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Full text of "Obras completas de Francisco Bilbao"

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BIBLIOTECA de 
HìCXHlH) CAKRASCO 



Cuerpo 7*:^. .. 

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OBRAS COMPinAS 



DE 



FRANCISCO BILBAO. 



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V. 



OBRAS COMPLETAS 



DE 




EDiaOHr BECHA 

POI 

MANUEL BILBAO 




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-ronco XX 




I 



IMPRENTA DE BUENOS AIRES 
Calte ti lorcBO, fronte ft te caia M GoUeno PrtrlieteL 






DISCURSOS MASÓNICOS 



(PUBLIGADO EH FbàHCÉS.) 

Como miembroactivo de la logia ^iUnion del Plata^n j honora- 
rio de la ^LÀmiga de los NaufragoSji» ereo poder interpretar los 
sentimientosqoe nos animan, en està sesion magna, por el re- 
eoncimiento gue hace de la aatoridad iodepeadiente de nuea* 
tro Grande Oriente, el grande Oriente de la Francia. 

Séame pnea permitido, contando con Tnestra indulgencia,ex- 
poner algonaa ideaa relativaa A la Masoneria, en las circunstan- 
ciaa actnales. 

^Debe aspirar la masoneria A la direccion espiritual de la hu- 
manidad j al gobierno de los pueblos?— ^0 debe tan solo limi- 
tarse A la repeticion de sns fórmulas, à iniciaclones mas 6 
menos nnmerosasj j i\à pr&ctica de la beneflcencift? 

Noi — ^La masoneria es algo mas que la inteligencia de sus 
simbolos, órganos sagrados qne nos ponen en comunicacion con 
el pensamiento 7 el alma de las mas remotas genèraciones ; 
cnando encamaban en los signos qne reverenciamos, la concep- 
cion de Dios, j de la arquitectnra del universo que salid de sus 
manos. Si A esto solo se limitase nuestro trabajo^ seriamos una 
asociadon de arqneòlogos, pero no una sociedad que aspira A 
conserrar, A trasmitir j A desarollar el testamento sagrado de 
la reyelacion primera 7 universal que estalla en toda inteligen* 
eia, para bacer germinar la vi^tud en todas las esferas de la 
rida. * 

^Debemos limitarnos A la prActica de la beneficencia?— La be- 
niflceneiaes boena, organizarla es necesario, — pero si A ella li- 
roitAsemos el campo de nuestra accion, no seriamos sino una so- 



106 



— 8 — 

ciedad corno la de San Yicente de Paula, sin sus flnes eacu|)ier* 
tos, y sobre cuyas tendencias, nuestro gran Maestro acaba de 
darnos la seflal de alarmir. ^ liajo otrò''è^dfAoi^JjfJneficencia 
que pudiéramo;» ejercer, *s*eria limita*da^ impotente * ante tanta 
desgracia, su accion seria puramente fisica, para remediar males 
fisicos, ybien sabemos h.-. h/. que en America especialmente, 
no es el pan del cuerpo la necesidad que apremia, sino la ne- 
cesidad de fé, de creencia^ de yirtud, la religion de la ley, de 
la libertad y del amor. 

Hay pues un objeto mas directo, un fin mas grandioso que 
la Masoneria prosigue al través de los tiempos y lugares— y es 
en està circunstancia que*c(^nviene sobre t,qdo tenerlo bien pre- 
sente, 

Grandes acontecimientos se desarroljan enei mando. Goronas 
y Thiaras bambolean al soplo del espiritu decapitadòr de los 
usurpadores de la soberania del hombré y de los pueblbs. '/,ias 
monarquiashabian engaùado ù. la democracia, ó parlamentadò con 
ella. Las theocracias perpetùan aun là iisurpacfon de la razoq 
y del libre pensamiento que constituyela Base de la iguàldac^ 
anteDios, la causa de nuestra pdrsonalidad iddependìente j 
larazón del vlncfùlo fralernal que debeligar à los liombre^ fen-' 
tre ai. La democracia avanza para entronizar el gpbierno def 
hombre^ la autonomia de los piieblòi^. La mbnàrquia sera cn po- 
co tiempo mas, un recuerdo qnc simbolizdba la inóapacidad (^' 
inmoralidad de la mayoria de la especie liamana, porque'^a ta 
democracia con sus perse verantes conquistai es ci herecìero for- 
zoso de la primogenitura inìtfua de ciettas castas ò f^mifias. ' 

Pero no habrà democracia radicai, si el hombre no profesa i,a 
religion de larazon que es la base de la libbriad. — Y conjo la 
Thocerania simboliza la usurpacion de la 'raion, de lala'cultad 
del libre pensamiento, del dérecho sagrado de ia intèrprètacion* 
del Ser y desuslejes,— es darò que loda religion positiva que 
se impone por la autoridad de la f^ cicga,' de una Jraaicioìi ip- 
dlscutible, de una revelacion temporarqùeella sola^ ó suigle-! 
sia, sJcerdocio ó pontificado posee cpmo* herederol directo,' y 
comò interpretador permanente é infaliblé, es una religion, ^s, 
una iglesia, es un St-jcerdocio y es un pontificado que arrancando 
<i la libertad de su base, y que destruyendo con el privileiip de. 
la revelacion ci princìpio de la igualdnd. engendra necesaria- 
mentc el dcspotìsrao religioso, ci despotismo politico y social, 



- » - 

la Sest'^uaMad de los bombrea^ j establece las. oastas en él seno ' 
de nuestro nuevo mando ansioso de libertad j de i<;aaldad. 

Y ho; a.sistimos à la calda de esdr religion, acontecimiento 
ìnmeoso^ era nueva qqe se abre 7 ante cuyo e8pecUcu!o es ne^ 
Cesario pregontarae : i quién sera el beredero de esa fé^ de eaa 
aoloridad y de esa Iglesia? — A lo que podenaos contestar con 
laspalabras de Alejandro moribundo: cuando pre«;untado sobre 
el beredero futuro del imperio, contestò : « el mas digno, » 

Lo mismo podcmos decir nosotros. Podemos diri[^ir d todas 
las religiones positivas eiisftentes la interpelacion suprema pre- 
gantando por el beredero de la fé, de la autoridad 7 del 
pontificado católico. ^£n dónde està la religion que se presen* 
taparallenar ese vado? — ^cudl es el dogma mas elevado 7' 
comprensivo qne pueda satisfacer al alma humana en nuestros 
dias?— ^Coàles son los brazos qne se alzanpara sostenerla basi- 
lica que se desploma sobre la frente de la bumanidad católica? ^0 
pretenderemos vivir ó edificar en las rninas del antiguo tempio 
derribado por el Sanson de la filosofia? No. — No veo à ningu- 
na religion positiva presentarse para reemplazar 7 sobrepujar 
A ese dogma; à ninguna antoridad masfiierte, ó ningun pontìfi* 
cado mas espléudido,^ ningnna Iglesia mas empecìnada. — Poes 
entonccsh.'. b.*. demos un paso adelante, ^tengamos la audacia 
de la fé, somos los mas dignos por quesomos los mas nniver- 
sales, 7 comò talea recojamos la herencia del imperio. 

Para probaros que tal debe ser nuestro objeto 7 legitimarla, 
08 pido atendais 7 mediteis las consìderaciones que paso à es* 
poneros. 

No ba7 sino una verdad, una justicia, una mora!. Los mis- 
mos principios, móximas 7 axiomas bau side proclamados en las 
alturas del Tbibet, a las orrillas del Ganges, en los vallea de 
, Persia, en los misterìos de Egipto, en los temptos de la Grecia. 
Confucio 7 Zoroastro, Sócrates 7 Cristo, Mahoma 7 Lutero, 7 
basta el mismo Ignacio de Lo7o]a ban proclamado los mismos 
principios de moral. — Entonces, ^por qué esa diferencia» tan 
grande en el movimiento de los pueblos, en la condicion de las 
sociedades, en el destino del hombre? ^ Por qué no ha7 pue* 
blos virtuosos, por qué no se practica la moral, por qué la hu- 
madidad que reconoce una Ie7, no forma una familia? 

^Porqué el odio, por qué la guerra, por qué la excomunion 
permanente, por qué el fuego 7 el fierro esgrìmidos à nombre 

2 



-y 



— 10^^ 

del mi8md'Cratfdw,»paM^ aichnAeabr, démùktktò kxteMmw A ^i 
hombre^ ♦ 

Porqtfe los'dognMiiiMSoiì dìlkrenté6. 

^Si Ida ^dof^mas eiitcmc^d soiwld' cntisa de lii^diferenci»^ del 4ea-!' 
pottemo, de la {«ueffa, por qué no pròolamamoa in suprennieia *" 
dela moro| f abaodonamos el dogma A la perpètua eldboraeioÉ r 
del pctifU»iniento? 

He óqul la aegunda cotwideratìon qne aometo A Ttteatra medi- 
taéf on:* 

El'dopma domina è la moral— y él deporta tiene qne^eiistir. 

En efecto, nobasla saber que los hdmbres son igoales y qoe 
elTespeto reciproco de sua derethos ea la ley, ni qne la fra 
terìdidad sea el vincalo mas Lello. No.— Esa mora! se apoya' * 
y no puedc ser fecunda pnra ci corazon del hombre, ain nnao ' 
creencia qoe Io afirme corno verdad, cono enKknacion 6 ìmpe^ " 
rativo de una causa suprema y eterna. Y esa creencia es el * 
dogma.— Necesitamos y debemos saber, si hay un creador^ ai: 
ese creador es nn padre, ó si la futalidad es lo absolato. Nec&- 
sitamos saber, si ose creador cs legislador y jùez, y si noso- 
tros somos espfrita ó materia, solidirioH de nuestras acciones 
pasadfts y futnras, si somos inmortales ó apariciones fantdsticas 
en el pen5;amiento y el espacìo. — Necesitamos saber, cual es 
naestro destino en una palabra; y la satisfaccion de ese proble- 
ma es el dogma.- Se ve pues que el dogma influye y domina à' 
la moral. Las difcrencias esenciales de los poeblos dimanatt 
dehi diferencia de sua dognias. 

Bien puede decir el Cristo: « ama à tupróximo corno dti wU" 
mo. 9 Pero si el teòlogo despues nos ensefla : « tnuehos son loi 
llamados y pocos ìoa esfogidos; »— Si nos dice el dogma: « hày^ 
elegidàs desde ab eterno^ — haij cotidenados de ab eterno^ii — en uria 
palabra si el dogma- de ta grada d de la fatalidad se impone, 
deciditie, si puedo considerar a Ids eternamente reprobados, 
a àqueHos què no tiven en la gracia, del misrao modo que é 
\ok qdl han side los privilegindos del amor divino I No. Es 
infposible que atiie del mismo modo al que Dìos ha condenado, 
y ja Teis pót mediò de esteejcmplo, corno el dogma domina, 
y attera la moral. 

Mahoma pi'edica màiimas de caridad tan sublimcs comò las 
del Cristo : « Creyenies dad lo mejorqué tevgais. . , .Los que dan 
limosna de dia y de noóhe', en setreto y en pUtblieù^ reeibiran la ' 



i 



~ 111- 

ib neompensa desiai. . « • lòtigué traga% 'elpràdmio^^laitsmra 
» se lèvaniarin tm ti dia ide W résurréèem^àmé'^ìiUHloÈd t^iiUmif 
» Satanis hamanchado con tu eontoHÒ. N6dénki$^4 ikQdU^^ffiM 
» $ereh daHado» »... .Las recòai^etimig espeiiaÉ* d\lok <0it' A4/i 
» siilo padenfen, t^Hdiéos^jéfmi5Ss;iJapieidi»ds/9ìé$imploPùà elpér- 
» dondeDioi deada itirrorÉi.: » ' 

<c Una Lucna palabn», et olfido éé la»ifeMii8,ì ?al6 maacque 
9 una limostii ssguìdade oniQal"pro<»(l6r.< » (à)) 

Quiéii no dirla que esel migmo Cristo el qae babb? . Paw e» 
tfahoma, el fundador de €«a'religioii:temble,a|Kij;àdafDelter- 
ror. Pero al lado de 1^ moral tpié e& la mìsina, sé lertiita el 
do^ma de lafiitalidad.' « DM dà to $MdnNa d qùignyquifife^ 
Bios dirige d hs- que quiete. Vuestt^diUs esténèoniadós. T «si 
las demns mttximos de la fatalidafd que hàeen coMiderdr à Io» 
cnemigos corno dignosée la escltfvitàd, de la maafteód^l.tòr- 
mento. 

Podrìifin repetìrse los ejemploé, pero ba^aA los citadda para 
probaros qnela difercncia de dogma altera la p^éMÌca'yiIarì^n- 
lidad de la moral qae es la misma. 

. La mornl no es pueasaficlente'pararealiÈìirla vìrlod sobveJa 
tierra. Necesita apoyarìse en un dogma.^Ahofaf la* 'èuéfitloii 
que naturalmente sé presenta es la si^uiente; ^Guél^es-d^dog^ 
ma unirersai de la moral uni ver^? jGMl eaeldogmà^òen* 
carua la cternidad de là justicìa, comò* imperatilo del- Etehio? 
Encontraremos eàe dogma en las rèiigionea po8ifiyaS''quer reci- 
procamente se escomulgan y t^uios resultados pràèticos sou la 
opresion, la desìgualdad, la indiferencia d la guerra ? 

No Teo ningunareligioupo^ltìiii que tfeadignadéreemplazar 
à Ifls otras, que presente el dogma de la libertad, delajasticlay^ 
del amor. 

^Qué tiacér entóncest El hombre Imsea el'lém|»l0f elaatitM^ 
rio, la palabra donde albeifgar su ' angnitia; j leiqde Teo- maa 
dlgno leYTihtàfse en laperegrmacioft al tt'avès d^l dieaiisrto y - da< 
Ins ruinns^ es- el trìàngdiò -mfafeónieò qùé b^^Blàf «u ePfdttdò d« 
naestro saatuarìo. Créb qtie^^ dògmh nkisdtti€a^<égieI'^^>iiMM 
se acerca A là Yerdiid> ef'rbh6''t^mpl^nfèlvd^èI lAascòmtÀH^ e^ 
querécònooe éù Umi^Wtìtìérta^ y la jttslieia coffif<y Al^qiifléftll^'' 
7 eu' él iiombfe la llbe^tSd' còitio fùerra; y la iguald^d^ coitldi> 

■■''.. • '3- ... .. •. 

<a) Kidrili-4ipmuò!|i4ffi • '•' • ' •• . . ! / i .' ■ . - 



- 12i- 

iiiedi4a de so foierza. . He aqot porque .fundo en la Masoneria 
tali grande» espei^Qzaa^ para her^dar ^1 dominio del imperio 
an«rqauado )de Ina creencias. 

Et mupdo perteiieiee & los ^ertea^ — pero Ips astutos Io dia- 
putan. Edx medio^de todaslasreligioaes j sectas en que se di- 
viden las creencias, ha j una que por sus dogmns, bus prin- 
cipios, sus rèsili todoa elicla en$eùanza jsus tentati vas de domi- 
nioy es la mas peligrosa secta que Jamas amenazaria & la verdad, 
a la moral y à la digifidad del hombre y de los pueblos. Ha- 
blo del jesuitisoio. ;En America tao solo os presento corno 
ejemplo, el Paraguay infelia, teatro de su dominio, de su educa-, 
cioo, y que boy dia con su tìrania injertada en el alma de las 
generaciones, es laleccion maselocuente del poder terrible de esa 
secta. Desgraciado el pueblo que ignore Io que sìgniCca esa 
secta, ytraidoró imbecii ei gobierno que la acepte. 

Ese mal que nos degrada, esa falsia que cunde, esa diplo- 
macia enmascarada, la intriga autorizada, la palabra prostituì da, 
la desaparìcion de los caracteres, la reticencia meritai en todos 
los actos de la vida, la desaparìcion de la espontaneidad del 
alma, el culto del éxito, la aprobacion de todo Io que triunfe, 
la sancioo que se d^ à lo que se presente comò fuerza, la 
doblesen el pensamiento, la mentirà en la palabra, la traicion 
enloa actos, — todo eso eseijesuitismo, todo esoseensefla, se 
aprende^ sp difunde, para alcanzar ci poder, dominare los pue- 
blos, esplotar. sus inteligencias y riquezas en beneficio de la 
órden y de la teocracia, encubierto todo bajo las palabras: 
«arf majorem Dei Gloriam.i^ 

Jamàs ha habido mayor enemigo ni mas peligroso de la recit- 
tud del alma. 

Pues bien, esa secta nos iuTade, — esa secta se entiende à pa- 
so de lobo, 84 infiltra en la eusefianza se reiriste con el manto 
de la caridad, acecha al poder,'— prepara sus candidatos para los 
puestos importantes de la admtnistracion y de la politica.— Co- 
nòii^emos su lenguage: hnmildad^ cuando. caidos— y oryullo del 
domìnio omhipotente de la homaniad en su secreto pensamien- 
to. Liberala coando se les abuyenta 9 persigue,— c/^^pofoi 
coando imperan. — Demoeraias en* las monarqui^ que no pue- 
den dominar,— y monarquistas en las Bepùblicas que los des« 
precian.— Partidarios de la libertad de la ensefianza, cuando la 
«Qirersidad laica predomina 6 el Estado toma sus precauoiones 



> 



— 13 — 

contra sa sistema corniptor, — 7 exclusivistas^ caando por me* 
diode infamescoQcordatos haopodido enseflorearse de la eda- 
cacioQ de los pueblos, à acentar su predominio. — Estando en 
Suiza en minoria, piden 1a1iberttfd,7 Io mismo en Irlanda, yen 
/ustria, en Roma, en Napoles, en el Perà, y en Ghile, piden la 
abolicion de todalibertad, el esclusivismo del culto, persiguen 
la prensa libre, anatematizan 7 se sirven del brazo secnlar para 
sus fines. — Ay del pueblo que los acepta bajo el sofisma de la 
libertad invocada, asi corno del enfermo que aceptàrala libertad 
del suicidio. 

Asi no solo la Masoaeria b.*. h.* . tiene que aspirar àia noble 
mision de ser la religion universal para educar pueblos virtno- 
SOS, sino que tiene que combatir ó la violencia 7 {i la astucia. 

No nos formeaios ilusion sobre la dificultad de la tarea. Al 
contrario, encaremos corno espiritus sinceros Io que debemos ha- 
cer para proseguir en nuestra marcha 7 ser dignos de nuestros 
antepasados, que en medio de los peIigros7 reyeces de los siglos 
bàrbaro» han podido trasmitir basta nobotrosla escuadra 7 el 
compas, à la luz de la estrella que brilla en el Oriente para edi- 
ficar el tempio de la grande humanidad. 

Pàracumplir esa mision debemos ser severos en nuestras ini- 
ciaciones, — fortìficarnos en el estudio de nuestras traducfones, 7 
70 propondria una sesion mti^na todos los meses destìnada Àia 
enseAanza del dogma. —Si nuestros enemigos minan el terreno 
qae pisamos, vigilemos con la lampara encendida para salir al 
encuentro del espCritu aiiunciado, — 7 si ellos aspirane apoderar- 
se de las funciones muoicipales, — aspiremos tambien nosotros 
d apoderarnos del poder ejecutivo, legislativo 7 judicial 7 mas 
que todo de la direccion de la enseflanza. 

He dieho. 
Buenos Aires Nobiembre i5 de 1860. 



'4.. 



>• 



SEfiVSftO. 



(IHÉOITO.) 

\ NadaaaeYo> biermaaos. — Dogmis 6 principipa, .tradjpiomen ó 

..tuperanzos que se os ensefien, todo^o puede seros oo.purte co- 

' nofiido j tiene su origeo en las ideas.necesaria^ que iiaceiii^oa 
el hombre, y que la ciancia desirrolla. 
Acordaos del proceder Socràtico.— La enseftanza de Séejtates 

. se reducia à descubrir, ù nj udar, à revelar en el alma misma del 
discipulo* los gérmenes que el verbo eterno allf deposi tjtra^r-y 
68 asf, corno despues esaenseflanza ha venido /k^ser corrobanida 

,por el texto magnifico con que San Juan obre las puertasidel 
evangelio: — Era la Ita que alumbra diodo hombre que tiene 4 e$te 

.laiiJido.^Esa loz, él misoia lo dice, era la participacion de la 
etema inteligencia. 

Esaluz, pues.. eslamisma que quizAsya conocfais, pero con 
Iacual4>s iniciamosy osdamos el bautismo luminosa de* miem- 
brosde unasociedad,,cuyo objeto es la ar^juitectura moral de la 

'bumanidad ìndivisible. 

El vapor ha existido en todo Kempo en la elaboracion de la 

• natnruleza. Lo mismo la electricidad, y todos los flnidos y fuer<^ 
cas conocidas, cnya^plicacion ^ los pr ogresos humnnos nos asom- 
bra. — Pero comparad la eiistencia del vapor, à la conciencia de 
9t ftierza y lo que es mas, à la or^^anizocion de ^sa fucr^n por 
«ediode la mecéttica indinìlria!,-*-y verèis.la distaacia qua me- 
4ia entre la orgénizacion y la concienda de i.nna fiieraa ÓL de una 
facultad, y el becho solo de su existencia. 

Ese vapor, esa fuerza qae se perdia,coneent4*ada^ergàriinda, 
aurea los marea, devora las llanuras, atraviesa las iiontafias, 
trasportando los productos de los dimas, los bombres éé todas 

. lus razas, los pensamienios de todas las eseuelas, cruzundo y mez- 
clando los elementos materiales, mnrates, é iatelccto»ies>de la 
>huiunidad, enunforo tao. vasto corno el . mubdo^ pira nealizar 
laharmonia predestinada, y la omnipresencia de toddJdubellOi 

l 'd* itodo ìw, Atil, 'M todo Io justo. 



— 16 — 

Del mismo modo la masoneria» h.'.. Laiaz existe, existia. — 
Todos reconocen la necesidad de un vinculo coinun^ pero casi 
todas lag religiones j s^ctas, han pretendido imponer sus formas 
y ritos ncculiares y esdusivos, à la forma universa!, que desco- 
no8e las fronteras, j que ignora loslimites, y que es la que no* 
sotros proponemos. La masoneria en medio de todas las disiden- 
cias, divisioncS) ódios, ; persecaciones, ha elevado su bandera 
en la que brilla el triànQ:u1o inmortai de la Trinidad divina, cuya 
etlcarnacion humana se lìnmalibertad — igualdad — fratem^éad. 

No discutimos sobre dogmas, ni sobre principios. Exigimos 
tan soloel reeonomiento del Àrquitecto su| iremo de los mundos, 
sin cuya existencia, y reconocimiento, sociedad, le\es, civiliza- 
cion y progresos sacudidos por el Sanson de la duda, rodarian 
desquicindos al abismo. Exfgimos el reconocimiento de la in- 
mortalidad del alma, sin cuya verdad^ « està vida^ .seria^ corno 
Io dijo Hugo, Pkdigna del Dios que la dà ydel hombre que là recìde. » 
Exigimos el fébbnocimiento de un vinculo supremo entre ese <^ 

Dios el eterno, y entre este ser el inmortai, para continuar el 
desarrollo de la crisàlida celeste que la humanidad contiene, 7 
que no puede terminar porque tiene 1 la eternidad por tiempo^ 
A la inmensidad por campo y al infinito por termino y desco de 
snsaspiracionrss sin fin. — He ahiloscimieritosindestruc'tibicsdel 
tempio moral tan vasto corno el mundo, que losmasones, apren- 
dices, compaderos y maestros, levantan con sus manos bajq el 
amparo de la luz del cielo y de las luces que nosgoian. 

La masoneria quierepues fortificar todo lo quees universa!.— 
La universalidad es su cardicter. Su bandera de enganc)ie, no 
establece clasific«ciones de riqueza, de color, de patria, de re- 
ligion, de profesion. Su ley de ciudadaoiaìmpone corno Anica H 

condicion d la virtud, para ser inscripto en el registro civico de 
esa Jemsalem porque suefian los mortaIes« de esa ciudad que de 
Oriente A Occidente y de Septentrion à Mediodia, realizara* lat 
palabras del Apocalipsis de San Juan, « que no ha menester Sol, 
ce ni Luna^ que àlumbren en ella\porque la Clafidad de Dion 'a a/t^m- 
* «' bró y la lampara de ella es el corderò. . 

« JVb entrare én ella ninguna cosa contaminada^ ni ninguno^ que 
« cometa abominacion y mentirà. ». 

He ahi ouestra ley de eleociones para ser cladadono de la 
efaidad maiBònioa. 

Se OS han abier to las puertas. Habeis pasiido pdr la» proebas 



-X." 



-4 ':17 - 

qae se exigen .para reóibìr la luz. Sed ptiés dtgnos de hi Itiz, 
porque la luz òs seguirà en los recóoditos de la cdneiencia para 
tòcodriflar Yuestrasacciones. *' ' , 

La iniciacion es uepesaria. Toda religion la impone; lodo Es- 
tado la exige. £1 . cristianismo emplea ci bautismò deVagua, 
simbolo dela puriiicacion. — Gì Estado, là r^nta ó la Es'cuela, 
simbolo de nrraigo y de instniccioQ.— La Masoneria, impone la 
inz corno bautismò^ ò la aceptacion de la revelaciop eterna, que 
nos hace.pàrticipdntes deTa liiz divina, de la' ley en lacònciencia 
para dirijir la libertad. — Exigimos pues todolo fundamentalque 
las religiones y sistemaspoliticos exigen. La confesion libre^ la 
comunicacion directa de la coucienciu conel Jiuz' supremo: la 
puriiicacion de nuestras faltas, al confesarlas j proponer no re- 
petirlas, que esla realidad del simbolismo católico, y ' lo que es 
mas, la alirmacion de la liumanidad uni versai, de la patria uni- 
versai, de la Iglesia universal, en la aceptacion de la fé ma- 
sònica. 

iSe cree por ventura que hemos llegado à tal estado de per- 
feccion en libertad, igualdad— fratemidad, que ya no sea nece- 
sario sacerdotes, apóstoles, misioneros y propagadores de la 
santa d oc trina ? 

Hay esclavos en el mundo. Luego la maàoneria es nece- 
saria. 

Bay privilegios, distinciones de raza, de clases^ de naciones, 
òdiosy prevenciones separatistas, guerraspermanentes. — Luego 
la masoneria es necesaria. 

Hay ignorantes que buscan la ciencia y no pueden adquirirla; 
hay enfermedades, mìserias^ desgracias irremcdiables,-^barbà- 
rie que es necesario civilizar, luego la masoneria es necesaria. 
— ^Hé ahi por lo que haceal estenor.— Y por lo que hace à la in- 
timidad misma dela humanidad, — no vemos claramente la dis- 
tancia enorme que nos separa del ideal en todos los paises? — Ka 
vemos las instituciones imperfectas, las leyes vejatorias que aun 
subsisten. los dogmas rivales que combaten, las fglesias que fluc- 
tùan enei oceano delasdisputasy de losintereses? -^No vemos 
auu àia mayoria alejada del esplritu, sumerjida enla materia, 
procurando encontrar en la materia y en la sensacion el fin de 
la inmensidad del deseo ? — Luego la masoneria es necesaria, 
porque es el reinado del esplritu . 
'La masoneria tiene pues que combatir al error, al tìcìo, à la 



desgmeia, f} d^Iqr. fisico / mpral, A]a$ tinieblas de la inteli^n* 
..eia. lt,para(»iecpml)àteqae darà tanto corno là historia, sella 
organìzado j josotroa boy empezais Aconocer sa discipliaai por 
^ 4)ijt6 sin di^QÌ4)lina nada se conjiigae. La base de esa orgoniza- 
cion es la àsqciaeion j la obedieòcia del hombre libre. Tene* ' 

mos ttna.gerarqu(a: Bespetémotsla.— Aprended, pues, desde lioy 
A respetar nuestra organizacion j autoridades. 
Tetienios nnestrahìstoria.naestros medios. nuestco fin. 
Nuestra historia està encarnada en los progreso^ de los pneblos^ 
en liis llamas de las bógueras estinguidas^ en ' el patlbulo qué se 
averguenza ;à da presentarse en las plazas de Iospaeblos,:en 
las pehitenciarias què se levantan, para . la rehabilitacion del 
delincuente^—en las garantfasdela vida, dola propiedad 7 de 
, la libQftad del pensamieuto; — eh la abolicion sucesiva del tràfico 
,d<^ escla^oS} en la desiiparicìon del tormento del código penai; 
en los conquistas del derecho de gentes para disminuir los males 
de la guerra. ^ 

. ^En qné progreso no encontrareis la accion direcfa ó la in- ' 

floencia masdnica à despecho, 6 igooràndplo los mismos que lo 
' ooinbaten ó j)rotejen? 

Nneslros medios' son la organizacion de nuestras lOgias« y la ^ 
accion de la razon j del amor. 

Nuestro fin, la construccion de ese tempio, enenjo aitar las 
oaciones vendràn un dia cou los trofeos de todo despotismo ven- -v.] 

4;ido, à estender la mano para removerla alianza definitiva de 
los elementos humanos, presentando al creador el mas bello de 
las.espectiìculos: Lalibcrtad fratemizando, la libertnd pìdiendo 
al creador etra tierì*a ù otro cielo para continuar sus victqrias 
de luz, de fuerza j de amor, basfa la consumacion de los siglos. ^ 



1tEBXSBÈL00 



(IffBftltOi) 

Jia M. * . .deifallece eati*e oos^oitos. iVor qnéT 

Ìì)èbe degfallecer? 

ffa por renlura desapàrecido el mal de la superBéSe ie la 
tierra?— No bay ja miseria qae 'àliVIar^ tkìéow qtté fébaB^ttar? 
ignorancia que disipar! — ^No haj ya guerras nadtHiàles m eiVi- 
lesqueeatinguir, que aplacar discordias, aparqvias ó despòtitlDOs 
que combatìrr— Hall desaparecido los erròrea ftìUdamétitale» 
que divideu las creeocias de los paeblos^ engendr andò la separa- 
cion j ]osoìdioé?--£?ro baybài'batos j sal^ajea^ué citilìzielrv^* 
claros que redimir, — multiìudes ignoratttes que és neteaario 
eleTar a la categoria de hombreslibres? —Està è1 Udndo tini uni- 
fòrmadoenreligion 7 pòlitrca/qnela rerdad noneceatta )^pa- 
ganda j sacrificios? — Y para reasnmirlo todo en una palabra— 
Besplandeée eì tiien, 6 impera* ia rirtud en la ma^oria de los 
hombres? 

-Noh.-. 

Y para Ùénar de àlgun modb progratiia tan' grandioso, 
creemos por ventura que las religiones positivas, los sistettfas 
de gobiemo, y los partidos que militan, sean sufibientes é en- 
Iraflen la solucioq de losproblemas, ó contenganlos medios (ffi- 
cacésde desarroÙar los bienés, de gstrantirìos pirogresòs 7 de 
pacificar los espiritiis? 

Si ba7aIguno quelo crea, que se presente, 7 ^^e espónga la 
nueva, dlaantìgua reTèlaoion,— 1K faajjr àlgutìo qnéténga «unte* 
sias encamado ,en ,algupa religion, politica, ó utopia— que 'se 
presente 7 nos diga corno Jesu-Ct*lsto /yo tùyla Hb. 'là ^tia^ la 
salvadonl * 

— i^o yemosalmundó^cargado dercdij^ionesxdetemplos, sin 
qu^ de Qingunode éltos s^I^a e^a To^ que necesita et alb^ hu- 
manji para regenerarse, para le vantarse, para buscar ^sa cfudad 
dejùsticia, teétaméoto''detòdfis(a$ èdalAès ^ profecìà de Hflias 
las creencias? ^ 



— 20 — 

Cada religioD se eree poseedora dela Terdad 7 cada mia de 
ellaa cree qne la aalTacioo depeode de sa credo. — De donde se 
deduce qoed^odas ellasaoafilsaft^ ó todas ellas contieDeii los 
elementos de la Terdad ibaiQtable algimas weees edìpsada, pero 
jamàs perdida ea la memoria qoela transoiite 6 en la razoa ui- 
Tenal qoe la descabre. 

To creo mis b/. hacerme el interprete de Tnestro deseo por d 
bien, de taestras bnenas intenciooes j callados pensamientos, 
dela grande interrogadon qae eoa condencia 6 incoosdeote aco- 
sa Toestras ioteligeacias, caando ai Create del tremendo proble- 
ma delmal^ dela desgracia, ó de la dada, ToWeis Toestras mi- 
radas al ser supremo pidiendo uoa ilumiuaciou qne os disipe las 
tìoieblas 7 os ensefie la TÌa de tìtìt eoa provecho ó de morir con 
gloria. 

Yo creo no defraudar Tuestras esperanzas, ea este actotan so- 
lemuepora mi.— si ajudado porla boeaa disposicion para es- 
encbarme, me acompailais con Tuestro baen deseo para sostener 
ifii discorso sobre el oceano proceloso de los tiempos. 

^ué queremos? 

En està prognata ta encarnada la grandeza del hombre 7 de 
su destino. 

Bl animai — ^y todoslos seres infenoresi, signen mudosd cami- 
no dela fatalidad sin inqnietarse, sintemorysin esperanza. 

Pero en ei hombre se despierta una tremenda inquietnd. — 
El quieresaber donde Yd. Io qne es, de donde Tiene, Io que 
serAl 

EI stente una fuerza sublime que se llama libertad, qne pide 
una direccion. 

£1 tiene una inteligencia que se abre sobre la creacion para 
conocer sus Ie>es — y busca la lej del ser humano. 

Ejisientesucprazon corno lacopa encantada de la Tida que 
desJ^rda de .amor; depasiones, — yquiere 7 debesab'er lo que 
haide amar., 

«—Y en lodo tiempo para la necesidad de la inteligencia se 
presentii el dogma. 

— Para la direccion dela libertad la lej ó lamoral. 

Y parala satisfacpion de su ampr. la santa faumanidad con su 
cartejo que es la patria, laamistad, lafamilia, à todaslas relacio* 
^ MB iK>ciales,àJ)ios corno fin 7 principio 7 coronacioo delaexis- 
tencia enei seno de la eternidad que nosenvuelve. 



^ 



^ 



— 51 — 

Pero clamor sin el conocimiento es la atraccion sin centro. 

La ley ola moraUin el dogma, es una opinion, Taga j flotante, 
incapaz de apreroiar la Toluntad. 

Es pues necesUrio que sepamos porcine debemos obedecér, lo 
qne debemos amar ; preferir. 

Esa cienciaesel dogma. 

Ahora se presenta una cuestion. ^Cual dogma? 

Entraremos nosotros à discutir todas las creencias? 

^Pero con qué principio superior las juzgariamos? 

Tenemos el criterio? — poseemos alguna creencia madre, fnn- 
damental é incontrastable que nos sirve de base para lerantar 
el edificio de los principios? 

Sij'-Crcemos en el grande A. D. 0. — Creemos en la libertad 
del hombre — y esto basta. — Con esos dos principios hoseemos. 



I 
\ 






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1 



CUÀRTO* 



. %■ 

I 



, (InÉoiTO) '' 

El grande Arqoitecto del Universo ha coDSIraido sa tempio 
que se llama ioniensìdad. Lp inmensidad poblada respira co 
su seno;, y todo.ser, desde el «omo basta el sol, son piedras 
inseparablés del monumento sin Ifroites que suspende en bus 
bóVedas lossistemas de.los mundos, corno un discursode ccnr 
telìos, que revèla un pensamiento.un sentimìenloy una voluntad 
suprema; 

A donde tìo alconce el telescopio, la.razon alcanza; y cn toda 
parte de la inmensidad. entodq momento de la eternidnd, se 
ve la misma Icy, ìa miànla médida distribnyendo el moTÌmicnto, 
las misftnas columnas sosteniendo el peso del firmamento visiUc! 
del firmamento invisible y de todo^. los cielos posibles que la 
razowproyecta mas alla de 'los espacios. Las columnas de cse 
teitoplo w Ilaman alraccion sostenida y ejercida en rason direeta 
deltts ftiazM -é inversa del euadrà'to de las dùtaneias. Esa es la 
fuérwque dominada dformulada por la geometria divina ha- 
elerado con una sola palabra, la arquitectura de los mundos 
Ellbstienen la mùsica celeste. Ellos entonan el himno de la 
créacioB, cn la lira de siete cùerdis, con los siete colores del 
pnsma pero falta la palabra del hlmno, la conciencia de csa mù- 
SIC celeste. El universo roeda fatalmente, tributando el ho- 
menaje del csclavo. Faltaba el bimno de la libertad y fué el 
hombre. j ^ ^i 

Abriòsus,ojosUlalu?,recibiólainiciacion delos«ielo« por 
la mano misma delArquitecto creador, y desde entónoès la' 
matura prpdilecta recibid la mision. de construir un universo 
en la concienfcia, de edificar un tempio moral é imagen deltem- 
fn If "'!; ,^?.'' W masoneria. Su orijen se pierde en 
Ut^tT/, 1 '''H' ."">"'^'^« «' P'«». '«geometria, 
^?4 h "^'^ *" ^* cumbrede 1, montafia, en là primer 
miittóiì, dcjltf Vida, ù los rèsplandores del astro, simbolo cn to- 



- 24 - 

das partes de la palabra ó de la laz, y que se llama Indra en la 
India, Orzmad en Persia, Helios en Egipto^ Adonai en Fenicia, 
Apolo en Grecia. Ha recibido lag columnas qnedeben snstentar 
la bóveda dei tempio moral que se Ilaman libertad, su piedra 
fundamcntnl,1a piedra bruta que es necesario elavorar. Igoal- 
dad,la medida, el nivel que debe pasar, el equilibrio que debe 
sostener todas las partes; y fraternidad» la bóveda que une el 
monumento, la harmonla q^e debe resultar de todas las perso- 
nalidades, que debe existir en todos los aprendicetf que escri- 
ben el bautismo de la iniciacion, en todos los compafieros qut 
se unan para levantar las murallas, en todos los maestros que 
Ilevan la palabra directora. 

Pero hay un hecbo terrible, innegable. Todas Ins tradiciones 
lo atcstis^uan. Hobo un dia en que las columnas de ese tempio 
primitivo fuéron sacudidas y el tempio derribado, sepultando 
en sus escombros la divina arquitectura. Fuè el dia de la apa- 
ricìon del mal ò del pecado. Desde entonces la bumanidad 
dispersada, sin hogar, fugitiva,despotizada, ha elevado una pro- 
testa procurando levantar las columnas derribadas. 

Hombres escojidos que gunrdaban en su seno Iqs resplando* 
res de la geometria divina, se organizan para estudiar el pian 
del tempio y reedificarlo en la conciencia. El enemigo triun- 
faba, y era necesario el misterio. La masoneria se organila 
comò una conspiracion tenebrosa para salvar la luz^ para fe- 
cundizar el testamento, y desde entonces circula en las entra- 
fias de la tierra comò las vetas de oro que es necesario arrancar 
con el esfuerzo. Los mnsones quieren que sus columnas aean 
de oro y por eso se sumerje en la tierra para arrancarlo y faa- 
cerlocircular con el sello de las palabras sagradas, moneda di« 
vina que asegurn el comercio de los productos de la ciencia 7 
de la fraternidad. 

Derribado el tempio, la sociedad quedaba sin albergue^ lai 
pasionessin limites, lasacciones sincompds, las personalidades 
sin nivel, el hombre sin escuadra para adaptarse, à la forma- 
cion, A la colocacion de las piedras del edificio. 

Era necesario volver à recojer esos despojos sembrados por el 
naufragio, volver ù enseilar el uso de los instrumentos^ A des- 
cifrarel pian perdido. De otro modo el hombre viviria Amer 
ced de sus pasiones, despotizado por el hombre, esplotado por 
el fuertC) sin recibir el salario de sus obras. Era necesario 



- 25 - 

elevar el aitar del sacrificio, piedra fundamèntal de lasocicdad^ 
''^ »(<piV'èvtno\tìj^ /uz^^ft' la «if, c*tf>ò'fil^}jo :^é èl élìximn/ù de 
* los pueblos. Ytodo esto esfìr tenttitiVa de todafa 1a6 i^eligi^ncs 
'^^'àé h tférta. Todas eììas cónàerv^ni fragtrieiitds'' Sei dìvitìo tes- 
tamertlo.' ^ Pfu hay sócieda'd sin réìigrorf,"— ^y no Bàj'tèligìpH sin 
* tem|)!o. Él tempio és pues la òbra de todos- él esfacr^O de 
'■ 'mas. '' '\ - '- '. • ^ ;• • V "• • '• ■' .''-•'"1 
' i Guài C8 enlAnces el tempio de la màsoneria? '. ' ,1 
El temp!o universa]. Es en esto qae se distingue de^lèdas 
las reli<riones. Es en esto que consiste la superioridad de su 
arquite( tura. 

ncconocer lo innegable, afirmar el axioma de la exìstcnoìa, 
que esDios— yel yfnculo qne A él nos une^ la inmortalidad 
del alma. — Aceptar lo que tiencn de icomun las rcligiones de la 
tierra, para formar una iglesia mas vasta que todas las iglesias, 
w un gobicrno mas libre que todos los gobiernos, una religion 

' mas uni versai que las religiones existentes, respetando d todas 

corno cmauacioncs del mìsmo principio. — Asociar las razas, pa- 
cificar los partidos, unir lasnaciones, combatir el error, liber* 
tar al hombre de la tiranfa de las pasiones, de la tirauia de los 
hombres, abolir el tormento, el tràfico de esclavos, apagar las 
lìogucras, disipar la intolerancia, practicar la igualdad y la 
\- beneficencia, contribuir al desarrollo fisico, morul é intelec^ 

{ tual de la humanidad, combatiendo la miseria con la caridad y 

la asociacion, lié ahi algo del programa de la masoneria, he ahf 
algunos de los titulos con que se presenta ante la historia de los 
pneblos. - La masoneria puede ver sus trofeos en la mejora de 
1 las costumbres, en los principios consìgnados en las constita- 

cionc^ y los códigos. 
>2 Si el alma humana fatigada de las Inchas de la tierra é insa« 

ciable por unbien, por una felicidad que no encuentra; si lo» 
pueblosfatìgados doblanla cerviz àlos tiranos, y someten sa 
[ inteligencìa al error, -si los males y el despotismo,la anarquia^ 

I losodiosse enseflorean del gobierno de las sociedades, la ma- 

soneria abre suspuertas à esas almas, conserva y fecunda en so 
tempio el Tuego divino de la palabra de verdad, y estendiendo 
ius iniciacìones puede llegar à ser la direccion oculta de la pò* 
litica, \ la esperanza de todos los que sufren. 

Somos nuevos,pero ved la antigùedad de nnestra tradicion; la 
bandera de la masoneria se desplegii eo la ribera del Pla|a par^ 

5 



^ •; 



— 26-- 

Mrrir ft la causa de la religioB anìTersal, A la camade li demo* 
crada, y A la prAciica de la caridad, 

Tengamos constancia para sostenerla.— Ta Temos sos efectoa. 
Bendiciones mìsteriosas circolali, 7 el anciano, el huérfano, el 
enfermo, la mujer desvalida reciben h ofrenda de los hijoa de 
la Tioda. Tengamos amor 7 Teneracion por nuestras fórmalaa. 
Elias ban recibido las miradasde todos los pasados combatien- 
itti. 









■monsTAOonTBA cii oBuaftc db fbancia. (i) 



(iHEDITO.) 



Acabo de leer el decreto de Napoleon tercero, por el cnal 

4Ì) C'mnnkaeion de alfnnot Tenerablas de Paris* todos los yenerables 
del Grande Onetife de Francia, 

Los ab.ijo Grinadoe, miembros de la comision nombrada, hace dos mevs, [la- 
ra una reanion de los Tenerables dd Paris para asistìr al con»Jo del Gran 
Maestre en sa lucha legai eontra la antigna administracion de' Granite Oriente» 
j saplir si nècesario faere^ declarar qae el norobramiento d** iiiievo Gran M aes- 
ve poniendo unttrmino ft la sitaacion anormal en que se encontraba la ìns- 
titocioD, haee qoe sa misìon sea ya sin objeto. 

Sin embargo^ antes de separarse, los miembros de la di'-ba comision creen 
deber diriiirse k sos bermnnos de todas las logias para incitarlos k rfH*x>nocer 
el poder del nnevo Gran Haestre» aonque no sea emanado direirfamente de la 
eleccion, corno lo queria la constitacion i el Grande Oriente de Francia, y k roU 
?er k continuar inmediatamente sos trabajos masónicos bajo la direccion de 
SDS representant s naturales. 

Todo hace esperar one la franca masonerìa francesa podrA, bajo una sabia 
éirecdon, ilustrada y libre de toda solidaridad con la antigua administracion» 
entregarse dignamente k sa pacliica obra dò B neficencia, de moralizacioa y de 
progreso intelrctnal. 

RManoselqae sea permitido à los infnseriptos dirìjirse nna ves ann& sos 
hermanos para proponerles celebrar el advenimìento de su Gran Maestre por 
medio de un arto verdaderamente Masóniro. 

Lasciodades deLeonydeSanEstevan, vidndose particularmente abnimadas 
por esa gran calamidad social qaese llama chomege (nestis), los venerab es aha- 
jo firmados inviiin k losotros venerabics de Paris y los departa mentos&consn- 
grar todos los recai sos de que sus logias paedan disponer para socorrer k los 
obreros de esos dos grandes centros de poLlaeion. 

Este modo de inaugurar on nuevo poder debe ser el mejor en las actuales 
eirconstancias. Porotra partis les pertmeee k aqnellos que con su laboriosi- 
dad 6 enseàanza honran j preconizan ti trabajo, el venir en socorro de aque- 
Uos qua enlre los trabajaJores es'.én seftalados comò pacientes de mas intensa 
miaeria. 

Saludos firatemales k todos lospuntos del trìftngulo, y sin escepcion de opi- 
nion, de nadoD 6 de creencia. 

Paris* Febrero 16 de Ì86S. 

Pemet-Yallier, venerable de la logia el Tempio 
de los amigos del bonor Frances, presidente 
de la comision; Andres Rou selle, ven^ be 
de h Logia bis-Montyon, secretaridde la 
eomìskm; elcetc. 



— 28 -- 

nombra de sa propia autoridad al gran Maestre de la órden 
Masóuica de Francia. (2) 
< . ; Pfo puedo comprender, ni atendiendo à las leyes, ìnstitncìones 
j espirila de nuestra ór Jen se puède con]pi*end(3r semeJHnte i£- 
dicacion de p.irte de la órden, ni seinejante autoridad de parte 
del emperador perjuro; — por lo cual me dirijo à yos querido 
gran Maestre del p:ran Oriente de la Bepùblica Argentina, para 
queelevcis vuestra poderosa palabra protestando. 

Tal decreto aceptadoy de^najturaUza nnestra órden, j loquees 
mas, la prostitute. 

La autoridad del consentimiento libre ya no existe ftn la ór^ 
den que ha conservada al mundo las prActicas j, forroas de.Iali- 
bertadquelospueblos despues han aceptado;— y por el contra- 
rio, aceptando lioj' ese hecho, la ìnmoralidad y la centriilii^acion 
del despótisinOy es decir, la organizàeiondelmal^ sé o|)onén dt^la 
institucion que pretende ser la organizacion del bien. , 

Nosotro9 que no pod3;no3 reconoser nin^un haclio ni poder 
apoyado en là mentirà; no poderoòs reconocer una autoridad 
masónica emanada delorigen espùreo de un poder traidor À la 
.Bepùblica. , 

Kosotros qae aceptamos la igualdad del bombre y la autonoQiia 

(2) DECRETO lUPEBIAL, 

IVombramlento del Gran maestre de la <&rdeii masónlea. 

NAPOLEON. I 

. Por la grada de Bios y la Yoluntad naclonal, Emperador da Ics Fran* 
ceses. '" 

^"' A todoslospres%*nte8 y veaideros, nìnà: 

YìdoB Ica articulos 291 y 294 del Cùdigo penai, la ìey del 10 de abril de 
1834 y él den^ del 25 de Marzq de 1852. ' ' 

' ' ConftMerando los toIoì manifestados por la órden masómca de Francia;.de 

conservar nna fepresehtjcion centrai. ' '' ' ' ' • '1 

^' ' À |)ropuesta de Tiuestro ministro delinterior^ 
Hemos decretado y deeretamot lo slguiente: 

Art. i.^ El gran maestre d^ la órden masónica de Francia el<»jidoh«ta 
aquf por trea ados y en virtnd de los estatulos de la órdeià, és nòmbrado dii^- 
. tamente por Nos, para este mismo periodo. *' » • ■ 'F 

-" Art;2.<^ Su Esc. fel iiiari;»ca^,M^iaQ està nombrado gran-maestr) del 
Grande Oriente de Francia! ' ' ' ^ 

Art. 3. ^ Noestro ministro del Interior queda encar^ado de la ejeeaoion 
del predente: decreto. 
Dado enei palaciode lasTullerlas, el ilde enerode 1862. 

I NAPOLEON. 

.Por el emperador: 
,kS1 miiQl$tro 4il interior. 



k» 



— 29 — 

de nnesfrn órden, no podeinos reconocer una antoridad qne 
anala el priucipio electivo y la soberanìa interna de naestra aso- 
ciacion. 

Conservemosla trndicion. El decreto imperiai si se acepta, 
esel dcsprcsIìj^Mo j muerte de lamasoneria. 

Sì nopodenios dominar al mando, inspirandole nuestro esplri- 
tu, é instituyendo nuestris pràcticas^ — no dejeraosporDios, qua 
el mando nos domine, injertando saveneno en el àrbol de la 
cienciaqae enei paraiso de Oriente cnltivamos. 

En nucstros dias se revela cada yez mas ci principio de la 
solidaridad de la especie liumana. 

Las guerpascontinentales de la Enropa, reperculen enol man- 
do. La cuestion dela nncionalidad de Italia envuelve una era 
naeva; y la desnpnricion del papado, su cspulsion de Roma, ó la 
limitacion espiritual y temporal de su poder, sin Io cunl no hay 
nacion Ttaliann, sacudira tambien à todo el mando católico y 
especialmeute h la America latina. 

Y cuando se dest ubre cada dia mas, esa trama misteriosa de 
la historia^ revelando la soberania temporal de las nacionalìda- 
des y la soberania espiritual del pensamicnto humnno, ^dejare- 
mosnosotros, libres masonesdela Bcpùblica Ari^entina, que el 
poder qae destruyó la Repùblica en Francia, venga ù inmiscuir- 
se enei conzonde la masoneria para decapitar su base demo- 
cratica, j entronizar en el santuario de la luz de libertad la vo- 
luntad de un dèspota? 

^Gallaremos ante la consumacion del atentado? No lo debe- 
mos. Si el Oriente de Francia consintiere en su propia abdìca- 
cion, él respondera en su dia, y cuenta estrecha se le pedira, 
pero aosotros no podemos, ni debemos siicncìar el escàndalo, 
sino elevarla protesta del pueblo mason para revindicarsu ho- 
normansillado, sutradicion quebrantada y el espfritude susins- 
titaciones vilipcndiado por el poder intruso de ese emperador 
de los Franceses. 

Asi, venerable y querido pran Maestre, os ruego, no desaten- 
dais mi pcticion, y que pronto el mundo masónico conozca, que 
el Orientede la Repùblica Argentina es digno de cumplir los al* 
tosfines para que ha sido instituido. 

Francisco Bilbao. 

mi. 



V 



i. 



U REVOLDCION RELIGIOSA 



PIMMO mi TRADUCTOl Bl U VDi Bl JISU8. (I) 



1 



Bcbiendo pablicar on libro, sobre el problema de la difilli- 
dad de Jesnsy empezado aotes de la aparicion de la obra del 
sefior BenaOi no queremos presentar en nn pròlogo la materia 
de ese libro, sino indicar el morimiento religioso de nnestro 
tiempo, el lugar de la «Vida de Jeans,» en ese mofimiento, ca« 
racterizar y reasnmir ese libro. 

En enanto à detalles sere mny lacònico, no permitiendo la \ .» 

nnidad de un pròlogo, abrazar todos los incidentes, contrastes, /; *^> 

contradicciones 7 episodios que contiene el asnoto qne juzga- 
mos. Por otra parte, ellector Ter& en una serie de notas, nnes- 
tro juicio, sobre puntos importantes en si, pero accidentales en 
la obra. 

Pasamos A la esposicion del problema. 

I- 

VITA CON GIENGIA AHTK EL PEOBLBBf A DB LA 0IVIIIIDAD MB JESUS. 

Tambien he creido, no por convencimiento, sino por ednca- 
cion, ^e Dios apareciò en Jesus, ò que Jesus fué Dios. Pero 
debo hacerme justicia dando testimonio de la coufersion de 
ona alma*8edienta de rerdad, que por su propia iniciativa, 7 
por su persistencia tenaz en no olyidar la revelacion primitira 7 
fnndamental de la razon> Uegò Àia verdadcra solucion. 

Esa idea de la divinìdad de Jesus, sin conocerningnn libro, sin 
haber oido ningunanegacion, desde mu7 temprano preocupò mi 
intelijencia. Lectorempecinado de los Evangelios, creyendoque 
contenianlarerelaoion de la palabra divina, aellos en mis dudaa 
acndia; 7 profundamente católlco, poco à poco descubri que el 
catolicismo 7 casi todo lo que la iglesia catòlica ensefiaba^ 

(1) En la tndaeeion de la cVida da Jetost efcriU por Ernesto Renan. 



I — 32 — 

no estaba en los Evangelios. Este trabajo interior y contiana* 
do, veprodfa^Y^ML fi%we W^fVSf9»»t^'3'iÌP* difeipn- 
tes ne^raci4Q^^tJeMiUftn<ldorflUitdM»JhL àhiainreot&H>e- 
riodos históricos» es decir, las diferentes heregias, basta lleprar 
àia Reforma de Lutero. Fui protestante sia saberlo. Dcspues 
de haber 5Ìrap^\fiQ^9 iflj^f^^^jijag^/i^jtjUq c^^^ tex- 

topuro de lo^ Evaiìfelios, erimiuaìidó la confésiòn, pdrque Jesua 
no la institme; la autoridad iofalible de la iglesia, porque 
Jesus nq ft^nc^ó Ijjl^^a sacerdotal; la pracion publicù en co- 
■Tiuò'/.eny tempio, étilìllf^i Voz/cpniezos fensiétìadós.'dtemehio-" 
ia, porjque J^sus ^fàra y terminanWmenté la prtliìbc; la'neije- »^ 



mu 
ria 



herèje 

eia, l)orrado.de mi intelijencia el dogma de Ih calda ó'. pecad'o » 
orij»in^, y'IaspèiiaslpW^ùas, p'or estar én contradlcciòriabierta 
con' e! dogma del ariiof, Sfe làcàridàdV y de la toiscricórdl?! quo '«* 
caràcterixa la*orìj;inaIi(iad y gràtideiìt de Jesus, riii' csplriiu ni-" 
turaìmeqfe s^uprimió tódò Intetnieiililrio entre ©iosyla con-^ -- 
ciehcia. La intensa aliègria Itine Inuùtlaba mi alma disipandoél* « 
espfritu taciturno, tembloroso y tertrible que el catolicismo ma' ^^ 
comunicdra, la nègacion de tanto èrror, y la invasìòn de tuiita 
verdad, me dieron la conciencia[ de la evidencia, y ci scnti- 
miento y ternura de una bendicion del Eterno. Afirmé mi 
razon cordo emana^òn,. participacion, 'fiubstanciai, vibrncioa ùf 
comunicacion de la razon divina. Aquello de Juan, que «e/ t*er- 
bOy er(^Jia iyz.^on q.ué tòdp homhre viene deste mundn,ii confirma* 
ba pienamente la intuicion de mi razon; Me setilf sobcrimo'^ - 
pero quedaba una dud^. Si él Evang;elio es reveìado^ si él 
contiene la.palabra ^e Dios, à ella debemòs sométernòs; Està*' ' 
consecuencia era ptra ajarma. iSo^eiimiento à la palabi^a ' es* 
crito? iQué viene à ser entohcès là soberanìà, la indepcnden-' 
eia. del juicio, la libertad del pensamiento? iii el libro contutiesé 
coSas que la raion rechazare, debo sortìeterla? Y'entonces, cutkl es 
^eltìtalo y gloriade esa razon què sublima al hombre y lo hace '^ 
disnodò rnerttoódedesmérito?— iSi'el libro dice què Jesus ès- 
Dios, flebo Weertó?^ Ké aqul de ritìéVó erprobVeiiia fùndamen*' 
tal que 'cort toc(& sfa'Werira volvia A aialthr mt^intfelijcnòia. - - 

Lo curiosa es .qjQ^.np .kdj^ imaginé, spspecbajir la aqtenticidad^ 
Teracidad ó crédito de los escritores evangélicos. Les daba 



1 . ■ / -'''- 

I piena fé., Mi ^fazon emanciparci ^con^ervanda la .vision pi'^nii- 

tivaidiel j5er IniSnilo» no pòdia intuitivamente .couìtormkrse' eòa 
la encarn^cion del Infinito en na hombre, .ó' con )a idea de sa 
aparicion en un lìoinbfé. * ìf Éfabiendo llègadò d c'iieer qrfé ehtre 
larazor^^ (j| Jgvana^liohabiaecuacibh/tìén òtros[Ìérmìnos,' que 
la razon era evangèlica/ y el ^yati^eljo ràzonable, busqué jéh' lòSf 

: texl^os Iqs .pruebas de la divihidad de Jesus', segiiro de afatérnano ' 

qué*el libro no podia ' mentir, y qiie la ràzon d'cbta expliéàV là 
eoQtpdiccìon tremenda que .me atormentabal ' - ' *^^ 

Mi razon por sì sola, con su^el^mérilòs puros,. nò ^ndo'shtvàr 
esa^o^njiradiccitOU, no, pudo compr/endéVla yèrdad,, reiili(i(ad, .j 
posibilidad de la encarnaciori del Infinito. Besde eàte' molnento 
ya penetrò la àoqibira <^ \ix\^ di^da sobre la veracidad del textO, 
si enei ericontraba^la afìrmacion de la divinidad de Jesus. No 
obstante, el texta todavià èra revelado para mi, y era necesario, 
ó aue sometieae mi razon al texto, ò que el texto justiAcase mi 

^ duda,.ó que me revelase'contraeì Evangélio.' ' • ■''!' 

Enista'trascéndèntàl alternatiVa, me resolvi d estudinr espe- * 
ciaimente ese pùnto. Conio ya habìa ehcofatrado créénciasl ' ■ 
dograas, ihstitui*iones y deberes de la religion catòlica en tori* " 
trajdiccion cpn ^ì Evangelio, emprèndi con ctiTPiosidàtl'y èspc*' * 
ranza la tarea; y cuài fué mi sorpresa, mi ,a!egrià al /désè^brfr • 
que el Evangelio nò afirma jatnds sii divinidad,' al'- contrario,' 
cnpndo por aljxunas'palabrap mal interpretadàs, lo^'Judioftìé • 

' acusaron de blasfemia, el mismo Jesus nie^a terminàfijitèmetitle ' 

sa identidnd con Dios. I^alve, Salve, Jesus, dìje entón^'ésVpaèlft 
aparecia puro, ràzonable y vindicadb eh mi concieneia^ mai 
grande, ihas sublime, comò hombre, comò mi *hermaàò -Jr mi 

i maestro. 

. . I^robar esto de una manera completa y cicotìfibitmènte dèmos- • 

tr^qa, es matejria de lin trabJ»jo especial que hla^ tarde ptìblibar^*- 
mo9. Asi,para completar este cuadro de là rèVóliicion de una " 
co|iciencia, daremos'el texto que coronò el tràbajo; y'qué citari»-' ' 
dq^o pfesente acompafìadodelos otros> serà'paHi toido catòlicò- 

slqcero. una prueba irrefragable. 7. ' 

^fiy en el Evangelio de Juan una situaclbù dfàmdtfcaf y tre^^'^ 
m^uda.^ Es precisamente la discusiòn del ' putito^ qui! tratarrioà'' 
Dice. Jesus^ segun Juan, predicando à losr JudiUs: » ^ ^ 

30 fcYo y el Padre somó$ una cosa. i . j. 

31 (tEntonces los Judios tomaron piedras para apedrearle. ' 



— 3* — 

32 «I^QiHleg re«ponfli6: lluohaf bueou obrat 9§ %$ m#iln« 
» 4» àt mi Padre, iffit cual.obra de alias me ap^'dìreaisf 

33 «Los Jadios le respondieron: Note apedreamoif j>arlà' ' 
» buena obr^, sino por la blasfemia: j por que tA, 'iiead^ lipm- 

» bre, te haces Dios a ti mismo.» 

La cnestion està perfectamente planteada. té ir^paesta de* 
he ser si 6 no. ^Qaé contesta Jesus? 

34 n Jesus les respondió: Nò est& escrito' en toestra ley: ' 
» Yo dije, Dìosessois? 

35 «Pues si llamò dioses a aquellos« d quiei^u piug tafalàhra tf# ' 
» Ùios^ y la Bscritura no puede faltar. 

3t «ìA mi, que el Padre santificai j enfiò al mondOi ?oso- 
tros decis: 
«Que blasfemo: por que be dicho, soy Uij^ in DMI 

(Joan X.) 

Està explicacion contufo A los Judios, porque la ezpreaum ' 

Hip de Dh$^ en en ]à Escritnra yen la creeacia deeHoa» 1 

sinjl^mioo de Santo, de Profeta. Elias, Jeremias^ Isaias^ Daniel^ f 
Otros folillamados Hijos de Dios, j •la escritnra no {mede faHmtt» 
Asi fnéi comò eTÌtó Jesus la pena deser apedreado sin seroidii, 
A qiie la L^j condeaaba al blasfemador. He ahiel texto; yagre* 
go.q^e bay mnchosotros mas termimotes todavia, pero he trans- ' 
criplQ ese ùnicamente, por haber sidp el que vindìcó h Jesus en ^ j 

mi inteligeacia, de la blasfemia que Je supouian y que le bau . *\ 

snpaesto de darse por Dios eocarnado . 

Y corno no se puede dar olro siiniificado a la respuesta de Je« 
SOS, sin snponerlo capax. de . reticcncia mental 6 hipocresia, 
es claro, qne hizo desiparecer la idea de esa blasfemia. Mq se | 

pnede suponer, sininjuriaà Jesus, que quiso engafiar AlosJi|- 1 

dios, ó bnrlarlos con p ilabrns, dando à entendcr que siendo ^i 

Hijo de Diosy queria sii^niflcur olra cosa que varoo santificado 
A qnien vino comò A tantos otros la palabra divina. Al acu« 
sarlo de hacerse Dios, se defiende diciendo que es Bijode Dios 
corno DiQses tambien fueron llamados los hombres en las Escri- 
turas. Y sostener que al decir WJo de Dios queria decir que 
era el verbo encarnado, inteiigencia divina en su persona, no 
es sostener la ecuacion, dios iguae. à hijo dk dios. Ysino 
atrévanse A sostener esa ecuacion: Dios igual d Hijo de DìùhÌ'^ 
Yel absnrdo evidente, de esa proposidon manifestarA la calum- 



s, 



— ss — 

Mi qae li Tglesia eatóliea hice pesar huta hoj. dia sobre Jena. 
Peroaqiii no qiieremos dilucidar este puntò, materia de uii tor* 
lùmeo de. filosofia j de critica liistdrica. 

Despaes^qiie la meditaciony la filosofia mo han enseAado que et 
Infinito» si no se acepta la hipótesis pahthelstica, es intransmt- 
sible en sa personiilidad incomunicable, é indirisible, los textds 
no tienen para mi otro ralor qoe el dp caalquier libro qàe se 
llame sagrado por los pueblo»; pero para los que creen que la 
difinidad de JesuSi.se apoja en su palabra, conservada en 
los Brangelios, la discusion de estos teitos es de la ma) or im« 
portanda* 



U 



seusibilidad drl paosLsaiA. 



Siendo la idea deladirinidad de Jesus, uni idea ensefiada^ 
pues sin la tradlcion no la coiioceriamos, no es una idea nece- 
saria. Stendo una idea, que ha apirecido sobre la tierra, refi- 
riéndose i un herho que se dice histórico no es una idea utti- 
rersal. Siendo una idea que para ser enseAada y transmitida m^ 

• necesito violentar àia razon, noesuna idea racional. — Asipnes» 

; ^ lo que noes necesario, lo que no es por esencia nnivcrsali lo 

que violenta à la razon, pues se sostiene qoe es una idea que la 
razon no alcanza & esplicar la contradicion qne conlienei lodo 
eso tiene que bambolear en el espiritn huaiano, y januis el espi* 

^ ritu permanecerà tranquilo mientrasesa contradiccion fiindeel 

dogma dp una Iglesia. He ahi por qué se agitare este problema 

^; mientras dure el paganismo católico. 

Pero he aqui, que centra la razon, la filosofia y la historia 
fictoriosav se lefanta la inercia de la creencia ciega, elterror 
imboido al que pensare de otro modo, los intereses materiales 
de la casta catdlica sicerdotal y de la Iglesia, la ignorancia 
justificaday forzada de las masas, y en los espfritus mns elerados^ 
el amor concebido por el myto sublime de ese Jesus, elevado 
à Cristo, y en fin divinizado. 

En este momento nos referimos & los qne creen, porque aman, 
y cnya ùnica razon sincera es el amor t la figura del crucifi- 
eado. « 



- 36^- 



Tf . es la mejpr r<iion que cpmprendemo^, en los que resisten 
àia luz del conveacimìénlo, y noq^ierW atìrirsvjtfojasynté^ìik^ . 
cof^nidiccion radicai yterrible que .contiene la 'pròpÓàWlon' Hi^;'' 
tórica de h divinidad . <J^. Jésusi. ' Encarenlos éfea dificnltad'/ \ 

&npezafemos. m'inifestanjo nuèstrà 'stiipifia' *à' 1B^ qnfe'tal"' 
creen y se defiéndén ' córitra' là'' filosofìa*, abriendò au''éot*azoii '^^ 
énjjjn^rcntado por èl amor'à la'vìida, al e|eAiptò,'à'la'dòc(Wna;^y*'' 
al sacrificio de Jesus. 1 Beàpetà' ù esas almàs/!— S? " hb t^reyesé ' 
con loda la' e'viaqAcia, ycob tbdas lag' fùérzéè^de mteJ^lrifa;^ 
la verdad de lo que nie'^o; sih& creyetd qiièlà vei^clad cara 111 Tife-^' ' 
rida, y qu3 despues del combate, Dios resplandece con sa iA- i 
te«;ral omnipotencia, y Jesus se presentase verdaderamente su- 
blime comò hombre, y deningun4;manera corno Dios, suspen- 
deria mi trabajo ante la It^grima del alma infelizde mis hermanos 
que Ilorase el d esengaiio. 

Hay un gran iutet*é*s, un gran fin; un dèber, bay en fin ver- 
dad y amor en lo quehago, y he ahi porqué tengo fuerzaspara 
cohtlnuai^ porrmi pdr^tè, eri la óbra de démolicibn de las'Iglf^iài^ 
y ép la construcciondcl tomplo, no ade mano de homUre^ìy que& 
imà<;eh de la inmèbsidad cobijard élodos los mortales en el cui.. . 
to eterno de' la razoii iàdépendienté, y del amor del gènero' 
humario. 

Tf pucdo asegurarlo: À ni'aie cedo enmi amory respeto por •: 
la' persona de' Jesus! Ci^éo habe^ comprendido A ese persona- 
ge\ qit5 fii5 "u/io délos'qué hi^jor hàn escuchado y conservada 
\^ pai abra divina que brilla en lodo hombre. Le hedado las (>ri- ' 
mv ìas de miesfìlntuy de mi corazon. He creido (perdóiiein^ 
ellec'tor) haber queridó tornar la cruz, *y estar triste haslala 
»2Wé?r/e en su pasion. Enel he visto lo heróìco, lo santo. En 
él he rcunido la9 ternuras del amor filial, la veneracion à Io 
divino, la gratit'ud al'ìieneficio, el entrailable amor al sérhttraih 
np djesgraciado porsuvirtudy elevacion. Elmo ha acomj^bi- • 
àado en los actos.buenos de mi vida comotesti'^o demi òòìi- 
ciéncia, allento demi fuerza, comò impulso, motivo y ìsancibn ! 
d<s todo acto de amor, de dolor y de esperanza. Jesus, inimò-: ì 
delo, mi imit'icion, mi tipo, pidreenmis afectos, hermanoen 
mi humana condicion, Consuelo en toda tribnladòtf, alegria en 
mM'goccs/tó sabes coanto te he amado y aun te aoaol— ISi 
algilho de 'tus herman'os pnede hablar de tu persona con rea- y 
peto, soy yo, — y la ainceridad del convencimiento, cualquiera , 



> 



— 37 — 

que ella sea, es nna ofrenda que deposito al pie de tu croz j 

\ pedestal de tu gloria. 

I Y 70 he cambiado! — El ser infinito que Teia padecer en ta 

persona ha desaparecido? ^ Has acaso perdido para mi? — No — 
y atestìguo à los cièlos que recor^res. y & la tierra que habitas- 
te.— Mo. Lb Yerdnd no dafta. Dios es loquces: ei Infinito. 
'Tù^ quedas Io que fuiste: el tipo da los màrtires por ia reli- 
jiòn delcorazon puro. Dios ha crecidopara mf, en su indivisiMe 
^^^é ìncomunicable eternidad ; — ytu hris crecidopara mi, enel*sa- 
gradò caràcter de la hnmanidad de tu persona. 

Y si Dios, y tu, aparecen mns yehdaderos, mas grandiosos; 
* mas dignos de ser aroados, en la sepnracion é imponetrabilidad 

désus pérsonns, (perdona, ó Dios, la justa posicion forzosa a que 
meob1ip:ael mundo católico para qnien escribo), entonces^qué 
hay que temer, qué puede sentir el alma pura y sincera que 

* debe guardar todo su amor a la verdad ? 

Y cu efecto: Nada hay que temer. La razon se afirma, la 
conciencia se tranquiliza, la contradiccioa desaparece, la Vida 

'no se turba, la duda se estingue, y los cielos del pensamiento 
' puro désnrrollnn sus maravilias en la inteligeocia emancipada: 
' Dios es Dios y Jesus es un hombre. 

Bien sé Io qué cuesta, Io dtficii, Io que desgarra, arrancar 
de la fé autoritaria eifùndamehtOy arrasar con todo los amores 
qùe el crucificndo hace nacer en el corazon sensible, ycegar 
todas las flores de la imaginacion entusiasmada; demoler todos 
los monumento» de la fé de los nTaxores, apàgarel fuego del ho- 
g9r, evaporar esos cielos poblados por la ìnfancia delas'gene- 
raciones, con sus Angeles é incienso al pie del trono del eterno; 
^, ^ cattar la oracion de la familia, sepultar en una palabra, las crea- 

ciones de une serie de siglos cargados con la leyenda milagro- 
> sa de las generaciones en el vaile de tdgrimas perdida: Bien 

* lo sé.' Pero la verdad es mas fuerteque el amor, la cienciaies 
mas grande que la imaginacion, la realidad'mas poderosa que la 
imàgen, el deber mas racional y sublime que el entusiasmo, la 

', àlesrìa mas fuerte que el dolor^ la eTÌdencia mas resplaiide- 

ciente que los cielos, la let mas bella que lós paraisos, mas 

' tiremendaquelos juicios finalés, mas fecunda que la exaltacion; 

no de cardcter transitorio comò Ès fiintftsiaa de sacerdotioÉ 6 

'' de pueblofa, mas- de ésencia y éstabìlidad eterna corno Dios: 



i . 



— ss - 
, III. 

I 

MABCHA DE LA CBÌTIGA. 

T ese problema es agitadp por los filósofos, por los leólogos, 

por los hUtorìadores y filólo;;os. Los pueblo» empiesan a sea* 

tir la repercusìoQ del profondo trabajo de los efelopes qae co 

las etitraiìas del pensamieoto y de la historiai coomcieTen la 

' tierra que sustenta catedrales. 

Trescientos aAos tardò el credo cnt(^lico en formarse, j en 
menosdetrescientos aiìos bemos visto estrecharse las fronte- 
ras del mando católico, perdiendo el Morte de la Europa, j re* 
ducido hoj à dominar eo las poblacioncs mas atrasadas, que 
tambien j poco à poco entran en linea de batilla, arrancando 
pauhtintm^nte las r^fonnas que en su naturai desarroUo 
llevan la muerte de la Iglesia. 

Las faeregias quese.crèian rcncìdas ù olvidadas se despier- 
tan. Las promesis ofrecidas à los pneblos no se cumplen« j 
estos empiezan ù pre^ntirse, si el Eranjelio es una burla, 6 
si la I<?lesia es una fantasma subsistente tin solo en las ima* 
fpnaciones aterradas. Al pie del Cristo de la Iglesia, los «jmm* 
toref^n los ^reyes 9 los ««ffMojr,» ben venido A depositar su* 
làgrimas, sus riquezas, su poder, «u fé, sns esp^ranzas; j des> 
puesde mas de ISGOafloSfUi el Samaritano ha sido cura* 
òo, ni L^zaro ha sido resucitido, ni el pobre ha tenìdo pan, 
ni el corazon ale^ria, ni la fé satisfaccion, ni la catedral ha 
sido aqiparo. Mas qué dìgo? han sido los bereges, ban sido 
los filósofos, ha sido la revolucion, ha sido la ciencia det de* 
recho, la fliantropia de los llamados ateos, los que ban kvan- 
tado al Samaritano, resncitado pueblos sepultadoSi iinminado 
à los cìegòs, dado pin al bambrìento, y justicia al débii humi* 
jlado! Ha sido la filosofia la que apagó las llamas de la Inquisì- 
cion, la que pide la abolicion de la pena de muerte^ la desa* 
paricion del tormento y la rebabilitacion del delincocnte, li 
que ha quebrantado las cadenas de los esclafosi boy soloexjs* 
tentes en Espallà y Brasit . 

conlrastel y est Iglesia autorst ó complice de todaslas 
tirnnias, se dice la beredera, la representanle de Jesu, y ese 
lesus es DiosI 



> 



— 39 — 

T w Tieorio en ìà tierra es el PoDtiflce romano! 
iSo Teis claro, qiie eae tremendo contraste seria sofieieote j 
. . ain estadio, 6 para legitimar una blasfemia, 6 negar la diTi^ 
nidad al fandador del poder de! pontifice romano? — Quél Dios 
61a jnsticia absoluta, ha creado el privilegio de la infalibilidad 
de la razon en nnos pocos! Dios ó la libertad ideal, ha creadola 
despótica \ repognante teocracia qne ha pretendido dominar la 
tierral— Dios, ó el amor inflnito ha podido fundar el règi- 
men sistemado del terror, del tormento, del cnerpo yelet* 
putta! DiosI ó la providencia del bien, ha podido desarro* 
llar esos inferuales circulos históricos presididos por lafgle* 
sia católicn, ligÀndose con los tirano^, institujrendo liranias, 
sancionando escinvitud, servidambre, feudalidad, monarquia, 
conquistav ; explotucion de pueblosl Dios, el verbo, la Inz, 
la ioteligencia infinita, ha podido ser representada en el solio 
delsoberbio Vaticano, pnra humillar y pcr^iegairal pensamien- 
te, condonarla ciencia, y embrutecer la huniapidad! — Noi — re- 
piten lastumbasdelas generaciones cngaAadas.NoI repiten^ el 
instinto, la ciencia y la conciencia del mundo moderno, os- 
tcnt-indo las verdadef>, las glorias, los beneflcios, las iiber- 
tades de la civìlizacion; de la ciencia y de la industria, arran- 
cadas a la ignorancia, al despotismo, i la crueldad y torpeza 
de la teocracia Romana. 

I Este contristo, histórico, presente, y tremendo, debe forzo- 

samente produeir dos consecoencias. La primira, es el exé- 
men de la Divinidnd de Jesus. La segunda, la critica de la 
conducta de la Iglesia comò ajustada ó no al texto puro de los 

^ Evaojelios. 

. La primera ha sido obrade la filosofia. La segunda, obra 

4 . 'de laReformà, bajo todos los aspectos queha podido re vestir 

Pero la filosofia ha procedido de dos modos. A veces, par- 
tìeudo de la razon pura, ha negado el absurdo de la' encarna* 
cion de Dios; — otrns ha boncado en los mismos libros canoni* 
cos y en las luces de la historia lasolucion de la dificultad. 
El siglo XVIII, el gran siglo, Voltaire a la cabeza, p^irtió de 
I la razon, ligando sus trabajos a lós de la filosofia antigua, y em- 
pieo ademas todas las armas qoe la historia le suminìstraba. 
El siglo XIX, siglo bastardo, mistico y ateo, pantheista.é in* 
.> dostrìal', égoistay poeta, tartufo y humanitario>eclectico ó adùl- 
tero en moral, en politica, en diplomacia, ha segaido y reunìdo 



— 40 




/' Y Fslffarlìciildridad es débìdà é ia filosofia' paDthéffikii^a;,' \]ae 

' parecé b»6'èi'Jtft^erado 'y efstena^^ sii fn&iiéiiciià- * iodòéTlos 

ramòs a,^sal)i!r^*eii Àìfenlanià; j '^ardcularoiéiìte Àia ii^^mita- 

''ra, à I,a''hi8tória'/à' ta'mitolò^ìa, y-àlKmianicnlé'al éndtioolstno. 

' * ^. 'iijluaì %'s él barictei^ pariiiiùlar del (lanthetsmòf-^Es sabidoque 

^i^a (ioc^ri/ia 'partiendo d^e la idèa de substadcia considera ^los 

6ere3 com'p maùifesWióne's particularès de ìa in;ig:otàbte riqueza 

/de fornias qqe conttene la ide^ de Infinito. De aqui sé ifp'Halìr 

nn ipóvimfentp, cofnunitdrio^ permftasenos la ex![)riésròn. Toldas 

. las màniresiapìoqès de la vida èn la tiaturfileza/todas las fòrihias 

del p^ehsaiiiieatò ed la hi'slprla, ' no son sino Taridciones ejèctita- 

' das sóbre el tema de là 'su))st!;ncia óna é infinita. A^i es que 

la sùLstancia, Diòs, la natùraicza, para senrirnos* de'las a<fnii- 

rables pulajjras de Schelling, udormila Ish là pianta^ suefià in el 

. , animai, se despierfa en el hombre. » * 

T asi corno todo ser es divino, todopensamientó, toda filoso- 
fa, toda religion son mnnifestaciones mas ó menos «tdecnàdas, 
pias ó ménos perfectàs del eterno movimìento de là 'idea idchti- 
^cadacon lurealidad. que'sieiiì|^re en progreso/ jamàs acaBaré 
de retflizar la infinidad de fornias contenidas y organizadas ' en 
sèrie ascendiente; en la idea eterna de la varieddd, coesistènte 
con la nnidad suprema.' 

I ^Cuàlscri!i la inf!uéncia de èsadoctrina, npHcada àlaliterata- 
ra de'los pueblos? Si todo ès emanncion deia naturtrleza, ^los 
•ctos indiYiduales ylas individ'ualidadès perderàn Stt distinciòn, 
6tt autonomia, su originalidàd, su libertad y ann la posibilìlldd 
del heroismo. Ent'ónces las histori'as^ las epopeyas de los he- 

. roes, seràn figuras; representaciònesó mitos'dela naturalezA, ó 
delos sentimiéntps\ ideas y fantasfad de las nìàsas, ó de lanatu- 

, It^aleza.humana. Bómulo y Remò no seràn dos individuos, i\n6 
dos.paeblos^ ó dos razas', ódosidéas'; Bomero no sera un Ùdm- 

. brè, sino la personiàcàcion de los catìtores anónimosl' ó'. 'de la 
poesia de las masas. ' ' ' ' 

Imperando ése sistema, ^cómo debe comportane, ante la gran 
iiidiyidualidad de Jesus? 



>i\\/ 



En las manos de ese sistema, en la cristologia 7 ffiòsofta de 
< Hegel, que ha servido de base al libro de- Strauss. ' d' Criàtiè M 



— 41 ~ 

coQYierte en el ideal que lahamaaidad bft fabrmdo. Asi Cris^Q» 
no es ei autor del cmtiaaismo, sia6 el eriatianismo, el creador 
del Cristo. Hegel dice : 

« La Ycrdad, que sale de lahifitoria del Cristo yque hallegado 
e À Ber la herencia de los hombres, es que el hombre ea el 
e Bios presente^ inmediafo; de tal modo que^comprendida por el 
<c espiritu, està historia apnrece corno la im&gca de la erolucion. 
« diaiéctica del hombre^ del espiri ta mismo.» 

Demodé qae, seguo el sistema, nos quedamos sin Cristo, por^ 
quetodos somos Cristo, nosqnedamos sin Dios, porque todos 
somi,fi él Dìos «presenfe é inmediafoyK Esosi corno el dogma cató- 
lieo de la encarnacion de Diosen un hombre. (que es un pantheis- 
mo timido é incompleto,) viene en manos del pantheismo ù sa-* 
ear sosconsecuenciasj é aceptar todos los mistertos del catoIi<* 
cismo, conia pequenùima difcrencia de laexplicacion diaiéctica, 
El doctor Strauss a^ìlicó lu limosa diaiéctica t los Evangelios^ 
7 todo el cristianismo se convirtfó en una sèrie de mitos, que 
amenazó no solo àia Iglcsia, sino a la figura misma de la exis* 
tencia de Jesus. 

Ya no se trata decontinunr las interminables discusiones tco- 
lógicas de los protestaiìtes', de los maniqueist'as, de los Arrianos, 
de los Vndenses, de los Armeniosó los Griegos, y de los que 
pretendian fundar la alianza del Evangelio j de la filosofìa. Ya 

^ no se trata de disputar palmo a palmo sobre el bautismo, sobre 

la Eucaristia ó fabricacion de Bios, la trinidad, sobre la misa, 
sobre los dias de fiesti^ sobre el ay uno. sobre la gracin^ sobre 
la confesion, sobre las in lulgencins^ sobre la infulibilidad de la 

I Iglesia, del Pnpa^ ó de losconcilios. Yano se trata de presenturse 

en la lid armado con lostextos de lossantos padres,patriarcas, 

r intérpretes, conlaa decisioncs de concilios, bulas de pontificca. ó 

la autoridad de U coslambre y tradicion. En America, haexedido 
eneste tremebundo trabajo.el ilustre Vigil, autor de la «Defensa 
de losGobiernos, centra las prr^lensionesdc la Curia Romana^). Ya 

^ se tiembla ante el descubrinucnto de un texto, ó de una mera 

interpretacion quepretrrrla probar que la Tglcsia no es cri^ 

I liana, segun aaoSf ni Evangèlica segunotros, i^i ecumènica j 

demoàcrtìct, sino mon.rquica J autocràtica; El catolicÌ8m9^ 
fuerteenan base del somtimieatodB la razon à la autoridad ^ se 
4efeiidia ; defieade con su sello autoritario, y 99 negandosele esa 

4 






— 42 — 

base revelada 7 antorìtaria por sus adv^rsarios, subsiste aaa mu» 
tilada^ por la espantosa iuerza de inerciù qua posée. 

Masahora, qaé cambio! No solo se ha paesto ea duda sus tex* 
t^B safi^rados, 8Ìq6 que han sido arrojados 6 ios yieDtos; no selo 
sus textos qae sirven c)e fondamento se disipan, sino que basta la 
persona misma de su Dios se niega, con la tremenda diuléctic» 
del pantheismo y de la critica. 

Griindc fué la coamicion, y grande elasotnbro y la mudez de 
la Igiesia. Veia quo eran armasnuevas, que ya no era la culpa 
de Voltaire, ni de Rousseau, ui del ateismo de Diderot. Hubo un 
momento en el mundo cientifico> en que inspirò compasion la 
ignorancia de la I^Iesia; y en Francia fué nuestro amado maes- 
tiro Ed^ar Quinet, que salió el primero, piantando la l)audera de 
la personalidad y del heroismo en el palenque de la critica, con^ 
tra el pandemonio desatado. 

Su obra, fiexdmcti de la vida deJes7isnqne recomendamos mu- 
cho A noestros loctores, y que el Sr. Renan no nambra siqaiera, 1 

por motivosque no quiero califlcar, abrió losojos de la Francia 
pensadora y reveló al mìsmotiempo suignorancia respectoó Ios 
innumerabies y profundos trabajos de exégesis que tenian lugar 
en Àlemania« Qué abismo de elucubrnciones teológicas' qué 
abismo de erudìcion, de critica, de historia, de filosofia y de ori- 
ginalidadly el mundo latino io ignoraba, yaun boy apeons em* / 

pieza à sentir Ios resultados. La Francia empezó a estudiar, y "^1 

con su gènio darò y popularizador, ha extendido algun tanto el 
movimiento. ElSr. Litré, ha traducido a Strauss, y mucbos tra- 
bajos se hansucedid.)^ sea dando A conocer Ios de Alemania, sea 
origlnales de franceses, sobreel mismo tema. La Inglaterra tam- 
bien ha se«cuido el movimiento. ' ^ 

Me refiero al trabnjo del seftor Edgardo Quinet, para Ios que 
quieran tener una idea del trabajo exegético de Ios alemane^, que ^ 

han preparado y servìdo para la formacion del libro del Sr. Re- I 

nan, y que explica el profundo movimiento de trausformacion de 
creencias A que asistimos. j 

Se ve pues que ci terreno ó la faz de la lucha ha cambiado. 
Ta no se trata de negar A la igiesia tal dogma^ porque esté en 
éposicion con el' Evangelio; ya no solo se trata de negar racio^ 
Àahnente el nlilagro^ y la encarnacion y toilo Io epe se Ilama 
revelado; boy, principalmente desde Hepcl, y particularmente ^ 

'desdc Sxmufls, seaceptalos textosi pero explicadoa segnn Ni 



^4S- 

^aféctica del pàntheifmio, fòi^tificados por pròfondos trabajos^ 
htotóncos y crlticos. 

Un ejemplo aclararà mejor este naeTO proceder, de qae tam-' 
bien se ha servido el ISr. Renan. 

Se expone el estado moral de los Jadios, sa sitnacion hisMrica, 
eidesarrollo lóg:ico de'la idea mesiànica, consta ntemente ali- 
mentada por sus profetai, li expectativa de una regenéraciotf 
profùndamente sentida, la fé «m ana prótima revolncion, y conf 
lodos los rasgos depositados; poco A poco, en los libros del Ati« 
tigno Testamento, se forma poco ù, poco, se crea por medio de 
la imajtnacion popnlar y la exaltacion de la espernnza, un tipo, 
un personage redemptor, Salvador, jaei, resnscitador, vèrda- 
dero tnyto, ó figura, de un ideal del gènero humano en un puebla 
desgraciado. 
Ani, lo que en los eranjelistas es hist6TÌco, hechos, narraciòn,. 

^ Vida, se convierte en composicion, 6 ìhbricacion^ en reproduc-. 

r cion de un texto antiguo. Si efectuó el milagro de los panes^ es 

porque ya Moisés ha dicbo que el man^ alimentò al pueblo en el 
desierto. Si hizo tal viaje, si pronunciò tal palabra, si comìó^ be<^ 
biò, bautizó. predicò, es para reproducir tal teito, que ya dé^ 
eia: y « dirà tal palabra » y « harù tal viage, » y « predicare tal 
cosa » y el personage mesiànico coropuesto de ese modo, verda^ 
darà y humana creacion, vendrà. i ser el Cristo que el munde^ 

I ^ . cristiano reverencia. 

Que tal idea sea originai, gk*andi08a, no bay duda; que sea to^ 
talmente verdadera:, nolo creemos. Ko nos toca ahora discutir 
este punto. 

]tea8umiendo:se ve comobavenidòla idea reformadora, lai 
fiices que ba seguido^ basta llegar al libro del Sr. Benan, que. 

L aprovecbando considerablemente deltràbajò de sus anteoesorps, 

considera simplemente à Jesus corno hombre, sin negar su exis^ 

^ tencifl, sin bacerlo nàyto^ y procurando explicar Io milagròso 

por los medios nàturalèa qtie la critica presenta. Niega el mi^ 
lagro, pero no niega el becbo que puedc baber servido pdta ima^ 
ginarlo. Ko lo eonVierte en alegovia, en simbolo,' en mytot 
Acepta'y dièlcole lòs btebo^s;, n^ Iqs mega« Està es la parlìcùla»* 
fidad del libro. Uur esemplo aclàrard ìnejor lo que delfinio» 
Umé nestK^ita 6 Lizaroc bé afaf el texto. * ^<2^ A<^<? Strmikst 
'éEl'ànHgno, téatemen^ -prtimU^ba Im tipm. ^f^prpr^amibspnm 
« la formaciondenarracione^detallaias.y d^resureccione^^Wus, 



- 44— . 

« U^ptofMas Elias {T. Peg.^ 17, 17, IV r^g.^JV. 18—^.) t 
« Eliseo (2 Reg.^ 4, 18 seg,) habian refuscìta^o mue^'iosy p los oilH 
<t tores judiqs invocare estos prficedeniei comò typos dèi Uemjpo me- 
a sidnko. » (1) •' . ' * 

El texto se vuelve mjto. . 

^Qué dice LameanaU? — : « El queiifesus ha resnciiado^ qua 
« tiene et^ si !a vida que Jesus dd^ que se le desate^ gue se le deje 
a libre (àlosidD àlos vendajes qne éavòlvian à Lazaro;) nq 
ce quiereo qile aprisioDeo A los au, os èn' ks baodelctas de ìoÉ 
ic muertos....a Hasalìdoona vozquo loa muertos mismos hail 
ce oido,* una voz^ cuja [k>tent'ia credendo de siglo cn 8Ì<;lo^l 
« grìta 4 lo8 pueblos encerrados én la tumba: Làzaro, Sai ! y 
« sa]cn. p . . 

El texto aqui se hnce simbiMico de la regeneracion del espfl» 
ritu y de la ret^urréccion de los puébIb8.(LaineDaais, comentario 
y nota al cap. XI de Judn). 

l Qué dice el Sp. Bianchi-Giovini ?— : . 

« N6tese quo el milagro operado por los huesos de Eliseo svh 
« cedió en la Samaria^ donde la tradk'ioò se habia conservadb 
« Tiva enei pueblo; y elcuartq Evangelista que, segun todaslaS 
a apariencias escribi6 en la Samaria, tonto de ahi là idea primi-' 
a tiva para formar su nirracion deLAzaro: si es qne \ a no habia 
« lormado en pnrteenlaimajinacionde los cristianos samarita^ 
<c DOS, qoe despues por discrcpacion de prinoipios teosòficos 
4c formaronsérlà' apatie; y por tanto, poir este diverso orfgen^ 
« es que la leyenda del cUarto evangelista^ no se encnentra én 
<c los sjndpticos, los cunies tuvieron un orfgen todo Judaico. » 
(Crideff degli. Evangeli di Al BianehVGìovini fi.' Libro teWp.) 

^qui el miUgrò es la i^f)roducdon: de'upa loyenda, aplicada à 
Jesus, por el ùnico disOipttlo que hablà delmilagro mas nolable 
atfibuido ti Jesus. 

Llega su turno al Sr. «Renan: , « Là familia de Betania Aie 
« ftff;^ induci da; casi sin sospecHarlo al acto importante que se 
« deseaba/ Jesus era alll adorado. Pàrèee quo LAzaro. eslabà 
« eoferaio, y que fué por un mensaje de las hecmanas alarma«> 
m daaque Jesus déjó la Pevea. La ale^ria de su lle^ada puda 
« Tolverà Lteaito k vida. Qùizàs tambien et ardiente deseadè 
^ luparia bdca A Iòs qué néghbàa còli uttrajd la ihision divink 
€ de su amiga arraatró A'estaspbrsonasapasiDiiAdns mas alla Aa 

(i) {Vida de Jesus t^orStrauss IVad. de tltré, Il tòmo, pag. Ì8I.) 



I - *•' - 

« todo» los limjtes. Qmitàs .'Lézirò fàVido min de su eoferme- 
% dad, se biro enroìvér eoo bnodeMas comò m miiei^td 7 en- 
'« cerrar cn sa tomba de famiiia. Està» tambn» ema grandes 
n xaartos tnllado» en ki- rooa, en donde se penetraba por una 
« aberturn caadrndaqVie sa cerralbo cqq uùa piedra enorme. • . . 
« La emocion qua experimenló J65iis cerca de la tumba de su 
« amigli que creia maérto, pudo ser tomada por Ics asìstentespor 
4c esa turbacion, por ese ex(remecimìento que acomparìabnn ii los 
« miia^ros; . . .Jesus deseó ver una vez mns al que habia dmado, 
« y habiendo quitado la piedra, LAziivo sulió con sus bandele- 
« ths y la cabeza envuelta enup sudario. Està apnricion debió 
« naturalmeuteser niirada por tolos comoun mila^ro. » 

(nenaUyCap. XXIt.) 
' Aqui el mila^rro es ne^ado, pero se afirmi la exisleucia de un 
hecho que pudo por aquellas s:entcs sor considerado conio mila- 
• .f^o. } adeitìi^s se explica corno pudo haberso verificado Ul ^or- 

^ presa y la creeuiùa en la resurreceioM de LAzaro. 

\iene e! filòsofo y dice: diica el texto lo quequiera, milapro ni) 
.bay. ni puedebaber. Sca myto, siHil^pìpì lejeuda^ ó hecliìo.falH 
•sificadp y compuesto, np meiinpprtii. La ley, la verdad, es hy 
mutable, y no necesita de tìQchos exteriores, cu:ile$quiel*a que 
.^lios senn, para que deje de sqr lo qu^ es: Ley y ve^dad. 

He ahi pues el mètodo diverso fieguido en la exé^esis. . Se ^ 
1"^^ pues, con este ejempIo« la diferenciaque caractcriia el libro del 

I £r. Renan: puramente hii^mano é histórico^ Laalegoria, «l^roytò, 

i el simbolo, la ieyenda no fortnan la base de sa libro; perodistio^ 

, gue con notable tino» lo que puede venir de la Icyeuda, lo que 

puede ser alegoria,. y prpcura^ spesar de criticar la autcoticidad 
de lasnirraciofies Evan[$élicas> dar unaexplii'acionposible, bis- 
tórica, que nazca naturalmente de las ideas del tiempo, del gènio 
/ 'de la raza, de la influeocia de la tradicion, de las costumbres 

da ese pueblo, y sobra todo de la influencja monil del perso- 
nage. 

•IV. 

RESULTANTE. 

-' Tòdas estas tolrrientes del penaainiento iFÌeiieu 4,producir 

I ma i^esoltimte: La iMtgacion.de la «fiviaidail da Jesus^ ó la uega- 

^iàiie la Terdad dela^ Igiesia^ Esa resultante es bajo su as- 



ì 



— 46 — 

l^eto posiUvoi eletttronimmcntodela fitosofiftipnra la ^bara^ 
rcioQ dol dogmaii el principio de libentatl 6 igaaldad eomo le^ 
•de las rclaeiones, el seatimiento de ta auMime earidad coma 
tìochIo deanìdaddel gènero bamano* Etaimiaemoseae rcsalta* 
do que es al mismo tieinpo ci ìdeaL iQail ea eaa afiroatcioai 
4iQe se Diega? la afirmadoa católiea. iCual ea la afiruacion? 
^Quó C8 Jesus al fin de est: resultado, eaal ea. sa obra y au mérir 
to? iPor qué tanto interés en bae^r deaapareoer esa creencia 
de la divinidad de Jesus? 



V. 



SOBRE LA AFIRMAGIOn O I9EGAGI05 DE LA DIVIRIOAD DB 

JESUS. 

La di? inidad de Jesus, es la encarnacioo del Infinito, la bo* 
manizacion del Absoluto, cn el aflo primero de onestra era. Ya 
4a bumanidad babia vii^ido einco mil, diez mil, Teiste mil aftos, 
jr el Eterno i»p^r(j basta hace 186f aftos« para realizar un aefo 
<oncebido eternamente» y del que depende la sai? acion del g6« 
«ero humano. — Pacienc«a eterna ! 

Bae acto, annqueexistia oanio idea^M la nsoMo del Eterno 
£ogo8^ no solo se verificò segati los catòlicos en ese estupehdo 
•afto I ^ de nuestra era, sino que conststiò ademAa, en qoe eao 
Logos^ 6 intelijencia divina, era persona^ en la persona de Dios, y 
me despreadiò de ;;a ^adre segua unos, ò faé el mismo Padre, 
esdecir, el rafinito, seguo otros, qoe deseendlóé Maria, esposa 
éàe Josef, para incubarse, creeer, nacer, y desarrollarse, enso- 
-fiar, padecer y morir por mano de los bombres en la ticrra de 
los judios. 

Exponer esas afirmacioncs, que en verdad, para todo espfrita 
Bo p^rvertidó por la educacion, el terror 6 d interés, no soo 
sino mitologia absurda, es refutarlas. Jamas bnn podido soa« 
tener una demostrucion cientffica, pues los católicos para pro- 
bar no hacen otra cosa que afirmar. Sus prucbas son a&rmacio- 
nes tan graluitas, comò lo es el sujeto de la discusioa. Batidos 
en sus premisas, corno por ejemplo: El InGnita no puede ser 
bombrq, sin cesar de ser Infinito, os refeponderan que es hbm- 
bre y Dios al itaismo tiémpo;-^btra afirmaeiori mas absarda qoe 
enfuehre unapetrcion de principio, poes iespondzvtafirvlMnibà gr 



— 47 — 

nada mag qaeafirmandà^ lo. mismo que te aiega. Bl ópLo Iklc^ 
dormir porque tiene virtad «dormititi» 06 e#e calibra es el 
•raciociDÌo catóUco. 

Tal ea ci Bios del mundo cat6lìca, j tal et sa hiatoria en la 
mente de la eterna pacicncia divina. « 

Habiendo aldo educados los pnebloa catóKcoa, en la crcr 
encia de que es Dios miamo en la persona de Jesus, 
.qnien institayó la Iglesia, (Ilamamos la atencioQ del let- 
tor & està coQsideracion) es darò que cnalesqulera qne seap 
sus erroresi eslratios ó crimenes, ó falsas doctrinas qne esa 
igiesia propague, los pueblos, los pobres pueblos catóU- 
cos, que scn los mas atrasados, buràn este instintivo racio- 
.cinio: Dios lo tnanda^ dminomeioea^ nipuedOy nidebojuzgar 
los misteriosas vias del Eterno; mdoctores tiene la Santa Madre igle^ 
sia que sabrdn respondet.n Y bé ahi la razon porque la r^foroi^i 
protestante^ y toda critica apojrada en la revelacion, produce 
entre nosotros, resultados lentos. Pero si se ataca la base direc- 
tameDtev^iiseniega laautoridaddelarevelaeion» si se pruebaen 
fin la no-divinidad de Jesus, el fundador, la Igiesia^ sin necesi* 
dadde la interminable polémica teològica, solo al alcance de las 
roiaoriaSt arrancada porlaraiz, viene al suelo, aunqneel mun* 
do catóiico temblare, con el desplome de la basilica de Pe« 
dro. 

Y tal es hoj el pian de ataque general. El libro del seiior Re- 
nan apesar de 6u estilo flotanteyde algunas contradicciones, es 
un poderoso contingente. — Y este es el momento de observar, 
aunque rompumosla serie denuestros raciocinio% una partici^- 
laridad del libro. 

£n una obra notable sobre la vida de Jesus , esenta ola faz 
de la Igiesia y de muchos pueblos crejentes todavia, jr en la 
que se niega la divin^dad del personage, ^cuàl parece a prime* 
ra vista y con razon, debia ser el problema principal? El exà- 
m^n de esa divinidad. Y aun que en el libro se niega, y de sa 
lectura resuite una negacion jostificada, el Sr. Renan, a pesar de 
eso, no ha eucarado directamente la dificultad, no ha tomado en 
cuenta los nr(;umentos católicos. ni organizado las pruebas evan- 
gélicas que podiim dar piena legitimidad a su tesis.— ^ Por qué 
esedesden?-^^porqué pasa corno con desprecio, sobre la gran 
cuestìon de la posibilidad ó imposibilid^id del. milagro? Dos 
.motivo6> pueden t juicio nuestro, esplicar esa deficiencia que 



— 46 — 

-ii($t^A\oì3. El f .^ 6%] Sr. R»an crèe jn qne en Francia, 7 eii 
lÌEiliiaTÒr parte "dis' IJ^s pueblos de ydh>pà, d Io menosèo todo 
el mundo ìntelìgente, esa cuestion es ya extemporànea, por 
haHèfr' trianftido pienamente el prmd))lo^ fìlindanienta) de toda 
ciencte, que es el órdea delit'naturaleza, j ta imposibilidad del 
mtkigrò; lo ciial seria, si asi fùese, un |>ran signo de trìunfo, 
corroborado por la*furta católica de sus* refótadbres; 6 2.*, ci 
"Sr. Bènarfhubibndo emprendido una exposicion'tan darà de la 
Vida de Jósus; expticàndo lo milagroso de niia mnnera tan po- 
sible y tan humana, ha podido creer inutil emprènder una de- 
mostracion directa de la no^dirinidad j del no-milagro, porque 
restilta !ndircctaniente de la totalidad de su expòsìcion. — Si cs 
asij et Sr. Renan ha hechò bien escribiendo para pueblos avan* 
"^zadós; pero para nosotros esen America necesarlo el exanden 
'dìrèctò del problema.— Qùeda pues esèlrabajo por hacer, y lo 
aptaiarfios. ' '. ' 

tdego : Si todo el edificio cat61tco reposa, sobre la creencia 
eh la divinidad'de Jesus, sea ó no. esa Tglesta con su catoìictsmo 
una lògica consecoencia de esa afirmacion fundamental, di^sde 
el momento en que la opinion se aperciba del error eo que vi- 
via, adorando un apoteósis, nò solo la reparacion de la Iglesiia 
y del Gstado sera un hecho conquistado. sino que terminare Hi 
^ran revolucion religiosa à que asistimos. ' 

Y esees èl grande espectàculo del tiempof Para el hombre 
pensndor, he ahi el gran problema humnnitiirio por csencia, 
del cual todos dependen, ante el cnnl todos los otros problemas 
de la sociabilidad se subordin-m. i Desaparecerà el catolicismo, 
desaparecerà el cristianismo? iQvié dice la sonda dei filòsofo 
arrojada ea el o^^eaito de los tiempos?~-^T desapareciendo esas 
religione's, en ci sepulcro del'Dìos de los cristianos, cu^l serÀ 
la resurrecciori que se levante ostentando ante los podcres pa- 
ganos de ta lierra derribados de cspantò, el signo, la lu2, la 
nueva forma del eterno verbo ? 
' Ré ahf el campo de la induccion j profccia. 

VI. 

i Como PBUEftA. EL AUTOA su OPINION. 

Si no hay milagro^ Jesus es hombre. iSì es bombice, qué sn- 
beìnosde savida? Lo qnesabemos de su vida, eslo escritoèti 



- ^9 ~ 

ÌoS( Evnn^eIiosGandnicosyat)òcrIfo5i, èn loé taist^rfild^r^d ucw- 
tethporàneos, y èn'la tradicion recojida desprues por !o& ^iseir* 

piiìos. : ' 

iQaé fé merecen esns faeiites!— Es ftqul qoe el notor cn una 
fntfòdaccion anatiza los nutores, clasìflca sus tendèticia^. sedala 
coDtradicciones, y asigna el grado de fé que merecen ental pua- 
to', en tal époea, en Ini dèscripcioit dela Vida, eillaiès opinio- 
nes qae póniti en boca de Je^as. Disc^utida y ac^ptiidn la maéa 
de dòcQQientos primi tivos, el autor comporte con lodòd ellos la 
hìstoria de esa vidi, y sea dicho tìe paso, y cuàlqoiera que Bea 
là opinion del le-^tor, el hec*hò es, que nos ha acercado esa fi«»era 
de ani manerà sorprendente. Aststìmosal desarrollo del hom- 
bre, comprcndemos el porqué de susacciones, desus viajes, d« 
Sns painbras, explicadas por la inflaencia tiel espirila interno, 
del genio de Jesus, en relacion consuépoci, con la atra^rtsfera 
espiritaal que le rodenba, conia natdraleza de la patria, con las 
costumbres de su tiempo y de su raza, con las dootrlnas y pjsio- 
nes de sus contemporilneos. Es un trabajo notabIe,j de ma- 
cha importancia, qnizcis completo, y siesceptuamosaldistinguido 
Salvador, que el autor no cita, no conociamos un trabajo mas tìo- 
table de resurreccìon histórica de ud hombre. 

^iiminado el milagro, ^cómo explica el autor los milagros? 
Està parte es grave, incompleta, satisfactoria, à veces,pero in- 
justa, en òlras A vcccs, el seftor Renan, con una frese, comò 
la de la '"natura/ sobrhdad*' de los pueblos urientules, da d en- 
tender, que la multitud vfvióen el desierto, conf lo poco que ha- 
bia ilevado, repartidopor la caridad, y sostenida por el entu* 
siasmo. Otròs, comò en las curaciones. Jesus aparece co no 
còmplicedela exageracion y entusiasmo de sus disclpulos, que 
querian à toda costa milagros para convencer h los inerédulos; 
y es àqnt que el p^rsònage sublime es rebajndo A la categorìa de 
un juglar. En olras, en fio, comò en la resurreccion de LAzaro, 
se combinan, la credulidad de los autores, el entusiasmo de lod 
disclpulos, fbs elrcunstancias del entierro en grutas, la Decesi* 
dad de dar un golpe cerca de la escéptica Jerusalem, y la com- 
plicidnd morali de Jesus, pre^t^ndose al p^tpel de reBurrector» 
Iforando, trèmulo, dndoso, y operando segun la apariencia del 
^eàtado de Lézaro. 

Nosótros, que simplemènte negamos basta la posibilidad del 
ihflagro/y que creemos à Jesus puro y sublime, no podeniod dar 



-éo- 

«qqui^teeitcia 4 e&e aspecto con qiae se le preeeata. PdM|iief 6 
4^0119 ee^Qo de lo» hombret mae sfacf ros, nas beri^icos 3 mtfi 
{Niros que hao aparecido, 7 entoocea ese papel no se coaeijbe; 6 
jHQ 1q ea^ 7 entOQcefli, qo debe el autor Uamarlo divino é cada 
]^so| para tacerlo deacender, A la categoria de ainiple tauma- 
turgo. 

El 8r. Beaaa ba previsto la objecion 7 ba querìdo vindicar é 
nleans de la inculpacion que nace de su propio texto, 7 noa die^: 
poeo maaó ll|^flos: J^uscrela en el roilagro, todus creianen^l 
HÙIagro; era antiqua tradicion 7 creencia que el poder de hacer 
.flftilagros era propio de los bijos de Dios, de Ics profetu, una 
prueba de la diguidad de su misioa. ^óino Jesu&i con la in- 
tensa coHcienGia de ser hijo de Dios, profeta de la revolucioo 
mundana 7 de la catàstrofe final, no babia de creer esa delega- 
cion de su Padre?. 

Parece à primera vista vindicado, pero nosdice ademds, que 
Jesus repugnaba esas pruebas, 7 que en muchos casos cedia al 
torrente de la opinion, practicando todo el aparato de un tau- 
maturgo. Nosptros vaipos à ^er si vindicamos à Jesus compie* 
•Umente, 7 aunque no conocemos ningun argomento preaentado 
à favor de la opinion que vamos ^ emitir, la emitimos porqoe 
creemos probarla. # 

Nuestra proposicion, que parecerà mu7 atrevida, aobre todo 
é los historiadoreS) esque: jesus kg creìa e» el poder de ha- 

. GER MILAGROS. 

Convengo, en que esa proposicion tiene la apariencia de una 
paradoja. Pido al lector, me escuche antesde jazgarla. 

Cuando impera la creencia de la arbitraria omnipotencia del 
Ser-Supremo, cuando no se conoce, ni reconoce un órden natur 
ral, ni la existencia iomutable de las le7es que rigen A los5uDres, 
entonces el milagro es de Ie7, el milagro no esun 6rden sobre- 
.naturai, sìnoel órden naturai de lascosas bajo el imperio de^ 
.capricho omnipotente. El hecho que se llama miiagroso, en- 
tonces, es un hecho naturai, mas 6 menos comun, pero que no 
>rompe, ni desquicìa a la razon perturbada del cre7ente. Ve 
tea solo un hecbo mas {^ombroso, mas originai, ó mas nueva, 
!que aquellos qm diariamente aiectan sua sentidos; pero no ve 
una vioiacion de la le7 naturai establecida, pojrque «esa \^y, np 
e^istepara^él. ^Y qué^^Io quecaracteriza radicalmente ai-mi- 
Jkigre? hk ^pLAGioM DE UNA LEV. Bé shieu lo que cronaiste el 



-J 



I 



! * 



> 



-il- 

titrdidèh) ittilégrOL, si ftaese potible. Bìi nuèstros diàs, e1 qàe 
^•etqu^ eooelparmuyoó telé^r afo eléelriM He «i^reftiltiilil 
Str^Supremò la 4lirecdon de la elac-triéidad, ò que créverd ae 
tiolaae la ley del Irayo, cse creeria eii al tnilafgro. Pèi^o él q«e 
%ÌQ8e ea eoalqtaier bech6 sorprendente, nuevo, inexplicable, in« 
oompreasible» (por mas que en la apariéocia se Tìolase el siate- 
ma estdblecido), solo la deflcencia de nuestros eonotitniebtos, 
y aftrmase contro la re^elacion de Im seatidos la permanencla 
'de la ley, ese jamés cree en el milagro. (Guàntas veces no faa 
apareeide Tiolada laleyde laatraccion en al^^nas inex plica- 
Mes perturbaciones sideralesi YjamAs el sàbio d cA hombre 
4e eiencia ha sospechado siqaiera «que fuescn -efecto del mi- 
•kgre. 

Asf pnes, si en tiempo de Jesus, ó Jesus mismo, creian en lo 
que se llamaba milagro, esa idea no importaba eira signiflcaeiOQ 
sino la manifestacien de un poder no eoronn, pero de niugona 
manera irregular é inexplicable. El entusiasmo, la fé, la pa- 
Sion, producen hechos exepcionales. Vemos hombres en cier- 
tos momeutOR que hacen prodigios de inteligencia, de amor, de 
fuerza, produciendo asombrosos é inesperados resultados en la 
suerte de los poeblos;— »y esos efectos se Uamaii milagrosos^ no 
porque se viole la ley, sino por la grandiosidad del resoltado. 
Jesus podia producir eso» resultados y los prodocia, pero sin 
qnetttviese Gonciencia, nicreyese que violaba una iey. Bajo 
este punto de Yìsta, J'^sus, no creia pues en el milagro. Pero 
bay otro aspetto teològioo é bistdrico que corrobora la opinion 
que emìtimos. 

El que sinreramente cree poseer ese poder del mttagro en sa 
-verdadefa aeepcion, puede ejercerlo d despeeho de la oredibili- 
dad de los espectadore6. Puede 6 no puede. El poder que po- 
sso, es independiente de quo crean ò no crean en mi poder. 
Soy el deìegado del poder4ivino, mas, soy el mismo Dios so* 
bre la tierra; ly la fé 6 escepticismo de los hombres, anularta, é 
imposibilUarto la manifestacion y el ejercicio del poder omni- 
potente que poseo? - De ningnna maaera. Mando à la Iona se 
despreoda de su ór})ita, y a mi mandato, la luna vieoe é undir- 
: se en Oceano Pael&eo« Cr^an óna creane el hecho debe verìft- 
oarse, ti bay podfry :vohintad de ejeootarlo. Pero he aqnf 
que Jesus no puede^ por confesìon de losmismos dibolpuhks, 
«feotiìap milagros. ^ìoé Matao: «U. ¥ «a iU9p Mi wmcko^mi' 



:^0S;^ Iftjnisipa §itxi9CÌCMi; «^ ;:Ytnoy9dii^^all( kacer i^Ugarfi^M'^ 

trt^p.» (^P' VjO-o Héat)l.4<)5 te^ito^. qae adeovis de^ Strade* 

jwsj^^ (p^er» >(ut?€^ (lioefqi|ie 9^a pudo àacer mu^hos; j M^coaqiie 

no JN^ Aac^r «/;tj^;io) prqebaa, bas^ la evidepcia qu^ ^QSkiiB im> 

e«*a .Djij03, 1)1 tenia en 90 ptoder; esa d^legaciou su [mesta d^ inaili- 

,t)iar ka.lejes nalacales, porque no se puede sapmor^ Ja om* 

Dil^oteiK'ìa impotc^ote. Yeiapo^a, Jesus, segup el texto^.w po- 

. d^u: .anuIndQ* ,Y si veia ^a poder anulado, Teia taiabien quo no 

.pos^Hi -podei^r , A^hi^s quelos ac{os qoe se llamnn milagrojBOS, 

'.^raa:tfinjsolo fìn su concieacia, efecto de su v^etijd, tonvii^doà 

>i^t(paIabraeQ la to^ilid^d^c sus acepcioaes, comp ^t^naa 

moral, influencia, yida ejemplar, heroismo j santidad, ope^^ndo 

«6obre indivìduos sqsceptìbles dp recibirla! Creo pues habei? de- 

rfftfosli^ado la proposTckìa: Jcfusno'creia cn elpoder de hactìrmlft" 

girof^ \ a) mismo tiqmpo creemos haberlo vindicado enei muiido 

de la filosofia. 



' J^ QUE SE REDUCeVi SEGUII EL AUTOR LOS MILAGBOS DB JESUS. 

El Seller Renan cpefe, qne la parte milagrosa de la vida de 
JeAis, ha sido una violeucia de su tiempo, quo le impuap ?&a 
neoesidad para òbraclerizar suobra v legitiivar su mision. Co- 
loca ù Jesas en este dih^aia tremendo: areaunciar dsuìrùsion 6 
hacrrse taumaiurgo.^y Tal era en aqucl tiempo la unauimidad^ 
puede de%!irse, irresistible de la opinion^ de que ningunti .mi- 
sion providencial podi 1 legitimarse, sin corre&ponder a al^an 
• anuncio, presentiiqicnto óindoccion elevada ó profecia, y sin el 
podcr de producir.esoa a^tos sorprendentes. 

Para probar sU djlema, nqs dice: lio se puede dar crédito 
{abreVio) ft las narnlciones^ no se puede saber si esos ras^os 
Btribnidos à Jesus, son invedciones de sns dÌ8Cipulo8..ó son he- 
ebos Hisióricos, exojeradoa ó relatados bajo la creencia de Ips 
rédactoret. La i{pu>*rao)aia.de la medicina j de las leyes de la 
iùituralézà, faT^^dcia.esacreenoia; ni corno negar, sin qne aea 
miia^rròso, la inftùedoia inorai de nnà gran perapnalidad sobre 
pefBonas qiterìdas* .. 1: .. 

lo« indiOS) 7 Jesns mncha maa/dfeian qneJa enfermedod era 



efecto del pécado, y de dfaf nacitf la^cii^hìéih- de la tHé&ìtìék' 
mòra],^ deèir^ la accion de la pniabrarj de la' persona be' un 
hOmWesanto j elevado. Ese ^oder era Haitiadò taobrenntorat/ 
7 Jesus lo ejercia. Si mirando, sidtrìji^ndo la pniabra de sii 
coràzofi sublime, si iniponiendo siis rhauò^ venerables sobre el 
dedvalido, Io alitiaba, nosotros lo creemos, sin que por esto 
creamòscn milagro, sino cn la nccìon del amor sobre la fé. Et 
autor adraitepnes, que ha habfdo actòs en In vitfa'de Jesus, que 
^hoyserian catificados de ilu ion y de locurà,vi Àdemas, consi- 
derai esa parte de la vida de Jesus comò uviolencia de su sìglo^h 
j que si el taumaturgo ha desaparecido, «e/ reformador retìjioso 
vMrd eternamente.)) 



Vffl. 



r qui: es Jesus. 

Jesus no es Dios. El Sr. Beuan, afirma con Terdad, dicicndo 
qùe jamds Jesus profirió es:i blasfemia. 

Conio creencia fundamental y dogmatica. Jesus se di»tin{ruió, 
y héaquiel rns;::o queorigiual dominò en su vida: Hijo de Dios! -^ 
i , No ^ue fuere una escepcion. ni que se crejrtse à la m nera poli- 

l' theista, comò Hercules, el fruto de una visita de'Tzfus, de Ju- 

piter ó Jehovd, sino la concìencia viva y palpitante de la ley de 
amor que en el primer desperlamiento de la conciencia, con el 
esplendor del genio y la intensidad del sentimiento recibiera. 
|. Vió d Dios en su ser, en su razon, cn su corazon^ en la belleza 

de la nnturalcza, en la atraccion al Infinito que poseenioft, en la 
insaciable peticion de vida, de amor, de gloria, de felicidad, de 
comunion con los demas seres, que cnlos albores de la mnnana 
de fa Vida cofumbramos. Y esa fuerzci, esa vision del bieo, esa 
a'spiracìdn à confundirse con el y ^<setuno con todos^ conno Dios 
es 'ifnó^ff es la revelacion unlversal, es la atraccion necesarla 
de las almas, es el destinò providenciàl'de Io creado. Jesus 
sintfó esto, vió esto, Jesus fué en esé àentìdo enwirnación de to 
bello, de lo bneno, de Io jasto, tal cdmo se lopermitió fa ^u^ 
cacion de sa siglò y la elucnbrilelon.dé su intelljeneia. Faé sui- 
périor en grado, no eo eseneia al resto de los huroànóii, 4^ 
amando, !fi' )[)rafeticiii)dol& fustiela, Bio» viv« en ttosotros, ti 



> 



-44- 

cyip «pioa pnede aomeiitiir 6 duniiiaHr en grado (7 bé aM l« ra- 
dicai difereoai^ ^e diatiOjj^Qe à los booibres}, ottestro wojn'aso 
e« aio térmioo. ynaeatra perfeccion indefiaida.— Però Dioa al 
iipiUnio tiempoperiDMece el iovariable Inlinito, j jamàa el hom- 
bre libre de aistemai^j de adacaeionea fiilsas^ llegarAA la tre- 
meoda blasfemia de idenlifiear aa ser moYibte, limìUdo, oseiiro, 
oeael aer indivisible en poaeaion de su perfeccion abaolnla. 

Jamas dijo Jeans ser Diosy — pero repetia con raion qne era 
, Ayo de Dios^ mi quien habia venldo su pafabran esa palabra, cnjoa 
resplaodores conooe la homanidad d^sde el principio^ esa pala* 
bra que todos direetamente recibimos, cnando escuchamoa en 
nasotros mismos el eco misterioso dei elpfritu qne sopla sin ce» 
sar sobre la nniyersalidad de las eiistencias. 

Escncbó mas > mejor. «Ao (né oìdor olvidadUo.» T con la 
conciencia que le daba sobre laatinieblas en que tiTian casi to- 
dos sumerjidoSf proclamò el titolo glorioso del hombr^, del 
Bijo del hombre^ Ilijo de Bios por exelencia, poes recibia la co- 
municacion j ellenguage perdido, o'vidado, ò desdelkado, con 
«> Eterno Padre» 

Volvia, aparecia con ese verbo^ j traia ù sus bermanos la 
(( buenajìueva y> que babia reeibido» 7 que todos podian reei- 
bir : Igualdad, «iblimacion del esp(rito, posesion del Paraiso 
en cada uno, amor ; mas amor, aun mas alla de la justicia. 
He abl e] sello pecnliar de Jesus y de su obra; 

XI. 

YaRIOS ASPECTOS de JESUS DUBAnTE SU VIDA» 

Cuaudo los educadoa en la creenciade la revelacioo^procuran 
darse cuenta de ip qne era Jesus^ por un acto psicològico de 11$ 
en sudivinidad^ salo figuran de una unidad perfecta. Ay^- 
cea^bay coifasdurasy cpntradielorias que se presentaUt pero la 
le, de quetodo ba i)e serbneno 7 nopuede dejar de ser per^ 
fecto, aboga eqsuorfgen el despertaroiento de la dnda. Pero 
Quando djQSapanei^ \^.i&%. 6 cuando i pesar de ella> se escuchn % 
la^raaoPy Jesus presento aapectos dif^rentea j 4 v^es- contra'» 
4^ctQrios« El aatof : hade^arrollado estfi parte con spina ^t$f 
lig^n«ia yi^Siquìi/tas^I^.jjartefiyias compieta-delubro. 1 



— 5* — 

Sto pretender agolar los dtferenles dspeetos, 7 ]ai^ idea» cw^, 
8e4MCDte8 à I08 diversog perìodos de In vida de Jeana^ puede' 
decirae^ue contìejie.tresép ocas prìncìpalea. 

La accioQ . del pemaHiiento de Jesna sohre s( miamo, eoo la 
a^óion de laa ideas ardicntea de sa tiempo, maa la iiifliieiiciai 
de la nataraleia de la Galilea j de los buenos y aencilloa babi«* 
taDtes; la concepcioo del creino de Dios.^ En la concepcion del 
reino de Dioa haj tambien yarios aspectos. Y ùltimamente la^ 
batalla de la irida^ la neii^acìon del mando judio, la prolécia d«l 
ooiveraal y faturo advenimiento de lajusticia y de la gloria. 

La teologio ùnica y fundamental de Jesua^ fué la concieneia de 
su uniDn con su Padre, hasta ser uno^ y prometiendo A todos loa 
(}iie Io imitaren, la mìsma unificaeion con el Eterna. Mo av iti9^ 
titttia paea en ser agraciado^ privilegiado, exepeional, monopO'* 
fizador de lo dinno, sino que abrió sns brazos a la tierra para 
abrazar à jndiosy gentiles, en el. mismo amor, y en la roiamar 

1^ comunion de la divinidad, pudiendo ser « todos perf&etùs coma 

el Padre es per fedo, a 

Era el do«^ma del amor y del pensamieiito. universa] ; puro 
de todo hombre, quc en medio de la naturaleza eneantadora de 
la Galilea, y encontrando èco enei corazon de poblbciones sen- 
cillas é inocentes^ prodajo el espectlculo de paz, de bendicion 
7 de alegria que. caracterizan la època priroera de Jesus. La 

> moral que predicaba era la mìsma que sua antecesores habìan 

' predicado sin que en nada t obrepasase ó la moral eterna dèi gè- 

nero humauo. Ko innovò, no reveló nada en moral. { Porquè 
entonces esa influencia! Aqui tomamos una bella expresiw 
del autor : a Se predicaba él si mismo. » 

il En efecto, y aqui es de juaticia recordar al sefior Edgardo 

Quinet(l). Quién comò él, ba demostrado j defendido contra 

p el pantheisqiQ, la influencia prodii^iosa de la iudif iduàlidad^ d^ 

)a Vida, delacento, delgesto^ de la mirada, en una paiabra, la 

influencia de la emanaclon poderosa de un ser sublimado por el 

amor 7 por la fé? Jesus era jóyen, puro^ bello, intachable^ lleno 

de abnegacionj de fé. Jeaus traic de nuovo la buifnci^nMév^ipttr 

ra lp9 pobrea, pera los deagracindosiipara los que efiferao, pfM 

hft qjue « Agn fiumlfre y sed d^jnsiicia^, » ett omlio de nqr mMf 

do eaEg:ado;de tad^a las ipiquidndqsv ly Jesus do babì^derefeo- 

• .0).. Xe^sa cil:£Hilfani>m9y.la.iiefolin?ton /rattceio.pof Kdganlò Oii|]«il 
(?|u:i^ ISifiO: 



— » — 

taar' prodiglos ? Lo estrafio hi 8ido que las mnltitaide^ no se 
h^^sn precipitado eD su camino, entonando «hosanna» {Lo 
estrado ha sido qoe se le haja d^ado predicar tantos aft08« 

Sa moral faé severa. Sa ?ida sin cerempaias. Detestata 
haformalas y ritos* Odiaba à los hipócritas, condenaba à loa 
ricos, sancionaba el sacriGcio basta el exeso, basta el olvido de 
las leyes del d^r^cho. Daefio v consciente deaaà iodifiduali- 
dad sublime, parecia complacerse, en hunuUar la iodividnalidad. 
De ah& nacitf esa base funesta que el catolicismo explota y ha 
explotado particularmente en los horribles siglo!» de la edad 
media. Se complacia en el escandalo qoe à los fariseos causaba 
su desprecio por la tetra ; é innovando^ iluminiba con su espiri- 
tu la verdadera signiQcacion de los preceptos. « Ko hablaba ! 

» contra la ley musaica pero es claro que vela su insuficiencia 
» 7 fisi lo defaba entenier. Kepetia Io que los antiguos sàbios 
» bobìan hecho. ProhiDia la menor palabra dura» proscribió el 
» divorcìo j lodo juramento, criticaba el talion, condenaba la 
V usura, juz<;nba que eldeseo voluptuoso era tan criminal co- j 

I» mo el adulterio. Qucria un perdon universal de las injurias. » ' 

Aceptaba las buenas tradiciones y costumbres de su pueblo. | 

Aprovechó de la enseflanza, y aun para no imitarlos, de los extra- j 

vìos de sus predecesores y maestros, apartandose cada véz mas 
del camino de las rebeliones, para preparar la revolucion uni* 
versai quo dura, contìnua y no termina. Humildc, visitò con "i 

sus discfpulos y ace(.t6 el bautismo de la escuela de Juan. 1 

' Savida pasabaen los caminos, en las aldeas, en las fa*aBJ(^s^ ' 

en las poblaciones que visituba con sus discipulos. Viajes deli- 
ciosos de enseùanza continua, de ensefianza pràctica, vida en 
comun, al aire libre, libres de espiritus, Uenos de amor \ de 'i 

esperanza. LIevaban la paz y nada mas que la paz todavi((« 
Kecibiendo y pagando con el gérmen moral que depositaba en ^ 

sus httéspedes, la grande hospitalidad de las pueblos orientales; { 

el viage, el descanso, el albergue^ la comida^ todo acto de la vi- | 

da era convertido en escuela, y sembraba de este modo el ea* | 

mino de su vida con un movimiento de regeneracion irresisti- 
ble. Los nidos lo buscaban, las mugeres lo colmaban de rea* 
peto y afecto, los hombres de sencillo corazpn, dejaban sua 
redes, el oficìo ó el empieo, por seguirlo y vivir sospendidjs de 
fa palabra; y la adust i soberbia sinagoga, escuchaba su palahra 
nuova rc^generando el viejo texto. Fué el tiempo de las nup* 



I 



> 



^cji0B;)dei«Snf<^IW$f,'de•b^^8iria ìni^ qi^e . sorprendió & 

«tot» pootaFaees <}ìs^ipalos4el,bautjstfif cHando^fueron à mquerjr 
afuienera* LHé(<4iilague puedellamarse la primera època, ^'s 
-IMie^tra d^fiqeuoia.lia podido abrazar 7 jcojocipreiider sus razgòs 
epirin^ipales, ¥ n^o se nps^ dvga> q;i^ al c^racterizarla de est e 
rivodo, qaeremos negar los contrittie^pos que ta¥o. P^o, peròT 
rliemos qaerido decir, que Io que dominò en €se periodo que es- 
-teUecemos, fuéla aiaiiaedui9]>re, lapaz, la alegria, la predica- 
don rooral, la indirecta fibolicion de las pràotLcas antiguas que 
rJhabtan re«argado la oonciencia 7 la vidade los pueblos, 7 el ed- 
.iabledn^iento de eaa religion diruta eon.el Padre. 

Has la (Scklilea no era la (Jtndea, Gafarnabum no era Jerusa- 

-lenif la Judea no era la PaleBUna, en fin la Palestina no era el 

mnndo; 7 la « buena nueva » era para todos los a hijos de Dios.yy 

■Yacontaba, pued^ depirse con un punte de apa70. en la Galilea, 

.7era undeber «stender ila circanferencia de su accion 7 prò- 

.paganda. Bajo otre aspecto, Jerusalem, la capital, la plaza 

ii«ertedeljudaÌ6ino, era ia mejor tribuna para hncer irradiar su 

palabra. Entonces el problema necesario de la historia de 

ia TÌda de lesus, se pian tea por si mismo : ó la. conquista de Jè- 

.rusalem èia muerte. • 

Jesus 7 lernsalem son los antagonistas. Jesus Tenia refor- 
.maindo 7 envolviendo en una pndulacion progresiva^ à los pò* 
-bresy à los plebe70s, à los despreciados, à los gentiles 7 samà- 
rrilanos, que coimo elementos à fines de la combinacion futura, 
..i9e.;precipitanalrededorde la esperaoza de una mejora en la 
tierra, del advenimiento de un nuevo reino, ó de una cat^ìstrofe 
iiie^nerador». Jerasalem, isla de la obstinacion 7 del orgullo 
.se pregun^a, silos grandeSf los principes, los sacerdote» cscn- 
odian la palabra nueva ó si solo la aanalla yà en pos del refor- 
jjnador. 

^Guàl es el espiritu que inrade, culi la idea que domina al in^ 
liTaaor? 

"GaUA el 80pimta une rasisi 3, j* la idea que .qu^ere perpe- 

jJtaus Tenia Jiegairà0)eliiidaiama« i^ué^e^a-el jndaisrno ^n 
-«MiépocB? 

tllljadaismò, .ifeavaiua'iglprjatepldg^ )iabia lleg(|dò 6 

-iér uaa gloeit JiitciQiMl: ^L:ìgf^^OJ:M^^Q* TJjì ,soIq Bi^s, 7 Ito 
*0ro8*«iràaeiidoif|iittjeDJW sippmfo dc( au^i^puede pulrerizai^ia 



— 98 — 



tierra y haccr que w dcsprendai» las estrellas, que cono dawf 
de oro BOsUenen latieodadel firmamento de JehMé. 1«M 
IMos de eatre todos lo» pueblo», ha elejido & lo» Judios, p»f« 
celebrar con elio» no "poeto de aliama", idea atretida j sobH- 
me de aqael tiempo. En medio del Oriente antigno, rodeadoi 
depicblo» idolatra», »abeÌ8ta», pantheista», eljodio identificò sa 
nacionalidad, con la idea religios."». 1« ahi su fnorza, sn fé, sa 
resistencia àtoda pmeba, sa obstìnacion basta boy, su mmobi- 
Udad en medio del continuo morimiento. 

Lanacionreposabaenlaideadesu Wos. Esa nocion de 
Dio» era su genio, formaba su carècter y constituia sn gobicr- 
no La nacion era teocratica. Ko bay tcocracia sin un tempio 
ysaccrdocio. Y no bay sacerdocio que no Ucgue i ser anstq- 



cracia 



«eia. . - 

La profunda desigualdad exisUa pues.en el seno de esa socie- 
dad- j con el Uempo, interases y costumbres opuestos arraigéu- 
dosè se ve la casta por un lado y la multitud ó pueblo por el 
otro.' El tempio venia à seria cindadela de la casta, al mismo 
tiempo que la gran tribuna de obediencia. 

La sencillez del culto primitivo se ba perdido. La préctica, 
el rito, la cere'mouia, las inslituciones sacerdolales por una ne- 
eesidad lògica tienen que acumularse para suplir el vacio moral 
Quedeiaelolvido del sacerdocio universal en todo bombre. 
De abl esa mnlUtud de forma» y fòrmulas, esa casuistica per- 
manente, esa palabreria inagotable. La virtud desaparece, y la 
hipocrecia se convierte en sistema. Està es la ley de todo culto 
-f religion exterior. , . 

De ahi nace, que todo bombre puro que quiere vmr seguo la 
lev sepultada por las fòrmulas, es revolucionario y condenado. 
T lateocràcia condenaba4 la lapidacion sin ser oldo, al que 
blasfemaba, esdeciralqnercvelaba la verdad, ò negaba el 

"^'lal waelenemigoqpe Jesus ibaà embestir. ^QuiénnoTé 
con claridad ci desenlaceT-Jesus se presentaba corno hombret 
I^eeo elJwHodebm condenarlo. lesus venia con la concienci. 
iHa humalad. una, indivisible y solidaria. El Judaismo de- 
Lcondenarlo. El judaismo era el pmilegio de «"• °««r^ 
idad exepcional. Jesus proclamab. la igoaldad de le* hon- 
bre-s j la» frooteras naciooales dewparecianensudoc rina. A*- 
togonUmo teologie», que rematabà ea antagoiàwno pollUoo.-rat. 



— l 



«m abolia eì feBplo> el t aeerdote, d rito, ia oradon. El aaaer*. 
dodo tenia tateré^ TiCal en perderle. Emancipedon del eapf«» 
fiUi qnB M 9lIo qu0 vivi/htfB povqae la 9iletra mata.» Los que 
^rÌTiaa de la letra, deblan matarlo con la letra. * 

Jesus esperaba sin embargo, con esa fé de las alinas pnrasqae 
creeu qoe loe hombres ygobìernos deben iaclinarse ante la ver* 
dad qne se revela» esperaba poder, precedido de su fama, con 
la eonciendade^n alta mision, y la demostracion del «reino de 
Dìof,» que Jerosniemse eonvirtiese. El desengafio fné tenri* 
ble. Tocó por vez primera la realidad; su contacto con ese 
mundo caduco estremeció su aims. Et argumento, el sofisma, 
la perfidia, el hipócrita palabreo de la casta, sino desconcerta- 
roti su espiritu, al menos prodnjeronen él una notable reaccion, 
El mnnso Profeta, y el suire Hesias, el nlegre carpintero, es 
reempluzado por el tribuno terrible que sobre las desgracias de 
ese pueblo esclarizado lanza el amatema j la amenaza del juicio 
P final'que seaproxima. Jesus mismo precipita el desenlace, j 

seguro de su ìrremediable sacrificio, afronta la situacion con hi 
serentdad del m^rtir b.endecido. Acumula los esfnerzos, agio- 
mera sus prnebas, el raciocinio 7 la invectiva se confunden. Es 
el lidiador que conoce el dia sopremo de su gloria. Arranca la 
mascara à todas las faces de la mentirà. Con^uela j dà espe- 
ranza 6 todos Io9 infortonios. inEieva d los humifdes y abatti 
los soberbios.* — ^Y nò pudiendonsaitnr, ni sitiar, ni penetrar en 
el tempio que cobija el mundo anti{*uo, con la audacia de unti* 
tao, Io condena A que ^no quede piedra sobre piedra^n 
Pero Jesus en està situacion hostil en sumb grado, por la in- 
I credulidad, la mofii, !a maldad de rus enemigos, j qnizéfs tam- 

bien por la impotencia fisica de dominar la situacion, Uegé al 
L paroxismo de la exaltacion» El genio de los Tiejos profetas, 

* las Tisiones terribles de los libros de Heooch y de Daniel, «co- 

mulaban en su serlas santasindignacionesdeljnstodespreeiado; 
y'sus discfpnlos jadècintes, temblorosQs, apenas pòdian seguir A 
ese espfritu que se tran^guraba é su Vista, evocando las fignrat 
de los libros apòcaMpticos, y la firmeza de la amenaza con la sè- 
gnridad del castigo, fin Tei de bacefrconeesiones à la natnrA- 
téza/sè^èitfpefiaen negarla ypisoteai^la. Nlamistad, ni lami- 
ilia, ni patria, todo lobnUde bàjo elpeso de su pianta pròfiétieii, 
' sbbre làf'tffpbde del Tiejb tempio qne«4e8lniye. Està ìiinadMi 
'.Ito pueide dUrair. <l^ deseohce se U'ama la- «jM»f^;»^ ' ^ 



— so — 



. ^Aatég de mam^ su idèa doQiitufaite del «rtB» A -DiOs^à ad^ 
•clqìeretaibyor precàsim enMretpIfitiit. !Bi« idea eira tou^ (uni» 
pli^a oamo<(COtioepet(m, alràcliFa'y^®"*''® corno senikaiestèi 
magnifica comò cam|)dsici«»faDfciali«o. • PfebeuUbà pvku #«#• 
^pn aspeiAos, nmdhrfs alraetiwi»^ inu«hós oundroh, y/ui n» es 
«extrafto ipie tantais i^ifniónbs 4 <» réapecto se foitenfen. 

Habia sooialiènao politico, teologia, ooBonkspraia, npdiofa 
-de la ley, teoria etngéràen de liaa fitosofta ée ila hiatoriai 
-de tèdo *to hahiaeil In uto|»a del «teinothi lMoi,»'0> cindàU 

'de Din. 

AòeptaBa las imàgenes y pr^feèlas de los librot de Héhocli, 
4e ftmiel i Skbilinos, y atói bavtrftfca en so tnovhaiiento é 1«t 
j^^eyèatesqueesperabdnlasprofecias asmàsdias del Me^ias^ 
:4el tójo 4e Dios, del reyno tle-DLo«, proseotàndoserél caino en- 
<5argado4e realizarlas. Ea està parte, Jesuscs^il <joh»o lo pio- 

ita S<arauS6. 

Hablaaocialismo, pwque predictóa^l adFeoimieuto de los 
-pobres, «l castigo de los ricos, un comunismo seotimeotal j 
^rtctico. Habia poUtìca porqiie anunciabala caidade los pò- 
;dterosoa4e la tierra, tdos Mimos «crtf/i /<w frimeròs^n los apode- 
¥oso»ios sèrvihóres,y> Habia teologia, porque se faadaba sa re^ 
noracioto en la creenàa de la divinidad en todos los que aspira- 
jaeny quisiesen ser perfecfcos, en la oociondel culto puro y di- ^ 

rreeto> sin «e^ador. Y aqul es de observar que elmediador, "| 

«Ift-ediodbala abolicionde teda wierfiacia» entre Diosy el hom- 1 

bre. Habia coBiuogonia, porque elmundo seria trastomado, 
lièlorfdo, el «lek)seabriria/y Baostrariaal flijo del hombrero- 
éeaxio de «us Angeles. Habia penalidad porque el juicio va ^ 
»¥eAir, tepwi los signds ya lo anutìciavy J^ huettòs nertoìpfe- 
jnittdM y los rtalos castigados. ^Habia uà 'gérmen de fltoaoia 
-4e4ahi«torhtbmadade los librOB de Daniel/ jme» t««a «en- 
▼biJgertasìaedBtcfcitoientoSaldfesènlaceqttdfM^fèliró^ ' 

DBsarjnaUàd cadauna, ymucihiasotras^lMidete comeoidts 
iwiir«ate3ii*etówi«««;M7rf^'«e>5^ y ytìreis qué 'inmenso campo 
-de tlucwbraciones, de^terrore^Jy akgria» ;^c desprendèn. «o 
^dàsncalstdeaa^etóitiafi en'la'meiite-*Blo8 conyertidbs, ii«o 
4mik cfcal Iwitóba larqueiuas'Uamabr^u a*eueiau< r-y asi^se^^- 
pMéàia^eaunAdad'ddl movimieàto. •Por'otw{)parte*rf)Wfefl|a 
'Zéitì4UMÌù, pr^dàapwfalAaalmasal «leaifretìdiiniei*to4e'4t^ 
cosai de li^titrim >y faciJiWba^^ el <#mWMp, el {>ms4itiflinQiy , 



pPOpii^ttAtf. 5ef»te«(*ieii e§a Mèa falsa éel prtóxmo jaicris 
cuAntos maleu no? ka pWduddo y aùn predace ì Babà ma Mrt 
aaneion àia mora), y ski coniar eon el afio mil, cn el «pie la <*i8- 
tféBdad casi murid d« bumbre, por bahersc suspendid» Ida tra* 
l^jofl) éflpepandp laaparìeiea dfel jlier én las nabe», y loc«pleté 
àia Iglesia que estando ea el secretq, comprabaà vii preci» é 

I reeibi» e» donacioDla» propiedades; haata hqy extate ese terror 

en l08 ptt^blos eatólicòs, que en cualquier catadismo de U nattt> 
ralen esperan aterradosel juicio final En el terremoto de 

! Mendoza, gnando las vlctìm«s aplastadas 6 medio sepultadas gri* 

taban socorro, sacerdotes hubo, que en ese momento predicabaa 
aberrando mas y mas a los sobreTirientes, conia idea de que 
Bios, en ese momento, oh blasfemia! seftalaba su irai— Y cuan- 
tas persenas perecieron por laialtade socorro!— He ahi comò 
un fbntaski bebvaiea, aparecida hace siglos en Judea, ha Tenido à 

i matar gente inciceirfie, en 1861 y en Uendoza I 

f Tal ecala idea, en sobstanoia, que eon Jesus baiqia su en- 

I trada eu Jerusalem^ para vencer 6 morir. 



X. 

^I^ QE JeSUA Y COUC^'^SIOlf* 

Bé ahi pues el gronreiFolucionario que Beva en su idealastem- 
pestades dèi cielo y de la tierra. He alli el manso gallleo, el 
ter tibie profeta, que sacude lasalmas, los templos y los tronos, 
Héalllel homfere-humanidad, que derriba las fronte^as de su 
patria y de, las nacioiiAttciadi^s con su cosmopolitismo denttme^- 
lai. He. ahiel bijo de Dios que sublima los espfritus acercAndó- 
ioscon.^ ooraj^dd amory de la verdad al seno de Kuestro Pa- 
dre. Se acerca a Jerusalem. Siente su fin: Lo arrostra. Su 
ila es la muerta^ pero las consécuenctas de &u muerte co- 
rno ondulaciones de un oceano luminoso, llegan aun hasta 
iiosatra«^ y B0S4<ir4a lo bendecimòs desde lo alto de los siglos 
liberUdo^ 

Bo la apreeiaoio«flefQÌti?a die esle hòmbrCy y de«^ ^bra, b«b 
«partasiòs4e las conclasiones del 8r. Bènaa. 

.Créequè la règSMf adon del aristlanismo no depende sino 



> 



-fi- 
de ToWer al Etaùgelio» Q«e el merùHmifm P^ro se prese»* 
te ann cen él tarMer de una ttlifpM univentU y eferma.9 

Que baja eu efeeto enei crìstianisnio elementos de la rel^ett 
eterna^ ea ima verdad, ij qoéreligioii no lieiie algaa elemento, 
fiaieaó af obolo de la religion una j unii ersal, qae es aDterior 
al mslianiamo? 

Pero coatra la opinion del aator, no creemos al cristìaniaoMi 
de Jesoa «'a retìgion defiMiva^ìH smo en el aentide de qne sera la 
éltima qae desaparecera. Si ea asi^ aeeptaoioa la idea. Pero e| 
autor entiende que sera la Aliima de laa religione8) la qne no 
pnede aer suplontada por ningana. 

Noaotros no creemos al cristianismo suficiente. Lo aeepta* 
mos corno espirita de caridad, lo negamos conio moral absoluta. 

£1 cristianismo es el amor, — 7 la bamaoidad clama mas por 
el derecbo. ^Y qaé entiende dederecho el cristìantsino, ni ìe^ 
sns, ni el Evangelio? El cristianismo ea amor> pero no ha sabi- 
do fandarpueblos libres^ ni crear bombres soberanos; j la' ha- 
manidad qaiere derecbo, quiere libertad, qaiere jasticia> antea 
qne amor, y que fé j qae entusiasmo, 7 que fautashs de cielos 
mas ó menos esplendentes ó mas 6 menos falsos. El cristianis- 
mo es el sentimiento puro, pero la bumanidad moderna, quiere 
razon pura 7 sentimiento. El cristianismo impone, la filosofia 
convence. ^Quién respeta mas la eseocia sublime de los seres 
racionales? La doctrinaque traena, deslumbro, 7 qae aecesita 
de un cortejo fantastico dele7eada8, queaterra con la gehenna^ 
óregocìja con su paraiso, que pisotea individualidad, faaùlia. pa- 
tria, bumanidad, envirtud de lahumildad preconizada, para se- 
guirai profeta inspirado ensu camino de amenazas 7 recompen- 
sas?— ó la filosotfa pura del derecho, al alcadce del ùltimo, 7 sin 
la cnalno puede habersociedad, ni paz, ni Justicia? ^Gómo pue- 
^e compararse la sublimidad del estoicismo, con el desprecio da 
laindividualidad tan propio del cri^iano?. ìC&ìùo comparar la 
moral de Kant con la moral de Jesus? Y asf comò Confucio feé 
auperior à Jesus corno moralista 60DaAos antes, asi Kant lo ha al- 
do 1700 afiosdespues. 

Si necesitamoi doguias, el dogma del oi^istianismopuro» 7ano 

basta para las necesidades cientlficas del espiritu buitiano eo 

;naestrò8 tiemjios. El dogma futuro tie^etine resoWer la cues- 

tion de la creacioa. ó del pantlieismo. Qué sabe de lodo estael 

crtstiamsipd, sino repetìr afirmadones cenip el > f(/(ai lua»^ que 



iia4a prwb»r J[efH|t|-«r«wde ^omp C8, ii« e« el ùnico, m faé d 
prìmerovni «ert el poatrero de lo$ grandes ioiciadores. Mi ha 
8Ìdo metprim$rQquéAayapr<>eÌQmadolaTeyecia del espiritu ^t» poT" 
quello bajr rerdadero filéaofo qua no lo bay a hechQ,y.nadic lo 
ba proelamadomejor qae Sócrates y ci esplritu griego cn gene- 
ral. Ea neceaario cerrar I98 ojos para no ver en la ensefianza de 
Confucio, la ^octrind permanente de la reyecla del espirilo, de 
la autocracia de la. razon. XajLa-Mouoi, el filòsofo indiano que 
ytinù milanoa aptes de Jeaas y con qaieaes el autor lo compara 
tantas veces, fué filòsofo y moralista. 

Como dogma, el cristianismo puro es deficiente é incom- 
pleto. ^ 

Como moral, d cristianismo es interior * la moral del estdi- 
cìsmo. 
Como politica lo creemos favorecer indirectamente al despo- 
I tismo con su dottrina del sometimicnto y del egoismo cxcIusìyo 

^ de la salvacion del alma à despecho de patria y libei tnd. 

Y csto se refiere al cristianismo en lo mejor qua tiene, cn sns 

dementos mas puros. jQué diremos entonces del catolicismo 

con sus dogmas y su iglesia! Si ci cristianismo tiene vida y ha 

de vivir, lo deberà al gérmen sublime de caridad que contiene, 

I dominando las discusiones teológicas, y viendo ante toda huma-^ 

1 nidad, en donde el catolicismo busca ante todo la servii obe- 

^'. diencia à sus absurdos. Si ci uno tiene vida y quizàs abraze un 

I dia à la humanidad para pasarla & los brazoa de la filosofia, el 

catolicismo es una religionmuerta, un paganismo sobreviviente 

ìnferior al mahometanismo. Al decir que es religion muerta, se 

DOS dirA que vive aun, pero» bay vidas, comò la de la teocracia 

* Romana, sostenida por la invasion, el perjurio y la vìolencia, 

que condenada por la conciencia y por la historia, ya no tienen 

pervenir. 

Àsi, para terminar, diremos: El cristianismo tiene un elemen- 
to inmortai que abrazarà la sintesis futura que elabora la ciencia 
y la conciencia del gènero humano. El cristianismo es el verda- 
dero enemigo del catolicismo. La filosofia la ciencia y el amor, 
indisolublemente unido, son los herederos mas dignos del im 
perio moribundo de todas las grandes religiones. 

£1 hombre moderno Uova su cielo y su infierno, su ciudad 
y su familia, su sòberania y su amor, su Dios y su autonomia 
en sn propio ser, en su pcrsonalidad, sai vada del servilismo 



k 



cajbSlii^ódelàsedifecforQJpàéffiltlfèfié^^ S« IiéoiSMl iMièM»/^ 
esié hijo dèi' hombt^, esb Hijo^de'^SS, ^mWbsski^, éÉélldtttfk 
dor, esè Prometeo 7 ese Cristo, ha qa£H[>ttmUido 1*9 cadifeiM^, 
c^emoTidò los témptos; 7 ì3tibt*é.d'cMieritè»l0ifè Iò8r.ctÉllHi;Jw> 
léVàntado et hymno sabKinè de !ft'^ettfaik;ipaeÌQii> A la d^ttyoi^ 
tràciòiìciehtmca' éùA' (Uivéého, hf teAKk^ioW qtie ddblega i» 
imperiò de lós efementòs, el respeto 7' el amor recipreoeéèV 
hoitfb^e. don esa base, cod ei^as conqliislàs,- teo^mos lo safi^ 
cienlé para camplir ntte«itra r^da nffifoii sobre 1» tierra^ 7 lle^ 
1108 delmismo espiritu feconda, cfne ilactthiaba a Oonfìlcio/ A^ 
iSbci'ates, à Je:su9, ^ Joffn'H«iàs, èKéptero-, à- GalOeo^ Nèmieta, 
t Voltaire, a Kant, a Lamennais, de ese espiritn qae lansé eB 
pVhner hitnoo en Fa primemtAsfflailia disi gènero hunia&òi o<m* 
tinuemos avanzando cada dia à la conquista de la loz omnipr^ 
sètte. 

Buenos Airea. Febrero I8A« 



ESTUDIOS RELIJiOSOS («) 

(inèdito). 



