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http://www.archive.org/details/obrassarm41sarm 



OBRAS 



DE 



D. F. SARMIENTO 






OBRAS 



DE 



D. F. SARMIENTO 



PUBLICADAS BA.TO LOS AUSPICIOS DEL GOBIERNO 
ARGENTINO 



TOMO Xl_l 



PROGRESOS GENERALES 



VISTAS ECONÓMICAS 



BUENOS AIRES 






7305— Impronta y Litografía «Mariano Moreno», Corrientes «29. 
1900 



EDITOR 
A. BELIN SARMIENTO 



INFORiVIE SOBRE LOS DISTRITOS MINERALES 



MINAS Y ESTABLECIMIENTOS DE LA REPÜBLICA ARGENTINA 
por el Mayor Rickard 

(El Nacional, Agosto 6 de 1869.) 

No se oyen sino lamentos sobre que los diez millones de 
fuertes que representa la lana exportada, no representa 
diez millones de pesos que van á las arcas del productor 
sino los mismos diez millones que tenía pagados en fletes 
y demás gastos: 

Verdad es que por debajo de cuerda aparecen unas cua- 
renta mil enormes pipas de sebo mas, exportadas en este 
año, cuyo valor en pesos fuertes vino en lluvias del cielo, 
y sino es la lana la que vale, vale la gordura, y allá se va lo 
uno por lo otro. 

Mas no todas las provincias producen lana, ni gorduras 
naturales. Provincias hay que producen trigos, vinos y fru- 
tos de la agricultura; otras, maderas y otros productos de la 
naturaleza, que tampoco pueden exportar porque los fletes 
se comerían el producto y al productor. 

Queda un otro elemento de exportación y son los metales 
que encierran nuestras montañas, y aunque los costos de 
elaboración se llevasen la mitad de su valor, como dicen por 
las lanas, vinos, maderas, se lo llevan todos en fletes, siem- 
pre, sería bueno que figurasen en la cifra de nuestra expor- 
tación unos ochos millones en plata, oro, cobre, como figu- 
ran en Chile; ó sesenta millones como en los productos 
norte-americanos. 

Para Mendoza, San Juan, Rioja, Catamarca, San Luis y 



b OliKAS I>1£ SARMIENTO 

Córdoba, las minas pueden ser sus ovejas, y en lugar de 
diez millones en lana que no da plata presentar en el mer- 
cado en plata y oro diez millones aumentados en la circu- 
lación. 

Hay tales minas en la República Argentina? 

El Gobierno actual parece que tuvo sus sospechas desde 
ios primeros días de su administración, y comisionó al 
Mayor Rickard para que visitando los lugares, le informase 
de lo que hubiere áeste respecto: y el libro que tenemos por 
delante impreso ha respuesto satisfactoriamente á aquella 
curiosidad. 

Acaso en Buenos Aires no despierte gran interés esta pu- 
blicación, por que hablar de minas en país llano, pastor ó co- 
merciante, es hablar de griego á los que no lo han estudia- 
do. Sin embargo M. Lafone de Montevideo se hizo su 
fortuna con las minas de cobre de Catamarca, y el joven 
Klapembach no se ha dado por mal servido por las minas 
de plata de Huerta de San Juan. 

Pero si en Buenos Aires no nos ocupamos mucho de 
nuestras minas, no sucede lo mismo en Londres, donde se 
cotizan á 126 pesos las acciones de á 100 de las minas de 
oro de Gualilan en San Juan y no pasarán dos meses sin 
que veamos desembarcar en el Rosario, y seguir viaje en 
treinta y cinco carros con muelles las máquinas con motor 
de ciento ochenta caballos para la elaboración de aquellas 
minas. Sin saber en San Juan lo que pasa en Londres, si 
hemos de estar á lo que dice La Verdad fdiario) en uno de 
sus números, (no salimos garantes de la verdad) se dejan 
pedir diez mil fuertes por una estaca. 

En Inglaterra pues, tendrá todo su valor el Informe ofi- 
cial sobre las minas de la República Argentina que acaba 
de ver la luz por encargo del gobierno.' En Londres, algu- 
nos miles de millones de duros acumulados andan en busca 
de empresas en toda la redondez de la tierra, para sacar 
interés ó ganancias; y conviene que sepan que en doscien- 
tas leguas de extensión de esta falda occidental de la Cor- 
dillera de los Andes, como de la otra falda opuesta, se 
muestran en diversos puntos ya explorados y se presumen 
en los demás, grandes depósitos metalíferos que depurados 
de su ganga pueden ser fácilmente convertidos, con ciencia 
y capital en barras de oro, plata y cobre, plomo, nikel, zinc, 



PROGRESOS GENERALES 7 

hierro, sin que escaseen los indicios de carbón, abundando 
por todas partes arcillas mas refractarias que las tan ce- 
lebradas de Inglaterra. Un naillon de pesos ingleses está 
ya comprometido en las minas de San Juan y por poco que 
el buen éxito corone la empresa, desde que sea por el Infor- 
me conocida la extensión del país metalífero, otros millones 
lo seguirán, y tras ellos ingenieros, máquinas y las indus- 
trias auxiliares y accesorias. 

De esta influencia civilizadora dan muestra las diez y 
seis cartas con que el informe viene ilustrado. Todos los 
sistemas europeos de amalgamación y fundición están ya 
en ejercicio en las minas y para los diputados que quieran 
favorecer la industria por la creación de fábricas, no dejará, 
de ser agradable ó sorprendente ver que en los puntos mas 
recónditos de la República están en ejercicio las máquinas 
mas complicadas y otras vienen á extender su acción. Las 
minas, si no dejaran otra utilidad que introducir en nues- 
tra economía los medios auxiliares de la industria euro- 
pea tendrían esa ventaja sobre el pastoreo que embrutece 
al pastor. La mineralogía, la química, metalurgia, mecánica 
é hidráulica entran por mucho en la explotación de las 
minas y requieren hombres educados y preparados para 
sus diversas manipulaciones. Ya en previsión del caso el 
Ministro de Instrucción Pública ha dotado cátedras en San 
Juan y en Catamarca de ciencias naturales aplicables á la 
minería, y. no está lejos el tiempo en que metalurgistas 
argentinos honren aquel foro en que sin disputa se produ- 
ce Ifi riqueza en lugar de que el abogado solo se ocupaba 
de pasar de una mano á otra con menoscabo, lo que ya 
estaba creada de antemano. 

De los efectos saludables que puede producir la esplo- 
tacion de las minas en aquellas provincias, tan destituidas 
como la Rioja, podráse anticipar una esperanza por lo 
que nos comunican de una carta recientemente recibida 
de la Rioja y firmada por Garlos Ángel, quien avisa haber 
denunciado veinte minas antiguas en Famatina (Rioja) y 
puesto trabajo para desaterrarlas. f<En la mina de San 
Pedro de la Caldera, escribe el mismo, tengo siete barre- 
tas y en el estado que está, y la clase de metal que se ha 
alcanzado, es mejor que la de Base uñan. Si este alcance 
dura, es la mina gefe de todo el mineral, porque da ocho 



OBKAS bK SARMIENTO 



marcos de plata por arroba de metal, es decir, á razón da 
2.185 marcos por cajón. Pondré en su conocimiento si se 
se firma el alcance». Dele Dios diez marcos por arroba 
de metal, al insigne montonero Carlos Ángel quitado ya 
de política y montonera é invasiones para encontrar en 
las minas el premio legítimo del trabajo. 

Al mismo tiempo escribe de Mendoza don Antonio del 
Canto, antes alumno de la Escuela Normal de Chile y 
discípulo del actual Presidente de la República Argentina, 
que en la mina de San Romualdo en el Paramillo, de que 
es empresario, se ha alcanzado un sulfo-antimonioso de 
plata (rosicler negro) rico metal. Este alcance se ha he- 
cho en el estremo del socabon, sobre la veta, á ciento y 
tantas varas de corrida y á noventa varas verticales de 
la superficie. 

Los diarios de San Juan anuncian la cantidad de marcos 
de plata que se esportan á Chile ó al Rosario, en canti- 
dades mensuales suficientes para alentar á perseverar. 
Mientras tanto uno de los males que curaría el laboreo 
de minas en aquella provincia seria hacer desaparecer 
otras industrias, que á falta de ocupación honrada están 
allí en práctica. De carta de sugeto respetable que asistía 
á las sesiones del Congreso cuando la interpelación Se- 
gura, extractamos el pasage siguiente por si podemos con 
él provocar otra interpelación, como aquella con que el 
Senado honró las descripciones patéticas de La Nacioti. 
¿Porqué han de ser unos hijos y otros entenados? Dice 
así la carta : « Al pasar por Guayaguaz de regreso de 
Buenos Aires, dice don Francisco Sarmiento, me salieron 
al encuentro tres compañeros del interesante joven Segura, 
los cuales poniéndome tres carabinas al pecho me desnu- 
daron y quitaron todo lo que llevaba habiendo conseguido 
por ruegos que no me quitasen la vida, favor á que les 
quedo eternamente agradecido». 

((Ya creíamos que los salteos de los caminos habían desa- 
parecido por la dispersión y castigo de las bandas encabe- 
zadas por Guayama y Segura; pero solo habían suspendido 
sus operaciones, permaneciendo en Caúsete (San Juan) 
escondidos los que me asaltaron hasta que la policía los 
descubrió y se escaparon en esta dirección. Ya esta es 
la tercera vez que me veo entre puñales y tercerolas á 



PROGRESOS GENERALES ^ 

punto de perder la vida en manos de salteadores, y no veo 
la hora de acabar de arreglar mis negocios para ir a es- 
tablecerme en Chivilcoy, como lo dejé arreglado.» 

Volvamos pues al informe del mayor Rickard, que debía 
seaun la nota del Ministro del Interior, visitar en San Luis 
las minas de la Carolina; en Mendoza las de Uspallata y 
Paramillo; en San Juan, Tontal, Castaño, Guachy, Guali- 
lan y la Huerta; en la Rioja, Famatina; en Catamarca los 
minerales de Belén, en Córdoba las de Galena etc., e in- 
forma sobre la clase de metales esplotados, los que aun 
se encuentran sin aplicación práctica y pueden en lo fu- 
turo ser de utilidad— sustancias minerales útiles para la 
industria y auxiliares para la minería-minas en trabajo 
con los productos obtenidos— número de trabajadores en 
ellas— en establecimientos metalúrgicos— compañías, capi- 
tal y maquinaria-sistemas en práctica-inconvenientes 
con que luchan— depósitos de carbon-su estension, ca- 
lidad y utilidad práctica-viabilidad y medios de desen- 
volverlo. 

\ todas estas cuestiones ha respondido el informe sin 
ostentación, sin mas que ir á los lugares, inspeccionar, 
examinar, inquirir diligentemente, tomando notas, mues- 
tras y planos. Una completa colección de metales y de 
materias minerales ha sido recolectada de dentro de las 
labores de las minas, á fin de asegurarse de su ubicación 
é limportancia; y ya el célebre mineralogista Domeiko 
daría algo de muy precioso (que no fuese la rica colección 
de metales de Sud América que tiene) por la colección 
de metales argentinos i)ara completar su museo y la 
grande obra de mineralogía americana que está escri- 
biendo. 

El informe consagra un capitulo especial á la minería 
de cada provincia entrando en detalles minuciosos como 
se juzgará por el siguiente resumen de la Pronncia de 
Catamarca. 

Mineral de las Capil litas.— Minas del señor Lafone.— Id 
de los señoresCarranza,MolinayCa.— Establecimiento de 
fundición— Pilciao— Sistema de fundición de cobres— Esta- 
do demostrativo del movimiento de trabajos, etc.— Viabi- 
lidad — Resumen estadístico. 

Cada provincia trae un resumen estadístico, que pone 



10 OBRAS DE SARMIENTO 

á la vista la importancia de sus trabajos, como á cada 
una corresponden uno ó mas planos de los ingenios de 
fundición ó amalgamación. En unas partes se siguen 
los sistemas metalúrgicos alemanes, en otras los ingleses, 
en otras el ingeniero director es francés, en varias preva- 
lecen las prácticas americanas, y en algunas se trabaja á- 
la bartola. En Europa tendrá esta colección de sistemas 
su valor práctico, porque los entendidos conocen sus ven- 
tajas y defectos relativos. 

El resumen que dá toda aquella parte de la República 
esplorada es satisfactorio, aunque no hace mas que co- 
menzar el movimiento de minas. 

Hay minas en trabajo: veinte y ocho de oro, cuarenta y 
seis de plata y once de cobre. Trece trapiches para oro, 
quince ingenios para plata y seis para cobre. Los lava- 
deros de oro son veinte y ocho. En todos estos trabajos, 
están empleados dos mil seiscientos ochenta y siete 
hombres. \ 

Los capitales invertidos ascienden á un millón cuatro- 
cientos treinta y un mil, trescientos veinte y cinco pesos. 
Los productos en oro han sido en 1868 tres mil seiscientas 
cincuenta onzas de oro, cuatrocientas cincuenta y dos mil 
ciento ochenta y cuatro onzas de plata y quince mil y pico 
quintales de cobre. Este cobre contiene mucha plata y oro 
en Catamarca. El valor total de toda esta producción es 
de seiscientos cincuenta y dos mil, setecientos diez pesos, 
lo que hace un cuarenta y cinco por ciento, del capital: ¿Es 
utilidad todo esto? ¡Dios mió! Entonces valdría mas que 
esquilar ovejas, ó saltear en los caminos, ó hacer revolu- 
ciones que no siempre dejan provecho. Lejos estamos, 
como se vé, de los setenta y cinco millones en oro y plata 
de los Estados Unidos, sin contar con el cobre, el hierro, el 
plomo, azogue y carbón de piedra, que importa mucho 
mas; pero tenemos doscientas leguas á lo largo de monta- 
ñas metalíferas, y en cuanto á haber plata, oro, cobre etcé- 
tera, etc., no hay la menor duda. Ahí están los mineros 
que lo sacan, ahí los ingenios que los elaboran; ahí los 
hornos que los funden. Ahí está sobre todo el Informe del 
mayor Rickard, que ha examinado los lugares, trepado á 
todas las montañas, metidose en todas las minas y oido de 
los mineros, que á veces exageran, de los ingenieros y de 



PROGRESOS GENERALES 11 

ios metalurgistas europeos lo que ellos conocen, y mucho 
de lo que se prometen desde que haya caminos y facili- 
dades para el trabajo, y exportación; lo de Gualilan tiene 
alborotada á la Bolsa de Londres, y según La Verdad, á la 
de San Juan. Son dos vetas en bronce piritas de sulfuro 
de hierro, que corren pareadas aunque no paralelas; son 
dos rios petrificados que corren juntos, se acercan, se con- 
funden, se separan, dejando islotes intermediarios. Cuando 
las dos vetas se juntan miden ciento veinte varas de ancho 
de oro? no: de bronce (piritas auríferas): allá van maqui- 
nistas, ingenieros, máquinas, carros, libras esterUnas é 
ingleses á sacar y depurar el oro. 

¿Qué les quedará á San Juan, Catamarca, la Rioja si el 
capital inglés viene atraído por el lucro y se lleva la plata 
y el oro? A esta pregunta responde Mr. Browne el Comi- 
sionado de los Estados Unidos en su informe sobre los recur- 
sos minerales de los Estados Unidos. Oigamos. «Diez y 
nueve años atrás los Estados de California, Orizona, Colo- 
rado, Montana, Idaho, Nevada (todos nombres españoles) 
Washington, Oregon, Utah, territorios que ocupan mas de 
una tercera parte del área total de los Estados Unidos eran 
regiones solamente conocidas de los cazadores y negocian- 
tes en píeles; atravesados, poblados y ocupados por las 

tribus de indios salvages Sino fuera por el furor 

minero de los 19 años anteriores. California hubiera que- 
dado hasta hoy siendo quizá el mismo desierto vasto, y sin 
mas valor que una grande estancia para ganado; y los 
inmensos territorios adyacentes hoy poblados por comuni- 
dades civilizadas, y todos atravesados por el gran ferro- 
carril que une el Atlántico con el Pacífico, habrían sido 
salvajes.» 

«En donde quedaría el correo trasandino, el telégrafo y 
las líneas de vapores á la China, sino fuese por las necesi- 
dades creadas por el desarrollo rápido de nuestra industria 
minera?» 

«Las minas han levantado en California una industria 
inmensa en agricultura y fábricas cuyos productos se esti- 
man mas ó menos en la misma cantidad que sus metales 
preciosos.» 

Esto responden los maestros, en el arte de improvisar 
riqueza. 



12 OBRAS DK SAKMIKM'Ü 

Nosotros no haremos nuevos Estados en los vastos te- 
rritorios del interior; no haremos huir á los indios salvajes, 
pues si algunos quedan están ya domesticados y hablan 
español; pero si el furor minero se despierta, no es Buenos 
Aires, sino en Londres: si las guineas, los ingenieros, las 
máquinas en auxilio de la naturaleza virgen aun en aque- 
llas montañas de seis mil cuadras de piedra metalíferas 
(la estension de Buenos Aires), el ferrocarril interoceánico 
sur-americano ha de ser una realidad; cada una de aquellas 
provincias tendrá ferrocarriles para esplotar sus metales; 
y aglomerándose la población nueva europea, industriosa, 
inteligente, sacaran del torpón en que viven, no diez y 
nueve años sino tres siglos hace los descendientes de los 
conquistadores y de los conquistados sumidos hoy en la 
barbarie por la pobreza. 

Poned, decía un profundo observador una Iglesia á cada 
cuadra, para inspirar el sentimiento religioso al pueblo, y 
si no le dais de que vivir, serán una banda de ladrones, 
j Qué ha de hacer un hombre en la Rioja, en las Lagunas, 
en los Llanos, en San Luis, en la Sierra de Córdoba! Tra- 
bajar I Pero trabajar, trabajar en qué? La tierra no es 
suya; nadie la ocupa, porque no la necesita; y él no sabe 
un oficio que si supiera sería solo para matar el hambre. 
El telégrafo nos avisará luego desde Jujuy y Mendoza que 
todos los pueblos del tránsito vejetan, salvo cuando se 
matan entre sí, ó roban «n los caminos á los que trabajan. 
Impulsemos el trabajo de minas; seis provincias están ahí 
para moverse. 

Las minas son hoy el fuego que conduce á los pueblos 
al desierto para poblarlo; y como requieren inteligencia, 
civilizan á la par que pueblan, como pide máquinas, y dan 
productos pesados y valiosos, señalan la dirección de los 
ferrocarriles y del comercio. Sobre todo, esas minas son 
la poesía del pobre, la piedra filosofal del ignorante, ante 
ellas todos son iguales; basta pedir una veta para creerse 
rico; pero basta dar un feliz barretazo para serlo en rea- 
lidad. 

¿Quienes eran los Gallos de Chile, los Rolados, Garines, 
Goyenechea, Osas y tantos aristócratas de hoy? Los peo- 
nes barreteros de Chañarcillo, que ha dado cien millones. 



PROGRESOS GENERALES 13 

€sta cordillera de por medio enfrente de Fanaatina, Belén, 
Capillitas, Gualilan y demás centros mineros. 

El libro del Mayor Rickard es la prosa todavía, es un 
catálogo de materias, apenas bosquejado; pero así como es, 
va á producir un gran bien, haciendo conocer en Ingla- 
terra om' mineral Ressources nuestros recursos minerales; y 
si el carbón de piedra que aparece por varias parte aunque 
en mantas delgadas ahonda y se afirma, como decimos los 
mineros, un pedazo de la República que hoy no vale lo 
que cuesta en sangre y tesoro para tenerlo en paz, se hará 
el centro y el promotor de la riqueza argentina. 

La decantada industria pastoril con sus lanas y cueros, 
dada la distribución del terreno y condiciones climatéricas 
de la costa, ha dicho ya su última palabra, diez, quince 
millones por todo el mejor territorio poblado. ¿Pero quien 
pone limites al producto de aquella estancia de seis mil 
leguas de montañas, que en lugar de vacas ú ovejas en la 
superficie encierra en sus entrañas hasta donde ya las 
ollas no arden, el oro que vamos á buscar á Europa, la 
plata que nos llevan todos los días, y el plomo con que 
nos matamos, única industria verdaderamente argentina? 

El plomo es artículo de primera necesidad. 

FABRICA DE VIDRIO EN CUYO 

{El Nacional. Julio 19 de 1879.) 

El castellano es, como se sabe, i)obrisimo en calembourgs, 
pues que ni palabra propia tiene para expresarlos. Los 
que se hacen por acaso, son mas bien efecto del sentido 
figurado de la frase, contrastada con el resto, como por ejem- 
plo cuando El Nacional observaba que El Mosquito, hay 
mosquitos en todas partes, haría tal ó cual caricatura, ó 
cuando un Senador decía: «aquel librito de las tapas ama- 
rillas» y otro le retrucaba, «lo conoce por las tapas». 

San Martin ha dejado en su correspondencia uno de estos 
quid-i)ro-quo de una gran verdad práctica. ¿Qué es soplar 
y hacer botellas? preguntamos por tradición, cuando se pre- 
tende que es la cosa mas fácil del mundo hacer una cosa, 
pues que en efecto el vidriero de un soplido en el vidrio en 
fusión se hace una botella. 



14 OBRAS DE SARMIKNTO 

Urgía San Martin porque el Congreso de Tucuman decla- 
rase la Independencia, á lo que le constestaban ¿que es 
soplar y hacer botellas? El General que se aprestaba á 
escalar los Andes contestó «lo difícil para nosotros es hacer 
una botella; pero declarar la Independencia, eso si que es 
fácil y hacedero». 

Declaróse la Independencia, en efecto, y él la hizo buena 
y cincuenta años después todavía no hemos intenta(.io hacer 
una botella. ¿La haremos en diez mas? Está por verse. 

Presentáronse al Presidente hace un mes dos amigos 
suyos fabricantes de vidrio que pretendían hacerlo todo, 
recortado, critalizado, etc. 

— ¿Pueden ustedes hacer botellas negras? — Qué pregunta! 
Pues ahí estala dificultad. 

En Pittsburg, docientas leguas al interior de las costas 
norteamericanas existen diez grandes fábricas de cristales; 
y si se exceptúan dos en Méjico, ignoramos que en toda la 
América haya una sola. Consúmense pocos vinos extran- 
jeros en Mendoza y San Juan, que producen vinos tan malos 
como los mejores falsificados europeos, y por tanto no hay 
pretesto plausible para que se introduzcan botellas, si no 
suponemos que vayan de aquí de vacio, sin cosa que valga 
el flete de doscientas leguas. 

Una fábrica de botellas en Mendoza sería, pues, juntar el 
hambre con la gana de comer y el Presidente encaminó á 
Mendoza y San Juan á los vidrieros, con cartas y algo mas 
sustancial que recomendaciones. 

Quince días después de llegados los fabricantes, man- 
dando las muestras que no admiten exageración, avisan 
que han encontrado todo lo que necesitan, para la fabrica- 
ción del vidrio, ahí á la mano, y á los precios que Dios 
puso á sus dones, derramados por todas partes, á saber: 
cal^ todos los cerros circunvecinos; potosa, todas las plantas 
de jumes de los campos; arena blanca de sílice, en la Rinco- 
nada cerca de la Arboledaí tierra refractaria, para los hornos 
en el Borbollón; piedra pome para pulir, al salario de un peón 
para cargarla; y si leña le faltara mandar muestras de car- 
bón bituminoso, á cuatro leguas en el Challado. Todo está 
á la mano y á la inteligencia práctica de hábiles artífices. 
¿Haremos la botella? Mucho tememos que no. El vidriero 



PROGRESOS GENERALES 15 

avisa que todo está pronto y probablemente volverá á darle 
cuenta al Presidente del feliz éxito de la expedición. 

Y bien, aprés? aquí principia á operarla vieja sabiduría. 
Pues qué! hacer botellas, es soplar y hacer botellas? Va 
el Poder Ejecutivo nacional ó el Congreso á hacer botellas? 
El primero puede hacer la guerra sin dinero y sin soldados 
según los proyectos del Senado. Este á su vez, puede mas 
que el Parlamento inglés que nunca pudo hacer de una 
mujer un hombre, ni de un hombre una mujer, como los 
húngaros exclamaban: mariumor rege nóstro, Marial Los ingle- 
ses dicen buena mente, loug Ufe to the queen, cuando es 
muier, y [ong Ufe to tlie king, que para el caso es lo mismo. 
Pero ni nuestro Congreso, ni nuestro Presidente no harian 
una botella; el uno porque no es constitucional; y el otro por 
no inmiscuirse en los asuntos de las provincias. Entre las 
facultades delegadas á la nación, no está el de soplar y 
hacer botellas. 

La facultad expresamente delegada es la de construir 
templos. Cada capital de provincia, cada ciudad, aldea, 
villa, villorio, barrio eleva una petición al Gobierno Nacio- 
nal, pidiendo ayude á la construcción de un templo. El 
cristianismo se ha hecho tan espiritual que todos hacen 
alarde de su devoción, con tal que otro dé el dinero; y ahí 
está el Gobierno Nacional para dar pruebas de religiosidad 
otorgando las sumas que le piden de todas partes para hacer 
suntuosas catedrales y realizar planos de fantásticos arqui- 
tectos. 

¿Quien no se desvive por la difusión de las luces? Cada 
gobierno recibe una subvención para las escuelas que fun- 
dará algún día; y han habido interpelaciones para reclamar 
sumas acordadas, no porque haya alguna escuela en San- 
tiago, sino porque es una parte del presupuesto de una 
Provincia la subvención de escuelas, para costear carcele- 
ros. Cuando la Constitución dice que darán instrucción 
primaria las provincias, no quiere decir que fundarán 
escuelas, á espensas de la nación, sino que es parte de los 
derechos provinciales reservados, mantener e\ slatu quo ó re- 
trogradar, como ha sucedido alguna vez en Buenos Aires. 

Pero volvamos á las botellas de Mendoza. 

El pueblo aquel permanece indiferente espectador de las 
felices investigaciones de los vidrieros. 



16 OKRAS DE SARMIENTO 

Qué bueno sería tener botellas baratas ijara envasar, 
purificar, mejorar y exportar sus vinos. Excelente; pero la 
provincia, la industria particular nada tienen que ver con 
el buen público, con su propio adelanto. 

La nación debe hacer las botellas. 

El caso contrario ocurre en Buenos Aires que será una 
Nueva York el día que tenga puerto en proporción de la 
magnitud y la necesidad de la obra. Va á construirse al 
fin el puerto; pero he aquí que asalta esta duda: ¿á quién 
corresponde el derecho de no hace7' nada? A la Provincia, con- 
testan los sabios; y en prueba de ello que en tres siglos no 
hizo puerto. Y tras el debate mas luminoso que el de la 
cuestión San Juan que á tantos dejó á obscuras, se resuelve 
que no se haga nada, porque en caso de hacer, convendría 
pagarle al beneficiario el terreno del fondo del río que 
acrese la playa y ademas otro tanto por la mayor riqueza que 
se desenvuelva. 

¿Quién les abonará en adelante la diferencia entre pagar 
diez fuertes por desembarcar de noche, como sucede ahora? 
Diez fuertes perdidos para el que los cobrara, ó no sabemos 
jota de cuentas — Un millón por año no cobrado á las mer- 
caderías que se desembarcan y por tanto mil familias que 
viven de ello, esto no lo dicen los Ministros á quienes Madero 
ha untado la mano. ¿Cómo habría, sin eso, Ministros que 
prohijasen proyectos de mejoras? No se da puntada sin 
nudo en los tiempos que corren. Dígalo la oposición que 
solo por amor á la Constitución halla en todo lo que era 
constitucional hasta fines del año pasado, es inconstitucio- 
nal ahora, si viene del Ejecutivo. 

Si es el Senado y Zaballa los que se convierten en Acusa- 
dor Fiscal, para que juzgue la Cámara de Diputados, ya 
que Chapeaurouge ha sido suprimido, entonces la cosa 
muda de especie. El Senado fué creado ex-profeso para 
hacer imposible el gobierno, por eatar ahí reunidos todos 
los que fueron y los que pretenden ser; realizando la obje- 
ción de Franklin á la creación de esta máquina, que era, 
decía, ponerla á la carreta una yunta adelante y otra atrás. 
Afortunadamente las fuerzas están equilibradas hoy; doce 
tiran hacia arriba de la montaña y doce hacia abajo. Yo 
apuesto, como inglés, á que ganan los que tiran hacia abajo. 



PROGRESOS GENERALES 17 

Desde luego, la ley de la gravitación está de su parte; todo 
tiende entre nosotros á venirse abajo. 

El público que ve la lucha está por los que tiran para 
abajo, á fin de proporcionarse un lindo pasatiempo, el de 
la costalada. ¿A qué vamos al teatro? Toda la opera es 
solo para darnos al fin el gusto de ver como acaba tanto 
enredo á capazos. 

Todavía ha de ser cierta la profunda observación de San 
Martin desde Mendoza. Independencia y Constituciones, 
haremos de un papirote. Nación ni botellas, eso ha de 
verse. 

El Congreso hará Provincias, precisamente porque ya 
estaban hechas; y cuando Taboada, don Manuel, amenaza 
con la separación del Norte, ni una palabra, ni una voz se 
oirá en el Congreso para suplicarle siquiera que lo haga sin 
estrépito y sin incomodarnos á los del Sur. O Verdad, que 
sabéis callarla prudentemente; y vos, Nación que solo tenéis 
palabras para vituperar, al gobierno de la nación; y vos, 
República que recibís de Córdoba la carta que aquí circulaba 
sin haber roto el sello, ni haberla sustraído á su dueño, 
donde está la vergüenza, hablad ! ¡ Cuánto descaro ! Cuánta 
pequenez bajo el simulacro de libertad I Respeto al crimen 
útil, he ahí toda la moral f 

LOS NUEVOS PROYECTOS 

(El Nacional, Agosto 19 de 1878.) 

El interés, en parte artificial, en parte constitucional y 
de trascendencia que suscitaron las prolongadas peripecias 
de las cuestiones de Corrientes, se ha adormecido ante el 
propósito del Gobierno de darle solución á su modo, y 
ante la satisfacción de los que excitaron desde el princi- 
pio aquel trastorno. Pocos saben cual es ó habrá de ser 
ese desenlace, en cuanto haya de conciliarse con los prin- 
cipios y las formas de gobierno regular; pero todos saben 
que será como lo deseen ó lo hayan resuelto los que tanto 
se han desviado de las reglas. 

El público se entrega con pasión á los movimientos que 
se le imprimen; pero una solución cualquiera le hace vol- 

Tomo XU.—-2 



18 ÜHHAS 1)15 SAltMIKNTO 

ver la atención á otra parte, sin ocuparse mucho de la jus- 
ticia ó rectitud, ni preocuparse de las consecuencias, que 
lio siempre son preciables y perceptibles para toda clase 
de anteojos. 

No creemos útil insistir en nuestras ideas sobre asunto 
que continuarnos considerando como grave, por temor de 
agravar mas la situación de los que han tenido que sufrir 
y quedan á merced de los rencores y pasiones de luchas 
que salen del terreno de las leyes y de las formas regu- 
lares. 

Cuánto sirven estas, para evitar que surjan ó para ate- 
nuarlas después que se han producido! ¡Dejamos, pues, al 
tiempo, y tiempo á la discreción del gobierno, que tanto de 
discrecional sino de discreto ha puesto en este asunto, para 
que ejercite su acción reparadora ó busque la justificación 
que suelen dar los hechos. 

Volvamos la vista, entre tanto, á otras preocupaciones 
que despiertan el interés público, y que felizmente- salen 
del terreno ardiente de la política. Tales son los diversos 
proyectos de ley, presentados al Congreso, y que ofrecen 
la perspectiva, siempre halagüeña, aunque no siem[)re fe- 
cunda, de ensanchar el territorio, alejando las fronteras, 
prolongar ferro-carriles, como medio de hacer producir lo 
que ya está construido, ó bien ahondar un río, para hacer- 
lo puerto hábil, hasta dar entrada á buques de considera- 
ble calado. 

Las simpatías del público no han escaseado á cada uno 
de estos proyectos y si cuestión de fondos se suscita contra 
la realización de alguno de ellos, no vemos la razón porque 
no haya de oponerse la misma objeción á todos tres, y aun 
á otros de menor cuantía que están en estudio, y como 
existentes, por la aprobación ya obtenida del Congreso. 

Durante muchos años nos hemos dejado llevar por el 
espíritu del progreso, impulsados por la necesidad de do- 
tar al país de vías de comunicación, puertos, edificios pú- 
blicos, educación, inmigración, etc. 

Todo se ha ensayado, y el momento llega de tomar cuen- 
ta y razón de lo ejecutado, y de los recursos que nos quedan 
para seguir adelante. 

El Gobierno provincial de Buenos Aires siguió en su 
esfera el mismo movimiento, y aun á paso mas acelerado 



PROGRESOS GENERALES 19 

que los sucesivos gobiernos nacionales, y contando á mas 
del crédito con el Banco, ha llegado igualmente, y creemos 
que con mas urgencia á interrogarse también y ver lo que 
podrá ejecutar en lo sucesivo, dado el supuesto de que ha 
agotado todos sus medios. 

La opinión, sin embargo, está por todo lo que sea ir ade- 
lante, cuidándose poco de los apuros del Ministro de Ha- 
cienda, que apenas puede hacer frente á las cargas que 
ya pesan sobre el erario. 

Vemos que en Chile pasan por pruebas iguales, como 
si en toda esta parte de América hubiese un momento 
de alto, ó fallasen los cálculos que en otros años estaban 
fundaVlos en un desarrollo progresivo de los recursos del 
país, pero que han tocado á ciertos límites de donde no 
pueden pasar. 

Por lo que á nosotros respecta, creemos que, estos los 
impone la población, tal como la revela el censo, y su dis- 
persión á tan largas distancias y sobre superficie tan 
vasta. 

Las cifras de estadística comparada muestran^que el Río 
de la Plata produce en materias de importación y exporta- 
ción, relativamente al número de sus habitantes, mas que 
los Estados Unidos. 

Pero sus ferrocarriles recargan de costos de exporta- 
ción diez veces mas esos productos, que los de esta última 
nación. 

La falta de puerto en Buenos Aires, los aumenta de oti'o 
tanto del valor de su flete á Europa. 

La población toda de Norte-América es productora por 
la agricultura ó la industria, mientras nosotros tenemos 
una parte considerable, que poco aumenta la cifra y el 
volumen de los productos exportables, como son limitados 
los que consume de afuera. 

Teniendo en consideración esta circunstancia, asombia 
al pensar cuál es la masa de productos que corresponden 
á la parte verdaderamente productora de la [¡oblación. 
De aqui deducimos que el aumento de la producción ha 
de ser lento, ó poco sensible en adelante, mientras no se 
aumente sensiblemente la {¡oblación productora, que es 
limitada, y que por lo tanto los gastos del erario, ó el em()leo 
del crédito, han de resentirse de esta lentitud, trayendo 

'Ú 



20 OBRA» Ülí SAKMIENTO 

consecuencias, que pueden ser muy graves, el querer forzar 
la mano, digámoslo asi, contando con los antiguos cálculos, 
ó el paso acelerado que llevó antes el progreso de la i:)ro- 
duccion. 

Es posible suponer que, desde la caída de Rosas que 
produjo, con la seguridad alterada á veces en los hechos 
pero intensamente arraigada en los ánimos, un grande 
movimiento de trabajo y riqueza, se hayan poblado las 
estancias, con la dotación de ganado de que son suscepti- 
bles, siendo esta la industria mayor y mas segura de dar 
productos al comercio. Llegados los terrenos ocupados á 
su mayor población en estos últimos diez y siete años, la 
estadística indica que no aumenta progresivamente la 
exportación, como debiera suceder, si fuese siempre en 
crecimiento, pues las bajas accidentales que ocurren deben 
atribuirse á las variaciones atmosféricas que dañan á la 
cría de ganados, como se ha visto en este año y el pasado. 

Apuntamos estos hechos para desvanecer ó atemperar 
arranques de entusiasmo que ya no son permitidos después 
de quince años de abandonarnos á ellos, y cuando lo que 
antes eran presunciones legitimas han llegado ya á ser 
realidades, á veces desencantadoras, como poi» ejemplo, el 
poco producido de los grandes ferrocarriles — la poca in- 
dustria que han desenvuelto en su trayecto, etc., etc. 

Entre todas estas decepciones y muchas otras que han 
dejado los resultados, se presenta siempre como explica- 
ción: el número de habitantes en sí, y en relación al 
territorio. Si dadas nuestras condiciones, dos millones de 
habitantes producen en proporción mas que otros dos 
millones de los Estados Unidos, favorecidos allá por tantas 
ventajosas circunstancias, puede presentirse que aquellos 
dos millones nuestros no han de poder aumentar la pro- 
ducción. Ya es demasiado exijir á tan corta población, 
diseminada á tan largas distancias, pues al recorrerlas, los 
productos van perdiendo su valor. 

Una ventaja que no hemos enumerado, en cambio de 
tantas desventajas, lleva el productor argentino sobre el 
norte-americano, francés ó inglés, y es que los productos de 
su industria llegan al mercado menos cargados de derechos 
y gabelas que los de nación alguna. Si se tiene presente que 
los Estados Unidos no solo proveen á todos los sistemas de 

« 



PROGRESOS GENERALES 21 

gobiernos, municipal, de Estado, y nacional, sino que 
gastan ademas millones en un sistema común de educa- 
ción, millones en el rédito de una deuda de cuatro á. cinco 
mil millones, sino ademas de todo esto, una cantidad de 
millones anuales para pagar y extinguir esa deuda, cosa 
que no se ha atrevido á intentar la Inglaterra, ni la 
Francia; sise tiene todo esto en cuenta, se compienderá 
cuan poco del producido de nuestra mdustria, se sustrae 
al uso individual, para emplearlo en las necesidades colec- 
tivas de la sociedad que forman esos mismos individuos. 

Si, pues, ni el número de productores ni la cantidad de 
productos puede aumentarse sensiblemente en pocos años, 
pudiera aumentarse la parte necesaria de los productos 
actuales, en rentas, para hacer frente á los gastos ya hechos 
y hacer otras inversiones para obtener ó mayores productos, 
ó menos gastos, en los que ya se obtienen. 

Ocupar nuevos terrenos con ganados traería aumento de 
producción; escavar puertos, ó prolongar ferro-carriles, 
traerla disminución de gastos en lo ya producido. 

Pero aquí fracasan todas las indicaciones del buen sentido. 
Todo ha de hacerse, y todos se apresuran á batir palmas, 
cuando se trata de nuevas obras públicas, es decir, nuevas 
inversiones de dinero; pero, como se necesitan rentas para 
proveerlo, y las actuales no bastan, ni ofrecen pronto creci- 
miento por no aumentarse sensiblemente la población 
productora, al indicar siquiera que han de reclamar aumenta 
de rentas por aumento de impuestos, todo el sistema viene 
por tierra; y aunque continúe la aprobación á las proyec- 
tadas mejoras, se entra en liga para impedir que se piense 
siquiera en tener dinero, para vivir colectivamente, como se 
tiene y desea para vivir individualmente. 

Cuan lejos estamos de aquel pueblo á quien deseando 
Gladstone disminuir cieitos derechos de importación por 
millones, indicaba para reemplazarlos un aumento de otros 
tantos millones del income tnx, es decir, apelar á la bolsa de 
los propietarios; lo que se hizo por la misma ley! 

Se ha anunciado que la Sociedad Rural encabezaría un 
movimiento de oposición á im impuesto. Sin discutir las 
razones, ni dar por cierto el hecho, solo apuntaríamos que 
á dicha sociedad correspondería, por la inteligencia de sus 
miembros, señalar, como Gladstone, de dónde, ó sobre qué 



22 OBRAS DE SARMIENTO 

materia debieran imponerse el millón ó mas que se espera 
obtener del proyectado impuesto. 

Hemos querido en lo que precede, llamar la atetícion 
sobre los proyectos del Gobierno, todos necesarios, todos 
útiles; pero que todos deben ser saldados por una misma 
partida, á saber, las rentas que habrán de cobrarse, dado lo 
que se invierte actualmente, y lo que reclama el servicio de 
las deudas, dejando, sin embargo, un margen paia los 
eventuales que pueden venirnos de nuestro amor á la liber- 
tad, tal como la practicamos, y que es un poco carita» 

COSAS DE AIYIÉRICA 

CRÉDITO EN EUROPA 

(El Nacional, Agosto;2 de 1878.) 

Tomaremos de aquí y de allí algunos datos curiosos que 
nos trasmite la prensa inglesa con referencia á nuestro 
país y á otros de esta América. 

La acumulación de moneda en el mercado inglés, había 
obligado al Banco á bajar el interés de 3 á 2 1/2 por ciento 
al año, pues que afuera andaba de 1 y 1/2 á dos por 
ciento. 

Los bonos argentinos del 6 por ciento habían subido, 
del 74, al ochenta por ciento, que es el mínimum á que el 
Congreso los mandó negociar en 1868. 

Esto sucedía á despecho del plan de denigración y des- 
crédito emprendido por varios diarios. 

Los bonos de Cliile, gozan del privilegio de estar casi 
siempre á premio. 

Los deBolivia, no se cotizan. Los peruanos, valen doce 
á quince centavos el peso. Colombia lucha heroicamente 
para mantenerse el crédito que las revoluciones frecuentes 
trabajan por acabar de extinguir. Las Repúblicas de Cen- 
tro América, gozan del privilegio de no tener crédito alguno. 
Del Ecuador no se diga nada. 

La publicación inglesa de que tomamos estos datos, se 
pregunta de donde nace la diferencia? y en seguida hace 
un cuadro que abreviaremos con respecto á Chile, que goza 
desde hace treinta años del monopolio de ser la República 



PROGRESOS GENERALES 23 

modelo. Tantas excelencias le reconoce el autoi', que 
hasta lo calumnia atribuyéndole que la libei'tad de cultos 
y pensamiento religioso está allí garantida. «Hay muchas 
razones i)olíticas que pueden aducirse, concluye el elogio 
de Chile, «pero la principal influencia ha sido la de que, 
por mas de un cuarto de siglo, no ha sido perturbado i»or 
revoluciones. Su pueblo se ha consagrado á la agricultura, 
á la minería y al comercio; sin que insensatos revoluciona- 
rios, enceguecidos por la ambición del poder, hayan alar- 
mado á su pueblo, paralizado sus'lndustrias, ó disi[)ado sus 
recursos. El país se ha regocijado en la benigna influen- 
cia de la paz.» 

Pasa en seguida á las Repúblicas de Centro América, y 
también tenemos que mutilar el cuadro que de ellas pre- 
senta, no obstante que país alguno presenta tierras mas 
asombrosamente fecundas. «Las mejoras obtenidas y los 
progresos alcanzados en unas, han sido destruidas casi en- 
teramente en otras. Las guerras entre unas y otras y las 
revoluciones internas, mantienen aquellos países en la 
pobreza, y retardan su desarrollo. La influencia de un 
clero atrazado y las ambiciones personales, son la plaga 
de aquellos países desolados; y ahora mismo están en cam- 
paña para llevar á cabo sus propósitos, cueste lo que cueste 
y por incendiarios é infernales que sean los medios de que 
se valgan. 

Un solo hecho dará idea de aquel estado de cosas. Por 
no saber que humorada, la República de Nicaragua ha te- 
nido que pagar una indemnización á los alemanes y á fin 
de procurarse los medios de subvenir á este recargo, se 
ha decretado: «suspender hasta que se equilibre el presu- 
puesto, todas las Escuelas sostenidas por el Estado, y todos los 
empleados del Departamento de instrucción pública. 2<* 
Suspender los trabajos de caminos, 3" rebajar el tercio á los 
empleados que gocen de mas de cuarenta pesos de sueldo, 
excepto los altos funcionarios militares. 

La «Estrella del Panamá,» esplica el caso diciendo que los 
soportan, porque de no hacerlo echarán á rodar el gobierno, 
y se darán otro. 

En algunos respectos se parecen nuestros hermanos del 
Centro á los del Sur. Ya que estamos escandalizados de 
que ciertos gobiernos se estén armando para resistir ix. 



24 OBRAS DE SARMIENTO 

ciertos pueblos, que acumulan armas en ciertas costas, cita- 
remos algunos párrafos muy instructivos: «Últimamente, 
dice, se han lieclio extensas Qompras de rifles, cañones y 
municiones de toda clase, y uno de los gobiernos ha agre- 
gado un buque de guerra á sus otros meiiios de ataque ó 
defensa. Las razones p.ira estos extensos prepai'ativos, son 
tenidas estudiosamente secretas por los interesados; pero 
la causa de la querella no es difícil conocer.» 

Este es el cuadro financiero y guerrero que presenta 
nuestra América, y en el cual, si bien estamos, en mate- 
ria de crédito, en condiciones favorables, aunque no en las 
de Chile, tenemos en lo del consumo de armas y baja de 
escuelas, algo que nos acerca á Nicaragua. 

EL BANCO, EL GOBENADOR Y EL MINISTRO DE HACIENDA 

(El Nacional, Junio 10 de 1878.) 

Cuántas dificultades traen las desviaciones de las reglas, 
prácticas é instituciones de los pueblos civilizados. ¡Qué 
pensar, que hacer cuando se presenta un nudo gordiano 
como el de la cuestión del Banco con el Gobierno Nacional 
por cobro de pesos ! 

El Banco no obteniendo sus fondos á los plazos estipu- 
lados, según su cuenta, se dirije al que no es agente natu- 
ral de la Provincia, para que el Gobierno Nacional cumpla 
las leyes de la Provincia y no se haga la operación en la 
forma indicada por el Gobierno Nacional, y «el Directorio 
espera que el Superior Gobierno le comunique sus instruc- 
ciones para ceñirse á ellas de un modo absoluto, desde que 
en este caso es simple í^jecMíor de una ley imperativa.» 

^^emos que la cuestión no es de insolvencia, sino de cali- 
dad de moneda. 

El Banco cree que debe ser en una moneda, y el Tesoro 
Nacional cree que en otra. 

Pero caso tan pequeño como este, asume proporciones 
tan raras, tan alarmantes, tan disolventes, que queremos 
llamar la atención de los mismos que figuran en este 
debate, que comprometen puntos que no tienen en vista. 

Estamos seguros de que al decir el presidente del Banco, 
el Superior Gobierno por el de la Provincia, á renglón segui- 



PROGRESOS GENERALES 25 

do de nombrar al Gobierno Nacional, no ha habido mas 
que el hábito de llamarle á todo gobierno, Superior, la 
superioridad. Otra idea seria simple traición á la patria. 
«Esa ley es la ley suprema, superior á Gobernadores, Ban- 
cos, etc.» Creemos lo mismo que no ha habido meditación 
al denunciar ante el Gobernador del Banco y ademas de 
una Provincia, el estado de sus relaciones oficiales con el 
deudor llamado Gobierno Nacional, desesperando ya de 
las vías diplomáticas y correspondencia, conferencias y 
protocolos habidos, apela á la vía ejecutiva, al ejecutor de la 
ley, pues que esta, la del contrato, es una ley imperativa. 
Eli todo esto no vemos sino incorrección de lenguaje, y no 
como aparecería, pedir la policía para hacer apremiar al 
deudor; operación inútil desde que tiene bienes raices 
sobre que trabar embargo, á saber, la Catedral y tempora- 
lidades de conventos y jesuitas expulsos, el Fuerte Hidalgo, 
algunas demasías de tierras nacionales fuera de frontera, 
por ahí y por allá, según le han ido dejando, eso y mucho 
mas, excepto las rentas públicas que son para alimentos 
de menores, protegidos por aquel ser privilegiado, aquel 
tirano, — el fisco, que está sobre toda deuda aun en la de 
Bancos con cañones. .. . de aguas coi-rientes. 

Las palabras mal usadas engañan. Gobierno Superior, ley 
imperativa, traen la confusión. 

El Presidente Hayes en los Estados Unidos ahora dos 
meses, sostenía que había de pagarse á los tenedores de 
sus bonos eu oro, en razón de haber bajado el valor de la 
plata, y el Congreso resolvió que fuese en plata, y esta 
es la ley. Y no hay réplica al Congreso una vez vencido 
el veto. 

No olvidemos que todas las naciones deben miles de 
miles de millones y que las hay como la España y alguna 
República americana, la Turquía, el Egipto, constituidos 
en mora, sin que gobierno alguno pase notas cobrando la 
deuda. 

La Confederación Argentina gozó de este privilegio de 
las naciones, durante Rosas, que no pagó tres millones de 
fuertes en réditos, y la Inglaterra no reclamó, no amones- 
tó, no amenazó con sus escuadras porque los gobiernos 
no hacen ese encargo. No son alguaciles ni ejecutores de 
los Bancos. 



26 OHKAS l)K SAKMIKNTO 

El Presidente del Banco dice que el Gobierno es mero 
ejecutor de una ley imperativa; pero las leyes provinciales no 
son imperativa.^! con el Gobierno Nacional, por aquella dis- 
posición, que dice esta Constitución y las leyes que de ella 
emanan son la ley suprema de la Nación, no obstante todo lo 
que Constituciones y leyes de Provincia digan en contrario», 
y la Constitución y las leyes de una nación abrazan tantos 
puntos de derecho, que no están á la vista, pero que están 
obrando siempre, que es preciso ir á buscar en el cuerpo 
de las leyes, en el corpus jiiri, las limitaciones que los dere- 
chos individuales tienen, incluso Bancos provinciales. 

No es, pues, ímp6'/Y<íím una ley de Provincia para el Go- 
bierno Nacional. 

No es ejecutor pdLVdi con la Nación, ni el Gobernador, ni 
el Banco, porque no representan soberanía, no pudiendo 
hacer la guerra al Gobierno Nacional encaso de que pre- 
fiera pagar en una moneda mas bien que en oti'a. 

No puede apelar á los tribunales, ni de la Provincia, ni 
nacionales, porque no se demanda á las naciones. Las na- 
ciones entre si arreglan sus litigios por tratados ó por medio 
de cañonazos; y lo uno y lo otro le está vedado hacer á un 
Banco, ni á un Gobernador de Provincia. Un Banco con 
ley detrás, con Legislatura Banco, con Gobernador eje- 
cutor de deudores, con Provincia de una nación, que saca 
íisura sobre el dinero, como función de Estado, es una mons- 
truosidad tal, ó tal cúmulo de monstruosidades están reu- 
nidas, que todos los días temblamos, por la suerte del país, 
del comercio, de los empréstitos, de nuestro crédito, del 
porvenir con este demonio incubo que se ha metido entre las 
fibras y organismo social, como la esclavitud venía prepa- 
rando la catástrofe de la secesión cuya tentativa costó trece 
mil millones de dollars de deudas, y un millón de vidas. 

El Banco de Buenos Aires ha de traer esos conflictos, ha 
de demoler todo gobierno y servir á toda pasión anárquica, 
si el buen sentido y el patriotismo no ponen remedio en 
tiempo al mal. 

Jackson curó á los Estados Unidos de esta gangrena. 

¿Por qué no se vendería por acciones el capital del Bsnco á 
los vecinos de Buenos Aires, que lo administrarían para su 
propio provecho, sin derechos fiscales, pero sin obligaciones. 



PKOGHESOiS GENBKALES , 27 

ni lej'es que le fuerzen la mano, para dar plata á go- 
biernos ? 

De gobiernos en plural se trata. ¿Por qué no dirije el 
Banco ai Nacional una nota, quejándose de que el de la 
Provincia lo ha forzado á distraer de su giro trescientos 
millones de pesos, consagrados temerariamente á obras 
públicas sin presupuesto, sin proporción, en sus costos 
gigantezcos, con los recursos y contribuciones de una 
Provincia. 

El Gobierno Nacional responde en Inglaterra por los 
empréstitos de Buenos Aires pecuniariamente en un caso, 
moralmente en los demás, — solo el Gobierno Nacional 
acuña moneda, y el papel de curso forzoso es moneda 
corriente. 

La alta y la baja de estos valores, comprometen las 
transacciones comerciales, y estas están rejidas por leyes 
y fuero nacional, ¡cuántos argumentos podría encentrar 
el Banco en las leyes, en las garantías, en la Constitución, 
en la práctica de otras naciones, para defenderse contra 
una ley de la Legislatura que le saca el dinero que le 
han depositado los particulares y hace ferro-carriles, cloa- 
cas, aguas corrientes, penitenciarias que representan mi- 
llones por centenares, por miles apartados de su giro 
natural, para no volver mas? 

Deseáramos que los hombres especiales buscasen medio 
de obviar las dificultades que el Banco ofrece en sus 
relaciones con los poderes públicos; y que irán hacién- 
dose insolubles, desde que se abandone toda noción de 
dependencia de respeto entre el Banco y unos poderes y 
otros, á fuer de que el uno es usurero de dinero, presta- 
mista, bancario, mediante emolumento, y pagaré que no 
trae aparejada ejecución, y el otro es por mas que digan, 
« leyes en contrario » el gobierno de su país, la suprema 
ley de su país, y la Nación Argentina rejida dentro y 
fuera en cuanto nación, por los usos y prácticas del de- 
recho de gentes, y no ha de poder un triste Gobernador 
de San Luis, porque todos están en el mismo caso, lo que 
no puede la Inglaterra ni se verá en esta tierra de Dios. 

¿Podría el Banco que á cada, momento expone al sol las 
que cree desnudeces del gobierno de su patria, del gobierno 
de su nación, su propio gobierno, su superior Gobierno 



28 OBRAS Dh SARMIENTO 



Nacional, hacernos el honor de mandarnos la lista de- 
todos sus deudores en inora para publicarla? 

Mándenosla y se la haremos pagar en su mayor parte. 



LOS días feriados 

(el pan nuestro de cada día) 

(El Xacional, Julio 2 de 1878.) 

Por ahí se habla de elevar peticiones al Congreso recla- 
mando la supresión de todas ó de muchas de las festivida- 
des eclesiásticas. En el Congreso están representadas, 
creemos, opiniones estremas, y seria de oir muchos dis- 
cursos, llenos del ardor que escitan las cuestiones que 
afectan ideas religiosas. 

Indicaremos de paso algo sobre la observancia del Do- 
mingo, que se debate todavía en algunos paises. 

El Domingo es por la tradición bíblica, el sábado hebreo, 
dia de reposo. 

Los protestantes lo exageraron á dia de recogimiento. 

Los católicos lo rebajaron á dia de solax. 

Para los protestantes se cierran teatros, bibliotecas, pa- 
seos, etc., y no se hacen visitas; tampoco suena el piano 
en las casas. 

El católico hace todo lo contrario; se divierte. 

— Vienen en seguida las ideas liberales, y dicen: el ciu- 
dadano es libre de usar su tiempo como le convenga. 

— El higienista — Conviene que haya un día de reposo y 
solaz, para que el trabajo sin descanso no embrutezca al 
necesitado. 

— El socialista — Si se deja libre el domingo para el tra- 
bajo, los asalariados por mes, dependientes, oficinistas, son 
las víctimas sacrificadas, pues el patrón aprovecha solo, 
del aumento de trabajo impuesto al dependiente. Sobre 
los que trabajan por salario diario, ó sacan provecho de 
arte ó industria, la ley también debe cuidar de moderar 
la codicia, que los llevaría á trabajar dia y noche sin 
cesar. 

Conviene prohibir todo trabajo el domingo y cerrar tien- 
das, etc.? Habrá igualdad de ventajas? El sentimiento 



PROGRESOS GENERALES 29 

religioso no puede ser mortificado en esto? Se relajará 
mas el domingo en el sentido católico ó se restringirá en 
e\ sentido [¡rotestante? 

CUESTIÓN ECONÓMICA 

Este es el punto grave de la cuestión, si es efectivo que 
no solo de pan vive el hombre. Esto supone primero que 
vive de pan; y que asegurado el pan de cada dia, se debe 
pensar en dar al alma satisfacción por el sentimiento re- 
ligioso, moral y artístico. Se vé, pues, que la observación 
de Jesús está en perfecta armonía con la cuestión del pan; 
ha de haber pan ! 

Y bien, los dias feriados quitan ó suprimen el pan, por 
-motivos religiosos ó políticos y entonces es falseado el 
argumento de Jesús «no solo de pan vive el hombre, síno 
también de la palabra.» Si los dias feriados suprimen pan, 
mucho pan, entonces el principio dual del cristianismo, 
el alma y el cuerpo tomaría esta fórmula: No solo de la 
palabra vive el hombre, sino también de pan. 

Pero asi queda absurda la doctrina. Ha de haber el pan 
nuestro de cada dia, todos los dias, aunque falte palabra 
de vez en cuando y todas las veces que no sea fácil pro- 
curársela. 

De manera que la supresión de los dias feriados, si se 
vé que son excesivos, por cuanto no traen el pan nuestro, 
es conforme con el espíritu y con la letra del Evangelio 
y su realización. 

LOS DIAS SIN PAN 

Los dias en que no se trabaja son los siguientes: 

Los domingos 52 

Feriados católicos 21 

Feriados civiles 8 

Lluvias fuertes que impiden el trabajo al año. 12 

Lluvias meimdas 46 al año 46 

Dias sin pan para el pobre 139 

Dias del año 365 

Dias hábiles, con pan 226 



30 OBRAS DE SARMIENTO 

De aquí resulta que el hombre vive de su trabajo diario, 
tiene que ganar en 227 días, pan para 365, ó lo que es lo 
mismo su pan diario, y ademas dos quintos de pan para 
toda la familia en los dias lluviosos, y en los de descanso 
forzado por prescripciones eclesiásticas que no todos re- 
conocen, pero que pesan sobre todos. 

Aquí vuelve la cuestión cristiana, la caridad, que es su 
forma, ¿Hay caridad en hacer disipar salario, sudor, 
tiempo, en estar sentado en lugar de estar trabajando? 
Es mas aceptable á Dios, á Jesús, á Maria, el himno de 
los suspiros, bostezos ó reniegos, que el canto alegre del 
trabajador que lleva pan para su familia, el pan nuestro de 
cada din? De cada día! 

Pongamos ejemplos. Buenos Aires tiene tres santos pa- 
trones; vieja herencia humana, pues Atenas tenía á Mi- 
nerva y cada casa sus Dioses lares. Los tres muy hon- 
rados, y poderosos intercesores de ciudades. Pero los tres 
cuestan muy caro, con tres dias sin pan, sin salario, sin 
venta de la mercadería, sin suspensión del interés del 
• ünero, que es el coche á la hora que tenemos á la puerta. 
Dejando uno y suprimiendo dos, aumentamos dos dias de 
pan, lo que hace cientos de miles de pesos ahorrados ó 
ganados. 

Téngase presente que la cuaresma, las témporas, tienen 
origen muy antiguo, pues son comunes al Asia pastora y 
seca, para ahorrar víveres ayunando y habituarse á sopor- 
tar las hambrunas que, desde los tiempos de Jacob, hacían 
emigrar á Egipto familias, tribus, casi naciones, en busca 
de trigo. Qué diremos de nuestras instituciones que, en 
lugar de aumentar el pan, lo quitan, suprimiendo dias de 
trabajo para adquirirlo? 

¿Cuándo se cometió este error económico? 

Ha sido intencional? Nó: lo cometen cada año nuestros 
gobiernos civiles, decretando días feriacios, el 11 de Sep- 
tiembre, el o de Febrero, 9 de Julio, el 25 de Mayo y que 
se yo cuántos, fuera de los improvisados. Del 11 y del 3 
nosotros haríamos dias de ayuno y penitencia á íin de que 
nuestros hijos tomasen horror á las luchas fratricidas; y 
del 24 de Septiembre haríamos un día de misa, aunque 
recuerde pecado tan grande. 

Esta es, pues, la cuestión de suprimir días feriados. No 



PROGRESOS GENERALES 31 

hay que atribuirlo á falta de sentimiento religioso, pues la 
supresión del pan, pugna con la frase del Padre Nuestro, 
¡el pan nuestro de cada dia dánosle hoy!! y el que nos lo quite, 
impidiendo ganarlo, no es cristiano, aunque pueda ser su- 
persticioso. 

En la Edad Media vivían las gentes ricas, nobles, gue- 
rreras, ó monacales con medios de subsistencia, seguros 
aunque limitados. Eran pobres y parcos en los consumos. 
El pueblo vivía no se sabe como en las ciudades, pues no 
estaba todavía el salario bien establecido, Lo que se ve á 
la distancia es que había muchas fiestas, muchas proce- 
siones, muchas conmemoraciones, y que las mucliedum- 
bres pasaban su tiempo ó gran parte de él divirtiéndose 
y comiendo lo que encontraban. 

No se sabe bien cómo era aquella vida; pero hay un 
dato que arroja alguna luz. Los registros de nacidos y muer- 
tos en Ginebra por ejemplo, dan en aquellos tiempos ocho 
años y medio ile duración media de la vida humana, mien- 
tras que hace quince años un médico alemán que viajaba 
estudiando estos climas, nos dio como dato oficial, que en 
Buenos Aires la vida media eran cuarenta y dos año?, 
mientras que en Londres es de 43. Los ricos viven cin- 
cuenta y cinco años en término medio. 

Se ve, pues, que cuando se inventaron, introdujeron, y 
aumentaron los dias feriados, las gentes eran muy devotas 
de los santos, asistían mucho á procesiones y demás, pero 
morían espantosamente, como si vivieran sin cesar bajo 
el azote del cólera ó la fiebre amarilla; y era asi porque 
la ignorancia, el desaseo, la intemperancia, las hambres 
producidas por malas leyes y guerras frecuentes, así como 
las fiestas de los santos, diezmaban la población. 

Ahora es preciso tener en cuenta la palabra, el logos, el 
verbo, enhorabuena; pero el pan nuestro de cada dia antes 
de todo y para todos, no solo para el dueño de ganado, que 
no para rodeo el dia feriado, ni para el capitalista que dá 
dinero á réditos. 

No solo de pan vive el hombre, y es probado que ya 
sabemos cuántos dias llueve al año, para poder hacer en- 
trar en cuenta estos dias sin pan, que trae tan cruelmente 
la naturaleza. 

Debemos esto á los Anales de la Mctereologia Argentina por 



32 OBRAS DE SARMIENTO 

Benjamín A. Gould, el sabio é infatigable Director del Ob- 
servatorio Astronómico, que ha estudiado nuestra mete- 
reologia, auxiliado por trabajos que halló realizados por el 
ingenioso Eguia que vive aun, aunque ciego. Y confronta- 
dos con otros muchos de europeos, ó con los actuales del 
señor Rosetti, resulta pues, de ellos, que tomando la suma 
de lluvias en veinte y un años, dan doce lluvias fuertes 
por año y cuarenta y seis menudas, las que agregadas á 
tantos feriados eclesiásticos ó civiles, patrióticos y revolu- 
cionarios, hacen la enorme suma de ciento y treinta y nue- 
ve dias sin trabajo, y por tanto sin pan; y como no se 
pueden suprimir las lluvias que impiden trabajar al aire 
libre, ni los domingos que deben conservarse como higiene 
física, moral y religiosa, borrando de los recuerdos «pa- 
trióticos» los que conviene olvidar, no nos queda mas re- 
curso que pasar la pluma por varias de las crucecitas 
griegas del calendario, á fin de que ese dia traiga como 
los otros el pan nuestro de cada dia. Y sería cosa de ver 
una Comisión eclesiástica, económica, caritativa y cristiana 
estudiando la cuestión y decir uno de sus miembros: pá- 
senmele una raya á aquella santa, y dénsele las gracias por 
sus buenos servicios, pero á causa de la crisis perma- 
nente nos vemos forzados á disminuir el personal de in- 
tercesores, etc. 

Con prudencia y sin espíritu de pugna, se puede arre- 
glar el almanaque aun en ese punto, puesto que la parte 
astronómica y metereológica corre por cuenta de Mr, Gould. 

LA ACUÑACIÓN DE lYlONEDA 

{El Nacional, Agosto 5 de 1878.) 

Cuesta mucho que la opinión acepte de plano las cosas 
sencillas, precisamente por serlo, preocupándose de prefe- 
rencia en favor de las cosas teóricas, ó como deben de ser. 

Que cosa mas lógica en el orden de nuestras ideas de 
gobierno, que siendo atribución de las naciones acuñar 
moneda, se decrete la creación de una casa de moneda, 
según los progresos de esta fabricación en maquinaria etc. 
Y así se hizo, no obstante aprobarse en la discusión, la idea 
práctica de mandar sellar la moneda á las fábricas de acu- 



PROGRE.SOS GENERALES 33 

-fiacion, cfarantidRS por los gobiernos, y que c.n solo el 
cambio de trojel (valor de mil fuertes) pueden proveernos 
en seis meses, á precios de costo ínfimos. 

Dos años de ex[)eriencias han evidenciado que no se cons- 
truyen casas de moneda, con decretarlas por ley; y á 
haberse realizado el proyecto, la experiencia habria dado 
mas crueles desencantos. 

El oro amonedado, es el mismo lingote de oro, conver- 
tido en forma manejable, divisible en porciones determi- 
nadas, y con el sello del Estado que dice simplemente: esta 
es tal cantidad de oro, con tantos quilates de fino. 

Para conseguir este resultado, es necesario que los costos 
de amonedación sean tan ínfimos, que a[)enas sean sensi- 
bles, en cada pequeña porción del oro, á fin de que no 
aumente su valor primitivo, de manera que sea cierto siem- 
})re que esa cantidad de oro, equivale á una porción igual de 
lingote. 

Hay una industria que ofrece, aunque no completamente, 
un punto de com[)ai'acion y es la imprenta. Un libro publi- 
cado á mil ejem[)lares costará una cierta cantidad de 
dinero; pero si se ()ublica á diez mil, no costará diez veces 
aquel costo, sino el mismo, con un pequeño aumento. Mas 
si se publicase á cien mil ejemplares, con maquinas de grau 
[toder, resultará que el costo del libro se reducirá al valor 
del papel, mas un débil tanto por ciento, en que vienen á 
distribuirse los costos de composición, de tiraje y tinta. 
Tal sucede con la moneda. La casa no ha de ser un galpón 
de tablas, sino un edificio sólido, espacioso y construido 
adhoc; el personal ha de ser científico, artístico, garantido, 
y numeroso, la maquinaria perfecta y podeíosa. La canti- 
dad de monedas á emitir tal, que haga que todos aquellos 
costos se disii)en ó reduzcan á un mínimun, al distribuirse 
entre cada moneda. 

Ahora entran otros términos de la cuestión. 

El país que ha de usar una moneda especial, está poblado 
por dos millones de habitantes; establecidos á grandes dis- 
taticias, y lo que produce ciertos c«stos de circulación, á 
saber, que el oro y la plata en lingotes, han de viajar 
pagando lletes hasta la casa de amonedación, y á su re- 
greso en moneda, hasta llegar al consumidor. 

Tomo xli -3 



34 OÜKAS OK SAHMIKNOI, 

No se ha de acuñar mas que un cierto número de mone- 
das, pues si se hace lo que con el i)apel y sobreabunda el 
oro acuñado, no pudiendo como aquel desi^reciarse hasta 
ponerse en relación con las cosas cambiables en moneda, 
perderá este carácter, y será reducido á lingote otra vez 
por la exportación del metal, estimado en su valor in- 
trínseco. 

Reducida así la amonedación á una cantidad determina(ia 
al año, cada moneda tendrá que representar el costo de 
todos los materiales, edificio, maquinaria, personal, etc., que 
han entrado en su elaboración, y sei'á por tanto la moneda 
mas cara del mundo. El negocio no paga, como dicen los 
yankes. 

Veamos ahora e" sistema sencillo de la amonedación en 
Francia, Estados Unidos, ó donde quiera que haya casas de 
moneda antiguas, garantidas, artísticas y dotadas de pode- 
rosos y perfeccionados medios de acción. 

El costo del trabajo anual del establecimiento, que ya ha 
olvidado que ha costeado un gran taliei" y poderosas má- 
quinas, se reduce al personal y otros gastos que son acci- 
dentales; y estos se distribuyen sobre la injente cantidad de 
monedas que acuña al año. 

Es el caso de la edición á cien mil ejemplares, comparada 
en costos á la edición de mil del mismo libro. La amone- 
dación que, con el sencillo cambio de trojeles se haría con 
sello distinto, equivaldría, por la proporción entre nuestra 
demanda y la masa de amonedación anual, á una página 
de un libro de trescientas ó quinientas. 

Esta es la cuestión de la amonedación. 

No hay dignidad ni honor nacional en ejecutar mal y 
caro lo que se puede obtener perfecto y barato, valiéndonos 
de los medios que otros países poseen; como no hay digni- 
dad ni honor, en hacerse romper las quijadas con fusiles 
hechos en el país, ó gastar millones en importar fábricas 
y fabricantes de Remingtons, ó cañones Krupp. 

Pidamos á Francia el millón de fuertes que necesitamos, 
démosla el trojel ó el diseño, y tendremos moneda tan artís- 
tica, tan fiel y garantida como no la produciremos jamás, 
nosotros. Este fué el escollo de la amonedación ameri- 
cana, después que las colonias se hicieron independientes. 
El boliviano feble que ha inundado nuestro país es la 



PROGRESOS GENERALES 35 

prueba. — Las Naciones bien regladas, responsables de su 
moneda, porque las infidelidades gravarían en millones al 
comercio universal, ofrecen todas las garantías apetecibles 
en cuanto al feble admitido legalmente; pero ni aun pu- 
<liendo en todos tiempos responder nosotros de la honradez 
del título, nunca hemos de lograr fabricar paños ó tejidos 
de algodón, ó moneda igual en baratura de costos á las 
grandes fábricas que, con inmenso capital, máquinas pode- 
rosas, y personal artístico, producen enormemente en can- 
tidad, y por tanto enormemente barato. 

Estoes mas aplicable todavía á la moneda de cobre, nikel, 
ó bronce, en la que rigen otros principios, y hay mas que 
el lingote de cobre representado en su peso. En esta, mas 
que en las otras, conviene servirse de poderosos medios de 
í)roduccion para que sea adquirida la moneda á poco precio 
y puetla el Estado reportar la utilidad permiti^Ja, y proveer 
inmediatamente á la necesidad pública. La circulación del 
cobre para las monedas, transacciones y adfpiisiciones, 
ahorra millones que se disipan, por falta de diviñbilidad, en 
comprar mas de lo necesario. 

ESPORTACION DE CEREALES 

SISTEMA DE COLONIZACIÓN 

(El Nacional, Agosto 7 de 1878). 

La noticia dada por los diarios de haber salido seis car- 
gamentos de trigo del Rosario, en busca de mercados 
exteriores, nos ha hecho volver una mirada curiosa, simpá- 
tica, hacia las colonias que producen cereales, hacia la 
emigración que ha dado ya fruto, como árbol llegado á su 
madurez; y entre las nieblas que oscurecen el porvenii-, 
efecto de tanto error de á puño, ó de tanto desacierto en 
la acción, creemos encontrar algo de asegurado, contra 
incendio, como es aquella parte del territorio de Santa Fe, 
sobre todo, que está, fuera de la acción de nuestras perver- 
tidas ideas políticas. 

Dicho se está, que de hoy mas tendremos la exportación 
de lanas y peleterías desde Buenos Aires y Entre-Kíos, y la 
de cereales desde el Rosario, como centro de exportación. 



36 OlíKAS \>K «AUMlliNTO 

si los productos Drefieren el ferro-carril para ahorrarse 
fletes por tierra á Santa Fe. 

Uno de los grandes trabajos de propaganda y de inicia- 
ción que prepararon la caida de Rosas y la reconstrucción 
de la República, ha dado pues sus resultados inequívocos, 
útiles y fecundos. Podemos dudar que hayamos avanzado 
gran cosa en la práctica de las instituciones libres; pero 
podemos estar seguros de que la idea de repoblar, de poblar, 
de colonizar y de cultivar el suelo, se ha realizado en toda 
su estension v lo prueba el hecho que nos pone la [)luma 
en la mano. 

Este año se han embarcado harinas para Chile y el 
Pacifico, desde el Rosario, y ya puede estimarse el cambio 
introducido en la economía del comercio y de la provisión 
úe cereales. Nohá mucho, hubiera parecido una paradoja. 

Pero no es de congratulaciones sobre un progreso tan 
marcado, de lo que vamos á ocuparnos; sino de los obs- 
táculos que aun detienen la rápida y fructuosa población 
de los territorios, en estado ó susceptibles de coloni- 
zación. 

¿Hay ya un sistema de colonización entre nosotros? 

Creemos que puede responderse con seguridad que sí, 
y á ese debemos adhesión, si los resultados han justificado 
su acierto. 

Tal es el que resulta de la formación de colonias en 
Santa-Fe, por la acción particular de empresas, ó de indi- 
viduos, ó de las colonias mismas que como colmenas 
destacan de su seno nuevos enjambres á formar nuevas 
colonias. 

Este es un punto incuestionable. Excepto la colonia 
«Esperanza», que recibió protección directa del gobierno, 
las otras todas sin excepción son el resultado de la acción 
particular; y sus habitantes en todas se hallan en próspe- 
las condiciones, en cuanto es posible obtenerlas por socie- 
<lades colectivas. El sistema es pues bueno, viable y seguro. 
Diremos mas, y es que este es el sistema que debe tomar 
por base el gobierno, á fin deque las leyes de fomento de 
!a emigración no vayan á lanzarse en las especulaciones^ ó 
en las aventuras de ensayos y creaciones nuevas. 

La acción del Estado hade combinarse, pues, con la ya 
-experimentada acción particular, asociándose á ella, pres- 



PKOGHESOS GENEKALES 37 

t índole el auxilio que la ley ofrece, y garantiéndose en si» 
uso, por medios que la práctica aconseja. 

Un otro punto de partida debemos recordar, á fin de que 
se comprenda mejor la ventaja de adherirse al sistema 
práctico de Santa Fe, y es que sin motivos muy [)iemiosos, 
la colonización no ha de hacerse lejos de los puntos ya 
poblados, ó de las costas, si ellas pueden atraer el auxilia 
externo a! nuevo plantel. 

Todo lo que se haga contra esta experimentada regla, ha 
de ser dispendioso en la ejecución, lento en el desai'rollo, 
incierto en el éxito final. 

Otro inconveniente nace de hacer al gobierno mismo 
colonizador, es decii", encargado de proveer, de colocar, de 
sostener, la planteacion de un grupo. Todo es matador. 
Téngase presente que no se ha efectuailo colonización prós- 
pero en el mundo sino la inglesa, que tiene por base la 
acción individual. En los Estados Unidos, el Estado da la 
concesión de tierra, á precios reducidos y constantes, y 
ahi para su acción. 

Nosotros hemos seguido otro sistema. El Estado dá la 
tierra gratis; paga el pasaje al emigrante; y le concede 
víveres por un año, el todo reembolsable en un término 
dado. Seria esta nuestra Home stend law ó la ley del Hogar- 
El Estado ha imitado el sistema de poblar de los particu- 
lares en Santa Fe, y ahí está el error práctico. 

Por el sistema imitativo que se observa, el emigrante 
llega, y se le dan, ponemos por caso, cincuenta manzanas 
de tierra en el Chaco. Como la tierra allí, distante de toda 
otra población, no tiene aun precio, su valor no pasa del 
nominal de 300 pesos fuertes la legua, lo que dá á la conce- 
sión el precio ínfimo de diez pesos. Ya sea que se haya 6 
no abonado pasaje al emigrante, esa tierra con ese valor e& 
sin embargo garantía del pago en dos años, de casa, ani- 
males, semillas, y no pocas veces de dos años de alimen- 
tación. 

La deuda como se vé es enorme, y dadas las dificultades 
de primer establecimiento en país aislado y separado de los 
otros cultivados que ya tienen valor, el emigrante se desa- 
lienta y abandona la concesión que no hade conservar en 
valor adquirido lo que adeuda, pues la alimentación, el 
pasaje, aun la casucha improvisada y proveída, no son 



38 tlHUAS UK SAKMIKNTO 

valores de cuenta, sino cargas que han de pagarse con pro- 
ductos obtenidos. Si se añade que debe proveerse, por pro- 
veedores y contratos de alimentos, animales de labor etc., 
resultará un recargo de costos que absorverá rentas impro- 
ductivas al Estado, y una nueva carga, insalvable para el 
colono. 

¿Cómo se haría {)ara simplificar el sistema y, en lugar de 
hacerlo una pálida imitación del que han seguido las colo- 
nias prósperas, ajustarlo por el contrario á este mismo sis- 
tema práctico? 

No vemos otro medio que poner las leyes actuales de 
fomento, al servicio del interés individual de los colonos 
mismos, con lo que se consigue, 1°: tener dos firmas en 
lugar de una, la del colono y la del inmigrante, de manco- 
mún, responsables del reembolso de los anticipos que haga 
el Gobierno Nacional, aplicando la ley actual, 2°: asegurar 
el éxito de la colonia ó de la población, porque el interés 
individual es en este caso el promotor, el gerente, el espe- 
culador diremos asi; y operando sóbrela base de lo ya po- 
blado, que tiene valores venales ciertos y productos acumu- 
lados, asegurar el éxito del trabajo del nuevo colono, bajo 
su protección, de la misma manera que él principió bajo 
la protección de los antiguos empresarios. Al Estado le 
interesa el número de cuadras que mas se labren, el mayor 
número de inmigrantes que se establezcan; pero ante todo, 
que no solo puedan devolverle el capital auxiliar con que 
se establecieron, sino que la tentativa sea segura, venta- 
josa y de arraigo, diremos así, para el colono mismo. 

Uno de los graves inconvenientes de la colonización, ha 
sido siempre que no todos los inmigrantes son colonos, ó 
aptos para colonizar. Este es el escollo de la inmigración 
protegida. El que paga pasage es un hombre y nada mas. 
Labrador? Inteligente? Honrado? Amigo siquiera del 
trabajo? Eso Dios lo dirá. 

Hemos visto, al partir de Nueva York un buque brasilero, 
cargado de emigrantes, pasage gratis, levantar las manos 
al cielo los circunstantes, como si el país fuese librado de 
una plaga. 

El colono ya establecido es por tanto el único juez de la 
actitud del nuevo arrivante y de su capacidad de producir, 
desde que él pueda designar los que han de gozar de la 



prugkesos generales 39 

prima del Estado. Veamos como pueden llenarse estas 
condiciones, con !a legislación actual y mayor seguridad 
de éxito. 

El Gobierno Nacional tiene contratos con varias empre- 
sas de vapores para conducir hasta este puerto pasageros 
inmigrantes, á razón de 160 francos por persona adulta. Si 
se tiene en cuenta que en una familia, en general, vienen 
dos menores (que pagan solo medio pasage) por un adulto, 
resultará que pueden venir 3,000 personas por cuatro mil 
onzas. 

Un medio habría muy ventajoso para hacer reembolsa- 
ble esta erogación. 

Ejemplo: Facultar á los colonos ya establecidos, y con 
un modo de vivir, á hacer venir á sus amigos ó parientes, 
garantiendo al Gobierno de mancomún et in solidum el 
valor del pasaje, reembolsable á plazos prudenciales. 

En todas las Provincias á que se mandan inmigrantes, 
hay una comisión de inmigración, y esta tiene su Gerente 
rentado por la Nación. Se encargaría entonces á esas 
comisiones el percibo de lo que el inmigrante adeude; y 
donde no haya comisiones ó gerentes, se facultaría á los 
Gobiernos para perseguir el cobro de las sumas anticipadas 
por pasaje á la familia inmigrante. 

Toda la diferencia que este sistema establecería con lo 
ya practicado ó practicable, consiste en que se dejaría á los 
colonos ya establecidos, con las formas y seguridades del 
caso, no ya el derecho de dirigirse ala comisión central de 
inmigración, solicitando colonos de entre los inmigrantes 
por colocar, sino las familias que ellos designasen, dispues- 
tas ó prontas á embarcarse en Europa á su llamado, y 
cuyo pasaje debería abonar el Estado. Es á esta condición 
solo que el colono ya establecido, se constituiría responsa- 
ble, de mancomún con el deudor del pasaje, lo que no puede 
hacer con plena confianza, con buena voluntad, aun en caso 
de mal éxito, cuando el colono que se le envía le es desco- 
nocido, y no lo ligan á él vínculos de familia, amistad, rela- 
ción de lugar etc. 

Hay ya en las colonias millares de hombres acomodados, 
centenares de ricos, y por decenas cuéntanse los empren- 
dedores con capital, experiencia y espiritu de empresa 



40 OHKAíi DE «AUMIKNTO 

para dar colocación á millares de brazos al uño, gariiiUiendo 
los costos que el Estado se impone. 

Estos mismos ú otros, tienen ó varias concesiones, ó 
terrenos de los propios, sin labrar, y estendiendo á estas y 
nuevas tierras adquiridas ó solicitadas á su acción, la pro- 
ducción doblaría por año, pues así constituida la coloniza- 
ción no es mas que la prosperidad y mayor desarrollo de 
la presente, desenvolviéndose de proche ca proclie, llenando 
los intermedios, colmando los vacíos y aumentando por 
tanto la fueiza de cohesión, que es la buse de toda so- 
ciedad. 

¿Quién no siente que de esta necesidad de asociar los 
afectos del antiguo con el nuevo inmigrante que él pedi- 
ría, á condición de asociar su firma para garantir el pago, 
nace un nuevo elemento de estabilidad en aquellos esta- 
blecimientos rurales, donde, como lo muesti'a la experien- 
cia diaria, tiene cada uno que luchar con liificultades y 
atrasos, que le vienen de la seca, la lluvia excesiva, la 
langosta, etc., etc., y que sucumbirá el que menos relacionad() 
se encuentre para obtener el apoyo momentáneo que nece- 
sita, para salvar del mal año ó del accidente? 

Deseáramos que el Estado no aventurase rentas en eje- 
cutar por sí mismo colonizaciones, sin el auxilio del ins- 
trumento ya tan probado, y con éxito tan uniforme, en 
Santa Fe y en Entre Ríos;á saber, el interés individual del 
colono mismo, que es el que ha poblado los Estados 
Unidos, California, Australia, y tantos otros países prós- 
peros. 

INimiGRACION Y COLONIZACIÓN 

(El yacional. Agosto 8 de Í8T8.) 

No queremos abandonar este asunto, deque nos ocupa- 
mos ayer, sin añadir algunas observaciones prácticas, que 
sirvan á dirigir los esfuerzos del Gobierno, en su empeño 
de hacer efectivas las leyes de fomento que el Congreso ha 
dictado. 

La Provincia de Buenos Aires, pocos incentivos ofrece 
para la colonización. 

La superficie de su suelo está ya poseída y enajenada á 



PROGRESOS GENERALES 41 

los propietarios de estancias, que la comparten entre ai. 
En torno de las villas y ciudades, en algunas estancias, 
con los cercados que enapiezan á generalizarse, habrá tra- 
bajo para brazos extranjeros, pero sin la propiedad del 
suelo, que es lo que constituye la colonización. Aquellos 
solo podrán adquirir á subido precio reducidas jiorciones 
de terreno, después de haber residido lai'gos años y acu- 
mulado medios, por la industria ó el comercio, para estable- 
cerse definitivamente. 

Las ciudades como Buenos Aires y las de segundo orden 
que progresan, dan trabajo á muchos obreros ó artesanos, 
como asi mismo las industrias que se implantan, ó los 
negocios á que da lugar su desarrollo; pero es necesario 
que haya movimiento rápido, constante, para asegurar 
trabajo á los nuevos pobladores; y esto no es siempre 
seguro, pues depende de causas extrañas á la voluntad, y 
una crisis comercial, una paralización del comercio, la baja 
en Europa de los productos del pais, detendrán aquel 
movimiento, y entonces habrá brazos no requeridos en las 
ciudades por la edilidad ó mayor número de artesanos 
que los que re(][uiera la demanda. 

La inmigración propiamente dicha, ha de estar en relación 
con la facilidad de adquirir tierra {tara labrar; pues esta es 
la sola industria que fija la población, y la ubica casi irre- 
vocablemente en el país. 

La tierra colonizable ha de reunir, sin embargo, otras 
comliciones aparte de la facilidad pecuniaria de adquirirla. 
Siendo penoso y poco productivo el trabajo durante el pri- 
mero y segundo año de establecimiento, la ubicación de las 
colonias ha de ser tal, que tengan mercado y precio los 
pequeños productos, hasta esperar las cosechas remu- 
nerativas, después de labrada una cierta porción de 
terreno. 

Apenas puede llamarse colonia ahora el i)rimer estable- 
cimiento de suizos en el Baradero, dando á cada familia 
una exigua porción de terreno; pero las ventajas de la loca- 
lidad eran tales, que aquellas dos cuadras de tierra asigna- 
das á cada colono, pudieron, con los pequeños productos 
de la industria doméstica y rural, cerca del mercado de 
Buenos Aires, adquirii' en diez años capital suficiente, la 
mayor parte de los pobladores, para adquirir la mayor 



42 ÜBKAíJ l>K SAKMIK^Tü 

extensión de terreno, en las vecindades ú otros puntos, 
labrarse muchos de ellos fortunas. 

Por ahora, la colonización de Santa Fe, á que solo quere- 
mos contraernos, ofrece muchas de esas ventajas; excepto 
la de vías de comunicación con los puertos, pues estando 
muchos de los planteles á grandes distancias del Rosario 
único puerto de mar diremos asi, los costos de trasporte 
de cosechas formales y en grande escala llegan al costado 
del buque recargados de onerosos fletes. 

Discútese en la Legislatura y ha pasado en una Cámara, el 
pi'oyecto de un feí-rocarril de trocha angosta perfeccionada, 
del costo de tres mil libras la milla, que ligaría entre si 
gran número de colonias, pero ya hay varias que se tocan 
y ofrecen á la vista del transeúnte una campaña continuada 
cubierta de sembradíos ó de mieses según la estación, con 
molinos en cantidad suficiente para preparar las liarinas 
que habrán de exportarse. 

Si este proyectóse lleva á cabo, aquella Provincia vendrá 
á ser el mejor y [mas seguro ensayo de colonización que 
se haya hecho en la América del Sur, mucho mas si el 
Gobierno ó el Congreso adapta la ley de fomento de inmi- 
gración á las condiciones que hemos indicado antes, á saber, 
poner al alcance del colono establecido y responsable, los 
medios de requerir de Europa nuevos emigrantes de su 
elección, anticipándoles el pasage, con garantía de reem- 
bolso, dada en debida forma por el emigrante y el colono 
que lo pidió. 

Las colonias ya establecidas requieren mayor intensidad 
de trabajo en sus propios límites, y en el terreno ya labrado; 
pero esto no ha de conseguirse solo con el aumento de 
brazos asalariados, pues que siendo crecidos los salarios 
pocos estañen aptitud de proveerlo. Suplen á esta falta el 
trabajo voluntario de familia, de camaradería, de nuevos 
asociados, vinculados á los antiguos por afecciones ó comu- 
nes esperanzas. 

Para asegurar la prosperidad común de las dispersas 
colonias es necesario se llenen los vacíos despoblados que 
median entre unas y otras, á fin de que cada cuadra de 
terreno surcada por un ferrocarril, en una ancha zona, 
procure su parte de productos á fin de hacer barato el 



PROGRESOS GENERALES 43 

trasporte, por la abundancia de la carga, relativamente al 
costo de la vía. 

Creemos que nada debe omitirse para llenar estas con- 
diciones, y creemos asimismo que al Gobierno Nacional no 
deben serle indiferentes, pues la realización por completo 
de la población agrícola de un vasto territorio, como aquel 
en que están diseminadas las numerosas colonias de Santa 
Fe, darán la justa medida de lo que el país puede prometer- 
se del sistema de colonización emprendido, y de cuyo 
éxito próspero depende el que continúe la corriente de in- 
migración y se haga en mayor escala en adelante. 

Un vasto territorio poblado, labrado, ligado por ferro- 
carriles baratos, con villas á distancias proporcionales, con 
productos accesibles á puertos de embarque, y todo á 
precios baratos, será un resultado obtenido y un gran mo- 
delo para nuevas conquistas de grandes estensiones de 
tierra, en condiciones análogas. 

No se olvide que el producto de las colonias ó de la es- 
plotacion del terreno por la agricultura, es para esportarlo, 
sin cuya condición hade ser limitado, sin mas objeto que 
llenar las primeras necesidades de la vida, lo que consti- 
tuye la mediocridad y la pobreza. Para esto, los cereales 
ú otros frutos agrícolas han de obtenerse á precios módi- 
coSj sin lo cual no podrán concurrir con los de otras nacio- 
nes en los mercados libres. 

El precio del trabajo ha de ser subido por largo tiempo, 
puesto que ese es el atractivo de la colonización. Cuando 
el salario baja á las tarifas de Europa, por ejemplo, el es- 
tímulo de la inmigración cesa. 

Esto es lo que ya sucede en los Estados Unidos, si bien 
la baratura del terreno, la jirodigiosa viabilidad, natural 
por los ríos, artificial por los ferrocariles, unidas á ios mas 
adelantados instrumentos de labor, compensan la falta de 
brazos ó los equilibran, en un país donde ya habitan cua- 
renta y cuatro millones de hombres. 

La colonización de Santa Fe debe ser estimulada en la 
parte no poblada é intermediaria entre las varias colonias, 
á fin de disminuir los costos de producción, y en el interior 
de aquellas, á fin de dar mas intensidad al trabajo. Sin 
esas dos circunstancias, los productos vendrán caros al 
puerto de embarque; y ya se nos asegura que cuesta muy 



44 OBUAS 1>1£ SAKMIENTO 

poco menos traer una tonelatla de harina al costado del 
buque, que lo que importa desde allí á Inglaterra. 

Debemos hacer notar ciertas coniliciones favorables en 
aquellas provincias para la colonización, y que por fortuna 
son generales á algunas otras. 

En los Estados Unidos, todo favorece al iabradoi-; excelen- 
tes instrumentos, baratísimas vías de comunicación y aun 
salarios reducidos; todo menos el terreno, cubierto de bos- 
ques primitivos en su mayor parte en las planicies, pedre- 
goso en las otras regiones. 

Desmontar una cuadra del terreno sin porier ari'ancar los 
robustos troncos de pinos y otros árboles seculares, es el 
desaliento del que adquiere cuando mas, ocho ó diez cua- 
dras, contando con toda su vida y el auxilio de sus hijos, 
para labrarlas. 

En Argelia tienen que luchar con el palmito, maleza 
tenaz, de las familia de las palmas, que cubre la tierra y 
cuesta dinero y sudores arrancar, pues el arado no penetra 
en aquella maciega. 

En el Brasil se combinan las rocas y el bosque tropical, 
y seis meses después de descuajado éste, re;4)arecen los 
robustos retoños, ó maleza robusta, con el lujo ruinoso de 
los países cálidos y húmedos. 

En Santa Fe y otras partes del litoral, por ambas márge- 
nes de los ríos, la tierra sale de las manos de la naturaleza 
preparada, puede decirse, para aplicarla el arado á vapor 
de los ingleses. Ni árboles, ni piedras que lo desvíen de 
dirección; y esta desnudez, ó poco menos, del suelo es la 
ventaja inapreciable para el colonizador, pues no consume 
trabajo ni capital en despejar la superficie, antes de apli- 
carle el arado. Si la leña le escasea al segundo ó tercer 
año, consumidos los contados arbustos ó algarrobos, con 
sembrar duraznos, lo que ya hacen todos los colonos, está 
asegurado el porvenir de la colonia. Por los mismos me- 
dios se proveen de este artículo de consumo los países 
agotados por los siglos, á saber, plantando bosques. 

Estas ventajas naturales, sin embargo, se disipan, por la 
dispersión de las colonias, y por la poca intensidad del tra- 
bajo en lo ya cultivado. El trigo cuesta caro, y es condi- 
ción de este, como de todos los artículos de primera necesi- 



PRüGRESOíl GENERALES 45 

dad carne granos, papas, algodón, etc., que sean baratos en 
su costo original. 

Recordaremos para memoria y para no fingir Edenes, que 
las secas han hecho graves males en estos últimos años, y 
la langosta continúa amenazante. La primera parece elimi- 
nada ahora pov el exceso de las lluvias, y puede también 
concluir su periodo la invasión del maléfico insecto; pero 
si no se ayuda á perfeccionar la vasta colonización de Santa 
Fe que es ya un hecho, peio un hecho imperfecto^ las colonias 
no han de dar solución eficaz á la cuestión de inmigración, 
asegurando una corriente perenne y progresiva. El interés 
y el afecto de los colonos ricos y ya experimentados, harán 
el efecto de las plantas rastreras fecundas, que lanzan sus 
tallos en todas direcciones iiasta cubrir el suelo entero, sin 
dejar un palmo de tierra visible. El colono, debe tener á 
su alcance los medios de llamar á su lado nuevos obreros 
de su casa, familia ó lugar, para que el trabajo aumente, 
sin grandes salarios. 

A PROPOSITO DE LOS NUEVOS IMPUESTOS 

(El Nacional, Agosto 19 de 1878.) 

Grandes y acalorados debates empiezan á suscitar los 
nuevos impuestos que propone el Ministro de Hacienda, 
para hacer frente á los gastos del presupuesto, y á las 
<ieudas que tiene contraídas la Nación. 

La Nación de pai)el, dice ayer que tales impuestos deben 
ser resistidos por todos los medios; y en la tinta de esta 
Nación se comiirende qué medios entran en la palabra 
todos. 

Queremos suj)onerque todos los medios son los que el Con- 
greso puede adoptar según la práctica parlamentaria, para 
oponerse á la sanción de la ley; pues una vez sancionada, 
no hay medio licito de no cumí)lirl;i; y hay medios legales 
de forzar á cumplirla. 

Una ley no dice, yo haré; sino tú harás, quieras, que no, 
so pena de; y esto so pena de, es lo que se llama la sanción 
de la ley, de sanctus, sanio, sagrado, condenado, ú abando- 
nado á los dioses infernales, sin protecínon de las leyes. 

Aquel axioma latino diirii lex, sed ¡ex, encierra, no obstante 



46 OBRAS DE SARMIENTO 

SU laconismo, toda la doctrina humana, constitucional y 
civilizada á este respecto. 

Por si La Nación de papel hablase de otros m.edios de 
resistencia que los que antes hemos apuntado, es decir, 
lo que pudiera oponer el Congreso, diremos á los incautos 
espuestos á dejarse seducir por tales frases, mas ampulosas 
que reates, que ellos envuelven el delito de traición, que 
consiste en el intento deliberado y constante de oponerse, 
por la violencia, al cumplimiento de una ley. 

Así, cuando un grupo de hombres arrebata á la justicia 
un preso, hay en ello un delito ordinario á que las leyes 
ordinarias tienen asignada una pena; pero si ese mismo 
grupo arrebata á la justicia todos los presos que condujere 
jior causa de la violación de una ley, y lo hiciere con el 
ánim.o declarado y persistente de libertar todos los presos 
aprehendidos por infracción de esa misma ley, comete lie- 
lito de traición, y es juzgado por las leyes que castigan á 
los traidores. 

Cuando se dice á los lectores de un diario que deberán 
resistir por todos los medios una ley del Congreso, no se habla 
pur cierto, de aconsejar la traición á la patria. 

«Esta Constitución, los tratados y las leyes que de ella 
emanan, son la ley suprema, no obstante todo lo que digan 
en contrario constituciones y leyes de Provincia.» Eso es 
la Nación, eso somos nosotros, y á eso están sometidos 
les huéspedes de la Nación Argentina, que son los extran- 
jeros, y los Gobiernos de Provincia, que existen por la 
Constitución y la voluntad del pueblo «Nos los Re[)resen- 
tantes del Pueblo Argentino,» ó como dicen sin tanto eufo- 
iiismo los norte-americanos: «Nos el Pueblo de los Estados 
Unidos.» 

Hay en todas las cuestiones que apasionan quid pro quods, 
ó palabras mal definidas, que cuando se explican quitan 
toda la acritud al debate. 

Extranjeros domiciliados, y que escriben para ganar su 
vida, como cualquier otro hijo de vecino, se revisten de la 
piel del lector que paga el peso diario por el número coti- 
diano, con lo que logran muy acertadamente vendei" mayor 
número de ejemplares; y en vano se buscará una persona 
mas impregnada de la pasión popular ó local, que el espe- 
culador en palabras, sobre el capital de preocupaciones» 



PROGRESOS GEtsEHAl-ES 47 

errores, verdades, egoísmos ó sentimientos impulsivos del 
vulgo. 

La prensa tiene el inconveniente de hacerse eco de las 
malas pasiones, y la ventaja de provocar el razonamiento y 
la demostración del error. 

La nación, se dice, por ejem[)Io, quiere imponer derechos 
sobre los ganados; y como Buenos Aires es la Provincia 
ganadera por excelencia, Buenos Aires cargará con casi todo 
el impuesto; y ¿por qué ha de costear Buenos Aires solo los 
gastos de la nación? 

Sin rebatir lo que hay de inexacto en el hecho, y de so- 
fístico en la deducción, procederemos primero á rectificar 
las palabras usadas en el discurso. 

Suponemos que el que no es argentino, cuando habla de 
ia nación que lo hospeda, si escribe, no habla como extran- 
jero, cuando dice ¿por qué hemos de pagar á la nación? 
sino que habla como argentino, pues de otro modo no tiene 
sentido su argumento, no teniendo el extranjero otro de- 
recho que el de abandonar el país, cuyas leyes no acepta. 

Dado este antecedente, señalaremos el vicio de lenguaje 
que trae el disentimiento. Cuando digo la nación, entiendo 
MI nación, basta sustituir el posesivo ¡ni, pov el determi- 
nativo general Id, para poner de acuerdo á los conten- 
dientes. 

Obligúense todos los que á nombre de la Nación, hablan 
de la Nación, á decir siempre mi nacio)v,y se verá luego que 
el debate no puede continuar, ó los argumentos mas va- 
lientes quedan reducidos al contrasentido mas vergonzoso 
y ridiculo. 

Tenemos por prueba loque dijimos al principio. J/i Na- 
ción quiere imponer derecho sobre sus ganados; y como en 
la parte de mi Nación que se llama Buenos Aires ó Entre 
Ríos, hay mas ganado que en el resto, es claro que esa 
parte cargará con casi todo el impuesto; y porqué la mayor 
cantidad de ganado ha de costear sola los gastos de mi Na- 
ción. 

Hay, sin embargo, un sentido profundo en (jue La Nación^ 
una nación de que hablamos para distinguirla de las otras 
naciones. ¡Desgraciados los pueblos que no tienen nombre 
propio! Francia, Inglatera, España. La Italia y la Alemania 
han luchado siglos, por poder llamarse sus habitanies ita- 



48 OBRAS DE SAUMIENIO 

liciiios, alemanes, pues eran antes napolitanos, genoveses, 
ó austríacos, sin que los de Roma fuesen romanos. 

De Maistre, que principió la lucha desde Rusia contra las 
liloertades mo lernas, se regocijaba hace cuarenta ó mas 
años al presagiar la desmembración y calda délos Estados 
Unidos, á causa de su nombre abstracto, que re[)resentaba 
decía, ideas, convenios políticos, y no un nombre geográfi- 
co, de tierra, de un pedazo de tierra, que es la base á que se 
adhiere el patriotismo, dándonos nombres que se encarnan 
en nosotros mismos, siendo desde entonces francés, inglés, 
etc., el que la nauíLa. 

Crearla Francia, la Inglaterra, y con ella el sentimiento 
francés ó inglés, ha costado siglos de trabajo lento para su- 
primir los reinos, los marquesados indei)endientes, los dia- 
lectos, y las costumbres diversas. 

Los Estados Unidos estuvieron á punto de disolverse por 
causa de su nombre, pues había de un lado la Nueva In- 
glaterra, compuesta de seis Estados con el espíritu yankee 
Nueva York apenas desholandizado, los seis Estados del Sur 
aristocráticos, esclavócratas. La población del Oeste entró 
al fin en la balanza, con nuevos Estados, y el tiempo fué 
borrando para el pueblo el sentido abstracto de la palabra 
Estados Unidos, y [)or la bandera, por el rol en el mundo, 
poi su riqueza y sus glorias, llegó á representar la tierra y 
encarnar el patriotismo de las masas populares, que salva- 
ron con su sangre la Union 

Aun así, no hay nombre j)atronímico todavía, y tienen 
que llamarse americanos, pues y Aukee palabra burlescamen- 
te aceptada, como los gueux holandeses, los sansculoltes fran- 
ceses, es odiada todavía en el Sur. 

Peor suerte ha cabido á la República Argentina, país sin 
nombre propio, pues el que lleva es una abstracción recien- 
te, intraducibie en sentimiento popular que llegue al cora- 
zón, y ligue ásüs habitantes en un todo simpático como la 
familia, y aun mas. 

Llamábase Virreinato de Buenos Aires, y al querer for- 
mar una nación libre, de sus habitantes, cuyanos, cordo- 
beses, paraguayos y peruanos, se enconti'ó estrecho y 
absurdo el nombre. Hubo pues de llamársele Provincias 
Unidas del Rio de la Plata, en lugar de Chile, Perú, Méjico, y 
iix desmembración fué el castigo de no tener nombre [)ropio. 



PRUGl.ESOS GENERALES 49 

Lo que quedó al parecer unido, se desgarró treinta años 
por llamarse Confederación Argentina, cuando desaparecían 
las Confederaciones de la organización política de los pue- 
blos modernos. 

Cuando despuesde Lautos desastres hemos convenido en 
llamarle República ó Nación Argentina, siempre, una abs- 
tracción, [)ero una abstracción que cada diez años cambia 
de forma, pues los Estados Unidos, desde antes de ser 
independientes ya se llamaron los Estados Unidos, hemos 
concluido, en el lenguaje familiar, en llamarla La Nación. 

Una nación, entre otras naciones, esa nación de que se 
habla, la nación que no es patria, pues su nombre no dice 
que seamos hueso y carne de ella misma, como el francés 
ó el inglés. He aquí pues, una madre sin hijos, una madre 
convencional, que puede adoptarse ó desconocerse, según 
plazca á los que forman esa República, á que han agrega- 
do el calificativo de argentina, no porque este adjetivo diga 
nada al corazón, sino por distinguirla de otra República. 

Estos antecedentes explican los argumentos contra ¿aiVfí- 
ao/i, y los impuestos que nosotros tenemos que pagará la 
Nación. ¿Cómo nuestro ganado ha de ser impuesto por y 
para la nación? 

Traduzcamos al francés la frase: La propri^ié des j raneáis 
suppoiie les itapóh de la France! y habremos dicho una vulga- 
ridad. 

Hablemos pues el lenguaje de la verdad y del sentimien- 
to. Digamos mi nación, cada vez que hablemos de la Na- 
ción, y la controversia habrá conclui<lo. 

No es menos estúpido el argumento que se hace diciendo, 
como lo repite el diario del patriotismo alquilado para ven- 
der odios, pasiones y perversas sujestiones: la Aduana de 
Buenos Aires, paga de los catorce millones del presupuesto, 
los docj; luego Buenos A'res sostiene á la Nación . 

Hay en ello perversidad é ignorancia; pero aun no ha- 
biéndola, el argumento sería ridiculo. Si Buenos Aires con- 
tribuye con doce millones en catorce, es claro que su pro- 
piedad y riqueza es seis veces mayor que la del resto de mi 
nación, lo que, cuando mas, daría undaí j estadístico, á ser 
cierto. 

Si pagara los cato'-ce, sería claro que el resto del t^^-rito- 

TOMO XLI. — 4 



50 ÜHIÍAS DE SAKMIKNTO 

rio estaría desplobado. El Chaco, olas tierras magalláni- 
cas no pagan nada. 

Losinnpuestosson sobre la propiedad y los inas odiosamen- 
te gravados por la iniquidad de los impuestos son los Leza- 
mas, los Hale, los Anchórenas, los Pereircis, los Ocampos y 
tantos otros desgraciados que gimen bajo el peso de U)S im- 
puestos. Conocimos en los Estados Utiidos á Mr. Stewart, un 
simple tendero, á quien la Aduana arrancaba por año ocho 
millones de dollars, solo en derechos de importación. Así 
lia muerto el infeliz, dejando ;i su familia treinta millones! 
Otro hay que tiene los ocho de renta anual. 

Lamentémonos, pues, de ser ricos, y envidiemos la suerte 
(lela Rioja, que está á punto de disolverse porque la ma- 
yoría de la Legislatura se compone de dos Represen- 
tantes. 

Debemos unos sesenta millones. No convendría repartir 
la deuda en cada habitante? 

A nuestro sirviente Juan, puntano, le tocarían treinta pe- 
sos á pagar, y á don Juan Anchorena otros treinta. ¿Hay na- 
da mas equitativo? 

Qué argumentos! La palabra traición está en el fondo de 
cada uno de ellos. 

EL RIACHUELO 

(Kí Nacional, Agosto 12 de 1878). 

Lléganos por todos los diarios, el conocimiento de el esta- 
do de favorable espectativa en que tienen al público los tra- 
bajos emprendidos por el ingeniero Huergo, en la canaliza- 
ción del Riacho de Barracas, los que se dice, permiten la en- 
trada á buques de catorce j)iés. y aun de diez y siete de 
calado. 

Si no se obtiene mas que esta profundidad, ja sería de 
grande auxilio para la marina de cabotaje que se dispersa 
en busca de abrigo y facilidades de desembarco, por ambas 
costas del Río, sin exceptuar Montevideo, que recibe, falta 
de un puerto seguro de este lado, gran parte de los produc- 
tos del comercio y de la industria argentina. 

La apertura del Istmo de Suez ha enseñado mucho á los 
ingenieros, en cuanto al auxilio que puede prestar el uso 



PROGRESOS GENERALES 51 

constante (Je la draga para mantenerla profundidad reque- 
rida en los canales. El ensayo hecho en la Boca, puede pues, 
darnos lecciones prácticas, y aun despertar esperanzas. 

Dícesenos que á la profundidad obtenida ya dragando 
fango y arenas, se encuentra la tosca, que no permite 
ahondar el canal cuanto lo requeriría el calado de grandes 
buques. 

Rueño es que nos contentemos, por ahora, con lo que la 
naturaleza da de si; pero es bueno no olvidaí", que en los 
numerosos estudios que se han hecho {:)ara abrir un canal 
interoceánico i:)or varios puntos del Itsmo de Panamá, se 
cuenta, para realizar inio de ellos, con que habrá de ser 
preciso cortar montañas y escavar la roca viva, pai'a cons- 
truir un lecho bastante profundo, como para dar paso de un 
mar á otro á toda clase de embarcaciones. 

La tosca no es una roca, y bastaría ensayar aun con los 
[)ilones que sirven para clavar estacones bajo el agua, do- 
tándolos de una cuña cortante en su extremidad, por me- 
dio de un corte preparatorio, [¡ara ver la obra de escavacion 
que podría hacerse, á la manera que usan la pala los 
labradores. 

Porqué no habría de ensayarse este ú otro medio {)ara 
acometer la tosca misma, si ello diese esperanza de dotar á 
Buenos Aires con un puerto? ¿No se han calculado, en 
cada presupuesto de obras para uno artiñcíal, frente á la 
ciudad, ocho á diez millones de fuertes, sin asustar á los 
(]|ue han de pagai'los? 

La diferencia estaría, en la Boca, que en lugar de hacer 
obras exteriores partiendo del fondo hacia arril)a fuera 
del agua, allí sería desde el fondo hacia abajo, hasta dar 
la profundidad requerida; y entont^es no se consiniiirían 
tantos millones, pues la perforación de los túneles en las 
montañas, ha creado máquinas de poder inmenso para 
triturar piedi'as mas tluras que nuestra tosca, que es la 
misma tierra que pisamos, endurecida hasta una cierta 
consistencia. 

Deseáramos c^ír el parecer de los entendidos, á este res- 
pecto; pues la necesidad de un pueito, es cada día mas 
premiosa, siendo nuestra convicción que el carecer de uno 
Buenos Aires, ha estorbado que sea mns gran ciud;id que 
Rio Janeiro, y hará en adelante que se disi)ersen mas y 



52 OtíUAiS UK «AKMIEMU 

mas los buques, no solo en busca de abrigo, sino huyendo 
de los costos enormes de desembarco, que recargan el valor 
de las mercaderías con gastos que á veces igualan y aun 
sobrepasan al flete de Europa. 

El ingeniero Huergo ha podido, pues, tener la buena 
fortuna de indicar el verdadero camino para salir del 
atolladero en que se encuentra el centro comercial mas 
activo del mundo, casi igual con el del Támesis. Sino es 
de tanta magnitud su hallazgo, será siempre una valiosí- 
sima adquisición la de un puerto secundario para la marina 
de cabotaje y buques menores que ofrezca abrigo y desem- 
barco seguro, pues en ello habría un inmenso beneficio 
para el comercio. 

CIEN PROBLEMAS 

(El Nacional, Agosto 29 de 1878.) 

Cada diase presenta una cuestión nueva que apasiona la 
opinión pública, quedando atrás las cuestiones de ayer, que 
pide como la de hoy solución. Lo lamentable es que no 
resolviéndose ninguna, viene quedando todo en problema, 
y agravándose las dificultades, con los ensayos truncos y 
sin consistencia que embarazan el terreno. 

Estamos, después de setenta años de existencia política, 
mas atrasados que lo estuvieron nuestros padres, tres 
siglos antes. 

El día que los primeros colonos españoles trazaron un 
pueblo, designando al local de la plaza de armas, seña- 
laron á un costado el lugar donde debía reunirse el 
Cabildo, cuyas funciones le venían marcadas por la tra- 
dición secular y las leyes de España. 

En 1878 están disputando sus descendientes, sobre si 
habrán diez y seis Cabildos ó municipalidades en una 
ciudad, y si habrán de haberlos en las otras villas que 
se vienen formando. 

Y cuestiónase esto con valor, con pasión tal, que ame- 
naza perturbar la tranquilidad pública. Serán diez y seis 
ó uno de los ayuntamientos, según la idea que mas sirva 
á propósitos extraños al interés público, y siempre quedará 
en problema, si deben haber muncipalidades, porque esta 



PROGRESOS GENERALES 53 

es cuestión previa; y si habiéndolas en la ciudad de Buenos 
Aires, han de ser una ó muchas; porque falta aun crearlas 
y esperar por años los resultados de la innovación. 

Como escasean en el mundo los modelos, puede ser que 
el mundo tenga razón y no nuestros inventores de inno- 
vaciones. 

En gran parte de las Provincias, aun no se han estable- 
cido Municipahdades. 

