |iiinu- 
gae» va íuzg&rlv i ciin<Iciiarlv, Cvn Itigrú 4|iie s»^ lu rai)JL'a.'>e ptrl 
Otixi ni) de litado de niAv íiiijiorLiuioiii, iitiit hnlii» ha-Ciidu iimIo | 
ea i-1 tumUfriu i>-.ip:kni)l. Dt-sj^ntciiiilaiiiciiUi Fvrl llux>^ a M^ulríd , 
dc«|>iiL-!( qtiu la ixiliciu d<.^ In luibdln du Aj'uvuchu, ijuí- tVió ul gol- ¡ 
pv^ mortnl A inf (»iK;mim.i dti lii n>c»DqiiÍst« dv Aiii^rica. hnbii 
Uvni'lo (le rMinülcmacioii ni gobiunio c^iWiol. 

Utvrtii nijiii llrgiL In Xonidit»!. Lo rústanle au reduce a co[ñRr] 
de lus im^-liai púlilicies la nottina ilc la ubdicacioo del dootorl 
Froodfl, rerificada uI '4 ik- agosto últiiim. i a exprfsai- atg)iiuis] 
rn^Hs conjotunu sobn? las uperaciunc°« posleriiíxes de «u omuisío- ' 
natío. Podemos asegiinu* ni autor i|uc Fort ha i>atada t eetá. ea) 
EspaAa;qiie nllí, comu en todas ptulos, se lia ligndu eslrt-cha- 
mente con los tilfra-serviles; tiiic tuvo parte eu la conspiraciun a 
favor del mfiinte don Cários; que fué preso; que ha sióa puideríor-} 
mente mandado p>ner en Iib(.Tt.-it] i ha tenido jilgunas oinfuivii- 
ñiv IX*» luH luinUtniK, i uiiii nñudt-u qui'^ con 8. M. misiiM, qaíeo j 
lo ha Lmtwlu ct>n tniichn Hriibilídnil. iiitunk-KtMndinH; conU'ntúintoj 
dv la o<>n(lucIii del diMrU>r Fnuieia; i <|iic. a powir de todo (rsw, anl 
coniUion lio orluliinta un pa>H>, porque ni el dictador nJ na intDÍ»-] 
tro iniqjinuí ixtutiiinzu. Dk'ew que después de la abdicación dej 
Fiaueift {(luien, ^a cmbai;go de ella, es el alnta del gobierno) 
negocios deJ Par.igiiai han bomiulo un nuovo seiublaute. aeercán- 
iliuc a la ¡Mlitica de W nacientu» iv-públicas aniuricaniui. 



Rfjteríorio Aiaerietivo, año de lí«¡7. 



INFLUJO 

DE LA CIVILIZACIÓN EK LA MORALIDAD 



(Extracto d« la obro Sjtliitu Pütitaitíair* ea Europa, por M. Ciclos Lucm) 

Tío hat causa úntcad?lbÍonntdel tnalcnv)^» mundo: t» hiinin- 
, DÍdcu) no cs uiiA de nquollus nitl'iiiiiuis qut^' su miiovon en nM^ o 
I aijuul sentido, según la oociün de im salo muelle. Ia lüx-i-Ud bu- 
' KUkjuí «ti tan valia en su modo de uhrar, como aon inc-ipari^ de 
. lijaiíu'! i de rediicine a cálculo lott motivos infinitos que la dutcr- 
i minMi. 

}la« nunquu serla por eso atm in.'«eu!tatcs el imputar nuestras 
TÍrtitdi's i nuestros crímenes a mi solu principio, nada es mas 
cucHo ni razonnWo que ol inquirir hw ran^u-i predominantes déla 
NliR'ríoridud mural de ciertas p«ÍK-s, i nveiigiiar ciiidudiHii mente 
Aqnellas buenas o malas influencias que impelen n la hiiinnnidiul 
en dirL-ccionos contmrias, para atajar el progrefM> do las uiins i for- 
talecer la acción benéfica de las otnuk 

Hemos llegado s ttna época en que la espocíc humana demii- 

fvnebpc ima actividad inmensa: cada dia nos halla mas desamtlla- 

[.dos, II ai se quiere, mas civilizailos, esto es, con masmeilios desa- 

Itisfitrer nuestras nocestdados ñaícas í monilcd. ¿Xo sent. pues, 

tiemp'i ya de que el Icjislador, atento a los intepíses de la moral 

pública, indague cuál es el inñujo que ejerce sobre las costumbre» 



t» 



JIlfCKIJiSKA. 



lio hv níKÍt'n<.-s •■^U- íi-íuhI.* i nijiiilo "U'wjiivitívImicntoTIjx'í'-íít-j 
sii'Cíiin, iMla jiiilahiTi iim^ índica » ii» iiiíkiiki IÍciiij») ■.■! prt'^^.-saj 
(lo las riqui^'Vi inl^-IcntitnW í i»Ht<>ií»lvs di; un |>ui;l>lo, jtii(licar¿| 
tutnlMi'n na* Hdi.'1anUtiiii-i>u>« niomli.-;'^ I csIa expresión, r¿ pitólo 
■jíKM civilizado, ¿(jncmí di'cir, el puebla ma^ riritumo, nM como 
agnifica e¡ tiuu tico i W ituí» iliDiírailot 

No es esta una cuiislion memnicntc espcciiUtiva, siníi de UJ 
laayor importancia pntctica. La misión mas itlta del lejULidur en 
ftinuentar 1a suma do gotantins que deben dar^ a la aegui-idnij i 
de las personas i propiedad »', i »i el medio mejor de lograr cftte 
objeto es trabajar en la civilización ile los puebloít, c»to e», haoer ■ 
(\tiv jtuuetrcn a todaü las clases, i, digitinoxlo a»i. pur Unloa lo* poros I 
del cu«rpo social, la instrucción i la i-iipteat, ninguna cu<«tinu( 
puf-do !vr ina.« interesante para la consen-iwion du la Kododiul i lal 
dielin del hmiilirv. 

Su me ubjvtarÁR quixá dos txttmx iii inutilidad t la imposibíli- 1 
(lad do una d»;uii«ti-ai'ion, 1^ iniítilíilnd: ]K>iT|iie jipúi^u if^ont qno 
la riquc^oi i In iii.-strii>;itÍoi) s»n I>is iiicj'in.-.t giuiititCTi ile uioralidad 
un los i[vlividiio!<, i por coosigiiientc en li» iiactuiie«i, ipiv na mal 
oíni cosa ipie «gR^odíw do individuos? Lw funcioni-^ de elcrctoreal 
i de jurados, el ejeiricio de los dei-ech-js cifiles i políticos, ¿acjai 
se conftanf ja los ignorante»! fa los proletarios! Xa Propiedad íl 
liio» j<t>n en todas ]mi'tes lo» dos tftidiH que los hombres presen- 1 
tan a la contiitnxa d'-- la sociedad, i liv< <Íoí ottiidiciones fumlmucn-J 
tale» de toda p.trticÍpacion en los negocios ptibliooa. lAeivtliza^J 
cion tro*». ])iie,-(, a las cla.si*-s siipiír¡i>reíi do la loieieiijwl gantutlusj 
mondos <)Ue no existen en las lílliinas clorjc^i, ndi>nde no ha pv-n&-j 
IjwIo aun lo ba.staníe. Tan bien n|in;eiiwia »e halla la intliieucin 
moral <lc la civilización, quo sobro este hecho reposa el ¿rdcn ] 
líticn do los naciones modernas. 

Al iusislij-, pueí. sobre la neceddad do que flo propagas la ii 
tmccton elemental en las titltnias claaes de la sociodad, como di 
nie<]io mejor do civilizarlas, i por consiguiente do niorotizarlas, no«] 
expimemos a que se nos diga lo que se dijo en loe» Ectjidos l'nic 
en aquel paU i|ue tuvo la gloria de dar en loa tiempos inoderi 
el primor ejiMiiplo ilentixtlio.x pi'cuniarioei dUp^-nsados n la educ^*] 
cion u custu dul umrío páblico: i^tie el iiicuicur la ivqtortanck 



ISFLVJO RE Ul CtVn.tZArtO.<( KX U llORALIían 



4» 



1 litulrJt ivcontf'i'll/ití!. 

Yo Bstúi tiiQt tójüFi de peniar así. La causa dv'U mfiucncia n»>- 

I Tal de la civiliuicion i'ii jenenU i de U ímtmccion primaria on [lar- 

' ticul.ir, 1141 ectÁ [HiK de adverHanús i detractoron aun en Ja misoia 

Kiirtifsi, i de adrcrsarius i detractoi'es i^ne nu carecen de poder ni 

d« oi^ito. Ya at tiempo que aalgn de la ««fem de Ika opinioncíi 

eoii tro vertibles ei'tt?' gran reniinienn de la ínfliiencin de !a rjvíli)!»- 

' «füL Vil I'!* tiiniijK) de mluctrlo ]»>r na-dio de una deini^ñiruciini 

¡ prfnJMi i rí^>r>K«t vn c\ núnicni du Ioh hochiKt bivn ub»iirviid<i«, paní 

■{iiitiir rn a<Miintc to(b> l-scuim a Ia iiirnMlidídad. tiwio vfujio .i In 

innin fe, i juini r\\n- nin^in gobierno cniTiití^fi de la pn>jukf^tim 

' de las InovM i de \m pi-ogrusu» de la. civil izadon. piKfU eviíai- la 

[aotn iti-sbiifii'own de cimiptor di- la iiwrftl piílilícii. 

Croo liaber rouiiido tod<3« loK datos ntMX'sarioe jmni Ik-]^ n cstv 

' TCKidtodo: en Francia. las dos mtrmorüt» aobre ía adminiMracion 

tic lu jtuiieiii crim iiitil en líí¡5 i iKiii: fuera de Finncin, las lis- 

ta» de loe coorícUis de Inglaterra, de 1^'J'J a Ih'iZ: las tic Imctm- 

' victo» de Í*rM»i7rtt»Mí. de 1787 a 182ú: los cnad rodelas vperíi- 

[•cionfs tíf /w irihuAolf/i (W raníow <&■ Ji-ntbm, de l-SlóalS^I; 

imdi-t cantiin de Vaitd, de ISOU ,i If^'i'!:! en (labttUtíttH delito 

\«ctuiii'^liM'>< rrhnitmU* ''Ti Ehihxím diimnt^; el nfm ls3(». 

peni n(|uf üie pre:«^-iita In cuviKtion dt) M (Kc u nu posible npliciir 
la (-MiuUxtioit a iwtíj j^iTo de maUTÍiu. 

Xo <-í dable ir«t«bli.-('cr >a\\tv In Fnincia i el eftndo de Pensil- 
vaiiia. do logbitviTA, <lp Vaud, du Jinebra. aquellas relacione» de 
Tüoniljilnil riim]KirMtiva que se han buscado í comprolMidu entrv In 
Kiaticiit iliislradu i- la Francia que no lo e»: muyurincnU.' ballan- 
\ -éfmt UxloK ckUm pueblo»; colocndois npnjsiniaiivanienle jmr Li opi- 
nión públim a un rnií^mo ^^ratlo du cultura. Pero luii otro e»tMwlo, 
la E-paíla, qnc, separado de estos [»r un grande intervalo en la 
escala de las tueca i de la ríqucüa, puede praporcíonarnoa un ob- 
' jeto •^egurtí de oimparaeioo. Tmtaremosi, pues, do averiguar, cníre 
la Franeia, la Inglaterra, la Pensilvaaia, loe cantone.^ de Jinebni 
I i de Vaud, i la EapaAa, e^ decir, entre las dos edailes dífen-nte.-' de 
idvilizacion repivwntadas por catos pueblos, a aiiil pert«iiec« la 
superioridad moral. ^ 

uiacaUíOA 4 




so 



MD^ELAKU 



Pi?rí> si k comunidad ite civiliiocion es un ubsitieulo \uitn la tur- 
iu!\c!<>ii (li; cii»(lrrct ctitiijuirativr'ü catre l'is ciño t*íUuliis HuLrvili- 
cho. i» L'ininenwmtokb! |>recii»a hajn ulroa Wi^jeettM, pucfl uos -ptr- 
mit»^ reunir i^Uw riño» MicicfL'ule-i f-n iinn f-Aa, i cxaiiiinnr >**) aftiis 
di* iik ridade nii (titeblrt civilizmlü. KiiU^nceü s« mm revelan, npo- 
^adt*» en el b^tinmiiiii rio i;erca ilü un Mglo, Ins verdatlcras tcn- 
diíitoiiv do lii cívilisiciou, ijut* ■:» ol inuviiui(-ntt> de la niminalidad 
vKliililix:v luiu i-xiutU: Imlansa eatxv rl núuK.-ntdvIi'ndcliKwiA-giui 
su oiUiiralozn. i v»U> y-n rvlucionuK donstnntiw, vun U>da la exac- 
titud i pivcÍMt<>D t\f uiuilvi, coino!^ ha»tA vn lit jierpeinuáon i 
n;[K-ticioD 'l<! I>r< ci'ÍUR-iint i.'SluriéKt'muH »ujet4W a una i-e^a io- 
variíiWi'. Asi Temo* qUe, n inoatíiin qrie cnwi- tii civiliíacion, la 
piTt en<idn(t liunuina m* rvtini proi^-3Íviui>eutv d« U» orímencs 
mn' fíinves i [K-lij^-oso!*, i]uo ccujtau el ípíoe d« la iwcala peual. 
Veixl»»! Lw ijiK- rcapaj'cce en utn», a tiinnem de una fuentt^ Lna|[i> 
tflblíi quo debe nec^sammont* abrirse otmiitu por algnna parte 
poro a lu inéooi no la venx^ j^sai' de un cnuc» a utru, fitnu dt'^qtticH 
quL- ha dcpue«f*> en el priiuerftel fango de sus undas. lié iiqui u» 
n-sultodo consolador para los amigos de la humanidad, prcciuwi 
para el lejiafcdor. hi^nnwo a nuesira especie. Es cierto que la civ¡- 
Hncion no agota entemuieate el iiuiiianiial de] críuien, p*.'in n li> 
niMo» le quita una p«itc considerable d» mi malignidad. 

i Tos tía reunís en uulmi i MH di*tinei'in de giíivedad ni do natuiu- 
Ic/it 9I total de los cHiuencK e»nieti<l(LS en I08 sois paiscs que aca- 
Uiitius de mencionar, i juzgan-iiKi» de la MKiralidad de un pueblo 
pi»- ei rebultado ptuiiuient*; numérico qui; obb^ngankoe^ Adoptando 
i-se in^todu. la e^tnilfrtiut no men-o.-ria ya el noiulire de ciencia; 
i JíUs juicio?, un diilicinlw i tan difíciles ríe iironunciar, !«e conrer- 
tirian c» siinifdes '>[K-niiHoue!> de (uitini'tien. Adi.plan<in ese mé- 
todo, hnllan'anios tnlnlil>lvment<; el pueblo uiiis eorrouipítlo en el 
|mU nuLs cÍvíIízikIo. CV-mo e» |iK>]>io de la eiviliíacii>ii «uintntai- 
continuanienU: la suma de nuivtni» cmtin u bi«i>e« realce, i por 
consijfuieiiU; niultlplionr mas í nin.» i bajo mil fttniuu» iltversus liut 
oca-iones de violar la propÍed:id, liu? ofensas de estti eslKfio deben 
Kff. no proporcional, «no absolutamente mas nuuierocow en razoii 
di'l grado de cultunv de cada ]iucb[o, por consecuencia, no de una 
pcnenudad maa grande, hiño de una riqueía mas oon^denible; i 



^^n 



IXrLt'JO DK L& CIVILtZArtOX KX IJi MOHALIDAn 



:>I 



iW osxa iiianeiM In cunta de estas ofuiiis» en la-* (wciuncs iniui citi- 
li»ibL.-< hnriit ijuí- ■;! Ii>t«l <Íc Iits «lelitíw pEirep¡(=«? itutynr va iMsui.'i 
«.- iinptiuríit n \n iniíKinilídnil de im {iiirldn un >.-xcv»f ilv criiiR-n 
i]iic til n?nl¡<lad M>lt> r» itnpiiUblt; n ^n ri>)iK-xii, i qnc aun Uilrcz. 
nU-mli'-mlo n U bnlnnzn ontix^ liis ocaaíodcs >U- ilaAar i la de los hs- 
ch<n (iiitiuB'n, a te-.>t iguaria ku ninyur iiit>mlÍditiL 

Aqni vchiunoB de ver la nfcvaddad rlc dividir Ins ofeosnu. i do 
iipliciir tA tn^ttido ntinUtico a la cicnda de la estadística, mnto a 
lud>\s lat- «•tra& 

1a divÍMon toas natum), «cgun creemos i la qiio qnerrinmo» se 
lulojjbiM; vu los rt'xligfus t en los cuadros e^adbticos de rríinino- 
lidnd, t=s tit vlnuticucioa do las ofetuos, eii ofensas contara la perso* 
DA, oTi-DKa» contra la pivpiedad, í ofensas mixta», que lo «on contra 
ni|uéll»8 i éstAs a un mismo tiempo. Los cWigos en medio de mis 
mil i tina categorfas ilislan macho de la 8¡ra])l¡cid»d dit ivitii cía- 
afieacioa: mim en los cuadnus etttiidiiiticoü se hn introducid» ya In 
Üvision de lott iirensas tni purKúiBilf» i rt^ali-»; innovación filiz, ppro 
icompletn, cuyo» vicios han .^litado n los <>¡»:< dv l<i» publicisl.X'* 
fpie se lian d<.-il>»ufit ai exAmi^'n de In-s tnT>tns de cnminididad, por- 
qna txt efi>ctu huí oríim-nes que atacan tanto s la pereona como a 
Iw l<ii-n<», i ipic lie hallan arliitmriameote colocndos en una n 
íVtTO de estas clasctt, pertenecien'li • realmente a las don. 

Sin embargo, para turbar lo in^ni» ptutibtc el órdon de hict cua- 
dros estadísticos que tengo a la vÍHta, lio ív^uido i^ta división de 
los delitos en pers(>n»lcí( i realett. 

Esta división es de In mayor importaiiciji. Ella da a conwi-t- 
rlonde deben bn.'Mranf.- los priim-ros indicios do los progrejio» uiom- 
les de nii pueblo, iif a saber, en la tliniinucíon de aquella prí- 
mi-ra ciiwe tic dclitwí en que »c encuentran a un mismo tiempo 
mox cniíiiiudidiul i mas peligro; ponpie, si consultamos sobre esta 
mnt'-ria a nue»lix<« iuterc^-s i conciencias, echaremos de ver cuan 
diferedle i's el grado de reprobación i de alarma que producen en 
la sociedad el acto dol asesino i el del ladran. I ai los lejisladores 
ifc twlos Ion siglos han colocado estos alentados en lo mas alio de 
U i-scid» de IcM crJmeuca, i conminado con la>i penas mas terribles 
» sus pcrpctnidores, sin duda es poique los han mirado como lus 
mas peligrosos de todos, como los mas inmorales, i como nqupUu» 



B2 



MISFELAXBA 



cayn piwnci»n i n*pct)ciuD impartn iiia» *'vilíir Ekihx^umI". ¡hip», 
t*] voto fie totlos IiKí inU^TfíCs. tic UmIus Kj« voiKÍniú-ntio iiijV-nítoH 
al cimiz<^ humano, i el de loa lejislwli>rc« <lc Uxlin l»s piiuKlof, Íif 
tt-Tpreles ile i-stoa tncan!«aa i scnüiutentoií, piJeino» wpcltr nquí 
lo (|iip «c lia dicho ya vn olrvL i^rU-: «{tu- el |iaís vn igiic w<> un- 
vui'Dtni mayor iiúnierri ele hoinicidiitf. du a»i.-sÍnaUis , <l(t intiiDitci- 
di(w. do parricidi'is, (le CDren«iuitmcQtu((. no es scgiinuuentc itt 
paí» miis mora).» 

Omipruboiiiufl abura coit ol testimonio de \a eMndlsttm u*to 
príiDero e iiiteretauíte i^-Kiillndu de La íoHaenm muml de Im eiví- 
l'ixacittn-.ijue Mi /lat:»^ disminuir progrenivameníf: Um erimiruat 
rontru Um perttnuf. 

Vm Franctit, Kfi<i de 1 S2Ó, el número total de acandos Tqp 7,'i34: 
{MM- eríinerutK oonlm \i\n ixTuioas, S/NUi. 

tS'iO. ti>ul di- uciiKuIoN, fí,U8tí: jMiT crímenes cont» lan peiv» 
tia», 1,U07. 

Tal es en UkIo el reino lü relacioii de los crímenes c<>ntm las 
pcrsnnA» i el tuinl de U^Vi» Im erírnen<^s. En Franein, coniii pais 
civilizndo. 1» cuutA de Xwt úfcnsaN cjoiitrii Ias pen«nnaK e«i intinita- 
i)ient« tnéuüs elevada, que la de Ins ufcnsHS contm la pri^tiedad. 
M»* ¡Mn» Ift jnstiñciirioD de esl*- priueipio. os iiK'nfwter i}iii) ln 
eti'ita til-a. eomparativanieiitc inas bHJH en 1» \»i\t.: ina-< eiviliaida 
de la Fmnci». que en la Francia arcara « DM^nos enlUt. 

IWo. Crímenes p?r*)nales en toda la Fmncia, 2.iMifi: Fmneia 
iluiitrad^L (lÜ iitilton<.ts de hubilanteH) 720; Finiicin o^rtira (l.S 
inillonex) l^lUO. 

IStíO. Ci-inieneii personales en toda la Francia, l,0U7; en U 
Fianeüi ilii.slmdii, '\4\ en la Francia oscura, l.n>*). 

Tomando entre asüt')» t^imonett los de naturaleza roas granan 
]iarrioi<liu'4, il>i(tsíiuiLie>, houiicidiox, envenenamientos, infanticidios, 
w halla que el total de esíos horivvrosiis alentjtdiK e«, en 1 S-J.j, en 
todo el reino, í^Sl; en La Francia osrum, ■>!)3', en la KriuiHa iliis- 
tnuia. :;!>U. 

I en \Siü, co todo et reino, ~>Ü; en la Francia «MCiim, 041; en 
la Francia ilustnut-i. 241. 

C!« decir, ([uc la Francia ilostrada ha cometido ]><ir cmia ntillon 
de habitantca 18 crímenes d« Itw «^«pociu» didiuA en l-S2-'i, i 14 en 



ixpi.rJO nK u "tvn.iz.iciox k!í u soHALitiAn 



53 



18*26; tiiiéntfss en la Fnincín OHCiirn el núuicru rlu c»t«« ik-IÍUn 
alcanza pur cada iiiillun ilcr haliilniíU'-i n :ti «-n In2<> Í n 31 en 
18S& 

Vaiuíw nhora s vur Ia cimlirmacion de estu bello re^ilimio moral 
en las li^«i.-> cnDiiiinles de InjjUU'iTS, presentadas al Psrlaiiiimto. 

Kn la «-.-^Dn de U Cáiuaim de Iw Coauíuui!) de 28 de febrero 
liltinm (^IMÍH), ])idi<^ Mr. I'ecl iiue. se noiiibiít.ic una comiaioa para 
ínvfTiiigar lof caibous dt-l ínci-ementu de criinene^ eii Ui capital i 
nns Íniiiiiliacionv!<, compixiliiiniiu e«tC' it)cr«>inenUi ¡un- el número 
lie n-qf ociimuIadtM en Inn cñrcvk-x <le ldírxli\-8 i dol eondiid» de 
Uiddlmex. sin «untar Iim vNgoN i utra» cla»i4 )<onH-jnnu-K 

En ií;20 :í,t;3. 

En líf^I 1i.isiK 

En iw:-,' y.«3ti. 

KnWiÜ 2,505. 

En lsa4 3.021. 

EnlfliS 2.&tó. 

£alt>-2t( 3.457. 

En Iíi2T 3;í*!I. 



<iVI cinminar, din: Mr. Pm-l, c«tu vnstA iiciinnilACÍ»n de delitoit 
(conaidertMlo roerain<?nle sn oAmem), es nnii xatisfactorio hallar 
qno no so extiende a loa crímenes de natumieza mas grare; ijuo, 
por ejemplo, Iiet a^ü^inatiM .'üin \"a poco freciioutes, i qno en jeneml 
loa delitu* inunciiina<W en loa ÜRtan están arectos a la propiedad. 
En efi'ct4i, el nÚHH-m de <TÍiiii-nes ejii 2,":i en 1^20, i ha ¡tido 
'A,4't' cii 1x211; dif>.^n-r>ci», (W4. IVni i*l número <le hiirtús simpleíi 
era US4 en li<20. i hn sido 2.118 en lí>-2(I; diferencia. T34. De 
aqiii «o sigm' rvídenletnvntp ([iic luí linbidn nn)i diininiicion nsil 
en el núnieru de delitos (|no no &fwtau la prupiedw], » 

Mr. Pcel indic» d«spiir«, por W ini?mona« de la JustioiM rniui- 
niU (^n Francia, la di^tinln natiimleiM de los tlc1iti>4 comctidus 
dondo es mai'or la civílizarion: en el departamento del Mi-nn, ]K>r 
ejemplo, de HK) ncU6ado>9 (dice) lU lo son por dcliUm contra las 
pcrHonaií, i al contrario en Olrcega el número de estos delitos es 
un 0(t por ciento. E«la circunsUincin (añade) prueba evídentemento 



bí 



lUSl'KI^XEA 



lu fiiff-n'nU* niitiiniU'Z» tic l<c( oriiiK-a'.-í i-ii lii» ginmli^ ciudndcs i 
<-n \i» (ItsirítoK iiii'iKis |H>l>)uiÍo!A i da n con>x:i-i- quv la («^^ndcncia 
(Ic Ins itcuiinilaci'mi.'» di- poblncion i-» anmi-niarlu» Gfjnicnes con- 
tra In pTojiictlHiJ i (]¡«n¡nu¡r \os otrus. Ln niiionn obseirariiiti pitpdci 
Jiac^no i-n nuestros cantonas agrícola» ntas distontee. couijuarulofi 
con nuestms |!rand«s c)urU<]«& En los primeros. las oiiiiones con- 
tni lan personas snn muchu mas comunes í fi-ecuentan ijue \q» 
oUon, en la capital i en las demaa grandes ciudadts, .<)uc(il(> li> 
wintrario. 

De esta manera, se contiruia |Kir lan lista» criuiinalua de Inglo- 
U-rra, i en el juicio i)el eütadísta ma^ vcrftadn <^iii> iícih; ai)Ufl ]iiiEic 
«II i-Mu iiiniería, la ínttiiciicia de la ciiitiini iiucibnal fuhvc la dimi- 
nución do Ivs rxlmcrye» onnUn-laü p«;r^Ktni#. 

I'iu'Hx-mL-, eiiijHini, ijuf' A(r. V<vl lui ciiiiL> tai un j^w i-rrtir. 
no|><>ratu»)td<t Lt íM'iiuiidMcioiiiIi^hidiiuinti^s, !<ii><>d<.'l ¡iicrt-meiiLo 
de civilixMínoD, ut [K>r lo <)tK-AÍisn)inuyv i) DÓmüCo d<! Km crímcnt-» 
[K.T>>iiudi-^ Sin dudn, ilimilv ■{iitijii.qiu- )a rivjtizaciun adclanuí, 
la población auuunU; i pur vm cu un ynais poblado, sa bailará 
ñümpra uit pcús civilizado. 3Ia^ dq por «so dobemos atribuir a 
un efecto lo r|iie proviene de una csusa .supi-rior. Confutando 
mejor las memorias de la justicia criminal de Francia, hallarin 
Mr. l'eel mal contirmaila su aserción por loo heclK«i. Para la di- 
minnciojí de críiuenes, de cual(|iiiera especie >iuc bean, no son 
de <lesear en iiingima parte las grandes aglomeración^ de )HibW 
oitm; al contrarío, yo encuentro en ellaa, con nsspecto a lo«i jiafsutt 
todos, i piuttuidnniH-ut« a Inglittei-m, una causn de incrvnienlo 
mas bien que de diminución de lu» crímenes de toilns claacü; 
vjiiisii ipio la civilización eontrarn^to, i cu\-X)« malus i-fecttis ate- 
núa. Si lii ctvilintcion in>^<-s]i deniiwj'nse, m detuviese .stt marcha 
A-n molió d»' ewi ii>iir<-a ile [■ililneiou, cuya» o!»» crvrceii rjwla vez 
a iiuiyor altura, Mr. I'm-I liiiblnria de muí diwi-»» moilo al Paria- 
mento, i no pundrin la pn^'lt^ndidn utilidad que liut poblacioncv agio- 
int^-rmltuí producen n la oÍvitÍzncÍon en el lugnr de la que ix't^ibvii. 

Mas hé aquí ln ])rucbu iniu; dccÍ«ÍvH que puede daive de la 
inUuencia moral de la civilización. Ella «pai-evu vn id cuadm miw 
completo i e.xteníio que se ha publictulo hnslA ahom !<obi>' vvtM. 
materia, pues abraza el número de los reoK convicto» oñu por afi« 



ISFtXiO UB LA CiriLUAdOX ES lU SOIUMPAH 



5t< 



'en uno de lus [tríncipAles EsUdoe de la lTiu,tn Aioencasa, depile 
ITíT hasta I>'^.i, 

Según itfte ciindnj, 4^1 núiiioro de loñ onnWotos ilL-sdi? 1~''>T hnsta 
1f^2*'t luí xidci en I» Fcii.Mlvitni'i, T.'^i'T: *h Uv- irimlcü MilauítnN' 
■(K¡í< jmH" dri-rií«L'i ciintnt liis jioriíuna».; i iitiii dt- iwH» lo» ICJÍf p'f 
aUV|uv« i f;<>l|Kv>, los 34 por niutiUM, vlc Kii ^T »fÍos, na s» i-n- 
«iK-Dlni un i^jIu juirriindiu ni infanticidio; liiilUt»"- nnsolo ■■nvi-in-- 
ntunÍL-nto jK-r]]t'trn>l-< Í Uvs íiiu-nliulus, Í IV'~ Íi<.>inictdiiw >Iu Unliis. 
QL^st.■s. EsUm rcstdtwlus hablim vnpríic» mente en Civor du In ci^'i- 
Ibacion, 

VuK-ntnotí d<? lu<) Kstailo§ l'nitW n Eiirup.i: tíji'nuKS U vUta vn 
liHi du» cttntunos ijiAs civilizados de Suiza. <■! de Vaiid i ti do Ji- 
nebi-ü Se han formadu on ello» tablas etitadísticas de crimioali- 
<lad, qne en e! de Vand se exiiettden (k->de lf*'»3 hasta Iftí'í. 
abraatml» nii ifi>|Eiciii ilo '¿'.\ nfniH. Kii t^xla cí'ta ^poca, se baa 
«iineucl» en lujuel cantón l,!ll4 (lelito». lus 407 contra las perei> 
«;»», eiihv t-sUw un |>nmeidi<i, 2T lii>iuii"i<liív- v.tlimtariiK*. 7 lentati- 
vn«de homicidio, 4 vnvviiciuimíriitiu', t' inf^iuticidiuíi, -I violaciones. 
i Id tvMfattitv m; compone de dülilus poliliojt*. rencilla» a goIpt-K, 
linwtitiieion, higHmia. nmonazn» >: injurin.\ t-tr; du luitni-iTi rjue, i;n 
ultimo análisis, do wKm 1^14 delitos m* Itai mob c|uc ¿'.i gni'/c» 
contra Ins penxmae. 

Las lisia» criminaiofl de Jínebn* abrazan un eí^pacio de 13 años, 
i presentan en esta éjíoca un total de '¿]'^ delitos, los '.¿7 pontrn 
las penuinas, entre ésto» 4 i\Hesinnt<is, '¿ homicidios. It infanticidios 
Ó tentativas de abortix 

En 1^*20, ta población de Jincbra era „ig di.' la de Fmnein. En 
este ruino, fui^ »upi>-l afi<t A iiúiuent de Im iw^u>^tiloM '^'M i el de 
liA coDvietoK 4,-*)l)4. En Jinebiti. mpiel mi^uH) nAu Iom aciiMulos 
rut-nni 22 i Iiw convÍ»rtojí 1*.'; lo ipio íln vn Fr.iiwirt un ucuivido («or 
nvdii 4,í 1 1 liHbitiuiU'N; i en JinuVwTi ¡wr t-ndn '¿.¡ÍIS: en Fmncin. un 
■o>iivicui por cada '1,1130 habíluntos: i en Jinebra. por cada 2,Hí*4. 
• El CMiiton de Jint'bin. considera mío m>Io Iñ relación nuuiéríca, se 
ncorca al departamento del Locera, en que se cuenta I acusado 
.por cada 3.3W habÍlant«M, i al ile la corte real de Paris. en <fue la 
ívlacion es también de I acuKido i».tr eafhi 2,11"!' peruinas. E»t<ia 
resultados debcrian vcidadcraiiientc aÜijirnon, i>i la obttbrvucion i 



M 



mSIltLlXKX 



ol rjcini^iiiiu II" hipif-*en inodificacirin alifiina en ellos: i>fir<[iie, da- 
Mt¡c»ii(|ii l<r* ))'ii:blon («ir I-I >ipii>n <lf la in^iinioeútn i la cmitiidi- j 
<1luI reiiniiljb<, (M innog;iblt! (|ue lUiberiamoü «iloonr a Jinebca va 
li> ¡iHituím c\aM-. Pe^m f 1 tlrjtuiaiinínUí Ae\ Ixcero i»rtt'nwe n la 
Fntnn:i oscura de Oiipin. Es vt^ulail ([\ie solo ct>iupitrainas l><« rv- 
sultivd'Mf <le un año, pcnj Uct de Ii« nueve pnicofteiiteü no oEivcen 
ivnHncivii soMüil»!*-. ^0iil>-ji]vii>u.< ()c »i|iii i\xib la instrucción i la 
ríqnczn luuitoiiiil no dÍMiiínii)'i.>ii In pn>])on!<i<.>n al critiii>nf iQ*í*¡ 1a 
niú%-ria i la ij^itmncia xuii utifJivM Vf4^Uili'ni[iK-Rtv ufíraci-s de 
coacervar la virtud di- 1'« put-bK»' 

Ri-ciimend<) a U dinsion anl<-ríor. i-^tiljl(Tuino« Iim oiUrul<« 
si(!ui(>ntps: L-n tuda la Francia, tiv cada !■*•> deliti», !<» '2-i mh\ 
cnDtm las pcrsonafs ita el dupartanicnlo lU'l Luo-th son ¿5; en In ' 
juri'diccioQ de hk curte n-al úv París, ID u if); en Jincbn, l<i a 1» \ 
ftUina ;Q>ié dift-n-iicia ilv eKtndu f>ocÍal! 

En e^t» espncío de tiempo, ai>brevjnit>nm «a Jínobra la cecnsez 
de I^l't i 17. i Uxlos W movimicnt")^. t'idns las diticultadM ()lic 
acuni|)aAnn a uiui trativicion puliliciL O>loc:t(lit entre la jVleiua- 
nia, la Italia i la Praodo. Jinobra árviií, por dmrlo abi, de puente 
n una enorme xaafa de individtic:« tnilitares i de otras clase», i|Uq 
se IinlliiMii vioUínianientc d<?alojado!<, i hí- cmEabttn en UmJlia mc-ii- 
tidmt pura rosiittitnc a sus hogai-es. Fero Jinebm poetee en gradt» 
eminuutv uno de !•« canictiTtw (u«i-tic¡ale!« de 1» nltn civilimcion. 
Lo» p;u>ioDi's runcori'in.'c. vídlentu», bárbaras, n» ejerct^n nlU su 
fleí^niclont inHuuncin; la di--^9iperaeii>n de Utt iiHlijentCjf. )i<ü h¿- ; 
Iñtoti de rtda holgazana í v.igabtinda no pueblan allj de saltcsulort.-» 
tus caminos ni lie oM-nno» el campo. Alli m.- aprecia vi ónk-n i w 
rvfipeta jonetaliiK-nte; i aunque algunos atentarlos contj» In pro- 
piedad lo turban á» cuando en cuando, t» muí cK«to el número de 
delitos contra las per^tmas. que saa loe t^uc le embisten cara n cara 
i le dan hcriilaN mortales. 

BMim rvsultadoH bastarían para asignar una garando i bella in> 
(liií'ncia iiKtral a la calf iira <le loa pueblois; pero no limitaremos a no 
nm-Mn-' inveiitigacion«4. Deapue». de lúe detitoA eontia las ¡K-rso- 
n»>, i<eñt;) aplicar la aiuilisis a loe atentado» cuntni la propiedad, < 
in\vn;{tiar<!e(ptem>Mlb ¡ntttiye la civil izaeion sobre «6ta segunda 
vípvciv dv critiiünu« 



txrLiTJo tiE i.\ nriLieACiox ex la unBALinAii 57 

Kxii'tü una jii-vtxriifOTctim r»ihn^ is<tii iiinM)i-in. Pur haboriM* no- 
Lulo, a lit ]iiir <]e hhík imiviinieutu (Ict^nxviiti^ <^n itl tiútui'ni de latt 
d^litus |ien«>nalo<4, olm inovimiculii nscviulviit^; cu t-l «le hw oívn- 
sas lealeii eii lo» |iui-1i|iik cjviltjíados, '•».• )m jiiuuulo u ¡iifurir (jiiv la 
civilización niiittiplicnli» Ion €Tfnn;n*'s i\v wUi scgiimla iwiK'uife; i 
Air. Pi.-t'l, gialTOí-iiuiiKlu val» pa'<Jcii])HCÍoii, dp quu |mrtict[)aii otro» 
hoirtlircí igiuiliiicutv iliE»trn<W, luí dt-cliundo ca Ir C&nutnt du los 
Cofnunv~s qn.' U firupicdatl pm méno» reitpctadn en ninm de \t» 
progn.-su» di' Ib cuhuni. 

Iü<t(_- t-TTur diiitiinn de no habcTse aplicado el método analflico 
al fXHiin'ii de Kw enmones c<trilra la [jrop¡od«d, ni hecho caito do 
un l.'lfnleu^> niKx-siri» {nni I» jii-tta npnH't.viotí d<4 cai'áctvr mo- 
ral til! Iva jhwXmíhí. 

Hi i|iMTi'iii«s íivorigunr con vxactítiul 1« inítiu-ncia dt^ U civili- 
iBciou vu el QÚmci'o de los ik-IÍU>s cuotm W {x-noniuj, >háu p» ne— 
omariu nk-mler a dos ooms: c-1 catado di.* ci^nlizuciu» de- lu« puvbiuii 
ijnu üu comparan, i el ni'imercí fio estos delítue. Poro cuando fc 
tniUt de las ofensas cuntra Ioh propiedades, cnnlra extos bii-m'^t tan 
desigual mente ivpartido» cnijv los jiueblos, en nuoii dtl di.-í«'^H- 
vidvinüento de Lia focullaili» hniiuin».H con qito se ad(|U¡cn-n í 
oniiijuistan, .nerin pitjci^ oír» cleinonto man (Eii-a pronunciar un 
jiiidii M'^nriK so nccvHitnrin ]\ikvt 'A inveUUU'ío di^ todaíi laa pro* 
]>iediiilt^ «ftríí-iil»!'. iiidiislnnleM i d<; iUrJw cluwü «n Um dos pueblos- 
D é)MK'As <pii- w ('i>Ti>|iktniii; t hiili¡i.<n<li> ll<'$;iulo {Mi* cst<^ medio a un 
cxmt'i Hvnli'iK iK- UhUmí Itw uuiíÍoihti de rhiñnr (jue exUtiiwen en 
las do» ^HwiLs o nncionex, se Kabiin cuill do las ilos es la <)uu h.i 
müaire^t.ndo nías fiicrxit tnoivd para ivsÍHtir a las tentación^'», Í luc- 
recv por ocmsiguicnto el titulo de uias moderada i vii-tuosa. Ajkí 
como Mr. Peel a)n<)idora, pora el examen do loa delitos en juncral. 
cnanto mas poblada se hallaba In^lalena en i>>'¿n qae en 1820» 
de la iiiÍ!<i»a i^uorte dt-btií lAutiu- en cuenta la ditV-n>ncia de riqueza 
Mmo •](■ poblao-iiiii en t-nUts tU» ■•[kh'.ik, ]mni apivcíar coiojiArfltí- 
vumente »a cslndo iiiond , bajo <-l it'tpi'Cto de U» (U'lit^iA contra la 
propiwlníl. TrtU im-xiKio w. cu In* delitoü dt^ fvUi rlii.se, mi (¡jar La 
crtiwi«I<.ni<;i<;m en In ílilm-ncii» de rii^uexn co(»<> en 1» de {x>bla- 
cinu: i el f»m|jniiu-, por ejemplo, In Es{Nifm n la Inglntcrm o la 
FVancia rT.'lativ»uivntc a ellos, di-MmUíruliéndosc del inuiCDsu in- 




ÚK 



JIISCKLAKBA 



ti-l*viilii (jiic Ihs si'fwin* <-n i-I ili-?^-iivi'lvÍiiik-iito rlt- Iíls fíiciilliwk^ 
Itiiliinnim, i |K>r coiiKÍgitii'ntv «.-n Ia ¡minn <lv bienes (]Uu isUu (it- 
irultjulfv hiui lIi-gA<lo » litlintncc. v» pivi-imincntv como «i «c cuin- 
lEirn.'t^- Li miimlitlAil ik- cni mienta Enfilaría ojd laik-l piijut'ñu ir«a- 
ton il<- JiiK-bm, HtcmlR-iiduíoIo ni iiútnrrutuUil «II- dvUtu^ i yia 
U-aiT pivMcaU' 4|uo hní loJOli.dOO lutbibuiUfi in i-l pi'inivn> ilv 

lU-j^H-cto df lo» bk^ncs (|ut' U civiliznvion crea Í fomenta, i-s ¡m- 
[Kisibk- NO dit'liL K'pnmi' lo (jiic valen lucí goa« del i|Ue 1>h ]hh!Cv, 
(lo lo que pueden las teutacioner* del que loe codicia; i pur eso es* 
tarín Mr. Peel nutorízndo a declarar, no i|ue en nunn de la ci- 
vilización w halUn mas i'xpucsuun las pr<j piedades a lim ata4|nes 
tle Id faersi o el fraude, «no que hai mas pn^icdadoi ijuo corran 
este jK'ligm, i ma.-< iica.>*ion<'» <le aUcarlr^. iVro (Cnát tst el bien ((e 
iliie no {iiiixlc- nhiMirsir,' Kl prirti«-r>i i el 111U.H pivci<;<so i)e todus, la 
libei-iad j<)n¿ utnt ooe«L esa ¡tinn la |ju:(i]tiul do obiur biou u wnlt i 
M i'ií iu4 ícH qué coiwii'H.- niiuwtm imindidad, siii'>i;n I» innvn- fit- 
ciieiK'in del biieii »"•• que hnoi^uiuK di; la IÍIm^íIuiI ramipamiidolo 
CU» 1-1 ubii.-ai/ I^n uiviliznrion.qncnúcsnias'pioel lulelantaniii-nlu 
>lv VKln lÜMMlitd. extiende el nlitiso de ellii, pn.'cisuncnte ]H>n)nc 
«xtiende il buen lu». ^No wm. pne». una e^traila inconsituencia 
jttzf^la de otro modo en sus pii^n-soK qne en pus prineipi'». es 
(lucir, cousidemr BUS culpu apañe, en vez de pooerUa en balanza 
cuu el bien (|Uc ha hecho, i con el mal de «[ue se ha alMeiiirlo, 
pam formar im cimcepto iiegiin> de su momliiIacH 

Tal ha sido el ermí- de Mr. VfvU echa en cara a la civí¡i»ioion 
el incremento ríe las oeasinnesdediuiar, Hinliniutren ciientn el du 
W ocitsiitni^ de giiZiii'; i|iiteiv que hitVvk uulii din itiay»r kiiiihi ilv 
bione«, sin i(hu,Ii»\ii al mimiK> tiein|»<> tina otuiiiiuQ nui« de Imeor 
daño: qilii:iv en slilii.l qile la libertitd iiiniiiinn ell !<lli' pivi^etKM 
scií, (wn- decirlii il^i, inli>'i a sti nittundexii. St-nl\'iiHi», piicj^. como 
i>>gla qnv imni npivriur la luunilidjul de la civilimciun , delwtiMRt 
jux^- la exU.iiNÍoii itel abuso propuirivtiolmcnto a la extenston 
dul uní. 

Volviendo n lit eMndlalica. eslablezcamas ahoru una difereiicia 
entre \as ofcnias tnns i niénus gntvcK contraía pn>pÍLda<l, i pur 
medio do esta distinción fiimlnnienlal, eiimprobemos este hechu 



KrLVJO i>B u ctTiLiraciüx es la uoraudad 



S9 



iin|M)i-tmite; que el increniento. piiratnf^nte miiiiórico, do las ofen- 
sas ciiln< liwj pueblo» civilizadas no perieticce nías a loa crimeneM 
UVH contnt U propiedad, que a los crimcnes penumaloa. 
ía tífeclu, si n-lutivaiiiente a !■» crinicnes contra la prfq)ÍHlinl, 
[iuinin> tuiuirl i>xoi-»i «le iH 7 rlo Li Francia ilustrada üi)1>rv L-i I'nin- 
d« uKcinn, «; liallitni i|iiíí iw> jicrlk-iKXH! n U» criniciivx i|m' iinun^n 
¡MMiHS inn» gravi-s. Por cjeiiiplw, cl núi)H'n> rk- liw iiciiwiiliH de saí- 
l^v en M*-ifí i )s2' Im »du !<'2 vn 1h Fninvin iluHtmdn. i 307 t-n 
la uxcunu TúinciuM; Ioh crímv-iiex de inciiidio eti IS^*' í 3lt: d nii- 
nicn> dv iicusndoH vn la Friincin iliistradn fné nS. i en la Francúi 
t«cum loo, 

I'ai^iihh ft las listAs de Inglat^rm. Mr Poel h« demoetnuto ya 
I qutt Ir diferencia en el númevu de los crímenes cxnaclídoB en 1/rti- 
iIpjs' i )iu« eeituinías en l^'Z'i i «ti era foiniada, í algo ntas, por el 
uiimi'nt'idi.^ loe huitos fainipletí (lart-ríiir»); i i|iie de este modo w 
hnllnljn cKjjlicado, no «olu el aumento de crimenes, »íno la dinii- 
nucion real en el númeru de ofensa» iiue no afecuban la pro* 
pifdod. 

Puro Mr. Peel debiiJ aAadir tjue «sta diininiicinti w- veríficnlm 
laminen en las clase» mas grave!" de crímenes contra la pr>ip¡i.-d<ii|, 
, La Inglatenn i el jiais de UAIes confiminn este nntJiblo ri«ulladu. 
l-que .Mr. Pe«] ii<i establt-cii} «no con rc^)ccto a hóivátvs i su co- 
marca. 

I*ÍL Número totjd ck- oonvictoe. 8,78S; 182C. I l.l*lt^ diferen- 
I cia, L',*)?. 

l^tíl, Númcix» total de cunvicto8deliurtoA6Ímple!i,(Í,02!>; 1^20, 
'S,9fi2;iIifi^ix-ncm.2.X'í3. 

Lu «liferencia del número de hurtos nniplen excede a la dife* 
I rv-nciu total. 

Kn Pcnsilvania. en lo« tivinta i tres aiinü ijne coirier^in dif-de 

il"87 ha^ta lv¿4 el núuii-iii Uilal de delitos contra la propiedad 

íné ti,7n(l: i el de loa hurtos simples, 5,33«t. Pe etttc ukodo^ oe halla 

pk-nnim^nte explicado el aiiinenttj de crfmvntsien PensÜvania \xit 

el de lotü hurta-i niiupleíi. 

Ida tablar ej^tadislicaet de ertinimdidiul del canUin de Vaud 
Üefle l>^ii:{ ha.sta ISl^ti, noM conducen al nn^nio nwiiltado: en etlax 
cucontminon '• incendios, 2 anit-nazati de incendio. 7 mltow, 'i ro- 



no 



aua'xiJüiu 



Imm (xm vii)]*-ni'in ]»t*i>i*ti>il. i 7ó c»(i fnu-ttira: \oi hiirtoí Ainniui la . 
gnin iiiJL'Wi (if liui iifi-iiKHS k'<iitni In ]>ru¡>¡i-«luiL 

Igunl resiiltwio va Jiacbni. Do lEÍl¿n l^'^n, 212 (Mito»; Iim 
I^^S ounlm In ]>ri>{)it.-^ii(l; i vn i-mU* nt^itit'iti rlit rv* un !u>I<i inn-n* 
ctLirío, 7 iitimctlercrt f.ilN<w, Ul thllúluM ci>n fraiKlv, O xcu&ados 4o 
tlafM) hwhu vn propit-diitt ajtm», i 14¿ de huHu üitnplv- 

Hi'iinw ili-iii<)stnMlu la» Oot* gratwlw* Iviwifnriiw c«racUTÍ^ticM.t 
lii-l iiitliiju iiivral do U riiltiim »)brc la díiuíiiuciun úe Iw ik-tiliM 
cQDtm Ins jK-t«oiiKs, i de Uia ufeoKis mas graves cüntra U propie- 
•IimL En üftw ctiadnw, (jiie sumados abrazan ceaxsa do un siglo, Te- 
mo» ijtie la críiuinatidad se retira succsivamcnto i si» Ínt«mi])- 
vioii dcla^ctoMC^dedcIitoscoloaidasejiplÁpicc do la cscjiU pi-tud 
i (le la (wn-ersidad humana, i que va concootrándoee cada vez 
mas en uqui-llos ataqut^ contra la propiedad, que no pii-smtjn 
circiimrtnnciaA agravan teít. 

Deupuet de eatv «cániun dv los cundnu uslnr )i«lici# t\ií cinca de 
tfw putibiíjis iiiAs civiliznilus de nm-íitra épocn, wnl enrío».! i-.m^iil- 
t»r ios areliivtis criminales do Esiiarta. qu? es uno dw Kw jinrUt» 
utL^iicMi adelantado» en la civilizadon mwlernit. jPcrlcnvcC'nt «pil 
la nt3_\'oría de los dulit^H a Uih r>rcmias contm la propicdiuJ. a Iuü 
hurtos simples^ Ah' Kl niímero ímjIh tic W homicidios, sin contar 
in&ntJctiliiM, vnvi.*n<-niiinivntOM, i («e crimen de antn>pafnjia. 
deHOoniiridii i'il los hIixm |)nf^i<i, tgiinln co^^i al de lo» ntUn i hur- 
táis; ptu's el de luiuellus hmutoidios. en ISÍ't, «cgun i*/ 0'<t(víf( d« 
Madríd, fué l;¿23. id de kis rwbus i hnrt-js. I. (lio. El IoIj»! de de- 
lito» contra las pcitwnas fué 3,4'.¡8. i contra Jas propiedades. 2,8TB' 

Ahora, pnes.jionpie scoomelan en Esii^ña. que notieiieoomer- 
cio.índustríani ríf|iiezas,mónu!»fidsitie!\cii)nesde escríttuiLü. inéno» 
boncan-ot-is ñnndnlenlaa. niénw »>biHi i hurtos quixá qtiv en Tran- 
ciiv. Inglaterra i Pennilvania, jdirein'^ií* que la EspaAa us el país 
mas mond de nueütm siglo, i qm* debeinocí envidiarle bu ignorancia 
i su miseria, i maldecir niieatms riijuesas, nuestras luces, nuestra 
«nllun»? jKai-em<if el ]wnejlneii de l<w puebW ignuninlcs i mi- 
«eraUen p«ic el curto niÍio<;ix> de ciortoii) huchon dai'iouM que vemiut 
«(uiiet«n«e en elhM, i que <le]>cnd(: xolo de «cr Cambien menor el 
nl^niorotlc In-t ociisioneif de ilnñHr. como sucedo <>ntní lij» aniíimles 
irmcionaloii; niiéiilni» <pie el exceso du ullus on \on pueblo» civili- 



^ 



^^^^^ 



IXrt.WO DE [.A riVatEACIOS KX IX MOBaLIIUD 



Cl 



FtodcM i« Ui nnnwcucncja n4;ce«u-üi cl<.>l niayur núnicra fie dIiJoUm 

tfti qnt- st" vi>nta la IíIm.-i1.i(1 huninna.' Imptitur ente «xcojuí a Ins 

liin*:* i 11 lü eiiitiir» soi-úi como ímimlariM ii Diins niintii'), niiior de 

; niititlni lilicrtAil. Somoit crinimnle.'t, pnix|(ii> xomtM Übn»; por» por- 

• |iii^ NitiiiM li1iii-.<< stiiii'JM tiiiiil>¡en virtiinsi's: i si p<)ni;ii)iis cu gnint- 

Iclii \u S1IIII.1 dv niifnii^L>i ríiinczn-'i con c-l núiiiuro ili- nitfvtr'üt m- 

I tncniM ;<)in^n úMtnl ncgni* i|iic niieüti» libL'rUul anlo de esta lucha 

I CMi inii-s iiit'-ríliiif 

AípT'giivini» iinn u1xtii-va<!kat ini]K)rliintv: citanbt miw adi'üintft 

]s civilización, luiuMc )>i'-ffi<cc)uoii la |>t>lii-iii judjcíii) í aduiíiiiittm* 

ti^ti; iiiAiiiH cH lili' ni -4, [i»r i'fiiisigoii-iiti-, i|iit-<)iiti 1.-11 In owciii'i'tncf. 

lTtMÍ'i>> stb'.-n i|in; Un lista.-! dt Jinc-bm, di- Viiiid, '¡t- riMisilvani», de 

I Fmncíit i d«! tn^latcmi prcwiitan, coii una corlbiniA «lircri-nctii. vi 

[lliSnHTii cxtirtii d(! li» niu^-siiiiit<«, (ntvoi>iTiniiiÍ(.-ut(» i deiiiiu 'IciiU« 

loomi'tidu» i*u L-^tiM imÍm-j': Utl v* cu vUn» Ir actívitiul tln lii poli- 

l«{n. Xadie, por vi oonljimo, ük pcivtiadinl que vn Esp«Aa sm ])0- 

[siblo 8Íi|tiÍL'ni el forinnr un ciindru ci>iii])teto de lus crimencs que 

'allí HB cometen: porque la impunidad es siunipre en nuon de la 

debilidad i di-sconcierto de la máquina política i aduiinisimtiva. 

Otra observación que debemos hacer ex que la cinlizacion pm- 

peiidc ciiiiríiiiiui»i'nU> a siuivi/ar lit.i |M!nii.s, ¡ (pío la i>q)roí<>on il(> 

](K4 eríiniínes gana en certidumbre t-wlo lo que píenlo en rigor. Si 

I sfl hufaiirAo escapiulu cstit obí)erraci<n) a la saf(ac)dad de Mr 

Peel, la hubiera dado sin duda como uno do Id» motivos «pie es- 

plieaii el aumento dt- hunos himpleít en Inglaterra, cuyo niimem 

«reeeni inralibleincnte en liw líütas a proporción de loa mojoraa 

> 4]U(í h»vn en Ik juríMprudi-nt-ia i leji^lacion ¡ngleíta. «Se ba anun* 

ciado (decía »ir Samuel Kumillv i-n IM I a lit Ctímara de. W Co- 

maoes) que di'Kvlu el añ» de Íti*tS, en que In |>cnA de tuu<>rtc p»r 

E«I hurto privado de 1'.^ peniques, ¡«o ri'fluju n la deportación, se bn- 

,lña multiplicado este crimen. Convengo en que el niiuiem rlejuí- 

I «ira es mayor pero rccu^nlt^fe que este inereinento m- ))n.-<lij<) pur 

todos luá dofen»oretí de los proyectos de Ici prc^HcntwIux eiitóim-^. 

' Ta se ha dicho mil veces que la impunidad del crimen es uim de 

I loe mayoreí! inooavcnienlC!^ de la excedvn st^vorídad de la» leyes.» 



Artiumno, año de 18^1. 



LA CEXTRALIZACIOX 



I LA INSTRUCCIOn PÜBLtCA 



Sí tA verHiulero olji-to ili> Vm {leniVlicos es <1ífiiiltl¡r \fi>- lnoe-s. e 
imlioai" a los hoiubr^i Iik- mtiliim nías apaiviil^s pnra logmr eii 
pfxií^ridatt, el escritor honrado debe evitar cuidadosamente tu- 
iluü \iy iirtitifiíKt del r-iigitfin ¡ di> la «ednccion, i contjíiorsi-' r pn)- 
pordonar a >>as concíndiulnnoii tmn ilitHtnvcitm Ninn. IMu- ciii<lni' 
■de no tocav nsiintoMf(UDpiiolHii nltvmrliitmti<)iii]¡daddv)us|iiie- 
Uos, i reanimar pasiotici» i\av Iiiwta nhum no liw Kan |irf-si.'utm]>' 
mas resnltotlotj <jue dÍii«nsioni% dv^jladurtis i gut^mw ruJnosaK. S<.- 
ha publicado on rain ciudad uii artículo en c|iic «c comptni vi cs- 
twki de sH efliicHcion publica con In di> los dvmwi puebins (h In Re- 
|iúl)Iicii: i wi su autor s« dirijieraainaniti-'stíu-lnnecosidadiconvc- 
niencui de jnii]iagar Iiwt establecí luiontoei de iastruccion, habri» 
dado praehAA de la nobleza de mu def>eos í de la rectitud de eua 
pensiuuientos; ma» nacía de esto »e descubre en su raeíocinia Di-l 
estado regiiW en i)ne .se halla ta educación pi\blica en Santíogn, 
deduce argumentos para atacar el siütotoa de gobierno adoptailn 
por 1.1 nación, >in advertir <jue ju-itanient4> pueden atriliiiii>í! h 
una intención decidida du rument.-ir celos entre las provincias, i 
envolverlas en la discordia. Xo es posible creer que se diga ilu 
buena fe que la institución de wn gobierno central es |n caiiwi de 
fjue loa pueblos de Chile no tengan lo» nii&mos csUiliIccimienlua 



fi4 



SltiCSLASIll 



liteniriici ijtie Siiiiiiii^o, i i{iii.- |i<.ir t'riliii lU- A-Oi» j>i(.-nii-n «^ti i»iln»- 
tria i »-o iHil>ÍJici<'ii. St; jiwju.ntji |it <■»««! jiur líkfiv, »in ttiiu* iJo- 
tiignia (|uo tí^nu- tíc¡m( i dufccUn que luicm dul ¿nk-n natnnd 
lio In* cosis. 

Lü« i.-«tiiblccÍinÍPotas Ulcniri'w no si> cnjt'ii con i]«crvt«i, ni coa 
duela) iijtcioriiK »m obnw ik*1 tictapvt i de la civilúsucton: la micv- 
ria (Ic lüH [iiK'hlof; Iik< nl*-jii. i Iii falta ilc jiüblartun los itratniyv. 
üim onUsnli^ lus tnilnjos *\v\ gubipmu Jinni rrijir cunii» (]•; t-dtl- 
raciou en Cuuu-jk-Íoii i 0*M(iiÍtDljo , i las dilijcncias del ruvort-ml» 
4ibi»]Hi Cii'nfui-gfm pam fundar uno co Talca, i nada eatüfactoriu 
se ha podido Cdnscgum Este mal resultado ¡H'occ?<do d^ qtic rit €»m 
pueblos no hai los suficientes recui?«oci patu siitisfacer lo§ ^(baUm 
«ino denumda una casa de ediicndon. No hai profesores ijue i|tiie- 
ntn dedicaría' al ]K-no!to trabnjo de la t-n^üfiati»i par iinn jKH]ii«>nA 
aKÍgnac-ioii; »i Uuniioo lixt hai t-il Miñcient^- iiúiiit-ru [tara |Mn>ve<i- 
a b<)do ol país, i por uOo se ubscrra que aun lo» e--'tal)k-ciinic»U)» 
de ostti ciudad, inclum vi InxLituto Nacional, no tienen lv« noo^ 
sari o». 

Contii-Mn vi articulista c) progreso i)ue ha hecho I» tdaeunion, 
por» wtnKliinle en el empeño de atacar la foima de pi>ljÍerno, lo 
atribuyo nía» a la tndepcml encía en que ec halla la Uepiiblica, 
que al impulso de los gobiemoü. 8i pemnanicoo imparcialidad, si 
reflcsionaní ccn exactitud, concebiría que esa tadepettdencia que 
gom la Repflblíca es el impulso que han dado los^biomoa, tanta 
n la (educación, como a Iok demaa establecimientos de industria, 
oomci-cio i agricultura. £1 gobienw que deja en libertad a los hom> 
brea i a los pueblos para pnipOTcionante lo» objetos do sus nece- 
sidades i deseos, ila movimiento a todas tas empresas que el país 
redama. Nu es necesario que este impulso consista en acto» ma- 
tcriateíc el dejar obrar líbix'mi-ntc, i leu^giirar la t-i<inqnil¡dail pú* 
blíea, son Km njetil*-.-' ]i<hÍi'ixku.i9 de Ion iwlelantaiiiii-nloH de U-h na- 
ciones. 

\jott pueblos no ailmiten muls ii)stÍt.ticiooe9 que aquelta.t que 
«xijeu sus ni.-cc^iflacU-s, i pu'.-den sosti'nurciímodauK-nU"; i senoual 
fuere ta foniui de gobierno, étte no es cupAZ de violentar el cun^o 
de la naturalv:ia, oblig^dola a que niitici|x- eftx-tos cjue sjkIo pro- 
ducen el tiempo i el órdoa progix-sivo do la cívíIÍzocíoil £1 luejor 



^ 



jp>li¡t-mo i-n el q«(- [Mv-'t)» runtiunKn i «cgnrí'lnil i» Kw cimiinintuxi. 
rc?|"i'lrtii(l« I;»* Icvi-a, i l'is ili.-ja gwar tk- Li wnladviH libvrEwIi i yi 
K- ha <l«iDi>stnido Livmpu hace que el central es el mas convc- 
nidilc pnm Chile, poique sulobnjo csnfortna puede fli^'^mnc la 
tranquiliiUd de la República entera. Ya sobre esto no hai cne«- 
tiun; ya todos los pai-Udaríos de buena fe de ese niiiM»o sistema 
de dividir la Repiiblira en trozos para roiiniH(h* diwpiK« jtoT me- 
dio tltr ana.4 xiireiiliinkt tan d¿hileí< ci>mo prrjmlicinle.-<, hnii ironfo- 
tu-ulo siiít deHvaríoü, i se niuiiiñoxtan Avei-gctnxniU^;! do halxT üoíite- 
uido lina causa tjne ha ínuniladu oin jtanj^ HUierioina pneblí» 
«■nt«i«í>, i i^iie solo ha «do el prel*wt« pora atropcllar liw gobier- 
no8 i la» leycw, i «leslroxar todos lint vfnvulnn (jiie tiiH-n iil liiiiiihre 
Con el editado itofj»]. No hai hr>iiibre seUKnto que no se hurrorice 
al i)lr <;l *ini<l" solo do la fatal palabra con i¡up í« dví^igna oso 
íislí^uui do gobierno itevorador. el mas eficaz de ciuiotos la ríoncia 
del hombre puedo inventar en materia de desunión. Los chitcnoet 
tioquion-n luicer la tentativa do probarlo, porque tas let-ciooos que 
lov pi^^tori los Dueesos lastimosos de otros pHf!>e)i hennanotí, son 
nr^umcDlofi mas convincentes que las ímajinanas ventajan que un 
t vano intonta demostrar el único i el mas pertinaz de sus partids- 

ITÍCS. 

Una lijera advertencia previene a todos en contra de ese siS' 
tema, i ha«e presente» los pei-niciot»o« efectos que debe ocasionar 
on lai coetmnbrosi Lat pueblo» cío hallan tran<|uítas en medio de 
iiiiu pnx no coni>d<la en todo el cumu do la rovoliicion: i {^i^ in- 
troducir la opinión contra el gobierno central. »c prcdrnde allo> 
mrlrt; »■.• int'-iitn ?«euibrnr celos entw la» provinciiis i foriniir 6iccio- 
mvi. I-i (-uipi^'ürt es desorganizarlo tíKÍo, llevar |>r>r lodii» parteóla 
iloifolaciotí i la ruina, para cambiaj- de forma <lc gobierno. |Mmiue 
jftitins ji'xlni cousi-guirse en la situación apacible do los puob!o«. 
Es prtíciíii i.»nmoverl(« i dividirlos por medio de n'ueorwi; es uo- 
oüüorio eonompcríos i destruir la m^Mra). jPodri ser buena forma, 
«lo gidii^'mo la que neeesiu estas medios pam hacer solo que se 
coiiviorta la opinión en su fovOTí 

ItM chilenos saben que el estado de atraso en que se hallan 
muchoü pueblos de la Ko]K\hlÍca con respecto a SanlLigo, procede 
do que aun no ck tiemiHi de goau- ludiut Iilí niejonut de .[Ue son 



As kiscblAhba 

capaces, i jamas podi-án convencerse de que él nace de ]a falta de 
escuelas, poi-que están viendo (|ue éstas no pueden establecerse por 
falta de población, por falta de recursos, por falta de preceptores, 
i aun mas, por falta de alumnos en muchos puntos donde hai 
algunos medios para fundarlas. 

Tod(s loH hombres que discun^n, estén instruidos de qae, a 
excepción del Instituto Nacional, destinado para todo el país, los 
establecimientos de educación de Santiago son debidos a empresa» 
particulares o a legados de hombres ricos. Si no hai empresarios 
que establezcan casas de educación en Culchagua, Chillan u otros 
lugares, es porque esos pueblos no ofrecen ninguna ganancia al 
interés, móvil principal del hombre; i si no ha habido testadores 
que hayan dejado caudales para establecimientos litei-arios, es 
porque no ha habido ricos con voluntad o posibilidad para hacer- 
la En todas portes, se ve que donde hai mas población reunida, se 
encuentran mas recursos para vivir i mas establecimientos do 
cuanto han inventado los hombres para comodidad de la vida. Pre- 
tender igualar a todos los pueblos por medio de un gobierno de- 
sastroso, i atribuir su desigualdad natural a la constitución do un 
gobierno central, es el delirio mas vergonzoso en que puede incu- 
rrir un ente que no ha perdido la razón. 

Araucano, uño de 11^^31. 




SISTEMA PROHIBITIVO 



-•♦o- 



La Asamblea de la provincia de Santiago ha aprobado una mo- 
ción de uno de sus miembros para que el ejecutivo solicite ante' 
las próximas cámaras lejisíativaa la prohibición de las manufac- 
turas extranjeras que puedan subrogarse con las del país. Es ver- 
gonzoso entrar en debate sobre una cuestión decidida por los prin- 
cipios, por la conveniencia nacional, i por la experiencia, porque a 
todo se responde: los principios de economia son teorías; Iti 
Frimcuí, la Inglaterra, naciones sabias, tienen o lian tenid^j 
iguales prokibicionea; es preciso dar ocupación a loa hijos del 
pai»; es preciso restablecer los husos, los telares de algodón, los 
de bayeta, los de sayal, <le que Antes se vestia la jente para que 
se empUen mas brazos i ífo sídga la plata f itera del pttís. Re- 
futar científicamente ese absurdo sistema de prohibiciones que la 
manía por lo antiguo, la poca observación i la obstinada deferen- 
cia a opiniones qne ni el mismo dueño puede explicar racional- 
mente, es manifestar al mundo que en Chile se ignora completa- 
mente la economía política, i es empeñarse en vano en vencer 
caprichos con razón. Dejémonos de principios, i no entremos eu 
discusiones en que no tienen parte el raciocinio i el convenci- 
miento, i en donde la ceguedad i la obstinación son las razones. 



«8 



«tSCElJKKJi 



Vítulos al ri>«iltiw]o qii<3 tondm en Chilo bi prohibicioQ de intm« 
iliicir nianiilactur.Lt •.-xtiíinjnnR. 

El autor d« la moción i[i?bena habei- laaniri^ado lax auivení^i- 
cíiLs i|ue ruimluin •!« un .sistema invcTit.-ti1<> piir la i^noi-ancin í ws- 
(ciiidn por lii moEiinimlad. P^r» /cniílt-s non ios voiitajiu <juí> vi» a 
nd<)iiirír vi ]uúit cuti i-^ pi-ohibiciotí' ]¿i ounvciiicncm. do una tiit- 
cioQ tsn míclv pui' In cr>ni(>(lidiMJ que gi>2iui 1» jounralidnd du mts 
habitantv^, ¡ im unos pocr» ci-iiU'Daivs ik' iitdiridtios. Ims mnnu- 
£ict4inu qnc se trota ele prrthíbir, npi^niw puiilun ditr oi^upucioa a 
cuatro mil pvjrsoiuuK a vsbui solas liHnt progrcHUr «1 monopolio do 
la industria &bril, á ck quo puede producir algún nrsultado favo- 
rable; pero el resto del país quedii sometido a la leí ijue qiiieiBll 
imponerle artesanos sin e^mulo, obligados a comprar caro, i por 
cunsigiiíenUí en necesidad de vender lo mismo. Xo sigamos discu- 
rriendo, pinjue ya divisamos sacodir la cabeza a loe protectores 
do la.s inaniiraccunut chilenas, i decir entre dientes: teoría», tnorCas. 
Vamos a rji-inpUf* 

Sf tiata <lc prohibir U introducción de tcjidoa dn algodón, i du 
medias ptira naitabloc^T \i\* fábriciw que Ant^'s hubia (le vs1«m m- 
pecies. Téngase prcscnt* que el algodón c» una producción extran- 
jera i que ea preciso conducirla a Chile a ooeta de gastos: que, para 
limpiarlo, hilarlo i reducirlo a tola, necesita muchas maniobran 
que aumentan loa gastos, i cuando ya está on estado do preson- 
tarse al oon^umo no puedo venderse por menos de cuatro reales 
ram «in péiilida del Fabricante. El inl'eliz gafían o el artesano 
pt>brft que, ]>or economía o por escasez, quiera vestirae del jénero 
ny.\A b(i.sto, liftne que pagar al fabricante de Chile cuatro reales 
|Kir tma cripcciií que el comerciante exli-anjero le da p"ir m^noü da 
un rvni. Se cíttableci'nin closcientan fábrícas <]e tejido» de algodont 
oí^)(;vy<**,C(iniO!«<-dio<>vulganm'nU', [wni V(\-<tirala pK-bi*; Kedani 
ocupación ft mil persoua* i-n este solo i7imo; (H-ro la iihwji ife la [n)- 
blacion tendrá nMx-«Ídad de triplictir ^UN trabitjo» pura adquirír 
valorea ttiptcs con ijue pro¡>orciouiir»e rojuí blanca. Esta mi^na 
carestía hace subir el precio de la obra de mnno, porque «1 traljA- 
jador tiene igual necesidad; i así es que, en Itignr de producir 
Tentajas n la sociedad la ponderada rci^tríccíon, va n ocasionar mi- 



SISIKUA PltOBlBITIVO 



69 



I 



sorüus va fl pobrv, i ;^T>nde escaaez en el que tiene nlgitua oomodí- 
iliid. Acusíiimhraila ya a vestirse om ilecincJa Í a jwca costil coa 
jínen» ixtTiuijeriiíi, ciiando dienta el Lntbtii<> que le cueste cl 
tutocrio cim cfectoH del país, dirá la población entera ¡(yaé ímport^k 
la ocupación dada a unas cuantas docenas do pprwnas. cunrido 
la íiituacíon <]ug antea ora ciinioda, ahora ce intolemblei' Htmos 
tornado p<fl- ejemplo lúa tejidos de algodón, porque (m lo pri- 
mero (pie se ciía por los devoloa de Ijís prohibiciones en cuanto 
a pvrjiíicioft oca-tionados a la induRtria fabril con la libertad dvl 
comercio. No hiii fomia de convencerse de ipie el hombre abandona 
nntunilntente una ocupación <|ne »u le produce el metior provodio. 
£n 1.1 niist-n» a ipie uittiiliaiiia-* reducidor en la vida colonial, eia 
on gran i-wureo la clubonieion de o»ii« tejidos; pero la libertad, 
abriendo lo§ ojos a los ehilcuos, enseñúndok^t otra» coniodiiladea 
que no habían conocido, les prewntií nw cmnpo imnenso de arbi- 
trios i de trabajos maa c<iuiad<js Í ma» prodiictivotf, que címj6 uiise- 
tablea telares. 

El inRujo de la civilización, easefiamlo n'-c^-sidoiles que linlt-'* 
no se conocían, ha abierto canales ¡niiii-D^w de riqui-zna, inulti- 
plicaudo W objetOH de trabajo. La variación de castumbrcs do- 
mésticns »i)Ih, v* tUi nrgiiniento cuya convicción no puede neyurío 
£in Kii»ttjuui-sc al duuiiiiio de hi venlad. En aquellos tiempos en 
que las memiderbut vuropcns valion mucho, i en que la economía 
coiuistía hasta en las inmundicioit, una ínrolix lavandera prestaba 
ms senHciüs n (odn una fauíilta por vfiuttt n>alcct al mes, i ahora, 
con cl saludable uw de nmdunc con frecuencia, el lavado de un 
hombre regularmente decente cuesta wi» pcw». Por cMto, 8C ma- 
nifiesta que solo el uso de mudar»» n menudo auincnlii el número 
tie lavanderas, que, consumiendo masjabou, utultiplioí \a» fítbríciis 
de esta especie; i extendí)} sn betiefído huata la agricultura, damlo 
enipW a U» braxoa del ganadero para el sobo, al leñador paní la. 
I>:fiii, itl ciuí>ODCm para el carbón, a los que trabajan bras«.'ri;«, a 
Um constructores de planchas, a los almidoneros í a los aguadorca. 
Asi I-" [irccis-i ni^lir con los fnomigoi* de li» principios, aimqiic 
pnre^zcit que inciinimoA en ri<licul«;i:«, Coiii" ej<le ejemplo, puecKn 
citarse otros muchos i «c omit«n porqae cualquiera observador 




70 



UUtUBi^UIU 



■)uc hi\yn oonocklo al pais ánt«s de la rcvolucton í comp&re aquel 
esuulo con e! preaento, los dcMiiibrínl a cada puso. 

CuaiKlo au«strs industria fabril hubiese decaído con la inlro- 
(laccion de nunu&ctiims extranjeras, cuando viésemos cemidos 
ntiesti>« talleres, i nos JialUsemoe oprimidos oon una carestía 
insujwrtable, cuando tuviésemos precisión de abandonar la» obras 
do) país para asar las extranjeras, en 6a, cuando viésemos sti]uiera 
un signo de atnum en nnL-atros ¡utesanm^, podríamos acudir a «w 
aÍHtcma tan odioío i tan perjudicial en las artes mecánicas, como 
*'^M! otro (|u« a lo lejos b* convertido a los poKuoocí en deeorgani- 
»«loro!*, i ha hecho ipie [os^bienM» sean^írtmí o?¡i^in(ía;pero 
por loan* [>»rt«:t!* 1* V(-n pmgre*Mt. se abren tiillercs, se inventan 
mt-^onv, f: multiplican maniifactunis & inconcebible la cantidad 
do zapatos, de soiubix^ixts i du "tro« efectos úlabíinidos en el país, 
que fa prvsentjín cu d mercado. Se labran furtunn-s eao hacer 
ropa i pregonarla por lits cnlli-» por un precio ton burato, que nd* 
mira a todos. So vo a nuestra plebe Ubre de aquella inmunda 
bayeta i de aquel lo«co tocuyo, pcrfcetamcnte vestida i n poca 
costo. Se ha inLi'oduci<lo el vicio pomioioso del tvjo en el vtrstua- 
río de la clase biij»; i con 6etc va diitmínuyendu el de la CDibría- 
guoz. porque el ahínco es trabajar pora vestán» i «e ha hecho 
necesidad i placer el andar decente. 

En el oficio de carpinteros í ebanistas, tenemos profcíKircs del 
pata tan adelantados, que sus obras han hecho alejar dol mercado 
todas la» extranjeras; i asf es que no m; introduce una cómoda, 
o un» silla, a no ser de junquillo, porque no hai aquí este mate- 
ria!, l/üi proj^wiutque odminuiios, ndd debidos al estímulo que 
producen las obnis de los extnuijei'O.'' i a lea maestros que so lian 
c»lAblecÍdo entre nosotroc^ En cuanto a liotas. xapatus í otras pie- 
zas de vextuano, puede dceir>e que e» t.!iu piKii !o que se consume 
de fuera, que no merece la pena prohibirlo. Aun rnivc no haí dife- 
rencia en el precio í cahdad de ciertas manufacturas del país i 
las extranjema Se han mejorado aquéllas por la concurrencia do 
¿staA; i en cuanto falte este ájente poderoso, »e quita a la industna 
el mejor fomento. 

Descendiendo a pormenores, presentaríamos una lista de la» 
Dmnufacturas extranjeras que se consumen en el país, i un gran 



A 



srsTKHA pROEramvo 71 



catálogo de las que se elaboran en él; peix) esto sería avergonzar 
demasiado a los restanradores del sistema de prohibiciones, por- 
que se les pondria a la vista el testimonio innegable del ningún 
conocimiento que tienen de su país. Si la cuestión sigue adelante 
i toma el carácter que corresponde, entraremos en materia con 
detención. Para nuestro objeto, es bastante este articulo, tan fugaz 
como incontestable. 



Araucano, año de 1831. 




DISTURBIOS DE AMÉRICA 

i:XTRACTO DE UN FOLLETO PUBLICADO OLTIMAHENTC 
EH LONDRES 



Dl-»(1<; vi monv-iito en que proel Amntncis nucsti-a independencia 

' un vivo intcn» *c «^'icctt'í en toda EuropA, por conocer el mundo 

<)ue hiibin Mtistrutdo a sus investtgnciones la estúpida tiranía de 

Espo&a, i del que la üuna pregonaba ¡nmonsas ríquezoíi. Desde 

entonces no han cesado de hacorse publicacioneít mas o menos exao 

itns sobre Amériea, liUi que ae han recibido c^m cntiutiosino pora 

ñar una eurioítidail sin Ifmiteít. Si algiinf» vÍAJcnM ¡tnporlicialcs 

ti faltos de criterio, n nlgiinoiíavi^ntiiK^nw burliulos va »us qniíné- 

ri«as «sípemiuBüs iiot* Imii caimuniíulo en «iis cMcriUw, no han Ci!- 

Jo otros obívrradon's imparciales que nos hayan rindicuda Kc- 

Cien ti- 1 n en U^ se ha piiblieiulo en Ldndrcs un róllelo sobre los 

tj}úiiiirtiwv itf: Stir América, en el que su autor príndpia aiten- 

ido quo las opiniones que se tienen allí sobre estas repúblicas 

wn enteramente erradas, lo que alribuj'e a la lijeren» con que los 

feviajeros han fomiado sus juicioH. Trota do refonnar aquéllas, dis- 

itíendo las causas de estos dtHtnrbios oon estricta imparcialidad, i 

BÍn disimular la" faltoü que ha not-ido en países que apénaa nacen, 

'«n naciones que estjin on la infancia. ^Los amtu'icanai, dice, con- 

Hecuenti-K con W cl^montoei del sisltmia español, en que se habían 

«diiciulu, debieron haber establecido un gobierno de«p<}Uco, m 

cauMS niui poderosas no hubiesen conbnurottodo cstOM clcmcQ- 



I 



toí*. E>ta3 caii.'taa no solo les hicjeron aborrecer ol despoiúimo. »iaa 
que hineniD impot^iblo ku renüibleci miento i les iropiliep^n a 
wloptnr Ift fonna tif. gobierno mas libem].> Pam pmbar esto, »gue 
rel.ic¡iiiviii(ii) wüiK cai]sA.-< i la dívi-rsid^d ríe rumbinaciones ijue 
prcJíi-iilan lonenlaiiiis Itbrvs en su fnnmicion. íSi !■■« snr-aiticñca- i 
noi*. afinde, hubiesen sido oijlocadoíi en citvunstaDcinit onlinaría8,fl 
después de su emaDcipocion habrían primñpiíulo a bac^^r ensayos " 
t [Icbates poHticoH. Ellos babrtan u»tab!t-cidu nnn inslitticicm libr« 
desptivs du otra; i procodieado gmdiial i IvntainvDtt-, hnbtisD si 
último coDsi'j^do una constitución libiv.....> 

<Ln5 cnuKU indicadmc pnolujoTon urrorex i abae(x<r, i i-n su con- 
sccaencia se sintieron diferentes desgracias en Sor Amplíen des- 
pués de la revolución. De fUjuf nacieron un doscontento o iiri- 
tAcion joneral; i é«U era tonto mayor, cuanto que la jenerttlidad 
del pueblo se lisonjeabo {por oIiy» efecto de su inexpericjicia), con 
que, después de haber de^tniiflo el gobierno tiránico de Espafls, 
poco o nada le queiiiibn que hacer. En vstv estado, i por la minina 
iousperiencí», Ion nmiricttnoii vmn incnpaois de recurrir a nii-di- 
ilaa adecuadas para remediar estos makot; i como el hombre cuan- 
do «me ue II t ni dificultades, pi-ocura por toilo« los medios <Íe^cmhara- 
jnuvc (l« ella», ocurrieron a las mas violentas í aradas. 

«Hicieron continuasmutacioncsde gobiumos; oolocoron bnjolas 
mas e.tcn-idvas rt-strícciones a las personas a quienes confiaban la 
administración, sujetándolas en muchos puntos, puramente ad- 
ministrativos, a la dirección de las asambleas o congresos lejísla- 
üvos. Concodieron a la clase inferior del pueblo demasiado ejer- 
cicio del poder sin cambiar sus instituciones, se acercaban de 
hecho frecuentemente s la simple democracia. Eatns medidas de- 
sordenaban las instituciones, i por coiisi{;uicnte se aimnentaban Ion 
males: ¿st«s bocian crecer la confue^ion i la efervescencia de las pa- 
sionea; se adoptaban arbitrins ma.« violentix; se cnjt^ndraban ani- , 
mosidades privadas; i se provocaban las gucmut civiles, i asi ae ■ 
produjeron los disturbios. ^ 

<£stos han nacido di- ima lucha, no como acontece en otros pal» 
sesjeneralmente entre liberaltí.t i scrvilvs, entre SLrisUh-ratAS i cl 
pueblo, etc., sino entre un jeneral i entuniíUtico amor de la liber- 
tad i In inexperiencia cu poIfticfL Sin i-sta experiencia, las itisti- 



rifa 



mSTiniBim DB ÁMÍItlCA 



76 



tudonra Ubres no puedt^n propiamente establecenxe, i loa ameav 
cruKK< se lian víslo en U indispensable neceeitUd de adquirirla 
dcKptiM «fc su njvolucion; 000 esta diferencia, que por tuiber pri- 
iiti-iii ■•.stiilik-cid" ¡st-Tuyunt^s inirtituciones, se hnn ci>lopatlo en la 
vciitHJoifa situación de aflqitirírlii t^it un tíeiiijH) pr(>|ii)n:i(i>.tlRU*-nU: 
nuui corto, i que a fnluí de enemigisi de In liberlAiI, solo tíoncn 
que liiehar contrn esii inex|>eríeiK:iit. £Áta liichn t» In vcntadera 
cau!^ de sus de«iíideneio 

£1 niitor del papel que ñus ocupa, voitnt después a pruluir que 
la opinión de qne conTendriu el «?vtAblec) miento de un iliVgiobi, 
para !H(fi)car etrtos disturbios, us la uui» cxLravagiuitv, sobn^ lo que 
se e?!pnTKa ari: 

«He »i<l'> ilecir n nlgiimu per^onns que »crin una fortuna para 
lo!t unit;ric»n<)(<! en ^u nctiml estado que nlgiin individuo por cual- 
quier tneilio, H»uui¡e:<<^ un poder de^p^tico »obru ellofl; i despue-s 
d« [iTobnr oon razones iiicontestAblesquoeKtocs impoaibltt iqua 
niic^simü misinos disturbiotí no pueden tener otro termino que el 
«^Udilmmiento de la libertad. CMitinúa: «Pera, suponiendo que 
el despotismo, hablando en jeneral, pudieso establvoenw a viva 
ruerza. no dudo en sostener, que nunca sucedería en países situa- 
dos como la Améríca del Sur, pobliuli» de voatas montañas Í ián 
caminoet convenientes, u otras medios do filcil comiinicacíoD. Si 
algiin iitiinbre prclvndiesi' limniziirlos, o «un intlnir en sus ooasc- 
jos enntni el eou^nlimienU) ile iu)ue]l>m habitante:*, liw rebeliones 
revcntariiui por t«idiw poritut i a innien«(u« dÍMtancÍH>t; se organiza- 
ría una ^ruTHi de partidario»; los miimios Njldndos del déspota to- 
m/irínn paile con el pueblo; so le desertation iñn ti^'mor de svf 
a)m:hendidoa. Esta opinión se ha confirmado por la experiencia. 
Ha !M3]ido acontecer que algimos de sus caudillos, sin aspirar al 
despotLHUio, pero, creyendo equivocadamente que podían reataiuw 
la Lrampiiliitad por la fuerza, han adoptado algima.s medidas quo 
en otras naciones podían considerarete como arbitrarías o violen- 
tas; [K-ni que en lnj< eircun-'"tfinoiiis do éstas eran justificiible», o al 
iii¿-ii<>s ewusrtbicií. EaU>s oaudülw ¡wseian glande inllueneia i po- 
pularidad, tenían ojéreitos a su dispwicion, i Listaban a la cabeza de 
los gobiernos; habían hecho eniineiites serxieios a la caiiíia de la 
Ubertod; i se habían dii^tiujjiiido jior kii talento i v«Ior; i con toda.<t 



76 



■IBCELÁKEA 



««la» voiittijaj' MIS oiiipr(T!OLS lian fiíllailu. Iki^Io «1 uiiniiotiio i^n 
que timiabnii algiiiiun hiiiii'w t\v {loilur nrhilnuio, puinUlnm las ru- 
volncioiu-A contni ello» cu hig»n.-« n mil o tío» mil inillit»! (Iv dis- 
tancia de la :^Ílla ck-1 golncmo. Si marclubari a rudiivir h un ¡mn- 
blo, se t>.<volucÍotmba ol qu<; dejaban, antes de hubcr firanqueado 
los caminos nudos i montañosos cjue los conduelan h) primcrot Sus 
amigos i partidarios los abandonaban, i sus soldados engrosaban 
las filas tío MIS ct>ntmños. Por último, alcanzaban la mas completa 
i desgnkciadn mina; i ta experiencia les enseñaba qiie ona vez ijui- 
tada la venda de la superstición que cejptba a las americanos, no 
púdian tolerar ni aun las apariencia» dvl de^pütLiino, i que losde- 
sdnlenes do esto» paíaes son como ncptelluíi que anule padecer la 
máijuina huinana, que w aitmcntaii coii lo« iiH^icani«ntús, i que 
Kinan !">lo con lott pnígn^siw de la tintiiraitixa.^ 

tLu guerra cuntni loi< i-spnñolv» ofi\-c« todavía mas grandes 
pruebas sobru las ventajas que da a los americanos La oonfijjunuúon 
de sa territorio jiara rcsütii* í destruir toda fucnca hostiL Los ejér- 
citos españoles han sufrido mns de las guerríllns, que ellos lloiuon 
monlMicnii'. formadas por los paisanos sin disciplina i casi sin 
paga, que de todos les cjórcilos regulares.. .t 

Por la anterior reUcion i por las ohserracionea que de ella ema- 
nan, se manilksta bien claro que la presente lucha debe necesa- 
riamente terminar con la consolidación de la Ii1>ertad. 

El autor se contrae doí<]>ues a analizar otras causaíi a que se atrí'» 
buyen los exajenujos deHi)rde]tt-.-t dv Aiii^rici^ Sobro la gro^m. 
ignorancia en qtio «o nos cree suuiidois dice <quu en ti(-m[><> de k 
dominación capai'iula hubia duhhtosus cnli'jiíw o iiíliibli-cimieiiUíS 
<Ie ednciwioo, cd ([uc so euM-ñaban casi t<idos los ntmos dv liu-mtu- 
ra i ciencia». Que, aimquc ellos se huluan «stablccido bajo el plan 
ililx^ml de tos de lu Península, últimauíenlc se habinn nK-jonulo 
algún tAnto, porque la diatanda había debilitado la inRuuiieia lí- 
rAiiicn (lu la madre patria, o poixjue los virreyes e inquisidores do 
Amth-ica no eran tan Feroces como los inquiaidorcfi i consejeros de 
la camarilla de Kspaña. Que en c! instante en que se principió la 
revolución, todos los grillos de la superstición i despotismo se 
rompieron junto con el cetro español. Que en odío de loa domina- 
doces se proacribieron todaa sus ¡nttUtuciones, i ho-sta rus in&ne- 



DiffrURBioa DE AMÉmCA 77 



ras, guatos i modas. Que desde entonces se abrieron todas las 
puertas de instrucción, comunicando con las naciones ilustradas 
de Europa, i estableciendo nuevos colejios, etc.;* 

Otra de las imputaciones que se nos hacen, es la venalidad i 
corrupción de nuestros majistrados, sobre lo que dice: «He obser- 
vado cuidadosamente la conducta de sus principales funcionarios, 
i no los he encontrado mas susceptibles de corrupción que los de 
otras naciones. El hecho es que el amor al dinero no es ni puede 
ser hoi la pasión favorita de los americanos.:» 

«Nadie puede negar el hecho de que ninguno do los muchos 
presidentes, vicepresidentes i grandes funcionarios que se han 
retirado de la vida pública desde el principio de la revolución, ha 
sacado riquezas adquiridas en los empleos. Aquellos que ¿ntes 
tenian fortunas conocidas, las han sacrificado en pai-tc o en el 
todo, i los que no, viven en una suma pobreza. Si contra esta aser- 
ción se pueden producir algimos ejemplos, serán mui raros i nada 
concluyentes.lfr 

Araucano, año de 1831. 




SOBRE EL ESTUDIO 



DE LA LENGUA LATltiA 



(Extncio del Aaitrira» Qaarttríy ¡Utinn) 



Supoacmos decidida la cuestitm acerca de la ¡niporUtncíñ i titi> 
lirlnd <lc los estudios cláüicoK, como fimdnmentü de toda educ«< 
don liborat; i dnodo im piLtii iniis, nos pnipoui-iiio» iuqninr cuiil 
6oa el mejor modo de hocerli». Xo i^ortimos ()U« mnchcu) houi- 
brea de juicio fjiiís [Ktr su difen.TiU'- odiicRcion Í por lu cnrrcra (|UC 
han seguido en 1» vida no kc Iiatlan en csfaulo de aprocínr el va- 
lor de estos extiidioc*. han Uegiido a pronunciarse de nn modo 
poc^i fnvonibk- » HIos, oomporando mi rebultado con el capit.il do 
tit;ni|M>, tniU-ijo i dinero que ocadonaa. Pero es porque confunden, 
por una dÍ)>culpRbIo equivocación, el método de comunicar el co- 
nocimiento con el conociruiento mismo. Toca, pues, a loe promo- 
vedon-s de la educación clásica, arrancar este argumento a sus 
adm-íariofi, mejoi-ando constantemente el método, i haciéndoles 
palpar con hechos la injoaticia de mi G«ns[Lra. 

No tenemos intención de deaaci<editAr loet métodos anteriores, o 
que se hallen toilavia en uso; pero no podemos inénois de sentar, 
como un principio incontestable, que lo» oonociintentos adelantan 
progresivamente, i cuR ellos el métutlo lU? adqninrlos. Negar que 
la filolojia lia proi;;;resndo vn los tiltimus veinte o treintA añas, se- 



80 



DtgCCIoXBA 



ría descubrir una ignornnciA gmsora: luista solo atiu* n Heync F. 
A. Woír, Hermana i Creuzer, i couiporar la situsctoa en c|uv hn- 
llaron esta ciencia, i el etiUdo cii qtie la (J«jnii>n o van ii (Kjarla. 
Ellm 008 han presontado Imjo tu<pi^tcu( enti.-nttiK-ntc nui^vus la 
tuiUfi^i.'dad i ifus cifcñUavsi i uiin sa puctio tiocir que huí cn?ado 
nucvHs cioncin* El (fttdo solodc-l Artn itinibólica de Creiiz«*r íde 
Ib Jf¿f ri«i de Hvrmann, c» nufioicntc para imponer silencio a Im 
que duden todavía d«\ adelantamiento de este nuno ínterosanta 
de la literatura. 

Pciu, cualesquiera que gean laa uUtidadeR que se e»peren del 
eatudio de la lengna latina, es cierto que no pueden lof^rse, ^íno 
es aprendiéndola perfectamente. Sea que mireiniM ente idíoin* 
entnu el principal sendero que conduce al conocimicntn de l.-t aii- 
t¡ji;11ediid, 1) cornil uno de Ioü mejores medios de ctilltvar1nnvnrín« 
Cicultailea del aluin. ni atpiel conocimiento ni este cultivo pueden 
obtemTM) »i»o \vit medio de un estudio rouipleto. 

El »»unio c» ditli-il, i aiinquü hn diticiiltiuU':* no son in^jieiw- 
blc^ íolu os ¡visible vencerlas u fuerza de Aplicación i piT«cvc-nut- 
ciíL La OJitnKítnnide esta lengua e* tid, ipic ;k>Io lagriejtu lu liacc 
ventaja en \n {K-rfocciun i delicadeza de su complicado m>>canis- 
m<^ SUK tesoros litururíos, que compreudon casi todos los drpurta- 
mentoit de las nrtft i ci<^riciii», suniini.st nui una serie de pi-ovi'chosws 
ejercicio» para Uxiiut las facultad'-» mentales, desde aquellas que 
asoman ea la primera ¿]>oca do la vida, hasta los que ocupaa vi 
cntendimieato maduro do la edotl viril. El aprendizaje de una 
lengua antigua '■» una marcha gradual deado los mas pvapioñas 
menudencias hasta ta compn?D«Íon de las mas milagrosas creacio- 
nes del (!Spírítu humano. Un conocimiento perfecto de las )>ríinc- 
ros es una condición indispcusablo para llegar a las últimas. I esta 
i»la CtHisideracion nos convencerá de la imposibilidad de lograr 
un resultado satisEactorio en poco tiempo. No hai estudio que do 
exija paciencia í tesón; i el do la lengua latina no cede en esto a 
ningún otro. No querríamos cíei-t^mente acumular dificultades en 
la nenda de la enseilanza, que e» ya bastante espino!*» de suyeí 
pero no tenemos inénat i-r^pugiinttcin a la propensión, tan ji-iioral 
en nueatrDíi dias, de facilitar la einpre^ » c^'Ut. de »» rcKiiltado 
mismo, poniendo término a ella ánttsi que el jóvcD alumno hay& 



SOBnE KLESTCmODEUI-KíGrJlaTISA 



81 



» 



llrgacfo A HilxiDMirMc c*m aquelli^ üaooü i nutritivo» ^tcs qop son 
«1 prviiiio ili- 1» ¡Kn«.íV(rnuK;iii. 

Insústímus va niui iiudmcciun gnunaticnl exaotn i cunipletA, 
cnnlfiodo («rlicnlanninU- lU- li i)nmiincii»riíni, qno ai nu se coiryn 
dttKlc ul principio, (luiú intiniut tlilic-iiltiwl «ti d pragre:«i> cl¿ la 
ensuflama, i talvuz fin provecho nlgiino. Al oir o «iMpeorlor mi níiio 
por Ui príim.Ta vc-z uiiu paliibro, <» tan láeil proiiiiiirinríii (-omitía 
como iiHaiToctatnvnU;, si u) pTvfusor nticndi^ Mifícit-nU-mviiU^ n 
«lio. Si se desatiende ni principio este punto, habnl después dos 
dificaltades que vencer, la de adquirir una prootinciaciain correcta 
i Ia lie dcjuiprcndcr la inciost; ni po») que ix>n un poco de cuidado 
«e hubieran podido formar buenos Hábitos, Í eWtar al o{do do las 
pcraonas instruidas el ttwTncnto de sqacUoH stmidoa bárbaros qae 
snolen pasar (mt citas Utioas. No queremos dmr que el jilven 
alonmo haya de cngolforse en la espinosa iuvestijuacion de los 
Taloro qa« ios antigttos romanos daban a sus letras, materia sieiu- 
pre dificil, i en los primen» eetudios intempestiva; lo que desea- 
mos es la exacta obaerracioQ de las cuantidado.t i aoHiti». 

Laef^a que el eAndiante 9& ha &miliiuiza<Io con iaa declínacin- 
oes i con j ligaciones reatares, debe empexar a tnulucir de La len- 
giui Iniiiia n lit [Kiuiít; pnni )o cual «oo ulilísiiii&t las culcxxionus 
de pasajes selectos, coonüiuwlus n Ins n^la» gnutuiticolcít, i distrí- 
bnide» de modo qin! In dilicidtnd raj-» cn-cícndo por gmdnv. Se 
dcíteo volverán al niisnio tiempo 1<» principio» jencndcs de la rin- 
táxii*. i io prooudtTñ gradualmente a lo mas complicado i dit»ñl, 
iliutCmodu cada rvgla eon gran número de ejemplos i recurriendo 
fn^niontcinentc a la venion de las fraaea de la lengua niatema en 
)a)4 cum.^pondicnU>s latinos. 

Es importonb) oomenzar temprano, i avanzar lentamente, por- 
que oí desarrollo del alma es también lento, í oo sería racional e*- 
pemr frutos cuando apenas empiezan a forroaise las flores. Loa 
ojemcjos prácticcs son la vida de L-l int«tnincion gnunatíral, como 
de todas las otraa. El cntendimienUí , Niempn- activo, fn- fortifica 
de csU> modo, sin exprnti-mv id peligro du \¡\ precocidad; i Iah re- 
glas, cayo conocimiento es de la mayor conM^ut^cia pat» oub ade- 
lante, -■■- graban de un n«>do imlíOi'blir, La máxima del einpi-nulor 
AoguiAu, felina Unle, íe c[eb« oUwrvar ooD rigor, ou pcnliendo 

KMCn.JKBA 6 



8S 



■ncnUiíEi 



de vista í|ue8o tmtíi de cultivnr. aosolo lametuom, bíoo eljmdi> 
i guxto lie] aliiDino. 

Hoe (kt«nemoe im mometito pam recomendAí- vaiios ejercicio» 
(]ue aos parecen do grande iililidad, i i{ue punten príocipiar en 
esta ¿poca de la ensel^anm. para continuar en toda la siguiente. 
Tal es en primer lugar el ila restituir al latín loe pasajes tgne so 
han tradncido ánies a la lengua nativa. Por este medio, se foniut 
tin alitindante acopio de palabras i frases, i si> vn nd<)iiirjendn uti 
conocimiento fauíiliar du las oonstniocinneíiiiuLHoltvítL'ssiu la fa>^ 
lidiosa tAnen de cnoinendiu- n tn menioriA tina nonivnclatuní in- 
ivmi'Xit. Otn> f.jcrciciu •■» ft di- las Iradiicciouc» fX-riUi». Al prin- 
cipio pm-dv el niñ" cwribir UmIu Iu quv truduci;¡ pero, como las 
traducciones van creciendo sucosiramontc, i al cabo de algunos 
meses este trabajo manual ounsumiria demasiado tiempo. i« no> 
cosario limitarlo «nbinccs a los pasajes mas difíciles o interesan- 
te% Dejando a un Iodo la conveniencia de formar así el estilo do 
los niños en la lengua nativa, para, lo cual es mas a propdsito este 
medio que el de haceries e»;ribir temas, en que tienen que luchar 
con de» dificultades a un tiempo, la del asunto í la ile Ins pala- 
bms, el ejercicio de que hablamos contribuye grandemente a per- 
leccionai- la inb'lijencia de lo que se hn tnulitciilo. 

Terminada la colección que indicamos arrib». puedo l^>inanfCol 
Comeli» Nepote, i una antolojia, esto es, una col<4»:iún du pioxas 
poéticas de Fedro. Oridio i otros autorwt. apropiadas iil gntdo Af- 
conoci mientas tiloliíjioos i noticias jenenüvK de lixsuliimmtít. Un 
brwvc reamen de Kjs príncipíoíi i regla» de la proiwMtia, oon una 
«ciicillit lí'orfu del he»Auii!tri> i [)cnt¿m<;lro, m ima prcpurncion ne- 
cesaria ])ara esto cjcreioio. En cuanto a Xvpotv, m»s alegramos de 
Huv vaya gimnnrio t(.^nvno en 1h« aula»; ponjue la puculiar exc»- 
l<-ii('in do líuit biogntffiM, como primer libro de traducción latina 
de-^pucs lie \os p'Majvf sdvctos. e» reconocida de todos. 

Propurado do cstu modo el alumno, entrará con mucha ventaja 
en la Mgimda ¿poca de la enseñanza, cuyo caráct<>r rlíátintivo 
KcAalarema« diciendo que está destinaila n la Iruduccion v tntvr- 
pretacion de los autores. En el primer pcriotlo. In gramtltica for- 
maba el objeto principal, i la traducción no era inaK que on mv- 
dio; en el segimdo, la intelijenoia de los auton.-^ vn el fin a que 



SOBHB KI. K3TVDI0 DB I^ LESOCA L.VTIXl 



83 



rl.'bfl 



loS' 



iii-rn'H !«T\'ir 108 conocimientos gramaticiik-s ii>]i|(nnO<is. Kx|ilicíir 
pnlatiius i ojii^trticciuiius difícili%, iluslrur c-1 tontillo «le ciitlii pa- 
Mjv un ([iiv ol pensamiento o la gouexioo <lc In» iduiut nu mí pcivibii. 
A |)rítiu.-ni vist», exponer sncintAroenle los puotoa rclalivos a ül 
historij», jeografía, initolojfii, costiirabres Í artes de los ontiguoM. 
ejcix-il«r iíi reflexión, despertar la percepción d.j lo bello i subli- 
me, tales son las partes principales de una interpretación ¡lerfcc- 
la. Xiula menos litil qiio c«ñirsie a una mera vcnsion. Traducir «n 
pensar en lo que se traduce, es destruir todo principio de iuvesti- 
gscion orijina]; i el que ae contenta con eso, do alcanza ni au» 
aquello misino a que n-tpim. 

Nadie espoi-e penetiur t-! oitpfritu de Iiw nntigiioH, desatendiendo 
las menudencias, e^mo alguno» los Ilanuui. Es impotable llegar n 
tas idea.4, i íiobrv' todo n los s<-»t¡inii;nt<.u<, si no e* por la análisia 
íle los signa* con que las lia vostido el lenguaje; i IiJWtii qué punto 
deba llevnnc c»ta 1U]&1ÍKÍ«. cousid<'in.-nlo iu{UcIIo!( que en la Iccluia 
Inn oliras de elocuencia i poesJA en la lengua materna, !*ean 

■I«c(r« de percibir a qué Ujcroüi mutiees, it qu¿ tuinimoít acciden- 
ten eistá ligadiL niucIuLt veet» la expreídon de la gracia, de la ter- 
nura, de la sublimidad, que nos enib«le.tan i arrebatan. I a cuto 
a*! ^vri6cH en toda» In» lenguAi<, ¡cuánto mas en laá clAnieas, tan 
oopioMuí, ton variadue, tan suelloi;, t en <iue, por coiuiguienlc, lasí 
afeiviunes del alma »e enlazan de un modo twi (nlimo con los acci- 
dentes del lenguaje! No es posible desmenuzar su cstruottin>, ^iu 
empezar asentij- el aliento de majestad i grandeza que las vivifi- 
ca; i reciprocamente, es en vano buscar eac espíritu sino por entre 
i formas en que ha querido reveláraenon. La historia de la litu- 

Btura suministra mil pruebas de osta verdad. El examen cuida- 
doso do esas menudencias as lo que ha conducido a los descubñ- 
mientod ijue han ílu^li'adu recién u-inent« la critica literaria. Por 
•■lias, si> ha i--noo»lnulo el HC-ntJdo de iulinittw pií-tajes i¡uo antes 
habían ptu%cido enignuitiuMi. A ellas kc debe la restitución de 
otiiKí innuiiiembles. dejtfigunulos pf>r la inetiri» de copista-s o por 
el tiiid entiulo de lo» códices. Al estudio prolijo de cosas al pnrecui- 
de [K>oo momento, debemos la i^estauraeion du Tácito por Lipsio, 
tie Hontcio por Bentley, de Virjilio por Heync: i nadie segura- 
mente se atrererá a negar que estos eminentes QUÍlogos eulanjii el 



84 



uimtuszA 



e^piñíu. al miamo tiempo tjuc la let» de los antigaos. A todo lo 
Ciinl se jtintn el provcx-hnso efocto de este proceder analiti^D en 
cuanto Hcofetumbra al alumno a los cefíierzús di.- aivnciun t a Iil 
severidad de esáraea lan n«oa«aríos eo el ealtivo do tiut nrh>3 i 
ciencias i en la oindn<!la de In vi<]a. 

La explicaeiüii do los niiUirve cuinprcwlc dos ptintoí:, oíaterín í 
lengUHJi>^ {tero oonvtenv tMicr prf«>nt« que el lenguaje es todavia 
au(.-Ntm ubjoto principal, i que las otms cosaa oo son mas ({iic me- 
liius diríjidm a est« fin. ^?in esta distinción, el profesor i el alumno 
iw envolvonin t;n «n c¿ob de que no les será Kcil hallar salitla 
DelK-, pueii, erítaisc toda digresión qae no sea neceuria; i contó 
las explicartones relativas a la historia, joografia, mitolojEa i anti- 
^Icdadt's ocuiren tan frecuentemente i demandan mucho tibinpu 
i atención, ejcponiéndotos a perder de vista el príncipnl olijeto, el 
mejor aií)itHo para aalvar este inconveniente seria la sepomcion 
de estos ramos comunicando su conociuiienlo al alumno en cor- 
aos distintos, sin entrar en indagaciones pn>rundn«, i auininUTrán- 
doles solo laa noticias suficientea para la intelíjencia de la» aluiüo- 
ues difíciles. 

La parte de la litemttir» en que w hu de tnicinrel alumno du> 
mnti^ í«ta «egniídn ípora de In ru9>vñanzíi, sp »Iivide en ruatro 
secciones suchwívilk, poética, hisu'>rica. retórica i filowjfíca. SÍ rvcor- 
damos como nAcii5 i »e fonnií la literatura griega, una do Las pocas 
que han brotndo i lozaneado por si mismas a manera de Arbolea 
vigorosos, hasta llegar a su completo deeajTolIo. percibiremos este 
mismo progresa Homero fué seguido de Hertídoto: i a Plai<on i 
Arísttiteles sucedió la larga sene de oradores que terminó en De- 
inrtFtenes, Es verdad que la titemtura latina, no habiendo «do pro- 
ducción indfjena, sino nat<indi»uln oii el .>)iielo italüino, no se for* 
nuS de la misma manem; pero esta es siempre la marcha mas fácil 
i natura] del espíritu humano en el cultivo ile Inií li.-tRW. 

No es nuestro ánimo (pie sv e^tablf^íen uri» rigonHii M:)iaRieton 
entre c!«t«s cuatro »ecci<ines o rla^tcjí. sino solo que se tenga n In 
x-ista la materia predorniminte di- cada una. dr mftin:ru que pn el 
primer espacio se leaii i expliquen jírinci ¡«límente obra» jW ticas, 
sin excluir del todo las históricas i filosóficas, í lo mifinw «c haga 
rcsfpcctivnmefite en los otro& 



smsB Kt. RürrPii) i>b la levoca utixa 



85 



La 



U fiWllltJM) 



iiiuijiiuuüun f^s 1» tiu'iiltJKl ilfl nlnuí que hc d^is^^ntiiGlví' ^hí- 
mevQ, iIoHjiiif? d<- Ia iiu-riiv>nu; ¡ por vnU^ ntzon es natural presenl.tr 
a los itlduiDM», áutcs (|uv kMJM las otros, aquella sección de ta li- 
toi-atur» nuf le ¡«umitiútni alimento i sirre para cultivardi i pu- 
riticarlu. Sv hn uW-rvado muchas veces que Ua nnciúiitts litiuco, 
c(iim> tos iitdiriduotf, ku nUtez, juventud, Wrítidad i vt-jcx. Eate 
pantkilu, qut.', lujo mas do un aspecto, ea fundad'^, ntiiuifíc»ta el 
^rdi-ti riuu dvbi-mos scgair. Los tre.i ({lundeH depiuiniiKiitus du la 
pctesía, In i^pica, la linca i la dramática, quo itiu.-Í<.'n>{i u) utio del 
otro, Nogun L'l orden en que loa hemoA nombrado (coiiio lo vemos 
clanum-nto va la historia literaria do la (¡ix^Íil) d^boii pn>poufras 
al (^'Mudio de los jiiverK^s de la iniHuia iiiniK-ni, iiiitlniído el proco 
dcr onlinaiiu de la naturaleza; lo cual ñus indica no itolamente el 
poeta, sino lii oI>m ]uirticidur üv qiii.' debemos valernofl para in- 
troducii-iipi iil ríeu Janlíu de la poesía latina. Esta obra no pue- 
de svT otra que la Ei\eida. Pero haremos aquí una observación 
aplicable a U lectura de muchat autores ademas de Vtrjilio. El 
poumit que hemoH mencionado, es demasiado extenuó para U^erlo 
htdo entcroen elaula. Lo que debemos pivkpoDemos, ce* el fótludiu 
(lo aquellos autore» i de at^uclloM partea de autores nías a prvpií- 
sito para dar a conocer el espíritu de la lengua i el ciirActer dis- 
tíativo de las obras, dejando u la aplicación paiticuhu'de uula uno 
la tectuni del k*U\ que después de una cuidjuIíH^ii interpretación 
de los truzoít M'lectocf, no puedo ocasionar diticultadvH de mucho 
moineiiU). A in<^d>L que el estudiante odelanttt, el campo de la 
inMmceion se iiisuncha, i so hace imposible recorrerlo todo: la en- 
aetiunza »i limita entonces mas t tuas a la dir<^«cion de) estudio, 
lío prescribiivmtw qué porciones de la EnfUltt hayan de explicarse 
ooit preferencia a las obras: las que sobresalen por su hermosura, o 
pur liLs explicaci'-nt^ (pie ni-oi^itan, tun tantas, que un profesor 
Juiciato no tendrá tuuelí» eiiiluinu») en (ilejir las que le parezcan 
suficientes. Pero convendrá mucho variarlas de un aAoaotro, i no 
explicar |>itrpi.'tuimieiite unofs mismos pnsivjes, pues aunque este 
méto'lo no produce una utilidad inmediutu n cndu alumno, hace 
nnu iulrruomlc i agradable la cnsei\anza pma el profesor, riiante- 
otendu KÍenipru despierta su at4.mcion, infundiendo vida i vigor a 
ww lecciunos, i pi-ecavieiKlo asi aquella sequedad pedantesco, quo 



$s 



MISCBLAXEA 



es el pocatlo mas común i miu* pcmidum dv los iNrtudiMs clásicos. 

Hemos ja indicado que, aunque en esta purtu del scgiuido pe- 
ríodo. La poesía es nuestro objeto principal, no por e«o dcseariamce 
qne se excluyesen los autores cu proea; lejos de eao, dos parece 
convenit'niísiiiií) ([He no se deje nunca de leer con U mayor aten- 
ción algún buen escritor do este jénei-o. El conocimiento de la len- 
gua no «< todAvU <x)ní<id«rablc en esta ¿poca, i el aluouto es in- 
capaz de «li^tin^ir b>Li| Antemente el entilo poético del prosaico, de 
inniiem que Ic>'endo *olo iwwtíwi, curiv-ría )>eli^u de formar un con- 
cepto cTnliiou dul idionuí latino, cuya estructura jeniiina, como la 
de todos U» otros, su presenta CMi alguna n]tera«ion i disfraz en 
el viino. 

Rcoomendfunos para este lin a I^via Preferimos un historíadiir, 
poi-quc ta bistoría e» entre todos loe mmo« de litemtura el que 
después de la poesía tiene mas atractivos pora lo» ánimo» juve- 
niles, i aun bal caaos en que cautiva mas podeix)6ament« su efica- 
cia: i preferimoa a Livio, porque ningún hístodador romano com- 
pile con éste en ta corrección i elegancia, prendas que, vu el 
concepto de los intctijentes, le han dado HÍerapr« un lugiu- inoi 
■cercano al de Cicerao. ?Co hai en ¿1 reeabio de a^claciou o uma- 
neraniiojito; .su njirniLivu liciii.! tra-^parv-ncia i animación, a que no 
llegan los hisloriii<tr>rc-j| d<- ninguna otra Ivngu^ sus retlexiooes 
moraics i políticas no cxcudvn a bi capacidad de un joven: i a todas 
*»Uls excelentes cualtdR'b.is *c agrega el inli-n-s de la materia, en 
que se ofrece a la curiosidad juvciiil el cspoctÁcuIo mas Miblimu 
i gi-andioso que jamas ba c<«)t«mplado el mundo. Aunque el tiem- 
po le ha tratado con algún rigor, i los aftos de barbarie que aconi- 
paftai-on i subsiguieron a la declinación Í calda del Ím])er¡o ro- 
mano, solo nos han dejado treinta i cinco libros de lo« ciento 
cuarenta i dos que compuso, este residuo es tan volumínosi?, que 
sulii puede leerse a trecbut*, cntrei^acand» lo mas sobresaliente, Pro- 
tosumos contra la práctica jeneral entre nosotjios de limitArm ñ 
los cinco primeros libros. Solo el primero nos parece que debo 
leerse entero, pasando en seguida a lo mas imperante de los otros. 
i e-^piH-ialinerite de la década tercera en que se refiere la scgimita 
guerra púnica. 

Sigue luego la clase que camclcriznraos con el título de histd* 



eOBRX IL RKTVDIO DK M CKXOCA I.ATIKl 



TÍCH, i tn 1^11-1 11 Lirio (Jebf íUíCilcr Satiistiu. Creemos (jiio pi)o<» 
<)<:Mt])ri)liui-Hii í-itic «^íitIcu. Xa piincipal diticulud de Saluálio nu 
t(inU>(Mii»iMv vn ol «»tilo, nunquv p«U; csamenudo tan oraiciao, que 
raya i'n iiscuro. cimota vo su modu filosófico de tratai- la malerin. 
En aiiiluui.nunncs, nos fundamos para asignarle el(<cgundü lugar 
«li^pum de Tilo Ijvío, poniéndole en u>ano6 de los jii venes, canndu 
tiiij'un iidi|uirÍ«]o bastante conocimiento de la lengua pana ito tn»- 
u»ir«^ii su L-Klilo seiitencioAo i cortado, i l)a.suintA iiiafitu\-z (!<• 
juicio parA comprender sur reilexinn«ft pulftiiM» i pt-netnu' su filo- 
sudiL 8i i'uuiü necesario apoyamofl en antorídndos. citariAinus la 
de Qnintilinno. <Yo (dice) soí de opinión que se debe dni- n Im 
niños lo mejor desde el príitcipin i sienipiv, Cítcojittndo los Gscri- 
torcs mas puros i pulidu», i pf«firí«ndo «n In priuit^ru cdud la faís- 
Uiría de Litio a la do Sulunlio. quu pide »n vntvn<lÍm¡ento algo 
mas cultivado i maduro.» 

En este periodo de la vn^ñAnza, puiile continuanu? la lectura 
de la Eneiilit luusUi mpu-l punto en qui? el jnyiR'sor juzgue qnc sea 
tútnipo de dejarla iil v!«liulio prívado del alumno, iniciado ¡n íju- 
ficietttement« en este poema ¿pico, vi mejor de los latinos, t el se- 
cundo de cuanbM irxírtvn. A t-jito" puwlcn agregarse algunas églo- 
gas del iiústuu autor, i pasajes seloctua de las Jeórjictiif. Nadn «; 
mcani do leer a la Ujora un poeta como Vijjilío. Ann<piv no nos 
jMtsa ¡wr el )K-nKHn\Ícnto nwomendar el ejemjilo de Hultlitwurth. 
ipiu consugivt toda su vida literaria al estadio de est« »olo üutór. 
crcvmoe que sería caer en el cxtn^ino coutniriu dujar de las manos 
nnaa composiciones de tan alia c^iculoiicia bajo (odve aspectos, 
^Icspues de baberla» apeno» saUídadu 

Por )o que toca a la sección ixitilríca, ha siflo KÍn duda una pér^ 
•dida lamentable jianí la literatura, qu« áu la Inrgu svríc de onulu- 
res que iliLitranm a Konia, uno solo baya sobi\-vÍvido a los ei^tni- 
guK del lii^iiijii); pero [Kitlemuí! <^tin>olanius ton que éste haya sido 
Cicfirua Sus onicioncis son a todas luces tan excelentes, que no 
put'den i^tudiat^e demasiada. A la verdad t» necesario «M^ijvr cu 
vliiis; puro desearfamoB que el prufesor nuse cíi'iese a Iba coleccto- 
nir^ do uso común entro nosotros. Cuando ollas no fuesen ik-fcc- 
tuosas en si mismas, la uní versal idiu I dv este ortulor, !u nmiabilloKn 
ílvxibilídad con que mamuja todoK los i.<stilo«. variando do fonnas, 



M 



«8 



SITACSU.UÍKA 



da Hiiiw orauinru»! ii «Utl^. Attnqtiu im hay» üciupu ilu )«iír lik ino- 
yttr pitrtv de i'lltu fnt4;ra>i, nviiI mtii útil ipiü el prtifi»»r ]xngik 
recorrer al nlamno todo ol cutnpo du la ■mit'jna de Cicerón. K« 
vvudnd quu [iu du! j^cro judícMl i las rvliitÍTiw tihn Ui aifrurUt, 
(wntit-ucQ tuuchns dificultades, pan cu^-a TwlticttMi es D0cc«añn es- 
tar algo Tunndo na los tt^'M j antigUedndes totoanas; pero ae lo- 
gruní vca<Mirlii8 por mnlio do los cursos eupcciales de que arríbia 
liemos hablado. ¡ con el auxilio de un píx^íesoriiitelijcDte. Ua nú- 
mero escojido de laa Cartaa /amiliarM si?rv'Írá al mismo tiempo 
de comeotarío al onidor, i ¡iroporciunai^ 1a ocasión de ub^n-ar al 
lumAre en la cofTesponcI«ncia privada coa sos amigiw, entre quie- 
ne.1 figura lo mas ilustre de mus conteinponlneoeL A todo lo cual 
dfbon afiadinio los pa^iji-jt miLs ini{Hirtant«!i e inHlructiTUíi desús 
<ibi-u^ rc'tún'caM, i;»[>(.-ct!ilineuti- í:\ Uruto i el Itatado í)f Onilon, 
pura qu« vi estu<liaiitu se familiarícc U-úñcü i prÁi-tinamalfí (mo 
lcK< irrincipioes i la bi«t<^a de aquel art^- que ha sidu, i istUt iliwti. 
nudo a xer todavía una de las mtts po<1enx<ns palaucaK tic la vida 
política. 

Becomendamos anmismo en esta ¿poca la lectura de TAeito, 
bajo muchos i-espectoa el primero de todos loa historiadores. Acaso 
ni) hai autor alguno latino, que so apodere tan íniimamentv del 
aIuíu; ciuinto mas familiar se nan hace, mas nos afioiunamoR a él. 
Ri'pittirvttKW lupii lo que hriiion dicho nct-ivn de oiro» aiitoii-A: td 
ivitudiaiiti! no dtrln; c^-íiir^- a una juirte deU-nuíaiuin tU: »ux obro!^ 
Es iiic-ni^ti>r, ndemax, ([uv la lectura sea lenUí i mcdiuila; porque 
-si bien sil Ii-iiguajc, comparativamente hablando, no ofrvHse gma- 
dc» ditícultadeis, vs tan abundante de idew^, que casi no liai pa- 
labra, i ciertamente no hoi sentencia, en que no »m nf^-oe!<nrio ha* 
ciT alto pora pt^nelrar todo sn espíritu. Tácito. i<cgun la es]ir<-?i<fn 
de uno de sus apasionados, «tiene mucho que lew entre n-uglo- 
nes.» No querríamos que se le pusiese en manos de los jóvenes 
¿ntes qno a Livio, Salurtio i Cioen»). 

Es necesario que el alumno haya leído i pensado mucho, no >mlo 
para entenderle i apreciarle, sino jura que sea cajiaz de percibir, 
como por una especie do in-stinto, ya que no de un modo claro t 
oomitlcto, la dcjeocrncion de ta lengua latina de aquella edad. 



4 



SOBHB m. SCTt^DIO Dttl.1 LEXGUA LITI^JA 



99 



I 



^ 



CDinpiinuIn «ou In del MÍgl<> i]<- nm do U liU'mtunt romiuin; i pam 
que, ndiiiinuwio el ni^rviu, [«rofuiHlKliuI i (i$adUi ild vslWo dn Tá- 
cito, DO jtain; por nlto la impropic-flatl üo Aat voovk i vonstruccio- 
Düí), vid'f <)UOAun MIS ma» ¡«rcÍHluK uduiimdurua iio ])tioden disi- 
mnlnrlv. 

Br^TTamos para esta clase la lectura de Horacio. Aunqoe este 
puctn. durante su vida í por algún ticmiw después, fué poca esti- 
mado i conocido, cotDo !o ha demostrado Meierotto, uno de los 
nías proliindoH Literatos de )a Alemania, mi embargo, no puede 
negai-se que ee suya la palma entre los Úricos, a lo menos del La* 
cío, i por esta razón ha ocupado íiieitipre un lugar proierente en 
las escuelas, i lo conservará mi¿-iilni.t u-nga a(liuiradcin?s la lengua 
i literatura latina. Hai variedad de HÍKlemas jjara la explicación i 
clanlioa^ii»! iti- lo« tiivtrris dv Horn<:i(i. i algiiii<ie« di- eili<!> kc di.-stin- 
gu«n por sil sencillez Í facilid^. Pero Hoitieii) no e-s soliiinonte poetR 
Ifrioo; itns oirán composiciones nos o&ccea adtnintbluí niudclos de 
piH-ntn didilctica, i de a(|uel ramo de la literatura latina, que fu¿ 
producción peculiar del injenio ixHimno, i en que quizá se echa de 
va mas qtic on todos los otros la estampa de la onjiiuil¡d»d. Las 
MÍtiros i epístolas <te Horacio son obras vcnJadcramcntc ruroanue, 
circunstancia que realza iniicho ten mérito intrínseco. El profesor 
debe haa.^r notaralos jiivcm^i^U gradual perfuccion de ta nmnera 
lie Honicio, iiiuo en cuanto ni poder in^vntivo, n bi frescura i vigor 
de la? idfa«, a lo nM^iios mi lo pulido del e-ttílo, i en to suave i 
Suido iIkI vcrat}. 

Ia última de Im cualm xoccioovs en que dividinio» el aegundo 
periodo, e« ln |i|»íaífini. Cict-mn va el pi-imt-r eBcrítoi- que llania 
nue?>liu nti;tlCÍofi en clin. Conveiidria Iwr iilguiiitií de siia ('itfMiO' 
««8 Tiiwulamtí, i si e» {>o««¡ble, lo» tratados unten» Dtt ofjiñif, 
Dr indura tUormit, i De rrjmhliat, el úlliino de los <;»uIi-íí. couio 
producciou de uno de los mas sabios i expi^rinicntaiJo?! políticos 
debiera sor Eumiliar a todo americano que baya recibido una edu- 
cación clásica. Cn-emos ipie sería conveniente dedicar mas tiempo 
a Cicerón i no tanto a Qtiintiliano, i todavía menos a Séneca. Bcs- 
pucs do un estudio completo de Cic«ron, so encontrará poca diü- 
cultad en aquellos antoi-es, i sería mejor dejarlos a la afición 
poitáculai^ porque, según observamo» ánte.\ 1» enseflanza de laü 



90 



atSOKLAKKA 



e»cucl»M DO patrie U-Di*r otro oljjcto que pouvr »1 nlumno en estado 
•K? ínstniinH' n n niii<3iH>t Eacasíisinids oii vcnlnd wnttii au» fntUM] 
^ DO La L-i^titdiasc i fortiltjaiw la uplícaciotí priviwla. 

Pora la coarta eeocíuu de esto scgimdg pvríodu, hemos ik'«tiuMlo | 
ti drama. Pero aquí aun el mas entusiástico odmirarlur iKI ji-aio | 
roinnoo recoooccKt la inineusurablc inferíondad di- los iuiUn\-!s Inii- 
oos a sun prototipos griegos, aiganiento decisivú. ciuuid» lallaitco 
«rtroH, de que la poesía, oon la sola curepcion de la sátira, fui una 
plantA cxiitica on el áüpem tmelo de la dominadora del mitotlo. 
Siti embargo, puc8 qne (;:í4udiaiiiüíi \aa letras latinas, nu »oKi por | 
su nit^ríto comparativo, sino coniu iotereainteb reliquias de la vid» 
inteloclual de un gran pueblo, debemos extender nuestr» examen 
aun al departamento del rlrania. FiuniliarizBdoB con él. ncnso vn- 
oontnremos fundamento para nu admitir en t«da su cxten^'on el 
ñgorow> fallo pronunciado por F. A. Schlegel i por algunos otn» 
acaloradoíi partidarin^t de las pi^lnccioneí^ dramáticas «K- lo8 
griegos. 

Empegando por ln ti-nji-dia, fu** piutioe (jue debeJí leerse una o ' 
dos d<! las piexit.'' que corn.'n L*<imuniiu-nt« baju el nombre de íié-\ 
nccA. La prtmcm de la lista, el UcrcuU* furefisi, et* una d« lasj 
mejore», diño pontivamente la mejor, aunque pnrtiripA de lustde-l 
feetos comunes a todas, hinehaxon i extravagancia. Por t-^Ui, i pop- 
qao fonna nn punto curíoíio de comparación OMi el lí^radi-i J/iii- 
nometton de Enrípid«8, le damos la preferencin. ]mra mm-wlwi düj 
la trajedia latina. Otnt que rt-citmeiidamos, es la Octavia^ que Uvuü '. 
I« itingularidad de haber alHUi<loiindu el circulo de los siglos he- 
roicos; de lo que apenas hai ejemplo en todas las trajedias griegas. ¡ 
El asunto es de la edad misma del autor. Ia heroína es Octavio, ' 
hija del emperador Claudio, i esposa de Xvivn, que, habiéndola 
repudiado, la desterrd a la iida do Paiidateria, i le hizo dar la 
muerte. 

La comedia Latina nos ofrece tina veta ¡ufinitament<; man rica. I 
Falta, es verdad, la comedia antigtia a tos romanosH pero en] 
recdutpeiiHii poftt^u nn abundante surtido de la iiui^va. Tenemos 
d«- Ton'ncio st^is plexii»; i cíe las i:íU qnw en tiemiio Ac. tíetiu an- 
daban con el nombre de Planto, asf como de las ^1 que vi crítico | 
Vanun declnrd jenuinn», los 20 han llegado a nosotros. La» opi- 



SOBRE XL ESTUDIO DE LA LENGUA LATINA 91 

niones de los romanos estaban tnui divididas en cuanto al valor 
de sus poetas C(5mico3. De todos modos, estas reliquias tienen para 
nosotros una importancia de que carecían para el pueblo eo que 
salieron a luz, por cuanto nos han conservado una muestra del es- 
tilo familiar, en el lenguaje de la conversación. Sabemos ademas, 
por el testimonio de Julio César, juez competente en la materia, 
que Terencio es un excelente traslado de Menandro. 

Con esto termina nuestra reseña del segundo período de la ins- 
trucción latina, el mas extenso sin comparación, i a que por con- 
siguiente debe darse una duración proporcionada. 

Aravi^caTio, año de 1831 



i^jiv^íx: 



m LA ENSEÑANZA SECUNDARIA 



I DE LA PROFESIONAL I CIENTÍFICA 



Una comisión compuesta de los scfiores don Manuel ülontl, don 
Ventura Marín í don Juan Üudoi redacta por cncarj^u del go- 
^liienio el siguiente plan de cütudios, el cual se publicd en el uá- 
¡uen^ GOátií-l ATaucano.eom^spuíniwaU: o) 1 dv enero de 1832: 

Artículo friuebo. La enseñanza superior se dividirá en do» 
[grandes «cccioneiii enseñanza preparatoria o secundaría; i enae* 
[üanza profesional r científica. 

AiiT. í.* Ia enitcQanzn se<:un<Iiuia coiiiprvjnderá los raiuoM si- 
lj|^tVnU'«: lengua castvlliiiui , latina, grii-ga, ingluaik i rnuiocsa;joa- 
modema i antigua, cronulojia; elementos de la hUturia de 
■ rclijioa; ri<;m<.!ntat<; de la arílmítica, jcimutría i trígonoinetrdi 
fiectillnvai filosofía mental i tnoml; dci'cclio uatumL 

Abt, 3 • So establecerán para la enseñanza tres c«p«!cicN de clu- 
tR principales, subalternas i accesorias; Us boma destinadas a 
ellas serán Cales, ([uc puedan los alumnos seguir tras clases a un 
ipo, una príncipal, una subalterna i una accesoria. 
Akt. 4.* Habrá cuatro cla»e!' príncipalcs i sucesiTas de lengtta 
itina: en la príniera, »e darán Lls nocion<-íi giainaticales de las dos 
coguaii castellana i Lttinii, ciODiparánduIii.t; vn la Kvgunda, se ejer- 
[citarán los idumnus uo la tnuluccion de autores fi&cilct de buena 



34 



KaCCLiSU 



liitinidtui, i «n \n cotnpu^icion de tema» Utiun-s )im]>'>rcti)nail«M a 
su nclulfuitam ionio; en la Urrcvni, .te iiiiMinl por gmd'M a InUwliic- 
vioD de v!<crítor(9( inn» díficilv» cii jimKiL i vur^f, tu darñn naci'mfí» 
do la pniAodia i niétrícn, i contínuAtil Ib composidon da tvmas; i 
vn In cuitrtii, »c tmduo'rAn i cicpliaiMn |>>vinji^ soK'ct'W du lo» hú- 
torindurcc, onulon^ i pK-Uts cIiUÍuim iIv dichn Icn^^ia. ir- estodia- 
rán las antigUcd»d<» nmuinas, i »'- ujcrciluA la compoaicioD uñ- 
jÍDFil en pro;«a i en v<Tto. Et cun>o d<t eoseOansí de cada claeo 
duriu-á un Año. 

Art. 5." Las clases subnltornas corresptutdioiites a las cnatm 
principales mendoDsdae on <^\ artículo anterior serui éstas por su 
arden: ciase dej^ografia elementa}; clase de historia de laretijion 
con las nociones do jeograña í cronolojta sagradas n«ccaanAs pam 
¡MI intclijonci;^ cla»e d« historia antigua, con las nocional jeográ- 
Koa-s i cronolt'iiicas respectivas: clasct de litstoria, jeografia i croQtv 
Injfa de las naciones modernas. El curso de ensefianza de cada 
clase duraM un aña 

Akt. ñ.' Sedaniíi elementos de aritmética, jeomctrfa i trígona- 
nietría ivctilfnea en nna claac acccioria, cuyo cnn«o cltiruni tloi 
aíios. 

Abt. 7.» Habí^ nn cureo accesorio de prosodia, ortografia i ro- 
citacioa cast^tllana, i durará un añoi 

Abt. &* Las lenguas inglesa i fi«noesit se enseñarán en cursos 
accesorios, que durarán Iros años cada uno. No debiendo seguirse 
nmix)6 a un tiempo, la elección entre ellos será libre. 

Art. !).* Habrá nn curso principal de fi)nM>na mental, i durArá 
un año; en ^1, «e enseñarán, adema.'* de la análi.sis de las n]>enu!Ío- 
nc» intelectuales, la Mjíca i el arte crítica. 

Art. 10. AI anterior seguini un ciir*> príncipid de fílotton» nio- 
ml, que diintní tm «etncKtrc; t d estudio del derecho natural twu- 
pará el restn del año. 

Art. 1 1. La Ivugují gri<^ «vrá el objeto de la enseñanza en 
dos clusc:« subalternas que durai^án los nfiox 5." i C": el primer «c- 
mu«trc se dcstinn a las nocionm gramaticales el segundo a la tra- 
ducción del Nuevo Testamento; oí tcicero i cuarto a la de pasajes 
«ü)ceto« de prosistas i poetas griegos. 

Art. 13. Para el ulterior estudio de esta lengua, se destinan dos 



lA EX»RSAKZ\ PBCntDARIA 



96 



clascji a<'eiiw>ii«s siic».tiva.i, qiif? diiranin cada una im aílo. Cotiti- 
ttuani tri nitilxu v\ (.jiirciu!» do Iil traducción: en la priiuem, ae en- 
Befiania lu proMoUtii i iii¿tríca; i en la segiimla, las antigUcdadc» 
griegft*. 

Art. 13. L(i vuit^^'ñnnzfi profi«(Íonal i cik'ittflica comprenderá h» 
nmo* uguR-nU»: ck-ncimi mat^msticns t fTiücns; ci«DC¡aí( tuoltSji- 
cus; civucÍR)« legales; medicina. 

Art. 14. El oíttidio de los cÍL>nc¡a« matemáticas ocupará Ia& 
dases príncipalcH (\a<! sígaen, i aeran todas sucesivas í anuatefi: 

I.* Ve aritmética, áljebra í jeometria; 

'Z.* IX-jeometm analítica, cálculo de las prob&bilidode.'* i trí- 
gtmometría 

3.* Do ecuaciones supcríores,senefi,jeoni<>tríaaiiblimfi icálculu 
di fi' reno ¡al; 

4.* T)i^ oÜculo intDgml, etttática i dinámica; 

■fií' I>e hiilroi«t¿tica. hidn.>dinán)ica o hidráuIícR; 

B.* Di; (u>|a¡t<>ctnm civil; fitrlifiracioii i inint-rín, 

AttT. 1¿. A los clases antcríon.'s ucoiii¡)añaián las subalternas 
lá^ii^nti»: 

1." De Usica, iinaño; 

2.» De í|UÍiiiiea, un año; 

I* De jeometria descriptiva i topografía, dos afto^ 

4.* De astronomía, un aflo; 

ñ.* Jeodesia, un año. 

Art. Ití. Habi-á adenia-s pan» los alumm» de lu« ciencias mjitv- 
mática-i una diwo acoeKoría de dibujo, r[ue dumrá dos «ñot^ 

AliT. 17. Habi-á uiia osciicU )>Mcti(!n do nj^nciilCuni. '¡tiu du- 
rará dos ati<», con una cla.'<e suUiiUtnm lU: v.?k'rinari«, <)«<• dumrá 
el mismo tiempo. 

Akt. 18. Un CTirso elemental di> historia natural en sus tres ra- 
mos de niinetalojla, botánictt i zooK>jía, ocupará tres nñoa. 

Aitr. li). Habrá un cuno anual f)v raetaluijia. 