DnhKODUGCKMIf 



9o e9por^ wAolÉor ffiéisofi^g bomliMrt» de cii9ticiik,.bombrei 
dèi espirila Itfare: A qnienès estfe Kbra se dùrìjie: oDQOcesiUtt» 
Ét^M deniuestre la éxistencia de fai Ihz,. 

tf»&vo8otro9y sacemlotes', gerarqmag edesitttioM^ fraile^^: 
clérìgos, jesaitas, que tìtìs del aitar j de la ofrenda, j éel^ 
escidotàcioii de la ìgnoranèb: No. bay racioctiio cenbraieL orod 

Ifo é tosotvoS; cHtóHctys qne se Ikmarr ilustrados 7' q«e ja^ 
Inés pitedea dar unìtrazànAe sa fé, que vivis eo et' seno d% so^ 
eiedades* católleaffgoardando el deàvrumde vnestra hipoerem 
d Taestra itisofieiedda: Vó bay* argttmento contra Ih- ffirtoidàd 
ttttefresadci. 

No ò. Yosotros gobernantes, empleados, ambiciosos; negoeia^ 
dores de hereneia^'y^.tefifatuentos, gerentes de conveiyfol, pe- 

aiunicia^.qt(B'tcah^^^ u^a odbra,9pbre el BrqbleoiadaladiviiùM da iwv^ 
Los es<^i(os preparatonos què el aitor h^cia 9pbre. la materia nps fuieronl^ 
gado§ en un déèC^i^deh no&dìle y d^ eDos Kemps podidodbsenmaraùar erpféi* 
toterylds^fpie'tlguetf ÌHé(KÌo*; ' ' 

(N. del E.) . 



— 68 — 

cadores qne biiscan la absolocion en la serTÌl obedieneia: Ho 
bay conYÌccion contra el egoismo, el remordimientd reyestido 
de la caridad diviDa. 

ik quienos dirijis entoncea? 

A todo hombre de corazon sincero^ annqne aea católico. 

A la joTentad, A laageneraciones qua se altaa anaiosaa de 
Terdad y la buscati. 

Al artesano, al trabajadorde las poblacioDesquepuedecon-* 
sagrar una bora de sus honradas horas al caltivo de sa iateli- 
jencia, 7 A t(, indirectamente proletario, campesìno, gaacho, 
roto, plebejo, por medio de los que paeden hacer llegarla 
loz à tu mente, 7 el bien catara tu vida incierta 7 Tagorosa. 

No es este un libro rigorosamente cient^fico, porque aspiro 6 
qne sea popular; pero ledo lo aflrmadti ó negado ser& justifica- 
do 7 puesto al alcance de todos. No es nn libro de partidOi 
porque es un libro de totalidad. El bombre7 la sociedad son 
an todo, puede decirse, indiyisible 7 solidario. — Creencia 
dogm itica, relijioi 7 politica: politica 7 economia) son solidarios 

Tal dogma ha de producir tal politica, tal socìabilidad. ^Que- 
reis reformas en politica? Ted si puedeo armonizarse con el 
origen católico. Quercia reformas en la administracion, en la 
distrib&cion de la tierra, en la reparticion de los prodnetoi? — 
Ted si pueden armonizarse con la centralìzacion romana, con la 
igualdadhumana, con el dogma ciègo de la obedieneia servii 
al despotismo del capital, ò de los grandes poscedores del con- 
tinente. 

• FMetnamosen la regeneracion politica, porqné no hedM» 
b^cbo rerolucion en el dogma religioso. -*No ha7 politica solida, 
no \\9lj iibertad garantida 7 consolidada, sino se apoya en la li* 
tertad del individuo soberano en su pensamiento7 en sus actos. 
Un pueblo qoe reforma en politica sobre el terreno sembrado 
por el catolicismo cosecbarà jesnitismo, eiplotacion 7 em-' 
bratecimiento. 

. £s pnes una obra grandiosa de verdad 7 caridad^ cooperar A 
la extìrpacion delas religiones exclavoccatas. 
''Es nna obra de sublime profecia, cooperar al advenimiento 
de la .purificacion de todo nn continente, extinguìendo el error, 
demoliendo sus guaridas 7 levantando sobre las rulnas del vie- 
jo tempio, la escuela de la ve^dad, de la emancipacion jdela 
josticia* , ' 






I. 



El hombre debe ereer lo que 70 ensefio: He ahi la formala 
teològica j pràctica de las religioDes qne sé llaman reveladas. 
Con esa formala se somete el mondo de las inteligenciaa. Ea 
el despotismo dogmatico. 

El hombre debe hacer Io qae 70 mando: He ahi la formala 
moral y politica que comò conaecaencia lògica de la primera, 
completa la aotocracla de las Iglesias, y la servidambrc de los 
pueblos. £s el despotismo moral, politico, 7 social. 

El hombre debe creer lo que él mismo juzgae vcrdadero. He 
ahi la fòrmula de la filosofia. Con esa fòrmula se emancipa el 
mando de lalB inleligencias. Es la libertad dogmàtica. 
' El hombre debe hacer Io justo : He ahf la fòrmula moral y po- 
litica que, corno consecaencia lògica de la anterior, completa la 
soberanfa del hombre 7 de los pueblos. Es la libertad moral, 
politica j social. 

La lucha, la gran polémica, es la qae existe entre las Beve*- 
Iwtiones 7 la Filosofia.'' 

Las religìones qae se llaman reyeladas dicen qae la rerdad 
▼iene de Bios. 

La filosofia dice Jo mismo, ò mejor, que la verdad es lo qae 
es, 7 que venga, ò no venga, la verdades; 7 la prìmer verdad; 
en el òrdpn cronològico del pensamiento es la afirmacion del 
sajeto que piensa. 

Pero las religioneìs dicen que Dios ba revelado la verdad & 
«nos hombres que se llaman reveladores. De ahf s^ile està con- 
secaencia terrible: La palabra de los reveladores |es la palabra 
de Dios. en otros términos : el revelador es el òrgano de 
Dios. i Habrà poder igual sobre la tierra ? 

^Quién no ve en esa creencia la foente detodo' desùotismof 
' Y la Filosofia dice: ^Quéprueba, quérazon me dais para 
que OS crea? 

' Voestra palabra-r7 nada méì$ «qùe vaeAra palabra; Toestra 
afirmacion 7 nadamas qae vuestra afirmacitm. Si ééoii q«e 



— 68 — 

Bios 08 habló en el Sinai^ en tal afio^ — nosotros os decimos qne 
Dios DOS habla todos los diaseli la conciencia 7 la razon. 

Las religioBes dicenfC !l^ttff^B>fii VttelA^obre-nataral 7 mila- 
grosamente. La revelacioa de la filosofia es nataral 7 uni- 
yersal. 

Kntonces la cuestion entre 'el catolicismo, ó toda religion 
que se dice revelada, 7 la filosofia^ se plaotea de este modo : 

KuEsrRA REYipiiACioNj es aobr«-»Qat]araL 

El ÓBDEiv so»mE-i9ATi}jkii:i>6a^mìhigposa, 
. El MiM^GKo, es la bas^ de aueatro sistema feUgìwpsi Sin 
milagro no faa7 catolicismo. 

Xa revelacìon* popone wb^ órden aebre-nalarri. 

El órden sotee-natural supoiie el milagiro» 

El milagro es pues el fìindameiito de la cuestioA, 

Bevelacion. es una qomunmacioin estr^arctiùaria 7 milagrom 
deDios à unhombre, ù 4 ciertos bombres,. que por esto $e Ha~ { 

man revelador£s, Bttdba, & Xakàa-Momù, Moisée^ Jfea^a, VM^ i 

ma etc, jotrosmuofaos persouages, reTel«dorea,sx)B lla^ia^t 1 

.. Prof^reiaQ^entendernosbien sobne el signiflead^ de lApAla- 
bra, 6 sabre la acep^ion qoe tieuq m la pare0eA&0 materia* 

Webster define ast lo. qw ea revel^ian : ^ M acitQ de abnF 
» ó descubrir à otros Io que antes les era descojaiOìcido ; ppeypt9^ 
» maue^ ti descubrimieuto 6 cojuiiuicikcJiOA de verdad & los 
» hombrespor Biosmismo, ó por sus agentea autorizados^ hii " ^ 

> proletas 7 aptotolUs. » 

Es darò que solo la ùltima acepcion es la ortodoM. Asft la 
entiende A catolicismo, 7 és en eso sitiiilidQ (p»»ìa aoeptamosipara 
la discusiDQy pon)ue desctUHrir A ot^os lO' ckfcomQcidi^, esrdie toda 
taaeatoo 7I0 propio de tedia ensefiaui^ai^ eu lo cqaIdo bay mda d« 
sobreoatural 7 milagroso. 

Tampoco aoeptamos ^. eirte momiBnto la segnnda: aoQpolon ^ 

de Webster, por^uela fi]x»aofia puetdieraceptar q^Sfi^a eekttwioa 
A todoa los homboea H' ifier^d;. pof to a$nfitHy<ii0^ ivtMmi 1^. /4 • | 

fdBo», eit.houal, uadA'hi^'diìSDbneHiatQraL sino que at tour 
trarlo, es lo mas naturai. Beltà pueftla t^rDeiiai aoeptoìon^ 

BerohereUe dftBnfes K^Revélrnsim ; del Ifriàuirvut^ comporto 
» df ro, 7 da veiuwkr jeÌQ)^ eotto qoì<en dii^ft deneaitrQr et telo 
» que ocultaba una cosa, para manifestarla 7 espop^a. 9 

Evia deftuitiioQi dimológii^a ^ pitafe aplMimii(A Wsdodes- 

«■firflAttGtitO 7 



La reyelacion, repetimos, en sa significacion católica^ que es 
en la qne Taroos ù emplearla, es paes, sirviéndonos de las acla- 
raciones.anteriores, el descobrìmiento, comunicacion, ensefian- 
za de dogmas, priocipios, lejes, hechos pasados ó foturos, teo«. 
rias ó doctriaas, hecbo direttamente por Dlos mìsmo à personas 
determiaadas, quesegan lacreencia católicahansidoautorizadas 
para ensefiar, instituir, gobernar ó ejecutar. 
ìBs c6to tiatttral, ó sóbre-naturàl? 

Le fgiesia catdlicà afirma a boca Uena, qpe la reTelatfon es 
sobre-uaturàl. 

'Xqui tiaremes u^idfttìticipaeieii, intemimpiendo la bilacion 

'de lasideas de este ^stpitulo, para hacer una ndvertencia. ^òdo 

■io iudafiieAtal que-la Igtesiadiee 'haberle sido sobrenàtupal- 

mente revelado, era conocido; — y esconocidoenregiònesadonde 

^Ho bè penètrado el edtòlicfsttio. IHos, la ereacion, el diluvio, 

'-«lorigendélas j^asas, el biény el'mai, lamoral, el amor^ la ìih 

ì iDQTtalidad del alma, las penas 7 recMipMsas futuras, todo esto 

Sforma el patrimonio de la bnmanidad y no l>a 'sido manìfestado 

'por lareirelaoion<»itótica. ^nla Qiitol^ia griega haj hechos 

ipttM todaslasideik&delQatolìcis^io: Vnidad deDios, plnralidad 

de agentes secundarios, Minerva, el verbo, el hijo de la inteli- 

^g«VidadeJù[Jiter qne nace. sin mancina, latrinidad, la qatda, la 

oroganettaoìon, ^el meifiaMsmo, todo tiene «n la mitologia griega 

^ <9a hecba.mytico^ es de«ir, :su iiistoria^ ó su teoria enoarnada en 

.Min hecbo. No tiene el catolicismo nna idea mas grandiosa qoe 

,k encerradaenid nylhò de - P^onoeUieo. '£1 catolicismo^ qne 

.es.Tm ecleetisiBo deideasBodiàtas, Pérsicas, Caldeos, Sppcias, 

rSnrie^s^ .nada ba descnbierto^ no tiene ninguna olijinalidad 

.quemoreJEca ttamàirse ne^elàda*— ^anosotrabajo seria là revela* 

-èton desvsp&i^rto. ¥ entonoès, pakraiiaétsestiene >Bn dectrina 

( comò revelada? Para darse la^autoridad teocràtica. Tal es el 

fondo de la cuestion . i A qnién le dcnrreque -para probar qne.dos 

i^dos. soncuatrb, esi.necesario apèlar & una ieivelacion ornila- 

ogros&^-^AjttadieJ : Baecr las vésdhdoselernaft ide la moraLestta 

. en el elpioittio; caso. .Apelar A uà óndén aobrenàiwal. pafca . deoir 

-«ia:rèbes^ jio/tbieBlaa, .no imalss, ;no .pvneba siJDo.:<pse se qnitee 

>iandai!ià)a(it«artaia.!deiun sacttrdokÌQ^;iconsfituir i^a^ano le* 

mentido de la voluntad divina para someter & los bombtót. 

'Y^tàmos A UìQatsttoii. 



^ M ~ 

n. 

El órbbh sobrekatubal. 

El catolicismo ó las religiones que se Uaman reveladas, ade* 
lecen de una debilidadsingular. — Dicen que las crecncias, prin- 
cipios, leyes, morale etc., han sido sobrenataralmente reyeladas** 
de lo que resulta està con^ecueocia inmediata: la verdad, la ino- 
rai, la justicia, que es lo mas naturai que existe, ha sido nece; 
sario revelarlo de una manera sobrenaiural. Yed està primert 
inconsecuencia. 

La razon està naturalmente constituida para la verdad. Si 
algo querela /enseflarli» ha de ser ó falso ó verdadero. Si es 
verdadero, qué cosa mas naturai que lo cotnprenda 7 aceptel 
Si es falso, comò quereisque lo acepte sino por el engaìlo ò el 
error; — 7 sin duda que si 70 crejese en un órden sobrenata- 
ral, creeria que solo podria emplearse para engaflar àia razon del 
hombre. 

Sin penetrar todayia en el fondo de la cuestion, qué pre- 
suncion terrible de engalLo 7 de faisfa no presenta ese principio 
de las reYelacioues, dando à entender, sin qae se piense, que es 
necesario establecer un órden sobrenatural para autorizar A. la 
mentirà! ^À quién en su recto 7 primitivo juicio se le ocurre, 
que lo naturai que es la rerdad, 7 la verdad que es Io naturai, 
necesita de un órden contraria d la naturaleza de las cosas para 
ser creido? Desde ahora yn se divisa viniendo en lotananza el 
mas sublime aforismo de la lògica católica: « creo porque es 06- 
iurdo^ » « eredo quia absurdunu » 

^ Qué significa un órden sobrenaiural? 

No ba7 sino Dios .7 la naturaleza. Todo órden es pues divin.e 
ai se refiere ù Dios 7 naturai si se refiere & la naturaleza* S|o 
haj nada mas alle» ni nadama» acA, nineida mas arriba (super) y 
m^ nada mas abajo (inftaX. ^Si se pudiera inventar un órden so- 
hrenaturàly porqué no se habia de inventar un órden infra- 
naturai? 

Mo tiene pues cabida ese órden sobrenatural, ni en Dios, por 
que seria suponer algo sotre Dios, ni en la naturaleza, porque 



i 



> 



— «~ 

itaera de Io naturai, de lo finito, de lo creado, «i aaf qnieré lla- 
Mraeie^ n# bay nada aobre qoe eatablecer un órden cualqaiera. 
Sobrenaiural quieredeoir iobre la natnraleza, 7 no habiendo nada 
faera de la natufaléza, ainoDios, la idea de un órden aobrena* 
tarai por una consecuencia forzosa (qae aon no se ba dedacido 
eontrael catolicismo) irendria (k significar nn órden establecido 
sobre una nneva creacion, sobre otro órden de seres, sobre otro 
sistema de existencias. 

Pero tal absurdo^ ni aun pnede aplicarse & la cnestion de las 
revelaciones, porque las reyelaciones vienen à descubrir lo igne* 
rado, perone à crear. 

Lamennais eoo la exactitad de sa vision 7 la precision de su 
estllo, ha caracterizado perfectamente el órden sobrenataral, 
con una palabra: « este iercer órden que se ha llamado sobrenatural 
a seria el órden de lo que no eosìste. » (a) Y he ahi que el maes- 
tro viene à autorizar nuestradeduccioncnandodijimos, que pal-a 
qne eiistiere ese órden, seria necesario unanueva oreacion, otro 
órden de seres, otro sistema de existencias é qne pndiese apli- 
- carse. 

Si se qaiere decir que ese órden es un terceno^^ intermediario 
entro Dios 7 la naturaleza 7 participando de ambos, quedana so- 
metido & las mismas objeciones que han sepultado la hipótesis. 
del mediador plàstico^ inventando para esplicar las relaciones 
del espfritu 7 del cnerpo. Se suponia qne ese mediador parti- 
cipaba de) cuerpo 7 del espiritu 7 que pose7endo ambas cualida- 
dea, substiancias óformas de la sobstancia, relacionaba oon'él 
espiritu por la parte espiritual 7 con el cuerpo por la parte cor- 
poral que contenia. ^Pero quiénno ve, corno se ha probado en 
las aules, que la cnestion 7 la dificultad queda en el mismo pnn- 
to?—^ Còrno se verifica en el mismo mediador esa union de la 
materia 7 del espfritu? 

La invencion de un órden sobrenatural intermediario, vendria 
A ser la invencion de un mediador plàstico entre Dios 7 la natu- 
raleza. 

• (a) Ji Este' tercer órden (pie' se ha flamado sobrenatural, seria el órden de lo 
e que no existe. No puede pues uno sorprenderse de las contradicciones que 
• encierraesta inadiuisible .bij^tesis, por la cual Ics hQmLres separandola fé 
.È de farà£on y del infinito mismo ó del sentimiento nati?o, ilìdestruetible de 
«4^ lalleyesde su nttaraleaa, dasasleyesintelectoales.y de suslejes mocales, 
« han divinizado todoslossueh<l9 de su ìmaginacion estca,viad4» sui errpres mas 
€ insensatos y sua pasiones mas monstruosas. > 

. ) ' (Lauisnnsia, DebRelieìoDlBki.} 



^«2 — 

i9iqs.«faraitobteilatiQMrAlma,^^^;^ jNl^)MiM- 

«tBnqiAtjeftCtbleica .un 6rdea : aclbre*iiiatlir«|? 
' .ià(iéè8eiì«ri»ga eoo la p&labta.4o^4 t09ì{ml^biiW.4(M #Mtid«i 
qr/cometiendo nQ.aofiona digne delaififloolAatteo. fìbiyir soitt 
<làiia(urdIeKaiii0 tiene nada de partiònlar. ,£1 èMibre mao» 
iàbfOL jBobre k naturbleza. Sero scibre-rnatoral «n el^egandajseD* 
tidoquiere decir, cantra la misma nditursioijà.ù M9s,aUd,.ufu^s» 
fàé la 'Oatóralexav j ja hemos rébalido està p^j^OMki. 
- :Ahora presentamos . otra. objecion. 

^Gómo se puede obrar sobre la uaturalezt? 

0>Iai»itiirBleza tiene aecion adbre .si mifloda, acckn eterna y 
facrt4Uioiiia,'Coiw> dicen pantbeistas^.d^aliatas y una ateos, aoi^ 
^«e en diferenles acepciones, ó Dios obra sobre ella. 
' AparteiiLD8.Ia primera bip^teais, y veamosaceptandolasegaD- 
ida. :si la aeoioa de TAos pnède &ar sobre-^natural. 
> 'Todo Io qne ha^ el Ser Supremo esuatural à su e«enoia: asen- 
-tainoa eata.profposickm comò un 4i3LÌo0[ia. lodo lo que.bace Dios 
es divino. ^Puedehacer algo de sobre-divino? Plantear la eues- 
ilion es reefotTerla. 

• ^uedeJiacer algo 4e ac^re-^patiiral i au eaeueia, de sobce- 
cnatutalÀ lanaturtlezaqueha creado? Plantear la cueatìoa^ea 
aBembierla. 

Aai'Pies, lo sobre^i^a turai, no pudiendo aer ni divino, ni i^- 
.tb^ral,' ni -mas all^, ni mas acó, ni mas arriba^ ni mas abajo d^l 
[^r^en creado ó e#tablecido ab eterno enla coqycepcipn ó acto 4^ 
.4%4iviaida4,8abre*naturaliio puede significar sìooalgo de con- 
trario '4 la aatoraleza, algo contrario al órden divino . eatableci- 
.^Q. ^£b està acepcion no conooemos,s|noel ccimen. El crio^n 
r.^s-iPrver^adero 6rden sòbre-natarall 

Y el catolicismo sosteniendo que èl ói:den sqbre-natural. es UA 
^<)i)den.coQtlrario à las leyes naturales, y no habiendo fuera dèi 
f:rIm€U) otro <>rden contrario^ la cuestion d^l 4$rden sobre-natar^l 
se reduce à lo que se llama mìlagro. 

Asi: La revolucion es sobre-natural. Lo sobre-natùral sii* 
oponeh viokioioii^e las leyes aataralea. Erta yioUieioB ó8 el 
J9Jlftgro. 

Lnego^ ia;revelacioa oopadie^ao fpdi^ n\n mil^gro^ , pò hv 
: r'év^cfon^uuiia' violaciOQ ée tas^leyés-M^arilea^qM 
'ì>iosha estal>lecido. , \ 

jEs j^iBila<49rtandullicigfir iSéJ^hf la primera eueation. 









I 



> 



•7r 



.. EL MILAGRQ. 

Todo el edificio de las reTelaetone^t estriba en el mUii^o. 
^Qué es milagro? Nosotros defiiilmoB la idea d^l milagro (porqtte 
l^fvaiidadnò existe) con una sola palabra: El Deicidio. B1 
milagro en el de^tcidio. 

Yamos d espUcaroos. Vo bay milagro sin violncion de una 
lej naturai. 1^ léy naturai ea ta mnnifestiieion del tnismo 
Dios en hi forma de lo9 seres. Si Diòs qu) hizo graves à los 
cuerpos.'Ios'deRpojase deeftatey, destruiria la eseiicia misma 
de la raaterin; y destruir la esehcia de la n.ituraleza es aoona- 
daf su substanri^ Seria lo misn'.o que erear para voWer ù la 
nadii. La materia es ser y nirigun ser puetle dejar de ser: 
aiioma. La materia es ter, es substancia^ y no bay ser, ni snbs^ 
taocìa que no sea 6 emanaèlon, ó particip icion mas bien^ ò as^ 
'pecto, ó forma limitada de la substanck infinita. Suponer paes 
que IMos aniquila un ser, que anonada ^substancia, disipa sa 
forma, 6destrnye su esencia. es supoher que Dios puede ani* 
qnilar una parte de sa ser, anonadar una manifcstacion de su 
8Ubstan<!ia, eontrarìarse à sf mismo alterando la forma eterna de 
la idea. Todo esto es despoj ir à la idea del Ser omniscientè, 
à la idea de la perfeecion de Bios, delas condicionesmismas, de 
Idsatributosesenoiaiesdela natnrateza divina Tocfoesto es des- 
truir la idea de la divinidad. Ès por i^sto que el milagro rio* 
landò las leyes etarnas del ser y de los seres, viene d ser un 
Deicidio. ' ' 

Mlis'adélàntQ esto mismo recrbird mas acTaracion y confirma- 
cion. 

Tebmois qué cs^loque si^i^tia la palabra milagro, y la acep» 
cion^eatóflicà ortòdojà. 

Dice Bescherelle : « Milagro^ del latin miraculumy deriyado 
»'4é mirari adi[à]ràrl Acto ddl.ppdter' .divinò,. contraria & las 
» léjes copocìdasidelp ufl^tupa^eMv » 

Locke* qi\e:^fa cristiano, definerelmifagto? a Ea^comouna 
» operacion sensible que siéirdo^ saperiò/ à lA comprension del 



— 74 :~. 

» espectador, 7 (en sn opinion) contraria al corso establecido 
» de la nnturaleza, esconsiderada por él corno divina. » (a) 

El sàbiio Locke, toma encucnta ìa cotnprension del espectador 
ó corno dirla el Sr. Litré (b) traductor de Strauss, el mila^o 
dependia del estado psicològico del espcctador. Pero acepcio- 
nes son estas, que nunque verdaderas, (pues lo que los hombrei^ 
banliamado miia.irro, no ha sido otra cosa, sino fonónienos ó 
hecboSy cuya causa noconocian, ócu^aesplicuciou Doucertiibau 
por su ignorancia, recurriendo entoneej» à un poder diTìno qne 
todo laesplicaba) acepeioncs son estas, que no soncatólicas, pues. 
aceptadas, el mila(>ro desapareceria ó seria el equivalente de la 
adnaìracion del ignorante. 

Webster define ci milagro: « En teologia, nn acoatecimien- 
» to 6 efecto contrario à la constitucion 7 curso establecido^ 
w.delas cosas, ó una desviacion de las lejes conocidas delaMrr' 
)» turaleza;un arontecimiento sobre^natural. » 

Bescherelle abre campo à la discusion sobre Ja palabra mifa^ 
gro^ al decir, contrario d las leyes conocidas de la nafuraleza^ 
porque cntonces, conocida la ley, desaparece el milagro 7 esto 
es contrario ^ la acepcion católica, que estableoe el milagro c<^- 
mo radicalmente cohtrario à las leres naturales. En prueba de* * 
elio, he aqui la opinion del abate Moigno, bombre enteadida 
en teologia } ciencias naturales : « ^En qué, consiste el milagro 
ytde Gedeon^ re f erido en el libro de los Jueces VI, 37, 38? El 
» milagro operado porDios, à peticion de Gedeon, consister 
» 1.^ en que, la primera noche, el yellon solo se* mojaba, 
» mientras que todo el suelo habia quedado séco; 2. ^ en 
» que, lasegunda noche, al.contrario, el vellon habia quedadc^' 
» seco mientras que todo»el suelo estaba cnbierto de rociOi 

« En qué son sobrenaturales esios fenómenosy constiiuyen unmila^ 
% grò ? En el órden naturai, 7 corno lo prueba la èxperiencia* 
w diaria, la yerba 7 el TcUon ci ebian haberse cnbierto à là yei 
» de rocio; Io contrario, es decir, lafalta de rocio'sobre el sue- 
iKAOy en la primera noche, lafalta de rocio en el yellon en ia 
j» segunda noche, no ha podido pues tener lugar sin una derQ- 

, ^ i ' » » 

(a)' Amirack then I takato be a aessible operatipn, ifhàc\k Mng abov^ ,, 
thè comprchension of the spèctator, and in bis opinióii.contrajry to the estv 
blished coarse of Datare, is (aken hf him lo be divine.— Locite. A discourst '' 
gf fnii^acles. Timo lY^desi» ùhrùs eon^tae. Lonira 1768, 
P). Li'ré* Frefaclo p»g. XIU. Paris 18^, ,. ^ 



4 



1» 



~ 7$ - 

1 l/Mim de ìbé leju de Un natur^leza, niempve posible i Dios.. 
9 Segaola granéej bell^exprecnoDde SanAgnstin^ el milagro 
» €9 el lengaaite de Di08« la ùmetk via por la cqal paeda mani- 
».fe»tar osteq^iblemente soa volontadea A sas criataraa iateli- 
» gentea. Negar la posibilidad del milagro, ea hacer de Dioa 

9 uo idolo mudo é impotente, negar la realidad del milagro, ea 
» negar la xevelacion, la miaion divina de Hoiaés j de Jesacrla* 
» to.» (a) 

Greerooa pneaaer exactoa y expreaarperfectamente la opinion 
cat61ica dicfbndo: milagro ea la riolacion de una lej naturai. 
Tal ea la eacencia de la acepcion católica de la palabra mila- 
gro. 

Poede snceder tal coaa ?— 'Bajo ningnn aspecto 7 la demostra- 
cion ea evidente. 

La creencia en el milagro supone la idea de un Dioa, qne no 
aolo cambia de ideaa, sino qae se cootradice à sf mismo. Decir 
coik San Agustiu 7 el abate Moigno, que el milagro et la ìinica 
via por la cual puedaDiosmanifutarostensiblementestisvoluntadeSj 
ea decir, que Dios solo por la contradiccion puede revelarse 
ostenstblemente. La consecuencia es terrible, pero es de una 
Idgica irrefutable. i A qué se reduce eutoaces la bella argu- 
mentacion que proeba la existencia de Dios, por el espectàcu- 

10 de la sublime armonia 7 de la eterna concordancia de las 
eosis? — ^^Y Yosotros todos, s&bios de primer órden, génios que 
ìluminais la humanidad, revehindo, demostrando la sabiduria 
del Ser Supremo en todo momento del tiempo, en todo punto 
del elpacio, en todo movimiento de los aerea, cuan errados ca- 
minais en la senda del órden inmutable de las 10768, cuan en-. 
gaftadoB estais creyendo ver la mano de Dios en la armonia^ en 
eluAmero 7 medida qne gobiema 7 pesa desde ab«e(emo el 
àtomo 7 la inmensidad en la misma balanza de justicia t — No, 
Dios tio se nos ha revelado en las maravillas de la naturaleza> 
en la deacomposicìon de la In?, en la organizacion del animai, 
en la mùsica del firmamento^ en la sublimidad de la conciencia^ 
inTartable de lo juato* Erràbua. ' Dips no se revela Q$tensibie* 
mente deus maiuf4k inteHgente^, sino derogando su sabiduria^ 
instigando à la razon del hombrO) contradiciéndose * ai miamo 

(a) Elabatellolgno«ì,fau''(aerdeIaSeieQcÌD.** ObradedlcadaàBoii^ptfta 
•1 chieo.— Paris 1888. . ■ ..l 



eterno ^tablèeWe. fll tMfk^èòtìl^ tftig«4s/,ir«p$Mctii*; toi.iibs 
é^ Tuestro dieseo dè'K'fMkiUafcf^'j^ déliàtfiit)ìft^4àriiaMfi hiiMi» 

tiùtrreflejò, A;laéatógVH'iÌBidel4kg)<l^ 

Gòethe/el Jfif^ter fit^i-arfe <fèl'^l«jl<j XVX, «ÒMtiado ccwl» 
triple' cof osa dèi i^éÀio fLìosSÈiéo:, tjte Woré{^ sabet^ d»«a edtid) 
j del genio poètico ha pronanciado estas palabras ver4{idé#a« 
mente, sàcrainentaìes': « Td'cDnsiiléras^ esòribia Godile à (La- 
» rater; al BTahgelio comoU verdtid^mas éiviira. Èn f uiinto ^ 
» mf, ui^a Toz del cielo iKiià(tio,'W me persnadiria qneelagaa 
j» quema, que el faego hiela, ó que los muertos resucitan. Jm^ 
» go mas bien.todo està corno una btasfénliacoiitra^el' gran Bios 
» j contra su revelacion eu la naturaleza. >» (Corre^ponden^ 
da deLatater. 178) (a) 

^Qué mas se puede agrégar? — Pafra toi'o hombrie q<ie pieoss'. 
j estudia, esas palabras ^erian masquesnftdientitS'parasftcarlodél' 
error grosero, ó de la crceneia en èlknitagro, p^no nosot^oe es» 
ctibimoséon el objeto de convertir df los citóKuos j es rpor '«so» 
^e vamos à segair al ertor en tod^s bus minltesitaeiaaes ja 
àcòsarlo en los tenebrosos recóbditoa de. la inteligencia po#l 
fscfitos siglosengafiada. 

Vamos t desenvolrer t)tro anpecto dela eaestionbajo làibr* 
ma de un diàlogo entre el Dios-eatdiico y larazon dolJiombfe;' 
' El Dios-catóKco.— ^Ko treés que elpeìder de baèei^ mltagrosi 
i^éréla liii omnipotencia? 

La Ra2on.— £n efecto. Si éres omiii'polente puedes iiac^j 



^ El Dios-católfco.— Entonfeèfi -por* qué feelra^a^ etmttogwT 
X«'Bszon.— 'Porque ea sùpvner là conftadiccié» en ^ios/ ¥> 
uta Ì>io8 que im conttàdicenòeè òmtltsélèDte^ M es^el TerdadivO' 
Mòd. 

' ' SI Bh>s«caWHco.-^T en quéste llkidfts paramslgnQP* Biós«iiiE' 
Kay^iinanórÉwr?'' 

£(a Rt26nv-^-Eà k rtnon. L^mismiiirazoi» qMàe roveto Ai 
VloSyfBte'ì&tef^ìh con Mui^iid^ibntosièabittAteg, «ou mi Myev^ 

.(^ ^^^ paliiibris U^ he^.encoQtradp en una nota del senor Edgard Qui- 
m'ìkiPÈmeHi^^^ 'Mèo III, de>«n^:óbM:^l^. 

Parfs 1857. .!V ^ . 



Mrmn,(toA'ìm.inw9irÌ9bAià9fid^m^ oon^k penisi- 

El Dios ^nìólviio.— lY no eree« qaé te ser qnehaefitaUecido 
^ 41 ibiem <«udme>.paeda hteer que el f«3g^o Hiele.7 

La Bazon.— No. Porquepara hacer qae el foego helaae. sèria 
tieee9arìo eambì^r ^ d'estpuir stts.ciriidadssaaencvaies. La des- 
truccion de las cnlidndes esencìales de las cosa» equivale ù, la 
anibtIicioQ de ia.siib(;tanelav La aoUiilicioa de la aubatancin te 
es imposible, porqpq ia Mbatancia es. el Ser, es DJos en* la etet- 
nidadviva» *6i Dtos padies^ haoerqaeel faei^o belase, sesai- 
«idaria, no habria obsidoub para que dojji^e de ser Io que es. 

El DiesQatóiicQ. -Pero Codasesas afirinaeiones j demostra- 
cìones son obra de ta razea. ^Qoiéa m te dice^ que tu razon 
te engafta? 

La Razon. — Si ìa raion me enjrafia en la vision de Iq necesa- 
rio y ab^oltttOf qnién no me dine que Bios no esiste ? Si creo 
en Bios, es por ini razon* Si n)i razon no debe ereerse A si 
misma, ^por qné te diriges A mi razon? Tienes ^Igun oirome' 
dio de entenderte coom^o? EiH€i|cha lo que dijo el sàbto Loc- 
ke que era cristiano^ j que creia en el raìlagro. corno una raa- 
nifestacion divina p ira revelar cosas razonaUes y aecesarias que 
los hombres no pudiesen por susmcdios alcanzar. 

» Ninguna mision pned3 ser considerada corno divina, si 
y^ abandona algo que aerodine el honor del uno, solo, verdadero, 
» invisible Dios; ò que contradiga a la religion naturai ; à las 
3> reglas de la moralidad: porquia Dios habiendo descubierto A 
.}i Los* hombres la unidad j mageatad de su etema divinidad, j 
» las verd^dés d^ la rcHgion n itur^l j moralidad por la luz de 
» la razon, no sele puede saponer esCiblezca Io contrario por 
» revelacian; porqoe osto seria destruir la evidencia y el uso 
r » de la ra^on, sin la cuallos hombres no j>ue&en ser capeces de 

» distinguir la revelacion divina de las imposturas diaboli* 
Ji cas, » (a). 

El Dios católico. — H^ dirijo ik tu cazon para q^e obedezca y 
farfBalo.queyo quìero que crea, • 

La Rdzon.— i Para que obedtzc^ l Està bien. Pero por qqé 
d^o x>bedecer7 ; Np es verdad que si ttebo obedecer y si debo 
ergerlo qnequieras* debo creer eu una ra^n por h cual debo 
(^))«depery crear Iqq^e 4ittieras? io 



i 



— ^7« — 

El Dioscató1iee.--No. Gree sin razon, porqnejo lo mando. 

La Razon. — Pero al decirme que crea porqae Io mandas, me 
4as ana razon y ea qne debo obedeeer à ciegas ó còntra mi razon 
porqae asl màndas. £sto es aaponer en ti nna àuOoridad qaé 
debe ser obedecida. 

El Dios católlco.— Si. Porqae lo mando, j nada mas qne por 
qne lo mando. 

La Bazon.— Es darò pnes que al ordenarme, reconoces qne to 
debo reconocer la obligacion de obedecerte. 

El Dios católico. — Si: laobligacion de obedecerme. 

La Bazon. — Pero al reconocer '70 qne tengo obligacion de 
obedecerte, es d mi razon à quien te dirìges, es de mi razon de 
qnien exiges el reconoeimientò de esa obligacion. 

El Dios católico.— Si. 

La Bazon. — Entonces tienes qne dejar snbsistente mi razon 
para que pueda obedecerte. De otro modo no podria obede- 
certe 7 desapareceria corno criatnra racionaì. 

El Dios católico.— Sf. 

La Razon. — Luego sì mi razon snbsiste aun para obedecer ò, 
tn mandato absoluto, mi razon con las uociones esenciales que 
la conbtitujen es absolutamente indispensable aun para el acto 
de obediencia; 

£1 Dios católico.— Si. 

La Bazon. — Entonces mi razon es soberana. Al obedecerte 
es porqu^ reconozco que debo obedecerte. Y si llego A reco- 
nocer por las nociones mismas de la razon, qne la idea de Dios 
noes compatible con la idea de un dèspota, qne la idea de 
Dios, tal cnal Dios mismo la revela en la razon es contradicto- 
ria con la idea de un Diòs apasionado, iracondo, injusto, en 
oposicion Àlasideas eternasde lo justo, entonces mi razon te 
dice, Dios católico, que ho crea sino la creacion de la mentirà. 

El bios católico. — Blasfemia! 

La Bazon.— No bay blasfemia contrael Ser Supremo, qne se 
revela en la natnraleza, la razon y la conciencia, pero si nega- 
cion de tupoder mentido, fantasma sangrienlo de los secerdo- 
cios, Dios de Torquemada y de Loyolal 

Él Diòs católico.— Blasfemas, porque quieres apllcar t Dios 
tus ideas dolo justo y de lo injusto, de lo racionaì y de lo ab- 
snrdo. Peroro, el Dìqs católico, estoy mas arriba de lo jnsto 
y de lo injusto, y puedo convertir lo racionaì en absordo, X lo 



— 7» — 

absoMòén ncional To « hago loco'el fàber de està It^undo. » 
(Pablo) 

La razoD— Dices qde las ideasde lo jnsto j de Io injusto, de lo 
racional yabsurdosonmias. La idea de justicia es coeterna alSer. 
Y si eaa idea esmia jno eaesa idea la visioo del órden inmuta- 
ble, yo seria entdnces el creador de la justicia y si fuese el crea- 
dor dèla justicia seria Dios. La idea j la realidad de la justieiav 
la idea y la realidad del órden> la idea 7 la realidud del Ser jus- 
to é iavariable, contitujen la esencia de la dlvioidad. Decir qae 
puede convertir todo e<to en locontrario, que el cuadrado sea el 
eir€ulo,el roboy la mentirà en actosjustos, el órden en el de- 
sórden, es decir, que la idea de Dios, puede seria idea del no 
Ser. Si lasideas de larazon, noson la reTeiacion de las necesi- 
dadeseternas de lascosasy y si esas ideas puedcn ser cambia- 
das, no bay necesidad eterna, no bay ser eterno, Dios es inùtil. 
Asiano bay poder en la razon para destruir io razonuble, no bay 
podcr en Dios para atacar sa esencia inTiiriable, no bsry 
omnipotenciaen el Ser para convertìrse en lanada ó suicidarse. 
Dios no puede dejur de ser Dios. Larazon no puede dejar de ser 
razonable. El órden es eterno. Dios corno omnisciente ó que 
todo lo sabe, esinvariableensu pensamiento. El milagro supo* 
ne la contradiccion en Dios. Dios corno ley viva es la vision inmu- 
tnble de lo justo. Et milagro es la suposicion de que la ley y la 
justicia pueden variar. Y si la ley y la justicia no pueden va- 
riar, yo, razon bumana, que soy vision de lajustìcii, tengo cn 
esa vision que me coiistitu>e, el poder y la autoridad de decir 
a quien quiera, almismo Dios si fuese posible: si eres injusto. no 
te obedezco. Un Dios injusto seria inferior al Dios de mi ra- 
zon. Si fuese posible un Dios injusto, mi conciencia seria supc- 
rior a la de ese Dios y combatiria su poder despótico. Promc-> 
theoes entre losGrie^osel myto mas sublime de la conciencia 
y de la personalidad indòmita del justo, centra Jupiter^ su divi- 
nidad, su Olimpo, su poder^ y su Victoria. Prometheo es el gran 
Hesias de la humanidad. Prometheo es el gran racionalista de la 
historia. ^ 

Et Dios católico, — Veo que meniegas. Sino tengoel poder de 
anihilarsubstoncin,de contradccirme, dehacerlo que qurera^ de 
convertir el clrculo en cuadrado, el fuego en hielo, el hielo cn. 
, fuego, de colocar «1 rocio en el vellop unas veces y otras no, si- 
no tengo el poder de hablar a la burro, de Balaam, de tragar àOL 



( ejércifto Qii.elm>r1tojo,<]e visil^ d>Moiia fior óbn rdd ^Espiri* 

tQ-Santo, DO quiero ser Dios. Bajarde la omnipotencla pai^a fó- 
(,pr.e8efltar'e!lp6r8i9r^ajcdeun pre9Hl)s»Ce di$ /.Bep^ublka^ esto es 
demai^iiado ei^jgir, La rtazoii e^ laitla^feakia.. 

.patÌ3mo: No e^ masla ^liferoncìav Tevicaidado. eo . asofinc^akte 

,4«iaKraii ciVt/ùo^orJlamado Fedro él. Gronde. Esicuéha ella 

..aaópdo^a; : 

xHCu9ft|do.vi^t^ la primera veacal fey de Prusid .ea. Berlin, <ité 
« ai|giel di^curso que pronunce; recienUegado: 
-^« iHeroiano mio, viajo para instruiriae^ y comò ten§:o ma- 

,.f( cho gue nprender^ no pierdo tìempo; o$ fupUco me mostreis 
i< boy inìsmo, pomo seejecuta aqui cierta cperacioq qao qanea 
« se li/i podìdo hac<?r hien en mi reino. — UaU^dt sire, boiirais 
<c demasiado a la Prusia croyendo que paeda tener algo qiie 
« TQo^traros.. Pqdro el Grande abriò la veotana del palacio^ y 
« iQQ^trando la plaza ciibiertapor h raaltitud: -Hacedme-el gus- 
« to de piantar una borea aiU y colgar & alpruno. — Sire, toy à 

.fc preguntar prìmcroù mi cancìUersi por casualìdad, micortede 
M jastu:ia ba conden:id8é maerte d al{>:un bandido. — Como^ ber* 
<c mano mio, teneis nece&idad de semejante f^rmalidadpara col- 
ei gar del pezcueso à un buen sùbdito Pnisiano^ peripìtidqae 
« entónces, que para està experìeneia os preste d uno de wis 
« moujicks. Abi teneis una coleccion completai. El^id, tomad à 
<c este 6 aquel; d mi barbero, si quereis.; a mi secretarlo, no im- 

. « port*); 08 lo regalo. — Sire, la le.> proteje al estranjero corno al 
« cindadano enei territorio de Brandebourg. — Yamos^ bermai^o 
ic mio, vco con dolor que faltaisalprimerdeber de la reyccia. 
« £u la misma tarde, Pedroel Grande p.irtió de Berlin, lleno 

.«e de desprecio bacia un monarca desti tuido porla ley del de^re- 
fc cbo sagrado de ahorcar asu albedrio.» (a) 

Y no csotra cosa segunel catolicismo, la concepcion de. w 
Dios. Ko puedencreer enun Dios constitucional, no lo cooci- 
ben, lesparece desnudo de los principales atributos de su glo- 
ria y de su podcr. Un Dios, padre inmutable del órden, y no 
liay órden divinosin^la inmutabilidad de sus leyes, un Dios que 
aea la tEy-vi\A, y comò ley, eterna é invariable, les parece 

j^i^ J)i<^ ^oi^etido & la justicia. y corno tal, degradado; y en;s^u 

(a). Les RoisPhilosqphes Du Dix—Hoitième Siede. (L'hotel dù Saìnl-Èsprit) 
(•I^/Eufène PMleUa. Paris 1856, . '. 



4 



fertordehtitnHhcfòìi j^dértiìcdo, letrfbùtin èlhòmenaje.qd^ se 
trffcnta al déépota anterqaicti se ttembTa. '^ " ' ' 

• iNo teis eti esa eoncépciott de Ditoàv eì gfémch de todo des- 
potfisfno polrtico, In adaracion del éxito, U aptobncfqn* de los 
goTpesde Lstado, quesónlo^ ndttrgros dela poHtica7~iQué'co^a 
es un tnilagro (si ftresè^ posft)te)'sii\D un ffolpé de £stadò de la 
Divinidad/violrtndola Coirstitucion de tós Sercs?* '/ 

^Cu'àntas coTisetucocìas ftine^stas ecfiitenìdas en In tiooion del 
Dios quepaede nhorcar d sn alvedrlo? —nbiteìUjite et erudiwini.n 
Et catolicismo entrAl\a de tal modo al dcspotismo, que puede ser 
con&riderado comò e! sistémn mas pcrfec-to de eòchfvitad à nom- 
'brede la IMvinfdnd. Esporestoqne dest'^nido ess sistema, se 
y^TÙ trn cambio de e^cenatan sublime en el g:lorro5:o porveq r 
enifancipado, qaelaWmanidadelevrrrA ci mas gtaBdiosò delos 
bimnos, himno que 9erà la revelacioa futura. 



IV. 



LA OMiriPOTEiriClA DE ÙIOS. 

Vamos d desarraìgar basta la posibilidad .de concebir à Dios 
con el poder de bacar milagros. 

Para que el milagro sea posible, es necesarioun poder omni<* 
potente. Dlos es omnipotente; — lucgo el milagro es posible. 

£1 silogismo estd bien hecho; no bay sofisma. . Asi es que 
nosotros negamos la menor diciendo: Dios no es omnipotente. 
Parccerà està proposicion una blasfemia. Eslamos tan habitua- 
dos enias grandestiradas de la elócuencia de los retóricos, ea 
la lectura de casi^odas las relìgiones que asignan al Ser Supre- 
mo el atributò omnipotente, es tan altisortantela palabfa, parece 
un reconocimiento tan naturai de là debtiidad bumana, que la ne- 
gacion de esè atrihuto parece una blasfemia.— Ko hay tal. Va- 
mos à demostrar, por el contrario, que esa idea de la absoluta 
omnipotencia es la verdadera blasfemia. 

Se entiende por omnipotencia, el poder sin llmitespara lodp. 
Un Dios que no pudiese cambiar una ley seria limitadò en su 
poder, no seria omnipotente. Asi, èl sacerdote parte de una 
revelacion .milagrosa, verificada por el que tiene el poder de 
hacerlo .todo. Luego para sercreido, secesita acrediiqr prij 



— . sp- 
illerò la idea de la omnipoteacia^ y corno, consecaeooia legitima 
el milagro qae lo iosUtuije revelador. Esplotaodo la igooraa* 
eia primitiva de las causaa segnadas^ deciaa que Dios relampa- 

. gueaba, trooaba^ fidiniiiaba^ Los fenómenos natoralea y loa jaaa 
sorpreodentes, y basta lag grandea iovenciones de instramen- 
tos de caltura, de industria, eraa atribuidos à revelaciones de 
Bios, òde un Dios. La ioteligeneia primitiva en su ignoranciai 
pero guiada porel principio de casualidad, atribuia todo efecto 
al modelo primitivo de la causa, que eralapropia personalidad; 
y asi toda causa era una persona, todo efecto la manifestacion de 
una persona. Un Dios para el viento^ otro para el mar, para 
los rios, para la vegetacion y basta para Ics suefLos. Todo esto 
nacia de la ignorancia de las causassegundas, sin cuja concep- 
cion, no bay naturaleza. Las leyes de la naturaleza son esos 
poderes, sin sor personas. Pero en la antigùedad y aqui emiti- 
mos una idea nuova (a) que tiene contradictorcscientfricos y que 
merece ser dilucidada; en la antigùedad, el nrilagro era una 
manifestacion nueva, extraordinaria, a£/mira6/f, no conocidadel 
poder divino ó de sus lejes, pero de uinguna manera contradic- 
toria à la ley reconooida. Cuestion bistórica es està, que no po*> 
demos dilucidar corno conviene en este momento. Nosotros 
ereemos pues que la idea del milagro segun los antiguos, no 
era la idea del milagro segun la definicion católica, que es la 
acepcion que combatìmos. 

Esa acepcion es la violacion de una ley naturai. Y comò no 
se puede violar una ley divina cn la substancia, sin poseer un 
poder omnipoteute, veamos si tal omnipotencia es una realidadó 
solo una palabra, comò la palabra nada^ que no representa obje- 
tividad ninguna y que no tiene mas significacìoa que la negacion 
en el sujeto que la emite. 

La causa, el origcn de la idea del milagro cs la idea de la 
omnipotencia absoluta. No se diga, que ba babido hombres 
que sin ser omnipotentes ban becho milagros, porque aun en 
esa eslùpida creencia^ se reconoce, que baciau los milagros por 
delegacion divina. Pero si se quiere sostener que sin delega- 
eion ba babido milagros, ó que el mismo demonio puede bacer- 
los, entonces el milagro ja noes argumenlo à favor de la reve- 

jlacion, y reargnye contra el mismo catolicismo. M el milagro 

(a) Yiase noes'ro prólo^ro & la traduction de la vida de Jesos/ por £. Renan, 
m el qoB also decimos subre esto» al hablar de los milagros deJesus. 



' -83- 

eslaproebadelareTelacion, un mihigro del demonio p«dia aer 
la praeba de nna reTelacion de los infiernos quo debia ser reco- 
nocida y ocatada por el hombre. La causa del milagro, el fua- 
damento de eaft idea, el origen de esa creencia, està pnes en la 
idea de la omnipotcncia, porque solo un poder omnipotente 
pnede violar la ley de la substancia, de la naturaleza, de la ma- 
teria ó del espiritu. Si bay omnipotencia, el milagro es posible* 
Si no, Kol — Hemos simplificado la cuestion yla creemos clara* 
mente presentada. Las ideas necesarias que contiene la idcadfi 
Bios, sin que pretendamos hacer una enumeracion completa, j 
que nopueden ser negados por todo el que acepte la idea de 
Dios corno persona, son lassiguientes: 

r La idea de la substaneia infinita. Si Dios no es lasubs- 
tancia infinttn, no es el Infinito, no es Dios. De esa idea se de- 
duce que puede haber aumento de substaneia, ó ereacion de la 
nada^ por que seria suponer que la substaneia infinita ba sido 
aumentada, lo que seria contra la proposicion afirmada. Se 
deduce tambien que no pu(]jendo ser aumentada la substaneia, 
tampoco puede ser anibilada. Lo que es corno substaneia no 
corno combinncion, es eterno. Asi comò la ereacion de lanada 
es imposible la anibilacion es imposible. La combinacion j la tra- 
nsformacìon OH loqu3 puededesnparecer. Todo ser esser del 
Eterno ser, y com;>tal es eterno é indestruc tibie. 

2* La inieligencia. S07 intelig^'ucia, luego la intelìgencia 
es eterna. Està esla sij;niOcacion de loque los cristianos han 
queridodecir cuandoen su lenguage material decian, el hijo{el 
verbo, la palabra, é la inteligencia) es eoeterno. Dios corno 
inteligente es omnisciente. €omo omnisciente es la sabiduria 
absoluta. De està idea se deduce que no puede cambiar su pen- 
samiento, ni arrepentirse, comò io afirma la Biblia. aArrepen^ 

Une de haber hecho al hombre en la tierra nRaeré, dijo 

de la haz de la iierra al hombre que he eriado^ desde el hom- 
bte hasia los animai es^ desde el reptil hasta las aves del cielo; 
porgile me arrepienlo de haber los hecho, n (a) 

Tal arrepentimiento es absurdo 7 supone que Dios no es om- 
nisciente, pues no pudo preveer, ó no ver lo que iba àsuceder 6 
sucedia. Jamàs la sabiduria absoluta puede tener ese lenguage. 
Yéase comò la idea católica de Dios amengua su sabidnria. 

(a) Cenesìs. yi, 6. 7. Estos absordos ponenlos católicos en boca de Dios 
•misfflo y esto il^an reveladoat ' 



" clasìiS'cacìon real • die Ib» òbjetos, tf e la àntrtnia: Esto yttrtk tì 
iimverjfOs ó patalos sérèsJ s^a (ifewtìWafednd; y ■ là 'Jòtte h jgwcftì 
olendo la rerel^dorii delderécho'ieif ' ìàfà fiferes Coù p^rtscAìirfi- 
"dtid Rie d'edace *de la idcatle la ìnteligeiycia (fìviiia tjute /)ttf5 
' és feyfsfador, la fey es Itr forrtin ^ el ser, y dfe lossBl'és. 'Ln 
forma de la materin «s la àtraòcion, la forma-idei honfibnecsfa 
)lt)ertnd, Informa de todo Io crehdo, el progreso. La ley ó'fa 
forma es lo que hace y constituye èl ord'my al rtiisndo tietìipo 
laesencfa mismade^oda etistencia. Y comò la ley ee eterna, 
y corno es invariable la esencia, corno es indestructible lacalt* 
dad de la substancia, corno e^ hiherente de una manera iafcso- 
abso^utala forma de la substantin, òde lafe^r délaexisteTida, és 
deduce qae Dios^ho tiene el pod^rde crear dela rtada-, ni vófvet 
un ser a la nada, no pnede destruir ó cambiar'lìi' forma, la ealidad, 
la ley que constituye à lodo der/ sin' destruir, cambiar ó aùì- 
quilar sa propia ley. La'léy de las cosas es ooetòtna. Cam- 
biar esa ley es cambiar la natoraleza divina. Caoifbiar la na- 
turaleza divina equivale à ii3garla. 

. 4* Inmutabilidàd. Dlos uó puedé Variar in, én subslancià, 
ni én pensatnientò, M en volnutad. Supodér que Varie, que 
cambie es. suponerlo iripèi'féctò! Porqué habia de variar su 
substaìicia? Tìo'hab'Ha'ra^on pai*a. variarla per que lo perfecto 
no se puede perfeccionar ni déteriof^r, aumentar, nidisminùtr. 
ìY con qóién y corno, cambiària su sabstaiicia, siendo él in- 
finitQ,.Ia substancia influita? Si algo (iuede nafbér fuera de Dios 
esc algo seria io finito, lo inperfecto'y Dios no puede descén- 
der ci révestir lo finito yio impérfeeto. Mallebranchc dice en 
sus Steditacioocs cristianas, «que Dioàh^ queridó asùi][ìir fa con- 
dicionbajay hùmillante de creador.)> Sin aceptar està co.nclù. 
sion del entusiasmo metafisico, que sugier^ la .idea de la 
perfeccion infinita, (pues presenta ft la creacion comò im- 
perfeccion incompatible con la plenitud del. sei*,) ese fini- 
to, ese impérfeeto hijo de Dios, para manifestar' en la sùce~ 
Sion, en jbI tiempo y enei espricio lo que viyeen uù móniento 
eterno, y cq una inmensidad ihdiyislble, éf^e finito 6 Id natufci- 
leza, ha récibido el sèTIò de la leglsladioiì Infinita', y 'Corùo taf fes 
iomutable; ese finHo es substancia, y comò substancia Tiene 
de Dios y lo que viene de Dios es indestructible é ùimiifobl^. 



iin/l ' ^Co,a qué s^xai^iùariii? Dia» ^;^u^^p< pv|dg ^ {^l|lMUlr liw 
substancia ni^sc'aiì/lndes^ ni sy» leyes; Lu^go^ caino cfiQi^U^ 
c|e '«ubftaoqa 6 tran&utstaQcvicioiii, el ■»ilagro «s ìn9p^si^^.^ 

Oopa^d^ Lma^ìuarse tampoco que Dioai cambia sii peusunten*^ 
to. Elpénsamiento'de Dios eslu visioQ perfecta de sa propia 
Ser perfec.to. Si cooihia ese pensamientOi cambiaria' el objeto 
de suprppio pensamieirto,que es.el Ser- Tadas las ideas, to- 
daslas realidades; todos los universos, todas las armoaiaa, el 
órden progresivo del deaarrollode los seres, todo vivo y es pen- 
sado eQ su peu^amieqtp al n\\^mo tiempo sin pasado ni futura, 
cn un présente eterno* Becir que pienae otra cosa, que de- 
termine olracosn,que cambio Io que ve,. es. la verdadera lilasfc- 
mia contrasu iutelip^encia omoìficieiìte. Elmiliigro es pues.. una 
blasfemia contra la inteiigencia divina. 

Del mismo.modo, Dios no.puede cambiar de voluntad. Para 
querer es necesario ^[ì motivo. La yoluntad divina ei^ige un 
motivo divino. KI motivo divino es iumutabler porque cs per- 
fecto, luego su voluntad €S inmotqble porq-ne es perfecta. Que- 
rer que quicra Qtra cos^ì de lo.que babjia.querido, es pr^eteoder 
quo el àXomo7(^l instante poedjan alterare la eternidadf Alain^ 
mensidad. Exip:ir pues que sé crea en un cambio de Tolontad: 
en Djos, es blasfemia contra su spbstanci^y oonfra so io^e^igeiieia 
7 contra su voluutad. 

Queda el amor, diràn los católicos. Dios por amor puedar 
Tiolar una lej establecida: resucitar à un mnerto, carar à nn 
enfermo, dar de corner al hambriento en el desierto. Contes- 
tamos. El amor no ei^argumento. Ese amor k) tiene ,Dios j lo, 
tenia y debia saber todo lo que ibp A suc^dér. Si sabiendo to-> 
dolo que (Jebe suc.^dqr, esaecesar.io.que viole una de sns pra-^. 
piasleves, ese Dio9 no:aabelpq]ute baco. {¥ ademAs»' q^éa^ 
DOS autoriavi fjnzgaF del amor de Dios. pprlQ qii|e vemos «aliai 
bqmanidad? Si quisiese intervenir, la infa^rv^^oion' seria { «ni** 
Terrai, seria naturai, sin necesidad de ninguna contradiccìon» siil>. 
la.apariencia de na privilegio. Se faabla.de la in^pmppdnsibiU* 
dad.de D^)s; pneis-jo digA qua sa ai^ioro&.l^. mfis incqmproA- 
BÌbl€^,pqas]^4iendo.boceraos|i)}ic^s, npjosqfiioa» Sit^a.filliffiim 
razon bara callarel argumento del amor. J^^^eqiafl P9.jl|^ dH^^i 
qoe cuando veo el mal, el crfmeii!tri«afwtA»<fM jlIPta B^rwgni^o 
yi.fifJiuiuiifidP, lfuminltffii^8,)i#m))«ieiiViift^ »MtPi4M c^flpPaft4e 



~ w — 

Io8 maTyados, prèfiero el dolor caTlado j nio el raciocinio; 7 no 
pQdiendo negar é Dios, pilea soy, ni iu amor, pnes am0| me in- 
alino ante ]a ineomprensibilidad del mal 7 del dolor. 

Comprendidas 7 aceptadaa estaa ideasnecesarias qne la idea 
de Dios contiene, la cnestion de la omnipotencia qoeda re- 
aaelta. 

Hemos dicho que el milagro es posible, si Dios es omnipotente- 
Ahora podemos aiirmar qùe no io es, en virtud de la idea misma 
de Dios. 

Si Dios esomnipotente, pnede cambi&r sn esencia, transformar 
sn snbstancia, contradecirsasdecisiones^ quererelmah 

Dios no puede cambiarla esencia infinita j perfecta de sn Ser. 
Luego no es omnipotente. 

Dios no puede snprimir ó dividir sn substancia,ó cambiar de 
snbstancia. Luego no es omnipotente. 

Dios no puede alterar sn inteligencia, su logos, sn hìjo, la vi- 
sion de su ser. El mundo es revelacioti de su inteligencia, 
luego no pnede alterar las leyes de su inteligencia en el seno del 
infinito ni en su manifestacion en Io finito. 

Dios no pnede amar sino Io bello^ lo jasto. Luego no puede 
alterar ni las nociones de Io bello j de Io justo^ ni su aplicacion 
al unirerso. 

Lalej de Dios es la materia, es ley matem:)tica 6 fisica. Dios 
no puede alterar, ni cambiar los axiomas matematicos, ni lasle- 
yes de la materia. 

Luego Dios no es omnipotente. 

La ley de Dios en las inteligencias es la Tision de lo bello 7 
de lo justo. Esas leyes son coeternas ò, su esencia. Decir que 
lo justo puede ser injusto por un acto de Toluntad divina, es in-' 
comprensible, é su justicia, incompatible con su esencia. Luego 
si Dios no puede alterar, cambiar, ni snprimir, ni contradecìrse, 
ni negar su palabra palpitante encamada en la ley de * todo ser, 
Dios no es omnipotente. El milagro es de toda lògica impo- 
sifole. 

En una palabra: Dios es la pérfeòcion. La perfeccion es in-/ 
Tariable, poes si no fuese invarlable no deria perfeccion. El mi- 
lagro no solo es Tariabilidad, sino contradiccion, ó Tiolacipli de 
In ley del Sér-Perfecto. 

• ìiOego el milagròétftmposible. - * 

'*tei««dice que disBlinnyd « amengod'ìa idea de la divinidad* 



- »7 — 

despoj^ndòla de la idea omnipotonda, là eontestaciòtk eé rùùj 
Bendila. . En caal idea hajr mas gnmdeza j mas divinidad, si es 
posible hablar asf, en la idea denn Dios cuya sabiduria ; to-' 
Inntad son inmatables en sa perfeccion nbso!uta, 6 eù la idea de' 
nn Dios que se corrige, que se enmienda y qae altera el órden 
eterno de Ins cosas para que lo crea un puflado de salvages 6 de 
bàrbaros corno eran loS judios en los tiempos descriptos por 
Moìsés? — Quél ^esa omnipotencia, no podia dar un poco de luz 
à la razon de esos bàrbaros^ para que reconociesen su ley en la 
coDciencia de todo hombre. sin necesidad de las miserias que 
presentan A Jehovà corno un juglar? ^Eran necesarias esas re* 
velaciones para salvar al mundo, y despues de 6000 afios de re- 
yeldcion, solo la minorfade labumanidad ha podido conocerla 
7 acatarla ? Pero ja la descomposicion ha penetrado en el mons- 
truoso cuerpo del catolicismo. La bora de los grandrsfunerales 
se aproxima. El cadàver ya huele en Roma. ÀTosotros, glo- 
riosos sepultureros de una era, la fiinebre oracion de la men^ 
tirai 



V. 



OTBAS 3BJEGI0NES A FAVOB DEL MILAGRO. 

Dios obrà sobrela naturaleza. ^ Si tiene accion sobre la 
nfituraleza, porqué no ha de poder cambiar sus ley/ss? 

Està objecion est« ; a contestada con la idea de omnisci^ncia 
divina; pero aclaremos mas, puésto que suponemos nos lee el 
que qùìere conocerla verdad, salir de la duda, y desvanecer el 
error. Sin desatender (a priori) la omnisciencia ,que hace im- 
pòsìble toda contradiccion en Dios, examinemos tambien A poste.' 
fiori el àrgumento. 
' ^ Como obra Dios sobre la naturaleza ? 

Es cla^o que segua las leyes, las condiciones, los atributos, . 
las propiedades, las calidades de la.'mìsma naturaleza. Sino 
tuviese atributos,. calidades la substancìa, ninguna accion s^ria' 
posible sobre ella. Obrar; iófluir sobre. un objeto; es'tómér en 
ctienta laà calidades dèi objéto. Dios hablaria eternamente & 
las piedras sin que ellas g^o^ie^en entenderlo. Luego si Dic|S 
quiere obrar sobre las piedras; nopuede faacerlo sino toman*. 



àom cpi|3J4.eiiuicìAn las icaUdados die la p\e^ra^,laple][e8,de ufi-», 
nld^^ 4e ^j» ^eDiejgitps .cQ(i;^oi;iente|s^ las ip.AQs.de cyhei^oQ de 

<U ìak pi^dras. 

Supon^^mo;» qt^^ qai^ieraob^deci^^^n ^ s^iyo^, q^e di^fea 
testimonio de sujuslicìa., A falla del testimonio de l.os hombrea^. 
Si Dios quiere i^sto, es necraario, fi iiue aparezca una ii\teUgeii« 
cia,èn.la piedra^^ó quamovidapor uaa fuerza hicì^SjE^.lo q^ede^ 
ella se cxi^^ia. ^ . 

Si nparèce una ÌQtelip;eJicia en la piedra, ;à tenemos un scur 
racional, j entonces Djx)s pviede comuni(*arIe sus jntencione9, 
2 Pero quién no .ve que la pif'dra deja de ser piedra en e^^ caso,^ 
j que ;a no es la piedra laque dd el testimonio, s^no una iute- 
ligcncia racional? 

Si el hecho se verificase^ teadriamos una transformacion, j 
entonces el milagro seria una trànsformaciou de piedras ea 
hombres, en skngeles ó demonios. 

l Es posible tal transformacion ? 

Todo lo que vemos es efecio de la transformacion de los ele- 
mentos primitivos y fundamentaics de las cosas segun la serie de 
tipos posibleb de existencias. ISLeter primitiyo entrala todo. 
De su seno saien las manifestaciones de los seres segun la ley 
de las combinaciones. Del eter continente de los ^érmcnes, 
materia de la creacion, se ven salir las transformaciones secnn- 
darius de los lluidos adoptados Ala vidA de los seres^ cuando la 
bora de la manifestacion les Uega en el boracio del progreso. . 
La ejeclricidad, la luz, el caler, engendran los gases, el aire, el 
elemento liquido, (a) y lo sòlido. Los gérmenes de bs cosa& 
epcontrando ya su medio^ desarroltea sa fuerza, su forma j su 
calòrico, ,y la organizacion hace sa entrada sobre el pavinìento 
de los diyinos cataclismos, que hxin preparado Ia atiuósjferà, èl 
piso y el alimento de la animalidad. Génesis sublime de la ciea- 
eia, sintesis del universo, yÌ9Ìonde las cosas easu de9arrQUo 
oIge.tivjo,,cuandistìniQ.deì génesis de. las.revelacio^^ ep que 
tó'do.^e hàce.ijgQlpes de teatro en la escQUfi len^bro^adelpasado , 
flui^mèmària 7 ante las inteligencias,atei:ra4as de Ips iifentes! 

1^1 minerai precede al vietai j. al animai To/fo Io que haj,, 
ep el^unhf rB0 ès mAm$estacion delKter.. T.elbpmbrerinisAip 

•M 'Pàn*^.iWsàrro>M'le Mtft sitité^ tMè iTSèq^ìm illMfé PAOm^- 



còtDo animai, no es sino ^aire eofidensado.i^ (a). La serie de lai 
tnnisfoi*macione8> no se corta; y esa serie es progresiva, cs decir, 
qne A inedida que aparece un ser, ese ser reasume las condì* 
ciones de los seres inferiores agregando A mas una perfeccion. 
La sensacion, el sentimiento, el instinto, la inteli^encia, j la 
razon, ^an aparecieudo A medida que organizaciones mas 
completDS se presentan. Asi, suponer sensacion, sen^sahilidad 
en la piedra, en la que solo imperan las leyes de coliesion de 
sus moléculas, seria lo mismo que pedir al cerebro humuno la 
dnreza de la piedra. 

Haj pues transformacfon en el uuiverso. La transforroai^ion 
es la ìej del desnrollo. Si el milagro es una transfonnacion 
tan solo, no bay yiolacìon de ley, j no bay milagro. 

Pero se dice, el milagro es una transformacion violenta, re- 
pentina, que viola el órden progresivo de las trnnsformaÀncs 
Convertir A la piedra en ser racìonal, bé abi el milagro. Àcep- 
ti tamos el problema de ese modo.— ^Quién no ré que esa conver* 

Sion de la piedra en hombre, es la desaparicion de la piedra, j 
que ya no es la piedr«| quien at^tigua, sino un bombre nacido 
de la piedra?— La cuestion se presenta con mas claridnd por 
medio de està consecuencia que tiene que sostener la lògica ca- 
tólica : El hombre ha nacido de la piedra^ ó Dios bace y puede 
bacer que el hombre nazca de la piedra. 
', ' He ahi la ventaja de la sinceridad. Se plantea bien una 

cuestion, se deduce con lògica una consecuencia, y la conse- 
cuencia es por si misma tan absorda, que viene A ser la mejor 
refutacion. 

Para que el bombre nazca de la piedra^ es nocesario ò que la 

I piedra contenga latente el gérmen bumano, el Atomo, monada, 

ò molécula generatriz, ò que con la ley de cobesion de sus 

'M moléculas, ò de los elementos esparcidos que la envuelven, se 

apodere de los elementos necesarios para constituir un animai. 

Un estado fisiològico, un hombre ò un estado psycològico. 

Si la piedra contiene el gérmen bumano que solo espera la 
oportunidad,. ó el imperativo omnipotenle^ para manifestarse d 
mas bien dicbo transformarse, el milagro seria nada mas que una 
anticipiicion precipitada de lo que debia mas tarde soceder, 
pues si las piedras tienen gérmen hamano, todos ellas ban de 
aparecer un dia transformadas. 

(à) El qolmico Dumas. Proposidon qafmiGàmente demostrada. 

7 



ffi es solo nita ^Mfoipadoo idei dia 6 delof^ sjglos ea .9110.^ 
ley debta cnmpliraef el mttog^ seria semei^iite entqiiqefl^ ^ 
que bacen los botémcos 7 Iqb ciriUvadoros^ fuadurandùj anta 
de tiempo^ el fruto prametido. Sios en este casa seria jpr^eijL* 
tado corno aa empollador de piec|ra$. 

La segunda hipótesis t& aun laas ridicala, pero se contiene 
eB la 1 . "^ SupOQer que boy en la t»edra iifi ppder qae desper* 
tado, pueda tornar à los elemeatos lo oecesurio para traosfor** 
marse en bombre, es conTcrlir à las piedras en baeyos. 

Pero el sòlido católico dird: No bay gérnea^ ni tal podei? 
eo la ^iedra. Dios bace salir ad hombre de la piedra por sa 
Yèliintad omnipeteote. 

Despacio. Si tal puede esa Toluùtad omoipc^ecite, ni laa 
pbdras soQ neoesarias. Hable solamente, y de su palabra sa)- 
àfA oe la nada e) testimonio apeteeido« Pero el eafto es que nn-- 
die ba oi(lo> ni podido oir, ni ver el resaltado de esa palal^a. 
Pero esto seria entrar en la cuestion del humano testimonio, 
que queda prostergada, pues antes de saber si ha babido mila* 
grò, es necesario sàber^ corno I9 òbserva p^rfectamente Iiamen-* 
néis, si ba sid6 posible. Si con bumano y sincero testisooniQ 
se afirmrtra qne Dios en el pianéta Jdpiter, ba determinado que 
el robo sea legftimo, la mentirà santa, lo redondo cuadrado, la 
materia sin atraccion, darò es que antes de cre^r et testimonio 
yo àterlgue, si tal absurdo es posible. 

Pero detengdmonos en ki transformacion omnìpotei^e) 6 en 
el nacimienio de bombres de las pteflras. 

Esos bombres existian ya comò sustancia bajo cualquicfr for- 
ma, ó no extetian. 

Si no existiati, bau Mo èreados^^i^ToieM^ de ia nada p^raf 
darei testihìonfo que se' busca :--y si existian, la cueatiim^ 
rèduce A una anticiptfcion de generaiaion. 

Ya liemos probado que tio bay ereaeidn de Fa tutda. Qnedia 
solamente la segiiddabipótesis, ola trànsfiormàciÀn antloip4|d$| 
de loselementos mineralOgicos, endn^aòrganisaoioniadiotal) à;)a 
qtre debe eòrre^ponderuna ii^teltgenoiajquqlaiatiini^. 

"Eh eéte oaso^ qae es el ùnico ^ne queda al catoUci$a)0 plura 
afifidar el mflagro, he «^i»la Jiecesidad diYlnii, 6 laiuficeaiil^ 
rafeioMt, que se ripóne ybaeéquael principio .gr di bpobA mlà^ 
groso, sean imposibles. 

Esa transformacion anticipiada^ uorpuede yerificai^e sip atepr 



I 

ì 



fllèr^lès càlidadfedttiiftiìiàdliét miMnil qiese tràta d» ooorertir 
en animai. La palabra 6 la TOlvntad de Dìos dptio94a4 un obr 
jttoy nopi^ede óbrarsobre H^ nvodifiearlOf tranaformario^ eam- 
IHflMb^, desaitollàriò, din^praér en a^lon làs caU^odes j nece^ 
aMades del olmeto mimo^ de caya metamrtrfosis se tvpta* iiior 
H pnesi pOQéren aceièo' la» calidadoa, laa necetidadea deo^ 
bbjèfo, es poMr «n aeciòn laa leyea tiatarales qoe lo conatita* 
^en. El imperatito divino por abaokrto j omnipotente que se 
ferea, no poede obrar sobl*e la natnralèza^ aiuo en virtad de lae 
liiisimls condiciones que hacea d la nataraleza poaiUe, A aegua 
laa lej^sque la constìtoyén. Bsto es innegabie. Luego af 
tHos obra sobre la naturaleza para precipitar au desarrollo 6 
transfòrmarla, la action divina, no puede violentar las condi- 
tiones natnralés de la transforiiiacfon 6 desarrolio, no paede 
violar las teyes mrsmas de su Ser encarnadas en|o8 aerei^ E^ 
pnes, bajo toda hipdtesis, el milagro imposible. 

C01I&ECUE5GU8. 



I SI Dios no paede* violar Bit propia loy encaroada, qne es lo q^ 

llamamod nataralieza, violarla, seria ataearae à si mismo;, j él 
milàgro podia ser llamado un deicidio. 

\ l Como òbrà Dios sobre la naturdeca? No poede obr^r aobre 

élla, sino én virtud de la misma èsencia de la natnrakaai 8iil^ 
segon las mismas leyes 6 condtciooes necesariaa de la exifttencàii 
de la natnraleza. Si Dios cambia nn efeeto natoral,«€onM>el 
bòriabre la corriente de nn rio, no piiede visrificarse este Iteebo^ 

^ sino énVirtud de las mismas ìeyes natnralea. La.]è7'de)U;iiff- 

turaleza essa forma, sa necesidad absokita. Cambiarla hj^^ 

P ' cambiar la tiiatoraleza de las cosas^ j cambiar la naturalcM; (^ 

las cosas es destrairlas, y Dios no puede destroir la natnrolefln 
delascosaa, porqne seria destrairse isf mismo. Xanataraliar 
za es obra div'mq, es ìéf divina, esfbrma nbsoliitat es rdMÌOvi 
nécesaria. Déstruirla, violarla, es atacarse ft si misme«. 
' El milagrp p^ra et qué sabe pensar es an éhkidio / < . - 
Si ée dice qtie Dios òbra en virtad de leyes desooDOCidiioé 
qiiénò éstìiì al atcaiicedè Htlestrar pobtè iniel4géliciRu,« estonnes 
7 a no se rècónoce la viólécfòn'àè mia lèy, yno-^iay milngito. 
ìhlagros de bsta especienbit %nViJelv^ jpcieft v(tfanM«iui èli el 



^ w — 

seno delmiBterio, en la ignoranciade la accioa de la causa, en 
laicnoranciadclcowoydel/wf^ii^. 

8i se dice que Diosobra coiìo enei € fiat tu»,* paraferiBcat 
„n mila'n'o no «e diceumo pilabra». Para que el sol de Josaé, 
Tnnane el mar Rojo deMoisés, para que la barra de Bulatu. 
Jbedecieseu al ìmperatUo catOlico, es u .ces.rio qu. la accioo 
de Bios llegue al objeto ja existeate é iuflaya en él seafun U 
adaotabaidadde cada uno, scgonlas calidades decadaobjelo 
Lto es respetar la constilucion de lanaturaleza j exclmr el 
milajtro en los sères. No pudiendo TÌoIarse las leyes naturales, 
mie son Tolnntad objeti»ada de Dios inismo. nopuedehaber 
LaCTO enlanitaraleia,y entoncea solo podria tener lugur en 
TCo« mismo. qoe cambia de determinncion consigo mismo. 

S«to corno y a està demostrado, sellami la contradicciooeu 
Kos* ; es im|.osible. Asi. la violacion de la lej, 6 el mUagro 
no ouede tener lu;ar ni enlos seres. ni en elser. 

Esuconsecueneia es tsn evidente, que negandola, no sa- 
hemos con qné derecho el catolisismo que. acepU la acc.on de 
Dios en la borra de Balaan, no acepta la accion de Dios lanian- 
do diariamente la cuadrilla focosa del rubicundo ApoJo. Ile- 
n^dolosespaciosde luz, de ,ida y ale^ria. ^Con qué derecho 
uStel Jlon mojadouna noche.y rechaza al Politheismo. 
coando este seftala la accion de Neptuno en las temp stades 
del oceano, la accion.de Pluton en los Tolcanes v temblores 
la accion de Jùpiter tonante en el rayo y ea el trueno. Y 
cuidado que son tres penorm del omnipolente antiguo! 

Si Dios pudiese violar sus propias leyes, no es omnisciente 
Tlaconcepciondesu poder seria la de un poder arbitrario- 
E«U es la idea de un Dios dèspota. Suponed ahora hombres 
«me sedicen cncargados de expresar suvoluntad y de repre- 
Ltorlo en la tierra. Si el Dios es despót.co, si nadie est« 
««irodelainmalabilidaddela ley, si una casta gobierna 4 
« nombre, pudiendo llamar boy bianco y maflana negro al 
mismo color, y esto à nombre de la omnipotenc.a dmna, 
2ooncebU despotismo mas terrible por parte del sacerdocio, j 
serviliuno mas profundo por parte de los creyentcs?-E8ta 
««Dsecneneia es positiva, es pràctica, la vemos, la palpamos; 
est* escriUi cn la historia eon la mano del iuGerno y sus res- 
plandorKS fùnebrcs queman aun al que tiene pecho humano. 
U dogma del Dioi-déspota es el padre delterror. Elter- 



— 93 — 

ror es la edQcacion qae ha traDsforni«i4o milagrostnnente é una 
graa parte de la eapeeie liamana. Comparad la Espafta con dos 
mil aAos de Tentaja, a la Grecia de los tiempos heróicoa. La 
Hacion oatólica por exelencia qae es la Kspaùa eoa el cat6« 
lieo Brasil, soq las ultiinas n^ìciones modernas qae coa^iervao. 
la esclavatara. T lleoaa hipócritas la boca, con la paiabra ca« 
rìdad cristiaaal 

VI. 

Del objeto del nilagro, t de la fé en el Beveladob. 

^Gudl es segua Ics católicos, el objeto del mìlagro? 

Atestigaar qae tal honibre tiene mision divina y espefcial, 
para qiie su paiabra sea creida corno rerelacion sobrenatoral 
del mismo Dios. 

Tal es el objeto de todas las tituladas revclaciones j de los 
susodichos reveladores: Tener la autoridad de la paiabra, es 
decir, el poder dogmàtico, el poder legislativo, la decision de 
las dudas, y porconsigaientela masterrible de las autocracias, 
pues me impone lo qae debo creer sobre Dios, la creacion, so^ 
bre mi orfgen^ mi deber, mi destino, mi condacta en està y otra 
Vida. 

El objeto del milagro es antorizar laidealidad de la paiabra de 
talhombre con la paiabra de Dios. Dios habla por medio del 
revelador. 

^Esesto necesario? — iLo quelas revelaciones enseflanson aca-* 
so descubrimientos de verdades necesarias? — ^Es la revelacion 
nnanovedad cicntffica?— ^Es de necesidad absolata qae haya 
nna revelacion para qae la moral sea conocida? 

Antesde resolver estas cnestiones, es preciso hagamos obser* 
var à los creyentes el circulo vicioso qae describen. ^Gómo es 
qae no se hacen està sencilifsima preganta? — ^por qaé doy fé 6 
la paiabra deese hombre? — ^T si ese revelador me engaftase co- 
rno tantos ha habido, indicando el mismo Jesas qae distingan eli- 
tre falsos y verdaderos profeta» a pesar de los milagros ó prodi*- 
gios de anosy otros, de qaé regia me servire para distingair. lo 
verdadero de lo falso, al falso 6 verdadero revelador? Està ob- 
servacioQ es capital, y forma parte del tesoro de verdades con- 
qoistadas p jr la filosofia. 



Su efectorhé aht el n^teladOT Ar-^tme ^e Anse: Wf «n^da^ 
soyMdsias. Bé ahi elRereUdocS. gue me dic^f apy^id^,^ 
#ey HiMies. Ambos decknos qiie haj un Jpios, (p^ntp coi&ua) 
pero ^1 fevelador A. diee:qu6 es upq, Èhnolf^fUmo; j fi r^iE;elar 
dor B. que ed pne ea tres y trea eiVQiiQ ca|41icos y triiùtar^ofli. 
Ambos apàreeen comò santoa y diapuesto^ à toclos loa J^t^rtirios 
por su fé. ^À quién debo creer? ^Y si me decido, eii«^ Vfrtiad d^ 
qué principio me decido?- -Pues si acepto la fé del ano^rechazo 
la del otro. Pero para hncer esti^ prefcrencia he necesitado joz- 
gar. Para juzgar he sido libre, ha sido eo virtud de la razon que 
enciieotramas razooable la fé A. que Ifide ^. 

Héaqai que desdeel priucipio esnecesario recoQocer en to- 
do espirita que piensa, en todo hombrecaya fé se exige sea ra- 
cìonal, la sapcemaautoridad de la razoQ. 

Despuespuede sacumbir en el desarroUodela creencia que se 
impone, pero es de eyidencia, que no hay creencia aceptada eq 
un princiqio, que no reeonozca la soberania de la razon del ore* 
ycnte. 

La escepcion à està regla^ es la adhe»on del que no pien^a^ 
Es el caso delas majorias ignorantes, el ejemplo de la con ver- 
Sion de los bt^rbaros, el estado intelectual de las mugeres, la in-r 
diferencia de los perezosos ó egoistas. Green porque asi les 
ensefiaron, sin juicio, i^iu razon. Plosotrosnoescribiraos para los 
que no piensan, pues seria lo mismo que arrojar las aperlas é, los 
puercos» ; pero si escribimos para que uu dia los convertidos, 
los racionalistas con su influencia , ó sea en el podcr, verolucio- 
Ben la educacion de las masas, entregada à nuestros enemigos, 
los de larazon soberana. 

Yotvamos al asanto. 

No puedoaceptar con condencia una creencia, sin ana adbe^^ 
Sion mas ómenos luminosa de mrjuicio individuai. 

Viene el revelador y medico: «he aquf la verdad». Dos situa^ 
eiones se presentaa. 

Si acepto esa palabra, no puede ser sino por que yeo la rerded 
ée lo que se enseOa, lo comprendo y lo acepto: trabajo racional. 
*ó creo que es una verdad, sin exàmen, por que creo que el re- 
Teladorno me en^afla y que en realidad Dios habla por su boea. 

Bespecto é laprimera hipótesis, nada tenemos que decir. Es la 
lacha de la inteligencia, es el estudio, es el trabajo del pensa* 
miento que quiere convencerse. Este queda b.golia "aiitoridad de 



— M — 



I 

f 



k rasoB, aemptecrea -eii la religioi) catóiica y el géri&en de la 
coDYersioQ està ea él, viene enei j al fin darà sus frutoa. 

Beapeeto àlaaegnnde, he ahi, el beoho especial de que trata- 
moR: la fé enei revelador. Discutamos este punto qne es qui- 
zas el de major oportunidad é itnportancia. 

— ^Porqué creo en el revelador? Talea lacuestion. Hoy 
creo, poftjue asi creyeron mispadres? ^Y por qué créeslo que 
' creyeron tus padres. Porque ellos no me han de engafiar,. 

— ^T si tus padres fueron engaflados por tas abuelos, y tus 
abuelos por sus padres, no es claroque hay un momento enque 
uno de tus antecesores esctichó y creyó al revelador ? 

— Es claro. 

— ^Luego la fé en la creencia de tua padres, estriba en la fé 
que mereeió el revelador, en los crejentes antepasados ? 

EìLamìnemos pues la fé que merece el revelador. 

l Por qué se crée al revelador? 

— Creo al revelador, por los milagros que atestiguaron su 
I poder. 

I —^Has visto milagros? Iias creido que Moisés separò ]as aguas 

del Mar Bojo para sepultar un ejércilo de Ejipcios; — que Josué 

I detnvo al Sol para acabar de exterminar a sus enemigos ? 
L —Si creo. 

II ^ — iNo teiraaginas que esa separacion de las aguas del Mar 
! Bojo fuese un hecho naturai que boy mismo se repite, que el 

' detenimiento del Sol de Josué no fuese sino un cMculo errado 
de tiempo que le bizo aparecer el dia mas largo, ó porque ter- 
^ minò mas pronto su matanza? 

— No creo en esplicacìones naturales. 
i^ — Entónces crees que Dios, à la voz de Moisés ó de Josué pudo 

I violar las leyes naturales ? 

— Silo creo. 

— l Y por qué lo creis ? 

— Porque asi lo dijo Moisés. 

— i Y si Moisés te engaùòt ? 

—No podia engaùarme. ^ 

P — iYpor qué? 

— Porque no puede mentir el revelador divino. ^ 

— iPero quién te dice que es revelador divino? 

—Sus prodigios, sus milagros, sus leyes* 



— 86 — 

— Sus leycs existian y se conocian. Sua prod%ios y . milagDOfl 
no tienen mas autoridad que su palabra. 

r- Y la autoridad de millarea de individuos qae los yieroo. 
* i — Pero el que dice que lo vieron millares de indinduos es ^ 
mismo Moisés. 

— Pues si es el historiador divino. 

— iPcro novesquees el misrao persoaaje quien dice hi^l^o 
milaixro.s y que es él mismo quien afirma que las multitudes pre- 
senciaron; } que pone en boca del testimonio de las turbas, lo 
que quiere, para legitimar su autoridad y darsc crédito ? No es 
bien saLido ademds, que prodigios y milagros hubo segua el 
mismo Moiscs efectucdos por magos, ó por saccrdotes enemigos 
para embaucar tambien por su parte à sus sectarios? 

— Pero los milagros de Moisés erah superiores. 

— iEntónces reconoces. el podcr de hacer milagros en tus 
enemigos? 

— Asi lo dice la Escritura^ pues Satanàs y sus bijos ó sectarios 
hacian milagros, pero los de Moisés eran superiores. 

— v^l^<) ^'u )stion del milagro se reduce entóuces à la superìo- 
ridad depoder manifestado? 

— Asi es. « La produccioQ de serpientes, sangre y ranas por 
«los Egipcios hechiceros y por Moisét, no podiau aparecer 

«corno i^ualmcntc milagrosos a los espectadores Pero 

« cuando las serpientes de Moisés comen a las otras, cuando 
« produce piojos y los otros no pudieron, la decision es clara » 
(a). 

— Muy bien. La cuestion del milagro eqtoncesya no es pu- 
ramente una manifestacion de la divinidad. Solo se conoce la 
misioo divina en el grado de poder ó superìoridad que mani- 
fiesta. 

— Es darò. 

— Asi es que vemos en elExodo entrar à Dios en una lucha de 
milagros con los hechiceros de Egipto. « Estendió Aaron la 
» mano sobre las aguas de Egipto, 3 subieron ranas y cubrieron 
» la tierra de Egipto. E hicieron tambien Io mismo los bechi- 
» cerqs por sus encantamientos, é hicieron subir ranas sobre la 
» tierra de Egipto. (b)» Qué tal espectdculo I Dios queriendo 



(a) Locke. A DisGOorse of Mirades. 
\b) Exodo. VIU. 6, 7. 



— rt7 — 

probar sa poder badendo salir ranaSi 7 ios becbiceros taadendo 
^ lomisroo! 

— Si, però continua el Ei^Ojdo: « T dijo el Sedor à Moiséfc 
« Di à Aaron: Estiende tu vara, y^ hiere el polvo de la tierra: 
« 7 hajra cinifes en tpda la tierra de Egìpto. Y asi Io hicieron. 
« Y Aaron teniendo la Tara, estendid la mano: é hirió el poWo 
« de la tieura, 7 hubo cinifed en lus hombres y en las b<^stia8. 
« Todo el polvo de la tierra se convirtió en cinifes por todo el 
(c territorio de Egipto. » (a) Los hechiceros intentaron lo 
mismo 7 no pudieron. Quedó paes Dios vencedor. 

— La Tictoria de Dios consisti6 en producir piojos, 7 la der* 
rota de Ios hechiceros en no podèr hacerlo. Obsérvese qne 
babiéndose Uenado de piojos la tierra de Egipto, y habiéndose 
convcrtido en pipjos (odo el polvo por todo el letritorio^ corno dice 
el Exodo, ^qué mayor cnntidad de piojos querian que Ios he- 

^ cbiccros produjeran? Se les habia agotado la materia a esos 

* infelices. Y ademàs es el mismo Moìsés el que dd testimonio 

de todo 7 de si mismo. Mo podemospues garantizi.r la auten** 
ticidad de Ios prodigios; — pero la cuestion que aqui surge es la 
de presentar à Dios luchando con hechiceros, 7 atestiguando sa 
poder, por la ma7or fucrza 6 nùmero de milagros. De Io 
qne resulta, queja no es el miVa^ro en 5i\pues Ios hechiceros 

f^ milagreaban tambien, sino — la cantidad ó calidad de Ios mila- 

i ^ gros, lo que debia atestignar la calidad de divino^ 6 la autentici- 

dad de la mision divina del revelador. 
— Asi es. 
— ^Entónces Dios desciende a nnpalenque con juglares, para 

^ hacer sus pruebas 7 para qae el bombre juzgne de la superiori* 

dad que tienen sus Enyiados, sus Mesias, sus Cristos, sus Ungi- 

L dos, sus Beveladores, sobre Ios demas hechiceros, brujos, ma- 

gos, adivinos óhijos de Satanàs qne tambien hacen milagros? 

— Asi es. Dando Dios mas poder d sus reveladores, atestigna 
la superìoridad de la mision 7 la autenticidad de la palabra en 
sus enviados. 
— Pero el caso es7 no lo olvideis, que el revelador es un in- 

\ iermediano\ qne la ma7orfa queda excluida de la comunicacion 

directa con sa Dios; que el revelador una vez creido paede ha- 
cer creer lo que quiera; que el milagro no es prueba de dividi- 
dad, pues Ios enemigos del Dios de Moisés bacian milagros, — 7 
(a) Exodo. Vffl. i6, i7. 



«que todo sereduce al deispdegiie A «ìdiìlfefltao4dti éeMtié laeita 

en los milagros de Aaron ó de Moisés. 

« --^Greo muy legitimas esiis coMeeaeneiafl. 

— Qtteda la on^tioii redu0ìda H la euesKen de fiierza. 

—&L. £l qne haga milagro mus fuei^te, ese es el terdadero 
menBagero 6 retelador. 

— Entonoes dos consecuencìaB importantes «e deducen. < . " 
^tie éi en el trascurao del tiempo se presenta ei|ro milagro mas 
foeple, la autoridad cambia con la fuerza. 2. ^ i^ne la divini- 
dad de una religÌ4>D no depende de la Terdad de sus dogmas, m> 
de la pureza de an moral, no de la verdadde sus principios, sino 
ée la fuerza milagrosa manifestada por el revelador. 

La deduccion es lògica. ^Pepo adónde vaia ó parar con esas 
dedacciones? 

•- Gran Dios ! ^No veis que si lo justo no Ile va la prueba de 
su justicia en si mismo; que si la verdad no es verdad por ser fa 
espresion de lo que es, corno el hoìnbre es libre, por ejempTo; 
que si la prueba de la exislencia de Dios no es induccion ó in- 
ttticion de lauecesidad del Ser;— y que sì loda verdad para ser 
verdad necesita la garantia de un revelador que haga 'el milagro 
masfuerte, e%ì}i8 à la fuerza en criterio de verdad?— ^Im&gìnais 
làs consecuencias de tal proposicion? 

— l Los milagros que hace el sol todos los dias entodo el uni- 
verso, milagros mucho mas fnertes que el de la produocion de 
ranas ó de piojos^ me han de hacer reverenciar al Sol ccmo al 
Ser Infinito?— Y si jo por mis càlculos cientificos he podido 
calcular el dia, (y lo anuiicio^ losmortales aterrados) en que ha 
de tragarse à los planetas, he de ser yo un revelador encargado 
de imponer con autoridad divida é infalible la ereencia dogmà- 
tica- moral y poUtica del gènero humano? 

«««Asi debia ser segun el princìpio asentado de la mayor 
fiierza del milagro, corno testimonio de la mision divina. 

— Luego ni el milagro es prueba de divinidad; ni la mayo^ 
fuerza del milagro es prueba de la verdad de la justicia, ó de los 
dogmas, principios ó a^iomas de la ciencia. La verdad Ueva 
60 autoridftd coosìgo. Su{)oned que diga un católico: Dios dijo 
A Moisés que dos y dos son cuatro. ^Creereis que esa propo- 
' istìcion sèa verdadera porque H oisés dijo (lo que no puede pre- 
:bar}queDdos.asisek>habiareveIado, ó porque veils la verdad 
en toda su evidencia? Si creeis por .Moisés,. tambien podreis 



«i^er qua si InibiMe. 4idho * iK)iBbre ^e I)ìq& que 4.0/^ j dos 
eran cinco, cioco, 7 no cuatro seria la suma verdadera. 

— 880 seria uq absordo^ y I)iop no pijiade ordenar elab^Hrdo. 

Perfectamente. Entonces estamos acordes, reconociei^do ejx 
Boeslra razon la soberania para juzgar de la verdad, 7 recono- 
ciendoenlaverdad, en suevidencia, supropio criterio, inde- 
pendientement» de toda palabra de reveUdor- Luego di mila.- 
^0 ni es prn^a de divinidad, ni es garautia de verdad. £1 nMr 
lagrp à mas de inùtile es comoda se ha demostrado anterior- 
mente, una contradiccion divina 7 corno tal es el absurdo, 

II. 

Queda abora la fé en el Bevelador. 

! Si Dios no viola, ni puede violar ningnna de sus leyes, el mr 

lagro es ioiposible 7 todo revelador es un alucinado ó un falsario. 

\ Todo hombre, cualquiera que sea, que a0nne en una comuni* 

I cacion exepcional, sobre naturai 7 milagrosa, & es victima de U 

alncinacion ó miente. 

I El revelador es loco ó mentiroso. 

I No hablamos aqu( de los homiires sublimes, inspirados, que 

ven y sientenà Dios en lafuerzadesu razon, en el entusiasmo 
de su amor, en las maravilias que descubren, en la exalacioB 

K mistica ó heróica por lo justo 7 lo sublime. Yed à Lineo que en 

I medio de sus asombrosos descubrimientos, decia:«A0 sentidopa- 

4ar a Dios.n Yed à Keplero enviando su libro à Galileo 7 dl- 
ciéndole: Dios ha esperado 6,000 aAos para tener un contem- 
plador de sus obras. Qiié importa que mi libro no sea leido por 

^ ahora? — Escuchad las ùltimas palabras de Herder moribun- 

do: /^ Transportado à naevas regiones^ arrojo en torno 

« mio una mirada inspirada. Yeo el mundo reflejando el. es- 
« plendor del ser sublime que lo ha creado; forma el cielo co* 

<c mo el tabern^culo del Eterno mi débil inteligencia, 

« agoviada, no puede .sostener el espectàculo de estas augusta^ 

« maravilias; se inmoviliza en el silencio: '' (a) ^No de- 

cia toda la antiguedad por boca de Yirgilio: 
a Est Deus in nobisn? 
(a) « Cuando H Jrder murió, sus amigos encontraron, al acercarse & su ca- 
« ma, su mano fria fja sobre aìgunas lineas qne acababa de trazar. Leyeron 
« loquesigue:i E.Quinet. (latroduccion àia filosofìa de la historia de ia ha- 
nanidad). 



^ 



Y nqiiel antigao: «CaUemos, escuchemos ci màrmnllo de lai 

« dicses; » 
iNodijodmìsTnoJesttsrefiriéndoseàrodòi Ics hombrcs: DH 

estis^ Dioses sois? 

iSo dijaque todos debiamos ser «nos para ser uno con Bios? 
Todos, pues, sonios tumen de ìumine, hijos del verbo, revelado- 
resdelSer. Todos tenemos la ^atoridad del sacerdocio, del 
Pontificifdo V del Espfrita. # 

SI, todo hombre que se concentra en sn escncia qnees el pen- 
samienlo, ha de sentir, ver y vivir las leyes ìnmutables, ha de 
sentir la agitacion de la sabstancìa divina en sa eterna y perpètua 
creacion; y en la vision de esas leyes de la armonia de todas 
las cosas, en medio de ese entusiasmo producido por la revela- 
cion incesante del pensamiento que penetra cada vez mas en el 
misterio del Ser y de los seres, còrno no sentir al ^^'er en nuestro 
ser, a Dios en nuestra alma, à la luz en nuestra luz, lumen de lu- 
mine! Como no repìtir las palabras de Keplero: 'Hubet indulge- 
re sac^o furore'' dejarse Uevar del furor sagrado. 

Tal esci verdadero sabio, el gran poeta, el filòsofo, en una pa- 
labra. He ahi el revelador, el sacerdote, el pontifice de la ver- 
dad. Tal es el filòsofo paraci mundo moderno. Tal es el le- 
psladorde los espiritus. He ahi el redentor. Promelheo arran- 
ca el fuego divino y enciende la inteligencia de todo hombre. 

El sabio, el filòsofo! ellos nos inician en el alfabeto de la 
creacion Ellos, aunque sea amontonando siglos procuran no 
perder una silaba de la gran palabra escrita por la mano divina 
en la frentedc todo lo existeote. Los hechos nos aj?ovinn cop 
el peso de la incomprensibilidad. Mi enemigo t^-s lo incompren- 
sible! Los hechos nos esclavizan por la ignorancia de sos le- 
yes. Pero viene un Newton, y con la palabra atraccion nos 
afirma el firmamento con sussoles; y el hombre comoel Atlas de 
la fàbula, sacude un tanto el peso de sus hombros agovìados 
por ci mundo. 

He ahi pues, à los hijos predilectos del Grande Espfritu que 
no visten de brujo, ni tocan la trompeta, ni suben à otro Sinai 
que el de sn gènio. Ellos no vienen t aumentir las eapas su- 
perpuestasdek materia bruta que pesansobre el fuego anima- 
dor del pianeta. No vienen à remachar elpeso de la corona de 
tinieblas que aun oprime la frente de la humanidad. No agio- 
meran la mentirà sobre el misterio, ni la supersticion sobre la 



\ 



— iw — 

ìgnorancia^ niel miedo sobre la debilidad. No forjnn las cadenas 
del enjsaùo en las fraguas de la inquisicion 7 del terror. Bere- 
ladores detodoa los Sinai, cujo primer objeto es dejarnos de 
Dios intirpoaiéndose corno cuerpos opacos para eclipaar la laz 
en Duestras almas. 

Silencio! que me impedfs escnchar la yoz de la verdad en mi 
razon. 

. Beveladores — esclayizadores! patriarcaa de siervos ìmbéci- 
les^ fnndadorea de todos los ódios y de todas las tinieblas, de 
todas las castns, de todos los egoismos, de todas Ins cobnrdias, 
de todas las corrupciones 7 mentiras, A medida que snba el 
crepùscolo 7 aumente la esfera de sa influencìa, la razon, vues- 
troA nombres con vuestras religiones,* sacerdoeios v templos, 
Tendràn à ser el grande holocausto al Beyelador eterno, cnjo 
nombre calumniàbais. 



m. 



T las dìficnltades aumentansi é lahistoria 7 à la critica, pedis 
la autoridad que debe exìjirse à teda historia 6 tradiiion. 

Afirmais talea hechos, por que asl los espuso Moisés en un 
libro esento en una lengua bàrbara, no se sabe cuando, ni en 
^ donde, sin que hàdie pueda garantiros ni la legitimidad de la 

le7endayni)a autenticidad de esos autores, ni los trabfgos pos- 
teriores de los sacerdoeios, para traducir, cercenar, aument^tr 
interpolar, falsificar 7 atribuir à otros Io que no les pertencce. 

Bien sé que dicen los catòlicos : eso es negar toda historia. 
^ l Por qoé no hemos de creer qne G^ro^Alejandro, Cesar y Neron 

han existido ? 
^ En efecto : creemos en los historiadores, en sus hechos, en 

los personajes. 

iPor qué no creis & Moisés? por qné negais la autenticidad de 
fos lìbros ? 

FAcil es contestar : Creemos en los historiadores, ìncIusiTe 
Moisés 7 el padre Loriqueti (a) pero no A ojos cerrados. Asi 
mando Tito Lirio 6 Plutarco me digan que Bómulo desapare* 

(a) Gléri^ qne se ha heeho célèbre 7 tinóhimo su nombre de mentirà, qae 
cscribió una htHorì» borbònica en Bèlgica, citàndose corno mnesti^a de la obra 
la afirmacion qne bacia de qae T^apoleon era general de loe Borbones. 



ci5 éììiiMtéttipésUA jPtó hirèVntVIh ^ elélo, qie dastop^f 
Pòfui apfaifèciéròfi À'èàbklfò fiù^^iavévlfÉio pitrà dar ùoticia 41» 
tina girati vlòtdTÌd del ' ptrébìò BtMdna ^ MtààflR Qil'nrto'-CiiroNl 
tte ààeg:ùre con èl téìétìindtifO' del èjército, ^e èirlabirtalla de 
Arbelas, vino nn agnila à cernirse sobre la cabota de Alejandro 
dùHànCe el etitreverò ; ' sliin^e fodc^ lo9 biètòrìàdore^ me digan, 
cuenten y escriban 7 apeien al testimonio de las turbas presen-^ 
tes qne « Vespasiano, bèjo la ìttópiràciOQ del dìos Serapis, 
» Tòlvió la vi^a à mia mbjer degà con uh poco >de garliva) » 
creis, cafófìcos qne detbeilìòs créer a la letica èsaa AfirmacSonès ì 
TJo, me direis— ^Y entònées ^por qité qnereis qne crea jr tfit no 
jùrgùe dèi mlsmo modo las histof'las atrìboidas à Moiaés j com^ 
;ptftìia ? 
•Ì(*orqne losnnos tnieriteù j lòs (rti-os ifó. 

Y quién me asegnra qne no miente Moìééfi? 

Y no teneis contestacion. Torqne todo lo qne digais para 
probar qne Moisés debe ser creido, se aplica eiactamenle 6 
Brahma, à Budha, 6 Zoroastrò,' à' Moisés 7 Tito Livio. 

El testimonio de las turbas, ni de nadie, es testimonio, para 
là éxi^tèdciii de beebos/èùàtt^ò iesos'hecbos son contrarios'àlas 
le ves natura fès. 

No bay que olvidàr la iiiflhètleid de là inid^ifìaoiòn li el falso 
testimonio de nuestfpssètitidos en toflbs'los étiftéft ({ùela razòii 
no rectiGca. Ha habido y bay fsuttrsihagòriàs que la imaghia^ 
cion convierte en reàlldades. iQuè mayor fhtitcìsitiagoria y qué 
mejorejeniplo de abdurdo, de tiittagró, en una [l^afabra, qne lA 
diaria evcrtuciori del Sòl ai redfettor de la tièrfa ?' tmjrpihad |<CMf 
nn momehio que con ^ueitra ISfBKa, y con todos los historiado- 
res y cbn el tesli'mòiiio de''ioda là Biimonldad, fttérels à probtor 
à los habitantes del Sol, que la tierra es el astro idifitóil^ centro 
de ia revóluciori déì sistema planetario' 6 èèl^lfiHo. ' Voè micÉno 
sin abrir los làbios arrojarlais al abismo ese fèdtilhioilio' tau 
autorizado de la ignorancia hùtrtiana, ài cdntcmiilàr tatì SoTaVel 
e/spectàcnlo 8ul|^ime de to.dos los planetas girando al f^bdl^r 

del Sol. ^ . , 

lieimi^momoàiJen htstorìa. fes bébetiarfo, Jirimèrb: sàbèt 
si los hechoi son [^(Ailiiei,' pól^qdè ' «ì^ Sód' ftfll)d8!Kfes, htt'fta 
daréis vtfesfe'a àcmiiesceiièiaeualeapiiera qua scala autofidad 
dei testimonio, ó del lifetòHaflòr, y 8«&««*<J»' j*^/'^ ^® "^^ 
de imaginacion, la parte que toma la disposfciòii ilfel àtìfiriò 






d% 4a|i' eiip0(^El0i«m ^I; poileii del ^ngMov Id isipaiftitra. Etto 
porrla 411^ hHpe^ql'foododis la-coestioo. 
Ed caantoó la forma, cuàntas dificaU^cles do siQ presénUmi 
l^ra en prlmera Ijoea 1a ouostioa filológicli. YDdojtroB crei^ 
por tradaccion^s, 7. basta boy ae disputa sobre la siguifix^c^ 
cioné interpretacìon deana palabra. Para el racioaalista poca 
importa que Moisés diga crear, óproducir^ ó hacer^ ó formar j li 
organnar ó emanar^ ó construir^ H ordenar al empleor la pala* 
bra hebrea bara^ porque el problema de Io que se llama crea'^ 
don uose resuelveconuna palabra, con una afirmacion; — y he 
ahf la primera diGcultad al empezur el Génesis. Seguodo Tersi- 
culo: «y el espirilu de Dios era lievado sobre ias aguas» (Scio) 
«se cernia sobre Ins aguas (Gahen). No seììores. noes eso. Et 
espirìtu quiere decir espiritus^ sopìo^ viento^ j divino ó de 
Dios, quiere decir en hebreo, lo mas fuerte. Asi la frase tau 
pomposamente falsa de que el espfritu de Dios era lievado, corno 
si pudiese scr lievado y desprendido de Dios su propio espi- 
rìtu^ no quiere decir otra cosa, sino que en los dias del ulti* 
mode los cataclismos porque ha pasado nuastro pianeta, so^ 
plaba un huracan. Cosa muynitural en medio de aquella vio* 
lenta transformacion de temperatura. Cahen, el trnductor Israe- 
lita de la Biblia en nuestros diasnos dice lo siu^uiente: «En he- 
x> breo, losnombres que designnn una cosa grande, superiore» 
» su gènero, se ponen en el plural. que los gramuticos llamaa 
i> pluralis excelìentiae. Dios considerado corno la coleccion de 

» todas Ias fuerzìs, el todo-Poderoso 

«En sentido propio, se podra ver aquf un viento violento; se- 
» ria el tercer elemento, que en razon de su levedad, estabft 
» sobre los otros dos,la tierra 7 el agua. .... .Se sabe que ea 

» hebreo la palabra (de Dios, ó divina) sirve de ampliflcacion. 
» Asi se dic«i [ Sam. 14, 15, una ansiedad divina, Psalmos> 36,7 
» montaiias divinas. Génesis, 6,2, hijos divinos^ para expresar 
» una grande ansiedad, montafias elevadas, hombresmuy gran- 
» des. La naiabra hebrea (la pnlabra que se ha traducido por 
» espfritu ósoplo divino) significarla pues un viento vioìentOyXm 
» gran viento. Es la opinion de Oukelosy de Abem-Esra » (a) 



(I) La Biblea, traduction noavelle, avec Thébreu en regard, acooropsK 

fné des points-voyelles et des accents toniques, por S. Cahe-Geaesis 

pag..i,2, d; la segunda edicion. Paris 1845. 



Los ejemplos pnedén mnltiplicarfte basta el fastidio^ pero no 
hacemos criticai filològica, j poco nos imporla Io qae qaiera de- 
cir én hebreo tal palabra. 

La autenticidad de los escritoreses otro de los grayisinfo s 
pnntos qoe tambien tiene que esclarecer el creyente. 



AEGimEMTACION GA«ÓUCA-EL t^ÒÙVUL DB LA 
ENCAB2VAGION 



( EL PADRE VENTURA. ) 

( INEDITO.) 

Efttre los modernos apologistas del catolicismo, el Padre 
Veatura pasa por el mas fuerte. Su ciencia es vasta sin prò- 
fdDdidad. Dicen sus partidarios que es un gènio, una cabeza 
privOegiada: «La Enciclopedia y la Suma son las menores 
» obras que sabe de memoria, corno un buen cristiano sabe la 
)> sellai de la cniz. » Es estupendo I 

Para corroborar laautoridad del personaje, he aqui el juicio 
infàliòle de Gregorio XVI. ' Preguntado cual era el primer sàr 
biodo Roma: « El Padre Ventura, respondió. Tenemos sin 
» duda, teólogos, apologistas de la religion, filósofos, publicis- 
» tas, oradores 7 literatos, muy distinguidos; pero ùnicamente 
» él Padre Ventura renne olmismolierapoy por sisolo todoesto.» 

Berryer, el legitimista francés, tenido por el primer orador 
entre sus compatriotas, esclamaba despues de haberlo oido : 
« Yo he oido ù San Pablo hablando en el Areopago, y conmo- 
» Tieado con su acento de extrangero todos los espirìtus, y 
» todos los corazones. » — Montalembert, otro célèbre campeon 
mondrqnico del catolicismo decia tambien : .« Es admirable! 
yo no be oido jamésnad» mas bello en nncstro idioma ! » 

Es pnesel mas poderoso, y el mas autorizado campoondel 
<ìatolicismo en nuestros dias. — Y comò él reasumetoda la argu-^- 
mentacion católica, y cita sus mas poderosos argumentoi, te- 
nemos pues en el Padre Ventura 1» cabeza de la hydra. 

Gariosfsimo estudio es el (!e estos pseudo-profetas. de la ca-i 
duca fé. de la reyelaeion! iQue audacia para caminar sabre 
el àbsurdql— (Quefé subirne enla torpeza del genero hutìaano I, 
Que cinismo para ocuhrtr la razoo 6 el argumento radicai del 
adyersariol- Qué odio centra la filosofia, cuando intentan ellos 

8 



— 106 — 

mismos filosofar! — Qae astacia pora deslizarse con paso de zor- 
ro sobre las insaperables contradiccioaeSi ó dificalades inYenci* 
bles que presenta la afirmacion católica I 

Yamos d tornar del Padre Ventura la defeasa qae intenta de 
la mas grande de las dificultades metaficas: la Encamaeion. 
Y siendo la encarnacion, la base, el principio, la fuerza del ca- 
tolicismo, demostrada su imposibilidad ci problema de esa reli- 
gion queda resuelto. 

No pregno teis enque'se apoya esa afirmacion. ^Por qué 
creen en ella ? ^ Green en ella porque dicen qne fué revelada. 
^Quién dice que fué rerelada? D. Fulano A. con SutanoB., 
Ho.'sés el degollador, David el asesioo, Salomon el corrompido; 
7 ademas la serie de prófetas que en tono tremebando aouncia- 
bau las revelaciones de Dios. Y ese pueblo Judio, el elegido^ 
el privilegiado, el encai^ado de la palabra de Dios, ha sido el 
mas triste, el mas iracundo, el mas odiado, el mas pisoteado 
de los pueblos de la tierra. Qne diferencia con la Persia de 
Zoroastro, con la Grecia de las Termópilas, con la Aoma de la 
Bepùblica I 

Pues bien! Se cree enla revelacion, porque asl lo dijeron 
unos hombres. Y entonces, ^qué razou tienen los 'católi- 
cos para no admitir la fé de Budha Ò de Mahoma? Ko tienen 
una sola razon, un solo argomento que no empleen ó hayan 
empleado los sectarios de las revelaciones para hacer admitir 
sus visiones ómentiras. El mismo dogma de la encarnaciou 
del verbo en una virgen, es de origen indiano de muchos si- 
glos anterior à fa fabricacion católica. 

£1 ^Ventura que no debe ignorarla lògica de Aristóteles, co- 
mete à cada paso el sofisma de dar por cierto 6 probado Io que 
aun irata de probarse., Es el cireulo vicioso ó petieion de principiai» 

^Gómo empieza su demostracion? Afirmando lo que va A 
probar. « Dios quiso hacer ver que nae^a es mposible à la ener- 
gia de su palabra. i» 

{Que tal introduccion para preparar el camino à todos los 
absurdosl ^Quién selodijo? Nadio, ùotro hombre ó un li- 
bro. Y por que otro hombre se lo dijo, nos viene el católico A 
decir que està en las determinaciones del Etemo? ^Gómo pue- 
de probar ese hombre que Dios quiso 7^No lo puede, sino afir- 
mando. pe'*o afirmandolo absurdo, 7 sin probar, es de todo men- 
tiroso & farsante* 



— 107 — 

Pero 68 mas faerté loda via lo qaeimponeii d Dios éstos cere* 
bros católicos. « Para Dios nada es imposible. » Haj tantos 
imposibles para Dios qae solo ìoteligencias qae bau abdicado sa 
pureza paeden negar qoe haj imposibles para Dios. Seflalemos 
alganos: 

Es imposible A Dios yolver nada à la nada. 

Es imposible d Dios crear de la nada. 

Es imposible & Dios alterar las lejes matemàticas. 

Es imposible A Dios alterar las leyes de los seres. 

Es imposible ù, Dios contradecirse, correjirse, arrepentirse, 
initarse. 

Es imposible ^ù, Dios alterar las le jes de la josticia. 

Es imposible à Dios liacer que Io bueno, sea malo, lo bello 
feo, lo virtuoso criminal. — Es imposible à Dios que el finito 
contenga al Infinito. Beconocen estos axiomas los católicos ? — 
Si lo reconocen, el milagro, el imposible posìble, el absurdo, 
no existen, y reniegan con razon de su creencia fundamental. 
^No los reconocen? — Entonces se declaran fuera delaley de la 
razon y comptemptores del sor Infinito, cuya inmutabilidaddes- 
trnyen. 

Yéase pnes la Ha ve falsa con que el Padre Ventura quiere, 
abrir la discnsion, estableciendo que <c nada hay imposible para 
« Dios. )i Es la astucia del jesuita transportada à las cosas 
etemas. Pero lo detenemos en su falsa premisa, y ningun ca- 
tólico negare la yerdad de lo que afirmamos, tornando ejemplos 
de su propia religion. 

El católico reconocela trinidad, tres personas. ^Puede el 
Padre segunellos destruir, negar, ó no manifestar al Hijo? No 
puede. Luogo hay imposible para Dios. i Puede el Espiritu Santo 
dedarar al Padrs caduco en su reinado ? No puede. Luogo 
hay imposible para Dios. ^ Puede Dios hacer que no hay a sido 
lo que fné? — No puede. Luogo hay imposible para Dios. 

Asf, l'ues, ni los mismos católicos no pueden admitir que no 
hay imposible para Dios. — ^Gnàl es entonces la ìntencion del Pa- 
dre Ventura al arrojar esa proposicion temeraria? — Héla aquE: 

Como se trata de afirmar un absurdo^ corno se procura hacer 
de Dios un manequf al arbitrio de los teólogos, corno se quiere 
afirmar la mas estupenda de las mentiras, es necesario des^ui- 
ciarlosfutidamentos eternosdela razon ydel raciociaio. Y 
comò una de las nociones fùndamentalesde la razon es que una 



— 108 — 

cosa no pueda ser y ser al raisrao tiempo, que el imposible me- 
tafisico es «ternamente imposible, que d'in fmilo no paedé se? 
finito;' ^e la eterniilad no puedé ser un dia, ni la inmérisidad 
unHtotno; y corno estAs nocioaes, cìaras, eviderites, incontrover-" 
tiWes, bacen imposible el dogma católico de la encarnaciori, era 
pues necesario empezar por negarlas, y nada mas que negarlas 
sin demosV*acion, para fiicilitar el camino al imposible. 

Refutada la falsa preraisa y descubierta la argucia del jesuita, 
Yamos à examinar dìrcctamente el problema de la encarnacion. 

La encarnacion es un imposible, un imposible metafisico. 
Pero ademàs de ser un imposible a ;?rior/, es imposible probarlo 
a posteriori. — En efecto: Supongamos que fuese posible. Como 
seprobaria que Dios, el Eterno, el Infinito ha cstado encarnado 
enunhombrc? — He aqui que con toda conciencia digo que es 
imposible demostrarlo. — Si un horabre, mil, millones, dicen tal 
hombre es Dios, ^cómo lo prneban? No pueden. Y està im- 
potencia es una de las circunstancias que no creo' haya sido ob- 
servada, comò voy A demostrarlo. 

— Jesus es Dios, dice uno, Fedro por ejemplo. 

" — iEntonces viendo A Jesns Vd. vió à Dios? 

— Qué contestaria Fedro? Si dice que vicndo A Jesus vió à 
Dips, el mismo Jesus lo refuta, diciendo que al Padre nadie Io 
ha visto. 

Pero supongamos que Jesus no lo refute. ^De qué modo me 
convenceria Fedro que viendo A Jesus ve à Dios, ó que Jesus 
es Dibs? He aqui el apuro,-7-Vd. mi bùen Fedro ve à un hom- 
bre que se Uama Jesus^ ^cómo quiere Vd. que vea en él. ài 
Ser-Supremo? — Pòrque lo veb !— pero jo no lo veo. — Porque 
hace mìlagros ! pero esos mismòs milagros los han lìecho otros 
hombres segun vosotros.— Poìrsu moraU péro bay h'ombres que 
hanrpredicado una mora!' mas sublime. — Por las profècias.~Ko 
hay bna que diga qae Dios es Jesus. 'Vaud que hubiese. Qué 
sonlasprofecfas?palabras de entbsiastas, de'mfsticos ó dèlocòs. 
Pei^ qùiero conceder que lasprofecfas declaràseù termihtinte- 
menté qiiè Dios ibà à encaroarse en Jé^ns. De que modo viendo . 
d J6Btts, qùe es un hombre^ quèreisiqu^ ted A Dios él Eterno, 
en lios ojos, narit, en la mente ó én Ib palabra de Jesus? Im-' 
posible. Nò Sé puede hacer ver en Jesiils sino é Jesu£(, ver à 
Dios'.^ él es asunto de 1a imaginaciòn del que^ùiere ^erló que 
le dicen: Aqnl el problema dejenera én alticifaacioin'de sectarfos. 



- - (il — 

— 109 — 

No se puede pùes probar d priori ni à posteriori di imsterio ile 
laencaraacioa. ^ y( priori se; necesita abdicar la razon ante el 
absurdo. A posteriori €;$ j^mposible: mostrarlo, demostrarlo, pro- 

. bario. 

• ... I , 

, . iQaé dice €t P..YetiturQ, què dice el cortcjo de los Santos- 
; Padres- para probar la.encarnacion? JamAs he rccibido chasco 

• .mas grande, enmi^ qstudias. ^Quereiscreerlectores uiios qu^ el 

gran Son-Agustin, el gran Atanacio^ el sabio Petavio, Pàblo, 
.Santo Tojiicìs,l0R,Gregorìos y ios Leones v ios ctc. del catolicis- 
mo extractados, comenlados, por el Padre Ventura con.su incon- 
w^/j5Mra6/(? ciencia no presentati por arguraeuto sino dos analo- 
gias j un absurdo metafisico que tambien haremos . ver? Lo 

, que cstocat de cerca los fantasmas! quién no cree que esc in- 

- m^nsQ f irrigo de la teologia. católica y de su jcrga escolàstica 
que à sus anchas doipinandoen el mundo católico y dis^iplinan- 
I , dolas.intcligoncias pqraladefensa de su fé hubiese producido 

.un raqnuniento digno de la veneracion de las cdades, por la 
fuerza de la argumentacion, la originalidad de las ideas, ó la 
aglomeracion-de tanta inteligencia sumerjida para fecundizar el 

.àrbol del catolicismo? Un diàlogo de Platon, un libro de Aristó- 
teles, en quienestodos esospadres aprendian,Yale mas quo todo 
San Agustin y compania. 
*C Tomaron de Platon el idealismo, el Logos^ la espiritualidMd 

para pervertir csas ideas subliracs^ materializando, para sus fi- 
nes, lo qiieenel sabio era.eterno, ilniversaly necesario. Tal 

. es la doctrina del verbo de Juan, el mas atrevido de los impos- 
tores apostólicos. 
' Volvamos A la argumentacion dèi Padre Ventura. 

Una analogia, una comparacion, un similis, sobre cuya exac- 
titud habinremos, bs el grande argumcnto que emplea el Padre 
.Ventura apojiado en San Agustin, Theodoreto, en San Atanasip, 
en San Epifanio, en Vicente de Lerius, en Santo Tomàs, 
en San Anselmo. Es decir quo el argomento de la Iglesla Ca- 

' tólica para demostrar la encarnacion, es una analogia que ella in- 
denta. • • 

Esa analogia que ella inventa, consiste en asimilar la union 
del alma y delcuerpodel hombre, que forman una persona, 

* con la union de là divinidad y de la humanidad en Jesu-Cristo 
' ijcìeforman, dict tambieo. una persona. • He ahi, hombres, seres 



— Ilo — 

raciooales, la razoa qne se os presenta para qae creala en elmaa 
eatapendo deloa absurdos. 

ObsefYemos antes deaoalizar el argumeato, el sofisma de la 
Iglesia. Trata de probar, lo queella mìsma I^ama unmisterio / 
para probarlo, Io dà por probado: osi corno el alma y el cuerpo. 
osi la humanidad y la divinidad estan unidas. I^ero si qaisierai 
probar, santfsimos doctores 7 respetabilismos teó logos, que el 
ftaego està unido al agua 7 forma un cuerpo, 110 reis que pò- 
drian decir : a$i corno el alma està unida al organismo 7 for- 
man una persona, ai^el fuego està unido al agua 7 forman un 
cuerpo. 

El raciocinio es el mismo. lodo absurdo, todo imposible se 
pueden probar de esa manera. 

^Y en qué lògica habeis aprendido, que una analogia; que es 
una semejauza, que es aqui una comparacion, sea una razon ra- 
dicai? ^ ^No sabeis que en todolo esistente ha7 analogias, que 
pueden prodpcir, comparaciones mas ó menos felices, 7 que es 
uno de los atributos del genio poètico? — ^Qué diriais del qne 
para sostener la mooarquìa dijera: No ha7 sino un sol en el 
sistema planetario; ó noha7 sino una cabeza en el hombre? — Son 
esas razonesparaconvencer à hombres, ó para embaucar à im- 
béciles? — Comparacion no es razon^ se aprende en la escuela. 
Comparacion puede ser ilmstracion, aclaracion, pero jamàs ra- 
zon. 

La Iglesia pues caduca desde su primer argomento, presen- 
tando corno razon, una comparacion. 

Suponiendo qne la comparacion fnese exacta, cosa que no pue- 
de ser, no seria razon. 

La comparacion no es exacta porque no se conocen los térmi- 
nos comparados, sino las hipótesis comparadas. 

En la comparacion de la Iglesia los dos términos comparados 
son el primero: el alma 7 el cuerpo; el segundo la divinidad 7 
la humanidad unidas. 

Supongamos que seconozca el primero. Pero el segundo no 
se conoce, el segundo se afirma, se hipotetiza ó supone, no se 
prueba, 7 se pretende iluminarcon el reflejo del primero. Guan- 
do digo: el grande hombre moribundo, es el sol en occidente, 
aqui conocese lo que es el grande hombre 7 el sol en occidente 
7 la union, ó comparacion de ambas situaciones constitu7e la 
belleza de la imàgen, p^ro no la argumentacion para probar que 



^ 111 — 

el sol sea un grande hombre, 6 qne el grande homBre aea el 
sol. 

Yeainos otto ejemplo: Todo cnerpo Bota si es mas ligero que 
ìgnal Yolùmen de agua. — Se descabre dcspues que el aire es 
pesado; — se descubren despnes gases mas ligeros que el aire j 
la ìnteligencia, en virtud del principio de indaccion paede de- 
cir: asi corno flota la madera por ser mas ligera que ig.ial yoIù- 
men de agua> asi debe flotar un globo lleno de gas cujo yoIù- 
men sea mas ligero que igual Tolùmen de aire, Aqui bay dos 
términos> bay analogia, bay comparacion y bay raciocinio y 
prueba. Peroporqué?— p<n*pue se conocenperfectamente los 
términos, cucrpo y agua, aire y gas. Y lo que es ley para el 
primer termino puede y debe ser ley para el segando, porque 
ambos becbos se apoyan en la identidad é inmutabilidad de las 
leyesdela naturateza, porque ambos becbos se apoyan ó son 
dominados por la gran ley de la gravedad que se ejerce enpro- 
^ porcìondela distancia, deltamaflo, de la densidad, del movi- 

miento de los cuerpos etc. 

Becbazada la comparacion comò argumento, comò razon, la 
yamos ahora a exuminaren si misma, para demostrar los grò- 
ceros errores de la Iglesia Gatólica. 
Dice el P. Ventura: «Qué es el bombre? Es un espfritu uni- 

^ a do al cuerpo; es el espiritu becbo cnerpo, babitante en el 

^^ « cuerpo, encarnado en alguna manera en el cuerpo; en 

la plenitud de sus facultades. iQué dificultad bay pues . en 
« admitir que Jesu-Cristo es el Dios unido al bombre, el verbo 
a encaruado en el bombre: el verbo hecbo bombre; verbum (^aro 

I <c factum est: habitando en el bombre corpulento, en la plenitud 

<K de su divinidad»? No es nada esto. El P. Yentura reconoce 

f comò lo bare ver mas adelante, que es el misterio mas incom- 

prensible, el que mas humilla su razon, este misterio do la en- 
carnacion. Yapenasempìezaàraciocinar el jesuita dice: que di- 
ficultad hay en admitir que Jesus-Cristo es Dios unido al hom- 
bre?» 

Pero sireconoces,óaglomerador defrasesque es el mas in^^ 
comprensible de los misterios, ^cdmo te atreves àdecir> qué difi- 
cultad hay en admitir, ete.7 

Y la .dificultad estan grande que arrastr a al catolicismo d sa 
tamba. 



.^m2 — 

r / se figurati edtosf QeD-católiCo^v<|^s^^(>Q'eB^^verdie estaptdez 
aparente sobre las dificultades del absurdo, salvan las dificulWAes. 

. . ^n efecto. Nad a mas. facil,, lùma^ còmodo para.probar la que 
se quìera en todo ramo. ' , . • • 

. Kóraula fuéarrebntado al cielo por una tem^estad. Qaé difi- 
cultad haj cn creerlo? Los huesos de Eliseo resuscitan- muer- 
tos. Qué dificultad bay en creerlo? Hubo ceutauros. Y por qué 
no?— El Pegaso, v ci U\ pógrifo han galopado sobre el mundo. Y 
por qué no? La redoma de S. Genaro presenta anualmente . el 
milagro de la liquefnccion de la sangre. ^Cómo dudar? 
• Pero elargumerilo terminante para los católicas :seria ci que 

. ics hicicscn los JJudliistas. «Qué esci hombré? cs un csplritu 

« uuido al cuerpo ^Qué dificultad .bay pues en admitir 

« queBudha eselDiosunido al bombre, el verbo cncarnado en 
« elhombre, ci verbo hechobombre?». .. . 

Y no ticnen todos loa catóUcos juntos j congregados que rjBs- 
pender q1 Budbista. 

Y obsérvcse que la encarnacion de Budha en una vlrgen es 
anterior de mil aflos à la encarnacion de Jesus en una virgen 
casada. 

Y comò no bay mas argumento que la comp^racion del alma 
y el cuerpo unidos, sigamos al P. Ventura con cada uno de los 
Santos Padrcsque llama en su auxilio. 

San Atanasio dice- que nò bay dificultad en admitir (Jue en 
Jesu-Cristo estati unidas la divinidad y lahumanidad asi corno 
el almayel cuerpo. ^iSìcut anima rationalis et carounus esthomo^ 
ita Deus et homo unus est Crisius.n^ 
•Vicentede Lerius, dice lo mismo exactamente. 

Santo Tomàs dice que la naturaleza t^ asumida'^ov Dios; y 
« el alma y el cuerpo asumidos en està forma se convierten én 
<c alguna manera (quodam modo) cn alma y cuerpo de Dios, (y 
« viene la comparacion) comò en elhombre las partes del cuerpo 
« se convierten en aìgnna manera en mìerabros del alma». 

El asumida dt3 Santo TomAsno es sino una variante de encar- 
nada. Pero este Santo fué mas consecuente, pues hizo qùe el 
cuerpo y el alma humanas de Jesus se conviertan ea almay 
' cuerpo de Dios. 

Aqui el absurdo de c?/gr;?o dfe Z)iò5 es mas patente, pero siem- 
; pre es elmismo argumento de la coroparacion del'almai y* cuerpo 
unidos. 



- 113 - 

San Anselmo es mafivoHente. «En Jesa-Crìsto dice, el IMos 
« es persona, elhombre es persona, sin embargo^ .no haydos 
« personas sino una'zolan. 

Eso, sin cìnbargf, esmagpifico, y corre parejas con aquallo de 
qné dificultad bay cnadmitir etc. 

Dios es persona, ci hombre cs persona y no son dos. Este 
prodijio de aritmètica cs hecho especialincnte para los cérebi'os 
católicos. 

Pero si Jesus es liombrc, es pcrsonalidad bumana. 

SiJesrtscs Dios, es pcrsonalidad divina. ^Es lo misnio una 
que ótra? No. Lucerò son dos. Ahora, un ser con dos perso - 
nalidadcs cs tan absurdo, que hun tenido que negar que uno y« 
uno sean dos. 

Y si es persona, su pcrsonalidad es la suya ó la de Dios. S* 
es la suya entonces no es la de Dios, y si es la de Dios no bay 
personalidnd de Jcsu-Cristo. 

Detodos modos si Dios es persona, toda pcrsonalidad es m- 
divisible. Si Jesus es persona, no puede ser Impersona de Dios 
sin que desapart'zca la persona de Jesus. Se \é que el bùen An- 
selmo preparaba la desaparicion de la persona de JesuiS y apla- 
naba el camino A la teoria de los mytos. 

Es esto tini cierto que el mrsmo P. Ventura empieza d Irambo- 
lear cementando i\ Anselmo y aun ù correjirlo. Dice: « La na- 
7» turaleza buinan:i eu Jesu-Cristo antes de baber sido asutnida 
)> por el verbo, no tuvo ninguna existencia, y no existió en lai 
» cosas de la nalu^'aleza.. » 

Esto quiere decir que Jesus es de etra naturaleza, y aqui de 
paso quedan inutilizadas la$ genealogias de los EVangelistas que 
hacen à Jesus dcscendiente de Daniel,' etc. 

Y continua el P. Ventura; Fijénse nuestros lectores en la éì- 
guiente algarabia : 

« Se concibe por esto que la humanidad /. C, aun que no ièniendo 
» una pcrsonalidad puramente humana^ (entonces no es hombre) 
» no ha existido por decirlo asG en el aire ; no ha estado sin 
» pcrsonalidad, sino qne no habiendo comenzado ù subsistir 
» sino en la persona del rerbo, y habiendo tealmenter eMattido 
» la persona del verbo desde el pritner instante, la persona rdel 
» hombre, el hombre ha tenidO unaverdadera persona tambi<f); 
» pero una persona divina (entonces no es la del àombr^)rIa 



— 114 — 

» persona del Terbo, en la quo subsaUan realmente las dos ra- 

» TURALEZAS. » 

En fin, este dice qne hày dos nalnralezas. No ha tcnido el 
arrojo de Anselmo de decir qae la persona divina, y la persona 
hun^ana, no eran dos, sino una, sin mas razon qne aqnel sublime 
Hn embargo. El P. Ventura no ha podido violentar tanto ù, Id 
razon; y aun que subsistian la persona del hombre en la del verboi 
afirma qne realmente eran dos naturalezas. 

No oWiden nuestros lectores que todo eso no son sino afirma- 
ciones, elucubraeiones de frailes para dar aspecto de posibilidad 
à una tésis absurda. No hay ningun argumento. No bay sino 
afirmaciones arbitrarias y variantes sobre el mismo tema. Co- 
mo si para probar la existencia de los centanros empezase di« 
^iendo: La humanidad enei cent avvìo ^ aun que no temendo una 
personalidadpuramenfe humana^ no ha existido, por decirlo asi^ en 
el aire; no ha estado sin personalidad sino que no habiendo comen- 
zado d subsistir^ sinoen la persona del centauro concebido eternammr 
Uy y hàbiendo realmente existido la persona del centauro desde el 
primer instante y la persona del hombre y el hombre ^ lia lenido una 
verdadera persona lambien^ pero una persona ceiitaurea, en la 
que subsistian realmente las dos naturalezas, 

Tel P. Ventura, agregaalparràfoque haparodiado: <c Todo 
» estoesmuy profondo^, es verdad; pero por lo mismo es tam- 
» bien manifiestamente verdadero. Porque sino fuera verda- 
» dero, y si Bios no lo hubiera revelado^ jamàs hubiera inventado el 
» hombre un misterio tanprofundo, » 

Aqui sorprendemos infragante & la Iglesia y al P. Ventura. 
Afirma que Dios revelóese misterio, y que si Dios no lo hubies^ 
revelado, el hombre iama^ Io hubiera inventado. ' De lo que se 
deduce, que la revelacion de Budha, anterior de mil afios 
à la cristiana es la revelacion de Dios, porque es de alU 
que Diosse encama en una vfrgen para apareccren Budha- 
Puede, pues, estar todo el Catolicismo convencido de plagio, 
por las palabras mismas del P. Ventura, y declarado el Budhis- 
mo, por boca Católica, revelacion divina. «Inteligiteh 

Tenemos aun que volver sobre las dos naturalezas del P. Ven- 
tura. ^Es posible que se oculte à la ìntelìgencia de un hombre 
quesabela Suma de memoria, que hacer subsistir en Dios eter- 
namente las dos naturalezas, es introduclr la naturaleza en Dios 
ó Dios en la natnraleza, y que no es otra la tésis del pantheis- 



•^ 



— 115 — 

I 

mo? Si la naturalezahumana j la personalidad humaiia de Je- 
sus han existido realmente desde el primer inste^nte^ j es'a natura- 
leza hamana, y esa personalidad hutnana no stendo sino ìvl per- 
sona diviria (corno lo dice Yentura), qué otra cosa afirmais sino 
la divinìdad del Todo 6 la Totalidad divina?— Encarnar A Dios 
es hacer revestir d Dios deJas formas del finito. Esto es pan- 
theismo. Dios encarnàndose ó asumiendo las formas bumanas, 
es piftitheismo j pantheis.uo inconsecuente, paes todo desde la 
eternidad) ha asumido la forma divina ó la forma divina ha asu- 
mido todas Ids naturalezos 6 lavarìedadde las existencias. De- 
cir 7 sin pruebo que es Dios j hombreal mismo tiempo, esdecir, 
que Dios es natura^ naturam y natura naturata segun el lenguaje 
de Spinoza. 

Desde el momento en qae introducis en el Infinito las dos na- 
turalezas> introducis la divinidnd en la naturaleza, y la natura- 
leza enla divinidad. La consecnencia es inevitable. Y siplagiàs- 
\ teis àia India en la teoria yen la leyenda de la encarnacion^ la 

plagiais en sus consecuencias teocràticas y en el establecimien* 
to de nuestra clase sacerdotal. Sois losBudhistas del Occidente, 
tan paganos los católicos corno los hijos de Brahma. 

Ahora vamos & esaminar la comparacion que t Yentura y los 
Santos Padres ha servido de argumento, y notad que basta abo- 
ra es el ùnico argumento. La comparacion es està. Si el alma 
% està unida al cuerpo^ quédificultad hay en creer que J. C. es el Dios 

unidoal hombre? 

Para que una comparacion sea exacta, es necesario que los 
términos sean comparables. 

En primer lugar, quedaria poraveriguar qué se entiende por 
alma, y por cuerpo. Si el alma es una substancia finita y el 
cuerpo es otra substancia finita, qué dificultad hay en suunfon? 
^ Pero, se dice lo uno es espiritu y lo otro es materia. Falta sa- 

ber si lo que se entiende por espiritu no es sino la misma subs- 
tancia en cierto estado de sublimacion, asi corno la electricidad 
ó la luz respecto de los otros cuerpos. Pero dejemos à un lado 
està cuestion incidental y seAalemos la incompatibilidad de la 
comparacion. 

Cuando se habla de Dios d de Divinidad se babla del Infinito. 
Cuando se habla de humanidad ó naturaleza se habla de finito. 
£1 Infinito es indivisible, esU eternidad, la inmensidad, la to- 
talidad absoluta del Ser. Si el Infinito contiene al finito, el finito 



--i4 



16 



es divino y 00^111081311 el pantheismo. Si el finito es incréado, 
es eterno, y ^ntonces es divino, ^i es creadó es divino, pucs .sale 
del Ser .fnfihito. Sì el inrinito se encarna en un hombre 
óasnme una forma finita, qstoquiere. decirqucXodo aqucUo en 
quenb se ha encarnn.do,queda, fuep de Dios. fuera dei Infinito, 
yèntoncesel fnfinìto se limita. Io que es aosurdo porque deja- 
ria.dc ser infinito. , 

Asi pues no Iiay analogia en los términos de la comparacion, 
el alma es finita, el cuerpo.es finito. Pero, Bios es infinito y 
bacerlo «sw;w/r forma finita es destrulrlo. 

Y para quo tanto absurdo teològico? — Creis que es para re- 
velar algo? *Jesùs nada reveló. ^Para dar autoridad à su pa- 
labra? Eso es propio de todo fcursante. La verdàd es autori- 
dad, la verdad.llcva su autoridad consigo. Y si Jesus traia 
alguna vcrdad descubierta (la que no ha tenido lugar) no tenia 
necesidad de quo so plngiase al oriente la doctriua de la eii- 
carnacion. Pero los dominadores del nnui-lo qticrlLUi apojar 
suteocracia en la mentirà de una dclugacion divina v. fuc uece- 
sario fabricar un Bios, que no pudoser rtjconocido en el Orien- 
te, en su patria sino en medio de las |>oblacioncs cducadas en 
las crccncias de las aventuras de Jùpìtcr, ó vix \ns iutclii.,^cncias 
de losbarbaros, inteligencias salvages que l'rccii un todo y Io 
creian y à" qniencs ofreciéndoles ci buLiri de los qua no sé 
convirlicsen los convertia niejor que el tnojor raLiocioìo. Pe- 
ro osto es un punto histórico que tratarenios duspucs. Para 
terminar con la encarnacion, agre'garcmos que los Arriaaos lia- 
bian liecho el mismo argumento que acabamos de csponcr, éa 
otros términos. • 

^•<( No podemos admilir la encarnacioii, ))or([ne no podemos 
)) creer que el verbo de Dios,qacse siqìonee! Dios mismo, baya 
» podido reducirse, reasumirse enla tninede iiuii virgen, y se 
» haya encontrado al mismo tiempo cn ci seno de su Padre cti 
» el mas alto de los cielos, y en el seno de su madre eo un riti- 
' «condola tierra, Quomodofi^vì poluit ut verbum Dci^ per r 1^ 
' » facCa sunt omnia coarctaret se Virginis carncml ^^ ^i^^ibiia' 
» coeiis » 

Aqui el P. Ventura lleno de ira, dirijiéndose d ' 
•les dice: « Miserables» y apela à San Agustin pr 
"^ argumento Arri ano: He aqui comò argumeuta ; 
< » 'q^e eh los mismos términos de vucstra objcci»^ 



— 117..— 

» su solucion?. El yerbo de Dios es el Dips mismo. .El- verJI>o 
j) de. Dios es por lo taoto, omnipotcnte y ha podida tambien en- 
yicarnarse. El \erbo Dios es infinUo é indivisible y ha podido 
» encontrnrse^ al mismo tierapo todo. entcro cn lugares dife-. 
» rentes. Quid viirerisl Dexnn fili loquor, Verbum Dei omnipot9ns 
» isf. Verbum Dei tolum ubique est,» 

Va.mos à habérao3la eoa San Agustin. Primera parte del ar- 
gumenlo, la omnipotcucia divina. Recordaremos que lu doctrina 
de la omnipotencia divina tiene limites, comò ya lo demostra- 
mos, indicando que para Dios bay muchos imposibles, sieudo 
uno de ellps el poder asumir forma finita. Luego no ha podido cn- 
carnarse. Segunda parte del argumento: El verbo in finito e itidi- 
visìble ha podido encontrarsclodo entcro en lugares diferentcs. 

Aqui de la metafisica del gran Agustin y compaììia. 

Es posible que diga todo un San Agustin que bay lugares dife- 
rentes para el Infinito? 

^Tendremos nosotros, racìonalistas estudiantes^ que tener 
compasion de la inteligencia del grande Agustin? 

Es necesarìo no tener la menor idea de la metafisica y de la 
nocìon del Infinito, para osar afirmar el disparate ''de que Dios 
puedeencontrarsctodo entero en lugares diferentcs. ^Ignoran 
Agustin yel P. Ventura, que elSer^ que es la plenitud de la exis- 
tcncia, queel ger que es'la inmensidad, no puede tener lugares 
diferentes? ^Tgnoran que lugares diferentesindican limite en el 
espacio para estar, y limite ó sucesion en la eternidad para pasar 
deunoàotro; — y que no se puede aplicar àDiosla ideade 
la locomocion? — Diostrasladdndose! pero entónces, no compren- 
deis la iumensidad omnipresentel ^Creis que bay espacio que 
no habite? — Si tiene lugares diferentes^ bay espaciosque lìmitan 
su poder, pues que segun vosotros puede cambiar de lugar. 

Yed à lo que reducis la idea del Infinito. 

Enqué es superlor vuestra idea de la divinidad ó las ideas 
absurdas de las antiguas tlieorias que pintaban A Dios recor- 
riendo latierra, el mar, elaire!--£s la mismaidea de un hom- 
bre idealizado, la idea de vuestro Dios. Sois paganos basta en 
la raiz de Yuestra teologia. 

Queda pues destruida teda la metafisica católica. 

No comprende la nocion del Infinito^ y pervierte la idea de 
Sios, haciéndoloviajar enei espacio. Destruye el atriubto de 
la omnipresencia, pues. dice que cambia de lugar. Destruye el 



— 118 ~ 

atribnto de la inmensidad^ paes Io hace habìtar todo entero en 
lugares diferentes, Io qne es decir, qae bay logares en qae cabe 
Dios. 

Destrayeel atribnto de la etemidad^ paes introduce la snce- 
Sion del tiempo en el pensamiento ; en losactos divinos. Dea- 
trnye el atributo de la omnisciencia, paes segna el catolicismo; 
Dios llega hasta arrepeniirse de haber creado al hombre; nn Dios 
qne se arrepiente es nn imbécii, y asi Io pintan los libros sagra^- 
dos de los católicos. 

Destrnye el atribnto de la justicia, pnes Dios segun los cató- 
licos pnede todo, basta qne Io justo sea injusto. T en està parte 
el dogma católico. desquìcia la base moral de las sociedades, y 
es por eso qne Io calificamos de inmoral. Si Dios puede cambiar 
lasleyes^ y corno bay un intèrprete iiifalible de losconsejos del 
Eterno, puedo hacer loqnequicra sobre los mSseros creyentes. 
Tal es la teocracia romana, tal es la doctrina católica en su base 
y consecuencias. — 

T es para legitimar el imperio de la teocracia sobre el mnndo 
qne casi Io convierten enun irremcdiaLleimbéciI, pervertida su 
razon, estraviado sncorazon, encerrada savoIanLid^ esceptopara 
ejecutar crneldades. 

Bienaventnrados, vosotros fil6sofos, qne trabajais por la 
redencion del gènero hnmano procurando <s.écraser Vinfame^n 



(. 



EL SEGUNDO ARGOMENTO A FAVOB DE LA 
ENCABNACION- 



^Qaereis creer mis baenos lectores, que el segnndo argumen- 
to à favor del mas grande de los absardos del catolicismo^ es 
tambien uoa comparacion? 

£1 P. Ventura toma su argumento de S. Agustin otra yez, 7 la 

eomparacion argumento se reduce à esto : Yo hablo y los hombre$ 

entienden mi pensamiento sin que se separé de mi. 

Bèlo ahi : pero para major asombro de mis lectores voy à 

I transcribir el pasaje tan culto en su lenguaje corno sonso en el 

S fondo : 

I » Antes de comprender corno ese mismo* yerbo de Dios 

j> ba podido hallarse ù un mismo tiempo con su padre en el 
» cielo, 7 sobre In tierra en el seno de su madre, comenzad por 

9 esplicaros d vosotros mismos comò es que Yuestro pensa- 
li miento sin separarle del espfritu que lo enjendra, se repro- 
Ti duce etaotamente él mismo por la palabra articulada ò escri- 

K » ta^ en tintos millares de hombres que la ojen ó que la leen, 7 

» convenid en que sois tan ignorantes comò irfapfos al blasfemar 
>> contra el misterio del verbo de Dios, por que deeis no poder 
D comprenderle cuando admitis sin comprenderle mejor el miste- 
y> rio de la palabra del hombre; cur verbum Dei contemnis, qui 
t » verbum hominis non eomprehendù? 

£1 argumento consta de dos partes. 
^ » 1 - ^ Ha7 cosas que no comprendeis 7 no negais. 

» Luego blasfemais no admitiendo el misterio del verbo de 
» Dios por que decis que no podeis comprenderlo. » 
I Befiitacion. 

No admitimos vuestro misterio alegando la razon de qne no 

10 comprendemos. No Io negamos porque no podemos com- 
prenderlo. Lo negamos por absurdo. 

Admitimos mil cosas, mil hechos> mil fenómenos sin que podamos 
esplicamoslos/pero es porque no vemos el absurdo. No com^ 
prendo corno muevomi brazo, 7 admito el hecho por que nada 



— 120 — 

tiene de absurdo. Pero si me decis que el movìmiento de mi 
brazo cpnmueve las csferas, entonces os niego basta la posibi- 
lidad del iiecho. ' « 

Sucede lo mismo en lapncarnacion. El Infinito no puede ser 
finito. Dios no puede ser Jesus. Si Jesus os Dios es el Infi- 
nito, y entonces tendriaraos dos Infinitos lo que es un absurdo. 
Si Jesus no es otro Infinito sino el mismo Dios Infinito^ enton- 
ces no bay encarnacion, no bay dos naturalezas, y entonces Je- 
sus- es una mascara que le plujo al Ser-Supremo, tornar un dia. 
puBa bacerse oir de los mortales. Todo oso es pues, el tìbsurdo 
que mana à torrentes de la teologia católica. * 
2. ^ parte del arguracnto. 

» Vuestro pensamiento, sin separarse del esplritu que lo 
» engendra se reproduce exactamente él mismo por la palabra 
» en millares de hombres. Luego Dios puede hallarse al mismo 
yy tiempo en el cielo y en el seno de su madre. » 
Befutacion. 

La comparacion,*sin ser onarazon,es ademàs inexaeta. Cuan^ 
do babio, caando transmito mi verbo ù millares de bombres, 
enenentro otros tantos de verbos que lo escuchan. Y esos 
yerbos estaban creado^a y Tivian con el goce de sus intéligencias 
ó Yu^tra comparacion equivale à està otra: La cuerda sonora 
tran^mite sonidos 6 muchas partes, luego la cuerda està en to- 
da» partes. * 

Pero decirque elhecho de la transmimn de la palabra es lo 
mispao que el engendramiento de esa palabra en el vientre de 
una.se]flord, es absurdo. 

Segua los católicoB el verbo Infinito engèud'ra y se engendro. 
Pero al engendrar su hijo Jesus, olvidan que Dios no le trans- | 

mite la palabra, pues Jesus es la misma palabra, el mismo verbo, J 

que quiere estar, en.dos ptirfes al ni^smo tiempo, en el cielo y en , 

ci s^na de J^Iaria. Ltt comparacion es puefi falsa. Cuando ha- ! 

blo me dirijo d Qtro: : Cuando Diòs se encar^a, tiene (jue creai' 
ese otro en quien se encarna. Y si no crea ese otre;' no bay 
tal pncai;nacion, ni ta) trànami^ion del verbo, y la òompàracion 
e '. .abi^urdB. Y si.^^rea ese otro, Jesus ès creadó y no ea el 
Dios. . ' ' . • ' ' ' . 

Reaauinimes. • < 

Qemos examintdo' I4 mas antigna y le mas moderna argu^'. 
me^Jkoii^ .<^atólioa sobr^ la énciimaciaii, y Ms^ he&òs Mrpr^n* 



jfìdo de'Ia espàntosa ràrìedad qne encierra.. Solo dos arga- 
mentoSf qae sod dos comparacìoniss. inexact^is^bé ahi el.reaul* 
tado de diez y ocho siglos de la sabidurf^. de la igle&ia. 
I ' Hemoa querìdo tocar la arj^umeDtaQion católìca, tcmieodo que 
el trianfo consecutiTO del racìociqio dos biciese olvidar algo; 
pero do : si aDtes oegabamoa & priori ahora oegamos apojados 
M la impoteDCia maaifiesta de los AgustÌDes, Gregorios, Ata* 
nacios, HilarioSi Petavio;^, etc.^y YeDturas. Janiàs habiamos 
^ocoDtrado major pobreza para sosteaer taDto absurdo. 

Pero qué I La ÌDleligeDcia extra viada del crejente do tieoe 

acaso protestas iDteriorest Es tanta la seguedad de esa fé^ que 

nin^na Tislumbre de razoD sepercibe en epa lucha coDira la 

razon, en esecaos de servilismo que ilumine al 4^sgraoiado . & 

qaien agobia el peso del absurdo ! la bumanidad puede re- 

cibir ìmpanemeDte el flugelo de la mentirà 7 acostuinbrarse À. 