En lo que hemos dado en llamar colonias, que son los 
planteles de las poblaciones futuras, como nuestras ciuda- 
des provinciales son hoy las que formaron los españoles, 
tenemos las mismas divergencias. En unas, el gobierno 
propio está establecido, con lo que se llama emigi'acion 
espontánea; en otra, se está ensayando el sistema oficial 
<ie colonizar el Gobierno, con inmigración costeada y sos- 
tenida por el Estado, bajo la autoridad de funcionarios 
suyos. ¿Cuál sistema prevalecerá, según su costo, su éxito 
final, pues todo esto está sujeto á opinión ? 

Lo cierto es que no hay un sistema de espansion de la 
población, fijo, como era antes el de las antiguas colonias. 

Mucho hemos ganado en viabilidad. Tenemos costeadas 
largas líneas de ferro-carriles, que facilitan el tránsito en 
varias direcciones. ¿Son todas productivas? Quedan, i)ues, 
en problema dos ó tres grandes arterias y solo el tiempo 
dirá hasta dónde mas pueden prolongarse. 

Pero la viabilidad interna de cada Provincia, la de Buenos 
Aires sobre todo, queda aun en problema insoluto, acaso 
insoluble, por mas que parezca de fácil arreglo. 

País todo poblado de estancias en grandes {)ropiedades, 
no se {)resta, por mas que parezca, á un sistema de conser- 
vación de los caminos, sin cuyo requisito, son una cala- 
midad y no un beneficio,. una via dolorosa para transeúntes, 
animales y carros. Se espantan en Francia los escritores 
al referir lo que fueron las vías públicas en aquel país, 
hasta ahora pocos años que se introdujo el macadam para 
endurecerlas. Hoy se consume en [)iedi'a quebrada para el 
reparo anual una montaña de una milla de largo, y cuatro- 
cientos pies de alto. 

El ferro-carril del Oeste se intentó esclusivamente en 
Buenos Aires j)ara salvar los pantanos que acosaban como 
una trinchera á la ciudad, é inteirunipian la comunicación 



54 UBRAS IMC .SAKMllCNTCJ 

por meses anteros. ¡Cuáii {)ri^i)to olvidamüs los [)asa(ios 
padecimieDlos! Por foit.mia tenemos largas y remunei'a- 
livas vías férreas que atraviesan todo el territorio de la 
Provincia, que aseguran las comunicjaciones en general; 
pero cuando ha de descenderse á los detalles, á los caminos 
que han de proveer de carga á esas vías, volvemos á en- 
contrar las dificultades de la viabilidad ordinaria, en todas 
paites, aumentada aqui por la falta de población y de 
montanas! Las vías no pueden repaiurse ! Esta ha de ser la 
base de todo sistema de viabilidad en las vastas campañas 
de Buenos Aires; y por tanto es en este problema por 
resolver, mas complicado (\ue el de las diez y seis Munici- 
palidades en una sola ciudad, cuando no se ha logrado 
establecer una, eficaz, durable y útil todavía. 

Dado, i)ues, que los caminos no han de repararse, por 
la imposibilidad de hacerlo á causa de no haber piedra, las 
vías pasadas han de ser anchas, y seguir las inflexiones y 
ondulaciones de los terrenos que atraviesen. 

Generalizase la idea de que debiera procederse á trazai" 
las vías oficialmente, á fin de que las divisiones de h» pro- 
piedad se ajusten aellas? 

Formarían las [irincipales una es[)ecie de abanico, cuyo 
eje esté en la ciudad capital? Sin embai'go, los ferroca- 
rriles son en cada estación ó en cada villa que atraviesan 
centro ó eje de un circulo que habrá de proveerles de car- 
ga y pasajei'os. 

Los arreos mismos de ganado, que tanto embarazan, ha- 
brán de disminuir con el tiempo. Los ferrocarriles inti'O- 
ducen cada día inopinadas transformaciones. 

Hizose en los alrededores de Chicago con capital de 
millones, un emporio de ganado, para que de allí se i)ro- 
veyesen los abastecedores de las grandes ciudades á donde 
se conducen los arreos. A alguno le ocuri'ió matar allí 
mismo el ganado, y mandar por ferrocarril á Nueva York 
la caiMie preparada [)ara el mercado, aunque mediaban 
treinta y seis horas de viaje. 

Los alambrados, pues, no han de presentar grandes y 
frecuentes obstáculos, para un sistema de vías, si se sabe 
primero por donde debe pasar una vía y á donde dirigirse. 
Esto es lo principal. Cuando la pro[)iedad rural se sub- 
divida, obra lenta, á medida que avance y se mejore el sis- 



l'ROGRKSOS GENERALES 55 

tema actual de criar gaviado, (;on mas poblacioa humana 
y menos espacio, habrán de em[)learse en torno de ciudades 
y villas servidas por ferrocaiTÜes, tramways de carga ó 
vias férreas, angostas, que ya se erstán ensayando en Francia 
y Estados Unidos. 

Con la conquista de América, la relación entre el oro y la 
plata, que era de uno á doce, fué por la abundancia de 
plata, aumentada de uno á quince, y sellada á diez y 
seis. 

Nuestros abuelos no conocían sino onzas de oro y pesos 
fuertes. Millares (ie sus descendientes no han visto un 
peso fuerte, y las onzas son un mito ó un fantasma. Tene- 
mos pa[)el desacreditado, en cambio; oro que tiene alas 
para volar y plata macuquina y falsa en las provincias. 
Oti'o problema ó embarazo que ncs hemos creado nosotros 
mismos, y que amenaza, como toda desviación de las reglas, 
sepultarnos bajo el enorme peso del derrumbamiento de un 
edificio sin cimientos. 

Hay plata en las provincias, dicen, papel en Buenos Aires, 
y oro en ninguna parte; pero el oro es indispensable {)ara 
pagar anualmente las deudas contraídas en Europa; y ha 
de comprarse una suma cada año para proveer á ello, con 
papel ó con plata. 

¿Cuánto por ciento habrá de pagar para obtenerla, á mas 
del interés de la deuda ? 

Estaesunade las mil cuestiones que presenta la adop- 
ción de un metal como la plata, para moneda, y cuyo 
valor no está sin embarg() fijo, en relación con el oro. 

Convendrá lo que [)ropone el señor Riestra? Hacer mone- 
da, de i)lata para las provincias, y de oro para Buenos Aii'es! 
¡ó de plata i)ara toda la República, ó de oro que sirva tam- 
bién para el comercio extranjero, como proponen otros? Los 
Estados Unidos intentan separarse del cambio que sigue el 
movimiento europeo, para (iar empleo á las enormes canti- 
dades de [)lata que dan sus minas. Triunfarán en su pro- 
pósito ? 

La Rcvw dt's Deux Mondes cree que nó. 

¿Podremos nosotros seguirlos? 

La cuestión de moneda nos toma en mal momento. Va á 
saberse recien si la plata será desmonetizada del todo en Eu- 
ropa, si los Estados Unidos prevalecerán. 



56 OBKAS l>K .-SAUMIENTO 

Por el sistema del señor Riestra, habremos de comprar 
oro con plata, [)ues el valor relativo ha de fluctuar, según la 
demandadel último, que esel que ha de salir para el exte- 
rior. Hecho lo cual queda todavía por averiguarse como se 
extinoueel papel moneda de Buenos Aires. 

No convendría ir pensando en extinguir el Banco tam- 
bién? Todos son problemas, y la capacidad escasea para 
resolverlos con aciei-to. La prueba es que no hay dos eco- 
nomistas que estén de acuerdo. Cuando lo estén todos, se 
hará lo que mejor parezca, y la inexorable experiencia 
venrlrá luego á mostrar que todos erraban, y habrá que co- 
menzar de nuevo. 

En fm. la España sabia que todas estas Américas eran 
suyas, aunque la mitad del territorio no le fuese conocido. 
Ambos mares le traían, trazados de siglos, los límites del 
continente y de las islas adyacentes. . 

Vino la Independencia, y nos da ana línea de litigios á 
cada rumbo que volvamos los ojos, vecinos que nos llaman 
hermanos, y con quienes no podemos entendernos en años. 

Y luego, por añadidura, tenemos los indios salvajes en 
la frontera. Y aquí principia un nuevo litigio, y la nece- 
sidad de resolver otro problema. La frontera al ¡ado de las 
poblaciones ó las poblaciones avanzadas por frontera, fué 
la práctica, hasta 1868. 

Una linea de fronteras á vanguardia de las poblaciones 
cubriéndolas, fué el sistema hasta 1875. Una frontera zan- 
jeada, al frente de los toldos de los salvajes, ha sido el sis- 
tema seguido desde entonces hasta hoy. Una linea desde 
el Rio Negro, enderezando al Norte, y rectiíicando la fron- 
tera de curva que antes era, es la solución que va á darse 
al problema hoy. Será esta la verdad? Nosotros no tene- 
mos sino una objeción que hacerle, y esta es común á 
muchos otros problemas. Somos muy pocos habitantes 
para abarcar tanta tierra. 

Veremos lo que da el nuevo censo, para calcular en ade- 
lante la marcha progresiva del aumento de la población. 

Los vacíos de la población, he ahí lo que detiene el creci- 
miento de la riqueza. 

Tenemos, pues, en solo lo que llevamos apuntado, lo 
bastante para enloquecer á pueblos que sino lo estuvieran 
ya, no hubieran traído las cosas donde están. 



PROGRESOS GENERALES 57 

— Qué saber y resolver si habrán diez y seis Municipali- 
dades, una, ó ninguna, en las ciudades existentes, y cuesiion 
y problema sobre el modo de iiacer planteles de otras nue- 
vas con colonias. 

— Cómo y hasta dónde se extenderán los ferrocarriles, 
cómo se sostendrán los actuales, y cómo se harán vías de 
comunicaciones internas, tomando por base el imposible — 
que es conservarlas. 

— Si será de plata ó de oro la moneda, y si el papel 
moneda es enfermedad que tenga remedio, en el estado 
crónico á que ha llegado. Problema de vida ó de muerte, 
como todos los cánceres? 

— Cuáles son los limites de la República ? 

Problema. 

— Cuál es la línea de fronteras con los indios, y dominán- 
dolas todas, alejándolas y dejándolas crecer como la mala 
yerba, queda aun la gran cuestión, la única cuestión digna 
y la que se resolverá de una manera ó (ie otra! 

«Quién será el futuro Presidente de la Re[)ública, sin ó 
con Municipalidades, sin caminos, sin moneda, sin limites, 
y sin fronteras? » 

That is the question. 

FERROCARRIL SANTAFECINO 

{El Nacional, Setiembre 13 de 1878.) 

Se ha sancionado en la respectiva Legislatura un pro- 
yecto de ley, por el cual la Provincia de Santa Fe garante 
el siete por ciento sobre un capital de 1.600,000 pesos para 
construcción de un ferrocarril que sirva á la exportación 
de los granos del pais colonizado, hasta el mercado del 
Rosario. 

Como es tan barato su costo, y como los productos que 
habrá de esportarse serán tanto mas grandes, cuanto mas 
bajen los costos de trasporte, es seguro t^ue la vía será 
productiva, y su existencia, estímulo para cultivar todo el 
terreno, á ambos lados del trayecto. 

Realizado este servicio, puede tiecirse que aíjuellos es- 
tablecimientos agrícolas se hallarán en las condiciones 



58 OBRA« DI5 SARMIENTO 

mas aventajadas [¡ara la |)i'0(iucci(jn, con terreno feraz y 
fáciles medios de trasi)orte. 

Es digno de notarse que el ferrocarril que se va á cons- 
truir realiza las mas recientes modificaciones en cuanto al 
costo mínimo de construcción; lo que es una garantía de 
buen éxito; y como todo el terreno que atraviesa es cul- 
tivable, y está ya lie distancia en distancia cultivado, puede 
ramificarse en todas dii'ecciones, según la profundidad á 
que vaya avanzancio la conquista del terreno. 

En el Oeste de los Estados Unidos, los ferrocarriles fue- 
ron pioneers, que abrían el bosque para dar existencia, á 
sus costados, á nuevos Estados. El de las colonias san- 
tafecinas está destinado á producir los mismos efectos, 
aun en mas corto tiemj)o, pues entrará sirviendo al tráfico 
desde que se construya la primera sección, y es de espeiar 
que no haya llegado á la última, sin que los espacios in- 
termediarios, que no están ami cultivados, sean distriljui- 
dos, economizados y labrados. 

Con este complemento, aquella región del territorio ar- 
gentino está llamacia á ser el granei'O de esta [)a.'te del 
Atlántico, y presentar luego el as{)ecto de la Lombardia, 
pues en los Estados Unidos la labrarza está de ordinario 
interrumpida por grupos de bosques primitivos, que la 
encierran en horizontes limitados. 

Ya se siente en el mercado y en el comercio la influen- 
cia benéfica del desarrollo de la agricultura, cuyos pro- 
ductos eran hasta ahora poco artículo de importación, 
como las mercaderías; y podemos, sin hacernos ilusión, 
asegurar que en pocos años mas serán las Repúblicas del 
Plata el pais mas aventajado para la inmigración, desde 
que la alimentación sea abundante y barata. 

Traduciremos del Standard los detalles que sobre el con- 
trato y estension del ferrocarril de Santa Fe [)ublica. 

EMIGRACIÓN Y COLONIZACIÓN 

i El Nacional, Setien^bre U de <878.) 

Hemos recibido de la Comisión de inmigración una hoja 
suelta impresa, suponemos en 1877, que contiene tras. la 
recomendación del Comisario Greneral señor Dillon, de el 



PROGRESOS GENERALES 59 

sistema que hemos aconsejado [)ai-a fomentar las colonias 
existentes, un decreto del Presidente, durante el ministerio 
del señor Iriondo, proveyendo pasaje liasta para cien fami- 
lias, que soliciten los colonos que sean poseedores de una 
ó mas concesiones y tengan recursos [)ara atender á la 
subsistencia de dichas familias, etc. 

Siguen las disi)osiciones reglamentarias que se tomaron 
al efecto. 

Este antecedente muestra la praclicabilidad del sistema 
que los mismos colonos proponen, según se ha visto en lo 
que hemos indicado antes, pues no ha hecho El Nacional 
otra cosa que servirles de eco y apoyo. Gomo no indica- 
mos la inversión de fondos especiales á este objeto, sino 
que pedimos regularizar el impuesto ó servidumbre de 
pasajes que reconocen los vapores admitidos al privilegio 
que la ley les concede, creemos que lo que fué matei'ia de un 
decreto [)ara cien familias, pudiera ser generalizado á 
todas las que dichos vapores puedan traer al año, mediante 
sus com[)rom!sos, y de acuerdo con la reglamentación que 
daría la oficina de Inmigración. 

El ensayo merece la pena de ser intentado con cierta 
regularidad. Hace tiempo que pretiomina la idea, y cree- 
mos que. la oficina de Inmigración la ha ensayado, de 
fundar colonias i)or cuenta y acción directa (iel Gobierno, 
con inmigrantes traídos directamente, reclutados en los 
centros de desembarco.- 

A este género pertenece el ensayo que se hace en el 
Diamante, con una parte de rusos y alemanes, bajo la direc- 
ción de un empleado de a(3[uella repartición. 

Sabemos que la necesidad del momento compelió á enviar 
los colonos á aquel lugai'; y es posible admitii* que por 
causas iguales, ó por llevar adelante la idea de una coloni- 
zación oficial, se hayan hecho otros planteles. 

Como desahogo, puede ser bueno tal expediente; pero 
no como sistema. ííl Gol)ierno no ha de encargarse de 
colonizar aun las pi-opias tierras nacionales, invirtiendo 
fondos en pagar pasaje.s, ni sosteniendo, aun por el primer 
año á los colonos, contando con su reembolso. 

Este sistema, solo posible con convictos, porque están 
bajo el dominio de la fuerza, es inaplicable á hombres 
libres, á quienes no es posible dar impulso, cuando por el 



60 ÜBKA.S IH<; .SAKMllíNrO 

contrario se les quitan las ;is[)iraciones que fuerzan al tra- 
bajo, cuales son las necesidades y el deseo de mejorar de 
condición. Es preciso, pues, dejarle toda libeitad de acción, 
para estimular su trabajo,' y asociar al pago (]e la deuda 
contraída otros colonos, que la garantan. 

La ocupación del terreno inculto por establecimientos 
nuevos, no puede hacerse sin costos ilimitados y variables, 
por el Gobierno directamente, y lejos de las partes ya 
pobladas. 

El sistema que resultaría de lo ya ensayado i)or decreto 
del Gobierno Nacional para cien familias, podria conver- 
tirse en un sistema definitivo de colonización argentina, 
pues con eso se lograría aseguiar el reembolso de dinero 
invertido en fletes, y dar mas eficaz protección á la pobla- 
ción délo ya cultivado. El sistema contrario llevaría á las 
aventuras del éxito; pues si deudores del gobierno tuviesen 
una mala cosecha por primer fruto de su trabajo, es seguro 
que el gobierno mismo los abandonaría á su suerte, por 
no encargarse de mantenerlos un año mas, así como los 
colonos tenderían á dispersarse, para eximirse del pago de 
lo ya adeudado. 

El sistema seguido en las colonias de Santa Fé por tantos 
años, y su grande y seguro éxito, está indicando que este 
es el que debe adoptarse en la Re[)ública Argentina, dadas 
las condiciones de su suelo, población, y medios de des- 
arrollo; pues combina admirablemente el interés del colono, 
el interés provincial, y la acción que el Gobierno Nacional, 
interesado en poblar el territorio, debe poner, sin compro- 
meter sus rentas, por vía de protección indirecta, pero 
garantida. 

Esto es lo que hemos propuesto, por indicación de los 
colonos experimentados, y lo que por recomendación ensayó 
el Gobierno para cien familias, en el decreto á (jue hemos 
hecho alusión. 

Fácil sería saber el número de pasajes que adeudan los 
vapores patentados, y sobre ese número, calcular la exten- 
sión en que obraría un nuevo decreto, generalizando su 
acción; pues por las correspondencias que hemos publicado 
hay en efecto colonos ya establecidos y de responsabilidad, 
que ace[)tarían la obligación de responder de la deuda en 
que incurrieran los nuevos arribantes, si estos fueran de 



PROGRESOS GENERALES 61 

SU elecoioD, Lraidus á su pedido, y por tantas personas á 
quienes acojerian bajo su propio techo, proporcionándoles 
salarios, ocupación inmediata, y posibilidad de reintegrar á 
los plazos estipulados, los avances que el Gobierno les 
hubiese hecho, para facilitar su venida, cosa que no siempre 
es fácil á los labradores que desearan trasportarse á estos 
países. Lo que es innegable es que, por este medio, el 
Gobierno Nacional debiendo protejer la inmigración, no 
lo haría á la ventura, sino con personas de reconocida 
moralidad, é idoneidad para el cultivo de la tierra. 

Podemos reducir nuestras indicaciones á estas simples 
fórmulas. 

Que tenemos en las colonias de Santa Fe un sistema pro- 
bado, al que debemos adherir, como definitivo. 

Que la acción del Estado ha de combinarse con el interés 
particular. 

Que, sin motivos prentiiosos, no ha de colonizarse lejos de 
las poblaciones actuales. 

Que el Gobierno no debe proveer directamente ni dirigir 
colonias. 

Que los colonos ya establecidos den garantía, no solo de 
pago de pasajes, sino de la moralidad y aptitud para el 
trabajo, (ie colonizador nuevo ayudado por el Estado. 

A estas simples observaciones, añadiremos otra, y es que 
si no se garante asi. la acción protectorado la emigración 
del Gobierno Nacional no debe ejercerse de ninguna otra 
manera, sino quiere correr el riesgo de que le presenten 
mensualmente enormes gastos incurridos, por desembolsos 
imprevistos y que no pueden ser calculados, en empresa 
como. la de poblar terrenos incultos, sujeta á, las vicisitu- 
des del clima, do las lluvias, de la seca, de las pestes, etc. 

HUELGAS 

{El Nacional, Setiembre 14 de 1S78.) 

Véese en !os sueltos de los diarios, que se anuncian 
huelgas que intentarán los impresores unas veces, los 
empleados de ferrocarriles otras, por aumento de sala- 
rio, etc. 

Estamos persuadidos de (pie no hay en todo esto, sino 



62 OBRAS DE SARMIENTO 

invenciones de los ociosos, buscando motivos de alarmar, y 
plagiando en imaginación loque leen diariamente que ocu- 
rre en algunos puntos de Europa, y aun en los Estados 
Unidos. 

Es aquella una enfermedad porque pasan ciertas nacio- 
nes europeas, á causa de la irregular, excesiva á veces, y 
otras restringida fabricación de artículos para la exporta- 
ción. El fabricante emplea tal número de brazos como lo 
exije la demanda de su [¡roducto. Si esta disminuye, si 
el producto no compensa, baja los salarios, ó despide bra- 
zos. Consecuencia; las huelgas. 

Entre nosotros no existen tales alternativas, ni hay con- 
currencia de ofeita ni demanda. La huelga seria una ridi- 
cula i)arodia, sin objeto y sin resultado. 

En los Estados Unidos, ocurrió hace meses una imitación 
de huelgas europeas, que causó terribles estragos, quedan- 
do todo en el mismo estado que antes, pues nada [)odía 
cambiar las condiciones del salario. 

Las declaraciones tomadas, mostraron que la idea fué 
sugerida por agentes ingleses que fueron á los Estados 
Unidos á exitar los ánimos, que hallaron preparados, en 
los empleados de ferrocarriles, cuyas utilidades, altas 
durante la gueri-a que hacia mover millones de soldados, 
habían bajado, con la disminución del movimiento, hasta 
hacer quebrar mas de doscientos ferrocarriles. 

Entre nosotros, se mostrarían mas dispuestos á ser in- 
fluidos los impresores, por cierto grado de desarrollo inte- 
lectual y tener una sociedad organizada; pero si no es el 
gusto que quieran darse algunos traviesos, de interrumpir 
la publicaciones de diarios, ningún otro resultado se con- 
seguiría. 

Hay perturbaciones que tienen sus causas en Europa, y 
que debemos cuidar que no se las traiga por iínitacion á 
nuestro suelo, que tiene, por desgracia, las suyas propias. 

En Francia, Bélgica, Canadá, y otros puntos, las hay por 
cuestiones religiosas, con motivo de procesiones ú otros 
actos exteriores. 

Esta también puede ser una manía contagiosa, si se 
insiste en suscitar cuestiones, y traer al terreno práctico, 
los movimientos de opinión que los demasiado celosos 
quisieran hacer prevalecer. 



piíogrenos generales 63 

Los conservadores, los clericales, los liberales, y todos 
los partidos políticos están interesados en alejar aquellas 
plagas, manteniendo la tranquilidad de los ánimos. 

El socialismo usa las huelgas como instrumento de per- 
turbación, pero el socialismo es una necedad en América. 

CUARENTENAS 

(El Nacional, Febrero 13 de 1878.) 

El Biasil, á estar á las noticias que nos llegan, estable- 
cerá cuarentenas en sus puertos, para precaverse del con- 
tagio de la fiebre amarilla que puede venirle de los Estados 
Unidos, donde se estiende de una manera alarmante. 

Un buque llegado á Montevideo, de la Habana, parece 
que trae atacados de fiebre. 

Nuestra sociedad de Médicos se ha ocupado estos dias, de 
discutir la cuestión de cuarentenas, entrando entre las pre- 
cauciones posibles, la clausura de los puertos. 

Tan frecuente se va haciendo la amenaza de este azote, 
que si huljiese de apelarse á este úliimo expeiiiente no ha- 
bi'ia ni é[)oca ni dia seguro [)ara el despacho de los buques, 
no obstante saberse que las mercaderías no son por si 
mismas conductores de aquellas enfermedades, cuyos gér- 
menes vienen en las personas ó en sus vestidos. 

Lo rjue ¡m[)ortaria desde alKjra, sería negociar con el 
Gobierno del Uruguay un lazareto común, en una de las 
islas del Este de Maitín García, |)ara establecer la cuaren- 
tena, en kigar cómodo y con puerto seguro, incomunicado 
con el continente. 

Aunque no demos importancia [)or lo presente á aque- 
llos amagos lejanos, deseáramos que se crease un Consejo 
de Higiene, con autoridatl de hacer desaparecer todo esti- 
mulo al desarrollo de estas plagas. 

Varias graniies ciudades norte-americanas han creado la 
policía de sanidall, que tiene por fimcion visitar las casas, 
y oi'denar se hagan desaparecer de su interior los focos de 
infección que encontraren, haciendo ejecutar obras de sa- 
lubrificacion. 

En Nueva York, tiene el Cuerpo Higiénico facultad para 
mandar airasar casasen ruina, mal sanas, como son siem- 



64 OBRAS DE SARMIENTO 

pre las que sirven de alojamiento á los miserables, y dar 
venlilacion, y fijar espacio para los que se sirven de lo que 
aquí llamamos conventillos. Ni los mataderos antiguos 
han escapado, cuando han sido cohüíc/os de infestarlas cer- 
canías, estando la policía lista con sus recursos y su fuerza 
para ejecutar la orden, si el propietario resistiese. 

Llevado este punto á los tribunales, se decidió que la so- 
ciedad tiene, por medio de la Legislatura y en virtud de 
una ley, el derecho de preservar su existencia, haciendo 
desaparecer todo lo que, ante la declaración de la ciencia, 
es capaz de comprometerla. 

Es ilícito alojar personas en lugares estrechos, faltos de 
ventilación é inmundos, por cuanto comprometen la vida 
de los que por necesidad tienen que habitarlas. 

En algunos puntos de la campaña ha aparecido la viruela 
y los encargados de difundir la vacuna han dirigido á los 
habitantes de Buenos Aires sus amonestaciones, llamándo- 
los á vacunarse, en previsión de que extienda sus extragos 
hasta aquí. 

Durante el pasado año, la vacunación se ha hecho en 
reducida escala, no obstante la solicitud de los encargados 
de practicarla, por falta de concurrencia. 

El mas nutrido contingente les vino de tres distritos de 
Escuelas, cuyos Presidentes señor Bernet, Dr. Insiaile, y 
Dr. Larrain, tuvieron la feliz idea de mandar á los niños 
de las mismas á vacunarse, en lugar de esperarse á que 
vengan vacunados para a.lmitirlos en ellas, como lo pres- 
criben los reglamentos municipales. 

Si los oíros Consejos de Distrito imitan el ejemplo de 
aquellos, doce mil niños se'ian en esta estación garantidos 
y por mucho tiempo, de ser desfigurados, ó de morir victi- 
mas de la viruela. 

Esta asistencia ordenada, trae la ventaja de poder reco- 
ger la vacuna, para renovr ■ el dei)ósito, cosa que se consi- 
gue mal, de las personas que vdn aisladamente. 



PROGRESOS GENERALES 65 



LOS RUSO-ALEIflANES 



(£/ Nacional, Octubre 1» de 1878.) 

Repiten los noticiosos, que en Europa estarían prontos 
á embarcarse, con destino á estas playas, una cantidad 
considerable de estos bípedos. Sería asunto de hacer jugar 
el cable telegráfico, para librar al país de esta nuisance. 

Creemos deber llamar la atención, sobre esa malhadada 
colonización. 

El gobierno ha sido engañado, en cuanto á su aptitud 
para colonizar; y cuando han de invertirse caudales públi- 
cos en aquel ensayo de colonización oficial, es tentar á la 
Providencia escojer para ello razas que están mas abajo 
de los pueblos mas atrasados del mundo. 

Hemos oído, de funcionarios públicos, detalles que aflijen 
y las reticencias de las relaciones los confirman. 

Lo que no se tiene en cuenta es que pueblos que están 
en ese estado de civilización, no han de mejorar sensible- 
mente en dos ó tres siglos, por no poseer nosotros mismos 
en las campañas, medios de acción, que por el ejemplo, 
los hagan entrar en mejores condiciones. 

Por circunstancias especiales, acaso por los peligros que 
los habrán rodeado en los parajes solitarios, que han ocu- 
pado estos alemanes en Rusia, de dos siglos á esta parte, 
han vuelto al estado gregario, viviendo juntos como en 
aduares, y resistiendo á ocupar las suertes de terreno que 
á cada familia le están adjudicadas. 

Esta es la peor de las condiciones de existencia, y que 
fi'ustrará todo lo que se haga para que se establezcan 
individualmente. Esta era la manera de vivir <ie los 
pueblos antiguos, recojidos en villas y ciudades, para 
proveer á su seguridad, y dispersándose todas las maña- 
nas sobre el agro que las circundaba, para sembrar y cose- 
char los granos, que también se almacenaban en la 
población urbana. 

Tomo iu . —5 



66 OBKAS DE «ARMIENTÜ 

No h:i (le ser, pues, de un día, ni de pocos años, des- 
an-aígcir hábitos de asociación de este género; pero ya 
que el gobierno ha sido víctima de un enor, con los que 
han venido, libre al país y al tesoro de aumentar la caiga 
y el contratiempo. Que no vengan mas. 

IIIIONEOA DE PLATA 

(El Nacional. Octubre {« de 1878.) 

La ñcvue des Deiix Mondes, se ha encargado de justificar la 
preferencia que el Ministro de Hacienda ha dado á la 
plata, para la acuñación de moneda argentina, disipando 
con cifras la alarma que la dej)reciacion a[)arente del me- 
tal, en relación al oro, se había esparcido en Europa, y 
justiticando igual preferencia dada por ios Estados Unidos, 
para retii-ar el papel de curso forzoso, y volver á la circu- 
lación metálica. 

La única objeción que queda subsistente, viene de la 
necesidad de comprar anualmente oro para servir los em- 
préstitos conti'aídos en Europa, mientras las importaciones 
excedan á la ex[)ortacion de productos del país. Los ce- 
reales pueden aumentar [)or uno ó dos millones la expor- 
tación, si logran los agricultores obtenerlos á precios bajos- 
de costo. 

La facilidad de trasportar los metales preciosos hace 
del mundo entero un solo mei'cado para el oro y la plata,, 
de donde se deduce (pie nosotr'os somos impotentes, para 
fijar sus relaciones, y que el erroi" que cometamos sei'á 
corregido á nuestras expensas, exportándose aquel de los 
dos metales al cual hayamos lijado meuí^s valor que el 
coi'riente. 

Esta cuestión está actualmente sometiila á la deliberación 
del Congi'eso oficial, en Paiís, provocado por los Estados 
Unidos, y sus decisiones habrán de reglar necesariamente 
nuestras propias determinaciones á ese respecto, ya que 
tomando la i)lata como etalon, sin excluir el oro, seguií-e- 
mos á los Estados Unidos, que han reaccionado contra la 
idea prevalente en Europa, de adoptar el oto como exclu- 
siva moneda. 

En cuanto á las probabilidades de depreciación de la 



PKOGKESüS GENERALES 67 

j)lata para lo fut;.iro, !a Silvcr-Commi'<'<ioi) del Congreso de 
los Estados Unidos, y la Silrer-Commission del Parlamento 
inglés, dan cifras tranquilizadoras, mostrando que el exce- 
so actual de producción de la plata, [)or lo que habiu dis- 
minuido su valor, no es suficiente para colmar el déficit que 
deja la producción del oro, que ha disminuido, de manera 
que si se deja á la plata en la circulación el lugar que 
siempre ha tenido, sé habrá dado destino exactamente á 
la que se extrae actualmente de las minas de todo el 
mundo, pues los Estados Unidos sellarán casi toda la que 
producen sus asombrosas minas. 

LA ESTADISTICA COWERCIAL Y LA RENTA 

(El Nacional, Setiembre 18 de 1878.) 

Las cifras que de la importación de mercaderías extran- 
jeras presentan los cuadros de la estadística en 1876 y 1877, 
ofrecen motivos de regocijo, por el desarrollo de industrias, 
que no son mas que elaboración de {)roductüS del país, ó 
las varias formas de trabajo nacional. 

La agricultura, puede decirse que es una industria nue- 
Vá en nuestro país, pues hasta ahora [)0C0, el comercio ex- 
tranjero nos ¡)roveía de pan. 

Los productos agrícolas, y las industrias que los toman 
como materia [¡rimera para transformarlos en varios pro- 
ductos, figuran en 1877, [)or su disminución en la lista de 
materias y artefactos importados, aunque todavía no apa- 
rezcan sino como indicaciones de mayor desarrollo en la 
expoliación futura. 

Hay (}uien j)ueda, sin embargo, ecdiar una miíada triste 
sobre estos progresos reales que liace el país, por las nue- 
vas dificultades que le crea. El Ministro de Hacienda na- 
cional debe experimentar la misma sensación, mezclada 
de tlicha y de pena, que el [)adre pobre de una numeíosa 
familia, cuando el cielo lo favorece con un nuevo hijo, que 
al fin es preciso alimentar y vestir. 

Es excelente y apetecible (pie el país produzca todos los 
cereales y aun mas de los que consume; pero el no impor- 
tarse cereales, deja un vacio en las rentas de Aduana, que 
no llena la ex[)ortaci()n con iguales sinnas. 



68 OBKAS DIC SAKMIKNTO 

Segun nuestro sistema rentístico, no habiendo impuestos 
internos de carácter nacional, todo lo que deja de impor- 
tarse es en detrimento de las rentas públicas, mientras 
que nada le dan esos mismos productos ó sus equivalentes, 
cuando se producen en el pais. No citemos sino un ejemplo. 
Nada hay mas fácil que sustituir todo el aguardiente que se 
introduce del extranjero, con los productos de la destilación 
de la uva, de la caña, y sobre todo del maíz. Produciráse, 
pues, aguardiente á discreción, hasta hacer imposible y 
ruinosa la importancion ; pei'O las rentas nacionales no se 
resarcirán de la brecha que abre al cálculo de recursos la 
supresión de la partida de derechos sobre los espirituosos. 
La importación de cerveza en botellas ha disminuido la 
mitad, de un año para otro; y continuará hasta desapa- 
recer la importación, gracias á los progresos que hace la 
fabricación del mismo artículo en el país. 

En Estados Unidos, si la tarifa tiende á exajerar los 
derechos sobre la importación de espirituosos, es que se 
desminuye la renta por este lado, y se reintegra imponien- 
do fuertes derechos á la fabricación del whiskey, la cerveza 
norte-americana. 

Y no se crea que es de poca consideración el desfalco 
que experimentan las rentas nacionales, á medida que 
empezamos á bastarnos á nosoti'os mismos en la produc- 
ción de ciertos ariiculos. Hay ya ciento cuarenta artículos 
que eran antes de exclusiva importación, y que ahora son 
de producción nacional en parte, y pueden llegar á su- 
plantarlos totalmente. Los vinos argentinos no eran ni 
aun conocidos en Buenos Aires hace diez años, y desde uno 
ó dos, ya se presentan en grandes cantidades. La azúcar 
de Tucuman va invadiendo gran parte de las Provincias 
del interior; y llegará á Buenos Aires, cuando se monten 
tres ingenios nuevos que tienen pedidas maquinarias á 
Europa por valor de trescientos mil pesos fuertes. La pro- 
ducción de la azúcar se abaratará entonces; pero el erario 
no percibirá un centavo de esta fuente. Ya pierde, por la 
concesión hecha en los ferrocarriles, de trasportar á precios 
reducidos los aguardientes y melazas. 

La importación de harina figuraba antes en grande 
escala en el comercio con Chile y Estados Unidos. El 



PRUGRKSO.S GENERALES 69 

año pasado se han introducido sesenta quintales por 
todol 

Y de los cereales provienen, conao elaboraciones, los fideos, 
la galleta, el almidón, la cerveza, el whiskey ó aguardiente 
de maíz, industrias todas que se han desarrollado admira- 
blemente en estos últimos años, y que en el pasado apenas 
dejan lugar á los productos iguales en las importaciones. 
De 1876 á 1877, la importación de fideos ha quedado 
reduci(ta á un quinto. El almidón dejará bien pronto de 
importarse. 

Sucede otro tanto con las materias que á las artes sumi- 
nistra el pastoreo. La importación de quesos ha disminuido 
de 17.000 kilogramos á 11.000; y disminuirá mas aun, desde 
•lue los quesos del Tafi y San Luis, gracias á las facilidades 
del ferrocarril, hagan concurrir á este mercado sus pro- 
ductos. 

No se introducen sillas de montar, y pocos arreos y 
correaje para coches, por que se construyen tales y tan 
buenos en el país; la manteca ha dejado ya de ser im- 
portada. Todo esto revela grandes piogresos internos; 
pero acusa una disminución de dos millones ó mas en las 
rentas nacionales, que se sostienen por los derechos de 
importación. 

Podríamos señalar todavía muchos otros ai-tículosen que 
el desfalco de la renta, por la disminución de la importa- 
ción es enorme; como por ejem[)lo, la de cigarro.s, que ha 
disminuido en diez y seis millones, aun que la de tabaco en 
rama ha aumentado considerablemente de un año á otro, 
lo que comi)ensa la disminución en cigarros. En este 
articulo manufacturado, se se hace sensible la perturbación 
que á la renta nacional causa el desarrollo de nuestra pro- 
pia industria. Así es este uño en el cual disminuye la 
importación de cigarros en diez seis millones, lo que priva 
al Erario Nacional de inuí fuerte suma, mientras que la 
Legislatura Provincial ha impuesto un fuerte derecho á los 
cigarros fabricados en el país. De manera que lo que 
pierde el Gobierno Nacional en derechos de exportación, lo 
cobra el Gobierno de la Provincia, en el reciente impuesto 
á los cigarros. 

Como el Gobierno Nacional es el que ¡¡roteje la industria, 
costea, ferrocarriles y caminos que aseguran y abaratan 



70 OHKAS UlC ÍSAKMIICNTO 

lii i^rodiiccion, la prueba (ie que lia llenado cumplidamente 
su mandato, el país enrif^ueciéndose, la enconti'aiá en que 
no tiene con qué [)agar la ouarnicion de la frontera, ni hacer 
el servicio de la deuda (^ue contrajo i)ara hacer desari'o- 
llar los recursos del país; pues, cuanto mas adelanta éste, 
menos renta llega á sus arcas, produciéndose en casa todo 
lo que necesita en cereales, peleterías curtidas, líquidos fer- 
mentados, tabaco elaborado, etc., etc. 

Añádese á esto que muchos artículos de necesaria im[)or- 
tacion, porque no pueden producirse entre nosotros, han 
sido exoneraíios de derechos ó disminuidos estos, á punto 
de ser insignificante su producido en renta. 

Nótase que en el año 1877 no se han intro<iucido sino po- 
quísimas sedas, y absolutamente ningunas joyas, lo que 
muestra sin duda que el lujo está desterrado de este pue- 
blo de capuchinos, que no asiste á bailes, teatros, ni i.)aseos 
I)üblicos. Así andará el Resguarcio, lo que es otro medio de 
disminuii- los derechos de entrada. El contrabando es un 
articulo de fabricación del país, y una de las muchiis indus- 
trias que se ha aclimatado ya fuei-temente. 

Las cifras que hemos comparado y la situación nueva 
que hacen á la rentas nacionales los progresos mismos que 
el país realiza, muestran lo vicioso de nuestro sistema tri- 
butario, que pone en antagonismo los intereses del país, 
con los del tesoro; pues cuanta mas industria desenvuelve 
aquél, menos renta percibirá éste, por cuanto disminuye la 
importación, que es la base de la renta. Si, como en el 
caso de los cigarros que hemos citado, la disminución de 
renta nacional por diez y seis millones importado, fuese 
reintegrada al Tesoro, por un impuesto interno á los ciga- 
rros, como el de whiskey en los Estados Unidos, todos los 
intereses estarían resguardados. Qué sería (ie la Francia, 
con nuestro sistema, si cuanto mas variadas son sus produc- 
ciones, tuviese, por no recibirlas del extranjero, que dismi- 
nuii' sus entradas! Y sin embargo, se ve el arte admirable 
con que están distribuidas las cargas, de manera que es 
hoy la Nación mas rica y la que paga mas impuestos al 
mismo tiempo, 

Creemos haber dicho lo bastante para llamar la atención 
sobre la singular anomalía (}ue i)resenta nuestro sistema 



PROGRESOS GENERALES ' 71 

rentístico, de ir disQiínuyendo la renta, á medida que la 
industria del jjaís progresa. 

Donde mas se pone en ridículo hasta el absurdo este sis- 
tema de Pelicano, que consiste en desangrarse [)ara alimen- 
tar á sus hijos (cosa que no hace el pelicano) es en la 
distribución de la tierra. 

Hay sobre ella el dominio eminente que [¡ertenece al 
soberano, la propiedad que |)uede ser adquirida por i)ar- 
particulares extranjeros y la posesión. ¿A quién pertenece 
el dominio de las tierras baldías fuera de fronteras? Per- 
tenecía al rey de España, adquiriólo la Nación, por 
tratados de traspaso que calificaban el dominio por con- 
quista. 

Trátase al salir de fronteras de rescatar territorios que 
poseen los salvajes, pero cuyo dominio eminente pertenece 
á la nación. La nación invierte la friolera de cuatro millo 
nes de su presupuesto en el rescate; y al día siguiente 

aparece un aviso en estos términos: «La Provincia de 

pone en venta por cuatro millones de pesos (á veces por la 
mitad menos) las tierras comprendidas en la nueva demar- 
cación de fi'onteras». 

Sucede actualmente que, por disposición del Congreso, 
debe rescatarse y lim[)iarse de salvajes el territorio com- 
prendido entre el Rio Negro y etc. 

Quién es el soberano de esta tierra? Se decide que sién- 
dolo la Es[)afia antes, lo es la Nación ahora, puesto que el 
dominio eminente no se adquiere siiio por conquista, y es 
trasmisivo; y que esta Constitución y los tratados que de ella 
emanen son la suprema ley. 

Sii[)ongamos que la Nación es un empi-esarlo para some- 
ter indios, como S.indes sabia serlo para someter ganado 
alzado. ¿Quién hace los gastos? Sobre ese punto no hay 
cuestión. La Nación. Y quién ai)rovecha de lo conquistado? 
Eso ya ofrece algunas dificultades. Una Provincia, dos ó 
mas; exce[)to la Nación, cuya única función es pagar las 
costas. 

Desgraciadamente, tanto se ha desarrollado la agricultura 
y la industria, tanto se han bajado derechos y aun quitado 
para protejerla, que la susodicha Nación emi)resaria de 
conquistas y desalojo de salvajes, no tiene fondos. 

líntonces le ocurre la buena idea de hacer que la tie. ra 



72 OBRAS DE SARMIENTO 

que conquiste pague lóseoslos y costas del pleito. El domi- 
nio eminente se ha declarado ya nacional; y las Provincias 
no ejercieron jurisdicción sobre el desierto, en cuanto á 
autoridades establecidas, ni hay propiedad individual. En- 
tonces se aconseja pedir á las Provincias que serán favore- 
cidas, adjudicándoles tierra conquistada y poblable, que 
concedan el derecho futuro que tendi-an (]ue vender tiei-ras, 
áfin de que del mismo cuero salgan las correas. El interés 
manifiesto de las Provincias consultadas seria negarse, 
para obtener, de bóbilis, la concesión. Qué buen sistema! 

LA IY1EIYI0RIA DE HACIENDA 

{El \acimial, Octubre 7 de 1878). 

Ha aparecido al fin este importante documento, que en 
el orden de su importancia debiera ser el primei-o que la 
administración suministrase al Congreso, para formar su 
conciencia. Sábese cómo se suprimieron tres meses de la 
vida del Ministro de Hacienda, y con eso se explica su 
atraso, pues en poco ha estado que la memoria no llegase 
sino después de cerrado el Congreso. 

Intencionalmente decíamos que tal documento debía 
servir para formar la conciencia de los miembros del 
Congreso. La opinión {)ública de la República Argentina 
atraviesa un período de formación, muy peligroso y pre- 
ñado de amenazas para el porvenir. Todos sus habitantes 
están embaídos en la idea del [)rogreso indefinido: todos 
tienen la persuacion de que los recursos del país son ina- 
gotables, y que no hay límites impuestos á la voluntad del 
legislador. Es conveniente una mejora, es indispensable. 
La cuestión se plantea S(^bre esta base, y si se prueba 
que es útil y necesaria pasa su adopción ha de ser ley (iel 
Estado! Hay como se vé poesía en la dirección de las 
ideas. Pensiones graciables, premios á los antiguos y mo- 
dernos servidores de la patria, todas estas manifestacio- 
nes de lo que llamai-íamos el sentimiento del {trogreso ó 
de la justicia nacional. 

Olvidan la realidad práctica de nuestra situación, y las 
lecciones de la esperiencia. 

Se han gastado millones en construir ferrocarriles, con 
el fin de abaratar la producción. Era ensayo que debía 



PROGRESOS GKN ERALES 73 

hacerse, y se hizo para satisfacer el espíritu [)úblico y el 
interés nacional. 

Pero aun suponiendo que todas las obras públicas eje- 
cutadas, hubiesen respondido al propósito que se tuvo en 
mira, ellas, los pasados desórdenes internos, y antiguas 
guerras esteriores, han constituido una carga anual de 
ocho millones de fuertes que han de salir anualmente 
del tesoro público, para saldar las deudas y empréstitos 
contraidos. 

Tendríamos, pues, como base de to(io proyecto de ley, 
que proponga nuevos empréstitos, ó nuevas inversiones, 
aun las mas limitadas que salgan de los gastos ordinarios 
é ind¡S})ensables de la administración, que calcular, en 
cuanto aumentaran aquella suma, los intereses, ó las aima- 
lidades decretadas, teniendo siempre [)resente un hecho 
que no cambia de una manera sensible, y es que la es- 
portacion de pi'oductos del país, no aumenta sensiblemente 
de algunos años á esta parte, no obstante que, según nues- 
tras reglas de apreciar el aumento del ganado que los 
subministra, sobiarían cinco años para doblarlos. De este 
hecho resulta que no hay razón para esperar un grande 
aumento en las rentas públicas, tales como están consti- 
tuidas hoy, y que deben la administración, el Congreso y 
la opinión {)ública, limitar su anhelo de progreso, y su 
deseo de hacei- justicia, á todo linaje de apelaciones á su 
munificencia. No podemos! No podremos en largo tiempo! 

Desde 1868 hasta 1878, la exportación fluctúa entre cier- 
tas cifras, que ni á un progreso determinado se refieren. 

Tomando la cifra que expresa millones y la que expre- 
sa cientos de miles, teneinos en diez años las siguientes 
variantes: 

1868 2.280,000 

1869 2.480,000 

1870 1.860,000 

1871 1.580,000 

1872 2.620,000 

1873 2.480,000 

1874 2.300,000 

1875 2.610,000 

1876 2.590,000 

1877 2.320,000 



74 OHKAS DK. .SAKMIKNTO 

Vése, pues, que durante diez años, la i)roduccion esta- 
cionaria, oscila en mas ó en menos, pero sin seguir una 
progresión geométrica. 

En 1872 se ha producido mayor cantidad que en época 
¡posterior alguna, y en 1877 la producción es metior que 
en 1869. 

Nuestros economistas deben tener presentes estas cifras, 
para medir el progreso del país. Es por ejemplo, la in- 
dustria ganadera, tan productiva como se cree? Nada la 
ha contrallado en diez años de una manera sensible; la 
crisis no alcanzó á los criadores de ganado, á quienes fa- 
vorecían los {)i'ecios europeos; ganan, los qne poseen es- 
tancias, de treinta á cuarenta poi" ciento al año; y sin 
embargo, comparados los [)roductos del [tais ex{)ortados 
uesde 1868 hasta 1878, no se nota crecimiento de la pro- 
ducción. 

El mismo número de vacas y de ovejas ha [)odido pro- 
ducir los cueros y la lana exportados en los diez años, 
pues sus precios no varían sensiblemente. 

La ex{)ortacion de la Francia, la Inglaterra, ios Estados 
Unidos y casi todas las naciones del mundo, ha aumenta- 
do prodigiosamente en el mismo número de años; y solo 
una causa orgánica, en nuestro sistema de industria, [)ue- 
de esplicar esta singular estagnación y fijeza en las cifras. 

El país, sin embargo, no se ha mantenido estacionario. 
Los criadores de ganado han reedificado á Buenos Afires 
con siií^ sobrantes, como se les llama: la emigración ha au- 
mentado en aquel lapso de tiempo doscientos mil brazos, 
y las industrias euro[)eas se han aclimatado, dando fortuna 
á los fabricantes; y sin embargo, la exportación no ha 
aumentado, porque el sistema fácil de ganadei'ía no au- 
menta sus productos. 

La importación ha esperimentado en esos diez años, 
altas y bajas que no [¡ueden sugetarse á regla. ¿Cómo se 
explicaría el hecho singular de que habiéndose espoi-tado 
por renta de dos y metilo millones, en 1869 y en 1873, en 
el primero se importan nueve y medio millones y en el 
segundo diez y seis y medio millones, ó casi el doble? 

Esplicaria esta diferencia, que el gastar es obra de la 
imaginación y que el producir es obra de las matemá- 
ticas? 



PROGRESOS GKNERALES 75 

A las causas señala<ias {)or el Ministro de Hacienda para 
traer aquella desproi)orcion entre exportaciones é importa- 
ciones, debemos añadir una, que no se tiene en cuenta. 
Nuestro comercio de impoi-tacion lo hacen exclusivamente 
casas extranjeras; y como el país consume en artefactos 
una cantidad anual (jue ellos saben apreciar, si un año ó 
dos consecutivos introdujeron el doble ó triple de aquella 
cantidad usual, debió ser á causa de un erior de opinión 
común á todos los importadores, una infaluacion, como suele 
decirse. Este error venia precisamente del desenvolvi- 
miento que la idea del progreso había tomado en aquellos 
tiempos. La iimiigracion acudía en masas que prometían 
igualar luego á la de los Estados Unidos: la es{)ecnlacion 
sobre tierras respondía á la demanda de los rmevos pobla- 
dores de ciudades y camajanas. Todo tomaba re[)entina- 
mente formas colosales, ó salía de las cifras conocidas. 
Los comerciantes importadoi'es [)iiiieron á Europa merca- 
derías en proporción á las cifras que aparecían en movi- 
miento. 

La crisis sobrevino, y trajo las cosas á sus quicios. Una 
producción anual que no renta mas de dos millones y me- 
dio, y una población que no pasa de dos millones. Estas 
son las cifras únicas que el economista y el hombre de 
estado deben tener siempre á la vista. 

Otra triste revelación que nos hace la memoria, es lo 
producido i)or los ferrocarriles nacionales, que no pasa de 
138,901 pesos en 1877. 

Si no han producido mas, es j)or(jue en pocos puntos de 
su trayecto encuentran productos preparados. 

Un solo ferrocarril de Buenos Aires produce mayor suma 
que todos los ferrocarriles nacionales; y puede calcularse 
el ca[)ital que estos rep)'esentan, [)ara ver que mínimo inte- 
rés producen. 

Pi'oducirán mas tarde? 

Problema de solución difícil! Los ferrocari'iles interiores 
atraviesan grandes extensiones de país despoblado, hoy, y 
que lo será siempre, de donde [¡rovieue que el [)r()ducto que 
viene del extremo de la linea, paga el frotamiento y el 
rédito del valor de cada uno de los rieles i'ntermediarios; 
y debiendo i-esponder el [producto neto á un siete por ciento. 



76 OBRAS DE SAKMIENTO 

han (le sei" muchas las vías, que queden siempre á cargo 
de las rentas nacionales. 

Esta es otra indicación contra la infatuación de nuestra 
idea del progreso, de que es susceptible el país, y lo mas que 
nos falta hacer para dejar satisfecho nuesti'O es[)íritu ó las 
aspiraciones de la opinión. 

Debemos, deberemos, ocho millones. 

Producimos, produciremos en renta,dosy medio millones 

Los feíM'ocarriles tío devolverán el rédito. 

Se necesita pues, desear y es[)erar menos de nuestros re- 
cursos actuales. 

La mejor demostración que encierra la Memoria de Ha- 
cienda, es que se han gastado ocho millones menos de lo 
presupuestado. Este es ya un buen paso dado. Otros de- 
berán seguirse y estos habrá de darlos el Congreso. 

ACUÑACIÓN DE lYlONEDAS 

{El Nacknal. Octubre 10 de 1878.) 

El proyecto de continuar con recursos nacionales el 
puerto del Riachuelo, casi corre anoche en el Senado, la 
misma suerte que el de acuñación de monedas en la otra 
Cámara, el fatídico aplazamiento indefinido que se estorba 
con un aplazamiento, á fin de quitar á dia fijo, el pretexto 
de no haber estudiado la cuestión, que es obligación tener 
estuí liada, sin embargo. 

Hemos manifestado muchas veces nuestra opinión ne- 
gando al Congreso la facultad de aplazar los proyectos de 
la próroga, lo que constituye un verdadero ei^cnmoteo^ del 
privilegio constitucional del Ejecutivo, de convocar á sesio- 
nes extraordinarias; y el que mancia con derecho, no puede 
con derecho quedar frustrado. 

Sea de ello lo que fuere, seria de desear, por honor del 
Congreso que los Diputados de las provincias del interior 
viniesen el año venidero mejor preparados para esta cues- 
tión que tanto interesa á algunas de ellas, sobre toiio á las 
de la falda de la Cordillera, ó á las que comercian con 
Bolivia. 

Es conveniente desmonetizar la plata que en cambio.de 



PROGRESOS GENERALES 77 

productos argentinos reciben en Chile, Perú y Bolivia los 
comerciantes ó importadores de ganados? 

Cómo se sustituirían esas monedas y como se la haría 
repatriarse ? 

Chile, Perú y Bolivia han uniformado su moneda, según 
el tipo decimal francés. El peso chileno, el sol peruano 
son los cinco francos franceses. 

¿Convendría que por consideraciones técnicas se adoptase 
otro tipo en peso, (el peso fuerte por ejemplo, de 27 gramos), 
poniéndonos en desacuerdo con la moneda adoptada {¡or 
tres Repúblicas, que de antiguo sellan monería, y cuyos 
territorios producen el metal? ¿No valdría mas que hicié- 
ramos una liga latina de esta América, asociándonos á 
Chile, Perú, Bolivia, Ecuador por un lado, y con Francia, 
Italia, España, Bélgica por otro? 

Por qué seguiríamos á los Estados Unidos, único país que 
conserva en el dollar el peso de 27 gramos del Carolus anti- 
guo? quedando así divorciados con nuestros vecinos, con la 
liga latina, y con la ciencia? 

El Congreso monetario de Paris ha dado su decisión, y 
por los dos artículos que nos trascribe El Standard, nada 
resuelve sobre los dos puntos que nos interesa, á saber, el 
peso de la moneda de plata, si 25 ó 27 gramos de fino, y la 
relación oficial entre el oro y la plata á saber, si uno de 
oro por 16 de plata, como en Estados Unidos ó 15 y medio 
como en la liga latina y chilena. 

En contestación á las propuestas de los delegados norte- 
americanos, el Congreso ha contestado: 1° que es necesa- 
rio mantener en el mundo el rol monetario que desempeñan 
el oro y la plata; pero que la elección, en cuanto al empleo 
de ambos, habría de hacerse según la especial posición de 
cada país; y 2*^, que la limitación á la acuñación de la mo- 
neda de i)lata, debía ser igualmente dejada á la libre deci- 
sión de cada Estado, segiin la posición particular en que 
se halle colocado y especialmente, según que la última 
depreciación en el mercado, de la plata, haya afectado 
de una manera ó de otra la posición monetaria de diver- 
sos países. 

Estos son los datos principales (pae tenemos ya y que nos 
faltaban antes del aplazamiento. Uno mas, aunque acaso 
momentáneo, añadiremos. La casa de moneda de Filadel- 



78 OBKA.S 1>K SAKMIIÍNTO 

fia, había ya acuñacio once milhnies, y la Tesorería no 
liabía podido hacer entrar en circulación mucho mas de 
un millón, repelido ó mal recibido el dollar, como emba- 
razoso en píratides cantidades, y pesado aun en pequeñas, 
para carteras de moneda, que guardaban antes oro ó 
papel. 

Tal es el estado de la cuestión monetaria, y tales los an- 
tecedentes, y /rts- circunstancias espinales en que estamos colo- 
cados, ligados porei oro con los mercados europeos, y por 
la plata con Chile, Perú y Bolivia, que tienen un lií)o fijo, 
que no abandonarán, porque es el del sistema métrico de- 
cimal, 

COSECHAS DE TRIGO 

(El Nacional, Octubre lá de i878.) 

Se presienten esplémlidas como nunca, en cantidad y 
calidad, si ninguna perturbación atmosférica ó política no 
viene á defraudar tan bien fundadas esperanzas. 

De Santa Fe, de Entre Ríos, de la campaña de todas 
partes, viene el mismo anuncio. Habrá, pues, harina para 
el consumo interior, y una gruesa partida para la ex{)orta- 
cion. Sin esto último, la regla flaquea, de lo que abmida 
no daña. El exceso de producción sobre el consumo de 
cereales daña enormemente. En San Juan, vale la fanega 
de trigo catorce reales bolivianos que apenas son treinta 
pesos moneda corriente. 

Los telegramas comerciales tendrán de hoy mas que dar 
cuenta del precio de los cereales en Rio, Inglaterra, Fi'ancia 
y del estado de las cosechas en Euroi)a, Rusia y Estados 
Unidos para regular ios precios de nuestro mercado, según 
la demanda. 

Si para algún país puede ser provechosa la exportación 
de granos, puede ser para los nuestros, desde que no son tan 
en gran cantidad to lavía que hayan de i)erturbar el equi- 
librio de los precios. Si aun no pudiésemos ex{)ortar con 
ventaja, debemos consagrarnos á estudiar las causas. 

Chile debe sus atrasos financieros á dos malas cosechas 
sucesivas, y se alienta con la es[)eranza de una favorable. 
A nuestro país no lo afectará de una manera sensible una 



PKOGKESOS GENERALES 79 

pér<iida semejante; pero al porvenir de las colonias seria 
funest^i, pues dada la población argentina, siempre temlrán 
over producciones, ó excesos de protluctos, los que serian 
ruinosos sino fuesen demandados. 

Se nos asegura que el empresario del ferrocarril angosto 
intercolonial, se traslada á Euro|)a en busca de los capita- 
les necesarios, tan seguros están ile las bases del cálculo, 
en cuanto á la carga que está pronta para ser trasportada. 
La cosecha actual á realizarse por ^completo las esperan- 
zas que el estado actual deja C(;ncebir, servirá, mientras se 
solicitan capitales, de comprobante, que justifique la inver- 
sión. El señor Casado, solo de Entre Ríos, [)ide á la oficina 
de inmigración, mil peones para levantar sus trigos; y áe 
las colonias de Santa Fe nos previenen, (pie la cifra de 
treinta y dos leguas labradas que dimos, es muy reducida, 
pudiendo doblarse sin apartarse de la verdad. 

QUINCE MIL LEGUAS 

(El Nacional, Octubres de 1878.) 

Tal es precedido de conquista, el titulo de un libro bas- 
tante abultado, que ilustra las cuestiones relativas á la 
ya sancionada traslación de las frontei'as de la República 
al Rio Negro. 

Hubiéramos [)referido titulo menos ambicioso, \)()v lo que 
tiene (ie reclamo, pues la materia que el libro contiene, con 
muchas manifestaciones oficiales de ai)robacion y rastros 
visibles de cooperación de las oficinas de guerra y marina, 
le lia una im[)oitanc¡a especial. 

Es i'ealmente un trabajo digno de estimación, reunir en 
un volumen, cuanto se ha escrito durante dos siglos sobre 
los [»aisesque bañan el Colorado y el Negro, y exhumar de 
los aridiivos ó reimprimir los viajes, expediciones y reco- 
nocimientos (pie se han ¡¡racticado en aquellos parajes, con 
las cartas y derroteros de antiguos y modernos aventure- 
ros, sin excluir los dei'roteros y viajes á la ciudad encan- 
tada ó de los Césares, (pie se creia existiese en la Coi'dillera, 
a! Sud de Valdivia. 

Mucho mérito ha contraído el señor Zeballos con la com- 
pilación de tan rica colección de datos, y su libi'o está 



80 OHRAS DE SARMIENTO 

destinado, mas que á adornar las bibliotecas, á ser el 
compañero inseparable del expedicionario al desierto, ya 
sea al Este de Córdoba, ya al Sur de Buenos Aires. 

Solo recorriendo las páginas de este libro, puede for- 
marse idea del cúmulo de estudios y trabajos de que han 
sido ocasión aquellas tierras australes, que sin embargo, 
han permHnecido hasta hoy despobladas, á causa de la 
barra que obstruye los ríos que llegan al mar, de las cié- 
nagas mediterráneas en que se pierden otros, de los inhos- 
pitalarios arenales que median entre el río Negro y el 
Colorado; y de los médanos que cubren centenares de 
leguas. La naturaleza no se ha mostrado pródiga de sus 
dones en todas partes, por aquellas dilatadas regiones, y 
aunque mucho haya de aprovecharse con la proyectada 
ocupación del río Negro, no debemos disimularnos que 
muchos miles, de los quince de leguas, han de permanecer 
eternamente como la naturaleza los dejó. 

Esto no impide que quede utilizable lo bastante para sa- 
tisfacer las necesidades de una población numerosa, ya que 
la provincia de Buenos Aires, cuan grande es, medirá solo 
seis mil leguas cuadradas, hasta los últimos avances de la 
frontera, cuando las poblaciones lleguen á una zona de 
tierras fértiles que se extiende á las faldas de los An- 
des, al pié de las cordilleras y en valles umbríos de una 
vegetación lozana en que descuellan hayas, y las bellí- 
simas araucarias, que como el nombre lo indica, son origi- 
narias de aquellas comarcas, de uno y otro lado de los 
Andes. 

Los indios tienen su Edén, los bosques de manzanos, á 
donde acuden las tribus, aun de países lejanos, y depo- 
niendo toda enemistad y guerra, se abandonan al placer de 
saborear la deliciosa fruta. Si se añade que también de 
aquellas regiones es originaria la frutilla chilena, la mas 
grande y dulce variedad de las fresas y que tapizan el suelo 
por centenares de leguas, habrá estímulo á la imaginación 
de los que no pocas veces han de sentir las angustias de 
sed, en los médanos y travesías sin Qn, ó los ardores del 
sol, en la pampa de cascajo y arena que se extiende á trechos 
de centenares de leguas. 

Que todo eso costará la coníjuista de las 15.000 leguas, que 
amenizará la lectura en los campamentos y percances del 



: PROGRESOS GENERALES 81 

ejército, libro que lleva aquel titulo, instruyendo, guiando, 
civilizando y alentando al soldado. 

Con estos pormenores que llamariamos trascendentales, 
por cuanto su importancia habrá de verificarse en época 
mas ó menos remota, la adquisición de un cierto número 
de leguas, sometidas en adelante á la vigilancia y guarda 
de nuestras líneas armadas de frontera, responden á una 
necesidad pública que todos han adivinado instintivamente 
y que los datos estadísticos presentados por la Memoria del 
Ministro de Hacienda han puesto de manifiesto. 

La ganadería actual no progresa de una manera sensible, 
en los limites en que está comprendida. Todas las expli- 
caciones que se den, ya sea por los cambios experimentados 
al transformarse de cría de ganado mayor á cría de ovejas, 
ó cualquiera otro accidente que se haga valor, siempre 
resultará cierto que en diez años no ha doblado, ni tripli- 
cado el producto exportable de la ganadería, como debiera 
esperarse de la marcha natural de toda industria. 

Es posible esperar alguna mejora sensible en los años 
próximos. Puede en efecto influir en gran manera la clau- 
sura de las estancias, por medio del alambrado que se 
generaliza, para aumentar el producto de la cria de ganado 
mayor, mejorando las razas, sometiendo á mayor cultura 
la cría, y aumentando su rendimiento anual con la elabo- 
ración de la leche, cuyos productos equivalen al valor del 
ganado mismo. Hay todo motivo de creer, que la expor- 
tación de carne de carnero, por lo menos, por medio de la 
preservación frígida ó química, sea practicable en grande 
escala, y entonces habrá un nuevo rendimiento de la cria 
de ganados. 

Mientras estos progresos mas ó menos lentos se realizan, 
habrá conveniencia en poblar de ganado nuevos campos, 
y esta es la ventaja que decididamente traerá la extensión 
dada á la frontera y la incorporación de mayor territorio, 
dentro de las líneas de defensa. 

En cuanto á los intereses de la agricultura, sería empeño 
vano buscarles satisfacción por ese lado. Los territorios 
que van á adquirirse, están ubicados, en su parte útil 
demasiado tierra adentro, para, esperar que sin puer- 
tos, sin vias de comunicación fáciles, se abran paso á 

Tomo xlí.— ü 



82 OBRAS DE SARMIENTO 

las costas, para ser exportados con ventaja; pues para 
proveer al consumo de la parte hoy poblada, tendrían que 
competir aquellos productos con los de if^ual naturaleza 
que se obtienen en los lugares mismos de su consumo. El 
movimiento agrícola, por otra parte, viene ya pronunciado 
del lado del Norte, en las colonias agrícolas de Santa Fe y 
Entre Ríos, que son en definitiva ei efecto de la inmigración 
que realiza los propósitos de población y cultura del terreno, 
sin lo cual se esterilizaría, ó se detendría en lo sucesivo. 
Considérese que un país donde la propiedad está distribuida 
por legua.s, y que no tiene ni exceso de población, ni hierro, 
ni carbón paralaindustria fabril, haría imposible un vasto y 
constante sistema de inmigración, si no se principiase, como 
se ha principiado ya con éxito, á subdividir la tierra, en pro- 
porciones limitadas á la capacidad de la familia para hacerla 
valer por el trabajo. 

Esta segunda operación viene haciéndose, y es deber del 
Estado favorecer su completo desarrollo, quitándole los 
embarazos que el estado primitivo del territorio opone á la 
fácil y barata traslación de los productos agrícolas á los 
puertos. 

CUESTIÓN MONETAñll 

(El Nacional, Octubre 8 de 1878.) 

Ha quedado como aplazado el debate suscitado por los 
proyectos presentados á la Cámara, sobre acuñación de 
moneda; y se teme qiie no dé un paso mas adelante, tal 
es la fluctuación de las ideas. Personas que se creían 
autorizadas á formar juicio sobre estas materias, vacilan en 
presencia de las opiniones contradictorias de los economis- 
tas, de las resoluciones ya tomadas en los Estados Unidos, 
y de las deliberaciones pendientes en el Congreso monetario 
de París. 

En cuestión está si habrán dos etalones, ó uno solo; si la 
relación del oro con la plata será de uno á quince y medio, 
si se disminuida el peso del dollar americano, para hacerlo 
fracción exacta de la guinea, ó se coordinarían estos con los 
francos franceses. 

En tal situación, y cuando todas las naciones estudian 



PROGRESOS GENERALES 83 

cuestión tan complicada, vamos nosotros á dictar, á fin de 
sesiones, una ley de acuñación de moneda de plata, sin 
relación ó con relación á cierto peso de oro, de un peso 
para el que no tenemos padrón que nos sirva de base; 
expuestos, como es de temerse, á cambiar de idea, según 
que se formen definitivas en Europa y Estados Unidos, 
teniendo que suspender lo ordenado, y reformar la ley, 
antes de haberse ejecutado? 

Las dificultades prácticas aquí, no son menos embarazo- 
sas. Las monedas de plata, aun de cuño nacional, no 
tendrán curso en el menudeo de Buenos Aires, por los 
hábitos adquiridos, y por el peso de cierta cantidad^ aun 
pequeña, de metal. El oro ha de ser siempre cambiado 
por papel moneda, y la plata ha de volver á las provincias 
que la usan. 

El comercio de Chile se hace cambiando ganados impor- 
tados de Cuyo, por mercaderías en tránsito de Europa; 
pero como no son los ganaderos los que hacen comercio de 
mercaderías, la plata chilena sirve para hacerlas permutas, 
saldar diferencias, y anticipar la compra de ganado, á 
cuyos objetos pasa á este lado de las cordilleras. La plata 
boliviana hace los mismos oficios en el extremo Norte, 
para los negocios con Bolivia, á donde se introducen gana- 
dos, y de donde pocas materias hay de retorno, para saldar 
las cuentas, lo que da al boliviano entrada en las provincias 
de donde se surte de ganado. 

El comercio de Chile es ventajoso para las provincias 
andinas, puesto que es su mercado propio de exportación. 
Las mercaderías europeas las obtienen á precios iguales 
ó con cortas diferencias de los de esta plaza, viniendo en- 
fardeladas de Europa, apropiadamente para el tránsito por 
la cordillera. Pero en lo que les es mas ventajoso aquel 
comercio, ademas de la corta distancia, la economía del 
pasaje y estadía, es el hábito general, invariable de com- 
prar á plazos, mediante pagarés firmados á 4, 6 y aun 7 me- 
ses de término, lo que facilita enormemente las transac- 
ciones. 

A todos estos intereses debe responder y servir una nueva 
moneda nacional y no es extraño que no obstante la urgen- 
cia de la medida, se encuentren perplejos los legisladores 



84 OBRA.S DE SARMIENTO 

y no se puedan poner de acuerdo en la manera de satis- 
facerlos. 

Corríase en ante salas que el Ministro de Hacienda tenía 
en cartera un tercer proyecto, que no ha presentado, acaso 
por considerar muy discordes las opiniones de la Cámara. 

FERROCARRIL DE LAS COLONIAS 

(otro aplazamiexto) 

(El Nacional, Octubre 9 de 1878.) 

Cúpole en el Senado á este proyecto, la suerte del de 
monedas en la otra Cámara. Ha sido aplazado. 

Era tanto el contraste que presentan los precios del ki- 
lómetro de nuestros ferrocarriles nacionales, con los de tro- 
cha angostísima sligt rail-wny que se proyectan en las co- 
lonias de Santa Fe, que hubo de consultarse á la oflcina 
de Ingenieros, sobre el caso: y como la Legislatura de Santa 
Fe ha garantido el ferrocarril y 'solo solicitaba, para las se- 
guridades del crédito, la subsidiaria garantía nacional no 
se habían remitido los datos y cálculos que servirían de 
base aun informe del Departamento de Ingenieros, para 
explicar aquella excesiva baratura. 

Es preciso convenir que el proyecto recien introducido 
en la prórroga, había venido despachado tarde por la Le- 
gislatura de Santa Fe; y no había tiempo para considerarlo, 
con la mejor voluntad del mundo. No dudamos que será 
acordada la garantía subsidiaria, en el próximo período 
legislativo. 

No queremos que este proyecto duerma el sueño de la 
marmota, en el invierno legislativo que se aguarda, sin 
acompañarlo con nuestros buenos deseos de éxito. 

La prosperidad de la inmigración dependerá de la pros- 
peridad de las colonias de Santa Fe, que constituyen ya 
una provincia agrícola. 

Hemos hecho notar la lentitud con que aumenta la cría 
de ganado, cuyos productos, compran casi exclusivamente 
nuestras importaciones. El déficit para cubrirlas no se 
llenará pronto por aquella vía. Un producto nuevo puede 
agringarse á los del pastoreo, y es el de los cereales, que 



PROGRESOS GENERALES 85 

están ya sembrados, que pueden reproducirse cada año, en 
la extensión que se quiera, desde que ya está poblado, 
cultivado y labrado un extenso territorio. Un millón de 
quintales de harina ó maíz exportada, cambiarán las rela- 
ciones entre la exportación y la importación. Nuestra cifra 
de producción subirá repentinamente. La inmigración 
dará con ello su primer fruto. A la ganadería añadiremos 
la agricultura que es la inmigración ubicada y radicada. 

Pero los cereales, no son patrimonio y monopolio de 
ciertos países; como el algodón, las lanas, la azúcar y el 
café, sino que los producen todos los pueblos civilizados, 
para su propio consumo. 

Cada provincia argentina se basta hoy á si misma, para 
la producción de cereales. El exceso de productos de las 
colonias de inmigrantes sería inútil ó de poco provecho, 
sino se contase con la exportación. 

Puede decirse que su misión es crear un producto para 
la exportación. 

Pero para exportar cereales, es preciso producirlos á 
precios reducidos, de manera que concurran sin desven- 
taja en los mercados exteriores, con los cereales de todo el 
mundo; y como los productos de la agricultura que no sea 
tropical, ó la cría de ganados, son voluminosos y baratos, 
todo aumento de costo de producción destruye la utilidad 
del producto, puesto que este^ excediendo á las necesidades 
del propio consumo, no puede valer mas que lo que valga 
en los países mas favorecidos ó que menos gastos im- 
pongan. 

El mayor flete de los cereales de una colonia, hasta el 
puerto de embarque, puede ser bastante para anular el 
valor del producto. 

Todo el éxito de nuestra colonización está ahí: Un fuerte 
de diferencia del lugar donde se produce el trigo, y el 
puerto de embarque, entre Estados Unidos, Chile y el grupo 
de colonias de Santa Fe, bastaría para paralizar su desarro- 
llo y detener en adelante la inmigración agrícola, que es 
la que se arraiga y fija irrevocablemente en el país. 

Comparemos. 

En Estados Unidos, salario de un peón, 25 pesos. 

Valor de la fanega de trigo, 5 ps. 

Valor de la de maíz id 2 1/2 ps. 



86 ÜHHA.S un 5ÍAKM1KNT0 

En Santa Fe, los mismos precios. 

Valor del transporte, cincuenta leguas de ferrocarril en 
los Estados Unidos? 

Valor del transporte en carretas en Santa Fe? 

No habrá, pues compeLencia posible. 

El ferrocarril barato es, pues, elemento de vida y de pros- 
peridad para el país labrado, á fin de no recargar el costo 
de producción, antes del embarque. 

Lo repetimos, todo el sistema de transformación de la 
pampa, en morada del hombre en lugar del ganado, de- 
pende de esta circunstancia. El ganado es un producto 
agrícola que se mueve y no paga flete: ó sus productos, 
siendo valiosos en poco volumen, resisten á mayores dis- 
tancias y tienen menos competidores que los cereales, que 
han de ser baratos, para ser exportados. 

Un ferrocarril que ligue entre si las colonias de Santa Fe 
funcionará, por otra parte, en las mismas condiciones que 
los de Europa y el de Oeste de Buenos Aires. 

Cada riel será sostenido y pagado por los productos del 
terreno que ocupa. Los ferrocarriles nacionales atraviesan 
verdaderas travesías de cientos de leguas, sin que los hu- 
medezca el aire recargado de emanaciones de la cultura 
del campo ó los saluden los pueblos á su paso. En Santa 
Fe, el producto está creado antes del ferrocarril. 

Veinte centros de población lo aguardan, treinta leguas 
labradas hoy (cien en un año mas) tienen ya preparada la 
carga. ¿Las lanas y cueros que conduce el ferrocarril del 
Oeste de Buenos Aires, producirán mas carga, y su trayecto 
mas pasajeros que el ferrocarril intercolonial, transportan- 
do productos agrícolas? A cuántas varas cuadradas de 
terreno corresponde un vellón de lana? á cuántas una fane- 
ga de maiz ó trigo? Este es el mas sencillo modo de com- 
parar utilidades- y sin embargo, aquel ferrocarril de Santa 
Fe costará tres veces menos de lo que costaron los de 
trocha ancha, lo que exige ires veces menos transportes. 

Creemos haber expuesto lo bastante para mostrar la im- 
portancia que tiene aquel primer ensayo de viabilidad, en 
país agrícola destinado á producir cereales para la expor- 
tación; pues si no reúnen esta condición, de poco han de 
servir para el consumo del país, prueba que todas las Pro- 
vincias lo producen. 



PROGRESOS GENERALES 87 

Favorece mas la circunstancia de estar el pequeño capital 
accesorio, garantido ya poruña Provincia, y solo pedirse, 
como garantía de éxito en el mercado inglés, el nombre de 
la nación para darle crédito. 

Sería un hecho singular que la garantía nacional se de 
solo á las vías en despoblado, y no alcancen á las que, 
como la propuesta, están en condiciones de pagar el interés, 
desde el día de su apertura, por recorrer país cultivado y 
ligar á cortas distancias centros de población activa, inte- 
ligente, y por tanto, extendiendo su acción á grandes dis- 
tancias, lo que reclama movimiento. 

ENTORPECIWIIENTOS EN LA VIA 

{El Nacional, Setiembre 4 de 1878) . 

Siguen repitiéndose los casos de encontrarse obstruido 
el tránsito del ferrocarril de Tucuman, por medio de obs- 
táculos puestos, con el propósito de descarrilar los trenes. 

Muy natural es creer que haya en ello algún designio, 
de especulación ú otras causas. Posible es que, como suce- 
de casi siempre que se averigua el origen de una forma 
especial de crimen, que tiene aterrada á una población, se 
encuentre que es un solo hombre, el inventor y per[)etra- 
dor del hecho, multiplicándose y cambiando de localidades 
á fin de no ser tomado. 

El hecho tan repetido de la vía de Tucuman puede ser 
la obra de algún poeta del crimen de alguna imaginación 
curiosa, de alguna ambición de gloria á su manera, la am- 
bición de producir algo de que él sea el autor. 

No sería extraño que el propósito hubiese degenerado 
en lucha, y se repitiese con la esperanza de triunfar 
al fin. 

No han sido mas trascendentales los motivos que han 
inspirado á ciertos paisanos oscuros en los pasados tiem- 
pos sus levantamientos y sus algaradas. 

Siéntese ser algo, el hombre que desde el puesto oscuro 
que tiene en la sociedad puede perturbarla y hacerle acep- 
tar el puesto que le conquista la notoriedad misma de sus 
hechos. 

Cuántas ideas extrañas pueden nacer en el cerebro del 



88 OBRAS DE SARMIENTO 

rudo habitante de un desierto, como el que media entre 
Córdoba y Tucuman al ver apenas perceptible en el ho- 
rizonte, del tamaño de una mosca, el tren que nada y 
nadie puede protejer de afuera; que se cree tan seguro en 
su ruta de hierro, y que sin embargo un atravesaño, un 
bronce interpuesto, puede descarrilar, y mostrar así la de- 
bilidad y desamparo de aquellos ostentosos y al parecer 
triunfantes instrumentos y creaciones del saber y del poder 
de los hombres civilizados! 

Cuan grande, cuan poderoso debe sentirse ante sus pro- 
pios ojos, el autor del descarrilamiento! 

Sentimiento igual impulsa á los niños á hacer averian; y 
á poner piedrecillas y obstáculos en los ferrocarriles tam- 
bién, en Europa. 

Al establecerse en Chile, entre Valparaíso y Santiago, el 
primer telégrafo, la primera impresión, como que era el 
primero en esta parte de América, fué de asombro de con- 
tento y de orgullo; si bien en la plebe corrían rumores y 
versiones absurdas ó ridiculas sobre su acción, como es 
natural imaginarlo. Ocho días después amaneció cortado 
el alambre, que fué inmediatamente repuesto. Volvieron 
á cortarlo y lo compusieron. Volvieron á cortarlo y lo 
cortaban cada vez que era restablecido. Trabóse asi 
una lucha entre la administración y la mano ó ma- 
nos invisibles que repetían el acto, y la administración 
fué vencida, ante la tenacidad del propósito. Acaso 
la lucha se hizo con el prurito de clase, de civilización, to- 
mando los campesinos á gloria mostrar su poder destruc- 
tor. Por varios meses permanecieron tirados en el suelo 
los alambres, hasta que un día se tuvo la buena inspira- 
ción de levantarlos y reanudarlos. 

El telégrafo funcionó desde entonces sin tropiezo. Hablan 
los interruptores mostrado su poder, burlando el del go- 
bierno, y estaba satisfecho el orgullo de la ignorancia. 

Cuando la guerra del Entre Rios, se cortaba en Santa Fe 
el telégrafo. Descubrióse al fin el autor, era un paisano 
vecino de los alrededores, y probablemente animado de 
algún sentimiento extraviado como el que apuntamos. 

Medios hay, sin embargo, para descubrir el ó los poetas 
del crimen en la vía de Tucuman, que por ser caseros y 
familiares no son menos eficaces. 



PROGRESOS GENERALES 89 

Que la empresa del ferrocarril tome á su servicio dos 
rastreadores, y no pa.S'a.vkn dos días sin que le entreguen al 
malhechor. Los hay de primer orden en los Llanos de la 
Rioja, en las campañas desiertas de San Juan. Ha de ha- 
berlos de fama y nombradla, de manera que no sea posible 
equivocarse en cuanto ala capacidad proporcional. El ras- 
tro del caballo, del hombre que se acerca á la vía férrea, 
el del malhechor mismo al trasponer una viga, son docu- 
mentos legibles, claros como una escritura pública, y que 
no es dado ni aun á la previsión borrar. Donde se encuen- 
tre un obstáculo, basta hacer bajar á los peritos del ras- 
tro, para que levanten del sumario, con el cuerpo indeleble 
del delito, la filiación del delincuente, su fotografía estam- 
pada en el suelo, y el rastro del caballo, que seguirá un día, 
dos, hasta llegar al rancho, donde se guarece la fiera en 
deseos, en imaginación y en perspectiva. 

Seria de desear que no se deje perder un arte como el 
del rastreador, cuyos grandes maestros van desapareciendo, 
faltos de teatro para ostentar su habilidad. 

Este arte no existe sino en la Rioja y San Juan, resto de 
los indígenas, al parecer, pues un historiador chileno, je- 
suíta, dice que en un convento de Concepción, tenían los 
de su instituto un niño de doce años, indio llevado de Cuyo, 
y que los asombraba con su extraño talento de leer las 
pisadas. Esto sucedía añorados siglos, lo que muestra que 
es un arte indígena. 

EXPORTACIONES 

(El Nacional, Octubre U de 1878.) 

Llamamos no hace mucho la atención, sobre la inmovi- 
lidad de la cifra de nuestras exportaciones, durante diez 
años, de manera de revelar que la ganadería, que sumi- 
nistra las materias exportables, no han aumentado su 
número y valor en tan largo lapso de tiempo. 

La ganadería es nuestra industria principal. A ella le 
están consagradas, diez ó quince mil leguas cuadradas de 
terreno, entrando la agricultura á figurar en tan pequeña 
escala, que aun no se hacen sentir sus productos en la 
exportación. La ganadería es, pues, la medida de la riqueza, 



90 OtiUA« 1>IS SAKMlKNTO 

y á falta de otro término, el producto colonial con que 
concurrimos á los mercados del mundo, donde no tenemos 
por rivales, sino la Rusia, Australia y algunos otros puntos 
del globo, en que cueros y lanas se producen en grande 
escala. No aumenta, pues, nuestra riqueza, mientras que 
en los mismos diez años, durante los cuales la producción 
agreiite ha estado estacionaria, la población ha aumentado 
en dos quintos, y por tanto corresponde á menor cantidad 
])or persona la exportación de productos, pues que si 
cincuenta millones, por ejemplo, correspondían en 1868 á 
dos millones de habitantes, esto es, veinte y cinco pesos 
por persona, en 1878, aumentada la población á 2.800.000, 
habitantes, tocarla á cada uno, menos de diez y ocho de 
exportación. 

Caénnos, por fortuna, á la mano, datos que abrazando el 
mismo lapso de tiempo, pueden ser comparados á los 
nuestros. En 1868, el valor de las exportaciones de los 
Estados Unidos, fué de 262.389.900 pesos. En 1878, ha 
subido á 680.683.798 pesos. El aumento de riqueza, ha 
sido, pues, en diez años, de ciento cincuenta y tres por 
ciento; y como la población no se dobla, sino en veinte y 
dos años, resultaría que á cada habitante corresponde de 
exportación, mayor cantidad en 1878 que en 1868. 

Como la producción principal de los Estados Unidos es 
la de los productos de la agricultura, que prepara la gran 
mayoría de la población, puede dar una idea del desarrollo 
que esta ha adquirido en diez años, labrando nuevos terre- 
nos, la circunstancia de entrar en la exportación de 1879, 
un aumento de 112.793.510 pesos en cereales, lo que hace 
casi la mitad del total de las exportaciones de 1869, en que 
entraba el algodón, tablazón, petróleo y carne de puerco, 
que cuentan por ingentes sumas. Puede aventurarse 
pues, la conjetura de que este exceso de exportación de 
cereales en 1879, representa en efecto la extensión de la 
labranza desde 1868 á 1878, esto es, que casi ha doblado el 
territorio labrado nuevamente, ó agregado al capital pro- 
ductor de ahora diez años. 

Como no han habido plagas que hayan atacado sustan- 
cialmente la cría del ganado entre nosotros, ó alguna seca 
extraordinaria como la de 1875, y otras que de tarde en 
tarde destruye el ganado de cría, debe buscarse la causa 



PROGRESOS GBNKRALES 91 

de esta estagnación en el aunnento total de los productos 
del ganado, pues ocupando lo mas saneado del territorio de 
la riquer-ia en general, no aumentan suá productos, ni en 
proporción siquiera de la población. 

Los progresos hechos en estos últimos años, en la explo- 
tación industrial de la ganadería, debieran, por las econo- 
mías introducidas, mayor capital é inteligencia empleada^., 
verse representados en la exportación por una cifra abul- 
tada, pues aun no contando con esta asiduidad ó nuevos 
perfeccionamientos introducidos, debía ser el doble de lo 
que es realmente. 

Algún diario ha sujerido que eran las lanas avaluadas 
mas bajo ahora que lo habían sido antes, lo que en efecto 
puede producir un error de apreciación; pero las cifras de 
la producción de lanas, por ejemplo, no suben tanto de año 
en año, como para que este motivo de error en el cálculo 
explique la uniformidad aproximativa de las cifras. 

Sea de ello lo que fuere, como no es posible suponer que 
se atraigan grandes cantidades de productos á la veníi- 
cacion estadística de la aduana, valdría la pena de prestar 
grande atención en adelante á los medios de verificar los 
valores exportados, en relación al aumento del ganado, á 
fin de obtener datos ciertos y exactos sobre la proporción 
regular de su crecimiento, que como hemos visto antes, no 
sigue siquiera el progreso de la población. 

Importa tanto mas este estudio, para en adelante, cuanto 
que los productos de la labranza que ya se hace en grande 
escala, deben figurar desde este año en la cifra de la 
exportación; y desde entonces, puede esta en globo adquirir 
un desarrollo sensible. 

No tenemos á mano, un cuadro de importación de cerea- 
les y de los productos de la agricultura del año 1868, en 
que apenas se ensayaba el cultivo de cereales en el país ; 
pues la suma que representen entonces, debe servir de base 
aproximativa para calcular cuál es el consumo de harina,, 
por ejemplo, que hace la población del litoral actualmente 
pues era esta la que se proveía de harinas extranjeras. 

Desde este año, las grandes siembras de Santa Fe y Entre 
Ríos, entrarán con sus productos á representar en la expor- 
tación, el trabajo aplicado á la agricultura, sobre una limi- 
tada extensión de terreno, lo que aumenta el número de 



92 OKKA.-S IJK 8A KM I UNTO 

habitantes por kilómetro, y puede llevarlo á cifras que se- 
acerquen á la de la población rural de otros países, pues 
se sabe que el ganado que ocupa una legua cuadrada de 
terreno, reclama poquísimas personas para su guarda y 
beneficio, con lo que el país permanece despoblado. 

Los valores de la producción agrícola serán naturalmente 
influidos por causas inevitables por ahora, en cuanto á 
producir riqueza para los labradores. Para llegar al punto 
de embarque habrán de perder mucho de su utilidad, 
aumentándose los costos á causa de las diversas remociones 
que han de experimentar en el trayecto. Para evitarlo, se 
han inventado los elevadores, que son enormes depósitos de 
trigo, de tal manera combinados, que del tren, del ferro- 
carril pasan los wagones de trigo á descargarse por si solos, 
en almacenes paralelos á los rieles, desde donde cadenas 
sin fin los suben á las máquinas de aventar, limpiar, pesar 
que por otro camino los descienden á la bodega de un 
buque que atraca por el costado del elevador, como el ferro- 
carril (ramal) atraviesa por dentro de la fábrica. 

Toda esta serie de operaciones se hace sin concurso 
humano, si se exceptúan los maquinistas, á fin de evitar que 
en el acarreo, carga y descarga del trigo en bolsas, se 
aumente su costo. 

En cambio, sabemos de finca á pocas leguas de Buenos 
Aires, que no exporta sus forrajes, porque el costo de 
enfardelar, cargar en carretas dos leguas, descargar y 
pasar al ferro-carril, descargar este en Buenos Aires en 
otro vehículo hasta almacenarlo ó venderlo, ha doblado el 
valor original y hecho desventajosa la operación. 

Para terminar nuestras observaciones y no distraernos 
de las cifras comparadas que las motivaron, completaremos 
la exposición, poniendo en relación las importaciones. 

En 1868, 69 y 70 la importación dá en derechos un término 
medio de 31.226,008 pesos sobre 7.331,000 de exportación. 

En 1875, 76 y 77, dá en derechos de importación pesos 
33.313,000, sobre 7.531,000 pesos de importación en los mis- 
mos tres años, lo que muestra un aumento proporcional de 
importaciones y exportaciones, en los últimos tres años; 
pero conservándose una y otra en 31 millones en 1869 y 33 
en 1878, lo que no dá un aumento de consumos, proporcio- 



PROGRESOS GENERALES 



93 



'■nal siquiera al aumento de población ocurrido en estos 
diez años. 

Dá sin embargo, esta relación entre 1868 y 78, en impor- 
taciones, la prueba de que las actuales, son las regulares en 
proporción de la exportación. 

La irregularidad y desproporción, estuvo en los cuatro 
años intermediarios 71 á 71, cuyas importaciones hacen un 
promedio de cincuenta y tres y medio millones, en cambio 
de solo nueve millones de exportación. 

PROTECCIÓN fl LA INDUSTRIA 

(El Nacional. Octubre 18 de 1878.) 

El banquete del Club Industrial, ha puesto en discusión 
uno de los grandes problemas de la época presente: la 
protección y el comercio libre. Los Estados Unidos, están 
al frente de la primera, la Inglaterra es protagonista de 
la segunda. 

Cuál de los dos tendrá razón? A cuál, mejor dicho, 
imitaremos? 

El Ministro de la Provincia, según se dice, hubo de ser 
interrumpido, cuando expuso la protección que él inten- 
taba dar á la industria, creando nuevos impuestos. El 
Ministro de Hacienda de la Nación, pareció abundar en 
el mismo sentido, señalando los medios de protección que 
ofrecía á las nacientes industrias. 

Si el Ministro de la Guerra hubiera estado presente, 
hubiera leído un telegrama de la frontera, anunciando la 
sumisión de tribus de indígenas, como muestras de su 
sistema de protección. 

Al Ministro provincial, no le dieron tiempo, ó no era 
aquel el lugar y la ocasión de extenderse sobre la ma- 
teria. 

Harémoslo á su nombre, trayendo á cuenta ciertas con- 
sideraciones, que no se tienen muy presentes, cuando se 
clama contra los nuevos impuestos, y sobre todo, los mu- 
nicipales. 

Buenos Aires es una población en vid de hacerse Ciudad, 
por mas que ocupe un grande espacio de terreno, y estén 
flanqueadas sus calles de palacios. En cuanto á la indus- 



94 OBRAS DE SARMIENTO 

tfi: , al comercio, carece de calles viables. Su actual em- 
pedrado es único en el mundo, construido para destruir 
carros y carruajes y matar animales por millares. Son 
rarísimos los que no están mancos á los cuatro meses de 
servicio. Las calles de Buenos Aires y los indios, consu- 
men uno de los productos que debieran ser mas pingües 
de la industria, los caballos. 

El puerto á carretilla y las calles, imponen á la impor- 
tación y exportación un recargo de derechos que nadie 
cobra y nadie aprovecha. 

Sería, pues, la primera protección á la industria, ado- 
quinar, macadamizar, ó hacer de asfalto las calles. Ha de 
hacerse al fin, cuando mas no fuese por quitar de la vista 
del paseante y por honor del país, el espectáculo de una 
ciudad culta con un pavimento construido ex-profeso para 
hacerla intransitable. Las familias usan sus carruajes 
para ir al Parque, fuera de la ciudad y rara vez para ha- 
cer visitas, á causa del martirio á que el empedrado las 
somete. 

Pero tomando solo un área de la ciudad, de veinte cua- 
dras cuadradas, se necesitarían diez á, quince millones de 
adoquines de granito, y éstos representan una suma que 
ha de imponerse á los vecinos, al comercio, á la ciudad 
sola, sin que se exija que Chivilcoy ó San Nicolás ayuden 
con su parte de impuestos locales, á empedrar mejor la 
ciudad de Buenos Aires. 

Esta es la cuestión de los impuestos locales. La repara- 
ción anual de los empedrados ó pavimientos, donde los 
hay, en las grandes ciudades, cuesta enormes sumas, por- 
que el movimiento se ha hecho tan grande, que los ensa- 
yos intentados en Inglaterra de hacerlo de hierro no han 
respondido al propósito de que resistan al uso y destrucción 
diaria. 

Sería ocioso enumerar cada una de las ineludibles nece- 
sidades que el movimiento, la higiene y la seguridad indivi- 
dual imponen á las grandes ciudades modernas. Con nues- 
tros hábitos de indolencia, de imprevisión, de egoísmo, 
hemos dejado renovarse en veinte años los edificios, sin 
atreverse ningún gobierno ni municipalidad á ensanchar 
las calles que ya son intransitables, y llegarán á ser un dia 
no lejano la causa del alejamiento de las familias de como- 



PROGRESOS GENERALES 95 

(Jidad, del centro actual, en busca de aire, salud y reposo 
en las afueras. 

Pero sin esto, el alumbrado á gas, hoy, el de mañana, eléc- 
trico, según van salvándose las dificultades que lo encare- 
cían, el cuerpo de policía par» asegurar la vida y la 
propiedad en ciudad tan grande, las aguas corrientes y las 
cloacas, reclaman enormes sumas de dinero, que deben 
pagar los que la habitan, sin preguntarse como ni de donde 
sino cuanto es el monto de dinero requerido. ¿Pueden 
estar sin pavimento viable las calles? apagarse el gas? 
suprimir la policía, cegar las cloacas? 

Nuestros conciudadanos nacionales y extranjeros, se so- 
brecojen é indignan al oir hablar de nuevos impuestos, con 
*n exceso de recargos, porque no se fijan en que Buenos 
Aires ha entrado recien de algunos años á esta parte á cos- 
tearse el ajuar, digámoslo asi, de una ciudad moderna. 

No se ha intentado, como en San Francisco de California, 
ensanchar sus calles, adoptando otra planta, de manera 
que las calles modernas de treinta varas,'no pasan sino en 
pocos puntos, sobre el trazado de las antiguas; ni mandán- 
dose nivelar el terreno, como en Chicago, levantando de 
una á tres y cuatro varas las casas sobre sus cimientos, en 
las depresiones del terreno. Pero se han comenzado á 
construir cloacas, hay alumbrado, como en todas las ciu- 
dades del mundo, policía de seguridad, barrido y limpieza 
de las calles, ya que no hay pavimento, ni aun reparación 
del malo y destructor que existe. 

Estamos, pues, pagando las innovaciones introducidas, y 
falta aun costear aquellas esenciales de que carecemos; y 
esto se hace con impuestos, sobre la propiedad, el alimento, 
los licores, el tabaco, el aire que se respira, hoy detestable 
y dañoso, pero que acabará, á fuerza de contribuciones y 
nuevos impuestos, por ser bueno y respirable, sin destruir 
pulmones con la tisis, como el mal empedrado destruye 
caballos, ó inyectar la fiebre amarilla, el cólera, el tifus y la 
viruela, que son unos cobradores de los impuestos no paga- 
dos antes, y que condenan á muerte á los hijos, las esposas 
de los criminales, que pretenden vivir en ciudades popu- 
losas, gozar de su fortuna, concurrir á los teatros, ostentar 
sus equipajes, sin cuidarse de saber quien paga los costos y 
á cuanto asciendan, ni un centavo mas, ni un centavo 



96 OUHAS UK SAKMIKNTO 

menos, los diversos servicios que le prestan los guardianes 
de la propiedad, el gas que lo alumbra, el pavimento liso y 
suave de sus calles, el canal subterráneo, que lleva lejos los 
desechos de la existencia. 

Los diarios que han tomado por diversión ó por malicia, 
excitar los ánimos contra los impuestos, no hacen mas que 
despertar nuestras tradiciones de raza. El indio de la 
pampa, no paga impuesto de alumbrado ni de aseo. En 
torno del toldo, se van acumulando los desechos y cuando 
la infección amenaza sofocar á sus habitantes, se traslada 
á una cuadra ó una legua mas allá. 

Traia intrigados á los naturalistas norte-americanos, la 
presencia de sotillos (groves) de vejetacion frondosa y fru- 
tal. Descubrióse al fin, que eran reproducción de semillas 
de frutas que comieron en torno de sus toldos, antiguos 
salvajes, y que fecundó aquel fmano que las rodeaba. Una 
municipalidad de Madrid, por lo que respecta á otro de 
ntpestros abolengos, se opuso, el siglo pasado, á que se 
sacasen las colinas de basuras que se acumulaban en la 
real Villa, por hallarlas necesarias á la salud pública. 

Mucho de lo uno y de lo otro conservamos, y por hoy nos 
duele pagar cuanto cuesta ser aseados, seguros y sanos. 

Un impuesto sobre el aire? Parece broma, se paga en 
Londres y Paris, y en todas las grandes y pequeñas ciuda- 
des, por cada puerta y por cada ventana por donde el pro- 
pietario se permite usar de la luz y del aire, para respirarlo; 
aire que cuesta enormemente, sin embargo, mantener puro 
de miasmas infectos, y de olores nauseabundos; luz que 
es preciso procurarse mediante el ensanche de las calles, y 
de noche por una red de arterias ocultas, que la distribuyen 
por toda la grande ciudad. 

Un impuesto sobre el vino, los licores, los alimentos? 

¿Qué es el Octroi de Paris y de todas las grandes ciuda- 
des? Una barrera que rodea y aisla una ciudad del resto 
del país. Para entrar en ella, hay que hacerlo por las 
puertas permitidas, donde estacionan día y noche esbirros 
que registran todo lo que se introduce, y en caso de sospe- 
cha vehemente, á las mujeres, á fin de asegurarse que 
ningún licor ó alimento se introduce en la ciudad, sin 
l»agar el Octroi, impuesto que hace, sobre los vinos por 
ejemplo, el raro efecto de que los franceses vengan á 



PROGRESOS GENERALES 97 

Buenos Aires á beber barato el Burdeos que en Paris les 
cuesta tres francos mas la botella. 

Se paga, pues, por todo lo que se usa, se necesita, se 
come, se bebe, se respira, mal que quieran disimularlo 
los extranjeros que se hacen aquí los inocentes cuando 
se habla de impuestos, ¿olvidan que no se puede tener 
perro sin pagar patente? que los coches la pagan, y que 
nada se usa sin dar lugar á un impuesto? 

París se impone así cientos de millones de francos anua- 
les, no solo para proveer á sus enormes gastos anuales, 
sino para pagar el interés de los cientos de millones que 
toma por empréstitos, para embellecer la ciudad, levantar 
monumentos grandiosos, abrir boulevares que rodean y 
cruzan la gran ciudad en todas direcciones, erigir teatros 
como la Grande Opera, que cuesta setenta millones, todo 
para hacer de aquella ciudad el centro de atracción de los 
viajeros de todo el mundo; especulación admirable y coro- 
nada del mas feliz éxito, pues gracias á sus placeres, sus 
artes, sus monumentos, sus teatros, sus fiestas, sus modas 
y buen gusto, los ricos de todos los pueblos civilizados, 
acuden seducidos por tantos atractivos, á gastar los millo- 
nes que han acumulado en largos años de trabajo; y no 
solo alimentan su lujo, sus vicios, sus industrias, y pagan 
esos mismos monumentos y goces que los atraen, sino 
que se fijan por centenares anualmente, los egoístas y mi- 
llonarios, haciendo asi adquirir á la Francia los caudales 
de sus nuevos huéspedes, que cuentan en adelante como 
parte de la riqueza de la Francia. Atraer á los extranjeros, 
es una industria parisiense, la mas productiva de todas, 
pues se cria cientos de miles de consumidores ricos, que 
no se paran en gastos, porque á gastar van, y que no son 
todos acaudalados é improductores, sino es del dinero que 
van disipando poco á poco ó en sumas enormes, que ali- 
mentan las artes de ornato y de lujo. 

Una de las nuevas fuentes de renta que han añadido 
las cámaras francesas, á mas de la régie sobre el tabaco, 
es el nuevo impuesto sobre los fósforos. 

¡Qué dirían nuestros alarmistas, si se impusiera un cen- 
tavo por cada caja de fósforos, sobre todo si es de cera I 
El erario adquiriría millones y acaso se economizarían 

Tomo XU.—7 



98 o Hit AS |>|i; SAKMIKNTO 

otros tantos, los particulares, usándolos de madera ó de 
calidades mas económicas. ít^^nora el público que Buenos 
Aires es el pueblo de la tierra que consume mas fósforos, 
y de calidad mas costosa? 

El paisano y el elegante de la ciudad, la cocinera y el 
rico comerciante, todos consumen fósforos de cerilla, que 
son construidos en Marsella y Turín, para el consumo de 
Buenos Aires, casi esclusivamente, y para algunas gentes 
acomodadas de Europa. 

Hace diez años no eran conocidos los fósforos de cera en 
los Estados Unidos, sirviéndose de los manufacturados en 
Boston, de palillos, gracias á las vigas de pino seco, que 
desde cien años proveen las casas antiguas demolidas. 

Dejémonos, pues, de lamentarnos por los impuestos que 
impone la vida en las grandes ciudades. Por no haberlos 
pagado veinte años antes, la ciudad ha sido castigada con 
el cólera y la fiebre amarilla. 

Cada robo que se comete impunemente, cada vida inmo- 
lada, cada carruaje destruido, cada enfermedad epidémica, 
están cobrando los impuestos que no queremos pagar al 
recaudador, y hay padre que consiente en dar un hijo por 
contribución, antes que un peso de im[)uestos. 

LA SUSCRICION NACIONAL 

{El Nacional, Octubre 2i de 1878.) 

La ejecución de dos proyectos de mejora, depende del 
éxito completo de la suscricion, que les sirve de base en 
la misma ley que los decreta. Hablamos de la seguridad 
de la frontera, y la terminación de los trabajos del puerto 
del Riachuelo. Las recientes victorias sobre los indios, y 
la entrada de un buque, con destino directo de Europa al 
puerto de Barracas, habrían hecho subir las acciones de 
empresas, ya realizadas, y cuyo valor dependiese del éxito 
de la obra emprendida, como los fondos públicos siguen las 
peripecias porque atraviesa el crédito de una nación, según 
que los sucesos le sean favorables ó adversos. 

Para exitar á formar acciones en las empresas de ferro- 
carriles, se principia por hacer el cálculo de los [productos 
futuros del país que atravesará. 



PROGRESOS GENERALES 99 

En el proyecto de snscricion, hay el hecho de existir 
ya el puerto á que se consagra, y solo se necesita ensan- 
charlo, para hacerlo completamente productivo. En el de 
traslación de la frontera al Rio Negro, el Ministerio de la 
Guerra principia por desembarazar de salvajes el país in- 
termediario, según la serie de partes de recientes victorias 
que se han publicado. La obra, está, pues, por mitad eje- 
cutada. 

Mas la suscricion tiene base mas sólida, que la perspec- 
tiva de éxito final que aquellas felices anticipaciones 
ofrezcan. La indicación primera de levantar una suscri- 
cion garantida con tierras públicas de las que se habrían 
de asegurarse dentro de líneas de frontera, vino expontá- 
neamente de varios capitalistas, y el Ministro de Hacienda 
dio las indicaciones que se harían respecto á la forma que 
en la ley garante los capitales, del modo mas eficaz. Hay, 
si puede decirse, á mas del interés, hipotecas de tierras y 
amortización rápida. 

No es, sin embargo, de las ventajas que la ley ofrece 
á los suscritores, de lo que quisiéramos ocuparnos, sino 
del ensayo que vá á hacerse de este sistema de emprés- 
titos internos, mejor garantidos, es verdad, que los ex- 
ternos. 

El empréstito popular de la Provincia de Buenos Aires, 
se ha realizado en las mejores condiciones, sin ser, sin 
embargo, popular, puesto que una casa fuerte lo ha toma- 
do por su cuenta. Llámanse suscriciones nacionales aque- 
llas en que gran número de personas toman acciones; 
tales como el famoso empréstito para el rescate de guerra 
de la Francia, que cuan grande era, encontró accionistas, 
y suscritores en todas las clases de la sociedad. 

No debemos disimularnos que estamos poco habituados 
á dar al capital sobrante empleo en las obras públicas, 
aun en aquellas de mas saneado interés. Las gentes que 
reciben de sus lanas y cueros gruesas sumas, construyen 
con ellas casas de alquiler en la ciudad cai)¡tal, único me- 
dio de inversión conocido de los que no hacen el comercio. 
Estos edificios son verdaderas cajas de ahorro, se edifica 
para asegurar el capital y obtener renta, cosa que no siem- 
pre se consigue. 
El ferrocarril del Oeste vino á ser del Estado, por la im- 



100 OBRAS DE SARMIENTO 

posibilidad de encontrar acciones entre los vecinos, ni aun 
para su primitiva extensión, que era limitada. 

Pocos negocios por acciones se han presentado en esta 
parte de América, tan productivos como aquel. La empresa 
del gas renovó por varios años letras por seis millones en 
el Banco, por no encontrar quien suscribiese las acciones 
que representaban aquella suma, hasta que con los pro- 
ductos y utilidades mismas de la empresa se amortizó 
aquella deuda. 

Es de esperarse que la suscricion proyectada, sea pronta 
y fácilmente suscrita por los grandes capitalistas. Muchos 
de los que indicaron este medio, forman parte de la comi- 
sión nombrada para promoverla, y son tan obvias sus ven- 
tajas, y tan incuestionables las garantías que las aseguran, 
que si hubiese solo de consultarse el interés pro[)io, los 
miembros de la comisión solos bastarían para suscribirla, 
como sucedió en Copiapó, con el primer ferrocarril proyec- 
tado en esta parte de América. Las acciones por tres mi- 
llones fueron suscritas en media hora, y sin salir del 
recinto donde se reunieron los promotores de la empresa. 

Lo que hubiéramos deseado, es que siendo cuatro mil las 
acciones que habrán de emitirse, por valor de cuatrocientos 
pesos cada una, fuesen estas suscritas ¡)or otros tantos 
accionistas, á fin de que entrase en nuestras costumbres el 
hábito de tomar acciones en las grandes empresas, que 
como estas, ofrecen seguridades de provecho. 

El Banco ha sido forzado á dar fondos para la construc- 
ción de los ferrocarriles internos de Buenos Aires, por no 
presentarse el capital individual buscando empleo lucra- 
tivo, en empresas de conocida y calculable utilidad. Acaso 
se necesitó el lapso de algunos años, y el espectáculo del 
éxito, para preparar la opinión, pues en los comienzos del 
ferrocarril del Oeste, mas se miraba la tentativa como obra 
patriótica que como empresa de negocio y colocación de 
capitales. 

En la suscricion actual median estímulos mas seguros. 
Puede decirse que tienen por seguridad lo ya avanzado de 
la obra y la necesidad de conservarla. Hay la tierra que 
representa con demasía el valor de las acciones y la exten- 
sión de esa área, no es solo la de las cuatro mil leguas 
reservadas sino toda la estension de país que ha de quedar 



PROGRESOS GENERALES 101 

necesariamente asegurada. Hay ademas la que ya lo estaba 
de antemano, con las nuevas líneas de frontera, pues, los 
valores que estas tierras adquiei-en, van á reíluir sobre el 
aumento de valor de las primeras. Los que ya poseen 
terrenos fronterizos, del lado interior de las actuales lineas, 
ganarán mayor valor en sus actuales posesiones, con solo 
hacer que la frontera se aleje y ponga mas zonas de terri- 
torio bajo las nuevas líneas de defensa. 

Los estancieros pueden decir que con solo suscriljír accio- 
nes, están resarcidos con usura, por el alejamiento inme- 
diato y la extinción de la causa del peligro, en un periodo 
mas ó menos largo; pero para los que ocupan la parte ya 
poblada, desaparecen virtualmente, desde que las tribus 
salvajes sean debilitadas, sometidas ó alejadas á tales dis- 
tancias, que sus incursiones sean imposibles ó de rara 
ocurrencia. 

Desde la invasión grande, con apariencias de guerra, que 
hizo Calfucurá, poco antes de morir, y que fué desbaratada 
en 1874, los indios no han intentado después un ataque 
serio, aun habiendo vuelto, por rebelión, á la vida salvaje, 
los mansos de Gatriel que representaban algunos centenares 
de lanzas. 

Lo que hemos tenido, desde entonces, acá, son malones de 
pequeñas partidas, huyendo del combate, y solo arrastrando 
tras si yeguas, por prestarse mejor á la fuga rápida, que es 
el plan de campaña de estas incursiones. Sumados todos 
los ganados arrebatados en estos últimos años, no alcan- 
zarían á pagar el costo de un regimiento de caballería de 
la frontera. 

Las grandes y frecuentes périlidas de hombres de pelea 
experimentadas por los indios en los combates, la irrepa- 
rable pérdida de las chusmas, que es {)eor que la destruc- 
ción de la ciudad en los j)aises civilizados, pues estingue 
para siempie la tribu, han dejado casi ¡"esuelto el problema, 
y débese al Ministro de la Guerra, el haber sabido ai)rove- 
char el momento critico, diremos así, de la decadencia, 
para acelerar la destrucción ó el sentimiento final de tri- 
bus, demasiado débiles ya para invadir, y demasiado ra- 
leadas y empobrecidas para hacer frente siquiera é intentar 
resistir. 

La idea de un supremo esfuerzo, y de una acción rá[)ida. 



102 OBRAS DL SARMIENTO 

es por tanto, lo que la prudencia aconseja, y lo que hará 
eficaz la pronta suscricion del capital requerido para lle- 
varlo á cabo. 

Sobre la terminación de la canalización del Riachuelo, 
apenas es necesario detenerse, üon solo construirse alU 
un abrigo para las naves menores, en los días de borrasca, 
se habría dado un gran paso. La falta de seguridad de 
un puerto, dispersa el comercio de cabotage, no solo en 
varios puntos de nuestras costas, sino en las opuestas del 
río, haciendo, por decirlo asi, extranjero nuestro propio 
comercio. 