Akt. 21}. El estudio de las ciencias teoliijicas ocupará las cuatro 
claae^ principales siguientes, que serán samaras i durarán cada 
una un año: 

].* FumUmcntos bístóríoos i jenerales de la rclÍji<Hii historia 
de la tcolojía; 



1 



96 



neccLixFJL 



S.* TeolojÍA tlo^jmática; 

3* Sagrada eBcrítuiH, logares tcoMjtoüs, jeografia i antigU^*]»- 
<ks sagradas; 

4 .• Teolojia mora!. 

Aht. 21. A las clases principales anteriores acompaiuuiiD la« 
sabaltomas -■dguienteá, qucwrán también HicesJcas i aDUKlu»,ox- 
cepto ta primera, ijue durará dús aAoe: 

1.' Bellas letras; 

2.* Hi^Uiría i ekfuienu» de derecho público, eclesiálrtioo v in»* 
titucionot cnnóuiout; 

3.' Hiistorín i^usifUlicu i suiua d« concilios. 

Akt. 22. Hiibni iuk-iniu umi iu-jick-mia si-purada de liturjia. 

Art. 23. El cxtudio du bu ciencias legulcs será la materia do 
los cuAtro cursos principales dgmentes, que sorAn sucesivos í 
odubIch. excepto el último que duraría dos aAos: 

1.* Derecho de jentcs, comprendiendo el derecho maritímo i el 
díplomitico: 

'Z," Príttcipios de lejíslocttHi untTersa]; 

3.^ fiistona i elementos de] derecho rouaiK^ 

4." Iní^tucione!4 del derecho nacional 

Akt. 24. Acotnpafiarán a e«ta.i clasett principale-t Im nubid U-mais 
ságuienti», que senin todas anuales, con excepción de la príincrA 
que durará dos aOos; 

].* Bella.« letmií-, 

2.* Koonixiiin política; 

3.* Historia i elemcntOB del derecho público eck>siá»tico e ims- 
lituciones canónicas; 

4.' Historia eclesiástica i suma de ooitciU«& 

Abt. 'Zb. Habrá una academia separada de práctica forense i 
ejerácios de elocuencia judicial 

Akt. '26. loa ciencias médicas ocuparán las cUutea principak:^ 
Mguienteic 

!.• Anatomía i di^oocionc»; 

2.* Fisiolojia, hijicnc í pototojia jenerol; 

3.* Kusolujíaquirurjica; 

4.' Nosolojia médica; 

&.* Obstetricia i <^>eraciones qnirútjicfts. 



LA. EX^kSaXZA SBCCSOUUA. 



AuT. 2T. A ortOK frliistói |)riiic¡pu]c« itoinipnriiUTln Iiut siiljiJun-- 
nna siguicDtVK 

1* Cliiiicn qairúrjim, fj<^rcíao de la cirujín AdminisLntlinn i 
curso d€ vcu(lnji«; 

2.' Clínica mMícR i discccíoaee; 

3.* Itatoia médica i terapéutica: clínica; 

4.' Farmacia tedrica i práctica: clínica; 

5.* Medicina legal i pública. 

Art. 2H. Para entrar en la clase de lilii»(rfla mental, ae exijirá ha- 
ber adi|nirídolo8CoDocimiontos que («nn objeto de- Ioü estudios prin- 
ctpali^t i subaltoraofiíjue se oapeciticaii en Uia aniculiis 4." i o". 

\kt. 2i>. Para entrar en la carrvrn de las ctenciaa matemáticas 
í n^ii-ji.'t, Hf cjxijen lo.'i eunoeimivnlu^ pii-{iar»iurí(H tndtcaílos en el 
artículii 2»; i so tw^uínl mi cunwi nccoaonu de francés c ingles i 
«KH-íópumcRle otro du dibujo. 

Art. 30. Para fl curso de historia natnral, «eexijt*n lo* w)ní)ci- 
micntoa preparalorioM indicAdns en rl artículo tl6; i ademí» «I de 
\na nía U:inA tico» puras, elementales, física i quimicn. 

Airr. 31 . El cudm de metalurjia supone ctwiocimiento prerio 
de las matcmáticsj» puma elementales, de líaica, f)ufimca i mine- 
ralojÜL 

Art. 32. Para el estudio du In» deiKiiu! teotiijioruí, !«e exijcn tos 
cun<icÍmí<>ntoH pi>-|>«nniiriu« indicndos eji el artículo 28; i |iuleiuas 
el tU- la tilosotíii iiK-iiud, moral i derecho natural; Í lengua ^riv^ 

Akt. 33. Pam el estudio do lai; ciencias legales, so czijcn lo» 
CriiiocimienUw pn.-paratoríos indicados en el artículo 28: i ¡ademas 
«I de Li aritmética, joomelria i trtj;;enonietria elementales; el de 
ia lenjpta inglesa o francesa; el de la Íiloc«of1a mental i moral, i el 
del derecho naturaL 

Allí*. M. PAnt el estudio de la literalura i belLw luirás, ee cjcÍ- 
jen lot c»m>cimiuuto!< preparatorios ÍQdinuloK en el articulo '¿S; i 
aíhnnnA el do la Icn^a inglesa o francesa, el de la filo«o(ja mental 
i niiirnl, i el du durueho natural. 

Aic'f. 3b. Para el istudio do las ciencias médicas, se exijen los 
conoamient<>s piMiparntorioti indicados en |el artículo anterior, i 
wlcmas el de la tlsíca i química. 

Aitr. 3'}. has clases que pcH* so jenetal necesidad, como pr*?pa- 
Ksíí-KiJiyzx T 



m 



3I1HTET^.NRA 



ratonas pora todas las carreras profesionales i científicas, tengan 
deme£Íacl<H alumnos, se tnullipticarán según convenga. 
Este trabajo sujiríd a don Andrés Bello el arilcido ngiiiente: 



OBSERVACIONES SOIIBE EL TOEfEDENTE PLAS DE EHTfDtOS 



8c- ha Pitcrítti tanti) acerca do la odiicacion de U juventud, iiuu 
In inat<-nii pnixíof^ agcAada hasta «-ti la cu mi bí nación dtf lo!< nii»Jiu« 
de diríjirta. Cu» on \mpmiti\c- ofrecer una idea oiicva sohrv esto 
plinto, a no sor C|ne »pim algunas aplieacioitcs al estado del país. 
Su importancia ocupa ¡demprc-a los hombres mas eminentes en 
inventar modioa de instruir a los jrfvenes con presteza i piiovccho 
en los conocimientos nect^arto»- a la vida: i sin duda este misnuj 
cmpeA'i, oleTan<li' sus pensamientos a ima altura deaile donile pier- 
den de vista la incapacidad de la primer» edad a qae cx»isafrmn 
«usiisfiíer»», les hace envolverse en tt-oiias stiblimc^, foriiíamlo 
pIaiH>it 4ne, si arrebatan La uditiinu-iuii de los tvibíos por su itije- 
DÍot>a combinación, nplicitdot* a la tiistniccion de U» ni&OEí, »<>n ín- 
verificabk-s. 

Algunos han conseguido desterrar de la educación el hastío que 
naturalmente ocasiona. prcÉcntando a loa muchachos en las leccio- 
nes objetos de placer i dii-ersitm; mas con esto aola han logrado 
desterrar ol amor al trabajo, que desde el principio debe infun- 
dirse, orear espíritus frivolos, i coiitiinicar tina instrucción tan .su- 
pcrticiid , que a la \niclta de poi^OM nflos solo deja testimonios ver- 
gonzo.«>íi del tiempo ipii> se ha perdido. 

La primeni inctniPi'ioii del hombre del« ser muí mdíenl pam 
que pueda producir frutos !fazonnila«, i mui paiiMclu i bien dislñ- 
buida iwua que sea in-nniincntc. No i-naKistc en henchir r(^[K!nti- 
numentv la cabeza di.- un niíio de relazo» de mueluu ciciicins, do 
qu« solo el conjunto de palabras abruma fu tierna comprensión, 
DÍ en hacerle seguir una serie de clases forzadas, i tan larga»!, quo 
l« mantengan la mitad de la vida en un mero pupilaje. La edu- 
cación común no es para formar sabios de primer ¿rdcn, por- 
que no todos los (tombivs tienen aptitudes para ello, sino para 
ponerlos en estado de desarrollar por sf mismos sus potencias, co- 



la. exí^Sakka t>KcrKDAai&. 



99 



noccrsiu) deronhoM i obligHcioneít, i lleiinr t^Hü ilvhena con in(«li- 
jencia. La iiiíiM-iievii>n jnie<lo ci)n*íd<'mr«í acttiulnieiiU; diviiliilii 
<!ii Li«:i cIoíioh: m liiililn tU: I» iriKlnimtii cniíDin, lii^TJturiii i útil, 
i no do Ui particular i du oiiiulo. 

Si' Mi|M)iu' II un jitvon iu^tniido nicdifinaniciit.i; cu In lectura, 
t»>crituni i iiñiiiviyKt rudiincntus de- urítWtico. lúi (.'«le i'^t^do, debe 
«totn^reelc & un preceptor que le eDse&9 a expresar sus pcnsa- 
micnUM, diiadole a conocer las combinaciones do nú lengua jnativn. 
i la com-spondencia con e-te ídionia que U jenoralidad de las cien- 
taa» ha hecho stijro. Sin un peHecio conocimiento del Ien]^aj«, RÍn 
entender la combinncion de 1(« signos del )x>nsiunicnto, .sin .-«bcr 
uianijar eiw iníitru mentó con <ju<- ¡t- tnisportiL el .-dma de un Iioin* 
br« a otro, sin una inlelijaicia «tbnl d« )■» rccuri«os uuintbilluMKi 
do i^Ka pivipií-diid del bablji, i^'fjcn pnnutrio tic lu» nivjorns <[U0 Iii 
ttcrm ha i\-cibido de la mano del hombre. U instnitciou poultrior 
ni pueak- ser bjen comunicada ni bien recibida, porque falta el 
único i principal conductor de las ideas del maestro al cnteodí- 
miento del discípulo. La ensofuinza do la lengua nativa Í de la 
latina, es Lv piedra fundamental de toda ciencia. No debe limi- 
tanie al r^snocimiento material d« las ix'glas graninticalec, .lino i¡ue 
en ella dt-be diU-Mi- a eonociT el jento de cíuhx una (paní <^ue en lo 
suee»iv>i Mivii ile u'*niunode coiii|iíii-«eiciiieon ulnis id¡oiuiut)i un» 
itiHU-iioctoa completa de la ortoginfln i pi-o^todín. lüi el tiempo i|ue 
dure ••sOa primen» e-ldMt'. no debcrindiiíVnwnr la atención del joven 
oou niuguu otro estudio, porr|ue toda ella v» atiatsarui jiiirit ad- 
quirir un conocimiosto completo del arU; do hablar. La continua 
ocupación en comparar doe imt^trumcntos dtfert-iiti» con que Ke ma- 
niñestn un mismo pensamiento, le aooetunibr.in deivlc temprano a 
la meditación tan necesaria para conducirlo a ideas mas elevadas 
i pi'ofundas. 

Apodemdíi el jiisen del pincel do las iflcis. .se le conduce, en la 
ttegiinda claw, h la rejion del pens^uiiient», en donde »e le enseña 
a formarla», vombinnrla)i i rcuDÍrlax. Puede decirse que en esta 
da.-"' no V» el entendimiento ln potonciu dotniniintt^-, sino la ra;:on, 
w acaw tó permitido hacer dilerenuia entre una i otni. La lújiea 
le da reglas para dlíteuirir, i 1& crílic» le jirenenta un bartfmetni 
con que medir lott gmdoit de exactitud de stu» mciocinioR. El peo- 



á 



100 



látSCBLASKA 



sauionto deja (A estraviaclo i tortuosa sendera en *]ue le nuint«- 
nüi inquieto la ij^nomncia. i poco a poco ae «coítunibra a ninrcluur 
por una vía tan i-ecta como íiegura. quo por mas esfiieraoa ipit Iinj^a 
no pued« sit.<rtraei'°>e del dominio del conTencimiento, qnc solo obm 
por medio de la trabaxon »í-ndlla Ao im aiitecf^iIfiiU- cutí nn con- 
KÍguiL-ntc-. En w(a cía.*?, n» hite*'- la íiu^trucijion mo» nnv. tlrmna- 
llar la» poli,^n«ia8 ínt«lectu«les del ji5v(>ii, i darlu tvgias pam po- 
Dcrla» wi oj'.'rricio, roiiinnirAn<)ul<^ lii» n"CÍonwf iicci'sarias pata 
^ja^ Uw iditis c-n lo cierto u i^ lo incívrlo. £n esto jónero de in&- 
tntceiun, ec Iv hace dnoño de los recurso» con qao obren ctl con- 
Tcocitaicnlo i la pcniuasion. i de l(u niedins de apravecharne de 
los conocimientos ajenoa. Nada hai vago ni indeterminado en enta 
dase, porque el hablar con propiedad i pensar con exactitud re- 
chazan toda idea c|ae no esté revestida de los onctcres de certi- 
dumbra 

Cuando ja salw discurrir, i apreciar lo aerio i lo incierto, la 
edncacion jiñsa a iniciarlo en Ion .sagnido!* misterics de la muml, 
dándole a cimooer lo jiütlo i lo injusto. Knl/mcrs se li- ilesciilin; la. 
tcoHa de I(j« í*enttitiii-utO!>, i w U- iLuí n.'gl.i.<p'i«itivas jiai» di.soer* 
oir lo bueno t malo de sus accionas. S« le hncoo oodoot los de- 
ben» para con el Sor Stiprumo, los quo le impone su propia cau- 
Kcrvscion, i los qno le exijen sus soroejantca, entre lo? cuales se 
incluyen ows principias, que muí impropiamente se han compi- 
lado bajo el epígrafe de derecho nalui-al. Aquí crapiexa la edu- 
cación del eíudiulano, put>A la anlerior no ha aido maa que In del 
hombre. Del pcipiefia círculo en ipic ac le emicfUÍ a ejtpKx-oír i 
combinar »u» pi-n-tainientoct i a conocer la rei-dad, se le tra-tpoil^ 
al c»mp«) vnslo t\v idea.t que le ufns'cn las relacione» con los dc- 
innii mirwM do »n iw|)«:i*;, i la* ijbligiu'-ioncí<jHelo iiiipont^n sus de- 
beres i la justicia. Ln aridez del o«tudio empiox» a di^sapuruccr, 
porque la'* fitípas de la cnbem oíden su lugnr a los placciis* «Id 
eomzon. Kl idmo del jóitin w eiisancbn id conU-niplar que no vim 
para si solo, i qnc torios los domas vivon prira ¿I, cuando al 
<le la moral fí le presentan I"» principi'>s do la ciencia social, í » 
le manitie-ia el cuadro de los vincnW que le ligan con mis seme- 
jante, ya como hombre», ya como ciudadanos. 

Mas no es bastante al hombre el conocimiento de si mismo i el 



L* ESí^eSiSZI ^eccxdabia 



101 



■4e h» rdnciuncs qno le nom con los de sa cHpcca\ Es pm'1-' 
wJi.-tniíiMlnrK- A rlc«ecn»eEtnño6qacl(:iuk«D, i eosiifUr 

pí'xLwlo», i di-' ic las camas de los tenimentB de Is natiH' 

nJcza qac ammliraa al vnlgo; es preciao darle nna idea jenenl 
del universo, i oíacifi-slarle cdmo d<'^únden Kw cnoqiiw, de qii¿ 
inodu siiIko loe líquidw^; por qaé nKdio lo» ubjeto» maUírioIcs hita- 
ren 908 sentidoa, i cnálts* ^m loa rt^cnnws coa que nn habitante 
-de la tieiTii rocorr^ la? intneiutaH ¿rbita.'* ijiir dc^rílfti lus nnrun, 
i demarca cada punli> du .'Oi carrera. 8iii t^^Ul juATti; dv la 4MÍuca- 
Clon, UtA idea.4 son iniii Ví4itlileí<. H^'tnlm^ hiu ijuc silniimn la he- 
rtMciHiul d<^ Vjrjilío, i gustan de la« dalsnra« de Ovidio, sin sabur 
fontuir un moivciniít, Mn diíccmir lo Justo i lo íojosto, i sin cono- 
cer el pimto qii« ucnjun en el globa Ia caida do una picdni oü 
para elliM un mistcrii^ el ascenso del agoa por medio de nna bom- 
ba, es nn artjcnlo de nigromancia; nn movimiento do tierra u 
escasea! de lluvia» son los aignos de las venganzas del Si.t Supr^ 
mo; i los gmndos adcjuisiciones de las tnateiuáticas les parecen 
paradojas. £» indispensable nn ciirví de fliocji p»m coni|>le[Ar la 
-edacacion projiamLoríu, iimxjiie, sin i'lva» di* lo i|iie k'ü In nnlun- 
Icía, U» oonociniiontos autcriorcK tienen moi poco ensanche; i ha- 
hiÁ ocasiontvi en ijue un h'>inbix'. por instruido ijne e*Mí «n el artn 
de hablar i tie ¡lenisu'; i en las dendns niv<niles, no pueda hacer 
aplicneiot) ninguna de hus cooociniientoK, porque sus ideas no jm- 
Kui deJ círculo do sus TacultAilefi nientnk's, í del de las relaciones 
c<xi san semejantes, üí so <Hbtijara un cuadro luaterial de la edu- 
cación preparatoria, se vería prímeramente al hombro ocupado 
en ejercitai- sus órganos: después en arreglar las (floraciones del 
entondimit^nto; mas adelante observando loa movimiento» del co- 
rizon: i al 6a entregado con todas sils putencias i sentídoü a con- 
templar, discurrír, combinar, admirar i obrar. 

En esUí estado, empiexa !n cdueacinn jirofisí^nal i oionlf ñca, tyiv 
es la U-n!«i-a cla.-HV Kl camino i[iie !«.■ Un orrido en W doA iinu- 
riorüs, e» t-l de Iws preparativo» qnc se lian iKcho para pow'^r al 
hombre en la carrera do los sabios. En este pcríotio, *•!* rlnnde *' 
fortnan los jutitconsuUus, los cant^isias, los médicos, cte.. apli- 
cando tos conocimientos adquiridos antes, que solo pueden cah'li- 
carsc otuno ajenies del saber, pues sin ellos, cuanto ¡te aprenda, &*• 



uts 



xnosLUíCA 



iv ••• 



utv'oó onciivnlra fundaiitenUM, debe mv mai tniperfícial, i quÍ2¿ 
''*i^&ci(]o n ruU-ncr t»>ni<-ii<:latiimi> i ep[giaf«ei í^in romprendor Us 
'*úiiitarm«. Ln ¡nstnnx-k'nprofi-^iona], hablando «xi ivAjiectánChí» 
)(], pcrteiicoe cnsi toda ni dominio ilu I» incn)orín|, puf« nuvstixis 
nbogados, médicos i eanúnistnslimitsu siMt-xtudios a lo qac ««[ha 
escrito en otros países que pasaron por niie«lro estado hnct; cni- 
tenaivs de a/loe. No tienen que fatigarse en inventar nncvas com- 
binaoiomiK, porque es precino que primero se instruyan de las an- 
tiguns i coDOxcan lii^ |irt-_si;nt«H, para poder apl¡Ru-k.-< a nueí^raü 
circunstAnciaK EsUi jnirlv d<i I» «duciuñon nccesiUi mm j;ian re- 
Tonna, í qito ésto ««« «oetoiidn coa tnnta scvcridnd, qnv cooU>u^ 
laa inno'-aciones con que el espíritu norclero ha hecho subrogar 
al verdadero saber profe^iwiaí, un estudio de snpei-fluidades. Si 
cMa observación hiere el amor propio de algunos, se les podrá r»- 
poitdcr que en el cnivíi de la revolución sv han difundido las lucos 
de ornato, que nuestra juventud encanta con su brillante educa- 
ciniii nuut «I pai(( carece de pn^esores expertos para lo6 destinos 
«¡nc! necesita nuvstni «ctual Tornuí do gobicmo. Se discurre mucho 
«n pi>litica. hui matviu^ticu» clinu<*[it-iili.*n w han htxrho corntinof, 
la ideolojia hormiguea en la cabeza do todos lott cstudiantos. e\ 
derecho de jent«BÍ el diplomático no wny» un arcano, en todas cw- 
tas co«»s se discurre cun acierto; pero la profesión de abogado, no 
«se arle mezquino de defender pleitos por logrería, sino la cien- 
cia de todas las cosas necesarias para aplicar la justicia con acierto, 
se halla en tal abandono, que ya se le considera con desprecio, i, 
no sin poní nubon por el abuso que í<q hace de ella, retudtado de 
1&-4 luuchfuí prolanncianeíi que ha aufrído. 

El que teiigit idens vcnladi-ni» del estado civil i politico i de 
las coelumbivs de Chite, uo podrá uMÍnos que Lributar la mayor 
ímportanda a la profesión d« abogado, pon^uv sin ella la admi- 
nistración de justicia jamas podnl nm-glar«c: i sin que hfln mm 
esaotanicnte distribuida, todas las instituciones que se hagan 
poní ciuientar la proceridad pública, no tendMti mas duraci<Hi 
que tu que liíS d^ la iiovodad. I^ adniinístracion de justicia es el 
ramo principad del gubicrno dv tm pueblo. Narla iinpurtan laic 
«lecoraciones exteriores, los pingrow« de la indtiistriu. V» adelan- 
tamientos del comercio, ri d podur «Miscrviidor d« ln propit-dud 



hX ESSlJtxHZk aifCCSIUKIA 



103 



can.-cu de fUetzas i de aj«ntes. Las disputas [i«réticsa de an ninl 
tfttiügo, los cálculos ei'nuloíi de iin [Rat«in¿tíc(i i Um clf^iu'it-rtoii 
de Hii luódicM, no »oii de tonta traíiwndvncia vKimo el folio injusto 
de nn jn<». Lix rtinRtoa«3 de i^tc intliiycu sobre la moml o ta 
coTTti|iciiin piílilicii, i .-ttm vi n-!«)rU; i)o<Íi.tdso qu« pmpaga la pri- 
incr!tci>mj¡<.iitli> In M-^uiidn; i loe uticios dcaquóllos están limita- 
dos » un potpiuiiv ni^mcro de individuos. Al n.>stnblecÍnií«iito de 
i-síA [m>íi-ston deln- i.*ontnuri«« la mejor» Ao nue-atro plan de eatn- 
dios; i tii'gun Us obiGn'acioncs que anteceden no e.i el mejor com- 
binadu el del proyecto c|ue publicamos en nuestro númcn> itO. 
£1 que exi-Ue, tiene sus inipvríoocion«» iniií dcuioslrndits por Ia 
fispt-riencia; i vale nuw ciirmjirliu que i.Titmr «u In tentativa 
de eusaviUTisto pn>yoct4). quu a¡)(-aas podrá vcrificaiíc en medio 
ftjgla, usí por falta de profeüores, corno dv local i do libros pora 
e»taI)lucor inuch^M de Ins clti»o« quo designo. A cuanta objeción 
so hagH, »e respomlení, estamos ciertos, que ese plan no es para 
cpie se establezca por ahora, sino ea la parte que sea posible: asía 
e» delinear los cimientos de un gran palacio, cuando apenas se 
cncuenlnin muli-nide^ pitni MÜticar una trisU' Cíi.<s); es (■■lUsi^^niir 
al pnjH;! ideas fimtásticnji sin ninguna esperanza de utilidad. Una 
nipiíin observación de algunos artículos daré a eooocor sita defec- 
lüs, i iletuostmra que mejor es reformar el actual, que ya estA 
conocido, que el baccr experiencias con aqitét. 

Entre los iHmos ([Ue comprende la educación preparatoria, se* 
gun el articulo 2.", se encuentra la lengua griega, que [wr ahora 
DO tiene objeto en Chile, i pttibitblentcntc no lo te-ndnl en muchos 
aflos, ponqué, pant introducir eu un pulf las ciencíat dv puro orna- 
to, CH iictH-;«rio que ¿nte^ so hayan establecido los quo producen 
una utilidad resl, i son iiKÜspuniaiblcs para pasar a la enscfianza 
profciñuna). Se ba dicho antes la consideración que merece en b 
instrucción preparatoria el («tudio de la física; i el proyecto se ha 
desentendido de este ramo, designando su estudio exclusivamente 
para Ivs niatemálicoct i médicos Es necesario agregar una clasu 
pTÍncÍp:\l i|iie debe dunir cuando tn^ntxt d<i« años, di-?![Hie:t del 
curso di' ülosona inealal i moral. En U ñsica, se don a los estu- 
diautivi Ins noci<Hii» de aritmética, dljebra i jcomctria especulativa 
pnm que puedan comprender con exactitud tas loycs del moví- 



101 



aiSl^ELASKl 



miento, los reniínienos do la tíi>tica, diiíptrica i c»Utj)tnra. cl uso 
do \m fiicmiii iiiociitiioiA, i ío» princíiiin:' ilo U liidraulíctt, hidras- 
tátinn i dtniíiis mii<» llsÍcti-tnnU-tnALiros. En vaic curso, no se ]ire- 
Uiüdií funnur prLifi.-j«'in.-s c'oniplL-U>« de fÜüica, ñoo i|ao no pone a 
loa jóVKDt's cn caiTíLTa de <|tic por si mimniNi piiedau tottender sna 
conociniiunUis. ha*, pi'incijxalfíi profesiones de ChÜD son la agñ* 
cultiim, intncrin, co[ü•?^^io i la abogacJa: todaa oxijen muchos 
conocimientos de física, i «s necesario proporcionarios en la enae- 
fianzA preparatoria. 

En el proyecto, se hace segnir a los jiívencs ti«9 clft»e« a un 
tiempo, lo que no puede tener el efecto r)uo iw dcíiea, pfvqae, <li> 
vtdida la alenciun en diferenies cuíclh, ningún» pinole apn.-n<leti«e 
bien. Aun la di.ttj-ibui-i(>ii ipi<- se luicv d<^ lus estudíu» du Í(w doce 
prioH^vx clniü&t que «onv^poiKlen a los cuatro núos t|iH> kc det«r- 
minan para la latinidad, cn invoriÜcaMe', pon)iift rn laít cln«ps 
accesoríaa sefialadas en los artículos 0.", '." i K", se necesitan seia 
aflat, cuando a los principales solo se designan cuatro, término 
ann demasiado largo coa respecto n toa conooiroienUis ]He{>amto> 
rio» ipie Mil miuie.ren para pasar a otros eHtiidiott. La iMtinia clase 
de latinidad, con el t^ndiu de las ÍK-llivf k-lra?, i-* mejor dcjarln 
de accesoria pam e) período de la filosofía. T^ngaM! pn^ventv qtio 
después que el joven concluye el csnidio de la lengua latina, íicno 
que seguir su carrera en la castellan.i. i al pa*«r a ciertas profesio- 
ne«, contó la.<i tcoliíjicatt i legalcü, no ne hallani muí ooiTÍente pam 
vnit-ndt^r (■!tta.'< <-¡eticÍ.'ti<, cnyo estudio debe sfr indi^-nsableraenCe 
en latín. Es preciso cuidiu- de que el joven no olvide este idioma 
en el cuno de sus estudiiM, como ^«cvde AcLiialnurnte. Esta prc-pu- 
racif^ e.s inútil para Us ciencias fí^^Jcas i riiiUinnillicas, ])ii<^ para 
entrar en su estudio basta un curso de gntmáticii castvilitria i do 
filiwofía mental, quu puede seguin^: en el término de un nñ<K R\ 
estudio de las matemáticas puede concluirse en el espacio de sei« 
aitón: i según el proyecto se exijcn diez; i parece que los cunUo 
priiiien« son en la mayor parto perdidos 

Ko es mui airegiada la distribución que se hoce de) estudio de 
las cienriiw lej^ijlcs. Se emjiieiui l.i instrucción por el derecho de 
jvntee, marittmu i diplouultiou, i st- deja paia lo último el conocí- 



LA. tafSK^mU SeXTSVAElA 



105 



miento del romano, i]iip m el f>rtj«D i fuente de todos los «Icruchos. 
Príii 1 4-1711 ni>Qte <lf beri oiiniwnrw Ii^w piincipiíw jcnemles del dci-e- 
«hft, i |ut.*«ii' (ii^piivs n Wficdiiccionf-s jxirt.icHliirt's. .Sin comprender 
liieti l«,t tcloviouCK de los individuos entre id, uo se pitu-den cn- 
ttinlcr Ins do las naciones unas con otnw. IX-I uú'itio modo, c« 
imposible fonnarsc ideas exactas do los principíw) di¡ K-ji-slacion 
nniv(rrE£i].sÍn saber las dispcKiioioneíi del derecho «uyoocHiocimicnto 
fiebe anteceder a aquel csitidi», que el proyecto ha colocado i-n 
«íiden inver^). Se doxii^in [lur últiino cunto principal a lascicn- 

Icúis legaleíi el dv l<u imtitucionimi del durvcho nacional; i a no ser 
que quienu) l!nninn«o cou este nombre niiwlroí bolelinea i gace- 
tas, no se con'icen otnw qiiv Iili dt-t derc-cho de Castilla. Esto curso, 
coioú principal, vk onbeniiii<:ntt; inútil; ¡wiiiiie, ú se han de eatu- 

I «liar las iiLslttacioitcs rlul dcnecbo romano, ondú hai de nuevo que 
api-entler en las de Ciutilta. i para lo que ly» noíoi- las pequeflaa d¡- 
fi^ri-iieiiu vnlru ambos derechos, seria mejor subrog-.ir esta ctaíiea 
Ia «tilwiItvnuL do liistom eclesiástica i suina de cooeilioti. Kl curso 
])rin<;ipil «le i*U ¡irofesíon es el del ilerecho romano; i [nir inneho 
tiempo que se le oinsagre nunca será demasiado, ponqué rn íl ne 

' enciicntian cuanta.>« idcuw pueden ii)>ct«cen(e para adquiñi' lUl co- 
nocimiento nidicid de ]ns dcinox que 9<>u su» ramos Aubalternue. 
Cnaii^li) nióuon -so necesitan do^ oúos pam recibir uua instrucción 

[ Rallar en teta ciencia reguladora ríe los actos do Li vid» social. La 
cíate d^ priitci[>ios de tejisladon universal tlcbc ser ncce-soria i no 
príueipul. i cm-aarsc al lin de toilos los estudios de den-cho, por- 

I que en ella se deijcnvuelven todos loH conocimientos nuteríor- 
mcntv adquiridos. 

Como el objeto de este artículo es nianifestAr los defectos d«l 
proyecto del plan de i-stitdioK, i no formar otn» nuevo, nos limita- 

I saos a lu expuesto, i n indicar que ati» en la pane uisterial es ín- 
verificidile, si n<i se <liq>linui cÍitUius ciiisocí pritiei]uilt-s: v. g., el de 
luulojjji que, debiendo durar cuatro a&o$. no pcrmiteque lo fígan 

I todiM los estudiantes do ñlosofía que llenan sus tareas en diw. Así 

j es preciso abrir un curso de teolojía cada dos afioa para dar ubn»to, 

. ho mismo sucede con el de matemátic^is pura». Loa fondos actuo- 

I les del loütitat» no sufren loa gastos que denumda el aumento 



lOG 



3IISUKLA.NKA 



do pTOffíiorcs (\\ic se necesitjiii. Es ¡ircciso en cata clase de insti- 
tucioncH contar con lii posibilitlticl de la ejecución, i no con- 
tentarse con el vano plaoer d.j escribir una tabla sinóptica do ma- 
teríui». 



(Atuitcuno, afio de 1832.) 



FIN DE LA GUERRA 

CONTRA LOS PIKCHEIRAS 



COMl^XICACrON DEL COMANDAÍÍTE DE ArMAS DE LA PLAZA DE 
CtlILLAK AL SEÑOR MINISTRO DE EsTADO EN EL DEPARTA- 
MENTO DE LA Guerra. 

Chillan, 16 de enero de 1S33 

(A bm 9 de ta noche} 

Con fecha de ayer me dice el señor Jeneral en jefe, don Miv- 
niicl Búlnes, desde el campamento de Ins Lagunas, lo que sigue: 

«Ayer, 14 del corriente, después de vencer, con marchas vio- 
lentiL", jomadas admirahles i dificultades inmensas en el tránsito 
de elevadas i ásperas cordilleras, descmhoíjué a las dos de ta ma- 
ñana a esta posición con tres columnas que formaba el ejército 
de mi mando, el cual, ejecutando inmediatamente mis disposicio- 
nes con valor i presteza, ha reducido a la nada a la gavilla de 
bandidos que se acampaban en aquellos puntos, unidos con los 
bárbaros pehuenches. De los primeros han sido fusilados los mas 
principales sanguinarios, como lo ei-an Pablo Pincheira, Hermosi- 
11a, Fuentes Loafza i otros en considerable número, que por sus 



IW 



xtxeíMiKj, 



iiMudiUM i vniiiiunlus procedimientos tcninn ton bien o)«recd(]a i 
jmam oonfCTvnmlo n I'js rt-^tantus con todos sos tiitnilúu ijhp t^nj¡ 
en mi poder, i cou los cuales pretendo muí luego cnunt i al 
icaí' todns las corditlems pai-n aprehender a Jofiá Auloniu l'incht: 
íjue pudo escapar c*n doce hoinl>r(-í a favor dt- sus cAljsdlo:*; 
hai Ac-giiridad ilt> su a{)i-elicmiu[i, i:ri Uqiiu trnbaju inccsantpm»nt 

<Li» pi^hu«nchcs, qtn; se n^timban pnfcípitadamonbe, viéndc 
pcnM'^j^idw, tiivk-ruii lu nudacía do ospcrar nuesti^ caballcm; 
jK'Tü no puilieivn rwÍÉtir ]s temblé car;^ de ísta. i tjuediiroD 
vi cumpo dg^piHlnzíuIos. rauorttn i prisíoaeros con sus familia 
cosí en la totalidad de su númm-o, sin que hayan escapado Tin» k 
«nctqucs Keculmon, Coleto i Triquenuin, que, por su fama entre 1 
nattu^eü, eran loa mas ob&iinaiÍ<i6 i aclivijü piTt urbiuloi«s df ímí 
reduocionefu Por eetí, la muerte de éston fonna la mas tiiterf^üunt 
parte do <<rfW triunfo; i <■« una luJqiii.sir-ion dv inm<-QMO valor 
evitar Iim ¡NcurMÍouo.« que ci)iist:uil«m<-nt<j lincían sobr*.^ Ins pr 
viadas arjentiiiiM, nuc;itr».s hcrmiuuut, n quirnux bnn cnusadi 
tantn dcvji.-<tACÍon, i en dondit lian adquirido viemimtos de gucr 
que lus lio tomado, i con Im cuales peijudicaban sobre manexa 
nnestros pueblos, que hoi deben ya contai-ne libres i seguro» ái 
esta horrible plaga.> 

Sirvaae V. S. poner en conocimiento del cxcelent(siitiu se&o 
Presidente eata feliz e iui{HirtiiiiUt jonuuta. recibiendo do m> | 
la Rías expresiva conj^Uuliicion por un triunfo quwsnalianxnrM 
quietud de la Ropiiblim; i quíem V. S., ni uiiümo tiempo, adi 
Ivi «entimieutos de mi ma« distinguida com^ídcniuion i aprecio 



J06É AxTomo yauíoRAV 



U 



Conelufií yu In faoiriblc guerra de devastación que hacían 
nuestras fronteras del sur loü bandidos Pinchcinut. Bl actual 
bierno i el valiente jenei-al Biilnes lian alcanzado el triunfo úsic 
a que pudian aüpimr, triunfo que solo nn puede valuar ]Kir : 
comoMiucncia.'i. La« feraces provinciju del Maule, Concepción : 
ColchaguM se untregunin ya con seguridad a sas trabajos^ 



riK DK LA GfSRBA OOMTIU LOS PtN'CHBIRAS 



109 



lili di^fiiitAnin del iiuiprcciable don (ic la paz. sino r\ats gozanín 
ii; U (in.iH¡iia-idad a ijuc ba llamati siu licas pnxluccioDes. 
Ln ciK^stiíJti que ahora debería ocupnr al gobierno, sería la daso 
Idu pn-miu i dcftino í(ue se ba de dar a esoa individuos qae, d(>s<.-n- 
Jus al citbo, i oyendo pnr fin la voz do au oonciencia i los 
norcs du eti ¡vitrta, han contribuido tan eficazmente al resta* 
lecimiento do la tranquilidad, i cuniptcto vxtenninio de lo» mal- 
'vodoB que la ptrlurbabaa 

Se ili€fi lienipo há que ellos aspiraban a la íóntmeioo do una 
DWnia, en la que, olvidando loa funestos hábítoa que han con- 
llnfüo vn iii i^tn'.n-a, jtiidi(tn^n eiitregaj-w a las didccs ocupaciones 
: la ugríoiiluint, dÍHlniUi-Míi» ii-s halagUeñon goces de la sociedad, 
' fonuastíi tniMicos cujiitalr^ para ntuígiirar una honrada subsis- 
fteneia, i coopcni»«'n con mis liabuj'i!* a la pniüperidad de au país. 
|H¿ aqoi un ¡iroyecto que debe ndopUrso i que ínralibleuicntc 
lucirá incalculablen ventajas. 
La inla de Santa María parece el lugnr mas a propÚBilo para la 
funtlacion de <;aUi colonia. Allí la naturaleza brinda coa todos sus 
]on««. Sucio fértilísimo, fHim-t i a]>imd;uites aguas, i un cUtna 
tteniplndu i agradable. Alü liabrin fiioil i segura t<alida a la super- 
■■bundaocja de sus frutos; allí ne pruduco un rico Liibaco, i xu cul- 
tora no traería al fisco tos inconvenienteh que u-inv en ¡A oonti- 
Bte: bien al controriu, podría coalratar sn* cohocIuui pitro vi 
[l'st«Ill^^, pagándolas a minos precio: el mejor medio de hnixr 
\p¡\)ff\f-inr la roluliia. Allí nada recordiu'ia a los oolonos su vida 
circuniftunci» que lea hat>Ía mas apreciable su nueva 
p mansión. 

Pocos fondos Umdna qtic vmplcar el ^biemo en la cons- 
[truccion de Li población. Una pequeña iglesia, ens»» Rencilla» pero 
[ctiniodas, una yunta de bueyes con sus respectivos a[X'.roc« i nna 
ixaesi lechera para cada colono ca.sado, Í una mediana renta a lc« 
khonibrty^ cajwice.s de llorar anuas, paro que hiciesen «1 servicio 
lilitor da que necesitase la isbi, para darle algiin respeto ante los 
iiU'^ucs oxtxanjcros quo abnrdasv-n u ella. I^<t colonias miUtan-K 
Ldv Ru^la podrían servir de ukodelo a ésti\. 

La importancia d« poblar una iiilii ton preciosa i tan próxima 
I contincnUf, se manifiesta por sí soiii: la fiwilidad de hacerlo del 



lio 



aiItCEI.AXKl 



modo propuesto está demoetRula; t la ilo tulqnínr los recursoa 
necpsarios lo priioW la jencrosjdad con qac »c cjuiorcn bUi>cribtr 
pnm ello x'arios ciudadanos de esta capítol. Dar ocupación a U 
colonia debe ser la primera ctmaidemcion, i ninguna tan vtiat 
josa para ella i p*ra el estado como la cuitara del tabaco. Si 
éstíi Mj^iifpvgiLSC la del cAfiaino, <■! aiticulo nin» iiii{»rLaiiW 
cuAnt/Kt pueden ocujuirla indu»lria chilena, podría o»:¡^it 
iguv, a bi vuelta de- diez añüns, la pvqurñu isla de Santa Til 
valdrift mas ijue las di.^ pnivíncías tk- Valdivia t Chiloó, í que 
porción de chileno» que se faabian separado de nuestra oomuni- 
dad, se convcrtirian en los ciudadanos rnas productores de la Be 
blico. ¡Cuantas ideas haiogUeúas no produce en la imajinacion i 
un patriota eate felí;: poro soguro jKirvenir, si se adopta este 



AlCL'SOS pormenores sobre la DESTBücaoX DE PlXÍTIEI 
EXTRACTADOS DE LA CABTA DE tTX OFlCtAL QUE RE UALLÓ 
ESTA CÉLEBRE JORNADA. 

Por la fuga del caudillo Aoiiñn con kii-s doíi lLfi.^lcnlcx, ¡te 
suuiis. Un sin nuon, qui- Piucheint hubíiTse «abido de la expedid* 
qao se dirijia contra él; i hallándose ésta sobre la cumbre de 
montaJta donde los expedicionarios se creían deíscubíertos, det 
minaron acelerar las marchas por et camino de tas Dauías. Ruja 
uno de los ajenies do las negociaeioncA que habían precedido 
ftslít. empi-it:«i, m; <lirijíó de vanguardia cou Imf nayttn í 3U graní 
doro» miuidados por el alférez Lavaad^roit, i lleganilo al Boblí 
Guacho a tiempo que Pablo Píncbetni estaba comiendo maquí 
casa del viejo don Manuel V'alléjos, lo aprehendíií con tres de 
mas importantes com))añeii)s, los cuates fueron fusilados 
después de <irden del .sefior jeneíal. Ant<-.-< de estai ej<-eiic¡c 
había hecho Rtíja-s di^Ilar Ircs dv cutos roiimios bandido.t. 
mi(!Íerifio foto entonce.-* que nada Habían en el cjmipaniento, 
itdclantó a tomar los caioinos para que so ec pa.-^Nea Acuria ' 
los asistente», a dar aviso a Josa Antonio Pincheíra; pero por i 
casualidad se escapó éste. 




VIS as LA OUBBBA COKTB^ Mi MrCCnEIBAS 



111 



Ownilo los (ii'l campal rutito, i]iuí usl.ilnui í.-n "el í^crví", n^i- 

ifiroii cl avi«> on In nüche miU-rior rli; íjih* la rxpt^¡cii>n ÍIjui tk 

sobrv elloB. robaitm los rot-jorcs cabiillos, i boDCántiolos lo» 

' indios por el rastro, eooontraron dentro de ua monte a. Gtitica, i 

qnericndo apivheaderle Alsroon partió a dar oí nviso a Pinchcira, 

qnien le trató de embustera, no dando crédito a su relación: pero 

sin finbargu hizo venir siis caballos i colooiS nna avanzada de un 

aai-junto i ocho hombi-es en el estiveho do las I^unaa. A U una 

de la noche fué iM>rprend¡dft la avanzada, eacapando aolo <lo« que 

lllcvaron la notieín; i con este motivo »e pn^ieron a ensillnr, única 

tdilijencia ]mni (jue tuvieron tiempo, porque, antea de alcanzar 

(a huir, cavii la expedición sobre ellos, de los cualcK se [Misaron 

los mas, a vxcepcion de ltj« indios que se retiraron i-eunido* oon 

Llo:4ciiÍMdl(x<; peni habita udo»ol es atacado, iniirien>n oowio 2l), ^-ntre 

[lo)t cual<.^i> cayeron liiijo ol subk- <!« Kiíjit» Iik« princípiíU-A i-ubu^aic 

JMocidman i eu hijo Coleto. Mif-Dlnuc tanto, una partida coitducida 

[por el alférez Vallójiw \n>r otjo camino tornií a liis t{iiiMic(>ni[)ni'iii)»Ul 

Pablo Pinelieira, con Ilerniosilla. Pediij Fin-ntf* i IjoaíZH. Esto» 

. fueron inmediatamente fusilados i la tropa puv^ta en libcr- 

[tad, porque se fasA inmediatamente ctm mas do 60 indios i sus 

tfomiliait. José Antonio Piuchcíra e8cap<S oon soto un ofícial i 12 

honibret* in>v líio tininde, ¡ño viveros i «in )iingun rccnrso; i según 

o]>ii)ioii dw los que Iv conocen, »v ird a rnfujiar a unos bastpiea 

crea de lit» pam|KU<, donde existen muchos auiniali^ .-tnlvajes. To> 

fdo es concluid" por la muerte do Pablo Pincheim, dv Honiiu:^* 

Ita. Fuentes, Loafza i de otros mas temibles quo el mismo Pin- 

[chfaíra. Por [lartc do 1o!« expodicionaiioa, no ha habido ni s¡<)uiera 

[un herido ui otro j^nvro de di-s^ntcia, i !« han apodei-ado de todas 

vacaí, inmensa cantidad do cabulkis i kxlos los elementos de 

iierra que tenían loa bandidos. 



Ul 



Concluida la guerra civil que «v suscita ahora dos silos, por el 
objeto mas noble que pueile animara pueblo alguno: extinguidas 
uta las o>me1Iaí< ocultas que podinn ivuovarel incendio de la 
^discordia, i aÜannida la tranquilidad pública por lodos aquellos 



IIÍ 



UISCEiaXKÁ 



mwiins iW i|HC i-s cnpazL'I p-xler linniano. ii¡ii);itn obú'!» iiuis gl»" 
riosu jwüa ofrwictsi" al güLieroo de Chile qiic la dijj-lruceiun de la 
fravill;| de salteadores que «tpitaneaba PíncheirA. CaUíroo oftw hÁ 
([oe enlrúi el país el jTigo espaJitoso de las dev&5btcíoDe3 de i 
bárbaros. Acabada la guerra de la independencia, ha i>ido m 
rio coOBonror un ejército para contener sos mcurbioneü: ha 
preciso continuar luü antiguos empeño» del emnn pan iiuint 
nei'lo, i seguir hacieiulo wtcríticiüti i|uo pur otro» Rtotiivnt hiibr 
•ido iiiaK tolemhle^ N» hu hncin mu» (jtic concluir uun unos 
príiK'ii>tiir ouD otn», [wtv|Uo Ius bandidos burlaban luxlas lo^ 
videncia^ t en cada cavo pnrucia (]uu fu podt^r cm invencible 
nue«tnu< fuenaa. Consiguieron despoblar todo e! orietil»? do li 
praTÍncisB del stir, i obligaron a sos habitantes a retímrw ooo i 
hadendaíi hasta las orillaí> del I'acilicoi Por este motivo, h;. 
hasta ühora incultas terrenos vnlioaos, i reducidas a la im 
numembles familias. Uut provincias de Colchsgna, Mante i i 
ce|>cion )iri-^'ntii1>ari («los U» ai'io» (li« i uias veeiw eM|>i-cl»ctiIc 
honvmi'W quv pi>iitan al pai» en CoUstiriuiicion. Jífíipn-o», iac 
dios, robos dv familias enteras, degiiullo»; un fin, cabílojros tío I 
darles de todo jéncro eran la» conrorsacionu» ijuc inti.-rf^nbiin j( 
neratinente ni paU en todas loa reranos desde ISlU. i que 
el presente le han imjiedido entregarse sin zozobra a los dulzuí 
de la paz ijue {iroporciona una justa libertad. 

El 14 del pn:siintú (enero de IJS^), el jcneral Bálncs, ese 
dad<!rii citidiulano nriuaJo <]uú un li^^'J fué mandado por loe 
ble» n la viinguanlin d«l vjérfíto qu« »oí;tuvo la causa de : 
cycK, !•■.! introdujo cu los nduitrvs du bi seniilvmía, i e<m lave 
Ibcnieucia del rayo lit)ort>)u Cliílc en |>ocaN hordsdc «nsovcnemij 
qu« ii> (tcTorabao. Sumcjanto micceo. quo en realidad de vct 
os mui glorioso, aunque ha sido celi-bratlo como corresponde 
los buenos patriotas, es criticado por algunos niíí^rables qiie . 
gándosc ese norabrc, i contesando públicamente su inipot4mc 
pnrai-anvirel nmlqii'! dt-.-x-an con aiixia, no pueden abandonar 
n^pinu/ionos al desúnlcn, en quo únicimcntc pueden vivir i 
comodidad i de-sahof^. Liw ruinati de bm pix>vÍocLns del aur, losjcq 
raidos de las familias desoladas, ot abandono de campo» fecundo», I 
sangre vertida, de i{ue ellos mismos han sido t«^igoa, lott alarida 



riS DE Lk fJUEREA COJÍTIU, LOS PISCUeilUB 



ns 



Ib \us vielii»a.i i tiHlie i-.-«i> iiiitli-8 (|iii- miichiift vecos lian lauícn* 
lilo, ^; liiiti l^rruilii jiam i.'lltiK nitiiKi \n ir«criluni ¡Mibrí? <:l agua. 
I bttch'i n^M-ñii <]e ivno»ai( t)uu no piiuilim vungun i dcvoradoü 
1h rtividiit ir iiiflnmitiliiK piir U nuil lid un. i'lviiUn'lo nu »ol«> it 
er de chilcDo«, sino lambii-n el de hombre»*, &eu>iati de alcvgsía 
i jeneml Búlnes por el ti-iunfo mas glorioeu que ha conseguido 
. gobierno, por las diüpotticioneA con que sabtatiit>Dtfí lo pnipanl 
KA nnli(ü|Mu:íiin, i al p'iU entoi'o paixjriE! se n^gocija ata Mn ven- 
JA». En su fimir, iiiaiiilii>»t»M id init«n.tat<> desoo de tiuc so hu- 
bívwun gusnliido tx»n 1(k< lu»idid<i« UidtM lu» [>i«c«)ilo« del detecho 
ití gucmi, i conjudcriin i|Uo hu di-^tniecion v* muí iiuinchn pnnt 
la naciun chileon. Sin duda hubinn librado a ü1Io« el cumpli- 
licnto de sus esperaiuas, porque de otra modo no puede coDce- 
l>irsc conque* razón so critique el exterminio de una pUga que el 
ibito de Hüfrirla hacia eonsjdorar ya eomo end^uiicü. Aunque son 
mi despnjeiable!* las críticas de estos repeniinoA profesorea del 
¡luvcho inb-macional , n<K> e« pr«:cÍAo dar alguna idea de las 
iiutL-truosius cnl.-iiiiÍi,lado» do que ul [MÍ» üe luí libertado, re&rien* 
nlgunos hi^chus de c«ú9 inalvudos, con «|itienet .te quería ob- 
- las rcgloK del dorocb'j de j>:ntv», i por cuy» Aplaudida tnuerU; 
' iKuaa al gobierno <lc lelonia. Cs TergQnzoiio gu«tJLr liciii]>o on 
efutar censuras injustas; mas es preciso contener U mordacidivil 
las criticas, í reprimir la atrocidad de las acriminaciones. 
So-ntimo» no conocer la primítira historia de Pincheira para re- 
iría dertík' !kU orijen. Pero tebemon que el arto de líSl'J aparw- 
l »n]>ru San C&rW una incursión acaudillada por un individuo 
r-üíc iiiiinbní, cnuipuí-^la ib? fiirajidns de IimU» cbisea i aconipa- 
. de uu-'i |)iiriidn di,- ¡ffbuenche.v l)<-!<put'-<de h.-iber iiioendiado 
I chozas de labradores miitRniblux, iL»o«ÍDndo b lo» duoflus i apii- 
ioDodo a las familias, se dírijieron al pticblo donde se habían 
lo muchos habitantes de los contomos; i saliendo éstos a 
L defensa. Bnjieron Im salteadores una retirada, i con elU logra- 
tm hacer abandonar «u asilo a sus vocino«. i ^-oiviendo sobre ellos 
liidtfvn utia horrible (yunicí'xia dejando en el cnuii>o 172 cada- 
tertas, entre ellos el dv dun Antonio Arce, quo había salido del 
Icstocnm&nln de Tilhuin con una partida a apagar el incendio í 
tejer las familias que currian los campos envuelta» un humo t 



114 



MIKn.AKU 



ñii'go. AirímKrlw cK>n i-l Imoii ¿xit'^Hr mbc ensiyi» contitiunnin I'h 
liárbarwitivadipndQolnK^piilil'M^icaBtttlooo •^^conlrabno en •vi'' 
uLciar el hambre de robar, catrefrabui al fuegu los lugares ¡u . 
fenaod, coma I» hideroa en vi Parral en los aAos de liSiS í l^'Jó i 
tntiibiiín en San Carlos, en dondo cDtrarcpn cnatro vocee, en una dt 
In» ciudm, pitnt cirlvtmir (-1 suijut-ii i honnneuis iniK-rU-s ijuc' hatiuui 
contiitído, sacaron a la plaza al K-twin^rílo rt^ino <lon N. Salviv i 
(lespuwt lie hnlwrit dií^ninladn, !■■ im-tK-n)» i'ii iiit círculo d- i 
huencbes que f.- divertían hiriéndole con la« Unsí^. I'ur in' ' 
rato, U» jemidoe d« este infeliz sirvieron ()u moti^'o a U a]gn»im 
d(> a>]iie]La vil canalla, hasta ({uc. exasperado con tan cruel marti- 
rio, «e amijri sobu? la lanza de uno de sus verdugos, i aconifti^n- 
dolcs con ella, hirid anos cuanUie i les cbligi^ aque le aliviasen de 
»tis taniM^nUk!> dÁndole una muerte {ironía. Tan freca<^te& eran 
liw in^iuionci*, ((ui- lus hnndidos ^e consideraban due&os del terii- 
torío. de lal incntu '|U<^, si ac n<>tnbi-ahu un juez jmra i(ue ^'elaM! el 
urden, a los pocos diart era n^ic^inoilu, como para dar a entender 
(|ae DO habia mas autoridad que la dv vllun. 

I^ pasión de matar era tanta, quo aun se aprovechiLbotn dv tns 
norheet tempestuoKts para despachar partidas de d«gulladores. án 
mas iibjeto que a«dt.ir a los vecinos desprevenidas, asesinarlos i 
■li^nuditr «iiK fuiniliiui. Kn cutas com-rfa^, [H-recieron lus niui con»- 
cidos don Josi^ Cnrmivo, don ¡tlwiucl Jil Kut^nlo*, don Migue) 
Guerrero, don Auilre» Muiíoz. don Jiuin Mniiut^l Saldafia. i piiiírian 
nombrarse tiifinÍto« ma*. euviw familia» quwloroii rt'íiuci'ijuí a vi- 
vir de la compasión. Muchos de éstas ustabeui tnn atcrrwlas, quw 
por temor de sus invasiones, se aco^lumbmi'on u monir i-u los bos- 
ques, sin mas resguanlo crintra las lluvias i contra la inlcmpciie 
que una «stera despc^tizada. Lixi enfermos ae hacían conducir en 
l»mwK« al iwuo de í^t> bo(tf|ue» a buitcar una muerte tranquila, i do 
dejaron de ocuri'ír [nx;»!», ocajíicuimla» ]«>r liw cnferinf.-ditdejí ((»« 
producía vfA cla»e de vida. Vans ctiiuilan aii¿(;(l>>tjts daniíi una idea 
dri carácter de esos foraji«ios. 

En l''i<24, asalti^ un partida I» aldou de Niqucu, n las ¡nmcdia- 
cioms de la montiLfia. cti (lou<l<.-. de^spues de haber robado cuanto 
tenían aquellos ínlclíces habitantes, encerraron en la capilla a 14 
mujeres ancianas, la incendiaron con los demás casas de la po- 



yiX DK U\ GUKKIU tiOXTIU LOS pnCBRIOAS 



lt5 



tdon, t s« llcraron to(l»ü liu j<'>virnc!i. En Í^->. i<*i diríjia a 
lendnKa un amero con «nt (hmilin: t n%'ÍMido Pioclinra por un 
[ibritio suyo, envió a »oi-prondcric con un« portídA qiK', «luspuc* 
habin-lc robado cuanto llevaba, asc^ó cinc« personas, dejando 
nUnn^nU? vivipw al arriero i au c^pof», a fiuitnett condujo baata 
ctinilin.-i' tlv \ns n^nltllei-ns, en dond« les d'iA libonad, cansado 
di* ItncvrloK mjfrir. Cada liif^^r por donde han pa.<indo Jas gatillas 
dc^ Piíiclieim, proteiiLi testimonios de lo» t^irago» que ha su- 
bido. 

BccufnJrJisc los aitcsÍDAUw i robo» comoltdoc* en San Jo»í el 
Ifto de lí*3!'', rl pillAJc d>; mas lU- mil o>ln-wui ih. gaiuKlo L-n 
tu<|U(-nes el uño dv ISS»; l>/i> nsoltus al luirtido ile San Ker- 
ndot'D fubrvroda 1820, en que robaron S.'IOil animales dv toda.* 
«>s; en marzo de lyíT, en que arrearon I.CiOíP; tn febrero 
'de l;i"¿^, en que Baquearon completamente on m^oH do inudin 
hora las caaa» i toda la hacienda de Talcarehue, eJn perdonar los 
ranchos de las miserablen inqnilinoA, cometiendo varice ase§inatos 
i llovAndii^ 2,*><"t (»b<>:tn.<< do ^tiido; t i-l Altimo en 4 del pre- 
tat-nte (ejií-i^o de I'<32), en que jtor el corto número de la partida 
ipio omM. solo pudieron conducir 200. EnUx; Id» diversas *»- 
Hdas que hicieron por el Tlanchon. en la de marzo do 1 S30. obli- 
garon a tres vaqueros de la hacienda do la Puerta a enscfuiilcs 
lugares donde e<ítaba el ganado: tumaron iH)0 cabezas, co- 
stieodo después la crueldad de asesinar a a<iuéllos- Loe malos 
tno estaban reducidos a »olo tas muertes i devaataeiones, íÍoo 
también a los peijnicios que han recibido la agricultura í el co- 
[ mercioi Privados lo« hacendados, en el mejor tiempo, de los pasíos 
do la cordill'^ru, tiM>ÍiUi que nnlucir mía gaiuidos a los de la costit, 
iqicc no dalmn abiut^i; ¡ careciendo do los caballos neo»«uioei por 
Iwt n-jiittjiliis rolHW, lo« trabnjos del cnmpo no podian aurrer con 
la oel'-ridnd corresp<mdientf. i de nqul la CH«í»a de la ocio^iifloil i 
de la miseria de las províncíns del sur. 

Ln repetición de in%'asi(Mie8 i la imposibilidad de «vitarlas, por- 
que nunt^a eran pe* un mismo punto, tonian alterados a tocfo» los 
habihuit«iii do loa campm, i ninguno queria establecer trab<iji)« ni 
emplear capittlos, por el temcHT de »er arruinados en el momento 
mas inesperadíL 



lie 



UISCBLiyKA 



Ia» ciiidadoa de l>» gobícracia no eran bastant» a líiirAr a 
pueblos lie imUts (ItíjiD-iInriorK-s, |Hkr>(ii(> o) cuifidmioiil-i kx» 
q(M: U;iiúui liw (winliilm^ lU- NmI-x IfB ]iii!'»<i di! In i^niillijnt. 
hscia burlar con fncilid^ti ]ns mcjort-a jirc-caucioaiM. Si xi* poni^ 
custodias oa nnos caminos, snlían p»r otn>s. Xn m pin^iblo 
guardarlos todo», ni mima fiirmar ua sifitenm organizado de gal 
rra para contenerlos, porque bu táctica de sorpresas i el 
anniK'i» anticipndu do §iia incun^ione? imp^Jian formar ombíii 
ciun iil^ijiiii. S)i) iiHiclioti loM punliM í|iie han ft<M-vidu de Unti 
R to» criinc-ntw liorrible» d« t^U» iiulIvihIdí). Cada individint de I 
pruvÍDcia» del sor ^■■fio^e Mtroci<lad<=* ipio n«i us posilile rulntor. 
Para esta clnsi.' ác hombre*, si- invocjin nhont lo» principíiw i 
derecho de la gUE^rra. (jueriéndolos pr<^'^ntar como >iol<tarluiJ qa 
defendían una causa jiiHta. Todos los gobiernos intcnlomo radi 
ciHos a la paz por medio de invitacioo» ¡enerosag, i nada pudi^ 
ron cont<egnir. Si alguna vez alcanzaban una tregna para ont 
en tnitwlnd, 1<K> bniididoü se aprovechaban de la confíaimí 
haccrnupvajiiiivajíionr-sicowictvr i'^d-VW»» Hiiii mas homblc*. Tfl 
dos lus jefes del cjíreito í«n to*tigw ociilim^í di? i-xUi;* mj 
Hat; i U jomada del 14 nn habría tenido lugar si una larga cu 
rivncia TKt liiibieae enacDado e) único camino que habia 
dci4rTiiHo». 

Diwdv mcdúkdoK del afio pAsaclo, se estableció una comunicacdc 
entre el jcnwial enjcfi,* i el caudillo Pinchcira pura aduptar 
partido que acabase la guemv Al panxi^r, la^ protts<ta.-< di* 
eran mui siaceras ¡ francos; poro a poco tiempo se de-*Kuliri'i qu 
pcocedíau do las int«nci<mc8 mas nlcvYxsos. Vijó por bciKC» oonti 
cienes mui ignominiosas enquo el gobicrrio no pudo convenir, 3i)l 
embargo de lo que interocuiba al bien del piiís. Entre W -<o!¡iTÍti 
dea qne propuso, una fué que se le reconociera en su grwU) de ■ 
]\>nel de) rei de EspniVa i que se dejaron bajo sui^ órdenes lo 
forajidos que le aconipaAabaní pedia, en una palabra, que se po 
mitiesc vivir en Chile a su gavilla como al resto de los ciudada 
iKxs hmiradus, i que ademas se le contribuyese por la nación con I 
ncm'9ar¡t> piini su sub«Íi^-»c)a Ofrecía xu nlianiia contm cual- 
quiera oocmigD exterior que umcnuzn.*« a Chile, m¿nus cnntm e\ 
gobiemo espa&ol, cuyas banderas estaba pronto a «^uir en 



riS DK U. nUF-KlU. CDXTRA LO^ PIXCUSIR-VS 



w. 



smpü i círcunstuaciiu^ Iji corrcspiiiKli--nc¡iL tira nnú secreta, ¡ «n- 
; i|iii> el piviiiii^nto i)i? la RcpúlttitTt )iubk!»r nlcnnzaiio a contcs- 
ai-la. ariwl el gobornafJor de Mcnduza cjuc Pablo Piachcim tra- 
tbct (le lina invatiion, aprov^ichándoac del descuídu en que noa 
an>i<l<-ivba con motivo de los tratados. Este «a el proceder lion- 
at rlü asoK nKetiniM por cuya defensa se nQii»a de leloKfa al vtu 
liwnUijcfc que hii U:ni(|i>liiglt>rirt de exUirniiniurlc». ¡Sirtii |>iM¡bl() 
lejwal JKUK (]uc continunyv !fiirn<4iHo rabos, kuiucos i muertes, 
jt^iup ív> poalia pp>ci-<Icr«c oonln vawt siUtcsdurvx con arrezo a 
ID capídilü de Vütti'tf 

Ko llej^ el caso tln njustar una In^giia preliminar para igue 
pueda aplicareo con ciactítud Itt csprv«Íon di' alcvoda. Lu <|ne tte 
fii¿ ganar a li)« principale^i con promesas tai francas como 
rías, aprorecharec del cansancio a qae éstos babian llegado, i 
^rpn-inItT íi l'i-» i'juidilloft un su campamenU), Pretender rjnc «c 
iiibii-si.- itKadu do Icnídiul « iittiiiljtiiicia con ellus, os qufn-r que lio 
hubicMiL- hecho nada, i <)iiu lec dejuM^ Ku)»istcDtc vi ji^rmcn do 
delitu»;. el objeto de ^morcsc, la cnusa príacipal de los ntnu«M de 
, prov-ineias del sur, on «lui palabra, que se dejase a Chile con- 
Ivnado a sufrir paiu siempre las continuas exlondones de eso» 
lalvadu-i. Para comprobar, rinaIuM?nt<, el modo con que ¿otos 
T>ci-diiui iKWtii Idor el [Kirie dc-i comaiKl-mlv militar ili; lu pro- 
, di- O'ili'liitgitmen que avisit la N'did» que hicieron en lo« 
d¡n« qne hid>ian renido tu* comisionadmt a nuestro t.j^r- 
I a itjiiKtni' las ba^ie» de tm tratado. Vean vsto» nuevos pnbli- 
¡ n quienes deiien<lea i a quiénes íni^iiltJUi. 
Lo« militai-ea no deben ofenderse de una critica, tan injusta i 
bom^ndií, si reflexionan sobre el orijen de que procede. Segura- 
mente no es dictada por un espíritu de honradez, sin» sujciida 
eae sistema mbitHO de iiLHidtar la administración i atribuir 
'fectx)<^ gratuitiiH a lodo: o iptizá <h el ufi^cto <le La desc^ipcnu-iou 
t|Ui* rti-lie hablar •>ca.-«i<tiiiulo la destrucci^m del único rvftijio tjuc 
qimliiluí n los que luisÍJín todavía por la riteltn del deniiitieii. 

IV 

El O del cimiente (febrero de I83U) a las dea de la mafiana, ao 
' presentó al gobernador de Curícd un individuo nombrado Per- 



118 



StlSCZUlKlU 



nando Cotat que habin pasado du In oUn honda de la conlillera 
por el boqn^tu del Planchón. Uicv quv v* eavimlo por J»sc An- 
tonio PiDcheira a solicitar de S, E. «.-I Prt^sidf nt* dn la Re{iril>1Í<» 
perdón para si i para los quo le afompañaiL Han venido con 
Cotal, Aniceto García con su mujer i Francisco San Mfirtin, am- 
\ki» niíMwids de Pincheira. Examinado Cotal por el gobernador 
dijri 1» i{ue íiigue: 

«Que »<diá dtt la división dol cowoel don Jhrí Antonio Pinchtira 
el I* de febrero del luf^r Us Laj^unn^ dt^ Miiliiiglio, por el lx»j«ctc 
dol Planchón, con Aniceto García í Francisco Son Martin, con noa 
mujer que es Ui de Aniceto. 

<Qu6 le quedan a Pinchcira 52 hombres de (W que oon é\ «s 
FGliraron de la acción do Coyamutilo. 

(Que 15 tuandt'i con el corren del Heñor jenem] Búlne», [wn|ni* 
««tus M iguisicrou ir. ÍDclit»o d mismo comeo N. rríb*--. 

fQuccl i'i^lMiUCDle e!<«ínv¡adú por su coi-oncl Piítclicirn n lu \irtí- 
sencin del )>cñor Pre!^i<lcnte. on el objeto de akuuiatr el perdón 
para Pinchflira i su jente. 

«Que solo !e quedan tres oficiales, cuya graduación es; un te- 
niente Pereira. un nlfércz Bruno povwlii i un purta Vega. 

cQiic Pincheira se ilm por cl cerro del Payen, de las laguna» ilo 
MalalgUc al sur a ¡K-rw-giiir indios «le los fiisipcrsii» en Covaniindo. 

«Que no tiene ningiin indio, ponjuc todos pcreci'-n.n •• •n- dis- 
persaron en la acción de Coyamuolo. 

íQue de Coj-amoelo se retiró José Antonio Pincheín» »¡n (w- 
loar. porque la mayor parte de su tropa, que serian como 'ÜMl 
hombros cristianos i litii indios, cuando mandó que tw formasen 
no fue pníacntaron mntt que tinos pocos, ponqué bidoe loa dema^ 
por no hacvi'Io, pn^t<Mla1>¡in negocio, i ([ue &tos se pasaron al 
KJfrr.iU) |utri<H l'^lo 1» que, entendido por Píncheim, procuró en- 
capar con Vm 00 liombn-«qrie livoe dicho. 

<Quc uno de los ili.sjK-n'Oíi qtn; lo>yif<;nn»inin los cont<i Ío ijuc 
habin ]HiS!ulo en Ci>yainuvlo, pue» ni el eoiimcl ni lnw que Con i'l 
iban nada vieron, porque se retiraron antes de la accioa 

«Que el enviado del soflor jencral Búlnes es X. ITribc, soldado 
de los mismos Pincheiras, quien Ioü atcaiizai en Rio Gi^ande al 



FI5 DB LA eCBIlKA CONTRA tiOS riXCUElRiS 



II» 



Dorte, i (¡lie con ésU: w viiiicjori Iüs 15 fjae ari'itxt áeae dichú, in> 
dliM) Urílie i:n tstc núiueni. 

«Que Vciiro Fuentes nx um> dv loü i|nu vniin ni Uulg ilel coronvl 
Pinchi'irn. 

«Que trae di* termino 'i'Í día», i que siiluii 4 Iiutiibixui ii rceibiili- 
a su vuelta en Valle Ht^i-moeo. eo dondu tlebo prusi^otarsc solo, 
que ea el sigiK* que éste deja convenido. 

4Que la mayor parte de los hombres oo so opgoo a que se uu- 
tre);uea. i que el coi-onel t^lÁ pronto a hacerlo; 

«Que ít» que piit-daii \kísat a la Brea no van seguros, por uno» 
indiut que anda» mliitiido en t^am iniíiL-diacionea. 

iQue i\v loH aiitiiukltiñ que se dice han iiibado lUtiniamento di- 
lu Donlillenw it vnllvü <!v Talcarehue. no ha tábido ni el expo- 
lian U- ni le» cwnjiwl. 

<Quc ahora, cuando han vuelto del sur, han hulloilo una nistm 
lie vacos on MalalgUe, qne va para Rio Grande, svgun lo han 
dicho varios; pero que los de Pincheira no han sido, porque todos 
estaban en el sur.» 

Penetrado S. R el Pi«sidente de la tdnceridad de la suplica, i 
»JDv«ncido ÚK que con un acto de induljencia puede reilucirsc 
V».- ¡niqueño grupo, ha acordado índidtai' tu rid» » Píucheiin i su» 
compaíieroa. 

V 

La honiicii euipreM de extenninni- los ükcinenism del sur, pi-u- 
gnsn todoK \iii> 'Jia.^, itugun aviüoui los jefe» de aquel ojérdto. El 
jencral BúIups nuindri el l.'del onTÍent^-al otivi.il Ztiñi^n (sm iini» 
]Mrtida de gi-anadoix» i otra de indíjenas en seguimiento de Jo»é 
Antonio Pincheira coa urden de tu> regresar hasta encontrarle. 
Esta orden se reformará seguramente por el jeneral. cuando re- 
ciba aviso-t de la retolucion tumaila por el ttupreuio gobierno que 
tU! aiiunciit lüi ei número anterior, puei<t<ii csu eaudillu, euíiociewlo 
an im)NiteiiciJi, cstú dispuesto a vntn-garse voluntariainenh'. eii 
inútil peneguirle. 

Li)« indijenas pacíficos se pnvstan gustosos a concluir con toilu 
los malvados que se alberguen en su territorio, i continúan las 




ISO 



MiaCBLAXEA 



buenas relactQBc«~et]t«Mada9cnneIcací«)iie MarÍlaan,que falIooMÍ 
Iwco poco. Le híi suct^idosu hijo Cayo: i poracuenlü det c»iuan- 
ilaoto don rranci-^cu Búlnes cüii stm aúbditiM, U' acoiii))>iiiit «'ti u) 
jüobiemo Lc^íIiulii, ¡«iiJRtit iniii n!«]>eUulo ciiliv «Ílos pur mu ciuili- 
i];iii<-ii titomlcs. i lignilocoD n«ísi>tivK« |»..r «u «locidido p(ttríoti«mo, 
[jw ACtivAii pp<vi()i.-ncta»dclcoo]i]io<l(Uitodv la fruQt<;m, i su sa- 
gnciíjnd, han (JomcDado tanto a 1o« naturales qae ooocurrieron a,| 
I» prisión dt? lo^ cacÍt}ueE &icineroso>í Carril i Quilal. (jiie pn>- 
in>.-lturoii cnti-egar a los ct-jiañoles i d'í^rtor("§ que hahia tn ba j 
r(<diiccÍúncsdeCulé,Coltioó i Mulcheii,qae()and(>ontrot.-U)to eltos-l 
en i-ehones. Fm-ron .1 ereotiiar la entrcg» l<>s <rncii)iii» Cayo i Lo- ¡ 
TJliian. A U wUiíU del correo, ontahiui t-ntnindo va Itw Anjol'ut ios 
dichnít ciu:ii{iK-s (Mn t^xltn los K9])itf>uU-¥. El comuridatil*? Biilnc-s 
aiirinviik con vnttistsutmo los bocrnt» iv'^ultados quv rn a pnMlucir 
í-Mtt niiHlidu en la tisitijuilidad tk aqud territorio. Librea lo« na- 
ttiriil'rs 'Iv estoü pcrvcrvos corrtipton>ii. í en paz i arnionÜL con no> 
«iitnM, darAo entrada a la civilización, que puco a poco le» uiani- 
feMarñ la ni-cesidnd de luejorar sus eoí>luinbros Í les hnm cambiar 
el actual si»ten>a de vida ■pnr otro mas priíwpcro a quo los lloiitan 
au carácter sencillo Í el fcnu üurIo que habitan. 



VI 



Por el oficio <k'I jeneral Búlnes publicado en el últimti DÚtnuFO 
do£í Arxtuciino. quedan pleiiamente realizadas nuci^nuf uspo- 
miizas do la total extinción íle la cuaiirílla de bandidos que ha sído 
tanto tiempo el terror de loe incletenmA campo» de Chile í de las 
Provincias Arjeiitina-s. Tiempo es ahora de repordar, aunque sea a 
la iJjeia, Iii.t o[iem(.-ioiie.t del eji'rcito del sur en esta importante, 
aunque breve cnmpaAn, que da a su Wneniérito jefe, oGcialos i 1 
deiiiax individuos urto de lo» mas soñnladoa títulos a la gRititod] 
de la jMitriiL 

Lo división destinada n HlaiM^comi^nia de doi* eMnindrones do 
jTfnnadcnM de a caballo, que constitlwin de [hkx» [ua.-^ dr 2iiu pin- 
zas al mando del cor<rtieI gniduado don Bernardo LctvUcr; del , 
batallón Camnipanguc con 2fH plazas, mandado por el teoíenlo | 
eniYMK'l dun K-ttcuiiülao Angaita; de dos compaftías del batallón 



FGC DE U CUBABA COXTRA LOS rlKCRRIRAS 



121 



I 
I 



Vuldivüi con 20») hoinliRS. n la» tírdenm fi«l cspiuui don Juan 
Barlio-ta: ili;) batullon Mnijxi con 340 {ilnsLí. .il tiimid" <lol romnel 
ilfio Jiiwé Antonio Vidnurr*-. »'guii(io jefn iK; l« divisii»n; de nna 
¡Muida di-' SO miiiciiuu)» niniuindat pur dotí Rninon Pardo: i do 
8'f imU'Kí |x?hiictii:hrjt, diríjidots por don Domingo Salvo, cajátan 
gradiintlii (K- fjírfito. 

Í'.\ ] 'I df <!ucn> (a6 la «alitla de la división a la ocja de la man- 
tatñn, donde p«»í t«do el 11, i se apresó a vno tic Ion cnudiUus 
llniruiflo Bltth con dos de mis soldados. 

C<)nti(iu<>sL' la marcha el 1'2; la expedidon alojo ou la A'ifiilla; i 
«c adelantaron 30 granadero;) al mando del alférvx áoa Podro La- 
Tandónw, guiados pov pI rumandiinrM R'>ja)*, ¡xir los capitanas Gá- 
lica i Zúfiigu, i'I íillV'n?« V'iilli'^íw i w-i* ti ix^lm síildados de los qnc 
habían abandonado a ISncbvíra. 

Eslii (larliilii (uvo la dicha di; »i>r¡>n-ii<IiT ii PíxhUí I'íncheira en 
el íiilio llniíiiuid Eioblc Guacho, en la haliiudo» do don Manuel 
ValljjiKs Olí dos df xas ctiadus i nn antiguo caaulor a caballa 
fistos i tn-s N<ildnil<>« mas. que se habían r<-fii¡iiuío a lo mas espeso 
(Ii! In inoiilafia d>; Mnjín. í caj'eron «n roaniw du K(f>JH», fueron in- 
modiatainonlo pasuloa por las annaa. 

Lidiñsioa expedicionaria sij^iiú en busca del cui<i-popnnd]uil. 
i en é^ta, como en las marchas ante-ri(itt-a, tuvo que luchar txm las 
dificultades al paivcer iníiupomliieü «jue presentaba lo fIcvj«lo ¡ 
fm^jwt i|i! Iii> i^jniillerasi. l)u tixlv triunftí el ardor i resolución do 
IfH <)ticinli'9 i tri>pa, nm- «tr.ivt-sircm i*M ])«mv> huk* de tiv« días una 
dislAiirin ile V} leguiui a oonta de ¡ncn.'fbli's Tiiligan i t-sfui-rzoH. El 
14 dmpttcs de unajomadade 20 leguas. llcgti ladivÍHon a la.sti«s 
i medía de la tnafiana al campamento de Jowí Antonio Piwln'irn, 
habiendo apresado en el estrecho de las Lagunas »?is soldmlun i >in 
aarjentd de la partida que ciutodiaba el poao, escapándose W do» 
reatantes. 

I^ divLiion ftc formit en trea culiinina.t: la de cazadores de in- 
fanti-n'a lijera, cornpiii>tita de la» lre« corapafifas de los batalloni's 
arrilia nnuibmdoH; [a de infanleHn pexida que formaba la rcla- 
gitanli.-i; í la ilc ejiballerfa (|ue oeujuitM un costado. En ente <Srden, 
«e <-ii>itiiiu<> la marcha por eMjmcto i\v dos leguas liiLita el punto 
en que t«e hallaba el grueso do la.H fuenaít de hw bandido» (Uis la- 



xiacsUsKA 



giina^de P^laiiquin.) DiéroiKw tnn acerUulns dÍ!<po«idoD<». i xvj 
cjeciiULi-on ct>n Umla (irecinion i pnnititwJ, que nu ubsltinU; Ins tui-| 
tÍci|Kiii.-Ls iioticiKit de lit i'xpfiiirion. el cfi-cto i|ik' píxxlaju *■! iimív¡-I 
itiiv-nt" MinulltUi<x>ü<t uiK'stni» culummu fut- i-l de In taiv cunipU-ta 
»or|>ix»ii. Apfx>vvch<in; vi primer mouu^to ito pavur pam Iiaa.T tm- 1 
pi»»iWií Ui nv-íUu-QCtii i i-v (Hstribtij'croii iiartídrut qiic cerraron ¡n- 
molinliitnenu,- lus pa«>>s, i corUuxtti la mtinuln al ti-rrítoriu ik' \oa. 
iodtiM. El ivsultado lu suben ya nuestros kctorcs, AoUmíu Pin- j 
chelm fué ul úniou t|uv tognt i'scapnr con ó- hombres, igu?, favo- 
recid<j8 dv la noche i do suscabidlus. escalaron una cuiiibm es-, 
cíirpada. Los indios enemigos tomaron la oiilln de un enturo, un] 
que no pudieron hasta el cabo de algon trecho diiries alcuncí; í < 
lurbarU-s el pi»so nuestros gninaderoa a caballa Cayeron rálos al ' 
lili Mibrv i^ns tiliLs; Um biÍrt>nrcK< tiiviemn la osadía de hactirles cara, ' 
i doítbiinttiulo» \m uu ttiuitWDto por ta impetuosa cai^ga de nuestra 
mlmllerin, u|K-Iarou a 1» Tuj^it, i <lejaix»n un espacio de tres leguaa 
i^-iubimlu de cruliiven.-.». IVreoietviii t'ii ella los a&mados caciqum 
Xvculinan, Coloto i Triqueman, prínoiimlcK Huuliart^ de Pin- 
cheira i atizadores de las altoracíoiics de lu raza pchiieiichv. Di; 
la totalidad de esta fuerza ooalederoda hubo poquísimos quu no 
fuesen apresoduso muertos. Sus familias, como las de los partida-] 
rioH de Pineheir.i, quinlanHi a la merced del vencedor. 

A la vuelta de bi oi^mpaTiía ilel Camiupanj;;ue, se le dÍ4Í árden^ 
do vncumbmnweuUconlilIem eu M.-guiiu¡e(ih>de algunos indios 
i <!»paúolu(, ijuc con »uf fumiliaH habiiui tomado luiuella dirección, 
i »e defendían desde lo alUi. iKi^j^jando fK>ña»cun cnormis. Al día 
Higuienle, viéndose en la alternativa de rondirae o perecer, implo» 
mran el pvnlon t \at l^ié concedi<Io. 

La intn-pídez, la extwlítud. 1n iiiovilidml de lii ni&inti'ria, a pe- 
sar de las largan i peu>isiui uwtrfliiu' iiiiti-nore», i la celeridad i de- 
nuedo do la cahaltoria, correspondieron plunauíente b1 adiiiii-ntileí 
juicio i tino del jefe, que organizó la expedición, que In mandil eu 
peiítona, i i\ue penetrado de !a neceíjda'l. no de la derrola. ainoj 
del vxt<!rniimo do a<{»ella formidable hoida.supode tal modopr 
pamrln, que »c obtuvo t-st*; dillcil resultado a muí poca corta de] 
la patria. El jcnend Búlnesf en i»n oficio de 14 de febrero, oscrttaj 
en aquel misino campiunviito. hacu encanecidos elojioa de la bri* 



riK DS LA nUKRBA COXTRA I.(K; F15CUK1I1AR 



llAnto conducta dv toctn In uttciiüidad i tn^puj tnencioiía particu- 
lanmmte entre los «[qc ¡k distingiiiei'on al coronel Vitlaun?. w- 
tnandanto LeteUer, teniente coronel Anguila i saijonto mavor 
Casanneva; i ivconiienda al gobierno la uierítoría cooperación de 
ktti seAores K<^ju.x, )£tifiiga, (¡attm, yjipMa, YitfieE t Valléjos, <)uc, 
defi'tiilú'nilo luiti-.-' \a cniís» del rvi, !^>- inm>r|)OTan)n a Pincheira, i 
honxtñzndo» ih. la bi-uUl foroi<¡dad de aquella gavilla, cedieron a 
las benévolas insinunriones del jent-ral Pi-ieto (jefe entánoes del 
snr), i han contribuido oHaK-iín mamen t*; n disülruiílíu K\ jeneral 
BúlneM luwv [Mtrtiirular rifomembicii-n de Biíjiiíi i Zúñiga. 

l'oro el jeii4*i:al Biílni'9 no en-ia ciimplidn aun fl objeto de la 
exjMxlictoii. El esrape do Antonio Piocheim, iinu de las jefe» mas 
bábik':< i detenninadu« i de uiaíi concepta entre lux indio», le jm. 
recia ijiie dejaba incompleta la emprena. Kalienm ea su segui- 
miento üfl gniDndvixM, acoui]>ai'iMdoH íIü W fie Ujs ]iart¡dario« de 
Piítciifint i diríjidus por Itíjas. p".Tvi di-spuej* «le 1 1 dia» de pt^rsc- 
cuciou, en ((ue sf vieron obligad-js por fiíltu de vivei-e» a manto* 
Dorso don la carne de sus caballos, volvieron sin haber jKKb'du 
alcaiiKarle. 

Emprendieron de&pues la marcha amenazadora que, amedren- 
tando a los indios de Tortano, les hiüo enriar ineniíajenM a invocar la 
jenci-usidad del gobienm. La división regresii entonces s Chillan, 
donde entni el 1 di- fchrcni; i a utiistMiuencift de la» disjxiaicion&s 
del jeneral BAlntes, doudladasensu oficio de 12 del corriente, <|»e 
bentoa insertado un nuestro último númem, (;uihI¿, con la entn-ga 
de Antonio I*iiKlieini. ixuiliziuln en Unías sus ¡mrtes el pL-in de 
aquel jefe, i asegurada la Iranquilidnd du la Kt'püijlii:». 

Los qu« recuerden tos días de luto qui' ha dado a tuntas Cuui- 
Uaa chilenas aquel enjambro de facinerosos, engrosado cuntiniia- 
mento con los criminales que fc retujinb,in a ellos; ol estado de 
alai inu en que mantenian a los pueblos inermes d« uno i otro lado 
de la contillcra. de la cual osaban a menudo alejai-se, ensanchando 
coda dia mas el teatro de sus depr>*Iaciones ¡ de sus hmtales in- 
flultois sus alianzas con los índljeiías, a quienes j*» daban la leí: la 
celeridad do sus movimientos, i la difictiltnd de venir a las manos 
con ellos; Itis ipK- consideren que yix no se tjrttaba de Noju:^ar 
nna gavilla de forajidos, sino tin pueblo ambulante, endurecido a 



IS4 



nscnJlznu 



la iniemperie i a ks privaciones, intr¿i>iiIo, ngiienido, nbunda 
temente provisto de orinas i caballoii, i do/uiHlido ptu* litx nieve» i 
prccipiciúíi de L-\ ««nlillcra: li^ i|ii(> mlcnlt-ii otiAntu ci>!>tiilM hiihuI- 
iBeni(> ¡i Chilu la lütUtiínciii «11- t-sttw moiistnujs, n-budoi* en *us 
enCrañatt e invulnornbleit » «t» omiAs; podinn fonniir uo justo 
ooncfptft di- lii gmiiilfza <li.'l siK'uno obtenido ¡Mtr el qéivito del 
mir. Hiis Iwni^fici» eiVct^t» ernpií-^iui ya « awilirw; ca lujuellas po- 
bbidi>nt=< vxhniistaii^siM habititntcs n^ptrnn despttcs de tontas 
calmil id iulri< i Kobi\'?nll')i<; los nbund«(«oa {xasbos de la conlillerii so 
pueblnn de gimndos; í »us bilrbaias tribus han aprendido s respe- 
tar otra vez nueistras nriuius. 

Tci-o aun resta aJgo q«o hacer. La patria debe una recompensa & 
HUSGsforzadosdcfeiHiores.albizarroejércitodelsur, a todoslos qni! 
han sido imtrumontoR de este afortunado suceso, que, si por I& 
clase de los personas sobre que se obtuvo piidinie parecer poco glo- 
rioso, por las difieiiltaíloa i|iie enibnnizabaii su eonsa-cuoion, por ei 
tino, Tidorid>-niit-d(ii|U'?emn m^rt-.-üiriai para aloanairlu, i [Kirsu» 
probables con^tecncncias en el repfMn i proHp<-i-ída>l del país, puede 
contiirn: i-nlm la** man .«cñaladoH de liut nmtiLs de Chile. I^vs car- 
gw i|UO abruiuan id «.Tnriu, ponv» ni gobierno en Itt necesidad 
de spchir, poro el dvscmpvño de i-sta deuda sagrada, ni rcoonoñ- 
mienLo, n la juírttcia do lo» chilenos. K-uta mencionar el nsuntfi 
El espíritu público de los principales prupietonos i de todaw Is 
clases nos hocs esperar confiadamente que esta lijera tmlicaeioD 
no aera, en vano. 

Los ítoñorea don Jaié Antonio Ro«<áhsi, don ÍHcgo Barros i don 
Antonio Meiidibuní se han encat^;ado de recibir las suscripciones. 
de los que quiera» conrribuir a este «bjvtn. 



(Aratuvno, aiio du 1)1^32), 



NECROI.OJIA 

DEL JEHERAL DOtf JOSC MARlA BENAVEHTE 
- -»— 



El l'Z (k-l presente mes (uctiibr» de lí>33) fallecW cu Ooi)iiim. 
bo el intendcnle de .'ujuella pmvini:ia, jeneral de brigiula dnn José 
ttaria S«naTcnU>, a li» cuarenUí i ocho afias de edacL Aiinquu 
ec hallaba atacado, algunos años hace, do dolencias i|iiv! n<i pu- 
dieron ser ooDociili» [K>r lo« mejore^ ticiilnilíviM, no m* i^[K-inlMi 
que üu fallecimiento fnv»: tan r^ipentjnu, como ucurni5. La paliio, 
con su tiiiierU-, h» ]>i;rdido uu bticu ciudadano, iin buen soldado, 1 
un buen rnüjÍKtnulo; i <.w justo dar a conocer algunos pormenores 
-de su vid» pun cumplir con vi tributo do respeto t|ae se debe a 
las virtudes. 

Lrt liunilin drl jcncnil BcDavent« pertenece a las de l.t primera 
cla«; del piús. Su educación fué la mejor que peiiiiiliün las cir- 
Gum^ancios en que Chile »e hallaba en aquel tiempo. A la «xlad 
de diez aAoe, fué condecorado con los conlune-* de nulete (jr dra- 
gones de la ürcsitcra, cuerpo on ipie ttimú <iei.-< luios, i]c-s]>ii<-^ iK: 
los cuales le eocargiS su padre el maiitiju de utM hjLcicmU i algu- 
nos n«gocios mercaiiii)i>t. En el añt» de iHUt, su espíritu putriií- 
tico no le permiliil confoniianíu cou la carrera quu tw^iu. i pidi^t 
se le volneec a la militar para dufendor la patrio. He le admitió 
en la cln^o de capitán del tni^mo cuerpo de dragona?» de la fron- 
tera. Con cate gmilo, psis-í a Bmmoit Aire» en hx divUion con qu« 
el gobierno de Cfaili; aiixilicj al de aquel pnís, va donde jK-rmA- 



126 



»rscr.LAXfu 



nociá hasta ñm» flu li>12. A m rogrc^o n »48 cíndwl. se le con- 
firicí el mandu do tina compnfiút (]o1 c^cnailron de r.iba]|oría que 
haltia enlf^nceií, contfcitlu bajo v\ notabiv cIp Cran Gaiirdiu ya- 
cumaL Pouos mcsus dospues, en 'ibril do 1><I3, fué miadida U 
proviocia de Concepción jwr las arnuui espaüolaii. i niiux:híi a ata- 
carlas hnjo las úrdcnes del itiistro jencral Carpera. Los jmnieros 
tiros que se di«pamn>n en dtífensa do la libenad do Chile fuemn 
dirijidos por t-1 jciicml Bcmivento en los campos do Yerba» Bue- 
nas, como jefe de In divinrm destinada a atacar a loa invaaorc»; í 
ano hrtbor sido pir ciortas circunstAncias, quo en aquolltis tíeni* 
pa-i no pudienin eniarso, la bntiilla de YorbiLi Biicnit» hahriii Hw- 
cidido la ¡ntcTtft do Chil<í cúiiio MiccdiiJ de-^piiei en In i\v Muipo. 

Su vnlnr militar ííi> diú a ivmocfT tiia.s ••n Ix acción j^m-nd i{iic 
8c cm|K-fi(} en San Cario», i tm dv-tdiilleciú on la niadicion (l« Tal- 
cabnono. en el HgonMO sitio de Chillan, ni l'h los cmptrnaduts oom- 
bat«« del Roblo. Qnilo, paso d«l ifaule. Tn-s Montos, Qnechcré- 
guas, i una multitud de alaques parcifdc* que hubo entre las 
trapos de los espafkolee i de los cbilonoiñ Bajo sus ¿rdenes, triunfó 
ñeinpre el pabellón tricolor, hasta el aAo 1814. en que, habiendo 
«ido nombrado coronel de la gran guardia que se habia elevado a 
rvjimiento, fu¿ vencido en la d enjuta jen» mi ijiie snfrití el ej¿rci- 
to cu Kat>CHgtia. 

Sin einbai^g», no dc«mu\'<vrcin su valor i [jatTÍolÍ:<ino. Con lo« 
re«toe de soldados que le «juedaron. sostuvo la retirada de los dis- 
persos, consiguió detener la marcha du los enemigos hasta la cima 
de laa oonlilleras, i proporcionó a loa emigrados el transitar aín 
peligi-i^ Fué de lea últimos que llegai-on a Slendoza, escapando 
de a(|»ella rnina jencral. Su vida en aquel territivíode Buenos 
Aircsi no debo ser descubierta por ahora: es un retazo <jue perte- 
nece a la historia para que se vea en épocas que no haya paí>íonGS 
qu<^ CJtaltni'. Solo direiito^ que, habiendo llegado al extremo de 
carecer t\v todo n'.cun<u con fjue pix)]K)rcioiiarse la siil)sii«tenc¡a, ¡tu 
liWitíÍR i >irttiil le facilititron ciLinto n]>elecia en \nx infimn» cla- 
ses de art4;wnú i di;p^'ndieme. 

Cuando pudo recupcmrcn sii patria los dimwho» de ciudadano 
i de militar, (né ri.'stÍtHÍdo a su clase de coronel, i elevado a la 
ddjeneraldo brigadíL Dcsempoñó diferentes comisiones que le 



IIRCSQUMIA DK BOX J. M. B£!CAVKSTK 



1*: 



vncarg^ cl f^obicmo, conducícntlo una expedición al PerA, goI>cr> 
nnniio l-I cantón <lcl Mnulv. i rjercicndo loe destiaoa do ){obema- 
dor nitlitnr dp Valparaíso, e intendente tle la provinoin (\e Uo- 
qtiinibo. El testimonio de los hAbít^uiteü do esto» do» piic1)lo8 
aitptirÁ lo que nosotix» dojamus ile decir de la ^everíiliid <lu nttit 
coíitumbrofl, do hii comliicta pt'ililicii, t\« »n rtxlix'iundK dc-Urjulczn. 
i do otras apreciiiblos ciialidiulc'i <jtio 'KiMÍoniui por su inuiilo un 
sen ti miento do coitiun. 



Al escribir el tnsgo niwmlitjioo del Jvncrul Bonnvente, qtio pu- 
bticAtiKM en niit-stm número anterior, no había llogado n nue^tms 
miiiitx lii notn '\w iwlv ilustro chilon'» dirijió ¡il gobierno la vís- 
[k>nt de MI niiurrt'.'. Lo^ confusos í mal fojuiadoB cameteivs do la 
fimia iiidirain que la mano quo la hizo nsil por última vez de esla 
fitiniiliiil. En eonfírniacion de ousnto dijimos en oW>qiiio a las 
virtudes i patiiotiíODo del benemérito jeneral Bennvente, inserta- 
moK a continuación la indicada nota pam que se vea qoe en el 
Iwtdc del «■pulcro el amor a la patria le animaba, i que a «sita 
patria querida consagra sns potencias en los último» momento». 



IXTEXnESCU DE COQCIMBO 



SeAor Ministro: 



Serena, 11 da odvhre ríí ¡HJ-t 



Desde cl 25 de julio snTro Gon«tiinl^meDte un fuerte ataqne 
que hii prí>gns«id'> hnü^tn el gnulo do po:sti«nnc del IíkIo sin gozar 
uti mtimeiif* de (li.wmnso. Lo« ocerboa doloreH que pa<lece mi 
iiiii<{>ii»a. han Ih-gado a privarme de toda acción: i constituido en 
la ino» couipleln nulidad, me hallo en el caso de no poder desem- 
peiVtr el e.argo quo ocupo, i atender a mi conservación repamnido 
mi snlud, sin la cual seré ioútíl a lui patria, a cuyos s»írvioioH me 
h« prestado siempre gustoso, i me prestaré ni Itigni rejiantrla en 
algrní modo. En el dia, son inútiles mis >uiorilici<>^, pues niuLi «>n- 
sigo con las medicinní*. al pa»» que se nimientan iiiín nuiles gra- 
dualmente, que me obligan a manifestarlo a V. S., para iiue ac sirva 



138 MISCELÁNEA. 



hiiccrlo present-e a S, E. a fin de que ma otorgue el pomiiso de 
pasar a Concepción, como último recurso (iiie ino resta después 
de agotiwlos ciiiuitas hiin aitlu ])o^^ibles ¡sin el menor fruto; protes- 
tándole que, a no halkrine con.Htiluido en tan absoluta incapoci- 
<lad eon perjuicio de! servicio, no daria un paso opuesto a mis 
verdadfiTis intenciones. 

J)ios guarde a V. H. muchos añori. — Jote María Beiíaimte.— 
Señor Ministro de estiwlo en el departauíeiito del Interior, 



(^Ai-'iv.i'niío, año de lí-y:!). 



<s^C^t^^^>^ 



1 



latín i derecho HOJIAiXO 



T()do9 ins nrgiiineiitos qae se baocn coDtm el estudio de la len- 
gtta Intma i '[ue ha roprixlucido a, la larga Kl Valdiviano Federal 
va su últinio número, 6c pueden redugir a udo wiIo: que el tiempo 
(|ue SQ dedica al latín puedo emplearse en la adqnUidon de otros 
conocimientos maa provechosos. Alguna fuerza pudiera hacemos 
-este argumento, si viéramod ijue, al p«fu' que desapareeo do entro 
nflaiitros el latín, ne cullivabuii las Ittnguns extranjera^ que, en lu- 
gar ríe Virjilíi> o Quinto Cumio, Andabiui en manusdu los jóvenes 
Miltofl, Rulicrtson, RactDO o SUmiHtdí; Í que las clases destinadas 
a las ciencias naturales contahao con algim número de alumnos. 
FcTQ no es asi: dcnaparece el latín, i no remos qn¿ lo reomplao 
^fut araos también que los que sohreí^en en los conocímientoa 
tnodemos son por lo regnUu- aquello» ittisiii<«t que se han ilodica- 
-d» al latín; i esto era to que natiimlnientc dobia suceder. La enu- 
momcion que vamoet a hacer de la.^ uiiliiladiw del e-^tudío de 
aquella lengua, sen'írñ de rt--.Hpiie»1ii a los qm^ dc.Hj-an vvrla olvi- 
dada i [HTOMl-ita. 

Piim-mmeutc, os difícü hablar con propiwl.id el ■viMi'lInno, si 
nn w powi? In Itiígitn mndrc, de<:|uv 9c ilerivan casi Uidu» sus vo- 
cablos i ftwus, i a qno en la construcción i cl jenio se a«emeja 
tanlri. i De quí proviene el mal uso qne se hace cntr« ncwotros de 
multitud de voDcs. i los saiccismos que su cometen a menudo ba- 
ldando i escribiendo? Se dirá, con raxon, que procedo de no estu- 
diarse el castellano; pero es piveiso añadir que una de las cosas 
que hacen mas fácil su estudio, t nos llevan con mas brevedad i 
MuuaLÁaxA 9 



180 



KISCKUÁKeA 



!K-guri(jiu] ni iiKU tcjitiiuo clv ski» vocitblos i rnuw», •.« cl conoci- 
nik-nto (lo Iti K-nguii Intina. E9 un error crv-i-r (|iii,* no aprcaáe K 
propiedad del castelUoo con solo estudiar Ia gramática de Is Aca- 
d^toia u otra a]gunx 

Eu !«giuiclu lugar, tampoco hat nada ()U<; fecíUtc mas la adqui- 
ácion <lc la^j lenguas t-xtranjeras, que cl [Nnerio cotwcíoúonlo de 
la latina. No haUomoe de ac|aella odquiíodoh buikWiiúaI que 
consisto en traducir un libro táa\, i en sefciiír con soltura una 
conversací(«i t«>bre matarías &iuuliare& Jí\go rale mu «IuiÍa o^ta 
adquiHÍcioii, i V» mucho nmt> rara de lo qtic mí pk-nwi. Pero oonsi- 
demiKl» los idiotnai' 0:11110 mros tantiM ineilios do ctdtuní inl>*loe- 
tn«l. (|uv fi« bajo el «."«pecUi que liw mím A'i VtiUliviano, es me- 
nester ir mas ullii: i» menvstcr poKcerloK de manera, qiiv noo so 
fomic una ¡ilua cabal ilfl valoi de *us «ign<», i de ]nx vnña» modifi- 
caciones i matices quo sus vnlacvs í coiobimicioncji dau al pensa- 
miento: sin lo cual no es posible seguir el hilo do una discusinn 
filosófica, ni comprender los procederes do ta análisis de objetos 
abstractos^ 1 tndavia lo es m^nos percibir el mérito de las obras 
de injcnio, donde m puede decir que la expresión es el todo. Tara 
aquellos que no poseen las lenguas e^ctranjeras on este gntda, Lis 
conipiisicíones de Raeíne, I^^tfiíntAino, BusMuel, o de Milton, Pope 
i Byiiii) (nu doc-intoi* nada de ^'»cri^Jl■(•^^ eoino Sliakv-speJU-e i Mon- 
taigne), ptenlcn todo ku oolorido i licrmosure. Conipivodcnin n 
bulto el i^ntido, pero no [XTcíbíráu el ei>pfrítu que anima laa 
obras maestras de las artes, de cuyo gusto debe empaparse la ja- 
vontud que las cultiva. Para llegar a este punto, concebimos que I 
sin'e de uiueho aquel hábito de análisis tilolrfjiea, que se Tonna 
en cl estudio de las lenguas antiguas. Hata e^ una llave maestia, 
que introduce a lu ma.s difícil i recóndito de los otm» idioniivt. Si 
ee averigua quiénes son aquellos que mejor entienden cl idioma 
francés o el inglei<, i son mas capaces de verK^los con propiedad 
en el nuestro, se echará de ver quo apenas haí tino entre ciento 
que no haj'S tenido la preparación de que hahlainoti. 

Kti tercer lugar, para el cultivo de Uís bellas lelnw ex de la 
mayor importancia el Uktin; uo »olo jwit^ue ^iii ente medio no vs 
posible, n lo menos e» di li cultosísimo, alqiiirir las lengua» extran- 
jeras modernas de tal modo, que seamos aipaccs de percibir vi 



UTIX I DIOKCQO HOIUKO 



181 



mérito dv lo que aa ha inscrita na ellos, siuo por el valor ídcxmd- 
pumblu d« las íniiiurtAlcK coni{)Ofticiou«s de los omdorce. poetas c 
liistoriadorc» latimw. Quisit^mmos que nos dijt^sc ti Valdiviano, 
á no vale nada en »u conccplo la liiciÜdad de locr a Virjilio i Ci- 
cerón en 805 oñjinaivs, u si conoce alguna v-oi«ion que rci^esente 
con mediana fidelidad las bellezas de estilo i de sentimiento de 
estos i otros escritores latinos. En aquellas obras, bebió la Europa 
el buen gusto; Í con el renacimiento de las letras latina» i grie- 
gas, se vio rayar otra crs. La filosofía sncudití las cadena» que ha- 
bían agobiado hasta cntdnces a la razón humana; i desapareció 
de las ciencias la tnugro del escolaaticismo. Cuadió con aquella 
literatura lusucitada el amor ile la libertad, cuyas inspi ración ei* 
son tan i-núrjicas en Lis pnxliicciouc» de la elocuencia antigua 
Todo varí<> de uapecta Lo mismo suoedeni entre muiolros. Oúii 
las felices disposiciones naturalus de In jiivculnd chilvua, ¿eui&nto 
no debvinus prometernos de olla, si no se deja alucinar por esc 
espíritu de vandalismo literario, que corta el vuelo a las mas no- 
bles aspiraciones del injenio; que, halagando ■ la pereía, quiere 
perpetuar la barbarie: i que condena como rancios i gótico» ca- 
balmente lo» miHiuo-t estutlioü que deatenaron lie Kuropii el guti- 
cisiiio, i 1.1 pulieixH) t civilisaninf 

Kn piiurUi lii^.u-, \i% ttngtiii Intiiia ex la lengua de la rolijton que 
profeíuiiiKis- Toiin el que put-iU- bueuameiit<; haoer su estudio, CstA 
obltgiuloa ello, kí es cat<ÍIÍco;si no se cuntcutaoonofr. sin cuten- 
der. liut oraciones i lo« ?niblinies cAiiIíchk de In iglesia; i .-«obre todo 
ñ quiere inslruírw; súUtlameute en su dor.Lnua i dÍM:ÍpliiUL 

Bu quinto lugar, apenas hai eivntña que no saque mudio par- 
tido ilel conocimiento de las lenguas antiguas. Como quii sti 
uumenclntura es casi toda latina o griega. Sin embargo, no 
eix-cmos que en el Instituto so exija a nadie oí conocimiento pre- 
vio del Latin para cursar los clases do matemilticns o de ciencias 
naturales. Se pide e^te requisito a los que se dedican a las cien- 
cias ee]e.4Íáalica.4; i Et ViUdiv'uino mismo reconoce que en ellas es 
indispensable. Se pide también para los eetudioa legales, porque 
se cuenta por uno de los necesarios el de la juriüprudentua roma- 
na, i porque much(K< de los glosadores i tratadiutaa de la nuestra 
han escrito en latin. I ae pide para la filosofía, ]>orque todea lij.1 



— '■- 



isa 



UIECKIjUIKA 



•inc cntmo en nlln b hacen con la mira de pa&nr a las ciencias 
«■Icsiáslicas i legales. 

Poní ¿7 IV/f/idíoTio cree que esEnpcrrOuii el estudio tloldeiT-cha 
rumano i pcmtcüx» la lectura du lus glosadores i tratadistaik l*or 
lo que hace al deivcho romano, nos parece ijue no hi* mim sd iui- 
[lortancia (tara iKj«rt)tm«< i aiiu |Kira la mayor jkuI^! de lu.4 pueblos 
tuodi-riinp. bajo »ii vt-nlaik-ro puiiui ilt vL-itii. \iw..>tn>" tn!.^iii>ic<iim* 
aun la lejlsLu-tim ma^ clara i nieuMicn n<?r(.-«iUi ilv comvntJiriti>^ 
jwixjii'* lio i-s lu iiuifi ilifií'il rriU'itdiT luíi K-yi-^ { i vi\ W mu-^lrabs 
no íw v^tv iiit ni'g'icío ili; {K-qucfia ditícullnil) suiu ]K'Qt!lrars>- de 
Ka espíritu í saber aplicnrlas con acierto; opcnunones dvlicndiiñ- 
taoB, vn quo siendo fiícál al mojor ontenflinüenU) extraviarse, 
no lo eetanL nunca demos llamar a su auxilio la« lúas de uquc-- 
lloe que han ilustrado esta parte difícil de Io« conocimicntoe hu- 
manos. El jurisconsulto tiene que aplicar laa leyes a todos W 
negúcioa de la vida; le es necesaria, por consiguiente, una exacta 
uUmificocion do todos ellos; i como et número de las \ews es dom- 
pra intinicamenti! m«nor i|iie el do toa caaos, i 4stos varían infíniLit 
entre si, sin un hilo que le condiui-a |i»r osle intrincarlo laberinuí, 
i^XA vn {Htli^u do tropt-xitr i dii {K.^rd<-n<i' n ivul» [lainj. Ah»rA ljit>n, 
el dcrocli» romano, fut-nU; de la l«¡i>lacion i-vjmúuln qut- ñus ríjo. 
t^t MU un j>>r i''>uiC!nlurÍo: en t^I lian b'')>id<i IimIoh luicsIniK i!i>riii-n- 
tadores i Kl"'«»d<irfs; ii t'l rt.^urrt'n iiar-i ilu'-idar lo utriim, n->trin¡Ír 
<;9bidispi»arion,tuupl¡nr aquéllo, i ostablwur entre todas la debida 
armonía. I^^i cpn-- 1» minin como una lejíslaciun cxti^anjom, sop 
e-xtraujcros cIIoíí uiifimos en la nuestra. 

Hoi sin duda en los tratadistas un lujo excosivo de distincioneR 
i do sutilezas: pera todas las ciencias tienen su lujo; i no t^ mas 
útil ni moa inooento el de la zoolojío, cuando cuenta lits pinl-is 
que maii»ui el ala de una mariposa, » el du la boLáníca, euaiidt) 
describe los mas uK'Uudos accídonti^ de una jilanUk que |inra nada 
sii'fo; ni se dirá [xir <^> ipitt üi zoolojla i I» InitAnicn luiii cioiKÍns 
inútilfiSL He itbuMi de la.-* cosa-i rúas úlikií i m-cuMriu», i no por 
eso es just» prwscri birla», 

Si alguna nscioit pudiera disponsai-sc de estudior el derecho 
romano i do conKultar tnitadistjis, sería tíilvez la Francia, quu ha 
n.tlncÍdo poco há sus leyes a im cuerpo completo, mehhlico i pro- 



LATIX t tiERCmO ROIfAXO 



138 



pon^oiiail» n la intolíjcada do todos; cnalidadtut vii i)tii; nn »e tn 
¿arK^'rcA iii aim a gran (lUbincúi el cáoüt-nuuuíiriadn i li-iK-bniT^o de 

IcjiíilMcion isjjiíi'tul;!: i sin cmhai^ü sc ciiltivn «^i l'mtictii con 
««lo el devech'i iMinatio, se lo iliutni c»n riDVvm coiiii-alaricie, i m 
j^losau también i ^e coimiitin \f<c i-íVtigfis iwní'jri,ili->. 

IVro 3» iliw c|ueJiisliiii.-iu>> fiié un priiicÍ£K^ tintt)itx>, í «jue, |ioc 
caiKii}{ii>eitt(t, dotivftKxi, como buenos n.-i>ul>licaiioM. nxidvnar a las 
UoiiiiU' tiMtit |ii i|iit.- n<ia vtrii};^ (le no oríjpn tnn iin|)Ui-i>. Elngamus, 
]>iiuA, lu mi.'>rnii «on I»» Pai-tidi^'c, ijuv üoq tía tnu^untu de las Pon- 
iIucUlx n'iiuiiinjt, í Cutí ts^ iiiilHJtiirl ilv Icvl-h n^coptladus i autos 
uconliiiliiK ijiii- ilicUroii IiKí Fcrriamlwi, Fflípc» Í Carlos, üu nn 
lÍF-io]t» ■:» <(ilv IiLS lUowinTnK dv Cu.-slÍlla lio'-nu) iiiiium dnipóticos 
i nibitnin»!' <[tiv liw L'uipuradoroK dv Oñcaiv. Pí-m ni> hni aeoaá- 
tliwl ^\l> hiicur lo nao ai lo ulro, Ln forioa cinutihioíoDa] de un 
i':^|^Iu ptivfle sor dolcsbdilc. i sus k-y»-* civiles cxnclíiitcs. Ijis 
n>innua« huti piisadu por la prueba rK-l tti'tapo; i^ bau probado 
ea el cñHot de la filosofía: i se han hallado coafonne« a los prin- 
cipios df la njiiidad i ile ln recta razón. Distingamos t-l dorecho 
públicM del ([■-■rvi^lio privadn. Kl priinoro, quo *■« el in;do. nadie lo 
twtiidia en Iíl'« Pnn<lurtiDt; pero el ({(.trecho privado ili^ lu«t roiunJUMt 
es bueno, «s «■! niif*ln>, Í nin^iiax bai fiíi i^^l un¡i ii "Im i:t)«i que 
tiei:i^iU- ■tímpliKniri«>j o mejorana.-. Ksus misinos cmpvnulores quu 
cnuimí titulo h'^miral ViiltlU'iano,vi<!CUÍaron en i>l reformao im- 
pui'Liinti.-^, que lo liiiu hcehii mui sui^erior al c>jrli;{n de tücrro de 
ln ii.-púMÍca ruinnoa, i i\aii han sido a/loptai'la'í)ior la luayoi' porto 
dv las nitciou<H>i ruttiis de Enrupa. 

^ dercclio roniaao. jMr otra parte, vs tKcesai-io pai-a ol canA- 
«ico; 13» accesario pai-a el derecho de jcntes; í si t«neiitos la noble 
curíosidiid do explorar las inriituciones i leyes de otra* nacionesj 
de eooaaltar aiis obnut de jurisprudencia a Un de apraveeharnott 
de lo mucho que hai en lOlas dii bueno i aplicable a ntuolrott, e» 
necesario {ainiliarinamüH um el deKcho niuiano; cuyos pi-iacípioü 
i Icnfjuaje mn lo» de U^kIil ln Alemaniít, Icm de 1» Iinli», la 1-^ran- 
áa, la Holanda, i una juarbe de la Ürnn BretJuiiL 



f ilraiii«(lHo, oilü de ls34.> 



OBSERVACIONES 



SOBRE JEOGRAFlA DE U EXTREMIDAD SUR DE LA AHERICA. 
LA TIERRA DEL EUF.GO I EL ESTRECHO DK MAGALLANES. 
HECHAS EH LA VISITA DE ESTAS COSTAS POR LOS BUQUES 
DE S. M. B. "ADVENTURE- I -BEaCLE- EH 1826 1 1830 POR EL 
CAPITÁN PHILLIP PaSKER, COMANDANTE DE LA ESPEDICIOH- 

I.EIDA8 A I.A HKAl. SrtOlKDAI) JWWBJÍnCA DE LONDRES 
El. 25 1 31 DE MAYO DE 1831 



J 

la. oordillem de lo« Ando», qwe se cxlitxitlu doscli; la pnrfcc so- 
tiiiilrioniU del oontinciiUi vaw hostA »u cxtrvmidnd nK^rítlionai sin 
iutorrupeion nlguní^ dccrL-cc gnuJiioIinviitc en clerocton aI nccr> 
oarsc n \b» iiuw bXuuí Intitiidf» auistnil»i. En o! Icn-itono de Quito, 
el Chimlionuo i Pichincha Icvuntnn »(im citna» hmttti una nltuta 
de 2¿,0OU pií'if inglesen sobre cl díwI del mar, oorca de Siuitiugo 
de Chile, mi mayor olevacion es do 14,00'>; en Concepción, es to- 
davía menor, i hacía Chiloé, hai pocas cumbres que 80 levanten a 
mas de 6,0UU pi^ Entre Chíloé i el estrecho de ¡tlagallaaes. la 
altura media puede ei<timnrse en 3,000; pero hai montes que lle- 
gan hasta 5 o G.OUO pié» Att elevación. 

Si oonMillAiiioa cl niap«, veremos que hacia cl paralelo 40*. la 
costa empicxA u tonuur i conscrra, hasta sn última extremidad, un 



13C 



MnKíauxz.\ 



aspecto bien (liTcrcntu dct (jac |>rci<>onUi hacia el itorl^, donflc lA 
liinr. si;[itiniilu <h- t:i rordillnn ¡«jr «lui f.tja i]v IJvrniS ooinjuratí- 
vitiii'uitv baj.i$ pQ ÍDlvrvalo« (L- ccnUnarus di^ luillus. iMÜn nm 
pinyu pro'otigatla «n curte alguno, i i|ikt ni* ofitx» slirí;^ n Irk 
iiAvcs ai dcsembarcAtk'Fo a los Lotee; iiuii; di mr de dicho para- 
lelo sus sgtias nlcaiizan hosln In mUma basa de la fp'au cadena 
il« lü« Andes, t pc'ncti'an<lo vn iss profuiidafl c|uvbnulA£ (\uv sor- 
pent«aD por ciDlre tas ramÍ6cacioRcs de estos naontc»). foniian in- 
Diimtisbl&4 caniJef, soDd:u i golfoti. i en luucbna partea eirctindan 
i separan cxtüiu^us porcii>nfs di? tierra. En rvalidail, ludo este es- 
pacio titioe oí frvnt<; grandes isias i toaIo a archipiélagos, enb% tos 
cnalc^ figuran priii'ijKiIinciirt! la UI» di- Cliil^, In de Wi-lliitgtün, 
el iiruliipiííliigii >lv M:ii]tv di; Dios, In iulft de Huniivcr i fl nndii- 
p¡4)iiga de ta Rotna Adelaida. EnXe último forma U fnlmdn tWi 
estrecho por el lado del Norte. Ia tierra de Tros Mont'-s pix.T."íii- 
ta una excepción, poir^uo es peninsular, i la úaica pnri« del con- 
tinente, dentro de los límites indico'lo^ en qne hai muchii inarw- 
jarla. Ella forma la parte sept^'ntriona] del golfo de PetLa«. í 
«omiinica con el mntinenu> por el nngoñto istmo de Osr¡uí. sobre 
vi ctud loe indios que cvsU»ji c^tn |>Irvu liuvuii a humta'n «its co- 
noos pam no dar vtielUí n la pvnfn^iiln, (|u<! o» iinii ruta llena do 
peligros. Este fnó el que cruairou Byroa i sus niiiirmKní compa- 
ñeros, guiados por loa imlÍo»r. jiera 0"!» ruta no es nuii fnt<:ui.-tild- 
«la, porquo U cosUl tjeno sqnf una pohbcion mni «wuma, i fH 
trabajo de denarntar Í armar otra Te?, las canoas, operación de ub- 
soluta necesidad p-jr lo empinadu de las cmjítas ijiie hai ipte su- 
bir i bajar, eti tan grande, rjiie rae imnjino oue bdIo so recnn-e a 
¿1 cnando hai un motivo iiiipf>nante. Do esta manera h» tmspor* 
teban sobre el istniu las piragiia.t ipie condiician los misionci-üs a 
laa islas Oiiaiteca.<t, i las uciirrei>cia.s del viaju Ik.<< huí deí^cnto 
ellos misinaiinoniidaiiionlc vn mi.s diariiut. (AgUenix, Dencrificiotí 
ffüforial de Ui pntvincta i archi¡>tUlaífo <le ("liUué, 1 'i)\ y 

El riu San Tadoo, aunque de pefiuftnn magnitud, pueswtlaet 
navegable onoe milla.s, es el mas cnudalosu de cii.-uHos drM^nnbo' 
ean en el tiiar al sur d«l arrhipiélagn de Chiloó. ¡ por tMiito mere- 
c*> ana descriiK'inn piirticidaí'. A sict^: millas <k^ -su boca, recibo 
doft riachuelo» u lonx.-ute«, ciiyu cornéate ct tsD impetuosa, que 



HOttBK la KSTUKUIIUI) fiCIt 1>& AMKRICi. 



137 



aje 



H 



.p£»n.<t puede» t-eiitnntanw; n todo rciiio. Uiiú du cllus dvücíende 

fie «un wt-rní siiljrv In oíiíÜ pxsn |iiY>1)itbk'mont(; <4 iTnminu O scodA 

ijilVKÍrvú d(.-ci>liiiuñcitoj<>i); ¡ rl <íLi\i«nc d«il<«iijjiica un i/Í<icÍct-, 

I llaniini dt^ liJvk*, d« 1-^ milliw dci*xU;R»Íu&. El riu dotmiboca eo 

1 ^ciIiVj dcSnn Gslvvan s»1>re iiiiH Wtra numera, cq rjiit? apenas 

i doc pws de agiio, í prubiikli-UK-iiti- c-njutu n 1h bnjn utajvA. 

A U cabczn del golfo d« Sixn Esbómn, cstñ la Si>nda do San 

Quintín: iimbn.s &e esamínaiun, i se las ball<> de oxcelcnto anco- 

i tie ÍÁnil acc«sft. 

Xas isins Ouait«cad forman el bastión inarñlíonal fiel goUV> de 

'eila-s tiloso signe li t^Ia di- WollingUm, bepainda del continente 

ir ol ranal «Iv Mi;^ivr, ipu' no íiubiA sido ñnU'-ft expionulti, piuM 

hriliTuta «iriníCi; por In prinicni v<tz en Iii» cartii» cunijiilivdux 

irn<i1ÍcÍftKdc Mnch.-uKi. pilolt» iptu cu nt>ó Ttié enviado por d 

ima di-l IVní a (.•x.-iminnr bi njc^Ut drtv.iu Chíii>é hastA ül c»Uie- 

dtf Un^pilbincis. Su Iiabbi i\v i-l va la /Ví(r?í-í/tcii>B de ágUcros, 
como el objetu de laa expediciones do los podres t-re la eoo- 

oreion de b» indios i no el adcliuitaniivnto de lAJoografía, pocaa 

:io;icías put^ilcu SArorsc de nu diario^ Dc^ci-íbcu, con todo, la on- 

dtil cauid de Meaier, donde estovieron una vez rofujiados 

or i|U)ncc diit». Fiieirt dt- <^u>, no creo que nadie haya en I mi lo 

1 rl litiU^ (|iit> n<)N>tnis lo vtK¡t¿.-icmuH. 
Kl ratial tiene ICO niillaK de largo^ i va a parar na et ettLrecho 

!(1c Coiufp^iun, di.-ntr» d<0 an^hipic-laj^o dir Mmlre de OiiM, en el 
ra^o A7u-Jio da Sarniivnto. El Utniuulu •Skyríu);, qiio tuvo a na 
Indo esta parto del ivnonoc ¡miento, dio a la ixln ipiv este cnnid 
poi-a del o<«itinento, el nombre du WclliiiKlon. Lo qtic en «I 
,pa vieio se Dama CtimjxtUa. es probablemente otra isla O is- 
las, scpdRKLw do la de Wcllington por el canal de Fallos, en qu« 
ipcnetnunos treinta i tres millas pcHr la boca del norte. í que, se- 
gún coujet uranios, despiiee de eoiuuntcav con el mar por la Son<Ia 
de Dynely, &e pw>longa al snr i remata en el Golt'o do Trinidad. 
Entrando en el canal de Ucsier por la boca del norte i andan- 
do en •'*! rtiino trt-inta millar, pan^i^o ijue el cootado izquierdo lo 
rorm» iinn si-rie de inlatí, enin:- nnichas de la-t cualiríi lumlian an- 
canalcK tjuv se «nraniinan al sudoeste, i probablemente ca- 
noican con vi do Falloíc En la playa oriuatal, no haUantos 



louidn 




isd 



iUÍCtXJtX&Á. 



Ria.1 qne enaeaadaa o bahías que »e íntcmabnn pooQ en la tierrn. 
Por ambos laidos, la costa es quebrada pero nu muí nltn; i en mii-| 
chns partes hai bastante extensión <le terreno bajo í jctLvrnltiieiit< 
cubierto de boaqiie.i espesos. Este cometer diat¡iiga« id cannl ' 
ilesier ác U<t\«e< lus otros. 

Ijts \AitnUiK Min aquí de la» mismas especies qun laa obserra 
tUtít vn todo c-I [ufs iiiie se extiende entre el cabo do Tres Moat 
i el vKtTx^r'-h» dt- Magtillaiii-.s. Iju tnaa cAmuncs son luis haya ' 
rcrdura pertinmi (Fnyit iKinlvult»), otra haya qne tiene ta t^- 
riencia de un nbudul (Fuf/tuí niitá/vtiat), el canelo o wivtera* 
aromátioit, i im árbu) que tiene el tuip(.vti> i hiíbito del ciprés, ti 
de que toe indios hacen »us Udz»». También vi* nol^tble nn árbolí 
de madera mui dura i pesada, que es el mejor combustible que 
alli ae encuentra, i por su color tiene el nombra de Rftl trood < 
Píúo colorado entre los pescadores de lobos manno!<. Siend 
tanca la cantidad de modera de construcción, so cret.'^ tulvez qt 
es íádX proveerse aqui de bnenoa troncos para la arboladura: tntis 
aitiujuo los h¡ú balitante gruesos en la base, no se elevan; Í ]h>t la 
excesiva humedad del cliuui, i lo denso de Ioh bo^qaes que no 
permite» «otmda n lo« rayos del Sol, la madera, jenernlmente ha-j 
blando, no tiene el conuon sano, i aun después de Ini-g» tíemj 
de prepamcion, sítele toroene t esttUlur, cuando se es]N>n(- a 
ambiento seco. 

A laa cincuentas mulos de la boca, el caMcter del cannl de Mo 
sier varía det todo: ambas costas prciwQtan ima »vriu de altos»'' 
riscos í precipicios que se levantan de la orilla mieina del a;;(ui. 
Después de esto, se angosta el canal hasta una distancia eonside-J 
rabie: hai tres parajes en que solo tiene 400 yardas de ancho. Elj 
cana! es aquf un laberinto de pix¡uefios islas, i conserva su toi^T 
tuo6o elimo hasta Widf-Channe¡, donde extendiéndose a 2 mil 
i iiii-dia He anchura, corre ^ millas mas en Ifnea recta sin emba- 
nco nlgtioi), i nv iiiU-i'piini- con el estr«clio de Concepción, segunl 
queda dicha 

Kn u) punto en que ae juntan el canal do Mi>sier ¡ Widn-Ciion-i 
nrl (canal ancho), »; exúendv urta pn>fnndu snwU hocín ct 
yXK. (Hir un espacio de 4G tnillaít. Di<V!«ele el nombro de So 
fin E^re. Tentifnala un vn-sto ^cier o ucumulucion de hielo 



fiOaUB lA EXTUBlllDAD ÜUB DB AltSIUCJ 



13» 



riesdo la cinta de iiim nltn i m-viidu sierra. qin? w divisa des- 
luiichos partos del canal de Mi^ivi', com: con üuavo declive 
Hbi tíi man > >^ii SU-'' intiK-diiit'iuni'V htibinn pBcallado algunos 
Íes iivfienjM o biincox flotantes de hu-io. que contenían masas 
Ik gnuitto d(^^ no piTiiiK-ñn mngnítiid. 

ütsn-a de U ensemidR de Falcon (que se encu«utni en vi coBta- 
do oriental dv la Donda de £ire, intimándose en ■■■lia como 7 mi- 
Dhb) hai grandes criaderos de fiicii» o IdIih» niariniHt de Ite que se 
ajjotecen pir su piel; i so ven nlli rí'Uiii<kis mucboK millares de 
«stos animales, t)ue, ahuyoniH(l<i« probnLIcmcntc de la cuíita por 
ta arliritbul iIl- Ihs pewcAdinx-s, hiici- t«lvez muchos aAns. si no si- 
glw., cjuí- stí han n-fujt.tilo u crinr on o«te desconocido i por tanto 
auMi^add t seguro h^Iol MntamoM dos de ellos quo parecieron ser 
df lii iuímu.-t e^iKiMi' i|Ui- frecuenta la costa marítima. 

Del iircliipiélaKu <le Slfuln; de Dios tenemos mui escanm cono- 
r.imieiit(i«. Et< pri>l>able c|ue por el costado que mira al mar tcugm 
muchas ontnuins prufuiHUis: está como detras de una boirera do 
islote» i arrecife*. Su HsonomJa es escarpada i peñiiM-iugí, i no so 
prciÑL'iita agradable a la vista. El ancho í ntgiim canal, llamado 
K»tr^ho lie CmifífjKitm, lo ¡««'pam d« la tierra firme, que esti 
Bipii <^>rlada jior hiiiiI.-im profim^las, la principal de las cuales se 
llniíiii C'inul ilf Sini A tufrrj; i fv extiendo hasta la base do la 
vierm nevada, donde, según la descripción del teniente SkjiTing, 
I't >!.rnui improvisadamente tremendas i ])ortentos.-Lt aciiniula- 
ciiine^ de hielo. 

El Puerto Bueno de Sarmiento nos pareciii, nonio lo prometia 
su nombre, una excelente bahía. Los que están rauííliiirijcadoK non 
la jeogralla de Sur América, no pueden m^nos d<j Linter noticia 
del viaje de Sarmiento. A la deteniiínadii pi^r»eviniuKÍn dt; ^^Us 
exoelent*? i hábil navegador, en mi,*dio de dificultades iiaila coniu- 
Des, debeina<> loe ponnenores de un viaje poi' la ciut» oc^^idental i 
strcMrho de Magallanes: viajo que no ri?<^onoce ninguDO stipcríor 
mérito. 8u diario nos ha dado la descripción de una cwtta a 
BC no es fiicil hiiliar otra que pueda poDerst- en parulelo por las 
íticultiuli^ i {Kltgni» de la exploración; costji en mpiel t(<;mpO 
Iterameiit^! desconocida, en im clima de llnvias i nieves pcrpt^ 
La relación de Sarmiento es tan eNinrrada i menudamcnto 



140 



unCBLAXKi 



coiivcta, qno hctno» potlidu M-ñulitr «.ii niivstiu» rartás uasi twlm 
I'»6 [niwji'K >\\n- /-I Im ilt^'rito ru i:l gulfo di- Ti-ioiilad, i en V» O^ 
nales tjuu &«.■ le vij^ucii |H>r f1 f<ur, i jmrticuIunicDtc la termina*- 
cion de éetoe en el qtte SArmicnlo llau¿ Ajicon «i'n wlUla. 

El ngua eu Puerto Bui>no oo fxt!» de- nueve biiuKw ile ir 

tlidEid en ttxlij é]; i «.«Ui es una vrnUtja que ijenea pocaj^ i _. 

«n estos paraj»!. Un buque está pcrfcclamenio segum cii eiul- 
quiera punto de Puerto Bueno; pero esta es un única excelencia 
pi'culiar porquo en todos loe demás nbundan igualmente vi agtia, 
la leúi), oí pescado, gansoa. patof i aves menorus. Kit cuanto a 
produocioiie» útiUrádc otra dase, <> terreno a pr<>p<tídto pnm ts 
ngríoultunt. pl paf» no lo Ueiie, pon|Hi>, kí p(-ncliatno<< u viva fuer- 
za por untro los iKMpios, nlÁ cubierto de tronóos <I<;rnbjulus i de 
musgo; H) catninantos sobre la tierra llana i limpia de matorrales 
todo «s fitng"'. si trepamos a los otrrüs, no se ven mas (|ue ruCASi 
peilascos vestidos de un umsgíi r-.i^MujoMi, i sin la inaü ptijuefia 
capa de tierra 

Detrás de la ido de ííaiiávc-r, wjiarada de .Madre de Dios por 
el estrecho de Concepción, la licrnt tinm- i-slá corlada, a cada 
paso, de extcntia» sondas, que nn inlctmun miiclio i:n el coiilim-jile^ 
hanta bí-sar. coiiui el <-jiiial di- Sjín Andi-es, el pií de la i-ordiÜiTa. 

Al »ur de la isla de Hnuóver, está el lu-cbipiéingo do la Keina 
AdelsLÍda, ntr»vtmU> por vm-iue ranales que comunican ron «I tt* 
trt«lio de Ma^^lliines: el piñncipal, llamado canal de Smytb. de- 
w.-iuboca en el estrecho en Cabo Taniar. 

De la costa exterior que mira a la alta mar, sabemos poco, por- 
que uueüttuí) opciiiciones m* han limitado a explorar U» canales 
itoudtis i imcoiH^ iiileriores, cuyo eximen aun (iklta mucho ¡hira 
que est4Í eoinplolo. 

Ea el invierno de 1^0, mi cumpAÜero el eapitnn Fitzroy, co* 
miuidonto de la Beaf^e, examinando el cadaI de Jcnfitimo, qii» 
comunica eon el i-stncho en la [jarte llamada Ancón tuerto 
(KrookewtReehj.áesen'bñócWagoilcOtvm.yíOtwap Water), que 
en un mar interior de 50 millas de largo, en la dirección N. H., i 
sepaiadu de la entrada oriental del estrecho por im angosto ist- 
nH>, cuya anchura no pudo medirse, porque al intentar hacerlo 
estuvieron a pique de p«rdeT«e Icti hotea. La cusLi S. E. del lago 



eoBkE u RXTKeuiDAti »tnt ns amAbic^ 



141 



. íiicarpiKla, p^fiasco«i i llena f\f precipicius; pt'ro la 'IpI imrti'art 
tn|K'iii> de lliiiiiini.H tmjiiM, (irKk'iuiti-» i h<'rt>>i4fL«, ;<iii iirí>>li.u<, i 
todo !>eniejant(st al t6rn>n<> du la bimi dol (.■i<lrocliii. Uncí» el 
L>nf* tle í^tv g.i!f» «•iK^ontiY) irl «ipiun Fitxmy In i-nlrada ilo un 
aaJ c|uo lu otjdduju por iiri uiijeluím do ^0 iiiilhu* vn In dírccciun 
V.. 0.,Í k: introdnju c-n oin» liij^o tnlvriM* du agua salada, dv 34 
liüK^i (k- largu i '2<i d<; ancho, al ()uc Aui ol titulo de In^ (SÍti/- 
ittg tt'ntrr). Hnn <.'o!;t«vi occidental i iiM^rídtoDal eal¿n eiivunda* 
¡de muntus: pero la del norte es baja, fonnada ile colinas i lln- 
I ondeante?, cubierta» de yerba, i acá i allá rcj^as de ria- 
liatilofl^ A la extremidad occidental del laf^ oíisorvil el capilnn 
í'itzroy d<i« entradas, entro laü cuales se levanta una sini-rn n nia- 
. de baluarte, a (juo di<i el nomlirc de Castillo de Drnt'vor. 
leitas de la mas meridional de est.'wi entmibiA, ni> hnliia tierm 
líiibti-, ni t<ii}UÍora se divinaba algún eerní dintantw. lotgue indujo 
capitán Fitzmj- a pen«tr ([oe Calvez em n(|uo] uo canal que 
innuicab» con la (-onia dt- iiccifleiite: ¡N-m. ]»i)r lo que después 
|i>inoH avfngnailo, iv» w i>rob«ble i\uv pudiese condticir a ningún 
ÍU4vubi-imÍ(!Qt<> de impoi-taucia. No te cxpluní mas el lago .Sky- 
(ng. ]iiirte por ejocoüej: <Íe pi-orisiones, i partí- por la violencia dc> 
ráfaga de S. O.. contr:i la cmd carecíamoü t\<: t*«Jo abrigo cu 
. botiís- 

A la extremidad oeate del canal de Fitizrüy,t|ne junta ambo» In- 

s, la tierra por el lado del norte e^tá bien ventidade yorijamí gni- 

loKinaa, i a tn^eboít salpicada de inaton-ale^: pem carcot dv 

ihnien. El t^m-no, auiHjne Ari<lo. eh lijero i no malo: pern n outs 

lito 80 oljitiTvan en <*! (•xcavnei<ini«i, pn>lMblemeiiU! nijuiriguoros do 

mn luiininlc^mio In ciivia. Vimos en nmclia* |jnrU-s rnati-os de 

fclmllcw, í huo)>oi< de ^■■'^■i'^'^ CnpHiüidriK ticÁ i nlU. Kl agua no 

«ihiiiMlaiiti-; pi-ro en la» cm-sdiii <livi.gumo«« fucntccílias i arro- 

quc puodvn simiini»lnir lu (¡ue se neoe»Ít<;. 
Hncia el lado Kur del canal, la tierra e^ baja í [>elTo«n; la cotita 
[le de Ti a 40 píes de altura, con «n declive suave hacia el mar. 
aí cubierta de yerbas. 
Por d lado del norte, a la distancia de milla i inedia, hni una ca< 
eoA de cerroa, a la cima de ]o« cuales híxo el eapititn Fítzroy una 
^ciitsion, <|ue di^iicribe de eüte modo: 




US 



SIHC«IJk.SBA 



« Atiiiv»u»n<w uti1xiM|iiei-KpnivItlu.iinioi)i)iin vi [lorpl hi 
le ili'l iMiml. iMf: mjw tU- liw lirbuIíT* pimHrimí qiiomiuUw o di.'i"i ' 
dí« iwr el vifiiU», i cdm-gn-CHlii» Iik-jí') j-ir Iit falla »lv vit.i!. . 
Llcgmiiii» nJ pié dv Im ocn'us a Iss oocu. aunque aus iiuj^imos va 
caminí) n liis ocho; i tklranziimiiK n It ntnn n imtlüiHin: 1n |K-r^)' < - 
tiva ()uc itllf lvgniino«, nL-ruiDjiciisií cumplnlAnK-iitc nui-iiti" i nt_ 
Imjo. E* un punto central; i nunquc <lo nu iuasqaeOtK)pͿssal 
et nivel del roai-, diviaunos desde allí una gmode i vanada ext 
sion de ngua i tierra, a ijue se dcscubrin cabo Gregorio, el 
iiKmturio de Strcojhitakcs, la Lila Inalkel, cabo Monmuuth, 
altoít jiieoñ di- cabti Fmwni-d, In oidena de cemts entro é-^tt i 
cnoal dtí Jt^níniíiM, la úvrm nionliiiAita iim; nuHÜa t>nti-e cah'i 
lipe i CTilwi Pttrkcr, i UkIii U superficie de [m Ingw de Otway í. 
SkjTiiig. El istmo que Mtpnni del e«tn>eho de Mi>gidlnn<^-.s la 
te orieiiUil ik-l lugo de Otway, me poreci*} de 3 u 4 mílldsi 
auch(i,jk 

Ku ooDi<ucuenein de la tiupucMta oMauniuicion del It^ Sk} 
cun alguna parle de la coslnom-nul, lie exainiíuuun cuidado^ame 
te tixlnH hus eii^^^-DiHlaí que parecían intcmaníe algo <<n la tier 
detras de bis islaH i archípiélagoe que sirven cnmo de parapctAJ 
dicha i»f<ta; i el i-ehiiltado íné que la hip<íto«i.s lan natcinilimtnf 
roniiadii ]Kir el capitán Fitzrvy ei-n upiie^to a lii n-id¡iLul. 
prorundo tieno d4^Keubierti> por Saniñetito i a que c*lv lutvcgmlor 
dif'i el título de Ancmi *tti} miiüln, si- interna timUí en el cnnti- 
neiitc «otno líi bu-sui del lago íjkyríiig, <iiieJio pndiuios menos i 
hacer una invextigacioa menuda i prolija de Uxliu aquellas : 
das i canak-s ]K>r la |k-i>uw<Íijii en que e»t(íbamoH do liallor ni fiñ^ 
lit du§cada común ¡cae Íod. Pero, después del um£ detenido i labo- 
rioso GxAmEin, purticulannetite de los senos que se dirijen al stir. 
entre los cuales Sonda Cumula (Obatruefwn Souiulj, present 
ba la apariencia moH lisonjera, el teniente Sk^n'ing, encargado i 
cate servido, »(•. riá en la necesidad de abandoiüu- la cnqiru»» 
mo de.ieíiperada i volverse. 

