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Full text of "Ofrenda a la memoria del general Carlos Soublette en su centenario, 15 de diciembre de 1889"

OFRENDA 



A LA MEMORIA DEL GRAL. 



CARLOS SOUBLETTE 



EN SU CENTENARIO 



15 DE DICIEMBRE DE 1889 




CARACAS 

Imprenta de "El Economista" 
1890 •• 



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THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 




ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 



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1890 



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OFRENDA 



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A LA MEMORIA DEL 

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EN SU CENTENARIO 



18 de Diciembre de 1889 




CARACAS 

Xmp. de "El Economista" 

18í>0 



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^I£^^:^*{^^^ 



NTRO-DUCCION 



En el desenvolvimiento ele la evolución 
que se opera en la humanidad desde hace 
cuatro siglos, impulsada luego con el des- 
cubrimiento del Nuevo Mundo, y como con- 
-secuencia de un movimiento transformador 
que venía produciéndose por la filosofía 
y por la ciencia moderna, resuelto de una 
manera determinante por la gran revolu- 
ción francesa, llegó á extenderse por todo 
el orbe occidental la idea del cambio radi- 
cal de las fórmulas políticas y sociales que 
privaban en el pasado, por el sentido expre- 
so de la democracia ; y de ese pensamiento 
que lanzó á la Europa por la vía del pro- 
greso, sin limitacioneSj se hizo para la Ame- 
rica el canon de la vida de estas hermosas 



regiones. 



Cumpliéndose ya un siglo desde los co- 
mienzos de' esa revolución, nueva y gran- 

e¿- diosa etapa que recorre la humanidad, y que 

la ha de conducir á su perfeccionamiento 

^ posible en este mundo, ha principiado tam- 

bién á rendirse como es justo y natural eL 



— 4 



culto de gratitud á los hombres que contri- 
buyeron á esa hermosa obra, como escogi- 
dos expresamante en el curso de las gene- 
raciones por la mano de lo Invisible. 

¡ Esa es la explicación de los centenarios ! 
¡ Esa es la significación que ellos tienen en 
la historia ! 

Casi á todos los hombres de ambos 
hemisferios, que de alguna manera han sido 
nobles obreros de la civilización, la huma- 
nidad les ' eleva un cántico y conmemora de 
un modo ' solemne el día en que nacieron ; 
pero especialmente se nota que de algunos 
años al presente, esto es, en las fechas de 
un siglo para las dos últimas décadas del 
pasado, multiplícanse las manifestaciones ha- 
cia esas memorias de los grandes aconteci- 
mientos y de los grandes hombres de la 
Revolución francesa y de la Revolución ame- 
ricana. 

Tocó su turno en Venezuela á los cen- 
tenarios de los campeones de nuestra eman- 
cipación; y un nombre ilustre por varios 
modos, en la guerra, como en la diplo- 
macia, y en el gobierno democrático que 
tuvo Venezuela, que fue inscrito por el des- 
tino en el 15 de diciembre de 1889, demandó 
al patriotismo, el recuerdo : á la gratitud sus 
espansiones ; y á la justicia sus dictados. 



¡Ese nombre es el de SoubletteI 

Demás pareció estar ese doloroso j 
menguado espíritu que falseando nuestra 
historia y pretendiendo justificar absurdos y 
crímenes, se interpone siempre para robar á 
Venezuela la paz y la prosperidad públicas ; 
demás, porque un sentimiento de alta mo- 
ralidad cundió por todos los ámbitos, acalló 
pasiones, despertó emulaciones, y 'con bene- 
plácito de todos, cumplióse con el sagrado 
y grato deber. 

Este libro que es la compilación de to- 
dos los actos y de las ofrendas consagradas á 
la memoria de aquel á quien á los cien años 
de haber nacido, demuestra con ellos la 
patria agradecida la justicia de la Historia, 
quedará como elemento útil para cuando esta. 
se escriba. 

Encargado por algunos miembros de la 
Junta Directiva que presidió aquellas fiestas, 
para abrir esta portada al libro, cumplo la 
placentera encomienda, solicitando del lector 
que recorra esas páginas donde á grandes 
rasgos se pinta un cuadro nobilísimo, y don- 
de se documenta una vida llena de grandes 
merecimientos. 

Tomás Michelexa 
Caracas: enero de 1890. 



Fubiicacioiies de "El" Combate" 



CENTENARIO DE SC-UBLETTE 

Hoy precisamente falta un mes justo para que nos 
encontremos en el clásico día. 

El General Squblette fué uno de aquellos astros 
que siempre brilló espléndido. 

La patria, agradecida, se preparan celebrar digna* 
mente el centenario del héroe. 

En el oriente de la República, que fué donde más 
batalló el. gallafdo venezolano, no hay lugar donde 
no vencieran las aguerridas huestes del afortunado 
guerrero.' 

La juventud, que venera las glorias nacionales, se 
lia impuesto el patriótico deber de contribuir con sus 
esfuerzos al 'mayor esplendor de la Apoteosis del Ge- 
nera 1 Honblette. 

Al efecto, las personas cuyos nombres se verán 
más adelante, se reunirán mañana en la imprenta don- 
de se edita este diario, con el objeto de reunirse en 
Junta Directiva y proceder á poner en práctica todo 
aquello que la gratitud aconseja en casos semejantes. 
• Por supuesto que nosotros, por más que seamos los 
de la iniciativa, no estaremos un solo instante en co- 
lisión con las deliberaciones del Gobierno. 

Al contrario, seremos los primeros que respetare- 



nios tocio cnanto haga el Ciudadano Presidente en el 
sentido indicado. 

He aquí los nombres de las personas que hasta 
ahora están animadas del '. deseo i de llevar á cabo el 
patriótico pensamiento. 

Juan Francisco Pérez Bermúdez, Luis Correa 
Flínter, M. V. Unda, A. Esteller, B. Esteller, J. A. 
Yalero Lara,,. J. Y. de Arambúru, Arrsmendi y Ai-an- 
da, Bainón Echezuria, Pedro Manrique Arvelo, H. 
Fanger, F. Arrillaga Gallegos, J. J. Breca, liijo, Prós- 
pero Bey, M. M v Gallegos, J. Clausell, Ignacio Benítez, 
Tomás Llamozas, Andrés A. Albor, Doctor- F. Casti- 
llo, Diego Benítez, Enrique Silva, Juan M. Gabazú, 
i M: Seíjas García, Eduardo G'Brién. 



EL GENERAL SCUBLETTE 

Hoy en la mañana hemos sido honrados con la 
visita de algunos miembros de la familia del General 
8oublette, quienes,- por nuestro conducto, significan 
su eterno agradecimiento á todas aquellas personas 
que. han pensado en la celebración del Centenario del 
invicto guerrero oriental. 

Ahora, nosotros creemos que las fiestas que habrá 
de celelH'ar la Patria agradecida el día 15 del entran- 
te mes, no debe revestir otro carácter que aquel cónso- 
no con las virtudes -públicas y privadas que siempre 
distinguieran al incansable batallador de las libertades 
ciudadanas. 

Así pues, ojalá pensara con nosotros el Gobierno 
y el pueblo, y en vez del aparato fastuoso que se estila 
en ciertos casos, se optara por una ceremonia sencilla, 
digna de la humildad del héroe muerto. 



— 8 



Si así fuere, Venezuela probará una vez más que 
no es sorda á los reclamos de la época. 



CENTENARIO SOUBLETTE 

El sábado se practicaron elecciones. El resul- 
tado fué el siguiente : 

Presidente de la Junta Directiva del Centena- 
rio de Soublette, Eduardo O'Brien. — Vicepresidente, 
Eamón Ecliezuría. — Tesorero, M. A. Tavasca. — Se- 
cretario, H. Fánger. — Vocales, J. V. Arambúru, E. 
Larralde, F. M. Bosa. — Recaudadores, Eafael Ravard, 
Diego Benítez y Próspero Rey. 

Se lian incorporado á la Sociedad, los señores 
Doctor Germán Jiménez, P. Nolasco Vargas, Pablo 
Briceño, Manuel Sosa. 

Mañana se publicarán las actas y los nombres 
de los demás individuos que voluntariamente se han 
incorporado á la patriótica Sociedad. 



CENTENARIO SOUBLETTE 

Acta de Instalación de la Junta u Centenario Soublette. n 

Reunidos los suscritos, en la sala de Redacción 
de El Combate con el propósito de instalar una- 
Junta que inicie y lleve á cabo la solemne cele- 
bración del Primer Centenario del Ilustre Procer 
de la Independencia Sur Americana General Carlos 
Soublette, el señor H. Fánger manifestó que uni- 
ficados todos los presentes y muchos que se hicie- 



— 9 



ron representar, en tan laudable como patriótico 
pensamiento, se hacía indispensable el nombramiento 
de funcionarios que creen los medios y realicen el 
objeto indicado. Aceptada, recogióse la votación 
y resultaron electos, para Presidente Eduardo O'Brien, 
para Vicepresidente General Ramón Echezuría Muro, 
Tesorero M. A. Tavasca, Secretario H. Fánger, Vo- 
cales J. E. Larralde, José Vicente de Arámburu y 
Félix María Bosa, y para Recaudadores Rafael 
Ravard, Diego Benítez y Próspero Rey. Acto con- 
tinuo los presentes ocuparon sus puestos, y el Se- 
cretario, con apoyo, propuso : " que se nombre por 
la Presidencia una comisión que participe al señor 
Doctor J. P. Rojas Paúl, Presidente de la Repú- 
blica, la instalación de la Junta." En discusión, se 
votó y aprobó, nombrando aquella á los señores 
Pedro Manrique -Arvelo, -F. Pérez Bermúdez, Doc- 
tor Luis P. Castillo y Alfredo Esteller. 

Siendo avanzada la hora, !á Presidencia fijó 
para reuniones ordinarias los días lunes, miércoles 
y viernes de cada semana, y levantó la sesión. 

Caracas : 16 de Noviembre de 1889. 

El Presidente, Eduardo O'Brien. — El Vice-Presiden- 
te, R. Echezuría Muro. — El Tesorero, M. A. Tavasca-. 
— El Secretario, H. Fánger. — Primer Vocal Juan E. 
Larralde, Segundo Vocal José Vicente de Arambúru, 
Tercer Vocal Félix María Bosa, Antonio L. Mon- 
taña, P. Nolasco Vargas, Pedro Manrique Arvelo, 
J. M. Séijas García, Nicanor Bolet P., Luis M. Ra- 
mos González, J. J. Breca hijo, J. F. Pérez Ber- 
múdez, L. Correa Flínter, F. M. Bosa, M. V. Un da, 
A. Esteller, J. A. Valero Lara, R. Castillo Chape- 
llín, Arismendi Aranda, R. Esteves, Pío Vázquez, 
T. Martínez Austria, P. Briceño, E. Arrillaga Ga- 
llegos, Doctor Germán Jiménez, J. Clausell, Gui- 



_ 10 — 

Uérraó 8. Gil, Doctor I. Benítez, J. A. Acosta y 
Goya, Doctor Tomás Llámozas, Bartolomé Balda,. 
Doctor A. A. Albor, xV. Vargas Hícher, Doctor Luis 
F. Castillo, L. Ramón Soler, Diego Benítez, Doctor 
David Yillasmil, Enrique Silva, Jtian M. GaVazut, 
Pedro Peña Yallenilla, Cayetano Suárez, Manuel 
Sosa, Felipe Este ves, Doctor C. Mendoza; Elias Pé- 
rez Cárreño, P. Arismendi Brito, Policarpo Espejo, 
P. Coll Otero, Gustavo Betaucourt, Rafael Ravárd, 
Juan Magdalenó, Doctor Luis , I. Guevara, Luis r V 
daueta Y., Luis Guinauu Hernández, Luis Pereira 
Soiís. 



CENTENARIO SOUBLETTE 

Caracas : Koyiembre 19 de 188;). 

Señor Eduardo (PBrien, Presidente de la Junta DhecH- 
va del Centenario del General Carlos Soubletie. 

He recibido la nota circular que esa respetable 
Junta -ha tenido á bien- dirigirme, nombrándome, en 
unión de los señores General Diego Benítez y Kaf&el 
Ravard, recaudador de los fondos para los gastos de 
la expresada tiesta. 

Me apresuro á aceptar la alta honra que si' me 
discierne. 

Enaltecer hoy las virtudes délos hombres que nos 
legaron una Patria con dignidad y honra y que han 
descendido á la tumba ricos de gloria y pobres de for- 
tuna, es un libro abierto que ponemos en manos de esa 
juventud que surge honrada y digna, y, por la mea. 
única esperanza de la Patria. 

Con sentimientos' de alta estima soy de usted 
atento s. s. q. b. s. m. 

' Próspero Rey.. 



— 11 — 

CENTENARIO SOUBLETTE 

La comisión nombrada por la Junta Directiva, 
para participarle al ciudadano Presidente de la Re- J 
pública la instalación y patrióticos fines de la Socie- 
dad " Centenario de Soublette " se trasladó anoche 
á la morada del Piamer Magistrado. 

El señor Pedro Manrique Ar-velo,- Presidente de 
la comisión, en un breve pero elocuente discurso 
significó al Doctor Rojas Paúl, el deseo que ani- 
maba á la juventud y ai pueblo de celebrar digna 
y sencillamente el primer Centenario del Ilustre 
Procer de la Independencia^ General Carlos Sou- 
blett. 

El Doctor Eojas Paúl recibió lleno de verda- 
dero entusiasmo, y % con esa facilidad que le es pe- 
culiar, habló á la comisión, mamfestándole que el 
pensamiento de la- Sociedad Centenario de Soublette, 
coincidía con su pensamiento : que el Gobierno es- 
tará a. la altura de la gratitud en el clásico día-, 
y que celebraba ver á la juventud en labores tan 
patrióticas, 

Como se ve 5 pues, el Supremo Magistrado no 
es indiferente á las fiestas que lá patria le consa- 
gra á sus grandes bienhechores. 

Después que la comisión salió de la Casa Ama- 
rilla, se trasladó á la habitación de la señora her- 
mana del General Carlos Soublette, haciéndole igual 
participación que ai Presidente de la República. — 
La respetable y anciana señora se mostró vivamente 
agradecida. 



— 12 — 

Señor Presidente de la Junta del Centenario del Ge 
neral SouMett. 

Señor : 

Los abajo firmados, admiradores de las glorias 
y virtudes del egregio ciudadano cuya memoria s e 
quere honrar, se adhieren gustosos á la corporación 
que tan dignamente preside usted, ofreciendo su más 
decidida colaboración en la patriótica obra que se ha 
iniciado. 

Quedamos de usted atts. s. s. y compatriotas. 

Felipe Francia, G. Espino, H. Espinosa, M. Ma- 
driz, C. Yanes, íf. G. Linares, Agunstín Aveledo, 
Pedro M. Vegas, José Santana, José A. Sánchez, 
Tomás Reina, W. Guzmán, José Manuel de los Ríos, 
Arístides Rojas, Jesús María Herrera Irigoyen, F. de 
Sales Pérez, Luis F. Báez, Ángel Rivas, Adolfo Ma- 
driz, Eladio Díaz, Andrés A. Célis, Felipe Francia 
Rey na, Rafael Ravard, Luis Elizondo, José Herrera, 
Pedro José Coronado, Pedro Palacios, Cipriano Mo- 
rales, Diego Morales, Gerónimo Rivas, Domingo Eraso, 
Julio Toro, Lucas Ramella, C. Madrid, Domingo Mu- 
jica, Antonio E. Delpino, J. Las Casas, Juan Eche- 
zuría Espinosa, O. José Meneses, Luciano Díaz Lecu- 
na, Miguel Uztáriz, T. M. Pérez Polanco, J. J. Breca, 
Domingo Hernández Uztáriz, H. Jiménez, Juan Casa- 
nova, ISTeptalí Urdaneta, Pedro Vallenilla. 



Se han incorporado á la Sociedad los señores si- 



guientes : 



General Jorge Flínter, César S. Urdaneta, Marco 
Antonio Saluzzo, José Tomás Márquez, Feliciano 
Borges, Esteban Rey, Domingo Santos Ramos, Sixto 



13 



Lameda, Antonio Leyba, Eafael Arraiz, José M. Ála- 
mo D avila, Banión Curriel Coutiño, J. A. Eodríguez 
Trilla, Luis Gil González, Doctores Eicardo Beyes G., 
T. A. Blanco, José Elias Landines, M. Herrera, Geró- 
nimo Sosa, Presbítero Nicolás Eodríguez, Benito Es- 
teller, "Guillermo Carranza, Olegario Carrizales Pa- 
checo, Eafael Arraiz Fernández, Pedro Pablo Her- 
nández, Guillermo Balbuena, Eafael María Saumell, 
J. B. Avila, Martín Vegas, Julio Maldonado, Fer- 
nando Morales, Próspero María Barrios, Miguel Már- 
mol, Doctor Antonio Eamella. 



CFNTFNARIO SOUBLET7E 

Personas incorporadas voluntariamente á la 
Sociedad Centenario de Soublette. 

Jacinto González L., General Francisco Ortega, 
General Diego Meiía, General José María González, 
General Vicente Daviot, Ernesto A. Guardia, Mar- 
tín Isturiz Ckapellm, Guillermo Fontes, Eamón V. 
Pellicer, P. Martínez Kristen, Francisco de P. 
Montbrúm, Simón Hicher Eodríguez, Domigo A. 
Montbrúm, General Domingo Carvajal, Avelino 
Otamendi, Carlos M. Domínguez, Eafael Silva Her- 
nández, Carlos B. Mas, Pedro Manrique, Pedro A. 
Eodríguez, Miguel E. Pardo, Antonio Eamón Sosa, 
Flavio Añez, José Santiago Cazorla, José María 
Agudelo, General J. M. Valero Lara, Presbítero 
Doctor Gregorio Eodríguez, Sixto Sánchez. 



[4 



Ayer telegrafió La Junta Directiva á los Pre- 
siden t . osde -los Estados, excitándolos á contribuir con 
su apoyo moral á la celebración del primer cente- 
nario del J lustre Procer de la Independencia Gene- 
ral Carlos Soubiette. 

Hoy principiamos á publicar las contestacionnes 
recibidas. 



A LOS PRESIDENTE DE LOS ESTADOS 



Caracas: Noviembre 22 de 1889 ■ 

Señor Presidente del Estado de. . ... 

El -día 15 del entrante mes, se conmemorará solem- 
nemente el Primer Centenario del Ilustre Procer de 
la Independencia Sur Americana General Carlos Sou- 
blette; y la Junta Directiva encargada de este festival, 
se permite invitar al Gobierno y pueblos que usted 
preside por si quisieren tomar parte en él por sí ó por 
medio de representantes. 

El Presidente, 



El Secretario, 

El Sub secretario, 



Eduardo 0,Bkien. 
II. Fátiger. 
Pedro Manrique Árvelo, 



Estado Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacional! — 
Las 8 lis. p. m.— Cura: 22 de Noviembre de 1889. 

Señores JEduarde O'Brien, H. Fánger y Pedro Manrique 
Arvélo. 

Acuso recibo del telegrama de ustedes de esta 



— 15 — 

fecha, Con mucho gusto acoje el Gobierno de este Esta- 
do la invitación de usted para el Centenario del Ilustre 
Procer Carlos Suoblette, y concurrirá á él ^oport una- 
mente por sí ó por medio dé representantes. 

/. del. C. TUlasana. 



- Caracas: noviembre 23 de 1889. 

Señores Eduardo O" 1 Brien, R. Kclwzuría Muro, N. Á. 
Tarasca, H. Fdnger y demás miembros de la Jun- 
ta del Centenario del General Soubleiie. 

He tenido la honra de imponerme del contenido de 
la nota de uetedes fecha de ayer, en que se dignan 
participarme la instalación de esa honorable Junta, 
cuya nota puso en mis manos la apredable comisión 
que al efecto se sirvieron diputar ustedes, compuesta 
del señor Secretario de la corporación y de los señores 
Pedro Manrique Arvelo y Doctor José Elias Landines. 

Al dar la cuenta correspondiente al señor Presi 
dente de la República, me ha manifestado su compla- 
cencia al ver que una parte de nuestra juventud se 
ofrece entusiasta á honrar la memoria de unade las más 
esclarecidas glorias de la Patria; y con tal motivo me ha 
hecho indicaciones de oportunidad, ordenándome tras- 
mitirlas á ustedes, con el objeto de procurar la mayor 
solemnización de la fiesta. " 

Por esto pido á ustedes se sirvan indicarme el 
lugar y la hora de su inmediata reunión, para tener el 
honor de concurrir á ella, si ustedes lo tuvieren por 
conveniente. 

Soy de ustedes obsecuente S. S. 

S. Casabas. 



— 16 — 

Señor Director de El Combate. 

Sírvase Ud. inscribirme con B. 200 para el fondo 
que ha de subvenir á los gastos del Centenario del 
General 0. Soublette. Me asocio con gusto á esta mani- 
festación patriótica. Considero á este General digno 
de ella por sus grandes servicios á la causa de la Inde- 
pendencia y por sus virtudes cívicas. 

Tengo para ésto otro motivo hasta cierto punto 
personal. Mi padre J. I, Pulido sirvió al lado del gene- 
ral Soublette en los años de 1817, época por demás 
memorable en nuestros anales-militares expedición de 
los Cayos, operaciones en la costa de Oriente, desem- 
barco y retirada de Ocumare ( más propiamente inva- 
sión), combates y batallas de los Aguacates, Onoto, 
Chaguaramas, Quebrada Honda, Alacranes, Juncal — has- 
ta la ocupación de Barcelona y de Guayana. La parte, 
principal que el General Soublette tomó en esta atre- 
vida y fecunda caihpaña habría bastado para su gloria. 

Más tarde estrechadas por la ^dad y el tiempo las 
distancias entre el Jefe y el subalterno, se estableció 
entre ellos sólida amistad y frecuente correspondencia 
que terminaron con su vida. En las cartas del General 
Soublette resaltan la deferencia respetuosa que mi 
padre tenía por él y la afectuosa amistad con que aquel 
le correspondía. Quiero, pues, representar al General 
Pulido en la festividad del Centenario de su antiguo 
Jefe y amigo. 

Considero muy acertado el parecer de sus deudos 
al recomendar la sencillez de esta manifestación para 
que corresponda á la modestia que adornó la vida del 
General. Hemos prodigado tanto los honores y las 
pompas oficiales, que sería bueno dar una muestra de 
la sencillez republicana tratándose de un hombre dé 
los más meritorios. 

Al terminar esta carta, recibo un telegrama del 



— 17 — 

Presidente del Estado Zamora, designándome para 
representar al Gobierno y al Estado en la celebración 
de este Centenario. \ 

Soy de usted atento S. S. 

Lucio Pulido. 

Caracas : noviembre 25 de 1889. 



CENTENARIO SOUBLETTE 

Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacio- 
nal. — Las 4 ñoras p. m. — Guanare : 23 de noviem- 
bre de 1889. 

Señores Eduardo 0' Brien, H. Fánger y F. Manrique 
Arvelo. 

Eecibido telegrama de Uds. de ayer. Tengo la 
grata honra de decirles, que para representar el Go- 
bierno que presido y al pueblo zamorano en la so- 
lemne conmemoración del -primer Centenario del Ilus- 
tre Procer de nuestra Independencia, General Car- 
los Soublette, que^ tendrá lugar el 15 del entrante 
mes, lian sido nombrados los señores Doctor Lucio 
Pulido y General Isidro Contreras. 

Zamora se asocia gustoso á esa demostración de 
justicia y gratitud nacional. 

F. Batalla. 



Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacional. — 
Las 4 lis. 15 ms. p. m. — La Guaira : 23 de noviem- 
bre de 1889. 

¡Señores Eduardo (FBrieii, H. Fánger y Pedro Manri- 
que Arvelo. 

El Concejo Municipal de este Distrito, corres- 

2 



pendiendo á la grata invitación de U(Ls. para las 
fiestas que se celebrarán en esa capital con moti- 
vo del primer Centenario del Ilustre Procer de la 
Independencia, General Carlos Soublette, nombrará 
una comisión que lo represente en los actos con 
que la gratitud de un pueblo significará sus recuer- 
s á una de las glorias más puras de Venezuela. 

Dios y Federación, 

José I. Castro, 



CENTENARIO SOUBLETTE 

Como la comisión recaudadora, no podrá ir en 
casa de todas las personas que deseen contribuir 
para este objeto, los que quieran nacerlo pueden 
ocurrir á los establecimientos de los "señores Eafael 
Eavard, Próspero Rey y Benítez Hermanos. 



Se lian incorporado á la sociedad los señores 
siguientes : 

Doctor Luis Mario Montero, Carlos Fernández, 
Alejandro Eomanace, A. Pietri Daudet, Santiago 
Pérez Gil, M. V. E omero García. 



Caracas : 22 de noviembre de 1889. 

Señor Presidente de Ja Junta Directiva del Centena- 
rio /Soiiblette. 

Estimado señor : 

En contestación á la nota que el 18 de los. 



19 



corrientes me lia dirigido la Junta que preside U. 
tan dignamente, me complazco en manifestarle que 
como concex>túo un deber patriótico cooperar á to- 
do lo que contribuya á enaltecer la memoria de 
los Ilustres Proceres de la Independencia, no lie 
vacilado en aceptar el nombramiento de recauda- 
dor de fondos para los gastos que ocasione dicha 
festividad, y lie entrado desde luego en el ejerci- 
cio de mis funciones. 

Suplico á U. se sirva presentar á la Junta Di- 
rectiva la expresión de mi reconocimiento por el 
honor con qiur me lia distinguido. 

Sov de U. atento y seguro servidor, 



Jlafciel Mü/vard. 



Caracas : noviembre 25 de 1889. 

Señores Presidente y miembros de la Junta del " Cente- 
nario Sonuieite? 

Señores : 

Hemos recibido la comunicación de ustedes, fe- 
cha 22 de los corrientes^ partipándonos la celebración 
del Centenario del General Carlos Soublette, Ilus- 
tre Procer de nuestra Independencia ; y tenemos el 
gusto de decir á ustedes, que tanto SPós como el 
muy Venerable Señor Deán y Cabildo y Clero, he- 
mos recibido con agrado y reconocimiento la parte 
que nos ha tocado en esta fiesta de la gratitud na- 
cional. Al afecto, hemos dictado las órdenes corres- 
pondientes á fin de dejar satisfechos los deseos de 
esa Junta así como los nuestros. 

Con sentimientos de consideración, somos de uste- 
des atento servidor. 

Ceíspulo, Arzobisiw de Caracas. 



— 20 — 

Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacio- 
nal. — Las 2 lis. p. ni. — Bolívar: 25 de noviem- 
bre de 1889.' 

Señor Presidente de la Junta Directiva del Centenario 
del General Carlos Soublette. 

Aviso recibo de su telegrama de 22 del pre- 
sente, y oportunamente, nombraré representantes, del 
Gobierno y del Estado, para el festival á que lian 
sido invitados por la Junta que usted preside. 
Dios y Federación, 

J. M. Emazábel. 



Personas incorporadas voluntariamente á la So- 
ciedad Centenario- 'Soublette. 