Teoerar la maao que la humilla 7 la autoridad que la embrutece? 

Yarias veces nos bau asaltado «stas dudng ea el x^urso de la, 

polémica, basta que al Ad mi pr^sentimieuto cncontró su com* 

probante. Oigamos al mismo P. Yeutura. Ba sido sincero. 

AI terminar su coofereucia sobre laeDcarnacìon, quiere bacer un 

resAmcn de los términos contradictorios que contiene. Dice: 

« £n cuanto à mi, os confieso que cuaudo me deteu'ro a consi- 

. 9 derar en Jesu-Cristo al Dios-bombre, es decir, al infinito en 

'^^ » lo fluito, lagrandeza en la pequefiez, la majestud en la miseria, 

I 9 el ser en la nada^ (esto es lo mejor) el Dios vivo en el bom* 

» bresinser degradado por él, el hombrevivo en Dios sin ser 

» por él destruido, el Dios permaneciendo siempre Dios en la 

» bumanidad (lo mismo dicen loa pantheistas) «que lo encubre; 

i » el hombre permaneciendo bombre en la divinidad que se ha 

; 9 apoderado de él, (comò Genimedes en J Api ter); el Dios que 

I Ti sufre, que muere encuauto bombre (entónces no bn7 Dios cru* 

3» cificado); el hombre que es todo poderoso, que resucita, que 

» sube al cielo en cuanlo Dios (si sube no ebta en todas partes). 

I 9 estos extremos tan separndos, cstaa distancias tan lejanas^ 

I 9 estoa términos tan contradictorios, estas dos naturalezas, estas 

I » dos voluntades tandiversas en la miima persona (dos volunta* 

I 9 des son dos personas y aqui Tiene la confesion, el arranque 

I » aineero del alma del P« Yentura) : cnando considero todo esto, 

» mi rason desvaneeida^ magullada^ humillada^ abatida; quisiera 



» retroceder anle en(sma^fan^^sg^l^s^<^tffl^ffff^^fai,^,^fgH 
i^ineomprembM^dadestanmM^e^^l0^.. -, 

line m»yor.9atr^^accioo 90jf^^y^f^g^ft8e^Hgft^<S.;«:B|(|| 
CBosabsurdos, q«e,,?l P. Venhim|1/i|l^»,<fift^^fHff^ 

één Tdéstro* sàluo's^ T^estEo4p^Il^^, Tq,^Sl^A,l^le§j^ T4Bei^„i)li| 
éSàiir la ra^on p^ra crqer inc.<mfrftf,s^6ili4f^4f/l ^tfftfsilfkf.Tfiiìief^ 
qne desvaheeerìa pa^i| creer.en,^! qfiUagrP) én, la '^caniao^a 
7 en el nbsardo^ T (|iié dpctrjna^es- esa^ qil^ o^jiiCoq^ l^r^i^c^ j: 
con el cinismo àkì ausurdo se pi:e^^9t(|? S^rA ra^oiiahlffr~Q^ 
Hnmiliaria à ìp i?azon. iSeri Verdadera?. Kj[^.abAtiria.à Ift^r^^oi^. 
És^la doctr|nÌi de la obedi^pci^ servii eA el absnri^o parn foQ4(y^ 
én el mundoia teocracla. ^é. n\\ì.e\ eatolicisipa, axadri^ de ^4FS 
esclayìtud, padre fecundp de tpdp despotiamPi ftieute de toflft 
^Drcrecia, iegitimaqor còrno ^op^sfiet. d|e toda.criipea,7-*T ^9 
(jnereis qdetibertemos & la Ai^éncfi d^I ipi^mg^ corno lo qir 
nficó VòlUìre^— «^crÌtÌ5ow ^^^^ 






CL^CS VXABEPLECStON-LA ttEUCtOIT Y LA 
nLQSOFIA. 

(ìnéàìUf en fnrtcés y tridaeido para està edfcioa por J. E. P.] 

BtiscamosTa terdad y ae^ptamm comotaFla ler, totlo cuamo 
Bdarodeft nos impulsa & estoMeeer eomo base de imestrasr ìq- 
-vestigiicloiìeB nuestra propia exi^tencia. IféciM. seflore^r. unaley 
j «o bcfclro que acompaQ^n fmededecirse al pensamiefnto huma- 
no destfe ni primer paso. Eftta ley que nos domina constitaye 
1» base de Io6 principios^ue me propongo (femniTOlver para prò- 
baros, 

1. ® Hay una reKgion. 

H. ^ Hay una filoseGa. HabrA ona relìgion y una filosofia; 

Masfantes de entrar en el movimiento lóprico de la idea, debo 
dt$AF estiibleaìdaa mia premiaaA y los prin^iph» invariabled de 
teda certidumbre. CoAl es la verdad prìmera? Goél el fonda- 
raeitodetotfscreenoia? Cail la reifeesipn delsor?- la primer 
atillnidui4Ì?.Xq evidencia fùndanenttil 4e lodo adto? Permitidme 
uie de la severidaé dialéelioa. 

Podémos dvdar detodò eseepto del Jter, El str eii^e, tódos: 
estamos de acnerdo en creer en su exìsleneia. — Sin* eiìiltencla ' 
tampoco poidriamos dodar. Pensar^ pues, e^uitale fi crecfr. — 
Creer d aer, aicndo la etistencia la baae de todopensamientò y- 
de teda creeocia. 

Siguiendo el mètodo mas rQOii»iial>— Toda Térdad' de* dedilc- 
ck»debe ttaer^ 6 vraocar su^Aieiiza y auloridawl de Va t^rSad 
primerày IrikidaiiieotaU Ba eiros lì«vminmc-*Lao jMff^i d)ebè« 
eaoontmnao en tli^éo-^Là vafiedatt se npoya en la miìdad-^Cl 
fenòmeno en el enlace primitivo — El efecto en la causa — Elmo^ 
Tunieòlo en la ftier8a>---lA' variédéd en la ideotidafd. 

^¥inlll08^ masila v(da9et4ìoodiOflattd''eMtieae 'piil*a tiOàbfi^èé^ 
tiDo> tovidaeiMa <la ^oncien^cki -«e8(dettti% aitib la^ bittl!ìéMi0««\ %Mo^ 
la* oOBaprwdMSiemoa por medlO' deV*pénsmifettlo.-^P€yi^i#' knpòl^ 
U^pÈemH^W cotuo éUttiPsè «at^mittmd eutdedte^Kl^èspéiftlM^ 
lo-tdfiable déMftbémeifotf.*^PttiM«efi^^^ 



— 124 — 

Se irata de despejar la afirmaoìon, de correr el velo que la 
oculta à los ojos, y para elio no D^cesitamos mas que analizor es«* 
ta sJQt^sis primordiale es en està primera afirmacion quedabomos 
encontrar Io que buscamos. Descartes nos dice aPienso, luego 
exislo. Siguese comò consecuencia necesaria de està filosofia 
que, todo acto, pensamiento ó creencia» que no parta de este 
principio, es falso. 

La lógioa de este principio revoliicionó la filosofia, mas iotro- 
dcQo laiabiemeae t€;rrible protestantismo cientffico eujos resul- 
tados d^pJQramos qn el dia (Edei}« Mi mètodo es el mismo, pero- 
Ade separo de Descartes desde el punto de partida — Yo no veo 
la personaljidad aislada pens^mdo en si misma— afirmindòse }* no 
reconocient^o otra verdad que la del pensamiento que converge* 
hócia si propio. — No. Yoveoel^cry en él una distincion— Yo' 
creoalser una forma de vision — unnley de vision — una fuer^a 
de imperiosa conformidad, una asociacion indispensable en làs 
ideas de la revelacion primera. Yo $oy 8€r\ yo afirmo^ 7 en éste 
hecho endenro en si toda la filosofia, y el mètodo 7 critèrio de 
certidumbre,' porqu^ està vision daini mismoes forzosa, no pu'e- 
de d^ar de ser» 70 no puedo dudar, de aqui deda«ào con ìuìA* 
giea (que bace en este moménto su aparicìon al pensamiento) 
que el pensamiento de mi mismo es nècesfirlo-^que ho7 nnd le7 
que 70 no he hecho^puesto que me domiba7 me impone la eb- 
cencia 7 lafQriBft deesla. 

Agi 7P no 907. el tucto^o no 807 el créador de vU mismo-*- 
7 70 obedezoo peosand]» en mi à unalejr qne lio'he hecfao. 
Yo veoel ser 7 el ser es infinito. 
Yo v^o el sfr 7 n9 v6a el «er finito. 

ÌJB, pi^ipera propoaicion .es la forma neoesaiia de la cbiieep-* 
cion:di$l ser enei prim^mQvimieiilotfel peùsamiènto. El iti- 
finito. Yo ft07,.mafl.}0 sp7 finito^: ved ahi la distidcion fiindiìnen*- * 
tal. . ■ , . • • • 

Al presente ^ lògici ejcirte^rk^atDae tao solo àé seguir elmo^- 
vMvvaotp df[ la, ;idea;-pero'ef» preciso aq c^Afbndir la di8tiiici6ha 
140W We resppado hU^ éì^iìwiìou del ser. El y^ wè el infinito--^ - 
eatft visijo^ es ^oeiùsteate en |a; leronologia del pensamiento. 1 
Yano puedo ver otra C|Ma sin esUr desp^rtado i U* vida^ «laa ; 
està vision establece igualm^ute por medio de la* \ùgìC9i là antd* ' 
riflud^fenia.deliqfini^y (.c^^afto rfi^ibe at npcerel «dilo^ k 
eeesidnad, la formai la lògica, la 107 que lo hace crMtM *«i ' 



I 



- M ^ 

mistfiobajola dubòftfiniieion del <!fecto A la causa, 'del malti [Qb & 
4a amdad;tfttiita eoexi^tiendd ecrnf el infinito en el '^ensaiìienfó 
primero;fltiilO'derÌTaiido delìnfiiìifo^flRttb éii él^iempo infinito 
enU tAeitiidad^-Hnito en él efeeto^iflfinitò eir la caiisà-^flnf* 
toen el espacio — ^influito e^' là iumensid^'d-^liiiifo coi&o mo- 
Timiento— infinild' corno iniìiètabitidttd idéntiéa de le sabstancia 
eterna que se "^iensa y se ama. 

Yedahf seltoreà, establecido el primér hécho, el origen de la 
eiencia — Los anàlisis que pàeden haeerse 7 làs dedaccionés que 
puedensncarseeneoentrànetilodbsfos espfiitos— 'Con la fé' de 
la bumaiiidad bajo la. forma de espontinèidad ó incinto, la 
ereencìa de la filosofia bhjo la forma de la reflexion 7 de )a 16- 
l^ca. El error no se versa sino sobre las apercepeiones mas ó 
menos completàs de la apercepcioD prìmera. Lareflexion esla 
inetta al pasado — la vision se convierte én memoria, 7 es entbn- 
ces que ei olrido qne para mf es el error. puede tener lugar: 
. Qaién negarA el ser, quién la infinidad del ser, su eternidad. 
Aquel que noerea sino en el jó esté bblìgado àreconoccrse in- 
finito 7 eterno, para satisfacer à la necesidad lògica — 7 he aht 
el egotismo insensato de que os suministra ejemplosla filosofia 
de Fichts. 

Qnién dice que la nada puede engendnr alguna cosa? Y si 
ir. ia nada esimposìbleestaisobligados & afirmar la eternidad del 

f ser 7 con ellal .s conseouencias que de elias se deritan. Todos 

los axiomas no son sino la afihnacion del infinito 7 del finito 
I bajodiversasformas. La aflrmacion es la fatalidad del pensa* 

! miento — el hombre no puede nada— ve 7 siente que es imposi- 

I ble pensar de otra cosa que aquella que la le7 del pensamientò le 

I impone. 

Y sea dicho de paso, està fatalidad es la mejor pnteba de la 
ìibertad. (Permitidmeestadigresion). La razon piensa. Lali- 
bertad obra. La razon no puede negar el pensamientò, està fa- 
talmente encadeuiida à la luz. El error e^ posible, mas su suici- 
dio es incomprensible. El véel ser, ve laley, ré la relacion 
entro ambos, imposible afirmar la nada, imposìble negarse è sf 
mismo, imposible decir dos y dos hàcen cinco. Yed ahi una fata- 
lidad. Gierto es que la Ìibertad puede querér el absurdo 7 de- 
cir dos y dos hacen ci'icoy no lo es menos et que no prevaìeciera 
ju idea, 7 en este caso la libertid procede sègun la visiÒfi- 6 el 
motivo, 7 con el poder de te indirfecciòn. Si este quéVer, sì 



tirse à si misma. 

Sila Iatali4fi4 esima. Terdod «baql^ fon el bMibre, n^f sa- 
j^esMgarla ypluatad que babeia eatabtdieido* ^9 fataUd^d 
^ lairojioD. j io q/an^ laiH>ii»bat^iio pn^dduar raso»; 

S& lan^cion ea^el motiy# qse i^bra, y^eakè 41 penaameitti^ 
Jay&licion/B^a el pi^odiainieiiia^ y d^oU bttoaatto solo lo «em 
de«ciptìeoiplaeìo&— laMcmieataptor «a eKÌ6tiria.'*-*Hé ahi la 
eÌDtii8eiieii^(}ia yi^DroméicbiqdftiCMKlttee la negaeidn de la bècr- 
4iid jr Spùvosa la eatablecd dfeacndo: Volantas •^•« 

De donde $e sigue qiie te* vìd^i es Ja negacion de la accien y 
que millones de hombrea reajizao eeta aeigacioa praictieando él 
pantheismo de Budha. 

Si la Tida es el motiTO, el motivo el pensaimeato, este la fa- 
talidad, la fatalidad seria entonces la verdad; la verdàd en U 
esfera qiie (lablainos es idéntica, es iina^ y tendriamos qpAe la 
ma^ grande iinidad y la mas absohita identldad reinaHan en If 
Vida. El finito cnmpliria su$ lejres corno nni^ rotacion astro- 
nAwica. Gì offdea reinacia eo todoi los grados de la yida bar 
mana, la contradiceioo, seria, imposiii^le j nosotroi seriamosde 
wa pasibidad moostraosa en me4i^ de Ugrandesa ìnteligente 
die Duestjras filmas* 

£1 infinito existe j nosotroslo hemossentado por medio 4^ 
la a^rmacion^El finito existe j todos los momeotos de nu^s* 
in yida lo denuiestran, ó por mejor 4ecir, la yida es laidieBiida4 
continua de su afirmacion. 

Establecidos los dos términos, la relacion eotre ellos ó le^ 
l<)gic& se establece de por si j demi^eslra la inferioridad de todfl 
ser indiyisible y la Umitacion del finito tempora! 6 lo quf 
es lo misQio, ìa^reacion. £1 problema de la creacion encierrji 
ensi lodala ciancia, EsfAcil Sf^rtar las dificnltades negaiìdf 
Unecesidadd^ pensamiento, m^slayerdad existe apesar do If 
iuij^rti^ncia raqiflQsli 4el^ «fflif^cion .l(:igÌGa«---Qtt& se diria 4f 
HQU^ qne negaa^ia et^njklai j^rqne 41 no veia sino la sm^wm 



^ 



obedéce àia ley de la atraccfoD? Aqm'ilttftS^éSiaW deriflt- 

fÌìSém^éifklkSÌmAÌ%d^UÌ»AAÉSt ÌM^LtkìSrflìiAkiitÙlii 
«hl^qìéfeliàli^lAHl la ^éi'iKdf ^lik'tVi^«lé8 {liirfi1a8fM*t^fÀ 
tM> Kb e»Qfit»ikèfté8< jf Mkàtitènltf4 pblittè^ liàii sidb hkèhìik 
fftra ldèl^«BIòi'yiò«è8t6stlàVà»4«é^ 

El ideal ante todo, es decir, la afirmacion-^ Tà ik^Ii^S; 16 ibi* 
lÀMab^ràiAMfe, i ìiA IniUttò ìk e^mWAì'pm^ là ^etèf àelon 
IMhptfttlilé «èlikiBhiyD eh ìsm- iSL Kkìtò eh Bt )^^ii^afniétit&', 
é% laUbéi^Ud'ei el1ibiBW«. ÌEAb éte ^a K i^éttilibiÀ coiìio W- 
Sion? la fé corno lùg'^tSl f^ gWfrlà Oè Iti btuftanfdflfa g6ai*d&ft 
éftà iS ^ él iiAùfte %^V ^ Ifi ibsdffèietfi^ élékiuAca ^el 
§8ìix) qxièìo 'afilla; 7 de A fiBef^d ^«è Ib ^^òdatnat fiscisfè 
j^eft tiùà {ètM*hiìbt4, %i^ él tìestamétìto lA^f^b, ikiia tisibn ^t 
ìihtky és Ih i^^iìetedòii étérbti.^ là 'iMìhiì dÙ peùéùmtentó hàftta'- 
ilo eoniifìstè ^ t)iroÌtetliÀhr à 'la éòteiefeòhi; pòjf'qiìè cada yei que fa 
ÌSùriUiAtlàtl Vttèlìe hàicA èf foto de dbadé f>drìk sa éxistència, de 
!itÌ^pirà^pbrdecii^ìóa8ll^liU-atéi&^ HiùH nìistho 7 kncùii- 
mocion sir^e de ritmo à su marcha bacia el Ileno de sa qorlàfè- 
riér^ò dei^nb^ mistètfo bitabbtikdo eh U tóéttiAón ftaternal de 
todos los hombres en la ItislgotàBie ftiéiìtè àe la Iva y diét amor. 

Hemos visto la fé, la yìsìod prirhérà; j la lògica fuhdaiidbnt al: 
Dios— el hombre y la rela^iòh de i^d^^bbdt^^icioa ilei ùltimo, 
behura, efecto, finito, e.a pres3t^ctk 4^ la le jr4é la càusa del 
infinito. Està cree&t^a ^à él dógitaa, yeftle dogma là. àijrma- 
cionqne la filosofila Ueva ensus enti^àdiìis, y él fondainépto de 
teda télìgloti. . . I " . 

'til ào^a, eS la liìiidda ftindanientàl de là eiislenciay^e 
lacreencia — ^la unidad qui^n armoniza lajs djferèntés mnnifestà- 
^nès de là Vidk, yei po^ eltb qùeélIaiPcirìÀà asi misii|o la bar 
Ve èféÌÈL reÙgìòtt eieiòddebaùdi) à lòs hombres por inedib de una 
ley que es la verdad snperior, iii^bùdìciòpal en su esènciql, y 
tfàncetkdeùtal èìi c^ inbvlrt^iéiitQ s.ucèsiVp de Ìo^ seres— ÌLa re- 
*pri%'à Ja.tt, et toàA^eri^^^^ fo qiie se ha 

pensaiSfò^tkth^iJ^^a e^ el p^nì^pmien'^o déi^ios pcn^a^ò por 
ifif i'ótnììi^é: • / ,...// 2 l 

• TJìiik iléttèiòìi fk fétt^Utì'—hX ben^àmi^nto de I)io$ c^nid 
. ìSm^; f^iìmMàid^rnSìiri èPotuh^ liifel^entéc^on lui 



«Hparipioorde la |)«Ubra^6 f^^fiit^lfdM;! U/t^^fted jAqne nwt^ 

.tfifaljavàfiooafilpqqaaH ..' \ r.rir.iì ! / : j » : '. 

.^ .Fichte ha d^hp^t <c Hi|rQbamQa.,eoi)daoi|los.por la fó^ 7 m 

,y> pu^de ui ì^a podido i^uc^der 4^ otro OM)4o<eo esfa relueioa.»--- 

^ .Tabe filoHofadoì equivale A decirrJOblha ppnaado el pensamidUlo 

i_ 4e. J)iQs. Yo be ^ercttado la; ^t ^)e Cao^o coma be visto^ 1 be 

creido, ,he afirmado. Yo he gloriScado aquel jque es la* (;l<^rU 

7 al mismo tiempoal bqmbr^iqiie tiene A^ de Terestir e| ea.- 

plendor dt;l etereo. 

i ; Habró uoa religion porqae no^otros no po/lemos destmlr 

la fé primcra— La lej quen^s domiofi. Habrà uaa filosofia por 

qiid tampoco podemos destriiir el pensamiento 7 la lógicBj qae 

i^ aapiran sìa cesar é enaaacbar sus borjzoiites. 

* L11Z de dos lado^, en religion ella es amor, 7 enfilosofia es eoa- 
ciencia; fataliiad dje yisioQ 7 de amor en religion, de* reflexioa 
7 de ormonia en Li filosofia; fotalidad de unapersonalìdad ilimi- 
tada en el seno del ìnfinitov de una libertad limitada en el pen- 
samiento de Dios—caadro vago de la natnraleza enla «atedral 
del universo, estatua sublima sobre un pedestal personal en di 
tempio de Dios, bimuo pasivo àlaaurora — epope7a resplande- 
ciente al sol. 

liidestructibles ambas coexisten, é indestrnctibles marcban. 

Suprimid él Dios 7 à la personalidad, 

^Qaé queda de la religion? 

Suprimid el infinito 7 la libertad, * 

. eQué quedaródela filosofia? 

Suprimid el amor, la Ie7, el pensamiento, 

^Qué se hace el hombre ? 
f Beligion- filosofia; voz idéntica, armonia de la luz 7 la reflec- 
don'—ellas existen 7 existiran 7 el hombre alcanzarà su pro- 
metido destino. 
^ Beligion 6 filosofia desaparecen, si el pensamiento 7 el ammr, 
la fé V la razon despareoen, 7 nosotros sumèrgidos enlas tinie- 
blas abdicaremos en el caos. 

' Dacir que loda religion es falsa, es decir una cosa aventùrada. 
Sebe decirse en todas las, religiones. ba7 cosas qn^*son falsas^ 
mas no podemos negar que ha7 oìtììs que son verdaderas. 

Otro tanto pnededecirse de là filosotia — ^Quién podri afirmar 
Jiéahl la filosofia. verdadera?.Nin^nnp. Nosotroadjiremos— ^hajr 
Terdad 7 haj falsedad alternadamente, tan pronto es un pnn<- 



fCi|fio qat f«dC«i c^mo e^ flm^o^Oi ^f.paiito de parUda,^ b Jf^Sl* 

. ea— la hipótesis qae ae eaU^Ief^i un olrido, una sappsir ipi^ Vjm^ 

fU el fon^o siempra .86 encae9ti:a'Terdad. Bntre tfiolo no 

I trepi^amosea llamarnos filòsoioS)' ; 70 no trepido en Uasiafipe 

.religioso. Sócrates file fi}6$ofO) su doctrìna eDcierra Y^rdad, 

estamos con él, mas no podemos recqnocer laa profundidadj^ 

.iocalcnlablea de los miaterioa dei Orieqte, y negfindo ja homani- 

dad sintètica resulta Io incompleto. . • 

No debe despreciarse la* fé instintiTa^por qae ella es, la loz 

flotante sobre el rostro de la bumanidad. ^ 

« Bascad ejeopplo en las religio^es iqa^ absardas ; encontrarei^, 

bajo el simbolo mas eaibustero> ocultarse una verdud que la 

ciencia no poscia j (^^ no habria poseido sin esa circuns- 

tancia» 

Eotre los negros, los ultimos de esa raza desgraciada, refiere 

I un yiajero qne sns fetìches (Mokinos) presentan & sos adorado- 

^ rea el cooccpto de una causa verdaderamente sobrenatural. El 

africa ha yisto a Dios eu el animai. ^Y no rccordais voso- 

tros dquel dicho de Lineo en sus trabnjos sobre las plantas? 

Acabo de ver posar d Dios. Eotre los indios de la America del 

Norte existe la adoracion de un oso y un buejr, creadores de 

todos los animales de su especie, y cosa admirablel i^o es 

f este el problema que ha agit'ìdo el mnndo cientffico sobre la 

1^ nnidad 6 diversidad de tipos en los difereotes animales, acerca 

de la persistencia 6 la transformacion de las especies, probleina 

ann por resolverse, notablemeate ilustrado por Geoffroi S'Hi* 

laire y Cavier. Importante trabajo seria el estudio de todas las 

religiones bnjo el ponto de vista, del primitivo instinto y conel 

fin de recoostruircon elauiilio de la ciencia y de la Slobofia la 

. primera intuieion. Toda transformacion rhdical en lascreèncias es 

inaugurada por hombres de sintesis. Moisés, Platon, Jesocristo, 

Toltaire^han sido'Ios mas grandes sabios, enciclopedistas y al 

mismo tiempo los hombres de mas faerle iutnicion. 

Eiji nuestros dias Goethe decia que la mitologia griega era ina- 
gotable, ofreciendo simbolos para todaslas verdades. 

La filosofia, la ciencia y la religìon coexisten. El filòsofo 
qniere la yer<ibid, la llama, la desea, se entusiasma à su-^proxi- 
maeloD, se estfemece ft cada paso qne abanza isn la armonfiai y 
.sin detenerse ante ningnn borizonte 8ign«t bacia el infinito y aun 
cnandò poseyese la velocidad de la Inz, comò qaiera que el 



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Sf mtib^ de fjistìittii y Mlìig^>»ii$tffc 1k là ^éfiit^«è«4& «i 
Dios. Dio8 essa alegria j^àWÈiébló. t>6 Iftiiéli flér^tèldks 
tfàrtès; ipiitìen réttt&r ìi^ Iti ìibHÀ, «d«Nr Ri m BhrafdHnar 
una ofrcnda que presentar él aHar ìàél MféflSc^. I9f èfSiièS^ 
Vnélvesé el tema fatoHto iié im À^èèlifisfilcibfae^, U )>\eiiÀ&M^nto 
]^rìà)éro, présente siemp^e qtdsHera tr(wnjji'rtiifdferl<y,ék|^ tòdtìj 

y eù6arnar la tision et là liniéad ien ioàf^s Ìof fèifMii^os Va- 
riables. Mas el qo se detiene, no se satisface,nopaede detenente 
j^: marcba, marcbaterepite la roi y de astrò eni^o, de dog- 
&a en dogma basta el pnnb en qii'elaìihr éfeà IHiiitdèioti tbrfVì- 
lial se vaelve la oscuridad del infinito, la tòlnnbdnò pvt^s&e 
fiècir basta sin qne ci bien ideal y la tirtnd incòttipreta et etìé- 
tìertaa én un agnijon ìneesaiité bicik el bieta abòoittlti. KiA^ 
bnmbre religioso termina sn binino de estàtico arròbaiiiiènto 
ébù la afirtnàcion eonsciisiite del filfiitofo: 

Dios 4S Liberùd y Amor. 

Todo esto, seftores, pnede réasnftiii*se en eslè principiò: ki 
tlo^a' Irata de despejar en él hombre là itepreftién del infini- 
to— En matemdticas, cònio sM^ew, ih^ Uè id^imtflia nada^ no se 
«iisena nada de nuevo, se tròta tin aMd d< déspejar «I probléttfai 
eneerr^do én la rakon y la èoncièneih-^-fiB là eVocacion de la 
Jbràuda de Dios— Pòdeinos Ueèir ^ne la vestludéra religiou es èl 
dogma latente y la vei^daderà filosòia ti flogmi^ tronsparentè $ 
tn^ansparénladd. 

La hliukanìdad posée éi primero, ¥ed aU por^e la fildiola 
debe prestar el oidoà 4a toz de Ics piiebtòs-^y ^s allora qne 
yo comprendo fodò lo qné bay de Aigrtido I» dsteifeho: . 

Lavoz dei pueblo ei là voz de piós 

Hmtièt de niÒA, uno 4tò los fllbsdlte mési«étft^s Qe là iè9- 
^icm^ade 41ejandria--d Pt^Mm- filonda ó FUm pUtoniiar^lMgi- 
iiios loniSM del aauntdi ^e tibMnm^tit^A tk/ttmjl» ^pWèilj^éii « 






~tll - 



iè nlcUm^44ìi iitf à. 



La afirmacion religiosa y filosofica— la vision de.tty^4«t0- *^ 
flexion nos han dado idéntico rcsultado: Ei infinito, el eterno 
creando el fiaikH, ìk^f^ÉPÌÉliM. |a fi-<i0eìM «tiit^ èon posterio- J 
ridad al ser y lògicamente debe encontrarse ligada A ^u princi- 
pio sin lo que resultarla un dualismo contradictorìo--Dios crea — 
impone su Ujf^ tiii^ae^ alu^i de «tìarar por medio ifel mètodo^ 
e3ta afirmacitìo d^ la r4Mi|QÌ»fl quft m0ÌM entce Ain&màoj •{ 
finito. 

La eternidad oo puede r^predUoirse m je«er^idadi| ni hi utà- 
dad absolula ypede t«ia<po«o reprodocinie cin unidad absoldta* 
Luogo si U creaci!»!! esiste, no pUede «par^cer sino bajto la eoo- 
diciondel limf€. (;i\eiaeìoii con cespectoà etemidad equivale A 
presente porvenir^]^ quo llamamcMs lieBÌpo;-^H:rea€ÌM con *es- 
pecto ò la unidad «s Uttiednd quo no recibe su exiateneia sitto del 
fundamento de la idèntìdad «bsolntà, oon rehcion à la inmepié- 
dad, de lo qne c#)ioeem<>$ j cbmprendenite bajo el nombréde 
espacio— Bl acto da Diosde identid^ad^ ó sea drdeoy libertari, 
es libertcìd en el bombre— fosailidad délmal— Grèacionenfid, 
bajo todas susfaeefl ó modo de ser posìbles^ es finita con respéo- 
^oà lamanera ini^itti dètidr del s/er absoioto^ Yemos seftores, qme 
lasnecesidados de la Hazon conocidés bs^ò el oombi^e de catego- 
rias, seg^a Ariatóteles f Kant, no bàcen bino dbemostrar elli&a- 
damento coexisteale de hi raMa 7 ck H fó-^La FanoA se consti- 
tuye en juea de Inruzdn. {Signiendo qué principio la snbjetL- 
Tid<id absoliita }u4g»#ó ù la sUbjetividad absolnta? ^Y en rtrtad 
decual, larazònju«st|arà<dl^rrDr y é lavefdad, si la terdad 7 n^ 
error ooi sondino fnotdificacioaes de ella misoia? Cl^ro es qtte 
la raa>6 wUì baaadli f n la brise etjefwa de la itfision de D»q8< \f 
'tfi^ aitai que ella comienia cdn fa Sé para snparal^se en ei mètodo 
J' voi v^ à enoomlrarse ooaelbi ed lo Aum etevado de U piràmide 
e&entlflca } téligioso. 

EI 5^r, el objetivo absoluto es causa pwipié nadà poeda e&ialir 
$tn ser^-^sey 7 d ser fiMte'nioripQdièndò».t!rtaars0À si. tnieni ni 
ewgondbai^ todd el ner^ no Oibaitsnte la pesibflidad iiidefiDida de 
•nnd agr^^adbnlsin Unfitqsv'fio qf^d^ó vevestir jamàs .laaecèsiddd 
lògica, 7 foìndiviéibilidAlciMinPnì^Qi ^ BLfiwto nsf lar ainÌBÌo«t 
eèiUmàle^a rióvMod rt Ifnnljabb inviai ni pnrtt fi^ idea 



— m — 

del indirisible absoloto, derUimitado. El finito es efecto, entre- 
tanto caàl.es la ley dal éfectò? -cuti m destino? 

Es este seftores el problema caya solacion es nna religion ó 
nnaifilosofia. 
« • » • ' 

Où suis-je, où':^iHe, .èl d*oà raii-je tii^. 

yOLTAÌRE. 

.1 

( Qué coBa es nna religion 6 una filosoffa? Sina liner respnesta 
I A eoa inmortai interrogacion del alma humana que nos agita 7 se 
levanta terrible ante el pensamiento caantas reces escnchamos 
al Diós interior, óvemos soplàr sobre la humanidad é ese espi- 
ritu incomprensible qae trastorna sociedddes, destruye impe- 
rios y règeuera él la.hqinaiìida.d misma cnando se creiapróxima 
A bajar al sepulcro de la ve^gùenza ó de la indifcrencia. 

Lacreaeion tiene un destino, tiene nn principio— ella avan- 
za, nna ley la domina — llena nna necesidad, nn fin debe ser sa 
-objeto. Todas las afirmaciones qnepreceden paeden reasumirse 
én està : El finito partiendo del infinito aspira al infinito. Dios 
xreando, no se àleja de sa obra porqiie entonces està pereceria 
ialttodole el fondamento necesario que es el ser y la unidad — 
Biosesti relacionado à la creacion y està vinculada A él— Dios 
dà el ser, mas no dà todo et ser, y ail darlo dà con él todo lo que 
constttnye ai ser que dà y el destino que debe llenar. Puedede- 
eirsè que creando él reaiizn una verdadera encarnacion de su 
espfrittt con las solas difercnci2i3 del modo. Él es uno—crea el 
multiplo, mas en e.ste multiplo bay ìndividuos que representan 
su unidad. Existe forzosamente y hace existir por la fnerza que 
dà. al ser, y que consUtaye el poder, la sustanda real fuera de 
Dfos; esiste, se ve en si mismo, y encarna la ley que hace que 
^os.seres seaneUosmismos y nootros,' es decir las diferencias 
^especificas de los individuos. Y Dios termina en evo)acion 
eterni sobre si mismo, siendo la persona que es, que se Té, y ve 
y siendo el complemento infinito de si mismo constituje la vida 
dela persoqaIidadin(init|i. 

La Vida.— Dios dando el ser da la vida, ycon .ella las condi- 
aioiies necesarias que spn la aspiraeion, Ja marcha. el desarro- 
31Ò, el progreso — la asanoion, ei|i una palabra, todo esto deri^ 
-aando de la nocìon del finito.qne c<^stituye la creacion. 

Exiateen Diaslavida 7 altrasaaitirklalràsnìitecon sa con- 



^•- 



I 



/ 



— 1S3:— 

dicion faDdfime&tail qac es volVer à la 6ienté de doàde partid— * 
La rida relativa no existiria sino tiìviese por sosten là vida' sa-^ 
prema. ' 

Hay en Dios respiracloo y aspiracìon del ser j es el amor ; 1a^ 
creaciòn quieaes respoodeaen losseres inferioresporsustrnns- 
formacioues suceiiTas en' fbrmas mas acàbidad^ j en el hotnbre 
poreldeseo de fùerza, delua, 7 de amor. Ifo no os mostrare 
la armonia de la creacion« eì amor de las enistencias— las rela* 
ciones indeatructibles entré sns leyesy sii sencilla y noiversal 
nnidad^esa perpètua transfiguracion del amores del hombre de 
quien me ocaparé especialmente. 

Yenimos de Dios— he aqol el punto de partida. Estàmos en 
marcha — Y nos dirìgimos a Dios principio neeesario, porque sino 
tenemos al infinito por mira^ qué se interpondria eutre la hu- 
manidad y su Dios? El hombre tiene un destino incomplèto j 
aspira a completarlo — durante la vida aspira à la inmortalidad, ' 
finito, desea sumerjirse en el infinito, personalidad creada por 
Dios, quiere la lozpara vivir de ella la libertad para hacerse dig- 
no de poseer la facult^id de reflexionar sobre la creaciòn. de 
considerar el destino, de Ter el tieropo en el momento invaria- 
ble de la afirmacion primera, 7 de la union del ser — vive, ama, 
y pide el alimento sagrado de la existencia. 

El hombre ama, decimos. 7 no os parece que esa palabra en- 
^ cierra el acento de la naturaleza, él suspiro de la creaciòn, la ' 

peticion inmortal de la bumanidad de todos los tiempos '7 In- ' 
gares? • 

Si - Elamor esel aguijon que tenemos para cumplir la Ie7-;-Dios ^ 
es amor— -puesto qub existimos 7 sostenemos'su mirada,— 7 el ' 
amor que Dios ha puestó enei hombre contiene en gérmen el ' 
cumplimiento del fin de éste — Y no se diga quelaciencia no 
tiene nada què rer con el amor 7 el sentimiento, porque la cièn- 
cia tiene fdrzosamente que ocupaf se de Io que existe, so pena de 
CQijMlenarsè a la impotencia, 7 tan existe el amor que es el ter- ' 
mino que oierra la evolucion metafisica de la idea. la .vàrie- ' 
dad no pbdria existir ^n la union—tampoco un Éer sin la aflni-; 
dad consigo mismo, sin su propio amor, sin relacipn à la lini* 
dadauperior, sin él impulso del finito hdcia el infinito, y sin la ^ 
beHeza del iùfiniio que atrae alfinito. ' 

JBIamor'se llama óator, atraccion, éii la naturaIeza'7.no se ' 
dìri.fÉe la eiedeià ìio tiene que vèr con ima de làs condiciones ' 



r 






^..IMI — 
4ft/^?|iÌ8WteIKWl»fr#irki tifila» f^ yei 

r Hemos risto el tUtimo fundamento de la religion y la filoMiCa) 
qgfi.,e;f^ la, «nii^iV l?rtef ppfiiifiWWiHftiaWft^ «lAfUnlft 8éla reKgiea 
d^ìk,Spfi)y^ 4^^ esp^ci^ taWW»»»y^ qB^htt piaQt>ead0 lo9 
tgE^ij^K PFpM^^fasi ii90 1^ taraii^mAw: los Re«erEoioiies di&6datf 

raUli:J|8;^ c»cqf>liaiW«fi««te.aiifijPi ftste ée^t^ està déda^, eslo» m* 
i|i^ejmf^4pl<>nqs, €^9j9r#£|inf(h(s lnìsleoifl'qiiepoatrMiala1maé& 
lOA ii|pii>e^lps 4e. asj^ffficiMK de o^tridOv ^de ertor.. Job, Pro*- 
metheo, Fausto, Byron— ShasTera9r**^qhiejaoyitfmronolasdeese 
j^i^o^ JAteiiso. 4^ f]Hi:»t(M9Q.dTe amor quei n^ poede coropren- 
àfixu^ DÌ,$;UMfac«rse^^.ioae«tes l^cBpaiÉasa niuerte, Ins tìnte- 
bl^9i ^ei j)prTii^eQÌi^' 1q UMroin{)l^tQ deri^Yida, jn de la accìM, el 
e§p^>ftià/c:uIp'del,nfoJ^ deM^s^t^^l»^ el lombr^ y los pueblos en^ 
esAlavHqd,— la v.ergù^i»a: ^c^ada'^dnranie Bigioni' a la cabeca de la 
hjamni^dAd, montequ^cf^. arifstpeiratt<Mi;^ ete. Todo esto, 

seOarq^^ y eliousteifìo* yagp <)q Iit DtitQraleia, doraste sus horae 
sUencijp^a;9r Id'^^UezpqiiO'lia^^^ lh»^rbnt6 Ia.]inpotencia de una 
satjsfaci^^^iiupreioa^lased' de hergì^mo!, de cieocM, denbertad 
de.j(i*xiiex4ii^a(i^ qaé qo» ^ìqo retlliQp^^s del; Uiliirtlo qtie atravie* 
san las tioieblas del peqsdfaif^irto, lettautr en d céraeM del ftom>- 
bcf},^3f el if)4Uiito> enr Dk)^? tioawencia de la ley, et racio en 
el^eor^a^oi}^ aiemprela ÌQiuoFtfil mtierc^giKwiilqtt noe coDiDiieTO, 
la ley qi)c^ nos oblig^u I^ ^d|i quem»» {alta^noa sofoeas faìae- 
cica qae se desborda faera de nosotros, son todos, efectos^ de 
q^e la r^ijioQ ba desapareci4o .^«prMtela tempealad 4et siglby 
eV hojnbre* ao ifLf|ic^ su fiioa w> ^tadte» los) UtatemiaS) qée 
e^apap.flv^eeade suaUtùostpero jaoato i^^mtncmxu^ 

\ ^ì jK-QbWoa e» puea, aeAoi^QS^^el pmbleaia iiellgio«>^ quelo e» 
A la.y^,de Ufpiari^a, dela Jiitqlige9QÌ#,.y' dri- amori , Itaa ffld* 
80/I9 ^3. nefc^smóa por cQ^tofsiieYftr AMtitffiQflnun, Cv ilfènarM»* 

L. de Gi;ef[$fi<;}^.]r espenanacq, 4i A lo^aQrQoaiiQii ci autori . EsMiprl*-^ 
cipjif^^gr ;s^tà8,.qoe por '^atUfoc4P4 tode^ n^fatfsfiaceiD ft '«ratfày 
qiie,«Ìvi^J^^ QbÀSfqo del alouH^iiMaf PWteittarse 4eì ti AplK 

•^^^fe®''/ *' U^nfuiwi?e^<ji^<^i(|ip.hiw^ 

peq'aeaecèr al hombre. No ^^IPW ^iMMi^Jl|l (AtÈàià Milv^ttK 

priinien4o ]{^iLdifii^il|^f;i^ l^«iMt4l% jiif^ mtt'ììgià^ f'wìm 



I 



Ia;/CfoolMÌM dq^QAtiéffoet: d9.4èi»deiicia. 
idfiJMbiDipiipMBlikteBfdiiirsttepctrilit q^ Tembs j' Hit iio^ 
gonlt (»»i]>ii:pfOO0Si aìkfeèiii6iièQfiu Vleiiioa;làqn&iuK^pod^nóS)«»' 
pttMt^ 7;<M>6lno9iflMpf»r lo. iiB»t>I«eiìiile5opèiia dà. naganstapiii^ 
libelli 7:.lM jìbA%. BboMia estjibtecido el d^mii, que eà la : verladd^ 
el ajDor.qild i^laivida, réstnnos, la. slQDila qlie ealà nioiialvqaft> 
UeReporifiiDdam^iitOveliielliAaibrQ là lèbertad. 

SigaièQdotmeafw. pxt)ced£ir. ^ta/ie e«lila nocipade. liber^^ 
tad:?.ai^Qa «rta.yerdadi qeoQsaiwi diebe encontrarse eli Iia.iifijniia.T 
ciia}i.|Miniuia«' ffliiuliiijtoe&.tatnbieikelrbietìiibsbliitó^ élqpùeM. 
el,biéD. moa cneando^ él^no pnediQ dar ^ asia QreatQra& amo e^ 
bted rjslattTD, p<ìr qoedt ofcro.modoél.'ae. reprodacìi-ra codio abn 
8QtuJ:o« lo que es sbordo* Atos eo.no. pefjiohalida<ilinfÌMil.a.u^, 
tidrta ottsa te> qu^ ti protpia, y. de &ode quianla. reeibimo? 
£s.i# KbfirV»d abioWar— dite W>$: qoq, RauBsfiau -«// jtjfiwf ce{l 

L 9i^*é/ t><r?f ;.» Ii^ I}b«rtaiQl.e8ieI: po^ sv Qon oonci^nck; é^ do t^aarlÀ 

aerili ffttatidflA 1% wftri^uci^eD. Woa ea. el bicn abaptafc^,, J. 1|L 
lib^6Ui4 W escpor, coi^pq^npiai alff o el poder etern^uqeplbd f^m^t. 

' # zadoenlt coQciencia, creando la nutaraleza inint^l^jgeat^ bl(j49lfi 

pl^i^^ ppt^ftfi^i» RW<» :<f«mflli wdo sft e vplacÌQp.asi9«9tri0ptQ ra|a 
obftt{iiiridji4 ictfniBse^^, ppm#^< •* iiai«ir^le«5a nQ. pi^npji, i» ^ 
hftiptee.q^iffp tiw4u««W; pflii^f^ii^ifinfOi y lo e«eip»tìT-.lia Mbimr. 

k Ie^.(|9piraiA)p§WAilHe^tPjCQfÌo qos.lo4f9^cie^ eti aWitf9iiikn 

^ foiwaAÌ9Re8.f|i<l$aìyaai DìiJi^^ry.l^aintA. ^ anSMÌAf»Oi(lof90,:ìi|.^ 

biuiQl/^avfi&cabofiftnpr^aiwijailfflfno. para I|^ Im, tMfl|lAiIiifiAfti 
lleg^4 ^l(^;sM^ ^. c^MhfP 4^^(l Hber^(lvqilf);eAiQ}|fi!qdjWililn ; 
ta dre laiin^iiidufii^ipaifisMoii^k doiJtaia ei&tataaiuiiSà Bodemàso 

\ d«^i$ k natHrAJcM Uega.«l; pftii«i»)eMaiCoil. la^^ pBFsoàalidMfc, Ai 

trLSk^Wsms»^M^\m&^ copdwipq dfi lfi>r^»ft}iiG«mM 

fi d^iPiqft^ !l^jpa<ipriteft^bftittWil4§ià4ft»ua«^i;elhQa^ Eaton 

iieofeiOriii|)(»9lo;4#EN'rriHac^Mtms itle UfiffMBÌailii 4« rillMebè») 4ftp 
tr!4)^0u 4€kiqftVWkM0(. ipATSIl^^ii i|illiQtólM(ldr<<ftn«Uai^qìlii»hji 
mkxttoiddiiiu :r)nilpi^i0hjqiif7<»4« iM ì^itf Ì(Mràl»PNPliMftT. 
di«Milks>ialiof¥>?il«M4is%»idiM«mif otf ,; ^sM 
la «MdMiMl iA€iMfeiaJ«fft fem qb^M^lifeie |0(iuM#fMno fa»fth 



-^496 — 

otr#podèr, ysu^concieiicia enliiléy qMloirae^ l^a>f em]MJ« 4^ 
la unificacion. Està faerzafcònsrièntéiettepòckrqiieteooiìocft^ei! 
Ift liberlad; La nataralezà-ya, elhombre obédece, la.natortlexa 
66 poder, mas no viendo la ley es fiitalidad. Becordad el 8(m- 
bolo qae en este instante arroja luz à mi esaurita. Se repr^senta^. 
b$i^ la f tafìdad con los ojos vendados. AUi donde laluz.bacé' 
Ter la'lnz latente— la fatalidad retrocede y la libertad 9e maes- 
tra. Esto sucede en el hombre. Dios es libre porqae no teco *• 
noce mas superior qne su le; del bien absolnto. Crenn Jo una 
personalidad — ella debe encarnar sua propias necesidndes cons- 
titutivasronla sola diferencia del limite en el éfeclo. El infinita 
es la eansa^ es persona; si etiste una persona en la creacion, 
ella debeser la enpamacion de la causa. El poder decansalidad 
es h libertid—- Asi el hombre qné es intellgencia, persona, 
causa, el bombre es un ser libre. Fichte ha diche: «Soj libre, he 
aquila prueba de la libertad» Kant dice : «Obedesco, luego soj 
libre» Permitidme decir à mi vez, siguiendo la teoria espuesta? . 
El hombre ve A Dios, luego es libre— Vision j libertad — el de- 
ber hace la libertad, sin Dios no bay deber— 4uego Dios es la 
libertad roisma. 

Tòda criatura posee un principio de individualidad ó egois- . 
mo que constitnye su existencia j sin el qne no seria mas que 
una idea divisa sin realizacion esterior; este principio encierra 
una tendencia bacia si; mas begun la léy gener&I de la crea- 
cìon, todo individuo debe marchar bacia la unidad. Aqui co- 
mieìiza'la posibilid'ad del mal. Hay dos tendeneias--la tenden* 
eia finita, y la infinita — ^cuél debe predominar? segun lo diche — < 
lo- finito debe tratar de sacrificarse è lo infinito, y aqui la pala- ^ 
bra inck*ific'io— el simbolo de los slmbolòs,— la ley de las leyes es 
prescntada comò el simbolo fnndamental de tòdas las religio- 
nes. Està )ey es la ley de la naturaleza entera que Uega Ala 
reflexion en èl hombre. El centro en la eircunterencia, la attac- 
cii>n y' la éspànsion en los cuèrpds, el focodeagregacìon, la 
fderza de toda orgaiUzacton què ilamailaunidad^lasdiferencias 
qne Gonstitnyeii toda forma de vlda, la mnerle ó lo qué eslo 
nriame la transformàcion de los aerea ;inferiores para servir jr*^ 
ayudàr'al desarròllò de los séres.anperiorea; la libertad del 
hoibbre qae describe elmovimiénto'de la lej y predace él <a* -> 
crìfieiOi el heroìamaj la vlrtad; Ip nutltiplaeidad de ba sensadp- l 
neaMÌo^ae con»iòrle.eii idea 4 iaipalsòa de la wldéd qaèdÌH [ 



.1 



— 13» — 

mis»'i«sifiipresìénés;'laiD«iItìptié{dAd 4é lÀs ideiis qiie de vcrehe' ' 
razdni'én'^trtiiddeliiifiipo^iòioH tina é intlivii^ible de là fórMtflaf 
neceMrlo^lai'pasiVidbé *de la razoii qite Tiene* A serluz y lìber- 
tad por la vision de Dios, unidad de nnidades. Tódo esto no es 
mas que el moTìmientò de laf creacion bacia sn principio, — el sav 
criAeao del egoismo de laptirte. el fenòmeno de lo reloiÌTo. bacia 
el todoyloinvariable; ^el moTimiento,queno esolracosa qne 
elsacriilcio del pasadé-en aras del porvetiirv de un pervenir que 
se^ aleja siempre^ 7 està siempre presente, sin el que la Tida se- 
ria la inmoviiidad, 7 lamuerte la forma de la nnda que no pue*^ 
de' eomprenderse sino corno unpensfaraientoconti^adietorioal de 
laexisteacini 

Dejamo» establecida ?a fé y la metafisica fundamental de la re- "7 
llgion 7 la filosofia, probaìido que ellasparten dcd mismo princi- < 
piottiendenal.mismofit] óresultado. Et principio es Dios 7 la 
creacion.) 7 enesta elhombre, la vision de Dios* autorìza la ra- 
zon, lafé^ la libertad 7 el movimiento de la creacion hAcia su 

principio. Todoesto.forma el dogma qne contiene en Sila ra- » 

zon delalèy^evida, quees lamornL La moral no puede existir 
sin causa. Sin unidad, si ella es verdadera, precisa unfundamen- 
tonecesariamente; estefundamentolo encueptra en el dogma de 
la creacion por el que el finito tiene por le7.en la* naturaleza 7 
por deber en el hombre el sacrificio del movimiento, aislndor de 
la individualidad finita que es la causa del m^i al movimiento he- 
róico7 unitario de sumereion en el infinito», sin abdicncion. En- 
cuentro laprueba de lo que espongo en està fai del fùndamenlo 
de midialéctica. 

'V^rdad es lo que es, error todoaquelfoqne noes ò no existe; 
por'tmto todo aqoello quetiendad penetrar cn la nada es falso, 
7 todo aquello que tienda é acrecentar su eitsboicia, por ati dé- 
cirlé^, * acercarse mas 7 «Mftal infinito, qnees ci 5fr,«s verda* 
dero. La aspiracion concèntrica del egoismo de la piedra qne 
qulere ser sièmpre pledra, del animai ' qne^ quiere continuar 
siébdoloy seopotie4làifradindon dei lalnz que contiene sir^ 
oi'ganizacion; està aspiracion, digo, tiende al aislamiento^A lafor- 
roaciott de mncba^ nnidades 6 re7ecia9 dbetraetoras de la crea^ 
ciM, àla''ana#quia de'krsiaeret^j'Soataies tendencias >làg que 
autdrtcan mi prèjioiljCtofi ^) de ^òe da aépiitat«onabsolutii''de< tu in<a 
di^«ftlidad'qu4 trafà> dei sumevgirs» osi i^efUtidirse 'en^f Mlsma 
tieiidelà4ati«<U,4é 4ok<iif4iwdtt9«pqd«ilO'j^ te . 

40 



^t 



— 13S — 

encnentranen lat nnidades menihrosas. — La creaeion^ attleìrw^ 
ea ima repàblica. Ed el bombre «a la oiBDipreaeiicia de la- li* 
bertad en la aoidad iofioita, y aqa( Uego directamente à la huk 
ral comò coDcienoia de la creacion. 

La morales la accion del dogma anidad j libertad. 
' La creacion es una, reconoce una miama cauaa 7 un mianià 
destino, tiene por ley la frateruidad. i^Uu dice al bómbre: sé 
libre. Sin libertad Dioa no resplandece ea tu alma * La tìsìoii 
de Dioa es tu titulo de ciudodano en la ciudad del eterno. Dioa 
no admite la adoracion de los esclavos. Sé libre — esdecir, (?oza 
de la igualdad en el derecho; ved ahi- Io que dice referencia al 
fondamento pensante 7 reflexivo del dogma en la moral. La 
creacion siente la ley del movìroientoy del destino snpremoori* 
ginodo por el llamamiento de Dios, y por el arranqne del al- 
ma homana bacia sa principio, de donde nnce el principio que 
hace obrar,que completala union. El supremo amor bacia Dioa 
— el amor bacia las igualdades de mi mismo— que se Dama fra- 
ternidad, y bacia los seres inferiores para ayuJarlos d la obra 
uni versai, de la queel bombre se hace Cooper ador en virtud de 
su libertad. 

Permitid, seflores, os cite los siguientes Tersoa de Voltaire 
que espresanen pocas palabras lo que acabo de esponeroa : 

Tout amonr vient da ciel : Dieu nous chérit» il s'aìme. 
Noas noas aimons dans nous, dans nos biens, dans nos fila, 
Dans no3 concitoyens, siirtout dans nos amia: 
Cet amour néeessaire est rame de no(re àme; 
Notre esprit est porte sor ses ailes de flamine. 

Estosveraos religìoso-filòsóflcossalidoadeboca del flagelador 
de la igleaia católica, y de toda unidad mentirosa, apoyan lo que 
he tratado de probaroa. 

Beligion y filosofia, fé y ciencia, armonia sublime de la aflr- 
macion fandamental. 

Béstame tan solo para terminar està aegulada parte, eaponer 
doa deduccioues que cierran la eTOlucion del peusamiento y del 
amor. 

El bombre debe adelanttir, el adelanto ea el esfuerzo, la aapi- 
raoion, et deber.y ci dolor para conaaguir el bìen, «{uenopuede 
aer otro que la poaeaiiMi fle su ahna: de aqui parte; aegun el 
métodp la idea del trabejo padre de la industria. El tóea ae 
presenta A lajyibertad comOiOOiaMCaencia deLea^eraQ^yeaapro): 
( " 



— 139 — 

pìedad alimentadora ^ dà en la saeesion de la vida. Propiedad 
limilada corno Io es el mismo en sa libertad ; propiedad infioi- 
ta qae es el bien absolatov qae no alcanza mas, que sostiene* la 
propiedad de sa persona. — Q trabajo es la apropiacion del bien. 
La idea del bien antecede ^ preexiste A la idea de trabajo corno el 
finpreexisle À losmedios. 

Para llegar à la posesion del bien es necesario el esfoerzo, 
mas el esfaerso supone un antecedente forzoso cnales el eonoci- 
miento del fin y la anticipacion de los medios.— El conoci* 
mientoes elbnntismo religioso de la edacacion, la anticipacion 
es la capitalizacion qae Dios ha dado à todos los hombres por 
intermedio de esa madre aniversal qae nos gaarda en su seno, 
A qoe liamamos nataraleza. Esclamemos con Dios : 

{Baatismo de laz j bendioion de la nataraleza sobre ti des- 
graciada humanidad^ proletaria de todos los tieropos en lastinie^ 
blas del espirita corno en las mtserias de la tierra. Laz, Na- 
taraleza — palabras de órden de todos los tiempos, exalaciones del 
dolor tradicional. Qaisiera anticipar con nnestras almas esto 
ante los tiempos, j ver A los hombres amàndose yposeyendo la 
tierra. 

El arte és la realizacion de lo bello resultante del inconcebible 
misterio de la vision de Dios en el bombre. Ynelven la atrac- 
cion del infinito, 
i La yerdad es la vision de Io finito en el infinito; este espec- 

tàculo sentido por el hombre lodo entero comò inteligencia ; 
amor, revela Io bello, qae segna Platea define adroirablemente, 
noes sino : fuEl esplendor de lo verdaderoy>. Està definicion ha si- 
de precisada por Lameniiais en estos términos: «£o bèllo es la 
forma de lo verdadero.i» Dios es la verdad absolata, luego es 
la belleza absioluta, es decir, el espleador infinito de si en simis* 
mo, la forma eterna de sa ser. Debemos precisar los caracteres 
distintivos delobello, de modo qae podamos darnos caenta de 
sa ne^esidad 7 diferenciasrespectp 4 las demas reflexiones de 
la rerdad. 

Marchamos h^cia el infinito, sigoiendo la lejr de la existencia 
del finito qae es el movimiento Mas el hombre qae ha visto y 
por consecuencia es libre^ semaeve doblemente, obédece à sa 
destino.deaoamaneracomplexa: ò^i^edece à lo verdadéro por 
el convencimiento, y à.]o bello por la alraccion. . La vision de 
lo bello es el resaltado de là inteligencia y del amor* La inteli- 



►■ 



"^^^r^Vm^^ ^^ la>^fi»ccion. de,, la, ley^^qp^ ep^.la^^beU^M 

EiMto e^lalolffa de k),b^Uo, Iqegala, weac^j^ga j^^lfl,, I**,.^ 
soj^ Aifwepcia con$ipte ea lo rf^jajivo.4 su eseuci}^ por . cn^^L^q ^ 
no puede ser dùplice la perfeccion. 

^Cuàl es seguii lo ja establéoido la belleza de la jcreaeion? 
Siguiendo el mètodo remontémonos al principio de la afitnia*^ 
cioh. 

Lo bello es lo verdadero en la unidad de la contemplacion. 
Lo bpUo relativo debe ser una forma del deber eh las criaturas, 
la 4i8cencioQ del finito hécia el itìfinito, la minrcba de la verdadr- 
el acrecentamiento del seró enotros témuaofi, el-espectdcolo 
delesfuerzo del finito hAcia el infinito* Tomad los ejemplos de} 
beròismo que es la belleza en accibn . 7 yereis^ sea cual faére el 
ejemplo que escojais, corno en el fondo es lo verdadero lo. quo hace 
reòplandecer à lo bello. Lo bello està en Dios v en las creatu- 
ras por encarnacion; conviértese en el idea] etèmo, el eterno 
amante que. per^igae la creacion, conservando un tipo en Dios, 
fuente detoda verdad. Dedùcese asi^mismo de loexpuesto que 
lo bello supone eldogma^ nada haj fuera del dogma; el es^ si 
puedo serviripe de una comparacion matematica: La line.ar^ct0 
de vn circulo infinito. 

Lo bello ha dado orfgen al arte— que no es otra cosa qae el 
trabajo l^nmano por realizar lo bello. Està realisacion és mùlti- 
ple, pero idéntica en cuanto al fondamento;, es intema 7 moral, 
si 06 haceis airtista de vuestro 70, si transformais vuestro ser, si* 
guiendo el ideal que teneis. siencarnais di heroismo, 

El arte es esterno, si por medio de la materia reprodnce 
cualquier aparicion simbòlica que representa el objeto de vùes- 
tra aspiraci on. 

HLemos visto que la verdi^d delas manifestaciqnfs de Ja vida 

(" està en la vision de Dios 7 de la libertad; que la religion, la fllo- 

sofla, la industr,ia 7 el ar^e reprpdpcen Jo^ispnio^ J)ajp forra ^s di,- 

/ fereìites; 7 la verdad aé Ia^f^rmi)Ia que os presento puede. ser, 

probada aun por la histor^! , 

Éiìste unidad en la industri^, en elarte, en todos los xamos 
de la moral. en el dogma 7 en la ciencia. Està unidad es la fé 
pnmera.. la voz del ser. evicleucit^ en ^ pjropio. d^ donde nacela. 



-"Hi-- 

Vfif^'^i'jfa ^ariedad^rfe 8^^ ferìriés. Cambiar 'el 'dògma èa'gait- 
*fcarib Hbdo; porqWe .fóltaiiaota'lìa&e'te dei^rumba et edificio. 
^iSoìspiihtheista. lBii*àd*i4l ttrìepte, Véfdsu poinica, su moral, 

* saindustrìj^/s'uai^te i^ejirdducietìd'o ci dogma terrible'y mòns- 
trcTosò ^el'^i'ab tddo diviUizado. S'e^id'Iahistoria de los mona- 
mebWHela hamànidad y Yiérfeis à lag i*evoluciones religiosàs 
renòVandV'là tiéWaV ^or' declìvio asi; 'kTIi'tin dogma de tìitierte 

* engéiidrando la óciòsidad'y la fealdad, acd ubo de futalidad 
autòrizando ciénf ificamehte la nòarqufa y eT duelo h mueHe del 
Tioirìbre cónelhombre «homo hcihiihis Iu[$tis», la àdoracion de la 
fuerza. EI .pensamienlo y la hìs'torla concurren à demostràrnos 
lasolidaridad tìecesaria. Là creencia produce su? iéfeétòs, lo 

^conlrario, que es él éscepticismo, tiene qlie producir los suyòs — 
Una nacioi^ sin dogma es un pueblo que busca su cabeza; las' òs- 
cnaciphés, los canfibió's oscuros, los sàcudimientos febril^s, el 
aniquilarhicuto del ésfiirltu, l^on los signos de un pueblo sin dog- 
ma. Preguntad que se ha hecho su industria, su arte^ su religion, 
su politica, su (ilosofia/su industria regida por el acuso^ ola ter- 
rible (jue rirrojaiS'laptaya los résto's de una batàlla ó un crf- 
men; ju arte muertò, noti^tie èn su lugar sino el càpricho 
fanldsficò de los individuos, la imitacion vulgàr, ó el antojo'de- 
' sordenado de Kòihbrés que creén crear cuando no hacen sino 
'hacer dejeherarTo que patrocinao. ^Dóhde està su àrquìtectura 
propia, Su pintura, su escultura/su mùsica? ^Ks acasó que el 
pueblo con su gloria, i?us instintos, sps tradiciones y.ésperan- 
zasse ha estremecido ante una ob'ra'quèle mostràba su dolor ó 
su pcnsamiento? 

Un pueblo sin dogma pùede recòndcérse tambien èn lo que 
llamaré la pérdida de la palabra. No creais, setìores, queyo 

f piense que no se hable en ese pueblo, no, es porque la palabra 

en éi ya no es el hombre y la diplomacfa se ha introducìdo en 
el santuario inviolable. Los principios, sean cuales fueren, no 
bastan sin la identidad de un dogma por fondamento. Suponga- 
mos en politica un republicano escéptico, uno católico y otro de 

I dogma. El primero marcharàtras el brillo ola utilidad, el se- 

gundo nos hablarà de libertàd sin apercibirse de que él es es- 
ciavo basta la médula de los hueso^; y el tercero morirà de 
angustia, ó vivird inùtil por la ìndiferencia de los demàs y por 
la impotencia de su moralidad sin habilidad. 

^Greeis que veriamos lag desgracias que vemos. si la industria 



t 

f 



- 1« -. 

j el comercio se hallasen ligados al dogma? Nò. Si hubiese el 
meiior fandamento religioso en la industria ^ ella seria Io qae ba 
sido entre los Persas, ana plegaria, un deber camplìdo para eoa 
Dios en bien de la humanidad. Mas la industria, desprendida 
de la nnidad fundamental de la idea, no puedeser sino una guer- 
ra, consecuencia de laanarquìa j desencadenamiento de los de- 
leites. El estado actual de la industria es la pràctica de la màxi- 
ma deHobbes: nHomo hominis lupus.» El hombre ha ahogado 
la afirmacìon ìndirisible que lo ligaba A la creacion por el deber 
7 elamor^y no haquedado en él sino la sensacion, y lo que 
mas lo aisla, el orgullo jr la yaoidad, de donde nacen la ce- 
guera intelectual de la època y entre los poderosos de la 
tierra, la degeneracìoa de raza, la fealdadeo las almas corno en 
los cuerpos. 

Podria prolongar mis demostraciones, mas me haria dema- 
siado actual. Terminare constatando lo que eatablecl al prin- 
cipio. 

La verdad es una^ es el dogma. 

La religion es la fé en la afirmacion fundamental. 

La filosofia parte de la intuicion que es pueblo y sentimien- 
to para llegar à la reflexion cientffica de la afirmacion. La reli- 
gion morire si el hombre deja de querer à Dios. Desparecerà 
la filosofia, si el hombre deja de pensar en Dios. La Terdad es 
la base, la unidadel fondo. Problema de Terdad es problema 
de unidad. 

La religion quiere un Dios. La filosofia lo demoestra, tienen 
por consecuencia que ser coexistentes, idénticas en creencia» 
diferentes en la marcba é inmorlales en la existencia. 



DE LA COMUNIGACIOH DEL ALMA CON EL CUEBPO. 

I 

^ sa oiJi«ppo«*X.jiii •^Bi«aiolon*«y lcfcnAAt^irta&« 

(inèdito.) 

Sabemos qoe tenemos alma, por la conciencia. Sabemos que 
tenemos un cuerpo por la sensacion en la conciencia, 7 sabemos 
qne bay materia ù objetos exteriores sólidos, tangibles, Tisi- 
bles é invisibles por la impresion que nos hacen sobre el cuer- 
po, j porla sensacìondel cuerpo organizado sobre el alma. 

La conciencia es pues la facultad que nos revela la existencia 
de la materia. 
i iPerocómo elcn«?rpoobra sobre el alma, ó corno la materia 

' puede revelarse al espfritu? 

I En otros términos ^qué es materia? 

En primer Ingar^ las cualidades que de ella conocemos, comò 
I laeitencion, difisibilidad, porosidad, e1asticidad,solidez, flui- 

deZf liquidez, no nos dan A conocer el nubstraclum^ la esencia, 
la realidad que contengan. Los sentidos nos trasmiten la sen- 
f sacion de color, sonido, resistencia, calor, frio, movimiento, 

f pero la cuestion queda siempre en el mismo punto. Los sentidos 

que son los reveladores de la existencia de la materia^ no bau 
podido, ni pueden darnos la nocion de su esencia. La obser- 
Tacion y la esperiencia no pueden pues descubrirnos la esen- 
cia. 
El alma, no teniendo en su ser y en su conciencia un ele- 
. mento material, tampoco puede darnos razou à este respecto. 

' Si la observacion y la experiencia extema é interna no nos 

pueden enseAar lo que es materia, es decir, si la fisica y la psi- 
cologia son incompetentes, no nos queda aiuola metafisica. 
Si algo se puede adelantar en este asunto, solo puede ser por 
cse medio. 

Llamamos materia el otro, eseno-yó^ esa realidad exterior, 
causa de nuestras sensaciones. 

La sensaciott es un efecto. El alma sabe que ella no se ha 
produeido ese efecto. Luego bay una caiisa extema. 
• jQtté es-esa eaoèa extema? 



— 144 — 

No hay causa, sin anser qae la sabstente, sia STibstaocia^ sin 
realidad, sia cosa en fin que tenga la virtud de producir efec- 
rtoa. ... ; 

Laegola materia es substancia, es un ser, es una realidad 
existente, es una fuerza. , 

Si la m2\teria es substancia, su existencia es eterna, porque 
no se puede aumentar la cantidad de substancia existente. La 
snbstaucia es inaumentable j es indisraÌDuible. 

Si la materia es eterna, t^nemos el dualismo de Dios el or- 
gani/ador, y de la materia la organizada. iE$ pQsible concilìiir 
este antagonismo metaffsico?— Piosotros prostergamos estar ci^es- 
tion, quizils la fpas difieil de la ciencia, para volver al punto que 
nos ocupa. : / t i 

LaniQteria aunq^ue espansa,- se me presenta corno .^ivaìble. 
^Puede Ilegar esa di vision al infinito? 

Si la materia puede ser<diyid<ida al infinito, se evapori^, se di- 
sipa, y. desapareceria. Debe haber pue$ un - pianto que no pu/e- 
de traspasar la division. = . » 

Pero si sellega^ un punto indivisible, se presenta la,.dificul- 
taddeun.punto extenso éioextenso al mismo tiempo. Punto 
^extenso, puede ser. c|ivi(}idp. Qued^i^f Ip^l, arbitrio del pun|x> 
inexten^o. . ^ 

. ^Puede baber puatosinexteusos, àtomos^en una.palabra? ^s 

claro que para los que creen,8er la calidad fundamental ..de la 

.materia la ext^ns^on, no puede babcr un punto material- sjin -e^- 

tension. Perp. jjara el que crea que la ex^eo^i?* puede n^p^r 

de los.punfosinextensos, l\ay dtomos. La extensìon noe%à 

juicio mio, (y en estome separo de los fil<)sofos} la calidad. fi^i* 

dam^al de la nji^te^ia. La jextensvon ^naterialoi una manifes- 

tacion de justa-posicion de Àtomos. Asi ««comp ^ m^tem^t^o 

, C9n3truyje.con dos.puntos inexUnscs.^Mxti Jia^,. fi^i poa.4i9js.>iàto- 

mps ti distanc|a se puede. crear una 6xjfcenfi)Qn n^ateml. :• JLaiOf- 

' teubion es resultado^ pero pates.calidadffeaenw^l 4is Ì9, jùMmy 

. asicomola^7^'/}a dediezunidades, no es una eualidady^ó' tifta 

existencia, sino la reunion de las unidades indivisible» ^e. on 

Ja sufua se reonen. La extension crea que e» una j^ma. ' i 

Si la di vision en la matèria tiene liipiteSi, luiy Atop^ps. . SI d»)go 
p8e.i]^ue4i? despubrir SQbre laesepcia 4e la /iji^t^i^L.^l^j^. 4a#«n ^^ 
el àtomo. ^ éton^oi^s ej^meiito in^livifjbletde lami^rji»^ ^ 

El àtomo no puede ser visto, ni tWài^ ..W qI^6^;i^iìP4' Mo 



" psyeotogtò c^tiedan segregaci as 'de'''riueVo,'y 'tebétnos c^ue' ccJilU- 
nuar eoo la metafisica. 

Ei' Atomo es substancia.''El atomo compone el inundo ext^erno 
qne ttiramos. El Atomo cotno élem'ento esencial de* la malcria, 
^w ma terrai. 

•flay otra calldidque' fisicos y filósofos reconocen: es la im- 
' pcnetrablirdad. 

' En el momeilto en que se reconoce la impenetrabilidad, la eite- 

• tenda del Atomo es innegable. No puede haberimpenefrabnidad, 
sinindiYisibiìidìad. Desde qtìchay un ser impèn?trable es cla- 
roque hayunserìndivistble. Suponer la division de la mate- 
ria al idfilnito, es negar laimpenetrtìbilidad. Y es sorprendente 
que los filósofos no hnyan visto la incompatibilidad que esiste 
entre la extension divisible del infinito y la impenetràbili'dad. 
Ese, y otros errores vienen de ideas preconcebidas" soljre la 
materia. Se ven ciertas antinomias, se quiere concirfar el dog- 

• ma^de la creacion con la razon, y de ahinacen esas afirmaciones 
ìncompatibles y atrevidas. 

Nosotros no tenemos ideas preconcebidas qne hacer triniifàr, 
' ni distema qtie esponer. B'azonamos^nada mas, sin inquletarnos 
de loqne se'defmmbe ó de lo q^ue surj[a. 

No es pnes la extension una cualiddd de la materia. Lo que 
llamamosextension esla distnncii. ^Quién dirà que la distan'cia 
es cualidad de la materia? Puedo suponfer' dos étomos, dos 
monàdas, dos espfHtus, dos puntos matemAticos à la distancia 
de un millon de leguas. He ahi una extension de un millon de 
leguas. Pero podré decir qne esa ettension, ese intérvdo, esa 
separacioUy esa distancia, son cualidades esenciales de los dos 
puntos, de los dos esplritus, de las dos monadas, ó de los dos 
■ étoffiós ?^— De ^nittgmra manetfi. 

Ademas^yo supongo ésa distancia en el vacio. i Podré decir 
que la extension de ese vùHo es Qua cnalida'd ide la materia? 
<6«^)òngo una separacton entre 4osie9p[ritus—y digo: el esplritu 
A està distante del espfrita B, de una extension de mii léglittH- 
Héaqàfdos espirrtus^^oooslltayendó la exlensiób. 
luego no pUede set ottlidail d^ ning^n ser. ' ' ' ^ 

La estension no es mas tfa^ ^1 èspaèfió. ÉPe^pàcto bò^eg 
^maie^ia, ni es ei^Mln: («0 una idea ^ *ada mlis. 
Kant Io Uamò la forma de la sensibilida^. 



~JI6 ^ 

. Qaeda poes i noestro juicio demoatrado qua la materia es 
impeoetrable é iadivisible^ en.sus elemeatoa, àtomo al elemento 
impenetrable é indiTÌsible de la materia. 

Deade el momento en qae bay un elemento impenetrable — 
ìodiTisiUe, es claro qné la reuoion de doa de esos elementas^ 
no pueden ocapar el mismo lugar. 0O6 elementos^ doa itomos 
coDtiguos ocapan dos lagarea; doa lagares ja forman extenaion, 
es decìr materia qne puede ser diridida. Acomulad los atomos 
7 corno en ellos va lafuerza. teneis la idea de aolidez^de resis- 
teni'ìa. Siano ò mil àtomos no son capaces de presentar & nues- 
tros sentidos nn objeto de resistencia, lo sera un millon, mil mi- 
Uones, etc., lacueation es do nùmero. 

La materia impenetrable es fuerza, y comò fnerza tiene accion. 

Esa accion sobre nosotros es la sensacion. 

Pero la Sfsnsacion no he podido obtenerla sino por medio de 
mi cuerpo. Haj pues comunicacion entro el coerpo y el espi- 
ritif. i Como puede verificarse este fenòmeno ? 

El organismo tiene un punto cèntrico, a donde terminan sua 
ramificaciones. Ese punto cèntrico, i puede ser un Atomo centra} 
ó yarios? 

Si el alma comunica con el cuerpo, ha de ser por medio del 
Atomo centrai. El problema consiste entónces en saber^ cóme 
se verifica la comunicacion del àtomo material con el Atomo es* 
piritual ò la monada que es el alma. 

Al presentar la cuestion, vemos que la metafisica bace desa- 
parecer las insuperables dificultades que basta boy ban dividido 
a losfilósofos. 

^Es acaso elcontactoó comunicacion de la materia con el eS'- 
pf ritu 7 

Examineroos. 

En la idea de Atomo vA comprendida corno condicion esencial 
la idea de fuerza. Està idea esei puente del abismo. 

^La fuerza es material ó espiritual? 

^Quién podrA asegurar que lafùena es material paramento 6 
eapiritual ? 

La fuerza noes material. La foeraa no ea espiritnaL 

La fuerza es una, substaneiaL La fuersa- de Diosi del alma, 
. ó del Atomo es lamiama en eaen^. 

^Quién dir A que Ucentella eldctrica^ ò la fuena que lai^a età 
eentella es material? • . 



)■ 



~ 147 — 

jQtiién dirA, qne e1 pensamiento 6 la foerza qae agita & los 
ser^s inteligentes sea paramente espiritual ? 

Ha; un panto en qae la electricidad no se distingue del espi- 
rila. Haj un punto en que el esplritu no se distingue del àto- 
mo. La nocion de fùerza es comua à ^as dos substancias. ¥ si 
se busca una diferencia entre la materia y el esplritu es en la 
libertad que se encuentra. 

La nocion defuerza, lafnerza^es fdéntica en las dos aspira- 
ciones que resiste la substancia. 

^ Còrno entónces la fuerza del àtomo material^ puede comuni* 
carse à la fuerza del àtomo espiritual ? 

Por el movimiento. 

iCòmo seyerilicael movimiento en mi alma? Aqui lapsico^ 
logia nos auxilia. 

Una idea se asocia à otra idea. Un motivo impulsa una de- 
terminacion de qai yoluntad. En arobos casos ha; modificacion 7 
por cousiguientehaj moTimicnto. Unpensador desde el fondo 
de sa sepulcrode milaflos agita mi mente con su pensamiento. 
En mi ser bay movimiento por la suceslon de las ideas. 

^Cómo se ha verificado el movimiento en mi mente, ó en mi 
ser espirìtual? 

Por la relacion necesaria que las ideas tienen entre si. — Veo 
un efecto, pienso enlacausa. fiecuerdo à Platon, 7 veo à So- 
crates en el Areopago: 

Luego el movimiento depende de la relacion de las ideas, en 
este caso. 

Un cuerpo impulsa à otre 7 le trasmite el movimiento. Ha7 
pues una relacion necesaria entre el agente 7 el paciente. 

Abora el problema se presentade este modo: 

^Qué relacion puede haber entre el àtomo 7 el dima, ó viccf-ver- 
sa, para verificar una comuaicacioa7 una accion, que puede ser 
reciproca? 

Hasta ahi la psicologia,- — vuelve la metafisica. 
El àtomo es substancia 7 es fuerza, — es impenetrable. 
El àtomo en accion esla fuerza^ — 7 siendola fuerza impene- 
trable, el alma encuentra otra fuerza que no es sa7a. De aqui 
nace la idea de solidez 7 resistencia. 

El alma sabe que no es infinita. El àtomo no posee la fuerza 
absolutp. J>eloque se deduce que ambas fnerzas se limitaa. 
Esa limitacion es la comunicacion. 



ì 



SR irt almd' Alése iiirihita, noencòntrtfria IioiitàcioQ y la sen- 
sacion seria imppsible. ^Ella sSria'el todo. %ì tbdo sèria élla. . 
•'''Siel ^niò'filesèla'faérza'iDlinita, no èncontràrià bbWii.culo 
^Y^^TÌheVuìiO'fódo^ eì fodO'Uno^ eYpaniheo^ 

' Pero ambois se liitiitdn, y en esalimitacion està la rélàcion de 
iirovitoiénto. 

Ahora el problema se presenta de èsfe modo, 

^Góniose litnitanlas substanóias? 

Por sa organizacion. 

La' snbstancia pura seria el éspìritu puro, lo qùe llamamos 
Dios. Dios no es finito/ sioo influito. Lnego si bay substancias 
particulares y finìtas, no pneden ni aparecer sino corno demar- 
cacienes 'del espfritù divino. 

^Como se verificanesas deraarcaciones del esptritu divino? 

Potala limitàcion. 

iQtié è^Iimitacion? 

Una cohdiciòn ó déterminacion dèlejerctcio de la fuerza. 

^Coitió se verifica esa condicion ò déterminacion? 

Por la organizacion", en sùs relaciones con él alma y el mundo 
exfernò. * ' 

El dtomocentral de mi organismo, es influido por la masa to- 
tal de los àtomos, que estàn, puede decìrse bajo su dependen- 
cià.-^T el àtomo centrai, centralizàndo lasuma de ' las fuerzas, 
influye en su comunicacion conelalma. — ^^Asi et coraouncuerpo 
"mas dènso ó de ma,\or volùmen recibe mayor atraccion de la 
fuerzu total y centrai del pianeta. Àsi es corno un cuerpo masli- 
'geropuede eiparclrse por los airés.— Àsi es qùe si tuviéramos 
menosrp'ésPìrecibiésemos menor atraccion del planata, podfia- 
mos vagar por el'espiacfo. ' ' 

^ay 'puesacción de la fuérza'a^omistica sobreelalma. 
^Esa action limita la fàerza del espIritu. 

La fuerza del espiritu à su yez, limita la accion de la faerza 
del àtomo centinai. ' . 

^Pero, cùal es la necesidad de ésa litnitacioìn reciproca de las 
"ìJtìbstancias ? ' •. • • 

La linpéd^tfalbilJdÀd, 'ihdividùaìidad é KlCetìtidad qbe consti- 
tnye A los Atomos de la' malterìa y & las fàònàdas dèi es^I- 
tìtìx- 

S^tììmhi^eititptàtiéttàh^ìàid, m bàbrìa 'ladlVidliaHdiidés y 
basta desapareceria la exist^èi'à. ^jjéà'dtòlfb Aé paso, està es 



la base metafisca del derechoj 6 de 1^ ìixT»olabil^dMÌ,d^, 1* 
persona. 

Despues de r^conocer la necesidad de e^a JirQÌtacioQ,re(;^;>^a-r. 
ca de las substancias, ^por qué la mpiiada espiritual y lib^e^del,. 
bombre^ se yé unida À un àtomo ó 4 una, orgaDuacÌQi|.,iiìft* 
terial? 

Està cuestiou es tambien de las mas àrduas. Sin entmr lea, 
las bìpótesis, sin apoderaroos dei. mètodo sintètico queen up. 
momento resoWeria la cuestion, no quereiqos bacer sinte^ia p^^ 
que no tenemos sistema, ni yemos con evidencia las premisaa- 
a priori, que seria necesario esponereu el momento. Seguir^ipos. 
con el anàlisis, que basta este momento nos acompaAa coq^ 
su luz. 

Supongamos al alma en el estado de puro espiritu sin organi-» 
zacion, ó bumanizacion. Siempre es una fuerza, pero fuerza 
latente, corno toda fuerza que no ba sido proyocada à la mani^ 
festa ci on. 

El alma pura, monada intelectual^ duerpie sin la apelacion ó 
contacto de otra fuerza. Es la ignorancia pura. Sin concien- 
eia, no se conoce A si misma. Sin sensacion no conoce al mun* 
do externo. Es el ser tenebroso que espera la.reyelaoion ó el 
nacimiento. 

i Como se yerifica la reyelacion ó el nacimiento & la concia- 
► eia, ti la sensacion y à la razon ? 

Es de toda necesidad la intervencion de nna fuerza. 

l Qué fuerza ? 

Ha; la fuerza d^ la ^nateria, la fuerza del espiritu j la fuerza 
de Dios. 

La fuerza de Dioa no obra sino una yez por todas, pues de 
otro modo, Dios yiyiria en el tiempo, y no seria el eterno omni^ 
presente. 

La fuerza del espiritu, ó de un espiritu sobre otro,.se. yerifi-* 
ca por las ideas. i Como trasmitir las ìdeas de un. espiritu & 
otro espiritu, ó en otros términos, còrno traspasar mi .penst»* 
miento à otro penaapiiento? 

No bay sino un medio, j es el lenguaje. 

EUen^uaje, 6. tr^ducicion de.la^ ideas, neeetita de una con- . 
yencion, entre ios esplritus^; el lenguage .nepeaita del sfoibola. 
£1 simbplp nojpuede existir 6in la sensacion, la sensacion sin la 
materia y la pr^anizacioni. 



► 



— 150 — 

Ko {mede haber lengunge sin seDàacion. Bien entendido que 
no quiero dccir sea la condicioD ùnica y fondamenta], paes es 
darò que pensamoslo qae hablamos, pero si que la sensacion es 
eoudicion indìspensable del lenguage. 

Siendo la sensacion el ùnico medio de fundacìon del lenguage 
seve aprioti^ que la onomatopeya figura en priraera linea, y 
que tòdas laspalabras, ann aquellas qoe desi^^nan los objetos mas 
abstractos, tienen su origen en la metàfora ó transporte de una 
significacion material à otra que no lo es. Esto nos llevaria à otra 
tésis que por ahora suspendemos, citando para corroborar este 
juicio Viìs palabras de Renan en su obra, del Origen del lengua- 
gè. (a) 

Creo pues haber demostrado, sin apelar d las conocidas hipó- 
tesis del m/fw/o fisico^ del mediador pìàsticOy de la armonia preesta- 
bleeida^ ó de la grada divina^ las causns ocasionales que el alma 
necesita, la accion de una fuerza para revelar su fuerza. Qae 
no habiendo sino la fnerza de Dios, la fuerza de los espfritus ó la 
fuerza de la materia, solo la fuerza de la materia puede ejercer 
esa accion. La fuerza de Dios do puede estar a cada momento 
asistiendo & la sensacion de cada ser, sin alterar la nocion 
de eternidad omnipresente, la fuerza de los espfritus no puede 
trasmitirse sin lenguaje— y no pudiendo haber lenguaje sin sen-^ 
sacioD, es claro que solo la fuerza fisica es el orijen del desper- 

Si) < Es una cosa may digna de reflexion que los térroinos mas abi^tractos 
e qae se sirve la metafisica, tengan todos una raiz material, aparente ó no, 
t en laspriraeras percepciones de una raza sensitiva. El verbo ser, del que el 
t senor Cousindecìacon atrevimient) en 1829: e N)Ccn')zco ningana lengua 
€ en la que la palabra francesa ser sea espresada por un correspondiente que 
e represente una idea sensible; » el verbo ser, digo, en casi todas las len^mas, 
i sale de ana idea sensible. Li opinion de los fìlòlocfos que asignan por sen- 
« tido primero al verbo bebreo haia 6 hatra ser), elde n spirar, y encuentra 

• rastros de onomatopeya en està palabra, no deja de tener verosimilitud. En 
f àrabe y en etiope, el verbo Kàna, que hace la; misnias veces, signifìra pri- 
« mitivamente estar de pie (exstare). Koam (s^rh) ed hebreo pasa timbien & 
e sus derivados en el sentirlo de ,»^r (substantia). En cn^nto à las len^nias 
e indo-europeas,.han c^mpaesto su verbo substanti vo con tres verbos diferentes: 
€ ì.^ as (srinscrito, Mmi) lemmy^ eimi^ J?rieg0 sum): 2.® Chù sins (/ttoo, 

• EXy f^h bin en aleman, bouden en persa); 3.® sthà (stare, persa hestem)^ 
f que ha llegado é s r parte del verbo ser, à lo iticnos corno auxiliar, en las 
f lenguas m ìdemas de la India y en las lengo^ rpcDano). (sto/o» ài francés,. 
e 9t(fo, àesitus en espaiiol ) De estostre? verbos, el terceroes notorfament^ 
e un, verbo fisico y suniilica. estir de pie. El ^t>gundo ba téntdo c^^n mucha 
f verqsin^ilitud.el sentilo primitivo de ^Qpl^r, £q cubato al pr'mero, parece 
a refsrirsealprònombre de là torcerà persf na: péro este pronombre mismo, por 
> mas abstracfio qufì parezca^paìrecdreferìrse à un sentido primitivamente coa- 
« creto. » ...•••,,•' 

(E. Renaa--dei origen del lengoajo paj. ili utsupra.) 



— 15! — 

tanrieirto^ 6 de la rerelàcion del ser humano, coexistiendo el 
desarroilo de la conciencia 7 de las ideas de la razoa coii el 
icto de la sensacioa. 
Ahora se presenta otra dificaltad. 

Si el alma necesita de la sensaeion para revelarse, ^por qué 
necesita del organismo comò intermediario entre la materia y el 
espfritu? — ^Si la faerza fisica obra sobre et organismo fisico, 7 
este opera sobre el alma, no podia la fucrza fisica influir direc- 
tamente sobre el alma ?-*-Héaht la dificultad. 
Enotros lérminos: 

iCàél es la necesidad delorganismo?— ^Cuàles lanecesidad 
de la prision del alma en un cuerpo ? 

Las religiones j sistemas de filosofia tienen sns contestacio- 
nes hechas. La necesidad del pecado, de la caida, la necesi- 
dad de una purificacion, de una prucba, de la adquisicion de 
un mèrito en la lucha. Otros niegan simplcmcnte la dìf<^rencxa 
del alma 7 de la materia. Unos suprimsn la materia, otros el 
espfritu, otros forman una sintcsis de ambo^;. 

No entro en esas teorias trascendentules, porque son slntesis 
cuyas premisas no son evidentes, ni cientlficas, sino conceptos 
a posteriori^ nicidos de la necesidad de esplicar y conciliar cier- 
tas ideas preconcebidas sobre Dios, el csplritu, ó la materia, 
conceptos forzados que se elevan A la categoria de premisas d 
priori^ para despues esplicar deductivamente los hechos. 

Ese proceder es ya muy conocido, y la verdadera ciencia lo 
recbaza. Por ejemplo: Tengo cierta idea de Dios y cierta idea 
de la materia. No puedo conciliar esa coexistencia é invento la 
teoria de la creacion ex nihilo y digo entonces: Dios puro espiritUy 
crea de la nada lo q%ie exisie. 

Esa premisa d pnori, (que no es sino una invencion kposterio' 
ri nacida de la necesidad de esplicar la existencia de la materia) 
se presenta A algunos comò incompatìble con la inmensidadde 
Dios. — Invento la premisa ex nihilo^ y creo haber resnelto la 
cuestion. 

Àsi, en la cuestion que nos ocupa, nada mas fàcil que bajar de 
una de tahtas premisas, para llegar à esplicar la dificultad pre- 
sente. Pero ya hemos dicho que ujo accptamos ese proceder, 7 
el mundo cientifico està cansado de sistemas y de hipólesis. — 
Nada raasficil que esplicarlo todo por la voIun(ad de Dios,. por 
la gracia de Dios, pero asi no habria ciencia; y Eepler podia ha- 



be^rse ahprr^do eltrabajyjla desqubrjt: la»* lejfs, def>la,\ T^^mAnn 
ciqn ue.lps .plan^taa. . ■ ' 

Volvamos al sisunto. : ' 

iPor qué es necesario al alm^.el arfapidmQ? • 

Elalma.en su puro estado. espirituaU«ui'Org^iìisii|0|^raTe|i^ 
gir Fobre la materia, seria la victima de. la materia* 

Toda faerza, todo àtomo obrando sobrc ellade una, maiiera> 
directa y sia el mediadordel ors^onismo, y aio queel alma pu^ 
diese & 8U vez operar sobre esas -fuerzas por faltade organismo- 
ù BUS órdenes, seria esclava de la materia, y.al mismo tiemp^ 
teoebrosa, por la acamulacion de impresiones ea loda sentidp 
que la precipitariaa enei oceano terreatr^ de la circulacion 
^universa!. ' ^ ' 

Pero supongamos al espirila puro, sin estar encadenado 6 li^ 
gado ù un organismo. Supongàmoslo en la Integra posesionde 
su libertad y de sii fuerza. — ^Seria libre ^in la conciencia, sin 
la idea del deber y del derecho? --No. Luego es necesaria la 
conciencia de la identidad del j ó y el conocimiento de la idea 
que debe limitar su fuérza* Conciencia é idea no pueden apa- 
recer en el espi ritu sin sensacion. Sensacion no , puede existir 
sin organismo. 

^Por qué la sensacion no . puede existir sin organismo? 

Sensacion es la Irasmision al alma de la percepcion de un efec* 
to ó de una calidad^ ó propiedad de la materia. 

Sabemospor òbservaciony esperiencia, que para el conoci- 
rotento de ciertascalidades, ea necesaria la existencia de un ór- 
ganp especial. Asi la durezadad» porel tacto, no puede ser 
cohocida por el olfato. El sonido no puede aer eonocido por el 
gusto. El color no pnede ser conocidp por el oidc— Hay pues, 
comò dice Saisset conforme con la filosofia escocesa^ localizacion 
de sentidos. 

iQxxé indica esto? 

Indica, 1. *^ que no todas las calidades de la materia nos son 
conocidas; 2. ® que las que conocemos se localizan en ci^ertos. 
sentidos; 3. ® que no podemos conocerlas sin un òrgano especial. 

Esto sut^ede, sedird con razon, perono.esTazonpara' qife e&i 
su^^edji. 

^Por qué no seria posible qaean seatido solo nosdiesefAco* ' 
nocer, las calidades/puesto que todos. tecminan en un. puntx). 
cenjtrialdel oi^uiamo? 



— 153 — 

Seria posible, peroladificiilUdqiiGidasjitempreea pie y la in- 
terrogi^cìon es apr^niante. 

Debo advertir, j llamo Bobre està adrertencia U ateacion del 
leetor «eyero, que casi todos las dificoltade» que se presenta d 
para esplicar la existeocia, ^elacion, armonia de ciertos feuó- 
menos, hechos ó prÌDcipios, soq dificjuUades qu^ sugiere lara- 
zoo ensa trascendeDtalismojbaseaadala unidad yk razon de 
todo. ^ 

Prnebo mi esiatenoìa: éiPietìso, luego $of/.n — £1 hecho està 
ppobado, 68 evidente, innègable, inatacaUe. {Iato n^e aatisfa- 
ce. — Pero si ppegunto, por qné neeesito pensar p^ra saber que 
existo? — entoDces en esa necesidad que plantea la razon interro- 
gante, ya vauntrasoendentsiliftmo que no puede ser satisfeclio 
de nna manera analitica. La rason al indicar, albusciur la razon 
de la necesidad, introduce la sfntesis interrogatoria q^e ppede 
seria base de un sistetoa. — Mal podriamos pues resolver una 
cuestion trascendental y ^ia-tética à priori que s^ afirnia sobrc. 
los heehoB -corno razon de los hechos^ por medio del puro aniìlisis 
de lo8 hechos. La razon pi4e no solo explicneion, descomppsi- 
ciott, anàlisis del hepho, sino la causa. La region de las causas 
noes la region de los hechos. — ^Àsi no se «estraAe q^e para sa- 
ttsfacer una peticionde la razon, para unificar una aatinomsal 
para resolver unadificnltad, sigamos à la razon al terreno w. 
que nos busca. 

Esto f[uiere decir qne nos vemos obligadosà sintetizar. 

^Por qué el alma neoesitasensacion7 

^P<h: fjué la sensacion necesita organismo? 

^Por qué la sensacion se iocaliza, ò por qué bay necesidad do 
variedad de sentidos en la uoìdad del organismo? 

Todas estas dificultades traspasan la region de los hecbos. 
Entramos en la region de las causas. 

Todas estas dificultades, no pueden sor resoeltas por el aneli ^ 
sis. Entramos pues en la region de lasintesis. 

Acloremoseste cambio de metodo con un ejemplo. 

9é obsepvado que €fl agua, el aceite,.e(l mercurio bajo cicalo 
grado de frio se soliéifrian. Son les hechos. Analizo, y resul- 
ta del anAlisis, que cierto grado de caler es nooesario paraioa»-. 
tener la liquidez de ciertos cuerpos. Induzco: el calor «tiende 
ù separar las molécttlas de los cuerpos. 

Pero »i pregante cimI €s la necesidad que hace.quc el cidièr 



— 154 — 

iiquidifiqac ó fluidifique los cuerpos, ya salgo del terreno del 
aDàlisis. El trascendentalismo de la razon que hace la pre- 
gunta, no» lleva à la region trascendental de la sfntesis. 

Supongamos que contestase à la preganta diciendo: el calor • 
convierte los sòlidos en Ifquidos porque es el agentede la se- 
paracion y purificacion de los elementos. Buena, mala ó iaù- 
til la contestacion (lo q«e noes del caso) seria una slntesis sobre 
ci calor apoyada en otra sintesis suprema sobre la unidad y va- 
riedad de las propiedades fnndamentales de la substancìa. 

Lo que hemos hecho respecto al calor, es lo que vamos à ha- 
cer respecto à las dificuUades que nos embarazan. 

Beasumamos un momento. 

El alma necesita de la sensacìon porque ningun espiritu pue- 
de ser Uamado d la conciencia sin la influencia de una fuerza. 
Esa fuerza «s la de la materia. 

Ya hemos eliminado las otras fuerzas que podriau influir al 
espiritu para la reyelacion A la conciencia. 

Pero esa fuerza de la materia que obra sobre mf, necesita de 
un organismo especial para verificar la sensacion. 

^Por qué es necesario ese intermediario? por qué la materia 
no se revela al espiritu sin organismo? 

El hombre no podria bablar bien sin lenguage, es decir^ no 
podria comunicar con los demàs seres semejantes ó que pueden 
entenderlo, sin un sistema de slmbolos. Un sistema de simbolos 
esunaorganizacion del idioma. Luego el hombre destinado d 
comunicar y recibir ideas ó impresiones, necesita poseer un or- 
ganismo articulado ó simbòlico quepueda trasmitirlas. Ese or- 
ganismo 6 ese lenguage debe tener up punto de partida invaria- 
ble, comun, é inteligible. Y ese punto invariable, comun, é 
inteligiblees el gesto, la espresion, la interjeccion, el grito, y 
la gramàtica. 

Para que ese pùnto ó esa base comunicativa esista, es nece- 
sario la persistencia del simbolo y de las condiciones del sim- 
bolo. Si la organizacion del hombre variase en cada uno, ó si 
no tuvieseel alma organizacion ninguna à su servicio, no habria 
base posible de comunicacion. La inteligencia seria la conse- 
cuencia. Seria la verdadera torre de Babel. 

La organizacion permanente del hombre es pues necesaria 
para que pueda comunicarse. Si viniese un hombre ù otro ser 
de un otro pianeta, con un sentido mas, nunca podriamos com- 



— 155 — 

prender, sentir ó percibirlas cualidades de la materia de qua 
nos hablase, basta que no obtuviéseinos la facultad ó el sesto 
sentido que suponen. 

Veo, por vibracioa del éter; oigo por vibraciou del aife. Dos 
sensaciones que suponen dos sentidos. Sin oido no conoceria 
la vibracion del aire; sin ojos no conoceria la vibracion 
del éter ó la impresion de color del objeto lejano. Pero 
el que ha visto ó el que ha oido, no puede negar aunqae 
pierdaesos sentidos, que eiisten el sonido y el color. 

Ahora, si la luz y el ruido no pueden perei birse sino por me- 
dio de sentidos especiales, es darò que la materia para trasmi- 
tìr al almaalgunas de sus cualidades, necesita de un mediador. 
La fisica misma nos presenta ejemplos que aclaran la materiav 

Hay cuerpos que son buenos conductores del calòrico ó de la 
«lectricidad, ó del sonido.— Sin el metal, sin el fierro, dificil- 
mente podriamos trasmitir la centelia eléctrica à distancia. Hay 
cuerpos que puestos en contacto con otros, jamàs desarrollan el 
calòrico latente ó la electridad que contienen; — pero unidos d 
un tercero, desarrollan la fuerza ó presentan una combinacion, 
es decir, revelan ciertas cualidades que contenian y que no ma- 
nifestaban. 

Los cuerpos que cemponen la pólvora, aislados no producen 
esafuerza^ y sin elcatìon la deierminadon deesa fuerza, noeuvia- 
• ria la baia & distancia seAalada. 

Se Té, pues, que la materia misma, en sus elementos simples 
necesita combinacion y determinacìon para producir otros cuer- 
pos^ otros organismos, otros resultados. 

La transmision de la sensacion para que sea la raisma^ ó mas 
bien, el fenòmeno de la sensacion que es una transmision de 
fuerza de la materia para revelar una de su? calidades necesita 
un conductor ò mediador, porque no puede haber contacto de 
substancias, sino comunicaciou de fuei^zas. 

No puede hàber contacto de substancias porque son impeuietra- 
bles. £1 contacto supone penetracion. Luego si hay comuni- 
cacion, no puede veriiicarsesino àia manera del leoguaje eu las 
iuteligencìas. £1 lenguaje es un mediador. 

Pero el mediador quees el organismo, es material, no es oiu 
substancia que participe del espirituy de la materia, fo que seria 
eì mediador plàstico y envuelve contradiccion. ^ 



— 156 — 



T si el orf^anismo es material, siel condnctor ó m^dtador cs 
material, do queda el problema en el mismo estado? 

Nò. CreeOios haber avanzado algun tanto ea la resolucion de la 
diflcultad. 

El lenguaje que sirve de comunicacion entre las almas, es un 
mediador. — No esei pensamiento puro, porquecadapensamien- 
to qae se trasmite va unido 6 un simbolo. No es la sensacion 
pura porque ademas del gesto ó del sonido del simbolo ya la 
idea. El lenguaje es pues un organismo entre las inteligencias 7 
el organismo es un lenguaje entre la materia y el esplritu. — Asi, 
la sensacion que aecesita de un sentido orgànico, no es material 
puramente, porque la pienso; no .es pensamiento puramente por 
quela siento; ysin embargo enei fenòmeno de la sensacion bay 
materia y bay esplritu. 

Se Té pues que es un fenòmeno complexo. No bay contacto 
porque ya bemos dicbo que nopuedeexistir, asi comò no bay 
contacto entre dog espfritus que se comunican. 

Pero si no bay contacto bay comunicacion. Como puedc ré- 
rìficàrse? 

Èlcuerpo es fuerza. El esplritu es fuerza. Laaccion de la ma- 
teria esla fuerza. La accion del éspiritu es la fuerza. 

La fuerza cxiste en la materia y el esplritu, lo mismo que la 
categoria de substancia. La substancia material en su àtomo, ó 
elemento impenetrable indivisible, esla mismaque la substancia 
espiritual en su entelequia. La fuerza del àtomo es la misma que 
tadelaentelequia. Hay identidad de esencia pero no identidad 
de etistencia. La existentcia de la materia es fuerza pasiva. La 
existencìa del esplritu es fuerza consciente. 

Tladiferencia entre el atomo y la entelequia consiste en que el 
àtomo no dispone de un organismo, y la entelequia ò el alma 
tiene uno é su serricio. El àtomo no puede reflejarse porque no 
tiene organismo. La entelequia serefleja y crea al yo. 

El àtomo tiene la libertari de indiferencia, ó mas bien, su fuer- 
ra sii determinaeion propia porque no puede reflejar9e, obra 
fiiempre fatalmente en Ifneà recta, à no ser que otra ftierza ma- 
jor là determrne. 

El alma se refleja en virtud de cnconti^atte con la sensacion 
def organismo. El àtomo no sieiite. Beflejàndose, el espfritu 
file afirma, yafirmàndose conoce su fuerza yk concieneia de que 
pu^de disponer de ella. 



— 157 — 

Se ve pnes qnela fuerza cs ci ùnico medio de comumeacion. 

Los cuerpos son graves, caca buscando el centro de atraccion. 
Lofuerza que los atrae es la comunicacion que ti^nen. ìY esa 
faerza es material, ù obra porcontacto? Quiéo se atreverÀ à 
afirmarlo. ^Tocael Sol d la tierra para sostenerla en su òrbita 7 

KoWeo pues materialidad enla fuerza, ni veo que se verifique 
por contacio, — y con todo la comunicacion existe. 
^ Si la comonicacicn existe sincontacto, el organismo no toca 
al espiritu. Es fuerza que comunica fuerza. 

Si en los cuerpos bemos visto ser necesaria la intervencion de 
otro para que una combinacion ó una fuerza se desprenda, es 
porque bay calidades en los cuerpos que no pueden revelarse, 
sino por la accion ó fuerza de las calidades especiales de'alguno 
de ellos. 

Del mismo modoen el espiritu. Hay cuerpos que no^lueden 
transmitir su accion ó calidades, sino por medio de conducto- 
res adecoados. Sin el conductor^ la calidad permaneceria laten* 
te, ó no iria al objeto determinado. 

La calidad del color necesita de un conductor. Es decir que 
hay una fuerza que se llama luz que necesita de un conductor 
apropiado piìra trasmitirse. La luz no atraviesa los cuerpos 
opacos. La fuerza de vibracion del éter centellante se detiene, 
no pasa, no se trasmite 6 comunica & otro espacio si encuentra 
una pantalla. Hay pues de toda necesidad que exista un con- 
ductor adecuado y trasparente para que pase el movimiento on- 
dulatorio de la luz. 

El alma en su estado y espiritu puro, cs fuerza pura y tene- 
brosa. iCómo paede ser iluminada porla luz? puede la fuer- 
za de la luz herir directamente 6 la fuerza del espiritu ì 

No puede — iPorqué? 

La fuerza del alma ósu pensainiento. ejercidosobre si mismo, 
ho agita sino ideas. Ninguna realidad penetra. La idea es 
movimiento intimo, movimiento sin raoverse (permltasenos la 
espresion). Ese movimiento del alma ó la idea, es sfmbolo ó 
signo de realidades, relaciones ó fantasmas, y ese signo no he 
podido obtenerlo sin la idea de limitacion y distincion. Esa^ 
limitacion y distincion no he podido òbtenerlos sin conciencin. 
LacoRciencia no puede verificarsesin otro ser que hace* me re- 
fleje. ' Y no puede haber reflexion sin un organismo Inse- 
parabk. 



~ lh8 — 

Siloscuerposósufuerzapadiesenherirdirectamente al alma, 
sin un organismo^, el alma se veria acribillada por su accion. 
Como podria subtraerse del calor> de la electricidad, de la luz, 
ni corno podria reagir sino dispusiese de medios de incomunica- 
cion y comunicacion ? 

El jo nopuede aparecer en el alma sielno yo, sin el otro^ co- 
mò dirian los griegos. — En este acto fundamental y trascenden- 
tal de la conciencia, yù. combinado qI poder del pensamiento^ j^ 
la fuerzade la sensacion. Elalma, comò eotelequia, ó monada 
coDsciente, aunque no puede ser tocada, pues es impenetrable, 
tiene calidadesYariasque la predisponen àia comunicaciou de 
las substancias. EÌespiritu, yalohemos Tisto, comunica con el 
espiriti! bajolacondiciondellenguaje. El àtomo comunica con 
eUtomo por medio de las calidades aQnes, ó laadnldad. Del 
mismo modo, la entelequia y el dtomo comunican entre si por 
medio dellenguaje de lafuerza, que cierta afinidad preexistente 
ó comò diria Leibnitz, por medio de cierta armonia press table- 
cida^ existe entre los seres. 

Asi comò hay cuerpos que se combinan, asi bay otros que solo 
se mezclan y que no pueden formar combinacion, del mismo 
modo el esplritu recibe la accion de solo ciertas calidades de la 
materia. 

No està pues el alma en comuni(iacion con todas las calidades 
de la materia. Las que conoce, son aquellas» para las cuales 
ha tenido un sentido ù òrgano de comunicacion. Y ese senti- 
do ù òrgano^ material tambien, y corno tal dotado de fuerza, no 
es mas que la aglomeracion ó cenlralizacion de la fuerza exte- 
rior en cierto grado condensada comò la del espejo ustorio, con- 
centracion de fuerza externa necesaria para producir la fuerza 
sensible que Uegue à la fuerza del espiritu. 

En otros términos: la fuerza del àtomo individuai, noei bas- 
tante poderosa para conmover la fuerza de la entelequia. Luego 
es necesario para que haya sensacion que el àtomo se una, se 
multiplique comò agregado, y que baya otro ser que reuniendo 
y condensando esa fuerza comò el ojo, los rayos de luz, el oido, 
^as ondas sonoras, trasmiu esa totalidad à la esfera de fuerza del 
alma para que la sensacion se yerifique. 

El fenòmeno de la sensacion supoae pues: 1.® la fuerza del 
àtomo ; 2. ^ El òrgano afine con la calidad de la materia y 



— 159 — 

coDlafuerzadelalma; 3.^ Elalma pasiva-activa [que siente y 
piensa el movimiento recibido. 

Ya hemos visto que el leoguage, es el ejemplo mas bello y po- 
deroso que puede citarse para aclarar este punto^ uno de los 
mas dificiles de la filosofia. — ^unqae es un ejemplo, do perda* 
mos esa lozauaqae pequefia de la comparacion^ para ver si pò* 
demos aclarar un poco mas las tenebrosas regiones que en este 
momento atravesamos. 

Yo hablo, j otro hombre me oye, me entiende, y me con- 
testa. 

Hay en este hecho, sin agolar el anÀlisis, los hechos siguien- 
tes que son los mas importantes. 

rPensamiento,idea, la idea unidaà un simbolo ó palabra. 

. JLbl palabra unida à un sonido. 
^ Produccion del sonido. 

IAudicion del otro, ó recepcion del sonido. 
Inteligencia ó convencion de la idea representada por e^ 
sonido. 
Yaceptacion ónegacion de la idea trasmitida. 

En està comunicacion de dos hombres, es darò que ha habido 
comunicacion fisica y comunicacion intelectual. 

La comunicacion fisica ha sido el medio de la comunicacion 
intelectual. 

Yo he sabìdo lo que piensa otro sin el contacto del otro.— - 
Una inteligencia ve en otra inteligencia sin penetrar en eJla. £1 
lenguage ha sido aqui revelador de uno à otro. 

Ya hemos probado que sin lenguage no pueden las inteligen>- 
cias entenderse. Y tambien que no puede haber lenguage sio 
simbolo, ni simbolo sfn sensacion. 

Ahora vuelve el problema, i Puede la sensacion existir sin 
organismo ? — en otros términos, ^ puede el espiritu puro re- 
cibir la accion de una fiierza material sin un sentido material 
adoptado ? — Y siendo el mismo sentido material; no viene el 
problema àquedaren el mismo estado, pues es materia de sen- 
tido que comunica con el alma? 

Àceptemosla hipótesis de la comunicacion directa de la ma- 
teria y el espiritu sin un organismo intermediario. 

El espiritu sin organismo en està hipdtesis, recibe sensaciones. 
Pero no olvidemos que sin organismo no puede repercutir so- 
bre ellas, aunque para dar mas fuerza y lògica a la hipótesis, el 



— 160 ~ 

alma A bq vea podria reagir sobr« la materia, corno una fserza 
sobre otra fuerza, sies mas fuerte. 

De qué Biodo en està situacion conaunicarì^ oota etro ^piritu? 

De qué modo oeuparia mi lugar sobre la tierra, ó mi^ bien, 
nadie impidiendo mi faerza, boy estaria aqui 7 mallaiHi en la 
TJft lactea? 

Es claro que si ik> tengo d no poseo la sublime libertad de la 
locomocion à medidadel deseo j de mipet»amiento,e6.porque 
al^o me esclaviza- Lo que algo me «sclaviza es el ooerpo que 
siento unido à mi espir;tu, — y ese cuerpo sometido à las leye» 
de lagravedad^ pesa sobre mi esperita comò un dèspota insufri- 
Me. La muerte es liberacion, muerte sublime I Veto no «alga- 
mos de la cue&tion. 

Si me siento esclayizado es porque tengo im organismo, por 
que me veo unido à ese organismo, y aunque de él me distingo, 
no puedo negar la miserabile condicion en que me ^eo. 

Asi el organismo es un hecho. 

Si el organismo es un hecho ionegable y qae se presenta co- 
mò necesario para la revelacion del espiritn, este hecho no 
presenta induocion sulBciente para sostener que sdi^npre sea ne- 
cesario ese organismo. Al contrario, yerificado el fenòmeno de 
la revelacion del yo, el espCritu concii>e, sin i^iie apaveaca ab- 
surdo, que puede despues desprenderse y repararse, y remitir 
otro mas adecuado 6 su progreso espiritual, ó presentarse sin 
ninguDo. 

En està hipótesis, el espirìtu sin organismo, libre, despren* 
dido de las leyes de la gravedad uni^ersal, solo veoibiria la ac- 
cton de las leyes intelectuales y morales. Pero si ha gasado «n 
libertad tambien es necesario convenir que ha perdido en reac- 
càon, es decir, en elpoder de obrar sobre la materia. ^Ó secon- 
cibe que en ese nuovo estado, pudtera obrar sobre la materia 
directamenté, asi corno antes obraba directamente sobr^ su or-! 
ganlsmo? — No. — ^Porquéf? 

Si obraba y tenia poder sobre mi organismo, era porqne tam- 
bien el organismo tenia poder sobre mi esrpiritu Si «ejerciauna 
accion sobre la materia, — >era porque la materia ejereia nna xic- 
cion sobre miyo. Si la union desapareoe^ desapaveoe la recipro- 
cidad de accion. Si qniero pues vivir^n el Estodo del)0 eantiù- 
biiir. Si noquiero contribuir óacatar su icy fnndamentul, no 
puedo viviron el Estado. 



- «1 - 

Agi: ahnacon orgtitiiimoj — esdavttud, pero'accibn aobre las 
tosas. 

AitÉ^ sin organismo,— libertad, pero sin accioniobréhs colas. 

Lnego, e1 organismo es nna condicion fundattiental del désar'- 
rollo de mi espirilo. • 

Y corno el organismo escompuesto y se'disnelre, y el alma 
essimpley eterna, el alma puede revestir una sucesion indefini- 
ta de organismos mas ò menos perfectos, mas 6 menos adecua- 
dos al desarrollo de la fuerza y al progreso del espiritu. 

Quedalegitimado el organismo, pero no queda suiicientemen- 
te demostrada la necesidadde ese intermediario para la comuni- 
cacion. ^Por qué no podria haber comunicacion directa de la 
materia y del espiritu sin neccsidad del organismo? 

Beasumaraos alguoos delos principioseaunciadosantes delle- 
gar al borde del abismo . 

El espiritu puro, la monada intelectual no puede desarroUar- 
se ni llegar A la conciencia sin la sensacion. 

Lo uno, àtomo, monada, ó entelequia, en una- palabra, el elei- 
mento de la materia, el elemento espiritual^ solos, aislados, sin 
relaciones^ serian corno si nofuesen. 

Lo nno, el àtomo matma, la monada espiritu, k entelequia 
consciente, lo indivisiWc, lo impenetrable, lo personal, lo eie- 
mentalen una palabra, es substancia y fuerza. — JTo bay substan- 
eia sin la fuerza que la constituye. No bay fuerza sin un sujeto, 
rin un snihstaus&a quieti rQsiéa. Subsfancia y fuerza son pues 
nociones inseparables de la realidad. 

Substancia implica impenetrabilidad. Fuerza implica direc* 
cion. Direccion implica fin. 

Substancia y fuerza es causa. La causa supone efecto, 6 «n 
otros términosla fuerza espara originar ol movimiento. No pue- 
de haber movimiento sin direccion. Direccion supone armonia 
entre la fuerza y el movimìe^. 

Si sùponemos la fuerza, ó un àtomo solitario en movimiento: 
iCual seria su direccion? No olvidemos que es él solo, que està 
solò, nadie influye. Ante su fuerza se abre en todas direcciones 
la indiferente inmensidad, el estupendo oceano del vado, 6 ci 
aterrante espacio. Es solo. No bay semi motivo què solìcité su 
accionde este modo, ó en està direccion. ^Cual sera en estas 
circunstancias la accion de esa sobstancia 6 fuerza solìtiariaf 

2 



— 162 — 

^a linea recta? — Pero en cual direccion, porque esa prefe- 
rencia, pues todos son ìgpaales? 

La linea cnrba? — ^P.ero, porquéinclinariahàcia un centro qae 
noexiste ladireccion prìmìtìTa y trangencial? — Eniin, esa fìierza 
solitaria sin sqlicitacion, sin impulso, sin atraccion, ni direc- 
don, ^qaé haria? 

Inmovilizarse. Es decir algo conio Innn'^ìn. 

Luego, para qae la faerza del àtomo solitario se desplegae, 
neeesita direccìon. La direccioa supone otra existencia, otra 
snbstancia. De donde se deduce severa y lògicamente que lo 
uno finito, no puedeexistir ó manifestar lo quees, sin la duali- 
dad ó multìplicidad. La pluralidad es condicìon reciproca de 
la unidad. Hablamos en la esfera de lo finito. 

Si la plurulidad es necesaria 7 con el mismo titulo que el àto- 
mo, monada ó entelequia, se deduce forzosamente que bay rela- 
ciones preexistentes en los seres, afinidades en los cuerpos, sim- 
patias en las almas, clasificaciones en los organismos, en los 
animales, en las almas, leyes fatales para unos, obligatorias pa- 
ra otros, necesarias para todos. 

Queda pues establecida por la neeesidad misma de la exìsten- 
cla, la neeesidad de lapluralidad^la neeesidad de relaciones en- 
tre las existencias. la neeesidad de ìey%s, la neeesidad de calì- 
dades, la neeesidad de afinidades, la neeesidad de clasificacio- 
nes, la neeesidad de armonias preexistentes, 6 con mas rigor, 
la neeesidad de armonias coexi^tentes à los seres. 

Y aunque en la nocion pura y solitaria de substancia en el 
àtomo, va incluida la de fuerza, lo que constituiria p\r alidada 
porque son dos propiedades ó atributos necesarios, la idea de 
variedad se comprende en la idea del àtomo, pues contiene dos 
propiedades ó atributos, la fuerza y la substancia: Pluralidad 
porque son dos, yariedad porque son diferentes. 

Ahora, corno no solo existe la pluralidad y yariedad de atri- 
butos, sino que ebiiste la pluralidad y yariedad de seres, con 
pluralidad y variedad de atributos correspondientes, y todos 
esos seres varios y multiplicestienen relaciones entre si, se de- 
duce que bay un principio — faerza superior que preside al de- 
sarroUo de las armonias indefinidas de los seres. 

Aqui se presentaria la cuestion, si esa armonia es resultado 
de las calidades de las substancias, 6 si esa armonia preside al 
resultado. 



— 163 — 

Aunque està cuettìon ya sale de la esfera del problema, sò)# 
diremos qne A nnestro juicio esa armonia coexiste. — Elre- 
iultado snpone preetisteneia. T corno la armonìa resulta, y 
corno ese resultado presnpone armonia, seria un circolo Ticioso. 
y es por eso qne decimos coexiste. 

Tenemos poes al Atomo y A los Atomos, A la enteleqoia y A 
Irfs ènteleqaias. No pnede haber un àtomo solo, ni una sola en- 
telequia finita. 

La ploralidad y \ariedad indefinida exìste en los Atomos. La 
pluralidad y yariedad indefinida existe en los espiritus. 

Los Atomos entran en relacion unos con otros por medio de 
la fuer2a. La fuerza se manifiesta segun la variedad de calida- 
des; la variedad de calidades forma las armonias y las combina- 
ciones. 

Los espiritus comunican entro si por medio del lenguage. £1 
lenguage revela la variedad de ideas« sentimientos ó pasiones. 
EI lenguage no puede existir sin sensacion, la sensacion sin el 
àtomo; lùego el alma comunica con la materia. 

^Es necesaria està comunicacion? Ya lo hemos demostrado. 
£1 Atomo solitario seria la nada. El alma solitaria sin evocacion 
de su fuerza seria la nada. Y no pudiendo sin sensacion ser 
evocada, la relacion del Atomo y del algia es necesaria. 

El problema solo subsìste en lanecesidad del intermediario 
ù organismo, pero las consideraciones anteriores nos van A ha- 
cordar un gran paso en la cuestion. 

Tal Atomo no entra en relacion, 6 no forma combinacion con 
otro sino en virtud de calidades afines. Hay cuerpos que no se 
combinan, y otros que no se combinan sino por medio de un 
tercero. Es pues necesaria cierta afinidad preexistente À la com- 
binacion ó relacion para qne la fuerza de ciertas materias se des- 
prenday forme combinaciones ó produzca movimientos. (Lo 
contrario seria el caos.) 

En la relacion necesaria del espiritu y el cuerpo, ó para mayor 
elaridad, para que la fuerza de la materia opere sobre la fuerza 
delespfritu, se requiere cierta afinidad entre las calidades dola 
fuerza de ambas sustancias. 

Planteada la cuestion de este modo, se ve àproximarse la 
solucion. 

Esa afinidad necesaria que debe existir entre las calidades 



— 104 — 

jDRiteri.siIes d^ la faiBo^za y las calideides eapiritaales de la faeitea, 
pu^deexistir sin pirganifimp? 

If^. — y si {lipobìainqs eata oegacioti, es porqué axkuqae uo el 
c^mo d€l prpWema, estéresaeltq. 

El espfritu sin organismo, seria el espirita 4 0U>nada abando^ 
nada. Para que sus relaciooes aubsistan, de donde nace la i^qte- 
ligencia 7 el órden, es necesario qiie las condiciones de .^^^ 
relaciones sean las mismas. La mismidad de esas condicioneSi 
supone un órden constante de relaciones. Ese 6rden constante 
de relaciones no puede subsistir, sin una afioidad permanente 
entre ciertas calidades del espfritu 7 del cuerpo. Esa afinidad 
permanente no puede subsistir sin ciertos cuerpos, ó sin cierto 
cuerpo poseedor de esa afinidad en perpètua ó constante rela- 
cion con el espiritu. Ese cuer^^o en constante relacion con el 
espiritu es lo que llamamos organismo. Es pues necesario el 
organismo para las relaciones del espiritu y del cuerpo. 

Si las relaciones de los cuerpos son necesarias y limitadas, ai 
no pueden influir unos sobre otros sino en yirtùd de afìnidades 
permanentes; sì el calór del sol sobre la tierra es la influencia 
causativa de los vientos, si los vientos no se agitan sino por la 
ihayor 6 menor dilatacion de las capas de aire que componen la 
atmosfera; si la atmosfera con la totalidad del peso de su co- 
lumna vertical hace subir el mercurio; si el mercurio es necesa- 
rio parala amàl^amaeion de los metales; silos metales endisolu- 
cìon entran en laformacion alimentaria del organismo, se ve en 
està sèrie de relaciones, un inmenso organismo, realizado por 
' 4:ombi^aciones binarias, ternarias, en virtud de ciertas afinida4es 
de los cuerpos. El calòrico es una condicion de vitalidad, pero 
bay eii los cuerpos condiciones que aumentan ó retardan la ca* 
lorificacion, y condiciones que la evaporan é inutilizan. Laego 
para que ciertos fenómenos se produzcan es necesaria la perma- 
mancia de condiciones. 

Esa permanencia de condiciones para qi»e pueda haber movi- 
miento, tran^ormacion, combinaeioni orgaaizacioQ> vfda^ es lo 
que squamala armonia de loscuerposó su reciprocidad de accipn 
en Yirtud de afinidades yariaB* Un cuerpo no puede producir 
tal fenòmeno sino por tal relacion. La pennanencia de esar^r 
lacion es. la.que constituye la 4)vg9mzaeiop. 7 armonia de la mace- 
ria, al mismo tìempo que la fatalidad de sus efectos. 

ELqspiritQ ;que ^eipeaita.de.lii s^q^taowi y qiie debe nuvole- 



— I6S — 

B»r^é éQ relaciones periilanetiteg con los oderpM, nt pufede Ben- 
tir del mismo modo, sino en virtud de afioidad permanente i|Ée 
inflne&eia j opern sobre éi. Si esu afinkfaiid bermanetate no 
«xìstieseen medio del oceano de IbB 4erai^ 'j :4piéla «ansaeìMi 
inese posìlble^ el espi ritu finito se vèlia énvuélto en mèdia àfUti 
«ccion delaiofinidald de relacioiieB, j aA enviiélto, soiicitadé pdr 
todoslos dtomos, solicitado por todas las fuekzàs, sin clafiifica- 
cion^sin órden, sin fin; seria ó nn espiritn tenebroso en elT^ocio, 
é un espiritu soai^ti4p al caos qye prodRctria la cooyergencia 
del universo fisico en un ser. £1 {espiritu no podria ^er Ubre^in 
el poder de reagir. Para reagir necesita un punto de apojc^, 
resiste,ncia y fuerza. Soy la fuerza, pero cual seria el punto | de 
apoyo sin la sensacion, comò reagir sin la palanca^ es decir sij|;i 
la materia à mis órdenes para operar, sobre ]a materia? gin 
lina condicion de comunicacion entre los cuerpos y el éspiritq, 
el espiritu seria el receptàculo de la irradiacion de las fuerzas 
de todos los cuerpòs, y en ese estado sena de peor condicion 
que el àtomo material cuya àccioù y combinacion es limitadti. 
Porque el espfritù puro (en la bipótesis sin organismo) ó >^ci- 
birialaaccion de la materia óno. Sirecibialaacciondela materia, 
recibiria laaccion de toda la materia, pues seria corno un àtomo 
abandonado. Si puede sustraèr^e A esa accion es porque puéde 
limitar la comunicacion con el muodo externo. Si puede limi- 
tar su pasividad respecto al mundo externo, es porque bay un 
intermediario fistoo<|ae se intefrpone y qne-Bolo deja pasar der- 
tas acctònes de las fuerzas. Ese interrentòr neeesita ser eonè- 
tante y permanente en sas condicionesi Esto esr loiqne Uamainos 
organismo. 

El organismo es pues al mismo tiempo corata y éenttina. Go- 
raza porqae no deja pagar sipo ciertas acciones, y es Vetltana 
porque còmnnioa ealidades de k>3 ciierpos por medio de un 
'Coerpo, al espiritu. Ss bajo eMé àspeeto que el orgànìmo m 
prisiofiy porque somete ài esplicita à la pennanenda ile «a vili- 
>culo^ne esspm^do à là alradcioà. 

He ahi el porque. 

Yeamos ^i podemos drrojaralgdBa Inz aoère «el cémé de ^ 
comunicacion. r. 

El alma, ó la snbstancia eapfritual/ es fiiesza. La onestà es 
la propiedad fundamental de la substancia y de toda substancia. 
La fuerza seria corno sino existiese sin una direccioOf Jsin ^iina 



— lec — 

loraia (1). La fiireccion ó forma de la faerza se llama inteltgea- 
eia. 

El Atomo, ó la subetancia material, es faerza. La faerzaen la 
materia se Uama electrioidad. La faerza 6 electricidad neoe- 
sita t2VDbien una direccion ó una forma. La forma ó direeciou 
de la fcrerza, se llama luz. La fuerza en los esplritas libres 
se llama volaatad, y la direccion j conciencia ó forma de esa 
faerza. se llama inteligencia. 

Si el organismo 'entra en comonicacion con el espirila, la 
electricidad entra en relacion con la volantad, la Inz con la in- 
teligencia. 

La laz sajiere ideas; las ideas atraccion, la atraccion nn acto 
Toinntario ó volicion. 

' La loz es la forma de la faerza. La inteligencia es la forma 
de la Tolantad. 

Si nn caerpo se resela al espfrita es por sa forma ó por sa 
laz qae radicalmente afiaa con la inteligencia qae es la facal- 
tad de las formas, es laz intema y consciente anàloga à la laz 
extema y sin conciéncia. 

La sensacion trasporta nna accion de lo externo fisico à lo 
interno. La volicion trasporta ana accion de Io intemo 6 lo ex- 
terno. La sensacion nos revela I09 fenómenos de la materia ó 
de las sabstancias finitas. 

La conciencia nos revela los pensamientos del espfrita en sa 
accion, sea sobre si mismo, sea sobre los objetos exteriores. 

La razon nos revela el ma«do absolato y necesario. 

En el fenòmeno de la sensacion, haycansa extema finita. 

En el fenòmeno de la volicion bay caasa intema finita. 

En el fenòmeno de la razon bay caasa externa infinita. 

Caando el alma oomnnica con lo absoluto, no paede ser sino 
en virtad de an aspecto del infinito qae posea. Ese aspecto es 
la categoria de la etemidad de la sabstancia. 

Gnando el caerpo comanica con el alma, no paede ser sino 
en virtad de an princìpio finito qne posée. Ese principio ó as- 
l^ecto finito es la limitacion de sa sabstancia en el caerpo qae 
inflaye y enei alma qae es inflaida. 

Caando el alma comunica con el caerpo por medio de la vo- 

• (i) Lamennais. 



— 167 — 

KcioD no poede ser sioo por medio del principio fiinito de la 
eanM. 

Para esplicar el fenòmeno de la comunicacìon, analicemoa 
en Io relatÌTo al problema qne nos oeupa cada nna de eaas co- 
municaoiones. 

1* Del alma con el cnerpo. El alma obra sobre el cuerpo, por 
medio de la volicion qne nos rerela el orfgen de la idea de 
causa. — Quiero mover mi brazo. Hay aqni la determinacion 
del alma, nn acto intemo Yoluntario. Hay una causa, una 
fuerza Toleute. Hay un efecto: el movimiento del brazo. Pue- 
do suponer el acto interno volente sia la correspondencili fisica 
del brazo; si soy paralitico, por ejemplo. La volicion tiene la- 
gar pero no ha habido transmifldon de movimiento. ^Por que?— 
el organismo enfermo no obedece, luego hay una causa que 
ha impedidola comunicacìon de la fuerza interna à la fuerza 
extema. 

^ Luego si el movimiento del brazo es efecto de la causa inter 
na, hay comunicacion de fuerzas. — ^Gomo se verifica? 

La fuerza causa volente esun hecho: El alma. 

La fuerza causa — cediente es otro hecho: El cuerpo. 

La comunicacion de ambos es otro hecho: El movimiento. 

He ahi la thesis, la antitesis, la sintesis. 

El movimiento que presenta al alma y al cuerpo en comuni- 
cacion^ es la sintesis. ^ 
• En el movimiento debe pues encontrarse la solucf on del prò - 
blema. 

El movimiento del alma, el movimiento solitario ó monàdico 
supone ideas, deseos etc. etc. que pasan. Para mover otro es- 
piritu necesito que se lleguen mis ideas, el lenguaje. 

El movimiento del àtomo supoue direccion ó forma, es do- 
cir, ìnfluencia de otro principio à mas del de la faerza 
pura. 

Para que un cuerpo mueva otro cuerpo, necesita accion de la 
ftaerza con relacion d la forma de esos cuerpos, comò sucede en 
las combinaciones qufmìcas, y en la ley de atraccion. 

Luego para que un espiritu mueva à un cuerpo, necesita de 
la fuerza adoptada à la forma del paciente. 

Asi para mover mi brazo necesito de la ftierza bajo la forma 
qne reviste en el cuerpo que muevo. 

Lafberza es la misma en Dios, en el espiritu, en el cuerpo-' 



- 16» — 

La 4|fQr6pcàa gobs^sIo en la forma-que la. dilige. ' La fuer^a eir 
Dios es infinita, porque su forma es infinita. La fuerza miM^ 
i^a es fipita porqae sa.fiMrmft; es; finita. J^à faerza ea el Hovto 
69 .finita porque bxi forma es jKiÙta. 

Si Dios, fuerza infinita, opera, influencia sobre el eApirìt«> no 
pyiji^e ^er sino por medio 4^1a'razpn sobre la yoluntad. » • 
.:8i eHiespin^tUfOperA òinQaeiiela él otro espiritu, no puJsde ser 
ajino por medip del ienguaje ù la razon sobre la Tioluntad. » 
.if^iel cuerpo opera sobre el cuejrpo no puede ser sina por me^ 
dio,4e la fj^n% adaptada.^su farma; bay cuerpos que cri^alizan 
j otrosno, bay cuerpos que ceden'4 lafoerzf major q^e la dt 
la ftr^^cfion y yarian de lugar. 

Si eji espiriti! opera sobre el cuerpo, • es' porque desprende 
fui^rza que pone en accion la; fuerza del cuerpo se^un su 
forma. : 

La fuerza del espiritu es la misma que la de los cuerpos. La 
difer^ncia consiste en la forma que reviste la fuerza en un espi- 
ritu, y la que rcvi^te en un cuerpo. Hay grados de fuerza es- 
piri tual^ asi corno hay grados de fuerza material. Hay grados 
de fuerza de atencion, grados de fuerza de Toluntad. £1 alma 
lucba y rence la distraccion para Concentrar en un punto su 
atencion. bl alma lucba y vence la tentacion para ejercer jun 
acto die vixtud. En estos hechos bay esfuerzo espirityal para, 
dominar otra fuerza espìritual ; asi comò el gérmen vence el 
p^;ii9i(ile latìerra que le Qi^rime, asi corno un volcan vence I|iiey^ 
de a'traccion por un momento para arrojar sus escorias. 
^ .^ fuerza del alma pjàva comi;nicar al cuerpo el movimientoes 
(qierza que provoca fuerza. Si las fuerzas pueden sumarsej 
comunicarse para producir un resultado mayor, la fuerza vo^ 
I$i)^e se suma ù la £uerza del cuerpo. Si mi causa volente 6 
^i^erzft espiritual es lo.mismo en esenc^a.que la fuerza fisica del 
àtomo, no bay objecion à la suma de las fuerzas, no bay objeci^a 
^jla/trasroisign de ]/> fuerza. 

. La(fuerz^^e Uama voluntad en Ips espiritus. La fuerza s« 
Uama atracdon, capilaridad en los cuerpos, y todos los fen6- 
if^ffìo$ de fuer;a se reducèn ù. la electricidad. De modo que la 
cuestion puede reducirse à estos termino^ : i Puede la vo^ui^-r 
t^ con^unicar cQn la electricidad ó vice-yersa? 

La electricidad es indivisible, es la fuerzfi pur^ de la ^\i^st;f&7 
€^,1 ó de I^s substAnoifia. i Nobaj substànci^ai^foeri^a, luegO|no 



— 169 — 

hay sabtancia sin electricidad. Pero asi coma la fuerza no es 
el ùnico atributo ó propiedad de la substancia, sino que supone 
al mismo tiempo y de una manera necesaria la forma ó direccion 
del morimiento. la electricidad rà determinada ó gobernada por 
la forma de los cuerpos. 

La Yoluntad del espiritu es la fuerza, y comò la fuerza es una 
en su esencia, y no bay dos esencias ó calidades de fuerza, la 
Toluntad es la electricidad del espiritu. Pero asf corno la elec- 
tricidad està sometida A la forma del ser eii quien reside, la 
electricidad del alma es determinada por la forma racional ó 
consciente del espfritu. 

Si en el àtomo la electricidad es fatai porque la forma del 
àtomo es sin reflexion sobre si misma, sin }'0 en una palabra^ 
en el alma la electricidad por la forma de reflexion sobre si 
misma puede ser dirijida, suspendida y es por eso que es libre 
el espfritu, ó el yo, que no es mas que una substancia con %\ 
Doder de reflejarse. 

Si el alma està unida à un cuerpo, el comò de la union^ se 
yerifica por la identidad del principio de la fuerza que es el 
que mueve y trasmite el moyimiento. 

Quieto mover mi brazo. Mi electricidad consciente mueve à 
la electricidad del organismo. La electricidad desprende la 
electricidad de otros cuerpos. La electricidad del espiritu 
desprende la electricidad del cuerpo segun las leyes del orga- 
nismo. No bay imposibilidad, y creemos resuelto el problema 
de la comunicacion del alma con el cuerpo. 

NoTiembre 5 de 1863. 



LA 



AMERICA EN PELIGRO 



0» 



(1) Habriamog qaerido insertar corno intròduccion & este trabajo varios 
escntos de importaQcia, debidos & lasnotablesinteli^encias de los senores Lau- 
rìndo Lapoenfe y de D. H. G. Fuardo, pero nos pnvamos de elio, por seguir 
el plaa qae nos hemos propaesto u hacer està edicion. (N. de E.) 



I 



DEDICATORIA 



EDGAia)0 QUINET Y JULIO BflCfHELET 

Ex-Profesores del Colegio de Francia, 

Beflejo de esa antorcha que sobre la Europa sacudiais, eco 
de ese trueno que bacia estremecer las catedrales y los tronos^ 
palabra de yuestra palabra con la que en el banquete de la 
revoluciou alimentabaisà la Francia 7 àsus hùespedes, es està 
obra que os dedico, maestros amados. 

Lejos de vosotros, con vosotros vivo. El espiritu creàdor 
que OS anima, domina el espacio; y en donde quiera que los 
vientos arrebaten el gérmen fecundo que mana de ese foco de 
Vida universal que concentrais, alK, el àtomo recibe la cente- 
Ua, y à su turno incendiado, dà testimonio de amor y de 
justicia. 

Vengo pues à dar testimonio de verdad, no comò aoidor oU 
vidadizo^ sino corno hacedor de obra, » 

Al pie de vuestras càtedras nos encontràbamos reunidos, y 
elevados ó la potencia del sublime, los hijos de Hungria, de 
Polonia, de Bumania, de Italia, de America. Gasi todas las 
razas tenian àllf representantes, y vosotros el corazon de la 
Francia para todas las razas^ y la palabra ini^pìrada para revelar 
àcada uno su destino, su deber, en la harmonfa de la fraterni- 
dad y de la justicia. Era una imàgen de la fedei:acion del gè- 
nero humano. 

ÀUi, viviamosene! pasado. Nuestra yìda agitaba los dolo- 
res, ideasy esperanzas de la histpria; — y acumulando el tesoro 
del tiempo y del espacio en la personalidad • del hombre, nos 
arrojabais al porvenir con la proyeccion del heroismo conden- 
jado de las generaciones, que vuestra cienciày corazon habia 
asimilado y sublimado. 



— 174 — 

De allf partimos para Oriente 7 Occidente. Pocotiempo 
despues, extraordinario movimiento ajitaba & naciones sepol» 
tadas, despertaba à otras qne dormian, iiuminaba & algonas 
sentadas d la sombra de la muerie. Y en esa Ifnea de batalla qne 
coronò las altnras 7 encendió los faagos que se reflajaron en 
los yalles del Danubio 7 de los Àndes^ de los Apeninos 7 del 
Bhin, se concentraban discfpulos Tuestros, que imponian la 
palabra de órden al tamulto 7 daban direccion al movimiento. 
Ybendeciamos la Francia! 

Y hoj que vuestra patria nos hiere^ ho7 que la tremenda es- 
pada de la Francia atraviesa el corazon de mis hermanos de 
Méjico, ho7 vengo à pedir & mis maestros, justicia contra la 
Francia. 

Tu loha'sdicho,Quinet: «Sì la patria se muere^ sé tu mismo 
» il ideal de la nueva patria, » 

Y se muere la patria que se empecina en la injustìcia. 

Tu lo has dicho Michelet; icEl derecho es mipadre^ y la justicia 
is mi madre. » 

Pues tu padre 7 ta madre, maldicen à la Francia. 

Bien sabeis si he amado & vuestra patria. Ha habido un 
tiempo en que la juventnd 7 aun partidos en America rivaliza- 
bau en amor 7 admiracion para con ella. H07 temo, que el 
perjurio aceptado 7 aun glorificado por la enorme ma7orla de 
la Francia, no la haga detestar del Universo. 

Bien sé que si fuese necesario victimas escojidas por su vir- 
tud para purgar el crlmen, vosotros, mil vidas ofreceriais en 
holocausto para salvar à la Francia de la responsabilidad de 
sus promesas fratemales, 7 de la perfidia de sus actos fratri- 
cidas. 

Bien sé que la nacion no quiere oir, porque se teme Aai mis- 
ma, porque teme su remordimiento, porque teme verse fea en 
su conciencia, ante las promesas aceptadas por los pueblos que 
cre7eron su palabra, 7 ante la imàgen de la Bepùblica, que dejó 
pisotear por el pigmeo, calzado con las botas del gigante. 

No importa. Vosotros sois representantes del vinculo moral 
del universo. Teneis la majistratura del gènio 7 de la virtud. 
Habljtd 7 juzgad, 7 si la Francia 1^0 escucha, las piedras escu- 
tharto 7 l^daràn à losperjuros 7 traidores. 
Vuestro disJj?(pulo-* 

Francisco Bilbao 
Buenos Ayres, Afosto 4 de 1862. 4»^ ■" 



PRÒLOGO, 



Este trabajo consta de tres partes principales. 

1®— La invasion. 

2''— Las caosas del peligro. 

3*— El remedio. 

£n la prìmera esponemos lo que peligra en America al amago 
del Imperio francés. 

En la segunda, las causas fisicas, intelectaales j morales que 
producen la debilidad de America y abren la puerta ó facili- 
tan la invasion. Consta de tres puntos principales. 

En la tercera indicamos lo que nos parece mas oportuno^ pa- 
ra conjurar el mal. 

La idea dominante es la unificacion de la religion y de la po- 
litica en lo que nosotros llamamos la religion de la ley. La 
fuerza de la America està en su republicanismo. Fortificar su 
principio es haeerla inyulnerable. 

Debilitarlo es convidar ò, la conquista. 

iQuereis la fuerza de larazon? — Tengamos la religion de la 
Bepùbiica. 

iQuereis la razon de la fuerza ? — Sed comò los rusos, cuyo 
emperador es papa. 

la razon> ó la fuerza. — La razon produce repùbiicas, la fuer- 
za teocracias. Pero la mentirà puede introducirse y pretender 
conciliar los dos estremos que se niegan. 

La Idea opuesta que se combate es la separacion de la religion 
7 de la politica que duplica, divide la personalidad é introduce 
la doblez. 

La religion debe sostener à la politica, y la politica debe 
sostener la reUgion. Està es la base de la paz perpetua y de 
la fuerza « 

Pero cuando la religion niega àia politica y està ù la reli- 
gion, los polos del universo moral se trastoriian, y es la causa 
*de la anàpqufa y de la debilidad. 

El catolicismo fes la reMgió.n de la America del Sur. 



— 176 — 

La repùblica es la politica de la America del Sur. 

El catolicismo niega el principio fundamental de la BepAblica 
que es la soberania del pueblo^ Que^es 1& soberaiiia de la razon 
en todo hombre. 

El Bepablicanismo niega el dogma que le impone la obe- 
diencia ciega y no puede reconocer autoridad que la imponga. 

Este es el dualismo de la America del Sur y que nos lleva^ 
rà à la muerte, si no hécemoi5.tnan&r una de la^ dos propo- 
siciones. 

el catolicismo triunfa, y la monarquia y la teocracia se en- 
sefiorean de la America. 

O el Bepublicanismo triunfa, ensefioreando en la conciencia 
de todo hombre, la razon libre y la religion de la ley. 

el dogma católico construye su mundo politico: La mo- 
narquia, 

el ;)nncip»9.rep.ublieaiio. se. eleva y afirma su dogma ; el ra* 
cionalismo. 

La religion católica busca su politica. 

La politica republicana busca su religion. 

La religion católica fatigada del dominio espiritual^ — quiere 
y aspira al temporal. 

La politica republicana aspira y quiere afirmar sus princi^ 
pios en el axioma eterno de la libertad. La RepùbUca tiene su 
cielo, 

Bien sé, cuanto se resiste la inteligencia de los Americanos é 
I9 exitacion del pen^amiento libre. Todayfano se creen eman- 
cipados, y comò las aves nocturnas, buscan.la. tinleblas para 
dercer su actividad. 

Esiste por otra parte una. conjuràdoa: tàcita de lòs que se 
lìaman pensadores> letr^dos, poUticos, para no tocar estas ma« 
terias. Besult^do de la hipocreaia que prpgrésa y que ya es 
ciencia^oeptada }* hàbito contraidD) se teiera a lo sumo la paìa- 
bra que pretende despertar à un mundo dormido y aletargado 
por sus ineptos 4irectores. 

Teneiuos una enfermedad crói^ica-^Da hableis de ella,— -Pero 

sufró.— Aguanta.— TPero si veo que la lealtad desaparecej-^ue 

I -€1 espi ritu publico se apijgaj —que Ja jialabra dèi hombre es mo- 

[ nédà falsa acufiadaen su egoismo ^-r qqeja tediferercia por el 

bien, el dèsprecio à laley> eid^/BAaymro.deloscomioios^laido^ 

ble intencion> la doble ca^a^ la. dqbl^ p&labj^a, la reticenéia men- 



— 177 — 

tal, el sofisma para toda falta, sonhechos visibles, palpablesque 
aamentan su estension y su poder, educando à las nuevas gè- 
neraciociones en el código de los pulperos, no quereis que da- 
me en el desierto. 

« Gallad, cnllad.— No toqueis la herida. El mal no tiene reme- 
dio.. Piensecadi^ uno corno quiera. Es la confesìon de la ìm« 
potencia para encubrir la ìndolencia. Asi conclude la mayoria 
de los quo se llaman ilustrados en America. 

Ese es el mundo de los que han abdicado todo ideal para sa- 
tisfacer al animai. Noseocupan sino «en preparar el festina de 
los gusanos^ìì corno dijo Lamennais. 

Pero todo aquel que cree que bajo las palabras patria^ inde- 
pendencia^ razon^ fraternidad, bay algo de verdadero y por con- 
siguicnte de divino, ese no aceptarjì que todo eso se Uame 
egoismo é hipocresia. 

Ha Uegado para la America la bora de pensar en su destino. 

Su destino es conservar su Independencia para realizar la fe- 
deracion del gènero bumano, en la libertad de la razon y en 
la libertad politica y civil. 

Su destino es realizar en el nuevo mundo de Colon el nuevo 
mundo de la Religion de la ley. 

Su destino es mantener la balanza de la justicia, contra el 
despotismo y demagogia, contra las utopias socialistas y las re- 
ligiones caducas. 

Su destino es abastecer de pan y de justicia à las multìtudes 
hambrientas de la Europa. 

^Qué móvil mas grandioso^ que motivo mas racional para de- 
terminar el movimicnto de una era nuova? 

^Qué ideal mas elevado, para presentar à la peticion intelec- 
tunl de la generaciones que se avanzan? 

i Qué programa mas oportuno y mas en armonia con la ley 
de la historia, que realizar en un continente el aiionja de la jus- 
ticia y el amor del gènero bumano? 

Pero todo se perderà si no combatimos el error y la culpa 
quenos debilitan y enervan, atruyendo de este modo la invasion 
del estrangero. 

Todo se perdere, si no queremos despertar^ si nos entrega- 
mas à la fatalidad, si no hucemos de la causa Mejicana, la causa 
Americana. 



PRIMERA PARTE. 



LA inVASIOlC. 

Escucho lospasos de l^iones extrangerM, bolland* m\ iielo 
4e la patria. £IIas d^splegan la ipaigeia de la decapilaoioB dt 
las nacioned. que es la conquista. Proclaman sìd pador la pa- 
labra de ignominia para las almas libres, q«e es la traieioai à le 
patria^ a la independencia, A la RepAbMca;— 7 Teola mano del 
liefondo perjnrio de la historia, estender para receder la he- 
renda de la libertad 7 la esperansa de nn mnndo, con el ekjeto 
de Uenar el abismo del crùnen, que en Europa 7 en el sene de 
5U patria, abriera su alma fementida. 

^No bastabaa Napoleon III, el dominio de la Francia?--^ IVo 
era el « imjimo la paz?>ì^iEse pausi que tiene clavado en 
Roma, no le responde de la conserTacion del órden Borope#7-«- 
^No ha sangrado la Francia lo bastante, en el Boulevard, en la 
Argelia, en Lambessa 7 en Cajenue?— ^Moipesan nada los cien 
mil franceses muertos en la guerra de Oriente^ ain beneficio de 
Sios, ni del diablo? — lìi^ daban bastante garantfa los siete mHtih 
nes de sufragios? — ^0 por ventura la sombra de Napoleoni, 
desaparece ante la luz de la bistorta^ que derriba del aliar d 
idolo de barro? 

Mas todo pasa j la Francia olvida; es humo esa gloria, es 
necesario renovaresa gloria de humo, 7 el minotauro pide tIc- 
timas para abastecer la racion de cadàveres que la Francia sa- 
crifica en la pira de su ranidad 7 orgullo. Es necesario alejar A 
la Francia desi misoMi^ no darle tiempo là qne piense, no permi^ 
tirque midalaestatuuradel Emperador del 2 de Dioiembre; — 7 
es por esto que es necesario Uerar la bandera al soplo de las 
aventaras, para comprometer.el''bonoir'nadanaI-*-7 decir:- * la 
bandella 4efa Francia noreit^cfid^i* ^. (fiatabrae deioscoiriisio- 
nados franceses en su proclama Ti los mejicanos.) 



— 180 — 

« El imperio es la paz »— dijo Napoleoo IH. El imperio es 
eì perjurio, repetirà la historia. 

Guerras en Earog^^ en ^3i^. j Aff^.* \ Faltaba la America. 
P«r qué ha sido boy Mèji<*b là vfctima designada para hacer 
ajyrecer comò torpe la inteligencia de la gran NàcioD, y comò 
pèrfido el corazoo del pueblo que habìa predicado la fraterni- 
dad, y comò verdugo del débii, al brazo tremendo de la Francia, 
en una guerra que ha de enconfrar su Palafox? 

Méjico tenia traidores que sembraban la tentacion; — Méjìcoes 

lo mas bello y Io mas rico de la America; — Méjico situado entre 

los dos océanos, entre las Bepiìblicas del Sur y las del Norte, es 

«elccnlr»' estratégico del comercio y de la politica del nuevo 

;<tonlineafe;^-^])téjico nM>Barquizado, amaga *à los lEstadbs Uhidos 

y <iHs'BepàbUc&s'del Sur,— y con él apoyode' la' Francia iJnpe- 

jTial, ^menala elmun^do con la extermin^èian della Bepfifalica;— 

fìfleostosorofeexplotadospor ì^l civilizacion imperiai^ pueden <ios- 

«teliv otr^ grande armada, para realizar el suenodè Felipe TI, y 

rlp itttoicioB escondida del heredero de Waterloo. 

1 ÌA guiérra de Espaùa, /a mas injusla de lat guerras^ la traicion 

de las traiciones de Napoleon T, fué la sefìal de su caida. la no- 

<Me Ibeda renoso el heroismo deSaguntoy de Numància, ylas 

^^réiiZo^en Bailen, apresaron las àguilas rapaces de las legione» 

impQriakSy 

j £¥ quiéa 9Ahé^v\^ Nueva-Espana no està Uamada &dar la se*^ 
ifiaLde la caida del imperio perjnro? 

' OhM^ico, oh Yosotros faijos de los Aztecàs y de los castella- 
DOa, en vuestras manos està boy la focultad de sedalar e? itinera- 
ri^ de la muerte, à los profanadores deTuestrosuelo, y de arro- 
)arlaprimera piedra à ese imperio, que sera la sefial delalapi- 
dacion universal d que està destinado. 



IL 



Mh FKLIGRO DB LAS «AGIOlf ES QUE SE GREEH ESGOGIDAS T DE LOS 
GOBIEBHOS QUE SE GREEH JUSTIFIGADOS POR EL TOTO. 

i £o e$ta inTasion, bay dos p^ligrofl. 

El primero es la cosquista 6 la desaparieion de la lodepen- 
dencia; 



— %»L — 

Yel segundo cs la e;cterminacioQ de la R^pùblica en el 

mundo. • 

» 

La Àmériéa habia ya casi identificado con »u modo de ser^ y- 
seùalado comò objeto de sa vida, la realizacioD de la Bepùbli- 
ea. De modo qua puededecirse habia glovipBaraente unido en su^ 
esencia y existepcìa, la Independencia conia idea RepùblicA^y 
ta Repùbiicà con la idea Independencia, IT es que en el fondo de 
la6 cosas, ambas ideas sostienen una relacion necesaria. La so- 
bérania del hombre ó de los pueblos, sapone la independencia^ 
y la independencia del hombre y de los pueblos sapone el go- 
biernode simismos, que es la RepùbUca. Una verdadera mo- 
narquiaes la usurpacion de lasoberania del pueblo. 