Xo me encontraron ranchos ni rustí» de iiidio» n ta-< ¡niiKilíh- 
cioni'H de irsta srtnda; otra pnii-tw, ni »« in.'i'i.^'íitiise, de <pi>' n» co- 
munica con el lago Skyring; ponjuc los indios visiltm raní tez las 
ensenados intenorai, í noIo fiecuentuii los estrechos i canales i 



A 



mBRK Li BXTaeuiDAD SUR nKÁVtracx. 



uv 



F«otn<iiiiuiicioii, iKmiJi- \>nT 1ü ÍW'Vxh di- la iiinTvn abundan los dolti- 
¡ Tw-u!), que coii^lituyen el {h-ídcíjiuI iiliinvTit':> de los liabibm- 
I de U Tier» ddl Fti<!^. Así el riombru de A-neon. ñn «r- 
liilii, 1(110 ii'itwtros (•(^porábiUno^ bitmir dv las innpíis. tíelie alion» 
muriecer en nlhn corin) un dnr.vÍi-ro tiiiiniirnentu dei mrftcter 
n<|ui;l iiitn^pidu niivegndor, i do un viajo que se tnira justa- 
tole romo iiDo du ]oh nitu c^lcbrcx i útiles del siglo en que se 

La (erminacioD de Sonda Cerrada ea nao de los mna »eñnJad(M 

ct^re» do la jcografía de cata parte de Sur Am^riciL 
En este examen, averígtianios ol remate morícL'unal de la cordi- 
llera de ios Andes, Las coíitas oncnlalcs de los uuviU's interiores 
ftpArecieroQ ser llanuras bajas, sin colinas ni m<>nti.-« vísíbl&s a lo 
íjos; i siendo este igualmente el aspecto dit Iiis<;o»lait ni norte de 
; dos lagos de Otwaj i SkjTÍng, es probable que lodo el pcUfi 

el este eea una pampa continuada. 
En algunos parajes, se descubrieron mstni» ix-cienles do indios, 
jue iil tiempo d<^ litilInrKi; jmr aIIí uuf«lm partida, estaban ausen- 
I o !te habían cscowlido do intenta Yo no creo que estas sondas 
interÍDres sean muí frc-cm'iitíula.» ¡w^r ellos; sin cmbat^o, en el ca- 
li do Filzroy. cjuí* M-])am cl lago Skyring del de Otway, cneontra- 
nos una fAmilia, vestida do píelos de guanaco, a la niuncm db Iom 
ntagoncti, pero que en su índole i costumbres si- ¡larcoiti mus n los 
antes habitadores del estrecho i de la Tierm del Fueg", pues 
. canoas, do que los patagones no hacen mui. Probablemente 
habían llegado hasta allí en biiAca de ¿stoM, pii<^s se tmtun i lie- 
nen comunicaciones ü-ecuentes con ellos. 1'ampoco vintus porallE 
guanacos, aunque un pafs abierto como aqtiel i rc«tido de verbas 
lozanas era uiui a prtipa^ito para los hiibitos du e«ta especie de 
Cuiulrúped'Jrt; jM;n» nutJinios <iHe por lfi« pI^^■ns de Sonda Cenada 
fian niiinunisii» inanniiii-s <lr uícrvos, í la pit-scneía de eston aní- 
Je-s puede haber aliu^'ontodo los otros, ptnque en la costa onen- 
k1, donde lo« guanacos abundan mucho, no se ven ciervos. Nti> 
trias de mar ('nix>nlriUDrws alguna»; i ningún otro ciiadrú[iedo 
. do los meneionadots. Los playas estaban en inuchas ])art«s 
jiwrtíis de cisnes de cuello negro (Ajuih niyríoitiif):! vimos 
Jguno« pocos, pero solo pudimos cojer un», cuyo plumaje todo. 




3 



144 



»ííx.-bi>a:cka. 



«xceptii \an pnnlts 'I^: Uv* »lii.t, i-irt tiv un culur blaiit» rl m^u< pur 
i bnlbnUv Lti h" UtwrriM oitum twfwtk- uiievn om fl títiíJi»' 
Cúfiíu» nnntoidfj» en Ia príiiii^ra jwrtu ch; IcHt Tntbajoa ili! ht 
ciedm! ZorJ/ijict. 

Como ul c»trwthu rl» ftla^Uotics es una «acción tmnsi'crKal ttd 
ooatioeDtc, ofnHUí (IDA baunn mnostrn de su c^tmctiira jc»lójic 
PodvnifHi diviilir ol (rü>tn^ho uii tn^ poirioDesr la occidi^uU,) 
cpoLml i In uni?ut4t1. Ia prüncni Í »-gniiilfl n^n do un cnníctc 
pñiniüvo. ispci-os, escarpadas i montu'xk»; la u^rcera «s baja i 
ruruiadoD recicute. La occidental se txaapaav do una fH>ñt: de 
cas Pslmtilicailas, distintivo ijutí ser i>cha do vur a [niimTi ría 
por la forma i uatnraloxa dt- los monu^ i la din«ri»ii dt> \ní 
yax locí cerrón «stán invgulam>pnlc nnt«att>na(lo«; las sonda» : 
■ntrínoiulas i lui1iiiK<it< las plaviL-i si- cortiponni ilt.- vini ' 
profundiw i di; pn>iii<inK>n<*« qBi; w; inlornan agrandes ú. 
bfi cl mar; i los canali» *c ivo como claveteados de innumonible 
isla» i amMTifi-^. xurnantenU-- i»oligr'«cM para la navognoíon. 
loca domiosaU; de asta puivioa se conipone do granito i pieii 
verde (ffreni^tme). 

Corea dol cuntm del estrecho, U roai es una pizarra arfillí 
feUtff sfai^), lo" mouk'^ «• uluvan a mayor alliira, i sti« (x-rBl 
aoQ mns ásptrros í pcodicuic». i du ntas iIífEci! Hiibida. Ku jt^ncr 
Jlegan a 3,UUÜ pi¿» de clevadoni pero algunos alctmaui a 4^00 
Monte Sarmiento pasa de tíflW. í todo e\ año cstA coronado i 
nifcvt». La línt-a de la nicTo perpetua en el pstrcclio mo 
ettar a 3,ü(Kl o 4fiOO piétt da altura sobre el nivel marítimo. 
<|ii« lo» nnint<>3 cuvM i'lcvacion no excude do 3,'X"J pi-' 
i'ntcramenU* ilesnudos de ella en el verano, ej«>pto en 1- 
nadHA, diiudo |ot< \')cnt<n la depositan en abundaqria i a que : 
pti-ncliTUí lijw raycM< did sol. Arjiíl id ettn;cho carece de ií.las; i 
digno (le itulíiisc nuc ístns dejan deaparecer pj-ecísamonti- 'lona 
termina la r^n-inucion de piedra verde o ¡jreen Mow. 

l^i Torniai'ion do pixai-m (M'tt^) contíntla basta la baliJa 
Agua iIhIct; (Frfuhv^tler), dondu lan rocas cntratiticitila» hk nt% 
nin diT In costo «n una dirección uomcüte. El (cnf no presenta i 
aspecto de ona mezcla de piEiuT» i arcilla dcsoompuc»las; í 
primera dutuiparocc gradualmente cerca del Cabo Negro, doi 



^ 



«nntK u. Errnmoi.» sue nc ax¿rioa 



145 



la roen participa del caiticUtr de la costa oncjitul. Ai)tif observa- 
linos otm vez c|iic ol pn»o de \a estructura jcolújíca vtu'ía de caráo- 
r, i vni'lvcn n iijkm-cur las islas, cnyu Lerrrno es arcilloso, pcn» 
?a tnasiLs du gmiiíbo, /lontMiyjtdg i pÍ£{iim,quo rompeo la túnica 
supurliciai do la tierra, \n cual. iuuu)ae da un poco de d^bíl jrcrbo, 
EtttTi'co de- ¿rboleií. 

Al eslB fk Cabo Negro, aon notables los cerros por la regulan- 

iil i paralelismo do sus direceioncs, i \n Rsonomia como de &mi- 

Flia (|nc todos ellos presentan. Sobre la playa fiel norte, cerca de 

ealx» Gtrijory, principia súbitameBte una cadenn de cerroB on- 

ríscados que se extiende A*i inilla» al iioixleste, donflo remata en 

colinos perlivgftías esparcidas. Precisamente con ol mismo aspecbi 

i dirección, m levanta on la costa del sur otm cadena de ccrroít 

de -'lO milloíi de; limjitud, la cual principia on eabo Monmnuth i 

, knuina vn varüm »>liniL<< OHparcitL-u; i nu menor semejanza i pa- 

Ji'lismo no olwTvan '^n ntrm codi-no.t Kccimdariiut. 

Ldi irrúguluridiid ilc Ua* l;iccione-« tnpográlicos do la porción oc- 

cidotilid del (^"tn^^^lio, conibinnda con el (ücmfuso amontoiininifinto 

[i núinvm inmcn-s» dw isla» i amídre!*, con la regularidad de la» 

apax. el panUeliiimo da lodos ha bahlat, canales i sondas, la falta 

3e ÍA|a.-i en la porción central o formacÍMi de pizarra nivillosa, i 

|en fin cotí la notable semejanza de la dirección de los montea i 

I costas, i la estratilicacion do la parte nordoste. que es mtti di- 

rersa ile la del o-ntoi, wm hecho» curiowa, i jeoidjicamente oon- 

áderado.1 de rauclto interés. 

Ko es ménof) r»pATablR ni m^ix» interesante el carácter de la 
rejeiacion, no tant^i por la variedad de plantos, romo por su dinti- 
lutiva estatura en el occidente, &n loninúi en el centro, i la total aii* 
icia de ¿rboles al nricnlts lo 'lite me parece rjne puede ciplicarao 
je CNtc modo. Al occidonti^, lad'-wwnipuciiciondol granito i de lo-t 
Hras ruca» priniitiviu; qne allí se cncuuntmn. funna un ttuel» pn- 
bre i e-ttérii; í aunque la tierra G«tA vestida de e«]>CMO« inatorm- 
IvK, »>i) |X!iiiivños i apocados lotí torrentes que se precipitan itc 
Ma-í i!!4carpndas cuestos de los cerros arrastran las pcqucftiw acu- 
mulnciones do tierra floja ¡ productiva que so formon'accídental* 
nenie; i por tanto no puedo haber allf árboles, sino es en la» 
mdidarw i concavidades de ta ioca, donde se ra juntando poco 

WSCSUtXKA IV 



lie 



aiscmJüciu 



n \y>cv In niiUíTÍa vi-jct-til ii'nísiiriii pitni nliiucnlArinít; pcm iiui 
alli í«n onuiNDi i (Iv hiíjti i-»talurii, puoí '•a mm vi qtiv IlugiL n u- 
Bcr un tmoco d? O a l<J piilgnclas ilc ilúlmotnK 

Los \iilkvi fon D)ut ^<(tcDsc«; i pnccnúndolot; jnr cada 
montañas pi-DdÍDUtc)% ntmvesadas por cjuebi^as profundas. te«-' 
bcn copiosBs vcrticntfs. ijun. uniéndose una* con otras en su cars»> 
rumuiu ríos de considerable caudal En los ine»C8 de inviento, ea- 
ttifl I-ios trocen e inundan los teiTenott conligiios i d«]K>fiitAii unj 
elios un soditncnto, «jiie, nniéfldoM> con los despoje» ve¡ctal<% . 
otras niHlanma piitrescentes, forman nnit bu«nA ca|)a do Iíct 
.-iitjiei'Jici.il, cu i)U(! rrtHX-ii ili-boltís corpiilen^jis, i ae crian tu-bii'tti 
i iiiul.'U' iiiiii frotidi'íiuM i prtxliictivuíi. 

Ku el piiortii del Hnmbi-o i un »ns imniKlineioncs, ciucv nbaa-j 
dn ni cu I ente el hnyn .■vit'mpn- vcnli* (h'<ii¡ur< fn4ntoÍil<«), i adfjuic- 
IV una %vjía roqdiliTH'ii». ArboK-s «le i-sIa i^pt^cie. íIc Ircs pi<i* del 
diñuietro, son muí ru»iunu!9 do cuatro pf^ hiú mucho»; i fa« vi«btJ 
uni>(i)uiui<;l ini.-<M)o drquc tía notici» vi comodoro Byron) tpioj 
midv sictv })i¿M rk' diiimi^'tro sobre una altum de dieí i ñeia yxésX 
ilesflc lo» raices, i te «lividu luq^ kb íkk grandes ramos de b«a j 
]>ii-s de gruesa Este vutivrablo árbol me iHUVCió vstar «uno; pcnij 
pi>r la csperieticín que tengo á.v muchos otros que he cortado, ■ 
harto probable que se encuoDtrc podrido en el centro. Esta ten* 
dLtiicia que el ooraaon de les árboles tiene a enfei-marse, piuvícnej 
ocasu do la caps inferior de tierra ei^uístosa en que ee ütn^giin] 
i de la hnmednd perenne del clima, que he mencionado arriba. 

ÍA formación de pizamt tcniíina en fS puerto de SantA Atiu'tn; 
p^ro no hai una miidani!iidt>cidii)n oii ¡a vejetacton habita Cabnj 
Xegro, donde principia la l'ciriuiicio» arcillosa; deMlo eali- punLuj 
no»e encuentra un árbi^l de ninj^umt cXoítf. El suelo no es foro-| 
rabie a \i» plauu-M ipie echan lionda» mices, i a»! es que solo íc 
encuentran mariis i yerba.-'; in?' piiiucras t!*p«reida'í de trecho en 
ttvcho sobre Ins extc-iLsas llununm que camctenzAn el pal»; lasj 
cihiw uiní* abiiridiim«-i<, i nutiqiii- de pocíi suiívidad i frescura al 
|Ut«cei', nutritivA» sin duda, pues forman el alimento predilecto , 
de nuinerOMUí maniiiJfw de guimitoo^ 

Fiiem del haya sirinpre venle que dejo mencionada, haiotn»] 
IK)oi« Arbole» en el i^trccho que pueden considerarse conm nía- 



»OBRK Ll SITREUmAD SV% DB XKKlltCA 



m 



dei-n dt- comlmocion. Este tlUilü pitc-dú siilo diii**' a otras ctos es- 
pede« lio haya i al canelo o Winter-tna. EeUi último es L-imbion 
nn Árbol de Fcixlnra perenne, i se le halla (9) compañía de h» pri- 
meros por tocio e! estrecho: de inan«ri que llanat i comw, do»He 
la altum do '¿.iiOO pj¿s sobre el nivel del mar haftla la Unea (jue 
rirve de limite a tas ol8>i. están cubiertos de una verdura jierpe- 
tua qtie hace una iraf^eoion tan agradable como eslrafta a la rin- 
ta, flobre todo jK*r el contraste con laH aciiinulacione» de nieves 
ijue descienden hasta la cunta en alguntxi (rarajet^ Ya he viüto 
«ejvtacion niui louuia i frondosa, i gi-andi>M Hureiita^ de fucít»itiit 
i wninit^m. (]U<' t'U IngLaterm i^-- iiiinuí i tratan cnino plantas 
deliracL-i». ciibit-rlas i\c tloiv>< a iiiiii [xtca di-ttaiira» de la (nU\:i de 
iina iiiüiiLañn an» todu cubierta de nieve, i it la te>iip<.-Tiitiiiii di- 
3(J gmíins. lis verdiid ipic la fucKsia no ».• encontraba ¡sino vn íi- 
tiw iiljp) abrigados; pero no así la verónica, dv que eslñn bonli*.- 
lias las bnhfns hasta donde se estrellan loa olas. No hai purte 
alguna del estrecho man azotada tie los ñcnt«e, ni <k- ma» conti- 
auaí lluvias i nevadas: desde abril hasta agosto, la tienxi t*t« 
cubierta de una capo de nieve de seis pulgadas basta do« i (res 
pií» de espesor. E¡s pi-eciso qne en la atnxSsfera de un clima tan 
rigofxiso baya algo que favorexi'a a la ^tyetacion; porque de ott» 
mcxio no íteriu punible i]ne una» pluntan e«>ni|uirativaineiite deli- 
cadas vivieiten i florecieren dunuitf.^ ul largo i rijirlo invierno del 
estrecha 

Kii el cttlo, Im tempenitura tle- In noche era fi-ecitontcntente de 
20 gnda» de Fuhrenheit; i »in embargo no roe nciierdo de halxT 
visto a] din siguiente que la helada hubiese causado el uü-nor 
rlmíSu s \^)ítiu! plnntax. Durante el cstfg, cuando el tornHÍtuetnt 
buito interno como oxtemo señalaba el punto de taconjclaciou.hc 
pasudo algunas veces la mayor parte de la noche on mí observatorio 
iñn sentir l'rio alguno, aumjue mi tuviese mas abrigo que el ordi- 
nario de la Pipa', i en el infierno, estando el Cermdmetro a ''4'' i 
2'!", no he experimentado ntiigitna incomodidad. Esto lo atribuía 
yo entiinceH a la calma eminpleta del aire, sin embargo de i|ije a 
una corta distancia en el mar i sobro mi cabi>za el viento era 
recio. 

Dos hechos hai que pueden mencionai-st; como comprobnuii-s 



148 



HIÜCUaNB* 



(le 1a tMinignüliul del clima, no obstante lo ba|i> dví la U;mpcra- 
ttini. Uno PM ^1 c»l<>r riiTiipitniLtvu de hi iiuir i»-n'Jt de su eu|icríí- 
cíf. ftitr<! 1» rtiitl i el aír<? Iiu i-DCimtnulo >-ri vi \nv* tic jiini'i UUk 
dilvrvncw <Ic S')", de. ijue n^xiilUbn r[nv In mar estuviese ciibierta 
d>* lililí iiiibi' df vi»]»iír Kl ii!n> i-s 1» imdtitiid df loivs i de chti- 
patiorcs que w v<.ii t-n In part* meridional i occidental del estí»-, 
cho. siendo asi quo estas axt» habitan por lo regular los el 
lfiii|ilii(]iiK i iiilidoK. I^.M liFixK< NI? nltmfritnD itllf f<mi las semillas 
iK'l inuK^Jii; i II lix cUuiuillmx-Ji lu* liemos visto revolar al rededor] 
(le nosutrus zumbando i U-bicndu el o^tar de la fiichsia i dal 
tttnut flurt-», (K-^^pucM de dnt o triv dios <le Ín«csaDt« llover i uerar, j 
en qtic el temM^iiietro ivfialaba el punto de coDJeUu-ion. lin» fae-j 
ntns v'mU) Inmbion en el tm«dv mayo dmante una espesa neva-l 
(k; i se encuentran en todos las parteo tic la costa oendcntal i del i 
Kur, hasta Valparaíso. Se me ha asegiimdo quo esta oi^poeic fj«- 
cuenta el Perú. Si es asf , recorre un espacio de mas tii- cuaieula 
i un gi-ados de latitud, pues se aleja hasta el ó'-H' sur 

I.-i Tierra del Fuegii SI- divide en Iri'!» gniiKliat isl;- : niíui 

|mi- los d'is ranitlt-i* «le Mmjiliilrna i li'iriHtra, íste íil ■ ' i; i 

lUjUi^l al oñi'nt«. Ambos deíembocAn juntos en el mar. El da 
liliigditifun iiu>-c<.' de ii^lns i rucas; el otro, por al contrarío. estÁ 
eubierto de i»la», que en algunos parajes lo angostan muchíúmi^, 
i hacen bttstanle peligrosa la navegación. 

Al oeste del canal de Bárbara la lieiTa es alta i áífpera, i aunque^ 
en los valles, quiebraa i hontlonadaft no le falta TGJi>tAcinn, oiinpu- 1 
rada con la parte oriental del estrecho présenla nn aipecto triste i 
desapacible. SarmionloI.allaraiWt/ii tltfSantu Ittfi*.i N'ai'botiiugh, , 
con bástanle propiedad, la /JcWíMíioBf/í^.S'itrf.SuuíArfíaoía/iOT»^ i 
Al estetlel mismo canal e&tá \AÍsilitiiet'inivtu-e,t]ae mide á'¿ mi» 
lias tle largo i '¿'i de ancho: i aunque no ni^ih» petlregoía, es niU- 1 
cho mas verde i amena a la vi.tCa. \ji mas oriental i la mayor de ' 
e^tas tn^ islas es la que ha sido llamada liemp) hace Tierra i 
A luttnU del reí Cátio» (King Vkaríefi» íiotilJt l^nd). Hacia t\ \ 
«st<> CH baja i abunda di' llimox, oniin \n im\s.\a [latagiínica: |>i-m la 
<'jiden» tle nionles que ci'ux» rl i-.itni'hii en el pni-rUi del Huiobn: 
se ftxtivnde mibre la Í»[» de iiiie luiblamoK i (x>ntiniía hn.-<t« su oc- \ 
Iremidud mdcxte, en el cabo tle Btun Sueviio, que ca Ib punt* 



SUBRR l.\ KXTUKMUlAb fil'K t)K AIÍEKICi^ 



Itíl 



S. O. dul estrecho de he UainN rpmnlando &\]i en alt«s mont»- 
AtK Dovadais, uda de Us cuales, que t.11 lúa cortas tícnc v\ noaibre 
do Van^íevlsúcur r Suf/df /od/j, llega ttcaao a cuatni mil pióit 
do elevacioa Ia costa N. E. es tnui baja, i el intenor \i> es uiin- 
bicQ, i abiiDllft dv extensas Uonui-att poblncbut di* guaiuuriH. ]>k 
islas menores Uont/f \ Sazarin forman la cxtiVinMÜiH ■iii-niiiutwl 
de la Tierra dpl Fuega 

La co§la orienta) de Fatagonia dt-Mlc cJ (-kIixh'Iio fli.' MagiilU- 
nes hasta el Kio de la Plata es comjuuitlivainvntv nnii bHJa Di-k- 
de el »bu (it? la K^t^m. hiii4A d puerUi du /Jim Julüm. donde 
limpieza I» ¡liitlm ni-cill<w>n pi»rfiril.¡«i (j>4jrpliírUie cloyudmr ^. la 
costa se c<)iupoiii> de ríscucs liuñzoiilaliiicnt>' o«tnitificadoA i el país 
présenla una superíici» oadulada 041 extensas llanuraAopainpaa, 
cubiertas de yerbas, pero deenndas do arbolea. En San Julián, 
n»pareccn W cerros i continúan hasta el grado 44 de latittid. 

En la formación arcillosa, bai tres rio»; el Galleffo a loa íil" 3H'; 
el del Puerto Santa Cruz a los 50* 7'; i el de San Julián a lúe* 
4Ü i 12. 

Puorto Ihiteo, coino a ;]0 milInK ni sur de cabo Blanco i u log» 
470 46' de tfttittid. tiene ima cntnuU ungOKta con fuort^f; mareas; 
pcTX) ofrece- mtii buen nnclnjc í p*t« bien defendido di: loe vientoe. 
El rio so interna diez i ocho millas, pero bi tierra es árida i re- 
qaemada, i nada a prop<ÍMt« para el establecimiento que el 
gnbienio español fornifí allí no hace mucho» afioa i de ijiie aun íie 
Cüiiaci->'an evidentes »efiale& 

£1 golfo de Stm Jorye, llamttdo en las nnti^iaa carta.'* Balidi 
«ín fontl». se crcia !*er una ennennda pmfiinila en ijue dewnibo- 
cnha un rio, ile.ipitt^s i]e !<er|K-iitenr jxir u» anebo c¡>)mcíu de liemí; 
I>»n|iie ha:«t» <J viiije «Ic exploración «le )» lkiti'MbÍ^-rtn i I» Alre- 
jiiiln líc tcninn not ioiiu miit ragtiK du asUi i de los otmx partitt do 
la cotüta. El |iuerto no tiene no ni anoon nlguiiu, »^inu vx hiu^iii el 
norte, donde huí algunas bahíax i abras profundas, trecuenladns 
pur los buques ingleses <|uc hacen la peaca do lobos marinoe. 
Treinta n]Ula>< mas al noríe estÁ el puerto de Sania Elena. Ia 
tierra al rededor es tíeca, aunque la cubren espesos matoimles t 
un tolerable tapiz de verdura, en que pacen nuntero^aa tropas tío 
jpianacoo. 



ISO UI8CELÁKEA 



Según Falconer (el misionero jesuíta (¡ue residió muchos años 
entre las tribus indias que habitan el territorio de Buenos Aires) 
la costa oriental entre los 41" i 51" de latitud es visitada por los 
naturales con el solo objeto de enterrar sus muertas. Cerca de 
Puerto Deseo he Wsto los sepulcros de li« indios sobre las ciniiis 
de los cerros; pero los cuerpas habiaii sido llevados a otra parte, 
acaso por los mismoü indios: poiijue, según nos informa Falconer, 
después que Ioü cadáveres han estado bajo la tierra doce meses, 
abren las sepulturas para recojer los huesos i trasportarlas a los 
deprisitos de las familias, donde los colocan i adornan con cuentas 
de vidrio i con todos los atavíos que los amigos i parientes de los 
difuntos pueden procurarse al intento. Se emplean en esto cier- 
tas mujerejí, cuyo oficio es celebrar los ritos funerales de la tribu. 



f Araucano, año de 1830.) 




APUNTES 



SOBRE EL ISTMO DE PAVhKÍÁ. POR J. A. LLOYD 



-O- 



^En oo^iemlirede If"'¿7, SJr. Uoyd, que hubiascrvíflo por algún 
liempu en e! estílelo niayiir del jenenil Bolívar, fué conii^ionndo 
ir eüte jefe pira explorar el iíitiuo de Panamá, i avcrígiisr ti 
íijojor punto de comiiiiiojKrion t-mn» los do« tiiarefi. El i-e8iilta<Iu 
dv sus invcsti^vioiif^ swLi'ü i'l riivul del Allántico i tk-l F.-icÍtÍw> í 
la t;ltivucJoa áii la tierra intcrTni^tii<. »c Iiii piii>lic»dii en In-s 7'nin- 
'mccione« Filoiti'ficaii dv IS3l> i ha circuloilu L-ri iilguno» díiiriu». 
Ft*ro loit nuticiaa que kÍ^cq nw lian parucidu digiuui tanibíen do 
iI>orsc. So iiun exlJitctiido d« los apunta» oomunicsdois por rl mis- 
luio Lloyd a la Real Sociedad JwgnificjL) 

El Istmo de Panamá se extiuudo dc^c pI moridiano do 7T" 

iluHta el de 81" al occidente do (ji-c«nwich, i tíane SU millas de 

Acho en su mayor angostura. Su territorio no pertenece todo a 

i-Aza americana espafioL-i, |Kin|U(- hacia el N. E. los fiuiwí i tar- 

bidcntos indio» umndingíLt hiui nmiitonido hatita el dia de b<ñ mi 

independenda. 

JEinOlUrfA FÍSICA 

Dos veces, dentm (le \o» llniite» arriba dichos, í*t* intemim- 
pida la gran c(>rdi)l<'ni ({UO iitntviesit d<; noit<.- ii snr v\ continente 
amvrícano. En Niiuinigun, h\ vemos ya liumillai»; un tanto., per» 



Ibi 



XISOKLÁXBJL 



fie empina otra vm en la provincia rlt Veragua, donde la covat 
lui lliino lti'rtn<Míiim«, tl.-uiiailii Im Mfifi. A ta porte oiienUil d 
ota (mivincín, !K- runipe Iii oTtlilIci-n, Inrntniu]» nmntaAAí* ne^Kira' 
diw dé cuiuíiltTublv iiUtmt, A»[m.th3( i iKíwiicnttí!*; ilüsdu ullf, cnmt' 
n.-iitdv »viii[>n! id (■!'ti-..euipi<?»in n pRwntJiníi' iiinunK-rnliK-v > 
rivw di; 3<)(J 11 4110 pit's* de cK-vík-Íoh, mi típini corno lii de un {la 
de aziWur, i su boxi» rudetula dv sabaaitM; entre Oiígrus i Che 
Tjvm «irsupnrcix'n tnmbicii estos ecrrvj» [Kir ruia» pociu mi]In«. i el| 
lemno e«. «m sin interrupción, Itauu i Ixijo; ma» luego su tnnc 
tntn otra vez a la vista loe jMinm de arúcar, se apifian. 6Q je 
tan, i roimati una ca<Iei>a que corre de Portobelo ha^ta la haítín 
de Slaiidinga, donde está la fígnnda alíertnra. La tierra siguoj 
baja por las proiincias del Dañen i el Ghocd, i abunda de no^| 
los del norte so dirijen al golfo de Uraluí o I>arien i los del sti 
aldc San 3Iigiiel: mas allá laeurdillera se levanta de nuevo ao*] 
bre una grande escala i te intei-na en la Aniérint lileridionaL 

La cüreccion jeneral de los montes en las cercanías de Panainá.1 
es lie N. E. a S. O.: en las demás parte», es x'aria, manteniendo' 
cierta relación con ta línea de la coata. aunque no siempre para- 
leU a ella. Certa do Panamá, su elevación no pan do 1.0'M a 
1,100 pies: al este de Portobelo aon mucho mas alt«s, i jeneral< 
mente están cubiertús de c?<pt»«os e imjienetrable<i busques quej 
crecen sobre una capa profunda de un sucio «sttmmlinaríanient 
ffrtil. 

Im iveti pTt?douiiunnt« es cslaintu flimfniojtt), borduda de co*l 
n\vM ul norte, i de una nrcitla endurucidii id kut. La roca coralinAl 
••^lA ¡inpi>-jpiadii <ie imii materia jolalintisi», que le ría Iii piri]iif<lad j 
<lf jK-giinM; fslrwhrtiinMite a t'nlu mjuellu a »|uv fv arrima debajuj 
de] ti^ui: v8 de un ti-jido fino; i e«puv«tA largo tiempo ul ñire sel 
enfiuix-W! muelí», |K'n.> ri-cien ivitraídn no i-a mas difícil de labrar 
f|ue el yeso. La tuvilla endun^vida de la costa de Panamá es tam-^s 
bien UB exoelenle uuitcritd pom cdilicnr; porque es blanda al^H 
principio i se endurece al aire. La que se saca de k misma pLi^ra.^™ 
v» mas ^cil de labrar. ^H 

Encuéntrase ademas en el interior calcedonia, pedernal, jaa-^H 
pe. etc.:icercadeGatunsubreelrioCliágnishai unapíixlmdeqiiu 
M! hace mucho uso para la construceicm de homo» decid i honu- 1 




ArrKTt:» BDIIKK Kl. tSTUO DK TAKAMÍ 



1&3 







ZMK. Hiü tiiinbicn tiorm oxcoIcnU* pnra ladríllo«s i en auiua no hai 
(]ii¡»i ¡lafit «iiel niunilo i]iie [mm-sí ni»yor vnríedad de luatcñalra 
Tptím oiiilicius, ni t\nv hin Wngn tiiius .1 )» iiianoL Pera de metalen 
prcciu-ws i-s pc>bn'. Kn I'itnaiiiii, i«o Inbmn do» roina» Santa Kits i 
Pt-^lHcnl, ntuba» flf omi «u producto w «•«MiW), lüitán en los mon- 
tes ci.Tauí'w n Pwrtulx'lo. En Vem};«Ji, iucluyvntto el Chocd, se 
cojv {^n vnnlidiwl dc«n>)iiin>eDlnTudurDs,ubundnnel hieiTo iol 
eot»rc, i w dict* t\»o- n<> fiUUin ustiiñ" i níopuc. Ptrrv hni poco ca- 
piUil cmpK'Julo en rite jínem d« ¡ndiii<tna; i pnrlictitiirmcnte \>» 
lavnilerotc K»tAa en niniKi« de nnf» poeo» pro]j¡tituno» do e^lavoei, 
Htie li« enipli-íin en recujerel om. o pcrUynewn n índíiis lilm-,-*, 
ijilr iL-c»)]!'!! lo» piunje» mas fiívorablL-s. lus í)Cupoii íiii l«gi>i" n 
ii; rentii ní reconocimionbo alguno, i ^iwtnn pnrtt! del año en 

pilar el cieno de los ño», otra en lararlo. í el TvaU> en vender 
el prudoctu, que consumen en galas i excesos. El importe toUl i-* 
incierto de nn aAo a otro t comparativamente pequeño. 

Ijís producciones vcjetales del Istmo son lozanas sobro cuanto 
puede iiqajinai-%; i en vigor i variedad de maderas puede este 
competir, ttognn ene Mr. Lloyd, con eiialqnier otro de la 

iernu (Crvenim inútil copiar la larga li^aijueíicdAde ellnüoon 
mu iiomlin's viilgjirws, i no» certiR-mos a mencionar el iimnriUu. 
miulcm ooinpucla, ñau, riuÍ ilnnible, excelente para mueblo» i 
lilicim: «1 amarüto de fruía, no meaos abnndanto que el ante* 

lor. i bueno tjunbien pam la construcción de casas; c] amariUo 
[fítrhoíiero. el anufiih folonulo i otras espectOB o variedades de 
Is misma denominado» i nso^ el almécúfo que da una resina 
Tulneitiria; el <ií{fnrrtiJjt>. ima de tas mejores maderas conocidaM. 
creoo a grande altura, i (si mui duro i flexible; la 6u¿Mt, excelente, 
como lo indica su nombre, para balsas, por su tijerexa, casi igual 

la del corcho: el cocíAmáo amarillo , Hcmejante al palo de rosa. 
da «n olor mni fragante; el coctAwlo prieto, mui aromático cuan- 
do %-Drde, i muí nsado on obras do ebanista; el cuajado, madera oxoe- 
lentisiina, tndastructible.degTanHe usoenedilicioHiclf^uciYU^.un» 
,lle las madem» mas bellos i dunibU?* de la Atni^rica BJerídional, 
'crece a gmnde altura, i se emplea mucho jiara construcciones en 
la tierra o el agna; varios ceilrot, ciitrft ellos id cf/hv real nmni'- 
¿/o, de un olor fuerte i ti^agante i do mndio coiiMimo en obras du 



154 



discklaxu 



mq)iiit<TÍ»; (iioOft; cirutlo, u.<n(lo vil la pioclicinn üuuiü u-fti'ínjra* 
U-; r-KjN(¿ií intUíito, avct: a un tnniaCo íurk-oso, Í ae 119a iinivüT- 
¡tiiliiii-nti- [Mta {lituia i lahitiuc^ f^pai>¿ prlftii, lo nii»mo, pcm i;» 
ittgn iiiti-s recio i (lifloil dü Uabajnr, «rjjmo coUinuhs, hfniii<!<u pnia 
Ui cuuvt mocil >ii >Ic Iwtws, ¡fiitii/iiniv: rftuira prliuUi, tírbol TniUil, 
«tibiuruxlc iioa c^lK-cív ilt; Ixirm » \>vk>; lnu'Jiitv, uiiií tisiulo en 
pi>jui-úiM artículos ((■; v:hnuisU.-ñ/>ij<tffUti c<4ortultt. pulu <lu tinte 
t]v que los iixliue hacen cucliiinus i utnuí liujcrfibK Jc&r^. Árbol ccr- 
pulvBUs liitirtl, emplcodi' i.-d lii con^tnicciuti du cjíki><-, utoro, |>alo 
qtio da, un bcrmoeo tinte; mcnu^^, paia construccioin de buqiK!«, 
comunifliiiio en ticnrw haja» i húmedas: mudrofio alazuvo, para 
cuDstrucciün de cíliaíi; muiiroTio fino, excelente para obra de tor- 
no: Tituitipido, árbol de grandes diincní<Í4>ne»; itiaria, crece lutú 
derecho, lu (|iie le hact^ 11 j>rri|)i')DiiM paní iii&stileit i entenas; si2^ 
áibol vlvviulu; Mutuo, (cfetnrntia cujvte), eta 

Lus iVutiu i vtíjelJili» nlitiienlicius del I;<ttiio »aa los iniíiia«« 
■lu hi» oLrnxrtiituiK-s li\>])!c<-de«i. Ln» gnuK>íi<)ue í«ociilLÍvan, t<on el 
nrroz i i*l maíz. 1>» Id uifiii de iiziíoitr, ]>em ixi t-n alniíHlüuciic 
PrwlúocDJw fl csifí i cacito iic«'4«»rios pHn» i-l coosunm di>iii'''--«tica 
Son muí comunes en las selvas el palo de Vu&i, i|ue d.i uua be- 
bida pnrecida a U leche; la vaííitWfi, i el ciioutchoae, c«n cuj-a 
^ma. ttfdavía líi(uida, fabrican loe habitantes, sobre el uiUuio 
principio ijut^ en Inglaterra, una especie de hule impenolrsbfe al 
iij^üa, [H-ni que, pii;-¡iaradii de este modo, va mas homojéneo i nun- 
v» qitii'bi-iL Kl Ciirbiiu que m: hace cli> vaiiaM closeíi de nuidora, 
[wsa jwr excelente pam las riindiciiinca i tiene rancha demanda 
en el Pí-TÍL Hiii variiis i l>ri II 1111 ti sin ion lifiU-s, de que U>:in loa 
indtoí! i qiii; iiuu no «f)!! ciHiocidoH cu el coruvrcioL Hui Lanibieo 
vitríiu* corti'juw i revina» medicínale». pnrticuliuim-.nl^ In c^lehru 
ix;]Hnitde ¡miIo minto, que »e adminiMracn muoluu<i enfenm^ilades, 
i ni quL-nm en lugm* de incienso. El st>/i\tx tijficinule ubiuidamu- 
cho i »u goma oe vende a <los pcHo» la libru. (*) 

Los anúnalcií üílvestres son toa llamados tigres (poco mayorU) 



t*) Esftudoao que fe pUnbi qno ila Mita gomn «n «1 it»rao >ta d tbrvm 
cfjicinalt Ao Unnca, áúiiA do Orioalc, quo to cnltíis tn Imi [«■•« ineridio- 
ludoH (1« Europa 



Art:NTE8 SOSKB ZL I8T1I0 VK FAKA3U 



]65 



^av nii perro pt-fiucño do Turninovit); Íc*<jr]es ({inilNiliU'in<'i)h- ca- 
ffU4itv«}.usos,ta&piM:hcs(ii.r''H^ loíor); «ajino^ iT.s¡K;ck- ilu jaWli 
quo linda un tn>|M)»; cerdos silvLislnM, cunvj'Kt itlgo [wiTvcidos n tos 
de Eiu'opu, pero mayores: ngrvos i-u gnm iiútnom; lojioDt^s <\v rao- 
nos du muchos espocies; pavos silvi-stiv)-, iii>gras í de colores patos, 
pnlomaK, ele deAiui buen gusto. De todos los noíinales menciona- 
dos, 1m mas temibles son lus cardos «ilvc^rcs, que cuando van en 
tropoji. se aLroven a atacar a uno o dos hombres, sí ae les hace 
fuego. Los t¡giv« no llegan jainiui al hombre, i solo hacen dafio al 
ganado menor. 

El IbIiiio ha sid'i e^li-lirt' por xtis culebras, i reptilisi ví-neiuir-ioí»; 
sin tfiiiliargu, Mi-. l.loyii iivfgum <(iie solo l■nl'^ontM uno n «los ilii- 
nmtu toda su n^'sidvDcia vu vi p»í«. I/» camponim» Hilen )kxm» 
▼ectsí d*t noche poi- el t<íni"r qtie le-s tienen, i llevan siempre con- 
«igt> unit contra, como cIIom In llainim, cstu ch, un nnii'doto, o, lo 
qov creen todavúi mtis eficaz pam su inurde<)iiru, una especie (li; 
amuleto, (]ue consiste en un diente de eaimun forrado do yerbas 
confecetonaMlas por una vieja, que les infunde esta virtud reci- 
tando ciertas preces o palabras rciájicas sobi-e ellas. Lu contru se 
dice ipic pivduce rt^almente mui buenos efectos: es una raíz amar- 
ga, llaiiKida guavito, pulvej-izudn; ]>arte dvl polvtj se loma ]>i>r In 
t^c-i, i jiiirtt; M! aplica a la herida. 

l'na de lai^ mayoix.-K plagas del pnis son la-s gnTmjuiui.t, quo im 
media hom »le [mwi> en el venum -son lapiiees de ciibrir l'xlo el 
cuerjH) de un bonibre, i sU agamín Lanío a In piel, 'jUv (« nlj^i lin- 
b«jw« scp«iHrlu8. Vn enemigo mns pdjucAu, p<Tr> mas inicidioso, 
«S el j/U'jifu de siUiana. que, es como un griimi d<- aix-iu», t\¡: cjlor 
berruejo subido, í abuniia iimeho. Esto» aninialitus atiican las 
partes mas blandas de la carne i causan una Coniozíon peiiusiiúniu. 
Uoet|tiítos, pulgas i niguas no faltan. Los cvcvi/f o iikwtjls lu- 
mtiKMas son mui comunes i brillantcíi; fuera de otros nmchos in- 
sectoíi (pití prubablcmenu no han tenido todavía lugar en los 
cntfilogoK fnloni<)l<^jico«. 

De leet animal*^ domé»ticiti<, i piii-ticubtnuonlc de los alimenti* 
oíos, »: habtnM después. 

Su distinguen dos eMaci»n«», el verano o la estación seca, i el 
tnvicnio o la estación lluvioso. La primera es d« abril a dicicm- 



ise 



■iscelímka. 



bre i U cPgmKla do <l¡c~uniibre n abril. La cantidad de Unria que 
cae en ol afio es prodijiosa. Loe nublados se aciUDiitan pobre laa 
amas tulvüsas. i en I'ort«>belo particulannenle, que está circun- 
valado de ellas, la Uavia se |>reci{»ta. a torrente, acompaOada 
iflucha.'< recect de Ini^ntei i relánipagoo, que fomton ana escena^ 
tetrítica. Ma-t en los dUirítoí^ lliino<) i deüpiíjados de hü<M)uea, lal 
cantidad de agua que cae de las nubes no es ni con mucho üui f 
fpiin<l<-. Panamá presenta las altcnuriniie-'i sñ^ient*-». Por nbríl,] 
M' iinubla «.'I ciclo hucia la» V2 dfl dia, i d<;!<pu<^ d« itindin homj 
du 1lov¡j:na,»H wrena. En mayo, entre O i II de I» mafumn, lloe-j 
ve un ]KiC(>: i la Inrde t-^ heniKvct. Fax junio, Iliievi> mañana i 
Utdc; i al mediodía hai-e buc-u ticitipn. A uiixliila que avunz» d . 
ofio, crucvii las Ilui-ÍBsc; ■■» Juli», a}^i«U>. «.'tiembrc i octiibrt.', sonj 
incvwcuitcs. Kn novti;uiÍiT>-. la-s nuchi-s Min niibliida« i lluvJwMS,] 
nuw por ol «lia <.-ni[>ifzu a d<^-jan<i! vi-r vi iind dul cÍvIo. En didcm- ' 
brc, ya oÍ li<?mpo m hcnnosoL En enero, fcbn-ro i marzo, son tan 
iBTos los aguaceros oomo Ins tole* vn la estación invemoL 

Ocurre en todo el Istmo un fen«Vmcno digno de noione. ElSQl 
de junio ce«a la lluvia por einco o seis dian, i el snl brilla cno di 
mas vivo «Kplendor; no se conoce ningún ejemplo de im^ilaridadj 
«1 esta tregua anual de la ivdJUMnn IIiiví<i«l I>is habitJtntct (juv) 
eocntan con ella, la celebran oxido una teni]K>nt(ln <Íe ttc-Kt.-is. igiiu 
llaman fl veraviio de San Juiín. 

S»n también muí varia» la t«m])i-nitiim i NilubriiUd fiel eliuia. 
Portobolo i-s uno de lo» lugares tiias ardientes i enfermizos del 
orbe; en Panamá, por el nontnuio, el tcnit4metro va la estacÍQ 
de las lluvia» no )vimi fie les íi^» por la noclie, i (le los fíT" por el'j 
din; los i'ienlotii son varínbK^ i frescos, i aunqtto la lluvia (« ince-1 
xantc. no hai «^«lagnacion en la atutásfera, ni enfermedades cpi-J 
dímicjLs. Kn i-l vi-niuo, la temperatum sube a fUJ" i aun a 03",w 
duTunle el <Ua la reverberación del sol en el Pacífico, i loü vien- ' 
toa que soplan constante ment« de S. E. sobre un largo trecbo 
de «Ibanaa peladas, producen un calor sofocante: pew loe terralesJ 
do la noche, que vienen de las montafiaa vecinas, son frescos>: i el ' 
climn puede llamarse por lo jeneral saludable, aunque no faltan 
épocas de gran mortandad, lo que, según Mr. Lloyd, se debe i 
siempre a loa excesos, particalarniente en el nao de frutas i veje 



APrSTES SOBIUI Bfi ISTMO I'K PAHíUi 



157 



talM Du snzouniiuK. i a wa.-^ Ininbit-ii a U «ilíibul del alinientji 
■aoinial. que tro (ilfjunii^i ii«tiicioni=t ixxitnu? cftlítliidi^s nueivas por 
tía cspcciva loziiufa (I*; li>s piutuM. La rüiiiilJA <1l-I chÍiiíhiI brítñiiic-u 
|R«tdii) cuatro unos vn I'ruiitttiñ kíii hulit^r IihIiíiUi ni una solti hora 
■de cDrertnediu) vn ilU; í Mr. Lloyil i su oi>iiipnrit-nj, ']iii! [Kvamn 
[en el país 17 meses, expucstue caxí contÍiiimnMínt« a todo tsl ri- 
gor dol Hol i (le tas aguiLs, tampoco sufriomn vi mcnur accúlvnti^ 



IMUMEXOBEÜ TUPOaRA.nCOÍi 



ütA*. AfH^nii^ puede andarse en toda la provinein uca milla 
'siii inio^Dtmr cd v) iuvicrno al^iu riachuelo u (¡ueUnula. ijiii; 
arrastra laM a^iw KiqienibutHlunttus i a vece» iio punde fácütuciittt 
kTadearsE'. Pero la mayor pait<>- da r^loK V(trtieiit«» s>t !<in:nii en oí 
iTenmo, i no hsi mas riim digno» d» uuljir i[uc lo» uguíviih»: }>or 
lel norte, el Chi^v^ el I'o<)ucuí, vi Trinidad i el Gatun, quu cn- 
I troncan i forman uno solo puní deM-mlMicur en el Atlúntioo; i )M>r 
el sur, liaría la costa del IV-itico. i'l Rio Grande, el Caimito o 
[Chorrera, el Pacora, el Indio i el Bsllaiio o Chopa 

£1 Chágres tiene sus fuentes a una distancia considcmble al 

FcMo fie Purtiihtdo, unlre Iivs aluis niontaftas (jue se acercan a la ba- 

'liladn Iifan<liii^ii;'ide.-<pii(:s <li^ atravi-.tar uugiikn trecho, n^cíbt' cañí 

cnfn^nto <U-- Pi^rtubflu al Pe(|ucni, que vii^oo del S. K i c» Iad 

ancho i ciindiU'is') cuma eJ miMuo Chiíf^rfS. Koniian iuuIkis titi 

' majestiiusu rio, bi«n ipu- di-ma.-dRdt> rápti)4> ]mr.t naviL-gui-siT iViiiii»- 

(lutnvi)l«; i skI tw <|uv, Aunijuc un k\ vi-nuio Atiben por i\ (tuinas 

hit»i» rniw arriba de la eoiiriuc-Hcia, el p«i«ye se oonsidiTii [k-Ií- 

graso por el gnuí número de adiós o ntuduleis cu alguu")^ d*; los 

cuales es velocúüna la conionte. La rapidez disminuye hada 

Cruces, que dista "¿3 leguas de la mar en línea rcíla. i 44 por el 

, rio: la velticidod es alli de tres millas i media pur hora aun en el 

I invierno; en PeAa Klaní-», de dos millas: en Oatun, apenas de una; 

■i en Unuia casi no m- ]>en:ibr eorricrir« itn el verano. 

Pnotm ri<M de .Hii tamaño presentan una tniis Itella serie de 
[ptirsjwctivas) pinloix--Hc*s <]u« el Chigres ma.» arriba de Ónices. 
jPbr un espacio de miuihas millas, va encajonado entre eni>rmes ■ 
[escarpadas masas de piedra calcAiva que ofrooe bu mus vxtnuUw 



1¿8 



UISCBIiAXSA 



i laulÑ.-slii-iLK foniiit*; ¡wr nlrns piiit«s «■ tiende In \i»t« itnlire sr- 
Imtins que llegan basta vi mi«mo Lonlv del río, cubi<.-rUis de hir-i 
niiiíiii puüti) llniíiado gmtitAlote; i l-1 ntaffDffíon Iwnj^i, (¡iK! t."» main 
tiD tejí», pem mncho iniw Cni^Milentn ¡ KÍmtíríco, se dwn acá 
alH )wbro su» oríDjis. EnUildiui rl rio las ninins de otro árlxil ji-' 
giuit«sco, llamiulo higucTOD. eityos hojas dan un grato aumento a 
los pocos. El álveo vi por lo ooidud de guija mentida: i el agua 
en el verano tiene la transpanmcia i brillo (lel ctistcd. Hacia i 
fuentes, es en alguniw portes man ancho que en la embocador 
diWdiéndoHC en variwt canales o brazos, que forman peqiudSi 
islas; roas éstas desapeirecen en la temporadu do laa Unvias. i ni 
se »e mas que nn aneho rio, eon multitud de et>rr¡ent<?« i ivini> 
Unos, que hacen mui peligrosa la navegación. Ahora muchos »fi 
fueron tan copiosas i continuadas las Ihivins, que el rio crpoiíí] 
ha^rta cubrir los cimientos de la iglesia de Cruces, situada en 
pcqueOa eminencia, que Lendrá unos 4'J o ó<J ])i6s sobre el nii 
Hictual; la mayor parte de la ciudad fué sumerjida, i los habitan* 
uat no pudieron comunicar entre si durante- ulgunas «euianaa,, 
hího por nit^io de canoas. Pero cerca de la boca, ha.Hta donde 
le imviriKira d Trinidad, no crece nunra arriba de ciocooi 
pié^, i KiMlnn sii.'s iiuirjciies pant ntajur In Íniiridnci<>n. 

El Trinidiul entra m ul Cfuign.-» a '24 milhis de dÍ!<t«iKÍa d« )■ 
boca, i también es cnudulo!». Nace no lejos de la costa del sur : 
dv la ciudad de Chorrera, que. como se vertí después, da su nom-l 
hi-e a im rio de bastante consideración, que desagua en el rocí-j 
fia>. Canoas de varias especies remontan el Trinidad haxta Ch- 
]Hia. ciudad situada al S. O. de Chorrera: i llevan sus frutos a] 
Chigres. Ijasta dontle subió Mr. UojtI, (que no llegó a Capua)j 
el anch't del rio era como de 200 piéa, la profundidad de '2H a S9Í 
i htít riiUf* largn.4 i tuigattoít, ain saltos ní otros estorbas qi 
eiiibiir.\xiU«n hi uavegíicion. 

El Gatun us otro rio di; iuip<irtAUCÍn, aunque ni es ancho níl 
prutiindo. Nace ul E. tle Pnitobcln; i cnixando lat dos caminos | 
que conducen do i^nta ciiid;kd a PAuamil «í-jnntncon el Chá-j 
grw c«rca de la población d<: Gnlun, n K milla» del mar. .Su pro- 
fiindidnd no po-sade 8 pies en oí doseiubocadcro, i pocwt milla 
Miiu; arriba es npénas de 4. í en algimos lugares mucho in^-iio)^1 



«rsTESSOMií KL ISTMO PK ri:ClIt¡ 159 

cofitríbiiyi'mfo ii wtürUu- 1» navi-giM-iim los iirlMi!i> .|ne, iiiíiimiii* 
pur las n^uu» uii (ti invierno, ;■; di-spix-níK-n i ciw.'n. Su iiiijMirlon* 
cía pitra Ifu» cutuiinicscioni^ inl«rí<>i\i< cmivute vo que In» cnniuui 
qac van '!•■ P<irt"ibcIo s Chígn-í, i en tÍoni])i> tK- U-iiiix'StJwii'», 
eoando tv iH*]tj;nx^> nnvL-jpir [Hir H odkIa, iwniiii dcUtni'lu» |iiir lixt 
TÍentoR, rvtiionUin el Gatiin luwtji i-l piioblo A^itumci», <lo <lini>1i^ 
se lleva su carga H hoiiibra« liaxtn P'vlohvlck, h»i;¡t'iwhi!^' lus >v- 
torooB por i'l misino cainíno. Fiiírra de caw. (li>«-ni'viciin en ¿1 v»- 
rins quebradas a derecha i a ízqnierda, i to(Iiv« ciiritríbuy>*u iiia» •/ 
in¿no6a Cw^ilitarel accesoalo interior del país, comunicando a\ga- 
nas cwn l^oa, que también los hai oonsidorables en c«ta parte del 
Istmo. 

Los tríbatos de todos ostos ríos facilitan la navegación del 
CtiiifjTfw bnjo Kii coiiftueitcia con pI Trinidad, baríéndol» mas có- 
nioil» qui! ta do otrut* ri-j." ci>u quienes no puede competir en caii- 
daL Su pmfiindtdüd baju el Qatun varia de 20 a 30 pío»: mas 
arriba i-a de 24, i iiimcn baja t!e 22, excepto en al)¡aníie pocos pa- 
tajes, dund(>^ solo liviiv 1 7, peixi por muí corto trecho. I 1» profun- 
didad de qnu hablamo;) no ix de un 9o1o canal o calle', fdno de 
todo el uncho del rio. que no baja de ZbO. Las márjene» son pen- 
dientes i están coronadas de bosques hasta la misma orilla; i 1u 
manso de la corriente permite abcorlar a ellas donde quiera. 

Paiiiimá. Xa ciudad de PanamA esttivo antea en diferente si- 
tuiMTÍoo, C* a .saber, a trus millat al R del lugar que ocupa ahora, 
donde u la primera llegada de lo« enpafioles Mi 151 o existia ya 
una pitblncion india, que. atniídji ¡Mir la abundancia de pescado 
de la coela, ditü, M^un se dice, ul dtio por t3!ta tirciinslancii'- el 
nombre de Panamá, quo en SU lengua íignitica mueho jMicado. 
Los indios fueron presto desposeídos del t«.>rreno; i en 1221 ¡«c 
confirieron a la colonia espadóla por el emperador Carlos V el lí- 
talo i prívüejioa de ciudad. Ka IQTO, fué saqueada i rcdueitla n 
cenizas por el pirata Morgan, i oonaecutivamente reediticailn en 
so situación actual, que es a los ¡^ o7' de latitud N. i lots 70" SO' 
lonjitud O. de (¡r^enwich, en una lengua de tierra quo »e interna 
mucho en el mar, i ensanchándose gradualmente hacia el mi^io, 
tiene la figuro de im hiorm de lanisi. Defienden la bahía varias 



ISO 



at!<CKUVKA 



is\s\s, poco diüUuitea de la tierra finne. algunos de ellas do cotuá- 
derable extoo-sjun i de muchu cultivo. Todas ellas ofrecen bueit 
anclaje; i en las mas sa encuentran proviáiosaa de todo jénera i 
ngua excelente. 

El j>lan d« laciuditd no <.•.■< ent«ninienta regular, las oilles ]inn- 
oipnlcít nl-navif^ciii la [to [tic- fia pciifn.tula de niar a mar, lu qiiu le 
da vvntilucion i miiA tuM-o del <iuo ttiinlt; encontrarse en Im tíiudo- 
ch» tic I» Aiiii^i'ica Enpiiñoln. [.im r<>i-tificac¡irne--< (que, üin embar- 
f^ilc lo nlU> di^-- liLí uiurallnx, if] vnJcu f;ran fíi»ta) snn tiiiubion 
ÍrTT;gulAres, por habcríM construido »iu plnn alguno i un tiumpos I 
dilbtvntts, Ciiila vez que «c n^cclnt» uluquo du pirotus o de otros 
enemigo». Las cosas «oQ de fm-ilra, ¡viK.ndnv'utu niuis<ilidiis,i las ' 
de mayores dimcasionca (ienon patíos. El c^ÍIo de arquitectura 
es p1 o^sjiañol antiguo. Hai una bella cotodral, cuatro conventos 
(nlioia casi desierUie) de dominicos, agustinos, franciscanos i mer- 
eudaños; un inon.'i.'iterto de niujere.s con el tf tutu de Santa Cfumj 
un coK'jiu llnmiulo H^la ComjMihin i las par6de.Hde utro, princi- 
pindo sobre niin eitcaln magnitica, pero nunca o>n<-l<iidii, t yn 
ruinoeo. 

En los ccrcanins de Fánutnii, la Ucria es plana i baja, menos al 
O. i N. B., por donde se le api-oiíman mocho t<» montes. Duade 
Vfírro Ancón, una milla al O., Mcgoza de una bella viítta, a ojo (le 
pájaro, «obre toda el paü< cirounvecino, la ciudad, bui iiHits de I4 1 
bahi», itut luicicnda^ di; camj^io, los mantos de Veragua, las iidas 
fli- líiA perliLt, Luí llunuras hacia Chiigrex, la elevada caderta de 
nioDtcs entre Panamá i Portobelo, el Rio ürande, Ia.<t tiei'ros ba- 
jns de la co»ta hacia el Pacora i Chepo, i la vieja Panamá, todo 
lo cual fíoinitomt un paLsají; de inooniparablí- horinoí>iir.i. 

Fortehdo. Fu¿ deiwubicrto en 1 503 por Colon, i|Uo le diií este 
nombre por la i-sfs^'k-ncia de ¡«u bahfji. K»tíi a loa 9* 34' 3ñ' lati- 
tud N. i a [<M TT" 4lj' loiyítud O., pegndo ni mar i circuavalado 
por toida.<c parles d« montafinx inniewuLt. Tivno iitta Rola calle 
larga, que vdAi^a, la liahfa. i ntnu p«quvfiiu, en quo se lamltica 
In primera, donde v\ tiicreno lo permite. Huí adcuiiw do« plazus. 
una delante de la Tffiorería, que es un e<]ilicio de pioflra. i la 
otra it un lado de la igli'^tia. ([ue también es de piedra, i do suü- 
eíeiilv oipjiciiltuj para la pobliK-ion, pero ya ruinosa. En el múf 



APCKTK8 ÜOBRB EL IKTHO DE PAKAMÍ 



161 



nw estada de ruina, He hallan todas las obras públicas i la dwyor 
[>arU> de loá qtif gx-rt^neo'n n |>articiilai'eí<; el hospital í ituii lax 
rorttftcxciumtí o--tuui ivdin:iiÍiLs a i-wcomltntíi i ij"-- lit» au^un de la 
ciadad pocas (jurdiui habituble*. 

Ya se ha dicho que los animales quo »c llevan a Portobelo de- 
jencran í «o cst<¡riüzan. Todo el gumulo quu se consame, viene de 
Pftnamá i de loe haU» del interior; i si no se mata luego, enfla* 
quoce i touia un sabor s podrido, sin embargo de haber abundan- 
cia de buúnn.1 p-^os al nxledor de la ciudad. Asi fn que no liai 
un »oIo hato o hacienda de ganado en los alnL-dedon.-^: lo» iinictM 
UuniiiloK que medran allf »on cerdtipt i muías. 

El calor u< !iur<K3mt«. La ciudad, rodtuuln de monti>«, no goxa 
d« la fnscA bri»a dul iniu" i cumo lus inniemwit bosques de la se- 
rranía i de todo ul coalomo interceptan ul sol, la tierra exhala 
continuaiuüute un vapor donDÍiómo, i se forman nublados espeeofl 
que mantienen una lluvia ince8ant«. De cuando en cuando, sale 
el aol con iuia fuensa terrible, pero antes que pueda producir 
cfectu al/unrt bueno, ni aun el de secar la» callea, ya eatá envuel- 
to otm vi-s vu uuboít, i vut-lve a llover^ aclarando así i llovii-udo 
suocsiiamenlv. i am tan nípidu» ultunuitivas, día i noche, qu« 
nanea se templa el calor. 

1^ húuHxIo i ardiente del clima i el inmoderado u»o de lo8 lícu- 
res (»|iirituo«o4, enervan tanto la constitución, que el primer atn((uc 
de una epidemia «a jeneralmente fatal: i aunque sv hn logrado quo 
t«] cufll inMico eminente viniese a establecerle en Poitobvio, 
rara rcz han pmlído ui aun preíier\'afim u rti inisnios de los funcs- 
t«B cfoctos del clima. Casi Miau la» fiebn.*J4 del paf» terminan en 
distrntci-ías, do que muí poco» i^^cajun. La ciudad ha adqnirido 
con mucha justicia el titulo de i^^paliura de Im mropeon. 

La población en en el dia limitadtsima: la mayor parte negro» 
i mulaUM, ccm uno o dos eapoAoIes europeos, detenidos todavía 
jKiT el apego a sua bienes. De ciuindo en cuando, llegan trafioui- 
le» de fiitiamA con niercaderia» que runden a un prccin exhoibi- 
timto, (• ia: Ve i'utriir un [k-queño di-?<[;icamenta de trupn, que se 
rumudn ftcoueiit<.-uiciit**. Para Uik que tienen la dicha de sobrevi- 
vir, no bai dia dw mus reg'^ijo que d de la guartirla. 

Las aguas que desciendun dr \<k moubes, son cristalina!: ■ de1Í- 

3IUL'KLÍ!CU 11 



Ui 



»l6Cia.A5U 



eíoffK ni pEtlnilar; pom rkí^nMíiiulu o) t\ac teuga U ttitneriilsd dol 
ln'lj'-rdf ellas inmo'U-miJjiinfnti'. Su pKwlenci™ iuÍt^uih Inf hflce ' 
fuiíi^^ULS IMhjiio pr-xliicL'iKlLst'HWriaíi, Mas t-lU* bnniLin laia un 
ftv.<iCo i deliiñtNw bai^u, tjiie UmId el mundo tonm un poca Ante 
del mediodía, i es una de Un* iiihs íiuportiinl«» (Kujkicidneit dia-' 
rias. 

(^itiiu liM iivmte» i .-uilvius «^ii 1)110 su crími auiíiuilo üü vmí 
cspecií-», lililí liiwt» io» niUnio» ciin¡<*nl'.>í: d<- la* ciuw*, no «»| 
(Hjsii Tiira rci' (wnlos NÍIvt)«tri*« i ikiiui-iVm; tign.i> n-rcA dv la viu-l 
dail, i i'-MtOK últiniiDi atacan a vi.i'>?» las gnllínax i otms nnimak-4] 
dotiiéstiotM. Los nebros i niulaUi» IcttadiftvH \m dan tUiB tsstl 
eoDltiiun: i son paniculiirmoDt*' diestros en la de W tigres, no] 
teniendo pant ello »ii-aM armas tjiio laiiiía i raacbet«. BrtM^an siuj 
guaridas; i en hallando tina enmelven el brazo i»|iiÍerdo on la] 
tiianlii, i i:oii \a lanxx jiroxiioají al tij^iv. Ijiegn c)He la fíera sc.\ 
ahni»!!»*, |c dirijc i-l canMloi- un liuixaZ'i a )ia lendimoTí tlv una 
mano, i la obliga de iwU^ kuxIu a Tclníccdw; la jMíi-si^^iie enti^nccs, 
i l'i^nuid'i jViii-ndnu^nlv hr-rírla i'M las ntnL'< frarriu-i, la dt^pai'ha 
di^pii>-N a íii •íidwn i vuvlve a l'orUilielo, llevaiido eo tn-lVu la 
cabeza, garras i piel. Con ésta. »c haix^ tnUii)uonv(, i «o cubren'] 
las peviuedas silla» imltinnas ^ne se estilan en el paí& 

Ya He lia hecho roeücíon de U grande abiindiuicia de supg« del 
Porttibeto. la cnal ex tan prodijio^ después de una llnvia, que el I 
pueblo «ve que las gobts se convierten on sapos; Í los mas ina-j 
traídos sostienen ipie Iok hnev-oo suben a la atmiisfcra enti-c lo« ' 
vapoi'eü fie los pnntantM vecinos, Í (wn tranportail«9 a la oíudad 
pon- la lluvia. Cuajido ¿xta tw«a, nc ven todas las calles ciibierbaaí 
de ■t»}H>s: i no ne pti<sl<^ nnibir ¡«in piíorloíL iju» hai biu>ia ili^ sei» 
pnlgaiLy> de audlu. 

f'hiifirf*. La ciudad d« Cluigres m ds lo matt niÍ!<enibli' que 
pupdo iina¡irinis<-. Bíl/i situaiU n la ttrillu w^jilentrional (íi-l rio, «m ' 
una ]K->|nfña biUiiii huí»-»;»!, cemuln a f >i|<is ln» vifuto*. «no e» vi ' 
<le O. Cercanía busques ais., al Rmaijaleit, alimciit«Mlos perenne- 1 
mente de maii»ntÍaU'« <|Ue no tienen salida: i por el lado del 
N. L-i cabro una negra fortaleza de tríate aspecto, conslraida so- 
bre un ooTRK Es también mui malsana. Cuenta como míl habí- ' 
tauíe», ttMiiie ne|fftM i pardos, ni¿no«< el comandante do la forta* 



AFrXTES aoBBB El. ISTUO DE FAKUfA 



163 



Icin i Iv» i!iu|>Icud<M clf aitimiut. Al tiulr»r las embarcacionc» por 
U boctt liel rio, im su n- Ih riii<t»il sitio cii.'íikIo ya está tino sobre 
ella; i cnttínc*^ el «spi-clo (¡nc [hv^'si.-iiI-ii t's i^l di,' una i-eiiniüD de 
diiuas Av ci^lavoH en ima haciciifta du cai'ui ele ln.i Antillim, por- 
que Ins cOMis ívHi lie barro i con techo» i)u pi^«- 

Otitun, Oivuoiiii, Orurfít, efe. Gattin es una nWea muí ixHpie- 
Aik (IttrgoiLn .« .^Igii mayor, (jot ser un punto en que JeJM.'iiilj«rfíin 
> mentid» Uj» piisiijeru» (|ue van a Panamá, para cvitiir los peli- 
gran i deiiKints cK'jLsiiTiinitos )ii>r lii mpid^z del río, la cual creoo 
ptogresivnnienU' hiista CniCLW, Cnite», con Codo, ce el paraje a 
qne »c llevan nenipre \a» meix^uk-rinx. Era pQoblo bastante 
grande, pem en If-^ 9tifriú un itio-mlio ipie. la rwinjo a cenints: 
i ciuuidu ^lió de allí Mr. Ltoj-d. no dejó nin» ipiu urinn I'iD ea.uui 
de cañait, alguiius ile ella» enlucidiw i non biienivt lincho» ile paja. 
Loa habiUuite<i de ctt-js lugnrp* son wvi t^xio* prupií'liirii)» do 
caQüua o de mulna, o almaceneros (¡ue tienen a su o«i-gii 1» 
custodia de las meitaiderías. o hi}¡¡a», csUi ra. bombn» eiopleado.1 
en el servicio de las canoas i que manejan jii el remo, j iv la )«i- 
lanca wgon la pn>fundidíid del agua. Cruce» i Goijjon» son wm- 
biejí rnyiientndaK por V» ¡Rinaiiiebot), que suelen ir un el ealio a 
gozar de- .tu» aires, (pie f» tionen por aalitdablee: i la uiiama ven- 
taja po»ce Cliont'i^ udilicuda tnobre el rio de este nom1)ie, que 
dosi^ua <-n ul Pacifico. 

estadística 

El dvpuriumento del Istmo ae divide en dos provincias: Pana- 
uta (en que se incluye el Diuivn) i Vemgiia. 

PBOVXNCIA SS PAíTAMÍ. 



CANTOS DR IMNA)I.V 

Punouiú. capilal - I0.7SU 

ranxK|uia de Pm-om .... üoT 

i p Chepo i,9;kí 

» » Chiman 236 



164 



UISCELAS8A 



HaIhudih 

Parroquiii de San Juan 174 

» » Cruces 1,200 

» » Gorgona 549 

» » Tabogii 543 

J » Isliis de la» Perlas , . . TOO 

18.724 
CASTOS DE LOS SAN'Tas 

Los Stintos, distante de Panauíi!. ¿3 k'guaa 4,318 

Piirroquia de Parita . . í 2,170 

» ■» San José de Perú .... 3,142 

■» h Pocrf 1,030 

» » Macayácas 2,338 

» » Lis Tiiblaíi 3,577 

» » Santa Bárbiim 1,141 

» » Pcdiisí 1,544 

» » Ocú 1,171» 

21,303 

CAXTOS 1)K CIIOKIIEIIA 

UhiiiTora, distauU' di^ Paiiiiiiuí !> Ii-yuas . 4,(lMi,J 

ParriMjuia de Areijaii S:!4 

» » Ca|tii-a 1,01 10 

» S San Cárloü 577 

3> » Chauío l,00n 

CAS'ION DK NATA T,41 1 

Nata, distante! do Panamá ■s'i. leguas . . 4,2'12 

Parroquia de Antun I,"JM 

» )> Sanhi Maria :í,oti2 

» » Penommié f>,fl43 

> * Ola 3(10 



17, ios 



APUNTES SOBRK KL ISTMO HE PAKAUA 1C5 



CAXTOX DE POBTOBELO 

HabhaiMH 



Portobelo, disUnt^ de Píinnini 32 legiijis l,\'i2 

Parroquia de Santa Ritn TU 

» > Chigres Sytí 

> » Palenque 312 

» » Punta-gorda 511 

2,42.J 
CAXTOV DE DABIEX 

Tavisíi, capital, distante de Panamá 3N 

leguas 341 

Parroquia de Santa María 24t'> 

» » Fichichi ]0<> 

> > Pinagiina 14(í 

> > Molineca 35 

» > Fucuti 113 

> > Cana 30 

» > Chipigana 162 

1.172 

CANTOS DE SANTIAGO 

Santiago, diüíantf de Panamá OU lognap 4,r»GS 

Parroquia de Jesús 1,276 

» n Muntijo 1,182 

> » Punaga 50'.' 

> > S, Francisco de la Montaña, 4,3*7 

> í» Atalaja 7SÓ 

» > Cal.ibiv 1.403 

14.170 



Ififi MISCELÁNEA 



CAXTON DE REMEDIOS 



CANIXJN DE ALAS.IE 



HubiunlEii 



Parroquia do RemetHos l,SitO 

» » Tobé 4()í> 

» » San Félix 324 

> > Siin Lorenzo. . ... 2,477 



ñ.OlO 



CANTÓN DE LA MESA 

Parroquia (le la Mesa 4,451 

» » CañiCsas 2,542 

» » Pnhiiíw _ í>4:> 

» » Snnii I,lS4 



f<,722 



Pan'fK|UÍa (le Santiago de Alanjo . . . 2,fill 

» » San Daviil 2,lifti.") 

» > San Pabl.> 312 

» » Onalaca ¡S42 

» » Biyaba 242 

» » Bolega Tüíi 

» » líiii|ucroii :j:í4 



7,4(i:i 



Total ele la pniviiicia (le Paiianiá . . . (ili.lGS 

» » » )> \'i.'i-;i<,nia . . . 3-"),:i07 

Total (Id Istmo H]l,.-)3ó 

Ciisi tiHlos i'wtos (.'antoncs Non si'mi-j;intcw en sus ivciirsos, cx- 
ot'iito los <U' Portobi'lo i Darien, (]iic i'.sláii oa.si inoitltos. Por vía 



iSVSTtS SOBRE EL I^MO DE PINAHÁ 1$7 

de muerta dd dr-pnrtamento. pTv:i4''nta Mr. Lloyd la nuoil ({uo 
sigue del cantón de 1<.«5 Sant<.»s en e aüo de 1>-T: 

Hombres ll.'-íi."' 

Mnj«:ies 14.ti4í 

Mntrrtu» T;W 

3latnini>nia> 142 

Nacimientos l.OtíU 

Esclavos 31>o 

j|?íi lo* pn^ifon 

Cftsas de teja LUTit 

Id. con techo de paja 1,'VÍ4 

En '■! otni¡M> 

Carias de teja 41í< 

Id. con techo de psija. 1 fi~'^ 

Ganado vaeimo S!I,T21 mlh'zas 

Caballos. 4,:iti4 » 

Yeguas. y,ó44 * 

Millas 283 ■» 

Cabras 1,31» * 

Producto del tiíto 

Maíz 24,0!H) fnnega.'* 

Arroz ft.PDfi » 

Azúcar i melote t!,41t8 i{iiiiitnli's 

Cueros l,3í(r» » 

Graaa 147 » 

Lechones. l.Tlft » 

Algodón 32 > 

Sal 1,800 » 

Suponiendo que i-stoB resultados w acenpion algo a la venlnd, 
es notable la desproporción entre el niiinem de vaninex i el de 
faembnis, asi como entre el número de caballos i el de yegtias. 



íes 



MIK'SLÍXKA 



Las mnertM (íicn>ii 1 por cada 3^ pi/r»>niv<, inortAÜtUd biiilan- 
te cortA paia la icou tdrñda; Itm nacimícnbox 1 por aula 30 
perdonas; i loa matrítnoDÍoa 1 por cada 174. Es <iv ootar qne 
Ion inatriinünio§ son a proporción mas numeroeos en la jent? do 
color i]iie entre los blancús. 

Iji nu!» de ganado vacuno es de buen tamafta Los huo}'«s 
manMie vitleri ile 25 a 3U pci^A»; i Uu" resta'* destinadas al conf<ttRui, 
dv 13 a i'^. IjO«í cabalIriA {«nn per|tienos, pero fiierted: su prerin va- 
rtu de Ifi A 40 po»». Ijw miiliiK (qiio »in pocas on el canum di* 
Los SkhU» porqui; vi paU cu Ujuio) m: aprecian mucho vn l'w iti.'«- 
tríto!- montuwiiiH, duiído es biutt siil)i<lo (juc no eo eubalgn ningua 
utro aniuuil; i vak'n h vcc4^« hiutta 1^0 pcsm. 

Hoi abundancia di' ave» i pocos. En el nu-TCado de Panninil, so 
renden tiborones chicos de I a '^l pies de largo, (jiie torren de 
alimento a los habitantes. La iguana, especie de lagarto de pÜa 
palinndod, (\a« es mni comnn a las orillaa do los ríos, i tiene la 
pmpicdiwl de dettiixarse con mucha tijereza i mpt<lex sobn* la íu- 
pvríicit! del agua, p(u<a por un nliinvnlii regaliido. pnrliculunnentv 
loe huevo» ¡«coox. Su apnH'ian tambii-u mucho la ostra do la |>i-r)a> 
i la corno do vunus cuadrúpedos í avi» ailrcatres; i se come baata 
la de los mocfis en los casorios dol campa 

Ia cortéis o película del maiz i el arroz kc les quila n ttiano^ 
pora )o cual se les machaca en nna ««pecic de mortero, quo Da «« 
otra rtM*a qne un gran trotw-o a[iufcudi.s i la «¡x^TU-ion u* tan 
moh-ffta, (|Ut: huaXn ella sola p«ra hacer una difi-i'ciicia nulablo 
on <J precio. La nutyor parto del azúcar que se consumo en el 
Jítimo, rft- importa de Ceiitnj Amóríi-ji o dol valle de Cauca. So 
cojo OKÍDií.'tmo on Iw boeriuos cantidad de miel, elaborada por una 
ospocio do abejas quo carecen de agqíjon, i cuyas colmenas, por, 
consiguioutc, »o pueden oaj<tnu- sin poligro alguna No sabemos 
ciuiles Ñcaii !ns piixhicto» do la fiibrica de iigututlieot<i& 

Im población, aunque fucrU.* i .sufridora do fatigaa. do es indus- 
triosa en ningtma jmrte del I»tmo, lo que do debo atribuirle en> 
teranienUí al cliuui, ni a la cj^institucion orijinal do los babitantca, 
pongue o» olto tienou la principal parto la extremada fertilidad 
del suflo, i üi fiwilidad con quo un hombre se sustenta a af mi»> 
mo i R su familia con las dádivas espcmtáneaa de la natnralozn. 



4 

i 



ÁFcjmí «nsu B, uno M ruuii 



1(9 



[Hai bimbnñqtte K> i»et«fl en tus bu«|iiMi i eococntiBO olU tolú 

1» ■) tres 'iw, ¡•■íiinvui un--» dio^i t.»n -íi1í-1mi5>-iiIí- tmbaila can 
sirmiFTitas i Wjaon. cofDo pottienm hamrlu <m dftTos ■ ctnpsJ> 



I 






Qm> -i-' hiíTp.: i U tedian cao hojas de p«IinL qtw «» «!>■■ í ■ 
luí roejfina cíaiíituIiS poalJefi ontim U Ihirú i el rieabo. I>i Li- 
müm, cnaado Ve puvce. «fl«l*> a ella on («gando fnm: mi madero 
d« fanta con muesca» lo ñrre de ttcalera: unas pocas ptedns, de 
eaaoK una taitirin^ i ddu» coanh» «a|Ucl«» |wn í««laTse, cnm- 
plotan ra miiiajp. L(« ártwi« nw ci-rmniKe » la habibKÍfm m» 
dcrnh%n a hachuos; a lu» nu» <lUtanto» iw [icvtidc fucgii; i non 
VEZ deaembannda de cDoa La twtiH, «■ nombra n las priman* 
pan toda lo demaa^ se cnenU oon la ceoopvta. No haí 
borabre (jae dé no p»Bo ain elbi; i en mía hora o doa. vuelve • ca- 

eon I' ' 'Im«niu anÍDial que piied^ consumir cnmtase- 
■ Itíf. st- i1i--stina para |)cmiutAr1o por hítox i plá- 
tanus en vi paoblo íumedúto. 

Con loa hábitos indolentes que lulqiu'prr nsí In población libiv 
i el ootto núm«m du sKlavoe cine »<? rncueiitnuí en tO <1<^'{iiirüi- 
ntento. es difícil imponer la suma D«ce3ariado trabajo para ubji?- 
toa de utilidad pública: i el mal i-stado do Ins caminos lo demues- 
tra naficienUmcrnt^. lilr Lloyil propone 4!oino im buen iiumIío 
pan animHT la industria ol i;MtubK'cimim(o de alfpiiiii gnuide 
obtm pública do ooni>ctda util¡d(wl, IulJo Ioh aui^icioH de- una com- 
pañía poderosa. En u«tA prOTÍncia, dkrc, hai varios rcjimientos dv 
mílicta, cotiipncstOK di- indios í de otros índívi^tuos de la cla«e in- 
ieriur. trabajadores excelentes en el desmonte i oorte do maderas, 
i con tas mejores disposiciones natnratea pora las artes mecánicas. 
BlluB tienen sobre los europeos muchas ventajas que deben a la 
naturalexa del clima. Suti hiibito» aon los ma» simptcí; Vn pedazo 
de tn»nj<;, un {>ooo de nm-yr i nn«« cuuntvix plAljinos fortnnn Uxlo 
>n aUmentu en la juventud i en la edad madura; una piel les sirve 
de «una; i un tronco, de estnida. Su vestido es uno mismo en in- 
viitno i en verano: una camina de lisiado, t nii por de calzoncillos, 
que lea llegan a la rodilla i que jencralincntr »c quitan para tra- 
bajar. Zapalo.i lio los conocen, »¡no como articulo de mucho lujo; 
rara vv^ llevan cosa alguna en loe pies, i cuando mas los cubivn 



Í70 



MÜCSLaXKa 



eoit UD ¡khIju» tU: ciK^ro, Htiu]<i a la gargH&tfl cM pié a tnaaem i 
.■quiditli». (innuii (k- ili« a tn« TfAl<!íi al dia fiíeía de la ix 
que, del modo que eltúe cúmen. puede avaluai^sa en inedia n : 
cuartos Ae n>a]. El gobiemo, bAJociertan condiciones, se alegnina 
do poner t-^Ui« hotiibntt » dii¡>piv<Íraoii de una pomjiafila, con ii 
ptfCtor*» y\uv luwitiivic?^-» i^l i'inlí-ii. i ha Uegitdi) a hacer 
urcrta d« ust» especi« hasta cl número de I.lWl) inilividuu», 
no fué aceptada. 

COHEBCIO 

El diíl Ultif círtit hI jin-scntí:- nini jxn- lo hiyn. En ta costa de 
Atliintico, el comiTcio con Jumaica m; hace por un buipic de gitc 
mi británico, tjuo zarpa del 20 al 2^ de eada in«. oondücíend^ 
cartas i metálico: con Cartajena. por buques del gobierno dos vi 
oe» al nieK i con este minino i otros punios, por varias etiibor 
ciontM pvrticiilnn's, quo llevan tiK-n'-jiiloHft.'' a ChágrcíL Kn 
Pacífico, ul comercio (I«l littiiio abraza I^kIilh Iiut panes del cootí^ 
nentv nm- tien«-n intvivK en c-mniiiiojir i>»n Eiirojia por esta 

IjO« coitos de lji conducción del dinero ni Irm-c» dol Ixtino 
embarcario en Chágrt-s son loe siguienlcR Una nuil» cnrga ñ.uOl 
pesos u onms. i su Kl<itiíliT desde l'ananiii hasta Cnices vale 
peso^ el derecho niuiitoÍ|>nl es un pvw>; otro denM^ho tlamiwlo ' 
pim. do« na\vi. De Cruces a Cbágnv el Hete de dicha suma ini<l 
porta 1 pww 4 reales; i en Chilgres, cl pi>rle tnonta otro tanto. d( 
numera que el total de los costos asciende a 10 pesuK 2 nutle^ 
fuera dti tui derecho de tránsito, de 3 poi- ciento «obre la plata ; 
1 por ciento sobre cl oro. 

El comertio de rettimo en niemaderfas-es cotno sigue. El Het 
acuático de Chitgn^ a Gnut-s, 3 pi^so» ¡lor fanto; alniaocnaje en 
Cruc(«, 2 rcdlcit. De allí so llevnn Im eJV-ctw a Piuuuni en mola 
o a honibnwL 8i l«t< fardos soii pi^^ados i ni mismo tiempo fuer 
i compactii», M' empteuu inulax: « (|UebradÍz'ei o de unn tigu 
que exija cuidado pura ^ tmsporte por aillcjones nttn-chos i 
cuestos pendientes, ¡^r- fii^-fií-n-n I"s hombre*. El alquiler d«( 
muía es, a pn)p')rcion <lel yv^ i voti'mien. de 4 a (í [k-ww i el 'l4 
un cargador de 6 pe«os arriba. Llegando loe efectos a Pauauíii, : 
depoátan en la aduana: si se exportan pagan el 2 por ciento; si i 



^1^ 



AV t75TEH ROBBK BL ISTMO I>E TAltAlti 



171 



destinan al consumo, (os derechos »on raríoü scgnn Ia ríata:- de 
mensulerüis. I a todoe estos coaUmi debf; .tfindirM; utru dv etérea 
ide 4 |K»o« ^1 lardo, por 9obre-cn farde Iftr loa (}Rk!1<m ¡nn doft^n- 
[derIiK>de la lluvia; todo (o oual iiuporta de 10 a 12 pi^^xi». 

Kn 1**25, enlJiínn) «II Cfiilgre* (fucm de buqavs de gm-rra. 

íburiues-eiírreí*' i jn^jiiuñ.js coxU n<>ros) unngnu fi-ugutnde Bur- 

borg»iiUn<>^ dv Havre do Orooe.SI golctai:, principalmente 

l)rít¿nicu», do Inic Anlíllas. U golfttuj de Iob Eetadoo Unidos i 

3 df Cartojona. En 182>i, cbte niimcixfso n?dujo a 1 1 goletas de 

ÍUi» Antillas, 4 de CartajetiA i ñ de toe Estados Unidor i no se 

Ow qui- i'I coiuei-cio liaya rt-cíbido mucho do entónces ncA. 

Por ol ctintrai-io, t'l año de l^'^o i-neraron on Panamá 1 7 bu- 
Ique^ i el aAo de IH'ib, '¿4; lo cual indica que con pacÍ«ociii i pvr- 
leevenuiciia pudiera ci-eeer el inoviraienlo total del i-uinercjfi; por 
leí cs|>iritu m<^x!anlil, qne on 1^25 iu¿ dctiiasiado t^-nicmrio. rayó 
Idoíde vatÁnCiOi en el extreiiui opuciito de la pu»>ilauiniidad i de- 
atlionto. Ih'l Callao a PaniiriiA, la nrivrgtticion v» oitlinaríaniente 
de do(-i? diAK I.-! iTiiiisito de Puiuimá a Chágn» ocupa seis; í de 
iCbágrí'^ a Juntaica iw vu en seia a rlícz. 



(Amueano, año rtc 1836.) 




o 



NOTICIA 



DEL GRAN TERREMOTO ACAECIDO ENCHILE EL 20 DE FEBRERO 
DE 1835, POR ALEJANDRO CALDCLEUGH, 

INDIVIDUO DE LA SOCIEDAD REAL, JEOGRAficA, ETC 
(Sacado da laa Trattmecionttfiotófiea*) 



Los fünóiiienoH que acompañaron a este gran disturbio de la 
siipurfícic de la tienu, haa HÍdo tan variados i la extennion de sus 
eftiCtoíi tan considerable, que casi creería faltar a un deber si no 
procurase rediietar i trjisuiitir a la Sociedad Beal una bicve noticia 
de una convulsión que cubrid de ruinas tres pi-ovincias i cansó es- 
tragos incalcuLibles en la parte meridional del país. I me siento 
roa-s inclinado a dar este piso por la feliz concurrencia de cir- 
cunstancias que condujo a Concepción, inmediatamente después 
de la catástrofe, a varios observadores ciontíficíw que se han servi- 
do oonfiai-me sus apimtes. Creo, pues, (¡ue no ocuparé inútilmente 
la atención de la Sociedad. 

Por algún tiempo después de lu conquista española, ha preva- 
lecido en estos pwíes la ¡dea, en cierto modo imajínaria, de que 
estas convulsiones de la mrtena de la tierra ocun'ian (le siglo en 
siglo; después se supuso que entre los grandes temblores media- 
ba poco mas o menos un intervalo de cincuenta juio.-». Pero, desde 
principios de este siglo, las repetidas catástrofes que se han via- 



17i 



uiscEüini 



to, c^PCT»)n>entt> la de 1KI2 en CanUuL». If^lft en Oipiípt^, U 
pti la provinniu í\v Siitiílíign, IftíT en BoguUi. I>*28 eii Lii: 
ISS» «1 Siutdngo i \f*-i2 un Huimtii. (ixiti pífuinwto Uw ánimí! 
d« lus hnbiuiiitt'si n ti-riKT en IihIur tivn>[w« t-stn.* t*iwnl«Miíi 
cilnciniiis rtv Ih tiunn, qm-, si Enm kn».-n pooi ñiipn.t<ii>ii ul 
cipio, uotluin f>or «f'-clur tos nvrviof de un modo quo ao va 
explioir por cnuea» ordiDuria». 

Quu acMccon va todos üeoipc» í en todos too caladw do U a^ 
nwlv-fira. putmv fuera d<' dücla, tjcurrii-ndo illiJW ve»»« ruando 
aliiii»ifi.>m está coiiiplcUintciit<.' scretui. i otm» cuand*) e«tÁ va 
ble: pero son ninchas las scflalcs imajinariaíi cmn i|ue se cree qt 
ptiftk- ppedeciree la prniiriiirliul de los t<>ini>l(fre.'> i a i]iie liw I 
bítiititt'ñ (Un mas u inéD<» i'j\*iIíNi, !^-t;im fiirii-r.pMiaii ipn- lii^. utl 
toríicn olí (!xp«ri<>ncia. 

Hni algtmiKt ipi<- díUi iiiiii'ii» tv a lii iijitaciíai vxlniunliik 
dv liu mía» vn hnf I<-chfj:< <lv itis aixnf, i viro» aj^ianlnii un t£ti 
blor cuando observan ijuc la» v^trL-llas ccnU'llcan con mox que ^ 
ordinaria bríllnnlc;^ nOnuiodusc sus tcmon» cuando haí niuclid 
relámpagos en la coHilIcnt. Según loquv he podido nb«cr%-nr, nil 
Tfxvn pO-'A confianza liw do8 prítiioms proniVsiicwr, peíocl últit 
ni« parece Icwr algnna inaü probabilidad. AJgunas horr» ánt 
del U'rn^ni'ilo<[Uf voi a diwribir. »■ vii^ron ¡niiieni«a Kindn 
de avcK marinan, qilo M^ dírijúkn de la <Hwt-ii hiu'ia la cunlillHi'ij 
ÍC'n<}meiK> que tnmbii.'n mc notO ¿ntvs dvl gnut isnciKliniifntodj 
1SÍ2; i según n¡».'guj-an personas a cuyo ti«tiinoiiio nw :*'• p'li: 
menos que dar algún crédito, en Li mañana de la coni'nlM.m d< 
Haparecioron de Talcahuano tAdos loa perras. 

El {•ntlo en Chite había sido algo nut» fivscn que en los aA< 
aiiteriore-H. El U-i-inino ine<li<> t\ul t^rmnimc-tro '^ii Santiago fa^ 
T2*d« Fahr, t:n l(w nu-scsdi.* «ñero ¡ febrera Kl del bar>lm«tr( 
en In niisniH. ¿poca fué 28. '¿<\ que es ci^-rea de nu d^ino de pu 
pida bajo ku altura oi<díoaría. 

Uoridc el 1." de febrero Iwijií el barómetro exlraotdinarijLmeol 
en Santiago; í el 14, seis dina antes del terremoto, estu\-o a 
seis de la niaAana a 2'S, 1, estando entiínces el termómetro a 
73". S¡nti<}M: otpiel dia una tijera oHCÍLncion que diiní '.¡O seguí 
dos: el 20, el barónit-lro s&ñal^ '¿S,\T, i el lerm^melro se levant 



ORAN TXKRKMOTO BX OULS 



175 



rS*^ el tiempo i>ra hormoHo. En Concepción, en la noche ilel IT 
jiiurtro ba.y> cuiíhw liw-jmi* de pulgada, pí-ro se ro- 
liiifiiti!, í i^it lii tiiañaii» clt^l '20 titi imiiriiW niula cx- 
onlinnriii. 

En Vnl<li\i», s<-)íiiii liv* nbM-rt-ncioiiv:* 'jhc i'l oipilaii VHx K»y 
itt Ia ¡itaylr tuvn \a bontlnd <lo comimiciirinc. el biiniínutro i-«lu- 
' en Ifí do fcbn^i» a US). Ü'i\ i ctmtiniió ck-vándoeo gnwluul- 
Itt-, subiendo h) Riiütiiit tii>iiipo la Urmpcntturn. Segnn liu 
íbBtrvíH'ii'n-'w iyii.- hv hwho vn gmn núiot-Tvi di- U-mblonw, el bii- 
Snu;t4^i Injn n^gularmenU; poco tintes de un siru<IÍmii;nto imd- 
hklcrabli.-, i viK-lvi- luego rI t^i'oiino niodio urdinarín. El Id i\v 
tticmbiv de iN'iti. so siiitjá en c«t4 ciudad un temblor miii fucr- 
qnc him bastARtí^ dallo ii 1» mayor purtv <le Ims edificio»: d 
ente d« la cosa que yo hnbitaba, vino a tierra; i ca digno do no- 
quo cula »icudÍniicnto ora SL-giiidu iitHtHiitdnvAuícntu clv un 
iiacen». que se moderaba luego, i empezaba de nuevo, cuando 
ümblnba otra vez. 
1x19 ivspiraderos ígin>»s de l-xla la eoiitillera, puede docÍl>»-' que 
bailaban en un («tiulu de not.-ible activida') ñntiL-s i un el mo- 
mento rl>^ la lUtimn conrubiion, dic«de \a chatN cima volcánica de 
fantóleiien ri'<.-nlcilv CHÍIim'-. hiLsUiLiencuuibnidit cadena de loe 
idvK eu C-tnlTo AW-ríca. TotU» lo;; infoniKM qnv luui pudtdu n.-cu> 
t, dan nu<ticia« de erupciones vioIonlJM. Hl '20 de enuru, ul volcan 
JcOsomo. »l nonlo^tv de Chíloé, etitolló con inerL-ible fuiU.i la lu- 
i *■ viil Hilir por la noche fuera del crAter. i descender cuesta abajit 
áe la cima del monto, que tiene S.ífUO pies de elevación sobix' 
b1 nivel del mar. La reverberación de las lUrna» se estciHia al 
loplo de la ajtmit; i M'gim hi di.'^cTipcion que me ha hecho Mr. 
[*. G. Kiug, oficiiUdv la Hi-iu/l', proM^nialMi ■■! ewjMíctáculo mas 
ngnlfíco de qrtc jamas habia nido tottig^i. I)<'sdr ia» llannraa 
; Talca. 80 leguas al sur <Íe la capital, se oKservabnn d«9 vulca* 
oes cu tietiviilad por algunos días ántics del 'i'i ilc feltivtrt. Ambos 
situados cm'ca del lago de Mon<lara, 20 Ivgon.-* al este en 
la conlíllcm; i se notií otra nueva hen^lidurn c» In ha'^ieiida Ha- 
ada Orro Calorado, a la dcn>cha del Staule, i no Uyw* de 6Ua 
itt«. El viJcan du Petorcn, i otro cercano de donde flufe 
I arroyo de a»lüllo, como los de Maipo i Actmcogua, se ha- 



i;0 



luaCKaxBA 



bian v¡«to Umbien jMr algunos mesee eD estallo de actívid 

En ol mcj» <!<■ «^niT», >rl vulo.in Je CüsfjjUins, en Centro Adié 
lica, ijvituvu fuimiisaur v!(lra>irOiniu*iitinüi)t(- :ioiivi>, i arrojó Df 
masa áv ta\-a, quu cubnú tinneirciinrviviicíade ocho legiitwt 
el eepeaor de mas de tre« vaigis i Diuilia, '«>-|>iiUAndti todn» liu 
saa de campo, injenios de azúcar i ganado»: Ioíí «-nizas conlini 
ron cajendu por cinco dú» i alAinzarun ha&ta la dístaociade maa 
de 31)0 legtL-k-í (le.4iju iiqnel centro de desolación i mina. 

Eran las 1 1 i intnlia ile lu m-u'iana ciiaudo principió e) tei 
mobo; i la ntin-i^rcni estuba Un ncnitia í hi^rmosi, curio e.ran 
iiii>nda« i aiut^oruailonw Iils cunvulsíoni.*^ do los •■Itnncntos i-nbt 
rniuon«. 1^1 primv^ra oiwiinciou, wiuiv(> í ncompañaiU de 
ruido, fu¿ la (inxursoni de dns ui>du!»:tun<V7iuc«MÍv)i9 exln-tr 
mente vioieataa: el intervalo entru la primeni i la última vit 
cion fué como tic 2 minutos i modio. i ladireccion piinM^i» 9«r ooe 
del sudoeste- al iiortlo^ta 1a si?ní<icÍon ocasíouaila por los tnc 
vimientos undalatoño» tue pareció semejante a la que se «xpcn- 
rocntaría estando de pié sobre una tabla cuyas cxtremidailes su- 
biesen i tuaju^n dfiH pií^.t desde el suelo. Las pe<^ucíias accquis 
quu DOmn por Ins cnikff, se dut-uvicrou i rebosaron »obre Rtiit hat 
dcí. En Talca, 80 It^ii:^ ai »iir, t'ucivn toilavla inii» violcntoíi le 
efectos; la osdlacton principió fin el ruido sordo que auclv aili 
ciar estos tremendos fenómeno». 

Kn Concepción, donde desplegó toda au furia el ten-emoto, 
segunda undulación fué tn que cauí>ó el estrago de loe edilicias¡i 
¿ntes de ella i do los muchos n.-i£udímienlas que la ñguieroo, 
oyó un recio eatr^ito, ipti; procedía como do algún volcan en llj 
dinKcion del sur. Toda» Ijm atssLt del puerto do Talcahuano qaf 
c«liibaii Httuadas al pié de los c^-rro». vinií'n») al suelo; Í cor 
media hora después de la vibración, cuando lus babitanlcii toI| 
vían de Us alturas i tugares descampados al pueblo, w notó i\ni 
el mar se había nuirado a tanta distancia de sus acoalumbradc 
Umit«6, que todos las rocas i bajíos de ta bahía quedaron descí 
biertos. Volvió otra vex sobre Ya tierra: i otra vez se retiró, i 
jando en scoo las naves que estaban ancladas en el puerto. Vid 
eat<tnces una ola enorme, que do la dii'eccion do Bocii-cbica,'9 
acercaba lentamente, antenaxuido a la malhadada población. 



CltXS TERBBJtOTO EX CDILE 



» 



dif^z minutos, sii^iú mnj<-st un^tim'iiti- ^ii ciiru, i liíi'iDñf liiMn|io a 
lui habitantes pitra <|Ui- '^- n-1'tijÍHM-n a Iwt xltiiri^ ilemlt: dundu 
vicnm ctesapnrecvT toiU In ciiKJni), tntgiulM jmr iu|unlla ÍDin"ii«a 
mole de agita. i 

En e«te momento dr torror, no rm potob))? qn« todo« «e fijasvu 
Huhre la Tt>nlaílora magnitud áe la oleada: tmo« comparaban en 
flcA-arion a la del mas alto na\'ío i otros a la isla de Qaiñqiiina. 
Toiln Iti amuUnt ijelante He sí: i segitn medirlas exactas m> Icvan- 
t/) a 'J'> [lii-s üiibr» la lineadla pleamai'. l'na pei)iicfm guíela d^ 
tu* tiiiH-lailas que eataba pom ser echada s la mar, fiiéstitipi-mlida 
subn- In--! f-sciiiiiluvw do las |).irt>defi, i aparecii'i d<«|¡in--* .-nin- la.% 
mÍDat H ■Mil* viiTKs de dUtancia del tugar i|iio ánt^-n iirii[Hil>iL Kl 
ivflnjo dv t^sta oliaida se lo llevtl todo oonsigo al octano. Sitce- 
diiMc otra oln d'; mavon-s dimcnsioiu-s, fM-n> <(iii', toiiiando lina 
lüreccion nia»orii.'iitíil. di jó cn-^ilvo Iim c-!iiMitibn>c di- Talcahuaiio, 
i solo e&uró eutn-gm i^n la bifai di-l Hi-\. Aviu»xá'> ikstpiK* ta marta 
i última ota. ijuc era dv raotion^ dimvnsiiiix^; ]M>ru ya natía i-n- 
Gontni <]uv dt^r^ruir. 

DurnnU- la avenirla tle efttafi g»and«« oleada», »e obm-niirtm d'i» 
ortipdonca di- humo di'Dso que ¡uilian dvl tnar. Una ntmii de la 
forma de una alta torre re pivEent¿ en el horiionte: la otra so 
virt en la pequeüa bahía de San Vicente; i después de su desa- 
pikfiwiniii-Qto, le Rueediri nn remolino hueco, de la lígnra de un 
cotf t inv«TW>. como ai el mar m! precipitas>> en alguna cavidad de 
la tierra. Kn ■'^ta bnlifa, cotiiti en la de Talt^nhiiano, la; vieron ]H>r 
todas pniU-!* gnmdes boHn>! Ionios», ct»n>o M íw vcriRnuwt nnn in- 
mensa (Viiliir-iciii iK* fpue, ■■] agmi tK pum negra i eshal/i nn olor 
sulfúr>-'í l'ctiiio. 

En el T»nH^, al otro Wlo de la bahía, hÍKo muchos ci^tragoa 
la oleada; Í en la iala de Quinquina, e) gamulo anietlren tacto se 
precipitó de Iw rÍMosi En esta isla, hubo casas, tútuadns a 4*1 
pi^ de altara sotare la línea de pleamar, que recibieron mucho 
daño de la avi-nida; i dnmnte los tres dia.H siguientes se notí» mu* 
cha irregularidad en el Hujo i reHujo. 

En la bahía de ('cHicepcion, las capa» de pbsirTa arcttlow se le- 
vniit;imn visiblemente. Ex muí fácil percibir esMa altemila p<«i- 
cíoi) n-laliva del mar i de la tierra, pir mi<dio de una roca situada 

MDM'SLANat 13 



17S 



HISCBLaXEA 



S la vistA del <)(>seiuharca(lero. la ctmi. habiendo oiado casi n flor j 
de agua en pleamar ánt«B del lerreinoto, se vio t|iie después de] 
¿I se hnbia levantado tres ¡>i¿»c i jmr la boya del banco de Bolen,] 
que tiene ahora ciiatxí» pies de ngna menos que Aiit««. 

L'na nave que estaba anclada, encontiij una braza tnénos úe\ 
agua a aii bordo después del terrontoto; perora piiibable que mifj 
dara de- (u>sieiiin. En el puerto de San Vicente, un ¡wco al sur tle , 
Tnlcftliiiano, lainliien se levanltí la lienit cerca de pié i medio; i 
fxir irnlii U eiK»ta de cxia úliiuui bahfa quedaron, aun en pleamar, ' 
cúmiiiiDt dv Tuaríscos muefta», qUQ conipniebaui la elevación de las I 
cupiu^ 

Al ]«ur de la ualnula de la bnhtn d« Conccpuio», liai ttoa pe- 
queña isla llamada Santa María, dv aruut aivte imiliw de laifro 
i dos de ancho. El capit^tu Fiti: R^y '.'Vainintí pou ;pnn ctiidudu 
la linea de la orilla de la en.^nada ilel HUr, como también la parte 
septentrional de la i-tla; i por la prueba evidente de laít eapati de 
niarÍH»» muei'toít, por la sonda i por el lestinionio oml de pento* 
nos deí^reocupadatt, pnreof que u» ailniitu Munbm de <lu<lit. que 
por f\ últiuiv dv <«t<M dos liid'xt 1» el<;viu!tiiii do 1a tti^mi no liuja- 
\m de m^ao» üe dics pií^, i que cu el conlio dv la i^lu lia «ídn 
como do nueve i en In ensenada del «ur de unos ocho. Este aKo- 
llonamíenlo de la tierra caj-i ha destruido ul puerto inerídional 
de la ¡üla, pues ahora apéniui da abrigo a los buques, i el deseni- 
baivadero t^ mala Kn l'Mln» parte», al rededor de la isla la Hondn. ' 
ttcñ:il» hnixA i media miím»; i n-niis de lÓO u2<l0 pi^ de altiim 
aparecen hemlidon i deítgarmdofl en todas direcciones, i se han 
de!<{(ajadi> de ellint manas enonues. Tant^V el capitán Fit;: Ruy, 
Cüuio el capitMii Kiriipnon de la marina chilena, opinan que fut' 
miii;ho mayor en ejíia ¡»ln i «n Concepeioii ni IJciupo del t»Tre- 
nioto Ir cIcvatñoL de In» eniHV, i i|iii: Ifw iiim'hn!' (..-«•iliiciouiw <juc 
le siguitToii puedv-n habiTlas Iiwtím bfijiu' ul niviíl anlwlichix Eu 
Subul. un poco al xud(^«tc dv Santa Muría, la «Icvacúua du Im 
capa» parece habci iddo Je wík pií*». 

En la Nueva Bilbao, puerto del rio Maule, setenta leguas al 
niHle de Concepción, oeiwi do hora i me<lia despuc* del Hucudi- 
mienCo, subid el mar sobre la línea ordinaria de alta marea, i con- 
tinutí en este estaílo por media hora, áutes do nucodcr til ruHujo. 



esAS nBBsaPTD bs crils 



170 



erteadirf mbR la pl*n i ^afatú ño ambí o<n ana ñuknm 
eztiaanltD«rM, hmsut IkgM- « la altnni ri<> doop |i4é6 sobre la nuu- 
es dd if;aa- Ea «U óIiíum incnnion, •!«« gutétas <{ae estaban 
anelxhtfgotJ fi»eft«. anA^Uana sos cahkw. i panderoa depocs 
«otn* k» tnalarraleA a cmitu ñacDeiita \aia& cte dUtanría de U 
pkra. 

De aHf a ondia biwa, oeoniñ («n av«DMla iM mar, qoe ahtd a 
la alUtn de aorvv pí^ i pur r) R^Mciit dr cnn^^Ql« i üdw bum» 
se ii«!raa aranxu- « la lirmt n^tiiln.-* «K's pm> twi oon iunta 
violeocta. Eo e^to paittii, no *c pm-ib¡ó <|tii- »• habtcw Icnutadu 
la cntK p«n> en la baim, a la booi dvl ñ», «lue ha hecho sqempre 
ta (Aliada al pur.rto tan difieil enato peligTw<a, te haltAn>n dos 
pü» ntiw d<; agua: i a a>ii;«<:iieDcia de U cdda de uii iniíiciisi» 
|iieo dv nKinbu'ia i;n el mar, n: tsijxm, qtiií t-n virtud de la iitir- 
\m direocÑti duda a la oornvnte, do baiitÁ omn aciiiiitilaiH^m d<! 
areua. 

En VnljiaraiÑU, mí «Aucn'ó i|oe «I mar avanab» i ivuocnlia i^ 
pidamvnte. ptiu oon euaviilad Í tin ñvWnñ». 

Seria d« poca atilifbul pix'<>K-ntar n tn 8iin¡<>dnid l>i« tristes p»r- 
Dienos^o de Us ruinas ijue pn-dujo «sta cüinTilstoi» vn la» piwin- 
cÜR tn«idiooales de Chile. Al 6iir de T»lcn. apenan qued*» pared 
m p¡¿; i aun al norte de esia lín*-», fiier\«n mili seriiMi l>e v-tmgue 
que se expi^ rimen larün en U"la cliise di- edificios, Kn las pmvin- 
ñas de Caiiqiiénes i de Concepción, Tiií ht ndtda ) deMjv^zadü bi 
conexa dt- lit lii-rra en t»*Li» dirx>cciom->. Eii ;d^iiii>n jutntjeH. M- 
attrierxiti jürieUL't de vari»» pi^^ de niH-lm i di- jimfiimlitlftd. que 
dirtulMtii i'l terreuü hn.'sta diictiuit-in» coti^idenibk'^ En tiiui lin< 
oieixln tx-n-Ji de Chilluu. n Irv-inl» legwíN de Iiv coMi», si- rvnniaroii 
lit-ndiduní» profundas por doitdi- bn>tjiix>u erupciotK*» «.-eiui^^uwfi 
de agua saliula, que han dejailo copiuc^> de]iiisitt>K do udh tob» 
ptuda pidverulenta; i en 1s nü«nia hociem)». »u di'M'ubriui-on nui- 
chns pozos circulikrtts de agua salada, i un gnu número de nue- 
vns fuentes termales. En uiiicha» partea, »« hinchii la tierra eomo 
una grande ampolla i reventando luego, ^-ei-tí¿ noa agonsa ncgi» 
L-xtraonlinariamente fétidn. 

Iak^ liuiite.» II i|ue se estendieron las oeciLicione*), Fneran por el 



c 



180 



inSCKUkSBA. 



norUi hií.-Ui Coquimlki, i {wir el rato hoitta Meiulinzu ^ibrtí 
ctKwtn onvDtnl riv k ^iii oiuk-ti» de Iok Andc^. Bitj<.-le?> que- iu-1 
vi-j;nli»ii «I Pacitic" liBHtn ck-ii mili»» <1c la corta. i-\|HTÍtntMitarr>n | 
el !WcuilitaÍi.'nlo con un groilo dr fiK-nn iirin.->i'Ii-niblv. La barcit | 
tiii-.niiiiiíia, clc«tin>u]a » VnIpnnii.'Wi. luilliuittiiKc il 'Kt Icgim^ tIo IílJ 
uu»ta i i>nfruntc dc-1 Maulp, se úalió HábiUDK'ntv (IctrnidA por ul ! 
figii-i. tluininiiy^nilosu U voIík-ÍiI«iI Je su (tiirsti un la raoBi d« 7 » 
I , da m&uvra t]uv el C3pÍt;in U-niÍi^ halR-r «Inilo t-n im bAJÍo do 
oFcusL El mnr, fucrU>in«iit« njitwlo, paitviú Iv^'aatAr In [uw co-| 
oiü unos vcinU) pies. Tan gruido fué Ir ftluitua, quo se pcns^' 
cvhnr los bok'S al ngua. 

Id isla de Juan FcmBodest. uiua de basalto a 36U millas de 
dUtooeia d^ la costa, «íntíó al t^nvmotu, pero no con tanta vía* 
Icncia: el mar §e elevó ele la misma suerte qne en Conoepcioo, t 
n>:tx>oedió consecutivamente, dejando el fondo de la bahía de 
Ciimbej'land a descubierto hnsta derta distancia de la playa; i en ¡ 
la sffganda avenida, Hiibió (jiiince pies sobre su nivel ordinario, lle- 
vándolo lodo conícigo. Al núürao tiempo, mi gobernador, el mayor 
Srtlcüfíe, nb«erv(i ima deiea columna de hutii'j, qne salía del nwr 
<^<Mo A una uiilla de diíttAneíu del puerto de Bacallao, i iliini 
hiiNta las líos <lv la mnAatia, hora on que 'o: sintiit una trtaueo- 
'la exploúon, que «.jarció en todwt direcciones ul agua; dtintnt« 
i;l nslí) de la noche, varias llamaindas tpic pjin.-cian piwi-der del 
niisnio panijc, iluminaron toda la isla. Bl cn[>Ít;m Sínipsou. cotnu 
un mu» despuc«, rcconw:i<} aqnvl sitío, i no encuntrd fomlo amé- 
nos do Cy bruzas. Es digno de notarse que el 24 de mayo do ' 
JT-M, cuando fué <i<-stniida la ciudad de Concepción p^r un te- 
rremoto aoompafiado <Ic una avctúda del mar, la colonia de Jnan 
Fcmándoz. que empezaba cnt'inces a lovantaise, fué tiagaila de 
la uii»ma manera por la itiour?iion do las olas. El gobcrnatlor, su 
familia i treinta i cinco porsonaa perecieron en a>{uellft catd»> 
trufe. 

IJ^iApue^ del terminólo ocurrieron las ufnialea mntacionc» at> 
mosférícas. Hubo liigai«s en que humcancs espántalos colmaron 
la aflicción i de.»iilientú de los habitantes i dieron nuevos térro* 
res » la desgrariiL Siict-d¡i^*ronse torrenteü de lluvia, circnnstaiMm 
que ocurre nuns VKcea va e»ta t^poca del uño. En la.t fuentes ter- 



IKAS TBRRIOiOTO RS CRtLS 



Iftl 



I 



lilaila de Canqii^n««. rkoidc vi nguA biula da U Uvrra n Ir tvm- 
|hrr»uini rie 11>™ dt* Fahr. se (iisniinnyú el calor üospiim ík-l te- 
nvinoto haMA parar tn 'tS", circunstancia ()iie se nui'j aa-jmi^iuio 
dc«pties ik-I ÑHcu(tiinii-nt4> de ÍK¡'¿¡ pcru esta diiuinucioa de t<:ni- 
jtcmlum duit'i piicu tiempo. 

A rii'j>|gi> de cBf r en ntia fitiitídioKi piviUjklnd, ho iliulu n In 8o- 
cieddd uon mliuñon circiiti.sUncíiubdu In» nlutravioncs olcctutulns 
en la siiitcrficie tW lit (ívint (xtr (wUi vttilcDla oanvalsliiD. Dvf^iinc» 
^ examinar el tíctvnx'i áinliito de sus TÍbiaciones, despu» du 
-<ibiservar la t'K'Viwi'jü (tu una isla ¡ de la casia adyacont"?, i la 
«nii)cii>[i d« «n volcan subotariini, e* iliGcll dejai' do crt-ur .¡ne 
CMtáii todavía en actividad laa mÍ3ius& catisas que levantaron las 
formnc iones terciarias a sn actiinl eJpjTacion en la gran caden;i de 
la c<jnlilleni. A vuLa de cttaf^ cijntmuadas mutaciunes sobre la 
upvrfíciu di- 1» lieriu, no pudemoá ménoa d« n»petar la opinión 
lie uqiiellu)' fil/'^'ifot i|ni- han inií-.ulo la Ariiérica c^niu un c^mti- 
uenU" «jiiy ha a|vii\-ci><lu sobre Lis a^u:LS on una /•jinoi mas recien- 
te que el <)uu [Mdemocí jii por tsM a{K>ll¡ilai' con tna^ ])n>pi(-dnd 
mundii antigua 

Cuu motivo de haber empezado hs oscilaciones n una hont 
tontpnuia del 2U, perecieron coiu pala ti va mentó pocas vitlas; per» 
la frecuente re]*eticion de estas catástrofes, producietulo defectos 
• >Tfriíiiii-iM, piKiJe piubabk-niente explicar las caucas de la corta 
<luru.'i<>a di- la exisioncia humana en cñta» rejiones. 



(Arautxtno, afio de 1837.) 




ANTIGÜEDADES ME-IICANAS 



■ J-M B t i" 



(Eztneto Aol Fortígn Qiiarl4rl<i Reritm) 

Se han piiblioul» rvcíciitcincnUí tres obnu que hun Uainaflo la 
atención dnl mundo sabia. La primera es una CoÍMcion de loa 
Aiüigiiethul/'» ilejiou'Hiu* qitf. fjívttm en el Muffít Nncumat i 
iUin í( luz Itidro íaiza e íñilro (Joiuint, LiUxfrafi'uUt» por Fe' 
lUrñeo Wahltvk; AUJuío. líí2"-183S. Ia m>g»aA& ea un Viaje 
Pintorfíitco i Arqu^"ff^ji/M rn .V<í)ici>, pf>r t', A'cM, arf¡MÍUf.to; 
lUugrafiado jtor lo» ariinUiA imM </r'«ítif.'/«tV//(K <ff Piiri/i; ¡*nria, 
folia. fTUiv{HM 1,S, 3,4; l'Si^. Ln bcrccm »G intitulic Anligüe- 
daiUit M''}Íeanan: Rflacion df la» fre« r.Tprd\cwne« dfl cupifan 
Dupoije, ordiniadua «t ISOó. IHOG, 1S07; acompañada de dibw 
jos de Gastaíieda, dihitjadoy dH Mateo de líbico; c*ya, nota» 
eftfAicaiivfut i otro» documento» por ton wfíoiv» Baradere. De 
Saint Prieet i t-arioa t'iajenxt; ParÍM,/olio, 1x34-0, 

4Ei asunto de estoA tres ímportant*^ obraíi (dice la Revittei 
TrimfMre Extranjera dfi Ijilndroíi, núiii. 35) presenta rasgos de 
novedad i orijinalídad que niM paix-cen <K? una importancia inipc- 
ríor a la dt> ciial[[uiera otia nint>tna do imtiglle'ladt^ íyta dcscu- 
bríniientOíí ([«ft r(«;¡oiil»>mcnt<.í w! han hi^^o en lii América Espa- 
ñola ticnvo sin duda igual iatcn» quv los del Ejipto- Poseen 




Uá 



UIHCliLAXBA 



Hik'tna» otra vvnlaja las nntigüodailus mcjiciuias, i es U de «t un 
(uunto tn^ucis tríllnilu. Eí>te v» cauíparatívaiiicnU? un tcm-no vir- 
jeit. Ea un metal precioso, uciiltn va la niina^ ]>oca> bunefií'iafio, i 
apellas cunocido. La vúta ÍD(laga«lor& «lu iiooa pocos nnticuarías 
ha poHiítu descubrir bu valm- inifinsecu: pem npónas ha pei-dbido, 
por vaiie lus <»ícuixk< i ulinlruidiiH rjuuiieií ipic han i;.->tiulii a íhi 
ulcatioe, torid el inéi-ito({uc las reuoinicndA, i léjim de ptu-fctitAiíiM 
cr>n clariilnd al público, lo i^ue han hi-rUn itc iiliriitiiiirkLs c:iiii iitut 
nuLsa vuoniK^ An |m ilnuUiría. La miiui, aiin<[uv ñiM, si- ;>ii>-<l<- (lu- 
cir ((utí nmbit de abrii^c, 

«Ia príiRvrii (.-ircuDistajicia i]ue nos snrpix^iide al nonU-iniilar 
)u« fstuptnidf», gwUxco^ o nuigtiiti«»!í monumentos de un pueblu 
que ya no o. í a que so relien-n las iliistrac-ionea de W obnu» quo 
itcabauíoH de citar, es U indiferencia, u pur mejor decir, abandono 
con qnc se \{3S ha mirado Hasta ahora. Robertüon. con en He<wtuni- 
bmda incrrdulidad. o alucttiado por los «qiaftoles, cuvo inu-rtta en 
a({ncl tiempo era poner una venda a los ujos, se propaa<t a dt^ñr 
eu Bii Uittoi'ia (Ifi A »i\¿r'ifn, ijiie en u»]a la oxl^nsinn de Niio- 
Ta K!<{ii3i'ia n4> se encttntRibn i non ti mentó ni veütijio de edificio 
itnt<-Hor U la Cuoi|UÍsla'. que el t4>niplo de Cholula Uo cni mfut qUO 
una mole de úvvra wilidt), síii fachada i «n gradas, cubi^rtiL th* 
yerbas i matorrales: Í que las caras do los mojiconu» eran unas 
chuzas construidas de oéspod j ramas, como las de los índioa maa 
bárbaros. En otra parte, se contenta con notar de paso que ul 
desgraciado Botiirini habia hecho un asombrtim catálogo de nnt- 
peui. pinturea, ceusoít i cal«ndiirios utejtcanoA, ([ue ym no exisiiim. 
Hai vAtxi pamjv en que consíilera como materia de mucha iim-r- 
ttdumbre la autenticidad de la niela cmnoliijim con que Ion 
mejicanos computaban el tiempo; monumento de quo C¡im;ri 
habia publicado una muestra i que ha sido \-a (raido a este pala 
por Mr, Bullock. — Si os jenuino, dice friautenie, pniebo que lúa 
raejieanoa usaban canurteres arbitrarios, ipie. repre^ntuii varias 
oosns adeuiaa de \t» n'&HVírt». — E^t de niimUñltar que un eríttcrt 
tan iMírspica;! como Kobcrtooii n<i stj^iM'chaM' la inexactitud de 
sus informes, o no tttniie.it^ juzgar pnxri p i (»■ lamenta-, áiiteM de 
aventtinir itemejantes dvcisJonus. 

«Dbl tiempo de Kobeitüon acá, ha n^biilo nueva luz el asuti* 



JLXTIUt'KOAUBS MEJlCiXAS 



18¿ 



ni 

Fe 



, i se Iiui diMpiido In» iilt-bl«.s tlt^ incn^liilit ignoraiicia i)nú lo 
cim-ci»iu HuiiiboUlt liA {iiihUcvIii sil «■I<m:ui.tiLv i tliveitiila no- 
Liciu «K- itr* iiKtniíiiK-iilu^ iic Coiitrw AtiM^ríui. RÍib, «scciUir e»|)a- 
ñul poca conocidu, «liú a luz en K-'C xu Dcacrijtcion ¡le ln« raí- 
kiOS dr uva <(«/);/«« cittfht'l trelrutrnirnti dr^ctihii-rlit m 
ÍGaalmiolu, obra que, aunque pnrecu oItíiWIh, ha dado iK>ticÍtuí 
laaa cuntías o interoantes que las de Humboldl sobre esto nsiin- 
itt, Ias anti;{11eHa(]e§ mejicanas que Mr, fiuUock ha tmídu a In- 

^flati'ira, han hortiu uia» fiuuiliareii al públiw &ii cxUtoncJa i mis 
caiacUfeii: aunque (« prciciso confesar qnc esta cxhibicíun daba 
nna iden algo dc^ventiíjunn di-l ndelaiiUiuiienUí de lo» n]<-jican<H 
t;n los aru»: que ella confumlia diis nuuiíi enleranientediütinias, 
coniiubitaitus i lu^ voiuiHÍ^livIon-:»; i qiii* {Mir nieUiu de ella Ka 
enikauecido «.-nviit-ltM vn üwnibtn» iinii vimlucl que rocienteinente 
lut ei<)uix-idi> sus niynK subit- vi iriiiud» antirimrío; es a saber, que 
i;.xLst>'ii fii Niii'vn Ks|MUJa luoBUUieiibw de un [lUvbh» iiltatmtntc 
eiviluadit, ijue prt-cc^lifí al mejicano, ban luanibiltosu», niaj^jlicus 
i.-k-^uiU-'s, eouio los de EJipto. 

fKI Viiijp Arqiiful'jjifode Nebel, auikquc extrcnuunvutv liini- 

]o on sus ilustntcioneK, ca el <|iic preitanta pormenores mas cis- 

{■léitdidus. Pero la noticia nía» niitZ-nlicia i cumpIcUi de c«Um 

monuiuvnCos, es Li que aoa ha pmpúreiomulú la conü^toa enviada 

a investigarlas, bajo la autui'idad del gobieino español, i a cuya 

-cnlioaa estaba Dnpoix, que nos ha dado una extensa relación de 

, las tns expedicione» cientlticaá que eiiiprcndiú eon eí>te objeta 

6 resultados, puMh;» iiAadin>u W de olni ciiiiiisiun, cmntiada 

por el gobierno iu<-ji<'juii> a M. Biinulrn>. Per» hi ubra de Diipaix 

I -va la que piaile o»iLsid<'nin>t: como priiict]»il autoridad. Sus ih»- 
itl^oiicM i»tÁii rouiprentlida» en la inagtiitica i iUk^Iokii obni dfí 
,l»« Antigiiedíulfit Mejicana», i]aB se impiime co Poris i se jHt- 
|li)iea por númiTOB sueltos en la oficina do laa Anttjfvedwfi'jf Ate- 
^icatini. TX-betnuH decir en juíiiicia ciuo U mayor juirtu d<- eJiUi 
'fbra nu i.ra mas que una nueva edición do las Uastnicioiie« d« 
j\giiNt¡n Aglio, sacada de tarela^^onde Dupaix, Í ya ineor^ioTwlHí 
■*.a la gnuidc obm de locrl Kingsboroob intitulada A iit'uj'irAhuU'i 
Mejicawis, 

<tLft primera convicción que ae apodera del alma al recorrer 1& 






18G 



uxaoaJtSijL 



larga serie de- estos monumentos mojicanoti i ttiltecax, es la du 
somejiUiiai con Ias rü]i([iiiart riel nnti^ut Ejiplo. Pf'i es postblil 
terlos sin rcciim^er dt-toli- liii.-g<> Uia piníinides, jiL-inisforios i it 
f]fís; fraffmentos de ]uilncii^>s iiiiii iniinn(>tii*inpi)gr;tiidii)Mw pori 
Ar(]iiil*.>ctiini i Ik;)1us ini icui^ pmgKireiuiii-.s i documiciiHM'^ moni 
inentit» si;|)uIcmU-^^. iloiuésticos, rclijiíxsns it milibtrcs i[ii<^ int^'e 
vi titulo de cirlujK-uM tanto como cualcsquivni dt- I<k« qne nhv 
fjci^ten en Itulia o On-cín; ídolos t escnlturaK, W iintM rudu 
los olni!« tiv una h4^«hm-a acabatla, mtii?7ttnu< de diferrnle» vna < 
CÍ\'ili]U)non, que en »tis pcistlinuí i jeitos ofi-ecen la mas elaní 
lojís con el otito monumental tle CüHniltitra i eütntuaría quo 
antonomasia ire llama ejipcia. Finalmente, ef impwible fpift I 
vista del anticuario deje de líjai^se en las pruebas tjiie ai|uí w? 
presentan de la existencia d« dos granden rama» del lenj^uAJe je 
roglífiai, una i ctrít muí pnrecidas a la ejipeia; i sin embargo ■ 
mcleriziidas jMH- jwrticut¡mdiwle« pcrfeeUiniente ame rica naa. Ve 
de ellaa es la escritura pintada peculiar de Iok mejicanos, qt 
tien« lit mayor semejanza ci>n las tablaíi histéricas de los 
píos ejipcioe. La se^inda es una lejigua jerogtfñca pura, qtte 
rvcv haber ítidu propia de lut> tulU'tuts, » Av alj^in» ntm nimc 
inu-s antigua, quv luibiU* el suelo ocupado después piir \m incjí 
niuos; Icngitii tan eouipletu como la ejíjicia, mientras que, B 
íjuc podemos juzgar, la aventaja en regidai-idad i belleza. 

«La breve enumeración de unos pocos hechos nuinifcsuint, i 
qu¿ lijcros fundamentas ju7g<^ el doctor Robertson tan ilesvcnt 
jocamente de Iws monumenti* de Nue\"a Ee$paí\a. En í^u licmi: 
provatecia, tanto como ahora, la numia de atribaír una inn» 
importditcia a todo lo que tenia relacinn con el antiguo Ejiptc 
Poro, ¿qué es lo que liai en realidad^ PiMmides no inferiorts al 
ejipcias se nos presentan en muchas parte det terrítono mejíJ 
cano, algunas de (-IIhs de mas anchas bases, i de inatcríaleri íj 
mente íiílidos i penunuonti^t. 

«Hai en Cholula. Otuiuba, Oaj(lOl^ Alitlnn i Tbucala vestíjifl 
tie una niíble aii]Tiiioctura i i'^idtuni. T^a iin-nlaña de Te 
iwlá casi luda cuIííitU de frugmentu» de aiiliguDs edifícícwL 
vieja ciudad d« Faleiique n<»tí admim, no solo por el trabajo pri- 



JL<CT16J>EDAUKK ITKJICAXAS 



187 



» 



^ 
I 



oíoniso de &U» templo», pntiti-iii», casas i baftoa, sino tMnbÍ«n poi' In 
oaarlin rlu lus «Ic-MÍgniíB cli>l iin|UÍtWUi i Li uiattitrtn ilv I» (;jc-cii- 
cion. ijiio negiinunonU* no s<^ itvotgi>nzai-iii (le ]>iitiei>t-* itl Iwlo lil- 
las obras ujiíxitits, » lo iim'-iids «K- Ifts ci»n> jH'rtviicoen ti In» prime- 
ras MUdfói. Kii lux Nuiiliiitrí(j9 t]v Pnli-it<]ii<r, hiii osctilttinw de Ído- 
l*w utití s^' )iani-i:i> iiiiidio u Wfk- los »ii(ifriiu« (]¡o^i.-.i »W Ejipto i 
de la HUia; i tw; iMK'iu-nlnuí pln])i»fvríiM i 2c>clfiHx>s qitc tiiiuiiliGiBtAU 
confn^i lidien KM astnin<íiiiio<M i cronolfüjiooi' stipiüion^ u lo« tM 
Ejipto. Se retí en Millan tii^ hoüios do un palm-io rlv coiisidtT»- 
bk? t.-xlj;rwii)n, uuyu anpiitiKtum, i\ui>i|iii; {Hviiliiinui-uU- mm-rica- 
oa i difftvnu- du la tlv L*ua]i|iiitfrii uti'ii luicitm ilv qiiu tengamos 
nuticin. pn^TSt-ntn r,i«;{i.K <k- pniiipti _i{r»twlin*i i de uiia mvl«nc'>- 
Hai Ixllfzs. El u-cho iK-l pórtico i-slii sosti-nidij por mluinnns ci- 
lindricos, cuvotipo ci-ovuMw t\av uo uxletv un niogiinu oli-it porte 
Fitinlmentv. vütatuitsde un giiisto t-ntcmnii-nW citúicu, vn nudn 
parcciJas a las disformes prodiiccionva del arto m«jÍcHOo, se hau 
vooontrado en las cercaaías de Otutúbu. Mitlan. Jochicako, i pu 
e] magnífico tonipto de Oajaca. No eoa estas, como Roberteon 
insinúa, obias de bárbaro» i|ue no tenían utensilio» de metal con 
i^iie tiubftjar. VUtt! emir hn tlirniuuulo fie la conCtL^ion de doc« em> 
dístinias. Es venliwl i|uo Iim si.niii-liilrbAros mejicanos prodi^etrui 
Mtí riidits t.?tciiUiiriis non insIrniiiunUie ilv piodr.i, per» In oulln 
nación que \isi |>roixtliií trabajaba con utensilios de cobii;, de que 
KC han hallado algunos en sus sepulcros. Su him encontrado tam- 
bién en ins cxcA^'actone!^ de las tumbas algunos riwos (pie en leus 
TonuJis i en sus tulonios nos recuerdan las niue^tnis iiuis teiiipm- 
nw> de la alfarería de ]os ejípcios i ctrnscos. Lns relt[|uias de U 
anpiiti^'cttim de e»>tn grande, r-ingular i casi desconocida nación 
presentan ^-ñales de una civilización iidelanltubt í de e^>u]odídH- 
di-st WMñnlvs, de que no se encuentra vwttijio on Io« decunlad"- 
nionunientoA dol Ejipto. Caminos artificiales, construidos como 
lo6 caminos m¡lit««s de loo romanos, de grandes lo^os cuadradas, 
se encuentran, no soto en laa cercanías de sus grandes ciudades, 
sJno también a coa.->ido rabies dií>taneias. Ellott guardan, como 
nuestros lei-rucarriles, un nivel ct>utÍnua(lo, i son en realidad 
viuduciu^, a diferencia de los aciLediurfoi que también cúns- 




-*í I 



Ll-. 



I8S 



1U80EUXE& 



tmia este pueblo. Vonse ademas pueutes coustniíd'fs de inato- 
Hules igutiliuenlc durables, pcuu atravesar Ioh torruiiteíi de las 
montañas; i todo en estas obras es a an miiiDio tiempo icjenioso, 
lüugular i jigantosco. Coa atrevida grandiosidad es su carácter.) 

- (Arauamo, año de 1)^7.) 




NECROLOJÍA 

DE DON AGUSTÍN DE EIZaGUIRRE 






La Kepúhtica lU-ne (¡iif liuitenUr la «ensibti' p^nliil» d« ilrní 

Agustín de Eixaguirre, unn de los fiiiiilfulon?» Ai In indt'iKiitk-n- 

tn rhili^no, i ili^ los íii(liv¡i]ii<>i< ipii- mits ^' hiui lO'ñiiliiil'i |H>r mi» 

ivírtiidi-s privttiJat, ouqio por sti celo ardi<?nt« en favor ilvl bien je- 

OPial. i por su Acondnuln íntcgríflful. i pun-xa on lo» vario» mi- 

OL-il«-nos públicos qttQ debió a la confifuiza de «na roncitida* 

os. 

Contraído al dewmpeQo de mis deberes en la tiatiqiiilidAd del 

,r d<itii^>tíco, saliií de elU poi- 1» prÍEnem vex oí año dt^ I^I<l 

r» SKrvir el empleo de alcalde, cuando las «iiccííoíi de la Peiidi- 

ula, antitieiamlo lii disiiliicioii di- Li nioiuirqnia, ublignnm a los 

lUüblixs nnK-rícnn'Kt u pea^aír vn »i tniKina". El !«*iior KÍKigii¡rr»*, 

'>nii>jere dr la iniiniHiuilidad. tuvo una parle inní prínci])»! en 

liis ikOiH^ttiiirnUwt lU' iu|iK'l uño, <|iie piiidiijenin la ()e[>i»íoÍi>n <li'l 

L'xiilviiti.- ('.-innwK) i la iuMMlncioD du la priioeni jniila ^iK-i-ua- 

(ivíí i-ii ^'1 mi'ttumible 1>' d<- si^tii-ndíre. tjue niiniunw jiixtiiriiente 

mnio la uiinini de lii liliei-tnd chík-na. AunijUti Iliunml» a i-»ta 

iiintn por lii Tox uniinime du svs compatriotas. i|ac hubian for- 

ladii vn una alta ídc» i\v mi patiíotistiio, dcnitcilo i puivm, Uo 

In whu«'> íiívptnr un puotn tan Ítn[»>írtant'' i himorífirw. j-ino 



1» 



]IIliCSL.U(Kl 



i]iie formA un acuvitlo iiriviuli» con 1o:c oLro» indÍTidtKm tk^ la tut 
nicipaltdtul, para qav, imitando todo» »u conducta, oo su atiibu 
yeae a inims de Ínteres particular la cncrjia qu« habíft d^spl«E 
aqiie) rueipo en Ui creación de tío gobierno patríotA. Con al niis^ 
nio despi*iHli miento, ejereió vanas comisiones del servicio pú- 
blico hn-sta In ¿poca de§astrofia de 1813 í 14. Vna expedicic 
unviiuk ¡M>r el vírrei Abawal invadiil el pai»: i mi^Jitraíi mnrelmt 
iiontni UiK iuvasufí'j* el jefe del ejecutivo, se eunfíriú el gubior 
siiprcnio, rodeado onUlnces de diüciillades i peligros, a una jimt 
iMnipni'.'íNi d<.* ln^« individtnw, i pn-fidiiLi por el si-fior Ei&-igiiÍrr 
'IWos H'Cdoi'dun la tvnninncion de ai)nelU inÜkii.sta e:iiiipaAa: 
]Hitna fué de niicvu CMclavixnd^ í el acñor Etzitguirre con út 
)liiKln-!< pnr,rio|]i.-<, ^ \i6 emiitiniulo al presidio de Juan Fernánij 
fU que IM-Jinniienirí hjwia lii gl«>ri'»ii n-íttaiiraciún de I>>I' 
Kv!<titiitdo a Santingo, volvitS a ser empleado en varías coi 
iie«, i »! granjeó en toda-s la i-Kt! marión de hiiü conciudadanos 
li^a, «e. le confirió olm vrs la prinw'n» ninjUtmtura de la lU>i*i 
bfica, como presidenta dcHa junta giibimnliv» (jui> »un.-dió . 
supremo director don Ikmanlo O'Higgins. Nombi-ado por 
CoogreMo dtt Plenipotenciarios un gobierno provisionAl i im i«ena 
lio oompnesto de nueve individuos, don Agustín de Eizagiiíi 
figuró en éste como representante do la jaovincta do Sant 
liajo la constitución de 1^"23, fué también uno de los miernbr 
• M Sí-nado Conserviwior i Lejislador. En ainlwo cueqios, ejercí^ 
casi constantemente la presidencia. El i> de julio de 183fl, en < 
período aearosn a que dio lugar la subversión de aquel orden 
Hlico, fni^ i-Iccto viivqirx'.sidenle de la B«!pública: i. en tin, po 
renuncia del prcwidcntv jciM;ral Ulano», sin-ió do nuevo la ■ 
jistmlura Mipn^itia iK-^df el 11 de setiembre He ai(Uel afio 
el " de enero sigtucnt<*, 

EE«t« c« un buwjuvju sucinto i deiinudo <le la carrera públic 
riel difunto la.-fior Eízuguirn-. Su íiniitíza, independencia i de 
prendimiento, su amor a! bien, brillaron con un lustre igual, nuc 
ca empañado por la mas leve mancha, cu los puestos importanUi^ 
3 que le llamó tantas veces el voló de la patria. lilodelo dv cívím 
ino i de austeridad republicana en todas I»^ ¿pocos de la rt*?»]!: 
cion, en toda« las situaciones de In vida, entre lo» halagos i 



KRCHOLOJlA DE DOS ARrSTIIl DR BIZAGDIRRB 191 



poder, como entre loa baldones i iniseríft8 de la deportación. Murió 
pobt'itá, después de haber comenzado su ciurera con una fortuna 
brillante. Falleci(} el miércoles 19 del comente (julio de 1837) a 
los setenta años de edad. 