Trátase de acometer por empresarios particulares la cons- 
trucción de diques que encierren un puerto frente á Bue- 
nos Aires, y de lo que ya se han levantado planos, pués- 
tose en exhibición modelos y héchose propuestas. 

Pero para ancladero de lanchas y buques como los que 
frecuentan estas costas, nunca habrá obras realizables en 
corto tiempo, suficientes para proveerlo. El Riachuelo 
tendrá en todos tiempos su importancia especial, sino 
puede satisfacer á todas las necesidades. 

EXHIBICIÓN DE HORTICULTURA 

El domingo, dia en que habrá de cerrarse, estará como 
el de apertura, pues se relevarán las flores y las bou- 
quets. 

Es de sentirse, que no haya concurrido mayor número 
de gentes, á gozarse con el espectáculo de tan bellas plan- 
tas, de tan variadas y completas colecciones y tantos obje- 
tos de arte exhibidos. 

Los que han asistido á exhibiciones del género, en otros 
países, aseguran, que ni en gusto ni en variedad, aunque 
en cantidad y riqueza le excedan, tendría esta exhibición 
que apocarse, trasladada á otro pais. 

El inmenso galpón de zinc corrugado, que cubre el local. 
y que fué hecho para depósito de materiales de las aguas 
corrientes, ofrece un local como pocas veces se encuentra 
de antemano preparado. 

Sabemos que lo aprovecharán para una exhibion de fru- 
tas y flores en el otoño, y de seguro que habrá que admi- 
rar, conociendo entonce, cuánta es la variedad de frutas 



PROGRESOS GENERALES 103 

y como ha mejorado este ramo en pocos años, como asom- 
bran ahora las preciosas adquisiciones que se han heclio en 
materia de horticultura. 

La distribución de premios, que tendrá lugar el domingo, 
reunirá mayor concurrencia, de las familias hasta hoy ina- 
sistentes, siquiera sea para despedirse de las magní- 
ficas flores de la estación, que ya no tendrán ocasión 
de ver. 

Debe hacerse una rifa de mas de doscientas plantas, de 
ornato y de flores en todo su explendor, y los aficionados 
hallarán ocasión de llevar á sus casas, los sujetos mas bri- 
llantes de nuestra jardinería. 

Vasos, jarrones y muebles rústicos, expuestos y fabrica- 
dos para ornato del vasto recinto, llaman la atención por 
el buen gusto y como muestra de adelanto, pues son ya 
adquisiciones que, como las variedades de frutas y flores, 
están hechas para embellecimiento de la vida. 

La agricultura de ornato y de placer, entrará mediante 
estas exposiciones, á formar {>arte de los goces, ya que 
hemos oído con placer, á familias llegadas de Europa, notar 
que las flores sobreabundan en los jardinillos de todos los 
alrededores y que los ramos artificiales de flores, por el 
tamaño, variedad de formas y belleza, no tienen rivales 
en Europa. 

RESGUARDO DE PASAJEROS 

El señor Ministro de Hacienda encarece en una nota á 
los empleados de Aduana, encargado de visar los equipajes 
de pasajeros que desembarcan, hagan sentir su presencia 
é intimen con cortesía las responsabilidades en que incu- 
rren introduciendo en sus equipajes artículos que deben 
pagar derechos. 

Muy grande es el desfalco que las rentas experimentan 
con el abuso de confianza que se hace, ai)rovechando algu- 
nos de la coi'tesia que exime de i'egistro severo los equi- 
pajes, para introducir mercaderías de contrabando. 

La Aduana no ha percibido renta alguna por joyas 
introducidas el pasado año no obstante ser casi nominal el 
derecho, lo que no prueba sin duda que escaseen unos y 
otros objetos de lujo. 



104 OBKAS 1)K SAKMlKNTü 

Hasta los baúles de los emigrantes suelen servir de pase 
á las facturas de encajes y bordados. 

Sugeriremos el expediente de que en otras aduanas de 
América se valen, para parar en lo posible á mal que 
parece inevitable, si como en el Brasil, Francia y otras 
partes, no se hacen pesquizas formales. 

Al desembarcar los pasajeros y entrar con sus equipajes 
en el Resguardo, encuentran en hojas sueltas y en varias 
lenguas, una [)revenci<)n á ellos dirigida, informándoles, 
que todo objeto que no haya sido usado, y sea materia de 
comercio y pague derechos, deberá ser allí denunciado y 
presentado al funcionario por el introductor, pudiendo 
pagar allí mismo el derecho y que los que no fuesen denun- 
ciados, caerán en comiso, pagando ademas el derecho. 

Notificados así los pasajeros, solo los intencional niente 
contrabandistas arrostran el peligro de ser descubiertos, 
en flagrante desfalco, y los que se han prestado á ocultar 
objetos ágenos, no se prestan á ello. 

En seguida,el em[)leado ó empleados proceden á registrar 
cuatro ó seis baúles ú otras malas á su discreción, y en 
conciencia, y con esto quedan todos bajo la responsabilidad 
de sus actos. 

Este sistema ha producido excelentes resultados, donde 
se aplica sin desnaturalizarlo 

VALORZACION DEL PAPEL MONEDA 

(El Xacional, Noviembre 20 de 1878.) 

Si no esperamos que el papel moneda se acredite, á causa 
de las conferencias provocadas por el Ministro de Hacienda, 
para valorizarlo, como se dice, contamos con que algo ha de 
ganarse, dando ocasión á estudios que señalen las causas 
de su depreciación. ¿ Cuánta es la suma de los billetes en 
circulación? ¿Cuáles son las transacciones que se hacen 
en [)apel, y cuáles las que solo admiten como intermediario 
el oro? ¿Cuánto oro se extrae, por obligaciones contraidas? 
¿Cuántas son las clases y las cantidades de otros papeles de 
crédito que suplen al papel y al oro en traspasos y tran- 
sacciones? 

Es indudable que cuando una moneda es fiduciaria no 



PROGRESOS GENERALES 105 

inspira confianza hasta conservar una relación fija con la 
moneda metálica y el oro, que es de un valor real, se esconde, 
lo que precipita la dei)reciacion. La introducción de cheques 
en el clearing house, es aumentar los diversos medios de 
hacer transacciones y por tanto excluir al papel de una 
parte de su empleo diario. Los cheíjues son otra clase de 
papel de crédito, aun que no tengan sino un valor momen- 
táneo. 

Todas estas cuestiones deben ser examinadas, y no duda- 
mos que hayan nacionales y extranjeros, capaces de sumis- 
trar datos, y averiguar aproximativamente la verdad. 

Si no se quema una porción (ie papel emitido según 
estaba acordado, no perderá el crédito el Gobierno ó el 
Banco, por falta de confianza; pero como no debieron 
seguir y siguen circulauíio los cien millones que no se 
extinguen, disminuye en proporción el valor de los otros 
millones que estaban en circulación, con lo que ca(ia peso 
experimenta la disminución de valor de la mayor suma de 
la circulación, sobre las necesidades de numerario. 

Ahoi-a, si una [)laza (ie comercio, á un centro de industria 
limitada al consumo y sin exportación, á una ganadería 
entablada y poco necesitada de dinero para nuevas empre- 
sas ó mejoras intrínseca, se le dota con oro, con papel 
moneda, hipotecario, fondos públicos, billetes de tesorería, 
cheques, y Dios sabe que mas monedas ó sus representantes 
para las transacciones, no será estraño, que habiendo mas 
medios circulantes que transacciones necesarias, el hilo se 
corte por lo mas delgado, y el papel moneda, que es el 
menos garantido, se desvalore. 

Faltando ocupación i)ara tantos valores en circulación, y 
obrando todos ó casi todos sobre una reducida población, 
como es la de la ciudad de Buenos Aires, el capital se ha 
de inventar transacciones artificiales, y el agio de la Bolsa 
dar¿ ocupación á los millones sobrantes. 

Hay ciertos hechos que toman la forma de dogmas, y 
que nadie se atreve á examinarlos, por temor de pasar 
plaza de herejes. 

La forma de gobierno es uno de ellos. 

Tenemos dos órdenes de justicia, dos órdenes de Congre- 
sos, (los órdenes de contadurías y administraciones, para 
una i)obre ciudad, que gobernaría una municipalidad como 



106 OBRAS DK SARMIENTO 

la de Broockün», coa medio millón de habitantes, ó la de 
Filadelfia, con 660.000. 

Tenemos un Banco Nacional, con el nombre de Banco 
de la Provincia, con una Legislatura que regla sus movi- 
mientos, que oriiena dar crédito á esto, negarlo á aquello, 
que permuta deudas, que extrae fondos por cientos de 
millones; y en seguida se reúnen comisiones para dar va- 
lor al papel, es decir, para hacer que el público tenga con- 
fianza de que la Legislatura de hoy ó de mañana, no 
meterá la mano en aquella arca santa de la confianza. Los 
directores del Banco han dirigido durante veinte años el 
movimiento de los caudales, y aunque hayan millones 
que no responden cuando son llamados á cuenta, es auto 
de fe asegurar y creer que los pasados, futuros y presen- 
tes administradores (han debido pasar de ciento) no han 
errado nunca, ya que es justicia que deberán hacerle que 
otros cargos, sino fuese el favor mal aconsejado, son inad- 
misibles. 

¿No seria esta la ocasión de tratar en esas reuniones, 
y sin espíritu de secta, de partido, de provincia, y ni si- 
quiera de nación, pues se trata del interés del comercio y 
de la industria, que se examinaren estas cuestiones fun- 
damentales? Con la experiencia de tantos años, con los 
hechos reales del empleo dado á capitales del Banco, fuera 
de operaciones bancarias, con las emisiones, leyes cum- 
plidas por un lado, mal observadas por otro, y el resul- 
tado [¡ráctico, que es el descrédito del papel; no sería de 
preguntarse, ¿es posible la existencia de un Banco, cuyos 
dueños en definitiva sean unas Cámaras irresponsables, 
que no son banqueras, y cuyo administrador sea un direc- 
torio que no es dueño de lo que administra, ni de su vo- 
luntad siquiera, para no entrar en transacciones que saben 
no convenir al negocio de Banco, que es guardar y ganar 
dinero. 

Hacemos estas simples indicaciones, sin parti pris, y como 
medios de valorizar el papel, si se descubre la causa ó las 
muchas causas y con causas que contribuyen á desvalori- 
zarlo, de día en día. Hasta las fluctuaciones de la opinión, 
sobre lo que sucederá en el Entre Ríos, tienen, como se 
sabe, influencia en el valor relativo del papel. 



PROGHESO.S GENEkALBS 107 

LA VALORIZACIÓN DEL PAPEL 

POR EL DESCRÉDITO DE LOS GOBIERNOS 

(El Nacional, Noviembre 22 de 1879.) 

Decíamos que algo útil debía salir de aquellas conferen- 
cias, aun cuando no fuera mas que dar pábulo alas habla- 
durías de los diarios. 

Con motivo de cualquier incidente, se pone en claro la 
situación de los ánimos. 

El papel moneda se desmonetiza. ¿Cuál será la causa? 
Claro está, dice uno, que porque no ha pagado dos trimes- 
tres el Gobierno Nacional. Si es porque el de la Provincia 
ha distraído cuatrocientos millones del giro del Banco! 

El primero ha inmovilizado tanto, el segundo ha sacado 
distraído sin ánimo de devolución, tantos y tantos millo- 
nes, etc.. etc. 

A nosotros, nos ocurre una idea simplísima. Habiendo 
para dar, en pago de lo que queremos adquirir, tantos 
millones en papel moneda, pudiera suceder que la masa 
de las transacciones, á que la propiedad ó el cambio se 
presentan, no pueda ocuparse todo el medio circulante. 
Entonces, el papel bajará, para dar en cambio de un objeto 
mayores cifras nominales. 

Si el papel fuese exportable, se iría á otra parte el sobrante 
á buscar empleo. 

Pero sucede que, á mas del papel, circula oro en ciertas 
transacciones. Menos uso del papel. 

Billetes de tesorería, cédulas hipotecarías, fondos i)úbli- 
cos, municipales, cheques, y todo linaje de papeles de cré- 
dito, con que se comjiran cosas. 

El papel bajará tanto, cuanto menos sea requerido, y 
dada la enorme suma de valores fiduciarios al portador, lo 
que los constituye moneda de cambio, es admirable la 
consistencia y crédito del papel, que vive y resiste al com- 
bate de la especulación de la Bolsa, y de las malas lenguas, 
que quieren matarlo á fuerza de cariños. 

Remetlio á tan grave mal. Crear dos mil millones mas 



108 ohras de sarmiento 

de riqueza, consumo, {)iopiedad, á íin de que se requiera 
mas papel para el intercambio y transacciones. 

No pudiendo hacerse esto, {)or lo pronto, habiendo sobre 
todo un grande interés en que se produzca ó una invasión 
en el Entre Ríos, ó una guerra exterior, debe principiarse 
por disminuir los gastos de los particulares (aconsejado en 
Estados Unidos é Inglaterra), y los de las administraciones 
públicas. Hecho lo cual, deben imponerse al pueblo contri- 
buciones, para que pague hom^adamente lo que gasta 
en tener malos gobiernos. Esto es lo que se hace en todas 
partes. 

En los Estados Unidos, que pagaban en contribuciones 
ochenta millones, antes de la guerra de secesión, pagan 
hoy trescientos millones, no solo para pagar los intereses 
de la deuda, sino para amortizarla, coa lo que ya la han dis- 
minuido de quinientos millones, en pocos años. 

La Inglaterra se ha contentado con no pagar la deuda, 
haciendo del escaso interés que abona, la mayor seguridad 
dada á la colocación de capitales inactivos. 

La Francia, que es la nación mas recargada de deuda, no 
solo hace frente al pago de los intereses y á la administra- 
ción de su oneroso gobierno, con seiscientos mil soldados y 
marina, y el material de guerra renovado mas formidable, 
sino que tiene sobrantes, en lugar de déficit anual, gracias 
á la honradez del pueblo contribuyente, que no entiende, 
como el de nuestros diarios, que el gobierno se las avenga 
como pueda, no dándole contribuciones, ni queriendo que 
use del crédito, que él se reserva para vivir en palacios, 
arrastrar coche y asistir á teatros, carreras, beneficios, ex- 
posiciones y fomentar desórdenes, guerras, etc., etc., por su 
intemperancia. 

Si hay déficit, se pide prestado, y tenemos por fortuna 
un Banco, blando de corazón, y con corazón, loque es in- 
vención de nuestra sapiencia, que presta á gobiernos, si la 
Legislatura, que no es un ser humano sino una sensitiva, 
se enternece, en vista de lo que le muestran, de angustiado 
lacrimoso. 

Este mal tiene también su remedio, y es constituir Un 
Banco de crédito para descrédito de los gobiernosl 

Esto es lo que aconseja el buen sentido, por medio de los 



PROGRESOS GENERALES 109 

Órganos mas acreditados déla prensa liberal, economista, y 
sobre todo patriota! 

No se impongan contribuciones para cubrir los gastos 
públicos, ni se le abran al gobierno las puertas del crédito 
y seremos salvos. 

El primer tuno que ofrezca una firma, obtendrá cuantos 
millones pida al Banco, y ya hay de ellos unos pobres diez 
millones de fuertes, no solo paralizados, sino, sino. ...apun- 
tados en el agua; pero si los gobiernos, en nombre de las 
necesidades de todos, de las calaveradas de todos, de la 
incapacidad administrativa de todos, dijese, como Chile 
donde quiera que haya deudas contraidas; necesito ó au- 
mento de rentas, ó crédito, — se le contestará, lo que se pro- 
pone ya: Para todos, nación ó provincia nada. 

¿Y cómo se hace el milagro? 

Creando un Directorio independiente de legislaturas y 
gobiernos. 

En ese punto estamos de acuerdo. ¿Quién crea el Direc- 
torio? Y una vez creada esta locomotiva, y abandonada á 
sus propios im[)UÍsos, ¿quién lo contiene? 

Convendría ponerle un Directorio, responsable de las pér- 
didas que sus errores, predilecciones, favores, etc., acarrea- 
ran. Si no se hace esto, se creará una dictadura, á papel ó 
á oro, peor mil veces que las políticas. 

Jackson, en los Estados Unidos, se puso delante de una 
locomotiva semejante, y logró contenerla, destruyéndola. 

Como se hace el milagro? 

Colocando el Banco bajo las condiciones de todo banco, 
con un Directorio de sus propios negocios, perdiendo sus 
miembros, ó ganando, según que el Banco pierde ó gana. 

Entonces, el Banco no será político, ni filántropo, ni obrero 
público, ni nacional, ni provincial. Será extranjero á toda 
cosa que no sea su interés, y entonces dará á los gobier- 
nos bien garantidos, con menor premio que á los particu- 
lares, sin ser coiíjpulsado á ello, y solo por su interés bien 
entendido. Un Banco de Gobierno, con exclusión de los 
gobiernos, es una invención. 



lio OBRA» DE SARMIENTO 



EL MAL espíritu 

(El Nacional, Noviembre 26 de <878.) 

Insinúa un diario, á {)ropósito de valorixar el papel, que 
se puede llevar la cosa, «hasta que caiga el Gobierno Na- 
cional, venga lo que venga.» 

Preguntaríamos solamente al autor de esta bella idea, 
¿cuanto bajaría el otro, ó cuanto oro acudiría á nuestro 
mercado, para valorizar el papel? 

Este es nuestro sistema de discusión. La calamidad pú- 
blica se exagera, no para hallarla remedio, sino para hacer- 
la servir de pantalla á otros propósitos, cuya C()nsecuencia 
recien traería la catástrofe temida 

El Ministro de Hacienda Balbin ha pagado caro de unos 
diarios, sus tentativas de oír consejo sobre los medios de 
dar mas valor al papel. 

El Gobernador de la Provincia, es el blanco de otros ata- 
ques. El Gobierno Nacional, que parecía extraño al asunto 
está á punto, según se le insinúa respetuosamente, de ser 
llevado á la cárcel ejecutado por el corredor del Banco, que 
como todo acreedor, tiene el derecho de elegir deudores 
morosos; y los de casa gozan privilegio. 

Hemos de oir y ver cosas nunca vistas ni oidas, en país 
donde nada queda por verse ni oirse; y ya se anuncian para 
esta semana grandes acontecimientos. 

Verdad es que principian con ella las cosechas de trigo» 
en Santa Fe, y la buena y oportuna lluvia que ha empa- 
pado nuestras campañas, grandes acontecimientos, cuyas 
consecuencias empezaremos á sentir luegol 

No cuentan por nada en la historia los hechos negativos, 
que si no, miraríamos como de mayor trascendencia no 
leer en los diarios nada del Entre Ríos. Parece que se la 
hubiese tragado la tierra, desde que no hay esperanza de 
una pequeña revuelta, aunque no fuera sino por la forma, 
por no perder la buena costumbre. Todavía rezongan 
algunos contra el malvado Febre, pero ya el pueblo deses- 
pera de aquella heroica provincia, como ya había desespe- 
rado de Santa Fe, Dos provincias perdidas, oprimidas 



PROGRESOS GENERALES 111 

ambas bajo el peso de las cosechas de trigo, que ahogan 
todo patriotismo! 

Mientras dicutimos, pues, como valorizarse el papel, 
sacándole á cada cual los cueritos al sol, (excepto aquellos 
á quienes se debe todo miramiento) las Provincias todas se 
mantienen en profunda paz, como si hubieran olvidado 
todas sus querellas, distraídas por la bulla y algazara que 
ha levantado el inocente propósito de hacer llover tanto 
mas oro, cuanto mas se alarme á los que lo esconden, ó 
hacerlo venir de afuera, en busca de colocación ventajosa. 
Allá, ládas, lábas, no en Salta, que es muy lejos, y es ciudad, 
sino en Oran que no es ni aldea, en el extremo fronterizo 
hacia el Bermejo, hay algo que explota; pero al fin esas 
cosas se acaban, cuando se llega á saber lo que hay de 
verdad. 

Grave discusión ha traído la noticia del fallo arbitral dado 
en Washington, sobre la línea de demarcación entre el Para- 
guay y la República Argentina, no para aprobar ó desa- 
probar el laudo, lo que es inútil, sino para echarse los unos 
á los otros la culpa del poco éxito, lo que es muy prove- 
choso. 

Mas, lo que da materia para inagotable discusión, es el 
Ministro de la Guerra, su hermano, el Río Negro, y los 
autores de ocuparlo desde que los españoles abordaron estas 
playas. 

El Presidente se ha eclipsado: los otros ministerios no 
dan señales de vida, sino es el de Hacienda, que servirá de 
abono para fertilizar el papel; pues ni el de Relaciones 
Exteriores llama la atención, no obstante estar gros, con la 
esperada solución de la cuestión chilena. 

El Ministro déla Guerra solo llena el escenario. Ya se 
han escrito dos columnas de su acusación y una de su 
defensa; es de admirar el encono que sus actos inspiran, los 
errores que á cada paso que dá comete; y la perversidad de 
su medios y propósitos. Afortunadamente tiene panegiris- 
tas que lo elevan á las nubes y le devuelven en elogios, lo 
que el encarnizamiento de los otros le quitan. Qué queda- 
ría de todo ello? Un joven Ministro, y un joven General, 
que trabaja diariamente en su oficio, que ha hecho exce- 
lentes cosas, de que por decencia, debiera hacércele jus- 



112 OBRAS DE SARMIENTO 

ticia, y que es de esperar conLiime completando con éxito 
la obra comenzada. 

Es lástima que la detracción que llueve sobre el Minis- 
tro de la Guerra, no alcance á valorizar el papel, ni puedan 
muchos los elogios que en revancha se le prodigan, 
j)era pervertir su juicio, y distraerlo de su trabajo, que á 
lograr unos y otros sus pi'oi)ósitos, acabarían por cansar al 
público, sublevar la conciencia que tiene la medida de la 
realidad. La [)ertinacia é injusticia de los ataques de que 
es víctima diariamente, solo prueba que es digno, ó lo creen 
tal, de conquistar la estimación pública; pues es de hom- 
bres de pro, ser llevado siempre en andas por sus ene- 
migos. 

No ha de ir lejos el que suscita detractores, que no duer- 
man, ni descansen, rascándose donde sienten comezón. 

BILLETES DE BANCOS PARTICULARES 

{El Nacional, Diciembre 2 de 1878.) 

El despacho solicitado de pa{)el litografiado ó grabado en 
el exterior, para servir de moneda fraccionaria en un banco 
particular, ha hecho que el gobierno ponga la mano sobre 
este papel y declare abusiva su emisión y circulación. 

El país ha sido sorprendido por la libertad de los bancos, 
sin legislación previa que precaviese los abusos á que se 
presta el crédito. Trátase nada menos que de la franquicia 
de largar á la circulación verdaderos valores que nada 
representan sin embargo, no teniendo en caja una cantidad 
para responder de su conversión, que no se hace premiosa, 
sino cuando se sabe ó sospecha que el que tales valores 
emitió, no se halla en aptitud de cambiarlos. El Entre 
Ríos, Montevideo, Santa-Fé y Córdoba, han experimentado 
ya los efectos del abuso consentido del crédito, desapare- 
ciendo Bancos, ó apariencias de Bancos, sin cuidarse de 
saber que número de billetes circulaban con su firma. 

Mas ni aun así, se considera admisible la emisión de 
billetes que representen centavos, ó suplan la falta de mo- 
neda de cobre, para las transacciones mínimas, pues de 
esas se sabe que nunca serán presentadas al que las emitió, 
y que por tanto es pura y simplemente acuñar moneda, sin 



PROGKESÜS GENERALES 113 

metal alguno, lo que equivale á falsificarla, pues no llena 
ninguna de las condiciones de la moneda, garantida por 
el Estado. 

El decreto del gobierno hecha de menos una ley que 
cierre la puerta á estos abusos. Pero siendo facultad legal 
del ejecutivo reglamentar las que existen, y por otra parte, 
siendo esclusivamente suya la facultad de acuñar moneda, 
ha debido ó debe en adelante determinar los límites en que 
los particulares pueden hacer uso del crédito. Sin eso, que- 
daría abierta la puerta á los mas groseros fraudes, y á las 
mas vejatorias corruptelas, tales como la emisión de bille- 
tes de mínimo valor, que es mirada en todas partes, y por 
tanto prohibida, como una grosera explotación de la credu- 
lidad del vulgo, que es el (jue usa de esta moneda frac- 
cionaria. 

Usaron antes los pulperos señas de suela, latón ú otras 
materias, para dar en cambio de monedas pequeñas, en el 
círculo restringido de su clientela, lo que constituía un ver- 
dadero papel de crédito, consentido por el que lo recibía, y 
garantido por el que lo daba, por ser el proveedor de las 
cosas necesarias á la vida, en la limitad-i esfera de su ba- 
rrio. La seña representaba pan, azúcar, mas bien que una 
moneda metálica, y era convertible á cada hora del dia. 
No es así el papel moneda, que en mínimas fracciones lan- 
za un banco á la circulación de toda una provincia. No 
vuelve á su caja, y representa moneda metálica que no cir- 
cula sin ser convertible por la diseminación de su uso. 

El decreto que pone término á estos abusos, tiene ade- 
mas en su apoyo, ser los billetitos representación de una 
moneda extranjera, lo que los pone en condiciones ile- 
gales. 

La enojosa discusión que se ha suscitado sobre valori- 
zación del papel moneda de Buenos Aires, ha traído, eu 
medio del desorden de las recriminaciones ociosas ó male- 
volentes, la ventaja de despertar la atención pública sobre 
los defectos de todo nuestro sistema de bancos; y es posi- 
ble, ó al menos de esperar es, que descartando todo argu- 
mento inútil ó extraño al asunto, se pongan en claro los 
errores prevalentes en la opinión pública. 

Es un principio fundamental del gobierno de una nación. 

Tomo su.— 8 



114 OBRAS DE SARMIBNTO 

que él solo puede acuñar moneda, y el papel de crédito 
es una de sus formas. 

¿Estamos nosotros en el terreno legal de tocias las 
naciones modernas? 

Parece que todos están de acuerdo en que no puede 
existir un banco sujeto á otras leyes, que las que aseguran 
su pro{)io giro; lo que demuestra que todos convienen 
ahora, en que la existente legislación peca contra la exis- 
tencia misma de los Bancos. No habrá, pues, banco del 
Estado. Quiérese ademas, que no tengan privilegios, lo que 
lo reduce á la condición de todos los bancos. 

Disimúlase en cuanto es posible, y con una persistencia 
que frisa en complicidad, que el Banco ha sido mal 
administrado, puesto que tiene en jestion una enorme 
suma de dinero, mal colocado, por falta de suficiente 
garantía. 

Todos convienen en que no ha habido malversación; pero 
nadie quiere convenir en que hay un vicio en la organi- 
zación misma de la institución. 

Cuál seria el remedio, para un mal que amenaza des- 
truir el papel, quitándole su valor? No encontramos otro, 
que una ley nacional sobre bancos, que haga entrar todos 
los nuestros en las condiciones de los bancos de todas las 
demás naciones, haciendo desaparecer las anomalías, los 
privilegios, que tan caramente estamos pagando. 

Como los desastres que ha traído el mal manejo del 
banco que se trata de reformar, vienen de los errores de 
la legislación, y la práctica es hija de esa misma legislación, 
no vemos porque tendrían tanto empeño, los que tanto 
erraron, en continuar con algunos de los errores, siendo el 
primero de todos, tener un banco legislado por una parte 
de la nación, con papel de crédito, cuyo valor, sin embar- 
go, afecta la fortuna de todos los que habitan el país, 
nacionales ó extranjeros. ¿Es excelente este sistema? 
Continuémoslo; pero á mas de los millones perdidos, resig- 
némonos á los que en adelante se perderán, continuando 
con las mismas anomalía.s. Hay quien propone incorporar 
el Banco Nacional en el de la Provincia. Creemos que 
esta idea es fecunda. Sin cambiar la esencia de la cosa, 
basta borrar una palabra y todo está andado. O banco 
particular, particularísimo, sin privilegios ni legislación 



PROGRESOS GEiN ERALES 115 

esiiecial, ó banco general, para todas las provincias, legis- 
lado por (juien tiene facultad de legislar. 

Cuestión de palabras, desde que se quite, como se pide 
á una Legislatura Provincial la facultad de legislar sobre 
bancos. 

Si una experiencia fructuosa abonase la desviación de las 
reglas, podría en favor del éxito, continuar el desvio; pera 
con cincuenta millones de fuertes comprometidos, hay poca 
gracia en persistir, en materia que se paga cara y al con- 
tado, como es el apartarse de las reglas que rigen el usa 
del crédito y la emisión de billetes de Banco. 

La Constitución Nacional no lo prohibe al Congreso, por- 
que es atribución de la Soberanía, y ya ha hecho uso de esa 
facultad, emitiendo los diez millones de fuertes que llevan 
su sello, y que con él circulan en toda la República. 

Propónese ahora que dicte leyes tales la Legislatura 
Provincial, sobre la dirección del Banco, que ella misma 
no puede perturbar su marcha. 

Se pide, sin embargo, lo imposible; pues una legislatura 
no puede legislar para futuras legislaturas. Sus leyes son 
i-evocables. Ha de buscarse base mas sólida y esta no la 
encontrarán sino haciendo entrar este como los demás 
bancos bajo el fuero común, por una legislación universal^ 
que determine las condiciones en que ha de usarse el crédito. 

Nada tenemos que inventar á ese respecto. Para lo que 
se necesita ingenio, y no lo hemos mostrado en veinte años, 
es para legislar sobre un banco anómalo, sui generis, y que 
lio tiene en el mundo uno que se le asemeje. 

Nada se intentará, estamos seguros en esta vía poralguu 
tiempo. Nuevos ensayos traerán nuevos desencantos; pera 
ha de llegar la época de que esos ensayos y desencantos 
hagan abandonar la idea de suicidarse pecuniariamente, 
ante la evidencia de persistir en una via sin salida. Coma 
el mejor medio circulante no es local, poríjue las materias 
que se cambian no son locales, el remedio al mal presente, 
se ha de hallar en lo futuro, en deslocalizar los signos repre- 
sentativos de los valores, sean estos plata, cobre, oro ó papel. 

El caso ocurrido con los billetes á boliviano ha puesto al 
gobierno en la necesidad de fijar principios por medio de 
considerandos y ya es un gran paso dado, el atajar un abusa 
y una usurpación de facultades. 



116 OBRAS ÜE SARMIENTO 



LA EXPOSICIÚN DE PARÍS 



{El Nacional, Diciembre lí de 1878. ) 



Al abandonarla á la corriente de los acontecimientos, 
que pasan arrastrados por el tiempo, para entrar en la 
mar de la historia común de nuestro siglo, queremos con- 
sagrar una palabra de adiós cordial á la parte honorable 
que ha cabido á la República Argentina. 

Debemos al corresponsal en París, del Courriev de la 
Plata, la siguiente apreciación : 

«Debo decir sinceramente y sin lisonja, la impresión 
que ha producido la exposición de la República Argentina, 
sobre el pueblo francés y los visitantes en general. Incon- 
testablemente, entre todas las Repúblicas del Sud y del 
Centro, tiene el primer premio la República Argentina» 
mostrando que lo merecía. Mostróse la mas completa, 
tocando á todos los ramos de la industria y exhibiendo 
productos variados, á diversos títulos notables...» 

Si la exposición de la Re[)ública Argentina ha llamado 
particularmente la atención, ha sido debido en gran parte 
al que la ha organizado, D. Rufino Várela, el Comisario 
General nombrado por el Gobierno Nacional,» etc. 

Antes de ahora, y á vuelo de pájaro, habíamos, compa- 
rando cifras de número de premios y de poblaciones 
lespectivas, entre las Repúblicas Americanas de común 
origen, apreciado el mayor desarrollo intelectual é indus- 
trial que estas cifras revelaban. 

La Exposición, sin embargo, no puede apreciar el camino 
que han seguido las ideas, para llegar á resultados tangi- 
bles y transportables de un lugar á otro. 

Ha podido, por ejemplo, el Jurado, acordar al Sr. Chas 
una medalla de oro por las lanas que ha presentado, 
itroductos de su industria; pero no ha podido estimar el 
esfuerzo combinado de gran número de criadores, en una 
larga serie de años, en Buenos Aires para introducir tipos 
perfeccionados, tarea en que se mostraron inas constantes 
mas entendidos é inteligentes, que los criadores de Aus- 
tralia ó Cabo de Buena Espereza, anticipándose á los 
Estados Unidos en la mejora de las lanas. 



PROGRKSOS GENERALES 117 

Han poiUdo reconocer los productos fabriles en cueros 
Curtidos, hierro y madera, y premiarlos, no obstante (jue 
concurrían, no con los otros Estados de AmériCcJ, sino 
con las de otras naciones; pero no se ha podido llevar á 
la Exposición la ciudad entera de Buenos Aires, renovada 
en sus edificios en solo diez años, lo que ha requerido 
el concurso de todas las artes industriales, y el de la 
arquitectura de ornamentación, nc.uy superior á la de la 
generalidad de las ciudades europeas, si se exceptúan los 
boulevards de París y otras construcciones modernas á 
las que ha precedido un plan general de construcción. 

¿Qué papel harían en la Exposición los cereales argen- 
tinos? Y sin embargo, esos humildes productos, repre- 
sentan un cambio completo en la aplicación del trabajo, 
apenas sensible hace veinte años. Representan cien centros 
activos de colonización, de trabajo, de industria, y la 
realización de una serie de movimientos en las ideas 
hispano americanas, desde la antigua población indígena 
y la exclusión del extranjero en los dominios españoles, 
hasta la ruptura de todos los diques de raza, de religión, 
de lenguas etc., etc. 

La Exposición de París, en la parte argentina, pasando 
por la de Filadelfia, lleva su filiación hasta la Exposición 
de Córdoba, en que se tomó razón, por la primera vez, 
de los productos de la industria argentina, llamándolos 
á concurso y sacándolos de la obscuridad en que yacían. 
Era el primer campo de instrucción á que convocaba al 
espíritu público, mostrando que hay otros terrenos en 
que combatir, con gloria, que los vergonzosos campos de 
batalla, comunes á toda la raza latina en estas Américas. 

La República Argentina, tiene, en medio de sus shortco- 
mings, como dicen los ingleses, en medio de sus miserias, 
como decimos nosotros, que ningún progreso se ha pro- 
ducido, que no haya sido preparado lentamente por el 
estudio, las ideas derramadas, y los ensayos malogrados 
ó imperfectos. 

Otros Estados americanos, pueden envanecerse de pro- 
ducir café bajo los trópicos, hallar guaneras preparadas 
de siglos por las aves acuáticas, ó ricos veneros de 
plata en sus minas. La República Argentina lo ha creado 
todo por las ideas, por el pensamiento, por la inmigración. 



118 OBRAS DE SA.HMIENTO 

que transforma su industria y sus campos, la refina de las 
lanas, y aun el éxito de su Exposición en París, que venía 
{)reparándose desde 1870, ensayando exposiciones, despertamio 
e\ interés público, y recorriendo las provincias para hacerlas 
manifestarse, y mostrar al mundo lo que tiene en elemen- 
tos de i-iqueza y lo que les falta. 

Citaremos un hecho, apenas conocido, de esta asimila- 
ción y de este trabajo lento, pero efectivo. La industria 
de la caña de azúcar ha tomado en el Norte un gran 
<iesarrollo, á causa de la prolongación del ferro-carril. 

Pero era necesario estar al corriente de los progresos 
que la maquinaria ha hecho en este ramo; y á ese punto 
se (iirigió desde luego, el esph'itu industrial. 

En la Exposición de París, se ha presentado y obtenido 
jiremio el mas perfecto mecanismo, ó mnquinismo de pro- 
ducir azúcar en menor tiempo y con mas rinde; y ya 
vienen en camino tres de ellos, para acelerar y perfec- 
cionar la producción del azúcar. Uno de ellos viene para 
Santiago del Estero! 

Vése, pues, cuál es el efecto inmediato de las Exposi- 
ciones, sin escluír á la de Córdoba, que preparí» los ele- 
mentos que han merecido lugar tan prominente á nuestra 
industria, ni la inmigración, ni las colonias agrícolas, los 
cien Chivilcoys prometidos, como programas sucesivos de 
política. 

Un producto argentino no ha sido aun bien apreciado 
en la Exposición, y son y sus singulares maderas incorrup- 
tibles, el quebracho colorado, el lapacho, etc., aunque se 
hayan presentado como materia labrada. 

Hay una necesidad, en Europa, de maderas incorruptibles 
para durmientes de ferrocarriles. A Francia, se los pro- 
])orciona por millones actualmente el roble de España. 
Puede el lapacho del Chaco suplirlo á precios iguales, 
con duración indefmida, pues se encuentran aun trozos 
de madera de esta esencia que los jesuítas enterraron 
hace un siglo y vuelven á servir en construcciones moder- 
nas. Ya empieza á, ser conocido el quebracho en Europa, 
y pedido para objetos especiales, pero no es conocido en 
aquella aplicación, en que es único, como resistencia 
secular á la destrucción, y podría ir á todos los Estados 
Europeos á reemplazar las maderas ordinarias. La resis- 



PROGRESOS GENERALES ^^^ 



teiicia que opone al trabajo, su dureza férrea, seria ven- 
cida por la maquinaria, y la circunstancia de ser impe- 
netrables sus oosques, asegura que el vapor sena aplicado 
al desmonte, con mas economía que la fuerza individual, 
aplicado á los obrajes Actuales en que se emplean dos mil 
brazos, que pelean con los quebrachos, según la feliz es- 
presion de los paisanos, saltando á la vez astillas y frag- 
mentos del hacha. 

El Sr. Capitán del Puerto Dr. D. G. de La Fuente 
podría dar detalles interesantes sobre estos millones de 
palos que están parados hace siglos, esperando el medio 
de converiu^e en oro, desde que satisfagan una necesidad 
de la industria moderna. 

DURA LEX, SED LEX 

LOS IMPUESTOS 

(El Nacional. Diciembre 21 de 1878.) 

Hemos guardado silencio sobre las leyes de impuestos, 
que la Legislatura sancionó y promulgó el Ejecutivo, como 
asi misino sobre la legalidad de la manifestación contra 

la ley. . , ■ 

No lo guardaremos, sin embargo, contra las doctrinas 
falsas que terjiversando la historia, se emiten, para propa- 
gar la subversión de toda idea de gobierno. 

El miércoles 18 de 1878, La Nación encabezó sus columnas 
con este epígrafe: «Buenos Aires libre» y una proclama a 
las Provincias, mostrándoles sin duda la libertad que usaba 
ese día. ¡Ojalá que no sea un día histórico! 

Pero ante las doctrinas se puede protestar también. 
La facultad de imponer, en las Cámaras, es absoluta, se 
dice; pero (dos Estados Unidos resistieron al impuesto do 
té, por que era inconstitucional.» 

No existían Estados Unidos, ni siquiera colonias inglesas 

unidas, cuando la colonia de Massachusets-Bay, resistió un 

impuesto sobre el té, que había sancionado el Parlamento 

en Inglaterra. 

Las colonias inglesas no estaban gobernadas por el i'arla- 

mento, sino por el rey. 



120 OBKAS DE SAKMlENTü 

Resistieron por el gran principio que no puede un legis- 
lador dictar leyes para pueblos que no están representados 
en la Legislatura que las dicta. Burke, en el Parlamento 
inglés, sostenía este primordial derecho del pueblo inglés. 

En el mismo caso se halló el Estado de Rueños Aires, 
con el Congreso del Paraná, que rechazó sus diputados por 
que no habían si(io electos según las leyes de elecciones 
de la Confederación. 

Buenos Aires, no representado hasta entonces en ese 
Congreso, no podía elegir sus diputados por leyes que no 
se habían promulgado en Buenos Aires, y emanadas de un 
Congreso de que no formaba parte cuando se dictaron. 

No resistieron, pues, leyes suyas, las colonias inglesas 
de Norte-América antes de ser nación, sino las leyes, que 
por primera vez, después de tres siglos, intentó imponei'le 
un Parlamento que gobernaba á la Inglaterra por medio 
de sus Comunes, pero no á las colonias que no estaban 
representadas en Parlamento. 

Lo mismo, el Estado de Buenos Aires, que no había reco- 
nocido ni Congreso, ni Presidente de un Estado diverso, no 
derrocó en Pavón al Presidente Derqui, por ser gobierno 
elector, como se ha dicho, sino para resistir á una violación 
de los principios funtiamentales de la legislación, que 
requieren que el ciudadano que ha de obedecer la ley, 
esté de derecho representado en el cuerpo legislativo. 

Después de aquella falsificación de la historia y del 
anacronismo que supone unos Estados Unidos que no 
existían, resistiendo una ley inglesa por inconstitucional, 
antes de haberse dado una Constitución, se agrega que los 
Estados Unidos, en nuestros dias, se han hecho un deber de 
patriotismo, de conciencia, en pagar los impuestos mas altos 
de que haya memoria en la historia de la humanidad. 

Esta aserción peca del mismo vicio de la anterior. 

En todos tiempos, los Estados Unidos y todas las naciones 
de la tierra, libres ó despóticas, no por patriotismo ni con- 
ciencia, pagan los impuestos; sino por que hay crimen 
punible por las leyes en resistirlos; y traición, si la resis- 
tencia se convierte en plan. 

Los pueblos no obedecen por patriotismo, ni por concien- 
ein, sino por obligación y compulsión de la ley, con las 
penas que ella ha impuesto. 



PROGRESOS GENERALES 121 

Los comerciantes no se abstienen de hacer contrabando, 
es decir de no pagar altos impuestos, sino por temor de la 
confiscación de las mercaderías fraudulentamente intro- 
ducidas. 

Los legisladores <ie una nación pueden por patriotismo 
y conciencia imponer al pueblo las mas altas contribu- 
ciones de que haya memoria, para pagar las enormes 
deudas que pesan sobre ese mismo pueblo. 

Así es que ios Estados Unidos y no un Estado particu- 
lar, han impuesto enormes derechos sobre el consumo de 
los tabacos y de los alcoholes; estos, diex veces mas de su 
valor; así es que se denuncian diariamente, y se mandan 
destruir por las autoridades nacionales en todos los Esta- 
dos, las destilerías clandestinas de tvhiskey, y que se des- 
cubren por centenares y millares, pues siendo tan enor- 
mes los impuestos, se improvisan fortunas con no pagarlos. 

El patriotismo no se usa para pagar, aunque pueda ins- 
pirar al Legislador para imponer. El pueblo obedece, pri- 
mero porque es un crimen resistir á la ley, y son castigados 
los infractores, y segundo, porque si el pueblo encuentra 
altos los derechos, y no está animado del sentimiento 
del patriotismo que los dictó, ó porque la ley sea realmente 
vejatoria, en la próxima renovación del cuerpo Legislativo 
hará prevalecer, si es realmente la mayoría la que tal 
pretende, las reformas requeridas, ó la derogación de 
la ley. 

Pero una ley no se reforma ni deroga, después de pro- 
mulgada, el mismo año, en la misma sesión, y por la misma 
legislatura que la dictó. 

Este es otro de los grandes principios fundamentales de 
la legislación. No de los Estados Unidos, sino desde que 
hay sistema representativo en la tierra. 

Tiene por objeto, precisamente, evitar conmociones, agru- 
pamientos, que impongan miedo al Legislador. Quiérese 
que haya en un año siquiera el tiempo de pensar, de ver 
los resultados de una ley, para corregir los defectos ó para 
mostrar sus ventajas, y hacer prevalecer el patriotismo del 
legislador contra el egoísmo del que no quiere contribuir á 
soportar las cargas del Estado. 

No son los Estados Unidos los que inventaron el axioma; 
Dura lex, sed lex, que quiere decii* que no hay derecho ú 



1*22 OBltAS DIC í^AKMIKMO 

desobedecer la ley, á resistirla, á protestar contra ella, des- 
pués de promulgada. 

Pero en estas falsificaciones históricas, haciendo ú Der- 
qui Presidente de la Confederación sin Buenos Aires, de- 
rrocad® por el Estado de Buenos Aires, porque era Presi- 
dente elector, allá en su Conferacion, á qué anticipar la 
Constitución de los Estados Unidos y la existencia de los 
Estados Unidos misnaos, de casi veinte años, para achacar- 
les una desobediencia á las leyes de impuestos, cuyo monto 
ofrecían pagar, desde que sus propias legislaturas se los 
impusieren? 

Esta singular teoría de que si en nuestros días los Esta- 
dos Unidos pagan los mas altos impuestos sobre el tabaco 
y el aguardiente, es por puro patriotismo y deber de con- 
ciencia, y no porque estén forzados á cumplir las leyes aun 
los que venden tabaco y fabrican aguardiente, toda esta 
corrupción de ideas, toda esta corrupción del sentimiento 
público viene de un pecado que tales propagadores 
tienen, y es la revuelta de Setiembre que necesitan justifi- 
car, falseando la histoiia, buscando hechos que la justifi- 
quen, engañando al pueblo y pervirtiéndolo, enseñándole á 
no obedecer las leyes de los altos impuestos, como las acatan 
los Estados Unidos, y vergüenza da decirlo, todas las nacio- 
nes de la tierra. 

Las resistencia de los Estados Unidos al inconstitucional 
impuesto del té, trajeron la Independencia de los Estados 
Unidos, como se intentó en la Verde! Hé aquí el gran 
secreto! 

Ahora vamos ya no solo á violar la ley, sino á hacer que 
las Cámaras y el Ejecutivo, violen el gran principio de que 
no pueden reformarse ni derogarse leyes en el año, en la 
misma sesión y por la misma Legislatura que las dictó. 

Puede ser que el día 27 de este mes, con la resistencia á 
la ley de impuestos sobre el tabaco, como en Boston sobre 
el té, «surja un movimiento revolucionario, que independice 
« los Estados Unidos de América!» 

Pero será el castigo merecido de los que así preparan la 
completa desorganización de la sociedad, de la República 
y de las formas de gobierno. 



PROGRESOS GENERALES 123 



REGLAMENTACIÓN OE LA LEY DE IfflPUESTOS 

(Bl ¡nacional, Diciembre 27 de 1878). 

El decreto del Gobierno reglamentando la ley de im- 
puestos, ha dejado al parecer satisfechos á los que se pre- 
tendían directamente interesados, pues aleja la fiscalización 
que necesariamente traía aparejada su ejecución. 

La manera, sin embargo, de producirse el decreto, refi- 
riéndose á la petición de los importadores y vendedores 
al menudeo, le quita mucho de la altura en que deben 
colocarse los actos oficiales. 

Las peticiones no traen aparejado proveído ni debe men- 
társelas, como origen de actos públicos. Se desechan sin 
proveer no ha lugar, con solo no tenerlas en cuenta; se 
atienden como exposición de razones que hacen fuerza en 
el ánimo del legislador, para obrar teniéndolas presentes; 
pero no se las cita como antecedente, pues que no consti- 
tuyen un acto legal, aunque permitido, como no se dan á 
la ley las razones que la aconseja. 

Del olvido de estas reglas ha resultado que se crean 
algunos con derecho, á quejarse de que el Gobierno, ul 
tirar el decreto, no se ajustó á una especie de convenio ó 
tratado que suponen celebrado con los directores de la pe- 
tición y promotores de la manifestación; y aun cuando no 
sea mas que una suposición, el publicar como documento 
oficial las propuestas de arreglo hechas por los peticiona- 
rios, los hace aparecer á éstos como representantes de al- 
gún interés social, ante las autoridades constituidas, lo que 
introduce un elemento extraño á todo sistema de gobierno. 
Los gremios de introductores, y demás, «representantes 
por los que suscriben,» es una falsa aplicación del dere- 
cho de hacer peticiones. Las pueden hacer por ellos mis- 
mos los que las suscriben; pero no en representación de 
otros; pues esa representación los constituiría un poder en 
la sociedad. Lo mismo es una firma que ciento, ó que mil^ 
para suscribir peticiones si son respetuosas, pidiendo una 
gracia, y sobre asunto que las leyes permitan, sin tal re- 
presentación y sin la pretensión de asumirla. 

La Legislatura ó el Gobernador, han podido oir suá razo- 



124 OBKAiS 1>K SAKMIKNTO 

nes, tenerlas en ';uenta, ó desatenderlas, sin admitir que 
están representando á nadie, sino exponiendo ciertas ra- 
zones de conveniencia pública al parecer, ó de un interés 
particular cualquiera. 

La manifestación que precedió, participaba de un carác- 
ter muy objecionable, en cuanto era contra una ley pro- 
mulgada. Dijose que ascendían á diez ó quince mil los 
manifestantes. Sin embargo, los vendedores y revendedores 
de alcohol y tabaco y creemos que todos los que tienen 
despacho abierto, no pasan de tres ó cuatro mil en la 
ciudad. 

Hemos visto en Nueva York desfilar una petición de car- 
niceros, que formaban de cuatro en cuatro; llevaban todos 
manguillos blancos en los brazos, sobre la ropa de paño» 
señal de su profesión, sin que se les juntasen muchedum- 
bres de gentes que no fuesen los de aquel oficio. 

Los almaceneros, pulperos y demás gentes, cualquiera 
que sea su nacionalidad, que ejercen una industria con casa 
y capital, son los sostenedores mas decididos del orden en 
las grandes ciudades, por que su interés está ligado al de 
la sociedad misma. Sin embargo, aglomeraciones de gen- 
tes como la que vimos pasear por las calles, llamándose 
todos comerciantes por mayor y menor de tabaco y aguar- 
diente, encierran peligros y alarmas para lo futuro, que 
deban evitarse desde ahora, poniendo orden en tales actos; 
para no establecer antecedentes, reuniéndose gente sin 
vocación, á las personas de una vocación determinada. 

Sin dar otra importancia á un acto que ha sido producido, 
fomentado, y casi solo inspirado por nuestros diarios políti- 
cos, acaso provocado por los inconvenientes prácticos de la 
ejecución de la ley, observaremos que el decreto que se 
presenta como consecuencia de una representación de 
personas que no pueden ser representadas (la Legislatura 
y el Gobierno las representan), huyendo de Scyla cae en 
Caribdis. Tal como viene, toma la forma de un impuesto 
provincial á la importación que es nacional, pues pueden 
sumarse el de aduana y el provincial sobre el inismo ar- 
tículo, estableciendo diferencias á veces, recargando lo que 
antes no estaba impuesto, y requiriendo procedimientos 
nacionales para la ejecución del reglamento. 
Estamos habituados á mirar la Nación, como se dice, cual 



PUOGRESOS GENERALES 125 

cosa que no nos toca de cerca; y al leer el deereto regla- 
mentario, parece que no se ha tenido presente que ya 
pagan derechos esos artículos, y que el gravarlos directa- 
mente á su entrada en plaza, puede afectar seriamente la 
importación, con disminución de las rentas nacionales, cuyo 
déficit será necesario llenar con otros impuestos que i)aga- 
rá el mismo consumidor de tabacos y de alcoholes, lo que 
cambia el nombre, pero no la esencia de las cosas. 

LA nilEiyiORlA DEL SEÑOR MINISTRO DE HACIENDA 

(El Nacional, Febrero 17 de 1879.* 

Ocupa este notable documento, dos pajinas de La Repú- 
blica; y como se anuncia que ha de repartirse luego en 
folleto, no sabemos si aun nos sea posible darle cabida 
en nuestras columnas. 

El tono que domina en trabajo tan extenso, es el que 
corresponde á un alto funcionario público y á la gravedad 
del asunto, y nos hacemos un deber de felicitar al señor 
Ministro por su tacto y sus ideas. 

Tanto se ha escrito sobre valorización del papel, tanto 
sobre deudores al Banco ó de créditos del Banco, que 
será de grande utilidad un cuadro completo de las diver- 
sas cuestiones que están entrelazadas con aquellas, la 
moneda nacional, el papel, los billetes metálicos, el Banco 
Provincial, las autoridades, el oro y la plata. 

Sucede en las cuestiones de crédito que nos embarazan, 
que mezclándose á ellas cuestiones de otro orden, difi- 
cultan estas la solución de aquellas. 

La cuestión de vida ó muerte se reduce entonces, para 
el iiúblico, á saber si son galgos ó son podencos; pero galgos 
ó podencos, los que una ú otra cosa sostienen, sienten 
que el agua les llega á la boca, y que un minuto perdido 
puede consumar la ruina de todos, nación, provincia. 
Banco, crédito, comercio y fortunas i)articulares; y como 
la propiedad particular res[)onde y paga conjuntamente 
los errores «leí Gobierno nacional, del provincial ó del 
Banco, no ha de decirse que es mejor arruinarse pi'ovin- 
cialmente, que nacionalmente, [)ues tanto .puta la una 
causa como la otra. 



126 OBRAS DE SARMIENTO 

• Toda persona que toma un billete de papel en sus ma- 
nos, es el pagadoi- de su descrédito, venga de la causa 
y del origen que viniere. El interés de todos, diremos 
mejor el interés de caíla uno, está pues en buscar y ayu- 
dar á encontrar la resolución armónica de las dificultades, 
de manera que el papel se salve de la depreciación y el 
crédito se restablezca. 

No entraremos por ahora á examinar el vasto plan que 
el señor Ministro propone para conjurar la tempestad, sin 
precii)itar resoluciones de circunstancias, que nada resuel- 
ven sin embargo. Hablando de las deudas de los Gobier- 
nos, á quienes ocurre primero estrechar, acaso por creerlos 
mejor parados que sus otros deudores, el señor Ministro 
observa con razón que : 

«Sus deudas han quedado bien inscritas en el Banco, 
sus responsabilidades son conocidas, descansan en el 
pueblo mismo, que es de donde surjen esos Gobiernos, y 
aún cuando no pagaran, aun cuando dejaran por años el 
papel : los recursos con él levantados se habrían invertido 
por el pueblo y para el pueblo mismo, 

«¿Están los deudores particulares en ese caso? Segu- 
ramente nó, y no necesita detenerme á consignar las 
razones de esta afirmación . 

«Pues bien; desde que no hay paridad de condiciones en 
los deudores, puede afirmarse con exactitud que si el retar- 
do en el pago de las deudas influye en la depreciación del 
papel, esa influencia ha de ser mas intensa, mas pondera- 
ble, por parte de los deudores de peores condiciones de 
solvencia y seguridad. Los Bancos y los acreedores en 
general por deudas á término, pierden ó no con sus deu- 
dores particulares, pero nunca con los Gobiernos y mucho 
menos aquí, desde que podría demostrar con datos apro- 
ximados, que todo el capital del Banco escederá en muy 
poco á las sumas y beneficios que ha recibido del Gobierno 
Nacional solamente. 

Si se trata del negociado de los diez millones, con 
garantía de la Nación exclusivamente, y que ha motivado 
reclamaciones á causa de retardos inevitables en las 
cuotas de amortización, bástale observar que: 

«No pagarla la Nación el 4 %, por autorizar una emisión, 
garantizando su conversión, y con garantía extensiva hasta 



PROGRESOS GENERALES 127 

22.000. 000 de pesos fuertes, sino que se le pagaría á ella una 
prima, impuesto ó lo que quiera llamarse, por haber auto- 
rizado la circulación, como sucede actualmente en Chile, 
como lo hace el Banco de Inglaterra, según lo refiere Je- 
veons, aludiendo á las garantías de la emisión, de confor- 
nntidad con lo establecido en el acta de 1814, en estos tér- 
minos.» 

Y sin hacer cuestión de la amortización de su propia 
emisión, hecha por la Nación en billetes del Banco de la 
Provincia, previene al Gobierno; «que V. E. debe ordenar la 
inmediata destrucción de los 63.210.000 pesos de papel mo- 
neda que quedaron en la circulación desde 1865, según lo 
acredita el libro del señor Garrigós, oficialmente publicado 
por el Banco, página 250, procedentes de los 160.000.000 
emitiilos en los años 59 y 60. 

«Esa destrucción ha de hacerse sin otra requisición que 
la orden del Gobierno Nacional, cumpliendo asi lo conve- 
nido con este, y en virtud de lo cual entregó los pesos fuertes 
5.000.000 en fondos públicos del 6 % de renta, á razón de 
75 %. Esa medida está también ordenada por la ley pro- 
vincial de 27 de Octubre de 1864; y con ella se restringirá 
convenientemente la circulación.» 

Y como se trata de acudir á las causas que producen las 
dificultades y embarazos presentes aconseja que «deben 
restringirse los préstamos llamados habilitaciones; que no son 
propias y menos convenientes para un banco colocado en 
la situación de este, sino para casas secundarias tomando 
fiormales medidas para que no se eludan los plazos de las 
obligaciones pendientes, como se me asegura que sucede 
con alguna frecuencia. Para esto bastarla con seguir aten- 
tamente el curso de las operaciones de los deudores, y 
alzar la amortización cuando hubiere fundada sospecha de 
que se ha tomado al mismo Banco un nuevo préstamo para 
amortizar otro anterior y mayor, disminuyendo por ese 
medio el monto de la amortización primitiva.» 

«Que el Banco, si es comercial como lo entiendo, no 
puede anticipar ni prestar sobre bienes raices; ni debe con- 
servar bienes de esa clase, por mayor término de seis meses 
ó un año, por ahora, en atención á las circunstancias, sino 
aquellos que sean estrictamente necesarios para su desem- 



128 OBRAS DE SARMIENTO 

peño, por ser ello contrario á la índole de su giro y á sus 
propias conveniencias. 

«Que el Banco no puede seguir sosteniendo las operacio- 
nes y deudas del Banco Hipotecario, sin comprometer 
seriamente sus intereses y conspirar contra su propio cré- 
dito y el de sus notas. Es regla que cada institución debe 
bastarse á si misma y mantener su propio crédito.» 

Una sola idea campea en todo el extenso escrito, y es 
que tenemos, por la mas extraña de las aberraciones que 
se producen sin la voluntad de los hombres, al comercio 
vastísimo de un pais que ocupa solo el segundo lugar en 
la clasificación de las naciones comerciales del mundo, 
que no acuña moneda de oro ni de plata para sus tran- 
sacciones, sirviéndose para ello de un papel que no tiene 
curso sino en una provincia, de plata de las naciones 
vecinas en el resto de la República, que alimenta el mer- 
cado : pero que no corre en el centro comercial, teniendo 
últimamente que comprar oro ó plata para saldar sus 
cuentas, en Europa y Estados Unidos. 

Cuando tales monstruosidades se ponen de manifiesto ; 
cuando coexistentes con ellas se vé la depreciación de 
papeles de limitada circulación á limitados lugares, y no 
se encuentra ó siente la relación inmediata entre causas 
y efectos, es preciso no hablar tanto de economía política 
en los diarios, ni andar á casa de deudores, para tapar 
algún agujero del edificio que se desploma por todas 
partes. 

La discusión en este caso, la interposición de autorida- 
des y los reclamos, no tienen mas efectos para el pueblo, 
que las infinitas articulaciones promovidas por herederos, 
que sin encontrar satisfacción en diez años, acaban coa 
la herencia disputada. 

Con buena voluntad pues, y sin espíritu de escuela, 
partido ó secta, porque á nada sirve, ha de afiontarse la 
cuestión en su conjunto, entrando en ella empréstitos, 
deudas, Banco, papel moneda, notas metálicas y acuñación 
de moneda, porque todas aquellas son meras fórmulas de 
una sola cosa, el medio circulante, que ha de ser tal que 
en toda la extensión de la República tenga el mismo 
valor y por simple cambio de sello, pero no de valor in- 



PROGRESOS GENERALES 129 

trínseco, se ajuste al valor de las mercaderías estrangeras 
en su propia moneda. 

Si alguna institución, si alguna práctica, uso, ó derecho 
daña ó impide llegar á este supremo objeto, ha de desa- 
parecer, so pena de sacrificar el interés común nacio- 
nal y provincial, el comercio extrangero y la fortuna par- 
ticular, á lo (^ue los ingleses llaman tecnicaliiies, ó conven- 
cionalidades. 



EL TRIBUNAL ARBITRAL 

{ El Nacional, Marzo 13 de 1879. ) 

Vemos generalmente aceptada la idea concebida por al- 
gunos abogados de nota, de constituir un tribunal á 
donde las partes puedan prometerse hallar justicia, con 
gastos razonables, menos formalidades, y sobre todo con 
ahorro de tiempo, que es el mayor de los inconvenientes 
que presenta la administración de justicia. 

No es tanto que el público dude de la integridad y 
saber de los Jueces Ordinarios, pues los remedios legales, 
suplirán á estas deficiencias, que no son sensibles en 
los juzgados inferiores. De lo que todos se quejan, es 
de la lentitud de los procedimientos, ocurriendo caso en 
que el asunto está en estado de sentencia, por años, 
y el juez no lo llama, ni las partes pueden reclamar 
por escritos que se les despache. 

El público recibirá sin duda con satisfacción la nueva 
institución oficiosa, que ofrece salvar aquellas remoras 
y gastos, por medio del arbitraje, en los casos de tes- 
tamentarias, arreglos de cuentas, etc., que las partes 
convengan en someter á su decisión. 

Tan bien reputados están en el foro los abogados 
que han formado el proyecto y constituyen el tribunal, 
que solo con ciertas reservas aventuraríamos algunas 
observaciones, mas bien como indicaciones y anteceden- 
tes, que como verdaderas objeciones. 

Desde luego, el éxito del ensayo estarla casi asegu- 
rado, por la calidad y fama de entendidos de que gozan 
los miembros que com[)onen dicho tribunal. En los 

Tomo xu— O 



130 OBKAS UK SAkMiKNTü 

juicios arbitrales, las partes que á ellos se someten nece- 
sitan en cannbio de los recursos legales á que renuncian, 
una implícita confianza en la capacidad y probidad del 
Juez, á cuya decisión someten sus mas caros intereses 

Creemos que una reunión de abogados, tales como los 
que ofrecen sus servicios, llenarán en la generalidad de 
los casos las aspiraciones de las partes. ¿Podrá espe- 
rarse que en todos? Podrán recusarse miembros, según 
las antipatías con fundamento ó sin él, de los unos y de 
los otros? Y dado el fallo arbitral ó inapelable, hasta 
donde puede el tribunal de oficio imponer á las autori- 
dades legales el deber de hacerlo ejecutai? 

Esto no puede conseguirse, sino, es por la previa es- 
critura de compromiso en que las partes se obligan á 
estar al laudo pronunciado, con renuncia exi)resa de 
los recursos legales y de tal ó cual ley que pudiera 
favorecerle. Entonces la justicia ordinaria hace cumplir 
no la sentencia arbitral por ser sentencia, sino por ser 
el cum[)limiento de un contrato. 

Hace muchos años que en Chile está en práctica, sobre 
todo en testamentarias, someterlas á un solo Juez com- 
promisario, bajo aquellas condiciones y por determinado 
tiemi)ü, procediéndose en todo como lo proponen los del 
Tribunal arbitral. El procedimiento, como se vé, es 
mas sencillo y mas ada[)table á los casos particulares, 
por ser las partes interesadas las que nombran el Juez, 
de común acuerdo; y para obtenerlo se fijan siempre en 
abogados de nota, por su saber y probidad, en los ma- 
gistrados mismos de las Cortes, desde que renuncian á 
todo recurso oi'dinario, no siendo raros los casos en que 
Ministros y aun el Presidente pueden ser solicitados á 
desempeñar funciones para las que no están impedidos 
por los cargos públicos, aprovechátidose las partes de la 
autoridad moral de que como abogados y jurisconsultos 
están investidos. 

El Tribunal arbitral que proponen realizar !os abogados 
que lo com^x^nen, trata de dar mas generalidad al uso 
de someter á arbitros los asuntos que, como la tlivision 
de bienes en testamentarías y concursos, requiere la pro- 
tección de un previo compromiso, que contenga las mil 
pretensiones particulares que hscen perder tiempo, y con 



PROGRESOS GENERALES 131 

el tiempo y las diligencias el caudal que iba á divi- 
dirse. 

Tan grave es este mal, que consultado al efecto el Dr. 
Carreras tan experimentado y antiguo juez, solía decir 
que el juicio ordinario de testamentarias concluía siempre, 
sin concluirse, en la ruina y desaparición de los bienes 
testamentarios. 

Deseamos pues, que el éxito corone el ensayo de un tri- 
bunal arbitral, tanto mas cuanto que los nombres de los 
abogados son ya una garantía dada de acierto en los 
juicios. Celebraríamos mas que el uso de este género de 
juicios se haga, con este motivo, frecuente y acreditado, 
pues han de ocurrir por" centenares los casos, y entonces, 
sí así lo prefieren las partes interesadas, acudirán como 
auxiliares á jueces comprumisarios creados ad hoc, por 
obligación mutuamente impuesta, aprovechándose asi 
todas las reputaciones de saber é integridad con que 
cuenta el foro argentino. 

INIYIIGRACIQN Y COLONIAS 

(El Nacional, Abril 9 de 1879.) 

No todo lo dicen las cifras, si no viene el comentario á 
poner de relieve su importancia. 

Se han publicado datos sobre las colonias de Santa Fe, y 
deseáramos tenerlos iguales sobre las que están esparcidas 
en Entre Ríos, Buenos Aires, Córdoba y territorios na- 
cionales 

Las llamadas colojiias son simplemente centros de po- 
blación agrícola, oiganizados bajo un nuevo plan, es decir, 
el plan de todo el mundo civilizado, que es una casa con 
un campo de labor y una familia de labradores, y donde 
aquel termina, otra casa con otra familia y el campo que 
cultiva para su sustento y bienestar. 

Nuestro sistema antiguo es distinto. 

Una casa con una ó dos leguas de terreno inculto, donde 
pacen vacas, y otra casa con tres leguas de país, donde 
pacen ovejas, vacas y caballos. 

En Santa Fe hay, pues, treinta y ocho núcleos de pobla- 
ción del género que indicamos al principio, y que se van 



132 uBKAs lili .saumii<;ntu 

extendiendo progresivamente, á medida que cultivan mayor 
terreno. Un villoirio, un caserío se necesita siempre para 
residencia del juez de paz, del cura cuando ya tienen iglesia, 
la escuela que no ha de faltarles nunca, tiendas, herrerías 
y otros establecimientos para satisfacer necesidades co- 
munes. 

El boletín mensual del Departamento de Agricultura, 
compara la extensión de terreno cultivado en aquellas 
colonias, que era de 61,800 cuadras cuadradas en 1876, 
mientras que en 1878, es de 78,944 cuadras. El aumento es 
de solo 16,444 cuadras. 

Es algo este aumento, pero debiera ser mucho mas. No 
pediremos sin duda á la estadística agrícola nuestra, la 
manera de computar.los progresos que tienen los norte- 
americanos, que dicen por ejemplo: este año se ha labrado 
un territorio igual á la Bélgica y la Holanda juntas; pero 
en país abierto á la agricultura, sin los bosques seculares 
que cubren por lo general el suelo norte-americano y cuyo 
desmonte en pequeñísimas porciones el primer año agota ó 
consume las fuerzas del pobre colono, debiéramos prome- 
ternos que la ocupación y labranza de nuevas producciones 
de terreno anduviese mas rápidamente que ocho mil cua- 
dras al año, que al fin son solo cinco leguas cuadradas, ó 
el equivalente de una estancia de cria de ganado que fuese 
sometida á cultura. ; Cuántos brazos se necesitarían por 
legua? Sin duda que para sembrar trigo no se necesitan 
millares. 

El ci'ecimiento de las ciudades no está sujeto á reglas. 
Chicago dobló su población cada cuatro años. Otro tanto 
puede decirse de la agricultura extensiva, donde el terreno 
es barato y no está cubierto de bosques que retarde las la- 
bores. Propietario hubo en Chile que enterraba cuatro mil 
fanegas de trigo, con ochocientas yuntas de bueyes, y por 
tanto con mil trabajadores. De 1872 á 1878 la población 
ha doblado solamente. 

¡ Porqué no doblarían en un año la población y la extensión 
de tierra labrada en las colonias de Santa Fe! 

Esto depende solo de lo remunerativo del trabajo, y 
creemos que las malas cosechas pasadas, que han dado 
sin embargo para vivir á todos, y para enriquecerse á 



PRUGKESOS GENERALES 133 

algunos han debido ser la remora que detiene la pro- 
gresión. 

La falta de caminos que den fácil y barata salida á los 
productos, debe haber contribuido á este retardo. 

Se asegura que ya está organizada la compañía que es- 
tablecerá el ferrocarril de las colonias á Santa Fe; y como 
en país tan llano pocas obras de arte se necesitan, y los 
atravesaños de quebracho están en el Chaco, y los rieles 
baratísimos en Inglaterra, puede, punto menos que para la 
próxima cosecha, estar hilvanado y cosido un ferrocarril 
de trocha angosta y entonces emprenderse el cultivo de 
otras pobres ochenta leguas de terreno, del terreno mismo 
ocupado por aquellas colonias pero no cultivado. 

Mas notable nos parece la composición de las colonias, 
en cuanto á sus habitantes. 

Hay 8364 argentinos en un número total de 24,239 habi- 
tantes, lo que constituye una tercera parte. En otras colo- 
nias es mayor el número de argentinos. En la ciudad de 
Buenos Aires están en igual proporción. Los argentinos 
establecidos en las colonias, á mas de conservar el carácter 
y lengua nacional de aquellos centros de población, en- 
tran por el ejemplo y la propia práctica en el régimen de 
labores á industria, que van labrando la riqueza de los 
colonos. 

Es curioro observar que en los Estados Unidos sucede 
á este respecto precisamente lo contrario. Irlandeses, in- 
gleses, suecos y alemanes, que acuden á cultivar el suelo, 
tienen que abandonar sus viejas prácticas, y adoptar las 
mas avanzadas norte-americanas, con sus arados perfec- 
cionados, máquinas de segar, trillar, etc. 

En nuestras colonias, si bien la masa de italianos, espa- 
ñoles, franceses, etc., no es mas adelantada que aquellos 
irlandeses y alemanes, en prácticas agrícolas, en cambio 
con el espíritu de progreso que anima á todos los colonos 
buscan los medios y los precederes de producir mas barato, 
lo que hace que las mejores máquinas y arados estén ge- 
neralizados allí. 

Otro rasgo distintivo del nuevo régimen colonial, y que 
promete un gran desenvolvimiento en el producto de la 
ganadería, como auxiliar y parte integrante de la agri- 
cultura. 



134 OBKAS ÜIC .SAKMIKNTO 

Aquellos veinte y cuatro mil habitantes, á juzgar por el 
número de casas que habitan, se reducirían á cuatro mil 
familias, las cuales poseen entre sí mas de cien mil cabezas 
de ganado vacuno, que hacen vivir con los desperdicios y 
productos de la agricultura. De estos animales hay veinte 
y seis mil bueyes, que como se sabe cuentan por el doble 
del valor del ganado común, y quince mil vacas lecheras, 
que no estamos seguros poseía ahora veinte años la Pro- 
vincia entera de Buenos Aires, puesto que no se producía 
mantequilla sino en ínfimas cantidades, y que aun hoy 
para proveer de leche á la capital le sirven la mitad de agua 
pomo alcanzar la leche para tantos. 

Esta imiovacion, que felizmente van introduciendo las 
colonias, cambiará de-ntro de poco la industria ganadera. 

Qué es loque produce un novillo? 

Muriendo, el cuero es de bastante valor: la carne si está 
á buen precio, el descolorido tasajo, y carne y gordura, si 
la estación es favorable. 

Las vacas lecheras viviendo, es decir conservando ese 
capital, producen al año otro tanto de aquel valor, y por 
tanto doblan el valor venal. Como se ve por el cómputo 
de las familias, corresponde á cada una casi tres vacas 
lo que da lugar á producir injentós cantidades de man- 
tequilla que ya se intro(iuce en el mercado de Buenos 
Aires, donde abunda. Esta cultura diremos así, del ganado 
vacuno, acabará por hacerlo si bien menos numeroso, 
mas productivo, requiriendo mayor número de brazos, 
lo que importa dar ocupación, alimento, hogar y medios 
de adquirir á mayor número de gentes, lo que constituye 
la población de un país. 

No nos sorprende que las ovejas que poseen las colonias 
no alcancen á cincuenta mil; pues se comprende que su 
cria debe tener solo por objeto proveer á la alimentación; 
pero encontramos reducido el número de cerdos, que no 
pasa de trece mil en todas las colonias. 

La cria de cerdos suple con ventaja en los países 
agricultores á la cria de ganado mayor, reduciendo los 
granos averiados, el maíz cuando está exesivamente 
barato, y cultivando zapallos y aprovechando el afrecho, 
la carne, manteca 5' jamones, lo que equivale al cuero de 
los novillos. 



PROGRESOS GENERALES 135 

La manteca de puerco de los Estados Unidos, hace 
concurrencia ruinosa á la grasa de Buenos Aires en el 
naercaíio de Inglaterra; y de cuan })rodijiosa cantidad de 
cerdos crían los Estados Unidos, puede calcularse no 
solo por los colosales establecimientos' de Cincinati y 
Chicago, para beneficiarlos por millones, sino de la célebre 
frase del Presidente Grant, que alguna vez aseguró (j[ue 
si marcharan por cuatro de frente los cerdos sobre el 
Océano, ó debajo de él, iría enti'ando á Inglatei'ra la 
cabeza de la columna, mientras la i-etaguardia no habría 
todavía acabado de salir de ios Estados Unidos. 

Aquellos cerdos son, en fin de cuenta, maíz, convertido 
en carne, y una máquina que deben tener pronta los 
agricultores, cuando especulan y siembran en grande, 
para transformar sus productos agrícolas en ganado, 
desde que no haga cuenta venderlos en su pirimera 
forma. 

Terminaremos estas observaciones, copiando una espi- 
ritual observación que hace El Colono del Oeste, que es como 
se sabe El Times ó El Nacional de aquellas civilizadas comar- 
cas, sobre la guerra entre Chile y Bolkia. 

«Por los últimos diarios recibidos, sabemos, dice, que la 
República de Bolivia, invocando el derecho de gentes, desco- 
nocido por Chile, al invadir el territorio boliviano expulsa á 
los chilenos residentes en Bolivia; y Chile invocando el 
derecho de gentes, desconocido por Bolivia al tomar tan injus- 
tificable resolución, declara la guerra á Bolivia.» 

«¡Qué derecho de gentes han invocado, y que de gentes 
tan sin derechol» 

Sugiriéramos á los colonos, sí tuvieran mas abundancia 
de cerdos, la observación del General Grant al comunicarle 
por telégrafo el rompimiento de hostilidades entre la Fran- 
cia y la Alemania. ¡Subirá de precio nuestra carne de 
puerco! 

Acompañamos si al rústico ó rural periódico en su pena 
de que un Domingo se hayan gastado en la Esperanza, 
con 2.62-1 habitantes, 720 pesos bolivianos según dice cons- 
tarle, en circo, baile y rifa, sin economizar siquiera la mita>l 
para cimientos de un hospital!» 

La observación es oportuna, y la necesidad de un hospi- 
tal, urgente. 



136 OBRAS DE SARMIENTO 



NUESTROS TRIGOS 

(El Nacional, Abril 22 de 1879.) 



Tal es el epígrafe de un excelente artículo del modesto 
Colono del Oeste, que en medio de las desagradables contien- 
das de la política militante y apasionada, abrimos con 
gusto, diciéndonos: Esto mutard á aquello^ la agricultura, el 
trabajo, el nuevo espíritu que suscita y se difundirá por 
todo el país. No es cosible que por largo tiempo subsista 
en un mismo país y aun en una misma provincia el 
orden, la industria, el trabajo, á manchones como islas afor- 
tunadas en medio de un mar agitado, ó como Oasis de 
verdura y de trabajo, en medio de un desierto en que 
remolinean los tuaregs ó los árabes siempre á caballo. 

Mientras nosotros debatimos todo lo que puede irritar 
ánimos que parecen inspirados desde la cuna por el odio, 
el Colono del Oeste, rodeado de montañas de trigo y de maíz 
estudia los mercados del mundo á donde á de ser enca- 
minado preguntándose cuáles son las naciones de la tie- 
rra que mas habrán de necesitarlo. 

« Al Brasil mandaremos, dice, nuestro trigo elaborado; 
pero no podemos mandar al exterior todo el que tenemos 
en esa forma, y es preciso colocar la mayor parte de la 

cosecha en forma de grano en otra parte La Francia 

por sus malas cosechas actuales, admite algunas ex[)edi- 
ciones; pero es la Inglaterra la que ofrece un mercado 
permanente. 

La Inglaterra, con abonos naturalmente costosos, pro- 
duce cosa de treinta y una y tercio fanegas de trigo en 
un espacio equivalente á una de nuestras cuadras. » 

Desgraciadamente no nos hace saber el Colono, cuántas 
fanegas se producen por cuadra en las colonias, sin abono, 
para saber el precio de costo del trigo cosechado, ya que 
sabemos que lo equivalente á nuestra fanega se ha ven- 
dido á 205 $ moneda corriente nuestra. 

Por cartas recibidas de Liperpool se sabe que mil sacos 
de triofo de Santa Fe del costo original de 95 $, se han 



PROGRESOS GKNERALES 137 

vendido dejando una utiluiad neta de 18,000 $ m/c, lo 
que hace una utilidad de diez y ocho pesos por saco. 

Como en los costos de producción del trigo figuran 
por mucho los de trasporte á los puntos de embarque, 
y hay que competir en Inglaterra, con los trigos norte- 
americanos movidos á vapor, baratísimos ferro-carriles y 
elevadores, impórtales saber á los colonos, que ha llegado á 
Buenos Aires de Londres, el empresario señor Ponsati, tra- 
yendo después de haber conseguido los elementos necesa- 
rios, para el establecimiento del ferro-carril desde el Rosario 
á Santa Fe con ramificaciones hasta las colonias ya 
establecidas. Cuentan con que los trabajos k que se dieron 
principio, en breve, serán muy rápidos, y por consiguiente 
quedarán pronto terminados. 

Presiéntese que los que posean cami)OS en el trayecto 
del ferro-carril se apresurarán á apropiarlos á la coloni- 
zación, para que los labradores aprovechen de las ventajas 
que el ferro-carril les ofrece, con lo que el ferro-carril 
mismo será muy productivo, pues cada riel tendrá á 
ambos lados una extensa zona de productos que pague 
sus costos, como son prósperos los ferro-carriles de la 
campaña de Buenos Aires, con solo la lana que vienen 
recogiendo de las ovejas que pacen á sus costados. 

Si el ferro-carril se establece luego, no dudamos que la 
colonización y labranza de los campos de Santa Fe, avance 
rápidamente, doblando en un año la población, que se ha 
reunido en diez, y tengamos como en los Estados Unidos 
países enteros añadidos de golpe y en un año al mapa de 
lo conquistado por el hombre, sobre el bosque secular, que 
opone obstáculo al progreso, mientras que la Pampa es 
terreno feraz desmontado ya. y cada semana llegan á Bue- 
nos Aires, los habitantes que pueden abrirla, sembrarla 
en el año, embarcar el trigo y el maíz en el ferro-carril 
barato, y emprender nuevas tareas, edificar sus casas, y 
establecer sus familias, con la bendición de Dios, crescimini 
et nmltipUcamini. 

II 

Como todo no ha de ser felicidad en este mundo, ya 
vemos en el Colono del Oeste, agitarse cuestiones que pertur- 
ban la tranquilidad de los ánimos. Hay católicos y protes- 



138 OHKA.S l)H; .-lAKMIKNTO 

tantes, dominando por su número los primeros, y sin 
embargóse dice, la escuela muiiici{)al es regenteada por 
un preceptor protestante, pidiéndose que sea católico. 

En Buenos Aires esta cuestión siempre renaciente no 
preocu[)a los ánimos, por ser católica la inmensa mayoría. 
No sucede asi en las colonias, en las que la casualidad pue- 
de haber reunido mayor número de protestantes que de 
católicos. 

Ya en 1869 cuando el Presidente visitó las colonias en- 
contró este semillero de discordia, atizado por el. celo irre- 
flexivo de curas y pastores. Lo que fué todavía mas curioso 
que los unos eran partidarios del gobierno y los otros de los 
opositores santafesinos en política. 

Ha de ser de un deplorable efecto, dividir por creencias 
las escuelas, pues al fin todos han' de aprender lo mismo 
en ellas, y vivir juntos en las colonias. 

El mejor medio de mantener la unión, es prohibir, 
como en los Estados Uidos en las escuelas públicas, toda 
enseñanza de cultos [¡arciales y disidentes, esto es dogmá- 
tica, conservándola religiosa. 

Los párracos y pastores tienen otros lugares donde ense- 
ñar sus creencias, y los padres y madres obligación de 
hacerlo en sus casas. 

En Bélgica, á causa de esta misma cuestión se ha desig- 
nado una pieza de la misma escuela, y donde llamen 
sucesivamente párrocos y pastores á sus feligreses paia 
doctrinarlos. 

No hay que hacerse ilusiones sobre la enseñanza religiosa 
que se da en las escuelas, que es en general cortísima, de 
paso, en un día de la semana y por lo tanto insuficiente. 
El día es corto para aprender á leer, escribir, contar, geo- 
grafía, gramática, etc. 

III 

Cuestión mas curiosa suscita á discusión el Colono del 
Oeste, y es el empeño de un maestro alemán de enseñar en 
alemán en la escuela municipal. Hay un periódico, el 
Argentinische Bote, en alemán, lo que prueba que hay una 
fuerte población alemana. 

La cuestión viene puesta en estos términos por El Colono: 



PROGRESOS GENERALES 139 

« El colega quiere que los niños sean educados primero 
en el idioma alemán porque es la educación mas sólida y des- 
pués ingertarles los demás conocimientos. 

« Dipense el colega. 

« Nosotros opinamos de otro modo. 

« Los hijos de los extranjeros, á cualquier nacionalidad ó 
idioma á que pertenezcan, por el solo hecho de nacer en el 
país son ciudadanos Argentinos, (aunque no quieran) y 
siendo el español el idioma nacional, en él debe ser su edu- 
cación y de él es que están en el deber y la conveniencia 
de tener un completo conocimiento, sin que esto obste á 
que después aprendan otros en escuelas particulares, pero 
las escuelas públicas ante todo deben ser inspiradas por las 
exigencias de la. nacionalidad.» 

Sin salir del terreno de la utilidad práctica, y de los 
intereses comunes á todos los colonos, objetaremos á este 
sistema, aconsejado por el egoísmo del padre, que se olvida 
que sus hijos no han de tener como él, apego á la lengua del 
país de donde vinieron. Uno de los mayores bienes de que 
goza una nación es la unidad del lenguaje de sus habitan- 
tes, y la mayor remora para su civilización y aun para 
su paz interior, las diferencias, ya de dialectos populares 
como en Italia, y en España, — pues dialectos muy marcados 
son el catalán y el gallego, —ya la presencia de un idioma 
primitivo y tenaz, como el vascuence, que tienen que olvidar 
en América, los que á causa de la lengua han estado en 
gueria civil con España durante siglos y estos son los habi- 
tantes de Vizcaya. 

El Canadá dividido en dos lenguas, el francés y el inglés, 
y apenas se hablan entre si sus habitantes, malqueriéndose 
hereditariamente [¡orque la lengua los hace enemigos. En 
Inglaterra el irlandés y el escoces hablan otra lengua que 
la del Parlamento, y se sabe las guerras y opresiones que 
han traído estas divergencias de origen y lenguage. 

Los Estados Unidos es la única masa de cincuenta millo- 
nes de hombres que hablen una sola lengua. 

En algunos Estados del Oeste, donde la población es en su 
mayor [¡arte alemana, se ha mandado enseñar el alemán en 
las escuelas, no que enseñar en alemán, pues se enseña en 
inglés; pero se ha (juerido conservar aquella lengua, por 
gozar de la ventaja de aclimatar, diremos así, la rica litera- 



140 OBRAS DE SARMIENTO 

tura alemana, sin necesidad de traducir sus libros, y que 
tienen la ventaja de poseei' la norte-americana y la inglesa 
de Inglaterra, tan fecundas. 

Cierto es que la educación alemana es muy sólida-, pero no 
es la lengua, ni el libi-o el sólido, sino el método y el maes- 
tro bien instruido. 

El castellano posee hoy, lo que no poseía ahora diez años, 
una vasta colección de libros de enseñanza en español, 
sobre todos los ramos que se enseñan en las escuelas. 

Lasi)rensas de Francia, de Bélgica, de los Estados Unidos 
y las nuestras propias nos abruman con textos exelentes, 
traducidos y adoptados á nuestras necesidades; y ahora que 
la España se mueve en el sentido de todas las naciones, 
difundiendo los conocimientos, estánse confeccionando tra- 
tados de enseñanza exelentes, sobre todas materias, con 
mapas, láminas y todo lo que completa los medios de 
instrucción. 

Sin esta consideración, preguntaríamos si los italianos, 
los vascos, los franceses, los welches, del país de Gales, los 
ingleses, no gustarían también de perpetuar sus lenguas 
respectivas en el país, con lo que tendríamos, andando el 
tiempo, realizada la Babel de la biblia, aunque allí sucedió 
como una maldición, para dispersar á los hombres y no 
para reunirlos. 

En Buenos Aires el egoísmo, que se reviste del nombre de 
patriotismo al estado crónico, está ensayando este contra- 
sentido en escuelas italianas y alemanas [)articulares donde 
los {)adres se empeñan en que sus hijos no sean de este ni 
de ningún país. 

Trabajo inútil que durará la primera generación, ó algu- 
nos años, y se refundirá en el fondo común de la lengua 
general que los })enetra por todos los poros, y les hace 
olvidar lo artificial que quiere comunicárseles. 

El mayor mal que {)ueden hacerle á sus hijos esos padres 
obstinados en creerse miembros de algún pueblo que 
abandonaron, es quitarles del corazón, el amor al país 
donde nacen, ó hacerles egoístas, insociables é ineptos para 
elevarse moralmente, y hacerse amar, y aun mandar y 
dirigir á los otros que es una de las propensiones humanas. 
¿Creen aquellos buenos alemanes que sus hijos americanos 



PROGRESOS GENERALES 141 

han de ir á Alemania á inscribirse en el landwher, y servir 
siete años en el ejército alemán? 

Como eso es imposible, lo que en el fondo les enseñan es 
á vivir si pudieran de contrabando en su propia patria, no 
teniendo en realidad patria alguna. Esto es inmoral. 

EL CRÉDITO EN EUROPA 

(El Nacional, Abril 2o de 1879.) 

No debemos dejar pasar inapercibido el telegrama de 
los Sres. Baring B. al Sr. Ministro de Hacienda, dándole 
la plausible noticia de haber en pocos días subido nues- 
tros bonos 7 % los de 1868, y 6 los de Obras Públicas. 

Espérase que en breve obtengan mayor precio, y si no se 
perturba la tranquilidad pública, que no termine el año sin 
que suban al precio que se negociaron. 

Fomenta esta esperanza el hecho notable hoy que el 
Brasil y la República Argentina son de esta parte del con- 
tinente americano los únicos Estados que se hallan en 
condiciones de hacer frente á sus compromisos, llenándolos 
religiosamente. 

Nuestras rentas nacionales alcanzaron el pasado año á 
diez y ocho millones, y lo que del presente va corrido, hace 
esperar que suban á diez y nueve ó veinte. 

La inmigración vuelve á regularizar su corriente, siendo 
la República Argentina y los Estados Unidos los dos esta- 
dos americanos que importan brazos é industria en pro- 
porciones de millones por año. 

El año 73 fué el apogeo de nuestras rentas, de nuestra 
inmigración, de nuestros grandes trabajos de obras públi- 
cas, y de nuestra exhibición diremos así, ante el mundo 
que oía resonar el nombre de la República, no ya por sus 
glorias en la guerra, sino por la magnitud de sus empresas 
y sus pacíficas conquistas. 

¿Créese que se renueva, reedifica suntuosamente y se ex- 
tiende una ciudad americana, sin que al entrar en el tercer 
orden de las ciudades del mundo, no la den la bienvenida 
las otras? 

Créese que se desprenden de Europa medio millón de 
habitantes en pocos años, dirigiéndose hacia un punto del 



142 ÜHKAS l>K SAaMIWNTU 

globo, sin que en la íarnilia, la aldea, la ciudad de donde 
partieron, no se sepa, después, y se hable en todas las 
lenguas, del país á donde encontraron trabajo y bienestar? 

Un momento de alto sobrevino, es verdad, y una reac- 
ción como si hubiéramos corrido demasiado á prisa, estra- 
viándonos, y necesitado volver sobi'e nuestros pasos. La 
crisis comercial que sobrevino pudo tener en parte por 
causa, el mismo desarrollo; pero como iguales crisis han 
visitado entonces ó después á la Inglaterra, los Estados 
Unidos, Chile, etc., debemos buscar causas mas tangibles 
y aceptables. 

Las revueltas de 1874 fueron la lúgubre portada por 
donde apareció el fúnebre carro de la depresión comercial, 
la baja de nuestros fondos en Europa, en proporción de 
la poca confianza que la solii.lez de nuestras instituciones 
inspiraba. 

Esta confianza convalece hoy y se fortifica, y pruébanlo 
los progresos de la alza que se viene acentuando, no obs- 
tante los esfuerzos malevolentes hechos por dos grandes 
diarios para hacer dudar de nuestra posibilidad (ie servir 
corrientemente las deudas, ya que les sea imposible [)oner 
en duda la decidida voliantad del gobierno de mantener su 
adquirido rango entre las naciones mas solventes. 

Hace un año que el Ministro de Hacienda, con el dogal 
al cuello de las dificultades financieras, mostraba para 
responder á los detractores de la República en el exterior, 
lo que hablamos hecho en unos pocos años, contra los 
cargos, que justifican nuestros desórdenes civiles. Hasta 
1863, decía, ? pesar de los adelantos del mundo civilizado 
carecíamos de líneas férreas que unieran las distancias: 
nuestros caminos eran intransitables, nuestros ríos y arro- 
yos no daban paso en ciertas épocas del año; nuestra co- 
rrespondencia retardada é insegura; los telégrafos apenas 
eran conocidos de nombre, excepto un corto ensayo en 
Buenos Aires. Desde entonces acá tenemos 2317 kilóme- 
tros de ferrocarriles, 8846 de telégrafos — 4.696.000 cartas dis- 
tribuidas — 961.894 leguas recorridas al año por diligencia 
— y 392.889 inmigrantes llegados al país desde 63 — Diez 
grandes puentes echailos sobre ríos — y diez y ocho vías 
carreteras en varias direcciones. 

El hilo telegráfico que parte de Londres llega hoy por 



PROGRESOS GENERALES 143 

el otro cabo á Bolivia, y no será difícil que lueoro asome la 
punta por las calles de Lima. Todo esto da crédito. 

Esta laboriosa recapitulación tenia que hacer el Minis- 
tro el año pasado, para responder dignamente por el honor 
de sus predecesores. Su obra personal era mas penosa, 
pues consistía en reparar el ediñcio deteriorado de nuestro 
crédito, proveyendo á todas las necesidades del país, que 
como las exigencias del servicio de la deuda, apenas admi- 
ten aplazamiento; y este trabajo se ha llevado á cabo, á 
fuerza de voluntad, á fuerza de insistencia en el propósito 
de mantener el crédito y elevarlo, como ya lo consigue y se 
lo anuncian de Inglaterra. 

Ahora tiene el país otro programa aun mas vasto que 
presentar al mundo comercial y financiero, para levantar 
mas alto su crédito. Los trabajos, realizados hasta 1874 
eran la semilla que el labrador siembra en el campo he- 
redado y mejorado {)or su constante labor. De 1874 ade- 
lante la República emprende ensanchar ese campo, estir- 
pando á los salvajes que lo asedian de todas partes, y en 
tres años de campañas y de victorias entra en posesión de 
millares de leguas cuadradas, que van á figurar en ade- 
lante en el capital productivo de la nación. Si el mundo 
se muestra indiferente ante la pequenez y oscuridad del 
enemigo salvaje vencido, el resultado de tan meritorios 
esfuerzos, tiene su influencia en la estimación financiera 
de los nuevos recursos de una nación, que aumenta de otro 
tanto el territorio librado á la explotación del trabajo. No 
han de ser Rostchild, ni Baring, los que mejor estimen el 
hecho novísimo de someter cuasi de un golpe, los salvajes 
que cuatro siglos habían resistido á la conquista; i)ero 
nadie mejor que la Bolsa de Londres, en cuanto á crédito 
ha de apreciar el telégrafo de anteayer en (pie el jefe del 
ejército anuncia tener i)or delante sesenta leguas lineales 
de pastos excelentes. 

Pero el hecho grande, tangible, sorprendente por su no- 
vedad, mas que los avisos de ir en camino las remesas de 
dinero para pagar réditos y amortizaciones, es la aparición 
en el mercado europeo de los trigos argentinos, no en mues- 
tras, y cantidades pequeñas que prometen para lo sucesi- 
vo, sino en buques cargados hasta el tope, que son simple- 
mente la vanguardia de los que siguen cargando, y de los 



144 OBRAS UK .SAKMIKNTO 

que les seguirán, si el mercado los reclama, pues los agri- 
cultores, tienen todavía en graneros seiscientas mil fane- 
gas mas. 

La República Argentina agricultura y proveedora de ce- 
reales en grande escala, es un acontecimiento en el mundo 
comercial y un ))rogreso que hablará mas alto que todas las 
recapitulaciones que hagamos de nuestros esfuerzos para 
hacernos dignos de la confianza de los capitalistas. Nuestras 
lanas y peleterías, nuestras harinas y nuestro maiz, res- 
ponden por las deudas contraidas de unos pobres millones 
de libras esterlinas. Hemos dado en la conquista de la pam- 
pa una nueva hipoteca y en los cereales que ya figuran al 
lado de los Estados Unidos, una muestra del uso que hici- 
mos de los capitales prestados. 

El medio millón de inmigrantes, se presenta á su vez en 
los mercados europeos, con el producto de su propio tra- 
bajo; y los que se disponen á buscar posición mas favorecida 
que la que les cabe en el país que nacieron, gustando allá 
mismo del pan que les envían sus predecesores, les mues- 
tran el camino y el término del viaje, las colonias de ambas 
márgenes del Rio de la Plata, las llanuras desmontadas y 
prontas á recibir la semilla y en un año devolver el trabajo 
y el capital que en otros países no obtienen sino con el lento 
trascurso del tiempo. 

En un año mas, mediante la protección de Dios, nuestro 
crédito estará como en 1873, cuando ante la Europa se dibu- 
jaba á grandes rasgos el vasto campo preparado por vías 
férreas, telégrafos y caminos é inmigración al capital y al 
trabajo. En 1880, ensanchado por nuestras armas el terri- 
torio explorable, doblaba la producción por el fruto ya madu- 
ro de la agricultura y el aumento de la población, el crédito 
pasará de los limites que lo asignaba en 1874 el 96 % y 
llegará á ponerse á la par de las naciones mas favorecidas 
por la confianza del capital. 

No hay en esto ilusiones. La acción de las grandes cau- 
sas que tiene por base empieza á sentirse. Nuestras ren- 
tas suben; la. inmigración aumenta; la producción asume 
nuevas formas, sin daño de las antiguas; y las fuerzas del 
país se robustecen, mientras, triste es decirlo, las de el res- 
to de la América decrecen. La República Argentina aquí, 
los Estados Unidos al otro estremo, son con el Brasil los 



PROGRESOS GENERALES 145 

dos puntos en que los ojos de la Europa pue(íen volverse, 
sin que nada los aflija. Tenemos la paz exterior, y la tran- 
quilidad interior, en uno y otro centro de producción y de 
inmigración que es un nuevo capital de producción que va 
á redif.ua r tan luego como toca la tierra. 

Esta es la situación actual y los títulos á la consideración 
pública de los gobiernos que la han preparado, y en estos 
últimos años del que con el laborioso y tenaz ministro de 
liMcienda ha preparado las brechas que las revueltas y la 
crisis obrai-on, y vuelto á levantar el crédito. 

Que juzguen de su responsabilidad los partidos de Bue- 
nos Aires, si abandonándose á las orgias de alborotos, des- 
quicio y revueltas que preparan, vuelven como á fines de 
1874 á detener la República en su marcha, á crearle nuevos 
desfalcos y á destruir en Europa el crédito tan penosa y tan 
lentamente levantado en estos cuatro años, para volver á 
caer i\ 56 por ciento que bajó, desde que se dudó de la tran- 
quilidad (ie la República! 

Ya vienen señalados por la mano de la historia; y sería 
prudente no incurrir en recaídas, que no tienen disculpa. 
Hacémosies amenaza menos cruel, que la que á cada mo- 
mento nos repiten de provocar Cuitiños del furor popular. 
Los (le 1874 que se estén tranquilos; porque el crédito na- 
cional de 1880 está esperando verlos obrar para venirse 
segunda vez abajo. 

Sentimos no poderle dar seguridades al señor Baring, 
para entonces. Cuando se atraviesa una revuelta estúpida- 
damente liberal, las reglas del criterio faltan. 

LAS RENTAS DE UN IVIINISTRO 

{El Nacional, Mayo 3 de 1879.) 

Todas las damas conocen el lenguaje del mostrador. 

— Es muy caro, — dice una de ellas al comprar un ar- 
tículo, — le daré tanto! 

El dependiente tiene su frase preparada, y con voz la- 
mentable le contesta: 

— Es precisamente lo que nos cuesta! Pagamos muy 
fuertes derechos!— La guerra de Rusia con Turquía! 

Tomo xli.— 10 



146 OBRAS DE «AHMIBNIO 

Al fin le da el artículo al precio ofrecido; por sus üikjüs 
ojos, tiene el cuidado de insinuárselo con la nairada aun- 
que no se lo diga. 

Una vez hallaba muy caras unas corbatas el Dr. Velez, 
y acaso por entretener el tiempo, y seguir la costumbre de 
regatear el precio. Un niño que se las vendía, le dijo, 
como es de formula: — Nos cuestan mas en aduana, señorl 
— Cállate, niño — le replicó el doctor, ¿y cuándo á ti te 
cuestan nada ? 

La memoria del Ministro de Hacienda de este gobierno 
de Provincia nos trae aquella reminiscencia, y la gana de 
repetirle el dicho del Dr, Velez: — Calíate niño — ¿Cuándo á 
ti te cuestan nada las rentas de la nación? 

Buenos Aires no contribuye con un centavo á las rentas 
nacionales, perdónenoslo el financista mal informado. 

Las rentas las paga la propiedad ubicada en el territorio 
de la República Argentina, sin distinción de provincias 
nacionalidades ni personas, como la empresa argentina del 
ferrocarril Central que tiene sus oficinas en Londres paga 
la contribución del incometax en Inglaterra, sobre propie- 
dades aigeiitinas como propiedad inglesa, por cuanto está 
allí el Directorio. 

Si se tratar'u de la estadística financiera, los ministros de 
la Nación tendí iaii ucasion de mostrar cuál es la suma que 
la propiedad (ie esta ú la otra parte del territorio de la 
República produce en renta, pero en la Memoria de Ha- 
cienda de un gobierno provincial, sienta mal decir que no 
es ecjuitalivo el eai[)leo i^ue la nación hace de lo suyo, no 
devolviéndole en inversiones á tal ó cual grupo de contri- 
buyentes líis sumas contribuidas. 

Nueva York para citar ejemplos federales en materia de 
rentas nacionales, tiene en su territorio cuatro millones de 
norte americanos, no de yorkiiios, y la aduana donde se co- 
bran doscientos millones de derechos, y está en Nueva 
Yoik la mayor acumulación del ca^útal norte americano. 
De esos doscientos millones, los Estados Unidos no invier- 
ten en Nueva York ui un centavo, sino se cuentan los jueces 
federales y el correo y los empleados de sus propias adua- 
nas. No invierten mas en Nueva Oi'leans ni en Boston ni 
Pensilvania d(jnde hay aduanas, sino es en edificios para 
la adminisLi'acion de correos ú otras necesidades naciona- 



PRüGRESüM GENERALES 147 

les. El Congreso de los Estiidos Unidos que ordena la in- 
versión de las rentas, y en eso como todas las naciones del 
mundo, í^/¿o/Y( donde se cobran, ni quien las paga; porque 
la ley no impone á cada Estado una cuota para el sosten de 
la Nación, como en la intentada y fracasada Confederación, 
sino que siendo la nación el Soberano, provee con la pro- 
piedad y crédito que existe en el Estado á sus gastos pro- 
pios. 

La igualdad del impuesto no imi)orta la igualdad de la 
inversión. 

Suele decirse entre economistas, de la institucio.. del go- 
bierno, cualquiera que sea su forma, que el Estado de- 
vuelve en servicios á los ciudadanos la renta con que han 
contribuido para su sosten. 

El señor Ministro ha tomado esta idea y le ha dado una 
aplicación singular diciendo: — Si una Provincia contribuye 
con 70 % á la renta de una nación, es claro que los setenta 
por ciento debe emplearlos en el lugar en donde se produ- 
geron, y según mis cuentas solo veinte y nueve escasos se 
emplean en Buenos Aires pasando lo demás á otras partes 
del territorio. jQué cada vieja cuide de su madeja! 

La cuenta es, sin embargo, errada. Buenos Aires ha sido 
reedifirado suntuosamente, solo desde que paga el 70 % á 
la Nación, y no sabemos de ciudad alguna de las otras 
provincias que haya medrado tanto. Luego se le ha de- 
vuelto mas del 70 % en servicios de comercio é indus- 
tria, etc. 

Buenos Aires gasta un veinte por ciento anual en ver 
flotar sobre sus cabezas el pabellón argentino, que es con- 
siderado en el mundo como símbolo de un [)ueblo civili- 
zado. Paga un diez por ciento anual en cónsules y ministros 
plenipotenciarios, que Buenos Aires necesita mas que las 
otras Provincias en el extrangero, para sus negocios, y no 
parecer hijo de padres desconocidos. 

Buenos Aires es la parte del territorio donde hay mas 
seguridad individual, de que no gozan al decir de muchos 
diarios las demás Provincias, y esa la debe á ser capital de 
una nación, pues no la conservaría entregada á sus propias 
fuerzas. 

Paga Buenos Aires un veinte por ciento en estorbar que 
el Brasil, Bolivia, el Uruguay ó cualquiera montonero se- 



148 OHKAS KIO SA KM MONTO 

greguen de la República Argentina, Corrient<^s ó Entre 
Ríos porejeniplo, porque Buenos Aires sería poca cosa por 
si, si aquellas ú otras provincias perteneciesen á una na- 
ción estraña. 

Es posible que Buenos Aires hubiese acabado con los 
indios de su frontera, sin auxilio de fuerzas nacionales; 
[>orque es, sin duda, su población mas poderosa que ios 
indios; pero no sucede así con las naciones dnl mundo, y 
aun sus vecinos que le son superiores en fuerzu, en número 
y en territorio y pueden dominarlo. 

¿Está ó no pagado Buenos Aires de su setenta por ciento? 
Recibe ciento por uno; pues las demás provincias no se las 
vé hacer progresos tan rápidos, no obstante los cincuenta 
por ciento, que cree el Ministro que les envía el Gobierno 
Nacional, en lo que haría muy bien. 

Como la propiedad particular responde de las deudas 
contraidas por una nación, es claro que estando ubicada 
la mayor cantidad de propiedad argentina desde el Arroyo 
del Medio para acá, los réditos que pagan las rentas nacio- 
nales, son una devolución en servicios que hace la nación á 
Buenos Aires; pues si hubie.ra de liquidarse la deuda, no 
son los individuos los que responden de ella, sino la pro- 
piedad. Por eso no hay prisión por deudas. 

Buenos Aires debe el setenta y cinco por ciento, de la 
deuda nacional según la avaluación «leí señoi' Ministro. 

La Inglaterra tiene por base de su legislación que la 
propiedad raiz actual, heredada, vendida, comprada, po- 
seída con título inatacable, es [)ro[)iedad de la reina sin 
embargo. 

Un extrangero no puede poseer ni comprarla porque no 
es subdito de ella y la tierra es suya. Los Estados Unidos 
profesan por principio que el Gol)ienio Nacional no tiene 
por función beneficiar Estados, abrir canales, establecer 
ferrocarriles ni contribuir á mejora alguna, sino es para su 
propio servicio; y solo de algún tiempo á esta parte ha ayu- 
dado concediendo tierras, ó emitiendo bonos á la ejecución 
de alguna grande obra pública como el ferrocarril intero- 
ceánico, ó la dotación de medio millón de acres á un Estado 
de nueva formación, ó para colegios de agricultura y otros 
objetos de pura longaminidad. 

No devuelve á los Estados en servicios directos las con- 



PROGRESOS GENERALES 149 



tribuciones que le pagaron los poseedores de propiedad, 
productos ó valores, siuoque existiendo los Estados-Unidos 
como nación ya con eso les devuelve en servicios la renta. 
La Inglaterra poseyendo la escuadra mas poderosa que 
existe en la tierra devuelve en servicios, á la Inglaterra, 
Irlanda, la Escocia, y el país de Gales, las contribuciones 
que les impone. La prueba es que los ingleses son el pue- 
blo mas rico de toda la tierra, que sus naves mercantes y 
sus comerciantes están seguros en los puntos mas aparta- 
dos del globo, y el nombre y el pabellón inglés son el 
orgullo de los que lo llevan, ó se cobijan á su sombra. 

Decir que la nación argentina no devuelve á esta ó la 
otra provincia sino una mínima parte de lo que contribuye 
y aun sacar la cuenta en pesos y reales de lo que recibe en 
catnbio, es renunciar á lo que la dignidad humana estima 
en mas alto grado, cual es el valor moral del nombre, de 
la historia, del pabellón de las naciones. Los argentinos 
no las provincias quenada poseen, gastamos en la medida 
de nuestra capacidad, y acaso no sabemos emplearlo bien, 
lo que las naciones gastan en los fines para que se consti- 
tuyen los pueblos en naciones, tan fuertes como pueden, 
que son mantener dignamente su situación en el mundo. 
Da pena leer aquella pobre Memoria en que, por cambiar 
el sentido de las palabras, haría reír á los extra ngeros y 
gemir á sus compatriotas! 

¿Querrá creerse posible que en un documento público y 
para comparar datos, entre diez y nueve naciones del 
mundo principiando por Inglaterra, Alemania, Francia, y 
acabando por Estados-Unidos y Brasil, se agreguen estas 
dos naciones: República Argentina y Buenos Aires? Y en 
•otro cuadro comparativo, sean Buenos Aires y República 
Argentina las que se comparan con las otras naciones, para 
concluir con esta observación, «se desprende de este cua- 
dren, que todas las naciones, obtienen la mayor parte de sus 
rentas de las contribuciones indirectas?» 

Para justificar el impuesto sobre bebidas y licores en una 
provincia de una nación, cita el ejemplo de Francia, Rusia, 
Estados-Unidos, olvidándose que las palabras Francia, 
Inglaterra se traducen República Argentina ó Chile en 
materia de los impuestos que cita, y no en Buenos Aires 
ó Córdoba, que equivalen á Nueva- York, ó Nueva-Orleans. 



150 OBKAS DE SAKMIENTO 

De aquí viene que la Memoria abunde en un espíritu de 
provocación y de vituperio á la nación argentina, de que se 
considera desligado, como del Congreso á quien parece no 
reconocer el autor desde su altura de Ministro de esta otra 
Francia, de esta Inglaterra, de estos Estados-Unidos, que se 
llama Buenos Aires. 

Después de mostrar que Buenos Aires administrado 
como está, sin gastos de marina, de ejército, de represen- 
tación en el exterior gasta siete millones de fuertes anuales 
en el gobierno provincial, de medio millón de habitantes, 
mientras que el Gobierno Nacional con los diez millones 
del ejército y marina, y las Relaciones Exteriores, solo 
gasta diez y siete en gobernar á dos millones, en lugar de 
buscar en donde está el vicio de este monstruoso exceso de 
gastos provinciales, único objeto de una Memoria provin- 
cial, se apodera del presupuesto nacional, y cual si fuera 
un ministro nacional hablando en el Congreso ó con el 
Congreso para inducirle á reformar sus leyes, pregunta 
desde la casa de Rosas: 
Per(^ «los gastos nacionales son bien distribuidos?» 
Fácil seria contestarle, la del Dr. Velez al niño. 
No en las oficinas ni documentos oficiales de Goberna- 
dores de Provincias donde se estudia el presupuesto nacio- 
nal, sino en los ministerios de Gobierno Nacional y en el 
Congreso. No entendemos que cuentas saca de como de- 
biera el Congreso distribuir sus gastos. 

Si de los diez y siete millones que forman el total de las 
rentas nacionales doce millones consumen las relaciones 
exteriores, el ejército y marina, la iglesia y seis los réditos 
de la deuda extranjera, lo que hace los mismos 17.000.000, 
es preciso andar tras de piltrafas para buscar en tal ó cual 
rincón donde se habrán invertido lo que falte del 70 % con 
que contribuye, según su cuenta Buenos Aires, para acabar 
con esta cantinela: 

«Fuera de cuestión la Provincia soporta una carga inde- 
« bida. Las contribuciones nacionales son mal distribuidas, 
« y de ahí de donde viene el mal. 

«Pero aquí se presenta la Nación Argentina como causa 
del mal!» 

«Aquí es del caso repetir: Los impuestos al tabaco y las 



PROGRESOS GENERALES 151 

bebidas, permitirán á la Nación Argentina devolver á la 
Provincia los derechos de exportación! 

El verbo permitir es una atenuación de obligar, porque 
se trata de devoluciones de una cosa que le debe la nación 
argentina á sus contribuyentes, y, según parece, imponién- 
doles el ministi'o á estos contribuyentes de provincia los 
derechos que la Francia, los Estados Unidos imponen y la 
Nación Argentina pudiera imponer, se logra devolverle á 
la Provincia pero no á los contribuyentes los derechos de 
exj)ortacion cobrados indebidamente por la dicha Nación 
Argentina. Un clavo saca otro clavo! 

El G-obernador en el Mensaje ala Legislatura tranquiliza 
á la nación asegurándole que no hay ya Quirogas, ni López 
que desconozcan la Nación Argentina. No ha leido la 
Memoria de su ministro. 

Es el rival, el igual, el fiscal el maestro en finanzas y el 
denunciador del Congreso, desús leyes, de su presupuesto, 
causa de todo el mal 



A PROPOSITO DE UNA IVIEmORIA 

(El Nacional, Mayo 6 de 1879.) 