Un pueblo sin soberania, no esindependiente. Si se cree so- 
berano porque pò es gobernado por extranjera mano solamen- 
te, y vive somatido al tirano que Io engada ó alucina, ese pae-» 
bloesciego, esimbéciL,y lo p^pr es que tiene que apelar al so- 
fisma para acallar la protesta interna de la conciencia;y entónces 
su inteligencia extra vivida se embrutece. y su corazon se per- 
vierte. Esto pasa en Francia y en casi todos los gobiernos mo* 
Qàrquicos. — ISo se puede jugar con la verdad. — Quando se edu- 
ca à un pueblo en el sofisma^ cuandp tqda ldeadeju9ticiase su- 
bordina à la pasion, al patriotismo eatrecho, al orgullo de raza, 
al egoismo de partido,. de clases & de casUs, h inteli- 
gencia de ese pueblo tiene que esperimentar la decadetela de 
tpda facultad fulseada. Y si ese estado se perpetua, el mal se 
arraiga, y la luz de la verdad brillare inùtilmente à sus ojos. Pa- " 
san y pasaràn lossiglos, y las generactones se trasmiteucon amor 
comò una parte esencial de su vida ó de su destino, el error 
ai^ariciado, el sofisma aplaudido y el crimen justiiicado. Yed & 
losjudfos. El error, el sofisma, el orgullo de creerse el pueblo 
escogido^ Ip ha reducido à ser el pueblo escarnecido: Yed la 
Italia: la idea del dominio universa! incrustada en todo italiano^ 
corno lo ha demostrado esp^éndidamente el maestro Edgar Qui- 
net, ha sido la causa, de que no ha podido ser nacioo. Sacri- 
fic|^)ata soberanfa del espiriti! ^\ Papa, porque creia de ese moda 
dominar con el Papa à todos los espfritus^ — y perdio su espiri* 
tu^ la soberanfa de su pepsamiento. Sacrificaba sa naciooalidad 
é independencia ài en^perador germano, que se decoraba con el 
tltulo de emperador Romanp, creyenda de ese modO' dominare 
I9A naciones, y perdj:ó su naciooalidad é independencia; — y 



— m — 

bcrjr'qué renaée, contra qiAèn se estfelIaT coatra él Papa, el 
enemigo de la razoa independiente, j cootra el emperadór atis- 
t^aco, el enemigo de 8U persoaalidad nacional. De donde re- 
sulta qae debe haber intima alianzar entre el papado qoe de- 
capita la personalidad del pensamiento, j el imperio que de- 
capita la personalidad nacional. Ambas tiranfas se apoyan, son 
solidarias. Si el papado peligra, el imperio lo proteje. Si el 
imperio es amenazado, ó si la Italia se levanta para arrojarlo de 
las frontéras, el papado declara que los austriacos son ius hijo$. 
Esto se ha visto, estolo hemos presenciado en Boma mismo, et 
aflode las esperanzas, en 1848, cuando los Ralianos creianr cn 
Pio IX, y esto vuelve à repetirse boy dia. i De quién es aliado el 
Papa, el papado, laiglcsiaó el catolicismo? ^De Victor Emmanuel, 
ó Garibaldi^ los fuhdadores y batalladores de la tndependenciaf 
I7Ó, del rej de Nàpoles conrertido en Caudillo de bandidos, y 
del emperador anstriaco, asesino y ladron de Italia. Yed y 
jnzgad. 

La Francia, é modo de los judfos, tamÓicn se ha creido pue- 
blo escojido: a Dibu protége L4 Frange » es su leyenda, j co- 
mò los judios, crucificó àsu bbrvo que era la RepAblica. Ifo* 
locomprendieron, ù mas bien, ese rerbo, la idea de la BepAbli- 
cà, provoca el despertamiento de la concienciay de la dignidad, 
y los hoiiìbrescorrompidos lo que mas temen, lo que mas odian 
es ese despertamiento que los revela t si mismos comò falsos 
hipócritat, egoistas y sin personalidad moral. Es por esto que 
en todo pueblo pervertido, la aparicion de un Emperador, d de 
un monarca, ó de un dictador, es saludada corno un alivio^ por* 
que nos quita el peso de la conciencia, y en vez dèi juez interno 
que llevtibamos, cdocamos esé confesor, ese redemptor, ete- 
cómplibe, ese representante de lasuma de todaslas miserias hu-" 
manas. À3i pues, todo pueblo imperializado es un pueblo con- 
qtustado. El argumento de que sea- elèjido^ no puede probar 
^no qiie el pueblo que lo ha hecho, elije el simbolo de sus mi- 
serias yelrepresentant^ de su abdicaeion. Y no es argumeiite^ 
teeleccion, porquenadie tiene derécho para votar sobre la de- 
saparicion del derecho. El pueblo que tal hace, usurpa. Stt 
àcto es ilegal, y sobre el plebiscito de la eaìialla, brilla la ley dt 
lasobéranladelhombre y del pueblo, ley Mtlienable, intrans* 
miriBle, inabdicable. Élèncio é léS' 7 millònés ! 

Tal es el elegido (Plein) que ha élejrdo ft Héjicò^ pai^tt pifóvo^ 



oar otra etèeeionHoibte m li^rma de.gobitmo. Ytà It l^imiiad, 
imperiai cMToeaaéo con el claràn dei cenqBÌstadon^ Ite comicioi 
({ne deben elegir eii Méjicoi al fotaro golMsroaBte, para darle la 
legidmidad de la libre TOtaeioii del pueblo mejicaiia. 



m. 



LA I5VÀSE0rf KS BOBO T PEQRÀDACIO^. 

Moiotros TeoMMi, no selo la ìndependeiioia d< ìtépto ea pe* 
Hgro, nno la iodependencia detnoevo continente; no solo sa 
lerriterio amenazadade robo^ sino la idea rital de los pueblo^ 
de America amenazada de exterminio: ladesaparioionde la Re- 
pùblica. Asf es qnepodemosdecir: Amerìcanos, se nos qoiiere 
robar el territorio; Bepublicanos, se pretende degradarnos. 
Solidaridad de tierra, de interés, de dignidad^ nos une. Vea- 
mos el modo de hacer la resistencia soltdaria. 



IV. 



EL PRODIGIO £N AHOBICA. 

Péro éntes de esaminar los medios pràcticos que el deber 
sellala 7 que ias circnnstancias exigen, queremos profundi^sar 
las causas que ponen à la America en peligro. Es por esto, 
que este escrito, ademàs de la oportunidad momentànea, tiene 
un objeto permanente. 

Greemos que la gloria de la America, exeptuando de su par* 
ticipacion, al Brasil imperio con esclavos, j a] Paraguay, 
dictadura con siervos, y apesar de las perìpedas sangrientas 
de la anarqnia y despotismo transenntes; sea por instinto, in* 
tuicion de la Terdad, necesidad histórioa, ó lògica del derecbo, 
consiste esa gloria, en haber identìfieado con su destino la 
ItepùbBca. 

El nnero continente, cnando laa tiranias y errores del viejp, 
se bacian esa guerra encarnizada por defenderse lontra los pue- 
blos 6 centra la intentona de la monarquia del mund^^ j gracias 
6 esa guerra qoe deroraba sin tesovos y. soldados^ pudo apa- 



-r- 18» — 

recer sobre los fnnerales de la** IHiertad, pai'a espanto de kis. 
lìeacciones ¥enceddm.j. eoosbelo d^ los filó^fos, corodado de 
jSvenes repùt^lieas, einpecÌQada8*& despech'o de sibi^s politi eoa 
y de traidores en afirmar^ conàer var, desarroIUr, el ideal aper^. 
cibìdo en la intuicioo revoluciooaria. 

Si, gloria à Ics pueblos, h las ffèosas brutas^ porque su iustinto 
nos ba salvado. Mientras los sàbios desesperabao ó traicioaa- 
ban, esas masas, habian amasado con sas làgriraas y sangre ci 
pan de la Bepùblica, y aunque ignorantes, el amor à la idea, 
desquició todas lag tentativas de los que se imajinaron repro- 
ducir un plajio de monarquia. Y es digao de notarse este fenò- 
meno, nò apercibido por los escrìtores y pensadores de Ame- 
rica : de corno la Idea solo de RepùbUca, ha ido engendrandc 
una sociedad republicana. Es el caso de lo que autores de cpo* 
pe>a llaman, la inlervencion d4 lo maravilloso. Diceu que la 
epopeya moderna carece de ese elemento, pero he aqul que la 
epopeya americana, puede presentar, la deiiberacion de sus 
destinos en otro Olimpo que el de Homero, en otro cielo 
que el del Tasso, en el firmamento de Platon, en la mente del 
Ser Supremo que produce la Minerva de la libertad. Una idea, 
sin escuela, sin enseflaza, sin un cuerpo de profesores, de sa- 
cerdotes ó de apóstoles; y esaidea combatida, traicionada, que 
baja A las inteligencias educadas para rechazarla, que encuentra 
toda una organizacion hostil, hàbitos contrarios, dogmas opues- 
tos, clases interesadas enemigas; y que apesar de ser la antlte- 
sis de la sociabilidad eetablecida, se encarna, rive, crece, se 
levanta y se afirma corno tesis de la humanidad, he ahi el mila- 
grò^ americanos, que nìnguno de vuestros sàbios os sellala : He 
ahC el elemento maravilloso de la epopeya del nuevo conti- 
nente. 

l Y hemos de perder esa berencia ? 

El nuevo mundo se presenta significando en la historia, la 
renovacìoD de las nnpcias primitlvas del Eden y de la humani- 
dad libre, mas la coneieacia de la persooalidad iluminada por el 
itinerario fùnebre de los errores experimentados. 

La America, constituyéndose en Repùblicas, en medio del 
uniTerso esclavizado, es el mas grande fenòmeno moral que 
conocemos en honor de la Terdad y en homenaje al creador del 
espirita libre. 

La America ha creido, cuaudo el mundo dòdaba, ha afirmado 



— 185 ^ 

cuando las naciones desertaban de su propia causai ha trionfado 
coando la lìbertad moria. 

La Amàrica ha dicho: soy pueblo, yla igoaldadiss mi medida ; 
so? uacioDi y la independencia es mi honor ; qniero ser sobe- 
rano, y la libertad sera mi faerza ; soy faumanidad, y la frater- 
nidad sera mi pacto. 

Y la Terdad de su dogma, la filantropia de su alma, el honor 
de su personalidad, la gloria de su destino, la esperanza de la 
justicia para los hambrientos de pan y de justicia, todo lo ha 
unido, asociado, identìflcado en la concepcion y realizacion de 
la Bepùbiica, 

i Y hemos de perder esa herencia, hemos de fallar à ese 
deber, abdicaremos ese derecho, renunciaremos à ese des- 
tino? 

NÒ ! — Déspotas de Europa ! — Priraero vereis à los Andes su- 
merjirse corno tumba colosal de un mundo, que vosotros domi- 
nar en sus cimas indignadas. 



NECESIDAI) DEL ESFUKRZO. 

A primera TÌsta, y contemplando tan solo ìa Terdad y gran- 
deza de nuestra causa, una seguridad se desprende que puede 
tranquilizar & los espiritus. Pero no somos fatalistas del prò- 
greso : nocreemosquela verdad por sf sola hace su camino; 
sino por el contrario, creemos que toda verdad y que la gloria 
del humano progreso depende del esfuerto, y que sin esfuerzo, 
la verdad, la justicia y el honor pueden desaparccer ante la 
conjuracion de los malvados. 

Tal es la noble mision del hombre. Si adi no fuese, bastarla 
tan solo, proclamar ó demostrar una verdad para hacerla triun- 
far; y bien sabemos que esto no basta, que es neeesario armar 
la justicia, trabajar sin descanso con el pensamiento, la palabra 
y la voluntad, para guardar j ensanchar las fronteras de esa 
patria qne buscamos, para ese perpètuo peregrino de feticidad 
y de justicia que se Uama el gènero humano. 



^ m -^ 



vr. 

Et l'EtlGIiO POR PARTP DE «UROPA. 

Necesario es decirlo: el peli^ro cxiste y boy ameaaza. 

dCaàl es la parte de la- Europa y cuàl la de America en e|e 
peligro? 

La Europa es la fuerza y sorprende à la America en el mo- 
mento de la elaboracion^ cuando tantea, estudia, ensaya, las 
condiciones de su organizacion,. y nos amenaza ea el momento 
sagrado de la incubacion. 

La parte de la Europa en este peligro que nos amenàza, se 
refiere à los pueblos y gobiernos. 

Los pueblos abdican. Unos mantienen su libertad comò la 
Inglaterra, pero abdican la justicia cuando se Irata del extratìo, 
Otros abdican su lìbertad y reniegan la justicia para propios y 
extratìos : es la Francia, es la Busia, es el Austria, es la 
Prusia. \if^ 

Los pueblos abatidos para armarse de justicia, y soberbios 
para arrebatarla al débil. 

Los pueblos, bumildes corno 8Ìervos,'y degradados comò Ven- 
cidos, convertidos en instrumentos de las ambiciones de familias 
ó de castas. 

Los pueblos escépticos^ carcomidos por el industrialismo, 
paraliticos por laindiferencia, fatigados del triunfo del mal, vuel- 
sus espaldas al ideal, al amor, al deber, al heroismo, ù, la jus- 
ticia, para saludar al sol del oro, que parece ser el idolo de la 
Tieja Europa. 

Los gobiernos han saludado à esa divinidad y la pcesentan à 
laadoracion de sus pueblos» 

Los gobiernos continùan recorriendo las trefl faoes de su 
trìàngido infernali la fiierza bputa, el maquiavelismo, el jesui- 
tismo. La fuerza bruta conira el leon de Hungria, el maquia- 
veUsmo contra la mistlcA Poloiftiav el gesuitismo coatra Italia» 7 
la fuerza y el maquiareUsmo^ y jesuùismo conjarados' con triple 
sello satànico, contra la Franoia republioana, 6 mas bien, con- 
tra la Bepàblica francesa.. 

Los pueblos fatigadoa de spettar y^ llenos de deeepciones^ 



p^ocfaèidìis per lai utopias de d'emagogos, 6 por revelaciones 
aniiBoiadaér de an noe va dagma 6 religio o; utoptaa contratlhN 
loriaa j despótica», coma el ftirrierismo, San Simobismo, eomu^ 
Diamo;— reyelaciones imposibles de nuevos dogmaa ó de Dueva 
religion, porque no hay dogma niieTo ni nueva religìon, sino el 
dogma eterno de lajusticia 7 la religion de caridad, los pue- 
bloSf decimos, han caido en el letargo. De aqui ha resultado una 
alianza tàcita entre el tirano que se apoya en la yieja iglesia, j 
el pueblo que solo pide paz jriqueza, que viene àser el panem 
eteiretnses^ de ló8 puebloa romanos de la decadencia. 

AJ^ora, pueMos decrépitos, odian la Repùblica, porque la Re-* 
publica es eafuerzo 7 recriminacion para traidores; gobi^nos 
tirteieos de pueblos decrépitos, detestan la RepAblica, porque 
su nombre salo es acusacioo, reprimenda y amenaza. 

Y esos gobiernofl que siembrau bancarrota, necesltan una cor- 
riente inagotablede riquezas: 

Y esos pueblos que pideo pan j juegpt^ necesitan que sua 
gobiernos naantengau el circo repleto de gladiadores, de fieras 
y^deproductoS'de todoslos climas. De aqui 1à necesidad de 
expedicionar é Asia, Africa y America. 

Si 4 osto se agrega la circunatancia feliz de ver i nuestra 
berroana major coraprometida en una guerra para borrar U 
esclavatura, entouces el momento ha llegado de piantar la bau- 
derade la Francia en Méjico. 

Bajo otro aspecto, los tiranos del vi^o mundo no pueden au- 
mentar sua fronteras; por lo cual es necesario civiUzar al otro 
lado del occeano. 

CttH/fzar el nuevo mundo!— manfgfioa empresa, roisiou cris- 
tiana, caridad imperiai. 

Para civilizar es necesario coloi^zar, y para colonizar, con- 
quistar. La presa es grande. Dividamos la herencia. Hay 
para Espafia las Antilllis; para Inglaterra la zon^ del Amazonas, 
el Vert, donde haya bastante algodon y alcobol, y Buenos Aires 
por sua lanas y cueros; para el Austria que agoniza, una prò* 
roesaj para la Francia, Méjico y el Uruguay. Despues Teretoos 
lo que deba hacerse con nuestra vanguardia del Brasil y Pa- 
raguay. 

Magnffioo banquete de la Santa-Alianza I — Garibaldi, Kossuth, 
cuidado con turbar la fiesta. Dejad A los Americanos que hùgan 
dèrechuf los vet^das y «planen los caminoa de las hnestes invaso** 



— J88 — 

ras. T Tosotros baìtres de Baylen, 4e I«eipii£j^, 4» yfji'^tlQ^i 
no tengais & dispotar la pressa de cadàtéres.a} .^arandic^ df^ ;U 
Defensa, y al Condor de Maypu j de Ajacucho» / , ; ;. v : 



••••..•• . . vir. . ,• 

i;l peucrq poh partb de america.. 

Ya en un tiempo, un saltimbanque de Colombia, conocido con 
el nombre de Flores, dictador expulsado del Ecuador^ ftié A 
Europa A pedir soldados para restablecer. el órden j civilizar un 
poco las legiónes del Guayàs y del Napo. — Obtuvo. soldados, 
armas, buques y dinero ett Espafla, proteccion de la Inglaterra^ 
y simpatias de LuisFeiipe. Chfle^desbarató esas maniobras. 

Ya antes, Santa-Cniz. habiendo alpanzado el Protectorado 
sangriento de la Confederacion Perù-Boliviana levantada sobre 
el patibulo de Salaverry y compafieros, nombrado gran^ (que 
sé yo) de la legìon de honor de Francia, tramaba, en armonia 
con Luis Felipe, un pian de imperio quichua é aymaré, restido 
à la ùltima modude Paris^ con guante bianco, -Un brillante ejér- 
cito que Uegó al nùmero de veinte mìl soldados y la descarada 
proteccion de la Francia, garantian el éxito. 

Chile intervino y à pesar de/Luis Felipe y de sus buques, A 
pesar de aquel ejército orgulloso con sus victorias, y à pesar 
de la civilizacion de Santa Cruz y de su corte, sepolto t ese em- 
brion de Imperio en la sempiterna tumba de Yunga/. 

Ya antes, y cuando aun no se habia terminado la guerra de 
la Independencia, Belgrano, Sarratea y Rivadavk», abrian ne- 
gociaciones para monarquizar làs regìones del Piata. Antes de 
Ayacucho, y estando San Martin en el Perù, cuando la guerra 
de la Independencia establecia una solidaridad sagrada entre 
todos los pueblós y gobiernos de America, aqui en Buenos 
Aires y siendo ministro Bivadavia, se abrian negociaciones con 
laEspafia, con el objeto de establecer la monarquia, (1) y aun 

(i) Entre las graves faltas eometidas por San Martin en el Perii, una de ellas 
fùè la de querer monarquizar la America y en ^special el Perii. Las cele- 
bres negociaciones de Punchanca en i831, y la rois^on confiada a Garda del 
Rio y Paroissen, lon docamentos que no admiten discusion. El que se consagre 
al estudio 6 anàlisis de la historia de la Independencia, y someta los acdnteei^ 
roientosÀ an'exlimènfi(ósoficD»descubrir& lodo el mai qoó net hicieron los 



- m ^ 

^ |)t'()^s6 & h Mia Vòtftr 20 tnilfonei» para ouxilitti^ d {TaMMo 
con^tliaèional de Espafia/ .:)>:» 

Ya 'etìlHélieo, Itui^bide habia hécbb ef eb^aybdei èìh sangrten- 
to' imperio-,' pero expdlsado y faera de la ley; Tolvió para pagar 
ton sa cabeta eaa oorotia que bmeaba. ' .• i 

Ya, durante la dictadura de Bosas, sus enemigos- polfticoti 
atrajeron las naves de Francia 7 de Inglaterra para intervenir 
contra el tirano, 7 poco despuea, hicieron flamear en Monte- 
Caseroslas banderas del imperio del Brasil. 

Ahorapoco vemosa laEspafia apoderarse de Santo Domingo, 
tambien encubierto el atentado, bajo pretexto (te llamamiento 7 
T0t«icioa por la Espafia. Solo el gobierno del Perù, que sep»- 
mos, protestò corno buen americano. 

Y ùltimamente, traidores mejjcanos de la escuela de las Tif- 
Uerias, han estado preparando la invasion de su patria 7 ce- 
bando los oidos del perjuro^ eon la idea de la monarqufa para 
civilizar a Méjico. 

He ahi los bechos exteriores, ostensibles que no olvidan las 
cortes europeas 7 que saben invocar a su tiempo. — Nos llaman, 
dicen. 

Los americanos no saben, no pueden gobernarse. Esterilizan 
las riquezas de su suelo. La anarquia 7 el despotismo los su- 
roerjen cada dia mas en la barbarie. Desiertos, valles, prò* 
ducciones de todos los climas, riquezas de todo metal, puertos 
7 costas 7rios navegables quebaflan todas las bellezas de un con- 
tinente 7 que pueden conducir à nuestras cafioneras basta el co- 
razon de America; territorios para todo imperio para toda mo- 
narquia^ para todo principe, lacaj o ó pretendiente; — inviernos 
sin frio, extension para repartir feudos a los ejércitos' de los 
nuevos franco-godos; — desahogo de nuestras poblaciones re- 
pietas^ ocupacion A nuestros ejércitos; — distraccion d nuestros 
pueblos compensàndolos de nuestro despotismo con las Repùbli- 
cas distribuidas en nuevas encomiendas; indemnizacion de nues. 
trosgastos, 7 sobretodo, satisfaccion al inmenso tmego denaes- 
tra caridad cristiana, con la civilizacion de esos bàrbaros: d Amé- 

fica! él atefatado va encubierto con el jesuitismo de la libertad . 

\ 

grandes candillos al Wamos con et brillo de las glorias militares, el gérmen de 
sistemas dwolalistas, oéspoticos y mujf ajenosde lademocracia^origeasia dada, 
muy principal de la situacion, por la cual ha pasado el continente dc^pues de la 
IiidqModaDcia. 

(N. deE.) 



fM« T^iQpfl Atecer «mees^ fpabl<9s eìifan libramtate jjs dirimi 
deGobierno. Los yamos A libertar de sfi ì^dependenpia jF:49 
•su soberai^ para que seaa iBdepcpa^ien^s j sofaferim^I ¥ si 
-DO se iiO8«r00^ «i jaqo pod^ofiot eDgaAar^ «omos lafaemj^^k 
nadie tenemos qae dar ouenta de ouf^stra «iMi^ii eivili^ora: 



{ I .'. ./ 



..:. vq .:. 



SEGUNDA PARTE 



vili. 



LAS GAtSAS DEL PELIGBO, T BL CHAALATAHISMO DSL 
PROGRESO. 

Una causa peligra por tres razones: ù por la debilidad fifilca, 
d por laincapacidad intelectoal, ó por laprÌTacion del elemento 
moral, corno principio y corno alma de los hombres que deben 
sostenerlo: Es decir,— justicia del principio, — irirtud del de- 
fensor. 

La cansa mas justa puede perdef se, si algan error de c&lciilo ó 
nnestùpidoó miseràbie la dirije. 

La causa mas justa puede perderse, si los que son llamadosà 
sostenerla, no sienten el impulso moral del deber, y ceden al 
deber, 7 ceden al egoismo, indolencia ó cobardfa, traicionando 
sea el gefe, sean los subalternos, sean los pueblos. La causa 
mas justa puede perderse, si sus campeones representan tal 
inferioridad numèrica, defnerza, de disciplina, de organizacion 
7 de armamento que hagan là Victoria Jmposible, pero el sacri- 
fido obligatorio. 

,iQoé cattsamasjusta que lade Huogriaen 1848, 7 sucnhibe 
por la traieion ! 

I Qué cansa mas justa que lo de. la Polonia !r-^7 sucumbe bnjb 
«1 peso exorbitante de la snperioridad de fnerza bruta! 

{Qué causa mas justa que la de laBepAblica francesa en f848! 

j^ucumbepor la incapaeidadde voAmeMmrs socialista— dema- 

(«ogos, por laincapacidad parano deseubrir la pei^fidia, y-ttltt- 

mamente por la traieion à la Repùblica Romana- que prepara la 

traieion del 2 de Dìciembre. 

Sii es necesario no olridar que la justicia p«Qed64^.Tendda, 
7 no ser corno esos doctrìnarios, eléctricos 6 4tia«faitaae&( del 



- iw - 

progreso, qne se imaginan ó dicen para no bacer nada, que la 
jasticia ha de trionfar por si misma. 

Y en boca de ellos, en efecto, siempre trionfa la.jasticia, por- 
que para ellos la justicia es el éxito. ^ ^rianfa fioma , es la 
eivilizacion quien tnunfar ^ ' 

Trianfan los bàrbaros contra Benna, cae el mundo en la barba- 
rie, nacelafeudalidad, seliace noclieen la historia: Es la ei- 
vilizacion que se renueva. Triunfa el catolicismo, la inquisicion 
se liaceinstitucionsantay consagoada por los papas y monarcas: 
£s la eivilizacion 7 caridad. Trionfala monarqnla dcTorando 
fueros, Vida provinciale municipal, popolar, decapitando clases, 
abolietido institucioncs vitales, centralizando, uoitàrizando, de- 
Torando libertades, riquezas, la sangre 7 sodor de los poeblos ; 
7 se proclama poder divino por boca de Fabio 7 de Bossoet. 
Es k eivilizacion, es la onldad. 

Viene la revolocipn à negar esos principios 7 à derribar esos 
hechos é instituciones consagradas, — 7 algunos, aonqoe no 
todos, dicèn, es la justicia. 

A esa escuela pertenecen casi todos loshistoriadores de Fran- 
cia, esceptuando gloriosamente nuestros ilustres maestros, Mj^- 
chelet jr Quinet. Pertenecen à ella todos los filósofos pantbeis- 
tas, los sectarios de Schelling, de Hegel en Alemania, los Coi)- 
sin, Guizot 7 ^zi/^i 92/an^t en Francia; ùltimamente losPelletan, « \ 

7 enEspafia corno imitador de imitadores, los Castelar 7 tor- 
ba multa. 

Y tambien en America, el mal habia penctrado. 
Asi corno los poetas imitaron, plagiaron 6 dinamizaron à Es- 

proQceda 7 algun otro que habian imitado ó dinamizado A B7- 
ron^ asl taoìbien log débiles cerebros de là joventud, qoe po' 
dian haber recojido los écos de la epope7a de; la Independen- 
cia, seconjoraron para llorar 7 para cantar ìàdesesperacion! — Y 
los escritores americanos del progreso, se ponen à legitimar 
tambien todos los hechos. 

Yolviendo & noestro asonto, éxaminemos las caosas qne por 
parte de la America la ponen en peligro. Hemos dicho qu^e 
poeden ser tres: 

Caosa fisica. 

Causa intelectaaK 

Cauattonìl 






— 193 — 

La causa fisica cs la debilidad, ó desproporcìon iacalculablc 
de fuerza. 

Lacausaiotelectualesla torpcza que no sabe uoir, asociar, 
dirigir, aumeutar lag faerzasfisicas» morales é intelectuales de 
los pueblos, pura hacerlesconverjer al punto, alobjeto decisivo, 
— y el error en la concepcion óaplicacion delos^prìncipios. 

La causa moral consta do dos elementos: la justìcia del prin- 
cipio, j la virtud del defensor. 

Lajusticia del principio està probada. 

Queda tansolo la virtud del defensor. 

La causa fìsica es la inferioridad de fuerza; ^ 

La causa inteleclual es torpeza ó error; 

La causa raoral cs la corrupcion del móvil y motor de las acciò- 
nes. ó elep^oismoja pasion, el vicio y vilipendio autorizados 
porel ejemplo del que manda, y lapasividad social del qi^eobe- 
dece. 

IX. 

CAUSA FÌSICA — Ó DEBILIDAD DE LA AMÉHIGA. 

Estastres causasse combinan, y àveceses difìcii asignar una 
sola esclusivamente en la produccion de ui^ fenòmeno. Tal es 
lasolidaridad del organismo en el individuo, enlos pueblos, en 
la historia. Una causa intelectual, un error, puede producir debi- 
lidad fisica y lomismo sucede con las causas morales. Asf corno 
encicrtas enfermedades el debilitamiento fisiològico del orga-' 
nismo haceaparecer ù. la inteligencia perturbada, asi un error en 
el conocimiento de la causa delmal, ó enla aplicacion del reme- 
dio, producenladebilidad fisica ò la muerte. Asi tambien el en- 
tusiasmo, el amor,[eI patriotismo, iluminan la inteligencia y mal- 
tiplican las fuerzas, — y el egoismo, la indolencia ó cobardia, apa- 
gan la inteligencia, y enervan el fisico para las empresas varo- 
niles. 

Hay pues una gran solidaridad en las tres causas enunciadas, 
pero las separareraos para facilitar el anàlisis : , 

1* — Debilidad fisica 6 notable inferioridad de fuerza. La po- 
blacion americana aparece en el continente corno nàufragos en 
el Oceano, adparent tari ìiauies in gurgite vasto. 



— 194 — 

En una superficie de tres millones y ochocientos kilómetros 
cuadrados (ósea 950,000 leguas) vive esparcido un nùmero de 
habitantes con poca diferencia corno el de Francia, que solo ocu- 
pa una snperficie de quinientos cuarenta 7 dos mil kilómetros 
cuadrados. Greemos que la poblacion de Francia se acerca boy 
dia con la Sabojra> Ifiza, Argelia, 4 cuarenta millones de habi- 
tantes. 

Bouillet calcula la poblacion de toda la America en treinta 7 
ocbo millones, compuesta de — 

14,000,000 Europeos. 
10,090,000 Indigenas. 
7,400,000 Kegros. 
7,000,000 Mestizos. 
Befiriéndonos por ahora d la America latina, asignamos negun 
los datos imperfectos que poseemos : 

7,000,000 a Méjico. 
1,300,000 à la America del Centro. 
1,400,000 A la Nueva Granada. 
1,000,000 A Venezuela. 

800,000 al Ecuador. 
2,500,000 al Perù. 
1,300,000 à Bolivia. 
1,500,000 àChile. 
1 ,000,000 à la Bepùblica Argentina. 

300,000 à la Bepùblica Orientai del Urugua7. (1) 

Hacemos abstraccion del Paragua7 7 del Brasil, porque no 
los creemos dignos de entrar en la Ifnea de batalla. 

Suma: 18,100,000, y si se quiere, atendida la deficencia de 
los censofl, sea diez 7 nuere millones de habitantes. 

Desde Méjico à Ghile I — adparent rari nautes. 

De modo que por grande que fuese el esfuerza de una pobla- 
cion tan esparcida, dificiles en un momento dado, presentar 
en el punto atacado, la aglomeracion de fu'erzas necesarias pa- 
ra hacer frente à un enemigo que tiene la facilitad de escoger 

(i) Rectificamos la anterior estadlstica por considerarla imperfeda— Méji- 
eo . . 7,000,()lDN[>— Centro America . . 2,000,000— Nueva Granada . . 2,500,000— 
Venezuela. .1,000,000 — Ecuador. .800.000 — Peni. .2,500,000 - Bolivia. . 
ì ,300,000— Chiìe . . 1 ,800,000— RcpOblica Argentina . A ,200,000— ReptìWica 
OrienUl.. 350,000. (N. d. E.) 



— 195 — 

su hora, designar su punto de ataque, y lo que es mas de con- 
centrar sus fuer^as. 

2* — Tau reducida pobIacìon> à tan grandes dìstancias esparci- 
das, origina la separacion, el aìslamiento, la dificultad de comu- 
nicarse, de cambiar sus ideas y produetos. Esto retarda el des- 
arroUo de la inteligencia y de la riqueza, sino lo paralizan. 

3' — La buena situacion geogràfica en las costas,de los prìnci- 
pales centros de poblacion, de mejora j de riqueza es otro peli- 
grò. Excelente situacion para la paz, para el estada normal, 
pero fAcil presa de los grandes salteadores con escuadras. Ca- 
racas. La Guayra, Maracaibo, Santa Marta, Cartagena, Panama, 
Guyaquil, Lima y Callao, La Serena, Yalparaiso, Talcahuano, 
Ghiloe, Montevideo, Buenos Aires, los costas del Uruguay y 
Paranà, que forma puede decirse la cintura marftima de la Ame- 
rica del Sur y que^son los principales centros de poblacion y de 
poder, estAn à la merced de un golpe de mano. 

Tierra adentro, en America, si esceptuamos à Méjico, Bogotà 
y alguna ciudad de Bolivia^ es en general lo mas atrazado, es 
el desierto, la barbarie, ci eaplritu locai, la aidea, la pasion 
del yillorio entre los que se Uaman civilizados, y los instiutos 
de la tribù entre los bàrbaros ó poblacions aómadas, de Pata- 
gonia, del Chaco, del centro de America entre el Perù, Bolivia y 
el Brasil, las orillas del Amazonas, del Napo y del Orinoco. 

Reasumiendo, podemos decir, que la causa fisica de la debi- 
lidad de la America es la grandeza del espacio y lo diminuto 
de la poblacion, sembrada, separada, aislada. El esparcimien- 
to debilita, la separacion aisla, el aislamento empequeftece: Dis- 
miaucion de poder, de riqueza, de adelanto. 

Tales son las causas fisicas mas estables del mal. Jio pode- 
mos sefialar otras, sin entrar en la categoria de las causas in- 
telectuales ó morales. Hay un consueto, y es que no son radi- 
cales ni necésarias. Cincuenta afios de paz cambiarian la faz 
geogràfica y estratégica de America. 

X. 

CAUSA IlfTELEGTUAL DE LA BEBILIDAD DE AMERICA, 
Ó EL ERROR. 

La causa intelectual del jnal es el error. Como se produce 
el error? cuestion filosofica que aqui no podemos sino indicar. 



— 196 — 

EI error es la vision incompleta de la inteligencia. iCómo se 
predace esa vision incompleta? Paeden darse mochas contes- 
taciones, pero solo indicaremos las principales 7 que à juicio 
Duestrosonlas esenciales. 

La ìnteligencia es la facnltad de ver con conciencia loshechos, 
las lejes de los hechos, la causa de los hechos. 

Un hecho es afirmado : EI sol alambra. No haj error, ni 
posibilidad de er^'or: es la afirmacìon del hecho. Pnedo afir- 
mar aan mas 7 decir : los sentidos me dicen^ qae el sol gira al 
rededor de la tierra, 7 no miento, tal es la apariencia del fenò- 
meno ò del hecho; — pero si digo: el sol debe girar ai rededor 
de la tierra, 7a en esale7 indncida que establezco Yà el error. 

iPÒT qué? 

Otro hecho ha sido afirmado, 7 es la medida de la distancia 
de la tierra al sol; se ha'calcaladosu Yolumen,sltpeso; se han des- 
cabierto otrosastros que giran al rededor de órbitas CU70 centro 
es el sol. Se ha visto que es imposible que esa masa describa 
la inmensa elipsis en el espacio de 24 horas; 7 QS^YmpoHble que 
la Ìnteligencia induce, 7 que a priori la razon deduce, contradi- 
ce 7 niega la simple afirmacion del hecho sensible. ^Qué hacer 
ante la negacion de la razon 7 la afirmacion de los sentidos? — 
^Sedirà que la razon ceda al sentido, ó que la vision del ojo, 
acepte la vision del espiritu? La humnnidad unànime en todo 
tiempo 7 lugar, afirma la vision del sentido. La razon de uno 
solo afirma la vision del espiritu : Y la razon de uno solo fija 
al sol en sn centro atractivo 7 hace girar la ìnteligencia de to- 
dos los hombres à despecho de Io que ven, al rededor de su 
coucepcion 7 demostracion sublimes. — La vision racional de uao 
solo, vale pues mas, que la vision sensible de la multitud que no 
piensa. 

Y haciendo girar la tierra sobre sus ejes, el hecho queda cs- 
plicado. Ko es el firmamento que ha girado para ser pasadoen 
revìsta por un gusano de la tierra; Es la tierra que se tnueve A 
despecho de Moisés 7 de 1^ infalible iglesia. No es el hori- 
zonte que gira al rededor del hombre, es el hombre que dà nna 
media vuelta sobre si 7 recorre el horizonte. 

^Qué consecuencia deducimos? 

Si nos atenemos ù la filosofia de Platon, podemos decir: la 
causa del error es el olvido. Al afirmar por la vision de los 
icotidos^ ó por la apariencia sensible, qne el soles el que gira^ 



— 197 — 

vlì^idamos que no puede recorrer esadistanciaen 24 lioras. Pe- 
ro el olvido^ supone conocimiento anterior. Asi es. Segun 
Platon, poseemoslos conocimientosen gérmen, y laenseOnnza 
es tan solo desarrollo, trabajo de parlerà para hacer aluinbrar la 
humanidad. Pero haciendo abstraccìon de ]a opinion de Pla- 
ton, sostenemos que el oìvido de algun elemento necesario que 
entra en la concepcion de la verdad, es la causa de casi todos 
nuestros errores. 

Ejemplo: ^Cuàl esel errordel anarquista debuena fé? el oìvido 
de la necesidad del órden. iGatA es el error del absolutista? el 
oìvido del derecho de libertad en todos. iCdàl el error del pan- 
theista? el oìvido de la personalidad libre. ^Cudl el error del 
católico? el oìvido de la jnsticia, porque los dogmas del pecado 
originai, penas eternas, etc. etc. desaparecen ante la concepcion 
de la justicia. Penas eternasi mal eterno! Blasfemia! — cas- 
^'nO y pecado sin culpa, ni conocimiento, — atrocidad! 

Pero queda aun por establecer la razon de la razon^ sobre la 
aprecìacion de los sentidos que trasmiten, y de la inteligencia 
que recibe. 

La causa, por que la razon es el tribunal supremo inapelablc, 
consiste en que la razon es la facultad que yé, concibe, afirma lo 
necesario y absoluto. Y cuando lo necesario habla, lo aparen- 
te calla; cuando lo absoluto afirma lo relativo tiembla: Y comò 
ya nos hemos extendido demasiado en este episodio metafisico, 
aclararemos con un ejemplo la autocràcia de la razon: 

El ser iufinito es eterno, idéntico, inaumentable, indisminui- 
ble, invariable en suinfinidad absoluta. Proposicion absoluta y 
necesaria que afirma la razon. 

La creacion ha salido de la nada. Proposicion negativa que 
la razon califica de absurda^ porque la nada es la negacion infe- 
cunda, y solo.el ser es la afirmacion creadora. Crear de la na- 
da^ significa aumentacion del ser infinito. 

La ley que determina el órden de la creacion, es etema, — 
porque si la ley variase, la verdad que es expresion de la eterni- 
nidad de la ley, no exisUria, y porque si la ley, es decir, la 
forma tipica y eterna de las cosas variase, Dios variarla^ y un 
Dios variable seria comò si no existiese. El lodo es mayor que 
la parle^ no hatj efecto sin causa^ la linea recta es el eamino mas 
corto, enuna palabra el axioma, cs eterno é invariable, Dios 
no lo puede cambiar. El milagro es un absurdo. 



— 198 — 

El absurdo es pues, en ùltimo anàlisis, el resultado del error, 
y lodo error conduce à él. El absordo supone contradiccion. 
La contradiccion radicai de las cosas, es el criterio mas segare, 
para conocer la verdad ó falsedad de an principio. 

Volvamos ahora à nuestro asunto, y examìnemos los errores 
que causan la debilidad de America. 

1.® — Bajoel aspecto de la inteligencia solamente, el hom- 
bre ó pueblo masfuerte, es el que vive con major verdad y con 
menor error. Grecia, la m^spequefla nacionde laantigiiedad, por 
solo poseer y practicar el principio de la personalìdad, y de la 
Kepùblica, faé mas*faerte y fecunda que lodo el Oriente, conaos 
imperios colosales. 

Yeamos cualès son los errores dela America, porqaecionocién- 
dolos; estamos enei camino de la verdad que es el itinerario de 
la fiierza. 

El error puede ser filosofico, relijioso, politico, moral, cienti* 
fico, econòmico y administrativo. 

No pretendemos agotar la materia, pues seria objeto de una 
obra especial y de conocimientos qne no poseemos, pero si indi* 
car los errores fundamentales que à nuestro juicio parali-' 
zan, combaten 6 retardan, el advenimiento de la uaiversal jus- 
ticia. 



XII. 



EL EBR3R, — Ò GOIfTRADIGGION EN QUE VIVE LA AMERICA. 

«( Libertad y catolicismo, sondospalabns 
que radicalmente se excluyen. » 

(Lahenhais.) 

La religion imperante en la America del Sur es el catoli- 
cismo. 

El principio politico de America es la Repùblica. 

iHay armonia entro el dogma y el principio? 

lEs verdadero el dogma, es verdadero el principio? 

Nosotros ponemos la verdad del principio, yen este momento 
no discutimos con el que Io niegue. 

Siendoel principio verdadero, tiene que serdeduccion legfti- 
ma de un dogma verdadero. 



— 199 — 

^Paede deducirse lógicamenle el principio republicano dei 
dogma católico? — Imposible. — Luego el dogma no es verda- 
dero. 

^Puede nno^ partiendo del principio republicano, ioducir el 
dogma católico? — Imposible. 

La lògica deduccion politica del catolicismo es la Teocracia: el 
Papado. 

La lògica induccion dogmàtica del principio Republicano es 

el RAGIOIf ALISMO. 

BadoQalismo 7 catolicismo se excluyen. £1 catolicismo ana- 
tematiza alracionalismo, yeste aniquila al catolicismo. 

Es la contradiccion. Un mundo en la contradiccion se des- 
truye^ se enerva, sino suprime uno delos contrarios. La salva- 
cion està à ese precio. 

To respeto al católico sincero. No discuto sus dogmas por 
ahora, pero el católico sincero debe negar mi derecho al pensa- 
miento libre, niega lasoberania de la razon, sometela razon 4 la 
aotóridad de la iglesia, — y yo no puedo ser soberano de mi mismo, 
ciudadano libre^ hombre independiente, sufriendo el capitis* 
dimnutio^l^ decapitacion de mipersonalidad, cuya substancia y 
esenciaes la razon, la libre razon, la jubtamedidade luz conscien*- 
te que he recibido directamente* del Eterno. 

La creencia católica se apoya en el milagro, el milagro es so 
punto de partida, el milagro es sa prueba. Sin milagro no hay 
CATOLICISMO.— -Proposicion que equivale à està otra: sii? absub- 

no no HAY CATOLICISMO. 

La religion católica impone el milagro. ^ 

La fé en el milagro esla condicion de la salvacion;-^lo que 
equivale & decir: la creencia en el absurdo, ^ féen elabsurdo, ' 
es la condicion fundamental para salvarse. 

^T qué significa la imposicion autoritaria de la fé ciega, del'mi- 
lagro y del absurdo? Significa que no debemos dar fé & la 
razon independiente, que debemos creer lo contrario A la 
razon. 

T un mundo educado en ese absurdo, ^qué puede producir? El 
fanatismo estùpido y perseguidor, ó la duda absoluta, ó la contra- 
diccion radicai. 

El catolicismo destruyendo la autoridad de la razon, desqui- 
ciandolainteligencia para convertir al hombre uenbastonenma- 
no8d$un viejo », comò lo dice y pretendió ejecutar Ignacio de 



— 200 — 

Loyola, despoja al hornbre de la soberania de s( mismo^ miua sa 
personalidad, y lo entrega ncomo un cadàver» al quc quiera do- 
minarlo. Fundad Bepùbiicas, dadme Repùblicanos con semejan- 
te educacion, 

^Con quién luchan? ^Con quién han tenido que lachar las Be^ 
ptìblicas? — Con la religion eatólica y su fanatismo enseflado, — 
con la iglesia infalible que es insaciable de poder j de rentas, 
con el despotismo politico apoyado en todas partes en la reli- 
gion comò dogma, en la iglesia, comò autoridad, en el clero y 
frailerio comò fuerza, y en la ignorancia de las masas, cnyo fana- 
tismo se explota: el retrato de Rosas en el tempio cató- 
lieo ! 

iCuales han sido los progresos de las Beptìblicas? 

Arrancar poco ù. poco ù la iglesia los fragmentos del territo- 
rio que poscia. Libertad de cultos, matrimonios mixtos, aboli- 
cion de la censura, libertad de la prensa, institucion del patro- 
nato^ abolìcion de los votos pe^pétuos^ instituciones filosóficas 
de ensefianza, libertad de enseùanza (que el católico suprime 
en donde impera, y quepide y proclama en donde es dominado). 

En Chile, en el Perù, en Roma, en Ndpoles en Austria, 

pide el católico éi exclusivismo, ó el dominio de la ensefianza 
eatólica, el derecho de censura sobre Ics libros, nombramiento 
de profesores etc. — y en ilusia, en Polonia, en IVrqnia, en In- 
glaterra, en Estados-Unidos> pide, invoca y grita con hipocre- 
sia satànica, el derecho à la libertad de la enseiìanza. 

i Cuàl ha sido la suertc de las Bepùblicas que se han afer- 
rado al catolicismo? La muerte: Venecia, Florencia. . . . . .etc, 

Paraguay etc. 

^Cuàl ha sido el^rincipio de vìda de las Bepùblicas católicas 
de Italia? Et terror^ uos lo prueba Edgar-Quinet, y lo citamos, 
porque no se puede hablar de Italia sin citarlor 

i Como han prosperado las naciones católicas ? — Negando, el 
catolicismo. 

Lo mas libre, lo masfuerte, lo mas espléndido, lo masade- 
lantado que posee la tierra, son las naciones que se han sepa- 
rado del catolicismo : La Alemania, la Uolanda, la Scandinfi-. 
via, la Suiza, la Inglaterra, los Estados-Unidos. 

l Como se regeueran los pueblos sentados d la sombra de la 
mucrie^ que es Roma ? 






— 201 — 

Megaodb à Bom», bnsoaiido la his que nò Ilega é Ips catacom- 
bas de la libertad. 

i Còrno ha adelantado la ciencia ? Ofréciendo su eontingeiite 
de màrkires à la Iglesia. 

'^ i Como ha adelantado el derecfao? — Negando el derecho canò- 
nico 7 la penalidad bàrbara de los códigos católicos. 

^Qoièn eneendió las hogneras de la inquisicio»,. legitimada 
por bonoso Cortes en Espaiìa, por el canónigo Pifiero en Buenos 
Aires ? 

La Iglesia catélica. 
' i Qni^n apagó esas hogneras que insiiltaron la frente de los 
Àndes en Héjico y Lima^ y las cumbres de los Apeninos, Piri- 
neos y de Sierra Nevada? — tsi filosofia! 

l Quién ha asentado el poder divino de los reyes ? Besde Pa- 
blo qne legitimó la ésclavitud, y Bossuet que proTocaba à ese 
monstruoso paYO real coronado que se llamaba Luis XIY, à 
ejercer su poder divino, basta Pio IX que llama al yerdugo de 
Polonia, en su carta al Arzobispo de Varsovia en 1862, nilustre 
tey de Polania^ìè ^quiéh? — el catolicismo! 

^ Quién ha abolido el tormento y la peoalidad bàrbara, y con- 
tinua aboliendo la pena de muerte?— La filosofia: — ^Quiéu ha 
fusilado por causas politicas en los Estados Pontificios? — El 
papa IX. 

i Quién ba abolido la ésolaTitud ? — La filosofia. 

lA quién pertenecian los tkltimos siervos en Francia? A la Igle- 
sia católicà. 

^En donde bay mas criminalidady corrupcionsegunla unilni- 
me estadistica de los gobiemos y de lósobservadoresPEn Boma, 
en Népoles, en Yiena, en lospai^es mas esenciulmente católi- 
cos'. 

El catolicismo ha legitìmado el atentado permanente contra eL 
derechò, ylos grandes crfmenes. las solemnes matanzas qneaun 
hacen estremecerla bistorta: La San Bartolomé fné aprobaday 
preparada por la Iglesia. Las exterminaciones de los Yadenses, 
Alfeingenses, Hnsistas, faei ou santifìcadas, y los étterminadores 
basta boy gloriflcados. 

^ Quién cnbrió de cadaveres suspendidps los bosques de los 
Paìses-BajoS; y quenió 20,000 herejes en la sola inqnisicion de 
Serilla? 

T quédiremos de la conquista de America? 

5 



M^ieo 5 PerA, dos imperiod «éntregados & las ^lanas, "con 
fios templos, sos libros^ j aiin sos habitantes én'^fa {Nfrtè. 

Cesea piiesde taeiitir é sa pnssdo, é id histbria, t sa edepcia 
lògica, que es la intolerancia, d su sabstaacia qne «a el abanrdb^ 
& su tebdenteià qde es el despottanko, é sua fàtales 7 uecéilaTios 
resultados que es el atraso, el f;inntismo. la i'ornipcioii, la mise- 
i^a y el tòrvilismo feroz de las masas eaibrtitecidas, para que 
strvan de terròr à los enem^s de su domiuacion despó- 
tica. 

El dogma, el principio, la historia^ los hechos, la Idgita jr la 
experiencia establecen que entre el catolicismo 7 la Repftbiica 
bay incompattbilidad radicai, esencial^ eontradietòfia. 

l Por qué, Uios de yerdad, no hemos de ver un dia, la lucha 
sincera de los hombres de creencias dpuestas. — ] Qué espectà- 
cttlo mas noble, que el del credente despiegando su bandera, 
todasu bandera, sin reiiceneia^ sin ìfsiriecion menta! ^ sin cobar- 
dia, 7 presentarla al soplo de todas las tampestades. — Peroel 
espectàculo del sofista, del jesuita, del hombre sin sinderidad 
para pensar, que tergiversa sas principios, que encubre las con- 
sècuencias de su dottrina, que niega ó disfraza los bechos que 
Io cendenan, que se cree autorizado por Ignacio de Loyola palti 
Uamar bianco lo que es negro ^(para mayor gloria de Diifsjn^ he 
ahi algo que se ascmeja ù la putrefaccion de la muerte. 

Creo en la sinceridad De-Malstre, el mas 'Alerte campeoa del 
catolicismo en los tiempos modernos^ que impone la teocracia 
comò gobierno, 7 al verdugo, comò primer ministro de un buéa 
principe. 

Creo en la sinceridad de Chateaubriand, que barnìzó el edifi- 
cio católico, con la miei de su estilo 7 de su brillante fantasia, 
7 que decia> oponiéndose à la existencia de las Bepùblicas del 
Sur : hay demasiado con una Rep'ùbHea en el mundo. ^ 

Creo en la sinceridadde Donoso Cortés> entonando un bimoo ' 
à la inquisicion 7 proponìeado el despotismo corno salvacioa 
de las sociedades» 

Creo en la sinceridad del condnigo Herrera en el Perù, ne*^ 
gando 7 escarneciendo à nombre del catolicìsaio, el dogma dfe 
la Soberania del Pueblo. 

Creo en la sinceridad de la Iglesia Peruana^ persJigui^ndo, tn 
mi persona, la libertad de cultosx]ue proclamaba ; -7 adoiiro d' 
Talor de un canónigo diputado que para opop^erse & ese.^erfcho 



— «03 — 

^yò, ^6dél6 tìto ac la tribittia : a Diùs è$ el prìtàet inMe- 
rante.ii ... 

^Èreo cu la tìnccridad del Arxobispo dfe $atftiago, oW^natido 
la delacfon f èl espiotiage en él seno de las familids, para dea- 
cnbrir las heregias, y delatat* A làs personal que no profe^aban 
la relìgiòn catdliea. 

Creo enfin, eti la sinceridad de Pio IX, entrando en Berna, 
tu pueblo atnado^ por la brecha abierta por el extrangero, y no 
jpndiénfdose fiosteìier en medio de su gre; sino con la escelta de 
los extrangeros, Uamar al Terdogp de Polonia, al dominador 
estrangero que la opritne^ m (lustre rey de Polonia.^ 

En fin, esto es claro, esto es siqcero, èsto es lògico; — ^e ve 
al enemigo cara à cara 7 sin distra;. 

l Pero, qoé decir del católìco que niega la autorìdad de la 
tazon, 7 dice que el catolicismo es liberal? — iQaé decir del 
catóiico que aflrma la infalibilidad de la Iglesia, la infalibilidad 
del Papa, 7 sostiene qu^ la razon es católica? iQaé pensar dei 
eatólico que escondesubandera, quereniega ó calla momentà- 
neamente 8US dogmas^ para Ho presentar sino una f az d^ su 
dottrina?— 2 Por què no acepton la responsabilidad 7 proclamao 
sinceramente et cuerpodesus dogmas, 7 principios? — ^Porqué 
norepiten las palabras de Pablo para fundar la democracia: 
Todo poder viene de Dios — e^clavos, obedeced d vuestros amos? 9 

^Porquéno decis, lo que creen ó piensan, respecto a la in- 
mensa ma7oria de la humanidad no católica, que nace 7 muere 
sin bautismo, 7 que por consiguiente, inclusive los uiAos recien 
nacidos, corno lo sosturo Bosuet, toda esa turba de millonesbu- 
manos en los siglòs 7 los siglos va à sufrir en los limbos, purga- 
torio, infierno, la, pena del pecado originai que han inventado? 
Ab! Sinceridad I cuando veamos poner tu noble pianta, sobre 
la bòca dèi sofista, entóndes, cr^7entes de todas religionesy 
éstarembs próximos & ajbrai^arnos 7 un^ficarnos eh la yii^ioa 4e 
la Terdad t-^Porque si el error separa, el interés^ las conaide- 
raciones egoistas de laposicion social, la hipoci^sfa, la cpbpr- 
dia, el soffisma, la iqdiferencia, el o4io. sectario, spn los prìn^i- 
pales obstdculQS 4 la itominacìon ilei espiritu 7 à la fr«tfxnidfi,àrde 
kBaltlià$. • 

^'Còmo convencer a los aspirantés à los empleos, de^rofeiM^ 
de Juez^.de mipistrO;, euviado, Gobernador ó Pr^sidenjte^ci^.fye- 
Aio Ae^tmu ììocredàd cafdlicà?' 



^Cói^ocoavenceral quevivedej^ r^ntf^ de lo$ cqn^^to^, 6 
maneja los fdndos de comanidades religiosas ? 

. iCóoìo conyencer, al ^ae necesitala^prQbacion.óde^l ìnfliijo, 
de Ja inÀa^ncia del clero, ódeì circulo *e^ gue viire^ pa^a adpi^ 
nistrar tal empresa, ó presidir tal.iastitucion de crédito ? 

^Cómo bonvencer, al qué vive de testainentos^ de f^ìb^ceaz- 
gos, de hereocias ó de leg^dos piadosos psjra el bi.en de^Ias 
animasi . 

. ^GómocQnyencer al quecréeqae peasar es abrìr la3' ][fuertas 
dqlinflerno? •• 

ÌCóraoconvenceral que educado en ^.U^rror dej fuego eter- 
no, tiembla al, solo contacto de la herejia ? . .\ . 

l Como convencer en fin, ai que .ve. su posicioa social compro- 
metida,. si^ poryenir sacrificaclo, su nombre.maldecido. su alma 
,excomu1gada,,su creenciaanatematizada^ su persona persegulda 
V calumniada?' Como? — Vedpues, la. c(ificuitad de h Victoria 
deliBÌluz. . 

^ là opinion, la sbciedad, y en particujar las mugeres^ la po-^ 
litica, la administracion, la iglesia, unidas y coi^uradas centra 
la Azon y libcrtacì; y la razon y libertad cada dia adelantando y 
Venciendo, he ahi el wt7fl(7ro / católicps; he ahi, la leyde la v.er- 
dad, racìonalistas ! 



' xin. 

i' - ' * .' ' 

CO^SECUSIf GIAS DE LA GOIVTRADlCaOII' l^^TAE £L PRIHCilPIO POLI-: 

TICG Y EL DOGMA RELIGIOSO. . 

Penetrando pués enta esencia substancial de la religion cató- 
lica se ve, cuando con sinceridad se juzga, cuando s^ apartan 
las concesiopes moménténeas; las transaciones falaces, qne bay 
contradicioti radicai eiitrela es:encia, la forma, y la pricUca del 
raeionàlismo republicanq. . ' 

Uncatóli(;o sincero, niega la autóridad y spberanla de la ra*-, 
zòn, qne es èl fpndame^to de la soberanla del pueblo. 
'' Un repnblicano sln'cjero, no puede creer enla iglesia qpe le 
ordenala obediencia ciqga, y le im|»oneJafé come condicion de 
Aifviicioii. '\ ^' ; '/ ''*'-'"'*;».'• /.]•.' '>x./-.:> 
'^tJn'demÒcratiìlò^ptiédé admitirlàeleccion de auri^ìa iw?!^ 



I 
I 

I 



abajo/'es decir el'ribnìbraqiiento de auloridadés, niagi^tràdds, 
porelpapii^'òpofel rey! ' *' ' ^' 

Un católico.sinc^rjo, ^o puede admitiv el nombrainlento '^eì 
papa y .de su corte por el pueblo, A la uaiversàlìd'ad.* 

^.I^a Bep,4bl^a, dieta leyes aphjre edqcacipa, m^tir|mouìoft^ reps-. 
Ù'os cfvicos^penaUdad, reatas,el^ccioneae^a; ^ . . . • » 

, )^ ^I^s^. l^icjL^ lejr.e^ en (XQ^nlapadic^on y gv^t^pA^ • uiva Jurif^T 

4iccionAparte, . . ., , , , • ' / . i : . -. i.; 

SoQ dosaotbridadea^éos {loderes, do6 cabeza^^ dos^petsona^i 

Hdade^, 4o8 faèfrzasy'tendéncittsopuebtas qnè seohoottn^ .com .. 

baten, paralizan, enervan 7 piK>Aiic)eiì eleseépficMma.aociaL < 

La Iglesiày elEslaào'T peder espirituàl y tetnporal sé Hatuàn. 

Dodsobetània^ehniédiode la dóberàtiia ihdlm&sible de tapa^frlà!^ 

Mcib de fealomon, no patìiendo arrtiònizai^tósideas. * ■ 

No bay sino anu verdad, una ley, unapalabi^a^ Uttaatitoridad.' 
Ola fGLEsiA— eiì Éstaùo. # •' ' i» • '' 

Elegid — pero DO juQtei^. Preferid, pero noconfundais. ' 
Gatólico sincero' t la soberanla y supremacia de la fèlfesial ' Y 

tiene razón lògica. ' . . •• ''' 

!RepttbIicanos:'Ia soberania de là razon én lodo bombrC, y solo' 

li sirprenidcfa social cn la politica. 
He ahi el dualismo personificado, vivo, éucarnado, hostfl/. 

eontradìctorio. 
iEn qué Bépublica de America, no vemos esa lucba, sdrda, 

ténaz,profuridrdelad dós autoridades^ ' ^ . : .. 

Y el catòlico tiene ^ué inclinarse à favor del Estado y nrf'jjìttèdè 
ser buen catóticò. ' - . 

i Puede fciaberniaycr divìsion; causa mas profonda' de 'anar- 
quia en las creencias, de demagogia en las masas explotadas, dcf 
despotismo en los gobi^f hò&f ^ 

^Puedekaber'mayoi- (iaMida de la (ìuda en la? creenoia^, "de 
debilidad para afirmar, de la enervaciottèecàrècté^és,'de faiu-^' 
dòléiicia éwotehrt,^dÌBÌ indìferentisnio religioso y polftìotì? '-''' 

T èàadudà; produce el'iofista. ' : h « : ; ^ 

Y esa enervacion produce la prostitociou de las coudencielsf/ * 
Yebaiijd^jen^ia, >éibd$feìhen'cia, orijfinàta iia'uerte deli ^ì|>iai- 

dad ifersoiiaMaabdìeacióDdelafirmeza.eneldereeho, èl d^^i 

preciodiskijuitòj' ytrTeiitrbtiizamieiito del islnismo! ' * ' ' '':^ 

Del Ai^mA èofel pébsaniieirtd, en Ih paliibraiy éù Ids étVoé'.' 



tet hombies dertro^en hoj Io qve a jer te^aptjH-Wi-rtniffm 
boy, lo qacf ayer afirmaron, — adoranhoy^ Ipqpe «yer maidici- 
fon. 

No hay ley^ qo bay religion, no bay antoridad: bay la adoia- 
Clou DEL ÉxiTO corno principio, elsenrilismo corno prActica, la 
adnlacion al poder corno palabra, y el sofisma corno instratnento. 

Gobierno, indiiridiioa, aociedad, se predpitan tras Io qne se 
imàginan ser la ntilidad del egoismo. — ¥ en esa carrera preci- 
pitada para llegar al empieo, para obtener inflnercias, para 
medrav pormecKo deb politica en los aegocioa, la carrapoion 
aumenta enrazen directa de la maaa de oro qne atrae^ y an ra^ 
zon inversa de la distaacia al poder. 

T entoo^es no bay patria, pero si partidos^ — ^y 90 bay par- 
tidos, paro ai compaflii^ rirales de comercio. La bolsa se trans* 
forma en tempio y foro. La bolsa se conTÌerle en el capitoti^* 
• dfi los pueblos perrertidos. 

T entonces, ay dg los Tencidos. — No bay deccio^es qne 
puedan darles elider. 

No bay magistrados que les adminiatreo jnsticia. 

No bay lejisladores qne puedan reformar la ley, p^r qva la - 
bsy del Tencedor es su roluntad^ sn interés, sn venganza, encu- 
bierto todo con la legalidad de laautoridad en ejercicio y el falso 
y aparente respectodelas format legales deformadmy trans forma" 
dot por la fals(a y el sofisma. 

T entonces se ré que todo es un juego, en qne el bonrado es 
bnrlado y perdido. El cindadano se aisla, se separa, abandona 
los comicios, y se eotrega àla.fatalidad ó se somete ipasar bajo 
las horeas'èaudinoiy de la compaflia de comercio Tenced,orat 

Y el espfritu pùblico sncambe. — iQné mayor pnerta A la in- 
tmionl 

Yéanse pneslos efectos de la contrcidj/^ion» 

Tdes son los efectos del error en que Yi?e la Aoiéviciu ^f^é 
iswyop* causa d^ debilii^d? 

Se creo qae laoposicipn de las id^as iastitnidi^ es easft W^%^> 
gara ó despreciable,— y es la caasn df la d^^fmooion de las 
soeifldffdB^, 

Va ideapreoiisMi la metafaiofi. Napo^e^ff l bacia ahrde da df s- 
piofllar 4 los fil<}s^o« 4 quienep Uf iQ9^a i4€i\fm P^i^Q die^pqoi* 
qne tocó la inesperada y eoparni^da ramitenaki M \% ^à^ 
mmia Ur^nlada por la filoppfl^i uff tf^es^p^a M barOm INnh- 



te, discfpalode Kant, pidi*i» ioforoMi, «a rmppért, taire «Mi 
q«e0lMtrizabaAlaAleniMia p«r medio de la jnnentodi der s«$ 
imiTersidades. 

UT, 

Sofisma 1 favor del ebbob, ò s^a trausacgioii jbsuìtiga pbo- 
pub8ta paba bbsolybr la gontbadicaob qub 
debilita ala amèbica. 

La Igleata^ el eatoliciamo, log catòlicos, tienen en America no 
la audacia, ni la ginceridad de principio: no se atraven, (esce* 
pto en Lima) a negarla verdad de la soberanfa dei pueblo j la 
BepAblica, — ni à proclamar segon la Idgica deduccton de su 
dogma, la antocracia de la Iglesia, la unidad absolata de so so- 
berania, j la supremacia de su autoridad. 

iNose atrerenl 

^Qué hacer?— pues ahi etU la filosofia, la rerolncion, la Be- 
pùblica, negando con sn espirita j los hechos la soberanfa j 
aun la verdad de su creencia. 

2Qué hacer? — Pues los gobiemos salen del pueblo, 7 son au- 
toridad, é intenrienen é institujen garantias centra la marche 
inTasora de la Iglesia. 
I iQué hacer!— Pues vemos cada dia estrecbarse la frontera, 7 

À su vez el Estado invadiendo, consus universidades sin clero « 
con sus Ie7es de matrimonios mintoa, con la tolerancia en onos 
pueblos, la libertad en otros 7 la separacion definitiva de la 
Iglesia 7 del Estado en Naeva-Granadal Yeamos lo que hìcie- 
ron,— 7 cual es el sofisma inventando, ia transaceion aceptada, 
para paliar la contradiccion 7 ganar tiempo. 

Ese sofisma se llama: la distingion de lo ESPiBfruAL t 

TEHPOBAL. 

En otros términos: La Iglesia t el Estado. 

Se fùndan en palabras atribuidas & Jesu-Cristo, que interro* 
gado maliciosamente sobre si se debia pagar el impuesto, con* 
testò: ^Dad al Cesar ^ lo que es del Cesar, y à Diùt lo que es 
de Dios.n 

Palabras bellas, verdaderas 7 profundas, que significan: pad 
al Cesar lo que destPU7a al Césair, 7 A Dios el amor 7 la pràc- 
tica de la justicia. Cesar es la usurpacion del derecho. 



<# 



— 2iS';— 

« 

tQoé delK) Air al ii8arpadoc?r^6qenni. 

Si se dice: Cesar es el simbolo de la aotoridad tempora], J 
Jesu-Cristo dijo, j quiso decir, qae le diésemos Io qae necesi- 
ta para sa existencia entonces esas palabras, segan el dogma 
de la soberania del pueblo, significan: lodo hombre es Gésar^ 
el pueblo esel Cesar, la Repùbìica 'es el Cesar; y uo podeis 
negaros d Yosotros mismos las coudicioues de Yi^estra existencia. 
Dad al pueblo lo que es del pueblo. La soberaafa es del 
pueblo, yes una é indivisible. No dividais, pues lo indÌTÌsible, 
no separeis Io indisoluble, no mutileìs lo completo. • 

Pero sea cual foere la interpretacion de esaspalabras, ellas no 
son dogma, — j si de su interpretacion se dedujese que bay uQa 
autoridad bumana infalible para sus creencias , y otra autoridad 
para la administracioa de sus negocios, nosotros ne^amos la 
primera, porqae no haj^ ni puede haber, autoridad investi- 
da para imponerme dogmas y dominar à la razon, la primera 
y ùltimi de las autoridades. 

Y han creido conceder macho à la soberanjia.de Ia$ socieda- 
des, al decir: Lo espiritual à la Iglesia, Io teqfiporal à la so- 
ciedad ó poder civiL 

Dicen: el hombre es espirita y materia. Nosotros goberna- 
mos el espiritu, Yosotros la materia. Bella concesion, por 
cierto, comò si no fuese dueiio de lo temporale del cuerpo, del 
Estado, el que dominase en lo eterno^ en lo espiritual, ^ la au- 
toridad de la Iglesia que se atribnye la infalibilidad y delegacion 
divinas. 

Asi es que la sociedad, la justicia, la administracion, el go- 
bierno, son cosas corporales, temporales. 

Y el dogma, y el poder de fabricar dogmas, comò bemos vis- 
to en nuestrosdias, el de la /nmacu/oJa Concepcion^ el derecho 
del pensamiento, la facnltad de ver ó descubrir la verdad^ la 
autoridad de ejercer la razon, las cosas eternas^ ese es el do- 
minio de la Iglesia. 

Division leonina por cierto. Pobre cuerpo, pojbre Cesar, po- 
bre temporale imbécil sociedad, si tragas la gran concesion que 
te hace la infalible Iglesia. 

^Creiais haber refuelto la dificultad, descnbierto la sfntesis^ 
pacfificado la contienda? 

No! — Solo.habeis aseatado con audacia y con ap^riencia de 
concesion, la autocracìa de le Iglesin.. 



SI problema planteado deesemo^o, es la lacha sin fin, ó , 
la Tictoria defini^vra dela.Iglesia. 

Es corno si una aristocracia poderoaa, concediese al pueblo 
el dei'echo de nombrar sua tribanQa^ sas diputados, j se reser- 
Tase el derecbo de imponerla contribucion. 

Es algo corno lo qqe pasaba en Boma. El pueblo conquis- 
taba sua derechos uno por uno, elegia sua ma^istradòs, YOtaba 
la ley^ juzgaba en el foro, velaba en el senado, pero jamAs la 
aristocracia le concedió el derechp A la ìnterpretacion del true- ' 
no, del rajo, de las entraOas de la victimas, de la voluntad di- 
vina, el derecbo religioso sacerdotal, pontificai en una pala- 
bra. — Con ese derecbo, el patriciado suspendia cuando queria 
los comicios. declaraba la paz ó la guerra, bacia intervenir la 
omnipotente j aterrante voluntad de Jùpiter tonante, para re- 
solver unaduda, contrariar, burlar, anularla voluntad del pue- 
blo. Era lo espiritual sobrelo temporale era la Igleaia sobre el 
Estado, el pontffice sobre el pueblo, el egoismo ferozdeona 
aristocracia mnquiavélica sobre el interés, el derecbo y la vo- 
luntad de la soberanfa del pueblo. — Péro habia mas unidad, 
mas verdad, mas penetracion de los elementos humanoa, que el 
catolicismo separa. Senatus populùs queRomanus^ era la fòrmu- 
la^ verdadera, pues, decia que la ley emanaba de las dos autori- 
dades para tener loda la fuerza moral. — No aai, entre nosotros- 
Là Tglesia hablasola. El Estado hablasolo. Dualismo, lucba, 
7 despotismo y anarqula corno eonsecuencia» 



XV. 

\ REFUTAGION DE KSE OUAUSMO. 

Para que la Iglesia tuviese razon^ seria necesario que'tuviese 
autoridad con derecbo de decretar à la razon. 
; ;, Derecbo de decretar à la razon 7 

La Iglesia, sea con concilio uni versai ó particular, con Papa ó 
sin Papa, se cree con el derecbo de ver, descubrir, revelar, re- 
cibir de Dios, los dogmas que ha eatablecido y que le pluguiere 
establecer. 

Cuales sean e^os dogmas, desde la creacion ex nihilo^ en seis 
dias, hasta el de la Inmaculada Concepcìon^ no lo discutimos, por- 



eiclasiTO de dogmatizar que 1» Igleria éeatriiiive* 

Dogma ea una afirmacion fàndameotal sobre A acr, hl forni 
su accion, sua relacionea. Se dice el dogma de 1* cMatetti^i^ 
de Dios, ci dogma de la Trinidad, el dogma de la cftwuon, * 
dogma del pecado originai y cncarnaeion redemptow. 

La exiatcncia de Dios ac refierc al aer, la Trinidad A la forma 
de ese ser, la creacion iau accion, el pecado originai y enc»- 
nacion, àaus relacionea con la humanida^. El dogma es una 
crencia madre, ai ea permitido espresarse asl. 

Por to Tisto, se ve que poede baber dogmas vcrdaderos ò 
fahos. £1 dogma no es axioma. 

Un dogma ea una coneepcio^ primordial de la inteligencia 
que domina à ba concepcipnes aecandariaa, ó que iledu^e prin- 
cipioa de su eaencia. ^ 

Pop ejemplo : necesito explicar la exi^tencia del mal, é in- j 

vento el pecado oriffinaL Ré abi una afijrmacion fundamental 6 | 

conecpeion primordial del origen dal mas terrible pro^leu^a 
que agita la exiatencia y que puedei rem^yeria inteligencia^ 

El pecado originai obliga & dedacir la concep^ion aecundairiA 
del bantisnu), y el castigo para la humanidad po bautiaada. 

Pero corno bay em la razon bumana pripcipios, fiodon^ y 
concepciones indestrnèlibles. esenciales que llevapi el sello dir 
recto de la revelacion divina universa], en virtwd 4« la nocion 
de justicia, que supone la personalidad , la intencion de la culpa 
y la no transraisibilidad material y toUl de la responsabiUdad 
individuai y moral, la razon contrariada y la justicia negada se 
preguntan : 

^Podràbaber justicia^ cuand9 borro conia encantacion de 
ciertas palabras y de ciertos signos la culpa^ el pecado, el cri- 
men encarnado, injertado, transmitìdo, sin la conciencia dìel 
pacìente? 

Es clàro, pues, que ese dogma ataca, conmueveyderribà la 
revelacion universal de la justicia. 

Conmovida Ó derrìbada la nocion de justicia, que eS la reve- 
lacion directa de Dios en la razon. hnmana, la' HUMAmnAD 
TiEMBLA, porque se encuentra sin estabilidad, sin base, siri cri- 
terio para pensar Juzgar, y adorar al Ser Supremo, segon la 
justicia. 



k 



T ese temblor de hi hnmanidatf, e» el terror impunito para 
gobernarla por la fé ciega. 

Y ese tttTDf, hncé qùc no €ODÌemos en é! Pì^dré de la justi- 
eili, flhio (juc temUetnos ante el ama, sin ley. 

' T die atil nace qae los libros catòlicos dicen que Dios tiene ira. 
Piani aplacar A Bn amo el serTÌlismo es neceaario. Ese dogma 
degrada la humana digaidad ante Dios, 7 prepara una socie- 
dad de esclayqs die ^iervos. 

T de abf nace qne en necesario inventar otro dogma para sna- 
viar la ferocidad del primero : El dogma de la graeia. 

Y el dog(na de la graeia^ engepdra à su vez la fctafidad de los 
tlamados y de los escogidos. 

Y la graeia es negacion de justicia. 

Y la fatalidad es negacion de libertad. 

Y corno todo esto es absurdo se inventa otro dogma: La fé 
SALVA, j no las obras. 

Si eres intachable j Ueno de coridad, pero sin la fé católica, 
ne te saTvas. 

Si eres ìnmundo y criminal, pero creyeres^ te salvj^rfts. La 
màxima sublime— >5o bay Dìos, ni religiou sin caridad. Jfex 
Deus est^ nee religio^ ubi non est caritas^ ha sido anatematìzada 
por fri Santa Se4e^ en 1712, en su \m\diunigenitus.'^fiiDe donde 
s'è deduce^ dice Edgard Quinet, que Dios y religion van uno y otro 
sin earidad.y) 

Dfe todo Io cual se deduce que el dogma domina y eqgendra 
6 determina la moral— Que el dogm^t es susperior à la moral y & 
la justicia. 

— Que aunque establezca ó reconozca los mismos principios de 
moral corno lo hacen las religiones mas opuestas, Io que produ- 
ce la diferencìa de r^sultados pràcticos en la yida, es el dogma. 
Jesu-Cristo j Mahpma afirman la caridad, pero yed la diferen- 
cia en la pràctica, orlginada por là intolerancia dogmàtica de 
Mahoma. 

Qne el poder dueiìo del dogma, ha de ser superior ó doiùi* 
nar al poder que solo se apoya en la moral. 

— Y por coosigniente clara y lògicamente se deduce» que la 
Iglesia ha de ser superior al Esiodo. . 

— Que la soberania del pueblo ha de ceder à la soberania de 
la Iglesia. 

—Que lo espiritual ha de dominar lo temporal. 



— Que IsL grada eclipsarà la jui/tcta. ^ • ,.. .j^, , , ». ., . ,, , 

— Qiie Iftcr^^ncia Wj?(7/j ha^e ijei; p;refefida 4,l|f8 jj);^f<w, , ., y' 

—Que el cuerpo saperdotal ha de i^r iumJtiiempqdf^,ari^ciicrA^) 

eia, duella esclusiva de la ioterpretacion de layoÌc^f^f|,,d^f(ifa9 

del Yuelo de los p^jaros^ d^l estallido del t^ruenp^ del. falg;of ,4^l{ 

rajO) de las entrafìas de lasYÌctimas j de) terremoto 4^1 lAen^» 

— Que ese cuerpo sacerdotal en virtud de la ló";^ca 4^^ ^s 
dogmas, ha de pasar, de la apariencia democfitipa (|e ìps ||ri- 
meros concilios, dia absoluta teocracia de la tglesiaJR^i^ài^a, 
porque en el camino del àbsolutismo, es necesario llegar à la 
autocracia de uno solo: El czarismo en Busia, el papadp /Bà 
Boma. ,.• . 

— Y en fin que la solucion presentada para pacificar, distin- 
gniendo las dos potestades, es en la esfera de la lògica, la^ yic- 
toria segura del poder que se titula espiritual ó de la Igl^5ip> 

Es pues necesario no aceptar la distincion corno soluciop. 
La distincion ó separacion de potestades esla division perpètua, 
la causa de la pérdida de la fé en los crejentes, ó de la justicia 
absoluta en los republicanos. 

^ Es decir que ambos muudos, ambas sociedades, ambas potes- 
tades à la larga, pierden el nervio de su fuerza, y los pueblos 
se educan en el escepticismo, en la indiferencia, que.es el ca- 
mino de la muerte. Se abre la puerta de las iiivasiones; y se 
arroja al abismo un puente de sofismas para que pasen todaa 
las traiciones. El partido clerical es la vanguardia de los fran* 
ceses en Méjico. . . 

En fin— tA Iglesia. 

EL ESTADO. 

Separacion absoluta conio medio temporal y pràctico. 
Viva la Iglesia comò pueda.* El Estado no la auxilia. - 
Entronice el Estado la Beligiom de la ley. 
Tal es la solucion. 



4 



w ini — 

, ^ ,. , XVI. . •/ ■•"'."••'.' .•/ 

• . ! > 

ÓTAb ASPECTO--MEOACION D^h BEREOHQ DB IMPOZfEA BO^NAa. 

Yamos aun A profane! izar ntas la rerdad, para probar la jas- 
ticia de la solacioa qpie preseotamos. 

Negamos dia Tglesia y & todoppdeiTfA loda autoridad, dtoda 
coDgregacion, concilio; congrego, ó asamblea popolar, el dere- 
cho de imponer dogmas. 

Imponer dogmas es imponer ima Terdad duna mentirà. 

^ Y qoièn tiene el derecho dei impoù^r una verdad, de decre- 
tar una razon à la razon, de lejÌBlar y ordeni^r à la cTidencia? 

Nadie. — Qué diremos de decretar uaa mentirà ! > 

Y si no haj dierecho para imponer un axioma, ^habrà derecho 
para imponer mo dogma que puede aer falso ó verdadero? 

Si no bay derecho para decretar la preencia à la evideiigià, 
para ordenar'que creamos, que el todo es tnayor que la parte, 
que no hay e fedo sin causa^ ^ cònio puede. haber derecho para 
imponer ìas concepciones y sistemas de una Iglesia que mucho 
ha errado, que mucho se ha cóatradicho, y que jamós puede 
ser ìnfalible? 

Si nadie puede imponernos lo innegable, lo indiscutible^ lo 
que no està, ni puede estar sometido à di&cusLon y votacion, 
corno el axìoma — ^Podró una Iglesia que ha errado tanto, que 
tanto ha variado, tener el derecho de imponer corno Terdad y 
con auloridad infalible comò Bios, el resultada obtenido por 
mayoria de vo^os, muchas veces influenciados por el emperador 
Ó el pontifice? 
' IDnposible. , 

La Iglesia se dice Infalible — y ocho votos mas ó menos^ 4 uu 
làdo 6 & otro, deciden de. la eternidad, de la verdad, de Ic^ 
moral, y de la autoridad! —Infalible!— y ocho votos mas ó me- 
nos pueden decretar, imponer, analizar & Dìosu decretar ,su 
éscencia, su caràcter, su formù^ su vìda, decir si tUTo hijo, sji 
és eterno, ó coetemo; si lo encarnó, y lo crucificdj-r-y dar 4 
else hijo éterrfo^ qué « crecia en sabiduru, » LP^^^ crecjendo 
ehi sabidurìa' dicelucas), las palabras que establezcan la infali- 
bilidad de la iglesia^ y el retrtaécano 6 calembour de Pie^r^ y 
Pèdrìrparù h s^bèrania def Papa!— Sios, 6 et hijo eterno, corno 



I 



élloB dicen, fdndando sobre un calembour la sopremacia de la 
iglesìa romana ! 

Ah Voltaire!— No has muerfo. Tu azote es necesario. Cuan- 
do se introduce la farsa en las cosas eternas, tu estis allf^ para 
4ufiétiR* i 1m tendedores del tempio. 

t'ùtfaedamis ditDieti, deTÌnez td(m setreU 
Dites moi qui je sais, et c^mment je so» fak; 
£t,,dans pn supplément ditesi mot qui vous-étes, 
Oudle force en tout seni, fluì isourif les coraètes; 
Et pourqaoi dM» ce. globe, un destin tropiitai 
Poi^ dne once de bien mit cent quintaux de mal. 
Je sais que, gràce aux soins des plus nobles géniés, 
•De«ppix- soni ph>jM)fé8 par les aradémies : 
J'en donnerai. Quìconque appròchera da but 
•Aura beàucoup d'argent, il fera son salut. 
11 dit : Tl^omas se \è\é àTàugdste par^ ; 
Thomas le Jacobin, l'auge de notre écoie, 
Qui de eent arguments, se tira tòujóurs bien, 
rEt répondit à toutsans se doater de rien.i 

(VOltairb.) 

Gonocidas son las violencias de Gonstantioo en el concilio de 
{ficea. Sabemos que el dogma católico de la divinidad de Cris- 
to, y la forma de la divinidad misma, fué impuesta por yotacion 
h mayoria de sufrajios comò trescieptos j mas afiios, despues de 
muerto Ì^esu-Cristo. 

Presentarla cuestion es resolverla — Qué hombre de inteli* 
gencia sincera no se asnsta ó sorprende, al considerar que lo 
qoe cree comò divino^, eterno y revelado por Dio's mismo (porqui^ 
asf se lo han enseiìado}, que todo eso^ 7 mucho mas, ha sido 
resultado de una majoria de Yotos, en .reuniones- anàrquicas 
de poco mas de trescientos individuos ? 

^Esa autoridades infalible, 7 discute, vacila, titubea, acepta 
neologismos comò el homoousion^ (consubstancial) busca en la 
teoria de Platon la esplicacion del vterba^ 7 el resultado de esa 
dlScuóion, de ese estudio, de ésas transacciones entre doctri* 
has, se me impone despues corno solucion infalible del ,proble- 
ma, 7 corno revelacion divina?— Pensar es ver 7Ìazgar. 
'^•lELe visto 7 he jnzgado. Ha habido eoncilios infalibles que han 
negado lo ,que infalibies eoncilios babian decretado— .7 he de 
òreei* en la infalibilidad ? La infalibilidad no discute, no puede 
ftiseulir. la infalibilidad es una, unànime^, pvarial^le. — iQoién 
réuné esoscàractéres!-^Solo Dio8. . ;, . • ' t 

Si la autoridad infalible existierOfAofiòdriaimponerh.areen^ 



— 8«5 — 

eia à4ii &A&émìt tdipl 'aitfoma. Con eoamta menos razoo una . 
autoridad falible, que à TOtacion decìde, podrà in^poaer la creen- 
èla^ol^e dDgoRia qtie fneden aer Terdaderoa ó faisos ? 

La verdad es. Los Aucag llaman à la verdad, mupige», pa- 
lateti que significa, dtcir il ser^ ó dccir lo que es. La v«rdad 
edinò el axioma, corno la evidcncia, corno la luz, no s^ decreta, 
ni »e pnedé decretala- Lteva su aotoridad en si, por si, consi- 
go. La terdad^seyfe. ^Quién puede decretar la vision? 

La verdad se pieifea. Qoióa puede decretar el pensamiento? 

Asi, no bay éerecho en oadie para imponer un credo^ y no 
htty autòrìdad algmia què pueda ejercer la infalibilidad para 
ìmpotferlo. 

xvn. 

iSECESIDAD CAtÓLlCA DE LA OfeEDlEKClA CIEJ&X T DE 
hA FÉ CIEÌGA. 

No bay, ni puede haber autoridad dogmàtica. La razon habla 
a la razon, por medio de la razon. 

làiponer nna doctrina de otro modo, implica fulsedad en la 
bato, '6 induce mentirà enei fondo. La verdad es la autoridad. 
La razon no puede negarla. La razon es impersonai. La razon 
no es yo, esla revelacion en roi^es Dios en mi, esJa unica i»08i- 
bte ènoamacion del verbo. El que revela ó cnsQtta, ó demues- 
•iFa la verdad, no luice sino evocarla.de la razon misma del ense- 

HiAilo, ^PeroÌHiponerla,y decirque debe aceptarse lo que piensp 

6 quiero pensar, sin exàmen, sin la participacion (le mi concien- 
4la, es ejercer lamasestApida delas tiranias, para embrutecer la 
Jmmanidad. 

Y si e^e hombre d reuniou de hombres dicen, que Dios Ics 
pevela A ellos la verdad, esa verdad no puede ser sino una vi- 
sion delser por la razon del hombre, y tiene qUe comunicarla 
à la razon delos hombres 

Si dicen los partidarios de la revelacion: cree eh Bios porque 
asi-lodijo,— yno porque tu razon lo vea; esóquiere decir: Silo 
dijo, habló. iCónlo habla Dios d los hombres? iEn Hebreo ó 
Griegoyconìàbios.y gargdnta?— No, direis tosotrot.— Hàbló al 
iigptfitu^^Paes ese espirituès Ip razon. Luégò ès vuestra ra'ìon 
la que habla. 
; T— Es la razon «>Mrj?trada?.^-Peroirispìi*ada noqiliere decii^tiizott 



'tiiggadéj siino 'élévjida, subliiùada. Yed {mea ipie no. podemos 
ékiir de la mòn. 

— Inspitada qaieré décir, direetament^ ilanuaada p^r J)jcos 
mismo. . . , 

' — Pero eaa iluiliihaéton es siempre la razouilumìn^da, es caes- 
tion de ntas ó tnénos alcanbe, péro no de negacioa de la. r^o^. 
"Platon y Newton son rereladòres rerdaderos y bo« férsant^s 
corno los IIToIsés ^ Mahomas. Y los grandea rèVelad(»res .9on 
lòs grandesrozmn(for^5 que racionalizanla hnmamdad. •/ . ; 

No pudiendo con razon abcdir la razon, lo coasigiieQ por me- 
dio de an cambio, convenio, trafaisacion, comércio, entre Diio^, 
convertìdo por ellas en vendedor de goces y penas eteraas, y 
comprador de ohediencia ciega, 

Nos presentane Dios temiendo Ala razon del hombre. 

Fatalmente el cjatolicismo termina su evolucion en la muerte 
de la razon, yen la necesidad de reemplazar su obra destructiva, 
con la obediencia ciega al Superior, sobre la humanidad es- 
clavizada. 

Y todo para dominar à su npmbre ! 

Michelet, en su historia de Francia en el siglo XYlj nos de- 
muestrà la novedad, la originalidad de Loyola, citando ae ttata de 
reforzar la obediencia. . . 

a Basta dolidè irà la obediencia? 

« Los fundadores de órdeqes antiguos babian didbo: haéta 
la muerte. * XiOjola va mas léjos ; ha dicho: Basta ti peeodo^-^ 
i Venial?— No . . Va mas lejos aun. Gomprencle etpeeàdo mortai^ 
en la obediencia. 

(f Yisum est nobìs in Domino nullas constitntiones posee obli>* 
» gatìonem ad peccatum mortale vel veniale inducere, nUi tu'- 
» per or (in nomini 3. C. vel in virtute obedientiae) juberèt. » 

« Ninguna regia puede imponer el pecadb mortai, d no set 
queel superior lo mande/ì^ Luego, si Io manda, €8 Becesario 
pecar, pecar mortalmente. 

« Eàto es nueyo, atrevido, fecundo. 

m Besulta desde luego que la obediencia, pudiendo jostificar 
todo pecado^ dispensar de toda virtud, sera la ilnfca virtud: 

«( Ademas, està virtud ùnica envolviendo* la exidtencia, tanto 
la intelectual comò la activa, la obediencia que impone toda 
accion^ impone tambien todacreenda. ' '. , ' ' 

« La ùnica creènck que seguir, es la que la obediencia 08 dA. 



— 417 — 

Indiferetrcia perfectAsobre el fondo de la creencia. Obedece, y 
poco te importa si tu móvil creencia se contradice, sd^tcniendo 
porla madana el por j por ]a tarde el contro. 

c< Quedamos muj aliviados. Se acaba toda disputa. 

« Cuando se cree por orden y se ensefia por órden^ podemos 
sostener igaalraente toda idea. 

(( Dignmos la palabra : nomasidea. » 

(Michelet— Za Tf^/brm^}. 

Y decir que los ilustrados en America, aceptan, elogian y Ila- 
man, y bacon venir los jesaitas ! 

Y nos quejamos despues, y nos asombramos de la esterifidad 
ìntelectual del continente I 

Y reprocbamds à las masas su inercia, su servilismo ò indi- 
ferencia ! 

Edacanà unroundo en la obediencia hofia elpecadoy si el su- 
perior lo ordena, y hablan despues de la dificuUadde la repùblica! 
|F Arrancan la razon, prostituyen la moral, vilipcndian la digni-* 

dadhumana, bajo elpretesto.de salvarla, 3 quieren que no hable- 
mos, que no discutamcs, que noseUalemos el error y el crimen ! 

Teocracia del Superior, infalibilidad del poder, en la cima, y 
obediencia basta el crimen en la base, he ahi la arquitectura del 
tempio en que se pretende adorar la libertad ! 
f Los tiranos dictadores ó caudillos y todo bandido pueden ser 

y Uegar à creerse virtuosos, en razon directa de la obediencia 
ciega que prestaren. 

Fundad Repùblicas asL 

En nombre de Dios, no pretendais arrancar de la conciencia 
del hombre, el remordimiento. 

Pio materialiceis à Dios, A la razon, à la justicia. 

Ko substituyais las ceremonias, las prActic- s serviles, y la 
obediencia ciega d un superior, al culto esii Mrual de la concien^ 
oià, & la comunicacion àirecta del hombre con J)ios, à la obe. 
diencia de la razon del Ser Supremo. 

A quién debo elegia preferir para obedecer, hombre de buena 
fé, de cualqaier creencia que seas* al hombre que dice poder 
absolverme, al hombre que puede ordenarme el crimen, ó & 
IK0&, que me impone la ìiitkxibilidad de la justicia? 

No es Otra, en resùnii a la cuestion. 

Si lo prìmerO) ercs católico-jesuita. Si io segundo, Tepu- 

UÌC4IQ0. 

6 



! 



No abdiques. Si 4 Dfes/ sigqed, eres libre.— Si al Superibr; 

Si à Dios obedece^, defiende tu razon. Para quitarte al Diost 
de la justicia, tienen qoe despoj^rte de ta razoa prìmero, detu 
cqDciencia en s^guida. £sa es la mijerte, ese es. el hombre 
conrertido ^nhaston en manos dei superior. Mira al Paraguay l 

É imaginarse ver a la R(^pùLlica, con ol .su;}crio!* pcrcattdillol 
— Qué lyiejor esplioacion de la dictadura, americanos ! — Qué me- 
jor esplìcavion dol servilismo de Ips pueblos! 

XVHI. 

NEGACION y SOLUCION. 

No habiendo autoridad ninguna que tenga derecho de impo- 
ner dogmas^ lé qué se reduce entonces la autoridad de lalgle- 
sia? — cuàl es lo espiritual que tiene que regir? — ^Cuàl es la ne- 
cesidad de su existencia? — Ninguna.— Crea el que quiera creer 
en ella, —pero para el Estudo no es fnerza, no es autoridad, no 
es poder. 

Yel culto? se me dirA. — El cnlio? —«Habrd libertad hasta ir d 
la misa.T» Pero el Estado no oye misa. 

Y la confesion? — se confesarà el que quiera creer que la pa- 
labra de un fraile paedn absolverto del asesinato, del robo, de K 
calumnia quehubiese cometido. — Moral muy fàcil. 

Y el matrimonio? — Se casard ante la iglesia el que quiera, — 
pero el matrimonio civil^ es de /^ en todo Estado libre, — 7 
esto basta. 

Y el bautismo? — Bautizaré el que crea que suhijo nace en pe- 
cado y eipuesto al fuego de los limbos. 

Pero el Estado bautiza con la edaca<;ion, con la lej de ciuda- 
dantn, con el sello soberano que estampa en la frente de todo 
hombre;^ el Estado bautiza iniciando con conciencia en la con* 
ciencia delni&o ódel bombreò quien Ueva à la Escuelà raciona- 
lisb, peristilo del tempio de jnsticia. 

Y lasparroquias?— Los distritps municipales Uevaràn el re^* 
gistro de matrimonios, nàcimientos, muertes. 

Y las Iglesias consus campwariosft-^-Cuestioa^rave, y^peeràa 
por§[ùe tienea mucho8 ladrillos',;:-*coèsiion sonora porque las 
campanas tocan dnimas, Cuestion de albaftil y de arquiteotòftì 



— 2^» - 

Y ef clero, d Obispo, lo» ffaifei? — Sic tst opus. 

CuesttOQ de mesa, de albergue, de rentas, de posicioù sociab 
— Bs la tremenda, es la que aterra. 

Qaé haccr ì 

Que los alimeDte el rebaflo, qne corno bueaos 7 desinteresa-» 
dos pastores conducen él las deliciaB de h saJvacion 7 de la gflb<* 
ria, al trarés de està tierra maldita, r^l\e de làgrhnas, que loi 
hace sufrir tanta desnndez 7 tanta hambre. 

Porque ea insòlito, baenos 7 desinteresados pastóre^, que va- 
sotros, que solo os ocupais de lo espiritual ^ pretendais exi^ir de 
Io temporaf, A quien haceis la guerra, algo de ese oro despre* 
ciable que el Estudo recibe de todo creyente, 7 para el bien del 
Estado solamente. 

iPorqne es incomprensible, que vosotros que os llamais Yiea- 
rios 7 representantes de Cristo, el hombre bumildé 7 pobre, 
tengais pretensiones al lujo, al orgallO; & la vanidad ttmporal de 
las potestades de la tierra. 

Pero con qué viverémos ? 

2N0 OS Ilamais ma7oria ó casi totalidad? pues que la mayoria 
OS rente. El Estado no puede rentar ft su enemigo. 

Yed ahi à lo que se reduce, cuando la sinceridad 7 buen sen- 
tido presiden al juicio, la famosa cuestion de la IgUsia 7 del Es" 
tado, iPeroeso es abolir la religion?— la católica*, puede sèr, 
la religion eterna, no!— iCuàl es esa religion? 

XIX. 

LA UELIGIOH Dfi LA'LtY. 

iPreteìideremos acaso, predicar una une va religion 7-aunien- 
ùr el niimero de los revelìwJores* y utoplstaà*?-^]Pfd. 

^Anunciaremos por ventura, el nacimiento de un ' He^ui?, dV 
un sucfeàor da Zeus, de Jupiter, ó de JehovS? ' 

Y qué! — Esa religion de verdad que prérflcàìà 7 sóstetièis; no 
puede vivir sin rentps, sin palacios7 oropeles; sin gerai'qtffas' 
poderodas que deslumbreti al vulgo irabécii?— Orb/ofo l^elamaia 
en el desierto; — «parahacer dereehàs las ieredàs f ^--ct^' "purei 
elbrilfo del tempio, para eVesplendor de moniefk)i^!^-Horo para 
que osensefiemos, oro para que recemo8,7cantémotfp0i^vue8trba' 



— 22» — 

pecados, ingratos!— oro para mis misiones, institacioDes, pro- 
fesiones, comisiones, administracion, direccioaf gobierno y por 
.el sacrificio de regir a està Immaaidad rebelde. — Os presenta • 
mos, ^ra^t>, las coodiciones de la salTaciony de la eterna glo- 
ria, y mezquinais eo cambio uq poco de oro? {Ày de los ara- 
ros! — En verdad, ea verdad os deoimos, filòsofo»^ racionalistas 
irepablicanos, hereges que do os llevais ese oro, y que cueata 
estrecha dnreis de su uso. — Dadlo pues ea vida. Esiado, abre 
la mano, — crejentes, legad vaestros bienes à la Iglesia. 

Y el pobre poiet espiritual, que solo debia ocnparse^ del cielo, 
del espiritu — se digna arrojar uaa mirada compasira A ese tem- 
poraf^ A ese poder de la tierra, a esas cosas despreeinbles que se 
llaman rentas y riquezas. 

K6. 

; Proclamais Duevos dogmas, otra inorai, instituis otra Iglesia? 
— Dios nos libre. 

iQaé pretendeis, qué anhnciais. qué proclamais, eutonces? 

Proclamamos un axioma. 

Anunciamos la engarracion de ese axioma, enlas crcencias, 
en las instituciones y costumbres. 

Pretendemos que ese axioma sea el poder espiritual en todo 
hotnbre, y eì poder temporal en todo pueblp. 

^CuAlesese axioma? 

La Justicia ! . 

Si bay alguieu que niegue el axioma de la justicia, que se 
presente. 

Si bay algun dogma que lo destruva, ese dogma es falso, — 
porqué la'justicia es el criterio de verdad. 

Si bay alguna moral que no lo afirme, esa moral es inmoral, 
por que la justicia es el criterio de la moralidad. 

Si bay alguna ciencia, ó sistema que lo niegue, esa ciencia es 
errory ese sistema miente, porque la justicia es criterio de la 

IRTELiaESClA. 

No refuto al que nlega la evidencia. No discuto con el que 
niega la razon. La justicia es la vision y afirmacion de la e?i- 
dencia moral. 

Hay pues un principio inconcuso, indisputable, ind^structi- 
ble, fundamental, generador« 

Y ese principio, tipo eterno, modelo divino, ley invariable, 
Itti permanente, verbo del Ser, es el axioma de justicia. 



— 221 — 

• 

2 Por qué temblar el hombre^ caando posée la revelacion de 
la justicia? 

^Estar con la jasticia, no es estur con Dios, con la eternidad 
de la ley?— =iA quién puede temer? 

Et hombre se lamenta porqne vive en hostilidad de creencias, 
' de intereses, de pasiones. |Gómo uniGcarla humanidad, còrno 
oonciliar lo8 intereses, còrno regolar sas pasiones? Credendo y 
practicando la justicia. 

l Dedan que abolimos la raligion 7— caando ìnstalamos, insti- 
taimos, proclamamos, lareligion eterna de jnsticia ! 

^Qaién puede oponerse d su reino, quién puede deolararse su 
enemigo,. sino aquel cuyas creencias dogmàlicas lo nieguen, ó 
cuya^ pasiones lo cieguen, o coyos intereses fundados en el 
error que espiota ó la ignorancia lo aferren furioso y amenaza- 
dor al aitar que lo enriquece? 

El hombre es religioso, necesita religion, es decir, creencia y 
ley. 

Crebngta BjV l4 verdad de la ley: Tal es la esencia del 
principio religioso. 

La ley es la justicia. 

iCvitA es la creencia que sostiene, cu&l esla sustancia ò ver- 
dad enque seapoya la ley ola justicia? 

La libertad delsujeto, queeselobjeto de la justicia: la libre 
personalidad del hombre. 

Y la eternidad in variable^ inmutable del ser^ que es la justicia. 

Soy libre para ser justo. ) 

Soy justo para ser libre, f ^^ ^^^^^^' ' 

La justicia es el imperativo etemo, la verdad viva de la eter- 
na vida. Luogo mi libertad creada para la justicia, es el axioma, 
la evidencia, el dogma fundamental. 

Un dogma: El Eterno Justo. 

Un principio: La libertad para ser justo. 

He ahlel alfa y el omega, la causa y elefecto, el principio y 
elfin, los dos polos del universo moral, la fuerza y la forma, ò 
la volnnladylaley; — los dos términosqae sostiene^ la relacion 
de la verdad. 

Vengo de la justicia, para vivir en la justicia, para ir à la jus- 
ticia. 

He ahi la ley del destinoi, la ley de la historia, la rèligion de la 
ley. 



j 



— Un — 
XX. 

De 1(.&U50S SOPISH 4S QUE8B OPO^EJ! ▲ Lk RBUOIO^I DE VA IMPl. 

La ma^or parie de Los opoaitores, no dà caai mmca la razoii 
intima qne la hace oponerse à la Terdad. — DificU es por cièrto, 
Gombatir eoo el hombre, que corno elchiùo, presenta à su ene- 
migo, en rez de sa pecbo al peligro.grandes ftgurones, con los 
cuAles piensa aterrar al qne lo ataea. — Dificil es conTencer, coan- 
do se ocolta la verdadera razon ó niotivo de resistencia à la Ter-* 
dad» 7 se ppeseata otra aparente. — Héaqni algunas: 

iQué MS dois en cambio de U que desiruis? — he abi nn argn* 
mento. 

Ya Voltaire habia contestado: «Os qnito laenfermedadi 7 me 
« preguotais qaé os do7 en cambio: — La eaiud^ imbéciles». 

Curioso argomento por cierto, pero que revela las profundida- 
des tenebrosas qne el error introduce enei esplritn. 

Educados, amamantados, institnidos en el error, creemos que 
el enror es parte de nuestro ser, de nuestra yida, de nuestro 
amorpropio, de nuestro orgullo, de nuestra Tanidad, de nnestro 
egoismo. Imaginaospues laempresadeatacar al amor propioó 
egoismo interesado en el error. 

Qttitais el freno d las m«^ca;s:héahi otroargumento. 

Holal — ^Quién enfrenó las masas?— con que estàn enfretiadas? 
T esa es la mn7oria de labumanidad? 

En primer lugar, noha7 masas mas desenfrefiadasquit las masas 
católicas. Lahistoriadelos pueblos catdlicos lo afirma. — ^¥ 
quién desencadenaba las masas, corno Eolo A los vientoa, coan* 
do eranecesario degoUnr los protestantes 7 exterminar ik los be- 
rejes?— Quién! qui^nl— responded! 

iQuién desenfrenaba las masas contra las reformas, centra la 
Repùblica^ contra la filosofia? -Besponded. 

Goofef ad, paes, que las raanteneis enfirenadas . para desenfre- 
narlas. Pues queremos quitar esefrenodela bocadelas masas, 7 
las riendaa de vuesti^as mands. 

QuUais el frenoU^O confesion de parte, ó ignominia! 

|Y pretendeis que no nosoctapemosdeasuntoB teligioBod! 

^Y quercia que no sefialemos el abismo tenebroso, siempre 



abiérfo;— yqaenò seftatàmoiilas'caiiiasy las maAds (^è ptiedlen 
precipitar lag cònquistas de lalibertad en esatumbatte servflismb, 
anarquia .7 déspotiaino eu qiie se reroelven Iob poeblos catòlicos, 
implorando la insarreccion de la vida libre, de la Vida de pat j 
dejusticia? — No. Heknos de hablar, 7 nosheknos de entender, 
sino desenfrenais contfa nosotros alguna fiiensa bruta, eomo ^r- 
gumento sin replica é infalible, de ruestra infalìble «utoridad. 

Quitàis el frem>\—Confesion magùi&cal — ìT pretendeis cimen- 
tar una Bepùblica sobre masas enfrenadas? iQué otra cosa de- 
mostramoa, diciendo que Beptkblica 7 catoUcisdio ìse eicln7en, 
se combaten, se destrayen? Ved la in^eriorldad de los pueblos 
catolicos reapecto h los pueblos protestantes. La Holanda, la 
Suiza, la Tnglaterra, los Estados-Unidos, todos los pueblos 
mas libres 7 gràndes de fe tierra, han arrancado ese freno, 7 
han pùesto en la mano de todo hombre, ufi libro que cada uno 
puedeleer 7j'uzgar con la razon emancipadal (a). T es poreso 
que la libertad de lòsderecbos seapo7aenlasoberània decada 
uno. El derecho tiene la sancion religiosa. La religion en lu- 
gar de oponerse ù hostilizar al derecho, lo fortalece, 7 la li- 
bertades religion. 

Pero véamos en qué condiste ese freno^ argumento de los 
sàbios hiprócritas de America. 

Ese freno se llama: el terbor del inrpiERfio. 

— Qttitad el catolicismo, 7 nos -desbordan, nos Sumergén las 
masas brutas. — Luego eldrden se apoya, laaociedad existe, gra- 
da) al terrot* de las llamas eternas para las penas eternasi 

Notad qnetosqikeestò-dicen, no creen enei diablo ni en el 
inficrno, ni en las penas eternas;— pero es la mascara de inte- 
rés social con que encubren su debilidad, su mentirà, su egois- 
mo. 7 la necesidad w^»7i7aria de su hipocresfa, para ganar pia- 
tti, tener influencia, empieo ó consideracion en uua sociedad 
católica. 

^Pero còrno obra el terror del infierno en las masas? Esto 
es necQ^ario conocér, para comprender el manejo de las rien- 
das del frenò 

Lo que salVl es la fé 7 la absolucion del sacerdote, que en el 
tribunal de la penitencia representa & Dios, 7 tiene eh sus là- 
bios el poder de alar y desatar^ de absolver ó condonar para ih 
(Uternum. 

(a) Lèàse à Idàmix de Sàinte Àldegonde, por Edgar Qainet. 



— 224 ^ 

Està creencia, lu fé^talva^ j est9 idatìtucion, la confetion^ 
contienen lodo el secreto del lerror^ j al mismo tiempo del po- 
deroso atrac ti vo que para.los ^orantes» 7 para las mtageres, 
ejerce el catolicismo. 

r — Ud dogma de terrorqae enseOa el desprecio delarazon. 
. 2** — ^Uaa ÌQstitucioD dueOa de las paeftas del cielo y del in- 
fierno. 

Interrampo las dedacciones para preguntar à los sabios de 
America— 

^Quiéa enscQó ese dogma? — ^Quiéa eoatiutìa enseOàndolo? — 
Vosotros todos los que os Uamais ilusirados, cuando sois em- 
pleados, gobernantes, ó teneis inflaencia en la politica; — Vo- 
sotros todos, aatorizànlolo con vaestra adhesioa mentida, con 
vaestras concesioQes cobardes, eoa Tuestros càlcalos egoistas, 
sacrificando el porveftirde vuestroshijds.y de las gen^acioaesi 
faturas, para pasarlo tranquilos mientras vivisi 

Ha habido ensedanza para las masas. hati podido sor eda- 
cadns^ pacs las habeis enseàido y edacado en ese dog- 
ma? — Luogo puede haber euseiianza y educacion racio- 
nalista, que es el verdadero freno de los hombreslibres. — Lq3- 
go no es tan dificii generalizar no dogma! — Luego no es im- 
posibleuniversalizarla educacion de la razon! 

Enseùanza, instruccion, educacion, gritan todos en coro! 
^Pero cadi es el libro de la moral repubUcaaa^ el libro humano 
poresencia, el dogma, el axioma, el principio quedebo incul- 
car, euseilar^ para bautizar las generacioacs con las aguas dola 
regeneracion, é incendiarlas con el amor à la justicia? * 

SUeaoio, sUencio, silencio! — ¥ los pedagogos se callan ó prò- 
ponenel catecismodei padre Àstete. 

Fundad Bepùbiicas asi.^ 

Y entonces el clero, el católico se posesiona del campo vlr* 
gen del espiritu de las generaciones, campo que abandona el 

. Estado, y que abandonan los ilustradosl 

Y los ilusfradosy los sàbios^ fundan escuelas^ crean instru* 
mentos para que se sirvan de ellos, los encmigos de la Repà- 
Mica, * 

Es bueno que todos sepan leer; — pero si lo que leen es la 
mentirà, — ej diablo sera el primer pedagogo* 

Es bueno saber sumar, y restar^ — pero si esa aritmetica se 
emplea en sumar los dias de indulgencia^ para restar los dias 



— M5 — 

de metèios i|ae debopasar ea medio de fas lUaia8;-^si elpriH 
gresode la Uofttracion sia prmcipio, es tau grande, ìil10s bw* 
didat Uevardn smlibrosde rodo y en parlida doble^y> comolodijo 
Simon Bodrigaez, el maestro de Bolirar. 

Es boeno enseAar la mora], pero si doy por ftindamento t la 
moral la sancion del terror^ destrayo el principio mismo de la 
mora], — instituyo la obediencia serfii, la abdicacion de la ra- 
zoo, -7 usi no bay Depùblica po8Ìb]e. 

Volvamos ahora al gran argumcnto del freno de las masas. 

Hemos dicho que la educacion de las masas católicas, y el 
medio con que son gol>emada8 se funda: 

r — En un dogma de terror, apoyado en la fé que salva con 
desprecio de la razon que pervierte. 

2"* — Y en una institucion, el clero, ducilo con la confesiouy 
de las puertàs del cielo f del infierno. * 

XX 

IlVMOBALlDAD DE LA SA5C10N CATÓLIGA: EL TERBOR 

Cuando la inteligencia ha caido,ó abdicado:— cuando por se-. 
guir nn instinto, ceder d un desco, compiacer à una pasion, al- 
teramos la vision pura y la sinceridad de la concepcion, enton - 
ces el error se apodera del alma, entrando por la puerta de la 
mentirà; — porque mentimos, cuando inclinamos, ó forzamos la 
inteligencia à aplaudir ó justiQcarel instinto, eldeseo, la pasion 
del momento, y d obscurecer, à, eclipsar con la penumbra que 
arroja- el egoismo, la luz de la verdad que brilla en todo hom- 
bre. 

£1 primer crimen fué hijode la primera mentirà; ~y estoy 
muy inclinado d creer, que el primer errur trascendcntal, fuè 
ya el resultado de la primer hipocresia que obliga d la inteli- 
gencia d.>tt5^t^6ar el atentado. 

Tal es la necesidad que tiene el hombre de armonia. No 
puede vivir sin ijue la inteligencia aprucbe, sin que la con-* 
cienciu juzge corno bueno, Io que sus móvilcs le inspiran, y lo 
que su voluntad ejecnta. 

;Guan agradable no seria vivir sin trabajar! — Si pucfi^ra ha* 
cer que otros trabajasen por mi^ mientrns yo me ocopo en con* 



teapl«r, 6 eti naa serie do interranipidii de ^oeétl — He^hf tum 
tentacion! ^l^i Iaeftcucho,;à mi ìnteKgentsia sepétte en^iAi^ 
para busearlos mediosde consegnirla.—^idesciibro los mediM,-* 
ya la nocion de justicia^e eclipsa, ya mieoto, — péra dltidiHidl» 
cada dia la jti5tìcia,--laiiiefitira seconrierte en error, el error 
en doctrina, esìoy justlBcado, 7 emprendo la campafia. 

Teli es la esplieacion del mito -de la eJda, 

Conspiro con alguoos, à qaieoes sedace la bella perspectii^ 
del ocio, del dominio y de los goces. Sorprenderne^ i otros 7 
los eselavizamos — 7 con los esclarizados aumentamos la con- 
quist'i. En segnida educamos à los esclarizados, diciéndoles: 
Brama el eterno nes sacó a nosotros de su propia ueab(^ai^ para 
dirjjiros, 7 a vosotros de sns uviésn para serrrrnos. Somos la 
palabra del Ser — el universo tiembla. El rajo, el trueno, Fa tor- 
menta, el temblor, son manifestaciones de su ira : obedeced si 
quereis salvaros. El freno queda colocado 7 las riendas en 
manos de la easta. He ahi corno se doma multitudes, he ahi corno 
se enfrena àlos pneblos. 

^Y qué otra cosa ha hecho soportar d los pueblos catolizados, 
la servidumbre de la gleba,la esclantadja feudalidad.la monar- 
quia, la abdicacion de la inteligencia, sino el dogma de que 
nnos son los (^Itamados 7 otros los eseojidosn^ de que unos sott la 
raitan 7 otros la ùbedieneia^ de que unos cargan con !a ira dèi 
Eterno 7 otros con el beneplàcito supremo ? 

La humauidad esté enferma del terror sacerdotal. — Guando 
suspendo un dilario UQÌfer.<^al eu el pasado para aterror 7 è^er- 
mìnar las r^zas, exepto la privilegiada del aitar; --cuando los eia- 
tacUsmos son perfidamente interpretados en nuestros dias, cerno 
consecuencias de desobediencia católica; - <?nando envuelvb A la 
Humauidad en una atmosfera de fuego eterno, para mantener el 
eterno dolor, 7 solo hablo à la esperanza de la aterrada humaui- 
dad, la fé ciega, la absolucion del sacerdote, la indulgencia ffraH^ 
ó comprada,^decidme4 si no es una obra de salud, de ju!)ticia, 
de caridad, el arrancar los pueblos de las catacumbas tenéWo- 
sas, de sacarlos à la luz 7 enseùarlos A pisotear la tnentira, el 
error7 elcrimen que los eucadenan 7 pervierten? 

^Y qué moralidad puede etistir, si todos Aiis aetos ran encalni- 
nados y solo tienen por objeto evitar el fuego eterno? 

Es mentirà mi moralidad, es mentirà mi catìdad, si lo que hago 
ei porc&Iculo,si el móvil y motivo de mis àtrciones es el egoisiiM 



— 287 — 

puro de comprar con limosnas, serricios ù otros actos, la felici- 
dad y gloria eternas. 

Hago el bien. Està bien. — Pero, no te Uames rirtuoso. Haces 
el bien, crees cumpllr la lejr, — pues estds en el mostrador del 
eomercio espitifual^ pesando en las balanzas^lo qne esa aeeion te 
Ta ù producir en el banco del cielo. 

Haceslimosnas, — y dices, Dios me pagare. 

La virtnd no pnede ser oatólicat porqae la irirtnd es el deber 
por el deber, y lo quese llama moralidad, yirtnd 6 santidad catd- 
Mca, es un oèlenU, un cambip, no eomercio de bienes tempo^ 
pales por loa espiritaalès y eternos. 

Guànta razon no tenia Montesquieu en dar la virtnd corno .fnn« 
damento de la ilepublica i Sin virtud no bay Reptiblica. El 
outolicismo es la abolicion de la virtud, luego no puede fundar 
Bepùblkas. 

Pero confesamos qne el catolicismo tiene un poderoso atractivo 
para lasmasas y para las mngeres. Habla claro y dice: gloria 
eterna si crees, dolor eterno si niegas. 

Habla d lossentidosquees el Icnguage mas apropiado & la ig- 
norancia: ceremonias paganas, para todos los actos de la vid^, y 
para todas las boras y los dias del afio; — indalgeucias y cere- 
monias para todos los peeados;-~oraciones para todas lascircuns- 
tancias, derociones para todas las simpatfas, ìnstituciones para 
todos los ol'jetos que les interesen, absolueiones para todos 
los criment^. — ^Gòmo no amar y defender, à capa y espada, 
tin preeiosa religion? — Yo, que soy un pecador y que cuento 
con ser absuelto cuando quiera, y à la bora de mi muerte^ 
he de odiar nt importuno^ al hcreje, al malvado que quiere 
arrancarme ese Consuelo? 

No quiero oirlo, es el escéndalo: «rade retro Santanas.D — Y 
corno ese òdio es religioso, es por causa de la fé,la persecucion, 
ih €xtirminacion de los herejes es obra agradable à Dios; y lo 
que agrada à Dios siendo la caridad, es caridad exterrainar à 
los berejes:-^y queda terminada la evoJuclon de la mentirà ha- 
ciendo óDios complice de las matanzas humanas ! 

\ed las guerras de Beligion, la bendicion de pufiatles, loà 
Te-BeuM entonados por ÌBossuet sobre las Dragonadas, corno 
dìée ci convencional de Victor-Hugo. 



228 — 



XXL 

OTBAS CONSEGUENGUS DE LA S4NGI0N CATÓUGA— LA 
BSOLUCIQN. 

Ademas de interesar al egoismo, ó de presentar al egoismo, 
corno móvil fandamental de la moralidad de los actos, el cato- 
licismo envaelve otros atractivos y contiene otras consecuencias 
que esplican su dominio tan fócil, sobre los ignorantes fanatiza-. 
dos y las débiles mugeres. 

Pocas cosas bay mas diffciles de sobrellerdr con dignidad, 
que el gobierno de si mismo, la responsabilidad de ouestros 
pensamientos, sentimientos y acciones, el deber de pensar por 
si mismo, de obrar bajo su propia responsabilidad, de legislar, 
jnzgnr y ejecutarde motu-'propio sobre so propiu vida, que es 
lo que constituye la libertad, el deber y el derecbo. 

La conciencia de la libertad, y el deber de gobernarse, es un 
cieber beróico y un peso terrible. 

Si bay un dogma, iglesia ó religion, ó sistema politico que me 
alivien de ese peso, à él me entrego^ corro al encuentro de la 
servidumbre, y me siento feliz por el alÌYÌo de ese peso, por el 
descargo de mi responsabilidad. Bendigo la tutela y el tutor. 
Entrego mi alma, mi pensamiento, mi soberania, en cambio de 
que piensen por mi, de que me presenten lo qiìe debo bacer 
bajo ajena responsabilidad. ^Conquistar el far niente, dando 
en cambio la soberania?— Oh hhllazgo ! — De qué me sirve Ila* 
marme, ó creerme soberano, si tengo que trabajar, pensar, 
luchar, para obtener una perpètua responsabilidad, ante Dios 
y los hombres! Sanata simplicitasi — El tntelaje intelectualy 
moral es un descubrimiento de los que se erigen en respon- 
sables de las almas. Besponsables de las almasi Lo ois?— 
Y Tolvemos à citar las palabras de Lamennais : — << Libertad y 
» catolicismo son dos palabras que radicalmente se escluyei). 
» La iglesia por el principio de su institacion, exige y debe 
» exigir del hombre una obediencia eiega, absoluta en todos 
3» los órdenes: obediencia en el órden eapiritual, puesto quo. 
» de él depende la salvacion; obediencia enei órdem tempo* 
» ral, en cuanto està ligado al órden espiritual, pues que, si • 



— »9 — 

» permitiese se acatase en cualqaier grado y en algana mane- 
» ra, y« la fé necesaria para saWarse, ja la autoridad que la 
» eDsefla, se boria complice del mayor crimen que pueda con- 
» cebirse, la muerte de las almas.—- De esto & las medidas 
» représiyas, ù, la inquisicion, & sa código sangriento, la con- 

( Lamennais,) 

El dogma de la fé,la obediencia absoluta exigida pafa s Jvar- 
se^ el principio de que filerà de la Iglesia no hay salvacion^ per- 
fedamente espresado por el Ortodojo Dante^ en las sigùientes 
Hneas : 

» Gh'ei non peccaro : e s'elli hanno mercedi, 
» Non basta, perch*ei non ebber battesmo, 
» Che e porta deUa Fede que tu crei: 

I )> Per tal difetti, e non per altro rio 

^ ik Semo perdutti, e sol di tanto offessi, 

» Che senza speme yivemo in disio. 

(Dakte— £"/ Infiemo^ canto IV.) 

No pecaron (esas almas que estabnn en el inflerno), mas si 
sus obras fueron buenas, esto no basta, porque no recìbieron 
bautismo, que es la puerta de la fé que tii cnees : 

Por estns cosas que nos han faltado, no por otro crimen^ so- 
mos perdidos, j nuestra ùnica pena es rivir deseando sin es*' 
peranza. 

Hace descar la institucion del confesonario, de la direccion 
espiritual, de los directores de conciencia, para librarrae de las 
penas eternas. 

En la confesion el clérigo ó fraile representa à Dios con el 
poder de atar j desatar. Su palabra legisla desde el firmamen- 
to, sa palabra juzga, su palabra condena ó impone la condicion 
de la salvacion. 

Y el quese arrodilla, es ex-hombre. — Fué soberano! ^Po* 
drà ser republicano? 

Pero ese hombreen cambio de esa hnmitlaeion aceptada y 
admìtida, recibe el bien de los bienes. la pacjflcacion de su es* 
plritu, la porificacion de sii alma : Rosas, de rodillas ante et 
confesc^, se leranta superior à Washington herege.-^^Y eémo- 



-^ 33* — 

QOr conCe8arai&, eptoncjd&?— ì^QllèreUgioQ mas dadivo&Bi ; atnoi- 
rosa^ y mascelosa de naestra salvacioa? — ^Qqé me importa 
eso que llaman r<izoD;, pensamieoto libre, concieBcia^ cosas di<- 
ficiles y duras de Uevar^ si haj nna raion infalible que razona 
por mi; — un pensomiento divina, en vez de mi pensamiaito hu*- 
mano; — una conciencia suprema que me desearga del remordi- 
miento y de la responaabilidad perpetua de mis faltas? 

Imaginaos pues el furor de esa Tglesia ù, quien arrancan el 
dominio de las almas, y el faror de los creyeotes à quienes se 
separa de la fnente regeneradora de todos los pecados. 

Desdenda tòdo católico sincero al fondo de so conciencia j 
diga si no cree,que despues de confesado es otro hombre nuovo, 
lavado, purificado, regf neradol 

Diga, sino bay mucbosque calculan con esa faciltdad de ha- 
cer Vida nueva, para guardar en las intimidades profundas de la 
intencion^ una reserva^ un aliciente al pecado, al crimen, di« 
ciéndose : me arr.^pentiré y coofesaré. « Bsta es la ùltima 
muerte que tepido me perdones, » decia Luis XI arródillado 
ante una imàgen pLra ordenar un asesinato. 

^Qué diremos de la gente ruda é inculta? 

Que me niegue un gran nùmero, si no la gran mayoria de ea- 
tólicos, que reservau para chancelar su cuenta el ùltimo, dia de 
la Vida! — t^orque cuenta con la absoluciou. 

Niégueseme, que un gran nùmero de Iglesias construidas, 
es debido A bandidos, à piratas ricos, porque la contruccion, 
ereccion de una Igl^sia, es obra que lava, purifica y absolre. 

Niégueseme que se compran induìgencias, y qae con dinaroi 
puedo disminuir los dias de purgatorio. — jY còrno no aspirar, 
no correr tras la riqu^a à loda costa, pues ella me dà diasde» 
felicidad en està y la otra vida? 

' Piies tpdp eso es inmoral y es iofame. To^oes^^es ei mer- 
cader en el teipplo, y el aitar convertido en mostrador, y las 
aublimes balanzas de la justieia, ocupada^ de pesar Jaabdicacion 
y el oro, y el càlculo del miedo, en vez de medu la confor* 
midad de nuestros aetos con el ideala ó de v.^orizar la *abnega- 
cion, el sacrificio, el heroismo, la virtud. , . 

ifiòoxo estradar desppes que el iempoml^ la polUioa, no se 
conviertapiì en asqBto.4ei comercia?. i 

La p^rifioacioh no 4ebe:4op^4^ride^ iajialabrii; 4€^ 191 bom- 
l)re^ i^^o de la.penibeiidf^ dal/?efnopdweato, de la sesolacfim; 






iavAriabledd m Tolvtr ù ùiltur^ del! resQrtsimiento del mal, de 
la 8(rti«(iiofi|oa>(lada, de mi redigadcìon 4 la pena, eto. 

Talea la, rebabitìtaicipn del bqn^^rejibr^* 

Comparad y jazgad. 

El caUlico' procara borrar la memoria del pecado y su res- 
poBsabìiiddd, had:endo tcbla-rrasa, confesftndoae. — El raciodalis*? 
ti, eijusta, aviva eliaco rememorante de sa culpa, cuUiva su 
remordimiento papa purificars^e, y se cree siempre responsa^ 
ble. 

Cpinparad V juzgqd la moralìdad de resultadoi». 



XXIL 



iVB.OTaO SOFISMA QVE SB OPOiVB A LA RELIGTON. 0£ LA LEY, 

EL CONSUELO, co>iPLE\iEx^TO del capitulo XIX. 



Pero nos quitais el eonàuelo. He ahi otro de los ■ poderosos 
argumentos que el católico nos- lanza^ 

^Pero qué Consuelo?"— Esplicaos, analicemos. 

^Eb el coDSuelo de la absolucion? — Osquitaraosel coasiielo 
de la. absoluckMD de unì clérigo ó de unfraile, para darosel con- 
svelo de la absolaoion' de Yuestra prapìii oonciencia^ sì sois: 
bueno, puesta eoi conmnicacion «f/trerfaecn el Padre de lajusti* 
eia.^Pero si sois un malvado, es rerdad qne os qattamos el 
Consuelo de las absoluciones, de làs indùlgencias compr^das: 
C4H1 legadospiadosos, de caridad etc, y la absolucion de un 
hombre quequizàs bay a sido vuestro complice, ^Id à sor juz^ 
gado, pagad, purgad vuestos crimenes, el dinero robado al 
béérfano y la viuda, el honor de vueslro prójimo caloniniado, 
la opresion del débil, la justicia negada, la mentirà de raestra 
paiabra ó penaamiento, viiestra conciencia torcida al.servicio 
de ia paaion d delJnterés, la saagre derramada, el derecho 
del .'hombre escatnecido; la indokoaia para el bieù, J« indife* 
rencia por la causa de la dignidad del hombre y de los pue- 
blos: — No podemos absolferos. No tenemos el poder de atar 
y desatar. No somos dispensadores de la grada. No admiti- 
mos las indùlgencias. Estàs delante de Dios y su justicia — y 
pidea intermediarios bumanos! — piensi^s, miserable, torcer el 
juicio divino con tu servilismo ó con el oro? 



— 2»a — 

Comparad 7 juzgad : El catolicismo presenta pues un con-- 
suelo^ que I08 racionalistas 7 los jostos no podemos presentar. 

EI catolicismo ejerceuna atraccion poderosa en los malrados 
y en los timidos. 

Que se confiese el doctor Francia 6 Rosas. Washinton v 
Franklin no se confesarou. Se confesaron Luis XI. Luis XIY 7 
Napoleon. Lamennais no quiso confesarse. Rosas 7 Bonapar- 
te necesitau Consuelo. No Io necesita el justo. 

^Qué otro Consuelo os niega la religion de la 107? 

^Esla creencia en la inmortalidad dei alma, la persistencia 
de la identidad del 70^ 

Nosotròs creemos en la inmortalidad del ser que realiza la jus- 
ticia— Nosolros creemos en la pcrmanencia de la causa miste- 
riosa que forma nuestra personalidad unida k los organismos 
que pueda revestir en su peregrinacion al través de los siste- 
massideralcs.— Nosotros creemos cu laeternìdad de la justicia 
sobre todo, — porque no es justo que el malvado, negador de la 
Terdad 7 de la justicia, el enemigo del ser ideal, tenga razonea 
su ùltima hora, 7 su blasfemia sea una Terdad. 

T nosois Yosotros, los hijos de la raza de Abraham, los que 
podeisvanagloriarosde haber legado à la bumanidad el dogma 
de la inmortalidad del alma. Fué uno de los nuestros, no el 
que primero la afirmó, sino el que hizo la mas bella demostra^ 
cion de esa doctrina. Fué Platon, comò tresciento?7mas aflos 
antes de Jesu -Cristo, quien iluminó almundo con larevelacion 
mas bella de la mas bella de las razas. 

Somos pues los racionalistas los primeros que hemos procn- 
rado demostrar para convencer: el dogma de la inmortalidad del 
alma. 

Esa gloria es nuestra 7 no ruestra. El gran Consuelo ha aldo 
demostrado por Platon. 

Y para .reasumir: — ruestro consueto se llama ^racia^ miseri- 
cordia, indulgencias, ceremonias exteriores, pràcticas exterDas, 
absolucion del hombre.- Mnestro Consuelo se llama JusTicrAl 

Comparad 7 juzgad! 






— 2*3 — 

RESUME?r DE LA SEGUNDA CAUSA DE Là DEBILIDAD DB AMÈAlClA. 

La contradiccion es Iiicha. Vivir en la contradiccion de .priat- 
cipios> es habituarse à la negacion ó à la duda. 

La negacion perpètua, la dada constante, prodaceh laindife* 
rencia por la verdad y la justicia. 

La yerdad y la mentirà, la justicia ykt injusticia, apoderàn- 
dose alternativamente del pensamiento y de la coneiencia^ para 
reinarólavez ó sucesivsrmente, separalizan, ó mntilizan, ó 
destruyen. 

El bien y el mal reinan corno consnlado alternattro, ó eo- 
existentes de dos sociedades, religiones 6 principios opueik 
tos. 

Un hombre se hace escéptico, un pueblo anarquista^uncmi- 
tincnte se enerva. 

l^e qué depende la energia, la vìtalidadcreadora, la aclÌTÌd«d 
fecnndante del hombre ó de los pueblòs? De la v;erdad cobs^ 
ciente y afirmada, del entusiasmo alimentado por loque cree sor 
la verdad de su dogma ó de su causa. 

Destruid la fé, negad el dogma, d habituad à ese pueblo à 
considerar conio verdadero, lo que es falso, (ó lo que es peor) 
que el dogma falso ó verdadero, pueda co-existir con el princi- 
pio Terdadero ó falso de su politica ù pesar de que sean contra- 
dictorios^ y se apagarà su vida. La anarquia en las creencias 
originare la anarqufa en el foro. — No puede haber equilibrio, 
sino oscilacion. Es necesario el predominio de un dogma ó de 
HB principio. La foerza resulta de la uoidad de causa y idelen- 
denoÌQ. La debilidad resulta del dualismo «onlradictorijo. 
' La America 'vive «n el dualismo. 

Ese dualismo es el dogma religioso, y el principio pollticp: 
CI catolicismo y la Bepùblica. 

.Para «fortificar la Anért^ storia oeeessrìo fi.él predovùttio 
àbft^uto del catòliciéDtfo con todas SUB eonseooenqai^ .cówo 
en Roma,— ó el predomìnio de la libertad corno en.AsttHlps 
Viiiéos. 

#^'hay otr0ni6ifio.--^ef%d>lo iiiiia.<l>4a4);fcro; psiùXfMìté^j 
taftdremos Itaersa ca«)ala^fiiisih. 6 wma ioi Ikìadòs lUnUòs. 

7 



— 234 — 

Es necefiarìo qoe la religion se armonice con la politica. Era 
la epoca de faerza de la Eapafia. La inquisicion j el trono se 
daban la mano. Es la època de fnerza de la Bnsia: el empera- 
dor es Papa. 

Es necesario que la politica libr^ se armonice con el dogma 
libre. 

La libertad delos Estados Unidos 7 de la Suiza se apoja en 
el dogma del libre exàmen, qnehace de todohombre un sobe- 
rano. OEoma -ó la Suiza. — la Busiaó los Estados Unidos. 

La cuestion es ciara, sencilla, evidente. La teorìa la afirma j 
la demuestra, la experiencia la confirma. 

Negacion del catolicismo, afirmacion de la repùblica, ò nega- 
cion de la repùblica 7 afirmacion del catolicismo. Pero no am- 
bas negacìones, 6 ambas afirmaciones à la vez, pues ya hemos 
demostrado que eso es el camino de ja muerte. La historia de 
todos los pueblos católicos es la mejor prueba palpitante. Todos 
mueren, ò si resncitan es negando su dogma. 

Ambas oposiciones à la vez, es la indiferencia comò resultan- 
te. — Es la muerte delas creencias. La muerte de las creencias, 
es la corrupcion de los caracteres, y aqui entramos en la tercera 
causa de la debilidad de America. 



XXIV. 

Tergerà causa de la derilidadde America: la causa moral, 
iufluercia del catolicismo en la politica. 

Elerrorengendraelmal moraL Esà vecesporesto dificil se- 
parar por medio del an61isis,la parte intelectual de la parte mo- 
ra!, ola idea del sentìmiento; el móvil ó el motivo, de los ac- 
tos. • 

Si el dogma que puede variar, y cujas concepciones varìan, 
al^a la moral que es invariable, la moral él su vez altera la pò- 
IRica, que es una consecuenciade la nociony conciencia de la 
jilstieia. 

Sismondi^ en el ùltimo capitulo de su obra (historia delas Re- 
•pàlUeas italiana^ exponiendo «t/a« causas qtie han cambialo el 
earókiér 'de Ut liUliaiioiy desde etwlavizamiento de tus repjiòli-' 



— 535 — 

4Hii»^ dice qne «/a doctrina de lapenitenda eausa una nueva sub» 
version en lamoraLy> 

Y si seagrega, que no solo esadoctrina, sino casi todas las 
doctrinas ensefiadas; si el principio mismo de la moral se des- 
tniye, erigiendo el terror corno móvii de las.acciones; si el dog- 
ma fandamental arranca del alma la soberania de la razon, en- 
tónces podemos deducir (7 la esperiencia lo confirma} qae el 
catolicismo esenemigodela yerdadera moral, 7 que si puede 
crear santos^ no està en su poder hacer bombres virtuosos. Me 
dirijo ÉL los que saben corno se define la rirtud. 

Y comò nosotros creemos 7 sostenemos, con Montesquieu, 
que la vìrtud esel principio de las Repùblicas, que nosotros de- 
finimosel principio delDEBERPoa el debbr, 7 no el principio 
del terror^ 6 del egoismo fanatizado por salvarse del infiernOy de- 
ducimos que el catolicismo no puede ser el principio funda- 
mental de la Bepublica. 



XXV. 

Anàusis db LAS CÀUSAs MORALES. Primera gomsecueivgia: La 

DICTADURA MAQUIATÉLIGA. 

El catòlico profesa el dogma de la ohediencia eiega 7 obedece 
A una autoridad que debe creer, es infalible. 

De està aflrmacion que es un hecho indispensable, raisà ver 
salir las monstruosas consecuencias que destrozan al mundo 
americanoi 

El catòlico en el poder ó revestido de la autoridad CU70 
fondamento es Dios segun la teologia de Pablo 7 compaflia, se 
L inclina naturalmente à creerse infalible. Y comò la Tglesia lo 

apo7a (siempre que tenga la fuerza, se entiende) esa creencia 
se fortifica 7 Uega à reretirse de la magestad pontificai. La 
infalibilidad de la creencia origina la impecabilidad del man- 
datario. 

Imaginad lo que sera, imaginad los furores de esa autoridad, 
• al Terse discutida^ contrariada, refutada! 

* Xa oposicion politica se asemeja à la herejla;-— 7 es necesario 

exterminarla à toda costa (ad major em Dei glqriam). Francia^ 
Lopez en el Paragua7 son pontlfices infalibles. Rosas en la 



Rèptiblica Argentina ejercia là hifèlibiliìllid màj^IMUè* de' là' 
muerte. 

Éofitt en Ohile, 6l piataxiÉrmo dèi otguUò bf^&rlU y^iaan- 
grìento: 

IM MoTìàgaè eti VBiìe2iieIir, Flatus en^I EduadoK le» Saldai* 
Ai!i%r ed fféjico j'iHtificabfin sas mla^rables te^rpet^^^ y ^sfàarsiaS' 
siiiigrièùtas con eV cinismo de una conciencia que bada el apo* 
téosits dela autorìdad. Ylòs pneblos ó mayorias enòorbadas, 
apoyaban esa encarnacion del pòder divino de Fabio y de Bos- 
fuet. Es el apóteosié del- monstruoso emperador romano. 

Desaparece el derecho. Las garantiad, las constituciones, las 
instituciones libres: ^qnéson, apoyadas en masas edacàdàs e& 
làobediencia ciega, y ante la persona viva, yisible^ actiraqàe 
con la cuchilla de la leyy la uncion del sacerdòte se presenta, 
corno .la'aritoridad sut)renia? — Nada; — Y asi es, qne no bay 
principio, palabrajuramento, institncion que resista al contacto' 
ó al amago de la aatoridad. — Y la politica, la Repùblica que de- 
bia emancipar, solo sirve para que sus formas legales, confir- 
men con la farsa delsufragio, de la delegacion, representacion 
etc.,— el despotismo inoculado. 

El trìunfo del error ó de la mentirà se consnma, baciendo 
que las apariencias de yerdad y de legitimidad consagren la 
prostitucion de laBepùblica. 

Tà la tàctica es conocida, felizmente; pero entro tanto, la 
indiferencìa cunde, y la yida pohtica se apaga, asfixìada por 
el dèsengaao. 

Lnego la primera consecuencia del dualismo, ù oposicion de 
la politica y del dogma, es la tendencia lògica de la autoridad é 
rérestirse de la ìnfalibilidad. — La Bépùblica católica prodate 
la^ dictadarane^ésarìa.-^ Elmaquiayelismo impera. 

XXVI. 

SEGUivDA gonseOueivgia: la digtadura jèsuitiga. 

Là tendencia à la ìnfalibilidad,' que efi( A la ' legrtltnidad de 
nuestras ideas, pasioaes y actòs, cóind bòthbi*ed de p'àrtidóy 
egoismo, produce el apétìto desordénàdó del poder. 

(Xbteùéf el pòdér es el tódò. De aqiii bacé la pr letica inaiò- . 
ral de qdé « iodo niédid e$ b&énò pàrèt eóhiegkir un fin. » 



— 4Ì37 — 

fi|Ì8|#tarse«l pofler en Aqiérioa» ^ difpatacse uqos la riqiKza, 
otrp^'ta ^i|i;iqn mori^f \^ veAgaRza, el ^^^iKxti^^Q i|obr.e <$1 
^adF^P^H'^Y I^ buaMlIaoion d^I ve9|c|(tQ, yotiiopi, ^uizà^^aMini- 
4l/[H*iai.f|lp^^r4P:i^!^rmar. Aaa ipas dice, ^^ buscar la ^f^- 
Jmipp jìastificacpa ^e mis jQJostic^s. 

P^rp correo hay^priueipios consigoados ^ne ;g4rautÌ2;aQ tt Xf^qfi 
sus deracbos, 7 no puedo violaplos, eatonoes qplico el ebtaova 
de salvar la forma. 

Si dice el .oódfgp: sp pei^samusiito iES libae, agregp^ <;a9 /o^ 
iimifes qiie laley e^tqbleoiere^ — y comio la ley ^ gue sexefierc^ »o 
€8 la constituciodal, sino laespedida dp^paes, ÌA9cril)P eu ^Un 
.las escepeiones de Figaro : El pensamiento es libre ^ pero no ^p 
,podrà discutir dogmas, ni exponer pistefoas que ataq^ea la mp- 
ral. — ^Yqaién juzga? una comision ó j arado nombrado en ùlti- 
mo tm^lidi6 por la autoridad. Y tenemos-la censura reeatable- 
cida bajo el nombre de la institacion mas libre, que es el jura- 
do. Yictoria sublime de la doblez. Pero jla forma se ha satvado, 

£I:poder eleotoral esd ùnico poder que ejerce el piebloso- 
bérano^ j lo ejerce, no para hacer la ley, sino par^i aombrar al 
que la haga. Pasemo^. 

La mayoria de sufragios, es pues la espresion (segun el ms- 
tema de la delegacion) de la voluntad del pueblo. 

Està es la base del poder Bepublicano, y es |^r eso qoe la 
JUbertad y legitinùdad de la elecciop oonsagraa^ legitimìd^ 
del poder. 

La elecdones libre, se dice;— i pero si dispongo del escm- 
tipio? — pero si soy yo, poder establecido, el que nombro al 
^$criitador; — si laley permite que uno pueda votar veinte VQce^ 
en un dia, sobre el mismo nombramieato? ^ai puedp douiioaf 
ea los eomicios y aterrar con Hbertad al opositor ?— iQué resulta ? 
-^Que el poder ^e perpetua en su partido à despecho de la 
irolvintad popular escamotada. Pero la form,a se ha salvado^ j 
vii^a |a liber^ad .del sufragio I 

E-f iomicUio es inviolable^ pero lo tìo^o, agf,^ando, salv^ Iqs 
cason que l^ /ey disiermiw. Y Jios .casqs Ic)^ dpter,mina en^ùlli^o 
ADólisiael poder. 

Queda abolida la pena de muerte por casos poliUcos^ .pero ^sO jE^- 
.^Ip prisionefosj porqae jngo que no son casos ppUtico^.r— Y 
iffifs^o soy «aqitoridf^l i^Mible, f|fiel(urp ^ue asos prision^os yo- 
Uticoi^i app t^an^idps; y la formai se ha s^lptidp. 



~ 238 — 

El ejeeutivo puede set acaaado ante la cdmara de diputadós j 
obKgado & un alio de reaideocia despues de dejar el mando. 

Pero esa cémara ha sido nombrada por mi, ; fanciona un allo 
despues de mi salida. Son mia empleados, mls protejidos, mia 
criatnras, mis cómplices, los qae me han de jnzgar — Me conde- 
nar&n? — No — Ni se atrereràn t acosarme. Qaedo lejitimado, 
j la ferma me ha salrado. Montt se sonrie sobre sus ocho mil 
cadàyeres. 

La prensa es libre. Pero nombro al jurado, y pnedo con la 
autoridad de la mas libre institacion, acosar, acosar, perseguir j 
acallar con la forma de la libertad, la libertad de la palabra. Im- 
pera entonces absoluta 7 soberana la palabra de un partido. 
Estiendo la mortajadela infamia sobre el cadàver del vencido, 
y grito: la prensa es libre I 

Es aceptado, puede decirse, por todos los publicistas llbera- 
les, la doctrina de la separacion de poderes^ corno indispensable 
•para la libertad de la Bepùblica. 

Pero siel ejeeutivo tiene la facultad de nombrar àlosjueces; 
si el ejecutìvo participa de la formacion de las leyes;— si el eje- 
eutivo con la ley de elecciones nombra al congreso, à qué se 
reduce, en ùltimo anàlisis, la tan decantada' separacion de los 
poderes ? 

Nopueden ^penderse las garantias que està Constitucio/t està- 
bleee. Pero si tengo la facultad de declarar en estado de sitio, 
una provincia, ó la Bepùblica, autorizado, corno en Chilo, por 
el consejo de estado^ nombrado por el mismo presidente, ^qué 
seguridad puede tener el ciudadano? Miserable maquiavelismo, 
con el cuaL salvando las formas^ se ha hecho retrogradar 7 en- 
sangrentar à Chilo por el espacio de treinta aiìos. 

Se discute, la prensa es libre; — se asocian los ciudadanos, 
pues la asociacion es un derecho; — se ilustra j conquista la 
opinion que casi unànime clama por reformas; se preparan las 
elecciones que han de Uevar al poder à los representantes de 
la reforma; 7 entóncea el poder ejeeutivo declara la provincia 
ó la Bepùblica en estado de sitio, 7 las garantias suspendidas 
se ciernen sobre el abismo de la dictadura legai 7 del despotis- 
' mo constitucional ! 

^ Y entonces ? — ó la abdicacion, 6 la desesperacicn, ó la guer- 
ra civìl etc. etc. La revolucion, levanta entonces su pendon 
terrible, j la sangre se derrama en combates 7 cadalsos.— El 



— 239 — 

respeto a la ley y à la autoridad se pierdeD, y solo la fderza im- 
pera, proclaméndose corno libertad y justicia rencedoras. Es la 
dictadurajesuftica. 

XXVII. 

TERGERÀ COlfSECUENCIA.— DESAPARICI05 DEL SENTIMIENTO 
DE LO JUSTO. 

Se Té qae las constitnciones republicanas UeTao en si mismas 
el gèrmen del despotUmo ìegal^ moDStruosa asociacion de pala- 
bras, que sirve para caracterizar la prostitacion de la ley. Y 
corno el dcspotismo siendo legala queda jostificado, resulta que 
el sentiaiiento de lo justo se borra de las conciencias. Para 
llenar ese vacio, el sofisma, la doblez, la intriga se precipitan 
en la conciencia para obtener k toda cosU el poder, que viene 
À lejitimarlò todo. 

Tal es la segunda fez de la educacion politica que se practìca 
en las repùblicas apojadas en una religion contraria. 

La experiencia prueba que en e! combate legai delos partidos^ 
el partido del poder obtiene siempre la yictoria. La experiencia 
muestra que el partido que se rovisto de lealtad, va perdido y 
es burlado. iQué puede resultar de semejante estado? — Que lo 
justo se olvida, y que el éxito es la jasticia. 

Triunfar es pues el desideratum supremo. 

Entonces la conciencia felseada, altera basta la fisonomia de 
los hombres, j su palabra sirve segun la expresion de Taille- 
rand, para adùfrazar $u pensamìento.r^ 

Entdnces se ve el -caos. El diccionario cambia, la lengua es 
tortuosa comò elreptil, el estilo enfetico y vacio para llenar la 
fatuidad triunfante; el lenguage de la prensa se asemeja A los 
oropeles que se arrojan para adornar un fesiin de gusanas^ y la 
prostitacion de la palabra corona la evolucion de la men- 
tirà. . 

El conservador se llama progresista. 

El liberal faaee protestas de católico. 

El católico jura por la libertad. 

El demócrata invoca la dictadura, corno Ips rebeldes de Es- 
tados UnidoB, y defiende la eaolavatura. 

El retrògrado demuestra que qniere la reforma. 



— 240 — 

£1 HiistrAdopopa^arUa la doatrina ^e lodo « es iueno en el 

niejot de èoslmund^sp^bi^s^ » 

El civilizado pide la exterminacìon de los iadips ó de loa 

gauchos. 
El principista^ que los principios callaa ante el principio de la 

saiad pùblica. Se proclama no la soberania de la justicia, pre- 

sidiendo à la soberania del pueblo, sino la soberania del fin, que 

legitima todo medio. 

El absolutista, que es el Salvador de la sociedad. t 

T si 90 igpkierna con golpes de Estado, facultades de sitio, 

con didtadaras periuanentes ó transitoras^ con las garantias es- 

óamoteadas, burladas ó supriinidas,la palabra del partido en el 

poder OS dirà : la civilìzacioa ha triunlado de la barbarie, la au- 

ieridad de la aoarqaia, la virtud del crimen, la yerdad de 

la mentirà. 

Desaparecen pues la nocìon j sentimiento de lo justo. Y la 

justicia olvidada ó pervertida abre la puerta à todas las invasio- 

nes — Ya no haj pueblo, bay habitantes^ . No bay ley, bay 

éxito. No bay autoridad, bay fuerza. No bay unìdad en la 

persona, bay dublez ea el hogar, en el foro y en el tempio. La 

dictadura maquiavélica perfeccionada por la dictadura jcsultioa,^ 

se apioya, corona y justifica, en la perversion del sentimiento 

de lojusto. 



xxvni. 

FATALI1>AD Ì)E LA DIGTÀDUBA. 

No hemos agotado la materia, pero podemos ireasnmir las con- 
^cuencias de la causa moral prodocidas por el error del dualis- 
mo en qtseTiTknos, en esa resultante que todas las Sepdblicas 
de America producen, corno lògica consecuencia del dogma y 
]^rincipio que combaten. Lleyamos medio siglo de vida inde* 
pendlente de la Espafla. — ^Guàntos aftos ha habido de yerdadera 
libertad en alguna de las nuevas naciones? 

Dificil es decirlo, pero mas licil es^mimifestar los iafios qme ha 
tenido de anarquia y despotismo. 

^Se^à-el Pai^guay con cuarenid allos de dietadtira modilb? 

^Sera la Bepùbiica Argentila, desde sas diotadoras prorin- 
ciales y nacioBoieB^hastalos veioieafiùade la tiraoìa d^fiosas? 



f 



— 241 — 

i Y lo que viene ? 

^Serà Chile desde ladictadura de O'Higgins, basta la dictadu- 
ra intermitente de treinia afios eonsecutìvos? 

^Seró Bolivia que nos espanta con la sucesion de sus dictaduras 
sanguinarias? 

iSerà el Terù, quehapasado por mas dictadores que presiden- 
tes legales ha tenido? 

^ Sera el Ecuador con Ioa veinte ados .4e la dict^daca de 
Flores? 

i SeràNueva Granada? — Y casi faéja exepoion, pero alU Oiian- 
do, poder legai liberal, se hizp derribarparaser dictrodor. 

i&erù, Yenezuela, con bus veinte afios de Monagas? 

i Serto las pequeflas Rep^blicas del Geutr^p, y au9 ^1 *uismo 
Méjico ?— ^Pero aqui me detengo. 

Y esas dictaduras ban prodamado todos Iqs priniQipios. Lo» 
pelucones, los eonservadores, los tojos, }os lil^rales^los demó- 
eratas, los unitarios, los federales^ todos ban acariciado Ja diCf- 
tadui\a.— Con la mejor intencion, se dicen intimamente los par*- 
tidos : La diciadura para hacer el bien. 

Es decir: El despotismo para afia^zar lalibertad. * 

Terrible y lògica contradiccion*! 

El catolicismo dd la corriente despólica. 

La Repùblica la corriente liberal. 

Y ambas corrientes se e^ncuentran en la -monatroosa conse- 
cuencia que se llama : la dictadura para fundar la libertad. 

iVov qué la Bepùblica invoca la dictadura? 

Porque el republicano esbombre de dos cre^ncias, y traspor- 
ta à la politica, el gènio, el caràcteTy^l tejnperamejoto, la lògica 
de la infalibilìdad católica. loda fueri^a se cree poder, todo 
poder auteridad, toda autoridad infialib{e«>— Y toda infalibìlidad 
se declara lògicamente impeeable. Y loda jnf^vUbilidad sc'adpra, 
se legitima. Ya no bay extnavio posible^^— I^a 4Nposicion esatcn- 
tado. El despotismo es sagvado, 7 la.o)>edie;ncìa^ un daber. 

Pero este becbo capital de la dict4d^a> mereee <ios d^^tenga- 
mas ù examinarlo. 



— 242 



XXIX. 