(Araucano, año de 1837.) 




'^^¿A 



■'"''■'•"^ 



RELACIOX 



(Extneto d«1 Ed-mbarg Jieríew de abril Ae 1837) 



DEL VIAJE DE DON BASILIO VILLARlftO A LAS FUENTES DEL 
^ RIO ^EGRO EN 1782 

P Don Btuilio Villiu-iflo dcsumpcfid con muí poco acierto U cxpv- 
-<licÍoii uttctiiiK-iidiuIa a su cuidado. ConiciUHS a dubir ci rio coo 
cuittro Lu<)uc« vü la ultima ficmíutu do ^ticnibrc de \~H% i si- 
limdo MU curso Hcrpcniioo hacia NO, llegó cu la príni«ra senm- 
aa de noviembre a la isla de Choelechel, que tiene a le^aH dn 
i Z de ancha La tierra cercana a) no le [muvcíó al principio 
Jel viaje extremadamente u-itéríl; pt>ro detipues mejord <Ic- a^pt^N 
'tu, i cerca dtf la t.-<la ^a i;ra Av ñxci^leiitv cnliiUu!. I>ih orillaít cala- 
ban cubiertas de 9»uc«» i du olius árbulnt, de los que, m^a Vi- 
^ llariQ-j, sirven puní hun-r carbun on la tiictorí». Vlllnriño iic»ui|>(í 
jB<-n Iii i^U de Clioclwhcl, invernando, como él min'nio dice, en mi- 
tad del estío, i pentianeciendo en inacción por siete semanas, dii- 
nuitc las cuales fut-ron bajitndu i;i>ii»Uuit^-in(?iite las ajiguas (Ii^t 
na Siia biicpivs no pnnxx-n haber nidc a projiósíto [»m el objeto 
de la explonicion; llevaba demasiada jvntc comúgo; i la cantidad 
iln provisiones era corta paia tanto número. Al fin, después ilu 
haber desperdiciado siete semanas pensando en el remedio do un 




101 



stíurxuiKiiA 



mal. «lUC «ida din «*■ n^ravnlKi. <!<'ti>nii¡tK> i[av il'w iK- sus bnjclt? 
st' vuUit»en. i con Iw oii-us di^s cootimiií íu viaje 13I ^1 de dicieni 
bre. El rio poi- un Uu;ga ttvcho h pureciv aumentar en candal, i 
la díhtancift de ¡í a 4»»J millas de su boca, em de do menos Je 
diu K'jfiia de anchuiu en tai parajes días nngostob. 

Di^|>u«í(d<-('noiintr(irinnuiiit'r:ihU--idiliculta(le.s(icaí'íonftilan 
<.<! pocv foiido di'l riu. iiuv ent ciidii %t-z ni^tifxt pmfundo, i ^>r sil 
iiriiomnciu del uinal, IIv^ Villnnüo el '23 tlu cnt^ru di.^ IT>3 a 
coDllutiUcia de los dos grandes bmzo». ele lúe cuale». M-gun el si»- 
t«Dui bipot^Uoo que cnbÁice» p1v^'a1ecia. d¡<i al mas meridional el' 
nombn? de Gran Deragna'iero. i al otw el de Scuiguel o Diaman- 
te, Laí' aguas de mi" t <>Uv> corrían cierto efiíweid sin raezelaiw?: 
sendo dulce i c1íuv> el bnixo del tnir, turbio i de mal sabor el del 
norte. El rlín ftigiiti-nU-. fué en nn bote a examinar el brazo del 
nort*t, i hall<> ijiic t-i-a un gmii río; jiero, <le»piieH de haberlo reirioD 
lado una tegiin, einbitniatmii mi )>ix)gi-i-M> iIok ÍhIh^ iine, cíitrMhaa' 
lio 1-1 mnal, i uiitiu-ntatidn la [n]>id(-z di; .-mi cur'O. hii/-¡an im|ii>sibl 
el Híivej^kr wnlru la numetit*'- Kílv riu, tmgiin i'l ubtíerva, ví¡ cat: 
tan gnindb coino el d«] «ir, i miiclio nuj-nr qiic vi Culurndoi S: 
iiiuitdncii.mvit M>n funnidable»: i M^guii lo (|ue puede jiugarw 
el ra-itro que dejan a lan orillaii, hiiben a mucha man altum que 
las del rio del sur. Anastra sus aguají por un valle profimdo de 
don leguas de ancho, faUIeamlo los cerros del oesto, í dejando 
llanura al oriente. La tierra cecina earucia de árboles i de yer; 
i pieK-iitaba la ajiarieneia iie e--tar o^puefita a inundaciones 
luTfra dnraci<rD. Una legua mn» arriba dt; Iac<^nHiK^nciad« 
doH nuno», l.n bilítud observada Tuí' ilc 3tí gmde^ 44 minutixt 
sur. 

Kii ol owen^udel brazo seplTiitrional, tuvo Villariñotjuu supvi 
una \i\xffi iwrie de obstáculos. lj\ rurrienío en alguiia» park-n e 
wgim dice, como la de nn canal de un^lino; en otra^, em necesa; 
desembamzar canaleit para tos botist. La p.iciencia i poi-seve 
d« la jente ea**! eontiapesaban h ineptitud e irresolución del j 
KI rio entuba aipii jeneíalmente eiiciijimado eiitn- cerros, qii 
Hubian a vt:cx-rc hoMia una altum de lOU jtiíf, i cn^u bn.fe era yi 
Iji exp«-dicion ll<.^>t por <iii el 'i't de iiiaiTo a mi lugar tn que i^> 
tío paKteiti ilividir^edu mivvo entre dos rama», una del norW 




I jefe, 



It&taClUX DEL TIAJR DS I>OII BASILIO VILLAHlSO 



195 



otra del aiii^ estando ya la <Hirdillem a la Hiatnncüi tía sdo fi a O 
tt>};tiii.-<. Villiii-ifii> ivs(ih'i<t oxplomr la il^l tu>rli-, n la r|a<; ila (vuii 
|H>cu ftindiiiucntu, s>-};un T^k-^ix-chamuH) l'1 nombro dv CnUipiilichi;, 
i la remontó con ^¡randc afán en 2i> dina por cerca <le ID lojruas 
de curso, iiHíta Ia latitud i.]r S:i j;n»diiis i 40 itiiniito^ sur. don<lp se 
le junta ol nuochiih II hilen, rinehin'lo ijtic vitrnc dol M.'8t4>. A fáele 
leguas al nto-te de este sitio, se divisó una alta montaAa ciíníCA, a 
i[iie Villariiio did el nombre de cerro Imperial, pr*ibablenK-nte el 
volmn de \'Íllarricn. Kstaba ciib¡<^o de ntovt^, coniu tainbiun la» 
eúrdiikTXK, a dixtanma de 2 i media Icguntt al occidvotc. 

Pnr Iijc infomiiwdc \m ínilim, i di* las p«rlida4 qiu- «; enviaron 
n n-comxx-r vi pnf», s\j\)o Vilbiriño i|Ik^ dt^^lv Ihk aUiiros untigunü 
riel rio se exten<liaa laa llanuras sin interrupción bacia el cerro 
Imperial: que ealos llanos elevados eran mucho mas féreilea que 
loe deprfaitos pedregosos a lo largo del valle atravesado por el rio; 
que loe ceiTVM presenuibitn uiia Hbertiii-a i [>or elL-i una vista no 
interrumpifla hacia el oeHte; que el Huechnlaii(|uen, o lafro do los 
I[mite8, mencionado por Falkncr, o inriicndo taiiibii>n a don Iaüh 
de la Cruz ])or Unt indion r\»o le oconqKu'iitriin en su exiH-dicion, 
nttnlia »it»iirlo uno larga diü^tancia sobre el llano. Hahin multitud 
de manzanos a las inmediaciones del rio i en la llanura, perít at 
pié del cerro Imperial fonnaban bosfjuos espes'j», Uxlavía carga- 
dos de fruta. Los indios afímiaban (|ue dewle la Talda del cerro 
Imperial se alcanzaba a ver el oct^ano, i (|iii- V'aldJvía no divlaba- 
iiuis que tres jomiuloíi de aquel punto; puro que ol nimiiio por laij 
nordillenw cr» difícil, e iinpinctii-ublc jwirn carro». Uno de los 
principal!^ ohji^tix* de la eJtpoilieioii oin abrir una coniunicncion 
«>ri Valdivia; tnns a oaus» do Wf flivisiont^ i gliemw de las diver- 
sas tribus iudi».N, no sv jnido pun^uadir a ninguno de los habitan- 
Iva a vuipivnder nii viaje paní llevar una caria a aquella ciudad. 
Villiaiño. pnen. satisfecho ya do la proximidad del Pacifico, cuya 
rti)itancia calculaba en l'i teguas (i sus cálculos merecen paca 
confianza), coraenzcí a bajar el Catnpuliche. En ul río que se le 
junta por el sur, llanintl" p^n- los nntiirali-x Tiicanialil, i a (jut^ .se 
rliá el nombre de la Knciimocion, s« veiiui la» relicjuias do una 
capillitaide varías habitacíonwt construidas hacia poco por lo» 
inisionerus, cuyo poquofio bajel habia naufragado en el río; pero 



iu>: 



lUeCKLAXEl 



ilc iltiujc viriiiiui cjtiiM tii¡»i>>nfro»< u tuliíntlL- «c dirijinn, iu> supie-i 
roD W tMtuntlcs oxplicnríu {*). Ea '¿I díns, fxt complot^ el via|el 
río abnjo, habícnduse tanlndo co rcrDonUirlo cinco tueáee. 

La expedición >h Villarífio demaestra que es practicable nave-l 
gar el Rio Xegro Iimu el mtsmo pié de la cordillera, i a una dt»-j 
üincia cuDiparaiiíaiutnte [joqueíia del océano Pacífico. Ed caan-j 
to a la serie de difícultades que se le presentaron, podían liaberso] 
fácilmente obviafl» olijiendo bii'ineüi inejurex i mas. fiivniíibl» i-xlti-l 
v'uAí. Ka liuiclias (tCMula!*, i en loa menea mas m-l-ili tk* itn luiu quo 
lo fu¿ taiubien extraurdinarianiente, Villarinn higrá alcanzar ■ ua 
puntx i)iio probnbteiiivnte no dÍHlaUi do ValdÍTia iiiiut ilv lOO b 
V2'i roillii-s l'f'i-o ftix'iiii!* piicdt^ diidiin«<^ qni! el bntZM del nurU.-, cl 
Limnik'^ubu (h que üautA Diatnontc) v» |>i>r lo m^no» tati ntive(^j 
ble, como el brazo mcrídiouiil. in I» csUiciuii oportuna, i probabk— | 
mente le hoce tanibii.-n utm vciituja. cjuc es la de conducir a lostl 
ftsos tnas lüciW de lo» Andes, representados por los indios comuj 
pej-fectatnente libn% i desembaTEUsados. I»sgraode« riusqucco-j 
rren en las rejíones inas al norte, el Plata, cl Amaxonas, cl Orínu- 
co, se hallan tan completamente cncenudos cerca de sns fuentes I 
]ior ntontcs casi intransitables, qne puede dudarse sí están desbíJ 
nadat ¡i ser juinas canaleh de un comercio activo entrv ia» co^tAsí 
upiu-^t.'t», iiii/'ntnv." que el Rio Negro panM:e ofrecer un largo t»- ', 
pnciu de navego^^ion con poco« obMtttculocs quo la embaracen; na> 
v(.-gíKÚoii ([lie puede Mr fie la mayor im|>urtnDcia para las provin- 
cias tiici'ídtuiiiik-» de Chile. Falkrii^^r roÜere que a príiicipíos del 
siglo anterior la tripulación de una nave española que liizo nao> 
fiujio en Bahía Anegada. »e salvii en uno de loe botes, ¡ subien- 1 
do el Rio Colocado, Cobaleubu de los indios, logrd llegar a .Me»- ¡ 
doxa. 

lata ventajas que podían capeíaise del establcciinicnttí de una 



(^) Nobt de la Rtriflii li' Ettimburyo. Se alu<1«& esta uisiotí, wgtm oonje-1 
tnnuKit, ea la l/ttrrijKÍon HMorial de ia prorincia i arvltipieta^ de Cktlttt ! 
por ul ppa<]re frai Pudro Guiuóloi de AgGero. El aoubre iadiu del rio Tn 
cntualil alud« »videutetD«nt« a los edifloicu A» piedra (nui/tO erijidos aU!. 
El nombre d« OaUpuUobe, dado por VilUríllo al no del norte, pcrtencoo 
pntpiamentu al puebJu que liabita aiu onllaa. 



BBLACIOn DBL TIAJB OB IXMf BUIUO VIUaBIÜfl 



197 



I 



colonia en Rio Npgro, fiu-mn mpeticla^ v«enH ponikinuliiH por Iom 
c»crítor»i espaftoW "lej'piK-s <I<i Íh fxpwlicion (k- Vülariñn; pero 
sin frulo alguno. Ia inercia del anliguo gobtcni«» español no sp 
dcjaha vencer ]>nr motivos f)e piira «specnlacion. El jfobíemo re- 
piihtii-nini Mr hn iiuiniri^tiul» ma» »ctÍvo, i se ha apmvecbado del 
pruli-itto ih'hvf (lepi-('«liid(tiitvt ()(• Ioa indio* parn extender f>iii«lirni> 
Ujü hn^tii ai\iu'\ río. Kn I83fi, las pnrtidn» d^^predatctnaa ele gttílt- 
chvü. |i>-hnrnchi-« i otrnx tríbux tpii; nmlnn cmuiUsi {mr Uta llnnii- 
ras bajn el tiotnbiv de indios pninpenoi, comenzaron con la 
República nna guerra, que faé smu-nida niguii tiempo coagrando 
obetinscion: pero al fin sufrieron derrotas que loe obligarán a 
mantenerse en paz muchos afios. Al fin de la guerra de l'íitlt, la 
K<-|iiiblica >-stí-íblccÍ<í un fut-rte eti Chrtí-Iechel, i'*Ia d<'l Rio Sogr**, 
B ocrea de **•> leguiu de su emboeiMliini. Kn la campaña de l^S■*, 
fl jencnd Piii'heco lli-gd al Nfuipicn a jHK-at leguas de su con- 
dueDcia eoQ Rio Xegro; i el jenenil Ramo» en el miamo año re- 
mooM el Rio Colorado hn»<ta avistar las cordilleras. Hfzooe ade- 
mas un completo reconocí miento del RÍo Xcgra. 

Los perjuieioH que La pn»encia de los blancos haya podido oca* 
monnr a las tribus nativas de bis Pampas han sid*í recompiiiwit- 
dos por la pnxlijiuNt tnulliplicjieion de loe animales útiles ¡titro* 
dncido° poraquélloc<i. La adquisición sola del caballo so puede 
decir, hablando comparativamente, que los ha enriquecido: i 
paseen ademas mucho ganado vacuna Los europeos lea venden 
trígii, i les han enstifiado ademas a cultivar algnnai hortaÜTiis. 
Muclias d<- ellas, eouio el nabu i la motttHzo, se han hi-oho süvcs- 
trrv en tntU» Ion Andes dot snr i ntrea de las fuentes d» Rio Nt>- 
gro. fciT< <l>' tixlns Ik." jilantH." iiilivMluoidas [inr I(jn i-unijn^iñ. Ih 
que mi-jor se ha nutundizado en '.-I eltma dv los Andes, i lii (pie 
mas 9C ha multiplicado, es el manmno. Los indiM, scguii Villa- 
riílo, llaniiiii a! [wím circtinvocino de las fuenle* de! Rio Xegii», la 
tierra de las nianxanas. Su jen te atacada de escorbuto, tuvo In 
fortunado hallar en este ñ-nto fi-eí^co un artículo wiludaWe con 
que aumentar sili pruvisiuneH. 

Villariño oblnv» también de los indios algunos sacos de piño- 
nes del pino de Anmco, pí-rt) no parece haber teni<lo conocimien- 
to del Verdadero cafActur <iv aquel frutA i del árbol que lo pii>- 




19S 



lltSCKUAXKA 



diK^'. Hl río Lija I) valle do Anliteo c» el IfniiU- s^rpU-titríonal de 
la Araiiciuifa o jñiio áo Anii»!o, ríimn lo indicn t:\ nombre du Rio 
df. UtH Piíu/M, i\vr- «■ ii;t iilli ii itrns de una verticiiu?- de la sen»- 
nia, pui.^ vn i*l li^ogiinjo CH>niun aniucarüi i pino son palabras sinAni- ' 
nías. y\¡uf a tinu Intitud tan ^epU-nlríonal la araucana florece solo a ' 
1« atlur» de W a lO.'KJ pies sobre ti nivel del mar, i asf fué que el 
boMnico Poeppig tuvo que trepar con no poco trabajo un día etiU«o I 
¿Kf-dv el valle de Antuco hasta el mas cercano de hm p¡iiai<es. La 
aruucaría,el mas majestuoíM) de todotí los Arbolea cxInitrupicnliH, 
se levanta a la altura de 5U a lOD piét, »m vchar iiiui nima, for- 
iDttndo luia doluiiiiia pi^rfvottiinvntc den-cha, (|au remata en nna : 
dviMi c-opn de oMnirv) follaje, parecida fin la foiniaa un cono coni- 
príntidi:>. El fruto vs de la lua^itud de un melón, i contiene de 
dos a trescientoH piútotce, cada uno del tamaflo de doe alroemlrae^. 
Éstos, cocidos, tienen el sabor de la castaña, Í son htimamenle 
natrítivijs. La madera de la araucaria es dura i pesiula; i píxlrin 
talvex usarse como excelente madera de construcción, si no crv- 
cicw yyiv vfjclftl eii wtuiiciDne» tan jeiiomliiii.-nt<- inacc*^'sihU-$, 
Lois b<i^u«^^ de araucaria <{iie cubren la.s cadt^^tuuf de lo« Andes 
uieridionalea baslmían (juicos para alimentar a todas las tribiK 
abortienes desde Antuco hasta el eatr«cho de Magidlánes. l'en» 
las celo» mutuos i las lencillas de los indios no le.i ]H:nn¡teii cujor 
opoiTiuia I tiente el fnito. El inorenient» de aiui ganados, por otra 
p«rte. i t-l ¡nin fie trigo que »ti coruorcio ooii los b)iiuci.>s K-jí pi-o- 
porciono, los han faniilinriztulo con alimentos mas agnidnblrs í do 
mas sustíuicia. Ni debe deplorarse (jue un artículo alíniL-ntieio, 
que puede obtenerse con tan poco trabajo i cuidado como el fruto 
íle la arnticaiia, i pur consiguiente tan a pitípósiUi para pt-rpetuar 
la vidn wilviíjc, haya ejiídn en ditítuetiid, i ouilido hii lugar a Iir* 
píxHluctos de In industrio. 

De Peguen o Pchueii, *|ue es el nombre indio de este pino, 
viene el de pehuenches. que ae ha dado a U» tribus del país que 
lo produce. Don Luis ríe la Crns ha dado una notÍ<üa mui cir- i 
cunt^taiieiada de i-nUí raza en una memoria, imwrta en la coloc- 
cion ilel si-fior >le Auj^di^ iiue tainliicn hii manifestado au bucal 
juicio dando lugar en ella a una tmducciou de la IfffH'ipriun tic 



UBLACIOR DEL VUJE DE DON BASILIO VILI.ARiSO 199 

Pulag&nia de Falkncr, obra ntie se (listingiif jwr su claridad i 
sencillez, i contiene la mejor noticia que jaiiias se lia publicado 
<1e la extremidad austral del continente auierícano i de t^ns habi- 
tantes. 

(Aí-inicinw, año de l!S37,) 




VLUES POR CHILE, 

EL PERÚ I EL RIO DE LAS AMAZONAS, EN LOS AfíOS 1827 
HASTA 1832 

"pobEovabdo PoEpriG. i'bufesor de la L*NMVEBSIDAI> 

DE LEIPMICK. '¿ TOMIW ES* 4." 



(Dol Diitrio de k Soci«<Ud Jeogriíflea d« LCndroO 

£3 cosa [ligBftile notar que en el corto espacio do aíete año», 
Itio inénosdf tres vinjenís oiii-opt>oH li.-ui atravweido totla la citen- 
\hitn\ t\í: h. Aiiii^ricn dol Sur, í\ví*ío *•] Piicftio» hiLstn el Atlántico, 
njanilo el gran río Aniuxoniut, vxplorndu ])riiuvTo por el intrépido 
' On-llnita. hiwv tR-i* siglosi; fí» u ííiltiT. v\ IciiÍodU- Mitwv, lie la iiía- 
rina rMil brítúnira, i--n IS'iíí; el doctor Povppíg, vn Iíí31; t el te- 
niente Smith, tAmtiicn de la Tnarína real británica, tm |r*31. Las 
n>[acíoDes de dos de estas espedícjones »on ya Won coa<)CÍflíis; por» 
la obm del eminente nataralÍMa aloman no lo ea tiuilo; i piT I» 
mismo vamos a dar aquí un bi«vc análisiíi de lo qae ella con- 
Itiene. 

Hace poccR añiw qrift varios OH)uilleiY>s alemanas, descwujs de 
, prutnover el e^lndín di; la historia riitttiml, so nniüron eou t;] tia 
[de enviar a la Aiii/-ríca Slerídional una [tersotuí que cnriquceieüo 
: ciencias nati)mK-« con alj^uii» fatUí de los ittngotables h-soroo. 




2<a 



»ISCKL.iXeA 



que ofrece aquel continente en casi todas direcckine». La e! 
tirtu recav'l r-n e] autiwilt- la ufara de que dauíositciiicia. El iliicf 
i'ttopiiig «ilirt ili- Biílliini>n'i'ii lf*2T: i i«nrla via d.l ciiU» »!«■ Hñ 
IMA »e (liríjiít u Chi1<\ donik- pi.Tiniu)u<;iú di« nñu;^ El primix vrtl 
lo p«»ií t;0 t-l ^^nlle «íi? Aoiik-ji^ui*, i t-n li« iii*[ittrtniiH-nUB q«K- 
dian entn-iu]iiel valí*- i Sniitiag». AlU t-iiñqu<^f¡ii la» colivcium 
de hLiUiria natural; perú ¡ni» notídaK jeogi-áñcttot no hooi-^ iiin» qm 
conñniiHr la» di- Myeitt, mltutiendn nlgutuM [nrticulflritduli-y iv 
tiratv a la gran cordillera di> las Andes^ que ditide :i Chile ilv 
jiruvineiaH de la Pljttn. 

Cl si'jTiiiido nñu lo pitMj en el isur de Chile, psrte vil la 1>i)liÍadi 
Tiilmliiiaiiu, i parle en la ciideiui de W An<Íc», a 1m base <lel vul 
cui de Ant uní. Rucorriú tin país do que crectnos no pxUte Qoti 
alguna, Tuera rk- las observaciones jcnemles de Molin^ la qi 
debe sin duda hacer preciosa la relación del doctor. Por él «il 
nion que los departanieiitos <le Chili? que se extienden a li> l.u 
tlel mar se componen de collados arenusoe de muí inferior fertilí 
<Ud; miíntras que ¡i la falda de los Andes, i|ue en esta parte eiti 
en todas al sur de los 'M giadaí de Inlitud se levantan con un d' 
clive pendiente, se extienden vastas llanura» sepundas entre 
jíor ceiTos hffljtis, lasegalessonjeneralincnlc fértilen como la isla 
Iaju. Ia di'.tcrii»cioji cnu: hiu-e de los Ande», que en mi i^iK-ctu 
proiIticcioneH nnluruIcM iv- (Itrereuciaii miLs del vidle de Acón 
f* Miniarnenle ín.-ili-urliva, i n" !" es ui/-no« Iii uolieia qiir «la «I 
viilran Antuc», que aun sv ninuliene en actividjui i se leviinCHa 
hrn I» linea «le la nieve perpetua. 

l>i- Talcnhiiaiio m^- enauítimí el ductor l'oeppig al Callao ■ 
Diñando la uietnípoli del Peni, Uymú nim iltruveíon nordeírte, hacío' 
la alta mesa de Phíícd. Subiendo a»í ]Kir el tleclix'e occidental de 
lus Andes, atravesó el valle que da salida a sus aguas por el rio 
Chillón. A 8U exti-cmidiwl superior, cruzó la cadena oceidi--ntaI 4 
loe Andes, llamada SUnu de la VÍimIh, por los pasos del alto d 
Sacaibamba (lü.lS^t pies sobre et niar) í del alto de LachaguaJ 
(Ió,í>-lU ]iiéí(. según Rivcro); Í observa que la linea de la nicvi 
perpetua es a lo menos ífo'J pies mas elevada que el primero, 11 
gando por tanto a Ifl.OOO pies, es decir, a mas do 3uO pié» de a] 
tura sobre la (pi« le asigna el bttron de Huniboklt linju el ecua' 












a 



TIAJE8 P0& OHILE^ EL PRRC, XTC. SOd 



<1or. Laego outvó en «I llano do Bombón, donde esián l«s ricosi 
minemkíi de Pasco, ()ue se extienden a mas d« sgíb Icgnns de nn* 
chtmi di." uricntc .t tMxidviilv. 

La mayor porto du \tt» uguas que mi rccojen en esto Ibuio, ourreo 
ni lago T<:iuncochn. (iviitc- del Amazonas. No tenemos espacio para 
ntrar en ma» individuales pormenores acere» de este notable va- 
le lonjititdinal do los Andos. El oerm de Pasco, a cuya inmedia- 
ñon eslái) la^ mina» mas ricas, es ana población irregular de ccivn 
do T.UGO habicantes (o de 12 a 16,0UU, sftguo Smtth), a la altum 
*Je W/J"'! p¡^ sobre ol mar. 

Del CL-nu de Pasco el autor baj<i gradualmente va una diivo* 
oo nitrtf por el declive oriental de los Andeos » un valle almve- 
\i> |i<>r i-l bra») superíi>r del Hiiallngu, llitmado Huánneu. En 
ijn]iian|iul)a, aldea a ntas de tres leguas del cerro, el terreno 
v ya. Inii baju, i|iie üe cultivan veJetAl¿<; mas nbaju, empiezan a 
l)iv^iiLtt-se loK iirb>:>le'4; i en San Itafael fué donde vi>í htn jtnmei'aK 
mentaras do trigo, (juu »ubu vn lo8 ralles dv los Aixlcs hiuta una 
(ilev.wi"» de '.1,000 pica. AiilCí de litigara In ciudad de Hiiáiiun^ 
la. pan*- llniíA del ^ulli! cstA ciibiert^i de plantaciones de eafin de 
M2Úcar, i ann Uh cuchas méno« pendientes de los cerros aparecen 
ulUvada.-*. 
Kl diictor Pneppig aigntó el cqru) del Hnánuoo o Hiiallaga, 
desde »ii oríjen ha.Hüi su desembi>cadura. Ettte río, que atnivt<-»i 
iiiiw di: eineo gnid<ic< do latitud, naco- en el llano do Bombón, en I» 
laguna <le Chiqnincoba, no lejos del cerro de Pasco, a una allitni 
de 1 3j2'IO pies sobre el mar. Una cadena de colínas buja»^ l« lo que 
scpiu-a >:Mk lago alpino dv la laguna de Quiluacocha, di: U que 
Mili-, con •■! nombiv de rio de San Jnan, ol Mfuitero, que es uno i(e 
lo» príncipales runio^ del Apurimac. £1 Hiulnuco r*: dirijo priuicru 
ni nurt^; hastJt la ciudad do su nombre; corrv después impotiioKo 
hacia el *i«tc por '^ millas, atntvesando un valle algo estrecho, í 
Inogo se vuelve de repente hacia el nomoroestiC i nortí-, i en esta 
ilirvccion sigue corriendo hasta desombocar en el Amazonas, 

El teniente Sinith ha bajado mui poco tiempo hace por esl/.- rio 
hastuKU eonlluencia con el Chipurana a los li" lo' latitud sur, i 
por oso no nos detenemos a exlraclar la noticia del doctor Poep- 
^ig. Partiendo de aquí el Huallaga, entra en la vasta llanura del 




ioi 



inSCKLálCU 



AmazMuui, donde el leni«nt« Mawc so cnifHími en el Hiiollnga, i 
lo iiavcgit río uhaj'i hn.^tn el JlAmíion. 

Kl niil-.ir |R-ni»tin<-r¡<í cí-n-a ilc «Id» «ño» en vi pni« utnivK«iMÍJ 
por ct Hunlliign; i »ti obra vsdi lifDa du iott-nsauHe* ynr 
colnx! pii rlimn, nnniiHytnrní* i ji-ografia. Sus munudiw iK>ícT¡pci<] 
tK^ iwn UuiUt mas Íii4tnictÍvn», cnanto va él. gÍ do dos eogafáar 
vi i^ni(x< ^inji-ro qtii; hn pcrmnni^du por aquellos paraje* bastnotd 
tii'^mpo puru potlvr observar ]as focr^ioDus caract«nsticaa de 
partv do Uk AimIck. 

«Muchos d« Xi» grantks ños que bajan de Iw AiideH,> dice i 
aator, /eotnuí cd la llanura oriental por Pongos (Panfu. 
fica ptiorta en lengna qiiichnn.) El niax notable es el pongo di 
Marat'ion, llamado Pongo lU MuHtu^rirht. Tiene ñftü ínulas 
largo, iai¿ntmi« el d<>) Hiinllngn m>Io tiene trv?. El caqkc de 
últíinii licnc de :í'hi a 4<Mi |i¡/-.4 dt- ancho; i wlo dumnU- Ins 
civiins" fs cimndo lo* ¡iKliíí*iioi«iwk'nnavegnrlo rioBrrilm vn 
botes. LiH.1 cucíitiLí p(.'udiviitn« q uo lu L-uc»jonaii íubeii n uua ^miA 
el<;víu'ii>n; bi nuw altíi, fátuntln a] otaste, piiiflc llegar k T.OOU 
sobre la Mi[x-rfii:if del rio.> 

Saliendo del pongo, atrasttu el Huallaga saa agnas por la lla- 
nura del Amazonas, partiíiidose a menndo eji numero»» 
qnc vuelven a jnntand' fi>nitiin<)o Ulit». Ia iiklca de Hnn AnUx 
de lAj^nuí, (|iii: a principióte de e«t« «iglo contenía uiin jxiblacio 
de 2,<'X>0 inili'W, eru solo linbita<la por unox !2i)0 ciinudo e'duvo : 
ella unc«tro nittor. Aeeruíndoec a la boca dd Euallaga, ech& ' 
ver qui- los agna« del Sfai^on babian crecido lauto con las Ut 
viait, qite Is corriente d«l Hoallagn era hacia arriba, hasta ' 
gran diRliUicia de su boca, acaireantlo gran nrtniero de árboic 
oorpiikntoB, El Iluallaga es ba.fl.-\ni© ancho mI juntarse con el 
ratkm; i este Altimo tiene allí riils de una milla entre Xas dos 
bera."; i i-n aquella i-xli^nsinn Mib"' (li« pñ^ !<ol)n- d nivol del 
ruerci. Ijls orílin!< di-I Auinzonus, vnin- liw (««cas del HiialUga i 
Uoaynli, son cxlrt^mndnmente b»jfu<. 

Sigiiii-ndi) rio nbiijo, el dfK-l«ir P<x-ppÍg llegíl a Nanta, j'oblaclí 
nueva mAnv la orilla !<e|)leulriuniil, a diez millas do lu boca d| 
Ucayiili. Está edilimda nobre lo mas alto de las tierras qne 
d 3taniñou ilesde su »ilida de los montes; i en la estación seca ' 




VIAJES POB CUILK, KL rEUl', £TC. 



205 



A maa de Wt pies de altura Eobni el iiivel di-l ño. Pnr tin Hi- 
ño ijiie seftala \iis tiigarts i «listanctaR ttnitv Jiluyolviinbit, si- 
en ano (le )»«• valk-s lat^raloü tlol Huiílliigii, i Qiiitu, por lu 
^ía dol rin Ñapo, sabcmox que a oercii (le d<c< <lin.-< du jonucU de 
luito el oiuiitiiu ]utAii por el pái-nmo <!c Oiiodw^s, (H>rU;zuvlu kjuc 
tiiiiicii csUl libn.- (le iiii-v<;s. Kl Nii[)w DO ¡uiivcti tuivr uingun mii- 
ha^ta llc^u- a 8nntii K(i[>n, dondv tvniíiua U navogacion, ni se 
icui-ntnii) por allí li»Í>itu(.^Íoue» dv bloncw, a no soc (\aizÁ va 
jilii Kiisn. 

L'on rr;s]>Mto id ^laiiiriun, o partv tiíuiM'riur dol AnuiEoDos, el doc- 
^r itliM-n-ji i[in; t;uid<|ii¡<;r)iii<)iK^ ([Uc no calo mas di- dtx-'o píes do 
^iia |>iK-(Íc subir »>» »f.-giindad bai^ta la boca del UuallngH, ntii 
i)uv la pcrsufut qav \o dirija conozca bíou el lio, i que «I boque 
Jga dol cauce de üii forriente principal, la cual en pocas pju-- 
Kocdc do o millas inglesas por hora. Uablando ile las ere- 
ites, dice que las inundaciones anuales se efectúan oan nincha 
Tegidaridad, pero que en la parte supcriur del ño hoi crecieutea 
iiienurGs, qiio hacen subir su nivel de uno a tres p¡¿», i son lanto 
filias frecuentes, cnanto mayor es la cerr^nla dv los iiionte:^ no de- 
^HpmuleD de 1» quitación, acoot«ccu siíbit^mienU;, i de:uipaix-ceu di-l 
^^^ismo iixhIo. I-i ffraii civcic-ntc de la Cí^tu^ion lluvtusn ocurrí' mas 
prtinlu i-n I<iK SoliitiiH^H, i> [Nirlc uiedia del Axiíazonas, donde prin- 
lipta n JXT pi^rc^'plible a ntedindos de diciembii^, mientras qui* cu 
Ül SlaniAon no onipioza n serlo hasta mediados de (.-ncro. Bslo 
](;[K-»iK' de la dift-Toncia de las estaciones, porque al oeste del Sa- 
la estación lluviosa comienza un mes mas tarde que a) esto. 
I>ewle Ega. bajando el Amazonas, hasla el I'ará, el d^iclor Pocp- 
l>ig tuvo que hacer su \-íaje aprosui-ailamente, p>rque la guen-a 
ívil, esa pla^ de Hispano>Am¿rica, estaba a punto de eetalW en 
jnella n-jinn; i ne omlmivil pun Knn>|ia, d<'>[)ue.s <lo cim;» ano» 
ie peregrinación |)or los deMcrto» del Xuvvo Mundo, Ilt-viuido 
lT,ti<X' muesli^asdc plantas scxas. algunos centenaro« de nnímidis 
in]Kijadus, mucho» vejetaics ánt<>s desconocidos, tres mil descríp- 
ioues de otros, multitud de oIjus producciones naturaltjs, i oo 
iwisquejos de paisaje, de los ciuites se han publiííado diez > 
sis. ]X>8de el viaje dol harón de Uuoiboldt^ no se ha publicado 
otMblemeoto en ninguna lengua de Europa una relación tan 



completa de los países de Sur Américü. i de sus produce iwnes, de 
KU8 habitantes i del estado civil i político en que siis nuents iüs- 
tituciones los han colocado, como en esta interesaotisima obra d«Í 
doctor Poeppig. ' 

(Araucano, año de 1839.) 




OBSERVACIONES 

SOBRE EL TERREMOTO DE 20 DE FEBRERO DE 1835 

TRAOfCIDAS DEl, BKiSQltEJO DE tjOS VIAJES 
ÍELOS BL'QUES DE GUERRA BRITAxICOS lADVEXTl'KEí I <BEAG1.E]i 



(Diarfo (l« la Htal Sociedad Joogriflot de LAadrM) 



CoTUxpcion, 20 <¡£/ehre>-o rf< ISíS 

A lai diiT. dv \i\ riiAi'iiiiui ve notiinm gnitwU-» l)ni)ilnilii> ')o u\t* 
liinrína-K i|iiu pa.-oibnii xthn- 1» (-iiidiul, inudiulúiiiIuM! du Ih oonta a 
til iuU'i-ior. A l<)ti aiiligiUKi vwiiHis i|ne i-oiiuciiui bÍon vi clima di- 
Cunt^epiMoii, pnrocit} algu vxlmiln tirm n<>vL-<liiiI inti Miiniillititoii cii 
liinf IihIiíUk« d« trUa» iiv«s, no jxtrcibK'iMlijsu In iiiviinr wi;ñnl iK- Ifin- 
\Kjaliui, oomo quu en este tii'inpo del añg no Im hai. A o«u dv \ax 
once, la brisa del snr empezó a soplar con nlguoa fuerza, como n-- 
|(uWnieDt« Hticede: el ciólo estaba sereno, i casi sin nubni, 

A \íiít once i 4<J niiniiUxt (tiiriii|)u medio), »e t^ijitiú un tMciuli- 
miento de la tierra, lijeru al principio, pero que se aumenta mpi- 
ilament*^. Din-ante los primen» 30 Mf{iiíni<is, inuchají persumiíi per- 
itmni.'cicrun vu su* oosa»; p»?n> lo? movimicutoK wiiviiIsívuíí de la 
>.i<-i-ni fucroa luego ton fuortvs, quv difuodicTOa itii osponU) nni- 
vorsal, i lirfliL la jent« salid a i«rujiai>e i;ii Iu« juiraje^ de^carapa- 
dos. La liorrorosn oonniocion fué crociendu; apéiuu «n potíible te> 



Cl 



SOfí 



msnuJjníA 



ncrsc (JO pi¿; lus cditícios se wtreiuccÍAn i baiii boleaban; tic? rcpcQtj 
una estupenda cünvulsion cubrió la tierra de ruinas. En tn^us i 
eeÍB segundo^ la ciudad ern un montón de escombros. El raido t 
pant«eo do ha casas que reuian ni suelo: el horrible crujir de 
tierra, que ee abria i cerraba nltcmativamente en Taños 
los lastimeros alaridos de angustia i desespemcdon; el calur sol'i 
cant«; las nubes de polvo que oncurccian el aire i embarazaban 
rt-spií-aíítin; el dc-!<tiii|ukro, la cünfiision, ol u-rroi- de \in infclic 
hitbiuuitt-^S p>«>4euiali;ui una i^sottna dilTi-il do d<'scnbin«f. i igiie 
íinajínacion mi^na apfniui aloinzani a concebir. 

K^-t faul catjífitrofe aeiintoci*^ o»iii<> ininiit'i i tui-tiio ■> Hiia iiu 
nuU>s dt^piirs del primer e^ütremi'viniienL», i dun'i con i^nal viu 
IcnciH IH3T cc^n» de ntn» (les miauto». 

Duranto kiAv espacio dv tit^uipu.nadiu jiudis t>.'Ui:n<^- va píú 
apoyarse tm alf^ asíiuiso unoc; de olnx^ o se sbrazobim a los ¡ 
lióle» i postes. Otros s^ arrojaban a tierra; pero tan violento era el 
vaivén, ijue se veían precisados a tender los brazos pam no 
Low cnbiilIoK i LkIo» Iiw iuiinial«9 di<-Mii tntif^trus dt- igual tvrmi¡ 
i se Eosteníim con las picnuts abiertas i tas cabezos inclii 
temblando violentamentt-. Los pájanMi volaban atemorizados < 
tcxlait direccionen, 

l^M gi'ii^ta.H que se abneron en el suelo, no preíMinlaluui una dí 
reccinn tinifonn*?; la luas común ei» de sudeste a DonictU;. 

Deapneü que hubo cc«ado In violencia del tx^n-euvolo, ^' díjqi 
ron poco u iKHxi liut niilHv de ]k>Iv<i que prutlujo la riiina de 
«diticiuit. L» jvntu comeuitit a ri.-H])imr con iiui» dcstdiugo i a l 
la vÍ!"t« al rwiwior. Su a^p^-clo eni inc<IiXM«i i »-piilcniI. Si las tUE 
ba» »e hubioH-n abierto i hubiesen «didu h la luz sus habítont 
el v«pcct)ÍCHlo no hubiera sido tnas pavorosa Pálidos í trémulo 
4;ub¡ert<j« (k- polvo i sudor, corrían de un lu^ir a otro, llamando i 
grilvct a sus hijos, pari(^ite« i oonocídus. Algunos parecían cnt 
mente privados de razoiL 

Los sacudimientos se repetían a cortos intervalos, renovando la 
aflicción i cl miedo. Se puede docir que la tierra no estuvo ijnie 
tm momento durante aquel día i el siguiente, Í aun basta el 
cero después <le la gran convulsión. Muchos de los temblores Ine 
ron precedidos de un rumor sordo subterráneo, como el de ' 



TRenRuonr i>r SO db febrero pr 1^5 S09 

tnu-no (lútHDtc: f 1 sonido, según algunos, era somcjanlo ni de ima. 
tlcscnrífA dp artilloH» a In l^'yv^ jmrf^in vt-nir del sudoeste, í prece- 
día dos o tres s>.-gundoA al f^-'iidílor. Otjaa veces, aiin^jue raras, no 
aoonipaAaha al terremoto mido alguna 

La opinión j<^iioral os (jtio la diivcoion del niovintiento era de 
miduotu II niirdvKto. Algnaiw paixxIcM cuya dir<.-eciori eni úñ 
mdustc a Donivnlc, cayeron enteros de plano, conservando los 
lodrillofi sil posición relativa. anni}ue perpendicular, sin <Ío»¡ffl- 
rraniaTie al caer. Tudas estas [jaredes. sin exceptuar irna sola, ca- 
yeron hada o) nordeste (•). Otras se hitüoron pe/lazos al desplo- 
marse; pem los grande» fragmentos se nemn constantemente 

[hacia el misni^i nitriho. LaA partnleti c]ue m hallaban en una direc- 
EÍiiti opui'-Ktit, vuln.- D(>rili'«U^ i siidiH-.tti:, ttiifricrim mucho tii/'nos. 
idgtiiiaM w (lcis]iri-ndioniii fniginentoa; otraa se hendieron ver- 

Iticnlmvnti', mino por un moviiiiivnto ondiiLitorio de ta Kuper- 
5cie de la tierra, n lo largo; pero otra» hniw ipie sufrivr<*n muí 



K 
p» 




I 



Los techos ctyeron en todas piirtcii; las casa» de adobes fonna- 
Ton munUinea confus-is. I^ catwlral, cuj-as paredes eran do cuatro 
t¿8 de pnieí«o, njxiyiuhLSen mhu-ítii!* cstribiw, i nonslniidafi decx* 
wlonten Inilrillos i uieírln, sufrifí iniiK qm? lo» «troit ediücioc Pe- 
a a \vs ri'.slo!' <lu la's pa^udl^^- quflii la jiarttt inferior de algunos 
^osItíIhus i la KDpcrior de otro^ i hubo un lugar en que el estribo 
quedó solo sobre sus propíos cimientos, separado enteramente de 
la pared. 

La ciudad de Concepción está sobre un plano poca mas alto que 
gI nivel del liiobfo: el terreno es flojo i aluvial. Hacía el este i el 
nort«, hai colinas pedregosas irrogularea, de formación tereiari*, 
nimqoe esto lihiiiio no ex eiitemiiiente cierto. Deade la filda de 
«tUis colina-í, la ticmt floja se abrirt on muchjw partes; i las grietan 
enn tiv tiii.i pidgiida hasta un pí^ de ancho. Parecía como que la 
tierra baja se hubiese separadode bis colinas por haber obrado en 
ellas con mas violencia el terremoto. 

Los mujeres que lavaban en el rio reciño a Concepción, »• luniS' 

(*) t.Mo«1lo»áeCoRoep«ioa curren <Í«i>onlnte aaudorate, ido »oinie:la 
Fa cii(lwt«L 

taacEiÁxEA U 



SIO 



jusuelísea 



Uron por el movimiento niÜbito del Rgiui, que U<s subió h la nxli-^ 
lln, i al itiisniti tivinjxi cmix-xsrou n si-ntir t-1 i>acu<iin)ii-iitn. 
asegnra que los perros se pusieron «^n salvamento, sulit-ndo de 
casas antes do pnndpíar el terremoto Esto, aunque m sabe i 
cierto que sucedid en Tnlcahuano, necesita continuaicf^ relabif 
mente a Concepción. De nueve hoiubivs que estaban reparando 
lo interioi' de una iglesia, siete murieron, i los otros dos i«cibíe 
ron grave daAo. Uno de estos infelices permoneciii luedio ent 
do entre lúe ettcombro» por cineo días, con un ciidAvor oiiRitniL Vat 
iiiiulii; tjuecoma con siif hijw, vio vucr uno de ellui en u» hoyo: uiii 
ponHl oerenna bcunboluiiba; en vnUi momento cíe confliebj, vio tu 
I#fio n 8UÍ pies; piiiwlo ni tnive» del hoyo, i ocbíí a corrror. La 
rt.fi. qucí era de ladrillo, cayó; i los fragnH'nto» cubrii-i-on el hoy 
Al ilia fciguiente, sacaron td niño «a K-sion alguna. Otra maje 
«chó mtoos un hijo: í aunque ñi que una alta pared imnedia 
amenazaba ruina, corrió en busca do él i le sacd: al atravemr elfc 
la calle, CAvá la pnifd, pero ambos turieron tiempo do MdnmtiJ 
Cuando vino el gran wicudiinicnto, todn la «die qui- esln lunji-í 
acababa de atraveswr fiesapareeiii enu-nkiiiente bajo una ptirte < 
los cocombros de la Catedral. Adornas del ondulatorio, se mntíe 
ron otros movimientos, vertical, horizontal í circular, Notiise 
pccinlmente que un pináculo angular de piedra did me<lia vuelt 
sin caer ni desprenderse de su base. 

Personas que corrían a caballo al tiempo del grao sacudiinient 
fw vieron repentinamente detenidiur uiuiít ct^yemti ron km» calmJ 
líos; otivis Ki! apearon, poro no pudieron tcneree en pií. Tan aji 
Inúti ««4uvo la lierm do^pucs do la catástrofe, que, cotn: el 2U i 
fcbíx-Tv i el 4 de marzo, se contaron nua de 3(XJ tcuiblorce. 
biioan conilucta i jenerosa hoüpilalidiul do los vecinos de Coucef 
cion proporcionaron un griinde alivio a esta catami<lad. Todos i 
auxiliaban unos a otros; i apénaí< hubo ejemplo de hurto. Los vg 
ciniw acomodados empezaron inmediatamente a ocupar el pueblí; 
en construir ranchos i habitaciones provisionales de madera, 
viendo entretanto al aire a la Mitnbnt do loe» Arbolea. Loe* que prifl 
meron »e proporcionaron donde vivir, jimtnlmn al rcde-dor do si 
cuantos podían; Í en poeo« dias l\cg6 a ti^ner el vecindario 
abrigo temporal, en <¡iie procuraba sacar consuelo i diversión ái 



TRBKBuoTú r>e 30 db nciutKito ne 1835 



SU 



BUS niLsnias clcsj^racia», néndoae de tos extiwirdúuiríos aibítñoe a 
'que »b vciitn reducidos para sobrellevarlas. 



T<Ucu}tuaTio. SO dt febrera. 



I 

■ En TntcihuHiiu, Itt tioleucin dtil tvrrcinoto fu¿ tan grande, como 
B«n la capital AcoDtuc¡¿ fO tnisoio livmpu i ilol luixuio mwlo. Solu 
" tres casis, sittiadaí^ sobre una bnisc de roca, se iMCHpnron de \n 

ruina univeriAl cjue cupo en sucrto a tas otras edificadas sobre i.) 
terreno tlojü i arent^o que se extiende entre la playa Í los cerros. 
Coíii íoiUkí Ius liabitiuiu-s ne .<alTiin>n; pero, npénas habion vuelto 

kcn ítf de la .sún.-<acion do torrur eaiucula por lo» deatructívoe vai- 
vene» du til licmi, cuaiKlo les Dcmí otra ves do espanto la reti> 
radii del mar. léi mina de Penco se pre^w-ntH a sa memoria; teme- 
rosos de uiin av<-niiln de \u-< olius corrieron eu tropel a ponertíe cu 
salvo sobre las alturas vocinas. 

Como media hora deepue§ del («rremoto, cuando ta mayor purtt- 

Íde la población so había rerujiado .1 los cems, i el inar se habin 
retirarlo hnsui dejar varadas las embarcaciones que estaban al 
ancla on siete brazas de ngwv, qttcdando descnbicrtos los roen» i 
bancos de la bubfa, ik' alcanzó a ver una ola eiionne que se abriii 
camino por la boca occidental que sepan la isla de Quiriqulau 
del continente. Esta cda inmensa pa«<l rápidamente por el lado 

■ occidental de la bahía de Concepción, barriendo cuantos coms 
^ movibles encontn't en aquella costa pendiente, hasta 3<) pies di- 

altura sobre el nivel de pleamar. Rompió por sobre tos buques. 
K loH luirande^l, como s¡ hubie««en sido [tequefios botes; inundó Ui 
^ mayor [xtrte del pueblo; i tieelio e.->to, reñuyó con tu) ímpetu, «pie 
I cn»i lodos los cfrctfM UMjqxn-ríibles que el turrcmoUi 110 habia se- 
B, pultndo bajo las ruinas, fueron nrrnHti'ados por Uis agiuuL Oe alU 
" a poco varamn nuevamente los btii}ucs; i en »i;gu¡iU m: divinó otr.» 
grande ola. que se acerealuí bminaudo con uias ftiHit que la pri- 
I mera. Sus estragos. sJu embargo, no Tuei-on tan grundojt, ponpMr 
habia ya poco que destruir. El mar se retiñí do nuevo, acorix-niidit 
I gítUi caiitiilatl de cfectiñ de inadern, i los materiales menos p<-sit- 
, dos de IfL-í CASA», i dejando otm ves varadas las eraliaircacíones. 
Al cubo de olginius minutos de temerosa expectación, se dejií 




212 



1IISCB|4XÍU. 



Tcr iitra ti?m>r» ola entre Quirífiuina i el continente, enorme, i al 
part>c>.-r de niavíiivs rlirut nsiones que las anterioms. Biamandí» al 
(■jlixOlnr*!,- con lo i)in? oIl<,^>lltJnlla ni [miso, se ])r>>cip¡i''> con unn 
violvnciu ¡TTU»9tib]o íwlirf la pliijit. cubriíndoln i ileAtxiijr^iululo 
tiii!<.i. Ri-fliiyi-rulii Iilcf,'".', i^imn i>-<lia7jwlii [xt «.-I jiiif' de Un ocmw, 
tuTAstrú i-n su ivlroctsw ^mu cantiiliid de eft?«tos«»»en«s evitáis, i 
lodo jJntMX) do miieblc!<, iiiie, Misegndn la tiiimiUtinAa arenída, sa» 
liix'naiUti'on , pn-^^-ntiicMlii In apanunciii de un vnítU* nnitriikjíii. De»> 
lim-.* di' vstijí v^ínvrzíj» Ci,>iivhIjiívw<, ]iiin>cit} ooino nui.>ndA lu nx- 
liinilfjca. El ngun i la ticrm U-niblnlnui. GnuiiiúravnidehnbitMn 
tu ciictniiiinroii entonce n liu rninns, iiiu^Íunks de nviM-i^^imr U 
nuif^iitud di- sus pérdtdn» i dv salvar su dínrro i alguno» uniculuA 
prcoiuMs, que, perdonado? por las olas, cstabftn expuestos a las 
dt-prcdaeionea. 

Durante el resto del día i la noche siguiente, la tierra no reposi 
uim-hoft ulinuti» continuos. Fi-ecuentos i casi ¡nceíoutcs tembló- „ 
íes: sacndimientos mas o niéoo» recios de cuando en caando;,!^^ 
niidon Bnbw-mineort dislíuilas, teiiian a tiid<>« en perpetua aUrma^^ 
i angustia. AlgiiniM cns;iii ipu: niin no liitbiii pa.HiiiÍi> la criüi^ i no 
quisieron biijiir de Iok corroíi. Ütros, explonindo los niinAS, se 
luban liv cada movimiento ¡ cada ruido, i t«mian vor las olas sol 
HUi< cabeziis. 

Cnsi todos los habitantes, excepto unos pocos que se refnjt. 
«n I'ii buques, pasaron la noche sobre los cerros al dcwutúvrto. 

£1 dia siguiente, principiaron a hacerse chozas i ranchos sobre 
las alturas, temiendo otra avenida del mar. Parecerá milngroso 
que no hubiesen perecido los buques; pero la explicación hará 
desaparecer el milagro. Tren grande» Italleneni^ una barca, dos 
bergantines i una goleu-i, e.-tUibají onclatlnH a |x>ca diataneia del 
pueblo en -1 h».tta T biriziL^ do agua, con uiin í<u1h ancla i huLttantc 
cable. Con la brisn del -*'ir, que rvtTv.fr/> im po»» al tiruipo del 
tciTentúto, los buíjuc» quwlaixui a la ptirt^í d« afuera do su» aa* 
ela^, lu popa hacia el mar; i en esta posición, vararon. El capitán 
del puerto. Délano, estaba a bordo do uno de loe balleuenBi a la 
saon. La primera ^ande ola dio contra la popa del butgue, se 
«etrelld sobre ¿1, i lo ]evant<Í sin hacerle mas daüo que barrer sa 
cubierta; la cadena, que estaba floja, se desLixtí sobre el fango, i 



TERREMOTO PB 20 OR FEBUBTIO PS líí»5 



£13 



lontiivn In c^mbnrcncion poco a poco, a meHída que fn^ «timando el 
pniinTliiijictii di' la oh». Rev-ilviomioliicgoelagiia. lahizojirar al 
iv>lo>l<ír. i |ii <l>'j<'> vanulit <%vm i-ti In inJMiia pii^icK>ii i)uc áiit^.s. La 
profuntlidiul, qiii: vm de du« hnvas ctvamlo «1 btKjnc vai/t, ci«cl<Í 
hasta di*.-z lti oí ntnvi^>r asri^'iisu liol a;;iin; i las (ItMi i'iUiínas uIiLt 
^Hxxlujcron co la» piiibarcacttmcs v\ mismo pfiwto <)ui- la prirnt^ro. 
Todas r«6ÍRtien>n, aiiRi]ue aljpinas de las ancW anduvKTon unas 
a brazas. Hubo hui{U«) que chocai-oii violentamente UDO con- 
olT", i qu'í dicfin viieliai ali-edodur, romo en iin remolino, sin 
xpiTimc-niar mucho diu'io. Habin en In playa un bii'iue pequefto 
!o UDO» Si| t<>D(^liulní^ i|uv listabn jmtü *vr laiieuio; el mar lo llcvrt 
lia» df 200 variK tiorra «dvntn!. i In d.-W allí >¡n ksíon. Una jip)- 
•Ictilla i\iiv estjiiw «nciiida dHantt? di-I piivbln, soltií el «ablo i »(• 
izo añtvni. voconlmiidu bi ola sin rotniwrla, i montando sobre 
lia como fo non inanjoiln onlinai-iju La Colocólo, ()iu' (»lal>a » la 
ela a la entnwla oritatal do lit bahía, bízo cara a Ikji tjla-n tie la 
misma manera i con iffual «kcso. 

Machos botes se bicioron mar afuera dntv» fie rotimrw las 
aguas. Uo'js arrostmroa las olas, Í tañeron la dicha de montar 
ibrc c-lla« i «alvaiw: i^trout vn«i zosotuviron en La lucha. El arartu> 
lo «ica[K' de un niño dw 4 afirw im/níco coiitan^í. Una eriiiila 
hc baliia n-fit¡ÍR'lo con <^-l en un bote; et t>jtv kc t^^ln-llú contra una 
ancla en la playa, i sp partid en dos^ La criatia se ah^»^; pero el 
uiAo w agarró de imo de los pedazos del bote í salid con él a la 
bahfa. El fh^iento tiotó acá i albi: t el niño se mantuvo tirme 
hft.sla que fueron a buscarle, i le haltarun sentado eti é!, sujetán- 
ioac con ambas manos, mojiulo i tiritando de frío, pero sin lesión 
'«Iguna. Kl ni fio SI- llniíiit HiKJfirii's; su jxidn'-i^un inglcimoicono- 
,<ido en Tal cali uiuio, í )i» >i(lo olicial do la marina británica. 

PorcuatTr)dta)ieon)K;cutiva«, 80pre»eul<í el niur cubierto de des* 
■pojojí, no solo en la Ijnbia de Coucepeíon, sino hasta alguna dis- 
tancia, arrojamlo a las playa<) de la i!^ln de Quiriquina multitud 
mueblos destrozados í todo jénero de efectos de madera; de 
modo que durante algunas semanat si- ocuparon varias partidos 
en reeojerbis i llevarlo» al pueblo. En bw Itc« dia» que ¡te siguie- 
ron «I de la catiistrofe, \m Ilujm i reflujos fueron frwueut».'* e irre- 
gulares!. Durante algunas horas después del «acudimienUí, el rnar 




214 



UtSCELiXU 



m Duiítuvo subtciulu i bajando hiutu. do» o In» vccos porj 
hora. 

Al u«t<i de la Qu¡r¡<|u¡iia, bi uvcuidji nu fué tati grande ai too 
iiapftuoeii como ni w»tc, porque nllf viicuDtití mtut cspAdo eoj 
i|Up gastar üa Fuciza,s)ct>d(>s(|UfllnIaptunv miut luicba i |>roran>lii : 
do la bahía. La üla díridia bis olas oo di» brazos: tiiw di* cllu»! 
eorria por 'I\tnibeB o la playa occidental, hacia Talcahuono; i el | 
otro, por la bcica oriental hacia Lirqueo i Toraé, Notáronse dos ex-l 
plotüones al tiempo de entrar laa olas; ima maa allá de U Quirí- 
ijuiíia, que fu¿ observada pt>r Mr. Ht>nr)' Biirdon i su faiailia, i-m- 
harcodw un «nn lani^ha cunai de Toni^-, i se les presentií comu nn.i 
urna columna de humo, ^'iiivjnnte a mía tonx-Jiiotnion vi tnedi» 
do la bahía de- San Vtci-iite, parecida ai chi>nt) dv una innii^niaj 
ballena, dejando, al desaparscor, un remolino c[no diir<t alguno»] 
minutwv. i cuyo centro era profundo, cwmo si el raw «e entrase wif 
una cavidad de la tierra. Al tii>ii)|io de la ruina i haicta dv«pn€S i 
las avenidas, el agua de la bahía parecía estar como hiri'iondo. 
escapándose ampollas de aire o gas; el agna »e puso de color n&-l 
Clin) i exhalaba un olor sulfúreo niui desagradable. El inar arrojiíl 
gmn muchedumbre de piíces muertos .\gua.'< negras i fétidas bro- 
turón i-n muchu» paRiji-s. Kii el pnlio de Mr. EvaiM, en Talcahtm-l 
no, tse hinchó el suelo, i, reventando, rcrti4 una agua hL^lioodaj 
i sulFurcHi; fenómeno que se observó aeitnismo en varitw lug^-l 
res al rededor de Concepción. 

Por U marca que dejó el agua en la pared de la caaa del cafá-l 
t.-ui Délano, t>e tchA de ver que las avenidas montaron 25 pi^ 
sobre el nivel otdinario fie pleamar. Ki agua penetró a los allu!) i] 
dejó festone» de plantas marinas en los lechoct i .sobre la cima del 
las rutáis pan-des; mas esto no debe iiiiran^e como una iiidicicieul 
de la ultum jencnil de la ola, porque unn inasa de agua ijue cott»! 
iinpetu>i!>a sobre una playa eii declive, C(>nwr%ará niituridment«1 
su velwidad .ilgnn tic-mpí, i subiré plaj-a .iniba hasta una eleva-J 
cion considerable. 

Los (]uo observaron las avenidas, l,is creyeron tan altas como IaI 
porte sujierior del catcco de una fragata mas allá del fondeaderon 
lo que viene n ser unos 16 a 20 píjs; sobre el nivel de In bahfti.1 
No so rompían sino aquellas partes do la ala que chocaban contra 



>B««o: 



iMiBU 



•» 



, »lgun obrtirtik>. ' 



L fie amfia nñUa de h V^J^ dade ae 



I Ivsmuido de an modo e^autaM. 
I |wiww uní rrl-iHn rrfrr- ntrnt-f T|iir iJTnpu*— n » U*4"« 
^taUw^ ulwM i' MiJ B (JIM d mar aruialM btnc^Md» aAre Sut Vi- 
tíenpo qoe mlce TalcahiuDO. I« expLuMi de 



caite al 



San Vnste i h «mbeEttd* del nar por uhIk» hdoe^ 1» hieierwi 
creer qoe la p^»*"*"*» de Toldes iba « aefnrane del eontincala, 

I i mndbaí uaiii a u a por 1» oeen» amlB hasta educan» en U* na» 
tdevado. 
XiitJÍn'R)« en aqa«Qaa tnliiiii iidan arenidas easM raoi ñngol^ 
■■ de laongo i de pnanvaóoo. SealUzuuuo edifinw; atftoiMS 
H»34 ec di gm al ñapaba de las aUa i rouroo sRartnMias a db- 
lADcá de alf^BDait tan» í nloados, tai^tR:* qoe oa ni5o tvi 
pa^ wr ta do por eUa» aobre no trovo débale so ndbirdafta,iñ- 

IdñenK de Teatapa» «o vienm salir a bu pbk\'as de b QniñqnnM, 
ful qoe el embate del mv les bnliicsD quebrado ttn vidria 
S^sn Ira apuntea del npatao DélaDo, sa bantaael» bogú 4 ft S 
d^cimt» df pulgada eoUe d I T i 18 de fefar««o, t lágiúA biyMido 
en la m**l»mt de) 1 ^, |Mro laego cqIhó otra rnz. En Cúoocpcñn, 
tu deseen» de 2 n 3 dtómix indica mal tiempc^ i de 4 o d, ngaa- 
cem i rícato. No ponve, pees, inveruflmil qup un dostvcv» tAit 
notable comtt aquel, m aegiiido de t«ni{>t-»i.vt, turk-»- onnoxion 
coa la caasa dcJ temanoCo; pero hai dutlad «obre la cxactitad de 
estas obeerradvoesL Loa bardmetrae de la BeagU, qoe estaba en- 
tateoes en Valdína, no sebüanm novedad alguna. Verdad ee que 
H a tan gran distancia no debe extraAatse qne no se mneva unífor- 
miüsente el uercuria. t/> que cuo-ita do cierto, ea que por algaoos 
días de*pu«K ')«! tetretciDta el fluju no aubitt badta In Une» onü- 
naiia, faltAodolv pora cubrirla utitM 4 o 5 pi6> verticiUi'% Ec4o did 
motivo a cn?cr qae se hubiese alzado U tierra; pera prevaWiaJ la 
iden de haberse retirado d mar. La diferencia fai menguando 

|pc«» a poor>: í a mediado» de abril era de solo 2 pi^ 
La prueln de habeme elevado la tierra es qae la tsla de Santa 
María fui- li'vantailn realmente unoa 9 |ú^ pero de este fontíineiio 
ae hnblnni rn lAm parte. 
Pasando por la estrecha angostura qae separa a la Quinquina 
de Tumbes, las grandes olas habían barrido las plaj^u hasta la al* 




216 




MIgCBLAX£l 



ima de 30 pies TOrttcale» sobre el nivel cl» plemniu-; ])(.-ni t-» ¡in»- 
bable qiiv »ol» nlciinzan>n n e»Ln cleviicíun |>»i' lu« coKt^uloe de ili- 
chn ango^tiini, <](im1o el nf^lin ■.'iiotnitiií imu ubstáctilo, i se tmliú 
roa» por In pUtyo. Ln nngcMtuní tíonc cerca do uoA milla de ancho, 
i I U bmzaa de profuadidad en el medio; pero los arrecifes del cos- 
tado de oest« reducen su anchura navegable a inedia milln. 

Dondequiera que la iuvasioa de las olas enoontrd tierra Ibuia, 
fueron terribles loe* estragos, porque enU» Urrenocí eslán \Mr lo 
Jenend muí hiibitadix^ i cuhíviulus. f^iis t.itü-i^'s IkiJíU faiw-Ín i-l tulKio 
de la balifa r]c Cuiioi;[wion, cu c^tpt'cíal La de la isla de los Rcyv«t 
fiicn>n nibiertiM por las aguas, o irreparablemente desmcjonulu. 
Fi^rrti'W- mucho ganado vacuno, muchos caballos i ovejas EfecU» 
semejantes se notaron entre el rio ítala i el cabo Rumena. Uaaaa 
de tierm i piedra de mochas toneladas de pesi> se des{UVRilier»n 
de los riscos i demiinbaderoc*. Habia iiiuchu peligro en acercaito 
al borde de un rÍKco, porque liis bondidunw i grivlns quv ¡wr lo< 
do» [mrtvíf «(• haliian hecho daban indicio du lo innl «-guro de M>- 
mcjunte apoyo. Andando por la pl-iya en pleamar. In« capas Ae 
marisco muerto Í las algas marchiuis adhcruntes a los peñascos 
«n que se habían criado, atestiguaban por todas partes la redtmte 
elevación de la tierra. 

(Arauea-Ró, año de 1S30.) 



.«L 



NARRATIVA DE LOS VIAJES 

DE LOS BUQUES DF. GUERRA DE SU MUESTAD BFtlTÁHlCA 
■•ADVEHTURE-I-BEAGLE-., 

IK)It WS CAI'ITANES KlNO I FlTZ R«>l. DE J.\ MIBISA REAt, BHITA- 
XK-A. 1 1-OK CAkI,iW DaUWIN. EscL"1>EEO. NATL"KiU5.TA 0B LA. 

«HKAfii.E.> 3 nmixs í*.", Lósdkes, Ib30. ' 




(Do) Ivtimbargh Eerkai) 

La revolución que emaacípó la América SIcridionnJ del yugo 
de E^'paña, i el coiu'igiiit'nto aumento de nuestro com^i-cio coo 
Chile i Inü ou-.i» repi\Ulicatí teniiinadas por (J Océano Focifioo, cn- 
i.ntrrxi |>n>liiil>li-iiioiitt' im lux tmtlivoñ ijue 1m< lore» dol Almirao- 
bucgo ttiviiTun, I.-U IS-Í-), i«im i^nk-uiir que se híoit-se un eiacto 
rocoruicitniímto tic \a» cosUix uuütrtdt.'» du lu piíifoMiln do Sur 
Amérira, d^'sde Iti enlnuin tiicridional di-l Kio <li- lii PiMa hasta 
la viiolla a Chíluí, l'arn t-»tc scnicíu. su ^■i|uj{iiin^>ii la Adven- 
e, «Ic 330 toocloda», i la Btui^e, de 235. arbolada coum baicii í 
i^ladt.' fiéis callones; excelente buqiiecillo, sin embargo do per- 
eaeccr a la desacreditad^^ categoiía de Itis beigantiiies cufiuuerus. 
El mando de la primera i de la expedición ae (li<í al capitán Fe- 
lipe Farker Ring, ya conocido por su exploración t reojuwimiento 
^gda la Nueva Holanda, i para mandar a la Bea^U, fué nunibrodo 





S19 



JIISCKlJlSRA 



el capitán Priiiglft SUtkos. El 22 t)e may<t He ls1>i salifjon 
biKjiirji ilv Plyíiimith ; i ul l'J ilu tiuvu-intiix; siguirnU; i|i-jaroo 
friadoatlcTo dtí HoQlvrirlfio, i se vncnmtnuroD al sur para dar pre 
rapiu a Ice arduos trabajos di' que cataban oncargiHkoi, . , 

La expedición entrú on el estrecho de Magallanes »l 21 de 
ciccabrc, en que ciHnienza ol estío de ai^aellas rejianeB. 
ron por la príniora res en cnbo Poaeüion: i pocos dia» des| 
Puerto do Hambre (Parí Faviiv), como 4') legiia-t roas adeoi 
dclesltt-cho, [KUecíií pn>íí<>ntar tnnlas vünlajas lócale», qiut se 
solviii i-lojiriu paní cdatU;! jfíiicntl t\v la expedición. Ln 
do eslos do» liifpircí* tnii' for7i)«aini-rit<' a !a inoatorín el t.nste 
aiilludo 'le la U-ntutivn qm- hidi-ruri los ii^u&olvs jiant col 
fortiftcar las costa:! rIi-1 cstn.-chu de MngnIMnes. En I ¿70, m en' 
ima cx|jcdÍcÍon por v\ vírrci del Peni, al mando de Pr«Íro de Sar- 
mieoto. pctn» perseguir a Drakc. i «tomar al coreano vivo o mucTj 
ta» Sarmiento, figumndow que onoontraiia talvez a su ene' 
escondido en el angosto seno por dan<Ie habia efectuado su 
iüto al PaolRco, «'nln'i en el eütnieho di^ ¡tlagalláne^ poi- el rnrinl 
San l^idiv; probablenu-ntí- «I d« Coí-kl-nm i el de la Magdniena 
nucKtitts mapas moderno»; canales que hai motivo de creer fdenuí 
navegados por ladrilleros en Ió25. Mucha impresión parece q 
hÍKO en la imajinacíon de Sanniento la inaiperaila lozanía 
r(Jeta«¡on qiic cnoonlTtt en el c»tnK!ho¡ lo ci(;rt4i es quu 
senlfl Ii« ixicui^w del p«(s bajo un nsiK-ctj;" livn favomble, i 
Inuto ciilor iiixistii') »obrf la racitidiid ile fortificíir liw angosfr 
del cslnicho, de manera que la España tuviera ent<n»ment« en 
manuH la comunicación entro lo» mares Atlántico i Pacifico, i 
el reí hubo al fin de acceder a sus ideas, 

Piincipiííse en 1581 a «prestar una expedición que ae a] 
raae de los paises maí,'nllrtnici>:<. IXic* aíios deüpuea, saliA Sarmien 
Ul.* Es|Kuia ei>ti una íluta fie 'i3 buques; \k:¡x> 1» tempcíitad i cl di 
«afecto do lo« que iban en ella I« nK'niwcaWi-on poco « poco, 
iDAnci'ii que en diciembre de 1584, nuaji'lo]v)r tiii logiví entrar 
el estrcclio. no le quedaban uw» de cinco buques, i poco mas 
úOO hombres^ Con éstos, cmpezii a fundar una ciudad a que diii 
nombre de Jesús, situada, según el capitán King, entre la 
i Deganda angostura; pero croemo» que los riejus navegad' 




du 



kahhativa nK loü viup^ ktc. 



sm 



unániínontenbe ctJooaban esta primern ojIimiíh ilu SiiniiicnUt s 
LcHioi distancia del cabo Posesión; í conf«sainos i|iti!, en cuso como 
^Ksto, la tradición non parece una jinit^lta de tuns puno, que Iiih con 
^petURts deducidas do congmenciaa locales. 

^^ líecho aquel estítWeci miento a la entrnila del estrecho, «■ ado- 
n íantó S:iriniento, acunipnijado do ciento do los sayos, como unnii 
B^O [effii»» ni ítiii-, tágiiiendo la col^ta, hiista llegar a un nitío qiio 
"ix'iinirt lius vcntiijiw <!i-l ngna, Li leña i una buena UUiIa, dondo 
LÍuntló laciiidnd de San Fclipí-. EiiibarciW d« allf a poco por» vol- 
^fcrcr a U colonia du Jrauíi'; |M«ro una t«iti|)í-Mad le utojiÍ al uiar, i 
ii 6c vi<í precisado a ti^imur el ninibi> iW Ri" JiuK-im. Desde nllf lii»i 
muchus intrncluosos csfueíais pai-a socoirt a los diw^íniciiuJii» c>- 
lonus del estrecho; i para olmo de dc^vcntim», yendo a Espiifla a 
ilicit.-ír atixilioH de la corte, le apresaixHi unos contarlos ingleses. 
ia el entretanto, los iiiismo« colonos sucumbían rápidamente a las 
ríraciones, Iils enrenncdndcs i ta.t Hechas de los indljena^ En 
1687, i'l eílcbn^ CaveudUh, entrando en el estrecho de MagallA- 
wso}A la ciudad ríe Sitn Felipe; i altidíemlo & la deüj^^aciafU 
ttcrt« de sus hiibitanbes, dio a la ImliJii luIyiKrentv el nombrr; (\nt; 
lavía coniterva do Puerto del Hambre. Tomií a bordo luo solo 
'de liM ptMuH ((III- siihii;vivini), fnisímndo nai eniulmentc !».« eitpe- 
^puiz/tí* di- mKomi ijue Iiubiun hvnctiido ei [K'cho de todoí ell«#, 
^■Cmuido divisaron sus buques a lo i^Jw- £^I último que luiu que- 
"tiabn, fué isicíiHo de aquella morada de nw>oria dos aitiM dosput» 
por AndrcB llericke. 

Esta relación de la empresa do Sarmiento sujiore algunas ro- 
■flexiones curiosas. Ea bienextraQoqueen lÓb^lacortcdc Espaíta 
^procediese todarfa sobre el supuesto de que el estrecho do Maga- 
llanes, que on algunas partes no tiene utas i|ue legua i media de 
ancho, era la tánica i»ii)unic:u:Íoti navegable entiv el Atlántico i 
el gran Alar del Sin-. 

Vi-nlii') es que nmi no «u había de)>cubierlo el paso por el cabo 
te Hotuoh; pero tanipoeo los conocimientos jeognlfiocK de enti5n- 
X* suministrubaa el menor fundnniento para que. se erL!)-e«u (¡ue 
la Tierra del Fuego se extendía, sin interrupción, hasta el polo 
E)] sur. Cuando Magallanes pasd por el estrecho quo conserva su 
nombre, supuso que el país a su derecha, c.<ito e», hacia el norte 




Km «i conttnLiile o ticrm firnw il« Aiiiíiica; h infirití >im* v\ de I 
izquierda t-nt uoa isla, poTT|UG a vi-ccv st- um dt-l utru Udo el 
dol océano^ Es cierto que tsta óbscn'acÍQn so refería a lo 
oocidoBt-U del estrecho, popo fué expresada sin restríccían algiinn, 
i envúlvin, cnando (n^ixis, im indicio ine<|a{vocu de la renUd d^j 
]a8Ci)»L'>. Sir Fim)ci.'XuI>rako,deff])iie>idi> navegar piir el htiiim-i: 
faé ai-rftjadg al sur por iin recia temporal, i encantró abrigo nü l¿J 
ji« di.-l cabo i\v HornoK. Nn viií Lierra, ¡nno una ancha mar 
<•] Mir. Atluiiia!t, el ccuiAiidAntu de la HoUi lU- LoiiÍkí^ vn \-¿ii>, ñi 
vi 6ii de l(t tierra, s«.-gun a />i Iv ])ur<jcin la extn^midad S. £. tle 1 
Ticmi ik-l Fuego. Otras tiiiichn»|Ktrticulnridadi-«|iiKlri»n aducir 
«n prueba de que ol einpeúu de cortar t'xla comunicncion e&t 
la Eui-opa i el Océano I^wifico, fortíficaDdo el estrecho dn Mngk- 
llaaed, debe imputante enteranienie at poco tino de ta corle i 
Eüpafia, i no mirarse como un indicio del estado de los 
inititto» jcográfíocMi en a>)»ella época. 

TrciuUi añixs dt'^put'S de esta tainentable expedición, un opn^ 
leoto c ilii»tnuloci>ia£^n:ianl<! holainltM, Isna« Jjen)iun.>, etitiipii < 
biH]ue»cou el objulo exprcm do ilnr la vuidla a la exlrenud 
nuálral del nuevo mundo. 8us miras se rutdízajtiu; i d cabo Su 
azotado por las olas de un océano perpetuamente ajitado, toma < 
nombre de la aldea de Hom, en el Zuydersce. Kate dcscubrimieot 
cxcit<í do nucro lo6c«]os de Espafla; i eo IGIH los Nocíale» fuer 
comisionados por au gobierno para la circimnavegacioo de la "fie 
rra del Fuego. Mah a OHle i^fueiv^tt »e Mgni<> un ]arfi;o período 
inacción hasld 1774, va ipic el jesuíta iiigW Falkuer, piiblieü 
su iMilicia de lo» palagoueí:, eU la ijuo .s«* uxt<^ndi(t wiiichti iii¡ 
fLvitJuulo las ventajas que pocUau i^aciuiic dv la ociipAciou du aquv 
país, hizo salir otra vcx de wi letargo al gobierno español, (¡ae i 
viit adoii AntoiiiodeCttrdoban reconocer las costas magallánica^ 
comisión dt=«t*iiipeñiuln con rniioha hitbilidad ]K>r aquel otíciaL 

Miéulm» que lu Bfurfit-, ¡levando adelante el reconocimient 
hacia el ws^tv. se ludlriba surtti en Puerto (íiüante, uno du a» 
oficiales subi¿ a la vecími inoiitafia de la Ciiiz, i eiicontrti en 
cumbre loa fmgmeQtos de una botella de vidrio, una iiiouihI» i 
pañola i un rollo de papeles, quo resultaron ser memorias deja 
atli por Ciíi'doba, jnnto con la copia do un documento prcviamento' 




KAnUTtTA DB 1X16 TtAJKB, KTC. 



sn 



U 



litado en el mistiio ñlío por BoogainviUe, Tionen algo qu* 

muere podcrosfuncQtc pI oorazoD estas sencillas memorias do 

íivogadorea eminentes, cuyes desciibriniientos, sin hacer gran 

mido, ejercen un iiifluja mas pertnAnente, i .-iin comparación mas 

biTM-üco, Mibrc li)di de^tinoü del jén<^t>i liTinianii. <)IK^ las niaj* bri- 

llauU-.-s %i<;liniii.i. Kii el an.-iiii i|ue innnitii-'Stau dv dejur on l.-w phx- 

quo *nplunm im itionuint^nto do lo qnc hnn ejecutado, se echa 

!c ver la combiimcinn di; n>|uell<>s M-ntimientofi opuestos quedtc- 

la inscripción dt^ nn trofeo i lu de un cpitafia 

Mi«ntrnfi los buques pi-nnanecian en el estrecho. Be mantuvo 

lui comunicación harto frecuenta con la pequeña tribu de pata- 

ií^ que en número de UUU vagaban por las cosías, desde el 

,b» d<: la Vfrjen titinta Puerto de Hambre. 

LcjK ]>ntagunct<, it.-pre^ntadoc« por algunos viajtTOít como jigan- 

»on ciertíimocl* de nvvi «Itn i-st-jitum que ii* ctiropeo& Su 

altuTH media es dv mas de 6 pié» (ingleses); tieiM-n mui anchas 

espaldas i una gran cabeiss, cuyas dimensíoiies pandeen mnyore» 

pur la cantidad de largo ! trensulo polo que cuelga sobro su c&r». 

vn <ÍúKdiñadu i salvaje dc-ít^rden. 

Palknor, que vivití muchos afios entre los ])atagonos, asegiira. 
no hab«r ^^^-(o jamas uno dr uiliw que no fuese una o dos pulga- 
das mas alto que el cjicíque Cangapol, í ¿ste, dice el jesuíta, debo 
habvr sido da T pti^ i algunas pulgadas de estatura, porque em- 
pinán<lome no alcanzaba a la coroiulla de su cabeza. La exajeraeíoR 
de lus que han representado a los patagones como una raza jigan- 
do V pies de alto i con una voz como Li do los toros, produce, 
!es de todo, menos extraíleza que el silencio de otros con 
o a la extraordinaria eorpulenda de lis imlíjenas que ha* 
litan la cDi^ta septeiilrinual del estrucho de Maguí lAm.'n. Pero dcbíí 
rvarse que estos indios viren eiranles, ragando sobro un 
io ínnii'nso do llanuras desiertas. 
La misma tribu que Iua oliciales de la BetigU encontraron en 
Jaa playas del estrecho, fuó obserrada un ailo de!<pues a las orillss 
ilí-I Rio Kegro, Xiin milliLt ina-t al nottt». Ri también probable qao 
las varias tribus tienen díli-rente robni^tcz, segim es roas o manos 
&bnn<lnnte tm altutento; i el mismo Palknor indica esta distinción 
«iitrc los corpulentos i los peqiicAo» huílUches. Unido esto a tos 



222 



XISCKCASKA 



hábitos itfímadefi, servirá para explicar por qué no ha cabídti 

Muei'U^ li MÍw loe (|ii<: han viHitAdo ln.< tMutnn iiiAKallfln i' ' 

cuQtmrsc con ind¡o« du Ins iliiiiviuiunrv licrcúlviw ik- ■ 

Ciwi no hai patagón en niii*stro<j dioK que no wa bumbro dft 
caballa Las innumcnibk-s iiinnadjix de estos animales qtio di 
la llegada de los c«iMiñok-s i^v han prapaj¡ado por las pampas tío 
América, han catuado probablemeutc mutacdcoies importantes 
los hábil"» primitivos de Io§ natnmiea I»s indina qne ocujuaban ha 
pampas meridionales a principios del »iglo XVI.etOabaii.enalj;!: 
modo, prepai^oa para valcrM! de los servicioa del (¡aballti. 
diante In pirética d(! flomeüttcaí- el gnunacn, derivada ii«utnd«li 
pcniaaoc<. Cuando Miignilárics >s<talm eu Pucrtu Julíiui, vki 
patagón quu liov-aba un gttannco man^ oua una soga atada 
|ic8cuezo; i noticias postctíorL-» nos infoniian que los pa 
acwtiunbmban domesticar guanacos i tenían grandes rvba&os de 
estos animales al rededor de suh habitaeionea. 

I^a atmas del patagón en el ^glo XVI emo el arco i flecha, 
una pequefia lanza. 1^1 coje ahora su pre^A con el lazo i lii bol 
tan dicntminonte como el indio do Ua* ^>am[iA.'< dvl norte. Anxíli 
por ol caballo i pmvisto de las armas do «us v«ciiio« di*l nwtc. ha 
cncootrndo mas productiva la caza: i abandtHiaiKla los cuid. 
pastofale.s, ha pasado a los hábitos n<íinades, que dejenen\n 
mente en loe de pillaje i saltcoL Si este modo de ver es fiindiulo, 
iidipiisifiou riel caballii ha sido ]»ara ¿1 un paíw n-tnígnido. poi 
haciéndole iiKlu]K-ud¡entv del .suelo, í no {lertuitii^iKlolc aíici> 
n una morada fij», ha disminuido su t^'ndencia a la vida sodal' 
civiliaula. 

Loe patagooG« que fueron vistos en el esti-ccho por los otici. 
de la Adi-eiiturt i la Seaglc, llevaban consigo casi aiempt« 
na señal de lo mucho que habían viajado. Uo jiíven jefe motil 
un cabnllo horniowimcntr enja(.'Mdo ni estilo gaucho. Una mi 
lloiiuida Marúi, que piuvcÍJi i-jum^r vii-rla autoridad sobre 
compatriotas, hablaba un puco el uutellaito. Su hermano, 
que moraba entonces a la.s orillas del Rio Xegro, era, sepun 
Tvfcriii, un personaje importante.-, no morios por su cMatuní ji 
teBca que por su riqueza, que consistía en caballos, cueros i piek* 
de varias clases. Bien tratados, se les hallaba muí dóciles i oom- 



„'. h* 
3ad.J 
üieifl 
d«.b^ 



. algnJ 



SlRRlTirA »K 1XIS VlÁJtSk, KTC. 



2SS 



^ 



ilacientos. Impitvidos i conBados, solo en su dcclamila paKÍoij » I« 
[bebid» i Ui borrachera dejaban ver el dettenfreno del luírlxiixL 
El capitán Slokeft recorrí lí en Li B(*fjlf el Indo oc<;idcnUkl de la 
'ntAf^ntit; t aiiri<iiie tdn cesar eontmriad<i en sus opcntck>ui.TS p^^ 
vitMiUuí uiiiip«»wia'«>s, logni hnciír un cim.-cto perfil do iu|uc1Ia 
■ntna<'^ulii lm^Ul Kii el puerto do Santn lUrbiini. «.-ncoalró nit?<l¡o 
nU>rnulo en la arena uu iniidcro de unii grande embarcación; i 
■yó con buenus Fiin<lumttnla6 que era ix-li<|UÍa de la \Wtff€i; uno 
lo loa butiues de la flota de lotd An«on , cuya pérdida, i los subsi- 
ient«s tmbajoede La triputacton, fueron admirablemente descii- 
por Byron i Buikeley. Peleando él contra W mismos elementos, 
te trofeo de su fuucüta riotencia no era lo mas a prop>Í«<it4> pam 
confortArle o animarle. Cercado de peligrus, i con la doble an«ta 
t»rre?<ponder a la confianza depositarla en su celo, su ««pfritu 
rintliit al fin al (k-so de tanUM cuidiidi>!<. PúíXJwe dislnddo i mu- 
wólico; i p<tco» dins dt^^iii» de su vueltji a Puerto <le Hnuibre, 
agesto de If2^,(foiiuÍtó larida. A la fecha de este tiiste «ice- 
BO, las tripulaciones de ambos buques, i particularmente la de k 
^'/t'etifurp, adolecían de escorbuto. Esta enfermedad leiriblo, cau- 
\» \*oT lü sonibi-lü i rigoixiso del ctinuí, no pudo atajars>! oí con 
abiindnncin ile ciinie fresca, Kuii)imi>'1r»da jior Kn naturales, ni 
el apio íilvestrv (pie Ke eneuentm en ai]tii4las eotitas. Como 
US estragos, en medio de otros motivoa de desaliento, podian ha- 
ers.' filiales, el capitán King icsolviii luego abandonar el estivcho 
!c Slagallánes i diríjir^e a Rio Janeiro. En aquel puerto, el capitán 
itz Soy fué nombrado para mandar la lieagle; se repararon tos ba- 
ques: conralceii'i la jente; i a prineipioH del afio de 18l!'J Hf tomó 
otra ver. el nimbo del esli-echoL 

Entre las ocnrn^ncias de esta parte del viaje, una de las mas in> 
teii'wmtíji fui el ík-scubrimientíí de lo» grandes Ingas Otway i 
SkjTing, que e-stAn al nort«? del esl«;chí>, ileii(ji) «leí Angtdo que 
foniia Iincia el »ur, í [mrecvn unos atají»^ imperfectos entre los 
ncslon uuirvM. Enmayode ÍSÜi), el capitán I^tzBoy, explonindo 
e! canal Jcrome, improvisamente se halld en una grande expan- 
sión de agua, ciue tendría como 4U millas de largo de sudoeste a 
lOrdente, i oumo 2U uiillus de ancha Cerca de su lluiile septentrio- 
nal, cncunlnl un canal navegable de cerca de una mili» de anch<^ 




224 



3gOiCELAXRl 



i rcriKHitiui'ln por «'I xiwm 12 millaít, fué coiulucído n (Hri> lofft > 
m H 12 inilias do micho, [n-m ijue w patliii ác vist» i«ii «u 
loitiKiu.-i<>n liaci» *■! iiccidt-ntc- Al priiin.T(i dií i>*Iíw iagij* rlió ü1 i 
bre do Otwray; i «1 segundo, el do Skyring. Lo miiIo del tiptnpai 
I^ dejó rampletíu- e! eiAmen de siia orillos: pero desde iina 
Deneía jhkIo *'or*e que entre el esti-echo lie MagnllÁncs i la piinl 
occidcntnl de Otway medÍHii tieTTas bnjna i nna cadena du Ingti> 
ñas, d¡»tanfK> una «vwtrt do íiira apérL-w 10 millas, p^r dínid'- roas 
se apr»xiiitan. Kl lago Hkvnng, si^giin dejipiie» «e averiguó, i 
separado del octlnno, vn su extremidad occidental, por iinn bar 
do iimiit'^» i veriti«|tii'mK, ijin' ai^t^naK lltí^inl a5 millas de anclitirs. 
Etfioii lagos rayan con los dos di veno» clitiins de PutagoDÍa i Tic 
dol Facga Al norte, bsi un cielo sereno, llAnos herbosos i plant 
como Los de la oMÚa oriental; al sur, montes nevados, venli!< 
TQSt i sombríOH b<ot«)iif«. Faní un país industrio»» i civiliznilo, i 
gmnde exten.«ioii dir ngiias intcrioreit navegable» sería t\t: ioc 
mable iitiltdfld; ma« vu PnUgonin ca prol>able que no mtrnní de 
niwln >n muelio tienipOL Nu pcri.'S"» ím; cnsí que coiKX^IoinosqncU 
nspt^r'.'za <lt'l clima de lu» rujiónos mngulliuiicws las con<tL-na a ser 
9l asiento de una eterna barliarie. El hombre civilizado triunfada 
clima; i con la misma ¡ndiistria i enerjia que le proporcionan una 
vida ci'>moda en Islandia o la bahía do Hudson, podría eiei-uiiin-nl 
procurarse los goce» del lujo en el eíUiecho de Magallanes. 

Mientras la B&ufle ettlaba einpleaíla en eicaminar la c<j«<tit 
Tierra del Fuego, ocuitÍií una aveiitant que produjo despiiost 
secuencias nmi ínterci^uites. Kl contmntiie^trc fu¿ cnWndo, en 
bcniif>M> boU' bnlK'iicro, de la k]^ <k- Lt^n^ln-s, dond« estaba 
el bu[[uc, a cxplonir Itw cjinitlcs du la porte del este. Habie 
tardarlo largo tiempo en volver, 8e empezaba a recelar le ht 
bic»c sucedido algima desgracia, cuando se tuvieron noticia» i 
caso, i por im niodio singular. Parece que los naturales habían i 
chado seeretameme sus iiioviiniuntos, i hurtiidole i*l Iwttf en 
oscuridad de la noche, miéntnL'í la jente dormía nrriinitda a él 
la playa. Lo jkqt fui que pi-ixlicron junto con el Ik)Io dos ter 
<le ln--< pnivÍMoncs, i VKjteralKiu por instantes ([uc los at^tcasen k 
ÍDdÍ¡cDa!<^ No babia que perder momento en dar aviso a sits i 
pañeros. A este Gn, dos maríneroB de la partida coostruji'eroa 



VASRATIVA DK LOS TUJE8, BTO. 



SM 




i 



cauoa t)e vnins, ilo la fornia i «stnictara de un canasto; embarrada 
d^^iitra i oubicitAdo curt&xa por fuera. En esta Trájil baii]uUla, 
Ku Luizai->in aI ngua: i dcsptu^» <l<; IIcvhi-I» n rvina, con bnstaote 
iiijo, \wr 3-> homs, logninm l\i-ff\r n la liettgle. 
InnwfiiitlnitivriU! se tonmroii [iruvidvuciHS ]wm «lUvur la triptt- 
lacioii del buU^ hiirlndn i ditr alcutit^e a luet la(In>Dv:<i E»tu pci^e- 
■cociun dariS algtmoe dios; pero lo (jtiobradu do la nosUi i el superior 
conocimiento local de k» fujiti^-o^ la bifiieron in&uctao«a. Apre- 
hendiéronse por ña algtinoH índius; i se les did a entender que 
serian detenidos como f»-ÍBÍonefo>i hasta )a restitución del bote. 
Peía loe de tierra na se iiianÍI'f--ítAi>>ii iiicliiuuloa a rescatarla» a 
Luí alto precio; i casi Itidott Iok |)rÍKÍ»ncros w dieron traza de &>- 
capnnu- •■ohitiidust- ni hj^h» i riHibindii. Lmt úniciis n^Iit'iK-s (|iii! vi 
capium FiU Kcy ¡nid" cunsi-rvur l'ii':(^in una niriiln de <^hii artof*, 
A quien por la aventura de la oiDoa m dio el nombre do Fwyiti. 
Aiakct (como si dijéramos Fuefftíinit Ciinavta). t un mozo de If , 
que fué llaniado Jiimt Memory, en menioria del bote perdido. A 
éBU«8e ¡tintaron dexpuesnnjttven de 2ó, que se t»ni(tabonlo cer- 
ca del pruinunturio de York Nint*lvr, cuyo uombn.' »} le jtusu, i uu 
niño que por el precio qae se pagtí por él se llamó Santiaguíllo 
£oton (Jemmy ButtonJ. 

Estos cuatro faeguino^ (fuegiatv), pues asi hallamos designa- 
los los habitantes de la Tierra del Fuego, llegaron felizmente a 
ngLit<:rni, a la vnclta <le la A\hynture i la iUtujlf, vi\ i-l otoño 
■tío 11^30. Luego qui: llcgaroo, se l<-s pum en el hospital real de 
Flymouth, para que uguanloMm allí los jiriinero!* atai(iiif de lan 
■eaíemu-dadcs eurojH'a^; pero no obstante el caríAoso cuidado con 
BC aastió a todos ellos, Boat Slciuoiy fa]leci<5 de Tiniela.^ Loa 
litros saliemn bien de aquella |>rueba Í fueron cnlocaiios por el 
expitan Fil/, Roy e« \Valtli¡íiHsi4íW, etérea de Liiidn-:^ piíra (pie re- 
bivmii alguna eduejuúuu. Su nbjvlo era hacerlos enpiux-.-^ de servir 
i« iuléquvti.'-i aprerulieiwlo el ingles, darles una idea favorable de 
:(s veolajas de la civilücicioa, Í granjearse su afecto con beneficio», 
de manera que, restituidos a su paf-i natal, se pudiese ¡mr su me- 
dio introducir alif algunas mejoiys t establecer i-elaciones amiga- 
Jikw con los etiropi.'Oíi. Rstos ptibres extranjeros fueron tratad*» 
mucho ngavaja en Inglaterra; oonvtataroa con el reí difunto 
iuacKtixu U 



£. 



5ÍG 



aiRceuxKA 



(Guilicrmo IV); ii-cíbifmMt pm-nenteA de la ruina Adelaida: i 
ü puou juiíUuuii un aipitül mt-diante la liberalidad de sns atuigOELJ 
Sin piiibaijjti, nt!iii|U(.^ w U-* píxi]v>rcional)ei el giiMo de ver vsuln dial 
mieras luanibilla»., b-u^pírubon siempre por su piilríii; i ¡ea jeitcnumi 
pairrino, e! capitán Fiíz Roy. habia ya 1k>^Iu n llitai- un Injqí 
paní qiiii Ii» ctindlijese a sa liem, cuaiidu uportiinísiiiulinvntc 1 
iitTO vrK dt-.ittniula la Heniflf a continnar bajw sus tlnií-niís el 
tiMciiuioiitu de UTiei-m del YxKf^c i de las costas palagónicaa. . . 

Ademas ilcl i-itmrgn de cAiiiplcUir i rectilkar los roapas de Ia.1 
poirioQ meridional del conliticnte americano, se did al capitán 
Fií* ítnel de medir lina íerio de dÍ!"UmcÍa»i.-n loiijiuid por cnmá- 
metros, de qno I» Setit^e iba extnhiitliunrianienU: biou pmv¡ato;| 
el dcrfCii>n<H.x-rid^iinii buena Whía en Iim iiflasdi- Falkland (Slal- 
viiiax); el lie exiuiiinnr In f'^rmnraon de las islas de ooral en el] 
PactÜcioi i el do estwliar tas nurcas i hacer varia» ob«ervaeione 
dirijidtts n pcrfeceionar el arte de la iiavejpicierL El oapítjín PiU 
Roy, con el mismo espiriui que habia dado oríjen a la exiR«;liei(iu,J 
deseii tener un contpaAei'o cientlAco, que, inxtruido en los dive 
ran]<H> de historia natural, se aprovechase de tanUia oporlunidade*. 
como (Ivbia pivsenuirlen im largo viaje itordifeivnleít ly^jiones del, 
globo. Pero no bien se mijjo ([iie lo deSeJiUi, cuando se hrindi'> i 
su asistencia un t-xceU'ntc auxiliar, Mr, Durwin. 

Ltt Beaijlf: volvit} u iliu- vvla a fines de diciembí* de IftSI... 
Entre: La Flatji i el Kío Colorado. Íiai una costa buja, o cunio dic 
el capitán Fita Hoy. mc*lÍo aitegada. |icUgrosa en cxtivnw. perí» i 
mui buenas bahías. Examinando estoü lugares de peligro i de i 
fujio. dii^ principio al reconocimiento. 

A la cabexa de Puerto Belgnuio, que ex una de estas bahías, 1 
unn eiuienada (|ue Ke prolonj^a por millas entre llanos cenagosos ti 
i;l<;vado!« nu'iaveriüe--«, basta (|ue el oxplonidur si^ encuentra i-n] 
medio de las pnm]ias, entre manadas de uiballuts brardis i a 1i 
inmeiliacioiies de utuí gumilia, cuyos oficiales, rodeaiio» de Ci-ñiidn 
{•attchos, que'huH>n consternados al ver que los bote« de un buiíilv 
'de guerra ¡ngics podían penetrar ha^ta aquellas si^ledadea. Un dú 
que el buque est-iba a tres legiian de dií^tancia de la costa, enfrent 
de la bahía de San Hlaa, se levanUi una bri.ta de norueste que de 
ittiproviso Ifen<l el ab% de nubes de niai-iposaíi, c]iie tenían cor 



SABBATIfA «B LOS VIAJK-S ETC. 



uitM míllii tta at>cli(int, t «k exUnui'wa víltíos millus n I't Lirg». KaXo 
puodv ttcrvir innrn qiiiT se forme al^na ídea de lo prolílico do ksUih 
[MiiiIMJc, al [mrocoi- desiertos, í de loe estragos a qae su fwundidiid 
iH! hallii cxpue^a. 

Al acercarse W fueguincm a un tieiTn natal, hicjeron exln-iiHU 
de alegría, oncareci endonas su (^xcclifnoüt, <■ iiiiiijiíiáiKlosc- lijsi imn- 
porte^ de júbilo con ([ue ihiin u ser ruvibíd'ní tlv na» luuiiiia-t. Sin 
eoibiugii, como aiKLi>,-ci«se vu In bnhin del Buen Suceso unu |<nr- 
tidii de nibiiiítoK indfjoniis, horriblumenU^' pintados i enlodados, 
York i Bulton «c desdeñaron tic mirarlos como pnisnnos. i «istii- 
vicitm i|iio le* era del todo deaoooiocida su lengua. Es de creer 
qne la pena de reconocer la barbarie, de-ipue» de tanto tiempo de 
no haberla tíaIo, se luexclaba en o) pecho do las fu«giiini>í< a hus 
antiguas »entiiiiícnttx' liv udi» ctmtni lus tribus uríonuli-K. 1^ 
patria dfí BnlLou, situada en Wmllyn o isla dv Navarinu, vtcmlu 
lit ma* al iwU-, fui In primem a que llegaron los rinjcros; i efi-oti- 
liiuncnt^; er» imsitioagmdableial pai'ecor fértil, con veriles colinas 
i orrujoti a los itunediaciones, ocoros i bosques a lo lejos. Hé aquí, 
pues, donde iba a plantarse la semilla de la civiüxacion por la 
primera vez en Tiemi «icl Fuego. York, habiendo luiiuulo a Fue- 
giaporc:^sa(pu<^pan?ccquvla»idama« fueguiíins m- civwn todas 
tem|ifamil detonniíKV por motivos i|ue se percibiiiín ina» ndi'Ltii- 
te, tt-stablccorsv en aquel mistno lugar con Button. Pero otro colono 
tlHÍw también desembarcar en Woollya, bien que con sentiuiien- 
U» luLrto itifi;rcnt«is de loa de York i Biitton; pnes ¿qué mayor 
•Uferencia que entre laa afecciones del bárbaro i|Ue nníüa ¡xir os- 
tentar a los suyos los b<-n<'ficiijs tía qiii^ la civílixitcion le hn coU 
mado, i las dvl hombre civilizado que de su propio motivo dc»cirndi; 
a a!«jcian«; con salvajes? 

Un joven llamado Matbew había sido elejido por la Sociedad 
Misionera de la iglesia anglicana para que fuese en compañía de los 
fu«guÍnos; i con an ayuda, si bus circunstancias le eran favorables, 
procurase introducir eir aquella rojion la luz del cristianismo. 
Construyéronse ranchos; se desembarcaron los efectos do los fue- 
^inos, que se reducían a ropa, porocliuia, ut«^a-<ili<>s e instrumentos 
de varias clases > pura mayor seguridad ^ fnUTró una jiarto do 
ellos bajo laa nuevtu lutbitacioovs. Lus niiluralcs coucurrieruo de 



228 



JUííCELaXEA 



todaií parlvs piara tt»ti»fac«-i' su curíiwidatl i rstour lo que putluau 
PcTU loH pariente); Av Button no se dcjabaQ vor todavúu Al Im m 
oyó desde una «moa. que estaba como a una luílla de dUtanda, 
uiifi voz umve que UauíahiL ButU>n, tevAnUindúAe de improvisa, 
exclanuí ¡mi Itermajio! Im tsinoa llegí^ a tierra, i Butttm carñó n 
recibir mi familia; pera su maili« api^naí* nm digiitS iDÍmrle. tan 
ocupada eíiiat)a ixm «ii nm>Mi, xt» ptirlos i ¡nuít picdnudt; htfgttri 
8U-S hcrniiuuw liuj'uron; i su hcrutuuo. c](viput^« de davorlu la vvsUl 
algún tiotiijiu, con poca-s mucstnis de alegría o vunúu, pp>lirii^ 
iiiiiLt [MK^as ínuM^v qui' el pubtx- Bullón f\i6 inca]UK de entender. 
Aquvlla lijera línlura de ctvilizacJon. que babia podido embeber ¡ 
el joven biírbaro, fu^ bastante, áa duda, para explayar sus aft^cUis 
fuera del limite a que podian alcanzar süh paUanus, i pai'a desa* 
justar 8» alma can la «.«trechez del vwabularío fueguino; \»u¿s, & 
lo que parectil, «^1 habia ]>eix]i(lii Írre)iamhlumeat«! la pmvm, si aai 
podeiiioí< Ilaiuarla, de su idioitia uativo. 

Como los iuilijeiins daban uun-Hlnis de [nz, i ^Ir Mnthew no se 
«rrolmba de su etnpn-«ii. el espitan FiU Koj* se vrcyó en libertad 
p:tnt n^Unux.-- por nl^n lieuipo, i Knr sus compañeros de viaje n 
sus píxipios rccm-sos, mientras él finalizaba el exáracn del canal 
<lc Beagle. El descubrimiento de aquel cetrecho por el contra- 
maestre de la I¡fa(fU, uierece colocai-se enliv los mas interes-uitai 
resultados de la eiipodicion anterior. El canal de Beogtc e» un «?»• 
trecho de dos millas de anchura, poco rúas o monos; corla i¡i por- 
ción mendionnl de la Tierní liel Fue}ri>; i se dilata 120 millas n lo 
largo, de oriente a occidente, con poca sinuosídaii. Eucícrninlo por 
anibos Indos Uorraa lUtas; pero por el norte los cerros se leranlan 
vil no inteiTiimpi'la pendiente, desde el borde del agua ha^ta una 
elevación do 3,000 pies; ¡ cubiertos de selvas de un color oscuro 
hasta la mitad de esta altura, terminan en desbarrados picoa. Cer- 
ca de U citreraidad oriental del estrecho, se divide ¿ste en dos 
braxos, i el pai.«ajc Coma im aspecto mas grandiot^x Montes de cer> 
ca de ~,0U0 p¡¿s de nlliini de.-tcuellan sobre el brazo del norte, co- 
ronados de nieves vtcmus, de donde brotan nunieros^u casaidas, 
que atravesando los bosques van a perderse en el canal. 

A su vuelta a Woollj-a, el capitán Fitz Hay halló que el experi- 
mento de la misi<Hi habia llegado hasta donde buenamente po> 



SAUUTIVA 08 LOS V¡\JSíi, STC. 



529 



ilínn Ko se ve que tos ¡tirlíjpna« hapm inferido violencia algiinn a 
Mr. Mathe*" pero su «xti-emad» dcscortesia í su iitóaciable codi- 
cia rl« presentat nn le dejaban deacana&r, i le ítLipiraroo los mas 
I nii^lanoilíoni) pn^^enliinicüitoiit. Como no le era pornUo estar aicm- 
' prc <li»tnl>tiri-ndo <lárltvi\.<i, i no vnía trasLS de tomar con ello» el 
c»nlct*r i iiiitondad ili^ iiLStnivUir, *« prudencia le aoii^t'jft roiíin- 
bamirsv. i podemos añadir que lo hixo de mui buena gaiuL Bon- 
dad i o<im]iii»iiiii, sejfim su t(---itim<tn¡o. son pri-nfias <li)l coivutotí 
touji-ril, haiíUi en la Tifi-rn (M Fuego. Codn vez nii^, arrujndo do 
> su roorada por Uib pemccucíonea de los hombn», buscaba asilo ba- 
' ¡f> la choza de un indio, las mujeres partian su escaso alimento 
Don él, i te pratejian contra lo» ínsulto«i. Biitton Tu^ mui en breva 
despojado de casi todo lo <|iie poseía, por so» amig<» i pariente». 
Yfirk Mín-'«t(^r, taimado i mliuMto, no |x-ntiit eima alguna. Kur-gia 
vm la favorita dií Uxlix»; i por jitncral conwntimiento fui exenta 
' de Uxlit niole.stia. 

Desde ([ue e*t-<« trwt jilventw fueron desfmbíirciwlos en Woollya 

hasta quo la Bni^^r rolviií a visitar aquel isitio, había trascurrido 

mas de un afto, HalUronHe desiertas las habitaciones, i «e temió 

que algima desgracia hubiera acaecido a los dueñas P^^^ esU¡9 te- 

morc.i ít''. di!<¡ptir<iii precito ckhi la aparición de una canoa en que se 

pfv.->L'iiU t el iiii.-<iii<) Button; í^l ijnnnlain miUattit ith iilo! No ya 

'Incin ¡ bien víwtido, sino desmido couin sus compañero», con smlo 

iinn i><f|ii<'fiit piad a la ciutnnt, el chImíIIo lar^i i Imoxailo, i to<lu 

el di-^i'K'ii>lo. macilento t mÍNCnible. Era, con todo, ngiwlable ob- 

«arvar que solo habia perdido la compostura exterior de su pei^ 

, sona, i que en modio de su desaliño conservaba a<|uella4 prendas 

^nias estimables con qu<! so había adornado su nUna. Su conoci- 

< miento del ingles, su porte decentó, i su gratitud a tos beneficios, 

no habian sutrido deteriora 

Él liabia ]>repam(l(> ima tielta piel ele nutria para el capitán 
Fitz Koy, i oíros pn!4cut<-s para vus atuigos ilv Inglati-rnL. E^ttnl)» 
[bueno i no dc«cont«'nlo con su suerte. El abandono do WooUya 
habia sído ocatúonado por el a]}arecÍmicnto do algunas tribus ene- 
migas del nordeste: una isla cercana, que se llama ahora en 1<m 
[mapas iida de Button, dtii a los fujitivos un refajio segaroi. York 
I Ilittster habia estado pensando largo tiempo restituirse a sn pala. 



£^ 



sso 



uiscklínka 



sitiuidn algo mas al oe^be; i coa C8ta mira ao hnbia dcdícAdo a 
consU'iiir una gran canoa, setuejante a iin» ijitu hubin virto en 
R¡>> Jiiniñtx). Hocho esto, {>ei«iiiuli>'i a Biitton que lu aGompaíUuc, 
Ilüviiiiiln UkU .-iu r*>pn i efectos. Nitvi^'giuidu por el can.il de Bca- 
glc, dieron con la tribu a qiio pertcuecia York Minsten i mi liíen ' 
estuvo ButtoD dormido, los otra» le despojaron de cuanto t*^nia i 
desaparecieron. No es del todo seguixi que este hurto haya ñ<lo , 
píx-iiK^itado por Tork; i miénti-aa haya una somhia de dnda, le I 
cm<''-'U;iiios gustosos las excepciones que de cUa le resulten, fill 
«m }-n de edad madura cuando fué a Ingtahirní; Í novntdi; c^)v-| 
lur una mutlaiura radical «^n xus iiidituictoiie.s. Peni con respecto 
a sos doe compañeroe. nos cotupliiix-uio» en creer que un siib oo- 
ranmes t uis hAbítoe se había labrado ana mejora durable, con-] 
ducente a Uis benévolas miras del capitán Fita Roy. Fnegia contí- ' 
nuó ri.'Htida i arcada hasta el fin; lo que prueba que no estaba [ 
dUpuc'sta a reincidir en los hábitos de la barbarie, i que la des* 
nuda i viciosa himLi on que vivLa la respetaba deina-iíailo p>ara I 
obligarla a xii obserraucia. Con it^spccto a Buttoii, ul cupilají KiLxj 
Rov dico: 

cJeneralmente se notii quu los individuos de su üimilia M ba- 
biiin humanizado mucho mas que ningunos salvajes de etuiniosj 
CDConlraiiios en la Tierra del Fuegu; (|ue se Raban de nooutnKh, ! 
alegraban de volver a v«ruu»; su preataban a hacer todu lo que le 
esplicá)ximO)> que les conrenia; i en Kiimii, quv w hubin diulü cl4 
primer paM> pai-a cirilizarliM, quv eni obtener su ciintinu2.i; l'^^'^l 
ioa limitados medios de un hombro no podiiw ir mas allá. Hl planl 
«lo oítlablocer en el país un mUionero al lado do los fueguinos quoj 
««tuvíoi^in en Inglaten^a, se cuncibió sobre una escala denubáadoj 
pL>([uena. iía» no por eM> dejaré de esperar que de la comunica- 1 
cion de Bullían, York i Fiiegía con los otnxs indfjenas se reporte] 
algún bi-nefício, [mt {M.i|uei1» que st-a. jQuíén sabe si un náufrago 
cnctjntnirá algún din üocomi i agiisajo entre loa hijos de Button, 
inspirados, como parece que debenin serio, por las tradiciones 
que habntj) oído de los bombn-s de utnis tternv<, i por una ideo, 
aunque indistinta i oscura, de sus deberes par» con Diocí i |mra 
con sus semejantes?^ 

Antes de líejar el estrecho de Magallanes i Tierm del FiK-gu..j 



[echuruiniM mu ojeada sobre toda aquella rojiíHi. i tr.ttaivmos do 
deacribir, coaa br«vemeQt<? uos sea pcMiblo, In nnturali;»! del jkiÍs 
I i el carActor de sus habitante*. Tlirmí iM Fiif-j", ai^iiv Ma^lIA- 
\ ni» did este nombre pur l-I ittunt;i-.> t\v hogiWTOA qnu vio anU-r fy- 
hr» \(» cenws, i i|ae t^noniba enuí ^rñiilr^ d« ([iio los iiatunik'.'' 
UMboit, len un (ulí» tixintuoNO, cortwl» por umchos btun» de mar. 
L;i a<>{)>.'rez.-\ ik* »u íi^inonifii i la subdiviiáoii de stu islaa se aoirieD- 
Ijiti bacín "ri ix«U* i v\ üur. 

Los cr^tAs dol i^crvcho de MsgaIIán««., por cérea de luu millas 

dewlt" wi bijca orienlJil, tk-ncQ iin aspecto de yerta i de*itiiila des- 

ntidcz, prcsenlnndrí n 1m vista, como los llaiin» de Palíi^iiin, muía 

: mas que una Labia de-snuda coa alguna-t iiiKncha:^ do vejfalAcion 

acá i allá. Pasada esta rejion de estiTi-iliilnd, i-I iwhvcln) so «.-ucotmi 

hacia n\ sur: i la márjen nccidonlal m; t-ubn- dr uiui reji^iacioii 

i loKana: densos hoeques de bayiLt i cilik;Iciií visten las tiulL-ms i dc*- 

I cienden hasta el borde del agita. Si^'4i-nl« iirdlns mas allá, duudc el 

' c«lix.-chú tuerce al nonxste, ku a)KirÍc>ncia es la de un angosto canal 

' eavado ciiln- luontAñae inmensas. La coHillera de los Ande» hace 

lina leve cunTitura bacía el c«te. antes de lU-gar a su tennina- 

• líioii. Al sur del estrecho, entre tos canales de Mag<lak-na i de 

Bñagle, bxi lumites Ik-giui a una alttini de cerca de T.OU'J piw, i 

f!»tÁn »tmnadiK< de uíevt.-« eternas. Nevadois pieos, azulados ven- 

' ti--<:|uenM i niiini-nisas cascMlas se ven brillar pir toda.** inirtes 

I cnijx; •«ciim." laasas de ímpi-'netmble boscjlie. Si lu húiiiedu i lem- 

I pi»iHo«u del clima no cootnistasc las impreniones agradables pit»- 

ducidns por las decoraciones de aijuella natiir.ilexa iiK>ntuutia t 

stlvcstre, ningún pais competiria en gmitdiottidiul ouu la piule 

I occidental de la Ticrr» del Puega 

Los árboles, hacia el centro del estrecho, llegan a una uoUibk- 
I eor|)iilencia. I^ osjiccie ninyor íle ha^-a sicmpri^ verde (/ni/tt* 6c- 
UUíiUU") •■a tiiiichns veotw de 4 o 5 pié* de diiímotra. Una tupida 
ittiileza, t[uc »e compiiiit; de una e«pecic de madroño (urbuiuaj. 
beiberi» i groKi-lla j'ílvcstr'í, llena los intervalos de la grande ar- 
I>o!t-la, Hai también /ncA»í(i» i sttbre 1*mIo veráuiaii. extnwrdi- 
nanamente lozanas, aun en los parajes mas expuestos a la intempe- 
rie- Sorpremlo al viajero el aspecto de tan niagnf tíea.s pn>duecii>ne» 
un U!t clima tjue parece la morada eterna de loa hielo». 



?S2 



U[KCRLA!(E1 



Nú EaitAn lorcis en Iob bosques Í en los sitios obñgMdos revoluU-«n ^m 
los chapaflores. Asi las Tonnas aladas que se mínuí coinu canet«»-^H 
rislicas du W trópicos, se oxtii-nden nquf hasta Ios<»>nñn^:< tlu itn " 
vliiiiit politr. Kíitc hvchn (i ]ii miviiil »c aplica a loe habilanUs tlcl 
ocñuiu) iu utríbuyv Mr. Darwtn a I« temjieratiira del afto 
varíii |>uco. no olwtante lo bajn de ^ii carmino medio, debido a 1& 
«ttntUnU' njiUtcion de \o» vientos. No haí duda que (sttu igualdad 
(lu tvuijx-'mlura dcbu influir ifiiiclio vu oí cnMcter do.| rc-imí aiii> 
mal; pera opinamos quv la gnm causa de llcj^r bt-s íoniuu tnSpí- 
cales hasta la Tíotra dul Fuo}^, íc cncuentni principaliiu-iit^ t>n In 
figura i dirección del contincnlp americano i de lo» Ando-s que 
con sus lineas paralelas de climas localcM avanzan sin intcrrupcioa 
i •-vpcríiDi'iiian varincionos imperceptibles desde los trópicos Hasta 
un» latitud L-tcvnda. 

Al Kur del estrecho, la linea tte nieve perpetua se levanta hasta 
3,50') 11 4,'>0<> pii':* Nobru <tl mar. Ijvi bosijiias se excicndcn coa 
bastante unifonnidad hustu una elevación du IfiW piévi i imLro 
«Uos t la nieve, se oncuontra una faja de turba con menudas plaa- 
laa alpinas. 

Ha! |x>ca lU-.m llana en tndo el jud»; i In siipürñcie ae ve siem- 
pre cubierta de una gruesa í Iiiiig<K«t cajiii de tuibii. Aun en lo 
interior del bosque, se oculta la ttena bitjo una mas» de nuituri» 
vejeta!, que sufre una lenta ptitrofíicciou. i cmpapudndcn^lu.ccdo 
tacilinentc al pié, la intriucada maraiVi de árboles crecientes Í 
caídos, dice Mr. Darwin, hace i-ecoi-dar los bosques de la zona tó- 
rrida, bi<>n que con una difei-encia; poi\¡ue en esta» silenciusas f)u> 
Ifdjidat la muerte, no la »¡dii, <t< el esjííritu dominante. 

Para los hnbitaotoi de la Tierra del Fuego, biú pocux alicientes 
que leus i-stimnlen a la ngricultuní, pon|ue su terreno aóUdu i hn- 
btlable es la plaj'a pedregosa p<ir donde vagan en buscn de ali- 
loeuto; i por lo pendiente de la costa no pueden moverse d» un 
lugar a otro sino en sus canoas. Éstas las forman de ramo» entre- 
tejidos i cubiertos de corteza; i aunque pequeílas i fi-ájiles. no to- 
men aiTostrar en ellas las ola.*; b.'unta una distancia considerable 
de tierra, i aun se atreven a ponerle* una veta de piel de foca. Ia 
canoa tiene por dentro una capa de greda, i en mi.'dto de ella se 
inantitiikt^ fuego cuceudido; lo que no deja de ser exlrafio en loü 



HABRJITITA DB MW rtX3B», ETC. 



«33 



» 



ruo^inos, qn» en jc^ernt parecen no hacer caito de \m rígoivs ttot 
clima. Ijo« iiiujcn^ «e echan a! mar i bu.>ícnn lo« luiovos inaríni» 
eii l<Klns las o^tiuiiones del afi«. Una fHtquoiui piol sobre los hom- 
IjnM •) n la cinlurt es todu vi vc-Jttidu de uno i otra sexo: i parv 
dcfcndvno de los pcnctniubf^vit-ntus que allí soplan, euharran de 
greda sus desnudo^ mivinbrovi. La pinja les suministra lobos ma- 
riaos i varias especio» de marisco; con siis Hondoa i flechas matan 
pájanuí, aun al vuolo. En el art^ de lit pesca, no hnn adelniítada 
■mucha Vn anti^ia Tínjcm cuenta <]uc, tirando ¿I una red dccer- 
ca de 4«chi*nla pit'-s di* tiii'jjii t-n i-I i-sln-clm de Mitf^lláDes. los na- 
tnralett, (|ue iititvt4 le tmljibaii amtstosamoutc, irritados al ver la 
gntí\ canlidiul do poces <iae mcabadc una redada, le aconwtiort»! 
a pednula». 
—^ Pero, DO obstante la fecundidad de oataa plsTaa, el hambre loft 
Hreduco a veccfi a la última eitreniidnd. En loe* inviernos rigiiPMo» 
Hciuindo apum la e<tcaMe7 de alimentos, acostumbran .s'urríticiir la 
^mujer moa neja de la li-ibu; lo cual «ijecutaii cvIoeAndo la cabeza 
de la victima .wbi-o una hoguera de lefia vcnle, de miinci'a ([uc el 
hitmo la .solbijue. Comeo también sus prisioneros de guerra; há- 
bitos lie cniíiluilisiiio ijue st^ extienden, como se cree con algún 
fim< lamen (.u, a las tribus isleñas del noroeste hasta el archipiélago 
¡de Chitnos. 

Ko faltan buenos bahías con abunrlancia du (■KCttleuU'^ a;;uns t 
do combustible, ni en el estrecho n¡ on \!%s oisUi-t nustndi?s de bk 
ierra del Fuego. Con razón se ¡nculoí, en In» iiistrucciomvt de lo» 
idn'igraf'w, que «cuantn maH iiignita i ii.<pcnt la rcjion. mas pre- 
cioso era para lt« man-ant^s im puerto conocido de refujio»; miui- 
ifuique tuvieron ntui pn^sente lo« ca|>ilnnej« Kíng i Fitz Roy. PrestO' 
vtMn-imw di™a[>»recor lott horrores del Cabo de Hornos i del estre- 
dio; i no mtvÁ extraño que la tierra misma se muestre bajo un aa- 
|>ucto méuos triste t desapacible; ponpie ¿qu¿ injiiüto no .seiía el 
concepto quo fonntUenio»! de las IiLut Britáiticn.s, jiii^indo .solo por 
las tvlaciones de los iiiarin<-rci» que bou visto sus naves i vidas a 
la roei-ced de Ioa ola.teii las fauces del canal de San Ji>ijeí La vio- 
icia i complicación de ia.K inoreas en el ostrvcho bao contribuido 
mucho a Iu-1 jH'ligroH di: mu »¡iVi-jpu.'ioii ; pero el marinera sabe jiu 
el uiodo de evitarlo^ o de convertirlas en beneñcio sujro. 



tsi 



]II8CRLÍ\EJt 



Xo hai jmm (|uu hAcoralto vo Ins lanHmtacIones <lo Bmiti, Vfui 
Itw o Cúrtloba, ni on las graves ppnlidas de los nntijpio» 
nw qnc j)a.vtbaii tmts o ctintro meses eo lucha oonlioiía cuntrn Id 
mar i loB rioatoe on La navog-ocitai del estrecha Esta navojpicu 
en Afincll» época de ignoiancia hi<Ir»>¡nUica tía la «(bm de! aca-j 
»o: i no CiltaroQ ejediplos notables de liuona fortuna. Uagallánc 
ijuc anduvo a tientas el estrecho, cniplc-nndn t«do jiiDei« de p«iJ 
cnucionoc>, liegii al Pacftico i-n try* !>«nianA'^ I>i»ki' lojuiíuicndie 
i »icto dios: peni atin tcncitMit lAn prueba uiaa fuerte de que 
a>]uetla bmva iiini- lojí vicriti» no ¡um >¡cmpiv c-intrano^. Kn i-I 
itñude IfilH), el (Miliario irW/nre.;mb'x:ú p^ircl ustfvcW<lv Mnj^- 
llánts! vi l't du fcbreiv, i no llegó al Pací6oo hasta el -1 di; inay 
d'^bcnmon de tn-a meses i dooe días, ocasionada por la con^tancifi 
<lc los vicntufi adversos en lo mas occidental del estrecha Si el 
capitán da aquel butiuc hiibíeMs tenido conocimienio del pam de 
La Mamalona, ex puibable «pie hnbiora hecho tm tránsito con poca 
diñciilt^. Este niÍHino buque, aMt vuelta, etitró por la l>oca ooci» 
dental del estrecho el 5 de dieieuibre i miÍ6 el I-, efectuandu nt 
navi^piciou en Moloncte dias.cuatmde \os cualexpowiJ nncLulueil 
rio BachcW. provuyi.tndoire de leña i pitada. 

Como no creeinott <|ue haya otro ejemplo de haberse pasn<!a i 
tan corto tiempo el eftrt^ho, henM» vxamiuado en idiuloKai nenie ni 
diario del WrJ/arí- (duciimuulo iné<)tto que honm mucho la habi- 
lidad nánticit de «^u i^tglo); i encontramos que el buque eslavo n I 
vela .solo itescnta i echo horas, desdo su tránsito por freole du i 
Victoria a la entrada occidental hasta <|iteairaves>i las augo*t(ir 
i Riiliíí iil Atlántica Este ejemplo nos autoriza para responder afií'-j 
mativanicnte a la pregunta del capiUui Fitx Roy: iiS<t convendría 
In navegación de vapor en csIah ang»st:L!t miuv.i, que ofrecen tnu* 
chas buenas bahlaa i abundante cumbu»liblc?> 

A viiita de la actividad con «pie los vapores britiinifi(H antlan 
lo largo (le las coAtaü oríenLaleü de 8iir AiaiVica, i contan<lo 
el proyecto de eHtíibleeerlo^t en la.-< occi'lentales, no ti*ntim<i.-< por 
improbable que dentro de poco mi emjdecn ios buques de vapor cii 
los pes(]iicrfaa maguí bitiii-jv<, i en facilit^u- las couiunicacioni» 
tre loado» iiiarcj^ 

Cu las instrucciones hidrográficas dadts al capitán Fitz Roy. se] 



KiBKATlVA tlK UOS TIAJKS, ETC. 



£S5 






I 



insinÚA qne <el nombre impuesto a oti lugar por el primer descii- 
biidar debiera ser sagroiiio por t-l iináninií- conseDlimionto ríe las 
oncione^í, j que <en U» ntifivocí clcv)CiiImmioiita'« cK-ría oonvenionU: 
quo (I iioTitVire díetu! ulgiiim idfji di- U lociUidiul.» Pamiulhvñrri- 
{ror<>«iiiiit.-iit*- n (»ln n-glii, ni; uitvsiUirin cimoccr I» hiitnriii «k- los 
prími'nM víajcs, m<.iiudA i crlticumtmtu, oomo no sicmpn} M.TÍa pu- 
siblr a l«s ofícíalenpmplodoseOHirñao nctivoL Pasaremos, pncs. 
T»or nlw bs infmccionct de ella en casos de menor importancia, i 
solo nos fíjammos en nno o doa nombres, que en loa mapaK del ca- 
pitán Pitz Roy nos han parecido mal puestos, i que ñiem bueno 
enmendar. 

Debloni sobrí- todo ser in^noUblu la nomcnclatiini de 3lii^.tllñ< 
íK*s iM k\ fvtrcciio de qiiv 61 diii noticia ni mimdo. Ahombíeu, Mh- 
galliiii'-^. ol sulirdvIt^recliu,dj()nlpTUmontoriijdo-[A izquierda el 
uonibr'; <!<_■ Cabo Dt?wftdo. bastante alusivo a las círcuDMtunctns. 
Cabo Deseatlo t«o>a al frent<^' unii roca, )9cmi.Jantc, M;gun nos 
infonuiiL Io« navcgadorc-'í laa» inodernoi;, a una do la» Af^jiuf 
f Xrr'il-ii) do lí» isla de Wighl; [K>r donde se ve que era el mismo 
promontorio que poeteriormento n llamó Cabo Pilares. No debii^ 
pue.-«. [lermitiino que este último uoinbix.- suplantase al <[iie fui fia- 
do p!fr .Miíjpüláne!^ tmn-sliriiíndi)»*^ el titulo de LK-seiido a uu cabo 
qu<! twli' 20 milbiK al »ur, cwirta al usté, de la boca del eNtrocho, 
i que J!a^jlIAnej( no vÍú, i ningún marino dcsfí ver jftiuAíi. Si es 
cierto que sii- Francisco Dniko, que dio el nombre a la ÍKJa Isa- 
bola del eaírceho, piiso al mismo tiempo los de San Bartolomé i 
Sao Jorje a las ÍhIos que ahora se llaman Magdalena í Marta, de- 
bieran ivstaurarso las denominaciones antigiiaa. Peru, sin insistir 
en eat". protefitaremos fuertemente contra la expulsión del nom- 
bre clásico de iSeícíioM. iupui'sto por Nodal (pues no puedo desco- 
nocerle lo que él ha •¡uerído decir por Sflabrntie) a ima de laa 
punta.' ■jceidentales de Estntenlandia fStniifKjtiniiil, Tieria ríe las 
Estados.) Favorece también a Seteboe la caAdajj H/i dcnouiinaciuo 
indíjoiia, habiéndose llamadlo asf un deniouío putagxtf. si »■ ha do 
creer a l'igidirtlii, que di<í noticia de este íioitil>re a Stinkesjuiire. 

En fkbi-ero d« ls.13, entr»! la fíi^u/ft^pm la sondn de Berkelt^v 
<Mi tiLs h\iv (\c. FiUtílam). 

íKI ;i>p<.;clo de enULs ¡.-da» {áiat- eienpílan Fi'x Rojjno dejrJdo 




/ 





SS6 



1[I8CEI.aNBA 



lui). se J 

I 



CAUKarmr soqirtwa. En vez dw tierro» bHJa-<, llitnii.-* i ei(t¿nle«,con»j 
las de ratagonin, o de altas rpjionessjlvi^ti'cs. como 1h.s iU;lATie-1 
m del Fo«?f[o. acrraí pedregosas de onos 1,0'XJ pií» de eli-racwn^ 
atraviesan extensos i tristes marjaleti, sin un solo irbul en i|Hi' 
solitce la vL"ta. IX^tempIadas i desapacibles, como son e*ta.-i 
han tñdii Ihi^i tiempo una maiutanadc dÍ!«cordia. Deseubrí<5UA i 
13!í2 Jiuii ]>»v¡!í: i por ii-n-n de un sigli> fueron conocidas eon el 
nonjbru de \n Tierra Vírjcn de Hav.kin.i. Ul (jiiv iihoni lieiiun, se ^ 
lo puso el espitan Stronp, qoe en \6W¡ piusó por el canal qut 
para las do»* islas, Aan entiinees se notó que si la tierra no 
ciese enteruincnte de uuwlora. podría hneersc en ella una buen 
colonia; tii-nt- iin nombre ingles, bnenos pastos i gran vanedad Jo 
ave» tt-rrexliY» i malina».» ^M 

Xiwlíe, sin embarp). biao caso de mi nitrito, hasta ijiie la E»-^^ 
pafia, la Knim'ia i la IiifrlHti^-Tr»,iigiiÍj<>ncHdas por kct txlf», casi %. 
un múoiKt tiempo (mui pocodeü^ui« de 1761) hicieron <]Ht.ibleci- 
iiiient'ní en Ki isla prient.-»!. Poro no w tJirdií en abamlonailos por 
iniitili-s. L"!» <lerc«ho« a Ui» islns ríe Pitlklan<) , alegaíJoi* pur la TV- ' 
pública de Buenos Aires en 1820, no fueron reconocidos. Un tal 
Vernet, qn-- habia empezado a colonizar bajo los auspicios ile la 
repúbliM, inciirrifí en el desagiwio del capitán Sila»* Diincan, de 
la fragata Itfxmgton de los Estados Unidos, quien deotru.rií tot 
inM)t« el establecimiento, i se llevrf por fuerza a M. Vernet 
esto, el gobierno británico, (|ue hnbia protestado formalmente ciMi- 
tra las pmtcnsionaH de Buom» Aiin)*, mantlú aUar de nuero 1& 
bandera de la Oran Bn^t^fia; i dcí^de 1834 ha iv^idido en la údal 
un uncial bi-ilánioo, n*vej<tido d« la autoridad ciim)t«>tontc. 

Ijis Letiliitíva» de colonización n\ In isla nriimtnl han proílitcida 
un buen efecto: surtirla de animales. XumeroKoK liutwde gaiuido 
vacuno, cerdos i caballos, vagan sobre sus abundosos pastos, 
cerdos t caballo» no han recibido mucha molestia: pero en el ga-l 
nado vacuno, qiia se dice de mejor calidad que el de las pam|: 
de IIiiomj« Ainw, híeii-nin Jírtin niatanxa i con mucho despeitJiciíyl 
los gaiiHiii^ ilel mnlineiile (pntNidarioK ]M>r la niaj^'or parle), ÁnU 
de CJitíibletrt'ise en la isla el ríjimen brítilnico. La costa abtmd 
de pWKMMlo: no falta (urlwi ni otnis cluse» de combustible; se dan 
bien las iieipa» i varias <^«pt-i'iea de hottalii»; i el trigo niaduní «. 




KARRATirA DK LOS VUJK8, RTC. 



2;i; 




Coo v^tn» voiitujns i la <l<-l gniuulo, es orMente que las hiaa 

ic FnlkUiiil |)ii<xl<;[i iiiiuiu-ner siii 'liüciiltnd una culünia íikIiiü* 

rícc>u.Kl cjiíiitnii Fitz lloy<;n.-vi(iK-suiiittuicionesa[iro|i<'>Mtu[Huu 

csUtblccimicnU) jjcnal; pero baju este respecto sorin btlvez |nv- 

¡Tcrilik' Estatt'nl«n<?Í.i u Ticrm del Fiii^o, donde el dinm li.-iria Iii» 

ve<Wfi de barras. ctttuJos i gnllus. i un teclio abrígntln emiu-udi'iu 

a loa revoIcoí^Q» &in necesidad de fíenlin<tliu<. N'u pucdv luibcr error 

; cntso qnc el de establecer unn colonia du píxwidaríos en un 

Jiinn (emptnflo, donde la vida d« nn vimiirrun prometa tanhMt 

Joccn'ü: lian en las inltLS de Falkland, va ciuc el viento &t por lo 

iim'ral devUrnipUdo i lun>|K-sttiuso. los ^rauchos duernion al sei-eno^ 

?ur utni {Mute, n» liiii monitor que tenga tanto imperio M>bn^ lo» 

Íúuinio^ i i|Ui;, ni nii.Miio l¡ein|H), huj^ tn<>nofi daño a loíi .>>enti- 
bucnt*» ntundc:«, quu la avcexidud absoluta de proveer a la subsiit- 
leocia i oomodidtul ]ieiiiunnl. 
Ctuuuto la Se<í{iU, al tocar en las coülas «Je PaUtgonia rii abril 
dú lísM,ech<Í ancla en la boca del Santa Cmx, el cupilau FitzRoy 
tk-ientiiniS explorar aquel lienaotm rio hixia bus fuentes. Sii rápida 
currienie hizo ■nuidilleillnouiprvsa: los remos no servían de nada; 
i la jentu tk veta [>rccisnda a tirar los botes oon cabicí.. Sin eia- 
liai^go, pcnievcnu\)n ba«ta I Hi millas de distancia df^l mttr. tenit'ndo 
l^ya a la vista los Andes. Viendo casi aguuulas sitó pp>vi$iunes i 
|Hi|ue la monotonía del país proiiii'tia iiini eitcasa rocom|>erisa a su» 
fat'igaa, volvieron atraa loa pasos, cuando so cidculabn que vntre 
JjtaclloN i la-t aguas mas cercana.^ di?l I^icítioo luedíaban unas 8U tnillns 
jHIdi! dÍM4incia. Kl rio durant« su u!«cvuso hubía coosen'ado casi el 
mismo vollimun: 3 a 4(KJ yiudas dv ancho, i 17 pi¿s de profundi* 
cu el luedio. 8its it^iux entii de nu hermoso color azulado i 
:>rrLan de 4 a ó nudm por hora. Mr. Darwin es de opinión que la 
aéríca Meridional estaba antes corlada aqnl prir un estrecho 
]iic unta al All^intico oon el PaclHco, de la misma manera (|uc ol 
MagalUnes. 