Doctores Adolfo Tamayo León y Gabriel E. Mu- 
ñoz, Bachiller. Luis Bamón Hernández, General 
Francisco Vásquez, Carlos Luna, Arturo íí". Ibarra, 
Carlos J. Bolet, Jerónimo Peña Bólet, Porfirio Ta- 
mayo, Manuel Tovar Toro, Martín Tovar Toro, Je- 
sús Lorenzo Farías, Eduardo Echenagucia García, 
General Francisco Javier Arvelo, Luis Bosques, Juan 
Antonio León, Miguel Bueno Madrid, Doctor De- 
metrio Aguerrevere, Vicente Arévalo, Antonio Zu- 
loaga, Doctor E. Espelosín, León Lameda, Capitán 
Juan Santos Madriz, Coronel Abelardo Gorrochote- 
gui, Francisco Pedroza, Federico Malpica Brito, Anr- 
selmo García, Luis Domínguez Tinoco, Manuel Pa- 
dilla Bodríguez, Luis Pérez Carreño, César de la 
yule, Emilio Conde Flores, General Federico Már- 
quez, General Sotero Fernández. 



— 21 — 

Caracas: noviembre 25 de 1889. 
Señor Presidente del Estado Zamora. 

Guanare. 

Hemos recibido su telegrama del 23. 

Admiradores como somos de los gloriosos hechos 
de nuestra independencia y. de sus titánicos héroes, 
aceptamos con gusto la honrosa comisión de repre- 
sentar al Gobierno "y pueblo de Zamora en la con- 
memoración del primer Centenario del Ilustre Pro- 
cer, General Carlos Soublette. 

Lucio Pulido, Isidro Contreras. 



Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo ISTacio- 
nal. — -Los 6 horas p. m. — Mérida: 26 de no- 
viembre . de 1889. 

Señores Presidente y Secretario de la Junta Directi- 
va del Centenario SouMette. 

Eecibí ayer el atento telegrama de ustedes en 
el cual se sirven invitar al pueblo y Gobierno An- 
dinos, para la festividad que se prepara con el ob- 
jeto de solemnizar la fecha en que se cumple la pri- 
mera centuria del nacimiento del General Soublette, 
Ilustre Procer de la Independencia americana. Me 
es satifactorio comunicar á ustedes que con tan patrió- 
tico objeto, el Gobierno del Estado dictó desde el 
22 de los corrientes un decreto que consagra, una 
festividad para recordar los multiplicados y fructuo- 
sos servicios que el Ilustre Procer prestó á la cau- 
sa de la República. 

Y en el deseo de corresponder á la invitación 
de ustedes, he nombrado á los señores Vargas Vila 



()() 



y ülises Anselmi, Redactores de El Eco Andino, con 
el fin arriba iiiciieado. 

Que el éxito más cumplido corone los empeños 
de la Junta en la patriótica solemnidad. 

C: llangel - Garbiras. 



Se han incorporado á la sociedad los señores si- 
guientes. 

Eduardo Blanco, Lugardis Olivo, Sixto Sánchez, 
Doctor Vicente Benítez, H. 0. Manrique, Juan B. 
Ugueto G., Francisco Montañéz hijo, Pedro L. Mon- 
tañéz, 11. limes Suárez, Carlos Huek, Gerónimo Mar- 
tínez, Agustín Loinaz, Alejandro Loinaz, Pablo Ja- 
quin, Salvador Maldonado, Doctor López Méndez, 
Juan A. V. Sanabria. 



Caracas: noviembre 30 de 1889. 

Ciudadano Presidente de la Junta Directiva del Cen- 
tenario del General SouhMte. 

Yo también quiero llevar, mi óbolo de amor pa- 
trio al altar donde se ofrendan al valiente repu- 
blicano General Carlos Soublette los que una Na- 
ción agradecida ofrece; y donde se verán las ma- 
nifestaciones de verdadero patriotismo que ese pue- 
blo entusiasmado y que conoce sus deberes, dedi- 
ca á uno de sus distinguidos Proceres de aquella 
pléyade de héroes que surcaron el mar de las difi- 
cultades y de los peligros, para después de largos 
días de sufrimientos y de incesante batallar, alcan- 
zar un pedazo de tierra que legarnos propio y li- 
bre, un sistema de Gobierno Bepublieano, con Ins- 



_23 — 

tituciones democráticas regidas por hijos proi>ios, y 
un monumento de Gloria que llamamos Histo- 
ria. 

Yo ruego al ciudadano Presidente de tan me- 
ritoria Corporación se sirva inscribir mi nombre en 
la lista nominal, en caso de necesitar uno que pres- 
te servicio á la Junta Directiva en la consecución 
de su noble objeto, mande sin consultarlo á este 
patriota republicano. 

Que queda á sus órdenes, 

Pablo GriUet. 



Estados Luidos de Venezuela. — [Telégrafo nacional.— 
Capatárida : 30 de noviembre de 1889. 

Señor JS. CPBrien, H. Fánger y Pedro Manrique 

Deferente el Gobierno del Estado á la cortés 
y patriótica invitación que ustedes le dirigen, ha 
dictado una resolución nombrando á los ciudadanos 
Doctor Jesús Muñoz Tébar, Meólas Delgado G., 
Manuel C.~ Urbaneja, y General M¿ V. Castro Za- 
vaia, para que representen el Gobierno y pueblo 
del Estado Falcón en las Fiestas Centenarias del 
Ilustre Procer, General Carlos Soublette. 

A, Zárraga. 



COLEGIO BE INGENIEROS DE VENEZUELA 

Caracas : 30 de noviembre de 1889. 
Señor Presidente y demás miembros de Ja Junta ins- 
talada en esta ciudad con el objeto de conmemo- 
rar el Centenario de Soublette. 
He recibido la atenta nota de ustedes fecha de 



— 24 — 

27 de los corrientes, en que se sirven invitar al Co- 
legio de Ingenieros de Venezuela, para coadyuvar 
y concurrir á los actos que tendrán efecto el 15 
de diciembre próximo con el objeto^ de celebrar el 
centenario del Ilustre Procer de la Independencia Sur- 
americana, General Carlos Soublette ; y en contesta- 
ción me es satisfactorio decir á ustedes : que la Acade- 
mia que tengo a honra presidir, tomará j>arte en dichas 
festividades, tanto por que se complace en reconocer las 
inmarcesibles glorias de aquel gran patriota, como tam- 
bién por haber sido Soublette, en su carácter de Presi- 
dente de la asamblea Constituyente de la Repúbli- 
ca de Venezuela, quien firmó el decreto que creó 
la Academia militar de Matemáticas. 

Con sentimiento, de la más distinguida consi- 
deración, tengo á honra ser de ustedes a. s. s. 
El Presidente, 

Agustín Aveledo. 



TARJETA 



El Doctor Eduardo Ezpelosín, saluda atentamen- 
te al señor Eduardo O' Brien, con motivo de exigir- 
le que se sirva dispensarle el honor de inscribirlo 
entre los ciudadanos que patrióticamente se han con- 
gregado para celebrar el Centenario de Soublette. 



CENTENARIO SOUBLETTE 

La Junta Directiva del Centenario del Gene- 
ral Soublette ha hecho los siguientes nombramien- 
tos : 

Para colocar en los coches que oportunamente 



— 25 — 

se numerarán, César S. Urdaneta, el. J. Breca, hijo, 
Luis Guiñan Hernández. 

Para entenderse con todo la relativo á la ve- 
lada literaria: I. Bcnítez, doctor G. Jiménez, Ra- 
fael Arraiz y doctores A. Raniella y Nicanor Be- 
yes G. 

Para el acto religioso que tendrá lugar en la 
Santa Iglesia Metropolitana: José Tomás Márquez, 
Benito Esteller y Eafael Ravard. 

Para recibir en la Catedral al Presidente de la 
República, Ministros del Despacho, Gobernador del 
Distrito, Ministros Diplomáticos, Cuerpo Consular y 
familia del General Soublette, así como para dar- 
les colocación en los puestos que oportunamente se 
señalarán: Pedro Coll Otero, J. A. Valero Lara, R. 
Estévez Buroz, David Villasmil, F. de P. Mont- 
brún. 

Para conducir al pulpito al orador sagrado, Dr. A- 
gustin Aveledo, Guillermo Carranza, Diego Benítez, 
Diego Morales, Guillermo Valbuena. 



CENTENARIO DE SOUBXETTE 

Un conjunto de cuarenta discípulas de la seño- 
ra María Brito de las Casas, que en seguida publi- 
camos, cantará el hiinno " Esperanza, n de Rossini. 

Señoritas María Antonia Jurado, Concepción Ju- 
rado, Enriqueta Conde, Luisa Teresa Anderson, Ma- 
ría Irazábal, Luisa González, Ercilia González, Ma- 
ría Graterol, Josefa Benítez, Elena TJrbaneja, Cata- 
lina Olivier, Eustacia Olivier, Rosa Castrillo, Trini- 
dad Solano, Hortencia Solano, María Urbano, Elena 
Puniar, Teresa Fonseca, Asunción Bremont, Vicen- 
ta Ponce, María Lanz, Margarita Granes, María San- 



— 26 — 

tti, Concepción Falcónj Elvira Arocha, Soledad Mar- 
tínez Brandt, Ana Teresa Martínez, María de Je- 
sús 'Guía, Adelaida González, Amalia Jiménez, Ma- 
ría del Rosario Gómez, María Gómez, Inés María Al- 
vares, Avelina Pacheco, Matilde Conde, Elvira Tru- 
jillo, Leonor Trujillo, Elena Martínez, Lola de Las Ca- 
sas, Gertrudis de Las Casas. 



Creemos que á estas señoritas se agregarán aún 
nuestros distinguidos aficionados señores Arcila, Do- 
minici, Ilivero Escudero, Molina 0. 

También tomarán parte' en la función de Cate- 
dral del día 15 del que. cursa: señoritas Elena 
Martínez, Isabel Aranibúru, Mercedes Caldera y Lu- 
cía Bottger; además 24- coristas de la Sociedad Co- 
ral Venezolana, y los señores Francisco Dragoni, An- 
tonio Domínguez, Carlos Chirinos, Tomás Bottger, 
Francisco de Sanctis, Casimiro Vega y Francisco Gar- 
cía Águila r. 



Estados Unidos de Venezuela.— Telégrafo Nacional. — 
Barquisinieto : 3 de diciembre de 1889. 

Para Eduardo OÍBrien, 

Correspondiendo á la honrosa invitación hecha 
por esa Junta á este Gobierno para la solemne fes- 
tividad del Centenario del Ilustre Procer General 
Carlos Soublette,. este Gobierno ha nombrado para 
que lo represente, á los honorables doctor Fernando 
Arvelo y General Eleazar Uruaneta. 

M. A. Zumeia. 



Gran corrida de Toros para el 15 del presente, 
día en que celebrará la patria el Centenario de Sou- 
blette. 

La Empresa ha dedicado la extraordinaria co- 
rrida á la Junta Directiva de la sociedad patrióti- 
ca encargada de la celebración de dicho Centena- 
rio. 



SOUBL.ETTE 

Apenas falta una semana para encontrarnos en 
el Gran Día. 

La República ha correspondido dignamente á la 
excitación que le luciéramos para celebrar el primer 
Centenario del invicto soldado. 

Los Estados de la Federación justamente entu- 
siasmados, han nominado juntas que los representen 
en la clásica festividad, La prensa nacional, como 
siempre, ha estado también á la altura de la gra- 
titud. 

Todos los gremios y corporaciones, en una pa- 
labra, se han dado cita para contribuir con sus es- 
fuerzos á la Apoteosis del Héroe. 

Y es que los venezolanos sabemos apreciar en 
lo que valen los sacrificios de nuestros antepasados. 

Soublette fué uno de aquellos hombres escogi- 
dos por la Providencia para redimirnos del ibero 
yugo. 

El generalísimo, después de conquistar un nom- 
bre en la historia del viejo mundo, cargado de 
laureles pisa las playas de la Patria. 

Tan pronto como saliera la primera bala del 
fusil patriota, sobre el humo mismo de la pólvora apa- 
rece el General Soublette. 



28 



Alentado el patriotismo con la presencia de aquel 
hombre superior, nada fué bastante á hacer desistir 
á los hijos de Venezuela de aquella empresa colo- 
sal. 

Después de algunos triunfos, la suerte fué ad- 
versa á la causa de la Libertad. 

Precisado Miranda á capitular honrosamente con 
el enemigo común, fué Soublette uno de los pri- 
meros batalladores que se retirara á extranjero 
suelo. 

Organizada la expedición de Chacachacare, vol- 
vió al nativo territorio, donde fué acariciado uno y 
otro día por el éxito y la victoria. 

El Jenofonte de Ocumare, el Leónidas de Bo- 
yacá y el Arístides de la Bepública, siempre bri- 
lló con luz propia. 

Cuentan de Soublette que fué la personificación 
del heroismo, de la virtud y del deber 

Sus coetáneos le admiraban, sus sucesores le 
veneramos, la posteridad le hará justicia. 

Ninguno como Soublette luchó con más denue- 
do, con más abnegación, ni con más fé. 

Ya en el ocaso de la vida, veíase el ilustre 
Procer casi sin tener lo necesario -para su diario 
sostenimiento 

Bolívar le dio el ejemplo. 

Pop eso la patria que sabe honrar la memo- 
ria de sus benefactores, anhela el día de poder 
tributar -los honores que se merece el benemérito 
adalid de la Libertad. 

Como ya hemos dicho, nadie se ha negado á 
contribuir á las fiestas del patriotismo. 

A la Junta Directiva, órgano - de la " Sociedad 



— 29 — 

Centenario Soublette, " le ha tocado la gloria de 
cumplir debidamente su cometido : está satisfecha y 
orgullosa de su obra. 

¿Qué más faltaba para que Venezuela se vie- 
ra el- 15 de diciembre al nivel de la revolución re- 
paradora que se viene efectuando del o de Julio 
para acá i 

Pues que el Gobierno ayudará eficazmente á 
hacer efectivo el pensamiento nacional, que tiende 
á glorificar mártires y héroes, no de guerras fratri- 
cidas, sino de la Independencia Patria. 

El Doctor Rojas Paúl, que no es indiferente á 
los sublimes hechos que registra nuestra historia, de 
CQntínuo pasea su pensamiento por nuestra pasada 
grandeza. 

Ya el Gobierno ha decretado la estatuaria pa- 
ra muchos- de nuestros Libertadores. 

Ya las familias de los Proceres no gimen en 
la miseria en que las sumiera la tiranía. Ya se es- 
tá escribiendo la historia como ella es. 

Ya la Justicia ilumina los derechos de la ciu- ¡ 
dadauía. _Ya hay sanción moral. 

En respetuosa nota se dirigió la Junta Direc- 
tiva, no al Presidente de la República, sino al de- 
mócrata compatriota, quién, lleno de verdadero jú- 
bilo, la ha honrado con la carta que publicamos á 
continuación. 



Caracas : diciembre 2 de 1889 

Señores Eduardo O'Brien, H. Fánger y P. Manrique 
Arvelo 

Presente. 
Muy estimados señores . - 
Me es grato contestar la atenta nota de usté- 



30 



das, fecha el 27 de noviembre que espiró, para sig- 
nificarle que agradezco la atención con que me dis- 
tinguen y aplaudo el pensamiento de que se festeje 
dignamente el Centenario del Benemérito General 
Soublette. 

Ninguna objeción tengo que hacerle al " Pro- 
grama " que ustedes someten á mi parecer, por que 
las inspiraciones del patriotismo y los reclamos de 
la justicia, están siempre de acuerdo con el sentir 
miento nacional y con la verdad de la Historia. 

Tendré mucho gusto en concurrir al acto anim- 
cjado en el "Programa," que recibí con- la nota á 
que me contraigo ; y con sentimiento de considera- 
ción me suscribo. 

De ustedes atento seguro servidor. 

J. P. ROJAS PAUL. 

Ya se vé, pues que la patriótica actitud del 
Doctor Rojas Paúl viene á corroborar todo cuanto 
dejamos dicho. 

Y no podía ser de otro modo : el Gobierno 
actual, antítesis de las Administraciones de Guz- 
mán, ha venido inspirándose en el bien público, co- 
mo que él es su propio bien. 

Ayer' nos encontrábamos envueltos en las som- 
bras de infame opresión ; hoy nutrimos nuestra 
existencia con oxígeno purísimo de libertad. 

Ayer se pervertía á Ms unos con el tesoro, se 
extinguía la vida de los otros con la cárcel y el 
ostracismo; hoy la concordia, ha acabado con lo uno 
y coíi lo otro. 

Ayer la adulación y el servilismo tenían pues- 
to preferente en los consejos del Gobierno, hoy la 
dignidad y altivez republicana sólo influyen en el 
ánimo de los magistrados. 



— 31 — 

Ayer se compraba la conciencia, hoy no tiene 
precie. 

Ayer, en fin, vivíamos una vida babilónica, hoy 
nos encontramos en los mejores tiempos de la an- 
tigua Roma. 

La transformación nacional, es pues un hecho 
que no admite discusión. 

A las sombras sucedió la luz ; al mal, el bien ; 
al desorden, el orden. 

Y cuántas lágrimas se han derramado ? 

Cuánta sangre ha corrido por nuestros feraces 
camr>os ? 

Qué desgracia tenemos que lamentar ? 

M lágrimas, ni sangre, ni desgracia, trinidad 
fatídica que no hubo un solo día que se apartara 
de Guzmán. 

Sí, con esa mezcla de llanto, dolores y críme- 
nes fue que amasó el tirano el .pan que llevara á 
la boca cada día; con esa argamasa fué que levan- 
tó palacios ; con ella fué que obsequió en sus orgías 
y bacanales ■_ 

Rojas Paúl, ayudado por la opinión publica^ sí 
es Regenerador, porque ha reconstruido el edificio 
de la República j 

Sí es patriota, porque no ha vendido nuestro 
territorio y no es sordo á los reclamos del pue- 
blo ; 

Sí es justo, porque la ley iguala las clases y 
condiciones ; 

Sí es magnánimo, porque repugna las medidas 
represivas ; 

Sí es inteligente, en fifi, porque ha sabido in- 
terpretar admirablemente el espíritu de una época 
dada. 



— 32 — 

Después del Centenario de Soublette vendrán mu- 
chos otros centenarios que la gratitud nacional no 
dejará pasar desapercibidos. Rojas Paúl nos lia se- 
ñalado el caí i lino que debemos seguir los que desa- 
graviamos la patria: sigamos sus indicaciones. 



Himno Soublette. — La letra de este himno es 
del inspirado bardo Dr. David Villasmil; la músi- 
ca es obra del conocido compositor F. de P.'May- 
daleno : será cantado en las fiestas consagradas al 
Ilustre Procer. 



Caracas : diciembre 7 de 1889 
26? y 31? 

Ciudadano Presidente' de la Sociedad Centenario de 

SouNcttc. 

Por atenta comunicación de Ud. fecha de an- 
teayer, se ha enterado este Ministerio de que los 
señores Doctor Ricardo Reyes G. y Guillermo S. 
Gil, tienen el encargo de solicitar, en nombre de 
esa Sociedad, autorización para llevar á efecto en 
la Imprenta y Litografía del Gobierno Nacional una 
edición del retrato del Ilustre Procer General Car- 
los Soublette, con el fin de distribuirlo gratis el 15 
de los corrientes, día en que se celebra el Cente- 
nario de aquel héroe de la Independencia. En res- 
puesta á la citada comunicación me es grato ma- 
nifestar á Ud. que, de conformidad con las instruc- 
ciones que he recibido del Presidente de la Repú- 
blica, se han dictado ya las órdenes necesarias pa- 
ra que realice tan laudable pensamiento, lo cual no 



— 33 — 

causará gasto alguno á esa Sociedad por haber dis- 
puesto el Gobierno que la impresión litográfica del 
retrato se baga por cuenta del Tesoro Nacional. 

Dios y Federación, 

Vicente Coronado. 



Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacio- 
nal. — Las 10 horas a. ni. — Cura: 9 de diciem- 
bre de 1889. 

Para Presidente de la Junta del Centenario del Ilus- 
tre General Soublette. 

Por resolución fecha de hoy, el Ejecutivo del 
Grande Estado ha tenido á bien nombrar á los 
ciudadanos Jesús María Eojas Paúl y General Ig- 
nacio de la Plaza, para que representen esta Enti- 
dad Federal en el Primer Centén ario del Ilustre Ge- 
neral Carlos Soublette, Procer renombrado de nues- 
tra independencia, el Berthier de la epopeya Colom- 
biana. Al signar esa resolución con el carácter pú- 
blico que represento, he experimentado la grata sa- 
tisfacción que es natural al ver la rehabilitación his- 
tórica de nuestros héroes, y al recordar los lazos 
de amistad y compañerismo que unieron al Bene- 
mérito General Soublette con mi progenitor. 

Lo que digo á usted en contestación á la ho- 
norífica excitación hecha por esa Junta al Gobierno 
del Estado, 

Dios y Federación, 

El Secretario General, 

F. BE P. PÁEZ. 



— 34 — 

Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacio- 
nal. — Las 4 horas p. m. — Valencia 8 de diciem- 
bre de 1889. 

Señor E. CPBrien. 

La ciudadanía de Valencia ha nombrado Junta 
Directiva para celebración Centenario Soublette. — 
Presidente General Jorge Michelena, Secretario J. D. 
Pocaterra, Tesorero Don Juan Mendiri. 

Nicolás P. Casanova. 



TU ATEO MUNICIPAL 
Empresa Rachelle- Hanus 

Director de orquesta, Q. Branca 

PROGRAMA 

de la Velada que tendrá lugar el 15 de los corrientes y 
Centenario del Ilustre Procer de la Independencia Sur 
Americana, General Carlos Soublette. 

PRIMERA PARTE 

1? A la llegada del Presidente de la República,, 
Himno Nacional, ejecutado por la Orquesta y la Banda 
Nacional. 

2? Solo de Arpa por la señorita Giraldini, con 
acompañamiento de orquesta. 

2? Lectura de la composición en verso que re- 
sulte premiada. 

4? Solo de Violín por el señor Alejandro Gene- 
sini, con acompañamiento de orquesta. 

5? Lectura de la composición en prosa premiada 
por el Jurado. 

6? Gran Himno Soublette, música del Maestro 
señor Francisco de Paula Magdaleno, letra del Doctor 



— 35 — 

Daniel Villasmil, cantado por la Compañía, terminan- 
do con el cuadro de la Apoteosis del Héroe, del señor 
Branca. - 

SEG-UXDA PARTE 

1? Obertura por la orquesta. 

2? Tercer acto de Lucía por la señorita Martínez, 
los señores Negrini, Sertori y coros. 

TERCERA PARTE 

1? Discurso de orden pronunciado por el señor 
Doctor Tomás Mármol. 

2? Tercer acto de Fausto por las señoritas Jodici 
y Guercia, los señores Proccaci, Cherubini, De Bernis 
y coros. 

3? Despedida del Presidente de la República, 
con una marcha triunfal á toda orquesta. 

Comisiones 

1? Para acompañar al Supremo Magistrado de la 
Nación y á su señora de la Casa Amarilla al Teatro, 
y de éste á aquella, señor Doctor Lucio Pulido, Ge- 
neral Henrique Silva, Tomás Peina y Doctor Vicente 
.Benítez. 

2^ La Junta Directiva en cuerpo lo recibirá- á las 
puertas del Teatro y lo despedná en ellas. 

3* Para recibir y colocar en sus -puestos á las 
familias, señores Luis Correa Flinter, Doctor Juan 
Manuel de Escalona^ Henrique Fánger Cardozo, Doc- 
tor Nicanor Guardia hijo, Bartolomé Manrique, Doc- 
tor Francisco Gómez Michelena, Guillermo Echezuría, 
Francisco Paúl, Pablo Briceño, Doctor Luis Espelozin 
y Fracisco Arrillaga Gallegos ; y 

4^ Para hacer efectivo el complüniento de este 
programa, los señores Doctor Germán Jiménez, Doc- 
tor Ricardo Reyes G., Rafael Arraiz y Guillermo S. Gil. 

La Juxta Directiva. 



— 3tí — 

CENTENARIO SOUBLETTE 

Se acerca ya la fecha grandiosa de la apoteosis de 
una posteridad agradecida, á la memoria del Héroe. 

Sublime ejemplo de gratitud de una generación 
que no se ha dejado contagiar del hálito pestilente, de 
un servilismo que ha corrompido la atmósfera del país 
por más de diez y nueve años ! 

Narrar los hechos portentosos de nuestros padres 
libertadores : hombres vaciados en moldes más per- 
fectos que los de los antiguos espartanos, es emnresa 
asaz ardua pora nosotros, que solo podemos ofrendar 
a la memoria de esos titanes, (pié fueron instrumentos 
de la Providencia, el tributo de nuestra sencilla ad- 
miración. 

Los corazones dejos buenos venezolanos palpitan 
hoy á impulsos de entusiasmo patriótico ; entusiasmo 
que no puede herir susceptibilidades banderizas, por- 
que á la sombra del pabellón de concordia que ha 
desplegado el Magistrado que nos rige, deben desapa- 
recer las rencillas mezquinas, hijas de intereses bas- 
tardos y de divisiones funestas. 

~No se debe tan solo esta ofrenda de gratitud al 
grupo de jóvenes — admiradores del Héroe — que cons- 
tituyen la Junta Directiva do la Sociedod del Cente- 
nario Soubiette, sí que también á este Gobierno que, 
celoso de nuestras verdaderas glorias, nos ha prestado 
decidido apoyo para la celebración de esta festival del 
patriotismo. Y es de nuestro deber consignarlo aquí, 
como un eco de justicia, ya que dado nuestro carácter 
imparcial, no se nos puede tachar de lisonjeros. 

^La gratitud es hija de pechos nobles y agradeci- 
dos; por eso esta generación que ha sabido salir limpia 
de entre tanto fango nauseabundo, acomete hoy la 
obra de sacar del abismo del olvido la memoria de 



— 37— ' 

esos hombres, cuyíi virtud, superior á la de Catón, nos 
ha legado ejemplo* sublimes de abnegación y heroísmo. 

Y ya que hemos iKxlido derribar de sus odiosos 
pedestales, esos bronces malditos, efigies de un tira- 
nuelo vulgar, tratemos de penetrar en el templo de la 
inmortalidad — libres nuestras frentes de inri tan ver- 
gonzoso — y exclamemos : 

¡ Sombras venerandas de nuestros libertadores, ve- 
nid ! Ya tenéis puesto escojido en el seno de esta 
patria, por cuyo amor derramasteis vuestra sangre 
generosa ! Venid, que ya se erijen los altares de la 
santa democracia, y la posteridad se pone de rodillas 
para recibiros y admiraros ! 



Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacional. — 
Las 6 hs. p. m. — Valencia : 10 de diciembre de 

1889. 

Señor Eduardo O'Brien. 

Las Sociedad "Glorias de Páez" que tengo á hon- 
ra presidir ha designado á los Doctores Luis María 
Díaz, José Manuel de los Ríos y Ramón F. Feo para 
representarla en la celebración del Centenario del Ge- 
neral Soublette y ofrendar en su nombre una corona. 

M. Montilla Troanes. 



Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacional. — 
Las 11 hs. a. m. — Valencia : 11 de diciembre de 

1889. 

Señor Presidente y demás mismo ros de la Junta Direc- 
tiva del primer Centenario del Ilustre Procer Ge- 
neral Carlos Soublette. 

Tengo á honra participar á usted que he nom- 



38 



brado á los Doctores Guillermo Tel Villegas, Eduardo 
Gárate y Miguel Zárraga para representar á Oarabobo 
en dicho Centenario. 

Dios y Federación, 

Felipe Irigoyen. 



PROGRAMA 

Para la fiesta relgiiosa que tendrá lugar el 15 del 
presente, en la Santa I. M. á las 9 a. m. 

1? Kalhvoda. Sinfonía para grande orquesta. 

2? B. Berra. Domine ad adjuvandum. Canto 
por la señorita Olimpia Centeno y los coros. 

3? Bossini. Inflamatus. Canto por la señorita 
Dolores Giménez y los coros. 