MeCÀNISMO POLITICO DE LOS ELEBf BNTOS SOGIALES QUE PRODU- 
CE LA DICTADURA. 

^Por qué todos los partidos que ha habido j aoD militan en 
America, proponeHf 6 se resenran, ó han practicado la dieta- 
dura? 

Los ctvilizados dicen, yfed esos bdrbaros (los hombres del 
campo, haasos, gauchos, Ilaneros, los jornaleros^ pdones, en 
uaa palabra, las masas, el pueblo) — ^T quereis instituciones? — 
Noi— Es necesario la faerza, el poderfiierte, la dieta dura. 

Eatre los ctt^i/ùa(fo5 bay partidos. — Unos dicen, ved esosmal- 
\ados, (son sas enemigos poUticos, enemigos de Dios y de los 
-hombres.) — ^^Gómo qaereis dar libertad A esos bandidos? — Si 
lellos Uegasen à gobemar todo se perderla, la libertad sèria 
imposible. Y se les priva ó escamota la libertad en> beneficio 
de la libertad 

Las mftsas deheredadas y atropelladas corno animales, buscan 
caudillos. — Es la dictadura de la venganza, y la garantia de su 
modo de ser. 

Los partidos civilisados piden la dictadura, para combatir, do- 
minar, y civilizar lasmasas. Es la dictadura de las clasespri- 
viiegiadas* 

Los partidos civilizados (se creen infalibles} piden la dicta- 
darsL proviforia para asegurar su Victoria contra otro partido. 
Es la dictadura de la concurrencia y de la rivalidad. 

Los católicos para combatir le heregia é instituir su mecanis- 
mo servii en la soeiedad y la politica, practican la dictadura. Es 
la dictadura completa y absoluta, que domina al espfrituyal 
cuerpo, brutal comò la venganza de las masas, maquiavélica 
corno la de las clases privÙegiadas, corruptora y mortifera 
corno la dictadura jesuitica. 

Tal es la dictadura de las dictaduras, la theocracia, sea griega 
ó latina, slava ó italiana, católica ó lamista. 

La theocracia del gran Lama, esla més lògica. No es el vi- 
cario de Dios en la tierra, eael mismoDios encarnado. Esesta 
consecuencia tan lògica y andaz, que debe dar envidia à los ca-- 
tólicos. El Papa es infolible, luego impecabfe. ^Y ese es 






— 24J — 

un hoiiibre?--Ifo— ya es nn Diost -«Audacia, Audacia! — Animo, 
Santo Padre, eourage Saint Pére^ coraggio Pio IX. 

Pero Tolvamos à nuestras dictaduras. * 

Inuiginad cualquier poder 6 autoridad en la America educa ' 
da por la Espafia. 

jEs el patriarca de pastores, el cacique de tribus, el Caudillo 
de las turbas? — jEs la dictadura del prestijio personal y tradi- 
clonai, 6 el poder de la riqueza, ó el representante enérjico de 
los instintosy derecbos pisoteados de la gente inculta, y é veces 
todas esas razones unidas que producen los Monàgas, los Bel- 
zu, los Rosas? 

^Es el general que conspira, reroluciona, derriba, fnsila^ y 
se impone corno necesidad politica? Es la mayoria delosca*- 
sos en casi todas las Republicas. Es el militarismo entroni- 
zado, es la dictadura del sable. 

^Es el ciudadano (el paisano) letrado, abogado, gran teòlogo 
y legista, ateo en el fondo, pero relijioso en apariencia, que ha 
podido subir al poder, garantizando al militarismo su sable, à 
la Iglesia su renta, é los civilizados la charla, à los progresis- 
tas ferro-carriles, k la juventud esperanzas, y promesas é las 
raasas? Es el hecho de Montt en Chile, de Lopez en el Para- 
guay. Es la dictadura de Torquemada y de Loyola. 

Sttbe al poder el partido couservador. ^Gómo conservar sin 
dictadura? 

Sube el partido liberal. ^Gómo re formar sin dictadura? 

Si quiere reformar, la mayoria ajitada por el partido re- 
trògrado pide à nombre de la soberanfa del pueblo y de la li- 
bertad, la muerte de las reformas que harìan de todo hombre un 
soberano. Y entonces ó el partido liberal abdica, ó es yenci- 
do, ó se hace dictador. 

Domina el partido unitario. Es liberal ó couservador. 

Si libei al, el partido federai explota las masas para derribar- 
lo y entonces apela A la dictadura para sostenerse. Si es con- 
serTador es dictatorial: 

Domina el partido federai . Es liberal 6 couservador. 

Si es liberal se eiplota la unidad de sentimiento de las masas, 
6 seexajerael localismo para dfsolver, ó se pretende la sobe- 
ranla priyilejiada de un estado ó provincia, seapara mantener la 
esctavitud corno en los Estados del Sud de la union, seapara 
mantener la supremacia econòmica comò en Buenos Airesi 



- J44 - 

lOjfe prQdiifa.la uoid^d de dogrna, ;4fi F^Ugiftn j xìp fPftUUft^ì 
la centralizaeipn ci)t(ìUca, laupidad de fuerza j de.€jrea|iqi^, 

91 cfs coQservador el partìda ^federai, eatoacos el 'H^il^Jkf lo 
ijtaisa d npmbie de las reformaa. Y tmoy otro 4pelf(Yi r^ J^i^ic- 
tadura para defenderse y sostenerse. 

JHoaaien EsUjios Uaidos porque alli la reforu^a f^elfoo- 
.yioii^ata <;pDtinuo.de la rida apojado en la.spbeir«9tf9.4ela 
i^zoQ ide toda hombre. 

La difereocÌA e^U pues, que 6nIospaeblo& QO,ca0]ieios j 
Ubres, el hooibrp es soberano y respeta la soberaufa de suififC- 
mejante. No bay infalibles que suban al poder, ytodostienen 
féen la ley que garantiza el derecho, y en el TOtodetodos, 
ijue nopuedeir centra el derecho. Si hayerror, nohayim- 
posicion, y se espera el progreso infalible del conveneimiefito. 
Tal es la politica de un pueblo, cuyo volo no puede ser for- 
zado, òl burlado. ta ley es religiosa, y la religion dei libre 
exàmen produce Ja religion de la ley. La lealtad en la politica, 
se hace tan necesaria y es tan ùtil corno la bonradez en el co- 
mercio. 

Pero en los poeblos católicos(pongan todos la roano en su 
conciencia) se teme con terror fantàstico y real el triunfo del 
adversario politico porque sabemos y creemos, ó presentimos 
<on razon que es la derrota sin esperanza, el entronizamietito 
de algo de infalible y de impecable, que se impone con la in- 
flexibiiidad de la yenganza. El poder es la dictadura justificada 
-è inapelable. He ahi por que hay.tantas reTolucionesy tanto ser- 
vilismo. — Y decir que no conozco un partidoque hayaencarado 
de frente la dificnltad en Sud-America. 

De todas la formas, de todos los partido, de todos los eau- 
dillos, se desprende comò consecuencia forzasa, corroborada 
por laesperieoeia en Sud-Àmérica la fatalidadde laddctadara. 

flemos nacido baja dictaduras, nos educamos viéndolas, y nos 
-entierran las dictaduras. 

Las masashan producido dictaduras de caildiilos. 

Las mayorias hait side dictaduras de partidos. 

Las minorias BOin dictadàras de clasea* 

Las mayorias aplastan,— las minorfas mienteq. 

i)f0jiotiaa el mayor numero, tiraaixfi el <^ircu)0. 

jba BiaywriftA^spol&zd y dice: el wémtro.e^ ley: L^qg^^^y la 
jnstieia. £ i0ipon(e la ley y reUgH>P que quier^. 



i 



— ns — 

LVmtiftiTfa tii^nizày tktie qUe itfeniir psi^ft^déoir: elffititi^agio 
obtenido, sea corno sea, meda la ley del nùmero: Laego aof'là' 
jiMtfèià. B iÉftponela religloQ de la mayorfa* 

Scffiékiiereù la mayorfa, porque la Justicia no es resiiltàdd d« 
adìòioaes, y nò bay dèrechopara dar religiooes de Estadò y' 
proté^ef'niDgutta. 

Mèli tira* en la mfnoria, porquè acepta el sofiénia del nùmero j 
piresentauna snoia falsa, para producirel mistno resaltado dog- 
matico de la mayoria. 

Chial séa la esfera del sufragio, y la competéiichì del numero, 
es materia qae hemos tratado en otra obl-a, titulàda ^l gùòierno 
de lefU^tdd* —pero el hecho inùegable es, que todos los prin- 
cìploB é insVttndones liberales, en mnnos del espfrito jedultico de 
la^é^ca' hatt'sertido para abolir, desacreditai^, prostituir esas* 
iÉStitticiones y priucipìos. 

tu ccitèlicismo niega esas institaciones y principios, lo cùal 
hemos probado con razones y probariamoa basta la saciedad con 
làff^làbra in f àlibi e de concilios y de- papas; pero el prògreso de 
la epoca ha consistido en servirse de las mismas armas, en 
apoderarse de las posiciones, en aceptar el lenguage y termino- 
logia de la libeftad, y en hacer servir el sufragio, la prensa, el 
jury, la educacion, la escuela^ en descrédito del sofragio, en 
falsificacion del jury, y en educar siervos de la Iglesia y no 
cindadanos del Estado. 

Nó'hay pnes escuela de la religion de la ley. La escuelà, y el 
eàptrifa y eltèxto yloqne alll se ensefia, es todo del dominio 
del etiemìgò de la libertàd, aatotisiado todo eslo por lós quo se 
, llàralàn eHHUzados ! 

No haypartido que proclamo la religion de la ley, la separa* 
eioti absolùta de ìé Igleaia y del Estado^ y de é la Repùbiica por 
base, la religion del libre exAmen. 

Nbìiày cahdillo que comprenda, 6 se atreVa, ó puéda enèabe- 
zaf ^Mtfó^mienfo regenerador. 

Itd^ h«y nràyortó raciònriista. " 

No hay .minoria yeridica y leal.- 

Nóf^hSay secta qué se prei^entè; prom^tiendo^rqméral 

Nb'^Uàry chrses qùé tayanidentificado sua ìnlereded coti el-hH 
cionalismo. 

l!(tf fiiijr'ejèttt^o'd'e una etd, ó de ttnàépòdi deVè^iM^óik- 
pfét&'t>fMékMd2(. 



— 246. — 

Y el enemigo invade.— Yencidos. ep Earopa, emigran i Ame- 
rica, f 

Y los gobieraos repoblicaDOS los Ifaman. Llegaa cargamen- 
tos defrailes, dejesuitas togados j notogados, yse les entrega 
la iafancia! Invasion qulmica que desorganiza preparando la 
invasion de las bayonetas. Oh cegaedad, ohfalsia, oh cobardia, 
oh traicion, —pero el mando americano se pierde, si no eleva su 
espiritu, si no tiene el heroismo del pensamiento^ si no tiene la 
sincerìdad de la rerdad. 

A primera vista, cualquiera que se levante para interrogar al 
horizonte y colnmbrar una esperanza, solo ve el desierto, la ìg- 
norancia,la barbàrie, 6 lainocencia de mnltitades explotada. Y 
en la pampa, el valle y la jnontafia ondea el pendon de las ti* 
uieblas. Si en las campafias error 6 ignorancia, en las ciuda- 
des faisfa. El poder engafla> los partidos mienten, la conciencia 
se doblega, latransaccion impera, y la horrible reticencia menta! 
domina en los espfritns. 

Y el gènio de la America està tentado de escribir en la frente 
de los Andes. 

« Lasciate ogni speranza^ vai che entrate. » 

ìQuéhacee? 

^Qné hacer?— Guerra à la dictadura. ^Cómo? — Atacando su 
dogma^ quebraodo su princìpio, desenmascarando su faisfa; — 
Arrancando del alma, de las constituciones y de las costumbres, . 
el virus de la obediencia eiega inyectado por el catolicismo, y 
encarnando la soberànfa de la razon emancipada. 

Està es la obra. Es dificil, larga y penosa. iCÓmo ha-, 
cerio ? 

Aqul entramos en la torcerà parte de este trabajo que tiene 
por objeto presentar el remedio, à los tres males que heinos in- 
dicado, fisico, moral, intelectual, que producen la debilidad de 
America y facilitan la invasion. 

La fuerza vital de la persona continental est& atacada por un 
vifus. Es la enfermedad crònica^ es el mal intelectual, dogmà- 
tico, 

Jifi enfermedad ataca boy un òrgano, varia en su manifestacion, 
cambia gobiernos y programas, es anarqufa ayer, .despotismo 



— 247 ~ 

hoy, putrefaccio!! maliaiia. Esla enfermedad aguda, es el mal 
politico 7 moral. 

En este estado se presenta un colera morbus^ que paede faacer 
desaparecer 6 absorver los males anteriores, ó acabar con el 
enfermo para robarle la herencia. Es la invasion, la monarquia, 
la conquista. 



f 



1 :/ . :» 



I» 



TERGERÀ PARTE- 



-»•*•*** 



xx.v. 



£L REMKIilO. 



Dificil DOS sera tnantener en està p^irte de la obra, la distia - 
cipQ aDalitica de las caasas. Como el mal politico moral» es 
coDsecuencia del error dogmàtico y de la mentirà, lo que diga- 
mos.para remediar el mal secondario ó derivado, inducir^^ é la 
reforma en las creencias; y lo que digamos para Sifirmar la ver- 
dad fandamental, lleTaró en si las d^ducciones que produciràn 
[ el bien politico y moral. Al fin de està ùltima parte^ nos ocu- 

paremos delos medios, que à juicio nuestro, deben emplearse, 
para fortificar la America y rechòzar la invasiòn. 

XXXL 

EL ESPIRITU RELIGIOSO. 

' hh religion es inmortal. Obsérrese que decimos, la reltgion, 
y no las religiones. En todas las religiones bay una cosa ver- 
idadera^ -y es el espiritu. 'El espfrìtu religioso consiste en la . 
ei*eencia de aquello que se aftnna comò fimdamental y eterno, 
en el amor a esa creencia, y en la prA(ftica de los actos.que la 
iereencia dogmMica y moral, à la Toluàtad impone. 
' Bogma, amor, accion. Cteendia, preoepto, ejeoùoien. Tod© 
corresponde & la forma eterna del sor, que es foerza, inteligen- 
t?a, ainor;— éJa^eonstitncìondélhombreque e^voluntad, intéli- 
gencia, sentimiento;— & la organìzacion politica que es lejfslati- 
▼0, judicial y eJecutiTO.. 
£1 dogma afirma la nocion Tundamentlkl; piot tjtmj^ìo: Dtos es 
» creador. La moral deduce la ley; Por ejettkpld: la eriMWà es'su- 

KoràilMftaaUreador. Ln [ir^ctica ótirtud, él tfélo retndtifdò de 
là voluntad impulsada, atraida, motirad^ por el amor à In Veff- 

8 



— 250 — 

dad, es la vlda buena ò mala: Buena si soy la accion de la Ter- 
dad, mala si soj la accion de la mentirà, funesta pero sin cri- 
men, si so; la accion del error. 

Mas todo esto se aplioa con mitjot eiLacliàid àio que se llama 
religion. EI espirita religioso consiste particularmente, en sen- 
tir el impalso v la atraceion de al^ de eterno qne damos por 
fiindamento à nuestros pensamientos, sentimientos j acciones. 

Un ejemplo aclararà mejor lo que eutendemos por esplritu 
rcli(>ioso. 

Voy à los romirios d votar conia conciencia del derecho que 
me asiste, pero movido ùnicamente por el interés de partido, ó 
por la pasion que m.e ajtta: — ìVo va el Totoimpregnado del soplo 
religioso. * 

Yov à votar, porque creo que el deber del ciudadano, practi- 
canifo su soberania, para conservarla, y degarrollarla, es laobe- 
diencia à la Icy de libertad impuesta por Dios mismo: Mi volo es 
religioso. El espiritù divino, el espirita del derecho que es eter- 
no, y de la solidaridad del derecho, me han hecbo ejecutarun 
acto de fa religion de laley, — Mi accion es resultado del motivo 
racional de» preceptb divino j por lo tanto es religiosa. En el 
hecho antcrior, mi accion es resultado del movil apasionado y 
egoista, y es fatai, interesada, no es religiosa. 

Creemos qaeeste ejemplo htiA 'comprender lo que entendé- 
mos por espiritu religioso 

Kosotros somos àdversarios; ó no reconocemos en las religio- 
oesque sellamap positivas, reveladas, nacianales etc. etc. ni la 
vcrdad completa, ni el derecho absoluto., 

^obre todas las religiooes, existD la religion primiti va, revela- 
da A toda raeon,ut)iversal crit^ip de las existentes, juez de 
.todaay principio de la -mòral.' 

Si se me pregunta:^oual es, euales s|is dogmas, su moraL, su 
jifJlefia, su cultx>? con la raxon uniyersal de todos los tlempq^, y 
de todasiins i:<9zafl. eontasto cqnl^ ^guridad de la evidencia; . 

Esf dogmpesPios, :Ser Infinito ^y. personal: La ji^sticia eterny 
j^rsonificada* 

Esa morales lo juSticia y ci amor. . , . f. . 

< . E^fgl^sia pi;layiencÌQ. . i 

l^sppi^ea iflvirtud. '; ' ' , . | ... 

« i.^'lfiHfS^^^^^P^- P^ foh\myd ^W^ffo^•crflw;f/,elgol)^<J^:I^^)fl(Q.^ 



h 



26t — 



XXXfl. 



Er> PROBLEMA. 



linestco objeto «6 dar 6 la moral y A la politica d e la liberlad 
^ne csel deraob»^ 4 la poMt*eadeIa igualdàd que es la ley di 
«wderecfao. y *1« politica de Ufraternidad. q«e es el v/nculo 
iaor«idelMtndmdvàlidadea»»rr/é iì/uo/m, el etern<? funda- 
«kento -del axioxA !>b t a justjcia. 

BI aER infinito es el axioma de ^os axiomas; El 8TÌo.ma me- 
tafisioft. 

Bi iBioito-Persona es el axioma moral. 

El Infiaito-Jasto es ci axioma de la religion sin fin y sin prinl 
«ipio. . . 

El problema consiste, ew trasportar el espìritu heligio- 
scH (anido y coosagrado à dogmas falsos, ó religioncs falsas ó 
iacompletas) de las beligiones, a la religion. 

El problema consiste en Tivificarla jostlcia, la liberlad, la lei- 
con el conveneimiento y ftierzade un imperativo del Eterno. ' 

El problema consiste en accrcar, unir, poner en comunicai 
cion directa è la criatara con sa Dios, por medio de la razon 
emancipada y del amor A la ley. 

El problom« consiste en transfigurarsé con el entusiasmo de' 
la venUd, rerdada « tod« razon tadependiente: 

El problema consiste en creer primero qnc la razon es ìnvio- 
lable, que la soberania del hombre es religiosa y politica -que 
la persona es sagrada, \aciudad{eMtas), un tempio, la ciudadania 
wi saeerdocio, él derecho una eacarnadon divinj», el deber la 
forma de la cottunioii uhiversal que rjealiza la armonia de los 
««res, al órden social y la perfeccion pòsìble. 

iHéahlloqute crAeRfos, àmamoa y quereraos';-lo que iuica 
firn neoesàifirt pai^ restoblecer el órdèn, pacificar los esplrilus 
regenerar los pueblos y para anticipar en este mundo el ini' 
pdrio de lia terdofl, qae e» el de ili tinicà felìcìdad pos/ble 
... Sì fatela posibiie unificar dogMa y amor, esplrihi y preceoto' 
filosofe y religion/instlnloypBzo», espontaneidad y rebexiòn 



• 




MI — 



ScltieBfM.D. 



£s decir^ sé verdad en Io que pienses, verdad en lo que sien- 
tas, verdad en lo que hàbies, yerdad en lo que hagas. 

Y corno la yerdad es la justida, eso qmere' decir: .piensii la 
JQsticia, ama la.jnsticia, proclania la ]uaiÌQÌB, prtfotiet la jwtioMk 

Y corno lajusticiaefl $oberani^> razpo y Ubertad de tòdoo^ 
dèreclio de todos ó igualdad^ amor de tode^ é fratorèid'ad.y est 
quiere decir: desarroUa, conserva y fecunda tu dereòte, tm te 
pensamiento libre apara darà cada uno Io que et ^tijro^i» prMla- 
ma, defiende y desarrolla ese mìsmo derecbo en todo bombre; 
7 amo sobre todas las cosas al Creador del dereeho qaetto pUède 
contradecirse, — sino fecnndar nuestra Ubertad^ muaaSra rakon 
sóberana, '^iempre que acudamos y pidamos à esa fuente de:J08<» 

V ticia, la verdad y la^justicia. 

T el hombre. que corno la Minerva antigua se des^rende ar*^ 
mado de la ifrente del Jùpiter Olimpico, funda su dogma, m 
religion, jsu moral, su socledad, su gobierao^ su familiti^ eala 
tierra y en las almas, armado por Dios raisme, con el axioma 
de justicia. 

Ksa es la religion. El.espiritu que de eUaetnana ea €l que 
queremos aplicar ó la ley. à la politica, à sociabilidad« 
* £1 grave mal de la vieja educacion, ha aidopreoeupar ni bom- 
bre con el terror y la gloria,, y bacer ^tie solomirase conio divi<* 
no, corno necesario, corno el afiui^to capitici de la vida^ lo i)ue 
los católicos llaman la necesidad de sahafsty la fi eiega.^ la obe^ 
diencia ciega^ la prepotenoia de la Iglesia, 

Naturalmente la vida .politica, la^nioralidad polfttèa era UM 
àsunto secundario. Asi es que se ha hecho voligsr el princlpié 
de las dos conciencias:'un(kpara las edsas relìgioBai y dira pB« 
ra las sociales y politicas. B^o este aapeclo, el mitndo anti- 
guoe^muy superior al mupd^ •moderilo. Na habia isina una 
òtiinciedcia. 

Ìt>eesaduaUdad ha naeidola adbdicaeionide3a]«8tioìli,ltaparlafl 
eosas de là vida, — y no cr^yéndoiie fmttd» jntlrigar^ fstalfieiir, 
ett'g^&àr èn'la poirtica,— vemos bombrea'qdé se llaman «Mqpo^ 
•bs'é Hustrticìos, fajitair à la verdad^ ^laaioeepidadv^ser^éoaa 
^eritrìiiìlla y autori^ada s^^iaiitedqUiex •nkeèntiKte. 

Hlr «1 contrario, nosotros quer^SKis. iqiie la ^tioaoitneist 



— 253 — 

sea «no, ^ae no liaja dos iiom^ret eii 1» tii^ad de la 
persona. 

Qaeremosr qoe Io coiiciencia crea e» la reirigiosMafd indltki- 
ble de sus pensamieatos y acciones; — que el ùsunùo de salrarse^ 
empieza a^ui en la tierrq, y tiene relaaiqn con todas eosas de 
la tierra; -que eìpecado no es solo relativo a la vida loiitiia 7 
pdTqda, gino é la YidapóUiea y sodai.. . .* 1 

Qreenos ^e la faKa a la TerdM engendva en 'ethon(»bt^ la 
posibilidad de toclas las corrupc&ooes, de todo$ los evrorea, y 
ava et todos la» erlmeaes. Creemo» qoe 1^ {glabra bepai^acton 
7 diotinoion etitre el peasamionto 7 io palabro, entre lapofabra 
7 la conducta, entre la accion eslerìor 7 1|D. qne cveèmos y sen** 
tinoSf eela cobordià del alma: Es ladignidiid, qne es la róeti- 
tud^ sackrifioada ù on interés, à una ambìaioo, amia mi9.eria. Sa 
el egoismo material de anabora, de un aflo, ò de ufi Vida indig* 
na, prcferido al esfuerzo heróico del debèr, para con serrar k 
linea resta que nos lleva à la posesion de la ^erdod.' 

Beasumiendo: el problema consiste en trasportar el eaplritu 
relìgkrao del dogma falfeo^ al axiétaa de jnaftioia;ó en otpos térhii- 
iios: en arranoar el esp/ritu de Tita del organismo oadupo, y cnr 
carnarlo en la organizacion del hombre regenerado. 

£1 problema eonaisle en identificar todq lo verdadero^ todo 
deber,7 creer qu^ lia7 una misma veli^ion eniodo acto de la 
Vida intimayprÌYQda, p6blÌDa 7 social. 

En radicar la unidad- de ooncienaia^ de peneamiento 7 dbra. 

-^En la «tolfdaridad dp nuedtros actos pasédoa, preaeafes 7 
ftttwoS) en solida ridad con eldereoho de todos. 

— En la union indisoloble en el liombre^do su triple 7 sagril<^ 
d(0 carócter de sQberano, de re7, i> cindadanp,. > detrabajadpr 7 
sacerdote: óen otros términos, la int^gireiUddd de la soberiinià 
del homttre. 

Y concjreWndo tQdp osto, bacìiepdo queel hombre peraonifi- 
que el eterno imi^eratÌTo: Sé v|:|idap. 

DE COMO RESOLVER ESE PROBLEMA. 

La solucion del problema preientado, puede yerificarse, co- 
ma ae ha» verificilo lag gra^fla r^vf^l^cimea %Hf- ha» <)?rq^ia- 
40 k «laf eha de la humanidad. 



— 2« ~ 

Por 1^, acoioa Indiridual^ ó.^r la toeton colectifa, 6 por 1* 
accioQ politica y social. i 

Mp contamos biea eolendido entre Ioa medios la faern^ la 
conquiata, el terror. 

El catoUciamo se impuso en America por la fuerza orrifica de 
la CQi|Qtti8ta« 

La rcTolucion francesay la ladependMcià Americana^ fadipez»^ 
roQ por.el trabigo iBdividaal^ qoe despaea ae bizo colediTO, para 
despu^ hacerse politico y aoclal. 

Pero toda accioa politica, colecttTa ó IndividoaL eùemmiiada 
4 la reforma^ sapone la creeùcia eti la reforma: y el entusiasmo « , 
móvil ó DQU)tÌYO que impulsi a eflftablecerla. 

Nosotros h^nob presentadola religiou de la ley, el axioma de 
Ì03ticia^ y el amor dia Terdad^ corno dogfma, corno mond, eoino 
politica — El problema pues consiate ea los medios de realizar J 
de inatituir esa yerdad. 

Obra de afirmacion, de demostraciooidesentido comuu yde 
entusiasmo del debei*. 

Y obra de negaciou de todo dogma, rellgion, sistema moral 6 
politico que sea el antagonista de la razon, de la justida y Itber- 
tad. 

El ÌAdÌTÌduo es la palabra. Una coleccion de indÌTiduos ya es, 
H mais de la razoii del individuo que conveuce, la atraccion de 
una fuerza y lagarantfade sa duracion. El poder, elEstado, et 
gobierno, la autoridad, ya es la fuerza de la razon del indÌYÌdao, 
mas la atraccion deuqa fuerza colectiTa, mas la fuerza social, la 
fuerza de la autoridad y la fuerza de la ley, aplicada al triunfo 
del axio.ma de justicia. 

^Cdmo ser poder?— por el acrecentamiento de la fuerza co<- 
lectira de los racionalistas. 

xCómo acrecentar el nùmero? — por la accion individuai-. 
Empecemos pues por elAtomo, por lamonada social, por la 
indiyidualidad soberana, para llegar A la reformn. 

XXXIV. 

La accio?( jjidividcat.. 

El peiisamiento del bombre en la yerdad,es corno la palanca 
de Arquimedes: Dadleun punto de apoyo y bar A saltar iril mun*- 



db de ra érbita. Mas espaato eaasabaa \m rtfmaaos un j;e«to< dor 
Arquimedes, qaelas faerzas todasde la gran citttfaìd^d^ SiràoCr^ 
sa.— ilPdr quér^^orqoe poscia la verdad cientlfica. E&tre aéc- 
terioB déBrahmA, un anacoreta eoncentrado etai sa pénsamiekitoi 
ó iomoTiliiadò eii étlasis, aterra A las poblaoiones qae vienea i 
sns pìés à suplicarle salga de ese astado, pòrque tetnen un der^ 
rambe del universo. Tal és la fé en la fnerza atribuida al pensa* 
mienfò en comunicacion conia verdad. 

Una soclèdad fnndada sobre dogma falso, persigue con furor 
qne se comprende, à unhombre, d un individuo, d un àtomo in- 
teligente, qne posea óproclame la verdad. Religion, sociedad, 
gobiernòque temen, condenan y persiguen la luz, la discusion, 
larazon independiente y à la ciencia, proclanan à ciencia cierta^ 
suerrorósu falsia^ suirnpDtenciaósu maldad. Son vulgares h>s 
ejemplos, tantas veces presentadosdeSócrates, Jesu Cristo y Ga- 
lileo. Sócrates muere por ensedar la unidad de Dios y el idea- 
la lismo. Jesn-Gristo muere por enscfiar la pureza, la caridadf la 
r humanidaduna, contra la Iglesia judia, yla diyision privilegiada 
de castas, . elases, razas y naciones, que se miraban corno privile- 
giadasyse despotizaban. Yno se crea que pretendo lisonjear, 
/esu-Crlsto e^ sublime comò hombre, y corno Dios absurdo. Ga- 
lileo ea atormentado por la Iglcsia calólica porqne su descubri- 
mientocoQvenéia à la Bibita de mentirà. 
^ Y esos individuos bau triunfado. Sócrates venció al paganis- 
mo, Jesu-Gristo A la Sinagoga, Galileo à la Iglesia católtca. 

Despues se entronizó el paganismo católico. (Hasta boy s^ 
creo en Nàpoles ed el niilagro de la sangre de San Genaro.) 

Despues se entronizó otra sinagoga peor en Roma. La si- 
nc'kgoga sabia morir por la patria. La Tglesia católica sabe «se- 
sinarla. 

Desp«es se ha pretendido oon el so'flsma y la mentirà, ó la 
ìgnoràneia arrogante^ legitlm^r lo qne se Hdtnaba ciencia de la 
Blblia. J 

Pero para esos males aparécieron tambien individuos qnè se 
Uamon, é Lutero, 6 Yoltaire, ó Lamennais, j hechos socia^ 
les que se Uattian là Befornta, la Bevofneion y el Ractona- 
lìsmo« . 

La accion individuai, 6 ìa verdad en un àtomo humano, ptrede 
pnea aer la fiìerta litali^ue sacada al universo.' fel' àtomo l(u- 
ihano ttiiciaAo 611 et nfaM, aKmetìtado con la forma «téhia, vi- 



- 2Mt— 

q!ielffrq*Bli>ÌiOijQ3»*Cnièt04 ../' . '/ 

A^uelipajps^vajfiiieqea la p^^abra de Jesu^Grifta cisiraiteijicia» 

de.Oio^ ó U.pal^qa de* Diq$ im^mo, creerdiiili^qpiteafiond, pd««i 

Lo cual pnieba, qae el hombre,, pudiendo bacer cm99 ws|A 
r/ra7ié^^5|^ae lesa-CristQ, Jesu-Cristo no es Dio^f) porqoQ el ^om- 
bre jamàs puede aspirar» ni pensar^ ni mueho meoo» ejecuUr 
obras mas graades que- lais del Eterao Ser. 

Pero, cuàQtafuerza no recibela creencia del hjombre con esaa 
palabrdS de Jesa Cristo?* «( En verdad^ en verda^ os digo: el fft^e 
<( en mi cre^y él tamòien hard Im obras que yio haga^ ymaytxxcs qxie 
a e$tas hard. » 

• XXXV. , 

COMO DBBE.PfiOG£DER LA ACdOTT lIlBfVlDtJAfi. 

e Uq Douye] unìvor» n'at^iu) 

Sour se former que de renconlrer 
ans l0 vid6ik8 eìcttipdésert^, unf 
atome inorai* i 

E. QlIlWBT. 

El hombre poaeido de la verdad, debe dar de ella te^ti-- 
mooio. 

El hombre de verdad, debe ser afirmacioi^i demostrapion y 
acciof. 

. Parafato esneceaario el estadiq, el trabajo^ el eisfiier^o» Sji 
el hombre se encuentra envuelto en una atmosfera enemiga, aa 
palabra debediaip^rla, oon el aoplq del beroismp^. 1$ J^lib^r- 
bNÌ de la pa^bra no existe, acqérd^se de los mìsterio^ c^Jl^brA** 
dos en honor del Grande Arqoitecto del Universo. Pera si In 
Uberbid de la palabra exije sacrificioS) aeairdese qn^^^l deber 
d^l sacrificio, lodesig^a cono.holoeaqslici de lar mrdàd^ • par4: 
l2:lorJU d)9 Dios j ^en de la humani4ad;-ij flO'OWid^. gme. paiéli 
de grande se consigue, sin el heroismo de la inteligencia, aio et 
heroismo d^l fsor^zon, sia ^ heroismo d^ la iM4mt«4. 

Y i|o{}rf .tfiF^o ivQ o1tì4? el hGmbref.,qq^ linij^ .«ili kupco^o de 
IVef OQ^ « j)aìo 1^ di/Bta4ara de Bepafiv qaf en ipeAio. 4^ aut« anr 



- 3ft7 — 

tigno, ^ ewrme^od^lৠìhmm à0ih9s amta^ eat^^' 

903^ DfeB«jpA||.el te^tìnioiM^ defwdrtd/ 
. Xn(\ olvide.el toi»brev qn^ ^n mtàio de una sociédàd gn^k- 
d», qyeimpqpqja bippcre3la*camo tofidio noc^sarìo para ser b^o; 
DB9BP4^R ti&atiiaonio'de yi^rdad. ^ 

iPara quando se resef va la digsidad, el honor, eì saci«fi«o, ài 
cuando Uega la batalla, el soldado quiere reservarse pata mejo- 
i»as diaal— Eres soìdado, estós eo la batùUa, tu causa es la ver- 
dad, la jii&^icia:--curople pue$ tu deber. 

Tal es ci modo de proceder para iAicinr. EJl àtomo qiie cn- 
carna la justida, esel sol. de uà nuevo mundo; 



XXXVL 

DE COMO PROCEDE HOX L\ AqCIO^\ fam.VI0UAU 

ifPQrqué tanto» hAob d(3 lioteblnsP—Si los qnelleran )a luz, la 
esconden^ i cònio eafcrMter U oscuridad ? 
. Si los guiaasc detìeaen^— la dolumna'se parafiza. 

Si la Yerdad teme ooatrariat* lanasa qne I& aplasta, el fiepul- 
erosero 9U aaatiaion. Yofsi remasi taalM hombretf que son se- 
Puloros. Corneo, bebon^ andauf, h»blaD,rien^ perosuenaa hueco 
%mo. la. tumba. . . 

. Cònciencia humana, oh.tibqPtQd !— Gorao à Eneeladb, una mon- 
tala te oprime, y domo el gi^aato isepultad»^ el Tolean que iuf-' 
cendia; etterreraioto que arrafKi,.son las sepaies de tu eristencia 
mfàrtir en la historia. 

Y quienes oprimen a la humanidad ?'^No nos- rofèrimos en 
este momento àlos poderes despotÌEantes de tatierni: nos refè^ 
mmosalindiTiduOvà lacolectividad, a la sociedad* que tnmbien 
oprimen à sa modo, y ejercen el despotismo de la preocupadon, 
da4aiadiferencia; del egoismo materiahzado. 

El « hombre libre ^ » no lo es completamente, sino eà ani« « sòr 
(ìédad libre. % 

Si acepto 7 me sometò éja eosfunibret opt<esora> ie h preocu- 
pacion reinante, sea religiosa, politica 6 sodai, no sojr libi'e: . He 
cedldo, b« abdipado, y ootttrlbujro a ^a opresiùn generaf. 

SieleonDcìmientodelas càusas que escfiavizan y- él e^ludio 
de los medios que libertan, me son indiferentes^—sFdésprccio 



— 25» — 

tà p^ltbra de r^rdad^ porqufe A veces es duro su aeuftido; 8i no 
me daele ci crror, el mal, la eulpa, qiie f luena de tfenipò teli 
ppdido JAitìlatme. y ah-aigarse, y miro fcon iedlferencia tàn- 
diada eae ^upeetacolo, soy. complice del mal:---Ìa irida ìiìité, la 
Vida activa, la fucrza vital que reage, ha sido Hpagada, annlada/ 
por mimiamo,— yaoyei cada ver de la personalidad rencida que 
ha abdie9<i|o. 

Sì, he Uegado n constitair en suprema ley de mi existencia, el- 
egoismo, j en el descenso fatai del egoismo, he dado la direc- 
€ion demi yidaalgoce materializado, entonccs la lev, la moral, 
no son sino asanto de piacer. El soberano de la tierra se con- 
▼ierte en el animai supremo. Y en una sociedad animalizada, 
la fucrza es la autoridad, y la religion sera el sybaritismo: Soy 
de ese modo el mas poderoso instrumento de bpresion. 

Si los ntopistns, si los hombres de efencia, dominados por la 
vanidad de imponer un sistema, de asociar su norobre à una (ór- 
mula, de querer presentar ó una raza (la teutomanCa ó pansla> 
vismo) ó ti una nacion corno là Prusia, la Italia ó la Francia 
(doctrinarios) con el prìvilejio imperiai sobre la tierra, han vio- 
lado la justicia en la historia, absolviendo todo y fiitalizando 
lodo en beneficio de sns fórmnlas históricas, para glorificar lA 
monurquia, quellamau vnidad, òsa utopia social ó comunista, 
4. terrorista, quellaman democracia, ^cómono esplicar y com- 
prender el extravio de las inteligencias, y la justificaciòn de to-' 
dos losabsurdos? — EsasK comolos pantheistas^ los doctrinarios, 
las socialistait han prfesebtado uà enorme contingente de fatalis- 
tas que oprimen si gobiernan, y se humtllan si son gobernado^* 

Levantemos pues la monada libre, el àtomo inteligente. R^* 
plaiidezcaeIaxioma.de justicia en todo hombre, si comprende- 
mos. amamosy qner^mos la justicia. 

^Perq, qué hacemos para arrancar de la materia la cente^la. 
eléctrica? 

l Qué hacemos para aplic&r ul uriejo mundo^ la palanca de Ar-^ 
quimedes? 

^Qué hacemos, cada uno en su esfera, y en la medida de sua 
(uer^as, para aflrmar el punto de apoyo de justicia? 

Muy poco, hermanos mioa. . 

l Si conocemos que el error 4 la mentirà nosaptiiaieB, cuéntos 
bay que mantienen permanente el fqego aagrado de la Inroor- 
tal protesta ? 



8iéé8ptitl|Eado8 6 ^reneidos, g wiétoè berftios è\Aì »1cw «*tfc tc- 
no6 4dloH«BUmàifÌod«Terda4? < .^ 

Si éonveneiriMi de la cMga reH|;fò8«jld «Hi 4eBppttzante; 
; cu^ntos hemos sido los qae bau afirmado sucreeneià? ' 

No: hombres ^«(todQB lo» patti tose Hahabiao bipocreato en 
el fondo do To/eatups actofi. . r 

Siestais ab«ao, ao desplogais le banderadelraciovalìdmovpof^ 
que ^aeroia aprofecharòa dQ la faeraa i^ la Iglesia, de laia^ 
masasf 6 de una mayoriai paradeiribaral adveMirìo. 

X si estais arrifoa (aupoQiendo ^jae bayais aido liberales) no 
quereis comprometer el (noce del poder, y traosigis y aceptaia el 
error, y comalgais con las raedas de la Iglesia que de eae modo 
OS fortifica. 

Asi se perpetua el mal. AsI jamàs saldremos del circulo de la 
tìrania para caer en anarqufa y Yolver A tiranfa. 

Ea pues neceaario cambiar de rumbe y de sistema. La bipo- 
li eresia misraaba s(ido etperimentada.— Yolvamos à la Terdad 
por todaslas vias. 

X)L\VII. 
DiE COMO jDC:BE PfiOCfeOlSR BCi IJfDfVIDUO. 

Todos los cddi|[odde mor«I;los roandamientoa de todaa las 
religiones {si se èaceptfia el jesaitismo) en todo tiempo, ed todo 
poeblo, impone» el debèr de no mentir. 

ìY qué exigimos, para regenerar el mando, para dar à la Re- 
j)iiblica U virtud de su existeacìa fecuiidante> sino el deber de 
no mentir? 

En està parte de laobra, me refiero, A los q(ae han sàlido de 1« 
Yteja Iglesia, à los que no reconocen la ^erdad en sua dogmas, 
ni la jùsticia en sns principios; ni la moralidad en aa dòctrina, 
ni la libertad en los reaultadoa de hi pràctioa. 

Medirijo al filòsofo; al racionaUsta^ al verdadero repHUicano. 

Tenemos pues el deber de afirmar nuestra creencia^ al freuftè 
del sacerdoaio, de la Iglesia del Eatado, de'ld «MÌedad, de la 
familia y en las relaciones privadas. » ■ 

Tenemos el deber de .defender miestra enéeaeia y. rèbalir la 
euemigay y negarla probasdo. < 



- 8«0 - 

TeneoioA' el <)^har'4€i lu» ^furacqaieM^wta ^tóoita p«r BsÉgMno 
de naestros actos 7 palabras, al dtogmn . 7 !relÌ0ÌQa: 4«Q luii m- 
(jlttoado, 7 qi^:p#r :el piea«i4)6 laineocia» 4»tiH»>.{>iedfiidiel'Sc- 
palerò not agonia. 

• TeaemM eHkhev^iaù eÌà<k4aB0S, eomo jueees, eonio^ le- 
gisladores, comò magistrados, comò gofeernador * pi^sld'ciitej 
de aicx addltorarel Estedo eoo la Iglesia. . Si podémos asistlf co- 
no coriosos al espcMcalo pftblioo en los callesde las ceremonias 
católicas (verdedero abuso), no podemossin mentir acompaftar 
4 «se callo. Si el gobienio es raciotialista 7 lo hace, — mietile- 

5t) necesita la libertad, el Te-Deum de uoa Iglesia que a7er 
decia: Peus sahum fac regem; — 7 al olro dia: Dsus satvum fac 
rempublicam; j al dia sigaiente : Deus sahum fac imperatorém. 

El que uo cree en el pecado originai, no debe hacer baulizar 
à sus hijps. Si Io hace, mienle. Y no puede servir de padriao. 

El que 00 cree ea el catolicismo, debe negarle ejl pvesu- 
puesto. 

Elque no crea enla^raaa, ni en la auloridad del fraile, no 
debe confesarse. 

£1 que niega sus dogmas, no debe confiar sus hijos al maes- 
tro católico, ni mucho menos al libro ó catecismo católico. 

El ciudadano racloBalisla debe procurar con lodos sus es- 
fuerzos, separar la Iglesia del Estado; — quilar A la Iglesia lo^ 
cegislrofl eivioos, (aacimiaatos, matrimonios, bautismos^ maer- 
toft), dar la enaeftanza de la religion de la ]e7 en sus escuelas, 
formar el cuerpo de profesores raoitoalistas, darla le7 del ma* 
IrimoHiio tini. 

El radionalbta paede acompaiiar d la Iglesia al cad&irer det 
calólico,— pero debemos prohibir que la Iglesia nos eotìberrejt 
«08 exorcise. Tal debe ser la ùltima palabra de niiestre testa- 
mesto racioaalista. 

Es oaf coma saldremoa de la tierra de Egipto, para bablar 
comò ellos. LevanlérockioS), salgasios, qaegiel desleifto ttòs cs« 
p«ra> atti tambien tendrem^)^ mejor qneel manti, elpair.de tcr- 
dad 7 de jaaticia. 

El deber pvea del racionalista es decir verdad 7 dar testimo- 
nio de yerdad. 

Pfo caigael vaeionaUsta e&el sofiso^a hipócrlta de la gente 
que se llama del mando. Como es gsente por lo general ucia» y 



egoista, pretende encubrir su ignoraneìa y su egoismo con lo 
que Ilama el buen tono de no hablar de religion. 

No temamos hablar de religion; — Es el asunto mas importan* 
te de la ^ida. Por la religion soy libre ó esclaro; justo ó injus- 
to, republicano 6 católìco, sob^rano "6 «ierro. — T preguntatì 
^por qné se teme h&btar de religion? -^PorcJueW se puede sos- 
tener el catolicismo razonando. Y la prueba es que al momen* 
to insulta, ó calumnia, ó se encòleritta 6 apéla Ala Tiòleneia. 

Péro, menar? —Tieuybla. 

Y^raciobalJbtd^ aplioaulodUTaibA^^Mio fuem, en el Qxioma 
idd jttsticia que^es sii puoto de apoyo, tsunàiuèVe al tiejo rotrndo 
«BÌt6Ueo con el fieso de teda la inertftiii de me siglos, para arro- 
jsYlo A la inmeosa foda, donde se verifica la pntrefaccion de tof* 
>tféft lo8 eri^oi^s ]r «léntfiras. 

' T el MoioB^llsta ès uno éontra liéigion j no fiembla porque 
-Éfirma ta tevdad y la jodticia. 

iOfOLé le imporla el nùmero?— No cuenta 6 sus enemigos. 

Es unidad centra cantidad. 

Qué le importa la tvadlcion? — La verdad no tiene edad. 

Es liberUd centra la tróAica del humano martirologio^ corno 
Camilo Desmoulins Uamó à la bistoria. 

^Y el «exo débilenemige ? El racionalista perteuece al sexo 
inerte. Laa mujetes serdn loqueloshombres quieran. LaBe- 
pùblica Bomana nosdabaCornelias, y el Imperio Bomano M esa- 
linas. Alejandro VI papa, uos dejó i Lucrecia Beijia, y la Be- 
jiùblìca francesa A madame Boland. 

£n fin, elracionalìstaes estóìco. 'El motìiro de sus acciones 
tPg <1 deber. El m6Ttl de sus acciones el amor A la justicia. 

Tenga la concienòia.dè que él es heredero del eterno testa- 
wmte. 

Tenga el entusiasmo que inspira la regeneracìon del mundo. 

Adelante, p«nto luminoso de la linea recta qtie vA de laliber- 
tad al Inflflitol Sé una vérdai, y còndensarAs losetementos dis- 
penoB del imnid^ Aé ^sticia que boscatnos. 



— 082 — 



XXXVlfi,, 



La a|90CÌ4<^ipn e» indiapensable; 

Uno de losgrandes defectos denneUra .edneaeioii oitóHca, 
consista, .^nesi^ejTta^kieasì.todoidela autpvidaér, del gobierno, 
.de la f^en^ legai : CoivieeoeDoiaal corno tantas <te la «bdieaeM» 
.del juicio iBdividuaL Y Una de Jas grtrndes oaalidadea de lo6 
hombres del NortQ, qae p^^t^twron (y. qoe por eao sé Uamait 
protest antes) contrai^ obedìenciadega^ bft aJ4oyi9a, la.imclatiYa 
intelectual, moraly psica para tìodais rla^iewpreaas,, la c^neievcia 
de la razoD corno fandamento de la dignì^ad pexaonaL 7 el em- 
pieo de la asociacioD libre j 4^ racipciaio para aanieDtar aa pò - 
derioé iostituir sa imperiò. 

De atti viene esa profunda difer^neK de vlda enlre los pue- 
))lo8 que rechazaron 4 Soma y los que yi?en sud sòmietidòs A sn 
pontificai dominio. 

, £1 desarroUo de la inatraccion, de la enseftanza^ el uso de la 
palabra en lecturas, cdtedras, tribuna/s, la prepsa baja tinta forma 
desde el periodico de aidea qne viùia la cabaQa del labradori» 
basta el Timea que golpeo « todas las puert^i del miirido civiiir 
zado; — el folleto especial sobretodqs las necesixlades dela vida 
y el libro catapulta qae derriba religionea: loda idea boaoa la 
premia, el club, el meoting^ la asociacioD,im òrgano^ uda ttibiiT 
na y uno, prganii^acion . Es asi corno lo^, pq^bloa Jlegan à .ser 
ellossu gobierno, y es asi corno larazonllega ù serel gobi^no 
de. los gobiernos. 

Esos pueblos tienen^éen Inpalabi^a^ >>a ocganizaroo la au- 
toridad, la fi^ers^a y la autocracia de la palabra. l^ retfilttcioD^ 
larevuelta, la anarquLa y despotismp caen dft sHyo^ y ^stai apari** 
cion se hace imposible. 

Tengamos esa fé, si somos republicanos, y organicemos la aso- 
ciacion del racionalismo. 

Inùtil seria demostrar las ventajas y necesidad de semejante 
medida. ^Qué no se ha conseguidoen Alemania, boy en Italia^ 
eninglaterra y Estados-Unidos con la libre asociacion? Cita- 






reaM^^^mploiCe'Gobden, ètgèfe'tfè' ìob libre-caKkbistaiy 6 
del comercÌ9libve'(^<i)Qé> lande). CoADlcM ééRierios, qùé perse* 
\er^M«4ae ttjj ovatatos veùdtidM omgfMfiéos para il bienes- 
tar/ie'las.iiii^wulj? ' , 

^Y paraai^ikbiia9ailaafnnd€|,'Qo podfefeosdi*g&nk^^^ una éo- 
. cied^d de la ìRep AbIi«a^rtcrDfl[aii(|t à ? Tedemos el próg^Amà, i j 
no procuraremi^ ^ealiaar> la* grkn n^TC^ucfoit de fa'raton y 
liberted? •, ' • : 

^llevamosla palabrade Ycrdad, y no podremos alimentar a 
laa multitudes hambrientas de pan y de justicia ? 

Demos pnes un cuerpoà ladoctrina, organicemos el centro de 
la propaganda : hagamos una fùérza colectiva. 

El catolicismo cambia de formas: es ultramontanismo eh Bo- 
ma y ea Espada, Jesuitissào en el tnnndo, y sociedades de San 
Vicente dePaulenotras partes. Acecha el tnodo^ y muda de 
.fpi^ma. , Se s^rvede lùs feiIro^carMles, de la prensa, de la asocia- 
ci^n. Pr^ende vivifitarse ap^dérdodose de algunas formas de 
.la libertad moderna^ paila mejor esCrangulurla. ^T nosotros no 
nQsasodarQmosparoooiidbtttirlo^y'alBrmar lasalnd, la salvacion 
.y.labellezadel muado? • ' < . . 

Yed é Ips en,emi}{Os ep laobra, (/Vrtrf opm), Son aotiTos, se 
.multiplicanf seinfiltrtn, grUan^ perorali) tienen el eonfesonnrio 
para bablar despaeìo y la ctltedrai %in' rèplica para hablar con 
brio. Tieneu capital, oentroi; unidad, gobierdò, asociacioti, 
clero sodteni4o por el fiatado^ orgnniiacionefii misteriosa^ y pù- 
blicaa, dirigen lain^trQooìon, reetben erogaciimes por Ics biencs 
del cielo y d^ la ti^ra qiie dispekisan.^y A pesar de todo eso, 
qué hacen? — y qué no^ btrialnos ìiosptros còil hi milésìma parto 
de esQS mediosi 'Es^qae Mas erìàn muettog^ taé deòia Lamcn- 
n^is— y.nosotrps ton^moalavitoilidQd de la verdad. ' * 

Pérosi notrabiùamoa,si nonofc unitnos y orgomk^mos nuoiS;- 
.tros esfii^rzos^ ppdemo0S€«p''apÌQ8tadM pbr. la Aic^za tremendi! 
de U iiietviq ocjd qi^e pesa k ttadiciori €at61ka sbbré lA cuna 
.(|el 3iueT0 .ijoundi^ yi aplwe' ei espirltu (tedéntor qne ha se- 
pullado.. '. ! ■ : . • .• , .• ■ r : ! -^ 

, ^S,jxÌ9i bis^toiriade'Ari|érìefl,.M(foitè<:idh'IU*iÉAuéiicia qììé lavò 
la.^o^i(f /(ifi((»i't|i^.ipar«ipropa^ y hwbriuludnrtafciiisa ào:th 
.VPÌ4ffpqp4«»fi^ -.'pk :* ^ I- '-vy • ■• "• '" ' ' '■•/ ' ' ■ •" ' 
< €^31^40 lRsbo^'^<KsÀaBeQ9ÉlBieitti>y de \ì/tbid ì(h KMrkk 
unifiqu^nsu afirmacion racionalista y la nega^eròìdi^ca^Hcé,' ^if- 



— -M4 - 

lónces veriemos l&^f givi4a)|^4itde Mela' dèi IKu^Vp 4k»kiiiéfilé, 
iQ98.£lair^i)sa, j^'^M'wda qne k de liilÉd^ndetid^^^ * 

Veaiiipues lasim^Tas .gjdofertfsifmcB tA magiiificci ^bùApò Qi/e 
las espera? Àsociémonos para preparar ese déitiUb; Séàìtttk 
creadores. ElracioiiallaixK) espbreaeBeìa creadè^. > 

Si.el raccionalisroo Uegpraid;pddnr^ 4 iser aùtoridad, ^(ibiéntb 
.èducacioD^ en^oiM^s ll^garài€diDoiieiifeoiAedeeirlot|ue déBa htf- 
cer,parala garantia religiosa de lalibertad, ;^ estirpar Id'sQ^ers- 
ticiofi. 



XXXIX. 

1)£FEKSA 1>£ LA. AmÉRICà-^DeL GoUaftfiSO AMCRtCATIO. 

Ya la invasioo ha ensangréntado el ditelo Americano, j eon 
noble orgnllo lo decimos/tambieii ha ^sido ^srcarmentada. Lois 
Mejicanos sostienen en este momento el honoir de loue^tj^a Atnfé- 
riea, la dignidad deios pndlilos lìbres, 7 con la sencillez del 
varon faerte, nos proclaman desde las cumbi^es Inmortales de 
Gaadalupe, mostróndonos ò, los rencedores de Busos 7 de Aus. 
triacos, en precipitado derrumbe porsn esfùerzo. Son los Zua- 
vos 7 cazador^ qne ti 2 de Dìciembro de 1851 pisotearon* la 
repùblica francesa en una 01^ de sangre, los qne han ido & 
bnscar sa tumba en otfa tierra, 7 à morder el polro de los re< 
pnblieanos Tenoedores: firacias, ]ii9ticia providencial ! El 
débil Tenceal fuerlef la BepAUi^a destroza al soberbio Imperio, 
la independencia é la conqnìata 7la justieia ài pérjurio. 

La ìuz se kizo. Bonaparte engadó h bus diaflo^, 7 fiié enga- 
fiado por los traidorea. Yà éiiipieea à '^r incido t^nr sns ar- 
mas. Ya arrpjó la -mtacàra de laa tÉolamacione^^ i^ue nunca 
le fueron negadas, 7 la ''iaValnon dtsenmaséaràda; nnidà à lo^ 
Ajlmonles y Marqvez, la hez de la tierra^.pretetidió negar à là 
capital de Moteucioipiii, para ph)claiiarla nmbarqnia. — Quées- 
pectàculo, el de tanta intriga, en medio de tanto despiòtismo; 
rodeado de tanta f«eitt! iQné especMcido! d de'^ése imperio 
asoeiado j c^bljiindo' k loAbias infameB: triMores de là hlstdria 
moderna! — Elhistoriador comò aquel eiJ^tano, JeftMa'fl ébHo, 
para qne 4»i ¥is(a: repognaote,; «taje paÀ Bieill)pre Ut '^ irido 
14 j^^ven inexpd^to. 



— 265 — 

Pero la protesta de la Francia no es ràpida, no Ilega, j no 
sabemos si vendriì. La reyolucion Europea puede tardar un 
aflo, y dar tiempo él Bonaparte para ensangrentar y arruinar la 
tier ra Hejicana; 7 el deber de las naciones de America con- 
siste boy dia, en Yolar à su socorro, ó en tornar las medidas 
que vamos à indicar. 

Antes de hacerlo, reproduciremos las siguientes l(neas> de- 
mosttando la neeesidad y objeto del congreso americano. 

El s&bio naturalista D. Claudio Gay, historiador de Ghile, 
nos dice lo siguiente : 

« Al recorrer la correspondencia de aquella epoca, se ré 
con que esmero estas dos repAblicas procuraban prestarse mù- 
tuamente auxilio para asegurar la conqitista de sus derecbos y 
preparar todo cuanto podia ser principalmente lìtil é los intere- 
sea comunes de su patria. Pero lo que se nota de mas particu- 
lar es que ya en aquella època se dejaba presentir la grande 
necesidad de un congreso general de todas las reptìblicas de 
la America meridional para formar en él una alianza firme y du- 
radera. 

<c Estajunta (diceunoficio de 26 de Noriembre) conoceque 
» la base de nnestra seguridad esterior, y aun interior, consis- 
» te esencialmenteen la union de la America, y porlo mismo 
» desea que, en consecuencia de los principios de Y. E., prò- 
» ponga à los demas gobiemos (siquiera de la America del Sud) 
» un pian de congreso para establecer, la defensa general de 
» todos sus puntos^ y aun refrenar las arbitrariedades y ambiciosas 
i> disensùmes qurt promuevan los mandatarios; y cuando algunas 
9 circunstancias, acaso, no bagan acsequible este pensamiento 
y> en el dia, por lo menos la tendrà Y. E. presente para la pri- 
» mera oportunidad, que se divisa muy de cerca. » 

« Este pensamiento, debido al gran patriota don Juan de 
Bosas y sostenido bàbilmente por don Juan Egafla, fué clara- 
mente esplicado en un diario que escribia el primero A la sa- 
zon> 7 que, por no haber imprenta, salia A luz manuscrito, con 
el titulo Despertador americano-, en el cual aparecia comò idea 
primitiya del congreso de Panama. » 

(Claudio Gay— Hist, àe la 
Indep. Ckiltnor^Tom.L 

Obsérvese que ese oftio era de Noviembrede 1810, y se ve- 
ra que el instinto de la defensa, y los grandes motivoa que im- 

9 



— 266 — 

pulsaban à nueetros padres, les bacia ver con claridad, lo ur- 
gente 7 permaaenbe de laa instUocioDes salvadora». Y cuan- 
tos bieoes no huJi>ier« ya prodacido esa union, ese coogresot 
esa autoridad mo^al tau solo^ sea para naestr a respetiAilidfa^ 
exterior, sea para nneatrapacificacion y desarrollo Interpo *~ 
Yuelve la ocasion, 7 apremia Sìas, ^por qué. no realizar ese pro- 
grama? 

Los mas notabtea peoaadores de America, entre los eqales 
contamos al gran teòlogo reformador b. Fraacisico die Paula Vi- 
gil, al noble soldado coronel Espinosa, 7 al itttStrepHbUeiata 
de la RepabUca Argentina el aefior Alberdi, hao ciaoiadlO tam- 
hieB por esa idea. Nosotroa taaibien, beinosi dado nne^itre^ 
ooatingente, 7 corno aobsiste el objeio, 7 los medios qpe par^i 
eovseguirlo bemos expuesto, son los mismos, aos seró permitì- 
do! reproduQìr un fragmento del foUeto que à este respecto pii- 
bltoamosi en Paris en 1856, cuando ttéjico 7 Cenitro Américi^ 
eran amena^ados por el filibusterìsmo dei los es&lav6cratas d^ 
Estadoa-Unidos. 

il Entónces yerfamos cnàl seria nuestro destino en "vez d^ d^ 
la gran nftion del Continente. La union es deber, la unidad de 
BÙrM e^ proaperidad inorai 7 materni, la asp^iacion. es ima 
ne^aidad, ann maa diria> nuestjra union, nue^tffa asociaeipa 
de^ n^t ba7 et leerdade^ patriotismo de los Americanos del 
Sud. 

« Ko se crea tal idea un imposible. No haee mc^d^ fi|B^» 
qiie los bijosdel Piata 7 del Orinoco, del Gua7as 7 del ]tfag4v 
lenaiqu^e loa d^sendientes de Atahua]pa7 de Caupolican se abra- 
zaba^ en los: dias de miierte 7 de Victoria, por espacio de 12 
a^s 7i^ las cima^ de los Andes. Entónces I^ patrifi ^ .U%- 
maba Independencia. i Por qué ho7, cuando se trata dc^ con,- 
aery^F las e^^odiciones fisicas 7 morales del derecbp 7 de( por- 
Teiùr diQ esa IndepeAde^cia, no hemos de T^vei* 4 se^t^* ^m 
alma America]^ que Uumiqó nuest^i) u^c^nùento con las;i;ej|-- 
plandores d^ todas laa campaQas, des^tres. 7 viatorÀas ^e ì^^ 
afio$ terribles?— *SI— H07 la patria se llamaró cojcFE&Em^feQif^ 
para la segunda campafia, para abrir la ^i^a de un^ nueif^ mAA|" 
festacion de gloria. 

)>Otra consideracìon mas elevada 7 mas profunda tengo tam- 
bien que presentaFos. 

y> ^ Qué eS'lo que sepierde en Europa ì la PertonaUdàd; . . 



— 267 — 

» l Poi* qué causa ? por la division. Se puede decir, sm temor 
de asettSar una paradoja, qtie el hombre de Europa^ se coavier- 
te en instrumento, en fumbion/ en màquina, ó en elemenU) frag- 
mentario de una màquina. Se ven cerébros y no almas; — se 
▼en intdligencìas j no ciadadanos; — se ven br&zos y no hunia- 
nidad; reyes, emperadores y no pueblos ; se ven masas y no 
sDberania ; se ven stibditos y lacajos por un lado, y no sobera- 
ilci|9- £1 principio de la divisiondel trabajo, exajerado, y txas- 
portado de la economia politica à la sociabilidad, ha dividido 
la indivisible personalidad del hombre, ha aumentado el poder 
y las riqu^eias materiales, |y disminuido el poder y las riquezas 
de la moralidad; y es asi corno vemos los destroaos del hombre, 
flotaudo en la anarqufa y fócilmente avasallados por la union 
d0l deapotismo y de los déapotas. 

» Huyamos de semejante peligro. Salvar la personalidad en la 
^traòflia de todas sus facultades^ funoiones y derechos, es 
otra empresa sublime digna de los que han salvado la Bepù- 
bUea h despeeho de la vieja Europa. Todo pues nos habla de 
«nidad ) de asociacion y de armonia: la filosofia, la libertad, el 
ioterés individuai, nacional y continental. Basta de aislamiento. 
Huyamos de la soledad egoista que facilita el camino d la mi* 
santropia, & los pensamientos pequeiios, al despotismo que vigi- 
la y 4 la invasion que amenaza. 

. «Uno es Duestro orlgen y vivimos separados. Uno mismo 
lìue^ti^ bello idioma y no nos hablamos. Tenemos un mismo 
principio y buscamos aislados el mismo fin. Sentimos el mismo 
mal y no unimos nuestras fuerzas para conjurarlo. Columbra- 
IB0S idéntica esperanza y nos volvemos las espaldas para alcan- 
zarla. Tenemos el mismo deber y no nos asociamos para t;um- 
plirlo. La humanidad invoca en sus dolores por la era nueva, 
profetizada y preparada por sus sàbios y sus liéroes; — por la 
juveuUid del mundo regenerado, por la unidad de dogma y de 
politica, por la paz de las naciones y la pacificacion del, alma, ^y 
Qosotcos, que pareciamos consagrados para iniciar la profeeia, 
ii090tros olvidamos esos soUozos, ese suspìro eolosal del pia- 
neta, que invoca por ver à la America revestida de justicia y der- 
ramando la abundancia del aloKi y de sus regiqnes^ sobre todos^ 
los hambrientos de justifta! 

»No,' Araericanos, no hermpnos, que vivimos esparcidosen 
es» cuna grandiosa meeida por los dos Océanos. 



— 268 — 

«La asociacion es la ley, es la forma necesaria de laperso- 
nalidad en sus relaciones. Eq paz ó en guerra, para domar la 
materia ó Ics tiranos, para gozar de la justicia, para acrecentar 
naestro ser, para perfeccionarnos, la asociacion es necesaria. 
Aislarse es disminairse. Grecér es asociarse. Nada tenemos 
que temer de la union y si macho que esperar. '^Gnàles son 
las dificultades? Creo que tan solo el ;trabajo de propagar la 
idea. ^Qaé nacion ó qué gobierno Americano se opondrian? 
^Qué razon podrfan alegar? ^La independencia de las naciona- 
lidades? — Al contrario, la confederacion la consolida y de- 
sarroUa, porque desde el momento que existiese la represen- 
tacion legai de la America, cuando viésemos esa capital mora!, 
centro, concentraciony foco de la luz de todos nuestros puebloSf 
la idea del bien general, del bien comun, aparaciendo conau- 
toridad sobre ellos, las reformas se £acilitarian, la emnlacion 
del bien impulsaria, y la conciencia de la fuerza total, de la 
gran confederacion, fortificariala personalidaden todos losàm- 
bitos de America. — Noveosino pequefiez en el aislamiento^ — 
no veo sino bien en la asociacion. La Idea es grande, el mo- 
mento oportuno, ^por què no eleyariamos nuestras almas & esa 
altura? 

<c^Y nosotros que tenemos que dar cuenta à la Providencia de 
las razas indlgenas, nosotros que tenemos que presentar el es- 
pectàeulo de la Bepùblica identificada con la fuerza y la justi- 
cia, nosotros que creemos poseer el alma primitiva y universa! 
de la humanidad, una conciencia para todos los resplandores 
del ideal, nosotros en fin Ilamados à seria iniciativa del mundo 
porunlado y porotro la barrerà Ma demagogia y alabsolutis- 
moyla personificacion del porvenìr mas bello, abdicaremos, 
cruzaremos los brazos, no nos uuiremos para conseguirlo? — 
^Quién de nosotros, conciudadanos, no columbra los elementos 
de la mas grande de las epopeyas en ese estremecimiento pro- 
fético que conmueveal Nuevo-Mundo? 

«Debemos pues presentar el espectóculo de nuestra union 
Bepublicana. Todo clama por la unidad. La America pide 
una autoridad moral que la unifique. La verdadezige que de- 
mos la educacion de la libertad à nuestros pueblos; un go- 
bierno, un dògma, una palabra,* un interés, un vfnculo soli- 
dario que nos una, una pasion universal que domine à los ele- 
mentos egoistas, al nacionalismo estrecho y que fortifique los 






— 269 — 

pnntos de contr icto. Los bàrbaros 7 los pobres esperan ese 
mesias; los desiertos, nuestras montafias,naestros rios clamati 
por el futuro explotador; y la cieocia, j aun el mando presta» 
oido para ver si viene una gran paiabra de la America: Y esa 
palabra sera, la asociacion de las Bepùblicas» (1) 

XL. 

La opinion. 

A pesar de la dificultad de las comunicaciones, vamos 4 con- 

sìgnar al fin de este trabajo, un resùmen de los actos que han 

legado à naestro conocimieato, sea de la opinion ó de los go- 

biernos de America, ante el atentado de la iuyasion francesa. 

Él gobieinodel Però que ha sido el ùnico que sepamoshu- 
blese protestado conira la Espafia por la anexion de Haity, 
ha sido tambien et mas diligente en acreditar enviados para ver 
modo de verificar la Union -Americana. — La opinion póblica en 
Lima se ha manifestado de un modo solemne 7 las manifesta- 
ciones cunden en otros puntosde la Bepùblica. 

El Sr. Andra ca en Lima, promovió la reunion el dia 29 de 
Marzo de 1^62 que hizo la declaracion siguiente: 

Despnes de varios articulos: 

« 13^ Qoe los Peruanos se congregan en patrióticos comicios 
para hacer oir su palabra desde la tribuna dQ la prensa defen- 
diendo los derechos de su hermana la Bepùblica de Méjico, 
loB de loda la America y los suyos propios, para manifestar 
à las testas coronadas de Europa, que en America no existen 
stmpatias ni partidarios para adoptar ni consentir el estable- 
cimiento de gobiernos monàrquicos, y mucho menos el de hin- 
gnn sumo imperante estranjero. 

»14* Que en caso de que el conflicto en que se ha puesto 
la indepeadencia de Méjico no se zanje por la via de las nego- 
ciaciones diplomàticas, y se violente à sns nacionales para impo- 
iierles el proyectado trono ùotro cualquiera, el pueblo peruano 
debe ayndarle à sostener su personalidad politica y sus dere- 
chos imprescriptibles con todos sus recursos, sin omitir el sa- 
crificio de sumisma existencia. 

(1) Congreso federai por F. Bilbao. 



— 270 — 

» 1 5'' Qae los peruanos siempre hogpitalarios, han ofrecido so 
fraternal estìmacion k todoslos estranjerosresidentesen su ter- 
ritorio, garantizàndoles por medio de las leyes, sa trabajo j 
su personalidad; quelos faan mirado y loBWran conio compa* 
triotas, otorgdudoles los derechos de eiadadania y de fraterni- 
dad politica desde que pisan su territorio» y qae por tan sagra- 
dos principios deben manifestar corno manifestamos, que cua- 
lesquiera que sean las emerjencias de la guerra de Méjico, ja- 
màs podràn darnos una actitud hostil para los estranjeros 
residentes en nuestro suolo, y à, quienea Ilamamos nuestros 
amigos y hermanos. 

»t6® Quelos gobiernos de dos potencias de la Europa par- 
ticalarmente, olvidando el bautismo de sangre que nos reje- 
neró, sacàndonos de laesclavitud éuna yida de independencia 
y libertad, desatendiendo el sentimiento de sas miamos p«e- 
blos, cuya causa de libertad se opone à la opresion del prin- 
cipio de independencia y nacionalidad, no oyendo el grito uni- 
versa! de reprobacion del Mundo civilizado, parecen confirmar 
con los hechos la intencion que se les supone de impiantar el 
gobierno monórquico en todas las secciones americanas. 

»17^ Que la memoria de nuestros padres mdrtires de la li- 
bertad y la sangre derramada en los campos deh) Indepeor 
dlnoia y nuestra existencia y la de nuestros hrjos, reclamaB im- 
periosamente la resistencia pasiva y actiya à toda downacioi) es- 
trafia. 

«18."* Que los Republicanos demócrataa cuando se tratti d^ 
arrebatarles su yida,que es la Bapùbliea, todo lo oonflMigraii àia 
patria, todo se lo deben, sin que eUa nada les d«ba. 

al 9.* Que nuestra sangre, la de nuestros hijos y la de tos hi- 
jos de nuestros hijos, no debe ahorrarse cuando se tratade ubar 
tir la tirania y de fecundizar la tierra de k libertad. :- i 

«Por todos estoa fundamentos.» etc. etc. 

En Chilese instalo la sociedadde la Union Americaiw, ett Vali* 
paraiso el 17 deAbril de 1862 bajo las siguientea baaes; 

!.• Compondràn la sociedad todos los interesadcM enei par- 
yenit de las repùblicas americanaa y de los priacipìcia en qM. 
se basò su independencia. Su objeto principalserà: n » 

«!.• Trabajar por la unificacion del sentimiento amettcand. y 
por la conservacion y subsistencia de las ideas republicanas en 
America, por todos los raedios A su alcance. 



^ 



— 271 — 

«2.** Promover y activar las relaciones de amistad entre to- 
dos los hombres pensadores y libres de la America republicana, 
A fin de popularizar el pensamiento de la Union Americana^ y de 
acelerar su realizacion por medio de un Congreso de Pleni- 
poteuciarios.» 

¥ en Santiago ae organilo la misma sociedad, renniendo lo 
mas escojido qua tiene el paia en la literatura y jeu las armas. 
Las cindades de Copiapó, la Serena y Quillota, ya 6 la fecha 
habìm instalado sociedades con el mìsmo objeto, y ùlttmamen- 
le el poder ejecntivo fàé interpelado en la Càmara de Diputados 
sobre ^u eondncta respecto A la sitnacion de Méjico. El gobier- 
BO>del flr. Perez respondió satisfactoriamenle, dando cuenta de 
baber enyiado A su ministro en Lóndres, la protesta del gobier^ 
no de Chile, y de haber decidido enviar una legacion é, Héji- 
co. — La prensa defiende enérjicamente la cansa de Amériéa. 

La Bepùblica Orientai del Uruguay, pequefla en tierra pero 
grande en ónimo, ha manifestado en la prensa su decisionpor la 
causa, sureprobacional atentado, y la «Bepùblica)) promovió la 
formacion de la «iSocìedad Americana)) que reuniese sus esfuer- 
zos à los de Chile y el Perù. La juTentud ha levantado una sus- 
cripcion para enviar al general Zaragoza una prenda de admira- 
cioo; el tN^tto sexo ba bordado una bandera para el general 
Becrbfabft], <venaedor en bis combres; y ùltimamente varioS' 
^ jóvenes del ejército bau pedido sus bajas^ para^ir él ofrecer al 

gffmdepresid^te /oarez^ sus servicips. 

TiCmIo eso as JbeUo y ammador^ y sisendo lo ùnico notaMe que 
sepamosse haya hecho, lo consignamos^ comò un eatimulo para 
baper {|lg9 pas y reti&ffa wa de laa grandea medidas indica- 
diMi. 

ff^da aabeoioa 4^1as repùblieaade Golombia, del Centro, y 
djQ\Bi9livÌQ, I)6l Paraguay, el sileooio de la «merle;— y de la 
S^bti^B Affgentiua^: en otro tianiq[)Q tan americana, no beitoa 
oid%: ni hemosisi^dioi sebiaya hecbo n(ula boy dia, por la causa 
dj^pontìnente^ hf^fjfWpàt^B^ de provincia. I0 separan de la na^ 
cìon;y lanacion sin capital, la desperson^AiaaenAmér'mn. Los 
Bizantinos disputaban encarnizadamente sobre los panes-azimos^ 
cuando ya Maboma Ih golpeaba las puertas de Gonstantino» 
pi». 



' ' — 272 ~ 

XLL 

LO URGENTE. 

Si las circuDstancias apremiaran, si el peligro de Hejico au- 
mentara, y las.naciones de America, do sintiesen ese eotusias- 
mo que aliana las dificultades y domina al tiempo 7 al espacio;— ^ 
si se creyera que la instalacion de ese cougreso exijiria mucho 
tiempo, durante el cua], se consumase el atentado, entonced 
cada nacion, cada pueblo, todo individuo, proceda por si^ y con^ 
tribuya segun sus fuerzas k la defensa de la Bepùblica y del 
territorio amenazados. 

Tres son las grandes medidas que pueden tomarse para so- 
correr à Méjico y dar respetabilidad al Continente. 

PRIMEBA MEDIDA. 

IWTERDICCION GOMERCUL CON LA PÌIANCU. 

Grande, magnifico seria que el Gongreso Americano decretase 
esa medida; — peroen su deficiencia, cada nacion puedehaeer- 
lo, y dar eseejempio sdblime|defraternidadyBolidaridad Ame^ 
ricanas. • 

Imaginaos el efecto quq produciria en Francia la notieia <)e 
no poder introducir en America ninguna de sus producdones 
y artefactos! 

Qué estimulo para las naciones industriales, para 111 concur- 
rencia de la Inglaterra, Bèlgica, Alemania ! — Qué gérmen de 
protèsta y derevuelta^ no produciria gen Francia mismo, la'in- 
tervencion comercial, causando bancarrotas, y arrogando mùlti- 
tud de obrerosà la calle sin trabajo y sin paa!— Guando lajnsticià 
impera en la conciencia de I06 pueblos, la interdiccion moral 
es lo bastante; — peropara pueblos materialiKados, el lengudje 
de la materia esnecesario. 

SEGUHDA MEDIDA. 

Enyair un ministro plenipotenciario él Europa, otro ù. Méjico y 
otro d Estados-Uuidos. El lector comprenderà que no podemos 
ocuparnos de susinstrucciones respectivas. 



— 573 — 



TERGERÀ MEOIDA. 



LeyaDtar un empréstito en todas las Repùbiicas para ponerlo 
à disposicion del gobierno Hejìcano. 

Y aun propondriamos una cuarta, que seria el enganche de 
Toluntarios, para la guerra santa d^Ia Bepùblica contrala Mo- 
narquia, de la Independencia contra la conquista, de Méjico 
centra la Francia. 

La ocasion se presenta, el palenque està abierto, restos vene- 
rables de nuestras gnerras nacionales I 

El borìzontees bello, la causa es justa, jóvenes generaciones 
de la America! 

Llega el momento de iniciar una era nuevade solidaridad y 
de graudeza. 

El clarin de la guerra^ seùala el gérmen de una grandiosa 
epopeja. 

Politicosy gobiernos de nuestras jóvenes Bepùblicas ! 

Oh Tosotros todos, que sentis en el alma la peticion de 
gloria. 

EspfritQs sedientos de' Terdad j de justicia, yed ese itinera- 
rio de sacrificios que principia; dirijid el impulso parala reali- 
zacion de la justicia. 

Defendemos en la tierra la ciudad, para recibir la encaraa- 
don de la ciudad profetizada:paz d loshombres debuena voiuntad^ 
— ^pero guerra al usurpador. 



IO 



n 



A^NDICE 



Como un grito del alma americana, insertamos & continnacion 
el « Himno de gnerra de la America, » produccion del j6¥en 
GuUIermo Matta. A jnicio nnestro, es el reflejo de la espada 
en los ojos de una heróica juventud. 

Insertamos tambien la traduccion con que el sefior Fajardo ha 
querldo favorecernos, y que completa la maldicion de America 
con la maldicion de Europa, lanzada por la tremenda toz de 
Victor Hugo. La baia roja del poeta francescano se ha enfriado; 
7 rebotada por el sefior Fajardo, siembra lel incendio y el des- 
precio en su carrera^ 

HIMNO DE GUERBà DE U AMERICA 



America, à las amas.! 
De nuevo à tu$ confines trae Europa 
Oprobio y servidumbre 
America, ù las armasi 
Tu espada al sol relumbre, 
Levanta tu pendon republicano ' . 

Y un sola gritp — libertad y gperra ! 
Atraviese el Ocejino^ 

Y estremezca la tierra 

Desde el Estrecho al golfo Vejicano ! 

II.. 

A la America libre, 
Sefiora de los' Àhdè«, 
Reina dél'Am«20|iM, . ' 

Los désfohbìiniBntmii 
Darla fmf$m^t9i^^ cHIir eoronas: 



f 



^ 276 — 

Acaso, loda via 

No conservan el rastro, asas montafias. 

De los hérS(s*j[ fijiiaif^ \ 

Que tumbaron la hispana monarqufa ? 

No fùé en esasiftileras^ . 

No fué en aquel abismo^ 

No fué en esa Uanura, do triunfaron 

Las rebeldes banderas; 

Y el noble patriotismo , 

Y la iioble virlud^ su premio. haJlaroa?,, 



t . m. 

AiQcrica k Ta$ armas I - , 
tanzas'cortà'en'ibstiostjiiés* . 
, .^ÌPemplifén'liis riós bl sagj%aó acero, , 
S'iibè i'tSs cumlirés ylkàroinpa embòcia; 

Y alll, con el guerrero 

Himno de libertad, la alarma loca I 

Y despierte el yalor y encienda la ira, 

Y levante al infama ; 

Y el alma grande del poeta inflame, 

Y en arma de péleér caihbié la lìrat 

:iy. '_. 

Qué quìeren ac nósotròs ' ' '^ '. 

De la Europa Tòs siérvòs y tifaaos^ 
Al désiérttì ày'éntar 'niiestì*b5 É'ògareii ' 
Usurparnos la patria • 

Y hacer de nuestros piuélS^Ios^ ' 
Hóy 'morata de ihrès ciuaàdaài 
Teatro de lacayos yjuglaresl 

Y aqui donde, altanera 
Hil rioa corno mape§!. 
DesprendeesajigQnleOoidilleeai^ ^ 
Madre del Aconcagpfti|r.Qri|»l||^. 
Esplendor de una ma xtMi4eM| 
Formar la^mnm^deiim nM9m^06^\ 



OS, 






% 



America, à las armas ! 
No con tagós elamoreij 
No con irisiesjemidos^ 
Se conipfifejfr estr^o^fyi^^oj:^ . 

Si nufivp. (^prpb}o^ ^tt«^^ ^ervid^utfibre 
La ciéga Étivopa^ trqe^ 
Tu espadf^ al ; Bol rf:li^p}}^»f , 
Levane tu pendqi;! r^pqbU^WJ?; 

Y un solo grijto,— rlib£];ta4 | gV^r* ' 
Atrayiese el Oceai^^ ^ 

Y estremezca la tierra 
Desde el Batr/soha al golfo Hi^ii^ajv)^. 

f Abrilde 1862. 

SANTIAGO DE GHILK. 



I 



(Ta^nuGoioif' BB ViQvaR Hugo.) 

Su grsiiid^za e^.flj lMS,tr9, «l^^hlsto^ìa. 
Por quince ar(os f^é, ^1 Dìq^ qu^ conducia 
El espléndido trep (j^^ I^ yi^^^i^ia 
Po, qi^i^r su plf^ota de titan movia, 
éin deteuerle ni la ruda escarcha. — 
Tu, que solo eres su insolente mico, 
Marcha detràs, marcila, marcha, 
Chico, chico ! 

Imperturbable y bravo en la batalia, 

Mapoleonal pellgro sonreia, 

Y al traTés del fragor de la metralla 



— 278 — 

£1 Àguila de broace dìrigia. 
En el paente de Arcòla entrò el primero, 
Llegó d su estremo de laureles rico. — 
Yen, roba; ahi tienes dinero, 
Ghico, chico/ 

Berlin y Viena sub queridas faeron; 
El yenció sus desdenes 7 asperezas, 
La resistencià que anihosle opusieron, 
Tornando por el talle fortalezas. 
Gedian à su céti^o las i&as^ Deras 
Como ÉL gbipe de md^co abànico. 
A tf te basMi rameràs, 
Chico, chiòo ! 

Àtratesaba montes'y llanuras, 
Con la palma del trinufo en una mano^ 
Enla otra el rayo, 7 enlas dos seguras 
Las fuertes riendas del linaje bumano. 
La sed de gloria le abrasaba ardiente. — ^ 
Yen, corre, alarga tu sedientohocico, 
Sàciate en sangre inocente, 
Ghico^ chico !W 

Y cuaudo en brazo de mortai letargo 
Gayó por fin abandonando el mundo, 
A sa inmènsa caida el goffo amargo 
Su inmenso seno abrió, vasto y profundo. 
Digno sepulcro de su escelso rango 
Brindole en él un mage'stuoso piòo. — 
Tute aliogàrósentre el fango, 
Ghìco, chiéb!' 

Heraclio C. Fajardo. 



I • i 



LA CONTRÀ-PA&TORAL 

Ezf entra b O^Uìmt ffl 
Catoliciiino.la imsma afi^ 
niftsid qtró enlrelé mon' y* 
elabuMo. (El'aùtoi). 

INTfeÓDUCCIÒN. 



La pastoral del Sr. ObUpo Escalada, ha Bervìdo para acea 
tuar mas la propoaicion ftmdameiktal de mi libro la America en 
Peligro^ y para demoatrar mas À las claras todayia, la iocompati- 
bUidad entre Ja. libertad j el catolicismo. 

£1 católico europeo, eù vez de alarmarse por esa proposicìou. 
veria corno generalmeote sucede^ una consecuencia lògica del 
absolntismo de su dogma y de la Iglesia. Es consecaente y uo 
se alarma. 

EU catóUqo americano sf, se alurma; porque no pudiendo ó 
temiendo, ónp queriendo abdicar corno ciudadanò, no puede 
i^egard la repùbli^^ sip saicidarse en America. Es inconse- 
cuente y teme. 

De aqui nace, qoe bara toclps los esfuerzos imaginables para 
conciliar esa antlt^is, y decir: el catolicismo es democràtico. 

Es pues el desesperado esfuerzo de la muerte para aferrarso 
ó encarnarse, ó reTestirse de la vitalidad de la Repùblica,^ olvi- 
dando aquellfis piftlabras: ììo se pone vino nuevoen odres niejos, 

£1 catolicisipo, obra de los bombrea, debe pue^ desaprecer 
ante la: liberti^d, obri^ d^ JUoa. La pioral del evangelio, e^ 
crlitiaiiiamp, frasmento . sublime de la eterna m<Mral del genero 
bqnano^'4^be pi^es sapara^se y se separa^ y se ha- separado ya 
del catolicismo, doctrina de rcTelaciones* y= enqaroaciones del 
0|«^^e f«ntigO(9v! (ff^ù §^ qpi^re superpofi^ di la? reyelaclon y 
fnofTAasiaiiliioilievsal 4e Jfi ra^on en to^o boiobre. . 



— 280 — 

Asi, I&razon, el progreso de la hìstorìa, los términos interme- 
diarios entre la razoa 7 Dios, corno desarrollo en un iomenso 
silogismo, nos afiropan, Qstos hechos conqaistados: 

r-DistÌMÌ^, €«.tr^ ttf lkrith]hi^¥4 ^tojfeiéno. 

2'' — EI cristianismo identificado con la moral del evangelio 
con exclusion de los dognmftv 

3"* — La forma 7 vida pioUtica de los pueblos, geparéndose de 
Boma, de la (glesia, del-catolicismo para constituir sn persona* 
lidad espiritualy temperai. 

4® — La razon, corno i!lnii^(^^t|t9ri(i<y}'P^fa toda creencia ; — la 
razon comò fundamento de la personalidad del bombre 7 de loft 
pueblos;— la razon libre asentando la libertad razonable; la 
razon individuai, ùnico juez^criterio,autoridad detodo dogma^ 
7 la razon ó ma7orla, ùnico poder legislador^ 7 juez de lodo lo 
temperai. 

He abf las conquistas del espiritu. Estas son las bases del 
tempio sapremo de la humànidad emancipada. 

Esas conquistas son innegables, indispntables* llevan en si 
una fuerza ptógreslVa que vivifica todò lo què éi3= buenò, 7 que 
en su marcha pulveriza los obstéeuloè icoù fa tran^iliakl iìieio- 
raWe del destino. : ^ 

La jfuerza de mi libro consiste, en qne seencueÈttira en \vt 
éorrienté de esa fetalidad de la razon,'qùe quiteré^tìi'si^àr Wdas 
las linieblas 7 quebrantar todas las cadenas, 7 sumergirft tcidas 
ìas metìtiras y errores del òdio, dfel privilegio, de Ws castàé 7 
del tiliedó, en lia tumba del infierno catdiico de donde han sa^ 
lido, para reprbdncir el espectàcuto 'tìé fa aÙénza ^del Ser 7 
los seres, de las razas, del corazon 7 el pensamiéUto, del ins- 
tinto 7 de la reAeiion, dèi individuo^7 là ^ocSitdad', de la erea- 
ciob 7 el horabre, para repetir porlós si^l^ de lòs riglbé: paz, 
JUSTICIA, amobI ' ' . 

iQui'én resiste?— 'La casta, elinterés,èl errori 

E'S dificii ttguemarlo que se ha adoràdo-i^y bienleéé.' Fero 
bay én ese te*ror que -tespirà et kdUk li las pWyàtj del vìéjo 
muddò, mas bienrèsisténèià imagìna^ià dl^ la&' idt^geiifelad'tf^ 
Midbs, amor proj^io empedadb, poaéito soefàl idomi^ottiéUdléi,' 
^sfdérze voliHitai4o para no eiìcarar dB fre^fé la'dl&imlféé^ 
cètrar fós ojes àia lite. ,. r 

' 'Steimaginan lds<qtte reaistefté la fliimfMcia1à*4è te raséti, 
qne reconocerlii Ail^dad'^del 'i^atelicisnìo • eA iiiMféiMilMtf' el 



~ 281 ~ 

corromper laà costumbilifii: T^dp ^^ e& re^itUfi^o, d^ Ja pré-, 
dica católica, 7 nada mas que para defenderse, ha pretendiilp 
hafeetla éxl«feacia del bmodOi flobdariafde la^ e^)l)fa(:iones de 
a^niioi^ judios. 1: 

Todo eso es.el ùltimo balaar^d 4^1/ qrjppr** : ](<.air^zoQ afirpia 
éi Dio$, à la libectad 7 à la ìa3ttetA«— j ^ SV^n ci^lm^n iqipeirdo- 
nableqne o^diete oaà razoq, cQQajÌ3te^Q. aboJliri entri; Pìo^ J ci, 
hORvbré, la iptervencioii ^Q.h Iglesla. La rf^zop np3 pon^ en 
eomunìcacipn directa «oq él £terr|P y .siiprlime ej frolle, fl^ ^^i 
sucTiiqea. 

EmaDcipazido & la razOn, no» a^ercaiAQs à Pm)s;— sofpet^ca- 

dota coiha el eatólica,r»Q6'aQercamp§ f^l hppbre. liibrisl— e.sr 

cinahamoa la reveiaeìoa directa de Djlos ea cada uno. Sìe^nijlp 

eatòlkos, escuchamos la revela^n ,de Fedro 7 pompaOia qi^pi 

k nos trasmite el padre Astete. 

[ Ast, 70 dice al catOliqo sincero: Mada temas. £n)ancipaado 

tu raziM, Dios te suateata. i Xem^ acaso el espleadpr de sii 

fez? . 

La vecdad no teoiCi iii|Miede temer ^ la r^jUEop. ^f^odràDioa 

{ temer Ala razon del hombreP-^Larazon ha sido becbapara ver 

' la Terdad, 7 la Yerdad^a ptra Ber vista. 

Ip Bajo otro. asp^o, la proposiciop ^fwdi^mental del libro, tu 

' America en Peligro, es la ùnica soluqion radicai de nuestros ma- 

les fudatoetìtalea 7 traseendeiotales. 

Es Ih ùnica aolucìon di$l problema del Esiado tu c(e la Iglesia, 
Muchoa io JQzgan aaf, p^ro cr^en que es neqesario ir despacio. 
— Entre tiiato, se hace uiv gjraii sprvido à la iuteligeacia, pr^- 
sentàndoie de antemaao el jresnltadp fatai de )a miurcha de la 
razotten la hnmanidadv 7 predisponi^odo los espirUus u l^s coq; 
clusiones del gran silog^smo del destipo^ 

Està cuestion ae agita ho; eo todaf laf^ Bqp^hlicas del Sur< 
La Igieaia se asocia h lainvasionen JHé)ico, 4/$spue^ di? babef 
trabajado por discotar eae paìsy 7 dar pce^iktoù la/caloxnpj^ 
d^ loBimdDftrqnistàs. 

ILalgiltsU conmueyeiA la fiépàbU^A Orientai, 7 quiei^i sabe 

U la sangve viene a saipicardi mantp iH^Q de lo^viq^rio^ qfi^ 

revaelven alpobre pueblo contra la autoridad, à nombi^e d^^ 

revelacion infalible del Papado? 

La Iglesia pesa, con el pesa de todos los errores 7 preocu- 



-■ nr— 

pifcioncs ifgopef^tfeibiies ^e ha entéfiàdés soWe el kitearior de 
la ifepùbìica Ài^èùtiì^a; sabre Cibife, Bolhiìà, PerAv' el Eem-; 
CI or •■•••••• 

Es' pues naa caestion perniaiiente^» d làórdèn del diavj.de 
cuya solucion depende la radicacioD de la soberaaia del hom* 
bre, ó la perpetoidad del dèspotismo de la Iglesia. 

EF catolicismo yèncidó eo Europa pìpf el crìitiani&lmo yporeV 
racioiialismo, procura réfùgiarse en America. .Ea guardia,. 
Americaoos: Annxbal ad portasi No permitamos qùe el conti- 
nente de la BepÀbIica se^ pierda; — nò permitamos que la de- 
mocracia se decapite en su desposorio con la Iglesia; no permi- 
tamos quelalibertad busqne su fé debautisóio eh losarchivos 
de la Santa Sede, de la Santa Curia j de fa Santa Inquisidon; — 
no permitamos que la razon soberana abdtquedetal modo, que 
tenga necesidaddeltn^/o-frtr^^o de una casta para afirmar la ver- 
dad 7 la justicia. 

Goncebìs una Repiìblica, sin la soberania del pueblo? ^on- 
cebis una soberanfa sin la autocracia de la razon ? ^Goacebis 
una razon jque se empena en probar que la razon no tiene razpn? 
Tal es la pretension de los que asociap eL catolicismo j demo- 
cracia. Es el absurdo I-pero el absurdo pèrteiiece à la lògica 
católica ; y es por esto que es dificil eon?énoerla • La obstiaa^ 
cion en la sin razon, es Io mas lógicp, en los esptritus, qué nie- 
gan la autoridad de la razon. * 

Asi, pues, las pretensiones del sefior Obi^o y de los demas 
apologistas del catolicismo, se estrellan fatalmente ante là con 
secuencia que el sentido eomun deduce de sus prendsas : Con- 
denando ó sacrificando la razon, se ven condenadós d no ìèner 
razon. Es la Victoria mas es^léndida de la verdad y 'justicia 
de la causa que sostenemos. Hay si que lainentar un mal, y 
es la condenacìon A las tinieblas en que sumerge la iglesia à 
sus sectarios. i Pero por qué hemos de desesperar del adve- 
nimiento de la lùz, para losique yacen séntados a la sonora de 
la iglesia? — ^No està diche, y so creemos, y èspwamo^ ert la 
iluminacion progresiva del astro que emerge de las' entraflas' de 
la cotkcienciabumàna, para procldinar la resurrecciaii de la Jtias 
terrible de las esotavitadès, /a escdavitudèonséntidài ImhseavUwi 
batdlica? •• . .' , . 

Tal es mi fé. 'v>i' » . . 



PAStORAL. 

NOS el Dr, D. Marimo José de Escalada y BusHllos Zeballos^ por 
la ifracla de Dio$ y de la Santa Sede Apostòlica^ Obispo de estj 
Dióee^ìs de la Santkima Trinidad de Buenos Aires^ eie. eie, 

A TODOS LOS FICLES DE NUESTRA DlÓCEStS. 

Acaba de publicarse en està ciudad por D. Francisco Bilbao, 
uo folleto con el titillo: La America enPeligro^cny o autor pa« 
rece imaginarse ser él, el tìnico que conoce la causa, y el re- 
medro de este mal, àtreyiéadose à asegurar que la inteligencia 
de los Americanos se resiste à elio, y une bay una conjuraciou 
de los que se llaman pensadores, letrados, y politicos para no 
tocar estas materias. 

Este nuevo maestro de la America atribuj e todos )o9 males 
de està al Catolicismó,queriendo fundarsc eu que està Beligion 
es opuesta h la forma Republicana, por negar, segun éldice^ 
el principio fundamentil de la Bepùblica, que es la soberanfa 
de la razon en todo horabre. Tansoberano^ comò se ha imagi* 
nado que es, ignora que en la forma de la Bepùblica, la ley es 
soberana, y su fundamento es la justicia y la obediencia. Ignora 
que si todos fuesen soberanos, corno él se imagina que lo son, 
la Bepùblica seria imposible^ porque no puedehaberlaen el caos 
y en el desórden. Es estrailo, que el que asegui^a que escu- 
cha lospasos de legiones estrangeras, bollando el suelo de la 
patria, nohaja escuchado la voz de la Gon^titucion, los prece p- 
tosfde la ley, y los mandatos de la Antoridad, que nò faltiln eu 
Bepùblica alguna, sin embargo de que ante eHas no sé presen- 
ta corno soberano el individuo, 

Debia haber escuchado el desgraciadTo autor dcf la America H 
Peligro la oposicion que en todadpartes han encoùti*at)d'sti^tié^ 
cias doctriùas;^ y en Chil,é|. que es su patria^ debiaWaber cAab' Ids 
bellos discursos,' ysòfidQSjescrilós.còti'^t^'esé" rfebùtiSftÌtf'*ib*è 
errores. 



— 284 — 

Conviene qne en Buenos Aires se sepa que alli ^e le sujetó ù. 
juicio^ se reprobaron sus prodacciones, 7 se le impusieron gra- 
yespenas, quenos abstenemos de espresar. Allf seledijoentre 
otras cosas: Es sobremanisra infundada la opinion de aquellos 
que, exaltados por el fùego^ rc^icliiitanp^ | juzgan qne la Beligion 
Católica es enemiga de las instituciones democrdticas. La fal- 
la de nociones fijas acerca de sns doctrinas es lo que puede in- 
dacirlos él semejÌEinle engaflo. Si seaptiicasen é conecerla cemo 
es eu si, y no come ki pintan sns detractores, si nò se limitasen 
ùnicamente é la lectiira de un Colin, na Tindal, y ahora diremos 
comò sus queridos maestros, Quinety Michelet, sino que leye- 
sen las famosa^ applogia^. d§l Gattolicismo, ^e cQ|^ye^cQrian basta 
laevidencia de que nada tiene esteque seoponga é, los princi- 
pios demo^cràtipO]^. Ni ei:^ sus maxi mas bay condenacion algi^na 
& e^te re3.pecf:o. La mejor base de la dpmocraclq es la I^eligion 
CatóU^a^ porquenos dà las mas s^iblimes nQciones sobre la dig* 
nidad, la ljbertpd> la igualdad del hombre, pojrque està pres- 
cribe tpdas l99v.irtudes, que religiosamente practicadas formau 
la felicid'id, Iq ^Ipria y el espiritu de, una bueua Qepùbiica. Biea 
lo acredita asi la histdria de la poco bà floreciente Bept^blica de 
Noi;te America. 

£lla demaestra basta la evidencia que la Beligion. Católica uq 
esi^cqmpntible con la democracia; que es, al contrario la mejor 
baj^e de sus instituciones; y el t^stipionio (le Tocqueville, testigo 
devisfia, y ù quien nopodru ta<fharse defanitico ó preocupado., 
es irrecusable. ÉI dice^ que mas de un millon de católicos que 
ya e^iatia alU en su tiem^o, al paso que muestran gran fidelidad 
e^ la^ prnctici^de. su caltp.y rebosanen ardimiento y^ celo por 
si|8 creenciap^ coato^p eso formanla parte mas republipanii, j 
mas dep[iocri tip9 que e^^is^e ep. los EstpdoSrUnidos; hechp que 
serprenc^^ 4:PHa^er^ vi^ta; pero c^yas vqrdaderas causas descu- 
bre cf[p facilida^ If^ relle^iQn. 

1^^ dpi^t^iqa qu^ eni^^aa el Catolicismo es la mas fa vprabl^ pa- 
ra la ignald^ de cpqdjpioneS) pues ella poneen el mismp nivel 
à todas las inteligencias, sujeta à Ip.s pormenpres de las mismas 
creenQia^'tapfq i^I s^^p caino al igQoranJe,* impone la^ misp^as 
prà^^9a^^j[ riffqy^ al^pbr^, la,^ (nisn^as austerìdades al (^d eroso 
que^^ ^éf)i)^ fl<^, fp c;on[\{>9,i^^ cp^^ n^P**^»'!,); ^^J^pa^do 4 

<^a,i^O| ^^jjjjp hpjn^i^cj^ jj^ ^}im m^dì^^jj ^ ^^A C9»fHP^ii; tor 
das las clasesde la sociedad al pie del mismo aitar, asi comò 



- m ~ 

BaS. tifaU qiie t^dÒs Tòs hòmbr^*^ mVeMe^iilmtJÀ Mi tioiì^ 

jariànVié éttstlr^'esòs dos UiÀhstìrud'^ )od Wà^'fòìMl^ìbk Idfe ìòAk 
sbcièJrarffedAànàVtì desp'o^^^ ti rfiarqìiia, ^oWyciirtiJ^éHo 

ésinipòsibleiiuéKtJy^ pii2ìfki gocé àT^ùno' 8Òciat. 

Là BèligióttlCàtóftfcà óbtièbc el dbiilé-pfi^lìéjib 'dS'é^rantir à 
tós pueblo* cobtrd'ltó v'ejàéioiieri d^ toB man'dAaribi, y pòiicr à 
èétbsi à òUbterlfo ite /od te^Hb]es atetitàdos d^ h iU!sUk*reccióìi. 
AI paso que dulcifica y modera el ejercicio penoso y grave ée 
la AUtériflad^ alijera faritbièn y etinoblécé ìà Mimtlde ao^tet'idad 
de la obediencìa. Ella ìafùnde en los Magistrados las ideas 
mas puras y sublimes sobre la naturaleza de las funciones pù- 
blicas, 7 loà débéres qùe deben llenar para con el pueblo. Ella 
les hace estènder, qoe no son mas que unos cooperadores de la 
DiTina Providencia, ; que a su imitacion deben gobemar à los 
hombres de un modo desinteresadQ, generoso ; benefico. Des- 
de su tribuna sagrada clama sin cesar à los deposìtarios de la 
Antoridad para hacerles en tender, que no estàn constituidos 
sobre sus demits conciudadanos, sino para establecer la felicidad 
pùblìca a espensas de su reposo, placeres, salud, y aun de su 
L^ propia cxisteacia. ^Y qué otra Religion que no sea la Cató- 

lica puede condncir asi A las sociedades humanas & la felicidad 
Terdadera, que no solo nos promete para la otra yida, sino que 
nos procura tambien en està? 

Solo un espiriti! de error 7 libertinage puede inventar calum- 
nia tan injusta contra nuestra Santa Religion Católica corno la 
que pretende persuadir el desgraciado autor del foUeto que 
reprobamos: sustendencias no son otras que proteger la impie- 
dad, 7 el desenfrenode còsfÙBaBffeffJ ' ènlrònizar el yicio, 7 perse- 
guir la yirtud, abriendo asfun vasto campo alalicencia, A la 
blasfemia^ 7 A la inrooralidad, corno si solo tuviese por objeto 
la mina 7 trastorno de la sociedad. 

No pudiendo' por tanto, mirar con indiferencia tan graves 
males, sin faltar A los deberes de nuestra conciencia, que nos 
impone nuestro Ministerio Pastora!, os hacemos conocer el 
mortifero veneno que contiene ese infame libelo, para que op 
preeabais de él ; 7 en el ejercicio de nuestra Divina Antoridad, 
en el nombre de Dios Todo-Poderoso, por la civilizacioa de 



I 



- 2§6 - 

IS^^fJf^h^^^ ^^ .^la BéppblifQ, prdhib^mqs }^ lectof^a del 
PjEfpjlefo ÌY}^ì|!^f^<lp f'^ J^ÀriccL en Peligroy y, os exbortamps .à 
qn^eppi^ ta^^^s ]ió^' njedios que estén.à Vuéstro alcancé, iinp^- 
d^ j^^ ^irculacion .de ese escrito^ capaz de s^ducir, & los 
ì^Qrafi|;e^. 7 i& los ^pspi|:itiis noyeIie;rosi Cpo^mos ep Westra 
fidelidad à la Relijion Santa gue profesf^is^ que qs mostrareis 
celojsoa por su honor y por su gloria; mereciendo asi las ini- 
sericordias, de Bios en ^^uyo «antó pombre os bendeciinas 
con la beu4icioq del Padre, del Hijo, y d,el É^^ltu Sai)|o. 
jl,men. 

: Dado en nntttró Palacio Episcopal, à a4k de Seplimbre jle i9fit. 

MARIANO JOSÉ, 

Obì'qM 4t Bueno$ Aires. 

Por mandalo del Illmo. Sr. Obispo, 

Federigo Akeiros — Setretario. 





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G0NTOA-PA5T0RAL 



Yosotroft lo s^eis, bernaanos Paes es uecesàrio, me et 

mios may amados. Por esfo Obi$po} sea iirrepreosible, ^- 

ìodù l^t^mbris .fea praita j^ra ' poso de una sola magor. . . . 

oir: corno tardo bara nablar, y propiopara ensenar. 
tardo' para airarw ' 

(fAeo^ApMol) . '(PA^u>—Apóstol.) 

-0 . 

Francisco Bilbao^ racionalista republieano^ ciudadano de la ciudad 

universale apostòlica y humana, etc. ete. 



JkjqDOS LOS FIBL^S A LA CAUSA DEL LIBRE PEKSAMIE19T0— SA- 
LUD Y ALEGRIA. 

Bl seflor Esealada, ÙMspopor l^ grada de Dios^ y de la Santa 
Sedè (e» decir, sAbdìto j agente del Papa Kej^ ea Buenos Ai- 
res, 7 rebelde ante la iey de la NaQifOn J ba desterrado de las 
MTet*Dafl sepnlcmfeB de la hiptoria, el rayo del ex-tonante-Yii- 
tieano. 

É intentando fohninar eae rajro, para pulTerizar el libro tita- 
tado LaAméfieaen Peligro, ha nido eonjnrado por el para-rayo 
d# la civiliiadon moderna: la libbrtap ,pel peh^mieiwto. 

h ••'••.. 

'' ;' . ... 

041ET0 pE hA BASTOBAL. , 

' .3>«8^.pItjetop,parecfì hfihe>t tjaerido conseguir d seviòr Obispo, 
.^9 ja i;it9d« P<f9tp^al. '^ 

."; :'3*>^ ; pBOffiw»|LA.fpcTUEA'DE;aL libro; . \\ ^ "] ^ ^ ;'*'^ 

{„. E|to%|^.^bjetofiJi9:T§ducen i uno:ia condenaoiò'kì de Itfiir 
b^tad^tlf^^nH^Ji^^^V^^ V 



.1; 



— 288 — 

IF. 

El o^iSPò DGSOBEDBCX'ftL 9I)ISP0. 

El sefior Obispo empieza diftcutiendo, continua con la iDJnria 
y termina con la probibicion de la lectura de La America en 
Peligro. La autoridad del sefior Obispo es legftima ó. ilegftima? 
Si es lègitima, para prohibir, por que discnte? &i es ilejiti- 
ma, cojiqué derecho prohibe? Y siendo legttiina ó ilegl- 
tima, en qué se funda ese derecho à la ihjuràiì ^^ ultràg^, 
à la exìtacton 'dèi òdio, por un libro que caUfioa de « infame li- 
belo, » prohibiendo que se lea, que se juzgue, j que por el (<H 
nòcimiento dal kecho^ sea sentenciado por la conciencia y raz<^n 
de cada uno? 

Se arroja la injuria à manos llenas, 7 se ìmpide èl conoci- 
mien^y de 1^ causa: ^es esa yuestra justicia, ilustrisimo sefior? 
Me presentais corno autor de un àcto infatke^ y prohlbts el-l^iA)- 
cimiento del acto. Me acusais, yno qiiereis que se escuche; ^es 
esa yuestra carldad, ilustrisimo sefior? Si vuestra autoridad 
és l^gttìma, TUeklras drejas debea de€eiSlarnte;'0Ìve$taÌ8.eB r^es* 
tfro^déreciio, babeis fcbc^do'el tterecbOfili]a:def^aa; ai vueatra 
pafdbrii és tbriiàdéra^' hiabéisleréntaÀ) de ^la. infame ,tiKn)^ (el 
èsp^l'iro 'de \sù Àntd ihqUisitiai^;^tk9LaiuxAQhr i^op ^uJiiì^imiI 
reflejo, la sonrisa del desprecio con que la civilizacion dol iBgjIo 
consldektan oidftosas comQ yetustaatentEiti(tal.,' 
' ^è]fò'b3befs(]fùlèridb (ttécotin ldkciltamo8«-^Maa:^e4|iM[.<fiy 
que pòs'éyéndó el ra|yòj hàbéis» intentodò apelo^ 4 3aj«afOtfr- 
^Cómo es que delegado del papa-rey y de la infalibilidad de la 
impecable iglesia, habeis desceàdido*de las alturas conminatoriaS| 
para hablar en discusion? ^Serà, por ventura, queallÀen Toes- 
tros adentros, no fènei^ TÒs'niìsnióf piena fé, en vuestro poder, 
..Jiip^aiS^lJfJ^^Upj^de laj*azon pa^a proscribirla? ^Serà que 
yanocreeisen la pòsibili(ladjrp1enitu'd delèjeirciiìio'a^ de 

Tuestro derecho autoritario?— Asi apareceÌH,aéiÌiBkr<elf«la VUds- 
tra conciencia oscilante y temblorosa ante'^1' {AiSèr tfel razioci- 
nio. Para conjurar un mal, empleais dos rèmbffiò^ ì^e'sS r^- 
polaaa; ^jpro,hU)icion y la dièci^sion. Ì4*c^iUiàKiMta'lal(olibili- 
dad de refù torme, yenipezais còri tràdliiéSifó^ BKctftìÉ^'^'lcon- 
denais la discusion. Habeis pues empe^ttÒ refttlk^ò'^Ki. '^ro 



— 289 — 

€u6n bello no hubiera sido, qiie hobiéseis ilustrndo la inteligen- 
cia delrebaflo, rebatiendo^ pulverizando, aniquilando las doctri- 
nasde mi libro! — |Caàa edificante no hubiera sido el espccU- 
calo del ondano pastor, procurando convencer, sino con la ra- 
^00 7 con la ciencia^ al menos con èl anior de un cristiano, al 
-qae podia considerar corno oveja descarriada! ]Qué diferenciu 
de resultado no huhiera producido la vista del sacerdote, le- 
Tontandoal cielo sus ojos, para pedìr la luzque debia ìluminar- 
itoc! -Qué moviniiento de simpatia os hubiéseis atraido, ilustrisi- 
mo seflor, si os hubiéseis prescntado en medio de vuestro tem- 
pio que se desploma, alzando vuestros brazos. para sobtenerlo. ó 
ṛsgo de quedar bajo sus ruinas! 

Mas no lo babeis qucrido. Ciìnplanse pueslos supremos desti- 
nosde lasreligiones caducas, que adornadas con una corona de 
tinieblas, la r^ìbiaen el corazon, ) la maldìcion en los L^bios, se 
precipitan al abismo. Cùmplasetambien la lej de las socieda- 
des qne amando la inmortalidad de su existencia se separdn de 
ius igfesia-^. para no ser arrastradas on el derrumbe provìdencial 
qnelaseonfnnde. 

HI. 

El ObISP 3 COiNTRA EL ObISPO. 

El teorema dellibro esla demostraciondelaincompatibilidad 
que existe entre la libertad j el catolicismo, entrc la democra- 
ein yla teocracia, entre la Repùblica j la Iglesia. 

El principio fundamental que establecemos es, el de la sobe- 
ranla4e larazon en tod,ohombre,.sin el cual no' puede haber 
soberaniadel pueblo. Sin ;soberftnia del pueblo, repùblica y de- 
inoeradB 8on palabras sin sent^do. 

iQué dice codlra esto el sefior Obispo? 
' « Ignora que si iodo9 fìMsensol' tanos^ corno élse imagika que 
4t loson, laBepAblicaseriaìfii^.osible, porque no puede haberla 
ir enelcftosyeneJd^sórdf «.» 

fisto qulei^deàrquela ibertad uni versai es el caos^ la igual- 
dódde los^depeoboa t^ 4 (te*c^rdje«|la sobc^ania del pueblo un 

' Apcnaiempcaaità »wAlwy.arroiaibtrcÌ5 blasfemias: descono- 



-590 — 

ceisla univeréalidad del derécho, k posibilidad dèi ief/-90^m- 
men^, la armonia de la ignaldad de la josticia, 
Elseftor Obispo aO^nl^lmes queno todoa doriìèa soberaiaot. 
Si no Io somostodos, bay desìgualdad, claisès, priTJlegìaAoi 
por an ladoy siervos porel otro. Estoes loqnedéllamaariaU^ 
cracia, oligarqufa ó monarquia. Primera contradlcddii ddi CMfK 
pò y gran confirmacion d^ Tìnr»<tro ìihro. 

c( Tan spberano conio se ha ima^ikiudo que cs^ ignora' que en 
« la forma de la Repùbiìca lata leijessobérana^ j sa fondlimèiito 
« es la justicia j la obediencia. » 

Creo ignorarlo tan poco, pues la Uy soberana^ es la que està- 
blece justamente el dogma de lasoberanfa del pueblo, el prin- 
cipio de la libertad en todos, y por consiguiente es la ley que 
consagra la soberanfa de la razon en todo bombre. Esa ley es 
la justicia, y à ella le debemos obediencia. En esà \irtiid pues, 
inclinaos oh prelado ultramontano, ante la ley soberéna de la 
'soberanfa del pueblo, y prestadle obediencia, empezando pdr 
acatarla Constitucion que infringis, al llainafos Obispo por la 
grada de Dios y la Santa Sede^ cuando lo sois por la €onstito- 
cion. 

Asipues, vnestra frase: ftSitodng son soberanos la RepUblica es 
imposible,!» equivale à decir : si todos son Jìepublicanos la lìepublica 
es imposlble. Bepublicano quiere decir soberano, y Bepùblica 
se llama selj governmeni : es decir, gobiemo de si mismo. Y 
el que se gobierna à sf mismo es soberano. No soy yo, ilns- 
trisimo sel&or, quien os intima rendicion ante él itlsnrdo, sois 
vos mismo, pretendiendo conciliar lo inconciliable. 

Negais lasoberania de la razon-, y ella os castiga con la siuni- 
Sion diabsurdo. Megais la soberanfa del pueblo y teneis que 
declararos sùbdito del Papa. -^Intentais afirmar la compatibili- 
dad de la Beligion Católica y de la democrdciai) y einpews por 
decapitar la democracia; por qtre es decapitar la democi^ia a($- 
gar el dogma de la soberanfa de la razon en todo bombre* . 
. Y cs que en el fondò, es asi codko entendeis razon, libertad, 
repùblica V democrdcia.- Igualdad en la obediepda, ea Iq quie 
ìXdmvA&Agualdqd de condiciones; òbedknctei (^egaes lo qxLft Uà- 
mais à la libertad del pensamietato; supremaeb de; la fé, -à la 
razon prosternada; justicia, al son^étimiento A Vuestra^antMridad; 
órden y armonia, à la pasiyidad de los rebafios de creyentes, If 
sobre esa razon abdicada, sobre eidll^imidad en )a ^sday/tud. 



— !»t: — 



Mtire ete^cUo «oberano «ii{k*eilB<lb jìotVl èrrtr èly tenor 
Vro<^àìéR^ntbIicaMlP^,'lt4ùm6mth del caidenàlito 
y obispado, lasoberanfa dt^iiii»éki,rkliiméh,ìtn dti ià ra- 
ion delhombre. Sobre la libcrtad, laigaaldudyla fraternidad 
que forma el triangulo soblimedé la rcrdad y ùnica corona de 
l08 paeblos, pretendeis colocar la triple corona del papado- v 
para reemplazarla Tara de la joatici», oa armaia del cayado ine 
golpea para sometemos al cetro que qnebranta. 

iQoé «8 de la sinceridad, del6s antignos tìeiàpós de! catoli 
cismo imperante, yann la pràrtJóà. de Mdoctrtndhoy en todnM 
parte* tla iglesia dogmatizando U obediencià ciega ei Pana ^ 
élatitjndo, laiglesiaaKadadelo» dèspota», e^ewiga dela so^ 
rama de las nacione*, asì corno lo eà de la soberanla del pue- 
Wo, y de lasoberanfa del hombre ? 

i Ufo debe ser ese papado, Tnestro modeto poliUco, d católko? 

ijo eay debe ser la teocracia, el ideal de Tueatra forma de 
gobiemo 7 ^ Y no es esa teocracia la enemisa de 1» «1 . 
dad de Italia, la a.ladade los empe^o"rS.'U ^Zt 
za de vnestpos léb.os, el freno de vnestras Jibertades el l^tl 
roedor de Tuestra vida ? i Jf o es ese el «odelT rt !i J^^ 
^talL^o, sostenidopor el es^r.r^Tl2:^t JS^f^H 
Repàbhca Romana? ^No es ese gobierno, el que atenta a t 
mdependenc.a y al honor de la patria, el gn«d. obetàeLthLta 
boy dia que asesina la idea de la libertad y niaoiea el holvl 
la independencia italiana in recando a loa Ter^g^s d?rJl^ 
blos? y Si esto es innegable. ,qué «ignifìca ZL ^^^^^ 
80 lenguaje vuestra terminologia jesuitiea, asodandoTL^it 
mmo domador de pueblos, con el republi,«nÌBmo dec.^ Jo^^ 
ttionarquiasy teocracias? . -i«*««op«e 

Es que os sentfs perdidos en Airiérica, perone eii Enmn» » 
empleais el mismo lenguage. Habeis cò;.^do q^X„, 
negaoion tàcita 6 patente de la RepóbKca abni en Americo n.'^^w 
anbsisUr, y està condenada a mStede «ntemaoo "TnM 
hdieis diche: Ignacio de Io, ola, irnmi..;t78eTt;rsTtr 
asf comò teneis la audacia de llamar libertad & l» nh l,- 
cieg;.y deasociar do. amit«,n»ie.; eatoS^ VdetocS'' 
cnando.si tuvi^eia fé, oonciend. y 6i,rieia 4/ iZ^T; 
reflpetp A\n mì>ÌAi vendad, diriàte.eon fnem y prohmS i 
esla focate ^e <^„pre«e«l*b^ ai,c;g*«LMnfc^j< 



:.- : ,. " ' l'.r • ' .!"• -^ '*. ■ -. ■• '-'• ■•' !» "'-'•^ 

.' , . ' r . . '•; I :[■... ,• ^ • .. . " ^.:» 

l Cuóles son las otc^ razpnesiqtte al^ga q1 s^fior Obiapo para 
sostener su mpùstruo^P p^r^<yii ?. . . r 

« Si re^^seQla&famosa&apoJQgfqddelcataU^ismo, qg coqvqii- 
)> ccrìaif Inasta la evidQncjia de qfiQ nada tieoe este que se.pponga 
» à lòs principi OS aenw)ci?àticos ^) (el ObispQ.)- , j 

Gonocemos làs mas céleb^es, ybefnos encontrado ea ellas la; 
apologia de la monar^uia, de la ÌDgaisìcion, del jesuitisiQO, de 
a servidaniBre, etc/' ' , . , 

Esas Qpologias,— la'de Tt, Ventura,— dice, que el Catolicismo 
a ^xige el sacri fihio^ de larazon » (Viva ja Jibertad !.) ... 

La de Ua^ti^, què él verdugo es é1 roejor ministro de un huen 
priinoipe, ensii teoii*acta. (Vivtf IW fraterriidad I ) , ' 

Iia de,€hateanbrìa)id/qiic la tnonarqaia es la legitimidad,^ j 
q«e hay demasiado con una fiepùblica en el mundo, (Viva la 
Bep^blka.) ■ ^''^' ' ""' . 

Dokiodp Coité^Y vuestro desgr'cciado apologista, defme àsi et 
goi^i^rno dd la insila i le es itna inmensa arisiocracia, dirigìdapor 
ìkMmpoderùligdrqiiiìéoyfm'^sto cn la mano de un rey absotutò,>y 
( Viva la d«moteradav} ' ' ^ 

VuestH) Sainwe^: «Là- Iglesìa se oponfa à la potestàd real, 
)> te^aOdX) està trótafoa de éxtendef la mano àlascosassagràdas: 
» pero su celo no la conducia nunca d rebajar a las'ojos de los 
» puebìos una auloridad que \eà eratan necesaria. Huj-^l con- 
» trario, poes adema^ de qué' con sus dòetrfloas fevorables 'i' 
» toda autoridad legitiroa éimefiicba mas y mas ei pod^ dà tos^ 
». reyes^ procurabn revestiri<>8 de un eardeter sagrado, empleabaò' 
» en la corpnacio0 ceremonias aùgiìsias.' » (Viva la sòbéranfa^ 
dclpuel)Io.} i 

Vuestro can^^ieo Piftera, ita heobola apologia de la inaisi-' 
cìon. (Viva la caridàd yi iolensnda. ) La inquisicion ! Qutfi es^- 
traflo qucel canówgo> fììOere la/^indiqoev cuand^ Balmes, qae^ 
Tale al^o n^as^^ eòa.?BtàpiAaptvfidÌ«, ; repugnante sofisma, se lia' 



— iM3 ~ 

4exK(4^sec^l ,.,. ; / .. . ji ..■.i:j,iin'I vi) ul ■ • - 'i«\. •^' ' " 

1840, « cargaban rcciamente la mano en el hegocioy> (el negòció, 
idice)v5r proiiaiDidd n^]^^ ^inioiirabcìa eia Copular ^' tèrmini) .su 
fiftfatie ìpesiodo coi! estès p^labras : ti^ i^e si queda justifl^tfa 
» d fos ojosdelos mondrquUos^qnr Juéfr jMo eonfùttni^ d ìa 'vù- 
,»,Juntad dù^ìo9^Tefje»^^no d^ifitp-qìHj^aHi^ Mems dHanle de ìos 
p ^amìgqs 4o,lfi sobcrani^ del pi^A}or>^ r .: . j i ' > " ; ' - 

K .Aa{ pues^fiegun ese fraile, lDs>amigog de h soberania de} pUe- 
iblo deb^iOQto juftiikarelaseskiat&dH IftUbertad del petisatnfèdtò, 
j el tor^aepto^ y ia pena db fi^egp y.todàs'Ios fnoftstru'osidad^ 
del catolicismo, porque lo& |»itéblos edutados en el fui^ror de Ai 
esclavitud católica aplaudiaa à |ofi>autos de té de esa iglem tao 
ììena demansedumbrey caridadi \ 

iQué prueba osa argumentacion de Balme^^ sinolft Ycrgùen- 
za 7 la impotencia de su doctriua ! Y si los sàbios del cato- 
licismo moderno dicen eso, qué no dirdu sus desgraciados 
secaaces! ' '.'' ' . -•'••- 

Yuestro cardenal Wiseman nos dice : « El catolicismo tiende 
» stis brazos d lodo el que renuncie,à su juicio particulah^ ^ara 
» adoptar su principio vitaì : es decir que se sQmete implicitamente 

^^ y^ ala verdad de lodo lo concerniente d la énseàanza de la Igle^ 

» sia. » • 

I Lo que quiere decir que para adoptar el principio vitalAA 

\ catolicismo, es nece$ario rcnqnciar à la razon* 

Àsl lo creemos, ìlustre Cardinal. Àbogais en niiestrà causa. 
Ya dijimos en la A inerica en Pcligro'/SÌ^ ASSURDO SO HAt 
CATOLICISMO. 

I Yuestro Bossuet nos dice què. c< Pios hace I09 conquistadores^ 

» fj hace marchar el espanto de(ante de ellos. » Los Bqna^arte 
han leido estQ texto catóUco, y Ìyi<Jjico fjstà^ destiiji^do è ser la 
Yictima de Dios, segun Bossuet. viReyes ^erced uuestra auìoti^ 
» dad^ que cs divina » Asi fué, que Luis XIV tfenià escrùpulos 
si no despotizabà. '''' ' ' ' ' ' » » . . 

Y termÌQar^m9s con^l mas gpnd^ ^pQlO^ista, l\o^qg§KW .ft?" 
deis ir còntrk su palabra, siri declat*aros hcrejes, ó pàtónco8,p 
con las palabras de vuestr^ Apóstol Pablo : « Toda alma esté so- 



— 244 — 

)» mettda d las polMadés supfiriéms : pofque no k^y poteHnd sino 
» de Dios (ioclusive la de Francia, Sosaa y Lopez) y lasque son 
» ( poteatades ) de Dioi ¥m orden^dùs. (Inclusive la de Ma- 
» homa.)» 

Para fapdar la antoridad de la racon, dijo PaUo:<^-i( ATo àho 
n Dios hco el iaber de ette tn^ndo » — «Mas laa cosas Ifcas dal 
7^ mundo eacogió Dioa par^ confiindir & los s&bios.» 

Para fondar la libertad y la igualdad, dijo Pablo:— «siervos 

» OBEDECED À VUESTBOS SEf^ORES TEMPORALES CO^ TEMOH Y 
» CON RE^^TO, JSlf 8ESG1LLBZ DE VU ESTRO GORAZOM ^OMO A 

^ Christo. » Sierros de Biiaià, escUvos de laa AfUillas, del 
Brasi!, y «iervos del Paraguay, ya Jo ois ; Obedeced 4 Tues- 
troa CWOS, ^^n re$fito j eemo d Chrisio I 

^Quereis mas apologia, sefior Escalada ? . 

Para fondar el libre arbitrio^ dijo Pablo: — « Porquc Dioses el 
» que obra enfrc vosotros osi el querer^ corno ci ejccutar^ segnn su 
» bìienà voluntad. » 

Para describir al bnen Obispó, dice Pablo: oc Pues cs necesa- 
» rio que el Obispo $ea irreprehensible^esposo de una sola muger .... 
» propia para ensenar.n 

En fin, seùor, terminemos las citas con està ùltima, que es 
magnifica para fondar la democracia : <c Todos los siervos que 
» ESTAi^ BAJO DE YUGO, estifìien d sus seiiores por dignos de 
M TODA HONRA, para queél nombre delSenory su doctrina no sea 
» bìasfemado.yy (Pablo id.) 

San Pedro, sobre cnya j^ic^ra, habcis levantado la iglesia, nos 
dice : — iiSotneleos pncs a iòda Aumana crialura^ y esto por Dioi: 
» YA SEA AL BEY COMO SOBERANO QUE ES : ' Siervos^ sed óbedien- 
» les d los setlores con lodo temor^ no tfin solamente d los buenos y 
» moderados^ sino aun A los dehecia co5DÌcion. » 

l Y qoereis que sobre esa piedra, sobre ese Pedro, se le- 
vante el edificio que debe albergar ^ todos los hombres Ijber- 
tadoa?— /VoA ptidor! 

? Son esas las doctrinas que nos dan las mq» svblimes tjtofiQf^ 
sobre la dignidad, la libertad y la igualdad del hombreì Sier.?08 
de Pedro y Pablo, callad, y sed mas celosos de la dignidad de 
la Verdad ! 



— ?» — 



tOCQUEVÌLLE COSTRA EL OBISPO. 



Como he determinado seguir la Pastoral, suspendo la ar- 
gumentacioQ irrecusable que demostrarà mas tarde^ A mas de 
los textos 7 razones enunciados, la ipcompatibilidad de la de- 
mocracia eoo el catolicismo, para dilucidar las palabras de Toc- 
queville, que el seflor Obispo^ corno autoridad irrecusable me 
preseuta, para probar la posibilidad de esu n^onstruosa asocia- 
cion de palabras: Libertad y Catolicismo, 

Ea primerlugar, no h^y liumana autoridad irrecusable. Toc- 
queville y elseùor Obispo pueden dccir absurdos ;— pero quiero 
hipotéticamente conceder la autoridad irrecusable que se me 
quiere imponer, con tal que el seflor Obispo la acepte tambien 
por su parte. Empecemos poi* descubrir el pequeito artificio de 
la cita. 



lexto iMom^leto de Tocquc'- 
villCy cHado por el Obispo, 
e El dice, que mas de un millon 
de catóìir^s que ya existfan aUl en 
su tiempo, al paso qae mueeUaa gran 
ndelidad en l^s pràcticas de su culto 
y rebMan en ardiaiiento y celo por 
sua creencias, qon todo C90, forman 
la parte mas republicana y mas de- 
moeròtica que eiEÌste en los Estados 
Uni dosi hecho qua sorprende & pr^- 
rcera vista; pero cuyas verdaderas 
tausas desoubre con faeilidad )a r«- 
flexion. 

La dóctrina que ensena el Catolicis- 
mo ee U mas farprable para laigaal- 
^^ de condiciones, pues ella pone en 
el mismo nirel & toaas las ìnteligen- 
clas, si^ta A los pormenores de las 
roismas creencias tanto al s^bio corno 
al ignorante; impone las mismas 
pr&oincasalìrieo y al pobre, lasmis- 
man austeridades al poderoso que al 
debil; no se compone con ningun 
nortn-tal^ y apKeando à cada uno da los 
hmp^noA la misma medida, \& gusta 
<x>nfun(fir.todas bs clases de la soci^ 
dadal pifrddl toismo aitar, asi corno 
ff tà^ pónfondidas j^lot 0^4)$ ci^e Djos. » 



Texto de Tocqueville, 



« La mayor parte de la America 
Inglesa ha sidopobìada por hombres, 
qu9 despues de haberse 9usiraido a 
ìa autoridad del Pjpa, no se habian 
sometido & ninguna svDremada re-- 
ligiosa; traian pues al riuevo Mando 
un cristianismo que no podia carac- 
terìzarlo mejor, que Ham&ndolo de- 
mo'sr&tiCQ y republicano: esto favore- 
ciò singularmente el ftstablecimiento 
de la Hepabìiea y de la democràcia 
en losnegocios. Oesde el principio, 
la politica y la relìgion se euconlra- 
ron àé ^cueAlo, y despues no han 
cesado de estarlo. 



Lo cual quiere decir, que los que protesiaron centra la (glesia 
Oatólica, los que negaron laobediencia à la Iglesia, al Papa, etc., 
queIoscristiaros;?ro/^5fan/^5,Io8que acaba^an de fundarel libre 
fxdmen, en la reiigion, faeron los que fundaron la Repùbiica en 
la politica. Fué, pues, el protestantismo^ seguo Tocqueville, el 
cristianismo que fundó la Repùblica de los Estados Unidos. No 
el catolicismo. Es de evidencia. 

AsI, desde las prìmeras palabras, vuestra autoridad es des-* 
truida. Tocqueville habla de cm/fawwwo y vosotrosdeca^o/ècwmo. 
^0 quereis llamar A los protestantes sectarios de vuestra prelen- 
dida supremacia religiosa? 

Pero bay algo de mas grave. En el mismo capltulo que cita 
el Obispo, bay no solo citacion incompleta^ sino citacion fahea- 
da^ j osto ya importa una responsabilidad moral. 

Yoy si citar el trozo completo que el Obispo falsea. 

« Pienso que no bay razon en considerar à la religion cató- 
<( lica[como un enemigouaturat.de la democràcia. Entre las ' 
(( diferentcs doctrinas cristìanas, el catolicismo me parece a^ 
« contrario, una de las mas favorables A la igaaldad de condicio- 
c( nes. Entre los cafóHcos !a sociedad religiosa no se compone sino 
« de dcs efhmentos: el sacerdote y el pueblo. El sacerdote se eleva 
<c solo sabre losfie/es: todo es igual bajo él. » 

He subrayado la parte suprimida por el Obispo. 

^Y por qué la suprimió? — porque justamcnte me daba razon, 
porque csas palabras vienen àprobar queel catolicismo se com- 
pone de aristocrdcia y servidumbrc^^Dos elementosdice, compo* 
ncn la socicdud oatólica: el sacerdote y el pueblo. La demo- 
cràcia no secompone sino de un elemento ilustrlsiroo,^ y se 
llama pueblo, ese mismo elemento. Y qu^elementos pretendia 
amalgamar su seflorfa! — La aristocrdcia mas deapótica, porque 
es duefta del pensamiento y la conciencia, y la servidumbre de 
la plebe-humanidad.— La cita de Tocqueville restaurada oa con- 
funde. 

Tocqueville habla primero de catolicismo;— despaes dice, 
igualdad de condiciones; — despues^ dos elementos. — Yèd la du- 
da, en ese es.iiritu que me dais comò autoridad irrecu^able. Ko 
puede sostener la proposicionque el catolicismo es democràtico,' 
y se refugia enque es favorable à la igualdad de condicionefl. 
Ser favorable à la igualdad^no es ser siempre favorable A la It- 
bertad. Los mas grandes déspotas bau establecido una magni- 



- «7 - 

fica iyualdad de'èondf&ionés^ en la Èervidumbre. — Y nò "ptidietìdo 
aun sostener que séa favorablè é Ìvl itfitaldad^ -dice qn^. èl 'èalefli-* 
cismo es'xAì^hriiioeideia. Yéd cuanta crònfradlcciott'f— ^W^ 
pudiendo detetierseen las contradìccione»; al dar vuelta hipé- 
gina en et tnismo capitalo, Tocqueville Aì6t: èc El gatoltgismo 

ES COMO UNA MONARQUIA ASSOLUTA. » (At fiU tf ionfó la lÓ^^Ca.) 

^Me citareis otra rez, comò nutoridad irrecusableé Tocque- 
ville, aeflor Obispo Escalada? 



VI. 



L^BIBLIA COJMTRA KL OBISPO. 

He coropulsado làs orìginales razones j^ la ionica citacion quo 
àà el seflor Obispo par refatar mi libro. Las razones que ha ale- 
gado,y la cita explicada é ìntegrada de Tocqueville, han venido 
à confirmar ladoctrinade mi libro y à mostrar la contradiccion en 
el ataque. Despues de estò, nada qaeda ya que refutar. El Obis- 
po continua con una especie de psalmoteo de alabanzas al catoli- 
cismo^ y en una sèrie de injurias contra mi^ 

Respecto al psalmoteo encomiàstico, bien puede continuar, 
comò continiian todos los panegirìstas del error. Acumulan afir- 
macion^s de alabanzas, y no rebaten, nada refutan, se hacen sor- 
dos à los argumenlos, } pasan en medio de loà resplandores de 
la razon que la filosfofia les arroja, tàpAndose los ojos, comò el 
avestruzperseguido, que esconde la cabeza para no ver el pèlr- 
gro, creyendo deeste modo conjurarlo. 

Empieza la letania de este modo: 

« La Rcligion Católica obtiene el doble privilegio de garantir 
« à loà pueblos contra los vcjàmenes de l(*s mandalarios, y po- 
« ner à estos à cubierto de los terribles atentados de la insur- 
« rcccion. » (La posterai.) 

ta réligion católica ha òbtenido el privìTcgio- de garanti^'ii 
los despótas contra ei dèrecho. Entodotlempo ha sido despó^ 
tìca, porque es despotismo en eì dagma^ y en la brganizacion dò 
lalglesia. Los Borbones'han sido y son católicós. 'Itoma; 
'eternamente despotizada porla teocràcia cdtftlicà; NùpolèS des- 
potizado porla monarqula catóìica, y el faicrtìstruòso Bòriiótt- 
despues del borabardeò de Mesina, fué ptÉbIicamedte abfàzadò 
por PIO IX. . ^ ' 



; JKl Amlri^i el iiDjK^ip loas ip&(iue^ Ucano de uncipaes, de H^n- 
tgm^ de^obwùi), 4e ItoUa j d^sxf pr,9AÌo pueblo, |e^ eLxQejo.r 
^do d/f} Pàpi^ j el sostpoedor de la Teocràcia. Ì<a Espofia, 
el ifì^ qi|e graicipis ^ su ^^eli^Q4 cafél^a^ se ha quedado atr^s, 
ba 4Ìdo la patriq de Fe^ìpe H| el braco de la luquisicion, y el 
v^du9> de Ipft P|i)^^ Bdjo9. I^aFjraiicia ha recibido la bendi- 
ciem de lajgie^iai la de Ica Papas> porsas cruz^df^^^ por laa-ipa- 
tanzas de los Yadenses, Hugonete$| ppr )a Sa^ SartQlqnfté^ 
por las dragonadas, etc. 

En Suiza, los cantones católicos han sido los rebeldes à la 
le} de la Repùblica. En America, el catolicismo qaemó hom' 
bres j libros, cimentò el colìonage, introdujo la esclayitud de 
losnegros, nos separò del mundo j erigiò el tribai^al de la Santa 
Iqquìsicìoo. En AméFica fulmosdeolaradosiosurgeutes y bere- 
jes;— cn America el catolicismo fiuidò el Para^j^ay y iriviò 
aliado de Francia y Lopez, y de Bosas. En America y 
ISuropa, Qoquiere institucioues libres, ni las puede querer^ sino 
comò arma de guerra. Ha tènido pues el privilegio vuestra 
fglesia de bendecirà todos los grandes malvados; y bov 
dia ni mayor perjuro que conoce la historia, que es él aliado 
del Papa. 

Pero seria bacer uncurso de historia demostrar ano porafio, 
si^lo por siglo, la intima alianza de la Iglesia con el despotismo. 
I>esde el malvado Constaotino qae dio i la Iglesia el poder basta 
el emperador de Rusia, verdugo de Polonia, à quien Pio IX Ila- 
ma ilustre rey de Polonia^ i qué se ve? mentiras elevadas é 
dogmas, crimenes justiQcados> autoriaados, y criminales asesi- 
nos elevados & la dignidad de santos por la infalible é impecable 
Iglesia Catòlica. Carlo M^igno decapitò en un mismo lugar, y 
c;n una campaùa, a 4,500 sajones; pero Carlo-Magno, dio tierras 
A la Iglesia y la infalible lo hizo santo. 

Pero son faltas de los hombres. nos dic^n los apologista» del 
catolicismo. — ^ Cònio? -r-^Ko son vuestps libros r^velados por 
Piosii^ifuno? ~^No veo^neliosU monarqqia, el despotismo, If 
Sfrxidumbre, la arjistocracia, los privilegios, autorizados ppf 
eise vi^jo testiimento.que decìfi ba aido dictado por l>io3 mismo? 
i^^ dijp Pips, seg^n vosptros, ob catQlicosc(j7er m^ reg^ regnanti w 
Tfp di^p D4ps,fleganyo^tro8, oh QatòU^ps en ej h^xitìco; n^Si^rvQ 
.«y 4ervq^ t^ndreù 4^ <^ ^àfiiones^^esfinn vuetito eontorm- 1^ 
(idtf /of estrangeras que'peregrinan entre vosotros^ 6 Us ft4« fie es- 



yuro de herencia tos dejareis a los deseendienies^ y los po^ter^^ jKir 

Qpé tal orgtimdoii social t cubn bella e$ end hospitaUAad «1 
«atra^gepo, qué d^reicho de geiitaa taii sublime I ' 

Dicenquesus atehtados son faltas de les hombres. i Còrno 
bau deserfiUtas de los hombres, cuando Dios> segun elloè, és- 
lablecéeiiietilefitereBoimoestaa hdmanas, frateraales, filaàtró- 
pieas 7 caritativigi doctrihos: 

« fluaiido el Sefior Dios tuyo te introdujere en la tierra, cn que 
^ tf Yas à entrar para poseerla, y destrajere muchas gentes ide- 
« laatede ti. . • . j te las entregire el Seilpr Dios tuyo^ los pasa- 
« ras à cucHiLLO sin dejàr uno solo. » 

Es sabido que Quiroga sabia la Biblia de memoria; Esto es 
I histórico, Argentinos. 

I Y cuando, oshabeis levaatado, oh Iglesia! porla justicia, por 

[ la libertad del bombre, por la indepeadencia de las nacionali- 

dades^ por las garantlas del derechOj por las instituciones libres. 
por la em^ncipacion de los5ier.vós, de los esclavoa à de los co- 
lonos, por la independencia de la ciencia, por el hoDor de los 
pueblo3, por la libertad de la prensa? — Ah!— cuando os some- 
tep, apelais al Yocabqlario libertad, ^-y cuaodo oprimls, llamais 

È A la dominacion, supremacia d& lo divino. 

\ ^En dónde tus maldiciones centra el $uììo, ó el Auatr^ico., é 

el Borbon, ò el 3oQAparte. por sus rbbos, por &us Diataozas, por 
&U9 pf^rjurios?— O centra los Belzii, los Moiitt, los Francia, los 
Lopez, los Bosas y Quiroga ? 

i En dói^de tu amerà la libertad y à los pueblos, en America, 
cuando nnestroa padres proclamaban la Independencia ?— Kop 
Uamàsteij} kerejes. San Martin^ O'Highnis y otr^os gobiernps tu- 
yieron que desterrar Obiapos. 

i Qué liaè hecho de las maaaa de America, ob ef^toUeifWQt?^ 
XA lAs has edueado. -^Besp^Ade por ^ÌÌH L ; . .^(ìuAle^hftn ^rd^ 
los dogmas y princìpioi» de:|ibertad y dew^erAciaqw Jea h^ 
i«o«iolado? Sawtilismo y òdio, teruoB yepjbrutefBiiBie^^p, e\- 
plotAciiii y hwdi(ci€iie»l' 
Abi eattp ««)s |«KMQa, m^ m^i^w, en p^^ »o\im> M*^- 
\ guayé A/)geiaiiia, Ghite j Vrog^ty, pam H^m dn: flteffi^Pftft ^ 

it«dfl:defipotiaiip09 * todft dMiagA^gia^ $r ^dii1ll|9kf MKì« 7 i tfi^ 



òdio. — Vépnes, tirs obras; catolicismo. « Jwsgud ùi drB&t'^i^f 
suKfruios. » ' '• "■•'^i *•'•*' V 

Intolerancfa es tu dogma, despotismo es tu esencia, doiftfùh) 
èfifiiritual es tn bandera, inqnisicion j jesoitismo- son tas- éfhtf&s: 
inquision cuando puedes, jesuitismo catmdò tiemfelQS. ^¥'pit^ 
taadeis conciliarla BepAblica con el catòlicisato^ ^ !: ^ 'I 
. Estaìs perdido^;, porqti.e al enunéiar esoiblàsfeaiiiii.cì^tf ficai, 
histórica ; politica habeis .dado!ua pasoa/trés, 7 an tremendo, salté 
À retiiguardia, concediendo la yerdad de la Bepàblìca, que €S€| 
gobierno de st mismoy el gobìerno de larazon emancipada. . / 

:Èsto pruebaque no pudieiido ya negar, transuU, buscais U 
coQciliacion de lo contradictorio. ùltimo recurso de toda causa 
perdida. 

VII. 

La HISTOUIA COINFRA KL ObISPÓ. 

En la refutacion de està pastoral, iotencionalmente no lie 
querido atacar el corazon'del ehemigo, porqué me reservo ha- 
cerlo, si Dios me dà vida, en unaobra especial, que si el sefior 
ObispoIIegaà leerIa,(comoIo creemos hombre de sinceridad) 
se convencerà de tal modo, queél mismo arrojarà su mitra por 
la ventana de su palacio. 

He querido ceflirme à la pastora!, y es por cso qùe suspendo 
las aguas del diluvio de rnzon que sepultaràn la barca de Pe- 
dro, tan pronto comò se desprendan. 

Y DO me dignn, que ha salido triunfante la Tglesia de la gue- 
rra que le hace la filosofia, alegaudo el hecho brutal de sd ex's- 
tencia, subsistiendo à los embates de la razon 7 de los pueblos. 
No, — porque bay en Asia 7 en Africa iglesias mas vìejas que la 
católica, 7 qué viven en su mentirà: Los museos de Boropo os- 
tentati las mómias, los idolos; los liferos, de tanto ensa70 divino 
al Iflfdo délèsmàrmoles de* Grecia: Puit Ilionl 

No me digan que el catolicismo c^td victorioso, cuando ko 
perdìdo su dominio sobre laBusia, la E!filC8lidinàvia,U Alemaniai, 
la ]M)kiida, la Suiza, la Inglaterra, otianiiojo ba •pérdidO' en 
'ltàM;éttltomk]ilÌ8«[K>, donde. ddlo- la «dsHienen tu» ei;Mngenis 
'lÌKyotieta»<M¥^ttrOw jQué Victoria^ er égii,"qiiéi04Bsiite €& 



perdeil m pot^{ tóceéiitol, siriopieilO ? h {Q^ ciòetMìsi:dà; cm^ 
qac ya do paede contestar à la ciencia, i tahistonia^^'qiie tenie* 
gurrhaAaia.huIedticidàd'de^lflB fiiaciitara&7--r*jQii€ victoHa es 
eaa^.qlle.todo lo Qoblé^ tddo lo gmidiey ia'^Érdfldeito jdo aa- 
UimQi saieìi d^ laJUosoftayUbentad^y todp despoU3nio, ytodo 
atraiso buftcanjeliili^iiipo dcrJft basilica d& Fedro 7. m; r 

El catolieismoy.ea 9iabido, corno doctrina de servidumbre^qu^ 
prometió ^meter la tierra, empezando à Dombre d^ Dios, por 
«fgÀr 7 por im()oqcir!el siicrificto de la razon dial .bpoibre^ tié 
acefi^ado 7 adorodo por los emperadores romanos, fìmpezando 
por ese monstruo Ilamado Constantiuo; crev6 ver en el calolin 
damo el mejor iosttrnmeoto de dominio para kvantdrse sabre la 
humanidad envilecida: El impcirid . Romanb, 'laifmnarquia d^/, 
mui^ch^ la .«^dafitiid' de la tierra(— j tod6 dutori^ado pov la 
nueva religioni -^^jGóitìò Db sei' fìufiasìfimente católicd? ' ' -' ' 

Hé'ahf pbr(}Qe Cùnitanìmo' hizo fUerza^ en el conoitio de Nidea 
ptfra qne seipToaHilgése comò dogma, la idea de hi divinidad del 
JedarC»slo,^poiiqD0;de ese modo; la Iglesia se constituia eoi 
heredera<de la rerelacion infalible! inventando la infnlibilidad dt 
sttbrlg[en, para eoostituir 1^ autoci^eia divina del EmperAdor y 
del Pontiflce, y entre ambos dividirse y abflorVerse el iaiperio 
dela-bunamisdad. ' ^ 

i^ 1 'He ahi él aeei5elo del celo desplegado par Ibs emperadores 

piral^conVerttr porla: fuér^a^ y conoluir por ìufiàerza con el pa^ 
gailìstno;'yhé ahi espUcado eLae(?retode esa eoaversion quo 
parece tan repentina, y que no.|QtQé, sino cunndo los bdrbaros 
baatizados à millares, reoibian unreino 6 unoregion en botin, 
«omo prèmio de su conversioa. Qiiiaet nos ha revelsfdo 1os :de- 
eretoa da los emperadores para enseàarnos el /^^néro/o proceder, 
de las primeras antoridades calólicas, para la p^op»^iidQ*fifi^^. t 
* Bl imperio oa6). la fendalidad y la monai^quia toeti^n. /Es 
la època mas negra de la hìstoria. El catolicismo còfasagra la) 
mooaiypBiia, bendicelafeodaUìdad/saiiciòna' la serviddmbre de 
laiimasais ijiiimànas^' còma aoimalefi soitaétidos al duetto' d«i la-, 
tierra; y et misitao catolicismo sé èonstitoye en -aiitocracia' di6 
Obisposi èli nM^rqiiia Religiosa, y €n teocràcia; poUfioiJ; ' . ' 

•La iglesia lAAapneUos, dislnribiiia territoviosy 8anclòiiaba< di 
ét^àbh TiiMairqnias,iii9titnia:feQdos; laniaba clases contea 'èlàa6a{> 
pneblos contra pneblos, al Occidente contra Oriente, de^tabai 
g«di¥D8, oréMaba.miitàiizdsndDimiisa, clamaba poi^ldi extermì- 



f 



*^ Ida - 

Lt; Iglesia Mf dtribùye -^ maB ftilsedèlbs demohob, te nn 
Hnposibrfi deloé t^rihacioàm: el derèeio iéye^téciik inftriibie. 
0boide, Mt y df^sata^ màn^ja loseiélos^, impone al 8er sapremo 
sus visione^, esclaviza el p^nsamiento ìmtMM^ y persigoe, atoi*^ 
iw^klta, qctébia hombresj Ubro.^, para preparar lo éspitUunldr 

ISace Itt guerra d las Ilepiiblicas itallaiias, y llamn cimtra 
dtas a] extranigero (coino boy) ;— Diesapaveebo,^ tato ^osnra- 
pi*'eparar la Repfùblia en Italia . 

Nièga? el dérecbó de la raroQ eb el bomttro^y bo tiene et 
pndor de hablar de democr'acia. 

Su hiatoria es la del dedpotiaino')^ de la té<Msraoia, y osa ha-* 
blar de los^ beneficios qae ha hecho à la lìbèrtad ! • 

Ha soporiado 7 aprovec^ado de la sepYidnmbre delii gleba,*— 
ha autorizadoU esclavitud de los.negros^ ha ftineionado con la. 
itiquisicìòns piFotea eoa el extrangero ù sn patria^ ; Aos hablé 
de cnridad y de nacionàlidad 1 « ÈcréMns Vinfàme^ » 

. Bat^ eìs la historia, soior E^ealada; Està es la tazon y la lò- 
gica qnè OS desmienleOb . 

Y boy, sefior Obispo, que mejor oportunidad par a prcd)ter el 
republicanismo del Papado, que la expedieion de Mé^cof ^En 
ddndè eae rayo fulminai^te) qne bq ae lanzn sobnà el perjaro. 
que va A asesinar A un pueblo, é una BeptUdica.sefior Bscalada? 

Vlf. 

BL PAPA GOUTBlA EL OBISPO^ 

i Poede baber Repùblica sin liòertad 4é talios^ sin la Hlne^ 
tiiéde la prensa^ sin la libertad cwitì-^rlSùì mt ooofeaareia, ae-^ 
fioirE^alada. 

- lY quédireis de. la autoridod que los sÉprknró probiha? 
Que es aotì-republicana. — Tampoco nic negareis eato. 

Pues, bien, escuchad ahora la palafcra de rnealra finpreana 
autorldad) à la que debeis respeto yrobedieneia bajo pena de 
declararos tos mismp en rebelion centra ta Santa Sede. 