Los que hayan leido la Historia de la Constitución de los 
Estados Unidos \)ov Tlcnor Curtis, recordarán las resistencias 
que opuso el pequeño Estado de Rhode Island, para for- 
mar parte de ¡a Union, no habiéndolo hecho sino años des- 
pues,y bajo la presión de derechos diferenciales. 

Necesitan tener presente esta circunstancia para sentir 
la gracia de un hecho que trae el Ilarper New Monthly Maga- 
zine de Abril de 1879, y que nos complacemos en traducir 
para ilustración de nuestras propias cosas. 

«El siguiente fragmento, — dice dicho Magazine,—io\\-\2íáo 
de im viejo libro de apuntes, parecerá nuevo á muchos 
ancianos, y tomarñ de sorpresa á no pocos jóvenes. 

«Vale la pena de leerlo. 

«Cuando el Juez Story abrió la primera Corte de Jus- 
ticia federal en Kliode Island, y de cuyo distrito era él 
Presidente, tenia por pregonero un funcionario adicto á las 
fórmulas y muy preciso, el cual habia estado acostumbra- 
do á abrir y hacer las acostumbradas proclamaciones en 



152 OBRAS Ülí SAKMIKNTO 

Jos Tribunales del Estado, lo cual ejecutaba con gran fer- 
vor y unción, y muy deliberadamente el final, «Dios tenga 
en su santa guarda, etc.,» en que terminaba. 

«El Juez Story, con aquella manera blanda y suave que 
le era tan propia, dijo al pregonero: — Tened la bondail de 
abrir la Corte, con todas las formalidades de estilo. 

— «Si, Vuesa Excelencia, — fué la respuesta seguida del 
s-db\úo Hear yé, oid, dos veces repetido, — y concluyendo por 
una oracioi), pidiendo por la [¡reservación del Estado de 
Rhode Islaiid, y j)lantaciones (ie Providence. 

— «No es asi, — dijo el Juez. — Esta es una Corte de los 
Estados Uiiidíjs, y por los Estados Unidos es que debe pe- 
dirse la salvación. 

«El pregonero volvió á gritar: — Hear yé, oíd, — y segunda 
vez, tan inveterado era en él el hábito de su práctica anterior, 
que, terminó con la invocación en favor del Estado de Rho- 
de Island y plantaciones de Providence. 

«El Juez Story volvió á jeprocharle su error, y esta vez 
le prometió hacer correctamente la proclamación, y comen- 
zó de nuevo, concluyendo con los Estados Unidos de Amé- 
rica, pero añadiendo todo de una pieza, y mas especialmente 
por «el Estado de Rhode Island y las plantaciones de Pro- 
vidence,» añadidura que el Juez hubo de acei)tar en tran- 
sacción {)ara abrir el Tribunal, y proceder con los asuntos 
de la Corte.» 

Providence es la capital de Rhode Island actualmente, 
y este Estadito, que se creía dañado con la Union Ameri- 
cana bajo la Constitución nueva, tiene á su sombra la par- 
ticularidad de ser el Estado mas rico de la tierra tocando á 
cada habitante dos mil y quinientos pesos de capital, y 
una cantidad exhorbitante en producto anual de la in- 
dustria. 

Tememos que si á cierto Ministro le tocara decir que 
«Dios preserve á la República Argentina,» no lo haría sino 
añadiendo en todo caso, y mas especialmente á «la Provin- 
cia de Buenos Aires, con su Campaña é Islas»; según lo ha 
mostrado en las tan singulares observaciones de su sistema 
rentístico, un poco ateo, y bastante egoísta; pues consiste 
en suponer que Buenos Aires sería el Estado mas econó- 
micamente gobernado, sino pagase ejército, obispos y cu- 



PKuGHIiSO« GENERALES 153 

ras, embajadores y cónsules, sobre todo sino tuviese ni 
bandera ni patrimonio nacional. 

Es el hijo pródigo que maldice de sus padres, porque 
gastan todo en la familia y le dejan escaso salario para sus 
disipaciones. 

Un curioso, leyendo aquella elucubración tan cerrada de 
argumentos en letras y aserciones, hacía notar que el dato 
de los setenta y cinco por ciento contribuidos y de que 
solo 29 se rescatan, parte de una notita al pie de una pá- 
gina en que se ha dicho «calculo en un75Vo...» y sobre 
esta notita al pie y este cálculo, está basada la demás com- 
putación de gastos caseros, para hacer resaltar la enormi- 
dad de los nacionales, como si pudieran disminuirse estos 
en una parte del territorio y no en las demás, ó como si 
disminuido el ejército y la marina la [)roduccion habría de 
aumentar. 

Son funciones anexas áia soberanía de una Nación, es- 
tablecer derechos de importación, contribuciones directas, 
contraer empréstitos y darse el presupuesto que juzguen 
sus Representantes oportuno. 

En el sistema federal no hay soberanías diversas en anta- 
gonismo con la soberanía nacional que es única, pues ella 
representa á tod(;s en el exterior, ella es la heredera de la 
soberanía que la España ejerció sobre estos dominios, y de 
que hizo traspaso á la nación por el acta de reconocimiento 
formal de su indepeiiiiencia, único título de propiedad pre- 
sentable ante los Tiibunales para determinar á quien per- 
tenecen catedrales, fortalezas, parques, cuarteles y todo lo 
que haya sido destinado durante el virreinato, ó los gobier- 
nos posteriores á los objetos reservados al ejercicio de la 
soberanía nacional. 

Como las provincias no pueden hacer guerra, es claro 
que no pueden poseer parques, ni fortalezas, ni cuarteles, 
en cuanto fueron de antiguo consagrados al servicio pú- 
blico. Decimos lo mismo de puertos y ediñcios consagra- 
dos al culto nacional. Las catedrales de Sevilla, Burgos y 
otras en España, tienen talladas en la piedra las armas 
reales de la corona de Kspaña, y las de Córdoba y Buenos 
Aires las tuvieron igualmente, habiéndolas hecho quitar 
los gobiernos americanos. 

El patronato establece la propiedad de tales edificios, 



154 OBRAS DE SARMIKNTU 

como el derecho de hacer guerra, ó la obligación de defen- 
der el país de toda agresión, determinan la propiedad de 
las armas y terrenos que á este objeto se consagraron. 

Dando de mano á estas ociosas discusiones, esperamos 
bien pronto ver la cuenta de inversión presentada á las 
Cámaras, pues los que están habituados á las prácticas 
aiiministrativas, echan de menos en la Memoria de Hacien- 
da de la Provincia, las cuentas de los gastos hechos en 
el año, y como y en que se ha invertido el presupuesto. 

Vemos en la serie de Memorias nacionales de Hacienda, 
que se lleva razón desde 1863 de todos ios gastos, y se da 
cuenta al Congreso de la inversión del presupuesto. No 
sabemos porqué se omite en la Provincia esta pieza; siendo 
la última una larga conversación del Ministi-o con el pú- 
blico sobre todas las cosas, y aun sobre las rentas y gastos 
nacionales, sin que el contribuyente maravillado encuentre 
un pobre cuadro de inversión ni de gastos. 

Hubo en París una fábrica de chales que para darles 
importancia imitaban el dibujo especial á los de cachemira, 
y el tabricante ingenioso puso á la puerta este anuncio en 
letras gordas: «Fábrica de chales de cachemira, sin pelo 
de cachemira.» 

La Memoria de Hacienda, sin cuentas, sin cifras, y sin 
cuadros de inversión nos parece «una Memoria de Hacien- 
da sin hacienda» lo que es mas ingenioso, sin duda, que 
hacerla con la materia propia que son las verdaderas 
cuentas. 

SUBDIVISIÓN DE TIERRAS PUBLICAS 

{El Nacional, Mayo 14 de 1879.) 

Vemos que pasa en la Legislatura de la Provincia una 
ley dividiendo la tierra pública en lotes de un cuarto de le- 
gua en algún punto del territorio; y creemos que con este 
paso se entra en una buena vía, no obstante las objeciones 
que (ie ordinario se oponen á la enajenación en lotes medi- 
dos y de menos de legua cuadrada. 

Créese que se debió á esto el que no se colocan con facili- 
dad los terrenos del Sur (ie una legua cuadrada. 

La campiña de Chivilcoy, sin embargo, dio otros resulta- 



PROGRESOS GENERALES 155 

dos, por la subdivisión en lotes de cien y doscientas cuadras, 
y bastada contar no solo el número de vacas y ovejas que 
sostiene, sino el de habitantes y casas, pues esta es la mayor 
de las riquezas en países tan despoblados aun. El partido 
Chivilcoy, con toda clase de propiedad, ya sea agrícola ó 
pastoril, rural ó civil, hade compararse con otro Partido de 
igual estencion territorial, dividido en los antiguos lotes de 
estancia, para ver cuál sistema produce mayor riqueza, á 
más de dar medios de vivir á mayor número de habitantes. 
Téngase presente que en una estencion de país de estan- 
cias hay diseminados doscientos mil habitantes, para los 
cuales la ley de educación común es letra muerta, por falta 
de núcleos de población, para establecer escuelas. En tales 
parajes pudiera decirse que no existe sociedad. 

El cercado de las estancias que cada día se generaliza 
mas, produce un nuevo rechazo de población, pues limitan- 
do el movimiento del ganado, y asegurando al propietario 
su conservación da lugar á despedir brazos y familias alle- 
gadas, que están de mas. Por largos años la estancia cerca- 
da repelará de su recinto población. No son los grandes 
propietarios los que han de emprender detallar la indus- 
tria de la cria del ganado. Bástanles los productos en grande, 
como cueros, lana, grasa, etc. 

Pero, empieza ya á tomar ciertas proporciones la elabora- 
ción de la leche, cuyo producto anual es mayor que el valor 
de la vaca que la produce. 

Se da como un dato positivo que en las colonias de Santa 
Fe hay quince mil vacas, sometidas á este mayor grado de 
cultura ó de cultivo, tomando la vaca como una transfor- 
mación del pasto. Pudiera haber en Buenos Aires un mi- 
llón, y produciruna enorme renta, en quesos y mantequilla. 

Para que este segundo paso de la industria ganadera se 
dé, conviene que hayan lotes de tierra de poca estension, 
de manera de requerir mas trabajo con menos superficie 
y mayor población humana. 

Las ovejas han requerido mas habitantes que el ganado 
vacuno en estado salvaje. 

Las vacas sometidas á la industria de la lechería, aumen- 
taría diez veces mas la población, pagándola el aumento 
de riqueza y [jrodtu'cion de la ganadería. 

No obstante los milagros que está haciendo en Santa Fe 



156 OBRAS DE SAKMlIíNTO 

la cultura de los cereales, y las otras producciones que la 
labor arranca á la tierra, no abogaríamos por un cambio de 
proiiuccion en Buenos Aires, cuyo territorio i)arece creado 
exprofeso para alimentar ganados. 

Pero si creemos que el cultivo de [)astos artificiales aumen- 
tará la producción en relación á la superficie, desde que la 
propiedad territorial sea menos estensa, y admita por tan- 
to mayor número de propietarios, y pida mas brazos. Qué 
producirá media legua de terreno, en ovejas, en quesos, en 
manteca con solo la mitad sembrada de alfalfa? 

Este es un esperimento que aun está por hacerse, ó 
que se está haciendo ya oscuramente, sin que se haga 
sentir por sus efectos. Menos espacio de terreno, requiere 
mayor trabajo personal, para i)roducir lo mismo. La cul- 
tura del pasto aumenta la superficie útil como la cul- 
tura de la vaca, aumenta su valor por el producido anual 
en leche que hoy no cuenta por nada. 

La consecuencia ha de ser dar mayor densidad á la 
población, que hoy es la mas diseminada que existe 
entre los pueblos civilizados. 

El cultivo de cereales, sería un auxiliar de la cultura 
de los pastos; y entonces todavía admitiría en ciertos 
parajes mayor subdivisión la tierra. 

Creemos que el tiempo no está lejos, cuando haya de 
ser compelido el estanciero á mejorar sus medios de 
producir. 

Apenus se apercibe la generalidad de los cambios y 
sucesión de culturas que la naturaleza misma hace. 

Al principio los campos son pajonales que encubren la 
suiierficie y mantienen la humedad del suelo. El ga- 
nado rompe esta cubierta, la pisotea y acaba con la paja 
y cim la humedad que conservaba. Otro pasto viene, y 
en los terrenos gruesos el cardo, la cola de zorra, etc. 
hasta el trébol, que produce la cardilla. 

L:\s ovejas medran y engordan, pero apretan la super- 
ficie del terreno, cen-ándole á la tierra los poros por 
donde las raices respiran aire, y á los años aparece la 
zepa-caballo, precursor del horrible, del inestíngible abrojo. 

Esta es la última evolución de la naturaleza, que ha 
ido siguiendo los cambios introducidos por el hombre. 
El acto que sigue es el comienzo de una nueva exis- 



PROGRESOS GENERALES 157 

tencia. La tierra einíiirpcida por el terraplenador eterno 
de la uña de los animales, se ha enriquecido no obstante 
de humus ó guano, y el día que el arado abre de nuevo 
el seno de la tierra, devuelve en mieses el ciento por 
uno literalmente. 

Esta será la ventaja de los trigos cultivados en terrenos 
nuevos, sobre los que ya niega al cultivador el suelo 
de Europa. Los primeros están abonados para un siglo; 
los segundos deben serlo anualmente y á mucho costo. 

De aquí viene que en campos de Buenos Aires se 
ha cosechado un año en terreno virjen ciento cinco por 
uno, mientras que ocho por uno es exelente cosecha en 
Francia, y doce con mayor cultivo en Inglaterra. 

Aplaudimos, pues, la división en lotes de cuarto de legua 
que suponemos equivalente á diez cuadras de costado. 

Esta sub-division llamará á otra clase de propietarios 
que el simple estanciero,, que, según su género de indus- 
tria no se contenta con menos de dos ó tres leguas. 

Esta nueva subdivisión puede ofrecer [tropiedad terri- 
torial al alcance del inmigrado residente de años, con 
capital adquirido, y con hábitos industriales que apli- 
cará á las circunstancias del país, haciendo la cría de 
ganado mas en pequeño, pero forzándolo á producir 
mas, en lana cuyo término parece alcanzado ya; pero 
no en carnes sino es con la raza Lincoln — en quesos y 
mantequilla — en manteca de puerco— en cereales y le- 
gumbres, con el auxilio de la alfalfa y otras plantas 
forrajeras. 

Graneles — Vemos, con gusto, que ya se intenta en 
Santa Fe, construir graneles ó elevadores para los grandes 
almacenes de trigo que completaran las economías de 
movimiento que han de principiar los ferro-carriles de 
trocha angosta. Es á condición de abaratar los costos de 
de trasporte y movimiento que ha de ser segura la 
exportación. En Estados Unidos cuesta el hectolitro de 
trigo 8 francos y puesto en Europa 16 francos. En 
Francia ud puede producir á menos de 82 francos, y 
vendido á 27 no es gran negocio sembrarlo. Es, pues, 
preciso economizar gastos de producción y trasportes 
en nuestros cereales para competir con los norte ame- 
ricanos y los europeos. 



158 OBKAS UK «A K MIENTO 

EL MINISTRO DE HACIENDA DE LA NACIÓN 

{El Nacional, Mayo 15 de 1879.) 

Los repetidos telegramas fríos que llegan de Inglaterra 
anunciando la suba gradual de nuestros fondos públicos, 
contra los avisos de nuestros noticieros de las fuertes 
remisiones de metálico que envia el gobierno para hacer 
el servicio de la deuda, aun anticipándose á los plazos, 
muestran que la confianza se restablece allá y acá, y que 
han pasado ya los días de malestar que las crisis dejó 
en pos de sí. 

Cuando sea conocida fuera la situación del país, pintada 
en el Mensaje del Presidenta al Congreso, contribuirá á 
confirmar aquella confianza, á que pondrá su sello la 
Memoria del Ministro de Hacienda, que tan luminosos 
datos encierra siempre, para poner de manifiesto el orijen 
producto é inversión de las reutas. 

No siendo tan satisfactorio para los prestamistas ingleses 
el cuadro que presentan las finanzas de casi todas las otras 
secciones americanas, natural es que las miradas se vuel- 
van hacia la República Argentina y se interesen por saber 
cuales son los financistas que tan favorables resultados 
obtienen. Con este motivo vemos con placer que el nombre 
del doctor Plaza, nuestro Ministro de Hacienda, es citado 
con encomio en publicaciones inglesas, y sus vistas en 
materia de finanzas, bancos y moneda apoyadas como las 
mas acertadas. 

« La carrera de este hábil y eminente Ministro Ai-genti- 
no, dice Tlie River Píate Mail, ha sido notable por el feliz éxito 
que la lia caracterizado. Apareciendo como un joven 
de capacidad no experimentada, cuando las condiciones 
financieras de su país liabían descendido ai último grado, 
y muchos dudaban de la estabilidad de sus recursos, el 
doctor Plaza encaró osadamente las dificultades de su posi- 
ción, y no solo detuvo la oleada de adversidad que venía 
creciendo, sino que puso las finanzas en predicamento de 
restablecer la confianza dentro y fuera dejando burladas 
las especulaciones que tenían por base el descrédito de la 
República Argentina.» 



PROGKJÍSOS GENERALES 159 

Tales testimonios, y el del éxito que en materia de finan- 
zas hace gran fuerza, deben ser muy gratos, como son 
merecidas para el laborioso pretidigitador, que si no puede 
acuñar moneda, sabe en cambio acuñar crédito, y remediar 
las dificultades del tesoro, por medio de operaciones que 
acaban por dominarlas, llevando á los espíritus la confianza 
y á las arcas el metálico. 

El público apenas conoce los títulos del doctor Plaza para 
ser tenido por un hábil administrador. Encuéntranse en 
la Memoria de hacienda de 1876, que debiera ser reimpresa 
como un manual de estadística de nuestras rentas. Es un 
inventario levantado laboriosamente de las deudas nacio- 
nales contraídas, de las rentas recaudadas é invertidas 
desde que se organizó el Gobierno Nacional, la importación 
y exportación de cada año desde entonces, la emigración y 
cuanto dato suministran las diversas administraciones 
públicas de manera de hacer del Estado un cuerpo vivo y 
mostrar sus nervios, sus arterias y sus crecimientos y enfer- 
medades transitorias. 

Quien tales datos requirió para entrar á funcionar como 
Ministro de Hacienda dejaba poco á la ventura de los acon- 
tecimientos, creándose por el contrario un plan y un siste- 
ma á que referir los nuevos hechos, pues ellos formarían 
parte de aquel árbol genealógico de la renta, según la pro- 
ducción y el consumo que obedecen á reglas aunque puedan 
ser modificadas, detenidas ó aceleradas por accidentes 
anuales. 

Así sucede que el cálculo de recursos está basado siempre 
en el producto de la renta del año anterior mas la propor- 
ción del crecimiento anual de la producción según se viene 
observando de antemano, ó bien la estagnación ó la dismi- 
nución por causas que están obrando crisis comerciales, 
depreciación de productos, guerras, etc. 

El salto dado por la renta en 1878 sobre la base del cálculo 
de recursos pone en condiciones nuestras rentas, relativa- 
mente á los gastos que no alcanzan sino los Estados Unidos, 
la Francia y la Inglaterra este año. Hubo sobrante de lo 
presupuestado, auiKjue haya sido invertido en los gastos 
accidentales creados por leyes especiales. 

Esta circunstancia servirá para remontar mas nuestro 
crédito, al Ministro ofrecerá ocasión de consolidarlo mas 



160 OURAS DE SARMIENTO 

y mas, si los propósitos anunciados en el Mensaje de conti- 
nuar haciendo economías pueden llevarse á cabo. 

El Gobierno del Brasil ha em[)rendidü igualmente hacer 
economías disminuyendo el ejército, y desarmando parte de 
su escuadra, que habia exagerado en años anteriores. 

Desgraciadamente, no podemos imitarlo al respecto, 
pues el estado de alarma causado por la guerra del Pacífico 
y cuyas chispas pueden llegarnos á nosotros, nos imponen 
gravosas previsiones. 

ACUÑACIÓN DE IVIONEDA 

{El Nacional, Mayo Í5 de 1879.) 

Creemos que la opinión de las Cámaras está formada ya 
sobre el etalon ó doble etalon de oro ó de plata que ha de 
adoptarse en la moneda nacional que habrá de acuñarse 
luego, para satisfacer á la necesidad de medio circulante 
en el interior y para el exterior. 

La guerra del Pacífico entre las tres repúblicas que pro- 
veían de moneda de plata en el interior, haciendo cesar el 
comercio está produciendo estragos en las provincias. La 
enorme quiebra del Banco González en Mendoza, que deja 
á, centenares de familias sin sus {¡obres economías, y otras 
ocurridas en San Juan, tienen por origen la depresión del 
comercio de Chile, y la poca demanda de ganados engorda- 
dos, pues de San Juan y Mendoza se proveían los jiuesLos 
intermedios del Perú, con ganados en pié llevados en vupo- 
res. La prolongación de esa deplorable guerra traerá de 
rechazo sobre las provincias que vivían del comercio con 
Chile ó Bolivia parte de sus calamidades. 

Este estado de cosas hace mas urgente acuñar moneda 
propia á fin de proveer de medio de cambio á las trasac- 
ciones; y este ha de res{)onder á la doble necesidad de 
nuestro comercio una moneda de plata para el comercio 
interior y una de oro para el exterior, dejando su relación de 
valor á ser fijado por la demanda. 

Hay motivos de esperar que ambos metales vuelvan á su 



PROGKESo.s ge;nera.les 161 

antigua relación, pues la plata muescra temleiicia á subir 
de la depredación eii que estaba. Créese que esta depreda, 
cion vino al principio de creerse que las minas de Califor- 
nia y ios placeres de oro de Australia inundarían el raundo 
de metales preciosos; pero esta como tantas otras anticipa- 
ciones, se ha desvanecido ya, y no será sorprendente ver 
luego un movimiento en el sentido de recuperar la plata su 
valor relativo al oro. 

La Cámara de comercio «sle Liverpool ocupándose de estas 
cuestionesha formulado su pensamiento en un reunión teni- 
(ia á fines de Marzo, en estos términos: «Primero que una 
fija relación entre el oro y la plata, con libertad ilimitada de 
acuñar moneda, y el reconocimiento de dos metales, como 
moneda legal completamente liberatoria, si fuese adoptada 
por las potencias monetarias de primer orden, incluyendo 
la Inglaterra y la India, sería adecuado para restablecer 
la plata á su primitivo valor internacional como moneda. 
Seginido, (jue seria (ie desear que nuestro gobierno tomase 
medidas para asegurar un acuerdo internacional por el 
cual la plata fuese restablecida á su legítima parte en pro- 
veer de niedio circulante metálico, suficiente para las 
necesidades del mundo». 

Estas declaraciones, si bien solo expresan un deseo, 
deben, sin embargo, tenerse presente al legislar sobre mo- 
neda, por cuanto muestran las tendencias de los espíritus 
en los tírandes centros comerciales, y señalan el camin» 
(jiie deben seguir las disposiciones legales. La idea del 
solu etalon de oro ha pasado pues, con el desequilibrio de 
la relación antigua entre la palabra y el oro. 

Quedaría solo fijar cual sistema habremos de seguir si 
ei de dollar, el peso fuerte ó el peso métrico adoptado en 
Chile, Perú y Bolivia con quienes tenemos relaciones comer- 
ciales saliladas con la plata y esta circunstancia solo hará 
inclinarse á que nosotros ado[)temos el mismo padrón, para 
evitar el cambio y recambio que es tan ruinoso en las tran- 
sacciones. 

Tomo xu.— 11 



162 OBRAS UK 8AKMIKNTO 



A DÓNDE IRA EL BUEY QUE NO... 

(El Nacional, Mayo 29 de 1879.) 

Toda nuestra prensa ha estado estos días estasiada en la 
contemplación del feliz desarrollo de nuestras colonias, 
exitada á ello por los datos estadísticos que ha acumulado 
el Sr. Larguía, ó las revelaciones que hace de cuauíio en 
cuando el señor Dillon sobre entrada, envío y colocación 
de los inmigrantes. 

Contando el número de fanegas ó de arrohas de produc- 
tos agrícolas, los molinos, máquinas, casas, animales que 
poseen los colonos, acaba uno de persuadirse que son felices 
en cuanto pueden serlo, los que adquieren su subsistencia 
trabajando. La tierra es barata y fértil, su rendimiento 
abundante, y este año el trigo ha subido de 5 $ á 7 $ en 
estos dos meses. Las mismas circunstancias prevalecen en 
Entre Ríos y Banda Oriental. 

Sin embargo, nada hay que nos contente, y de ello es 
prueba lo que leemos en la Colonia Española de Montevi- 
deo, que inserta de un diario de Minas, los lamentos de 
los inmigrantes de su nación, hallando pobre el país, mal 
atendidos los inmigrantes, poco contentos éstos con el 
pedazo de tierra que poseen, y suponiendo imaginarias 
cargas, y falta de protección y franquicias estaría á punto 
de echar á la calle ó por sobre el cerco de tierra que í)Osee, 
sino fuera costoso el trasladarse á otros mundos, por que 
es de la América de la que se muestra desencantada. 

Dudamos mucho que sea es{)añol de España, sin embar- 
go, el que aquellas quejas hace oír, porque ciertas frases y 
modismos de que usa lo denuncian antiguo habitante de 
estos países y habituado á sus modos de decir. 

Pero nos sucede, por razones de oficio, tener á la mano 
diarios de todas partes y algunas veces que dos de distin- 
tas procedencias se estén oyendo, corrigiendo y desmintién- 
dose recíi)iocamente. 

Estaban codeándose en nuestro bufete la Gaceta Universal 
de Madrid, (A.bril 79) y la Colonia Española de Montevideo del 
27 de Mayo; y nos pareció oir el diálogo que sigue entre 
ambos diarios, el de antiguo establecido por estas tierras, 



PROGRESOS GENERALES 163 

y el recien llegado que !e trae noticias del que dejó. El 
uno da á Barrabás con !a Anaérica y sus vanas promesas, 
y el otro le da menaorias de lo que actualmente ocurre por 
su casa. Oigámoslos que no deja de ser instructivo. 

El inmigrante en Montevideo — «Carrera azarosa es la del 
hombre fuera de su patria; nadie es capaz de definirla, ni aún el 
mismo que la transita podria explicarla. 

(.(América.... América.... nombre mágico, que simbolizaste la 
riqueza, el bienestar. ¿Qué soplo maléfico convirtió en fabuloso 
talismán de ilusiones?» 

El hambre en España — El Gobierno ha descuidado la 
cuestión de subsistencias, porque en esta desventurada 
España se descuida siempre lo principal y se atiende á lo 
necesario, y ya el horrible espectro del hambre ha aparecido 
en muchas poblaciones relativamente importantes, acompa- 
ñado de tumultos, asonadas y desordenes.» 

«En Granada, habiéndose encarecido el pan, hubo el lunes 
último bastante alarma, por haber recorrido las calles gru- 
pos de mujeres, hombres y muchachos gritando pan á ocho; 
y en vista del tumulto, y de que casi todas las tiendas se 
cerraron, el gobernador tomó varias medidas, entre ellas, 
la de impedir la entrada de forasteros en la ciudad, y publi- 
car un bando prohibiendo los grupos de mas de seis per- 
sonas, y el alcalde publicó otra alocución manifestando que 
la autoridad velaba por el socorro de la clase jornalera.» 

El INMIGRA.NTE EN MONTEVIDEO — La pobreoiñ te ha invadido 
América. Estamos en un pais pobre, y decimos pobre, porque lo que 
tiene no basta para comprar lo que no tiene. Agobiado de impuestos, 
y los impuestos no alcanzan para todo lo que el servicio del Estado 
precisa. Se debe tanto, que ya la herencia no basta para redimirse. 

En España — «En Jaén, habiendo subido también el precio 
del pan, ocurrieron el sábado varios escándalos con motivo 
de haberse presentado al gobernador y al alcalde las muje- 
res de las clases trabajadoras, en demanda de socorros. 

«En Ronda, donde se sufre una miseria espantosa, hasta 
el punto de que el Gobierno ha concedido 5,000 pesetas del 
fondo de calamidades para el alivio de los mas necesitados, 
acaecieron el jueves escenas tumultuosas á consecuencia de 
haber dispuesto el ayuntamiento que se dieran raciones á 
los braceros, en vez de alojarlos y mantenerlos en sus casas 
los particulares.» 



164 ÜBHAIS DIC .SAKMIKNTO 

El inmigrante en Montevideo — De preferencia se llaman 
inmigrantes, y se cree hacerles un gran favor cuando se les entrega 
un pedazo de tierra erial para que lo debasten y lo cultiven, hacién- 
doles pagar después un tanto por las semillas que echan en él, reco- 
giendo sus frutos después de inauditos trabajos y desvelos, y, sin 
embargo, se le impone contribuciones á lo que tanto sudor ha costado. » 

En España — «En Ecija se ha alteíado anteayer el orden 
público por la mlsnaa causa, y en otros puntos se advierten 
síntomas nada halagüeños, que revelan claramente el des- 
contento que existe en el (¡ueblo por \i\ carestía de los 
artículos (ie primera necesidad, y ante el abandono de un 
Gobierno que debiendo haber previsto los sucesos, se ha 
cruzado de brazos con la mayor indiferencia.» 

Inmigrante en Montevideo — Es opinión general que la clase 
á que nos referimos se enriquece y vive muy contento de su 
suerte, y esto es una de las ojjiniones que conviene (lestruir 
porque no es asi. Porque niiino solo hay que se queje de 
la falta de protección y de las humillaciones poi- las 
que cada día tiene que pasar, y si las aguanta es porque jío 
tiene medios como trasportarse k otros países donde men(^s 
sufrirá. 

En España — En Madrid mismo, si las autoridades visitasen 
con frecuencia los mercados públicos, en particular los de 
los barrios extremos, tendrían ocasión de oír, aunque no 
quisieran, las sentidas quejas que exhalan las clases prole- 
tarias. El pan se vende á nueve cuartos la libra, la carne 
á 36, las patatas á medio real, y así los primeros artículos 
de necesidad imprescindible, y siempre con la perspectiva 
de mayor carestía en breve plazo. 

En España — Si el gobierno abandona la cuestión de subsis- 
tencias, i)roi)oniéndola á otras muy secundarias, los resul- 
tados tienen que ser por estremo dolorosos. 

/ Ay del gobierno, sea cual fuere, que no fija su mirada en las 
necesidades urgentes de las clases populares!» 

No es, como se ve, mejor la situación [)or allá, que la 
que cabe á las colonias nuestras donde no obstante los im- 
puestos sobre la agricultura, siempre queda un mendrugo 
para no morirse de apetito. 



progkesos CtENEKAI.es 



165 



LA MEMORIA DE IKIARINA 

{El Nacional, Junio 7 de 1879.) 

Se ha repartido en an libro de 444 páginas la Memoria 
de Marina que presenta ai Honorable Congreso por 1879 el 
Ministro de la Guerra y Marina. 

El hecho solo de que viene la Memoria en volumen se- 
parado de la de la guerra este año muestra que la marina 
ha tomado gran desarrollo en el último año,- y los valiosos 
documentos administrativos que la acompañan, revelan el 
asiduo trabajo consagrado á su organización y manteni- 
miento. 

Consta ya nuestro establecimiento naval de una escuadra 
de encorazados y cañoneras de reciente armamento y cons- 
trucción, de un arsenal y una Escuela, que la nabrán de 
proveer de materiales é inteligencia para su manteni- 
miento y, dirección. 

La Memoria de marina está escrita bajo la inspiración 
de las apreensiones del momento que le dan una impor- 
tancia capital. 

La ocupación de los territorios que limita por el Sur el 
Río Negro, que están llamando hacia aquel lado de prefe- 
rencia las miradas .le todos, y viene naturalmente al espí- 
ritu la idea que nuestros esfuerzos en adelante deben 
encaminarse á levantar por medio de la. población y del 
comercio, para usar de las palabras de la Memoria, aquella 
vasta zona del Sud que en pocos años mas está llamada á 
sustentar nuevas y floreci.entes ciudades, que transforma- 
rán la república engrandeciéndola en proporcionas incal- 
culables. 

Para obtener tamaños resultados debemos reconcentrar 
nuestros mayores recursos en el fomento de la marina, 
dotando á la escuadra de los medios de poner en comuni- 
cación continua los puertos de la Patagonia, con los centros 
actuales de población, derramando en sn trayecto la civi- 
lización y la vida en esas regiones. 

Repelimos que la memoria está escrita bajo la ins[)ira- 
,ion feliz que ha llevado imestras armas á las márgenes 
del Rio Negro. Es, pues, disculpable que haya en ella 



166 OBRAS DE SARMIENTO 

algunas chispas de entusiasmo, y la imaginación embe- 
llezca con sus brillantes colores, el nuevo teatro que parece 
abrirse á la industria. 

Cuando todos los motivos de exitacion que hoy llevan 
nuestro pensamiento á aquellas regiones; cuando las már- 
genes del Río Negro estén aseguradas á la civilización, y 
no tengamos por la paz celebrada que ocuparnos de la 
Patagonia, ha de llegar el caso de preguntarles si conviene 
á la seguridad de la Re{)ública y á su progreso verdadero 
estender sin limites sus poblaciones á las sierras desiertas, 
y poco hospitalarias del Sur del Rio Negro, despolvoreando 
habitantes en una superficie inmensa, sin vínculos de con- 
tacto entre sí, dejando su sustancia en el trayecto al través 
de desiertos, para encontrar salida á sus productos. 

En todas cosas vamos marchando á ciegas, sin detener- 
nos á considerar la obra imperfecta, que vamos dejando 
atrás. Ya es notable, casi única entre pueblos cristianos, 
la limitación del número de habitantes, por milla que pue- 
blan nuestro suelo; pero esta desproporción entre la su- 
perficie y los habitantes crecerá mas el dia que aumente- 
mos mas su superficie, sin que sea seguro que aumentemos 
por eso mas habitantes. 

Al sur, desde el Río de la Plata á Magallanes, no tiene 
territorios que por la opulencia y variedad de su vegeta- 
ción, por la profundidad y utilidad de los ríos que desem- 
bocan al océano, prometan servir de asiento á grandes y 
florecientes ciudades. Habrán villorrios en puertos mal 
abrigados, y por tanto poco frecuentados; pero los Nueva 
Orleans, los Nueva York, ó los Chicagos, están en terrenos, 
en puertos, y en ríos, y en circunstancias en que estuvie- 
ron y están las grandes ciudades, que se desenvuelven 
porque el suelo ó el comercio los alimenta. 

Nosotros necesitamos por el contrario reconcentrar nues- 
tras fuerzas, dentro del Río de la Plata, á lo largo de sus 
anuentes, hacia arriba, en Corrientes, Entre Rios, Santa 
Fe y el Chaco hasta ambas márgenes del Bermejo, porque 
la naturaleza es propicia, el clima genial, los rios, caminos 
que andan. Necesitamos llenar los huecos despoblados 
entre una y otra plantación, acortar las distancias, para 
abaratar los fletes. 

Todo esto debemos hacerlo aquí á nuestro lado, viniendo 



PROGRESOS GKNERALES 167 

del centro hacia la circunsferencia, y no de la circunsfe- 
rencia al centro; porque así llenando vacíos, aproximando 
el hombre al hombre, un pueblo á otro pueblo, organiza- 
mos sociedades que no tenemos todavía tan compactas 
como es necesario para su gobierno, seguridad, adminis- 
tración y riqueza. 

Vamos mal desparramándonos mas y mas. No hemos 
de estar seguros, sino dentro del Río de la Plata, que cie- 
rra la República, como se decía de Santiago cierra á 
España. La tierra está cerca para guardar el agua, y el 
torpedo ha de ser el centinela que á cada estrechura, dé el 
ominoso quien vive al enemigo, que quiera abusar del 
espesor de sus blindajes para entrarse en nuestros ríos é 
imponernos sus órdenes. 

Para poblar las tierras del Sur, y crear aquellas imagina- 
rias ciudades del país despojado de vejetacion, sin ríos 
navegables, ni puertos, sin ser camino á ninguna parte, ni 
encrucijada de rutas comerciales, siéntese la necesidad de 
crear una marina ma/íí/wa, y dotarla de naves, blindados, 
paquetes, avisos y cañoneras. 

Esta es otra de las generosas cuanto ruinosas ilusiones 
que nos llevan forzadamente al Sur. Tengamos en hora 
buena, marina de agua dulce, porque al fin en los rios, 
con el bajo fondo, las vecinas alturas, y el oculto torpedo, 
somos en nuestra debilidad iguales á los fuertes en ei 
mar. 

No debemos, no hemos de ser nación marítima. Las 
costas del Sumo valdrán nunca la pena de crear para ellas 
una marina. Aquí en tierra, seríamos fuertes todos juntos 
contra la Inglaterra, pues al fin no puede lanzar grandes 
ejércitos á tanta distancia: seremos los iguales con el Brasil, 
en tierra y en los ríos; pero en el mar no podemos medir- 
nos con las grandes naciones: el Brasil mismo nos llevaría 
ventaja, y solo podríamos medirnos de igual á igual con 
Chile, contando con que algún Independencia nuestro ó 
ajeno, bare en alguna roca, para sentirnos mas fuertes, 
mientras se compra en Euro[)a otro buque. 

No: no hemos de ser nación marítima, líbrenos Dios de 
ello, y guardémonos nosotros de intentarlo. Dios ha que- 
rido en su infinita sabidui'ía, que nuestros territorios aus- 
trales sean un derecho de la rica herencia que nos guardan 



168 OKKAS KH; «AKMIKN'IO 

los i'ios. Las marinas son la mano de hierro con que las 
prrandes naciones, nadie mas que ellas, estienden su domi- 
nio á través de los mares. Cuando la Inglaterra tiene 
trescientos encorazados ó vapores de guerra y cañones de 
mil libras no es permitido á los débiles andar sin su per- 
miso y su compasión en los mares. Hoy no hay marinos, 
ni escuadras para los pequeños. 

A nosotros nos está veda(io tener buques, porque el buque 
de guerra es aforrado con plata, no que con' cobre, como 
el antiguo de vela, y clavado con oro. Un cañón inglés ó 
noi te-americano, vale todas nuestras [tosibies carabf^las y 
tendríamos que arriar bandera. La navegación de los 
mares es un lujo que no se permiten sino los grandes de 
la tierra. 

No salgamos, pues, de nuestros rios: no nos creemos 
necesidades ficticias, ni marinas de lanchas, pues que mas 
no podemos. La waturaleza nos ha indicado nuestros 
dominios acuáticos, rios adentro. Todo el arte moderno de 
blindados, acorazados y proyectiles monstruos, que nos 
imponen silencio y sumisión en el mar, están contraba- 
lanceados en nuestros rios por el humilde torpedo, que 
impone respeto á los mas osados. 

Colonicemos ríos arriba: colonicemos al rededor de nues- 
tras propias ciudades, y no imaginemos El Dorados, donde 
los antiguóos los buscaron en vano y no han dejaxio una 
población, porque el pais no vale la pena de correr los 
azares, de una población lejana. 

En el Sur hemos de tener Chubuts, y Mercedes y Carmen 
de Patagones, rudimientos de extrangeros rebeldes; y de 
miseiables aldeas. En Corrientes, en la Formosa de Entre* 
Ríos, eti las colonias de Santa Fe, y en lys costas de Buenos 
Aires se han de alzar cúpulas y elevadores de granos, por- 
que ahi están reunidas las condiciones que fecundan ciu- 
dades, comercio de otros países, ríos navegables, clima 
dulce, maderas, sol ardiente que venga desde el Ecua- 
dor derramando azúcar, café, algodón, naranjas, trigo, 
frutas, etc. 

Bahía Blanca será algún día algo; aunque nadie l:e ha 
imp<^(iido serlo en tres siglos que está colonizada; pero no 
querumos ponerla en conservatorio, creando marina para 
irá i-ecojer algunos huevos y [)lumas de avestruz. 



PROGRESOS GBNKKALES 169 

Decimos esto contra la tendencia de la Memoria á crear 
marina fuera de los ríos; pues por lo que á la navegación 
de estos respecta, la que tenemos es suficiente, aunque 
requiera perfeccionar, como lo está haciendo el ministerio 
su administración, é instruir su personal' en la Escuela 
NáuticM. Eso sí que basta y sobra para ocupar la atención 
de nuestros marinos de agua dulce, y no lo tomen á mal, 
jjues en sus ríos, con sus costas, al costado, y sus torpedülos 
de distancia en (iistancia pueden reirse del mas encope- 
tado. En el mar es otro cantar. Allí no vale valor, ni 
maña, sino el blindaje del contrario buque que tiene cuatro 
})ulgadas mas de espesor, y el proyectil doscientas libras 
mas; ó si el enemigo tiene cuatro buques mas que nos- 
otros, ó uno solo como puede la Inglaterra que valga mas 
que todos nosotros juntt)s. En tierra y en los ríos somos 
nación y podemos hablar alto: en el mar. ..... á sigun. 

En todo caso nos aplauíiimos de ver que tenemos una 
marina decente y proporcionada á nuestras necesidades y 
capacidad; y que en almacenes hay á mas de buenos 
cañones, ya que jarcia se consume poca, una cincuentena 
de guardias marinos que serán luego pilotos lemanes de 
nuestros ríos, con saber bastante para enderezar una 
coliza, á quien quiera seguirlos, como á su guarida, ríos 
arriba. Nada de mar, asi que nos veamos libres de cues- 
tiones con los que en el Pacífico tienen hartos mares, como 
(|UÍoit dice dolores de cabeza, que les han cabido en 
suerte. 



EL PRESUPUESTO DE 1880 

(El Nacional, Junio 9 de 1879.) 

Tenemos por (ielante el año económico de 1880, que 
puede decirse, ya empieza para los cuidados é intereses 
públicos. 

Es nuevo, y de ello habrá de tenérsele en cuenta al 
Ministro de Hacienda, el hecho de presentar el presupuesto 
de este ramo á principios de Junio, pues hay tiempo de 
examinarlo, en todo el que resta de las sesiones. 

Todo el servicio administrativo dB[)ende del presupuesto, 
y poi" tanto en la memoria de Hacienda y en el [)resu- 



170 OKKAS DK «AltMIKNTO 

puesto hemos de encontrar la extensión dada á las inver- 
siones. 

El Ministro compata en 18.762,061 S, los recursos con que 
contará el tesoro el año venidero para hacer frente á los 
gastos. La certidumbre ó verosimilitud de esta cifra viene 
acreditada por el producto de las rentas del año anterior 
que anduvo cerca de esa suma, y que excedía notable- 
mente al cómpnto de recursos del año antepasado. 

La inversión se calcula según lo presupuestado para el 
próximo en 18.380,718 pesos lo que establece un excedente 
de renta presupuestada, que aunque de poca consideración 
muestra el estado regular y satisfactorio de las rentas, en 
relación á las necesidades urgentes de la administración. 
El déficit, que es la llaga siempre renaciente, en la mayor 
parte de los gobiernos, ha sido cicatrizada por lo pronto en 
el nuestro, aunque á fuerza de restringir los gastos. 

A una primera ojeada sobre las sumas que fovman los 
grandes capítulos del presupuesto, vése cuan reducida es 
la parte que queda disponible para atender á nuevas inver- 
siones, eventuales, ó requeridas por el interés público. 

De aquellos 18.762,061 pesos presupuestados 8.429,157 son 
absorbidos por las deudas anteriores, en intereses y amor- 
tizaciones; y de los 8.000,000 que quedan disponibles, cinco 
millones largos absorve el ejército y la marina, que pueden 
ser considerados en su estado de paz, como un seguro que 
paga la propiedad, para su guarda de invasión exterior, de 
depredaciones de los indios ó guerra civil interna. 

Con estas deducciones puede decirse que todos los inte- 
reses sociales, lo que toca mas de cerca á los ciudadanos, 
gobiernos, instrucción, justicia, obras públicas, se hace con 
los cinco millones restantes, de los diez y ocho presupues- 
tados. 

Como de las deudas anteriores que pesan sobre el erario 
no hay de inversión productiva mas que el empréstito de 
obras públicas, y los bonos de puentes y caminos, el pre- 
supuesto muestra que la generación actual trabaja para 
pagar los gastos que demandaron guerras y desórdenes 
pasados, por la mitad de las rentas públicas, no quedán- 
dole disponible, después de pagados los gastos de seguridad 
sino un resto de las rentas para proveer á las necesidades 
públicas, y los gastos y personal administrativo. 



PROGRESOS GENERALES 171 

La deuda pública se aumentará de menos de medio mi- 
llón, y entre todos los gastos, presupuestados para 1880 hay 
un aumento de un millón sobre el presupuesto de 1879. 

La remonta de la escuadra ha requerido los 700,000 pe- 
sos pedidos al Congreso por ley especial. 

El crédito empieza á restablecerse en Europa, merced 
al equilibrio ya regularizado entre nuestras inversiones y 
lo recaudado en lo que va de 1879, como la tendencia á 
bajar del oro, lo que muestra holgura en las transacciones 
comerciales, concurren á hacer presumir que la produc- 
ción, como las rentas, aumentarán en cierta proporción 
para el año venidero. 

Debe tenerse fin cuenta sin embargo que la industria 
principal del país, cual es la ganadería, no ha aumentado 
ni este ni el pasado año, como debía esperarse, según una 
ley de desenvolvimiento anual, que le es natural, aunque 
el precio obtenido por igual cantidad de productos sea 
mayor este año que en el anterior. Lo mismo sucede en 
la producción de cereales, que siendo considerablemente 
mayor este año que el pasado, ha aumentado de valor 
también en los pocos meses transcurridos desde la cose- 
cha, y aunque es seguro que el venidero año aumente la 
producción agrícola en relación á la prosperidad actual, 
y á la creación de nuevos centros de producción, no es 
tan seguro que los precios se mantengan, pues esto de- 
pende de circunstancias especiales á los mercados euro- 
peos. 

Tendremos, pues, que para 1880 la producción de riqueza 
para saldar la importación que produce la renta, será 
igual á la del presente año, sin mayor desenvolmiento, á 
no ser que desapareciendo causas de estagnación ignora- 
das, aumente la producción de lanas y peleterías, y las 
futuras cosechas, suponiéndolas buenas, obtengan siem- 
pre en los mercados europeos precios remunerativos. 

Con esto tendremos cinco millones de fuertes libres para 
invertir en los gastos ordinarios, tales como vienen presu- 
puestados, con un aumento de medio millón de deuda y 
con setecientos mil pesos para el servicio de la escuadra 
que no figuraron en los presupuestos anteriores. 

Tenemos una elección de Presidente que corresponde 
al presupuesto de 1880 y eslrañamos que el señor Minis- 



172 UIUSAS |>K SAKMlKNTü 

tro de Hacienda, no haya presu{)uestado una suma de dos 
inillüney, en gastos posibles de acomodo, como debiera 
también hacéi'sele al cálculo de recursos una disminución 
de otros dos millones, por lo que pudieran fallar la« cose- 
chas, á causa de ia langosta saltona, que se mueve en 
tiempo de elecciones de Presidente, y en algunos puntos 
arraza los j>ro(iuctos como se ha visto tantas veces. 

Verdad es (jue somos un pueblo generoso, que la hecha 
por copas. Fáltanos el sentimiento esterlirio; el cuánto 
cuesta la operación que se proyecta. 

Tenemos, por ejemplo, una grave cuestión de finanzas 
que se presentará luego al Congreso. Se trata de aplazar 
una cuestión pendiente, cuya solución inmediata puede 
traer una guerra. ¿Cuánto costaría la guerra, preguntaba 
un financista? Dele Vd. que cueste doce millones. El mas 
bajo precio á que pueden los proveedores subministrar una 
guerra decente; pero no debemos dejar á nuestros hijos 
una cuestión pendiente. Solicitud paternal que honra ala 
generación presente! bien es verdad (][ue siendo inevitable 
y consuetudinario legarle á la generación próxima, y acaso 
á las venideras, el cuidailo de pagar las deudas que nos- 
otros contraemos, bueno fuera, en cosa que no es una soga 
al cuello, dejarles para los que han de pagar la deuda que 
hagan la guerra, ó eviten la que podrá costamos doce mi- 
llones, que ellos y no nosotros pagarán. 

Est:imus habituados á hacer el milagr.) de los cinco panes 
y de IOS siete pescados ,• todavía sobra i)ara los agiotistas 
futuros. 

En 1861 las rentas de los Estados Unidos subían á ochenta 
millones. En 1863 con motivo de la guerra subieron á 
trescientos millones; y hoy para pagar las deudas contrai- 
das entonces se impone al pueblo, doscientos millones 
anuales. 

Nuestra ley de imj)uesLos baja este uñólos derechos que 
se cobraban hasta ahora en ciertos artículos de gran con- 
sumo, lo que prueba que estamos lejos del pensamiento 
de aumentar las rentas públicas; por que ni remotamente 
se sui)one que hayamos de salir de los, gastos consultados 
♦^n el presu})uesto; pues aquello de decir, como antes, auto- 
rizase para uso del crédito hasta la cantidad de 

millones, es frase que no tiene sentido, y quedará borrada 



PROGRESOS GENERALES 



173 



de nuestro diccionario político y administrñtivo, si se la 
quiere presentar á cotización en la Bolsa. 

CASA DE mONEnA 

(El Nacional, Junio 27 de 1879.) 

Considerábamos terminada la discusión, habiendo recti- 
ficado los errores en que se basaban los ataques dirigidos 
contra la planteacios de una casa de moneda, pero La Li- 
bertad del 23, nos hace saber que aun existen otros que 
debemos también destruir. 

Se ve un disparate en la cantidad de cobre que el Poder 
Ejecutivo propone amonedar, asi como el que con las utili- 
dades que de esta operación resulten, se pretenda c^)nstruir 
la casa de moneda. 

Se ve otro disparate en que se haga sellar en Europa esa 
cantidad para luego lanzarla á la circulación y obtener el 
dinero para construir la casa de moneda. ■* - • 

Si disparate hay en todo esto, no es indudablemente del 
Poder Ejecutivo sino de q'::ien ha teñid» semejantes 

ideas. 

En [)rimer lugar, preguntaremos al colega, cual es la base 
que tiene para considerar que 40 centavos en cobre por ha- 
bitante, es un disparate. 

La Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Bélgica, Suiza, 
Italia, etc., etc., tienen mas de 30 y algunos de estos países 
mas de 50 centavos por habitante. 

Con qué reglas se puede determinar exactamente la can- 
tidad de cobre que un país precisa para llenar las necesida- 
des de la circulación ? Creemos que solamente con las de 
la experiencia'. 

El Congreso fijó esta suma de 40 centavo's en la ley de 
1875, é indudablemente alguna base tendría para hacerlo. 
Por los datos que poseemos y fundándonos en la experien- 
cia de las naciones mas adelantadas, creemos que verda- 
deramente 40 centavos por habitante pueda ser demasiado, 
y que 30 serían suficientes, pero creemos también que dado 
el caso de que ningún país tuviera esa suma, nunca sería 
un disparate haberla i)ropuesto por cuanto haciéndose la 
acuñación paulatinamente y á medida que las necesidades 



174 OBRAS DE SAKMIENTO 

lo requieran, puede siempre suspenderse la fabricación en 
tiempo, y no solo puede esto hacerse, sino que el Poder 
Ejecutivo se vería obligado á ello, porque existiendo cobre 
bastante para la circulación y recibiéndolo en iguales con- 
diciones que los particulares, tendrá sienapre en sus cajas 
la cantidad suficiente como para que no le convenga fa- 
bricarlo, por mero placer para llenar sus cajas, sin la posi- 
bilidad de salir de él en ningún caso. 

Se aterroriza el colega ante la idea de que se traigan de 
Europa pesos fuertes 800.000 ó pesos fuertes 600.000 en co- 
bre y se lancen á la circulación, para obtener así un bene- 
ficio con que hacer la casa de moneda. — Con razón, pero lo 
aterrorizante de esto no es el hecho que es irrealizable, 
sino la concepción. — Cómo se cree que haría el Gobierno 
para colocar, no ya de golpe sino en un año ó dos esa 
enorme suma en cobres? — Los arrojaría á la plaza pública 
para que el pueblo los recogiera ? 

No, porque no obtendría el beneficio buscado y perdería 
el capital — Pagaría en cobre á la administración ó saldaría 
sus deudas en esa moneda ? 

Tampoco tendría ese recurso, puesto que la ley no obliga 
á nadie á recibir mas de un peso en cobre por toda suma 
mayor de 20 pesos — Como se ha supuesto, pues, para hacer 
este argumento, que el Poder Ejecutivo emitiría el cobre 
para con los beneficios construir la casa de moneda que 
considera de urgente necesidad? — Todo es error, puro error, 
lo que puede haber dicho el Poder Ejecutivo es que con la 
sola fabricación del cobre, sea esta por el valor de pesos 
fuertes 400.000 ó por cualquier suma como para satisfacer 
las necesidades de la circulación en la República se obten- 
drá un beneficio que excede al costo de la casa de mone- 
da — Se hizo este argumento, [)erfectamente exacto, cuando 
se creía que la casa de moneda, una vez agotada la fabri- 
cación, pesaría como una hipoteca sobre el erario nacional. 

Estaríamos con el colega en que no es secundaria la cues- 
tión de si conviene ó no el establecimiento de una casa de 
moneda, si fuera discutible el caso. 

Sentimos que estas cuestiones de detalle nos impidan 
ocuparnos de la ley de monedas, como pensábamos ha- 
cerlo, por considerar verdaderamente interesante su dis- 
cusión. 



PROGRESOS GENERALES 175 



EL MERCADO OE FLORES 



(El Nacional, Julio 19 de 1879.) 

Hemos visto en el lindo pabellón que la Manicipalidad 
ha erigido en la plazuela de la Universidad para mercado 
y exposición de flor-es^ un anuncio ofreciendo alquilar loca- 
lidades á los jardineros. Parecíanos que aun estaban en 
construcción, gradines, ó calvarios al rededor de la colum- 
nata interior de manera de hacer mas productivo el espa- 
cio, y dar por ambos lados exposición, pues banquetas sobre 
pie de hierro cuestan poco, y dan mucho brillo á las flores. 
Si han de llevar sus tiestos y cajones los jardineros, ha de 
tomar un pobre aspecto, mientras que así queda libre 
espacio para los paseantes, y codiciosos de flores. Es natu- 
ral que se planten algunas enredaderas, vignonias, etc., 
para revestir las columnas exteriores y darle al edificio 
aspecto de vida. Costaría tan poco! 

Sea de ello lo que fuere, y como es ya práctica anunciar 
de antemano lo que dirá el que tome la palabra en la fiesta, 
indicaremos al orador de la Municipalidad la frase de ins- 
troduccion. Señores y señoras: 

En este lugar donde levantamos un tem[)lo á Flora, in- 
mediato al de Pomona, (mire hacia el mercado donde se 
venden manzanas, i)eras y naranjas, pues estas últimas son 
las manzanas de las Hespérides) al acabar el siglo pasado, 
tendían los indios fronterizos, mansos habitantes de lo que 
es hoy Chivilcoy y Mercedes, sus guillapiés de zorrino, de 
guanaco y de pichones del tan celebrado avestruz, tan pro- 
saico sin embargo, que no se presta á una figura de retórica. 
Plumas, peleterías, hé aquí los |)roductos de nuestra indus- 
tria entonces. Eso que veis. Universidad y Museo, eran 
habitaciones de Padres Jesuítas, y ese Mercado contiguo, 
pampa, en que carretas desapacibles y desairadas ostenta- 
ban flacos cuartos de carne, para sustento casi exclusivo 
del arte culinario de nuestros padres, en asado, puchero y 
carbonadas. 

Aquel era el Buenos Aires de entonces; este kiosco, y 
estas flores son el emblema del Buenos Aires de ahora. 
Cuánto hemos andado de entonces acá! De paradero de 



176 OHUAS l>|i: >iA KMIKN'IO 

indios, á exposición de todo lo que la tiaturaleza ostenta en 
galas, y maravillas! Cuánta hemos perdido, sin embargo 
desde entonces! Aquella envidiable quietud colonial, aque- 
llas elecciones de Corregidor mayor, y de Alcaldes en Cabil- 
do abierto, y los notables, solo con derecho de elegir apai- 
tando los blandengues ó los alguaciles al bajo pueblo, para 
que no molestase á sus señorías. 

Lo demás lo sujerirá la ocasión, las comparaciones, y 
algún recuerdo histórico, el Jardin de aclimatación por 
ejemplo, y el amor á las flores de tantos tiranos, y grandes 
hombres, como el de las damas que tienen mucho de lo 
primero, y poquísimo de lo segundo, sino es que hayan 
Cornelias que den al mundo Gracos! Búsquenlos los aficio- 
nados á comparaciones y los hallarán á foison. 

UN IKIILLON DE HECTOLITROS 

{El Nacional, Julio 19 de 1879.) 

Amenazan á los colonos agricultores el año venidero, si 
el tiempo es favorable para la cosecha del trigo que ya 
dejan enterado, y empezará luego á teñir de verde esme- 
ralda la hoy removida y parduzca superficie de, millares de 
hectáreas. 

Y no sin razón decimos que amenazan, pues no es siem- 
pre seguro que se repita la circunstancia que este año ha 
favorecido la ex[)ortacion con el subido precio, de haber 
escaseado las cosechas en Europa. 

Sin esas (condiciones, la cosecha venidera puede ser mas 
grande y menos remunerada, pues los cereales nuestros no 
pueden competir con los que vayan á los mercados euro- 
peos de países donde ia obra de mano sea mas barata, ó el 
trans[)orte no recargue el costo primitivo. 

Tendrán luego elevador ó graneros en el Rosario para la 
ventilación y limpieza y embarque de trigo; pero á la mayor 
parte de las colonias falta aun el transporte barato, que 
daría un ferrocarril de trocha angosta, que hace poco costo 
la construcción que i)aga el transporte de cereales. 

Sabemos que el señor Ponsati concesionario del ferroca- 
rril de las colonias, ha regresado de Europa, en solicitud 
de alteraciones en e! contrato, requeridas por los capita- 



PROGRESOS GBNERAI-ES 177 

listas de Londres, y quo la Legislatura de Santa Fe ha de 
ocuparse luego del asunto. 

Sin conocer los detalles, propenderianaos á que se proce- 
diese con actividad, se concediese cuanto es posible en 
atención que el capital está esquivo y desconfiado, y no es 
tanto réditos subidos lo que lo seduce, sino seguridades 
redobladas, para ponerse á dos anclas. 

Es tan corto el capital i'equerido, que no hay que temer el 
abuso, pues suele ser defecto y no ventaja la exigüidad del 
capital reclamado, pues las grandes casas desdeñan espe- 
culaciones pequeñas. 

La trocha angosta es ya un hecho conquistado, y sus ven- 
tajas fuera de cuestión para países nuevos, como lo demuestra 
la obra de Agt. Ricard Rapter que ha reunido todos los datos 
suministrados por la experiencia, y los cómputos del costo 
de construcción, comparado con el antiguo sistema. En 
los países nuevos donde la población y los productos tienen 
ciertos limites como en el de Tucuman, y en las Colonias, 
las grandes trochas arruinan desde luego el capital por 
falta de productos; y cuando se pregunta qué se hará con 
un ferrocarril pequeño, cuando el tráfico venga á ser gran- 
de, se contesta victoriosamente, «que uno de los mas gran- 
des errores cometidos es el de haber construido ferrocarriles 
con mucha atención hacia lo futuro, y con poca conside- 
ración con respecto á lo presente. No hay negocio que 
pueda mantenerse contra un gasto de capital que no está 
en proporción con el negoeio que va á hacerse. 

«Todos saben que las mas recientes manufacturas han 
principiado por emplear al principio {)Oco capital, desenvol- 
viendo gradualmente el negocio. 

«En los casos que se han principiado con grandes capita- 
les y enormes edificios, la (:[uiebra y el desastre han 
sobr-evenido con frecuencia, aun en casos* que todas las 
ventajas de la maquinaria moderna prestaban su concurso. 
Comenzar en grande los feri-ocarriles es simplemente 
alejar la época en que serán remunerativos.» 

En las colonias se necesita principiar por abaratar la 
exportación del trigo; el trigo exportado creará la riqueza, 
labrando mas tierra y exportando mas trigo; y cuando í^ea 
el movimiento tal que la cadena de carros no se interrumpa 

Tomo xli.— 12 



178 OHKA.S 1>K .SAKMIKN'lü 

de la última colonia al Rosario, entonces se les prende 
fuego á los carritos viejos, y se hace todo de nuevo; como 
para la nación que la trocha angosta habrá creado! Lo 
demás son sueños! 



CUESTIÓN mONETARIfl 

Continúa la Cámara de Dii)Utados ocupándose de este 
importante asunto sobre la base proyectada por la comi- 
sión de hacienda, pero se nos asegura que será integrado 
ese proyecto con muchas de las disposiciones que con- 
tiene el del Ministro de Hacienda, que se consideran no 
solamente buenas sino indispensables para establecer una 
ley conveniente sobre la materia. 

Ese solo hecho vendría á demostrar la bondad del la- 
borioso proyecto del Dr. Plaza, y á hacer justicia á su 
mérito. 

Pero nosotros insistimos una vez mas en que la Cá- 
mara debe reaccionar de su solución anterior y adoptar 
el proyecto íntegro del Ministro de Hacienda, si quiere 
hacer una cosa completa y benéfica para el país, amplián- 
dolo si se quiere con algmias disi)OSÍciones del de la 
Comisión para la acuñación en el extrangero, de una 
seria cantidad limitada y los medios de darle circulación. 
Convénzase la Cámara que con el proyecto de la Co- 
misión no solamente no resuelve las dificultades de la 
complicada situación [)orque atraviesa el país, sino que 
deja subsistentes los males y los agrava con la intro- 
ducción de nuevas monedas y mantenimiento de las que 
existen en circulación. 

En materia tan delicada no se inventa, ni se conjuran 
males tan graves con medidas transitorias. 

No se hace moneda para un año ó para diez sino que 
debe buscarse la estabilidad como primera conditdon. 

La prueba mas fehaciente de que tenemos razón en 
nuestra insistencia, es que la opinión casi unánime está 
de acuerdo con el [)royecto del Dr. Plaza, porque en- 
cuentra en él los medios eñcaces de poner término á 
la anarquía monetaria. 
Sí asi no sucede, corremos riesgo de quedarnos un 



PROGRESOS GENERALES 17Q 

año mas sin mnned;!, porque spgnn estamos informados, 
el Senado rechazará la sanción de los D. D. y se pro- 
nunciará por el proyecto del P. E. 

LEY DE MONEDAS 

[El Nacional, 5 de Agosto de 1879.) 

Pasó ayer en la Cámara de Diputados, contra el dic- 
tamen de la Comisión, el peso de plata propuesto por el 
Ministro de Hacienda, de veinte y cinco gra^mos, lo que 
lo uniforma con la moneda de plata de igual valor de 
Chile, Perú y Bolivia y otros Estados en esta parte de 
América, y con lo que se llama la liga latina en el medio 
día de Europa, incluyendo la Francia, Italia, Suiza, Bél- 
gica y España, ligadas con nosotros no solo por el co- 
mercio sino por la inmigración; pues es de aquellas 
naciones que proviene la mayor parte de la nuestra. 
Asi, pues, el [)eso de veinte y cinco gramos adoptado 
para la pieza de plata, será el mismo á que están habi- 
tuados los argentinos nacionales é inmigrados, y los 
americanos en toda esta parte del continente, cuyas 
monedas sirven para las transacciones recíjjrocas entre 
unas provincias y otras, y entre las naciones vecinas y 
limítrofes con la nuestra. 

Si una moneda es el signo de los valores, puede, pues, 
decirse que se ha adoptado una palabra que entienden 
perfectamente, cinco ó seis Estados americanos, cinco ó seis 
en Europa y todos los habitantes de la República cual- 
quiera que sea su procedencia. 

Este hecho tiene una importancia capital que creemos 
no ha sido a^jreciada por los que preferían otra cantidad 
de plata, representada por la palabra peso, y una unidad 
monetaria. 

La dificultad mayor que ofrece la diversidad de mone- 
das en Europa, soberanos, luises, doUars, etc., proviene de 
que cada una de ellas es intraducibie en otra lengua, sino 
es por medio de operaciones de aritmética; pero es mas 
grave la dificultad cuando, como sucede en esta parte de 
América, la unidad de moneda se llame peso, y la dife- 
rencia de valor es pequeña. 



180 - OKKAS DE SAKMIKNTO 

Cuando menos es la diferencia, tanto mas complicada es 
la operación mental de ajustarías y encontrar el equi- 
valente. 

Una persona de Santa Fe ofrecía vender ahora años, 
á uno de Buenos Aires ciento cincuenta fanegas de trigo, 
damos por caso, á 5 $ 6 rls fanega. 

Pero como una fanega de Santa Fe, medida en la fa- 
nega de Buenos Aires, daba catorce almudes, la operación 
que el comprador debía realizar mentalmente, era saber 
á como le vendían realmente la fanega, [)ues había un 
resto mas de trigo, entre el precio pedido y el real que 
resulta haciendo la sustracción, que es de un poco menos 
de cinco pesos. 

He aquí pues dos hombres que no se entienden sobre 
las cifras de que usan, y necesitan operaciones compli- 
cadas para fijar los términos. 

Lo mismo ó peor sucede en la moneda, y este es el 
mayor obstáculo al comercio. 

El que vende ganado en Chile, muías en Bolivia, ha 
hecho sus cálculos sobre el valor en la moneda de su 
país, y necesita á cada momento, para cada objeto que 
cambia ó adquiere, saber cuanto valdría en su proi)ia 
moneda, en la moneda de su conciencia, lo que aparen- 
temente le ofrecen por un precio que sin embargo no 
es el valor que él conoce. 

Los extranjeros que vienen á Buenos Aires pasan largos 
años contando para si en la moneda de su país, y traduciendo 
el papel moneda á cada compra ó pago para darse idea 
del valor de las cosas. 

Este resultado traerá la adopción del peso métrico de 
veinte y cinco gramos. 

El ganado, las muías se venderán en Chile, Lima ó la 
Paz por un precio en números ó monedas, en que está 
á la vista para el vendedor su capital, sus gastos y su 
utilidad. Entenderá qué es lo que le ofrecen, porque 
sabe qué es lo que él da. 

Traerá consigo de regreso la plata que le pagan si así 
le conviene, porque en su país vale lo mismo, y se la 
recibirán por lo que él la recibió; pues todo el circuito 
comercial habla la misma lengua monetaria. 

Un mundo, pues, se ha andado con haber aceptado el 



PROGRESOS GENERALES 181 

peso de veinticinco granaos á que hacía excepción el 
antiguo sistema nominal nuestro del antiguo peso fuerte 
de cuenta, olvidándose que ese peso no fué nuestro, sino 
de las monedas acuñadas en Potosí, Lima y Chile, que 
cuando fueron repúblicas, los países que tenían entonces 
casas de moneda, adoptaron el peso de|veinticinco gramos. 

Dicho se está que los múltiplos serán los mismos que 
propone el proyecto del Ministro de Hacienda; pero 
una ley de monedas, una vez dada, no ha de ocuparse 
solamente, de proveer de una cierta especie que se ne- 
cesita para la circulación, sino que ha de establecer la 
relación entre las cosas, y la moneda, de manera que 
haya un padrón, un punto firme, una piedra de toque, 
para estimar los valores. 

¿Se hacen en las Provincias de preferencia, las transac- 
ciones en plata? 

Los negocios con Chile, Perú y Bolivia se hacen con 
plata con exclusión del oro! 

Cosa rara, sería esta preferencia. 

Sabemos por ejemplo como se hace hoy el negocio de 
ganados con Chile, desde San Juan y Mendoza, que son 
las provincias que lo engordan con pastos artificiales» 
para darle la forma requerida. 

Sube á millón y medio de pesos este negocio: que [)ara 
transportar de un lugar á otro requieren trescientas muías 
cargadas de zurrones de plata. 

Estas no son suposiciones. Sanjuaninos y mendocinos 
viajan á Tucuman, Oran, Santiago, Córdoba, Santa Fe, 
conduciendo cada especulador en ganados, cuatro, seis, 
diez cargas de plata sellada, para adquirir los ganados 
escojidos, que han de transportar a los potreros donde se 
invernan para pasar á Chile. 

Si el dinero de compra fuese oro, ocuparía solo treinta 
cargas de muía; y como son doscientos ó mas los com- 
pradores de ganado, no necesitan en realidad pagar flete 
ni escolta de peones, ni llevar como sucede con la plata 
á la vista los zurrones de dinero. ¿Porque preferirían en 
Tucuman, Oran, y Santiago que les paguen en plata y 
no en oro? como los que venden en Chile, Perú y Bolivia 
preferirían plata y no oro en cambio, si ambas monedas 
estuviesen relacionadas con la de su [)ropio país? 



182 OBaAS DE SARMIENTO 

Es singular el gusto qae les suponen á las provincias de 
preferir la plata al oro, que es mas manejable, mas económico 
universal, que la plata. Bolivia, Chile y el Perú sellan la 
plata, que traen ó llevan á las provincias, los que no hallando 
oro en igual abundancia necesiten retornar en dinero el 
valor del ganado que llevaron. Ya habría en esto una 
acuñación de plata para las necesidades del comercio de 
menudeo. No vemos porque seria necesario mandar 
acuñar ademas cuatro millones de monedas de plata, 
para que convertidos en cargas de transporte de un lugar 
á otro, inviertan ochocientas muías cargadas de zurrones 
de plata, ó paguen en carruajes ó dilijencias mayores fletes 
todavía, con igual molestia y peligro. 

Para qué son pues los cuatro millones de pesos en plata? 
Lo que necesitan las provincias es moneda, para las 
transacciones de provincia á [)rovincia, para comprar el 
ganado y muías en todas, desde el Entre-Rios, para 
venderlas en Chile, Perú y Bolivia, para traer á Buenos 
Aires. 

Nadie le hace asco al oro en las Provincias. 
Al papel pase; y puede perdonárseles. Es preciso ser 
muy ladinos, como somos por acá, y lo serán pronto en 
Chile con el curso forzoso, [)ara ¡)referir el papel al 
oro, y aun á la plata, que no es tan mala como pretenden 
los economistas de por acá. No la conocen, sino es en 
los tiradores de los lecheros. 

No se tengan en poco estas consideraciones sobre la 
onerosa transpovtabílidad de la plata. 

Nuestra república por el desparramo de su población 
en ciudades á centenares de leguas es la que menos 
debiera usar monedas de plata. Diez millones viajando 
en diez años habrán pagado un millón de fletes y per- 
dido cien mil de desgaste. Cien vidas sacrificadas en 
los salteos y grandes sumas robadas. En un siglo de 
viajes se acabaría su valor representado en el metal per- 
dido por el frotamiento. 

Si hubieran de consultar nuestros gustos, porque parece 
que es materia de gustos el metal de la moneda, acon- 
sejariamos, que se manden sellar cuatro millones en 
oro, y quinientos mil pesos en cobre, y las provincias 
estarían por lo pronto servidas con monedas de trasporte 



PROGRESOS GENERALES 183 

para sus negocios interprovinciales, y con monedas de 
vellón, ó decobre para sus gastos diarios. Bastaría para 
completar el juego, que se sellasen centavos de plata de 
los múltiplos que indica el proyecto del Sr. Ministro. 

En lo que creemos que anda tirante el pr-oyecto es en 
declarar que la plata no será moneda de chancelación, 
después que se haya acunado por lo menos dos mi- 
llones en oro. Desde que principian por acuñar cuatro 
millones en plata, mas cuesta arriba se hace creer que 
la plata no será la moneda pievalente en el mercado. 
Si pudiera darse otra forma á la declaración, de manera 
que no quede continjente del oro sellado en tal cantidad, 
ó subiendo á mas millones el oro sellado, se daría tiempo 
de disiparse la preocupación de que los [)rovinciar!OS 
prefieren bétement, la plata al oro, como la otra preo- 
cupación de que los de por acá prefieren el papel á la 
plata. 

El proyecto de ley tiene, i)ues, que llegar al padrón de 
oro, ó cambiar el título, y llamarle no ley de monedas» 
sido empréstito en monedas ú otro equivalente. 

Una ley de monedas, es un acto de ciencia y arte digá- 
moslo así, y no un contrato con banqueros, quesería cuan- 
do mas el medio de ejecutarlo. Cuando declamemos la gue- 
ri'a ¿se dirá que los proveedores deberán entregar tantas 
raciones, compuestas de carne y galleta en tales términos 
y lugares, que la ley designará? 

Una ley de monedas es un acto nacional que se refiere 
al mundo civilizado entero, á los estados circunvecinos, y 
á la propiedad interna. Vamos á [)oner nuestro visto bueno, 
sobre una pieza de metal que allá en Liverpool, Amster- 
dam ó Nueva York, servirá de base para las transacciones 
comerciales, pues es el equivalente de cierta cantidad de 
trabajo que nos viene representado en mercaderías para 
cambiarse por otra cantidad de trabajo nuestro. El oro es 
la representación gráfica de ese trabajo, que á la vez sirve 
para medir el nuestro y el ajeno. La plata puede auxiliarlo 
en sus detalles relacionándose con aquel padrón, única me- 
dida de los valores, puesto que no hemos 'le mandar á 
Europa ni plata, ni cobre sellado, y la plata valdrá lo que 
el oro le ordene {-Aqm para entre nosotros) que val^a. 

Una ley de moneda, que no sea una commande, ó un encar- 



184 ' OBRAS DE SARMIENTO 

go hecho á plateros y acuñadores, debe principiar asi: El 
soberano argentino de oro, contiene tanto metal de fino- 
Tendréislo oh naciones! así entendido! 
Lo demás son áet-alles minoristas. 



NUESTROS CEREALES Y LA CARESTÍA EUROPEA 

(El Nacional, 6 de Agosto de 1879.) 

No podemos resistir á la propensión de ocupainos del 
desarrollo de nuestra naciente aunque ya poderosa agri- 
cultura, en presencia de los anuncios de malas cosechasen 
Francia, y otros [)untos de Europa, y la presentida deman- 
da de cereales que habrán de hacer aquellos mercados á 
los nuestros. 

El pasado año faé feliz y reparador de otros menos afor- 
tunados para los agricultores argentinos. Creemos que la 
mitad por lo menos de la cosecha alcanza, por no haber 
sido esportada aun, á gozar de la suba de precios del mer- 
cado, lo que aumenta el producto. 

Un segundo año próspero, con mayor siembra como se 
anuncia, habrá radicado completamente el sistema de co- 
lonización agrícola en las márgenes de los rios Paraná, 
Uruguay y aun Paraguay, con la de Formosa, que se aimn- 
cia y sentiríamos ver desbautizacia, borrando una antigua 
palabra de l;i lengua de los conquistadores. 

La carestía en Europa no se limita solo á la cosecha de 
trigo. El vino está amenazado en sus fuentes, con la filoxe- 
ra, y una terrible helada que ha quemado la uva en las 
parras. Los gusanos no alcanzan á formarse para producir 
la seda, pues mueren de una nueva epidemia que se ha 
desenvuelto. 

Aun las patatas están amenazadas de muerte en Europa. 
Nuestros cereales pueden, pues, llegar á tiempo de auxiliar 
á losmenesterosos, ya que también se anuncia que hay dis- 
minución en las cosechas de los Estados Unidos, que de- 
bieron ser enormes, pues se calculaba que la siembra había 
aumentado un veinte por ciento mas del año anterior. 

No creemos que el éxito del pasado año haya hecho abrir 
para este en gran cantidad, nuevos terrenos, que es lo que 
constituiría el progreso rápido de las colonias. Una están- 



PROGRESOS GENERALES 185 

cia de nueva creación requiere algunos años para devolver 
el- capital invertido; pero el cultivo de cereales en nuestro 
país, desmontado por la naturaleza, puede hacerse de im- 
proviso, si la utilidad es segura, y aumentarse sin propor- 
ción ni graduación el territorio labrado. 

Nos aconsejan mal los que sugieren la conveniencia de 
sembrar enormemente maiz, en [jrevision de una fuerte de- 
manda. 

Si no se obtuviesen buenos precios podría invertirse en 
engordar vacas, cerdos y caballos que lo convertirían en 
grasa, manteca y aceite. Esta es como se sabe la grande in- 
dustria americana y debe tenerse en reserva por los agri- 
cultores como medio de resarcir pérdidas ó evitar desper- 
dicios. 

NUESTRAS RIQUEZAS! 

(El Nacional, Agosto 7 de 1879.) 

Corremos riesgo de perder el seso, con la contemplación de 
nuestras riquezas, sobre todo después de la conquista de 
las 19,000 leguas! Qué campos! qué porvenir! qué riqueza! 
El cerro del Pallen lo ha divisado el Coronel Uriburu, aun- 
que parece no le ha [¡restado mucha atención. Es de cobre 
nativo, como la palabra Pallen lo (üce, y si nuestros ante- 
pasados no han sacado una barra de cubre; es seguro que 
nuestros hijos lo estraerán á toneladas. Desgraciadamente 
el cobre, con la marina férrea, ha perdido de sus aplicacio- 
nes, y de su valor. 

Pero tenemos hierro en Gatamarca bastante para suplir ai 
mundo, ya que no tenemos habitantes ni hábitos para con- 
sumir cien toneladas al año; teniendo presente que una sola 
mina extranjera da doscientos cuarenta y ocho toneladas 
diarias de ací?/'o, que es el hierro sublimado. 

Pero tenemos el hierro meteórico del Chaco, y una peti- 
ción apoyada calurosamente por la prensa para conceder 
una legua de terreno en torno de una masa de hierro aero- 
lito con nikel y otras sustancias, que explotará el solici- 
tante. 

Eso sí. Habrá cobre ó no en el Pallen y nikel en el Gran 
Chaco, lo único que ha de quedaren limpio es que la gene- 



186 ' OBRAS DB rSAKMlENTO 

ración actual se va á repartir entre si las tierras conquista- 
das, como ya se habían repartido sus antepasados las po- 
bladas. A las futuras generaciones les tiejan la historia de 
las conquistas, y el Pallen y el hierro meteórico del Chaco. 

De este último vemos reproducido en la petición, como 
hecho actual, una historia que hemos leido en los mismos 
téi'minos, hace diez, y ci-eemos que otra vez hace veinte ó 
treinta años. 

Puede existir la famosa masa de hierro meteórico, porque 
famosa es en el mundo; pero si existe, diiemos al empresa- 
rio de encontrarla y explotarla, que dicha sustancia es del 
todo inútil para la industria, siendo hierro calcinado, inma- 
neable é infusible en las condiciones que se encuentra. 

El costo de sacar masa tan enorme, importarla la cons- 
trucción de un camino de carretas, para su especial uso; y 
sacado sería una curiosa inutilidad en el Museo. 

La forma fantástica de arborescencia de ocho pies de 
alto, y de varias masas, nos hace sospechar que todo ello 
es un» pamplina, obra de la imaginación de gentes poco 
versadas en achaque de aerolitos. Están de ellos llenos los 
museos y colecciones; y aunque irregulares todos afectan 
ciertas formas chatas, circulares con un lado bruñido como 
metal fundido, que ijarece es el lado que vino frontándose 
con el aire al caer. 

Acaba de caer una enorme, aunque en fragmentos, en 
Dacota en E. U. pesando algún fragmento 45 lib. 

Como los vieron caer tras una espantosa detonación 
en el aire, cabaron en la tierra removida, y á cinco 
varas de profundidad encontraron clavado el fragmento. 
¿Cómo están sobre la superficie en el Chaco los crestones 
arborescentes de aquellos estupendos areolitos, pues son 
varios, y según la leyenda parecen unjardin de hierro en 
ílor? 

Si es hierro nativo terrestre, mal van á buscarlo en de- 
siertos sin agua, y á centenares de leguas de las ciudades 
ó de las costas. Si es hierro cósmico, se le puede hacer gra- 
cia y merced al solicitante de todo el que encuentre una 
legua á redonda, pero sin concederle la legua, ni otra ayuda 
de costas. 

Acaso sirva un día de objeto y trofeo de una espedicion 
militar, de las fuerzas fronterizas, ó de la colonia Formosa, 



PROGRESOS GENERALES 



187 



que puede hacer adquisición de aquella joya, para atraer 
viajeros científicos que la visitarían solo por ver la mas co- 
losal, lamas inverosímil y mas arborecente masa de preten- 
dido hierro aereolitico, con nickel, caballo y otras cosasjTcias- 
El anuncio siguiente lo tomamos de un diario de la mañana: 

«Riquezas naturales del Chaco— La existencia del fierro 
metereológico del Chaco, era casi un problema. Se habían 
perdido las huellas de sus primeros descubridores. 

« Corrían las noticias mas contradictorias, las versiones 
mas absurdas. 

«Hoy al fin se conoce el lugar donde esa gran masa 
de hierro se encuentra, y en breve podrá esplotarse, y 
entregarse al servicio de la industria. 

«He ahí una de las tantas riquezas que posee el Chaco» 
y que el día que se realice su ocupación definitiva, darán tra- 
bajo y lucro á millares de hombres. 

«Llamamos la atención de los amigos de la ciencia 
sobre el siguiente documento:» 

¿Será este el motivo que ha decidido al gobierno á ocn- 
par definitivamente el Chaco ? Con que gente ? Pobres 
tierras, no salvará una legua ; que lo que es lucro para 
millares del trabajo de un aereolito, aunque les dieran 
á cada uno un pedazo, no tendrían para tabaco ! Oh! liri. 
eos! Nos vamos á volver poetas todos. 

IMPORTACIÓN DE GANADO Á BUENOS AIRES! 

{El Nacional, Agosto de 1879.» 

El hecho se ha producido, y aunque en vía de ensayo, 
no hemos querido, dejarlo pasar inapercibido. 

Veíanse dos enormes bueyes en exposición de los treinta 
traídos de San Juan, para proveer al abasto, y no se 
cansaban de asombrarse del tamaño de aquellos cuadrú- 
pedos, como de la masa enorme de carne y de gorduras 
que representan. 

Son estos huéspedes, los derrotados de la guerra del 
Pacífico. Habían sido preparados para ser comidos en 
Iquique, Arica, Islay y Callao, á donde viajaban en vapo- 
res, ^ntes sus conjéneres, después de haber atravesado 
las cordilleras y provistos los mercados de Chile. 



188 OBRAS DE SARMIENTO 

Este es el primer fruto (|ue cosechamos (ie la guerra ! 

Ha sido pues, una valiente inspiración buscar hacia el 
Oriente una vía al ganado, ya que se le cierra la del 
Occidente. Se nos dice que se han vendido los bueyes á 
2,000 S cada uno. 

No es todavía el precio que en los buenos años se pagaba 
en Chile, ni mucha ha de ser la ntilidad, á causa de des- 
perdicio (ie gordura, después de dos meses de marcha, 
traslaciones á ferro-carriles y sustos, porque las conmo- 
ciones de este género enflaquecen. Testigo el ganado de 
Buenos Aires al Sur que no engorda en los potreros de 
Mendoza y San Juan de puro asustadizo. 

Tendrémonos al corriente del éxito final (Je la tentativa 
del señor Arce, de buscar mercado al mas valioso pro- 
ducto de la agricultura de San Juan y Mendoza, que es el 
engorde de ganados El enorme tamaño de los bueyes, 
por(jue bueyes han de ser, como materia prima, hace que 
sectil firmes los engordes, y grande la cantidad de carne 
que se obtiene de cada rez. 

El vino de San Juan y Mendoza se ha hecho ya familiar 
en el uso diario, de manera que si tuviese éxito este 
prime)- ensayo de importar carnes gordas al abasto, encon- 
trarían resarcimiento á la pérdidas que les impone el mal 
estado de las plazas del Pacifico, cerradas unas por la 
guerra, disminuido el tráfico i)or la pobreza, que natural- 
mente desenvuelve. 

FERRO-CARRILES 

(El Nacional, Agosto 12 de 1879.) 

El proyecto presentado por el Ejecutivo al Congreso para 
prolongar el ferro-carril de Tucuman hasta Jujuy, contiene 
innovaciones en la usual manera de construir vías férreas 
que nos reconcilian en parte con esta clase de empresas, 
que no creemos debieran acometerse según el antiguo sis- 
tema de las empresas particulares ó el compromiso de 
nuevos empréstitos. 

Vemos que se presenta igualmente una empresa de este 
género ofreciendo hacer el mismo camino, [)or suma que 
andará entre ocho ó diez millones; y ya se han publicado 



PROGRESOS GENERALES 189 

en El Standard y en El Nacional, aiücaios que recomieutlan 
esta empresa, poniendo en duda los cálculos del ingeniero 
Dumesnil, y mostrando que no habría fondos provenien- 
tes délos pi'Oíiuctos líquidos del Ferro-carril áTucuman. 

Sabemos igualmente que el Gobierno ha recibido pro- 
puestas de capitalistas norte-ainericanos que ofrecen com- 
prar el ferro-carril de Tucuman y construir el que ha de 
prolongarlo hasta Jujuy. 

Estos diversos sistemas habrán de ser considerados, 
pues los unos excluyen á los otros, como que parten de 
bases distintas. 

No nos parece de desdeñar las propuestas de compra y 
construcción por cuenta particular de capitalistas, pues á 
lo que conocemos de ellas, son en general admisibles. 

El Gobierno argentino, tuvo que introducir con los rieles, 
la idea misma del ferro-carril y hacer concesiones á la com- 
pañía que emprendió la construcción del ferro-carril central, 
que ponía en manos de particulares, el tronco de las futuras 
lineas, que habrían de ramiñcarse en varias direcciones ha- 
cia el interior. El ferro-carril á Tucuman, y el que se dirige 
al Oeste, construidos de cuenta del Gobierno, están sin em- 
bargo subordinados á esta linea inicial; lo que quita á la 
línea el carácter de dominio público, á las que el gobierno ha 
continuado y habrá de continuar. A ningún propósito gene- 
ral se opondría pues la enagenacion de la linea férrea de 
Tucuman, y aun la que hubiese de construirse á Jujuy. 

Debe tenerse presente que el ferro-carril del Oeste 
de Buenos Aires está en vía de prolongarse hasta los 
límites de la Provincia, hacia Córdoba, y que no ha de 
pasar largo tiempo, sin que se aproxime y por tanto se 
ponga en comunicación con el Central Argentino, lo que 
podrá igualmente servir para la línea de Tucuman, puesta 
así en comunicación directa y continua por tierra con 
el mercado de Buenos Aires. Este empalme puede ejer- 
cer una benéfica influencia sobre todas las líneas férreas, 
creando nuevas salidas á los productos del interior, muchos 
de los cuales, no se prestan al cambio de ferro-carriles 
buíjues de vapor, y desembarco siempre costoso, dadas las 
condiciones de nuestros puertos. 

El proyecto del Gobierno, dejando á un lado las posibili- 



190 OBRA.S DE SARMIENTO 

dades de venta, salva los inconvenientes que se tocan al 
querer prolongar nuestras líneas férreas. 

Reconoce hoy la Nación fuertes sumas en réditos y 
amortizaciones de empréstitos que absorven gran parte de 
la renta. El Gobierno ha luchado con dificultades enormes 
hasta hoy, para hacer frente á aquellos compromisos; y seria 
indiscreto contraer otros nuevos, con riesgo de hacer impo- 
posible la administración {)ública, en sus otras atenciones, 
si hubiese de aumentarse la suma que hade consagrarse 
anualmente al servicio de la deuda. 

Deba para esto partirse del hecho ya conocido de que los 
ferro-carriles no pro<iucen el interés del capital que reco- 
nocemos en empréstitos, aunque ayuden á mantenerlos, 
mientras se desarrolla mayor producción. 

El gobierno propone pues, invertir en la prolongación del 
ferro-carril á Jujuy, lo que vaya produciendo el de Tucu- 
man, que ya ofrece cantidades considerables, y que promete 
aumentarlas, á medida que se desarrolle la industria en 
los pueblos del Norte. Si no hubiere en cuatro ó seis años, 
de producir cantidades suficientes para avanzar rápidamen- 
te las obras, como ya se objeta, habría al menos ese aviso 
dado á la prudencia, p)ara no aventurarse demasiado en 
obra que desde luego indicaba no ser reumunerativa. Ten- 
dría ademas este sistema que nada compromete, la ventaja 
de dar tiempo al tiempo, dejando abierta la puerta á mejo- 
res sistemas de construcción que sugiriese el estudio; y sin 
ligar la acción de futuras administraciones, imponiéndoles 
desde ahora el cumplimiento de contratos. 

Con este sistema ademas, se gana el tiempo necesario 
para descargar al Estado de los empréstitos ya contraídos; 
en la i)arte necesaria para no hacer angustiosa la adminis- 
tración del presupuesto. Este resultado se va obteniendo, 
con la amortización que se paga religiosamente y habrá de 
pagarse en lo sucesivo, sino se grava inconsideradamente 
el monto de los réditos, por nuevos contratos. 

La propuesta Carranza y Taylor, por ejemplo, ofrece con- 
diciones de mayor rapidez de ejecución; pero recargaría de 
700.000 pesos anuales el monto de réditos á pagar, anual- 
mente, sobre los ya reconocidos; y esto es de tenerse en 
cuenta. 

Otra facción nueva del proyecto consiste en que se pro- 



PROGRESOS GENERALES 191 

pone ensayar la práctica adquirida en el país, para la cons- 
trucción de ferro-carriles, tal como se ha hecho ya vulgar en 
Buenos Aires, y no es desconocida en Córdoba y Tucuman- 
Nuestros ferro-carriles todos traen el pecado original de la 
falta de experiencia y conocimiento de las cosas que presi- 
dió á los contratos. 

El Congreso, el Ejecutivo, aun los ingenieros no podían 
estimarlas propuestas hechas, sino por comparación entre 
una y otras, ó con las que les habían precedido, tan arbitra- 
rias y leoninas como pudo obtenerlas el primer empre- 
sario. 

Del excesivo costo de \os ferro-carriles resulta que recono- 
ciéndoles tal capital como el que invirtieron realmente y el 
que era ganancia de la empresa, no pueden pagar el siete 
por ciento que reconocen, porque es en verdad el catorce. 
La trocha angosta se propuso remediar á estas inevitables 
desproporciones entre los costos de un ferro-carril, como 
los que atraviesan países densamente poblados, y nuestros 
campos desiertos, escasos todavía de producción; pero el de 
Tucuman ha sido la hablilla del público; y sin aceptar el 
cargo de exesivamente cara que se hace á su construcción, 
no puede ocultarse que ha requerido gastos enormes de 
rei)aiacion, y aun de refacción, puesto que aun hay necesi- 
dad de mudar los durmientes de algarrobo ya inservibles 
por otros mas sólidos de lapacho colorado. 

No hay en nuestras llanuras grandes obras de arte; los 
wagones se construyen aquí, ó su j3recio es conocido: los 
rieles han sido encargados tantas veces, que no se echa de 
menos la intervención de aquellos fastuosos empresarios, 
que á su regreso á Europa, acaso por hacer papel, han exa- 
gerado sus ganancias, á punto de crear sospechas aquí, que 
duñan á los futuros empresarios, poniendo en guardia al 
público contra pretendidas ó reales explotaciones. 

Otra prolongación se propone hacia el Oeste de Mercedes 
(en San Luis), quizá hasta la capital ó la Paz en Mendoza, 
solicitando los productos de esta provincia y la de San Juan, 
que por venir en carros hasta Mercedes, con lo que han 
hecho mas de la mitad del camino no hallan aliciente para 
descargaren el ferro-carril por lo que queda de vía hasta el 
Rosario. A-vanzando el ferro-carril se espera (jue los carros, 
regresen en tiempo corto, para repetir sus acarreos. 



192 OBRAS DE SARMIENTO 

Otro ferro-carril que no es una prolongación es el del 
intercolonial de Santa Fe, el primero acaso, fuera de Buenos 
Aires que traviese país productivo en todo su trayecto, y 
por tanto inmediatamente remunerativo, como los de 
Euiopa. Interesa á la Nación, que la producción del trigo, 
que con tan feliz éxito se lia ensayado, se haga en condicio- 
nes de costo, iguales á las de los Estados Unidos, sin lo cual 
la exportación, ha de ser precaria; y sin segura exportación, 
todo el sistema de colonización por la agricultura estaría 
expuesto á grandes tropiezos. ¿Qué harían los colonos un 
año con cuatro millones de fanegas de trigo, inesportables? 

Este ferro-carril corre prisa á nuestro juicio, aunque sea 
menos poético que los demás. 

LE BEUF GRAS 

{El Nacional, Agosto 18 de 1879.) 

Hemos tenido en Palermo el Domingo, como en Paris, un 
Martes la fiesta del buey gordo. 

Un empresario sanjuanino, el joven Arce, introductor de 
ganados, engordados artificialmente, obsequió á la Sociedad 
Rural un ejemplar de 1800 libras de peso, á fin de hacer 
conocer la nueva mercadería. 

Hanse vendido uno en 2.700 $ m/c, dos en 2.500 m/c, y 
otros en remate á menos precio. El resultado general es 
que podría traerse ganado así preparado de San Juan y 
Mendoza, si pudiera suprimirse una parte del tiempo de 
tránsito, embarcando en chatas el ganado en el Rosario, 
pues es solo el tiempo lo que daña, disminuyendo la gor- 
dura, para suplir á la falta de alimentos en el largo 
camino. 

El animal gordo consume su propia grasa, á falta de ali- 
mento, para quemar y mantener el calor de la sangre 

Dícese que animales de raza del señor Pereira han dado 
2.300 libras de peso; lo que hace creer que ejemplares de 
este tamaño engordados artificialmente darían 2.700 libras, 
pues á eso y mas puede alcanzar el engorde. 

Podrían intentar la engorda artificial los hacendados en 
Buenos Aires? 

Los precios del mercado, como se ve son remunerativos. 



PiiOGRE^O.S GENERALES 193 

Creemos que se obtendría mas pronto y quizá tan econó- 
mico resultado, con una semi-estabulacion, con alfalfa 
cegada. 

Sin embargo, antes de todo era preciso abrir conferencias 
en la Sociedad Rural, sobre el cultivo de la alfalfa, como 
industria en grande escala, y su adaptación al terreno de 
Buenos A.ires, tomandc^ por profesor algún sanjuanino ó 
mendocino, que conocen esta cultura, de que no hay ejem- 
plo en Europa, ni Estados Unidos, ni en el resto de x^mé- 
rica, [¡ues solo con el riego se estiende á mil cuadras y á una 
legua bajo una sola administración. 

Vale la pena ensayarlo; pues aunque en muchos casos 
sea cierto, que aquí los hombres no tienen la culpa de 
ser ricos, según lo asegura uno que no lo es, ni malicio- 
samente, como tantos otros, no deja de ayudar á las costas 
por lo menos la inteligente cria de ovejas del señor Oli- 
vera, ó la de caballos del señor Casares, que algo han 
puesto de su parte por mas que digan. 

Vale la pena de continua)- por el arte y la inteligencia 
la obra iniciada por la naturaleza. Nace un ternero en 
Buenos Aires, y por mas que esté esterilizado y despo- 
blado el terreno, para que su merced viva, nada valiera 
si en Europa no estuviesen faltos de tierra, apiñados los 
hombres, y buenas leyes no llamasen de todas partes 
materias alimenticias. En 1849 valían en Buenos Aires 
veinte pesos las vacas al tirar; lo que prueba que el ga- 
nado nada vale de por si. 

Si aquel ternero, fuese mas tarde buey de raza mas 
pura que las degeneradas nuestras, si los pastos salados 
ó débiles de la [tampa fueran [)otreros de alfalfa ú otras 
plantas forrajeras cultivadas, la tierra y el ganado, val- 
drían en favor de sus dueños seis veces mas, completando 
toda su evolución; un millón de hombres mas tendría 
ocupación y provecho, seríamos todos algo en el mundo, 
por el número de habitantes, pues que el nuestro hoy es 
indigno de mencionarlo como nación, y no habría quien 
se jactase de no tenei- la culpa de ser lico; que es una 
de las llagas y desigualdades que han engendrado el so- 
cialismo, que reclama contra estas crueldades del acaso. 
Gústannos hombres como el señor Arce, que tiene la 

Tomo ili.— 13 



194 OBRAS DE SAKRIIENTO 

culpa de poseer algo, labrando mil cuadras de alfalfa, 
bajo sistemas mas perfectos que los que conocen los agri- 
cultores de Europa, trayendo bueyes de Oran, Jujuy, i)ara 
convertir en gordura la alfalfa y esportarla, sin pagar 
flete, porque la grasa camiria con sus [)atas, trepa los An- 
des, toma pasaje en los vai)ores de Valparaíso á Arica, 
Islai, Iquique y puertos intermedios; y si oye zumbar las 
balas que se tiran el Huáscar y la Covadonga, abandona 
esa ruta, y se dirige al Oriente, á Buenos Aires, el país 
de la cria salvaje, á mostrar el fruto del trabajo, de la 
inteligencia, y de la industria perfeccionada que dobla y 
triplica el valor de la materia primera, una vaca ó un 
ternero. 

LEY CONTRA LAS LEYES 

(El Nacional, Agosto 21 de 1879). 

La Comisión de peticiones de la Cámara ha presentado y 
mandádose reparlii-, un proyecto de ley, por el cual se 
declaran comprendidos en la ley general de pensiones las 
viudas é hijos de los jefes y oüciales que habiendo tomado 
parte en la revolución de Setiembre de 1874, hubiesen falle- 
cido antes de su reincor|.)oraci(jn al ejército. 

Los términos equívocos en que está concebido el proyecto 
disimulan mal el objeto, que es dar una pensión solicitada 
por alguna familia; y no atreviéndose á decir lo que desean 
en un caso particular, se establece una regla general, para 
todos los casos. 

Hubo una vez en Buenos Aires, un jefe que murió en 
acto de insurrección contra el Estado de Buenos Aires; y 
siendo demasiado escandaloso pedir pensión para sus hijos, 
pedíala el proyecto para los nietos de un general, cuya 
viuda tenía pensión, y era abuela de los hijos del vergon- 
zante. 

No fué aceptado el circunloquio, sin embargo que no se 
estableóla como en el presente dar pensión á los delitos. 
Se respetaba al menos el decoro. 

El proyecto actual habla de un hecho que no ha existido, 
tal es una revoluci(jn en 1874, puesto (^ue ningún gobierno 



PROGKKSOS GENERALES 195 

fué de.struiJo, ni movimiento po[)nI;n-, ni alboroto siquiera 
de ciudad, ocurrió en la residencia del gobierno. 

El 12 de Octubre se trasmitía el [)oder de una adminis- 
tración á otra, no obstante un motin ocurrido en algunas 
divisiones de frontera. 

Es, pues, impertinente la palabra revolución en una ley, 
porque á mas de no tener significado legal, es una falsifica- 
ción de la historia. 

Restablecida pues la palabra legal, el proyecto diría: 
Están comprendidos en la ley general de pensiones, los 
jefes y oficiales que hubiesen tomado parte en un motin 
(la fecha importa poco) y hubiesen fallecido antes de su 
reincorporación al ejército. 

Los que hubiesen fallecido en el motín mismo, no pa- 
recen escluídos del premio; y en cuanto á la reincorpora- 
ción, si en efecto se reincor[)oran al ejército los muertos, 
jefes y oficiales, no se comprende como se incorporan aun 
los vivos sin reconocer que habían dejado de pertenecer 
al ejército. 

Toda esta confusión de ideas viene sin duda de confundir 
los efectos con las causas, y del uso de [¡alabras de signi- 
ficado vulgar, que nada significan cuando de leyes se trata. 
Los jefes y oficiales de un motín militar pierden por ello 
sus grados, y dejan de pertenecer al ejército. 

Una ley de amnistía política puede alcanzarles, y en- 
tonces, como ha sucedido con varios generales, el Ejecu- 
tivo ha pedido nominalmente al Senado la rehabilitación 
en sus grados de los que dejaron de ser generales, y vuel- 
ven á ser dados de alta en el ejército. La rehabilitación 
hecha por el Senado, puede importar el derecho á pensión, 
no por sus pasados actos ni antiguo título, sino por el 
nuev(í y los futuros servicios que de él se es[)ei'an. 

Ha habido duda sobre si la antigüedad debe contárseles 
desde el nuevo titulo, pero es esta cuestión estraña al 
asunto que nos preocupa. 

Antes pues de ser leincorporado un individuo :tl ejér- 
cito, no había en él jefe ni oficial, ni [)or tanto derecho 
alguno á pensión. 

El [)royecto, ()ues, ()ropone, acaso sin premeditación, una 
enormidad, [)or el carácter dogmático (jue reviste; pues 
nn definitiva se reduce á establecer que los jefes y oficia- 



196 OKKAS l)K .SAKMIfciNTO 

les autores de iiii moliii militaf, y Id son por la ordenanza 
todos losque en él toman parte, no han delinquido por eso, 
y conservan á sus familias los derechos que la ley acuerda 
á los que cumplen con su deber como premio. 

EXPEDICIÓN A ARAUCANIA 

{El Nacional, Agosto de 1879.) 

Bajo este rubro leemos en el Courrier de la Plata (¿ue se 
supone bien informado, que las tribus arrojadas de la 
Pampa, habiéndose establecido en un terreno fértil, bien 
regado y cubierto de bosques, van á ser arrojados de allí, 
y perseguidas hasta alcanzar á las tribus que les han dado 
asilo; nombrando entre ellos á los araucanos. 

Creemos que el Gobierno obrará con discreción en esas 
regiones, sin dar lugar á conflictos en pais desierto, en que 
la verdad no puede saberse, de uno y otro lado, oscure- 
ciéndola relaciones parciales. 

Es mala política la de ir á buscar camorra á los arau- 
canos, cuya tenacidad proverbial les ha permitido en tres 
siglos tener á raya al Gobierno de Chile, mas directamente 
amenazado por sus depredaciones. 

Es [)eor i)olítica é inicua ademas, la que tiene por em- 
presa el esterminio de los indios sin el [¡retesto de la 
propia defensa. Son al fin seres humanos, y no hay de- 
recho para negarles la existencia. 

No lo ha hecho nación ninguna hasta ahora con los sal- 
vajes. Aun los maories antropófagos de la Nueva Zelanda 
han sido respetados por la Inglaterra, siempre que per- 
manezcan quietos. Los Estados Unidos dan territorios en 
propiedad á las tribus que espulsan de sus fronteras, á fin 
de asegurarles la existencia. La España misma, y la Re- 
pública Argentina hasta ahora i)Oco, han reconocido á los 
indios su derecho á vivir, conteniéndolos en sus escursio- 
nes, y aun dándoles yeguas y ganado para su subsistencia 
á condición de no repetir sus malones. 

¿De dónde ha salido ahora este derecho de eáterminio 
y de persecusion hasta el Cabo de Hornos de un lado, 
hasta Chile del otro, y hasta Bolivía al Norte, de tribus 



PRüGRKSOS GENERALES 



197 



que como las del Sur <lel Río Negro, y las del Limay arriba, 
no nos habían hecho mal. 

Pei-o esta persecusion á oiUrance es ademas de impolítica 
y absurda, una flagrante violación de la Constitución, que 
dando al Congreso facultad para pnweer de soldados y de 
dinero á la seguridad de la frontera, lo hace en una sola 
oración conjuntamente con conservar el trato pacífico con los 
indios, y promover la conversión de ellos al catolicismo. 
{Atribución 15). 

Pu<iiera decirse que se cumple con la tercera cláusula 
matándolos, ó haciendo prisioneras las chusmas; pero la 
segunda es formal, conservar el trato pacífico con los indios; 
y el trato pacifico no es invención de la Constitución, sino 
una política práctica establecida desde la conquista que 
permite asignar subvenciones á los caciques, á fin de ayu- 
darles á vivir y que se tengan en paz. Los Estados Unidos 
mas justos que nuestros gobiernos, dejan tierras en pro- 
piedad á los indios, les dan alimentos y les nombran un 
delegado ó curador, á veces dándoles un carpintero, un 
herrero, ó un maestro de escuela. Asi se han civilizado 
muchas tribus, teniendo legislatura algunas de ellas. 

La {)olitica adoptada, las invasiones Limay arriba en 
busca de indios, restos <le ti'ibus estinguidas, es puramente 
un acto salvaje, en violación de lo dispuesto por la Cons- 
titución, y el derecho de gentes en lo que no autoriza el 
desalojo total de las razas primitivas. 

No ha de escasear ni de hacerse esperar mucho tiempo 
el escarmiento, sino el castigo de políí.ica tan injustificada 
y arbitraria, pues el Presidente no puede disponer del 
Ejército para fines opuestos á la Constitución. Esas tribus 
lejanas, intermediarias, son una barrera que nos defiende 
contra las incursiones de los araucanos, que un día serán 
aconsejados por blancos, a bien que si son felices pagarán 
los costos. La desocupación del país no poblado por los 
l)ueblos cristianos, restablece el desierto preshistórico, pre- 
humano, el vacio horrible que servirá de teatro á los crí- 
menes de los prófugos y tránsfugas cristianes, y poblarán 
los desertores de nuestros propios ejércitos. 

Teníamos un ejército de cuatro mil hombi-es y se au- 
mentó á ocho mil para acabar de una sola vez con los 
indios. Los indios han concluido y el ejército no puede 



198 UUHAS l)K SARMIENTO 

disminuirse porque detrás de estos indios están otros in- 
dios, y detrás de éstos otras naciones. 

La verdad es que detrás de estas novedades, de estas 
irai)aciencias, de estos arrebatos de hacer en un día lo que 
los siglos no alcanza i'on, están las verdades eternas, el 
orden natui-al de las cosas, que no se cambia con mano- 
tadas. Está la Constitución en fin, que constituyó las R. E. 
con los indios, respetando sus derechos anteriores á los 
nuestros. Bueno es asegurar nuestras poblaciones ya que 
no se acabaron los indios; pero es quimera irlos á perse- 
guir en sus últimas guaridas, porque no hay derecho, y 
porque es una eruelrlad desautorizada por la historia y 
peligrosa. 

El costo de viílas, áe dinero, de caballos que traen tan 
lejanas y (iesamparadas espediciones, es soh^ comparable 
al embrutecimiento (iel soldado, vuelto á la vida salvaje, 
para asimilarse al enemigo salvaje, y no vale el mal que 
no evita de algunos cientos de yeguas robadas; i)ues desde 
que acabó la gloriosa expedición al Sur no han dejado, 
como antes, los diarios y los partes de fortines avanzados 
de denunciar invasiones de indios, y aun exterminio de 
guarniciones pequeñas abandonadas en desiertos lejanos 
y aislados. 

Las aseveraciones del Courrier de la Plata y sus anticipa- 
ciones de contingencias, atingencias y propósitos solapados 
en tales escursiones, si no comprometen al gobierno, le 
avisan de lo que debe evitar. 

PARQUE 3 DE FEBRERO 

[El Nacional, Mayo 6 de 1881.) 

El domingo fué el día de una segunda inauguración del 
Parque 3 de Febrero. Lanzóse el primer tramway de la 
línea [)redestinada á trasladar la población de Buenos 
Aires á los bosques, jardines y paseos del gran Parque. 
Al que í)lantó con sus manos la primera palma de la Ave- 
nida Sarmiento, que ya no es de las Escobas, viósele por 
primera vez allí, en día feriado, después de siete años de la 
primera inauguración. Esperaba ver llegar en sucesiva y 
no interrum[)ida serie de ómoil)Us, los millares de pedes- 



PROGRESOS GENERALES 199 

tres, que habrán de animar con su [)resencia el Parque. 
En el Central de Nueva York se contaron 160.000 paseantes 
á pie, el primer año; y hace ties años, se contaron siete 
millones. De Buenos Aires, con el cuarto de población, 
(iebe concurrir anualmente millón y medio de paseantes 
á pie. Cuéntanse diez mil al año, por ahora. 

Todo pasó en el mayor orden sin embargo. 

En el primer tramway venían los empresarios; en el 
segundo debió llegar alguien un poco mas tarde, y el tercer 

ómnibus ya se avergonzaba y acortaba de haber venido 

vacío! 

Aquel paseo tendrá su historia larga de contar: cuatro 
años para que los equipajes de tono se dignasen honrar con 
su presencia la Aveni(ia de las Escobas: cuatro años mas, 
para que algunas familias que no temen la critica se resol- 
viesen á poner el pie en las calles laterales y ver como era 
aquello, que desde luego hallaron pasablemente bueno. 

Van á trascurrir cuatro años, para que lo que dá vida á 
los parques, la gente por millares en movimiento, las fami- 
lias, los jóvenes, los artesanos endomingados, adquieran el 
hábito de ir á aspirar aire, reí-rear la vista, hacer ejercicio 
fuera de las trabas, límites y barreras de la ciudad. El 
empresario del tramway ha tenido la idea, qué idea! la 
pobrísima idea de echar el tramway por dentro de la 
grande avenida. Porqué nó por la calle del costado norte? 
En todo ha de guardarse el decoro y las reglas del buen 
gusto. El tramway, en materia de Parques, es como el 
paraguas, el sobretodo y los zuecos que se dejan en la 
antesala; pero meterse en el centro de un paseo, con sus 
órnnit)us y sus n'.ancarrones fatigados y tristes!... 

Si nos dieran alguna razón [)ara ello, nos callaríamos 
la boca. 

^Hay ciertas cosas que se sienten. Al que no las siente 
es inútil decirle nada, sínó que un tramway dentro de una 
Avenida de gala, es la cosa mas bonita, mas criollita, mas 
caserita que se haya imaginado. Cuando haya policía en 
el Parque, le pediremos que saquen para afuera esacosa, 
que suprime la mitad de la Avenida, que la profana, la 
encanalla. Las gentes de todas condiciones gustarán mas 
de desembarcar detrás de una cortina de árboles para 
ajustar sus vestidos, reparar sus moños y sacudirse el 



200 OKKA.s l>H: SAKMIKNIO 

polvo. Los empresarios lian creiíio que el tocador del 
pueblo debe ser á media calle: i^rato espectáculo el de ver 
bajar niñas y viejas. 