4? Capocci. Kirie, Gloria y Credo. Gran mi- 
sa por todas las voces y la orquesta. 

5? Bossini. Gradúale "La Esperanza". Canto 
por las señoritas discípulas de la señora María 
de las Casas. 

G^ Tillcna. Ofertorium "Ave María." Ter- 
ceto por la señorita Olimpia Garabot, señora 
Filomena Mercanti, y señor Juan Flores. 

79 Yülena. Sanctus, Benedictus y Agnus del 
Misa en mí bemol, canto por las señoritas Lui- 
sa Limardo, Olimpia Centeno, Clementina 
Prampolini, señora Filomena Mercanti, seño- 
res Angelo de Sanctis, Ignacio Bustamante, 
Francisco Dragone, Juan Flores, los coros y 
la orquesta. 

8? Bossini. Plegaria de Moisés. Canto por 
las señoritas Henriqueta Conde, Isabel Or- 
tega Martínez, señor" Francisco Dragone y los 
coros. 



— 39 — . . 

" " " : """• !'• ~™ " 

9? B. Berra. TÉ Deum laudamus.: Canto por 
la señorita Sofía Gatlinian, los coros y la or- 
questa. 
10? Hernández. Maecha tbiuxfal á grande 
orquesta. 

Además de las señoras, señoritas y caballeros afi- 
cionados, asistirán los profesores siguientes : 

Soprano : Señorita Olementina Pranipolini. 
♦ Contralto : señora Filomena Mercante. 

Tenores : señores Angelo de Sanctis, Doctor Eó- 
mulo Espino, Ignacio Bustamante, hijo, Francisco J. 
Machado, Antonio J. Silva, Alejo Túpano, Eafael Isa- 
za, Francisco G. Pérez, Pedro Manuel Peña, Manuel 
- JF. ííarvarte, Aquiles Camerano, Gaspar González, An- 
tonio Púnceles, Francisco Soriano, Vicente Eojas, Ni- 
colás Alvarez, Emilio Gutiérrez, Manuel Delino. 

Barítonos : señores Francisco Dragone, Manuel 
Toledo, Julio Delgado, ISTarciso Delgado, Lino Blan- 
co, Juan Oarmona, Antonin Taulath. 

Bajos : señores Juan Flores, Eduardo Brabedón, 
Mariano Castelló, Manuel Muñoz, Jesús Cisneros, Si- 
món Acevedo, Diego M. Cárdenas. 

Tiolines : señores Doctor Pedro Eamos, Federico 
S. Villena, Francisco de P. Magdaleno, Alessandro 
Genisini, Manuel Pérez, Eamón J. González, Abdón I. 
Barrios, Isidoro Balderrama E., Leopoldo Montero, 
Alberto Brasicort P., Silverio Talayera, Federico Iba- 
rra, Arturo íí. Ibarra. 

Violas : señores Ensebio A. Berra, Eamón Mon- 
tero. 

Yioloncellos : señores Andrés Sosa, K. Cassorati. 

Contrabajos : señores Lino José Arvelo, J. Genaro 
González E. 

Flautín : señor Manuel E. Hernández. 

Flautas : señores Pablo Fourastié, Ernesto Porras. 



-40- 

Oboes : señores Luis Lares, Nicanor Alinoguera. 

Clarinetes: señores Pedro Fidel González, Litis 
Fleuriot. 

Fagotes : señores Oraz Cedillo, José Oabruja. 

Cornetines : señor Pastor R. Rey, Liberato Mar- 
tuci. 

Trompas : señores Marcelo Villalobos, Federico C. 
Castro. 

Trombones : señores Nicolás Constantino, Pedro 
Arcílagos, Felipe Paz. 

Timbales : señor José A. Montero. 
El Director, 

Régulo Berra. 



CENTENARIO SOUBLETTE 

Numeración y orden de los coches para la proce- 
sión al Cementerio : 

1? El Presidente de la República y el Arzobispo 
de Caracas. 

El 2 al 4, Ministros del Despacho, Gobernador del 
Distrito y el Provisor y Vicario General del Arzobis- 
pado. 

El 5, el Arcediano, Prebístero Doctor D. Vizcaya, 
y los Doctores Marco Antonio Saluzzo y Tomás Már- 
mol. 

Del 6 al 13, Cuerpo Diplomático y Consular. 

Del 14 al 17, Junta Directiva del Centenario y 
el Jurado. 

Del 18 al 22, familia de Soublette. 

Del 23 al 35, Cuerpo de Edecanes del Supremo 
Magistrado. 

Del 26 al .30, Cabildo Metropolitano y Clero. 



— 41 — 

Del 31 al 33, la prensa. 

Del 34 al 37, Delegados de los Estados y del Dis- 
trito Vargas. 

Del 38 al 42, la Universidad. 

Del 43 al 40, Colegio de Ingenieros. 

Del 47 al 51, Junta y Sociedad del Centenario de 
Páez. 

El 52, Glorias de Páez de Valencia. 

Del 53 al 100, Empleados Nacionales y del Dis- 
trito. 

Del 101 al 140, invitados. 

La carrera será la siguiente : de la Casa Amarilla 
á la esquina de Miracielos, de aquí á Curamicliate y 
de ésta al Cementerio ; y regresará por el puente de 
la Regeneración hasta la esquina de la Pilita de San 
Lázaro, de donde seguirá á San Francisco, y de aquí 
al punto de partida. 

La Junta Directiva. 

NOTA. — Los coches se colocarán formando cola 
de la Casa Amarilla hacia el Norte. 



CENTENARIO DESOUBLETTE 

LA JUNTA DIRECTIVA HA ACORDADO PARA LA CELE- 
BRACIÓN DE AQUÉL QUE SE CUMPLIRÁ EL 15 DE 
LOS CORRIENTES, EL SIGUIENTE 
PROGRAMA 

Día 14. — A la 12 del día y á las oraciones de la 
tarde, repiques solemnes de campanas. 

Día 15. — 1? A las 9 a. m. se cantará en la Santa 
Iglesia Metropolitana, Misa Pontifical y Te Deum á 
grande orquesta, que estará á cargo de los profesores 
De Sanctis y E. Berra. 



— 42 — 

Único. La oración sagrada será pronunciada por 
el señor Pro. Doctor Daniel Vizcaya. 

2? Para concurrir á este acto la Junta Directiva 
y la Sociedad, con los distintivos acordados, se reuni- 
rán á las 8 a. m. en el Paraninfo de la Ilustre Univer- 
sidad Central, para de allí pasar en cuerpo al referido 
templo. 

Único. Una comisión de cinco miembros, recibirá 
en las puertas del templo al Presidente de^a Eepúbli- 
ca, Gobernador del Distrito, Ministros Diplomáticos, 
Cuerpo Consular, el Clero, Delegados de los Estados 
y del Distrito Vargas, Eepresentantes de la prensa y 
miembros de la familia Soublette ; y les dará coloca- 
ción en los puestos de lionor señalados al efecto. 

3? A las 2 £ p. m. la Junta, la Sociedad y demás 
convidados concurrirán á la Plaza Bolívar, á ocupar 
sus asientos en los coches, según la numeración de los 
billetes que se distribuirán al efecto oportunamente, 
con el fin de trasladarse en procesión al Cementerio 
del Sur, para colocar sobre la tumba del Héroe una 
corona de inmortales. En este acto llevará la palabra 
el señor Doctor Marco Antonio Saluzzo. 

4? Se abre un Certamen cuyos temas son : 

VEESO 
El acto culminante de la vida del General Soublette. 

PROSA 

El papel que representó el General Soublette en la 
guerra de la Independencia. 

Un Jurado nombrado por la Junta adjudicará los 
premios á los que se hicieren acreedores á ellos. 

5? Las composiciones se remitirán, como es cos- 
tumbre, en pliegos cerrados, á la oficina de El Comba- 
te, hasta el 14 de los corrientes, día en que á las 8 p. 
m. el Jurado sentenciará. 



— 43 — 

--> 

6? Habrá dos premios : para la de verso, una 
corona de laureles de oro ; y parala de prosa, una 
pluma también de oro. 

7? El Certamen se efectuará á las 8 p. ni. del 
mismo día en el Teatro Municipal, y en este acto se 
leerán las composiciones premiadas. Se adjudicarán 
aquéllos y llevará la palabra el señor Doctor Tomás 
Mármol. 

8? Se excita á la prensa á cooperar con su va- 
lioso contingente á darle mayor realce á la fiesta ; y 
también á la Sociedad de Caracas á adornar los frentes 
de sus casas con el pabellón nacional. 

9? Quecla prohibido en absoluto todo discurso y 
toda otra demostración que no esté señalada en el pre- 
sente programa. La Junta cuenta con que la circuns- 
pección de los circunstantes se opondrá á toda infrac- 
ción de este artículo. 

10? Además de las comisiones indicadas, la Junta 
nombrará todas las que crea necesarias para la mayor 
solemnidad y orden de la fiesta. 

El Presidente, 

Eduardo O'Breeít. 

El Yice-Presidente, 

Ramón JEchezuría Muro. 

El Tesorero, 

M. A. Tarasca. 

El Secretario, 

H. Fánger. ^ 

El Sub-secretario, 

Pedro Manrique Arvelo. 
Vocales, 
Juan JE. Larralde, José Vicente de Arámburu, Félix 
Bosa, Rafael Ravcvrd, Diego Benítez, Próspero Rey. 



44 



CENTENARIO SOUBLETTE 

También ha ofrecido su cooperación en esta fiesta 
la señorita Ada Sinith. 

Se invita á las señoras, señoritas y caballeros que 
cantarán en la S. I. M. para que concurran el viernes 
á las 8£ a. ni. al Palacio Arzobispal al ensayo general. 



Al señor Carlos Hermúz, saluda afectuosamente su 
amigo que lo aprecia, Juan Piñaugo Ordoñez, con 
motivo de feciiicitarlo por las generosas disposi- 
ciones del pueblo de Caracas hacia la memoria del 
General Carlos Soublette. Dios tarda pero no 
olvida. 



GRATITUD NACIONAL 



Proscritos de la memoria de sus conciudadanos, 
á quienes habían dado una patria independiente y 
digna, nuestros libertadores habían sido entregados al 
olvido. Educar á los pueblos en la indiferencia para 
con sus bienhechores, ha sido en todo tiempo práctica 
de tiranos, pues nada predispone tanto al hombre á 
todo género de ruindades, como la ingratitud. En Ve- 
nezuela, empero, no se han contentado sus opresores 
con desarrollar cuidadosamente vicio tan feo. Aquí se 
ha evocado el recuerdo de Bolívar, se le han erigido 
estatuas, y se ha celebrado con inusitada pompa el 
centesimo aniversario de su nacimiento, para referirlo 
todo á Guzmán Blanco, haciendo servir el re- 
cuerdo del Padre de la Patria, de impío pretexto para 



— 45 — 

enaltecer al mismo que lia puesto todo su empeño en 
aniquilar su portentosa obra. Así mismo se decretó la 
Apoteosis á Páez con el antipatriótico fin de que sir- 
viera de manzana de discordia entre los venezolanos, 
y para mejor conseguirlo, el mismo Guzmán se per- 
mitió profanar el santuario de la historia para provo- 
car una controversia apasionada y odiosa. 

Por fortuna los tiempos habían cambiado. Los 
primeros albores de la Libertad iluminaban la patria, 
disipando las tinieblas ; y el país en masa respondió á 
la pérfida insinuación entregando o al desprecio la le- 
yenda histórica, y celebrando con entusiasmo nunca 
visto la apoteosis del fundador del Poder Civil en Ve- 
nezuela. 

Eotos quedaron los diques que mantenían sufo- 
cadas las demostraciones de la gratitud nacional, y los 
venezolanos se sintieron animados de vehementes de- 
seos de recordar las virtudes de sus grandes hombres y 
tributar á éstos el homenaje de su agradecimiento. 

Maracaibo siguió el ejemplo de Caracas, y celebró 
el Centenario de Urdaneta por Urdaneta mismo ; Ca- 
rabobo erigió un Monolito conmemorando la batalla 
de Carabobo por su gran trascendencia y por los hé- 
roes que la libraron ; y no hay ciudad ni pueblo que no 
registre en sus anales, desenterrando de entre el polvo 
del olvido los nombres de los hijos que en aquellos 
días de gloria sirvieron á la patria con honor y pa- 
triotismo. 

Eecordando los grandes servicios prestados á la 
patria por el General Carlos Soublette, y sus re- 
levantes virtudes cívicas, Caracas se prepara á cele- 
brar el Centenario de tan ilustre ciudadano con la 
solemnidad á que es acreedor el que, como Jefe del 
Estado Mayor General de Bolívar se distinguió por su 
pericia militar y su espíritu organizador, y luego en 



— 46 — 

la primera magistratura de la Bepública por la abso- 
luta subordinación de su voluntad á los mandatos de 
la ley. 



Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo Nacional. — 
Las 4 lis. p. m. — Barcelona : 9 de diciembre de 

1889. 

Señores Presidente, Secretario y Subsecretario de la Jun- 
ta Directiva de la celebración del Centenario del 
General Carlos Soublette. 

El Gobierno del Estado se asocia al patriótico 
pensamiento de conmemorar el primer centenario del 
Ilustre Procer de la Independencia General Carlos 
Soublette, y designa para que lo represente en los 
actos públicos que con tal objeto tendrán lugar en la 
capital de la Bepública, una comisión compuesta de 
los señores Pablo Giuseppi Monagas, que la presidirá, 
Heriberto Paúl y Gustavo Terrero Atienza. 

El Presidente del Estado Bermúdez, 

B. Bauseo. 



Caracas : diciembre 11 de 1889. 

Señor Presidente y demás Miembros que componen la 
Junta Directiva del Centenario del Héroe de nuestra 
Independencia., Ilustre Procer General Carlos Sou- 
blette. 

Presentes. 

El empresario del Circo de Toros que suscribe, 
tiene el alto honor de dedicarle la gran Corrida de 
Toros que se dará en esta ciudad el domingo 15 del 



47 



presente, como homenaje de respeto, patriotismo y 
gratitud en dicho día que celebramos todos el primer 
Centenario del General Carlos Soublette. 

Esperando que tan respetable y digna Junta nos 
honre con su presencia en el Circo y nos dispense el 
honor de presidirnos dicha corrida, quedo de U. s. 
s. q. b. s. m. 

-El Empresario, 

Paco Jiménez Romo. 



CENTENARIO SOUBLETTE 

- La aurora de mañana bañará con sus lucientes 
matices el comienzo del día en que se ha de celebrar 
la fecha clásica. 

La gentil ciudad del Avila, cuna de héroes y de 
mártires, se engalanará como las sultanas orientales 
en sus días de voluptuosa ternura ; y sus hijas en sus 
balcones, como en dosel olímpico, dando al aire el 
ondulante cabello, lucirán sus gracias y avivarán con 
sus encantos, cual las antiguas vestales, el fuego del 
patriotismo que germina en el pecho de los buenos 
venezolanos. 

Estos días de gratitud nacional nos recuerdan 
los tiempos de la antigua Grecia. 

Y es que los genios y los seres privilegiados, como 
instrumentos providenciales de una época dada, le- 
vantan, como el Cristo, la losa con el olvido, hijo de 
la ingratitud, que ha querido sepultarles ; y surgen ra- 
diantes de gloria, por sobre toda escoria y toda mez- 
quindad terrenal, haciendo postrar de hinojos á la 
posteridad que les admira y les bendice. 

Son superiores á Anteo, que al tocar la Tierra, se 



— 48 — 

levantaba más potente ; porque ellos al tocar los um- 
brales de la tumba es que han empezado á vivir, como 
el héroe de la fábula de Shakpeare. 

Como ya lo hemos dicho otras veces, el día de las 
reparaciones tarda siempre muy poco ; y es grato ver 
á una generación que se levanta con la idea de la gra- 
titud en la mente y el pregón de la justicia en los 
labios. 

El desencanto huye hoy de todas las almas que 
parecían agostarse con el calor de la lucha ; porque el 
actual Magistrado, que tiene en sus manos nuestros 
destinos — Moisés que ha ofrecido guiarnos á la tierra 
de promisión — ha empezado la obra de la verdadera 
reivindicación nacional, sacando del abismo del olvido 
la memoria de esos hombres abnegados, que jugaron 
en lucha de cíclopes, vida y fortuna para legarnos mía 
libertad de la cual no nos habíamos hecho dignos to- 
davía. 

Vayanse allá, del lado del abismo las rencillas 
mezquinas, que á la luz que despiden nuestas glorias 
nacionales se ofuscarán los que las abrigan, coniorinur- 
ciélagos asquerosos. 



VIVA LA INDEPENDENCIA ! 



La vieja España, que á sangre y fuego conquistara 
un día una parte de las hermosas regiones de la 
América, al implantar y sostener en ella un régimen 
de gobierno completamente opuesto al espíritu de 
libertad que germinaba ardiente, como germinará por 
siempre, en el corazón de sus descendientes todos, al so- 
plo sólo de las deleitosas brisas, que dicho vasto conti- 
nente bañan, olvidábase, en la cegueded de su grande- 
za, deslumbrada por la victoria de cien batallas, que la 



49 



suerte le deparara en anteriores lides, olvidábase, re- 
petimos, de que la corriente impetuosa de los tiempos 
y la marcha inexpugnable del progresó, rompiendo 
c Llantos abruptos diques aprisionaran sus naturales 
desbordamientos, habían de abrirse paso, merced á la 
fuerza) incontrastable del derecho, que de por sí solo 
se realiza á veces, por cima de los más vetustos sis- 
temas de los pueblos atrasados, como gigantesco to- 
rrente, que todo lo avasalla, como lava candente de 
terrorífico volcán, que todo lo destruye, como quid 
MvimiiH, que á todo se sobrepone. 

Y olvidábase así mismo, de que_ aquellos hijos 
que su maternal regazo abandonaron, para venir á tan 
¿apartadas comarcas, venciendo los peligros y dificulta- 
des sin cuento que ofreciera entonces la navegación 
si bien, en su conquista, pudieron enriquecerse ca- 
vando las entrañas de sus auríferos terrenos, y arre- 
batando y haciendo suyas por medio del espanto y 
del ierror, las cuantiosísimas fortunas, de que eran 
únicos dueños sus indefensos moradores; pudieron 
difundir en aquellos países su religión, sus leyes, sus 
costumbres, su idioma, y, en una palabra, la civiliza- 
ción que trajeron, civilización, que, á virtud del roce 
y constante comunicación posteriores con otros pueoJos 
más adelantados, ha ido desarrollándose paulatina- 
mente con su edad y con el tiempo ; y pudieron ade- 
más, crear familias y dar al nuevo mundo una nueva 
generación con el trascurso de los años, generación 
que, en último análisis venimos á constituirla nosorros 
mismos, como sus legítimos y naturales sucesores, no 
así pudieron, como no podrán jamás, infiltrar en esa 
generación su propia sangre, esto es, procrear verdade- 
ros españoles, fieles y sumisos, sin condicióü y para 
siempre á la tutela que nos impusieron, que, no ep 



— 50 — 

balde entre la decrépita Europa y la joven 

América, tiende inmensas sus olas el mar. 

Consúltese si no, pero con entera imparcialidad £ 
independencia, el parecer de los Lijos todos, que, pro- 
cedentes de padres no sólo españoles sino europeos en 
general, hubieran nacido en el continente americano, 
entre los cuales se cuenta la mayor parte de los que 
siempre y en todo tiempo liemos luchado por las liber- 
tades patrias, y contadísimo ha de ser, no lo dudemos, 
el número de aquellos, que retrogradando de sus leales 
sentimientos, nieguen y reprueben nuestro aserto, para 
aceptar, á cambio y trueque de esas mismas libertades^ 
la desacreditada y añeja tutela, á que nos contraemos, 
remora todavía existente, del desarrollo de otros pue- 
blos, emporios de riquezas aunque menos afortunados 
que Venezuela y Colombia. 

Y tan limitado sería ese número de hijos á que 
hacemos alusión, que estamos seguros que sus propios 
padres, y aun todos aquellos españoles mismos, en 
quienes vivo palpitaba el sentimiento noble y justo de 
dar y compartir d cada cual lo suyo, caliricaríanlos con 
sobradísima razón, de nuevos judas del apostolado 
de la democracia histórica, osando todavía insultar á 
la Divinidad, para basar en ella gratuitamente la pro- 
cedencia y el cimiento de las testas coronadas, y ne- 
garle á los pueblos hasta el disfrute de los derechos 
absolutos del hombre ; de sordos fementidos, que cie- 
gos aun á la novísima luz del critianismo, síntesis 
grandiosa de la verdadera democracia, proclamando la 
emancipación de la humanidad por medio de la fra- 
ternidad y de la libertad afectan no haber oído todavía, 
la sacrosanta voz que les gritara : Esclavos de Homa y 
la verdad os ha emancipado para que seáis perfectos, como 
nuestro Padre celestial lo es. 

Hijos espúreos del servilismo que aun teniendo. 



— 51 — 

acribillada vuestra alma con los emponzoñados del 
despotismo y lacerado vuestro corazón con las veja- 
ciones del pasado, tenéis no obstante, miel, en vuestros 
labios para bendecir la tiranía, inspirándoos sólo en 
el egoísmo de vuestras conveniencias personales ; y 
dobláis sumisos vuestra avergonzada frente, con inca- 
lificable hipocresía, para besar la mano misma que 
sostiene la oprobiosa cadena de nuestra miserable es- 
clavitud. 

Y no se diga, que con lo expuesto denigramos ó 
consideramos en menos la nacionalidad española, por- 
que tanto equivaldría como a suponemos incursos en 
la ignorancia, en la obcecación ó en la injusticia de 
negar los brillantes hechos que su historia encierra. 
No 

Porque si bien nos contraemos á la generalidad de 
los que, en la más lamentable ofuscación del fanatismo, 
confunden la intengridad de los principios con la in- 
tegridad de las susceptibilidades personales y de la ne- 
gra honrilla, al tratar de implantar en sus colonias 
americanas las reformas y adelantos, que el espíritu de 
la época reclama, por medio de la evolución pacífica y 
tranquila de la discusión y la palabra, y evitando el 
bautizo de sangre de las terribles revoluciones de las 
armas, con que también se regeneran los pueblos, al- 
zan su voz en pleno parlamento para decir con el más 

eminente defensor de la democracia hispana : que 

doloroso se nos hace repetirlo : antes que republicano soy 
español. 

Pero 

M una palabra, más sobre este punto, que sin 
pensarlo nos distraemos, del verdadero y único objeta 
de este escrito 

Por estos motivos y no siendo simpática entre sus 
propios hijos del nuevo mundo su injusta deminación, 



los gérmenes del progreso, tanto tiempo comprimidos 
tomaron cuerpo y disipando la negra noche del despo- 
tismo, y hundiendo la tiranía en el helado polvo de 
las tumbas, merced á la encarnizada lucha sostenida 
por los titanes defensores de la libertad en la América 
del Sin, enarbolaron con orgullo la bandera tricolor de 
la independencia. 

Entre el número de tan egregios defensores apa- 
rece en la historia con caracteres indelebles la figura 
del insigne caudillo, cuyo centenario celebramos hoy, 
en glorificación de su memoria : El General Carlos 

.SOUBLETTE. 

Nuestra condición de americanos, nuestra profun- 
da fe política de demócratas, si bien extranjero en 
Venezuela, aunque hijo de un pueblo sin ventura, que 
tampoco ha dispensado medio alguno de abnegación y 
sacrificio para obtener su libertad y romper las cade- 
nas que lo esclavizan, admiración y reconocimiento nos 
imponen las luces brillantísimas y soberanas del valor 
civil y del patriotismo sin igual, en que fulguran y 
resplandencen las glorias del benemérito patriota, que 
acabamos de nombrar. Glorias excelsas é imperece- 
deras x^ara nosotros, porque son Glorias á la vez de la 
sacratísima causa del continente americano, para las 
cuales, condensamos nuestro saludo y adhesión en este 
solo grito: 

¡ ; j Viva la independencia ! ! ! 

De. Bigardo Beyes G. 



PENSAMIENTOS 



La glorificación de los- héroes es el triunfo de la 
libertad ; la propia apoteosis de los pueblos agrade- 
cidos, y faro esplendente de naciones redimidas. 



Dó 



"Basta un solo héroe entre esclavos para hacerlos 
hombres libres." 

"El heroísmo es un amor excesivo que induce á 
sacrificar la i>ropia vivía : es un amor que aspira á la 
muerte." 

Si Soublette fué un héroe, su pnróia gloria basta 
á conducirle ál templo de la inmortalidad. 

Pero es un deber del esclavo redimido bendecir la 
memoria de su libertador ; regarle de flores su camino y 
entonarle himnos de reconocimiento. 

Una palma, un pensamiento, una flor, son los ga- 
jes couque la virtud téjela corona de los inmortales. 

E espetemos las manifestaciones del sentimiento ; 
practiquemos la virtud por amor á ella misma, que por 
honor se continúa y por habito se persevera. . 

Diciembre dé 89. 

Santiago Pérez Gil. 



Estados Unidos de Venezuela. — Telégrafo ÍTacional. — 
Las 4 hs. p. m. — Bolívar : 12 de octubre de 1889. 

Señor Presidente de la Junta Directiva de la Festividad 
del Centenario Soublette. 

Para representar el Estado Bolívar en esa festivi- 
dad, han designado los ciudadanos Doctor J. M. Mon- 
tenegro, General Bermúdez Gran y Doctor Andrés J. 
Vigas. Lo comunico á usted para su conocimiento. 

Dios y Federación, 

J. M. Emazeibel. 



— 54 — 

Valencia : V) de diciembre de 1889. 

Señor Doctor Arístides Rojas. 

Curacas. 
Muy señor nuestro : 

La prensa periódica de esta capital, deseosa de 
concurrir á la celebración del Primer Centenario del 
Ilustre Procer General Carlos Soublette, lia tenido á 
bien nombrar á usted su representante en dicha fes- 
tividad ; y se considerará altamente honrada si usted 
se digna aceptar la designación. 

Por "El Diario", 

José Mamón Betancourt. 
Por "El Londón Bazar", 

José JEduvijis Mendoza. 
Por "La Prensa", , 

C. Arias Sandoval. 
Por "El Republicano", 

Tomás Tellecliea Alvarez. 



Secretaría General. — Minero 3,582. — Ciudad de Cura : 
diciembre 9 de 1889.— 26? y 31? 

Ciudadano Presidente de la Junta Directiva del Cente- 
nario del General Carlos Sonblette. 

Caracas. 
Por resolución de esta fecha el Ejecutivo del Es- 
tado ha nombrado á los ciudadanos Jesús María Rojas 
Paúl y General Ignacio de la Plaza para representar á 
esta entidad federal en el Centenario del General Car- 
los Soublette,~ Mayor General del antiguo y glorioso 
ejército colombiano ; y así mismo ha dispuesto que para 
ese día se enarbole el pabellón nacional en los edificios 
públicos y se toque una retreta por las bandas de músi- 
ca de esta capital al pié del monumento del Libertador, 



óo 



en homenaje al eminente ciudadano que segó su pre- 
ciosa existencia orlada con las preseas de la victoria de 
nuestra emancipación política. 

Participación que tengo el honor de hacer á usted 
para inteligencia de esa respetable Junta que usted 
dignamente preside. 

Dios y Federación, 

Francisco de P. Páez. 



SOCIEDAD CENTENARIO DE PAEZ 

Caracas : 14 de diciembre de 1889. 
Señor : 

Esta Junta Directiva en sesión de ayer resolvió 
convocar á todos los miembros que la componen para 
que se sirvan concurrir á la casa de habitación del se- 
ñor Lucas Kamella, mañana 15 de los corrientes á las 
8 a. m. y luego á la 1£ p. m. para de allí asistir en cuer- 
po, llevando el distintivo correspondiente, á las fiestas 
que en honor del General Soublette se efectuarán ma- 
ñana. 