Cuando Làmf^nnaia era' oatóUco^ intentò Io imf^oaible; conoi^! 
liar la libertad conel oatolibifflno. BoiéA Io cottdené» Ei car- 
denalPacéa^ érgado del sob^lino pontifioeVliS eaerifeié en aHi 
notnbrè: 

.«..« BVSanto Padre desapmdMi tambien, y aiul .nejmiQba, 



f 



- 3« - 

j> lag diirab'ipars relcttras ititi tìbièfrtàd <n^ y pòIRìéèi; ìàs ^^ùe, 
» centra vaestl^&s itténòtóhes shì dadh, tiendett por g« riUtlHftf^ 
» leza à eiìtar y propagabili todas partcs el esplrìtn de dedi^ 
^^ ciòtiy de réVuelfa de la parte de lòs fttf)dft09 tofkìta bus 
y) soberaitòs. Es a«i, paes. èste éspiritu éista eii abierta opc^-^ 
» cioD'Còn h)g princìpios éA Evafìgelio j de naestra AQtittf Iglé-^ 
» sia^ la ciial, Como biès lo tabeia, predica igoalmeii te )&- }o9 
» pueblos la obediencia, j é los soberanos la justicia. » 

« Las doctrinas del Pervenir (el diario de Lamennais) sobre 
n la libertad de loscuUosjldi Ubefj^ad de ia prensa, que han sido 
» tratadas eoo tanta exageracion 7 lleyadas tan lejos por los 
» seiiorcs redactores, son igaalmente muy reprensibles 7 en 
» oposicion con la enseìianza, las màximas 7 la pràctica de la 
» iglesia. Han afligido 7 asombrado mncho al Santo Padre; 
» porque si^ en cicrtas circunstanòias, la pradencia exigc tole- 
» rarlas comò mal mcnor, , tates doctrinas no ptieden jàmds w/ 
» presenfadas por un cafólico corno un bien ó Como un estado de 
» cosas deseable, 

« En fin, Io que ha coìmado la amargtira del Santo Padre,' es 
j> el Acta de union propuesia dtodos aquellos que^ d pesar del ose- 
» sìnato de la Polonia^ la désmembracion de la Bèlgica y la coii- 
» ditela de tos^ goMernos gite se, denomindn ItberaleS, esperùn a'un eri 
» la libertad del tnundoy quìeren t^abajarpór etta . . . .Su Santidàd 
» reprueba tal actoèn cvanla al fondo yàìa foriha. ' 

» He ahi, seflor, la comunicacion que SuSantidadme encarga 
» haceros» etc. 

Y es despues de esto que Lamennais escrìbió las soleranes 
palabras qué petan corno una sentenciadel Eterno: 

» Libertad 7 catolicismo son, pties, dos |)alabras que radical- 
» mente se,exclu7en. La Iglesda, por el principio de su institu- 
» cìbn.,exìge 7 debe eiigir djtl hombre una obediencia ciéga 
» absolutaentodos los órdenes: obediencia en el órden espid- 
» tual puesto que de él depende la salvacion; obediencia en el 
» órden tempora!, en cuanto é que estd ligado al órden espiri- 
» tual, pues que, ^ permitiesequele atacase, en cualquiergradd 
» 7 manera, sealu fénecesarìa para salvarsi, Setilaautofidadqiiè 
» la enseUe^ sepharia' complica del ma/oròrlmen quepiiédecon 
» cebirse',Ia muerte de làé atmas. Beestòd.Ias medidasrépre- 
» sivas, à la Inquisicion, àsii código sang'.rìènfo.lacónsébnendk 
» esrigorosa.^ 



— Z9A — 

^Quépodreis contestar) $eaor Obi|spo,À Tues^o Saf^to <Padre« 
qa^ qoQ9Ìdera.Ia^derecho8 faiidameiij[;ales de la BcDùbliqa, en 
oposieion conia enseS,an,^*ayìa, ìniximaj la prdcticade la Iglesiàì 

El Santo Padre nos dice,, pues, que haj iaoompatibilidad en- 
tre laliberlad y el ^atoUcismo, — y esaes mi rfirmacion,' sefior, 
Obispo, que os h^bei^ atretido a negar. Hoy entre la Repùbiica 
j el Catolicismo, la misma afioidad que entre la razon y el ab- 
surdo. 

vnr. 

Pio IX COLTRA el Obispo. 

llaUabido sacerdotesitaliaiios, Gioberti, Rosmini, Ventura, 
que han ìntentado la alianza de la filosofia con la fglesia. ^Qaé 
resultò? «El Papa ha afrentado sus obrascotno oV^'^s tantasblas- 
femias; ellos han arrojadola maldicion d su filosofa.» — [Quinet), 

Pero si no se quiere atender d la razon, à lapràctlca, tu la doc- 
trina constante de laTglesid, que seùalnn j demuestran la in- 
compitibilidad dela libertadconel catolicismo, —si para asen- 
tar esa conciliacion ehocante y paradógica, pasais por alto y os 
dcsentendeisde todolo alegado ydemostrado, oidpnes a yues- 
tro Pio IX^vuestro Pontifice vìto y presente. Dice, al abrir la 
consulta de Estadoy solemnementc declara en 1847: 

» Quo sus refornìas no tienen el gérmen de ninrjuna institucion 

31 parlamentaria'^ que el papado puede bìen condescender basta 

» escuchar votos, noàdividirelpoder conel pueblo; que el ré- 

» gimen constitucional en los dominiosdel Papa es una utopìa.» 

,.iEsesto ci aro y terminante? . , . 

Se necesilii yafaltar àlasincferidad, parasostoner bajo èl pun- 
to (}e vista que se quiera, la posible conciliacion de la antinomia 
palpitante que se Uamalibertad ,y catolicismo^ 

Y necesitais para sostener esa contradiccion, declararos en 
rebélion centra Yuestros. dogmas, centra iruestras doctrmas, 
f^ontra la enseflanza y prictica de vuestros ' concilios, de vues- 
tra Iglesia, devueslros Pontiilces basta hoy dia-^ 

Nopodéis aceptarla sobcranla de la.ra^on,— icómo os atre- 
jTjef3 à; hablar de li^ertad? e , . ^ .. 

No podeis aceptar la soberania del pueblo, poì'que seria reco- 



— 305 — 

nodér una autoridad humana sobre vuestra mentida autoridad di- 
vina, j osais hablar de Bepùblica. 

Nopodeis aceptar el gobiernoi de todos y de cadauno porque 
seria declarar qae la teocracia es una mentirà, j osais hablar de 
democracia. 

No podeis reconocer el derecho al libre exàmen, la libertad 
de conciencia, de culto, etc, porque os haceis cómplices del 
derecho del hombre à refutaros y à negaros, y à lo que Uamais 
la perdicion de su alma, y os atreyeis à hablar de garantiasl 

La inquisicion os marca con fuego, el jesuitismo os acusa con 
su putrefaccion de cadàver, — y osais hablar de tolerancia y de 
verdad, sin lo cual no hay paz ni libertad posible. 

IX. 

Las ihjurias del Sr. Obispo. gaen sobre él. 

El dogma católico, la decision de sus concilios; la doctrina de 
sus grandes apologfstas, desde SanAgustin basta Bossuet, des- 
de De-Maìstre basta Donoso-Gortés; lapalabra de sus Pf^pas des- 
de San Fedro basta Pio IX; la pràctica de todos sus tiempos 

'p desdeConstantino basta Felìpe II, desde Torquemada basta el 

Paraguay-Modelo,han afirmado, decidido, demostrado, declara- 
doy decretado que libertad y catolicismo son enemigos; no in- 
vocando el catolicismo otra libertad que la infalible é impecablc 
de acabar, destruir y prohibir la libertad en el que no piense; ni 
crea comò él. 
Larazondeese dogma, la lògica, la autoridad, la enseftanza 

1 y la pràctica declaran, pues, y lo mismo la Iglesia, que la ra- 

I zony lalibertadse bumillen, se sacrifiquen ante lo que ella 

llama revelacion y continuacion de la revelacion por la Iglesia; y 

I * que asi, es una proposicion eminentemente católica, comò tam- 

bien lo esracionalista: Libertad y Catolicismo se excluyeiv. 
Y el Sr. Obispo dice contra esa proposicion: fuSolo un espiritu 
« de error y libertinagepuede inventar calumnia tan injtuta contra 
« nuestra santa religion católita^ corno la que pretende persuadir 
« el desgraciado autor del folleto que reprobamos.yy 
Eseespfritu de error y libertinage es, pues, segun vos mis- 

I mo, y aunque no lo habeis sofiado, aplicable & San Pedro y ù, 

! 

! 
I 



— 306 — 

SanPablo, à Sari Agastin, óBossuet> àlosdogmas exclurivosyé 
la doctrina de vuestxos papas y concilios basta el Tridentino y 
Pio IX- 

Ved que arnias habeis manejado, ilostrisinoio seQor: vedloq«e 
es, no aceptar franca y sinceramente la lògica de vuestra reli- 
gion. Vnestra misma religion os condena, porqae condena à la 
razonindependiente, conel somctiraiento qne cxigfi* de la ra- 
zon« à la fé qne llamais reyelada. 

Y es-por esn didtincion^ qne me ultrajaisen maestra pastoral, 
enei pàlpito de vneslrasiglesias, 7 prohibis ademas el conoci- 
miento d6milibro,dejando deese modo&la calamnia ancho el 
campo para presentarme «con tendenciasà desenfrenarlus costuma 
« btes y perseguir la virtud^ y entronizar el vicio!» 

lEs eso sincero, ilustrisimo sefior? 

^Podriais demostrar con una sola frase de mi libro (qne califi- 
cais de libelo infame) que abre vasto campo d la licencia, a la blas^ 
f ernia ydla inmoralidadì ^Podrias hacerlo? No, y mil veces no, 
— OS emplazoante lajusticia de Dios y la razon deloishombres, 
ù que lo demostreis, porque si no lo haceis, si no justificais e90s 
nltrAges, si no probais esas imputaciones espantosas, tendria 
derecfao para Uamaros al órden^ ilustrisimo sedor. 



GOI^GLUSION. 

He demostrado, Sr. Obispo: 

1. ® Que Tuestra critica corrobora Ih tesis de mi libro. 

2. ® Que vuestra citacion de Tocqueville os contradice. 

3. ^ Que vuestras afirmaciones^ sin pruebas^ ù hvor del 
* catolicismo, son refutadas y desmentidas por vuestros ìi- 

bros que llamais revelados^ por la palabra de vuestros 
apóstoles, doctores, santos padres, apologistas, conci- 
lios y papas. 

4. ® Que vuestras injurias caen sobre vos mismo. 

5. ® Que vuestra prohibicion de leer mi libro es una in- 
justicia y una sefial de miedo< 

^Y es para conseguir ese resultado q^e habeis tronado en las 
iglesias? 



r 



— 307 — 

ìBs para mostrar esa impotencia, que no podiendo refùtarme 
prohibìs la lectura y me injariaiB? 

^Es* para dar una manifestacion de vuestra caridad, qu^ ha- 
beis excitado el odio contra mi? 

^Es esa la cienoia 7 la concie&cia de vuestra religìon, ilastri- 
simo seiior? 

lEs ese el verbo de luz, 7 la lengaa de fùego de yaestro es- 
piritu santo en forma de paloma^ qae ha brillado en la osco- 
rìdad 7 en medio de la tempestad de nnestros dias? 

Erais la palabra mas autorizada de este oriente de Buenos 
Aires, para decidir A nombre del catolicismo lo qae debia ne- 
garse 6 afirmarse; 7 habeis negado la soberanfa de la razon^ 7 
habeis afirmado catolicismo 7 démocracia. .• 

^Qnédebo esperar, pues, de vueslra cienciaj qué debode- 
ducir de Yuestra conducta^ corno debo calificar vnestra situacion 
enei siglo 7 en el pais en quevivimos? 

iDe vuestra ciencia? — contradiccion, desistimiento de los ar? 
gnmentos, oido sordo j!^ la razon, sofisma, co nfasion, inanù^aef. 

iDe vuestra condncta? — el espanto. 

iDe vuestra situacion? — la muerte. 

Inanidad de ciencia. ^ 

Odio en el Gorazon. 

Miedo à la razon. 

Lnego estais sentenciados à la muerte. — Es asl corno conclu7en 
las religiones, los dogmas, las iglesias^ que violan la razon, 7 
que solo se defienden por la inercià, por la costumbre, por e] 
hébito, por el fanatismo que explotan. 

Pero vivimes A despecho de esa guerra, nos decis. 

Tambienvive el mosaismo, que es mas viejo, 7 el mahome- 
tismo que es mas nuevo; tambien viven el brahmanismo, el bu- 
dhismo, el fetiquismo, 7 todas esas religiones mas antiguas que 
la vuestra, que tiene ma7or nùmero de sectarios 7 de màrtires 
que la vuestra, ^7 quién es aquel que, apo7ado en la razon, no 
dice ó todas esas formas de revelacìon mas ó menos falaces : 
sois mentirà, 7 comò mentirà estais condenadas ù. la muerte? 

Solo la razon sòbre el pedestal de la justicia sostiene à la re- 
ligion eterna, que no viene delhombre, porque era, porque es, 
porque sera. — Oidme con vuestro apóstol Juan : 

La razon, es el verbo> Todas las cosas fueron kechas por • elta^ 
y Hada de lo bueno fué heeho sin ella. 



— 308 — 

En ella està la vida^ y la Vida era la luz de los hombres. Y la 
luz en las tinieblas resplandece^ mas las iinieblas no la compreu' 
dieron. 

Pero }a disipa à esas tinieblas. 

Esa razoQ, era la luz verdadera^ que alumbra à lodo hombre que 
viene d este mundo, 

En el mundo estaba, y el mundo por ella fué hecho, y no la co- 
noeió el mundo. 

A los suyo vino^ y los suyos no la recibieron. 

Mas à cuantos la recibieron^ les dio poder de ser hechos hijos de 
Dios^ d aquellos que creen en su nombre (à los racionalistas.) 

Los cuales son nacidosno de sangre^ ni devoluntadde carne^ ni 
de voluntad de varon, mas de Bios. 

Y la razon fué hecha carne, j habitó 7 habita j habitar& entre 
nosotros: y vemosla gloria say a, gloria corno unigènita del padre ^ 
llena de grada y de verdad. 

Nosotros los racionalistas damos testimonio de ella^ 7 clama- 
mosdicien^o: Està era la que dijimos: La razon que Yiene ha 
sido engendrada antes de nosotros, porque era primero que no- 
sotros. 

Y de su plenitud recibimos nosotros todos, j justicia por justi- 
eia. 

A Diosnadie lo vió jamds. La razon unigenita, porque no 
bay mas que una, que estàen el seno del Padre^ ella misma lo ha 
declarado. 

Si, pues, ilustrlsimo sefior, la razon quehabeis sojuzgado, asi 
lo ha declarado: Quien no està conmigo es mi enemigo. Esa es la 
Yerdadera Iglesia, fuera de la cual no hay salvacion. 

Apresuraos, pues, A entrar enei gremio de la yerdadera igle- 
sia si quereis salvaros. 

Y si lo dcseàrais, pronto estoy à bautizaros en las aguas de la 
regeneracion, en nombre del Padre, que es la fuerza^ de la ra- 
zon que es el verbo, y de la caridad, que es el espiritu. 

XI. 

La GONSEGUEIVCIA. 

Y corno rcprcsentais à la muérte empecinada y aferrada A la 
jóven America que \ive y se levanta, y sacude el polvo vetusto 



— 309 — 

delossiglos, — la jfSren America, la sociedad, el Estado, fuer- 
-tescon laconciencia de sas gloriosos destinos inmortales— se 
separa de Tosotros, se separa de la Iglesia, protesta contra la 
teocracia, y afirma con el acento de la revelacion eterna: la so- 
beranfadela razoucomopodere^ptrtVua/, la soberanfa del pue- 
blo corno poder temporal. la ciencia comò concilio permanente» 
la realizacion del derecho comò culto, la religion de la ley, la 
ifOMOGRAGiA,como princìpio j fin, razon y medio, causa y efecto 
del imperativo de verdad, que es la justicia. 

Y desaparecer& delasconstituciones el articulo despótico y 
pririlegiado, con el cualYivit y nos haceisla guerra. 

No MAS RELIGIOIf DE ESTÀDO. 

Nq mas subsidios al error. 

llbertad é igualdao sara los gultos. 

OrGAJIIZAGIOIX de la EITSEf^ANZA DE LA JUSTIGIA. 

El libro (Biblos) de la religion de la ley. 

La esguela ragiokalista. 

He ahi los elementos pràcticos del programa de la jóYen Ame- 
rica, ilustrisimo seflor. Necesita una excomunion, corno bautis* 
model f nego enemigo en la batalla. Osla pedimos! à no ser 
que corno Saulo en el camino de Damasco, deis oido à la voz de 
los cielos, que proclama la bora de la regeneracion, y yengais 
à nuestras filas, para ser saludado no con el i^morituri te salu- 
tantìi sino con el nuevo grito: los que yan à verger te salu- 

DAlf. 



ì 



EL EVANGEUO tMERIUNO 



DEDICATORIA 



il dndadano Juan Chaisdng, dipntado al Congresa laelonal, fundador y 
redactor del «Pueblo ; i 

il cindadano Francisco Lepez-Torreit redactor del cPnéblo,! 



€^49 ^ <A04'€/ae/''Aé€ÌtC4f^€'o, 

A c/ueé/io afn4ua 



Boenos Aires» Settembre Ì8M. 



^€anC€dco 0&€€€taa. 



L^ 



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IDEA DEL LIBRO. 



Las nueyasgeneraciones de America no tienen libro. 

La idea de lajasticia, sa historia, laesposicion de la verdad- 
principio^ Sii caida, sa encarnacion en el Nuevo-Mundo. con los 
atribntos propios del progreso de la razon emancipada, con la 
originalidad que reviste en la yida americana, con la conciencia 
magna de sns nueyos destinos inmortales que fundan la civili- 
zacion americana, he ahi.ideas que debe contenerla Biblia ame- 
ricana, el libro americano, el Koran ó lectura Americana. 

Nuestra obra es un ensajo. — Yengan otros, con mas ciencia 
7 conciencia del momento histórico de America, *que el cam- 
po es Tasto, 7 numerosa la mies. 

En este libro creo haber expuesto la filosofia popular del 
derecho, la filosofia de la histori:i americana, y la indicacion 
del deber j del ideal. 



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! 



£L EYABC ELIO AM EMCAHO. 

PRIMERA PARTE. 



n r t ■ »■ ' ■ M " 



LA Vi;iLDAD-PBINCIPIO 



El Meusage. 

I. 



Al pretender escribir un libro para el pueblo, liiimilde me 
melino ante t(, luz soberaoa,— faumilde te inroco, palabra diti* 
na) — Oh qiiien pudiera rennìr todo lo bello, todo lo grande 
qne agita al corazon, pnrificarnos de la historia, del peso de (a 
tradicion traidora de los siglos, desenterrar el génio> el espfri- 
ta, el alma, la persona faomana sepnltada por la cobaréBa deca- 
da uno y la foerza social embratecida, para rerelar al hombre 
entoda la grandeza 7 la faerza de su destino sublime 7 ereador 
delbien! Quién pudiera conrocar al concilio de mi libro^ io- 
dos Ics presentimientos inmortales, todos los delores sagrados 
del bombre 7 de ios pneblos, todas las alegrias del dflia buma* 
na eo posesion de la hitegridad de sns Ceicaltadest Fortìflcarla 
afirmadon delàverdad-principioy respirar las armonias de4a 
ereaccioD, comunicar directamente con el Etemo, en luz, en 
fuerza, en amor; — presentarte, 6 pueblo, todas las Tirtudes>'to- 
dos los heroismofl;, todos los sacrifieios de los bombves UbreSi 
p0r& queseas libre; j enfia emitir delfondodemieatroserinv 
eendiado porla pasion del Men oniversal, lapalabra éela en- 
seftanza-, la palabra de rerdad que débe encvnar el pueblo so^ 
berano! — ^hé abi mi desco, mas no realìzado. 

To pido al bombre ante todo, que me siga con el espiritn «1 
desierto. — ^Wo bay revelaoion, ni verdad regeneradora, qMno 
exija del lector, del oyente, un momento al menos de absotu- 
ta soledad é independencia.--01'ndemos por un momento el 
morimiento del dia, desatendamos per un momentg^ k ratina 



— 316 — 

diaria, oWidemos el marmollo del pasado qae nos acosa corno 
enemigo inexorable. Sepamos en nombre de Dios, os conjaro 
bermaDos mios, escucharnos nosotros mismos. Tengamos au- 
dacia para conocernos, audacia para atrayesar las tiniebUs. 
Bompamos la piedra que impide nuestra resurreccion, 7 libres 
en Dosotros mismos, transfigurados sobre las rainas del mondo 
envejecido, recibamos directamente, sin intermediarios ó me- 
diadores fementidos^ el testamento puro, la palabra viva de la 
eterna vida, lacentella de la fuerza 7 el inmenso amor. 
Mi libro es evocacion de esa palabra^ hermano mio. 



II. 



Revele pnes el hombre la palabra del hombre. Esa palabra/ 
ea viriud de la emenda delahumanidad, brilla desàe el principio 
en la coaeiencia 7 en la inteligencia de c^da uno. La primera 
palabra del hombre es la conciencia de su yoy de su persona: es 
la reyelacion de la soberania del hombre. - . 

A todos^sedirige, Sea recibida por todos conio el gérmen 
de luz lanzado por la Potencia-Suprema. para encarnar en todos 
el esplendor de la yerdad, 

Sea trasmitida por cada uno con su palabra 7 con sus actos. 
Besuene en los clubs permanentes de los pueblos. Sea proda** 
mada en los grandes meeiings, de la democracia. Que se ensefle 
en las escuelas; qoe tome las alas de laprensa, y sea la ins*» 
piracion 7 la lej detodo magistrado. 

Que el artesano en.sn taller, el mercader en su tienda, 
el peon ep sa iaena<» campesino en so soledad, le presten un 
momento diario de atencion. Permìta el cielo que la filantro- 
pi de las Bepùblicas y el interés de todos losgobiernos, ha- 
ga llegar esa palabra al salvage en et desierto, al bàrbaro en 
su tribù, al proletario en el seno de su prole desgraciada. 
El letrado y el roto tend)roso^ el rico y el pobre, el sanoy 
el enfermo, el feliz y el desgraciado, veanen ella la unidad de 
esencja, la fraternidad de la especie, la identidad del dere- 
oho y la gloria del deber. 

Sea recibida y aceptada esa palabra, y prometo remunerar 
la kospitalidad que reciba^ dando inteligencia al lerdo, ideas 



— 317 — 

al i$^aorante, corazon al rico, y bendicion del Soberano & la 
coQcìincia de lodo hombre soberano. 

Porque esa palabra no es mia, sino de todos^ 7 no solo de 
todos, sino del todo, del gran Dios que presencia el desarroUo 
de la creacion. No es de boy, ni de ayer, sino eterna. Ella 
resplandecia en el principio^ porque esla virtad inteligente 
de la potencia divina iluminando el yo, la personalidad del 
hombre. 

Y es de luz, no de tinieblas. Es la palabra qae fa;ida la dis- 
tincion del bien y del mal, del amor y del odio. Es la pala- 
bra que hace de la fraternidad humana el egoismo de cada- uno. 
No es solo la palabra del derecho heróico, sino tambienladel 
deber, — santificante. 



III. 



Tu, que vives, sin mas horizonte que el desierto de la pam- 
pa, ó la inmovilidad de la montafla, y que no es peras el bien> 
ni el bien-estar, ni la justicia de los bombres,- 

Tù, que te ves rodeado de tus hijos y que al besar sus fren- 
tes infantiles. invocas al Padre con angustia, per lagarantia de 
su Vida y de sus almas; 

Tu, que al contemplar à la virgen, ó à la muger sin mancha, 
quisieras cambiar con el aliénto de tu pecho la atmosfera en- 
YÌciada que la envuelve; 

Ttì, que al contemplar à tu patria, la ves, corno la tùnica de 
Jesus, disputada y destrozada por los Iraficantes y soldados; 

Tù^ que amas la justicia, y ves à la injusticia especialmente 
cargando sobre el débil, sobre el pobre, sobre el ignorante, 
y À la maldad triunfante ostentar su impudor, y arrastrar su 
carro sobre la ley burlada; 

Tu, que amas ante lodo la verdad, y tienes que vivir presen- 
ciando el reinado de los fariseos hipócritas, y escuchar la mas 
escandalosa prostitucion de la palabra, yo espero que aunque in- 
directamente, ha de Uegar la buena nueva para todos. 

Tu. que amas la gloria, y solo ves el sacrificio comò digno; — y 
Tosotros todos los que quereis y trabajais porque el hombre 
tenga su pan^ su hogar, su honor y su derecho garantidos;*-vo* 
sotros los que amais^ manteneis al Sol vivificante àdespecho de 
los indiferenteS; de los indolentes, de los egoistas que cifran 



— 318 — 

sUfelicidàdea apr eparar un festin d los gusanos del sepulero^ìi 
' pensando sino en el caerpo y para el caerpo: — ^ 

Vosotros almas selectas qne sentìs la mision del apostolado de 
la jasticià j libertad^ 7 à qnienes atormenta el insaciable de- 
seo, la sed inestinj^ible del infinito, vosotros asal de la tierra^ » 
ìnstitntores de la personalidad, soldados de la causa de la Pro- 
vìdencia, apoderaos del divino testamento, anunciad el Evange- 
lio Americano, arrancad el fuego sagrado del aitar para incen- 
diar los corazones é iluminad la inteligencia de todos los que 
esperan el dia de justicia, el fin de toda tirania, 7 la santa àie- 
gria de la paz. 



El sobehano. 
I 

Hombre de America, tu honor es ser Bepublicano, tu glo - 
ria es haber conquìstado la Republica, tu derecho de gober- 
narte t ti mismo es la Repùblica, 7 tu deber es serio siempre. 
No permitir jamas otro gobierno, ni otra autoridad sobre ti mis- 
mo que la propia autoridad d% la conciencia^ el propio 7 per- 
sonal gobierno de la razon individuai, he ahi la Repùblica, he 
ahi la democracia^ he ahi la autonomia, he ahi lo que se Ilama 

el SELF-GOVERNMCNT. 

Y no bay otro gobierno verdadero. 

^Por qué? — Porque el hombre es soberano. 

Si el hombre es soberano, puede haber otra forma legttima 
de gobierno que la que consagre e institnja y realize la sobe- 
rania del hombre 

Sielhombreno es soberano, entonces la monarquia, el im- 
perio, la teocracia, la aristocracia, la feudalidad, las castas sa- 
cerdotales, militares, propietarias, toda forma de tiranfa 6 des- 
potismo es no solo posible, sino justa. 

Metafisica ó teologia, moral ó rcligion^ politica ó administra- 
cion, sistema de economia sobre la propiedad, el trabajo, el 
crédito, la produccion, reparticion y consumo de la riqueta 
tienen que resolver del mismo modo la cuestion: reconocer 
la soberania del hombre ó negarla. 



— 3id — 

JLà metafisica ó teologia qne niegae la libertad, es la raiz de 
toda esola vitudl La moral óreligion quenieguela Ilbertade» 
moral y religion de esclavos. La politica 6 administracion que 
niegue el derecho de gobiemo y de administracion en tòdos, 
es politica y administracioD de explotacioo y pmilegiò. lAs* 
tribucioQ de la propiedad. or^anizacion del trabajo^ reparticìon 
dfc los productos que niegue la libertad y el derecho al crédito 
de todos, es feudalismo y proletariado, despotismo y miseria. 
La soberania espues el criterio de todaslas cieueias sociales. 
Examinemos lo que es soberamà. Yeamos si es el principio 
humauò por eseneia. Demostremos el axioma, siesposible. 

El hombre es individuo. Como individuo es él y no otre. 
Como individuo no ee puede dividir. La individualidad es con- 
I dicion fnndamental de su existeneia. 

I ^Qué es lo que constittiye la individualidad del hombre? Su 

L peusamiento, su conciencia, su razon, su voluntad. 

j Un individuo cuyos atributos esenciales son la razon y vo- 

luntad^es una persona. La personalidad es la conclencia de la 
propia individualidad. 
1 Sé que soy ) o, por mi propio pensamieato. Si otro pensase 

I por mi, no seria yo, seria otro 6 parte de otro; y està probado 

; que soy indivisible, é impartible. 

■- Sé que soy yó y no otro, por la conciencia de mi pregia vo- 

I luntad. Si otra voluntad operase en mi, no seria yó. sino ins-^ 

trumento de otro, seria cosa de otro, que es lo que se Uama es- 
clavitnd. 

Si soy yo, individuo, persona, propiedad conscientede mi yó, 
porque yo soy el quepienso, elqneejecuto los actps de mi perso- 
nalidad, TO SOT SOBKRAVO. 
Esdecir que soy libre. La libertad es mi soberania. 
' Soberania es pues autoridad propia. Yo me mando, yo me 

gobierno. El gobierno verdadero del hombre es pues la sobera- 
nia del hombre. El gobierno falso es el que niega ó no conoce 
la igualdad de todo soberano. 

Eì fondo ^ la es^ncia del verdadero goMei^no, espues la liber- 
tad. La forma; la ofganizacion, la manìfestacion del verdadero 
gobierno es la igualdad. 
Lnliberóid sin la igualdad, es el privilegiò. 
La igualdad sin la libertad eé la nivelacion de los es- 
clavos. 



— 320 — 

La libertad es la faerza, es el elemento fandamental é indes- 
tructible de la asociaciou. La libertad es el derecho indivi- 
duai. La libertad corno fuerza necesita direccion^ es decir, que 
tiene una ley de su accion ó movioiiento. 

La igualdad es la ley ó determinacion de esa fuerza. Puede 
formularse la ley de libertad de este modo: 

Ser libre en todo hombre. Yo soy el hombre, todos los 
hombres. Mi libertad es la libertad de todos. Si ser' libre es 
mi derecho, ser libre en todos, es lo que se llama mi deber. 

Aspccto positivo: Conciencia pràctica, desarrollo, vida libre 
é integrai de la personalidad: goze pieno y p^fectible del dere- 
cho. Gobiernoabsoluto de mi mismo. 

Aspecto negativo: Privacion ónegacion de todo lo que preten- 
da dividir mi individualidad, apropiarse mi personalidad, so- 
meter la ìndependencia ingènita de mi propìo pensamiento. Ne- 
gacion de mi propio pensamiento. Negacion de toda autoridad 
pùblica ó individuai, de todo gobierno extrafio ó estran- 
gero que pretenda usurpar la propiedad de mi gobierno 
propio. 

Aspecto legai: Gobierno de cada ufio: ìndependencia de 
cada ciudadano. Personalidad de todo bombre. Hazon indivi- 
duai sobre todo. Este esel derecho, que no tiene derecho de 
suicidio. Està es la base de toda constitucion. Este es el dog- 
ma que ningun hombre, ni partido, ni pueblo, nisacerdocio^ ni 
gobierno puede negar. 

La soberaììia: Es la verdad del hombre^ por la que el hombre 
es. Si la humanidad se conjurase para negarla, la misma nega- 
cion seria la prueba de la blasfemia y de la mentirà y de la cobar- 
dia de la especie humana; — porque al negarla^ dirla que esa hu- 
manidad envilecida bacia un acto de soberania para negar la 
soberania; — asi comò el hombre que negase el pensamiento, al 
negar que piensa, està probando que piensa. 

Y corno esa individualidad, esa personalidad, esa soberania 
propia, ese derecho del hombre, ese gobierno desi mismo, esa 
libertad realizada en mi conciencia, en mi voluntad y en Io ex- 
terior quemerodea, depende de mi razon individuai, del pensa- 
miento propio, de la conciencia que sed& cuenta de la verdad 
que preside à sus dcterminaciones, es evidente que el derecho, la 
libertad y la soberania dependen del libre, propio, y personal 
ejercicio de la razon individuai en cada uno.— Si creo porque otro 



~ S21 — 

€re€y nò soy sdberaiio. Si creo, ti pieuso . 16 'qae se lye maiQdfi 
pensar, sin juicio propio, nk) sdy. soberaiìo^-^Eii k indepeadeoì- 
eia de tu juicio, (e&^ pensainieirto libre^ en la razou pura, estù 
pnes la emenda de ta soberania. El s'oberano es liììre pj^nsadòa. 
Ko lo olvides, 

Ynoolvides que la coudiciòn del péósainiento libre, eftjdz- 
gar por nuestra propia razou lo que debemos bréer, lo que se 
uos dice que creamos^ 7 eu no ejecutap niogun acto sin la coor 
ciencia de que locreemos verdadero. 

Esto quiere decir tartabi^n q[ue siendo por esencia soberanos, 
Dios ha con^titnido la razon del hombre con printipios neéesa- 
ric^que nadie inventa, que naccu eoa el bombre. Esos princi- 
pio8 formanla soberania, j nod hacen jueced de todasìas ideas, 
ebnocimiéntos ó principios que se uos quieren ensefiar. 

Unejemplo. Site dicen à tf^ pobre é ignorante plebeyd, y 
qàieren hacertecreer que Fedro ó Juan ó el satito tal han eetado 
y se les ha visto al mismo tiempo^ en el mismo instante en Bue- 
nos-Aires 7 en Santiago de Ghile tu dirds que eso es imposible, 
y diràs bien. H:i8 jnzgado, has hecho un acto de libre pefin 
-samiento, un acto de soberania 7 has declarado con incontras- 
table verdad que es imposible, 

^Eu YÌrtud de qué principio hns diche ser imposible que un 
l)ombre esté aquf 7 alli al mismo tiempo? 

Envirtud del principio innato, ingènito, que viene con tu ra- 
zon, aunque no puedns esplicarlo, principio que se formula de 
oste modp; una cosa no puede ocupar dos espacios é la Yet; lo 
que està aqui no està alli; ó de este otro modo: Todo moTlmlen- 
to se verifica en el tiempo, el antes, no puede ser ahora ni des- 
]^s. Todo movimiento suponepaaado, presente 7 futuro, todo 
movimiento supone sucesiou, es decir, un lapso de tiempo. Lue- 
go es imposible queunobjeto, aunque sea la luz, recprra al mis- 
mo tiempo dos puntos diferentés. Tu no te daràs cuenta de es- 
tos principios, pero son esos priuvi pios, los que te hac^n juzgar 7 
razonar 7 gobernarte à ti mismo. 

Ahora. Suponte^que no juzgaras, que no p^nsari^s; Enton- 
ces te puedo hacer creer Io que quiero. Y si go}>Ì6rno tu pen- 
samiento, podràs gobernarte é ti misii^o?— Imposible. ElqOèno 
piensa tieneque ser esdavo. , Para ser libre 7 soberano, ejs p«es 
necesario pensar por si mismo, porque pensando por nosotros 
mismos, juzgamos scgun los principios etemos de verdad y de 

13 



— 322 — 

]U5ticia que constitoyea la razon del hombre^ Pensando te go- 
biernaS; yereslibre. No pensando, te gobiernan y eres sierYO 
de agenq interés ó pensamiento. £s por esto que la jostieia, la 
libertad y el derecbo son el gobierno de si mismo {^elf-ffovem'^ 
meni) la soberauia individuai de cada uno. £1 gobierno de si 
mismo, espues el gobierno de la yerdaden cada uno. (i) Y 
corno la verdad es lu Icy, pensando y gol)crn»lndonos, gobier- 
na la ley. El self-gOTernment puede ser Uamado komogba- 

CIA. 

^Comprendes abora por qué todoslosdeispotismos religiosos y 
politicos condenan y persignen el libre pensamiento? 

^Gomprendes ahora, que no puede haber libertad, derecbo ni 
justicia, sin la libertad absoluta del pensamiento propio y que la 
libertad de pensamiento y de conciencia es la base de toda li- 
bertad? 

Comprendes ahora que pensando por ti mismo y temendo de^ 
recho de goberuarte por tu razon propia, juzgarés si bay justir 
eia en tornarle A la fuerza para soldado, en hacerte trabajar por 
necesidad 6 por fuerza sin la justa retribucion de tu salario;-:^ 
juzgarAs si bay derecbo para que tu trabajo enriquezca al mas ri* 
co, cuidcindole susganadosà loda iotcnipcric, labrandola tierra, 
derribando losbosques, cavando las rocas en iasminas, sin que 
tu puedas acumular lo necesario para mantener & tufamilia y no 
vivas esciavo del hombre. 

Entonces comprenderàs que tù^ igual al rico, al poderoso, al 
sabio en el derecbo de soberania, debes ocuparte, interesarte en 
todo lo que se Uama el ejercicio de los derechos del ciudadano. 
Tienes el voto. Con el voto puedes nombraralque conozeas co- 
mò hombre honrado que te represente para hacer la ley. Es por 
esto que debes votar con pensamiento propio, porque de otro 
modo, sera ofroelquebaga laleyqoe te bara soldado, que te 
impondrà contribuciones, que te bara justicia ó iojusti- 
pia. Hoy tienes el voto para nombrar hombres que te repre- 
senten, pero no olvides que debes aspirar a ser tu, el que se vea 
representar é si mismo, que eres tu, el que ha de Uegar un diaà 
ser.lejislador. 

Eeitos ejempios te harón comprender la importancia del Mere- 
cboi del pensamieiito. Hay hombres de religion que te dirdin 

'(«) ■ Troquinchij. ' - . 



— 323 — 

tpie deties cr.eer sin raiòfiàr. Estos son tus principales enemi- 
gos. ifor qué temcfn tanto qae pienses? — porque ao seràs go- 
bernadò, ni explotado^nirejado, nihunìUlado;^porque no se- 
ràs instruBientD de aadie, sino Terdadero soberano. Detesta 
pùes corno se debe detestar à la mentirà, A esa dottrina que Ila- 
manie obediencia eiega. La ohediencia ciega es lu decapitacìon de 
la libertad. 

Ser soberano es paes la ley de tu esencia humana^ es tu 
derecho. 

^0 bay soberano si no piensas libremente portimismo. 

Mo bay soberano si no tegobiernatu propio pensamiento. 

Tu propio pensamiento esla revelacion ó vision de la Terdad 
que Dios encarnó cn la razon de todo hombre. 

Abdicar tu pensamiento es abdicar tu soberanìa. ' 

De modo que el gobierno de ti mismo es el gobierno de la 
verdad ó de la ley, 

Y corno esa ley brilla en todos, todos son soberanos. Esto es 
lo que se Uama igualdad. Atacarla soberanfadèotro, es vio^ 
lar la ley por la cual eres soberano. Aespetar la soberania de 
tu semejante es tu debeb. 

Y corno tu te amas, asi debcs amar à los hombrcs, pues ioti 
corno tu soberanos y hermanos. Hijosdel mismo Padre, ilumi- 
nados por lamisma ley, los hombres deben amarse corno se 
ama el bien y la belleza de la existencia propia* La fraternidad 
es el complemento del derecho y del deber, la corona de bendi - 
cion que el eterno ha colocado sobre la frente de la huma-* 
nidad. 

Conoces laley. Es eterna. No hay felicidad sin ella, bay 
degradacion. Biqueza sin laposesion de esa ley es podredum% 
bre. Vida, sin la léy de soberania viviendo en cada uno, es vi- 
lipendio. Ser siervo por ignorancia esperdonable, pero no ab* 
suelve de tunegligencia para pensar, del olvido de la dignidad 
nativa. Ser esciavo voluntario es merecer servir comò presida*. 
rio. Ser esciavo y legitimar su propiu esclavitud coix $ofis- 
m^s, disculpas cobardes^ ó mentiras, cs hacerse di^no de ser 
bestia. 

Asi pues, hermano mio, no olvides tu sol^etrc-^nia, note al^ataS' 
bajo el peso de la conjuracion de todos Ips^nterieaes de. ìés 
malvados. Tu causa esla de Dios que te hizo sob^rano. TtHO*-> 
beraniaes la rei ijion sacrosanta, que tebace 4Ì6no de recompcin*!^ 



— Siii — 

sa ó castigo, de gloria^ 4 ignominia, 4e.8er agente j! rcoet^evadoor 
del Ser-Supremo para la felicidad de tot.'tìiB^a>^<^. ideate x^oope^ 
rador delos malyados, para la dpgrada^ionjr eaolavìtud' de: la 
especie humana. — Yun dia tendria qae resytQoder A bt Joatieia 
eterna deluso de tu soberauia. ,Y esa Ju^tipia te. ji^erà ceula 
lejde tu propio pensamiento*, diciendo: TosotFOs lo« libreì3>i.lo8 
que habeis sufrido por la libertad à mi derecha: 7 sedios ben^* 
decidosdel Padre; — vosotroslos esclavos inatruoieiitos de toda 
tiranfa, à mi izquierda y recibid el castigo de la purificaeioil. 



Del ORIGEH db LJL SOBEHASfA. GONTIitlirAGION. 

Empezad à oomprender la importancia de la existencia Bepu- 
bUoana de la America. Mucho bay que hacer todavia, pero ja- 
mas en la bistoiria se ha visto à todo un gran continente consa- 
grado à realizar la Bepùblica^ à despecho del mundo conju- 
lado. 

^Guàndo aparecióesa ley de la soberania, en dónde brillò esa 
palabra? 

Esa ley. ese gobieimo> esa Repùblica fundamental y primitiva, 
esa soberanta, ese s^f-governmerU^ aparecieron con el hombre, 
desde el primer momento de su conciencia: Es por esto que la 
Repùblica es eterna. AsI corno todo cuerpo realiza las tres di- 
mensiones, por el hecho solo de exìstir, yen su existencia, de- 
Harróllo, transformacion ó movimiento, realiza las leyes de la 
atraecion, de la afinidad, y dela mecànica; asi comò elave na- 
oiópacael vuelo, «Ipez para nadar, asiel hombreporsu esen- 
daracional y libre, nació parala soberania. realizando en su ser 
la ley de la moralidad 6 del gobierno propio. 

Asf pue^j la Repùblica domina à los tiempos, y desprecia 6 
maldiee loquelòstìempos pudieran engendrar para negarla. 
Siendo la Repùblica al hombre, lo que la atraecion es A los 
coerpos^ loque la direccion es al movimiento, Io que la luz àia 
▼iuon^eapuesU Repùblica: la esencia y forma gubernamental 
OQ]nkifuti.va»é inmortal'dela hmnanidad. Aun suponiendò al 
«nbrersa eselavoi el' nacimìento de todo hombre-, es una revola- 



I 



— 3% — 

cion en gétmtn. tH pensaniiento detodò hofnbre, es la posibi- 
ìidÈfà dis lài^VoIacioD, porque todò hombre qae nace, fodo pen- 
diVDodkilò pnh), Ilevan el sello j atribato de la ìùj deL Eterno- 
SoberatìO. 

Encoiisecdeocia, si te pregoatan, ^cuBùdo se dio ó promulgò 
la ley de la Sep6blica, drr^ que se dio enei pbincipioI 

Y si te pregantan^ en donde se dio ó promulgò, diràs qué en 

todo punto de la tierra en donde el hombre apareciera.' La 

' Repùblica se dio en el printipio^ para todo Ittgar y todo tiempo. 

Es asf corno deben ser interpretadas aquellas palabras: «Fo era 
en el principio ^li — ^Qu ién las dijo? — El hijo del hombre. 

Todossomos elhìjo del hombre, asi comò todos somos e^ 
hijo de Dios. — Todos éramos enei principio^ soberanos porla 
tfiftud tipica de la eterna e^encia de la humanidad. Eso mismo 
aignifican aquellas palabras con las cnales Jesus desmìntió à lo^ 
JMios que le decian blasfemaba porqué habia afirmado que Diés 
y él eran uHa cosa — ^Dhses sùì^^jì les repitió con sus libros sa*~ 
grados* Ysi Dios llamó dioèéBh Ics buenos, por qué no me he 
de Uamar ^hijo de Dio8?)y por qué no bemos de decir, Dios y nb^* 
fiotros fomos unos? 

Eii efeoto,hijo de Dios es el que vive con la 1e^ etema: t^Diò- 
ses sois.» — Atributo y calidad divina es la soberanfa. St)mos dio- 
ses en el sentìdo de que sómos soberanos, es decir, pailicipan- 
tesde la esencia«oberaDa;---yDios mtsmo p^a hacerse óiry 
òfeedece^ de lofi mortale»^ tiene que aparecer en d pensamienftp 
]^topìo del hombre bajo lasleyes defà ra2on del hombre. Se té 
que Dios sublima nue^ra soberanfa. Se Té que nuesrtra sobetà- 
nfa y faton independienlie kon condiciones fundamentales, no só- 
lo para obedecer à Dios, sino basta para conocerlo. Sin sobé- 
rania propia» niel deber existe, niel conocimientof de Dios s^ 
Terifica. 



i-v 



LA CA I D A . 

'emÈpT^àd^ alora qne eée h^o de/ AoMSrer, és. decir, dada 
uno de nosotros; — que esos Dioses^ bijos de Dios, es decir^.èada 
iXÉio de iMMlhtt^' quo el hombre feteiend» asi h^ que seilàma 



— 326 ~ 

nataraleza humana, con sas apetitos, instiptos, pasiones j de- 
seos> 7 lo que se Ilama nataraleza divina cou su j^azon, dmor y 
libertad; que el hombre realizando en si la encarnacion de la 
palabra divina para ser soberano^ i pueda ser esclavizado ? 

Mo, me direis! Y en verdad, imposible seria, si todos ere- 
yesen en sa origen, si todos no olvidasen su esencia, si todos 
escuchasen su razon ó pensamiento puro. 

i Compreadereis que ese hijo del hombre, bijo de Dios, es 
decir, cada uno de nosotros, pueda ser crucificado ? 

^ Comprender eis# que pueda ser embrutecido, domado, escla- 
vizado, engafiado, pervertido j explotado ò, nombre del Sobera- 
no, à nombre de Dios^ cuya vision en nuestro pensamiento, es 
la vision de la justicia ? 

^ Comprendereis que el fuerte con su fuerza, el rico con su 
xiqueza> el malvado con su inteligencia al servicio de su interés; 
que el sacerdote con su mentirà^ con su farsa, ó con la com- 
plicidad del fuerte; que el tirano y toda tirania con el terror 
politico y religioso, presente y futuro, hajan podido conjurarse 
contra la soberanfa del bijo de Dios? 
, Àsi ha sucedido. Està es la tragedia de la historia. Ha 
babido eclipse de la luz, tergiven^acion del pensamiento, tras- 
torno radicai de la razon. 

Àntes de hablaros de corno cayó el hombre, de comò la razon 
se obscurece y el derecho se pierde, quere^os reeordaj^te el 
primér dia de. la humanidad, que es lo mismo que la vision de 
la soberanfa, para todo hombre que vuelve d si mismo en m 
razon. En su razon pura, en su corazon puro, brilla el primer 
dia de la humanidad con la sublimidad de la revelacion divina, 
y con toda la originalidad del mas grandioso j permanente pro- 
digio de los espectàculos creados. 



L A L U Z . 

T. 

Imaginaos la primera ihafiana del primer dia de la buamni- 
dad. 
Aeompalladme con vueatra imaginàcton y vuestro «nor.^ Des- 



~ 327 — 

pertad todas las ideas de bondad y de belleza qae dormitan en 
nosotros. Becordad todas las yisiones, 7 los paros j grandio- 
sos deseos de los afios de juTentnd 7 de ìnocencia. Fìjad las 
ideas del infinito que comò raj^os atraviesan la region del pen- 
samiento. Dad palabra A vuestro amor ìnmenso, cuando agita- 
ba, sin desengaflos 7 sin càlculo 7 sin egoismo, los magnfficos 
dias de rnestra iniciacion à la vida; — 7 vereis corno 70, en 
ynestrà alma, 7 en él fondo del pasado sin memoria, levantarse 
la primer mafiana de la humanidad, comò si la hnbiéseis pre- 
senciado. La razon pura 7 el amor, arrancan del sepulcro de 
la Ustoria sin anales, la revelacion de la le7 que fué, 7 la per- 
manencia incontrastable de esa 107 : que es la yision de la sobe- 
rania del Iiombre desbordante de amor 7 libertad. 

Solo asi en ese estado moral, os pido, me acompafieis para 
qneasistamos, unos àia resnrreccion del primer dia, 7 otros & 
snreyelacfon inmediata. 

T presento este euadro porque la inocencia 7 las intuiciones 
de la juventud, son corroboradas por la experiencia 7 por la 
eieneia, de tal modo à juicio mio, que he creido ha7 una ecua- 
cion ó identidad entre las Tisiones, ambiciones, petulancias 7 * 
araores de los pfìmeros alìos de todo jóven que piensa. > las 
visiones 7 amores de la humanidad primitiva, con las ideas de la 
razon pura, con el producto de la reflexion mas austera^ con la 
conciencia en fio del derecho, del ideal y del destino del hom- 
bre. Asf es que para mi, primer dia de la humanidad, ó de la 
conciencia de todo hombre, revelacion primitiva ó filosofia del 
sentido comun, forman un todo, una misma cosa, diferente tan 
solo por la forma mas ó menos perfecta de su manifesta* 
cion. 

Justificando de este modo la evocacion de la intuicion pri- 
mera, 7 la resurrecion del primer dia, de ese dia que puede 
brillar 7 levantarse todos los dias para la conciencia humana, 
d&ndonos diaramente un destello de la alegria de los cielos 7 el 
pan substancifj del espiritu^ entremos en el recinto de nuestro 
tempio interno para contemplar la aurora. 

II. 

Dia de la apariciondel hombre I-— Los siglos sobrelos siglos 
trabajaban el estrépito de los cataclismos que se sucedian eo me- 



— 328 ~ 

4ìo del unWers^ sin oido. To^of los resplandores d^ éter in* 
mevso fulgur^i^te, en aiisencia.4^ todo #^r ioteligente se apAr 
gaban.— ^Los raidos, la creacion «ip liqiites, desde el yegejjid 
arraigadOf hasts^ el pàjaro viajerp con sus alaa, forinaban el mar- 
muUo ó, el sonido 3ia determiqajcion, corno elementos disperso^ 
delapalabra futura. La mùsica de las esferas se fatigaba en 
las ófbitas del firma9iento.-~^Iia creacign quiere ser escucbaday 
contemplada : he ahi su deseo; ^quiere ser comprendida y ^ 
prepara corno entrafia materual para la incubacion del hombre. 
El ipmenso caos agitado por la mano omnipotente se apacigna, 
Ya In corteza terrestre con là atmosfera purificada^ y bajo ìst 
bendìcion del calor y de Ja luz, ha construidp la cuna quevÀ 
ÓL mecer los iniuprt^les 4tomos buwanps, que iragaban espe- 
rando la bora 7 la coi)4icion de s^parecep sobre la tierra. 

Y al fin apariecìsite, tu, resultante de todas las fueri^as/ de 
todas las formas, de todos los amores, bendito del cielo 7 de 
la tierra: Gloria fnexehis Dea/. ^ 

Coronacipn de la obra, cabeza del inmenio organismo, Yerbo 
del leaguaje mudo de las cosas^ iluminacion de la esencia de lòs 
seres, pensamiento de Bios comunicado corno explicacion 7 le7 
del universo en la concieneia, tal es el hombre. 



IIL 



La noche precursora que ha cobijado con sustinieblas la 
transformacion progresiva del gènero humano, basta llegar .en 
sucompleto desarrollo ó manifestar la humanidad en la cima de 
la serie de los seres, Uega à su fin. Ya los bombres sembrados 
en los continentes, po^ la mano del que derramó los bos^ques en 
la tierra y las estrellas enei cielo, despiertan, al anunciò pre- 
cursor de una diana de là creapion ent^ra, Estàticosanteel firnu^ 
mente indefinido con sus astros; casi sin coucieucia ante la ina- 
r a villa de ese asomo deconciencia que al univerlo estrellàdo eik 
el yo embrionarie se refleja^ una interrogacion sublime de ale- 
gria 7 de misterio, bulle en su yerbo impaciente que creala pri- 
mera palabra callada del pensamiento. Y sus ideas que se iln- 
mjp,an yagamente,; él medidaquelf^s e^treflaa se eclipsan, acom- 
pjt(i9JQ^on su luz credente, la creciente luz 4el hojrizonte. Lw 
de luz, lumen de lumine^ el pensamiento, ese dia del alma, 7 



— 329 — 

el ài^, ese pensamieqto de la cr^^acion^ se levantan, se mien^ 
aparecen^ j confundiendo l^slnces de ia lymtem.j 4elecpfrij(a 
prorrampen en el hjmap fai^dame;ital j sacrp^anto^ de la e|l^ 
grìa, del amor^ y de la lib.ertad. 

^Soy y,o ese todp?— iEse todo es yo?— gomos «jinosl Yla» 
humanidad repite « El Padre y ya. son^os una jco$f^. » Somos 
unos, soraas una cosa, pero el yo se. fli^tingue siotióadoBe oa- 
dar en el oceauo de los s^es. 

momento sublime^ cqando las tiltixnas sombras disìj^odiQ^ 
s$, comò los velojs misterioaos quo encujbren las ebras de }a 
nituraleza en el momento de la gener/acion, la liiZ; del cielo 
emerge por los espacios del Oriente.. ■ 
\ Una bendicion infinita penetra en las criatocfis quo se iren, 
se aman y seadmiran. 
I Las cumbres de l^s cordill^ras con ^a nieTe perpètua, rcci-» 

L ben ese bautismo y se coloran^ comò sonrosàdas por ud osculo 

f divino. Los mares se transforman en una crìstalizaciou estu- 

pcnda gae refleja los cielos y montafias. Ya el v^llc, corno evo- 
cado del abismo tenebroso, se revela por la diap^rsion de la 
luz. Los bosques sacuden sus bùmedas melenas polosales, 
Los rios dehnean sus corrientes al trav^sde los valles y mon- 
tai&as,' cavando el canee al torrente (le la^ futiiras sociedades. 
I Ya el caler ha puesto en movimiento l^s masas atmosféricas^ 

r para producir el circolo perpètuo de los vienlos. Los ruidos 

de la creacion, desde la vida miscroscópica y la germinacion 
de las plantas, basta el de la voz de los torrentes se unen al 
canto de las aves y la palabra del hombre, que Qn ^rito esta- 
lla estupefacto à la vista del Sol que sé leyanta corno soberano 
del espacio. Y tiembla la naturaleza sacudida por la fibra del 
amor que la suspende al seno fecundo del Padre de las cosas ! 
Es el primer dia! Es la luz!— Es la conciencia de todo lo 
que existe que enla medida de iluminacion relativa a cada ob- 
jeto, se despierta, corno palabra de todo ser, colocando en la 
frente de cada uxio, su nùmero de órdeja en 1^ s^fi^f ^^ 1^ 
significacipa en el eacadenamiento' de las par^ y l^lemeptos 
qu^^ coipponen la armonìa unìversaL. 

j|s la lui^j Es el esplendor v|sibi^^ de la la? ^fvas^^ ìliwi- 
ijaijdQ al «lundQ, . , . : . 

.. ^sj^a jli(i;»l— És l(^>i^Jiipe,^t^f;no derVft?ai^do cbiji; ^ rF^<^5#' 
4ad iniifeqga é inagotable del qwe pose? ijif ^egasida^ coqw 4^- 
gar de su existencia. Ver à la inmensidad palpitante comò un 



— 330 — 

Mtido de amor y de esplendor, he ahi, mortalés el espectéculo 
qne Dica estiende ù la contemplacìon del hombre soberano. T 
la loz es la lej en movimiento. La geometria delfnea su cami- 
no. ¥ el pensamiento es la laz con conciencia. La geome- 
tria del pensamiento esla ley de la soberania, el derecho i 
la loz con conciencia, ó pensamiento libre, la geometria de la 
jnsticia que desdeel primer dia deUneala cìudaddel bien. 

Luz de luz^ reyelacion del 70, de Dios, de la creacioù. La 
hnmanidad recuerda por momentos el éxtasis del primer dia, 7 
cree escucharen elfondo de la tnmba de los siglos, el èco de 
las estrofas del primer himno del Sol mensagero, él la tierra re- 
▼estida, 7 al Arquitecto de los mundos 

He ahi la revelacion primitiva ! Belleza, amor, fiierza, con- 
ciencia, del 70 que se revela en las entrafias mismas del Infini- 
to. Y ese infinito que lo atrae con su amor 7 Io sublima con su 
inteligencia, lo consagra soberano por la encarnacion de la razon 
adecuada A la verdad. 

Es la paz en ta integridad de todas las facultades satisfechas. 
Tal es el Eden, el Paraiso, ó la gloria que indican los libros qne 
se llaman sagrados ; 7 ese es el ideal del filòsofo 7 poeta. 

Es la armonia en el amor. El dolor y el mal no se conciben. 

Es la justicia: todos son libres. 

Es la fraternidad, pues el yo es el tu 7 es el nosotros. * 

Es la intencion del destino, porque es la alegrfa del bien pre- 
sente, prologéndose al futuro 7 afirmando la felicidad coma 
principio 7 fin de la existencia; 7 eix una palabra que todo lo 
reasume: es la afirmdcion de la bondad de Dios por la persona- 
lidad del hombre. 



IV. 



Tal es la revelacion del primer dia. Tal es tagìbien la vision 
intnitivade toda inteligencia. Idéntica palabra es la de toda 
razon independiente.— El primer dia vive en tt, hombre, cnal- 
qniera que ttt seas. Si vìves eh las tinieblas, pensar es ilami- 
narse. Piensavama, 7poseerà8 la revelacion del primer dia, 
que es la revelacion integrai de la verdad: derecho, ' deber, 
,amoT gloria, aspiracion del infinito, deseo insaciable del bien, 



— 331 — 

accioi\ j pràctica de la fiierza libre del hombre autònomo» del 
hombre sobètaDO. 

Oh America! — 70 basco, y evoco et dia de tn revelacion. Pue- 
dés crear ese «dia j lanzarlo en la historia corno el mensagero 
del Eden. — En ti se anida là identidad de la palabra-accion. Tu 
pnedes preparar la maerte del siglo mas mentìroso j mas so- 
fista. — ^Sea tn palabra pura, la pnrificaeion de la atmosfera de 
hìpocresfa y falsia que corrompe el allento de las generaciones 
nneras. Tlì pnedes principiar la historia delahnmanidad rege* 
nerada. Gallen las educacionesdel Viejo-mando, ycon el es- 
plendor, con la juventud. con la pureza de tu dia, reciba el ' man- 
do la inspiraclon de là virtnd perdida. 



/VI. 



DIFISRE9GIA BNTBR AMERICA Y EUROPA, Èli DOGTRIRARfSMO^ 

EL BIAL. 

La alegria ha desaparecido I— La paz no existe^— La rerela- 
cion ha sido negada, comò revelacion universal, y suplautada 
por una multitud de Uamadas revelaciones, hijas del egoismo, 
del eriA, de la mentirà j del òdio. Y en .la historia, corno 
institucion permanente de -la humanidad leyanta su trono la 
iqjugticial He ahi la caida. La gìida es la jmentira. 

Esporeato, qiteuna delasgrandes diferencias que caracte- 
risa el espiritu, el ingemo, el modo de raciocinar y de sentir 
del hombre Americano digno de ese nombre, en su rebelioh 
cortra LA'HisTORiA. — ^Decu&udo acA, doctriuas falaces de es- 
piritos decrépitos del iriejo mnndo, han de renir à conflagrai 

comò LET FATAL DEL ttUMARQ DE8ARR0LL0, EL GONTIRUO, 
PEÈHAREKTE T UH IVteRSAL MARtlROLOJIO DE LA BSPKGiR?— Nol 

Tal doefrt'na es lapretension à jiistificarla cobardia, 6 la torpi^za, 
ó la perversion de las sociedades bastardas, qne doblan el cre- 
ilo' ^tpdo yugo, elpensamiento à todo error, el coraipn i t^da 
/falsfa ? Tal dc^trina hace al Ser-Suprerao cótnglice de la tirapia, 
.^Uvititutqr sob^rano del despotismo sobre la superficie de la 
:tierra. Tal docirinn^ a^rma que el despotismo es necesafio 
paira fondarla Ubertad; ^7 que todalibertadqme sucumhe^ todo 
derechoquoi se sostiene con la sangre de sus héroes^^s Ubertad 



— 332 ~ 

prematura^ j esde]:echo fl^doso, hasta no.recibìr, la coofirma- 
cìon del éxito! Si no hubiésenios triunfado en Majpù y Ajacn-: 
cho> no habijéramos te;iidp jasticia segun ellos. / • 

Ba;eai i bécil de eflcritores, sm^pe^sanùeAto prf\pjio, qiae m^nr 
li^iien la infatuacion de lai^uropa, en.la iiya3ti9ia, i^fuera I Pa^ 
dagagos serviles de tiranos y de pueblos sier^ps^ no reng^is.i 
mancillar la iateligencia Americana,! -Nosotro^ còqooeremo^ 
la historia parars^^er i»aldecirla^ para apreciar naestra cìtìU^ 
zacion Americana, para d.^fi^reciar ia 9Ati$faceian.di^ errpf (^n 
que lives, y p?ra yenerar bus màrtiresl . 

EI Tìeìo muQdQ ba corpnado sxk pensamieaU) cpot )a doHxiéia 
del éxito. El yiejo mundo ha llen«|do ^n covatoti e«ft ék aDMr 
predispuestot todolo quetriunfa; y practicaen sus instituciones^ 
doctrinas, costumbres y en sus actos^ la doctrina de la fuerza^ 
la del egoismo nacional corno ley suprema, la de la centraliza- 
cion, corno forma administrativa del despotismo, porque cree 
deese modo, prodadr mas fiierza. Sa palabra fiilaz se Uama 
Esiodo! La fuerza delestado eii so religion. Y la palabra Ame- 
ricana^ la relijion Americana se llama self-government. 

He alif élfin deeso que se llamà cÌTÌli2acioa Europea. Ta ha 
abi'erto su marcha còrohada de esfrellùi^ la «ivilizacion Ameri- 
cana! — Si la Europa quiere regeiierarse, dèje esos antìguos ob- 
servatoriosen donde seadoraba al sol de la monarqoia,^ veÀgà 
à obseryar, ó amar^ à comprender, ese firmamento de 'solèft 
que selUma sef-goternment^ pleyadadesoberanos queseestiende 
por todas parles, y siembra con 6u palabra las nebulosas foturas 
de la historia, esos gérmenes de faturas sociedades para traiis«- 
formarla^ en sistetnas armoniodos de mutìdos q«e ae cfqvfiibrata 
àfiTlàìismos. Tal eSkleyde la omnifiresencia de la libérfad. 
AIU donde yé;el àtomo bnmanoyoobija aMiombre;-— dooder f6 id 
hombre, consagra al soberano; y eo donde vii^ el soberano se 
tiendéiina mano A los mandos miateriosos de la ìnmortalidad. 

;^d^ de America, no olvideie qae Ueyais U raspòoiabilidad 

d^' la ci Vilizaeion Americana f 

1^0 oltideis que lo distintiro, lo caracterfstìco de e^a dVfliiii- 
ciones'elgoiberno propio, segunnuestrapropiàrazon, en todo 
actodela'yìdà. Teneis pues que ser jueccs,' lejiéladorerf, éjtecé- 
tores. Iteùeis que tlvìr corno jàeces y lejisladores <Jon la^id[»fi 
t^t'manefnté del dferécho unirersàl' que itonsist^én^aei^^leld)^ 
libre en tòdotìombre/ ... • 



— 333 — 

Mo olyideis, porque ha sido el olvido de nnestra calidad de 
ioberanos, Io que aun perpetéa ePinal ìiobre la tierra. Ba sido 
el olTido. ^Gómo ha sido posible?— ^ Por qué ese eclipse de la 
Iuz?-^lQiiiéu se imterpQSO elitre el bombre j Bios ?*-^ De qué 
ìnfierno ha salido ese cuerpo opaco que descarga sobre la huma» 
nidad esa lluvia de tìnieblas ? — 

Hombre! — de ti mismo! cuando por rtz primera ocariciaate eu 
tu mente la nsu^otira, cuando por rez primera disto entrada epi 
tu corazon ò. la codicia del bieu ageuo 6 à la enyidia. Es decir; 
cuando jano viste tu soberania j tu derecho, en la soberania 
j derecho de tu hermaao. 

Qc^aiido el hopbre dljo: ^si pudkra baeer que el hombre me 
sii^vìese^ me obedeciese, me evitase el tra|)ajo, 7 trabajare por 
mi, y me colmare de bienes que eu toda mi tida np podré agltg- 
Iferar? 

Si pudiera llegar à dominar unafamilia^ una tribù, un pueblo, 
7 con este pueblo à otros pueblos, sbasta dónde llegaria mi pò- 
d^r? ^Si Uegaré & ser Rey^ — ^Y si despues de dominar con la 
fuerza, consiguiese ser adorado comò un Dios? — Si llegareApo- 
der decir el *tiEsiado soy yo^yyìa ley es mi voluntad, la tierra es mi 
herencia. el dominio universal es mi mision? Una cabeza para 
el mundo! 

He ahi la tentacion que sometió al, primero que mintió. 

Notodos Uegan al ideal del mal^ pero lo practican enla limi- 
tadci escala de su i^teligencia 7 de sus fuerzas. 

Y esahistoria^ es engran parte el de^eo 7 la idea de esas 
cabexasque pretenden seria cabeza del mundo. Y lo que es 
peor^ es que ba7 pueblos en que para decapitarlos^ se les ha 
propuestola reyecia, ó ser la cabeza de los otros pueblos. E 
ÌBikbéciles bau caido en el lazo de los tiranos, abdicando su li- 
bertad para dominar con la fuena de la unidad à los otros 
pueblos. Pero lo bau pagado. Se han quedado sin libertad7 
js^in monarquia universa], ó sin teocracia universa!. Dicenque 
ae eontentan con la gloria. Sabeis lo que ed esa gloria? el ba- 
iaci: muerto ma7or nùmero de nuestros sem^antes. He ahf otro 
de los caràpteres del viejo mundo: el eulto de la gloria que 
mata ó asesina. Yhéaquf otro de los contrastes de la ci vili- 
jhqìoii ameridoa: la gloria para losAmericanos, no es mas que 
el esplendor que proyeela la pr&otica 4t la justicia 7 del amor. 

Yólvamos à indicar el md existenfei 



— S3B — 

* Colonizacion, inmigraciòn, gtiXàn ìos pbUticosf — ;^orqué no 
colonizais vuestra tierra co» sus pròploid liijos, con Yuestros prò- 
pios hennanos, eoa sus actuales habitantes, eoa los qua dében 
scr sag poseedores y propìetarios? 

T hablaisdé càudillage! — Dadmepàrias, ès decir bombressin 
patria en su patria, siù tierra en su tierra, y tendreis siempre 
los elementos flotantes del Caudillo! Dadme siervos del Estado, 
enunEstadoque miente declarando él todos iguales y sobera- 
Qos;— dadme sieryos del bambre corno institucion permanente 
para fayorecer alrico propietarió; — dadme liervos del Estado 
y de la Iglesia, siervos deljueide paz ò comandante, ó del cura 
y del sefior capitalista, y tendrés caudillosy revoluciones basta 
Uegar&Iapaz del Paraguay. 

Y la justicial — No existe radicalmente para el pobre. 

EI pobre no puedé costear los gastos que exije la reparacion 
de una injusticìa. Sin tierra, sin justicia, sin educacion, sincré- 
dito, el pobre, raza riril del sacrificio, defensor de la patria, 
nerviode sus ejércitos, contribuyente apesar de su pobreza, est 
pobre, ese gaucho, guaso, roto, plebe; o, peon, mano de obra, 
artesano del dia, ese hombre en fin, es el quesoportael edificio 
social sobre sus hombros, corno enlostemplos y otros edificios 
antìguos las cariàtides. Y à ese hombre, Aese millon, à esa masa, 
es àquien arrancar debemos del Ingar en donde lo ha incrusta- 
do el egoismo y la injusticia. He ahi el punto estratégìco de las 
evoluciones de la gran politica regeneradora de la America. La 
cariàtide seri estàtna, la estàtua sera hombre. 

Ysihoy, despuesdela revolucion^ bay tanto mal que hacer 
desaparecer, iqué seria para iniciarla? — 4Y qué seria la Ameri- 
ca antes, durante la conquista y coloniage de tres siglo^? — 
Acompnfiadme en la peregrinacion al través de los circulos que 
forman el inflemo de la Espafia. 



PIH DB LA PlllXIt&À PARTE 



— 336 — 

nidad en los paeblos, haciéndolei creer que la soberania de 
cadauno, esla tentacion del demonio. 

ProstitucioQ de la palabrà al servicìo de todas las tirania8--*y 
A nombre del Dios qne osbizo soberanos. La tirania tiene dogma. 

Terversion de. la razon transtornada en sus nociones esencia- 
leS) ìmponiéndole à nombre del terror del infierno, las creen- 
cias mas absurdas que sirTan para confdndirlo, humillarlo j en« 
tregarlo àdisposicion delossacerdocios, de las cortes, de los 
rejes y detodos los caudillos. 

Degradacion delnoble<;arActer del hombre soberano^ eiisc- 
ùàndole èi mentir, propagando la cieneia del engailo. 

Inmoralidad sancionada en los actos "j costumbres, para con- 
fundirse en ella y hi velarlo todo con el envilecimiento de la 
personalidad indòmita del bombre. 

¥ estosson los males permanentes. No puedo referiros los 
tormentos, peculiares à cada siglo, con los que la teocracia, la 
inquisicion, la conquista, las castas, el feudalismo, los reycs, 
los emperadores,ban martirizado él la especie humana. Todas 
la? heridas dolorosas que« imaginarse pucdan; — todos los tor- 
mentos del h ambre y del frio en gencraciones extenuadas; — 
todas las llamas del infierno en los auios de fé de los católicos, — 
todas las argueias imaginables para enloquecer la bumanidad y 
desesperarla auto un Dios implacable que la re velaban;^- todos 
los crimenes, asesinatos, engafìos, terrores y persecucioues 
contra el libre peusamlento> todo eso cuya exposicion exijiria 
Yolùmenes, tedo eso poco ti poco la filosofia lo ha ido haciendo 
desaparecer, con sus pensadores y mdrtires. 

Pero no ha desnparecido el dominio del hombre sobre el 
hombre: no ha desaparecido la explotacion del hombre por el 
hombre; no ha desaparecido la educacion del engailo: Las teo- 
cracias 7 sacerdocios caducos del Dios de ira implacable, aun 
pesan sobre la fronte de una gran parte de la bumanidad. 

La soberania del pueblo proclamada en nuestras constituciones 
aun no ha proclamado la soberania integrai dèi hombre. 

Los gobiernos representatiyos no representan los dolores de 
las masas. En la extencion de America la bella, bay propieta- 
rios de cienleguas,de doscientas leguas, de tresQientas leguas, 
Aeqttinientas leguas; — y la raza viril deloscampos vaga à mer- 
ced de los instintos y los vientos^ sip un pedazo de tierra don- 
de levantar una familia. 



- 338 — 

Gomprendió la responsabilidad en qae habia incurrido. Àsf Io 
atestiguan las palabras de su trìbulacion. Pocas yeces escucha 
la tierra semejantes aceatOB; 

« Qae el cielo tenga piedad d^e mi! llore sobre mi la tierra! 
<c llore sobre mi todo el que conoce la caridad, la verdad, la 
« justìcial » 

^Quién no ve en csas palabras, la vision de los Iiorrores quc 
se van à desprender sobre la America ? 

En efecto, habia entregado, puede decirse, una tercera parte de 
la tierra, con sus riquezas, eoa sus razas, con sus ideas, con sns 
idiomas, con sus monumentos, con sus instituclonei al poder 
mas foragido 7 à la raza mas supersticiosa de la Europa. 

LaEspafla conquistò !a America. 

Los ingkses colonizaron el norte. 

Con la Espafia vino el catolicismo^ la monarqufa, la feudali- 
dad, la inquisicion, el aislamienlo, el silcncio, la depravacion, 
y eljénio de la intolerancic^ e^terminadora, la sociabilidad de 
la óbediencia ciega. 

Con los Ingleses vino la corriente liberal de la reforma: laley 
del individualismo soberano, {liensador j trabajador en completa 
libertad. 

iCuàlha sido el resultado? 

AI norte, los Estados-Unidos, la primera de las naciones anti- 
guas y modernas. 

Al sur los Estados Des-Unidos, cuj progreso consiste en de- 
sespaflolizarse. 



DISTIHCION ENTRE EL DOGMA Y LA MORAL. — LA VIDA DE LOS 
PUEÈLOS ES LA ACCION DE SUS BOGHAS. 

iQué es lo que determina la volunlad? — Èl pensamiento. 

Hós pensamìentos del hombresòn muchos, varios, dif^rcntes y. 
aun contradictoiùos. 

En médio'dèl torbellinó de ideas^ (le móvìles, de moLìvos,,de 
atracciones quQ hcosan àia vdluntad |^ la solicitan en sentìdos 
diferentes,/^ ciiàl^s eì mas profundo de lo&pensamiéntos, èì mas 
podefoijqde losmotivos, que ^n ìa hiayória delo« casos y en 



[ 



— 33» — 

bnoajwirfa de la «spebieofapnumi} détermln*, la «Ireccion de sna 
aoeidnsa?; 

■ £h icreencia religiosti. . . .' ' 

La religion e» paes .el elemento ppiijcìpal que debe tomarsc 
ea ctienta péra, coknppeifder. la bistorla k3 dirijir la rida de In, 
pueblos. "" 

.Xajreligion consta pcincipalmente dèi dogma, de la moral dP 
un colto. «I, uè 

De eaps tres etementos, el dogata és el princrpal, poi«oue eg 
^I^^Bcia fandwneotal, la rawa de lavorai y la espliccion 

HayTeligione&qtoecpntieieiì muohos dogmos, Térdaderos 
OS nnos falsos los otros. Estas son lag religiones qne Ilevan 
laftontradietitoNen «ttesencia.- Por ejemplo: Mi Dios es elDlos 
dp la Grfffta, EnUmces no es! el Dios de la Ju^tida. Mi Dios 
es el Pw de la Justicib. Emd»ces la Grada es iniitil r co^ 
tradictoria. •' "" 

Pero, «empre bay entodas las religione» apesar de las con- 
trad^lones que contiedeh, ui, dogma 6 principio snperior q«e ' 
8omete(sm resolyer) las diiì«ultade8 y aan con^adicciones Tu' 
I «arfad del dog^a sapremo. Por ejemplo: al frente de una c^n- 

exdmen Es claro que asi se puede imponer lo que se quierc 
» sm temblar ante la léjica y la siuceridad de la conciencia ' 

Una rehgibn puede serfelsa en sus do^mas t ^^^/tJ^ 
los loyes de la moralqne proclama. " ' ^ "^'"^^"' '" 

Si la contradiccion entre el dogma y la moral se presenta 
.euàl es masfuerte en la cbncienpia delos pueblos "mTC' 

Hay rehgiones, corno el Catolicismo, el Mahometi mo " i 

AcUremo» eoo ejemplos e.ta.d«ereDcia», me, m mi.li».. ■ 
«ro„f*.^M *?■■'''»••«"» IMifcrenei. d«,I<« dogma 



^- 340 — 

Son numerosos ysublitnes Ics preceptos de amor, 'de frateniU' 
dad, de igualdad que la religion Brahminica proclama ;'y entoti'- 
ces ^cómo esplicar la profonda miseria.de iinas cast&d^ el dés* 
potismo de las otras 7 el privilegio entronizado ? 

Es porque el dogma establece corno vercbid fondaméntal, la 
existencia de las castas. Brahma dice* que la raza sacerdotale 
nace de su cabeza, la militar de su brazò, la comereiànte de éus 
muslos y la servii de sus piés. (1) 

Y este dogma mantiene basta hòj su imperio sobre trescien- 
tos millones de habitantes. La gran revolucion Budhista, tuTO 
por objeto la abolicion de las castas j cueata desde hace tres 
mil ailos corno qulnieotos millones de creyeotes quepractican la 
caridad mas pura. 

Dicela moral Musulmana: « OcreyentesI dad limosna de 
« losbiencsque oshemosrepartido, antes que llegae el dia eo 
« que no habr^l ni contratos, ni amislad. ni intercesion. Los 

« I?iPIELES SON LOS MILVADOS. » ' (2) 

£ste ejemplo' reune en un texto las pruebas de la contradic- 
cion entre el dogma yla moral. Caridad, limosna;— pero viene 
la •declaracion dogmàtica de que los infieles bande ser malvados. 
— iQuien no ve en esa declaracion un semillero de guerras in- 
terminables ? 

Dice la moral: la virtud consiste en acciones, en la prictica 
constante del bien. 

Dice el dogma católico : <( i Donde estd pues el motivo de 
« la gloria? — Excluida queda. — iPor qué ley? i De las obras? 

— No, SI?iO POR LA LET DE LA FÉ. 

« Yasi concluimos quees justificado el homhve por la fé siri las 
« obras de la Ley, » (3) 

En virtud de este principio dogmàtico, es qae se ve ese fu- 
ror de practicar todas las ceremonias del cullo y repetir creo^ 
creo^ en bandìdos de campatla, y en los grandes bandidos de 
ciudad. Los hombres mas licencioso^ que he conocido, /. aùn 
conozco, hacen ostentacioQ de su fé. Sila fé salva, ^hay algomas 



(1) € Para la propagacion de la raza humana, de su boca, de su brazo, de 
e su muslo de su pié« produjo el Brahma, H Kchatriya, al Vai^sya y al Scadrà, i 

{Leyesde Manou, lib. L) 

(2) £1 Koran. eap. II. v. 255. Traduccion del àrabe por Kasimirski. Pa« 
ris 1862. 

(3). Pablo. Espistola & los Romanoa.cap. III. v. 27, 28. 



— 341 — 

tleomodatioio al ^oismoP-'^Qaé cuesta creer ?—Escuchad est'a 
itkriSble confirmficioii de lo qóc ienimos demostrando. Hago 
observar qne ep an cat^^Ueo el qoe toma la pàlabra, pero cuya 
virtad no podia expUcar&e la corrupcion de la moral, porqne no 
podia creer en el error del dogmi y en la sqpremacìa del dogrtìB 
sobrela mcral. I)|ce asf: 

« Està corrapcioQ pràctica^de la moral cristiana, manteuida 

>« por la ignorancia, no delòsdognias de la fé, sino delos prin- 

(c cìpios del Evangelio, su relacion con las acciones humanas, 

/A. a^ociadas 6 pireocupacioqes caprichosamente snpersticiosas, 

« es la gran llaga de] catolicismo en Espafta. Se permite todo 

« centra los prcceptos refujiandose al abrigo del culto, del cul- 

« to mal comprendido. Las compensacio'nes ìmaginadas por 

« ciertas conciencias entré tal crimen y tal devocion, ci po- 

« co horror que los atentados mas enormes les inspirnn su séìl- 

«« olila seguridad en la habitad del yicioò en resoluciones èe 

r a yenganza, los extraflos motivosde està aegnridad, la mezelà 

A indifìnible de un desarreglo à veces estremo de una aparente 

(( piedad, esas almas llenas de infierùo tranquìlas ante el aitar, 

ce esas manos sangrientas que sejuntan para orar, sin que 

« niugun temblor laS agite : todo esto asombra y cònsterna. 

« Una é)Id'a éonfianzà en laproteccion de tal santo^ de tal virgen^ 

ji « en el efecto mismo de los sacramenlos qiie no justiiican sin6 

I « con el concurso de la voluntad convertida, han alteràdo pi*o- 

•* ^radamente la '' i>^Jon del bien y de maly aun ìa nócion del 

'Hi arrependmiento, Qay en estd^ ano debe decirlo, un deplora- 

ff ble debilitamiento del sentido interior cristiano, una esp'ecie 

"« de visita A hs iéeas pafganas. Solo en algunos cantones de 

« Italia se èncuèntra algo de semejante, particularmente en lòs 

« Abruzos, en donde el vandalaje no tiene nada- que choque 'y 

<t, aun s^pmelicà devotamente. Beflexionando en èstós prodijio- 

««.sos extravioadela imagioacion, ntio se pregnnta lo que es el 

« tìombrey uno se espanta de si mismo.» (1) .^ ' 

Greemos de lanayor Importancia la transcripcion qtie acaba- 
'mos^ebaeer, por lo que justificanueftr^tcsis, aun contra la 
Toluntad del autor, y por su aplicacion al està do religioso de 
-Usmasa's en America. Obsèryaremos af à nnestro maestro, 
qne Io qne en la cotaciencia d^ católicòs entontdes,* se le presen- 
, • . . ' . »' . ■ ■ . 

. ;(|). Lameanais.' Dea Maax de TEglis}. Brozelas 1837« - ^ 



— M2 — 

taba corno <KproJ/^toi«s .éxtrtwU» d^ la inuiqinaeton^T» era saéa 
mas que la dedttmon lògica del dc^aiisi> de la àttperioridad de ìk 
U para salvarse, dedaccion brutal ai se qaiere, peroqae en €l 
i^ntido coman y las pasioaes de los faaàticos ponian^y amipo- 
nen en rergoozosa pràctica. 

Dice el Mabometano: mi moral es la mas para, es la miserr- 
cordia, la liposaa, la beneficeiiciÀ j el amor. 
Dice el Gatótico: Mi moral es la del Ev^aogelio. 
Todos los protestantes juran porla moral de Jesus. 
Ud sectario de Confucio dice que no bay moral ulos pura 
que la del perfeccionamiento, el sacrificio 7 la pr&ctìca de todas 
las Tìrtudes. 

Sin entrar aqui m la razon de obediencia & esa moral uni- 
Teraal, porquennosdicen que debo obedecer por la gloria, por 
la aalvacion del alma, por la posesion del Cielo, por infcerés en 
una palabra, y otros, los maspuros^ los estoicos, por ejémpis, 
-que debo obedecer por la ra^on para del deber, es darò que 
los principios son los mismos. 
Pero viene el dogma,— y adios identidad de la moral. 
Igualdad. — Pero el dogma funda el privilegio. 
Libertad. — Pero viene el dogma fatalista. 
Fraternidad. — Pero el dogma funda la 4i«tincÌQn de la gerar* 
.^uia^ la preferencia de razas, de naciones,. de religipues y de- 
termina castas ó pueblos escojidos« 

Besponsabilidad personal dice la libertad y la mora4«*Miaé 
.significa entonces aquello de wp^at^o originai^ que destruye 
la nocion de la justicia? 

Tu moral es caridad. iP^ro qué sigaiiica aquello de i|toc- 
meutar y quemar por oaridad? — Qué significa aquqllQ de la fé 
4alpa7 

La moral dice wo mektirAs. Pero bay un dogma qm ^l fin 
ilegitima los medios^para lamayor gloria d^ Bios, Es darò que 
puedo mentir, puesla razon de la ley, me autorità para ellQ. 

4ma d tu prdfjrimo.— -Extermiuad & los hereges. Y el dogma 
de la exterminacion prevalece sobve. el Satittoimo p^iuci^io ide 
moral. 

, Hablas de lib^tad.— {Pero qué significa aquello de la ^h 
dieneùi eiega; j la esclavitud del pieni^amiènto? ' 

Sois hermanos, bijos del mismo Padre.— Soia bijos de Gbam, 
de Sem, ó de Jafet. Los bijos de Jafet bau de dominir iì los 



l»iIp«de,Semy.de.C!ham, Gneura 4 lo^ wrpi* .]B^it|;e ipQro?^ 
cristiano» «fta cfc éa6«r (Tvermf/crnd.;» t{0 
• Jyp,PStt^eisqne 30^ yo, es JL^ EspaOa de hp^, Ja qHc haW«i to- 
davia con el porazo^i de la edjEtd-media. • (2) . • , 

A^i p^ea p^a oonocer y jwzgar A jnii,puebjlp prpguptad p^w su 
dolina —PÌQ OS dejeis alncinar. con la^s p^Iabrais eyiipgelio^ »1 
crjiciffcado. caridad, JbH^aianidad^ sacrificio, ^martirio. Prcìgy&ntii^ 
j)Of w dogma sobreDios,«9bxe la aatnrale^a bpmana, sobre .1? 
ra?on de ^a pbediencia y la libsectad del pensanùepto y Tereis 
coiQptQiiQ cambia.' Asi tendreja el se<^reto de }a.Tida àp e^e 
pueblo. 

Creemqs pues haber demostrado: * 

1..* Que el dpgma domina 6 la mpiml. 

2.® Queel dogma coustitpye las di|(erencia8 radipales. 

3/* Que la vida 4e los pueb^iif del^e ser dominada porla ac- 
cipn de siis-dogmas. 

Yanaos & aplicar estp à ta fispiana quei conquistò A la.Aipé- 
rica. 

iQujeerala.Espafia? 



MPIJfjqiON PE X4 ESPAl^A — FILOSOBIA. DtE SU HISTQj^IA. 

L 

No bay pueblo que predente una bistoria mas lògica y fàcil- 
mente inteligible que la Eapafla. 

La Espafia es la encarnacion del catolicismo, 

El catolicismo es su ii^teligencia, su amor, su jpasion, su tra- 
di.cion, supresepte y su esperanza, 

Hay analpgias entro las razas, Ips climas y ciertas creencias. 
^Quiéuup ve una .aflialogljpi .entro, la naturaleza pprtentosa de la 

(i) Castelar. 

(2) En el Sjcnado espaiiiol, un Molina, marqaés tìe la iniorancia y de la 
torpesrct/ ha ^éo8leAU[o qm log Esjpaiìoles aieado 1i|Q9 dà. Jafet, deoen do- 
•inijmr aJos If o;r0« ;powiue spn h^jos .de.iCbftm ò de Seppt. JE^tp h^ p»- 
sado corno teorìa exi aqiiel .r^into, en ^te ano de i864t, y con mobro de la 
cuestion jdel Pèni. 



— 344 — 

India y el Pàntbeismo ?— ^ Entte la Arabia, el Arabe, el desier- 
to, y el monotheismo solitario y sombrfo de Mahoma? 

Pues esa enalog^ia parece presentarse' con mas faer2a èntre ^1 
pais, la raza y el clima de la Espatìa y el catolicismo. 

No se crea que, siguìendo lA Montesquieu;* demordi clima UQa 
influencia suprema y decisiva, pero es iunegabte que bay razas 
que se adaptan h tal clima d é tal forma de territorio, y, qne sus 
creencias religiosas se resienten de esa influencia.-7^No es 
Terdad que un pais en que la tierra tiembla, corno en Chilo, y 
én donde se sientei con frecuencia la accion terrible y descono- 
cida de los elementos, debe haber una predisposicion à la su- 
persticion? — Y si la educacion religiosa explota pèrfidamente 
esos hechos, ino es verdad que la ignorancia, el terror y el ftna- 
tismo serdn las consecuencias directas é inmedlatas? 

La Espatìa por É\i elima, es ardiente y esto hdce predominar 
en el caràcter nacional la pasion. La raza* espafìola es inferior 
en inteligencia 6 las razas Europeas ; òsi se quiere, sn supers- 
ticion ha hecho que lo sea. La forma de su fronte revela mas 
bien la fortaleza de la tenacidad que la habitacion de la inteli- 
gencia. El espafiol es dado ù la sensacion, A la pasion, é la ima- 
ginacion, no A la razon. Pfo cuenta un solo gran nombre en 
filosofia, en la gran poesia, en la politica, en las ciencias. La 
humanidad no le debe un sistema a no ser el de Tgnacio de Lo- 
yola, una escuela, una teoria, ni ninguno de los grandes descu- 
brimientos industriales ó cientfficos. No ha dado una institu- 
cion, a no seria inquisicion. JLa Espafiapuede tener todaslas 
buenas calidades morales que sus hijos le atribuyan,— pero no 
se puede negar que es la. raza europea mas limitada en cuan- 
toà desarrollo intelectual. No se crea.exageramos. 

« Todo lo que hace doscientos a0os, ha pasado en el mundo 
^ cientifico é intelectual, es casi comò si no existiese para oste 
» pueblo cuyo jénio fecundo y orijinal hubiese podido contri- 
» buir tan poderosamente à los progresos del espirìtu humano 
» y de la cirilizacion general, En vez de esto, nada en Europa 
» igualaàsu apatia, comò tampoco à sn ignorancia. (1) Sonhoy 

(1) Ha quedado de tal modo extr^fia al movimiento intelectual que em- 
pezó en el jsiglo XVI» que ningun eipanol se ha cjreado un nombre en las ma* 
temàticas, la astronomia, la fisica, la quimica, la fisiologia, la medicina, la 
filologia, en ima palabra en ninguno de los ramos de la ciencia. 

(Nota de Lamennais.) 



— 345 =- 

« 

« sus estudios lo que eran hace tr«8 genéraciones despues, de 
» Carlos V. Ningun cambio, nin^uù adelanto; todo por el con- 
» trarlo, ha ido decadendo dia a dia. La iateligebcia, que \iyp 
» de moTimiento, se ha aletargado con un pesado suefio. Eclé- 
» sifisticos, laicos, todos, apesar de los esfoerzos de algunos 
» bomb^es intÉtiltnente celosos del bien de sn patria, estàn aun 
» en el siglo XV, Un poco de filosofia y de teologia escolàs- 
» tica, un poco de derecho civil j de deretho canònico, todo 
» apojado sobre un poco de latin, he ahi el fondo de la ense- 
» àanza. Tnmóviles en los yìejos métodos, en las viejas opinio- 
» nes, en las viejas ideas. Aristóteles reina aun eiitre los des- 
» cendientes de los Càntabros y de los Visigodos. Por otra 
» parte sin recursos para el estudio de las lenguas, de le(.fi)olo- 
)> già, de la història, de las ciènclas posiftiTas y naturales : sin 
» eseaela donde puèdan formarse nuevoii artistas : la poesia 
» misma apagada. Qué le queda pués.à )a Espaila? Su fé, la 
r » espada del Cìd, y con ellasla esperanza de renacer. » (1) 

Gae sobre ese pais, sobre esa raza, la religion católiea, emi- 
nentemente conservadora, inmovilizadora, enemiga del pensa- 
I ^ miento libre, del tra^ajo de la investigacibn, y soberanamente 

supersticiofia; — y la raza espaOola la recibè corno Itf ^xpresion 
I de 6U genio, corno la fòrmula de sus aspiraciones. El catolit^ili- 

ji mo es la religion para la Bspafla. La Espafla es la tierra prt- 

I dilecta para el catolicismo. Ambos géaios, el de la religion y 

el^delaraza, se comprenden, se estrechan, se abrazan. El ca- 
tolicismo es eminentemente espaftol. Là Éspafia es eminente- 
mente católica. La tenacidad del caràeter nadonàl cecibe ^1 
sello de la fé; — La fé recihe la energia qis^ le dAel oarécter. No 
pienses, le dice la Iglesia. No pensaremosi dioen lo» pueblos. 
Obedece^ manda la religion. Obedeceremos y obedéceremòg 
por los siglos de los siglos. Elpacto ha«idb.terrible, pero ha 
sido, y es popnlar. La Espafia baja al abismo; — ha pasado por 
la tribulacion de la historia mas cruenta; y no ve el abifinH>,{»or- 
qnela fé le prohibe examinarlo. La historia de sDis^desgraeiaa en 
vez de correjirla, es un timbre que ofrece * la « mttifor gloria 

(1) Lamennais. Da maux de VEglise.-^Y obsérvese qae cuando Lam^- 
naia escribia osto, era eatólico, y que siempre ha manifestado siropatias por la 
Espana. £s darò que poco tì^mpo despùes no hubiera podido fundar espe- 
ranzas en la Espaìia por su fé^ pues es esa fé la eau$a de sus males. He ahi mi 
diferencia de opinion con d maestro. 



à,e Dios» Eatrq ^tftijito jf3 .el,pws nm atrasado jr esela^izado.die 

Elestudio jrcQQ^In^ifntade laPspaJQa es dfe la mj^jor i^xi|)op- 
taucia, no splp^parael fil^foj el historiador que ré desaipro- 
llarse los priucipios .de ima Teligion eu todas aus conpecnenciag^, 
sino especialmente para Ics pqeblos de Améric^. La EapoQ^a 
nos educò para Ja miiierte y para la servidumbre. Cono«ca- 
naos esa educaqion para rechazarla y entrar A la vida y à la 
Hbertad. 

II. 

Yoy a corroborar Ja k^portancia de este eatadio, citnAdo a 
dosnotables escritoreade la filosofia de lahiatoria, que ann- 
que deeducacipq y de «pacionalidades difereDl^^a^ cónvienea 
,perfe<^tamente ea eate punto. 

Decia el seilor Edgardo Qmnet en la càtedra del c<degio de 
Francia en 1844 : 

« ^Qué es la EspaOa desde haee dos siglos y ^medio? B» un 
» pais qqe ha aido reservado para servir de teatro fi la expe- 
» rienoia mas decisiva que uno pneda imaginarse aobi^e la «fi- 
» cacidad de laadoctrioas idtramoatanaB abandonadaa a simis- 
» mas. 7odo piroyeoto particular de reaecion desaparece ante 
» r^ta .r.^<?(;iou de nna raza de hombres. 

» A la tal de la Europa moderna, del protestantismo, de^ la 

.j>:^lfwofla, el gènio del pasado se caneentra -en el siglo diezy 

:» «aeis y se arrapa em Espafi^, toro acosado en el circo, encara 

,xV a lamulUtud. ';El pueblo, y el rey se entienden. Sarante 

» do^eutos afiqSi, paté pais jura que ninguna idea nueva, que 

» pii^un seutimiento Quevo pesarli aus fronteras, y ose jura- 

•» m^ato qa cuoiplido. A jfin qué las doctrinas del uitramonta- 

.)» mmo y del .concilio de Trento revelen lo que puedep bacor 

f ppr alisolaa p^ra.Ja salyacionde los pueblos modernos, este 

(^. pi^is las fiseptiiegado, ab^^mdoAado sin reaeri^; los angd€^ 

.^9 mismos da. Vaboijaa, irelantordesde Ip alto delas torres érabi^ 

» de Toledo y del Alhambra para que ningun rayo del verbo 

* pueda penetlrar èta e! recioto/ Se^ prepafan las bogneiras; to- 

» do hombre que Uame al pervenir Éet& allf rediicido à'ceoizajj. 

. D Sevilla H vmaglpxia de h^ber qyepiado ella sola diez y seis mil 

» hombres en veinte aAos. 



' '9 'N6 btfiftaf^iito! és nèdesario qtle eiAt pds tfsl' réclaso sea 
n t^ttiipado ^1^ Uttgraìi'yey. Fèlipe I(, uha alma knpertur- 
]» bable, en quieii se pei^òifiDca el géùìo de là reaccioD. Los 
» pinceles del Ticiano y de Babens no bau pbdiilo llaminàr con 
» uA solo rayo de aol eàta palida/^atà •sifitestra bgwa, este <es- 
» pédtro Ireal, monarca iitftexiblè de una socìedail mnerta. » ('!). 

ÌSscudieaiós ubèra, al sabio adtor ile la BMofià de là eiviiixà- 
tion B^.opea^ EnriqùeTomas Buckle, en sa famoso capitùlo scur 
bre la tMHzo^cion en Éspdfia, (2) 

« .Segnn el pian anteriormente^bosquejado. y cdn el fin de 
» ^Hicidar los principios a que la hiatoria de Inglaterra no fo>- 
» cilita sino una insuficiente ó inadeenada esplanacion, el resto 
» de la Introdoccion contendró un exémen de las historias de 
3 Sspafia, Escocia, Alemania j los EstMosUnidos de America. 
» Y asf corno }0 creo que Espafia es elpais en que de.un modo 
9 mas ^affrante se han vielado las eondieiones fundameniàìes d^ 
9 la ley del progreso nacionaly asi tambìen encontraremos que 
fi ts el que mas terriblemente ha pagado la yiolacion de la 
» ley, y por lottante que él cs el mas c^opósito para servir de 
» estuato^ y para jnstiflcar la idea de que la ìnlluencia de eiertas 
» opiniones causa la ruina del pueblo eu que predominan. (3) 

'Es pues el estudio de la filosofia de la historia de Espàtia, 
duo de lòs masiltìles y necesarios, porque tenemcNi en ese pue- 
blo, el euerpo muei^to de una uacion que se presta de una ma- 
Béfa aflmirable A la autopsia .dei filòsofo. Et la èii6arnaclon de 
una religion, de un sistema politico, social, eepmVmico en per- 
leictà conÌBobanoia eon sa dogma. Asi es que podemos pregun- 
4ar aleatolicismo: qué has.bechode tu paebto idolatrado? y 
«|) pueblo idolatrndopodr eraos pregiìntàrte r'^qué te ila dado él 
' 'eatolieismo en t^iencia, en costumbrH, en ppogresò, en morol, 
cu poderio, en simpatia de los pueblo's, ^à bienes flsicos, oiara- 
'ks 6 intelectualès?. 

(1) Edgard Quiaet. L^UItramontanismo. Pretoiérelé^n. , 

(2) Buckle et uno de los mas grandes histohaéfóres 'de eàte siglo. 'Se-pa. 
^bfieó ^ obra en Londre!^ en 4B60, y desgficitfdàfaóiite ^\ aotot w) poido' ter- 

.lbi4arlì,:|Nies la^'tmibiite lo atic6.enrfihGa>d9a<hihaWi(:ido\ei< taa» 
Si mal no recaerdo, tenia 36 anos. Qaé porvenir perdido para la cienci^ ^e 
vJf^,h^^fia! .^jcapiii^lo spbpe la Cftt^tf aoion en Esp^tma,, forma un t^o de 
,<^ca de 200 pàginas. y ha.sido tradncido al e^panol. Han llegado & 'Bdenos 
' Aires varios ejemiplares y recomendamos macho sa àdqomciòà. * " ' " ^ ^ 
^''•\3V*u«lè/ttsforia'dle'h'éivlli2afck>tt«^^^ /• ^ • 



— W8 — 

No.se OQuItori à.los iAmeripauofif, la. imp^rUtog^ de este.efttu- 
dio, pari^ condccr Ifts cnpsas d^ lavitiU A 4^ Iftjoai^i^^^ijdelatrar 
so ò el pirogr^sO) d^ U 9ervid^mbreó.li|)6rtad. : « 

Volvamos&:li| defin^^iop de la ^spf^A^.. ;..;.. 

Los hechofl de fiu yi4jà Ipcal, iadìTìdual ; j qaoionAl so^jde 
una uuifori&Klad terrible d faTpr de la obedieQoÀa ciega. Iiic(uq- 
tivamente podemoa pues ele.Yarft09 4 e^te prjuQCU)ÌQ qae ^.des- 
prende de loti hecbos de su historia: I4 . £i§p9;Qa, el espaflol, }\a 
abdicado el pensamiento, su soberaoia prìmitiyai . en majipii^'i^e 
la Iglesia jr l^n^urquia» Bajad despues deductiyameQte y.ve* 
reis el priueipiò. de la abdii^fcionexplicando Ips hechos^ revei^^* 
do la razpn de la ley de bxì, historia. Ambos métodos. me . 
el mismo.^e^uUado; la seryidumbre intelectual y moral d^ pue- 
blo espafiol, , impuesta ' corno dogma, ha prpducida su terrìble 
historia y decadencia. 

Ezpongamos alguuos ejexnpios que corrobpren lo que afir- 
mamos. ,^ 

iVoT qué son euemigos del pueplo espa^pl, .ó por qué el pue- 
blo espaiiol detesta^ persigue 6 mata à todo el que agita una re- 
forma? — Porque «e le ha didio quq la novedad (es elmal, y de- 
be cyeerlo, j lo cree. 

^Por qué adorai sus rejes mas «rueles y tiranos, basta de* 
clararlos iniriolable? y castigar con arrancar los qjos al que hft- 
blese diche que d^eaba yer al r^y ^rouerto? Porque se le ila 
dicho que e^el.representante detpoderdie JDios y que toda de- 
sobediencia es pecado. e • 

. ^Por qué ninguna de las grandes institupiones de^Ia Ubertad ka 
«podido afraigarse ìen eae pueblo^ que basta hpy persigue é Ips 
hereges? — Porque tpda institucion de libertad es en €|1 fondo una 
rebelion qontralaljglesia y la monarquia, quo exigen obedien- 
eia pasiva en la religion y en la politica. , 

^Porque se persigue à la ciencia? — Porque la inve^tigafrion 
es libre. ^Por qué se persigue à la prens^? — Porque es el movi • 
miento de la inte|igencia. 

^Por qué se pro^j^ribe al disidente, y se prohibe la libertad 
de propaganda? Porqtie tiemblan ante la libertad de la pala- 
bi%. . ' * ' 

^Por que se ha visto en Espafta éste fenòmeno inaudito: «jfoi 
« diputados deilas Cfudades conspiran contro las mismas liberta^ 
a des que representan? (Sapere y Antequera^ dtados por Bu- 



ékte.) Pòrqaé inmólàr la sòberania eh flrósdjs là móharqaia 6 
de là'^'Igl^laj es obrà meritoria y areligiosa. 

^Por quéelpaeblo espatioiha festejadd co& alborozo el résta- 
blecìmìento de la )nquisicioii?-^2porqaéha apoyado j coopera^ 
doà que se quemen yivos millares de séres humaiios?— ^por qaé 
ha iiplàadìdo j cooperadò j jnstificado el tormento de los Ju- 
dios, la atro2 espalsion y èxterroinacioa de los mbriscos, la sin 
ejemplo conquista de la America, la esclavitad y tròfico dene- 
gf OS basta boy dia, lainmolacion de Santo Domingo? — Por 
queun puet>Io sin razon es una fiera. T en fiera lo ba con ver* 
tido su iglesia y monnrquìa siempre que se trataba de beregia 
ó libertad. Que responda la religion de la obediencia ciega. 
I Bbsian cstos hechos. En todos los aiios de su bistoria, la tì- 
da és èn^el fondo la mìsma. tJna analogia rèvela esos hechos: 
la abdicacion de la razon, de la justicia, de la humanidad, de la 
dòbleza del bombre . 



I !"• 

I Los hechos legitiman la proposicion inductivamente presenta* 

da. Ahora, decidme, cual, es el dogma de ese pueblo^ y todos 

esos. hechos recib^n la autoridad y la explicaciòn deducttra. de 

L un silogismo irrepnensible. Creemos haber preparado la de^) 

J mostracion de nuestro principio de filosofia de la bistoria. La 

1 VIBA OE LOS PiJEBLOS £S LA AGGION DE SUS DOGMaS. 

Los hechos culminantesy trascendentales de sU bistoria lit 
precipitan al catolicismo y^l catolicismo à su toz engendra la Vi- 
da, la cosAumbre, la> tradicion^ el pensamiento,la pasion dominan- 
te, -las instiluciones idolatradasdela monarquia, Inquisicion é 
Iglesia^ confiscando basta sus deseos y esperanzas para el por- 

\ Tenir . Su porvenlr es confundirse mas y mas con su religion y 

su gobierno. Està pasion de la obediencia ciega se ha eie vado 
enSspafiaÀ la categoria de virtud: se Uama lealiad fidslidad, 

' Hay dos grandes hechos en su bistoria que prepararon y con- 

tribuyeron de una manera poderosa ó la ahojicioa de la liber- 
tad, Àia identificaciòn del patrìotìsmo con la religion, y en fin al 
ré|;imenabsoloto de la teocracia y monarquia. i 

. Despuesdelavalanchedè las razas septentrionales que des-' 
tmyeroual impem BomàtiO) los Yisì-Ciodos. pudiérou estable-^ 



ceraie en BipaM, Jìaobreios dteiaentosAJtlte-iMriew y- aobi^eh 
manosqae quedaban, .jmdteìroii.<vfi^izar ufift naoiDA: Xn el) 
catolieiBmo habia shlo iittriodadidc'. 

Los Yisi-Gódos eraiQ( Ajrriaiiqs. El arrìanidmofaé osa gratti 
heregifik de la, unàdad de Dids, ci^Ktra el dogma cat6lico de 1^ 
Trinidad de las personaa divinasi heregiti que casi dòmino' & Mi 
Europa, siqQ bubiese Bidolaacoipa de laipoUtica, de Ja diplQ-^-: 
maQia y de la:fae!rea* 

La Iglesia Arriana pnede decirse qu<e gob^rttaba 4 la^aaCioa* 
Los reyes esta)>an bajo su depeadencia. Sus co^UdMos erai|} 
tambieu asambleas legislativa^. 

La Iglesia catóUca xoQsiguió lev^ntar a los francosi católltios, 
para extermiaar la heregia d^ las Vigr-Gpdos. Se sigmó bua 
guerra qua duróxiea afìos. • Los Visi «God-Os petdieron la Ga^; 
lia. iQué feuómenp moral se produjft? . 

La independiencia de la patria amenazada, bftrìa.eaiaaa oommi: 
con la religion atacada. El pueblo Visi-Godo, elrey, el noble, 
el sacerdote se uaieron bajo ese yìnculoquepuede Uamarse in- 
destructible. 

La Iglesia arrianafué patria. La patria fué la Iglesia. El 
governo fué pueblo, el pueblo Vidi-Ot)do fué espònt&neo en^la 
(d^ediencia y entusiasta' en la défensa. Està Vida, Wà educa- 
ciba,, este èjémplò y durante cien afios de combate, sembraròn 
enei pueblo Visr*Godo el ge'rrnen terrible de la òbèdiencia clega- 
hàèia la Igleìsia. ^ ' 

La supremaeia del clero arriano, y'su superìoridad'en él Es- 
tado, engendf a Ics Aiales snbsi^uientes. La abdìcaòion <iel in. 
diyiduo^ la supremaoia de Iti iglesia. - 

«Téf ffùn en aquél periodo eran terribles en Espafia los màn- 
dato& de la Iglesia ó las leyps obtenìdas por su infhiencia. Los* 
males desplegaban un caràcter altanero que degradaba & his cla- 
sés bajas y làs arrastraba A la rebeliorf centra su prb'pio rcy. 
El pueblo sé coiuplacìa en la efusion de sangre y solò manifesta- 
ba energia y constancià en el desenfreno de sus pasiònes; ' Los 
Hlnistròs del culto conségnian arraigar en sns concinda^anòs el 
òdio 4 lo9hereg^ con tanta mas :fe<»lidad cuantó -làs VoKdnicaà 
iknagkiacioneadJe Ibs eipatioles bhbidn ehgendradò ÒÉt Éi^ahàvia- 
rias opiniones que.tntf*odncian la confusione en dl-dògiàa.' À4ò{f^ 
tóaéiuujculto pedofio p9r laraaltitad dfasriamlnncioi^a èè^eiilb- 
nif|i^.ijnpopeQ(^!i^p6ffQ((mfdfi miignifieeo^ pompa. •Jab^ 



Ite^és dfe tossisi -Oodos,» dice cotfttiucha razpn Montesquieu,^ 
« pueriied, inoportunras- y Uécias^, estabbn llenas de figuras retó- 
« ricai y vaclas de seùtfdo, y eran' por ultimò fan fiilvol'as eni 
a sa tener corno gìgantescaà'en su Ibuguage (ly. », . 

Despues deesa guerra; el Arrlanismo de Ics Yisi-Godos, tuvo 
qtielucbar con el catolicismo de la mayoria de la. nacion. La mo- 
trai'quia Yisi-Goda aspirando 6 la conservacion £(e su dominio, 
sobrela Espaflaya católica, y perdldo el arrianismo, en el, resto 
de la Europa, comprendió la necesidad y ùtilidad de conver- 
tirse. 

Es sabido U influencia que han ejercido las.' mujerès en las 
couTersionesdelosreyes bàrbaros. T cobao en aquel tiempo 
convertir al rey era conyertir & la nacion, ó à la tribù, ó à la 
raza, ademas de los milagros que inventaban los obispos para 
someter la inteligencia de los bàrbaros, los obispos, prelados, 
confesorcs ó papds, negociaban ante todola amante ó la muger 
diel rey que querian conyertir. Àsl paso con Cblodoveo enla Calia 
y asi paso con Recaderoen Espafia fel allo 58$. . Educado en la 
fécaiófic'a, conyierte voluntariamente & su naciori.(2).— «Na* 
» dó'en ci; d Padfe de la patria, ladelicia de los EspaUoles, la 
» piedad y la religion católica: paes logró desterrar la mania y 
» frenesi del Arrianismo que dominaba àlosGodos (3) » 

No sorprenda la facilìdad de las conver&iones. Un interés, 
una presa de territorio à conquistar, una dònacion de tierras à 
condicion de combatir à lòs herejes ó paganos, la seduccion del 
eulto materialista del catolicismo, la superioridad intelectual de 
la Tglesìa, la invencionde milagros, las grandes recompensas 
en este y el qtro mundo presentadas, todo esto era mas que 
snficiente para trastornar las rudas inteligencias de los bàrbaros. 
Se^^ouvertiaù à millaresen un dia de bautismo por la tùnica 
bianca de que los yestian. Agregàbase. tambien el terror, la 
fiierza de lai^ armas, las guérras exterminadoraSi Tenia pues 
gran interés la monarquia Yisi-6oda en cònvertirse, porifue cor- 
ria el peligro de perder la Espafta y de no tener à donde ir^ ó 
someterse. iNohemos yislo à Benrique ÌY de Francia, el 

{i\ ffi^oria UnivcrsaVpoi» Juan MoWef, tradaccion* de A. Calderon de la 
Barca. Tomo II. pag. 156. ' (j^ò8t(Hi>IB43,) j». * 

(2) Laconvcrsion tolunlana'de los Vice-Godos restableció la fé, católica 
de Espaha (Gibbon, cap. XXXVII, Hisloria de la Decadencia del imperio Ro- 
mano.) ' 

(3) Fray Uenrique de Flor'e». Clave historial, pag. i08— Madrid 1769, 



gefe de los protestantes entrar en Paris veacedor, j abjarar su 
fé' j iomair la fé de los vencidos ? — Esto prueba que la traición 
ès uno de lòs elementosdela monarqaia ó de todo poder lejf« 
fimo. Estó es Io que hój sellama diplomacia. 

Yaestà la ÈspaAa unificadaen su fé. Ei Hijo es consubstau* 
cial al Padre^ j el Espiritu procede de ambos. Desl)ues de com* 
pletada là divinidad, la tafea del pueblo espafiol consiste en 
unificar, en arrancar toda desidencia de su suelo» 

« Kecaredo abjuró la herejia arriana — y concedió à los Mi- 
nistros de la Tglesia una influencia en el gobierno del Estado, 
« que vino à ser ep adelante ilimiiada y absoluta (a) » 

La (glesia gobiema, lejislà, juzga^ pero deja al brazo secular 
él privilegio de cumplir sus decisiones de muerte* de proscrip- 
cion y de tormento, por que ella no puede derramàr sangre: La 
inocente! 

La iglesia omnfmoda se enriqnece. Zelosa de la pureza de 
là fé debe purgar el territorio de todo elemento disidente, apro- 
vechando si de la confiscacion de bienes. Los judiòs eran ricos 
y numerosos. Se decreta su persecucion. Es necesario cono- 
cer la es'cuela de lo atruz desde su origen. Oigamos à la his- 
toria: 

ce Se obligó à noventa mil judios d recibir el sacramento del 
» bautismo; los ((ne rehosaron fueron despojados de su fortu- 
» na; se les aplicó el tormento^ y parece que no obtuvieron la 
» libertad de salir de su pais. Fué tan exeslTo el zelo de Sisebu- 
» to, queel clero de Espaùa quiso moderarlo, y pronunciò la 
» sentencia mas inconsecuente. No se debia, decian ellos, 
» forzar & recibir los sacramentos; pero era necesario para el 
» lìonor de la iglesia^ que los judios que habian sido baiitizados 
p perseverasen en la pràctica exterior de una religion que 
» creian felsa, y que les era odiosa. Sus frecuentes apostasias 
» determinaron é uno de los sucesores de Sisebuto à desterrar 
» A toda la nacion de sus estados: y el decreto de un concilio de 
>> Toledo decidió que: todos los reyes de los Godos jurarian 
» mantener este edicto saludable. Pero los tiranos no consin- 
p tleron en alejai" las vfctimas é, quienes se complacian en per- 
» seguir, ni en privarse de esclavos industriosos, cuya opre- 
» Sion satisfacia su aTaricia. Los judios permanecieron en 

(a) Antcquera (llistoria de la lejislacion, p. 31) citacion de Buckle. 



\ 



9 lEspiifia.bajo Uférula df^ \m Uje^ oivUes 7 ecleaìastioas^ qiie 
».bàn sido fielmente traoscriptasea elcMigo delalnquisicipn. 
:d Los rejes de lo^ jGodoa j los obispos eonocieronì en j6q que 
» ;}ainjustìcìajl^ ^nuri^s eDJeadran el odÌ9^ j que el odio 
» aproTecha ansiosamente la ocasion de vengarse. La naeion 
^ enemiga del cristianismo se multiplicó en la e$ela?itQd y las 
» intrigas de losJadios facilitaron la conquista ràpida de los 
» Arabes » (1) 

Y Tino ^ fio esa conquista, el hecho culminante de la histo- 
ioria de Espafia ; que ha decidido basta boy, de sus creencias, 
desuliteratura, de sns instituciones, de sus babitos serviles, de 
SU4 odios invéterados à las razas ó creeaci^s diferentes. 

Ap$ured<)ellslamism#— y en tresallos, arrolló, mató, some- 
ti,ò j se apoderó de casi toda la Peninsnla. 

Dos razas, dos rellgiones, dos nacionalidades se disputan do- 
rante mas de satecientos afios el dominio de la tierra de Es- 
pa£ia. 

El catolicismo era la intolerancia 7 juraba la exterminacion 
4el moro, 

El Islamismo mucbo mas humanitario, pedia tan solo el so. 
metimiento ó su gobiemo. 

El Gatnabro, el Ibero, — el Godo, el Basco, formati en la eo- 
mnnidad del peligro la unidad del Castellano ó Espafiol. Sus 
ratas se uniflcan bajo el credo — lidiador del catolicismo. Sus 
<ela&es se amalgaman en la identidad de interés, de situacion, de 
fé 7 de saWacion. La tierra debe ser arrancada à los infieles 
para tener una patria. La patria debe ser el santuario de la re- 
ligio»; La religion debe ser la batalla de la fé. Todo amor, A 
Dios. La iglesiaes Diossobre la tierra. El brazode la iglesia 
es la monarquia. Todo odio al Musulman. El odio es santo. 
La guerra es sagrada. Todo herege es enemigo, — 7 de «qui la 
consecnenciaquetodoenemigoesherege. Iglesia, Re7 7 pue- 
blo, todo es uno para k santa cruzada. No ha7 otro pensamien- 
te, ni otra educacion, nieiro deseo, ni otra pasion que la guer- 
ra. Las generaciones sesuceden7 setrasmiten el mismo lega- 
do, el mismo deber. Elhonor es la fé 7 la obediencia. La glo- 
ria es el triunfo de esa fé. Patria, independencia, soberania, se 
^pfuAden enla mente d(^;««piifiol: cbnJAjrdigioii, con la; gner- 

(IJ ffibbon. Cap.X3£XVIU. ' • .', \ 



ra ; con la condicion del sometimiénto indmdaal para vencer. La 
EspaftaesuQ campamento. La ley del campamento es la obedien- 
eia. Es asi comò el dogma ja arraigado de la obediencia. viene 
ÈL ser remachado en la esencia del espafiol, por lai necesidades de 
la guerra. 

Y ha8tahoylaE8pafia,noha podìdo salir de esa confùsion, de 
esa obediencia. La Ig^siapuraeliu es el santuurio de la patria 
y lamonarquia sa guardian. 

EsetieiupofunestO) origendepestes, demiserias, de calami^ 
dades, de pobreza^ sin otraidea quela guerra, acabó por paralizar 
el pensamìento 7 extender la mas profunda ignorancia en todas 
las clases. La ilustracion, el trabajo, la industria/ eran despre- 
ciadas. Para qué quiere ciencia un eaballero de la fé? — ni qué 
otro trabajo digno del soldado de Dios, qne el ejercicio de las ar- 
mas? • 

De aqui nacen todas esas preocupaciones estùpidas que con la 
conquista nos legaron: el desprecio al jLrabajo, la nobleza de la 
ociosidad. 

Despuesde cerca de ochocientos afios de guerra, el Islamismo 
es expulsado. 

La Espaiia celebra en las mezquita^ su Victoria. Empieza la 
ruina de la civilizacion de los àrabes en òdio à la herejin. Es 
en este momento del paroxismo que producia la Victoria del ca- 
tolicismo 7 de la monarqufa, que Colon, se presenta para ofre<- 
cer una nueva ruta por el occidente para reconquistar el sepulcro 
de Cristo. 

Colon, en mala bora, se encuentra un continente: Lo ofrece & 
la Espafia en el momento de la major exaltacion del fanatismo 
victorioso. La conquista se explica. 



EL NUEV0-MU5D0. — PORQUÉ LA RAZA ESPAf^OLA HA PERDIDO EL 
• SEDìTlMIENTO POETICO JDlE LA HATURALEZA. 



^ khì està en fin ese mùndo! palsagés del mar de las AtiU- 
llas! Navegando entro las islas, rey^.stidas de la Tegistacion 
mas poderosa, que sombrea sus canales con sus palmas 



r 



— 3S5 — 

y montafiifl, y Uevadòs por el soplo de las brisas tropicales, boy 
y todos lo8 dias la imaginacion del Tiagero deslambrado, re- 
ciente las emociones de lo8 prìmeros dias. Costas de Venezuela, 
deacabiertas por Colon, él dijo qae creia encontrar alliel paraiso. 
Méjico y Nueva-Granada descriptos por Humboldt y me callo; 
— Istmo de Panarne, una de las travesfaa mas grandiosas y fan- 
Usticas del mundo;— uavegacion interior del Orinoco, del Mag* 
dalena, del Amazonas y sus afluentes, del Piata y sua afluentes 
basta las entrafias de la America del Sur; soledades asombrosas 
en que se escucha bajo el imperio del Sol, el murmuUo de la 
creacion infatigable;— aspecto de los Andes desde la cadena 
secundaria de las montafias de Ghile, encajonando los valles 
que habitan los descendientes de los Aucas, cuantas Teces al 
contemplaros no he creido sentir la huella sublime, intacta, de 
los cataclismos ma^ grandiosos del pianeta, retelados por la 
mano del que lanza los planetas & sus órbitas. Mesetas andinas 
de Bolivia donde estàn las poblaciones mas altas de la tierra, al, 
pie del Ilimani ó del Sorata, distribuyendo las aguas del Sur 
del continente; todos los climas, todos los matices del colorido, 
todos los grados del calòrico, todas las densidades atmosféricas, 
todos los ruidos de las aguas desde el arroyo basta la catarata, 
— todas las voces de las selvas yirgenes, todos los aspectos, 
desde lo risueflo basta lo sublime en nuestros valles y montafias, . 
— nadadeesiò vió el conquistador. Su bimno, su palabro, su 
admiracion, su indagacion se reducian ù, una sóla palbbra: 

i DÓNDE rfAY OKO ? 

Es una nueva creacion. Nuevas plantas, nuevos alimentos^ 
^^'levos firutos esquisitos, nuevos productos magnificos para \a 
alimentacion, la medicina y la industria;— aves desconocidas, 
animales nuevamente descubiertos, riquezas arrojadas à manos 
llenas para todas las ciencias naturales:— nada de esto ve el 
conquistador.— i Dónde haj oro ? 

Bazas inocentes, bospitalariai, nuevos bombres, nuevos ber-/ 
manos que abren sus brazos à los recien venidos. El conquis- 
tador los esclaviza ó asesina. 
. Pero este es un fenòmeno extraordinario de estupidez ó de 

maldad* 

iCómo esplicarlo 7— Vamos à intentarlo, porque creemosno^ 

se le ba dado. la importancÌA: qup merecé, y,creemos ademàs qu.e^ 

este es un punto trascendental para co^iprendei; la devaslacipu 



— 3Sff — 

é^ Espafia, Id AerasUeioD ide America, y là tendetieia A ìé de-» 
Tfitftacìm que- èxìste'eii ìm Àdieriòanog qné dèsci^adeti d^ Ss- 

E^neoésarìoito olTldar, (permUasenos eeto internipcion) (}iie' 
Ili mayorfa del ìk poblacìon de America es indigena y resiiKanté 
de^ Amerieana yespaflol. Entre los E'spafioles que vinieron bay 
que distinguir, los déscendientea de los Godos, de los naoroa 
y de los flamencos, predominando el tipo àrabe-^ndalnz. en la^ 
Bepdblica Argentina, el flamenco y vizcaìno én Cbile, el aflda«« 
luz en el Perù^ el godo en Méjico. 

YolYiendo al aauntO) formulamos en està preposicion, de ese 
fenòmeno moral qne presenta la conquista: 

La raza. espaAola ha perdido el sentimieitto poètico VfE 

LA KATUaALEZA. 

Yéames modo de probarlo: 

Hay una razon metafisica, profonda. Guando nn sistema de 
creenKàas sobre Bios, la creacion y el hombre, sobordìoa todo à 
la nocìon de nn Dios* arbitrario, que paede ha<cer y deshaeer, 
contradecirse, pulverizar sns obras en un momento de su ira, 
sin (pie los teyes establecidas por él mismo, tengan el earàcler 
eterno de ima yerdad que ho puede variar porqne es ley de laia^ 
esìstencias^ entonces la creacion y sus maravillas^ la creacion y 
stts leyes inmutables, ei bombre mismo con su libertad y nocìon 
de lo justo y de lo injùsto, todo estobambolea en là intdtijenda) 
pnes lo habeia despojado del caróeter etemo de H ley. 

Si el dogma declara. à la materia, à la creacion, al bombre 
mismo comò miseria y nada mas que miseria, con el objeto 
de bacer resaltar mas y ma» la nocion de la Ommpotencia, 
que ha de ser representada por la Iglesia, cóme querela 
q^e el bombre ó pueblos educados en esa creencia, aprecieny 
sèpan apreciar la creacion, labelleza, lajusticia! — i^vAén. no ve 
ya en gérmen el òdio al bosque, lacrueMad conlosanimales, el 
désprecio por las maroTiftas de la creacion? 

Si. Empleza la deva^tacion de la inteligeneia. De alti bajard 
àlas costumbres, à las instituciones, é lòs hecbos. 

Es osto tan cierto, que siempre él catòlicisttlò ba aidd Re- 
migo j^urado de las cien.cias naturales. No puede por su dogma- 
dar cpnsistencia cienuftca & las ciencias naturales. — Despues, en 
e^te rajno, comp en otros,cópìa, ptagii, aeepta, y atendo ilógicOf 
pretende presèntarsé Con algttn aÈ^tema. Pero el trfkfliéismo 






~ as7 — 

taift leeuadoeii tediogfa eofieeìalatiyA, «^ rló^cò ]r ' mtaralmente 
i8atérRe«]A^ ^ie^ciaa. La,relqion queno paede^nir ^e um 
manera necesaria, A la creacioncon Dios^ ne pn^de t^Dier Jógi*- 
-€dmente ciencia de h cre^cioa. El. catolicismo éicef'qiu^ipios 
jiuisoi^j «ifgté la laz^ » Nada mae. Todo depende etì eisa 
oreencia de la Tolnatad oiQDipoteute j «iu le^^es del eterno. 
l Cóme quereis que se funde una ciencia sobre la nocion de 011 
ar^rofiooranipot^nte? Teda eienoia se apoya en la inmiatabi- 
lidad de la» leyes, delos seres* 

¥0 bien aéque el 4)ueUo no ete dà cnenta de esto; pero es asf 
. €<HDo se verifica el fenóitte&o moral que. procuramos esplicar. 
EU paebk) no conoce la mecftnica, pero va en fèrTO-carril: 

Dada la razon metafisica del fenòmeno, losbechos y reflexio» 
nes siguientea cornfirmar&n lo que decimos. 

n. 

Volvamos ahora al encuentro de. la Espaila 7 de la Ame- 
rica. 

Ya el conquìatador ba zarpado. El conquistador espatipl^ 
el sùbdito fiel del Bey y de la Tglesia. Sa iuteligencia no tiene 
mas ideas que el credo barbaro y sangrieqto del exterminador 
deloshereges. Su coraz'on anida las .pasiones ardientes del 
aventurero codicirao, que no reconoce valla ni regia. .Sa ima- 
ginacion solo. busca medios de ser rico, ó de propagar la fé por 
la espada. El espaàol de la conquista y el espafiol en general, 
habiendo abdicado sa iuteligencia, abdica basta la facultad de 
ser impresionado por lo belio, per Jo originai, por lo grandio- 
so. Es por esto que el desierto se extiende en Espaiia; porquc 
el espirila del espafiol es de devastacion y odosidad. Es ,por 
esto que predomina el pastoreo aohre tier^as incultas. Es por 
esto quees enemigo de la naturakza, y que ha trasnùtido ese 
instinto & casi todos sus descèndieates en America. El espafiol 
,eà enemigo del irbòL- Casi me atrevo é deoir lu mismo dei Ame- 
ricano descendiente de JequifiaL 

No tìeneun ^an poeta.*— Yedlo lleg^r 4 AmérioaL. JSu im- 
pasibilidad ante tanto maravilla, ante (eaa mduralezli vii^gen y 
variada^ impàaibilidad yax)bfiÌervadA por el mismo Colo»; kinte 
esas razas inocentes y afectuosas que los recibieron comò & ber- 
manos, ^qué prueba todo esc? 



— 3Slff — 

de^ Èspafia, \ù AeraetaeiOD de America, y là tendetiefa é. hi dè« 
TaKlacioifr quB' bxfste'eii Ib^ Àtfaevioanos qae dèsctendeti d^ Ss- 



. 'E^neoésarioBO ol^dar, (permftasenos eeto interrapcion) qm 
In mayorfa ié là poblacion de America es indigena j resuKanté 
d^ Americana yespaflol. Entre log Espafioles que vinìeron bay 
que distinguir, los descendientes de los Godos, de los naoros 
j de los flamencós, predominando el tipo àrabe-andalnz. en 14' 
Bèp^blica Argentina, el flamenco j vizcaino en Chile, el anda^ 
lu^ en el Però, el godo en Méjìco. 

Volviendo al asunto, formulamos en està preposicìon, de ese 
fenitmreno moral qne presenta la conquista: 
La raza espaAola ha perdido el seittimiehto poìético tfE 

tJL KATUEALEZA. 

Yéames modo de probarlo: 

Ha; nna razon metafisica, profonda. Gaando nn sistema de 
dreencìas sobre Bios, la creacion y el hombre, sabordìna todo à 
la nocion de un Dios' arbitrario, que paede hacer y deshaeer, 
contradecirse, pulverizar sns obras en un momento de su ira, 
sin que los leyes establecidas por él miismo, tengan el earàeter 
eterno de nna yerdad que no puede variar porqne es ley de lait^ 
esìstencias, entonces la creacion y sns maravillas^ la creacion y 
sns leyes inmntables, ei hombre mismo con su libertad y nocion 
de lo jnsto y de lo injùsto, todo estobambolea en là intetijeBcia, 
pnes lo habeis despojado del carócter etemo de Isf ley. 

Si el dogma declara à la materia, à la creacion, ai hombre 
mismo corno miseria y nada mas que miseria, con el objeto 
de hacer resaltar mas y ma» la nocion de la Omulpotencià, 
que ha de ser representada por la Iglesia, còrno qnereis 
q^é el hombre ó pueblos edncados en esa creencia, a|)fecien y 
sèpan apreciar la creacion, labelleza, la justicia! — Quién. no Té 
ya en gérmen el òdio al bosque, lacrueldad conlosanimales, el 
desprecìó por las maroTiffas de la creacion? 

Si. Empleza la dera^tacion de la mteligeneia. De alti bajard 
àlas costumbres, él las instituciones, é Ibs bechos* 

Es esto tan cierto, que siempre él catolicismo ha éido eiie- 
migo j^urado de las cienpias natnrales. No puede por su dogttt#« , 
dar cpnsistencia cientfftcà à las ciencias nafuràles. — DesfHies, ém 
ei^terajno, compeq ota^s.cópìa, piagli, acepta, y stendo ilégilW 
pretende preséntarsé Con algttn sistema. Pero el t^MìMr 



iota feeuadoen tedlogfe e^ecalatìYfl,^$ ló^cd y uatvrahnénte 
jestérìl ei» ]«i^ cieiicias. Xa.relijion que no iHXede^nir eie uim 
manera necesaria, à la creacion con Dios^ no pu^de ttwr dógì*- 
^omente ciancia de la crelicioa. El catolicìsibo dìcei que 3)ìos 
qùisoi^j «ifué la luz^ » Nada mas. Todo depende ed esa 
oreencia de la \oliuitad oiQpipoteute j sia lej^es del eterno. 
l Como quereis que se fùnde una ciencia sobre la nocioti de un 
ar$f/ra^2ooiQnìpot(3nte? Toda cienoia se apoya eù la iùmiatabi- 
lidad dela« leyes, deloB sere». 

Yo bieo 9é que el pueblo no m dò cueuta de esto; pero es asf 
comò se verifica el fenóme&o moral que . procuraraos esplicar. 
El pueblo no canoce la luectoica, pero va en férrOcarril. 

Dada la razon metafisica del fenòmeno, losbechos y reflexi6« 
nes siguientes confirmaràn lo que decimos. 



II. 



Yolvftmos ahora al encuentro de. la Espafia y de la Ame- 



rica. 




Ya el conquiatador ba zarpado. El conquistador espaftples 
el sùbdito fiel del Bey y de la Tglesia. Su iuteligencia no tiene 
mas ideas que el credo bàrbaro y sangriento del exterminador 
deloshereges. Su corazbn anida las pasiones ardientes del 
aventurero codicioso, que no reconoce valla ni regia. .Su ima- 
gìnacion solo. busca medios de ser rico, ó de propagar la fé por 
'la espada. El espafiol de la conquista y el espaflol en general, 
faabiendo abdicado su inteligencia, abdica basta la facultad de 
ser impresionado por lo bello, porlo originai, por lo grandio- 
so. Es por esto que el desierto se extiende en Espsula; porquc 
ci cspiri^indol osfiauol es de dcvastacion y ociosidad. Es jor 
esto qF ''jmiiia el pastoreo sobre tier^as incultas. Es por 

iÉpigo de ' uaturaleza, y que ba trasmitido ese 
^dos ' ^eudieutes en America. El espaflol 

leatrevo àdecirlumismodeiAme- 
ol. 

edlolleg(>r4 Amerio». J8tt im- 
la, ante (esa nattiralieza vfrgen y 
anada por el ..mismo Colon; Aoie 
isas que los recibieron comò i her* 



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JJ: 



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— 3S«f — 

d& Èspafia, Id devasUeioD de'Aioérica. y là teridenela d te de- 
TaètaokiW que- éxjste'ea lb§ Àt]iet»iòaiios qne déseteddéd de Ss^ 

.<^£diieoésarioito oMdffr, (permUa^enos eiCa intemipcioii)'qW' 
la maj'orfa della poblaci'on de America es indigena 7 resultante 
d« Americana yespaflol. Entre los E'spafioles gue vinveran bay 
qué distinguir, los descendientes de los Godos, de los moro» 
y de los flamencóS) predbminadido el tipo órabe-andàlur en H 
BepUbtica Argentina, el flamenco y Vizcaino en Ghile, el aada^ 
lu^ en el Per4, el godo en Méjìco. 

Yolviendo al asunto, formulamoe en està preposicion, d^ ese 
finidmeiK) moral qne presenta la conquista: 

La raza espaz^ola ha perdido el seittimieitto poètico ime 
£▲ haturaleza. 
YéamoB modo de probairlo: 

Hay una razon metafisica, profàdda. Goando un sistema de 
ereetMdas sobre Sios, la creacion y el hombre, sabordioa todo A 
la nocion de un Dios' arbitrario, que pnede hacer y deshaeer, 
contradecirse, pulverizar sns obras en un momento de su iva, 
sin qne las teyes estabiecidas por él mììsmo, tengan el eardder 
eterno de una YerdAd que no puede variar porquees ley de Ia«- 
existencias^ entonoes la creacion 7 sus mararillas^ la creacion y 
sns leyes inmntables, el hombre misnto con sa libertod y nocson 
de lo justo y de lo infùsto, todo estobambolea en là intelijeBCÌa, 
pnes lo babeis despojado del caràcter eterno de Iti lej. 

Si el dogma declara A la materia, A la creacion, al hombre 
mismo corno miseria y nada mas que miseria, con el objeto 
de bacer resaltar mas y mas la nocion de la Ommpotèncià, 
que ha de ser representada por la Iglesia, còrno quereis 
qpe el hombre ó pueblos educados en esa creencìa, aprecien y 
sèpan apreciar la creacion, labelleza, la justicia! — (^uién. no ve 
ya en gérmen el òdio al bosque, lacrueMad conlos animales, el 
désprecio por las mardTiftas de la creacion? 

Si.- Empieza la deva^tacion de la inteli^neia. De alti bajarA 
à las costumbres, A las instituciones, A Ibs bechds. 

Es esto tan cierto, que sieminre él catolicismo ha sidò eiie- 
migo j^urado de las cien.cias naturales. No puede por su dogma- 
dar cpnsistencia cientfittca A las cieneias nafurAles. — Despues, en 
es^e rsgno, comp eQ otro8,còpia, plagiu, acepta, y stendo ilògtco, 
pretende presèntiaffié tòù algttn sistema. Veto el eaAolicismo 



«* 887 ~ 

4att leaundoeii tedlagto e^eculatìYfl, 'dft :ló^co ^ * uatvrahnente 
isatérfl ei» W cienciaa. Xa.reUjion que no poede^oii! ^e uba 
manera necesaria, àia creacioncon Dios^ no puédie t^xiierdógi*- 
^amente ciencia de la <^relteìOD,. El.catolicisibo dìcei^uetpios 
fUisOf^j (<)fgé la luz. » S^ada mils. lodo depende eti essa 
oreencia de la \oliiotad omnipoteute y «iu ìeyes del eterno. 
i Como quereis que se funde una ciencia sobre la nocioti de un 
arlHtrmo omnìp^t^nte? Toda ciencia se apoya en la iùrujatabì- 
lidad de la» leyes, de log seres. 

Yo bien aé-que el .pueblo no fie da cueuta de esto; pero es asf 
ciHnose verifica el f gomitino moral que. procuramos esplicar. 
£1 pueblo no cooiioce la luecònica, pero va en férro^canriK 

D^da la razon metafisica dei fenòmeno, los bechos y reflexi<^ 
nes siguientes confirmaràn lo que decimos. 

IL 

Yolvftinos ahora al encuentro de. la Espafla y de la Ame- 
rica. 

Ya el conquistador ba zarpado. El conquistador espaflpies 
el sùbdito fiel del Rey y de la Iglesia. Su iuteligencia no tiene 
mas ideas que el credo bàrbaro y sangrieuto del exterminador 
deloshereges. Su corazbn anida las pasiones ardientes del 
aventurero codicioso, que no reconoce valla ni regia. Su ima- 
ginacion solo, busca medios de ser rko, 6 de propagar la fé por 
la espada. El espaflol de la conquista y el espaflol en general, 
habiendo abdicado su iuteligencia, abdica basta la ifacultad de 
seràmpresionado por lo bello, por lo originai, por lo grandio- 
so. Es por esto que el desierto se ex.tlende en Espafia; porquc 
el espiri tu del espafiol es de devastacion y ociosidad. £s ,por 
esto que predomina el pastoreo sobre tierps incultas. Es por 
esto quees enemigo de la naturaleza, y que ha trasmitido ese 
instinto à casi todos sus descèndientes en America. El espafiol 
;ei enemigo A^ àrbòL- Casi me atrevo é decir lu mismodeL Ame- 
ricano descendiènte de ìespafiaL 

No tìene'Un ^an poeta; — Yedlo l]Bg^T 4 Américai SA im- 
paiibilidad ante taiKta maraviUa^ ante (eila uftturaliezti vitgeu y 
tariada^ iinpàaibilidad ya jobderrad* por el i msmo Colo»; Unte 
esas razas inocentes y afectuosas que los recibieron comò & ber- 
manos, ^qué prueba lodo eso? 



— 35TBP — 

d& Èspafia, la devasUeioD de America, j là tendenela d te de- 
Ta«tacioift que- éxjste'en lb§ Àmet^ioanos qfiié désetendea d^ Ss* 

. ^Ssneo^idarioiio olTidar, (permUa^enosesta interropcion)' que- 
lli ihayopfa d^ 1^ poblacion de Amériea es indigena y resultante 
d«^ Amerieana yespaflol. Entre Ics E'spafioles que viaieran bay 
qué distingnir, los déscendientes de los Godos, de los ttoros 
y de iDB flaotencoS) predominando el tipo érabe-andaluz. en U^ 
Bep6blica Argentina, el flamenco y Vizcaino en Chile, el aada-^ 
Iu2 en el P«r4, el godo en Méjìco. 

Yolviendo al asanto, formulamos en està preposicion, ée ese 
fi»iòmeno moral que presenta la conquista: 

La raza espaAola ha perdido el seittimieitto poetico de 

£A HATUaALEZA. 

YéamoB modo de probarlo: 

Hay una razon metafisica, profonda. Gaando un sistema de 
dreencìa^ sobre Sios, la creacion y el honabre, subordina todo à 
la nocion de un Dios' arbitrario^ que puede haicer y deshacer, 
contradecirse, pulverizar sns obras en un momento de su ira, 
sin que las leyes estaMecidas por él mismo, tengan el earàcter 
eterno de una verdad que tio puede variar porquees ley de lat^ 
exìstencias, ebtonoes la creacion y sus maravillas^ la creacion y 
sns leyes inmutables, el bombre mismo con su libertod y nocion 
de lo justo y de lo injùsto, todo estobambolea en là iotelijencia, 
pnes lo babeis despojado del caràcter etemo de \éi ley. 

Si el dogma declara à la materia, A la creacion, al bombre 
mismo corno miseria y nada mas que miseria, con el objeto 
de hacer fesaltar mas y mas la nocion de la Omnlpotencià, 
que ha de ser representada por la Iglesia, còrno querela 
qjie el bombre ó pueblos educados en esa creencia, aprecien y 
sepan apr eciarla creacion, labelleza, la justicia! — Ouién. no ve 
ya en gérmen el òdio al bosque, lacrueldad conlos animales, el 
dé$preciò por las maroviflas de la creacion? 

Si. Empieza la deva^iaclon de la inteligeneia. De alti bajarA 
à las costumbres, à las instituciones, é Ibs bechds. 

Es esto tan cierto, que siempre él catolicismo Ita sidò ene- 
migo j^urado de las cienpias naturales. No puede por su dogma^ 
dar cpnsistencia cientfAca & las ciencias naturales. — Despues, en 
e^te rsgno, comp ei^ otro8,còpia, pla^u, acepta, y atendo ilógico, 
pretende présèntarfié Con algttn sistema. Feto el tékliitìsmo 



» 887 ~ 

tatti feaundo en tecflogfia e^ecialatìyfi, '^ rló^cd ^ ' mdirahnente 
fìsHérìi ei» 1^ 'Cìeiicia&. Lairelijio» queuo pixede finir ^e uba 
manera necesaria, à la creacioncon Dios^ no puéde teiwrJógi»- 
^amentQ ckDciAjde U ereHeiòn.. ELcatolicisAio éicef'qiietpios 
fUisor^j «jfojé la luz^ » Nada mas. Todo depende etì esa 
oreencia de la \oliiatad c^mnìpoteute :j sia leyes del eterno. 
i Como quereis que se funde una ciencia sobre la nocioti de un 
arUtnmo omuì^t^nteì Toda cienoia se apoya ei) h iumi»tabi- 
lidaddelasleyes, delosseres. 

ITo bien ^é^que el {)uehlo no gè dà cueuta de esto; péro es as( 
. e<Hno se verifica el fenóoiekìo maral <|ue.procurafnos esplicar. 
El pueblo no conoce la nwcànica, :pero va en férjró-canril. 

Dada la razon metafisica del fenòmeno, losbechos y refl^d^ 
nes siguientes confirmaràn lo que decimos. 

IL 

Volvainos ahora al encuentro de. la Espafia y de la Ainé- 
rica. 

Ya el conquiatador b.a zarpado. El conquistador espafioles 
el sùbdito fiel del Rey y de la Iglesia. Sa iuteligencia no tiene 
mas ideas que el «redo bàrbaro y sangriento del exterminador 
deloshereges. Su corazbn anida las.pasiones ardientes del 
aventurero codicioso, que no reconoce valla ni regia. Su imn- 
ginacion solo. busca medios de ser rico, 6 de propagar la £é por 
;la espada. El espallol de la conquista y el espafiol en general, 
faabiendo abdicado su inteligencia, abdica basta la faculfad de 
ser impresionado por lo bello, por^o originai, por Io graìidio- 
so. Es por esto que el desierto se extiende en Espiala; porque 
el espfritu del espafiol es de davaistacion y ooiosidad. £s ,por 
esto que predomina el pastoteo aohre tierfas incultas. Es por 
esto quees enemigo de la naiuraleza, y que ha trasmitido ese 
instinto à casi todos sus descèudientes en America. El espafiol 
. eé enemigo <del àrbòL* Casi me atrevo é decir lu mismo del Ame- 
ricano descendiente de ìespafiaL 

No tienéun ^an pDeta.'--yedIo Uag^r 4 Amérioai SA im- 
pasibilidad ante tanla maravillaY.aBte (eila vatUralezU vitgeu y 
variadà, impàaibilidad ya jobderrad* por èl lousmo Colo»; bnte 
esas razas inocentes y afectuosas que los recibieron comò i ber- 
manos^ ^qué prueba todo eso? 



~ 358 — 

Y esa craeldad, j traicion y matanza desde los primeros dias 
en la prìmera colonia, tan pronto corno Colon regresó à Eapafia, 
qné prneba todo eso? 

^Ese silencio de sus cronistas, legistas, informadores, bisto* 
riadores, versìficadores, de sus cartaa privadas, de sns do- 
cumentos piiblicoSf ese silencio sobre està marayilla, iqaé 
prneba? 

Prneba todo eso qne esnna raza disecada, una raza avezada 
al instramentalismo de la opresion; con su corazon seco, sin 
amor, infecnndo, muerto para lo grande, vivo tan solo para la 
explotacion y elodio. Perdida suimaginacion en las regiones 
del infierno, sin haber igualado al Dante, ya no bay receptivi- 
dad parala belleza de la creacion que es amor y moTimiento. 
En cuantoàraciocinio, es pueblo verdaderamente muerto. 

Colon ensu cuarto viage, y costeando las tierras de lo que 
boy se llama Venezuela y entonces Paria y Cumanà^ se imaginó 
« haher encontrado el paraiso que él Todo Poderoso ha elejido para 
«( la residencia del hombre. » Pero el espaflol no siente. El 
historiador Robertson pintando las causas que podian entusias- 
mar al bombre, en todo Io que Teia en America, lanza està frase 
ùnicamente. « The Europeans were hardly less amazed ai the 
« scene now before ihem, » (Los Europeosse sorprendieronmuj 
poco del espectàculo que presenciarón.) (1) 

El Sr. Edgardo Quinet^ dice con la profonda elocuencia que 
acompafia a su genio para la filosofia de la Ustoria: 

» En vez de esa grande alma de Cristóval Colon, que parecia 
)) salir de las entrafias del uniTerso, sabeis qué espiritu UeTó el 
» catolicismo. Fernan Cortes juzga ensusrelaciones a los sa- 
» cerdotes espafioles muy abajo de los sacerdotes mejicanos. 
» Que esto sea una exageracion de vencedor, quiero creerlo; 
» pero en fin, lo que^haj de incontestable, es que una creacion 
» entera surge del Oceano; y està maravilla de las marayillas no 
» dicenada, no inspira nada a la iglesia. El papa Borgia se 
n contenta en sefialar con su dedo el meridiano que separa las 
» factorias de los espafioles de las de los Portugueses: bé ahi 
é todo. Por lo demés, ni un cantico celebra e|ta ùltima jor- 
» nada delcreador. Los abismos se entreabren; reaparecen los 
n dias del jénesis; naidie se apercibe de ellos. El ruido de la 

(1) Robertson.— History of America. LoudoQ 18354 



— 35» — 

> politica de los pequefioi} prlncipes de Italia cubre el marma- 

» Ho del oaiver^o naciente 

» , , , ^ •..,.•.,•..... 

» Nadie mostrando un sigao de porvenir ea està ocapacion de 
» aaa tierra naeva, emplearon, en exprimir ese saelo para sa- 
» carie el oro, el entasiasmo, que debia haber producido el 
» descubrìmiento. Ea lo qae debia ser una comanion entro 
ji Europa y America, los EspaAoles no yen ja sino una ocasion 
» de despojar en una noche é, todo un universo. Parecia que 
» ese continente fuese à desaparecer en su an tigno abismo, tan 
» apurados estaban por arrancarle su mas pura substancia. De 
» grado ó de fuerza, los sacerdotes tomaban el alma, los ^dda* 
» dos tomaban el oro; lejos de celebrar està creacionnue va, no 
ji se ocupaban sino en agotar la fuente. 

» Si bay aigo de evidente para mi, esque la Espaiia del^edad 
» media ha faltado, en el tiempo del descubrimiento de la Amé- 
i » rica, À la mas grande mision de Ips tiempos modemos. Ha 

I » maldecido la tierra inocente que no babia conocido otra man- 

^ )> cha que el rocio del Edem; ha herido basta la muerta ò, las 

» razas que saìian del abismo pidiendo el bautismo del porvenir. 
» Cuando todo invocaba, por la boca de los indlgenas, en el 
» fondo de las sei vas, al grande Espiritu^ no ha traido con ella 
» sino al maspequeàode los Espfritus del pasado. Aunana- 
^ » turaleza une va vinculd una alma envejecida: todo se ha este- 

X rilizado. Debe pues la Espafla haber cometido sobre oste 
» mundo nuevo algun gran atentado por haber sido tan duramen' 
» tecastigada por su propia conquista. Està confesion consti- 
» tu j e la principal belleza poètica de la Araucana de ErciUa- 
» Ann boy las piedras de Chilo sangran (1) y claman contra los 
» Godos. Sipreguntais en Espaùa desde cuando ese Uano està 
)i inculto, despoblado ese valle, casi siempre la primera causa 
» refluye à la conquista de la America. El oro arrancado por 
D la violencia ha arruinado à los saqueadores; sale del nuevo 
» mundo engaOado una voz de condenacion contra sus conquis- 
» tadores. Compensacion sorprendente!» (2) 

! (1) El resentimìento de la America oontra las rapiiìas de la Espana y del 

I catolicismo de los inqaisidores estalla de una manera casi ofìcial en una Memo- 

1 ria eminente dìrijida à la Universidad de Ghile,— véase, /nves%aciofifs sobri 

l(k infiuencia $ocial de la conquista y del sistema eoUmial de los EspahoUs 
«n Chile, por J. Y.Lastarria, p. il, 22, 413. 134. (Nola de Quinet,) 

(2) E. Qatnet. Et Cristianismo y la Revolucion francesa, oncena lec 
cioQ, 1845. 



BàMìcAitC^^tì^iii Ateérica débèkspàjloas masfbrilfàSitó^ 
^e «obre su territorio, -su- aspecta, su getìgVafta y riqtteia se 
han escFko/ en-sujuìeio sobre la poesia espafiola* deaqael' treiù 
po\ %emtpì^ttè^'del àilencio de loé hbmWfe^^Wfe W Viàtaraleia 
queià cada paso ies presentala ias mas sotprctatterites maravfflas. 
Pero fio esplica là causa de estaesterilida'd; y en su juicio sobi'e 
Eì^cilla (I) se le fe&capa elladd ppofQtirfamenie mótàl que don- 
tiene esft poema, 'que Quihtet^supo apreciar, y qufetsia causa de 
que sea el libi*ofavori«o délos Cihrletws. Però' ùi'Ercììla misma 
quees «il héi<oe,y de inteligencia aotable, ve tampoco la nata- 
raleza. Digo lo mismo de loda la poesia «spaùola qoe cohozcò. 

Haypues en estè bécbo permanente y Constant^ de una ra2:a 
que cii€ii1fa tersifioadores por miliares^ algo mas que xtn faecho: 
una ley se desprende, — y esa ley, esque la educacion y tida de 
laEs{iafta hamuertoel sentimieuto de la naturaleza èn su rAza. 
Con està ley, podeis esplicar sa literatura, y aun en gran parte 
la liter atura de la Ajnéricà . 

Laraza educadaen esa religìon, fortalecida en sascreencias 
por la- guerra de 800 aflos por la misma causa, ha producida 
adeittas de la esterilidad poètica, la esterilidad de la ocìosidad. 
Toda la educacion, todo trabajo convergia ala guerra. Eltra- 
bajofué naturalmente despreciado por un pueblo que se insti- 
tuye en caballero de la inmaculada concepcion, y en soldado de 
la U. El trabajó ftié despreciado. ^Cómo enriquecerse?— Ha* 
olendo trabajar à los otros: he' aqul el orige^ de la servidumbre 
de los indlgenas y de la introduccion de la esdaVatura. 

El desprecio al trabajo, la idea de nobleia unida à la idea 
de ociosidad, ^qué resultados debian producir?— Los palpa la Es- 
paiia consu pobreza, los palpala America conia conquista: los 
palpamos basta boy dia, en nuestro atraso, del cual vamos sa- 
liendo a medida que nos dìssèspafìolizamos. 

Un pueblo acostumbrado & obedecer en todo, pierde la ìni- 
ciativa individuai queesla salvacion, la Vida y el vigor de los 
Cstados. Se acostumbra a ver yenìr toda idea, toda iniciativa 
de la autoridad, — y estaes otru delascausas de nuestros ma* 
les, que cada dia combatimos. Y si sòbre todo esto afgregais 

fi) But ili the whoieepiC'poem oì the Araueana^ hy Don- Alonso de Efd- 
Ila, tbe ^pect of volcanoes eorered vritb eternai anow, of torrid «sylvan va- 
» lleys, and of arni at the seà extend^ag fai* iinto tlm land hàs nùt been ptb^ 
9 liiiidrit^e o/any d€scrt|H(ton«'wtìi«hytnay berefardedasg^aphieal. * 

e Humboldt. Co$moB, i 



I 

f • 



Kl i^èéftpida reglarnentacìÒD ' de k aiiM[adoeiiti:aliza]it6,!^q)ieItnas 
^er€iislptf#à'6iiplicar à^hBri lòs /txrfaseieiilos «fìofi de atìiaso^éé 
• là 'Àmìèrica? ;' {;••'' -••! • . -.vr'. 