LA AVENIDA CASARES 

La parte mas bella del Pangue es aquella á que conduce 
la aveniíia Casares. Las gentes que n(j han visto bosques, 
y cuéntanse por millares, deben recorrerla y penetrar entie 
espesuras de acacias, de ébanos, y oscuridades de sauces, 
álamos, laureles, talas, naranjos y toda la vejetacioii natu- 
ral ó aclimatada. Para muchos debía este paseo darles el 
espectáculo de la naturaleza embelleciiia, de que tan pocos 
accidentes se muestran á los alrededores. 

Cuando mas encerrado se siente uno entre aquellas enra- 
madas sombrías, el bosque hace una abertura, y el rio 
aparece como una página en blanco del mundo; y desapa- 
rece luego, como una visión. 

Recomendaríamos á los directores de los trabajos del 
parque esta parte tan privilegiada. 

Teinemos que hagan un nacimiento de kioscos, pabe- 
llones y casitas de inuñecas en la cuadra ó dos que ya 
están frecuentadas. Tenemos el espíritu chiquito, cuando 
labia mos la Pampa. 

Cincuenta mil pesos mensuales, como se dice, están á 
disposición de la comisión; lo celebramos; debieran desti- 
narse diez mil por este invierno, y cinco mil por siempre á 
ese (cuartel del Norte entre la grande A.venida y el ferro- 
carril. El dinero debe así distribuirse en cada departa- 
mento. 

Las plantaciones y bosques tienen cuarenta años de 
vida: [)lantólas Rosas, y, pueden entresacarse, tan espesas 
son; i)ero la avenida está abandonada aun y trazada apenas. 
La magnífica y exuberante reproducción de la caima indica 
en el departamento fluvial del Sur, bastaría para franjear 
las calles con sus multiplicos; teniendo esta planta la ven- 
taja de encubrir y disimular lo agreste y (iesapacible del 
terreno inculto adyacente. Se recomienda esto ademas por 
el lado higiénico. Cuando esté embellecido aquel [)aseo, 
los médicos piensan recetar á las damas gordas de Buenos 
Aires, dos vueltas, ras^o característico de la raza, ó cuatro 



PHOGRESO.s GENERALES 201 

vueltas, por la Avenida Casares, según el grado de obesidad 
que les procura la falta de ejercicio; y á las señoritas que 
se disponen á seguir el ejemplo de sus mamas, una vuelta 
á pie [)0i' la Avenida Casares. Es este el pueblo mas 
adverso al ejercicio. El Parque está reservado á los bellos 
carruajes, para pasar en revista caballos y arneses, en tres 
cuaílras hábiles de la Avenida Sarmiento. Lo demás es 
país ignoto, hiperbóreo, de que se tienen noticias vagas, 
legendario, con tigras escapacias del Museo. 

La parte que recorre la Avenida Casares es la única que 
dá idea de un Parque; y si la Comisión no la embellece y 
arregla, si el públi-^o cochero y caballerizo no la frecuenta, 
es porque C(jmision y paseantes son de ¡a misma manada, 
gente que camina poco, y que todavía no tiene desenvuelto 
el sentiilo de las bellezas natural^^s, tan raras en la Pampa, 
tan poco sensibles en la (íosta. 

REGRESO DEL DR- GOULD 

NUESTRO REPRESENTANTE EN EL CONGRESO MÉTRICO 

(El Nacional, Enero 12 de 1881.) 

La Rej)ública Argentina puede permitirse el lujo de ha- 
cerse representar en el Congreso convocado en Europa 
para i)onerse de acuerdólas naciones sobre sistema métrico 
y monetario, por uno de los primeros sabios de nuestra 
época, ya que sál)ios de varías naciones [)residieron á su 
creación. 

El resultado de tan cientííicos debates ha sido una uni- 
formidad por todos aceptada, siendo vencidos los franceses 
por un voto en cada una de las varias cuestiones suscita- 
das, pero adhiriéndose al fin á la mayoría, con la galantería 
y amabilidad que caracteriza al pueblo amable por exce- 
lenci;\. 

Pero no es de metros ni de tipos monetarios que quei'emos 
ocu[)arnos, sino de dar la bienvenida á nuestro ilustre 
representante en la ciencia el Dr. Gould, Director del obser- 
vatorio de Córdoba que no bien hubo desembarcado ayer, 
daba cuenta á un amigo suyo de las impresiones de viajes, 
por Francia, Inglaterra, Alemania y Estallos Unidos. De 



202 OBRAS DK SARMIENTO 

lo que se nos ha comui)ica<io, «i aremos al [)úblico lo mas 
notable. 

El ya ilustre astrónomo, había sido precedido en el 
mundo sabio por su uranometría argentina y su meteoro- 
logía argentina, obras ambas suficiein,es para elevar á su 
autor ;i la altura de los primeros asti'ó'iomos 5' ocupar el 
vacio que dejó en la observación celeste el P. Secchi. Al 
presentarse en los observatorios de Grreenwich, París, Ber- 
lín, Cambridge, Oxford etc., ha sido saludado por sus con- 
colegas y admiradores con las muestras de alta estimación 
á que sus trabajos lo han hecho acreedor. 

Después de la ruda labor de doce años creándolo todo 
en Córdoba, ha recibido en todas partes la recompensa 
debida á su enorme trabajo. Las fotografías de la Luna 
premiadas en Filadelfia, quedan depositadas en el Sancta 
sanctorum de los grandes obseivatorios astronómicos como 
los documentos y escrituras mas fidedignas de la apariencia 
actual del satélite. 

Ha sido pues feliz, un hombre, un sabio, Dios se lo per- 
done, durante seis meses, sintiéndose el favorito de la ciencia 
y dejando á los sabios en la expectativa de los colosales 
trabajos ya realizados, y que están en vía de comunicación. 
El observatorio de Córdoba es el Benjamín de la astrono- 
mía moderna. 

Otros goces le aguardaban en su j)atria á lionde regre- 
saba de paso, y recargado de gloiia, recibiendo nuevas y 
muy ostensibles muestras de estimación de los observato- 
rios y sociedades científicas, universidades, profesores etc. 

Llegó en vísperas de elecciones de Presidente, y pudo 
levantar las manos al cielo, al ver á su patria mostrar sus 
manos limpias de toda mancha en la elección de Presidente, 
el pueblo libre, respetado, triunfando una mayoría real sin 
el indeciso vacilar de las pesas de la elección pasada; con 
una Cámara en que la mayoría republicana está expresada, 
y un Senado en que ambos partidos se equilibran de ma- 
nera de estar seguros (ie que no pasará ley alguna de par- 
tido. 

Podemos nosotros decir que no está perdido todo, des- 
de que la ai'ca santa se ha salvado. En cuanto á sus 
amigos y los Estados Unidos, podemos concretar en dos 
hechos, dos horas de narrativas, de datos, de recuerdos, de 



PHOGRESOS GENERALES -03 

asombros. Un amigo antiguo lo toma del brazo en el 
muelle de Boston y se lo lleva de allí á Glevelancl, en el in- 
terior, donde reside. De paso le contaba, como que un 
individuo al morir había legado millón y m-^dio de dollars 
para fundar una Academia de ciencias aplicadas, de quien 
era albacea, y esperaba á su amigo Gouhi i,)ara constituirlo 
síndico, y con tres mas, «lar forma al pensamiento. Llega- 
dos á Cleveland, propagada la noticia de tener tan grato 
huésped, y reunidos los nombrados síndicos, se procedió á 
organizar los trabajos preparatorios, ante una escogida 
barra de curiosos. Debe' ser grato, oir discutir á sabios 
sobre la manera de hacer producir ciencia á unos millones. 
Una niña de Chicago ha donydo para la biblioteca popular 
unos tres millones de dollars. 

El Dr. Gould encontró que no se ¡joilía obrar con menos 
de dos millones de duros, y sin hacer caso de las impacien- 
cias del auditorio, hizo Hce]:)tar la idea de capitalizar inte- 
reses hasta reunir los dos millones, gastando poco en el 
entretanto, en los indis[)ensables aditicios, máquinas, labo- 
ratorios, etc., etc. 

Así podrían á su tiempo gastarse cien mil duros al año 
en trabajos y veinte mil pesos en nuevas adquisiciones. 
Poca gracias hacia á los concurrentes de la tierra de Clive^ 
esta cachaza y aquella parsimonia, {jor loque uno de tantos 
se acercó al Consejo, y pidiendo la palabra dijo que á nom- 
bre de algunos amigos, ofrecía costear los edificios, labora- 
torios y aparatos, á tiu de que se pusiese desde luego mano 
á la obra, sin mermar el cai)ital original, en lo que que- 
daron convenidos. Vaya una gente, para hacer la barra de 
alguna (ie nuestras comisiones! 

LA LUZ ELÉCTRICA 

Pudiéramos hacer una serie de progresos en la civiliza- 
ción, con solo colocar en su orden la serie de mejoras en la 
conservación y trasmisión del fuego, desde el rayo, Prome- 
teo ó la fricción de dos madei'os, el eslabón, la pajuela, el 
fósforo, el gas y actualmente la dcctricülad, lo <pie es volver 
Da ca[)0, al rayo, que trasmitió el fuego ;'i un árbol; pero que 
ahora creamos me. liante la fricción y trasmitimos con dos 
alambres, en lugar de los molestos tubos de gas que hacen 



204 OBKA.N DE SAKMIKNTO 

el eterno mal estar de la familia, ó deslucen y comprometen 
toda aiqnitectura. 

P\iita el fiat lux de la Munici[)alidad, aceptando el infoi'me 
de su Comisión en la solicitud de piivilegio de alumbrado 
eléctrico que patrocina el joven Ingeniero Vieira, para que 
veamos en cuatro meses mas, desaparecer la iK^che en la 
Plaza y calle de la Vict(H'ia, Florida, Rivadavia y adyacen- 
cias, en vía de ensayo. 

Habíanse á lo que sabemos anticipado otras solicitudes, 
pues pululan en el mundo hoy los sistemas de alumbrado 
mas ó menos perfect(;s, y diverso oiigen y partien(io de 
bases distintas, la luz de arco poi' ejemt)lo (dos carl)ones) y 
la de incandescencia. 

Las coníiiciones ofrecidas por los señores Stagg Brothers, 
I,)ara asegurar el servicio, son de tal manera aceptables, 
que acaso fuera su seducción misma un motivo de descon- 
confianza, si previamente no ofieciesen los empresarios 
ensayar por treinta días, y en grande escala á sus exclusi- 
vas espensas, el sistema, obligándose á adoptar en los diez 
años de privilegio, las mejoras que nuevos descubrimientos 
científicos vayan añadiendo á lo que ya se conoce y está en 
fructuosa aplicación en sesenta y ocho patentes distintas 
que se solicitan según diversos sistemas. ¿Habráse presen- 
tado otra vez en el muiuio, espectáculo como el que el estu- 
dio de la electricidad pi-esenta er. nuestro tiempo, y de dos 
añosa esta parte, con la reconcentración de todo el poder 
cienMIico de Europa y de Norte América, á resolver el pro- 
blema de la aplicación de la nueva luz al alumbrado? 

El i)roblema está resuelto, y es inútil que una asumida 
y pretenciosa prudencia ;<conseje ganar (perder) tiempo, 
mientras se fijan en sus últimas aplicaciones, perfeccionán- 
dolos, los pi'ocederes que hacen al fin manejable esta luz 
cuyo defecto [H'incipal es exceso, podiendo suplir al sol, y 
suprimir la noche sobre ciudades enteras, si se adoptan 
sistemas de este tamaño. 

Lo que puede usarse y podemos ver nosotros en Buenos 
Aires dentro de poco, serían luces de arco pai'a las calles 
del poder de mil quinientas bugías, disminuido y humani- 
zado hasta el de ciento que pueden soportar nuestros ojos; y 
para piezas de habitación por incandescencia reducida á 
cinco bugías, lo que la hace mas viva que la del gas. 



PROGKE'iOS GENRRM.E-S 



E 



M-, luz e.lra.n.iti,1;,,e,il"0 salones por m«iio de apR- 



ratos oue dejan k un lado toja la ornamentación que 
haTomado k las bellas artes griegas >' ft.-cas en 
constrnccion de lámparas, arañas, faroles etc. La Inz elec 
?dc , m.sta de teñirsede los colores del ins, .,ne se reprodu- 

reon la nitidez de las Incesblancas; y como - P"--,- 
.lecencia de los objetos eleotnza.los que se piopaga .os 
f, I ricantes de aparatos parala electricidad han esco.„do 
V lo, y dándole la forma de flores ,le diversos co ores la 
Km ara central de nn comedor ó un salón sera un bouquet 

:Sdefloresluminosas,e„viando las rosas, ..scolo^ 

•i los rostros que los necesiten, é indicando la expeiiencia 
; e ; stó, cutíes son los mas agradables en una soiree, os 
Las'onv;nientes en un teatro. Si el I-'"'' <=-« ^J^ ° 
emiiiesarios han pagado al macal para que '«^ ™« '« «^ 
tos cuentos ,le brujería, á fin de que A publico y ^-^J,^<^^^ 
clamen por la inmediata concesi,.n de la patente solicitada. 
e¿els decirle que la fabricación deüiiles no Pe.^';--;_ 
esta ó la otra compañía, sino que es ^'™P f m-'^ ''' ^P''^^ 
cion del principio ,le la incandescencia eléctrica. Las flo.es 
sé°"n puL los uminares del hogar doméstico, precursoras 
ap¿ na de todas las fantásticas aplicaciones de esto exUano 
poder que ofrece transformar las sociedades en su organi- 
acion Intima, como ya las ha transformado en sus re^ac.o^ 
nes de nación á nación por el telégrafo, de cmdad y de casa 
á casa por el teléfono, .¡^.núuciase la organización .ie una 
merte ociedad para la trasmisión á domicilio de pode 

ectrico,con lo.ueel artesano pondrá - movimiento s 
utensilios y má.juinassin necesidad de calderas de vapoi. 
Quien ha visto propagarse del dia á la mañana tres so- 
ci da..es del teléfono en esta ciu.iad. al dia siguiente de 
inventados sus sistemas en Estados Un,dos,o en Eniopa, se 
persuadirá fácilmente que tendremos las aplicaciones de la 
uz eléctrica luego en to.las sus f ,rinas, para ^<"'»-» > ' 
y con todos los perfeccionamientos que vayan adqnn endo. 
" Para acelerar estas importaciones no dudain.is que la Mu- 
nicipalidad acepte la propuesta de los señores btagg, pue^ 
el 'se ie,lnceá mostrar en ejercicio la luz. En cuatro me- 
ses mas nada ha de quedar andu.ia sobre su practicabili. ad 
pues ha de estai va en práctica en varias partes y s.d.ie 



206 ' OBRAS Db SAliMIENTü 

todo en Paris donde una sociedad con setenta millones de 
capital va á emprender lu iluminación. 

Lo que hay de concluyente y de difiniLiv(í es que la ilu- 
minación eléctrica es ya un hecho práctico, que noei'ahace 
un año, y \o comprueban los numerosos sistemas de dis- 
tribuir la luz, lo que da lugar, como en las máquinas de 
coser, á disentimientos y preferencias, |)ero que ninguna de 
ellas, y son ocho las patentes [^revalentas, como en la ilu- 
minación eléctrica, deja [loner en duda sus ventajas. 

LOS BOULEVARES 

Vamos á tener boulevares desde que la Municipalidad y 
su Presidente hablan de ello. Las familias que van á los 
baños de mar de Montevideo, sienten al volver á sus casas 
que se ahogan en nuestras calles á guisa de tubos, y la 
¡dea de la posibilidad remotísima deque pudiera al andar 
del tiem[)0 hacerse un milagro en Buenos Aires, dolándolo 
de anchas calles pasa por la imaginación, como un sueño 
y una prueba deque tenemos imaginación todavía en esta 
época de prosa pedestre, no obstante tramway y wagones, 
que son la prosa de la viila elevada á la segunda y á la 
quinta potencia. 

Y sin embargo, Buenos Aires abunda en anchas calles 
boulevares y Broadway, como Montevideo y Nueva York, 
á cuya ciudad se parece en extremo, pues hay entre Carden 
Castle que es el muelle, y WtiUstreet, la calle del muro que es 
como nuestra calle de Callao, un Buenos Aires viejo, es 
decir la antigua ciudad holandesa, que se le ha abando- 
nado con sus estrechas calles al comercio, las melazas, las 
lanas, los banco, la bolsa y toda la enorme cocina en que 
se [¡repara, como en los saladeros la riqueza de las gran- 
des ciudades. Una familia decente, una dama elegante, una 
Kangouru que son las que dan el tono, se avergonzaría de 
que se le viera en aquella ciudad antigua, mercante y ma- 
linera. 

Trinity Church, el Broodway, la 5* y la 2^ avenida, es- 
tán á una legua de aquellas oticinas con sus carruajes, sus 
elegancias y hasta el Central Pmk que está al extremo 
opuesto. 

Buenos Aires es lo mismo, y está preparado como Nue- 



PKOGRKSOS GENERALES 207 

va York pai-a ser la Nueva York de este extremo de Améri- 
ca. Débesele á Rivadavia el pensamiento y la previsión. 

Tenemos la calle del Callao á la misma distancia del 
puerto del desembarco que está Walstreet y Broodway ca- 
lle ancha de Nueva York. 

Las prolongaciones de Ilivadavia, Belgrano, Santa Fe, 
no ceden en nada á las avenidas 5% 2^ y 3^ de Nueva York, 
en ancho y largo, y las calles de atravieso. Callao á afuera, 
están calcadas sobre el padrón de las de Montevideo, Chi- 
cago y otras ciudades modernas. 

¿En que consiste la diferencia? 

En que nuesti'a población no sabe todavía gozar de la 
vida. Conserva sus costumbres de antaño, aunque la 
ciudad se transforme y las exigencias del comercio y de la 
industria las vaya empujando hacia afuera. 

La construcción y refacción de las casas de Victoria, 
Florida y las adyacentes adai)tadas á las necesidades del 
comei'cio en estos tres años, excluyen ya la familia de esta 
parte de la ciudad, salvo que se condene, como lo hacen 
muchas, á vivir en lo mas apartado de los fondos, ó 
en altos á doniie llegan los ruidos y rumores de las 
calles. 

En Londres, en Liverpool, en Nueva York, las familias 
de la clase acomodada, aun de los comerciantes, viven 
lejos del centro del comercio donde solo almacenes, Ban- 
cos y escritorios existen. En Nueva York ocupan las fa- 
milias calles enteras, en esos que llamaríamos extramu- 
ros, Callao afuera, con fuertes multas para impedir que se 
alquilen piezas para el comercio, de tal manera huyen de 
su bullicio. 

La Chausée d'Antin en París, centro hoy del mundo ele- 
gante, está también fuera del viejo París que contituía 
siendo el centro del ciMiiercio y la industria. 

Es seguro, pues, que Buenos Aires va á experimentar 
cambios análogos, y hasta que una docena de l)uenos y 
elegantes edificios se construyan en Callao con sus vere- 
das de ocho varas, para que se determine un movimiento 
de i)Oblacion elegante y acomodada en esa dirección; y 
ilesde entonces, [)uede decirse (pie Buenos Aires, el esti'e- 
cho Buenos Aires de hoy, se trasladará al Buenos Aires 
amplísimo, que le está preparado desde hace cuarenta 



208 OHUAS l)K SAKMIKNTU 

años en la traza de la nueva ciuilad, con tres ó mas ave- 
nidas [)arelelas y con calles transversas que corres[)onden 
á ese [)lan. 

Cuando ~e levante el edificio de la Exposición Continen- 
tal, ha de encontrarse que esa plaza es dennasiado grande 
para recibir carretas con lann, que acabarán por no venir 
de la canfi¡)aña asi que avancen y se extiendan las lineas 
de feri'ocarriles: y si la estación inicial se traslaiia allí, ha 
de crearse un centro de |)oblacion sol)re plati mds vasto 
que el «jue permiten las calles actuales de Buenos 
Aires. 

Tenemos allí un plantel de ciudad que envicJiarian en 
otros países, i»ara habitación de pobres, y una conejera 
por ciudad capital, según son de estrechas las calles, en 
doiiíie se está actualmejite la población vieja de Buenos 
Aires. 

¿Un boulevar remediará el mal estar que dan doce cua- 
dras de frente y doce de costado á los habitantes que las 
ocupan con sus moradas, ó á los transeúntes en doce 
varas, disputándoseUis carros, tramways, con coches, equi- 
pajes, gentes de á pie y estacionarios por accidentes ? 

Hablemos de Boulevares. 

LOS BOULEVARES 

La nota del señor Alvear, pidiendo ei concurso de la ofi- 
cina nacional de ingenieros, dice que «existe en el conven- 
cimiento de cada uno, hi idea de la construcción de un 
Boulevard que [lartiendo de la Plaza Victoria llegue á la 
Plaza Lorea, cortando las manzanas intermediarias, 
limitaiias por las calles paralelas de Rivadavia y Vic- 
toria.» 

Sin desechar la idea y la ubicación, en vano nos hemos 
interrogado, y no encontramos que exista en nuestro con- 
vencimiento, que deba ser allí el Boulevard y no en otra 
parte, cortando las manzanas en dirección paralela, y no 
en dirección oblicua, por el cenfro de las manzanas y no 
por el costado: un Boulevard en fin, y no (ios ó mas. 

Sería materia de someter á previo examen, las condi- 
ciones del Boulevard y su preferente colocación, sin dar 
por sentado de antemano que es cuestión resuelta la de 



PROGRESOS GENERALES 209 

abrir uno por el centro de las designadas manzanas entre 
las dos calles Victoria y Rivadavia, muy pobladas y por 
tanto de cara expropiación. 

Una de las ideas que se han propuesto para la formación 
de un Boulevard, es la de ensanchar una de las calles de 
la ciudad, absorviendo el costado menos edificado, para 
hacer menos dispendiosa la expropiación, que ha de 
extenderse al solar con todo su fondo de setenta varas, de 
manera que del mismo cuero salgan las correas. 

Este es el sistema adoptado por ley en París, y que 
ha hecho fácil la construcción de los grandes Boulevares. 

Este sistema puede aplicarse á una de las calles 
Rivadavia, Victoria ó Cangallo, Piedad ó Florida. Lo que 
debe consultarse es el valor actual de las casas y terre- 
nos expropiables, para no emprender por lo mas cos- 
toso. 

Tomar una calle que no esté actualmente muy edificada 
paralela á las que se dirigen al Oeste, ejecutar el mismo 
sistema de ensanche con menos costo de expropiación. 

Por dentro de las manzanas. Deben expropiarse treinta y 
seis varas de edificio de dos costados paralelos de una man- 
zana con todo su fondo. Suponemos para mayor eeono- 
mía que el Boulevard tenga 36 varas de ancho, tres veces 
nuestras calles. 

La manzana quedaría dividida en secciones de á cin- 
cuenta y siete varas <le fondo dando frente á una calle, y 
al Boulevard; de manera que dividiéndose los solares que 
darán al Boulevard, de los que tienen actualmente frente 
á la calle Rivadavia, por ejemplo, les quedaría á cada uno, 
veinte y tres y media varas de fondo. Pueden ser aprovecha- 
dos estos terrenos por el sistema de construcción con te- 
chumbre mansardé que permite encerrar todo ó la mayor 
parte del terreno bajo el mismo techo. En la parte comer- 
cial de la ciudad no presenta inconveniente esta escasez 
de fondo. 

El estudio de los ingenieros debe tener por base el va- 
lor real de la propiedad en las calléis especíales que serían 
afectadas por el boulevard y la manera de expro^jíar, á fin 
de calcular á ciencia cierta los costos. Todavín hemos de 
volver sobre este asunto. . 

Tomo xli.— n 



210 OBKAS DE SARMIENTO 



EL FERRO-CARRIL DEL OESTE 



Los ferro-carriles tienen una inílnencin capital en el bie- 
nestar y la prosperidad de los pueblos que ligan á los gran- 
des centros, y sobretodo, en los que pueden considerarse 
de recreo, conno son los situados en las inmediaciones de 
esta ciudad. 

Suprimid el fácil y barato transporte que hoy pru[»or- 
ciona el ierro-carril del Oetite á las poblaciones situadas 
de uno y otro lado de sus líneas hasta Moreno y las veréis 
entrar en rápida decadencia, hasta convertirse, nuevamen- 
te, en tristes aldeas sin elemento alguno de desarrollo. 

Multiplicad las ventajas que proporciona esa vía férrea, 
hasta hacer insensible la distancia que separa esas po- 
blaciones y el fenómeno opuesto, tiene que operarse, 
hasta transformarlas en barrios opulentos y en centros 
de actividad mercantil é industrial. 

Estas observaciones que están al alcance común y de 
verdad tan indiscutible, debian sujerirle al Directorio de 
esa empresa, la confección de un horario de salidas y 
entradas de trenes, mas en armonía que el actual, con 
alguno de los fines que debí proponerse. 

Ahora, el último tren que parte para Moreno sale á las 
9.10 y el que regresa de ese pueblo, á las 6 50 y el último 
de Morón á las 8.55, de modo que los que resideti allí, 
se hallan desde la oración privados de todos los recursos 
de la capital y de los goces de la vida social que ella 
proporciona; las visitas, los teatros, los conciertos, y el 
club y los paseos de noche. 

Se dificulta asi la vida social, la acción política, y hasta 
el auxilio de los buenos médicos en los casos urgentes, 
para los individuos que fijan su residencia en los pueblos 
de campaña y es, por esto, principalmente, que ellos 
permanecen desiertos la mayor parte del año, y eu los 
mismos meses de verano, en que afluye al campo el ma- 
yor número de familias, ellas no encuentran todos los 
encantos que podrían hallar, debido á la monotomia inso- 
portable y forzoza de las noches. 

Se acerca añora el. invierno y la empresa del ferro-c'aj'- 
ril del Oeste va á anticipar aun mas la hora de sus 



PKÜCiHESOS GENERALES 211 

Últimos treues, eu vista Jel menoi' tráfico que ella misma 
provoca, eu vez de tratar de ir evitando. 

El establecimiento de un tren de noche cuyo costo sería 
relativamente pequeño, cambiaría completamente las con- 
diciones desfavorables, de los ocho pueblos comprendidos 
entre la Floresta y Moreno, permitiendo que ellos ad- 
quieran una mayor población fija, como la que ya tienen, 
debido al servicio de los tramways, Belgrano y Flores. 

Mucho mas que lo que indicamos, se ha hecho en el 
Brasil, comprendiéndose que las facilidades de una rápida 
comunicación, para los que viven lejos del centro principal 
de población, no pueden haceise cesar con la luz del 
día. 

En la ciudad de Rio de Janeiro, no se ha pensado im- 
poner á las empresas de tramways, como entre nosotros, 
la carga pesada de realizar servicios municipales, como 
son los de empedrado de las calles, pero, en cambio, se 
les ha exijido condiciones mas en armonía con sus fun- 
ciones, y entre ellas la de no interrumpir sus viajes durante 
toda la noche, de modo que los que residan á una, dos 
ó mas leguas, no se encuentren nunca privados de los 
medios de pronta y barata comunicación. 

Al principio este servicio fué muy oneroso, pero hoy ya 
Va «iendo lucrativo para las empresas. 

Debido á esta previsión los que no pueden costear 
casas en los parajes centrales, gozan de casi todas las 
ventajas que tienen los que viven en el centro de la 
población. 

x\ estas consideraciones sobre la conveniencia de esta- 
blecer permanentemente el servicio de un tren de noche 
con los pueblos inmediatos de la linea del Ferro-Carril 
d.-l Oeste, debemos agregar, que este servicio se hace 
tanto mas necesario, con motivo de la apertura de la 
Exposición Continental. 

Los gobiernos y las asociaciones particulares han hecho 
grandes sacrificios en bien del brillo de esta gran fiesta 
industrial. 

Las compañías de vapores, han rebajado mas sus fletes, 
y otras los han suprimido, transportando, gratuitamente, 
verdaderos cargamentos, con el fin de que afluya I a 
mayor cantidad de productos destinados á la Exposición. 



212 OBRAS DE SARMIENTO 

El Gobierno, por intermedio de la Comisión Inspectora, 
ha subvencionado una oompañia lírica á fin de que dé 
conciertos de noche en la Exposición, que será cuando 
ella estará mas concurrida y llena de atractivos, y con 
la novedad de una iluminación á luz eléctrica perfecta. 

Si con esa oportunidad, al menos no se establece algún 
tren de noche, parte de las familias que residen en los 
pueblos que hemos nombrado, tendrá que venirse al pueblo 
disminuyéndose las entradas noi'males del Ferro-canil, y 
parte, que privarse de concunir á las mas brillantes fiestas 
de la Exposición. 

Confiamos en que esta indicación será atendida pui' el 
Directorio que, no dudamos, comprenderá que esa em- 
presa no puede permanecer extraña al gran movimiento 
que se produce entre nosotros, y que tratará de cooperar 
por los medios á su alcance al mejor éxito de la Expo- 
sición. 

Hemos recordado ya, lo que hacen las compañías de 
transportes fluviales y no es posible que el ferro-carril 
de la Provincia, no atienda ni á las necesidades especiales 
que esa fiesta crea. 

En bien del [)úblico, en bien de la Exposición, en bien 
del crédito del Ferro-carril del Oeste establézcase ahora, 
al menos, un tren de noche. 

No sería extraño que alguna de las otras empresas lo 
hiciera desde luego. 

BOLETOS DE TIEBRAS 

{El Nacional, Agosto 16 de 1879). 

Leemos en los diarios que el Gobierno ha mandado re- 
servar las tierras á una y otra margen del Rio Negro para 
colonización; al mismo tiempo que un proyecto de ley en 
la Cámara de Diputados, las destina para recom[)ensar á los 
soldados que tomaron parte en la ocupación y conquista 
de la Pampa. 

En el primer caso serían aquellos territorios colonias; 
en el segundo boletos de tierras al [¡ortador, por el derecho 
de enagenacion que va afecto á la propiedad. 

Queremos ponernos en este último caso para señalar 



PRüGKESOS GENERALES 213 

los inconvenientes que traerla la ejecución del i)royecto de 
ley, tal como ha sido presentado, y que p?ima facie ha ob- 
tenido el fácil asentimiento de la Cámara. 

Cuánto es una hectárea! Cuántas hectáreas mide el es- 
trecho valle ó la vega del Río Negro? Entre cuantos 
van á repartírselo? Qué harán con sus lotes de terren©? 

Hemos intentado darnos una idea aproximativa de la ca- 
pacidad del Valle de Río Negro, y de la distribución de 
tierras que en él intenta el proyecto (ie ley. 

Desde luego el Valle mide unas setenta legsas desde 
\-¿. embocadura del Rio Negro hasta la isla de Choele- 
Choel, y de allí ochenta hasta mas arriba del Limay. 

Su ancho medio es de una legua, pues solo muy arriba 
el señor Lorenz indica qne se extiende á dos, y durante la 
extensión de estas ciento cincuenta leguas que podemos 
extender á doscientas, el terreno asume diversas condicio- 
nes, siendo fértil á trechos y ada[)table para la agricultura, 
provisto de buenos pastos en muchas {jartes, cubiei'to de 
mntori';iles en otros, y en algunos puntos estéril com- 
pletamente. 

El itinerario del naturalista Lorenz señala estas alterna- 
tivas en un mismo día. 

Puede inferirse de la impresión que deja el i'elato del 
viaje, que en algunas partes habrán diez mil hectáreas de 
labor seguidas, en. otras menos de mil, alternadas con 
matorrales, terreno (ie pastoreo, y tierras salitrosas y esté- 
riles. Todo esto no es de desiieñar cuando se habla de 
lotes de cien hectáreas, ó de mil, que no pueden ser be- 
neficiados sino por la agricultura. 

Destina el proyecto cien hectáreas (cosa de cincuenta 
cuatiras) á cada individuo de tropa (jue haya pertenecido 
á los diversos cuerpos que han acabado con !a sumisión 
de los salvajes. Estas operaciones principiaron en 1875, 
habiéndose en 1876 aumentado á ocho mil hombres el per- 
sonal del ejército. 

Han habido desde entonces bajas de soldados cumplidos 
que tendrían igual dni-echo que los dailos de alta al fin; y 
no recordamos que (;uer[)0s de ejército no iiayan tenido 
parteen esta campaña, pues el 8° y el 13° han venido el 
uno del Sur, marcliando el otro del Norte á incoi'porarse 
en alguna de las divisiones en campaña. 



214 ohkas de sarmiento 

No haciendo figurar pues mas que 7.050 individuos de 
tropa, que, de buenos (iatos tomamos, serian necesarias 270 
leguas de terreno A, lo largo del río para ubicar los solda- 
dos. Ya hemos visto que el valle no midf» doscientas en la 
cinta del terreno que ha venido escavando para hacerse su 
lecho; y dejándole al rio y sus playas ó vega propiamente 
dicha, cincuenta que recorre; dando otras cincuenta á la 
parte estéril, no queda terreno para ubicar los boletos que 
se destinarían á soldados. 

Para jefes y oficiales, se necesitarían ademas, quinientas 
veinte leguas, con solo contar dos Generales, doce Jefes de 
frontera, veinte de cuerpos, cuarenta mayores, ciento cin- 
cuenta y tres capitanes, ciento noventa y siete tenientes, 
y ciento cincuenta oficiales inferiores, lo que da un 
millón trescientas ochenta y siete mil quinientas hec- 
táreas. 

Debe tenerse presente que una vez dictada la ley, y crea- 
do el derecho, no importa que en el valle del Río Negro no 
haya tierras, no ha de faltar (ionde acomodarlos; pues nue- 
vos proyectos de ley complementarán el actual, y el interés 
privado hará que por muchos años se estén comprobando 
soldados y oficiales que de alguna manera asistieron á las 
campañas contra indios. 

No es este, sin embargo, el grande inconveniente que 
queremos señalar; sino que dados los boletos, ó reconocido 
el derecho á lotes de cien hectáreas, de mil quinientas ó 
de dos mil, han de ser vendidas por los titulares, á quien algo 
les ofrezca, convirtiéndose en fondos de tierras, ó boletos, 
que figurarán entre los papeles del mercado. 

La legua de terreno por esas alturas está avaluada en 
cuatrocientos pesos fuertes la legua, loque daría el valor de 
50 pesos fuertes al de cien hectáreas; pero como estas no 
son tierras de pastoreo exclusivamente, ni pueden ser 
acJaptadas á la agricultura sin canales de irrigación que 
son obras públicas previas, córrese el riesgo de dar oca- 
sión H un ajio, sobre lotes nominales, de que el soldado 
agi-aciado sacará poquísimo provecho, y el valle del Río 
Negro quedará perdido para la agricultura y para la po- 
blación de ganado también. ¿Cómo y en donde se ubican 
los boletos ? 
Con estas 7700 leguas, las cuatro mil del empréstito de 



PROGRESOS GENERALES 215 

tienas, y las que se pueden poblar de las provincias de 
Buenos Aires y Córdoba con la seguridad dada á la fron- 
tera, se habrán echado al mercaiío seis mil leguas de 
terreno de un golpe, que es lo que hasta ahora poco medía 
la Provincia entera de Buenos Aires; y es fácil saber cuanto 
tiempo y población ha de necesitarse para poblarlas. El 
valor de la tierra se ha de afectar cor! este aumento^ en lo 
que ganará la industria ganadera y la agricultura cerca de 
las ciudades ya pobladas. 

Para hacer efectiva y úti! la distribución de tierras á 
oficiales y soldados en proporciones como las que el j)i-o- 
yecto asigna, ei'a preciso [)roceder á la colonización mili- 
tar, de manera que bajo la disciplina áque están habitua- 
dos, y con la protección y ayuda del gobierno para canalizar 
el valle, se procediese por grupos, escogiendo los lugares 
adecuados, dirigiendo los trabajos, hasta dejar poblaciones 
regulares, familias establecidas, de los que fueron soldados 
y acabarían por ser agricultores. 

Las colonias extranjeras de Santa Fe proceden en cam- 
po que no requiere riego, de un modo análogo; pues si bien 
cada familia obra independiente de toda dirección, con la 
adquisición del terreno adquiere también el derecho á ser 
provista de ciertos instrumentos de trabajo, y un año de 
mantención, aunque tenga que resarcirlos con los pro- 
ductos. 

La indicación de que el Gobierno reserva el valle del 
Río Negro para colonización, pue(ie importar una coloniza- 
ción militar, ó bien hacer entrar aquellas tierras en el 
plan general de colonias, que inicia el Departamento de 
inmigración. 

¿Porqué no se harían colonias militares, para dar ocupa- 
ción tranquila ó natural á los soldados cumplidos que 
deseen establecerse en ellas? No abogamos precisamente 
por este sistema; pero el premio por boletos de tie" 
rras que se proyecta, nos paiece expuesto á impedir 
que se pueble aquel valle, no siendo fácil saber quienes 
son los tenedores y donde se ubicarán, porque no hay 
alli colocación ni para la séptima parte. 



216 DIIHA.S Dti; ffiAKMIlíNTO 



LA IKIUNICIPALIDAD Y LA POLICÍA 

Si hemos de estar á la aíirmacion del Presidente de la 
Municipalidad, en su nota al Ministro del Interior, de iiaber 
comunicado á la Policía, como resolución municipal, «que 
debía [¡rohibirse que los carruajes tomaran pasajeros ó recorrie- 
ran, ofreciéndose en alquiler, las calles que rodean las plazas arren- 
dadas,^) la Policía ha "debido ejecutar la orden, pues las dudas 
anteriores estaban con ellas disipadas. 

La Policia no es pri>curador del tránsito de las calles 
que una ordenanza municipal reglamenta. Los interesa- 
dos cocheros, ya parece que lian hecho uso de su derecho 
llevando á los tribunales el asunto. 

Puede irse muy lejos, atribuyendo á la fuerza de policia, 
facultad de deliberar ó de prejuzgar sobre la aplicación de 
las leyes, ó las ordenanzas municipales. El vigilante es 
un funcionario público, personalmente responsable de sus actos, 
sin que les valga decir que lecibió orden de proceder, pues 
esa órdea viene del temor de una ley, que infringe aquel á 
quien prohibe obrar. 

Este funcionario, como los Comisarios, son responsables 
ante los jueces ordinarios desús actos, si reclamasen de 
ellos los que se crean agraviados. 

La ordenanza municipal de 1867, y la interpretación man- 
dada tener por resolución, en el caso ocurrente, esa es la 
regla de la Policia. No tiene otra facultad. 

La Policia no juzga, si es legal ó no ese acto. 

Lo hace el Juzgado de Policía, que entiende en estos 
asuntos, ó bien lo resuelve cualquier juez, á quien el policial 
deberá llevar inmediatamente el aprehendido, infraganti, 
hasta que el juez decida verbalmente el caso, pues es solo 
para [)roceder á la posición, ó detención. ¿Se dirá que nues- 
tros policiales no saben leer, y no pueden saber cuales son 
sus deberes, para ser responsables de sus actos policiales, 
ante el juez? 

Debemos hacer sobre esto una observación que estamos' 
seguros no hecharán á mala parte las personas que nos 
gobiernan. 

Los desórdenes de las gentes dispuestas ó expuestas al 
crimen, que afortunadamente es una insignificante mi- 



PROGRESOS GKNEKALES 217 

noria pueden servir de pretesto para imponer sobre las 
ciudades, tan pocas entre nosotros, poderes que se convier- 
ten al fin en pretorianos; y la ignorada de nuestras masas, 
de donde se toma el personal y. ejecutante de la Policía» 
poner á disposición y bajo el dominio de los mas ignorantes» 
la paite mas culta, rica, de nuestro país, con peligro de sus 
derechos, sometidos no al discernimiento del vigilante, sino 
á la orden que haya recibido. 

Estableceremos por base de estas observaciones, que ese 
vigilante puede ser demandado incontinenti, no á su jefe, sino 
á un juez ordinario, {)or quien se crea agraviado. De ahí 
á dar la Policía dictámenes, y providencias declarando no 
estar en su derecho á los tribunales, ó la Municipalidad, va 
trecho. 

Nuestra policía actual es eti extremo defectuosa, preci- 
samente á causa del prurito de hacerla autoritativa y sufi- 
ciente por si misma como institución. 

Eíicasísima para perseguir los crímenes ya cometidos, 
muy enten(hdos muchos de sus comisarios para descubrir 
los ocultos, y tO(ia ella en general para prevenir los que, 
sin su presencia se cometerían, flaquea por la parte en 
que se requeriría su auxilio, en el desenvolvimiento 
moral; y deseáramos que á la Municipalidad se le prove- 
yese <1e esos agentes, (^ue no pueden estar á las órdenes 
de un Jefe, que pretende representai- al Poder Ejecutivo, 
precisamente porque no está ni deberá estar jamas alalcan- 
ce del poder pohtico el ejercicio de tales funciones. 

El pueblo de todos ios países ha distinguido perfectamente 
la diferencia de las dos funciones. El detective de la policía 
~ inglesa, para la prosecución de los crímenes, es el moiichnrd 
de la policía francesa. Aquel es la honra de la sagacidad 
humana, el otro es mirado como su vergüenza, el espión 
político. Y sin embargo es el mismo personage. 

La higiene es ya una función (iefinida municipal que 
requiere funcionarios. 

Hay ya en varias ciudades una clase aparte de [¡olicia de 
higiene, que tiene facultad para penetrar á falta de otro 
nombre, al fondo de las casas; y ordenar sumariamente lo 
que cree necesario. Com[)réiidese que este funcionario no ha 
de ser un hombre sin responsabilidad personal, sin cultura, 
pues que va á ejercer la mas peligrosa de la funciones que 



218 - OHIíAS dk; .SAKMIKNTO 

es entrar en el asilo doméstico, lo que no puede hacer la 
autoridad sin orden del Juez. Compréndese ademas^ que 
si hubiera de darse la ley autorizando su creación, no ha 
de {)onerse á disposición de empleados políticos, sino de un 
departamento médico. 

Los bomberos participan de este mismo carácter, en cuan- 
to se requieren facultades morales mas que fuerza física 
para el desempeño de sus funciones. 

La existencia de sociedades para la protección de los ani- 
males requerirían un cierto número de empleados para 
hacer efectivas las leyes, tales como los que deben cuidar 
en los mataderos y caminos que no se atormente á los 
animales. 

La educación común en ciudad tan grande requiere que 
ciertos empleados de policía puedan perseguir á los niños 
vagos que por millares pasan el día en las c'aiies de los 
barrios apartados, en las playas del río ó en los mercados 
librándose al juego, y como es consiguiente depravándose 
moralmente, á mas de que no reciben educación ninguna. 

Todas estas nuevas exigencias de la administración de 
las grandes ciudades requieren otro personal y otra depen- 
dencia, que la de la policía con aires militares y provista 
para ejercer la fuerza que sin duda reclama uno para cada 
diez mil habitantes según puede verse, de las novedades 
policiales de anteayer reducidas á dos robos, tres menores 
que sé escapan de sus casas, y un carruage cuyos caballos 
se desbocan. 

Podríamos estractar mas novedades policiales; y aun 
tomar los días en que hay mayor número de detenidos por 
la policía, [)ara mostrar como es monstruosamente despro- 
porcionado el personal de la policía, para la limitada nece- 
sidad que hay de su presencia. Con la cuarta ó quinta 
pai'te de su personal estaría igualmente servida la ciudad. 

Las ñestas del Carnaval durante cuatro días que han 
puesto en movimiento quizá cien mil personas, con tres mil 
carruages, carros de mudanzas y demás vehículos, han 
mostrado con admiración de todos los que conocen grandes 
ciudades, el estado mas perfecto de sanidad moral que i>ueda 
presentar un pueblo. No ocuriió nada en tres noches; no 
hubo robos ni aun raterías, no hubo homicidios, accidentes 
ni aun riñas de [)a!abras, no obstante estar obstruidas las 



PHOGRESO.S GENEKALES 219 

veiedas con los enmascarados, y ocupando dos leguas los 
caiTUages de ida y vuelta. 

Síntomas felices que aconsejan cambiar el tratamiento; 
menos fuerza y mas inteligencia en el sistema de seguridad. 
Ciudad tan quieta, muchedumbre tan moralizada, gentes 
tan cultas como las que forman sus clases elevadas, recla- 
man que el poder director de la administración de las cosas 
urbanas se ejerza {)or medio <ie los ciudadanos mismos, 
pues ese es su derecho; municijjalidad es la ciudad misma 
y ella debe gobernar sus cosas, por medio de sus |;)ropios 
agentes. 

Ya lo hemos notado, hablando de las colonias. La gene- 
ración pi-esente está cometiendo un crimen, y es romper 
y descontinuar las tradiciones humanas sobre el gobierno 
intimo de la sociedad. Se funda una colonia con un Co- 
misario, con un Comandante, sin derechos propios los 
pobladores, ni mas ni menos como se plantan árboles, ó se 
cria ganado. Al fundar á Córdoba el delegado del Rey ó 
del Poder Ejecutivo, dice que le da todas las libe)tad('s y 
franquicias que tienen Córdoba en Es[)aña y las demás 
ciudades para indicar que donde quiei'a que se reúnan 
hombres esas franquicias y esas libertades les acom- 
pañan. 

Lo de las Colonias puede, sino se [jresta atención, esten- 
dei'se á Buenos Aires también, levantándose poco á poco 
un Comisario de la corona, ó del Ejecutivo, que diga á la 
Municipalidad que [)or las buenas razones que al Comisa- 
rio ocuri'a, no debe cumplir tal ordenanza, que está vi- 
gente, estando en ejercicio la Municipalidad con sus an- 
tiguas facultades y reglamentos, pues no es dependencia 
del Ejecutivo en sus funciones, ni se limitan sus facultades 
en lo dispositivo, por un articulo vetado, única parte de la 
ley que no está vigente. 

La Municipalidad puede demandar y ser demandada, y 
no vemos porque no ha puesto demanda ante los tribu- 
nales, por obstrucción [)uesta al ejercicio de sus fun- 
ciones. 

Lo repetimos: el vigilante que «ietiene á uno en la calle 
por creerlo tomado infragnnti, debe desden allí conducirlo 
ante el Juez de Policía, si lo hubiere, ú otro cualquiera, 
para que corrobore ú ordene la prisión; y puede á su vez 



2Í0 OKKA.S UK .SAüMIK.NIO 

ser el aprehensor demandado \)0v errada ó atentatoria 
aplicación de una ordenanza ó violación de un derecho. 

Recomendamos al señor Jefe de Policía que haga que 
el librero inglés Mr. Mackart le haga venir el Pólice Code 
and Mnmial of tlie Criminal Lmv, que acaba de [)ublicarse 
en Londres por C. E. Howard Vincent, Director de Investiga- 
ciones criminales (Cassell and c"). 

« Este libro está fundado dice el aviso, en las órdenes 
geneíales de la Policía Metropolitana, los libros de instruc- 
ciones de las diversas fuerzas [¡oliciales, y muchas obras 
capitales, tales como el Digesto de la ley criminal de Stepheti 
y el Manual y Guía de la Policía. El objeto es informar al 
empleado de policía sobre los principales puntos que tocan 
á la práctica y responsabilidades afectas á su oficio. Los 
asuntos están tratados alfabéticamente, de manera de no 
perder tiempo para dar con la materia de que desea in- 
foimarse.» 

Sabemos que actualmente se hace traducir el manual 
de la policía metropolitana de New York y no dudamos 
se vea pronto á nuestros vigilantes como aquellos, estu- 
diando á libro abierto sus deberes y sus obligaciones. 
Buenos Aires merece ser gobernado con inteligencia y [)or 
sus propios vecinos, como toda otra ciudad. 

EL COMISARIO DE POLICÍA 

Se resolvió por acto del Ejecutivo Nacional, el llamado 
conflicto entre la Municipalidad y el Jefe de Policía sobre 
ejecución de la ordenanza (ie 1867. 

La justicia parece satisfecha, quitando un embarazo á 
la ejecución de la Ordenanza Municipal. 

¿ Estálo el buen gobierno, con relación á nuestras ins- 
tituciones? 

Copiaremos para mayor inteligencia la resolución re- 
caída : 

« Buenos Aires, Marzo 9 de 1882. 

« Considerando que las dudas que se han suscitado por 
parte del Depaitamento de Policía se refieren á la facultad 
de prohibir el tránsito por las calles adyecentes á los 
locales arrendados. 



frdghe.sos generales 221 

« 2° Que o:.stá prohibitlo por la Oi-Jenaiiza Municipal de 
29 de Marzo de 1867 á los carruajes de plaza que no estén 
en servicio, estacionarse en las calles ó tomar pasajeros en 
los puntos que la Municipalidad tiene arrendados para 
estación de carruajes. 

« 3° Que esa ordenanza ha regido desde la época de su 
sanción y bastará hoy su ejecución para hacer efectivas 
las obligaciones del contrato de ariendamiento celebrado 
por la Municipalidad, sin que sea necesario interrumpir 
el tránsito por las calles públicas; oficíese al Jefe de Po- 
licía para que disponga se preste á la Comisión Municipal 
el concurso que requiere, impidiendo que los carruajes de 
alquiler que no estén en servicio levanten pasajeros en los 
locales arrendados por la Municipalidad y las cuadras que 
los rodean. — ROCA — Bernardo de Irigoyen.» 

Las premisas ó considerandos, como se vé, son la oi'de- 
nanza misma, re{)roducida en el 2°; la práctica establecida 
y constante en el tercero, para concluir con ordenar que 
el Jefe de Policía pi-este el concurso que se requiere, im- 
pidiendo, da cajio lo que la ordenanza ordenaba impedir. 

Eedactada esta disposición por uno de nuestros mas 
distinguidos abogados, se resiente de los hábitos del foro, 
pues es una sentencia sobre litigio entre partes, dada por 
el juzgado competente á saber, — ROCA, Bernardo de Iri- 
goyen. 

Luego el Presidente es el arbitro en la ejecución de las 
ordenanzas municipales? 

Como no suponemos error solamente sino inspiración 
política en esta manera de [)rocedeí', queremos entrar mas 
al fondo de esta cuestión. 

Sabemos cuanto hay que conceder á las circunstancias, 
ó de{)lorables antecedentes, quizá á la lógica y á algunas 
autoridades y ejemi,)los que pudieran citarse; pero contra 
todo esto, é invocando el sentimiento de previsión que 
debe estai- en el ánimo de los que gobiernan, recordare- 
mos que estas prácticas se establecen en la ciudad que 
mayor número de individuos y (ie intereses encierra, y 
que es en ella por tanto, que deben resguardarse los gran- 
des intereses sociales, y preservarse las instituciones fun- 
damentales, pues (jue la suerte de otras ciudades, y el 



UBKAS OE .■SAKMiKNTO 



puiveuir de las instituciones mismas han de ser afectadas 
por estas prácticas. 

Guanrio hubo de darse una Capital á la Union Norte 
Americana, no se trató de hacer de una de las grandes 
ciudades, existentes, la Capital por no querer ellas re- 
nunciar á su régimen interno. Después las que no eran 
tan notables entonces son ahora las mas grandes como 
Nueva York, y se le han agregado otras no previstas, Chi- 
cago, San Luis de Missouri, etc., Washington principió por 
aldea y aunque hoy tenga cien mil habitantes, es tenida 
en nada como influencia sobre las instituciones munici- 
pales, pues pupuian las ciudades que le son superiores en 
poblacioo; y aun las capitales políticas de los Estados es- 
tán fuera de las grandes ciudades, por consideración á los 
iniereses propios. 

Como no hay en el mundo, diremos, mas cai)ital federal 
que Washington, y esta está gobernada por el Congreso, 
es decir, por la autoridad ejecutiva de la Nación, no hay 
duda de que una gran parte del gobierno está allí, como 
debe estar aquí en el nuestro. 

Nuestro disentimiento está en la manera de hacerse 
sentir la acción del gobierno; y en esto creemos que el 
rtuestro ha iniciado una marcha que va á llevar al país, 
durante esta ó dos administraciones, al arbitrario burocrá- 
tico mas absoluto que admitan las formas republicanas. 

La resolución dada en el caso de los cocheros, reviste 
todas las formas de un laudo ó sentencia judicial, entre 
partes, de donde resulta que el Presidente es Juez, que la 
Municipalidad y el Jefe de Policía no tienen autoridad pro- 
pia; que la ordenanza misma, reconocida válida, la manda 
ejecutar el Presidente, el Jefe de Policía, para ese caso. 

Qué es lo que reprobamos? 

Desde luego la firma del Presidente mandando, reman- 
dando ejecutar una ordenanza. Segundo la manera judi- 
cial de proceder 

Consultado, pues consulta hubo, el Ministro debió deslin- 
dar, limitar á sus funciones naturales, el poder de la policía, 
diciendo que no incumbe á este empleado oponer dictáme- 
nes ú o[)iuiones suyas á la ejecución de las ordenanzas, ó 
de las leyes etc. 

No solo se constituye en sentencia aquel decreto sino que 



PROGRESOS GENERALES 223 

el Presidente aparece coaio el real y verdadero jefe de poli- 
cía, el real y verdadero Presidente de la Mnnicipalidai.l, de 
quien son en igual grado representantes los lugar-tenientes 
actuales. 

Un diario oficioso, obedeciendo á la lógica de los antece- 
dentes, esperó sin duda que el Presidente se }.)usiese del 
lado de su lugar-teniente de la policía, y ya anticipó que 
nuestra constitución no reconocía un cuarto poder en la 
Municipalidad pues había dividido el poder público en tres 
ramas conocidas. 

Como á cada revuelta principiamos á crear de nuevo el 
mundo, y como la Constitución nuestra, y las excentrici- 
dades que nos ocurran ó vayan ocurriendo son la ley supre- 
ma de la tiert a, nos olvidamos que esta Constitución es la 
aplicación á un país no constituido de los princif)ios consti- 
tucionales, en que está basado el gobierno de las sociedades 
modernas. 

Así está dividido en tres ramas el poder público en Fran- 
cia, la Inglaterra, en toda la cristiandad, lo que no estorba 
que cada grupo social llámese aldea, villorrio, villa, ciudad, 
S6 gobierne por sus propias autoridades municipales. 

La Constitución argentina es la única que hace de la 
Municipalidaii, un poder constitutivo. Otórgase á las Pro- 
vincias el derecho de darse una Constitución, á condición 
que ella asegure el régimen municipal. Esta declaración tenía 
por objeto restablecer el antiguo régimen de gobieino (\e 
las ciudades, tales como lo trajeron é implantaron los espa- 
ñoles, y que los desórdenes de la revolución en unas partes, 
ó la posterior erección ó fundación de ciudades en otras 
había descontinuado. 

Una sociedad gobernada por Comisaiios, es una cosa sin 
ejem[)lo, sino entre nosotros. La cría del ganado ha dado 
al Juez de Paz la importancia y las funciones de la Muni- 
cipalidad; pero sin las garantías de esta; sin la inamovilidad 
del Juez de Paz de la Inglaterra, ó la renovación á largos 
pei'íodos del de los Estados Unidos. Ya queda establecido, 
gracias á la sucesión de perversos ejemplos, que el Juez 
de Paz es removible á cada cambio de administración 
provincial; como los policiales á merced del Jefe que se 
cambia y en la práctica á la víspera de cada elección, al 
arbitiio del Gobernador. 



224 ' OBRAS DE SAKMIENTO 

De las coDtinuas remociones de Municipalidades, por 
cambiarse la ley orgánica, ó poi' pasar de la Provincia á la 
Capital, resulta que ya van cuatro años que el Gobernador 
ó el Presidente nombran municipales, de donde pasa al 
espíritu la idea (^ue la Municipalidad depende del Presi- 
dente; como el Juez de Paz del Gobernadoi'; y de deducción 
en deducción se llega á la conclusión que el Presidente 
decide un caso de aplicación de una ordenanza como la que 
se refiere á cocheros. 

Lejos de [pretender que la Municipalidad sea un cuei-po 
puramente urbano, electo por el pueblo sin ingerencia del 
gobierno político, debemos recordar, que el Gober..ador ó 
Delegado, ó Sub-delegado nombrado por el Rey ó el Virey en 
América era el Presidente nato del Cabildo. 

Lo que sostenemos es que nombrado por el Presidente 
de la Nación el Presidente (ie la Municipalidad de Buenos 
Aires, este ejerce toda la plenitud del poder munic¡{)al, sin 
reputarse un delegado ó lugar teniente de aquel, pues el 
Ejecutivo está encargado de hacer cumplir las leyes, nom- 
brando los funcionarios que ellas designan, cuando no se 
provee de otro modo. En el caso de nombrar interinamente 
á un empleo electivo, como es la Municipalidad, los nom- 
brados interinarlos tienen toda la plenitud de autoridad 
que corresponde al empleo, y que no altera el nombra- 
miento. 

Así, pues, la Municipalidad de Buenos Aires es aquella 
autoridad y poder que está designado en el artículo 5° de la 
Constitución, sea Legislatura ó Congreso la que esté obli- 
gado á dotar de régimen municipal á una ciudad sea 
capital ó no, sea aldea ó villa, por que lo que ha de proveer- 
se es de régimen municipal. 

Deducimos de todo esto, que la firma del Presidente no 
ha debido figurar en esa decisión de caso que no debió 
ocurrir entre la Municipalidad y la Policía. Dudamos que 
la firma del Ministro estuviese bien en ese documento, pues 
el documento no debió existir. 

De qué se trata! De la pretensión de los cocheros á esta- 
cionarse en ciertos lugares que la Municii)alidad puede 
haber proliibido por ordenanza. Vamos al hecho práctico. 
Un cochero se establece en el punto prohibido. Un poli- 
cial (el policial no el jefe de policía) le manda continuar su 



PROGRESOS GENERALES 225 

camino. Resiste ó desobedece el cochero? Le ordena el 
policial seguirlo al puesto, para que se le aplique la multa 
ó la pena. 

El cochero, ó el empresario de coches á que pertenece 
el vehículo pretende que no infringe la ordenanza de 1867, 
y pone demanda ante un juez; y el juez resuelve que está 
en efecto violada la ordenanza, estacionándose y tomando 
pasajeros en el punto del litigio. 

Intereses particulares, multas, regidos por ordenanzas 
municipales. ¿Vá á decidir el Jefe de Policía, si es fun- 
dada ó nó la demanda? Quién revistió al Presidente de 
la República de la facultad de fallar en el caso ocurrido, 
por pago de multa, ó bien dando una interpretación autori- 
tativa^ sobre el alcance de una ordenanza municipal dic- 
tada en 1876? 

Nunca había descendido un Presidente á estas funciones 
de Comisario, poniendo la firma con que se legalizan tra- 
tados, ó se dá sanción á las leyes, al pié de asunto que ni 
á un Juez de Paz alcanza, pues es de la privativa com- 
petencia del policial de la esquina, hacer marchar con 
solo un signo, al coche, ó al individuo que se para en la 
calle. 

¿Ignórase, por ventura, que en las grandes ciudades, es 
prohibido á los transeúntes, pararse en la vereda, y que 
el vigilante del lugar, le mandará seguir su camino {cir- 
cular!) ó lo tendrá por sospechoso, sujeto á ser conducido 
al puesto inmediato? Hé ahí, pues, de donde parte la or- 
denanza sobre circulación de carruajes. No es lícito á un 
carruaje estacionarse en donde le place, ni detenerse, con 
riesgo de obstruir el tránsito. 

Ya empieza á sentirse en Buenos Aires el inconveniente 
de las grandes ciudades, y son las obstrucciones de las 
grandes avenidas del comercio. En el Strand de Londres, 
suelen inmovilizarse las Hneas de coches por una legua, 
y la policía apura su organismo, para hacer marchar aquel 
torrente coagulado de coches. En el Broadway de New- 
York, no es permitido entrar á los carros cargados, no 
obstante que tiene 35 varas de ancho, ni echar rieles para 
tramways, para evitar aquellos terribles contratiempos. 

La Municipalidad, pues, regla el tránsito por ordenanzas^ 

Tomo ili. — 15 



226 OBRAS DE SARMIENTO 

sin necesidad para ello de las lucubraciones de un notable 
abogado, que nos las repita, de un Jefe de Policía que no 
las entienda, pero, que consulta á otro que lo ilunaine para 
menos entenderlas, y de un Presidente que declare, sin 
hacerlo como debiera, que la Municipalidad es el poder 
que exije el artículo 5° de la Constitución, á fin de que 
ella misma funcione con sus poderes legislativo, judicial 
y ejecutivo. Sentiríamos ver al Presidente hacer funciones 
de asesor, á fuerza de querer estender su acción. No ha 
debido firmar el decreto que inculpamos, como atentatorio. 

Si fuéramos empresarios de coches habríamos puesto 
óbice á la ordenanza, en lo que prohibe que se tomen 
pasajeros (sin estacionarse en las calles contiguas á la 
plaza). Un coche vacío pasa: pregunto si va desocupado 
y estándolo lo tomo. 

El tránsito no es obstruido: el coche de alquiler, toma 
pasajeros en calles libres. 

Se entiende que todo esto no se ha de ventilar ante un 
Juez ordinario, que tiene la facultad de declarar inconsti- 
tucionales las leyes dictadas por el Congreso, cuando y 
mas ordenanzas; pero el Juez, y no el Jefe de Policía, ni 
el Ministro, ni el Presidente. 

EiyiPRESAS DE LA LUZ ELÉCTRICA 

Tiene entre manos la Municipalidad la solución que debe 
adoptar sobre propuesta de los empresarios Stragg, y como 
es natural, unos Municipales se inclinan á n ce jetarlas, 
mientras que algunos otros y entre ellos el Presidente, 
desearían mas tiempo para resolver con mejor conoci- 
miento. 

La prensa en general y nosotros con ella estaríamos por 
la pronta adopción del sistema, y de la propuesta, en 
cuanto ella permite adoptar nuevos perfeccionamientos, 
y revisar los precios cuando hayan resultado averiguados 
sobre que basar los juicios. 

Hemos entrado en un periodo de progresos que hacen 
del mundo civilizado una sola nación, en cuanto á la adop- 
ción de ciertas mejoras. Decide de su adaptabilidad, la 
aplicación que de las ciencias hace el capital á la in- 
dustria ó á las necesidades públicas. 



PROGRESOS GENERALES 227 

Tenemos alumbrado á gas, porque lo tienen todas las 
ciudades del mundo, y cuando una empresa de capitales 
extrangeros solicita poner el alumbrado eléctrico en Bue- 
nos Aires, es porque están afanados en París, en London, 
en New York colocando los tubos que conducirán los alam- 
bres del alumbrado eléctrico; y como Buenos Aires cuenta 
por algo en la América del Sur, por la misma razón que un 
empresario de teatro propone á Sarah Bernhardt, venir á 
dar funciones en la Opera de Colon^ los capitalistas euro- 
peos echando la vista por el mundo, en busca de ciudades 
iluminables inmediatamente por medio de la electricidad, 
mandan sus agentes á Buenos Aires, á ofrecer las primi- 
cias del grande descubrimiento, desde que ha salido ya 
del laboratorio, y pasado á las manos del industrial. Ma- 
ñana, sino lo está ya, será propuesta á Río Janeiro, San- 
tiago, Montevideo, y por algunos años mas, y hasta que 
se haya hecho vulgar, no se estenderá á otras ciudades 
Buenos Aires es reputado el iniciador en esta parte de 
América. 

Ya se esplica, porqué razón la prensa ha estado en favor 
de la adopción del contrato, que nos pone á la par en 
iluminación de las grandes ciudades. 

No es nuestra Municipalidad la que con sus luces ha- 
brá de decidir sobre la practicabilidad de la iluminación 
eléctrica. 

Es la ciencia conjunta de todas las naciones, y la opinión 
del capital la que decide estos puntos. Hace tres años 
que Edison lanzó á la circulación la idea de aquella po- 
sibilidad, y recuerdan que aun aquí bajaron las acciones 
del gas. 

Todos los laboratorios se pusieron en movimiento, y son 
veinte los sistemas hallados para hacer práctico el invento- 
Es ya práctico, y para convencimiento de los que, por estar 
lejos del teatro de la actividad pudiei-an conservar dudas» 
les recomendaremos la lectura del Scientifíc American de 
1881, cuyos asertos en materia de ciencias aplicadas á la 
industria hacen autoridad en Europa, sobre informes prác- 
ticos, artes, ciencias, mecánica, química y manufacturas. 

En el número de Noviembre 19, trae un artículo sobre 
la distribución de luz y calor en la ciudad de New York^ que gus- 
taríamos de trascribir íntegro, pero que carecería i)ara el 



228 OBRA.S DK SAKMIKNTÜ 

convencimiento de la elocuencia del magnífico grabado 
que cubre la primera página, con la colocación de los 
tubos de hierro en el centro de la calle, en Nueva York, 
por dos de las mas colosales empresas, según el Scientific 
American, que se hayan organizado hasta ahora. 

Uno de los tubos lleva los conductores de la luz eléc- 
trica; pero ¿qué se imagina el pobre lector sur americano 
que lleva el otro? Vapor condensado para distribuir á do- 
micilio, con sesenta máquinas para producirlo en cada 
barrio ó manzana, á fin de que cada vecino tome el que 
necesite, para mover sus instrumentos si es industrial, 
para hacer de comer, calentar agua, y mantener tibia sus 
habitaciones, desterrando el uso de fuego, aquella anti- 
gualla, que hace humo y causa incendios. 

¿Y nos estamos parando aquí en el abecé de los progre- 
sos, el alumbrado eléctrico, que es ya historia antigua, de 
un año ? 

«En el lado occidental de nuestra ciudad (Nueva York) 
dice el Scientific American, la Compañía de luz eléctrica de 
Edison, está colocando un sistema completo ^de conduc- 
tores en las calles, mientras que la Compañía de vapor de 
Nueva York está ocupada al estremo occidental de la obra 
de poner los tubos para la general distribución de vapor, 
suministrar calor y poder motor. Las estaciones centrales 
de ambas compañías están en proceso de construcción, y 
los preparativos de oficinas estarán bien pronto en ejer- 
cicio. 

«La Compañía de Luz Eléctrica Edison, ha puesto ya 
tres millas (19 de Noviembre del año pasado) de conduc- 
tores sobre una área de tres cuartos de milla cuadrada, 
al sud de la calle Spruce, y al este de la de Nassau. Cuando 
este distrito esté completo, habrán catorce millas de con- 
ductor bajo las calles, y siete millas conductor de servicio. 
Estos conductores alimentarán 16.000 lámparas y 400 ca- 
ballos de fuerza para mover maquinaria.» 

Aun á riesgo de distraer la atención, transcribiremos lo 
que se refiere á la distribución de vapor por lo estupendo de 
la obra. «La Compañía de vapor de Nueva York está colo- 
cando tubos en la calle de Greenwich, mientras que al 
mismo tiempo se está erigiendo una inmensa casa caldero, 
ó estación de calor, en la misma calle, para suplir vapor y 



PROGKESOS GENERALES 229 

calor, á uno de los diez distritos en que la ciudad está divi- 
dida. La naayor parte de las estaciones están ya localizadas 
y la obra en el distrito avanza rápidamente. 

«La casa caldero se eleva cien pies de altura, y contiene 
cuatro pisos de calderos con diez y seis calderos en cada 
piso, lo que hace sesenta y cuatro calderos, con la fuerza de 
quince mil caballos.» 

«Las dos chimeneas son mas altas que el monumento de 
la montaña de Hill.» 

Ya puede preparar el oido la Municipalidad á que le pidan 
permiso, un día de estos para montar en cada parroquia 
una casa caldero, para proveer de calor, con economía del 
carbón y leña que cada uno gasta en veinte mil casas, en 
lugar de catorce fuegos para todas. Se nos distribuye el 
agua ¿porqué no el fuego? Tenemos carruaje á la puerta en 
el tramway ó en el wagón para movernos, ¿por qué no 
hacemos entrar adentro de casa un poco de fuerza, la 
de un caballo para que trabaje por nosotros, mientras con- 
versamos ó disputamos sobre el pasaje de Venus, con per- 
miso del Gobierno? 

La verdad es que Buenos Aires está dotado de todos los 
organismos en que están reconcentrando por medio del 
capital la fuerza que antes empleaba cada familia ó per- 
sona para proveer á necesidades comunes á todas. Como 
el alumbrado eléctrico se impone á sí mismo, por que no 
hemos de quedar una hora atrás del movimiento general, 
creemos que las propuestas que se han hecho deben ser 
atendidas, desde luego, sin dejar lugar á las contingencias 
futuras. 

Como se ve por el Scientific American en Noviembre estaba 
ejecutada una legua de tubos y todavía en Marzo no se dice 
nada de alumbrado eléctrico en Nueva- York, lo que mues- 
tra el tiempo que se necesita para llevar á cabo tan grande 
obra. Aquí se pasarán seis meses solo de ensayo, para 
mostrar el sistema y cuando los dos años del contrato de 
gas hayan fenecido, apenas estarán concluidas las oficinas 
de administración del terrible elemento de que se constru- 
yen los rayos, mientras que antes de concluirse el ensayo 
en Buenos Aires, Nueva- York nos llevará un año de eje- 
cución de todas las obras necesarias. 



230 OBRAS* Ülí ¡SAHMlIfiNTO 

Nunca mejor que ahora para arribar á arreglos racio- 
nales por una y otra parte. 

El Presidente de la Municipalidad, la Comisión de Higie- 
ne, la de Hacienda y toda la C()i'[)oracion, se componen de 
personas honorables y entendidas, como lo son los empre- 
sarios y los intermediarios. 

Todos inspiran la mas completa confianza. 

Se ha hablado de una licitación, para dentro de dos 
años. Nos parece la precaución, mas riesgosa que el riesgo 
mismo, á causa del lapso de tiempo, «ie las combinaciones 
posibles, de las codicias y artimañas provocadas, y de no 
saberse en que manos estará el pandero entonces. 

No se ha acostumbrado hacer en ferrocarriles, ni aguas 
corrientes, iluminación y vastas empresas, estos llamados 
arbi et orbi, por que no se prestan á ello. 

Se están poniendo los tubos de los conductores en Nueva- 
York, en Paris, en Londres, y probablemente en cien ciu- 
dades norte-ameri,canas, porque la Compañía de luz 
eléctrica Edison, tiene asegurados contratos en la mayor 
parte de las de aquella gran nacion,''y como hemos dicho 
antes, la duda no nos es permitida, pues son todos los sabios 
de Europa y Norte-América, con los millones de capital 
comprometidos los que res[)onden del éxito de la trasfor- 
macion del modo de iluminar. ¿Quedará en Buenos Aires 
aplazado por dos años mas, la resolución de problema cien 
veces resuelto ya? 

Y sin embargo, no es nuevo este sistema de aplaza- 
mientos. Todo Londres estaba iluminado á gas haci i 
tiempo, cuando se presentó en Paris el empresario ofre- 
ciendo iluminarlo con la luz sol, que así se llamó. Princi- 
pió por iluminarse las TuUerias que lo estuvieron ocho 
días consecutivos á satisfacción del gobierno; pero la ciencia 
de los sabios de la Academia de las Ciencias, acabó por 
probar que el gas sol no alumbraba como las velas de sebo, 
ó el quinqué de aceite, y se pasaron años sin adoptarse el 
gas en Paris. El telégrafo eléctrico túvola misma suerte. 
Los sabios sostenían á priori, que la electricidad no se tras- 
mitía á diez leguas, y no se aceptó en diez años el telégrafo 
Morse, inventando un telégrafo de brazos eléctrico, una 
cosa que no era ni sal, ni agua; pero que hacía utilizable 
los establecimientos del telégrafo de brazos, y satisfacía el 



PROGRESOS GENERALES 231 

■espíritu de localismo, pues los sabios no estaban exentos 
de él, antes. La Francia se bañó en sangre, en su revo- 
lución de 1789, por desechar como una imposición inglesa, 
el reglamento de debates de la Cámara de los Comunes. 

Nosotros tenemos la felicidad de tener nuestros sabios 
en Inglaterra, en Francia, en los Estados Unidos; y en 
materia de practicabilidad en los capitalistas que llevan á 
cabo las obras. Lo que nosotros ponemos en las innova- 
ciones y en los contratos, es la honradez, y la capacidad de 
apreciar las cosas, y eso sobra á nuestra Municipalidad 
actual, siendo el Presidente un fiscal, mandado hacer para 
no dejarse influir por motivos torcidos. No sabemos, quie- 
nes serán los municipales de aquí á dos años. Atengá- 
monos á los que conocemos. Diez años, pasan sin sentirlo, 
y toda empresa necesita un tiempo para resarcirse de los 
gastos de instalación y material. Cuánto costarán las 
leguas de tubos subterráneos de hierro y de cobre, y los 
millares de pilares y los aparatos? 

NOTICIAS Y DATOS AiYIERICANOS 

La industria de la elaboración de azúcar, avanza cada 
día á pasos, que debemos llamar sin hipérbole, agigan- 
tados. Tucuman, Salta, Santiago, Corrientes, Jujuy, For- 
mosa en el Chaco, se agitan y cambian de aspecto, por la 
apertura de canales de irrigación, desmonte de tierras 
vírgenes y rápida plantación de la caña de azúcar. Los 
trenes de los ferrocarriles y los vapores, van de día en día 
abrumados con la poderosa carga de las máquinas de 
reciente invención y perfeccionamiento de los ingenios 
modernos, tan perfectos ya, que es fabricante de azúcar de 
primera calidad, el que tenga caña á mano y haya logrado 
montar su maquinaria. La azúcar saldrá perfecta, al fin 
de la serie de manipulaciones que indica el ritual. 

Algo puede perturbar sin embargo esta marcha creciente 
de productos que cada día extiende los limites del consumo 
dentro del de nuestro territorio; y es bueno poner al alcance 
de todos, los hechos que influyen en el precio del azúcar 
en otros países, á fin de que se tengan en cuentan estos, 
en la inversión de capitales. 

ElBrazil and River Píate Mail de 16 de Febrero de este año> 



232 OBKAS Dli SARMIENTO 

anunciando la disminución en el consumo del café que se 
experimenta en el mundo, á causa probablemente de alguna 
falsificación ó mezcla con otros granos como un dátil de 
palma, dá del consumo del azúcar la noticia siguiente. 

«Si volvemos nuestra atención al azúcar, dice, aquí (Ingla- 
« térra) su valor va constantemente declinando, y en efecto, 
« apenas hay un artículo de esta clase para el consumo de 
« la familia, que no se esté vendiendo, según estamos in- 
« formados, á menos del costo de producción, y acarreando pér- 
« didas constantes á los importadores. Viene á ser, pues, 
« cuestión grave, saber á donde irá á parar esto, ó cuando 
« encontrarán las cosas su nivel. 

« Imposible es decir hasta cuando durará la tendencia 
« á la baja, porque al fin término ha de tener, no pudiendo 
« suponer que los importadores hayan de continuar hacién- 
« dolo siempre con pérdida. 

« Toca á un país como el Brasil estudiar los signos de 
« los tiempos, y reducir los derechos sobre la exportación 
« de la azúcar, á fin de poder hacer frente á la competen- 
« cia á que está sugeto ahora». 

Esta declinación de los precios del azúcar en Europea, á ser 
efecto del aumento de producción, á mas de la del Brasil 
en otros países, ha de afectar necesariamente el precio de 
la nuestra, aun dentro de nuestros propios límites. 

Las mismas facilidades que los perfeccionamientos intro- 
ducidos en la maquinaria han dado á la fabricación del 
azúcar en Tucuman, están generalizando y propagando la 
plantación de caña en todos los países adecuados, y hacien- 
do abundar mas y mas el artículo. Algunas otras materias 
primas como el trigo ó una variedad de trigo, se emplean 
en otras partes. 

Por largo tiempo no ha de ser remunerativa la exporta- 
ción de nuestros excesos de producción en azúcar, pues 
tenemos apenas Chile como mercado en América, y el Perú 
lo provee, siendo un concurrente formidable el Brasil que 
provee de este artículo á los mas grandes mercados del 
mundo, con la Habana. 

En Buenos Aires y Montevideo la azúcar del Norte encon- 
trará la del Brasil en posesión del mercado, y tendrá 
siempre que arreglarse á sus precios, los cuales dependerán 
de los que obtenga en el mercado inglés, que como se vé 



PROGRESOS GENERALES 233 

poco promete. Pueden pues, si dura esta situación de las 
cosas, ofrecerse azúcar brasilera en Buenos Aires como en 
Londres, á precios de costo. 

Esto hará que los productores argentinos habrán de medir 
sus precios á estos diversos coeficientes. La producción 
argentina en general puede igualar en cuatro ó cinco 
años mas, el consumo argentino, que se deduce de las 
cantidades de azúcar importada hace cinco años, cuando 
se hacia sentir la producción tucumana. 

Pero no debe olvidarse que la mitad de la azúcar extran- 
jera es refinada, y la purificación de Tucuman y Santiago no 
ha de sustituirla en gran parte, por cuanto es usada por la 
población mas culta y acomodada en el té, el café y otras 
bebidas en las que se siente el sabor de las melazas que 
quedan sin deluirse. 

Así pues, por los azúcares extranjeros, y por las refinadas, 
la producción del país no podría proveer por largo tiempo 
á mucho mas de la mitad del consumo, aunque pudiera 
extenderse la producción; pues que es otra condición la del 
consumo del azúcar que no está precisamente en relación 
con el número de habitantes, consumiéndose dos onzas de 
azúcar al año por habitante en la Rusia, y treinta librasen 
los Estados Unidos. Todo hace creer que la ciudad de 
Buenos Aires consume cincuenta libras por persona. 

No están de nías estas observaciones, cuando en el mismo 
periódico leemos, que «los bonos argentinos (Febrero 16) no 
obstante la crisis financiera que atraviesa el mercado inglés, 
y la general depreciación de las acciones extranjeras, se 
mantienen firmes, circunstancia que es una de las facciones 
notables de la Bolsa, atribuyéndolo, sin duda, á la con- 
fianza generalmente sentida en el futuro desenvolvimiento 
del país». 

La siembra de trigo como el principal de los cereales 
cultivados en el país admite hacer las mismas observaciones 
que con respecto al azúcar. La cosecha de este año ha sido 
abundante, de manera que el precio de la harina ha bajado 
considerablemente, y continua bajando, no obstante que su 
consumo se difunde y varía cada día mas, como para 
galleta, fideos, en cantidades que suben á millones de 
pesos. 

El cultivo del trigo, sin embargo, ha de hacerse en 



234 OBRA.S DE SARMIENTO 

vista de la exportación, para que sirva de base á la 
inmigración. 

Un país se basta asi mismo con ciertas cantidades de 
trigo; y cada Provincia argentina produce en años buenos 
tanto ó mas de lo que consume. La emigración abriendo 
y cultivando terrenos nuevos, produciría cantidades enor- 
mes de trigo y este puede bajar á precios ínfimos, si no 
tiene mercados exteriores adonde enviar su exceso de pro- 
ducción sobre el consumo interior. 

Esta es la gran cuestión de la emigración. 

Es preciso producir á precios que puedan competir con 
los que la masa enorme de la producción norte-americana 
establece en los mercados europeos, sembrando el trigo y 
recogiéndolo con máquinas, trasportándolo por ferro-carriles 
continuos, y á ínfimo precio moviéndolos en masa en los 
elevadores, hasta ponerlos en los buques y en los puertos 
sin intervención de la fuerza humana. 

Es muy feliz y próspero para la Provincia de Santa Fe 
el que las colonias se aumenten rápidamente, no tanto por 
las nuevas extensiones que someten á cultura, sino por 
cuanto acortan las distancias despobladas que separan 
las plantaciones entre si, lo que aumenta el valor del trans- 
porte de los cereales, aumentando su costo de primera 
mano. 

Las colonias de Santa Fe no aseguran una prosperidad 
permanente sino cuando hayan ligado entre sí por ferro- 
carriles los diversos centros de población y poblado el 
terreno intermediario, para poner sus cereales en las mis- 
mas condiciones ó aproximativamente que los de los Esta- 
dos Unidos. 

Luchan estos con los cereales del Canadá, que vienen 
todavía á precios mas bajos, á causa de la limitación de los 
salarios, ú otras condiciones favorables; pero cuando el 
aumento de producción se hace de 287 y tres cuartos millo- 
nes de bushels en 1869, á 459 millones y medio en 1879, 
preciso que sean muy grandes las ventajas que ofrece el 
cultivo del trigo, y enorme la masa que lanza sobre los 
mercados europeos, pues si bien crece la población en el 
intertanto, en 1869 correspondían á cada habitante siete 
bushels, ocho décimos, mientras que en 1879, correspondían 
mas de nueve. 



PROGRESOS GENERALES 235 

La República nuestra ha debido producir en estas mis- 
mas proporciones este año, diez y ocho millones de bus- 
hels de trigo á fin de que correspondan nueve por habi- 
tante. 

Para dar lastre, diremos así, á la producción del trigo, 
correspondieron en aquellos años 761 millones de bushels 
de maíz en 1869, por 1755 millones por 1879. 

Es curioso observar que los Estados Unidos se proveen 
de cebada del Canadá para hacer cerveza, como nuestros 
cerveceros prefieren la de Chile, á la que en el país se 
cosecha. 

Aun no se ha aventurado cifra alguna con pretensión de 
aproximarse á la verdad ó de conocerla, sobre la cosecha 
de cereales este año, como será fácil bien pronto saber la 
de azúcar, pues se aproxima la cifra. Estas cifras son como 
la sonda en la navegación de nuestros ríos. 

EMPRESAS DE UTILIDAD PÚBLICA 

Predomina, entre nosotros, la mala tendencia de querer 
reconcentrar en la administración pública, toda empresa 
vasta, y el desconocimiento del mérito de la iniciativa que 
debe rodearse de todas las garantías de que participa la 
invención. 

Estos hechos son mas trascendentales de lo que á primer 
vista parece, pues mucho influyen en debilitar nuestros 
elementos de progreso. 

La Municipalidad reconoció la conveniencia de la cons- 
trucción de lavaderos públicos, lo que era esencial desde 
que sus ordenanzas, con fundada'razon, prohiban el lavar 
en las riberas déla ciudad y en los conventillos. 

Un empresario particular fué el que tomó la iniciativa, 
presentando después de estudiar todos los diversos sistemas 
de lavaderos públicos, adoptados en las principales capitales 
de Europa, un proyecto sumamente perfeccionado y adap- 
tado á las condiciones de esta ciudad, cuyos planos fueron 
aprobados por la municipalidad, pero reservándose ella 
construirlos en vez de darle al proponente la autorización 
que solicitaba. 

Para proceder así tuvo por razón el creer que el negocio, 
que se proponían realizar los solicitantes, iba á ser muy 



236 OBRAS l)K SAKMllCNTO 

lucrativo, conviniendo, por lo tanto, á la Corporación explo- 
tarlo directamente, haciendo por su cuenta los lavaderos. 

Singular criterio destinado á ahogar toda iniciativa indi- 
vidual! 

El que encuentra un gran negocio que hacer, como no 
creemos que sea el de los lavaderos, tiene tanto título para 
explotarlo como el que, en los campos desiertos, descubre 
una rica mina, y solo con esa seguridad es que el hombre 
se aventura en las especulaciones siempre peligrosas, que 
se separan del giro rutinario, y esfuerza su ingenio, bus- 
cando la riqueza propia en la creación de nuevos medios 
de adelanto social. 

No progresarían los Estados Unidos como progresan, si 
sus poderes públicos viesen con celo los millones que se 
producen por la iniciativa de los particulares, que cuando 
se enriquecen creando cosas nuevas, lo hacen siempre con 
provecho general. 

Allí el Estado ha solido hacerse empresario pero por 
razones muy diversas, en las que tenemos la de suplir la 
falta de empresas particulares que quieran emprender 
algún trabajo de utilidad pública de urgente necesidad. 

En el caso actual, desde que la propuesta no encierra un 
monopolio, ni natural, ni artificial, la conducta de la Mu- 
nicipalidad no tiene en su apoyo ni ningún principio justo, 
ni ninguna conveniencia práctica. 

Según recordamos, la propuesta contenía la base de que 
las obras podían, después de cinco años, ser expropiadas 
por su valor, y van cerca de ocho que la Municipalidad con 
el proposito de explotarlas, construyéndolas por su cuenta, 
no quiere permitir su establecimiento. Si al principio los 
hubiese autorizado, haría tiempo que ellas estarían pres- 
tando sus servicios á la higiene de la población y á las 
pobres lavanderas, que tienen que ejercer su rudo oficio á 
la intemperie y perder, ya por las bajantes del río ó por 
las lluvias, gran número de días hábiles, al mes, y lo que 
es mas, para los propósitos de esa Corporación, el ensayo 
se habría hecho sin compromiso suyo, y en caso de buen 



PROGRESOS GENERALES 237 

éxito, ella tendría, en los mismos lavaderos, la base para 
obtener los fondos necesarios para la expropiación. 

Podría, como hoy no puede, tener la propiedad y la renta 
de los lavaderos. 

Debemos hacer otra observación contra semejante pro- 
pósito, y es que las empresas particulares, en obras de esta 
naturaleza, van, mas ó menos tarde á la concurrencia, que 
abarata y perfecciona los servicios, mientras que esto no 
sucedería si la Municipalidad llevase á efecto su propósito. 

Aun bajo el punto de vista de la fiscalización higiénica, 
la explotación particular resulta mas ventajosa, como nos 
lo demuestran los mercados particulares á los que se obli- 
ga, por medio de multas y una vigilancia diaria, al estricto 
cumplimiento de las ordenanzas sobre frutas, carnes, aseo 
etc., mientras que estas poco se observan en los mercados 
municipales. 

Por otra parte, cuando los locos continúan durmienda 
de á dos en cama, y se cura en 40 por ciento menos que 
antes, por falta de local en que atenderlos; los hospitales 
no pueden ser servidos como lo exige el tratamiento de 
los enfermos; las calles no pueden empedrarse por falta de 
dinero, y los acreedores de la Municipalidad están impagos, 
no es sensato pretender abarcar la realización de todas 
las obras de utilidad pública. 

La Municipalidad ni puede hacer, ni quiere dejar hacer. 

Dándole á este asunto la importancia que tiene, el señor 
Ministro del Interior, según se nos informa, ha pedido 
todos los antecedentes. 

Como hemos visto, se trata de algo mas serio que de la 
realización de una empresa útil en forma oficial ó parti- 
cular. 

Hay que reaccionar contra un sistema funestísimo para 
el país, por medio del cual se le priva de parte del princi- 
pal elemento con que puede contar para la realización de 
las grandes obras de que carece, y que tiende á disminuir 
la inciativa individual, minando por el hecho la base de la 
riqueza pública. 

La indolencia y la rutina son las favorecidas. 



238 OBRAS DE SARMIENTO 

LA EXPOSICIÓN 

LA POLICÍA 
I 

Terminado lo ocurrido en el local de la Exposición que 
motivó el arresto de un individuo, no creemos escusada 
nuestra apreciación del caso. 

Sostenemos que la policía está en su lugar, reclamada 
ó no donde quiera que hay considerable agrupamiento de 
gentes. 

Damos por fidedigna la exposición de los hechos tal cual 
la han hecho por escrito los funcionarios públicos; y según 
esa versión toda la razón está de parte de la Policía. 

Hechas estas declaraciones, deploramos que el caso 
haya ocurrido, por creer que todo procedió de un mal 
entendido, del choque, diremos así, de dos sistemas opues- 
tos. La autoridad pública cuida de la observancia de las 
leyes; y los agentes que representan al público hacen res- 
petar las formas convencionales y aceptadas. 

Es prohibido tocar los objetos. Prohibido por quién ? 

Las leyes del país no prohiben tocar los objetos. 

No hay delito ni crimen en tocar nada; pues el sacrile- 
gio, atribuido á este acto, con los vasos sagrados, ha desa- 
parecido de la legislación. 

La Comisión de la Exposición, autora de la prohibición, 
no puede crear delitos, ni imponer penas. 

La policía no inventa delitos, ni priva de su libertad á 
nadje, por actos que ninguna ley prohibe. 

Es lícito hacer lo que la ley no prohibe. Esto es de dere- 
cho humano. 

Luego no se puede prender á un hombre por haber toca- 
do objetos de la Exposición, ni al que fuma en los carros 
ó al que entra en una casa en construcción no obstante el 
sacramental aviso, no se permite. 

¿A. dónde iríamos aparar si un hombre hubiere de ser 
privado de su libertad por violar una de estas prohibiciones 
que no emanan de ley? Si la policía pudiese dar órdenes, 



PROGRESOS GENERALES 239 

decretos, que traigan aparejada prisión, tendríamos el mas 
torpe de los despotismos, el del policial autor de la ley ó 
ejecutor ciego de un mandato. 

¿Quien hizo estas prohibiciones, y quién las hace eje- 
cutar? 

Las exposiciones, las carreras, los grandes meetings, los 
bailes, las fiestas públicas y centenarios, están sometidos 
hoy á una legislación especial en todas las partes civiliza- 
das, que rige y se observa en Filadelfia, París, Londres^ 
Berlín y en Buenos Aires, felizmente con vigor, sin nece- 
sidad de la fuerza, fuera del dominio de las autoridades 
públicas. Entiéndase que la policía estará presente, pero 
se entiende también, y lo acepta sin ofensa ella misma, que 
debe disimularse, por ser de mal tono, que se vean ar- 
mas, uniformes, autoridades, donde están reunidos gentlem&n, 
caballeros, pues tales son los que presiden á la fiesta, y el 
pueblo que con boleto asiste. 

Cosa digna de notarse ! Donde quiera que esta influencia 
domina, porque no es legislación, el pueblo justifica con 
su obediencia, su prudencia, el decoro de su conducta la 
suavidad de aquel imperio. 

Es prohibido tocar los objetos, escrito en letras de molde, 
es una orden á que obedece el buen tono, el sentimiento 
de las conveniencias, la conciencia. El castigo estaría 
en la desaprobación de los demás, y si la cosa importa, 
acaso en la reprimenda ó la expulsión del 7nal criado, del 
poco delicado caballero, que abusa de su libertad. 

¿Quienes son los agentes encargados de hacer cumplir 
estas disposiciones? 

Vaya á recibir la respuesta el curiosoj á los juegos atléti- 
cos ingleses, á las carreras de Lanús. Unos caballeros que 
llevan al pecho un moño de cintas de ciertos colores; he 
ahi la arma y el derecho para hacerse obedecer. Quien 
va á resistir á una orden insinuada por uno de estos guar- 
dianes? 

La Exposición tiene mas de trescientos empleados de 
este género. Los hay á palmos con escarapela argentina: 
los hay con la cucarda oriental: los habrá con la brasilera; 
y todos tendrán sobre todos los objetos cuya guarda les 
está confiada, aquel membrete es prohibido tocar los objetos. 

La policía de seguridad puede estar y debe estar pre- 



240 ' OBRA-S DE SARMIENTO 

senté en todas partes, pero lo repetimos, su presencia debe 
disimularse cuanto sea posible. Sea monárquico ó repu- 
blicano un país, en todas partes se entiende que en exposi- 
ciones, en carreras inglesas, presididas por comisiones de 
gentlemén, la policía hace una triste figura. No: los caballe- 
ros, las señoras en tales reuniones no están guardadas por 
la policía, para que no cometan desórdenes, para que no to- 
quen los objetos\ Está solo para prevenir delitos ordina- 
rios. 

Si aceptamos, pues, las exposiciones, tenemos que acep- 
tar los usos y costumbres, las leyes, reglamentos y organi- 
zación que ellas traen consigo. Tan rigurosas son estas 
reglas, que en las carreras los franceses han tenido que 
aceptar no solo las leyes del juego inglés, y las autoridades 
que las presiden, sino hasta las palabras turf^ sports^ gen- 
tlemanrider, y todo el vocabulario del «turf», porque no hay 
otra palabra decente, con que designarlas. 

Asi pues, una Exposición administrada, regida por vigi- 
lantes, por autoridades policiales ó públicas, es una fea 
cosa, y ha de dar lugar á escenas como la que ocurrió el 
otro día, no por culpa del vigilante ni del repórter, sino por- 
que se mezclaron, permítasenos la frase, harinas de dos 
costales diversos, verdadero conflicto de dos jurisdicciones 
distintas. 

No era el policial el que debió prevenir al repórter que es- 
taba infringiendo el no toque, los objetos, sino otro empleado 
que está allí para eso, con una cucarda celeste en el pe- 
cho, con encargo de mantener las reglas en las exposi- 
ciones. 

II 

EL REPÓRTER 

El policial está allí para prevenir los delitos, es decir, 
robos, riñas, tumultos, etc. Y aquí viene otro incidente y 
otro conflicto entre las autoridades ordinarias, el policial 
que no entiende estas cosas, y el espíritu de nuestra época, y los 
efectos de la libertad de imprenta. ¿Se imaginaría el po- 
licial que quiso castigar al que tocaba un objeto, que atro- 
pellaba la libertad de imprenta en su instrumento mas 



PROGRESOS GENERALES 241 

precioso para el diario, pero mas incómodo y desmesurado, 
para la socieda(i, cnal es el repórter ? 

Pues el repórter ha cambiado las costumbres de las na- 
ciones, y modificado con sus audacias, su entrometimiento, 
y su omni[)resencia hasta las reglas del bien parecer. 

Al repórter se le perdona macho, en obseijuio de la publi- 
cidad moderna. No olvidemos para no entrar en detalles 
que Stanley el osado viajero que salvó á Livingstone en el 
corazón del África, era un simple repórter dfl Herald (de 
Nueva York) que andaba á caza de noticias en Europa. 

El repórter se permite todo; y el público, los soberanos, 
los congresos, la diplomacia, y aun las leyes le perdonan 
todo. 

En el estado mayor de los ejércitos en campaña, en la 
vanguardia sería fusilado por espía el intruso que no per- 
tenece al ejército si no dijese la palabra mágica «re/jo/íer»; 
y desde ese momento es dueño de tomar notas y dar el 
boletín do la victoria antes que lo haya pasado el Ge- 
neral. 

Dado este espíritu y estas ideas, explícase lo ocurrido 
en la Exposición. Decididamente el repórter de Le Courrier 
de la Plata, no amenazaba robarse el coche, y la policía nada 
tenia que ver, si el policial no hubiere santamente creído 
que aquel es prohibido tocar los objetos, era una ley del Con- 
greso, ó una Ordenanza Municipal. El policial creyó de 
su deber estorbar tamaño delito; y el Repórter se indigna 
contra tanta insolencia. Un Repórter! que se introducirá 
en el gabinete del Emperador de Rusia, y leerá un tratado 
y lo publicará al día siguiente! reprendido por tocar un 
objeto para <iar cuenta de su consistencia! 

Acude la Comisión de la Exposición en favor del Repórter 
y puesto que ella es autora de la prohibición, no halla á 
mal que un Repórter de diario la infrinja; por que es pre- 
ciso decirlo, estas (iisposiciones no rijen con los reporters, 
á quienes por el contrario se da libre entrada en toilas partes» 
al Congreso, en los teatros, alas fiestas en lugar privilegiado 
á los paseos abordo del Brown, donde quiera que ha de ha- 
blarse ó hay que ver, que describir, de que dar cuenta al 
público por la prensa. 

Acu(le un oficial de policía y halla que hay desacato de 

Tomo xli.— 16 



242 OBRAS DK .SAKMIENTU 

parte del Repórter, en lo que tiene lazou y mucho mas en 
el Presidente de la Comisión que se exaspera, y grita, y se 
escandaliza de que se desconozca su autoridad en lo que 
también tenía razón. 

El conflicto vino pues de que ambos partidos tenían 
razón, y si se exasperaban es porque estaban hablando dos 
lenguas distintas: la policio, la autoridad, desacato: el re- 
pórter, la comisión, prácticas sociales, usos modernos, la 
galantería que debe reinar en las fiestas, y buen tono en 
lugar donde todo debe ser culto, elegante, decoroso, sin 
armas, sin autoridades ostensibles. 

La policía tenía razón; pero francamente debió sentir 
mucho tener razón, ó que en el camino le diasen razón. El 
policial no debió intervenir en el caso (ie que un repórter 
tocase un objeto, que no se deteriora por ello; pues un re- 
pórter no tiene figura de ratero, ni de muchacho urguete, ni 
de artesano siquiera para creer que hubiese intención torci- 
da en tocar un objeto. 

Mucha razón ha tenido la policía contra desacatos innega- 
bles é injustificables; pero es de esperar que no volverá á 
repetirse escena que no hace honor aun país donde hay 
hipódromo turf^ Exposiciones y juegus atlétícos. 

Eu todos estos actos populares, el Presidente de la Comi- 
sión es el soberano, así lo quieren las reglas del buen tono 
y la policía lo hacen unos caballeros que llevan ó una gorra 
con galón, ó un moño de cintas en el pecho. La policía 
de seguridad es para los picaros; y no para los que tocan 
los objetos que cuando mas serán mal criados, sino son 
reporiers de diarios que hacen profesión de meterse en todas 
partes y descolgarse por la chimenea si le cierran la 
puerta de entrada. 

La escena del otro día ha sido una antigualla de mal 
gusto, y de peor tono. 



PROGRESOS CtENEKALES 243 

ROYAL SOCIETY 

FOR THE PREVENTION OF CRÜELTY TO ANIMALS 

{El Nacional, Abril 5 de 1882.) 

Lo diremos en griego para que mejor se entienda. 

La republicana Sociedad Protectora de los Animales de 
Buenos Aires, ha recibido de la Real de Londres, y de la 
Americana de New York, que profesan 'os mismos princi- 
pios y se consagrau á las mismas prácticas de humanidad, 
cartas de reconocimiento, confraternidad y estímulo. 

Nada le falta á la nuestra, que ya ocupa un lugar en la 
noble familia de las asociaciones que poi' todo el mundo 
tienen el mismo fin, sino ser reconocida en su propio país, 
á fin de poder ejercer sus funciones y evitar con su acción 
los actos de frecuente ocurrencia por desgracia, de crueldad 
con los animales. 

Lleva esta Sociedad, mas de un año de existencia, desde 
que fué promovida por D. Carlos Guido, su fundador, y 
regularizada por la incorporación de sus primeros socios, 
nombraron su Presidente, al simpático y tan deplorado D. 
Eugenio Blanco, de grata memoria, por sus relevantes ser- 
vicios á la humanidad y á la Educación. 

El deplorado Presidente murió desgraciadamente, cuan- 
do á su nombre se iba á solicitar del Gobierno las debidas 
autorizaciones. 

Esta solicitud la han promovido algunos de los miembros 
ante el Gobierno Nacional, en circunstancias que estaba 
enfermo el señor Viso, que retnjnció después, y le sucedió 
el señor Irigoyen que la pasó á, informe al Procurador de 
la Nación que aun no ha provisto lo conveniente, redu- 
cido á lo que creemos, á reconocer su existencia. 

Por falta de ese reconocimiento hace un año ó mas que 
se organizó la sociedad, y no ha podido hasta hoy ejercer 
sus benéficas funciones, pues lo [)rimei'0 que necesita es 
que los empleados de policía reconozcan su existencia, y 



244 OBKAS DE «AKMIEN'IO 

mediiuite la insignia que presentarán sus miembros ú otro 
medio de reconocimiento, aquellos funcionarios les presten 
su auxilio, para estorbar los actos infraganti de crueldad 
que ocurren diariamente en las calles, contra disposiciones 
y leyes vigentes, tales como lasque prohiben recargar de- 
masiado los carros etc., etc., no ejerciendo los miembros 
de las sociedades protectoras autoridad alguna, sino influ- 
yendo moi'ai mente para prevenir las infracciones; y tenien- 
do facultad para invocar el auxilio de los ein[)leados de 
policía. 

La Sociedad para la protección de los animales no ha 
producido en un año, mas que algunas caricaturas de El 
Mosquito una oración fúnebre al Presidente Blanco, y la 
oposición eficaz que oi)uso á la resurrección de las corridas 
de toros. 

La opinión unánime del pais mostró en este solo ensayo, 
la utilidad, influencia y acción de dichas sociedades. 

La secretaria ha andado mas activa pidiendo á Europa 
y Estados Unidos leyes, reglamentos, y cuanto se refiere 
al trabajo y organización de dichas sociedades: y cosa que 
honra poco á nuestra actividad, la Sociedad Protectora de 
los Animales está ya reconocida corresponsal de las de su 
género de Inglaterra y délos Estados Unidos, enviándoles 
unas y otras los documentos, que emanan de sus canci- 
llerías. 

La American Society, ha ofrecido á la argentina un duplicado 
de su propio sello, que ha sido aceptado, como una mues- 
tra de confraternidad, y un honor recibido. 

La de Londres que se reputa la fundadora escribe lo si- 
guiente, que se nos comunica para hacerlo conocer del 
público. Señor secretario: «He tenido mucho placer en 
« leer su carta á la Comisión de esta sociedad, la cual de- 
« sea que exprese á Vd. la gran satisfacción que experi- 
« menta en saber que aquella sociedad está interesada en 
« promover los mismos intereses en la Confederación Ar- 
« gentina. Remito á Vd. los mas importantes documentos 
« que he podido reunir sobre el asunto á que se refiere 
« su carta, contando con que sean tan útiles como interesan- 
« tes, (Laws, bylaws etc.) Considerándome muy feliz si en 
« adelante puedo ser de alguna utilidad á vuestra sociedad, 
« tengo el honor etc. (el Secretario).» 



PRUGKKSOS GENERALES 245 

Es pues de un grande interés que se despache el recono- 
cinaiento de la Sociedad Protectora, para que enti-ando en 
funciones ella misma ofrezca al Congreso, ó á la Municipa- 
lidad los elementos de legislación ú ordenanzas que habrán 
de ser requeridas, para que haga efectivos sus propósitos. 

Tenemos ya varias disposiciones municipales que no 
siempre son llenadas; pero aun faltan muchas que com- 
prendan todos los casos cijnocidos y prohibidos en todas 
partes. 

El Director del Ferrocarril del Oeste ha tomado medidas 
para evitar que se haga sufrir sed por mas de un día á las 
ovejas que se traen al mercado, y encargándose solicita- 
mente de examinar modelos de wagones para el transporte 
sin sufrimiento del ganado vacuno, por los ferrocarriles, 
porque ya empieza la industria y el comercio á hallar ven- 
taja y utilidad en esta clase áe transporte. 

Mateíia de mucho estudio ha de d-u- la necesidad de 
suprimir en los mataderos de abasto, prácticas bárbaras 
que existen, y que no solo hacen sufrir á los animales, sino 
que enfermando la carne con la fatiga y el cansancio, es- 
ponen la vida de los que comen, pues aquellas corriiias y 
cansancio la inutilizan [)ara el alimento. 

Algunos diarios han tomado en consideración estas y 
otras razones para urgir el despacho, y nos asociamos á 
ellos encareciendo la diligencia. 

CIUDAD DE BUENOS AIRES 

292.095 HA.BrrANTEs 
1882 

(FA Nacional, Abril IV de 1882). 

Importa mucho tener presente que el mes de Febrero 
de 1882 en (jue se abrió la Exposición Continental, la ciu- 
dad de Buenos Aires contaba con 292.095 habitantes, sin con- 
tar con los cuerpos de linea (jue la guarnecen, sin los 
visitantes que de las Provincias ha traido la Exposición, 
con los cuales y los de otros procederes podremos colocar 
de hoy en adelante á Buenos Aires entre las ciudades de 



2Í6 ' OHKAM l>l'. SAKMIKNTO 

trescientos mil habitantes, que ya cuentan por algo en 
el mundo, tales como Bnltimore, que cuenta según el 
reciente censo, con 322.000 habitantes. 

Buenos Aires tiene mayor población aun, y puede con- 
tai'se con cincuenta mil habitaiUes mas actualmente, pues 
Belgrano, Barracas, y San José de Flores, no obstante 
formar municipios distintos, son parte integrante de la 
ciudad principal, ya porque son simples prolongaciones de 
las calles de Santa Fe, Calle Larga y calle Rivadavia que 
corre sin interrupción hasta sus extremos, como porque en 
gran parte sobretodo en San José de Flores y Belgrano los 
habitantes son los mismos vecinos de la ciudad de Buenos 
Aires; siendo Barracas hoy el puerto principal de Buenos 
Aires, desde que se han ensanchado los canales, y pueden 
entrar en él buques de catorce y quince pies de calado, que 
forman la generalidad de los que vienen de ultramar con 
carga, si bien los grandes vapores necesitan diez y ocho y 
aun veinte y un pies de profundidad para anclarse. 

Entre Barracas y las calles de Buenos Aires al Este de la 
calle larga, media hoy el terreno bajo del señor Lezama 
que no ha de tardar en ser dividido en lotes, y entonces la 
ciudad se unirá al puerto, desde que ya es nacional, y que 
su escavacion á la profundidad requerida, dé entrada á toda 
clase de buques. 

No pasarán diez años sin que desaparezca todo límite dis- 
cernible entre aquellos municipios, refundiéndose con Bue- 
nos Aires en una sola ciudad, á guisa de parroquias, aunque 
conserven sus propias municipalidades, como ha sucedido 
en Londres, absorviéndose los {)ueblos que antes estaban á 
su alrededor y englobándolos en su estupenda masa cuando 
los caminos que las unían á la metrópoli se convirtieron en 
calles. Así escomo ha saltado Londres de dos millones de 
habitantes á tres en pocos años. 

Lo que pasa en Buenos Aires, ya es lo mismo que ha 
sucedido en Nueva York, que cuenta con un millón ó con 
dos millones de habitantes, según que se la considere polí- 
ca ó comercialmente. 

La vieja ciudad holandesa es el centro puramente comer- 
cial, sito en la punta de la Península ó isla de Natham, 
estrecha lengua de tierra de tres leguas de largo y de 
una milla de ancho, entre la Zonda brazo de mar, y el 



PKOGRESOS GENERALES 247 

Hudson que desemboca en ln bahía mas vasta y segura del 
mundo. Todas aquellas tres leguas de largo, con seis gran- 
des boulevares, cuan largas son aquellas calles, excepto el 
Central Park, que interrumpe las centrales, forma la ciudad 
de Nueva York, propiamente dicha, con un millón y dos- 
cientos mil habitantes. 

Al otro laíio del brazo de mar Uítmado la Zonda, que está 
hoy atravesado por el mas estupendo puente colgante bajo 
el cual j)asan los buques y tienen doce cuadras de abertura, 
se ha ido formando la ciudad de Brookling, habitada al 
principio por los principales comerciantes poi' mayor y 
banqueros de Nueva York que buscan lejos del bullicio de 
la ciudad comercial un lugar tranquilo donde recogerse á 
gozar de la privanza (privacy) de la familia, como es del 
gusto inglés. Ingleses y americanos se jactan de que 
sus esposas ignoran donde está situado el escritorio del 
esposo comerciante. 

Gracias á los Ferry-boats ó vapores que comunican cada 
diez en diez minutos las dos riberas, trasportando el coche 
con sus caballos, los carros con su carga, y los transeúntes 
sentados, como el carrero y el cochero, para ponerse 
en movimiento á la orilla opuesta; Brookling, prolon- 
gación de Nueva York cuenta con seis cientos mil 
habitantes; y como en la ribera opuesta del Hudson al Oes- 
te se ha ido acumulando población que vive del comercio 
de la gran ciudad, aunque el territorio pertenezca á otro 
Estado distinto, como Brookling que también está regido 
por otra Municipalidad, los trescientos mil habitantes que 
tiene Nueva Jersey son parte de la ciudad de Nueva York, 
que cuenta según se ve por estas cifras, con dos millones de 
habitantes, porque todas aquellas poblaciones entran en la 
vida de Nueva York, aunque tengan diversos nombres, ó 
dependan de otras autoridades. 

Podemos, pue.s, desde ahora, decir que Buenos Aires tie- 
ne el número de habitantes que resulta de la suma de las 
poblaciones de Belgrano, San José de Flores y Barracas al 
Sur y al Norte que son dependencias de su puerto fluvial 
que es el que se está ensanchando en Barracas. En diez 
años mas, podrá contar mas de cuatrocientos mil habitan- 
tes; pues ya podemos darle trescientos cuarenta mil, con 
las indicadas prolongaciones y absorciones. 



¿48 OHKA.S Ülfi ISAKMIKNTO 

No será diticil esplicüi" el origen y leyes del crecimiento 
de esta ciu<lad, que no debe muclio á la naturaleza, pues 
su puesto ayuda poco al desarrollo de la navegación, ha- 
ciendo necesario por exposición y tlesabrigo que el cabo- 
taje se disperse al amago de tempestades y busque asilo 
en San Fernando y aun en Monteviíieo. 

La causa de tan rá()ido y piogresivo desan-ollo, vietie de 
que el comercio de esta extremidad <iel mundo necesita 
reconcentrarse en un solo [lunto, donde se acumule la ma- 
yor cantidad y variedad de productos, á fin de que acudan 
el mayor número (ie compradores para fijar su precio, por 
la mayor oferta y la mayor demanda. 

Este es el secreto de los graniies centros comerciales, que 
no se trasplantan de un lugar á otro por la voluntaii huma- 
na, sino á causa de un cambio de rutas, ó algún descubri- 
miento que dé nueva dirección á los negocios humanos. 

Así se ha esplicado la razón de ser de Babilonia y Ní- 
nive que crecieron donde hacían encrucijada los caminos 
de las caravanas del Asia, de Tiro, trasplantado á Alejan- 
driii y á Gartago sucesivamente, porque en un punto civi- 
lizado del Mediterráneo debían cambiarse los productos 
del Asia y África, para proveer á los romanos y á los bár- 
baros donde alcanzaba el vasto comercio fenicio. 

Venecia fué la misma Gartago ó Alejandría, des[)ues que 
los bárbaros se civilizaron, y hasta que se descubiió la 
vuelta del Cabo de Hornos que sacó (iel Mediterráneo el 
centro del comercio y lo llevó á Amsterdam con los holan- 
deses y á Loiidres desde que la Inglaterra se hizo la nación 
manufacturera y navegante por excelencia. 

Hoy con el descubrimiento de Améi'ica y la independen- 
cia de las colonias, un centro de comercio se ha hecho en 
Nueva York para el Norte, no obstante que Boston era mas 
ciudad que Nueva York y Baltimore y tiene excelente 
puerto. 

En este otro extremo de la América se ha formado, aun- 
que mas lentamente, un centro comercial en la ciudad de 
Buenos Aires á donde se acumulan los productos de todas 



PROGKESOS GBNlüKALES 249 

estas regiones y se reúnen las naves de tudas las uti'as na- 
ciones, á tin de cambiarlos con ventajas de todos. 