Lo cual tengo el honor de participar á usted. 

Con sentimientos de la mayor consideración y res- 
peto me suscribo 

Su atento s. servidor, 

César S. TJrdaneta. 
Secretario. 



CENTENARIO SOUBLETTE 

Ayer, por fin, Venezuela pagó la sagrada deuda 
contraída con uno de sus Libertadores. 



56 



El programa de la clásica festividad fué cumplido 
en todas sus partes. 

El acto religioso, la procesión ai cementerio del 
sur, la corrida de toros y el Teatro, todo, todo quedó 
espléndido. 

La velada que fué el remate de todas las ofrendas 
de la gratitud nacional, terminó con un cuadro vivo 
que representaba la Apoteosis del héroe (pie se cele- 
braba. 

De las composiciones que concurrieron al certamen 
literario, fué premiada la escrita por el inspirado vate 
carabobeño, señor Carlos Fernández, quien fué llamado 
repetidas veces por la ilustrada concurrencia. 

Fernández no se encontraba en el Teatro : boy 
publicamos las décimas agraciadas, ofreciendo para 
mañana una revista detallada de todo io que tuvo 
lugar en el día de ayer. Motivos ágenos de nuestra 
voluntad, nos privan el placer de hacerlo hoy. 



Señor Presidente de la Junto del Centenario de Souolette. 

Escogidos por esa respetable Junta para conocer y 
juzgar acerca del mérito de las ocho composiciones que 
devolvemos con ésta, nos hemos ocupado con todo em- 
peño y buena voluntad en estudiarlas, comparándolas 
entre sí, y hemos hallado en definitiva que, salvo cri- 
terio menos limitado que el nuestro, la que relativa- 
mente reúne prendas más recomendables es la escrita 
en décimas, que comienza así : 

'•Alma indómita y bravia 
en los campos de batalla." 

Agradecidos reconocemos el alto honor con que se 



nos lia distinguido, y nos suscribimos con toda consi- 
deración, 

De usted atentos ss. 

José Manuel délos JMós. 
Pedro J. Coronado. 

JEduardo Blanco. 
P. Arismcndi B. 



SOU3LETTE 

Ayer, lo más selecto de nuestra sociedad, llenaba 
las iiaves del suntuoso Templo de nuestra Santa Igle- 
sia Metropolitana. ; Grande, sublime, conmovedor es- 
pectáculo ! El espíritu sobrecogido de amor y de res- 
peto, creía ver en la Gasa de Dios! en medio de radian- 
tes resplandores, la egregia figura de uno de nuestros 
más Ilustres Libertadores ; si, creímos ver la figura de 
Carlos Soublette en medio de espirales de aromática 
«mirra y coronado con la aureola de los Héroes, levan- 
tarse hasta el Templo de la inmortalidad y de la Gloria! 

¡ Ali, Virtud ! ¡ Hasta dónde llevas el corazón 
humano ! ; Hasta dónde levantas el espíritu y divi- 
nizas al hombre que te ama _! 

En medio de sublimes armonías, vimos destacarse 
una constelación de Héroes: allí estaban los Miranda, 
Sucre, Marino, líivas, Giraldot, liicaurte, Briceño Mén- 
dez, Pulido, Plaza, Tadeo Monagas, y otros que 

se escaxiaii á nuestra memoria. Áh ! allí estabas tam- 
bién tú, José Gregorio Monagas, Libertador dos veces, 
que después de tanto batallar y de segar laureles tan- 
tos, viniste á redimir de la servidumbre ios esclavos de 
tu Patria ! 

Aquél otro, cuya brillante luz ofusca la mirada 
I quién es ? ¡ Ah ! ¡ Eres tú, ciudadano Esclarecido / 



— 58 — 

¡ Eres tú, gladiador sublime. . . .! Ven á acompañar- 
nos en el festín de la Patria ! ¡ Mira sobre esa púrpu- 
ra y ese oro la espada ya rendida al peso de la Ley ! 
Ya no hay pasiones, no hay ya oclios, el Iris nacional 
á todos nos abriga, y digua, juventud sedienta de re- 
nombre y Gloria, emulase en los hechos de tanto Li- 
diador ! 

Y tú, Bolivar ! ¡ numen soberano ! ¿ cómo medir 
tu grandeza! ¡ Tú, que dominaste con tu genio 
tanta virtud, tanta inteligencia y tanto heroísmo, y 
formaste con ellos esa brillante constelación que es 
hoy, astro deslumbrador que ilumina con sus resplan- 
dores la redimida Patria ! 

Oh, Bolivar ! ¡ Libertador de un mundo ! ¡ Tu 
nombre no cabe en el espacio, y los Andes son peque- 
ños ya como pedestal para tu Gloria ! 

Caracas : diciembre 16 de 1889. 

Próspero Rey, 



HOMENAGE DE GRATITUD 

Soublette fué grande porque fué héroe. 

Como Magistrado caracterizó una época en su 
Patria, después de la emancipación nacional. 

Su humildad estuvo siempre á la altura de sus mé- 
ritos y de sus glorias. 

Carlos B. Mas. 

Diciembre 16 de 1889. 



— 50 — 

CENTENARIO SOUBLETTE 

Como estaba anunciado, ayer se celebró el primer 
Centenario del Héroe de Boyacá. El prograína del 
festival fué cumplido en todas sus partes. 



AL GENERAL CARLOS SOUBLETTE 

En el reloj de los tiempos sonó la hora de la 
redención y desagravio para la gran Colombia, 

La tiranía y el despotismo, monumentos de ig- 
nominia de la época moderna, padrón eterno de es- 
cándalo y vergüenza, con estrepitosa caída rodaron 
por el suelo, para hundirse en el polvo del pasado. 

Con estridor tremendo, la estentórea voz y el 
insolente poderío de la ibera dominación, para ex- 
tinguirse después por sí mismos, como las últimas 
vibraciones de un trueno, resonaron por la postrera 
vez, en los ámbitos de la América del Sur. 

Al influjo irresistible de las corrientes del pro- 
greso, disipóse la negra noche del egoísmo y la opre- 
sión. 

Y -abatida la encrespada melena del rugiente 
león de Castilla, ante el genio guerrerro y la espa- 
da invencible de Bolívar y de Sucre, brilló glo- 
riosa y refulgente la idolatrada y combatida li- 
bertad. 

¡ De Bolívar y de Sucre ! 

De aquellos dos atletas incomparables de la 
guerra. De aquellos dos titanes defensores de los 
derechos de su pueblo, secundados por los benemé- 



_ 60 — 

ritos patricios todos, para quienes trocar en ira ins- 
tante ei reposo y demás tranquilas comodidades del 
hogar por los peligros, las privaciones y los azares 
del combate, obra fué de la misma sacratísima ins- 
piración, que sus fogosos corazones inflamara. 

Fué obra de esa sacrosanta virtud creadora de 
los arranques más entusiastas y valientes del ver- 
dadero patriotismo, .¿pie se llama fe en el ideal de 
los principios democráticos. 

Fué obra de ese generoso sentimiento, inspira- 
dor del sacro niego, reconcentrado en nuestro pe- 
cho, que se llama amor por nuestra patria. 

Fe y amor (pie todo lo enaltecen ; que en un 
solo dogma lo condensan todo; que en una sola 
filosofía sintetizan sus benéficas influencias: con- 
quistar y hacer prevalecer las libertades de la pa- 
tria. 

Sobrehumanos fueron los esfuerzos que aquellos 
hijos fervorosos del deber, que aquellos hijos de este 
amor y de esta fe, consumaron en la consecución 
de tan laudable fin. Esfuerzos tan grandiosos y 
admirables, como inmensos y casi insuperables, á 
primera vista son, los escollos y las barreras que 
á la marcha del progreso se oponen. 

Escollos y barreras, que los hombres no pode- 
mos trasponer de un solo salto, porque es ley de 
la historia: que no la velocidad precipitada y verti- 
ginosa del fluido eléctrico, sino el movimiento acom- 
pasado y lento de los siglos, es la base caracterís- 
tica y distintiva de la carrera de la humanidad al 
través de las edades. 

Mas, de esa pléyade gloriosa de tan insignes 
caudillos y esclarecidos patricios, cuyos nombres en 
la historia resaltan impresos con cifras de oro y ca- 
racteres indelebles, que sostuvieron siempre encen- 



— 61 — 

dicla en sus manos la antorcha del progreso, para 
indicarnos esos escollos y barreras, ayudándose mu- 
tuamente en su incesante batallar, para vencerlos y 
poder legarnos el campo antes estéril y hoy férti- 
lísimo de las libertades públicas, sólo nos es dable 
ocuparnos hoy, para trascribir el papel que en esa 
gran epopeya de la independencia representaría, y 
glorificar el primer Centenario de su nacimiento, 
sólo nos es dable ocuparnos hoy, repetimos, del pro- 
hombre sin igual, con; o soldado y esclarecido diplo- 
mático que tanto honro á su patria con sus virtudes 
y sus merecimientos : del general Carlos Soublette. 

El General Carlos Soublette, á quien por su va- 
lor y su energía, nunca desmentidos, osáramos y 
nos complaceríamos en llamar el ilustre procer del 
derecho, considerémosle como pundonoroso soldado en 
el canipo de batalla, juzguémosle como eminente di- 
plomático en el Ministerio que ante las cortes espa- 
ñolas le tocó desempeñar, en representación de la 
patria, por la que tanto había luchado, resplandecerá 
por siempre desposado con la gloria del heroísmo y 
la victoria. 

(Guerrero audaz, fornido é invencible, como su 
émulo Bolívar, adornábanle además ese ojo certero 
de los grandes generales, esa suma de inteligencia 
y de conocimientos superiores y necesarios al desem- 
peño de los cargos más distinguidos y honoríficos, á 
que supo elevarse por el estricto sendero de la jus- 
ticia y la voluntad, sin coacciones, de su pueblo; 
esa especie de emanación divina, por la que á veces 
preveía hasta los futuros peligros de su patria. 

¡ Qué grato nos fuera, segmr paso á paso y tras- 
cribir punto por punto los interesantísimos detalles 
de su notable biografía ! 

Pero debiendo contraernos, en obsequio á la 



62 



brevedad y para no cansar por demasiado tiempo la 
preciosa atención de los lectores, al papel que en la 
guerra de la independencia representó, condensare- 
mos nuestro- trabajo en el pensamiento mismo de 
Bolívar, después de cuyas textuales palabras, pálido 
sería cuanto pudiéramos observar nosotros. 

Trasladémonos para ello, siquiera sea imagina- 
riamente, al 29 de octubre de 1810, y leamos en el 
cuartel general en Pamplona el ñu al de la memora- 
ble comunicación aquella dirigida á Soublette por el 
Libertador : 

í<r Nada puede explicar la alta confianza que tengo 
de JJs. para el lleno de esta comisión ; porque nada 
es comparable al celo, inteligencia y actividad que JJs. 
emplea en el servicio de su Patria. Yo lo espero to 
do de £/s." 

u Dios guarde á Us. muchos años. — Cuartel Gene- 
ral en Pamplona, á 29 de octubre de 1819. — 99 Bo- 
lívar. (*) 

% Tendremos aliora necesidad por nuestra parte- 
de robustecer, con argumento alguno, esas grandes 
cualidades reconocidas en Soublette por el Liberta- 
dor, para detenernos á demostrar el papel que en 
la guerra de la independencia desempeñara, cuando 
su interpretación genuina y literal, sobradamente 
llenan ese objeto? 

De ningún modo, puesto que tanto equivaldría 
como á dudar de la veracidad y significación que 
para vosotros ha tenido siempre la palabra de Bo- 
lívar. Y las que hemos transcrito, constituyen, en 
nuestro concepto, la síntesis más perfecta y acabada, 
el timbre más glorioso y halagüeño de la bizarra 



(Memorias del General O'Leary. — Tomo XVI. — Pá- 
gina 517.) 



— 63 — 

vida y portentosa figura del adalid que nos ocupa. 

Las grandes concepciones estratégicas, del celo 
nacen y en el celo se desarrollan. 

La previsión y la madurez del consejo, no en 
otra cosa silio en la inteligencia están anidados. 
• En la actividad sientan su base las victorias. 

De las tres cualidades reunidas se desprenden 
la virtud del civismo y el genio militar. 

Si Soublette, esas cualidades poseía, y las des- 
plegó en la guerra de la manera que Bolívar dice, 
dicho se está que fueron su papel en la indepen- 
dencia el celo, la inteligencia y la actividad emplea- 
dos de un modo incomparable en el servicio de su patria. 

Ante las virtudes, pues, del General Carlos 
Soublette, ante los sentimientos nobles y generosos 
de aquel hombre, á quien la hnparcialidad de la 
historia y la admiración* de los pueblos han mar- 
cado como el tipo más perfecto de la honradez y 
el heroísmo, descubrámonos nosotros é inclinemos 
nuestra frente, poseídos de la más profunda grati- 
tud, por el desprendimiento y abnegación de sus 
inmortales y patrióticas acciones. Y, si á las artes 
del exterminio y de la guerra, suceder deben los 
de lá paz y la restauración, al sostener, como lo 
hacemos, el edificio de la democracia, construido con 
los materiales de la justicia y del derecho, regados 
y amasados con el sudor, las lágrimas y la propia 
sangre de los fervorosos prohombres de la patria, 
que en aras de su bienestar y su grandeza la sa- 
crificaron, santifiquemos nuestra fe política en los 
mismos principios que nuestros antepasados la in- 
mortalizaron, para legarla límpida y sin mancha á 
las edades venideras, y veneremos por siempre la 
memoria de aquellos mártires de la Libertad. 

Dr. Ricardo Reyes €f. 



— 04 



CENTENARIO SOUBLETTE 



Por fin tuvo lugar el domingo con inusitada 
ponida la celebración de esta fiesta del patriotismo. 

El cañón se oyó al amanecer. 

Todas las almas en donde el sentimiento de la 
Libertad y de la justicia está arraigado profunda- 
damente, se levantaron por sobre todo lo terrenal, 
para llegar en santo arrobamiento á la región donde 
con magestad olímpica se destacan los inmortales. 

Las magestuosas naves de nuestra Catedral re- 
percutían misteriosamente los raudales de la . mística 
armonía, cuyas sonoras vibraciones nacían circular 
por las venas de los circunstantes ese frío misterioso, 
que nos hace pensar en el arcano de la eternidad 
y nos sume en santo arrobamiento. 

La oración sagrada estuvo á cargo del Pro. Dr. 
Vizcaya, el cual hizo el panegírico del Héroe y del 
Magistrado con esa fuerza de colorido y vigorosidad, 
hijos de su característica elocuencia. 

El templo estaba decorado fastuosamente: allí 
lucían los arreos militares, como símbolo de la gloria 
del Héroe, matizados por las nubes de incienso, que 
al atravesar los rayos de luz que penetraban por los 
vidrios de colores, se convertían en átomos de oro 
brillantísimo. 

Las voces, más de ángeles que de mujeres, cu- 
yas sonoras inflexiones se elevaron al cielo ento- 
nando el himno de gratitud de la posteridad agrade- 
cida ; los cantos solemnes del levita, y el éxtasis de 
los concurrentes, todo, todo convidaba á pensar en 
la inmortalidad. 



Dirigióse luego la concurrencia ai Cementerio. 
Allí estaban los descendientes del Héroe, esperando 



— 65 — 

á. la multitud que con santo recogimient iba á pe- 
netrar en el templo de la muerte para ofrendar á 
sus manes el tributo de su gratitud y de su admi- 
ración. 

La voz del orador, Doctor Saluzzo, se dejó oir 
en aquella mansión de paz, con entonación solemne, 
conmoviendo su elocuencia todos los corazones, que 
palpitaban con sagrada emoción. 

Allí estaba también el ciudadano Presidente de 
la Bepública, acompañado de los Ministros del Des- 
pacho, quien es a dmir ador de nuestras verdaderas glo- 
rias y descendiente de uno de los prohombres de 
nuestra magna lucha. 

Salió la concurrencia del campo sagrado, y era 
en verdad imponente el desfile de aquellos ciento 
cincuenta coches que se dirigían a la ciudad. 

# i . 

Es la hora de la velada. 

Penetremos en el templo de Talía. 

Aquello sí que es verdaderamente magnífico: 
luces brillantes; bellísimo concurso de damas hechi- 
ceras ; perfume de flores ; raudales de armonía ; en 
una palabra, el arte imprimiéndole sello á aquella 
olímpica apoteosis. 

Buenos estuvieron el solo de arpa, el de violín 
y el de piano. 

El joven Kodolfo lunes Suárez leyó con fácil 
y vigorosa entonación la composición premiada, des- 
pués de lo cual, el Doctor Tomás Mármol pronun- 
ció su brillantísimo discurso arrancando frenéticos y 
calurosos aplausos. 

Los artistas de la compañía de Opera que ac- 
tualmente nos visita cantaron admirablemente bien 
un acto de Lucia y otro de Fausto. 

5 



— 66 — 

Concluyó la velada con un cuadro vivo que 
representaba la apoteosis de Soublette. Parecía allí 
que el busto del Héroe se animaba. 

Una nutrida salva de aplausos respondió á este 
sorprendente espectáculo. 

Al día siguiente la Junta Directiva de la Socie- 
dad del "Centenario Soublette," obsequió con un 
banquete al ciudadano Presidente de la Bepública. 

Allí lucieron las galas de su elocuencia el Su- 
premo Magistrado, los Doctores Saluzzo y Mármol, 
nuestro amigo Luis Correa Flínter y el señor Carlos 
Hernaiz, descendiente del General Soublette. 

Así concluyó este tributo de justicia. 

Colombia resucita y llora lágrimas de alegría al 
ver que la diosa de la justicia lia cubierto con su 
manto á otro de sus hijos. 



SOUBLETTE 

Colombia (1) era una esclava. 

En la mente de Miranda flotaba la libertad de 
América 

El compañero de Dumouriez al fin cruzó los 
mares de la Patria en bélica actitud : fué derrotado, 
mas no vencido. 

La semilla del bien quedó en gestación 

Cuatro años más tarde no era Emparan repre- 
sentante de España en Costa Firme. 

Parte de la juventud de Caracas había dicho 
con todas las fuerzas de sus pulmones *lo que mási 
tarde repitiera Monroe. 

Y comenzó nueva lucha 

(1) Nos referimos á la gran Colombia. 



— 67 — 

Los realistas combatían por un ídolo : Fernan- 
do VII ; los patriotas por un ideal : la libertad. 

Después de dos años de rudo batallar vino la 
capitulación de San Mateo. 

Miranda fué traicionado por Monteverde y des- 
tinado á España, donde murió en un presidio .... 

Otros de nuestros abuelos fueron al ostracismo 
á llorar la desventura de la patria. 

Otros, en fin, á habitar las bóvedas de La 
G-uaira, donde cruel carcelero hiciera las veces del 
zapatero Simón. . . . 

Soublette fué una de estas últimas víctimas (2) 
por más que el señor Azpurúa asegure lo contrario. 

Después de algunos meses de horrible cautiverio, 
recobró su libertad el gallardo vencedor en Pantano de 
Vargas. 

Fué entonces cuando pisó extranjero suelo, [3] 
quien más tarde reconociera á Bolívar como Jefe su- 
premo del tercer movimiento revolucionario. 

Organizada la expedición de Chacachacare, (4) las 
patriotas naves se hicieron á la vela. 

El pabellón tricolor lució otra vez espléndido en 
nuestros empinados montes. 

El bélico estampido del cañón anunció á la Patria 
el advenimiento de mejores días. 

A medida que crecían los peligros, crecían los 
bríos de la heroica juventud. 

Aquellos imberbes guerreros llegaron á ser el 
triunfo. 

Mas, después de orlar sus frentes con coronas de 



(2) Véase á Eestrepo. 

(3) Soublette fué á Las Antillas. 

(4) Esto no quiere decir que Soublette fuera expedi- 
cionario. 



— 68 — 

mirto y de laurel, sintieron el frío de la muerte en la 
ensenada de Oasacoima. 

Soublette que fuera uno de los del grito de reden- 
ción en 1810, encontrábase con el Libertador en las 
márgenes del magestuoso Orinoco. 

Los proyectiles del fusil enemigo cruzaban los ai- 
res en todas direcciones. 

Bolívar ya no conversaba con su amigo Soublette : 
deliraba. 

Quien se encontraba en peligro de muerte, le ha- 
blaba á sus subalternos de la libertad de Colombia. 



Soublette, Anzoátegui, Arismendi, Briceño y de- 
más compañeros tenían tanta fé en la causa que de- 
fendían, que en Oasacoima mismo celebraron los triun- 
fos que acariciara el volátil pensamiento de Bolívar. 

El loco levantó el canipo, pues, con los pocos 
soldados que juraran morir donde él muriera. 

" A los dos meses Bolívar había tomado á Angos- 
tura; 

Dos años después Nueva Granada le aclamaba 
vencedor en Boyacá; 

Cuatro años más tarde destruye en Carabobo el 
ejército de Morillo ; 

Al cabo de los siete años sus victoriosas banderas 
ondeaban sobre las altas torres del Cuzco, " 

Cuánto prodigio ! 

Ni César, ni Alejandro, ni Napoleón llegaron á 
leer en el porvenir como Bolívar. 

Diez y ocho años y dos meses de constante afán, 
fueron suficientes á realizar en todas sus partes el plan 
de campaña concebido por el Libertador debajo del 
Castaño del Marañón. 

Si el patriotismo vacila en Casacoima, por mu- 



— 69 — 

chos más habríase prolongado la Indepedenncia de 
América. 

Pero nó ; la talla de la juventud que floreció al es- 
pirar el siglo pasado es talla de gigantes. 

Sin el apoyo de aquellos titanes, Bolívar habría 
sido un pigineu . con la luz de tantos cuerpos fué un 
Sol de primera magnitud. 

Esta es la verdad histórica. 

En las aguas del Orinoco sí fué Bolívar la Pro- 
videncia: su aguerrida oficialidad estaba inspirada 
por él. . . . 

Soublette, como todos los que se encontraran en 
el histórico sitio, bien sabía que tenía una misión 
grandiosa que cumplir: libertar á su patria. 

Y el amor á los suyos ; y el calor del hogar ; y 
sus riquezas materiales ; y su vida misma^ todo, todo 
lo ofrendó á la santa causa de la Justicia, 

Cuenta la Historia que fué el Jenofonte de Oeu- 
mare, el Leónidas de Bocayá, el Arístides de la Be- 
pública. 

La tradición nos refiere que fué honrado por 
El Generalísimo con el nombramiento de Jefe de 
Estado Mayor del Grande Ejército Nacional. 

Que algunos años después Bolívar le ratificó 
dicho nombramiento ; 

Que el mismo Bolívar colocó en sus sienes la 
corona de inmortales que le ofreciera la ciudad de Bo- 
gotá; 

Que sus consejos eran acatados por el Liberta- 
dor; 

Que desempeñó empleos honoríficos en Colombia 
y Venezuela ; 

Que era un sabio del tamaño de aquellos de la 
vieja Grecia ; 

Que era la personificación del heroísmo; 



70 



Que murió pobre, no obstante haber tenido en 
sus manos cuantiosas fortunas; 

Que fué mas virtuoso que Catón; 

Que jamás se extravió ele los estrados del de- 
ber; , ; 

Que era, en fin, la admiración de todos sus coe- 
táneos. 

Empero, todo ese monumento de grandeza no 
constituye la mayor gloria del Gral Soublette. 

¡SPEl papel que representó en la magna lucha 
de la Independencia no fué de Héroe ni de Mártir : 

fué de HOMBRE-DIOS.^JPJ 

Sí, la Historia no debe llamarlo en lo adelante 
de otro modo. 

Todos los hombres que estuvieron en Oasacoima 
serán canonizados por la posteridad. 

El tiempo no mirará en aquel hecho único la 
fantasía del poeta, ni nada que tenga relación con 
mitológicas escenas. 

Lo que parte de Dios es la verdad y ésta per- 
dura con los siglos. 

Las guerras civiles en balde han tratado de pro- 
yectar sombras en el cielo de la inmortalidad don- 
de viven nuestros Libertadores. 

El nombre de Soublette es una epopeya. 

La tiranía pudo acallar la voz del pueblo para 
que no entonara himnos de amor y de gratitud á los 
dioses que se fueron : bien. 

Pero el día de rehabilitar la memoria de nues- 
tros mayores había de llegar y llegó. 

La demolición de los ídolos que se erigiera el 
despotismo, levantó de sus tumbas á los Padres de 
la Patria. 

El primero en hacerle justicia á nuestros ante- 
pasados fué Eojas Paúl. 



— 71 — 

Por eso el Gobierno, que no es sordo á los re- 
clamos de la época, ya ha decretado la estatuaria 
para muchos de nuestros héroes muertos. 

La premura del tiempo no permite que se inau- 
gure mañana el bronce que habrá de perpetuar la 
memoria de Soublette; no importa. 

Pocos son los días que faltan para que la Na- 
ción cumpla el grato deber de celebrar el primer 
Centenario del Ciudadano Esclarecido, General José 
Antonio Páez. 

Entonces, venezolanos, llenos de patriótico entu- 
siasmo, veremos levantar los dos monumentos que 
juntos han de servir de noble estímulo á las gene- 
raciones venideras. 

Entre tanto, sepamos esperar los albores del Gran 
Día. 

Caracas : 14 de diciembre de 1889. 

J. M. Seijas García. 



IíA MAYOR GLORIA DE SOUBLETTE 

composición premiada en el certamen del 
Centenario de Soublette 

Alma indómita y bravia, 
en los campos de batalla 
entre nubes de metralla 
con denuedo combatía ; 
allí su valor lucía 
con terrible magestad ; 
y en la fiera tempestad, 
de esa lucha de colosos 
erigió altares hermosos 
á la diosa Libertad. 



— 72 — 

Luego, cuando hubo cesado 
el combate rudo y fiero, 
y cambió traje guerrero 
por toga de Magistrado ; 
cuando en el solio sentado 
— solio que ocupara un rey — 
del pueblo la augusta grey 
dirigía con amor, 
él, que era un libertador 

fué UU ESCLAVO DE LA LEY. 

Y cuando en noche callada 
turba que le cree tirano, 
como irritado océano 
se acerca terrible, airada, 
y rodea su morada 
con instintos de traición, 
él, sereno corazón , 
conciencia pura y tranquila, 
abre á la irritada fila 
las puertas de su mansión. 

¡ El alma queda suspensa 
ante el sello que le imprime 
esa acción bella y sublime 
que toda virtud condensa ! 
Piensa el odio lo que piensa 
con sú maldad irrisoria ; 
mas al surgir su memoria 
del abismo del olvido, 
piensa un pueblo agradecido 
que esa fué su mayor gloria. 



Carlos Fernández. 



— 73 — 

F. de P. Magdaleno 

Este compatriota y amigo nuestro acaba de dar 
una prueba más de sus vastísimos conocimientos en 
el arte de Mozart y Donizetti. Próximas las fiestas 
que en honor del Ilustre Procer General Carlos Sou- 
blette se preparaban en esta capital, se encomendó á 
Magdaleno la composición musical de un himno que 
debía ser cantado por la actual Compañía lírica 
que hace nuestras delicias, en la noche del 15 y en el 
momento de la apoteosis del héroe. 

Con efecto nos preparamos para oir uno de esos 
improntos que si bien demuestran la facilidad del 
genio, no es posible esperar la corrección de una obra 
meditada con la calma que se requiere para estas cosas. 