Los guanaoos aoosada^i por el puma {*), los avestruces que ha- 
liitan eetos llano» desnudos, i lus cóndores que rucian a uua giuudc 



(^) IJdnuM Iwi «n Xatiti^n, pBt» »a difer«ocia mucbo del b>oa afn<a- 
Do. A. 



ssa 



IIIKCH-aXÉA 






Hlttir» snhn ellott. no fíjnnin uatT^bm utunciun, jiurt^ao lallao 
con pn;ffivndo lii» ¡ilca» ilt Mr. Darwiit sí'bn- el i>rtjt-n Hl- I 
pnmpsi^ Según íl, to<I<j el contÍDenti> sur-nmcñcímo, entre lúa . 
des i el AtlAnticu. se ha levantado del fondo del océano en ' 
¿poüi recirntf, toiuando c-sta palabra on un sentido jeolf'>jic«, 
mira Ins pampa» como (angoaai sciimiilacicmes o dt>p<^ito^ do : 
inmenso oc^toni, myn diminutiva imájen es ahora «I ancho i 
proriiiiilo T^ Plot». 

Lit ]'itin|roiiia no liaatdo n'g>iílapi.raj{iiaadiilc«t,(jur,di»li« 
ilowi! inansaiiivntp ciibriuscn de un fi'jlil liinu lujiiclljwdilat 
hoyas. Cuda porción sucesiva do Patugonii», jvndo de la cordillera^ 
al Atliintico, ha sido playa de mar (.-n otro tivmpo: i las olas I 
arrojadlo sobre ella la arenilla cuy<>» tnaberiiiles habian rodado i 
la ooi>ltllera. A medida que se retiraba lentanwnte ol mor, a : 
bien, i]iie w levantaba la tierra. las olas iban soAalando hiiü nue^ 
vo;4 líioitiH con nuevas Imeaa de arena; de manei-a ![»<', mi^ntn^^ 
ai|iiel a.-<cvnM) du la tierra se efe^tunba d» un nimio igual i oQli^H 
ÍAiite, el rvjudtarlo v^ra la ruriDacioii ):nultial de una caiw arenosa en '"" 
suave i tinifonne declive. Pero que el ascenso igual do la tiei 
era intejTuro|ñdo a menudo por épocas de reposo, diinuiio 
cnale» lat aguas corroían but playa.<t formando arrecife.t, es ovidcnt 
por el a^iiedíi de li»t llanos jMiwgiiuico»!, q«o prei^ejiUn a U 
O v~ U-n-.*pli!n<s* «le inntttrioIeJí ¡ eMnictuni i-xacIniiienU; ignalu 
pcm lie diferentes aUtiras; i como vala» varia» alturas, que scSs 
"tros (ant<» i»er¡o<|ij>í en lo aceiou uniforme de ta.-* aguají, ocu 
a dÍT'tjinciasdc 6 a '<XI milla», k? manitiestn en ello» In grande exl 
tensión de las fuerzas subtt.'rninca.t que regulaban el ascenso de 1 
costa. 

Hasta nnas lUO millas de la coidillero, tas llaiiiitBs contiguas i 
Snnta Crui: están cubiertas de un inmenso isudal de lava, 
mas pn>run(Io ciumto m-xs se acerca a lo» montes, donde sn wocio 
perpendioutav no bajaría probablemente de U.ICjU pies. PodcniO 
añadir i^ue la arena i las conchas marinas se extienden lai^o 
cho hiu'ia ■■! nort<.-, entru la» ]iaiiqiu» i la cordillcni, a la latitud dj 
Conci.-[icion. El mismo espacio do tierra aparece también esLcr 
de espesa ccnim volcánica. 

la arenilla del terraplén inferii»' de las üanuraa patagónicas i 



KARBATIVA DK LOR VIJtJKS, KTC. 



ÍS9 



I cubierta de la» ruiRuiaH especia de conchas que son ahora mintinc» 
en las inareíi contigiiA^; pero \n capn arenosa infurior cont¡<-no ¡Am» 
ctatchaít lie c-»]>i^i(«> i|tio hc linn extiiigiiidn, i-ritR^ clin» lu d« una 
o»tm <le rlitiivtii<Íunu8 «^ti-iiordtiinnxs. 
En el c»»cnJo, hnllf) Mr. I>nrwiii Im hui-^os do un llama, cuya 
e*p«c¡i' nii oxisU; yn. i qm- debe ilv liulier »i(I« de la misma esta- 
Ítnr» que el cnmoUo. Lii Ain4r¡C4i en los siglos püsidoü. como el 
A.&ica en la edad presente, alimentaba animales de grandes di- 
menciones que han pcivcido no se sabe címo: innumembles l'acen 
cniemuKjs en el 9Uf\o ahiriul de las pampai), Mr. Darwin ha rceo- 
jido los huesos de un megnt^río, de un nwstodonte ininenao, del 
loxodonte, animal t-xtraordinari»', tan corpulento como el hipo{>/i> 
Lt.imo, i de otros que todavía carecen de nombro.-*. De t^xliis ellos 
Bhte dard noticia en una obra que este naturalistA va n publicar en 
"brere. 

^ EdIi\! I»« ctwUido» oocidenbil i uríentul du Sin- Aiu^rica. haí ol 
Hmas fuerte contnuite. I^s descubiertas i ¿ridas llanuras de Tata- 
Hgonia, gozan de un cielo sereno todo el año, i en el txÚo son in- 
^ tensamente calorosas. Pero al otro ludo de las montaAika que las 

Iliiniuin por el oeste se muda del todo la escena. 
Nnmcnisaíi ensenadaft atravíeínn la estrecha faja de coRtn, i pe- 
tieti-iin hiuta )o interior de la oordillcín, i|ui- II<-g!i {M>r iwLii parle n 
lina i'I>-\aci<in de 7,m'lí pjís. Lux r»iiiÍtÍc»cion'-s de las en»en»dns 
t4Tniinan en inmiín:«i)« veiitt^uen»), unos de 1<» cuales kc halld (|uc 
tenia veinte i lum milWde largo. Bajo las nieves perpetuas, i en- 
tn- los ramificados ventisquei-os, se extienden impenetrables bos- 
qncs. Lluvias continuas, que bajan a torrentes de un cielo ñempro 
nubloso, alimentan en loa isla^ i cur»ta» una tupida vejelacion, que, 
^. por el sur, t^meja a la de la Tierra dul Fuego, pero hacia Chiloé 
^tona un aspecto ineomjtarableinGnlc inati bello, n><;mplazam)o a la 
p-orda h.iya vejntaics de un eanicter Impical. Hiiein el norte, el cli- 
ma Be modiñca notablemente. Kn Valdivia, lat »eUiut tienen un 
iiuilix ina.-« nU^n.!. La tuauzíma, traftin de Europa, se ha avecin- 
dado perfectamente en aqnol suelo, cundiendo de tal manera 
los elevados llanos que se extienden hacia las fuentes de Rio 
íegro, que los indios llaman aquel espacio la iwrtu tU las ntan- 
itUM. Pasada Valdivia, la espesura de la arboleda litoral va d¡K- 





niintiyoiwlo poou a poo, mi^ntrA» que lo» pinan» de In noble Aran- 
carin ("), cuyo fruto «■>« nnrule kw princiimli-!* iirtíi"iiK's<l<-ftliiiH^nlO 
<l(í Í(J8 imlijcnati, *c ostk'ink-u por Lw I>v]ini--i di; Id» Amli-.-» Íix'OaI 
el Toicnndc Antucu. Hncin el norte de Chile, li»buí«i|ues dü.-<a)ia-j 
TtMxn cük-mnirDtc pur iimboü Uide» de I» o»nI¡ll<-ra; i a In puf: 
onvotal, *c yc jipénas uJ cual árbol. <|ue aduiicía lu vl-oÍoi mo- ' 
danza. Mas en el Terú ve todo al wvtx de lu que se obsui-ra a U 
latitud de Patagonía: pues ni lado occidental de la conlük-ri nuj 
hai Bm!^qIle el desierto, i al este interminables enmaratlnd os bo^ 
■^iies. Kn Ja coAtadfl Perii, no llueve, miéntiíisenclTallede M¿i> 
na-s id otni lailixie la eonliDi-ni. imnoi cesti la lltivia; i aun mí dice j 
<[tie haí cu ella lugar donde no fnlUui tnieties i niyos níiigno 
del iifu;. 

Los habitantes do Chiloé, quo componen algo man de 40,0rj(tl 
«n número, son una mezela de las dos rezos, vspañula e indta Los] 
I II ti 11,UOO que tienen nombres inditn, no so diférenciiin en fac- , 
ctua«9 o costninbrcs de la mayor parte de aquellos que se glorían 
de tiiíjen cspaAol. . . Todos son cristiancet, niinque en seereto retie- 
nen iiiiidiiLt bárbaras Mtj>ei^ttciones. Dijciles, pacient*^ i labo- 
riosos, pudicnm formitr en poco tiempo. Ik^o la direofñon de un 
^biemo ilui^nulo, uun exceleule población. Hablando de su w- 
niejanza con los babítantes de la. Tierra del Fuego, dice Mr, Dar- 
win: «tTodo cuanta he visto me convence de la estrecha alinidad 
de las fliforentes tribus, las que, sin embargo, hablan idiomas ea- 
t^-hiniente diversos:» es decir, sr^nn cimoi-biiiiiK'.de sonido diver«>i^ 
pi>niiie Iti» rlifcreiicia» iwlicnles de la-s lengua» aiAn eslAn a el iilctui- 
ce de nquclliM que pueden compaiuHas analiíjicanwntc i analizar 
Ku estruetiiru. 

lius indiuK del continente, mas al noKc. {«.Tteneccn a la nación 
araucana, que se ha hecho tan célebre por su fiere oposición al 
yugo do Esparta. Aim no ha sido avasallada, i con sus ^ativ.is cos- 
tumbre}! i la altivez de su independencia, cún.*^!rva un vasto espa- 
cio del mas bello país de la América Meridional, en que bajo la 
sfrrenidad del cielo chileno Inxtiu-an )a.-< prodiiccione:!i d<-l clima de 
Chiloií, tE-íl'is indiiM. dice Mr. Diinvin, ti-iu-ii biienn eslattira, lo« 



(°J Pioo do Anaco, A. 



XABKATIVA DKLOS VIUBS, ETC. 



Ul 






huesos de las mcjillafl roiii prominentes, i bastante semejanza, en 
jenera], con laf^mn familia .-uiiericana a <]iie [lerteneci-n; pt^ro xu 
iimnoroia mepAr('CÍ<') difúreiit^iarao algo cíe la de ca-ii tixla.t la.t tri- 
l)tu indÍA.*) que babia risto. Su catadum es seria ¡ aun austera, i 
la exiin^siotí de »n MemblanU; uiui nimclerísticti, íikHoiwIo una. 
ruda fniittjucza. o bien luut tenaz resolución. El largo i negro i>elo, 
\o gnive i inuraulo de la^ facciones, me hacian rocordar loe retrato? 
antiguos de Jacobo I. 

En majo de Itó.». la fragata británica C/uUletiffer, ttaafragá c-a 

l?ac^x>l, sobre la costa araucana. Con cMa motivo, el capitán Fitx 

'Boy (que socorría con el mayor celo a los nániragosí, n-tiere ijue 

^^loa indios acu<lieron a üi casta en gr^n número. Lodos a calmllo, i 

^Bj-ndamn a snoar lo» fragmento» a tierra i a salvar la tri[>uUcion. 

HIas íikIíhh niÍHTiia.4, nieli^-mlom » caballo entre liw fiirieKiLt ola». 

^PpresLatvn un auxilio oport uiifiúnio: unas laceaban las boya», otro» 

f>SHcsbnn W marineros en ancas. £1 espitan Sejtnour. de la Cha- 

lUnirjcr, como el cacique le presentase una temerá, lo áijo que 

sentía no tener nada que ofrecerle en retomo; a lo que respondió 

el caudillo indio con una exclaniacion violenta, indignándose dd 

que se le atribuyese t« intencinD de recibir cosa algtma, a vista. 

d« la deJ«gmcia en que se hallaban. 

Los araucanos se visten bien; sus ponchos son de una tela de lana, 
azul torqnf, tejida por ellos mismoa. Lor caciques tuan espuelas de 
plata i frenos adoiTiadas del mismo metal. Laa mujeres se ongala- 

Íjuui al antiguo rsttílo fionuLuo, con cm-nLas, pivndi^lorcs i pinjante» 
íle oro i de cobren Kl cnpitwi Kití Roy vi<í unu de ella» ataviaík de 
Ifeste modo. «Era hija de un caciquu i mo»t de bella figum, qtie 
l)a1)ta venido a ver el nnufrajio en compañía de otnut {lersoua» Aa 
su tribu; montaba un hermoso caballo, al pnrecer tan bravio como 
ella.» 

La cordillera de los Andes, según Mr. Damin, marca la situa- 
citm de aquella gi-an grieta de la costra o cortei» de la tierra, por 
donde fuen>n lan?.iulas hacia arriba lat rocas de formación fgne^ 
E) jeneral inci-eunTilo de la inn.«a de monlc» hacLi el trópico, pro- 
porcitmadii al incremento de la.K fiier/;i.-( subU-miiicaN, lo es tniiibieu 
al de la anehiini del continente levantado por {mUi». Pero la el<»> 
Tacion de la ticmi ha «ido gi-adual. 

mikl-kUnka 1$ 



242 



lOSOKLlXU 




La Tivrm dvi Vuegn es im [Miiit tiion(uo«o, }>un:iu1mcntc suntciji- 
ílo, cruaulo <Ie- gi»ncle» eHtnrho^ i f[iit; ¡>rv«*-ni» n 1» vístji. partíca- 
Uniiciibv pur rl »)ir i t>l iM^to, niiilliluil i]c t-iimu ijiie tigurvui ot 
tnnbiK Í7>Ins. Alg» nuw m1 tiurtv, el Ingo d» Otwajr «s un ejemplo 
cornil nic-Aciotí intcrruTopiílii i de un usüvcho que se ha oonvertüto 
recién tomen te en un lago por una elevación de la tierra. )Ia» 
las llanuras patagvtniciui han aidu cubiertas por el mar, i vn í\ 
mas reciente fueron divididas por *!atr«cli<is d(- nrii>nt« » ocridi-u' 
cKinio la Tienda del Fuego. Al lado occiditnbd do lu cordillem, la* 
■«liu, desd« el eíttrccho de MiigidUnus [iiutJi Chilo¿, «k dilvrcnciaii 
de Us que uHUÍn «itiuidiu :<)obrc el lado occidental de la Tierra del 
Fuego, en haberse Icii-nntodo tantu, que todo ha quedado on seco, 
excepto \m mas profundos canaJes; ensanchando i simpUficauli) 
(si nos es lícito expresarlo asi) la tisonomfa insular. Si Patago- 
nia se hundiese alg<:> mas en el mor, ae pareceria a Ia Tiertft di 
Puegc^ i aun juisando adelante, si sucediese 1<> mÍMiuo en Chile, 
asemejarla aquel país a la porción in.sular de la rejioii pataj^rínii 
i la configuración de lo.i valles chilenos, ixi iiu^if» qnc la» rt'lii¡tii 
malinas que se encuentran en ¡M'», tvKiKici» qm- f>liiv¡i-n.n su 
mvrjidos por sigloaL 

Si m echa una niimda -robre v\ mapa de la América Meridio¡ 
de Arrowsmith, que acompaña a lanarntíva del nipitan Fita Ro; 
(mapa que manitíesta del modo mas t^tisfactorio el rápido adi 
lantamiento de lajoognifía i del arte calcogiáfica, i que por la in- 
dustria i la esci-upiilaia exactitud empleadas en ^1, meix;cu lo» 
mayores elojios), sa venl que los llaiKN* aluvialtís del Ui Plata, rx- . 
ln-udi^-iidosc ni norte hantn el Gran Cliaco, i entro los rio» Guapo^H 
o Itonoma, tienen una continua aunque estrecha comunicacíim con^^ 
los llanos aluviales del Marafton. Señalamos esta circunstancia, por- 
que nos parece que la >^xÍ8tencia de un gran braxo de mar qu 
aislase la parte elevad» del Brasil, i cuya corriente (^R<i-iltilj)ria a 
se llevase nunca el ."«ídinH-nto, i-s importanti; pH.rit explicar hi igu. 
i extiin.sa disitrihiieton del »uelu en Iom patnptw. Ademo», os incon 
tvKtnble que el mar cubriii en oti» tiempo el gran valle del Ma- 
rañon. Sobre las orillas del Huallaga, uno de sus principales 
tributarios, a la falda oriental de la cordillera, a 2,WÚ millas de] 



KAUUTIVA DK LOS VIAJES, ETC. 



t4S 



^ 
^ 



Atlántico i solo '¿Q*i del Paciti<:o, Itiiü oerro» ^ componen enti^nw- 
meóte de cornleíi i de jij^ntvscos iuuonit^ñ. 

Las fueruuf .MibtcrniíKvut <|uv K-viuiUii-on l-I ountinento anu-ri- 
10 del ««mo de lus ola», vstAn vn iKÚviáad tuduvía. En fvbn-co 
<le I S3&, o! Volcan de O«onio su dívi»il>n di^-sda la S«igU, a 8< i 
milla); de <IistancÍa, en un estado de erupción: delgadas línen» di.- 
lava incandescente brillaban sobre sa» Hancock: i ^e sintieron sacu- 
dimientos en la nave, como si el cable de cadena »e Halieite. Lo» 
leceUia que esto» KÍntoiiiai* OKciUiAin, fuei'on dnsgmciiuinrnenu? 
oontinnadiM a In llegndit de In Baujtf n Ooticvpciuri , <|iii; liubi» 
nido culi) [>k-tAin unid uirtiiiiiid» por un tcnvDioLu un la ufuiíuui del 
2ü. La lürwjcion do 1«8 MtcudÍmÍento« ciiee Mr. Darwin qiio fué 
del SO.: |M^ro Idh indicios en (jTie m: funda nos muveriiui mu» biotí 
a opinar quo el iiupuUo obró en un ücntidu «tnlnirio. El nías in- 
teniMUite do loe fendmenoa de este terreniulo. es el que se ha coro- 
probado con el niiniici<xso n^conuciitiienti) (Í>> la cti^ta poi- el capitán 
Rl« Rtjj'. Él echtl do wr que I» lit-rra »t hubin i-U-víuIh durant<^ lii 
4wnvail»ioD, i qitu vi aumento de allura llcgil en idguua» pnrU-M u 
ocho pi^& Pero liiii razones para civer (pie la tíerr», levantada rk' 
esta matiora. su hunde de nuevo ha-sta cci'ca de íiu antijtuo nivel; 
de modo que las conquiflta.t pennanentet^ que la tieiT» hace al 
mar, son niaa lentas de lo que paree*-, cuando isoio se c>>nl«iapl»n 
ii la IÍjei-« !<* efecto» de lu» U^rremoUn», 

AnbtfH de dcNpedinios ¡Xv la AnK-rica Meridional, oo podemos 
m^us de volver la vista con Hatixfaecion ul beii«!-liix> ¡mpulM> co- 
inunivadu ou ambos Indws del continont<: a Ia;^ jóiTncA repúblicas 
por la enerjia de loti Íngk-se*i. Muchas prueb:i« de v*ia. activida<i 
de nuesirofi compatriotas, que penetra i se hace sentir por toiliui 
panes, pueden vei-rte en la narrativa del capitán Fitx Roy. Ellos 
mejoran la." brurienda» de campo del l'niguni: cultivan janlines 
en la» pauípiu i en Iok oeiTos del Tandil, ni sm-de Buenois Aíivsi 
hacen todo el comercio de las coalas. IXuido cnza a la.s foca». 
(Uvpivcian las tempestades del estreclm de Mu^idlánes, i se vK' 
gollan en los angoetue caniles de la Tierra del Fut^ í del aix-hi- 
^lago vecino. En Chile, han beneficiado los minerales que I«k 
mineros i metalúrjicos del país miraban como escoria*. En el cerro 



llISCEt^KBA 



il« Pascú, han (lado un grande ensanche al bienestar clon 
dcHcubríciKlo el carbón de pietlm i eni«oliu)do a n.-<arla Han oca 
ri'ido ii'CH!iit('iiii-iit<* i iiii-i^Tt-n citAiíui (Iits <'j<*iit|>l'>4 tiotiibU^ dd 
ii(i\^viiiiion(o quu uinictcnza a los brituiiu», Í •[tw ymhubUnatjtit» 
harán una imprcsioo fiívonibto en los habitante» del Verú. Ni 
léjoB de Arica, bai un valle de bastante estcmion. estéril i aotitam 
por bita de aguas. Una coinpnriis de comerciantes ingteses osts- 
blecidoa en aquel puerto han tomado a su cargo la emprofla de 
conducir a este valle una vertiente jioi-enne disKJe las niaa altas^Hj 
cordillenid. Con t^tv obj<-U>, han pcrfunulo una :<iena de 14,000 ^^ 
pi^í) de alto, para dar piiNO a un mudal ijuo lien<? mu orjjt-n i.-n U 
acrurauluda nícw de los Andvs, i al que hun hucha toicur su <%- 
iniuo. Aun no cst¿ concluida esta obnt grandiocsa, gjcro no luu 
motivo pa» dudar de &u buen éxito; Í coino «s probable quo ser- 
tíM do modelo para otraa de igual naturalesa, su ímportaacia es 
inaprecialile. El otro ejemplo de enerjfa práctica es aun rao» ex- 
ti-aoi-dinario en su Jéneru. El gran lago de Titicaca, ton c¿lel»v 
en la historia de Jos Incas, no habia sido navegado hasta ahi«ra 
xino por )>e(|iiefias caoon^ no obrttaiile la ferliltdafl de »t» mirje- 
nva. habitadas por una población numeroeo. Situado cutre montes ^1 
domas do U.OOUfMés de elevacioa sobi« el mar, i careciendo do ^M 
bosques cercanos, apenas pudo ocurrir a nadie el pensamiento de ^^ 
construir una nave a su orilla. Un ingles, <)ue había eido carpin- 
tero naval, arrostni «itas dificidtadi.^ i logrú supt-railas. En inia : 
aelra a siete K>guiw de di«t«uicia, cort<t los madvrux i ]*•» áió la ¡ 
fonnn conveniente; trasladólas después a la iniiíjcu del lago, donde 
las armó Í pegó; i con grande admiracitm de los habitantes espa- 
úoIgs c indíjenas fué laniada al Titicaca i surca actualmente sos | 
aguas una hermosa goleta de 70 toneladas de carga. 

Las observaciones cronométricos eran uno de los objetos prin- 
ci|uiles de la ^gunda expedición de la Heiujle. Habia a bordo de . 
aquel buque 2'^ crunóitwlrtM; i so tuvo cuidado de averiguar su 
inarcluL Trucucntc mente, siempre quu lii nuulanza i)i;l clima hacia , 
ni.wejuiria esta precaución. \jx serie de distnuoias medidas coa ellos 
ni rededor del globo, expresada en tiempo, ¡ilcanzó a 24 horas i 
'A'Á segundos, en veií de 'Z4 horas justas. El capitán Fiti: Roy atri- 
bule este error al magnetismo, la electricidad u otra oculta caui>a 



I 



NARRATIVA DE LOS VIAJES, KTC. 245 

<\viG obra en los cronómetros cuando se les lleva en niiíi misinii 
dirección al rededor de la tierra. Pero nosotros creemos poder 
explicarlo sin necesidad de ninguna influencia misteriosa. Las dis- 
tancias que sucesivamente se añaden unas a otras, no son mas 
que términos medios, i, por consiguiente, meras aproximaciones, Í 
el error de 33 segundos es pequeñísimo, comparado con los varios 
errores que necesariamente deben ocurrir en los cálculos parciales. 
En realidad, es un gran triunfo de la ciencia el poder decir que 
en un viaje de cinco años, la cii-cunferencia del globo, medida en 
tiempo, no se alejó de laexacta verdad sino un 2,000 avoM del total. 

ÍAraucaTio, año de 1840). 




US PROMNCIAS DEL SUR 



I 

I 

I 



Se hn dicho nipvtidiu vece», i ood bnsUuito oxu<:tituiI « nacstro 
parecer, que aun no h» llvgiulo la ¿poca de juzg&r impurdalmente 
l€8 acb» jenunilos dv )n ndininÍ.stnvcion <)U(? va a terminar su ca- 
iTers(el gobierno del [>n'.sidonle don Joaquín Prieto) Í inuolio me- 
nos 8Í ae toninn de iin uiodo iüitlado, v w» el debido miramiento u 
In miíiion pAciticiidom iil principio, o consvrvddom do exta misma 
pía que oii primeni Ifncu era lliitiiada n llenar duramente loa dos 
qiiijiquenioHdcI nctiinl presidente. Uai, sin embargo, ciertos he- 
cImm importanlejf, cuyo mérito í utilidad no pueden menos de i«- 
eonocvrmv aun cuando se consideren en sf mismos o soparados do 
la pcJitica jeneral: tales son, por ejemplo, los de las guerras del 
aur, feliz i gloriosamente terniinadaa en pro común, i la no menos 
felÍE campaíia del Peni, que debía vindicar el honor naetonnl i 
estabWerde un m<xIo ¡«('ilido nuestro cr^-d i to i respetabilidad fuem 
del país, 

Ijos actos que acabanioít de ¡tefialar, si no han de perderle o ma- 
lograrse, deben Her forzosamente continuados o completados, en 
naestro concepto, por la próxima adniinisbrtieion, llamada a reoo- 
jcr el fruto do lo» trabajos de l« presento en favor do l« pax inte- 
rior i exterior o sean los primeros beucficioM que debenüi derivante 



U6 



xiscia.mtji 



■t\e tan ¡nnprt>ciabIeB bieaeR, para el adelnniAniiouto i bienustAT i 
Ac la niicin». Fáoilmenk- .^e <x>nvendni on ijuí^ » ítvnioJAiiU? fin de- 
b<!i'iin ilÍrijÍRn! liLS mirtis Av los i|UC' vmi a ri-jir nutstrf» dustiooet ^— 
i qnc, pu»ada» li» dii<cusÍon«)t de In elección país la prcsideacia, ^M 
toen K la pi^msa ociiparví- dcsdr 1ik';;o en lo» medios que mas ^1 
fiiciInK-ntt? convonga ^optar para llugiir al iiú&mo fin. 

Por nuE-Atra parle, creemos que el crédito exterior debe <»nM>-| 
lidai-sc, en príuiti^r Itigai', jv>r el inii-t t^trioui ciiinp!im¡<-iiUi (lu Imj 
ubligiicioiiH» ciinti'uídiL'* en el exliuiijen», tío iii<''ii<im Kk^nnias i nr- '. 
jvnl<.v c[ue liui (id intoriur, anvgbuiíw }'ii o s«lixfech»« [K>r la pro- < 
senté ndtninislntcion; i]ae sentejaotes an-ei^us con los ¡ureedores 
dv afueiu, a nía» de erítamoH cargos i ix-claiiiacíoncs que encía dia 
«c hacen mas pe^uluis odiosos i aun perjudiciales a nuestras amis- 
tosas reUctones coo una nación grande i poderosa, servirían, m bo < 
Terificasen pronto, para establecer nuestro carácter de moral i<lad 
-entreoías naciones europeas, i paraatraer, por consiguiente, a nue»- 
tro suelo los bencticios de la alta civilización i adelantada indot- 1 
tria de miiiellns rc^jíoni^ que ningún ciiidmlann, do ücDlíiuient/w 
hom-ailus, puuiie »i imlifercnte a los graves males que se segoi- 
rínn fii no su pusiese un pronto término a semojanto estado de 
«osas, o a los bienes positívoii que en provecho (le todos resulln- 
rtan del curapiinjicnto de un deber tan esencial i estríelo: i qoe 
todos, por último, deberán cooperar con el gobierno venideni a m i 
mas pronta i e(|iiitativa realización. 

Mas no obsta e.sto juini ipic, ni mi-tmo tiempo í con iguiil nittor, 
no» ocupemos c» otra tlw Iiw primera» necesidade* fiel paí», qac, 
!S(,>^in digamos indicado ni principio, consiste en la seguridad de 
Uis ])rDvÍncúut del sm*, o la adquisición poia la República de las 
Tiutas posesiones de los indijenas que interceptan el territoiio . 
comprendido en sus límites^ haciendo casi imposible el estAblcci- ^M 
miento de la frecuente comunicación i do \ü^ demai medí™* t|«e ^1 
podrían emplearstí ¡«ira prci[)iignr los hem-ficiiic* de una civilixAcion ^ 
comparativamctitt- adelantoíln entiv Ii« habitantes de liw pi-ovin- fl 
ciiiM de Valdivia í CIiÍIím^-. i nim un liw de esto lado di-l Biobío. " 

TodoK Inmeiitiin. en efecto, el estado ile nii»oria do a'|uclias pro- 
vinciiut i Ins públicas calamidad(»( con que no han ccwido de se 
visitadas, aun después do terminadas aquellas grandes plaga» d 



Ins gucrrus de los Bcnnvidos i Pinchc-inw, i dv Ins incnndonot di; 
los oraucanus; siu que Ioh esfuerzos do las »utor¡dn(k-s mi j)rcinn8 o 
locales, o los tle la caridad pública, hayan sido basiant".* podero- 
sos, para remedia]- eficamncate sos moles;. Aun uo haco dos aQoe 
«jue los babitantcs do ambas prorindait experimentaron la terri- 
ble calamidad de la falta de aubnUtc acias, hasta el extremo de 
pei-ecor de hambre por centeiuires on loa campos i aun en las pobla- 
cioiit-s, iiiii i{iK- la eniígincion de las diues indijentes, no üoIo para 
la-f pmviiieiiw di; In Kepúblicn, sano tjiiiibien ptun fueni de ella, 
haya cesado hasta ahora, dejando incullos i y¿niKM xiis campos i 
«xpueslo, por consiguiente, el rosto de Ka» monidun-s si niisiiio 
azutc do una hambre jeueml on coalquic-r nño menos nbrmilante. 
Huchas causas se han anignado con fundamontos iiias o m^oos 
plausibles a tan lamentable estado de cosas. Sin detenernos por 
ahora on ellaa, ni en la sotidea de cabos fuiKlameDt<js, creemos In- 
cue«lionii])Ii! (|av k principal musa consiste en la &lta de capita* 
lfe(, para poblitr dn ganador aquellüa Teraocs campos i promover 
los diverM)» minos de- imlutttria quv deberían derivarse del cultivo 
c sns abundanltis i rinw viña:; i de la iabranai en jonoral. {De 
!e viene, pue«, que los capitalistas de «stas pruviocius cbntra- 
j las del norte, en las que el valor de tas tierras ha tomado un 
ntento tan ni{)tdo i exti'nordinario, no van a buscar al sur 
terrenott vfijcncs, c ■&cnmpanibl<.*rnenlc mas baratos, jornales ba> 
J06, abundancia do lefias 1 maderas i las deiiuut ventajan conocidAS 
i peculiares de aipiellos parajes, para duplicar en poco tiempo sua 
cipitaleaí Todos responderán que la bita de s^ruridad, respecto 
■<le la» frontera» araiii^anas, sería siempre cl grande obstáculo que 
lc« rclnteriade 8«!mv*jnnlvs enipn-sas; que no ha.->ta la trun<|uili- 
actual (le nuestro» t-erribles vocinoa los indijenas, pora a»ega« 
rarse do que mas u m^nos tarde no reiiui;vcn sus jiasiulat incur- 
siones, según lo ha acreditado la cx])erienciu desde k>.'< tiempat do 
la conquista; i que es menester, par» invertir sus forlnniLt i ase- 
gurar cl porvenir de sus familias de no modo sriltdo i permanen- 
te, qtití !ie alejen para sienipn- toda clase de temores, empleando 
par» contener a l<w bairhiUMS i ext^-iider 1(« beneficios de la civíli- 
zaeion, niudioa mas eficientes o radicales que los que hasta ahora 
se han practicado. 





250 



NIKCUaSIU 



CMT 



De aijuf U no«tstdad de ocup&rootí sonAint^nt^' iii'«r]o ahora «a 
lo» DicdioH de enaanrhnr pragresiramento nuostra^ frontonw, fwx 
inujorar la sti«>rt« do lott habitaat«)> d«) sur, ooiuolídnr el «Jnlcn 
por metUo del bicncstAT mural i social, amaentAr rápidamente b 
rítgiioxa piiblira i piY>inover de un idodo extraordinario la prospe- 
ridad nacioiinl. A mas de estas coniñdemcioneA importantes, en 
que entraremos mas d<;t<?nidami>Dt« en utra oauinn, haí otra» de 
tm carácter político i rBlijioeo que mílitiin on favor de la adqtmí-^l 
cion del tciTÍtoiio araucano, que no pucJun ucullantu n la ji.'uera-^| 
lidad de noeatros lectores; i que todas jantas nos muvv4.-n n iniciar 
esta cuestión, considerándola no mén») importante que In 
crédito extranjero, a ttn de que sean ventiladas amba» con 
detención i madurez que exijen »u iniama trascendencia i giare* 
dad. Espcnmtus riiirotaiit» eor segundado» por loe cscrit^^ee pú- 
blicos, o miw bion recibir de «lio* la» lucta que deben nlnmbrar 
ol camino de cstoegmndi'« tmbajoü i formar .-«obre puntos tan ím- 
porlaDt«s la opinión nacional 



II 



Aunque nmi poco w h« hablado por la prensa overea del 
do actual dv Uut provincias del sur i dv liu causas du atraso, fi- 
que retardan en i>llaa los adelantamioiitoái i-espocto de ta marcha, 
rápida de las demás pmvincias de la República, no por oso os me- 
nor c] ínteres con que Hon miradas por el público i el gobierno. 
Loa hombres compasivos, sobre todo, ii') jiueden onntuderar sin el 
mas vivo nentimiento i alarma la.s eulaiiiídades do la revolución i 
de la guerra con que Oíipecialuicnte han sido visitadas aipiellas- 
provincias pur liir^ü nímít i que tan po«lerofCUi>ente han inlluido 
en Jus ijiie se han seguido de-spuea i a que díwgraciadameiilv sej 
hallarán siempre suj^ta.t en lo venidero, sí un poder previsor 
bent^tico, apoyadlo en la opinión pública i eficazmente auxiliado^ 
por ella, no se apresura n poner un pronto rcuiedio, 

Cuill sei* ¿-«te, nuále» los medios do aplicarlo, i fie conseguir' 
en el menor tiempo posible, que se pongan aquellas provincias 
al nivel de las demás de la República, son cuestioucs quo debetu 




US PBOViiccus nii. uva 



itñl 



í 
ft 



ocupar a cuanloa se intoremn en el bien público, i «.ibrc la» cwa- 
lea nos atrovereinos, por niieatra parte, a. hacer iil^iniw ¡n(liaicia> 
nen en est« i otros ai-UmitiiH. 

Eít bastante Hat>i(l<> (|ne la» pivivíncíafi de Conoepcion i MuuIp 
jMKfi-cn fii ni tilde» loK ulumcnUjtí ilw pr-K-pt-rida*!, i aun son Jinpe- 
riorvs en uitiehn» circanstAnciius a Ijw piirti« ir>as jirivilejiadas del 
torrílono de la Repúblic;». Con un suelu, cuya fenicidml se hn he- 
cho proverbial, gran ni'niiem de rioe i estero» que cniain t-n lixln» 
direcciones, abundnncia de batipie^ víijcncfi, de mincnili-j* dn t<i- 
das claws, alaniadnct desde los tiempos de Ia cnnquist'i, crÍAdcms 
inagotables <)e c.-irl>i>ii ile piedra, i otros mil Toiitnjas que lu^ría 
[argii cimnieTiir, ])iin,*eii n primen vist» iiiconcobible que pemui- 
iMíxcnn tan ríeos pruvincin» en un estiwlo coinparatixitmente esta- 
cionoi-io n»fp«;t<í (h-i n>oviuiivnto juneml del resto de la Repdbli- 
en. i niuchu inénoitque se hnlleu sujeto» sus hijos a abandonar aut> 
hognrett, o iiemcer de hambR- por íiilta de uiedi<w de subsistencia, 
ooroo se ha visto en repetidas ooisíoue». i, por decirlo wí, en vittns 
mi&iaosdías. 

I si de ellas volvemos los ojos a este lado del Maule, vemo», por 
el contjurio. Ion grauduM prograso.-* que diariamente hocen la agri- 
ctiltunt en las provincias ix-ntiiíle», i In minc*i-(u en el norte. El 
ramo de la ganadería, »jbre todo. »e hace uotar jKir las mejora.^ 
que ae han obtenido en estos últimos aAo», con lo« pnulos artifi- 
cíales, en terrenos que se consideraban Antea como penlido*. liw 
subdivisiones de las propiedades i de sus potreros, el mayor cui- 
dado de ellos, los ovrciulo», pliuitfos de árboles, etc.; mientra» quo 
en la* pruvincins ilel sur, Huscvptible.t eii niuehas partes de reci- 
bir la mejora de los prados artificiales i en otnis de eriar i engor- 
dar pcrfec lamento los ganados coa solo los postuK naturales, tan 
abundantes i variados en las r«jÍonea montañosas, ni se fontian 
aquéllos, i ni siqaieRi ae «oca de ^tos el correspondiente pro- 
vecho. 

El eidtivo de los ccrcAlva que ero|>ifZ»ba a propagarse (aunque 
do un modo limitado o en pequeña «.-scida), a mei'ctai do los gran- 
des establcciuiieutoí de inolino^s que se luibiau formado, i on los 
que 80 fomentaba al cosechero, anticipándole el valor de sus fru- 
tos, »c halla en el día en bastante decadencia, por babor quvbnub 




alguiM» íle los molinous, o por falta de capitales, en otrrw. 
hacer eslos avances, na oonlando por otra parte con tm me, 
ttcgiiro pam la cxjwrtacion de aun producías. 

la mií'iiia falta de eMimuhw, i de capitaleü luaA tyue túdo, 
flity« docUivaiauulc, en nuestro con<»^pt->, a t|uv penii.tncseca 
<;Kt(i>lo de atmm k\ cultíro clv la viña, tau (acil, ubundantr; i ds¡ 
sniporior calidad va aquellas provincias, no pudicudo t»in|Ki 
daniü un paso hacia la mojora do los vinos. Sin rccui»» jmtm el 
imbajü de la planta, i obligado igualmente por falta de i'lW rl 
c(>!ii.>cheru a coosiitiiir o enajcnai Ioa caldo» cas en el momeo' 
<)(> su pnidtiecion, «» tiiiii ]>e<|Ut.*fuL la cnntidad que (te halla en 
tado du s(,T t4tt«fiortmlii a lax dvinax pruvtiiciftK, i tncnor l>HlaTÍs' 
la que «e saca {nra afiieni de la Rvpüblica. a pesar du «er ton oo- 
nocida d''nl.n> i fm-ni di- vlla la excelencia del vino do Conwjiciuii; 
dül ([tu- fiicilnicnt<; pudrían provccnu: todos W puÍM-^ il>-1 lítocaL 
e iülas del Pacifico. 

Algunos trabajo» de míoas { lavaderos se han int«utailu va 
tos lUtímos tiempos, aunque fán ia necesaria constancia ¡ lus 
dio» adecaafloK, por el mismo defecto de capitalen. 

Esto se hace príucipnimentc mas 8ctuíbl« con respecto a las 
mina» de carbón de pii.-dm, que, t^i so explotaren medianamente 
iiiiiuiera podrían proveer de cumbiistiblu a loe trabajoK de 1il« de- 
mas minas en casi todo el país, a la navegación de vapor en d 
Padñco, i nim dar oríjen a una multitud de manufacturas de prí- 
mern necesidad i a un vníito <-iiiiK-[tTÍi) i acUvidail t-n laa do» pnv 
viñetas t^lrc »l i con la>' demm <le la Kepúbliat. 

Insensiblemente hemos denio«tnwlo la gran capncídad que tie- 
nen entre sí lius proríncia»; del sur para proespcrar rílpidiiiiieiite. Ift 
verdadera catiKade su MtEadoactual, i aun de los cnlamidadcv; qtM 
W han altijido i ijue pueden todavía sobreveniries. La Ealta de 
capitales, oríjinada en !».■< liirga.^ guemu* del .tur, i-n lis incursio- 
nes deva.itador)i.i de I»» liiLu<lid<E4 i de luit índiot^ en la eniiji^ntdon 
i lo8 terremoto)!, pnxluec a su vuz la misma emigración, por fíilta 
do trabajo o de modioe de subsistencia, tas escaseces o hambros 
jeneraU-s, la pesie ¡ las demás calamidades que han aflijído » 
aquellas provincias, o es al menos una causa permanente de inac- 
ción industrial, cuando,oon la previsión i el trabaj<^ losmaleaque 




k 



I 



pFavien<'.R de Iüm üAus <-sca.S()t« i nun de I09 niisnioo tetn-inoto«(, po> 
driiui t-n ¿fian pnrli- ininumnte. 

Nm qiiedit, |)ii(^, jiitr cxainimu- cuáltM hctíad lo» medio» ma» n 
prtipótil') [Mr» dccvncT por dv prontu loai iiiuli.qi, i llnniur Iun cnpi- 
UiW'*, dv dentro o fui-in dv Li Bc|>tibliru, hiivia liiw proviiicÍAs del 
sur; Apunto de quv (niUimii4>s en otm articulo, bastiiodotiu» por 
ahora con haber llamado U atención de nuestros lectores a una 
cne^ion imporlAiilifiiiita qiiL> interesa altamente al bienestar ¡ 
pn»i)eri(lad de la República. Todat «It^bcn conocer, en efecto, qtie 
loa adelantamientoH de una parte de ella, aerAn liniitadaí » lentos, 
mii^ntra-s no puedan deücnvolvi-rM» lo» Hi-muntos do pfVH<pi:n(Ud 
jenMTil que ttxío el juiU uncien^a cu su »cna Sin este rlcwnvolTÍ 
mji'nto, lio hai eoiiKTcio interior, comunicncion do luco« c idva«; 
la'« mcjont» momii*;* i ¡«ocíaIcj* qui; lutjjcmmott, quedarán, por con 
8ÍgtiÍvnt«-, empluzadas |Mra lui tiempo quo no vvneino» nosotros ni 
nuestra inmediata jeRcraci<»i al m^nos. La fuerza de estas obser 
vaciónos se hará sentir por xí misma, si tni) aplicamos especial 
tncnto a W pmvíncias det sur, maa ricaa en elcmc-nUct de pros 
pi-ri<la(l que litít deiiia.'*, conwi lo hemos ailvertiilo linle^ i mas 
di>»gnicindas también que ninguna de la Rupública, por ciuisns 
harto conocidas i cuyo remedio no ha estado ni puede encon- 
trarse, sino parcialmente en ellas mismas, o eaa el auxilio de las 
demaa. 



m 



Hemos expu<^«to en nu««tro articulo del número anterior loa 
mole» que lian «ifrido i suften Ina provinciax del sur, fijando In 
cansa aetual e inmodíata de ellox, en la &ltA abeolnta de capi- 
tales, sin loa que es imposible dar a los trabajos, agrícolas o mi- 
nerm, el impulso necesario, para que al m¿nos se pongan al nivel 
de laa deroas provincias de la República. En efecto, sin este im- 
pulso industrial toda.-t \tis tentativas qne se hagan para mejorar la 
«ticrt* de aqucIluK habit-imtes, o para hatty frente a laa calamida- 
áo» lie la emigración o del hambre que los aflijen, senin del todo 
infructüoiats; como lo seiiln igualmente los socorro» de la caridail 
páblica o privada, o las medidas del gobierno, que solo tuvieaen 
¡por objeto satisfacer las neoe(ddad«a del momento; porque toda« 




su 



inBonJünu 




I 



cllait, por uxli-riMiüi i jeD«i«]4!8 que fue«c-n, numn iMxIrúut nli 
H UkIom Io8 DL-cuMtH']!.!^ t producinAn «oinpn- Iji dcsmomlizucion 
<]uu tiive el ocio, o Ih dugradacion de lii mciulicidnd. En t.^p caso 
so bullariun los i-sUiblcciniictiboedL- hoepiciof, i otrn» ÍDEtitncionea 
(le caridad i aun la de granerott públicos para los artos osea 
instituciunc-s tocios excelt^ntoü en sf, í^ienipre ijiie m apliquen ú 
cain«nte a aquellas ilulenoias de la htiinanHlad, qiic exúHcn 
todas |iitrU^>s >i pt-ioir de la actividad i In induciría loit» jcnmd 
iiK-riU- difiin<iidiiH, i tío como el principal nicunto « invdii> dv sub^ 
eiitU^cin pom lu clu^e indijenU\ 

Baju este aspecto, cit-emos que t4-ndriii iin-nof* iiícwuveiiif ntc^ 
que aun vería productivo de najonuí sui^tancinles, el plan que h< 
moe oído indicar de proporcionar ocupadou a loe proletarios (prin- 
eipalinento en los años eMuutos) por medio de trabajo» pi'iblicos 3ll 
de príniem uijencia para el fomento de las provincias del sur; Ul«^^ 
como lai de cnniinos i eanslizncioneíf, a que tan fáeilmente ^u> pres- 
tan aqaellas localidades, por la natumleza de Un terrenos, ra- 
niiÜcacionett i junciones de rios, abundancia de materiales detoi)i> 
jénero, banttura de trabajadores i otras mil ventajas que estAa x 
In vista de tixlos. 8c concibe fácilmente que, anticipando v 
bicrno lo» estudios í pliuies de los caminos, cnnules, puertos, e: 
nías convcnieutes o neecKtirios, si no podían poDen« por de proai 
en obm, siempre estarían a la mano para la primera opottunirkd, 
o al menos para cuando llegare el triste caso de socorrer a oi^iiellua^B 
habitantes, ntlijidos por algima calamidad de las que pue<U-n ocu^^^^ 
rrir con frecuencia en sii estado artoal. Semejantes auxilios señan 
en tat caso sumamente ventajosos a lu riqueza i adelantamienti>J 
del pal*, no tendrían el incoiivt-nioiite de fwmentju- lo* hAbiüw ri- 
ciosos que enjcmlnm los socorros mal distribuidos, o dispensada 
sin el estímulo do la honradez ¡ el trabajo, í las provincias del sur 
adquirirían, gradualmente al menos, uno de los mejores medios 
psim abaratar sus fnitos i atmcr a su seno los grandes es{>ec»la- ^ 
ciones i empresas. Bj 

Sin desechar, por nuestra parte, eete medio de ocupación i ade-^^ 
tontamiento, i persuadida por el contrario de que sería altamente 
ímponante e) que se diese la mano a su renlizucion, cn>«U)os. sinl 
embargo, que no xerla bastante eñcaz por si solo, i sin ul empit 



■tcM 

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lad. 

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LAR novacuft dbl svr 



S5S 



Boltáneo de otitNs rúas radicales i cxt^nHos, pora el remedio ds 
males presentes, o lo que es lo mismo, en nuestro concepto, 
. para llevar a las provincias del sur los capitales (jnc necesitan 
aijentemente pora su fomento. 

^A pnmei-a yinta se ve (|HC el medio indicado de dar empleo a 
la» clit.-u.>A ntenG't1<>n.t!«a.4 en las grandes nrjuncia», por ntedin de loa 
tralmjus piiblicos de enniinoM i canolus, Aobn- dejarias en la mi)»na 
condición pro«-nt<t, ^lu obnma om di-ma«ia(Iii lentitud, pam i[ue 
t pudieran ir a ost<tbU'eerse los capitalistas de fuera de las do:« pro- 
vincias, atraídos por la mejora o perfección de sus medios de oo- 
uiunicaeion i ti-aaporte. Encontramos ima prueba de esto en las 
provincias de este lado del Maule, en donde, oomo qx sabido, no 
se hallan en mejor estado Iom utedio» de comamcncion que en lint 
del sur; i con todo vemos lo» gramles ndelaiitMinií'nt'vi que ha 
^ hecho en ellas la industnn agrícola i minem, en fuerza <lel o:>piri- 
^P tu de actividad i de einpix'sa, nacidos en muflió de In paz públicn 
i fomentadcH a la sombrado la segiiri<lad de las propiedades indi* 
vidiiaU-s. Ka caai inútil indicar ijiic mucho mas habrían hecho i 
harinii ea adelante, si poseyesen caminos i canales, medianamente 

ÍíuitxauUm siquiera a ifua necesidades actualeí*. Peix), aun «ñn ellos, 
las propiedades rústicuN han dupliciulo «u» vnlorcr; en mtii píxxis 
aAos, la minería ha heeliü todavía pi-ogreme mas ntpidiis; i una 
gran demanda de tierras de ganadería o labranza, de las que ape- 
nas sw logra un producto de un seis por ciento, acredita que hai 
snperabundancia de capitales aplicables a estos objetos. 1 estos 
caLpitaltM no ))a.-<an, Mn embai^i, al otro lado del Maule, en donde 
encoutnirtan tierras esnijida.-* por una mitad ii un tercio del va- 

Ílor de liw de este lado, i el mismo o mityor precio liara sus pro- 
ductos. 
Hai otras medidas, igualmente útile» i beiiZ-fícns p»ni laic pix>- 
Ttncias del sur. qne convendría, a nuestro pan-ccr, poner en eje- 
cución a una oon las <(ue dejamos indicadas: de esta clase serían 
I todos aquellas que, aliviando la» carcas de los agrícultores, o es- 
tableciendo premios a l«exiK>rtaciondelospiixiiicti>sde .-«ii indus- 
tria, les [K-nnilii-sen obteiwr algiuios ahorrojí, \mm formar «ai ti 
tiempo los capitales de que carecen ahora. I^ coutribiicion <Iel 
diezmo, por ejemplo, sin ser alterada sustancialmcnte. podría tal- 



S6( 



mscn^jTEi 







Tes recaiwiarsp de un m<xlo méooa vejatorio que el que en 
moB se piractica en aquellas provincias, i haceisc rvcaer eidosi 
mente aobre loa objetos de sn pritoitii's ínatitucion, «n que un 
inistno ptiidiioto cOiiUriltuyu dos o tn» vecen bajo difereuteH 
UU18, ctitiiu fiaeode en muchi» caaos; Lts harinas i los viniM en 
<;x]t(>rt<-u:ion para afuera de la Reptiblica, podrían ser pi-enil 
ya sea Givurvciendo el bnqiie en t\aa fuesen exportodoe* con 
na cxfiviim o pi-ivílojio, u bien >^l producto miíuno, yi.v mi'dio 
un pri'iuin {K^cnniíuiu. T'or iiltiiu>i>, sin delvnemo« en otnw m 
chas niiiilidiw <\iiai píxlrían nrbitnirw con vi mismo objcUt ile pro- 
movfT Ia fotmiu;ion d>> CHpitnles on Us provtnciwt de (|ue trata- 
mos, crvoinoü que serían dignas de la (especial prot>c<cciitn del 
gobierno todas Las empresas para establecer aquellas nuuiufitcta* 
ras ntAs prvtpias de aquel suelo o mas I^eeeear¡as para *ah ]»ii»^^B 
roa adelantamientos en este caso, se bailarían, sin duda, las C^^ 
brícas de botellas i vasijas para los TÍnos, la totieJeria, ol&rería, 
peletería, etc, 

Fenj tocloct eMosi iiiorlio<$, í ciialAsqiiiem otros ilel mbiini) jfn< 
tendrán ¡«ietnpre el inonveniente de la dnincuiíula lentitud i-u 
sus efectos, .■<cr)íu,pr>ro(>n!tiguicntu, íniulccuadua pnnvrvtnL'diar lus 
niales urjcntes que aflijen a aquellas provincias, i no pi>3<luciráu 
e) deseado roiuetlio de atraer capitales a ellas, sino do im m"do 
mni limitado, i en el curso de un tiempo demasiado largo o \a< 
fínido, como lo ha probado hast^t ahora la exiM-ríeiicia. 

Ellii iiiis eu.'ii'iui ipie 1<M atpitulr^ »i>io van u aquellos lii^^iii 
donde cnciientnuí !a mas completa segurítliwl, no ¡«olo pura 
«•speculacioutyt presen tv;*, sino también para las venideras; qac 
bustfi pux>» atiBcrii». el goce actual de todos los bienes de la 
dul drden, si do se dívim ilc un mudo claro i scgtiro, on cuaai 
cabü cu La humana previsión, que talos bienes soo del todo aó 
dos i daimlei-os: i (jiie esto ea todavía mas esencial para el pi 
pietarii) i el colono, ligados a un jénero de trabajo, que dei 
legar a. su descendencia, i .sobnr el cual nada pueden anticipar, 
no s£? les demuestra <¡uc ellos i sius hijos gozaiiiu iie toda 
gurídiul en sus personas i propiedades, sin interrupción ni d 
brimento. 

Í)ebcmos confesarlo, semejante seguridad falta desgraciad: 



la 



LAS PliOVINTIAR DHL SUR 257 

te ii liis proviiiciiis del sur, sin que la puz ftctual i \<ts bíoiics por 
t;llii consegiiidos, puedan influir en \ii opinión contraria a su esta- 
bilidad, fundada en la larga serie áv. guerras o incursiones de los 
araucanos en aquel territorio, desde los tiempos de la conquista 
hiíata nuestros dias. I he aquí et orljen de la desconfianza, i la 
verdadera causa que impide a un gran número do capitalistas i 
empresarios, el pasar a cstablccorse al otro lado del Maule. ¡lií»- 
tiiLS que ella no se remueva, o se- den al menos los primeros pasos 
para alejar ol peligro, serán inútiles todas las tentativas i esfuer- 
zos que se hagan para mejorar la con'licion de los habitantes del 
sur o para ponerlos al abrigo de los males i calamidades a que 
están expuestos; tal os nucsti-a opinión particular, fundada en los 
antecedentes que dejamos expuestos i (¡ue ti-atarcmos íle reforzar 
on otra ocasión. La sometc^mos gustosos a todos los hombres de 
luces i amantes del país, solicitando el auxilio de sus datos e ideas 
en materia de tanto momento. 

(Aruacaiio, año de 1841) 




^ISL'ELÁKEA 17 



CURSO DE DERECHO 

ADMINISTRATIVO 
POII M. COTKLLE, 3 TOMOS h." CAltiH (*) 



I 



Se hait publicftdo gran númem de obras sobre el derecho od- 
niiDÍstialivo, i »eti que iibraoín la niateria en greode, como los 
«bios tratiuioüi de Ion !«i-i*Mjn^« CiM'itietiin i Mnoiuv), sen i|tie se 
limiten a uiui de siis ¡MirU's. ellas prcMtaa a lo» mU'ivsudw i a la 
administncion miama una ayuda dv qui- dcbvn uprovvcliundt igual- 
mente. 

8i la jui-Udieeion adininúitrativa ha sido por largo tiempo el 
blniKo de mal fondados atacjueis, dinjidos a su principio i orfjcn. 
<H |m\^cÍm> tvinf<-sar i)iie i-ma digno» de una atención aería, ciinmlo 
»; uncitmiiiubnn ii ublcner garantÍM» que U^nernt» ya a»egnraila.s. 
La publicidad, (|av parecía t«in«ii<'C por d oonmtjo de estallo, ca 
cabalioeote I» que ha dado nueva autoridad n su» decisión*^ Sin 
duda inspiraba conKanica por sus luces; pero Daniado a ejcrcvi- las 
funcioneía de juez, era preciso que las portes pudieren hawrüc oir 
ante él. Un debate público i cuntradictorío pi<esenta a la defensa 



* E«t« artteulo tl«DA tantas aplicaciotica a nuottro rAj)m«n adiiiiafBtntl- 
TO, qiw no* lia (urucidu digno ele ona lectnra atenta. Lo bom^ tniduoido 
del Afonilor Dnivtnal. 



SGO 



U18CBL1XEA 



vcdUJils prL>ciofaíL Los act06 de jostida deben aer a t4x1a luz. . 
Eeta L-s una n'.-ccsidiwl para Ins pAiies. i en cicrUi modo para et 
jncz niisma 

El consejo de «íCado, tribunal siiprenw, estabieco por sus ilfr* | 
citúane^ la unidad, (jiie es una de la.i cundiciíjnos de la jit.ti.iria. A 
Ion tenilencias que se extravian, a las variaciones qiie piicivn en* 
contrar»» en eí>as juriidíccíuncti eiipaicidas por iodo el roino, mm* I 
tituire una acción fuerte, juíciohh i petacvomnte. Kii una palabra, ' 
■ aea rnalfs; fueren Ui» iipiniíHiu» acerca de «u organizacimí, noi 
IMxIrA ni^cMde recun'jRer»ei|ui- ensu» dtdáincm-s i cu su^docro-j 
Um vx un eucrpo Índept.-ndicut« i cnteniinenti; libre 

Lfi recopilación do estos decretos es un servicio real. E-h preciw) 
agradecer a M. Macatvl la ¡lustrada dilijencia cjue faa empleado 
«n nna empie-sa tan útil, continuada en el dia por M. Lebon, qtte | 
luí ¡iiibiicíido tamliii-n los decreUut exp^lidm di^e el oi-ljeii del 
«()nN.gi> híUHUí Itt f>-»'lin «'ii <(ue prirK-ij)iii itijui.-lla cwU-ecion- Pvn> i 
lo» abogudoa del consejo de GMtndo no han querido ct<ñinifl a ra^j 
copilnr li.i* iwlod de I» jurisiJindericia. Han publicado ImU-wkw ira- 
per tu utUimuM luibr^- varínu^ partes del derecho Aduum»tmtiva I 
por sus obras, como por sus defensas orales o oecrítas, se labran 
ain cesar nuevos títulos a la can.iiderac¡on que tan justamente ha 
adquirido su <^rden. 

Kl Cur»> de dereejto <itt7HÍni*tmtÍvo aplieuilo a lo* Imimjot ; 
pt(/i/^coi*, diidoH luEiecionleuientc ptjT 3Í. Col<.'lle, uno 'i<; elluit,! 
ocujuí un lugjir luiii distinguido eutre los libixis do juri»]>ro<Íeii- I 
cin iidiniíiLttmtivii. M. Cotelk-, fui;m de sus extensos cuiiocImíCQ- 
tui 0OD1O juri»coutulto, xc ha cncontnulo en la situación nuul 
lavombli.^ (|uc em ]}usiblu para componer esta obra. Encargado i 
hace ni'Vos de la, en.4eitaoza del derecho administrativo en la i--*cne- 
la de puentes i calzadas, ha tenido que dL-dicai^ae a un estudio 
especialisimii *(tiiv Iiik anuntiiM coiic> rriientit* ¡i e>t.^ iiiutvrin, i lo | 
ha hecliij cua fervtM- i fruU^ Brillo en U^kIu üu obm inia crítica «a- 
bia, i una ilu^stiad» aprceiudun de las «qicde» eu que debí» fun-j 
dar Ku» cldClrinaK. 

Cuiuido dimos cuenta de la primera edición, indicamofi algunos I 
vacíos que se han llenado después. Una tabla analítica que echa- \ 
bauíos menos ent^lnces, hace mas tjlcil ahora consultar la obn. 



pTf^^'iilA ni tiii^m» li(.-iii)»i tin» t-x|iM'Ír <lc rr:4iiiu<-n de Ion priiiri- 
pií»* jvm'mU-51 i\n« !•} autor 'K-scnvui'U-« m di». 

E^Ui M-gutii)ii 'tlúñou contU-iK-, ndvto»», ám trataikasnncruK 
uno ^ibrí' hí Irji^Ufciom de la» múia» i canienu, i el <>tru ínbcv 
ítw fítminoM rrcintílf)>, 

ií. Cotelle MI retnontA sb cesar a la rerdwiera fuente, es iImát, 
a la díscusioa de las leyes, para Uastrar los príncipíos de La jon». 
prudencia. Su obra ofrece de»()e luogn ana análbiU completa de 
lúH flfbiii<>ü (le eüiús iiUiínwt aüo» •.*« Iili dii« cámam-t, do solo s(»> 
brv la» Icyi-v adoptndait i proinulgiulas, «no también itobrw pmpo- 
aiciotu^ lui- no Ik-if^aroD a conTcrtin» en Icyca, como W tvlntivos 
a h» aluvioQeü úv los ríoa, a lofi a^iuis tcnnaics. etc. Al tmtur de 
cada materia, enuncia pñmennronte loa bedicn hútórícos i loe 
interÉses socíatos a que el tejislador hn puesto U mira; i de estas 
oonsidemciones jenemle» desciende a la explicacinn anaUtica de la 
leí i a Las «>iiir>i venia» •jiie ha hecho nacer. 

G] capitulo ÍM liminÍAiif,t\WiMl'}Citniña\itnle alfrunaíi pájinaa 
en In primont i-diciou, en la pTr»cnt« faa rucibido a<lidoni» e iliuu 
tracioncx cxK-nM», dv iiiaiiuní i)uv luk llogiidu n ser u» venliuU-ra 
talado sobre la materia; i oomu las minan Han stila mas particu- 
hnuente el objeto de nnestros estudios, consajiTan'inos una parte 
de e^l<! nrtit^iln n rjit- iiMinti>, cuvu imptirtanna ha «ido uiiií Itieti 
comprimid i<ln i <lvn»v<tni(ln pi>r t-l iiiilor. 

En ■^fi-títo. la Ivjislacion iK* las míniu, por hn intonsa» nrinu^ro- 
aos ipie abntza. no podÍa menos de ñjar su at«ncíao. En todos 
tiempos, los cütadistaa i Io9 adminiatradores tw han manifestado 
]>enetnula4 de la maftnitnd de esos intereses; i .siempre tto ha re- 
ddiocidit '(ue la accinn i la vijilancta del gobierno eran nccaüarias 
piim eotiwnar a la lojci'Hlail riipic-XiL* pi-ecintuLS, de que nn benefi< 
ciu muí entendido no la dejiuia talvcz sicar partido. 

Pero (Cuiil es el principio en virtud del cual debia ejercerse cmi 
acción i esa vijilanciaf jEa el esUwlo el verdadero i único dueño 
de la.s ri>{iiexLt ipie abriga In tiem en sxn entrabas? fEste título 
es i:l qiiv lo rncitllit ¡ku» intervi-nir vn !n d<-r<.ni!ci i protección de 
la» minas, como i^osa íiiynt O por el conlniri'i iprucude esa iniei-- 
vrneion do aquvl otm principio menos abmlutu, pera no menos 
imperioso: i|ue la socjednd no debo hallansu indefensa contra ein> 



pn^A» ijWr puf^íat «Mnpnwnelcr mm int acam , í tii virlaH del ciwl 
8U gni»vni>>, <j»i; tM ^i [tmt^^MAr twtunil i tvg«l. •« llatiuwli» a t«- 
Ur «obre pilos i n proU^jcri'itif Mucbn «■• tw «^sernto «obrv vsIbs (Iu» 
hipwlpá». que w mluQcn n dcdr, pur iinn pnrtv, que hte mioM 
aun propiciad pública, i por otm, ignc- kiq pnipicflad pMlicalar, i 
qae <!l] e»t« último tdul'-'ma la avciun gubernativa tiene I& mil» 
de impedir que d propietario, sea quien foere, abuse de lo sayv^ 

La A.ianibtt-a Constituyente se ocupií en el exilineti tU: esta» 
teoríaíi. Sol>r<:- t^lliUi, hablií XiraU^u jtor U iVItitua wr.. Hl «Kuntn 
no parecí! n príiwíra vímIm que fiic-Ht a pnii)ií«ito pMa inspirar ItM 
gran)]*»» tnonmÍi.'ntos too bmiliarts a iu)u<.'l ilustre orador. Sin 
embargo, se le v'iá emplear en él la superioridad de sa talento, i 
se adroiran con mucha rsuon loa discursos pronancúdos en esta 
diacusion por a4]ue]la vozclucaente, )'a tonprAxiDtaa extiiignírM^ 
Él dio a cuoftcer que la.'i ininas^ pur su pimiciun en el xtao de la 
tierra, i par k\ método que se .-dgtie pnni beiiofíciarla«i, no podían 
n>imfi>(? como d«^¡M-ii<k-ncin« nlMnliitas de una r^npt^rtície, qmi tmÁ 
dividiiln entre gran númen> do pmpieturioK. Subii^ndo al ortjen 
de las suci(!(la')c!n, manife^ttií que la partición do las tÍerTa«i do ha- 
bia podido abrazar sino la superlicie sota, sino los Gampmi desti- 
naflus al oultivo. en Eavor de la comunidad reunida paru la ugr*- 
fiion como para la deft-nsa; i que, si esta divi&iua era Himple i 
Ketl, fá se prestaba a todas las modificaciones que padíe»ea tv 
fiultar, ya de los conveniuM paeífieos, ya de la conquista, tw> su- 
cedía tu raiflmo con ]m titiniLs. \o por eio era su ániíito vindicar 
»n dominio para el cMndo. Quería mío que faenen lnbun»»dn« i 
bem^liciiulnM Imjh In in^piveion del gobierno, pimiiie tí*tc era et 
único imfiio «■■fieaz de con»er%'nr en la iiuoion riqueza» preciosas, 
que por ku especial naturaleza no podían abandonarse a un réji* 
men dv- libt^'rtad alwoliit'n. 

El gobierno era el ditegado de la nación: velaba en que no .se 
viescu comprometidas sus necesidades; i le pertenecía, por tnntu, 
ha^er las concesiones, pero sin desconocer el derecho de preferea- 
«ia adquirido a los prapietaríos de la superficie. T.-il fué el prín- 
cipio fundamental de la leí de ITül: peni Ke íw innn allá: itqut-llA 
leí peniiitifí a todiKt Iua pntpietaríoet lalxirear, ¡an co(iccj<ion algu- 
na, en isns tiemi«, haMtu cien pi&« do pnifuiididaiL Semcinnfcc di»- 



4 



CURSO DB DERECHO ADUIXIKIRATÍVO 



ZfiS 



posición no podia prodiicii- vm> U iuianjuia. Dictada por escni- 
pnlus mal enteodiilos >Mbtv \im ilvix«huc< ñ<A pntpiotario. did una 
henda funesta al ubjeto buncSou y\nv isv tnitiiba do ubt^ner. Nos 
hidlábiunoa en medio <lc niimvi'OEats i nculoniiHn» •'ipu^icionCR, i nb 
r.r.itti de transjjir así entre princJpíoü contmriftv, ¡ktu la soliicion, 
c»lo(-jÍmIo»e bajo el punto de vista del íniL-iVí. ji-ncnd, no fué awír- 
tada, cntno ttiicede siempre que en wz de cortar la difícidtnd, »e 
crean por nii« prx'tondida cunciliacíon disportcioncs contiwüct«- 
ria» i (lifiwdlitd''> nuevas. Es pi-ccíso, no ob^Untv, oonfwsvr '\av 
Ir ctKMtioD (le pnipiedatl era difícil i compleja; p»n> lo quü dvbia 
Hominiir i-n <wt:i cm'>l¡i>n i-m la atilidad pública. TTna lejislacion 
»ibrv las inínas l^no j>oiiem<H ¡ncuJcailo dema^iiado) no debe te- 
ner otro roávU ni prop')niTwe otro objeto que k utilidad pública. 
Ahora bien, ¿ao es cvidv-ntv ipu^ en un pnU. cnrao la Francia, 
donde la propiedad este dividida ul inünit'», donde no haya nni- 
dnd ni concjorto, donde todo ol inundo píx^Mu jMner^e a laboivar 
a su libití albtxírio o su capricho, vin rcglw i «n que nndic vijili- 
Mibre laa operaciones, se perdcriim ntpivziw ))n.-«t0!>as para la «o- 
cif^lad, i por nna imprevisión fatal k>^ compP>(net«rÍH la siiertc i 
se diUjiidnria la heivncia de la.<; jeneraciono futura»? 

Has si la leí du 1 7tM no akan»1 el objeto que so pn>pn«Íeron 
sos autores, tnvo ni mvmw la wntaja de hac^r cesar un drden de 
cosas que había excitado vivaic i lojItimfLt rwclantociones. Bajo el 
iuijK'rio de los abiuxM del tlrr-xlia ('*• vxfolxa. derecho cuya 
naiiiralexa i orijen mismos f*n\ materia» Av oulruvorsia, se ha- 
bía vistíj conc<>der mercedes que abniznban pmvinciaB eritcras. 
En vano procuivron algtm<w de nnesbros reyes introducir v\ bii«n 
lirden en <Mta {Hirt« de la admitüsti-acíon; el favor, lew «.■mpeñ'M, 
(as Ímporlunidnde--< de loa oortesanos, aiTancaban tftulo«, que vn 
manos de sn» tenedoiv* ocasionaban un ajio escandaloso. EntiJn- 
ce.-t. como después, se eniitiaii ncciont-s qilu la credulidad pi'iblicn 
Mm'haub<^ i «e hacian caudales con la» ruina* de b» ilusos, las 
vsjteculac iones inmorales que se han pnxluctdo en estos últimos 
tioiiiiNXí «m, a este respecto, n?ia triste i vergonzosa repetición do 
los deVinU-nes que oti-as épocas vieron nacer, i que fueron mar- 
mdiLs por elliv*, coum por la nuestra, con una Justa rcprub«cioQ. 
Fiicil ce conocer que en tales cirounstanciaa era imposible qne 




prosporiise e! Inboníti tle miiuLs; i lUvi fué on cfift*», nm nlf^mt^ 
raras cxcopcioiLC!!. Debbi, ptie*, i>t?n.-«r<ii' en tiiojomr In IcL Áá^ 
cu.in(li) M> |tn)|iiuto In cucxtioii vn la ^^üambK-n Cunatílajrente, ox- 
dtó uu:t nbcncíoD jenero]. Al^itH» fiAna ante» Tiirgot había yffo> 
cuiiida dar nlguna luz a la niaterio: pem, p«r gitintlo t)ii(? hvíi la 
aiiloriiia') de- e«t< retiíraiin nuinbrc, ts* preciso tlocir ijiif Tiirgut 
no acertd a dar uoa buonit milncicin. Eti .-iii súloma, v\ T|nu tcaüt 
don*Iirt n liil>nu' iiiui iiiiiwi vm el prinitr »cupanU-. El propiotiuío 
di' b N>i|K-rtii-Íi^^<'4U'alMi i>tl sn campo, llognbn a tina vem n na 
mimto. i |>or esto «olü um 8U>'a la pinpicdad de U mína. Pero el 
]iiMpif(iirio vecino habiii t«ni(li> igual suert* en siis tierra». Pri- 
nK-in causa de lüsputa. l>»ipui» cootintuiba cada cual sus labo* 
]x«. i «e onirontmlKt el uno con el otro, b riesgo de demborlo ¡ 
destruirlo (íhIo. Este derecho del primer ocopante era en loaliibtd 
una (w«n inaplicable, inipocUblo. Era organizar la guerra t-n Iiw 
entraflius de la litinit, cntiiu8Í no niM basUiM; cmii la» t\nv turban 
su RMjx'rtici«. WiKi rvinodiar lantott «ui!<t^ it]M.-Ia)>n Turgot n U 
fi|uidail natural: ¡«u(.'ñu do un hwinbix; virtu»^ Eflns teoría» hnn 
isídn i^TÍi-ctainentc Hprvciadn:^ ]ior 3f. de VÍIIcfí(««c, en su Hii/um 
iliiirrul, ohr» que rivirá cumo un tuonumento de ciencia i lejía* 
lacíon. en que el injeniem ha sabido eleviuse a la altura del pu- 
blicista i ilel inini.Htro. 

Cnando íl eM:ribin, no cHtiib» finn en vig«r la niie»-» K^íUlucíoa 
!«obiv iiiinaK. T^i K-i proiniiIi;>idii el 21 de abril 'U- Hl" habia «ido- 
pi\x-i'4lidn do dt^u«Íones •.\\it: yhwaitm algunos a:5o;t. El ompenulor 
tomó gran porte en ellas: í sí en algunos pnntos se modificaron sos 
opiíuoneH en el curso de esto» prolongados deliatea, al menos so 
puedo ver (jne en e«to, como en todo, sabia dominar las mas altju 
ciic-<tion<?«. I^üta le iuipresiomi Ini^o tiempo; i no es extraflo- 
ipK- la promoviese en su con»-jo: enlt^ncG» el guerrero se trasibr- 
utUm en lejislador (•), 

Ttido el mímelo convenia en rjiie «m nwM'iíario variai- la IcjUla- 



I 



í") A In vu<»lta Ae sus graii<]L"t lutnllaa. dcBoalnd** upéost» laa wpuehf, 
pit itirijin ni ronnejo de citado. (Jiimwniiilusdeannu a In puerta Í ln« r«- 
dobln lie cajm. i oí ujier gritnJia: ti fm¡irmdt>r, irSait». Napoleón M etica- 
miRnbn nccletndimwnto a Ba «lia, Niludaba, k wntaba, se oubha, tni¿atnu 




OVnSO DK URRBCnO AUMI.VIÍTUTIVO 



26fi 



de 1701, que, prociimmlo rt-pnitiir abii.VM, .tuto habla lo^ra- 
'if(i -mw-JUtr nuc-viwi flesiírdoiM^ Kn vaixi iiu» iustnimon miniíite- 

riiil lio 1>01 luthjn loitAilii, sii»litiivrn(lt>»t! n k loi. «HTCjir su* 

¡tii|M.'rfí.-ocion'-«. Rrt ÍDdispctLetble qito mtorvÍtiic«v el ]MMkT loji»- 

iHtivo par» fijar ri-ijliií jMjsit.ivitó en una niabcrin tío conlrovci*Íii. 

Kl Ciklí;|a Civil li;il>i» proclaiii^o el principio: <]Ue In propi^-xlad 
\üo la superficie acarreaba la propieclw) de 1» Hubtenánco. Eaver- 

(1a<l (\n<! «n él minino íte piwi-jan o indicalian utuditieaciom^. i)iie 
.se rtmü-viibnii para las onlonanza-s ez^niíile^ át- tiiínn.-t. EsUi c.i-a 

iucir dv nnlcinano, que, ciiaiido SB di^utioi^ la l«i «>brc inlnas. 
[se tcudiiii baítnnk! Inlitnd p^iia adoplor i-l príiiiñpin que jiure- 
[ciew tnas en annonin con ol ubjcUi de la It^jíslacton. Mas en Iti- 
Lgar de hacerlo así. se engolfaron los lejisladores en teorías i abs- 
ltnuxioiie!<. No se quiso deoír a but claras quo se quitaba al 
npií^larío del taieto el goce de la mina eunteiiida en su fondo, 
I ni M' qui.su dáiíiela en téi-uiinofl foi-inali-^ ni aljibiiirla al e.itado. 
ISe Mito inncho cuirlndo de no dar a entender que m' tnUaba de 

un den-vho de pnijiifliiil jiiibliün. Nada de iwo. Ptun biirtar el 

Ii;ut:r|Hi a Li c|Ír¡orilliul, m- íiiMJ¡n<> »>nsidemr hw nitnii;^ como una 
especie de bienes no definidoíi, como propiedad de un jénero ín- 
tletenitinado que habría <le recibir du lan im-rfwlert otorgadas por 
ul giiSicrao el carácter i lo» iríitctiM du las pnipieditdi-s ordinanaa. 
í}(j creta dejar a salvo el |*rí»cipiíi -del Código Civil, ponjue se- 
CTt^itn en fnvor d>-l jintpietArio del «Hielo, ai é\ mismo no obk'uia 
la lU'TC'tl, iin rL-iviii.ici miento fie iwüorío do part« del quo lo ob- 



|biis oBcinl«aí a reces nlgnane]mncii>«iii»tnuijcros«eDiaiitflnMD en «ílencao 
i su espalda con U talieei deacubjcita. 
Si an otnn part«a no oncoDtrtha obstÍDulo» la volnntaci Je Xspaivon, no 

I en lo in'unfl un >u cnm^ja. Sin omhnrfcn del Brando inÜiijo quo tenia pfir 
Ift aiiInri<Lid dn nu \fir., haitn el pnnli> do lubi!r«« podido drcir (|iici era eon- 
(|nifta>)i>r por U (utalim no inAniM qun por 1;li srinu, no por e*o (>■ monos 
cierto f)iio to<!iu Un opíniíint* >« manifeitslxia » >i) presencia con b ffl»j«r 
libertad: «I oiapenidor uaía rnncba« toc«» f|ue luoliai- contra olU*. «AIiíu- 

Jliaa*«oi>^ diño M, Corqneaia. »« I»* faabia oou U. Treilhanl, lOjieo o)»- 
tiiudo, H!l«ta inlrípiílo. qoe no «ollaba fiiriliaeoU a m unlnguiiistn ini|>«- 
rül: i «o'lu ikuir famitlariiMiito 1)00 el gMUr aon diHpula a 'I'rcilbnrd lo 

¡«OAtalxi laaH trabajo quo ana batallo.* fXola dtl JIomMr.) 



S6« 



JdiHCiíi^inu 



■Id 



íriu. 

i 




tuviese cu lugnr Hv él I&ui solncion {tarecÚL ponerlo Lodn en 
monla, principios, dvn*clioi<, noo<!9¡(liuli-«, ¡nlcrcwí. En ni'."!!'! 
todas estuü clistinciouo diiw o ■u4^iii»f sutili^, m; «•ivfugntln tW 
inodo expreMisimo el dcspusciuiiuntu del propicuirío del si 
deíiponei miento tal. qnc tiü fv k- ilt-jn!» ni aun el lU-rocíio de 
r.Tuncift, ctiiw liajo U lei de I"!'!. Se sentía bien ípie era ] 
tuicerii) asi: )ie t«nin rosón paro hnccrlo (*); pcm ae temía decíriu. 

Por I" dcnws, ciui!i|iiier iM:<nticIü que el lejÍAlaflnr de IKIO ai 
bnycsc a la Ici, i de ctuiiijuier principii" ijiie i-jiti-ndioiw derivar 
disposictuR ({iiv confit-rv itl gobivrno vi (k-n«hode h»cer meru' 
de mina»:, exte derucho v*t¿ imicionndo. Ia Ici, vnnuidu uiiJi pn>- 
piednd nueva, la hizo peq>clua c inoonmutAbk; i cd la liLeralidofl 
de esta creación. di(i los mitMuw caracteres a las mercedes t«; 
p«iruli« eiiyu plazo no estaba cumplido en \Sl*i. las diftcitmom 
•pie han ocurrido en hs dot cámara» durante las iMtinuui 
ncn, han jui-ado en deiiioKti-ar nuevamente que lax reglas ffii 
blccidoM p()r la leí de l7!l*J son las qao mejor cuadran con el inte- 
tv9 jetieml. Rl gobierno, cotocándose esta vez fuera 'le 
nbstmccione^ arriinLii> i^iii tiu^iliu' la» i'Ui-í>tÍi>n«!» iilii-s fundatO' 
tales de la mati-riu, c|ue fuvi'on rv«uelt4W, según xo piopool 
después de lafgoe Í brilUnt'.-K ilebatcs, ituslcnidos por una i w 
jMirte con una gmndc cncijía de talento. La raa» grave do eetas' 
cuextioncvi era sin duda la del retracto do las mcix^do)^ i triunfiS 
como las otras, porcjue subsistió evidente que una propiedad 
tituida en el ínteres jeneral debe desde luego, i tiiem])i-L', l»e 
ciarse según ese ínteres, i que el morcedario que no cumplí.' 
los cargos tpio ti^ iin)Mine su titulo ttiiicmo atnlica ta.s ventaja» 
c^ titulo le hnbia conferido^ 

Colocando cu iirnt eK[K,-ciu du inviolabilidud al que uo hacía . 
caso de sus obligaciones, se lo fiívorccia con un ¡invilcjio m' 
truQSo. i m: lo consagraba un <len?cho de uso i de abuso 
no jiodia pertenecerle, estando sometido a una Icjislacion ü!*| 
cial, <]ue, -concediéndole el nso, proscribía formalmente el abuso^ 

(°) TtTiiiw «obm eniu Munto el tmtado tl)t ¡a UjiJatiou ite ¡ai mintti 
eniítrnu ra Frum-ia i Bfljiea*. pnr M. D«1etiaciiDC, Abogado jtnenl da I 
OorW d« firu«i>las. (Nata ¡M Hantlor.) 






CDB80 DE UBRBCUO AIIHIMItíTUATn'O 



2«7 



<0f 

Paei 




Jlándosc adomaíi ligiulo por nquiílUi cláitsiiU jCDCtal i]uc pcr- 

litc rcsiilver <íI cmiiimtii cii.indd unii <\f, lus juii-t<-« iiu cumple con 

In^ iit)l¡^.tc¡itiR-Jt 1(1»; ^ hn inipuvHto. Solu utitre t'MloH loe propie* 

ñon, u'l (|iiv lo ura por una dádivn. de la 1ci, ¡había de Bobrepa- 

ivnsc n toda» Uu regina i de ínfrínjirlas ¡mpuijenienW! Tales con- 

:iicnr¡as eran inadmiinbleH; i la lejUlacion, decidiendo que iiim 

«onoesion de mina puedu revocarse en cieitos caaoiü, ha innnU:- 

tido un principio t|no dt^bia ser at\ui tan inflexiblí; iMrtio i-n liu 

lídemaii cotas, «lando el oonoeaionario se expone voltmUriatnviite 

a qtie m; le aptiijue. 

Tal fs la docirínn iiuc pruft-sn cou nuNotros il. Cotcllo, opo- 
niéndiiHe a U do M. Uolubuctiuv. con <|iiik-n svntiinos uo estar de 
[scucrdd. 

Si c8 verdad quv la mina está sujeta a Itis cargas detcnninAdaa 
' cl íifto df concefiiiMi. ¿extcnderemoü esta regla ha^ta imponer 
al concf-HÍonniiu tu ubligacion de cvdci- sn pmpieda'l sin indeiitni- 
üaciii», kí alguna empresa dv ittilidatl pi\blim vxijv vsU: «ucriBciu? 
SI. C'it'ílltí w pr^nuiiciabn [)i>r la atinualiva. Xí)Sotrí» humos 
^«iiiilt't" eit otra part<' la opinión contHirtu. Nos ha parvcído que 
»l int«i«s público podia tnen exijir precaucione» de s^uridad, 
pcm (]UL- seda confundir dus crisas inni divereas sacriticar la pru- 

I piedad II íteinejantt^ cxiJcncta.H. Ln dv Ihm miua--< t-^ lan Kiigrada 
pomo otra uiialijuient: cuando el propivlurío llena sus obligacio- 
pcf, ilvW gozar, como los demoa, de lo sujo, í ttonc derecho a 
igual protección. 

La Corte de CasAcÍ<fli, llamada a Billar sobre una cuestión de 

. especie, la ha resuelto recientemente en el mísm» sentido 

ine nosotíosi 

Cuando se ha concoditlo por el gobierno el pcnnüio de catear 

mina en virtud del articulo 18 de la leí de 21 de abril de 

|Kl<i, n'i obstante la oposición del piMpíctario (k-l .'«uolo, ¿[xidni 

frimtmr v\ pinniso, dncbínmdo qui; va él mismo n cnti-arf IL 

ht«lle rusponde idinnnlivamente, i tampoco podemos adoptar eo 

]Y\rU: su opinión. I^ii nutorixacion conoc-dída debe hacerse 

Itrectiva por cl tiiin|)o designado en ella. No debe ser mus per- 

iítÍ<Io al propietario de la nupcrfieie- impedir este efecto, i|Uo al 

apietnrío de un minenU de hierro de aluvioD anular el permiso 



l^eri 



SfiS 



HieCKlaHKA 



oonocdido a im DUtestro de fragua juim beneficiarlo por si, cuarulo 
el pnripiotario im> ha i)nerido einpn^iu)<^r d bcn«liela 

Si.' vrvy'i Urgí' ti'ttiip» r|ii(i lina MimpK^ iltrüUifMl iiiinú<t<a 
biutnluí para iiulurizar )(m cuteiM ttoatní la voliintot) «Ivl pru[ 
torio; pl-ro ilc:í¡mcs sr ha' ir-Cunocido c|u« Uijo la piünbi-ri ;;»fnV 
iw la leí qtiocia decir, no el ministm, 8mo d sobiTono qut- <k-U 
mina a Tirtiitl del infonne riel niinútra. I en efecto, iqné méac 
puede hacPHío, cuando se trata de ocupar lo« terrencs de 
terc«n:> a ptiutr ^xijo, i)iio impi!lrHr tina i'inlvii rcttl? 

H. Ciilrll»; ha omitiiln tina cí'Iktm' iU- nKusacicm onint día {> 
r«cto«, rfpítichiíri(l')lcs ipit; 0]H>ni.-n la furrza 'le incrtíia a cicr 
petición»?». ijHC. a diMvrho n u tucriu, no hw piir«;i.-n ailtiii«bl 
El nii^uo ií. Cot'.'llL- reconoce ijiie haí ilemamlaN ab^inlaií, i au 
puede decirse r|uo mi octuTcncia os frwaiente. ¿No aeria, pues, i 
nuevo absurdo darles camnl Ilartaa exti'avajjaiiciaa, por nn Un 
Itm de o^ro moilii, han jjctMuio poi- la.^ cnbexas dt- cicrtuít cxpli>tade 
res de iitina^ (*). La iMlminitttracion que !<uí>lancLa.s<! pt-diiiM^otiil 
Jncoa-'iilfnuliiM (i nilicidns. w haría wíniplico do los nlmsíis 
K-ütÁ i-iiraijpnla d^- reprimir, i léj<w dt: censurar su inercia, úvl 
riamos ngradec^tviela En cuanto a atiu^lloR que han de reñir 
acompartadus de inlormacioncí, «i alguna vo« ¡te nítnnlan, no 
por culpa <!<■ Ii» preli-cUiM m^hin. TmIum liont-n su ymvtt' -n cilu. ' 
nu piiCM líi» tnianuis qiio Iijs hnoen, qH^^ nn i>l»slauli; rv|>i;lido« a\i 
aos, ütí (li>MciiÍHau en pi>»u!titar lo« ducuu)cnt<M indt'(pcuKnbK-«. 
pteciw> ser justos con Itninn, lia«la TOn I'm prcfeolntf. 



(*) ItAl-cftwin, on sn Uiitai-ii df .1 mtfit^t, hnbln do los >itiGcÜMlt]« ctcr 
oliuie lili limnbre^ ronnuMn^ en el P«r<i coa el titulo Ha i-.atnulomi'. ^f 
oooionnionla liumbre* arruioAdoE. qne s niore«d il« al:^nii* ni>einne<t mjii 
nlújica-, ayUílaiJoR <1« múdale» ini<mtinDt«ii. i d« aquelbu alcgna »^Mni 
■loe aun [im|>ia* do lo» jirujeelixtas. «u dirijeo a bu pvnuoa* opalent 
orvdulas, dncribi'D con vonisi mi litad i plaanibilidiul loa «cAsIm iI« ríqn 
quD Inii ha preiuiitndo una vctn nueva; producen, >i i^n necesut», miw 
dol miiinrAl quo concionc; i soiticnan con unn Mtgiindid ÍmpoDttot« t\na I 
gaanncift e» iuf«liblc i los cimum owj, bagatok; rara tcx ilejaa de p«r 
Se ioiaiií ociB ttociedad: oída ¡ntureaado canlríbufe mo uiit {leiiuefla cu 
*t> abre la, mina: vi fit^nder dirijo laa opecacioncf; aa «acueutran diliculla^ 
des iojprcvíntnii: f^ ]iid« i9«h diiicn». etc. No oe el Peni el lioicu [mis en, , 
quo M Imn ri«Io caos eatradare» do miiu*. (Nota tkl Mtutilar.} 



Cl'nSO DE DRnECUO AUMIXÜÍTRATtVO 



»C9 






31. CdU-lk- i II. I}i-K')k-o|iiu no i-»UÍti tic af))cix]o oa ciianU) a la 

i(K-itiiiuacÍKn t|uc ordinnriAim-Qtf si? concede » I»; duetiits de la 

[ioic. I^L-<opminiii-« de M. Oelebeciine eonvietien tniv cün 

DUv«tras, sin que por eso f]ueniine8 jeneralimr í<n aplimcion, 

■peeniox (jiic esas indemnitacíonea nu dnn sieuipiv » los jiropiobt- 

■ion ami ¡jutiuneiu cualquiera, dmm rlícv 51. C<i(flie; ijn>-' ¡kit 

el contrano, rant vez valen algii; i iiue lit iitiura Ivt dictiula cu 

Ijica el 2 de luayo ile ls:i7, en miti'lin iniu CuufrjniiC V. 1(M intw- 

i fU-n-eho» do in prupiedud ^up^Tlicíiil . . . 
Si U» ruina» mu eoiKcden por mínuf de utilidad piiblicn, no por 
detiv ulvidaí^' en elliiü c) iiitei'es do W propietarios de ta SU* 
cié. La tei du l!»ltl ha pi-ovb4« coinpletainonte a ello. . , 
&i la pajina 'i\H del como 2." de la obra de M. Cotelle, cncon- 
106 eütA pniprnicion: 4.Miérilra.-< m> exixto ci>nn-.si»n ni permi- 
psra di laborío de litt siistuiicíiu iniíM-ndes i rútili^ igiii' eontiv- 
uii pntclio, .*o ri^pulaii <-»iitt!iiL'<, i pm-ik-n tmbujnrn' iniuhi Uileis en 
«^jinvido del ilerv-cbn de propiulud.» El nutur supone <)U0 la 
itmtracion tolera el beneficio Je la mina cuya mei-ced oo ha 
«tórpido n nadie. Pero de cua](|UÍer modo <)iie se mire esta tole- 
nucía, nn comprendeuios que pucila íomn«e de olla 1n oía-tecuen- 
Cta a que llegu el nuUir, i ijiii-, expiientn en liu t/-rniin<K< i|iii,- iiadiitn 
e leerw, Wt míIo *(• epene a tediut las r^-glus de la matena. sino 
que eiflá un cunlnulicciun con lo que él nmmodioo áa ceitaricon 
ta razón sobre los onlennnzas de minan i sohre el eüpintn i[ne 
ha dictada TonutcU en su precisión i jeneralidad, la prupoKÍ- 
icion que emite produciría resultados, que ¿I ciertain«nte noapnie- 
ba. (Puedo concebinte mayor confuMOD quo la que residiaria de 
«sa libertad de laboríos antes de concuclerse Iah uiina^^ Esu i^ji- 
en aniqmlaria nuestiva riquezas laint^rajcs, i hnriu ilit»<>ríiL-v j »in 
objeto la8 cuerdas previsioneH de la leí. . . 

Hállase la mixiiia erudición eo LckIiuí Xas porte» d<- i-^lo jp'Uide 
übra. V.\ traLiulo lii' l<» atuiini»* iixiimtm no sí? <lÍKtiiigue iiiéiMW 
|iie el de los mina» t*<>r la» cundderacioocH (|ne cu él »e rleaauío- 
lliui, i el STVM número de cuestiones nuevas que sl' i'eBtielvi'n . . . 
No os menos interesante la discusión sobre la pivacriptibilidad do 
loo caminos ptVblicus que no están elasilicailoa como vecinales, i 
sobre las (omuta ile quo so vale el gobierno para poner la intlustina 




370 



hiiícklAxea 



va RioWtniento, yii [wr iiiflio 'Iv Inn ndjiíilif-adoneA públifíis, ral 
Qiedüiote peajes ooncccÜdo» pgr tiempo liniitoilu w ptri-p^-tuaim-Dl 
en los canales, puentes i forrocariüra; de qnv rvmiltan nmUitud 
de ciintrnUjíi ¡uimini.tUntiviM i de ooiiibinacjones fiscales. 

St^nlíiiiat i]<> píidor M-giiir al autoi* por todwi las paru-s d« 
i^rn. Crwmat, un)|>iíru,iiue 8e deben recomendar particulairoenl 
ni Ivctor Um cii])ftul>w conwigrulu!* a IcKt ctimiruvt reales, a la 
vtijadtm fiur\iil,\\\i»fítniilr'iiie nfíi^gttc-iún.r'nyfo a de/ií-rtieio 
a loti IntpicitcM i fwAiiKm '/« atfuti, s luu* entiiUn-iuiientrnt mrto 
l&rjicm. a tos talUtv» que «e timen jxf jMÍiifr<i«o*^ iwntuttnt i 
ittrihliotlo'i, s los confiiclon df ntrihiicionfii. 

Oíando se conndern la multiplicidad de negodus en r^liv le 
injoniems son lUniadiis a ticupanie, se puedo apreciar la iitilíri 
áv\ cunuí dv di'rochiindniini.ttratiro aplicado a las obrara pi'iblic 
M. BiTiird iiiln)diiju e-stn eiiit<::fianxii en bi escuela de puentes 
calzadas, cuando cni ilin.snor do puentes i csüaulaa i de mine 
i en clin prratri un xcñnlndu s<rrvicio, nt» ím)Io a los jívenea inje- 
nieivKi. sino a cuantos tungnn intereses que vi'^lilnr con la adi 
nistracion. M. Cotelle, a quien se encomend<i desde cntóncus « 
c^tedm, ha hecho ver que compi-endia perfectamente su misioil 
rnñod i reinos que el modo ron que la ha d<s«-iiipefiadi', le 
lieiv un titulo liourij^u, sübrc tAntos otn>s (\uv le dabiui ilorechn i 
la eslimnciou pública. 



(Araucano, afio de IS4!Í.) 



DISCUSIÓN 



SOBRE EL EFECTO RETROAaiVO DE LA LEÍ COK OCASIÓN DE LA 
REFORMA DEL REGLAMENTO DE ELECCIONES 



El) 1H42, tlon Mnuuul Antonio Tocornal publicó on El Sema- 
I v<u-io <le Siif\tin(/u, Imj" r! título <ic Reforma del reglamfttto de 
[■c/rtWoiiM, Im lio» arliculus «giiL«nt«s: 



I 



La Minara de senadorctt sa ha ocupado diimntc nlguniis scmo* 
iicM í]i3 la actual It>jis1aliini en cxaniioiir Ih Ici <lv vicccioni-v, mn- 
ditícnndo ni(iii'llo:t •irticulos i|uv In «xpi-ríi-ncia hn domustnulo estar 
tíxptinfU» a ntayoTUi i mas Uicitcti nbusoü; tnat«na gmvo i delica- 
da, Tti Ins hai; i iwbrv todo uijonU^, en atención a que en el mes de 
novi«?nibrc próximo se ha de poner en ejercicio esta leí para las 
calitícacioDes liicnales. El senado, sc^n parece, no trata de in- 
troducir en ella nuevos principioN, sino de procurar el exacto ciini- 
plimientu de los ya sancionados, en cuanto esto pueda depender 
del lejialadur; porque al lin, siempre hai que cle»can»ar en loe 
rundonarios encsorgadoa d« la ejecución, i sí ísitn» no proceden con 
legalidad, fruHtnineait scniíi cuantos diíi]>oct¡cione4 m- Uiiiien para 
precnver abusos, i el sistema repitsítntativu m^ni «««quimera en- 
tre nosotros, 

Slui distantes eetainos de creer que U leí vjj«nte sobro eleccio- 



8T2 



HI^CELaVU 



Des exija reformas i-ndicalcs; ai contrario, creemos ^iie por eOa 
ubtícnen hu6cíciiU; ivprcícntacion Indos los inlcresca de a 
socieiUd, i concurren tlül modo <iiie por ahora cnnvii-nc, las <I¡v 
secciones qiio la componen. Felizmente en Chile no hc 
lu^nello» choques entn> clii80« dlttinias (|ti<--, aniraadn» poi-in 
livsi iipiii!Nliií«, tiiiUui tic s¡u-riricaríí<' nuil limiten le i no miIh^ii lii: 
«u pr>jc<|K-ri(Ijul sino cii el duTio iijcn». Peliziueuti* no h»i vd tiac 
República uiwLs pmv¡ii(^ía.-<, tMiiio hw c-ítUidiKii de la Fi-tk-mcji 
Xuttu Aiucrir.uiu, p«u« vayn pnwiK^ridad Itt uWIÍcíoq rlot t 
da osclsToa sorfn un j^pc di- muerta ni poso que otras la mt 
como una condición pivcisa de civilir^tcion liberal i de segurid: 
para el porvenir de la Union, Xo haí, como cu la Gran Bre 
una industria iabril jiganlcsca, colosal, pero macíIenUí i caá di 
sespcnula, que clama por In introducción franca de granos ex 
jonM, mientras la iiiduatria agrícola se opone a ata franquicia 
la ciKnjfu que üoI» ím> d«»])le^i c» laft cuc»tion(u« dü vídu o mn 
U). Ho }uú divenuu xucliks ivlijio^ns, de las ctialvs la dumíoaai 
enlazada t»D el poder político, linct^a la^ otnuí pccliems suyas. 1< 
arranca cotitrÍbiici{>iics para ol sosten de un culto (|ue abominan 
para enriquecer a unos mínistroa de quienes níngun socorro 
ríliía) pueden recibir; niiéntrat lai* deimis jiiiien tndigiuidas ba 
v\ pi-xide ¡uhabilidiulct> afiv'nl'Ot<ns. Xo liaí, i^mo t'U )a desvent' 
<la España, r^is fueros locales, esos prívik^íus antiquísimos que 
jjunas provincias quicmn a toda cuita retener, vincubmdo en 
la conserTacion de las garantías que las otras desde siglos a' 
se hablan dejado arrebatar. Xo, nuestra sociedad presentii^ 
tiiiuta hoiiioj^iiea, sin flivemidad de ea.iia.s i fin que nmnclic iim 
tro f,wiu el lutidon de In eitclavilDd: c¡ula clase «■ncuentra sn int 
re« bien eiitemlido en la prcitjteridnd de Lis tlenins; todo Chile 
profcsa una misma fe. i adora a on niimuo DioH, al pié de 
mirnnas altai-cs; está sometida la nación entera a un solo r^ji 
íjuWiiiaiivo, que se obsiei'va igualiiii-nte en toda su longura 
norte a sur, i linalinente imperan defide un extremo a otro úe 
Ki.'pi'ibb'cn tiiiiL-i mÍHiiiii.s teve» escriíii-s, i aun nna.siiii-itiiíM coNtitin- 
brcs, con solo In difereiioi» cjiíe prorluw el diverso giwlo de cul- 
tura entre los campos i las ciudades, entre las pobtacioacit de pri- 
mor (Jrdon i las poblaciones inferiores. 




r 



DI8Cne<I(IX KPBRIE Kr« lEFKCrO RETBQACtlTO BK UK LRI S7S 






1'^ nna naciim orgninr^i<la (\o iin inodo tnn Mvmpaoto, sin ilotas 
pollticiO« ni cliL-u^-M |>ríxil>-ji»tliiH, im Mt tuicü mentir Ia nfretútlad de 
jenernlizar el dcrcvlio de sufhtjia ^Ui^tni )<oc¡t>diu] »■> compone ríe 
rícnltores. comerciaiito^ mineros, Ictradoü, militarcí, etc.; i no 
40 estas diveraui clases m dan la mimo i m: auxilian mutua- 
mente, sino qne entro los individuoB colocadoe en las gradas iine 
eonxtituyen cada una de ellas, hai una absoluta conformidail de 
iuit-reíteíi. ¿Qué diferencia existe, por ejemplo, t-nlri' loedil hacen- 
dado opulento i \tí» del labrador infeliz entre Ioü del corocrcÍant« 

^HntlIouiiHii i li» dirl cliahiii rtiyo alnuic'n a" [«wa de I» ipic puede 

p^Rrgnr en lu <?ii|wildu^ Níii^unii; i por \i> niÍMino ito vi-niní motivo 
racional púa extender el derecho de gnilrnjio a los clik8e«< f[ne en 
e! día carecen de él. Ia leí rijcntc solo excluye a los que con t"<!a 
propiedad pueden llamarse ¡trotetai'ion; Í ní deben, los que profe- 
san principios liberales, ilesicar que se oontiera tan pn.>e¡<x«o dcn>- 
cho a quienes sei-ían incapaces de ejerwrlo con acierto c indcpen- 

jadencia: ni a los que están por los principios C[Hitrario<<, a los que 

^Pqui^iemn w\lvai>«' do In deniociaci», eonio de un diluvio que cada 
dia sutjc mas arrilm i que amenaxa cubrir con »U8 olas las maa 
altas eminencias sociales, le?» conviene poner en mamis de la parto 
intima del pueblo unas armas cuyo valor do t«rdaria en c»nnc<!r, í 
que, cuamlo las supiese manejar, seria imposible airancarle. Obrar 
asi fuera eu unat i otros sacrificar los verdaderos intereses de la cau- 

^sa que í«Kttiviion.alii)tcn-^del momento o a Lcofiii.i mal aplicodna. 

^B Ttctor Uujfo rvducc la lei electoral a dvs nrtfculua niiii ;í«nd- 

^lloí.- 

Í Artículo primero. Todo fnincc» es elector. 
Abt. 2.* Todo francés cr clcjiblc. 
Pero sn lei, «gnn él mismo lo dice, út:hv wrvir pmra cuando el 
pueblo sepa leer, es decir, cuando vst^ educado. Sin educación, ni 
m la Francia ní en Chile, pueden lli^tr las masas a ejercer dig- 
[>ent« el derecho de mifrajio. Venga, pues, cuanto antes esta 
inda rreailiini <le Um hombres a habilitar a los que ahora abii* 
tn del Kufmjio; pn-sénU-les en una misma copa la moral pum 
Ti la instrucción verdadera; cnséAclenjuntamentc sus dvrfohos i MUS 
deberes, i eoocurran todos entonces a la elección de majístrodos i 
a formación de las le^'es. 




icpresentantes 



tUÉCtUiKKX 



U 



274 



wsokUxu 



Entretanto, ri la <ytt<m«ion <k-l derecho de siifmjio «k-bc gm- 
duarse por 1s educación, ni VLTque.^cgan Iai< •lÍsposicÍoni--s ríjcti- 
tehi, 8C califícAD i votan muchas personas sin Itiees, ún conciencia, 
sin opinión propia, i que solo aprecian el boleto por el valor «n 
que puudc-n venderlo, pam-ceria necesario coartar ntas todavía 
la EiiciiUarl ilt- «ifragar. I'ei-o, ántc» de alterar la lei en esesEQ^tf 
tido, coDvicD« reconlar i]ue la hIm^oIuIa inde]»; ndviicía ikl ><^| 
fragunUí (« inasequible; i si f» un mat que está sujeto al influjíi '^ 
ñi;\ pofli-r i del taltmto, que se ptic^nn ["mor U-iilacíoiie» ímsisti- 
bIvK » MI ]>uhn>»i o ftuscilar c^rúputos ii .-su «npcndicion, para wr 
mal DO hai tin romcdio absolutt^ tino su oríjvu de In naluraka 
misma del hombre; i aqueja mas o m¿no« a lodoti los patsee en 
que rijc el sistema rcprc*oiitntivo. I sobre todo, flebc tenerse pre- 
sente que los abusos mas señalados i frecuentes en laa últimas 
eleocionns entre nosotros, han provenido de la ncglíjcncia o <lpt 
torcido manejo de loa funcionarioa a quienes incumbía velar m>1 
la ejecución de aquellas díspodcion«& 

Ell.-ut no pueden con jiwticia ser acusadas por vicitis que m; un- 
Jiiivu lie su inobservancia o i nf meciónos. No iniputcinus n lix 
principio» abuscw que m cometen a despecho de vlloe. Veamos 
mal donde ix-ulment^^ existe i tmteuios de aplicarle oportuno 
metlio. Éste, n nuestro juicio, consis-tc esencialmente en esubl 
un sistema de enjuiciamiento expedito, sumario i eficaz p-iin W 
causas que se susciten sobre ilegalidad o nulidad do elecciones!, 
lei actual en este punto i^ roui incompleta: pues ni üiquiejn 
fiala de un mudo ■•xpllcito la nutoi-idad que ileba conuoer de lwt> 
rocurvos que se fonuen sobre lu validez o nulidad de los vloccíoi 
de electores para prcsHdeuUi de l;i lU-públic». Eu In cümant 
scuadures, ha habido qui>.-u opine que esta jurisilitx-ioD cumpeto 
debo daño a las municipalidades, i quien \íi atribuya al mismo 
eolejio electoral . ].ats razones quo se alegan en apoyo de una i 



i>bt^j 



otra opinión, son de bastante peso i merecen discutirse en un a^^ 
tfcula separado. Tampoco tenemos noticia de nna disposición e^H 
pre,*» que determine ante qiií autoridad deben ventilarsit I«t " 
reclamoH a qnc pm-de dar luípu- la elección de las municipal iii-idno 
Estos cuerpos ijereeu unas funcione» cuya impoitancia ii« desw;*- 
Boccn los que est&n mcdiunumente instruidos en el sistema de 



DT8CCfiI0N SOBRR El. BFBCTO RETKOACTIVO DB U LII 3I& 



naeetiBS instituciones. Eüm, scgiin k lei de uleccíonuo, ilobnn hu- 
llarae ioataJiukiit a Ioü <)iiincc <!ia8 d««piic>' di; «ti ruiuibmmiuntu, i 
¡Mijoulii irstv tonino, nu pufliVndo oontiuiinr In* ijin' hnn ciinijilMlii 
t'l i](^' in dunicÍMii do mi c&Tf¡o, ni cntmr » funoionar lojílimiiincnli* 
aqucUoe cuyo nombramiento se Uche de ilegal o nulo, puede ha- 
ber un inicrrfipKi jK'Ügroso, cujíw etectt)» h»n sn/brc Ujdo teliiiblí-^ 
en la^ provinciiiA distantes de hí capiínl, dmide Ioh niiunbruH i|e 
las muñid pal idadcs agn>gnn n tnLs atribudonnn nnturalut Lu ll*> 
jnece» de jiríniem inritanoia, i donde la picnMii iiu vjoivc tu miIuiIu- 

, blv dis(-i]iliiui iuA¡r>- la coiuluuUi flu Ioh ftuicioiuiritjut públiow. 

I E»pi.-rnmofi, puv», quv el oongri^so nacional m ded¡i(uu con vHfMy- 
cial cuidíido a llenar los vados que se notan con K'bjwcIo a la ju- 

■ nirdicciün en las causa» sobre nulidad o ¡legalidorl do eleírdunt-H- 

^&per.tmtt> tantbien (pie lU renti-inj» cuanto nea p<i»Íblu lu ¡irueba 
del juramento, i|ne oí un reiortc tdn fuerza eo laa olaiwji Inrtiiiiw 
de) estado; ip»-^-d¡iM!um)n (>t]>j;i arbilrii»! )>. .: ' <it': 
acrodit^; hu t<]i.'titiiliu[ cnti In ¡»T>"n» cuya < j . . i 

f)nc no tcngamoK otra vi-z alus difunto» votando en nuuMniMi'leu- 
docies. A machos eu las últiioa» pudÍL-ri>D aplicarsi' con vliiWI 
esos veriúB del Ariiiüto, que hanta ahum «e habían iitiradú cuiii» 

[una ucnirencia fantáMJcu i &nntagantc: 




II poTcr mitao ciie aoa a'cn mectatn, 
aadn» CMobaUcnóo— td «fa niorto. 



' áüjuAu intacta la grave coMtiun Bn^^ñlwlN «n ti m^naiUt 
"la tQtelij^oá» de b» artieolcM í- - " ' • 'pi«' bebían 

' de la calidad de mber leer i eserífair o ii- ,_. itnm t-r •m- 
dadaao activo cía derecho de «ifhíjin. Ella «eti el obí«<<> i\n va 
•cgundo anlnln aalire mu tnat«ria. 



f8n-m9<irvf tlt H-tnl'utgti. utu». '., d«- '¿.it d^ t^iM** de i*^'¿\. 



27C 



MI!K*Er.Á!rEA 



n 



La cuestión t\nti nos propnttODujs di]<euttr en rate articulo, vena, 
fwbre an punto d« la mas hIIa ímportmicía, cnal no íie ha (tre^An^B 
tado igual HeMlo la promulgacioa di^ la constituciuo p<)UtÍira ijn^^ 
nos rij<!. S« quiere int«qin>tar uno (1« sus aniculos: In ninwni de 
eenadon^f hii dfclando U intorpi-et«fíii>n ipic iK-ltc dAreelo despnc^H 
t\f! fM-rin» discui^omis, en qiu- :*e luin ciuitidu opiniuneo del lod^^l 
opuestas, recoaocioodo cnda nno la fuerza irrcisiíítiblo de los fnn- 
datn«nt<M qae arrancan una convicción fotíma en apoyo de los 
diferentes pareceres. 

Sin caliñcar de antojadiza ní arbitraría k resblacion del tena- 
do, que a nuestro juicio no descansa en príncipios íxllidnt. l'D di 
diK^ciones naturales, ní tiene por base el bien nacional, sin 
en duda i;l palrioliMiiio i liicn-rt de los rcpTvwntantc» do cuyas opí' 
iiioni.-» dbcintJmos en esta voz, qiicn;mo« ventilar tnn in 
inutvria n>n toda la libertad i frum^ueza que ínspíia el ci>nv 
inioQto Tobustecido por ejemplos anteríores i mas aun por ul di 
iTollo progresiro de elementos de nna tendencia incierta en 
cusaitchi.- do las prciTogati\'as del ciudadano, en la unión i anuonia 
do los podei-es constitucionaleíi i en Ui tiel oh»ervaiKñ<i de 
leyea. 

Ha 4>ctipado al^in tiempo la atvncion dv la cátunra do so: 
dore^ la n^forma dv! reglnnit-Hlo dw clcwione», que adolece de vid 
i dofoctot* suMlannide:*. En la i-Jccuciou de sus disposicianes, »? tut 
h«cho mentir In uocesidad de colocar el derecho de mt&ajio 
abrigo de toda influencia pcrniciosti. De aqnf partid la indicaeiiii 
de un senador, proponiendo la adopción de una medida que pre-' 
caviese muchos fraudes, a tin de que se oblígase a lo» siifnigantea 
a suscribir elli-s miamos los boletos ile calificiicioi], Ej<(a indícací 
siipimia In jenuiu» intelijeiicia del artículo ;*." lie la constitucioi 
i 1." de la» di.tpoificioneü transitorías, que dispuso solo tRvi< 
efeel.d la caiidnd (le «iber leer i cKcribir, después do cunjplido el 
año di; 1 840. Se tnit<i. pues, de saber si ba llegado el caso de n<.-gji 
el derecho de sufrajío a los que no sepan leer i escribir, o sa deban 




iit^H 





DlSOCaiOX 90BBE CI. EFECTO UKl'BOACriVO DB L.l L.BI ¿77 



«xoopUiATM! Iak penMHiiis (jiie ánt«a de nhora ee hubiesen mlifíca- 
^■do. El wikmI» »: hn c]<:cii]id<i fmr bi nñriitativa. en iiüo do In TíícuI- 
^Btad foiK-wlida »1 cucr[iw It-jisliiuvo piím riísijlvür Iils (liula:<; i|ii« 
^PocuiTan soltrc la intclijcnvin dv idgiiim dv lo» iirlícuW du nitcslni 

carta fúndame titnl. El '^."dd «ipjtul<>4i i4 I." fiu liis d¡.'*p"isirt<niiTS 

» transitorias aun \os du» <lv ctiya tuti'rprctuciun su traln. EUn «onl 
Dporluna i legal, pi-cscindicndo d«l sentido qiic debe (Unelm, «i 
hai lugar a duda: será inútil a ia par de j)eURi'osn por la unción 
^^dc* fin principio (]iic ha fratM]Uoado siumpre la cnliwla a las coii- 
^pnoctones poUlicJtK, t>í no se presentan oaas dudas reveí>tidas del 
-canVcter de talejt La letra ele la lei resuelve a niiestro juicio este 
HprobleniA. 

^f Son ciiuliulanoi' (uiivos con dereeJio de ^ufmjio, se diee en eJ 
articulo &", IfM eküeium qite, habierulo cumjitülo vñntkitin* 
alUM. si »m W^nw, i 'xintiuno, si mn «««Jo», i Aabiendi» leer 
i eeeribir. tengan ulifuruM (te los «¡ifuitníM rttjitis'th'^. 

Ia Constitución de 18^ no exijia tn c<didu<] de saber leer i ex* 
ríbir [uim ser einibulano activo, bn:fUiidi> la pOMsiun 'le un» ]in>- 
>ii-dnd miit, un «ipiíal en jiru. el ijercíoio do un empleo, etc. Ra- 
I i]ue no es del caso exponer, moTÍeron a los autores de la 
tittieioii reftirinail.i a sancionar el artículo <S.* oar ese nuevo 
|uÍ6Íto rcslnctivo del «ufritjlo. Si eu el luisnio oMigw no «.' hu- 
biera puesto nna condición iftts|».*nsiva; si no i9c hubiese diferido 
para después del año de I^ÍM la completa observancia del ai-tículo 
8.**, claro ecttá que no habrian su(raga«]a las pen«>nas que no aupi<-- 
. sen leer i escribir. El ejercicio de ese derechoen la forma detcmii- 
^hada en h. constitución de 1 S24, no se haluia estimado ooinu ti- 
^^ulo bastante, t.-uiti) mas, cuanto que se pusieron en planta las 
niieviu ciiiKlicioiits .tin disLineion de calílicadu!* tinte» o dtvpiivH de 
la última cartJi fuuilament-fd. 

No oslaba disi^niín.Kla vn 1^^, como no lo a-itá aun lo bástanle, 
la enseñanza prim^uia. I^u justicia octmiuijaba que. en obsequio de 
las personas a quíeneí> nopodíaimputaraea negligencia o aban- 
dono el nu habei* aprendido a leer i eiwribir, se les designante un 
término para la instrucción en primeras letras. Ya ««itaban acor- 
dadas toda» la^ reformas oonstitiiciunule», sin Gdtar uno solo du 
oa artíctiloH de que consta. Per» en 1:» disjiosiciunes transitoria» 




S78 



UliiCElAKeA 



ae Ilenií eee debei- mandandi) que la caiidtut de- aaber leer % y 
irrifñrqite tv^uierr d 'irtíctUo S." w/w ttivífae efecto d«»pue9i 
t'uihjilUlo fl nao <U iS^O. 

Por unn ptute, tcnenx» una dccUi-acÍMi tjue envuelve una regli 
oblij^iioría sin (Üstincion do pk>rsonas; por otra, la snsponsion t'-jt 
]>urul iiinitail» ni c^jiacio de ^iete afio^. Llegado yn el din tn i\\¡ 
por «I niinUUTio do la lei ctqHm la suHfieiuion, U rcgb debe . 
vivir toda entera. S"-a rjuc i-i ¡tlozo i»n«.-did<> irn hnyn lU-nndo > 
itbjcto qttt.- los coti^ituycntcs »c progjuíi^'iuii ni dinturlo, *,va i)ti 
no fuese bíen consultadii su damcion, la reparación de isie mal 
debemos buscai'la mas allá de los limites legalea Mientras 
vijciiti? In leí. fiiei7.a «s obtíervarla sin peíiar ea justicia ni tox nt 
lidm], a n<> ser (|ne s^ ti^tn de reformarla. 

<P«n>la ooiutilnciun iii> ha quitado el derecho a los que 
habíaa ínsciito en 1"? rrjiítnts (.•k'cti>ial<>?; (U-bc coiiscrt'ArM.'le* ! 
posesión en qne están: en caso de duda, conviene ampliar lo faí"» 
rabie i restrinjir lo tidioeo, sobre todo, ofineciendo los dcmaa reqt 
siujw inherentes al »ufrajiosnbrada garantía a favor del buen iiíolI 
Hnte arginnenlo repelido por los jiartidavios do la interprvtaeiun 
dul artículo constitucional, coniptvode ^-njiíM piinU» que pititín i 
examen M-paniilo, Lo rudiiuirvuios n tres, a saber, dvrocho adqui- 
rido, duda, inturprc'tiicioD. 

Oeivcbo adquirido, una concesión temporal de ningún 
pueile erijirse en titulo perpetua Que mereoe este nombre d 
Llculo de Luí disposiciones transí toria-s está de manifiesu>, Itahi^ 
duee incluido la cnlidíu] de íiibur leí^r i i-wribír entn; los rc-qiünt 
dv la oiuiladunUí actt\'a. Concunou tciii]Mti-id ])or estar sujeta a i 
períijili» determinado, temporal pi>r la newj'idiul do ocreditíir 
idoneklad de la persona cada voz qu« »e It {tennítu ul t^ercicio < 
derecho do su&ajio. 

Iios obligaciones^ i derechos civiles no dubon confundirse con"! 
obligaciones i derechos políticos. En los unos, cuando hemoH 
gado a colocamos en el puaito que nos asegura la futura adqn 
sioion de una propiedad, friLsirar es.-i e^peranjoi seria un atiiqt: 
individual que mal podría co1i<ine^Uii'»& bajo vi disfntz de la 
y«nic-ncia pt^blicit. No sucede a.s! reelecto do los derechos pol(lí4 
otis, uxccptuándoDo tan solo los que pertenecen a la masa oríjina 



DlSCI'WftH SOUItB KU SFBCTO RKTROAfrTn'O DB |>A LKI t79 



I 

I 



» 



do la nacioii, i i\uv gl hombro no rentmcí(í al somctííwe tajo la 
aatorídad de un {¡obierao. 

Los derechos polilicos so derivan del ciVligo fundamental; su 
existencia dala desde la prcimiilgacion de la lei que los ha dccU- 
Tadn suhiirdiniindoluH, ora a durncionc-t tomporaUttt, ora peqiétiía», 
ya permitiendo sn ejereiciu sin interrupción, yalimitáitdolo a. ^yu." 
caí detcniíinHftnj*. No piivdu guainK: del dcrwlio de «ulrajio »in 
eaiitr inscrito en H libro ite eUctoras ile la municipatidatl i *m 
tener el holeto <tr <KilijitiicÍvn íirs mescji ántc» de Uta ftecciime«. 
El que una res se ha calificado, adquiere un derecho que eapira 
junto con el periodo de tres afii» desifj^ado por la lei. Acmlita la 
idoneidad de su persona al tiempo ríe vulvcrw a iiLit'.ribtr rn f) 
libm de electores la poM-üion antimoi- no le dit«pen!OL la falta de 
ctmI(iii¡tM-:k lie }o!tn>(|ni.-<itosneces<irio)>. Como dtrpcndo déla vxi*- 
tciicta (lu las condiciont-s que lu acompañan, como nu sería potdblo, 
ni cu( dado a hombru alguno, conservar hasta su muerte el pa- 
trimonio que hoi disfruta, pudiendo perderlo en un momento 
inesperado, la leí ha debido renovar de tiempo en tiempo la califi- 
cación personal: ha debido exíjir la comprobación de las calidades 
de que debe entar ¡ulomado el ciudadano elector. Ahora puc:s, sí 
no exinte el articulo transitorio desde que ejípiró el año du 1 ^40 
¡ipií derecho tienen iwlqiiirido los quo no saben leer i escribir 
cunn<ln Ijl lei hs manda calificar»:, i cuando esa calificación ea 
procedida del examen i comprobación ya dicho? jQui^n les día- 
pen^ el nuevo refgulsito^ Xo puede ser la lei: declnrt'' el modo de 
adquirir^ pero la declaración do es un derecho pcrmaiiejite i du- 
radero. Quien se halle en el caso de ejercerlo, se cnlifiojint o no 
libremente; i mi^nti^a» no lo haga, no puede llainarsi; ciudadano 
elector. 

En la.1 pasada.'* ehíícioncs, tuvu!<u venladcra i oportuna aplica- 
ción el argumento ípohtv Um ilureehos Uilquíridos. Lo<i que rv cali- 
ficaron linUrs do I94U. tcuiíui un dcrvcho adquÍri<Io por tres aAos, 
iIiín>cho de cjue no pndia deJípojAnwles al tiempo de sufragar, des- 
puOK de haber acreditado su capacidad electoral en el momento de 
la calificación. SÍ entiínces hubo dudas que moti\'aron una causa, 
si la oort« suprenia absolvió a [as personas que fueron praccsatla» 
en Coquimbo por no haber permitido votar a los que no aabiaQ 



S80 



MSCKUUftk 



leer i escribir. Hisctilpáiidolcs en nutotí tle la dafi.i, ¡qué din^u 
«hora habiendo eítpiraito el plazo cjite Tui^ conccdtdii^ 

Dada. No la hai por las razunea y» in^niuMlwi Todo lo qu» 
diera coDcederee a este renpeclfl, i í-í>U> sin tmMtuitv ñiiidarncnl 
es que exixte un vacío en la Citrt;> fiiwlaiimDtol, por no bal 
ikcidido d<! un modo claro, expreso i terminante, sí la calillad < 
saber Iver i escribir iw di^ensabn a los que teman los prei«ai)i^ 
dos d(.TechoB adquiridos. Semejante de(;ÍHÍon, es verdad, 
de objeto: d«svirtnaba la naturalexa de los mi&mua dei-eehfjü, 
vistiendo oon eso earócter a la niniple capacidad de adqnirir. 
pero los raciosno .ion inaCería de inteqirftacion». Para llenarle 
«ería de necesidad la reforma del ciidtgo ]>ol{tioa 

InU'qin^tacion.KKUrncultad coucfdídaal cuerpo U-jisUiúvoi 
es discrei'ii'iiuil i absoliitit. SiídeU: (•oncnlurf b-aptritu dv lac^i 
titucion al fíjiírla iiiU-lijencia de la» ])»labra>idv- un si-utido oecuml 
o ambiguo. Desde ol momento en que rayase en esa liooDcia fu- 
nesta, trocadoH e! respeto i veneración en olvido i dcspntcio, re- 
lajada su observancia, trozada la cadena que eslabona a los cia- 
<ladiiiios i los mantiene atados al árbol cuyo nuitaje cob|ja los 
dei%cho8 me» iniprcsciiptiblcH, Ui coustitucioii poHtiof se do»pv- 
jarin cuUince» del carácter prominente que dubient distÍD^irfai 
eobrc los código» de «cgtmdo dnlen. 

Felizmente- no c*tá lejos de nosotros la ¿poca en que fué pro- 
mulgada la constitución de l^aa, 1^8 sombras del tiempo no han 
derramado la oscuridad, ni cubierto con un deni«a velo los princi- 
pian adoptados para la refonna, de modo (|ue ni> sea titcil penctr 
A fondo el enpintii ile la leí. No ein nt^esaiia la egdidad dt- .«al» 
leer i oíicnbir {Kiragoau- dvl derL-cho dei<iifnijiop<irla eaiin fun- 
«InmenUd de 1^8; la exüi<i el articulo ^.'' de la coiuttitticiou 
fomuid». La concesión tenipural del nrticulo tmnititoHo, li^jus 
iioportar una revocación de esa medida ailuplAdii oon pmm: 
cioQ i estudio, no hizo mas que confirmarla. 

F^scin<latuos de todo ftmdamento legal i vcnmos adóitdc tíct 
«tcaminarse la interpretación, cuál es lo favorable, lo útil: i|u^^ 
reportará mas ventajas a la nación entera; qu¿ ofrecenL mas ga^| 
rantJas al sütema representativo, a la eU'ccion franca de los pode- 
res que constituyen un gobierno republiamo^ Bn.'<ta aoIo pre^n-j 




OlSCtrslOS SORRE RL KFECTO RBrsOACTIVO RK hX I.U ¿81 



tarjn quiénes »c nít-gu el Jvrecho dt- sufnijiuí jiil cí<iiIji<];ui'> que 
sabe ftpnsnnrlo en su justo vnlorf ¿al quv lo ujcix-f^ Hbiv lU- Utda 
influetKia cxtra&a, cuyos resortce son el sobón» i Inlali^iii? cniío, 
¿al ijue DO lo convertid en jérnien de ntanejoe esmmlaluHus^ 

No: üiras aon laa pcraunoíi que van a apaitante de ese teatro: 
Ion que ponen a reñiste Km sufrnjiuR vendiéndolos al mejor postor, 
lo« que tii.'n<'t) i^n siu iiuino» un {x.-diix» ■!<■ pn{x^l ilondi" desearan 
«stu^icsun eKuritoH los uombrt.^ do «itc u aquel iodivkluo, lo§ han 
inducido a creerlo i van a depositar en la urna otin papel con otros 
Uúniltre.4. jCabe ofenaa en la adopción de una medida que tiende 
a prifyiver iniili'--< l.tti riirie»to<<? Si I» pruhibicioii lo» iil«ii-nii-nta, iñ 
«on cuivtci« dtr f^dunr la «.'«tiuia d<^ eKa pn-.iTogativa, hnbnl un 
cslíinuio poileroso hacia la tiivjora dv la cuadicíoa social; i felix- 
tnente loe obstáculos que se lo« prvecntan oo tienen el sollo de 
insuperables. 

Por desgracia, personas (le esta clase componen la mayoría i 
deciden likñ cuestiones iiuis añinas. La inHiiencia que se ejerce 
^>bri.- eilii.s puede aer buena o mala, sin que sea poailile dar uiia 
¿nrontüi que owt asvf;ure snludables reKultad<«i. 

Eo periodos ilc^^mcindoii du vértigo i furor, el susurro de las 
pasiones apaga el eco de la justicia; todo se conmueve, no es fiicil 
que triunfen la moderación i el buen sentido, aunque animen al gu* 
bierno loa deseos mas nobleii, por grande que se» el ptxler do las 
leyes, grandes lus esfuei-zos de la auUjridad. 

¿Qui^ de íiiconvtfnienLes no w uicarian a cada paso al eoniprobar 
la identidail de la» personasinítcritaK en lo» libros electoniliwí Hé 
aqnl unn razón que no dcN^- {M-rdenu.' de v'usUi in no qiiercmuM ver 
convertid*» W rtjittms en [vulroiies de exii^ncia cU^rua i volver 
d« tiempo en tiempo a la vida \as Mifragantcx que yiwen eo la 
tumba. 

Xo distaríamos de convenir que entre tas personas que no saben 
Imr ni escribir haí muchas que sin duda son aoreedonuí al su&n< 
jia Maa una regla saludable debe a^lmitirse sin tomar en cuenta 
las exocpciones. A-sf como el ciudadano (jiie ha perdido su [tairi- 
monio |}or el capricho i revese» de la fortuna, pierde la ciudailanüv 
activa i no le valen lúa d«r«cJiu8 lulquiridos, no deben tampoco 
valer a los anteriores. 



a«2 



MISCeiaXEA 



Ttriiiiiiaroinfih asio ¡irticiilo t'iic;»roc¡eBdo la ecúDoiuút en I» 
ÍiiWq)i'erjK;ion áíi Imt leye<A. El oüpírítii cuntíante de lus pueblo» 
iliiKtivulij» «ii.'w^ir liL l«tm. Duninte la república, en Iti>uia,nose 
uiii i'ii JiiHtiriii iil qiii- iiii prt-M-nttilNi un t'^il» (lo l<^Í en apoyo de sa 
doinnii<i:i.Ciini<j, ciiUilk-ni roiii»w>, no pitdo iisiu- de ningún recurso 
cootni Pythiu i)iic 1«hnbia cnga-oMlo, porriae mioaUya Aguüio, 
dice Giccron, no habla aun pubíicatio mi« jónmUn» ci>ñtrv,tl 
dolo. Si la ob»ervnncÍiL di' la Íi.>Í llevad» n esu rxIivüiu t^ funustA 
no lo o» ménod ima conakintc interpretación. Ni oí ciego respeto 
do loH i-ouianixt, ni la licenciosa ciMtumbre espafiol», <\ae pordea- 
gF»dn liviium lierwWlo en gtttti pnrtü. 

Cotnu aun fiUtu la sanción <i<j \n cñmnm de dipnlndoet, i^pem- 
ino«i)iiciluslrarAn litcuL<«tioupn.-)9ent« los individuoíi que Iniíom- 
ponen. ;OjaU lográaomos cfmvcifcnn)» dv 1a nvcoHÍilnd i conve- 
niencia de la intcrprcuicion, si fv hu de adioitír on la Torum acordada, 
por el senado! jOjalá no so olviden nucstn» li-jÍsladon» de aqud 
principio de Bentham: Todo la que no e^ en el eiftrpo tle lar 
le¡/fM, 7ifJ »ení leí! 



4 
I 



(Semn7uirxo de Suntiaffo, iulni. 12, ik* 22 de setiembre de 1842). 



Don Andi-es Bello conteattt como signe en El Antueano al ar- 
ticulo anterior: 

Kit l;t controversia <\ae ttc ha siLscJtado .sobre la calidad do as- 
ber leor i escribir corno n>quÍHÍto eUtctnia), lo qiic nos ha parecido 
mas extraño t-s tjue senu ncii^idos t\v iiiti-rpn'tar oou violencia la 
constitución aquellos pivcisaniuuti: <¡uo nu quisieran »l! aiJadioíe 
o (|uitase un ápice a la signifícAcíon propia, natural í dimctu del 
texto. Si los que han impU};iiado el juicio del gobiomo i d« la 
mayoría del senado hubieran dicho a sus adversarios (como en 
oliiu cueítiuiie-í) la Ittrtí nutta, su tActicM noa hi\bria jmrecido maa- 
mt«lijiblc, i sobre todo ma» róuuMla; porque,*si la letra ea terco, 
id espíritu se doblega con docilidad a ouiidicioncs i plaxas tm- 
pUcitoK. 



nrücrsjOK üobrb ej. rfrck) RRTBaACriro dr lx lri iSS 



Ilitn ocupado, pues, uim p<>MCÚ>ii ijiih ni> tiu!" parece fácil do 
innnUmcr, i que !»lo qo.s dtju d tnilinji» i\v- pi^ilmtlt-s íiuo la intoli- 
jenda qae datnoB cv>n el pobiemo i ul süntido al articulo 8," d« 
la constitución Í a la piimcm Jl- sik iliiiposici(ji)(.-M irniiMUfnait, es 
literal, i (jiie la suya hace dixir a I» constituciíai lo tjuo real- 
mente no dice. Tal (w a lo méncm nuetítm fotíina convicción; pero, 
por fti«ih- iniii olla -si-ii, no Icncinofl la proauncion de o-ecrla infuliblt*. 
Niu--»ti-*K<n'lvemir¡0!t ajieliui, como iioM>tros, a la evidencia; i cun- 
toniu» vntnt elW purvut»» cuyo juicio i fudier noa merccon todo 
napi'to. i de cuya sincoridiid tío diidaiuoK De estas dos eviden- 
cias, la «na ncctJwriniDcntc c» ilmutriit: i niwlie pui-de estar segaro 
de que no lo «■» la suya. 

NoB incltnaiiww » creer quf mucha» ciic»tioin» no «e sndta- 
rí&n o llcgnrian con mas lacüidad a unn lajlucion Mtti»ritctoría, $i 
por una i otra parte se siguiesen imas misniu» vughis de inter- 
pretación legal Pero mitotrts uno§ aclhiercn ufltTictamuate al 
texto, i tachan de licenciosa la intelijoncia de sus autngontKtns, 
olms cnvn (pie lo sublime de la heniK' náutica k'gal es inbeinarae 
en la ttivntc del leji.tlador i a.Mtitii- a sus consejotíL Por este medio, 
M-giin coiicilu-n, 8<Miiitia |)i>r guia, no lat palabn» de la leí, sino 
su intención, *>u td<.'n. Pero lo que sucede las riin-t veces <« que el 
int^iprcte sustituye a la idea del lejislador la Miya propia. I de 
aquí tantas i tan encontradas opiniones sobro In íntelijencta de 
loB textos mas daros. KoH>trüs creemos que lo moa seguro c» 
atenerse a la letra; qne no debemos ampliarla o restrinjirla, sino 
cuando de ella resultan evidentes absnnlos o contradiocitmesi i 
que todo otn) .-dstftmn di- inteqtretacion abre tuicha puerta a la 
arbitrariedad, i (K^lriii,v el iiiijicrio de la tei. 

Uu ejemplo bará vev de que ¡nodo se entienden i practican es- 
tos pnii(-i|>¡oM en ptiÍM-^ en iiue el repelo a la lei, que es la vida 
de Ina n^públiaiíi, hn ivliudo raices prufunda.s. Los juzgados de 
los estados particulares que fomiau la Uniou Americana, co- 
i, ánies de adoptarse la constitución que íioÍ riji', en cier- 

¡ causas que la constitución atribuyo después a las cortes fe- 
derales. jE»>pinl por aao la joi-isdiccion de aquellos juagados en 
eatas caii>asf Entre noisotix)ií(, donde id jvnio del despotismo Í la 
lójica de los coiueuto'lorvs ha» acostumbrado a los hombren a ver 



«84 



JflSCEíaSEA 



a)nijcr«!ulaa i barrcniulas i eludidas las leyes por constdersciotMS ' 
vajeas de cunTeitieiicia o de «jiiidad, por la que se llama «r^/xVífn 
encontrapusicion aUíefni.ih'mn (XMSoettalvezliMijueiio opiíuisen 
que-, i>n <;l ciftti pm|>ii(»t(). I» jiirí.-ülimiin de Isit judirjtUir;i.-< d<? Uw 
isiUul'f lt»bÍiL <n.-Kiidu Uijn v\ ¡tiiifvrin do la cuiuAitMcton. I»s ju- 
rísGoofitilhM i publicúitiis amcncanos no lo han creído ad. Las ju- 
dicattitas de los esUidos retienen, sc^n ellos, toda la autoridad 
preexutente, toda la jurÍMÜccion de cjiíe gozaban ánteü de la 
constitacion, excepto en laa niatenas en que se lea ha quiljulo, 
va confiriendo a \a Union una auturídail ejtetttsiva en ténniíuM 
expreiio», ysi ]»vliibi&ntto a tus «-íttjuliiM conocer eu nihn*. n ya rlaa- 
doH Ih Fedenicion iinn fiumltnil af>*<áulavtim(i: innmtjMtiUe voa 
igual fiícultnd ea lo« estarlos. Xo siendo asi, los juz^gados de és- 
tos gozan de una jurisdicción coneurrenl* (*^ iCoáado veremos 
establecida erta lójtca judicial entre nosotros! ¡Cuándo reconoee- 
renuM que totlo lo qtu no etitd ein las le¡fes, no ea Uñ! ¡CiiátMto 
imitaremos a los Estadal Unidoíc en lo que son mas dignos de 
M?r iniiCadoti! 

XucHlm constitución de ]$33 dccliinibii chilunos a lo« extrno- 
jeroíi aundcet que üiiin)il¡<-:°*^'n üon cicrUw €ondícioni.-x. i a his *oIt«f- 
roE no les dejaba otia puerta para naturaÜxaiso que una j^cia 
espceinl del cueqio lejiülativa Ia del aAo I^^t< filé ma» liberal. 
Por ella, podían nalunilíznifR^ cun)eM|iitvra exlranjem» ilaipue.s de 
ocho año» de rt;sid(-nrin. hivirtattioK lux ^L^'!uut. Supongaiiitus quo 
la constitución do 33 »■ hubt(^v«u promulgado en 3c$ i la do 1l>i va 
23. Lce< ('xtmnjero:< i'olt'-ro» natunilizndos porl&sta ¿dijarian de 
mirlo bajo el imperio de aquélla? Ko pensamos qtic ix pueda 
sostener semejante proposición, la lei que suponemos promulga- 
da en 1826 no declara que son chilenos los extranjeros soltero^ 
pero no dice que sean e-xtranjei\w los que antes de IMÍS. care- 
ciendo de alguno de los nuevus rMiiitHitos, hubÍe.tCnadi|UÍrido le- 
galineiile^ la calillad dv chilenos Du que civrto« tiKlividuo« sv«n 
chileno», no si- rfijíne «jiie ciertos otros no lo M-4Ui. L« k-i jiostcrior 
no di'struye los dcn.'^clius adquirido» por ta leí onlci'ior, a no ser 
qu« positivamente lo tliga 



(•) Kfnfi Ci}mmM. i. I, p. WS. (2.' cdi*.) 