' • "Abdiciida la ra^oa, paralizado elfièiIsinDiefates rmuérto el sèUi- 
mìeAto d;e la nataraleza, el 'tnabajo' despreoiado^ la ceoflraliza- 
oìoéentodo su podek*v la miierle' de la dniciativa perscnìGd ve- 
posando sobre el crfixten de la etplotaeioti del cootinente, he 
ahi el cotBquistador j la copqaiata. Tal causa^ . tal efect»: Es- 
.clavìtud del ciadadano, e3teriUdad fisica 7 esterilidad intel^c- 
taal. ^NoexpUea esto bastala evideueia, porqué ootenemo^ 
ciencias, ni industria, ni poesia en el Mundo del paraiso de 
Colon?— No ciencias, porque el pensamiento ha sido mal diriji- 
do y sowetrdo. No indu^tria^ por el desprecio altrabajoy la 
inseguridad. No poesia^ porque la razaha'perdìdosu union pon 
la naturaleza. 



La GOI^QUISTA. — H£CH06 priscipaaes. 

Las crónicas y las bistorias esttoUenas con todos los borro- 
res, con todos los atentados, con todos los crfmenes cometi- 
dos por los espaaoles en la conquista de America. No presen- 
ta la historia de la humanidad, aun aaliendo de la barbàrie, un 
sistema de barbilrie mas sosteuido que el de la conquista de Amé- 
.rica,y, esto solo dista cuatrocientos aàosde nosotros. Los rp- 
roanos conquistaron, pero qué diferencia! El pais conquistadp 
convertido en provincia romana, era respetado en sus creen- 
cias, aceptada su poblacion poblados los lugares incultos ó de- 
siertos: no exterrainaban. Los Griegos ei?an civilizadores y 
fuerou los menos conquistadores. Honor eterno à esà raza,.la 
ma^ grande lumbreza de la humanidad, del pueblo revelador 
por exelencia, el pueblo de la filosofia yàe la democracia. 

Pero la Espafia! — Ni los Gimbrios, nilos *Hunos han sidq mas 
iàÀaros que los extermìnadores Àe ìós morisòos, de los here- 
ges'y cónquistadoi^esde ta Ato'éri'ca. iC&mo expliòar esefentt- 
meno?— Creemos ht^)erlo hecbo. M dogma de 1^ intolerandà. 
El èàtòliqisrtiò encàrnado en el ésf àtfortódó Ib etplica. • 

irloladon de la palabra, eqgalìo, tiblaciòn de tVatàdos, per* 
jariò, mtttàtizà de tnlllafes à ki'aiefòa. 



^ se? — 

Hispaniola, boy Santo Domingo, tenia un miUon de hid>itaa- 
tea. En diez y seis alios solo habia aetenta mil habiiantei. Ss 
decir que los espalioles mataron novecientos cuarenta MI indi* 
Tiduos en 16 afios, lo cnal hace una matanza por aflo.de 58,750 
personas. Y esto en una ìsla, en la misma isla en qne boy A 
nnestra vista està renoyando los mismos horrorea. Es el mismo 
pueblo, a Adversus hosten oeterna auctoritas' esto.» 

Se descubren riquezas j les dicen que bay oro en las monta- 
ilasde Pnerto-Rico, etra de las grandesislas descubiertas por 
Colon. Se expediciona. Ser?idumbre de los habitantes, y cual 
seria el tratamiento, que la raza ^fué pronto exterminada.» 

Sescubren perlas en la isla de Gubagaa. Se obliga à los in- 
dios de las Tslas Lucayas à hacer el oficio peligroso de buzos, 
y esto contribuye à la extincion de la raza. 

Haj un becbo que puede servir de simbolo, para manifestar la 
reprobacion que siempre debe exitar la conquista en todo cera* 
zon honrado. Es muyconocido, pero no està de mas expo- 
nerlo de nuevo. Es el suplicio del cacique Hatuey, hombre 
heróicoque combatió y tornado prfsionero f uè condenado & las 
Uamas. A ningun espaiìol se le ocurro preguntar con que dc- 
recho se bacia todo esto« Llevado al suplicio, un traile fran- 
ciscano le promete el cielo si se hace cristiano. — «Hatuey le pre- 
gnnta, bay allf espafloles? - Si, pero solo los dignos y buenos. 
— «Los mejores de ellos no son ni dignos, ni buenos: No quìero 
» ir d un lugar en donde pueda encontrar alguno de esa execra- 
» ble raza » Este cacique era de la heróica raza de los Haitia- 
nos, perofué suplìciado en Cuba adonde se habia refugiado 
para continuar la guerra. 

En, fin la conquista comò incendio alimentado por los ele- 
mentos virgenes de un mundo desborda sobre Méjico, para de 
alli continuar triunfando sobre la America del Sur basta que 
llegó à estrellarse, atónita de verse retroceder ante el erapu- 
je del corazon de Araucò. 

Méjico valia mas y era mas civilizado que la Espaiia. Se per- 
dio por la inferioridad de lasarmasy traicion explotadade unos 
puebios coDtraotros. Se perdio por las mismas razonesque 
boy sepierde*la traicion y la inferioridad militar. Pero Ju*- 
rezque es de la misma raza que Moteuczoma, no tendrà la mis- 
ma suerte. Quien sabe si,, su pujanté brazo, no arroga un dia la 



— 363 — 

cabesa de Haximiliano A la Europa, al travez del Atlàntico asom- 
brado. 

Sobre la oiTilizacion deMéjico^ leed à Prescott, 7 os coaTence- 
rais de la superioridad de su ciTìlizacìon. 

Pero Uega la conquista: sus monumentos magnlficos, testimo- 
nios silencìosos.del orfgen del culto, delaperegrinaciondelas 
razas, de la cronologia de su historia, son arrasados; sus bi- 
bliotecas ìncendladas. Ciudades admirables, po^ su comodidad, 
belleza, policia, ricas, florecientes, tan bien admioistradas que 
en Europa no babia nada comparable, son arrasadas. Sobre 
las ruinas se arrojan algunos millones de cadàveres, 7 lacivi- 
lizacion mejicana es arrancada de la superficie de la tierra. 
Para iluminar este espectàculo 7 corno ejemplo de la luz que 
I traia Espafla al Nuevo-Mundo, se introduce la Tnquisicion, re- 

I cien autorizada por Fernando elcatólico. Ai terror de la fuerza 

! bruta se agregó el terror del furor religioso por quemar vivos 

I Àlos hombres. Este ha^ido el estreno de la ilustracion espa- 

fiola para ilustrar à los habitantes esclarizados. El crimen 
r quedaautorizado; la crueldad permanente se insti tu7e en cos- 

tumbres, códigos 7 lejes. Se anonada el alma delosdueilos 
de la tierra 7 sobre el derecho asesinado 7 la caridad vili- 
pendìada^ la Espafia se sienta àgozar de su conquista a nombre 
I de la fé. 

Y tu dulce tierra de los Incas, i cuAI fué tu crimen ? 
Yastfsimo imperio poblado, rico, organizado 7 en camino de 
progreso, desaparece con set's millones de sus hijos. Basta ho7 
se Uora en el Perù, cuando se recuerda la conquista. Todo esto 
para enriquecer a Espafia. 

Preguntad despues por las causas de la despoblacion de Ame- 
rica. 

En el Bio de la Piata, en el territorio ho7 de Buenos Aires ha 
sido exterminada la raza de sus habitantes primitiTOS. i En 
dónde estan los yalientes Querandis?— Preguntadlo al desierto 
7 A la Uanura de Matanzes. 

Los que habitaban los territorios de Paragua7 7 de Gorrientes, 
se salvaron. 
Los Guaranis, quizàs la raza que cubria todo la zona orientai (1} 

(i) MagaUanes solo, encontró en RiA Janeiro, eatdoces tiako frio. t ùidio$ 
€ Tupintìmbasy tribù pacifici^ de laraaa Guarmi que pohUAa agueUae cottae.È 
Barroe^Arana, Vida de M agallante. C/itle, i864. 



i<* 



àe Atriérica désie el Piata hasta el Oriftofcb, no tuvlèrón teina» 
que explotar en aquel tiempo, y el ensayo pacifico de tós je- 
suitas "surtió un efecto tértible^ ptìes era cottìo tin à^émtt de 
castracion de la humanidad. SalVai*oti la razà, pero dejaron nxA 
colmeiìa gigantesca de siervds, im seminario d<fe' femnda filpo- 
crecfa, un espirita de comuniàmo, iina educacioft servii ifue kft 
irradiado é irradia àun sobré è^as regione^ en iotìde Tnel- 
Ten à preséntàrse boy dia. Los jesuitaé aTanzan en Buenos 
Aires. 

Triunfa la conquista en el vasto continetìte, desdei California 
basta Valdivia, desde Venezaete hasta el «io Negro. Sòie, en 
medio de la devastacion y de la muerte que lo ènvtìélte, el Aràu- 
co indòmito sostiene trescieatos aflos la guerra, y salvò su in- 
dependencia. Tu, Aucade Ghile, eresìnonumeifto'Vivó àél%e- 
roismo Americano. Nada pudo dómarte. Ni las raantamiza's, ni 
los prisioneros dquieneslos espafioles cortaban loà pufios para 
e^carmiento. Los mutilados volvian al combate,' animando é 
los suyo&con los froncos de sus brazos mulilados. (!) 

La feonquista réynà, administra, legisla, juzga, ènsefto, ^x- 
plota. La Èspatìa es duefta absoluta de im mundo. 

iQaé hacede ese mundo?— ^És para devorarlo ó hacertó de- 
saparecer en su sangte que Dios lo ha creado ?— iNo hay al- 
guna responsabilidad para un pueblo que roba, mata, tortura, 
humilla y despoja de su patria, à todas las razas qté la mano 
de Dios sembrara en las regiones antes lelices d<e America la 
beila? — iBastard un sofisma, una doctrina, el pretesto de la fójó 
una mentirà, para justificarse ? 

Eso era lo que se Uama civilizacion espafiola — 'No.se crett que 
hemoB recargardo el cuadro. Si fuésemos à citiar à Las-CJasas, 
ùErcilla, A Ulloa, à los cronistas, al bistoriador Garcilaso, al 
mismo Colon, y pu^dé decirse ù casltodos los que hanescrito 
sobre la eonquièta, «e vena tau espantosa acunmlaeion <ie crf- 
menesy una barbarie tan sostenida y sisténiadii comòno tienen 
ejemplolas historias. Para corroborar lo que^dìgo, Y^yìàler- 
mìtiar este capftulo, con las palabras de un historiadidr Ameri- 
cano, y las del primer poeta de la Espaila. 
«feajo el mando de Cortez, de los Pizarros y vartosolròs aten- 
ei) Etdlla toètìfo ocidar. .Molina Bistoria de ChOe, Góogora jHarmolejo, 
cronista de agael tiempa» citado por AL L. Amiin$tegiii en tu Hiiioria de la 
conquista de Chik. 



— 36fr — 

» tareros de la mas execrable memoria sabjagaron partes del 
» Norte 7 del Sud de America. Mataron atrozmente macbos mi- 
D lIoDes de sencillos natarales de estos paìses, 7 exhibieron tal 
D escena de 'horror j crueldad, comò jamàs sia duda se cometió 
» en el viejo continente; mostrando ellos mismos, en todas 
» ocasiones ser una raza de mónstruos en figura humana, prì- 
» vados de humanidad, misericordia, verdad 7 honor. Fué 
m deipaslado Tejatorio que la tierra soportase su iniquidad, 6 
» que ÌOB ciielos la mìràsen sin enfado. La mano de la Provi ^ 
» dancia I05 ha perseguido con varìas maldtciones, 7 ha casti- 
» gado la misma Espafla con la consupcion, é irreparable deca- 
ìi dencia, por haber conseutido 7 perpetrado tan horriblea y 
n enovmes citieldades.»(l) 

. Escuchad al gran Quintana, el insigne poeta 7 patriota es* 
paftol. 
El poeta se dirige Ala America : 

« jeme : si hubo vez en que mis ojos, 
Los fastos de tu historia recorriendo 
No se hinchasen de làgrimas; si pudo 
Mi corazon sin compasion, sin ira 
Tus làstimas oir, \ ah ! que negado 
Eternamente àia viriud me vea^ 
Y bàrbaro y malvado 
Cual ìos que asi te destrozaron sea. 

Con sangre estan escritos 
En el eterno libro de la vida 
Esos dolientes gritos 
Qae tu labio afligìdo al cielo envia 
Claman alti contra la pàtria mia^ 
Y vedan estampar gloria 7 ventura 
£q el campo fatai donde ha7 délitos.» 

— ^Yo 807 parcial, 70 me sienteherido por la conquista, pero 
qué decir de la indignacion de Quintana, el homibre et Yirtud, 
el poeta coronadQ, el mejor de los ciudadanos espaffoles. 

He ahi la ciTilizacion espafiola. Hemos tisto comò sé intro^ 
dtijo ; — véamos ahora comò se organiza 7 perpetua. 

(1) Samuel Whelpley : A Compend of History. Nueva York, 1856. 



-- 366 



xm. 



LA 0RGANIZACI0I9 DL LA COIIQUISTA. 

Monarquia absoluta era la Espafia. Naturai era qtie Su poder 
al extenderse. aplicase el brutal absolutismo que la constitnia. 
En Espnfla no habia ninguna ìnstitucion, ninguna costumbre, nin- 
guna creencia, y lo qua es mas ninguna esperanza de lo que 
se Uama derecho, garantiós, soberania, libertad. Bajo Felipé II 
entra està nacion cuerpo, 7 alma en el sepalcro tenebroso de 
todas las abdicaciones. Mucho hablan de sus faeros 7 cabildos. 
Los fueros eran concesiones de los re7es à las ciudades qué re- 
conquistaban para atraer alli la poblacion 7 avanzar con prÌTÌ- 
legios la frontera sobre los musulmanes, comò boy hacemosaquf, 
cuando queremos alentar la poblacion en el camino del desierto, 
al frente del peligro. . Sus cabildos ó instituciones munìcipales 
fucron superfet£(CÌones contrarias à la indole 7 tendencias del 
pueblo espaiìol. ^C6mo explicar està contradiccion : institu- 
ciones libres que se inutilizan y abdican ? El sabio Buckle dice 
que era porque (cen lugar de nacer tales instituciones en Espafia 
(c de las necesidades del pueblo, fueron hijas de un acto politico 
tt desusre7es, siendo mas regaladas que solicitadas » (1) 7 d 
« mas agrega: aunque tales instituciones tengan el poder de 
« conservar la libertad, no tienen el de crearla. Espaila tuvo 
« la forma 7 no el espiritu de la libertad, 7 de aqnf que la per- 
(c diera fócilmente, apesar de lo mucho que prometia. En In- 
« glaterra, por el contrario, el espiritu procedió àia forma, sien- 
(c doporconsecuenciaduradera.» 

Solo agregaremos una palabra à tan sàbia expIicacion,7 es que 
ese espiritu de libertad que fallaba, habia sido arrebatado por el 
catolicismo, arrebatando al hoihbre el principio de toda libertad 
del pensamiento. 

No ohidemos los americanos la leccion. Poco vale tener 
instituciones libresj magnificas denomìnaciones comò democra- 
cia, sufragio universal etc. si no las vivifica el espiritu de. Jiber-. 
tad, la réligion de la soberanla individuai del hombre. Es por 

(1) Buckle. La ciTilizadon en Espana, pàg. i04. 



n 



eioy parai ésa religion, para fondar» desarrollar ese espiritu qne 
nosotros escribimos. Porqae sin eae espirito por base, \6% 
tiranoa* laa sectas^ las iglesias, las castaa nos pueden esclavizar 
democràticamente con el sofrajio unìyersal prostituido: ved la 
Francia. 

Volviendo à naestro asuoto, esas instituciones municipales, 
faeron destmidas por la corona, y aqu( bay que citar dos hechos 
terribles- 

El primero, « es que lo$ diputados de las c*udades que debian 
» haòer sido los ma$ celosos defensores de sus derechos^ conspirar on 
» abiertamente contra el tercer esiado^ y procuraron anonadar los 
» restos de la antigua representacion nacional. » (1) 

Qtté mas praeba I El pueblo aqui se precipita al despotis- 

roo corno a la forma esencial de su ser. La monarqufa recoge 

la abdicacion y de este modo es el abgolatismo mas popolar que 

se conoce. El despotismo està pues en la esencia de la Espafia, 

^ tal cual la ha formado la religion de sos hijos. 

I El otro hecho esla parte que tomo la monarqufa para acabar 6 

ì prostituir las formas monicipales. « Al fin la aotoridad real lo- 

» grò alcanzar on gran predominio en el gobierno municìpal 

» de los pueblos, porqoe los corregidores y alcaldes mayores 

» Uegaron a eclipsar la infloencia de loa adelantados y alcaldes 

[ » elegidos por los poeblos. » (2) 

L Mo habia poes niogona hbertad en la nacioa qoe conquistaba. 

' De aqui se deduce, que la organizacion de la conquista do debe 

ser sino la gerarquia de poderes explotadores que tiene su ori- 

gio en el rey. En efecto, las autoridades emanaban de él. El 

territorio conqoistado foé dividido en yireynatos y capitanlas 

generales: Estos eo proyinciag gobemadas por intendentes 6 

gobernadores. Yirey, capitan general^ gebemador eran nom- 

I brados por el rey. Era ona escala de serTilismo al servicio de 

la opresion. Escoltaban a ese poder, ^1 ejército, la escoadra, 

las mjilicias, los frailes, el terror de las matanzas, de los patlbo- 

los frecoentes, coronando todò la santa inquisicion y el terror 

del infierno, pues la desobediencia al rey ó a su representante 

i era un pecado. 

I Los cabildoFj eran compuestos de regidorés que c(mipraban 

(1) Sempere. Historia de, J^s cortes de Espa^a, citadó por ^i^ckle. 
(t) Anteqaera. Hi^toria de la tegislàcion espaìiola, Madrid' 1849! p.'Ì87. 
tìta de fiàdde. . • : . • . - -: 



— .«» — 

SUB empleos. EUad elogiiaili ft Iqs: tkaldeft y étros joetes rtp» 
sdlDuiistraban jiolkii^ cìyìI y «pimiofili Como se ha meUdo iaon 
ta balta eoo: los UleSiCabìldias,' oigoniod à duo qnm cùDoabìa 
intteria; 

((El poder municipal espafiolhabiasufrido elprimero losrcdo-j 
» bladbs j 9ordos ataques del trono^y ea lo època à qùe me refie- 
» ro habià aido despojadb de au ìndependeiicia y de bus alii-r 
» buciones: no exìstiaentónces sino corno un simulacro. ridicalo* 
» Antes estaba reconcentrada en él la soberania nacionsl, era 
» el òrgano legitimo de la expreaion de los intereses sociale^ 
» de cada comunidad, y {d mismo tiempo e] mejor custodio de 
» estos intereses; pero la fusion de las diversa» moaarqaf as y 
» sefiorias, en que estabft dividida la Penittsula y el pian de 
» centralìzacion desarroilado por Fernaado el Católico y cqq- 
» sumado por Carlos Yv completaron al fin la rujnà de aquel 
» poder precioso, de manera que al tiempo de la conquista de 
» Cbile no quedab^n siquìera yestigios de él ea los cabildos 
» qqe antes eran sus depositarios. La legislacioa de Indias 
» posteriormente redujo estas corporaciones ù. una completa 
» nulidad é ihvirtió el ^rden de sua funciones sometìLéodolas 
» del todo al sistema absoluto y arbitrario de gobierno adopta^ 
» do por la ttietrópoU y 3us representantes en America. De 
» consiguiente^ los cabildos de las poblaciones chilenas no teaiaa 
» otra eslera de tccion que la jurisdìccion cometida à los alcal- 
i> des y los cuidados de policia enoomendados & los regidores en 
» evi lo& casos marcados por la ley ó poi* el capricho del fan'- 
» cionarioque gobernaba là colomia, A nombre ypprrepresen- 
» taeiòn del monarca. No et» por tanto està institucioa ea 
i> maaeìra niagana v^ebtajosd al pueblo, antes bien estaba eoosa* 
» grada al sef YÙeio del trono, del ciial depeadia su existencia, 
MI er^ propiameate un instrumiento, aaaqaemuy secundario, de 
» de la Yoliintad del rey y de sus intereses. Podemos, paes; 
D estable^er corno foeira de dada ^e la monarquia déspótica 
» entoda sudéformidìsid'y coni todos sns ricios foé la forma 
» poUtica bai ola ^'^^ aaeió y se desari^olló nuestra soeiédad, 
» porque està fué su constitucion, su modo de ser, durante toda 
:» la ^^ca éel celoniajj^. 

« Està forma politica desenrolvió su influencia corruptora en 
» auestra spciedad eoa t^ata mas eaergia, cuaato que à ella 
» sola estaba reservadò crear, iaspirar y dirijir aaestraa cosh 



— 3G9 — 

)> lumbrcS) y cuanto quc se hallaba apoyada en el poder reli- 
yt gioso, formando con él una funesta confederacion, de la cual 
» resultaba el omnipotente despotisnio teocràtico que lo sojaz- 
» gaba todo.» (1) 

La justicia era admiuistrada por tribnnales llamados reàles 
audiencias. Los virejres y capitanes generales administraban 
jasticia, 7 se podia apelar ù, las audiencias, 7 de las audiencias 
al consejo de Indias en Madrid. En todo esto, ni sombra de 
pueblo, ni ann log americanos eran oidores. — Qué justicia podia 
esperarse de esa organizacion ? — Agregad A la legislacion, amal- 
gama de le7es contradictorias, la multitud de còdigos, pues ha- 
bia Leyes de partida^ Recopilacion castellana^ Àutos acordadoSy 
Código de Indias^ Ordenanza militar^ las ordenanzas de Bilbao^ 
las reales cédulas^ las ordenanzas del minislerio. (2) Agregad el 
monstruoso código criminal, impregnado por la barbàrie de la 
I edad-media, prescribiendo el toridento, la mutìlacion de miem- 

1^ bros^ la pena de muerte aun por delitos leves. Agregad la 

chicana, la rutina, las estùpìdas formalidades dispendiosas que 
f aun ho7 dia nos aquejan, para prolongar los pleitos, « los tras" 

lados^ rebeldias, términos probatorios^ consultas con letradoSy » 7 
la ombrella de escribanos, de procuradores 7 abogados. La 
justicia arruinaba 7 aun arruina. El pobre no puede luchar en 
I ese terreno. Desigualdad monstruosa, que aun exìsie y que 

i** los legisladores no se cuidan de arreglar. ^Qué era el pobre 

\ ante la ley 7 la justicia? Mada. — ^Cómo habia de obtener jus- 

ticia contra el rico que era el noble? — Imposible. El pobre, el 
plebeyo, el hijo de là raza mikta, 'el indigena, eran hombres de 
otra esfera, de etra creacion, 7 hacerles justicia contra el rico, 
el espafiol ó el noble^ hubiera sido un escàndalo, una injustieia^ 
que pudiera conmover la organizacion de la conquista. Justicia 
I ilegal en sa orfgen, torcida en sus procedimientos, bàrbara en 

sus códigos^ torpe, criminal, prolongada, absurda en su labe- 
rinto de ifórmulas, scòrno podia ser justicia? 

(l) Lastarria. Memoria sobre la influencia social de la conquista y del 
sistema colonial de los espa-noles en Chile. Impresa en los Ànales de la uni- 
versidad de Chile, correspondientes al ano 1844. 
I Està obra es, à juicio mio, el niej[or ensayo de historia filosofica americana 

* que conozro. Quiz&s es lambien el Umbre mas brillante del ilustre Lastarria, 
autor de la declaracion de la G^mara de Diputados de Chile, para no recono- 
cer ningun gobierno dobido à inilucncias curcpcas. Ha perfcccionado la doc- 
trina de Monroc. Reciba nueslro aplauso y ci de la America cntera. 
(ì) Véasc. Restrepo y Lastarria, obras citadas. 

2 



— 370 — 

D. José JoaquÌQ de Mora, refiriéndose à la organizacioD de la 
juisticia en Espaila, exclaraa: 

«Qué cosa tan iBJusta es la jasticia.» 

^Y no explica este antecedente, elpoco respeto con que se mi- 
ra entre nosotroslajusticia? — Ibamosà decir el òdio. 

Y sobre todosestos tribunales, se cernia casi omnipotente^ el 
noiqbre terrible del tribunal de la Inquisicion. No se jconocia 
al dplator. IqconiunicacioQ del acusado. El tormento era de 
ley para arrancar la confeslon. Sin apelacion, sin recurso, sia 
esp^ranza. El fuego terminaba el proceso. El reo era 
quemado vivo^ à nombre de la caridad, parael blende su al- 
ma^ por el dogma de la comunion de los santps^ solidaridad cató- 
lica, que.obligaba al credente àqaemar à su semejante por el 
bien de todos. 

À mas de estas desigualdades, de estas ilegftimas 7 bdrharas 
instituciones y lejes, habia los fueros: Fuero eclesiàstico, de 
real hacienda, . de comerciantes 7 fuero militar que admìnistraba 
basta la justdcia ciril à los militares 

Edugacio]!! de la CONQUISTA. La educaeion hmitada à« la 
teologia, lajurisprudenciay el latin. Ignoranciade las eiencias 
fisica». En filosofia, una miserable escolàstica, que se seryia 
deUilogismo de Aristóteles para procurar dar una aparieocia de 
rsiciocinio al dogma supremo y soberano, que era indiscutiUe. 
Seeducabancharlatanes ergotistas,que bien caro cuestan à la 
America basta boy dia. 

A esa educaeion no Uegaban sino los pocos privilegiados. £n 
cuapt9 al pueblo ninguna educaci^, sino la del eulto, el rito, la 
ceremonia, la forma, la palabra interminate del rezo sin senti- 
do. Laignoranoia de las masas en America, en campos 7 cinda* 
des, ba. sido una de las hereiicias mas traoscendentales de la Es* 
paQa. Pero la educaeion fundamentaldela conquista ha sido la 
ensefianza y laencarnaeiou de la religion de la conquista. Hn^ 
bo.mediosde enseQar àtodosla obediencia. Aprendamos bay 
à enseilar à todos la rebelion sublime del derecho. 

La educaeion de la conquista, era la r^%ion de la conquista; 
la religion de la conquista era el catolicismo. Los dogmas fn»- 
damentales del catolicismo y que lo constituyen en la mas apta y 
favorable de la» religiones para coiìservar perpètuamente una 
conquista, sonla obedienciaci la autoridad enlo que debo creer^ 
en lo que debo amar, en lo que debo hacer. Se impone la 



^ 



~ 371 — 

ereencia sin juicio, ni raciocinio, sin atender al conTencimiento. 
— Et sacerdote debe pensar por todos en materia de religion. 
Es por estoque el catolicismo es el major enemigo del libre pen* 
samiento. Se teme toda espontaaeidad del alma humana, corno 
se teme uii acto de rebelion; y de ahi nace qùe cb necesario so- 
focarlosinstintos, los sentimientos y lasgrandiosaspasionesde 
la hamanidad. Es necesario aislar, separar, no solo k los poe^ 
blos^ sino ó los indifiSuos. Para elio se introduce el espionage^ 
la delacion, el terror en eMiogar. El moTimiento, la asociacion^ 
e] trabajo inteleet«ial son declarados enemigos. Los libros no 
cxisten, se prohiben. La lectura es castigada. No bay prensa. 
No bay enseùanza, sino de la doctrina, de la obediencia y del 
terror. Las inteligencias inmoyilizadas se embratecen Los 
corazones estancados se corrompen. El vìcio campea desde las 
altasclases basta los plebeyos. La ociosidad,laespantosa ocio* 
sidad de la raza espafìola decapitada de su pensamiento, se 
extlende, se bace bàbito, costumbre^ orguUo, ley social. £1 
catolicismo que compreudia el inmenso vado qae deja en las 

f almas, se apresura ó ocupar la vida, con el culto, con las fie$tas 

relìgiosas, con las novenas, los procesiones, la via-sacra^ las 

I oraciones para todas las horas, con el somnoliento' rosario. E^ 

asi corno se apaga el espfrìtu^ es as( corno la l)rutal conquista se 
reclina durante trescientos afios sobre America. 

Y la iglesia desde su trono de terror y de HBsterio dice à 
los pueblos de America : obedeced. Y el Estado desde EspaAa, 
por medio del Virrey basta el alcalde en su barrio y el propie* 
tarlo en su tierra dicen A los bombres: obedeced. Y la madre 
en el bogar; el maestro en la escuela, el fraile en el confesona- 
rio y en el pùlpito, el doctor en su càtedra, el juez en su tribut 
nal y el verdugo sobre la vidima, todos en coro repetìan : obe- 
deced^ obedeced! 

Proscripcion del pensamiento. La America no baWartl. No 
bay derecbo à la palabra. La America seri ciega. No bay de- 
recbo al libre estudio, a la lectura, à la vision de lo que pasa 
en el mnndo. La America sera sorda. No bay derecbo A es* 
cucbar la palabra libre, ni ann las noticias del exterior. No bay 
prensa. No recibirà libros, ni periódicos. No se imprimirà 
ningun libro. Pena al que imprimiese ó circulase algun libro 
sin permise. Nuestros padres se escondiao para leer. No se 
enseiìa sino lo que la iglesia autorizare. 



— 372 — 

No oWideis quo la America recibió osa cdacacion durante 
trescientos afios, para ser civilizada por la Espafla. No olvideis 
qoe habiaejércitos permanentcs. fortificactoiies poderosa» que 
hiciesen efectìva la reclusion de America. 

NooMdeis quehabia clases interesadasj divisiones fomenta- 
das para conservar ese réjimen. Los empleos en manos de los 
espaiioles. Aristocracia^ por el hecho solo de haber nacido en 
Galicia 6 en etc. Los americanos, aun los^iìjos de espafioles, 
coDsideradosinferiores j despreciados. Los hombres y pne- 
blos sin pensamiento, sin palabra, sin voto, sin voluntad. Està 
es la ctvtlùacton que la Espafia introdujo à sangre y fuego en 
America. 

No olvideis, en fin, que se habia identificado en las creencias, 
lareligion y el Estado, el catolicismo y la monarquia: Dios y 
EL Ret. He ahi la fòrmula. El pecado segnn la Iglesia, debia 
ser cfimen segun la ley. No pensar comò la Tglesia, era nn 
crimen qne el Estado debia reprìmir. Y pensar mal del Bey ó 
de la antoridad, ó del régimen, era ademas de rebelion, nn pe- 
cado que la iglesia castigaba. 

Yen medio del aislamiento en que vivìamos, separados del 
movimiento del mundo, sin noticias, ni viajeros^ ni comercio, ni 
papeles, ni libros, ni enseiianza, en medio de ese espantoso 
silencio tenebroso, comprended americanos, el prodigio de la 
intnicion del derecho que vive en todo hombre, pues Ilegó à 
hacerse escuch'ar, llamdndose la lìevolucion de la Independencia ! 
Comprendamos la magnitud de la obra y el merito de nuestros 
padres ! 

Para mitigar la sofocacion espantosa^ que tal órden de oosas 
debia producir, el catolicismo enseila el dogma de la gracia^ 
promete el resarcimiento en otra vida^ y procura inocular en 
ias multitudes el principio de que todo en la tierra et vanidad, 
é impone el dogma de que la fé salva. 

Con el dogma de la grada ^ se dice que muchos sonlos llamados 
y pocos los escogidos. Si tu eres de los llamados por qué te inquie- 
tas ? Y si no eres escogido, aguanta, pues te revelarias contra 
la predestiiiacion divina. 

Con el resarcimiento de la otra vida, y de que todo en la der- 
ra es vanidad hago mirar con desden el derecho, la justicia; y el 
desco de mejorar, base del adelantamiento y del progreso de los 
pueblos, viene & ser desprecìado por los pueblos católicos. 



— 373 — 

Esto tambien esplica su atraso y ociosidad. Todo rs tnnidad ? — 
Tu noble orgullo, tu autonomia, es la mas grande de las vani- 
dades. 

iPorquéte agitas? « En polvo te has de convertir, j^ ìY 
rai derecho, mi ìndivìdualidad, mi pchsamieiito, se convcrtiràn 
tambien en polvo, sanlisimos padres? — A esto no contestais, 
^6 aplicais A la libertad la calificacìon de vanidad? 

Pero el rico,' el noble, el gobernante, ci fraile, el canónigo, 
no miraban ni miran las cosas de osta vìda comò pura vanidad. 
Gonesas móximas se bacia afluir las riquezas à la Iglesia, 7 la 
iglesia las gozaba antes que se convirtiesen en polvo. Y basta 
boy dia bay imbéciles que legan sus bienes A la Iglesia. 

Si el rico, el poderoso, el fraile gobernaban, atrapaban y go- 
zaban, era porque as( estaba predestinado, El pobre buscarà su 
revancha en la otra vida; pague entre tanto, su matrimonio, su 
bautismo, su entierro, sus misas, las bulas, las licencias ctc. 
Clontribuid con vuestras dàdivas al esplender del culto. Està 
està fé. Ella os salvarà, aunque robeis óigateis, ó mintais to- 
dos los dias. 

Y vosotros plebeyos, no os cuideis de nada.— Vivid tranqui- 
losi — Eso de derecho, de remuneradon del trabajo, que os im- 
porta, si Dios que se ocupaen abatir d los soberbios^j en en- 
salzar à los humildes, os ha de ensalzar (en la otra vida se en- 
tiende}! No cuideis pues del dia de manana. La vida cs cor- 
ta. Dejad à vuestros amos tranquilos. Y sobre lodo,j Dios ha 
diche, y la garantimos bajo nuestra palabra : « obcdeced d todo 
poder y à todo amo por duro quesea » (l). Obedeced. La sal- 
vacion eterna es A ese precio. 

Hemos creido exponer claramente el espiritu, el medio, el fin 
la indole y el genio de la conquista. 

Genio deÀméiica! iCómo pudo haccrse la Rcvolucion eu 
medio de ese infierno, y con esa educacion? Comprcndamos 
el prodigio del siglo. 

Despnes de esa educacion que mataba la pcrsonalidad, dcs- 
pues de esa organizacion politica quo era la usurpacion monàr- 
quica del derecho de los pueblos, de esa Icgislacion cmbrolla- 
da que anulaba la justicia é instituia crimcnes permancntes, 
<;omo las encomiendas, la reparticion, la mita, la capitacion, 

(i) EpistoJag di* V'Mo y Pcdro. 



— 374 — 

venia el régimen econòmico, el sistema de contribuciones à co- 
ronar la obra condenando à la America ti la reclosion perpétaa. 

incomunicacion comercial. Prohibicioa de trabajar y prodacir 
en America lo que la Espaiia produjera, para obligaroos A con- 
sumir SUB prodactos ó miserables artefactos. — Puede deeirse 
que no habia en America mas indostria que la de las mioas y 
una atrasadisima agricultura. Sin exportacion posible^ mas que 
la de alguDos ramos privilegiados, sin mas importacion que la 
espaftola, con las tarifas que queria imponer; sin estimiilo A la 
industria j muchas de ellas persegoidas, estancaado las prodnc* 
ciones naturalesde los diversos climas^hó ahi Isitivilizacion eco* 
nómica de la Espafia. Gremios para los oficios y patentes. Con- 
tribucion sobre casi todo lo esplotable. Contribucion para el 
Bey, para la Iglesia, para la santa cruzada, para redimir eautti* 
vos, para el Papa, y contribuciones directas é indirectas, so* 
bype el capital, sobre la renta, sobre el consumo, sobre la ven- 
ta y traspaso de propiedad. Bìenes mostrencos, yinculaeioaes 
de una gran, parte del territorio t tnanot-muértas^ destinados ó 
conventos de monjis y de frailes^ A los canónigos, al culto. 
Hayorazgos, titulos de nobleza vendidos^ — y en medio de to* 
do esto^ las masa^, el pueblo en la feraz America, hambrienlo, 
rotoso y sin hogar. 

Mas he aqui la lista de las» contribuciones. 



LAS CONTRIBUCIONES, 

Nos referimos ù la America en general, porque algutios pai- 
ses en razon de su clima no producìendo los mismos produc- 
tos, no recibian el azote de todas las contribuciones. Algu- 
nas subsisten en algunas de las Bepublicas, que por eso mismo 
necestan desespaùolizarse. 

— El Estakco. Especies estancadas : El tabaco, [el aguar- 
diente caìla, elguarapo, losnaipes, la pólvora. (1) 

— DeRÉCHOS de IMPOnXACION Y EXPOnTACION. 

— La alcabala, derecho de dos por cicnto sobre las com- 
pras y ventas de toda clase de mercaderins, hienes muebles y 
raices, que se pagaba siempre por el vendeJor. 

(1) Reslrepo. Historja de Colombia. 1. pàg. 230, 260. Paris i827. 






* — 375 — 

— Los QuiNTos DE METALES. Impucsto sobre los metales 
qae se extraian. 
— La amokedacion. 

— El FAPEL8ELLADO. 

— CoMPosiGioiv Y VENTA DE TiERRAS. Dcfecho sobve la ven- 
ta detierras baldias. 

I — DeREGHO sobre LAS MIBLES. 

— Dereghos de PULPERIA. 

— Deregho de lanzas. Està era una contribacion sobre los 
lODtos y podia disculparse. Este derecho consìsiia en la ven- 
ta de tftnlos de marqueses, condes etc. Ha habido imbécilés 
qjae sacrificaron sus fortanas por un tftalo. 

— Medias aitatas de empleos. Obligacion de entregar la 
I mitad del sneldo de un aflo de cnalquier empleado. 

— Venta de oficios. Se vendian los empleos de los eabil- 
dos, ó las plazas de regidores perpétaos, los de escribanos» no- 
it tarios, procuradores, receptores, tazadores^ etc. 

— Bentas de salinas. 
\ — Los DiEZMOS ! 

-- Los DEREGHOS PARROQUiALEs. Matrimonio, bautismo, en- 
tierro etc. « Los excesos de los cnras en el cobro de los de» 
I » rechos parroqniales, absorbiéndo^e los bienes de los indios 

j» moribundos, ó reduciendo à esclavitnd à los hijos de estos 
» qae no tienen conqné pagar I6s entierros. » (1) 

— Los REPARTiMiENTOs. DistribucioD de Indios à los.con^ 
quistadores. 

— Las engomiendas. Distritos de grande extencion, distri- 
bnidos con sus habìtantes 7 cntregados à la rapacidad de los 
poseedores; « lo gratify the ntmost extravagance of their \¥Ìshe8, 
» many seized districts of great extent^ and held them as 
» encomiendas. » (2) 

— La MITA. « Gonsistia (en el Perù) en la obligacion im- 
» puestft à cada pueblo de proporcionar para el laboreo de las 
» minas y coltivo de los campos un individuo de cada siete. » • 
» Cuando se agotaba el nùmero de operarios se repetia el sor*- 
» teo y de este modo, los desgraciados naturales, seguros de 
» perecer al entrar en el turno se depedian de las fanùlias corno 

(i) Manuel Bilbao. Compendio de la llistoria del PerQ. Lima 1832. 
Libro aprobado por el Gobierno para las esimelas. 
(2) Robertson. History of America, Llb. Vili. 



— 370 — 

)> sì marcliascn para el otro mundo. » (1) — En la Nueva-Espaila 
» (MéJLco) donde los iodios cran mas niimcrosos cstaba fijada 
» d cuairo en el dento. » (2) 

— Capitaciojv. Tributo anual sobrc cada baron desde los 
diez y ocho basta los cincuenta. « Variada desde tres pesos 
basta 5m anuales por cabeza. » (3.) 

— Las bulas. Eran cinco y aun algunas subsisten en Chile. 
Està esuaa contribucion sobre la estupidez del fanatismo: Que 
la pague el estupido. Las cinco que se introdujeron en Ame- 
rica^ dice Restrepo, j que aun subsistian en tiempo de U reTO- 
lucion eran: la buia comun de vivos^ la de lacticinioi^ la de dispen- 
sa paracomer carnes en los dias de abstinencia, la dedifunios^ j 
la de composicion. Està contribucion sobre el fanatismo, arroja 
tal desprecio sobre la imbeciiidad humana, qae si no fuese una 
pèrfida explotacion de la ignorancia, era de desear se aumenta- 
se j se biciese sentir con mas fuerza sobre la torpeza de los 
creyentcs. Los pobres sacrificaban y en algunas partes toda- 
via sacrìfican el fruto de su trabajo para comprar una buia de 
difuntos^ porque creen sacar con ella^ con un poco de oroy A sus 
amigos ó parientes del purgatorio, En Ghile es un ramo acepta- 
do^ tolerado, admitido. Las beatas y beatos eompran las bulas 
para corner carne^ para indulgencias de pecados etc. 

Esto existia, Americanos! — Podeis perdonar, si quereis, pero 
olvidar, es propio de seres que no sienten la dignidad de la 
justicia. Es necesario que comprendais sì la conquista para 
odiarla, y para amar la revolucion. Era necesario que supié- 
seis pucs, cual era esa c/t;i7tsartori deEspaila. Noie debemos 
sinomales. Hacambiado por ventura? — ve^la en Cuba, en 
Santo-Domingo, en el Perù, boy dia! — Y en su propio sudo Sìt- 
primiendo la libertad de la palabra y enviando los protestantes 
ù galeras. 

^Qnién al Icer ese cuadro de una veracidad inferior à la rea- 
lidad de la crueldad, (porque quien podria exponer todos los 
atcntados, todos los crimencs consuetudinarios instiiuidos^ corno 
cosas justas y legales quehancubiertode llanto, de sangre, de 
devastacion y oprobio, à la America durante tres siglos de con- 
quista) quien es aquel que nò se prcgunta, si ha sido posible ba- 

M) M, Bilbao id. 

{i) lìoberlson id. 

(3) Restrepo, lli$t. id. 



f 



— 377 — 

jo el sol. tanta infamia hidalgamente practicada por una nacìon 
para explotar sin misericordia un continente?— Es de dudar, 
pero es indudable. — Ved de donde Iienos salido, Àmericanos^ — 
Y creis por ventura, que reconozcan el crimen de sus antepa* 
■sados? — No, se vnnaglorian, y creen que nos han traido la cirt- 
itsacton y absuelven (1) la conquista. Se hacen pueslos espailo- 
les de hoy, que no protestan., solidarios del crimen de sus ante- 
pasados. — Yasabemos cual debe sernuestra conducta: Conti- 
nuar la obra de Desespaflolizacion que empezó con la Bevolucion 
de la Independencia. 

Pero es necesario tener rauy presente que l6 obra de la De- 
sespailolizacioa no consiste solamente en abolir las leyes é insti- 
tuciones de la conquista. IS'o es eso sino una parte, que pode- 
mos llamar la desespaflolizacion exterior. La grande obra, el 
trabajo magno, consiste en el nuevo espfritn que debe animar k 
la nueva personalidad del Americano. Ladesespaftolizacìon del 
^ alma es pues lo principal. Si la Religion, lascreencias, las -cos- 

^ tumbres, las supersticiones, losraalos hàbitos, de abdicacion, 

obediencia, servilismo, ociosidad, formaban el espfritu, consti- 
tuian la indole, la ley de la conquista, determinando el caràc- 
ter de los colonos, es pues necesario ante todo el cambio, la re- 
forma, la revolucion, en el espfritu, en el pensamiento, cn la 
I <;reencia radicai, que cs lo que forma la esencia de la persona- 

^ lidad y funda la verdadera autonomia del horabre soberano. — 

«. Àsi: Nada de Bspafia en religion, en politica, en hàbitos socia- 

les, en ensefìanza, en costumbres y creencias relativas à In so- 
•ciabilidad del Nuevo-Mundo. La Espafla es la Edud-Mkdia. 
Nosotros somos el porvenir. Addante ! - Y « dejemos d lo^ 
<c muerios que eniierren a sus muertos. >» — La revolucion no ha 
terminado. Arrojamos à la Espaila si punta de lanza. Hoy se 
trata de arrancarla del organismo para que no quede vestigio 
de conquista. 

(1) D. Emilio Gastelar centra F. Bilbao, en la **Democracia" de Madrid, 
eoa motivo de mi articalg sobre la Desespanolizacion. 



Fin DE LA SEGUNDA PAATE. 



: I --.'l 



1 



TERGERÀ PARTE. 



LA BEVOLUCION. 



One eomiDon cause makes mTmds of one breast^ 
Slaves of the east, or helots of tne wei L* 
On Andtìs* and on Athos' peak» unfurl'd, 
Theeelf-^samestarKlard streams over either irorld: 
The Athenian wears again HarooodiiiQ sword; 
The Chili chief abjures his foreign lord; 
TheSpartan kDOvs himself once more a Greek, 
Young Freedom plumes the cresi of each caciqoe. 

BraoR. 

The age of Bronxe. 

Traducdon literal— Una causa comon hace millares 
de un corazon, esclavos del oriente ó ilotas del occi- 
dente; (1) el mismo estandarte desplegado en los pi- 
C09 de los Andesò del Ahos corre acuire uno ti otro 
mundo: El Ateniense car^ de nuevo la espada de 
Harmodio: el candillo Ghileno ahjura su seiior ex- 
trangem; el Eapartano aabe otra. vez qoe es Griego, la 
jóyen Liberta J plumagea en la frente de los caci- 
ques. 



DOCTRIHA AIUTE-HISTÒHIGA DEL EVAlf GELIO AmEHIGAHO. * Ge- 
UBALÒGÌA DE LA BeVOLUGION. NeGAGIOH DE LA PILIAGIOlf 
DOGTRIlfARIA. CRITIGA DE L4 KevÒLUCIOII FRAUGESA. ElE* 
MBKTOS ]»E LA FILOSOFIA AMERIGÀIf A. 

l^libertade^ de esencia omnipresente. ' Lahistoria de la 
libertad, noeslahisfioriadela civilizacioa comò Tnlgarmente se 
entieade. . ^ . / . 

' I41 Si^Yolaqoti ien 80 signifloado falbsòAk^o' é Kistóricoèa lare- 
acci#Q 'de Ih juslicìa «ontra «I inaL La Éi^òfia tf e la ìibèrtad ^ 
noptofdcf.recibirla lejr del. fàtatitintò hHHàrìco^ poes eUfoncefi 

nacaasaooaimhac^quesifniand^in^^^ iùllaiiM'deiioii«>>< 

f; ^wkn esciàVo9£^ oriente ó ilotas del ocidente. 



1; 



I 



— 380 — 

no habria historia de la libertad. Libertad } fatalismo 86 ex- 
cluyen. 

En donde hayvioiacioa.de alguna ley naturai, alli cxiste d 
gérmcn de la Revolucioti.-^Rcstablecér el curso progresivo del 
humano desarrollo, detenido, contrariado ó matilado por la 
fuerza, por el error ó el engaflo y aun por el consentimiento de 
pueblos embrutecidos ó degradados, tal es el fin de todo m©- 
Yimiento revolucionario que debe consignarse corno Victoria del 
derecho. 

La Revolucion en estc sentido no es histórica. — Como està 
opinion es enteramente nueva y contradice las opiniones y teo- 
rias.aceptadas, vamos d procurar justiflcarla. 

Se llama dòctrina histórica, la exposicion de los aconteci- 
mientos bumanos, corno producidos por un principio fatai y 
necesariOy para llegar ù, un fin, fin que no ea el mismo en la va- 
riedad de las teorìas que à este respecto se presentan. 

Asi, para Bossnet todos los acontecimiento» anteriores àia era 
cristiana, se encadenan de una manera fatai para preparar el 
cristianismo.* Si antes conociamos la historia de Sesostris, de 
Cyro, de Alejandro, de Cesar corno la de grandea conquistado- 
res ù malvados, segun la dòctrina histórica, esos personages, ^ 
esos imperios con todas sus'ruinas, grandezas y.desastres, cons- 
piraban fatalmente al nacimiento de Jesus de Nazareth. — De mo- 
do, que £egun la dòctrina histórico-católica, hasido necesario se 
acumuien las osamentas de las generaciones de mil siglos para 
que sirvan de pedestal al catolicismo; 

Pero desde que se trata de acomodar los hachos à una teo- 
ria o fin preconcebidos, el campo queda libre. Los Alemanct 
afirman, unos, que todo ese movimiento de puablos 7 de impe* 
riosha. tenido por objeto de traer àlas razas geroaànijcas al teatra 
de la historia para que ellas dirigiesen y aaigadseii el destiao 
de los pueblos; — otros, afirman, prueban y demuestran que todo 
ese moyimiento ha ienido por objeto la- eclosion de la Befotba 
sobre el catolicismo; — 7 otroa enfio^qùetoidoiò àcaecido; tódòn 
oshechos, todala serie de ideas, institaciones 7 palabras ^élos 
pueblos^ se ha bechp en virtud de una le7 fatai del pdiisàtniea- 
to propio de la humaiùdad fegun los dly^rsos moméptbv dèh 
idea en sus tranaform^jcioDes neoeaarias.' Eataeslagrair ddetri^ 
aa de Hegel. Yienen despues los fraoceses doctrìnarios; — 7 no f 

qnitren quedwsa atras de los alemanea. Si estoa han dado la 



— 381 — 

teoria del desarrollò de lai nfra.para aplicarla'ó la Alemania, 7 
ponerla à la cabezade la civiTizacion, corno pueblo favorito del 
pensatnientO) que encarna )r representa el ùltimo momentp de 
las transformasiones de la f^ea, los doctriaarios franceses apli- 
canla teoriaàla Francia;— 7 Gousin texiniDa sax^élebrecursode 
filosofia de la bistoria, diciendo, que todos los acoatecimientos 
de la bistori^, inclusive la bataìla de Waterloo, babìan tenido 
por objeto producir la constitucion o/or^at/a deLuisXVIIf. 
—Dà grima. 

Se ve en ésto algo mas que error. Haj algo que indica debi- 
lidad ó la prostit;licioQ del pénsamiento pretendiendo dominar 
losbecbos para lejitinjarlos y.aceptarlos — Es increible, es in 
calculable, la estension y la profundidad del mal A este res- 
pecto. Con està filcil teocia, bay rospuesta para todaslasdudas, 
justifLcacion para todos los errores, 7 absolucion de los crime- 
nes. Esa teorta es la que ba producido la doctrina del éxifo^ 
la condenacion de todas las grandiosas tentativas de los bom- 
f bres libres quebansido desgraciados ; en fin, la teoria de la 

liberiad prematura^ para justificar la serie sostenida de los dcs- 
potas 7 re7es. 

Doctrina faiaz, enervante, doctrina de la cobardia, que arran- 
ca la responsabilidad à los paeblos 7 gobiernos. No solo en- 
torpece la inteligencia, sino que corrompe lentamente la con- 
cìencia. No solo justifica el mal, sino que es una tentacion 
para producirìo, pnes si trinnfa serti el bien. 

Sedalo el peligro & las generaciones de America. El viejo 
mundo ba querido justificarse: no nos dejemos engatiar. El doc- 
trinarismo es doctrina para esclavos 7 retóricos que qoieren 
ocnltar ó engaùar sobre la cobardia moral que los deyora 7 que 
nopudiendo salvarla esclavitnd perpètua de sus nacipnes, bus- 
can comò justificarla. Èl yiejo mundo ba querido aparecer 
rejuvenecido: La America no necesita vindicarse. La Ameri 
ca libre tiene su bistoria sin sofisma. La teoria bistorica de 
America es la omnipresencia de la libertad. 

El Nuevo— iMundo. Asf, no aceptemos, por Dios, el viejo 

ropaje de la Europa. No* contaminemos el espirftu libre con 

les teorias.de los esclavos. Somos libres por nosotros mismos 

I À despecbo de la Europa. Y la Europa vuelve bo7 k reno- 

' var la època de la conquista presidida'por l»vaagiia)rdia de Ics 

doctrìnarios, qoe forman la escuela éé los traidores. Peronoso • 



tros repetìmos 7 repetiremos à . despecho de lodo ese TÌeJo- 
' lilunao famèlicamente conjurado: 

CAUSA ' vicÌtbix dùs' plàcuit, SED yiCTA GATOm. 

La càusa Vencedora agradó Alos />»o^tf5(eléxitò. ólafortm^) 
mas la yencida AGaton. 

'^ 'ToWieiido al asùnto de este capitnlo^ya se comprendere por 
qué decìmos que la reYoIaci'on americana no es una consecaen- 
^ eia de la teoi'fa asig^nada al yiejò-mnndo en sn desarrollo. EI 
restablécìmìento de la justicia no es consécuencia de nn desar- 
rollo histórico, no es consecuencia fatai del desarrollo de la his« 
toria. La revolucion enesté senti do es innata, omnipreseivte, no 
es bistórica. Sentir el mal, odiarlo, atacarlo, no es consecuen- 
cia de la tradicion encadenada de los siglos. Es un hecho-lst 
de la autonomia del hombre. 

Es asi corno arrancamos nosotros A la Europa el serYilismo en 
que querian colocarnos basta paranuestra emancipacion. Està es 
la nuova teoria que presentamos corno digna de la America. 

Asf, asegurar, (porejemplo), quetodò viene de la revolucion 
de 1789 — es à juicio mio negarla omnipresencia de la esponta- 
neìdad en los pueblos, la virtualidad del espfritu bumano en 
todo tiempo j lugar, j circunscribir el movimiento de la buma- 
nidad no solo al mundo Europeo^ sino à la Ustoria de la Francia. 
Los franceses bau querido dar A su revolucion el caràcter de 
una especie consvmatvm est del progreso. Y los doctrinarios die 
la Revolucion pretenden someter el desarrollo del espfritu bu- 
mano, A la miserable Gonvencion que temblaba ante un Robes- 
pierre. 

Los descubrimientos filosóficos, religiosos, lejislativos, litera- 
rios 7 artisticos que con eì nombre de Orientalismo se revclan 
pada dia, han avergonzado A la ciencia europea. Han producido 
una revolucion en la cronologia de la especie bumana, una revo- 
lucion en la filiacion de las razas, en las tradiciones y mi- 
graciones de los pueblos 7 en la filologia. — Y las teorias doc- 
trinarias, las teorfas bistóricas, desde el discurso de Bossuet 
sobre la bistoria universale bast^ Herder, bàn empolidecido ante 
lo^ becbos que desbordan y confunden los limites estrecbqs - 
quo babiaii asignado & ese posado ,,4€;sco|(iocido y Un gr^n 
4io8p. è 

m |a geografia, ni la tr!&{UQÌon, ni el pepan^ento hum^ino 
presepatado corno r^flejo di» )• notural^ja, ó cojno «dorn^i^r i^ 



^ issi ~ 

^pri^ioé hechói què còiiVieirte éii ì^^^ dèk hiétoria, esla ter- 
^dd. — La Yérdad es la vision de lajusficia qae detei^minàla tida. 
Està es la base de una nueya filosofia de la historia que presen- 
tsiftos al Naeto «Maùdo. 

' LoqUe éticede en la ciència, socede én la historia de la Ae- 
YÓlaèlon. Se habia ya dado ima fòrmula còmoda, una filiacion 
de làs ideas, una deduccion forzosa j forzada de la paternidad 
del famoso 89. Cuando ibucho, se remontaba basta el Bénaci- 
miento, se acèptaba de paso la Befòrma) se oWidaban de los 
Estados-Unidos j se decia: la Beyolucion francesa es la regene- 
racion de la bumanidad. 

Como una eonsecuencia^se diò& la Bevolucion Americana el 
mismo ortgen. 

Esdecir, que emandpados fisicamente de la Espafia, lama* 
yor plarte de los escritores caian bajo el yugo del doctrinarìsiho 
francés. 

En primer lugar, la famosa revolucion francesa no pudo rege* 
aerar ni àia mìsma Francia: he ahi en cuanto é hechos;— j en 
cuantoà yerdad, està muy lejos de ser el ideal de la libertad del 
hombrey delospueblos. Esa revolncion desconociò y negò la 
integridad del derecho individuai, j cambiò de despotismo Ra- 
mando Estado, Sociedad ò Unidad, al mònstruo & quien sacri- 
ficò la libertad. ~La Bevolucion francesa fué Urania para la coh- 
dencia, tirania para el individualismo, tiranfa para la vida de las 
localidades. Y la Francia sigue boy el derrotero de la revolucion 
unitaria, centralizadora, despòtica. La Francia presenta) con or- 
gullo la unidad de la centralizacion, administrando basta el ài- 
timo de los departaoientos, sub-prefectùras, cantones y comu- 
nas. Esto es de òrden admirable, dicen sus piiblicistas. En 
efecto^ es tan grande y tan fecundo ese òrden, es tan poderosa 
' y vital la acciondela administracion centrai, que no bay naclon 
moderna de la Europa, exeptuando é Bspafia, que sea mas atra- 
sada y con menos personalidéd en sus fracciones territoriales y 
polltìcas. Escuchad A Tocqueville: « véo à la mayor parte de 
« esas comunas francesas, Mya contabilidad es tan perfecta, se* 
« pultadas en una profonda ignoraficia de sus vérdiidèros iute- 
a rèses, y entre^dM d dna apatia tan invencible, que laso^ 
'm leiedad pareoeii'es blea vèjétar que vivir; porotra patite et 
« esas mismas comunas americanas, cuyos presupuestos no se 
» ballanformédó'béjo'pì^nos meWicòs, ttl^i^obre tòdò'uiiiìbr; 



u meSf Teo UDd poblacioQ ìlijUitr^da,,actÌTa, eiqpréndedoira^ cw- 
<( tempio en ellas .d la 80ciedq4 . dedlcad^ ;6ÌQq[ipirf.{aIjtr|ir 
a bajp. » (1). : . i :: ' 

La fievolucion francesa no fué la declarpoioii, M nwoho nf^ 
nos la pràctica de la soberanÌA integrai dol. individuo^ oi la de 
los grupos fundamentales de loda asoeiacion politica.. ^Habli^ 
ba mucbo de Liber);ad, — j no la reconocia en Ics ciadadaBOS* 
para administrar sus intereses enr sus . localidades r;e$pectìyaa. 
Federalismo y federacion, llegaroa à ser una injuria qua lle- 
vaba 'à la muerte. Unìdad absoluta del Estado, tiraala del Es- 
tado, no era tirania. Todavia no comprenden esto los frauce* 
ses.* El francés h{( sacrificadosu vida, su libertad, y. legitima 
ese sacrificio de la historia de su patria, enaras de. la unidad abr 
soluta del Estado. — Seve en esto la superiorid^^d dà.la'.twldi- 
cion Americana; y mas aun, la superioridad de la Revolpcion 
que còlumbramos. 

Àsi, al presentar la cuestion, destrujó la generacion, pater- 
nidad ó fiUacion que los doctrìnarios han querido dar al mo?i- 
miento del mundo» Ei àrbol genealògico de la libertad està en 
todohombre y en todo pueblo. 

. La Bevolucion francesa, promulgò la declaracion de los de- 
rechos deVhombre. — Calle la tierra despues de estas palabrasi-- 
^Pero creen aca^o, los que creen que la declaracion de los de«* 
rechos del hombre es el timbro de la Francia y de su £e?olacion, 
que la Francia los ha inventado ò descubierto esos derechog?— 
^[gnoran que esos derechos vivian (lo quees mas que declarar- 
los) en todos los paises que habian recibido y aceptado el soplo 
regenerador de la Reforma?— signor an que^ya losingleses tenian 
su magna carta bacia siglos, y que las colonias de la Nueya In- 
glaterra, vivian bajo el réjimen de la repiìblica democràtica^ 
fio ha inventado, ni descubierto, ni desarroUado ningan dere- 
cho esa revolucion. Escribir en el papel, esa declaracion que 
Uevò el Tiento de todos los despotismos, desde el de la Con- 
Ti^ncion y Comitò.de salud pùblica, basta el imperio de los Bo- 
napartes^ noes untimbrehistórico, ni mucho menosnn antece- 
dente para pretender k la paternidad del movimiento regene- 
rador. « Los emigrados que crearon el Estado de Rhode-Island 
« en 1638, los que se e^tablec^eron en Nei^-^Bayen en 1637, loi 

(I) Tocqueville. P^odràciaenAmérìct. T. L notaliO. 



« primeros taai^itaixtes del Goimecticcit ep 4639 y los fìmdadòres 
« deProrideneia en 1640, prÌDeipìaraaignalnientepor redacldr 
tt UD cQntrato social qne faé somettdo & la aprobacion de todos los 
a interesados.» (l)-^(c Ea 16il, la asamblca generai i de Rdbde- 
« Island declaraba yd por unanimidad €^e'e\gohienQ del Es- 
« taia eonsistiaen una democracia, 7 qae el poder dèscaBsaba 
« en el conjunto de los hombrea libres, ùnicos què tenian él 
« derecho de confeccioaar las lejei jr velar por su ejecuoion. — 
« Código de 1650. » (2) i 

^Y qqé punfo de vista taa eetrecho, es ese, de qperer someter 
el movimiento revolaciODario de la Imoianidad à Ufecha de 
1789, y à esanacion.la Francia, que ha side la que basta boy es- 
carneoe su propia declaracioù de loà derecbos?-T-Cuales son los 
pueUos regeaerados por la accion de la oacioo francesa?— Qué 
ha becho en Asia, en Africa, en America? — Sangre, esclavitud, 
conquista, ó saqaeo, he ahi las regéneraciones de la Francia en 
otros pueblos. Hoy continua matando Àrabes y Mexi*^ 
canos en nombre de la ciirilizacion, y no tien3 una pa- 
labra para la Rusia que deguella. à una nacion beróica, la Po- 
lonia. 

lY sabetnos acaso lo que significan esas estupendas revolucio- 
nesdel Asia, enla India, en la China, en la Tartaria?— ìY qué 
supieron de 89 y de revolucìon fraiieesa, los inmortoles Bobe- 
mios hijos de Juan Huss, que A las órdenes de Ziska, el jam&s 
vencido, proclamaron y practicaron la libertad en el heroismo, 
en medio y édespecho de los imperios conjurados? — iQué su- 
pieron de 89 y de la Francia, las Repùblicas de Suiza, de las 
Provincias-Unidasde Holanda, ylos Estados-Unidos constitui- 
dos anos y siglos antesen repùblicas? — ^Si maOana el Japon se 
declaraseen Rlspùblica^-^creeis que debemos darle la filiacion 
de 89, yagradeceràla Francia el movimiento? — Sila Argelia, co- 
rno es probable, si la India, corno esprobable, si los sublimes hi- 
jos del Caucaso reconquistan su tierra, y corno es justo que asl 
sea, danentierrdcon la dominacion de la Francia y de la Ingla- 
terra y de la Rusia, direis que es el 89 que ha brillado en el 
desierto ó en las pagodas subteri'àneas ó en las montaftas del 
Caucaso? 

Yed pues, cuan £ilsa es la pretension doctrinaria. Han que- 

(i) Hlstorìade Pitkia, p. 4Ì747, cita de Tocqueville. 
(i) Mota de Tocqueville, T. i. . 



rido imitir é Bossifót qM:toMuró A'>lÉ Uitoiria: {^arai^aeriùteseii 
-^tódo's losheeboB utìaetplic«ei0fi'6:pritijaraoioa del orìstianlQBio. 
YcoAio no sepodlftrepetirluteiitatiya, se cambiò de sujeto, j 
etiIiigar'decrÌ8tiaBÌsntiO| «e tortami: la historia^para Inmirla 
Goronfeir por la reVolucion francesa. 

Los Alemaniss dòctrìnarios habian becho ya lo misona à fator 
! del germanismo, ó de la» razas germónicas. 

Los Espàfioles^ empleran boy tambien, a ensaitar ìm lameiita- 

l)1e Ustoria en una teoria semejante a favor de la Espafia. No 

•queA, sino que los Gascoaes ó Àndalaces hagan^la suya^para 

esplicar que lòdo lo que ban hecho, ba sido en dervicio dela 

-bumanidad. 

En el fondo, ese error del doetrinarismo, esel mismo, ^que 
pretende hacer venir todas las razas deuna^ola pareja, todos los 
idiomas de un idioma. Guando es sin duda mas cientifico y mas 
'Conforme à las intencìones de la Proyidencia, Ter Ala especie bn* 
mana con idiomas y raias brotàr en multitud, en el momento 
apropiado por incubacion de la tierra para la eclosion de los ato- 
mos humanos; asi comò brotaron las selyas, y la indefinida Ta* 
riedad de todas las existencias, donde quiera que estuvo pronta 
la cuna del inmenso ovario que flotàba en el éter. 

Sepanlos de la mania de la unidad, que la variedad/y la eter- 
na variedad de los tipos de los seres, es un oensamiento etèmo 
j coiistituitivo de la ìnteligencia divina. 

Ese error^ puede ser llamado, el error unitario, la mania de la 
unidad. Es el principio de unitalizar, uniformar laindestructible 
vdriedad, y de someter la àsombrosafecundidad de Io creado, al 
despotismo de un centro.— Ignoian basta hoy que la inmensidad 
no tiene centro, y que no puede tenerlo. No bay capital en 
los cielos. El individualismo se equilibra (es decir peso-igualy 
libertad-iguar) y esa ley es la toica capital, la sola unidad posible, 
la unica centralizacion imaginable. Pero esa ley es relaeion^ no 
esuno^^e^o, un ser, un individuo. Esa ley vive en todos, no 
^sta aqùi, ni alU, es òmnipresente. Asi pues la ley inipreftia de 
todo lo creado es la ponderacion, el equilibrio, 1^ jofilicia, eA 
una palabra, la medida (t). Localizar, centralizar la libertad! — 
Capitalizar lo òmnipresente ! Error que al presentarlo se reVela 
en sudeformidad despótica. 

(i) En el idioma mmwùoJuOieià f vAèdida.wa tiaóaiiDòs/' Ahiibas 
ideas se expresan eoa la palabra TroquiNìIHe. • 



.— .»7 — 

El Viejo-Mimdoes unitario. De ahi las teorias de la monar- 
quia universal, de las conqaistas, de la centralizacioa, del des- 
potismo delEstado, del Iiorror al individualismo. 

El Naevo-Mundo és federai. De ahi deben aacerj ja en parte 
se practican las teorias de la soberania universal, de la descen- 
tralizacion, la negacion del Estado en el trabajo, en la conciea- 
eia, en la yida locai y en la administracion. De abf nacen los prò - 
digios del individualismo libre j creador en todas las esferas de 
la Vida. Unitarismo es despotismo. Federalismo es equilibrio, 
omèrica pertenece ó ponderacion de los derechos^al eq^ibrio 
de las fuerzas, A la justicia de las relaciones. La America toma 
la MEDTDA enla historìn. 

Tu doctrìna, ó America, sera el movimiento naturai de la 
foerza libre, determinado por la vision de la veroad-pringipio: 
es decir, ladoctriua, no de la amalgamacion^ confusion, unidad, 
comuaismo, pantheismo, ó cantidad continua inseparable corno 
la masa oceànica, pero si la doctrina de la individuacion, per- 
sonalidad, soberanfa, independencia. De Dios, el hcdividuo- 
iNFiiYiTO, sale la ley de individuacion de todas las existencias 
dormitantes aun, en el eterno pensamiento del progreso. La 
metafisica Americana resolvera el problema terrible de la crea- 
eion, dando el ejemplo de ser todo Americano un creador. 

Obi Libertad: tu noeres idea pura, ley 6 relacion, fantasia 
de la feiicidad ó del orguUo: ères tù-yo-nosotros, individuos, 
existencias personales, tipos eternos realizados de todo momen- 
to de sobei:ania del Eterno, individualismo inmortal de los 
.seres^ pues nada vuelve 4 la nada; — iudestructible autonomia 
de larazon, realizàndo el self-government, siendo la justicia, la 
medidadela fuerza consciente, tu, bombre-ley, ideal humano 
de inteligencia, de amor 7 de energia, sé pues la palabra*aQto, 
de la iniciacion de la humanidad por òrgano de America! 

¥ tu historia, partiendo de esa base, de^arrdUando y encar- 
nando ese principio, secò, ilo la suc^sion de los ihechos bruta- 
Jes de la humanidad esclamada, no seHel enoadeaamiento de 
Jos afiosy delossiglos encorbadosbsyola presìon' dà. despotis- 
mo, ó de la doctrina dela fajtaUdadde&pMica, sino la perpètua 
im(iroviaacioki del genio emancipado, la inapir^acion iecuuik y 
. permanente del espiritu ch*ead6r del hombre reuittegrado. ,Pco- 
tnèteo jnstidcado, jra rompiate tus cadenUsl rBecibe fWS ^i 
^rfi}odekm«DO Qmnipoteiite ipara dflrrìA);ar ni QÌfilo wtj^uoy 
pulverizar lo^falaos idiofiefl-*àmérieaf [Amtitk%. £s tA h^W ( ^ 



---jiés - 



CAUSA— G1U5AS—VARIED1D DE ELEMEJiTOS, AS^TECEDEIfTES . 

Y CUCUI<(STA»CUS QUE PRODUJEROJT LA BEVOUICIO?! 

DE LA IWdEPEKDENai.. 



iS^C 



I. 



ios principios expaestos en el capftalo aatcrior, resalta 
que la revolucion de la Independencia Aroericana, tiene noa 
causa Qsencia], propia, autònoma. Esa causa es la protesta 
centra el mal, protesta que jam^s desaparece de la conciencia 
de la bumanidad. EUapuede germinar latente, como.el fuego 
del pianeta; — puede no aparecer visible, pero existe. 

A la causa ^sencial, se agregan causas secundarias, y circuns- 
tancias que pueden favorecerlamas 6 menos. 

Bajo este punto de Tìsta comprensivo de todos Ios elementos 
revolucionarios, pueiie decirse que la Revolucion Americana, 
ni es Europea, ni es completamente espontànea ó la America: 
la revolucion Americana es esencialmente humanitaria. La 
revolucion seligaconla Ustoria de Europa, por la conquista 
de Eispada por la Francia, que debilitò el poder de enviar so- 
corrosA las autoridades rebeladas, dio un pretexlo legai àlos 
crioUos para exijir gobiernos. 7 fué la ocasion sjnerónica del 
eslalUdo. Pero la Bevolucion distia. . La prueba dìrecta y 
terminante Aie la aceptacìon popular que desbordó. La lògica 
de la justiciaen la iuteligencia del pueblo, traspasò Ios limìtes 
hipòcritag de Ios iniciadores, quienes detenian el movimicnto 
que nojs Uevò àia Indepe<ndencia. 

En cuanto A ideas, teorias ó influencia de la revolucion fran- 
cesa, esa influencia espiritual, si bi^u existiò en una mìnorfa 
maquiavélica y plagiaria, esa influencia en el encadeoamiento 
cronològico de Ios acontecimiehtos, y en la filosofica deduccion 
de Ios principios, no puede compàrarse con la influencia qne 
tuvo la Independencia de Ios Estadoa-Unidos, practicaodo yipto- 
riosos, y con asombroso progreso, el elemento religioso de la 
libertaid de pensar de la Repo&ma. Y es necesario nò olvidar, 
y repetir contra Ios que nohaceti sino repetir lalecciónde log 
doctrinarioS) queantesde la revolucion francesa, la Suiza; te 



Holanda, la Inglaterra iDisma^ y particuiqroieDle :la iiiftep^ii- 
deiiAÌ0 de l^sEstados-Unidos que influyd en la reyolucip^ fraq- 
c^9,faeroalosejempIos, la enseftanza YÌva j yictorìosf de la 
liberfad. El mismo conlrato social de Bousseau, que: ha 9Ìdo la 
Biblia de los revalacioaarìos de la escaela francesa, scarno 
pi^ede compararse, eoa los pactos realizados y fecondo^ de las 
colonias de la Nueva-Inglaterra ? La grande inOueocia nioral 
fué la de la filosofia del siglo XYIII, y en particular k.dc 
Voltaire, el genio, elcolosodel sigio, el sepulturero del oB^a- 
do, el atrevido Zi^pador de la humanidad y del bnen senudó. 
Pqro esa iniluenQia se ejercìó en una mìnoria, reducida, fué 
infloencia/f /oraria, no fué influencia de instituciones ó creencias 
coaqaìstadas. 

La America Ile vaba en si^ en la variedad de su$ elementos. ^ 
sus condiciones geogràficas y topogràficas^ en sua condiciones 
pecnliares.de aislamiento, en la diferencia de intéréses indus- 
triales con la Espana, en la yariedad de sus razas, enei odio acu- 
mulado de las generaciones sometidas, en el odio y prò 
testa de los miamos crioUo|f deshechados corno elementos 
incapncesde gobierno;en el ejeniplo de los An)ericano9 libres 
corno los. Àilcas; en la necesidad moral y fisica que existe de 
constìtuir el mundo bajo la ley de las nacionalidades, lej su- 
prema, comò la de la familia, ley de inditiduacioa y de progre- 
soj verdddero fuego interno de la humanidad. 

Todas estas causas influeneiando : intereses, odio, necesida- 
desffsicasy morales^ ejemplo, ideas, necesidad de satis&cer ^ 
la justicia, todo estoformaba la tàcita consifiracion de la Tnde- 
pendencia. He ab! pues los móbiles y motivos. En seguida 
se pre^entan las tentaciones de la oportunidad, ocasionadas por 
el transtorno de la Espafia. 

IL 

Etìtreloa elementos de la reyolucipn bay que distingair los 
diyersos dementoade que consta la ppblacion Americana. 
Bazas indigenas* sometidaa. 
Bazas indigenassneltas. 
Bazas indigena» libres. 
Baza mixta Americo -Espafiola. 
Razami&ta Américo-Afrieana. 



Hata déAcètidìétttéfi de espatioles 6 erioUòé. 
La^efbluéti^ti ge^btoaba de didtiDtoinodoenlosdivérsds ele^ 
mentod. Hablà! eì tnbflUo òbjèto, la Itidependeacia; no habiael 
mtemo móvii: el intierén y la venganza, bicion de su antiguo do* 
minio y poderio agitaba à los Mejicanos 'j Peraanos; — j tener 
una patria independiente era el deseo y la idea qùe unificaba 
lad intenciones' y pn^iones. 

Las razas indfgénas sometidas^ esos fnillònes que fbrman la 
mayorla de la poblacion en Méjico, PerlA y BoIìtìo, han conser- 
vado siempre la ^rddictoo de su independen<^ia y bienestar per- 
didos. Aunque <;onvertidos al catolicismo, nunoa ha muerto el 
estfmulo deto venganza v la esperanza de una restauracion de 
su antiguo poderio. Y este es un ejemplo de lo profondo que es 
elftitimo secreto de la individualidad de las razas^ pues sopera 
mncbas yeces al principio religioso impuesto. 

Las razas indigènas sueltas^ influìan indirectamente^ dando 
asilo d los fogltivos, alidndoseé yecescon los escJaTizados que 
se subleyabati, y presentando el espectàcnlo de su vida indepen* 
diènte, sin mitas, sin encomiendas^ sin repartimiento, sin capi- 
tacion, sin esclatitud ninguna. 

Las razas indfgenas libres, corno las delGhaco, losCharrAas, 
yaetterminadosporios criollos, los Raaqueles, losPuelches, loa 
Tebnelcbes, los Pehuenches, y sobre todo los Àucas, conocidos 
enla historia con elnombre de Araùcanos, combatiendo siem- 
pre^ sin rendirse jamés, Tolviendomaipormald los que se Ila* 
mslncristianos, han llegadod'ser un elemento de la Independen* 
eia, y porsuconducta, y mas que todo, por su derecho A la tidrra 
que poseen,' bicieron que los bombres de la revolucion Uamia^ 
sen, los iuTocasen y los recouQoiesen corno soberànos del paia 
que habitan y poseen conel derecho de propiedad y de domi- 
nio. 

La raza mixta Àmérico-Espafiola por la inferioridad enqucera 
tenida y desprecio con que era mirada, no simpatizaba, ni con 
los gobiérnos ni conlosespafiolès. Ha constitnidolo que puédd 
llamarse el plebey anismo en America y ha sido la que ha sol»ra*- 
lleTado el peso de la orgnnizacion de la conquista/ fla sif-> 
do tambien el semillero de nuestros ejéj^itx)S^ laiproile de laH 
batallas, elsoldado, el héroe, el hombre desprendido^ bL ofltuM 
siasmo puro, la espontàneidad de la revoluèion^ 

La raza mixta Américo*Africana y eriollo-i^iùai^, faasidoeaL 



. — aar^: — 

Col<Hnbia.eìr donde ha briUadè/ptàdocifsido los^tfrribtes Urae^ 
rosdeBolirar.' 

La raza negra afrioana, faé en la RèpAUica Argentina y en eli' 
Perù an contingente poderoso 7 valiente dennestros ejéreitoa/ 
La rata deacendiente de espafioles é erioHos^ corno los llama- 
ban,Iian sido Ioa iniciadores, lapalabra, la direcciqn y tambien < 
la ejecncion del Tasto pian de la revolacion. Està raza ha pre- 
sentadò nn fenòmeno raro> en lahistoria de las conqnistas y.qne 
no ha sido notado, A juicio mio. HéBqui la observacion: 

Todos los ejeofiplos que la bistoria nos presenta de invasio- 
nes de razas 7 conquistas, son, puede d^cirse» nniformes en 
enanto al resultado< La razainyasora que triuafa, se instala, se 
apodera7diYide latierra, 7ella 78nsdescendiente8 se consti- 
ta7ensoberanos. Asilos Longubardosen Itali/*, los Francos en 
Calia, los Normandosenlnglaterra, los Yisi-Godos en Espafta, 
los Aztecasen Méjico, los Incas en el Perù. 

Pero en ese fenòmeno ha7, puede decirse, una identificacion 
entre el conquistador 7 la tierra conquistada. 

En la colonizdcion espafiolq en particular, sncede que la raza 
dominante gobiernn, administra, explota, no comò si fuese < 
cosa propia, ó la misma patria, sino corno cosa agena, que 
puede perder, 7 de la que es necesarid saear el quilo. 

Asi; para apropiarse é inoorporarse una tierra conquistada 7 
no temer una separacion, loshechos históricos nos indican que 
es necesarìo identificarse con el destino de la guerra conquis- 
tada, couTertirla en patria, 7 que las ikuevas generaciones, des* 
cendientesde conquistadores yconquistados, seconsideren corno 
unos, tomo bijos del mismo suolo 7 sometidos Ala misma ley 7 
destinò. Es asi corno gran parte de las naciones piodemasde 
Europa se han formado; Elhecbo injusto haidodesaparecien. 
do bajo la progresiira aplicacìon de igualdad, sin distinoìon de ! 
raza. El orlgen fné un crimen: la conquista. Los 'Tencidosse 
sometièrdnt tadtopeor para ellos.. Les.descenidientes dennoft 
7 otrés lle^n -A formar poco A poco unb aoeVa ì socièdad; 
esto es, la aparicion de las nacionalidades* modèrnas corno In 
glaterra, Francia, Espaùa. En.Inglaterra^ el Anglò, ed Sajon, . 
el Dalies, el formando, fonàan nna d^escelulencia m^ g^mniàì 
què GREisnlengua^ el gran idioma; iaglds,. eupitesioni naeva .1 
deunanùéTa sóòiedKd. En Ftvbi^av «1 r Galoy el Bomanoy el. [ 
Franco/ constttuyen boy tin«nkasi|iudiyisiUe onifeamada. EDru> 



39Q *i— 

EspMà, el Iberò,«l Basco, èi Afrtcbnb, sea Gartaginéfl, 6 Sfo- 
ro, el Àrabe, el Yisi-Godo, forman bajo el nombre de Caste- 
llanos ó eapftfloles la uùldad de patria Jbqo la diferencia palpar- 
ble ^el origen. 

~Hns la America nofiié considerada corno una agregxicion de 
territorio' sino corno lina explota'cion. El espafloi/ éunquese 
instalase en America j tnviese descendencia, se consideraba 
siempré corno dominndor j extran^ero. Pero en sus hijos &e 
Yerificaba el prodigioso f^ómeno de la autonomia instintiva de 
la patria, producido por el nacimieàto, por la natnraleza, por la 
necesidad, y al fin porel óonTeacimiento. 

Existia profonda diferencia entre el espaflol de nacimiento y 
el Americano aunque descendiente de espaìiol. 

No severifica este fenòmeno ea la India con los hijos de los 
Tngleses. Son ingleses, no asiàticos. 

Està diferencia era caracterizada, fortalecida y enconada, por 
la superioridad, y soberania que las costambre y lejes de In- 
dias daban al espaiiol de nacimiento, y por el desprecio con 
que este miraba & los criollos. 

Se produjo pues este hecho uo comun en la historia de las 
conquistas que consiste» en que los hijos de los conquistadores 
se indinan ó simpatizar, y é, ideutificarse con la causa, con las 
pasiones y esperanzas de los conquistados, y de los indigeoas li- 
bres. 

Este Kecho, n08 esplica naturalmente, sin neoesidad de acudir 
à teorìas preconcebidas, la inTocacion, el derecho y el llama- 
miento que sehizo en tiempo de laTndependencia a las razas ind(i- 
genas. la simpatia que se desplegó por su suerte, la solidaridad 
que SE DECLARÓ existir entre los Tndios y érioUos. Los escri- 
tores y poetas de la època asi lomanifestaron; — y los legisladores 
asi lo intentaron, pidieodo en Ghile à los araucanos un represea* 
taate, y la junta de Buenos-Aires del mismo modo, easusde- 
cretos liber tadorea à Ics ladigenas del alto P^rA, y particular- 
mente en el dirigido à los Indios pampas, pidiéndoles represen- 
tantes.para el congreso naéional. 

Cnanta saperioridad moral no demoslraba el gobierno de 
Buenos-Aires, de aquel tiempo, sobre losgobiernos posteriores! 
La humahidad no era una palabra. Se Uamaba al indio A la 
eoDgregacion de las razaa. La Josticia no era ona palabra: se 



^ 393 — 



reconociala ley: suumcuigue tribueré, A cada uno lo sujo. T 
Tire Dios, quees del indio su libertad j su derecho ù, la tierra 
en que nació. # 



UT. 



La revolucion germinaba: Es un hecho. Germinaba es ver- 
dad, de diverso modo segun la variedad de los elementos que 
acabamos de enumerar, y que si se hubiesen podido combinar 
hubieran anticipado de muchos aàos la Independencia de Ame- 
rica. 

Los historiadores americanostienen a este respecto que hacer 
prolijas indagaciones, para no perder el hilo conductor de la 
protesta siempre viva, y presentar completa la tradicion de la 
revolucion. Nosotros vamos & registrar los hechos que conoce- 
mos. 

— Los Indios del valle de Calchaqui en Tucuman se sublevan 
'Capitaneados por Fedro Bahorquesque se decìa descendiente 
de los Incas. Dura la sublevacion once aQos. Los cabezas 
fueron ejecutados. — 1660. 

— Sublevacion de los Indios de la Paz.— 1660 

Snblevacionde los Indios de Andahuaylas (Perù).— 1730. 

Sedicion de los Indios de Cochabamba, dirijida por un mes- 
tizo, Alejo de Cayatalnd. Termina con su decapitacion y la de 28 
compafteros. — 1 730. * 

— Revueltas en el Paraguay — 1726 — 1731. 

«Se vi via en comunidad de bienes siendocada pueblo una co- 
)) pia amplificada de la órden de San Ignacio. Reinabalapaz 
» y la abundancia y las tropelfas de los colouos y mestizos 
>» ambiciosos no tenian lugar. Un sistema tal tuvo por 
» enemigos & los obispos y à las autoridades civiles, de cuya 
» enemistad se snscitaron disputas que pronto tornaron en In- 
» chas sangrientas. Los Jr>;jaita8 por conservar las redacciones 
» talescomo las habian ftuidadoy sus enemigos por arrebatar- 
D les el poder para espìotarlas. A la cabeza de estos se halla- 
m ban el gobernador r.eyes y el obispo Palos. Para apacigtiar 
» estas discordias se mandò & D. José Antequeda, que tenia el 
» caràcter de protector de Indiai en Charcas, el cual trasladàn- 
m dose al Paraguay arrojó & los jesuitas del colegio de la As* 

4 



— 3a4 — 

» cencion, levanjió tropaspara batir & Bcyes, consigaiendo der- 
)> rotarlo en Tivideari despues de haberle muerto él mas de 600 
» de sus afiliados ...... 

» Ciuco aibs despues reapareceu los disturbios. Ante-queda 
» preso y acusado de promover esos disturbios desde la cdrcel 
» de Lima. El virey lo fusila.» (1) 

— Revueltaà de los Tndios de Qnito, qae nsesìnnn à los colec- 
tore» de tributos, diezmos ó de otras contribuciones. 1741. 

— Bevolucion del pueblo en Quitt). Victoria de los ludios 
que matan en batalia ù 400 espaftoles. Se aplacó por fa inter- 
vencionde la Iglesia j promesa de amnistia general.— 1765. 

Conspiracion eri Chile descubierta, y fin misterioso de sus 
iniciadores. Està conspiracion fué iniciada por dos franceses 
en 1780. 

- -Bevolucion de los Comuneros en Nueva Granada. Princi- 
pia en Bogotà y cunde comò incendio ó las provincias de Tun- 
ja, Pamplona, los llanos de Casanare y Maracaibo, se propaga 
à la Provincia de Merida basta las cercanias de Truxillo. Triun- 
•fanlos comuneros en el primerencuentro. Viene un eiército 
de 4,000 hòmbres à sofocar la revolucion, y Berbeo'su gefe 
presenta 18,000 hombresarmados de palos, hondas y solo con 
400armasdefuego. Interviene el Àrzobispo, y se estipulan 
capitulaciones que consignan la Victoria de los revoluciona 
rios. Quedanabolidastodaslas gabelas, y concede amnistia 

El Arzobispoyel clero consiguen aplacir el incendio y se 
dispersan los comuneros. Se violan despues los juramentos 
y se decapita y descuartiza à los gefes que se conservaron en 
armas. 1781. Està revolucion no se manchó con nin-un cri- 
men. ® 

-SabkTacion de losindios del Darien {N. Grauada) Des- 
tniccion de poblaciones espaflolas. Degùello de sas habitanles 
Fueron sometidos, y despues, abandonados por la dificullad de 
contenerlos. ' ' 

-SobleTacionde los Chunchos, llanuras de Chunchamavo en 
el Perù, capitaneados por Jua;^ Santo3 que se d^cia descen- 
diente de Atahnalpa. Hizo una guerra de exterminio. Destru- 
yólas poblaciones de tJchubamfe» Monobaniba é invadid Ia 
provincia de Canta. Fueron dispet^|^flos & lo^ bosques.-l 740. 

(i) M. Bilbao. C. de la H. del Peni. 



— *9fi — 



—Se floUevan despnes los Cbunefaot de Anajbamba y Cuillo- 
baof^a. SoD batidos y ejecntados dos de sus caudUlos. 

— Sublevacion de la prorincia de Chayanta en el AjÉD-Perù— 
1780. 

--Sable-acion en el Cuzco. Es sofocada con la decapjtacion 
de 7 de los cómplices. 1 780» 

—Gran sul^levacion de Tupac-Amarù. LIama & las armas & la 
nacion peraana. Los pueblos acuden. Extermina & 600 espa- 
fioles que faeron & atacarlo. Pierde un tiempo precioso en ha- 
cerse coronar. Aglomeran contra él sus fuerzas los vireyes 
del Però y de Buenos Aires. Es batido y martirizado con su 
muger y con sus hijos. 1780. 

-A lasproclamas de Tupac-Amaró, los Indios de Charcas se 
sublevan. Fupac-Catari sitia & la Paz. Destruyen poblaciones 
y destacamentos espafioles. 

-SubleTacion sobre Puno. Toma de S.orala. Sublevacion 
en Huarochiri. Todo este gran movimiento iniciado por Tunac- 
Amarù fracasa ante los ejércitos de los vireyes del Peni t 
Buenos Aires. Mueren en la borea los caudUlos —1783 

-ReTolucion de las colonias inglesas, uno de los mas gran- 
des movim.entos de la historia, por su justicia, por su iuLn. 
c.a en America y Europa, por sus magnfficos y JrascendenX 
resultados Este acontecimiento coexistió con el de Tupac^ 
Amaruenell>erù. 1780. la revoluciou de los Estados UniSor 
fue auxihada por Francia y Espafia en odio à la Inglaterra A; 
naves de Carlos HI que Ue.aban esos auxilios, tocarou de t 
«bada en algunos puertos de la America del Sud y comunLo„ 
la nohcia del incendio que empezé sordamente à prpa're 
la Francia mon^rquica con esa alianza rerolucìona^rSé 
la profonda conmocion eléctrica del republicanismo amerW 
y Lafayette, el amigo de Washingtou, foé el héroe de dos mZ-' 
dos y el protagonista de la revolucion francesa. EmpieT* 
circular con misterio la constitucion de los Estados vZoZt 
la Espafla reconoce el peligro de perder sus colonias hawldo 
protegido la emancipacion de las Inglesas. JustìcTi^aT *^ 

rnJ?. T'. . °''*""" P*""" '"*»^«^«^ la. coioaias espanolas 
con el objeto 4e tomar la revaucha. y abrirse el mercadnr» 
continente. Pitt en 1797 babia mandado derramar^ctn'^ 
en America, .asegurando socorro en dinero, arnasyZZ^^ 
ft cuantos quisiesen intentar revolncionarlas. *»««'««»««♦ 



— 39« — 

— iDYasion de los ingleses é, Buenos Aires, que despierta el 
espiri tu del pueblo, y le hace pensar en la Independencia. — 
1805—1807. 

— El gran contrabando de los ingleses, que revelaba à log 
americanos la existencia de una nacion libre y poderosa, con sa 
superioridad industriai y el bajo precio de los objetos de con* 
sumo. 

— Revolucion Francesa en 1789, — HaLia en Europa juventud 
americana que estudiaba y participaba de las ideas revoluciona- 
rias. Los principales caudillos estuvieron en Europa : Miranda, 
Bolivar, San Martin, Alvear, O'Higgins y Carrera. Los venezo- 
lanos son los primeros en levantar el estandarte de la rebelion. 
Està primera tentativa fracasó y murieron casi todos los gefes, 
exepto el jóven Marifio que fué & abogar por la causa ante los 
gobiernos de Inglaterra y Francia. En seguida se presenta el 
grande, el inmortai Miranda, héroe de ambos mundos, general 
en Venezuela y en Francia. La inglaterra lo proteje, organila 
una expedicion sobre Caracas. Es rechazado pero despertó el 
incendio. Miranda funda en Londres la famosa logia Lauterina, 
yerdadera colmena de la revolucion. De alli parten los princi- 
pales conspiradores para todas las colonias.* Se funda tambien 
la logia sucursal en Cadiz. 

— Primera revolucion enIaPaz — ya en.l809. 

— Primera revolucion en Quito — tambien en 1809. 

— Decadencia notable del poder de Espafia, aunque fuerte en 
America. 

Invasion en fin de Napoleon l. — La incomunicacion y acefalia 
del poder en Espana, A causa de la conquista francesa, fué la 
ocasion suprema. El establecimiento A las juntas espatiiolas, 
file el pfetexto hipócrita de los cabildos revolucionarios, para 
dar una apariencia legai à la revolucion. Las primeras actas 
avergiìenzan: mienteiì! El fin no legitima los medios. Esa 
mentirà de organizarse en junta reconociendo la soberania de 
Fernando, demuestra la poca fé en la verdad, el pàlido repu- 
blicanismo, la falta de heroismo en los iniciadores del movimien- 
lo. Funesto ejemplo de doblez que ha corrompido à casi todos 
lós polfticos de America. Guantas perfidias y crfmenes se hai| 
creado autorizadas con ese ejemplo de 18 10, dado por los pri- 
meros revolucionarios. Como se ré, no sentian ni comprendian 
la Tirtud de la verdad—principio. Pero los pueblos la compren- 



— 397 — 

dieron. Los pueblos no se alzaron sino por la Independencia 
j la Bepùblica. Muchos de esos iniciadores clandicaron. Los 
pueblos fueron fieles A la caasa qae abrazaron. ^ 

Unid las causas latente^, radicales qne tarde ó temprano de- 
bian prodncir la explosion^ à las caosas ocasionales qae apunta- 
nios> 7 tendreis la explicacion de la simultaneidad de la Revo- 
lucion, desde Caracas à Pueno3 Aires, desde Méjico à Ghile. 

La inyasion francesa que fué la sefial de^alarma, se verificò 
en 1800. La revolucion estalló en 1810. Los conspirado- 
res amerieanos tuvieron pues nueve afios para preparar el 
golpe. 

Caracas, Abril 19 de 1810. Buenos Aires, Majo 25 de 1810. 
Santa Fé de Bogotà, Julio 20 de 1810. Méjico, Septiembre 16 
de 1810. Santiago de Ghile, Septiembre 18 de 1810. 

Asl se explica puede decirse, la coexistencia y sincronismo 



I de la revolucion. (1) 



:%jrji 



EL ESPIRITU DE LA REVOLUCION — DIFEREKCIAS EKTRE LA RE- 
VOLUClOn DE LOS ESTADOS DE LA NUEVA IWGLATERRa Y LA. 
REVOLUCION DE LAS COLOIVIAS ESPAJ^OLAS. LA LIBERTAD DE 
PENSAR, PRINCIPIO DE LOS PRINCnPIOS.— UNA INGONSECUENGIA. 
SUBLIME QUE FAVORECE LA REVOLUCION DE LA AMERICA DEL 
SUD. SOLUCION DE LA CONTRADICCION QUE PRESENTA LA. 
REVOLUCION FRANCESA. QUIENES HAN SOSTENIDO EL LIBRE 
PENSAMIENTO DURANTE LA CONQUISTA. 

Fué el afte 1810', el alio cyclico de la America del Sur. En 
él, empieza la gran evolucion que continua, y que uniéndose à 
la revolucion de 1776 de la America del Norte, combinando 
los génios de los dos grandes grupos del continente^ el gènio 
Saxon-americano, al genio Americo-Europeo formare la sintesis 

(1) Muchos de los hechos revoliidonarios enumerados en la 3. ^ diYision 
de este capitalo, son conocidos y ann populares : otroa nò. Me be servida 
para extractar los no conocidos del pUblico, de Restrepo, Historia de Colombia; 
deM. L. Amunategui, una conspiracion enC/it7e;— de Claudio Gzj, Historia 
de la Independenda de Chile;—dQ Manuel Bilbao, Cfympendio de la Hisioria 
del Peri, 



— .39» — 

'de la ciTilizacion Americtna, destinada à regenerar el viejo 
mundo, j & campUr sot>re la tierra Ics destioos del hombre 80-> 
berano. 

Dime, genia de America, ^($6&io pado tertficarse el pfo- 
digio? 

Ese prodigio de sentir^ eoncebir, comprender y rervdar el 
derecfao en la America sumisa, — y lo que es mas, de electrfzat 
lo^pueblos abatìdos,-^y lo que es mas, de triunfar sin tradicion 
militar, ni armas, ni recorsos A la mano, creandolo todo para 
triunfar en mar y tierra, sobre ejércitos, escuadras^ gobiernos, 
autoridades civiles, militares y eclesiàsticas, y triunfar sobre la 
EDiJGAGioN de la conquista. Ese prodìgio, con sub diez afios 
de guerra, desde Méjico al Piata se Uama la revolugioic de la 

IVDEPEUrDENGIA. 

Es A ese prodigio, Americanos, que debemos un nacimiento 
libre, en tierra libre: He ahlnuestra nobleza.— Es àia Revolu- 
tion à quien debemos elorgullodel hombre duefio desi mismo; — 
es ù, ella é. quien debemos no vivir, ni haber vivido bajo castas, 
bajo reyes, bayo aristocracias deWcrrw^o, bajo sefiores c^c Aorca 
y cuchillo, de pendon y caldera; — es A ella à quien debemos la 
cìeacia de la igualdad, el bautismo de soberania, el entusiasmo 
por Io heróico, el amor & las virtudes patrias y sociales, las fan- 
tasias de lo ideal, las deducciones radicales de la justicia que 
han de Uegar al ùltimo rancho y à la tolderia del salvage. 

£1 pensamiento de la revolucion, comò crAneo del Jùpiter 
tonante, contenia la independencia del territorio, la soberania 
del individuo, la soberania del pueblo, la forma republicana 
de Gobierno, el advenimiento de la democracia desde la aidea 
basta las capitales, la separacion de la Iglesia y del Estado ò 
independencia de la politica y el culto ;-^Ia abolicion del ré- 
gimen econòmico, financiero administrativo y pedagògico de la 
conquista : la libertad de los cultos y la libertad de industria, 
la comunicacion con el mundo, y el esplendor de la palabra 
humana por tantos siglos comprimida, que al fin estalia envol- 
viendo en manto de luzel continente; la Igualdad de lasrazas, 
reconociendò sus derechos à la tierra que poseen. Indepen- 
dencia de todos los intereses y derechos locales en lo relativo 
é sus localidades; Movimiento federalista en un principio, anu- 
lado despues por la reaccion unitaria en toda America, y que 
boy vuelve à continuar triunfante en Mexico, en los Estados- 



— 399 — 

ITnidos de Columbia, én Venezuela, en la Repùblica Argentina 
y que agita à Chile y al Perù, con està diferencia entre el fede- 
rili^ilio del ]!?orte y el del Sur:— Ej> el Norte principiò por la 
comuna que votaba susimpuestos, elegia sus magistrados. y legis- 
iàba en plaza pùbiica corno en los mejores tiempos de Atenas— 
Y en el Sur ha principiado el movimiento federai por disloca- 
ciones de la céntralizacion. Los pueblos por medio de revo- 
luciones bau pedido, y conseguido, sea con pactos precursores, 
ó con grandes convenciones, Uegar basta el federalismo de ré- 
gimen. 

Pero todas lag reformas, todos los derechos, nacen de un de- 
recho fundamentàl y primitivo : La lìbertad de pensar, la in- 
dependencia de la razon, la soberania df^l individuo revelà^a 
en su conciencia. 

Es necesario no olvidar y tener muy presente, que sin la 
conquista de la libertad del pensamiento, no bay derecho que 
no sucumba, tirania que ho se establezca, injusticia que no se 
instituya: Ni soberania en la comuna, ni en la nacion, ni enla 
sociedad, ni én los derecbos mas sagrados de la palabra, del es 
tudio, de là propiedad, de la familia. Sin la libertad del pensa- 
miento puedo arrancar al mundo moral de su destino. Elmun- 
do no pesa sin pensamiento: el soplo de cualquier despotismo 
sé Io lleva, la aspiracion de cualquierapotencia se lotraga. 

En Estados-Unidos, la libertad del pensamiento, coexistió 
con sus orlgenes. 

El individuo libre, la comuna libre, el Estado libre, nacieron 
y se desarroUaron por la virtud de los sublimes puritanos, que 
quisieron vivir bajo el réjimen lògico de la integridad del dere- 
cho del hombre. Los hijds de los inmortales pere^nno5 vinieron 
à buscaruna tierra para la libertad de pensar, dejandoese viejo 
mundo que resistia al movimiento regenerador de la reforma. 
Eran hombres libres — ylibresfueron las sociedades quefiìri- 
daron, las mas libres de la tierra y de la historià. Complefaron 
su libertad declarando el4 de Julio de 1776, la Independéncia 
del territorio para tener la personalidadnacional. 

£sta es la gran diferencia quecaracteriza à las revolucioiiès 
Aè los dos grandes grupos sociales del continente americano. 

Lalibertàd de pensar, corno derecho ingènito; corno el derecho 
àé los derechos, caracteriza el òr%en y desàrroUo de ìi 
tbciedad de los Estados-Unidos. 



— 4C0 — 

La libertad de pensar sometida, la investigacion libre Umi- 
tada A las cosas exteriores, àia politica, administracion, etc. — 
fué la mutilada libertad proclamada por los revolacionarios en 
elSud. ** 

Esto qaiere decir que el Norte era protestante y el Sud ca- 
tólico. 

El hombre del Norte emancipando supensamiento bara inter- 
pretar individualmente el libro que ha creido revelado, es sacer- 
dote, es concilio, es Iglesia, es' el soberano enei dogma, y no 
bay portificado que pueda someter à su razon. Beconoce el 
mismo derecho ensu semejante, — y de ahi nace, esa tolerancia, 
esa discusion vivificadora, esa libertad pràctica. De su sobera- 
nia conquistada en el dogma nace sii soberaiiia en la politica» 
iCómo podrà ser esclavizado, el hombre que no reconoce 
autoridad dogmàtica sobre sa propio pensamiento? — Y el que es 
soberano en la Tglesia tiene que serio enei foro; el soberano en 
elpensamientoes soberano en latierra. 

Las conveniencias pràcticas, yisibles, de esa sociedad de los^ 
EstadoS'Unidos, corrobàran yconfimanel princìpio. Esos pu- 
ritanos, ósushijos, bau presentado al mundo la mas bella de 
las constitucioneS; dirigiendo los destinos del mas grande^ 
del masrico, del mas sabioydel mas libre de los pueblos. Es 
boy en la historia esa nacion, lo que fué la Grecia, el luminar 
del mundo, la palabra de los tiempos; la revelacion mas positi- 
va de la divinidad, en la filosofia, en el arte, en la politica. Esa 
nacion ha dado està palabra : self-government ^ corno los griegos 
la autonomia; j\o que esmejor. practicanlo que dicen, realizaa 
lo que piensan, y crean lo necesario para el peifeccionamiento 
moral y material de la especie humana. 

Convencido de esa verdad que es un princìpio eì self-govern^ 
meni, y que esaverdad-principio^ es el derecho, y lo que es 
mas aun, la garantia del derecho porque es la pràctica 7 
el ejercicio del derecho, ved comò ^u principal cuidado, 
su atencion primera, es la educacion y la enseùanza de^* 
las nuevas generaciones en el dogma de la soberania individuai. 
No bay nacion que leamas, que imprima mas, que tenga mayor 
nùmero de escuelas y de diarios. Hoy es la primera nacion ea 
la agrìculturai en la industria, enia navegacion. Es la primera 
nacion en la guerra. Ha revolucìonado la guerra maritima. Su 
literatura es la mas pura y la mas originai de las literaturas mo- 



— 401 — 

dernas. Tienen losprlmeroshistoriadores corno Mottley, Pres- 
cott, Yryiog; los primeros filósofos corno EmersoD, los primeros 
grandes predicadores deladvenimiento del evangelio puro comò 
Channing, Parker; los mas grandes jurisconsultos j politicos 
comò Kent, Story, Grìnke, Wheaton, Hopkins, Es lanacion que 
hace mas descobrimientps, que inventa mas màquinas, que 
transforma con masrapidez, la naturpleza à su servicìo. Es la 
nacion poseida déldemos^ del demonio del perfeccionamiento en 
todo ramo. Es la nacion creadora — ^y lo es. porque es la nadou 
soberana, porque la soberania es omnipresente en el individuo 
en la asociacion, en el pueblo. 

Su Vida libre individuai y politica y todas sus maravillas de- 
penden pues de la soberanfa individuai, y de la razon de esa 
soberanfa: lalibertad del pensamìento. 

iQué contraste con la America del Sud, conio que era America 
espaflola! 

Todavia no se ha Uegado él comprender en toda su extensiou 
y transcendencia lo queesla soberania de la razon encado uno- 
Los Estados Unidos no tuvieron que hacerunarevolucion re- 
ligiosa para fundar la libertad del pensamiento. La revoluciou 
de su Independencia no vino sino à dar una personalidad nacio- 
nal independiente à la libertad insti tuida. La religion del libre' 
exàmen^ podia ser la base dogmàtica de la libertad politica. El 
quees libre enla aceptacion del dogma, tiene que ser libre en 
la fotmacion de la ley. El despotismo es imposible. 

Pero en nosotros, he aqul una contradiccion que parece inex- 
plicable y hace ininteligible la revolucion. Vamos A exponerla y 
Uamamos sobre elio la atencion. . 

^Cómo pudo la America del Sud, revelarse contra Espaila, 
fundar la Bepùblica, proclamar la libertad del pensamiento y de 
la palabra^ afirmando y sosteniendo el dogma católico de la obe- 
diencia ciega? 

No puede haber contradiccion mas notable. iCómo explicar 
entóDces la revolucion de la Independencia? 

Porque se bnscaba nada mas que Xnseparacion de la Metròpo- 
li, podria argumentarse. 
Esto es falso en los hechos y en teoria. 
Es falso en lofi hechos porque se proclamò la soberanfa del 
pueblo, la libertad del pensamiento, la Bepùblica. Tesos hechos 
no van comprendidosen la idea de la separacion. 



— 4flf2 — 

Es falso en teoria, porquela sobèrania dèi pueblo, qae nò es 
ixìàs qùe là asociacion de la sòberan(a indit idual, contiepis là 
negacioù de la religion de la conquiisla. 

Agrégad qàe la conducta de là Iglesia fué al principio de la 
revolucion ho^ttl^ profundaniènte hostil à la revoluciòn. — toes- 
pues, cuando vióque la revolucion trìunfaba, por no perderlo 
todo, de goda^ se convirtió fen patriota. 

La contradiccion srubsiste. ^Gómo bacerla desaparacer, en 
uaos pueblós católicos què se lanzan à la Bevolucion? — No en- 
contramos otrà explicacion quelasiguiente: 

Esa contradiccion de un dogma èsclavizante 7 de una politica 
libertadora fùésalvada, à juicio nuestro, por una sublime incon- 
secuencia de los pueblòs. 

^Cómo explicarla inconsecuencia? — Asi corno ha habido ideò- 
logos que bau négadb la materia, 7 que al caerle» encima una 
Tiga, han apartado su cuerpo, 7 otros que negando el movimien- 
to, caminaban, asi lós pueblos cre7entes — del dogma de la es- 
clavitud, por medio del iostinto sublime de la naturale2a, 7 la 
intencion sin lògica ni raciocinio deductivo, de la revelacion de 
la libertad, la han aceplado, sobre todo en el momento de la 
lucha, sin preguiitarse sipodia armònizarse con la religion que 
profesaban. 

Esto sucede casi siempre que profesamos doctrinas erròneas, 
absolutas. Las negamoàinstintivamente con los hechos, 7 las 
reconocemos en teorìa. 

En el corazon de los pueblos de America se sintiò là centella 
eléctrìca de la fraternidad. Là inteligencia de los pueblos viò 
reaparecer en la conciencia, la aurora del dia de la regenera- 
cion. Vieron la idea, irieron la verdad-principio, 7 se alzaron 
iluminados por sus resplandores. La imàgen de la realidad 
de una patria independicnte 7 soberanà, se apoderò de todas 
lasfuerzas^ detodos los amores que es capaz de resentir el co- 
razon humano sublimado,— 7 los pueblos se I&nzaron à hs in- 
mortales batallas de la Independencia. — El dogma católico des- 
apareció, no existió por algunos afios en la mente. — Otro dòg- 
ma instintivo 7 verdadero lo reemplazab'a: la necesidad de sa- 
tisfacer la dignidad hnnìana conquistando una patria indepén- 
dienté para ellos 7 sus hijos . ■ 

De ahi naciò que las primeras le7es promulgadas, fueron las 
mas liberales 7 las mas huma'nas. £1 dògma desapàrecia. 



— 4CfS — 

Però dcspueé, el g^rmen latènte^ la levardara despòtlca deposi- 
tada, y aceptada por los Duevos iàibécìles gobìérnos qae busca- 
ban apoyo enl his predcnpactones, rolvió à aparecer, j yììio la 
rèacciòo, j se reanndó la lògica del dogma. La coAtradicdoii , 
saWada por el enfnsiasmo reVoIucioUario 7 la intencion del dòg^ 
im Terdadero, — se presentò de nuevo en la marcha politica de 
los nuevos Estados, basta boy dia. 

iVoT qoé? — Por la razon de que no tehemos la religion del 
libre exàinen. Por la razon de no baber conquistado la sobe- 
rànla de la razon en materia religiosa. 

Està es (kies mi tarea desde qae pensò por mi mismo. Bace 
!toatlos (i) qnetrabajo en el mismo sentido, porqne creo qae 
la libertad, sin la soberan^a absolata de la razon de cada ano no/ 
paede sabsistir ni manifestar las maravillas del esplritu creador 
del bombre libre, y contribuir voluntariamente à su propio sui- 
cidio corno en Espafià y Francia con la perfidia. — Y agregaré : 

f los hecbos qae en todas las repùblicas presencio, confirman la 

Yerdad de mi punto de partida. — Dos terribles citare: iQuién 

[ àbriò el camino de la conquista en Méjico?— La iglesia.— ^-Quién 

hace traidor al gobierno del Ecuador? — Los jésuitas. 



in. 



ÈXPLIGAGIOIV BEL DESPOTISMO DE LA REVOLtTGION FRA5GESA. 

Yamos él resolver etra dificultad històrica relativa h la liber- 
tad del peosamiento. 

^Por qué la revolucion francesa* que proclamaba libertades y 

(i) Me permitìrà el lector presente aqoi dos testimonio^ notables da mi 
consagracion à la causa de la soberanla de la razoil. El senor Edgardo Qui- 
net, en su obra el ^Cristianismo y la revolucion francesan publicada un ano 
déspues de mi condenacion en Chile, dice lo siguiente : 
. « J'ai sous les yeux un morceau plein d'élévation etdelogìque sur les rap- 
» pòrts de TEgUse et de VEtat dans le Chili, par H. Francisco Bilbao. Só^ 

• ciabilidad Qiilena; il est vrai que V«t écrit a èie cóndamné comma héréti- 
» que par les tribunaux du Chile : Ce peu de pages montreraient seules qu'en 

• dépit de toutes les entraves on oommence & penser avec force de Vautre 
» coté des Gordiiliéres. Le baptéme de la parole nouvelle, e\ bauti»mo de la 
» palahra nueva, yollà des mots qui ont dii étonner dans une brochure écrite 
i' atn conlìns des Pampas. » 

El gran Lamennais, en uua carta que me eseribid tres mesas antes de su 
muerte ^h 1853, me decia: tTenez pour certain gu'il n'y'rien à esnérer de 
r rAmérique espagnola, tant qu'elle resterà asservie & un clergé imou dea. 

• plus détestables doctrines, ignorant an delàì de toutes bornes, corrompi! et 
f corrupteur.i 



— 404 — 

derechos, foé esèncialmente despótica, y entr ego la causa de la 
Francia al despotismo imperiai ? 

A juicio nuestro, este ès uno de los puntos mad tran6cendenta«> 
les de la hi&toria moderna, y qne segua sepamos, es una dificul'* 
tad no resuelta, en una contradiccion explicada. 

Obseryo que todos los fanàticos por la causa de la retolacion 
franca, creen por los discursos, por las palabras 7 por lasleyes 
promulgadas, que es la causa màxima é integra de la llbertad: — 
Pero no se preguntan ^ còrno es que loda esa retòrica de la 
Montana y de la Gironda,. que no juraban sino por la llbertad, 
produjo y producia, el despotismo en manos de todos los par- 
tidos, y de todas las formas, fuesen los franciscanos, los jacabi^ 
nos, el comité de salud, la comuna) la convencion, ò los circulos 
mas y mas reducidos en quienes el poder absoluto se concen* 
traba ? 

La explicacion H juicio nuestro es la sìguiente : 

El hombre es libre, dijo; — la libertad es el primero de loa 
derechos. Pero los bombres que eso decian y los partidos y 
las masas que seguian el movimiento agregaban : La libertad es 
la yerdad. La verdad debe imponerse. Imponerla es un 
deber. 

Desde el momento en que se acepta comò un d%ber y un dere- 
cho, la imposicion de la libertad ó de la misma yerdad absoluta 
que se hubiese creido revelada, la libertad ya no es libertad. La 
imposicion de la yerdad es mentirà, la imposicion de la libertad es 
esclayitud — y yamos à probarlo. 

La verdad reclama el libre consentimiento de la razon indi- 
yidual. 

La libertad reclama la libertad de comprenderla y aceptarla. 

— Imponer (y doy por hipótesis que se imponga la verdad) 
un principio, un dogma, una moral, sin la libre aceptacion, es 
imponer al individuo que resiste ó no comprende, es imponerle 
un principio, que cree falso, un dogma que cree mentirà, una 
moral que cree sea injusta. 

^ Y bay derecho para imponer A ningun ser humano, lo que la 
intelegencia de ese ser humano no comprende, ó no acepta ? — 
Nolo hay.— Entónces todo partido, toda secta, toda religion 
aunque fuesen »manifestaciones evidentes de la verdad y de la 
justicia, no tienen derecho de imponer su politica, su culto, d su 
sistema por la fuerza, la violencia, ó el terror. 



_ 405 — 

He ahi pues el rido capital de la gran Bevolucioa francesa. 
Proclamò la libertad j proclamò en sus actos el deber religioso 
de imponer lo que se creta libertad segun la inteligencia, las pa- 
siones ò intereses de un partido ò de un malvado éxplotador 
comò Marat ò Bobespierrre. 

La acusacion de federalismo Uegò ù ser una sentencia de muer- 
te. La mania de la unidad llegò à ser la teoria de un despotis- 
mo insoportable. 

He ahi una manifestacion espléndida del dogma catòlico de la 
comunion de los santos y de la solidaridad de justos y pecadores. 
Es por eso que el verdadero catòlico se cree con el derecho de 
lo que Ilama salvar las almas^ por la fuerza, por el tormento, por 
el fuego. Y es por esto que la inquisicion decia que obraba 
caritativamente^ cuando quemaba à los herejes. Ejemplo terri- 
ble de la perturbacion que produce un dogma falso. 

La BeYolucion francesa del mismo modo creia salvar la liber- 
tad, supRiMiÉNDOLA, cuaudo la libertad Girondina pensaba de 
distinto modo que la libertad Jacobina. El otro sofisma san« 
grìento, consistia en decir que se aplazaba la libertad, por no 
decir se suprimia. 

l\ quésupone todo eso? — Eso supone que no se profesa la 
religion de la 4ibertad del pensamiento, 7 no se la respeta en 
todo ser humano. — Es muy acomodaticio para todos los parti- 
dos, creerse con el deber del pontificado absoluto de la revela* 
clou de la verdad. 

Yéase pues, cuan legftima y ligftimada es nuestra fé en el 
fundamental principio de la soberania. 

Gompréndase tambien porque el mas precioso de los dere* 
chos, ha sido en todo tiempo él mas persegiiido por la Iglesia, 
7 por las castas dominadoras. — En la desgraciada Espaùa, basta 
el mismo pueblo. — Guanto ha sido el poder del Gatolicismo en 
Espaùa, lo prueba el odio, el furor del pueblo espafiol centra 
el hombre libre— pensador, que se sacrificabapor salvarlo. El 
auto de fé llegò A ser fiesta, 7 ver quemar & los hereges un 
motivo de alegria. 

[Con qué pagare el catolicismo la transformacion de ese pue* 
blol— 

Es por esto que la humanidad por instinto, ha mirado à la 
Espafia comò tietra africana, inspirada por el Simoun delde- 
sierto; — 7 es por eso queel Norte-sajon se indentificócon la re* 



Tolueioa d^ h refprm^, cuya h^ne eracopstitair a lodo c^rig|ia 
pp en Sacfr(|iote, en soberano, en intèrprete del libro quecr^^ 
revelado, el viejo j nuevo testamento. 

De està ùltima consideracion nace tambien una dtferenpia e^ 
el caràcter y en el modo de pensar libremente entre los hijo^ 
dis los puritanos y nosotros los racionalistas. 

£1 protestante, busca la yerdad base de loé derecbos, en 1^ 
libre interpretacion de las escrituras cristianas. De ahi naoe 
que sa emancipacion es en cierto modo teològica y de erudi- 
cion. De ah[ debe nacer un furor de interpretacion y disca*- 
Sion. 

El racionalista no busca la verdad en texto alguno, y somete 
todo texto ÉL la palabra viva, à la permanente revelacion d^ 1^ 
razon emancipada. 

Para el protestante bay revelacion. 

El racionalista la niega. 

El protestantismo, en la mas avanzada de sus sectas qu^et 
Ifi secta unitaria, (1) Uamada a^i, porque niega la trinidad 
catòdica y la encamacion de la divinidad en la persona de Je- 
sus, es la mas avanzada, la mas pura, la que mas se acerca & 
la filosofia. La ùnica fundamental diferencia entre esa secta y 
Qosptros consiste en que ella creeen la revelacion y en la »wv 
Sion exepoional de Jesus. Y aceptando la palabra del Evange- 
lio GOiQo palabra revelada, se ve en la necesidad de sostener bu» 
ideas con el texto de los Evangelios. 

Despuesde conquistada la virtud del pensamieato, y de ha- 
ber arrancado à la Iglesia católica el privilegio de decision y de 
interpretacion infalible del texto reputado por divino, la liber- 
taddel pensamiento tiene que completar su evolucion en el 
protestantismo basta Uegar à la filosofia; y a abolir todo texto 
6 à no recoaocer texto alguno que no reciba la sancion del pen- 
samieato. La raion tiene que Uegar a ser su propio texto. Es 
ta es.la gran re volucìon que continua. En las naciones del Nor-' 
te de la Europa, esa revolucion tambien se desarrolla. Ape- 
sar de haber vivido bajo el peso de todos los despotismos 
8iempi?e hubo hombres heróicos, pensadores profundos, que de 
tiempo en tiempo, en Inglaterra con Wicklof,]en Boheroiacon 

JuanHoss, en Alemania con I^utero^ desperiiaban & los pueblos 

# 

' (1) CbanuDg--^>«8tì4m»mo tànitario. 



— 4p7 — 

basta Uegar (lespléadi^o trìunfo de la Befprma. JLa Italia, por 
el contrario, asi corno nosotros, selanza alracioQal|smo, sinpa- 
sar por el intermediario protestantiej. 

Caantas guerras no lia costado conquistar ese derecho. El 
pueblo A quien primero le tpcó la gloria de realizarla revo- 
tucion religiosa en el mundq moderno, es la Alemania del Norte, 
la patria de Lutero, heredero de Juan Huss, que fué quemado 
tìyo por sentencia del concilio de Constanza. 

Pero ya no pudo apagarse el fuego del libre pensamiento. Na- 
ció la Repùblica de las provincias unidas de Holanda. 

Se consolidò en Suiza lo Repùblica. En Francia consiguea 
los protestantes garantias en el edicto de Nantes, despues de 
una guerra desastrosa. 

La Revolucion Yà à Inglaterra, y allf, los heróicos puritanos., 

no pudiendo encontrar una tierrà libre para adorar à Diosen 

liberlad, emigran à la America del Norte y fundan 'por vez pri- 

L mera en la historia, la asociacion libre de los hombres libres« 

r Este fué el gérmen de la mas portentosa nacion de todos los 

f tiempos conocidos; y que se llama: Estados-Unidos de la Amé- 

rica del Norte, 

He ahf puede decirse el itinerario de la emancipacion del 
pensamiento, en su desarroUo histórico Europeo. 

Ese movimiento no alcanzó con sus ondulacionés à la Ameri- 
ca del Sur, sino de una manera indirecta y ea un nùmero redu- 
cido de individuos. 

El libre pensamiento en la America del Sur, fué estalUda 
espontaneidad, entusiasmo revelacion inmediata de la libertaden 
el alma de los pueblos, elevada d la potencia del sublime por 
el toque eléctrico de la revolucion. No fué deduccipn, racio- 
cinio, consecuencia, succesion fatalista, ó desenTolyimie.nto de 
un antecedente conocido: No. Fué pa3Ì0Q ó intuicion. 

El libro pensamiento en America ha ^ido sostenido por las 
razas indlgenas libre;^ que* combatiexon y combaten; he ahUn 
tradicion. En donde no pudo penetrar el dogma católico, no 
pudó penetrar la esclavitiid. No ha habido; imwonero que np 
renùncie à convertirai Araucano, Los jeguUas jnismos, Ips m^ 
hàbiles domadores de h. especie humana, han fracasado en Arau- 
co con su ciencia y con su ayte^ asi corno, habia fc«ici»ado la 
conquista con sus armaa ea lòs tr escientos. afios de guerra que 
spstnvo. Y casi agradezpo mas lo nùsmp, 4 re^ist^n^w 4la 



— 408 — 

religion católica esclavizante por eaencia, que el indòmito co- 
rage basta boy dia desplegado en la frontera. Una raza qae 
alente, que percibe, que adivina el error, y sobre todo el error 
que escIayiza,por mas encubierto que se pi esente conlaspro- 
mesas de las recompensas celestiales, en cambio de la sumision 
del pensamiento y la aceptacion de un credo absurdo, es una 
raza que merece bien de la humanidad y que tiene porvenir. 
Arauco, sin pasar por las crisis de la acatolizacion, por la que 
pasa Cbile, recibirà la buena nuova de fraternidad apoyada en 
el respèto de la autonomia de las razas. 

Han sido pues los Araucanos los acosados permanentemente 
por las armas y las misiones: A las armas han opuesto la reso- 
lucion de Tencer ó morir; y à las misiones de todas clases, una 
negativa tan tenaz que bau desesperado de poder convertir al 
catolicismo el Araucano. Intuicion sublime! 



COIVFLUENGIA DE LOS ELEMENTOS fiEVOLUGIOKAElOS. 

Jam&8 desapareció el deseo^ nunca se perdio la esperanza de 
la Independencia. Ha germinado en todas las razàs, y todas 
las razas dieron su contingente de sacrificio. Ha side la Idea 
del Nuevo-Mundo: dar un Nuevo-Mundo al e^piritu de amor, de 
▼erdad y tolerancia. 

Todos los intereses hablaban de esa idea, proclamaban y pe- 
dian esa Independencia: nosotros y los Europeos, y los Asiàticos 
7 los Africanos y los habitantes delaslslas. Nuevos mercados 
para las grandes naciones productoras, nuevas tierras para la 
emigracion. Invasion de capitales productores para nuevas em- 
presas. Hultiplicacion de los objetos que aumentan el bienes- 
tar de las masas. Creacion del crédito, aumento del trabajo del 
bombre, introduccion de industrias, de màquinas, de métodos 
perfeccionados de labranza. Baja en el precio de los objetos 
mas necesarios y aun de confort ^ al alcance de los pò- 
hres. 

' Ilammacion credente enlos espfritué, aumento prodigioso de 
movimiento en todo ramo. Ydecir que, todo ese mundo vi via 
enclaustrado por la Espafia I No: la revolucion era de iute- 



— . 409 — 

rés uniTersal) 7 de egoismo, de honor 7 de deber Aiqericfliios. 

Y todo e^e germinaba en los espiritas corno eorrieatea de 
electricidad sabterrànea que anuncian U proximidad de un e$- 

' tallido. 

— Los Americanos desceadientes de Espafioles, 7 que denia- 
guna manera ^ceptaban, uise les recpoocia la t^iodadania espa- 
fiola, se crelàn 7 amaban seramericdoos. Se comparaban coìi 
los godos, 7 no podìan comprender la superioridad que estos se 
atrìbuian por el hecho solo de nacer en EspoQa. ¥a no podian 
comprender porque no habian de tener una patria, sieodo està 
una le7 dela naturaleia; — porqué la tierra de su nacimiento 7 
de su hogar habia de ser patrimonio de estranjeros, tierra de los 
hombrcs de horca 7 cucinila] porqué los instintos, las nobles pa- 
siones 7 las facultades del alma habian de ser comprimidas .7 
suprimidas; —porqué siendo hombrcs no habian de gobernarse 
por si mismo; — por que las rejiones de America habian de ser 
gobernadas por un re7 del otre mundo^ 7 sacrificadas 
con sus deseos^ esperanzas }' derechos al oprobioso régimen de 
la conquista. 

— Y ademàs, ino tiene limites el padecer, no ha7 un termino 
d las horribles injusticias que diariamente presenciamos? 

Y todo Gsto se revolvia en la coiiciencia de log Americanos. 
Todo esto ardiaen lasentraftasdelTolcan revolucionario. La 
bora de la justicia 7 dola venganzase aproxima. 

Ycircula envueltaen el misterio y con peligro de la yida, la 
npticia de la Independenciade los Estados-Unidos. Poseer una 
' copia de la Consti tucion fuc un tesoro. 

En fin, 7 corno 73 lo hemos indicado, Ilegó una època, Tino el 
dia, en que todas las óorrientes de la emancipacion, la yenganza, 
elrecuerdo, los derechos de las razas indire nas; el instinto é 
intuicion de la soberania en loa Amerìcanos de razamixtaj es- 
paflola; los intercses del mando que se habiaa conjtirado; esa luz 
del cielo de Washington; la impaciencia 7 el despecho que al fin 
produce toda tirania; la inmortài protesta de tqìdo eapiritu que 
piensa; la conjuracion de los pensadores, — todo estó vino à for- 
mar esa confluencia de la desesperaciop, ^e la juaticia, del ia- 
terés, con las visiones deun mundo libertado. — ^Y esa resultante 
de todas las pasiones comprimidas, de los derechos pisoteados, 
de las esperanzas concebidas, estalló corno la eiplsosion de. un 
cataclismo. 

5 



— 410 -^ 

E»e afio, resùllndo del martirologio de la America,— ese aflo 
heredero de las laces y victorias del derecho,— ese atìo qaecon- 
Yierte en naciones à las antiguas 7 miserables còlonias de la Es- 
paùa 7 levanta la ciudadela mas grandiosa de la libertad en el 
continente americano, cnando la causa de la libertad habia dèsa- 
parecido de la Europa bajo el peso de las monarquias venccdo- 
ras, es elafio de 1810 de la llamada era cristiana y el primcro 
de la America del Sur. 

Otros Ubros os doscriben la guerra heróica de la Independen- 
eia basta enterrar el poder espaùol en Ayacucho. -Aqui solode- 
bo esplicar, ó manifestar el mèrito de la empresa, que nuestro» 
padres con decision de vencer ó morir acoraetìeron. 

T para comprender la importancia de la Victoria, es necesaiio 
no olvidar, Americanos, que ha sido necesario combatir: 



1.0 La educacion de la conquista. 
2. <=> La politica de la oouquisau 
La admìhistracioQ de la con- 



3.<=> 

quìsta. 

4.<=> 



La lejislaciondela conquista. 



5.® Elterrar de la conquista. 

6. ^ La luerza materia) de la con- 
quista, ejércitos, escuadras, fortifica- 
ciones, organizacion, armamento, dis- 
ciplina etc. etc. 



El « Spiritus ijìtus» y el « sur sum corda » — Idea, fuego y 

FUERZA DE LA BeVOLUCION. — El ALMO DIA. 

Rewpìihlicam, popu/osque cano, canto d la Bepublica y & los 
pueblos, diriamossì fuésemos poetas, al principiar éste capitulo 
que contiene el derrumbe del poder de Espafta, 

« ruit alto ti culmine Troja » 

y la prodigiosa Victoria de la Independencia, queabrió el camino 
d e la regeneracion de un continente. 

Opénsamiento libre! ftierza inagotable de movimiento, .po- 
tencia de Iili y calòrico de la humanidad para la germinacion, 
desarroUo y aplicacion de la verdad, tu eres la musa del historia- 
dor, asi corno eres laverdaderaprovidencia delahistoria, y la 
▼isiondela ley por el filòsofo:— Nor bay Gsclavilud que'nose 
apòyeen lan^gacion, ò negativa voluntaria, ó en la indiferencia 
de la libertad de pensar. Cuantos pueblos, cuantos partidos, 
* «uaiitas scctae y éaudillos de sistemas, reconocen la libertad, del 
pensamiento, negàndose ò, examinar la verdad ó no verdad, la 



-^ 411 «« 

jnsticiaó injusticia de lo que creen y 9ostieneaI Los Uamados 
ultra$ eu lasdivisioiies politica* de los partidos^ que son Ics que 
mas grìtanlibettad, son los qae menos exaifìlssn laverdad de su 
credo, porque viven esclavos de la autoridad del circulo éiJ que 
abdican. Y si no practicau la indepeDdencia del juicio, la liber- 
tad del pensamiento respecto de sf mismos, ^cómo quereis que 
la respeten eu los demas? 

La libertad de pensar independizó ù, la America. La libertad 
de pensar integrare su libertad, y entonces seri el dia de la pa- 
. cificacion. 

El libre pensamiento es nuestro libertador. El libre pensa 
miento es nuestra gloria, 

Lostiranos, y las escuelas de la tirania ban ensefiado la menti- 
rà capital, diciendo que es necesario sacrificar el libre pensa 
miento. Està mentirà es Terdadera decapitacion de la humani- 
dad. No contentos con someter la Toluntad y el cuerpo por la 
fuerza para bacer à los hombres instrumentos de explosion y 
esbirrosdesussemejantes, no ban reposado tranquilos basta no 
Uegar à pervertir la razon, y suprimir con el terror religioso el 
penitòmiento. El Americano sienro, escIaTo^ despotizado en 
su persona, embrutecido en su pensamiento: tal fué la con 
quista. 

Gompréndase, pues, nuestra religion por la libertad de 
pensar. 

Pero tu pensamiento, misterio tJivino de la luz eterna en la 
eonciencia bumana, tu^ comò el àtomo' indivisible, indestructi- 
ble, ercB por esencia el dereeho, eres eJ elemento consciente 
de la existencia y del destino de los seres. Ttì, pensamiento, 
eres la independencia. Tu eres la condicion c'^sencial de la in- 
. dividualidad. Si no pensases, ù otro pensasé po7 *^ ^^ serias 
individuo, seri^sparte de otro. Tu eres la personalii.'^^'^- Sino 
pensares, u otro pensare porti, no serias ^er^ona, serias. ^^^*- 

Tu eres la justicia. Si na pensares ù otro pensare p^*^^ ^^ 
serias instrumentode todo lo malo. Pensando, eresia justicu^ì 
porque pensar es ver la ley, y ver la ley constituye la respon- 
sabilidad y el deber. Pensando habla en ti, Dios. Es por esto 
que los sacerdocios te alejandetu pensamiento y bacon creer 
lo que ellos qnieren. Pensar es ver la Icfy. La ley es la ver- 
dadde las relaciones humanas. Las relaciones verdaderas y 
Teale ssonla igualdad de los individuos libres. Ley es la forma 



,11'ecesarìa de las relaciones de los individaos. El individao es 
la libertad. La ley de la libertad, es la libertad de lodo lo 
libre. Lo libre es el hombre. La ley del hombre esla libertad 
del hombre. 

Veapues, ó libertad! Un contìnente saipido en losabismos, 
implora la luz del peasamiento libre. 

El dolor ha Uegado basta producir en lasmasas embratecidas 
la insensibilìdad del pacienté. Deapierta^ ó loz, là fibra de la 
Tenganza que dormita. 

Las tinieblas cubren el cielo de la America, j solo de vez en 
cuando los resplandores de an infierno de tòrmentos, iluminan 
con espanto la esperanza de un mundo I 

Perdidos, extraviados bajo el làtigo y el fierro y el anatema, 
las diferentes razas se preguntan en sa desesperacion si bay un 
Dios?— Y ese Dioa se revela fulminante en todo hombre sin 
miedo de pensamiento libre. 

Ese Dios empiezaà revelarse, y apareceenla oonciencia con 
el nombre de la Bevolucion. 

Ese Dios fué el revelador 4el primer dia y de todo dia de 
conciencia para, en todo hombre. Ese foé el qne nos légo el 
testamento de alegria cuando nadie pensò el mal. 

El es, el que nos habla en la soleda,d de la conciencia, y es en 
la conciencia en donde lo enconlramos corno eseneia indòmita 
de la soberanla del hombre.. De Dios venimos: « Dioses so- 
mos, » 

A ese Dios invocamoF/j--Ko para que nos liberte, porqae eso 
es degradante, sino -^ara sentir en nosotros la divinidad de la 
jttsticia; — ilumina^nos y libertai'QOS por nuestros esfuerzos. 
- Esa concienrJia es nucstra profecla. Bl hombre fibre profe- 
tìza su suer\e. El hombre libre hace su destino. El hombre 
libre har^e su felicidad^ El hombre Jibre es el santuario de la 
divini:iad. 

^jalve, pueblo Americano. Domeiìaràs à. tu enemigo. Arran- 
'^ariàs de tu ser, de tu sangre, y de tus entraàas al enemigo en* 
jparnado; y sobre el aitar de la patria ensangrentado ofreceràs el 
holooausto de tus miedos, de tus egoismps, de tns indolencias, y 
de todas tus miserias treismilidas. 

Salve, pueblo Americano I Consumaràs el sacrificio sobre el 
•cadàver de la conquista.— Desqtaràs los vientos, porque no te- 
«nes tempestades y buscai la pUrificacion. Desencadenar^s los^ 



■k 



— 413. — 

elementos^ porqae prOYOcas una nuera creadqn en las afinidff- 
ués naiurales de las cosas. Y corno un sol, ó centro de vibra* 
cioti lumitìosa en el espacio^ irra Jiaràs la vida, el derédio, e1 
moYimiento del individualismo, la energia y virlud désplegada: 
de lodo ser humano. Y volveràn los espectéctilo^ del oceano 
popular siguiendo la corriente predestinada à su evolucion mag- 
nifica.— Y ae vera h los paeblos Ilegando à ser la identidad de 
la ley y d^l góbierno, al <c hombre^ley^ » còrno alsoMuzf 

« LO QUE ES ETERNO. » 

(( Santa verdad, quien apagarà tu llamaf decianlos Husistas 
en Bobemia en el siglo XV combatiendo por la libertàd del pen- 
samiento, & la luz de sus pueblos incendiados por los imperiale» 
católicos del Austria. — » Quien pnede levantarse centra tu fuerza 
» y combatirla. Que tus enemigos, numerosos comò la arena 
» se adehnten; que en las convulsiones del error, con las ar- 
» mas en la mano arrasen todo con la muerte y el incendio. 

» Dios te ha heeho mas fuerte que la reca petrificada en me- 
» -dio de las olas del mar, y mas fuerte que una brillante estrella 
)> en la boveda de los cielos, y mas fuerte que la masa de las 
» montailas, y mas fuerte que los abismos del mar, que ningun 
» ojo humano puedesondear. 
I » Y si caemos todos, asi sea! Moriremos por la verdad,y 

» por el Mendel mundoi La felicidad del cielo regocijari 
» entonces nuestros' corazones. Libres nos veremos de toda 
» tristeza é inquietudl 

» Cuando la negra tutnba encierre nuestros cuerpos, la fé- 
» cunda cosccha de nuestras obras brotard de su gérraen. Lo 
)) que hubiéremos tentadofiel mente y con valor para lasalvacion 
» de la tierra, brillare con viva luz para nosotrosy se enlazara à 
» nuestra vida. » 

He ahi comò habla el convencimiento de los hombres libres. 

La Santa verdad brillò en America^*— i Quién fué el emisario 
misterioso que desde Méjico al Piata, en el mismo afio, trans- 
jnitióla palabra de la gran conjuracion? — ^Quién hizo que los 
hombres de Caracas y Buenos Aires, de Bogotd y Santiago, de 
JMéjico y Charcas, de Quito y la Paz lanzasen al mismo tiempo 
la misma palabra? — iDe qué centro partian esasórdenes para 
toda la circumferencia Americana? — iQuién estableció ese go- 



;"* 



— 414 — 

bterno inTisible, qiie presente en lodaspartesdictabalasmismat 
proyidencias?--^Qaién redactó el mismo programa para Àrgéti- 
tinoS) GhtlenoB, Peruanos, Bòlitiaiios^ Graaadinos, Yenezola- 
nos, Gentro-Americanos 7 Mejicanos?— 'Qaién le vantò en el 
firmamento de la America el astro cuya eYolncion todos si- 
gnieron ? 

i De dónde venias^ centella prepotente^ qae, encamada enlos. 
espfritus, tranjiformabas A los hombrcs, regenerabas pueblos 7 
donde antes esclavos, nacioneslevantabas? 

^De dónde venias, sabiduria inmanente, qne por los làbiot 
de la infancia, con sn cìencia 7 consus libros en su tempio à los 
Yiejos doctores confundias ? 

iBe dónde venias, ilominacion resplandeciente, que corno co* 
meta de bendicion pasando sobre lafrente de la America, baùti- 
zas & los pueblos siervos que 7acian seniados à la sembra de la 
muerte ? 

Eras justicia, 7 vénias de la faente de la justicia. 

Eras libertad, 7 venias de la personalidad divina. 

Eras laindividuacion de un mundoque venia é pedir su lugar 
en el congreso de las naciones. 

Eras la humanìdad que pedia la instalacion de su gobiemo 
Ilamado democràcia ! 

Santa verdad ! fué el pensamiento libre que vió la misma le7 
de libertad en cada uno. Fué la pasion humana comprimida 
que produjo idéntico estallido. Fué la misma esperanza que 
animò à todos los oprimidos. Fué la représalia del indigena, 
fué la dìgnidad abatida del hijo de America, fué la venganza 
centra la conquista, la solidaridad del Indio y del criollo vindi* 
cando el mismo derecho à la soberanfa de la tierra. Motcuc- 
zoma 7 Manco Gapnc, Gaupolican 7 Lautaro se estremecieron en 
su turaba. Tupac-Amaru 7 Washington precipitaron el torrente. 
Lapalabra del derecho enfin, corno verbo deuua nueva crea- 
cion, soplò sobre el continente para reproducir los dias prime- 
ros de la alegria 7 de la justicia. 

Y en las regiones de la zona tòrrida, 7 de la zona templàda, 
en los Uanos de Venezuela, en las pampas Argentinas, en los va- 
Iles de Nueya Granada 7 en las montaùas de Chile^ el hombre, 
cualquiera que fuesc su color, su origen, proclamò la misma hc- 
mahidad, la misma necesidad, el mismo credo: la soBEHA^rfA 
DEL pueblo: la igualddad. 



— 445 -^ 

iCuàndo, en qué tiempo, en qné Ipgar, se ha visto él lodo unt 
continente, dividido, incòmunicadq, avasallado, lerantarse co- 
rno un hombre? 

Desfile la historia con sus siglos, j diga^ caal siglo ha visto 
una maravilla mas grandiosa!— iConciencia del humano destino, 
en qué tiémpo has aparecido mas visible, mqs llena de la inmen- 
sa caridad paraabrazar àtodaslasrazas y napiones? Si la ley 
del movimiento humano es la aproximacion al goce del derechp 
universal, esa ley fué el movimiento de la Bevolucien America- 
na, heredera de las luces de las grandes reyoluciones de la 
historia. 

El pobre vió el fin de su pobreza, el oprimido el fin de su 
opresion, el despreciado el termino de su oprobio, el desgra- 
ciadoel alivio de sus males, el filòsofo la realidad de sus ensue- 
tìos por la felicidad del gènero humano. Y esa vision fué el 
programa que hoy mismo nos agita y nos hace completar la obra 
no terminada de laregeneracion. 
► Puede pues regocijarse el mundo 1 « Voz fué oida en Amé 

rica» 

i^Lloro y mucho lamento >yy — Mas Uegó el buen-mensaje^ ef 
evangelio, la buena-nue va. 

— Se alza el espiritu, se ilumina el pensamiento, se enciende 
el corazon, la voluntad se electriza. 

£1 espirituinsurrecto crea el géoesis de una nuova bumanidad. 
"^ Las emociones sagradas delacreacion estremecen al cortinente. 

Voz fué oida en America : no mas conquista. 

Los pueblos « sentados d la sombra de la muerte^ » se levantan. 
La conciencia del derecho procìamado, transforma à los Estadp3; 
y en las alturas del espiritu, transfigura d los pueMos que des* 
lumbran con el brillo de su faz. 

Y tu, America, « Nino profeta del Allisimo^ serds llamado : 
» porqùe irds ante la faz del SeAor^ para aparejar sus caminos : 

« Para dar v.onocimìento de salud d su pueblo para la remision 
« €U suspecados. 

« Por las entrafias de misericordia de nuesiro DioSy con que nos 
» visitò de lo aito del Oriente : 

« Para alumbrar à los que estàn de asiento en tinieblas^ y en 
m sombra de muerte : para enderezar nuestros pies d camino de 
» paz Tè 

revolucion, d libertad, os debemos la patria, elhonordfl 



— 416 — 

hombre libre, lasgaranttas de In Vida soberapa,- lós resplando- 
res de la fratérnidady la exaltacion profética, los triunfo9 de la 
verdad sobre tanta mentirà acumulada. 

Lajusticia ha diche al boìnbre: a Bien-aventùrados. los que han 
» hambfey sed de justieia^ por que ellos sérdn hartos. Y.^todaTia 
nonos hemòs hartado dejasticra, Padre de los hòmbre^ y de 
las cosas I Pero Iòspueblos hambrientosy sediehtos de justipia 
Be lanzaronùlas batallas. 

Fué en su ticmpo que la ì*evolucion se atrevió à sefìalar el 
deber de una Victoria. Esà' Victoria era el ideal de la vida noe- 
va, formando la serie trionfante de los afios futuros, un itine- 
rario de sacrificios para alcanzar una patria, un corazon social, 
un pensamiento solieranó. Gsa patria no esistia. Sevéiautan 
solo los perfiles magnfficos de las demarcaciones naturales. Era 
la cuna, faltaba el habitnnte;— era el tempio, faltaba el sacer- 
dote. Aìslado, solitario éindefenso vagaba el espiritu futuro. 
Una gerarqula de fierro, un cielo de tinieblas mantenia en el 
encantamiento del miedo al pueblo Americano. Para levantar 
à los Àndes ha sido necesario la exaltacion del fuego interno 
del pianeta. Para levantar una patria fué necesario la exalta- 
cion del fuego divino en las entraflas de la humanidad dolìente. 

Y se alzaron los Andes delineando el molde ! i y se alzò el 
espiritu animando el cuerpol A los portentos'de la creacion 
oprimida, responden los milagros de la resurreccion de la 
"verdad. 

Llegó el momento de la lid tremenda. Cortes, Pizarro, Val- 
divia, Garay, han oido en sus sepulcros el paso de las lejiones, 
yselevantan despiegando al viento sus banderas. Setocala 
llamada jeneral del OHnoco al Piata; y los Andes iluminan k los 
guerrerQ3 con sus antorchas de volcanes. En grandioso palen- 
que la America se presenta convocando à sus soldados y revis- 
tiendo su armadura invulnerable — Ami, lanceros de Colombia. 
Araucanos de Chile, gauchos de la pampa Arjentina:— Es el dia 
de los funerales de los siglos. — A mi los negros, y los indios^ 
porque la igualdad es mi causa — A mi los deseos y las aspiracio- 
nes de los siglos, porque la filosofia es mi causa— A mi la tradì- 
cioo dela luz omnipresente, porque la libertad es mi causa— 
A mi la esperanza y caridad, porque la fraternidad es mi caxtsa — 
A mf el pprvenir, porque la soberania del hombre y de loà pue* 
blos, en armonia divina, es mi prògrama. Y los viejos cam- 



— 417 = 

pèones, loshijos deaquellos hom'bres defierroffue encadenaron 
la America à la Espafla; coatestaban:— A noàotros,' stibditos fieles 
del rey y monarqnla. Somòs la autoridad y Ih pai/ La inde»- 
pendencia es deslealtad, ìnsarreccion y rebeldia. Eterna obe- 
diencia es el mandato^ y la salvacion de las almaa sera vuestra 
recompensa. 

"Y fué la batalla ! — O si yiviera en nosotros el espirilu de esos 
aùos de gloria! — Cada soldado era im programa y llevaba la 
conciencia de la justicia de la causa.— Ed él campo de la muerte 
se formò la pira con él cétro qùebrantado, el trono destrozado, 
las cadenas cortadas con los códigos tenebrosos, cotì las coslum- 
brescaducas del viejo mando, y la mano vencedora delaliber- 
iùd lepuso fuego: y delasllamas de esa pira salió el renaci- 
miento del Fénix. Siete repùblicas proclamaron sus nombres. 
T las fiqjas naciones, testigos de la lucha^ aplaadieron é inscri- 
bieron esos nombres. La gloria cubrió con su manto d las jóve- 
nes naciones, — y todas comò vestales inspiradas sobre la tri- 
pode de los despojps enemigoSy alzaron sus brazos vencedores, 
enlonandoal Grande Espiritu, el himnp de la regeneracion del 
mundo. 

Salve, America, patria mia, campatnento de la idea, hcren- 
cia de todas Ifis esperanzas, testamento de todas las verdades. 
Yo veò en ti latierrade la justicia porqueeres ef continente de 
la Repùblica, porque es tu religionla democracia, porque es tu 
honor la igualdad, y tu aspiracion la paz exelza del amor y del 
derechof 

Y ttì, hombre de America, pobre ó rico, sàbio ó ignorante, 
desamparado ó privilegiado, no olvides ese dia, porque ese dia. 
contiene tu derecho. tu bien-estar, y el porvenir libre de lus 
bijos. Ese dia es la luz de tu pensamiento libre. Haz que 
brille en ti, en tu hogór, en las horasde tu trabajo comò aliento, 
en las horas de descanso cocdo recompensa. Ese dia, que es 
la revolucion,es tufùerza, tu dignidad; y sus resplandores te 
pondrdn en conmnnicacion con la fuente de la fuerza y de la 
Yerdad. Tributa culto à ese dia, porque asi, jamàs seràs euvi- 
lecido, ni oprimido. Sea tu guardiana tu guia, tu compatterò, 
y en los tristes momentos de la Tida, sera tu Consuelo. Bi ese 
dia tive en ti^ bara que no seas conducido por nadie, sino que 
serdB tu conductor. Ese dia iluminarà tu conciencia en le» 
actOB solemnesdela vida, cuando tengas que votar, que obedecdk* 



— 418 — 

ó gobeniar. Lasmalaspa^iooes huiràii de ti, porque te cdcod- 
trar&n conio nu libro de la ley , eoa el fuego de la revolucion 
igualitaria, j con' la decision de ser fiel al testamento de tus 
padres. 

Revolucion! Como quisiera, ó lector hepmano mio, que te 
penetrases de lo que es la revindicacion del derecho en la pere- 
grinacion dolorosa de la bistoria! — Como quisiera que el cuadro 
de los martiriòs de la bumanidad en todo tiempo, e&tuviesc 
presente à tu memoria, para que por su centraste sintieses el va- 
lor, comprendies^s la importancia de la filosofia y de la esponta- 
neidad del hombre libre, que produjo la Revolucion de la inde- 
pendencia!— Si haj prodigio, este es. Si bay revelacion de la 
providencia en la bistoria, està ba side la mas grande, la mas fe- 
cunda y la que lleva el sello de la inmortalidad de su existen- 
cia. 

Nunca se ba visto mejor à la lògica de la s6beranfa del bom- 
bre, producir sus consecuencias en los hechos, en las costum- 
bres, en las inslituciopes, en el pensaraiento delospueblos, con 
mayor alcance y legitimidad.^Esa lògica del principio de lalì- 
bertad, fué mas sabia, fué mas consecuente, fué mas preciosa, 
fue mas beróica, que la ciencia y conciencia de todos los 
caudillos, guias ó conductores de los pueblos. Los pueblos que 
nada sabian, supieronmas al otrodiaquelos promotores. Los 
ignorantes y las masas sin saber lo que es un principio^ desde 
que principiaron él la libertad, fueron los verdaderos sai vado- 
res de la Revolucion. Los grandes caudillos, los bombres de 
juntas, de universidades, y congresos vacilaron y temblaron so- 
breelsuelo candente de la revolucion, y aun volvieron sus ojos 
alpasado, queardia^ comò esa hijade Lot. 

Pero la idea babia iluminado; los Americanos babian mordido 
el frutodela ciencia; los plebeyos columbraron en slmismola 
revolucion de la grande bumanidad, y entonces yano bnbo sino 
marcbar li la Victoria garautida por la reaolucion devenccró 
morir. Està es la epopeya Americana que espera su Homero. 
Està es la bistoria de la Independencia que espera suHerodóto. 
Estos son los bechos y elementos que bullen en la bornaza es- 
perando etmoide de un Fidias para la estàtua de la libertad. 
Bstos son los pueblos de America que esperan la filosofia para 
iiecUraclaley de U bistoria presidiendo el movimiento Imma- 
ino. 



— 419 — 



Lacreacioneslagloriade Dios— la reroloiBìoa es la gloria 
de los pueblos. La reyolucioa es lacreacioa del hombre, coope- 
radqr, cònttaaador de la obra de lafatalidadqaeen sus manos 
se transforma en providencia por la posesion de la libertad. 
Traicionar ù la obra de la revolucìon es abdicar la providencia 
divina parala administracion y gobiernodelatierra. 



PELICaO DE LA BÌEVOLUCIO» LA CIVILIZACIOff — LA CIVILIZA- 

EUROPEA. 

Y esa revolucion, esa causa, ese porvenir, peligran, Ameri- 
canos. 

Kuestro derecho A la tierra, nuestro derecho de goblerno, 
nuestra independencia, nuestra libertad, nuestro modo de ser, 
nuestras esperanzas, nuestra dignidad, nuestro honor de liom- 
bres libres, todo es boy amenazado por la Europa.— La con- 
quista otra vez se presenta! —La conquista del Nuevo Mun- 
do! — Las viejas uacioues pìrAlicas se han dividido el continen- 
te, — y debemos unirnos para salvar la civilizacion americana 
de la invasion barbara de Europa. 