Pero ¡ oh sorpresa ! Apenas resonaron los prime- 
ros acordes del gran conjunto de orquesta y banda, 
cuando exclamamos : ¡ Bendecido seas poder del Arte, 
cuando la inspiración en amigable consorcio contigo 
puede llenar los ámbitos del templo de la gloria ! 

Ya lo habíamos oído decir al insigne maestro 
Branca, pero lo atribuíamos á ese espíritu de compa- 
ñerismo que reina siempre entre aquellas personas de 
un mismo arte que poseen méritos verdaderos é in- 
cuestionables. 

El coro de dicho himno revela la maestría de su 
autor en el contrapunto, por eso vemos que el primer 
diseño melódico con que comienzan los tenores, es en 
su oportunidad repetido por las tiples á manera de 
canon. Generalizado el conjunto oimos efectos de 
instrumentación que pueden competir con los de los 
grandes maestros. Esto no es extraño á Magda- 
leno, pues siempre hemos visto celebrarle por los 
músicos, esta habilidad con que tantos inspirados 
melodistas tropiezan. 



— 74 — 

Para la estrofa usa mi acompañamiento original!- 
simo y algunas veces el violoncello con sus nota 8 
anchas comunica, sin interrumpirla, más sonoridad 
á la voz que la canta. En suma, nuestro compa- 
triota ha refrendado los títulos que legítimamente tie- 
ne adquiridos. Lástima que sus obras permanezcan 
inéditas, porque asi se priva el mundo músico de batir 
palmas al genio y saborear sus gratas producciones. 

Eeciba el amigo nuestras más sinceras felicitacio- 
nes y que siga cosechando lauros en*el divino arte 
cuyos secretos posee como verdadero maestro. 

H. L. M. 



LA MAYOR GLORIA DE SOUBLETTE 

Supo ser del honor dechado grande 
cuando reinaba con feral tumulto 
del Ibero feroz el grave insulto 
que trató del Pirene atar el Ande. 

La atmósfera de fuego de la liza 
dióle á su corazón temple de acero ; 
iluminó su senda de guerrero 
el numen que á mortales diviniza ! 

Alta la frente, noble y pensadora, 
cuando el campo doquier enrojecía 
aquella lid que enardeció á porfía 
prole del nuevo mundo redentora. 

Kecorrió los escombros humeantes, 
al calor que Bolívar encendía ; 
y el cielo de su faz resplandecía 
á la luz de sus ojos cantellantes ! 



75 



¿ A qué decir en canto plañidero 
sus horas de dolor y desventura ? 
¡ Supo apurar su cáliz de amargura ! 
¡ Supo ser ciudadano y ser guerrero ! 



(Anónimo.) 



IíA POPA 

Mi mente abrase luminosa idea, 
Mi canto inspire en su loor la Fama, 
El pensamiento en su entusiasmo vea 
Del heroísmo la fulmínea tea, 
T de la Gloria la celeste llama ! 

Su sacro aliento á mi cantar infunda 
El himno santo de la Patria historia 
Que á Olmedo en rayos de esplendor inunda ; 

Y el fuego heroico de Farsalia y Munda 

Y el bélico clarín de la Victoria ! 

Venga á mi pobre lira, palpitante, 
Que inspira el bravo indómito guerrero, 
El eco raudo del soberbio Atlante, 
La furibunda inspiración del Dante, 

Y la sublime concepción de Homero ! 

Que en su entusiasmo enmudecer debía 
El pobre bardo que su canto entona 
Al Héroe prodigioso que tenía 
Por pedestal la tempestad bravia 

Y el rayo délos cielos por corona ! 



— 76 — 

Allá va !. . . .contempladle entre el tumulto 
Corre en pos del Moisés de nuestra historia. 
Mirad !. . . .110 es un titán, es un adulto ; 
Pero es la Libertad su ardiente culto 

Y lo arrastra el presagio de la Gloria. 

Arrullaron su cuna las metrallas, 
Dióle su fuerza el león salvaje 

Y sus rugidos las marinas playas ; 
Su heroísmo fundieron las batallas 

Y Júpiter su indómito coraje. 

Tú eres Soublette el rayo de la Gloria 
Que los espacios con su luz arropa 

Y que ilumina en su esplendor la historia. 
Si como el trueno bramas en La Popa, 
Eres rayo que cruje en La Victoria. 

¡ Oh ! La Popa ! allí está, campo glorioso 

De sin igual renombre y heroísmo 
En los fastos del Héroe prodigioso : 
Yed de Colombia el pabellón hermoso 
Ondeando entre las furias del abismo. . . .! 



Negra es la noche. — el horizonte oscuro. 
Cual fantasma una sombra se desliza 
Entre las selvas con andar seguro : 
Es Moartúa que se acerca al muro 
Ya preparando la nocturna liza. 



A dónde sigue el héroe belicoso 1 

Trepa bizarramente la colina 

Avanza y aún se aproxima al foso 

"¡ Mío es el triunfo !" exclama, y valeroso 
Ya las coronas á alcanzar se empina. 

Mas el vivac, ante el peligro atento, 

Al punto lanza de sorpresa un grito : 
Sale Soublette, veloz, del campamento 



— 77 — 

Eesueiia el Fuerte se ensordece el viento. 

T retumba el cañón en lo infinito ! 

Escuchad del combate el estallido 

Chispeante el fuego en el espacio brilla 

Eesuena de la pólvora el rugido 

Es Soublette, cual león enfurecido, 
Que arredra en su heroísmo y maravilla. 

De Iberia allí la tromba amenazante 
Ostenta altiva el pabellón de guerra : 
Es de Bailen la cuadriga tonante 
Cargada de laureles, que arrogante 
Hizo temblar, cual Maratón, la tierra. 

Sacuden de Pelayo la tizona : 
Presta á sus pechos su furor la hiena : 
Aun más glorioso su clarín resuena : 
Al ver que el mundo su valor pregona 
Sobre el Coloso de Austerlitz y Jena. 

Fuerte es la lucha y el fragor creciente : 
La enseña triunfadora de Castilla 
Sacude Moartúa, refulgente, 

Y del bravo Soublette sobre la frente 
El resplandor del heroísmo brilla. 

Suena el clarín de Úrica y Los Horcones. 
]STo es Mosco tv, ni Cartago, ni Arapiles : 
Es Colombia que brama en sus cañones 

Y arroja valerosas sus legiones 
Emuladoras del valor de Aquiles. 

Belígera la hueste al campo avanza ; 
De Bolívar la inspira la memoria ! . . . . 
Al enemigo en su derrota alcanza : 
Que si se quiebra la invencible lanza, 
ISTo por eso abandónales la gloria. 



78 — 



I 



Mas cálmase de pronto el alarido 

Y del cañón el rimbombar no suena, 

Ni del clarín el bélico sonido 

Cae moribundo el Invasor, herido, 

Y el eco de ; victoria ! el campo llena. 

La hueste heroica ya del fuego acampa, 
Relinchan los indómitos caballos ; 
Cruje en sus grietas la sonora pampa, 

Y allí Minerva sobre el cielo estampa 

/ Gloria d la Popa /, con fulmíneos rayos. 

F. de P. Jiménez Arráiz. 



iSDÜBLETTE! 

Tu magna frente el pensador observa 

Y por justicia tu grandeza imparte : — 
Te consagró con su sanción Minerva, 
Te coronó con sus laureles Marte. 

Por el valor guerrero y por la ciencia 
Emulo fuiste de tu propia gloria : 
Sumiso en el consejo á la prudencia, 
Ardoroso en la lid por la victoria. 

Si borra la pasión tu gran silueta 
De la homérica historia en que resalta 
La gloria nacional no está completa, 
Falta un libertador, un héroe falta ! 

Al conquistar la libertad querida 
El paria convertiste en ciudadano, 

Y el acto culminante de tu vida 
Eué victorear al pueblo soberano ! 

Enrique García Flores. 



— 79 — 



LA GLORIA CULMINANTE DE SOUBLETXE 

Si en campo ardiente donde Marte airado 
entre rajos de fuego centellea, 
segó Soublette laureles de soldado 
luciendo su altivez en la pelea, 
brilla más con el triunfo conquistado 
en las lides gloriosas de la idea: 
¡ sólo el que está del crimen en acecho 
ultraja á los campeones del Derecho l 

El sol de la justicia, sol fecundo 
que torna á iluminar el Continente 
que el Gran Colón le regalara al mundo, 
ha surgido magnífico, esplendente, 
á vengar la memoria del profundo 
sabio que hiriera un déspota insolente ; 
por eso el pueblo en su justicia santa 
hunde á Guzmán cuando á Soublette levanta. 

Salud, Soublette ! Tus hechos soberanos 
te llevan á la cumbre de la gloria 
do nunca han ido siervos ni tiranos. 
Son leyes inmutables de la historia 
que alcancen los altivos colombianos 
honores que levanten su memoria 
y brillen entre regias claridades, 
" en el cielo sin fin de las edades." 

A Bolívar el genio prepotente 
que abatiera el poder del León hispano 
golpeando de los déspotas la frente, 
y venciendo al altivo castellano, 
aconsejó Soublette, varón prudente, 
que Néstor fué del mundo colombiano. 
T haber aconsejado á aquel gigante 

ES DE SOTJBLETE LA GLORIA CULMINANTE. 

Luis Correa Flínter. 



80 



CENTENARIO SOUBLETTE 

La Junta Directiva de la " Sociedad Centena- 
rio de Soublette," cumple el grato deber de signi- 
ficarle su eterno agradecimiento á las señoritas y 
artistas que tomaron parte en las fiestas que el 
patriotismo consagrara el 15 de los corrientes á la me- 
moria del Ilustre Procer de la Independencia Sur ame- 
ricana, General Carlos Soublette. Así mismo cree la 
Junta Directiva haber interpretado los deseos que 
animaran al Gobierno en la clásica festividad, por lo 
cual se siente satisfecha al declararlo así. 

Honrar la memoria de nuestros mayores, de 
aquellos titanes que nos dieron libertad y leyes, es 
una labor sublime encomendada á la actual gene- 
ración. 

Por eso ella al rendir tributo de homenaje y 
veneración á las cenizas venerandas de tantos ti- 
tanes, se siente entusiasmada y corriendo solícita 
al templo de los inmortales á quemar la mirra que 
se merecen nuestros dioses. 

La tiranía con todo especulaba, de todo se bur- 
laba 

La juventud se ha encargado de hacerle justicia 
á nuestros héroes. 

La tiranía calumniaba a los muertos á usanza 
de Voltaire y para algunos vivos tenía mira- 
miento. 

El actual Gobierno respeta los santos despojos 
que guarda la tierra y para todos los vivos no 
tiene nada más que un libro que se llama la ley. 

Sigamos, pues, inspirándonos en las prácticas 
que ha establecido la Eepública en su verdadera 
Eegeneración. 



— 81 — 

REVISTA DE LAS FIESTAS DE LA GUAIRA 

La festividad se verificó suprimiendo algunos nú- 
meros del programa; el acto religioso fué solemne, 
como todos los que celebra la Iglesia Católica, re- 
gular orquesta aunque algo deficiente; ocupó la cátedra 
Monseñor Gamez, " y en un breve pero elocuente dis- 
curso análogo al día, nos demostró sus aptitudes no 
sólo para la oratoria sagrada sino también como há- 
bil apologista. Desde el prebisterio basta la puerta 
central del Templo, había dos hileras de sillas pa- 
ra colocar á las diputaciones, cuerpo consular é in- 
vitados. Ocuparon sus asientos cuatro miembros del 
Concejo Municipal, dos cónsules, el de Norte América 
y el de Holanda, los miembros de la Junta y varios 
invitados. Terminado el Te Deum, los concurrentes 
se dirigieron en procesión hacia la casa municipal; 
rompían la marcha dos niñas bellamente atavia- 
das, conduciendo un cuadro, regalo de la Jun- 
ta Directiva al Concejo Municipal y obra del señor 
Jacobo de León, bello trabajo de pluma que reve- 
la las aptitudes de su autor; llegada que ñié la co- 
mitiva, el ciudadano Jefe Civil recibió la concurren- 
cia en el salón de sesiones del Consejo, y hacien- 
do uso de la palabra, dio á la Junta y á la concu- 
rrencia, en cortas palabras, las gracias á nombre del 
Concejo; y todo el mundo se retiró satisfecho de la 
solemnidad de de la fiesta. 

Por la noche se verificó la velada, literaria en la 
logia Unanimidad, ésta se redujo á la lectura de una 
composición del vate mejicano Juan de Dios Peza, 
otra leída por su autor señor García Pompa, un lar- 
guísimo discurso del señor Simón Sterling y el dis- 
curso de orden pronunciado per el joven Luis E. Guz- 



— 82 — 

man, que nos sorprendió agradablemente, domostran- 
do con su elocuente discurso sus muchas dotes ora- 
torias; yo aprovecho esta semi-revista para felicita 1 * 
al simpático cuanto modesto orador. La orquesta di- 
rigida por el profesor señor Eafael Flores ejecutó al- 
gunas piezas de buen gusto. 

La escasa concurrencia fué delicadamente obse- 
quiada por una comisión de la Junta; y el señor G. 
Mallory, Presidente de ésta dio las gracias á la con- 
currencia, y declaró terminade el acto. 

Retreta en la noche, por la Escuela filarmónica. 

¿El Corresponsal. 



DISCUBSO 

PRONUNCIADO POR EL CIUDADANO MARCO-ANTONIO SA- 
LUZZO SOBRE LA TUMBA DEL GENERAL CARLOS SOU- 
BLETTE, CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DE SU PRI- 
MER CENTENARIO, EL 15 DE DICIEMBRE DE1889. 



Corren días de justicia. Días de reparación en 
que los falsos ídolos forjados por la impostura, caen des- 
hechos en polvo, para que se alcen en su vez los sím- 
bolos de la gloria nacional. 

La verdad dicta, la justicia discierne y la musa 
de la historia perpetuará en mármol la prez ó la ig- 
nominia de los partidos y de los hombres. 

Sí, corren días de justicia. 

Coronado con la tiara que forma su triple gloria 
de sabio, de héroe y de mártir, sacude Miranda, el 
Gran Padre de la Patria, aquel, para nosotros, opro- 
bioso sueño de más de medio siglo que durmió en el 
olvido, y de nuevo lo saludan, atónitos, ambos he- 



— 83 — 

misferips, testigos de sus heroicos esfuerzos y de sus 
trágicas desgracias; Páez, el Funda dor de Venezuela, 
vuelve á la Patria engrandecido por la apoteosis; re- 
nace Urdaneta de su propia fama, sublimado por los 
recuerdos épicos de la antigua Colombia; álzase Su- 
cre en el solar paterno cuyas auras, si no arrullaron 
sus amores, celebraron sus triunfos; el nombre de 
Anzoátegui, tan presto dilatado famoso como dado 
al olvido, vibra de nuevo con alabanza; deja Ramos 
el modesto sepulcro que la piedad filial le erigiera, 
para ir á hospedarse entre inmortales ; y tú ¡ oh Sou- 
blette ! recibes hoy la recompensa que á tu virtud 
debían la Patria y tus amigos, la historia y tus con- 
trarios. 

Nosotros prevenimos el fallo de la historia y te 
anunciamos haber sonado ya para tí la hora solemne de 
la reparación; te anunciamos que tu nombre, preco- 
nizado por la verdad, vivirá de hoy más vencedor de 
la calumnia y de la envidia». 

¡ Misterios de la suerte ! ¡Infalible sabiduría de 
la Providencia ! ¿Quién nos hubiera dicho, señores, 
que después de un cuarto de siglo de encarnizada 
lucha, habríamos de reunimos en torno de este sepul- 
cro los antiguos combatientes en las armas civiles 
para pagar tributo de justicia ? ¿ Quién me hubiera 
dicho á mí que mi palabra había de oirse en esta 
ocasión, no como vergonzosa palinodia, ( nó, ¡ por 
Dios !) sino como homenaje del adversario honrado 
que, fiel á sus principios, se sobrepone á miserias 
contemporáneas, para no ver sino glorias en lo pasa- 
do, justicias en lo presente, grandezas en lo por- 
venir ? 

Pues así, y no de otro modo, se explica mi pre- 
sencia en esta tribuna. No soy yo quien habla, sino 
el bando político que, con las armas de la ley com- 



84 



batió al ilustre muerto cuyo primer centenario cele- 
bramos : bando á quien no puede atribuirse el olvi- 
do de más de cuatro lustros en que yació aquel de 
los magistrados de Venezuela (pie rindió como pocos 
pleno acatamiento á las leyes, ejerciendo imperio ab- 
soluto sobre sí mismo. 

Si, señores : el bando que, representado en algu- 
nos de sus más conspicuos lidiadores, devuelve á Páez 
la libertad cuando la voluble fortuna trueca en su 
frente la corona de laureles del héroe per la corona 
de espinas del mártir; el bando que encumbra al 
propio Páez y lo trae, justiciero, al Templo de la 
inmortalidad, es el mismo en cuyo nombre he aceptado 
la palabra en este acto de reparación pública. 

"Mi* fe es de mi rey, pero mis lágrimas son de 
mis amigos," decía en faz del cadalso y del opro- 
bio aquel orador cristiano que vivirá en las gene- 
raciones futuras como dechado de elocuencia ; (1) y 
yo, que soy liberal por ser también cristiano, os digo 
■mi presencia de la gloria del hombre y del Verbo 
•de Dios, (2) que mi vida es de mi patria y de mi 
causa, pero mi conciencia pertenece á la justicia y á 
la humanidad. 

Señores : 

La vida de Soublétte no es para dicha en bre- 
ve discurso, sino para narrada en uno de. aquellos 
poemas históricos que Io-í antiguos llamaban his- 
yobias; y en ios cuales alternaban armoniosamente 
la intachable pureza, de la verdad, las profundas 
*í«señanzas de la íiíosofía y las graciosísimas formas 
■«leí arte. Porque, ¿ cuándo acumuló la suerte cir- 
■esmstaneias más varias en la vida de algún mortal ? 
Esperanzas y desengaños, victorias y reveses, recom- 
pensas é injusticias, honores ó insultos : más de una 
Fez en el pináculo de la grandeza, más de una vez 



— 85 — 

en el abismo de la desgracia 

Due volte nella polvere, 
Due volte suir altar. (3) 

Ahora magistrado de una Nación libre que por 
tal le festeja agradecida, ahora condenado por la 
misma Nación al ostracismo ; hoy reintegrado en la 
patria por la victoria, mañana proscrito en su pro- 
pio hogar por el vencimiento ; Milcíades y Cimón se 
confunden en este hombre que con el valor que da 
la honra, no alcanzó fama de valiente ; que con la 
energía que infunde la conciencia del deber, por po- 
cos fué calificado de enérgico ; que con la filantro- 
pía que impone el - cristianismo, algunos no lo tu- 
vieron por filántropo ; que con la rectitud que en- 
seña la justicia, no todos le dijeron recto. 

Y s n embargo, ¿ quién más valeroso que Sou- 
blette en la defensa del cerro de la popa de Car- 
tagena y en la invasión de los seiscientos? [4J 
Nadie. | Quién más enérgico que Soublette cuando 
impone los fueros de nuestra independencia al dig- 
no representante de la Nación que ha dado un Em- 
pecinado á la historia ? [5] Nadie. ¿ Quién más aman- 
te de los suyos que Soublette, cuando acepta de 
sus contrarios, como gracia, el poder regresar á la 
patria ? [6] Nadie. ¿ Quién supera á Soublette en 
rectitud cuando condena la conducta de uno de sus 
más distinguidos al par que beneméritos conmilito- 
nes, sin que logre amedrentarlo la amenaza ni sedu- 
cirlo el halago? [7] Nadie, nadie. 

Muchos y señalados fueron los servicios de 
nuestro procer en la magna guerra de la indepen- 
dencia ; pero, ¿ de cuál de aquellos conmilitones su- 
yos y sus iguales en gerarquía no pudiera decirse 
otro tanto ? Sin hablar de Miranda ni de Bolívar, 
con quienes nadie puede compararse, como no pue- 



80 



den compararse con los soles los planetas que en 
torno de ellos giran, el criterio histórico permanece 
en suspenso cuando se intenta adjudicar la prez de 
la gloria á alguno de los libertadores. ¿ Quién podrá 
decir cuál es más glorioso entre los invasores de Chaca- 
chacare ó los mártires de la Casa Fuerte de Barcelo- 
na ; entre el denodado defensor de La Victoria, ó el su- 
blime suicida de San Mateo; entre el vencedor de 
Mosquiteros, ó aquel que en el primer Sitio de Va- 
lencia se parapeta con los cadáveres de sus propios 
soldados; entre el Rusten de Las Queseras del 
Medio ó los vencedores de Boy acá; entre los hé- 
roes de Carabobo, ó los de Junín, ó los de Aya- 
cucho? Nadie cede á nadie en aquellos inenarra- 
bles días, pero no así cuando se -lidian las lides de 
la libertad. 

Entonces aparecen de un lado los que se con- 
tentan con el antiguo régimen, los que no quieren 
que se resuelva el problema: social sino que se in- 
viertan sus términos ; y del otro los que ponen 
la mente en los ideales del progreso, los que todo lo 
esperan de Ja libertad. Y la libertad, señores, digan 
lo que quieran los que no la conocen por que la te- 
men, y los que la temen porque no la conocen ; la 
libertad es el don más precioso de cuantos por la 
bondad divina cupieron al humano ; y tal como sin 
la independencia no habría naciones sino colonias, 
sin la libertad no habría ciudadanos sino subditos. 

Colombia se había independizado de España, 
pero no era dable el que medrasen las libertades ci- 
viles y políticas á que aspiraron los patriotas de 
1811, en el punto administrativo en que regía la le- 
gislación creada por aquellos dos reyes católicos que 
mayormente representaron el derecho divino y sos- 
tuvieron su preponderancia. [8] 



\? — 



De aquí el que, aparte circunstancias de otro li- 
naje, los lamentables acontecimientos de 182G fueran 
la manifestación de la conciencia pública en el sen- 
tido de condenar un orden de cosas incompatible ya 
con la época y con las aspiraciones nacionales, vin- 
culadas en la justicia y en la libertad. 

Desaprobó Soublette aquellos sucesos, pero aun 
así, puso de manifiesto una vez más la sanidad de 
su criterio, su patriotismo y su amor al progreso, en 
estas bermosí simas frases que por sí solas constitu- 
yen clara., ejecutoria: " Siempre be creído, dice, que 
el haber libertado á Colombia del dominio español, 
no daba derecho á los libertadores para someterla al 
suyo, y que la pación era la que tenía el de deci- 
dir sobre las instituciones que más le conviniesen y 
el de dictan las leyes que debían regula." [9] 

Mucho me engaño, señores, ó el documento de 
donde tomo estas nobles ideas, contiene decorosa 
pero inequívoca condenación del orden gubernativo 
que en Colombia existía, y que si vigorizaba el po- 
der, no enaltecía la autoridad ; ya que ésta no podía 
existir cuando la Nación, huérfana de instituciones 
propias, lo liaba todo al prestigio de un mortal, en- 
cumbrado, es verdad, á la cima de la gloria por excelsas 
virtudes militares, pero que, mortal al fin, había de 
llevarse consigo á la tumba la estabilidad déla Patria 

Y ¡ ay de los pueblos que lejos de fincar sus 
destinos en la base incontrastable de las institucio- 
nes, sustituyen éstas con el prestigio de un hom- 
bre por glorioso que sea ! Esos pueden decirse gran- 
des y aun felices en un día, pero no será de ellos 
el olor que perdura en la historia : no será de ellos 
la inmortalidad. 

Aquí principia la faz más hermosa de la vida 
de Soublette. 



— 88 — 

i Quién no recuerda con vergüenza aquellos 
días de prueba para las virtudes de nuestros Pro- 
ceres y en los cuales fué dado á pocos de ellos el 
refrendar sus ' ejecutorias de libertadores ? ¿ Quién 
no recuerda con espanto aquellos días en que cayó 
miedo en el alma de los héroes, basta el punto de 
arrepentirse de sus sacrificios por la causa de los 
pueblos, y de pensar en la restauración de la mo- 
narquía como esperanza de la Patria? [10] 

Eesistiéronse los fuertes, postráronse los débiles, 
anonadáronse los cobardes ; y la libertad, anhelada, 
no poseída, desvanecíase en la esperanza de los bue- 
nos, quienes veían con dolor roto el encanto que 
los sostuviera* en las pruebas durísimas sufridas por 
la independencia nacional. 

Soublette fué de los fuertes. En el general con- 
tagio permanece ileso como columna firmísima con- 
trastada en vano por recia tempestad. De pié aguar- 
da, de pié espera ; y cuando brillan días mejores, 
cuando el verbo de la libertad anuncia la buena 
nueva, y los pueblos se incorporan en el lecho de 
Epiménides, y la fatalidad anónima que campea en 
la historia queda conjurada por la Providencia; el 
amigo leal de Miranda, el imparcial admirador de 
Bolívar, el desinteresado consejero de Páez, pudo 
erguirse y decir que en su conciencia se había con- 
servado incólume aquella república cuyas aras os- 
tentaron las ofrendas de los héroes y santificó la 
sangre de los mártires. [11] 

Seguir la vida de Soublette desde la fundación 
de Venezuela hasta cuando el héroe desaparece de 
la escena pública, valdría tanto como seguir la vida 
de Venezuela misma. En el Parlamento, en el Go- 
bierno Ejecutivo, en las relaciones exteriores, en la 
milicia, en el periodismo, en los comicios, el nom- 



— 89 — 

bre de Soubíette suena, y suena para honra de to- 
dos y para su propia honra. Aquí tiene palabras 
que reportan el odio, allí obras que hacen efectiva 
la libertad ; aquí se empina sobre los poderosos 
para domeñarlos, allí desciende hasta los humildes 
para protegerlos ; aquí aboga por el derecho ageno, 
allí renuncia á gestionar el propio ; y mudo entre 
el insulto, escucha hoy impasible las amenazas, co- 
mo oyera impasible ayer los loores. 

No quisiera, señores, que se me preguntase cuál 
obra en la vida pública de Soubíette ostenta ma- 
yormente su gloria ; pero si á ello se me obligara, 
diría que sobre el guerrero y el diplomático está 
el Magistrado : sí, señores : el Magistrado cuya su- 
misión á las leyes es verdaderamente excepcional, 
por no decir única, en los anales de esta nuestra 
América, donde casi todos los huéspedes de pala- 
cio, divorciados con el derecho, han preferido deri- 
var de la fuerza, no de la autoridad, el ejercicio 
del gobierno. Aquella noble humildad distinguió 
siempre al repúblico que advertía mayor eficacia en 
la campanilla del presidente de un jurado que en 
el fusil del militar, y que opuso á las tumultua- 
rias vociferaciones del odio concitadas por la ambi- 
ción, el continente sereno de lá. honradez, (pie no 
conoce temor porque tampoco ha conocido el cri- 
men. (12) 

Hay cierta época en la historia civil de Vene- 
zuela que fué de prueba para los hombres públicos 
de ambos partidos; y es aquélla en que la idea li- 
beral, posesionada del gobierno, tuvo que resistir 
por largos años los sucesivos embates de revolucio- 
nes sistemáticas, tanto y más inexx)licables, cuanto 
que procedían en su mayor parte del bando conser- 
vador. ¡Separado éste de la dirección de la Eepúbli- 



— 1)0 — 

ca por la ley natural del progreso, que pide la reno- 
vación como esencia de la vida moral y material del 
universo, no quiso aguardar del tiempo el reaparecer 
en la arena, ni fiar á las lides de la discusión la 
victoria y el triunfo. Tristes corrieron los días cuando 
gobernantes y gobernados no convertían el pensa- 
miento sino á obras de destrucción que habían de 
realizarse en la guerra civil. Paralizada la vida in- 
telectual, decaídas las industrias, dividida la socie- 
dad en facciones que de muerte se odiaban, esta- 
blecióse tal y tan obstinada guerra, que no cabía á 
los contendores otra suerte sino la propia destrucción 
6 la propia victoria. 