DISCt'SION SDBRK El> EFRCTO RETBOACnVO DE LA. LEÍ ^85 

La coDStiluoíon il<! \>*!¿S cledniab» ciiidncluntia ikUvos, i por 
OOnsiguiciitr chili^iiiies i( lo^ lii(> 1iiiht(>í«.-ti M'rvido omtni aüos en 
dase de ulíciuli.'v va I<k< oj^raitix* <l(- Iti )V¡'iÍliliuL Ln coDatituvion 
de 33 no huoc tul doclnnicwn. íSupoiicirrmí»», piivit, que este solo 
silencio ij«ipujabn dv ln cfdiditd (Iv ciudadanu nctivo i de chileno 
al oScíal anteriormente ruiluraliziido que no tuviese todos Iob nue- 
vos requifdtas exijidos por la constitución de IBSSi No crcemai 
qitc íM> pnedn re^iponder aKmiativaniente, sin arlmitir an» de «ínas 
doM pñncipiutt emlneoH: o que las leyes tienen efado retroactivo, 
«in tn>ci;sid4id (le <jne positivamente lo cxpi%!«-n; oque lo« dtrwhocí 
qui- ln lei ha crendo pueden dejnr de existir sin qiTe lo» fhsrtruya 
la leí. La pulnbm d« la luí du i quitit deruchos: 8u silencio los con- 
serva. 

«Los extmnjeroB (dioo M. Horlin) que se natimUizaron, no solo 
itntes del Ctídigo Ciríl, sino aun antes del acta constitucional 
do 22 Triniario afio ÍS, por las vias que enttlnces h-a estaban abier- 
la.4 para logiarlo, conser^'an hoi la calidad de Chinc&'ies. ¿Cjónto 
)>iidt<-niti luilxrla penlídn? El w.l¡\ de 22 fi-iiiutno dcrogií nín 
diidii la-s reglan aiiterioivs (jue habían cstableciilM oirus iui.Hlio«ile 
natuniliisaciiN): pero tas derog^t pam lo venidero, i no dc«traji{ los 
efectos que habían producido ¿ntes de kq publicación. Así nadie 
duda que los extranjeros naluralisaduB ¿ntes de la levolucion de 
l'it'J w>n todaWn franceso», i |M>r la mi.-<i)ia mzoii iiadií; duda que 
d«bnn todsvia considenu^- cotno fniiK-eses todi>s kw cxtnuijuru» a 
qnieiHS la leí de 3 de mayo rio 1700 hnbtu oonfeiidn ese cnnic- 
tlT» (•). 

Poro ya es tieuipo de cuntmcrnos a la cuestión del dia. El ar- 
ticulo ^." de la coiirtit lición de 1S33 dice, ¡isf: 

iSon ciudadani-w activos con derecho de sufrajio, los chilenos 
que, habiendo cumplido veinticinco años, sí son solteros, i veintiu- 
no, si son casados, i sabiendo leer i escribir, tengan, ctc>. 

Considitroinf» el artículo en sj mismo, i tnipitngainos que la pri- 
merade lu»<tÍJ>])nnicio»fa fmnffi'/'OrÚMaohubiüM.' exLitido janiaii. 
¿Despojaría este articulo de la ciudadanía activa n }us <}»e emn 



(') fíéjtertoir*, V. NaluraUttUkn. 




ase 



3US0ELAXU. 




cíudiulniíus iictivo« pur U crii^titucion de 1A28, pero tin tcninn U 
(slidufl (II- »U>oi' Iolt i (!$^^ibi^^ Lt» ijiio il-iI [K>n«su<¡vn, hañan tle-, 
cir n In cooiitUucion lo que no lüct-, tviKlrinn por li>Í lo que 
««lá en La l«i jDíce iu»u»o i;l Articulo qiitt no«on «MicfttJancM 
riuos smu loa que eílu dascrlhe, o que son cludttdanínt aiiií 
í«t ^lí^ fiÍ4i ile^ribe i no otros o qne priva <U ¡ti citu/uilnn 
acliuí II lo» que por Itt con^tUlucion nnteñitr, la habinn lutqui 
rulo, -no tenitnulo UxtoH Ion requieito^ que la nu^i-ii jrrK^rifteí 
Pijo» « muiice iimj;ium de ustad ü>k<nK,!g no tí^m; clriusuln nij| 
fiTiMc Hlguoa vxcIuHVit i> pnjhibitirit. v» prvciw ndinitir (|ue loc^H 
que t-mn cÍu<ln(liinoü nctiviK* bnjo Is (.-institución <1« 1"^^ figiten " 
siéadolo bajo la cxtnstitupion de 1853, n menos que penlicsea la 
ciudadanía por alguna causa te^; i esto aun cuando el congrasa 
constituyente no hubiese dictado la pñmera de saa disposiciones 
iransibirías. Es necesario repetirlo: decir que tales o cuales chi- 
lenos aoii eiudaditnos activo», no es decir que otros tales o coalu 
no lo R-nit, habiendo ailquirido legalniente la ciiiilnfliuita acü 
pnra liiiccT iis]iimr un derecho adi|iiirído, «« nece?¡aríu decir que 
vspini. Soitleuer lo contrario »» ¡nlrudueir lii <lHda i la in-wguri- 
dod en todas las cnmdtmes du la loi. 

Si este modo de ver es exacto (i no puede menos de serlo, »i U 
raxon hiiioana no es una cosa en Chile i otra en Filadeltia o P»~ 
m), bSlÁ claro que et articulo K." no hace maa que rartar loa roo- 
do» «nt(TÍ.)n'S de adijuirír la ciudadanta activo. No pue<Íe ya 
udquiríníc este carácter por los ntcdioe auterion»'. porque la nuera 
eratstítncion los ha derogado en su prvAtnhalo: pero tos ha dero- 
gado ptínt lo venidero, i lio ha deM(ruidtt loa efeeioa producido» 
bajo el imperio de otrafi leyes. En otros término», 1» calidad de 
íialiei- leer i eacribii*, necesaria j'a para adquirir la ciudadanía, uu 
lo e» pum coiutcrvai-la. 

PnMciuos a la dÍKpu«i<!Íon transitoria; i de^de luego piirémonos 
en lÁ título, que para niuchu.s cjí un argumento fiiert^.^ <Lo tran- 
sitorio», dicen, <no puede producir efectos permanentes í por 
tanto tos que hun ailquiriilo la ciudadanía activa en virtud de una 
dispocdcíon transitoria, la pierden luego que ¿sta caduca..* Doc- 
trina tal.iítúma. Loh efectos de una disposición transit<aia pueden 
ser penniuientes o Do, aegtin sea la disposición. Una tei que espím. 



DISCTTSIOX GODttE a. EncCTO BETHOACTn'O DK LA UU S87 

«ca j>un)»r (lit9(k- <•] príacipio se quíra que llegnilo cierto tiempo 
espirase, si-a porque otra leí la deroga, no ee lleva necesariamente 
a la tumba los efectos prodacidos por ellu: lo ([iie hoco c:s dejar 
de producir otros nuevos. 

Supongamos una leí que dijese: <Son chilenos los liu<)uc4 de 
oonstniccion chilena que tenj^an tales i lak-s requisito^»: t qiiv «e 
agrega-te a esta leí, imu disposición tmnMUina «-Micubida asf: <La 
cnlttliu) t\v ci>nütTuc(-ioii cliili.^na, requerida por el artículo tontos, 
solo U-ndrú efi-ct'O di.-spu»; de cuuipHdo el año de 1SÜU.> ¿Dejarían 
do MT chíltinois aunque do lo dijese la leí, loe buques de coti8tru> 
«ioa extranjera que anteríormente hnbiesea sido tnatricuUdos 
como tales? Creemos que no. 

<La cnlidail de saber leer i escribir que requiere el articulo H.', 
sola tendrá efecto después de cumplido el aftode \H4n.> Asi dice 
literalmente la prímeni de Us d¡s|><»Íci<>neit transitc^aM de la 
«i>n.sliluciun de 1N3ÍÍ, /Para qué rtu|UÍeR> el artículo S." la calidad 
de salx^r leer i escribir, í cuál c« el vfecto que ella producen Ya 
lo hvuios visto; la requiere para la itdtjui»icion <Ie la ciudadanía 
activa bajo la nueva lei constitucional: su efecto escontríbuircotí 
otn» requisitos a esta adquisición. Ella no quita a nin^ino de 
los ciudadanoü activo» atitoríorTiienu^ oonstituidns el aiHicler de 
tales: luida hai en olla qui> indiqAe «jmijnnU: dejtpojo. Si, puojf, 
9C n^quioTc la calidad de aibcr leer i esvnbtr para la adquisición 
*l(A riereoho, i uo jvira la conserviwton, i si esto, t no otra coki. es 
lo que literalmente se contiene en el articulo H.", es visto que la 
disposición transitoria dice que la calidad de saber leer í escribir 
BcrA necesaria para I.i adquisición del derecho, después de cum- 
plido el año de 1^40; pero no dice que soa neeesaiia para su oon- 
serracion; porque no puede mirar la calidad de que se trata sino 
bajo el anpvoto que la mira el artículo 8.*, a que expresamente se 
refiere. 

Bvoelauíos ((uc muchos llamanln demasiado nuUmal o nimia- 
mente^ siijctn n la letra este método de raciocinar. EJocliramuntO, 
no reconocemos como contenidas en la lei sino In^ proposicionos 
en que pueden convertirse las de la leí, o que se derivan ncccsa- 
riamente de olla, se^un las reglas de la Mjica, que son las del 
sentido común. Inaistimos en este punto, porque lo consideramos 




S8S 



UISCKLáSÍÍ. 



vital, no Kolo parn al fisuntu pns<enU>. !4Íiv> paiw toHn jenvra de 
caestioDcs rvlntivu» n lii itiU;liJcnciii<)o liis l«yvs. E^t^i pnipiiücioo, 
<lae que taben iwT i t^iscnliir »<ii ciuiJ«iiuioa sctivi»).» do puede 
oonvertii^e lejítimam<.'ut« en e«ta otra. <los qav no salten )e«r i 
escribir no son ciiiiiiudiiK» netivus.» Ni d<- l.i prímem pnedit de- 
ducirse U í«gUDda por ningnn pniccder nuriocinotivo. Los espt- ' 
ntus alimentados con ta doctríiui d« los expositores lioencíasoft 
del derecho dirán que el arttcnlo S?.** hnblft taxativa. «rcíu«ú«, 
ratirifrí iKf, i que la dispoMciün tran^tona diapenaa de bi (siiiJnd 
de saber leer i escribir txmditioiuditer. 

Nosotras D't podi-^Dios wr ixntriociouest ni condicione^ tnno Im 
que expresa la lei. o las que »; dHucon neix<»irinnK-Dte de ¿sts& 
La constitución de IKSS b& dorojptdo el artículo 7 de la oonstita-l 
cion de I^'iS: no puede, por consí^iente. adqnirirseen el día el 
caiArt«r de eindadano aclivo sino en virtud del artículo is de U 
Coiutilucion de 183:1. Pem los den^hos creadoe por legres anterio- 
tvs «ub^Lsten, mientras no íu*an exprenamente abolidosL 

CrcN-mivi que lo dicho banta pnm que se jux^ie de \cm funda>J 
mentó» de la opinión contraria, exput^Uis a la verdad (^n el nA^j 
mero 12 de ¿Y ÜeTnanario cuu lodu U habilidad i vigor de que i 
HUíiceptible una niala causa. Solo jwtgamoe necesario contestar i 
una o dos de sus obsermcíonea' 

La eoDoeaion o dispensa de la disposición transitoria, se^in El 
SemnufirSo, es t^n)pr>ral por la necesidad <le acreditar la idonei>^H 
dad de In penioim caiIa voz ipie se le |>emiite el ejercicio de[s| 
derecho de suirajiot E»to on Lieno mw fiiiid»ui«iito que el articulo 
U." de la eoastitnciou. «Nadie podrá gozar de) derecho de sufra- 
jio», dice este articulo. <sin esiar inscrito en el rejistnj de la mu- 
nicipalidad a que pertenece. ¡ sin tener en su poder el boleto de 
caliticacion.» Vean>oH cuál ea el valor literal de cst«t cláusula. 

liH eoiistitiieiou declara que cteil0!4 chilonoü que ella describe^ 
t4on (-4U(L-uliuio8 activos. El (]iie tve pres^'nlti a ejercer las fiind' 
nc8 d« ta!, «.'» neceKftrio que pniwbe haber recibido esta invcad-! 
dura de ciudadano activo; invostidum que, ñ hemos de atenenioa 
al lenguaje oonstitucional, *c ctnifiere i)'ir el miniicterio de la lei. 
Son ciulladatiOH acii'vot, dice elbt, ItM ekUenos qtu, ete. No dice 
que la mesa calificadora o la miiuicipalidad u otra autoridiHl cual* 





Dtscrsto:: aoKRB ti. epecto BentOAcriro ns la L£I 389 




S^uk'm conforint el eanicLer ii« ciiidiiiiainM uctirov » los chilenos 
<jiic, ote, siiiii nvii'- lo w>íi destlu liic^o, .■•iii ]ic<x-m(1ii<] dv goinvinnfvt 
■a (lílijviicia ni Mol^'innvlnd alguiui. La di-cLu'acioii es termínaDUr: 

t«cr[a uicti<^«u-r viok-nUr lii U-tra pnrrt totiinrln tn otro scutido. 
(Se opone a esta di-elaracion el ailiciilo U,"? Pur el contrallo. 
yianU una perfecta armoiiia CMi ella. Nadie podM goiar dH 
derecho de sh/ixijUk «íh enlar, rfir. Xo dice que nadie •tem ciu- 
dndiuiu activo con derecho de sufmjio, Hin \a, inttcrípcíon i boleto, 
ÍDO i|ii« itiMlie r^oui^^í de vse derecho, sin cstoR dos requisitos. 
It-yc» di»liii};ueii conidanU' mentí- entre la pi-oi>ii-du<l do la» 
i el goce o ejereicio de fila», fío ■_■» esta un» rana eutÜexo, 
ano nna distinción vt^ncial, inculcada a cada paso en las lejres, i 
an la cual toda la lejislacion seiia un otos. Era preciso fijnr aU 
^na regla pnia cjue no ejerriesen el derecho do fliiüvjio los que 
la lei no hubiese in.itituiflo ciudaflam« ¡tctivcs, o los que int^li- 
Bi^oidos hubiesen perdido alguno de los requisitos de idoneidad, o 
hubiesen incurrido en alguiin de liis ■-■m.-^a» de suspensión o ex- 
ttneioii ilt' la ciiidiiifiitiia. enilinenidn» m lo» arttculi'» 1<> í 1 1. Vjs- 
tu i\-gla CK lu que m; ñja en el artículo •■." por tiiodio de las cnlili- 
carioue» Í n^jií^lro». La ealíñcscion uo confiero la ciudtuUuiiL ncti- 
Lva; comprueba solamente su exLstencLa. 

Xa cuestión, pues, »> reduce a neto: los que sin saber leer i es- 

ribir han adquirido la ciniltidanfii activa, ¿la pieixlen ^tor el itii- 

trio de la lei, »i llega*]» el año de 1*41 no Htheii leer i escri- 

ttírf Si uo la pierden, como creemos haberlo probado, no puede 

[uegiinvle» la inscripción ni el boleto. 

Se dijo en la discusión del senado por «no do los honorables 
senadores (el pi'esidenle sefior Ii-:irrázaval) qne, habiendo duda, 
^como por el hecho inisnto de la düteusion parucia liaberla), debía 

I estarse a lo niivs favorable, iiue en» la iMjn.'k'riacion de un derecho 
aikpiiridii. Cuiiljn esto, se alega priiiiirameiitt! que iiu hai tal 
■dtuln. Iüit4í I» iiu punto en que cada eual no pueflo hacer otra ct«a 
que refenrM? a su piviiiia eotieieneia; Í nadie «'guniiin-nte iitiriiriL 
la suya como la conciencia normal, que deba «eriir <le reglii a las 
«tras. Vonu» que se disputa; creemos que cada parte smtiene de 
buena fe su opinión: i por c<disiguienie, a pesar de todo lo que 
oiM diga nuestro enletidimienUt, que m tan capaz de deslum- 



Í90 



3ll8CI!bA!CE& 



arümá 
pcoS 
aelvV 



brareo i ñe dvshnrrar como otro ctuiUiuienk, creemoa a poM. 
ijDo hni duda. 

Aléga-se lo ec^^iiiilo que lo» derechos polltioos no menxen tdnta 
i.v>nU'm[>l&rion i mirainiento cama Urf, civiles. CnaUjuiem que ae^H 
liidifi-ivucift unii« uniiH i olnusnotíenonailüque ver con bicaes-^| 
IJon piwuínte. IVmIo (k>ivcho, «ai civil y polflino, nnn vez ndiiai- 
n'do, Oüpim vn virtud ik- riiui ili^itonick»! i;x|)i««n dv la Ici, i ni^H 
[HKslv «-«pinir di- «tm modo. Lns doctríiini' nrríbn citodiis dr la ji'^l 
ríiüprudvnciu Diirtc-ninL'rinina i rmiiix>:<n muí n-littiviw s dcrwinw ^ 
ptiUtilXM. ^H 

En tcrvi-r lugar, «c dice que «n matcniís |)i)lftioiu< lo ([ur «■:« átif^l 
cu vi tnUüvs jcni'ml 'le la comunídiid es lo que debo conádi-rarsc 
oonto mas Earorable. En esta porte, couvoutinRS con £IiSemanaf 
i?í el congroso. pues, enoontrase equilibradas las razones, seria 
piu de 6u sabiduría decidirle por aquel de los dos sentidos qae ! 
parecieite niiui conveniente; ventaja que Kt Semanario encuentia 
t'u ni .siiyii. No rl¡!^!iilin:-infñ lo^ fundamentos en qne !<e apay 
punjut; lii ii>:it<T¡n uk [xini iioíoUnis c»«;uni. 

Los k^ísliulorcs dv IS^Scrcycroft couvunícntc que, llc^iuIacÍGr 
época, so limita»; v\ dcrvcho de »ufnijio a loes quv supi<^«eri leer i 
e»críbin pero antes no. En su concepto, pues, habia circunstancia 
que no poimilian adoptnr esta base desde luej^o. Croycrcaí proba-J 
bleniente que e^e requisito dejiositaba la función electoral, que< 
!•[ inni«dialn ejeiY:ie¡o de la Kobcrania, en un nüniero deniaRiadd 
ci)rt-i> d« iudividiiov; i que «» «jecntívn i una leji.-<lntin-a constituí* 
do» por una friu-'cion tan pc-quoftad<--1 piioblo chilvno rjut««rini 
cAnici^r pupidiir i reprt-^«cnl«tivo, que en todos tiempos hnsidoi 
Vi lio nacioiiid. 

Lu» Ivjittludorí-s dv lÜ^S, pionunoiiUidom; aun mas cu^-rjicamcnt 
en este sentido, no contnron la calidud de saber lc«r i escribir' 
eutrt! los rcijuisitos necesarios ¡xn-a investir la ciudndaaia. Fi- 
nalmente, loe autores de la constitución que hoi rije reproduje- 
ron la idea del congreso de IW3. i fijaron la misma época par.» 
que empezase a tener efecto et ri^qtiísito. Gn todas tres conatitu-^^ 
ciones, Re reconoce clarain«i)tc que la restricción de! derecho de su-^^ 
fmjío es un mal grave, que puedi; no ser contrapirsado per losbie-^'' 
n«squeapuuUiel íutulijenlo esciilorde ¿Y íicmamíru/. Bal 




[en las circunstonctaa do) día estos bienes cúq luiiicl mnl, univcr- 

[Balmonte reconocido, os nna operación delicaiU. tjiic diJAiiim a 
anos mas hábiles. Una sola observación nos permitiremos. Pas»r 
slibitanwnte de un sistema a otro diverso; trasfcrir el ejercido in- 
niediiito (le U sobemnta a h mitad, tnlvez a una fracción mas po- 
qnefliv, del núrntini Hi- individimt* <]iie la han administnHlo hasta 
ahora, es nna innoracion do macha tniw%nd«ncia, una verdadera 
revolución, i nw cu el sentido de la libertad populai'. ¿No a«)nse- 
jaria, pues, la pru<lcncia cjuc esa rcvotueiun Tuiik; gnidnnl e inM'n- 
aible? ^No sería esta la mas segura aplicttcíun del principio de 

; utilidad? (Obrarian las cámaras contra este principio, prefiriendo 
(en caso de dudn, por nupuesto) aqaol de los dos sentidos en ^uo 
ta iarnivacion fiie^: mas lenta, i en ^ue, cuando la base restrictiva 

[ átí Iascoi»titucÍ<)nL-»dol^2^i lí<33 Ucga^ea tener su plenoefecto 
por «I total doeaparccimiento iW ln« ciurladancM activtis que care- 
cen de la calidad peculiar prvjwrit*» en ella», hubiese podido lie- 

I narse este vacío por los uucvua plocton^ que la tuviesen? ¿I no es 
de creer (ya que se mira la cuestión bajo «1 (Ltptrcto do la conve- 
niencia pública), ¿no es de creer que Ioh niitmx'.'< de una ¡ otra 
con»lituc¡un se propusieron ver realizada su idea, no por medio 
de «n desnivel violento, sino por un reemplazo progresivo, <(uc- 
memt<l n lo» do9 grande» principio» de rejencracion social, la ins- 
trucción dul pueblo i la muerte, hiciese casi imperceptible la tran- 
sición? 



Don Manuel Antonio Tooomal ropUctS «n el articnlo signiente: 



ra 



Volvemos a ocupamo» en ol eximen de la cuestión quo se v<tu- 
tila en las cámaras lejislativas sobre la calidad de saber IciT C 
escribir, como requisito indispensable para el ejercicio de la citi- 
dadanfu activa con derecho de sufrajia Sentimos quo la premura 
d«l tioiiipo no nos permita contestar conra deseáramos al artículo 



2»S 



sukflAxrjl 



dr Et ^nii«Vino, núiiK-roltSS. i*ri qucxu ilustnulu «ubor combato 
QucslrHs «|]ÍnÍonc« i sv csfuv^'nn id ¡n-iTicn tumos el juicio d<?l se- 
nado como la tspoeicion fronoi del intiroo convctKÍniietilo de U 
verdad í del raxonamiento roas acortad» i mas conKimie a la dis- 1 
posición literal de los dos artículo!^ cotifititiicioDales. ¡Qué no sujien ] 
i vence el poder niájico del talento! Nuestro sabio iuiptigimdto- 1 
da el nombre de mala cauwi a la qae tiene en 8u favor im Luxto 
de leí tan cloro, tan expreí-o, que parece difícil, por nu di-cir im- 1 
poinblc, tomatlo en 8ent¡do8 del todo opiiCHtos. 

Nn viicilium» en convenir en que se lli-guni mas íUcilmentoa 
lina solución MiliKfiíctoría. ^guit-ndo tu» mismas rt^las de intor- 
pn-r.-icion \v¡pih Admitimos en loda su extensión los que rcconooe 
£1 ^iiiiKYinupui-mflticonformcsalaHiDa lój)ca:adhei-irac estric- 
tnmcntv al tcxla de la leí es nuestra dirisa, i ojalá desaparedeae 
entre noitotroH la costumbre Itceociosa i arbiti^aña de conTcrtirlo 
todo en iiiaterlii de interpretación, sin que la ikecesidad u iTonve- 
niencia justifiquen Inn ]ieligix)6<:i pix>c»ler. 

Mas no m; opone a e^tv piineipio, ni »<■ diM qm? no ¡oc n.-spcta 
Iii Uaiit, ciuiudu íwi cmuultjín las nixoiK-» quv su Luvierou pi-esentes 
al diotar la leí, sí oaaa razones robrtsteeen el jnicio formado ñ^tbre 
su inteligencia i pueden averiguarle a punto üjo. Del misnio modo 
no se eíitimará ofensiva la evidencia de los que, sin haceií«e ilusión, 
no pueden admitir duda, ciu-indo es» evideiiciii m< ciivuvlvu un 
reproche ininico de opiniones contnuia.Y, ni rcniotnmente ('ni]Mñii 
el brillo de rr^pu1ncion«« bien nn'ix'cid;is. Biijo este «entido. oí 
mismo <•» (]iiv liemos dtíi(.'urrido de uutemuuo, f)crmttn«enos aba- 
lar que el ti-xto, la letra d« la Ici, no presenta duda, sea que otros ¡ 
la encuentren, sea que tengan una evidencia en abierta oposición i 
con la nuestra. En el hecho de admitirla, la cucwtion varíarú de^ 
aspecto, i ,1oB que disienten del juicio del senado tendrían que I 
apela]- a la utilidad jeneral pai^t inclinar a este o a a^jucl Indo la 
interpretación de lai aiticulus constitiicionaiett. 

Son en veixlad mui digno» de imitars» loa ejemplos preitejit^ulod 
para probamfis el modo corno se entienden i ptuotjcitn e-n pueblos 
ilustrado» los principios n:lfttivos a la inlt^rpi^elAcion liu-rul; jiero 1k 
aplicnciiiii ([uc se hatio do ellos no cuadra al punto controvertida 
Sin duda que la constitución norte-amcrioma i el re^to de los 



niSCl'DION ISDBKK EL KrKCrO BBTKOACTIVO DB LX LSI 29S 



jiiz^Uiií il« iii|iK-IU imcioD por RUK in^litiicione.'* WstiAcnn vi apego 
ft vst(K? principiíw; pi-nv jucoso him sido piu^loc! i.ti dtida? íXo han 
sido mas bíon ,inv()cn<li)S pur nosotrtits^ Qa«fn-iii<m piistiodinios de 
t|iie eolo MI eslc sentido su no» han citndu las opinionoe de los ju- 
rieoonsiillos anK-ricanos sobro la autoridad preexistente en cada 
estado, nnU'ríor a la constitución. 

Cuiclndosamente hemos rcjistmdo la carta fundamental de la 
Federación i al comentador citiido, i tan solo haUaniüí» pateiitiíüiilo 
el principio de tjiie nada puede prevalecer contra Ia letm ile lii Ici, 
i que las curtes fi-denOea han rechaziulo ma» de una vez la» innv 
mcionc-t ijue iiLt jiidifuttiirníi do Um («todos han querido intrriducir 
«» con tnt vención de la i-arta fundanmnlal. Pornlra pí» te, k>s juz- 
gado» particular^?» <le Ion i.-sta']os ({uc toruiaii Ia Union Americana 
bao podido mui bien retener la autoridad preexistente on las cau- 
sas que la constitución atribuyó a las coi-tes federales, si la auto- 
ñilívl conferida a éstos no fué exclusiva i en términos expresos, o 
eñ no habia una absoluta incompatibilidad en el ejercicio de las 
^ultiuK-K di- !i)s JHxgíiíit» i de las oortes. Retc-nor la jurisdicción 
prvexisteiiti'-, cuando U loi no 1» ha i|iiirjkdo din^cta i» indintctu- 
mcnt«; continuar en e\ ejercicio da ima facultad compatible con 
el ejercicio de otrn concedida a im píxler nuevo, no es lo mismo 
que retener un derecho sujeto a condiciones, de cuya existencia 
pende la existencia del derecho mismo. La naturaleza de las cau- 
sas comprendidas en el ¿rabito de loa atribuciones de lo» juzga- 
dos particulares, tenia el carácter inherente a su estructura civil, 
de que carecen los derechos políticos, cuando In constitución los ha 
fiulMmliiL'ulo a tiempos, a. onlidailojí qu*- no tieiieu el sello de la 
perpetiiiilttd, n rvquiffllos que pucilcn existir huí i extinguinte miw 
ñunn. 

Siguiendo el orden en quo «stán colocados los ejemplos de £Z 
.^tYttt^nno, convenimos en que los extranjeros natumiizndos en 
Chile por los medios permitidos en la con»titucion de 1 S¿'¿. debie- 
ron repiitiirto chilenos il^^ucsde la con>ititiicioii dfi I K2^, cual- 
quiera que huhi<.-se sido Li nlt^^ncion o cambio de o«)« medios, i 
asiiniítmo 1>m nuturnliziidos con arreglo nln constitución do 1^28 no 
d«jnivn <lc aer chil^moa dexpuea <le promulgada la con«ilitucioD 
do 1633. De este principio no se infiere que lus ciudadanos activos 



Í9l 



llllViiLAKIiA 



con derecho de suFmjio, ituu-s dv bi adopción de In coastítncton 
rerúnií.ndii, haii podido i (lobido ejercerlo sin iorejítir toda& Ua 
niioviu ciilidtuif». La razan c» claiH. Ix» derechos de ciadailono 
oo tíxijt-a dv ttcm[io en tiempo Is comprobación de los requüdtM 
f\\K los Hcx>tn[HtñaD, como se exije para el derecho do Rufrajív, ni 
el uto de ést« es continno, como el aiiu-rior. 

Ha dicho mui bien el jarisconsiilM franoe«t llcriin, citado por 
£1 Áraur^no, que lof> extmnjeroA imtumlíiuido^ en FntQcia,DO 
solo antes del Código Civil, Mn<i nun Áiilvs del hcUl constitucional 
de 112 friniATÍo añil S, pur liut vins qui; les ustabim abiiu'tas para 
lograrlo, (xinwnnion U calidad de fi-ance«c«. ¡1 In calidad de ciu- 
dnihutos nctivos también la conservaron! ^Quedaron dispensados 
de los nuevos requisitos exijidoa por leyes poeteriores lo% que es- 
taban en posesión de un derecho adquirido por oUt» medien? El 
mismo Morlin nos dará la contestación. 

La Asamblea Xacioual dictrf el 2 de mayo de l'W un» Ivi »»■ 
bre naturalixacioii que exijia el juramento clvict» fura tA cjcix:icio 
<le lii» derocbom de ciudadano nclivo. Todo extranjero qiie se ha- 
llaba en lo8C«S08 detall l;til<Ji« en esa lei.adquiriii la calidad de fran- 
gís i líi conservó no obstante las disposiciones nlteriorefi. Pero los 
«jue no prestaron el juramento cívico, pre}[imta Meriiii, jtanibii-n 
<lebieroa repiitoi'se franceses.' Al decidirse por la aiintiativa, su 
apoya en una aentencia de la corte de casaron que eonfírimS otm 
de la corte real tie Paris, declaranflo que el prlncijx! D'Henin 
habia muerto franoeü. Como el juramento cívico siilt> cm m-cusor 
cío paraul njei-cicio de eíiidaitanoactivo, aunque el prÍncÍ[M-D'UB- 
□iu no lo piVNló, U ik-clamciou 'le la corlv rvnl i corte de casa- 
sion se justifica por la difennicUi tlr Vm derechos eivüfi aiuuro* 
a Ut ctdidad de fiutuxa i de ton d&recJi09 iaJierentea td Ktulu de 
^ndadano activo. (•) 

Siipon^moA que se hubiese promovido esa eaiisa, nn pam qui- 
se tUiclanise «iiie el príncipe D'Hetiín liabía muerto ¡«iniplemeute 
fratioi'», gozando de los derecho» rivilt!». niño ciiidailano act)Vo,il 
por consiguioute, i-n posejtiim Aif lo* derechw pnliticux. fOuál hu- 
biera sido In »i;nteiicia de la corte real í corte de ea»aKÍuní I.att 



{") Riftrloirt, V. Xiilui'nliaMfioH. 



Diaci'sios SOBRE n, BFKcro BBttOAcrrro nr. la leí Sfl.'i 



I 

I 



¡HUabras que cslablcCco I» (Ufoi«Qciu di.> dcivchocf. vniiielvon unu 
ileclaiacíon Juiplfoita de ijuc sin pn:'*t«r v\ jiimmontu oín«« a 
iwdíe le era dado tjiTi'er la cifidadanía activa, rcjiíisito qno no lo 
fltspen-'<aba la pnseaion anterior. 

Hiui debido, pw-i, fiiln^ tiiHOtnx llaiiur^'' chilünoft l<>gaU>« lo>i 
extranjeros natiinilizndw \mr Im lutHli'te rtiü'mljuluit ■.■ii |ji coníiri- 
tucioo do I >'*.J3 i t>^¿>*. La calidad de chilviio Ituva coiwigu el gooi- 
de loe derechos civiles índepettHienles de loe derocho» polftico)^. 
por HU naturaleza, por aii dtir.iciai), i en fin. ponpie bien pnede 
Mil» pentona cont*;niarse con los privilejios de ciudsdanu chileno 
pom loet efeobxt civiles ain aspirar a) gooe de loa prínlejios po- 
litizas. 

üoa ciiiilfiilnnint activcj» con derwJio de siifrajío, dice el artfciilit 
8,*, los chitvnosquo, hnbiumlo cumplido vuititicioDO aAos, tñ aun 
Koltvros. i veintiuno, si s-m cft»ínik>s. Í s.-»birnil'> I'-'-r i i-^cribir, trn- 
ga(i, etc. Siipimiendo que la primera de la^ dÍí|KBncÍonvs traninf •■ 
liaH no hitbiosG existido jamas, ^despojaría este aitCcuto de la cin- 
dncLinia activa, pn-giiiHa A'í A mtietmo, a los quo oran ciudadanos 
activott por la coii.>iÍtiicion d>* IH'iü, pem no tenían la calidail áv 
sabor Icor i «mcríbir? La nñrmiUiva o negativa i]o]M^ndcn( del valor 
e importancia que so M a la di>i])i>vticion contenida en el pn.-Am- 
bnli> de la. con&titucion de lí^Síí, Dice así: 

*lji gran convención de Chile llamada por la IqÍ do 1." do oc- 
liibro de 1>':11 a. refonnar o adicionar la constitución política tic 
la nación, pmniuljfíula i;u H di? nfftí^ht de I^■3S, dn^ipue» df lialx-r 
•■xatiiiiiaili.i vstv oi'idij;<^>, í iul«]it»di( de s'l-< ¡nnlitiicioiii'^ ]Af< qiicliH 
cretdo conveniente* para la pmi^peridiHl i buena udiu i nii»! ración 
del i-^tmlo, mollificando i ^iipriiiiiendo otnu, t añaiüendo \ns ¡pie 
ha juzgado asimismo ojiortuna* para piyjinovcr tan importante fin, 
decreta: que, quedantlo «m fffrta totta^ loa tlvii>tmeitm'Ji *iUi 
ftmtenidaa, mJo lanJ/fíiienie en, f/c.» 

Concédase el derecho de !<ufmjio » t<idoa los que eran ctodado- 
nosactJvt)8pi>rlaDiinMitiicion de IK^M; d^ni; ata derogación nn va- 
lor pata lo venider», i rc-siiltará >]uo han ipavlad» vii vigi>r i fncrsa 
loa di.sposicioROií qnv debieran haber i)ri<-<lado sin efecto. Knttíii- 
co» las c»ui<au'des)iK[K-n*ionipénlÍdad<.-ciutUda»fa ison unnxpKm 
los cindadoiH» «cutos por k constitución do líSiH i otras para Ins 



29S 



XISCEIiiXIU 



i)ue hnti logrado esa calidad por los medios permiüdi» fan In «i 
tiidcion df li^'-V'i; entrinces rada ver. qne m- tijiu-w? ol \i»Ii>r d« In ] 
|iiedad imiiuehl^ o del cnfíil.-il i-ii jiro, i)iio iM«- hnoi-t^L- de diez «it' 
di«x iifn», >;1 nmti«nto de t-^- viünr. (^nt(:rid¡i^udiw> pitra lo vonídeni^ 
fxovplnfiriii « li« íjiití iH* Unlluwil «-n {mhcmoii dt- la cíudadnntaac- 
liva. ¡Qué ícrio Uin iiiUTiniíiiiWt' d^- dcix-chu» ntltiuirídcis! Admitir 
distinciones ora en un wntido. un no otro, no es reEpctar la letia. 
('»da uno invocaría a en fnvor una eonstitticion. i habría entitnn>^H| 
tanta» ríales de electores cuantas constituciones m.- hubiesn!» ptv^| 
iQutgado. Tan l4jos estábanlos Iqístadores de 1^33 de ll'.-^r m 
creer que se n-''p<^tnría en Kxio o en ¡>art<í nlgiiii articulo de tu 
cnistituciim. de 1N2-S, í|Ui.' fuó m-cvünrin un» disposición oxj 
))am dejar subsistente el antiguo lirden de odministmcion 
justicia. 

Fiindikdosen la dispiviicion transit/>ríni|nc diüpcnMÍ, por (ñ« 
tii-nii>o, la wtlidiiri fie saN'r leer i (■si-ríbir, lieiniM H<;ntMdo qne ■ 
tA.-in|¥>ral v«U\. conctíiion por ¡strrlo t-ambicii, según la constítucin 
niisui», el diM-ecIio de !«ii(Í7t¡iii, dcbii-ndo rcnommc de tt«s en 
núos la iut'ciipcion en los rejistros electorales. <Lo tnu].'<ii>>rí<i 
hemos dicho, no puede producir efectos permanentesv, porque 
siempre hemos considerado el dei-echo de siifnijio, no &<mn «n di;- 
ivcho peniianente, sino eoino un <l(-rech<) que cnducH ooii el tér^ 
mino rpie le hn pretijndo la li-i Si se udmitiuM- U doclrína n>ntr 
surrín ¡irvoiso oouvouir en que cualquifr ciudiidnno. una vez inscrít 
en luis rejL<tro», podría liao.'r u»o porpctitniDentc del derecha d< 
sufnijio sin necesidad de lenoi-ar Ih inscripción. 

En este concepto, conüiilemmoa inadecuado el ejemplo cit 
pttr Jll Antueitiux. Para qui? pudi<^;<e adaptante exacLimente n 
cutwticín del din, debient i-3<(«r concf'bido en estos iéniiinoi<, Supon-^ 
gamos UUH lei que dijere: <Son chilenus los buques mercante» 
i|ue U-ngiui tillen i laW r<-<|iitsito'<», i 8U «gregal-: <I^ (Hítente de 
tnW'f bu<|ui-s debcrú rcuovur^e ciida tanto tiempo»; i luego una 
disposición transitoria concebida así: < El rot]uisito tal de le 
com)>ren(lidos en la IeÍ píim que un buque sea chileno solo tejidnt" 
efecto después de cumplido el afio de IHolt». Llegado el caíni d« 
i'enovar la patente, jse dispensaría ose rcquisit» después de paandl 



tee 




m-tCCSIOX SOBRE BL KPRCTO BBTROACTIVO DB LA F-EI 807 



I 



I 
I 

1 



tuépoCnpii'Hinilii \f>TuÍ artk'ulo trunaiturio? jNo (|uccluríA stibcsis- 
tc-tiU' '-I1 l'xliis sii.s |uirU-s la «líspoxicioD ])rítiiit¡vaf 

Si no mbc (ÍihU que la dispaüicion traosíti^rúi ha Mtdo tempo- 
nil, lo» «R-ctos producitkw por ella han debido participar del mi»- 
luo cArúcter. jLodcomioDtc acasu la ili»tiiicion entre la pmpiedad 
de lina «wa i el jfooe o ejercicio do «Uaí ¿Ciiál v» oÍ título dtí 
pmptediu) íine fnimpiejí lu eiilnula iil gnct- ilvl rtcreclio de siifmjio? 
¿Cuál el de ciiiditiliino, va tv ri^pin' n \n luiípiivicion <lo \'>s (Ici'VcIk'S 
civilen, y& a i'-ntiRt i « I<k polÍlic>»«f Ki •■niiuitrws'! en ios ca^M 
detallaiios vn \n coontitiicion f es l>astaiitc [mni investir el caTáctcr 
de eitidiulFtiio vn e«tc o ftqiiel scatido^ Si fuese imÍ, no habría nc- 
cv#iibd dt- fxpeflir cartas de naturaleza ni do inscribirse en ios 
rejbítros eloctoralea de Iah mnnicipatidades respectivaa 

HcmoKdichoAntesdeahomquela (acuitad concedida al cuerpo 
Icjislutivo para resolver las diicLis (]uo ocnrmn sobre la intelíjen- 
cia de losarticulo» ronstitiicionido» no «o extiende » llenar lo» 
vacíos. Lo priim-ro i« nmt^-ri» do inti-i'pi'ctncjon , lo segando do 
rcfofiiuL I)Í!<p<íu»Jir rt tiii eiiidadano bi Ínvo*ti<lunv de iinn calillad 
que a otni no se le dispensa por la falta de disposícione» expresaa, 
dUtingiiir en los casoK en que la constitución no distingue, <« algo 
uuui que interpn-tAf. Y» no se «'suelven dtiibis, puesto ijnt- no 
tiene sobre qiit'- r('Cai;r tnl resolución, sino que »■ llenan vacío», i, 
por lo tanto, fucrxa vn apelar n la reforma. 

Diininle la diwitsion en el senado, se nM;ordó a la cámara por 
tiiio de lo?i honorables senadores una circunstancia importante. 
que prestaba mbrado fundamento para conocer el juicio formado 
«obre la intelijencia de los ilos artículos constitucionales. Los he- 
chos son en verdad niiis elociu-uU^ít «pie las pnlabras. jO^uio en- 
teiHli<i la iMlniiniíit^iciun pn»nda vsuf artfuulosf jCVirno Iom entcndiií 
la c>n<! au[>n-tnn, i oomo en lin, Io«i ha entendido la nación en- 
tonta 8c lo pregan tnrenios a lan ejicnelas dominicales: a la iit^nten- 
cin pronunciada en la cansa formada a los miembros de la mwsa 
icceptora de la Serena, i a la persuasifln en que so babia estado 
sobre la m-cesidad de Miber leer i e-seribir pai-a ejercer el derecho 
de siil'iajio despiii-n di* espirado el afto do IMU, barita que se alzó 
en el wnado la voz dcfciisoru do \m derechos adquiridos. Si: lo)> 




S98 



]níÍCR[.A3t*B.^ 



becbos son inajit i>]i>ctiifnUM ijiio bm jiiiLibrax. 4S«; tln iiiucrlr «1 

cueqjo 1<>j¡.slalivu, h» iJichu M. rf« Prailt, Mi-mpri.- rjue se fK-^pcgo 

n la loi ik'l ¡i[)r(!c¡u i vutii^racioo |iút>l¡cu; KÍinopiv qui- iliwprccio t] 

IeJÍKlwlor 1n nldoíoii tnonil qui- da vi oaccnso de los cii 

i redimii la \-nlaiici<m d« su voluntad s ana cgmbinaciitn alje- 

bruica.^ 

CoocluynmoH, pues, ciUa contienda ünjinada en la dt.4cu»iun de 
nna iiuiUnia tjue tan ítc oí-tch afvcta lit tnw pii-cwwH pTWmgntii» 
tlfl ciiidailnno. 

Aniíiiiwli.M ]»>!' I(M vota» aa» ñoaitof, no noe hn K>brecujÍdo k 
CutKÍili-nicion de nuvülnt ¡osiiIícÍoocÍa, ni cl talcnU) i cnpncidAií 
nJintlitodo del ilustrado pscritnr. cjue en los bancos <lel senado 
flbogii primero por la pre<^xistencin de Ice dorechfie ail>in¡rid<n e 
iDipiignd después poi- la |HX!nsn la üpinioQ contraria. ;Oj:üiÍ ajif<-n 
solo niicstm fantasía Wtvinorcü que toneimu* de (|iie el abu.-vi ma 
la pi-ecút» oonHeciiencia de la inteqM-etariim ipie coniItAtitiio«3. 
;())ftlá \íi ex[K-neiu'in no Iniifpi consigo un IajtKo i funesto ileaen-i 
giU'io, i el olvido \n>rrv de !ii nirinonn de t^xl'M las infínita»; oca-' 
sion«:< en que I» Intilud del derecho de isufmjio, nc<ce>Hirio si eo 
quien-, etiandu tema en apoyo el mex(|mno número que debindis-' 
frutailo, ha envenenado la fiienti' de la verdadem libi-rtud, hn- 
eiendii pnlieijies de tan noble pnn-i-Oj^liva » Iim mna indit^K» il<i 
ejercerla. 

IjÍJí* eatariiOH de pretender <|Hi: el gobierno carezca de los me- 
dios lejltiitiiüs di' ejercer una influencia que la fluctuación i choque 
de los partidos pudieron on otro tiempo excusar. Pero ahora que 
lraD<{UÍIidad, el ¿rden, c) respeto a la auCoiidad i a la lei dej«can- 
«an sobi'e la niotal pública: ahoi-a ipie la teirifieíilad revolucionaría 
ha ido I^jo8 de nosolixKi i ijiie hnii desapiiri-eíd» Ifu ■>dii.Bn.-> rivali- 
dadbíi de ]uirtid<>is jqiit^ ]>eligro puede tmer coiiEÍg» no drmii 
viottínfo, «i ]'} puede habeií jcudl la nccesidaíl de esc reeDiplaibi 
progresivo iiiie aeoiiseja A7 Aniucaní'? ;Xo ha llegiido el ca-íi 
i|ue ni derecho de stifrnjio »• ]e dé su verdadero valor, se le pi^nj;».! 
al Hbrigodeinflucnciaíiextmña» i perniciosas, i se cierre pajíüíiem- 
pre Irt jiiierla a la intriga i al fraude, liuiitando ku ejereicio n los 
que pueden tener una opinión propia^ 8Ín duda que ai; i el día 
inas grato para todo comzon chileno seria aquel en qtin viirsonioa 



I 






r>ISCl'81UX SuORE BL EFECTO RETROaCTITO DX LK t.SI 299 

1a uutoridad ejerciendo un induju stAtrv los otros p'tilrn.'s dvl 
stado, debido únicamente a su moderación i snbiiltiria. i no piv 

inu\<i de antemano poi' medios que pugnan con la opioion 
|)i\blicn. 

(SnHanario de Santütf/o, oím. 14, de O (le octnbre d« t^4^.) 



Don AndrcR Bello re^pundif't en c^Ul funim: 

Variiiis n hiwx-r tirin bn-vc ixrw'ílji dt- Ihk nixoniy^ wn i[iw i^n el 

limcm \i ác£l Semanario se impugna la opinión que cmitiuios 

uno de los ¿I toiwíHííw anteriores sobre la vcnladera ¡nteljjen- 

cia del artículo 1*." de la oonstituciun, combinado con el 1.* de la« 

^^^ispo»¡ciono< traiwilorUnt, en cuAnt<i eoncienien a la calidad de 

^saber Io^t i escribir, cmno nüjiÜMto o«comu'¡o, mi m>1o para lit ad> 

qulticion, tiino (nira lii oon^rvacion de la ciiidndanln activa oon 

■derecho dv Au&njio. 
Aunque K/ Senuinario admito como lejttimuLS las reglas de 
inteqin'locioa que hemos iodicado oosotrw, i protesta adherir a 
ellas, n" vemos que la» adupt*' en sus raciocini<is, ni que ae de- 
tenga a inanifestnr la coiifuniiiilad de esas i*gUs con «I sentido 
■que ha dado a. la leí. Crc«itiu(4 haber sido baslantc: cxpKcibw «o- 
tire la iiiitlt-rí»; pt-ro como ella o» ¡m{j<irtMntc, no solo con reUcion 
ni punto que ahoni se conlixi vierte, sino a cuestione» Icj^es de 
frccHcnlc ocurrencia, nos esforxaremoe en fijar las ideas con la 
niayor |<rec¡sion que noe sea posible, aunque nos expongamos al 
inconveniente de la pntlijidail i aridez, que nuestros lectoix^s sen- 
satos lias penloiiai^n. 

1x1 i)ne ae llaiua interpirtucion literal, t» xiaa emsi llaita, ob> 
via; Lan dvmcmtmbie como el U-orcum jcomílrico o la fónntila al- 
jebmieit que deduce de su» premisu el inatrniálico. Así como 
¿ste, p>ir una seri» de «mvensoncs, sujetas a regla« prectsu*. 
trasformn 1» ecuación qiic le sirve de fnndaineuto, en la ])roposi- 
cion que intenta probsir. el juez o el juriscoosalto, por una serio 
<Ic conv-*_-raÍones no tnenos regulares i detemúnadae, trasforma los 
términos de la leí en los t^rmim» de la interpretación IÍt«nil. 




soo 



3U8Cná>'KA 



«8<.TÍi]i p^>siblc>, dici? Du^M Stowart, ^ínuijinando un si^vm») 
deKnidoncs arbitrai-üis. formar una ciencia, t|ne, rorsando solamei 
te Hobrc ick-as morales, políticas o &iica», fueso un cierta como la 
jeonieiria. De estos principiui podría dediicírsi! una serie de 
Keriiencia» pi>r et mas inUnchable mcioc¡ni<^ i to.i resultados (jae 
ubluviiM-n de ullos serian unalogfts a la» pnipoiticionc.t inaUíinát 
cns. A cstn cicncin hipot«!tini, Miáliígn n la» niitlciniítictu), nnda 
pu«dú iin»jÍD»r quv so (m-i\)iic tnntu, como un nódigo dv jurÍ!<]ii 
deiinn civil, it lo mt'noií »n|H)nienilo un chligu, «útu-iriátíroincc 
ejoculudo, con orrvglo a cÍvrto« prin<:Í|>ioiS fiuidauK:nudes.> 4l 
pues de Us obras de Iw^ jrtinRtnts, nada exi«tf», tin dicho 
ntts, <qne en materia de fuerza i sutileza pueda compararse 
las obras de loe jiirisconsultoH romanos. Asf comoaería apenas 
sible, \nn- pnifibiw mer.uiiento intriu-secas, distinjpiir las demipíira- 
Uünijis de KiicHdirs de las <lc Aniufinidcít t> Ap»lonÍi> (]i.tn.-ciciii 
en toclAs clliu bm unifornm vi L'«tili) como si In nuton mt»niK 
bime Iiablado por su rír^inu), a»Í lo« jiiris<.x>nMdt<>» romanos : 
paracirn todos como hcnuonos jrme!o«, de maucm i]nc por c] aut 
estilo de ima opinión o argumento, apánns podj-ÍA conjeturarse so, 
aufaH'.» Citamos estas respeublcíi antorídades para qac se 
tgUf- no liai exajenirion on lo «(iie Imiuott sentado Kobre la ver 
dem uiitiiniK-KA del niciot^ínio lej^l. 

Heiiii;w rliclio que la ínttMpnrtJuñon literal do In leí v» la quo : 
íicduce <I<; In lei niisina |w>r lucdio de conveTHUmf regnls 
precisa». La conversión k-jílimn de una proposición, dv uiul 
cualquiera en otra, consiste precisamente en que a im termino < 
la piiiiiera w sustituye otro termino di- una si^ifioicion at 
lutaiiiente idéntica; o en que se invierten U» it^miimitt 
ciertas reblan evidetitcK qui.- »<; fijan en Lis inalvntiUicus i en ! 
ilinlécticu; o eu t|ue la segunda s« detlua' lójicnmculv de la prí- 
mpra. Xo hai mas convei-siones lejitimas: i aun la ternera no o» 
tanto una interpretación liberal, como una consecuencia rigurosa. 
do ella. 

Dí^ii>, piK-s, por cuál de isitas ^irocodeivs ha podido 
de la lei el .■«enti<Iü n cuyo favor aboípi Kl .*fejii«H(iríw. No k- di< 
pulnreiiioi por nhoni que puedn fundarlo en otros raxonca, que a. 
nosotros nos parveen ina» especiosas que srilidns. Jjo quu dcctmucs 





niscusiox i»Bui: bl efecto nemoAcriro ub u r.i!i sni 



I cu 

Fí 



; t]ue, si no pi-ucba que son fiilMi<i h» príneipÚM que dijiiiiioM 

iitil2u!aí>, &t neceaarÍQ que iv^fponda catiJ^íi-icAiiiviiU! n I» ]in;f^iiii- 

qui- lujiíluiiiion dv haoorli>, o qui! ri-<xii»iZ0íi que 1n suya no es 

. inU.-rprftiu'Jon litoral ile tn l«i. Ia tnatvrín no vs de aquellnti 

«n qupLosU-npular.-d Iv^tiinuuiu du lu cundencm;dinmda(lcmn> 

placienl*. cuyos oniculos, como el de Apolo a Pimí, se prcriuin li 

todas las int«liivncias, í han í^do invocndos con ig^nnl conñnnxii 

por Uut sectas iiuu- oncinif^'ns i por lus aiíitfinn^ tíIiWiliciiít ttiAx ün- 

I c<)mr»d(iH. L« cosa &* sus«^piil>le de una deniostmnoii (ii-iitiir, pi»- 

jcciriu nsL 

En v\ i'jitiqild ()«« ciUuinis de lys Hstiulois Unidor, nos propiisi- 
mcK llar «utunienlv una inut^ru <lel rigor con (|Uo Iba ¡udicatnraa 
iv aquella oHcion iwlhicn-n al «^ntjdu lítcml do la Ici, dn adniilir 
restricdoncíi o exclusiones implícitas. I«a leyes de un estado ha- 
bían atribuido a sus propias judicaturas el conocimiemo de cierta 
esptxrie particular tic catistis. La constitución atribujii de«|i«es 
«1 ooDociniiento cíe la misma especie do caosos a la» ooites fede- 
^nfales. A primera vista, cualquiera diria que eso era quitar a los 
^HeüIndoR la juriíwlitícion üubiv e^a.^ chusah jiiu^iculiut^i pain darla 
^meoBcltmravttnte n la Kedemeiüii. Perú como In k-i ooustitucional 
^^ no decía que *ioíw la» cortes federales eonoeiesen de esa e*ipecie do 
causas, o que ilrjanfn de conocer en ella las judicatui-as de los 
estados, siguieron ^toa ejerciendo su Juriadiceion anterior i con- 
cmTÍeron en ella con los jii;^ado» de la FMlenicitm. Se trataba 
^^jicguramente de un «lereeho jtolltico (i de paso oliservareinus que 
^BiaxtA nliura no habínmos oftin qu6 snbrc lu H(lqui«cí<^ii, con^c-rv»- 
^Bcion o «extinción do vHtosderiichos, se nicíucínase deHi<rcr«u modo 
^"«inc sobre los otros). Se trataba de una etiestion muí s«ineJKute u 
la que se ventila entre El Semanario i nenotros. El Snnwnnrio 
tpiiere que el aiUculo ^.'' «le la CitnKtitucinn s<> entien<la como sí 
estuviese escrito asf: Solo son ciudadanos aciivii* los chilenos 
que, etc.: i ejtto es luquc iii.sistitii(M< tiKhivineu tnverqueno es una 
[ int«ipr<>tacion lit«ral del ailfciilo, .se^in oiitieuden los ¡uriscoD- 
BulUM ataeríeitnuet lit inl'iT|iri'tnc¡oii lileml. Cre<niiO!i, j>or tanto, 
(ue, eüüuido a la lelmdt-J arlieutn 8.". puede habiír ítlro» ciudada- 
[hok Hclivos adornos de los que en ¿I se definen, siempn: que deban 
Lsu existencia a una leí; que, si después de promulgada la coiuttt- 



30-2 



1II8CRLAXIU 




tticion c]« li^3 no puetk- n'lqiiirinfL' 1n ciiidnclAnía activa scgnii | 
constitución de l^-Jíf, tlerogada por el preámbulo de la de lí 
puedo a lo m^OH conservarse; í que. consigiiientenrieaK% ciiandii | 
primera de las díA^wícíones Í»xtíi»r7</rí«« establece que < la ca- 
lidad de liaber leer i escribir ipie requiere el articula H." wlo U-r.- 
dnl erecto después del año ls40», no puede hablar de otro i.'t.i ;.i , 
^uc el i|tic da a dicha calidad el artJculft K", que ew la Hdquiifici<M^| 
no la ouM.-rvn^ion de la riiidadanía. Onm engnfíani>M miicbo, ^^ 
oat*- mciucinin «-sUiblMc ilc un modo evidente qoe el Mentido de 
£Zi%n(>(iutriowdesvt)idcliiletradc1a coDMtitticion. Su interpre- 
tación es ri?«tricíivn; i »Íi^iidiiIi>, nn purtl<! ser ¡itvnij. No neR^i' : ■ 
qae la constitución ha «ubiiitliiuidu lu>< derechos polilicoN a i- ih\- 
sítos «que no tieiwo c) sello de la perpetuidad»; «que pueden 
existir hoi i extinguirse mañana». Pero cabalmente lo que 
trata de saber es eu qué sentido habla la constitacion aceren 
la otlidad de saber leer i escribir, si la auboidina a la adq»i.sicii 
como u la conM-rvncion de In ciud;idnnfa activa; si el quo fué i 
tituido ciudadano activo, sin esc rci]UÍsito. cu 1833, deja de 
ponqué no lo tenga en 1 84 1, Hasta ahora no m noB ha citado ti 
texto de U constittidnn qne pone termino ni derecho ailqnírído; 
o por lo m^-uns, lo que »c noet ha citado no e»( la constitucioa 
tendida n la letra. 

Ni de que tus derecho» de cíu'1h(Üuio activo exijan do tiempo 
an tíeiiijHi la comprobación de Ion n>piÍKÍt<Ns se deduce ima di 
nncia esencial, por lo que toca a la muñera de adquirirlos i 
servarlos, entre esos derechos i cualesquiera otros. Es n< 
estar al lenguaje déla constitución. El artículo í*.'haoe por 
ministerio de la lei ciudadanos activos a ciertoa chilenos que 
fine, i el articido U." habla del goce del derecho de sufrajio, 
esto no e^ cí>tablcc>;r una darl.s¡nia distinción entre la pmpie 
i el ejercicio del flerecho, no hni atuiíx exacto i pntcLto «n ol I 
guaje logul. La con»titucÍou no dice que no e» ciuihulano acti 
el que no tiene la insciipcion i boleto, »iao que no puede ejoi 
los dciY-chos dv tal, que es cosa dífercntfsimn; porque saa raui 
fcjx-ntc* 8U» efectos prácticos. Si legalinente son cíodadanos 
vos ciertos chítenos, no se les puede negar la inscripción i boteto^ 
si de nuestros argumentos resulta.ie con cñdoncia (como lo cree^^ 



KJVTUSIOK BORRIi BL KFKCTO RKTnOAfmTO DR LA I.RI 303 



inu") (|ti<- )i)si]iie iiiiii.-i<ic|iiiri(Irilai!Íii<!iii:UnfnuclivAtún c-l ivi|iii>í> 
tjn<l« likiL-cUimi «•writiini, Iti r<;liciwri íÍ^'t-ihiwi <i« lí*4'>; iiniv kñ de 

, eleccium-» ()UL- pxíjicm; tnl requisito pnm cotiCL-dor In inscripción 
i bolclo, violnria iiiicstnt carttv constitucional. Xi si- tügn que psa 
diatincion es solo propin de loa objetos materiales. Los artículos 8." 

F i 9* de la cDnslitiicíon La establecen claramente en el derecho de 
snrnijio; i linter de cmi, niictitra') levos civiles la habian reconocido 
en otnw ik-nThort iiKXjr]»oi-alt>íL Tiin iniv,i-poml cts la cnlidad de 
franc4»i, por ejemplo, como In d>: ciudmlaiio fruneot con derecho 
de aoftajio: i on el articulo do Mcriin cjuc hornos eítado otra vea, 
puede verse qne la lejUlacion francesa rocopoce esa misma distin- 
ción i-elativamente a la primeni. I'or la lei de 2'.¡ frimario, afto 8, 
iu» cxtifinjiiro» (jiie habían rf^sidido diez años en Praneia, deí^c» 
do haber duelnnulo hii Íiil<-iieÍon de. avecindado, i'nkri iiiviistidn» 
ip»OJare de la cididiul di? franwwü*. La lei di; 17 de tnurz» de 

1 18l>9 les impuso la necesidad d« obtener un documento .luti'-nti- 
co de uní investidura legal: i [mm ello no le-í exije ifue obtt^n- 
gan earitu tleTWtit>vÍis<ici<m,siaoairta» de (lecttiíiicion de -nw 
turalidad. 

La diferencia pnedc parecer de poca o ninguna importancia. 

' Sin est«: document'>, tus ijue hubiitn obtenido la calidiu) de frutn;* 
»es, los que la k>i miiuba como fiiince-st^, no [hhIíiui ^ozar de nin- 
guno de loa derechos civiles o políticos anexes u ella; sin embargo, 
el lejislador, pudiendo hacerlo, se abstiene de dcrogai- un derecho 
iul(]uiridu, i li^ hace homenaje, aun cuando somete su ejercicio a 
una formalidad índÍKpen8abIe. Si e.ito, por ima parte, manifiesta 

I el TV!'peU> del Icjisliulor a los derechos adquiridoB, establece, poi- 
otra, d<! un modo iniHiufvoc» la difen-ncia entre au exintencia i aa 
cjorcicia lüi n.tididail, jqu¿ i^ In pi-optedad, la poae.<<ion, el nsii* 
fnicti]? Todivs estas son cn^-wiones de la lei: DHceo, viven i mue- 
ren de] modo que lia querido la lei. 

Si la lei de 2 de mayo de ITUO wxijió en Francia el juramento 
civieo para et ejercicio de los derechos de ciudadano RcttVD, li\n& 
ae sigue de aquí? Que el ejercicio de esos dei-echos estaba sujeto 
en Francia al requinto del juramento cívico; to micmo quo en 
Chile i en totlas [Kirto-i lo eatá ni cumplimiento de otras condicio- 
nes nece«ariii-t. Pcín ¿qut^n ha dudado jama» una verdad tan 



S04 



UIiKKLAxi.t 



dant? Ia ciKwtiwi w "tni: m» st» (miii <lv «vi-rijínnr ¡d patrie " m» 
ejerceree il ddvchodv ííufnyio siii Iii» i\-»[ni^<itijs pnr*!!» r]Qf U 
leí ha prescrítu; lo quo ac UuIa de poiiv-r t-n claro es ñ U riilíilfMl 
<]e taber leer í c^mbír t.-^ o dii nno rio cilue. Juzgamos iitti" iki, 
por la simple razoD de no incnci'^BHtM' cw.- ivi|uUilu t-n «I nrlícn- 
lo '.K" donde se e«pccÍfícaD las ooodiciontM ncosam» pcua el ffoee 
tjiA (Jvrechu de safrajio, sino en el ai'lfculo A" donde ae definan 
U« calidiides í[uv por la niiem oonirtitiicion crmtteren un iuvt^ti- 
dura. 

jSe dini quo «un la conservación il« U ciadadAuiA ncü^-B cm 
impoeibk b^ la coiMtitticion di* 18:j>(, {>on)Uu fii d pn'ñinbnlo 
se dodara qno qai.'iliin *in víwtu Uidas In» disixMíicioiKw coau-ní- 
das en la constitución de l^-íís! En nuestro discm'so prec^ciitt>, 
hvmos Batit^echo de antemano a ese repara No se puede ya, an 
dudft, adipiinr la ciudnflania activa por otroü metilos que los i 
Ui cunxtitucion del 1833, asi como nosepiiede^'aadquiñr tai 
dad Hv chileno mro pc^r tos incdiotí e^pociliaidott ou elbv pt-nt : 
puede consvrvAT In pnniem, como la HogniMln, KUpoiiít^uduln lejit 
inanicnti- 8dqu¡H<la bajo el im|)cr¡u de las coustítiicione» ante 
ríoivs. Eato i no mux ¡ngnitiea la ex])rc6Íon t¡uedur sin f/ecta 
jvirque. si de otro modo fuese, si con la constitocion tie 182j 
liubieiieii perecido todo» loa derechos con feridus por ella, s« habttá 
34-guido el mafl grave i monslruom trastorno, 

/Sir dinl ipie. en nne^tro sentido, las ciuncim do ¡tUí^^iniifioDes 1 
pérdida dt- 1» eiiidiwInnÍM iict'ivii M-iinii muuf psfM lus que la hn^ 
bicwen adquirido bnjolalei de I^S^i otnispura Um ciudadanos) 
tivBPcroadoB por )n leide ISSÜÍ El iluslrodo esciitordeWi'íniíí: 
mnrío ^ecíj elocuente do una voz «pie hemoe okloen otra jeirir, 
no es ella misma) nos permitirá decirte que e«a doria nnn deduc 
eion ilejltiina de imestros principios. ¿Qué es lo que ilicx>n los" 
Artículos 10 i I ! que tratan d« es» Mii»poii«on i i>^nlídar jHii 
blan en ptirtícular con los ciudadanoM activo» coustitni^los por \i 
nueva lei fundiuiH-níal? No, por cierto. Hablan con todoa 
ciudadanos activos de cualquier modo que hayan «ido 
tuidos: «Se suspende la calidiul de ciudadano activo, , .> «Se pie 

la ciudadania it Para qne tal consecuencia se siguiese dt> nuc 

tros prineipio», seria preciso torcer con la mayor violeDcJn el ^r 



n 



DltiCPSION 80KBK BL BPKCTO BBTBOACTIVO I>E Iti tKI 305 

ítido tit«rnl do los artículos 10 i 11, «iibentvDilivnUo pn ellos una 
eütriccion que no tíooen; i cae ch cabalmcute ol modo de inter- 
.■-Xar contra el «ital bemoa protestad», i que desearíamos ver 
pruMcríto de nuestro foro i de nuo.itra9 cAmaraa 

\i;k hornos exlendidii man do Ifi «[ue pensábanitisi, i teaemoa qae 
kdcjar pum utro núnieru 1a CDDtiuuKÜon do este «siuito. 



Continiiamoa la materia de nuestro artfrtilo preo^ejite. 
La doctrina i|iie El Semanario d^ace do un pasaje de M. 
^Hcrlin, no no» parece* exacta. La lei dictvula por la Asamblea \a- 
^ciunal de Francia <d 2 de mayo de ITOO, establece que todos 
lujucllos que UiHndos fuera del reino, de 'iwdres extranjorws, se 
hayan establecido un Francia, ¡«caii repiitAdoK rnuicescs i ndmiti- 
doa, prestando el juramento cívico, ni ejercicio do los derechos de 
ciudadanos activos, ilespues de cinco aAos de domicilio, etc. La 

I lei hiici! depender la calidad de frunces, no del juramento cívico, 
«inu iktl diHiiicilío, i de loa dentar requiaitos que expreíta; pero 
ttxijc ol jiimiiionto dvicojMira «¿ ^ercicto de loiderechoudeeiv,* 
da'lnnn nctitío, i para eso solo. 
Distingue, pues. ( i así la inlurprebí uda seolencÍA de la corte 
de casiuúoii), cutre los que dcbco ser reputados Annccscs i los 
qnc quieran ser admitidos al ejercicio do Ioh derechos de ciuda- 
danos activo»; de la misma manera que nuestra oonstttucton dis- 
tingue entre los que deben ser reputados ciudadanos activos coq 
derecho de sufrajio, de \n» cuales habla en el artículo S,", i los 
que quieivn guaír del derecho de sufrajio, a loe cuales impone 
pcua el ejercicio de ese derecho las condiciones contenidas en el 
artículo 0." í^v analojta noA parece exacta. Por consigiiienle, de la 
tnisnia maneni que liut que en (-Yiuct» habían adquirido la odidad 
do franceses por la leí <lc 2 de mayo de 1 TfO, no la perdieron por 
las leyes posteriores que exijieron algunos requisitos ma» para 
adquirirla, los ciudadanos activos, creados por el articulo i> " de 
nuestra constitución combinado con el 1." de las di^posicionee 
\tranñtor¡»M, que rijid hasta fines del año de 1840, no perdieron 
«sta eidirlikd por la lei que de»de 1841 exijiíl p<int esta adquisícioD 
ima calidad mas, la de sobcr leer i escribir. 

ta8CBLA.NU SO 



soe 



atSDSLÍSKk. 



I aun hai en osto iiiin circunstancia quo R'rtifica mu^ilni «¡i 
niño. La leí ijue emi»c»í a rtjir de«le líS4l. fué el mismo orllcnlq 
8." de la tuif^lna cxmKtitudon, pmxi obrando va por ai solo, áa i 
I.° de las dispoaieiorw» íratifítoriíDi, i]ii<- había espirado. iPdq 
de presiimirae que el mismo ligí^liulur, t-l ni>.tmo acto de Icjisla 
mm, que en IS33 da a ciertos individuos c] caKcter de ciuc 
no» activotr. <iue loa encuentra capací-s i hábiU's ptini In fancionea 
el(Ktonik-K jiiu la ciüidiul de sabor ¡eei' i escnbir, m lo i¡iiite, lo 
declare incapacQS c inhilbiles co 1841. aunque conserven todo 
\f» re<|UÍ8Ít4>s que, vn su conouple, los habían hecho idóneos 
ejercerío. i aunque no hayan incnmilo t^n ninguno de los i 
■de suspensión i pénlida, definido* en los urtfculiKi 10 i IIT 

Sabemos bien que, para salvar csítu inconsecuencia de la lei, : 
supone habérseles conferido c^ntdicitmiilmrnie la ciudadanía 
tivu; pero c«tA os una pura suposición. El artículo tn(n»)U>ri<> n4 
tiene ninguna e^tpresJon condicional: lo que dice c* que la cntiflafl 
de saber leer i tscribir i«)Io tendnl efecto después de euinplido < 
abo de IMD; lo cual equivale a deoir que esta enlidad no enneu 
trini con las oUiu> del articulo 8.* para crear ciudadanos actii 
eñno desde el año de lí*4l; jK-m n» equivale a decir, por ningnii 
de loa procederes de interpretación literal, ijuc ia fidu de elll 
despojará del carácter de ciudadanos activos a Im que \q i 
sin ella. 

AlégH»> la diferencia entre los derechas cíenles i los poUticos,! 
«c dicv qui; la corte de casación justifidl par ella su fallo en 
caso del prliiaiie de Henin, que habia muei-to sin prestar el jar 
mentó cívico. Tratábase de ttabcr si este principe había perdida 
la calidad de francés, i la corte falW que, no obstante los leye 
posteriores que altcrabají lo» itiquisitos necesarios para serlo, 
la había perdido, ponqué bajo el impL-rio de la lei de 1790, le 
bia sido irrevocablemente iulquií'idn, ftiudfiiid[iM> ¡uira ello prime 
i principalmente en la construcción gramaticnl de la lei, i 
divndo oDino una raíinn accesoria la diferencia entre las dos e? 
cíes de derecho», ¿Qué es, pueti, lo que significa esta difereuci 
Que la leí puede dar i quitar como quiera los derecho» poUtic 
pero que, tratándose de dcrechus civiles, debe proceder con muct 
circunspección, respetando loe adquiíidos, i absteniéndose de 



DIMUaiOK SOBRR EL EFKCTO RETROACTIVO DK U LEÍ 807 



I 



I 

I 
I 



tniT, cotilo di«o Brnthnin, Itut f>p«ranxa.'i que olla nii-'iiiit Ini liocho 
nnccr. Pero /cuAndu homo» in-gado nowtivw líston principios^ Lw 
que hemos dicho, i to que rvpctinirw, k* que, por lo tocnnte a su 
adquisición i su pérdida, loe rlcrc-chos polítios «m lo niisroo qu« 
los civiles; quo unoa i oti-os nacen i eqñran a voliiatad de la loi; 
i que en la cuestión de quo e« trata no bai una Ici que dcRpajt? 
de la calidad de ciudadanos activos a los que lo eran antes de ÍH4l 
sin el ffs^uÍHito de la Iwitiira i eterítiira, porque no puede enten- 
derse que los texta-í |e^.ile?t que se han citado, ordenen seiiiejniiti! 
despojo, sino n merced de rciítnccioRes i condicionD» tticica«, qui- 
en Oft» materia son iniidm¡Ml>!e--i. 

Hfinio« presentado ejemplo» de lejiídiicíonv^ extmnjcms. con ttl 
solo objeto de justificar las reglas de inteq>ret«cion que seguímos, 
i que podrían parecer a muchos demaíiiado extríetas. En Chile, 
sobre cuestione» ci^nstitucionales, es fuerza que nos atcngamiw al 
lenguaje de la constitución; í solo donde el texto ea oitcuro, o 
donde de entenderlo a la letra se siga un evidente absurdo, es 
licito recunir a lo que se llama en e! derecho interpretoeion ex- 
tensiva o restrictiva. Nuestra constitución lia eslAbleeido una 
claítc lie ciudadanos, que llama ttr(im«, ha t-numenvlo los requin- 
tos m-ce«iai'io:« piini entrar cu ella hasta 1h4); los necesarios para 
entraren ella di-silc I>i41: Ins formalidades necesarias para iim- 
todo ciudadano activo, sin dÍ!>tincíon de les creados por ella o por 
otis, ejerzan los <IcreclioB de tales; i finalmente, los casos en que 
fie sntípeiide u pierde el caráct«i' de ciiidadaii'i activo; en ella «oía 
debemos buscar esos requisitos, esas formalidades, esos casos: i 
no podemos desentenrlernos de la distinción tan elanunentv enun- 
ciada on ella entre el canlcUír mí.vmü i el tgereicio pcrí<Mico tU- 
\ti» dei-echos que íl oontii-n-. 

Antes liemos indicado la cjue nos parece recta intelijcncia de 
aquel preámbulo do nuestra actual oonstátucion en que se decla- 
ra quedar sin efecto todos las disposícione» contenidas en la leí 
fundiunental de IK2S. Desde 25 do mayo tlv ]r<33, solo la prí me- 
ra pticde tener efecto, pue<]e eoiwtituir derechos. Pero jcjiíeml 
<wo decir que desidc ec^ fecha quctlan derfruidoí i anirjniliuliLs los 
derechos establecidos por la constitución de t^8{ fSe ha meditado 
sobre el monstmoso trastorno que serfa la precíea consecuencia 



308 



Ut^u^KLAüKA 



I 



do í«inejantc principio? Concedamos, enipepo, s los partidarias do 
la opinión eontnuia todo e\ npoyo que buscan en el preámbulo 
do la constitudon de 183'J: enWmlÁmodu como ellos lo entienden 
iQiiésa ís^giiiri» (k- ai)iif' Que no i-xíttU'n lo» den^bo» creado» 
por In constituciou Jv 1 8iíS. Pero jiliruino« lo tfüxnio ilc los dere- 
chos que dclx'D el «cr A i-»a miinita constitución de 1^3, í utped- 
ficamentc a su artículo ».• combinado oon ol I." df; las disposición 
■RC» tranñtoriasf ¿Donde está on ella el textoque declara ^ttarf/ir 
sin efecto, en el sentido de nuestros adversarios, la citiida disp] 
sicion tranítitoría deido 1841? Ea preciso recordar lo <]iie hemos 
dicho i prohitdo átiit^ df ahui-a: una disposición transitoria puede 
producir cfwU)» [»ennjmi,'iili-s; í no e» un argumento qui- dMlnira- 
estn aserción el ejemplo de ditpmiciont» tmwñtorituí que piv 
duoen efecto» destituidos n pci-t^'rvr con oIIil Debia prcibdi^Mnos,.^H 
para que del titulo de esas disposiciones pudiese dcilucirso uno. ^| 
consecuencia Icjftima, qv^ nÍ7i<;ruita diapoticum, tranmUma 
ptt«d« producir e/eríoa pe7'mane7tte9: aserción jeneral que segn-i 
nimcnte no qiierM ¡«ontcn^^rel iluirtrado escritor de Kl Semaiiario.} 
Dicesc en el discurso iiuediscu limes que 4fu¿ temporal Ucon-j 
cesión porsvi'Io el derucho desufrajio, scgUD la oooiítilucion mis- 
ma, debiendo rcDOvarsc de tres en tres años la io.'w-rípcion en los I 
rejistros electorales». No es temporal el dei-echo, sino las forma- 
lidades con que debe ejercitarse, prescritas en el articulo 0.*> La»J 
fonnalidadtsi producen efectos t«niporalee: e« neoesario renovarlu| 
«le ti'e.s on tíos aRos; pei-o eso »o es decir, ateniéndonos a nnestra.) 
oonülitucion, que se ri^ueva oon ellas la calidad de ciudadano ' 
activa El (|ue se pníwnlH a ser inscribo en los rejistros eU'ctora- 
les, jcu qué cíuúcUt ^c pi'0)i¡uutAt En el de ctadnd»w> activo se- 
guramcntc. La inscripción no le hoee, pues, oludndano aet)VQ¿| 
declara sotamcnt? que lo os. Luego no es el cuiácter de lüudadano 
activo lo que so renueva. Luego la concMion de ese carácter no _^J 
CA temporal, según la constitución. Cuando dice, pues. El Sema-^M 
ttario, que el derecho de sufinjio caduca con el termino que le ha 
prefijado In K-i, si d ti'rinino dit que se trata es el del trienio en ^^ 
quo w¡ renuevan las ÍnscrÍ)icÍoiie«, confunde el derecho con la de* ^M 
daracion del derucho; i si el término a que alude es el señaUdo 
en U disposición transitoria, entiende gmtuítamente qnc en ella 




DI&CCSIO» SOBRE EL EFECTO BETBOACTITO l>B ÍJ, LEÍ SOS 



I 



se pone término a loe derechos ad<|nit'i(UiH, i iio al moáo do adqiii- 
riiliK; confíiinla k cúiuervadoii con li» ndqiiiíiici<ni: wipone lo ini»- 
uiu nw í*í ili)«]>iitn. 

I>¡cu Et Sei'uiTuirio quo el ujviuplo de ijiiu nú» valimos pitnt 
probiir «{lie unii dif]>o)>i<:ioa tiHivüturia puc-dc- pruilucir c-foeUK« 
permuuvntcji e:^ inadecuado, fund¿nduii(i pata ello vn ul eonocptu 
t]ue acabamos do refutar, cuya inexactitud uos parece evidente. 
Discutaiitoa ahora el ejemplo que w nai opon*?. «(HupongamofO, 
<lice El Semanario, «UDa Ici que dijese: son chiUnu» Iw bu^ite» 
mereantat que tengan taU^ i iale* re^uiaitof; i se agregase: Ut 
palente de tale» btiqtixa deberá niumaree cada tanto tiempo; i 
liiejfo nnudi^poMcion transítom oonoebida a»i: el requisito tal 
ihi Ion coniprenditlan en la lei para qtie un fitujue aea chileno 
«uto tmulrá ejMAo de»p\u* <íe cumplido U aHo de ISüO. Llegarlo 
el C(LM> de renovar til |j(ilente, ¿tíf <i¡s¡>ensíiria (¡se n^fui^it» des- 
pués de piuadfi In épuea jm^tijiidn pi>r el aitícido tniiL'«ÍU>ri»í 
¿No quedaría sulwtstcnte en toda» sus parUís la disposición pri- 
iiutiva?> 

Qnedaría subástente en todas sus partes la díspú«cioii primi- 
tiva res|>ucto de lat butiues quo «3 preí>cntaí<en por la primera 
vez n recibir patente; pero no riMpeclo di- los olroü. 

A los (jne hiibicwii navegmlo logiilniente <.'■»! jKtbellon chileno 
antes de I-SflO no se les dispensará el requisit'): pui-quw yn *e Icst 
ha dispensado, Í no necesitan obtener una niiamu dispeiisn tlon 
i veces. La patente no hace la nacionalidad del hu<iue, »ino Ih tivt- 
tifica. Debe, pues, darse, sin nueva dispensa, u Ins cinbarcoeioties 
de que se trata; a m¿noa que la leí de navegación declare expre- 
rtanicnte que, despiicA de paitada la época prefijada por el artículo 
tnui^iiorio, pierdttn lu Ciiltdnd de chiEena.'t la^ eiuljAii^aciones quo 
al tiempo do renovar xu patente carezcan del consabido requisito. 
Supóngase, para fijar nuestra» ideas, qm- el tul iiiqnisito oonsiHta 
en haber sido conslruidos en astilleros chilenos. Si espirada ettt 
4pocft dejasen de ser chilenas las embarcaciones de construcción 
extronjeniK, ¿qué ferian? í-Se verían obligados sus dueños a cnaje- 
narliks en paise.-^ extraujeros o dt^lntiila."? Sup¿iigase que et re- 
4)UÍsito consista en que el cnpLtuii i la mitad de la trípulacion sean. 
diileiMs. Esta es una odidad flueiuunte: se adquiere, se conserra. 




SIO 



XISCKLÜCEA 



i se pierde cao ella la calidad du ombarcaciow» chilvaa» un U. 
bip<iteiits de que se trata Si al tiempo de ronovarec In i>at'.'nt«, «I 
ca|Mtan o U milad de la tripulación no son chilenos, tiimp<wn la 
OA el biujue; i negAncla'«el« la pfttente, no ae destruirá nn d««ctia 
adqiiirído, 8Íno se (luclanuá itolaiiiente que no exiale. El capital o 
industria qiiu pide el iiniculu 8" p«m teiier el derecho de sufra- 
jio vs una i»1idad tlv tvba «fpvciu: no así el requisito de iciber 
i •;»ci'ibir, colocado por la con;«bilucioit mUma üd el inciso prí 
ro del articulo 8.", junto con ol do chileno, i ol do iiuiycMr do vcin 
ticinoo o de veintiún años. 

La lei que pide eierto capital, cierta industria de que ririn 
para la calidad de ciudadano activo, e* consecuente i justa cuan 
do quita cwi calidad al que por ese capital o industria, que ya no 
tiene, la obtuve^ pero no w: podría decir lo mismo cuando degra- 
(Ia«c de la cutegorii» de ciudadano nctivo por no seaUa- Iw-r í e» 
cribir. al que !^iu tse tvquL«Íto fué cou^denulu por ella tnínn 
digno de obtenwla. 

C Araucano, aHo de 1K42) 



4 




Don Manuel Antonio Tocomal publica todavía en defensa i 
su op¡nÍ<») los artículos siguientes: 

REFURUA DEL ItEGLAHBNTO DB ELBOCIONES 

IV 

Contestaremos á k pregunta que se nos hace cu El Araucana 
miinero 634, miuiiftntandu quo, sin dejar de ser lejitímas las reglas^^ 
do ínt«rprutucion indioulu», no pueden aplícaiw con exactitud a^H 
la cuestión que se ventila sobre In calidad de saber leer i escribir " 
para el ejercicio del derecho de sufrajío. No pticile» aplicarse. dc-^A 
cimos, poique los do>» artículos constitucionales, ni presentan di-^B 
ferente» sentidos, ni las palabras son oscuras o ambigua», de modo 
que para la intelijencia sea preciso apelar a la Intcrpn-tacion. Asi, 
pues, si en el ejemplu de loa Estados Unidos se noe ha querido 
dar solo una muesbm del rigor cou que Us judicaturas do aquella 




StitCUSrOX iWRRR EL KKKCTO RÜTItOlCTIVü i>K Uk t.KI -Stl 



I 



I 



ntuñun ndhicKii al wntido lilcml dv In lui, imitémoslo rccluizando 
las v.iix-pcioui-H i\\¡v tionCD por objeto dcjnr ¡i salvo los dun.-cho« 
ad()u¡n(Ioti, uu»ti<lo ¿slos no pertenecen al número de aquellos 
cayos efecto son duraderos, ní dependen de condiciones necesarias 
parn su ejercicio. 

Ks una máxima reconocida, dtc« Mcriin, que no debe distin- 
^uirso en Km «utos en que la lei no distingue ai se pu«di>n poner 
exciificion<=« üiii un» m^oa [xtrliculiir, sacnd» de In lui mi^nut o de) 
tnotivu en iiue »e fumín. En el cjuplrítu dv la loi debe buK»Li-sc la. 
interpr«.>tacÍDn (•). Según esta wgla univerEalmcnte admitida, nO' 
pueden ser citidndanuH activos Don derecho de sufrajio sino los que 
descñbe el articulo tf." de la coostitucion, puesto que no se hace 
distinción entre los que adquirieron esa calidad antes o después. 
Dispensar la lectura i escritura a lo« calificndoe anteriormente 
importa una excepción i de aquellas que no .se deducen de la leí 
o del motivo en que ítc funda. Toda lo que >io fnt4 fn ^ cuerpo 
de Uta le^, no itenl Uñ, es el principio de Hentham. En el ar- 
tículo 8." »c diüc que man ciudiuJiincK< iu:t4vos Itm chileno» iiiie, etc. 
Esto CxUt cu vi cuerpo de Ia.t leyes i vsto os I» lei. Xu »v ilíspeiisa 
la calidad de saber leer i escribir a los que adquirieron la ciuda- 
danía actis'a por las conntilucioneR anteriores: no está en el cuerpo 
de l&H lejre» esa exclusión, no os lei. 

Pero enA diüpúsicion, se nos dioc, t>e aplica a] porvenir: ya no »e 
podi^ adquirir lii dudn'luníii tu;t¡va )>ino por los medios pirrmitidu» 
en la ei7ii»titi)CÍoa de ]>i33, sin que se excluya la ciududunüi nd- 
quirida por leyes anteiiores. f I el preámbulo de la constitución 
rcformwls nada vale? ¿La existencia de los derechos políticos no 
data desde la promulgación de la lei que los ha declarado? Una 
vez derogada la coniítitucion de IH28, todos los artículos do la de 
1833 debieron redaetaiíie como si fuese la primera carta funda- 
inentAl <\av m^ promulgaba. No era, pue». necesario decir que aolo 
eran ciudmlanu» nntivo!* taléis í tnles chilt'nos, dimle i^uo el preám- 
bulo de la conittituüioii ivfonníida donti'tiia la exptwiion de quedar 
»ín fj'n-lo tfKlft.'í liiíi di.q)oNÍciones <lo la de 2H. 

, (*} Cent dkiu Tcuprít de U loi qu'on doit «n ab«rch«r riaterpreUtioa. 
F Sip^l'Mrt—'V. /itítrprélatioa. 



::i 



313 



xnacKLixBi 



Lft lei posterior cnaoebidii en tiíniíiiuM ncgaüvoii, hn iliehí 
Blackstonu, nutiríilnd i>;^-biblv, «lomgn Im nDl<.-ríor. aun cunndo 
DO lo expi«»;; ponjuv I» iK^ncíon «-nvimlvt^ virtimliiivnUí la dcm- 
gaiáoo. Como la ni^acáoD tistA en el prctlitibiilo. muía impnrtn c\uio 
no se cncinínlrc vn el nrti'culij ÍS.", piii-s era inútil repetirla. 

Sin raciocinar de dittiuf j modo sobr*.' la adquisición i cwoserva- 
otoa dd los deroehofl ciril«fi i politicos, puede estAblecetse la dife- 
rencia que los distingue en cnanto a su duración, ya ponjue 
Dso de unos i otro» no es continuo, ya (xuxiue la coniptubacioi 
trienal que hg hace por medio de laA cnliticacionejt envuehn en 
DO«otn» el límiino del uíd del fUreclio fie safhyía No lo d' 
miuute, n-jM-tinios, la distinción entre la prcipiudiul i el ujurcict 
do una coita; irrupiodml ([iie njula vulu :«¡n ni titulo juiHiííailivu, 
solo la calificación dn c»o título. El cliilcuo que invista las 
dad«a de ciudadano activo í el extranjero que se encuentra on 
caso de naturalizaise, tienen derecho para pedir, el uno el bole 
de caliÜcacion, el otro la carta de naturaleza; i si por d minífli 
no de la lei se lograse ser chileno legal i cindadano activo coi 
derecho de Hufrujio, el goce de loo> jirivilejioe ([ue lo§ acoiiipaií 
no dataria solo <lasdc el tnomcnto en que se expiden la carta 
naturaleza í el boleto de caliticnciou. Que 69U; no pueda tn-gn 
al que invista las calidades rcjtteridas en el articulo ^.'' i Un 
los requisitos mencionados en la parte I.* i 3.* del mixmo artículo, 
es indudable, como lo es que deben hacerw; confiar esa» caliJad< 
i roquiaitoti, figunuido outiv las primeras las de «ibcr leer i 
cribir. 

La diferencia de derechos, la encontraremos establecida de 
modo cxpre.so en el citdigo civil fi-anci-x tVi ejercido de I<m d 
cho» civile;» es independiente de lii calidad de riudiulano, la cu 
Dolo se adquiere i se couserva conforme a la lei coostitucional.X*} 
Para la adquisición i coii>«crvacÍon, se necesitan dispaisicioncs ex- 
presas, i esto es aun iiuis necesario ti-atándose del ejercicio de d< 
rechos cu/o buen uso depende de la existencia de las oondicÍQi 
(jne los acompañan. A no ser así. tendriamo^ tantas clases de el 
torea cuantas constitución eii »e hubiesen promulgado, saiu-iouái 




(*) Art. 7. üb. L", tít 1." del CJdso GWÍ. 



DlSCCStUX SOBRE BC EFECTO aETaOAOTiVO DE LX LSI 813 



dose lina dcstgualdod qut- pu^nn coa los pniicipioK gq que estriba 
la fomm da gobíoruo, i que hATÍn ilusorias las garantius CMtsig- 
nadas en la investidura de los calidades el lleno de tas condicío- 
nes, i la foaefáon actual de lo que debe acompañar al am del 
derecho en los momentos de ejcircerlo. 

Sv nos dice que no hemo6 citado el texto de la «onatitudon 
que ponga (¿rmiiia ni derec;ho adqníridn i que cnt«ndeinü!t el ¡ir* 
Uctdo í*." como ni i?<tuvifi=«e e.saito asi: .i^ila <uin oiudndanos nclivos 
los chilunoe quu, vtc Dcjiuidu npiirti* Imk ruuuvs oxpuvslus tintes 
do abora sobre esto mistno, podcmoe decir con igual fundamento 
que tampoco se nos ha citado «1 texto de la constitución qne con- 
aerra el derecho adquirido. Si la interpretación que hemos dado 
aI articulo controvertido es reírtiictiva, la de El Arauatno es 
vxUítvfiva; i siéndolo, no puede sor liteml. 

<Pi-m vi siltiitcio c«>nservii, cuando uiut disposieion exprcta no 
ha quitado el derecho udqtiírídu, o no biii incompatibilidad en ul 
uso de derechos <|ue deben íu oríjen a las leyes sucesivas.» IGu 1a1 
caso, es una dednccion lejítima de este principio que las causas de 
suspensión i péi-dida de la ciudadanía activa suin unas punn los 
qnc la adquiríortiD bajo la lei de 16Z6 i otras pora los cindada* 
DOS creados por In de lt^^3. Vamos a ■louiosli'arla 

El silencio de la constitución de 'A'¿ conservando la ciudadanía 
activa a los que la adquirieron por los medios permitidos en la 
de 2S qne admicia, por ejemplo, solo tres causas de susjK'nsion i 
pérdida, n saber: A, II, C, ha debido oonservar el derecho para qne 
no so suspenda o pierda, sino por la^ caucas A, B, C. La lei de 33 
agre^ una causa que llamaremos D; i como el silencio eon-serra, 
la causa D no es aplicable a los que tienen un <)erccho ailquirido, 
a no M-i- suspendidos del ejercicio de hi ciudadanía o prí^7l'K■s do 
clin »Íno por las cansas A, B, C. SÍ el articulo 8." habla pjira lo 
Tcnidfro, luiblan tnmbiün del nii^mo modo el I U i 11. La deduc- 
ción C8 Ivjitiinn, no distíjigiiiemlo cuando la k-i no distingue. I 
haí varios otros casos en que podrí«ni<»i, »\n violencia alguna, de- 
ducir ci>nsecHencias senifjantes. El que hemos mcncitmado sotnra 
el valor de la pmpiedad inmueble Í del CJipiud en jiro que debe 
fijaree de dior. en dicx afios, admite igual deducción, debiendo 
ijucdar exceptuadas laa personas qno estaban un posesión de los 



St4 



UI8CELA1EKJL 



I 



derechcs Adquirídos; otro piiacipio tle desigualdad qiii> harin tía* 
!<»ni\» l.'iit iimí' SRliidnbl&4 giirantfiLi. 

H»i iivccsid»d de int<-.i-[>t\-tju- mu» Uñ, dice el jurbtcon»iilto fraa- 
ce» qatt hemos citudo, o poniuu t^l li;jUl(u[or no 1ia previsto ttitlos 
lus casott, o porqut! los términos de la loÍ presentan difcruntce «cn- 
t)do6. Lo segundo en mas bien una aclaración de las paUbras da- 
di>wu> i> ambiguas. De aqui resulta la facultad para lidiar los vacíwi 
riüiokor las dudas, pudiendo conceder^^, sea para lo uno, sea para 
lo (iti-i), o pañi ambo^ a un cienipa En nuestro caíMi, mas bien que 
duda linbrA vacío; pnes no hni una sola palabra del artfculu 9.* 
c«_v« signiticnciun no sea bie» (:<)niicid.-L íSi>Iii el congn=*o pD<bi'¡ 
R'volvi^T las dudnsqui; ocurran ¡Kibn: la in(vliju»cÍAde... eLO Estoj 
i ito mas dicvul artículo 1<34 du lu coiutituciou do 18^3. Ln facal- : 
tad concedida no uutorixu para llvnar rucfwi: no da el dcrvcho de 
ínteqtrctar en toda su extensión. Quizá con premeditación i estu- 
dio se coDvirliri esto último en mat>n-ia do reforma, en razón de 
su mayor importancia i de la calma i madurez con que debe pFO- 
cedi-i^í en el exiimen de las leyes fundamentales, antes de aven- ^¡1 
turar variaciones o moditicaoiones p>-1igr<Mis. Para la reforma, se Hj 
necesita una dt-daniciou pi-ovia, la misma que debiera pruccdiTsI 
resolver dudas, adojitiitido el método que conctlia el acierto en laa 
resoluciones con el plan de discusión menos embarazoso, mas sís- ii 
temado i que uniformaría, sino ea todo, oí ménoa en gran paite. ^| 
el sentir de loe lejisladorea. ™ 

Levantamos la pluma después de haber insinnado las nueonee ^m 
en «pie se funda nuestra evidencia, la evidencia de la nación en- ^M 
t«m, aleccionada por la administración que planteó las escuelas 
dominicales, h^m de nociotjros >^1 pensamiento de boscaí- en oüita ^| 
«lusiou olntA pj'uulMu que la» que robustecen esa evidencia formada flj 
do tiempo atrás i sustentada con el ejemplo de los abntws a qnc 
da márjen la jeneralidad del suñajio. Si no hemos contestado sa- 
tisfactoriamente a los argumentos del sabio escritor de El Ara»^ 
caiio, cdlpese a nuestra infancia en el conocimiento de las reglas 
de ítitiTpi-etaeion literal i no a la justicia de una causa digna de ^| 
mas iliislriulñs defensores. Al poso que reconocemos la dificultad H| 
(pie liai [wm acertar en materia ton delicada, no podeíaoü dejar 
dc encarecer la economía en la intvrpretacioo de tu cortu 



i fuiuls- dj 



OISCCSKMC SOBIIK KL XrBCfU KETR0A(7T1T4 DR LA LKI 31$ 

Fmcntal. qoo valiera mas no tenerla, a promctiéndolu todo, se on- 
I caenlmn recursos para eludir ol cumpliioíeoto de lo prometido. 

fSfíiumarto de Santiago. ni'iriL 17, de 27 de octubre de 1842) 



llEKtíttJIA DEL HEOLAMESTO UK EI,Erx:lo:fEíí 



I 



En cl número anterior, publicamos la resolución do la cámara 
de lUputados en la importante cuestión sobre la calidad de saber 
leer i escribir para cl ejercicio del dei-echo de sufrajia El cod- 
greao, acatando lo» derechos adquiridos, ha dado a la dÍ8pt»(i<rÍon 
cont<;nida en el artículo 8." un ;'alor pitia lo vt'-ni<li!ru i ba decla- 
mdo p>ínn:uiiínte!4 Ins efectri« producidla por i^l nrliciilo 1." de Im 
dixptisicionoít tmnHÍtoriai<. Por nuiístia inirle, hcnio» lleuiido un de- 
ber wigmdo iutpngnaiido es» tnudida que conceptúennos en (pposi- 
cion con la letra i espíritu t\<: nuestra carta fuR^^Inuicntnb hemos 
sostenido que los lejísliidoivs de 1833 no pensaron eütablecer 
difeixiiicia alguna entre los chilenmque adquirieron la ciiidadania 
afitjvii por loíi mediiM permitidos en la leí de 1í^S<^ i \m que la lo- 
gmsen bajo <,■! imperio <le la eoa-<tititcion rvformfula. Las piezas 
(|ticin»ertumo»M ontinuacion, envuelven la contestación maa con- 
cluj'ciito i salisfaoUiriii cl ar^uiiK^nto sobre los derechos adquirí* 

Ído», i n-suclvcn la duda que cl congnso de lf»33 aclaró en tiempo. 
AccrcAndufic el periodo de laa elecciones de díputAdos i sena- 
dores, la gran convención comunict^ al gobierno que habia variado 
el artículo 7," de la CHistitucion de I>'"28, que habla sobre losciu- 
dadanotí activo», insultando de eaa variación unji uUemcitm no* 
taHe e» la hime de lux deccione^ Convocado el oongiiwo extraor- 
dinariamente para que dictase Ion providenoiiLS oportuna», na 
, mand<t por una U-'t siLipcmler las elecciwne», conlinuando liw cá- 
B^niOra» en ejercicio hiuta que no se reforuiase la constitución refor- 
^^BpdM. No exi'il'm ciu't'"Utni«< rirctores. dijo entonces el senado, 
WKpOf^it^ no w /M»t ntlijleadu a/n arreglo a la nw-vtt Ji»po»ieÍfm 
g\ie «eñala la^ calulad^ ■nfceaitrioa para c^tenar H derecho de 
.etífnijio. ^Quedará en pié el atgumonto de los derechos adquirí* 



SIfi 



mSCELJWKX 



<iiii? {Habln para lo veiiu!eTOeIarticiiloS.''í El acaerdo de Ugmn 
CDiivcoeiuii i la leí de Ití'd'S responderán. 



GRAN CONVEN'CIOX 

Santiago, tliciembre SO de 1832 

Por la rcfonna que haifUt uhorn ha hvchu U gran convenc 
hu variado \m artículwi 7, 25, 26, 27. 28, 29, 30 i 31 du la ooe 
titucimí db 1^28; í i-cjiíltAndo de todo una albcniciou notiiblc 
la \xi£/e de l>1cccÍoui-8, ha acoi-dado ponerlo ca nolicin du V. 
para Ira eü'ctoe que b'ubiere lugar. 

Dios guarde a V. E. 



SaSTIaoo ECIIÉVERZ 

VkcProÉdtalc 

A S- E- el PresüJentc de U República. 



Juan Franeiaco MeníMC» 

Statañt 



SavUiago, diciembre Si de 1833 

Remítase en copia al congreso oacioaal. con el oficio aeordn 
i comunUjUQSe en contestación la resolución de este caerpOL 



pRtEIO 



Joaquín Tocomal 



A S. E. el Preiideete de la Cámara de Seoad<ir«>. 



Santiago, diciemhr« SI de 1832 



La gnm convención ha trasmitido al pi-esídente de la Repú- 
blica cl oficio del dia de ayer, de que se aoompaüa copia, decía* 
nindo derogados los ortfculoa 7, 2ú, 26, 27, 28, '2.^, 30 i 31 d 



Discraios sobre su xfbcto retroactivo db li leí 817 



constitución de 1828, en que se fijan las épocas i foTmftliiln<íc!i de 
lit tfl«^^<x-¡i)ti de \ott nticnibrai t^iie fiegun ella deberían formar U 
cAmaní <le dipntados i oo[n|tletAr la do senadores de la pittxima 
leji^Intum oirlinaria. Quedarían asf TÍciadt» de naltdad todo» los 
acto« quo se ojitoutAüen a virtud de dtohoa arliculoet; de- qne resolta 
qu<? no puede pruccdci^c n ]gnt elecciones, husta. que por Is con»- 
titucion reformada, en cuyo importante trabnjo so ocupa la gnu 
convención, no determino la naova planta de 0!»ta parte de auea- 
tro sistema poliUca 

Tnuiferidas las elecciones a la época que acabo de designar, el 
congrCíW destinado a ejercer sus fjmeione.i lejislativas tajo el im- 
perio do la ciimtitucion i-efomiada, «e elejirá conforme a las re- 
glns extableeidas por ella, i la tirganíxacion del edificio político 
presentará en toíla» sus partfsí la del>i<la annonfa. 

La grao convención lia tenido un dii<lit pre^utes estas con»- 
deraeionoi al poner en noticiii del gobierno la dcrogncion de los 
enunciados artículos; i tanto mas conveniente ha pnrccido al go- 
bierno este paso, cuanto es probable que en medio de la expecta- 
tiva jeneral de la reforma, las eloccionca no excitarían bastant« 
ínteres para qne sur resultados fuesen i se mirasen como una ver- 
<ladem expresión tie la voluntad nacional. 

El pnuiidvulc de la Rirpública ha et^tirnado necesario convocar 
extraoftUnariamento las cámaras pam que, ooa noticia de CHt« 
acitenlo de la gran convención, procudan a taiS medidax lcji.slati- 

^^ vaa que le» parezcan op(>rtuna& 

^B Dios guarde a V. S. 

^L JOA 
■ eTcoi 



N 



Joaquín* Prieto 



Jotiquin Tocümal 



t£l 



El congreso nat^onal. teniendo en con^dcrocion que segnn la 
nota de la gran convención, su fecha 20 del présenle mes de di- 
ciembre, «e hallan derogados por autoridad comi>etento los nr- 

l^tlcitkis 24, 2•^ i W de la constitución; que se halla igiuilnientc 
ierugado el nrlfculo 7." de la misma, i ^stitoida otra disposicÍMi 

r<)Uc exijo distintos requisitos a loa oiwqPanoa electores; t que, en 



818 



UISCUJJIÍX 



tacTsa lie cstn dci'gigHcion i rvfonDa, tM piicde por nhor» ppKodv 
a ]as eI«ocioocs de tujcmbroii de Iiut oimniKs, de lax asnmblcji 
provittcjales i áe Iuk cabildos, pues niin nu ustá (ijndo i'l uúmero 
tie individuos que han de clejir. m \a, fonns en que han de 
Ücar lao eleccionisi, i lo ()ue es mas, ru> exiglm ñtuladanoa < 
íore» porque no ae han ctiliñaido con urrtgla a la «««'u iJtl 
paeicion que neíiala itut atUdade* mecaariaa jKint obtener 
dertuJto tie nu/mjio, decreta: 

AdTÍcL'txi rKiMERo-St^suHpendcnlriporiifaoni W elecciones < 
Memiidores, dipatadotí i roiembrus de (MnrablvAs i cniínicipHlidade 
continuandu entretanto \og individuos que aetuitlmeutc de»em-' 
pe&un en estos cargos. 

Abt. 2." Si a la piimcra reunión onUnaria del congreso no 
tuviera aun promulgada la constitudoD, el mismo congreso 
cioDal tomará en conuderaeiim en su primera .-ii>sion la prescnt 
Ici p«t* aeorílnr wibi-e ella io (¡ue halliin- ]hit conven¡cnt't& {•) 

(Semanario de Santiago, núm. IC de noviembre 10 do 18J 



{") Eat« a«u«nlo fué aprobado )ior k Oinuin de- Dipalodoa i «e pgt 
por leí en loa mUmos términos. 




CARNAVAL 



Acabamos de pasar loe tlins cíe esto tiempo destinado ni d<w- 
I -canso do la» diarias taitetú, i al recreo tan nocosario pai« n.'stau- 
rar tos fueizaíi que desfallecen con el ejercicio de las contintuut 
■ociipacioneii; i podetnotí UAegiimr quejanuLA tientpi) semejante no» 
ha im>porctoiuu]o niomenbis Un precío»us cii tan propio» paralie- 
Qur dv U\. sntiMfiuxiun nuis puru a on conizou (\w tuim el bien cv» 
sinceridad. 

EmIos días, (jue por un canomxado abuBO parecian exchiHtva- 
loente desUnadoa a la intemperancia i at desorden, ahora han HÍdu 
«L-Aalftdoit por la moderación i el meiego. Parece que nunca se hn> 
bicntn vint<i en Santiago laü luniiilttioi^as cabalgatas, tas desagra- 
dablo» reuniones de jcntcs prorisrtas de cencerros i otioa neme- 
janli^s i ni I ruin lentos, la» vocei* iíe»i;(Hrii)ia!«das, ni tantju acoinneit 
ridiculas de que eran tan abundantes lo« cnrnavnh^ enln; m» 
«otios, lo mismo que vn otra» muchas partes dci mundo civili- 
zado. Parece que jamas hubiésemos visio e«c juego conocido con 
. el nombre do ekaya, reducido a mojarse mutuamente las iM-ntu- 
luui t^ne en él intervenían, con inminente peligro de contraer gra- 
ve» enformed/tdi:». Parece, repetimos, que no se hnbiera tenido 
[ Jmiuu noticia de enjuego, que, relevando en cicito modo al bello 
«xo de los deberes que le itiipcrnen la delicadeza, la mesura t el 
pudor, en que consiste una parte de sus encantoes relevaba tani- 
bien de Ia.<f atenciones que tan justamente se le tributan i do ln¡« 



S20 



aiHIKLÁXEA 



coiti^iJrrwioiiBs coa i\ue so le trnta. Parece, cti ñn, dírentoe, i 
ntin<-A htibiéeoiiHiG visto uti pueblo, cuyas calles i casas no 
cían mas que la habitación de locos alegres; ponitte, al rer la con 
portación que en estos dias lUtinioe han observado todas las cla- 
ses del pueblo, cualquiera que no le haya viito lintes en ignalu 
dia^, juxgai^á que ha sido educado bajo laa reglas mas sevcraa | 
estríelas. 

No el sotdego violc-iilo, erecto de un mandato que hace n-prímti 
Ina tncliuaciorM>s i que sulgiui ni nwtro liut «cñali» del di^igusto. no 
el «usiejíii pavoroso, hijo del su^bo por una r^ilamidad Tv<^en 
!<nda, o del iiiiedu dv un mal funestamente prcvi^tto, no el soneg 
lánguido, propio efecto de la miseria o do reacn sufridas desgr 
ninguna de estas causas ha tenido lugar eo los dndadanee de I 
líago. ITn alegre reposo, nacido de un ftmtlo de Íli»iraeion i 
nna voluntad decidida por tc« verdaderat placeres, !«Í(-inpri; tvñi 
dos con la tumnltu<^>»i iiujitietiid; una tnu>q»i)idad, efecto propio 
del liiiítnfi dirijido por lot* mejoren principi<>< <!« niotlvracion; un 
Huare rt^oeijo, distintiva propio de alnuut bien dispuestas, es 
que henioH notado on los dias ui]uc hornos crvfdo justo i 
estas lineas: en ellos, se han visto frecuentados lus toatros i i>t 
casas de diversión pública con el mayor (Irden: i las privadas rcii 
niones han dado muestra de lo» progresos nípidot* que hací; cnl 
nosotros k culta sociedad. 

|Cou cuflntA justicia nos regocijamos por la ejemplar conduct 
de nucatros conciudadanos^ Ningunos encomios nos parecen 
ttuites para celebrai-la de im modo debidt^ i cuando entramos i 
re8exion sobre las ventajas que ella ofrece, ñas vemos justamei 
halagados de las esperanzas mas lisonjeras en únlen a un VL-ntt 
roso porvenir. El pueblo que una vcí ilcgií a gustm- los bienes i 
hei-entes a la modinnoion i a la decencia, i a saboTean>e con 
placeres piu-os aprobado» por la recta razón, ya tiene abierto i ex-i 
pedito el camino que le lleva tnuiquilo a) punto d« su felicidad 
verdadera, i con dificultad deja esa senda; porque, para absn<i 
nnrla, después de chocar coa el dictamen de su propia raxon i 
Hox por la amaignra inseparable de los remordimientos, tiene qo 
abandonar las conveniencias reales qne habia logrado por oons 
cuencia de su juicioso proceder. Quiem el ciclo que los s6Qt 



CAIUfATAT. 331 



mientos de moralidad a que son debidos los resultados por que 
nos congratulamos, no solo se conserven, sino que vayan cada dia 
ea aumenco: ellos proporcionarán todas las ventajas que o&ece u 
Chile la índole suave de sus habitantes; i éstos recojerán segura- 
mente por fruto de su ilustrada moderación la paz privada i pú- 
blica el mutuo aprecio i respeto entre sí mismos, i la distinción i 
buen nombre entre los extraños. 



fAraacano, año de 1836) 




HIBCXLinKA 31 



FIESTAS PER.JÜDICIALIS 



Nada es tan eficaz como el trabajo para preservar a loa pueblos 

d« los vicios; nada tan propio oomo el ocio para intivxlucirios i 

aumcotarios con la mayor mpidez. £u los pueblos laboriosos, ocu- 

pada la atención de loe individuos i^ue los componen en las tarea» 

¡ propias de su respectivo ejercicio, no se extravia a objeto» frivolos 

I í pvrjudiciulcat. Alli. rcportAodo cada uno de su labor lo que ncce- 

Isita pan U subsistencia i comodidad de la vida, no os una carga 

Ipeiuwa a la sociudnd, en que lo» holgaiMucü sirven do peso dema- 

Isiado molesto, porque nccesañamente subasten del trabajo ajeno, 

jcuyo!* frutos reportan o por erogaciones gratuitas, o por las vías 

Idot fraude o la violencia, siempre tan fecundas en pn^duccion de 

[{¡miHles mides públicos i privados. En fuenut de esta considero- 

], es deniiuiado patente la necestdail que todo estado tieue de 

[fomentar por cuantos medios sean pusibU-« el trabajo, i declanr 

Igucmi perpetua al ocio, procunuido cortar a toda costa sus pro- 

[^rraoA 

No discurriremos ahora sobre el modo de prt^rcionar las ocu- 

l|iacionea útil&i, haciendo florecer la industria que las proporciona 

i abriendo nuevos canales al comercio; lalvez procediendo de esta 

modo noA distraeríamos en proyectos inasequibles en nuestras 

< circunslancitis i no saoarCanjos otro fruto que llenar el papel ooa 



su 



3ITSm.iSRJl 



« di- 



palabras inútiles. Solo de^ejitnii» tjae, bajo el sdíitoina de tmb«jc 
puopibs de nuestro estado actiui!, .se remiieTan los obstácalos qoe 
t» uponun ni bueu empleo de liis AptiUi<ii-8 de los hombrea, i sobre 
todo se cvttOD ciertos pxceso);, c|ucí, sioudu orfjcD de otros mucboa, 
CROsan una intolerable desmoraliüscioa, Í pcrjaícioe taira, que noMo ^ 
DO {Hieden sujetiarse fácdlinento a cálenla ^1 

Entrí* los malos que mas llaman nut>stra atención sobre est^^ 
particiitiif, (liiinoa la iitx-fercncia a las que proceden de ciertas di- 
venionex públicas en que vemoit cou dolor pcrdcRte el tiempo, 
dinoro. el honor i la salud taisma <lc lu« que en elUu se ejorctt 
Bien conoconio» que no es posible privar absolutamente de ent 
t«nimientos a los pueblos, ni reducir de una vez los pa.'«ativmpo« 
iiregularcs a un término justo, ni hacer jamas que en ellos dejen 
tie notarse algunos de>KÍrdene.% pero estamos ciertos de que pueden 
fomenluntc otros qu«, proporcionando en tiempos oportnm^ et 
descjinso i la inocente distracción, concillen la decencia, i foint-ntcn 
Aquellas maneras que son mas adecuadas al hombre en sociedad. 
Sabemos quo con medidas indirectas pueden poco a poco quitar» 
los vicios introducidos en algunos pueblo^ í qae no deben abeo- 
lutamentn tolerarse aquellos que manifiestamente repugnan 
todo buen principio. 

Por fortuna, cuando esto cscribimoa, observiuno», en esta capit 
i en uno que otro punto de la Repiiblicu, una mejom que no nO 
atrevíamos a esperar seís afios atrás; pero aun queda mucho qu 
hacer, pues en la mayor parte de los pueblos haí todavía dtvcndo- 
nes Rutorízadiui. de que resultan males gravísimos. Pudiéramos 
hablar de miicha-t de ellas; pero nai oonttaeremos solo a laa^ 
que He cciQocen con el nombre de fiestas i tienen lugar diferente^H 
veces en el «ño con motivo de la celebridad de Ins pascuas, de la 
fiestividail de los santos patrones i aun de la de Corpus CUrúfíi,^- 
Hnchos de nuestros lectores habrán presenciado masdc una vee e^H 
tas escenas en quo, al pretexto de celebrar lo mas alto i mas puro 
de ta reltjion, se hace ostentación de lo mas refinado del vicio, 
consagrando ocho, quince o ma.s diaa al ocio i la disolución mas 
desenfri-nnda. Ka las plazas de los pueblos, o a la inmediación dfl 
las iglesia» donde so celebra la festividad, se forma dd circulo ' 



hA 



TtWÍTÁS FBUUDICIAI.FJI 



325 



I 



peqtiiMlos cuartos oubiertofl con randas deatiiuu]»» a. i« renta de 
Uoores fuertes, a los cantos i boiloB indecente», al juego i a Udos» 
t«iiipl4iiiza. En estos mtios, se ve concurrir por desgraciii a todft 
cJoso de pcn^uiuk»; i no parece sino qu« el pudor caUÍ proHcritu en 
80 recinto, donde ti«ne lugar tAlvez nuut de lo que abominamos 
en la? bacnnalOi de lo» jeatílcs: allí los jóvenes inocentes tienen 
cuanto necotútao pora In pervcntion de »us costumbres, í los «>• 
rrompidúa cuanto pueden desear pora radicai'so mas en el vicio; los 
pndrcíi de fiímilia malverean, no solo lo que tienen para la precisa 
miuiiiLencion de sils c.-vta8, »ino lo que esperan tener pam uuuit«- 
nerW un uño enin'o; j)ro(;o<l<-ii de enos sitios Ins ventas luiticipa- 
daa i por ínfimos píx'cio» que hacen \os labradores, i las pérdidas 
que reguUnnoDto cxperiineutan los que couipnui. porque Ids ven- 
dedores se extienden itiompre a mus do lo que -pueden tener. Los 
hombrea empleados en k agricultura i en los trabajos abandonan 
enteramente sus labores, causando enormes atrasos i perjuicios a 
los dcei'ios de las propiedades mas interesantes del pats i que for- 
man toda »a riqueza. Todo se paraliza; i puede decirse sin ex»ji>- 
racion, que, mientras dura la fiettta en un pueblo, pre^-nta la idea 
mas cabal del desónlon. 

Como uno de los excesos a que mas so entregan las jentes en 
esos dias es el de la cmbríí^uez, se experimentan con desagrado 
toda» sus consecuencias: cuando menos el pacifico caminante se 
ve iitropollado por hombi-es que corren a caballo como unos ver- 
daderos loco^ las riAas, las heridas, las muertes son actos que 
no se extraflan, porque con difleullru) hai fiesta que no cuejtte 
la pénlida de ulgiinon individuos; Iils enrcrmedjujcs que necesaria- 
mente xij^en a un desarreglo tan completo, son siempre muchas 
i de fatales resultados,! la pobreza a quo quedan rcilucidos los 
concurroates, agregada al ocio que los domina mas después de 
eetas dírerstoaes, es oríjen de robos i salteos, a que se siguen siem- 
pre los ascsinatosL 

Cuanto acabamos de decír, es un pequeño bosquejo de lo que 
sucede con ocasión de las fiestas; pues si quisiésemos hacer uua 
mennda expresión de los males que causan tendríamos que gas- 
tar en ello mucho papel i tiempo. A vista do todo, no podemos 




L. 



SS6 



VIÍiCRL^HSA 



dcjftr lie loTucnlAT que naa mc toleren enti-fi nosotn» wmejantcs 
bftcanalvr, pero atm cu mas de dcploraniu que ellos se promuevan 
por liui autorídodos locales, quo »c fijen con anticipación cartclea 
i se veriSque en el mejor postor el remate de lo que se Uama 
jAaza, i qne por una cantidad siempre miserable, de que ningún 
provecho reportan los propios de los pueblos, se inRera tanto dafUt^ 
a loe pueblos mismos, i so haga sentir a todo el estado el rcsul* 
tado fimesto de tales excesos. 

Si buscamoü la causa de muchos male» piíblíco», tolvex no la] 
encontramos en otra parte, que en esta» fiestas: la destnomliza' 
cion de la miilLítud, la ix>ca sumisión de Im hijos a loa podro*, 
la suma pobreza de las clases inferiores, la abyección co qu4 
viven, en lin unn imirtalidad que sorprende a vi.-<tn de In bonig- 
nidiul (id clintu que liobitaraoc, traen su orijvn en mucha porte 
dt; la int«mpcronciu, de la disolución, de la proligalídad de tales 
fiestas. Encontraríamos también en ellas, sin necesidad de mucha.s 
reñexiones, la causa de otros malee públicos que nos aflijen i cuyo ^J 
número no es corto ciertamente. H 

No sin razón siempre se han prohibido las reuniones de que 
tratamos; i recordamos ahoni distintos providencias que en ua 
tiempo tuvieron efecto, las quo ÍD)<<;ii»'i)>lemeute »e han ido reía- | 
jando, de suerte que el mol demanda ya especiales prohibiciones^ 
i la cooperación de todos los hombres juiciosos pan que ellas ten> 
gan el debido efecto. 

Con menos razones se prohibid entre nosotros la lidia de toroa^ I 
que ya no se ejecuta; i si alguna veí ha llegado a tener lugar, no 

Ía sido sin seriiw reconvencí un es de parte del gobierno, que ha 
echo respetar la leí vijentc: ella ha sido i es jenemimeiite obe- \ 
decida; ¿pur<(ué no ha de serlo la disposición que prohiba esa^ 
fiestas en que de ua modo bárbiu^ se hace en obsequio do Dios 
i de los santos lo que es mas repugnante a la raxon i lo mas con- 
trarío a \a. santidad? Los pueblos bendecirían mil veces una dis- 
posición semejante, que quitaria para siempre do su seno e:S08 
enjanibi«s de con-iipeion; i los mismos que en el dia frecuentan 
esos lugares, arrastnidos muchas veces de una oocttiimbre cuyo* 
males conoce», darían mil graciajt ptvr verse libres de las ocasJo- 
iies en que t«intu» vece» les ha ocurrido la pérdida de su dinero. 



1 




FIKSTAS PSBJOBIOIALSS 327 



de SQ salud i de su honor. Esperamos, por tanto, una providencia 
jeneral que ponga el remedio mas pronto i efectivo a los males 
indicados; i creemos qae ella sola cooperará del modo mas eñcaz 
al progreso que con el mayor placer observamos en la prosperidad 
de la Kepública. 

(Araiteamo, año de 1836.) 




COMERCIO DE LIBROS 



Bl afio escolar rto 1838 ha iliulo i-i^^uUndos ton «ntüfitctorios, 
i\tK nos crevnios obligwloH a felicitar por ellos a lox amantes do 
la cirilisicion chilena i do los buenos estiidioa. El Instituto Na- 
iñonal ha 8tdo, como era de esperarse, el que mas parto ha tenido 
en este progreso de la educación ¡itemria. 

Una maestra de (]Ue lo» adelantamicntoR en «I ctiltivo de las 
letra» van a la pjir dü lo-* t[u«! el ¡ww experimi^nU en í« prospe- 
rídjul indusl.ríal, e-s ol ínorí^rncnto, mejor diremos, el vuelo rápido 
[[□e ha tomado en estos últimos aílos el comercio de libros Como 
no está gravada con níngim impuesto su introducción, no es posi- 
ble dar una noticia exacta de las cantidades que anualmente se 
importan; pero boíita echar una ojeada por las tienda.4 para que 
so percihn que et xurtido do libros de venta excede en ol día al de 
cualquiera de lax época» anteriores en una proporción incalcu- 
lable. 

8l ontnUeuUMu analizar este surtido, de.-íearlanio» tnlvez mas 
gusto o mejor «loccion. no on los ({ui; huccn el comercio de líbn», 
sino en los lectores, a curo demanda ttcnon aquóUoit que acomodar 
neceHanamento susimportacíoncsL Una parte considerable se com. 
pone de devocionarios anticuados i de hajiografias escritas con 
poca critica; obras mas a prop<isito para dar pábulo a una supen* 
lición añil que para nutrir la verdadera piedad con ol alimento 
sustancioso de ta moral evanjélica. Entre ellas, son raras las bi- 



890 



iaSCSLASEl 



blias, áü cmbargodc qnv el idioma cAütcllano posee las «Imirables 
traducciones de Sao i de Amat, que en la escrupulosa fídelidsd, la 
gravo aencíllez i la pureza del leogoaje, compiten oon lo mejor 
qua en la misma línea pueden prei«entar loa deroas pueblos de 
Europa. Pero la falta que, sin salir de este departamenlo, extra- 
ñarán mas los que hayan visitado las congrej^itcíones católicas de 
JjiglxUina, Praneia i Alemania, e» [a de miuelU especie de d«n>* 
cionariiM en que i'MAn trnsIndiMlos al idioma vulgar los rvzos i 
citnticiM ncI(;MÍii<t1.icoK. de mauera que puedan los fieles entenderlo» 
i unir 8ti» omcionc» i votos a los de la iglesia cuando nxtsten a las 
solcmnidnrlc« n?Iijto«a.s. D(x:imoM (|Uv exinutanln mucho extA lalta 
los quo hayan vintiulo otras congregacionos cHt*'>lÍcas, i dcbcmoa 
añadir que no les hará formar un concepto aventajado del «ipíríta 
que anima a la nuestra, poi-iiui>, en verdad, ¿qué es la asistencia 
material sin la comunión de pt-nAamientus i afectos, que e«t el alma 
del culto públicoF Lm lugares de la escritiim que forman parte 
del ufiejo divino, se han •.■scojidn cuidadosamcnU; pom la instruc- 
ción i udíficncion del auditorio cmtiano; ji no senl una culpable 
presunción sustituir a ellos ot-m coso, por buena que nos pan?zca? 
¿O creeremos cumplidas las intenciones de la iglcuta, ctuindo la 
impresión que ellit ha querido que se hicíase en el alma, no pasa 
mas ullA <Ie los oídos, i talvez ni aun a éstos alcanrji? 

Otm clase de libros de los que tienen mas consumo en el pú> 
blico df Chile, es la de los de polftjca i jurisprudencia. Con res- 
pecto a las obras de política, juKgam'W que se gnnariii bastante eo 
que fie prefiriesen sus oríjinales, poniuo caai siempre pierden mtt- 
cho en las triidiicriones. ejecutadas por hombres que conocen tan 
imperfectamente la lengua que traducen, como aquella en que 
escriben. No diremos lo mismo de la junsprudcncia. pues vemos 
OOQ satisKwcíon <(ue han empezado a circular entre nosotros las 
obras francesas mas celebres de este jif-nero. Aunque nada tengan 
que envidiar los jurisoonsulto» espafloles a los de oCraa naciones 
en la extensión i profundidad ile wmocimientOR legales, e» prccÍM 
confesar que son en jeneral bastante inferiores a mus vecinos en 
la filosofía, on el uso de una Kíjica severa, en la claridiul aiialitica 
de las expo.i¡ciones, i sobre todo en la amenidad i buen gusto; cua- 
Jidades que son como propias i caiacteristtcas de la manera de 



I 



COSSBOtO PB t.lBR08 



331 



franceHPS, í ()iii> listos huii Ktbido introducir hasta ca lo mas 
■ÓDtiilo i oscuro de Im materias ci<?nt{ficas. Ya no es necesario 
futar a los pocos que creen que el ngor )i5jico i la elefancía di- 
son meros adornos qao nada añaden al valor intriiiKeca de 
comentario, de un alefato o de un informe en derecho. Xegar 
vt'ntuja» que resultan de una conoepciun luBiiuotst, sea dv los 
prínnipio» o d« los hectio;) reliitivoit a coda cuestión foreiue; de 
qut; i^tn se Gjv oon claridad, i<«panliidoU de los accesorios que solo 
servirían pava complicarla; i de qtiv se itilrutlriscnn en las discusio- 
nes judiciales aquel lirdcn, aquella metódica i progresiva ílacioa 
que se miran como condiciones indispensables de todo raeona- 
liento, de todo escrito <lestina<lo a convencer, aerfa lo mismo que 
ener que en las discoaiones judiciales se debe investi^r la 
erdad de diverso modo que en las otras, o que el objeto de ai|ué- 
I no es buscar la verdad, sino envolverla en tinieblas. El estudio 
bia obras francexa-t de jurispi-udencia nos parece particular- 
nviiie pmvecbotto, [tonju^ a la conveniencia de encontrar detwn- 
'Tuelt'js oD ellas los principios mismas de la Icjislacion f-xpaítola, se 
junta la do tos buenos modelos que nos ofrecen de la perspicuidad 
etegiinte, de la vigorosa dialéctica, do la sobria i circunspecta in- 

IWrpretacion i aplicaeJon de lat leyes, que tanto realzan e! mérito 
de los etcrítoii furenseiL 
I Otro ramo principal en el surtido de libros, aunque sin duda 
pénos copioso de lo que debiera ser, os cl de la.s obnut elementa- 
les de literatura i de ciencias. Casi todas ellas son traducidos del 
francos; i oqut tenemos que deplorar otm ves cl daíio (|ue hacen 
a \iM estudios i a la lengua los cwriton^ que, sin consultiu- sus 
iorzas, se dedican a «^i clase de emproms liti.rraTÍas, Mfruijonea- 
i por el estimulo de un sifnlido lucro. Otra observación no puede 
6naa de hacerse en este departamento, i es la de la poca varie- 
de materias a que se extiende todavía entre nosotros la ins- 
ruocion literaria i científica. De los idiomas extranjeros casi todo 
()iic se encuentra en las librerías, eatá reducido a uno solo, el 
Las cieQciiu nsiciix excitan poco la curiosidad; lo que se 
mas extraño a vista delgmn ni^merodej<5\'enett que cultivan 
las matenulticns puras i que con este auxilio podrían intcraorae 
fácilmente en el estudio d« la filosofía natural, cujraa splicnciooufl 




mibcblAneá 



son tan varias i tan interesantes. Aun las obras de pura ímajin^ 
cion, que han sidn i>n otras partes las qae han empezado a des- 
pertar el gusto a la lectura, cuentan menos número de aficionados 
del que corresponde a la civilización dei país, Pero los adelanta 
mientos que se han hecho i oí ardor que se aumenta i se propaga 
cada dia miis en la juventud estudiosa i de que nos han dado taa 
buenas muestras los exámenes del último año escolar, nos asegu- 
ran que. desaparecerán niui pronto estos vacíos. 



(ÁravAsano, año de 383!)> 



/•^fS^S^^^t^ 



18 DE SETIEMBRE 



I 

I 



1838 

Lu ocIobmcíuD del vijésiuiu octavo aniversario de nuestra reje- 
n^rncion política, no ha sido inferior ea pompa i Kolcmnidad u las 
de loB afloa anteriores. Todo ha contribuido a] lucimiento de la» 
fiestas coa que la nación chilena ha recordado la época feliz oa 
que, rompiendo oon enérjica resolución sua antiguas cadenas, se 
presentid a his ojos del mundo, ocupando el lugar que lo corres- 
pondía, i proclamando su deseo de darse por el misma leyes que 
U con<]tijown mI alto grado de felicidad a que la ha destinado la 
natunik^L. Ksto pu>íblo dichosn, que, aun en medio de los prepa- 
rtitivos marciales de una tercera cxpvdieiou iil Peni. ii<' ha inte- 
rrumpido un solo instante las productoras ocupaciones (juc son 
propia» de la pa;;, ha salido do repente del sosiego en ({ue Mt 
hallaba, i como impelido de un májíco resorte, se le ha vÍHto lle- 
narse do patriótico entusiasmo al contemplar que se hallaba en 
el dicx i ocJio de setiembre, i acudir ni templo a tributar al Todo- 
poderoso, en eolcmam hiuinoit «le alegrii^ latt mas ferT<ffo6as gracias 
por loH beneficios que su bondad protectora ha derramado sobre 
& con tan profusa mana 




su 



mssüLASisji 



UeaáA la scia de la inaAana do )a vUpera de este dia itmtor 
ftnuncitt a I<m ciudadan<:is su pmxíniidtid el cañón de Santa Luck.'l 
AI anochix^ei-, empezaron a iliiiiitiinr^- UáU» lo» calles de la cajiiu], 
i a deprenderse <Ík ellas hacia la plaza de la Independencia nn- 
nii^nwiiv frriipcíN (le jonti-, en ciiyíw «eniblmiti;» se notaba la alogm 
de que uMbibnn llemiM lixlo:« Iims conuonesii. Et frc-nlo del palacio, 
cw«a de gobierno i muuicipalidud, resplandecía con hermosas Id- 
miniu-las, '¡tie, reflejando sobre el inmenso concurso, presentaban 
tt la vista na delicioso espectáculo. Siguiéronse divertidos e inje-^J 
nioAoe fuej^oa artlficialeü, durante cuya exhibición W m&stcaa ds^| 
lodi cuatro GuerpoA de guardias cívicas, colucadn:t en dífcrentea 
tabLidu», recreaban los oidoct con smst grato» acentos. Tcrminadoe 
1(Kt fbegoíi. continuaron laí> ini\MCu» tocando nlteniativamente haa- 
tA una hora harto avanzada do la Docbo. 

Apenas brÍll(S ol sol del 1 8 do setienibrc. cuando se repitif 
las salvas del casttUot El pabellón nitciooal ostentaba, treniolaa-j 
do, sus brillantes colores sobre las puertas de las caaas dtj la da-^ 
dad. Las ffuardins cívicos desplegaron una inagníftea formacioo^ 
en derredor de la plam de la Independencia, i a la.t diez i media 
de la mañana S. K-, aoompañado de todas las coqinracioncs i del 
cuerpo diploiiuUico, ik- tmsla<ltí a la iglosia Catedral, donde fw. ce- 
leboí la misa de acción de ^raciiis por la independencia du Chíh)^^ 
Luego que S. E. rctom<5 a su saUi, las guardias dvicas i ol cMua^H 
dron dv húsares dieron un paaeo uilitai- en derredor de la plaza. 
El continuo movimiento de mas de dotí mil gncireme, mar* 
chande en direcciones opnextas, los variados coluru» de sus nuevos 
i elegantes vestidos, i el resplandor de sus turnas, lieridají por Imi 
rayos del sol, presentaban tm cimdro animado v imponente, qiwi 
deleitaba la vi»ta, i nnloblaba la alegría i el ontusiasroo del 
pueblo (¡ue lo contcniplnbn. 

Por la tardo, se llcn¿ el campo denominado la Pnrapilla de un 
numerosísimo concurso; i tuvieron tugar divertidas pruebas d« 
equitación. El pnsoode la Alameda se vid también brillantemente 
concurrido; i el irüínito número de jinetes i de carruajes que ae 
cruzaban con velocidad i estrépito en todos direcciones, formaba 
la maa agradable perspectiva. Por la noche, la ropoticton de los 
fuegos ai-liticiales i d« Itis músicas continuó duido pábulo al re* 





18 DR SRTIKIIBRR 



«SO 



jjocijo popular. El 10 proHÍgin>n)n loM ticstns con igunl iipAitito 
i alegría; pero la rúvistajenem] d« liw tropos en I» Pnmpill» se 
ha diferido hasta el domingo próximo. 

Viuias considerucioucs han debido dar mayor vuelo al contento 
público en esU' último aniversario. ünaAotnas ha tnu>curTÍdo 
sin que los sólidos cimientos sobre que reposa U creciente pros- 
peridad de Chile hayan experimentado la inns lijeia conmoción. 
Parece, antea bien, ijue luct oiiid.'ulnnoK la.- cmivi-ricon mda «lia ma» 
de la necesidad que tiene de rcpix-w un:i lU-jiúbücn nnciuritt\ donde 
tantas reformas, tantos objeto» de utilidad común, llaman a un 
miíimo tiempo I» at^ínnion d« los inajistradoM (¡ut- tienen íobrw si 
el hiinro»o pcnj difícil cargo de rejir ^«iis destinos. Esclavos do la 
Es]>Ȗa cvrva de tni sij^los, vivimos por tan ha^o espacio en las 
tinieblas de 1» ignorancia, en ta humillación de la miseria. Uonon 
riqueza í prosperidad oran para nosotros nombres insigniticantes; 
i hasta nuestros propios derechos nos enin dLrMonocidos. Después 
que abrimos loa ojos, que un prolongnilo pupilaje am habin tenido 
vendados, después que. a costa de los ntas hvroicos snerificios, logra- 
tnot< vernos lib:\':t de rsc yugo btid, purucia que un hado advento 
babia cargado una mano de hierro sobre Doeotns, i rehusaba le- 
vantarla hasta no venioa aniquiladoa. Los tumultos civile», el 
cho<)ue de aspíradones encontradas, el furor de amotinadas pasio- 
nes, distraían la atención de los ciudadanos i del gobiei-no de sus 
objetos mas sagnuhis. Curria algumut vece» la »nngn>; i en este 
cúmulo de dnAvontiims, en esta sucesión do borrascaic. la Repú- 
blica no percibía ni aun a la distancia mas remota un puerto de 
salviunon. Pero el cielo al fin se compadecÍ<} de nuestras lAgrimus. 
c hizo amanecer sobro este suelo ima aurora de los mas fclioos 
prmnjios. ¡Cuan distinta es ahora nuestra situación de la de aque- 
llos desastrosos tiempos! Ocho aftos de tranquilidad interior han 
permitido al gobierno contraerse al establecimiento de reformas 
saludables. Kueslnw puertos se hiui l'eniulo tie hutgues de todas 
partes, que traen a ellos iiis produceionox de los miu apartados 
climas del univci-so; nuestros campos so cubren de ricas minscs; 
i langricultum hn mirado alos chilenos dedicarse con un Hinpsño 
digno de alabanza a su fomento i perfección. La industria i la 
civilización han hecho progresos admirables; la moral extiende 



í^ 



ca(]a vv£ inais ca Chilv .-«ii biunh<H:hor imperio; i oíi lo«> ctmintLuxM. 
como uuustnM bravoi» mUíturus, (icniucMTHn yü fti »»'* actos el 
indujo que clU ha ooiutcguido !fobtv siis comzoncs. K\ qiw bu 
vísbo el cariictcr de progroxivn culbura que domina yv, vn las di- 
rerdones del pueblo, lurbiulns ñnt«s por ejemplos do la mas gi"o- 
sera ferocidad, el que ha contcmpliulo la diminución admirable 
del espantoso número de delih» que mancbabau antea nueatro 
país, i en lin, el que observa ol ardor con que la juventud de todas 
las clattes procura beb«r en las fuentes de la instrucción las bené- 
fiais mixiiiios de la moral, no pueden menos de ítentirso honda- 
mentó rooonoddM bacín la Divina Providencia, quo ha querido 
miramos con tan bcoóvolos ojoti. i ponemoM en esta senda de en- 
grandecimiento i do ventura, por medio de las instituciones libe- 
rales i de la paz interior. 