La coivQuiSTA, Americanos! — He ahi porque he querido pre- 
sentaros'lo que fué, es decir el mal de la esclavitud. He ahi 
porque tambien os he presentado la revolucion que acabó conia 
conquista. La causa del mal, del error, de la mentirà, de la 
tìrania, dola degradacion; es la conquista. La causa de la ver- 
dad, del bien, del derecho, de la dignidad es la causa de la 
revolucion. La causa de la verdad religiosa, de la verdad po- 
litica, de la verdad social, es la causa de la America. La Ame- 
rica es la causa de là civilizacion sintètica producida por là filo* 
sofia del derecho y del sentido comun, para salvar teda raza, 
para garantir todo derecho, para satisfacer teda necesidad, para 
desarrollar el principio inmortai de la autonomia, y Uevarlo 
basta sus ùltimas consecuencias. 

La America es pues la gran causa de la humanidad, porque 
representa la causa de la justicia. La America es hoy el repre- 
sentante de la civilizacion Americana, centra la civilizacion 
Europea. 



— tà» — 

Causa de la cìvilizacìon eérìa causa de la idea de lo justo, es 
la causa del derecho y de la integridad del bumano derecho, en' 
politica, rellgioQ y sociabilidàd. Es la causa de la dignidad J 
de la justicia. 

Pero si por civilizacion se entiende, la causa de lo ùtil, de la 
riqueza ó de lo bello mal enteudido, y no se toma en cuenta, la 
idea de lo justo, tal civilizacion la rechazamos; — y es esala civi- 
lizacion que la vieja Europa representa. 

Qué bella civilizacion aquelia que conduce en ferro-carril la 
esclavitud y la vergùenza ! — Qué progreso, el comunicar una 
infamia, un atentado, una órden de ametrallar à un pueblo por 
medio del telègrafo eléctricol — Qué confort! alojar 4 multitu- 
des de imbéciles ó de rebaiios humanos, en palacios fabricados 
por el trabajo del pobre, pero en honor del dèspota ! — Qué ilus- 
tracion I tener escuelas, colegios, liceos, universidades, en don- 
de se aprende el servilismo religioso y politico, con todas las 
flores de la retòrica de griegos y romanos! — Qué magnificen- 
cia! — esos teatros sumptuosos, escuelas de prostitucion I — Qué 
amor al arte ! esos palacios, esos templos. esas bastiUas^ esas 
foiìtìficacionefl pira engatìar ó aterrar àloshombres!— Quéade. 
lanfSl esos cAnamos, esos puentes, esos acueductos, esos cam- 
pos laDrados, es^P pantanos disecados, esos bosques alineados 
y peinados, esas magnfficas praderas bien regadas, para que 
pastoree contenta la multitud envilecida del pueblo soberano, 
convertido en canalla humana, para aplaudir en el circo, para 
sufragar por el crlmen, para servir en los ejércitos, para esda- 
vizar à sus hermanos, para contribuir d la gloria y prosperidad, 
y civilizacion de los. imperiosi 

Qué civilizacion tan admirable, que coloca en primera linea, 
el vestuario, el albergue, la cocina ! — las pelucas, los guantes, 
los tules, los encajes, los cristales, los vinos^ los pasteles ! — 
civilizacion que se confunde con la moda, basta hacer que sea 
moda despreciar Io justo! ~-0 civilizacion que hace consentir el 
decoro humano en la toilette^ en las palabras de saludo, en los 
gestos de salutacion^ en el modo de tornar un cubierto, en la 
manera de sonreir ! — civilizacion que cree tener manos lim- 
pias con ponerse guante bianco, y corazon puro con una camisa 
bien la vada, y brillo intelectual con ostentar diamantes, y sabi* 
duria con la actitud del desprecio del asnol y virtnd social con 



.— 421.— 

la ostentacioa del egoismo, ; merita personal con la corrapcion 
de lamuger! 

Y civilizacion se Uama la indiferencia pok* la cansa pùblica^ 7 
gran discusion sobre la corbata ó sobre el coche. 

Y es civilizacion europea sentirse libre de la soberania bajo 
el despotismo de los imperios, — sentirse libre de la responsa- 
biudad humana^ haciendo à los gobiernos ùnicamente respon- 
sables de las matanzas qne cometen con las eontribuciones y 
ejércitos del pueblo. 

Y es civilizacion europea la ciencia de la mentirà que se llama 
diplomacia ! 

Y es civilizacion europea la doctrina de la esclavitud necesa- 
ria, y del despotismo histórico, la doctrina dèi éxito, la moral 
del resuitndo, la tdctica de todo medio para conseguir un fin, la 
doctrina de las libertades prematuras^ del tutelage de los pue- 
blos, de la curatela delalibertad, del pupilage de la soberania, 
de la infancia de la autonomia, de la suspension del derecho, 
de la prostergacion de la justicia. 

^ Y no es humillante para la dignidad humana que al hablar de 
civilizacion, que debe entenderse se habla del derecho, de la 
idea de lo justo, se pretenda suplautar esa idea, con la riqueza, 
comodidad, etc? 

Los despota s y los tiranos y todos los despotismos y todas 
las tiranias, bablan boy de vapores, d« ferro-carriles, de telé- 
grafos eléctricos, de màquinas, de construcciones de bospitales 
y palacios y museo^. 

Pero grandes estùpidos, ó corrompidos, que confundis la idea 
de lo justo con la idea de lo ùtil,ó que quereis dar à entender lo 
uno por lo otro,para apagar elresplandor esigente de la idea del 
deber, y disculpar ó disimular el servilismo en que vi vis ó en 
que vivirias si llegase el caso, ^no veis que el despotismo se 
fortifica con eso mismo que alegais para su honra? — No veis que 
por medio del telègrafo y del camino de fierro puede sofocar 
mas ràpidamente las insurreccianes? — No veis que todos los 
progresos materiales son armas |de dos filos, y que los cailones 
rayados sirven del mismo. modo à la libertad 6 d la opresion? 
^Y no veis que presentar comò simbolo ó idea de la civilizacion, 
lo que se llama progreso material, es hacer ^onsistir la civili- 
zacion en la transformacion de la materia ? 



r- 424 — I 

tiitas^ à qaieiiea hemps de verarrastradas ù los piés de la Re 
Yolucioa ó ^ la barbàrie, por su barbàrie y su mentirà. Que- 
reis devorarnos^ para no devoraros. 

Yeamos abpra que hacen boy dia. esas grandes potencias de 
}acivilizacion Eqrppea! — 

La bàrbara Rusia arranca de su suelo ó extermiaa à la raza he- 
f óica delos Cauca^os, y destroza, descuartiza y martiriza à la Polo- 
nia. — Bl Austria cruelyjesnitìca, roba à la Italia un fragmento,y 
esclaviza à la Hungria, à la Bobemia y à una parte de la Polo- 
nia. — La pedantezca Prusia roba uo fragmento à la Polonia y 
boy en alianza con el Austria, acaban de consumar el atentado 
de la Dinamarca. La Francia sienta en el trono de su imperio 
ó un Bonaparte, sobre lasruinas dela Bepùbiica traidoramente 
derribada y sobre el escàndalo del perjUrio mas estupendo de 
la bistoria. Sobre la ley y la moral ha elevado al despotismo 
bautizàndolo con siete millones de s^fragios. Y al exterior, 
Francia que tanto hemos amado^ quéhas hecho?— La destruc- 
cion de la Bepublica Bomana, la ocupacion de los Estados del 
Papa que impide la integri dad territorial de Italia. Conquistar 
Àia Argelia, saquear en China, traicionary bombardear en Mè- 
dico. — ftt^icò habia Uegado al momento supremo de su regene- 
racion: Lo sumerjes de nuovo en los horrores de la guerra en 
alianza de frailes y traidores y colocas sobre las ruiuas de Pne 
bla la farsa de un imperio.- La Inglaterra, oh la Inglaterra! — 
iqxké bace en la India la libre nacion de laspciucas empolvadas^ 
y de los lores rapaces ? Sangrey explotacion, despotismo y 
conquista. Tapibien aparèce un momento en Méjìco y ofrece 
tres naves à Màximiliano. 

Ha llegad^ael dia de tornar cuent^a y de llevar libro abìertò à 
las industrias ^apdàlicas de las Yiejas naciones. 

Héaiif las que se Uaman grandes potencias de la Europa. — 
La Espàila, ya la hemos definido, y apesar de sus pretensiones 
dprimera poteneia, no qcderen admitirla en el nùmero, las na- 
ciones que se creen àrbitras de la humanidad. No obstante, 
qniere dar pruebfts de que es una potencia y se sacrifica por 
conflunar la conquista de Santo Domingo, — y apesar de la po- 
breza de sn erario fecundado por el huano de las islas de Chìn- 
cha, no puede acabar de exterminar à los heróicos rcpubli- 
canos. 

Ya conoeemos los pactos antiguos y secretos de sus diaboli- 



— 425 — 

tsas alianzàs para acàbar con fa Bepùblica en el mnodo. — Ya 
Temos en prActica el principio de un nueyo repartimiento de la 
Amérii^a. 

He ahi el enemigo externo. Es el viejo-mundo que ha entre 
Tisto sa fin al resplandor de las estrellas de America, consteia- 
cion del nueYO-<mundo que nopaede arraneor del firmamento 
de la humanidad, y que ilumina las mansiones tenebrosas de la 
Eiiropa. 

Atràs pueslo que se Uama civilizacion Europea. La Europa 
no puede ciyilizarse 7 quieren que nos civilice. La Europa 
con su accion social 7 politica, con sn dogma, su moral, su di- 
plomacfa, con sus instituciones 7 doctrinas, es la autonomia de 
la America. 

Alla la monarqufa, la feudalidad, la teocracia, las castas 7 
familias imperantes; acàla democracia. 

En Europa la pràctica de la conquista, — en America su aboli- 
cion, 

En Europa todas las supersticiones, todos los fnnatismos, to- 
das las instituciones delerror^ todas lasmiserias7 yejeces de la 
historia acumuladas en pueblosserviles ó fanatizados por la glo- 
ria y porla fuerza; — en America la purificacion de la historia, la 
religion de la justicia que penetra. 

Se dice: pero hay libros, bay teorias, hay sàbios, ha7 museos, 
hay ciencia à manos llenas, industria estupenda, adminìstracio- 
nes admirarables. Està bien, pero esos libros, esa ciencia, 
esos sabios, esos museos, esa industria, noimpiden que los pue- 
blos sean los verdugos de los pueblos. Esasteorias no han po- 
dido conseguir que las naciones practiquen la justicia, que res- 
ponsabilicen ù sus gobiernos, que respiren con libertad, que 
respeten la moral. 

Esa civilizacion de librds 7 museos no ha podido evitar que 
una nacion corone à un perjuro. Las nacionQS hablan, hacen 
el bien ó el mal por el òrgano de sus gobiernos. Esns naciones 
aplauden ù, sus gobiernos. Esas naciones amdn à sus gobier- 
noSj dan sus tesoros 7 su dangre para todos los atentados. Esa 
espuesla accion total, la resultante de la civilizacion Europea — 
7 quereis que no le digamos atrds? 

He ahi pues el enemigo — 7 el enemigo que invade, elenemigo 
que quiere hacer desaparecer del mundo A la Reptkblica, porque 

6 



— 426 — 

ella es el juez de sus atentados, la protesta latente contra el des- 
potismo,la prueba refalgente de la verdad, de la utilidad, de la 
justicia de la democracia, sin rejes, emperadores, ni ponti- 
fices. 

Ese es el enemigo externo: Adversus hosiem aeterna aueto- 
ritas. 

Combatiremos con la union y solidaridad. (Este punto ya 
ha sido tratado en la «America en peHgroy>^ j otros escritos.) 
Combatiremos el cspfrilu traidor, servii, de su vanguardia 
doctrinaria y jesuitica. Combatiremos sobre todo el elemento 
de alianza que pueda encontrar el eneuigo^ en los resabios que 
aunquedan de la conquista. Combatiremos sobre todo à ese 
enemigo externo, arrancando de nucstromodo de ser toda ìnjus- 
ticia, toda desigualdad, todo privilegio, todo atraso en las ins- 
tituciones y costumbres, todo estùpido orgullo de ociosidad, de 
inaccion; y elesplritu de crueldad y superioridad respecto à las 
razas indfgenas, tan solo porquelas reputamos ioferiores, ymas 
que todo triunfaremos, si real y sinceramente practicamos las 
instituciones democrdticas, que son la forma de la energia total 
de una nacion. 

EL EIVEMIGO INTERNO. 

El enemigo interno consta de todo aquello que sea contrario i\ 
la religion del pensamiento libre, ù la soberania universa!, aj 
culto de la justicia con nosotros mismos, con los pobres, con los 
Indios. El enemigo interno es todo gérmen de esclavitud, de 
despotismo, de ociosidad, deindolencia, de indiferencia, de fii- 
uatismo de partido. £1 enemigo interno es la desaparicion de 
la creencia de las nacionalidades inviolables, la desaparicion del 
patriotismo severo y abnegado que prefiere ver à la patria po- 
bre y dignay en la via indeclinable delhonory del derecbo, à 
la patria rica y mancillada con el adulterio de las intervencio- 
nes estrangeras ó dirijiendo su politica, segun el temor de un 
bloqueo. £1 enemigo interno es la abdicacion de la soberania 
individuai en mànos de gobiemos ^ quienes se les erije en infa- 
libles, ó de cfrculos ópartidos que profesan el principio de im- 
poner su credo, por todo medio, ó de conseguir susfines por 
cualesquiera medios. El enemigo intemo es sobre todo nuestra 
cobardiapara declarar y sentir y ejecutar el pensamiento since* 



i 



— 427 — 

ro, la creencia radicai, la intencion escondida por nuettras pa 
labras. EI enemigo interno es la prostitacion de la palabra, la 
prostitucion de las instituciones buenas, torcidai al aervicio de 
ìntereses ó pasioncs del dia. 

Iteasumiendo, podemos decir que el coemigo interno es la eda- 
cacion, las malas instituciones, la corrnpcion de los hombres, ó 
la desaparicion progresira del espirila de abnegacion por el de- 
ber y por la patria. 

El remedio! La edncacion, es decir, el naeyo texto, la nue- 
ya ensedanza parificada de todos los errores de la educa- 
cion antìgua: esto es en cuanto à las generaciones nueTas. 

La predica de las instituciones libres, comunales, judiciales, 
descentralizando la administracion ylajusticia, haciendo que 
cada dia acudan mns hombres d practicar el oficio de jurados en 
materia civil, politica j criminal, y à administrar sus propiosin- 
tereses locales, departamentales, etc. Està es la gran educa- 
cion de las instituciones, la mejor 7 la mas segura. El que prac* 
ticala soberania, ó que sabe que debe practicarla corno juez, 
elector, legislador, municipal etc, ese es un soberano indes- 
tructible. 

La reforma de la administracion de justicia. Este es otro 
punto capital. El que no obtiene justicia es enemigo. Y et 
preciso decirlo: el pobre està fuera de la justicia I 

La desigualdad social mantenida por los partidos y las malas 
Icyes. 

La colonizacion del pais con extrangeros, cuando los hijos 
del pais se muerèn de hambre. — 

Eldesconocimiento y negacion del derecho en los hombres li- 
bres, llamadoslosindlgenas, y la suprema injusticia, la crueldad 
hasta la exterminacion que con ellos se practica: està es heren* 
eia espatiola. Todo hereje es enemigo, y al enemigo, la muerte. 
El indio es hereje, luegodebe desaparccer. 

Si despuesdehaber estudiado la conquÌ8ta>hacemos una com- 
paracion con la actualidad, un justo motivo de alegria llena de 
esperanza al corazon. Pero si despues de habernos comparado 
conelpasado, nos comparamos con el ideal, con el deber^ con 
la Terdad, un justo motivo de exitacion revolucionaria [noi 
anima. 

No ha desaparecido enteramente ese pasado. Nuestro presen- 
te es lucha. Nuestro pervenir nos acosa por precipitar el ad- 



~ 428 — 

Tenimientodela josticia, antes quelostraidoresy el Tiejo man-' 
doee desprendaa. 

Ha desaparecido la esclaritud de los iiegros en todas la^Bdr^. 
pùblicas, (noen eIBrasil). 

Han desaparecido las desigualdades legales de las razas. Ta 
nohay capitacioD, ni mito, ni encomiendaS) ni repartimientos. 
Laariatocrdciafuéabolida^ aunque todavia en Chile bay majo- 
razgos. — • 

Ya no estamos en incomunicacion con el mando. Snbsisteu las 
aduanas corno monumento uni versai de la torpeza de todas na« 
ciones, — pero elcomercio ha ganado en franquicias. La ìndus* 
tria es libre, £1 pasaporte abolido. 
Han desaparecido, aunque no completamente los estancos. 
He ahi algo bajo el aspecto social y econòmico. 
Bajo el aspecto penai, se ha abolido el tormento jadicial^ la 
pena de muerte por causas pollticas, el testimonio personal con- 
tra si mismo. 

Bajo el aspecto eivil, casi todas las Bepùblicas tienen ya sucó- 
digo civil en concordancia con las instituciones polfticas, decla 
rande las consti tuciones, ser nula toda ley que esté en contra* 
diceioQ con ellas. 

Bajo el aspecto religioso, la tolerancia en Chile, la libertad de 
cultos en las Bepùblicas Argentina, Orientai, Peruana, Yenezola* 
na, — la separacionde la Iglesia y delEstado en los Estados-Uni- 
dos de Colombia, y era està reforma religiosa la que Mexi- 
co consumaba, cua^do la Iglesia trajo de la mano k la inva- 
Sion. 

Bajo el aspecto politico, todo en palabras, algo en realidad, 
nada respecto A lo que bay. que hacer, para la libertad integrai del 
hoabre y delpueblo. . 

En cuanto à costumbres, disminuye la ociosidad, el trabajo 
se cnnoblece en la opinion^ cunde la idea de la necesidad de la 
iniziativa industriai, se siente la necesidad del movimiento^ la 
neoesidad de aumentar las comunicaciones y abr^viar las distan- 
cias, se convienie en la necesidad de ia instruccion, pero todavia: > 
noiAepuede comprender laeducacion. 

Nos quedan resabios de la Espaila: el abusa de la palabra-, ei 
culto del oropel, el charlatanismo del valor, del corage, de lH ; 
bravura, 1 del tambory del clarin-^ese < desden ù odio instintivo 
lasA. cienttMii,— esa vocacion detestable por la abogacia,-*^Ia ; 



— 429 — 

- empleomoiiia, la cxageracion" para todo, la adrairacion para lo 
exterior, para lo que es seùsaeion, para la brocha yorda;— te po- 
ca dispoaicioa para la conceatracion fecunda del espirilu, la HÌn- 
guna originalidad, la poca persoHalidad, el despotismo de la 
modaabsavda, el poco respeto reciproco del hombre porel hom- 
bre,la vulgaridad vacia y estupenda de nuestras relaciones so- 
ciales. 

YIos hàbitOB de obedieocia, gran Dios'— Etìperarlo todo de 
la autoridadl 

— Disposicion hereditaria, moniirquico-católica, à convertir 
en infalibilidad al poderi— Intolerancia miserable, en religion 
y en politica, que revela el terror de la no, posesion del poder 
porque estar con el poder, es ser todo;— y no esUt en el po- 
der ó con el poder, 6 con el parti do del poder, es sentirse de- 
samparadoÀ del cielo y de la tierra. 

En verdad os digo: el dia en que todo honabrey sin contar con 
nadie se crea y scsienta iglesia, partido y poder, ese sera el 
diade la libertad. 

Libertadl caantos te aclaman y proclaman, y niegan la so- 
berania de la razon. 

Libertad! cuantos presldentes ó ministros te aclaman, procla- 
man, y pisotean ó dejan pisotear à la justicia. 

Libertad! Hasla los jesuitas te invocanya en nuestros dias! 
Nadic mejor que ellos quisieran abrazarte con mas amor, para 
sofocarte con mas gusto. 

No confuudais, Americanos, el charlatanismo de la libertad, 
que es una especie de pasaporte para hacerse escuchar en 
nuestro siglo, con la realidad del espJritu, y con los actos ver- 
daderos que la libertad exige con su lògica inflexible. 

No bay libertad sin el dogma de la libertad, sin la leyde la li- 
bertad, sin la pruclica de la libertad. 

El dogma de la libertad es.la soberania de la razon. 

Ln ley de la libertad esser libre en- todo. 

La pràctica de la libertad son los actos cuotidianos de lavida 
para extender la accion de todos al gobierno de todos los in- 
tereses y derechos. 

Asi pues, el que babla de libertad y niega su dogma, ese 
miente ó no sabe lo que dice. 

El que babla de libertad y desconoce la igualdad en todo ser 
humano, ese miente 6 no sabe lo que dice. 



— 430 — 

£1 que habla delibertad, 7 la desconoce en bus actos, Tiolaa- 
do la justicia, limitando la accion del pueblo àtodos los actos 
desoberania, humilléndose A los gobierDos, ó faToreciendo la 
absorcion de los derechos populares, conia mascara delas dele- 
gaciones j centralizaciones, ese mieute, ó no sabe lo que dice. 

He ahi un criterio, Americanos, que os servirà para arran- 
car la piel del corderò de las espaldas del lobo ó del zorro, del 
tirano disfrazado, ó del jesuita encubierto. Nada mas grande 
que la santidad de la palabra. Nada mas infame que la presti^ 
tucion de la palabra. 

La palabra de verdad, es el de ser^ es la accion^ es la virtud. 

La palabra de doblez es la nada, es la muerte, es el crlmen. 

La fé instintiva de la humanidad en la rectitud de la pala- 
bra, es un hecho, que honra A la especie humana. La huma- 
nidad cree instintivamente que el que habla dice la verdad. 

Qué decir del que se aprovecha de esa fé instintira para en- 
settarie la mentirai 

Es la felonia de las felonias. 

— Yes una de las mas grandes cobardias, disfrazada hipó- 
critamente con el pretesto de que no se puede decir ^todo, ó 
de que la verdad puede daftar en cietlos pueblos, óen ciertas 
ocasiones. 

— El engafio es una de las mas grandes cobardias. 

-— Monarquista, papista, jesuita, católico, imperialista, ariste- 
crata, esclavócrata, ^por qué nodicesclarameateloquesientes. 
lo que eres, Io que tienes couciencia de ser? — No se atreven. 
Hay pues cobardia. 

—Pero quieres introducir tu garra, tu error, tu mentirà, eo- 
bijàndote bajo la palabra libertad. 

De ahf nace que vemos papistas. jesuitas, católicos, imperialis- 
tas, monarquistas, doctrinarios, esclavócratas, hablar de liber- 
tad y de derecho y de justicial 

En verdad os digo: Jamàs ha habido mayor eclipse de la rec- 
titud de la inteligencia y de la sinceridad de la couciencia. 

T vosotros, Americanos, si quereis ser los hombres libres, 
los hombres de la sinceridad y de la verdad, no contamineis 
el Nuevo mundo con la gran cobardia del sofisma, con el adul- 
terio de la libertad y de las formas ó dogmas del error politico 
y religioso. 



— 431 — 



Resumen. — Reformas 

I. 

Hemos procurado en este libro dar la forma del espirita del 
hombre-AmericaDO. 

Otro mundO) otro tiempo, otra vida. 

Hemos evocado la intuicion de la verdad^rincipio^ porque 
toda libertad, lodo derecho en ella se contienen. 

Hemos expuesto los errores principales: los que niegan en 
teoria, en la pr^&ctica, directa 6 indirectamente el principio 
Repnblicnno de gobierno. 

Hemos premunido A las inteligencias desbaratando los sofisma 
de la civilizacion europea. 

Hemos querido preservar al hombre-Americano de la conta- 
roinacion del Tiejo mundo. 

Hemos evocado las potencias del hombre en la integridad de 
sus manifestaciones, para armarlo de la soberania invulnerable. 

Hemos intentado darai hombre-americanolaconcienciade sa 
grandioso deber en'el espacio 7 en el tiempo, en America j en 
la historia. 

Ahora vamos à indicar los elementos y condiciones funda- 
mentalesde la vida del derecho, de la pràctica de la libertad, 
de la organizncion social de la soberania. 

Es una verdad que no todos los derechos, ni todas las garan- 
tias, ni todos los progresos, han recibido su sancion. 

Ferola lògica de la idea continua su trabajo.-^Hay discor 
dancias eptre los doctores de los pueblos. Pero cada dia avanza 
la reforma, sea en el órden politico, religioso, pedagògico, 
econòmico, àdminìstrativo. — Los males se revelan, se ostentane 
la libertad de la prensa es el agitador permanente. 

El principio està en America afirmado, 7 darà todos susfru- 
tos. LaRevolucion no pudo de golpe realizar sa ideal. La ver- 
dadera revolucion inflexible en cuanto al derecho que debe de- 
fender y salvar 6 costa de la vida. no impone su verdad porla 
fuerza; — conspira con el tiempo, espera y trabaja por la conver- 
sion lenta de sus enemigos. 



La lìbertad debe empeznr por respetar la libre creenciaaan \ 

en sus enemigos. Si bay esclavos que se gozan en su ignomi- | 

nia, la libertad puede arrojar sus perìas d los puercos. Esperar 
que esos déspotas y siervos se rebelen, minen ó ataquen el prin- 
cipio de libertad porel cual los respetamos, para entonces cam- 
plircon el deber de la defensa propia, y el qaeeiiiga laincom- 
patibilidadde la existencia del enemigo, que haya juradoauestra 
muerte, la rouerte de la libertad del pen^amiento, delasobe- 
ranCa de la razon de cada uno, del derecbo inalienable del go- 
bierno propio. Entonces sf: uno ù otro — y np bay mas: «por 
la razon 6 la fuerza.yi 

Bay qtra creencia funesta que es necesario recordar porque 
es capital. Los hombres tiraidos de pensamiento, creen que el 
catolicismo puede ser liberal, la Iglesia fraternizar con la Re- 
pùblica, el papado teocràtico presidir à la soberanla del pue- 
blo y la doctrina de la obediencia ciega (boy limitada por ellos 
al dogma solamente) fundar, ó armonizase con la indepeudencia 
absolula de la razon. 

Otros creen, para librarse de laterrible exigencia de la lògica 
de la libertad, que el catolicismo, la religion, la iglesia por un 
lado y el Estado ó la politica por otro, nada tienen que Yer en- 
tro si. 

Està cuestion es de Tida ó muerte para la Repùblica ó el ,ca- 
tolicismo. Los que creen en la armonia posible de la libertad 
y el catolicismo, han de desaparecer por la fuerza de la lògica. 
Tienen que llegar t profesar, y practicar el principio dela sobe- 
ranla teocràtica, el dominio absoluto de la iglesia, la prepotencia 
del sacerdocio. 

Los que creen que nada bay de comun entro la religion y la 
politica, — queeldueflode mi creencia no ha de ser el duefiode 
mi voto, esos necesitan empezar el abecedario de la filosofia y 
de la historia. 

Està ùltima opinion es para formar la indiferencia, enervar, la 
fuerza de la opinion y dar un pretexto al egoismo. 

El gran sofisma de los tiempos modernos es el de esa secta 
neo-ratólica. que el catolicismo legltimo condena. 

La pretendida alianzade la libertad y dela re%ion catòlica 
es una pretension tan falsa, que el mismo pontifico infaìible là 
rechaza. 

LI mundo y& à la libertad, y es necesario invocar la libertfid 



\ 



. _ 433 — 

aunpara destruirla. El neo-catolidsmoy qaiere embarcarse en la 
nave de la libertad para aprovechar la fuerza de la corriente 
liberal del siglo. Es por esto qae dice el catolicismo es liberal. 
Este es el ùltimo sofisma del paganismo modemo agonizante. 

Està cuestion la hemos tratado mas m*ì^6n5o en la «America 
en PeligrO) » agregaremos una apreciacion histórica. 

Ya, durante la decadencia del imperio romano, un espectàculo 
semejante presenciamos. El sacerdocio pagano vió que la 
filosofia, e\ progreso de las luces, el cootacto de todas las reli- 
giones de la tierra en su pantheon, iban descorriendo losvejos 
delmisterio, y crejeron noen la fabulosa, sino en la verdadera 
guerra de los titnnes espiritus-libres que asaltaban en realidad 
el Olimpo envejecido. Jùpiter desaparecia con su brillantisimo 
corlejo,— -y antes de que desapareciese la fé de los creyentes 
que alimentaban el aitar, hubo tentativas de ex/^/tcacion^ de re- 
forma, de transformacionen mitos, las que antes creian realidades 
existentes en el cielo. El Evchmerismo (doctrina de Evehmero) 
dijo que los Dioses eran grandes hombres, inTentores, funda- 
dores y legisladores de pueblos, que habian sido divinizados. 
Otros dijeron que los Dioses no eran sino las fuerzas de la na- 
turaleza, ó las causas segundas. Otros procuraron reformar las 
antiguas concesiones, revistiendo A los Dioses de todas las vir- 
tudes que el progreso de la moral exigia. Procuraron conciliar 
el espiritu nuevo con la forma caduca de los dogmas, y coasi- 
guierori detener ó estorbar el movimiento regenerador del 
estoicismo, del idealismo y dei Evangelio de Jesns. Pero no 
hubo remedio. El paganismo fué arrasado por la alianza del 
gobierno con la iglesia. 

Hoy del mismo modo. El neo-catolicismo, pretende tergi- 
versar los dogmas católicos para conciliarlos conlarazon, con 
la justicia, la libertad y la Bepùblica. Pero no se « echa vino 
nuevo en odres viejos. » £1 catolicismo esencialmente milagroso, 
pontificai, teocràtico, sometiendo la razon y la libertad del ciu- 
dadano, al credo absurdo, cuya acquisecencia exigecon féciega, 
jamas sera la religion de la justicia y de la sublime independen 
eia del hombre soberano. 



— 434 — 



If. 



La soberanfa, ó self-government, dà A todo bombre, yillorio, 
canton, proYincìa y Estado, la conciencia de su dignidad, 7 el 
espiritnde iniciativa. 

No reconocemos naciones patronas. Rechazamos la civiliza- 
cion europea que su accion social nos presenta, sin que esto 
quiera decir que rechazaremos sus hombres, sus productos ó su 
ciencia. Pero en sociabilidad^ religion, politica, justicia, nada, 
afucra, es el viejo mundo. 

No reconocemos religion de Estado. Beligion de Estado es 
el Estado jmponiendo ó decretando, ó sosteniendo un dogma. 
Esto es tiranfa, porque al estado nadie le ha dado y no tiene 
derecho de hacer declaraciones dogmilticas conio expresìon de 
la conciencia de los pueblos. Es robo porque sostiene un culto 
con la contribucion indirecta que me arranca > que no puedo 
consentir se aplique al sostenimiento de lo que juzgo una men- 
tirà. 

La iglesia libre ?— que' mas quieren ? El Estado libre, sin 
culto, sin presupuesto de culto, sin ensefianza de religion 
alguna. 

En la separacion absoluta de la Iglesia y del Estado bay un . 

grandioso progreso à la justicia, à la economia y é la libertad. ì 

— No mas enredos de patronatos, concordatos, recursos de i 

fuerza, pase de bulas, obispados, fueros eclesiàslicos, diezmos y 
primicias. 

— Disminucion de los dias festivos ó feriados. 

— No mas prohibicion de libros. 

— No mascensuras eclesiàsticas. 

— No masderechos desepultura. 

— No mas inmunidades eclesiàsticas respecto al servicio per- 
sonal corno ciudadanos y contribuyentes. 

— No mas derecho de asilo. 

— No mas bautismo obligatorio comò inscripcìon en el regis- 
tro cffico. 

— No mas matrimonio obligatorio ante la iglesia. La ley del 
matrimonio civil es exigida à todo trance. 

^No mas derecho derechazar del cementerio al no creyenle 
ó al hereje. 



— 435 — 

— Aatorìdad sobre el toque de campanas, sobre las ceremo- 
nias exteriores del culto en los lugares pùblicos. 

—Organizacion del registro cìtìI. Presento aquf el ejemplo 
dado por la BepAblica Peruaaa, ley de Enero de 1863. 

«EL GONGR^SO DE LA REPt^BLIGA PEBUANA 

Considerando: 

Que es necesario dictar las disposiciones convenientes para 
que se lieve & cabo la organizacion de los rejistros civiles 

Ha dado la ley siguiente : 

Art. 1 . ® Las partidas parroquiales que se esiiendan en ade- 
lante, noharén fé para probar el estado civil de las personas. 

Art. 2. ® Los pàrrocos al sentar en sus libros las partidas de 
nacimientos, matrimoniosydefunciones, exijiràn un certificado 
de haberse hecho la respectiva inscripcion en el rejistro civil; 
lo que anotardn al m<1rgen de las partidas parroquiales. 

Art. 3. ® Los pàrrocos remitiràn semanalmente à las autori- 
dades municipales, una razon de las partidas que carezcan del 
requisito à que se refiere el artfculo anterior, settalando al mis- 
mo tiempo el domicilio de los interesados, para que se les im- 
ponga la correspondiente multa y se les compela é que se presen- 
tcn con el objeto de que se haga la inscripcion en el registro 
civil. 

Art. 4. ® Los gastos que cause la organizacion del rejistro 
civil, se haràn con los fondos municipales; y en su defecto con 
los fondos generales de la Nacion. 

Comunlquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo ne- 
cesario à su cumplimiento. — Lima etc» 

Admiic isTRAciON DE JusTiciA. Es aqul que es necesario en- 
trar hacha en mano ó con la tea del incendio. Óadministracìon 
de justicia! 

Si algo se ha inventado para hacer detestable la justicia, 
odiar la ley, no respelar la autoridad, desesperar del derecho, 
es la administracion de justicia, tal corno subsiste todavia en 
mucbas de las Bepùblicas. 

Es embrollada, prolongada, costosfsima. — No nace del pue- 
blo^ el pueblo no nombra los jueces. Es pues mala en su for- 
ma^ ilegal en su origen. Toda justicia debe dimanar del pue 
blo. 



J 



1 



— ,436 — 

El haeho positivo es que el pobreno puede litigar. 

EI hecho positivo es que el pobre j el débil est^a faef a JLt la 
usticia. 

£1 hecho positivo es que el partido politico imperante tiene 
al poder judicial eutresus mauQS — y eljuezes iostrumeato de 
partido. 

El hecho positivo es queel derecho de litigar no es libre, por- 
que se exige firma de abogado. 

Mo Oliste el jurado! He ahi, salvo una que otra e\epeioa, la 
ilegalidad j la desigualdad, porqaeel jurado es la yerdaderains- 
titucion de la justicia. 

Pio mas escribanias, ni escribanos, no mas proeuradores ni 
abogados, no mas tramitaciones ni apelaciones. ó simplifica- 
eion de la justicia! — he ahi tu advenimiento! 

La reforma de la administracion de justicia es à nuestro jui- 
cio uno deiospuntos radicales para hacer una verdad.de la 
Repùblica. 

TodoJuez nombrado por el pueblo. 

El Jurado en materia civil y criminal con el juez ùnico. 

Una sentencia. No bay apelacion. La ley determinare la 
exepcioUj corno la prueba del sobornopor ejemplo. Sea libre-la 
gestion, la licitacion, sinfirma de abogado. 

Abolicion del papel sellado. 

Todociudadanopudiendo ser juez, óser juzgado, y temendo 
que intervenir en el conociroiento de los hecbos, cn el.eonoci- 
niientode las lejes, por el juez que las expone y conservando 
almismo tiempo la soberania de la constitucion sobre la ley^hé 
ahi la grande escuela pràctica de la libertad y la justicia. 

A juicio mio, nada ennoblece mas al hombre, que ser revesti- 
do por el pueblo con el carÀcter de magistrado judicial. 

Eijury aplicado en materia civil, criminal, y politica es la ae* 
eion mas grandede la soberania j la mas sublime aplicacion del 
self-government. 

— ^Y qué major garantia de todos los dereehos contra los 
poderes y contra las lejesmismas que lapr&ctica de la doberaaia 
del jurado, invalidando las leyesiojustasócontrarias dia cou- 
titucion, con motivo de un hecho particular à que se apUqueo, 
y BÌendo una muralla contra todoacto arbitrario del poder? 

—ìY qué mayor «ducacion para todo hombre, para el gnu- 
cho, para el pobre, para el peon, para el artesano, que ser.^ila- 



— 437 — 

mado para jazgar segua sa coacieacia 4 nn igual^ qae pacd« 
juzgarlo é él mismo ea otro dia? 

^Y qué mejor evocacioa detodos losiostiatos nobles de la ntl- 
turaleza hamann, queel caràcter de jurado? 

He' ahipues la pràcticadela libertad. Y sise alega que Io8 
hombresnoestda edaeadospara elio, se puede coatestar, que 
nadie ha sido educado para serlibre^ pero somos libres y es ae« 
Cesario aos dejen libres. Do bay edacacion para la Repùblica, 
dicen tambienlossofistaspara lejitimar el despotismo; dejad pues 
qae los hombres se ednquea practicàodola. La BepóbMca hace 
republicanos. La jasticia hace justos. La libertad hombres li- 
bres. La Bepùblicaes el molde eterno. Dejad que se amolde 
el mìllon y el itidividuo. 

Alegor la falta de educacion para practicar el deret;ho, ó las 
iustituciones liberales ó para justificar la falta de justicia, es co- 
rno legitimar el robo centra el que no ha estudiado las pandec- 
tas. La pràctica de la soberania, el hecho de ser soberano es la 
edacacion de la repùblica. La escuela viene despaes. 

La prdetica de la libertad es la mejor educacion de libertad. 
Todo poder viene del pueblo, pero nuestras constituciones fal- 
sean el principio. 

iPor qué no nombra el pueblo los jueces de paz, y todos los 
jueccs, los oficiales de la guardia nacional, los magistrados de 
campafiia, de canton, de municipio, de ciudad, de provincia y 
denacion? 

. Vemosal poder ejecutivo revestido de la facultad de nombrar 
jueces, magistrados, oficiales. Es necesario que esa A\cultad 
vuelva al pueblo. Los magistrados de la corte Suprema y de los 
demiis tribunales federales inferiores sod nombrados por el eje- 
cutivo con acuerdo del Senado. Esos nombramientos pertene- 
cen al pueblo. 

No hacemos un exàmen de las constituciones. Exponemos 
tan solo las principales consecuencias lógicas de la soberania 
del pueblo, cuja pràctica es la garantia y educacion de la li- 
tadtad. 

Sea pues todo hombre soberano en su creencia, soberano ea 
la Icrcalidad, soberano en la patria, soberano en Itf eleccìon, so- 
berano en el pòder de legislar, de juzgar, de ejecutar. 

Sea todo hombre partfcipe de la formaciòti de la ley, ó mas 
bieh sea todo ciudadano legislador. 



— 438 — 

La delegacioQ de la soberania es abdicacion. 

La representacion absoluta de los representados, es abdica 
cion de parte de udos 7 usarpacion de parte de otros. 

No recoDOzco, no puedo reconecer èn nadie el derecbo de 
legìslarme sin que 70 haja participado, interyenido, 6 sanciona- 
do la ley. — Las leyes actaales no tienen sino la legitimidad qne 
les dà la acquiescencia de la ignorancia. 

El sistema de la delegacix>n es falso 7 atentatorìo de la sobe- 
rania del pueblo. Delegarla soberania esabsurdo. 

£1 sistema parlamentario actual, ó sistema representativo tan 
decantado, no me representa, no reprcsentala Toluntaddel pue- 
blo. El sistema representativo con mandato imperativo, se 
comprende porque entónces el diputado quenombra el pueblo, 
promete ó jura cumplir el programa que el pueblo le impone 6 
le presenta él su acquiescencia. 

La EDUCAGioif ESCOLAR. No cxiste la educacion de la Be- 
jpùblica. 

No ha7 escuela de la Repùbiica. No ha7 libro de la Bepù- 
blica para texto. No ha7uncuerpo de profesores de la Bepù- 
blica. Los gobiernoa no deben ensefiar ningunareligion, sino 
la moral universa], 7 el do^^^ma universal de la justicia. 

Y los gobiernos ensefian el error, el dogma caduco. Dan 
por texto el libro mismo de los enemigos de la libertad, 7 favo- 
recen la educacion de los enemigos de la razon 7 de la autono- 
mia. Y se llaman gobiernos liberales. • • . 



El hombre-integral. 

Las religiones se van. —La religion viene. 

Las revelaciones histórico-locales, desaparecen ante la revelt- 
cionomnipresente en el espació 7 en el tiempo. 

Los terrores de los elemcntos, la ignorancia de lascausas se- 
gundas, explotada por sacerdocios falaces, ante la concepcion 
del Dios de amor 7 de justicia, seevaporan. 

£1 hombre se afirma en su Dios, desde que concibe al Dios 
de la justicia sobre la muerte del Dios de la Gracia. 

Una santa alegria, una eonfianza sublime le acompafian, desde 
que comprende la eternidad inmutable de la 107 7 de las Ie7e8. 



— 439 — 

Ko! Este mundo, este uaiverso, ese cielo, qae ven mia ojos 
con todas las armonias de los seres; — 7 ese mando que Uevo 
en mi alma, ese pervenir qae contienen las sociedades, ese de- 
recho, esa razon, ese amor, esa pacificacion en la harmonia de 
las facaltades y derechos, no son fantasias caprichosas de un 
dèspota sapremo que jugarà sa omnipotencia intentando et salci- 
dio, con la destraccion de sns obras y la mutacion de sus leyes. 
Ko. Son realidades inmortales, ideas eternas realizadas, con- 
cienciade la inmutabiiidad delaley. 

Yes realidad iamortal la libertad, es idea eterna realìzada la 
soberania, es ley inmutable la justicia 

Con razon temblaban y se sometian los pneblos infeliccs qae 
hancreido en an Diosque puede anonadar sn ohra. 

Que fé podia haber cn la justicia, si la ley que la establece, 
puede variar ó depender de la voluntad de un dèspota supre- 
mo, d quien llamaban Dios los sacerdocios. 

— No asE nosotros. Nos afirmamos en lo eterno, en lo inmu- 
table, 7 necesario. Hemos colocado al mundo moral sobre sus 
ejes. £1 milagro esel Dios que se enmienda. El milagro es el 
golpe de estado transportado (& la divinidad. 

La Repùblica se encarna en el Nuevo-Mundo. El Nuevo-Mun- 
do representa à la Repùblica. La Bepùbiica en fin prepara su 
dogma, despues de haber organizado la anarquia. 

La Bepùbiica con su dogma de la individuacion eterna, de 
la autonomia universal de las inteligencias; — con su moral del 
derecho y del deber, de la equidad y del amor; *-con su politica 
de la igualdad}del gobiernopropioentodo tiempo yen todolu- 
gar y para toda funcion indelegable; — consuadministraciondes- 
centralizada; — con la libertad absoluta del comercio, es pues la 
ciudad del Eden, la patria de la justicia, la tierra del ideal. 

Y todo eso es America, todo eso se elabora en nuestro con- 
tinente, todo eso espera el viejo mundo para convertirse à, la 
civilizacion Americana. 

El hombre Americano es sacerdote y ciudadano, es obrero y 
pensador, es soberano en su iglesia, soberauo en el dogma, so 
borano en el foro, soberano eneltrabajo. Soberano en el tra- 
bajo quiere decir que no serd explotado por el capital y que go- 
zard del crédito social hipotecado sobre la asociacion de lostra- 
bajadores. 

El indigena libre se identificare con nuestra vida, desde que 



— 440 — 

vcélaslmplificacioti de'lajasticiay la prictica de los derechas 
y debcres. 

Yéase pues lo que significa la caasa que defendemos^ que de- 
seamos America deficnda, porque es su deber y su gloria 3 su 
felicidad.y la felicidad del gènero humaho. 

Salvar la verdad comprometida por el sofisma, salvarla liber- 
tad amenazada por la traicion y laignorancia, salvar la justicia 
desconocida y violada en el Universo respecto à la autonomia 
de los pueblos, restablecer la integridad de la personalidad del 
hombre mutilada, dividida por la viejacivilizacion de Europa. 

Respecto à la integridad de la persona humana escribiamos en 
Paris en 1856. 

« iQué es lo que se pierde eo Europa? la personalidad. iPor 
qué causa? por la divìsion. Se puede decir, sin temor de asen- 
tar una paradoja que el hombre de Europa, se convierte en ins- 
trumento, en funcion, màquina^ ó en elemento fragmentario de 
una m:\quina: Se ven cerebros y no almas- — seven intelijencias 
y no ciudadanos; — seven brazos y no humanidad; le\es, empe- 
radores y no pueblos; se ven masas y no soberania; se ven sùb- 
ditos ylacayospor un lado, yno soberanos. El principio de la 
divisìon del trabajo, exagerado, y trasportado de la economia po- 
litica A la sociabilidad, ha dividido la indivisible personalidad 
del hombre, ha aumentado el poder ylas riquezas materiales, y 
disminuido el poder ylas riquesas de la moralidad; y es asl co- 
rno Temos los destro70s del hombre Botando en la anarqufa y 
fàcilmente avasalladoà por la union del despotismo y de los 
déspotas. 

Huyamos de semejante peligro. Salvarla personalidad en la 
armonia de todas sus facultades, funciones y derecbos,' es otra 
empresa sublime digna de los que han salvado la Repùblica d 
despecho de la vieja Europa. Todo pues nos habla de unidad^ 
de asociacion y de armonia: la filosofia, la lib^rtad, el interés 
individuai, nacionaly Continental. Basta de aislamieuto. Hu- 
yamos de la solédad egoista que facilita el camino à la misan- 
trot)ia, à los pensamientos pequefios, al despotismo que vigila y 
t la invasion que amenaza. » (Tniciativa de la America por F. 
Bilbao,) 

T para corroborar lo que afirmamos, transcribimos la siguien- 
te y profunda observacìon: 

}i Nous avons perda le sentimeiit de Tunité de notre étre; 






- 441 — 

» toutesdos convictions consistent justement À n'y pas cróire^ à 
» ne pas reconnattre qùe nos oeuvres de poéte, de savant» de 
» penseur, ne sauruient étre avivées que par notre vie, enno- 
» blies que par notre noblesse, qu'elles ne seront jamais q'une 
» grimace, un cérémoniel appris au un travail de manoeurre en 
» tant qu^elles ne seront pas la manifestation de notre caractére 
» entierdxL méme homm'i centrai d'ou découlent ò, lafois nos ac- 
» tes, notre morale, nos affections et nos convictions de tont 
» genre. » 

J. MlLSANO. 

(Re?ae des Deux-Mondes— AoUt i5 1861.) 

liO qae nosotros llamabamos integridad, el òr. Milsand Uama 
cardcter completo^ hombre centrai*^ yieae é, ser Io misoio. Y asi 
corno nosotros tenemos que dar y mucho que enseùar al Indio 
Americano, el [ndio Americano tiene que ensedarnos y nos eu- 
sefta nn caràcter mas completo, un hombre centra^ un hombre 
que conserva mas laintegridad de las facultades. El Indio 
libre Americano es legislador, juez, soldado. Delibera. £1 par** 
lamento no es representativo: todo Indio se repreaenta A si mis- 
mo y se exime de la obligacion que impone una determinacion 
que no consiente. El Indio que opina contrala guerra, no va à 
la guerra. 

Conservar y desarrollar esa integridad del ser humano es 
otro de los deberes de la America. Comparado bajo este as* 
pecto con la Europa, su superioridad es incontestable. Cual- 
quiera que conozca las masas de Inglatenyi, Francia, Alema- 
nia, Busia, y lomismodecimos de las clases que Uaman eleva* 
das, verA cuftn mutilada se presenta la personalidad del hombre 
El obrero, el proletario de los paises industriosos, es un frag 
mento del rodage.de una miquina. Las generaciones se suce- 
d^n trasmitiéndose elmismo oficio, el mismo trabajo; y lamayo- 
ria vive y muere sin baber hecho otra cosa que elaborar dei 
mismo modo,el mismo detalle de un tepido ó la cabeza de un al- 
filer, I4OS campesinos son los yerdaderos rùsticos y rutineros 
qoe resnltan de la pobreza permanente, del aislamiento, de la ig- 
noran^ia^ deU maladistribucion del capital desde ab^etemo, Los 
siervos/ y son millonea, qoe ann subsisten, son multitudes de 
rebat&os humanos. La burgesia es el hombre-Mercuri o. La 
nob\em.6 aristociticia fendei, esel hombre-orgul lo. Lo^ sikbios 
son pura inteligencia. La mayor parte de los letrados, son re- 



— 442 — 

tórica. Los monarcas 7 sus fimilias son la raza de la usarpacion 
V del èHdd». '• ' ' 

Exepciohe's bay, y ìnas dire, partidos bay, y tal es el partido 
réptiblicatfb, que procaran' dar al bombrè el gocé de là plenitud 
fle sa derecbò. Pero aun entra lós utopistas, caàn dificil es en- 
èontrat hònibres despreocupàdos de la herencia bistórìca, que 
acepten y comprendan las condiciones iadìTidnales,' sociales y 
pòliticàs del derecbo completo y de la integrìd^d del bombre! 

Compréiidànios pne/) los Àmericaaos, la iiilpoi^taiicta de la sai- 
Tacion de America.. 

Sef sà^io es cosa sublime y veneranda, pero no debe dejar de 
ser ciudadano, no debe perder su corazon y la idea del deber 
kh la ptrà Vida de la inteìigencià. ' • ' 

' Selr industrióso, àgriéultor, còmerciante,és nécesario, pero no 
débèia infeligencia perderse en la aritmétiea,ni et corazon meta- 
Itzàrsé'. '^ ' 

èét letrido, artiistà, jarisconsUlto es cosa bùenay però la retó^ 
Vica ho debè óciipàr él lu^ar de la realidad, de la sinceridad, ée 
là Verdad;— la idea de lo bello nò debe separatse de la ideai 4^ 
lòjti^o; la cieiicia del derecbo nò debe contertir al lefgì^tàéb 
él còrruptor de la juffticia. 

la Yìsion del ideal sàpbne la integi^idad del bombre. El que 
solo analiza no yerà el conjunto. El que no ama, na verA là 
léy òoinpfeta del deber. Ih cìencia' pura' 'iiò ha. pòdido basta 
boy, satisfacer completaiinenté al 'problèma dèi destino. Las 
relfgioueà satisfacen por medio de là'fé, y suprilneù 1^ e^igen-^ 
da de la racionalidàd de la naturaleza bumairar^tbiltitànf la iti* 

tegridad; ...""' '''''/',■ ''"' ' '' 

Sé balla disperso el baz htiknano, de^còmpuérita su iitftei$is; 
adarqiiizadas sùs facultadès, inutiKzadà.<^ d saprimida^'Iàb fun^ 
cioues'tiue eu àtcion prèsentàn al hén^bre é(>riipletd.*^C^s asl 
o'oìfnò desiajjarecé el ideal, comò se rompe el tlneiilo diyfuo; 
comò se suprime'el principiò de ascènciouó d€l gr^vitack^d al 
ibfibito qiié constitùye él móvil y principio del 'prògrèsò-lnéé^ 
fluido (de la especie. 'Il" es asi comò en vez de remobtai'nòs^, 
en Vez de e^cuchar la armonia de las cuèrdàs'Àé'lalik, veitìos 
el péso de la naluràleza animai que precipita éi ^mlibrid y «I 
grito discordante de la inmoràlidad <6 delengat&ò, enr^esde la 
palabra humanà hija del verbo. • 

En la'Tision, én el amor^ en la préctSca de la VBRDÀb-'MiNGit- 



— 443 — 

'• .1. •..••'.■ , • , 

PIO, està la reconstitDcion de la ciencia,.la integridad del hom- 

bre, te linea dereclia al Infinito. 

Es nec.e9ario qae la.gintesis de la yerdad, qùe la vision de la 
verdad, no s^ descomponga al pasc^* por.el hombre, comò' si 
fuese un prisma que descompusiese la luz! Es necesario con- 
serve la revelacion de la verdad comò idea, comò faerza, còrno 
amor. Como idea^ en jnsticia 7 belleza ; corno fuerza en accio- 
nes ; — corno amor en todos sus sentimientos. 

El hombre integrai es inteligencia en posesion de la verdad- 
principio. 

Comprende el principio, ama lo bello, practìca lo justo. 

El hombre integrai es ciudadano 7 sacerdote, pensador 7 
obrerOj artista 7 poeta. 

Y el ciudadano integrai es legislador, juez 7 ejecutor. 

Es inteligencia de lo justo, amor del gènero hnmano, voluntad 
decidida en la via del deber. 

La verdad es una sintesis de la unidad 7 variedad. 

El hombre es una sintesis de inteligencia, de amor 7 de ener^ 
già, asi comò su organismo es una sintesis del cerebro, del co« 
razon, del pulmon, etc. 

Familia, patria, humanidad es la sintesis de la unidad univer- 
sal, 7 Dios, libertad 7 amor^ la sintesis que todo lo resumé, la 
integridad de lo creado palpitando en el seno del amor infi- 
nito. 

Pan 7 abundancia, luz 7 justicia, fraternidad de lo creado, 
he ahi Ser Supremo el grito de la humanidad que implora. He 
ahi lo que la America presenta en la amesa redonda» del nuovo 
mundo^ convidando à todas las naciones, à todas las razas al 
banquete. 

Triste el alma, triste el pueblo, triste la humanidad, se deba* 
ten en las tinieblas de la descomposicion de la verdad. La en- 
fermedad, el dolor, la miseria, el frio, la ignorancia, el despo- 
tismo 7 el òdio nos flagelan; ^pero quién ha depositado en mi 
ser ese fondo de alegria invencible, de bendicion inagotable, de 
esperanza sin Ifmites? Tu, Ser*Supremot— Si ha7 en el ser- 
humano un fondo de alegria indestructible, si el amor es una 
juventud perpetua, si la ciencia cada dia nos sumerje mas 7 mas 
en el misterio sublime de la creàcion, 7 si la voluntad se su- 
blima cuando el sacrificio es exigido — ^qué mas vision de tu 
justicia eterna, de tu amor ó tus criaturas, de la existencia de tu 



— 444 — 

paternidad providencìal ? — Qné mas prueba de la inmortalidad, 
qué major garantìa del destino? 

Si. Nuestro destino es feliz, peto bajo la condicion del he- 
roismo. — Gracias al Ser Supremo! Sèa la ùltima palabra de mi 
libro, escrito en el dolor j con la conciencia del peligro,. una 
palabra de alegria j de Victoria. 



ARTICULOS VARIOS 



EL MENSA JE DEL PROSCRIFTO. 

A LA IVACIOIV CHIEEIVA. 

LUZ — LEZ. 



Para los pueblos corno para los individuos se presentali mo- 
mentos proTidenciales en la historia. Comprenderla idea del 
momento históricoy encarnarla eo la yida naeional, eslo que 
constitoje à las naciones en gràndes ajentes, en glorioso^ mi- 
sioneros de la causa divina que deben realizar enla tierra. lodo 
hombre y todo pueblo que pretendan no solo A la soberania, 
sino al espfritu de creacion y de gloria, deben atender à la pul- 
sacion del tiempo. Aislarse en si mismos^ negar la inlelijencia 
À las grandes miras, renunciar al deber que impone la situacion 
'geogràfica, y la situacion moral es abdicar en la bistoria y pro- 
vocar à otro pueblo mas digno que sepa Menar ese ^acfo. 

Los pueblos cooperan con mas ó menosconcienciaé la oons- 
truccion de la grande obra, al edificio del tempio universal: la 
creacion de la bumanidad en la armonia de las razas y naeiottes. 
Los que no eleyan su inteligencia ò. ese fin sagrado, pierden la 
direccion del camino y se encaminan à la disoliicion* Ifavegan 
en el tiempo sin norie conocido y se estrellan à cada paso en los 
escolTos. E sto es lo que se llama desgabierno, causa de la anar- 
()ula 6 despotismo. . * <. 



— 446 — 

Los hombres ó las masas que yiren sin unidad en el pensa- 
inientOj caen pronto en la desunion. Se eneryan las fnerzas tì- 
tales sin empieo^ lossintomas de mnerte se presentan: la indo- 
lencia, la cobardl^para pensar, cobardia paraeltrabajo, cobar- 
dia para combatìr el despotismo. * Si elmal se prolonga, esos 
pueblos, sino son devorados por si mismos, tienen qne ceder 
la tierra al dominio de los mas dignos, porqae te tierra 7 la so- 
berania, han sido corno el imperio de Alejandro, legadas al mas 
digno. 

iPara seiialar el deber de Ghile en el siglo, es necesa^td no 
concentrarse ùnicamente en los limites geogràficos de la^ patria. 
Somos un elemento constitutivo del mnndo, elemento ?ital en 
America, elemento necesario en la America del Sur. Hombres 
de Gbile, tened la ambicion que la Providencia nos seflala, naes- 
tro deber es grandioso, comprended ! Hablais mucho de ferro- 
carriles— voy él hablaros del ferro-carril de la nacion Ghilena 
en el siglo XIX. 



H. 



La agitacion mas universal que presenta la historia es la que 
aotualm«fite presenciamos. 

Koes eirtiempo deloscataclismosfisicos; no esel- siglo de 
la& dinastia^ ^e se fùndan, ni el de cruzadas por conquistar 
sepuleros. No es la craz/ni la media luna enrolando 4 las 
bordai bumanas al combate. No bay Atila desprendido, ni 
tampoco pueblo alguno paralanzar la marsellesa à los imperìo3. 
Es el alma dei pianeta que se levanta A tornar conciencia de su 
personàlidad mutilada en las rejiones j en Ics climas. No bay 
una idea soberanaen tes banderas — las alianzas mas estrafias 
se .presenta». La barbàrie organizada en papadD y. autocracia, 
se deolàracampeon del cristianismo ; y las monarquias,. Us oli- 
garquias y el Sultan apelan à la civilizacion. Lq& asesinop de 
Ids puebios inTqcan al Sefior; — losasesinos. de la Bevolui^ion 
ittToean algénio delarevolucion, y losaaesinos de la Ubertad^ 
68 armali para defender la indepeniiencia. Soinlas tinieblasque 
se esparcen sobre la faz de la tierra para preparar el estallijdo 
dd la luz: el triuofode la Bepùblica en el wmdo. 

'Se desesperaba de lalihertad.:. Cuai^dQ:losR)edios homanos 
parecen agotarse ó se presentan impotente^ m^e la u^u^pcicÀon 



— 447 -n 

trianiante, es entonces que el gènio de la humanidad prepara 
la nueva faz de sus destinos. Es la conspiracion de la Prori- 
(lencia. 

Se coronò el perjoro 7 escarneeió él su pueblo. La idea pros- 
efipta, las naciònalidades sucumbieron en su sangre. Las es- 
pei'anzas de la revolucion se evaporaron, 7 esa anunoiacion de 
la era nniversal de la humanidad yencedora de lodo despotis- 
mo, vqlvió a bajar à las mansiones sepulcrales. — Se entronizó 
èl imperio. 

H07 otro imperio amenaza à los imperios. Es la fuerza. con- 
tra.la fuerza. £1 poder de Occidente, no tiene palabra en 
ju/5ticia, ni tógica que oponer à la lògica del Czar, i Qué injns-' 
tìeia ó que mentirà no han legalizado los déspotas que se Uaman 
civilizados de Occidente ! Al frente de Nicolas, de poder & po- 
der, de legitimidad à legitimidad, de autoridad ù. autoridad se 
encnentran humillados 7 venc|dos. La Busia representa la lò- 
gica 7 la fuerza del pasado, papa 7 emper^dor, soberano porla 
gracia, dominador del pensamlento, esclavizador 7 Terdugo. 
La Francia de Bonaparte el chico està en una posicion falsa é 
inferior. La espedicion de Boma, la abolicion de la Bepùbli- 
ca, los asesinatos del 2 deDiciembre, layiolacion de la palabra 
7 de la ]je7, el perjurio mas nefando que conoce la Ustoria, son 
atentados mas trascedentales que todos los crimenes del Czar. 

En tal aituacion la Francia tiene que apelar ùl la idea de la 
Bevolucion. 

La idea de la reyoluciones la libertad 7 solidaridad de los 
hombres 7 de las naciones. Emancipacion interna ò la libertad 
del alma 7 de su revelacion por la palabra; - emancipacion in- 
terjipr 4 eJ ejercipio pr&cticQ 7 directo de la soberania, — eman- 
cipacion esterior ò soberania de las naciònalidades. Solidari- 
dad, es decir, reciprocidad del derecbo 7 de la yida, comiinidad 
del deber 7 organizacion de la fraternidad en la politica. Està 
esla idea dela reyolucion. Este es el nueyo génesis. 

La Francia no tiene etra, idea i que apelar. 
: Si inyoca el catolicismo, la Busia se ha leyantado 4 nombré 
del cristianismo 7 es mas ortodoja que la Francia:— si inyoca la 
monarquia ola consolidacion del despotismo, la Busia es teo- 
cracia 7autocracia; — si inyoca la independencia de los pueblos, 
la Busia pedirà onenta de Boma 7 de Arjel él la Francia, de 
la Indiarla Inglaterra: de la Silesia 7 de Posen A la Prusia;. de 



*- 448 — 

la Hangria, de Bohemia y de la Lombardia al Au3tria 7 de las 
provincias griegas al Sultan. Si invoca la cirilizacion, el impe- 
rio francésfandadoen un perjurio y enana traicionno es un 
modelo: £1 Czar se proclama el representante 7 la garantiade 
la civilizacion, declaràndos3 el campeon de la ai^toridad, de la 
propiedad j de la familia^ el campeon del órden con la sobera- 
nia absoluta en sa persona. Si la Francia invoca la nnidad, la 
Basia es laanidad mas c'ompacta 7 prosenta el Panslavismo comò 
dominacion nniversal de los Slavos para la pacifi^acion de' 
mondo. 

El Occidente no tiene idea con qae combatir. La Francia 
tiene forzosamente que apelar à h idea de la revola^cion para 
vencer. Esto es Io qae nosotros llamamos asistir con concieu' 
eia À la accion del espfritu en la historia. Bevelacion 7 espec^ 
tàcalo sublime! Yencian tus enemigos, Libertad. El pueblo 
itiiciador te habia traicionado 7 la fé en tn divinidad ante el ma- 
terialismo se ahujentaba. Todos tus enemigos se unieron> 
todo el pasado se concentra 7 precipita las hordas del Asia 7 
de là Busia, sin tener una nacion refojio, sin ningun pueblo à 
retaguardia por Consuelo, ni ningun pueblo por esperanza à la 
vanguardia. ^Caàlera tu asilo? — La Providencia. Derribado 
el aitar, proscriptos tus hijos, caando crucificada 7vendiday 
los hombres escojidos volvian sus miradas él Caton, entonces 
se escucha algo corno la diana matinal, se ve algo corno la cla- 
ridad de la aurora, se siente laprofecfade laaparicion del ver* 
bo. Tas enemigos no se engaùaban cuando te sepultaban co- 
mò re7 de la tierra. H07 retroceden los guardianes sepul- 
crales espantados ante la resurreccion de la IDEA. 

Cuando los monarcas se ligaron centra la revolucion francesa 
en su principi 0; obligaronà la revolucion a precipitar su lògica, 
à decapitar la monarqaia A proclamar la Bepùblica. 

Lasinismas causas^lamisma lògica^ las mismas concecuenciat 
se veràn. La Francia no puede hacerse centro del Espfrito 7 
capitauear al Occidente sin proclamar à la Bepùblica. 

Tal es el aspecto del mundo. La Busia avanza. Es el pasa- 
do servii, es laesclavitud del alma 7 del cuerpo El Occidente 
sé ve en la necesidad de arrojar la mascara : de invocar la de- 
mocracia, la causa de la revolucion. Y es asi comò vuelve a apa- 
recer la liberted comò relijion del por venir para aaentar su 
reino sobre el desquiciamiento del orbe. La libertad esla gra- 



. ~ 419 — 

Tit^cion de la historia, el centro motor del movimiento hama ' 
no. £s comò la luz. LIeva so prueba ; su relacion en si misma. 
Deja ti los ciegos el privilejio de negarla y ù, los eavilecidos el 
derecho de amar su vilipendio. 

La Ustoria ha lanzado el ultimatum ; presenciamos el asalto. 
£s en esle momento ' del génesis del pervenir^ que baja à la 
tumba Lamennais, el hombrc de la veneracion y de la Ubertad 
comò Moisés a la vista de la tierra promctida. « què bello mo- 
MEixTO » han sido sus ùltimas palabras. Su alma entrando en 
las esferas supremas delavida, mansiones de armonia, profe- 
tizaba sinduda la armonia futura de los.pueblos. 

£n America, la idea elimina cada dia las incógnitas. 

Estàbajo ci dominio de dos ideas esclusivas, recibe el impulso 
contrario de dos inslintosyes el teatro de laaccion de dos ra- 
zas que personifican esas ideas \ esosinstintos. 

La America bajo su doble aspecto de Sajona y Latina pre- 
sencia lalucha,nodecontradiccionenlas ideas corno la Europa, 
sino de esclusivismo en las ideas. La America ha routilado la 
armonia. La armonia es individualismo y sociabilidad. El 
Norte se personifica en el individualismo, el Suren la sociabili- 
dad. El Yankee-sajon es protestante y federai; — el Americano- 
espaùol cs católico y centralizador. 

Toda idea esclusiva, toda vision incompleta de los elementos 
constitutivosdelSer, quebranta la armonia, mutila alserhu- 
mano y se precipita à los exesos. El Yankee es la fuerza cen- 
trifuga, el americano del Sur es la fuerza centripeta. Ambas 
son necesarias para el órden. Forman el órden. Abandona- 
das à si mismas, esas fucrzas producen, la primera la dispersion 
y la anarqufa, la aglomeracion de la vida en un centro, una 
congestion del poder. La una marcha lògicamente à la separa- 
cion, al aislamiento, al atomismo, al materialismo del yo: — la 
otra ÉL laconcentraciondespótica, ù. la dcsuparicion del yo, 6 ù, 
laabdicacion delapersonalidad en la materia. Ambos se en- 
cuentran al fin en sus ùltimos eiesos. Laanarqufa devora di- 
solviendo. £1 despotismo asesina coaeentrando. 

Esos son los elementos esclusivos de las Constitucienes de 
ambas Américas. i Guài es la palabra fundamental de esas 
Coustituciones. 

En la primera la inriolabilidad del individuo, en la segunda 
la inviolabilidad del poder. En el Norte el yo es el soberano ^ 

8 



— 450 — 

en el Sur es el Ejecutivo. En los Estados-Unidos la dictadiira 
del nùmero, en lod Estados-Des-Unidosla dlctadara de los pre- 
sidentes. idespotismo de la mayoria en una parte, y en la otra 
facultades estraordinarias en estràordinariospresidentes. 

Una contradiccion aparente. Los Estados-Unidos, pais proS 
testante y federai, es unitario en su espfritd y su marcha. Los 
Estados-Des-Unidos tan centralizados y unitarios prescntanuna 
dualidad en lucha perpetua: conservadores y liberales. 

En las dos Américns exeso, en arabas civilizaciones lo incom- 
pleto. La necesidad histórica se presenta clamando por una 
nacion que se apodere harmóuicamente de esas dos manifesta- 
ciones de la fuerza. Una nacion es necesaria^ la ocasion se 
presenta, el palenque estàabierto, ^quién arrebata la corona? 

Ese es el vacfo que indicamos al mas digno. Ese es el lu- 
gar providencial que sefialamos t nuestra patria si qui ere com- 
prender y prestar oido al llamamiento divino. Ese es el ca- 
mino que querfamos sefialar A nucstro Chile, es ese el ferro- 
carrii sefialado por el ingeniero divino. 

Hay pnes necesidad de una nacion que consagrando la invio- 
labilidad del indivìduo, consngre la unidad del deber y perpetue 
purificando la bella tradicion latina de la sociabilidad, el gér- 
men de fraternidad latente, ese fondo de esponlaneidad y de 
entusiasmo por lo bello, irradiacion del arte, legislacfon de la 
intuìcion, paternidad para con el débil, epopeya de la filosofia 
y de los instintos generosos. 

Hoy Chile es la esperanza de la America. Esa tierra de los 
Aucas parece conservar en sus arterias, en su atmosfera, en sus 
elementos, las condiciones de la salvacion Americana. Sa si- 
tuacion en el espacio, eneltiempo, su colocacion geogràfica, y 
moral, su espfritn de persistencia, su fé en sf mismo, las garan- 
tfas de estabilidad que presenta para el bien y para el mal, todo 
esto que forma su caràcter y su gènio Uaman d Ghile <1 ser la 
ciudad necesaria que invocamos. El pueblo que le dispute su 
mision, muestre, un presente superior, una fuerza niayor, una 
persistencia mas grandiosa, una àutoridad nacional 'mas impo- 
nente, un crédito mas sòlido. El campo es del mas digno. 

Sepamos comprender la vida de la hìstoria; sepamos entrar 
en las miras de la providencia y elevemos nuestras almas pal^a 
alcanzar la ihiminacion de la idea. 



I 



~ 4K1 — 



IV. 



VADE BETRO. 



Tal es la determinacion del movìmiento, tal es.la direcoion 
que se debe ìmprimir d la ftierza nacional. Bendicion al que 
imprima el moTÌmiento con conciencia I 

Mas sì Yolvemos à considerar el espirila j los hechos del po^ 
der de ese pueblo, qué diremos al ver que procura dirijir el mo- 
vimiento en sentido inverso à la necesidad histórica, en senti- 
do opuesto A la justicia. — No es la indignaclon del proscriptOi 
compatriota», ni la acusacion de un enemigo, lo que espongo; — 
es la tribulacion del patriota al considerar ese poder meope y 
oscuro, contrariando à la verdad, fallando à la gloria, comba- 
tiendo la energia iniciadoray concentrando sus fuerzas para su- 
merjir ese poder sublime en un convento de Lojola! — Atfésel 
impotente, atràs el que traiciona los destinos^ atrAs el jetuita. 
' — Vade retro. 



En Europa, la misma necesidad va à producir la nacion 6 la 
ciudad, Capital de la Repùblica Europea que sera la bar- 
rerà à la barbàrie juveoil, que es la Susta, y 6 la barbàrie decrè- 
pita que es el mundo Ultramontano. La Grecia^ la Italia y la 
Francia son los pueblos que forman los elementos fundamen- 
.tales de la grande y triple alianza de la intelijencia, del senti* 
mieoto y de la faerza. Las nacionalidades redimidas, la Polo- 
nia, la Hungria, la Bohemia, la Yalaqoia y la Holdavia serAn las 
obras avanzadas. Estees el primer gran gmpo de la Europa al 
. cual se agregaràn Espafia y Portogal. 

El segundc grupo es el mando Anglo-Germànico y Escandi- 
navo. 

£1 tercero es el pueblo Baso . 

El primero representa especialmente el sentimiento, la socia* 
bilidad, la anidad, el arte. 

El segoodo la reflecdon, el individualismo, la variedad, la 
indiistria. 



I 



— 452 — 

El tercero la fuerza iaforme auo, el gérmen de reQovacion, 
la sàvia juvenil, la volantad. 

Ea America, en pequeilo j maj k la distancia, los america- 
nos del Sur correspondemog al primer grapo. Los Estados- 
Unidos representao y correspouden alsegondo y al tercero. 

Tal es la elaboracion de los elementos humanos qae se combi- 
nali en el crisol de la historia. La guerra va à ser la quimica 
de las nacionalidades. Elmundo se alza para escuchar una pa- 
labra y esa palabra scrii la precipitacion de la Repùblica. 

VL 

£n America un elemento prepondera, avanza, absorbe y se 
creo predestinado à la dominacion del continente. La idea 
superior que dcbe oponerse à esa invasion ning^n pueblo la 
presenta. Sicruzamos los brazos desapareceremos; — desapare- 
cerd la tradiciou latina, desaparecora el elemento unitario y so- 
cial. 

Recorred el continente. Héjico nos ruboriza, Colombia 
con sus tres repùblicas, en este momento no nos presenta 
sino tres espadas, el Perù se encuentra en la crisis suprema de 
la Vida ó de la muerte, Bolivia se basca à si misma, las Provia- 
cias Arjentinas se destrozan eu batallas y congresos, el Paraguay 
esunlegado de Loyola, el Uruguay renacey Ghile esuna fuer-* 
za enajenada y una esperanza combatida. 

Pero .Ghile es el pais que por la concentracion de su jenio y 
de sus fuerzas, por la configuracion y situacion de su territorio, 
por su clima, por su raza, por el fondo de sus idoas, costum- 
bres y sentimientos presenta la unidad mas vital, mas compac- 
ta y mas fuerte de la America. La autoridad es en Ghile la idea 
soberana, la ley se acerca à revestirse de un caràcter relijioso; 
la aspiracion es la nnidad, la indole es la persistencia y sns ins- 
tintos son por la totalidad, por la masa, por lo UXO, por la uni- 
formidad social. 

Toda cualidad ile va su peligro. Un poder retrògrado con- 
vierte la direccion de esa fuerza y la encamina ó la unidad ul- 
tramontana, la unidad de la muerte, la sociabilidad del jesuita, 
A la persistencia en el pasado, 6 la autoridad del despotismo, à 
la politica de la fendalidad moderna. El poder de verdad abra- 
zaria la relijion de la inviolabilidad del yo y de la inviolabilidad 



— 453 — 

del todo que es la untdad de la armonia. Seria esa verdad el 
gobi^no directo del pueblo y la patemidad social estèndida à 
todo hombre, à todo elemento humano proscripto, A loda idea 
sablime sin asilo, é todo noble sentimiento sin albergne. 

£1 deber de la direccion de Ghile consiste no en cambiar 1 a 
naturaleza de su jenio sino en la forma que se le debe aplicafr. EI 
fondo es bueno, dadle una forma harmónica. 

^Cuàl es la fnerza de IpsEstados Unidos, cuàles son los eie- 
mentos inmortales que deben triunfar j que forman la gloria de esa 
nueva nacion? El respeto del individuo, el habeas corpus de 
Inglaterra que ha Uegado él cristalizarse en las instituc[one8 j 
costumbres, en una palabra, la soberanfa pràctica é inviolada 
de la individualidad en todassus manifestaciones, en la palabra, 
la rennion, la asociacion, el jury, la administracion locai y enla 
direccion jeneral de la politica. 

En seguida ved su espfritu y su genio, ved la fé de esa raza 
juvenil. Cree en si misma. Se cree inmortai y solidaria en su 
raza. Esto esinmenso. De ahi nace su locomocion unirersal»' 
su ajitacion perpètua, su bandera en todos los mares, el arrojo 
en todas las empresas, su superabundancia de vida que le hace 
decorarla tierra, la elaboracion del globo, la negacion del im- 
posible, la esperanza sin Ifmites. — Es el heroismo del trabajo, 
la epopeya de la industria, la conquista incesante de un acre* 
centamiento de poder y de riquezas. 

Y qué hace el Sur ante esa marea colosal ? — qué idea, qué 
hechos, qué gobiemos, qué instituciones, qué arte, qué indus- 
tria, qué gloria presenta para formar el equilibrio en la balanza 
del continente : — Desunion- charlatanismo-ociosidad-ódios^ pen- 
samientos retrógrados, alma ocupada en lo decrèpito, y despo 
tismoy snngre para fr notificar las tier ras virginales. 

Te iuvocamos, patria, y no sole à nombre de los proscriptos, 
sino à nombre de todos los hombres de alma grande que conoce- 
mos en estos pueblos desgraciados para que veas y ejecutes. 

Guando losBomanos conquistaban un pueblo, no consideraban 
segura su conquista, sino colocaban al dios del pueblo vencido 
en su Pantheon. 

Esto simboliza una Terdad. ^Quereis contrarrestar, sobre- 
pasar no al enemigo, sino al elemento diverso ; esclusivo que 
representan los Estados-Unidos? — Dad un lugar al genio del 
individualismo en la cindad. Àspirad su jenio sin recbazar el 



— 464: _ 

Yttebtno. No levanteis una Walhala al germanismo ni' on Pan' 
theon al cielo de Bomà, pero ediflead<el tempio loberano de la 
libertad. 

VII, 

Mas Io contrario presenciamos. 

La libertad ese^trangera en la constitacion. No haj garantias 
ni para là conciencia^ ni para la palabra, ni para la asociacion. 
El Poder Ejecutivo es el minotauro del laberinto maquiarélico. 
En rez de preparar el gobierno directo del pueblo, por medio 
de la edocacion que dà la libertad de Ih prenda, laa garantias 
indivrdnales^ la descentralizacion administratiTa, la lealtad elec- 
toral, ese poder altera cada dia y absorbe mas j mas e^ gér- 
men liberal de la re rolucion. Eljnrado, esclusito à la prensa 
ynombrado en ùltimo termino por el ojecutivo, lo mismo que 
las municipalidades é intendentes, diputados, senadores y jueces; 
— ^la guardia nacional organizada militarmente, las elecciones 
legalmente torcidas, el castigo de todo acto soberano siempre 
pronto. 

Ved pues compatriotas, que no solo es el derecho que se 
pierde, es ademasladignidad nacional, la Terdad de la Bepù- 
blica, es el destino de Chilo anclado por esa forma politica y 
nnestro porvenir grandioso traìcionado. 

Hemos visto cual debe ser nuestra mision. Àsistimos à un 
momento histórico Toda la America se inutiliza : Chilo tiene 
en sus manos las condiciones de la sai vaoion Americana. La po- 
litica actual nos precipita al pasado, pretende envolrernos en 
la ronda funeral de los pueblos que se suicidan, en la indol en- 
clisi y en sus odios, y ese presidente para cegaros os dice, tantos 
puentes, tantos camìnos^ tantas iglesias, Os agita los brazos y os 
enmudece. Cuenta las cosechas y os entiniebla. Cree conten- 
tàros con bacerse eco del movìmiento material. Es una buena 
educacion para los sicrvos. 

No es asf corno nuestra patria debe encaminarse h sus desti- 
nos. Teneis que romper esa barrerà, teueis que encarnar U 
conciencia del derecho, teneis que practicar el gobierno direc- 
t'o bajo la ùnica autoridad posible : la libertad corno lej, la li- 
bertad comò accion« la libertadcomomedida.'Realizemosla jus- 
ticia, tengamos el camino derecho, y los ferro -carriles y de- 
mas caminos nos seràn dados en superabundancia. 



— 455 — 

Consolidada la jasticia, iojertado el movimiento, entóaces apa- 
Tacerà el gènio persistente unitario de la patria ea su verdade- 
ra esfera de accioD. Entónces podrémos aspirar ù ser la ciudad 
patente,, boy latente de la America del Sur para poder vindicar 
al continente que naufraga* 



Vili. 

COJNTESTAGIOIf AL MCUSAJE D£L PHESIDEJVXEMoNT E>' 1854. 

Desde la altura de la politica divina caemos en el triste con- 
traste que presenta la politica de Chilo. 

Es triste tener que contestar a ese mensaje del presidente ar- 
zobispal. 

^Sabeis lo que contiene ese mensaje? 

CONTIENE 657 LINEAS. 

Belaciones esteriores. — Mal resultado con el Perù y Bolivia 
sobre la mediacion. 

Mal resultado conio» E. U. 

« Recientemente ha recibido laBeptìblica una manifestacionde 
simpatiasde SuMagestad Católica. 

Interior. 

— Tantos esteros tienen puentes (hecho desmentido por el 
Mercurio,) 

— Tantos faroles se enciendenen talbarrio, en tal aldca, en 
tal Provincia, en tal dia. 

— Tantas calles han sido empedradas cn talpueblo. 

Esté bien, ó gefe de la nacion, habeis admirablcmente com- 
prendido vuestros deberes de alcalde de barrio ! 

Conttnuemos. 

« El muy Beverendo Àrzobispo ha practicado recientemente 
te la visita de una parte de su di6cesi&. » — « Lo mismo ha hecho 
« el reverendo Obispo de la Serena. (Testual) 

« Se ha dado el pase à las bulas que instituyen obispo de la 
« Serena al que era de Ancud, y sebanelevado à su Santidadlos 
« correspondientes preces para la institucion del BeTcrendo 
« Obispo electo de Concepcion. » (Testual) 



— 456 — 

Me he ocopado SERIAMENTE enlos medios de mejornr el ser- 
-vìcìo parroquial. (Testual) 

— Especial contraccion 5^ Ka prestado à la fóbrica delglesias. 
(Testual) 

Sigue la enumeracion de las Iglesias. 

« La coQstrucdon de la catedral de Concepcijn se adelanta con 
empeùo. » (Testual) 

— Tantosfraiics, tantas moajas han venido. Laeducacion se 
entrèga à los jesuitas. El arzobispo està contento. — Es necesarìo 
convenir enque es trascendental el Presidente. 

— La policiadeseguridad se aumenta. En Santiago no bay un 
diario de oposicion. — Esto es enérjico, Presidente. Cumplis 
exactamente vuestro deber de carcelero, 

— « Cediendoamis sentimientos y convicciones, he segoido 
« basta aqui y seguire relegando al olvido los estravios pasa- 
« dos, y lamento que esplritus obcecados alejen la oportunidad 
« de pediros vuestra cooperacion para estender esa indulgencia à 
!« donde por mi mismo no me es dado llegar. ». 

Esto es franco y magnanimo» presidente. La venganzada la 
mano àia cobardia en Yuestras palabras falaces. Creemos que 
bay en verdad obcecacion: el Presidente por olvidar y noso- 
tros porque no se oWìde. 

Mientras sea lo que es ese Presidente-Arzobispal, no relegare 
al olvido los estravios pasados^ y lamento que esplritus obcecados 
alejen la oportunidad de pediros vuesira cooperacion para estender 
esa indufjencia d donde por mi mismo no me es dado llrgar. 

No relegueis al olvido presidente. No teuemos nadaen nues* 
tra Vida politica que relegar al olvido. No estendais vuestra 
induljencia. No tenemos que pedir indnlgenciàs para nuestra 
Vida politica. Es ù nosotros ù quien tiene que pedir el Presi- 
dente Mont^ que ba fùsilado à 19 ciudadanos por causas politi- 
cas y despues de pacificado el pais: 

Que ba restablecido la pena de azotes para los plebeyos; 

Que ba corrompido al poder judicial; 

Que ba sostenido los mayorazgos: 

Que ba tenido al pais en estado de sitio. 

Que ba Uenado las càrceles y los destierros con sus enemigos^ 
y que actualmente tiene en la penitenciaria desde bace tres afios, 
A gran nùmero de sus enemigos politicos; 

Que ba esclavizado la prensa; 



— 4S7 — 

Que ha desquìciado al Institato nàcionaL 

Que se opuso A la reforma de esa constitacion estraordinaria 
porque queria gobernar estraordinariamente. 

El presidente Mont que se consume en la impotencìa de sus 
mentidas promesas: el presidente Mont y sa circulo roido de eii- 
vidia, porque no ha podido en la escala del mài elevarse basta 
el orgullo; ese presidente Arzobispal con tres afios de mando, 
despaes de oinco mil oadàveres NADÀ ha hecho, nada ha campii- 
do. No — ha heoho mucho. Haintrodacido àlosjesaitas. He' 
ahi sombras deLoncomillo, de la Serena, de Petorca, de San-^ 
tingo, de Yalparaiso 7 Gopiapóla piedra funeral que ha estendi- 
dosobre vencedores y ven eidos. 

Losinlereses materiales! Todoslosdéspotas pregonan ime- 
reses materiales. Pretenden estraviar la atencion y la direc- 
cion del movimiento. ^Pero qué ha hecho en esa esfera? Des- 
cendamos à su campo. 

iQué grande empresa ha acometido el gobiemo? Los ferro- 
carrìles sonobra de los capitalistas. Donde està la abolicion 
del estanco, la contribucion directa, las franquicias al comercio, 
la organizacioo del crédito? — Nada— y van tres afios. 

Pero bien podia emplear otras600 grandes lineas en atesti- 
guarquelasestacionessiguensucurso, quelos érboles florecen, 
que los niaos crecen, que la temperatura no varia. E$peramo.s 
que el afio próximo tome los libros de los curas para consìgnar 
enei mensage los nacimientos y bautismos. 

^Es ese el modo de corresponder a la patria, decumplirlas 
promesas? es ese el modo de satisfacer à la necesidad moral 
Americana y al deber histórico de Ghile? 



[X. 



UkA de DOS. 

Ó se acepta la mision que lahistoria nos seflala, 6 nos alista- 
mos enla procesion funebre que presenta la America del Sur. 

Aceptar esa mision es aceptar la regeneracion. No aceptarla 
es desposarseconla muerte. 

Graeias al cielo, sé que mi patria no es indiferente al deber, 
por penoso que sea cuandollegaà comprenderlo. No hay en 
)ónces apatia que combatir^ ni indolencia qae vencer. Desde 



-^-488 — 

el momento en que se crea el bonor nacioDal comprometidò, 
tengo fé en laexaltacionde la raaaa. 

La cuestioD no ossolo de bonor Americano^ no solo e« de ne* 
cesidad Americana, es de deber. La Providencia nosdice; sai- 
Tad la sociabilidad, aA>rid las puertas de la ciudad A la penetra • 
cion del espirita, constituid el asilo y la propaganda de la liber 
tad. 

Dos ideas, dos educaciones, dos espirituscombaten. SI espi- 
ritn conservador ha hecho su esperiencia. £1 domina, él gobier* 
na, él posee. La politica de las facultades estraordinarias es 
todo su saber. La oligarquia esel fondo; el modo de perpetuar 
el privilegio essu diplomacla. ^Qué ideal, qué hecbos, qné por- 
Tenir ha presentadoy presenta para satisfacer el alma de las 
generaciones que se avanzan? Su ideal es la edad media, sua 
hechos la esplotacion de las masas, su pervenir la consolidacion 
del privilejio. 

La causa de la& masas es la causa de la libertad porque la li- 
bertad es de todos. Todavla no se presenta el partido que en- 
cabece la causa de la totalidad, porque ese partido sma una 
relijion, es la igualdad vexije el sacrificio de todos nuestrosius- 
tintosdominadores yesclusivos. Esporesto que bemos dicho 
que la chiusa de la libertad es una relijion, esel ideal, eslo ùnico 
sublime é intachable que se presenta en el firmamento de los pue- 
blos. Que se presente un principio, un dogma, un sentimiento 
mas evidentey mas sublime; dejamos el campo. Pero si en vez 
de razonar, de defenderos conia razon, enmudeceis al hombre j 
perseguis a lapalabra^ nosòtros abrazamos cada vez mas ese 
destello del infinito j le consagramos nueslra vida. 

El soberano vive con su soberanfa usurpada. Quiéu ejerce el 
poder del soberano? — un circulo, un hombre. — Quién hace la 
ley? un circulo, un hombre. — Quién juzga. quienadministra?un 
circulo, un hombre. La usurpacionde la soberania es la mejor 
educacion para marchar à la barb/^rie. ^En qué paia del mundo 
la soberania est& mas completamente usurpada? — enBusia. La 
Busia es el pais mas bàrbaro de Europa y la JRusia tiene carni- 
nos de bierre, Nicolas fabrica puentes, palacios, y escuadras. 

La civilizacion, no consiste, pues, en los vestidos, ni en cono- 
cer el vocabulério de lossàtrapas. ^Lacivilitacion esel derecho^ 
es la justicia, es el acrecenianùento uecesario de la luz, de la 
firaternidad y. del poder en todo. hombre. 



I 



— 459 — 

Civilizacion sia libertaid, sin el goblerno de hombre sobre si 
mismo, sin elgobierno dirécto del pueblo es una farsa. BLpae- 
blo debe encamìnatse à tornar la posesion del poder, porque él 
esel unico propietario del poder. 

Todo lo queos alèje de esa via, es usurpacion, esrobo. Todo 
lo que OS encamine es adelanto. 

El hombre siente 7 conocela magnitnd 7 la verdad de sus 
destinos. 

Eflos grandes dolores que le aquejany perturban su fau, becha 
A semejanza de Diós, son los lamentos callados, las aspiraciones 
silenciosas por un bien que no posee 7 que se cree Uamado à 
poseer. Vive proscripto del bien soberaoo que es la libertad. 
No pensemos en abdicar para consolarnos, cediendo los tltulos 
difinos d lareyecla de la tierra. No olvidemos nuestro orijen 
soberano^ tengamos la obcecacion de lu soberanla, la persistencia 
por conquistar la patria del pueblo soberano. Quién es aquel 
que habiendo conocido 7 sintiendo vivir en si mistno la reyela* 
oion inmediata del Espiritu, y participando del espiritu de crea- 
cion renegard de la consagracion sagrada? Es grande el des- 
tino del hombre, es sublime el destino de los pueblos libres. 
Es miserable el destino de los déspotas, es nefando el destino de 
los que faltan ù la verdad. El proscripto que no abdica es algo 
masque el usurpador que engaila. 

El poder usurpador que os gobierna, pretende oscurecer el 
horizonle del porvcnir, porque forma parte de la coalicion de 
las tinieblas, porque todo gran pensamiento es solidario 7 al- 
zana el alma de Ghile à una nueva potencia de su soberania 
para alcanzar cse porvenir. Todo esto los haria desaparecer. 
Lògicamente teneis qae haceros enemigo de todo lo bello, de 
todo lo grande, de todo Io justo. Lògicamente encaminareis él 
Ghile a la pérdida de la conciencia de su soberania, A la pèrdi da 
del momento històrico, a la abdicacion de la profecfa que pal^ 
pita en sus entrailas. ^Sera esto posible? 

Esa constitucion aleja al hombre de la soberania, aleja al pue- 
blo del poder, educa al hombre en la patria de una legalidad 
mentirosa y perturba la esponlaneidad y la inocenoia de la li- 
bertad. Esa constitucion nos aleja del espiritu univcrsal, 
nos separa de la comunion de las razas y naciories, nos 
aisla en la tradìcion de la conquista, nos sumerje en la abdi* 
cacion de la personalidad, nos impide la marcha, nos dft 



— 460 — 

al aspecto de un convento, nos elimina la funrìoo cÌTÌlìzadofa 
para que somos Ilamados y nos presenta ànosotros mismos corno 
una m£8a esplotada y comò un pueblo dominado. 

Esa coiistitncion es la forma esclavizadorà del pasado, cuna de 
flerro, molde de la estrecha é inhumana ciudad de la edad me- 
dia. La ciudad futura, el espfritu del mundo, la agìtacion del 
alma del pianeta se estrellaràn en bus murallas y pasareis en la 
historia corno tanto pueblo galvanizado que no es pueblo, pobres 
de obras, desnudos de ncciones, y cargados de desesperanzas. 
Entrareis en la quimica, A donde la America del Sur seencamina, 
preparando el camino al zapador misterioso que se avanza. 
^Qué son cien ailos, cuando se trata de la personalidad inmor- 
tai de una nacion? 

Mas si sintiendo y conocicndo que la verdad es distinta cosa 
de la Vida que Uevais. si sentfs en cada uno al alma de la patria 
en su presente y porvenir, si conoceis el deber y os decis: Ha 
Uegado el momento dà asistir à una nueva creacion, ehtonces 
vereis vuestra vida traspasando las murallas de nuestra consti- 
tucion para abrasar no solo la causa de vuestro derecho sino 
la causa de la humanidad. 
Guayaquil, Julio de 1854. 



A 1.% JUVErVTUD BRìIlSILERA. 

nEt ego in Arcadia.}) Y yo tambien he estado en Rio! Tam- 
bien he participado de esas horas que cuando vuelven à aparecer 
en la memoria hacen dudar à uno de la realidad que ha visto, 
eonfundiendo las impresiones positivas con las visiones mas fan- 
tàsticas que una imajinacion peregrina del ideal puede encon- 
trar. 

La trasparencia del mar y de los cielos, la variedad incesante 
del paisaje aumentada por la locomociou del fiasajero que en 
alas del vapor penetra en el seno de la gran bahfa para ser 
abrazado por los potentes brazos de Circe, la hechicera natura* 
leza que acomoda en ese punto sus encantos, y la exaltacion del 
espiritu contemplativo deslumbrado, sobrepujada por la belleza 



^ 46t ^- 

realùada, bacen qae la entrada à Rio sea la entrada à la rejiou 
de los eosaeflos. 

Oh recaerdOf oh tesorol Visiones sublimes de belleza, no pa- 
sais, no desapareceis: vivis en el pensamiento corno ìmàjen de 
lasnupcias de la naturaleza y del espfrìtul 

Y jo me acuerdo! De pie sobre el puente, y mucho antes de 
la aarora, corno un centinela que espia el menor raido ó el me- 
nor movimiento de las formiìs, acechaba la esperanza de lo que 
iba à Ter: la entrada à Bio Janeiro. 

Ya el crepùsculo revela la cadena de montafias, grandiosa 
murallaque, corno antemural del ocèano, arroja la palabra de la 
firmeza, inmóYil al frente del liquido elemento. Un silencio 
sublime del cielo, del mar y de la tierra, dejan oirla mùsica sa- 
grada de la creacion en ese momento de la aurora, que conserva 
la juventud inmortai del primerdia. Ya la luz, vibrando la re- 
velacion de los objetos, enrojece la faz del horizonte. IVubes 
flotautes, esparcidas, reflejan y anuncian la proximidad del 
Dios, y aumentan por su contraste la profunda y azul trasparen- 
ciade los cielos. 

De los cielos, si^ porquela atmosfera herida por la luz variaba 
flus matices à medida que ascendia, y el firmamento se presenta- 
ba en zonas ondulantes de todos los colores, convirtiéndose sa 
bóveda celeste en un arco iris de la inmensidad. El arquero di- 
vino producia las siete notas^ y el espacio con sus orbes empren- 
dia el ritmo de la armonia infinita de las cosas. 

{Guàn libre el alma se dilata, penetrada de belleza ! ; Cuàn 
firme ó inmortai se siente, descubriendo en la naturaleza ma- 
nifestacionessucesivasdela eterna patria del ideali Qué mo- 
mento tan sublime, si meditando en la belleza, la medida eterna 
que todo lo pesa, aparece corno justicia encarnada en el hombre 
que saluda atónito y deslumbrado al sol, al dia refuljenle de los 
trópicos, entrando à Rio Janeiro en medio de los resplandores 
del cielo, del mar y de la tierra. 

Es de dia. Ya se ve el verde de la tierra. En linea recta el 
vapor se precipita al canal estrecho de la entrada. A babor y 
estribor, mirar es admirar. Montaìias reflejando sus formas en 
estensidad profunda, sobre la superficie ondulante de las aguas, 
aparecea corno mundos ajitados por la mano de un Atlas sub- 
terràneo. Picos atrevidos, variedad fracturada de perfiles, 
masas entrantcs y salientes corno baluartes de una fortificacion 



— 462 — 

de titanes, lineas suaves que ea lejaDia se proloagan^ el coro, 
la piràmide, el trapecio, las formas abraptas de la jeometrta de 
la tierra, corno recuerdos de lo8 cataclismos petrificados, se 
combinan, se saceden, y provoean esos toqaes misteriosos de 
ciertas cuerdas del ser humano, quenos trasportai! à una frater- 
nidad primitiva de losseres. 

Y todo eso es verde, eoo todos los matiees de lo rerde. La 
potente vejetacion nos envnelve yaeosa atmosfera perfnmada, 
comò si siotiésemos los jérmenes de la creacion flotantes en el 
aire, qne boscan su reprodnccion indefinida. La palma se de- 
linea. Héla alli: es la personiflcacion de una zona. Palmas en 
la cima, en los flancos, al pie de la montafia, se reflejan en el 
mar. Y el mar acariciando esa sombra, el aire tibio 7 embal- 
samado, elcalor inmortai, la luz siempre resplandeciente, be- 
Ueza, riqueza, 7 abundancia, todo, todo se combina para darnos 
una idea de la entrada al paraiso terrena!. 

Nos acercamos al canal. La locomocion del espectador hace 
>queel espoctàcuio tan variado de por si, varie ó cada paso, 7 
el movimiento produzca el efecto del movimiento en el paisaje. 
Imajinaos esa combinacion de formds que se deslizan, que unas 
sobre otras se precipitali, y que ù cada momento, nuova faz, 
nuevo espectàculo, nueva admiracion, sorpresa incesante en 
ese baile de montailas nos presentan. Islas esparcidas, valles, 
ensenadas, canales, casas suspendidas en las quebradas> en 
medio de las palmas, las pequeùas embarcacìones d la sombra de 
los àrboles, todo pasa, todo esto es la vanguardia de la soberbia 
entrada. Estrecho es el paso; àderechaé izqaierda la monta- 
na con sus castillos y al frente otra isla fortificada detienen un 
momento la marcha; — basta que al fin, la bahia de repente se 
presenta, abriendo su seno comò un mar, 7 circnndando el leja- 
no horizonte con sus montes. 

El golfo de las delicias, es el anfiteatro de los climas, es el 
circo de las fantasfas. 

Qué habeis visto quealiino viéreis? qué habeis soùado que 
alll no encontreis? Florencia la bella, alll estd— la gracia de 
tus colinas 7 la dulznrade tus valles. Genova, la soberbia, alll, 
tu puerto en un fragmento de Bio. Nópoles, Nàpoles, tu si, 
puedes preguntar si està allitu Vesuvio de 20 leguas. 

Ohjéniode 4a tierra, arquitecto sublime del universo, qué 
tempio de tu bondad has elevado I — Oh aglomeracion de todos 



— 463 — 

los amor€8^ y de todos los ensuefios, de todos los perfumes, de 
todos colores, de todas las figuras, de todos los encaotos del 
cuerpo^ de la imajinacion y del espirila ! | oh armonia de los 
elementos, ohtierrade Bio, tu debes ser la mansion de la virtud 
y de la felicidad sobre la tierra ! 

No !--La tierra del Brasil bendecida por el cielo, para ser un 
paraiso terrena], ha sìdo convertida por los hombres eniniierno! 

La esclavitud existe ! 



II 



Homo sum. 

Mientras la bumenidad sea desconocida, negada 6 atomica- 
tada en alguna ;>arte de la tierra, la palabra debe hacer con- 
centrar sobre ese punto las miradas del jénero hnmano. La 
mirada de la humanidad sobre una institacioo cuyo crlmen se 
revela, produce el efecto de los espejos ustorios de Arqulme- 
des: la devora. £1 deber del hombre es seflalar la marcha, 
-para que una ondolacion del alma de la humanidad haga Uegar 
la Vida y la justicia, alli donde el alma tiene su imperio. 

Ya no existe un solo esciavo en las Bepùblicas de la America 
del Sur! — y cuando los Estados Unidos sacrìfican sinmedida sus 
tesoros y su sangre, para purificarse de ese crfmen de una parte 
de sus Estadcs, vemos en el Brasil, tranquilo é impacible recos- 
tado en su indolencia, sobre cerca de cinco millones de hombres 
esclavizados. 

Ahi està el punto negro de America esplendente!— Ahi està 
. esa permanente provocacion à la vengania I 

^Debe durar ese fenòmeno de degradacion y de tormento? 

^Qué se hace para destruirlo? 

iHay algun partido organizado que presente en su programa 
la abolicìon de la esclavitud corno condicion fundamental ? 

iHan producido algun resultado los trabajos de los filàntro- 
pos ? 

Sea lo que fuere,— el hecho existe y dura, y mientras exista, 
la protesta, el proselitismo, la interpelaciou ìneesante son un 
deber para todo brasilero. 



i64 — 



III. 



No es mi objeto atacar los sofismas teológicos, polttìcos, eco 
uómicoSf en los caales, para TergdeDza de la inteligencia hu- 
mana, se ha apojado basta boy laesclavitad.— Quiero suponer, 
por booor de Duestra especie^ que esos sofismas han callado, 
vencidos por la razoD^ 7 se ban retirado del campo de las po- 
lémicas, avergonzados de si mismos. 

Quiero suponer qae ya en et Brasil, ninguna de esas sangrien- 
tas ó bipócritas mentlras se presenta a la Inz del dia proTocan- 
do la jnstificacion de su maldad. — Quiero supooer qae la escla- 
TÌtud se sostiene tan solo porque existe, por su inercìa, por la 
fuerza del becbo permanente^ por el temer de un cambio, por 
el egoismo de los poseedores. Si me engailo desearia se me 
indicase la razon aparente, ó el argumento subsistente que pn- 
diesen autorizar la continuacìon del atentado. ^Serà la Biblìa 
ó el argumento teològico? 

^SerA el hipócrita principio del antiguo derecbo de jentes de 
los bórbaros, que convertia alprisionero en esalavo? 

^Serà el mas infame pretesto que prostitute el nombre de la 
caridad, diciendo que se mejora la condicion del negro esclavi- 
zàndolo? 

^Serà el argumento de la desigualdad de las razas, comò si la 
desigualdad no fuese idéntica ? 

l Sera la mentirà fisiològica, que solo el negro puede trabajar 
en ciertas zonas ? 

^Serà la mentirà econòmica que mas produce et trabajo del 
esciavo qne el del hombre libre ? 

Pero ban sido tan batidos por la razon, por la filantropia, por 
el derecbo de jentes, por la climatologia 7 por la economia poli- 
tica, todos esos argumentos, que la razon no encuentra adver- 
sarios; pero contra la razon, la fraternidad j la ciencia, se levan- 
ta aun el heeho^ la permanenci& y quién sabe basta cuando la 
duracion del atentado. 

IV. 

Ese hecboconvertido en instìtucion social econòmica de uno 
de los imperios mas vastosde la tierra, subsistente aqul, en 
nuestra America libre, à nuestra vista^ en nuestro tiempo, des- 



I 



— 465 — 

paesde sa aboUcion en las repablicas, ea el especUculo caoti- 
diano que aguijoaea mi conciencia, que eapanta mi corazoa j 
que corno una im^jen satànica se interpone entre el cielo y la 
naturaleza magnifica del tròpico. Sarcasmo à la eternidad de la 
jasticia, desafio al arquitecto omuipotente del universo, oh ina- 
titucion de la esclavatura^ ahi estas para argumento de la exfs- 
tencia del principio del mal, ahi estds en eLQrasil, para dar una 
apariencia de verdad terribleal dualismo de los persas< 



Pero tengo entendido que la permanencia de la esclaritnd, 
es lejitimada óesplicada (no porlarazon >a)^ por la dificuUad 
de pagar à los poseedores el precio de sus csclavos. 

He ahi la ùltima trincherà. 

Espues esa dificuUad, eie vada & la categoria de argumento, 
que }0 ataco. 

Apesar del progreso de la verdad, que revela esa confesion, 
pues ya no se argulle con la Biblia, ni con el derecho de jen* 
tes de los b^rbaros, ni con una mentida caridad, ni con una 
ciencia econòmica falseada, — él pesar de todo ese progreso, 
cuanta inmoralidad y corrupcion no revela esa dificuUad que se 
presenta. 

Espongamos el argumento tal comò ellos lo presentan. 

£1 propietario de esciavo lo es, por la ley. 

La ley ha ereado esa propiedad^ y no puede destruirla sin in* 
demnizar a su duefio. 

He ahi el argumento! 

Creo, a Dios gracias, seró el ùltimo que escucha la humanidad, 
para vergùenza de la miseria que puede bajar la intelijencia, de- 
gradando su luz para defender à la avaricia. 

Gallo dos nombres conocidos en las letras, y que tambien lo 
han repetido, porque creo que si Uegan à leer estas Hneas, se 
arrepentiràn de lo que han dicho. 

Analicemos. 

^Puede la ley hacer propietarios de esclavos ? 

Es decir, ^pueden los hombres, 6 un hombre alterar las rela- 
ciones eternas de las cosas? 

No.— Luego la ley que altera la eterna relacion de ìgualdad 



— 466 — 

que exìste entre los hombres, es nn crimeii. — ^Puede el crfnien 
ser autorìdad, y sirve de fundamento justo é la institacion? — Noi 
luego la ^DÌiìhrapropietario de esclavos equivale ddecirLADRON 
de hombres. todo el que se llame propietario de esclaros es 
ladron. 

iHay ley que pueda automar el robo? 

Respondan todos los sofistas! 

Si esa ley esiste y se acatn, se acala el robo. T una sociedad 
que sanciona e?e raonstrnoso principio, merece ser eotregada é 
la ley del saqueo. 

Examinemos ahora la segunda parte del argaiuento : 

lììebe indemnizarse el robo? 

Exponer la cuestion es resolverla. 

— ^.Pero se dirà : ^por qué han de ser los hijos responsables^ de 
un hecho autorizado por la ley? 

Obsérvese que se liama hacer respoosables & los bijos, no in- 
demnizarlos, y quitarles las riquezas que le daba la posesion de 
los esclavos 

Y que! habeìs recibido un robo, sois herederos de un crìmen^ 
habéis vivido gozando del trabajo ajeno sin remunerarlo, sin re- 
tribuirlo, sin reconocerlo, y atormcntando en el rc^jimcn mas ab- 
yccto «1 los infelices que os enriquecen con el sudor de su frante 
y la sangre de sus heridas abiertas por el làtigo, y Tenis A 
reclamar de dcspojo? 

Si una ley infame os dio. esa riqueza, otra ley justa la de- 
vuelve à su duefto. — ^Reclamais por dafios y perjuicios? — Purs 
hnremos que ci negro reclame por dafios y perjuicios desde 
su primera gcneracion esclavizada, y ved si os atreveis A sos- 
tener la liquidacion de la deuda. 

Lo que me sorprende es que el poseedor de esclavos se 
atreva a alegar el derecho de propiedad. 

iCual es el orljen de la propiedad?— ^La personalidad. 

Luego al llamaros propietarios de personalidades, destruis 
vosotros mismos vuestro derecho ù la persoualidad y ti toda 
propiedad. Desde el momento en que reconoceib que se pue- 
de apropiar la independencia, la libertad, el trabajo y la sobe- 
ranfa del hombre, destruis todo derecho, y vucstra pretendida 
propiedad de hombres, se derrumba sobre vosotros y os 
aplasta. 

Si hablais de propiedad, el derecho del negro & la propiedad 



— 467 — 

de si mismo/se antepone conio orfjen, prima corno justicia, e 
flobrepone comò calidad. 

No bay esa propiedad hamana, que liamais esclavatara, con- 
tra la propiedad divina que llamamos libertad. 

^Qaé es pues en el fondo esa institucion que se mantiene & des- 
pecbo de la verdad, de la justicia j de la reprobacion del mun- 

do? — LA AVARIGIA, LA INDOLEKCIA, EL ORGULLO. 

Quitad Yuestra mascara, ùltimos rezagados del sofisma. 

Ya sabemos lo que significan vuestras declamaciones sobre 
el órden, la paz 7 la prosperidad de los Estados. La avaricia 
es la ley de vuestras almas j es vuestra religion el egoismo 
ateo. 



VI. 



No reconozco pues el derecho de los poseedores> ù la indem- 
nizacion. 

Y reconozco por la inversa, el derecho de los esclavizados ù 
la indemnizacion de educacion por el embrutecimiento en que 
sistemàticamente se les ha sumcrjido: & la indemnizacion de ca- 
pital, ó instramentos de trabajo, ù costa de los Uamados amos 
que se han enriquecido. 

Gnau diferente se presenta la cuestion! 

Se esperaba tener fondos para remunerar el atentado se- 
cnlar. 

No. — No espereis remuneracìon. No se os debe, — y la de- 
beis. 

No durmais pues tranquilos, acallando la concieneia, con el 
ùltimo sofisma, diciendo: yo no deficndo la esclavitud, en cuanto 
me paguen^ nada dire y aun aplaudiré. 

No espereis ese resultado. Pagareis y no se os darli. 

He ahi pues laspalabras precursoras: Haced derechas las ve- 
redasy desconociendo eso que liamais vuestra propiedad sobre 
hombres^ j asi os salvareis. 

Y si no escuchais la verdad— porque no la veis fulgurante 
corno la venganza sobre vuestras frentes y las frentes de vuestros 
hijos, — ya la escuchareis comò han tenido que escucharla Jef- 
ferson Davis y sus Estados, que son mas fuertes que voso- 
tros. 



— 4«8 ^ 



V£L 



Si la historia tiene uua lejr, ó ea otros térinÌQoa> ai bay una 
prQTÌdencia ea los asuntos humanos que preside & la produc- 
cion j desarroUo de los hechos, esa ley no pucde ser otra que U 
dei perfeccionamiento, el aamento de bienestar^ de moralidad f 
de saber, no solo para los Estadoa, sino para todo9. los indiri- 
dops libres 7 bajo la lej de la ilegalidad. 

Ese perfeccionaraiento tiene su aspecto negativo: la dismìno- 
cioq del mal fisico^ moral, é iotelectual, es decir» la desapari-* 
cion progresista de la miseria y de la enfermedad, dd déllto 
7 de la ignoraocia. 

Ahora» ^qué direis si aplicamos esa le7 ù la esclavatura? 

La miseria de cìnco millones. 

La degradacion de cince millones. 

La corrnpcion de cinco millones 7 la corrupcion de sus pò- 
seedores, porque la esclavatura pervierte à amos 7 à esclavos* 

La injasticia, 7 el ódio^ 7 el tormento 7 la.espoliacion sobre 
c'ioLCO millones. 

Y el embrotecinuenlo (conveniente) de cinco millones de se- 
res buinanos. 

La individualidad ìriolada 7 ann negada. 

La familia violada 7 prostituida. 

La di^nidad hnmaaa. boixada en cinco millones de hom- 
bres. 

^Y creeis que 1k le7 d« la bistoria, ó la jnsticiai ó la provi* 
dencia, toleren ese estado, sin que se sospenda en dias no leja* 
noS) el cataclismo de la« veaganias 7 que serA la sentencia del 
Eterno ? 

VHf. 

Pero tengo otra conftid^racion, ohi juventnd delBraaìl^ qtie 
presentar & vuestra imajinncion fogosa, no lo dudOv A la magfta- 
nimidadde \ucstras a,Imaji, 

^No.sentia verificarse enei mundo una revolucion inaudita 7 
eatijipenda que copriste en que la America^ el Nuovo Mundo, s^ 
poQ^ àU cabeza del itiaerArio annodo de los liglos futur^osde' 
U jnsticia ? 



iìio Teifl ja las visibles sellales que coronan las alturas, j qae 
de Norte à Sor, proippcan él tdiaiUMta de }a conciencia ameri* 
cana ? — i Mo sentta los yajidos del jigante, ahogando en saogre 
la rebelian satóoicap— 7 AMéjico abrieodo ancha tomba de fé- 
mentidos iovasores, y a todas las Bepùblicas alzando el palla- 
dium de la Bepublica, y Hércolea ahogando todas las bidras le- 
gadas por el viejo mondo? — ^En qué tiempo se ha visto mas 
«Qta&midad de fé enla libertad dfìlhombre> y en las iostitnoio- 
nes democràticas? ^Cttàédo ae bìa visto à tòdo nn coatHuenlf 
oikifieado en su <)estÌQOy arraneAdo pcfer la rason y por lafuerza, a 
la mentirà 7 kh ftierza de la vieja Europa? ^Ha habido espee^ 
téonlo mas bello 7 ^ Y qué es lo qoe fàlta, coando es la escepcion, 
quién es el pueblo que fatta al Uamamiento ? Es el Brasìl, es el 
Paraguay ? 

Yedpues, oh jóvenes! el deber histórico que se viola en 
vuestra patria. Nos impedfs decir: toda la AnéaiCA bs li- 
bbe! 

IX. 

Ademds de las consideraciones de jasticia,de deber histórico, 
tomad en cucnta la dcbilidtd, en que se encuentra vuestra pa- 
tria, para cualquier evento. Si teneis guerra, sea con el es- 
tranjero, sea con algun vecino, sea entre vosotros mismos, ved 
el elemento irresistible de Victoria con que cuenta todo enemigo 
que se presentare: la libeetad de los esglavos I 

He terminado;— 7 lleno de fé me dirijo A vosotros, oh jóveneé 
del Brasili porque os creo rieos de esa sàvia que producirA en 
vuestra patria, la riqueza de la justìcia. Y cuando se habla de 
justicia^ cuando su causa es patente, ^quién es el jóven que noie 
de las primicias de su alma, amor que jamds engaùa, ilusion que 
jamàs desaparece,— poesia de la eterna medidade ias cosas, que 
eacuchaba PitAgoras, que revelaba Sócrates, 7 que cada uno d^ 
nosotros lleva en si mismo, cuando pedimos sobre todas las co- 
aaslajusticia? 

Buenos Aìres^ Abril de 19«3. . 



~ «70 «- 

Al Sr. D. ^élio BoM^uellas. 

UmA OBSBBVAGIOIC SOBRB su TEOaU DEL DESTINO. 

I. 

Veo la faerza de ruestra iateligencia, ea la dificuliad miama 
qtte OS hace persistir en vaestra idea del destino. 

El sentido comun abarcatodas las ideas necesarias^ aanqae no 
pueda darse caenta de su coexistencia, ó de suenlace. No asi 
para el filòsofo. El ao^lisis, ó la sìntesis individuai^ casi non- 
ca pueden comprender la afirmacion priadtiTa qne es el conti* 
nentc de la verdad. t todos los elementos del problema de la 
Tida. 

Un ejemplo: 

Hay dos ideas que parecen contradictorias, la materia j el 
espirita, el infinito, yel finito, la omnipotencia divina y la li- 
bertad humana, la Inz y las tinieblas, el ser y la nada^ la omnia- 
ciencia y la responsabilidad, la inmortalidad y la mnerte. 

El sentido comun te ambas ideas y las acepta, porque ambas 
ideas son necesarias, ambas llevan el sello de la verdad en la 
coQcicncia- 

El filòsofo se fija en una, y no puede pasar ù la otra. 

Ve la materia y dice: todo es materia. si se fija en el es* 
pfritn, no puede concebir la materia^ ni su relacion con el espi- 
ritu y la niega. 

El filòsofo que empiezaporla afirmacion del ser ahsoluto corno 
sucede à las religiones Brahminica^ Boudhista, no puede salir 
del Pantheismo, corno Spinosa. Anegada en el ser absoloto^ 
infinito, lo finito le es incomprensible, porque no puede com- 
prender, de corno el infinito, pueda /tmiVar^^ creando lo finito. 
De ahi nace la negacion de lo finito, de la libertad, de la per- 
sonalidad, delacreacion y del Greador. Todo lo qne existe 
es Dios. Dios es el Pan universal que vegeta en las plantas, vive 
en los animales, piensa en el hombre, y circola en las esferas 
de la inmensidad poblada. Es la teoria del destino panhéistico. 
Mientras que el sentido comun de todos los tiempos, persiste 
en afirmav las dos ideas por contradictorias que aparezcan. 

Còrno conciliarlas? Este es el problema, cuya solucion se- 



„ 471 — 

ria la Terdader« replicai la contestacion del Sr. Bosqucllas. 
La caestion debe naturalmeate remoatarse à la facQte del ser. 
Y aqui confesaremos al Sr. Rosquellas, que es lacuestion qoe 
mas nos ha ocupado en asta yida, y que mas imperfectameute 
hemos visto resuelta. 

Nosotros habiamos creido presentar tambien un dia nuestra 
solttcioQ metafisica^lj solo esperamos la oportunidad j reposo de 
espiritu para hacerlo. 

n. 

El sefior Bosqaellas engolfadò en la idea del ser^ no puede 
salir de ella, no puede comprender la coexistencia del infini- 
to creador 7 de la personatidad libre del fioito. El ser cs el 
destino. El destino es absoluto. Luego no bay libre albedrio. 
Tal es su conclusion. 

Se ve pues que es la misma dificultad presentada por los pan- 
theistas, que no pueden comprender lo relativo^ sino corno modo 
del absoluto, ó en otros términos; todo lo que existeson modi- 
ficaciones del ser infinito, aparlencias transitorias de la identi* 
dad ìnmutableque devora al tiempo y à lasexistencias. 

Es esto tan cierto que él mismonos confirma con estas pala- 
bras: 

'^No hemos ncgadopues la voinntad infinita, porque todo lo 
que existe, lo hemos subordmado a eUa ; y colocamo$ las volun- 
tades aisladas^ corno las móleculas del universo moraì. 

^^Esa voluntad pues, es la queabsorve todaslasdemas." 

Eso cs lògico. La libertad humona debe desaparecer ante el 
destino, 

Luego el problema consiste en presentar & la voluntad humar 
na sin que sea absorvida por la voinntad divina. 

Para elio, lo repetiremos, bay dos solucìones: 

La solucion ontologica, y la solucion psicològica. 

La solucion psicològica consiste en la afirmacion del hccho 
indestructible de la conciencia. 

No podeis abolir del idioma, de la i^teligencia, y de la con^ 
ciencia, la palabra quiero. 

Querer, supone móviles y motivos^ 

El in(H^7 esel impulso fatai que puede originar t*o/fcianf«. 

El motivo e&el imperativo del deber. 



— 472 — 

Los animales solo se mueven A impulso de tos móviles, el 
hambre, la sed, el frio, el calor, etc. 

El hombre se mueve ademas por la inflaencia de la idea^ del 
bien, 7 ea esto consiste sa libertad. 

La idea del bieo constituje el deber. 

El deber es la voluntad infinita comuhieada al hombre por la 
inteligencia. 

Y en negando à este punto, llegamos à la union de la psico- 
logia 7 ontologia. 

Veanios ahora el proceder ontològico. 

Como tengo la idea del ser? 

Por el pénsamiento. 

Guài es el pénsamiento radicai? 

PiEi^so — LUEGO soT (Dcscartcs) 

SoY, es pues el primer pénsamiento. 

S07 es ser. Y al decir ser, [digo: Ser infinito, porque 70 no 
me he creado, ni comprendo todo el Ser— 7 digo al mismo 
tiempo, ser finito, quc es el 70 afirmando su existencia, en la 
coexistencia del ser infinito. 

Luego el primer pénsamiento envuelTC las dos ideas nece- 
sarias, de finito é iuGnito^ de relativo 7 absoluto, de tempo- 
ral 7 eterno, de proTideucia 7 libertad. 

He ahi el hecho 7 le7 indestructibles. 

^Haj contradiccion eutre ambos? 

Mo. La conciliacion es dificil, — lo confesamos. Pero la so* 
lucfon del problema filosofico no consiste en la mutilacion de 
uno de los elementos irreductibles que presenta. 

Bajo otro punto de vista es el mismo problema que existe 
entre la sociedad 7 el individuo, entro el deber 7 el derecho, 
cntre la libertad 7 el órden, entre la unidad 7 la federacion. 
Suprimid uno de los términos del problema, no ha7 duda sim- 
plifica las dificultades, pero no las vence. 

IH. 

El sefior Rosquellas partiendo del ser puro 7 absoluto, por 
medio de una abstraccion que olvida ó desdefia el heebo fan- 
damental de la conciencia, no puede conciliar la libertad con el 
infinito. 

«Si 807 libre, soy independiente ; A nada debo consultar^ 



L 



j 



— 473 -^ 

smo Ami mismo. Si debo coDSUltar ya no Boy libre. Si deho 
someterme so^ eselavo.» 
^^ Qué€0 consultar P 

Examinar la ley de libertad. 

Lu^go al exanùnar la ley de libertad, al buscar, iod9gar, 
examinar j acerca roie al ideal de libertad, fortifico mi propia iii- 
depcDdencia. 

Qué se diria, si para ser justo, se dijera q«e W} debia con- 
sultar a la justicin? 

El animai no consulta, y es por eso precisamente que so es 
libre. 

Et animai cede al móvil. 

Ei hombre obedege al motivo. 

EI motivo es la nocion, es la idea del deber, es la eleccion eu- 
tre lo bueno y lo malo. 

Luego bay necesidad de consultar. «A mi mkmo.n — nada 
mas. Pues bien, al consultar à si mismo, se consulta al pensa- 
miento fondamenUil de la conciencia. qiie comprende el inCnito, 
y el finito y su relacion. Dio» puso al hombre en manos de su 
propio consfijoy dice Santiago el Apóstol. Està frase resuelve 
toda la dificultad del Sr. Bosquellas, relativa à la dependencia 
del hombre. 

No se puede decir que el hombre obedeciendo ù. la ley qae 
es su ley^dependa ó sea esciavo,— porqueDios mismo, cuya vo- 
luntad infinita no negais, obedcce à su propia ley infinita, es la 
libertad infinitii^ y de nadie depende. 

Habria otros puntos de grave importanciaque discutir^pero las 
circunstancias, y el temor de fatigar tu nuestros lectores, nos 
hacen suspender este exàmen. 



A los 8res. Ani^el F. Costo^ U. A. Jardln» JHeraello 
C. F^lardo. 

Mis amigos, y representantes de la jurentad racionalista de 

la Bepùblioa Orientai: habeis escrito la profesion de fé d^ l|i 

Jóven America. Vuesti^a palabra es uaa de las mas bellas ma* 

nifèstaciones deese Y^rbo americano que se Uama racionatìsmo 

7 rep^blica. Vu(3strQ ^agrada afirmacipn arrojada é la fronte df 

la Iglesia, revela à los hijos del Ar^uitecto de los mftndos, qoe 

preparan tos cimientos del tempio moral ùn^ Universo en la 



— 474 — 

oondencìa del hombre emancipado: Y vuestra toz, corno el 
8oplo diyino qae recorria la saperficie del abismo, diceà la Ame- 
rica con la fuerza de la razon, de la historia 7 de la indacdon 
profética: la revolucion religiosa ha principiado. 

Estais corno los mejores j primero k la altura del grandioso 
problema de los tiempos, qae comprende la negacion del ùlti- 
mo paganismo, la demolicion de las Iglesias, la abolicion de los 
mediadores entro Dios y la conciencia j el restablecimiento de 
lasoberania ìntegraldetodo hombre en el campo indefiaido de 
larazon independente. 

Gonvencidos^ corno leales pensadores, de que no puede ha- 
ber libertad sin juicio propio^ sin individualismo supremo, sia 
conciencia de la racioudlidad de nuestros actos, condenais al ch'*- 
tolicismo no solo por erròneo en sus principios, sino por la in* 
compatibilidad de sus dogmas de obediencia ciega, revelacion« 
milagro, gracia, caida, bautismo, confesion, con teda justicia y 
con toda razon j con toda la dignidad del soberano. El dog- 
ma del sometiraiento de la razon no puede dar la libertad; el 
dogma de la gracia no puede producir elderecbo; el dogma de 
la caida no puede afirmar àia justicia; el dogma de la teocracia 
infalible no puede fundar la democracia. 

Aleccionadosporla cicncia 7 la esperiencia, habeis visto mas 
lejosque todos nuestros polfticos, que temendo un mundo nuevo 
entre sus manos, destinado à recorrer las descoQocidas mara- 
villas del porvenir, bajo el firmamento de la ciencìa, se inclinan 
todavia ante la astronomia de la Biblia v ante el catecismo del 
padre Àstete, con que educan à las jeneraciones nuevas. 

Llenos de vida, no os asusta el desplome de las viejas cate- 
drales, ni la evaporacion de la leyenda; 7 para responder & 
los puebios ansiosos de lo divino 7 de lo eterno, abris vuestras 
almas en donde brilla el resplandor de la lev. 
' Knmedio de los partidos7 puebios que se reruelven encir- 
culos concéntricos; habeis pronunciado la palabra que ha de 
romper el sortilejio deloserrores 7 pasiones, para que descri- 
bau la espirai de la perfeccion progresiva. Porentreel polvo 
del combaté, mostrais la grandiosa 7 radicai enseCLa que nos 
darAja paz 7 la libertad. Està circunstancia hace que vuestra 
palabra sea el acto mas trascendeutal en la politica de vuestro 
pais* Poàeis decirlo 7 con orgullo: he ahi nuestra bandera. 

Habeis comprendido la signìficadon del gran cielo histdrico 



— 475 — 

en que entramos, que consiste en el advenimiento de la filosofia 
corno ciencia, dogma, ìejj moral, culto de sAbios 7 pan de las 
multitodes arrancadas de ese mando tenebroso de la miseria y 
de la leyenda, que con el terror y el hambre aun las embrutece- 
Ei la mas grande de las revoluciones conocidas, despues de la 
cnal podemos esperar el cumplimiento de la palabra de Condor- 
cet, el reinado del bien, la justicìa, la paz j la abundancia sobre 
lasruinas de loscultos ; el castigo de lasesplotaciones. 

Y en esa revolucion entramos en America, jóvenes iniciado- 
resi Mas grande, mas fecunda, mas trascendental que la de la 
Independencia, ya subemos que no bay ni puede haber tran- 
saccion posible con la Iglesia incorregible. 

Acostumbrémonos A este pensamiento Salvador. Ese Catoli- 
cismo, esa Jglesia, ese Sacerdocio. esa teocracia es invariable 
en su òdio al movimiento, àlarazon, al derecho uni versai de 
sacerdocio y reyecial detodo hombre. 

Sin acudir al raciocinio, ni àia historia,elIa misma en nuestros 
dias, se ha encargado de quitarla venda de los ojos de los pue* 
blos. Sin ciencia, oscura, obtusa, sin ningun resplandor para 
las intelijencias libres; sin amor, sinuncion, sin bàlsamo para 
nuestras grandes aflicciones ; sin anatema y sin el poder del ana* 
tema aun para los grandes crimenes que estremecen la tierra 
en nuestros dias ; sin iniciativa, sin impulso, sino para repetir 
el formulario caduco de su modo de espiotar ù los creyentes, 
^qué hàce la teocracia romana, ó la Iglesia Gatóliea enei mundo? 

iCnùì ha sido la ùltima palabra de su ciencia infalible, en me- 
dio del torbellino de ideas y de la iluminacion del siglo? — 
Oid, y escuche la tierra: «La Jnmactilada Concepcionj>ì — 
Héahiel ùltimo progreso del dogma católico desde el Concilio 
de Trento: 

Pero si su palabra es vacia, sus actossuplirànesafalta. 

^Cuàl es el ejemplo de alta moralidad que bace 14 aùos està 
dando? La alianza con el perjuro^ la invasion arraigada y ben- 
decida en Roma misraa. El cscàudalo infalible presentado para 
salvar à la teocracia. El cinismo elevado à la potencia de la 
blasfemia. En Méjico se llama traicion y retroceso ; en el Ecua- 
dor, esel concordato que prepara la traicion, y en Cbìle- fana- 
tismo y fanatismo ! 

La eiistencia de la iglesia, porlafatalidad de los antecedentes 
históricos, y de las premisas lógicas de la naturaleza de laft co- 



— 476 — 

$88, se ha heclup incotppa^ble cou la regeneraeion, la onidad ; 
laindepeadeocia de la Italia. ¥ Io qae es palparle ea Italia e* 
de fógica eyfdeacia para todo paeblo católieo queappire :al goc^ 
del derecho, 

Y comò la Italia es la nacion mas intaresada en la reToluciOE 
moderna, està destìaada para consumar ea el Gapitolio, qae w 
la altura mas yisible dola tierra, otra de las grandes decapitacie^ 
nes que cambian la direccion de los siglos. — Es por esto qoe 
prestamos oido ù todo rumor que ea Italia se levanta. 

Y para terminar os dire que la Revolucion tiene que cabar 
una tumba j meceruna cuna; Sobre esa tumbaescribirà: aq^ 
yace la ììlfima de las encarnacionos ; j mecerà esa cuna con e 
himno de la eterna alegrfa de la yìda. 

Yosotroshabeisprelndiado unas estrofas de ese himno. 

Me habeishonradoconelhonormas {grande que pudiera recì* 
bir: Tuestra adhesion, vuestro amor, vuestro entusiasmo. 

No puedo retribuiros, sino amdndoos siempre agradecido j 
perseverando enla sublime causa. Sed, os Io pido. órganos de 
migratitud para con esa juventud de yuestra patria quetan no* 
blemeute representais. Con tal generacion y esa palabra, gran- 
de ha de ser la patria que Ilegueìs un dia d constituir, con el 
programa de la reyolucion religiosa. 

Ossaluda yuestro amigo: 

Baenos Airej, Marzo l.<^ de i864. 



LA TRAJEDIA DIVINA. 

(Fragmento LrrERARIO.) 

I. 

(En la cludad de UTICil.) 

Un SeKADOR aOMABO. 

Ya es la noche, Caton; la ùltima noche de la BepAblica Ro- 
mana. Bs qaizàs una venganza de la mudable Diosa. Boma 
»Bc«mbeen tierra africana, bajo las sombras de las ruinas de 



~ 477 — 

Giirtago. Lossenadorea leTaiitaael anela; los fugitiYos de la ba^ 
talla sa ahajentim hAeia elHiterior aia eaperanza; Hujamoa, 
Cteloa» Ya oiga los pasos de las legiones de Cesar victoriosas. 

Gàtoh. 

¥a tambien escucho los pasos deloslibres,allà en los Gampos* 
EUseos, maDsiones delibertad, conquistadas y guardadas por 
la espada del EstóicOy adonde no Uegan log esdavos vencedores 
de la tierra. Alla no Uegara Cesar, el mas grande esclavo de si 
roismo. Àdios. 

El mundo mancillado por la esclavìtud, no es digno de sas- 
tentar mi pianta. El allento del oprcsor envenena el aire que 
respiro. — Caton morirà conia Repùbliea. El mundo sin la ciu« 
OAD es la barbarie. Vo> a habitar esas regiones en donde no 
habrà mas Césarque eldeber, ni otra patria que la que el Estói- 
co sabe crearse d despeclìo del universo. Mi conciencia Tale 
ma» q^e là Fortuna; mi ÌQy domina al Destino; mi Toluntadserà 
ìnvencible. «Causa vigtbiiDiis plaguit, sed vigta Catoni» 
(a) {la causa venkcedora agradó a los Dioses^ mas la vencida d Ca^* 
tonj 

Cesar (delante del cadà?er de Caton.) 

<K He visto marchitarse los laureles de Pompeyo ante los 
» mios, j la elocuencia superior de Ciceron no ha producido 
» otro efecto que el de reaitar mis triunfos: Caton solo, el in- 
» llexible Catone balancearé mi gloria en la poateridad, . . .Tal 
tt veneido arroja una sombra funesta sobrelos laureles del ven- 
» cedor: e«te es d sentimiento que torba mifelicidad. No me 
» hableiì mas de este Bepublicano cujas ferocea virtades bau 
» daiQadoQiaftàlaLibertadque laambicion de Pompe jo j la 
» rnini. Entrar a Roma y llevando A mi lado à Caton veneido, 
» me habria sido mai iiaonjetoque todos mis trionfo»: nnnca l6 
» perdonare que se aostrajesie é mi clemencia.» (b) 

Haceafios que paso sobre. oampos sembrados de cadóveres, 7 
solo este caddver me impone. He pisado pueblos,behoIiado na- 
ciones, 7 este cadàver me impone mas que los pueblosy las le- 
yes. Habia en ti, Caton, algo que desafiaba àlos inmortales en 

LvCANO^La Farsaiia. 
Cesar à Oinb Pollion. 



1 



— 478 — 

sa Olimpo; algo de mas santo qoe las leyes. j de mai reapela 
ble que lai naciooes; era ta indòmita coneiencia de lo josto. 
Siento ante ti la mano in visibleqae sellala los Ifmitea al hnmano 
poder. La espada de Farsalia no hace mella eu la espada de 
Caton. Cesar, yencedor de vencedorcs, 70 qne he estampado mi 
nombre en la frente de la humanidadYencida; emulo de Alejan- 
dro, que cual otro Jano me presento en la bistoria coronando el 
pasadoconmi gloria, 7 audaz cual un Dios penetrò en el por- 
Yenir, provocando dias desconocidos por su grandeza; — yo qne 
convoco é los Galos 7 Bretones, à los Iberos 7 Germanos, a los 
Egipcios y Orientales, A los plebcyos de Italia para los comicios 
de la humanidad, que palpita esperando un re velador de sn uni- 
dad; 70 el triunfador, el imperator proclamado en la Victoria, à 
Caton, no vencL Espiri tu del mundo inclina mi frente ante tu 
fuerza. 

No sere 70 el quehaga la enlrada triunfal en la cindnd de Bò- 
mulo vencida: Sera la inmensa plebe bàrbara del genero fauma- 
no. Abri la brecba en las murallas de la ciudad. La inundacion 
de las razasme envnelve entre sus ondas. Loslanreles de Far* 
salia coronnrdn las orgias de la demagogia universal. 

En Roma. 

Un plebeyo. 

H07 es el dia de la entrada triunfal del Cesar. D^emos el 
trabajo. En adelante, ni trabajo, ni hambre, ni deudas. Los 
despojos de los pueblos, los trofeos patricios, seràn nuestra ri- 
queza Evohé, eltriunfador! — El pueblo acnde, llena las calles. 7 
se encamina a la vta-«arra para aplaudir A Cesar. Lo coronare- 
mos para descansar 7 para tener juegos de noche 7 de dia. El 
vigilar À los mares para que Ueguen los convoye^ de trìgo del 
Egipto 7 las fieras de Africa. Ta no nos inclinaremos mas an- 
te las baces consulares: Nila flsonomia de Caton sera para noso- 
tros esa reprimenda perpètua. — Viva el triunfadorl 

CESAR (en el Capitolio.) 

Aquf^ colocadosobre el pedestal del mundo antiguo, padre de 
todaslas razas, estiendo las fronteras de la Italia al mundo co- 






— 479 ~ 

nocido, que de boy en adelante, se llamard Mando Romano. Hojr 
la ciudad abrazarà A lodo bombre, y terminare mi vida, invocaoi 
do el esperita que debe legislar à todo los elemento» bumanosle- 
irantados por mi mano. Faltaba una cabeza al mando:— -yo soy 
esa cabeza. ^Si sere unDios? 

Bruto. 

Diosdebarro, jote inmoloà Ics manes del gran Pompeyo y 
en holocausto à la Bepùblica — Caton, estas yengado. — Pero! — 
es verdad lo que veo? 

Los Boroanos Uoran la muerte del tirano, porque ensu testa- 
mento losbaceberederos de sus rapinas. Yoy d buscar à los 
verdaderos herederos de la Bepùblica. Marco-Antonio estien- 
de à los ojos del pueblo el manto apuftaleado de Cesar, para cu- 
brir con élla dignidad del pueblo y del Senado Bomano. Yo 
elevare en los campos de la Grecia el estandai te de la libertad. 
Alla OS espero. 

II. 

En los Campos de Fellpo. 

UN SOLDADO. 

A caballo, general. Casio ha muerto. La batalla està perdi- 
da. Antonio recorre el campo de la muerte y sobre nosotros 
se dìrije. 

BRUTO. 

Toma mi espada yqne tu mano no tiemble. Faé Bruto, — y 
conél la libertad de Boma. 

EL SOLDAOO. 

Huyamos para buscarla en otra parte del mundo. 

BLRUTO. 

Boma era la cabeza del mundo, y boy es el dia de los funera- 
les de la Bepùblica. El Capitello se bunde — y la ciudad murió. 
— La pianta de losbàrbaros bollare las colinas ìnmortales.— El 



— 480 — 

pfebcTodesenoadenado arrasaré log monimentos de la virtady 
ée l» gloria. Bl foro de los libres «era el mercado de las escla^ 
Titwdesdela «erra. El Capìtoli© sera el tempio de los vicioa. 
Bl enjperadorserà la peraoniflcacion de la tìerro* El tribuno,eI 
cónaul, el Senado, el pontificc, seMn el emperador. El paeblo 
decapitado aplaadirà ci entroDizamiento de sua iostintos anima- 
Ics. Ya no bay patria, sino tierra;— no bay ley, sino pasiones; 
— nohaj libertad sino animalidad. —Perdona haber criticado tu 
fin, Caton. aCausa victrix Diispìacuit sed vieta Catoni.» 

EL SOLDADO. 

Y yo tambien qoiero morir. 

BRUTO. 

« Virtudy no eres $inounapataèra.» (Hnere. ) 

fll. 
CRISTO (en el Calvario). 

Deten, hìjo mio, esa blasfemia. Yemeen mi cruz desafiando 
A la Victoria universal de los malvados. — Yo soy el qne funda 
una Roma en toc^o bombre. Cayó el Capitolio de la bistorta 
pero levante el trono de la homanidad en lodo pueblo. — Mi 
imperio sera mas glorioso que el de Àlejandro, mas universal 
que el de Cesar. Ufi RepAblica abrazar& loscielos y la tierra. 
Yo inieio con mi sangre à todo bombre, para elsacerdocio uni- 
versal y para la ciudadanla universal. Mi corona de esplnas se- 
ra por mucbo tiempo la corona de la democracia. Las yictorias 
de la fuerza serón nn dia los trofeoa de las yictoria^de la Razon. 
Sócrates vencido, reaparece triunfente en mi palabra de amor 
que se estiende por la creacion, comò el manto de las aguas que 
sobre-llevan al espiritu divino. El martirio precede al trionfo. 
Ser yencido comò Sócrates es atestiguar la existencia de mayo* 
rias inbéciles, ó corrompidas. Elias reciben su castigo por si 
mismas, elevando un mónstruo quecs alguno desus viciosper- 
sonificados. Es el castigo de la Providencia. Elias se suici- 
dan en las tiaieblasL Pero no nos es permitido retroceder ante 
esa marea que prct^ide abogar Ala verdad. La rirtud es eter- 
M, 2 por qoé dade eaa aparìencia fugitira, suicidante? La 



— 481 — 

Victoria es iomutable en la concicncia. Vivamos con esa con 
ciencia ! Lo demàs i qué es ? Una roca puede desprenderse 
de la montala 7 anoaadar la cabeza de Sócrates. 

LOS Ma^ES de BBUTO. 

Fui débil, — y cùandofué débil el ultimo de los fìomanoi es 
prueba de que el espìritu de Roma no bastaba para ser el alma 
del mnudo. Toma el lugar que abdiqué suicidàudome. £1 
CrUtiano fué mas que el Estoico: — el hijodel hombre fué mas que 
el Romano; — el sacri ficado ime mas que el suicidado. Gloria al 
espiritu que dio una patria A la virtud cn el seno del Eterno. 



BIBLIOGRAFIA. 



EDGABD QUINET. 

EL CRISTO A AHASVERUS. 

Si, està voz te ha sai vado Ahasvéras. 
Peregrino de los mundos fuluros y segun* 
do Adan, yo te bendigo. . . . Anda de ri- 
da en Vida» de luundo en nmndo, de una 
ciudad divina à otra ciudad; y cuando, 
despues de la eternidad, hayas llegado de 
circolo en drculo à la cima infinita à don- 
de van à parar todas ìas cosas, & donde 
remontan las almas, los ahos, los pueblos 
y lasestrellas, gritar&s à la e Creila, al 
paehlo, al universo, que quisieran dete- 
nerse: Sube, suIh^ siempre, es aqui. 

E. QuUfET. 

ÀMIS AMTGOS, LOS OBREROS DEL PExNSAMIENTO, EK LA 
AMÙHIGA DEL SlfR. 

Amigos: 

Os comunico el programa de la edicion completa de las obras 

del seùor Edgard Quiaet, que se publica actualmente en Paris. 

Edgard Quìnet es uno de aquellos ciudadanos de esa patria uni 

IO 



— 482 — 

versai y sublime» por cuj a ciudadaniatambiennosotros trabaja- 
mos: — Es uno de aquellos amigos lotimos que elegimos entre la 
multitud de loa hombres y de los si^los. para hacei^ .la naYOga* 
cioQ de la vida, 7 con quìeu deseariamos encontrarnos bajo lag 
sombras de los Gampos Eliseos, para escuchar los recuerdos de 
la epopeya de la humanidad, al rededordel circalo formado por 
los Homeros y Virgilios. 

He asistido à sus lecciones, caando preparaba en union con 
el Sr. Michelet la rcsurreccion de la Francia y de la Europa. 
He seguidoel torrente de lajuventud francesa, que en nùmero 
de cuatro mil estudiantes, atravesaba las calles de Paris para 
salodarlo en su casa, despues de su destitucion de profesor por 
el gobierno de Luis Felipe. Le he visto en tiempo de la Repù- 
blica, de coroneldela 11* legion, compuesta de once mil solda* 
dos ciudadanos, conservar ese reflejo luminoso y tranquilo de 
Platon, en medio de la mas espantosa insurreccion de los tiem- 
pos modernos, bajo las órdenes de la Asamblea y del General 
Gavaignac; — le he seguido de representante del pueblo, soste- 
niendo la causa de lalibertad y de las nacionalidades, y ùlti- 
mamente en Bèlgica he recibido, durante tresmeses, la hospìta- 
lidad de un desterrado ò un prescripto. 

A pesar de lo quepodia conocerlo por el estudio de sus obras, 
ha sido durante este ùltimo periodo^ que he podido penetrar y 
penetrarme de esa atmosfera de luz y de tranquilidad que le 
acompaìla.— Despues de tanto trabajo y virtud, bajo el peso de 
la mayor desgracin, rodeado de desgraciados compatriotas, fio 
mejor que poseela Francia), su alma, sumerjida en el estudio 
y en la meditacion, despide los rayos de una cnsefianza univer- 
sal, volviendo constantemente los ojos é la America Sajona y La- 
tina, comò al mundo de la Esperanza. 

A juicio nuestro, es una de las almas mas completas que co- 
noceraos. Filosofia, historia, poesia, religion, politica, arte, ha 
abrazado el inmenso macrocosmo eu las entràùas de la persona- 
lidad mas unifersal y mas patriótica. La ciencia en él no aho« 
ga al deber, la poesia al pensamiento, la razon al corazon, la 
tradicion al pervenir. Comprendiendo en toda su intensidad 
las manifestaciooes del grande Espiritu al través de los impe. 
rfos, de lasrazas, de las religiones que se apoderan del desti- 
no de las civilizaciones; sintiendo el alma- del mi;indo palpitando 
con el Pantbeismo primitivo de la India y de la Germania, con 



^. 483 — 

el amor de la Yeous Astarté de las religiones de Asiria y de 
Cfasddèa\ éon là perso&alidad que se desprende en los risaeflos 
j màlitaiìrtescainpos de la Grecia, paraempadar el cetre de fior- 
ro.de la Antigaa Roma; reoogìendo todas las .palabras,de .los 
pueblosy sns aspiraciones. 7 dolores, sas lecciones j profecias, 
aparece en &u en el mando moderno con el grito infinito del 
cristianismo^ esa sintésis ftotante del amor divino, que procura 
encamarse en las ìnstitaciones j costumbred de la bumanidad 
libertada del pantheisroo, de las castas, de las ciudades exclusi* 
vasy de las revelaciones falsces. 

Ha seguido la evolncion del caos primitivo, cnando desde las 
altnras del Himalaya, la primera tribù entona el primer bimno él 
los primerosravos de la luz que revelan el universo, palpitante 
aun por las caricias del Greador. Sigue la marcha de esa luz que 
fonda imperios, 7 que desde el Himalaja incendia las alturas 
del Tauro en Pèrsia, del Sinay en Judea^ del Olimpo en Grecia, 
del Capitolio en Italia, j ùltimamente de la montana en Francia, 
que reasume 7 eleva el trabajo de los siglos, para derramar so- 
l>re el mando los resplandores de la libertad. No son los clrcu- 
los concéntrieos de Vico; no es la falsa unidad de Bossuet, que- 
riendo arrodillar à la historia ante el taberndculo de David; no 
es la fatalidad de Hegel consagrando los hechos^ 7 encarnando 
el porvenir en la monarquia constitucional de Prusia; ni su pà- 
lido reflejo el doctrinarismo francés, justificando todo lo pasa- 
do, para aplaudfr todo oprobio:— -No, es el trabajo universal 7 
Tariado del alma humana, al trarés de los tiempos 7 de las ra- 
las, verdadera peregrinacion de Ahasverus en busca del cielo 
de todo lo bello, de la patria; de toda libertad, del paraiso, de 
todo amor; en busca de la armonia de todo elemento sagrado de 
la personalidad 7 de los pueblos, protestando aqai, trianfando 
allò, profetizandoho7 las sintésis 7 la religion universal, — la na- 
cion — bumanidad, en la cual las nacionalidades serin tan solo 
los grandes rounicìpios. 

Como escritor, es ho7, é juicio mio, el primer prosador en 
lengua francesa. Como poeta, despues de Goethe ea nuestro 
siglo, es la imaginacion cosmogònica mas grande que conozco, co- 
ma puede juzgarse por sus poémas de Prometheo 7 Ahasverus — 
Como artista, quién, sino Michelet, puede compararsele, en la 
manifestacion del secreto de lo bello^ 7 de las causas históri- 
eas, sociales, ps7cológicas, que han producido el PartheQon d^ 



— 484 ^ 

Atenas, el Jùpìter de Phidìas, là cena de Leonardo, el juicio del 
estapendo Mìguel-Angel, y la gracia ìnmorfcal de esa Victoria 
sili fio, que derramaba en su carrera el Angelico Rafael, corno 
si fuesenlos dedos rosados de la Aurora que aparecian colorando 
las cabezas de sus virgenes. 

Dedicando à su amigo el Sr. Michelet, la obra del Cristianis- 
mo y de la llevolucion francesa, espone en pocas lineas la sé- 
(c rie de sus trabajos: «En està carrera, no interrumpida, he 
» tratado de la revelacion y de la naturaleza, de las tradicioncs 
» del Asia Orientai y Occidental, de Ics Vedas y de las Gastas, 
» de las religiones de la India, de la China, de la Pèrsia, del 
» Ejipto. de la Fenicia, del Poiitheismo Griego. He seguido 
» al través de sus principales variaciones, al Mosaismo, al 
» Cristianismo de los Apóstoles, al Gisrna Griego, al Islamismo, 
i> al Papado de la edad-media, & la Sociedad de Jèsus^ à la 
» iglesia Galicana, à las relaciones de la revolucion francesa y 
» del Catolicismo; de modo, que estas obras diferentes defor- 
» ma, pero,semejantespor elfin, tienden à componer una histo- 
» ria universal de las revoluciones religiosas y sociales.» 

Al través de esa peregrinacion entre los Dioses, Edgard Qui- 
net, esplicando y comprendiendo las causas de las revelaciones^ 
sìguiendo el desarrollo de los dogmas, atestiguàndo sus contra- 
dicciones, él conserva firmemente los resplandores de la revela- 
cion universal, que domina àtodas las otras^ y que cada dia se 
estiende mas luminosa por el mundo. 

Ha podido escapar de la atraccion terrible del Pantheismo, 
porque posee una personalidad incontrastable: no ha caidoen la 
fatalidad, porque la causa de la libertad moral, ha encontrado 
un corazon supremo que protesta & nombresdclossagradosdo- 
lores de los pueblos: y ùltimamente, siendo el Catolicismo el 
receptàculo de toda la tradicion despotìzante, asf comò la Bevo- 
lucion francesa es el resùmen de la protesta inmortai y de la afir - 
macion que sustenta al nuevo mundo, esas dos corrientes de 
los siglos se encontraron en su inteligencia para produclr las 
centellas de su admirable euseflanza, que comprende los dos eie- 
mentos del drama de la civilizacion moderna, y que son bajo 
distintos nombres una misma cosa: Theocrdcia y Democrdcia. — 
Cosmopolitismo y nacionalìdades, — Catolicismo y filosofia, — Sfo- 
narquia,— privilegios,— Castas y Repéblica;— y en una palabra, 
todas las usurpaciones del derecho en la conciencia, en la pa- 



1 



~ 485 — 

tria^ enla ciencia, en el arte, en la historia, — contra h liber- 
tad, la igualdad 7 fraternidad de los liombresy de los pueblos. 

Tal es ei foado de su obra, tal la lògica inmanente que dis- 
tribuye la sèrie de sas obraa, partiendo del mismo principio para 
Uegar al mismo fin. 

No ha oUìdado ninguno de Ics rayos de la luz: tiene el ins- 
tinto germànico para asimilarse el pensamiento de las cosas, 
Ib significacion de las manifestaciones del alma del mando que 
circola en losastros y las plantas, enei Oceano y las montaQas, 
en los imperios y las iglesias, en la filosofia y en el corazon . de 
cse femenino eterno que Goethe invoca al fin del misterio de su 
Fausto. 

Tiene el instinto de la personalidad para adivinar y compren- 
der las manifestaciones del individualismo del medio-dia de la 
Europa, que encontriodoseoprimido, se venga espléodidamen* 
te enloscielos del arte, y conlasutópias de susgénios; y fran- 
césde raza, despertando en los campamentos de la revolucion, 
alladodesu padre combatiente, ha conservado en supalabra 
losacentos del clarin,que en Jemmappes precipitaba A los des- 
cendientesde Solando y de Juana de Arc« A la yendfmia defe- 
cunda sangre de las campailas de la Bepùblica. 

Pero es en la causa de las nacionalidades en Io que él mismo 
hace consistir el principal mèrito de su obra. 

Fué durante las terribles invasiones de los austriacos, prusia- 
nos y cosacos, quo el dolor divino se encarnó en su ser, é 
imprimió A sus peAsamientos el culto inmaculado de la patria. 

La invasion y sus resultados foeron el criterio final. 

La filosofia ecléctica y el doctrinarismo la aplaudieron, y 
comò siempre, juslificaron ese oprobio. Eso basta para juzgar 
si esos sis