M gloria ni vilipendio alcanzó Soublette en 
aquellos infaustos días, porque á ellos fué extra- 
ño, no sin condenar la conducta de los suyos ; (13) 
y huésped en nobles hogares que le fueron frater- 
nalmente franqueados en nombre de la g r íitud ame- 
ricana, ejercitó en ellos la paciencia y la i<. , virtudes 
características de las grandes almas. (14). 

Mudáronse los tiempos, transformóse el Gobier- 
no de Venezuela, cayeron vencidos los vencedores y 
se alzaron vencedores los vencidos, á tiempo que Sou- 
blette había resuelto regresar á la patria, llamado á 
ella por un acto de justicia nacional. (15). 

Regresó, en efecto, más no para darse ínfulas de 
vencedor, sino para contrastar con casi todos los hom- 
bres públicos de aquella época, sosteniendo la úni- 
ca política que honra y enaltece á los gobiernos, cual 
es : no la de la libertad en el orden, sino la del or- 
den en la libertad ; es decir : la de la libertad en la 
justicia: la única que cumplía á los hombres de mar- 
zo si habían de ser fieles al programa de la revo- 
lución que] proclamó el olvido de lo pasado como víncu- 
lo de los buenos, para salvación de la República. (16). 



91 



Permitidme, señores, repetir cabe la tumba del 
hombre que uo fué inexorable sino recto, aquellas 
patrióticas palabras suyas, que bieu pueden consi- 
derarse como el manto de generosa amnistía tendi- 
do, no sólo sobre las facciones para desarmarlas, si- 
no también sobre la patria y sobre una época para 
redimirlas. La historia ha de recoger esas palabras 
como testamento de un gran repúblico, no hay par- 
tido político que no pueda proferirlas como elocuen- 
tísima enseñanza, y yo me complazco al renovarlas 
sobre la tumba del patriota, del filósofo y del cris- 
tiano, como la ofrenda más valiosa que tributarse pue- 
da á su memoria. 

"Algunas faltas he debido cometer cuando mi 
patria me ha castigado, dice al volver del ostracis- 
mo : si algo valen mis palabras, os encarezco la unión 
entre todos como hermanos y la obediencia al Go- 
bierno." 

Despsu-ü de estos conceptos, ¿quién osará volver 
el rostro sobre los escombros de lo pasado? 



Y, i por qué no se oyeron, por qué se desecha- 
ron estas saludables enseñanzas, que iban abonadas 
por la abnegación y por la experiencia ? Eso lo dirá 
la historia, como dirá también (pie Soublette, lleno 
del espíritu de adivinación que nos traen los vientos 
de ultratumba, y presintiendo las calamidades que 
amenazaban á la República, les oponía el único es- 
cudo para ellas invulnerable, cual es : la unión de 
todos en la Patria, la existencia de la Patria en la 
ley, la sanción de la ley en la justicia y en la li- 
bertad. 

Y aquí, señores, me cumple enmudecer. 

¿ A qué turbar el reposo de nuestro procer pa- 



92 



ra decirle que sus patrióticas advertencias no fueron 
acogidas 1 ¿ A qué ? Digámosle, al contrario, que sus 
postrinleras predicciones se cumplen hoy para bien 
de la patria, y que la aurora de mejores días por 
el antevistos desde el borde del sepulcro, brilla pa- 
ra Venezuela como regalo de la Providencia. 

Y si algo tenemos que añadir, no sean palabras 
sino obras : obras de patriotismo que afiancen á la Re- 
pública en el pedestal de las instituciones. 

Esparzamos, esparzamos flores sobre su losa : las 
flores de estos campos, los flores de los campos que 
tanto amó ; y por cuya independencia y por cuya li- 
bertad arrostró la ira de los tiranos, el desdén de 
los indiferentes, el insulto de los envidiosos, la fu- 
ria de los demagogos y hasta la injusticia de sus pro- 
pios amigos. 



1VOTA.H 



(1) El Pro. Doctor Don Vicente Echeverría, orador 
fúnebre de la Majestad de Don Carlos III de España. 
Cupo al Doctor Echeverría acompañar al cadalso á Don 
José María España, ejecutado en esta ciudad de Cara- 
cas el 8 de Mayo de 1788 ; y fué frente al cadáver del 
primer mártir de la Independencia hispano-americana, 
donde pronunció el orador estas y otras elocuentes 
frases. 

(2) El orador hablaba desde una tribuna que veía 
á la tumba donde reposa el General Carlos Soublette, 
sobre la cual se alza una hermosísima escultura del Re- 
dentor del mundo, obra del artista italiano Villa. Dicha 
tumba ha sido erigida por el señor Manuel Hernáiz. 

(3) Manzoni — 5 de mayo. — Oda escrita con motivo 
de la muerte de Napoleón Bonaparte. 



— 93 — 

(4) La invasión de los seiscientos llama Eduardo 
Blanco con sobrada razón en su artística Venezuela 
Heroica, la famosa campaña comenzada en Ocumare de 
la Costa en 1816 y terminada en las llanuras orienta- 
les después de triunfos increíbles. Soublette fué el al- 
ma de dicha campaña, como lo fué también de la defen- 
sa del cerro de la Popa de Cartagena. (Año de 1815). 
Véanse todos los historiadores patrios y algunos extran- 
geros. 

(o) El señor Don Francisco Martínez de la Eosa fué 
el ministro que en España inició con el General Sou- 
blette el tratado sobre reconocimiento de Venezuela co- 
mo nación soberana. Cierta frase del ministro, inconve- 
niente para Venezuela, hizo que Soublette, arrostrán- 
dolo todo, inclusive la inclemencia de la estación, que 
era la del invierno, llegase á punto de suspender la ne- 
gociación, la cual no continuó sino retirada la frase. En 
esta ocasión mereció el General Soublette las más cum- 
plidas alabanzas de personajes tales como lord Clarendon, 
Wellington y otros, á cuya intimidad fué admitido. 

(6) Tan luego como llegó á conocimiento del General 
Soublette el haberse sancionado un decreto de amnistía 
por el Congreso de 1858, resolvió regresar á Venezuela ; 
así fué que los sucesos de Marzo de dicho año, ni influ- 
yeron en aquella resolución suya. 

(7) El General Soublette no aceptó la dictadura asu- 
mida por el General Páez en 1861 ; la condenó enérgica- 
mente; y aun dejó de pasar la revista de comisario y 
por tanto de percibir la pensión que como procer le co- 
rrespondía. 

(8) Fué en 1867 cuando principiaron á regir en Ve- 
nezuela códigos nacionales. 2s"o queremos hablar de los 
efímeros ensayos que en la materia se hicieron en la Ad- 
ministración del General José Gregorio Monagas y en 
la dictadura del General Páez. Por manera que, hasta 
entonces, como dice el publicista Alberdi, teníamos "la 
libertad en la ley constitucional y el despotismo en el 
derecho orgánico." 



— 94 — 

1 (9) Carta del General Soublette al General Daniel F. 
O'Leary, escrita en Bogotá en 1820. 

(10) En comprobación de esto pueden verse, entre 
otros, los documentos publicados por el Doctor Lorenzo 
M. Lleras en un libro estampado en Bogotá en Enero de 
1837 y reimpreso en Valencia en 1841, por Bartolomé Val- 
dez. En dicho libro se leen, la famosa sesión del Conse- 
jo de ministros del gobierno de Colombia, celebrada el 3 
de Diciembre de 1829, en la cual se procuraba el esta- 
blecimiento de una monarquía constitucional que debía 
regir vitaliciamente el Libertador con este título, y quien 
á su muerte, sería reemplazado por un príncipe euro- 
peo ;■ las comunicaciones oficiales dirijidas con tal obje- 
to al señor Carlos Bressón comisionado de S. M. el rey de 
Francia, al señor Coronel P. Campbell, Encargado de 
Negocios de S. M. B ; y las dos famosas cartas del cé- 
lebre publicista francés Benjamín Constant publicadas en 
Enero de 1829 en el Courrier Francais, y escritas en 
defensa de las libertades públicas colombianas. 

(11) Véase, entre otras, la carta del General Sou- 
blette dirigida al Libertador desde Bogotá en Octubre de 
1826, y las que el mismo General escribió al General Ur- 
daneta en Octubre de 1829, y al señor Doctor Lino de 
Pombo en 1843. 

(12 Todo el mundo conoce en Venezuela la conduc- 
ta del General Soublette como Presidente de la Bepú- 
blica ; conducta, que le ña valido alabanzas hasta de sus 
propios contrarios. El famoso 9 de Febrero profirió la 
frase : que toque la campanilla, con la cual le con- 
testó al presidente del jurado que conocía de la acusa 
ción de cierto libelo infamatorio. El Presidente del Ju- 
rado solicitaba de aquél el auxilio de la fuerza pública, 
que no le fué acordado. 

El 10 de Marzo una poblada recorría las calles de 
Caracas á los gritos de muera SoubJette y otros por el 
estilo. Soublette, sin guardias militares, permanece tran- 
quilo en su casa de habitación que hace abrir é ilumi- 



95 



nar, y presencia desde una ventana el desfile de la po- 
blada. 

Vaya una prueba de que el nervio de los gobiernos no 
es la fuerza, sino la autoridad. 

(13) El General Soublette acompañó á Páez cuando 
éste se puso en armas á causa de los sucesos ocurridos 
el 24 de Enero de 1848 ; pero después de la función de 
armas de Los Araguatos, retiróse aquel á Bogotá, donde 
permaneció extraño á las revoluciones que sucesivamente 
ocurrieron en Venezuela basta Marzo de 1858. 

(14) Véase el decreto que sigue : 

El Senado y la Cámara de Representantes de la Nueva Granada 

REUNIDOS EN CONGRESO 

Deseando dar al General Carlos Soublette un testi- 
monio solemne de gratitud por los importantes servi- 
cios que prestó á la causa de la Independencia de la 
República; 

DECRETAN : 

Art. único. Mientras permanezca en el territorio de 
la República el General Carlos Soublette, disfrutará, sin 
descuento alguno, del sueldo que las leyes asignan á los 
Generales en servicio. Esta asignación se abonará del 
Tesoro nacional por duodécimas partes, una en cada mes, 
desde la fecha de la sanción de este decreto. 

Dado en Bogotá, á 18 de abril de 1850. 

El Presidente del Senado, Juan V. Azuero. — El Pre- 
sidente de la Cámara de Representantes, J. M. Obando. 
— El Secretario del Senado, Pastor Ospino. — Por enferme- 
dad del Representante del Senado, el Oficial Mayor, Fer- 
nando Caicedo Camachó. 

Bogotá, á 20 de Abril de 1850. 

Ejecútese y publíquese. — El Presidente de la República, 

José Hilario López. 

(L. S.) 

El Secretario de Relacianes Exteriores, 

Victoriano de D. Paredes. 
(De la Gaceta Ofieial de Bogotá.— 28 de Abril de 1850.) 



— 90 — 

(15) Para el triunfo de la revolución de Marzo (1858) 
ya el General Soublette había resuelto regresar á la pa- 
tria aceptando la amnistía que decretó el Congreso del 
mismo año, como anteriormente eligirnos. 

(16)- 

MANIFESTACION 
Presentada al Presidente de la República el 25 de Febrero de 
1859 por los Ministros nuevamente nombrados por decre- 
to de 24 del mismo Febrero 



Al formarse un nuevo ministerio, tan premeditado, 
del cual tanto se espera ; cuando los acontecimientos del 
país lian revivido y atizado el fuego de las pasiones y el 
odio de los partidos ; después de la revolución de Marzo, 
cuyo hermoso ó indispensable programa, fué "olvido de 
lo pasado, unión de los partidos;" preciso es que el je- 
fe del estado y los hombres llamados al gabinete, acor- 
des en la marcha que debe seguirse, la manifiesten cla- 
ramente á la dación. En tal concepto, deben dictarse in- 
mediatamente medidas que caractericen al ministerio, sa- 
quen á los venezolanos de la peligrosa espectación en que 
se encuentran, y á muchos de la actitud hostil ó desgra- 
ciada en que se hallan. 9 

Esas medidas pueden reducirse : 

I o A la más escrupulosa observancia de la consti- 
tución, no sólo en lo adelante, sino con referencia á to- 
dos los actos gubernativos anteriores contrarios á la nue- 
va Constitución, cuyo objeto político es organizar de nue- 
vo al país, no imponiendo á los venezolanos la respon- 
sabilidad ó el castigo por unas faltas cometidas contra 
instituciones que no existían. Debe precederse en conse- 
cuencia á derogar los decretos de expulsión y á expedir 
decretos de indultos. — Debe derogarse el decreto de 27 
de Marzo de 1858 por ser abiertamente contrario á al 
Constitución, tanto en su organización, como por que ata- 
ca derechos individuales que garantizan todos los sistemas 
de gobierno. 

2° Debe arreglarse el crédito público y pagarse al- 



97 



go : de este modo rodearán al Gobierno hombres que ime- 
den serle útiles y que lo desean. 

3 o Debe dejarse que las elecciones sean libres como 
*el aire, pues con las anteriores medidas, la gran mayo- 
ría de los venezolanos rodeará al Gobierno, y la influen- 
cia de éste será poderosa, como padre de la Patria, em- 
peñado en ocultar y olvidar las faltas de sus hijos, y en 
reconciliarlos. 

4 o Con hechos debe inspirarse confianza á todos los 
venezolanos, y traerlos al Gobierno, que es de todos y pa- 
ra todos. 

5 o El Gobierno debe ser diáfano y popular, y perderá 
«1 carácter de misterioso que ofende el patriotismo y el 
amor propio de los ciudadanos. 

6 o Deben llamarse al Gobierno algunos hombres en 
quienes el pueblo tenga confianza, porque las masas cono- 
cen más las personas que los principios. 

7? En el sentido de estos apuntamientos debe el Se- 
cretario del Interior dirigirla las autoridades una circular 
extensa y convincente de que es fiel al nuevo programa del 
Gobierno. 

8 o Por último, el Presidente de la Eepública debe diri- 
gir á los pueblos una hermosa y enérgica proclama en el 
sentido de su política ; y privadamente ponerse en comuni- 
cación con los hombres que lo ayuden en esta obra de re- 
generación. 

Carlos Soublette. 



— 98 



Publicaciones de CC E1 Economista" 



HOMENAJE EN EL CENTENARIO DE SOUBLETTE 



Resuena este Hombreen los anales de Colombia y 
de Venezuela hace ochenta años, porque de ellos las 
tres cuartas partes fue determinante con su acti- 
vidad y con su poderosa influencia sobré los desti- 
nos militares y políticos de aquellas. 

Concitó en Miranda, á los veinte años de edad, 
y en 1810, la acción .que en los espíritus elevados 
arrastra á las simpatías, al reconocimiento del mé- 
rito personal y hasta á la presunción de los hechos 
en lo futuro, y fué escogido por aquel célebre mi- 
litar, sacándolo de la Tenencia de un escuadrón de 
caballería para servir la Secretaría militar del Ge- 
neralísimo de las fuerzas patriotas que comenzaron 
la labor de la Independencia. 

Más después en 1813, fué de igual manera á 
herir con su apostura la viva retina del infatigable 
y gallardo Bivas, y de seguida á influir con su in- 
teligencia en los planes y maniobras atrevidas de 
éste, como á crearse á su lado el carácter que lue- 
go refllejó en todo el ámbito de la guerra. 

Escojido igualmente por Bolívar, de entre aque- 
lla pléyade de entidades militares y de entre los cam- 
peones de levantada inteligencia, fué siempre su Ma- 



99 



yor General durante la epopeya y el intérprete in- 
mediato de su genio, y cuando hubo de eseojer el 
jefe de toda su confianza como único representante 
de una magna obra, la invasión de 18 1<I, á él 
eligió. 

Cartagena le vio como á los héroes mas brillan- 
tes en la defensa de sus castillos; y en todas las 
acciones de faina y en las batallas renombradas, allí 
estuvo, siempre sereno, siempre fiel á la obra patrió- 
tica y siempre con la táctica y la estrategia de loa 
más inteligentes capitanes dirigiendo las operacio- 
nes que debían dar cima á la emancipación glo- 
riosa. 

Cuando hubo de designarse un mandatario de im- 
portancia para el Departamento de Venezuela, Bolívar 
no vaciló, y no pudiendo nombrarle al mismo tiem- 
po para dirigir la campaña, del Sur, que era en él 
en quien pensaba, le consultó, y Soublette fué quien 
designó á Sucre. — ¡Creó así aquella gloria, que supo 
corresponder, é ir más lejos de lo que se le pedía! 

Separadas las fracciones (pie componían á la glo- 
riosa Colombia, /Soublette apareció en la formación 
del i>rimer Gobierno ' de Venezuela ; ascendió más 
tarde á la Primera Magistratura; pero con antelación 
había figurado notablemente en la política adminis- 
trativa, y en seguida en la diplomacia, realizando 
en España con singular acierto y con ventajas im- 
portantísimas el tratado de reconocimiento de la Re- 
pública. 

Al ejercer la Presidencia de la Nación, hay una 
sola frase vertida por él, en los momentos de gra- 
ve perturbación política, que pudiera considerarse co- 
mo la síntesis de su republicanismo : 

¡Fué el 9 de febrero! 

Aquella frase encierra la ide i del derecho: 



— 100 — 

I 

¡Al Presidente del Jurado que suene la campanilla! 

El resumen de su gobierno lo lia dado uno de sus 
enemigos, que ha sido autoridad de fuerza duran- 
te muchos años en Venezuela. Ese enemigo dijo es- 
tas frases : 

Ofreció al mundo el modelo de la República per- 
fecta 

Fué la época del Parlamentarismo 

Fué la época de la prensa Ubre, no estando esa li- 
bertad en las leyes. 

Fué la época de las elecciones libres, había espí- 
ritu público y conciencia nacional. 

Aquella era la verdadera república. 

i 

Toca á la historia juzgar esa hermosa vida de 
sesenta años consagrados ala guerra, á la política, 
á la diplomacia, y á la Magistnatura de la Eepública: 
y al dar hoy testimonio, la , patria y su gobierno ac- 
tual, en el centenario de una de las personalidades 
más notables de América, de su veneración por las 
grandes memorias de Venezuela, señálanse ya enco- 
miendas muy nobles al historiador y se escribe ya el 
prefacio de las verdades del pasado. 



BREVE RELACIÓN 

DE LOS EMPLEOS MILITARES, MANDOS, CAMPAÑAS Y 

DEMÁS SERVICIOS DEL GENERAL CARLOS SOU- 

RLETTE DESDE MAYO DE 1810. 



1810. — El 18 de Mayo entró al servicio con el 
carácter de porta estandarte de caballería disciplina- 
da de Caracas. 

El 24 de Julio fué ascendido á Alférez de la segun- 
da Compañía en el mismo cuerpo. 



— 101 — 

1811. — El 11 de Enero fué ascendido al grado de 
Teniente como segundo ayudante del mismo cuerpo. 
Plana mayor Veterana» 

El 31 de Julio fué ascendido á Capitán de Ca- 
ballería de Ejército. 1er. Ayudante del escuadrón 
número 1. 

Hizo la campaña de este año en Aragua y Cara- 
bobo con el Generalísimo Miranda, y asistió á los dos 
asaltos de Valencia. 

1812. — Fué nombrado Teniente Coronel, Co- 
mandante del Primer escuadrón de Caballería en la 
organización que se le dio al Ejército en Maracay. 

Hizo la Campaña de este año con el Generalísi- 
mo y acompañó á este Jefe en la defensa de la 
Victoria contra Monteverde. Después de la capitu- 
lación de la Victoria, fué preso en las Bóvedas de la 
Guayra hasta 1813. 

1813. — Hizo la campaña con íüvas y combatió 
en Bámrfa, Las Trincheras y los tres días del comba- 
te de Vigirima. 

1814. — Hizo la campaña de este año bajo las 
órdenes de los Generales Bivas y Bolívar y tomó par- 
te en los hechos de armas siguientes. 

Defensa de la Victoria — Ocumare del Tuy. 

Defensa de San Mateo (en este combate murió 
Juan Soublette, hermano del General) — Carabobo se- 
gunda Batalla de la Puerta — Las Cocuizas — Antíma- 
no — Aragua de Barcelona. 

1815. — Defensa de Cartagena hasta la rendición 
de la plaza. — Rechazó el asalto de La Popa, como 
Comandante del Batallón de "La Unión." Antes ha- 
bía hecho la campaña de Margarita. 

1816. — Fué nombrado Coronel efectivo del Ejér- 
cito en Los Cayos de San Luis (Haití) — Desembarcó 
con la expedición en Ocumare é hizo la campaña en 



I 
— 102 



este año; y bajo las ordenes de Mac-Grégor, y de Piar, 
ó mandando en jete asistió á los siguientes hechos 
de armas. — Maracay — Aguacates — Onoto — San Sebas- 
tián — Chaguaramas — Quebrada Honda — Alacranes y 
Juncal, y fué ascendido á General de Brigada el 28 
de diciembre de este año en Margarita. 

1817. — Hizo la campaña de este año con Bolívar, 
y le acompañó en el combate de Uñare (en este 



hecho de armas fué gravemente herido su hermano 



& 



Martín que murió poco después) en Oasacoima en el 
sitio y toma de Angostura. 

1818. — Hizo la campaña de este año con el Li- 
bertador, con el carácter de Jefe de E. M. G. toman- 
do parte en el combate del Sombrero, en el de El Ras- 
tro en la 3l l Batalla de La Puerta y en el Rincón de 
Los Toros. 

1819. — Con el mismo carácter hizo la campaña 
de ese año. Fué testigo junto con Bolívar del com- 
bate de Las Queseras del Medio. Tramontó los 
Andes granadinos, pasó El Pisba y combatió en 
Pantano de Gameza, Vargas, Boyacá y el alto de 
Las Cruces. 

1820. — Eué ascendido á General de División con 
la aprobación del Congreso reunido en Guayana. 

Fué nombrado Vice-Presidente de Venezuela y 
encargado de la dirección de la guerra, é hizo la cam- 
paña de este año hasta el armisticio. 

1821. — Promulgada la Constitución fué nombrado 
Intendente de Venezuela y encargado de la dirección 
de la guerra en los Departamentos del Norte de Co- 
lombia, éhizo la campaña de este año sobre el centro 
con el General Bermúdez. 

1822. — Hizo la campaña de este año y combatió 
en Pedregal y Debajuro. 

1823. — Hizo la campaña de este año. 



— 103 — 

1824. — Fué nombrado Comandante General del 
Magdalena. 

1825.— 1826 y 1827. Sirvió la Secretaría de Esta- 
do de Colombia en los Despachos de Guerra y Marina. 

1827. — Regresó á Venezuela con licencia después 
de la disolución de la Convención de Ocaña y se le 
encargó de la Jefatura del Estado Mayor General de 
la Comandancia General de Venezuela. 

1828 y 1829. — Sirvió en el mismo destino. 

1830. — Diputado al Congreso constituyente. Fué 
uno de sus Presidentes. 

1831, 1832, 1833 y 1834.— Secretario de Guerra y 
Marina. 

1835, 1836. — Es nombrado Ministro Plenipoten- 
ciario y Enviado Extraordinario á Europa, con el ob- 
jeto de promover un tratado de reconocimiento y paz 
con la España, llevando el cargo de arreglar la deu- 
da de Venezuela con Inglaterra. 

1837, 1838. — Vice-Presidente Constitucional de 
Venezuela Encargado del Poder Ejecutivo. 

1839, 1840. — Vice-Presidente de Venezuela. 

1841, 1842. — Secretario de Estado en los Despa- 
chos de Guerra y Marina. 

1843, 1844, 1845, 1846.— Presidente Constitucio- 
nal de Venezuela. 

1847. — Fuera de servicio con licencia temporal y 
letras de cuartel. 

1848 á 1858. — En el destierro de donde regresó 
en Mayo de 1858 ; por invitación del Jefe del Gobier- 
no Provisional. 

1858. — Eué nombrado Jefe de Operaciones de la 
Provincia de Caracas el 17 de Julio y en este em- 
pleo y con el carácter de Plenipotenciario, puso tér- 
mino al conflicto diplomático con Francia é Inglate- 
rra que se llamó del Protocolo. 



— 104 — 

1859. — Cesó en la Jefatura de Operaciones y fué 
nombrado Secretario de Estado en el Despacho de 
Relaciones Exteriores el 24 de Febrero. 

— El 4 de Abril fué nombrado Director de la 
Guerra en Occidente, basta Mayo en que sus enfer- 
medades le imposibilitaron del servicio y regresó á la 
capital. 

1860. — Fué nombrado Senador por cuatro años 
por la Provincia de Caracas. 

1901. — Fué Secretario de Estado en el Gobierno 
del Doctor Gual hasta el 29 de Agosto. 

1803. — Fué hecho General en Jefe por el Maris- 
cal Falcón. 

1809. — Secretario de Estado del General Euperto 
Monagas hasta Octubre de ese año que se enfermó 
para ííiorir. 

1870. — El 11 de Febrero falleció en Caracas. 

No tomó parte ni fomentó ninguna de las Kevo- 
lucioues que han arruinado el país. 

No he sido ni seré nunca faccioso, repetía siempre. 



fragmentos 
de "Venezuela Heroica" por Eduardo Blanco, 

Soublette es el Arístides americano. Esforzado en 
la lucha, prudente en el consejo, á las condiciones 
del guerrero une las dotes eminentes del filósofo y 
del hombre de estado ; diplomático hábil, pulcro ad- 
ministrador, obediente á las leyes como soldado y 
como magistrado ; de inteligencia clara y educación 
muy superior á la de aquellos tiempos, nació predes- 
tinado á muy altos destinos. Colombia y Venezuela 
ostentarán en sus blasones más de un laurel debido 
á los talentos del héroe de la Popa. Después de com- 



— 105 — 

batir al lado de Bolívar, irá á ejercer la suprema 
Magistratura de la Eépública. Allí el soldado de 
Boyacá se transforma eu sacerdote de la ley ; la li- 
bertad halla en él un aliado ; la gloria una cabeza 
diana de llevar las coronas de todos los merecimientos. 



Entre aquellos 600 denodados que, poseídos de la 
grandeza de su intento, cruzan á Venezuela- desde 
las costas de Ocumare hasta las llanuras de Barce- 
lona, no hay rezagados ni medrosos. Cuando el can- 
sancio ó la miseria los abruma, una voz prestigio- 
sa los alienta, un espíritu superior, siempre sereno 
les comunica reflexivo heroísmo : Soublette les habla 
el lenguaje severo del filósofo. Mac-Grégor, todo ím- 
petu, los excita al combate con su genial intrepidez, 
con su carácter aventurero y romancesco. El noble 
celta, combatiendo en América por la independencia 
de Venezuela, se figura estar en sus montañas, al 
frente de los briosos clanes, y lidiando como Bruce y 
AVallaee por la^ libertad de su país. Es el brazo del 
ejército, Soublette, es el cerebro, El uno aventura, 
el otro cuida y dirige los golpes cuando los cree certe- 
ros. Las simpatías y el respeto de las tropas, las po- 
seen por igual ; la confianza, es Soublette quien la 
inspira. 