Una de las mas notorias e irrecusables pntebas de los adelan- 
tamientos del pala, es el haber podido formar ana segunda expe- 
dición restauradora, tan numerosa i tan bien equipada como la 
qufi ha zarpado lUtimameate de nuestras playas, sin que a nadív 
9e haya impuesto la mas lijera contribución. El gobierno ha en- 
contrado en sus propios recursos con que sufragar s tan crecidas 
gastos; i esto, al mͻtmo tiempo que prueba el acrecentamiento de 
sus rentas, indica también la cjjnfianza que inspira a todos la cre- 
ciente prosperidad de la República. iCiiiU sería al preiwntc Mta 
prosperidad si la funesta ambición del d^'-spota lK>Iiv¡ario no no» 
hubiese envuelto en una guerra di^pmiditxct; d el gobierno, que 
se ha vi.sto obligado a dedicar la mayor parte áo sus desvelos a 
los a-siiiitiM del exterior, hubiera podido consagrarlos « la admi- 
nistrurion iulurna, en el seno de una paz profunda eon todos los 
pueblos del universo! lÜjuH que nuestras armas coronen Iñen 
pronto un el Perú la gnmdo emprc^sa 'lue hemos meditado! ¡Ojalá 
que la victoria que acaban de reportar en aquel territorio no eea 
mas que el anuncio do otras mas importantes i decisivas contra el 
usurpador, que, ensalzando a nuestros guerreros según merecen 
su impertérrito valor i admirable disciplina, restituyan a su patri.i 
una pux que con tanto ardor desea! 

Los chilenos, que asi lo esperan, coutiixdus en lii justicia do su 
cansa i en k decidida protección de lu Providencia; loe chileno^ 



18 DK SBTIBUBRR 



ss; 



Be conñaa llegar al cabo de nlguao<t años a «cr iina <lc Ui» uiicio- 
rtw ii)iL-4 vi>ntiiiw4a-*, hjín bendecido »« amada libertad. í renovado 
tai susconizufttei el finne jiii-ami^nto (jue ya tenían pronunciado: 
[morir mil voces antes que verw arrebatar ana independencia i 
ana tnuM]uili<Ud rjuo loa lian colmado de tantaa relioidad&i, i qne 
tanta» les prom«t«a puro lo sucesivo! 




II 



184:0 

To babrá coranon tan yermo i frío qae no haya suscrito en ea* 

. (lias hI regocijo i^uc ha ocupado a toda alma verdaderamente 

itriótíc». í/pi iilugres cuadros que nos han pre»i>ntail'> la.s fiestas 

dift i ocfto iU «difvtbrf, post'jiT^Ada por !iw v«riiicionc-S del 

' tiempo, noH rvcucrdftii <.■! orfjcn vcncniblv du cstA itolcuiiiiilad; i 

las demostraciones del júbilo público a que da lagar, sean finas o 

/¡rostema, estables o pasajeras, se purifican, b¡ atendemos a la 

fiicnti' de donde nacen, i a los seutimientai que las inspiran. Di* 

fícilmoiilo hiillarfiiiiKM an argumento que por su grandiosidad 

circanKiríbii.'se mi^ni» el vuelo del pensamiento, i onciibni^:«e en 

su propio brül» la pobrera de p^liibraK i hi pi;i|uefiez del v!>cr¡Cur. 

lias tócil es sentir que pintar el embeleso que so apodera de 

^Boda alma patriótica al acercarse la época de las fiestas cívicas; i ol 

' campo destinado pruTi los ejercicios militares, cubierto de una 

■inmensa muchedumbi'O, que rebulle de satisfacción i alegría, es 
un verdadero teatro de concordia, donde no impera otro sentí* 
miento que el nígociju piiblioo, i so pií'itlf'n los di-ttintívos do la 
|iit|ucisa i del nuciniicnto. ilX-^gniciiulo ul tiouibru que reciba con 
Jms semejantes impn^icMicsI; Doblemente dcMlicbndu »! ])cnna- 
aocÍo«c insensible a sus dulcid atractivos! 
AlH desplegaba una juventud gallarda su incomparable des- 
Itnza en el manejo del brioso caballo: I» vuelve ¡ revuelve en 
artos i Mpide» jiro»; ya ]« comunica la velocidad del celaje,}'» 
MISCELiSKA fi 



S38 



MI)WBT.IiniA 




lo ilotienc como jxn- c-neiuito en lo inA» precipitado de ítu carrera. 
Cnu4ban»c' por tahtx parti.'s clL'gnntífnmoK carruajes i>ic, ci 
ranedüd infinita, dabao a conocer d gusto i opulencia «ie 
dneftoB; í loe extranjeros que honraron oquelloa divereÍonc«, 
día» juiígarse trasportados de repente a la culta Europa. Í «er 
a30inbix»iy< adolantainicotoíi i[iie ha hecho el paJ8 di- nlgiinoíi 
K esUi parte. Mas de ochocientas carretas cubrían la cabecera del 
canipninento, colocaiLm oon método i foimnmla anchat* ciilk'^, 
(Iun<le pa.scnban i .ic; solazaban la.t raniilia», que., pi>r xa námi 
píx'ferian eslt* ntCHlÍodi> traitportaRii: al lugar del entu«n»mo, 
la alegría i del nnior [xiUio: iilli forninb«ui bulliciotüus corcilloarj 
desayunaban, «ofocaiHlo el L^tnfpito de las armas con sus alej 
tonadas e ¡nocente algazara. Lo.s batallones cívicos contribuían 
lo TÍfltoso de aqnella agradable csccoit se disputaban entre si 
pnlmn lie la diiíciplina; i en mi regulandiul Í movimientos proni' 
tian ser el ma» tirme apoyo do la truii()uiltd.-id i del ónien p> 
hVtco. Mas tunlc presentaba U Ainnicda \in nepccto mas s«rio 
tranquilo, pero nom¿no« lleno de encanto; i lajurcntnd de am 
sexos vestida con la mayor gala í elegancia, arrobaba la iinaji 
cion de los que creían ver en estos pa.<>atiemp08 el ban'mtvln» 
la cultura i del buen gusto. El ti^tro, por tin, pus» t^-rmino 
tantn» «üstraccioniís sin que sv echasen de ver en los semblan 
de los concurrsnttv Ins fatigas <lc un tiempo pasido en contia 
ajttacíon i moviniicnto. 

Tales fueron las fíestaA que en ¿sta, como en ninguna otra v 
han solenmizado los fasto» de nuestra gloriosa revolución, sin q 
mediase el maa lijcro incidente que pusiese tasa a laA eftiMom 
del pati'iotiEcma 

Usanza ha Kido siempre de tiempo» i pueblos remotos el t 
TnitJrdejcneracion en jeneracion las proeznít do hw h<^roi;s,q' 
vn algún suceso meniorable lidiran»ii la salvación d(r bi {xitría. 
tftuios, los atributos misiuiis de la divinidad, Ins oronnA. las 
tuas i columnas, los uroos i las cntnidns triunfiílus en que so 
oia ostentación de Ii>s despojos i ciulenas del vencido, fueron 
apocas mas bárbaras o incultas la recompensa i galanlon de I 
acciones nobles. Xa vanidad i la ostentación do nn solo día era 
poi- cierto un medío fugas de hacer indelebles las impresiones 



18 DB SCTIBlIBaX 



SS9 



mi momenUx i los pueblos cuj'a peligrosa somnolencia es precia» 
Diuper con ooDtiiiiias iiuitjenos de virtad, oK-idabím pi-onto aqiie* 
IUm npiuntOH Argulla«>R, que is^timiilaban su codicia, i cuy» im. 
artJincin eKtabnn (LCO!<tuinbnulo« n medir por W ki-^iK-».'< M 
tritinfiidor. Mtin In cultura i civilisiuon nuMlcmits, do^biintUindo 
je din en di» In» odiwA» difiírvücius ipu! t^njcJidran lu r¡<]iicz» i v\ 
^nacimiento, liun inspiradu al tillimo th \ixt ciud^uUnos un iatcrcM 
por la Kalu<l da la patria tjuc Ames no conocia, cuando solo era un 
frío espectador de la distribución de promio-» que ét jamas p«)ia 
alcanzar, i que, aun siendo nierocidos, su degradada coadicion le 
obligaba a aborrecer. Libi-e ya de tan injusto i hainillante fi-eno, 
t franoa la carrera de las aspiraciones contempla en La condeco- 
mcioii di' t>u ij^ial. el iinpnLw de ana wiludable ambición. Lm 
de^hunra de la patria ya ex la suya; i «n lo» triunfoít de «^«cU, se <li> 
lata i palpita nu coruzu». 

A tidos ü(.'iitiim<^nlO!< lia querido dar nueva vigor el lejiídador, 
«cñalando al pueblo chileno un din pam i-eouerdo, no de la» vtc- 

ÍtoTíB» de una nación libn- í poderosa, sino para tiiomoriii de los 
¡nnumerables combates do una colonia envilecida i aherrojad» 
por la mano poderata de una metn^poli acostumbrada a domcAar 
la iütivez de lu^ monarcas iims poderonw), i i|Ue en au múim» de- 
cadtitiein i postración an-astraba la venotacion i pn-stijio de gmn- 
desi» [mmila-s. Ninguna piedra, ningún mArniol, que puede M'Utir 
^faa lenta pero segura í roedora manodel tíempo^o ser pi-olñnado en 
^^a ira i frenest de los partidos, nos presenta los nonibn;» de lw< 
héroes de nuestra gloriosa revolución: mas ellos viven, i vivirán 
siempre, en loe conuones de aua ngi-adocido^ concíudadano««, xin 
t(|ne pueda el arte levantar a su denudo un trofeo, capaz do ri- 
Ivalizar i^on la independencia que conquistaron. 



S40 



xfftr.LlT¡rji 



III 



1841 



El 18 de )«>ticmbrc de 1610. prinicr día d*s bi cxÍKU'ncía potUj 
tica de este paf«, M cáertnroente un dia grande; para los cbüeti 
Aqnf, a diferencia de oti-a« pai-t*s de la América española, 
clases tnas intluyeiites »e ponían a la cabeza de la rtivi>luci< 
i reanidoK todos los cítidadAnu» »n la euta del Consulado, 
de tontos aoonUíciinicnUm m^tuble^, i doiidv con unit imponed 
te oercmoaia van a dar pnRcipio las solemnidades de] día 
nafiaiu, se entregaban todaí a la alearla mas para i iñn tac 
cía, como tn el d«scado imcimicntu del primojénito. en ijnít.'n 
funda todas MU» esperanzM una familia fclix i unida. Había llr- 
gado el momento en que una preciosa porción de la humanidad, 
esliese de la oscura noche del abatimiento i abvt-cciaa a que pa- 
recía c<HMlcnada por largos aüog, i cfue amaneciese para ella el 
gran día «n que había de abrir por primera vez Is vista a la Inx 
de la razón, infundiéndose en todo su ser los elevadat sentímiei 
to.* d<í libt-rlnd i amor patrio. Era, pues, justo, era uatimd, quo lo 
actores de aipiel laemorablu drama, aunque pcUt-Inulor; tic su it 
portancia, de los graves compromisos que iban a echar sobre •■ 
i de las inmensas difícultades que tenían que vencer, se entrej 
sen con el mas vivo entusiasmo al regocijo de verse como i 
repente elevados a la dignidad de bombi-es Ubres, disponiendo i 
íti nii.'^mos i de la suorle del propio aucIo, i preparando pan I 
jvueracioni.'» venidera;* nnii suitrtfi ^«^Bv[a ma.t feliz. L>»» fund 
dores dtj la imlependencia, casi todos, di^fnitalmn de la» conn 
nieucías i honores a que eni {K'^rmitido aaípinir bajo el antiguo r^ 
jimen; conocían los azare» de la revolución que ¡bao a correr; i 
hubieran sido guiados por ul^n sentimiento fie cgolnno, habriiifl 
roti'ocedido delante del prospecto de desgracias i contnuticcta 



18 »8 SBTIBVBItE 



311 



Knai 



oes sia número que debían embamzar sa carrera, ajitAr su exis- 
Utiein, i hacer citando Qiénos incieito el éxito do una lucha desde 
«nUiiic<iM abierta cun el poder colosal de la antigua metrópoli, i 
lo qnc í» peor todavía, con la inexperiencia, tas preocupaciones i 
bábitos niiLs arraif{i\diw i Inü paüjoiit^-t todas puertas «n tnovi- 
micnto. Fu/-, juies, vc-nUdcmnit^nte gmndo i homie» el Mcriñciu 
que hicicruu: i en proporción debe »cr nuestro reoonociniieiito: no 
nerón [u/^noa j^iitndioKoi* lo« ojoiuploí dv virtud i pulriotistno quu 
con la iudc-p(Muk-nciii dvl suelo ÁiHf^ esclavo hnu legado a sus 
liijos; debemos empeñamos cu imitarloü. 

Tal es el cafgo que toca a la jcnoracion presente, Ilama<!a a 
llenar por su parte grandes ^-acíos. a recojcr el fnito de la oroan- 
eipacion. í a ext«-nder su influencia i sus f^oces uniré aquellas cla- 
mes menesterosas que menos han podido dísfirutar de ellos: cargo 
mucho menos difícil i costoso que el que desempeñaron los pa- 
drea de la independencia, ya que todo parece propoi-cionarse oijmo 
por 9Í mismo en esta época feliz de paz, orgontiacion i adelanta* 
loienloK. 

il quién podrá desconocer los grande» destinos de la nueva era 
que hoi »e abre para loa chilenos, a vista del estado prditpero del 
p«i.t i del impiilM-i <le vida i actividad que recibr por UkIoÍ ¿No 
^^«ffiÁ vivo entro nosotros el rccucnlo do las desgracias i vxtruviiM 
pasadas, pnm que nn sepamos apreciar i conservar lo» bienes 
presentesf El e.'ílodo Innionlable de «wi todos Ioü pa[»»« sur-aia^^ 
ricanos ftio hablaní con;^tAnteinentv a nuestros coniiíoncH i a núes* 
razón, i-xijit'ndonos impiTÍosamcnte el sacrificio de todas 
nueslnL-< pHsioni'ts, por la conservación de una paz tan cara Í en la 
que M! fundan lodos nnestnis esperanzas? 

Si, no debebemos dudarlo; ¡ el buen sentido nacional, de que 

han visto tantas pruebas, i la conducta de todo el pais en la 
n^onte crísia electoral, junto con la oordum i st^n.'^tcx qtie ha 
manifestado en su justa predilección por el Ciimlidato llnniiulo 

.tuialmente a conservar el lirden i promover el bien común, IihIo 
nos conliniia en la soliden de niie-stríi« in»t:tui;ioiies, i en la «-gu- 
ridad de niie^liTL-iejtpeiiuiaLíc toilo no« hace vurqueol savriticio de 
DuestroR mayon» no fué eu vano, i que la nuera j«iier)M!Í<»i snbiá 
imitarlos,. 



312 



xisckUnra 



P'xii.'in'Bi, piitf», entfegsirooa sin mtinietinlon ni ztyzohraa, i c 
mas píxicroiHw niolivos ijue en oíngunA ocasíou iw-tfodwiUt, 
logocijú qtii- iiiípim la vuelta del gmn día do la in<lcp<;i)t)<r^tuüa 
i el anit'entttnii de tístit nSio «btá sin duda notado cotn; los d<M] 
por los acouU-cimivnUix iiiiportaniea i gloriosos que lo han prvc 
tlido, por los que dcbun íK.ví(iipiii"iArlo, i por la nuera era de piví 
peridad qne se abixi pai» 1» Repi^blica. 

En él, se va n vi-r [xir primera vez en la América del Sur el > 
poRtáculú de nn prr.^sidviili.- quv, dc^ues d« doe períodcia conñt^ 
tiioionaled de orden í anvglo, dwsptie* de haber e»tablecidu 
iiniJerio de la lei, sometiéndose ul primero a este imperio, baja dfl 
mas nlU) puesto, para cederlo al «Icj ¡do del pueblo, c<»iru»dÍT 
cnlru los- ciudadanos, o baoen«c noUr únicamente por el digno i 
glorioMO ejemplo del mas p>iro civismo i del respeto a las ioíftitu- 
Ilíones, n»ci<laM o alianxadas Imijo su próspero gobierno. Se ra i 
ver a la cabeza de la República al que iictiuiul este pueblo, 
mas d« dos aüos hA, vindicador del honor nacional, &1 que rccábS 
de vuelta a la ¡latría con na entusiasmo nin pntcedentti, i que < 
el mismo entusiasmo le elijití para el supi-umo puesto. 

El jeneral Búlnw era digno por cierto de lan scflaliwla» distl 
oiones: lejítiiuo representante; do las dea épocas mas gloriosas < 
iiueslTu historia, la primi-ni jeucracion de guerreros le conbS i 
sus tllaít; i a él solo faé dado terminar la guerra de la independa 
<-ia, con la de^truoáoo de las últimas bandas que proclamaban 
dominio de tápana, i asolaban n su ntimbre la mitad de nuestr 
tQrritrttfio; él solo, nos atrevemos a decirlo, jwdia superar las dií 
cultadcs que se pi-esentaban a cada paso en la última guerra di 
Perú i conducir ii nuaitros soldados a la victoria. El nombrx! di 
jeneral Búlnes es en el dia, el nombre mas glorioso de Chilla • 
respetado en toda la América, i no puede ser desconocido hasta 
en aquellas rejioncs apai'twljks, <iiic, prevenidas en contra de Chíl*^^ 
i de su poder en la época do la faiiiom Confederación del Per£^^ 
tuvieron noticias da su destrucción con la de la primera gi^^ 
batalla. ^J 

Representado de esto modo el pois en el exterior, contandt^^ 
con la tranijuilidod i el urden interior, «1 patriotismo de sus hijos, 
i los gruude:^ proyectos de mejoras i adelantoinientos que 



18 DE ttn-lXMDBK 



S4S 



por todaü portes, podemos oxtcnder nuestras miradas eos toda 
seguridad i sin jactancia hacia tm porrenir próspero i feliz; pode- 
moa recrGornos en ke recuerdos del aAo 10, i el sentimiento p«> 
tfidtico que inspiran; i mezclando 1<m noiubre» venerados de los 
que nois diuron patria con Ioh iiuo dc.tputn hiin Mbido oonsolidarla, 
loa bendeciremos en el día du uih&uua, i bcndecirenion sobr» todo 
a(|netl» L'--<)>eci»[ Piovidcneiu <\iw, en inudio de Im gnwdt^ vidsi- 
ludi.-» i contnutti» do la revolución, ha üivorecido o este paebl» 
sobre todos los de América. 



n 



I 



íjts ñ(!»Uui de .■<etienibix? son laa fí&itiui de todo el aflo pura los 
chilenos: en •Olo.-t, ne ban resumido el doble aniversario del 12 de 
febrero, el del 5 de abril, el irii-w reciente del 20 de «ñero, i la-* 
nicuerdtMi de todos \m ncoatecinuuntuit notnbit» t gloriosos <le la 
TtívulH(;tr>n do la iud<^{iiM)donciti: ¡stm como el eoinjieiidio do niie»- 
tnjH anakis hístiíricos; i Uiuisiim leí fundamental ha pre{iaiTulo 
para esto tnexcl cumplimientodesux Nolcmnidudot, eiiifH^nuido {«or 
la da U instalación del jefe supremo. Así nu debe extraúarso quo- 
Uuiibivn estas RestAs en breve tiempo so haj'an arraigado en 
nuoMtrwt cotttiinibivs, i íioatiluido a todas Ina demás, antigiia.i i 
raodcmoK, de oHjcn profano o relijios», i ma.i o menos acomodadas 
a nuestro estado socíjd. EalUis sun en el dÍA los de pwwun i wiri- 
dad, con toda su freMCiira matinal do otro tiempo; i reuncu en sE 
la alegría do las excursiones a Son Miguel í Son Isidro con sus 
nueras modns, las bulliciosas funciones de toros, Ins lucidas ca- 
balgatas del Santo Patrón, i la numerot». i ranada concurrencia 
de las carreros de caballoa. 

I^s de c>>te afto, í>o1h« todo, se anunciaban muí do antemano 
como snpeiioivs a W precadentea; i dende el principio del meü las 
caJIus t paseos de I» capital habían cubi-ndo una nueva vida por la 
afluencia de fonislt'ros. venidos d>; Uxhm ]nn provincias, i iiun de 
los pui)u^ vecinos, como por la multitud de nnevuM i elegantes ca- 
mtajos i du soberbios caballos que la atmvej«iban diariamente en 
todos seabidos: volase reinar la mayor actividad en los edificios 
públicos i privados, qae se mejoraban o bcrmoocuboo por todo 



344 



MISCELAXEA 



Solo se temía al nuil tjpmpo con qne había vmjtexado üetiembtv, 
i qae contiiiiKí iacierto hasta ol día 15, que se nniiiiciií contó iino 
de Im mas hermosos de verana 

Tambíon puede de<rirse i|ue da'de eüte init<ino din cinpC'ZiunD 
propiíunenic los re){oci)<w> piiliüeoíi, al rn^noct aquellos (juu pivpo- 
raba o improvÍNaba el erUu.'uaHinu popular, jiunjue a e^u ilv ha U i 
de ía nochv el iiut^vo prcsideiiu- fué ajjnMlitblvnu-ntc »-or|>reiiiÍ¡do 
en sa cam ¡tur una ttn-n-iinUt a gnuKJc onjunita, í un tuouio apro- 
{ñado a Ía» circuniOancíae. exoclento compoxictoa tic uno de naea- 
tro« primeros artistaa. Sentúnoü n<> poseer la leti-a, para darla a < 
nuestnxi lectores, lo misino qne la de la tonaría popular ctjti que < 
cernS la serenata, en medio de mil vítos de la uuiiütud que llv-j 
naba el patio i la calle del fivnie de la casa. (*) 

Kl 17 la^lva del antaneoer i los n-piíiutM dul mediodin. pn* 
eiiu'ou a todo el pueblo en movimícuto. L(M edÜicios públicos i 
ouMs particulares fueron docoradoe a esta aoñaX con vistosas bui- 
dcnw; i la iluminaciun jencral od la noche, loa fuegos artificiales 

Todos so preparaban, sin embargo, pai« el día siguiejiti^ qn^^^ 
debía emp<.-£ur do-sde <■! amnnotx-r por la ri'slauracion de una fies- 
ta abainlonada hnoe algunos año», fiesta veixladcnunento ameri- 



en la plaza de la Independencia, i la función teatral, atmj« 
una concurrencia ale^^ í nnmerosisiina. 



[') Entro loü prctutntirnR, m Imctiin aaiar nn niHiro oscudn <Ie srmaa «n 
la cuadcl (iobiemo; i en el csutro dn la plsui, nn tablado ]<ar« la mAakaJ 
da íipin ORtigons de diM varas do nlt<) i Mt«nla de cÍrcansf«r«ueU, aoctc- T 
aido por diíjt i wh columnas i &dum.nda cou nueve pirimidca, ocho twqiM- 1 
Su tríuii^juUnss <jue ucupabau lus¿ngalm(coiiÍD»vTipoi<)aes<|uerecotiÍabBii 
el nombi-L- ilu los li«rotu muerlos «n la guoi-m <]« la independe ocia í una «n 
tí centro cundrangulnr de dict rnniii do nlto i dos i medía d* hMe. En b 
parte Riiperior, i ea cnda iinn de los lados, tenia pintada ana «oroua Jo Ua- 
rel. La <iue [uiralja al norto, teuia en su ceairo U ioacripcion ugniente; ^^ 
«AAodelSlUí i debajo eA loa [irimeroc patriotas Uüjae, Ovatle, Ven.» Brf^| 
ladcl sur; «3 de Abril lie 181fj, UaipoA i debajo, «Al Uabtldoque depiMO^^ 
al tirano Camucu eu ISll), Eiía^uirci.-, Emkurix, LamÚD, l'érea, Itaraírca, 
Holinaa, Prado, Cufias, Arfionicdo.» Im del oriente: «18 de SetiombrcH i de- 
bajo, aAl primor gcibinmo do la Hepábliía, Toro, Aldnnate, Cnnvn, 
Pinta, Itoiiiks. Ri~iu».ii La del poniente: s^tl de Enero de 1639, Tungais 1 1 
debajo, uA la incmi>ria de los ilustres victimas <lo ese dia.> 



18 DK8ETIE»ltKE 



SIS 



I 



«ana, i mas e&pwialmetite cbílena, si se Atiendo al grande espec 
tácnlo que presentan las ioniensaa i vuiiadaa motes de los Andes 
eoD tnis nieves eternas, i los {oimeros raj'os del rol penetrando 
ptif etitrf- sus alllí>iinos i albos pioo« í elc-vánrlntc innjoütiKJisanionte 
jsobru tu<tii U i-sfuní, piini donuiiinr tum-iiu-ít áv lux en ol vnllc, 
(krseubi'ii'noK liis mniíhofiilns cavidades de los nuvnKM Andvx, 
ocupado» poco Áiitos por una masa de oscuras nub(.-s, suix'sirtt- 
mentc ti-nsfonna<las en masas de nieve con sus contomos azules, 
doi-adoí, o de pi'upmn, i dispersadas Í desbaratadas como por obra 
de niajia. 

A este espectáculo, üuíco i marahilloso al inÍHino liempo, ani- 
niJido [K»r una niiriK-i-0!«i i elegiuiH? ciHicuri-wiicifi, ¡mr el iilegre re- 
pique de liu aimpuniut, el ruido del cafion de Siinla Lucía í de las 
desairgtx de la fusilería de \n pljiKa, se MÍf^uieroc el himno iiacio- 
Dal, cantado por varias sefiuritas i vuUdk'roa de distinción, acom- 
paAadoB por nna oiX(ueeta escojída, í los coros de las señorítaa 
e<tucnndas del colejiu de la señora Mayo, quien se prestó con la 
iDojor voluntad a su desempeña 

Con seiiii-JAiite pompa i cntusiaKino, ha sido saludado el sol del 
18 de setiembre d« 1841, como lu M- el del V¿ d« febrero de 
181^, en que ^ juní «olemuvmcnte la independencia, i como mas 
recientemente lo ha sido, en 1S3&, el mismo 18 de setiembre on 
la plaza do Lima por las tropas cbilenas vencedoras, qae, léjoa de 
Ui pairía, recordaban sus antiguas solemnidadciB, i se regocijaban 
lM>r ella orno en et piimcr día de su emancipación. Eniúnces el 
mismo iliisti-e guemiro que dirijia al ejercito, i ahoni dirije la na- 
ción, hablabunloK toldnilos de Chile del 1S d(> sotieiiibre de 1^18 
i loM fundadores de \a iudeix^ndeneta; del de i.*»;!?» que abrió la Al- 
tima campnúa de üi resUurticiuu con el bríllHnt« hecho de anuas 
de ilatucona; les reconiabn la carrera de triunfos que rler<df en- 
tonces babian corrido; i les anunciaba, como la mejor reconipi^nsa 
de sus ti^bajos i pndccimieutoH, la próxima vuelta a la pnlri» i el 
seconuciniiento de sus conciudadanos. 

Sus palabras no han sido d«smeotidiu¡ i la oeix-monin iin)x>* 
Dente que siguió cuatro horas dc8puc«, tasUfica el modo con iiuA 
los ehilonai saben apreciar los emínontca servicios liedlos a la 
palriiL, 



346 



MISCELAXEA 



A tw (lies de ia 



las gunniins d\ 



tropas di? línea. 



loaítaiu). las gunniins Civicis 
de gran parada, guarnecían la plaza «I*; la Indupi-inK-i»ci«, furinan- 
de calles hasta la plaza tlel Consulado, en cuyo udiSciu «e cnouct- 
trabnn reunidas las dos cániar.).i I -.J i dativas. Poco ikvfpucí é 
pivüideuttí de la Repüblica, «compaíWlo «Il-I presklcnlv elocto. 
los niinistrua de eíttjtdo, el caerpo diplomático, los jenenUes, el 
CMtndo inayur i una limida <H»iiilira, llog^uroii i fiiemn iiitnda- 
cidos al mlun del congreso [K>r una oainiítion de senadoreíi i dipu- 
tados. El socTctsño del senado leyó en seguida d actn del c«cra> 
tínio i proclamación del nuevo presidente ¡ le llani<J a prestar el 
juramento, que le fué tomado por el presidente do la cámara de 
dipiitadoii: i revestido inmediatamente por el del aonado eos 
la» insignias de .su sito rango, tomij el asiento de preferencia < 
medio de lo» president>---< de amlNLs cátuaras, i de las aclamacic 
ncs do la multitud i|ii(r Ui-nAb» la liarra i que no oesó de aplau- 
dirl« en su tránsito dv vuelta a palucia 

Siguióse la Función relijiotsn; i el mui reverendo arr^hispoi 
la cabeza do su clero rvcibiJ al nuevo patrono eu la puorta de 1*1 
iglesia, conduciéndole hasta el altar, para implorar las bendicíonea 
del cielo «>bre é\ i sobre .su gubiemo. La misa i el tedeum fue- 
ron cantados en seguida con lii mayor solemnidad; i el prctident^^ 
con el mismo séquito v(^vi<5 a palacio, en donde, después de tvc^H 
bidos las felicitaciones de las autoridades, pasó a ver dusfilar los 
tropas desde los balcones del ministerio de la guemL 

I-OA ñestaa de este día concluyeron con un poneo brillante oa 
lu Alameda, por In tanle. i en la noche iluminacioo jeneml, fue- 
gos arliticiale» i función alegórica en el tuatix>, a que concurrió el 
presidente. 

Pero C6 sabido que la fic«ta militar, ck la favorita del pueblo, i 
para la cual han- t(u]ns su» prcjmrativos desdo largo tiempo: así 



también desde la misma noche del IS so voian atravesar grande 

efí 
ra 

das formas, i el sinnúmero de cabalgantes de ambos sexos, qu4^| 
muí pronto llenaron el vasto terreno, presentaban una masa al 
parecer densa i sin embargo en continuo movimiento, bacíéndoloj 



randeojj 
carretas con sus mAsica» i banderas, a disputarse un lugar preferí 
riíiite en el campo de inslrucciou. Al amanecer del II', se puüieron^^ 
las troiius en movimiento^ í luego la multitud de catniajes de to- 




18 I>K K>n'IK)IIIBK 



S47 



^ 



no mentía variada cjiíc «legre los coloras vivos fie r^iic viste el cam- 
peaino, t» verdura de priinaveiii, la niúsicrt de hm tropas, las gui- 
bUTa.1 i hiirpiLt en [tL<* carrobm lejnnax, í et tnmboríl de Ui danxa 
del piit'tila 

En in«»lio de &Aa «onfitMon aparerili^ t>idu gimrdalw, .sin em- 
bargo, ciurbu ÓTÚan i arreglo. Las citrriitAs dv familin, a cu^oft la- 
do» m- vi'itm lijs pn.'pivnilivw il<^ ima ubunrlanti^ cuitiidn, ocii[x>bun 
dtM Uncax con uoa cjspiciosa calle va medio, para la ciivuliicíon 
do las carruajoü i caballeras: !o mÍBino las (¡iie llevaban vonCas; í 
laa ramadas o liendas para bailea i pix)VÍaion«a. 

Las Impas, a una distancin. cnHveniento, cjocaUíbíto su.'» ma- 
niubntM i liiiACUTgw, a Ih.'í i')nli;iie^ dvl M-i'iDr jeiiund Blanco, ca un 
ispAciiMii cumlro, gaiimw:ifi" por tmluc* sus cxwtadiw do multitud 
do carruajiM i jent>:sde api¿ i a c»bnlk>. Esta misma multitud, 
coa otro coucunm mayor todavin, st.' rounia a eso áv las 5 de la 
tai<do en el paseo de la CaOada, por donde debian mui pronto re- 
gresar laa troicas, presentando nn cuadro, aunque comparativa- 
mente estrecho, mas vistoso todavía que el del campo. 

Cnne^ite Altinio paseo, terminaron las fiesta» del 10, las mas 
concurridas <¡uc recordninos, i <itie, sin «labargo, no han sido, feliz- 
mente, ncompañiulns por niu^na dusgiacia o accidi^te fiítal. 

IX> igual oiutraricilnd cnlentlcmos t]ue hrui estado exentas las 
que han tenido lugar en los dias 30, 21. 'i'i i 33 en la Pampüla. 
en donde han alternado liM juegos de equitación, conWdeca- 
besas, alcancías í otroH de ajilidnd i desti-eza. Bejamos sin men- 
ción particular las cinco funciones teatral&s que han merecido la 
aprr>baeion jeneral, el convite de suscripción i el gran baile orde- 
nado |hir el gobierno; i creeinu-t que aim sin estas últimas diver- 
siones, lat que ha visto el público han »ido mas que ^uRcientes 
pam qu« «i prewntü anivcrjiario de setiombrc sea citado en afie- 
lante como uno de los mas ugmdablvis i oípl^iididus, por las eir- 
cuoslandas notables que lo han precedido i acompañado, no mé- 
Df» que por el particular esmero de loa vecino* i autoridades. 



348 



KraCBLÍSSJl 



IV 



1 S43 



C«dn año compite con los ant^riorGS en e\ nlborozo popular qoa 
solomníza el tlie« i ocho; i cada nño, gracias al cielo, nos iriie mul- 
tipltduliut pniubAs dv t)U(>«tn>s prugr^-^oít eo la seada de la Ubov 
tad, de la oívíIíhicíoii i <\v 1» riqrioxii privada i piíblica. Si no 
todoa les adi^^lfintHiiiicril'^ van n la par; :<i tiiii^iUra» en unaü lineas 
marcha cl país cod rapidez, on otreut avanm a pasos lenlM, lo> i 
roas m«lancií lieos observadores oonfoearán u lo méuiw ()ui^^ va n.— 
saltado jeaeral Chile prospera aceleradamente, quo sus institu- 
ciones 90 adanzan, que sos elementos matcrialiis sO dusarrotlan, 
que su ct^ito se rubusteoe, que sti sociedad se hace cada dia mas 
«legante i ciilla. Un Hentimíenlo de bienestar i do mejora se di- 
fundo por lAxlas las cla.te.1, vivifica i hermosea las ciudades, ferti- 
liza lojt cam[xj«, produce tm inci-uuieubo visible eo la población, i 
hace subir asombrosamente el valor del sucia I ostu gooc de 
bienes actuales, i-ealzado pOT esperanzas placenteras, tx lo que da 
a nuestra tiesta nacional esa ñsonomia de alegre vitalidad que la 
caracteriza. Ijw que bi haoe peculiarmente atractiva, lo que en 
ella fija iiiat la ai^noion, en el regocijo jenei-al, espontáneo, que 
pon» en movimiento masas inmensas, ansiotítas de explayar ta 
«moción d<- plmxT i felíeidful de qn« se sienten ajiladas. Sin <»ta 
prtídÍ!(p'MÍciuii (k- lo.í ánimo:<, las i<ulvuj(, Ioíí músicas, liLt íliitnina- i| 
ciónos serian un mero o«p(.-cbiciilo, una cxhibieioD mas o tnéaos ^H 
estrepitosa, mas o menos esplémlida. quo hablaría a los ojos i a " 
los oidos, no a el alma. Nueati-o diez i ocho es una festividad rer- 
«laderamente nacional 

Agotad<j e.Hte apunto pnr lai escritores que nos han precedido, 
lo únic/> que resta a nusotros, ra echar una mirada retrii.spi»;tiva a 
eae drama <\v exaltaciun patritkica i de inocente alegría, dctc- 
Hilándonos uu momento en los objetos mas prominentes, como el I 
que, alej^kdusc de una ticnu querida, vuelve la vista pcu» oontem- I 



18 DK SETrRKBRB 



8-19 



I 

L 

I 
I 



piar a U distancia suh cúpulas í sus torres, que se desvanecen 
poco a poco i se pierden en el confuso horizonte. 

La víspera del I^» viú reaparecer sobre nuevas bases la antigua 
UoÍTemidad, con formas adecuadas al estado presonte de las letras 
i&lasnecea¡daiIesdeChile:con promejtaíi de actividad i fecundidad, 
ciu«e) pabriotiítnio i ln ilii-slracion de sus rnienibroM no dejaran 
fruKtnutíLt. Multitud do j«nttí dv toda^ clwius iux>inpañ<} a In liirga 
hilcni di^ curponkcioni's i auturidiulct, <]uo firmaron la cuinitivn 
dol presidente do la República en su marcha de la sala du Go> 
bietno al edificio de In Universidad, competentemente decorado 
para la ceremonia do la instalación, i de allí a la iglesia metro- 
politana, donde so «intó un solemne tedeum. 

El K por la noche, la ciudad iluminada, Í ataviada en tedas 
partes con el pabellón tricolor, asociado a tantos recuerdos d« 
gloria, prett^taba una perspectiva animada i j^randiosa. Sonoras 
OR) u estas rogocijiibim In pkxitdoln Indc]>endiíncia i la CaAada. 

El 18 por la mañana, xe lf«mol<í en In miama plaza U bandera 
nucionHl, suludiuln pur un hiiiiuo com])tu-^U> al inl'Viito, que ento- 
naron con mucho gusto i *.-xpn;sion varia» señoritas i cabullei'os; 
por laa aclamaciones del concurso, i pw las salvas del batallón 
Valdivia. 

La solemnidad eclfisiástica del 18 tuvo todo el esplendor co- 
rrcispoiulienlo a »\i objeto. La música (a6 brillante; la cmicumin- 
citt. numerosa i lucídíL El sermón, pronunciado por el jiWeu \nv»' 
bítcRi don José Ignacio Víctor Eizaguirre. «c distinguiíí por 
rasgos elocuentes o ideas nuevas; cosa difícil en un toma que, 
aunque fecundo, ha dado materia a tantos disGursos. El seficu- 
Eizttgiiirre supo exprimir en el snyo el entusiasmo del amor pa- 
trio HÍi) f;dMir a la dignidad severn ílel onulor sagrado. 

Ia tarde atrajo un eaofijido concurro a la 'Alameda. La noche 
reprodujo la vistoai iluminación i las serenutii-i <lol dia anterior; 
OD jenlio inmenso prescncid le® fíieges de artificio a la extremi- 
dad de la Cafiada. Su Excelencia, acompañado de la ofícialidud 
de los cuerpos cívicos, se sirvió conciirrij' a ellos, 

Pero el !'J es por excelencia el dia del pueblo, atraído por la 
íoncion militar al campo de instrucción. Nuestros cívicos dieron 
allí una sefknlnda muestra de la disciplina i destreza que se hacen 



«so 



XlgCKLAXHl 



notar en mía ñhts. Las evoluctODCfi, aegun el juicio de pcnunaa 
int«lijonU-s, fueron f^jecutAda&oon una £irilidii<] i coacierto, qne 
tiuii uii ciK-q»'^ vt-ti-miioít hubieran merecido nj^Kiisa 1 ealre- 
tanto el enn)¡}0 ofreciü a Iil visbi ana. perspectivR luin nin» ínlere- 
santc, nun mas pn>[>iii pnra i.-xcitJir en <'1 itlnin t^tnodonvs profua- 
da& Unjuntfo tun uiimi;r<jM> i allKiruKulu, tanto oiovimíciito ¡ 
tanto ¿nlen a un tivmpo. dicen mucho vii Bitot de la« cuolidsdes 
nstundcsdel purblo c)iilo(K>, i numiñ^-stan a \as claras In [k-ik;- 
tracton progrcíÜMi de la moi-al i U civilix»cion hasta los últimas 
cliiAeñ. 

El p:Lscu de ta Alameda en la tonle del 19 es In mas ht^rmom 
(K- las uxhílñcione.'i de Santiagt^ i la del ofio plísente no lia (]u<^- 
dado infurlor n la de ni[ij{<in otix» í-n la belleiea. la i.-lr^riciu i la .„ 
pinlonisca varieilad del concnrso, en el número de e^pK^ndídos flj 
caimtyea i briosos cabnlliM, en nada de lo que puede dar ln-¡llo, ^ 
atarla i c«piritn a un» reuiiiotí dv <::4m dase. Serla pnwunluueo 
en Dosotrus añadir un nuevo cuadro « los qui> hau sido ya traza» 
dos enlofi otros periódicoB itn El Aruuatno míano. Nuestro ofi- 
cio es el de meros cnmistaa Dejnmos el pincel a otras mauoa. 

El toatn), entrutAnlo, ha contribuido por »u part« a U. celebridad 
d'-l dica i ocho. Ha sido ix^naunuJa la elt^xiun de nlgutuM de los 
piezas: iiosut ix>s sontos de divei^a opiíiioiL Pivíoritiioi' las gracias 
naturales do una couiodiji urbana i f<.vttiv», quu nuostra compañía 
sabe desompvitar muí bivn, n la austoridjid, demasiadas \'ec«8 
cansada i soñolienta, de la musa trájica, i a los cxajeraciones 
moníftniosns de ((ue da tin adoltwtT el drama moderna 

A la» funcionos de los ti«a dias, han seguido oonvítee, bailes, 
caiTeriw. Las del hiñes fueron nmi concurrida» i alegres. Tcrmí- 
miritinus D^utiooii'ndii la ¡>arte que se debe al Heíior inK'ndentc 
de Hautiago i-n la distribución i el buen tírdi^n de tas ñesta^t. 

El bullicio de la giiui íiMeniiiiilnd nacional ha cesado: no 
ya In bandeni tricolor s()l^^l^ nnústra.t puertas; ta Alauvcda »e ador- 
na on vano con lo8 primeros tuinncius de la pritnaver»: apena» 
uno u otro gnipo s*^- past-ii gia^'e i modilubundo por sum silencio- 
Bos calles: los cairuajes, Los carretas, las cabalgatas, las prolonga- 
da» olas de ¡ente de n pié, siicediéndotíe i empujándose unaá a 
otras, desaparecieron; Ioh dias han reasumido su montStono jiro. 



18 DT. SCTIEUBRE 



Sál 



Huyeron Im ceceaos de júbilo a que hutnott acubado do volver loe 
ojot). i oim fundidla ya con las de Iok kÍios aiitcriorcfl, W hunden en 
el abiiimo (le lo pasado, que se traga unos tras otras las horas, i 
[ l<i6 días, i los año& . . i los aigloR también; como devora Uta jene- 
raciones, las nuum, los imperios, Pero sobre ese océano que todo 
lo cubre, »c levantAn de trecha en trecho nionuinentus, contra los 
cuales i*e estrellan inipotenli!» las olas; monumentos do grandes 
piioblfis, que atJelanbu-ori o prupaganoii la cívíIízmcíoo; de gnuide» 
hombrea, quv hicieron triunfar la cnusa del j¿ncro humano o sv 
inmolaron por cita; de grnndeH titas, en que la humanidad viDdícrf 
algutKH do sus conculcadoH derechos. I entre esos padrones de 
gloria, que La memoria ha consagrado para que sirvan de lección 
i ejemplo a loa hombree, brilla con una lux pura, hermosa, ioex* 
tínguible el diez i ocho de setiembre de Chile. 



1 B 4 4 



El circulo de Icm uñox, que en r«tu ^poea d« movimiento, aca- 
rrea tantns ^vicisitudoi a otrcK* ¡Hicblo», a>ntimU tray¿ndo»og n 
nosotros el mismo akígrc, solemne, biillanto diez i ocho de se- 
tiembre, que hemos celebrado ya muchiis n-ces: la fiesta de Chilu, 
por excelencia; fiesta única en nuestra Amírica por lo intenso i 
eapontáiieo del regocijo nacional que la caracteriza. ¡Qn/' rüre- 
mo8 hoi, que no sea una repetición exactív de lo que «c hii dicho 
H ea )o« aniversarios de otros afioB, con las raríante» itaturales de 
pn>gn-*> i niejovaí Tem^níos libertad, como ent<tnccA; hecho de 
que uo piwlreuuis dudar, mientras haya declamadores que lo nie- 
guen; de lo que, afortimadamente, no vemos toclavfa seAalcs: 
¡dusgriiciaflu» noeotro» cuando la preníia no haga mas que bende- 
cir bI gobieiTio! Tenemos sugurídail interiíu-, confianza en nues- 
tras instituciones políticas; i este es un svutiinientii que cada aQa 
que paeA, arraiga i fortifica en nosotros. Tenomo«s como entonce», 



S5S 



MIgCKLÁSEl 




indcpcadijucia; i («iiouiom, mas qtic cnt^^ncojí, la «ola unción >\ti« 
bXtaha a la ioilf^adeucia; mmcion. » que todos lo» estados dul 
mundo, grandes i pequeikos. dan valor, i que por ooDsigiiípntc 
tiene. Nuestra situación presente no es por cíeito la meJM' de 1. 
sitiuuHonRíi poiübleit; niiiiqiie pare un pueblo naciente, i p»r« 
puvblu ijuü ba sido colonia de K^mfia, cuandu la lütpai'iu iiiúaiia 
no at bailaba en una xitunciou envidiable, no hai raxon p»m (jnc 
«stomOK descontentos con ella: iteríumos ingrato» n Iok favon.'» de 
la Divina ProvidvDcin, si de«ooaocié»';Tii«e Im bii-iuM du nncst 
estado nctuol, aun tislbrzílndonos, (xhoo es nocoisano, en inej< 
nirío. Nuestras ciudades se cnsaueban i se hurmoscan: se eX' 
tiende el cultivo en nuesti'os campos; se multiplica el comí 
en nuestros puerto^ nuestras minas rindon cada dia mas ofú 
produetos: nuestro erario soporta ain angustias las cargan de U 
adminifitracioa i de la deuda pública; nuestro crMito exterior n< 
eleva al nivel de las nías antiguas naciones; el adelantauíien 
intelectual i moral no es m^nos evidente que los prugresr» inai 
rialet Hé ahí lo que hace realmente alegres nuestros aii¡v^-na 
sltío^ lo que da un significado a las salrns, a tas íIuminacioni^-.s, a 
lo» cájiticos nuciontdw; signos de suyo equívocos, que no hablan al 
oorazon, no coamuoven, no entusiasman, ano cuando expresan la 
idea de todos, el sentimiento popular. 

Hai ima sola diferencia, que, entre tantos motivos de sati^fac* 
oion, no ha dejado de hacer una impresión de nielanmlfa. Kl jefo 
sujHreino de la República, convalocii-iite de una eiiferiiK^rdad peli- 
grosa, no bu ]>odido preiíidir In gnin festividad nacional Su falta 
ha sido dignamente suplida pur don Rarntrn Luis Irarrázax-al, 
llamado como ministro del interior a la TÍce-prcsideDcia por I. 
constitución del estado. 

Dejando a nuestros colaboradores en la [H«nsa periódica 
agradable tarea de ilescribimos por inennr la tiesta cívica de Ih4 
nos felicitaino>8 con clliis por lii cjvcieiitv prMperídad de U iwtri: 
i por las esperanzas de un halagüeño ]x>rvcuirquese le presentan. 

(Araucano) 



i 



i 



'iX 



lAl. 



''■'— 



MOORIA 



SOBRE US PRIMERAS CAMPAÑAS EK LA GUERRA DE LA IHDE- 
PENDENCtA DE CHILE. PRESENTADA A LA UMVERSIDAD EH 
EL SEGUIDO ANIVERSARIO DE SU INSTALACIÓN, POR DIEGO 
JOSÉ BENAVENTE. 




I 
I 



El domingo lt> de setiembre de IMü celcbív} m reunioD so- 
lemne In Univowidnd di- Chilv, eti oiiifuriiiidiiíl lU* I» provenido 
vn Ui Ici urgáuictt. Asistió a esta furiciuii el exouK-iitÍKÍiiio ^ñor 
prosidonU- de U República, acotopañodode las cwi-poracioDes i de 
los pnnciiKilcfi funcionaríoa 

hí^yóic «n ella un» ifemoria del 3«cretano jencral, en que se 
hace ralnñon de liu tntbtijas del consejú i iJicidtadeti de la Uni- 
verüklAd i «cgiiídnmenle el seftor contador Rmyor don Diego Ji>si¿ 
BfiuivpnU*, inivnibro dv In IhcuIUid tío loyv» i cieuciiu poHti- 
cas bÍ£o lectum de lu intnKÍiiecion al di^cunu liístiinco, que eu 
cumpliinieuto de U lei orginica debe recitarse en este mlciniK- 
aniveriuirio. La extenstoa del discurso no permilia so loycee todo^ 
i e) autor Invoque ceúimea la parte que le parecii5 neoeeariapara 
dar ana idea del asunto i de lat miras que le movieron a empren- 
derlo. Otro tatito había hecho el ailo pasado don Jo^ Victorino 
LM-^tarrin. 

El <!«&ur Itfistairia en «a elocuente di)<curso fonit<i, por decirlo 

, la introducción a todos los que dexpuvs se prouutx^a^-n .«obre 
luaciLJiííZí H3 



Sñ4 



»IKCEI.Í7(EA 



Ia hísCoriu du Cliilc. toma n quc la lei ha circunscrito los trabn-| 
jos ilc los BucvEÍvi:» onKlore.<i: i^ltíeíior Benaventchackdo pniK-t- 
pÍM a ello» nfiricndu Iw buceas do una ¿poca del nia}'or inlcr 
{MLrii nosotrcM, ]on de La gu«rra qne precediii a la intnii.<<b> cica{ 
ciou dv Rancagnapor )a& armas e^paAolaü en el ailnilv 1814. /m- 
jxireiuii'Iad i ivi-Jiul son las eiialidodcs que pide la leí: el sv-nurJ 
Bcnavenle tn.ircha en sa obra a la luz de documentos onjinale 
algunos inédito»; i habiendo figurado (•] nilsnio vn gran partí- di^j 
los hochox que viiciil^ ptMcia tuvilius especiuli.rs tlv i.-xactitud, qi: 
«s la príniura pronda do In htítoria. Es ri^mlad que, a el cai^ 
do l«:^¡gij pRtMTivial os una garantía do autcntícidail, t>s da t«iiM>r,1 
por otra parte, que la ioten'ettcioa del autor en los hecbaí pii< 
diese al^na rez hacerle ver las rosas bajo un ajqieclo pcculíaTtl 
tefiírselA» con el oolorido de las afeodones personales, i sin que fí\ 
mismo lo pen^ibieao, desviarle de aipiel RendviT> angt»lo en qutfl 
debe correr la pliuna de la historia, dírijida por Ui nnzun «erena, j 
in)pii»ible. Si el M-fior Benavenle ha pogailo, oomu cilvÍ todo» le 
i)Um« hi^oi-tad«ri-.s, inte. ti-ibutM al eomsoii. iss pumo wibrc el ciiall 
nonos e« poHibliU'initir un jiiioio.poniuc no conocemos «uSctente-l 
meiitv ni h» pi'^nsonait ni Iu5 sucesos de la ¿poca. Lo que sí pode-I 
moe decir, es que el tono de! autor, el e^intu de injenua liborn- 
lidad que le veuio» ejvrciUir aun con n-Iiwiou n lo» onoinigus d« 
nuestra aiuetn, In modestia, cordura i t^mplanxa, que brillan et 
toda la obra, icou pira ni>«^>tros premiiiciones vehetueotea de su 
imparuialidml bajo todos respectos. 

En cuanto a la sustancia, la indiridualidad oon que están 
critos los hechos les da un interés singular. Seguirnos paso a 
p»so la marcha do las trtipa^; vviuos sus movimientos i maniobtas;, 
entranioa en Im codk«jos de los caudillos t hasta cierto punto ea] 
las delibonicioues de los gobiernos. En cuanto a la forma, el autú 
ha ndoptiido un e*tÍIo coirecto, puro, sencillo, clarísimo, i no po-l 
cas veces pintoresco. Algunos echanin de ni¿nos los afeite» del 
moda con que hoi acostumbra adornarse la historia; no hai en 
del scQor Benavonte loa relumbrones de que vemos plagado cuantn 
su escribe, ni ese prurito de aluí tilosofla, que corrompt- U historia 
moderna; que saca a cainpofia, no y» hombre» í ejércitos, sínu 
principios e ideas, prc^sentándonos un drama alvg<Írioo, ca que es- 



MEMORIA SOBRE LA8 PRIMERAS CAMPASaS 355 

toa personajes abstractos se acechan, se buscan, se chocan, como 
los dioses fantásticos de la epopeya; i los historiadores, intérpre- 
tes del destino, conducen la acción de escena en escena por rum- 
bos misteriosos i fatales, i sacan, por consecuencia de todo, esta. 
tan orijinal como inesperada moralidad: que el venceflor ha ven- 
cido porque era necesario que venciese. El que piense hallar en el 
libro del señor Benavente el estilo imajinativo i el majisterio 61o- 
stíñco, de que en el dia están impregnados todos los trabajos his- 
tóricos con no pequeño detrinaento de la verdad, verá frustradas- 
sus esperanzas. La circunspección, la modestia, son sus cualida- 
des características, i constituyen, a nuestro juicio, uno de los mé- 
ritos que mas recomiendan la obra. 

(Araucano, año de 1845.) 




>¿^W<iyi..^y;«jSfS!9^#i*iWWW>*?^^ 



NARRATIVA 



DE LA EXPEDICIÓN EXPLORADORA DE LOS ESTADOS ÜRIDOS DE 
AMÉRICA DORAIfTE LOS AftOS DE 1838 HASTA 1842. POR CAR- 
LOS WILKES. DE LA MARINA DE LOS ESTADOS UMDOS. 



(CiDOotomMÍiiniItlii*, Pilndeltia, 1811. Reínipn:«aeoL6iidreaeD I&15) 



Beta o«pl4i»]Í(la obnt, de que el gobierna do los Gstadi^ UukIok 
ha ptvHCQtado rcciptitc-mtmtc un magnílico cjcmplHr al gubicmg 
do Chile, contk-n? la hiittorta de un» cxpluracion inaritima, un 
gi-aiido escala, conducida por el capitán Wilkc», do la niaiina de 
aqiiollns Estados i dirijida príndpalmente al océano Austral i al 
PactÜo», para reconocer en enanto fuese potdbtc la verdadera siliia- 
cian del gnin continent*; antartico, que ae siip»nia vagantentá al 
mir lie AustjTÜia i rcttolver varías cue^'oneí) tmportanr«a » la na< 
vognciou do l<w mart» dfi Folim^ia. La OKuadra, a la» «ordenes 
del capitán Wilkcs, Urda en cumplir esta misión cerc» de cuatro 
añoc<; pníKÍ tres d« cilus en los inares desconocidos i peligTu«)« que 
sepanuí el »ur del A,sia dv lu América Occidcnttü, i coinplctií la 
vaelta del globo antes de su retorno a lai E-stodús Unidoti. 

No consiste el mérito de esta obra en lo qae la mayor parte de 
lotí lectores buscan principabucnte en las mlaciones de viajes ma* 



8&8 



]UaOBLAKC& 



rítimos: d««<erípcionee pintorescas de Eos eecenaa que ofrcoo la 
naturnle.»!: expomcion do lo (jue en las contutubres e institucione* 
Ók W nun$ nittivns prcscnUí iin contraste maa fueo-te con la forma 
i las loj-eü du la cinluiícioD eun>peA, niüiiuido con incidenieü dm- 
máticocs quf lo pougnn a ta visita i lo cunict^ricon. Bsit nitrito, de 
que han dado bellas aiuus^tnu otroa viuLJoroH nortv-imivríciuiwt en 
la narrativa do bus cxconnoiMM tvrn*«br««, no drbv biüwnntu cb 1a 
obra del ca{Mtan WUkca, que üv ocupa ca»i tmtvrnmvntc i.-a la 
parte oientífica i técnica de los objetos, i solo ds l>oisqacjo« lijonn 
de las costumbres i nsansas de loe pueblos qne visita, en un estilo 
destituido de toda pretcnsión, de todo ornato. El que apctcw» 
inslruocion jeognilica i náutica, leerá, con ínteres su narratira; el 
4{uc busque vnlníU-niíiiii'-iitii, lu encontrara pocas vecea 

Chile es uno d« los pnfM>s viaitadoa por el capitán Wilkeí^ i cata 
pArt« de ta obra es la que suponemos llanutnl desde luego la curio- 
eidiid de loe lectores chilenos, quu guatarán sin duda de ver en 
ella la iropresion que han hocho la nalumliizn tnat^^rÍAl i el estado 
ftKriiil de Chile en un extranjero instniido. on un hijo dtt la nnciua 
ptKKtrosa quet^e cuenta ya entre las prímcrus del mundo, i que es 
lliiiuadn a ejorcer un influjo cada día mayor sobre el continente 
americano. 

La expcdicioD se componía d« las corbetas de guerra Vine&n- 
tus i Peaeock. del bergantín Porjxñte, del buqucalinacen Rtlief 
i de los pataches Seatfull i Flyíity-Fífft. 

< —El l'i (de mayo de 1839) avístamus a Vnlpiunf^, dicu d 
autor, i Antes del medio dia fondeamos cu la bahfa, donde <ea- 
coutrainosat Peitcod;. El Porpoiae llegil a Valparaíso el 18 i e! 
Fl'j!ng-Fi«h vi \9, dcitpues de haber ejqieriroentado muí fnertes 
vientos. 

Al llegar a la coitta de Chile, no hai quien no tenga deseo de 
echar una ojeada a In coKliIIi-ni. Kn dos partea del día, es cuando 
se puede contemplarla mejor: por la mafiana antes de amanecer, 
i por la tarde al ponei'se el soL La prím<Ta d« estas dos vistas ea 
la que haoe mas impresión. Su pertíl prvwnta tm v¡»> dorado, i 
puede fácilmente trazarse en una larga linca de nort^ a sur. In 
cual se ilumina gradualmentu, i se pierde al monitnto de dejáis 
Ter e] sol. La segunda no satisface igualmente. Los montc« apA> 



4 



i 




XAltUTtTA DK LA EXPCOICIOIT RXrlJ)ILtTK>RA 



359 



rccon n gran diiituiicia (ochenta milla» a. vuelo di- pájaro), rcfle- 
jaailo vi sol quu (icscieiidp al '.>caw, i <?a oonaecucnflia no dcscu- 
bmn toda lo elevación que se espera. , . 

Las autoridodos. a quienes vmté ac-ompañadn del citnsul, nos 
manifestaron la mayor uTabilidad i atención i mis ofreeien>n todos 
los au\ilioi3 de t^ae piidi^!mo~i necesitar. I^m c^inpluados de la 
ailiiana me dieion pemiiíMi para di^^ialKimu- imlm mis instrii' 
lut-ntii^ Mr. Ctwd. calialli-ru ínglci*, tuvo lu boiulad do poner a mi 
di^IKjsicion una fAKA fn elci-rroque a la «azon u-^tabn diüwcupaula. 
.\iiiH)ue »lj;u distante pam la «ubida, la circnn^tancia do estar en 
un pumjo ix^tirwio ilul bullicio, me decidiií a aceptar la oferta, i 
\K\f¿ a ella. 

IX^üijoHo de evitar toda innccesim demora, no solo por los re- 
unidos que hablamos ya experimentado, sino porque se acercaba 
Ui estación do loe nortea, toin^ ttxUm las medidivi, pAsibles, para 
jtrovcer nuestias nece^iidadeiS i tnediantv la boiulnd i att'ncion 
de Dueslro cdnanl el oeAor (!. O. H»b>(on, se rfectuil tut» ob- 
jeto eo el mas corto licuipi- pdf^iblc. Se liein* aquí bastante, 
miedo a toH noiti^, aunipie u ini juicio i<in miirh» fundiitiieuto. 
Uno de ellos, el último de Iiks algo notables, lo habia expcri- 
tneiita<Jo yo mi^mo en junio de IV'Ü (mandando im buque mer- 
cuite). pi^rdiérooüc en ¿1 diez i ucho embarcaciones. Pero de en- 
tóoee») acá bu ha cuidado de tener buenas anclas i cables^ Í lo que 
co aquella ocasión fué una tormenta desuitroíui, ahora apena» se 
luiría notar. Ko tengo a la bahía por tan peligi^osa, como jeneral- 
nwnte so dice. La gi-an dificultad del puerto consisCe en su redu- 
cido espacio; i cuando sopla una iñfaga, el iiuir Di^va con tanta 
fuerza a la playa, que los buquc-^ corren rii^o de encontrante uno 
con otro, i de haccnte nuiá o tiióno^ dutlu. El puerto e^ dcina.''iado 
««itrecho jvira la comodirlitd d^l comercio que so haco en éi. Se 
li.»bla de vario* planeis de mejora, pero ningimo factible, la pro- 
fundidad del agua opone un obstáculo casi insuperable a ntejo- 
rarlo por medio de muelles. El espíritu de que está animado el 
gobierno, como los habitantes de Vaiparaiso, osi.ú seguro de que 
podrá llevar a efecto cualquier oiiiprc-oi praclicabltf. 

Según los inejoK-s i[ift>rn)<:-!i. vstni p<-»ua(lido de que el fon- 
deadero so va llenando por lo« materiales que «carrean liw agiuut 




i 



<[v lus txm». Por puc» (juc esto parúzca, al cabo de diez í seLí aftiit 
U allcntciou vm untcniíiivutc pori'vptiblft |mm mf; i \o» que huí 
rendida allí largu tiempo, me coiilírnian'jn el hecho. Se fa» mn- 
dado la sátuacion del fondeadero: i la que entes pagaba por sam»- 
mente peligrosa, se tiene en el dia por la mejor de todas para M 
mal tiempo. El mar e^ ma^ de temer que el viento, pon]ue ^9t« 
na» vex ftopla directamente hacia tierra, a «luaa de lo» ceno» a 
la G«p»l(la de la ciuiliu). que son eifcarpados, i «mbcn a luut nltuní 
dii ocbocifintos hasl-k mil qiiiii¡euto!« i dos mil piitf, 

Valparaíso ha crecido mucho «n magnitud c impurUmoA en 
twtos pottís años líltimo»; i «c ha bi'cho el ^ran ¡mtrto de Chile, i 
realmünte de toda la ousta. Aunque con muchas dt-evenlajas por 
lo tocunt« al Fondündcro, qnc es infci-ior a otros de la emto, m ol 
nin« cetxMuio i cómodo pAra la capital ííantin^. 

Yo he tenido la ocasioo do couuci'i- n Valparaíso i de comparar 
su estado presente coa el de I8:jl í l>Si2. Entdoces no era idas 
que una aldea, compuesta, con pocaa excepciones, de esparcido» 
ratkchoa. Ahora ofrece el aspecto de tina ciudad denaan)&nt« habí* 
todo, con una poblaciM) de ¡JQ.OUO almas, que es cinco reces e) 
QÚtnoro de la que en nqnella fecha coutcnia. Dividen eu das par- 
tos, el Paerto, o la eiudad antigua, i el AluK'ndral, <pic ocupa nna 
llanura al este. Su localidad ea ciertamente ia menos a propicio m 
para darle un aspecto favoi-able. Sua principales edificios aon lo. fl 
aduana, dos iglesias i las casas de la calle pi-incipal. La maytr ^ 
parte de los edificios son de un solo alto i están formado» de tuhy- m 
base, it%* paredes tienen de coatro a seis piéa de grueso. La rnzon ^| 
déosle modode edificares la fi-ecuenciade los temblores Scvstán ~ 
luideitdo gnuHlc8 mejoras i se levantan actDalntcnt« muchos cdi- 
tiaos. 

En loeceirrov, hui C4isas mui linda» i oímodaí;, rodeada» d« jar- 
dines, Ociipanlíia principalmcntü las familia» de lo» comerciantes 
norte-americanos e ingleses. Esto es lo mas agradable de la ciudad, 
i se goza allf de una hermosa visla'sobre el puerto. Ia subida es 
suave mediante un camino bien construido que atra^nesa por una 
quebr.idti. Kl extremo del Almendral es ocupado también por ve- 
cino» ricos. Laclase inferior vive en las quebrada;*. Mucha.s de es- 
tas haliituciones »on apenas suficientes pniu preservarlos de la hu- 



4 
I 



VAItRATtTA DB U KXPRDIOtOX EXPLORADORA 



aci 



medad en el ütviorno: su cotutraccíon es de cañas cubiertas do 
barro i con techos de pajíu Rara vejs tieaen mas de una pieza, 

Viilpaiiusit, i aun puede decii"»* ttxio Chile, hn mejorado mu- 
cho: ntiiuL fin toda» pnrt«ü el óidcn; rara vez se oye hablar de cij- 
, moDCs atrooos, i cuando .te eouioton, se castif^an; hai en todo un 
laspMto df rcgulnndad i di>cencin;8u ha citliiblvcido tinu policía 
[activa i eficaz, iustrumcnto necesario de todo buen gobiomo. E^t¿ 
admirablomonto reglada i en pleno ejercicio, no solo para la pro- 
I tcccion de las penvtnas i propiedades, cuno para ctmtribuír a la 
! comodidad de Ion habitante-t. 

No hai poJs que mas decididainento presente la certainpa d» la 
acción d<! una granHo alma unida a las bneu:is dis^tosiciones del 

t pueblo ii fevor del <inicn i»or uhhIÍo de un buen gobierno, cjue 
Chifc. 
El raí^o pix-iliim¡i)iiiiU> de Im «hilen»*, cuando ?e le» cnmpnm 
con W olruK uur-umvricanot*, us el aiuor a su pafs i e) afecto a xa» 
liogam. Este es un sentimiento coroun a todas las c1a»os. Hai 
también un sentimiento vigoroso de independencia e igualdad. Ia 
^^ opinión piiblica indujo en la dii'eccion de los negocios del estado. 
^V So gusta macho de las empresas agrícolas; i el bajo pueblo roani- 
^K fiesta mejores diüpot^iciones hacia los extmnjeros que en oti-os 
^ paídew. Se han iHtablecido u^cuelas i colejio»*; i se edvi de ver en 
todos el desi;odv extender loe beneficios de la educación. Este ha 
^^ Kido uno de los constantes objetos del gobierno. 
^ El crídito de esta policía se debe a Portalea (Sigue la descríp- 

Icion de los aérenos i iñjilnntex) 
Las tiendas oatñn llenas de casi todo» los artículos de mana- 
fiictuní ingli^sn, nortc-americumi i fnutcesa: los meivados bíoii pnt- 
VLstos. No hai huurtascercadc VnlpuniÍi!o;ÍGaxi todos lo8 vejuUtle» 
quese consumen, 80 tiTien del %'allcde Quillota.enmulns. Ettaingu- 
lar ei modo de traer paislo al mercado: la carga cubre a veces ente- 
ramente al caballo i al conductor. Los pnivisiones son abundantes, 
i de excelente calidad; comprenden toda especie de frutos, verdu- 
ras, fitc. Li« precios se diferencian poco de lo« nuestros: la carne 
do vaca, [)or ejemplo, cuesta scís í medio ctrntimos la lilinu 

Diversiones pocas: nn teatro pequeño e inoi^modo, i la chinga* 
n^ ambú6 abierU» jeneralmente el domingo por la afxiie. Los 



US 



UISCBLAXEA 



chileno» gti«Uin mucho dv un bailo lUuoado la zwnocncca, qa« 
pavdo dceirw oí baile nacional, i es cl favorito de la cla»^ ■ 
ríor. . . Lo ejecutan un hombre i una mujer; los moñiuient 
oen mucha gracia: las madamas boiiitas; la expradon enteraiui 
te amorosa; las actituile.s se liejan entendt^r rácilmenCe, no mÍq 
por los del pala, aÍno por liis oxtru^tro^ A favor do su tundcncíi 
moral, no puedo docir mucho. 

latí scñonit tienen I» rvpuUcion de virtuosu i estimables 
el tralu <tflnk^tioo; [ktv no podciaoü decir que «;iui hcrní' 
Se peinAii con mucho e»iucro i buc» gu^to: io« pies p<.-<queaos. 
aodar gracio«o. Reinan las modaa francosas; i ya principian a asar 
sombreretes. 

Gl piMgreA) de la civiliüacion ca lápido. Ia imttacioQ de ios 
nsos extranjeros predominará en breve tiempo sobre los de Chile; 
í lo (|U« ex de mas impiirtaneL-i, m> atiende a la c^ucaciiiti. ^H 

Quiso lu ciu^iuilidad ((iie ni» hiUlnwiinxt en Valpanu^so donuii^H 
la visita del presidenta, Ií\ que, por la conuxioo i|no (coia. con las 
recieotos victoria» Í sucesos obtenidos en <;1 Pont, cjtusú mucho 
regocijo, haciéndose todas las demostraciones posibles de at«ncúfi 
al primer majUli-ado, por los naturales i loe extranjeros. Entre 
utnts ensiu, rui*- conducido en una excursión actiAtiea a un pu»! 
ñu bergnntiu, adornado con las bandem» <lú t'xIiL'* Int n:ieton< 
en lu tjue le acompoñiu'un las autoridades civiles de Vnlpiiraiso. el 
itlmimnte ingkvt i Murias otras peitiona». Al pasar por los buqi 
de jfucrrd, itícibíó de todos, excepto de nosotros, el acostumbí 
saludo, Xo no<) om posible hacer dcsc-argiu de anillcrin por cau: 
de nuestros cronómetros; pero dimoa alegres aclamaciones, que, 
por la novedad del cumplimiento, hicieron, fiegim se nos ha di 
una gratii impresión en el presidente i su comitiva, 

Di^-rnntH! trcí< bailes durante nuestra residencia en el Pucí 
uno en honor de la reciente victoria de Vun^ai, loa otroa por 
nos ciu<liulanos i exlríiiyero¡<. Como el primero fui do una 
cic no común, su descripción daní alguna idea del modo como 
conducen estas cosas en Chile. En lodos tn"-.-', la función fué de 
aquellas que hubieran hecho honor a ciinlquíer país del mundo. 

La localidad elejida para el gran baile fué entre las piare^les 
dos vnAtos almacenes aun no acabados do odÜicnr, i sus di 




KARtUTITA DK lA SXrSDIClOS BX1>LORAI>OBA 



»G3 



lioncs ttKD dccionto cincuenta pié» da Ini-go, i noventu de nncho. 
IftbinDse eríjido ca ella orcndas cubiertas de Uoozo fornuio de 
iil. i fwmbmdo de esti-ellas, del que pendían unas TcínUr hwr- 
siams arañas. El piso estaba todo alfombrado; i las columnas 
|ue snstcnian cI techo, decoradas con emblemas de la nación i de 
ta ríptoría. En ta tc«t<íra, «■ d<-jnba vt-r iimi trasparencia del jene- 
ral Iti'ilnejt, el ht'ixM.i do Yungai, i'odoiuJo í\v iiisaripciones alusivas 
I eus hecho». En todos loe corredores, había torgas hilenu de ¡to- 
tÁCK i KÍIIas; i pn Ins parr<des, cuadi-os i üspcjos, éstos npoyados cu 
(elidas mcsie de nrrínio. en que resplandecían ccnU'nan.-» de lu> 
s, al paso que cl agraciado cortinaje de banderas i gallnrdotvs 
nacionales. luezclaHos de giiimnldas de flores, que bordaban on 
iuierminable vai-iedad tus ndnliolus de las glorías nacionales, ha- 
cían nna vista exti'eRiudanifntc agmdabte. Un salón destinado ol 
presidente estaba entapizado <Je i-ojo, con pinturas, espejos, me- 
sas, espléndidas arañas, etc. Había salont-ü para el juego de nai- 
pes, para la comodidad de lo(* ftimadores, pnni la c<.-na, í para las 
efioraa, en que había cierto numero de pt^liiiiucro» i tiuxlíiitaíi en 
4:inl« asistvncin. Todo porfcclanicntu dispuesto, áuíco, voída- 
ieramcnte esplendido: todo ValparaÍM habia contribuido al 
anucblantiento. i hasta las iglesias tuvieron su parte en el apa- 
rato de esta gran fiest-a nacional. El concurso fii^ como de qui- 
nientas personas, la ti>rcora parte de s«floni.i. Costosos uniformca 
le varios modelos i de bn»tniito capricho, aumentabun la brillan- 
a del tf-HjiectAculoL 

A In.s dii» nbriií el baile el pn-sidenUr don Joaquín Prieto', cosa 
|3lUt-va p<int nosotros IJevaba un vestido ricamente bordado, cha- 
m-t<Tas de oro i banda. Díinzrf un minué con una sefloni <lc Val- 
pomiso: i después se hizo jeneral el baile, danzándoee cuadrilUut, 
contradanüaa, valsea, sin que Taltase la liviana zaniacueca, la ca- 
chucha i londú. que participan do bolero i fandango, o del baile 
, Éspnflol i atricano. 

Por vin d« intcumcdio, se tocaron i cantaron marchas e hímnoa 
nari'itialc''. El bnilc no terminií hasta las ocho de la mañana del 
lia Mgiiient«; i a esta hora el presidente i «ti hijii fueron CMMitwIm 
tinstn su cosa por tuia procesión de los danzantes, tocando la mú- 
ica tonadas nacdonales; i formando todo ello una escena algo gro- 



^ 



8S4 



W8CEUÍtKA 



tosca par* los eíqiectadores por el cambÍHdoíKiiTibrero» i aoTwetafc* 

l-legadí» a la m<nada tlel jenenil Priuti). fv v»ton<S 'itr* ' 
himni> niu:i<mal; ia comitiva fué convidiwla a i-ntiítr. i S"- _ 
bailiinclo hAsUi mediocUa. 

No (K-bo >>iiiil¡r c[iio, pnMula ta inedia noche, las sonoras s« pñ- 
naron í ndumaron dv nni-vu. 

Todo i_'lIo if^ifiliS, si no cxcodi<l, a cunlqiiiera de nuestras Gcstat 
ea los Estados Unidor; cuuntus asistiinu» quodainiw altamente 
BMprcndidos, no teniendo idea de cjiíc Valparalscí pudiere pnwMi- 
tar tanta hcrmoBura í un espectáculo de binlo gusto, brillo ¡ inHg- 
nilioencia. 

Kos pu»iiiioe< en imintno para Santiago en liirioclu» alquilado^ 
S« hallan '^o» en un i'Jitiulo completo de vejez i descalabiu^ ait^ 
difereatcx paitc« tmbiidiu con UitigDa; pem loe birloeheros atn I 
mui diestros, i loa cabnIUx!, iiuniguü pof^iiofloa, briosiM i snfil ' ■ - ' 
de fiUiga. Andan n razón de uneve n diei! milla» por hnm. ¡ - 
carruajes p<xlnin oompararso con ostaa raquíticas inÁqiiimia. qa* 
corren a veces desaforadamente por cuestns i valles con »u res- 
pectivo acompañamiento do caballos. piosoM, etc.; i no es poc» 
diveraon para los de a pié el ver la conatemadoo de los ame- 
drentados pncuijcrai, que temen por momentos se haga pedazos d 
vehicnlo, con no pooo peligro di- sus pc*ciie«oa i miembros. Pit f ■-- 
tuna, «I ennñno es cxcetcnle, aniique en owte mes de mayo d ¡ 
jado de initclia porte du »u belleza por la falta de vcjetAcioo. Ia 
atcueion, «ín embnrgii. se dii'ijc a los encumbrados picos de k» 
Andes, cuya»; cumbres se dejan ver de tiempo e.n tiempo, dccdt- 
xándose la vista sobre laa eacenas que presenta por todas partes 
«I camino, i que en cualquiera otro pais parecerían gnuidioffls, 
pora fijaree sobro alguna jigantesca cima, que se descubre a lo 
lejos. Entre éntas. el pico de Tiipungato ee la maa not4tble. por 
ser el que. según la medida de Kiog, sñ acerca mas en clevacínn 
a la conliilera do Himalaya... 

Casablitnca estii a la altiim de unos 598 pi^s ¡«obre el nivel liel 
mar... Cunicnvl, n la de 344.,, La per^jK-ctiva que se descubre 
de^c la cim;i de la onusta do Prado, es extensa i luagnífií/a. Al 
Ibente, la dilatada llanura de Maipo, con una u otm uuntaSa c&- 




XAftRATH'A ]>S LA KXl'RDtCtO.S' EXPLO«AIIORA 



3G5 



ika ai-olada. A la extremidad de este llano, laa 9i>borV>i;i.s ciunbrcs 
|de los AiHÍes, (\>ronai]a.4 de nieves elerna», l«viiiitAdtu< nl^iiiu Je 
ellas Mibre liui niilx?^ Pitrccc» ratur a puciis honu; de diistancia, 
lunt|ito no menor de 20 legiuis. I>ebnJ(>, ticmut do jMwt»». cubior- 
de ^uuW i rclMfios. U» tuiíehfl vida i unbnnciou h1 peusajo 
. visui <li.-l ciLniin<i, eu qiie ¡te áiv'wtuí gnm número de veliiculos, 
etuui, etc., subiendo i bajando. cctfgiidi^Ki de ]>i-oductos nacionales 
i extranjeros. 
La elevación de Santiago es de lódl píé^ ¡ está atoado en el 
' Uano o m«ss que se encuent«« deade la eoettA. Ia entrada 
*es por valles i paredes de adobe, que interceptan todo» lotí obj«- 
I tce, excepto la oordiitci'a, que lo doniiiui ludo. 
H^ CuAnti) 10.08 M! eimteriipl» la cordillcni, toas atractivo ttciic puní 
^Da vi^ln. Su ¡rr(.-gulnr {htHI vnrdi conlinuamont^! con l<w efectos do 
^rla luz i \a sombra. Lus rn^'oH del sol al ponerse dan un atrevido 
relieve a los innumerables píeos, i producen a veces fintea rojos i 
nniaríllofi. que dan un carácter muí notable a la peRpectiva, Al 
tinte rojo, acompaña frecuentemente un vií*o verde en el ciólo. La 
ciudad está rodeada de htiertas,jardineíi, quintas, tierras de pastor 
Ia8 casas de adobes le dan nn aspecto deeagradablv, hasta rjuc se 
lunba de entrar en ella, i se atraviesan sus calles, pobladas de 
cdilicios imuvos i a^iuuloe. La ciudad está ilividida en manzana» 
cuadradas. En el centro, está la plaxa mayor, donde se hallan td> 
tUHitos los principales edilidos públicot< eonstniidos de una espe- 
cie de púvlido tosco, que se snca de los montes vee¡no«<. Htm eu 
grande escala. En el medio de la ])laxii, hai una fuuntc con un 
grupo de osuituns de iniinnol de Italia, pi^ni di'niH.iinr¡o pti|neíío 
p»ni que produzca efecto nlgnno eu un i^?tpaeio tnn vwito. Todos 
cstuíi edificios han xufrido bastante )»<)r los temblores, i necesitan 
do repomcion. I^i Ciitt.-<lntl Kt en[»iciiMii. La Moneda ocu|m otro 
plaza. Im opernciou de acuitar es en la forma mas nida i anligiui, 
cual se ejecutaba en Europa on el siglo posado. Las diversiones 
públicas no son muí dignas de atención: teatro i chingana. No 
parece haber mucho comercio, i Santiago se puede llamar una 
población sosegado. I^ siesta es de rigorosa observancia: hasta las 
tiendas se cicrnin; í la ciudad cütá en un reposo como el de la m«- 





8CG 



atMno^vu 



din noche. Hni un hermoíM poseo, c«n callett da alarnos. itH*o1 > 
medra notableinento aquí. La Aliuiieda es cu todas las cst 
fresen i agradable. La priina nochtt ito pasa en Tjsitait i t<;nutá 
i en iwooritT íaa Ueiidaif. I»<* h»b¡t»iiUt^t wm iniií itttciutuuksi 
juvgu. JLiít (lan)(i.f rliik^iuus »'ii ii>^spi!Jiul»<, uari/iimu.'*; i tmtan < 
mucha iirbaDKluil u lot« exlntnjuniit. Gastan (Iv diwntíoQOs flr ' 
das cla»^, piirtii^iilnrmi-nto ol baile i la máxica, en quo se vjv 
tan niacho. La uayor parlo tienen cuorpí» airosos; i 
podrían Uamaree perfectameolc hermosa», si no faese que la i 
Ladiira es jenoralinente derectitoün, lu qtiu [qs da na aspecto 
tnatufo de vejez. Su nioilo do vestir se <l¡rer«noia poco del nti 
Iro, excepto que av u«an sunibrvixx Li» cabnlIeixM sa \i 
jcni^ralinviitc a la eumpca. El pacblo es do buuna (ndolo; i 
un aire de cout«nlo quu no he visto en ningún otro dv la Anl 
rica Itlendional. 

Los moxwlos están bton praristoa Haí uno bastante grande t 
la orilla de) ño Mapocho: rodeado de edilicio bajo, c<^in techi» i 
teja, ftostcnído \vtr pilan-^, Uijo el cunl »>: vende canie de 
claMS. El centro .se rvíterva para hoTttdiziu, fnita». Horus, nve«, i 
Todo etrtA ba-stante ».'«-ad<>, i e.s ognidable a Ui visln. Liw frat 
verduras son abtmdftnti>s i baratas, de buenft calidad: uvas i dij 
niznos sobra todo: abundan también las manzanil, pero no }* 
haberse cuidado de cultivar la.t inaa aprvoiables variedades dü i 
fnita. 

El cUma do Chile es justjtinvnie celebrado en el mundo, Í 
de Santiago pas.i pi>r del¡ci<wo en Chile: ia temperaliira ordií 
es entre (Mí* i 75". No obsttuite. tiene dvrecti». Es exlrt-i 
mente seco; i a no ser por los vcitientos do los cerros, que suc 
nistran medios de riego, todo el pais seda un árido desierto di 
niiile dos tercios del año. No llueve sino en los meses de ínvier 
(de junio a seticmbie); i desde las primeras aguas la tierra ¡ 
cubre da Honcs. A veces la lluvia dura algunos dios i con basunte 
fuci-za; i cntiinees los ríos se vuelven torrentes intransitable;*, 
temperatura de la costa no baja de 56". Ia temperatura medií 
deducida de las observadontis hechas en Valparaíso, de fíS". 
Santiago, el aire & uiils frío i inius !9ecu; peni rara-t veces nieva. . 
subir la cordillera, se aumenta lu aridcx coa vi frió. La nieve 



HABRA.TIVA. DE I^ SXPSDICIOS EXPLOBADORA 367 

senba altf el mismo aspecto que en la Tierm del Fuego, en capas 
que a trechos cubren las cimas. Aun ia del Tupungato estaba en 
parte desnuda; a juzgar por las apariencias, rara vez llueve en 
las rejiones mas altas, i a esta causa puede imputarse la ausen- 
cia de los ventisqueros.:» 

(Araiícano, año de 1846.) 



SS5SSS 



SSISZ 



ESTATUA DE BOLÍVAR 



Ka negado a nuestras manos, del modo que después diremos, un 
cnndemo co fulio mngnflicaincnlc impreso i con bellos gnihtidoe, 
cuyo titulo es: Intortto aüa atatna di Botivar, JJom», i^ib. El 
primer grabado representa lii estatus áv bronce del Lil>i;rt:icl<ir 
cdliicada en la pbxa muyor d« BogoU, w\m: un liunnucaj p«.>dcsUil; 
TÍsc ilcsüpnc» svpimuhmvntc. i en mayores dimenñoocs. la oetatun; 
i lui-go cadu uno de Ids cuatro frentes del pedestal, oon los rvlie- 
Tc-s qnu lo adornan. Precede un discurso del seíiOT Felipe Gemrdi, 
en que se elojia dignamente a Bolirar, se caract^rizu la obni, i »e 
dan los pormenores de quo varnott a baoor un t-xtraclo. 

Dun J(»á Píui», du Bogotii, (otíino amigo dvl inmortal Bolivjir, 
habicmlo tratiido dccnjirlc en aquella capital unavstAtuaqm^ lo 
reprcscutaso. clijió para «te electo al caballero Podro Tcn<»i»ni, 
uno de Io>4 mis afamados oscultoros de Italia, por donde viajaba 
vtitiinccs el sofior París. <De eat^ modo, dice Q«cardi. vino a 
cumplirse ana especie do predicción que Pedro Qiordaní, habia 
hvcho a Tencmni; púas en los fmgmenttH do la bcltísima carca 
que esoribití a <^te, acerca de su primcni P»Ví[ul-í, le aseribe 
que, asi oomo los nombres de dnova i Washington diir.tnin 
anidamonte inmortales, ¿1 auguraba que el de Pedro Tenorant 
udcbUxba U 



S70 



aiSCBLiHlU 



lltígaria junto non el de Simim BmIívut a las «liuieA fnCans.) 
El miento m-iior Tencmni at> ocup» nhora un el munuiuento qn 
ha d« eiijirac a BuIÍtíu- «obre »a ¡M^pulcro va Ciirácn^ 

«Dentro tic breve espacto d« tiempo, contíniU Gcrardi. so ll« 
la ohn a. cnbo; fundida ya en bronce, va a navegar para Améríc 
Pero permanoccmn en Italia ios modelos de t^m scíUlado tnoon^ 
meato, que yo tuve bastante tiempo de obsen'ar i aprecíala lo qn^ 
me indujo .1 dar una descripción, para t|Ue a lo niénúK se cor. 
Tase entre ntirtolros su memoria, si, como pudiera »uceder, 
dispvnoscn u d^-irtruye^oi Ion i»odvlo&> 

La estatua de Bolívar csUÍ sostenida por un podratal de mar- 
mol blanco, de estilo sencillo i seroroi A los ángulos eatiln csculr 
púlos loü haoea consulares, símbolo de las leyes; en )as cuatro ca 
hni otroü tant<>« bajos relieves que figiima algimos de los 
notAbI<4 Iu>cli(>!«del Libei-lodor, i a mda bajo relieve aeom|k 
una inscripción ciutellan.i, repitiéndole sobre todas ellas Al. Llj 
BCRTACtOB. 

La estatua es algo mayor que el natutul; su venido, el niiUlaf 
adornado de hermosos bordador; le cuelga ni pecho una medajli 
con In efijie de Washington; la cAbeza, desnuda; sobre los hr>inbr 
tin manto; la ilvrecha cmpiiAn una espada desenvainada; i 
izquionla, un rollo de pa[>el, que simboliza la constitución, 
denoihulo movimiento d« (oda la ponwnn, com;!<i>onde lulmtniblt 
mente el aírc de resolución de ai]nelU citm int4\-pida í noblemen- 
te dcsdeaosa; expresión tal, que cualquiera puede leer en la frcoto. 
el pensamiento dirijido a un solo objeto: la libertad i gloría de 
patria. 

El prinioiy> de loa relieves representa la proclamación de li 
independencia; el wtgundo, el juramento prestado a la eonstíto- 
cion; «1 tercero, lu victoria de BoyacA; d cuarto, U emancipación 
do loa ci^clavots 

El señor Juan do Francisco Martin, miniístro plcuipotencjario 
de la Xueva Granada en Lima, que fué intimo amigo i albace* 
testamentario del j-^neial Bolívar, ha tenido la liondad do diríjir 
por conducto del señor RAfael \'aldes, cónsul jenci-al do la Xneva 
(¡ranada en Valpoixüso, cuatro ejemplajcs del Jnioitio, destiniMlos 



B8TATDA DB BOLÍVAR 871 



al excelentísimo Ecñor presidente don Manuel Búlnes, a la Uni- 
versidad, al Instituto Nacional i a don Andrés Bello. Tenemos el 
agradable encargo de signi6car al señor de Francisco Martin ol 
reconocimiento de S. E. i de los demás donatarios portan hermoso 
presente. 

(Artíucano, año de 1847.) 




s^ 



ENSAYO 



SOBRE LA INFLUENCIA DE LA AUTORIDAD tV MATERIA 
DE OPINIÓN. POR MR. JORJE CORNEWaLL LEWÍS 



El aigniente artículo ee nn extracto del que apareció oon el 
misino título en La lUifUita de Edimhu.r*/o, aúm&ro 1Ñ4: contiene 
principios i observaciones que nos him parecido inui dignos de la 

Í atención de nneíitra juventud estndíoea. 
Mr. JuimSluart Mili ha observado quojcncrulnutntc lo que m¿- 
nos satisface eQ una obra es la park- introductor», en que el autur 
bosqueja el asimto i define sus príncipale-i ivrnúnoH, porque 6$io» 
envuelven las ideas mas abstiactas, i que por eso mismo dan ma- 
yor mAijen a Ja imputjicion do impropiedad o confusión i tnas fre- 
^^ cuentenienio la merecen. E! presente Ensaco no es una excepción. 
^B Nos aenliinoa inclinados a desaprobar la nomenclatura i clasifica- 
^^ cioD del capitulo 1."; i como el asunto es importante, so nos permi- 
tirá exponer oon la debida claridad nuestro juicio. CopiAmu» a 
)lr. Lewia. 

«Como el 8ignient« ¿?n«ayo es relativo a las mcUerioa de opv- 



S74 



JtlÜCBLAKRJL 



nion, me acnl nvccsario explicar brevemente ijii^ porcton de ! 
cosas que creem«is es lo que cotoprende este tátulo i cuál es i 
scotido de la distinción (|ac jenemlDiente se hace entre u>at 
de opinión i matenait de becho. 

<Por materia de hecho entiendo todo aquello de que 
conociniiento ptir niif^«tnt conciencia, o uAo cvcnt» d fcrníii 
ijiclividiuil ((uc i?« objeto de sensación. E5 verdiul que atin los 1 
«ciouos mas «im[>It-« vnvui.'lvcD algún juicio. Cuando un testig 
declara que viú un objcU) Je cierta forma o tomafio, o a cier 
distancia, describe algo mas que la mera impi«sion hecha por < 
objeto en el sentido de la vista; su declai-acion enriielve una, l*^r 
o explicación del deoiudo teQÚmeno^ Con todo, cuando eston jni^ 
cios son tan simples que no leñemos absolutamente conciencia 1 
ellos, i la interpretación de las aparíencias es una cü.<i en ijM 
todüíi están de acuerdo, el objeta de Ia sensación puedu otuside 
nu'se como im hecho para nuestro pmsente pnopiísito. Un hecha 
deñnido aat, se limita a objetóte individuales sensible^ t do del 
•■xleiidvne a cxprcHÍoniM o fórmula» jenvmlcs qiio rcpresent 
clttsiM de hechos o oonsucucuoias di.' fenómeno»; como, por ejem^ 
pío, que la sangre circula, que el sol atrae los pL-inetas, o 1 
semejantes. Proposiciones de esta eepecte, aimque iI&<a-ibaQ 
)idade3, i por tanto sean en este senlid» iiuitvriiu de hecho. 1 
retieren a ciaaes exicriiOH dv fen'Jnicnos quv umi sola sensaciou 1 
incajias do abrazar, i solo ptn-dcn detomiinarso i establecerse porl 
uniL larga serio de »bM'i-v»cÍane-« i una cadena de intrincados xa-J 
ciocinios. 

(Tomadas en ese sentido las materias de hecho, se d<^«idc 
a)}clando a nuestra conciencia o sensación, o al testimonio, dir 
o indirecto, de los que oríjinalmente las percibieron. En ver 
que fi-ecii entornen te se suscitan dudas en cuanto ala existencia 
de ima materia de hecho, a coQítocuciicia do la divcr^dtul de los] 
testimonios orijiíialos, o tlii lu sospechoso que ¡nrcccn. Puede tam- 
bién ser dudosa una niati^ria de hecho por las varias Íut«rpreta' 
ciones que ac den a hechos u iiparieucías inooncusns en el caso de^ 
«na prueba circunstancial, esto es, fundada en indicios i presun- 
ciones. Cuando ocurren dudas tales, no pueden resolTeras 
lundo directamente al testimonio, rano íolo al raciocinio; ds lo que 




BX&IYO BOMtl U INFLOmCOU. ETC. 



«75 



I 



üfRioen iniichoti ejemplos Iom ak-giiUxt ii« los nbogtulott. i bu di»- 
cusionCK histiírícns sobro sacesos que m dtsput«ui. Cimodo hai 
fundainontos nuonablcs para dudar de un bocho índividunl, tni 
existencia es materia de opinión. 

iMateríaa de opinión, nu roctiy^ndo aobro hechoa disputados. 
son {wopoeicioncfl jcnemli>.i relativas a leyosde la naturaleza o dp| 
alma, principios t rcglníi de la conducta humana, probabilidadea 
oonceniientes a lo futuro, deducciones <]uc se sacan do premisa» 
liipuU'ticim, i olnis ciKOis ax\, acvrca dv \ns oualt» puünle huber 
duda. Toda cuestión dudosa, va mpuculacion o en príctioa, e» ma- 
teria de opinión. Con respecto a ellas, la fuente de nuestra creen- 
cia, es &ieRipre, en últinto resultado, un proceder ntciocinativo. 

íIm ¡df^a esencial de lo quo es opinión, parec« ser esta: ana ma- 
teria aceren de In enal aibe duda, i dat peraonaa pueden ser de 
divereci modo de peiisnr, ain raujr en ub«unlo. El ipie cxi»U> real- 
mente un objeto a la vista de dos pri>oniu«, no surla mnU^ria de 
opinión, ni tampoco lo «oría el quo doa roce» dos son cuatro. Pero, 
cuando loe t«<flimonio8 están divididu« o adolecen do inccrtidum- 
bn», puede nn hecho ser dudoso, i por consiguiente mutoria de 
opinión. Por ejemplo, puede .ter materia opinable si hubo gueira 
de Trvya, si fx¡Kt¡<} KiSmiiIo, qui^n fui'! el bonibn- de ta máscara 
de hierro, qui^n escribió Uts caiitu da Janiu^. etc. Así también 
Ja toodvncia de una leí o do una forma de gobierno o do una im- 
titticion social, la piubabilidad de un suceso futuro, el mérito do 
una ac«?ion, el carácter de un pereonnje histórico, pueden ser ma- 
teiias opinableí>. 

4Túda proposición cuya contraria pueda aostenerM) con algana 
probabilidad, es materia de opinion.> 

Según la última de et<taa defíniciones, materia de opinión no se 
opone a materia de hecho, sino a materia de certidumbre. Pero, 
Begiin otrv deñnicion anterior, laa proposiciones que t» establecen 
I>c)r unn emulen» de iutrincado raciocinio, como In ntntccion ile lo» 
planetas por el Kol, por cierta» que sean, no se incluyen en las 
niatvrios de hecho, sino en las uiaterias opinable». 

Nosotros creemos que, soguo el uso común, ambas ex presiones, 
materia de opinión i materia de hecho, son ambiguas. 

Algunas vecea tomamos el término materia de keeko. eo el 



37fi 



HtSCELiSBi. 






«eotido do Mr. Lt^wis. apUcándolo & un raoeno o íí>n■Í^M^^■> de qw 
(«OGiDos cúncieDcia por la senaacioa. Kn i^^- («entici». í» opur»^ m 
materia de inferemña. Aítí los estragáis d«l orílvra kod lunlcñu 
<Ie hechii: el modo de su propci^raduo, tnateriu opinabU^ Que 
parece jirar al rededor de nuestro plaiiuta, tx materia do 
que es la tierra la que jíni xubrv un ljk í al rvdedor Av\ 
matriria de inferencia. Mas a veous empicamos el t¿rminu itut- 
Utria. lU liA-Jto paia expresar no la especie de prueba en qae 
$<T fipoyii tiniL profiosicioa, sino sn oortídambre. En esto sentido. 
materia de hodto no se opone a materia de inftu^encia, aino a. ma* 
teiÍA de duda. Asi do habria ninguna iiiipnipit^lad en lliunor la 
«xiíitencia de Dios un hecho, aunque solo U umocomoH por infe- 
rencia. En este uiiamo ¡«entido, la ¡ninovilidiwl del «ol i el nwri' 
■uíúDto de La tierra e« un hecho. 

Df la uLsiua luultif^cdad adolecen el término materia de opi 
nioD o mat4^ria opinable. A veces denota el conocimiento adqut- 
ndo por inferencia como opuesto a! adquirido por percepción. Par 
«jemplo. que la luna da lux, ea lualeria de hechui que eulé habi- 
tada, materia de opinión. El color n^ju di; la sarij^e e.t un ht-cho; 
sn circulacioD, una opinión. El aKi.^iitiito de César es uo hecii<^ d 
tnérilo de esv n«to, un» opinión. Pero otras vece«, i nías a uw*, 
nudo, no denota infca«ocÍa. ooow-ooiitrana a percepción, sino 
duda, como conUuria a oertidambre. Asi la ejecución de Carlos 
puede llatnarse un bt-cbo; que él fuera el autor del Icón ñnj<Ílihe. 
una opinión: materias ainbuH que pudieran habvrw uvcrÍ;{uado 
por jiercepcion, p<To la priinvrn dv las cuales v» cierto, la ^guoda 
dodosn. 

Ki) i^Kt siiulido. lo que es materia de hocbo en un tiempo o la- 
gar puede dejar de serio en otro. Entre los griegos, era materia 
de hecho que el sol jiraba al rededor de la tierra; no habia nadie 
que lo dudase. Entre nosotros, es un hecho que latierm ae mueve 
al rededor del soL Ahora doiscientos aiuts nadie dudaba (pie Ci- 
cerón hubiese escrito la oración ¡>ro Jfanrlto; esta em ontiincoi 
iiuitcria de hecho En el dia, mas hien ¡tfvpcKHh-jiui ]<» que la tie- 
nen por espuria: su aiilenticidud es en el día materia de opinión- 

A nuestro juíuo, seria lo mejor dr^tcrrar del uso filosófico estas 
dos expriA-ioncs ambiguas i dividir loo ctffiocimieatefi, según su 



1 



imSAVO SOBRE LA tKFÍ.rSXClA, ETC. 



S77 



orijen, CD materias de percepcioD i inalerías de iofei'encúi, í según 
(iiicHtrM oonviccíofM»!, CD matcniut de certidumbre i nmtcriiuf do 
duda. 

1m» inatiiñiiA de percepción »on jeacnJincnle toatei-iati de cer- 
tid<uiil>rv. K:* Vüniíui i}tic i)uvt<:Lr(Kt «cntidoü IK» cngAñn» a v««(^, 
pvrtí V» Tnru 4(ul- »4;:«p(.-chcni<Mi su blacin; i como U Kflidumbrc 
Du ex un tttnbuto do la« cosas oonsidcmdas sino de la pcrsonn qttc 
Ifts considera, una falsa aparíenda, mientras oo so sospecha qtio lo 
es. no es Diateria de dnda. Sabemos algunas veces que no vemos 
rcalaiente lo que do» parece que vemos. Sabemos que un cubile- 
tero no pone nueiitros relojes en un fu»), lo dispara i aoa los resti- 
taye ñin daño. Sin euibat^, nn» parece que le remos hacerlo asL 
Mticlnurin vi<i ana fftutasitia en un rimnin de »:i ¡¡iiosenlo. Eiivi<t 
]H>r un cirujaiM, »i iwsa saogmr, i n niedidti iguo cunia la íuogre, 
d««aiuireci(f la faiitasinn. 

fur de contado, las materias de inferencia varían dc>de ta c*^Ttt- 
dnubru compteta hasta la maslijcm sospoclia. De nuestra pasad» 
experiencia inferimos que el sol saldrá mañana, Í esta inferr-ne^a 
es materia de U mas perfecta cenidumbre. Do la aparente falta 
de ñg»a i de atnitMcm en la itimi inferinto» qne no es habitiuift; 
infiT<.'ncia:!iuiiiam<-ntrt<hid(M<». Purln nnalojfiidelatierm, inli^rinios 
que la lunu c« bitbiUula ]K>r m.-Tes raciónale^ inferencia dentu-tiado 
dudoKii para (¡tic ni por un momento se admibfk 

Convenimos en que Mr. Lcwis tiene derocbo para elejir mu pro- 
pia nomenclatura, con tal que sea consecuente eo ei tMO que hace 
de ella. Hemos visto que, según su última detinkáon, <es nuiteriA 
opinable toda proporción cuya oontmrÍA puede sostenenie con al- 
guna |Mt>l»ibilÍdad.> En Ío que sigue, tomaremea la expi^sitm en 
CSC sentido. 

Procedamos alioru a la definición de lo que es aHloritUid cD 
materia opinable. 

«Siempre (]ue alguien forma tin jnieio sobre una cuestión cspc- 
calativa o práctica sin nn proceder racíocinalivo que real o apa- 
rentemente conduzca a él, i sin compulhiim ni intei-es alguno, sino 
meramente porque otras personas que le parecen competentes 
para juxgar sobre U materia, han formado el mismo juicio, la au- 
toridad de esas persoiuia es en lo que él funda tm c^inion. 



378 



31ISCKI.AXK* 



«Sictopa*. pues, que en el curso de este vaaayo ae hahU 
principio de autoridad, lo que me propongo dar a entender t^ bP 
adopción de- la creencia de otro» en una nialcrm opinable-, »«aa 
cuales fueren lúa fundamentos en que esta creencia se BpoycL> 

Mr. Lewifi. fii el capítulo ^.°, cumsidem la ext<?r»»¡i-m <!*; 
npiniom^ fumliuliiM oti ntitundiul. F(vdoc(inUKÍu, oti? j^'ni-ro indii 
ye todas las opiniones de loe niños i <)■■ las clnws tnilutjadoms. 
máxima'* Iradíciunak-» qnn hennlnn de sii!< f)[u!n>«. la iostnic 
(jn'e reciben del cli^r», i Iili ntgas, innin^^'.Mv; nociont« contonii: 
en \(Ks pociis libros n periódicos i]uc k-en. fonDan In bnse de • 
to<l<« sus cnnociinií'ntos. 

Aun eutn! Ijm clasiM medias í altas üon pocoa los que puede 
sustraer a sux octipaRioneA o placeres tiempo bastante para f» 
mar opiníonea tDdependÍent«a sobre materias que requieran Ubi»- 
noeas ¡nvesttgacioneB. OtroR. no solo obran, sino piensan, bajo < 
dominio de la moda, i temen mas singularizarse que t-rnu-. I 
loa qae aspiran a la verdad no pueden buscaría pnr st ttiixmos sino 
en mui pocas direcciones. 

kVu íiuitÁtmÁtiooi, dice Mr. Iaikí», «recibe du otros, án tfís 
tirios. )tu8 ofHnionos histilricas i políticas; eoino un hisboríadnr i 
fiI4soto sus opiniones Gaicas. Son grandes k diiicultAd i trabaja 
de l'w pcnsamicntoa e investigáronos orijinales. El número 
materias; es enorme; cada aflo aumenta e) caudal de los he 
averiguados en la historiai la física. El papel i la invencioii de I 
imprenta, multiplicando i perpetuando la memoria de los licchc 
i de las opioionu», hacen inijiosible. aun paní el que so dedica i 
pro|xísitt) al (-«tudi», el explorar ma-s que limitadas |K)rciont« del 
caiu|)o de los coiKX^imiuntus.» Aristóteles ])udo, no solamente saber 
ttido I» ([ue otros sabinn, tduo hacer gnindcs dcscubri mico tes por 
sí mismo. Xo hubo apunto tratado por otros qu« él no fuc«e capaz 
di! ilustrar. El que hoÍ se consagre al estudio, tiene que eacojer 
entre dos diñmltiules. Si concontra sus inveatigacione^ nn i>odr 
deiTamar sotMre su camino ta luz que pudieran haberle Tvfífj:i 
otms porciones del universo intelectual; i si buscando e.tta luz. < 
vaga a im lado i otro, gasta la fuerxa i el tieuip«> de qiu- ncccsít 
para ir baíttante li^Jos en la cnrrem peculiar quv ha olcjido. 

Habiendo mostrado cuAn vasta es la extensión de las opinic 



KKAATO SOSRB UA nírLDSNCIA, STC. 



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nea arftiptiírfas por el jiríncipiu ilv uutorkUd, p»í<» Mr. Lewi» a 
c'iiiM(Ii.''i-ar cuAk's •nm Ia.4 si'ñ'iK-.t <1(^ tin l^-xtiii ionio fídcdigii" CD 
nuiLt^riiu de hiwhii, i liu iMlidniIe?< (¡ul- (ÍL'bc tener vi t\av iiu* sirve 
de fcubi en ctiextiunts de vcitlad vxpi'culiitiva o de oundiicta pníc' 
ticii. EMo, coit ttidu, <>s un nsiinto ngotad» ra por vi nnoahiíspo 
\V'liaU.-le}' (*); í Mr. Lt;wi«,difspuv8 de tocarlo a In lijcra, L'iitra uu 
otM [naturia Ulanos trtlliiida: ]n importancia de los testimonios n 
opiniones cwn/rjrfw de personas c|no meieoen tninirso como auto- 
rid»dc« cumpet^-ntcs. Croemos qu« ul autor exajera ol valor de la 
coiKunlia (le t«;tinionios en materias de percepción, cuando sienta 
que. !^i dii-z testigos lid edí^os están de acuerdo neere» de un he- 
cho, el valor de su testimonio unifoiTOe es mas que de diez veces 
el vftlor del testimonio de cada uno, Siii>anicndo que la materia 
esté al alcance de loa sentidos i que el observador sea pereooa jui- 
ciosa i veraz, un testigo solo o» en la mayor parte de los casos ton 
digno do ci-édito como diez. Decimos en la utayor parte de loa 
casos para excluir aquellus en qae se padecen iluaione-i ocanona* 
daa p>r alguna enfennediu! ("•). 

Creeiuoíi muchos hechos hi^ttiíricos rjiidicialeet teHlilicados par 
ana sola pcrwMia. No creemos que nn cubiletcrn hace n-jilmcnte lo 
que u{Mn>iitn, n'nt<itiv todos I'mc cspoctAirlorva atcstigUi-n el hecho. 
El Anuibií^po Wliittcley tuvo tazón pare decir que lo que llamamos 



{") S't¿fica, parte I. otriituto 2, 

(^"J ftomoi do la opiuJoii d« Mr L«wM: un ihxln nn M>Io t««lifi> juiciow 
i honmclo, sí rataniiM coni[iIcLiinHnC« *>*giiniB •!« i]a<i li^ <b>, i [l« (|iM) en *o 
lulUtxi en HrccosUom* «xocpeioDalm i)ua pndmen enfriarlo o (alvnin* 
duciil« a. «mgsnar, •• pata noaotroa ou garantía Ruflcian(« del li«eho. Pero 
In cordón i vcmeidad da ««en panoniinown pamDoaotrMroataríaaclapcr- 
oepeíon, Hi>o de ínfuraocia, i todavía lo ea man la CDeiitÍ«n do m m hallaba 
o ao •!• ctreiinatanciii* excepcioaalva. V.n cada nna de aato* infcirncínn, lint 
raaa o laioot peligro d« «mr; pvligro iin» d«eruca riptdamaní», oe^iiD lo 
d*<DUtwira al eilenlo de laa pri>tjatili'Lul«*. onandu ooncnrr*» dos. tres, cna- 
liu u mu testiinuiiius fidodi^tiM- D« tal nodo decrece el [leligro d« «rror 
en virtud de U CMicurreueia du gnu número da tcstimonioa, qno llega a >ar 
una cantidad infinitamente pcqneíla, aun cuando no lepamiid 1*^ fe que cada 
nno de loa teiligiM merece, separada moa U: oooúdendo. con tal que «us lea- 
tiiBoaíc* Man orijinale* a indcpcndicatas. 



380 



jitsinu.AXitA 



3X0 



Uistimunio contente dv cvoU^iuirvs do pcnonas, no es en realidad 
Rius qiiv el iCHtimoiiio de una o dos peleonas que han vjsUi o hso 
creído haber ríslo, i el de las demás solo prueba que se han nxeai* 
do (t Eu ndftcioa de las primeras. La rcnUja real de la pturalidud i 
tostigos es qne, sí mienten, podemoe descubrir la impostura, cxn 
minándolos separadamente acerca de la» pormeaores. ootim on 
«aiMa cüebiv de Susana i los andanoa. I aun i^iitc es ttn recurao 
que a veces lalla si tos testigos han sid<i bien r:ns»rndu«. Ka «L 
coso de la ¿Miría de Leigh, ante la cAmam d« k» 1i>k-«, en Iví** 
el reclanijuite probft que d«!«ceDdia de un tal Rogor Lci^h, i 
Haigh, en la piitvinciii de Lnnc(ÍAter, i Nitftuvo qiiu Roger LeÍ{ 
era hijo de un Cristóliid Leigh. iicerca del cual no se dudaba qad 
babia «ido hijo del príinvr lord Lvigh. Se sabia que CnsttSl 
Leigh üú habia aisado con naa Constancia Clent, i qae de 
miitrímoniü no habia quedado sucesión. Pero el reclatoantc sost 
nía quo Crisbíbol, ánl<» de ese roatiimouio, habia tenido p<ir mn^ 
jo* a una Cotton, en quien hubo a Roger. Para probar todo esb 
se presentaron quince o dieciseis te.stigi>.t, Ioa cuale.i jiimron qnc 
recordaban haber vÍrLo en la iglesia de Stoneieigh una in«cn{)cion 
sobre la sepultura del limioruMe Criaí<StMÜ íeiglt. iniegrada esta 
inserí pciou , JnuUndo tos varios rotosoe de quo coda testigo se 
acordaba, venía a decir que Cristóbal Leigh se habia casado en 
primeras nupcias con una Cott<Hi; que de elta habia u-nido tm 
hijo llamado Roger.que se decía estar avecindado en la provincia i 
lAncásber, i haberse casado con ana HighaiiL £n nuuia. la ir 
caipoion suplía tod<»« los eslabones cjue estaban nijnos; i los 
gos derlaninin que, cuando «n Ií*ll schnbia i-opHnulola¡gli/«ín,se 
C|uit<i el iiiuiiuniento »e])ulcnkl i no se volviii a colocar. Sostut-ieroi^^ 
su toütimonio oon los mas pcqnoi^os pormenores. Un testigo fH^M 




maravillaba de que un Leigh hubiese contraído matrimonio coa 
persona tan humilde como la Cotton, asegurando que su padr«|^ 
había tenido un criado del mismo apellido. Otro no pedia oont^H 
prender que laa letras I^eigh se pronunciasen IL Otro extrañaba, 
por su parle, que ífigfuim pudic!<e pronunciiirse //ciúiin. Di^eor'^A 
tlalMuí un [meo eli CumiU) it la r<iriini i etilor dvl iiio:iuinenlo; pen^H 
todos estaban contuNle« eu que la iiwcripciun contenía las palabras 
e¡ koiwrablt Cr'uitúbal Leiyk, Collón. Roffcr, La-neátíer, Üigfiam^ 




KSBAYO 80IIRB JJ, IKPI.CTtXCtA, KTC. 



SSl 




i decia quo Rogcr era hija áe CñstóhaL Vn testigo acostumbraba 
tmbaJAr en la iglesia, i solía poner atis utensilioH detras de esto 
ni<>niiiiiciiU>. Otro haikia tenido el encargo d>,- lini|)iarÍo; otro lo 
A en la Mwrittfa, dcqiiies de sepamdo de su lugar; otro ayudó 
¡Míi-MMiii a «>piar I» Jiisnipcion, i cay«í i recibió fjrnn d«fí"; 
vm NkIvI dv In igk-»in cuando »' quitó ol monumento i iv 
CDDTtno potque DO sn hiibin vuelto a »u lugar, otro lo vio Ik-var a 
«na IxMJcga d« ia iibn<lí» do Stoiieli-igh, dv donde nnnca mas salió. 
I con todo eso, se probó, a satisfacción de cuantos oyeron o leyeron 
los testimonios aducidos por una i otra parte, que xemejiinte mo> 
nument/) no habia existido ni podido existir jiimn.'<, ponjiic todas 
lim piirttcularídiido» e^tencink^ áv la pretendida ín^nipcion eran 
manilii^sUiint^tu infundadas. 

Mr. Lcwis recapitula asi el progreso de la nnanimidad de opi- 
niones en materias de inferencia: 

«Cuando nna ciencia está en nn estado de imperfección, pen> 
de gradual progreso, el peso do la autoridad se ainnentn a medida 
que etiioienxa a manife^lai-w! una tondi'ncia n la iin.-iatmldüd; que 
la» líiifa." do p*'n;*amic»tu» indopendíontes convcrion; qut- Iaj<op¡- 
niomM rividi» m conciertan bajo una bandera ooronn; que las sec- 
tas espiran; que laa vwias escuelas nacionales i las modas de pen- 
earaienlo i expresión desaparecen; i que la trasmisión de una 
jeneracion a otra de opiniones «róneas i destituidas de prueba, se 
interrumpe p«ir el reconocimiento do vcrdnd(^ recientemente ave- 
riguadiiíi. Por I« gradual diioínucíon de 1<» ptintot< de difereocia, i 
el gradual incn-monto de los puntos do concordia, c» por lo que 
los hombres de ciencia adquieren ia autoridad que acredita las opi- 
niones i propaga las venlade» cientf tícas. En jenend, puede decirse 
qne la autoridad de los profesores de una ciencia ■nei'coe tanUí 
mas coufíaat», cuanto inm nunicrosoit c importantes «can los pun- 
tos en que están de acuerdo, i menor es el número i la importan- 
cia do los otros.» 

A estas jnicioms observaciones, se sigue im pasaje que copia- 
moB, parte porque las proposicionesi jenerales que contiene son 
interesantes, i parte porciue nos creemos obligado« a protestar 
contra algunos de los ejemplos con que se ha querido ilustrarias, 
«Fara que mejor ¡KMlamos clejir liu guias de lu op¡ni<m, seni 



aes 



siecajiSEi. 



conveniente fijainos en las «eñaleit He inipontiira i nharlat;merii 
en nuihriAK (le ciencia i <)p práctico. Sí 9v rntnicDlran uvas *cñ 
hts, nos darán nuevos mudiotí de di«tinp^ir ht» pntvtifVulas ci< 
cia« de Ins venliutoms, i no cunfuiH^írcmox ni chnrUilan cun 
venladcro filtWfo » con el hombm de sana pMctíca. 

cObscrvnremiM en primer lugur qnc las protendidns cíonci 
que después de udk primeru i no uii^ítRda impresión gozaran di 
delta popularidad, eaa »1 6n rcchafindas por la jcnera] uonniroi 
dail de jueces competentes, a consecuencia de un LiborioMi exa- 
men i e«titdio de los hechos. Asi suoediii con la ostrolojia, Ia 
jia, la adivinación de todo jénero, a principios del siglo pus^ulo; 
cualü», habiendo .lido redticídüs ti una fonua ^tüteniátioii, i ncc; 
tadfts por la credulidad jcneral, vinicrau después a tti?rrn aaUs 
luz ríe la razón. Ijts piit.riinai* ijue <■» in:it<:ri¡w dv hi.-sl*)rin nntuml 
creyenin lat antigutJK, aunipie rcprwincidjis por un« *^;ri« de es- 
critores después de la rvstuumcion de los leUw, d««upanxieT0ii 
dol mismo modo. I» mismo puedu docirec de aquel influjo de lea 
cuerpos celestes sobre las enfermedades, en que no Ka«e nmc 
tiempo crcian a pie juntillos, no solo el vulgo, sino los hora 
científicos. 

flEl rnefíif'n"i*nw, la hinteopafíti i liifrcn<áojm han estado a 1 
vitta del mundo todo el Lic-nipO(|Uv cm mene.-4er [Mntuu exómei 
imparcial i completo por jueces couipctent<»i; i no Imbicndo 
U^nido el criterio de utin investigucion cientfSca i desüpaston 
ni podido, por consiguiente, echnr míeos cu la opinión proJesii 
esto solo biista pura que sin el menor escrúpulo les agrogucmos a 
la lista de los pretendidas ciencias; auoque, como sucedió con U 
ali]uimia, los indagaciones a que han dado motivo, í las nuevas 
hipótesis que promulgan, no sean enteramente inútiles para U 
rerdadeta ciencia. 

<laa ciencias jenaína», al cabo de algún tiempo, ae entabicóos 
sril idamente i adquieren una posición reconocida en todos los p&f- 
»>s civiliuidos. Ademas, tienen siunipnt puntos de contacto con 
utrus ciencias veitlodenur, se perciben anolojias i conexiones entre 
Ins nuevos vcrdarics i las anteriormente conocídaa Asi ha sucedido 
con la jeolojia, que ha ocupado su lugar como ciencia fundada 
extensas i exactas observacionea, durante el .liglo en que vivíinoa.' 




BSHAYO SOIlRIt U IKIO.t'KtlCIA, ETC. 



3«.t 



jPcru, &I tomar uoa poiúciun indcpt-ndii-iitc, ]<■ hiui sido al mÍBino 
Itionipo áii j^ndc iiuxilio 1« anjttoiiifa conipurtula i otras ci«nciafl 
jal porcccT inconi^xo», i lu» ha ctiritiuuciiio c ilustrado a su vez. 

< Los ciencias mentirosas no obtienen jamas la acord« aceptación 
Ede jueces profc«ionalos:áate« bien permanecen en una «tiiaeion 
[precaría t exiuivtica. No se de.tcubreii analojias i ittini<liwlt^^ i-iilrü 
lillas i lu ciencia jeniiina; la recién venida pentianeoc extranjera; 
^sc incorpora en el sistenm <;ieiitffico entiibli-ciilo; mí ee trata de 
\r alguDA cont-jiiou os am olrns ciencias espurias, como en el 
no-mcsmensmo, en que una ilusión sirve de apoyoa otra. Ade- 
mas, las pretendidas ciencias no se abren camino por todas partes 
i suelen estar contiuadas en una sola nación, o cuando mas a un 
número limitado de rectaríoe que no se acercan a loa profesores de 
las ciencias rcconocida8.> 

Hernán dicho que aaentiamos a las mima jenerales contenida!* 
este paraje, pero no a todas »us ilustraciones especiales. No 
lUmeiiioet por cierto que el ineaiiH-riflino, ¡a huineopatia í la freno- 
ojia hayan Kucnnihido bajo la prueluí i\v mm inve!<ligacton cicn- 
tCSca iinpiux;iiil. De ninguno t\v los trc« piiole hacei«e »etnojanto 
Brcion. En luglalemí, Francia, Alcnianiu i los titiladas Unidor, 
hai ahora probablemente muchos centenares de perdonas educa- 
das que profesan i practican la homeopatía. Las mas de ollas fucrou 
al principio aleccionadas i ejercitadas en las doctrinas i pnicticas 
de la medicina nnJinai-ia, it, s<-gun li llaman lus hoiiMVipntai^ do 
la alopatía, jl'tiede du<UrM; que hai eiitiv ellos inurbois jueces 
eomp<;tenles que han iwmetido In homeopatía n iiiin invuttigacian 
cienliliejí dosapAsionada i que creen ha salido victoriosa do esta 
prueban Pueden ongnftarsc creyéndolo; pero han empeílado en 
ello su reputación, no menos que h» salud i vida do sus pacientes- 
Por otra parte, la literatura frenottljica compone ya una respe- 
table biblioteca llena de elaboradas investigaciones p<jr hombres 
de hAbitos cié ni f lieos, que no tenían ningún motivo para enga- 
flarsea si muimos o al pi^blica No afirmamos que fiU6 0onclutdone.s 
sean jcitcralinent^! aceptadas; lo que deciíaai, es que nn han sido 
jener.tliiivnti; n;(^hnsadas. La teoría frcnoiójica puede no huIlarKu 
establecida; perú no está probado que carexca de fundamento. 
Tanto lu homeopatía como la frenolojtn »on plaunblcc Se apo* 



384 



UtSCELAyKi 



yon en la Analojín. El homróputa añmuí c|(ic toucho de to ijiio U>- 
mamos enlemicdad es realmimte on proceder curativo; que, por 
ejemplo, la ncelemcion del pulso en la fiebre es itn esñierzo de h 
mtunJexa pora librarse de una influencia maléfica; cciihh L-ui 
Dcrtadas del cabnilo ijue cae bnjo la car^ i forcejea para levantai 
jCon^idenurenii», pregunta, esiM violentan conato» del cuiíalk* ot» 
laoosaai|He(lvbo ponente remedio, i mprimiéndoIiM por la fnera' 
lo haH^nificí bien o malf Él ¡«oHticDo <]ue mis mcdicin;t«, auoqn 
exajcrfn los Kfntoraos. pncdca por r«o mi^mo saaaT la ilolut 
porque esos síntomas son en fraudad el medio cuntivc^ que olla 
aaxiliaa a la naturaleza en vez de contnuiaria i son eficaces i 
embargo de que &e adniinisCren en dtbús oompantÍTament 
qnefias. 

Ri manifioütt) que haí muchai caíma a que no puede aplir 
este raciocinio, t que el pn>ccder cutalivo empleado por Ia tintn 
miexa a» a toc«» tal, que debe ma» bien r«prímÍR>o que alent 
Ln nnturaloxa, por vjeinplu. cura U infliinineion por la supuraíñc 
lu tdecniciuii Í In cicalríxacíon. Sij^ie invnriabletiK'nte esta regí 
cu los pulmones, como en cualquiera otra parte del cuerpo; i con 
na pulmón ulcerado rara rez sana, bajo el método do la natiu 
leí» perece el paciente. Con todo, el raciocinio homeopático i 
generalmente plausible, t no» incliuatnos a aver que en mucbd 
casoH ta inferencia es vcrdodcm. 

Lrft ba«c de ln tcorfa frenoli^jica es una hipfit^-sis. De la misn 
manera (dicen los frenólogoBj que el cerebro es colectivamenf 
el ¿rgaao del pensamiento i de la sensibilidad, asi también 
cíones determinadas del cerebro se emplean en producir et»pi.-cíf| 
camente ciertos rcsultadaí intelectuales i inotalea. Conm ven» 
con los ojos, i oímos con tus oídos, i gustamos con el palad:u-. 
los (iiganos príncipale» del pi>n!<miiienlo ft<t)in en ta frente, i 
de la pación en la pnrl^^^ posterior de la cabeza; Ins porciones 
cerebro que ministran la combatividad { la destructividad est 
dvtms de la» orejas, i los que sirvou pam la veueracion sobre 
coronilla. Es roui posible que aun el bosquejo de esta doctrina se 
inexacto. Xo solo os posible, sino probable, que haya error en mu- 
chas de laa particularidades de la ciencia, según la enseñan sos 
mas eminentes pTofe8iuv& Pero a noeotroe nos parece que el mi- 




BXturo sesBk la isn.vBxcii, ero. 



SVi 



^ 




■Wl 

I 



rarla como entemmento fabulcMa ea mayor temeridad (juo el prw- 
llamarla univei-sal monte venladern. 

El inc«ini>rtMmo dortAiiii'Dt<; no es plamsiblv. Quv un mcsmcrí- 
XEidur. sin itcttial contacto, íolo con an JLutto o con un acto enéijicu 
de su voluntad sea capaz de producir en a^ paciento aquel trance 
que en el lenguaje de In ciencia se conuce con el nombre de «o- 
namlmlitmo: qne el sonámbulo quede ¡»nvado de toda percepción 
del mundo exteiior, no oiga a los que hablan Junto a ¿1, oo sienta 
ta preision de caerpos extenios, no sienta la operación qtiinirjica 
.que w ejeeiita en é\, i reciba nuevas tacnliodet^ penM^ptivait nzx- 
de aquellos con quienes le ponen en lo que so llwna iw 
icion, lea los penwíiiiientO!* de éaion, inspeccione »«» lir^inos 
altemos, de4icubro aun eiitennediid i-n clli», i conozca ínstintiva- 
mcntfi el remedio que deba npbcArwlc», todos estos son fcnómo- 
sos a que no estamos preparados por nin^na anterior experiencia; 
son cosas que el entendimiento rechaza. Xo se parecen s nada de 
lo que hasta ahora conocemos, i no debemos admitirlas sino a 
tsta de pruebas mas que^ufídentes pam justilicar una analojia. 
es innegable que ba pruebas ya aducidas han parecido bax> 

it«s a iM^rsouKS de alta reput^iciou iuoi'a] i cieutiÜciL I tanipueu 
puede neguree quo cl número de e^tas ])crw>na)! aumenta, i que el 
mesmehsmo va adquiriendo una importancia, qtio no tardará en 
provocar una investigación cít^'ntífica a cuya lux se puedan sepa- 
rar sus errores, que probablcmento no i^rán pocos, de las muchas 
verdades que sin duda alguna oontiene. 

Terminaremos este e[Hsodio apoyando nuestro modo de pensar 
en la autoridad de un escritor cuyos conocimientos i habilidad 
ninguno de nm^tros lectores desestimará. 

El doctor Slayo en su fíe^atUí de b» Oonqixejan de prudmn 
W^icnli'jf instA con gran fuei-za pra- una iiidiigiiciou de que sa 
encar^gue al colejio de médico.i o a una comisión de gobifimo con 

objeto de poner en claro el vei'dadero mi-iilo de la homeopntbi, 

hidropatía i el mesunerisnio. Hé aquí una piu-te de su <ii.t- 
curecK 

«La posición del mcsmcrísmo con rcs|»>cto al público exije, nn 

burla ni vítupeños, sino una consideración muí sería. La realícLui 

le los fenómenos del trance o estado do sonambulismo relativo- 



lo qu 
^aiit4 



386 



USCXLiSBA 



tuent« al método curativo de las enfermedades í a la reniDCÍon d« 
dolor fSaico, ea cosa '^in: no puede iiej{arMtí, por rnas que mw indi- 
noinott a. un eí«cept:cÍAti»« cnínico ncei'ca da ciertos otros íenAme 
inuimnitluntAJcií del t-KMdo nu^m^rioo. Cou ro»]>ecto r la. Umj 
tica itiesm^rica, imIciidw du 'Avas cuo»l¡onc« que nn di^jiirinn 
pre&entarse a loe íavestigaiiores, hai naa de mucha itnportatir 
práctica; eoasabcr, sí concodiendoalmesmerismociertn medida < 
resultados benéñoo», serian ettos contrapesados por lee peligros i 
tinjcnt&i de los medios empleados. El público tiene el derecha i 
>!xijir, sobre ludo a los méd¡ci.ts,t|Uese responda a estas cuestiu 
« es cierto que .se han cunKl» enfermedadeíi por ta aplicncion 
nioKiii<:rÍKinij; t<i Iíl.* i>bJe<rii)ni-'< ü qtii- heTii<;p iiludido mereouD o 
Mitiiiinu: t-n oonsiiUt)acii>n; i m uo piidivnií^ii loilo n*.'«<> trrtziikrse ] 
Uncu eutrv el um i el abuso de los medios inf«mi^rioo«. 

«Porque en verdad v» gmndo ol poder curaliro proclamado' 
calos prácticos, i proclamado con no leves fundamentos. Los taleí 
toa del doctor Elliotsoo i so alta posición científica, son biea 
conocidoa. Seria super6uo, i hasta en cierta manera injiirioco.i 
que es un hombre de veracidad intachable, si no fuese not4>rio < 
poco esonSputo con que se aciLsa de artilicio i falta de ^inceric 
a (os proferiros dul mcsmerismo. Puw bien, el doctor Elliotsoa 
|Kibliciulo recicDtemeuto el ca«<i dc tm cáncer, absorbido al 
por medio del tratamiento mesmérico. La naturalosi cancei 
ha)>ia sido reconocida por 9ir. Syroe, Hr. Samnel Cooper i el i 
tor Aahbumer, como por el doctor EUiotson. Pero, a la verdad, 
caaoií de curaciones, aunque menos marnTillosoe, de varías dolt^iig 
cias por medio de la ajencia mesméric-i. son demasiado numer 
pitra que podnmoa decentemente echarlos a un lado sin inveíití^ 
cion alguno. Son de tnl sueice numerosos que inducirán al púbti< 
a aceptar el nuevo tnethodu» mtideTuli, con todo» sus incon^'unic 
iftK pn\siiniiblei«, ñ no nos apresuramos a pr>:-»<^ntÁrselo, dcspu* 
del debido cxAmeu, bajo una fonna «xentit de todo peligro, n 
posible encootmrln, u a convencer du impostura o vido todo i 
sistema mesméricc^ 

«Pudícm ser (|ue iioa investigación de esta ctasc terminase 
incei'tidumbi-e; pero, en tal caiiO, si noe hubiésemos valido de h 
medios posibles para llegar a la verdad i preciervamos de 



KÜSATO SOBRE f.A IXPLrBXdA, KTC. 



3H7 



I 

I 



error, tendríamos a lo menos la satUfaccton de haber hecho nues- 
tro deber. 

Con rvíiponto a 1a homeopatía, es (Ücil concebir cjue, como tos 
cnfvrmixlndf!» pimlun pmvonir de atumH infi ni Uíkí malas, ronwi- 
dio* infinites! maivs piittlvn )«ur uficnce» contni vllns; i cun respecto 
al mosinGri.srnu, uo i^-s incunccbible i^ite la influencia del tiHnce i 
du 1n ^iinpatfii prodiiEca vuittikjux siipurínrt» a los peligro» do la 
pociiliar posuMÍon que vjvm; sobre stis p»civnb:s el ujcntu iue«- 
méríco. 

«El doctor Elliobton rcunv todn« la«culidndcsquc, «cgun Mr. 
Lowú, constituyen un testigo intachable oomnteríns de poroopcion. 
Los hechos, en cuanlo percoptibtos, ostaban al alcanro áv sus 
sentidos; presUi atención a ellos; eatÁ dotado de la competente 
iotelijoncta i raemortn. i no fte halla bajo el influjo de nn ¡nterea 
8Íniih<tro o que hnyn p«Hlido exlrüviarse. A la verdad, noii.iultiuido 
solo «1 inlcrus, hubiera mas bien dubido ocultar lu i(ue no» ha rv- 
velado, porque el incsmcrixmo did a :íu ruputaciou un eii^lo tinte 
de charl atañe ría, que por algún tiempo disminuyó coruiidcrable- 
mente su cliuntela. 

<Fo!M>e también aquellax cualidaden de superior jerarquía que, 
Mgun Mr. Lewis, contitituyen autoridad en matarías de infereD- 
cia: tii!<^nto, sabvr, experiencia, integiidad. Si fu u^ttimonio i sus 
upiniíim-is han de rechazanso con escarnio, únícanicntu porque nos 
roficru fon<ÍmQnoe que no ac apoyan en analojías procodootcs, ¿de 
qué modo podrá probane lacxistencia de tales feoómenos? ¿Sere- 
mos bastante pirrónicos para sentar por regla que es mas proba- 
ble la falacia de cualquiera suma de testimonio, que la realidad 
de cotia alguna que salga del curso ordinarío de la naturaleza, se- 
gún lo conoebiinoa noMln»! Adoptando esa regla, tuvo razón el 
ivi du Siitrn para no creer i\uv el agua »e convirtiese jamas en un 
cuerpo s^ilido, í It tendría el emperador do la China pitru negar 
la ptKcibilidud de enviar uu mensaje desdo Pukin hasta Cantón en 
un segunda 

«Acabábamos de cscñbír las obscn'adone» preoedontoa cuando 
llcgaTMi a nueíitrah manos dos publicaciones de Calcuta. Ia una 
es un informe du Li comisión nombraila por el gobierno para ins- 
peccionar i calificar las operaciones quiri\rjtca¡i del doctor J. Es- 



386 



UISORLAXICA 



doilc vn {Mtcicntrs que se decían estar «ajotos a noa ajencía me 
]néríca.> Hl otro ot u»a relación de ataos ociUTÍdos en el hüPijiíl 
mcsmérioo desde Dovietnbre de lii46 hAsU maj-o de 1K47, 
ínfonncs de examinadores ofíciates. 

Alinas de las eareruedadca dominantes en la India requivi 
operaciones mni largas i dolorosas cjiíe ocurren roni vez vn En 
Top.^ El doctor Esdaileidiroctor de un hospital nemuio » CalcntaJ 
habin prepamdo por algún tiempo a trus pacic-ntut infnndii^ndok 
«1 üiiofio fn<-Kiit¿]-icix Lani D¡\\hou»U; anticipáudose a la» gnji-'st 
Des del liocbor KIhJ'O, iKinilirú una comisii^ de siete pemic 
cuatro de lux cualv^ eran módicos, para que inforniascn sobre (S4t 
práctica. Una sala d**! hospital du indijeims de Calcuta íaé la 
cena clejida para los experimentos, i itiez ¡xicientes fueron ttomv 
tidoe a elios. 

La cotnisíon describe así el procedei- i lus reiuiltados: 
4EI m^&raerÍKador tte f«ntaba detmü del jmcieute, invIiiMlndo 
sobre ¿1 i poniéndole jencnüment^ üu mano dt-n^clla sobrct 1n boca i 
dd eauSnuigo; »c le hadan peum con una o las do» mano» sobna 
la ciiTH, i vsiiociatiuunte sobro los ojo». £1 mcunierizador le soplaba 
a menudo í siiaveinente sobre los labios, ojos i narices. Sv olx^-r- 
vaha uu silencio profunda I^ operación duró cerca de dos lloras 
cada día. En trea can», no produjo efecto. En siete caitis, en cl 
curmde una hasta siete aeniadas, .se Kigiiiií un üiicño profuodo, 
qne en su estado inaK perfílelo sc- difereJicinba del sueño unlioario 
vil loit eanwítíi-es !<igiiii'riU'.*c el imlividllo no vi>Ivia en su acuerdo 
por ninií millo y\uv- se hicicsw. vn» pupilas enin in^-nsiblcs n la Inz, 
i I09 pacientes manifcstAbaii una graitde i en algunos caeos com-j 
plcta inseimibilidad al dolor, cuando se tes quemaba, pelliecnba o| 
cortaba el pellejo i otros ¿rganoa sensitivos. I>iferenciába.<te dd 
sueño producido por drogas narcóticas en la prontitnd con que 
despertaba el paciente, en ocho de diez ca.sixt. despuist de ciertos 
pasos tratn'ereoK i de derta ventilación por c) inonmenziulor. so- 
p!áudi>le cii lii utnt i toa ojat; en que la coudieion de las pupiUui i 
de lu conjuntiva de los ojos era siempre natura] después de des- 
pertar; 011 que no habia ronquido ni sulMtguícnto aJucÍDacton o 
ileiirio; i en que faltaban muchots otros síntomas, bien conocidos 
de los médicos observadores, í que jcneralmente toa produddotí 




IIS81T0 SOBHE I.A ISFtrBKCfA. ETR 



989 



por los licores nlcotiiílíca», el opio, oí ctLSaido, i otras drogas Dar- 
oíliciLs. Hubo siete casos en ^uc se cjcculorun operaciones quí- 
rúijico» sin qíie se interrumpieso el suíJlo. En el cm» tk Nílmony 
Dntt, DO se percibió ol moaor indicio de quo el paciento sintiese 
[n úperscion, cjue duní cusIto nünutos: se trataba de cortar un 
tumor. Nadie siijotitba los bnucos i las piernas al paciente; i ni 
so movió, ni so qiiujií, si se le nltení el semblante; i despcrUindu 
después de la operación, declanl que no so acordaba absoluta- 
mente de lo que habia pasada 

<A Hider Kan, que estaba sumamente extenuado i con una 
pierna gangrenada. se le nmputtí el muslo, i no díi! la men<Hr seBal 
de dolor. A Murali Do&s hubo que hacerle una opei-acion doloro* 
sLiinuí; mond el cuerpo i loa brazos, respirando a boqueadao; pero 
HU Reinblnute so «H<'ni jtoeo, i sii» Taceiones tto expix'-!(ahgm dolor 
al despertar, declnní que no sabiu iiaila i\a lo ijuc le hiibin pnsndo 
duniot« o] flucfio. En el cuarto caso, la operación fui insignilí- 
eante. En los otros tres, so notaban varios fen-ímenos, que deben 
inencionarae. Los pacientes no abnan los ojos, ni proferian soni- 
do» arttciilnilos, ni era ineReAter siijetarloN; pero ¡«e observaban 
movímieotm vagos i convulsivos en loa «xtremidades superiores 
i contiirsionos en el cucifio: las Tacciones ee inmutaban dando a la 
cara una expn-sion horrorosa de interna agonía; la re.«pinu-¡«n pu- 
rccia difícil i congojosa; en suma, Uidait las scfiales de un intenso 
piuli^ei miento qur ]>i>(Irin diir un mudo, üurriondo una operación, 
excpf'f fa rcsijrf^HCÚi uí ojteiyuhr. Po«i, dwpucs de concluida la 
opumcion, no hubo un solo caso en que el paciente expresase co- 
nocimiento o recuerdo de lo que había ocurrido, o que dije!<e ha- 
ber tenido ensueños, o que se quejase do sentir dolor algimo, 
miJniras no so dinjía so atención a la porte en que se había 
operado.» 