Montevideo, San Nicolás, el Rosario, aventajan á Buenos 
Aires en la comodidad de sus puertos; pero no entrarían en 
lisa con estn ciudad disputando ó compartiendo el tráfico, 
por aquella ley suprema que requiere su reconcentración 
en un solo punto; y basta el hecho de haberse formado 
en Buenos Aires una gran ciudad, casi expontánearaente, 
para presumir (^ue aquí se reúnen otras condiciones y ven- 
tajas que atraen la concurrencia y aumentan la población. 

Los ferrocarriles datan de muy poco tiempo para que se 
diga que su dirección hacia el Buenos Aires del ulterior, 
le da estas ventajas; hasta 1870 las carretas, único vehículo 
del interior, llegaban tardíamente á Buenos Aires, y desde 
entonces los ferrocarriles descargan sus mercaderías en el 
Rosario, ciudaii nueva, y acnso la única de importancia de 
reciente origen y rápido crecimiento en esta partede América; 
pero no por eso rival de Buenos Aires, que será siempre el 
centro comercial, y que hai'á crecer mas y mas al Rosario, 
como crecen las sucursales cuando la ñvm\ í)iincipal aumen- 
ta su capital. 

Otro tanto va á suceder con Bahía Blanca, asi que llegue 
el ferro-carril á aquel |)unto; su crecimiento dependerá (íe 
la mayor cantidad de productos que puedan suministrar al 
comercio de que Buenos Aires será el centro, y de las mer- 
caderías que consuma; pues como se vio, cuando los dere- 
chos diferenciales fueron establecidos para forzar al comer- 
cio á ir directamente al Rosario, solo se consiguió que 
enviasen sucursales de Buenos Aires las casas centrales 
de comercio, para despachar allá, obstensiblemente loque 
iba de aquí. El Sur como el Norte, como el estuario del 
Plata, ha de hacer sus transacciones y cambios de valores y 
productos en este emp(;rio lie la América del Sur, ya sean 
sus puertos San Fernando, Los Pozos, y Balizas, Barracas y 
la Ensenada misma, pues todos serán puntos de la ciudad 
comercial, según las ventajas de carga y descarga que 
ofrezcan. 



250 . OKU AS IHí SAKMIKN'IO 



Lfl CAPITAL 

LEYES DE FORMACIÓN 

(El Nacional, Abril 26 de 1882.) 
I 

La naturaleza y la sociedad obedecen en su desarrollo 
á leyes naturales, que no (jeben violarse, so pena de re- 
cibir terribles castigos. * 

Tememos y (iijéramos casi esperamos, que la marcha 
que viene siguiendo el país hace años, de falsear las ins- 
tituciones, las elecciones que renuevan los poderes ó 
representan la voluntad del pueblo, [)ara sustituirle la 
voluntad de un hombre, ó de un circulo, reciba su ejem- 
plar castigo en época no muy lejana. 

Supongamos que se gastan veinte millones en hacer un 
puerto escavado en la Ensenada, y que no lo frecuenten 
los deseados y esperados buques de alta mar. Supongamos 
que se edifica una calle de suntuosos edificios en Tolosa, 
como en Washington la avenida de Pensilvania, (la única 
edificada en el sigl(^), y no haya habitantes que pueblen 
sus plazas desiertas y silenciosas, como las de Santa Fe, 
con cuatro siglos de existencia, si comercio como el de 
San Isidro, etc., etc. 

¿No será esto el legítimo castigo de la violación de todas 
las lej'es, tanto naturales como sociales, á que se deberá 
la. enorme é inútil inversión? 

¿Porqué es la Legislatura antigua, adaptada á una Pro- 
vincia nueva, la que hace estas inversiones, y no una 
Convención del nuevo pueblo, reunida para decirles, ca- 
balleros: dense una capital según sus necesidades propias, 
sus recursos, etc.; [)ues que nosotros no fuimos electos en 
vista de esta nueva emergencia. Si yerran, yerren ustedes, 
en la elección, y nosotros nos lavaremos las manos, porque 
no somos sus tutores? 

Ni á Tolosa, ni á la Ensenada, ocurrirá población por 
orden de la Legislatura de Buenos Aires, simplemente, 
porque en cuatro siglos de descubierto aquel puerto, y 



PROGRESOS GENERALES 251 

diez años después de estar dotado de ferrocarril, no ha 
podido reunir siete mil habitantes, según el reciente cen- 
so; mientras en el Azul, sin puerto, y recien ligado por 
ferrocarriles y sin comercio se han aglomerado 17,000 ha- 
bitantes en menos de veinte años, después que Calfucurá 
tendía sus toldos de su poderosa tribu en las vecindades, 
ó recorría la pampa con sus malones. Chivilcoy tiene 
triple población en menos tiempo, aunque lo favorezca el 
grande y productivo ferrocarril del Oeste, que dá el ocho 
por ciento de utilidad, el del Sud nueve, mientras que el 
de la Ensenada dá un uno y medio por ciento anual sobre 
sus capitales. 

San Nicolás, tan bien situado, á orillas del Paraná, tan 
de antiguo poblado, si tiene mayor población que los otros 
pueblos, no está en proporción de sus ventajas de ubicación. 

No seria fácil decir, porqué se agrupa la población en 
Arrecifes, aunque en Mercedes se comprenda que la agri- 
cultura va subdividiendo el terreno y atrayendo {)oblacion. 



II 



CADMO NO FUNDO A ATENAS 

La razón de ser de las ciudades no se fija apriori. Cuando 
se ve surgir Chicago, Búfalo, el Rosario, Pitsburg, en lu- 
gares que los vivos podemos decir que hemos conocido 
punto menos que desiertos, entonces se descubre que era 
alli donde se cruzaban caminos, donde se necesitaba un 
puerto, no para el puerto mismo, ni la ciudad ó Estado 
que lo tiene, sino para otros distantes que buscan salida 
á sus productos. 

¿Los especuladores de terrenos para e(iiñcios en las 
grandes ciudades, saben ó pretenden saber para donde 
se inclinará la población, pagando la tierra en propor- 
ción? 

Esto sucede en París y Nueva York. Nueva York camina 
al Norte: Buenos Aires se dirige al Norte, que pueblan 
sus clases refinadas. Al Sur no tienen alquiler las casas 
en ciertos puntos. El centro de los Estados Unidos marcha 
hacia el Noroeste. 

La pobla(ñon de Buenos Aires va hacia el Norte y el 



252 ' UKKAS ÜH .SAKMIKNTU 

EstH. Belgrano, San Feí-naiido, Cundías, Arrecifes, Mureno, 
Lujan, Mercedes, Chivilcoy — A la Ensenada ni hacia ese 
lado ha podido llevarla el ferrocarril, ni la tentativa de 
Rivadavia de trazarle calzadas; y sin el saladero de Cam- 
baceres habría permanecido desierto sienapre. 

¿Pai'a qué dar coses, contra el aguijón? Estas son leyes 
como las del cálculo de las probabilidades. 

El puerto no será puerto, porque no se va por ahí á nin- 
guna parte, si no es á esta ciudad de Buenos Aires; y la 
capital de Tolosa será una fiuta pasmada, ó un niño atro- 
tiario desde su nacimiento. 

El pensamiento dominante en el proyecto de capital 
marítima, es crear una nación, en lugar de dar cabacera 
a una Provincia. 



III 



CAPITALES IRRADIANTES 

Ningún gobierno moderno ha formado ó escogido capi- 
tales para hacer grandes cimiades. 

Las ciudades grundes existían y las dejaron donde se 
estaban. 

Otras grandes ciudades nan surgido donde nadie se 
imaginaba; y las aldeas capitales administrativas, si han 
Ilegal lo á ser ciudades es porque el país se mueve, se enri- 
quece y las arrastra en su movimiento. 

La mitad de los actuales habitantes de Washington es 
gente de color, refugiada desde antes de la emancipación. 
En Madrid amas de los nobles que de los diversos reinos 
establecieron alli su residencia de corte, hay el influjo 
anual de españoles ricos que regresan de las Américas, ó 
de la Habana, y dan vida al comercio con sus caudales, — sin 
éste habría sido siempre la Real Villa. 

El proyecto de la Ensenada presiente que no ha de tener 
capitalistas, ni movimiento propio, pues ya {)resupuesta un 
millón para regalar ladrillos á los que se fabriquen una 
casa. No hacemos la parodia de concepciones desgraciadas, 
aunque se crean hijas de la buena intención. No se han 
hecho Megalópolis después de la de Pompeyo que llamó 
asi á una ciudad de su nombre. 



PROGRESOS GENERALES 253 

No se sabe donde estuvo la gran ciudad de su hechura. 
Cuando naaduran las ciudades, se busca en el clinfia, la 
hidrografía, ó la historia geográfica comercial^ el origen de 
su grandeza. 

Pero queremos señalar la causa del error, involuntario, 
á fin de apartarlo. Estamos convencidos que la mayor 
parte de los Senadores y Diputados se persuaden de que 
están convencidos ellos mismos de la practicabilidad y tras- 
cendencia de la capital proyectada. No les hará impresión 
saber que Versailles fué una grande, suntuosa, monumen- 
tal metrópoli de la Francia durante casi un siglo con los 
fastuosos reinados de los Luises XIV, XV y XVI; pero que 
París se absorvió la capital desde que tuvo asamblea y 
aspiró la Nación á la libertad. El Escorial cerca de Madrid 
era una capital administrativa: hoy es un sepulcro como 
una de las Pirámides de Egii)to. Versailles y el Escorial 
fueron simples errores de reyes, como es hoy error de un 
hombre, acaso de un circulo, nos importaría poco creer que 
es de una época, la capital con puerto en la Ensenada. 

Son los vecinos de una gran ciudad y puerto marítimo los 
que al desprender una capital para la provincia, hacen 
una Buenos Aires en miniatura con su puertecito y su cate- 
dral, su marina, su clero v su casa de huérfanos (para 
cuando abunde el articulo.) La nueva capital ha de estar 
como los que la inventan, viendo el Río, atrayendo las 
naves, siendo centro de comercio, y aun de cultura, espe- 
rando á Sarah Bernhardt. Ciudad no como quiera con 
civilización aparte, con prescindencia y supresión del 
tionco, la gran ciudad, que ya no civilizará, no reunirá 
todas las fuerzas activas, y la cultura heieclada, para irra- 
diarla en torno suyo, con la que recibe de afuera y la 
transforma. 

¿No sabrán mejor los habitantes actuales de la Provincia 
«donde les apreta el zapato;» que los señores de la capital 
que no se separarán de sus hermanos déla antigua Pro- 
vincia, sin confeccionarles una capitalita, hecha por el 
modelo de la nacionalizada de Buenos Aires, como la buena 
madre hace el ajuarde la nueva familia que va á fundar 
su hijo? 

Esta es otra de las preocupaciones de espíritu (|ue obran 
irresistiblemente para determinar nuestra voluntad. Bue- 



254 UI3KAS DE SSAUMIENTO 

nos Aires fué una gran ciudad frente al Río, y una campaña 
poblada de estancias al interior. Los dueños de las estan- 
cias eran los ricos vecinos de la ciudad. La campaña ha 
permanecido en el lenguaje, como en ia idea que repre- 
senta un campo de estancias aun después que existen ciu- 
dades y villas en número ya de setenta. Hasta ahora poco 
la campaña estaba representada en Cámaras y Congresos 
por los residentes en Buenos Aires solamente, y habría 
parecido ridículo y nos parece todavía, que se agregase á 
la ley electoral cuando Buenos Aires era capital de la Pro- 
vincia, la cláusula que tienen las constituciones norte- 
americanas, exigiendo que el Diputado resida en la cir- 
cunscripción electoral que lo elije. ¡Qué gracia habría 
sido para nuestros dandys, nuestros gomosos, ver llegar á 
los hoteles y pasearse asombrados por las calles represen- 
tantes, verdaderos representantes de Navarro, del Azul, del 
Pergamino, nacidos y criados en el Pergamino, Azul, 
Navarro. ¡Cuántos dichos picantes! ¡Cuántas historietas 
inventadas contra los guarangos, etc.! 

Por masque no se aperciban de ello nuestros legisladores 
obedecen todavía á la asociación de ideas de ciudad y cam- 
paña! Los de la campaña eran al principio los capataces 
de nuestras estancias, después los lugareños, aldeanos 
campesinos, etc. Todavía somos sus tutores; y estando 
seguros de que aquellas buenas gentes no se las habrán 
visto mas gordas, que cuando les dan á hacer una capital, 
nosotros conocedores de la cosa — ¿no ven Vds, esta magní- 
fica ciudad que hemos hecho nosotros? nos encargamos de 
hacerles una capital á nuestra imájen y semejanza, con puerto, 
bancos (crecientes de arena) y suntu^^sos edificios antes 
que haya población. 



IV 



MAS SABE EL LOCO EN SU CASA 

Desgraciadamente, reconociendo que ios residentes en 
la capital tenemos la ciencia infusa que revelan nuestras 
instituciones, y que en aquellas ciudades, que juntas ya 
tienen tanta ó mas población que ésta, no haya tantos 
ingenios, ni gente instruida, salvo algunos médicos y doc- 



PHOGKESOS GENERALES 255 

tores, y ud paisano de Mercedes, Florencio Ameghino, que 
nadie conoce, y es el único sabio argentino según el sentido 
especial dado á la clasiücacioi], que reconoce la Europa, 
debe tenerse en cuenta, como una cantidad ó un ingre- 
diente atendible que aquella campaña que fué nuestra, 
es hoy la muy noble, la muy independiente, y muy sepa- 
rada Provincia de Buenos Aires; que se propone gobernarse 
mal, como se gobierna pésimamente la República, por sus 
propios hombres y su propia voluntad. 

Que al darse sus propios habitantes una capital desea- 
rán erigirla según sus propias conveniencias, ó la idea 
errónea pero pro[)ia que tengan de ellas. 

Que como ellos han de pagar los costos, debe ser su 
Legislatura provincial electa después de darse una cons- 
titución por sus propios habitantes, y no por los habitantes 
y residentes en la ciudad de Buenos Aires, que ha asumido 
carácter mas alto, y es la capital de la nación argentina. 

Que darles una capital decretada, con la autorización 
de invertir cuarenta y aunque no fueran sino veinte mi- 
llones de fuertes, faltándole al cálculo de recursos de la 
nueva provincia, la mitad del cálculo de recursos de la 
antigua, por quedarle á esta los valores imponibles de la 
poderosa ciudad de Buenos Aires, no puede preveer á que 
abismo insondable, con la bancarrota al fondo, llevaría á 
la nueva Provincia, el legado de deudas que le deja la 
antigua; y la nueva de treinta ó mas millones que le im- 
pone la voluntad y elección propia de los SS. residentes 
de Buenos Aires que no han de pagarlos, y que quieren 
dotarnos de un puerto artificial y de una capital emporio 
de comercio {)ara estaiie ari'ebatando los ricos bocados de 
la boca á su madre. 



V 



LA VOTACIÓN EN CONVENCIÓN 

N(js pondiiamos en contradicción con nosotros mismos, 
si intentásemos designar á los ciudadanos de la nueva 
Provincia de Buenos Aires, ó á la convención de sus legí- 
timos Delegados al efecto, el local mas conveniente para 
la capital futura. Deseáramos que para designarla se 



256 OHKAS liK SAKMIKNTO 

tuviese mayor consideración á las instituciones, ya que á 
los habitantes se les acuer^ie tan poca. 

Queremos suponer que en Chivilcoy ó Mercedes, se reúne 
una Convención de Deleitados i>ara determinar el local de 
Capital. Buenos Aires Capital (ie la Nación, es territorio 
extiaño á la actual Provincia de Buenos Aires, y adolece- 
rán del vicio de nulidad todos los actos que en materias 
de orden interno de esta, fuesen sancionadas, como son 
nulas las sentencias que diere un Juez fuera de su juris- 
dicción. Este es i)unto fijado y costó á Jacobo II la j>ér- 
dida de su reino. 

En una Provinciií tan ilustrada como Buenos Aires, donde 
i'esiden mil abogados, doscientos jueces, tiene cincuenta 
diarios y andan \)0V las calles las máximas del derecho, 
no hay una persona á quien se le oculten estas triviales 
verdades. Hasta los reos las saben, para su defensa — el 
fuero de la causa. 

Pero los nombres propios y el hábito causan estos mi- 
rajes, y estas alucinaciones. 

Como Buenos Aires era antes una sola Provincia; como 
ahora hay en el hecho, dos Buenos Aires, uno ciudad y 
otro Provincia, el hábito de considerarla una, nos hace 
indiferentes á las violaciones de toda ley, de todo principio 
que estamos practicando. Lo mismo es Chana que Juana 
y mañana la Capital Buenos Am;s dictará una Constitución 
á la Provincia Buenos Aires — por qué no? sin que nadie le 
re[)Ugne la idea de que una Legislatura reunida en San 
Juan, esté dictando una Constitución para Mendoza, ó para 
el Chaco, cuando se declare Provincia. 

¿Porqué no se vá la Legislatura de la Provincia de Buenos 
Aires á dictar leyes para la Provincia de Buenos Aires al 
territorio de su jurisdicción, á pisar sobre el suelo sagrado 
de la Patria, á San José de Flores siquiera, donde hay un 
Teatro que se adapte á Palacio de la Asamblea, vecindario, 
edificios, y un Templo para pedir á Dios los ilumine, al 
lanzar á un pueblo en las aventuras de pagar las conse- 
cuencias de la precipitación, y falta de derecho de los que 
hoy legislan? 



PROGRESOS GENERALES 257 

VI 

LÁ CAPITAL VERDADERA 

Sin pretender señalar una capital para la Provincia, di- 
remos las razones que habrán de hacerse valer en una 
Convención de Delegados de todos los partidos que la com- 
ponen. 

Creemos que se propondrán tantas capitales, como par- 
tidos haya; pero como solo una ha de prevalecer, no hay 
que alarmase por esas divergencias, mas que de opinión, de 
intereses. Hemos presenciado una elección repetida, cin- 
cuenta y cuatro veces en un Congreso de trescientos Dele- 
gados, en dos días de votar. El cónclave de los Cardenales 
se encierra, con las puertas tapeadas, á elegir un Papa, y á 
veces dura un mes ó mas el alumbramiento, hasta que el 
Heraldo, pueda salir y anunciar Papam Habemus! 

No nos riamos de las diflcultades y torpezas de los po- 
bres paisanos según nuestra manera de ver gente sabia. 

Dejémosles la libertad de errar, como en las otras Pro- 
vincias, pues han descendido sus habitantes á provincianos 
simplemente, y es de nuestra parte una grosería y una usur- 
pación y entrometimiento estarles dotando de capital, de 
catedrales, de palacios, de puertos, para que ellos los pa- 
guen y nosotros nos sentemos en ellos. 

Creemos adivinar lo que diría cada partido que en la 
Convención se formase, en favor de esta ú la otra capital. 

Tomando el censo en la mano, encontrariase que hay 
cuatro ó cinco fuertes aglomeraciones de población en la cam- 
paña. La ciudad mas poblada será la capital? Entonces es San 
Nicolás, con puerto gratis, y lejos, lejos de Buenos x\ires;para 
que no la sofoque antes de nacer. En cuanto á puertos 
San Fernando, y de preferencia los Olivos lo ofrecen gra- 
tis. Entre la Ensenada y los Olivos no hay comparación. 

En Arrecifes se ha reunido grande población sin que se- 
pamos porqué. Se agrega á esta categoría. 

Mercedes, aunque muy vecino de Buenos Aires, reúne 
población, cultura y otras cualidades; el arranque de. ferro- 
carril de los Andes que irá á empalmarse con el central en 

Tomo xu.— 17 



258 OBRAS DE SARMIENTO 

Mercedes de San Luis, y el Central le traerá las vías del 
Norte y del Este. Los que buscan el desarrollo de una ciu- 
dad comercial, se reunirán en torno de esta idea, que puede 
también aplicarse á Lujan con el ferrocarril de las Flores, 
hacia el Sur de la Provincia y el del Oeste al Bragado. 
Queda aun la facción que sostendrá la capital al Sur. 

El Azul se ha desarrollado prodigiosamente en solo seis 
ú ocho años, alcanzando y dominando á todos los partidos 
antiguos. El Gobernador Rocha no sale de ahí, va y vuelve, 
lo que prueba que le gusta admirablemente. Debe en efec- 
to haber en aquella región nuevos elementos de desarrollo 
y riqueza. El Azul era el término del ferrocarril y será 
luego el punto central del que continúa hasta Bahía Blan- 
ca. Al Azul afluirán los habitantes de los territorios na- 
cionales que se poblarán hasta tocar con Chile. De la pro- 
vincia nueva á ese lado está la parte de mas desarrollo. El 
Azul será mas tarde el centro de la provincia. Las colonias 
rusas le preparan productos agrícolos. Las canteras del 
Tandil, mármoles baratos y bellísimos para sus catedrales 
empedrado y Casa Amarilla, ó chocolate, ó negra, pues tie- 
ne piedra de sillería de tan variados colores, á su elección, 
en lugar de laTuerta Rosada que deja en Buenos Aires. 

Hay pues, en que escoger al Sur ó al Norte, ó al centro 
— en las encrucijadas de los ferrocarriles, ó en las mas 
grandes poblaciones; pero que ellos elijan. No trataremos 
á la nueva Provincia como á un troupeau, cumu fué consi- 
derada la campaña antes, la residencia de nuestros capa- 
taces, terreno de pastoreo. 

Somos en esto mas bonaerenses que porteños. El nombre 
de la provincia de Buenos Aires figura en nuestra historia 
gloriosamente, y aunque la capital le falte, por honor á su 
rango, debe quedar emancipada, confiada á sus jpropias 
fuerzas intelectuales morales y rentísticas, sin legarle 
deudas con puertos quiméricos. 



PROGRESOS GENERALES 259 



CONVENCIÓN DE DELEGADOS 

DE LA NUEVA PROVINCIA DE BUENOS AIRES 
(reunida en CHIVILCOY?) 



Para determinar la capital de la Provincia, y darse una 
constitución, nombrando Diputados por los partidos que 
la componen, por el doble de los que les corresponde se- 
gún el número de habitantes, que dá el nuevo censo. 

El Senado que fué de la antigua Provincia de Buenos 
Aires, incorporado integramente en la nueva, cuyos habi- 
tantes no eligieron la mitad de ellos, han declarado una 
capital, decretado el gasto de sumas enormes, y se prepa- 
ran para dar una Constitución á la nueva provincia, in- 
consultos sus habitantes, para hacerla en Buenos Aires, por 
los ciudadanos del Buenos Aires Nacional, prorogados Sena- 
dores del Buenos Aires provincial, que han quedado fuera 
de su territorio. 

En toda otra circunstancia, los señores á quienes una 
ley dictada al efecto les prorrogó su mandato, no habrían 
aceptado misión que no les corresponde de derecho, y 
que ve ejercerse sobre otro pueblo, dotándolo de una capi- 
tal por ejemplo, pero echando sobre hombros ágenos el 
peso de un gasto, inaudito por su enormidad en esta Amé- 
rica, de treinta ó cuarenta millones de fuertes. 

Los que componen el Senado no debieron aceptar el en- 
cardo de imponer tan enorme contribución, autorizar 
empréstitos, etc., porque es privilegio de la Cámara de los 
Representantes imponer contribuciones y ordenar los 

gastos. 
El Senado puede por deferencia y tolerancia tomar la 

iniciativa en gastos corrientes; pero la Cámara de los Co- 
munes declaró violación de sus privilegios, que la de los 
lores discutiese mociones sobre impuestos y todo lo que es 
financiero, antes que la Cámara lo i)roponga. 



260 OBRAS DE SARMIENTO 

La Constitucio nuestra nacional consigna en general el 
principio. «A la Cámara de Diputados corresponde exclusi- 
vamente la iniciativa de las leyes sobre contribuciones», y 
seria muy curioso alegar que el Senado puede votar la 
inversión de treinta millones de duros, y que la Cámara 
vote los empréstitos, ó las rentas que han de cubrirlos. 

No entraremos en discusión sobre este punto; pero si 
diremos que dada la situación de gran número de Sena- 
dores, prorogados para la Provincia que ha de pagar las 
sumas que votan, habrá algunos, estamos seguros, que 
duden un poco de su capacidad legal de hechar sobre si la 
responsabilidad de tan enormes inversiones. 

El proyecto de ley de Capital estamos informados, fué 
presentado á las dos Cámaras á un tiempo, con la singu- 
laridad de mandarle al Senado los documentos, informes 
y piezas justificativas de la preferencia dada á una locali- 
dad, negándoselos á la Cámara de Representantes, ó des- 
cuidando enviarle papel ninguno, no obstante pedirlo con 
instancia la Comisión de la Cámara, que estaba encargada 
de estudiar la cuestión, como le correspondía de derecho. 
Reunióse una vez, llamóse al Ministro, y sin haber visto 
documento alguno, antes de que el Senado tomase en con- 
sideración el asunto, el Ministerio obtuvo un voto de con- 
fianza en los estudios y buenas razones que había tenido 
el Ejecutivo para recomendarlo, y se votó la Ensenada casi 
por unanimidad. 

Entonces pudo el Ejecutivo ó sus parciales asegurar á 
los miembros vacilantes del Senado, (eran nueve), que ya 
estaba asegurada la votación en la Cámara, y con esta 
aserción casi verdadera, fijar el voto y reunir la ma- 
yoría. 

Ahora se hace la misma maniobra con los Representan- 
tes. ¿No ven ustedes que hay una mayoría de mas de 
cuatro quintos en el Senado? Es inútil deliberar y oir ra- 
zones. Ya está todo hecho \ 

Pero el Senado no debió continuar, por leyes nuevas 
para la nueva provincia, en la integridad de la antigua re- 
presentación del íntegro Buenos Aires. 

Pero el Senado no debió sancionar gastos extraordina- 
rios de millones, porque usurpan sus miembros facultades 



PROGRESOS GENERALES 261 

que solo pertenecen á la Cámara. Por tanto es ilegal el 
procedimiento. 

Pero el Senado no ha podido recibir al mismo tiempo 
que la Cámara, el proyecto porque así se violan las for- 
mas del gobierno representativo, como, el que hace trampa 
en el juego ó está viendo las cartas del contrario. Una 
Cámara antes de sancionar un proyecto ignora lo que suce- 
de en la otra. 

Tememos que el Poder Ejecutivo que tan ejecutivo se 
muestra en este asunto, haga andará vapor á la Cámara 
de Representantes, en el despacho de esta ley, en que van 
comprometidos millones de duros por decenas, y que la 
Cámara seducida por apariencias se apresure á confirmar 
el ya asegurado fallo aunque impropiamente anticipado del 
Senado, 

¿Qué dá la ley sancionada? Una capital á construirán 
Tolosa ó terrenos allí vecinos? Luego no hay necesidad de 
precipitarse por ganar quince días, ni taparse los Repre- 
sentantes con cera los oídos, para no oír reflexiones. 
Aunque la Comisión tuviese su aprobación votada, antes 
que le viniese del Senado votado el proyecto, puede an- 
darse con pies de plomo, para someter á debate su in- 
forme. 

No se improvisan pnertos, Cartagos, ni aun aldeas en 
meses. Los Nemrod, constructores de ciudades andan 
escasos; de manera que siempre ha de haber tiempo de 
suspender los trabajos, aunque se hayan tirado á la calle 
uno ó dos millones antes de reconocido el error. 

Deseamos que se diese tiempo á la opinión pública para 
examinar cuestión tan grave. Acaso convendría que de 
algún modo fuese consultada la opinión de la provincia 
á quien van á regalarle un corte de capital, salvo pasarle 
la cuenta de los sendos millones que le costará. Quizá las 
buenas gentes aquellas, gustarían mas de una capital mas 
adentro, mas al alcance de los habitantes, que esta que va 
á ponérsele al lado á la vieja Buenos Aires, como los Es- 
tados Unidos á su madre la Inglaterra, para arrebatarle el 
dominio de los mares. 



262 OBRAS l>K .SAKMIKNTO 

II 

ENSENADA 

¿Paede construirse un puerto en la Ensenada? 
Nada es imposible hoy á las fuerzas dinámicas. La 
cuestión es saber si el puerto aprovechará á la nueva capi- 
tal, y no será para mayor engrandecimiento comercial de 
Buenos Aires. 

¿Puede construirse la suntuosa ciudad, aun dándole el 
beneficio del tiempo, que sueña el Mensaje del Poder Eje- 
cutivo, centro de comercio y de civilización de la Provincia 
en la capital Tolosa? 

La dificultad estaría en reunir habitantes, sino se hace 
de ella un presidio. 

Todo el mundo marcha, sin darse cuenta de ello, á la 
aglomeración de gentes en los viejos centros comerciales. 
Se despueblan las Provincias, los condados, las campañas en 
Inglaterra y Francia, y engrosan las ya grandes é inaudi- 
tas aglomeraciones humanas. 

Unos cuantos ejemplos recientes, vivos, actuales, llevarán 
la duda á ciertos espíritus la duda siquiera para no preci- 
pitarse. Vaya un dato estadístico: 

« No es la Francia la que crece rápidamente, siaó París 
Los franceses están emigrando á París. Conforme al censo 
de 1881 la población de la ciudad es de 2.295,000 habi- 
tantes, mientras que en 1876 solo tenía 1.988,806 habiendo 
aumentado en cinco años mas, 306,000 (trescientos seis 
mil) habitantes, cifra á que no ha llegado Buenos Aires 
en tres siglos, no obstante que ahora se aglomera la pobla- 
ción con mas celeridad. Saint Deni, Sceaux, á los alredo- 
res de París han adquirido en cuatro años cerca de 100.000 
habitantes mas como aquí aumentan Barracas, San José 
de Flores y Belgrano, que son dependencias de la ciudad de 
Buenos Aires y las absorverá bien pronto. 

No hablaremos de Nueva York, ciudad, comercial y no 
capital, que se absorve las poblaciones vecinas y tiene un 
millón mas de habitantes separados por canales en los 
suburbios de Brookling y New-Jersey. 



PROGRESOS GENERALES 263 

Las plantas chicas no se desenvuelven á la sombra de los 
grandes árboles. Buenos Aires, la grande Buenos Aires, 
le sustraerá la savia á Tolosa, que tendrá sus casas desier- 
tas como ciudad abandonada en castigo de haber conce- 
bido el audaz pensamiento de llevarse al Buenos Aires 
histórico, á los pantanos de la Ensenada ó á las alturas de 
las Hermanas. 

No hay centros de comercio y civilización con dos cabe- 
zas, como el águila heráldica. No se decretan traspasos. 
Solo el cambio de las rutas de comercio muda de un lugar 
á otro los centros de intercambio. Eso fueron. Tiro y 
Alejandría. No tenemos el Alejandro. Venecia tiene milla- 
res de nobles palacios que sirven de hoteles, almacenes 
y hospitales. Faltóle de repente con la vuelta del Cabo de 
Hornos, la vida, y para que Tolosa fuese algo un dia, era 
preciso que el viajero que visitase estas playas, un cicerone 
le dijese por el sitio de la antigua Buenos Aires, «estas que 
ves ruinas, oh Favio, fué Itálica bella», ó como Volney vi- 
sitando Palmira al caer de la tarde exclamase: «aquí un 
pueblo laborioso cambiaba las piedras preciosas de Oriente 
por el oro de Ophir.» 

No exaj eramos. Tolosa no será nada, porque se pone 
cerca de Buenos Aires. Los diputados irán por las ma- 
ñanas en ferrocarril, y como solo cada dos días se reúnen, 
por cuatro meses, regresarán á Buenos Aires, á la ópera, 
Versailles fué declarada capital de Francia, sus monumen- 
tos, sus palacios, sus glorias, sus bellas artes, sus juegos 
de agua, sus jardines habrían honrado á Roma, dejando 
muy atrás las Termas de Caracalla de Nerón ó la casa 
dorada, tal fué el fausto del gran rey y de la Corte, que era 
la nobleza de Francia cautiva. 

La perrera, (en que hemos tenido el honor de residir), 
encerraba cinco escuelas, de ellas una normal, y daba 
alojamiento por su capacidad al despacho de un Ministerio. 
Deshoras del mas bello viaje separan á París de Versailles. 
Necesitaban salvar á la Asamblea de la presión de los ar- 
tesanos, demócratas, socialistas, rojos, republicanos de París. 
Imposible! París pertubaba con la vista de las cúpulas 
los debates de la Asamblea, hasta que se decretó la vuelta 
de París. El legislador es impotente contra estas atrac- 
ciones. 



264 OHKA» DE SARMIENTO 



III 



UN EMPORIO 

Cuéntase con la transformación que obrará el puerto de 
la Ensenada? 

Buenos Aires es el emporio del comercio entre la Euro- 
pa y este extremo de la América, como Nueva York lo es 
al otro cabo. 

Buenos Aires, tiene varios puertos, á cual mas malos, 
como las bocas del Nilo, San Fernando, Santa Catalina» 
Barracas, la Ensenada. ¿Cuál será preferible en adelante? 
El que mayores contliciones reúna, pero para Buenos Airesí 
aunque ganen en ello los porteños de cada puerto. En 
vísperas estamos de tener puertos con cien pies de profun- 
didad en balizas interiores, yendo á buscar las naves con 
trabajos menos costosos que los ferro-carriles elevados de 
Nueva York, el puente colgado de Brookling, aun los peque- 
ños itsmos, ó los tunéis que se intenta abrir entre Francia 
é Italia, á través de los Alpes. Pero estos gastos pueden 
hacerse en frente de Buenos Aires, porque hay detras un 
emporio responda de ellos; pero no se pueden hacer en la 
Ensenada, porque, sino es para la ciudad de Buenos Aires, 
para nadie ha de servir, ni con derechos diferenciales. Las 
lanchas de desembarco miden hoy cuatrocientas y seiscien- 
tas toneladas, y los vapores actualmente en construcción 
para el Atlántico 6.000. En veinte y un pies no ancla un 
vapor dentro de seis años, pues á la menor cabezada, tocará 
el fondo; y á la ensenada no irá vapor de 5.000 toneladas 
con carga para el Sur de la provincia, ni para proveer direc- 
tamente á las pulperías futuras de Tolosa. 

Luego la ciudad capital ha de ser donde no sea necesario 
gastar previamente diez millones de duros en puerto, dos 
en cegar pantanos y levantar calzadas, otro en aguas 
corrientes, un millón para habilitar ciudadanos vergonzan- 
tes ó empleados condenados á veinte años de servicio para 
optar al retiro. 

La razón de estos programas está en las tradiciones loca- 
les. Como la Legislatura actual está fuertemente saturada 



PROGRESOS GENEKA.LES 265 

de bonaerenses puros, ninguno de ellos concibe capital 
sin puerto, como Berlín, París, Filadelfia, Dublin, Harris- 
bprg y ciento que seria fácil nombrar, siendo lo contrario 
la excepción, ni capital sin ciudad grande como París y 
Londres. 

Estas capitales las ha creado, sin embargo, el comercio 
las encrucijadas que hacen de los caminos, etc., y seguirán 
desenvolviéndose en el despacho de los gobiernos. 

Las ciudades creadas ex-profeso para capitales han sido 
colocadas en lugares como Washington donde no pueda 
desenvolverse una gran ciudad; ó escogiendo el centro del 
país como Madrid, cuando los reyes de Aragón, Castilla 
conquistaban Granada, abandonando á la bella y galante 
Sevilla; ó bien como las capitales de Provincia ó Estados 
Norte-Americanos, que dejaron en poder de sus municipa- 
lidades grandes ciudades como las de Filadelfia, que hoy 
tiene 880,000 habitantes, para llevar la administraccion á 
Harrisburg pequeña aldea entonces: Nueva York el centro 
de comercio, el punto de desembarque, de medio millón de 
emigrados, el local de la Bolsa, el centro de la prensa que 
gobierna á Tos Estados Unidos, para llevar las Cámaras y 
el gobierno yorquino á Albany que está ciento veinte millas 
adentro del país. 

Con el propósito de abrir otros horizontes á nuestros legis- 
ladores publicamos sin comentarios, el preámbulo de una 
ley de reconocimiento de un nuevo Estado, dada por Con- 
greso Norte Americano: 

IV 

UNA CONVENCIÓN 

« Por cuanto el pueblo que habita la porción de Virginia 
conocida como la Virginia del Oeste, por una Convención 
reunida en la ciudad de Wheclind el 25 de Noviembre de 
1861, se dio una Constitución, con el propósito de ser un 
Estado separado é independiente y por cuanto en la última 
elección practicada, dicha Constitución fué adoptada y 
aprobada en los partidos que componen el territorio sobre- 
dicho, por los votantes calificados del propuesto Estado; y 
por cuanto: 



266 OBRAS DE SARMIENTO 

«La Legislatura de Virginia por una ley sancionada el 13 
de Mayo de 1862, dio su consentimiento á la formación de 
un nuevo Estado dentro de dicho Estado de Virginia para 
ser llamado Virginia Occidental, y abrazar los siguientes 
partidos, á saber. . . . (como si dijéramos San José de Flo- 
res) etc. Hanckoc, Brooke, Ohio (etc., cuarenta y ocho en 
número), y por cuanto, tanto la Convención como la Legis- 
latura han peticionado que el nuevo Estado sea admitido 
en la Union, y siendo republicano en la forma, la Constitu- 
ción sobredicha, el Congreso debe dar su asentimiento para 
que los dichos cuarenta y ocho partidos, sean formados 
en un Estado independiente, separado, etc.» 



CONSTITUCIÓN DE LA VIRGINIA OCCIDENTAL 



« Sección 2^ — El territorio de los siguientes Partidos, que 
antes eran parte de la República de Virginia formarán 
y constituirán el estado de Virginia Occidental. (Siguen 
los nombres de los cuarenta y ocho partidos). 

« Sección 2^ — Los poderes de gobierno residen en los 
ciudadanos del Estado, y solo pueden ser ejercidos por su 
voluntad y nombramiento. 

« Sección 3^ — Toda persona que resida en este Estado, 
nacido ó naturalizado en los Estados Unidos, y sugeto á su 
jurisdicción, será ciudadano de este Estado. 

« Sección 4^ — Cada ciudadano tendrá derecho á igual 
representación en el gobierno, y en toda asignación de 
representación, será consultado en cuanto es posible la 
igualdad de números. 

« Ninguna distinción se hará entre extranjeros residen- 
tes, y ciudadanos, en cuanto adquirir, tener propiedad ó 
testar ó disponer de ella. 

« Sección 5^ — La Legislatura |se reunirá en la Sede del 
Gobierno bienahnente, y no antes, á menos que sea convocada 
por el Gobernador. 

« Sección 20 — La Sede del Gobierno estará en Charles- 
town, hasta que de otra manera se disponga por ley.» 



PROGRESOS GENERALES 267 



ADAMS EXPRESS 



(El Nacional, Julio 12 de 1879.) 

Viénenos este nombre á la memoria, al recibir con re- 
comendación una circular impresa de Villar y Cia. Cuyo 
50, avisando que establece una agencia que se hará cargo 
de la circulación de encomiendas por toda la República. 

Tan grande, tan útil, tan indispensable es una agencia 
de este género, que la de Adams express, pudo pagar una 
suma de trescientos mil duros, de que fué robada durante 
el trasporte por su intermedio de un lugar á otro. 

Por donde quiera que se viaje en la inmensa extensión 
de los Estados Unidos, hasta en la última aldea y villorio, 
el viajero encontrará uno ó mas carros verde esmeralda 
con el letrero en letras de oro «Adams express,» que son 
los vehículos de la poderosa compañía que distribuye en- 
comiendas en todos los Estados, ciudades, villas, campañas, 
ya sea un libro, un ajuar de casa, un reloj, un sombrero, 
ó una suma de veinte mil fuertes. Basta en cualquier 
punto entregar el objeto, dando la dirección de su destino, 
para estar seguro que la oficina de Adams express del 
lugar designado hará la entrega en el plazo mas corto, á 
precio ínfimo, y con toda seguridad. 

El Adams express es el mandero universal, el vínculo 
que une todos los Estados, y el intermediario de todas las 
familias. Maneja millones; hace posibles todas las cosas, 
y allana todas las dificultades. Una dama de Chicago pide 
á Steward tendero de Nueva York un vestido de 50 duros, 
á la última moda; y como Steward no engaña, ni pide mas 
ni menos, y Adams express está en todas partes, recibe el 
vestido y lo entrega en Chicago, con lo que puede com- 
prarse en las tiendas de Nueva York, sin moverse de su 
<;asa de Chicago. 

Tanto bien puede hacer una agencia de este género en 
nuestro desligado país, que nosotros mismos hemos midado 
promoviendo la formación de una, que llene tan gran ne- 
cesidad; y auguramos grande éxito á la de Villar y Cia., si 
logra organizar un personal de eximia exactitud y dili- 
gencia, y ponerse de acuerdo con diligencias, vapores. 



268 ' OBRAS UE SARMIENTO 

ferrocarriles y demás medios de trasportes. Esta es la 
dificultad insuperable para particulares. Una encomienda, 
y son tan variadas sus formas, un cajoncito, una caja de 
cartón, un barril, un libro, ha de entregarse en Mendoza 
á la diligencia, que habrá de entregarlo al ferrocarril, dos 
administraciones, y el ferrocarril al vapor que llega á Cam- 
paña, y este al ferrocarril, quien lo entrega á una agencia 
del vapor, que espera que la reclamen los dueños, que no 
lo hacen tan pronto, y cuando llegan en cambio de un 
flete enorme, monstruoso, capaz de arruinar á una persona, 
encuentran un cajón vacío que contuvo pasa moscatel, y 
se la han sustraído las ratas de estos depósitos, y que 
tienen por única respuesta encogerse de hombros, y man- 
dar en descargo al ferrocarril, al vapor, al Rosario, á San 
Luis, en donde debió practicarse la sustracción. 

Resultado general: la orden dada á los puntos de envío 
de no repetir la broma, y dar que ganar á todos, sin re- 
cibir la cosa que tantos fletes cuesta; pues es preciso saber 
que no avaluándose por el peso, ni por el tamaño las en- 
comiendas, el primer conductor le pone precio según está 
su humor. Si de mandar de Buenos Aires á las provincias 
objetos de uso se trata, no hay que pensar en ello, pues 
no sabría á quien encomendar su trasporte, ni quien le 
respondería de su entrega. 

Y son millares de pesos lo que importarían las enco- 
miendas para una agencia única, que se encargase de todo 
aquel engorro de los traspasos, que le es fácil organizar, 
teniendo cajas suyas para los vapores, v^agones especiales 
para encomiendas, y precios módicos que por volumen, 
así tomado en grande como de cualquiera otra carga^ co- 
brarían los fletadores intermediarios. 

Para el envío de libros, joyas, vestidos, obsequios de todo 
género, como para recibir quesos, frutas secas, dulces, te- 
idos, y tantas otras producciones del interior que no pue- 
den obtenerse en el mercado, es una agencia general mas 
que un intermedio, un principio creador y generador del 
movimiento mismo. 

No se manda ni recibe, nada ó poca cosa, porque no hay 
una agencia, un Adams express, que esté al habla en todas 
partes, para entregarle un objeto grande ó pequeño, sin 
discutir precios porque ya están fijados equitativos, á fin 



PROGRESOS GENERALES 269 

de hacer fácil el envío, y crear el hábito, y con la póliza ó 
recibo, en una hoja de papel que se incluye en carta, 
tener la seguridad de la entrega ó el pago del valor de 
la encomienda, según lo declarado contener al entregarla. 

Verán por esta larga esposicion Villar y Cia., cuan sin- 
ceramente les deseamos el mas cumplido éxito, y cuan 
grande servicio pueden prestar al intercambio de peque- 
ños envios, que son para las familias un motivo de con- 
tentamiento y un vínculo entre todas las provincias. 

En Alemania el estado que administra los ferrocarriles 
y el correo es el mandadero de cartas, paquetes y enco- 
miendas, facilitando y asegurando el inmenso comercio de 
los pequeños envios, de objetos, como las cartas son el 
vehículo del inmenso intercambio de pequeños y diarios 
pensamientos. Les recomendamos que pinten verde es- 
meralda sus carros, con las letras que han de anunciar 
la Agencia. Es de buen agüero. — Express Villar y Cía. 



EL PROYECTO DE FRONTERAS 



(Bí Nacional, Setiembre 17 de 1879.) 

Ha pasado en la Cámara, con leves modificaciones y apo- 
yado por grandes mayorías, el proyecto de ley presentado 
por el Ministro de la Guerra. 

Ha concurrido á su adopción la Comisión de Guerra é 
ilustrádolo el Diputado General Mitre, con la competencia 
que le dan su práctica y estudios anteriores, sobre cuestión 
que tiene el privilegio de estar sin solución siempre y 
llamar á la puerta cada hora. 

El incidente promovido por el Gobernador de la Provin- 
cia, alegando jurisdicción sóbrenlos terrenos fuera de fron- 
tera, dio de nuevo ocasión al General Diputado, para hacer 
debida ostentación de sentimientos y principios mas en 
armonía con los intereses generales del país. 

No renovaremos la discusión, agregando razones de 
nuestra parte, sobre tan debatida cuestión, la que creemos 
fijada en adelante por el voto de la Cámara. 

Nuestra constitución tiene necesidad de retoques para 
quitar de ella los resabios que le quedan de las presiones 
porque hubo de pasar el texto, á fin de hacer viable el ins- 
trumento. 

El GeneraljUrquiza, tenía, al entrar en el sistema consti- 
tucional, sus tradiciones de partido, que creía afectas á la 
victoria obtenida sobre Rosas. La Constitución había de 
ser, obedeciendo á estas predilecciones suyas, federal; y 
federal según un derecho que á su juicio preexistía. 

La voluntad del pueblo, que iba á constituirse, era reco- 
nocida en principio; pero según el orden de ideas tradicio- 
nales á que obedecía, esa voluntad estaba de antemano 



PROGRESOS GENERALES 271 

comprometida por el pacto cuadrilátero; y no había medio- 
de evitar que en la Constitución constase que se hacía de 
conformidad con pactos preexistentes. 

En vano habría sido insistir en que una Constitución se 
distingue precisamente de un pacto, en que aquella es una 
ley obligatoria, y un pacto es una obligación de que es 
posible desligarse. Fué, pues, preciso aceptar las dos 
fuentes que se contradecían. «Nos los representantes del 
pueblo, en virtud de pactos preexistentes,» — lo que en rigor 
de lógica, los constituía Delegados ó Ministros Plenipoten- 
ciarios de Estados, y no representantes del pueblo. 

La contradicción es mas chocante si se dice, como e& 
mejor y mas correcta práctica. «Nos el pueblo, en virtud 
de pactos,» lo que anula la voluntad del pueblo, que no es 
libre en su acción, sino que ya viene sometido á una obli- 
gación, anteriormente contraída por gobernantes ó Estados. 

Las constituciones federales modernas tienen un intér- 
prete y juez arbitro decisivo en todos los conflictos entre 
poderes nacionales y provinciales. Pueden hacerse valer 
estos, y ser atendidos; pero todos están regidos por la dis- 
posición que hace que la constitución, tratados, y leyes 
que emanen de los poderes que aquella constituye, son la 
ley suprema, no obstante todo lo que en contrario digan 
constituciones y leyes provinciales. Este admirable resorte 
de que carecieron las confederaciones antiguas, constituye 
el último tribunal de apelaciones, y la suprema ratio, que sin 
ella estaría librada á la guerra. Desde que la Constitución, 
los tratados, ó la ley del Congreso hablan, todo otro juicio 
queda suspendido y sin efecto. La disolución sería la 
menor de las dificultades que traería el dejar sin solución 
obligatoria las mil cuestiones que pueden nacer de intere- 
ses encontrados; y como Legislatura, Gobernadores, milicia 
y cuantos ejercen autoridad provincial, son ciudadanos 
argentinos individualmente, y deben obediencia á las leyes 
del Congreso, toda opinión colectiva, en nombre de pode- 
res provinciales, queda suprimida por el individuo que, sin 
ser sedicioso ó traidor á su patria, la Nación, no puede 
sostenerla, desde que reconoce que no obstante toda cons- 
titución ó ley en contrario, prevalece la ley del Congreso» 
en que él está debidamente representado. 

El proyecto del Gobierno, á mas de asignar territorios á 



272 OBRAS ÜE SARMIENTO 

las provincias colindantes, tiene por antecedente de ejecu- 
ción, el despejar de salvajes, previamente, la área de la 
región que quedaría encerrada por la nueva linea que 
debe apoyarse en el Rio Negro. 

Ayer no mas se han publicado los partes de haberse 
tomado veinte indios de Pincen, al frente de la línea actual 

Gomóse procederá para ejecutar el despejo presupuesto 
para la definitiva ejecución de la ley? Si hubiera una 
línea sostenible detrás de los puntos que hoy ocupan los 
toldos de los salvajes, se comprende que la operación ten- 
dría un término necesario. 

Esperamos oír la autorizada opinión del Ministro de la 
Guerra sobre este punto; pero esto no estorba que indi- 
quemos, lo que ya parece vienen aconsejando los hechos 
que se repiten diariamente. 

Hace tres años que se emprendió el desalojo de los 
indios; y el ejército ha operado con buen éxito, toda vez 
que ha acometido en divisiones reducidas avanzar hasta 
las tolderías. 

Los indios están decididamente quebrantados; pero no 
se olvide que los principales resultados obtenidos ha sido 
traer á término las depredaciones de los restos de la tribu 
de Catriel, sublevada y lanzada al desierto. Si estos indios 
sometidos desde 1850, hubieran permanecido del lado de 
los cristianos, mucho menos productiva habría sido la 
inmensa labor del ejército y los caudales enormes gas- 
tados. 

Aun en la tribu de Picen ha influido mucho para debili- 
tarla esta vuelta á los antiguos hogares del viejo Blanca 
Q-rande, que es todavía una ramificación de la tribu de 
Catriel, pues era antes segundo en el mando. 

Descartando este accidental refuerzo de las indiadas sal- 
vajes, quedan los Ranqueles y Namuncurá como las ma- 
yores fuerzas que resistirían al desalojo. Los continuos 
encuentros con los indios han demostrado que no hay que 
temer ó prometerse se presenten en fuerza á disputar el 
terreno; pero las distancias, el desierto, la astucia del débil 
que se defiende, y nuestra inevitable falta de caballos, para 
empresas de centenares de leguas de batida y de tiempo 
indefinido de persecución, opondrán obstáculos, que pueden 
dejar burladas las esperanzas. 



PROGRESOS GENERALES 273 

No habría un sistema de persecución indicado ya por los 
hechos, que guarde al mismo tiempo la frontera viva, es 
decir la parte poblada? 

Si fuera posible consultar á los jefes experimentados que 
están actualmente sóbrela brecha, digámoslo así, podrían 
saberse los inconvenientes que tendría la idea que vamos. 
á apuntar. 

Trescientos hombres bien montados, con cien infantes 
de base, nos parece, dado el terror impreso á los indios 
y su debilidad numeraria, fuerza incontrastable para los 
salvajes. Doscientos, obrando independientes, y librada 
su acción á la pericia y actividad de su jefe, sin campa- 
mento fijo, y en campaña permanente darían cuenta de 
los salvajes, en mas ó menos tiempo. 

Para hacernos comprender, llamaremos á este sistema, 
sistema Rauch. Cuan diversas sean las situaciones y cuan 
grande la escala en que hoy se opera, parécenos que las 
circunstancias vuelven á ser las mismas. De Rauch á 
nosotros, media la emigración de Calfucurá, araucano, á 
estas tierras y, de 1875, la vuelta de Catriel al desierto. 
Una y otra fuerza entán quebradas ya, y solo se trataría 
de aniquilarlas, con poco costo. 

Lo que hay de deplorable en la frontera, es el exceso de 
fuerzas y de dinero que cuesta su defensa, en proporción 
del número de los enemigos. 

Hay una fuerza suficiente, para cada punto que los sal- 
vajes escojan, en una larga extensión de leguas. 

El cambio de plan consistiría en no hacer continua la 
línea de defensa, desde que ya se sabe que el ataque se ha 
de reducir á treinta ú ochenta ladrones que vienen en 
busca de yeguas. Por el sistema que proponemos, la alarma 
y el peligro estarían para el salvaje en sus propios toldos. 
La movilidad de grupos de fuerza, suponemos, sería en 
gran número de casos, freno y escarmiento á las tentativas 
parciales de invasión, pues estas serían desconcertadas 
por la inopinada presencia y encuentro de las tropas en 
movimiento, ó seguidas por el rastro que dejan á su paso. 

Claro es que las poblaciones estarán espuestas, de vez en 
cuando á accidentes pero no debe olvidarse que estos 
accidentes de pequeños malones que salvan la línea ex- 

TOMO XLI. — 18 



274 OBRAS DE SARMIENTO 

terior de defensa y llegan á las poblaciones, se vienen 
repitiendo no obstante la línea continua, de años atrás, 
y Ro los ha estorbado hasta ayer la vigilancia de los jefes. 

Tomemos, pues, las cosas como son; y aceptemos que 
han de haber invasiones de indios, que se infiltren por 
entre las divisiones en campaña activa. 

Obra será del vecindario amenazado rechazarlas por su 
propia conservación, como ya lo han hecho valientemente 
los paisanos, toda vez que ha ocurrido el caso. No es per- 
fecto, ni de echarse á dormir, él plan que proponemos, 
pero es hacedero y ahorra ingentes sumas y grandes fuer- 
zas empleadas para obtener, en proporción, pobrísimos 
resultados. 

■ A TONTAS Y A CIEGAS 

(El Nacional, Agosto 16 de 1882). 

Era de cajón que el proyecto sobre fronteras había de 
recibirse con palos de ciego por los que viven en perenne 
acecho de coyunturas para hincar el diente en la piel 
del Ministro de la Guerra. 

Lo mismo habría sido que el General Roca hubiera 
publicado un documento destinado á combatir la ocupación 
del Río Negro. La censura tonta y cargante contra las 
ideas del Ministro habría venido en la mañana siguiente 
como el resultado obligado de la digestión de la noche. 
Estos caballeros necesitan desocuparse todos los días del 
caudal de bilis que acumulan durante las horas del sueño. 
De lo contrario, reventarían, como podrá corroborarlo el 
hermano facultativo de los hermanos Gutiérrez. 

Que «el proyecto del General Roca, dice El Pueblo 
copiando á La Nación, es una letra sobre el porvenir que 
no pagará el firmante.» 

Hé aquí un lapsus de la pitonisa de la calle San Martín 
de que automáticamente se ha hecho reo el otro. 

En todo caso, el Ministro Roca sería el aceptante y 
no el firmante. La letra sobre el porvenir está girada 
desde once años atrás por el Presidente que puso el 
cúmplase á la ley de 1867, dictada bajo sus inspiraciones. 
Que mala memoria, señores críticos! 



PROGRESOS GENERALES 275 

Desarrollemos la metáfora y digamos entonces que el 
General Roca es un capitalista abnegado que toma sobre 
si el giro de un tramposo político á quien cerraron sus 
cajas los mismos ministros de su administración; de un 
quebrado que, para desfogar su fiebre de gloria y de 
renombre, nos llenó de letras como la de la guerra del 
Paraguay, firmada con la sangre de cuarenta mil argen- 
tinos y que el porvenir vá pagando poco á poco en mo- 
neda de descrédito y de pérdida de influencia en nuestra 
política exterior. 

Qué figuras retóricas tan aturdidas, señores Aristarcos 
por contrato ! 

La critica que El Pueblo Argentino hace en detalle del 
proyecto de avance de las fronteras, se reduce mas ó menos 
literalmente á estos términos y á este lenguaje : 

¿ Con que fuerzas se va á efectuar la expedición ? No 
lo sabemos. ¿Es posible operar con el ejército que ocupa 
las líneas actuales y cuanto tiempo durarán los prepara- 
tivos? Nada de esto sabemos. ¿ Como se hará el emprés- 
tito? Hay probabilidades de colocarlo? No lo sabemos 
tampoco. ¿Hay fuerzas bastantes con las actuales para 
operar y guarnecer la línea, ó se cuenta con otras? Lo 
ignoramos también, y por lo tanto, no podemos juzgar de la 
praclicabilidad de la operación. 

Pues entonces, si nada sabe Vd., envuélvase en la capa 
de su ingnorancia y hágase mas bien el distraído, mien- 
tras los que saben discuten como la gente el mas tras- 
cendental de nuestros problemas internos. 

¿Hemos de esperar acaso á que Vd., haga memoria, k que 
Vd. haga entendimiento, como dice el epigrama? 

Parece broma, pero todo lo que dejamos transcrito 
está estampado en el tercer editorial del Pueblo Argentino 
de hoy. Empieza ese editorial diciendo que el General 
Roca no hará nada y que el proyecto de avance no es 
sino un giro sobre las generaciones futuras que proba- 
blemente no hallará nunca quien lo pague, y acaba por 
declarar que, por falta de conocimiento de causa, 
no puede el autor del artículo juzgar de la praclicabilidad de 
h operación. 

A esta familia literaria pertenecen todas las produccio- 
nes de estos censores á outrance de la situación. El cuento 



276 OBRAS DE SARMIENTO 

es sacar la lengua á pasear sobre algunas carillas de 

papel, aunque por fin de fiestas tengan qué « irse y 

no decir nada », como el portugués del cuento. 

Cuantos grandes pensamientos se llevarían á feliz tér- 
mino si las malas cabezas que los combaten no tuviesen 
mas meollo que las de los redactores del Pueblo Argentino. 

DISPOSICIONES PREVENTIVAS 

{El Nacional, Septiembre 3 de 1879.) 

Sabemos que el ministro de hacienda se ocupa activa- 
mente en preparar los medios de llevar á cabo el proyecto 
de dar á la frontera su ubicación definitiva, apoyándola en 
el Rio Negro. 

Se nos ha comunicado asi mismo un proyecto de ley, que 
tiene por objeto establecer bases y garantías para un em- 
préstito de millón y medio de fuertes que estarían dispues- 
tos á suscribir gran número de estancieros interesados en 
el buen éxito de la empresa, de lo que se ha dado comuni- 
cación al Ministro de Hacienda, á fin de que lo tenga en 
cuenta. 

Nos abstenemos á designio de abrir juicio sobre la prac- 
ticabilidad del proyecto del Ministro de la Guerra, hasta 
que sean mejor conocidos sus detalles. 

Queremos, sin embargo, llamar la atención sobre otro 
género de medidas preventivas, que aconseja la previsión 
de malones á las poblaciones fronterizas, mientras se 
afianza un sistema de defensa, que por mas comprensivo, 
ha de establecerse mas lejos todavía que lo que está hoy 
de las poblaciones rurales que debe asegurar. 

De los prolijos datos recogidos por el Ministro de la Gue- 
rra, resulta que ninguna tribu, ni la de Namuncurá, ni los 
Ranqueles, están en condiciones de emprender un ataque 
serio á las poblaciones. 

El escarmiento que esperimentó Calfucurá, fué el último 
esfuerzo para conservar la superioridad que mantuvo años 
antes; y sin la sublevación de Catriel, cuya tribu fué á au- 
mentar el número de lanzas salvajes, mucho dinero se ha- 
bría ahorrado, y el avance de la línea hacia el desierto dado 
mas prontos y seguros resultados. 



PROGRESOS GENERALES 277 

Aun con las fuerzas hoy acumuladas en la frontera y la 
actividad ofensiva que ha tomado nuestro ejército, no pasa 
un mes sin que se anuncie la aparición de pequeñas inva- 
siones, que llegan, burlando la vigilancia del ejército, hasta 
las poblaciones, y arrebatan arreos de yeguas, que por lo 
general se les quitan, pero que es prudente creer no siem- 
pre se consiga en su totalidad. 

Es de la repetición de este hecho, que creemos inevitable, 
de lo que queremos ocuparnos. 

Cualquiera que sea el número de los soldados que cubren 
la frontera y la vigilancia de sus jefes, el hecho se ha consu- 
mado tantas veces y continúa reproduciéndose tanto que 
debemos creer continuará en adelante y acaso con mas fre- 
cuencia, mientras se realiza el plan general de una nueva 
ubicación déla línea interior de defensa. 

La razón es sencilla. Las pequeñas invasiones, escapan 
á toda vigilancia por su pequenez misma, como el ladrón y 
el ratero, en las ciudades, burla las precauciones tomadas 
para la defensa y conservación de la propiedad, y la red de 
vigilantes que de día y noche observan todos los movimien- 
tos. Los indios, al acometer estas empresas, luchan por la 
existencia, pues de proveerse de alimentos se trata, y son 
verdaderos empresarios los capitanejos que acaudillan una 
espedicion, rodeada de peligros, es verdad, pero disminuidos 
por la esperanza de eludirlos en presencia del hambre que 
los aguijonea, y la que á riesgo de la vida deben acallar. 

Habrá, pues, constantes invasiones, en busca de los arreos 
de yeguas, cuyo ligero andar se presta á los cálculos del 
baqueano del desierto. 

Para precaverse contra este azote, creemos que aun no 
se han tomado suficientes precauciones, y nos proponemos 
aconsejarlas. 

La defensa de las fronteras se hace hoy con el dinero de 
las rentas públicas, y con la sangre ó el trabajo del soldado 
ya sea de línea, ya como auxiliar de la milicia. 

El hacendado, el país, la estancia, el poblador, no se de- 
fienden á si mismos, ó no ayudan sino por su concurso ar- 
mado, cuando el caso ocurre, á hacer mas eficaz ó mas fácil 
la defensa. 

El poblador, en los puntos mas avanzados de las pobla- 
ciones de reciente creación, se establece, ó establece un ca- 



278 ÜBKAS 1>K SAKMIKNTO 

pataz y peones, con el grupo de ganado de que puede dis- 
poner. 

Solo á los años, y aun así no siempre, construye casa, 
zánjeos, palizadas, que opongan resistencia á los ataques 
inopinados de los salvajes. 

Cria yeguas á las barbas de los indios, sin recordar que 
este es el incentivo principal de la invasión; y establece en 
ranchos de poquísima consistencia las gentes que cuidan 
de sus ganados. 

Nuestra opinión es que el gobierno debe establecer con- 
diciones de población, y hacerlas observar rigurosamente, 
imponiendo que los que van á poblar campos nuevos y los 
que ya ocupan cierta zona de los ya poblados, llenen aque- 
llas condiciones. 

No es cierto que haya el derecho de abandonar casi á la 
intemperie, en aquellas llanuras sin límites, á dos, tres ó 
mas seres humanos, sin probabilidad de defensa contra 
los ataques imprevistos de los salvajes, ni ha de servir de 
justificativo la natural indolencia é incuria de nuestros pai- 
sanos, que ni reclaman tales garantías, ni ellos mismos 
toman precauciones. 

Debiera, pues, exijirse con toda estancia fronteriza, que 
haya una casa de material, capaz de abrigar á las familias, 
y en su defecto un zanjeado en torno de las habitaciones, 
de cuya consistencia y capacidad debieran cerciorarse las 
autoridades. 

En otras partes de América, pues todas las poblaciones 
cristian-as tienen que luchar con los salvajes, las casas del 
fronterizo están rodeadas de fuertes palizadas, de palo á 
pique con una sola entrada y puente levadizo, y cuanta 
otra precaución requiere la vida de continuo peligro que 
llevan. 

Háse repetido con frecuencia el hecho, en nuestras cam- 
pañas, de ganar la azotea, donde la ha habido, dos ó tres 
hombres, y burlarse con fusiles ó escopetas de centenares 
de salvajes, que no gustan de exponer su vida, pues no es 
la gloria sino el botín lo que los estimula. 

Las armas de fuego no fueron hasta ahora sino poco fa- 
miliares á nuestros paisanos, al contrario délos habitantes 
del Oeste fronterizo de los Estados Unidos, cuya destreza 



PROGRESOS GENERALES 279 

de manejarlas comunicaron á los salvajes, quienes les ex- 
ceden hoy en lo mortífero y seguro del tiro. 

Cuando el viajero se acerca á las habitaciones de ios 
campesinos americanos, lo que mas le llama la atención 
es el número de rifles que están á la vista, pues es gala y 
ostentación del huésped hacer conocer y admirar sus exce- 
lencias. 

Estas costumbres, sin embargo, son una garantía de la 
vida de toda una familia, y una defensa individual, que 
hace mas despejada de cuidados la defensa militar de la 
frontera. 

Nótase con satisfacción entre nosotros, que ya no son 
raros los casos en que los paisanos, al saber la proximidad 
de indios, se reúnen expontáneamente, y lejos de huir 
como en otros tiempos, acometen por sí solos la empresa de 
buscará los salvajes y arrebatarles el robo. 

La ley ó la autoridad también debe requerir que en cada 
estancia haya un vasto corral zanjeado, á fin de recojer 
los ganados, y ponerlos á cubierto, bajo el tiro de fusil de 
la casa zanjeada ó parapetada. 

El primer uso que del alambrado se hizo en Buenos Ai- 
res fué en un corral en la estancia de Remedios, para re- 
cojer el ganado por las tardes, pues que hacía doce años 
que no aumentaba, disminuido por los robos. El ganado 
venía solo al aprisco, y era fácil por la colocación habitual 
de cada tropilla, echar de menos la que faltaba. 

Nuestros paisanos se burlarían de quien les dijese que 
en las estepas (pampas) ..de Asia, los kalmuks hacen pacer 
sus yeguadas, marchando estas en filas de á cuarenta de 
frente, y en columna toda la tropa, guardando el orden de 
marcha los machos, que se conservan como oficiales, fuera 
de formación. 

En algunos puntos de América, en guarniciones avanza- 
das, al tiro de un cañonazo de alarma las caballadas acu- 
den al galope á guarecerse en los corrales. Los animales 
son mas suceptibles de educación que lo que general-, 
mente admitimos, en país donde á los domésticos los he- 
mos vuelto salvajes. 

El punto mas dificil de lograr y sin embargo el mas ne- 
cesario, es que no se crien yeguas en una zona de frontera 
que los peritos sabrían designar. De este modo, los salva- 



280 OBRAS DK SARMIENTO 

jes, forzados á penetrar muy adentro en su busca, desisti- 
rían de la empresa. 

El uso ya generalizado de la alfalfa, permitiría, con un 
potrero de cierta extensión, mantener á pesebre los pocos 
caballos que se necesitan en una estancia, cuando los que 
se conservan están bien mantenidos, y el no tener á dis- 
posición una cantidad de ellos para remuda, hace mas 
cuidadoso á los ginetes. En Europa, se sabe, un soldado 
de caballería no conoce mas caballlo que el que se le 
da al incorporarse al cuerpo, y con ese hace todas sus 
campañas. 

Estas exigencias de la ley, forzarían á los pobladores á 
poner un poco de mas capital, y un poco de mas inteligen- 
cia, con medios mas civilizados y civilizadores que los que 
hoy emplean porque de ningún auxiliar echan mano. 

El poblador empresario es responsable de la vida de los 
hombres que toma á su servicio y deja abandonados en 
el desierto sin un punto fortificado donde salvar del 
peligro. 

En cuanto al derecho de legislar sobre estos puntos, cree- 
mos que no habría cuestión, ni aun sobre la prohibición de 
crear yeguas, pues sobre este producto se ha legislado, 
prohibiendo venderlas, lo que constituía una servidumbre 
de la frontera. 

{El Nacional, Octubre 4 de 1878.) 

Sancionóse ayer en el Senado el proyecto que provee á la 
traslación de las fronteras al Río Negro, con una aclaración, 
mas bien que una ligera enmienda, propuesta por las comi- 
siones reunidas. 

Alguna contradicion parcial que obtuvo el proyecto, 
obligó al Ministro de la Guerra á sostenerlo en general, 
dándole ocasión de hacer ostentación de su estudio espe- 
cial de las cuestiones relativas á la linea de fronteras, y 
demostrar como el paso definitivo que hoy se daba, venía 
preparado por los que se sucedían de años atrás, bajo las 
pasadas administraciones, desde la época en que el ejér- 
cito que guarnecía la frontera campaba en Rojas, hasta que 
de avance en avance se había ocupado á Garué. 

Surgió en el debate la idea de añadir un artículo, para 



PROGRESOS GENERALES 281 

asegurar al ejército una porción del territorio que habría 
de conquistarse, idea que fué desechada, por la dificultad de 
hacerla efectiva, no pudiendo calcularse ni definirse el 
tiempo que absorverían las operaciones militares, ni los 
cuerpos de ejército que habrán de sucederse en la ejecución 
de obra tan indefinida. 

Tales recompensas, que perturban el espíritu del solda- 
do y las reglas estrictas de subordinación y deber, dando 
margen entre gente poco instruidas, á quejas de haber sido 
engañadas, han acabado siempre por tomar la forma de 
boletos que establecen el derecho á una porción de tierra: 
boletos negociables, que reúne el vivandero, que reconcen- 
tran otros, y acaba por ser papel de crédito y fondos públi- 
cos que suben y bajan, según que el mercado acrece ó 
disminuye la posibilidad de que los dichos vales sean ubi- 
cados en alguna parte, lo que rara vez se realiza, sino es 
en beneficio de especuladores. 

Fuera de las Cámara, ya pululan los proyectos de ocupa- 
ción y venta de todos los grandes territorios que quedarán 
despejados de salvajes, con la ocupación del Río Negro. 
Como sucede siempre, la imaginación popular está ven- 
diendo la piel del oso, antes de haberlo cazado. El Ministro 
de la Guerra observaba con razón que bastaba la apari- 
ción de ocho indios, para hacer precaria é insegura la 
residencia de cristianos, en los puntos amenazados de tales 
visitas. 

El nuevo avance de las fronteras dará ocasión, como se 
hizo notar muy bien, á estudiar topográficamente el terri- 
torio vastísimo que hoy ocupan ó recorren los salvajes; y 
como ya se sabe que no es un Edén de verdura, y que no en 
toda su extensión sirve aun para la morada de salvajes, 
convendría que el gobierno esperase á obtener, como pri- 
mer fruto de sus exploraciones, datos mas completos que 
los de que puede disponer hoy. 

Una observación debemos añadir para contener estas 
prisas, y es que la ocupación de la América del Sur por los 
españoles se distingue de la de los ingleses en el Norte, 
en que aquellos se repartieron la tierra en las proporciones 
que ácada uno ocurría, quedando asi países enteros po6'(?trfo5 
titularmente, desde que unos cuantos con colonos se esta- 



282 OBRA.S DE SARMIENTO 

blecían, mientras que toda la sabiduría del sistema ameri- 
cano del norte consiste en conservar todo el territorio 
despoblado, como una reserva, para las generaciones veni- 
deras, no abandonando á la presente sino la cantidad de 
tierra medida, que solo cultivándola será bastante á satis- 
facer las exigencias de una familia. 

La sola ocupación del Río Negro, abandona ya cuatro mil 
leguas de terreno á la especulación delca{)italó á la lenta 
ocupación del estanciero. 

Hay en ellas campo vasto para absorver la actividad de 
la generación presente, si se tiene en cuenta que otras tan- 
tas leguas habían sido ya encerradas por las fronteras de 
Buenos Aires y lo estarán en breve por las de Córdoba y 
San Luis. De ahí no debe pasar la colonización. 

LOS INDIOS 

{El Nacional, Noviembre 2 de 187t.) 

En medio de tantas preocupaciones que absorven la 
atención pública, viendo acumularse nubes en el ho- 
rizonte, el espectáculo que presenta nuestra frontera 
viene á retemplar los espíritus y hace nacer la esperanza 
de soluciones felices, que habremos de obtener para todas 
las cuestiones pendientes. 

Hace un año, á que los salvajes sienten pesar sobre ellos 
las armas de nuestros valientes soldados; y el desierto no 
es ya un refugio á donde puedan en adelante sustraerse á 
su alcance. 

Nuestros soldados se baten en una estension de tres- 
cientas leguas, y á una victoria sobre Pincen, Gatriel ó 
Namuncurá, responde otra sobre Baigorrita ó los Ranqueles. 
No son ya nuestras fronteras las que se defienden, sino 
los toldos los que son desbaratados en los puntos lejanos 
del desierto, y traídas las chusmas á incor[)orarse en las 
poblaciones cristianas. 

Mucho ha de valerle al Ministro de la Guerra este feliz 
comienzo, en la grande obra que emprende, de fijar para 
en adelante las fronteras. Si esta obra no se consolidase 
tan pronto como se espera, los andamios puestos para 
levantarla serían, por sí solos, una grande obra. 



PROGRESOS GENERALES 283 

Los salvajes aterrorizados por esta serie de golpes que 
han recibido, forzados á abandonar por inseguros sus an- 
tiguos toldos, tienen que agregar á las pérdidas reales 
esperimentadas, las que produce la desmoralización y el 
cambio de morada. 

En medio del desierto, al rededor de lagunas en campos 
dotados de pastos ó de cacería, el salvaje se constituye 
una patria que ama, como el groenlandés ama sus hielos 
y sus focas. Abandonarla por insegura, es para ellos, como 
no lo es para nosotros por la comunidad de los pueblos 
civihzados, la mayor de las desgracias; y el quebranto de 
la destrucción de sus toldos, el alejamiento de sus antiguas 
guaridas, no lo reponen en las nuevas, en largos años. 
Cooper ha pintado con sus rasgos admirables la desola- 
ción de las tribus, que sucumben y acaban por disper- 
sarse. 

La obra que terminará, debemos esperarlo, el General 
Roca, y que principió con éxito el malogrado Alsina, venía, 
sin embargo, preparándose y marchando adelante, de mu- 
chos años atrás. 

Son imperceptibles los cambios que se vienen lentamente 
operando en el espíritu de los pueblos. Sería hoy difícil 
esplicar porqué había decaído á tal grado el sentimiento 
de la superioridad de las armas nuestras sobre la chuza 
de los salvajes, cuando de 1852 adelante alguno de nuestros 
jefes se daba por bien librado, abandonando de noche sus 
tiendas para escapar de Calfucurá, el rey del desierto en- 
tonces; cuando al General Hornos le lanceaban los soldados 
en la formación y los coraceros pedían misericordia en un 
corral, en cuya puerta, sin poder salvarlos, morían valien- 
temente Otamendi y sus compañeros de sacrificios. 

Pero pasaron años sin que los paisanos se atreviesen á 
hacer sin el auxilio de tropas, frente á un puñado de sal- 
vajes. Fuese, sir) embargo, desvaneciendo el terror: los 
indios esijerimentaron con Calfucurá derrotas formales, 
hasta limitar sus escursiones á malones de robo de yeguas 
y sin la desmoralización que trajo á la frontera, el distraer- 
se sus jefes de sus deberes para encender la guerra civil 
los indios, sin el auxilio que les llevó Catriel con sus ocho- 
cientas lanzas, estarían ya amedrentados y sometidos. 

La mitad de los gastos hechos posteriormente se han 



284 OBKAS l>K .SAKMIENTO 

inverti(3o en reconquistar lo perdiiio entonces, sometiendo 
de nuevo á las tribus mansas sublevadas y vueltas al de- 
sierto. 

La muestra mas inequívoca del progreso hecho en estos 
últimos años, está en arrojo de los paisanos, que al Sur de 
Buenos Aires ó de Mendoza, hacen frente, de su propia 
cuenta, á los indios, dándose cita y saliendo en su busca 
hasta escarmentarlos. Merced al nuevo espíritu del ejér- 
cito y de los paisanos, se reconquistó el país que media 
entre el Río IV y V, y la vasta estension que guarda hoy 
el paso del Rey, al norte de Santa Fe. 

Lo que presenta de nuevo la secular lucha con los sal- 
vajes, no es solo la diminución de sus lanzas, como lo ha 
demostrado el General Roca, sino el ataque de las tolde- 
rías, que hace diez años habría parecido empresa desca- 
bellada, y que lo era en efecto, antes que gradualmente 
hubiere la línea de frontera, avanzado desde Junín y Bra- 
gado, con el General Gainza, hasta donde las llevó mas 
tarde Alsina, abriendo el periodo de la invasión á los tol- 
dos, que ha reducido á sistema el General Roca. 

Aun sin la ocupación del R'o Negro, que sería la nece- 
saria consecuencia, podemos uisminuir el ejército en pocos 
años, pues del actual desastre de los salvajes, no podrán 
rehacerse en muchos mas; y es la ley fatal de la vida 
salvaje, que nunca pueden repararse sus pérdidas, pues 
en contacto con pueblos civilizados, están condenados á la 
final estincion. Cada arreo de chusma, es una tribu que 
desaparece del haz de la tierra. 

EMPRÉSTITO RIO NEGRO 

(El Nacional, Noviembre 12 de i879.) 

La Comisión del Empréstito Nacional de Río Negro y 
Riachuelo, dirige á las personas que supone interesadas 
en el éxito de aquellas grandes empresas, la circular que 
copiamos á continuación. 

Las razones que los comisionados hacen valer, están 
ya en el ánimo y en la conciencia pública; pues pocos 
proyectos de empréstito han suscitado menos objeciones 
que este. 



PlíOGHE^OS GENERALES 285 

Apelan al patriotismo, y al interés del capital, para que, 
unidos, secunden los propósitos del gobierno. 

Cuando se inició la idea de la traslación definitiva de la 
frontera al Río Negro, había en perspectiva la grave ope- 
ración de desalojar los salvajes del territorio intermedia- 
rio, operación que si bien era segura, quedaba sujeta á 
las contingencias de todos los cómputos humanos. 

Los sucesos se han anticipado, sin embargo, y lo que habia 
de esperarse del tiempo, está ya realizado en gran parte. 

Los salvajes han sido asaltados en sus toldos, tomadas' 
parte de sus chusmas, perseguidos y dispersos los restos 
de las tribus y ahuyentadas en el desierto. 

Esta rapidez misma de la operación preliminar, hace 
urgente llevar á término la obra comenzada. Sería una 
falta irreparable, sino es á costa de nuevos sacrificios, dar 
tiempo á los salvajes á que vuelvan de su estupor, y se 
reconozcan y entiendan para mejorar su condición, aun 
aceptando la triste situación á que han sido reducidos. 

Estando, como está, listo el ejército, para abrir opera- 
ciones, la demora puede solo imponerla la lentitud con 
que se reunirían los fondos especiales, destinados á los 
gastos que habrá de imponer la toma de posesión de los 
nuevos puntos que ocuparán las fuerzas y la instalación 
definitiva. 

Esta parte de las operaciones, la hará el público capi- 
talista, y es lo que la circular de la comisión espone, 
en términos quenada dejan que espresar sobre la materia. 

Esperamos que al llamamiento, respondan los intereses 
bien comprendidos del país, el de centenares de hacen- 
dados, cuyas propiedades acrecen de valor por el solo 
hecho de alejarse los salvajes, y el de los prestamistas, 
que no consultarán sino la buena colocación de sus fondos. 



EL CACIQUE PINCEN Y EL EMPRÉSTITO 

(El Nacional, Noviembre 12 de 1878.) 

Sin proponérselo y solo por ver el número último, tenía- 
mos por ¡delante El Brazil and River Píate Mail, en una de 
cuyas páginas leíamos lo que ligeramente vertimos del 
inglés al español: «El General Roca ha recorrido la mayor 



286 OHHAS UK .SAKMlBNTü 

parte del país y hallado por todas partes hermosos pastos 
y abundantes aguas. Al cacique Namuncurá le quedan 
apenas 100 guerreros en Marco Grande. Pincen, el león de 
las pampas, tiene número casi igual en Malalico, diez leguas 
afuera de la frontera establecida por el Coronel Alsina. 
Todos juntos, poca oposición pueden hacer á nuestra ocu- 
pación del Río Negro y sus tierras, de cuya riqueza habló 
el jesuíta F. Falkner, hace ya mas de un siglo.» 

«Los indios que no aceptaron concesiones ó reservas de 
tierras, serán arrojados al otro lado del Río Negro, á la 
Patagonia, contando, los que se sometan, con buen trata- 
miento ó protección.» 

Esto decían el Presidente y el Ministro de la Guerra, en 
su mensaje, el 14 de Agosto, al Congreso y antes de cum- 
plirse tres meses, el león de la Pampa, como ojo de Alcon, 
ó la ave Negra, Blackbird, al Norte, está encadenado, que- 
dando apenas algunos restos de su tribu. . 

Tememos que haya error de traducción, al dar solo cien 
hombres á Namuncurá, que si bien ha sufrido varios con- 
trastes, fué sin embargo, por muchos años, el campeón de 
las indiadas y el terror de las fronteras. Calfucurá, su padre 
alcanzó á mandar mil quinientas lanzas. 

Desde aquellos tiempos, las tribus que le obedecían, como 
las de los que accidentalmente eran sus aliados, han venido 
recibiendo frecuentes golpes, que como lo observaba el 
General Roca, habían disminuido enormemente el número 
y la pujanza de sus lanzas. 

Con motivo de haberse, en la pasada administración» 
tomado medidas preparatorias para ocupar la isla de 
Choelechoel, que motivó la expedición del Comandante de 
marina Guerrico al Río Negro, tenemos á la vista algunos 
informes de la época, en que es curioso, ahora, ver las 
impresiones de pavor, que todavía inspiraban los indifis. 

Por curiosidad, trascribiremos algunos trozos. El indio, 
«dice, uno de los prácticos de la guerra de frontera de en- 
tonces, es un enemigo terrible.» 

«El Gobierno Nacional ha mandado ocupar militarmente 
la isla de Choelechoel, con el objeto de poner en ejecución 
la ley del Congreso, que manda avanzar sobre el Rio 
Negro una nueva linea de frontera, hasta encontrar las 
nacientes del Rio Colorado, en la Provincia de Mendoza, 



PROGRESOS GENERALES 287 

agregándose al efecto, debe mandar dos comisiones cientí- 
ficas, que, saliendo de San Rafael, Provincia de Mendoza, 
la una, y la otra de Choelechoel, partan, hasta encontrarse 
en medio del trayecto, para que, puestos de acuerdo, pue- 
dan ir fijando la linea militar y demarcando los puntos 
principales donde pueden colocarse los fuertes de la nueva 
línea que, según persona competente, puede quedar per- 
fectamente guarnecida con mil quinientos hombres.» 

«El indio es un enemigo temible, á quien debe estarse 
preparado para recibirle en el momento menos pensado, 
en cualesquier número que venga: conozco las precauciones 
sagaces de que se valen para invadir, debido á lo cual, 
raras veces son sentidos, y en muchas otras se han visto 
llegar, detrás de las descubiertas que dieron parte sin 
novedad: tengo conocimiento de las diferentes clases de 
invasiones, que varían desde pequeñas partidas hasta masas 
de dos á tres mil; la mayor la encabezaba el cacique Arau- 
cano Llanquetrú, el año treinta y tres, compuesta en su 
mayor parte de indios chilenos: tengo conocimiento de su 
estrategia y modo de combatir cuando á ello son obligados, y 
que por la sencillísima formación que adoptan hacen es- 
tensa su línea, amenazando desde luego nuestros flancos y 
retaguardia, á la vez que dan sus cargas hasta nuestra 
línea, y aun hasta los cuadros; la segunda la he presen- 
ciado el año treinta, en la Loma Negra, Provincia de Buenos 
Aires, que derrotadas las alas, cuasi en su totalidad, estuvo 
en inminente peligro el centro, que se hallaba en cuadro, 
mandado por el General Pacheco: he visto el año treinta y 
dos, en el Pmso de las Piedras, Provincia de Mendoza, 
llegar hasta lancear varios hombres, de un cuadro formado 
de excelente caballería de línea, pie á tierra: el año treinta 
y tres, al Sud de la Provincia de San Luis, en las Acolla- 
radas, vi repetirse en mayor escala aquella escena; de tres 
cuadros formados de las dos armas, ocupando el centro el 
de infaíitería, le rompieron un frente á uno de caballería, 
pie á tierra, se entiende, que pudo cerrarse gracias á la 
buena tropa, muriendo los indios que penetraron en él, y 
me consta, que otro de cordobeses y púntanos, mandados 
por un Jefe Reynafé, fué completamente desecho en ó por 
esos años, pereciendo casi todos los que le compusieron: 
para cargar, en estos casos, marchan uno á pié y otro á 



288 OBRAS DE SARMIENTO 

caballo, formando una especie de dos filas, en que los 
primeros llevan la vanguardia blandiendo sus largas lanzas. 
Aquí terminaré mis referencias hacia los indios asegu- 
rando, que mientras no se sometan tienen por necesidad 
que invadir forzosamente en algunas partes, por que no 
pueden vivir de otro modo, á no ser que desde el año treinta 
y nueve á esta parte lo hayan adquirido, antes no solo lo 
han tenido. Y, por lo que respecta al servicio militar que se 
requiere en aquella frontera y á lo que con él pueda rela- 
cionarse, bien se comprenderá que no me es desconocido, 
pudiendo valorar debidamente al enemigo que tiene que 
combatirse, en vista de lo cual, deben emplearse todos los 
medios eficaces para asegurar la empresa, sin exponerla 
de ninguna manera, bien mirada su magnitud y las conse- 
cuencias fatales que acarrearía una impremeditación. Asi, 
pues, es de esta base y principios fundamentales que he 
partido para opinar siempre, que donde el Congreso ha 
mandado que se establezca la nueva linea de frontera, 
fuesen los parajes mas adecuados para resguardarla per- 
fectamente, de un modo sencillo.» 

Hoy no existe ni Llanquetrú con las tres mil lanzas, ni 
Calfucurú con las mil quinientas; y en cuanto á presentar 
batalla, y linea cóncava, con infantes y caballeros mezcla- 
dos como los romanos, los remington han impuesto otro 
orden de batalla, que consiste en no ponerse á su alcance, 
habiendo ocurrido ya el caso que, sorprendido un jefe, 
sin fuerza por haberla desprendido temprano de su campa- 
mento, bastóle hacer tocar una sonata á la banda de cla- 
rines, para poner en dispersión un malón, quitarles el 
arreo y lo que es mas, hacerles prisioneros, los que confe- 
saron que, oyendo clarines supusieron la presencia de 
algún escuadrón de línea, y encontraron desesperado el 
caso. 

Las poderosas tribus han desaparecido, merced á las 
dificultades que vienen encontrando de años atrás para 
aprovisionarse suficientemente de ganados, pues ya en 
1874, por informe del General Rivas, las boleadas mismas 



PROGRESOS GENERALES 289 

eran poco fructuosas, por haber agotado, á fuerza de repe- 
tirlas, avestruces, gamos, guanacos, etc., que les ayudaban 
á matar ó entretener al menos el hambre. 

No es de grande importancia numérica la destrucción 
de la tribu de Pincen; pero de mucha consecuencia por su 
influencia moral y sus relaciones de parentesco con otros 
caciques de la Pampa, entre ellos Manuel Grande, que per- 
tenece á la tribu de Catriel. 

Ayer hacíamos sentir la necesidad de activar las opera- 
ciones de crédito, que sirven de base á la grande operación, 
fundándonos en que los sucesos se precipitan, y habría que- 
branto en dar tiempo á que los salvajes vuelvan de su 
estupor, y la noticia llegada ayer corroboraban, con la toma 
de Pincen, las observaciones que le precedían. 

Después de esta confirmación, si el público prestamista, 
no se apresura á tomar las acciones, con tantas ventajas y 
garantías ofrecidas, el gobierno debo darse por advertido 
y proceder en consecuencia, á fin de no malograr las ven- 
tajas adquiridas. 

En Chile, el capital se ha mostrado mas aventurero siem- 
pre, suscribiendo por millones á empresas lejanas de minas, 
como las de Caracoles, ó de la extracción de salitre, de los 
desiertos del Perú. 

Entre nosotros, con los negocios de ganado, ó alquileres 
de casas, está habituado á proceder con mesura, y en espe- 
culaciones tradicionales y caseras. El juego de la Bolsa, 
absorve la imaginación y la parte aleatoria que entra en 
los negocios, dando ocupación á los capitales con esperanza 
de lucro próximo, aunque algunas veces, (la mitad délos 
casos) traigan menoscabo del capital. 

No tenemos el petit rentier, el doméstico retirado, que 
busca colocación en los fondos públicos á su escasa fortuna 
contando con asegurarse renta. 

Si, pues, la opinión no está ya lanzada en el empréstito, 
podemos estar seguros que no lo estará mas tarde. 

Los ferrocarriles de Buenos Aires han dado otras veces la 

Tomo xu . —19 



290 OBRAS DE SARMIENTO 

medida de nuestra capacidad de suscribirs acciones, aun 
cuando, como en el presente caso, están doblemente 
garantidos. 

LOS RANQUELES Y LOS RUMIES 

{El Nacional, Noviembre 18 de 1879.) 

Rumies, eran los cristianos y civiles, en Francia, que po- 
nían el grito en el cíelo, cuando hubo el general Lamori- 
ciére de tomarse represalias contra las habituales cruel- 
dades de los árabes. 

Igual cosa sucedió cuando el General Sherman, mandó 
no hace seis años, pasar á filo de espada una tribu, sin 
exepcion de niños ni de mujeres. 

Necesitábase un escarmiento contra la perfidia de sal- 
vajes, que, llegando el caso, estrellan los niños y cristianos 
contra las murallas ó el tronco de los árboles. 

Tenemos actualmente el clamoreo aturdidor de una frac- 
ción de la prensa, contra un acto de severidad, ejercido 
contra tribus traidoras. 

No diremos nada, en justificación del hecho del coman- 
dante Roca, según él dá, cuenta al Ministro de la Guerra. 
Queremos que quede á la apreciación de quién quiera, y 
bajo el punto de vista que prefieren mirarlo. Los salvajes 
no están bajo el palio del derecho de la guerra, precisa- 
mente porque ellos no lo reconocen ni respetan. Se les 
trata de ordinario, con la indulgencia qne merece el hom- 
bre en estado de naturaleza. Pueden tratárseles con el último 
rigor, cuando sea necesario infundirles terror, para conte- 
nerlos en sus propósitos salvajes. De los ranqueles, diremos 
á los filántropos, que habiendo el gobierno mandado un 
sacerdote, á vivir con ellos y estudiar el medio posible de 
traerlos á mejores costumbres, el sacerdote de regreso, in- 
formó de palabra, no creyendo compatible con su ministe- 
rio, hacerlo de otro modo, que se había convencido, al ver 
el estado de depravación moral á que habían llegado, que lo 
único posible era quitarles los niñosl. . . . 

No entramos en el fondo de la cuestión, sino en las apre- 
ciaciones de los que afean el acto. También diríamos de 



PROGKBSOS GENERALES 291 

ellos, lo que el buen padre, que la depresión moral ha toca- 
do ya el último término. 

El suceso ocurrió en Mercedes, de San Luis. Un N. N. del 
Rio IV escribe á un B. B. de Córdoba, que los indios fueron 
asesinados en un corral; y la prensa política nuestra, dá 
por cierto el accidente, y cuatro días después declama vir- 
tuosa, humana y heroicamente, contra tamaña atrocidad. 

Porqué no afirma con todas sus letras el del Rio IV, la 
revelación que hace del atentado? ¿Porqué lo acojen tan sin 
reserva los que aquí lo comentan? 

No por otra razón, sino porque pueda í¿fl/7ar, aquella agra- 
vación, el buen nombre del Ministro de la Guerra. 

Al oir las imi)utaciones odiosas que contienen los escritos 
que comentamos, se preguntaría con razón, ¿cuáles están 
mas depravados, cuáles son los mas bárbaros y cuáles los 
ranqueles ó los cristianos? 

El mundo europeo se conmovió al oir el relato de las 
crueldades délos turcos con los cristianos sublevados de la 
Herzegovina, que dio origen á la guerra y á la desmenbra- 
cion que en castigo ha sufrido la Turquía. 

La pintura de que nuestros sentimientos y de nuestras 
costumbres hacen los diarios, mentidamente humanitarios, 
hacen del ejército y gobierno argentino otra Turquía, en las 
atrocidades ejercidas con los bárbaros. 

Cuentan, es verdad, con no ser creídos, tan habituados 
nos tienen á este lenguaje; pero no es posible sustraerse á 
la imi)resion que ese lenguaje mismo deja en el ánimo. 

Casi es permitido creer que tales horrores se han cometi- 
do con los indios, en pueblo donde tales diarios se escriben, 
y donde para servir a fines políticos, se aguza el ingenio, á 
fin de hacer el mayor mal posible. 

Si se pregunta cuál es el mas bárbaro, el mas inmoral, el 
mas cruel y el mas desenfrenado, entre el comandante Ro- 
ca y el autor de los artículos que lo vituperan, que los de- 
nuncia, todo hombre que tenga resto de sentido moral dirá 
que el último le exede en perversidad, en crueldad y en 
malignidad. Si se quiere juzgar del sentimiento moral de un 
pueblo, por el lenguaje de los diarios, al comentar el hecho 
puede asegurarse que el hecho debe de ser cierto, si no es 
mejor el comandante que el escritor. Tal para cual. Esta 
es la verdad. 



292 OBRAS ÜK SARMIENTO 

El primero se ha entregado á un rapto de pasión colé- 
rica, sin duda, contra los salvajes que le matan sus solda- 
dos, mientras que el segundo, sin cólera, sin pasión, sin 
interés por los salvajes, destroza, infama la reputación de 
un jefe, á trueque de aerearle aversiones y, por carambola, 
aun ministro que lleva el mismo nombre. El primero, ha 
dado una orden, cruel sin duda; pero cuyo pensamiento 
constituye un solo acto. El segundo, comete en dos, tres, 
cuatro artículos seguidos, tantos crímenes como imputacio- 
nes odiosas acumula. Allá hay un acto bárbaro, contra bár- 
baros, aquí el refinamiento civilizado de un espíritu sagaz, 
insidioso, para buscar nuevas faces con que exitar el odio 
contra uno de su clase social, de su raza, de su civilización. 
¿Cuálesel mas depravado? Pueden correr parejas el que 
maneja la espada, y el que degüella, despedaza, y tritura 
con la pluma; pero sí no es cierto el hecho imputado al pri- 
mero, queda solo subsistente y en claro la maldad que su- 
girió los dicterios, las calumnias, y hasta la invocación de 
los padres de la Patria, los recuerdos de la Independencia, 
los principios de justicia y los sentimientos morales, todo 
para dañará la reputación de un jefe subalterno y alcanzar 
á la de un Ministro. 

Conocemos la severidad de esos mismos diarios, cuando 
en presencia de los hechos escandalosos que se suceden 
sin tregua en estos países, recuerdan la frase ominosa de 
South América, con que el mundo los designa como quedó 
por muchos años en los Estados Unidos el nombre de Miss 
Trolope, que pintó con ruda mano la grosería de las costum- 
bres de los americanos de su tiempo. 

El grito de Trolope en un teatro, bastaba para que reco- 
giese sus pies algún chody que los mostraba en público. El 
grito de South América, con que el mundo nos designa moral 
y politicamente, bastaría para contenernos de matar indios 
á corral, y de escribir artículos que sonde intención y fac- 
tura, verdaderos asesinatos y matanzas, no ya en el de- 
sierto, ni de una sola vez, si no en medio de un pueblo cris- 
tiano, pero al que sus militares y sus escritores le han hecho 
perder todo sentimiento de pudor y de humanidad. 

Imposible que no sea cierto lo del corral de Mercedes, en 
país donde la virtud de los escritores empuña para vengarlo 



PROGRESOS GENERALES 293 

el puñal, el veneno, la calumnia, la injuria, el incendio y la 
deshonra. 



LOS CATRIEL 

(El Nacional, Noviembre 25 de 1878). 

La Últimas noticias de las fronteras, dan en camino 
para los acantonamientos del Ejército de operaciones, los 
restos de la antigua tribu de los Catriel. 

Contaron, según se dice, tres mil lanzas en tiempo de 
Rosas. Con el cambio de gobierno á su caída, se desmo- 
ralizaron, tomando el Desierto, desde Tapalqué, donde 
estaban reducidos. Sometiéronse mas tarde, hasta que 
sobrevino la revuelta de caciques secundarios, la de 
Manuel Grande, que disminuyó su número. 

Hasta 1874, prestaban sus servicios, como indios mansos 
en las divisiones de frontera del Sud, recibiendo raciones 
y vestuario, en número de ochocientas lanzas. El cacique 
Catriel, obeso, se hacía arrastrar en coche. A fines de 
aquel año, los indios fueron arrastrados en el motin 
militar de algunos jefes del ejército, y no habiendo tenido 
éxito la tentativa, un segundo cacique quitó la vida al 
rebelde, para volver á someterse al gobierno. 

Pero no se conmueve la moral de los salvajes, sin que 
suframos las consecuencias. Los indios, á su vez, hallaron 
que el gobierno nuevo era malo é inconstitucional, y 
tomaron otra vez el desierto. 

Aumentándose con ellos, de ochocientas lanzas, las 
fuerzas de los indios salvajes; y estos conocedores de los 
lugares y habituados á mejor disciplina que sus congéneres 
de la pampa, las condiciones de la defensa de la frontera 
cambiaron enteramente. Namuncurá tenía ofrecidas dos- 
cientas lanzas para la defensa. Ahora tenía por el 
contrario, ochocientas de refuerzo. 

Del mal salió el remedio, y la guerra ofensiva se pre- 
sentó como necesidad del momento. El ministro Alsina 
emprendió con vigor el ataque á los toldos, y el General 
Roca persiguiendo sin descanso esta obra, ha terminado 
con la destrucción de las diversas tribus, obteniendo la 



294 OBRAS Dh SAKMIENTO 

desmoralización y sumisión de los restos de la de los 
Catriel. 

Si contamos con los que regresen hoy á someterse 
al gobierno, y los muertos en diversos combates ante- 
riores, que no sean de Pincen, ó Ranqueles, puede 
decirse que los caudales gastados en estos cuatro años, 
se han invertido en gran parte en reparar el estrago 
causado por la deserción de los Catriel en 1874. Por 
ese lado, estamos, pues, con la anunciada vuelta de los 
restos de la tribu, en la situación en que las cosas 
estaban hace cuatro años. 

De este escarmiento han participado las otras tribus, 
perdiendo sucesivamente chusmas y lanzas; pero mas 
que todo, esperimentando el terror de nuestras armas 
lo que es una victoria mas duradera y general que las 
que dan los combates parciales. Ninguna tribu se siente 
hoy fuera de alcance, y no hace daño ninguno á este 
cuadro que á Baigorrita y Epumer haya tocado algo de la 
quema, como se dice. 

Hablábase ahora de una reconcentración de tribus, 
cerca de Salinas Grandes, en que Namuncurá habría reu- 
nido dos mil lanzas, con los Ranqueles que huyen de las 
fuerzas del Comandante Roca. No recordamos que el 
sucesor de Calfucurá haya recibido contrastes serios en 
todas estas escurciones pasadas, ni ponemos mucha fé 
en la anunciada reunión de los Ranqueles, y proyectos 
de invadir la frontera. Las distancias que tienen que 
atravesar, desde los toldos de Baigorrita á Salinas Grandes 
imponen, antes de entrar en campaña, un enorm^- 
sacrificio de caballos, si bien es cierto que amenazados 
y amedrentados de aquel lado, la desesperación puede 
intentar milagros. 

En el estado moral que ha alcanzado nuestro ejército, 
con el impulso que dá una serie no interrumpida de victo- 
rias, nada habría que temer sino sorpresas, aun de dos 
mil lanzas reunidas. 

Cualquiera ventaja que obtuvieran, eludiendo, como de 
costumbre, el encuentro con nuestras fuerzas, sería de poca 
duración, sino fuera que pereciendo como están de ham- 
bre los salvajes, un malón pudiera refrescar sus víveres por 
algunos meses. 



PROGRESOS GENERALES 295 

Los movimientos actuales de nuestras fuerzas, en pe- 
queñas divisiones, obrando independientemente, bajo el 
mando de jefes valientes y esperimentados, han traido la 
serie de triunfos sobre tribus también aisladas, que han 
despejado el frente de nuestras lineas. Cada una de 
iiquellas divisiones hace de por sí, en tan vasta super- 
ficie lo que el coronel Rauch hacía con la suya, en el limi- 
tado campo de operaciones que le trazaba entonces el poco 
desenvolvimiento del pastoreo. No existía Calcufurá con 
su fuerte tribu, ni había siquiera posibilidad de una 
liga de indios, como la Confederación de ¡as cinco nacio- 
nes, que dio tanto que hacer á la Nueva Inglaterra y Pen- 
silvania. 

Hoy que se anuncia una liga de tribus, bajo la dirección 
de Namuncurá, nuestro ejército de operaciones al Sur mo- 
dificará sin duda su pian, para oponer en caso necesario 
y en tiempo una reconcentración de divisiones, que burle 
y escarmiente las tentativas de invasión. Recordamos, 
con este motivo, la innovación introducida por el mariscal 
Bugeaud, en Argel, para combatir con éxito á los árabes la 
sobreponiéndose á la movilidad del goun (montonera), y á la 
superioridad del ginete en ef desierto. Consistía en hacer 
lo que quedó desde entonces con el nombre de una punía 
pues invadir hacia el desierto se dice hoy, hacer punta, en 
tal ó cual dirección. 

Consiste este movimiento en avanzar una división de in- 
fantería y caballería, en la dirección requerida, suficiente- 
mente fuerte para resistir un ataque inopinado. Dos fuer- 
zas marchan á distancias convenientes, como si fueran 
alas, de manera de acudir en tiempo de apoyar la primera; 
y dos, ó cuatro divisiones mas, según la importancia del 
movimiento, marchan en el mismo orden, á fin de apoyar 
á las anteriores. Esta es una cuña, cuya punta la forma 
la primera división. Al decir del General francés, solo 
desde la adopción de este sistema pudieron ser definitiva- 
mente arrollados los árabes, pues no les bastaba evitar la 
primera división, é intentar entrar en el territorio some- 
tido, desde que en los costados habían de dar con alguna 
división que haría á su vez punta, llamando á las otras en 
su auxilio. 

Sabemos que se han encontrado muías para el servicio 



•iC'O OBRAS DE SARMIENTO 

del ejército; y creemos que con esta mejora asegurará su 
movilidad. Es una innovación que ya tardaba, pues desde 
los tiempos de San Martin, y durante las guerras de Qui- 
roga, hasta las que acabaron con el Chacho en el Interior, 
los ejércitos marchaban á muía, llevando los soldados de 
caballería sus cabalgaduras de la diestra. 

El Coronel Sandes encantado de ver caballos herrados 
de pies y manos que el Gobierno de San Juan le daba, para 
hacer su campaña á la Rioja, no comprendía bien ni esti- 
maba en mucho la dotación de muías, que se [)onía á su 
disposición. 

Habiendo, sin embargo, experimentado sus efectos, hizo 
una marcha de cien leguas, casi sin parar, hasta hacer caer 
dormidos á nuestros soldados, y postrarse él mismo, yendo 
á morir á Mendoza. 

El desierto será dominado por muías y no por caballos, 
que se agotarán en las marchas, antes de ser requeridos 
para el combate. 

LAS CARTAS DE CATRIEL 

{El Nacional, Noviembre 30 de 1878.) 

El Courrier de la Plata^ publica dos interesantes cartas de 
los indios Catriel, después de estar prisioneros. Tienen de 
interesante, que muestran al indio, tal como es, y por 
tanto incorregible. Su posdata en ios parlamentos, ó co- 
misiones que suelen enviar al Gobierno, como en sus cartas 
á particulares, es el infalible pedido. 

Cuando cometen un crimen de que piden perdón, en 
lugar de una multa impuesta á ellos, pasan la nota de los 
pedidos. Raciones, tres vestidos, ropa para las chinas, 
chapeados de plata, etc. 

Catriel prisionero, después de todos los extragos que ha 
hecho con su alzamiento, en prueba de su sumisión, pide 
raciones, sombrero, botas, etc. 

«Estoy dispuesto á rendirme, si me dan las raciones de 
antes.» 

Estas raciones fueron, sin embargo, la lepra de la reduc- 
ción de los indios. Motivo de corrupción para los jefes 
administradores de raciones; ocasión de robo y desfalco de 



PROGRESOS GENERALES 297 

la comisión misma de los indios que le recibía, recibiendo 
terneros por vacas, vendiéndolas por aguardiente á los pul- 
peros del Azul, que vivían de eso; y lo que llegaba al caci- 
que, para guardárselas él, sin dar nada ó poquísimo á los 
individuos de chusma. 

La triste y costosa experiencia de tantos años ha debido 
aleccionar al gobierno. No mas raciones á los indios, y 
disolución de las diezmadas tribus, como se está haciendo, 
internándolos y distribuyendo á las mujeres y niños en 
las familias. Este sistema ha sido desde tiempo inmemo- 
rial seguido por los colonizadores; y sus efectos son la po- 
blación de nuestras ciudades y campos, y cuyos habitantes 
conservan aun el color trigueño de la raza de su origen. 

Por pequeña que sea una tribu, desde que está reunida, 
conserva y guarda sus tradiciones y su lengua. 

La escuela, los oficios, son imposibles, en esa aglomera- 
ción de salvajes hostiles á la sociedad basada en el trabajo. 
La ración ha de continuar, como carga sobre el gobierno; 
ración improductiva de todo resultado. Los indios son 
unos pensionistas holgazanes. 

Mucho puede sugerir el sentimiento de humanidad en 
favor de los indios. 

Pocas han de ser las madres que traigan consigo peque- 
ñuelos, que deben acompañarlas siempre; pero dejarles 
los niños de diez años para arriba, por temor de que sufran 
con la separación, es perpetuar la barbarie, ignorancia é 
ineptitud del niño, condenándolo á recibir las lecciones 
morales y religiosas de la mujer salvaje. Hay caridad en 
alejarlos cuanto antes de esa infección. 

Los niños distribuidos en las familias viven felices, por- 
que el tratamiento que reciben, la educación en las prác- 
ticas civilizadas que les dan las cosas y las personas, los 
hacen confundirse bien pronto con los demás niños. Las 
madres salvajes no tienen autoridad alguna sobre sus 
hijos, que desde ocho años pertenecen mas bien á la tribu 
que á la madre, ni al padre, que poco caso hace de ellos. 

De ahí viene la lentitud en aumentarse las poblaciones 
salvajes. Mueren muchos niños, por insuficiente alimen- 
tación, por exceso de fatiga en las marchas, por vivir libra- 
dos á si mismos en los alrededores de las tolderías. 

Cualquiera situación que se les haga en el campo ó en el 



298 OBRAS DE SARMIENTO 

servicio doméstico entre cristianos, es preferible á la vida 
que llevan al lado de sus padres. Que no hayan raciones, 
ni aduares de indios. 
Que cada uno dependa de si mismo, trab.ijuudo. 

EL EiyiPRÉSTITO TERRITORIAL 

(£/ Nacional, Diciembre 2 de 1S78.) 

Llamaremos así, al empréstito destinado á la reinocion 
de la frontera, garantido por las cuatrocientas leguas ena- 
genables en el Sur. 

Las provincias de Córdoba y Buenos Aires, han hecho 
cesión de las que se les abjudicaban, fuera de sus actuales 
fronteras, lo que aumenta la cantidad y valor de las tierras 
hipotecadas y adjudicables á los prestamistas. 

Gomo el proyecto de traslación tenia por base la expul- 
sión de los salvajes, de los territorios enagenables, nuestro 
ejército ha hecho tabla rasa de tan vasta superficie, demos- 
trando en tres meses de correrías, de victorias y de aniqui- 
lar tribus y reducirlas, que las promesas del gobierno son 
ya realidades. 

Todas las condiciones han sido llenadas, y aunque sabe- 
mos que ha sido suscrita parte de la suma requerida, como 
continúa el aviso de la administración del Crédito Público 
Nacional, invitando á los que quieran suscribirse á acciones 
del crédito para la traslación de la línea de frontera y cana- 
lización del Riachuelo, convendría hacer saber al público- 
la marcha que lleva dicha suscricion. 

Escusado sería encarecer las ventajas y la utilidad prác- 
tica que ofrece el empleo de los fondos que habrán de 
recolectarse. Aun antes de proponerse este medio, muchos 
vecinos acaudalados lo indicaron como de fácil realización. 
Oreemos que estas reiteradas seguridades influyeron en la 
adopción del sistema propuesto de levantar dicho emprés- 
tito, sobre el valor de la tierras que iban á ocuparse; y que 
pudiera decirse, ya están guarnecidas é incorporadas al 
territorio explotable. 

Los salvajes no estarán en dos años en aptitud de acer- 
carse á las fronteras, sino es que amaine la persecución, 
por falta de objeto. El ejército no podrá estar en activa 



PROGRESOS GENERALES 299 

campaña, á centenares de leguas de lo poblado, por 
el consumo de caballos que esos movimientos exigen, si no 
se toman desde luego algunas posiciones permanentes, que 
sirvan de base á futuras expediciones. Esas posiciones es 
lo que en general se llama la traslación de la frontera; y 
del éxito del empréstito depende que puedan hacerse desde 
luego las inversiones que los nuevos establecimientos 
demandan. 

La empresa, tan solicitada de años atrás, y convertida en 
ley, quedaría aplazada indefinidamente, ó á medio realizar, 
si el empréstito no se hiciese efectivo en tiempo hábil, para 
emplearlo convenientemente. 

Estas consideraciones deben pesar en el ánimo de los 
vecinos, cuyos intereses habrán de ser tan directamente 
avorecidos con la ejecución de una idea que ya ha pasado 
á ser un hecho, en cuanto á poner á cubierto las poblacio- 
nes actuales de los peligros de que han estado amenazadas 
siempre. Pero para que este hecho conquistado sea per- 
manente, es preciso darle las seguridades que solo la com- 
pleta realización de la ley puede darle; á saber, fijar las 
fronteras en posiciones definitivas, fortificadas y en comu- 
nicación con los puntos poblados. 

En cuanto á la colocación de fondos, bajo el aspecto de la 
utilidad personal, materia es esa que habrán de apreciar los 
prestamistas y que sería escusado encarecer. 

{El Nacional, Diciembre 3 de 1878.) 

No es una pretensión la de buscar el origen de las 
ideas prevalentes en una época; porque en la investigación 
suelen encontrarse revelaciones singulares y sorpren- 
dentes. 

A cada nuevo descubrimiento, á cada nueva teoría, se 
suscitan contemporáneos, ó predecesores, que al fin de 
larga disputa, dejan en claro la verdad de los hechos. 