MEMORIA 

SOBRE EL SITIO PUESTO Á LA PLAZA DE CARTAGE- 
NA de Indias por el Ejército Español ex- 
pedicionario, AL MANDO DEL TENIENTE GENE- 
RAL Don Pablo Morillo, escrita en Bogo- 
tá por el General de Colo3ibia Luis Fran- 
cisco Eieux, en marzo de 1824. 



FRAGMENTOS 

La plaza al empezarse el sitio contaba con 3.600 



— 106 — 

hombres para su defensa, desde la edad de diez y 
seis años á la de cincuenta; entre éstos había de tro- 
pa veterana L65Ó hombres, y el resto de paisanos, 
inclusive una compañía de extranjeros voluntarios, 
que no excedía de 80 hombres ; todo lo cual fué dis- 
tribuido en los recintos de la plaza y los fuertes ex- 
teriores. La-Popa al principio del sitio tenía como 400 
hombres ; el castillo de San Felipe 500; y los casti- 
llos de Bocachica 200, sin comprender los vecinos de 
aquel sitio que se agregaron á esas fortalezas con sus 
familias, con motivo de haber incendiado el pueblo 
los enemigos. 

Desde el principio del bloqueo se intentó esta- 
blecer algunas comunicaciones con los pueblos de 
Barlovento y Sotavento ; pero el enemigo con prác- 
ticos supo mantener la cadena de sus puestos bien 
situados, haciendo un servicio en ellos sumamente 
activo, lo que entorpeció esta tentativa, sorprendien- 
de diferentes espías y otros que les fué forzoso re- 
troceder por las dificultades que hallaron. Hacer sa- 
lidas ora infructuoso, no existiendo tropas suficien- 
tes para cubrir una extensión de cerca de seis le- 
guas que los sitiados guarnecían, desde La-Boquilla 
hasta Bocachica ; por lo que juzgaron más á propó- 
sito mantenerse á la defensiva, hasta esperar refuer- 
zos que se consideraba enviaría el Gobierno general 
sobre los pueblos de las sabanas del Oorozal, que 
sin duda había movido el estímulo de aquellos ve- 
cinos, donde era fácil levantar una masa de cuatro 
á cinco mil hombres, y con ellos obligar al invasor á 
debilitar su extensa línea para irlos á atacar. A los 
de la plaza en este caso les habría sido fácil hacer 
salidas sobre los puntos de ¡Sotavento, no sólo para 
procurarse víveres, sino para levantar guerrillas que 
entorpeciesen los convoyes, así como el establecimien- 



— 107 — 

to de sus hospitales indefensos, situados á su espal- 
da, en los pueblos de Turbaco, Arjona y Sabana 
Larga que no podían auxiliar inmediatamente, en los 
cuales á los cincuenta días tenían cerca de 3.000 
enfermos. En tal situación sólo lo ejecutaron algu- 
nas descubiertas hacia la parte de Barragán y Al- 
cibia tiroteándose con las tropas ligeras del enemigo 
que recorrían este terreno. Penetrados los de la pla- 
za de que el sitiador ocuparía todas las haciendas 
que circundan la bahía al Este, para empezar sus 
trabajos en aquélla y estrechar más el bloqueo se 
destinó al Teniente-Coronel Eieux con la Compañía 
de granaderos á incendiar y destruir los menciona- 
dos establecimientos, apoyando la operación dos com- 
pañías de cazadores y un piquete de caballería, que 
se encargaron de hacer una diversión en el centro 
del enemigo, sobre los playones de Tesca, dos leguas 
distante del primer movimiento. En efecto, partió 
del castillo de San-Felipe, en la noche desembarcó 
en la punta de Manzanillo, y al amanecer había in- 
cendiado todo lo de Gracia é isla del Diablo, y otros 
puntos inmediatos, y á lo último el Bosque y los 
almacenes (pie servían de depósitos de pólvora. Esta 
ocurrencia hizo creer al enemigo que era un movi- 
miento general : su ala izquierda se preparó para .un 
combate, la (pie no distaba dos tiros de fusil del lu- 
gar de esta operación. Las guerrillas de La-Popa obli- 
garon á adelantarse de Ternera al Regimiento de 
León, constante en esos momentos como de 1.200 
hombres, sobre los playones de Tesca, donde formó 
en batalla apoyando su derecha hacia la laguna, y 
su izquierda en el principio de un bosque, que sos- 
tenían sus cazadores, y de reserva en el centro un 
piquete (fe caballería como de ochenta hombres ; ade- 
lantando la compañía de cazadores de Barbastro y 



— IOS — 

la de Victoria, que se encontraron con las nuestras, 
trabándose un tiroteo. 

Evadida en medio de dos cuerpos fuertes- la com- 
pañía que se encargó de destruir los establecimien- 
tos, después de haber cumplido con su encargó, par- 
tió inmediatamante á los playones de Tesca, y con 
la vista de este refuerzo se replegaron las del ene- 
migo sobre el cuerpo principal, perseguidas por las 
nuestras hasta la distancia de un tiro de fusil de sus 
líneas ; el enemigo no hizo movimiento alguno, por 
cuyo motivo se retiraron con lentitud nuestras gue- 
rrillas, terminándose con volver á sus primitivas po- 
siciones unos y otros. El contrario, que miraba co- 
mo difícil aproximar sus operaciones de sitio sobre 
la plaza, sin los elementos adecuados, proyectó for- 
zar La-Boquilla para apoderarse del lago de Tesca, 
y por él trasportar su artillería de sitio ; pero el 
Capitán de fragata Rafael Tono se opuso vigorosa- 
mente á dos ataques de mar (pie dieron sobre aquel 
punto, hasta convencerlos de la imposibilidad, por 
lo que se decidió á variar su plan de operaciones 
hacia Sotavento. Mucho más le obligó á esta medi- 
da el desgraciado suceso que experimentaron sobre 
La-Popa el día 12 de Noviembre, , donde dirigieron 
sus mejores tropas persuadidos por informes positivos 
de algunos soldados pasados al campo contrario, ¿el 
estado deplorable á que se hallaba reducida la guar- 
nición de aquel punto, que no tenía disponibles arri- 
ba de 130 hombres útiles, pues los demás por efec- 
to del hambre habían desaparecido, y estaban otros 
próximos á ello. Asegurados del resultado verifica- 
ron su ataque entre once y doce de la noche del 
día 11, con ochocientos hombres protejidos de una 
noche nebulosa y de lluvia continua, haciendo avan- 
zar las mejores compañías de sus cuerpos, entre 



— 109 — 

ellas las de "Barbastro", que fué la primera arroja- 
da á pasar el foso y tratar de salvar la triucliera, 
dirigidas por el Capitán Maortúa, dejando al pié de 
la subida al cerro el resto de la tropa del Coronel 
Villacenvicio que mandaba el todo. Por una patrulla 
que rondaba los recintos pudo notarse la tropa que 
escalaba los fosos, siéndole á esta necesario preci- 
pitarse por una de las faldas que rodean aquel es- 
carpado, teniendo apenas tiempo para hacer tomar 
las armas á la guardia que sostenía aquella trinche- 
ra, el enemigo repitió con bastante denuedo diferen- 
tes ataques contra ese frente y lo hizo por otros, 
hasta que el fuego determinado de los nuestros, he- 
cho con la viveza y aciertos que muy pocas accio- 
nes de esta clase habrán presentado, demarcó el lu- 
gar positivo del ataque, proporcionando la certidum- 
bre de los fuegos del castillo de San-Felipe con bue- 
na dirección sobre los que se obstinaban contra las 
trincheras, como también lo efectuaba donde se en- 
contraba la reserva del contrario. 

Eechazados con el ardor que mostraron los de- 
fensores de La-Popa, y con el doble tiroteo que ex- 
perimentaron á su espalda, y con la pérdida del Ca- 
pitán Maortúa, muerto sobre la trinchera por el Ma- 
yor Piñango que le salió al frente, huyeron desor- 
denadamente, dejando varios Oficiales en el campo, 
soldados muertos y heridos con otros despojos que 
al amanecer del 12 se encontraron. La recompensa 
que pudo dar el Gobierno á los valientes de La-Po- 
pa, mandados por el Teniente-Coronel Carlos Sou- 
blette, y su segundo de igual clase y grado Santiago 
Stuart, que también mostró en esa noche . el valor 
que siempre acostumbró, fué una pequeña gratifica- 
ción en plata, que no podía servirles de nada, vein- 
te cueros al pelo para alimentarse y dos pipas de vino. 



110 — 



DE VARIOS 



Galería Histórica de los contemporáneos 
Tomo 8? — Edicción de Mons — 1827 

Soublette (Don Carlos) nació en Caracas ha- 
cia el año de 1790, tomó una parte activa en la re- 
volución que se operó en el Estado de Venezuela, 
y entró en el ejército independiente, donde su va- 
lor y sus talentos le hicieron ascender al empleo de 
coronel. Fué con este carácter que se distinguió en 
el sitio de Cartagena, donde encargado de la defen- 
sa del Castillo de la Popa, rechazó sucesivamente 
tres ataques furibundos hechos por un cuerpo de tro- 
pas de 800 hombres escogidos del ejército realista, 
que se vieron forzados á retirarse con pérdidas con- 
siderables. Muchos de los oficiales que marchaban á 
la cabeza de los asaltantes perecieron en esta jorna- 
da, en la que el comandante en jefe corrió también 
grave peligro. La conducta posterior de Don Carlos 
Soublette, no hizo sino acrecer la confianza que ins- 
piraba ; fué agregado al Estado Mayor de Bolívar, 
del cual vino ,á ser á poco el Mayor General. Sus 
conocimientos y su actividad le han hecho sumamente 
útil y necesario en el ejército republicano, y su nom- 
bre ha figurado de la manera más ventajosa en gran 
número de partes militares. 



vida de bolívar 
-por Felipe Larrazábal 

'• Soublette, decía el Libertador en el Perú, ser- 
virá bien todos los destinos de la República : tiene ca- 
pacidad, discreción y finura. \ Es cortés con todos y no 
mancilla á ninguno ; porque él sabe que la cortesía se 
queda en quien la usa, y la honra en quien la hace? 



— 111 — 

f 

BARALT Y DÍAZ 

SOFBLETTE 

"Este oficialj célebre después en la historia del 
país, entró al servicio de la República desde el año 
de 1810, en clase de porta-estandarte del escuadrón 
de caballería de Caracas. En la campaña de 1811 
fué secretario militar de Miranda, y en la muy acia- 
ga de 1812, su primer ayudante de campo. Perdido 
todo con la invasión de Monteverde, preso el prin- 
cipal caudillo de los patriotas, y cerradas las puer- 
tas á la emigración, se mantuvo en el territorio has- 
ta que ocupada Caracas en 1813, se reunió á Bolí- 
var. Nombrado entonces secretario militar de Ribas, 
acompañó á éste en las acciones de Vigiriina, La 
Victoria, Ocumare y Carabobo : después de la bata- 
lla de La Puerta, fué á Barcelona como Mayor Ge- 
neral de la división Palacios, y desde aquella ciudad 
condujo á Aragua las tropas de Caracas. Por conse- 
cuencia del triunfo de Morales sobre Bolívar y Ber- 
múdez, pasó á dimana y se embarcó para Margari- 
ta, en donde permaneció hasta la entrada de Mori- 
llo. En Cartagena sirvió útilmente defendiendo con 
gran bizarría el Castillo de la Popa hasta que resuel- 
ta la evacuación de la plaza, salió de la Nueva Gra- 
nada en busca del Libertador, á quien logró reunirse 
en los Cayos de Haití."' 



OBJECIONES 
HECHAS POR EL PODER EJECUTIVO AL PROYECTO DE 
LEY SORBE INSTITUTO DE CRÉDITO TERRITORIAL. 

Excelentísimo señor : 

El cumplimiento de un deber imprescindible me 
pone en la necesidad de devolver al Congreso el pro- 



— 112 — 

yecto de decreto que funda un instituto de crédito 
territorial sobre la garantía de la Nación. ISTo se me 
oculta la displicencia con que va á ser recibido es- 
te paso por una porción, no corta, de ciudadanos 
muy estimables que están persuadidos de que el ac- 
to legislativo á que me reñero es un manantial de 
bienes para Venezuela, y los cuales lian de ver con 
disgusto todo lo que en su concepto se oponga al 
logro de tan caro abjeto ; mas tengo que pasar por 
esta pena, después que muy detenidos manifestacio- 
nes sobre la materia me lian dado por resultado que 
la utilidad del país, la conservación de su crédito y 
la defensa y protección de las derechos de todos exi- 
gen de mí que baga cuántos esfuerzos estén en mis 
facultades para detener, por las vías legales la san- 
ción de una medida que ofrce en su ejecución gra- 
ves inconvenientes. Estimulado por las más fuertes 
convicciones y animado del más ardiente celo por la 
felicidad de la República, dispuesto á hacer por ella 
todo género de sacrificios, voy á prestarle el de con- 
trariar un proyecto (pie ha aprobado una muy con- 
siderable mayoría de ambas Cámaras, como el me- 
dio más propio para sacar á las industrias del abati- 
miento en que se hallan, y traernos luego bienes po- 
líticos y económicos de alta importancia. Tengo el 
sentimiento de pensar muy de otro modo y de ha- 
ber formado un juicio distinto sobre el Instituto de 
crédito territorial, según se formula en el proyecto, 
después de haber oído las razones con que se ha soste- 
nido ó impugnado. 

En el Mensaje que dirijí al Congreso al iniciar 
sus presentes sesiones, dije á las Honorables Cáma- 
ras que nuestro estado interior requería que con to- 
da solicitud se examinasen los distintos ramos de la 
legislación en su relación con el progreso general de 



11< 



la Bepública; para que con conocimiento de lo que 
fuese justo y conveniente a la Sociedad, decretara 
el Congreso medidas que pudieran ser abrazadas con 
confianza por todos los venezolanos y que produje- 
ran beneficios importantes á nuestra patria. La que 
contiene el proyecto de crédito territorial, ni la creo 
justa ni conveniente, ni será abrazada con confian- 
za por todos los venezolanos, y lejos de producir be- 
neficios importantes puede ser fecunda en todo géne- 
ro de males. 

En Venezuela, donde las rentas públicas se for- 
man de las contribuciones que indirectamente pagan 
todos los ciudadanos, no puede considerarse como 
rigorosamente justo un auxilio que no puede alcan- 
zar á todos, y para el cual se comprometen en ga- 
rantía las rentas que todos pagan. Con tal sistema 
de contribuciones es inconciliable todo auxilio directo 
por la relación que debe existir siempre entre el empleo 
(pie se haga de las rentas y el bienestar de los que 
las forman. Por más que el Congreso se baya esme- 
rado en generalizar el auxilio á las industrias, ya 
distribuyéndolo entre todas las provincias, según la 
base de población, ya reduciendo á veinte mil pesos 
el máximum del auxilio á que pueda aspirarse, ya 
permitiendo el empréstito de algunas cantidades sin 
hipotecas, no puede negarse que el beneficio, para 
que sea provechoso, sólo puede alcanzará un pequeño 
número de propietarios, insignificante, comparado con 
la totalidad de los industriales venezolanos. Cuando 
este modo de ver la cuestión se haga familiar, 
cuando el resultado convenza á muchos de los que 
hoy esperan sin fundamento obtener el auxilio, que 
él no puede dispensarse á todos, cuando se palpa la 
distinción que necesariamente ha de hacerse entre los 



114 



que prestan seguridades y los que no pueden darlas, 
no obstante la mayor necesidad de socorro (pie tienen 
estos, nada será comparable á su disgusto ; y puede 
asegurarse que el que se hace sentir en la actualidad 
por consecuencia del atraso de los industriales, se 
concentrará en los últimos y podrá producir efectos 
más desagradables. vSin entrar en minuciosas demos- 
traciones sobre la inseguridad de las hipotecas, sobre 
visicitudes y sobre otros punto» que se han discu- 
tido juiciosa y acertadamente para convencer la cer- 
tidumbre del riesgo á que se expone el tesoro público, 
no obstante las preocupaciones que se han escogido 
para desviar todo peligro, yo me limitaré á inter- 
pelar acerca de su existencia el buen criterio de todos 
los Honorables Senadores y Representantes, y á 
enunciar como una verdad umversalmente reconocida 
en sus principios, que el accidente muy posible de 
que la Nación haya de pagar por sus fiados y que- 
dar constituida acreedora de estos, la coloca bajo un 
doble aspecto en una situación delicada, porque pro- 
duce simultáneamente las quejas de los contribuyen- 
tes y el desafecto de los adeudados. La medida de 
auxilio qne ha acordado el Congreso, no solo traerá 
inconvenientes graves al establecimiento, como lo he 
indicado, sino que cada vez irán siendo mayores y 
autorizando nuevas y mayores exigencias. Presiento 
que si llega á tener efecto ; ella será la materia pre- 
ferente, sino la única, de las legislaturas venideras, 
y que les robará como este año, pero ya de un mo- 
do inevitable, el tiempo preciso que reclaman medi- 
das indirectas que á la larga deben producir un resul- 
tado más satisfactorio. 

Una x>rotección como la que se acuerda, en que 
para guardar consecuencia ha debido prescindirse ab- 
solutamente de la moralidad y atender sólo á la res- 



115 



ponsabilidad material del que la solicita, si por una 
parte presenta al Gobierno revestido de odiosas apa- 
riencias y á algunos industriales probos y dignos 
de consideración enteramente desatendidos, por otra 
provoca el abuso de muchos á quienes hasta ahora 
ha saívado una saludable timidez en contraer empe- 
ños, por las facilidades que le brinda y por la com- 
petencia en que pone la ley á todas las provincias 
para obtener en virtud de los pedidos de sus habi- 
tantes la rata del empréstito correspondiente á su 
población. Nada hay más funesto para la riqueza de 
un país que la imprudencia de las empresas ; y una ley 
que la estimula, que convida al abuso que interesa 
en su favor el fuerte surtimiento del patriotismo lo- 
cal, no puede ser conveniente. 

Por otra parte, el crédito de la Nación, siendo 
una propiedad de todos los venezolanos, no puede 
usarse sino en beneflcio de todos y con la más ri- 
gorosa economía. El se disminuye como el de los 
particulares cuando se recarga con muchas oblio-a- 
ciones. -El debe conservarse intacto para el caso de 
una guerra, si tal desgracia pudiera afligirnos algún 
día, para la apertura de caminos y otras empresas 
de utilidad general de que tanto lia menester un 
país naciente é inculto como Venezuela, y aun para 
operaciones financieras que tuviesen por objeto la 
conservación de ese mismo crédito nacional. Paréceme 
que empeñarlo en un auxilio directo y no general en 
circunstancias en que con una deuda pasiva exte- 
rior de más de veinte millones de pesos, carecemos de 
vías de comunicación, de este importante resorte de 
mejora y engrandecimiento, es obrar de una manera 
poco conforme á los principios administrativos que 
recomiendo y cuya solidez no puede menos que reco- 
nocer la ilustración del Congreso. 



— 110 — 

Si de estas consideraciones generales quisiera des* 
«ender á ocuparme de pormenores del proyecto (pie 
tengo la honra de devolver se me presentaría un vasto 
«¡ampo de observaciones sobre inconvenientes para su 
ejecución ; pero convencido de que las Honorables Cá- 
imuas habrán sometido á itn ilustrado examen muchas 
de las que yo podría hacerle, me limitaré á exponer 
que según los cálculos más probables, fundados en la 
experiencia de esta clase de negociaciones, el emprés- 
tito de cinco millones de pesos que se manda negociar 
para que sirva de capital al Instituto, aun cuando se 
©HBsiga el seis por ciento de interés anual, calculando 
este sobre la suma que realmente venga al país, hechas 
las deducciones que son de costumbre, resultará á una 
rata de 9 á 10 por ciento, lo cual será un inconvenien- 
te insuperable para la ejecución de la ley por el gran 
pespüeio que sufrirá la Nación. 

El Poder Ejecutivo se ha opuesto á la medida 
que abraza el proyecto desde su segunda discusión en 
tk Cámara donde tuvo su origen, y aunque su oposi- 
ción no bastó á detener su progreso ha llegado la opor- 
tunidad de consignar en un documento solemne los 
líioiivos de esta oposición, para que la Nación, de 
(quien tiene sus poderes, conozca la conducta de su 
«Megádo. 

Si el Instituto hubiera de producir los bienes que 
auguran sus sostenedores, nada se perdería por un 
wffimvQ exanren : si males, yo habría tenida la satisfac- 
«Één de diferirlos. No sostengo causa propia: sostengo 
la pública en desempeño del alto deber en que estoy 
«sustituido por la voluntad de mis conciudadanos, y 
«ranme alguno le sea enojoso mi proceder, espero que 
más tarde harán justicia á la sinceridad de mis inten- 
ciones y á la honradez de mis principios. Amo de 
"todo corazón el bien de mi patria, y si me impresiona 



— 117 — 

profundamente toda presimeioii, del mal para mis con- 
ciudadanos, esta impresión nace ds un sentimiento 
puro y ageno de todo lo que pudiera carecterizarlo de 
caprichoso ó sistemático. Eespeto y acato la jopinióa 
del Congreso como la expresión legítima de la volun- 
tad nacional, y este mismo respeto, y la necesidad dé 
conservar la confianza de mis conciudadanos, me ha 
determinado á someter á vuestra alta consideración 
estas observaciones en busca de vuestra última resolu- 
ción, á lacual daré el más puntual y exacto cumplimiento. 

Si esta última resolución del Congreso fuere la de 
encontrar fundadas mis observaciones, en este caso os 
pediré desde ahora vuestra cooperación para la ejecu- 
ción de un plan que tenga por objeto la mejora pronta 
y eficaz de nuestras principales vías de comunicación^ 
en una empresa nacional de caminos, usando del cré- 
dito público. La aprobación anual «le 160,000 pesos para 
la mejora gradual dé las vías de comunicación, dentro 
de cincuenta años habrá ascendido á ocho millones efe 
pesos, y nuestros caminos se encontrarán en el mismo 
estado que hoy con muy poca diferencia. ]STo sucede- 
ría así si desde luego se aplicasen los ocho millones é 
menos. Muy pronto, dentro de dos años quizá, eni- 
pezaríanios á experimentar grandes beneficios, y antes 
de quince, el impulso que habría recibido nuestra in- 
dustria, habría sido más que suficiente para pagar 
dicha suma, dejándonos un .grande é incalculable au- 
mento en la riqueza pública y en la mejora de nuestra 
condición social. Cada día es más urgente la aplica- 
ción de nuestros recursos á esta grande emi^resa. El 
vuelo que lleva el ramo de caminos en todo el mundo 
nos ha dejado atrás á una distancia inmensa, y los 
costos de trasporte recargan nuestros productos con un 
gravamen que ya no pueden soportar el más económi- 
co, ni el más laborioso propietario. 



— 118 — 

Mas si vuestra última resolución fuera la de que no 
encontráis fundadas mis observaciones, el proyecto será ley 
de la Bopública, y el Poder Ejecutivo empleará en su 
ejecución la más solicita diligencia, para que se reali- 
cen los bienes que el Congreso se promete y se dis- 
minuyan los males que el Poder Ejecutivo teme. 

Carlos Soublette. 

i 

Csu-acas: mayo de 1845. — 16 de la Ley y 35 de la In- 
dependencia. 



CORRESPONDENCIA 

Al Benemérito General Carlos Soublette, Secretario de 
Estado y del Despacho de Querrá y Marina del Go- 
bierno de la República. 

Próximo á separarme de la Aministración, que lie 
presidido, quiero testificar á usia el profundo reconoci- 
miento de ini corazón, por la eficaz ayuda que lie reci- 
bido de su¡» servicios, en el Departamento de su cargo. 
Sus luces y constante consagración al trabajo, su exj>e- 
riencia en el ramo de guerra, su rectitud y notorios 
talentos me lian sido auxiliares de suma importancia 
en la Administración. 

Espero que la Nación Colombiana, algún día esti- 
mará del modo correspondiente el servicio de usia en 
las Secretarías que han estado á su cargo ; por mi parte 
lo estimo infinito y en nombre de la República le doy 
las más expresivas gracias. / 

Con sentimientos de consideración y de la más 
perfecta estimación, soy de usia, obediente servidor, 

F. de P. Santander. 
P>ogotá : 3 de mayo de 1817.— 17? 

[Es copia fiel del original.] 



— 119 — 

Valencia, noviembre 30 de 1889. 
¡Sentir General Bafael Urdaneta. 
Mi querido amigo : 

Por el anterior correo remití á usted el acta que 
se celebró en Puerto Cabello, y ahora le mando la de 
esta ciudad : las lia habido en Maracay, Turniero, La 
Victoria y Caracas ; pero aún no hemos visto esta úl- 
tima, sin embargo de que las reuniones fueron en los 
días 25 y 2G. Puerto Cabello y Valencia piden al 
Congreso que dejen á Venezuela constituirse fuera de 
la Unión. Caracas, parece que resuelve que se cons- 
tituya desde luego, y nos tiene usted sin formar un 
juicio cabal de las cosas, por falta de noticias exactas. 
El correo llega hoy y, nos sacará de dudas ; pero de 
todos modos tenemos ya en la palestra la cuestión más 
generalmente amada de los venezolanos. ¿ETos con- 
ducirá esto á una guerra social, ó nó? Ojalá la fortuna 
se decida por la negativa ; pero si toma la otra solu- 
ción, sólo preveo males y desastres para los que ven- 
cieren y para los que fueren A r encidos. 

ISTuestra esperanza está en el Libertador, porque 
confiamos que en crisis tan delicada y peligrosa en- 
contrará el modo de salvarnos de una catástrofe gene- 
ral. También esperamos en el General Páez, quien no 
obstante que conoce de muy atrás que estos Departa- 
mentos desean separarse de la Unión y formar un Es- 
tado Soberano é independiente, que está convencido de 
que no perderán la presente ocasión para realizar sus 
deseos, — hará todo lo posible por evitar un rompimien- 
to sin oponerse al voto del público, por que está per- 
suadido de que en vano lo intentaría, y que sólo logra- 
ríaprecipitar más los espíritus, y privar acaso al país de 
los efectos saludables que puede y debe esperar de su 
influencia. 



— 120 — 

Yo estoy cierto de que el General Páez verá con 
suma pena la necesidad de ponerse en guerra con el 
Gobierno, y mucho más con el Libertador; y digo la 
necesidad, porque sólo que el Gobierno abra hostilida- 
des contra Venezuela, tomará las armas para defen- 
derse ; y aún entonces creo que si puede él salirse de la 
cuestión, sin deshonor, me'parece que lo haría. 

Deseo que ustedes no se precipiten al recibir este 
aviso : piensen muy detenidamente y con mucha cal- 
ma, aguarden nuevos y más camprobados informes, 
oigan al Libertador antes de deliberar, traten la cues- 
tión como entre pueblos libres (pie pueden ó no entrar 
en el nuevo pacto social, no sea que por sostener la 
ley fundamental, lo vayamos á perder todo : — gloria, 
patria y vida. Es muy penoso para mi estarle á usted 
anunciando males y desgracias desde el mes de mayo ; 
pero no he podido menos, no queriendo engañarle, ni 
guardar silencio. - 

He recibido su carta de 30 de octubre, y queda 
impuesto del éxito de las operaciones de O'Leary. Es 
de compadecerse la suerte de Gordo va, que se ha 
precipitado ala muerte de un modo tan extraordinario, 
y puesto al Gobierno en la necesidad triste y dolorosa 
de mandarlo destruir y comprometerse más y más en 
la opinión pública ; porque estas muertes de patriotas 
causan una impresión desfavorable al Gobierno por 
estos países y les suministra el argumento de que el 
Gobierno no existe sino á fuerza de castigos á patrio- 
tas ilustres, y que si dura quedará sólo en una vasta 
soledad. Veo toda la mortificación que le estoy cau- 
sando, pero le digo lo que veo y lo que importa que 
usted sepa para su gobierno. 