El gobemadoi- jeneral, en vútta de este informe, crcyentlo (se- 
gim lo expreiw Mr. Halliday, su itecn^tari») que la posibilidad de 
ejeciilJir la.-* mas serias operaciones, sin que las sintiason los pocicu- 
te», ríítaba suficionlemente probada puraque el gobierno resol- 
vicM^ promover ¡a investigación, determinó confiar al doctor Es- 
daik- por un aAo un pequeño hos^ñtal, pora que oontinuaso loa 
expt^'rinientos bnjo In inspección de exomiuaclores oficiales. 



890 



KfSCSLiXBA 



Ia segunda publicación continúa el resultado de lúa itxpeñ- 
mcntos en los primeros seis meses. En ese tiempo, se pnctiotí uu 
sene de operaciones «obre varios pacientes dm:aiit« ni siicño mes- 1 
mérica El doctor Esdaile nscganí (jae, en sietb de Iom cwsos en qua I 
¿] operó, los pacientes volvieron un su ncucrtlo Ánlv» de Inmi- 
nanw la operación. En todos ltx< otnw, (luní el suci'iu bosta ijae ssj 
\e^ <Wpert'^ de proptiAÍto d«u<piies de conclaida, í al terminarl 
eT^Lnixui c-ntcniíiiftote ignonuitcx de lo que les hábia paitada,] 
En muchos do dUiti. cou todo, hubo indicios do dolor mi^ntruft M' 
opembiL TrttK de i«los oum han sido descñtos coa individiiiüidiid 
por el proftwor O'Shaugnessi,-, uno de los examinadores. «Ellos,j 
dioc, dejaron en mí alma una impresión de^avorablu. Pero ilc«-í 
pues he visto tantos otros, operados por el doctor Esdiüle. i en que 
los pacieDt«8 no bao dado indicio n]giiiiL> di- ¡uuK-ciiiiieiito antea 
de la operación, o en el curm de ella, ■> iinricdJiíUiuientv dcspue», 
que me hallo enteramente convencido <l« que oo sinticroQ en di 
mas dolor que la cama en que estaban ucUimIom o el cuchillo qae 
les abría las carnes.» 

Nadie puede <ÍU(bir que fenómenos de esta clase merezcan ob*i 
servante, rccordoivc i clusificane; i d que se llame mesinürínnu o 
de cualquier otro hhxIo la ciencia que se praptme env objeto, i 
una simple cuestión de nomenclatura. Entre \m ipie lu profe 
habrá talvez observadores inexactos, narradorc* preocupados, aa 
t«matÍ7adores temerarios; suk erroi-osi i rlvfvctoit n-tardarán el pr&-' 
gveso de los conocimientos, pero uo loi^ pnralizanin. 

TenvmuK por «cguro que, ¿ntee de acabar este siglo, las tnara- 
vitla» que ahora causan cvií ¡giul perplejidad a liw que iic^^tan 
i a Io?i que rechazan el mesmerismo moderno, ae hubnín ix-ducido ' 
a clases determinadas i a bien aveiignadas lejres: ca otros ténní* 
son, formarán nna ciencia. 



En materias de ciencia i de delibonicion práctica, la mejor 
las señales que caracterizan a «na autoridad fidedigna, es lo qt 
Mr. Lewis llama facultad de predecir, i qtie nosotros Ilam»rfan>o« ' 
mas bien facultad de deducir ly desconocidí» ilt- lo Cii»nficiduL Como 
instin tifamente creemos que no hai efecto sin «auso, i que nin- 
guna cauen puede esiíAir sin que pniduxcac efecto que le espío- 




KX&AYO SOBKE La iSFLVKSCU, ETC. 



S9I 



I 



pió, sfgucsG que un ser cayo conociuicntü tiwse perfecto preí)»- 
ctria todo lt> que ha de siiAcder, i pai-.i íLii^mpre. En algtiniM r.iiiK» 
de astronomía i de la qufnika i mecánica, nui^tro conocímk-nl» 
es perfecto, i por eso podemott catcnlai- b ]hi»ici<>n dn innchoK du 
lo» cuí-rjKís oo-l«!(tes a cswk miiiiit<^> iliwii» en los vemW ii diwcicnUm 
aAoH vfinidt>ros. Sabemo» lo« fenómenos que ciertos comptiextns 
qu(mi<pw que su han cni^yiulo han <h oxliibir. PodvmoH dL>cir cu 
ciiáiitotü minutos un» facncii dada timrá un tren ditdi>, de l/ndrcs 
a Exct<r. 

cPero, por ext«nso que haya Dejando a eer nuestro imperio sobre 
la naturaleza, dice llr. Leivis, i por rasto que sea el dominio 
de las artes útíloB, todaviaes incierto el suceso de cada nueva in- 
vencíiMi, sea mecánica o química, mientras no se haya aveñ|riuulii 
por ensayos i experímento<« po^iiivos. Es casi tan difícil anunojitr 
de qué modo obran! uua n;u*vn iiiiii|n¡»u, como tinn ntiwa lvi o 
iiim nueva institución Mocial. Cuando el prciblvnia at suncillo, vi 
uUculo puede domínnrlo: pt-m, cuando loe elementos son muchos 
i oí cálculo oomplioado, i cuando no estanw» aeguroa de haber 
abrazado todas las circunstancias inÜuj'entes, el resultado es in- 
deito i necesita de comprobarse por la experiencia, no mena» cu 
la física que en la política.} 

Mr. Jjtwht conítidern 5«parwl«nii*ntc do» caw» relativo* {i lu di-- 
tcrminncioi) del porvenir cu los negocios huimino!!. El priracm es 
-aquel en que, teniendo a la v¡i;tn todas 1a'« circunstancias que co- 
lectivamente constituyen ul estado actual de un país, predecimos 
su e-studo futuro cu cierto período definido: i el segundo aquel en 
que, p<ir las mismas premisas pi-edecimas loa efectos de «na causa 
dada; por ejemplo ¿cuál s«rá el resultado de dar al paisanají: tli- 
una nación semi-bárbara el derecho de exijír soooirott fiicnifU- 
«i«a, o el resultado de un alai|Ue del Austria contra el Pinmonti.-^ 
El acercarse a la exactitud en predicciones i\v la wgundn clave ck 
a lo que aspinuí la lejistiuiion Í la politicK exterior. Los ejemplos 
de error en ambos caao^ aquello» en que la k-jislacÍon ha agra- 
vado los males (¡ue se pro]H>nin cuiur. c introducido otroe que no 
w habian experimentado Anl<!s; los casox en que una polftica ex- 
terior que letiia \mr objeto la paz ha producido la guerra, i el qm- 
aspiraba al engrandecimiento ha encallado en la mina, nmnitÍ4>«- 



S9S 



»ecKtasu 



tan por sn número i bq univenalidad qae en ningana ¿poca t 
ningiin psis se ba cilitcnidti uitti ref|;iiUu- ii)>n>xÍRiiidi>n a la c: 
litud. Pi'obablcmonK no hiii iiitigiin» gran niicion ea £iirupa cdvi 
püliticra extranjí'i-a no haya prixliiciilo en los úllitrio» doscientos^ 
Hilos, aun A v\]n ini^ni», imicliu uuis nm) qiii- bien; i eso qnc los 
úIltiniM doMientfi» unos lirui «ido el período do mas ilustruooo 
f|tn; se ha visto en i-l mundo. 

En todos loe p&isKs de Europa, los principales obetácolos pan, 
el adelantamiento mn las leyes vij&ntes. La gloria de la adml 
tracton del duque de Wellington fué la rerocacion de las le»* 
contra los católicos; la gloria de la administración dt: lord Uel* 
boume fné la revocación de* la mayor ptrtfi de las Icyvs 'juu cntiÍE 
COR rejian con relación al pAti|>t>risrn(< la de la mlininistrncton i 
sir Roberto Peel, lii revocación d« las loye* síiljrv ctrwdo»; la dd! 
gobierno actual, la revocación de las lej-es de mivegacion. Desea- 
ríamos i)UO Klr. Lcvris nos hubiese dado uno de su8 cotnpreneÍTCS 
Ixwjuojus de las ninK-iiiis en que los cst.adÍHtas corren mas peligro 
du errar rvlativamenk- a la política iiitorna i extoma. Sc-mejaiites ^j 
bosquejos faoñtuí el mismo oficio que los poetes ccdocados por l*^| 
soei^.'dud de humanidad en los parajes traidores del hielo en i-J ^> 
Seqientino pjuii nefinlar el peligra EU'« nos dirían: ubstcnéoB dc^^ 
t«car esas materíns, o pnsitd lijeramentv srtbre cUaa. ^H 

Como una prueha de la dificultad de pre^'er Ii»s resultados potití- ' 
COK do un acto dado. í« ha notado que casi todos los a^esinatoe, aun* ^M 
que paliados a veces con las formalidades judiciales, han producido ^| 
efectos mui diversos de los que contemplaban sus perpeiradort« 
El aaCHÍnato de C'^ttar no dti'i la libertail a Roma; el de Tunnu da 
Cantorbery no dchilii^ el ]Kidor del Pagia en luglaterTi^ la «jecu-l 
Otón de Carlos I no hizo mn:ír|iie domos, en lugar de un reí anciano 
i cautivo, im monarca j tí ven i libre; la ejecución de Luis XVI do 
forUleeiit la R'voluciott francesa; !a di-1 duque do Enghicn no for- 
laleció II Bonnparte; la de Ney no fortaleció a Luis XVUL Todos 
«'«tos crfraencs i los semejantes a ellos han producido consecneoeias, 
m» solo diversos de Las que se esperaban, sino mas bJen contiaríaa 

La otra clase de predicciones, la que del estado presente de na 
país intenta deducir su condición futura en im periodo dado, la 
truta Mr. Lewis con poco respeto, {Semejantes anundois, dice, aun 



I 



EKKATO tOBSE LA tXri.t'ENCIA, CTC. 



89$ 



ido se hacen pnr Ins pccitanaK tnas entendidas t aogtices, no 
\:ii miu cotifiAnm tjiii; las di-l bueno o mal tiempo en el alma- 
naque. Por ejemplo, jfjui^'U en el Ȗo ile l'SH pudiera haber annn- 
ciiulo el Mtndu social i político <Íí- la Fruncin t de gn»n part« de 
Europa í-a época algtiiui do la Revolución, el Coiisulntlo o i>l Ira- 
períof I nun sí hubiera anunciado ent<Saci.'s cl gnm df.-uirrolUi de 
la enerjia popalar i militar, auacitada en Franeia por la invasión 
del territorio francés i por las tentativaa de restauración de la 
antt^dad real, sus predicciones se habrian apoyado en fundamen- 
|toa tan inciertt» i tin arbitronamentc elejidos, que apenas habrian 
' tncrceido otro titulo i\xu- el de moras cor^ctiirat. ¿Qiiii^n, en enero 
idelWX, ptidovalioiniir In serio de «ueesos qiiehan ocnirido desde 
fcntiinc<.-s en ol continente europeo? I dado csm qiio ncnrtAse a 
conjctirrnr algo de pnreeido a la realidad, jqnién se habría aven- 
turado a decir que su predicción se aporraba en dato^ s<.-giirm^ 

No puede decirse que la» ilustraciones de Mr. Lewüt scnn opues- 
ta» a sus conclusiones, pero ciertamente no las favorecen mucha 
,1jM dü» importante» acontfwimicnta'i inminentes en IT^H i 1848 
aeron tas dt» grandes revoluciones francesa.'). I ambas fueron 
lanciadas. El tío de diciembre de IT5Ó lord Ch«sberf)el escríbia 
'do c»U; tnodo a su hijo: 

«Donde iguicm que estes, infórmate menudiunentc de Ins conut 
3c Francia i préstales particular atención. Toman. í a mi juicio, 
«eguirán tomando cada día un napeeto mas serio. El pueblo está 
en la indijencia, i, por oon.-<ij{uienu?, de!<ciiritento;Ios que tienen 
relijion, eí>titn divididos en lo que pientnn accrea de ella, es decir, 
qu<: áo ul>i>rn!<.-oii los nno8 » los oimít mortal miente. El clero no 
)>erdouii. i mucho únanos a los pcuíatnenloK. Imh parlamentos, por 
»u parte, no lo pcrdtmnrAn jnmn^. El ej^ito no puede m^nos do 
lomar, n lo menos en sus sentimientos, difcmifet* pnil.trl<is sobre 
los ptint'Ofi que se disputan, i csto« partidos i^tallanin o In piiinera 
ocasión. Loe ejércitos, atmque instrumentos i apoyos del poder 
absoluto, son también los que siempre lo destruyen, haciéndolo 
pasar de unas manos a otras. Los franceses dísciirrcn con mucluv 
libertad, como Antes no lo habian hecho, sobre puntos de relijion 
i gobierno, i empiezan a estar tipi-egiiidictUi; los oficiales haceu 
otro tiuntoj en suma, todos los sintonías que yo he podido encontrar 



S94 



niscrlAxkí 



en la historia, a la víspera de grandes mudanma i revoIacioDev 
cxütcn i ee agramn de día en dia en Francia.» 

En cneru de 1S4><, para una vieta ordinaria, la dinastía Or- 
leooti estaba sijlidainente establecida. Su j«re había pasado 
targa vida en incesanteíi ontiendas, tcnníoadaft en conatant 
victuriaeL Tenia ministros biibilcs, tina TiKiftx' niayurfa pnrlaiue 
t^a, una renta de cerca de ve^-nUí milloneíi dit librru* eAt4;r{ÍE 
qae iba siempre en nuiacnt», ¡ un ejM'.ilo biun dÍM'iplinndn 
cerca de 40U,<IUII hombic», 4i),(M)(> de lo» cunlc» DCiipiiKín n Pd 
i la cadena tle fortaloznit de qno csUl rodeada la ciiKlad. inuxpi: 
nableíiaiioscrporunlar]goMtio. Habi:ui pasado cerca de cínraonl 
años diwdc ipie la Francia, disgui-tada de las ínsiiiucionc:» repul 
canas, las había abolido, i bajo la euave dominación de un d( 
diento de «us antiguos moaarca-s, giiíaba d'> tanta piospi-ridn 
cuanta razonablemente habia podido protiieterse i ciüuiUi en nii 
gttna ¿poca anterior le habia caído ea siiert«. Sin enibargii, en i 
dio de cstaealina aparente, .M. di^ TtxiiievtlKxsilunibn) I» f;Ti)pi.7ít 
que ainemuaba <{No sentií^ di-cía en 2! de envro de 1{<-Ií^. •)»« 
BDclo tiemblaotrax'ex en Eutxipa? {No purcibi8— no si ctíino Ui 
miu-lo — uu viento de n.'%-olucÍon en d aire? jTcneis a la hora csi 
la ocrtidumbiv del día de maüanaí ¿Sabéis lo i|ue porirá sue 
der en Francia do aquí a un año, a un mes, a un dia i|nial? Lo is 
Dorais, poro sabéis que La tempestad eatii en el hurizonlu i qi 
camina hacia vosotn»L» 

£» cierto ({ue \i» Mioefos que m siguiuion a auim una tío 
rcvolucíonoit no piidicmii prudccinte con igual conluutJca. Con todo, 
en I"81t_va jvMÍiüpix'Vfrwquf un pueblo tan rano, tan ainbíeioso^ 
tan piíC'o eseriipuliiso r"nio el froiiccs. desitobanuado de las tral 
de un gobierno regular jjor J« primera vez de su historia, 
caria a stis vecinos a atacarle, o como en realidad lo hiciemn 
la Inglaterra, .serian elloa mismiM los agn>.sore»; i que iino« p 
aAosdeguerra, tclÍKodc«gniciada, lo» ixtndrianalamercvd dcut 
dictaduní militar. 

En 2o de februro de 1^4^, podia también haberse previs-to qt 
lu caf<la <lc la loonaitiufa en Francia sacudiria todos loa tronus de 
la Aloniunia i de la Italia; que on todas partes ee podírinn 
lilucioues cimentadas en asambleas representativa^ que en te 



XNBArO SOBUB Uk IHFLUBKCIi, ETC: 



39S 



m 



tes se concederian, i en IocIas parte» se abusaría de ellit«; quu 
el imperio aiiíttríiu», (jue de ñfifct ntra» ex pe ri mentaba un pro* 
ceder de di.iulucú>n bajo Ut |>»l(ticsi MetUnnich, perdería la nd- 
.erencia de mis partes, • lu menos por iilgim tiempo; que oda 
fidH'idi Un c«)mplicai[(t, Ino embarazosa, tttn artifieinl, camo 
]« de la oonsli Ilición jei-mibiiea, cavrín i-n pediuot(¡ que Roma 
se cometería mas tiempo a tin gobiei'ao clericnl, i que la Si- 
cilin ix'cInmnrÍH la constitución de que había üído defnmtiada, 
Tixlns estos sucesos podían haberse anunciado sobre dabu« »e- 
gurt>s. Nadie pudo esperar que el pueblo de Sclileawig i Hotslein 
80 fiíiblvvnsio contra un buen gobierno (¡ue gradualinenlc me- 
Joiubo, i se arrojaAe a \as iniítcríaM de la guerra civil i la revo- 
lución, por una oiiv»tiou de «uuwun, quu no era tiempo de decidir, 
i neaso no lo Mcni jamas. Xodic pudo uspemí' que toda la Alcma- 
Dta HiniiMktizitsc con esta malvada in»cn»At<-7., i aUcaae a una 
potencia amiga de quien no liabia recibido ofensa, pata orran- 
. cai-le dos de soí iitiuc valioww ])ruvinaa)f. N<ulie pudo esperar que 
^B el Austria, para abolir la constitución húngttm, elijiesc precisa- 
^^ mentí- una ¿pocn de debilidad i peligro, con lu revolución en su 
^H'Capitid, la guerm civil i la guerra extranjera en bus roas doott le- 
^^ rntorim. 

Nadie pudo haber siipueoto ([ue, cuando el mal éxito de cata 
tentativa parecía probable, llamase en su auxilio a su mas formi- 
dable enemiga. í se arrojase a liw pies de Rusia. Nadie pudo 
^^ únajinaise que los romanos expeliesen al mas popular i liberal do 
^Bena pa|ias, o que la república Tmncesa restauraste una monarquía 
'^ e«le!Íástica, 

La primera invasión de la LombardEa por el Piamontc no sor- 
pren<liil a nadie; pero ¿qui^n pudo liabur prcviüto la ttegunda? 
¿Quién pudo esiierar que un pueblo i un kí, quu in^-o«w de siete 
meses antes habian debido mi salvación a U iniignniiimidiid del 
vencedor, renovarían el atatpie cnnndu e-stabaii tan debilitadas i 
desanimadas smt fucraiLs, i el enemigo, alentado por la victoria, 
había aumentAdo lat suya»? (*) 



{") El rerjtor cite roOMi tía ejemplo tl« predicción** totablcs du tuce- 
iHM il'klaat«« Ins qi^ >« coiilÍ»D«n en uoi orU del ftla(« Oaliioi a Mm*. 




896 



SiacELANKA 



La gntQ dificultad de iircíiwir el catladi futuro ti<? W-* aaiúa 
DO praviene ISDto de quo su política tlep^'iidn dv sii vulrintiut, cae 
de la falta de principius s«gui-os pora aauoctar las dt-U-nnlr 
oes de la voluntad en na caso dada Segan es Ia virt^itl i lii int 
lijoDcia de un bombro. asi e& la posibilidad do calcitlur cuál mi 
su conducta en circiinüLancia» dadas. Soto sabemos qric, cni 
bueau i cuerdo, se decidirá en primer lugar por 6U deber, i eat 



d'Bpinaj-, ewrita «n 1771. Ptra talvet habi«ra unta moa para ril 
oooM UBI pnwbo il« b falitiiliJad del «nUmliíaioiita lintanDo, caari'lo t|aía 
penütrU' vn «1 porvenir, por<|ui! loa puiitusen que 1m anuiiuioa del «ti 
luonilo )iiL>itnih(tniIt!iii>«ntt(loaporcliup<:ato(lol mu oda político pr 
tl«nin tnacbo «ubre loi ulrus. Ho nqai ul puiij« cki Is cul*: 

■El rvsulUiJo Mri que no* p*r«oar«ro(H n ks ebiuoB mocho mw lU 1« 
que noa pkrcoenoa «bora. » (Id fiebre de innoncion i proifrcao qu« ajiía j 
1» Europa In Iiac« ahora mriXM ■eraajiuit« que nunt* a U CHtaoonar.n < 
nn, f iicmisn d« rcfomtu i Mtredadcii.) 4Habr>í do« rolijiniMis mni *»&t\i 
dos, kda liH HrandoM i lo* lioailira* da tatnui Udalpatiblo t (Sie]>Mt«) 
qiinnrln dccír qii« !«« gnndet í Vm literaloa fli>rian nt*Utaii o poco mirnoa i 
ol piif hlo r«1)jii)»o, ha errado, porque d«l itgln X^ttl aoi •■ «ridcoti- qM 
naa bi«u lu habido una («jqoÍod eu Mntidocootnrio.) «Babri tnaduii tra- 
pas áobre lüs unnia i casi niaguiw xuem.* (Eiito p'ido oaBTeuir al otado 
de Europa italvi de ISjS; b gucrn «utaltii de uiwro eM »iÍo; p«ro oo d 
ÍOBproliabl» que vnelmn Ux «m.i« a h actitud n<it«ni>r de pcu anna<la.) «I 
gna soimnaa de l^ur»f4 icrñ el quo ponca la Polotia i la RuaJa, «I que i 
duoúo del tUllico i del Mar Negra; l<n otro* piiiicipci sanin afaviili 
por la poHiiía do osto K«bia«ti; prcdomiaonto (lilatá por ver, aunque i 
Terdad todo pance caniitinr a ute retaltado.) «Habrá (kspotiirao en : 
part«4, pcixi ilcupotiiimn nn crunldad; nniic derranuri uní K»la de laiivrBj 
(El lÍRnpotíRiao «lül abors lauo.bo mu t>'j(M de r*e iwcondicntn aninn 
qtin caanda mnribii'i el aViiW flaliiini.) 4D«*potÍanio d< nritncivi Ici^ilvn i 
dado «n U interpniUcion d« Uym rancia* j an la acta>:u del fora i d« 1 
loga.! (Ee decir qoo se ooQWrrar^a aparantem«nte laaantígaui tnstíiocia 
nca. i a favor da lut«r|vnitacioae8 1 nn,'uoia*, m sancíoMrin con alia* todo 
Ion abuws del poder: la venLid e« que lu« suli^uas íd^ÍIimÍOim* m bao i 
|i1<iiiia<<'i [<!>r Codns par(«*. i en ui lugar se han Uvaalado otra4 nuev-is. i 
maiius i1(> niui diferente eocintii.) (En cae tiempo, Ua cteDOias d« mod* ser 
Iks fiíicai-.uo iLibrd teolojb, lü nDttgü»da<lei, DÍlen2ua3«ibiaH>. (Bn la I 
lojj'u, n(i ha hubido deradencm, ainu pro^reao cieutifiDo: bi antigüadaJo 
bu leD^u»!! >ab¡B> ne uitudcín nliom con nu* ardor qa« en tiempo 
atiat4i Cíalíani.) uEn cuanto a joriipru Reacio, e*da mcionda Bompn tan 



KKSAYO soure la ]xrLrENciA, etc. 



897 



■Ver 

■poní 



giimlo por sa ínteres. Un hombre hÁbi], pero ífinKon), soiit con- 
Iticido en todas ocasiones por su interés. Un tonto bonradu pro- 
timni h»c«r lo (juc 1^ parexcA justo i i-ecu>; pero es fácil que 
iroquc- Io« nM.-<iÍM!t i nan )m ñatA Pctx>. ^ un hombre na t^ ni 
lionriido ni inli-Hji-iili-, «i no tir-m; virtntl biwUinl* [laní diíddirse 
por lo biK-ito, ni buslnutc nUutnco poiu vinoccrsu ÍDt<;i-<:^, j<]iié 
puede c«pcnuMc K¡no qiic m; dojunL llerur du In jnidoD u eiiprÍ4;ho 
fie) momento? jl quién podntsnberquéptisioii o citprielio M«rii t»e 
que le domine? 

Pues en este caso so eocuontra justamente una nación. A ciial- 

quiem peisona que hubiese incurrido en la mitad de los desutinos 

ÚK 1» Francia, U Pnisía, el Schicswig, oí Holstein, Báden. Austna, 

''cncci.1, Roma, Toscam o Nápoics, en estos dos aflos último», la 

idrian tma parientes bajo tutela, como incapaz de Adminiütn&r 

8US n<^<)ci(M. Cu'ilquiem persona que hubiese perpetrado la mitad 

dv los <-rÍmcne.-t <lo cada una de estiu naciones tan altamente ci- 

i-iliza<liL<, en estos ültinios dos aíta», serta airojada do la wciiajnd. 

iQué hitbiun dicho CárIcM Alberto, o cualquiera de ñus conxojc- 

si Mf U: hubiese propuesta que se portnse con sili individmM 

iculares, como el PinniontG se ha portado con elj Austria? 

jCf^mo habrían recibido Odilon Bnrrol o Fallitux In prypu<wt)4 do 

entrar por fuerza en la e.-Lsa do un amigo, puní coni%rvar ku lejf- 

jma ínHucncisKobre él, ¡si «e nega»! a rt»;ibirlo», di-HCcrnijar las 

lucrtas i matar a los criados? £<u maidadc» d« hs uncionus puv- 







ira etílico, i pweccnuí bs kjrci roroatuuL» (E« p«>l>!iMe qnu U primn» éa 
cmi pr«dicdon«* iv U«vo n calió; jwro la «eguadii no ll«vn traían de (iliin- 
pUtsc: las nodidKB cudiScudonu cHtudína todavía los l«j<M tomaiiM: M- 
tijro la FrxDaa.) nLna «rgnaias IcgnJuit ■« Hicftntn de la* miui magaíñeuM 
fu«ntc«; dul ciftmtn ile In conirtitDcinn. del ñrdua cRonninl.* (Sí *c «utiliía 
•n ote Kcnttdo, no m abiiu m^noü d« la iKctnf irien en «I otro, praelamanilo 
derecha* inujinnTioa, lioitilca & ta propiodad, a la famílu, promoviendo la 
ibvaniondc todiM !(>■ princifioa, el cAol) «Lxh iiocüi Ii>}re« fovonbleii ak 
•xportacioB i coiilnríiu a la inipmuir.ion,df<>>lrutrin toiit eotnrrcio, porque 
caando todc« quieten dar í iudi* recibir, nadía daini ncíbe nada.» (Eato 
fionTÍcno niDcbo ma» • la políbca oooMireisI dol aiftlo XVIII, fiunaUd* 
■cMtM diaa; tdlo aoonria al ooooofcío no porreDir mui diviow del qu« « 
iNMqao ja «D oat« «plgraina d<l abaW.j 



398 



UIBCBtAXEA 



den probiibleniento explicarse por lo d^hil que ».• hiu:c unk : 
poi]Mibt)i(l.-id dlaeminada, por la taita de un ttiipcrior que castíj 
a loit que obran mal, por lo frecuente que k» mVm ollns ol tríi 
de la violencia i del dolo, i por la coasiguient« (alta do itoa 
Ilion pt^biica verdAdoraincnl-*^ ¡lustrada. 

Elln» «>n »tnKf liiiittM vji.t:(ipto?i di lo que serían los individúes 
en aquel estado quv «o llama de naturalexa, i es entenunviit 
contrario a ella; «n que no hní leí ni justicia. Pero ta insensatez < 
las naciones pi-ooxle principíilntenle de que non compnrstÍTanienl¡ 
incapaoea de aprovecharan de la expc^rieivcin. 

Ia expcríencin de un botnlux- t'x ¡>i-n<'>iinl; la de un pueblo, hi| 
tAñoL Un hombre roitscrvii ^u idcDti<lad. Es la mií^ma personal 
1o« «aWDta que n loü TuÍnC«. Se acuvrdndccilinoaecotMliiioun ii< 
tiempo i con '|Tié rci^iiltadv». Al contrarío, la identidad de una 
ciou c«tJÍ en per|)ctua mudanza. Cada treinta aüos e-stá ci maDftjj 
do 8u« DBj^oct en manos de nna jeneracion nueva, que soln 
por tra^licion la fortuna de sus prcdece(ion3a.íCniintOA hombres de 
estado bsi ahora en Francia que hayan tomado parte en lott nego- 
cios del Iniperío? jCuilntos de loa que ahora Íiil<T\'ittnen en la cosk^ 
páblica habntn sido quitados del medio de nqu( a veinte aUos, 
la muerte, In eoferniHad, la indiferencia o el rlestierro? ¿CuAot 
les habnuí sucodido que ahotn solo piensan en su cducncion,! 
profcflion o su» ptac«i^? Aprender por la csperíencta ojeBn e»i 
privilojiode una int-elijoncia elevada. Pero eso a-* « ln que ni 
nación está obligada si quiere aprovecharle de utuí lar;ga ej 
ríencia, porque la suya está reducida a muí pocos añoa. 

El capitulo fi trata del nVimero de per^wnus competentes 
guiar a la opinión en cualquiera matcría, comparado con el n^ 
mero restante de la comunidad. Mr. Lowis croe que aquel ntiraii 
es mui limitado, como que se compone, en realidad, de los micn 
bro« mas distinguidos do la pequeña minoría que ha hecho iycpc3 
cial estudio de cada difcrcate ramo de especulación o de pnírlica. 
Pero, aunque aprecia on poco la o^nnion p4Íblica como guia para 
la verdad, le atribuye un alto valor como guia pora la conducta. 
El hombre de estado se ve en la necCMdnd de contemporizar con 
los sentimientos, preocupaciones i aun delirios del pneblo: 
qué punto haya de hacerlo, no depende tonto de [ninctpios jene-" 



rnlus dtí lii nnturulcAL hiiinaiiA, c^mo de civrhu» {mrtJcubu-idades 
Dacir)rukk-« o U-nii>ora1i-!:. En l<i India Mciidionnl, co nn pueblo 
()UP liH Miifríilo con pacii'Qcia la cnrga tic Iiu contríbiinonc-^ hasttt 
d punto dv tolemr lu conliMCiu.'i(in t.-n «lencio. \n nllcniíciuii du u» 
lurbnntt' pnxliijo un levniíUiiiiicnto. Los ingtouui de! «glo XVI 
dcj&iou <iuc Enri<]iic VIII, Efluartlo VI, Mari» i I^cabcl mudastrn 
la rclijion nacional do cntólícat en semí-cnUílica, de scmi-católica 
en proicslante, de proti^^tonto en caUílica i do cabllica en proteo- 
tante; i los ingleses del siglo XVII noeptoron el tal-act (*), i ni 
aun la tolerancia oonsbticrcin. 

<(Hai otras materias, nAadc Mr. Lewis, en que et gusto de la 
gran nuuta del pueblo ontablece un modelo o tipo c|U(- sirve de 
guia a lod que ae dc^lican a divertirle u a influir du [mliibra n por 
Esmerilo en sus sentimientos i convíccione».» 

En la omtoria, la acción teatral, ta janinra, en ¡tnraa, en todo 
arte que se diríje al ptiblico en jeneral, el faror popular ■» <d cri- 
terio del acierto. El poeta, el músico, el arquitecto, el ««cultor cuya 
obm i.-4( mas itdmimdn, es el <|ue obtii.-iiv ol primer lugar entre 
MIS Ponti'raporáDoos. Pero ¿es en realidad el maü excelcntei' f No, 
dice Mr. hevñs; la vetdactera excelencia en cada arte es la que 
en la.1 peraoaaa de roas ejerciiiuln gu-ito > o[»^?rv.vi»n im 
no la que »olo obtiene el snfrujiu <Ie la iniicluilunibrc.» 
Pter», hi la opinión de vsmn pcníonii» se diforcuda du la del público- 
jcuáli?! son las pn>miwi.'< para doeidir la cuention^ Si píxHlnctas 
artUticoci, cuyo ubjt^to c^ dar placer, lo (tan cfoctivnmeiile, icámo 
Be probará que no iton lo que deben ser? Parece que esta ca una 
CUCiftiun qu« solo puede decidír«o por la posteridad. 

Eiit Tetan «(«luc pn>bu« oeatum qiü perGcit uino* 

ÍM edad futiini puode revocar la decimon de los muchos, o de 
los poco», o du UDoi i otros u la vejt. Ui8curuú»t«K(**) de lo« diaa 



(*) EotalutodtlptrlHnMnto, qooitnponin A todoelqBao}erct«Muaeargo 
público la ubligadotí d« r«coDoc«r b«jo j'irainaiito Ib nptvniftcia M rei, 
d« oi>iQ>il|[ar«a b íj{ImU eMtablvcída i de abjnrar la doctrina d« la tranwbt- 
UDCÍiKÍi>n;ni)o d« 1673. 

{">) CunoeptuMM, n(«otadca. 




400 



UtSCELlSKA 



du U roiii» I«ibi>l ei-An toa univc.i'silmontv lulminidov cnUÍt 
como hui «•xcíLM-iaii la i'im. Alguiiiu vuoeít, itimque nuns, <bicÍU« 
£U6U> <lu livt Mici^tiviu joiieniciunv». La ar({UÍIoctiiru gi^>Lir» 
por curca dv »uÍ8 siglos el objvto de uda vcncrnctoD únivcrEal í 
cast L'xcluaiva. Stis obras cubricroii la Italia, In España, la Franc 
Jn Alemania, In Gmu Bretaña. Siguieron dos sigk« en ijue fu 
mirada con desden i en que se creyó que se mejoraban alf 
de sus mas belltu muestras oon aAadidunis griegas. Eii <:I día 
recobrado toda su popularidad. Algo semejante ha aid<' •;! dt^t 
de los pintonas flamenoüd Juan HemmUng», Van Dj'ck i los ot 
n»tv-stnj« de aquella lumia, exqui.titaiU4;nt« acabada i con todo~ 
eeu, soncilU cíicnela. 

Uu arte hai, cujr'o inmediato ^itu, c«iim> Ur. Lcwis ba ob* 
servado, es el último criterio de su excelencia: la oratoria, u qti4 
sepuede agregar la hiatridnica. Todos loáútroaartiKtAaaílpinuí ¡k . 
admiración de las eilades fiiliira.'L Lmpéi'iiuue en dar a luz nlgo qi 
«1 mundo coD»crve c inmortalice. El notor do pacdc fijar su 
sino tra lo pr«:^«enlc. Esjwrará tolvvz vivir por síganos añas en 
tiieiimriiL de \m que mas le adiiiinin; pero, ctiondo éstos han de 
supan^cido del mundo, todo lo que resta de un poder que los mu 
grandes poetas i oradores envidiaron aca^ es un nombre, qac 
para noiiatrosno .tigniñca mití que las iatcrípcione^ de to*. monU'^ 
mentes de Ntnive. ¿Qué c$ cu rentidad lo que mbomos de 
o Héiidemon, de Kcitn, o la Clairoaf {Para cuántos nu es 
mius que un nombre la Siddons, i aun osa eMrelIa que acabn ap 
ons do poneiso, la Catalani? Si Jenny Und ejeeutaíie su crac 
propicio de dejar el teatro, ¿qué sobroriria de aqu! a veinte ; 
del brillante meteoro que ba pasado sobre Suecia, la Alemania ' 
la Inglaterra, sino loa recuerdos de unas pocos ENiptnajtiiiu-ios, i I 
tradición del nombre do Lind, como la expresión de lo mas per'] 
fectode la acción I el canto? Ijis pidnbras del onulor pueden fijarse;] 
puede retocar sus discuraos, i bajo e-sta forma deleitar a la 
ridad. Pero jqu¿ es nna arenga escrita? Sabemos que el autor da] 
las «u'joRís arengas tscrifas que han llegado a nosotros, i proba- 
blemente lie las mejores que jamas se han escrito, ja^aha que el 
méri to real del orador consistia, no en au habiUdad literaria, sino en 
8U poder histriónico; no en la composición de sus obras, sino ca i 



O&LYO sosas LA IKFI.UEKCU, ETC. 101 

ni'xlo de ptoaunciarla^ Sabemos C|ne ñu elocuencia escrita, ciiandu 
fué reproducida [HTHii ilustre rívid cuii b xlus los renlcaa iiUtrid* 
tucos que iw^uel grande oraidor pudo agn^nrle, en», por «inredú» 
dol nmmo Esquines, un» ímitRciuii ([csx;ul»rii|n. Ciimidu leemos 
ana tuVDgu, la rufirimos a ubJuWis paru lew cuh1i.^í no at aaipnm. 
Suxcamos eo ulln iuEtruccion i di'leitu. E) omdor. ú vurdatlciii- 
tn«at« Ig era, no pcnsd en instraii- ni en diveitin su objeto fué 
peismulír. Injenío, imajínadon. tilowG». todaa los dotc« de t-stilo 
o do compasicion, que no le sei-vian pura este objeto, las echaba 
a un lado. Si podiasttcar partido de la repotícion, de la hipérbole, 
del exajerado acolorankionto, de cualquiera especie de fultu giiflto, 
la aceptaba. O'Count'U í>abii\ titn bion, como cua}([u¡erH de nnewv 
tnw, que decía desatino:* cuando habUba de ñervo« herediUtrim 
i del »uci fidlo imúanaje de Europa,: prro, (leMilinando wd, era 
uno dij lus urudoros mas grandes i poderosos que jamas tonuiron 
la pnlabriL Todos los retazos qne a nosotros han llegado del fa- 
raoso discuru) de Sheridan en el juicio criminal de Hastinga, nos 
parecen. Ieyéudol<JS a sangre fria, hiirapas lentejucladoi^ i sabe* 
tuo« que fué uo gran diícuno, no [knt 1u« aplausos que se le dieron. 
eÍDo por k\ efecto que produjo. 



h 



El séptimo i octaro capítulos pueden eousidvr»r«>> a un tiempo. 
Tratan <]e la aplicación del principio do la autoridad a los cutir- 
pos políticos. Mr. Li'wi» díoe lutí: 

<H«i una materia en que v» necc-siuio que se cuenten i no -tu 
p)»it!ri liLH iipiiiiiiri«s; en ((ue el mayor luíinoru dcbt' piwuloecr so- 
bre el ni<-iior,siri loiiuir en eon-íidcractuii el mérito intriusoco d(? las 
opiniouos. EsLu materia es vi gotñemo civil i político, en cuanto 
dependa de la decisión de una o mas cátnaraa o estameabotí. En 
laa obsorvocioucs que siguen, me propongo examinar las causas 
de esta neoesidad. i basta qué ponto sean moderadas o contra- 
riadas en la práctica por una voluntaría adhesión al principio 
opuesto. 

«En los primeros gobímio» qne la historia nos [Hesenta, lo8 tl« 
W grandut imperios del A«ía occidental. Uxlu, de-ide el monarca 
hoitta el ínfimo de los funcionaríoe civiles, estaba organizado M>bro 



4AS 



3(DICEL.A5EA 



el prÍDcipio de la iiidtvidunlidiu] tlv nmioii. Siciido lodoi< flk» mi 
TtAty\uias abíolii'uw o dt-spril Íai», la Conim del gubicmo supri-i 
se oponia necesariam^ote a la exút«jicÍA de cuerpos poUtic 
porqne la sobcnnfa reaidia en tiua sola persona, i no er 
.s(!Jo de magnaUs o en una asamblea papular. Xingun \ t 
oorpomcione» dclibenuiK», de jantao, jurados o coIejioR, pu' 
di-3«;ul>rír^! niiti i-n ios itiiiius inft-jíoreíi del nstem» político ilc? I<1 
estados pumi»cn(« unttital^'H; i iiun lia.^ta el día de hui no ha 
üadu un »áo pMo iril« nll» de i^ta oi^gnnuadon ^inplicísima 
primitiva. 

<La cit-ilizacioo oríenlal no ba Hiendo jomas a aquel alto j 
i{ne e« compatible con la discusión, imbru W inU'ren^ comunt: 
de 11U cuerpo de consejeros, revestidos de derechos iguales, i ao 
torizado cada uno para amonestar a loe otros i para emitir iii 
juicio independiente. Las miiilidades eisenciales de la dií>cm>iú 
oral de una asamblea numerosa son tolcranoa de oontradiócion i 
wnsitnt. i jiinlo wm filo «1 hábito de dominan» i misiM-ndi-r 
juicio, de iiiAiii^tr» ipic nkdit tin» oiga i entienda los argumentos i 
sus antagonista», i los trate con deferencia, nspondteodo a eilf¡ 
oportunamente. Si estas ciialtdados no dominan, se hace impiMÍ] 
ble el sostenimiento de opiniones contrarias i su eompanicion 
e3fitmen: el orador es intemmipido con gritos, alga7.ara, duiniu 
lidfls, insultos i anienajEa."; la H.4.-uabIea se ^nielve una i^mm i 
turbuk-noia i confusión, i i-l debate intelijible i racional i<.-nii>ua.| 

E» nutalile la fíddidiul con ifuu en la [vrecedent^^ cbLu^nla 
dvvoribe un dcbabc animado en In últinui asaiubleA con»t.Ítuj,'eDt 
de Francia. Un discurso sobre cualquier mab^'Ha excitante no ■ 
allf un ruconamiento continuado, sino una serie de breve» 
o tentatíras de frases, cada una de las cualc« era intemimpici 
por una an-ogante denegación o un TeroE dicterio por una u otr 
pane. Seguían luego Ijls r«prímondn.<t, las quejas i al ttn lo» sú- 
plicas del presidente, <|ne (.•xhorlaba, oouminaba, rogaba ene 
ddauu'iilv se guai-<l«)«c <;írdcii i silencio. Tnis esto, ^tinia talve 
una calma de pocos momentos, mientras los puImone« de los all 
rotadores recobraban sus fuerzas: i el orador profería otra »en^. 
cia que provocaba ima repetición de la tempestad. Rl debata; cr 
un,ieE^cie de Irilojf», a ijue los íntemi|)torec( conLnbnian con la] 



BKUXO MBttZ LA ISrU'UCCU, ETC. 



403 



m»yor pane, el presidetite con la suya, i el orador oon la nin^ |>«- 
quefui de todaK. La asaniblcii pre^iitc es un puco niik.i rnixk'niidci, 
])Arlv purque onjiouliiienU; era nlgo iHéiiOH nuinuroc«, i jnirtc por- 
«lui; el truco de jrmio lin expeliilo n sus tiiiu buIliciwMM micmbrí»; 
pei-o ua exti-anjcro tuntlM dífícullad en persuadine que ella 
represente la colectiva sabiduría, Í roiteho menos la colectiva 
urbanidad i buena crianza de In Francia. 

Mr. LewU descubre las primeiiaa seAalea de cuerpos jtuKticos 
ciiln> loa griegos, a qtiicnea imitaron los cartajineiteíi i ]w romanos. 
Alguno» KÍgloA moa ailolanti! las encontramos entre los g:do« i lo« 
jcrmanoíi, como instilucion nativa o imitada fie ItJiliiL. A la calda 
del iin]irri<> roiimno los gixIiiM i Jitnimiiij» U» iutroduji'ion en todos 
los ]mtsi.vt t]v: Eurupn; Í itumiur di-büiUiroii «ii jkxIit 1o<! dc^potis- 
mos i|ae se levantaron en ta mayor p«trte de la Euiopa continen* 
tal en los itiglos \\1, XVII í XVIII, han recobrado su vigor en 
el XIX, i son ahora loe principales insUiimentos de gobierno en 
latí nación» civilizadaa. 

Liiügo que se establecieron, so hito necesario determinar de 
qué iiumIo habin de expresarse la opinión. No había innit de tres 
medios: exijir unauimid»d, o que la decisión depondiese de la 
mayoría <Íe votos, o de la minorÜL. 

La unanimidad se requiere principalmente en congresos for- 
mados por delegailod de soberanos. En jcneral, las naciones des- 
conFIan demasiado unas de otras, i oon sobrada raimn, para 
consentir en imp>nersi> obligacionüs por otra volnntad que la suya 
propia (*X Esta es la causa de que tales congresos sean jenend- 
mcntc estériles, a ménoe qite las partes hayan convenido de ante- 
mano en las bases, i solo se junten para arreglar los pormenores. 
El congreso do Viena se disolvió sin decidir cosa alguna; i no 
hubiera vuelto a juntaree con mejor suceso, tií lionaparte, descm- 
l>aii';uulo en el continente, i asuntando a los monarea.«, no hubie^ 
producido una súbita unanimidad. El cungix^w de Veruua «u rcu- 



{') Sabido M que na ooa^rwO'loobeTaoo* »e difar«nmd« un fKibÍ«nii> 
fcilera). en >|ue lu r««olu«ÍoiM« del prínieto w iQiaan por unuáiiiidad ds 
vulon: I <iu «I togaaio Iw rMolactonM do lií uuyoria oMigaa a uda nao dt 
loa ai«c>a<lo«, «uaque baya «do da ountnvia o|>ii)ÍDU. 



iOi 



xnouáxu 



U IOS 



nid solamente para concertar los medioe de erectiiar el olijeio eo- 
inun. En el congreso de 1^4U, la Francia ae opii-so a toilu; i l«s 
cuatro potencias t^ivierun que arreglar la cuoMiuii oríontal ñu 
ella. El oongreao qae se propuso para Knm^ia:» en I&48 «ubru los 
iM^^o«t de Italia, no \legi a iiiK-^inte; i Ioe$ núombros que 
Gurrierüti, «e scpsiMioo ¡aa protocolo. 

Mr. LcwU obwTvn quu la unaniínídatl que se cxtje a los jora- 
1I08 en Iñglntvrm ocaaioua muction ÍDconvpnÍ<--nte«, como el de 
tnuuwctiioiK.-» sin svolúlo, vi dv isurteor el fallo, el de forzar a U 
uniuiiiuidiKl por medio del humbrc; pero que con todo eao se ha 
encentrado compiitíblu coa una regular, aunque no inui íniclijen 
lulmiuistraciou de jnstícüt. Acaso su mayor ventaja coní^i&te en Ii 
neoosidad ([ue impone al jueic de hacer una expoiiicíon tan cl. 
que DO baya un solo jurado a quien no convenza. Sí de iinn 
mayoría pudiese recabar el fallo que le paii^oe fundado, quizá do 
86 tomaría tanto trabajo en demostrar su juKticía, como cuando el 
voto de uu solo individuo e» bastuntu pura que sea recbazado na 
dictamen, 

Huí euerpos políticos en que se obtiene una CiUa aparienci». de 
unanimidad por et concierto que hacen lo« miembro» de llevar a 
efecto la deciüion de La mayoría, ocultando I«« diferencias. Esta 
es la conducta ordinaria d« lint gnbineU^s va !•)« gobiernos repre* 
tteotativoíi. Alguna» voces se dejan íodcciaus una o dos cuc^i 
nea, cómodeuMsindo importantes pnratransíjir en ellas. En és'^ 
\o» miembnw del gabinete difieren descubiertamente. Sobre Kxfatv' 
las otras, aparentan estar otmAmnea 

A primera vista parece monstruoso que un hombre vote í aun 
bable en favor de una medida que cree pemicíoiítt; p«'.ni ot iuu%i- 
table. Si ninguna cuestión quedaite abii.Tta, i la minoría ilel gOf 
binete se opits¡et«e o solo rehuMUtc apoyar a la mayoría, pocas me-, 
<Iid;iK iioporlAuUvt :íi; resolverían. No haí medida alguna, sea cual 
fucru Sil mérito, ({uc no tenga también sus inconveniente^ Las 
re«olucionc») miui^terialcA se reducen a reces a escojer entre dos 
ptítigros, n veces entre dos males. I sin embargo puede «-r twct^ 
suria i aun urjeute la elección. Si entúnoes se supiese que algu- 
nos miembros del gabinete desaprobaban el partido propui-xto, 
anrastrarian áatos frecuentemente la mayoría de la cámara. Por 



ÍS8AT0 sjBiiK w nerti-Bna*, nxr. 



405 



otm parte, es mnvgnblc quo vxtti pníctica debilita In nutorídml du 
un ministro en el dubaU'. La cámara, n» cstÁ sogura de (|ue 
apnmbe on su conciencia la resolución que le recomienda. 

Lh hipütms de que en U rawlocioa de un cuerpo prevalen» 
d voU) du la minoría, conduciría a toda especie de absurdos en la 
I>ráctiaL Hsi, sin (.•niiuirgo. circtinítlAneina en que esto no puede 
m^nos de ocnn'ir, a m^nos que la (Ivcímío» dcpt^nila llv una himplo 
maj-oría. Son muchoM los cwkm en que no no Irat* d« xabcr quí 
dirección ha de tomarse, «¡no de si hemos de dar un pw» o estar- 
D09 quietoe. Gn casos talai, si so necesita para la decisión la ana- 
niniidad o algo mas que la simple mayoría, i la minoría opina no 
dar el paso, prevalece ^ta sobre aquélla: est4 en su mano atajar 
todo procedimiento del cuerpo, i si por ventura lo acepta, es im* 
poniendo condicioneíi. Este cnt el sej:i-et«> del ascendiente de lord 
Kldon en loa gabii>ct4>:í de que f»é miembro. Oponfaw jeiieml- 
m:ente a mcdidns activa», siempn^ a toda mejons i no <rra ]>oeiblc 
mitigar sn hostilidnd » lasTefomuH, «no couccdiémlole excepcio- 
nes. omi!iiones i modüicBcioiKs que las hacian poco menos que 
ineficaces. Era el tríbuno de una mczqtiina oligarquía, i jamas se 
intcipuso el veto tribunicio con maíi profusión. Uno o dos canto- 
oes faniiticos «jorcii^ron igiuil prxleren el antiguo poeto luílvético, 
no couáutiondo que pasasi-- ninguna m^ociaciou de la dicta sino 
bajo las condiciones qtic se ice antojaban. 

xl^ decisión por mayoría, continúa Mr, Lewis. pone a todos 
los iuieu)bror< sobre un mismo pié, i da nn i'alor igual a las opinio- 
nes. No distingue entre los qae son competentes para juzgar so- 
bre la materín, i I09 que no; da el mismo pe»o al suftajio de loe 
unos que al de los otro». Obra, por cuusiguiente, en conformidad a 
uu pnncipio ent«Run4-nl<> opuesto n la pnlclicn voluntaria de los 
que Uu sv hjülan enciuIoomloH pr>r reglas IcgiilcH. i iiuc, ajustando 
8U conducta a las opiniones de olnxt, pre^tcinden del número, i solo 
atienden a la especial competencia. 

<La necesidad de recurrir a use principio nace do la naturaleza 
del gobierno polllioo, i de lo que en él importa la existencia do un 
poder suprciHo coercitivo. Cuando la decisión detinitiva pertenece 
a un cuerpo, ite sigue que no hai autoridad ulterior que, discor- 
dando las opiniones, determine quiénes son jueces competentes, i 



40B 



MIÜCEUklCKA 



(piít^nee no. No hai, pues, otro recurw> ijue contar los voto» i «d*! 
bcrír a la opinioa de los maa. El expediente parecerá grocien?; p^^ro 
es el m^nosmalo que puede excojitarse. 

«Una dedidon por bi mayoría áv un cuerpo política es bajo 
cierto» reapentcei como un» liaUtlln untrn los rj¿rcitos de dos na- 
<!toi>(!^ ¡nitepen<lioiit<.<«i. Docidv una ciiostion que ca pn^cisi? quiMle 
dcci<iif!n,i que do puede serlo de mngnn otro modo. En lo iino,i«s' 
apela » la fuerza bruta: en lo otro, a la fnetza moral: es t>t dcrvclii»'! 
d«] mas fuerte, reducido a una expresión )e^l> 

Hr. Lewis sigue oonaideruado loa medios de paliar e.st« defiwto | 
inherente a los cuerpo» politico-i: el predominio del nún»»ti «obra 
la integridad, talenb)^ i luccut. 

Lo mu» común i obvio es dar votos adiñonalcs a las personas 
que lií^^mm alguna ciinlidad que haga presumir mas intelijeucia. 
La cualidwl en que mas a menudo se han fijado loe hombre» pora 
Obtcn«rc«t« fin, es la posesión rte bienes. Es la m^noa odíoaa, por* 
que cada cual puede esperar adquirirla: cuando e» hoi^dit^mn, su- 
pone jeneralmente una Mucocion su])oríor, i aiaiido es creada por 
el individuo, en un imlieiode buen entendimiento, t por lo ménoa 
de buena conducl<L Ein las conrcdenicione^ de vstfulofi indcpetH ' 
dientes en que la decisión de la mayorfa es obligatoria para ttiduü, 
el poder hace las veces de la liqueza. Anf en la Confodeniuínn 
Jerraánica loa seis estado» prepotentes tenion cuatix» voto» cada 
ano, tos cinco siguientes tres votos, los tres siguientes dos, i cada 
cual de los restantes veinte i ciuitro, una 

Otro arbitrio oonaiste en votar por lo que Mr. Ijcvíísí llama uní- 
dades oompue»it4U(. Así en Roimh, sobre ciurlm niat>!ria>*, «1 pueblo 
votaba por cenltiríiu; ¡ la nuiyorfa de las centurias prevalecía. 
Fcro so did el poder a los propietarios dividiéndolo*! en machos 
[K>c|neñHs centuria», mientras que los pobres fueiXNi ocuiQuIailm 
en unas poca«, cada una de ellas mucho maa numerosa. En las mtuí 
de las constituciones europeas, el supremo poder reside en lr«« 
estamentos; el roí o jefe supremo constitnj-e uno por ¡d sola La 
reina de IngtateiTa tiene, en teoría, tanto poder lejL-dativo, como 
la cámara de los lonw o la de lo» comunoM. 

Dcíipueit de la creación de cuerpos políticos, el paño mas impoc~ 
tanto en el nrte de gobernar a los hombres os la rcpr«aeiiÍacion 



EXAIYO üOItltC U IXFU'KXCIÁ, ETC. 



4o; 



La experiencia de imitares de aAo« ha dcmo^trudo iinc la acción 
del elemento democrático es neoesoria, aun pan const^ír la es- 
casfsima cantidad de buen gobierno de que pordon alguna del 
mundo ha gozado hasta ahora. Iar monar(|ii{aa paras, i las aris- 
tocracia», i la iiii.-2cln rio uiiu i oin), h&ii aaciificado siempre los 
Ínlctv»«.« dü Kw mucho» a loe del imo u lo« pociw, i jcii<TitItiic-ni<^ 
no han compii-ndido v9ois iotcn-^WM cunitdo lian quvrído nuilnientc 
promoverlos, Pei-o, liasta quv se inventií la rv-pivüentacíon. no fui 
pasible ]>on«r en acción el elemento d'-'niiKTáticoin un |«usdegrHU 
población o extenaon. Los habitantes de la isla de Elba nu son 
acaso domaaiado numerosos para manejar sus nof^oe directa- 
mente; pen\ por pequeña que sea 1» ¡ala, es probable qne ni aun 
la dA:¡ma parte del pueblo podría juntarse habitualment« en el 
lugar elcjidú pom laa sesiones. Se puede ir a pié de cualquier 
jMU-t^ di- Parí» al cenCi'o en una hor^ pi?i-o el ni^raero de los ha- 
bitanlcs es demostjwlo gnuulc para qut' f^jt-rcín directamente nin- 
pina acción política. El rv^ult^do de la qiu; quisieron ejerrcr en 
1S48, fué la improvisación de un» repiiWia» por un<i«* pocos milcj» 
de reroltosos con no poca soqiresa de lu masa á^:l puoblo, i iio 
menor vor^enza i cnnütemacion de las clases educadas La ni- 
prcscnlacio» ivíitiiilv» e.-^ta dificultad. Mediante olla, el mas e.xten9i> 
territorio i la mn.t dt-nrui polilücion puflen gobernarse democrá- 
ticamente con la misina forilidiul que una aldiia. £s probable que 
este fuese en un principio el único An con qu<* la- íhUykIiijo In rtv 
prceentacion. Una e.íoelencia accesoria de esto sistema es qui- el 
representante aventaja por lo común a la jenendidatl de mis elec- 
tores en educación. 

A la verdad, en las roasaa populares constituyente^, hai cierta 
tendencia a elejír pereonaa que pertenecen a la maa alta aiis- 
loaacía, ya porque aon mas conocidos de todo^, í ^ porque las 
prel<^n.<iione8 de im superior excitan niénott celos que las de tm 
igual. Su han adoptado muchos arbitrio» pora aumentar las pro- 
babilidades dv una buvna clvcdon. 

Ni el votar por unidades* compacstns, ni el dar a un intlividun 
mas de un voto a proporción do aus fiícidtadeis aun<im- ha «ido 
familiar el uso de uno i otro arbitrio en la eluccioD do empleador, 
se han aplicado a la de reprcsontante«¡ pero, en los mas de longo- 




408 



XlgCELiVKA 



liicmofi representattvoe, ho ba pxijido lu poKeñoa de cii?rt3 canü- 
dicl lie cierto jénero de propiedad como calidad noceKiha al eIe«:tor 
i umbien tü elejido. 

Las mujeres i niAoe i los exiranjcras no naluraliíadoa son tmi- 
vürpnliiienU! excluidos, coimt taiiibit^n Ioa perM^au '¡iic reciben 
»i»c»n\w públicif», liis empleadas inimxliiiiAinenU; por i-l guhívnin 
i ü rea» las i)u« no profesan U nOijioo del cModa EstoM i ocm* 
vxdutftaoe» Heiii4;JAaU<i< eonslttuv'en •;! tipo de Ips gobicmu» roprc- 
rantativofi a t\uv piidiora <lai^^ el titulo dv axltigicot. 

3tf r. Levi-is no ha prestado bastante atención a este tipo: par eso^ 
miía a un gobierno exclusii-o como aristocrático: nosotros crL-emoa 
i\ae un f^biemo puede ser a la rex miii exclui^ÍTo i muí demo- 
cráttco. Atenas en tiempo do Feríeles era una democracia, aoDi|De 
toa nuere dÁcimos de la población no teniím parte ninguna en (4 
gobitM-no. ÍA FVanciii, bajo I.ni.'s Fi!Íi|>e, cni iniw democnUJca. qwi 
la InglalerriL, aurHpiv los sutniganlos en Francia dü unuí 1 na 
K*0. ni piu^] quv en InglatciTaT;ian cerca de I en 12: 

Otro plan es la elección indirecta, que consista en dnr al proce- 
der un trámite ulterior. Como las cualidades que habilitan a nn 
hombre para elejír smi métioa raras i mnit laciles de conocer qn>- 
Insque le habilitan pnm Hor Vjislador, es tan» prohuble qne cl 
pueblo en jeneml elij» bucno!« electores que buenos representan- 
bes. Tiene ademas la ventaja do «cr «1 medio m^nos peligroso de 
eliminiíT cumpletamcutc oí príocipio de exclusión, o en otros t^v 
míuo><, de conceder el sufrtjio universal I no es esta una ventaja 
iuBÍgnilicnnt«. Loa gobiernos cxclaávoe se ven en la necesidad do 
adoptar Ifneas ¡urbitrarias do demarcación. No hai ninguna tazón 
sustancial para dar mas bien el derecho de snt'rajio al iguu tieoo 
una casa rjne al que tiene capitales en lo» fondos piíblicos, o al 
que tiene una «Ma que piiga lU 1ibnt.« esterlina» de alquiler qno 
al que tiene una cava que :<olo puga 9 libras i It* chelines La nía* 
j-oría exdiiida, i por cousiguiente descontenta, es una cansa debí- 
lítanl-;. A estos correctivos del principio meramente nimiéríco, se 
ngn.-ga la influeaeía ile ciertas personas entre los electores i la de 
lat couexíoae» políticas i de los jefes de partidos en el cuerpo rc- 
pn.'^wnlativo. 

€Dtt lo qne hemos dicho en este i el anterior capitulo so co- 



i 



BNRATO BOBRK hX IJTPLCSXCIJl, ETC. 



409 



,lÜe. diei* Mr. Lcwi». que el gi>bi«nio popiiüir, según ea ahora, 
cnwrniüi» ¡ yTpinmido para U-rrilorius i»xtL>n9oa, por medio del 
sistema rrprcscntativo, se fundu legal i loúrícntncnte en el prin- 
cipio miméríco qne do hecho lo dominn hnst» cierto punto; pero 
que moral i prácticamente la influencia de v^tc principio e» mo- 
ilifícadm contrarrest^a i cnizaitn od varías dinTCcívnvs pur la del 
principio antagonista de la idoneiditd oep«cinI. En d toodo de 
fijar loB t^nninoa de este compromiso ¡ en adaptarlos n las cii-- 
cunstjtncias de un país dado, está d moreto de nna oanKtitneion 
libre. 

<Un compromiso de esta dase (como tavimoe ya ocasión de 
notario, hablando de las decisioni^s por roaj-orfa) en'.'uelve la nnion 
i amalgamación de príncipií» opiie>itoi». Stipone qne so da sufi- 
ciest4! p«íu) al pi-inciptii nimiéríco para (jae la masa de la comimí- 
ílad »!• inU'rt?!<^' vn i^l tíixlttn cvisií-nte i mc aPscdone al gobierno; al 
piwoquc la m<;xcln dfl priiu^ipin de ¡doncid;u] preeerva al gobierno 
I de cavr en miiww de persona» qitv ytor »u ignorancia, inexperiencia 
i fiílta de juicio do son capuces de darlu la dirección mus oonve- 
Diento.» 

En lina de las cuestiones mas importantes, relativas a la repre- 
[»rat»cit>n. st>.ntima» no opinar como Mr. I^twis. B* esta. Dado el 
i número de R^insícntantcs i d<; ooni<t itnyvnt"-!<, jcuAle» ¡«oo las vcn- 
' tajas í l<i« inconvenientes do establecer comunidades electorales, 
grandes o pequeñas, que tengan, en consecuencia, muchos o pocos 
o talve£ un aolo representante? Por ejemplo, habiendo en una 
provincia 4UU,"00 ímfnigantftt, (pie him de iiotnbrar veint** repre- 
sentante, iqué í«r(a lo mejorí: jhaccr de todott los 4fH),00i> ana o 
dos comunidades electomles, de manci-a que en el primer caso 
cada sufragante votase por 20 iepret!«ntanti':^ i on el segundo por 
diej^ o dividir los 40U,0UU eleclorcst en veinte o dio comunidadQtt 
electon»l(!í«, de inanera que aida sufntgnntv votasií en «1 primer 
evo por uno, i en A si^'gundo por dos representantes? 

Este último es d siatcnia ingles. La ciudad de Ldodres es U 

única comunidad que nombra mas de dos miembros, i hai varias 

I que solo nombran uno. El otra es d sistema francés mo<)emoL 

uno de loa ochenta i cuatro departamentos nombra tantos 

I loe 7ÜU representantes cuantos comi^wnden a su población 



410 



ia9csi.issA 



comparativo: el departnm«nt<) (jiie menos mÍGiubros DOtnbm, norn- 
bra tres, i el que mas, veintiocha 

La tenilencia mas obvtti del si.HtcRift fiiuiceR o oolectiro, qne > 
los Estadoa Uoidoa íie llain» tUboUtoJiftieJatt vystem.), va que 
ducc n tiriK iiulidiul política » toiW \o» que no »can dt-1 funid 
prepondurunla íji todu Ul Francia fominM unu^oUi cortiiini<U 
cloutorul pora la uIocciod rio luü rc[Mx»!cnUiDt4», oomo lo es fian 1 
cIuccioD do pixísidcntfl, i cada elector votase pwr T5U n?|m.-»^iit 
t«s,c« probable que prevalecería uoaeola UstA. ca«isin nlLorsciu 
SapongaJDos que el país estii dividido en lejitimiatas, orle 
bonaparitstas i republicanos; qne cuatro treceavos son ropublii: 
008, i tres treceavos ponenecen a cada una de los otras denn 
naciones. En talvsciiviiii.sliincias, el partido republicano, aiinqn 
apenas fuente puco mas ciu« ttiui cuiirUi parte de la población t<it 
eiivinrin H In tL<»mbloa caí» UkIus Uk "•'ÍK repi-esitnt.. .' 
hubicsf <los partidor, que poco nuu u ménw »■ oij>: u 

número, dcpcndoría de uo mero accidente el que unu du vlli 
Tut^^-, no solo oiompot^ntc, dno que no tavii-j<u oposición nlgoin^ 
en la asamblea, i el otro, no solo qui-da^o excluido del poder, 
destituido de representación. Si tal aerfa el resultado del aist 
colectivo detuuTollade en teda la extensión posible, ta) d(>be 
también su tendencia cuiukIo se adopte parcialmente. I es dt 
vertir que serfa Inn pc-micioao para el partido vencedor como |ii 
el vencido, impeliendo al uno a Htentad-M de opnMton in^unte,! 
arntKtruido ni otro n asonada» i revoluciona^. KI otni •.■xtn;m| 
que es el de dividir loe electores do modo que cnila repn;^.-iitaiil 
sea elejide por una comunidad separada, tiende, aunque en mncli 
menor grado, a prodncir el mi>nno efecto. En cada comunidad, ' 
representado un solo partido, aunque la Irecacote aglomeracis 
de personas de un mismo color político do distritos parti'Culares 
asegiM'nria talvex, w fuesen peijiieflos los distritos, alguna repr 
sentaeion a la minoría. Peio el plan que produce este electo ma 
pasitivamonte i a vece» hasta el excuso, ee el qne, con la .sola 
excepción de la ciudiul de Liíndns*, adoptaron nnestros ant^rp». 
sadoK el de dar u cotia comunidad dos miembit]«. 

El resultado natural es un oompn>nu»o: a cada uno de los par- 
tidos le toca ea representante. Si hubieite des comunidades i 



fc 



E.\SJIV0 SOBRE LA IKn.rKXCIA, ETC. 



411 



|],u:!5 sufntgnnlv^istiliL un», Mendo los Ó2ó oonitervadorcs i )n« 500 

rerorinUtn», i caún uriii v(itH.He pfir un w>1ú rcpre»t!nlant«, ¡terían 

vkjiíliid probablviDeaU; dos coiMuniidores. Si liicii^inus de las 

iIuN oumuutdaclG» unu i\\u: nowhmini do« micuibru», v» probiible 

kque 8C ulejirin un consvrvftdor i un reformista. Los l,05n cofwcr- 

Ivadun?); podñan diUcilineutc obtenc-rdos micmbixM coaint I.OlJO 

jrcfoi-miataa. Quizá el plan que mejor concilio los dos objetos im- 

Iportaiites de dar propondenncia a la voluntad de la mayorta i 

'proporcionar una {rnrtc equitativa de representación a la minoría, 

. dar tn» luiouibro» ii c»da coinunídiid. Iji uiayurfa iiouibrurúi 

B. A I» nñnorlo, a no ser fnui d^bi] o tuui descuidada, niru vez 

'íO 1<! pi.«lri» priviir de eUjir uno. 

Por otni parte, el sistema ix>lectivo n* i»mparnLÍviuQ<mtc favo- 
rable, tanto n la elección de i-cpresentantcs idóneos, oomo a su 
i buena cotnportacion después de elejidos. Una pequeña ouiiiuuiílad 
[está expuesta al soboi-no i la intimidación; í donde estos medios 
Lno se emplean, ae gana »a favor con manejos i empefios, halagando 
rxiis preocupaciones i talvez sn.« odios, sus rivalidades nacion^ea o 
I prov it)dalc.-i, su onvidia o su iultilerancia, o haciendo promesas que 
pues sea una malilad cumplirla» o una inraniía ([uebrautarlas. 
conserva su bvor promovivado invvndoncs en obras locales, 
rendando en combinaciones de ÍnU;res local, RiorificaDdo a su* 
mesquinoa oe!os, a an conveniencia momeo tÁnca. a sus monopolios 
menrantiles, fabriles o agricolas, tos grandes i durables intereses 
de la nación, mutoinponzando con sus iliberales caprichos í dando 
pábulo a sus i^iionuiii^ aiilipattas. De c^ta» pervertí» inllii encías, 
eetá exenta una comunidad colectiva. No hai quien pueda com- 
prar i> anie<tri>ntiU' a una pruvinctii cuU'm, ni gajiiimela con ma- 
nt|j<iK iiiipn>pio><. Losjvfes de ciwla partido hoiceUíu.f lillas. Sefialon 
}a sus respectivos sccuaccst lo» candidatos de su color politico, a 
quienes bao de dar su apoyo. Xodijeu magnates d«Hlepcirt«inent<» 
o demagogos looilcs, astros do príniem magnitud eu una andad 
[de segundo o tercer «trden, sino hombres de rc])ulucioii nietmpo- 
Llitana. El representante es independiente de sus constituyentes. 
■ Ko los ha comprado con promesaa Si el gran público de la nación 
aprueba su ntnducta, puede mirar con des<lea la populoiidad 
local Si se distingue en la cámara, está seguro do quo en las 



in 



JOSBOdSEÍ 



pnlximas elecciones tonilrá lagar en veinte lüUs diferentes; nada. 
íc costara, por conwpuiente. el representar con iiitcjíritin<l aj 
nación, sin el niieda degradante qn« turba U imajinaciun i tne 
la política de nn hombre de estado en Inglatena: el temor do 
peider su asiento en la cámaro. 

Xo po(lciui>« dejar d« dcten«mo« va nna materia a que 
Lciri» no hace mas cjac aludir de paso; si convioiie o no ndmii 
en [eji«liici<.m o ndmioLstmcion nn s¡»t4>nia do ImuKiccion i 
eion; un tnstcmn sognn el cual, unas reces no se aplicTi on toda i 
extL-Qi<ioD un principio reconocido i pATcialmenU; ejecutado: ot 
se recnituccn i altcmatiramonCe se observan dos principios 
computtbk-v, i otras, so fija una regla teórica. (|ue s» infrinje 
t«nuiti«imente on la práetica. En Inglaterra, prevalece este si 
ma hasta un pnnto i)iie ouú provoca a risa. 

Asi. en teoda, el M>b<-nm« de TugliiU^rm (^ un ptwlt-r n»Kt itneii 
Xombra i destituye -lus minislru^, distribuye a su voluntad II 
empleos, sanciona o rechaza todos loe actos lojinlatívosL En la , 
piActica, la corona es una &nt:i<<ma, que acepta los ministros qi 
la cámara de los comunes le da, que los retiene mientras 
van ta conñíima de la cámaní, quo pone todos lo» empleo* a < 
potüciori de v^tos ministros, i «andona todos los pmyí^ctos de 
en qtie ambas cámaras han convenido.— Según In tt.'oría de la 
inglesa, es indisoluble el matrimonio. En la prActíot, es disolat 
por nn [nivilcjio o leí especial, on caso de adultorio de In int 
En teoría, os prohibido a la adiíltera casarae con su amante, 
el reglamento de la cAtnara de lúa pares, faai nn artículo que pr 
viene no se Ion ningún bilí fie divorcio (*), que no contenga 
cláuitnla prohibitoria. En la ))ráct¡cit. es rosa corriente qu<' la ' 
vocciada »o caise con el ailúltcra Se propone sieuipre a los 
tma omnicnda, a quo siempre asienton, para qu<^ OQ el caso 
ticular de que se trato, no so inserte en la lei la cláunula próhrt 
tona. Los ingleíies miran, i con mucha raa»i, como una de 
prácticas mas importantes la publicación de loa debates de la i 



C) Divereiow toma aquí en«l wntidoda diwJucioa d«l Tincólo aia-, 
trimoniaJ. 



BSUYO SOURB L& IKFLUIUÍCIA, KTC. 



413 



ninradelnscoranneít. Pocas caiituts haí st-puntilaincnUí cxHiiiidtim- 
><las, arinc puoda iitnbiiírsc.tAtito bii-d, i dubctuoctnOndir, tiirilo miiL 
iPcru esa catisn quu iiiiiu^ wxcs itiHuyc de un modu pcrnioioso, i 
otras de un tuodci benéfico, en toda La carrei-a do nue.itro gobierno. 
' no solo DO está prot<'Jifla por itínguna lei, ano ((ue 6» positivamente 
üogiil. V¡^ tina tulU d« respeto a la ciinata de loa comunes; i de 
tiompu en l¡«:iii|>o se levontA itlgun niivmbro irlnndcs quu cita a 
la bmiTn ul Íinprc-«tr o editor ilc iin jioríódicu, i le couinimt con la 
pena de eucarcsUmionto, ostonsiblcmento por haber publicsido un 
diacumo del querellante, en realidad por no haberlo publicado en 
^latornia que a .tu rango senatorial coirisipondiiL Aun la prcMincia 
Je oyentes e«t coiitmia al regianiontv de la cániori. Los deba- 
> ipiu vueliui p<ir tixlu el roundo civilinulo en cenlvniin»t de 
miles Uc periódico», son on tvoiia Dccretoít. I no se crea que wta 
regla m; invoca, como algunas otnuí, ;«olamoute para dispensar en 
ella. Llévase a efecto, no en virtud de una moción fonnal. sino de 
la mera sujestíon de cualquiera miembro, toa apelación, úo dia- 
cuíiion siqaicra. 
Tolla la juriadiocáon de nuestra corte de eqnidad ea nna ttnn- 
cíon jigantesca. Los jueces de la leí común inglesa son los ma- 
nos intel ¡je lites fabricadores i num perversos intérpretes de la leí, 
que ha vi»to jamas el mundo. Sobre et dejt>cho de proi>iedad i 
eobn; cuntratoR, han adherido a ciertas leyes contra las cuales 
ao rebelaba el sentido común. Lut cancilleres clericaUts rt-solvie* 
ron d(?>em tarazarse de ellas. No podian reglar lai procedí mien- 
: de las corles de tei cumiin. jQué hicieron piies^ Prohibieron 
Ia lodos recurrir a ellas en semejantes materias. El canciller dijo: 
f<ÍA lei que tnudiete ni ni^r<;<-dur bipriti.K^o el dominio de la 
[especie hipulecadn, »i el deudor no paga el capital de la ileudu el 
[dia convenido, ea inicua. Xu podemos impedir que U« corles sigan 
■adhiriendo a su regla; pero desgraciado del litigante que recurra 
Pb cllna Se hará culpable de una falta de respeto a la cancillería, 
i teni encarcelado hasta que restituya la especie.) Do la misma 
manera, si un hombre, precisado a tomar parte en una gueiTa ci- 
vil. confiaba una propiedad suya a un amigo, que no coiria tanto 
peligro de oonfiscacioQ oodm él. las corles de lei declaraban que 
la propiedad enooroendoda vn dvl fiduciai-ÍD, que podía, jwr ooo- 




i 



414 



macKLkxKi. 



dgmente, quedarse con ella. La corte tic cancilleria flijo: <Nol 
•iiiya ni debe quettarse con ella, i atin(|iie irn loiigimius podn*] 
tornar po!H«ionc»qMiml de üIIa i int-iriTÍrl» ii sa verdadero doc 
encürccInremoK al fidaciimo hni«t« que la dcruclra» Lo ata» \ 
Unfi» de c^tc vxtntAu !ii«U-nii« i^ que las cort«s de leí lo ciiii.->i>tj 
ten. Reconocen la monstniosti injusticia de sus reglas; pcnj dic 
quc< oo linc«rn daño, porque laa cortes de equidad »nminixtrun 
renicdioL I de esta majiem se ha formado un csiaiiu th; co»aa ii 
telijible para todo el que no »ea abogado di- Inglaterra u de 
naciones qae deben eos instituctonei* » la Inglnl«rra; an 
de cosas en que casi toda.4 las pn^ptc^adcs tti.*n>^-n dos duefli» di- 
lereutes, i a veces das diferente-* scr¡e:f de tlitvñ'M: tiDu, dtiefi» le- 
gal, ASÍ llamado, ponqué ik-gnn la Ini c<>muti tiene un titulo claro^ 
incontestable; el otro, llainndo dutiAu vriuitativo, purqne tieim na 
título claro, incnnta'tahl<> vn iH]HÍdttd. 

Pero, aunque entre no«t>tro« se llevo al exceso eee es|>íritii 
transacción i fíccjon, admitimos ctm Mr. Lenis que dentro iln ci4 
toe Umit«s (qu« a la verdad no son susceptibles de d^Hnirsc) i 
deja de tener su m^íto; que muchas veces pne<l<! s^r útil 
blecer un principio en virtud de ciertos efectos que produce, i 
lo relativo a «itos ofwtos. dejar cxianüi» liu acción: al p:i!"i q 
relativamente a otro» efectos, que. si »e les permitiese de»an-(ill 
serían pem¡cio(«os, ye ncutmlicein.-pTÍma e^se principio ptir m€<l 
de influencia» coiitmríait. 



Loa abuiiús del principio de autoridad 09 el título del capftR 
décimo. EstoR abusos a la verdad e.<tuin a Iit vista de todos; i titmt 
derta tendencia a multiplicáis a medid» que una nación adelont 
en luces i civilización. 

Entre lo» bárbaros, los astuitm en que m ejercita el jk.-í 
miento non pocos: reciben su relíjion a ciega», pero caííi t'Klas 
otras opiniones son el resultado de su propia e.tperiencia; i du aq^ 
Cft qwe (üilre Um siilvajiís el hombre mas viejo es jeneralraente i 
qufl S»)ie mili'. Gn un e^tjido de civilización adelantada, la cant 
diul de conocimiento» puede decirse qne es prácticamente infinit 
porque es mucho ma^-or que la que puede iidquirir«c en la maT 



RxaiTO eotniz la iKFLUExaA. ero. 



415 



Isrga TtdA, o depositan»; pn la mas viixUi intL-Iijcticin. Ln masa del 
pueblo no tiene basUnteü conocímicutos, o bastanU- ocio para 
comprobar la milésima parte do las proposición^» quo llegan n su 
noticia día por dia; i adquiera el hábito do asentir matiuinal- 
ment'' a lo i)tie oye o lee, con tal que su infcomante sea (lerarna 
do íin cifnditnza. 

Losijuc Mí rouiti con lew intluijiulore» ingleseü, eapecialnimite 

lu«> que pasan por mas ladinoit, hm obrurnt) de Uut Kbnom, »c 

¡>reQden desde luego de la seri-ili<Iail con que ¿«to« adoptau las 

leas i obedecen las órdenes de aquelloa a quienes mino como 

iefefl o capataces. Mucbedumbre de obreroa abandonan sus ocupa- 

Fciones, se exponen elloti, sus mujeres e hijos a la índijencía. al 

hambre í a enfennedadeti de <\ae talvex no se restablecen nunca; 

! conciertan para niTuiuar a im amo que ha sido su bienhechor por 

^mñas imiiltan, maltratan, asesinan quixá a lat compañeros qno 

no av lus asocian en el albomtn; i uxio e»to por mandato de per* 

na», cuyoM nombr«tt a menudo w les ocultan, pero cuyas órdenes 

lanónima» llevan U autoridad de W direotort-» del club. Oui-antü 

^los intertalos, comparalivamunU; tmru[mlo«, vntru alboroto i albo* 

roto, toleran que sus íntrusoe mandoou intorveogan tm cuanto 

> boci^M, i sf aonieten a gabelas i ca[Hrichos tír&nicas que provocarian 

[un leviintamiento en Rusia o Turr|ufa. Bajo 1a influencia de eat6 

I donputixino. han ^iato perecer gradualmente o dejar el pala las 

mnntir>ict:unut de gnrndi^ dudados, eomo Dublin, de tei-iiti:ir¡o« 

e3iU.-níii*, como Irlanda. Liw amon««t«cionos que sus siiperioiiis Ust 

diríjvn, las calamidades de los suyo», i aun las qnv luin Mifrído i 

sufren elloa miamos, no les hacen impresión, dominados como lo 

i están por sus delegados o jefes de cluK 

Pasaremos a un ejemplo admirable. AtrílMiyese jenemlmente la 

[miseria de Irlanda al mal gobierno de Inglaterra; i esto es cíetta- 

'mente en último resultado la causa, pero no la causa inmediata. 

De la Union, es decir, durante lodo el lÍetn{Ki de que la presente 

k jeneiaeion puede hacermemoria, hagouulo la Irlanda de una recta 

adminÍNinLcion de justicia, gobíoniu local propio, in-slitucioniM 

libr*':'. con m^'nos imput.'stOK que ningún otro país de Europa. 

La Inglaterra ha gastado i gasta sos propios tesoros en dv^- 

kderla en sostener i educar a sus hijos, í en préstamos ínsólíh» 




«16 



2USCBLASKX 



-tlcslimuliM n sn adi'IimlAiiiicittu. Ha ítkio k uifia mimadn «IcI ii 
pcrio bhtAniox Pcnj I» íniwlt^iU^ iiijuslicm cmi ({uc hemos 
i contiauonios Iratantlo su rclíjum. ha Ik-uiulo al pueblo da 
coofiaom contra ol ^bicno i contra Uxlu lo qoe tíeoe cooc 
con el gobi«rDo. i lo ha bocho cncomuntlonse cíegamoou.' k i 
clérigos i a iiU£ demagogos, que le han puesto en establo i]e 
piíacion crónica coaira U leii loe adniinUtradores de é&ut. Ni per- 
sonas ni propiedades catán seguraa. Kn el campo, los nu-atodoa 
iiiipoHÍbilitao toan mejora agrioola; las atrocidiuit-s conii-tidas ; 
las i-eunionct de oficio» han vxpi-lido }»■» uiannlactunu; lo8 
lew, vi comercio t el cnnlito han dcTVt parecido. El señor de la tie 
ha emigrado i le rucniplaza ul ajcntu; vi fabricanlc ha ido a 
blooen^c en países ménoe ajitsdos; el cotacrcíantc ha caiuinailu i 
pos de aus consumidores. Obedeciendo ciegamente a loíi «juc 
revestido la autoridad sobre ellos, despeitliciaa en asoiindiiíi i at 
taduA la enei-jfa ipie pudiera haber hecho a Clare i Típprnur 
pnísperos cooiA Düvn o Antritn. Cuando vemos W c^iusecucncias 
(|iie amanan de la (ibe<licncia a nuJ clejidos caudillos, cuando 
voDios la miseriii quf los pueblos de Italia, Alemania Í Francia t 
han soiridu i caui>ado en los des últimos años, a inHtágacjon 
nnoe pocos miJlaros de hombres purvei-^oij o faoáticoe, nof ^ 
inclinadoea preferir la ignorancia del árabe, que aolocor 
mismo, a la docilidad servil con que la masa de la población i 
las porciones mas dWlizadas de Europt se sujeta a la antoiic 
<le sus cabecillas. 

Al mismo tícuiiw «stiuuuA de hcu<.^1o con Mr. Lewis ea que 
uno (k- los grandi-A instrumentos de civiliau^ou vs la conÜan^ 
bien colucjtdu. Convenimos Umbicn en las idcos que coalíene < 
juicioso pasaje con que termina fU HiuKiyo: 

«La conBanza bien colocada en cuestiou«K de opíníon i conduc 
es lo mismo que un crédito sólido en negocios mercantiles, 
crtkiito no crea riqueza, ni laoonttanza rectitud de juicio. L;í mt 
caderla material i la capacidad mental, deben ambas pivcxiii 
peiti en uno i otro caso, lu oonRana saca el mejor partidudui 
i utilÍKa lo que do otro modo pudieía haber quedado u-Htcril en I 
arcas o en la cabexu de lo» píx^eeiloiiM. 

(En el (!Studu actual del mundo civilizadOt el progreso de 



SAYO KOURB Uh INF1.DK8CIA, KTO. 



417 



idedAd depende en parte de las mejoras lejltlativaa i de las me- 
iíilaa que im gobierno puede tmlennr o píxMnorer; pero dep«nderÁ 
íavíu mus di^ I» direpciim <Io ^liiis id<lriui!<. Ntiütüiiidati » la» 
Iiiiii eili-nvindo la opiíiiou; dL-pcndcrá de }» (|uc »? exliuiidn liv 
iHiiencia de «(¡iit'llnis d«pen<Ieni de la consiguieiitc or^^nizuoion 
. una ntitoHiIad ■■mío. i digna de confianza eti l.wlos los ramos de 
^especulación i de próctiea. Bajo esta infiuencia, scencontranl i\»v 
\n creciente actividad mental, c)ue ea compañera de una civiliza- 
ción progresiva, no es incompatible can la tranijiiilidad socirtl; 
que la supei-ior iiiHtmccion del pueblo no fnvoreee la difusión do 
doctrinas anánjuicas; i que el principio de autoridad moral es mas 
fuerte que luí inoi-ntivíis de \an n'volticiont^ü piililicns.» 

Convcnimoit también en fptv lii» m<.t]itjici<>iu-;í »oIitana.<i del íg- 
^l>omnL<! mm vez cunduw'ii h coricluxiom^^ correcta». T^nx opi^i'^'''^ 
rt'lijio»as que «^1 »•■ fomín, ndolvceii de fanatismo o «»U](erslicion; a 
MIS 'ipinioiR-^ polfticit» dnii un sesgo torcido los Iñlsas nociones 
I sobre las cnusui- de la desigualdad de fortunas; i sus ruglox habi- 
tuales d« conducta mn por !o común jeneralJEaciones precipítatlaM, 
deducidas do una corta experiencia. De tocio lo cual se sigue que 
la i'l>Hx-ion 'W guías ífliínviM tv, v\ [u-imer paño en la carrera de las 
ltnpj<»nu< souialv». Pero, en la gntii mayoría <)vl jíticro humano, se 
(Ton pochos señale» de aproxitmurion a esc establo de coün». Mtt^iilrafl 
lln cducaciMi del pueblo no mejore mucho en cantidwl i ealidml, 
m inátil noonsejaríe que coloque mejor su oonñaiizo. Ia compá* 
ración rjuc hace 3Ir. Lcwis entre la confianza moral i el crédito 
mercantil es una iluslmcíon feliz: una í otnt contribuyen on grwi 
manera ni mejoramiento ile los hombres; una í otra son esenciales 
«n una ci^ñlizacíon adelantada; pero la contianKa Í oí crédito qu« 
se dan a hombros que no lo merecen, hacen por lo raénos tanto 
daño, cuanto ea el bcneñeio que bien colocailos pi-oduccn. 



(Araucano años d« Itf5)-&2,) 



»íí^v 



S*. 



Mun-BLtsaA 



n 



BREVE IDEA 



DE LA ANTIGUA I JEKUI^A PROHUMCUCION DEL LATÍN 
— ■«*• — 



Los sonidos de que se componen las dicciones latinas, se repre- 
sentan por IfítniH; i se da también el nombre de letras a los soni- 
dos mismos representados por ellas. Las qtte pneden pronimciarse 
clara i distintamente por sí solas, se llaman vocales; i las que ne- 
cesitan de junt:ti'se a otras para formar un sonido claro i distinto, 
se llaman consovuntes. 

En latin, las vocales son A, E, I, O, U, Y. Esta última perte- 
nece a la lengua griega; i solo se encuentra en palabras griegiLs 
introducid lis en el latín, como -nuirtyr, testigo, mártir, 

Ijas voíailes son agtul((s o gravex. En las vocales agtiddS, se 
levantjvba un poco el tono de la voz apoyándola en ellas, corno lo 
hivccmos sobre la e en las dicciones castellanas, viento, céfiro. 
Las vítcivles en que no se apoyaba de este modo la voz, se llama- 
ban, como en nuesti-a lengua, gruve». Asi en dáminiis, señor, la 
o es aguda; i las otias dos vocales, graves. En ninguna dicción, hai 
mas de una vocal aguda. 

Xa cjilidad de agudas o gi-aves se llama en las vocales acento; 
i se da también este nombre a la señal que representa el acento 
en lo escrito, {jue es la que ponemos en ia vocal aguda do ilómi- 
nwi: no hni necesidad de señalar las vocales gravea. El acento es, 
pues, agudo o gravo; la palabra acevto, usada absolutamente, sig- 



420 



JdSCKLlxeA 



mfica ol aguda Los latinos iki ncnstubraban señalar acento : 

no en la esciüiira; iHuotii» lu haremos en cata Grttmdtioi i»m 

llar a conotn-r la nci-nlUHCÍon. 

Imx viKaIfs i-mn adíriiijut UirtfOM o brevftK o-n Ik vocal Inr^ se 
umpleulm <lubte tívnipo ifiiv en la brevfL A»í nunqut; en Ia« dic- 
cÍ4>Qc-M jMticr, \Ku\iv. i ¡Minis, pon, se pronundnbn con acento 
itgiido uiui niUiiin letm, la ti; la (i áv ¡lanú era lar]ga í se píxgiiuwj 
cialm co doble UvoipoijUB la a deputer,t\ue era brere. &i| 
pTuntiDciacion moderna del latín, nn m? observa eUn diferencia. 
las letras consonantes son H, C, T>, F, C. H, J, L, .M, N, P. ■ 
R, S, T, V, X, Z. Puede añadirse la K nmd» a veces jtor la C. roí 
en ímiCTií/mí, calendas por caientliifi. Consta, pues, el albbvl 
latino de veinte i cisco letras o catnctc-reti simples, i n-^tjt» t •^^K\ 
lux dobles, que *m Ch. Pli, Rh. lli. 

ProDÚiMñaniM: la:; letras latina» como la» caisbellanas, salvas 
cxwpctoocs ([ue indicaremoK 

1.* La B debe distinguirse d« la V; el sonido de aqnélla 
acerca al de la P; el de la V al de la P. 

£,• La C debiera siempre pronunciarse como K:^irií> (í 
hftgo./co^rtiftf (rek^ntul) hicieron: per>J la pnictica w» darle la 
mismos sonidos que en castellano. 

3.' La G debiera sieniprx? pronunciarse como antes de A: 
(r^ues) reyes, rtgis (rcguis) del rei; pero antes de tas vocsdes E, 
se aooetumbra hoi darle el sonido de nuestra^: (rejes, rejis). 

4.* Ln H se aí^piraba, i^sto es, signilícaba un sonido algo «cmi 
jante al do ntK-.'<tra _;', aunque mucho m^us fneile: hoi cm 
leUaociotsa, pues Aonio, hombre, se pronuncia cxactamvuto oomoá 
se ««críbieni orno. Es intolerable la práctica de pronunciar est 
letn como K en las dicciones ntAi¿ (nikil) nada, itiihi (mikíla m| 
d.* La J se pronuncia como nuestra y: jam (yam) y^ jttffuj 
(yiigum) yngo. Los latinos escribían la consonante J como la 
cal 1, i muchos r-^tcrilKin tixlavfn viaius, el mes de inayo', i 
dÍj(o, etc., numpic en cst>H.s [Mlabnut hi I »» oon-torvinte, uunio siemj 
pre que ^« halla entre dus vocides en dicciones latinas. 

(i.* IJ no V» nuestra letra doble U, sino dos JLL, quo debca 
anibiif prono nciai-se: roíititn (col-lum) cuello, 

T.* E» victosisiina la práctica de proferir la S inicial seguida Ai 



k 



BKBTR tI>E.t, Ere. 4*1 



cvtiwonante, como si la prcciidicíK! Ui E, proniineiAndoae h]mvIo, 
mifi, i^nlim. ¡ti piinín, do la ini«nia loanem que «i v!*tuvit'^ii 
«Kciito» (i-«pi-ctu, v»latiiii); 

&* Ia T dcbitim prontiticiaiKc de un mismo modo on Lodos 
pero ha prevalecido la pi-áftica do tUilo ol valor de nucntra 
'O de niteatr» «, siempre que w le siguen dos vocales, i la pi-inie- 
, de cllaa es I, cotoo en spatíum (spáziiim o gpÁsiiim) espactu, 
vitia (vina o viaia) vicios. 

0." Lo» latinos e-'^ríbian U conimnanto V como la voml U: 
gUvH, selva, on lugar rio nU^nt. 

10.* Bl de In X w un sonido doble, que d«biem pronnncíarKC 
una» wcos ooino r*. v. gr, en (íu.c (ducs) guía, jffe. Í otras C'imo 
3«, v. gr. en La (lega) loL lloi no se hace caso de esta diferencia; 
i se pronuncia U X do un modo nnílbrroe, como en castellano. 

I).' I^Zesotra leti-a doLle que tiene el sonido de tln o tx 
proferido con suaTÍdad: (fOiti (gadüa) teñorus, preciot^idodcs. 

V^. La Ch repn<!sentn una li'lmgrieg» oquivnionic a nucstni 
j: etuim (jiuis), vi eáa^ iiclmíe« (ajále») ÁffAa; hoi so [e da ul 
valor du ¿7 l.cáo>^, acritv»). 

13," La Ph representa otra letra griega que se pronnociaha de 
un modo casi semejante a la P hitins: ¡JiUoa6¡)h ia, filofioña. 
14,' Otra letra doble en la escritura, pei-o simple en el valírr, 
' es la R¿, con que »e representaba la II aspir.ida do loct griego», 
que era noeütra rr, Eiicnbln.su en principio de dicción Rh, como 
en rhrtor, pnife.sur de reliíriai. i rríi i-iilrt- do» vocales, como en 
luieniorrhágiit, hcmorrnjin; pero Iti pn:>iiunciad<m es en arabos 
cosos una misma. 

I-ii* A la niiifina clase de letras simples en el valor í doblea en 

! In a]inriencia, pertenece la Th. que reprosenta nn;i letra griega 

[equivalente a nuestra :, orno en Oiroiti/iit (zeohíjin) Ivolojia, 

poro que sin nuon alguna se aciKítuHibm pronunciar como T: 

(teolojla). 

l'I.* La U debiera pronunciarse siempre después de Q o Q, 
contó en nrufuis (angUÍs) culebra, quot (ciiot) cuanto», qitüt 
(cu is) quien. Pero la pMctica mas comunes callarla dcspii<« di> 
la Q. Ñnteit de las vocales E, I: qiumr (qonir) me (|n«Jo, uít</uút 
(áliqi«) alguno. 





4*2 



XiaOKL¿lllt& 



I '..* Finalraente, U Y, tomailA díl griego, pnrocc haber Uai* 
sviuejiin/a fiím la U en el anuido: Zacj/ntoíi (nombre? de tma 
JM jtroiiimcinbii de un tuocto parecido a Dsocúntos, boi le 
1-1 valor (U> I: Diuicintun. 

Ijui iotni» foriiiitii slbkbd.'t, como las ítilii)mí< dicciones Sílal 
una dicciou u luirtí,- do dioc¡i>n, t)ue no puede dii-üliree siii iji 
su prciniinciiLcion ttv hngn imponible o se nitcnx Aid U ptUalw 
tMÍ«r7í«w, iot^rprck'. »e dindc vn In^ »11»Imu> itt-ter-jire-^, 
una de las cuales «s indivisible. í cUnido, ciuno, se diWdc on dd 
HÍUbaa clan-do, no tn tres rla-UMlo, porque. dividíéndoU de 
.■tegiindd ittfldo, prcoiuaciarfanins la u otm un sotitdo aias claro, : 
paniíidoln douiasiado de la a precedente. 

Kii ijxla. Kibkbit, ha de haber a lo menos una vocal; a vcoe» '. 
duK, que forman ilÍ¡tto»¡fo. Los díptongus ma-s frecuenu» de 
Icujfuft IntiiiB siin if, umiio lüi ravu^, las rosas, an, coiuo va fli 
riíni, oro; Or, (juc suclu owriltinw y, como t:i) jMtiitt, pcniL 

Ocurren alguna vi.-z los diptongo* tti, ei vn vocativos, cimo 
Caí, oh Cayo. Pómpfi, oh Í'omp»;_vo. El es Uimbii-n diptongo 
qu^, a las cuales, í en I» inU.rjcccion Api. ai" Lo irs B»imÍ£ 
vn ciertos nombres propioí) de forma i ortograf!a griega, conw i 
Mi'n-¡tliei, de ^forfi-o. En los demás cascm, fonna dos í'lbtbnA, < 
en /Ulei, de la fo- 

¿'u es diptongo en palabnis derivadas del griego comoP^rar» 
Pcrüoo, rt'tílitiriítfüt, oucan.tKa; no asi en palabnut pitnuncnl 
latinas como /(írn*iuf. Pínvo, exceptinuidu algunas compuestas tí 
ve, no, como nfiUer, ninguno de los dos, i adema." Ut» intvrjfc- 
cioucs tuMtt, ola! fivií, o rJien, ait 

Vi v» diptongo en la interjección Imi, ahí; en AtirV, a e«ie;j 
freciicutemente en cui, al cual. El diptongo Vi os propio de 
labras griegas, como kar¡)hgia, harpía. 

La U (jHC se Mgiic siempre a In Q. i es wempre seguida d€ 
vocal, hace un papel <»(-mejante a) de la L o la R, cuando aoa* 
cedidas de ciertas consonantes, como e.n blítndtu, Boave, j*rtitti 
prado, de donde viene (]ue ao le dé entdnccs el titulo de tíqiii'tn, 
contó a la L i la IL Asi en iiqua agua, .te contaban ímjI» d« 
silabas i la combinación na no fomuiba diptongo; al paso que < 
áoáas, ^uces, se contobtm tres silaban ¿•ot-<M 



nRKVK inRA, ETO. 



1S3 



b 



lí» XT cm Umbicn llqitítU ilifspucs fie NG, í a vece» (K-^imi'í <Ít 
S. como en «oijki'k, sangre, ilisílabo, sáD-giii», i on fittUfeo. pur- 
tuiado, tñsilabo, suá-tle-o. 

Los latinos [ironiiiiciaban distintíuneniL' las das Tocalwt «le 
cada diptongo, aiimjtie una ik- ellait de un niodn algo débil i nl- 
licto: romt!, pii^nu. Kn uik-^Uxi inixlo de pronunciar el latín, aucnnn 
lo mismo ae i oe i^uo I» síiiiiiIk vooO e. 

NoUircnius. «n fin, 'iiio fi<i siempre Iiaí diptongo ffiuuido concu- 
rren do» vooilvjí <Í(! lujnclla'' «juv jimlAndoM' sweivn foniiailo: ner, 
aire, ik «liiúlnltn, i (t», bruncv, moniMÍliiboL 

IX-tcnninmliui Ins üiUbn» dv qnv const« un» diooion, no .«e- 
r¿ difícil conocer donde deW colocarse el acento. En niiigurui 
dicción latina, es agiida la última silaba, i cuando U penúltinuí 
eilnba e& larga, el acento cae sobi-e olla, como en Mmitinrii. los 
diívuríMX'i, fmifr^jit'tm, vi precepto; ¡kím cuando la penúltima os 
brcTe, el acento cao »A>rv la ant«pcni^1tiiua. como en láerima 
liígrímn. 

Sivmpiv quo Is sílaba oonstu de diptongo o de vocal larga, o do 
Tocalecgnida de dos consonantes, la Mcgundii de las cuales no es 
Iff^nidn. se repnUt larga: en li'»dcniasmsi«,wjem'ndnivnl<í breve: 
ta X i la Z ttcnun el valor i sonido do áufi consonante-s. La sílaba 
i]iio counU <Ii; una sola vocal, a í\ue He sigue inmediatamente otra 
Toen], oomo /rt en pnirin.ln patria,*'» también de ordinario bi-eve. 

Terminaremos wbscriando «pie el MMUito do im diptongo afecta 
aempp; U primera du Ins vocnles i]Uti lo componen, como la ^i de 
Caeaar i de anrtim. la u. d« kuic, etc. 




DE LOS TIEMPOS LATINOS 

COMPARADOS COK LOS CASTELLANOS 



Do Itw tÍL-nipoH del in<l¡cat.¡vo uno» expresan iinu relación «im- 
ple, a Babcr, oí presente, A proU'ritu perlecto i el futuro imperfec- 
t<^ »lroe uiui relación cmnptieMn, a Hiber, el pretérito imperfecto, 
el pn'li'rito pliiscuainpi'rftíCtrt i el futuro perfi-cto. 

El pn-»ciitc indiui la siinultaneídiul o coi'xístcncia con ul mo- 
ntentn en quu kc habla, t. ^. Jfitnc frondmt mívo^, «une ointtü 
2>árturit arbo» (Virg.): Afaom echan hojas las xclvaa, ahora brota 
todo árbol. 

Kl pretérito perfecto indica la antcriorid:ul respecto al momento 
en que f«e habla, v. gr. Dedit tnitium aríis abaerttitio (Cíe): Ia 
oh.4erv.aciún diií el principio del lute:. 

El futni-o iniperfttclu di-nigna la ponte riorúlod con reopecto al 
nMunento en que íte habla, 7. gr. Impertumqat ui'bi dabimuM 
(Vir^.): r (liiiviiinK el ¡iii[K^ríii » la audnd. 

El pivlérito imjK-i'fecti) »-xpre!« cwxistoncia con uiui cosa pii' 
sada. «sto es. anterior a dicho momento, v. gr. TatUí jactaiMtn, cktü 
milci »■ vUUniJam óbfulH alma parens (Virg.): Tales pnM^nw 
arrojaba yo a loe ricnt<», ciiAn<lo la madre que me diii vi ser m 
ofrecid a mí vista. Miéntraa dni-aba b acción de arrojar, se kÍoC- 
tutí la do olreoerae a la TÍsta, qiio es anterior al momento en quo 
te habla. 



Í2Ú 



UISCKt..lXKA 



El pluscuíimporfocto c^xprcxa anterioridad a nnn cosa pa^adáq 
JÁdrrtín mtcrijtni ¡daiim. vi tua» Ug^^ram (Cic.í: EscriW 
coiibv»Uci<>D luego qao hube loldo tu CArta. La acción de 
UK iiiiU>n(>r a 1n ilu c«críhir, i 4>ita al motnojito <^ rjiie se habla. 

Final nH-nt*. d futuro p-?rfycU» indica anterioridad a co»a futu- 
m., esto 05. poet^or a dicho momento: Septimtis octam propio 
janí fñfffrit unnua, m i^o .Vípomiia rite txfpit haber* imtrumA 
in número (flitr.y. Presto haltrá trascurrida la aegiinda initüd d«ll 
año séptimo, dcade que Mecína» einpcxtí n ci>ntnnn« en el inhnunil 
de loa swyoa. El trnAcurrir se pn=te»ta romo n»t«-)í(tr ii In ^'pi^a 
designada por jaiii, que <!» tugid un» ¿poat posterior al tnomentOj 
en que 80 habla. 

EsLni< n-WiouvK du Ins tiempos de) rerbo so expresarían del] 
mwlu ntu« claro por medio de las denominaciones PrenentK <pte-l 
scntc), /'«ríí'ri/o (pretérito perfuctot. /"ii/iíj-o (futuro imperfeciu), [ 
Co-prefirito (pretérito imperfecto), A nte-preUñto (pret^ to plu>-| 
cuamperfocto), AnU-fuluro (fiíturo pcrfectoX 

Advertencias: 

!.• En lugar del pretérito latino /ui, tenemos dos en cn.tt<-Iliu]Oh 
/« i'i /ip nido; que no se usan promi»euii Diente, porque el st^giintio, a 
difcivncia ili^l pritncm, bncv ivfcrcitGia a onsu que todavía sub- 
8Üiten o qiio ftcnbou dcsucudor. Por tanto, ni traducir el pretérito 
lutino, V* preciso fabor olcjir entro los dos pret¿rit<j8 caal«)inn<M. j 
J/iAi cóiMtili inaídUUuv ctt deberá traducine <A mi, a un cóo-J 
sal, ha puehto asechanzas}, si yo »uí ciJnsul lodavfn; ípusofe, si ht\ 
dejado ele wHo, i soluí! lodo «i hace jti tiempo que lo fuf. 

'-i.' Una diferencia semejante hai entre los dos Kntopretéritdsl 
cantellanoK que corresponden al único do los latinos. Con hube] 
ñdo, a diferunein de había »üIo, se expresa un intervalo bre*í*l 
simo entre do» cosiL«[xi.-<a(In»;miéntnu) que. para expresar la misnjft . 
idea, tif-DCti ({ue )«er\'Írsc los latinos de adverbios que denobín 
pruximida<l de tiempo, eonstni vendólos «« el pretérito o niit«-] 
pnLÚito: ¿'Ai giMi eaiUum audifit (Cit): Ijiego qu«f ojiS. o 
lu.iinlo hub» oído el canto del galla— VÍx nnntm ín f prtrjwíro/ , 
tib m tKrmone, «rumúfar aeewiavit Xorfxinum (Oc): 2ío bienj 
hiilio tniscurrido un aflo desde aquella cooversttcion, cuando ese 
hombre acuaó a Norbanot 



BR IJÍS TIBUTO» I.ATIX&8, ETL'. 



427 



3.* Los futiiivM en «tv o «-c (amaiiv, leyere), i ol anto fuluro 
compue-sto dv A uhiciv (huhxere amado, fi ubietv fehlo), portcncoen 
eo castellano al !iiibjiintiv<^ pero conin cl um de \oa modos en las 
dos l<-ngiias es imii varíu, suirede a menudn (|ue tus futoroa i nnte- 
futiiros del indiottivu Litino dcWn tinducirse- por los misinos 
UernjMíi del Hiihjiintivii viistclUnu: SI ifuit erit, xi nlgiino hubiere; 
Si lí iijHrtwt *(f(i«ero, si yo Iiiibii^rc jnitiiw ¡wn-ibida 

4.' Huí en el imlicnlivo eiwtU-IInnu un tiempo t-n rm de que 
eariice el indímlivo Intino, i cuva idea de tiunipu v» U de pnst> 
pn;t«nta, porque aigoiRca posterioridad a una eosa ptisuda: /íímmw 
creí que me en^iñariw: cl engañar se concibe posterior ni crver, 
que es pretérito. Este tiempo (pi-escindíendo ahora de Iiis oracio- 
nes condicionales, de qne so tnitanl después) es precedido en cas- 
tellano de la Itainada cuniuncion gic, expresa o tácita, (como 
»e Te en el ejemplo ant<-ri«r), i se traduce regubinnentc por cl 
primer fiiturtí de inR»itiv>t latino, formado con el participio de 
fntiiix) fin niA Explti)i)eino«, piieít, el uso de este futuro en la len- 
gua latina. 

É! (wrre»ptiii<Ie tanto a nuestro ftiMiro »eré, eoroo a nuestro 
post-prulírito «tmí, procedidos de dicho que: Crtdo tíis cajftnmm 
eaae, creo que tomaré; Cred'uH me capturtim eme, creí que tomn- 
ría. Cállase frecuentemente el atmiliar css?, {¿aiiufue díen Ubi 
pcÜxeear me rurefuturum: Te prometo que estaré cinco dias en 
el campo. — QiííiJ^it* tlieit tibí jMiUicitwt vie ruix futura m (Hor.): 
Habiéndolf pniiaotido que t-slarí» cinco dias en el campo. Estas 
propiwicioDCS CAAtelIanaK, que eorre.->p(>ndea al primer futuro de 
infinitivo, »e vicrti^n tatnbirii n)f;tmA vux, en la voz activa, por el 
iufinitivo iré constniiilv ron i-l stipiíni t-n uta; pero en la voz pasiva 
6» los vcrbo« tmn.sitivus ctt frecueiit(.4Ímo oonstruir con eate su- 
|Mno la terminación pasiva ir¡: KxMhno, exíMitiiavi, op¡*iíluvi. 
cajilxim ii-i; Jutgo que se turnan», j)'^i'«' que se tomaría la ciu- 
dad. Obsérvese que el verbo eo en todcü sus liempw se construía 
con el supino en «íií: Cvr te te peMitum i (Tcr.): i Por i|ué viw u 
perderte?— JViT htmm perdituvt tatie (Salí.): No vuyai» a perder 
a los buenos.- /6íi ■RHptwni, (Plaut.): Iii a cusaníc. — Con|«ni«- 
lias ullum ilxit (Tac.): Iba a vengar las afrenta». Nada tiono, 
pues, de citnfio que se diga en el infinitivo: Credo eum nuptunt 



ti'- 



mSCEI^XEA 



iré, creo que ¿1 va a cosnrsc; ¡ d-itido a iré la terminación pasi» 
Ruvior renii dntum iri gtadiatoren (Ter,): Se corrió «lUe Unti 
a tlarJK gladiadores. Loíi lalinos, pues, paru decir «jiixgó <jue 
tomaria), se ralun d«^ un circimliM^uio que literalmente agtañc 
tjüTgá que Be iba n túiiiar>. 

Utm miHllo lieiK^n todavía los latiiw» ptim furainr ct prír 
Tiituro d«t iiifiuitivu, qitc es vinplvtu- un ciratuiloquio oqniviUeni 
V. gr. a <Ju^o que suocdcnl tgue t'tnic o se tomt.'>. <JnzpitV quti 
sucoiorín igtif tomase o se tomaiíe>: SzMinio fore o Jvtnriutt 
íww i(í ntftial o eapiaiur; Exi«limavil /vn o fuíurum^ rsm 
edpen-t o cai>erftur.—Spero /oiv lU cmtlin^t id nobis (CÍcí¿ 
Espero que esi> noa tocará en suerte.— VtUdt sú^picor jar* u( 
in/rinffíitur hominam \mprai>ita9 (Cic): Mucho me inrlino 
lüx-CT que heiuiw d<- ver quebraiitailn lu nmldail di? e«<i8 linriibria!^] 
— KzÍKtiiifi(nmí ¡ileriqve/ularHw fMn^ iit ttppuiíLvv cajHnrttHrA 
(Cffis.}c Creiaii lo« iun:« que do tomaría la ciurlud. Donde en Ingarí 
thi Jutaruvt ri-w pudo también halK-ne dicho solamente jut 
Titm afore. Este circun1o()UÍo es de mucho mas aso en pa.'^iva. 

Cuando la forma cAstt^llaoa en ria no se trmlucc jxir nn inBiii> 
tivo latino, como sucedo eu (»nciones eondicíonsles de negociv 
implícita («Si él moderara o moderase mis pasione.<), Mrria n fitef&j 
feliz»), M> iLia en latín el subjuntivo en aiubia» propu^cium^K Sí 
íicimrí ibi om«< tentpoM coit*ámere, exHef ntiJii ittta notitwh} 
tinuini (Cit!.): Si me ftie-si' o fuera dado pasar allí todo el ttcmptvj 
no me seria o fuera amarga esa itolediui. Pero n<ÍU!s« que en 
omctone« condicionaleti de ncf^acíon^ implícita, ]o» latinos uaan a 
menudo el presente por el pi-etérito Ímperfect<i de 'íwbjuntíío: Si 
gní« (leui le interroffet ntim am/ilitM qu'ul dcsidentí!, quitt rea* 
pondfoxí (Cic.ySi algnn dio» te preguntase j te hace falta albina 
cosa mas? n\nfi. le reHpondcrí8.«f 

b,* Tampoco hiii en el indicativo latino ningún tiempo quej 
coTTC-sjvinfla al luitc-iHist-pRítírito atstellitua <C'p'yeron lo8:íÍtÍa-l 
dos que tintéis de uinimccer ludjria ¡legado el ímcorrot: (la llegada 
íiercprf.'^-ntncomo anterior al amanecer, mientra» el nmanocci- ae 
mira como posteríor al ci'eer, que es coea pasada), l'ara traducir 
esto tiempo en latín, se puede también hacer uso del primer fu^j 
turo da inlinitivo de «itm, ei ctml m aplica a las propostctoiiet < 



DS tas TiKUros latixos, ktc. 



421) 



r 



prvcix)i()iis dv ia llunoda conjuDcioa q>tr, sua que ^ta so cx>Dstnty& 
OOD el A ntc-post-pi-L' tirito de- iiiclioativo (como íabriti Ueffado), o 
DOD el anlc-fiitiin> ili- iinlkalivu (cnniu ¡uihi'á llegtutoj. En ariibi>s 
easw^, »t: 11.1» <•! prímtT Futuro de infinitivo do mm.-cl cual w 
coiistnivo «n ol -■^•giin'J" ciwo onii oÍ pruti-rito de subjuntivo )t|He 
es ciit<'iu<.'i^^'f propiíiiuviitc un nnt«-futtin>); i «d el primero oon vi 
pln8cu»mpcrfix4o ^cntthiccs ante-pcMt-pret^ríto): Cr^Io/tUuntm 
6«c,o/tííuri(jH.o/uí'f. ut ntíirUia advenerínl ante düAcutnm; 
CreJitíi futaruvi csw. o/ulurum. o/orf, ut auxilüi advenissant 
ante di/ticulaiii, Pero cuando se puede, como en eate ejemplo, 
emplear el Minplc futuro por el iinfr-fiitun^, o til pust-pn-térito 
por el antv-pocil-prct«nU». w»to e», Un'jurá \Mtr luAni llttnult', Üc* 
gtiriii j'ur huirrm tUyttffo (poniuv lu ruUviuD du tieiniw que »u 
8u]>riiii'- «■'H la Toruiu ilul verbo itu cxp(i-.tui biixtiinUüm'ntu |K>r ul 
(ulvcrlií'i Ant*»), »i piK-dc también hacer la umrion UtJnii por vi 
primiT futuro do intiiiitivo, fomuido con el pm-tícipio vn rtu: tul- 
ventura e»se ante düúeatuvu 

En Ia8 oradones condicionales de ncgn^-ion implícita, auibos 
propoaícioDes Be hacen en Jatin por oí subjuntivo, empleúiitiofie el 
plnflcnnmpcrfecto Intíno ]K>r el owbellanoc KtciMwt proffdo, ai 
Otni\U>\t9 copii» firixiiiKm cOTmnÍ'»Í»«*l: Hubrin venodo »iti duila 
id hubiese trabado Iil biitiilkcon to<la» las fiuti-za».— Tu m multa 
non coUfyitvet, itwi pidtuvthis rrj(iMijHcii« it<Mt /ww«f (Cic): 
No hatirta juntado Utntiu eusim, *\ no s'wi»; quv no puede liáciU 
neDt<' rirKÍMtinfC a liis ouestraa. Pero, cu lugnr de ccUegimet i iñ- 
eúwA pudo también d^dnc eollrxtaru» fti.it, vieturas futí: HÍ 
trantetnifibita ^urium »upeif«HÍa»et, haud ditlñe oppirtaniruf 
fnk incompoailoa in ñpa (Curt.)-. Si hubiese caído sobre ello» 
cuando atravesaban el rio, sin duda loa habría Borprendido desM*- 
dcnadoB en la ríboro. De aquí e& que, cuandodichasoracioneB llevan 
el verbo td initnitivii. m; lu^a ol >>egiindo futuro: Qui* iw/ mím 
qa,ihoc non inttiliíjnt, niñ Virmtrf^fm;Huin jimivinM^t, »ine 
exítio noatro j'uturum AntoniÍr«ditunt non/uÍM^^?(Cic.): Por- 
que iquit'n ha! que mi entieihln, que, si Céwr no hitbicsi' propa- 
radii un t'jv'rcito, hubrin .tido fiine^tii piini nosutn^ la vuiiluí de 
Antonio? 

6.* E\ subjuntivo latino es, en lo que coDctentc a Uw ideas d« 




430 



WSCSLAXXA 



tt«tnpo, anAlo;^ al subjuntivo común castellano (que se oompine 
tlv Itw cuntro tiemptis ani*-, umw^ o amura, haya amado, At 
bieitr 1} hnbirnt iiimtiloj; prn- conitíjjiiicntc- 'Imi«>ii es |ir(^sonUf i 
fiiluro, €marcm ct»-prelírit« « po».prvliíriUs «nirftvrtm, pretrnl 
con relación a pcBseiiU- o n fuiíin^. i <imnr!^MiH pn-iZ-riu» cí>ii 
lacion a pretérito o a i>mt-pmér\UK jtoniuv en it\ !<u)jjiiotivu 
tino, como en el subjuntivo ctnnuv outeUiuo, nn huí fintntu 
pecia]«a ijue envuelvan la relación de posterioridad o futum. i 
suplen por medio de \as ulraK IiiteiUcium vi qaid iníenñl i* 
ter Ut'itaterth eoneionaiorum et animum rrí pojiuíartru /tiilut 
pi^uii cotíMiiljtnUm (Cic): Vit etesabe la diferencia que boi eot 
]a ItviAndiul dv li« arcngiu]i>M>A, i un ánimo verdademmenttí 
piilftr, iiui! iiiimpor In saliul del pneblo: ¿»/emf, presente.— 1 
ntf qtíiitquttni inripi'Vf quod jxiiit pieniUat {1^. Syr.y, IVii cni 
dado de uo principiur c<Mii idgtin» de na*-. dc!t])Ues te anttpivnt 
incipiaa i ¡xmitetil. futuro* — ffwni". 7"» ""ííxímiiiiii/it/rí/ií/c.i 
jam id cFiftttM, «í pamu rwrf, oliisfu¡mÍt (Cic:): Aquel bomt 
como qtii^n trn de carácter KUiivinii.'titp grave, i yn de aquelb 
edad^ i padre, qUMlri p.-i!ifflado: «»•/. pnitéiito imperfectii u twj 
tirito, tH)iiiv/ilent« como aquf se ve (salvo la dit-reAcin do mixle 
» niii*--<lri) rrti.~ Td ••íhi nfgoti frrdúiit iiJinn dtirl pirjiul» ' 
platxrrt (Tur): Creyd no tvnin nuw qiiu hjicc-r que agni'lnr al pn 
blo: pl'ta^rel futuro rcitpccto d(> crediilü, es docir pust-prclérit 
— QnidnitítiortM qtio pacto lart/lnr lírivríl ignití l^Hor.): «Pan 
qué contartM de qué modo »•- i:xt<-ndi<J el fucguf: ár^erit, prft¿riui. 
file eaiidtfv» it^alM jtíraí/ct.qni nigriApnindút niorwjínMí 
avíe ffra^xtn qa^e Ugerit «í'íwrr mJftti (Hor.): Aquel pastrá 
ludabiw «ítío», que tcrmíuc su comida con negras moráis q 
haya cojido del árbol, antes de calentar el s<ol: léijtril no denut 
oqui anterioridad ni momento en que ae habla, sino al tieinpot 
ílaladopor^núrf.qiieea fbtuní rt-spectodc dicho utoitu-nt^i — t)n 
miUa malí niceriU «i», ]M.-r<lide're i^oluplitle» imi/cx/ñvp tnajU4 
que id peeaitum IlamiilfUia upud ¡leñliMttiiititn niUituriui 
hálñttim 1°*/, quaiii qnfíd noii <x Cannruñ tvcie pr/itintut . 
urÍMtiii rífíiHiwini diij-itífet (Liv.): A Ion que ninguos fiícrza di 
nift] linbÍA vencido, perdieron inmoderad'ts plncoro»; i entTC \ 
peritos del art« militar este yenx> de Aníbal ha pagado por : 



I)B LOI TntXPOS UT1XÚ8, BTC. 



431 



gtAvc, í)uc el iKi haber marchiuj» h Roiiiu intnodiiitnincQle des- 
pav9 (le \n lutalln de CAnn.i.i: itu^ÍitM-1 niiU'rior ii háhilvin efl.~ 
Címili» itni opjiulti-ni retittitutii ('timp»inÍM efl.^riuaiitm ptttfiti- 
dÍ4), fl«, K¿i Pivnus intlr abxcrtst^^t , Riimani ojíjjutfnarent 
(Liv.): BoetituytW Ih citiilntl ']•? Ciutilíno a [os catnp:in<j«i, reforTada 
con una gniiraicion, para que. luego que se retirase- de allf el 
cartajinea, no la ntAcnsen loa mmanos: a¿s(v«»ú»ei no es oqul na 
ante- pretérito o pli»cuani[)«Hectu, sinü un pretói-ito n^jtpocto de 
un {iiK<t>|>ivtérít<i, p«>it|uu Ift tuilt-rinríilful que «gnifícn iwunlk-ndv 
rcT^ectu fit; ojtpuifnaretU, <|ii(: «du mint uouio un futura rcs[K-cU) 
de reAlitum <»■(. 

Tero no siomprv contMtpoudcii unn a otra con igual fidclídiu] 
las dos ÍeogHA«; porqu» üuclhIc a. menudo, quu se «upríme en cas- 
tellano una relación de nntvrioridfld, t 9U0 <Ionde el latín se sirve 
de un anu.-futuro. «I castellano cmploa un mero futui'o, i donde 
aquél hace uso del anLe-pust-pretéríto, vsto es, de un tiempo quo 
BÍgniGca anterioridad respecto de un poet-prL-téríbo, el castellano 
ae contenta con un ¡wat-pretírito, — /*«r nos quídam rtjet'ii qiii 
ttumii prtxUiffrit O-'t^T.): En cuanto a nosotros, niendifjue enho- 
zabuenu el quodi^íipeuilíinpiirb loauyo: diaipeo tlimjHtre en v«z 
de huya o huhirrf t¡ivi)Mulii, 'tinitiendo la relación de anteriori- 
dad del disipar a] mendigar, expresada por prodégcrU, que es 
aquí ante-futuro. —Filicc nupiin'* tlcMpontlif, slquis proiuteanti» 
tpolia rfítUi»«et (Liv.): Prometió la roano de eu hija al que vol- 
viese con los despfijos del retador: tWt'iV*» {a laimejit) en vet 
de htihieM o liuhlera vuelto, omitiendo la rclaeíon de anteriori- 
dad cutre el volver i rl proinotíflo eaitainiento, expresada en el 
rettilintet. pretérito con ro«|K!eto r nuptwi, que ex futuro con 
respecto a (/rNp(ni</i7,co»a piuuuU ri;liitivamen(o ni que habla (*). 

7.* El futuro perfecto o anto-futuio de indicnlivo de los lutiiios 
lo traduciiiioien las omeiom'« condicionales por im futuro de kuV 
juntivo: Si aéti«cro quidqu-utii te /aU*u'Íti' eomirt, iri pifírin-iim 



t*) In»Í9tiiiio« «n «tta aiUlUi* d« In* Ikmpna. pnn|iie <>in «Ib e* im|HWÍ- 
Ue Mnpivniler el um> ■!« la conJDinteioD latina, t ¡a* i.lt'CTir|Ein«:ii» wilra 
•lli i b noMUR. I'i uébt*« n txplkar At otrv inudo tus ojoii>|))i« aauñurea 




433 



XiaOKLAVU 



te d£<lam (Ter.): Si yo echare (o echof de vor que tratns de ut 
nlgun vJiibuítte, he de entn-jjnrte a la t»hc>nii. La nizon do »« 
tlifcn-noiiL e!t que on outUílliitM »» miiíU; uim relMÍoii ■]•> ant<^i< 
ñtlud, que su exprés en Inlin; cujun In ck: tén^cm a dedam. i 



i Inn que nÍKOsn, qan tUo una líjtn muestn de los <)im ncxuren m. ea.d& ] 
•1) liu autorc* Intinoa; 

rirfiw, fiaaa, lUna, tliríita AMmaiH^pw palekrit 

dMItii pamt, quai yul cobi cruxoñt. til* 

darmt rrit, /eHit.jmitu, ta¡iinu »liatn, «I na, (Her>t 

CnKKTRCXEKfT dondft BOMtrga yunf c a juMiart, ugUR 1» pñctka • 

.... t/ífr inrfttif fnorit iwt 

PMtniíia firuror, t> íwJMtalitK* «f «ie«r M(o,(Bor.) 

Ft'KKir dobdo DOMtrM «m o/im*. 

U nbi mtfoH rrfdiilU tottiin darl 

popiát» kX plaeirml irmir fm-iuiM /oA«t«*. |Tbr|. 

FactBeer donde niMotro* UcȒ*e o hieitra, 

^•ttmU* SlahfTi «ituMflM iietilrrt $tp<tkn, 
iififc fociwcnl, g(iiiir(al«)-uin d<ir« MMma 
iAimiu>(Ífiejni[opiiríi>. 1H«r.) 

¿No huhiera btutndo/iiaimtt, oainoen ca««llfiiio hitítMtfit 1 ftanndo mÍI 
abanm en voreo, ¿qué mtA »o pmea? SotmaÜi Camri wMtiabanl, atm 
tra motrrí jtttñtMt, nim fert dieto awlUiAa militu (Cbw.): AiiaiiL-iabui ¡ 
guaui a. C(-8>r, quu cuando nnndoM morer lo* rwüt», no tu oUidocrrún la 
t»ldud(iH.-^iiruivlf«iV/um «latín in/<i7>tfHram,RM>j>MrBr(ii*^un<i6iifff-rfii 
if, ¡laírfin viiiiiíia rtu- /ttfítimn (Cic): Juró qa« le nuUría, »i on In |>mine>~ 
tin linjo iiirimiinto. qun haría f UCM doftpadklo U padfw-— Jí<»«-ry«'* y»"™» 
graSnm mihi fttrt fitliirvim^ «i qaam plnrimnin m t* itadti, ff/¡eH, liMntliíati^ 
ContaUntl (Cic): Revpoadí maiiifu&tiiHluto lo i;rAto ilDC ms ««ria que i 
dlqwmuM (oda la diiitiocfun. favor i bueoM ofieio* qae l« f umo poüUa 
— Dioen loa eiabajndortadeluii lorcDtiiKMn Auíbal: Si ñ^im tja» toiiipttt»i 
Tartmia nal, haud uZ/orn luWrfcmurui» inorain, 'fwa vr6> i/üthifKr (L«v.)l 
Qnc como hd T«in tiii* entfií'ias destín Taranto, •« [« «DU*f|iri U cit>dBd i 
domor*. — V'OStiiavtrt ul ^air mi miivi impoMiutttI, ptMtea peitailo ut 
(LJT.)= I^di«n>]i qoedo la seguridad d« lo qno pnaj^ran a bordo, r«a|>oa 
•1 Mtadn. — Creiati )oh l>nicii)S plarimun aeft*arsm opihai, ti in ora mnrMí 
btm fiortu ue mrnibiit raUítam Irnuitunt (Ifiv.): — Poeto tmttnit, ul cw . 
imaní» Sieil'-i tTfvUtitnl (id avUn bnrífvr*, m iktvm aiqat exertitun 



i 



DB LOS TieUPOS T.ÍTIK08, mX 



433 



ivcccs snet^c lo niiíiíao en liw oracioiM» jio uotidícionfiles: HgÓi»- 
tJittc rrctf nt fiavt rül^iv (Tvr.); Yo ciiiilnr¿ ilc lyux «so »e h«git 
IXTOO vs debido, lia i-elacion tkr antoi torídnd, iiuo sobra pan el 
ícnipo, es enfática i olcganto, ropresentando el cutnplimieDto 
perfecto de lo que so aauDCÍa o promete. 

s.* Loe {)a]-ticipio§ de futuro ea rus, que, como hemos visto, 
sinen pañi íiuplir los futuros de íaGnitivo de que todos loa verbos 

tttitUKt a^-ci-n (excepto gumX entmn 1.-uiibien en tienipoü com- 
uvíto» do indientivo i subjuntivo, ctmibinilnduae con el .luxíliar 
itnk E» ello», 1» rdiwiuD de poeslci-iorid;ui o futuro pi-ccede siein- 
re a las relaciones de tiempo iitdícHdas por ul auxiliar, de ms- 
uoi-a que á el atixíliar está en presente, el tiempo compuesto 
signitícard pofiterioridnd al momento en que se habla; aí en pre- 
léi'ito, poaterioridad » una ooe» pamda, etc. Quid aU/uturum 
emw./fiyií (¡lucr^rv (Hor.^- Qué haya de ser mafiana. no prociire» 
Bftlwrlo. — yiMWrt fx m íyititiw ftwminilnut el qiumuídnwduiit 
iUtim itffruvi <i)M-( dUfrUiuhiraJt (Cia): Le pi'cgiinté a qué hom- 
bres i de qué modo había de distribuir aquel campo. 

Los compui-stos con el piirticipio eu dvs si^mitican, no simple- 
mente futuro, sino la obligación i neoesídail de una coita: Detcnda 
€at CartJiiufo: ICxmenestei-deiitruiraCarLa^o. — QunVÍ/ii^irmlicm 
^^oe censen} jQue piensan «lue deba hitocnof (Cúllase a menudo 

r 0.' Los verbos pasivos í deponentes carecen de los perfectos i 
p1 use uatn perfectas de todos loe modos; pero se suplen por medio 
del pai'tícipio de pretérito i los tiempos de muí del ukodu m- 

', guíente: 

Pretérito perfecto con el presente o pn'lérito jaTÍeclo de «mu».' 



Mrnl¡, HtmtT» omni* jSnit rfffai £^jr")íiMiT.iJ'<i^pi¡iiti<v loijwrií fViPJ (U*.}^ 
PrwiuiliatiJ, F'uiia4,qui etpvi Ao'fú rífWi'iiM. nmteMhemiHJuituniintttr; 
fui locotrt$iiiel, nt^aoi irmli iupfilieioaitÍB>i>deeniimik (Lir.). Abnue cual- 
<)EÍ«re*cñtarUlÍDo:a Nepote, por ejenpto «a Uil.cUocfl.D^M cuenta <l«Iu 
«xpratioav^ qU4 allí ocuirea ■ iirtiv» ialtmlfa: íil ñftcittrl, Cft rtnitil 
íriuuíoi, flim eo peri'tiiitKl, Si oppirla tmdiiliutf. Si ínUriMUt Dariii$, id » 
/acUiKi tutti. Iam «jumplm anteriom pueden ■ervir de ejercicio |xini la mi- 
lúü de 1m tiempt», paria importanta, uln In ciuti no o poiiUa formar ÍiUa 
Ót U proptoiUd i degnncin do la frMC latina. 

itacaUsK* as 





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SII-íTBt.nXPU 



¡irrvi» ti natMrtí hmtíinibmi thttn fM tñta (.Cic): Una vida om 
ha sido drtd» for In nattir^k-ira n Iiv luuiilin-^,— Trrrtt n 
¡inrcis rietus/tiit XrrxfS (P\in.y. Jéijt-* t'né v-ucido per 
g)« en el mar i f^n l.i tíerfíL—Iínudteio an quídqtutm m^ii 
amteHia sil a Deo iltitum (Cic): Nn Ȏ si cosa alguna niejtirql 
la aiuistad ha &ido dada por Dios. — Seu corl (cibuM tibt nuJa ca fj 
Un, uní lento /uerint alvairia i7Í)NÍn« ttxta (Virg.): Bien hmyt 
■tido con-itniidas tii9 cotmenn» de cóncavas ctyrUaa». o tujidas i 
(k-xiblc iiiimbrcm. 

FrvtiVito pluíctiumpcrfecto ron el imperfecto o plascuatn) 
f(,-clo do «ttni: Etj«nb urbe düeedeiti^ PomprjuM n-at iidhortaJi 
(Ca-H.); Potnpcj-o, al retirarse de la ciudad, los hnbia exhor» 
— Quod p€ccaturii fuerat, cmendui'U (Plin.): Corrijití lo que 
habia errada— ^enin e«a»m vUk* iracnnditi-m. <Ter.): Me habría'' 
vengado d« la ira del viejo. — Ea «í vnttutn /«íítW, lymnin tu 
rnwrt (Ovid.): Sí ella no hnbiesu fiíio ira-sruninidn, li> hnbriai 
tadv todu. 

El futiiru pi-rfecto de indiculivu w; Tomm coa el rnttiro uní 
fpcto o perfecto do mm: Ibo odoran-^ nuqtte dr/ncc per» 
ero wdftem (Plaiit): Ir¿ olfateando hasta que baya alcanzado j 
;!ona. — Non i» wini qui aam, ni hatic injurtam aüus 
(Plant.): No M>i quien soi, si no vengare esta injiu-ia. 

El pretérito de inlinitjvo con el prci^entc o ptvtéritu de < 
V«o uno maleficio íxrfcro omwia complexa e»se ríií«j«f » r (C 
Ed el cual delito solu, parecen hnburtc i^ocrrado t^xkis los < 
tnenes. — ZaticU innxjite Julieta fu i-siírdieif» r ¡íulit» (Pltn,j: 
dicv que Zancle estuvo también unida a Italia 

t»0 DE FS TIEMPO POR OTRO 



1. Se acaba de vc-i* el u.4o de lf>j pretéritos en las oracíooOTí 
dtcioniUe» fmni ^ij^ñticiu- ui^cton iniplícit-ii. vmpkwDdose un i 
preC¿i-Íto por nii pr^^t-nte. i tiu luito-prutt^rilo por un pret^rít<\ do 
muñera que con rvlncton de aiiterívndiul,sii]><.'rfliin parala idMtl 
tiempo, tic significa indirectamente negación. I» mismo ae ' 
tiende a Ins oraciones optativas para dar a entender lo 
tardío del de^o: i ent^inoM el empleo de los tienipus lalinoB 



DK LOS TIUU-OS laTIKüS, KTC. 



JS5 



eateminentc sein«jaDt« al de los cabtellanoet: Utinam »i(, «»9ei, 
/uerit.fiiit'Mt: OjalA c[Ue sca, fuera o fílese, haya &ido, bubiei-a o 
bubit^: sillo. 

2. Se ba notado tntnbien que en el subjuntivo kti&o, como ea 
[el inibjdiitivrj comuu ciislcltiino, no hai forniiui peculiares pai« la 

roljkcion do postenorídad; do manera que ol prusmto dignifica 
también futuro; el o[>-prel¿rito. post-pretérito; oí pnitérito, ante- 
futuro; i el ante-pretérito, ant«-po«l-protéríto, 

3, Hemos visto asimismo que el futuro perfecto se usa por «1 
iuipcHecto, o en otros términos el ante-futui-o por el simple fu- 
turo, ^a en la hipótesis de las oraciones condicionales, ya pata dar 
cierta énfimis ni verbo. 

-I. El pn^'nte se iiaa frecuentemente por el pretérito para dar 
finas rivez» a lit.-< mimiciones: 



Qaopotlpiaai lyiwr» oirí. part rttia bitdunt, 
rímcttla pan adioima eaitihtM, pan preaa trquwittir 
ligiut piéuBt, etipüutljMt nmm nptrir* ptrtebim. (Ovid.) 

«Lnogo qne alU llegaron loa vanmea, unos tienden las redes, 
otroit quitan las trahilbki a Im perros, otros siguen las estampados 
hnclliu«, i dojtoun encontrar »u pcligi-a» 

5. Ea el c-«tí)o epistolar, vn um el pretérito imperfecto por ol 
prr-.-funtc. i el plu:<citani])i;rfi.'<cto por el perfecto, oonsidcrándosi^ 
entonce» ta relación de tiempo cou rvspcclo al que ha de leer la 
carta, no al que la escribo: Xeic erat nunfi Mine quotí aoriberem 
(Cíe); Ni liai