Hubo, días pasados, gran debate sobre el origen de la 
idea de ocupar el Rio Negro, como base de nueva liiioa de 
frontera. Entre los concurrentes al certamen y verificación 
de títulos, no se presentó don Emilio Castro, no obstante 
constar de una nota de la Sociedad Rural, que él proponía 
esta operación en 1870. Todavía es mas notable que esta 



300 OBRAS DE SARMIENTO 

misma corporación deseando entonces la ocupación del 
Río Negro, y ofreciendo con larga lista de miembros 
su decidida cooperación, diese origen á la muy bien acogida 
idea de levantar un empréstito entre los hacendados y 
acaudalados de Buenos Aires, para llevar acabo la popular 
idea; y si en la original indicación de Argirópolis ya se 
apuntaban dos vaporcitos en el Colorado, para asegurar 
las comunicaciones, en segunda nota de la sociedad Rural 
en 1870, ya se trata de levantar un plano y circularlo á 
mil ejemplares, de las tierras adyacentes á este lado del 
Río Negro, que parece ser el prototipo del plano con que el 
Gobierno acompañó el proyecto de ley, designando las tie- 
rras que formarían el territorio que había de enagenarse, 
en pago de los fondos destinados á costear la empresa. 

La ley del Congreso, las apremiantes notas del Goberna- 
dor Castro, los ofrecimientos de cooperación de la Sociedad 
Rural, y aun los mapas que mandaba levantar, prueban la 
popularidad de la idea, y como es el mismo público, ó mas 
bien los hacendados ií.teresados en la seguridad y exten- 
sión de la frontera, los que han venido preparando hasta 
los detalles de la expedición, que al fin ha resuelto llevar 
á cabo el Gobierno. 

Se nos asegura, sin embargo, que la suscricion del emprés- 
tito progresa lentamente, ó mas bien no da signos de vida, 
lo que debe ser una triste muestra de lo que es el interés 
público, cuando no sean las rentas ordinarias las que 
suministran los medios de llevar á cabo un deseo general. 

Creemos oportuno recordar que antes de confeccionarse 
la ley, y teniéndola presente, se elevaron al gobierno nue- 
vas seguridades de cooperación, y aun la indicación de la 
enagenacion de tierras á cuatrocientos pesos legua, para 
trasladar la frontera. 

« Sesión de la Sociedad Rural Argentina^ presentada al Goberna- 
dor de la Provincia, por una Comisión de la misma, compuesta de los 
ciudadanos don José M. Jurado^ don Daniel Arana, don Luis de Cha- 
peaurouge y don Ezequiel Real de Azud. 

M Buenos Aires, Julio 4 de 1870. 

« Las continuas invasiones y depredaciones que los indios 
salvajes hacen sobre nuestras fronteras, han demostrado ya 
hasta la evidencia que el actual sistema de defensa es ina- 



PROGKESOS GENERALES 301 

decuado ó al menos insuficiente, y por ellos que la Sociedad 
Rural ha creído llegado el nnomento de contribuir á un 
cambio radical en este sistema, apoyando el propuesto por 
elExmo. Gobierno de la Provincia, para cuya realización 
los miembros de esta corporación, y demás ciudadanos 
que suscriben, ofrecemos la cooperación mas decidida. 

Firmados: José Martínez de Hoz, Eduardo Olivera, Vicen- 
te C. Amadeo, José M. Jurado, Federico Leloir, Jaime 
Arrufó, Salustíano Galup, Félix Línch, Manuel Gaché, José 
G. Lezama, J. A. Brizuela, M. Azcuéiiaga, Miguel Crisol, 
Alvaro Barros, Gregorio Torres, Juan M. Villaraza, Nicanor 
Lastra, Eduardo Bernal, Carlos Saenz Valiente, Marciano 
Cano, Carlos Newton, Martin Colman, Calixto Moujan, Jorge 
Temperley, M. Belgrano, Agustín E. Vela, José L. Vela, Jorge 
Atucha, Felipe Rufino, Ezequiel Ramos Mejía, Estanislao 
Frías, Felipe A. Llavallol, Eustaquio Torres, Nicanor Olivera, 
Emiliano Aguirre, Francisco Bosch, Manuel E. Ibañez, Fé- 
lix Bernal, Luís Amadeo, José Roque Pérez, Marcelino 
Rodríguez, Sulpício A. Gómez, Juan A. Figueroa, Ramón R. 
Gómez, Juan A. Areco, Ezequiel Cárdenas, Jorge Lacombe, 
José Z. Miguens, Felipe S. Miguens, Mariano Unzué, Fran- 
cisco Lalama, Justo M. Pinero, Antonio C. Márquez, Juan 
Cañas, Juan B. Llermo, Luis A. Huergo, Juan Cobo, Juan 

C. Peña, Ramón Viton, Mariano Castex, Miguel Torres, Lino 

D. Lagos, Manuel C. López, Federico Terrero, Daniel Arana, 
Lorenzo F. Agüero, A. M. Alvarez de Arenales, Domingo A. 
de Achaval, Carlos Villate, Ezequiel Real de Azúa, José 
Arce, Pinto y Mejía, José M. Villodas, Juan Hugues, Joaquín 
Terrero, Miguel Vascheti, Paulino Amarante, Francisco 
Halbach, Federico A. de Toledo, Melchor F. Arana, Francis- 
co A. de la Serna, L. de Chapeaurouge, F. M. Miguens, Luis 
Bilbao, Adolfo Reyes, José Señorans, Mariano Casares, An- 
tonio Clavos, Manuel Martín y Ornar, José C. Gómez, Manuel 
Fernandez, Ezequiel Martínez, Patricio Reed, Vicente Casa- 
res é hijos. 

Es copia — 

Martínez de Hoz — Olivera. 



302 OBKA» UE «AKMIKNTO 



Julio 19 de 1870. 



«Acúsese recibo, agradeciendo á la Sociedad Rural la coo- 
peración que ofrece en asunto de tan vital interés para la Provincia^ 
ofrecimiento que se hará presente al Exmo. Gobierno Nacional, á los 
fines convenientes ; publiquese é insértese en el Registro 
Oficial. 

CASTRO 
Malaver 

Sociedad Rural. 

Buenos Aires, Julio 7 de 1870. 

En el interés de popularizar mas el pensamiento del Su- 
perior Gobierno de la Provincia, de arrojar á los indios mas 
allá del Rio Negro, la Sociedad Rural verla con agrado que 
S. E. mandara litografiar mil ejemplares del mapa, que 
contiene las tierras afectas al Rio Negro. 

El Gobernador de la Provincia proveyó como se pedia, 
ordenando al Departamento de Ingenieros procediese en 
consecuencia. 

A estas exitaciones, que no son solo inspiradas por el pa- 
triotismo, sino que el interés personal bien entendido las 
sugiere, siguieron notas del Gobernadora! Presidente, ofre- 
ciendo la decidida cooperación de los que con la Sociedad 
Rursl, garantían con sus firmas la realidad del ofrecimiento 
que como se vé, se hace entrar en el Registro Oficial, como 
acto público, después de mandadas publicar, dando por ello 
las debidas gracias. 

Las notas que preceden, hablan por si mismas. Pudiera 
decirse que contienen un compromiso moral, obligatorio, 
en cuanto son los firmantes lo mas granado de la opinión, 
y por el interés público en el asunto de que se trata. 

Ahora preguntaríamos, ¿á qué habría servido la iniciativa 
del Ministro de la Guerra, el aplauso universal con que fué 
acogida su idea de llevar inmediatamente á cabo la trasla- 
ción de las fronteras, y la singular contienda de tantos que 
se disputaron la paternidad, anterioridad, y originalidad 
del pensamiento, como si se tratase del planeta Neptuno, 
si, no suscribiéndose^el empréstito, la expedición quedase 



PROGRESOS GENERALES 303 

reducida á las correrías actuales de nuestros valientes sol- 
dados, tras las amedentradas tribus salvajes? 

jWordsl ¡Words! ¡Wordsll! vanitas, vanitalum et otnnia vanitas- 

Quedaría todo reducido á mostrar que nuestros Coroneles 
Winter, Villegas, Levalle, García, Racedo, Roca, Neison, etc. 
etc. son los únicos que han realizado algo de muy valioso» 
que no es la ocupación del Rio Negro, ni el resultado del em- 
préstito, ni de ambas leyes de ocupación, ni menos de la 
ostentosa cuanto dedicida cooperación de la Sociedad Rural, 
sino simplemente del empleo de los recursos del presu- 
puesto de la guerra, y de la actividad, valor, é inteligencia de 
nuestros soldados, cada uno de los cuales puede decir: ego^ 
versículos feci: tullit alter honores. 

Para el Ministro de la Guerra y para gloria del ejército, lo 
hecho hasta aquí, destruyendo, ahuyentando, reduciendo á 
los indios, basta y sobra para merecerle la estimación pú- 
blica, y para lisonjearse de haber avanzado la obra de la 
habilitación del territorio, dando mas ensanche á la in- 
dustria. 

Pero ahí debe detenerse la acción del gobierno por ahora, 
y mientras el empréstito no sea cubierto, otra conducta 
sería proceder fuera de los términos de la ley, y echar so- 
bre el tesoro un recargo de costas que no se sabe á donde iría 
á parar, como sucede en la realización de todo pensamien- 
to nuevo. 

Basta y sobra lo hecho, para el presente año; dejando 
tiempo á la opinión para que se ilustre sobre sus propios 
intereses, y á los hombres acaudalados, ó patriotas, ó pro- 
motores de empresas, que midan el mal que puedan hacer 
con ofrecimientos que no significan en realidad nada, pero 
que por la forma oficial en que se hacen, por la respeta- 
bilidad de las firmas que los abonan, acaban por formar una 
convicción y una oi)inion general que arrastra al fin al 
Gobierno y al Congreso, sancionando leyes, montadas sobre 
base de arena, cual es un empréstito sobre las tierras 
públicas que van á conquistarse. 

Desmoronado el frágil fundamento, ocasión era de reco- 
nocerle al ex-Senador Oroño la paternidad reclamada de 
la ocupación del Rio Negro, á la Sociedad Rural y firman- 
tes sus ofrecimientos, á fin de llevar adelante la idea del 
señor Castro, y á los hacendados presentes, los fondos que 



304 ÜÜKAS DE SAHMIKNTO 

se proponían anticipar, mediante enagenacion de tierras, 
y quedarse á palo seco, con lo único que puede reclamar 
el Ministerio de la Guerra, que es haber con motivo y 
como preparación del gran proyecto, escarmentado á los 
indios, dilatando las fronteras, y asegurando por años el 
reposo de las poblaciones. 

Mirado bajo este punto de vista el proyecto, desde que 
fracase el empréstito, la dignidad del gobierno quedaría 
salvada, é ilesa la gloria de nuestras armas. El plan de 
operaciones futuras se simplifica á reducirlo á la vigilan- 
cia de Rauch, sin linea de fronteras, desde que se com- 
pleten las operaciones pendientes. 

Seguir adelante en la realización de la traslación defini- 
tiva, flaqueando la base de la ley, es imponer al erario 
gastos extraordinarios, que no cubre el presupuesto, y 
querer contra viento y marea acumular en un año la obra 
de varios. Lo hecho es la obra diaria, la parte de trabajo 
que cabe al ejército, el empleo de las rentas del presupuesto 
de guerra. Basta por ahora. 

LAS FRONTERAS Y EL BANCO 

{El Nacional. Diciembre 3 de 1878. 

Nos familiarizamos rápidamente con ciertos hechos, y no 
entramos á compararlos con los anteriores, lo que es ine- 
vitable para hacer su verdadera apreciación. 

El indio va desapareciendo á nuestra vista. No es ya el 
invasor terrible, el destructor armado de nuestra riqueza. 

Las fronteras están seguras. 

Lo están desde 1875, porque el hecho es de una data 
reciente. 

Ahora bien ¿cuánto importan para la Provincia de Bue- 
nos Aires, sus fronteras aseguradas ? 

¿Cuánto valían en ganados las invasiones anteriores, las 
grandes y las pequeñas? 

Este es el daño material. ¿ Pero en cuánto se estima ade- 
mas el daño moral, es decir, la inseguridad existente, el 
capital desalentado, la producción disminuida? 

He ahí dos cuentas que darían por suma algunos y mu- 
chos millones por año. 



PROGRESOS GENERALES 305 

Pues esto se debe á los ímprobos y valerosos trabajos 
de la administración actual. Esta es una de las partidas 
de su habei\ en la cuenta de los cargos y descargos. 

Sin embargo, se opina que la administración nacional está 
arruinando á la Provincia de Buenos Aires, según la de- 
tracción sistemática de algunos órganos de la prensa. 

¿De donde proviene la acusación? Examinémosla. 

El Gobierno Nacional ha dejado de pagar dos trimestres 
de la amortización debida al Banco de la Provincia. No se 
aduce ni puede inventarse otro cargo. 

El hecho es cierto. No se han pagado dos trimestres, 
Pero no por mala voluntad, no por distraerse los recursos 
del tesoro en gastos indebidos, sino por exigencias supre- 
mas que pesan igualmente sobre todos los argentinos. 

El Gobierno Nacional se encuentra de improviso con una 
fuente de gastos nuevos. Es necesario armar buques, compo- 
nerlos, tripularlos, ponerlos en movimiento y el Congreso 
no ha votado rentas para estos desenvolsos extraordinarios. 

Luego, entonces ¿que extraño tiene el que se desatiendan 
momentáneamente otros servicios, si una parte de la renta 
nacional tiene aplicaciones imprevistas y que son inelu- 
dibles? 

El Ministro de Hacienda no es creador de nuevos im- 
puestos para aplicarlos á los gastos impensados. No puede 
tener otros recursos que los que le suministra la renta 
votada ; y si esta va hoy en parte por otros caminos, no es 
por cierto culpa suya. 

Es necesario ser equitativo. Es necesario fijar la aten- 
ción sobre los bienes que se realizan por una parte, con 
provecho de la riqueza pública, y por otra sobre las exi- 
gencias de la defensa nacional, que no pueden ni deben 
ser desatendidas. 

TRASPORTE DE BAGAJES Y PERTRECHOS 

{El Nacional, Febrero 14 de 1879.) 

Dará el señor Ministro de Guerra la importancia que 
crea merecen las indicaciones del siguiente comunicado, 
sobre medios de trasporte de bagajes y pertrechos de gue- 

ToMO xu.— 20 



306 OBRAS DK SARMIENTO 

rra, del ejército expedicionario al Río Negro, á travez del 
Desierto. 

Muéstrase entendido en la materia el autor del comu- 
nicado, cualquiera que sea el valor de sus apreciaciones 
en cuanto á la practicabilidad del terreno, para carros. Lo 
que parece fuera de duda, es que las arrias de muías 
presentan diñcultades serias de detalle, que harán difícil 
su preservación. 

Durante la guerra norte americana, se inventó un carro 
de guerra, que figuró sin rival en la exposición de 1867; 
y el tiro de muías, animal desconocido hasta entonces en 
el Norte, suprimió para siempre el de caballos. 

Sabemos que el señor Ministro confiará á Jefes del inte- 
rior la organización de este servicio que requiere mas in- 
teligencia que cualquiera otro en el ejército. 

Carros ó arrias deben ser servidos por mendocinos ó 
sanjuaninos exclusivamente, so pena de quedarse á pié 
desde el principio. Es imposible imaginarlo, á no haberlo 
visto, cómo carecen del instinto de conservación de los 
animales de silla ó de carga, los habitantes de estas lla- 
nuras donde tanto abundan los animales La imprevisión 
alcanza hasta los jefes; y en las guerras contra el Chacho, 
han hecho perecer caballos á millares los jefes, por no 
prestar fé á las observaciones de los arrieros y gentes 
prácticas, que podían predecir á ciencia cierta. 

Cuántos animales moríanse pasmados, á causa de desen- 
sillarlos sudados, en noches frías; ó estenuados de fatiga, 
por no detenerse en las marchas, en los lugares precisos 
que miden las jornadas! 

Sandes se mató él mismo, en una marcha inútil de 
ciento veinte leguas, sin descanso. 

El manejo y cuidado de las muías de carga, requiere 
una complicadísima ciencia, que no se adquiere sino des- 
pués de años de práctica. El arriero sabe cuando la carga, 
cuando y en que lugar oprime al animal, y lo remedia en 
el acto. 

Si al enderezarla emplea un minuto mas, solo alcanzará 
la tropa en el alojamiento, marchando solo y separado todo 
el día. Ni el soldado ni el paisano de otras provincias, 
puede suplir al conductor de carros ó al arriero de aque- 
llas dos provincias, únicas que ejercen esta profesión. 



PROGKESOS GENERALES 307 



LA EXPEDICIÓN AL «RIO NEGRO» 

(El Nacional, Febrero 14 de 1879.) 

Parece cosa resuelta que S. E. el señor Ministro de la 
Guerra, expediciona á ocupar el Rio Negro. Animados 
del mayor deseo para que el ejército expedicionario venza 
los inconvenientes de la pampa, con todas las dificultades 
que ella le presentará; no queremos esquivar nuestra hu- 
milde opinión, aunque nadie nos la haya pedido. 

¿Cuáles son los inconvenientes que pueden oponerse al 
ejército, desde Carhué hasta el Río Negro? Dado el 
brillante éxito de la guerra ofensiva, puesta en práctica 
contra los salvajes, en la que, desde el coronel al soldado 
todos se han llenado de gloria, solo queda que vencer 
ciento y mas leguas de desierto, para ocupar las márgenes del 
Río Negro. 

Siendo pues el desierto el enemigo terrible que el ejército 
expedicionario tiene que vencer, cre-emos que lo que mas 
debe preocupar al Señor General Roca, son los elementos 
de movilidad que deben emplearse para el completo éxito 
de la expedición. Es sobre esto que vamos á permitirnos 
dar nuestra opinión. 

La organización del convoy que debe acompañar al ejér- 
cito, en el caso presente, debe llamar muy seriamente la 
atención del señor Ministro. 

Sabemos que S. E. se ha decidido á llevar arrias de muías 
con preferencia á carros tirados por muías. Creemos que en 
esto se sufre una gravísima equivocación. 

Respetamos lo resuelto por el señor General Roca, como 
también los informes que le hayan suministrado los seño- 
res jefes de frontera; sin embargo, pedimos á todos, tengan 
presentes nuestras vistas. 

Se dice que el suelo del desierto no permite rodar carros. 
Puede ser que asi sea, según los carros que se pretenda 
hacer viajar. Por ejemplo: si al corazón del desierto se 
internan carros tirados por bueyes, es muy posible que do 
salieran jamás; pero si el convoy del Ejército fuera de 
carros tirados por muías y manejados por hombres competentes, 
estos carros atravesarían el desierto, marcharían á la par 



308 OBRAS l>K SAKMlKNTü 

de las columnas, y ejército y carros, llegarían al Río Ne- 
gro habiendo vencido los inconvenientes de la pampa. 

No nos proponemos sostener que en ciento y mas leguas 
de desierto, los carros no tengan serios inconvenientes que 
vencer; queremos solamente patentizar que con todos los 
inconvenientes, los carros son preferibles á las (trrias; lo 
demostraremos. 

Ciento cincuenta muías cargueras, se nos dice, son las 
designadas para cargar el bagaje del ejército expedicio- 
nario que marchará á Carhué. Conociendo lo que consti- 
tuye el bagaje de un ejército, cada muía no podrá cargar 
mas de doce arrobas, por lo irregular de esta clase de car- 
ga, resultando que en los ciento cincuenta muías pueden 
llevarse mil ochocientas á dos mil arrobas á lo mas. 

Para cargar y descargar en cada jornada las (150 cargas) 
se necesitan guiñee peones arrieros aparejadores, y decimos 
quince, ponqué cada uno manejará diez muías, aunque se 
le dé un soldado para ayudarlo. Hablamos de peones 
arrieros, porque las arrias no pueden encomendarse á sol- 
dados; si á estos se entregan, no son inteligentes para apa- 
rejar y es seguro que, dos dias después de marchar de 
Carhué, no habría una sola muía en estado servible. Entre 
los arrieros del interior, saber aparejar, es una ciencia que 
solo ellos la comprenden. 

Por otra parte una arria (150 cargas) no podrá moverse 
ni ponerse lista para marchar, con la prontitud que el 
ejército lo hará al toque de ensillar, y si es necesario mar- 
char de noche como puede suceder, no habrá muía que 
resista, cargada el día y la noche. 

Demostraremos ahora cuales son las ventajas de los ca- 
rros tirados por muías: 

Veinte y cinco carros, tirado cada uno por tres muías y tres de 
reserva, pueden caminar día y noche, si fuere necesario. 
Cada carro puede cargar de cieti á ciento veinte arrobas ó sea 
un total de tres mil arrobas, que es el doble de lo que llevarán 
las 150 muías de carga. 

Las grandes travesías, que el ejército tiene que vencer, 
hace que el recuerdo del agua dé mas sed, por la misma 
razón que la que se vá á encontrar ó es mala ó escasa. El 
soldado no puede llevar mas agua que la que contenga su 
caramañola y ni tampoco será posible llevarla á lomo de mida; 



PROGRESOS GENERALES 309 

pero si en cada carro se colocan dos barriles que cada uno 
contenga seis arrobas de agua de peso; los veinte y cinco carros, 
desde que marchasen de Carhuó, llevarían 300 arrobas de 
agua de reserva, debiendo recuperarse la que se gaste, 
donde se encuentre potable. 

Respecto á la prontitud con que la tropa de carros debe 
ponerse en marcha, es incuestionable que cada peón ca- 
rrero tendrá pronto su carro, en el mismo tiempo que el 
soldado tardará en estar á caballo. 

Réstanos ahora dar nuestra opinión, sobre los vehículos, 
que se construyen en el parque, y que formarán parte del 
convoy del ejército. 

Si es verdad que en el desierto no pueden rodar carros, 
¿cómo es que se construyen grandes ambulancias y carros 
para el E. M.? Quiere decir pues, que el león no es tan feo 
como lo pintan. 

Hemos visto las ambulancias y carros, pero únicamente 
nos ocuparemos de las primeras: 

Las ambulancias son grandes carros á cuatro ruedas y 
montados sobre elásticos; pero encontramos en ellas un 
inconveniente, y es, que las ruedas de adelante son 
chicas. 

Las ruedas chicas, en todo carruaje de cuatro ruedas son 
indispensables para que sean de viteíta entera ó de media 
vuelta, pero son para los carruajes que transitan en las 
poblaciones, en calles estrechas y en donde las vueltas 
tienen que ser rápidas. 

Las ambulancias, á nuestro juicio, no necesitan que sean 
de vuelta: ellas tienen que rodar en campo abierto, donde la 
vuelta pueden hacerla tomando todo el terreno que se pre- 
cise, por consiguiente, creemos que la rueda chica es un 
inconveniente, las cuatro ruedas deben ser iguales y de 
huella. 

El inconveniente de la rueda chica, es el siguiente: — 
Empantanado el carruaje, lo que ha de suceder muchas 
veces, las ruedas delanteras se pierden hasta la inaza, todo 
el peso carga sobre ellas y pierden completamente su 
acción; no así la rueda grande ó alta, que aunque se entie- 
rre prestará mucha mayor facilidad para sacarla. 

Estos carruajes, necesariamente tienen que ser cons- 
truidos de raras y por ningún principio de pértigo. Con 



310 OBRAS DE SARMIENTO 

seis ínulas, manejadas por (Jos hombres, las ambulancias 
llenarán el objeto para que son construidas. 

Previendo todos los inconvenientes que pueden oponerse 
á la marcha de los carros, y llegado el caso de ser impo- 
sible que atraviesen cargados un espacio de terreno, sería 
previsor cargar en dos carros esos aparejos, para trasladar 
al lomo de las muías la carga de los carros. — Pueden así 
mismo encontrarse desfiladeros, ya por causa de sanjones, ú 
otros, etc., etc. — Para este caso, creemos conveniente la 
construcción de un sencillo puente de madera, de tres varas de 
largo por dos y medio de ancho, que doblado por la mitad 
iría en uno de los carros. 

Al escribir estos ligeros apuntes, lo hacemos por el mas 
vivo interés que nos anima, que el ejército expedicionario 
haga la gran cruzada del desierto con la mayor seguridad 
posible, y es en este sentido que deseamos que el señor 
Ministro de la Guerra acepte nuestras vistas. 



LA CAMPANA CONTRA LOS INDIOS 

( El Nacional, Febrero 22 de 1879. ) 

Expresábamos no ha mucho el deseo de ver puestos en 
orden cronológico, los partes de los sucesivos encuentros 
de nuestro valiente ejército en su lucha contra las tribus 
salvajes; encuentros, sea dicho de paso, que hacen casi 
cada uno una campaña, pues son fuerzas distintas, jefes 
diversos, contra varios é inconexos caciques. 

Nuestro deseo ha despertado las reminiscencias de algún 
militar, y puestos en orden apuntes de cartera, que se 
resienten por la concisión de su origen, tomados al correr 
del caballo, mas que de la pluma, en los momentos de des- 
canso sin reposo que siguen al combate, ha tenido la bon- 
dad de remitirnos una cronología que principia en 1875, y 
ofrecen continuar hasta 1878, no sin que haya su á última 
HORA, una expedición como la brillantísima del Coman- 
dante Freiré, que ha llevado sus incursiones hasta las 
fuentes del Colorado , 

El período que abrazan veinte combates con los salvajes 
dados por la División Sud, puede llamarse con propiedad 



PROGRESOS GENERALES 311 

el período Alsina, pues es inspiracioa suya la que imprime 
el movimiento ofensivo de las fuerzas que guarnecían la 
frontera sud Oeste de Buenos Aires, para distinguirlo del 
periodo Roca, que es continuación, complemento, y abraza 
todas las fronteras del Sud y al Oeste y al Norte, llegando 
á los extremos del territorio y abriendo ancha huella para 
la proyectada ocupación del Rio Negro. 

Habría de preceder á estos el período Gainza, colocad 
antes en el mismo puesto que han ocupado los dos minis- 
tros nombrados; período de elaboración de los subsiguientes, 
pues la guerra ofensiva contra los salvajes comienza en- 
tonces, rescatando las fronteras de Río V, al sud del IV en 
Córdoba, y Paso del Rey en Santa Fe, que la divide del 
Gran Chaco. 

Avanzóse en Buenos Aires la fronteía hacia el desier- 
to y se completó la línea de fortines, que hacían oficio de 
estaciones telegráficas para anunciar por toda la linea la 
presencia de los salvajes. 

Hasta entonces, los salvajes tienen el predominio moral 
y material de la pampa, Calfucurá impone respeto con 
sus dos mil lanzas auracanas. Al principiar la adminis- 
tración Sarmiento, como que nada ó poco estaba preparado 
en la frontera, á causa de la guerra del Paraguay que 
absorvida los recursos y la atención, una fuerte invasión 
al Sud arrasó una parte de la campaña. 

Pero luego se organizó la defensa, y las invasiones se 
redujeron á malones de pocas lanzas, que encontraban 
dificultad para salir; estando colocado el ejército á van- 
guardia de las poblaciones. 

La situación se iba haciendo, con el nuevo sistema in- 
tolerable para los salvajes, y Calfucurá, haciendo una liga 
de caciques, emprendió romper la línea de fortines y dar 
un golpe que restableciese la preponderancia de antes. 

Diólo en efecto, y con tan buen éxito, que llevaba con- 
sigo, al salir de la línea sesenta mil vacas y en proporción 
yeguadas; pero se encontró con el ejército al mando del 
General Rivas, que lo batió, quitámiole el arreo y dejándolo 
escapar tan mal parado, que sus indios llegaban á los toldos 
á pie, ó montados de á tres en un caballo. Calfucurá pudo 
ser aniquilado entonces, si el General Rivas, no hubiese 
tenido dificultades para llenar órdenes que de antemano 



312 OBRAS DE SARMIENTO 

tenía, en previsión de este caso. Sin embargo de esto, en 
esa batalla quedó quebrado el poder militar é invasor de 
los indios y un año después, pudo sin anticipación orde- 
narse la ocupación de Carhué, á donde campó nuestro 
ejército, y no se estableció de firme. 

Sobrevino la guerra civil y á mas de perderse el efecto 
moral {)roducido sobre los salvajes hasta entonces, la de- 
serción de Catriel con ochocientas lanzas restableció el 
equilibrio de las fuerzas, y puso la frontera en peor situa- 
ción que la que tenía en 1868, pues mil lanzas indígenas 
que la defendían por nuestra parte, iban á aumentar de 
mil lanzas mas la fuerza enemiga. 

Esta era la situación en que el Ministro de la Guerra, Al- 
sina, encontró la frontera. 

No se trataba solo de conservar las posiciones y la línea 
avanzada de frontera, que tan felices resultados había dado, 
sino de defenderse contra un enemigo reforzado por nuevos 
aliados y alentado por nuestros propios desacuerdos. Háse 
notado siempre, que los indios amigos sienten de rechazo 
la debilidad moral que dan al gobierno las revoluciones 
políticas de los cristianos. Los indios de Catriel, situados 
en Tapalqué, antes se alzaron después de la caída de Rosas 
y subsiguiente sacudimiento. Después de la Verde, se vol- 
vieron á sublevar y tomar el desierto. 

El Ministro Alsina acometió la obra de reparación, con 
valentía, no contentándose con defender lo ya conquistado, 
sino yendo á los toldos á buscar á los salvajes. 

Esta evolución es su obra y su gloria. 

Namuncurá, el hijo de Calfucurá, los Catrieles, sobrinos 
del que murió en una revuelta de capitanejos sublevados, 
fueron saludados á balazos en sus propias tolderías, por 
nuestras fuerzas avanzadas. El misterio de la Pampa quedó 
desde entonces explicado; el ensalmo desvanecido. Había 
caciques y tribus diseminadas. No había fuerzas reunidas 
para una vigorosa resistencia. 

No les faltaba valor; pero la confianza, que es la mitad 
del valor, había desaparecido. 

La Pampa, por este lado, estaba conquistada. 

Alsina murió, dando desde su lecho la última mano á su 
obra. 

Faltaba generalizarla y completarla, y el ministro que le 



PROGRESOS GENERALES 313 

sucedió lo emprendió con fe y con conocimientos^propios- 
de su magnitud y éxito. 
He aquí los datos con que hemos sido favorecidos, 

FRONTERA COSTA SUD 

Apuntes cronológicos de las invasiones y operaciones ejecutadas 

Hemos creído de importancia hacer un ligero bosquejo 
de los acontecimientos de la Frontera Costa Sud, en la 
guerra con el salvaje. Esta cadena de sucesos comprende 
desde el año 75 al 78. 

Mucho se ha escrito y discutido sobre la terminación ó 
seguridad de la frontera, y del dominio y poder de los indí- 
genas de la pampa, por mas de tres siglos. 

La solución de este problema venía confiada de siglo en 
siglo á lento avanzar de la frontera, dominando el desierto» 
hasta que vino la idea de tomar la ofensiva, para asegurar 
la frontera; y el primer impulso se debe al esclarecido ciu- 
dadano Dr. D. Adolfo Alsina, á quien cupo esta gloria. 

Para inteligencia de lo que sigue recordaremos que el 
indio tiene y emplea una táctita y extratégia que se separa 
casi diametralmente de las leyes del arte militar. 

El salvaje, por naturaleza perspicaz astuto, sagaz, nunca 
trabaja, siendo el objeto primordial de sus escursiones, el 
robo por cuya razón vive siempre errante. No carece de 
valor y se ha visto varias veces que ha aceptado el choque 
con nuestros cuerpos de línea, viniendo á estrellarse sin 
mas armas que la chuza en las balas de los remington. Sin 
embargo, por lo general, emplea los medios posibles para 
esquivar todo combate. Lo busca cuando se siente fuerte 
en número y, lo acepta cuando se ve comprometido, para 
salvar el robo. Se hacen necesarios pues, en esta guerra 
no solo los conocimientos tácticos, sino también un indis- 
pensable y especial estadio práctico. 

El indio ataca dividido en varios grupos, y en orden dis- 
perso, formando mas ó menos grandes guerrillas, al frente, 
flancos y retaguardia. Es muy veloz el aire de carga, 
acompañado con una descomunal gritería. Si no ha tenido 
feliz éxito el choque, con la rapidez del rayo se retira á 
puntos acordados y fuera del alcance de nuestros proyecti- 
les, de donde por reiteradas veces vuelve á cargar. . . 



314 OBRAS UB SARMIENTO 

La distribución de las fuerzas que guarnecían la frontera, 
en 1876, era como sigue: 

El fuerte General San Martín, coniand;i;^ci.i en jefe de 
la division.Costa Sud, se encuentra situado á ina márgenes 
del arroyo «Sauce Corto» entre 108 37049 latitud y 3°38' lon- 
gitud occidental sobre el meridiano de Buenos Aires. El 
arroyo corre de Norte á Sud, extendiéndose la línea casi 
paralelamente 7 leguas mas al Oriente. 

Los campos son de buenos pastos, con abundantes agua- 
das, formando en la parte Norte suaves ondulaciones, y al 
Sud es quebrado, presentándosenos las sierras de la Venta- 
na y Curamalan, de donde se desprenden varios feraces 
valles, con abundantes y permanentes vertientes. 

La línea componíase de los siguientes fortines: A la de- 
recha, Maipú, Paunero, Lamadrid, Libertad, Necochea y 
Defensa, en una extensión de 25 leguas: á la izquierda, 
Veintisiete, Chaco y Pavón, haciendo un total de línea de 
42 leguas. La frontera la guarnecían los cuerpos siguien- 
tes: Regimiento 1° á órdenes del 2° Jefe, Sargento Mayor 
D. Pedro Diez, Regimiento 11 al mando del Mayor D. Mar_ 
cial Nadal, Batallón «Gendarmes» del Rosario, comandado 
por el Teniente Coronel D. Manuel Vázquez, media batería 
de artillería á órdenes del teniente D. Estanislao Maldonado 
y 40 lanzas de indios amigos, capitaneados por su cacique 
Pichihuincá siendo el jefe de la división el Teniente Coronel 
D. Salvador Maldonado, jefe del Regimiento 1°. 

CRÓNICA MILITAR 

El 6 de Noviembre del 75, á las doce del día, se recibió 
aviso del jefe de la línea de fortines, que entre Paunero 
y Lamadrid entraba una invasión como de 500 indios- 
Acto continuo se tocó generala y se hizo señal de alarma 
en toda la línea. 

Momentos después, se puso en marcha la división 
al mando de su jefe, con el objeto de tomar la. rastrillada 
de los salvajes, que iban en dirección de Juárez y Tres 
Arroyos. A las 5 p. m. llegamos al punto indicado y 
encontramos que los indios se habían vuelto, después de 
haber penetrado 6 leguas, ejecutando esta contra-marcha 
porque habían sentido el movimiento de las fuerzas 



PROGRESOS GENERALES 315 

las cuales rápidamente marchaban sobre su rastrillada. A 
poco se avistaron, y se destacó al Sargento Mayor 
D. Baldomero Diaz, con un escuadrón del Regimiento 1". 
para que principiara á operar mientras llegaba el resto 
de la división. Precipitadamente se retiraban los sal- 
vajes hacia el desierto. Se mandó reforzar con otro 
escuadrón del regimiento 11°. y dando orden que los 
cargara y persiguiera con la mayor velocidad posible 
lo que se efectuó, sableáridolos y haciéndoles una per- 
secución hasta las diez de la noche, habiendo hecho 
alto á 8 leguas fuera de la hnea, por ir toda la indiada 
en completa dispersión. 

El resultado de este encuentro fué quitarles 150 
caballos entre ellos 50 ensillados, hacerles tres muertos 
y muchos heridos, en su precipitada fuga arrojaban las 
lanzas, los efectos robados y toda aquello que podía 
embarazar la huida. 

II 

El día 9, á las doce de la noche llegó el señor Enrique 
Black del establecimiento de D. Jorge Keen, trayendo 
parte, de que como 200 indios habían invadido por Tres 
Arroyos y sallan por las « Mostazas » con un arreo de 
3,000 yeguas. 

En el acto se tocó generala y media hora después se 
ponía en marcha la fuerza, en dirección de las sierras 
de Curamalan, marchando todo el siguiente día hacia las 
« Mostazas. » 

El 10 se tuvo parte que por la frontera de Bahía Blanca, 
se avistaban como 130 á 150 salvajes, arreando 800 á 1000 
caballos y yeguas. 

El capitán D. Victoriano Rodríguez, á quien se había 
destacado al paso de los Chilenos, mandó aviso que los 
indios se dirigían á salir 5 leguas mas arriba de dicho 
punto. Inmediatamente el comandante Maldonado se puso 
á gran galope con el resto de la fuerza, dando órdeií al 
capitán Rodríguez que los cargara, el cual dio cumpli- 
miento, sableándolos, habiéndoles hecho 19 muertos, dos 
prisioneros, y quitándoles 200 caballos, mas de 500 yeguas, 
lanzas y monturas. 



316 OBKAS DK SAKMIKNTO 

En este encuentro se recomendó al capitán Rodríguez, 
teniente Cañete y cadete Acevedo, como también el Sr. 
D. Enrique Black, que trajo el parte y acompañó volun- 
tariamente como ayudante al comandante Maldonado. 

III 

El 2 de Diciembre marchó la división á vanguardia á 
esperar una invasión anunciada de Namuncurá — Visto que 
la espresada invasión no aparecía, se ordenó regresara á 
ocupar sus puestos la fuerza de la línea. 

Al tomar nuevamente posición, se encontró con 40 á 
50 salvajes que iban saliendo con bastante arreo, cargán- 
dolos y haciéndoles dejar todo el robo. 

En este pequeño encuentro tomó parte el teniente Krat- 
zenstein, que venía conduciendo un contingente para la 
frontera, como también el teniente Cañete que iba á 
escoltar al comisario pagador. 

IV 

El 26 del mismo se tuvo aviso del camandante Gómez 
de que algunos grupos de indios se avistaban frente de 
Lavalle, los cuales invadían, en combinación con la su- 
blevación de las tribus de Catriel. 

A muchos hemos oido opinar que el alzamiento de esa 
tribu eran sigilosos trabajos de algunos mitristas : opinión poco 
juiciosa, inspirada talvez por la aversión constante que 
anima á ambos partidos. 

¿Porqué no creer que Catriel y sus capitanejos no 
hacían nada mas que ceder al heredado instinto salvaje 
observando por todas las anteriores generaciones indíjenas? 

Millares de ejemplos tenemos, de esta naturaleza, desde 
antiguos tiempos, cuando se principió su reducción y 
conversión. Siempre lo han demostrado que aunque 
fuesen tratados con las mayores consideraciones, apro- 
vechaban la primer dísencion para matar, robar y reti- 
rarse al desierto. 

La desmoralización consiguiente de la participación 
dada á los salvajes en los sucesos políticos, basta para 
explicar su deserción, después de 30 años de estar reducidos. 



PROGRESOS GENERALES 317 



LA OCUPACIÓN DEL RIO NEGRO 

{El Nacional, Marzo 6 de 1879.) 



Al recorrer los diarios, encontramos que la próxima rea- 
lización de este pensamiento es el tema diario de las apro- 
baciones ó de la critica hostil á la idea. No se disimula 
como móvil, que la política del Ministro de la Guerra, su 
situación culminante en las eventualidades de la próxima 
renovación del personal administrativo, entran por mucho 
en la dirección que se dá á la defensa ó á las objeciones. 
Sí fuera posible apartar á un lado estos vidrios de color 
ó de aumento, podría estimarse la verdadera influencia 
que la inmediata ocupación del Rio Negro tendrá para me- 
jorar la posición de los que en ello hallarían un ínteres po- 
lítico asociado al grande interés general. 

Desde luego, creemos que la realización de aquella em- 
presa ha de dar poco prestigio á quien se propone llevarla 
á cabo La parte brillante de los hechos de armas, lo que 
ha bastado y sobrado para dar notoriedad á un nombre, ha 
pasado ya, en el sostenido y feliz impulso dado á la persecu- 
ción de los indios salvajes. 

Estos han sido destruidos, en parte, y los restos de tribus, 
dispersas y congregadas en puntos nuevos, quedan necesa- 
riamente, por la naturaleza de la sociedad salvaje, inhabi- 
litadas para rehacerse de sus quebrantos, nunca, y mucho 
menos para recuperar el espíritu agresivo, que los hacia 
antes un motivo de zozobra para los habitantes del país 

civilizado. 

Esta presión no se hará sentir en estos dos ó tres anos, 
por lo menos, nuevamente en la frontera. 

Esta parte del programa ha sido cumplidamente llenada, 
y con una felicidad de ejecución que ha debido sobrepasar 
toda esperanza y dejar satisfecha toda espectacion. Dina- 
mos que para capital político hay, como el hecho lo ha de- 
mostrado, con qué dotar y enriquecer al menos conten- 
tadizo. 

Queda por ejecutarse la segunda parte y es la ocupación 
de las márgenes del Rio Negro, y vemos en la prensa em- 



318 OBRAS UE SARMIENTO 

peñado el debate sobre si es indispensable que se lleve 
inmediatamente á cabo este pensamiento. 

La rapidez y buen éxito con que se ha llevado á cabo en 
un año la terminación de la conquista del desierto, que 
por hacerlo resaltar mas comparamos con los tres siglos 
que han precedido, predispone los ánimos á esperar, á de- 
sear, y á acometer la empresa final, el finís coronal opus, con 
la ocupación del Rio Negro. 

Sin embargo, mucho pudiera decirse sobre el fondo de la 
idea misma tan preconizada, aun aceptando de lleno su 
urgente é inmediata ejecución. ¿Puede por ahora ser línea 
de ñ'ontera la que se establezca en el Rio Negro? 

El país que debe guardarse, es el que avecina á las Pro- 
vincias que dan ñ^ente hacia el Sur de un lado, y el de la 
frontera de Buenos Aires, que mira al Oeste. Tropas colo- 
cadas en el Rio Negro, no pueden acudir á defender los pun- 
tos amenazados, que están demasiado lejos de los cuarteles 
de invierno de la guarnición. 

Puede ocuparse la Isla de Choele Choel en vista del país 
mismo que le avecina; puede ocuparse el Rio Negro, para 
su propia población y colonización. Pudiera decirse que esa 
ocupación cierra pasos indispensables para trasportar el 
robo hasta Chile. 

Todo esto puede ser; pero no resguarda la frontera de 
San Luis, Córdoba, ni la de Buenos Aires mismo, que deben 
guardarse á si mismas por fuerzas independientes del 
establecimiento á las márgenes del Río Negro, pues las 
distancias son enormes, y lo serán siempre aun después de 
poblados Carhué y Salinas Grandes. 

De aquí resulta que los establecimientos del Río Negro, 
habrá de convenir servirlos por Bahia Blanca mas bien 
que por tierra; ó bien la Gobernación de Patagones vendría 
á, ser parte integrante del sistema de colonización del Río 
Negro, operando aisladamente, y aun creemos que habrá 
de suceder quede mas en relación con las indiadas hacia 
el Sur del mismo rio y las de sus cabeceras, que con las 
del Norte, hoy quebrantadas, y alejadas de las pobla- 
ciones. 

Si este modo de ver la cuestión es exacta, la ocupación 
del Río Negro no requiere ni un grande esfuerzo, ni es 
de consecuencia final para la seguridad actual de las pobla- 



PROGRESOS GENERALES 319 

ciones fronterizas de San Luis, hasta el Sud de Buenos 
Aires. 

Suponemos que muchos gastos se han hecho en adqui- 
siciones de inmediato empleo, pero tememos que, luchando 
con las inevitables dificultades^ el tiempo se ha avanzado 
demasiado para precipitar la propuesta ocupación. Esta- 
mos ya en Marzo, y si Abril, bastara para trasladarse fuer- 
zas á las márgenes del Rio Negro, irían á principiar su 
obra de establecimiento en Mayo, que es el comienzo del 
invierno diez grados de latitud mas al Sud, lo que da una 
gran intensidad á los fríos. Las caballadas correrán ries- 
go de ser sacrificadas, pues han de llegar en el peor estado 
imaginable, y en el invierno no se reponen los animales 
enflaquecidos. 

Otras razones deben tenerse en cuenta, y no podemos 
dejar de apuntarlas. 

Las desagradables ocurrencias de días pasados, han 
puesto de manifiesto las dificultades financieras con que 
lucha el Gobierno. 

Háse dado como atenuación que á los gastos ordinarios, 
que á los pagos retardados en varios ramos del servicio, 
se añaden los que han debido hacerse, para tripular y 
remontar la escuadra, en espectacion de emergencias que 
reclamasen su servicio. Creemos que la prudencia acon- 
sejará mantenerla en ese pie, con los mismos gastos, mien- 
tras la imprudencia mantenga en pie la causa que lo 
requiere. 

A situación semejante, no debe añadirse sin necesidad 
urgente, con un despliegue de fuerzas de tierra, una em- 
presa que demanda necesariamente inversiones crecidas 
é iniciales, pudiendo retardarlas para la próxima prima- 
vera, ó aun para mas tarde, si la situación continuase 
tirante. 

Tememos que el Gobierno se vea en dificultades admi- 
nistrativas, descuidando otras atenciones urgentísimas por 
llevar adelante un pensamiento que por ahora (este año) no 
responde á nada práctico; pues las victorias sobre los in- 
dios invasores y el aniíjuilamiento de las tribus y dismi- 
nución de sus fuerzas, ha asegurado la frontera por este 
año y el venidero. 

La opinión ha de quedar satisfecha con este resultado, 



320 OBRAS DE SARMIENTO 

que es completo para sus fines, sin cuidarse mucho de sa- 
ber si se levantan ranchos en el Río Negro, ó se acerca al- 
gún campo para guardar caballos. 

Las ventajas ya aseguradas bastan para satisfacer al 
público. Los embarazos financieros serán la única mani- 
festación próxima de lo que se está realizando en el Sur. 
Es viejo defecto de nuestro espíritu ir adelante, sin pa- 
rarnos en obstáculos, á fin de realizar una idea grandiosa, 
tales como dotar al país de ferrocarriles, telégrafos, ensan- 
char las fronteras y asegurarlas, y aun realizar en un año, 
como nos complacemos en decirlo poéticamente, lo que 
nuestros padres dilataron tres siglos. Pero tanto hemos 
hecho, tanto hemos tirado de la cuerda, que nos esponemos 
á una terrible caída, cuando aquella estalle, á fuerza de 
tirarla. 

Ya lo hemos dicho; los gastos hechos en la escuadra, 
á mas de mantener un numeroso ejército en campaña 
activa, han agravado la situación financiera, con posterio- 
ridad al plan de ocupar inmediatamente las márgenes del 
Río Negro. 

Destináronse, es verdad, fondos especiales para ello, con 
la venta de tierras; pero creemos que no ha tenido todo 
el éxito que se esperaba; y en tal caso pesará el déficit 
sobre las rentas ordinarias. No habrá plata; pero se lle- 
vará adelante la empresa, como si la hubiera, bien así 
como el Congreso ó las Legislaturas autorizan usar del 
crédito, para llevar á cabo proyectos para los cuales no pro- 
veen nuevas rentas. 

No sería esta ocasión de observar un hecho que va 
tomando cada día proporciones alarmantes. La República 
Argentina es el país mas despoblado del mundo, dada la 
extensión territorial y el número de sus habitantes. Uno de 
estos ocupa dos kilómetros. 

La ocupación del Sur, como la del Chaco, introduciendo 
nuevos territorios para poblar tiende á dispersar mas y mas 
las poblaciones y por tanto las atenciones del Gobierno. Esto 
debilita su acción á la distancia, y aumenta los gastos en 
lo mismo poblado, pues los rieles del ferrocarril que atra- 
viesan un centenar de leguas vacías, han de ser pagados 
por el fruto del trabajo cosechado en su extremidad, lo que 
lo encarece en extremo. 



PROGRESOS GENERALES 321 

Concebimos que sedé principio á un sistema de colonias 
en la parte Sud del territorio, tomando por base el Rio Ne- 
gro. Es una región que debe abrirse á la colonización; pero 
desde ahora ha de pensarse en asegurarle sus vías propias 
de exportación, ya por la embocadura del Rio, ya por los 
territorios adyacentes; pero reputamos cuestionable que 
por ahora pueda servir de frontera al país habitado y po- 
blado de antiguo, por estar demasiado lejos al Surjy mediar 
á mas del desierto intermediario del Colorado, distancias 
enormes que no pueden ser recorridas en tiempo para res- 
guardar las fronteras actuales. 

El terrible escarmiento que han sufrido las indiadas, su 
casi imposibilidad de restablecerse en dos años, para vol- 
verse agresivas, nos dá tiempo para proceder sin precipita- 
ción y evitar la acumulación de gastos en un año, compro- 
metiendo la administración y creándose dificultades que 
pueden llegará ser invencibles. 

EL PATRIOTISimO 

{El Nacional, Marzo 10 de 1879.) 

Hace tiempo que venimos tropezando con este polisílabo 
que parece decirlo todo, y que sin embargo no nos dice 
nada á nosotros. 

Está la palabra en el diccionario castellano; pero es de 
poco uso en España, donde la patria es la España y la 
nación un reino, dos circunstancias que no dan ocasión á 
crear un sentimiento tan espiritual. En la marsellesa hay 
una estrofa, allons enfants de la Patrie; pero pasados aquellos 
tiempos y fuera del lenguaje poético la France ha recupe- 
rado su puesto, y en el lenguaje político se le llama el país, 
y aun hubo un tiempo en que se decía el país legal. No 
sabemos si los republicanos, los imperialistas ó los comu- 
nistas, hablaron del patriotismo. 

En Inglaterra no se conoce, creemos que ni la palabra, 
á fuerza de no usarla, pues mal puede hablar de patria la 
nación, íque abraza diez mil islas, y tiene enlames, por la 
parte mas sustancial, cuatro de los cinco continentes. 

El patriotismo es nuestro, de esta parte de América, y 

Tomo xu.— 21 



322 OHKAS I)K SARMIENTO 

acusa sin duda que no tuvimos y que nos hemos hecha 
una patria. 

Los patriotas hacían la guerra á los godos, y hablan fami- 
lias patriotas y otras que lo eran menos, ó no querían tener 
patria propia, hasta que concluimos todos por ser pa- 
triotas. 

El patriotismo era entonces un sentimiento nacional 
naciente, y un estado de fiebre, de odio guerrero, de exci- 
tación. 

Ser muy patriota era ser muy entusiasta, (en las muje- 
res, era otra cosa mas mitológica) y el patriotismo inspiraba 
ó suponía inspirar actos de abnegación, de desinterés, de 
sacrificio, en obsequio del triunfo de la causa de la Indepen- 
dencia. 

Ha trascurrido medio siglo desde entonces, no hay godos, 
y parece que no hubiera ya patriotas; pero el patriotismo 
ha quedado en el lenguaje y se le aplica á cada acto que no 
pudiera explicarse de otro modo, para justificarlo. Si se 
intentan ó aconsejan revoluciones, por ejemplo, siendo 
estas contra la constitución y las leyes, y contra la bolsa 
también de los vecinos, basta anunciar que el patriotismo 
inspira la subversión para justificar el atentado y absolver 
al delincuente. 

¡Qué puede decir la ley, contra el que obra por puro 
patriotismo! Y sin embargo, ingleses y franceses se que- 
darían con la boca abierta, al oir esta frase y esta justifi- 
cación. 

Pero tiene todavía otro significado, y es algo en política 
que no es del interés público, que nos manda sacrificar todo 
sentimiento egoísta y personal, ó de partido, secta ó familia 
«en aras de la Patria.» 

Y aunque parezca verso aquella personificación, no deja 
de tener curso como moneda metálica, y dársele el valor 
de la prosa, que en materia de intereses públicos vale mas 
que la poesía. 

Vemos invocando á cada rato el patriotismo, y en los 
embrollos de Tucuman se esperan los postumos prodigios 
que hará el patriotismo, que no se movió en los ánimos 
para no producir el enredo. 

Asi, no ha mucho, hemos visto indicada la idea de que 
ciertas observaciones nuestras sobre la expedición al Río 



PROGRESOS GENERALES 323 

Negro no eran inspiradas por e] patriotismo. No se necesita, 
es verdad, mucha perspicacia para descubrir que ni en ese 
caso ni en otros, lo menos que liemos consultado es el 
patriotismo, que aconseja hacer revueltas á veces, concilia- 
ciones otras, y casi siempre actos que están en pugna con 
la constitución y las leyes, que nada de patriotas tienen si 
son justas y arregladas á principios. Un buen libro, una 
vieja experiencia y una buena ley, son guías mas seguras 
que diez patriotismos. 

Suponiendo que no se obra por patriotismo es que se 
han dictado leyes; y los que están viendo obrar el tantas 
veces invocado patriotismo en las luchas de los partidos, 
debieran volver sus ojos á las leyes, que enseñan, man- 
dando, lo que cada uno debe hacer. 

No tenemos otra regla; y al escribir sobre la expedición 
al Río Negro, mas que por el patriotismo, que creemos 
ocioso en tales materias, nos guiamos por las sugestiones 
de una razón que creímos exenta de doblez, sino está libre 
de error. 

¿En qué andanzas anda la Patria, en aquellas regiones 
recónditas y mediterráneas, desde donde no se divisan los 
humos del enemigo extranjero? 

Puede dudarse cuanto se quiera de nuestro patriotismo 
con tal que se nos permita á nuestra vez dudar del patrio- 
tismo de los caballos y muías que habrán de llegar como 
Dios les ayude y les dejen los lomos los que las cabalguen, 
en Junio, á los cuarenta gi'ados de latitud austral, en país 
en estado de naturaleza y esa no muy lozana, en busca de 
pesebre, pienso y descanso, que es lo que nos movió á hacer 
una indicación sobre lo avanzado del tiempo de expedi- 
cionar. 

Parece que han causado la mayor estrañeza tales obser- 
vaci(;nes, teniéndose por cosa establecida que ha de ser 
adversario político el diario que se permita observaciones, 
y haber falta de patriotismo en avisar desde la proa, qu^ 
se divisan rompientes adelante, á fin de prevenir al timonel 
para que sesgue un poco el curso. 

Cuando hace mucho calor, como al presente, lleva {)leito 
perdido el que hable de los inconvenientes del frío, en lati- 
tudes que avanzan hacia los polos. Pero de cuarenta gra- 



324 OBRAS DE SARMIENTO 

dos arriba, las campañas militares suelen suspenderse, de 
común acuerdo, ganando, como se dice, cuarteles de 
invierno. 

Sin ir tan lejos, el Coronel Campos, nuestro, podrá contar 
la historia de sus experiencias, una vez que seducido por la 
adquisición de siete mil caballos, abrió operaciones á prin- 
cipios de invierno. Todo marchó muy bien, hasta una 
mañana en que le pasaron parte de la muerte de mil qui- 
nientos caballos, al día siguiente de otros tantos y al tercero 
de estar á pié tedo el ejército, lo que aconseja irse despa- 
cio cuando estamos de prisa. Ignoramos donde estaba el 
patriotismo en esta emergencia; lo que sabemos es que en 
el Paraná se triunfó por el otro medio. Pero dejemos al 
patriotismo y á los caballos salir del paso como les permi- 
tan. Deseáramos solo que dejen á cada cual tener su, 
manera de ver, sobre cosas que á todos interesan, sin hacer 
ni de una ley ni de la manera y tiempo de ejecutarla una 
propiedad particular, gritando: al ladrón, si otro que el 
agraciado trata de decir esta boca es mia. 

Háse podido indicar la idea de ocupar el Río Negro, desear 
llevarla á cabo cuando era ley, sostener su ejecución cuando 
hubo de llevarse á cabo, sin que todo eso y mas, pruebe 
que no hay inconveniente en realizarlo en invierno, sobre 
todo si el que lo indica ha tenido experiencia de otros 
climas que el suyo, y tiene la conciencia de viajero, que 
siente el ñio y el calor que arroja cada grado de latitud. 

Las relaciones que se establecen entre la ocupación del 
Río Negro, que viene sonando á los oídos hace treinta 
años, y ha sido materia de leyes hace diez, con la ejecu- 
ción actual, son un poco fantasistas; pero el empeño de 
imponer silencio á toda observación y aun al examen de 
la cuestión misma, declarándolo falsa de patriotismo, es 
pedir demasiado á la buena voluntad, y por el contrario 
exigir la renuncia del patriotismo, que hace tan nuestra 
la expedición como de los que la ejecutan. 

Si es el desiderátum del ejército, de los partidos, de la 
opinión y de la prensa, el que se cumple la ley que se 
invoca, esto no quitaría que haya fríos y heladas en Junio 
á los 40 grados de latitud; y bueno es indicarlo en tiempo, 
siquiera para que se tomen las precauciones indispen- 



PROGRESOS GENERALES 



325 



sables en país y en ejércitos que no tienen el hábito de 
preveeiios. 

Si lo que la ley dispone, los hombres públicos han apo- 
yado, y todos desean ver realizado, fuese la medida del 
acierto, no tendrían los pueblos que gemir á veces, bajo 
el peso de sus propios errores. 

La historia es la serie de errores y desaciertos que se 
van corrigiendo sino los agravan el fanatismo, la ambi- 
ción y la ignorancia. Nuestras prisas de hoy, pueden ser 
las remoras de mañana, y no hay porque taparse los oídos, 
si alguien no tiene entera fé en que han de salir las cosas 
como las concebimos. 

No insisteremos en las observaciones que tanto han es- 
trañado diarios que necesitan suponer algo de muy ex- 
traordinario para hallar prudente darse seis meses mas 
de tiempo. El éxito puede mostrar que tales temores eran 
vanos. No combatiremos por tanto, las que creen pode- 
rosísimas razones en pro de la inmediata ejecución, ra- 
zones, sin embargo que esperan del tiempo la prueba. 
Esta por ejemplo." «Si se deja á los indios sin arrojarlos 
á la otra orilla del Río Negro, volverán á reunirse mañana 
libres del pánico que hoy los domina.» 

Figura de retórica, mañana. Nosotros decíamos, el pá- 
nico les durará un año por lo menos; los indios no se reha- 
cen en un día. Hay tiempo pues, de aguardar á la primavera 
si ahora resulta angustiado el tiempo. Arrojar al otro lado 
á los indios.» Nos parecía que los dejamos atrás, al Oeste 
y al Norte, Calfucurá vino hace veinte años; y bien puede 
aguardar dos otros Namuncurá, pues no es hoy muy atrac- 
tiva la Pampa. 

Hay pues mucha mas poesía en estos deseos, que sentido 
práctico, como hay sentido práctico en abandonar una dis- 
cusión que no traería resultado, si las observaciones hechas 
carecen de fundamento real. Pero pediríamos á los que no 
las estiman en mucho, que guarden, diríamos, que escon- 
dan su 'patriotismo, como el paisano oculta el facón, ó el 
naipe, ó el rebenque, cuando habla con gente mayor. 



326 OBRAS DE SAKMIBNTU 



LA EXPEDICIÓN AL RIO NEGRO 

{El nacional, Marzo 19 de 1879.) 

Muchos comentarios suscita la anunciada y próxima ex- 
pedición ai Río Negro. 

Es posible y natural que vengan á espíritus {(revenidos 
desconfianzas sobre los efectos ulteriores de un acrecen- 
tamiento de poder y aun prestigio militar, que quedarían, 
tras el bien operado, como queda un malestar en el cuer- 
po después de un exceso de alimentación. 

Habíamos, por nuestra parte, limitado nuestras obser- 
vaciones á las objeciones que sugería lo avanzado de la 
estación, en la éí)Oca fijada por los primeros decretos. 

Decíamos que á principios de Junio, á los 40 grados, 
era mal escogido el momento, dada la larga y penosa 
marcha de las divisiones expedicionarias. 

Posteriores revelaciones del plan de operaciones, mo- 
difican aquellas observaciones y les quitan parte de su 
importancia. 

Se anuncian divisiones que se pondrán en movimiento 
desde el 30 de Marzo, lo que dá hasta el 25 de Mayo 
cincuenta y cinco días para llegar á las márgenes del 
Río Negro. 

El 10 de Abril estará en franquía la división principal, 
y solo haciendo medias jornadas podrá prolongar su mar- 
cha hasta invertir cuarenta y cinco días de tránsito, hasta 
el j)unto de reunión. 

Últimamente, el coronel Alvaro Barros habrá anticipa- 
do sus movimientos río arriba, de manera de preceder á 
los expedicionarios y preparar lo necesario para acam- 
parse. 

Con tales disposiciones, el patriótico 25 de Mayo pierde 
mucho de su poesía, ganando con ello el buen sentido 
práctico, que se dá tiempo suficiente á fin de precaver 
inconvenientes. 

Si estas épocas y orden de marcha nos hubieran sido 
conocidas, habríamos tenido otra impresión que la que 
nos dejaba la fecha de fines de Mayo, como comienzo de 
establecimientos en país desierto, pues se anunciaban 



PROGKESOS GENERAJLES 327 

para el señalado 25, llegando del desierto las tropas, y de 
la boca del Río Negro la flotilla, sin contar con los acci- 
dentes, inevitables en país desconocido y destituido de 
todo lecurso, que suelen dejar burladas las combinacio- 
nes mas racionales y crear desenlaces imprevistos. 

Por todo lo damas que se refiere á la expedición, aun 
su objeto mismo, como complemento necesario de las fe- 
lices operaciones ejecutadas sobre los indios, aguardare- 
mos á que la esperiencia dé consejo, sin encargarnos del 
triste rol de profetas de mal agüero, habiendo por el con- 
trario servido la fortuna, como humilde esclavo, á los pro- 
pósitos y anticipaciones del cálculo. 

Es, por el contrario, conveniente que la expedición se 
haga, conservando á los expedicionarios la fe en el éxito, 
y la religión del interés del país, que es el móvil de las 
grandes acciones y la recompensa del sacrificio; y nues- 
tros aplausos y nuestra aprobación no le han de esca- 
sear, desde que mejor informados, por los nuevos datos 
publicados, aparece salvado, ó abierto el camino para sal- 
varlo, el inconveniente material que habíamos señalado 
tiempo desfavorable, si se dejaba todo hasta el 25 de 
Mayo. Dicen asi las últimas noticias: 

«La expedición al río negro — El sábado ha debido par- 
tin para Trenquelauquen, el coronel Villegas, de cuya 
frontera es comandante en jefe. 

Se pondrá al frente de la columna de su mando y el 30 
del mes de Marzo abrirá las operaciones, batiendo á su 
frente y en marcha hacia el Río Negro. 

Esta es una de las divisiones que recorrerá mayores 
distancias. 

Operará en combinación con el coronel Racedo, que ayer 
ha debido embarcarse para Villa de Mercedes. 

El coronel Levalle sale mañana á reunir en Garhué el 
ejército del Centro, que el 10 de Abril partirá, mandado 
por el general Roca en persona. 

Este cuerpo comprende las divisiones Puan, Carhué y 
Guaminí. 

El coronel Albaro Barros, al mando de las columnas de 
Bahía Blanca y Patagones, marchará el 30, teniendo por 
objetivo Choele Choel, donde adoptará las medidas estra- 



328 OBRAS DE SARMIENTO 

tégicas convenientes para que el ejército tenga ahí pro>- 
visiones y todo género de apoyo. 

El Comandante Freyre no hará la campaña de ocupa- 
ción, á consecuencia de haberse reagravado la enferme- 
dad que lo postra en cama, contraída en las últimas 
expediciones. 

Lo asisten los doctores Freyre (padre del jefe), Herrera 
Vegas y Pirovano. 

Las fuerzas que hoy ocupan la segunda línea de la 
frontera de Buenos Aires, avanzarán á ocupar la prime- 
ra, como base de seguridad para las comunicaciones. 

El ingeniero militar Host, ha llegado á San Rafael, des- 
de donde emprenderá la exploración del territorio hasta 
el Río Negro. 

LA EXPEDICIÓN AL RIO NEGRO 

{El Nacional, Abril 17 de 1879.) 

Ayer tomó el General Roca el ferro-carril que lo traspor- 
tará de una sola tirada hasta el Azul. El Azul era, como 
no habido tiempo de olvidarlo, el cuartel general de la 
frontera. El Azul ha cambiado de destinación. Allí, ó en 
sus inmediaciones, están las canteras, que empiezan á 
surtir de mármol de ornato, á la construcción en Buenos 
Aires. La plaza de aquella villa está adornada con bancos 
de mármoles de colores diversos, amarillos, negros, blancos 
y veteados de diversos colores. 

El Azul es, pues, sino como un arrabal de Buenos Aires, 
un elemento de construcción de la ciudad. 

El pueblo fronterizo hoy, como que allí está el cuartel 
general, es Guaminí, que ya cuenta con algunos edificios 
y casas de negocio. Esta misma línea va á desaparecer, 
pues que va á removerse la frontera buscando condiciones, 
que respondan al plan general de ocupación de la Pampa, 
pues ya sería impropio llamarle fronteras, por no haber 
indios fronterizos. 

Tanto la línea de fortines avanzados sobre las poblacio- 
nes hacia el desierto establecidas durante la administración 
Sarmiento, como el mayor y mas resuelto avance del 
Ministro Alsina, á un sistema coordinado de defensa tenía 



PROGRESOS GENERALES 329 

que prescindir de las desventajas del terreno, á trueque de 
conservar la correspondencia entre los puntos fortificados. 
Tocábales á muchos de estos, país sin leña y los soldadas 
sufrían con la privación de este consuelo y axiliar del 
desierto: el fuego y la llama en el vivaque. 

Ahora es fácil remediar tan grave inconveniente. Mien- 
tras la expedición avanza hacia el Sur, á ocupar Choele Choel 
en el Río Negro, varías divisiones quedarán acantonadas 
en diversos puntos de la Pampa en campos ya reconocidos 
y en que los algarrobos y otros árboles de bosques abun- 
dan. Algunos de estos campamentos ocuparán los lugures 
que eran la residencia habitual de tribus salvajes. 

Concluida la toma de posesión de la lejana frontera 
acaso esas divisiones que quedan hoy como de res<^rvas 
sean las que hagan la policía de la Pampa y protejan las 
nuevas poblaciones. Volveremos con ello al sistema de 
Rauch, que consistía en mantenerse siempre en campaña, 
con su pequeña división, é internándose en la Pampa, 
cuando la audacia de algún cacique hacía necesario caer 
sabré sus toldos, y escamentarlo. 

Hoy los toldos no existen! Hay guaridas en que se escon- 
den los restos de las diesmadas tribus; pero no el hogar 
antes tranquilo en que se perpetuaba la vida salvaje del 
hombre primitivo, no removiéndose la movible tienda sino 
para cambiar de local, cuando las inmundicias de los alre- 
dedores hacían insoportable la residencia. Triste y ver- 
gonzoso es decirlo. El cerdo es animal mas aseado que 
el hombre en estado de naturaleza y aun muy avanzado 
en civilización. En Norte América se encuentran oasis de 
árboles frutales aislado sobre un ojo de terreno feracísimo. 
Allí hubo toldos de indios en épocas pasadas, y la tierra 
quedó abandonada por siglos. 

Muchas dificultades hade presentar la ocupación de país 
tan extenso; pero nada ha de ser comparable con las ven- 
tajas de la extinción de las tribus salvajes, ó conservarlas 
tan debilitadas que dejen de ser un peligro social. 

Los indios mismos han ganado en ello aun en el cautiverio. 
Para nosotros no hubo la poesía de los que, como Rousseau, 
creían que el hombre salvaje conservaba en cambio de 
algunas privaciones, la libertad en toda su perfección. Si 
en algún país de la tierra algo pudiera representar este 



330 OBllAS DK SAHMIENTO 

idilio es entre los negros que h;ibitan el ecuador en África. 
El ves^tido siendo una superfluidad y los plátanos la des- 
pensa siempre provista, los felices habita Mte.s se hacen la 
guerra para vender los prisioneros, incendian y arrasan 
las poblaciones, y se comen unos á otros; porque las am- 
brunas que interrumpen aquel sueño, han enseñado ese 
último recurso. 

Nuestros indios no habitan por cierto en un Edén, y la 
cuaresma impuesta á una tribu, por el mal éxito de un 
malón, hacían perecer los niños incapaces de resisiir al 
hambre, y reducía á esqueleto las mujeres. 

M. A-lfredo Ebelot, que ha hecho reconocer en una serie 
de^articulos en la Revue des Deux Mondes^ la pampa y las expe- 
diciones repetidas, que al fin han terminado con la subyu- 
gación de las tribus, hace la siguiente pintura del estado 
en que encontraron los restos de la tribu Catriel, cuando 
fueron vencidos sus gefes. 

« Vimos, ha poco, desembocar de todas partes los convo- 
yes de prisioneros. Siempre será este un espectáculo 
desgarrador, sobre todo si predominan mujeres y niños 
Hacíalo mas lamentable todavía la miseria odiosa que 
rodeaba á aquellos infelices. Llegaban en hileras, poco 
menos que desnudos, y la desnudez no embellece por cierto 
á esta raza de formas sin gracia. Las piernas delgadas y 
los vientres abultados de los niños, daban testimonio de lo 
que habían sufrido. 

« Los indios se habían visto reducidos á los cueros de vaca 
de sus toldos. Por todas partes encontrábamos, entre los 
harapos que les servían de cama, lonjas de cuero bien pela- 
das, y enterradas en el suelo para ablandaiias. Muchos 
niños y mujeres habían perecido. 

«Nada hay de extraño que después de pruebas seme- 
jantes, los hijos del desierto soporten bie.i la fatiga y las 
privaciones. 

En una tribu muere joven todo el que no pi'esenta una 
fuerza admirable de resistencia. Es aquello la lucha por 
la existencia en todo su vigor. No hade creerse por otra 
parte, que sea prueba de una grande fuerza muscular, esa 
facultad de vivir al aire libre, pasar semanas á caballo, 
dormir sobre el suelo desnudo, y de desafiar el calor ó el 



PROGRESOS GENERALES 331 

frío. Es solo un vigor negativo, son duros pero no muscu- 
lares, y cualquier trabajo seguido los abate». 

Tenemos millares de indios prisioneros y las mujeres y 
los niños, puede decirse que están en el paraíso terrenal, 
pues si no gozan siempre de las comodidades, están exentos 
de las horribles privaciones del desierto. 

En este punto se equivoca el autor de aquellos bellos 
escritos. Los indios pequeños destribuídos en las familias 
son felices, en su esfera, y á veces llegan á ser los regalones 
de la casa. Los afectos de familia nueva les reemplazan 
los que, de la naturaleza, olvidan al momento. 

Hacemos votos por el éxito de la campaña del General 
Roca en cuanto pone término á un estado de cosas violento, 
ó echa los fundamentos del que ha de completar la obra. 

La expedición se hace en medio de las agitaciones políti- 
cas que preceden al nombramiento de nueva administración 
política. 

Los que quedan en su casas, pondrán dentro de poco al 
rededor de la confortable chimenea maldecir su nombre- 
Hay para estos clamores, un aquietamiento yes el haber 
hecho el bien duradero. Alsina murió en la demanda y 
sus destractores olvidaron luego que habían sido detrac- 
tores, para levantarle una estatua. 

Hay unos amigos de Buenos Aires, de profesión y dere- 
cho, como habían antes lloronas de profesión en los entierros 
que se mesaban los cabellos y desgarraban el corazón d^ 
los verdaros dolientes con sus ayes y gemidos. Loque no 
quitaba que recibido su salario, empinasen un vaso de 
aguardiente para solasarse y reir. Pobres diablo.s! 

LA EXPEDICIÓN AL SUR 

(FA Naciontil, i\x\\o 11 de 1879i. 

Tenemos de regreso al señor Ministro de la Guerra Gene- 
ral Roca, desi)ués de terminada la gloriosa obra de despojar 
de salvajes la Pampa, y llevar nuestras guarniciones á las 
márgenes del Rio Negro. La última campaña ha sido feliz, 
y el éxito ha correspondido al plan, tal como fué concebido. 

El ejército grande sucumbió en Rusia bajo los hielos de 
un invierno tan crudo, como no se recordaba de años. La 



332 OBRAS DE .SAKMIENTO 

expedición al Sur, por el contrario ha sido segundada por 
un otoño prolongado, que ha alejado el obstáculo único que 
podia la previsión indicar. 

Pocas veces sucede en nuestras guerras y operaciones 
militares, que los kechos respondan, en cuanto al tiempo, á 
la intención conque se emprendieron. La campaña del Ge- 
neral Ivanow.«!ki de ocho días, la del General Gainza de 
veinte y dos, pertenecen á ese género. La actual que era 
la toma de posesión del pais conquistado, ó mas bien el com- 
plemento de la guerra ofensiva emprendida contra los sal- 
vajes, tiene el carácter de un paseo militar, en que se ase- 
gura y cosecha el fruto de las pasadas victorias. 

Podia quedar en los ánimos duda sobre la estension de 
las conquistas, y á los salvajes, pasado el pánico de las de- 
rrotas, quedarles la esperanza de rehacarse. La espedicion 
que ha cruzado la Pampa por tres lineas distintas, que ha 
llevado nuestra artillería á hacer salvas en las quebradas 
de la Cordillera de los Andes, disipa aquellas dudas, y nace 
morir la última esperanza. 

La invasión sustituida por dos sucesivas presidencias, á 
la tradicional defensiva en Santa Fe al Norte, en Córdoba 
al Oeste y Sur, y en Buenos Aires al Sur, han traído al fin 
la catástrofe ünal para la desgraciada raza indígena, si des- 
gracia tan grande fuera, que sus familias no continúen en 
perdurable barbarie, abandonadas á sus instintos salvajes 
en los desiertos. 

Una revolución, pues, se ha operado en nuestro modo de 
ser, con el ensanche inopinado de la estension territorial, y 
con la desaparición de la causa de vivir armados, circuns- 
tancia que ha dado un tinte especial á la vida pública argen- 
tina, y que amenazaba convertirse en un color decidido 
como en Francia antes, ó como en Venezuela hoy. Los norte 
americanos se precavieron de él desde el principio, y la 
guerra que armó un millón de soldados, no ha dejado sino 
restos pasajeros. 

Hemos pues terminado el largo período de la lucha de 
frontera, que fué ganando terreno con la conquista, que re- 
trocedió con la guerra civil. Las Provincias de Buenas Aires» 
Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos, están fuera del amago 
de indios. Para Córdoba y San Luis quedan restos impo- 
tentes de las tribus ranqueles, que habrán pronto desapa- 



PROGRESOS GENERALES 333 

recido. Las del pie de las Cordilleras al Sur de Mendoza, 
mas cultas ó mas quietas que las de la Pampa, propiamente 
dicha, han visto desde sus toldos nuestras divisiones de 
ejército y reconocido el gobierno de su país. Nuestros ex- 
ploradores científicos, Moreno y Lista, habían reconocido ya 
la mansedumbre y racionalidad de aquellas tribus lejanas. 
El célebre Livingston ha notado en sus largas peregrina- 
ciones al travez del África que los pueblos y régulos negros 
eran morales, hospitalarios, y bien intencionados, donde no 
habían penetrado los árabes, y con el comercio de esclavos, 
el engaño y la violencia pervertido el carácter primitivo. 
Debe suceder lo mismo entre nosotros, conservándose los 
indios de las Manzanas, y puntos lejanos, libres de la de- 
pravación moral, el odio de raza en que habían caído nues- 
tros mas vecinos fronterizos. Estos habían ademas agotado 
sus medios naturales de vivir, y tenían que procurarse, aun 
á riesgo de la vida, yeguas en nuestros campos poblados. 

Mendoza quedará también asegurado, con la expedición 
del Coronel Uriburu, que ha realizado, lo que al General D. 
José Aldao le costó la vida, traicionado y asesinado con su 
comitiva por los indios, y D. Feliz tuvo que abandonar sin 
conseguirlo. 

Hemos pues asistido al término de la conquista cristiana 
de una de las mas extensas regiones, aun despobladas de la 
América española; y muy memorable ha de hacer en la his- 
toria la época, los gobiernos, y los militares que lo acelera- 
ron. Quédannos otras cosas por realizar, y mucho que 
aguardar el tiempo; pero esta obra, debe decirse en honor 
de todos, del gobierno, del General y del ejército que ha sido 
rápida, completa y bien hecha. 

UN PROGRAMA 

{El Nacional, Julio 17 de 1879.) 

La Tribuna, publica como programa del General Roca, su- 
ponemos que para la presidencia, los telegramas que dirija 
á grupos de individuos, sobre sus propósitos de extensión, 
de ocupaciones y conquistas de nuevos territorios, lo que 
llama la segunda parte de la obra. 

Sentimos decir, que los Generales y sobre todo el Ministro 



334 OHKAS Dlí .SAKMIKNTU 

de la Guerra, propaguen ideas que mas apelan á la imagi- 
nación del común, que á la realidad de las cosas. 

No se funda una gran nación desparpajaníio la población, 
extendiendo á millares de leguas las atenciones y los cui- 
dados de la administración. 

Cuando los squaters norte-americanos se desparramaban 
por el Oregon, en busca de aventuras, y posesión de terri- 
torios lejanos, el Gobierno les hizo prevenir que las fuer- 
zas de los Estados Unidos no podían protejerlos á esas dis- 
tancias; y solo la conquista de California hizo posibles tales 
extensiones. 

Una nación colosal, no se constituye diseminando sus 
habitantes, á distancias que harán imposibles los vínculos 
sociales, políticos y adminisirativos, el cura, la escuela, el 
juez, la milicia. Se puede asi echar los cimientos de una 
grande barbarie, como la de las estepas de Rusia, de donde 
nos han venido los ruso-alemanes que fueron cultos hace 
tres siglos, y han acabado por la separación y aislamiento, 
con perder toda tradición civilizada, por vivir en cuevas, 
sin distinción de sexos, y solo quedándoles una supersti- 
ción por religión. Los que han venido á nuestro país, se 
están amoldando de mala gana á las formas y hábitos civi- 
lizados que nuestros paisanos conservan en embrión si- 
quiera. 

La República Argentina es el país del mundo donde la 
población esta mas diseminada, y es el error político mas 
grave diseminarla mas y mas todavía. Para ser fuertes 
necesitamos estrechar las filas, llenar los vacíos, porque 
con ello se afirma y robustece la sociedad, se acortan las 
distancias, se abaratan los fletes. Actualmente los ferro- 
carriles son improductivos, porque una tonelada de azúcar 
de Tucumau, una pipa de vino de San Juan, tiene que pa- 
gar el interés de cien leguas de rieles improductivos. 

No han de ir los argentinos á ocupar los valles hermosos 
que se descubran al pie de la cordillera; no han de ir los 
extranjeros, que no penetran en el interior, por no alejarse 
de las costas pobladas. Somos dos millones de argentinos, 
la inmigración aumenta este número, pero no dará en 
veinte años aumento tal que sea necesario apelar á los te- 
rritorios lejanos para establecerla. 

El sistema norte-americano de población es expontáneo. 



PROGRESOS GENERALES 335 

En los trece Estados primitivos toda la tierra está ocupada. 
El estado mide los territorios nuevos que se ofrecen á la 
población, en varios puntos, y el comprador (ciudadano 
ya) labra. Un día hay una población, y se organiza en 
territorio, otro avisa que se siente con fuerzas para ser Es- 
tado y el Congreso lo reconoce tal. 

Se ha hecho un mundo, de ello le viene gran gloria al 
señor Ministro de la Guerra, en despejar la Pampa de tri- 
bus ladronas. 

La dilatación de la sociedad se hará, pues, por esta via 
sin grandes sacrificios, por su propio interés. Aun así no 
convendría que se alejase á saltos de las costas, sin vías 
de comunicación, sin organización social. De extranjeros 
sin reconocer una patríanos está dando en pequeño mues- 
tras el Chubut, costeado por la Nación, sostenido años y 
años para que subsista, y ahora guarnecido por un bata- 
llón, para que reconozca nación, dependencia y solidaridad, 
pues ni la lengua acepta. 

No hagamos grandes naciones del vacío : no nos inflemos^ 
como las vesículas, llenas de. aire, las bolas de jabón, que 
divierten la vista de los niños, creyendo que han creado 
algo. Basta con el Río Negro. 

Ya hay doscientos mil habitantes en la rica y poblada 
provincia de Buenos Aires que nacen en lugares donde no 
puede haber escuela, ni cura, ni autoridades civiles, ni cen- 
tro de población. No hablemos de las Provincias. La gue- 
rra civil es efecto de las distancias; el bandalaje ha de 
sustituir á los indios, en los alrededores ó fronteras de lo 
poblado, si nos estendemos sin mesura. 

Han de hacerse fijos los gastos de administración que hoy 
parecen accidentales, y las rentas no suben en proporción : 
líneas de vapores, y escuadrillas para cuidar guarniciones, 
y llevar y traer tres pasajeros, escuadra de mar y de rio, 
tropas avanzadas á territorios lejanos, caminos, y obras de 
viabilidad. 

Dejemos al individuo obrar expontáneamente y abando- 
nemos el sistema español que tenemos en la tradición, 
avanzar la conquista, fundar oficialmente pueblos, para 
que las generaciones futuras, como San Juan, La Rioja, 
no sepan á donde volver los ojos en busca de desarrollo, de 
contacto, de comercio. 



336 üBKAH UK SAKMIKNTO 

Llamamos la atención del público sobre este mal siste- 
ma, que va tomando cada día, á fuerza de entusiasmo y 
de frases, como fundar una gran nación, y otras que seducen 
la imaginación. Una nación ha de ser compacta, civilizada, 
fuerte por la cohesión, la ocupación efectiva y el aprove- 
chamiento del suelo. 

Sin eso, vamos á hacer una Rusia grande, y una pequeña 
Rusia. El despotismo militar de un lado y el nihilismo 
del otro, no hay nación. 

No haya miedo de los indios pacíficos que están al otro 
lado del Río Negro. 

Los indios se multiplican como los cristianos, bien go- 
bernados. El General Roca lo ha visto con asombro, y á 
él se le debe en mucha parte el descubrimiento de una 
verdad, que ocultaban los mirajes de la Pampa. No había 
tales indios! No son ni Roca, ni Alsina, ni Grainza los que 
los han destruido. Es la acción lenta que han venido ejer- 
ciendo un siglo de lucha paulatina, la propia vida salvaje, 
y la falta de medios de subsistir. No había tales indios, y 
hoy meditándolo bien, da vergüenza pensar que se haya ne- 
cesitado un poderoso establecimiento militar, y á veces 
ocho mil hombres, para acabar con dos mil lanzas que 
nunca reunieron los salvajes. En los Estados Unidos han 
desaparecido lo mismo. 

Calfucurá fué destruido por el General Rivas en la laguna 
Verde, y si no lo tomó en sus toldos no fué por no tener 
órdenes anticipadas de obrar. Alsina destruyó á Catriel, 
que fué á engrosar las filas de los salvajes, y la obra final, 
meritoria, digna de un General, acometida por el General 
Roca, con todo el poder militar de'la República, y sin ne- 
cesidad de que el Ministro de la Guerra abandonase sus 
funciones administrativas, fué ir á recoger el fruto de tan- 
tas victorias, y mostrar que no había tales indios, sino 
restos de tribus aniquiladas. Esta es la campaña sin san- 
gre; pero detengámonos ahí, y organicemos esto. Dejemos 
á los que vienen en pos, su trabajo. 

Los Estados Unidos, única nación que se halla en nues- 
tras propias condiciones de estension de territorio, difusión 
de la población, y ocupación del dominio nacional por indí- 
genas, lejos de emprender su destrucción les ha asegurado 
por tratados, r^í^íTas de terreno para que vivan^ hasta que 



PROGRESOS GENERALES 337 

la población cristiana se acerque ó siquiera avance. Si hoy 
hay recrudecencia de guerra con los salvajes, es porque 
abierto el ferrocarril que liga la California en el Pacifico 
con las poblaciones que van dilatándose desde el Atlántico, 
los Estados Unidos, se han visto forzados, por necesidad 
imperiosa de su desarrollo, á violar el territorio indígena, 
faltando á los tratados, y por la presencia y pasaje de los 
trenes, y el desorden inevitable, espantándoles la caxa de 
que vivian y espuéstolos á morir de hambre. El General 
Sherman, el Roca de los Estados Unidos, asi lo confesó en 
los parlamentos con Sioux y Comanches, haciéndoles la 
declaración de que ya no podian continuar con la vida 
salvaje. 

Nuestro sistema de querer en un día acabar con los in- 
dios, que no nos dañan por ahora y hacer tabla rasa del 
suelo, trae un desperdicio de fuerza inútil, como el que 
desmontara terreno, sin ararlo ni tener semilla que sem- 
brar. Matorrales le han de salir que son peores que el bos- 
que que al fin algo vale y produce. 

No olvidemos que no somos mas que dos millones de ha- 
bitantes, y no nos emborrachemos con poesía de la gran 
nación, que vendrá sin atropellar los debidos respetos á 
las cifras, á la ley de aumento de la población sobre el ca- 
pital de los dos millones, y el ascenso de la inmigración, 
que es proporcional á nuestra población. 

Pero lo que debemos evitar es aumentar los gastos del 
presupuesto en ejército, escuadra, guarniciones, y demás 
anticipaciones de gastos para colonias. 

No nos gustan las colonias oficiales, que tanto cuestan al 
erario y á tantos despilfarros dan lugar. La acción indivi- 
dual ha poblado los Estados Unidos, y levantado á Califor- 
nia y Australia al raíngo de naciones. No forcemos ni al 
tiempo ni á la población. Diseminar no es poblar. 

LAS IDEAS SOBRE FRONTERA 

(El SacionaK Julio 2-2 ile 1879.) 

El mayor servicio que se puede rendir á un país, es ha- 
cerle que se tenga en los límites de su propia capacidad, 
número de habitantes y recursos. Vivimos de hipérboles, 

Tomo xli.— 22 



338 UBKAíS UK SAKMiEM'O 

el heroísmo, la gloria, el valor invencible, la libertad, la 
grandeza nacional, y obramos en consecuencia. 

Uno de los grandes desastres de la historia moderna, ha 
provenido de estas infatuaciones. No eran los franceses 
los dos millones escasos que hoy pueblan nuestro territo- 
rio de cien mil millas cuadradas, mientras Londres tiene 
el doble de habitantes, con mil veces mas riqueza, en el 
recinto de una ciudad. 

Era la Francia, la gran nación, la hija primogénita de la 
gloria, la que se educaba por sus libros, su prensa, por su 
historia á creerse invencible. Jactábase de tener en la 
Argelia, una pepinera de héroes, de generales, con escuela 
permanente de guerra, para mantener vivas las tradiciones 
militares. 

Ignoraba que la guerra contra tribus árabes de ginetes, 
en campos dilatados sin ciudades ni fortalezas, no requiere 
ni hacer nacer mas ciencia, que la que puede tener entre 
nosotros don Frutos ó Artigas, y cuando hubo de habérselas 
con la Prusia, con el viejo Moltke, los mariscales cargados 
de medallas, no supieron á donde dirigir las punterías de 
sus cañones, ni donde concluiría la batalla que el valor 
empeñaba, y acababa la estratégica científica del enemigo, 
que la dirigía desde su gabinete. 

Tiempo es ya de reaccionar contra este espíritu, de que 
abusan empresarios de candidaturas, pervirtiendo el juicio 
público, adulterando la historia, corrompiendo á jefes bene- 
méritos, á quienes acabarán por persuadir, de cuanta 
patraña escriben en su loor, haciéndoles olvidar, que la 
guerra de fronterra si tal nombre tiene perseguir alimañas 
dañinas, pero sin armas, sin ciencia, sin disciplina, no 
basta á envanecer á soldados, que desearan encontrar ene- 
migos dignos de su bizarría. 

Las campañas contra salvajes, tienen eso de singular que 
no tienen siquiera historia. 

Hay encuentros, en campos desconocidos; con enemigos 
sin patria y sin nombre; un telegrama de cuatro renglones 
es el parte detallado, y al día siguiente se olvida el hecho, 
hasta recibir otro telegrama de otro punto y de otra fron- 
tera que dice lo mismo con otros nombres, y diez 
muertos. 

¿Cuántos combates se han dado en diez años contra los 



PROGRESOS GENERALES 339 

indios? El cincel del estatuario está todavía tallando la 
estatua decretada á Alsina, el Macabeo suscitado contra 
los salvajes; y aun no estará colocada en su pedestal 
cuando ya tendremos otro Macabeo que es el verdadero 
destructor de los indios. 

Acaso tengamos un día que imitar á los Provinciales 
romanos, que teniendo sus plazas llenas de estatuas del 
Emperador imperante, á la muerte de éste, aserraban la 
cabeza á la estatua, para sustituirle la del nuevo empe- 
rador, y aprovechar el cuerpo ya tallado por mano de 
artista. 

Esta confusión la introduce el espíritu de partido, y la 
especulación política que hace y deshace héroes cada seis 
meses, y aun los contrapone, haciendo de la gloria de uno 
el vilipendio de los otros, con menoscabo de la verdad 
histórica, y de la justicia debida á todos. 

El último acto de la lucha contra los salvajes, ha dado 
merecida gloria á un Jefe de nuestro ejército que la con- 
sumó, poniendo de su parte mucha inteligencia en conce- 
bir la idea, sin que le hayamos de hacer un reproche de 
su paseo por el desierto, con todos los aprestos de una 
campaña militar, pues era de grande efecto aquella ex- 
ploración, ya para convencerse de que no había enemigos 
sino restos dispersos, ya para hacer sentir á toda la re- 
pública, y á la campaña de Buenos Aires que puede repo- 
sar tranquila por esta parte, pues no la harán insegura, 
nuevas algaradas de salvajes. Si veinte malones aparecen 
de vez en cuando, el estanciero sabe ya que son ladro- 
nes aislados, sin invasión, y á los que bastará echarles 
los perros. 

Poetas que componen epitalamios á merced de las cir- 
cunstancias, para esplicarnos cómo se terminó la guerra 
con los indios en esta parte, no deslíen en sendas estro- 
fas, el célebre «telegrama» de César; vini, vidi, vid, y cuando 
se les observa con la prosa pedestre de las cifras, y de 
las no-entidades, que según el último telegrama, el ejército 
no encontró á quien vencer, suponen que algún nicromán- 
tico ó encantador ha ocultado á los temidos salvajes, por 
envidia de su gloria. 

No había indios porque no debía haberlos, pues habian 
venido sucumbiendo de tres siglos, de medio siglo, y de 



340 OBRAS DE SARMIENTO 

diez años á esta parte, no habiendo hace dos años qui- 
nientas lanzas á las órdenes de ningún cacique, ni dos 
mil en todas las tribus dispersas sobre extensión tan 
vasta. 

Es preciso pues, reconstruir la verdad histórica, y hacer 
desaparecer estos mirajes, con que se pretende desmora- 
lizar á los militares, creándoles epopeyas, á que faltan 
Friamos y Héctores, si de la otra parte tampoco hay Ayax y 
Aquiles. 

Las ideas, aun cuando de fronteras se trata, no se cam- 
bian de un día á otro, sino que se desenvuelven, se mo- 
difican con la esperiencia, inspirando una idea anterior 
un desenvolvimiento mas tarde. 

Haremos una breve reseña de lo ocurrido en estos úl- 
timos diez años. 

Terminada la guerra del Paraguay y debiendo comple- 
tarse las líneas de defensa se hicieron avanzar hacia el 
despoblado éstas, al Oeste de Buenos Aires, al Sur de 
Córdoba, al Norte de Santa Fé. No hubo para ordenarlo 
ni genios, ni j^randes pensamientos. Tampoco la prensa 
hizo repicar á todo vuelo sus campanas, cuando nuestras 
fuerzas ocuparon el Río V, y el paso del Rey, dejando 
dentro de fronteras miles de leguas que ya están en parte 
pobladas. 

Hasta entonces no querían creer que la frontera está 
adelante de las poblaciones y no atrás como estuvieron 
acampadas las fuerzas antes. Desengañáronse cuando 
Calfucurá, acosado ya por el hambre, trató de romper el 
cordón sanitario, y penetró en efecto á las poblaciones, 
arreó sesenta mil vacas, yeguas y ovejas, dicen que cien 
mil. Desgraciadamente para él, como estaba previsto, el 
General Rivas lo aguardaba á la salida, y lo batió y dis- 
persó completamente en la Laguna Verde llegando apenas 
enancados á su tribu los indios dispersos. 

Todavía no venia la idea de tomar la ofensiva. No obs- 
tante que el General Rivas tenía orden de beneficiar la 
primera victoria, teniendo una división pronta para echarse 
sobre los toldos del invasor, inevitablemente derrotado. 

El General Arredondo hizo una entrada sobre los ran- 
queles, que si no fué coronada de éxito completo por haber 



PROGRESOS GENERALES 341 

sido sentido, muestra que la idea de tomar la ofensiva 
sobre los indios, empezaba ya á hacerse práctica. 

Hay un día y una hora en la historia de todos los poderes 
predominantes hasta entonces en que decrecen. Lo que 
sigue es la agonía. La retirada de Rusia, para Napoleón, 
la batalla de Guettysburg para la secesión de los Estados 
Unidos, la toma de Sedan, para la Francia etc., son el 
perihelio de un poder, y de ahí sigue su caída. 

En la laguna Verde se acabó con la preponderancia de 
los indios. Su hora había sonado con la derrota de las 
dos mil lanzas del araucano Calfucurá. La frontera que- 
dó asegurado, los indios amedrentados y sumisos; nuestros 
jefes todos convencidos de que se habia encontrado el 
buen sistema. El gobierno hizo tantativas de coordinar 
un ataque general á los toldos de Calfucurá de los ran- 
queles y de los pehuenches de la cordillera. 

Estas no son jactancias á posteriori. El Coronel Roca fué 
llamado á Buenos Aires exprofeso para consultar con él, 
el plan que debía seguirse, de invadir á los toldos de 
Mariano, al Oeste de Córdoba, y á los indios de la cordi- 
llera por Mendoza. Si no se resolvió allí nada, fué en con- 
sideración de observaciones del Coronel Roca, que se 
tuvieron presentes. 

A la sazón escribía el General Rivas, del Sur, anunciando 
que salía con mil quinientos hombres á cinco caballos por 
hombre, á castigar en sus toldos á Cafulcurá por no sa- 
bemos que traición ó insolencia; y á pocos días de inter- 
valo recibía el Gobierno aviso suyo, de estar en Carhué 
y pidiendo mas caballos. 

Deseáramos que el General Rivas publicase la carta del 
Presidente, en que le vituperaba haber procedido sin órde- 
nes, desbaratando con su movimiento el plan de invasión 
general que estaba preparando el gobierno, y ordenándole 
permanecer en Carhué, construir cuarteles, y establecerse 
definitivamente. El Comandante Guerrico supo después 
de esta carta y apelamos á su testimonio. 

Citamos estos hechos históricos, para mostrar como 
marchan las ideas, y se preparan los acontecimientos que 
vienen en pos. Ya se había recuperado todo el territorio 
perdido desde 1810 al Sur de Córdoba, y al Norte de Santa 
Fe; y aunque no se pidiesen las albricias por esta recti- 



342 OBKAS DE SAKMIENTO 

ficacion de la carta, en los ánimos venía haciéndose fami- 
liar la idea de ir adelante, en todas direcciones. El Mi- 
nistro Gainza tuvo la idea de atravesar una línea de 
fronteras de los toldos de Mariano á Carhué, que solo 
media en el plano, setenta leguas. El Presidente le negó 
constantemente su aprobación. Existen los planos. 

¿De dónde había de sacar Alsina, un buen doctor y 
político civil insigne, la idea jefe que le hadado un lugar 
en la historia, de avanzar la frontera cien leguas mas al 
Oeste y desplegar la actividad y energía que lo llevó á 
la tumba? 

¡ A dónde van á parar las grandes concepciones mili- 
tares, si al primer paisano le ocurre lo mismo que lo que 
les da á aquellos su genio ó su esperiencia? 

Vamos á, mostrar ahora como Alsina fué llevado de la 
mano por los antecedentes, á invadir y buscar á los in- 
dios en lugar de esperarlos. 

Los que predican revoluciones, olvidan pronto los males 
que hacen. Los Catrieles enseñados por los cristianos á 
sublevarse, ganaron un día el desierto. Retrocedía la 
conquista de la pampa con eso, cincuenta años atrás, 
época en que Rosas sometió esa tribu. Los salvajes to- 
maban otra vez preponderancia. La tribu de Catriel daba 
hasta entonces ochocientas lanzas para la defensa de la 
frontera. Eso consta de las listas de revista y raciona- 
miento, y ochocientas lanzas, representan cuatro mil indios 
de chusma. La revolución es contagiosa. Teníamos al 
Oeste tribus sumisas, dentro de fronteras, Cañumil, Coli- 
queo, si no equivocamos los nombres. Se alzaron también. 
Manuel Grande vino á ver á su grande amigo que lo había 
tenido preso en Martín García, á esponerle que no le daban 
hacía meses sus raciones y que su pequeña tribu perecía. 
Hízolo este presente al Gobierno indicándole el peligro de 
perder á este indio amigo. Manuel Grande se sublevó, y 
se unió á su pariente Pincen, que antes se había mante- 
nido tranquilo. Era pues, un verdadero desastre, el que 
trajo en la frontera, la revolución de Setiembre. Todo lo 
ganado en medio siglo lo habíamos perdido, pues había 
cacique de esos que estaban sometidos desde los tiempos 
de la Independencia. Puede haber inexactitudes de detalle 
en esto porque no tenemos documentos á la vista, y pues, 



PROGRESOS GENERALES 



343 



«orno lo hemos dicho antes, esta guerra de frontera no 
tiene historia. 

Alsina ministro de la guerra no necesitaba pues, ni inspi- 
ración militar, ni genio para tratar de enderezar y restable- 
cer las cosas á su antiguo estado. La pista de la revolución 
de Setiembre lo llevaba á perseguir las tribus sublevadas, 
y conjurar el nuevo peligro de la frontera, antes asegurada. 
Era preciso tomar á Carhué y avanzar, abrir campaña y 
no descansar hasta restablecer nuestra ya conquistada y 
de nuevo perdida preponderancia. El ejército lo hizo, con 
valor, con incansable actividad, en una larga serie de 
combates en que la tribu de Gatriel fué avasallada y to- 
mados sus restos. 

EL COiyiPLElKlENTO DE LA OFENSIVA 

(El Nacional, Julio 23 de 1879.) 

Tan oscuros quedan estos hechos de las luchas de fron- 
teras con salvajes, que apenas tienen un nombre; pues que 
sucediéndose los triunfos de nuestro ejército en pequeñas 
divisiones, bajo la dirección del actual Ministro de la 
Guerra. El Nacional, recordó la estrategia del Mariscal Bu- 
geaud contra los árabes, y á la que debió su sometimiento; 
la que consistía en hacer una punta, operación que se 
explicó entonces y que tenía por objeto garantir á una 
pequeña división, contra la posibilidad de encontrarse ino- 
pinadamente sin reserva, con fuerzas superiores y como lo 
exije aquella clase de guerra lijera. 

Precaución inútil y ya tomada, pues El Nacional, ignoraba 
ó había olvidado que Namuncurá había ya recibido fuertes 
golpes en la época de Alsina, ya que los Catrieles habían 
sido fraccionados y dispersos. 

Publicóse mas tarde en el mismo Nacional, una breve 
re<;eña de los combates ocurridos con las tribus, enumerán- 
dose veinte y tantos de ellos, dados por las varias divisio- 
nes del Sur. 

Alsina murió en la demanda; y muriendo daba ordenes 
de acometer á tal tribu, que aun se mantenía en armas 
sirviéndole de oración fúnebre, el parte de la derrota, cau- 
tiverio y sumisión de las tribus alzadas. 



344 OHKA-S 1)K SAUMIKNTO 

Como no se han encontrado indios por ese lado en la 
última corrida que se ha hecho salvo insignificantes restos, 
puede decirse que quedaba despejada la frontera, con lo 
que tendríamos, como punto de partida para nuevas em- 
presas, el avance de la de Córdoba hacia el Sur desde el 
Rio IV al Río V, la incorporación á Santa Fe del territorio hoy 
poblado que media con el Rey, al Norte de la ciudad de Santa 
Fe, en cuyas goteras casi estaba antes la línea de defensa; y 
la extensión dada hacia el Oeste de la Provincia de Buenos 
Aires, hasta la zanja construida por Alsina, y á mas todo el 
territorio al Sur y al Oeste abandonado ya por Namuncurá, 
único cacique que podía antes oponer resistencia. 

El General Roca sucedió al malogrado Alsina, y las ope- 
raciones sobre la frontera, sin descontinuarse, pues las 
divisiones seguían en sus posiciones avanzadas, tuvieron 
un momento de interrupción hasta recibir nuevas órdenes. 

Alsina, pues, había realizado una grande idea, circuns- 
cribiendo su ejecución á la frontera de Buenos Aires, 
llevado á ello premiosamente por la necesidad de recupe- 
rar las tribus mansas, entonces alzadas, que creaban un 
peligro nuevo, reforzando á Namuncurá, fuerte todavía 
después del contraste de su padre. 

El General Roca había mandado largos años la frontera 
de Córdoba, teniendo á su frente las tribus ranqueles. Su 
posición, el contacto diario con aquellas tribus, su situación 
de mando, debían traer á su espíritu la generalización á 
aquella frontera del sistema ofensivo que ya estaba tan 
avanzado en la de Buenos Aires, que venía consumado de 
años atrás en Santa Fe y Córdoba, Mas el General Roca 
llevaba al ministerio otros datos, debidos á su propio estu- 
dio, y que si bien resultaban de los hechos realizados, nadie 
había verificado con la exactitud que él. Lo que hoy 
alarma á los panegiristas, es precisamente lo que mas honra 
al General Roca, y es haber comprobado, por su propia 
observación, tomando lenguas de vaquéanos, cautivos y 
lenguaraces, prisioneros, que no habían indios, con un 
número de lanzas suficientes, para contener ó poner obs- 
táculo al avance de nuestras tropas en toda la extensión de 
la Pampa. Esta afirmación del General Roca, consta del 
lucidísimo informe que sometió al Presidente y fué elevado 
al Congreso para autorizar los gastos de la batida general 



PROGRESOS GENERALES 345 

que proponía, como paso previo para ejecutar la ley que 
tenía ordenado la traslación de la frontera al Río Negro. 
Es pues el General Roca el que aseguró que no habían, 
como se creía hasta entonces, tales indios en la Pampa, y 
quien lo ha corroborado en su última batida de toma de 
posición, que se ha hecho sin derramamiento de sangre, 
sino es el que haya motivado la captura de familias dis- 
persas de las tribus ranqueles, y de algunas otras, aun que 
todavía no se haya sometido Rafecalcurá, que mantiene 
restos de la tribu antes tan poderosa de Namuncurá su 
hermano. 

En 1870, el Grobierno quiso darse cuenta del número de 
lanzas que podrían oponer los salvajes á una batida gene- 
ral; algunos jefes del ejército consultados al efecto, daban 
de seis á siete mil lanzas, cifra exagerada según lo han 
mostrado los hechos después. El General Roca en 1876 
había podido obtener datos mas ciertos; y con la sumisión 
de las alzadas de Catriel, los golpes dados á Calfucurá pri- 
mero, y á Namuncurá después, reducirlas á menos de tres 
mil, incluyendo á Epumer, y Baigorrita sucesores de Ma- 
riano Rosas. 

Hasta 1828 la frontera de Buenos Aires, fué guardada por 
Rauch victoriosamente, con ochocientos hombres. 

En 1832 Rosas había llegado á Choele Choel sin encontrar 
otros indios que los que se redujeron con el cacique Catriel. 
La frontera Oeste permaneció largos años en la Guardia 
de Lujan, hoy Mercedes, y en 1852 Jefes del Estado Mayor 
del General Urquiza podían ver desde la Laguna del Toro 
las crecidas alamedas que señalaban á lo lejos el territorio 
cultivado que es Chivilcoy. 
No había, pues, grande peligro de indios por ese lado. 
Los indios no aumentan su población, con el trascurso 
del tiempo, por lo precario de su existencia. Se extinguen 
solos por el contrario al contacto de la civilización. En los 
Estados Unidos han desaparecido doscientas naciones in- 
dígenas por si solas. 

Como pudieron después, convertirse en una amenaza los 
indios? Hay un hecho histórico que lo explica. El caci- 
que Calfucurá araucano, se trasladó á este lado de la cor- 
dillera, y pudo reunir dos mil lanzas, otros creen que 
menos de mil; pero en todo caso era un elemento nuevo, 



346 OBRAS ÜE SARMIENTO 

como las nuevas hordas de bárbaros, que caían sobre las 
fronteras del imperio Romano, cuando ya se habían apaci- 
guado y domesticado los antiguos. 

Calfucurá dio carácter de guerra á los malones de Pincen 
ú otros caciquillos subalternos: 

Aprovechando del cambio de gobierno á la caída de Rosas 
infundió terror en nuestras campañas, derrotó nuestros 
ejércitos, y sublevó á las tribus mansas de Catriel que 
volvieron mas tarde á someterse huyendo de las privacio- 
nes de la vida salvaje. El contraste de sus armas en la 
Laguna Verde, quebrantó su poder, y ya estaba reducido 
á términos, su hijo Namuncurá, por un tratado en que 
cedía Carhué, cuando la revolución de Setiembre nos hizo 
retroceder á condiciones insostenibles, sino se las me- 
joraba. 

Las operaciones seguidas con tanto éxito, y llevadas á 
todos los puntos de la Pampa, por nuestro ejercito, bajo la 
hábil dirección del Ministro de la Guerra que sucedió á Alsi- 
na, rotos ios núcleos de Namuncurá y Catriel, han mostrado 
que en ninguna parte los indios han hecho frente, ni pre- 
sentado quinientas lanzas en línea, pues las alianzas de 
salvajes son todavía mas difíciles de guardar que las de 
príncipes cristianos. 

La división del Coronel Lagos ha hecho grande cosecha 
de dispersos, de las desbandadas tribus; y este es un exce- 
lente resultado de la batida general. 

El Coronel Uriburu ha llegado á los términos de los 
indios amigos, de las faldas de los Andes y cabeceras de 
Río Negro y del Neuquen, y sería sensible que las necesi- 
dades de la guerra, suscitasen la natural desconfianza del 
salvaje, sobre todo al ver fuerza. Sería conveniente man- 
tenerlos en buenos términos, porque no creemos que haya 
conveniencia en atacar sus tribus, si actos de hostilidad de 
su parte no lo hacen necesario. 

Hemos ya manifestado nuestra repugnancia á la prose- 
cusion de la caza de indios, para despojar de enemigos, 
según se dice, el terreno. Hemos oído á [)ersona entendida 
que los trabajos de saneamiento de la ciudad de Buenos 
Aires cuestan enormemente, y diez veces mas que el de 
ciudades de igual área en Europa, porque en igual super- 
ficie, tiene diez veces menos habitantes. Lo mismo sucede 



PRO&RESOS GENERALES 



347 



con la ocupación de grandes superficies de terreno con 
poca población. La colonización del Cabo de Buena Espe- 
ranza por los holandeses, desparramando la población 
sobre el territorio, ha producido los boers, un pueblo criollo, 
que no forma sociedad, y es en efecto ingobernable. 

Las indiadas del Chaco, y el Chaco mismo pertenece á 
otra fisonomía de nuestro país. Cubierto de bosque espi- 
noso tan grande extensión, las tribus son nómades en 
busca de caza, ó pesca para vivir. 

No han adoptado el caballo, y no usan otras armas que 
las flechas. No son de ordinario invasoras, sino las que 
están en contacto con Santa Fe, y salvo robos y violencias 
á que la ocasión da lugar, en la vida salvaje, no son una 
amenaza para las poblaciones cristianas, y pudiera indu- 
círselas á establecerse á orillas de los ríos, si contaran con 
protección, ó no las hicieran cautivas, como ya ha sucedido, 
con las familias que dejan en la costa, cuando los varones 
pasan á Corrientes á vender plumas y peletería. 

LA LEY DE PREWIIOS OE TIERRAS AL EJÉRCITO ESPEDICIONARIO 

(El Nacional, Agosto 25 de 1879.) 

Al anunciar por telégrafo el señor Ministro de la Guerra 
el feliz arribo del ejército á las márgenes del Río Negro, 
el Presidente le envió los parabienes, anunciándole que 
se presentaría al Congreso una ley pidiendo premios de 
tierras para el Ejército. 

El proyecto presentado en Junio fué corregido en la 
Cámara de Diputados y sancionado con ligeras enmiendas 
pasó al Senado. 

Al entrar en discusión el senador Sarmiento, haciendo 
una reseña de las disposiciones del proyecto, hizo notar 
defectos de redacción gravísimos, y la incertidumbre en 
cuanto al número y título de los agraciados, com.i la 
extraña observación de que no había en ambas márgenes 
del Río Negro, tierra de labor bastante para dar á miles 
de soldados, en condiciones de sacar provecho de cien hec- 
táreas (sesenta y cuatro cuadras; estableciéndose en ellas, 
que es el propósito ostensible del proyecto de ley, de ma- 
nera de que puede resultar en el hecho que no se les de 



348 OBRAS DE SARMIENTO 

nada en realidad por no haber terreno, ó sean colonias 
penitenciarias, de manera de ser mas bien castigo que 
premio. 

El Senador Sarmiento propuso, en consecuencia, un acto 
previo á toda discusión, cual era pedir al Ejecutivo listas 
nominales de los Jefes, oficiales y tropa á que se refieren 
cinco artículos del Proyecto; y en lugar de hacerla mensu- 
ra de las tierras prometidas en ambas márgenes del Río 
Negro, después de concebidos los títulos, hacerla antes, pa- 
ra ver si hay en efecto tierras adaptadas al objeto del 
Gobierno. 

Así el Congreso sabrá á quien dá; y qué es lo que dá. 

Una réplica muy luminosa del Senador Pizarro se con- 
trajo á justificar la denominación del ejército expediciona- 
rio que se dá á los agraciados con el premio, calificativo 
que el Senador Sarmiento había hallado inconsistente con 
el proyecto mismo, además de otros vicios de redacción. 

En efecto, el proyecto habla en su primer artículo de un 
ejército expedicionario, que sería de suponer sea el que 
hace meses condujo con tan pocos accidentes notables el 
señor Ministro de la Guerra hasta las márgenes del Río 
Negro; y si no estuviesen incluidos entre los Generales, los 
herederos del Dr. D. Adolfo Alsina que históricamente 
consta no formaban parte de él, se diría que el ejército ex- 
pedicionario, eran las divisiones que de Guaminí, Carhué 
continuaran avanzando al Sur hasta el Río Negro, sobre el 
país que antes habían despejado de indios. 

Esta incongruencia de poner unos jóvenes civiles, por el 
premio de carácter de generales, viene de que la Cámara 
quiso reconocer los servicios de un Ministro de la Guerra, 
cuando reconocía los de otro. Esta chocante incongruencia 
se salva, suprimiendo el calificativo expedicionario, que 
tampoco concuerda con el resto del proyecto mismo, pues 
mas adelante pone en la misma condición á los jefes, oficia- 
les y batallones que antes fueron removidos de las fronte- 
ras de Córdoba, San Luis y Mendoza con otras categorías 
de agraciados, tales como los que formaban la segunda 
línea y las reservas y que prepararon, dice el proyecto, el 
terreno para la última campaña. 

Acertando á ser felizmente con pocas variantes el mismo 
ejército el que desde 1875 adelante ha estado en campaña. 



PROGRESOS GENERALES 349 

persiguiendo á los indios en sus toldos y dando mas de 
cuarenta combates, parece impropio poner en segunda 
linea estos méritos verdaderamente militares, y al frente 
la última campaña en que no hubo combate porque no 
habíaenemigos, salvo en el estremo Oeste de tan vasta linea, 
donde aun sigue recogiendo tribus dispersas de antieriores 
combates, el coronel Uriburu. 

La redacción que debiera darse pues, según el Senador, 
para poner el proyecto de acuerdo consigo mismo, y salvar 
el honor del escalafón comprometido con la interpolación 
de doctores y menores de edad entre generales, y jefes de 
división, seria un premio á jefes oficiales y tropa que hayan 
tomado parte en las campañas, de 'guerra ofensiva contra 
los indios desde 1875 á la fecha, en la Región sur de la Re- 
pública. 

Redactado así el proyecto y aun dejándole en la manera 
como está la materia del premio, desparramada en cinco 
artículos, se necesita saber por las listas de Revista de 
aquellos cuerpos desde 1875 adelante y aun los Guardias 
Nacionales de la segunda línea, etc. quienes fueron y quie- 
nes son los individuos de tropa que los componían hasta la 
sanción de la ley, sin lo cual se corre el riesgo de que su- 
ban á millares sin tasa los agraciados. 

Pero hay algo mas serio que puede hacer una ironía y 
una burla de las larguezas aparentes del proyecto. A jefes 
y oficiales se dan terreno en cantidad suficiente para es- 
tancia en cualquier punto de la Pampa. A los soldados se 
les dan cien hectáreas en ambas márgenes del Río Negro. 
Allí y no en otra parte han de estar ubicados los premios. 

El Senador Sarmiento indicaque teniendo ciento cincuen- 
ta leguas de largo el Río Negro, pues pierde este nombre 
en la confluencia del Neuquen (rápido) y el Limay, y dán- 
dole en su trayecto una legua de ancho á las tierras utili- 
zables en ambas márgenes, no alcanzan á llenar quinientas 
mil hectáreas requeridas para cinco mil hombres. Ha indi- 
cado, guiándose por las descripciones del naturalista Lo- 
renz, y por las de Darwin, y D'Orbigny, que no hay ni media 
legua dentro de barrancas, si no son bañados, recordando 
á este propósito el fracaso que ha esperimentado la división 
acampada cerca de Choelechoel que se creyó haberse aho- 
gado, sumergida por una de esas inundaciones frecuentes. 



350 OBKAS OK SAKMIBNTO 

y cuya marjen á muchas cuadras del río al Sur se ve es- 
crita en la resaca de palos de sauces y basuras que han 
arrastrado las inundaciones anteriores. 

De la calidad de las pocas manchas de terreno que per- 
mitiría cultivo puede juzgarse por la calidad de las plantas, 
que en ellas crecen, chañares, retama, piquiliin (terreno 
de seca no), retortuño, cachiyuyo, espartillo (terreno sali- 
troso). 

Ya Darwin y D'Orbigny habían hablado con poco entu- 
siasmo del carácter de aquellas tierras secas, bajo una 
atmósfera desprovista de humedad; y es curioso el hecho 
recordado, creemos en sus viajes por el Sr. Sarmiento, que 
el naturalista Dr. D'Orbigny le dijo ahora muchos años, que 
esos terrenos entre el Colorado y Negro eran completa- 
mente inútiles. Lorenz atenúa esta sentencia con su usual 
amabilidad, pero compara los de mas abajo con los de cier- 
tas provincias. 

Los oficiales y soldados que han militado en el interior se 
acordaban al ver retamas, jarilla, etc. de los campos de- 
siertos de la RIoja, San -Juan y otros. 

Donde hay retamos y jarilla es secano incurable, sino se 
le riega artificialmente, el retortuño y el espartillo gustan 
de terreno salado; y las cortaderas que crecen en la vastísi- 
ma y verde pradera donde estaba acampada la división del 
coronel Villegas previenen á los incautos que no se acues- 
ten á dormir en parajes que son cómplices y desagüe de 
las crecientes, ya de las nieves en Noviembre adelante, ya 
de una tuerte lluvia como la que hizo darse un baño á la 
división. 

¿Y si fuese á suceder, en efecto, que no hubiese tales te- 
rrenos para distribuir á los soldados, y se hallasen con cor- 
taderales, ó sábanas de retortuño, que pondera Lorenz por 
su frondosidad, no pedirían los chasqueados que á los que 
tan pesada broma les hacen los hicieran dormir en uno ú 
otro lecho? 

El Senador Sarmiento limitó su esposicion á pedir que se 
suspendiese la discusión aplazándola hasta que el Ejecu- 
tivo mandase mensurar las tierras de que habla el proyec- 
to, y pásaselas listas de Revista, en que están los nombres 
de los millares de individuos que han formado parte y 



PROGRESOS GENERALES 351 

cumplido SU término, de los diversos cuerpos á que se re- 
fiere en cuatro años la ley. 

Esto no haría perder una hora ni retardar el reparto, pues 
mucho mas tiempo se ha de perder, si después de dictada la 
ley, creando títulos sobre terrenos imaginarios, á agraciados 
que pueden imaginarse, se ha de ir á medir el terreno, y 
salir del paso como mejor puedan, probablemente sin que 
nadie se vuelva á acordar de tal ley, en lo que á los solda- 
dos respecta; pues en cuanto á jefes y oficiales, eso va de 
suyo, sin tropiezo, ni márgenes indispensables de rios. 

El Senador Pizarro replicó á la primera observación, con 
respecto á la redacción, dándole el carácter como de tratar 
de deprimir la expedición y el pensamiento de ocupar el 
Rio Negro. Creemos que el Senador Sarmiento tiene en 
mas al General que indicó la necesidad previa de despertar 
de indios la Pampa y á los jefes y soldados que lo consi- 
guieron peleando cuatro años, que al Ministro de la Gue- 
rra que fué á una campaña sin enemigos. El primero vale 
cien veces mas que el segundo, aunque tenga el mismo 
nombre. 

LEY DE PREMIOS 

{El Nacional, Agosto 27 de 1879.) 

Terminó ayer la discusión suscitada en el Senado, por 
la moción de aplazamiento del proyecto de ley de premios 
al ejército expedicionario, hasta obtener datos importan- 
tes y determinados sobre los dos puntos esenciales, á saber, 
número de agraciados, y extensión y calidad de las tierras 
donadas en el Río Negro. 

Disipado el temor del miembro infoi'mante de que el 
aplazamiento pedido, para mejor proveer, tuviese por ob- 
jeto suprimir la ley, fué fácil que se pusiesen de acuerdo 
en todo lo demás. El Senador Sarmiento, ofrecía aun no 
insistir en la reforma del proyecto, si se empeñaban ello, en 
cuanto á la redacción, que hacía cinco artículos de las per- 
sonas premiadas con el mismo premio, y con la interca- 
lación de un nombre civil hecho en la primera categoría, 
quitádole la oportunidad del calificativo de ejército expe- 
dicionario, que era á lo que se limitaba la objeción. 



352 OBRAS DE SARMIENTO 

Resolvióse, pues, por haberlo así propuesto el Senador 
del Valle, y aceptádolo el de la moción que volviese el pro- 
yecto á Comisión, con las previas declaraciones requeridas 
por el Senador Sarmiento; ya para que fuesen incorpora- 
das en el proyecto, ya para que la comisión misma los 
presentase como ley separada. 

La Cámara parecía estar unánimemente de acuerdo con 
las declaraciones previas que se formulaban en dos artícu- 
los. El primero pidiendo al Ejecutivo se extrajese de las 
listas de Revista del Ejército durante los cuatro años de 
operaciones ofensivas sobre los salvajes, hasta su su- 
misión. 

Una lista nominal de todos los jefes, oficiales y tropa á 
que se refieren los artículos 1°, 5°, 6'^ y 1" de la ley. El 
segundo ordenando la previa mensura del terreno utiliza- 
ble para agricultura á ambas márgenes del Río Negro, cuyos 
planos serían remitidos al Senado para suplir la falta de 
terreno si la hubiere en esa localidad, en otros puntos fa- 
vorables de todos los territorios colonizables. 

Ninguna demora á la aplicación de la ley traería anti- 
cipar esta mensura, pues después de sancionada, había de 
requerir el mismo tiempo¿de retardo en dar títulos de pro- 
piedad á los soldados. 

Si sucediere, pues, como se teme, que no haya tierras de 
labor, y pocas de pastoreo á ambas márgenes del Río Ne- 
gro; y los beneficiarios de la ley, una vez averiguado su 
número, fueren el doble del terreno expresamente desig- 
nado, esta parte del proyecto de ley sería un desencanto, 
sino pareciera un engaño al soldado, á quien se ofrece un 
premio nominal de una tierra que no existe. ¿Qué aplica- 
ción tendrían los elevados propósitos del Mensage del 
señor Presidente, al motivar la conveniencia del pre- 
mio? 

«Este proyecto, dice, tiende ademas á reparar males 
tradicionales que tomando su origen en las costumbres de 
la colonia han venido perpetuándose merced á deficiencias 
de nuestras legislaciones provinciales. La masa del pueblo 
no es propietaria, y su vida nómade é incierta, se halla 
destituida del vínculo mas fuerte que liga al hombre á su 
patria: el dominio de la tierra indispensable á sus propias 
necesidades.» 



PROGRESOS GENERA.LES 353 

«Esta ley viene á dar hogar al ciudadano que deja de 
ser soldado para entrar en la vida del trabajo y que, de hoy 
en adelante, no se verá dispuesto á caer en la lastimosa 
situación que parecía estar antes reservada á los que por 
haber derramado su sangre por su país, quedaban inutili- 
zados para todo ejercicio lucrativo. 

«Viene ademas á proveer á la población mas rápida 
de los territorios ocupados, dando asiento á pueblos 
que en breve se formarán como se formaron los de Carhué, 
Guaminí y Fuerte Argentino. El plan general de fronte- 
ras quedará así completado una vez que las guarniciones 
tengan á su espalda la población que ha de doblar su fuer- 
za y ha de suministrarles algunas de las comodidades de 
la vida, de que hoy se ve privado el ejército por su aleja- 
miento de todo centro de recursos. 

«Podemos, pues, decir con verdad que esta será una 
ley de justicia y de reparación, que consulta, á la vez que 
el porvenir del soldado, las conveniencias de la nación y el 
progreso mismo de los territorios que hoy han entrado ba- 
jo el dominio civilizado.» 

¿Qué quedaría, repetimos, de tan encumbradas ideas, si 
resultase que, por no haberse previamente conocido y 
mensurado las tierras ofrecidas, continuase no propietaria 
la masa del pueblo, sin darle hogar, sin caer en adelante 
en la situación lastimosa que parecía estarle reservada? 

La ley previa solicitada por el Senador Sarmiento, y ya 
en camino de obtenerse, asegura los propósitos de la ley 
misma, tan dignamente expresados en el Mensaje que la 
recomienda, ahorrando al Congreso el riesgo de abrir una 
brecha á la disipación de títulos, asignados mal, ó arbi- 
traria ó fraudulentamente, á tierras que en realidad no 
existiesen. 

Por el tenor del proyecto, estas han de estar precisamente 
ubicadas á ambas márgenes del Río Negro, que solo mide 
de grado á grado 150 leguas. Mientras que los reclaman- 
tes son el personal del ejército de linea que ha estado desde 
1875 operando en todo el frente de la Provincia al Sur. 
¿Cuántos desertores en cuatro años, para descartar de las 
listas? ¿Cuántas bajas de cumplidos y muertos en dichos 
cuatro años? ¿Cuántas altas? ¿ Cuántos cuerpos de Guar- 

ToMo lu.— 2S 



354 OBRAS DE SARMIENTO 

dia Nacional, destacamentos etc., han sido empleados desde 
1875, en tan dilatadas fronteras, en la segunda y aun en 
la primera línea? ¿Cuántos cuerpos pueden figurar en las 
reservas? 

Todas estas son categorías de soldados acreedores al 
premio, sin que el Senador que objetaba la redacción del 
proyecto, haya agregado ninguna. ElMensage mismo dice 
que es una ley de rigurosa justicia, remunerando largos y 
esforzados servicios consagrados á la patria por el ejército 
nacional, aserción sin embargo desmentida, ó puesta en 
segunda línea, cuando en el artículo 1° del proyecto, se 
dice que el premio es al ejército expedicionario, extendién- 
dolo mas tarde como un favor y una amplificación á los 
que prepararon la última campaña. 

Y para hacer mas inexacta esta redacción, la Cámara 
le intercala como de contrabando, entre los jefes del ejér- 
cito expedicionario á los herederos de quien no formó parte 
del dicho ejército expedicionario. 

La redacción propuesta por el Senador Sarmiento realiza 
el texto literal del Mensage del Poder Ejecutivo, remune- 
rar anliguos y esforzados servicios, que son los de los artícu- 
los 5°, 6° y 7» y no los del primero, ejército expedicionario, y 
que no admite los calificativos de antiguo, y muy poco de 
esforzado, en comparación de los grandes trabajos de ese 
mismo ejército y del mismo General que lo mandó antes 
de la expedición de ocupación. Lo mismo consultan las 
listas de premiados y los planos de mensura, que es ase- 
gurar á cada uno lo que legítimamente le pertenece, y evi- 
tar el desdoro al Presidente, al Ministro de la Guerra y al 
Congreso, de engañar al soldado con bellas frases sin darle 
nada en realidad. 

Todo esto se obtiene por los medios indicados, y que 
aceptados por la comisión, como lo estuvieron unánime- 
mente por el Senado, dejando en claro el pensamiento 
que inspiró las observaciones, que se pudo, como la ha 
hecho el señor Pizarro equivocadamente, atribuir á empe- 
ño de disminuir méritos, como si hubiera mas mérito en 
hacer una última campaña, que en haber hecho veinte 
antes, con mas sufrimiento, mas combates, y mas inte- 
ligencia. 



BANCO DE LA REPÚBLICA ARGENTINA 



CONTRA BANCOS PROVINCIALES YNACIONALES 

POR EDUARDO MADERO CONSULTADO AL EFECTO 
AL LECTOR 

{El Nacional, Junio 13 de 1882.) 

Tenía de larga fecha una deuda contraída Madero, con 
el General Sarmiento, y no había forma de hacerla pagar. 
Tratábase de unos libros sobre Bancos y economía política 
que le envió desde los Estados Unidos, como á Carlos Calvo 
un Wlieaton anotado por Dana, que llegaba á tiempo como 
combustible para alimentar en la hornalla su grande obra 
sobre las variantes del derecho de gentes moderno. 

El General Sarmiento mandó unos apuntes al señor Ma- 
dero uno de estos días, provocando á estudiar la cuestión 
de la trasmisión del Banco de la Provincia á la Nación. 

El pie forzado del estudio debía de ser un Banco Nacional 
de tal manera constituido, que el Poder Ejecutivo Nacional 
ni el Congreso, tengan acción en la Dirección del Banco; y 
reconocimiento en cierta forma y cantidad de los capitales 
de la Provincia, de manera que ella misma no pese sobre 
el Banco, con un interés provincial, ni influya en los actos 
del Directorio. 

El Banco Nacional actual, cualquiera que sea su organi- 
zación, ó sus causas, ha dejado camino abierto á la acción 
del Ejecutivo Nacional. 

Nadie podía tratar con mas indapendencia de espíritu 
este asunto, que el señor Madero, pues nadie ha de creerlo 
indiferente siquiera al interés de Buenos Aires. 



356 OBRAS DE SARMIENTO 

El General Sarmiento hace de este estudio que abando- 
na al publico, el medio de expresar una opinión que ha 
repetido dos años á sus amigos. 

El Banco en mano de los gobiernos de Provincia (legis- 
latura ó lo que sea), es el despilfarro de las rentas, en 
mano de un Poder Ejecutivo Nacional, es la anarquía ó el 
aniquilamiento rápido de la clase ciudadana, de origen 
americano español, que dio la independencia, sustituida 
por el capital donde se encuentre, y principalmente en los 
no ciudadanos que ya prevalecen. El Gobierno montado 
en diez mil soldados en campamentos, en policías exagera- 
das y con un Banco, no necesita ciudadanos. La riqueza 
no sufrirá por eso. 

El epílogo de la carta del señor Madero es el siguiente: 

«Banco de la Provincia — Consideraciones generales sobre 
« el Banco de la República Argentina — Emisión— Dos pro- 
« yectos para la fundación del Banco de la República Ar- 
te geutina — Amortización del papel moneda de Buenos 
« Aires — Unidad monetaria en la Nación — Extinción del 
« antagonismo bancario — Conveniencia para la Nación — 
« Ventajas para la Provincia.» 

Sin otro preámbulo, dejaremos la palabra al señor Ma- 
dero. 



Señor Dr. D. Domingo F. Sarmiento. 



Buenos Aires, Mayo 2* de 1882. 



Presente. 



Mi estimado amigo: 

Devuelvo á Vd. su escrito sobre la cuestión bancaria. 
Solo me he permitido corregir cifras y hechos. No me atre- 
vo á tocar una letra en la parte teórica ó expresiva de sus 
opiniones. 

Vd. me pide las mias; y aunque por mis ocupaciones no 
dispongo de tiempo para dárselas con el reposo necesario 
sin embargo las consideraciones que Vd. merece, me obli- 
gan á hacerlo cálamo mrrente. 

Esta es ámi juicio una cuestión muy compleja, que debe 
tratarse analíticamente. Estamos de acuerdo en un punto 
fundamental; después del poder que da al Gobierno de la 



PROGRESOS GENERALES 357 

Nación la posesión de esta ciudad, seria impolítico para las 
libertades públicas, que dispusiera por completo del poder 
financiero del Banco. 



BANCO DE LA PROVINCIA 

Como se trata de construir un «Banco de la República 
Argentina», sobre la base del «Banco de la Provincia», em- 
pesemos por apreciar las ventajas y defectos orgánicos y 
administrativos de este, para ocuparnos después del pro- 
yectado. 

Es incuestionable que el «Banco de la Provincia» ha con- 
tribuido inmensamente al desarrollo rápido de la riqueza 
rural, al fomento de la agricultura, á la importación de in- 
dustrias, al crédito de la Nación y de la Provincia y hasta 
al embellecimiento de esta ciudad. Negarlo, sería negar 
la luz. 

Su principal defecto orgánico ha sido la falta de indepen- 
dencia en su dirección, expuesta al abuso de los poderes 
públicos en las grandes operaciones de crédito con los go- 
biernos; pues el abuso en los créditos particulares no se 
comete con la exageración que la crítica pública le atri- 
buye. 

El que este sea Banco de Estado (que no es el único), 
no es una razón para que se decrete su muerte, cuando son 
indestructibles los grandes hechos que ha producido. 
¿Tiene defectos orgánicos, como es el poder abusivo de los 
gobiernos? Procuremos corregirlos al reconstituirlos en 
«Banco de la República Argentina.» 

¿Se han librado de estos abusos oficiales los grandes 
Bancos que se presentan como modelo? No. El «Banco de 
Inglaterra» tiene entre la deuda fija contra el Gobierno, que 
consolidó en 1844, y los fondos públicos que aumentaron 
después su activo, 68 % mas de su capital. El «Banco de 
Francia» tiene en títulos de rentas, por préstamos hechos 
al Gobierno, en diversas fechas, 63 % mas de su capital 
y esto teniendo en cuenta que está estinguido el préstamo 
al Gobierno de 1530 millones de francos, consentido por el 
Banco, á causa de la última guerra. Su emisión que al 



358 OBRAOS I)K SAKMIKNTO 

principiar ésta era de 1300 millones de francos, una ley 
autorizó al Banco á elevarla, en Julio de 1871, á 3200 millo- 
nes y la circuló de hecho hasta cerca de 3000 millones, 
(hoy pasa de Q700 millones.) 

El «Banco Nacional de Italia,» tiene en su activo, entre 
fondos públicos y otros títulos de empréstito hechos al Go- 
bierno, una suma que excede en 40 % á su capital, y los 
otros tres bancos del consocio (Banca Romana, Toscana, y 
de Nápoli), cuyos billetes son los de curso legal, se encuen- 
tran en situación análoga, con relación á su capital. 

El «Banco de Austria y Hungría,» como consecuencia de 
las grandes deudas del Imperio, se encuentra con una 
emisión inconvertible, depreciada en 17 %, que se eleva á 
326 millones de llorínes. 
Para qué mas ejemplos. 

¿Es de instituciones semejantes, formadas todas menos 
una, con capital de accionistas, de las que no abusan los 
Gobiernos? La historia muestra que ante las exigencias de 
la política de Pítt ó de un black friday; ante la patrie en dangev 
ante la idea de Vitalia imita ante Solferino, Custozza y Sa- 
dowa, ó cuando desde el Vístula al Rhin se entona Die 
Wacht am Rhein,» no hay director de banco que no ceda; 
porque el patriotismo y los mas nobles sentimientos del 
hombre dominan su espíritu: es el efecto de las grandes 
crisis, políticas ó económicas. Así cedieron los que en 1876 
resistían aquí la emisión y el empréstito, para salvar el 
crédito de la Nación, que pendió en un día, y el de esta 
sociedad, que pagó bien caro sus errores. Y si se quiere 
medir las acciones humanas con el cartabón del egoísmo, 
también ha habido y habrá en todas partes directores que 
cedan ante la compensación directa ó indirecta, que siem- 
pre puede ofrecer el poder. 

No es, pues, principio inconcuso que los gobiernos no 
abusan de su crédito en bancos formados con capital par- 
ticular. Pero sí puede afirmarse, que ninguno de los gran- 
des bancos que se presentan como modelo, presta con las 
conveniencias que una institución de la naturaleza del 
«Banco de la Provincia.» 

Pudo algún día decir del Banco Nacional, el Dr. Velez, 
lo que con énfasis y orgullo repetía del Banco de la Pro- 
vincia? «Si señor, Banco de habilitación, puede y debe 



PROGRESOS GENERALES 359 

hacerlo, la naturaleza de sus depósitos se lo permiten: su 
principal misión es esa.» 

Los defectos administrativos son bien fáciles de corregir. 
Bastaría concluir con la legislación de que el Directorio en 
quorum resuelva todos los asuntos. Descompóngase este en 
comisiones con atribuciones propias, como lo propuse hace 
nueve años, formando una comisión de descuento, á lo 
sumo de seis directores, para aumentar asi su responsa- 
bilidad y que cada uno desempeñe aquello para que sea 
mas idóneo. Escribase al pie de cada pedido que se otor- 
gue, el nombre del director que lo ha recomendado. Dése 
al presidente la facultad de vetar los descuentos y que solo 
puedan concederse de nuevo por 2/3 de votos de la «Comi- 
sión de Descuentos.» Si usted quiere desvanecer el temor 
de otros peligros que indica, introdúzcase en la Constitución 
del Banco, el articulo que propuse entonces en el capítulo 
Directorio: «No podrán ser directores, al mismo tiempo, dos 
ó mas parientes por consanguinidad ó afinidad, dentro del 
segundo grado inclusive; ni dos ó mas socios de una firma 
social; ni podrán ser nombrados los que estén ligados por 
estos vínculos, con el Presidente de la República, con el 
Gobernador ó sus Ministros respectivos, ni Senadores ni 
Diputados de la Nación ó de prorincia alguna; ni Directo- 
res de ferrocarriles; ni empleado alguno nacional ó de 
provincia; y agregúense tantas otras disposiciones fáciles de 
concebir y largas de exponer, y serian corregidos hasta 
donde es posible en estos bancos, los defectos adminis- 
trativos. 



REDUCCIÓN DE IMPUESTOS 

{El yacional, Julio 1* de 1882.) 

El Gobierno de los Estados Unidos se siente agobiado 
hace dos años por el peso de sus sobrantes, como nosotros 
por el déficit anual. Parece cosa hecha adrede, cada mes 
sobran doce millones de dollars en tesorería, y por mas 
rápida que se haga la extinsion de la deuda nacional, es 
un acto de crueldad hacérsela pagar en pocos años á una 
generación. 

Nosotros somos discretos. Entre los dos gobiernos unidos 



360 ÜBRA.S ÜK SAKMIENTO 

de Buenos Aires aumentan diez millones por mes de deudas 
para construir capitales, puertos, ferrocarriles, muelles y 
hasta civilizaciones completas, con sus bellas artes corres- 
pondientes, todo á espensas del que venga atrás; y en be- 
neficio de los qu-e invertirán por sus cabales, los veinte 
millones, en los cuatro años que faltan para renovar la pre- 
sidencia y la provincia. 

Se van á suprimir (en los Estados Unidos) los impuestos 
internos, dejando el del tabaco y el aguardiente, para que 
haya siempre un excedente; pero no se emplearán en obras 
públicas; porque nuestra experiencia, dice the american ha 
sido muy desgraciada. Cada vez que se han emprendido 
trabajos, ha habido en el Congreso, los mas escandalosos 
manipuleos. 

SAN JUAN 

(El Nacional, Junio 27 de 1882.) 

Nuestra correspondencia de aquella Provincia, trae á 
nuestro pedido, datos muy favorables sobre el estado actual 
de los negocios. 

Durante los pasados años con la guerra del Pacífico, la 
engorda de ganados para provisión de carnes á Chile, y 
puertos intermedios, de Chañaral, Antofagasta, Cobija, 
Islai, Arica, Iquique y Callao había sufrido grandes que- 
brantos, y considerable disminución. 

Los pastos habían descendido antes á dos reales boli- 
vianos en el verano por cabeza al mes, y veinte reales en 
invierno. 

Hoy pagan los negociantes cinco pesos bolivianos al 
mes; y los beneficios realizados, el año trascurrido, pasan 
de medio millón de fuertes. 

La pasa ordinaria de moscatel se vendió el pasado año á 
tres reales la arroba. En el presente se ha pagado ocho 
reales, por esta calidad; y ya empiezan á generalizarse sis- 
temas españoles de acomodo elegante en cajas, con rótu- 
los etc., etc. 

Los ensayos felices de exportación de uva fresca hecha 
en canastos de mimbre y que por las repetidas experien- 
cias y ensayos de los señores Sarmiento y Cordero, es ya 



PROGRESOS GENERALES 361 

un hecho conquistado, asegurará á Mendoza y San Juan 
una enorme exportación de uva, desde el próximo año en 
que el ferrocarril se aproxime á la Paz. 

Los descarozados de durazno han subido igualmente de 
precio, á medida que se extienda y generalice el uso para 
postres de esta fruta, en extremo dulce en San Juan. 

Los vinos empiezan á suministrar un fuerte artículo de 
exportación, siendo preferidos los de marca Marenco Cere- 
seto y C* que suministró diez mil bordalesas, en lo que va 
de este año. En la exposición, sin embargo, han llamado 
la atención de la Comisión de examen, cuatro ó cinco cali- 
dad'es de origen particular, si bien muchas de las muestras 
enviadas por el Club Industrial se han torcido, lo que debe 
tener presente aquella útil sociedad, para remediar el 
defecto en el envase, ó en la confección. 

El salario ha experimentado una alza debida á la demanda 
del ferrocarril y en consecuencia las mujeres han obtenido 
la suba de 6 reales en el salario de dos que era antes, y el 
de los niños de uno á cuatro reales. Las labores de la 
agricultura, cosechas y vendimias, recojer y tender la pasa, 
admiten y en ciertos casos requieren el trabajo de mujeres 
y de niños; gracias á esto la población entera vive de su 
trabajo. 

Las escuelas son objeto de grande interés para el público, 
siendo la provincia en que está mas difundida la educación. 
Los maestros ganan honrados salarios, lo que es mucho decir, 
y las maestras son generalmente señoritas de buenas fami- 
lias que han adoptado esa profesión. Las ayudantas ganan 
diez pesos, que es mas de lo que daría la máquina de 
costura. 

Las letras de los maestros y maestras de San Juan que 
se nos han mostrado, son las mas perfectas é iguales de 
toda la República sin excluir las de Buenos Aires y esto 
en las Escuelas Rurales lo mismo que las de la ciudad, 
las de las maestras mejores que las de los hombres. 

Su época llega á Mendoza y San Juan de entrar de lleno 
en las transformaciones que se están operando en Tucuman, 
Santa Fe y Buenos Aires. La industria de los productos 
agrícolas, convertidos en vinos ó en gorduras, tomará 
mayor extensión desde que llegue el ferrocarril Andino 
que va á comenzar en Mercedes de Buenos Aires por un 



362 OBRA.S DE SARMIENTO 

lado, y en Santa Rosa de los Andes al mismo tiempo por 
el otro cabo. 

Lo que hace falta es que el movimiento intelectual de 
aquellos pueblos corresponda ó mas bien s»^ anticipe para 
preparar las vías, á las líneas férreas que llamarán á su 
puerta bien pronto, y no tendrán lista la carga que lian 
de trasportar. 

El Club Industrial de San Juan ha merecido al señor 
Lamas, de la Comisión Directora de la Exposición Conti- 
nental, los mas entusiastas elogios por el acomodo artís- 
tico, industrial y entendido de todos sus objetos, i)or la 
prontitud y perfección con que ha respondido al llamado, 
asegurando que si un premio debe otorgarse á las Comisio- 
nes, la Provincia de San Juan lo tiene ganado con usura. 
«Se deja sentir, dice, al ver el acomodo y la elección de 
los objetos, un cierto aire de civilización y cultura latente, 
que debe alcanzar al artesano, al comerciante, al industrial, 
á los maestros de escuela y aun á los peones que acomo- 
dan los objetos. Felicitamos al Club Industrial por tan 
merecido elogio de quien tiene por delante los medios de 
comparación, aún con los del Uruguay que es muy notable. 
Pero le recomendamos continúe reuniéndose, y aconse- 
jando, dirigiendo y preparando la carga para el ferrocarril. 
San Juan y Mendoza se hallan en las condiciones de Tucu- 
man, Santiago y Salta al frente de un ramo de industria 
que admite contar por millones. En Tucuman las máquinas 
el capital y la inteligencia han creado la industria de la 
azúcar en cinco años. Mendoza va camino de mejorar sus 
vinos. San Juan mas á trasmano necesita poner mas inte- 
ligencia, y la tiene. Póngala en ejercicio. 

TRASPORTE DE UVAS 

DE MENDOZA. Y SAN JUAN 

(El Nacional, Junio I» de 1882.) 
EUREKA ! 

Hace tres años que se están haciendo ensayos por en- 
contrar el medio de trasportar en condiciones industriales 
la uva de Mendoza y de San Juan. 



PROGRESOS GENERALES 363 

Ayer ha llegado una canasta de mimbre con quince 
racimos mayúsculos, intactos, sin deterioro apreciable de 
los granos, y tan fresca y lucida como la acomodaron. 

El que la ha remitido al señor Sarmiento es don Agus- 
tín Aguirre, acaudalado é inteligente propietario de Men- 
doza, que envió hace seis años doscientos racimos en un 
cajón de carga, todo perforado, y llegaron sin detrimento; 
pero el casco era costoso. 

Se habían hecho muchos ensayos, con éxito incierto, 
pues el cajón mandado de San Juan, á la Exposinion, no 
llegó bien, como se ha malogrado un vastago de parra 
de Mendoza que traía cuarenta racimos! 

El señor Sarmiento sin desmayar por estos y otros acci- 
dentes, aconsejó al señor Aguirre mandar en canastos, y 
ayer se recibió uno hecho exprofeso para encerrar las pre- 
ciosas uvas que han llegado sin lesión alguna, y sin cui- 
dado especial, pues venían con los equipajes, en diligencia, 
ferrocarril, vapor, con la carga y descarga que reclaman. 

Está, pues, resuelto el problema; y es inútil describir la 
manera de acomodar, pues eso incumbe á los que inun- 
darán el mercado de Buenos Aires, con millares de canas- 
tos de uva, tan esquisita que solo en algunos puntos privi- 
legiados de Italia ó España, la tienen igual pues en climas 
mas templados es excelente para vino, precisamente por- 
que no es tan azucarada. 

Desde que eso suceda, Buenos Aires será un país ha- 
bitable por gente de gusto, como cuando abunden las 
chirimoyas de Tucuman y Salta podrá uno creerse en el 
paraíso. 

CIEN lYIIL INIYIIGRANTES 

(El Nacional, Julio 11 de 1882). 

En el pasado mes de Abril el número de inmigrantes que 
llegaron á los varios puertos de los Estados Unidos, alcanzó 
á 104,274 individuos, que es la mayor suma que se cuenta 
hasta hoy. 

En tan enorme suma solo figuran 565 franceses, 83 bel- 
gas, 6,400 italianos y 1,762 suizos. Los demás pertenecen á 
los países del Norte con 36,582 alemanes, 9,415 ingleses, de 



364 OHRAS DE SARMIENTO 

Inglaterra; 11,540 del Canadá, 11,832 irlandeses y 2,878 esco- 
ceses; en todo 35,665 subditos ingleses. 

El Canadá es para el Gobierno Inglés la cántara de las 
Danaides en cuanto á emigración. Todos ios esfuerzos son 
inútiles para llevar á sus propios dominios la emigración 
inglesa. Desembarcada en Quebec ó en Montrael pasa 
luego el San Lorenzo á los Estados Unidos. 

El conocimiento de este hecho debe hacer cautos á nues- 
tros legisladores en prodigar pagos de fletes para atraer 
inmigrantes. Las razones de emigrar no están aquí sino 
en el país de partida. Los alemanes emigran, los franceses 
nó. Las razones de uno y otro hecho no vienen tanto de la 
situación respectiva del inmigrante, sino de la mayor esfera 
de conocimientos en las muchedumbres. 

Lo que hace la fama de los Estados Unidos en los pue- 
blos de las lenguas indo-germánicas, es desde luego la 
afinidad de razas, y creencias religiosas, como el nombre 
y reputación de grande riqueza de los Estados Unidos. La 
tierra tiene un valor fijo, hace un siglo, y cada uno en 
Europa saca, mientras barre una pieza, la cuenta de lo& 
acres que con su salario podrá comprar cuando emigre. 

En la industria de la seda el censo, de los Estados Unidos 
señala grandes progresos, pagándose mas de nueve millo- 
nes de dollars por salarios á los tejedores, entre los cuales 
se cuentan los manufactureros ingleses de Coventry y Ma- 
cleíield que emigraron desde que el tratado con la Francia 
de 1860 hizo imposible esta industria en Inglaterra. 

En Alemania ya se piensa en mandar colonos hacia el 
Kío de la Plata, para no darle á los Estados Unidos, los 
cuarenta mil que le proveen anualmente, contando, así lo 
dice un diario, con armarle querella á estos gobiernos, 
para que cumplan sus promesas á los colonos, y enton- 
ces como indemnización hacerlos colonias alemanas. 

ISLA DE LAS PALMAS 

{El Nacional, Julio 34 de 1882.) 

Ayer se paraban los brillantes carruajes de regreso de 
Palermo, delante del artístico grupo de palmeros, que como 
un bouquet, corona y mas tarde sombreará la isleta que ha 



PROGRESOS GENERALES 365 

inventado el artista decorador del lago de la Recoleta, que 
«n adelante será una atracción poderosa, y término de 
paseos por la tarde desde la ciudad, para hacer ejercicio* 
Con los tranways que llegan por la vecindad puede cada 
uno medirse el corso que quiere hacer á pié hasta descan- 
sar bajo las palmas ó en los bancos al rededor del lago. 

Hasta que una frondosa vejetacion no disimule la arma- 
dura artística, el lago parecerá un inmenso alfeñique de 
Córdoba, tanto se asemeja á las cristalizaciones sacarinas 
e\ revestido de toscas que cubre los costados. 

No ha andado feliz la aglomeración á tan corta distancia 
de pilares y jarrones que separan el lago del terreno al 
Oeste, que por lo profundo puede también ser convertido 
en lago, para natación, y mas amplia navegación. Lo redu- 
cido del espacio y la acumulación de objetos, darále al con- 
junto el aire de uaa exposición de plantas y objetos. 

Por lo demás, el tiempo dará su sanción á estas crudeces, 
si como es de esperarse los árboles que sombrearán el 
lago por el lado de la barranca, no hacen esperar muchos 
años su prometida sombra y la plenitud de su creci- 
miento. Es en lo que no divierte la vista de la estremada 
juventud. 

La visita, que el señor Avellaneda hace á Río de Janeiro 
proporcionará ocasión de obtener del Jardín Botánico, las 
variedades de palmas que ofrezcan resistir á nuestra tem- 
peratura, pues se hace un honor y un deber este instituto 
de distribuir por el mundo los tesores que ostenta la varia- 
da naturaleza tropical. En quince días mas estarían aquí 
con solo pedirlas á los funcionarios de aquel benéfico y 
suntuoso establecimiento. 

Sabemos que han llegado al Parque, dos victorias regina, 
las cuales son ya un anuncio de que las tendremos en el 
lago de la Recoleta, nombre que le damos á nuestro pesar, 
á falta de otro mas alegre, recordando el del Fraile Muerto 
dado á una villa de Córdoba, y que fué difícil cambiar en 
Bell-Ville que solo la estación lleva. 

Tan contentas quedaban las señoras de la sorpresa con 
que el Lord Mayor las ha favorecido ayer, que pedían en 
sus votos fervientes lo amarren á la Municipalidad para 
que continúe tales obras de ornato y buen gusto. 



366 OBKAS l)K SAKMlBNTü 



PASEOS PÚBLICOS 



{El Nacional, Julio 27 de 1882.) 

Señor Don Torcuata de Alvear, Presidente de la Municipalidad de 
Buenos Aires. 

Mi estimado señor y amigo. 

Me hago un grato deber de felicitarlo por el lago artificial 
y artístico aquarium, conque ha dotado los alrededores, no 
solo por el embellecimiento de la ciudad sino porque per- 
sonalmente espero de tan delicioso fin hacer un ejercicio 
constitucional, como le llaman los americanos y me salve 
del marasmo á que me llévala vida sedentaria, repugnan- 
do salir ala calle por solo hacer ejercicio y sin un lugar á 
donde dirigirme. 

Si el lago me dá un poco mas de vida será usted quien 
contribuya á prolongármela. Ayer fui en parte á pié y á 
pié de una pieza volví á casa reconfortado, y aun listo para 
ir y volver, sin el auxilio del tranvía que es tan socorrido. 
No es de ahora que gusto de esos lugares. Usted me ha 
oido disertar largamente sobre un plan de frontis del ce- 
menterio. Hará seis años, no sé cuando, aconsejaba á la Mu- 
nicipalidad abatir los feos murallones que sostenían la 
barranca, donde es hoy el Asilo, peinarla en talus y reves- 
tirla de muzgo para hacerle un digno terraplén al edificio 
de la Recoleta, visto desde el Rio. 

Quise comprar á la Municipalidad el terreno bajo que 
hoy deja trazado la carta del camino que viene por el 
Paseo de Julio y la casa del señor Armstrong, cuando no 
valía nada. La petición de compra no fué provista, porque 
el municipal, señor Iraola la encarpetó, para quitarme de 
la cabeza aquella calaverada. Ya hubiera tenido mi casita 
al frente de mi lago favorito. Pero no es esta, ni aquellas 
reminiscencias, el objeto de la presente, sino ayudarle á 
completar su bella obra, con algunas indicaciones prácti- 
cas, para el fácil embellecimiento de la isla, que ya decora 
el tropical grupos de palmeros. Me creí ayer transportado 
á la Jamaica, en cuyas campañas viví un mes entre palmas, 
euforbías y picaflores de la variedad llamada Doctor, por 
las largas plumas á guisa de vica. Los cazaba por doce- 



PROGRESOS GENERALES 367 

ñas, tirándoles con carga de agua en lugar de munición. 
Pero hay otras plantas indígenas en Buenos Aires, que re- 
claman el honor de formar parte de la corona vegetal que 
ceñirá las sienes de la encantadora isla. Principia la em- 
pírica lista. 

Paja, pasto-duho. En ciertos faldeos de la barranca por 
la quinta de Mr. Hale, y por los Olivos, se conservan plan- 
tas de un pasto grande, blanco, persistente, y tanto, que 
quemado en los campos, los caballos ruedan sobre sus tron- 
cos. Dura siglos. Es muy ornamental y pueden adquirirse 
trescientas plantas para poner en los talus del lago é is- 
leta. 

YuccA GLORIOSA. Todos los alrededores están llenos de 
plantas antiguas que han plantado los paisanos al lado de 
sus ranchos. Pueden adquirirse doscientas en flor y otros 
tantos gajos igualmente ornamentales. Es verdadera- 
mente gloriosa esta planta y debe colocarse en chorreras 
de veinte y aun mas, pero en cantidad y no á puchitos. La 
hay en el Parque de Nueva York, con grande efecto. 

Melo-cactus. Originario de Buenos Aires, de los mas 
bellos del mundo. Se pueden obtener trescientos casi sin 
costo en Zarate. Tengo amigos patriotas que los reúnan. 
En la tienda de lujo del señor Burgos, espuse una noche 
un melo-cactus con una corona perfectísima de veinte y 
cinco flores, que hace ocho años viene dando dos veces 
al año en mayor ó menor cantidad. Como no necesita 
sino un puñado de arena para vejetar, se acomodarían 
centenares, en la rocalla de las márgenes del lago é isleta. 
Puede variarse con el cactus de flores rojas de fácil adqui- 
sición, de los que en tarros tienen en los patios las familias 
menos acomodadas de Buenos Aires. 

Por toda la costa y á la derecha del ferrocarril de San 
Fernando, hay indígena un arbusto, en extremo florescenta 
todo el verano llamado sen, que se cubre de flores amarillas, 
casi sin hojas, hasta hacer mancha dorada como los duraz- 
nos. Pueden colectarse treinta ó mas, aunque se necesita- 
rían ojos ejercitados para reconocerlos, pues actualmente 
están sin hojas. Sería en extremo ornamental como arbusto. 

Últimamente, yendo á la Recoleta he podido ver en flor 
el talco de Tucuman, en la finca del señor Borbon, quien 
puede tener plantas disponibles ó el señor Mayer que me 



368 OBRAS UK .SAKMIKNTO 

ha obsequiado con dos ejemplares. Sin la dificultad de 
hacerlas crecer, sin envolverlas en lana el invierno, serían 
de hacer del talco, las mas asombrosas avenidas en el 
Parque, que como las de palmas caracterizan el país. 

En ornamentación florestal, no se usan plantas exóticas? 
y ya que es el pensamiento hacer del lago un museo de 
plantas acuáticas, para que hagan los nenúfares la corte á 
la Victoria, nuestra Reina del Alto Paraná, bueno es que le 
hagan sombra desde tierra, plantas y árboles de la tierra. 

El señor Victorica tiene abundantes almá,cigos de ombues 
de que debe echarse mano. Hasta por lo haragán é inútil, 
nos representa. Es la siesta de la vejetacion; pero es oscuro» 
bello de forma y su tronco desafía á, la Ceiba, que es la 
reina del bosque tropical ; con sus peañas y sus puntales 
como si hubieran de sostener el mundo. Nada, un árbol 
fanfarrón y plebeyo. Allí está bien. 

Perdonaráme usted que haya entrado en estos detalles, 
por ser fácil la adquisición de las plantas indicadas y no 
dejar al jardinero introducir otras, por no reconocer estas 
que tiene á mano, si se encarga á alguno de recolectarlas. 

Tengo con este motivo el honor y el placer de suscribirme 
su affmo. servidor. 



EL SELLO DE LA SOCIEDAD ARGENTINA 

PROTECTORA DE LOS ANIMALES 

{El Nacional, Agosto 8 de 188-2.) 

Ha hecho muy bien el Presidente de dicha sociedad, 
haciendo una elegante impresión con dicho sello, y 
acompañando la traducción de la carta de remisión, pa- 
ra hacer conocer y amar la institución que representa. 
Todo lo que es forma y mejor si es elegante, se hará 
excelente entre nosotros. Está pues constituida la so- 
ciedad protectora de los animales. Todos sabrán, menos 
los animales, que hay unos Protectores que no tienen á 
quienes socorrer: Sello, comisiones, actas. Presidentes; 
todo, menos animales socorridos en un año: por qué? 



PROGRESOS GENERALES 369 

Porque el Ministerio apenas tiene tiempo de rascarse; y 
hace cuatro meses que la Sociedad anda de Herodes á 
Pilatos, sin que la despachen. 

Y sin embargo todo marcha admirablemente. 

La sociedad para la Protección de los Animales está 
ya en contacto con las de Londres y Nueva York, reci- 
biendo de aquella su último informe, por el cual cons- 
ta que había recibido once mil avisos testificados de 
vecinos que acreditan dando su nombre y dirección que 
han presenciado otros tantos casos de crueldad con los 
animales. 

Esto hace once mil socios mas por la acción y el sen- 
timiento, como la policía suministra nueve mil mas, por- 
que todo su personal, principiando por el Superintendente 
de Policía de Londres que es como si dijéramos el Pre- 
sidente de Londres, todos están al servicio de aquella 
sociedad de buenas gentes, empeñados en que los ca- 
ballos sean tratados también como los racionales; pues 
merced á la Magna Carta, á estos no se les puede moler 
á palos. 

Buenos Aires, Julio 30 de 1882. 
Señor D. 

Con la primera impresión del sello de nuestra Asocia- 
ción, cuya vista estamos seguros regocijará á usted como 
socio, ó como cristiano, tengo el honor de acompañarle 
para su conocimiento la traducción de la benévola carta 
con que acompaña el sello la Sociedad humana de Nue- 
va York que ha querido obsequiárnoslo. Dice asi: 

Sociedad Americana 
Protectora de Animales 

Cuartel General, Avenida Cuarta 
Nueva York, Junio 3 de 1882 

Guillermo D. Junor 

Secretario Corresponsal de la «Sociedad Argentina Protectora de los Animales. 
Estimado Señor: 

En esta fecha remitimos á Vd. el sello hecho para 
vuestra Sociedad, el que se servirá Vd. presentar á ese cuer- 
po como una prueba fraternal de aprecio, ofrecida por 

Tomo xu.— 04 



370 OBRAS DE SARMIENTO 

esta, la Sociedad madre de América, á una organización 
hermana, empeñada en la misma obra humanitaria de 
protejer la inferior creación de Dios, del maltrato ó de la 
crueldad. 

El emblema representa la misericordia, interponiéndo- 
se entre el verdugo y su victima, cuyo emblemai ha sido 
casi universalmente adoptado '.por las sociedades de la 
confederación humanitaria aquí y en el extranjero, por 
simbolizar el deber que incumbe á todo hombre y á to- 
da mujer de sano corazón, de protejer esa raza de seres 
indefensos á quienes es deudor el hombre de la mayor 
parte de los beneficios de la vida. 

Deseando el mejor éxito á vuestra Sociedad, quedo de 
Vd. con el mayor respeto. 

Envigue Bergh, 
Presiflente. 

Con este motivo tiene el gusto de saludar á Vd. S. S. S. 

Domingo F. Sarmiento, 

Presidente. 
W. D. Junor, 

Secretario Corresponsal. 

UNA SENTENCIA POLICIAL 

{El Nacional, Agosto 17 de 1882.) 

Se ha publicado un extraño documento que lleva la fir- 
ma del señor don Marcos Paz, y que nos deja perplejos, sin 
saber, si emana de la Legislatura de Buenos Aires, del 
Congreso argentino, del Poder Ejecutivo Nacional ó de la 
Suprema Corte en apelación de fallo de abajo, ó es simple- 
mente una orden á un comisario. 

El comienzo de la nota «Aviso á usted», indica esto 
último, pues solo un superior se dirije á un inferior con 
esta lisura, sin el usual «tengo el honor de», que acostum- 
bran los iguales, entre sí, como son los Ministros Plenipo- 
tenciarios y el de Relaciones Exteriores. 

En el discurso de la nota hay un Dictamen de Asesor, 
que sirve de resolución, lo que hace suponer que este 
Asesor es un Procurador General como el de la Corte 



PuOGRE-iOS GENERALES 371 

Suprema, ó un Fiscal, con facultades y nombramiento 

legal. 

No es esta la vez primera, y tememos que no sea la 
última, en que hayamos de ocuparnos de este singular 
poder que se está creando con cuatro mil veteranos en la 
ciudad, y que no solo se creerla irresponsable de sus ac- 
tos cuando afectan á los ciudadanos, sino que también se 
eregirá en juez de los jueces, y en lugar de llenar un 
simple mandato de amener, [¡asará en consultas á su Asesor 
el caso, y con los considerandos de derecho, pondrá no ha 
lugar á la orden del Juez tal, con costas y repónganse los se- 
llos. — Paz. 

Esto es grave: y debemos tratarlo con seriedad. La 
sentencia del señor Juez Paz, con dictamen de Asesor, tiene 
el defecto insanable de no haber dado traslado de tal dic- 
tamen á la parte contraria, el Juez correccional Obligado, á 
fin de que pudiese hacer en contra del dictamen aseso- 
rado, algunas de las observaciones siguientes. 

La policía de seguridad, no es, excelentísimo señor, un 
cuerpo deliberante, sino un simple ejecutor de las senten- 
cias de los Tribunales. Si hubiere que ejecutarla senten- 
cia de muerte de un reo, la fuerza de policía que es la que 
está de ello encargada en otras partes, sin someter la causa 
en revisión al jefe, ó prevoste, ó mariscal, la ejecuta, te- 
niendo la sentencia debidamente legalizada por justifica- 
tivo. Sucede lo mismo con las órdenes de citación, arresto 
ó prisión, de juez competente, que se cumplen: y no es 
que la policía sea juez, para saber si el juez correccional pue- 
de prendero llamar á su juzgado á un Diputado, sino es «juez 
competente» para prender; pues el cura y el provisor que 
son jueces de ciertas causas, no son jueces competentes 
para prender. 

El único documento en caso de prisión, que la policía 
trasmitirá al Alcaide remitiéndole el arrestado, será la or- 
den del juez que lomando arrestar y cuando ese reo por 
habeas corpus, pide que se vea la orden de prisión, acusán- 
dola de ilegal, el ju^z de su legalidad tendrá en cuenta las 
condiciónese inmunidades del arrestado, para ponerlo en 
libertad, {lero no la policía. 



372 OBHAS DE SARMIENTO 



II 



Los argumentos del abogado asesor del Jefe de Policía, 
serían excelentes en una decisión de la Cámara á que per- 
tenece el llamado por el juez, los creemos igualmente va- 
lederos en boca del mismo Diputado; pero en manera 
alguna en la policía, y por nota al juez y publicándola 
para que sirva de norma á todos los jueces y á todos los 
casos, con él «le aviso á usted ! » ... 

La autoridad del juez se hace ilusoria desde que la sen- 
tencia del Jefe de Policía, niega por sus fundamentos la 
facultad de todos los tribunales de justicia á proceder, sin 
admitir correcciones, restricciones y lecciones jurídicas de 
un empleado de la policía que aprehende reos, como los 
alguaciles de otros tiempos, ó la mariscalía inglesa ó nor- 
te-americana dependiente de los jueces. 

Expondremos la doctrina constitucional sobre las inmu- 
nidades de los diputados, ya que no somos ni comisarios de 
policía para arrogarnos aunque doctores, la facultad de 
darla como dictamen asesorado. 

Las inmunidades del Diputado son exclusivamente con- 
tra arresto, en causas civiles, ó de mesne, process^ eundo, mo- 
rando, et redeundo. 

Hablamos del derecho parlamentario original. 

Nuestra Constitución exigiendo como causa de prisión 
el delito infraganti, parece escluir el caso del crimen que 
requiera semi plena prueba para motivar la orden del 
juez. Hay un caso que está omitido en la Constitución y 
es el de brenck of peace, por el Diputad^, es decir tomar 
parte en alborotos y revueltas, que señalan las constitu- 
ciones normales. También parece que la inmunidad se 
extiende sin cesar por todo el tiempo del nombramiento, 
lo que sustraería á un Diputado á las justicias ordinarias 
durante su mandado, fuera del eundo, morando et redeundo. 

Nuestra jurisprudencia debía ajustarse al derecho ori- 
ginal, á saber, por el término de las sesiones, para que no 
sean influidas, y para solo los casos en que la detención 
proceda de otras causas, que de crímenes ó delitos ordi- 
narios. 



PROGRESOS GENERALES 



373 



Cuando el testimonio de un Diputado es requerido en un 
proceso, el juez tiene que pedir venia á la Cámara á que 
pertenece para citarlo. 

En caso de ser el encausado el mismo Diputado, veamos 
lo que hay de práctica á este respecto. 

En Inglaterra y Estados Unidos el Juez procede como en 
los casos ordinarios; y después de abierto el proceso, avisa 
á la Cámara que está procesando al Diputado N., por el 
delito que verá en el proceso que le acompaña. El objeto 
de este aviso, es que sepa la Cámara porqué no asiste uno 
de sus miembros á las sesiones y donde se halla; y el 
acompañarle la causa es para que la Cámara, como juez 
de sus propios miembros, ejerza la función de juez ordina- 
rio en escrito de Habeas Corpus, y juzgue, si está la orden 
de prisión conforme á las reglas, es decir, si el decreto de 
prisión fué dado en forma, etc. 

En el caso ocurrido aquí con el Senador Oroño, se pro- 
cedió de otro modo. 

El Juez de la causa de Iturraspe acusado de conspira- 
ción, en que aparecía complicado Oroño, por cartas encon- 
tradas al reo principal, pidió desaforo á la Cámara, acom- 
pañándole el proceso. El Senado se dejó seducir por la 
elocuencia del reo que dirigió el debate sobre si se había 
de poner á disposición del Juez el Senador, y por unani- 
midad de votos, se resolvió que nó, enternecida la Cámara 
al ver en ello la sevicia del Presidente de la República 
contra sus enemigos políticos. 

El susodicho Presidente publicó al día siguiente el hecho 
de haber sido decidido el caso, sin su participación, en 
un Consejo de Jurisconsultos, entre los que descollaban 
el Procurador de la Nación doctor Pico, el Jurisconsulto 
Velez, el criminalista Tejedor, á mas de los Ministros. 

La Corte Suprema mandó seguir la causa, no obstante la 
decisión inicua del Senado, sin la aprehensión del reo, lo 
que es, aunque no se siguiese, parte de la jurisprudencia 
que prevaleció en aquel caso único. 

En cuanto á la jurisprudencia verdaderamente parla- 
mentaria, basta citar el número 16(i5 del Digesto de Wil- 
son. «No se puede invocar el privilegio contra acusaciones 
sobre algún acto fuera del Parlamento, porque todas las 
acusaciones criminales>on contra paccis domini regis.^y 



374 ÜHKAS DK SAKMIKNTU 

Pul el número 1652. «En general los privilegios del Par- 
lamento, tienen todo su efecto, escepto en los tres casos 
siguientes — traición^ crimen común y desorden público! 

«Son puestos en libertad, número 1618, los Miembros del 
Parlamento, ahora directamente por decreto» — lo que su- 
pone que han estado arrestados sin noticia del Parla- 
mento. 

1619 — «No pueden tampoco ser presos ni aunen fuerza 
de ejecución mandada por sentencia.» 

1620 — «Ni estar sujetos á causa alguna, ni á ser llama- 
dos ni emplazados ante los tribunales.» 

1821 — « Ni aun ser citados como testigos.» 

1822 — «Ni pueden ser embargados sus bienes ni sus 
tierras.» 

1823 — «Ni sus personas asaltadas, ni sus reputaciones 
dañadas.» 

Pero todo esto es fuera de los tres casos especificados, 
desorden público — crimen ordinario y traición. 

Ahora para poner en libertad á un Parlamentario, no se 
pide informe al Asesor del Alguacil que ha de prenderlo, 
sino que una vez preso por orden de Juez, aunque ilegal- 
mente, aconsejan los autores. 

1627 — «Que el miembro preso ha de ser puesto en liber- 
tad, sin mas requisito que el de la « demanda, y no por 
procuración del Jefe de Policía, ó mediante el «manda- 
miento de habeas corpiis bajo la autoridad Federal, ó del 
Estado según el caso» y no por la policía nacional en 
caso de un Diputado de Provincia. 

Veráse por estas reglas del derecho parlamentario, como 
aventurado es á un Asesor suponemos privado de un Jefe 
de Policía novel, dar dictámenes sobre cuestiones regidas 
por la Constitución, y á dichos jefes tomar resoluciones 
que los ponen sobre todos los tribunales de Justicia y 
-sobre Congresos y Legislaturas, determinando por sí y 
ante sí la jurisprudencia que deben seguir aquellos. 

¿Declara con fuerza de ley el señor Jefe de Policía, obli- 
gatoria á todos los jueces, presentes y futuros, la práctica 
intentada y no consumada ni justificada en el caso de 
Orono? La policía hace estas declaraciones y obra en 
.consecuencia? 

¿Condena ante su Corte de apelaciones ó de error, el pro- 



PROGRESOS GENERALES 375 

cedimiento del Juez Superior doctor Obligado cuyo proce- 
der ha sido recto, y parlamentario? 

Prevendremos al señor Jefe de Policía, que puede igno- 
rarlo por demasiado joven, que hay dos volúmenes en cuarto 
mayor impresos, de desmanes, atropellos, crímenes, come- 
tidos por la Policía de Buenos Aires, en ese mismo lugar 
que ocupa, bajo esa misma omnipotencia que va asumiendo, 
para que se detenga. Es el Poder Ejecutivo á quien puede 
desobedecer cuando le ordene prisiones, por que no es 
juez competente para prender, sino es arrestar por desacato 
ó en estado de sitio. A los jueces no; y no se les hacen 
humildes reparos, ni á V. S. pido y suplico, diciéndole: «le 
aviso á Vd. que mi Asesor, á consulta mía, ha arreglado las 
cosas de otro modo. 

La policía va á ser, siguiendo este camino, un ejército de 
línea, tendido en guerrillas en las calles, pronto al ataque, 
y objeto de terror, como fué antes cuando gritaban. Mue- 
ran etc. ¡Viva doña Encarnación Ezcurra! El primer inglés 
que entró en el abierto Paraguay, Mr. Mansfield, describe 
asi lo que vio: «Solo una vez he visto al Presidente (López) 
desde que le fui presentado. Encontréle en el camino en 
que yo me paseaba á caballo; como él volvía á la ciudad 
desde su quinta en un viejo y ridículo carruaje que era el 
único existente, con una escolta de soldados y oficiales 
como solo la Reina llevaría. 

«Todo el mundo está obligado á pararse y quitarse el 
sombrero cuando pasa, y yo hice otro tanto, recibiendo en 
cambio un complacido saludo de su parte. En tiempo de 
Francia todo el mundo estaba obligado á sacarse el sombrero delante 
de cada soldado policial; y los muchachos del campo que no 
usan vestido alguno, debían llevar sombrero con el objeto 
de saludarlos, 

«El otro día fui saludado por un niño desnudo que me 
quitó el sombrero. Las señoras de la familia real, porque 
rey alguno es mas absoluto que este anciano, no se tienen 
apartadas del común de las gentes, sino que se mezclan á 
ellas como mortales comunes, aunque tengan mas lujo 
como que son mas ricas — porque todas las demás familias 
han sido reducidas á la pobreza por las exacciones. 

«Lo que es el Presidente rara vez vé ó recibe sociedad. 
El es á mi juicio el hombre mas enteramente aislado del 



376 OBRAS DE SARMIENTO 

mundo, y á diferencia de otros reyes, no tiene ni ministros, 
ni consejeros de ninguna clase; todo es arreglado por el 
mismo; y por él exclusivamente son nombrados los emplea- 
dos. El obispo es su hermano también; y el general del 
ejército es su hijo.» El almirante de doce años era tam- 
bién su hijo. 

Todo eso es historia antigua. No la principiemos de 
nuevo. ¿Quién revoca el decreto? 

SOCIEDAD PROTECTORA DE LOS ANIllllALES 

HERRADURAS CON TACOS 

(El Nacional .Agosto -23 de 1882.) 

Ayer tuvo lugar una interesante conferencia entre el 
señor Presidente de la Municipalidad y el de la Sociedad 
Protectora de los animales, acompañado este de el secreta- 
rio de dicha Comisión Mr. Meulay, y del Dr. Webster con 
el objeto de acordar lo conveniente á fin de oponer obstácu- 
lo alas frecuentes caídas de los caballos délos tramways 
ó de carga, á causa de resbalar por falta de asidero de la 
herradura sobre la lisa superficie de la piedra del adoqui- 
nado. 

Presentáronse unas diez muestras de herraduras que 
por medio de ciertas modificaciones, opondrían la esperada 
resistencia, adhiriendo al pavimento. 

Pareció mas perfecto el modelo que presentó el Dr. Webs- 
ter, munido de un taco' de acero al frente y dos en la& 
puntas traseras, sobre los cuales reposaría el peso del ani- 
mal, dejando el resto de la herradura, como unión entre 
estos tacos lo que daría lugar, no tocando en el suelo á 
darle mas ó menos espesor, según que fuese para caballo 
de tiro, ó de carga. Convínose en aceptar el modelo que 
presentaría el señor Webster, después de haber hecho 
ejecutar las correcciones convenidas. 

Con ellas se harían cien pares de herraduras que serán 
puestas á prueba en los caballos de los carros del servicio 
de la policía, y reconocidos sus efectos por medio de visitas 
de inspección á que el señor Presidente de la Municipa- 
lidad invitará á los señores socios. 



PKOGKEáOS GENERALES 377 

Quedó por su parte el Presidente de la Sociedad de 
pe<]ir á la de Nueva York, con la cual está en correspon- 
dencia, una barrica de herraduras de las mejores que estén 
en uso, buscando los mismos resultados. Ya la sociedad 
había pedido á Londres y Estados Unidos cien pares para 
comparar las condiciones de construcción y calidad de 
acero, de las que se sirven en ambos países. 

El Nacional, ha demorado la publicación de un extenso 
artículo del Times traducido, en que aquel diario da cuenta 
de los magníficos festejos del cumpleaños, cincuenta y 
ocho de la sociedad pAra evitar la crueldad con los anima- 
les, que como se sabe es una gran función, por cuanto con- 
curre la nobleza y la íinanza á oír leer el informe anual 
que el Presidente presenta á los numerosos miembros de 
ella, dando cuenta de los trabajos del año. 

Este año el Informe anual da cuenta de una carta de la 
Reina Victoria, solicitando de la Sociedad haga valer su 
prestigio en Irlanda, á íin de que no desgarreten ú mutilen 
los ganados y caballos los facciosos, por dañar á los land- 
lores ó propietarios, á causa de las cuestiones políticas que 
irritan los ánimos. 

En Buenos Aires el Gobierno y la Policía, estando como 
están á mayor altura que aquellos funcionarios ingleses, 
lejos de pedirle auxilio á sus congéneres aquí, están toda- 
vía en duda si existe realmente una Sociedad Protectora de 
los Animales, no obstante pasar de ciento veinte los socios, 
haber solicitado seis ú ocho mas ser recibidos por tales; 
tener sello, estar distribuyéndose diplomas sobre cartulina 
y de esquisito dibujo y grabado, y estar en relación con las 
de otros países. 

Lo que le falta es poder obrar, y la Policía celosa del 
cumplimiento de sus deberes, no ha reconocido todavía la 
conveniencia de que tales caballeros se pongan en contacto 
directo con los vigilantes, á quienes deberán dirigirse 
cuando necesiten obrar; pues no teniendo los socios facul- 
tades, no pueden hacer cumplir las leyes. 

Es hasta hoy una sociedad de papel, que no ha tenido 
el gusto de protejer bestia de ningún género, no obstante 
que presencia escenas de crueldad y barbarie que no nos 
chocan suficientemente; por que estamos demasiado habí- 



■378 ÜHKAS ÜK .SAKMIKNTO 

tuados á oir y ver cosas peores, porque no nos llama la 
atención lo que es simplenaente bárbaro. 

Cuando la Sociedad entre en función, menos de un año 
hade bastar para despertar el interés pá!)lic'> y el de los 
mismos carreros y matanceros, pues el hábito no desapro- 
bado es el que da marj^en á la repetición de tantas violen- 
cias. 



POSTCRIPTUM 

El señor Presidente de la Municipalidad ha presentado 
últimamente tres modelos corregidos de herraduras, y sobre 
ellos se ha convenido hacer el ensayo. 

EL PRIIYIERO DEL MUNDO 

{El Nacional, Setiembre 1» de 1882.) 

Culpan á los yankees de la manía de encontrar que lo 
que les atañe, es según ellos, the first ofthetvorld. 

Con sus cincuenta millones de habitantes, sus cereales 
por cientos de millones de bushels, bien pueden permitirse 
estas Ucencias poéticas; pero raya en la ceguedad jactarse 
de haber construido con medio millón de habitantes la 
Penitenciaria, cuyo lujo no se permitiría la Inglaterra con 
treinta millones. 

El mismo efecto produce el cálculo comparativo de los 
provechos, que dejará el Banco de la Provincia, siguiendo 
en las proporciones de hoy. 

«Se puede prever, dice un economista, que dentro de 
algunos años, el capital del Banco de la Provincia de Bue- 
nos Aires habrá excedido al del Banco de Francia, 
(182.500.000 fr.) y que en un porvenir no muy lejano, tendrá 
el capital realizado mayor de todos los establecimientos 
bancarios del mundo.» 

Como la plata que acumula un Banco no llueve del cielo, 
sino que es un impuesto que cobra á los particulares que 
se sirven de sus fondos; y como estos particulares que 
toman dinero prestado, son un reducisimo número, de una 
ciudad que no tiene trescientos mil habitantes, puede cal- 
cularse la enormidad de las sisas que cobra, cuando tan 



PROGKESOS GENERALES 379 

corto número de personas pueden dejar lana bastante, {)ara 
que se forme en el Banco usurario, capital igual al de la 
Banca de Francia que sirve á los negocios de una nación 
de treinta y seis miilones, á los de Inglaterra á veces, y á 
los de Europa misma. 

La moral del cuento sería en lugar de envanecernos de 
hacer tan grandes des[)ilfarros, por que el Banco es res 
nullius, de la fortuna particular, y cercenar á los negocios 
tan grandes sumas, del provecho que dejarían, ver en donde 
esté el mal y reformarlo, y no que nos envai.e/camos de 
lo que menos honor puede hacernos. 

El Congreso económico debiera estudiar esta cuestión, é 
indicar donde está el abuso. 

Como ya se ha experimentado, un mal gobierno por año 
basta para distraer millones de esas sumas y gastos im- 
productivos. 

LA MARINA HOY 

Un cronista se queda de que no lo hubiesen aguardado, 
anticipando la salida, ciertos paseantes que debían en dia 
festivo visitar la Isla de Martín García. Despechado de 
haberse quedado con los arreos de tourista ó de marinero 
creyó descubrir que eran Senadores y Diputados los que 
debieron ser sus compañeros, y echando á volar las conje- 
turas negras, supuso que iban á reconocer y examinar las 
fortalezas de Martín García. 

Mayor chasco debieron darse los Diputados y Senadores, 
si es cierto el cuento, al llegar á la Isla, y notar que se les 
habían quedado en tierra las antiparras para ver fortale- 
zas, no sospechando los ma.s, sino todos, que estas obras 
del mas consumado arte militar, no se alcanzan á ver á 
la simple vista, ni aun siendo dii)utados, ni ministros. 

Por lo que puede serles útil, les daremos algunos datos 
muy frescos. 

Ha habido un bombardeo en Alejandría, como se sabe, 
practicado sobre fortalezas de tierra, por la escuailra in- 
glesa, que después de cuatro horas de cañoneo desde la 
rada, logró apagar los fuegos de todas las fortificaciones, 
abandonándolas las muy maltratadas tropas y alejándose 
úe Alejandría, cuya ciudad famosa en la historia por el 



380 OBRAS Dh, SAKMIKNTO 

nombre de su fundador Alejandro, que llevaba, fué entre- 
gada á las llamas, desapareciendo del haz de la tierra uno 
de los mas antiguos y grandes emporios del mundo antiguo. 

Los fuertes que defendían á Alejandría estaban bien 
artillados, con piezos Armstrong de 23 pulgadas de calibre 
que es de la mas gruesa aitilleiía que ha salido de sus 
fábricas, con mayor cantidad de menos calibre de la misma 
fabricación. 

Los artilleros eran buenos; pero tuvieron que ceder al 
mayor calibre y certeza de tiro de los ingleses, quienes les 
aventajaban ademas. 

1° Por el aseo y conservación de todo el material pues 
una pieza mal tenida, con material poco cuidado, es me- 
nos espedita y eficaz que las que se conservan esmeradas. 

2" Artilleros rudos, ignorantes, como algunos indios que 
tenemos, inferiores al felata egipcio, retardan el servicio de 
la pieza, y disminuyen su eficacia. 

3° ¿Cómo disimularse que los tostados y apenas educados 
egipcios han de hacer menos certera puntería que los 
cristianos, y mejor si son ingleses? 

4" Tras de todas estas desventajas de detalle, que en 
cuatro ó seis horas de fuego, suman una cantidad enorme 
de tiros que han recibido y no han devuelto en propor- 
ción, queda lo esencial que es el enorme calibre de las 
piezas de los tres mas formidables acorazados que tiene 
la Inglaterra, y uno de ellos que no tiene Nación alguna. 
Esto es lo que queremos hacer notar á nuestros visitantes 
de fortificaciones y escuadras, á fin de que sepan lo que en 
ello se contiehe. 

Los ingleses hicieron jugar sobre los fuertes de Alejandría 
24 cañones de 23 1 [2 centímetros, 23 cañones en parte de 28, 
en parte de 30 centímetros, y cuatro de cuarenta y medio 
centímetros. 

Las piezas de los fuertes egipcianos, cuyo número se ig- 
nora, eran de calibre de 250 milímetros, del peso de 18 
toneladas, construcción sir W. Armstrong, y que había en 
número muy considerable piezas de 23 centímetros del 
mismo constructor, pesando 15 toneladas. 

Para darse una idea de esto, bastará decir que un cañón 
egipcio de 23 centímetros, lanzaría con una rapidez de 400 
metros por segundo, un proyectil de 113 kilómetros de peso, 



PROGRESOS GENERALES 381 

que á 900 metros atravesaría una plancha de hierro de 21 
centímetros (un cuarto de espesor), mientras que el cañón 
mas reciente inglés del mismo calibre, daría al mismo 
proyectil una velocidad de 520 metros, bastante para hacer 
atravesar ala misma distancia una plancha de cuarenta y 
cinco centímetros (media vara). 

Esta es la diferencia entre las armas de reciente cons- 
trucción, que no tanto aumentan su poder por el mayor ca- 
libre, cuando por la calidad de la pólvora usada y la cantidad 
que corresponde á cada uno de ellos; «pólvora especial de- 
terminada, dicen los tratadistas, para los gruesos calibres 
dependiendo del peso de los proyectiles que se proponen 
lanzar». 

De estos defectos adolecían los cañones de los egipcios 
á mas de la imperfección de que los montajes, el mal esta- 
do de conservación y lo mal resguardado de los artilleros, 
mientras los de los cañones ingleses estaban á cubierto ba- 
jo torres blindadas; tanto que después de un combate de 

4 horas contra 2 fuertes egipcios, se redujeron las bajas á 

5 muertos en 4 buques y 27 heridos distribuidos en mayor 
número, lo que reduce á menos de una guerrilla en tierra. 
La otra inferioridad, no obstante el valor, venía del bárbaro, 
poco diestro, y destituido de exactitud y precisión en sus 
movimientos. 

Un detalle curioso no debemos omitir, aunque no tenga 
aplicación á nuestras guerras; y es que gracias á la reciente 
colocación de la artillería en los mas grandes buques in- 
gleses, el Tcmeraire y el Inflexible batían X su fuerte con los de 
retaguardia, con lo que consiguieron hacer callar sus fuegos. 

Bástenos estos datos, para poner en conocimiento de 
nuestros guerreros, Senadores y Diputados, cual es el poder 
de ataque que poseen los acorazados recientes contra las 
fortalezas de tierra, repitiendo las palabras del autor que 
nos lo suministra, diciendo á los paseantes á Martin García, 
que tienen en mano el podercomo la responsabilidad, «que 
tienen el deber de rodearse de todos los datos, de pesar 
todos los datos, de {)esar todos los testimonios, de desconfiar 
sobre todo de la ignorancia como de la adulación, (jue casi siempre 
andan juntas.» 

Sacaremos la misma consecuencia para nosotros que un 
conocedor saca para la Francia del resultado de la tomade 



382 OBRAS DE SARMIENTO 

Alejandría, y es que puede decirse «sin error y sin presun- 
ción, que los puertos y las ciudades abiertas del litoral no pueden 
defenderse eficazmente contra los poderosos medios de ataque 
de que disponen actualmente los acorazados de última cons- 
trucción, sino por medio de lineas de torpedos fijos, de tor- 
pedos automáticos y de botes torpedos». Esa seria la 
defensa mejor de Martin García. Aconséjase ademas la po- 
sesión que mas conviene á nuestros ríos de guarda costas, 
cañoneras acorazadas, algunas con espolón y otras que 
sostengan una sola enorme pieza como tenemos afortunada- 
mente algunas. 

Solo á estas condiciones se podrá evitar dice un escritor 
marítimo francés, que acorazados como el Alexandra, e\ Te- 
merario, el Inflexible, vengan á apoderarse de noche á cinco y 
seis kilómetros de la costa, para incendiar y destruir im- 
pune é inevitablemente nuestros arsenales y nuestros puer- 
tos de comercio*» Esto para Francia, que para nosotros le 
agregaríamos Buenos Aires, Montevideo y Rosario que es- 
tán tratando para servir de blanco, á los buques de nueva 
construcción. 

Creemos que no están demás las observaciones que pre- 
ceden, cuando el público se preocupa de temores de guerra. 

Un articulo que abunda en el país y de que hemos hecho 
grande uso, el valor personal, es de poca importancia en 
nuestras guerras modernas, sobre todo, si son marítimas, 
pues como se ha visto en Alejandría, se puede pelear á la 
sombra de una torre, y tomar ciudades y rendir fortalezas 
sin pérdida casi de un hombre. Lo que se necesita es dine- 
ro, mucho dinero: fierro, mucho fierro. 

Hay ya cañones de cien toneladas de peso, que se cargan 
con diez y siete arrobas de pólvora y mandan un proyectil 
de una tonelada de peso. Para defenderse de talestaladros 
se necesita corazas de 60 centimetios y ya se están constru- 
yendo de 90,0 una vara de espesor del hierro. 

LA COLONIA CONESA 

Por la colonia «Conesa», no pasan años. 

Es un mito según el Diputado por Tucuman, que quería 
hacer comprender al Ministro Irigoyen, la diferencia que 
hay entre 600 raciones [y seiscientos habitantes que no- 



PKOGHESOS GENEKALES 383 

existen en la tierra, aunque haya una partida de veinte y 
cuatro mil fuertes en raciones para una colonia que tiene 
dos escuelas presupuestadas, con tres maestros sin niños de 
firme, á mas de trescientos pesos de gastos de entreteni- 
miento. 

¿Existen los seiscientos habitantes? Cómo se llama el 
Juez de Paz? Cuántas habitaciones hay y sobre todo, ¿no 
han cosechado nada en dos años, ni adquirido medios de 
subsistencia? 

Este es el sistema entablado de crear colonias, para crear 
lo único que no decrece, ni se acaba y son las raciones, y 
son ciertos proveedores y ciertos militares, donde no hay 
municipalidad. 

Añádese á esta falta de comprobantes de la exigencia de 
la cosa, el hecho que la generalidad ignora, y es que la 
colonia «Conesa» es una tentativa de hacer una población 
de indios solos, sin blancos, sin cristianos, escepto el poco 
cristiano Comandante y el poco filántropo proveedor. 

Este es el país de los ensayos. Si existieran tales seis- 
cientos indios en «Conesa» este año, como pretendió el 
presupuesto de creación ahora dos años, dentro de diez 
serán los mismos seiscientos indios sucios, borrachos, rate- 
ros, viviendo en toldos, cuando mas en ranchos. 

El indio no aumenta en número, cuando está solo, porque 
la civilización lo destruye, como se ve en las islas de Sand- 
wich, y otras. Los jesuítas hicieron colonias de indios 
solos; pero amas de que no ha subsistido ninguna, por 
el vicio mismo de su conformación, los jesuítas los edu- 
caban, trabajando para los jesuítas, bajo su inmediata 
dirección y no dejándoles nada á su albedrío. En ningu- 
na parte los españoles hicieron colonias de indios, y donde 
como en Méjico y Rioja, hicieron lo que se llama /ov Pueblos^ 
ahi están después de tres siglos, las mismas madrigueras 
de pobres, en ranchos, sin industria, sin artes. 

Eso sucede ya con «Conesa». Diputados tan serios como 
el señor Presidente de la Cámara, y los varios que toma- 
ron la palabra, sostuvieron por constarles, que la tal colo- 
nia son unos cuantos toldos, como no pueden dejar de ser. 
pues el señor Zeballos ha visto en el Sur á los indios á 
que se daban materiales para rancho, desparpajarlos para 
construirse toldos. Pero el señor Ministro tiene una fe 



384 OBRAS DE SARMIENTO 

incontrastable en las partidas del presupuesto. 24.000 pesos 
para seiscientas raciones, para los habitantes posibles, 
inníiutables de «Conesa». Eso es práctico, incontrovertible; 
los 24.000 pesos, ni un centavo menos, y la Cámara cedió 
ante aquella lógica que consistía en dejar decir y repetir 
lo mismo refutado: Y luego 600 raciones suponen 600 
estómagos! Cómo había de pedir el Gobierno una ración 
mas de las 600? 

LOS CALIBRES DE LA CRITICA 

{El A'rtdoíia/, Septiembre 13 de 1882.) 

El Nacional, ha referido con motivo de una visita á Mar- 
tin García, lo que dicen escritores especiales sobre el al- 
cance y poder de la artillería puesta en ejerció por los 
ingleses en Alejandría. 

Ciertos diarios aseguran que eran esos hechos de todos 
conocidos aquí, donde como se vé lo sabemos por intui- 
ción. El Standard, es natural que lo supiese, y nos guar- 
dará el secreto. Confesamos ingenuamente que no sabía- 
mos los resultados obtenidos en Alejandría por la artillería 
reciente, y nos llamó la atención en la Revue Scientifique et 
Lilteraire un articulo de catorce columnas, destinado á llamar 
la atención del Gobierno y marinos franceses, sobre los re- 
sultados de aquel combate que aquí parece eran conocidos. 

El Nacional para no ser acusado de pedantería no dio por 
por suyas aquellas revelaciones, sino que dijo: «seguir en 
ellas el autor que tenia por delante», añadiendo que era 
dirigida á, la Francia y no á nosotros, aquella muy signifi- 
cativa frase de admonición «que el bombardeo de Alejan- 
dría prueba que los puertos y las ciudades abiertas en el 
litoral, no pueden defenderse eficazmente contra los pode- 
rosos medios de ataque que poseen actualmente los acoraza- 
dos, sino es por medio de torpedos etc.» 

¡Sabían eso en Francia, todos, el público? 

Es entonces el autor que seguíamos el pedante, pues no 
se para en decir á los franceses, dirigiéndose á todos aque- 
llos que por cualquier motivo tengan el deber de asegurar 
el territorio, la libertad del comercio marítimo, y ver el 
partido que pueden sacar de estos datos. «Toca al fin á la 



PROGRESOS GENERALES 385 

Opinión pública ilustrada sobre los peligros que amenazan al 
pais, de investigar y de resolverse á tiempo á los esfuerzos 
necesarios para conjurarlos.» 

Si esto se puede decir á la Francia, no vemos porque no 
podamos decir á nuestra opinión pública, á nuestros Dipu- 
tados que van á Martin García, que actualmente los medios 
de defensa de tierra son inferiores á los ataques de mar, 
que es inútil fortificar islas como Martin García, á cual- 
quiera costa, porque acaba de verse en Alejandría la inte- 
rioridad de los medios de defensa. 

Hasta 1864 la defensa era superior al ataque, desde los 
tiempos de Vauban. Tenemos torpedos y podemos aumen- 
tarles, hé aquí la moral del cuento; pero nunca están de mas 
estas prevenciones, aun para los militares y marinos, 
cuanto mas para los civiles que duerman en paz sobre la 
creencia en que están de tener todos los medios de resis- 
tencia. 

Hay un hecho que debe recordarse siempre, para no dor- 
mirse sobre sus laureles. 

Los cañones Krupp de la Prusia, estuvieron en la Expo- 
sición de París, sin que el Gobierno, ni le Génie, ni los 
hombres especiales se tomaran el trabajo de examinar la 
materia de que estaban compuestos, sus formas y alcance. 
¿Qué necesitaban ver los franceses de Austerlitz en mate- 
ria de cañones? Dos provincias les costó el descuido ó 
el menosprecio, teniendo hoy toda su artillería rehecha 
por aquellos modelos. 

Es mas serio de loque se cree entre nosotros el estar al 
corriente de estos resultados obtenidos por la artillería 
moderna. Ya hemos visto que con solo cambiar de calidad 
de pólvora según los calibres, se obtiene casi el doble de 
velocidad y por tanto de potencia. Hemos cambiado nos- 
otros de pólvora? 

DESCENTRALIZACIÓN URBANA 

Debemos llamar la atención del Gobierno nacional y de 
la Municipalidad sobre la urgencia de promover la des- 
centralización de la población y del movimiento comercial 
y administrativo en la ciudad de Buenos Aires. 

Tomo iu.— 25 



386 OBRAS DE SARMIENTO 

En seis cuadras de frente por seis de fondo se encuentran 
reunidos el Palacio de Gobierno Nacional, el Palacio del 
Correo, la Capitanía del Puerto, el Congreso, la Municipa- 
lidad, la Policía, los Tribunales de la Capital y de la Na- 
ción, el Crédito Público, y el Palacio Arzobispal, esto es, 
casi toda la administración de la Nación y de la Capital. 

En el mismo radio tenemos la A-duana, la Bolsa, los siete 
Bancos de la ciudad, lo que trae la aglomeración del co- 
mercio mayorista y de los agentes de negocios, los agentes 
de cambio, y, para complemento, en ese reducidísimo espa. 
cío, se han reunido las principales iglesias, los centros 
sociales, los establecimientos de educación superior, los 
teatros principales, y con ellos, se vienen agrupando las 
clases acomodadas y las tiendas de lujo. 

Como complemento, se conserva en el mismo radio, un 
naercado, un hospital y dos conventos. 

La consecuencia de esa triple concentración es la carestía 
creciente de los alquileres, la estrechez y lo insalubre de las 
habitaciones. 

Se hace cara la vida, se grava el comercio grande y 
chico, con un gasto fijo considerable que contribuye ai 
malestar de muchas casas de comercio á la vez que refluye 
en perjuicio de toda la población de la Capital y de las 
provincias, puesto que el aumento constante de gastos 
generales tiene al fin que recaer sobre el consumidor, y 
en vasta escala, restringiendo la concr.irencia. 

Esta cuestión merece ser estudiada muy seriamente. 

La concentración presenta ventajas, pero no la concen- 
tración absoluta. 

Debemos aspirar á que el movimiento administrativo se 
opere en un centro reducido, evitándose pérdidas de tiempo, 
que las casas concurrentes del comercio se agrupen, y que 
la disminución de las distancias, permita la mayor activi- 
dad de las transacciones financieras, pero, esas concentra- 
ciones deben ser parciales, y operarse en barrios distintos. 

Por una parte los Tribunales y todos sus agentes, que 
viven de las desgracias sociales, por otras, la Administra- 
ción Nacional y gran parte de sus dependencias, las autori- 
dades eclesiásticas, la Administración Municipal etc., bien 
pueden hallarse situadas en distintos parajes de la ciudad. 
Esparcidos esos establecimientos en diversos barrios, los 



PROGRESOS GENERALES 387 

seguiríaiJ, poco á poco, gran parte de las familias y de las 
casas de menudeo que hoy se agrupan en este centro, que 
por su situación especial debe pertenecer al comercio mayo- 
lista y al movimiento ñnanciero. 

Difícilmente podría operarse en esta ciudad ningún cam- 
bio mas conveniente en sus condiciones económicas é higié- 
nicas, y de mas urgente necesidad. 

El costo de la construcción de los edificios administra- 
tivos en los diversos barrios de la ciudad, seria ínfimo com- 
parado con el de las obras del gran boulevard proyectado. 

Hay que considerar, además, los beneficios de una y otia 
clase de obras. 

El gran boulevard no proporcionaría á esta ciudad mas 
que un desahogo mezquino, mientras que la descentrali- 
zación, que indicamos, la pondría, de una vez, en las con- 
diciones esenciales para que pueda adquirir el amplio 
desarrollo que le corresponde. 

Por otra parte, las construcciones del gran boulevard 
serían económicamente tan inconvenientes como favorables 
las otras obras. 

Con el sistema de centralización actual, sea angosta ó 
sea ancha la calle de Rivadavia, la vida toda de la pobla- 
ción quedaría siempre concentrada en las i)ocas cuadras 
en que está, no se alejarían de este centro, ni los escrito- 
rios de comercio, ni las oficinas de los abogados, ni las 
tiendas lujosas, ni los grandes y pequeños establecimien- 
tos, ni las familias que se disputan las pulgadas de te- 
rrenos, hasta privarse del aire y de la luz iiecesaria.s. 

Ya tenemos Boulevares, las calles de Callao, de Santa 
Fé y Entre Rios, que por bien que se adoquinen y que se 
iluminen, no atraerán, en nuestras condiciones actuales, 
los elementos que abundan en el centro de la población- 

Para que la construcción de los edificios del Boulevard 
se costee, es indispensable que ellos valgan por el hecho 
del ensanche déla calle, que[disminuye la extensión de las 
casas, el doble, puesto que su costo será el valor de los 
edificios que se derriben y el de los que se reconstruyan. 

La empresa será, pues, claramente ruinosa, pero admi- 
tamos que las casas reconstruidas aumenten de tal modo 
su valor que la Municipalidad se reembolse del capital y 



388 OHKAS l»K SAKMIKMÜ 

de los intereses, que obtenga beneficios, y siempre estas 
obras serán contrarias á la riqueza del pais. 

La razón es clara, puesto que valgan mucho ó valgan 
poco las propiedades, según sean mas ó menos lujosas, 
igual será la producción del pais, mientras que el capital 
invertido en las reconstrucciones habrá dejado de contri- 
buir á la creación de productos, sería un capital perdido 
para la producción. 

Conviene distingir las reconstrucciones innecesarias de 
la edificación de nuevos edificios, que respondan al fin 
industrial de abaratar un producto necesario, por un au- 
mento de oferta. 

En cuanto á las obras que sirvan para operar la descen- 
tralización, ellas serán grandemente reproductivas, pro- 
duciendo una vasta reducción en los gastos generales de 
los grandes establecimientos de comercio y de las peque- 
ñas industrias, y en los consumos privados. 

FERROCARRIL DEL OESTE 

DOS MIL W^AGONES 

(El Nacional, Setiembre 27 de 1882). 

El interés que despierta hoy en el público la producción 
agrícola, no es sin duda, por cuanto favorece y desen- 
vuelve la riqueza, ó porque dá ocupación lucrativa á los 
brazos que vienen de Europa en busca de trabajo. 

Estas consideraciones son buenas para el legislador ó el 
estadista; pero el pueblo, el emigrante, el comercio, tienen 
otra manera de apreciar las conveniencias públicas. 

Gustan de la agricultura por cuanto produce materias 
exportables, porque tienen un buen precio en el mercado, 
porque hay demanda de ciertos artículos, y dejan utili- 
dades. 

Veamos lo que pasa: 

Varios buques están á la carga recibiendo maíz para 
Europa. Los contratos son hechos, los buques están en 
estadía y la carga no se completa. El ferrocarril del Oeste 
ha entregado ya 70.000 toneladas de maíz, quedando por 
entregar 45.000 toneladas mas desde Marzo, lo que hace 



PROGRESOS GENERALES 



389 



siete meses de trasporte por el ferrocarril. Vienen por día 
trescientas toneladas. 

El ferrocarril solo dispone de 1.300 wagones para tras- 
portar la producción de 75.000 kilómetros cuadrados de 
superficie á que sirve aquel trasporte, ya sea en cereales, 
ya en productos de la ganadería. 

El material rodante, pues, del ferrocarril del Oeste, no 
corresponde ya á las necesidades que debía satisfacer. 
Necesita entregar mil toneladas diarias por lo menos. 

Sin duda que no debe exigirse que en un día se exporte 
todo lo que está pronto para salir; pero que un solo artículo 
como el maíz requiera siete meses para trasportarlo á los 
puntos de embarque, es bastante para arruinar á la mitad 
de los exportadores, pues corren los últimos el riesgo de 
perder la ocasión de venta, cambiando los precios con los 
productos similares de otros países, en los mercados 
europeos. 

Estofes precisamente lo que sucede actualmente en Bue- 
nos Aires. Los que han vendido maíz no alcanzan á 
entregarlo á los plazos estipulados, porque no hay medios 
de trasporte. Trescientas toneladas por día es una bicoca 
cuando se trata de jluchar en Europa con el maíz norte- 
americano trasportado á millones de toneladas, inmediata- 
mente después de las cosechas. 

Dos mil wagones bastarían apenas para proveer á las 
múltiples necesidades del trasporte; y hoy ' no dispone sino 
de mil trescientos. La estación del Once ha quedado de 
tal manera estrecha, que á mas de estar atestados de carga 
los terraplenes exteriores, como los verá quien se acerque á 
la estación, en la semana pasada han estado cinco (lias sin 
descargarse una escandalosa hilera de wagones. 

Se sabe el empeño contraído por el señor Gobernador, de 
hacer siete prolongaciones de ferrocarriles á, un tiempo. 
Esto suena bien, y propicia la opinión, dando lugar á las 
inauguraciones que harán la mas bella página de la lite- 
ratura contemporánea en menú, descripciones, discursos y 
trenes gratis. Pero puede sucederle lo que á aquel empe- 
rador romano que se propuso echar un puente sobre la 
Bahía de Ñapóles, y cuando los ladrillos no hallaron fondo, 
lo terminó con embarcaciones pareadas. El Emperador 
triunfó, pasando á caballo sobre el puente de chatas, pero 



390 OBKAS UK SAKMIENTü 

hubo de perecer de hambre Roma, pues las barcas de que 
echó mano y detuvo en Ñapóles, eran las que traían el trigo 
de Egipto, que alimentaba la gran ciudad. 

Tendremos en estos dos años las prolongaciones apete- 
cidas; pero pueden arruinarse todos los que han sembrado 
trigo, maíz, lino y cosechado lanas, mientras se quiere hacer 
con los mil trescientos wagoncitos, almacenes de depósito, 
tren rodante, zorras para terraplenar y estar en todas par- 
tes y en todas las fiestas. 

Como hemos visto, uno solo no [)uede distraerse de la 
vía, yendo y viniendo sin descanso, y ya hemos tenido 
quinientos que fueron al Pergamino, y no quisieron alzar 
carga de regreso, porque se necesitaban con urgencia para 
acarrear tierra con que terraplenar en otras partes. 

Los ferrocarriles, es superfluo repetirlo, como que han 
suprimido todo otro sistema de trasporte, tienen deberes 
que llenar, tan imperiosos como los que imponen los con- 
tratos. Se siembra, se cosecha, se vende, se compra bajo 
la base de que en el momento de requerirlo, las vías de 
trasporte estarán no solo expeditas, sino en suficiente apti- 
tud de proveer á las necesidades. 

En materia de cereales, no se olvide esto, hemos con- 
traído la obligación tácita de ponerlos en condiciones igua- 
les de disponibilidad y precio á los cereales norte-ameri- 
canos, so pena de dejar burladas las esperanzas del labrador 
y la emigración será una plaga, si la agricultura no le 
asegura los medios de subsistencia. 

El Directorio del ferrocarril debe tener voz y voto único, 
en su propia administración, y sus miembros tienen «-i 
derecho y el deber de contener los desmanes del gobierno 
político, que se entromete á dar órdenes en cuanto á la 
administración y disposición de los wagones. 

Este es el efecto de la usurpación de poderes que han 
venido haciendo los gobiernos, dejando un simulacro de 
Directorio del Banco, otra apariencia del Directorio de 
Ferrocarril para decretar fiestas, inauguraciones, discursos 
y menú para seiscientas personas, mientras los miles de tone- 
ladas de maiz están vendidas y pagadas y no parecen, y el 
buque corre riesgo de irse á pique en una suestada, falto 
de lastre. Al público se le está haciendo agua la boca, de 
solí) pensar en elmenú que van á preparar los gourmets^Rer- 



PROGRESOS GENER^LES 391 

nandez y Fernandez. Brillat Savarin les ha de mandar sus 
aplausos; pero bueno sería que los carros de carga, car- 
guen maíz, mientras se comen las trufas y las langostas de 
las inauguraciones de las que sobrarán siete mil canastos, 
como es de regla, con los cinco panes del banquete mau- 
gural. 

REVELACIONES ESTADÍSTICAS 

(El Nacional, Setiembre 26 de 1882. 

La Libertad viene haciendo estudios muy importantes 
sobre la producción del país, según lo acreditan los datos 
sobre la exportación del año 1881; y de ellos resulta que 
ha disminuido en ciertos ramos esenciales la producción, 
de donde debemos deducir que el capital que la sumi- 
nistra disminuye en proporción. 

Vivimos todos de entonar un eterno hozana, extasian- 
donos ante el progreso del país que reputamos sorpren- 
dente, porque lo comparamos con nosotros mismos, y mas 
bien que con los hechos, con la atmósfera de millones 
que nos hacen dos gobiernos, cuyos gastos y autorizacio- 
nes de gastar para crear mundos, desconciertan en efecto 
las nociones del viejo sentido comuu. avergonzado de la 
mezquindad de sus cálculos. 

Exportábanse por ejemplo, en término medio, cueros 
vacunos en un quinquenio hasta 1875, entre salados y se- 
cos 2.643,928 cueros. En el quinquenio que precede á 1881, 
se han exportado solamente 2.192,.370. 

Ni guerras, ni plagas han interrumpido la producción 
que d^ebió pasar de 3,000,000 de cueros, pues que las in- 
dustrias, sean ganaderas ó agrícolas, en países nuevos, de- 
ben ir en progresivo aumento, como aumenta la población, 
como deben aumentar las rentas. La destrucción de los 
indios ha asegurado al ganado mayor mas campos, sin 
que por extenderse, la producción disminuya, que háse 
traído ganado de las provincias para poblarlos, y en todo 
caso los novillos se benefician necesariamente. 
Es pues una industria parada, y ademas que retrocede. 
La causa de este retroceso es por lo constante superior 
á la voluntad humana. 



392 OBKAS DIC SAKMlKNTü 

La demanda de cueros es tan ilimitada ahora, como lo 
ha sido en 1870. ¿Por qué no se satisface? Porqué de- 
jaría el productor de cueros vacunos de conservar su 
stock, si tanto le daría esta industria ganadera como la de 
las ovejas? 

El ejemplo de la Australia es concluyente. En el mismo 
periodo de diez años ha doblado su stock de ganado vacuno 
de casi el doble, al mismo tiempo que sus ovejas han 
seguido la mismo proporción. 

No es pues trasformacion en la explotación de clase de 
ganado, sino verdadera y real diminución. ¿Será que nos 
comemos el capital? Debiéramos tener de cueros expor- 
tables, en 1881, cinco millones, para seguir las proporcio- 
nes de aumento que llevan Australia y Estados Unidos en 
el mismo lapso de tiempo; y muy complicadas deben ser 
las causas de la disminución, para darse cuenta de cuatro 
millones que no se producen. 

Suponiendo al pais dos millones de habitantes, podemos 
dar para la alimentación de cada uno, una res al año,, 
aunque á los soldados se adjudican siete. Serían pues, 
dos millones de reses consumidas, que representarían tres 
mas en pié, dos para la reproducción y una para el au- 
mento, lo que hace ocho millones de cabezas de ganado 
necesarias para la aumentación. Los saladeros funcionan 
por su parte, con mayor ó menor actividad, y probable- 
mente sin relación al stock de ganado, y sí consultando la 
elevación de los precios del mercado y la demanda. 

No creemos tampoco que las lanas hayan aumentado de 
tal manera estos últimos cinco años, para esplicar la dis- 
minución del ganado vacuno. La carne de las ovejas puede 
contener el consumo de vacas, hasta cierto punto, pero 
no la sustituye, sino en cierta clase de trabajos y en cier- 
tos lugares. 

Se hace notar este año la grande exportación de maiz 
que se cree llega á ochenta mil toneladas en esta provincia. 
Créese que tome cada día mas incremento, y venga á ser 
uno de los productos mas valiosos del pais. Pero la pro- 
ducción del maiz compromete otros intereses, otras perso- 
nas y otros terrenos que el que ocupa el ganado. 

Páganse hoy arriendos subidísimos por terrenos de labor; 



PROGRESOS GENERALES 393 

y empiezan á serlo todos los que están vecinos de Ios- 
ferrocarriles y pueden aprovechar de su fácil trasporte. 

Muy celebrada ha sido en Santa Fé la inauguración del 
primer ferrocarril intercolonial, en cuya construcción han 
tomado parte los colones mismos con sus ahorros. 

Sentían en efecto la desventaja de su situación, despro- 
vistos de medios de fácil y rápido trasporte al mercado. 
En Buenos Aires cuan extensas y múltiples son y habrán 
de ser las líneas de ferrocarriles, tanto mas habrá de 
extenderse el cultivo de los cereales, alejando la cria de 
ganado de una ancha zona de terreno á ambos lados de 
la via. 

En lo que la producción de los cereales en Santa Fé 
aventaja á la de Buenos Aires, pues en todo lo demás, 
aun en cantidad le es inferior, es en la situación del co- 
lono que es propietario del terreno que cultiva, por cuya 
razón el arriendo que el inquilino paga en Buenos Aires 
puede contentarle como utilidad en los años poco favo- 
recidos. 

Recordamos con este motivo que cuando hubo de ex- 
tenderse la línea del ferrocarril del Oeste hasta Chivilcoy, 
el gobierno del coronel Mitre presentó un proyecto de ley 
expropiando una zona de terreno á ambos lados de la via, 
para ser vendidos en lotes para la agricultura. 

La nota con que lo acompañó esponía la necesidad de 
proveer á estos intereses, en previsión del futuro. El Se- 
nado compuesto de abogados y de estancieros apoyaron 
fuertemente la idea, entre ellos Cascallares, Cano, Gue- 
rrico. El proyecto se perdió en la otra Cámara por la 
acción de jóvenes universitarios, poco familiarizados con 
los intereses agrícolas. 

Vendrán mas tarde las cuestiones agrarias que hoy ator- 
mentan á la Inglaterra, para fijar las relaciones entre el 
arrendatario y el inquilino. 

En el país se sentirán luego los efectos, con el deterioro 
de la tierra. El inquilino, sin término ni garantía saca en 
el fruto del año su arriendo, cuidando de no dejarle al 
terreno medios valores, que no han de aprovechar. En 
Inglaterra hay arriendo por noventa y nueve años, á fin de 
que el inquilino plante nogales, si le conviene, [seguro de 
cosechar su fruto. 



394 OBRAS DE SARMIENTO 

Mucho tendríamos que decir á este respecto, y lo hare- 
mos con mas espacio; á medida que los intereses agríco- 
las se vayan desenvolviendo. 

Por ahora nuestro objeto era solo ilam:»r la atención 
sobre los resultados de la estadística de la exponaciou de 
cueros vacunos que revela un retroceso, ó el abandono de 
una forma, la mas antigua de la indust ria giinadera. 

Seremos suplantados en la provisión «le cueros por Tejas 
y Australia? ¿Será el ganado de las Pampas el recuerdo 
de una leyenda popular y con el gaucho que desaparece, 
desaparecerá también la industria que lo creó? 

MISTIESS TROLLOPE 

{El Nacional, Octubre 3 de 1882.) 

Ahora treinta años cuando un norte-americano ponía á 
la ventana ó sobre las mesas, sus largos pies, ó cometía 
otro desliz de las buenas reglas, se oia la voz Mirs. Troilope! 
Mirs. TroUopel que hacía recoger las largas piernas para 
tomar posición mas elegante y aceptable. Mirs. Troilope y 
Dickens, con sus críticas hicieron mucho para la mejora y 
refinamiento de modales de los yankees, que con la riqueza 
que en cantidad de doce millones anuales derraman en los 
hoteles europeos y en las escursiones alpinas, adquieren 
el pulido de los guijarros, frotados entre sí desi)ues de 
rodar largo tiempo. 

No son los modales, ni las ideas en general las que 
pudiera reformar entre nosotros una Mirs. Troilope, ó un 
Dickens, que de paso contemplasen nuestras preocupa- 
ciones, y las tenemos sobre nuestros progresos, nuestros 
monumentos y nuestra gran ciudad. 

En vano se desgañitan los que han viajado, aconsejando 
mejoras, en el aspecto de la ciudad, en los edificios, en la 
distribución de la población. El viajero que viene de reco- 
rrer el mundo encuentra una grande ciudad injerta en una 
aldea, con veredas estrechas, con calles imposibles, con 
jardines polvorosos, y con fuentes sin agua. 

Una americana, Miss Lucy Dowling, ha tomado de paso 
por Buenos Aires algunos apuntes que publica La Nueva 
Revista de Buenos Aires^ y cuya lectura recomendamos á los 



PROGRESOS GENERALES 395 

que gustan de ver como nos juzgan, á fin de quitar las 
barreras que se oponen á mayores ó mas bien sostenidos 

progresos. , , x- 

Traeremos aquí algunas observaciones sobre lo que tiene 
remedio, pues los defectos insanables ha de curarlos el 
tiempo ó futuras trasformaciones. 

«La obesidad de las señoras, dice aquella joven, tiene por 
causa la falta de ejercicio.» 

«Preciso sería comunicar el Paseo de Julio con el Parque 
3 de Febrero, por medio de una arboleda, para que se 
pudiera cabalgar, ejercicio muy saludable y conveniente, 
pero que hoy es peligroso en calles estrechísimas y ocu- 
padas con tramways. • ^„ 
«En una sociedad donde abundan los caballos, jamas 
salen las señoritas por higiene: cabalgan para que las 
vean, y ese móvil es pobre. 

«El Parque 3 de Febrero es un paseo muy bueno, bien 
ideado, y el mejor, por no decir el único. 

«Pero ese, como todos los demás, está solitario todos os 
dias, y solo los Domingos y dias de üesta hay notable 
concurrencia en excelentes carruajes con tiros de precio. 
«Pero, ¿por qué no la hay todos los días? 
«Pero es pensar que las señoras, las niñas, los hombres 
de toda edad y condición, necesitan cambio de escena, 
porque la monotonía esteriliza y mata. 

«En Europa y América los paseos son diariamente con- 
curridos. Es cuestión de higiene. 

«En Buenos Aires no se encuentra nunca gente que 
ocupe los bancos en los paseos públicos. 

a Me llamaba la atención encontrar los paseos, esos lla- 
mados paseos, siempre solitarios, los he frecuentado a 
todas horas, y jamas he visto niños. «Dónde están los ni- 
ños me decía.» En América como en Europa, los jardines 
públicos están llenos de niños; la higiene lo exige. Temo 
que sea muy grande la mortalidad ; y no sé como las 
madres no dan importancia al paseo diario de esas pobres 

criaturas.» , ,, j 

«A cargo de que Corporación están estos llamados pa- 
seos?» . I , ; ,r 
«Por qué no hay pájaros? Y sin embargo en lo. jar- 
dines públicos en toda la Alemania, la Francia, la Bélgica, 



396 OBRAS DE SARMIENTO 

la Gran Bretaña, los pajarillos viven bajo la salvaguardia 
de leyes protectoras, y hasta los niños los respetan y los 
aman. 

« Buenos Aires no tiene un solo boulevard. 

«La calle del Callao es un pantano prolongado, verdad 
es que actualmente lo adoquinan, pero sin dobles hileras 
de árboles (tiene una) que explique la anchura de la calle 
que es hoy un arrabal sucio.» 

« Se conoce que el pueblo no tiene ideas claras sobre sus 
propios intereses, y que elige mal sus autoridades muni- 
cipales, 

«Bueno sería que sus paisanos visitasen las ciudades ame- 
ricanas, no hablo de las grandes ciudades, pero aun en las 
aldeas verían como se cuidan las calles, los árboles que 
las adornan, y como se forman jardines y paseos públicos. 

«Los que conocen las instituciones americanas, la im- 
portancia que en nuestra República tiene el municipio, 
que es la raiz del gobierno de lo propio, pueden compren- 
der la sorpresa que yo he tenido al conocer en esa capital 
las calles, los mercados y los paseos 

«En Norte América las Municipalidades habrían tenido 
que pagar daños y perjuicios por el malísimo estado de 
esas calles, empedradas de la manera mas grosera, salvo 
las que están adoquinadas.» 

Algunas de estas indicaciones de la viajera, sino todas, 
habían sido hechas y repetidas en la prensa y en libros de 
viajes. Muchas se han hecho prácticas y no pocas se llevan 
á ejecución este año, gracias á la culta iniciativa del ciuda- 
dano D. Torcuato de Alvear, Algo mas se ha de obtener 
repitiendo estas criticas que acaban por corregir las vicio- 
sas ideas hereditarias. 



FIN DEL TOMO XLI 



índice del tomo xli 



Páginas 

Informe sobre los distritos minerales— Minas y establecimientos de 

la República Argentina 5 

Fábrica de vidrio en Cuyo 13 

Los nuevos proyectos 17 

Cosas de América 22 

El banco, el gobernador y el ministro de hacienda 24 

Los días feriados 28 

La acuñación de moneda 32 

Esportacion de cereales 35 

Inmigración y colonización 40 

Á propósito de los nuevos Impuestos 43 

El Riactiuelo 50 

Cien problemas 52 

Ferrocarril Santafecino 57 

Emigración y colonización 58 

Huelgas 61 

Cuarentenas : 63 

Los Ruso-Alemanes 65 

Moneda de plata 66 

La estadística comercial y la renta 67 

La memoria de Hacienda 72 

Acuñación de monedas 76 

Cosechas de trigo 78 

Quince mil leguas 79 

Cuestión monetaria 82 

Ferrocarril de las colonias 84 

Entorpecimientos en la vía 87 

■Exportaciones 89 

Protección á la industria 93 

La suscricion nacional 98 

Exhibición de horticultura 102 

Resguardo de pasajeros..., 103 

Valoriracion del papel moneda 104 

La valorización del papel 107 



398 ÍNDICE DEL TOMO XLI 



Páginas 



El mal espíritu HO 

Billetes de bancos particulares 112 

La exposición de Paris 116 

Dura lex, sed lex 119 

Reglamtntacion de la ley de Impuestos 123 

La memoria del señor Ministro de Hacienda 125 

El tribunal arbitral 129 

Inmigración y colonias 131 

Nuestros trigos l<56 

El crédito en europa lü 

Las rentas de un ministro Ii5 

Á propósito de una memoria 131 

Subdivisión de tierras públicas lo* 

El Ministro de Hacienda de la Nación 158 

Acuñación de moneda 160 

A donde irá el buey que no 162 

La memoria de marina 165 

El presupuesto de 1880 169 

Casa de Moneda 173 

El mercado de flores 1"3 

Un millón de bectólitros 176 

Cuestión monetaria 178 

Ley de monedas 179 

Nuestros cereales y la carestía europea 184 

Nuestras riquezas! 183 

Inportacion de ganado á l3uenos Aires! 187 

Ferro-carriles 188 

Le beuf gras 192 

Ley contra las leyes 194 

Expedición á araucania 196 

Parque 3 de Febrero 198 

Regreso del Dr . Gould 201 

La luz eléctrica > 203 

Los Boulevares 206 

El ferro-carril del Oeste 210 

Boletos de tierras 212 

La municipalidad y la policía 216 

El comisario de policía 220 

Empresas de la luz eléctrica 226 

Noticias y datos americanos 231 

Empresas de utilidad pública 235 

La exposición 238 

Royal Society 243 

Ciudad de Buenos Aires 245 

La Capital 230 

Convención de delegados 239 

Adams Express ^ 267 

El proyecto de fronteras 270 



ÍNDICE DEL TOMO XH 399 

Páginas 



A tontas y á ciegas 274 

Disposiciones preventivas ; 276 

Los indios 282 

Empréstito Río Negro 284 

El caciciue Pincen y el empréstito 285 

Los Ranqueles y los Rumies 290 

Los Catriel 293 

Las cartas de Catriel 296 

El empréstito territorial 298 

Las fronteras y el Banco 304 

Transporte de bagajes y pertrechos 305 

La expedición al «Río Negro» 307 

La campaña contra los indios 210 

La ocupación del Bio Negro 317 

El patriotismo 321 

La expedición al Río Negro 326 

La expedición al Rio Negro 328 

La expedición al Sur 331 

Un programa 333 

Las ideas sobre frontera 337 

El complemento de la ofensiva 343 

La ley de premios de tierras al ejército espedicionario 347 

Ley de Premios 351 

Banco de la República Argentina— Contra Bancos Provinciales y Na- 
cionales 355 

Reducción de Impuuestos 359 

San Juan .. 360 

Trasporte de uvas 362 

Cien rail inmigrantes 363 

Isla de las Palmas — , 364 

Paseos públicos 366 

El sello de la Sociedad Argentina 368 

Una sentencia policial 370 

Sociedad protectora de los animales 376 

El primero del mundo 378 

La marina hoy 379 

La colonia Conesa 382 

Los calibres de la critica 384 

Descentralización urbana , 385 

Ferrocarril del Oeste 388 

Revelaciones estadísticas 391 

Mrs. Trollope 394 




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