Briceño, Aran da, Pérez y Gual ya en Cartagena ; 
creo que salieron de Caracas el mismo día en que se 
celebraba la primera reunión popular^ 



— 121 — 

Saludo á su familia ; y me repito su apasionado 
amigo. 

Firmado. — Carlos So ublette. 



TRADUCCIÓN DEL FRANCÉS 

Opinión de Clarendon sobre los preliminares del Tratado con España) 

Madrid, 21 de octubre (sábado) 1 833. 
Mi querido Soublette. 

Su nota es excelente, en mi opinión, y yo creo que 
usted faltaría á su gobierno y á usted mismo, al no 
hacer esta reclamación. En su lugar, yo cambiaría 
una sola x>aiabra : usted dice : obtener una paz honrosa 
(esta frase está en español). Yo preferiría decir : con- 
cluir ó tratar, porque esta sería de igual á igual. Para 
obtener una cosa, se pide,' y esto parece reconocer una 
especie de superioridad en aquel que concede, lo cual 
afortunadamente no es el caso. 

Estoy obligado á diferir la salida de mi correo 
hasta media noche, á petición urgente de MendizabaL 
Soy afectísimo. 

Henry Yilliers. 

(Lord Clarendoií.) 



The JEarl of Clarendon. 

Caracas : agosto 19 de 1841. 

Mi querido amigo. 

Hoy supongo que se habrá reunido el Parlamento 
nuevo, y Dios sabe qué aspecto habrán tomado los ne- 



godos públicos en ese reino. Según las noticias reci- 
bidas por el paquete tienen mayoría los Toris, y en 
este caso ¿ cual será el partido que tomarán mis ami- 
gos ? Todo esto me inquieta y desazona. Para ma- 
yor angustia mía, ha ocurrido un caso penoso sobre 
nuestros límites con la Guayana inglesa : á principios 
del año dige á U. lo que mi Gobierno proponía á con- 
secuencia, de la notificación que se le hizo de parte del 
gobierno de S. M. B.; acerca de la comisión del S. 
Sehomburu. Venezuela invitó al gobierno británico á 
un tratado de límites, á fin de que la fijación de ellos 
fuese la consecuencia de lo que se conviniera. Nada 
se nos ha contestado, y en el mes de Junio se han fijado 
banderas británicas con las insignias reales en las bo- 
cas del Orinoco y dentro del territorio que Venezuela 
ha reputado y reputa suyo. Yo no puedo imaginarme 
que esto se haya hecho con la voluntad del gobierno, 
posqne nosotros no hemos dado motivo al Gobierno 
británico para desatender hasta este punto nuestra 
proposición de celebrar ud tratado de límites. La 
misma impotencia en que estamos nosotros para opo- 
nernos, nos parece , una razón para que la Gran Bre- 
taña nos atienda; pero sin embargo el hecho ha ocu- 
rrido, el país ha sentido una sensación penosa y hu- 
millante, y mis amigos acaso están ya fuera del gabine- 
te británico. Ansio por saber qué giro han tomado 
los negocios ahí después de la reunión del Parlamento, 
y sea cual fuere cuento siempre con la amistad de U. 
en favor de mi país y cuento también con la justicia 
del Gobierno. 

Por conducto de O'Leary remito á U. una obra 
histórica y geográfica, con el mapa y un atlas, todo de 
Venezuela. Esta es ía obra del Coronel Godazzi y de 
Eafael M. Bara\t, edición de París. U. lee bien el 
castellano y conoce algunas de las personas que figuran 



— 123 — 

en esta historia. Yo no lie tenido lugar de examinarla 
aún, porque hace muy pocos días que la hemos recibi- 
do ; pero entiendo que en general es lo más exacto que 
se ha publicado hasta ahora, y la parte geográfica lo 
mejor. Acepte U. esta memoria en nombre de su siem- 
pre adicto amigo. 

Carlos Soublette. 



Señor General O'Leary. 

Caracas : diciembre 21 de 1832. 
Mi querido O'Leary : 

La última que he recibido de usted es de 2(3 de 
agosto : por consiguiente casi no me dicen nada de 
ustedes ni de su resolución porque en cuatro meses 
mucho han debido cambiar. 

Me habla usted de Santander, en la iglesia donde 
están depositados los restos del Libertador, en privado 
y en público ; nada tenemos que hacer con Santander 
ni hubiéramos tenido nunca, si el mismo Libertador no 
lo hubiera querido ; pero sí tenemos que hacer con los 
restos de nuestro Jefe, de nuestro amigo, de nuestro 
padre, y en suma del hombre á quien debemos el ser 
político que poseemos, y á quien deberá nuestra poste- 
ridad cuantos beneficios puedan reportarse de la Inde- 
pendencia de estos países, y no creo que Venezuela le 
niegue un sepulcro, aun espero que le levantarán un 
templo donde vayamos todos á darle culto ; pero es 
menester que usted no olvide que las revoluciones del 
género humanóse parecen entre sí, y que hasíapara 
reconocerse necesita aguardar su oportunidad. No 
temo el juicio de mis hijos porque cuando ellos puedan 
juzgar de mi conducta se habrá despejado el espíritu 



124 



de partido que hoy existe y podrán conocer que no les 
dejo en legado ningún hecho vergonzoso: ía revolución 

de Colombia con todos sus incidentes, tomada desde 
el 30 de abril de 1826, no ha sido esa mi obra, ni he 
tomado en ella parte, sino cuando no podía menos que 
tomarla, porque era natural de este país y tenía una 
familia en la obligación de sostenerla ; y la parte que 
tomé entonces fué en apoyo de un orden que diese se- 
guridad á todos y calmara las exaltaciones. Desde el 
año de 27 conocí que Colombia había dejado de existir 
y lo hice presente al Libertador insinuándole en que 
fuese él el que terminara nuestra unión, y efectuara 
la división de territorio y de empeños para (pie su in- 
fluencia nos garantizara la paz : en el año de 28 me 
dijo que estaba convenido, y sin embargo ni esto se 
hizo ni se acertó á mantener la unión ; y en el año de 
29 me esforcé cuanto pude por hacer cambiar los 
principios que promovía el gabinete de Bogotá, porque 
veía que era lo más eficaz para, aseverar la desunión ; 
pero fui, como siempre desairado, se tiró la suerte, y 
el resultado lo hemos sufrido todos. Sin poder, sin 
influencia : sosx>epechado de los que se empeñaron 
en la revolución de 2G de noviembre y de los que 
buscaban en ella su elevación con la ruina de todos 
los viejos servidores, he conservado imperturbable 
mi respeto y veneración por el Libertador, sin que 
de mis labios haya salido una sola sílaba que pudiera 
serle ofensiva, y he trabajado de cuantos modos me 
ha sido posible para que saliéramos de un estado 
revolucionario y para que Venezuela admitiese en 
su seno á todos sus hijos, sin vejarlos, sin perse- 
guirlos ; algo se ha conseguido, y. alimento la es- 
peranza de que en el entrante año serán todos reinte- 
grados en sus goces, según sus distintas carreras, así 
como han sido en sus derechos políticos. Mi vida, mi 



— 125 — 

estimado General, está libre de manchas vorgonzosas,' 
y si los que se lian apropiado el título de Bolivianos, 
entre los cuales hay varios en cuya comunión no puedo 
estar nunca, la quieren tiznar, repito que es sólo por es- 
píritu de partido. He hablado de mí porque se me ha 
amenazado con mis hijos, y no he podido prescindir de 
m an i testarle, cuan injusta es su amenaza. 

Me tiene usted pedida una memoria sobre el juicio 
y sentencia del General Piar y sobre el suceso de Casa- 
coima ; nada he podido hacer aún, porque me ha fal- 
tado tiempo y más me faltan datos, pues sólo tengo los 
que me suministra mi memoria : la causa que se siguió 
á Piar está en el archivo de la Secretaría de Guerra de 
Bogotá y en poder del s&ñor José M. Bestrepo, está el 
diario de operaciones del E. M. G., correspondiente á 
los años de 17 y 18 y creo que 19 : también tiene un 
diario del año de 16, si usted pudiera censeguir estos 
diarios encontraría la fecha de muchos sucesos, y en- 
tonces los apuntes que yo le mandase podrían serle 
más útiles. He tenido el gusto de ver al General Ur- 
daneta que hace dos días llegó á ésta ; la familia la 
dejó en Coro, donde piensa establecerse. 

Su afectísimo amigo. 

0. SOUBLETTE. 



FRAGMENTOS 

DE UNA PAUTA DEL LICENCIADO FRANCISCO AítANDA, 
PECHADA EN GUATIRE EL 10 DE JULIO DE 1838 



Mi querido General : 

Desde que vi el artículo de La Bandera pensé lo 
mismo que usted me dice respecto á . A usted 



— 126 — 

no le perjudican esos ataques. En la sustancia no hay 
nada, pues la forma y expresión no suponen nada, y 
en cuanto al origen y objeto que todos conocen puede 
creer (pie le honran. Su tiempo se va pasando entre- 
tanto, y ya todo lo que usted tenía, que hacer, está 
hecho. Usted ha asegurado el orden y la paz. Usted 
ha desarmado todos los partidos, y la ley sólo impera. 
La muerte de Farías ha sido su propia obra. Repri- 
miendo el partido constitucional en lo que tendía á un 
exceso perjudicial á la armonía de la sociedad, habría 
juzgado que el Gobierno no llevaba en sus medidas la 
mira desinteresada del bien común, se le hubiera visto 
faltar á sus palabras en favor de un reiucidente. Para 
conocer que usted no ha podido obrar de otro modo 
basta considerar las consecuencias de la conmutación 
de la pena impuestra á Farías El partido cons- 
titucional habría retirado toda su confianza al 
Gobierno, y el otro no habría quedado contento mien- 
tras no le viese de lleno en sus planes é intereses — la 
revolución. Me parece que usted debe estar no sólo 
tranquilo, sino contento por la conducta que ha 
observado en circunstancias tan delicadas y complica- 
das. Los resultados se perciben ya y continuarán 
justificándolo. 

Su afectísimo amigo. 

Francisco Aranda. 



FBAGME3T0 

DE UNA CARTA DE BOLÍVAR AL GENERAL ESCALONA 

Quito, 21 de junio de 1822. 
Mi querido General: 

Ya estamos en Quito, libre y colombiano. Todo 



— 127 — 

está por nosotros en este vasto país, sin que nos falte 
más que Guayaquil para donde parto á llevar la ley de 
Colombia : se asegura que no costará mucha pena. El 
General Sucre se ha llenado de gloria y se ha hecho 
adorar en estos pueblos : mandará este inmenso de- 
partamento hasta las fronteras del Perú. Tendremos 
otro Soublette en el Sur, pero con menos ganas de 
renunciar, sin por eso ser más ambicioso. 

BOLÍVAR, 



NOTA OFICIAL 

DEL GOBERNADOR DE SANTA MARTA, COMUNICANDO AL 

GENERAL SOUBLETTE EL DECRETO LEGISLATIVO 

DE NUEVA GRANADA ACORDÁNDOLE EL 

GOCE DE UNA PENSIÓN 

"Benemérito General señor Carlos Soiiblttte. 

"Con fecha 7 del actual, bajo número 20, por la 
sección tercera, me dice el señor Secretario de Estado 
del Despacho de Relaciones Exteriores, lo que sigue : 
"Remito á usted el título de . pensión que, por el de- 
creto legislativo de 20 de abril de este año, se concedió 
al General Carlos Soublette, para que practicadas que 
sean en su despacho las anotaciones correspondientes, 
se sirva usted entregarlas al interesado." Y tengo el 
honor de trasmitirlo á usted acompañando el título á 
que se refiere el dicho señor Secretario. 

Puedo asegurar á usted con toda la sinceridad de 
mi corazón que pocos actos de Gobernación han podido 
ni pueden ser de tanta satisfacción como la que me 
asiste al trasmitir á usted oficiaiinante esta nota y al 
acompañarle un documento que á la par de ser de 
tanta presea para usted, pues le recuerda implícita- 



128 



mente una de las mejores pajinas de su historia, es un 
testimonio auténtico de que el pueblo granadino sabe 
ser sensible y agradecido á los importantes servicios 
que bizo en su suelo uno de los primeros caudillos de 
la gran guerra. 

Recuerdo vSeñor General como si fuese en este 
instante la madrugada del 11 de noviembre de 1815 en 
que desde la batería de Santo Domingo, vi el cerro de 
la Popa convertido en ascuas, lanzando en todas di- 
recciones el terror y la confusión. 

U. era el héroe de aquella gran operación y los 
bravos de su mando las divinidades secundarias que 
con inaudito denuedo mandaban la muerte donde U. 
quería, Al fin vino la luz del día y Cartagena salvada 
en él, vio con sorpresa el riesgo inminente que habían 
corrido sus hijos en aquella madrugada, la fila de ca- 
dáveres enemigos rodados al pié del cerro y el héroe 
con los suyos mandando y recibiendo saludos desde 
aquella cumbre al pié del triunfante estandarte que 
con pompa flameaba. 

ISTo fué solo la espada del valiente lo que dejó en 
Cartagena sello de indelebles recuerdos; la sabiduría 
y tino del Magistrado en días posteriores de colmada 
gloria, no tienen menos derecho á la perpetuidad de 
los recuerdos. 

La Eepública es pobre, Señor General. En otras 
circunstancias, no es de dudarse que mediría su reco- 
nocimiento más arreglado á una muniiecencia digna 
de los importantes servicios que hizo U. entre nosotros 
á la causa de la Independencia y de la libertad. Lo 
que falta á esta expresión la suplirá el convencimiento 
que debe asistirle de que U. tan querido generalmente 
en el suelo granadino, como merece serlo en el suyo 
propio, y que si allí tiene patria natural aquí la ha ha- 
llado hospitalaria y corazones no menos afectuosos. 



— 129 — 

Gon sentimientos de la más distinguida conside- 
ración tengo el honor de suscribirme de U., Señor Ge- 
neral, su obsecuente servidor Q. B. S. M. 

Francisco M. Troncoso. 



"Caracas, febrero 19 de 1844. 
"Señor General José Antonio Páez. 

"Mi General y amigo : 

".: Por aquí no ha ocurrido nada nuevo, 

u 6 más bien diré no ha cesado la malhadada ocurren- 
cia del 9. Pensando y repensando sobre lo que con- 
tendría hacer para calmar la desconfianza y volver 
"al estado en que estábamos el 8, que aunque decían 
"que era malo, ahora conocen que era bonísimo, me he 
"sentido inclinado á restablecer esta comandancia de 
"armas. Es verdad que un Gobierno que existe sin 
"más apoyo que la fuerza moral es lo más bello, lomas 
"honroso que puede presentar un pueblo á la conside- 
ración del mundo, y esto lo presentaba Venezuela y 
"particularmente la ciudad de Caracas que encierra 
"más de 30,000 habitantes. ¡ Maldición á los que han 
"interrumpido esta marcha de gloria y de moralidad ! 
"En el año 37 y después del tremendo cuanto milagro- 
"so suceso de Payara, yo mantuve á Venezuela sin 
"ejército, es verdad también, pero tenía mi General en 
"Jefe con su cuartel general y su escolta y este 
"General en Jefe sólo representaba un ejército orga- 
nizado pronto á montar á caballo ; todo el país lo 
"sabía y los buenos confiaban, y los malos, si los había, 
"temían. Siguió el período de U. que sin <¿uda necesi- 
taba mucho menos de apoyos visibles que yo y conti- 
"nuó el país sin fuerzas y la capital sin guarnición y 
"sin autoridad militar. He vuelto yo y desde el año 

9 



— 130 — 

"pasado pulsé el país y conocí la necesidad de un 
"punto militar que reemplazara el cuartel general de 
"los años de 37 y 38 con el carácter de comandancia 
"de armas ; pero U. tuvo razones tan graves, tan im- 
portantes para no prestarse á este arreglo, (pie desistí 
"inmediatamente y hemos corrido ya todo el año de 43 
"despreciando, aunque aparentemente las bullas del 
"Tny, precursoras de las bullas del 9 de febrero, que 
"serán precursoras de quién sabe qué, y pues que la 
"ley me autoriza para tener aquí un comandante de 
"armas y para guarnecer los puestos y depósitos mili- 
tares si por seguir en nuestro ensayo de mantener la 
"paz interior sin ninguna ayuda del ramo militar, su- 
"cede un desastre ¿ no tendrán mis conciudadanos de- 
brecho de reconvenirme 1 ¿ no maldecirán de mi 
"confianza temeraria é imprudente y de una economía 
"mal entendida 1 Pese U. estos hechos y estas re- 
"flexiones, y oiga lo que voy á proponerle; yo sé que 
"á usted debe costarle tanto trabajo como me cuesta á 
"mí el menor desvío del plan, bien conocido y firme- 
"mente ejecutado hasta ahora, de acostumbrar al pue- 
"blo venezolano á cuidar por sí mismo del orden, de la 
"paz y de la seguridad del interior bajo la voz y la 
"autoridad de sus magistrados civiles y hacerlo olvi- 
"dar la intervención militar en un negocio tan niunici- 
"pal, tan de policía como éste ; en fin, forzarlo á que 
"aprenda á cuidar de los bienes inmensos que ha ad- 
quirido con la independencia y con instituciones emi- 
"nentemente liberales — para que cuando le falten los 
"apoyos que lo pusieron en posesión de estos bienes, no 
"quede expuesto á las empresas de la ambición ; pero 
"acaso las circunstancias requieran hoy una excepción, 
"y sin perder de vista aquel propósito que se haga co- 
"nocer un poco que la autoridad suprema no duerme, 
'no está sin acción, sino que tiene recogidos todos sus 



— 131 — 

• 

"resortes para desarrollarlos vigorosos si aun existen 
"facciosos temerarios en nuestro suelo." 

"Propongo, pues, establecer la comandancia de ar- 
"mas de esta provincia, y encargar de ella al General 
''Zamora y traer al servicio un piquete, una media 
"compañía ó una compañía de caballería muy escogi- 
óla. Traer también un piquete de infantería que dé 
"custodia al parque y estimular á este señor Goberna- 
dor á organizar la milicia activa compuesta de todos 
"los propietarios, comerciantes y artesanos que sean 
"jefes de talleres y tengan los medios de costear su 
"armamento y equipo como lo requiere la Ley." 

"Su amigo, 

"Carlos Sourlette." 



CARTA DE SOUBLETTE 

Á UN DISTINGUIDO GRANADINO, SOBRE EL PENSAMIENTO 
DE UNA MONARQUÍA, EN EL AÑO DE 1843 



"Permítanle usted que le diga que me parece que 
usted me escribió su carta bajo el influjo de algún dis- 
gusto, pues de otro modo no me imagino que pudiese 
ocurrir á usted el pensamiento de un cambio tan ra- 
dical en las instituciones 

"Yo no desconozco todos los inconvenientes y 
dificultades que ofrecen nuestros gobiernos democráti- 
cos, ni tampoco todo el terreno que ganan diariamente 
las doctrinas democráticas entre nosotros, ¿ y por lo 
mismo que lo conozco, estoy plenamente convencido 
que no hay otra vía de salud para nosotrps que la de 
mantenernos firmes y fieles á estos principios, y que 



o — 132 — 

los depositarios de la autoridad suprema en estas repú- 
blicas, y la clase ilustrada y de fortuna, si fuesen re- 
conocidos y declarados traidores á los principios demo- 
cráticos provocarían una reacción que causaría su ruina 
y la de las repúblicas, y alejaría por muchos años toda 
esperanza de orden y bienestar. Puede ser que mis 
convicciones sólo sean aplicables á Venezuela, que es 
la que más conozco, y la que por este período me ha 
encargado de su Poder Ejecutivo ; pues, si en Nueva 
Granada se empezasen á preconizar las doctrinas mo- 
nárquicas y á buscar favor en la opinión, verá usted 
que algarabía se levanta en Venezuela. Nos van 
ustedes á causar muchas inquietudes y cuidados? 
no tanto de parte de los que por acá favorezcan tales 
doctrinas, que no faltarán, sino de los que la comba- 
tan, porque lo harán con la pasión odiosa de partido ; 
y pretenderán sembrar desconfianzas contra el Gobier- 
no existente y contra los candidatos futuros, é inclinar 

las elecciones en un sentido ultra-democrático 

Si á pesar de todo, yo concibiera posible la ejecución 
del pensamiento en Nueva Granada, diría que si uste- 
des no encuentran otro modo de salvación, tendrían 
razón, y que no serían responsables del mal que indi- 
rectamente causaran. Pero el caso es que yo lo tengo 
por un delirio, por una pesadilla. ¿ Quién será el prín- 
cipe europeo que cambie la posición más subalterna en 
Alemania ó Italia ó en España por la corona de Nueva 
Granada ? Ninguno, bien lo conocen ustedes y atendido 
á qué vendría este príncipe, en qué apoyaría su trono, 
con qué lo sostendría ? Claro es que con ustedes, y 
con sus rentas (pie no bastan para una modesta repú- 
blica. . Nosotros acá creemos que el único modo 

que hay de detener la rueda de las revoluciones es no 
hacerlas, y • que los gobiernos sean fieles y leales, y 
exijan de todos sus agentes la misma fidelidad y leal- 



— 133 — 

i 
tad. Si en cada período el Poder Ejecutivo observa, 
cumple, y Lace cumplir la Constitución y las leyes, al 
fin se arraigará el orden, y aunque ocurran motivos de 
descontento, estos serán parciales, y la paz del Es- 
tado no será turbada. No hay duda que para los de- 
positarios del Poder Supremo, el periodo es de angus- 
tias y de tormentos ; pero si estas angustias y tormen- 
tos ponen á la Nación á cubierto de males, está conse- 
guido el fin de la institución, que no es ciertamente el 
de proporcionar al Presidente y á sus ministros 
cuatro años de* holganza, sino de revistarlos del poder 
y autoridad necesarios para conservar el orden \m- 
blico, y proteger la vida, la libertad y la propiedad 
de los asociados." 



MANIFESTACIÓN 
PRESENTADA AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EL 25 
DE FEBRERO DE 1859 POR LOS MINISTROS NUEVA- 
MENTE NOMBRADOS POR DECRETO DE 24 DEL MIS- 
MO FEBRERO. 

Al formarse un nuevo Ministeiio tan premedita- 
do, del cual tanto se espera, cuando los aconteci- 
mientos del país han revivido y atizado el fuego de 
las pasiones, y el odio de los partidos, después de 
la revolución de marzo, cuyo hermoso é indispen- 
sable programa, fue "olvido de lo pasado ; unión 
de los partidos:" preciso es que el jefe del Estado 
y los hombres llamados al Gabinete, acordes en la 
marcha que debe seguirse, la manifiesten claramen- 
te á la Nación. En tal concepto deben dictarse in- 
mediatamente medidas que caractericen al Ministerio, 
saquen á los venezolanos de la peligrosa espectación 



— 134 — 

en «pie se encuentran y á muchos de la actitud hos- 
til ó desgraciada en que se hallan. 

Esas medidas pueden reducirse, 1? á la más es- 
crupulosa observancia de la Constitución, no sólo en 
lo adelante; sino con referencia á todos los actos 
gubernativos, contrarios á la nueva Constitución cu- 
yo objeto político es organizar de nuevo el país, no 
imponiendo á los venezolanos la responsabilidad ó 
el castigo por unas faltas cometidas contra institu- 
ciones que no existían. Debe procederse en conse- 
cuencia á derogar los decretos de espulsión y á 
expedir decretos de indultos. Debe derogarse el de- 
creto de 27 de marzo de 1858 por ser abiertamente 
contrario ;í la Constitución tanto en su organización 
como porque ataca derechos individuales que garan- 
tizan todos los sistemas de gobierno. 

2? Debe arreglarse el Crédito Público ; pagarse 
algo ; de este modo rodearán al Gobierno hombres 
que pueden serle útiles y que lo desean. 

3? Debe dejarse que las elecciones sean libres 
como el aire, pues con las anteriores medidas, la 
gran mayoría de los venezolanos rodeará al Gobierno, 
y la influencia de éste será poderosa, como padre 
de la Patria, empeñado en ocultar y olvidar las faltas 
de sus hijos, y en reconciliarlos. 

4? Con hechos, debe inspirarse confianza á todos 
los venezolanos, y traerlos al rededor del Gobierno 
que es de todos y para todos. 

5? El Gobierno debe ser diáfano y popular, 3 
perderá el carácter de misterioso que ofende el pa- 
triotismo y el amor propio de los ciudadanos. 

6? Deben llamarse al Gobierno algunos hombres 
en quienes el pueblo tenga confianza, porque las 
masas conocen más á las personas, que los prin- 
cipios. 



— 135 — 

7? En sentido de estos apuntamientos debe el 
Secretario del Interior dirigir á las autoridades una 
circular extensa y convincente del que es fiel al nue- 
vo programa de Gobierno. 

8? Por último el Presidente de la República 
debe dirigir á los pueblos una hermosa y enérgica 
proclama en sentido de su política ; y privadamen- 
te ponerse en comunicación con los hombres que lo 
ayudan en esta obra de regeneración. 

Cáelos Soublbttb. 

Es copia del original autógrafo. 



DISCURSO DE ORDEN 

PRONUNCIADO POR EL DOCTOR TOMÁS MÁRMOL EN LA 
VELADA CON QUE SE CELEBRÓ LA NOCHE DEL 15 
DK DICIEMBRE EL CENTENARIO DEL GENERAL CAR- 
LOS SOUBLETTE. 

Señores miembros de la Junta Directiva : 
¡Señores : 

Poseído de justa incertidumbre me he atrevido 
á aceptar las responsabilidades de esta tribuna, en 
donde una elección menos parcial que la hecha en 
mí por la respetable Junta Directiva de estas solem - 
nidades, hubiera colocado á quien, precedido del pres- 
tigio que grangean antiguas y conocidas aptitudes, 
pudiese con hermosura de palabra y plenitud de 
criterio, exponeros y pintaros la índole propia de una 
fiesta triunfal en que la idea de la justicia y el 
sentimiento de la patria reciben nueva y solemne 
ratificación en la conciencia de la República. 

Y no se me acuse de estudiada modestia si ha- 
go pública mi insuficiencia para rematar dignamen- 



— 130 — 

te el delicado encargo que se me confía ; porque, 
puestas á un lado formalidades de la oratoria, en 
cierto modo consagradas por la costumbre, me bas- 
ta para sentir el vacío de mi flaqueza, contemplar 
la magnífica figura con que descuella en nuestra 
historia el hombre singular á quien una generación 
agradecida y pensadora tributa estos obsequios, que 
no por ir despojadas de pompa y aparato, sig- 
nifican menos la admiración de la República por 
uno de sus hijos más ilustres, y el dictamen de la 
posteridad sobre un renombre que tiene por pedes- 
tal el granito de la Historia, y por diadema los es- 
pléndidos arreboles de la justicia nacional. 

Diríase, señores, que el dedo de la Providencia 
había de antemano señalado el momento preciso de 
estas reparaciones justicieras, porque cuando contem- 
plo la fisonomía política de los tiempos que corren, 
advierto que son propicios para evocar la augusta 
sombra de Soublette, puesto que limpios ya de ig- 
nominia los cielos de la patria, puede el acento de 
la gratitud pública, sin ligaduras que deprimen el 
pensamiento, reponer en su trono á la virtud inma- 
culada, y coronar con la palma del triunfo la fren- 
te siempre erguida de un abnegado fundador de la 
República. 

Y cuenta que este acto, bien así como todos 
los demás que la invicta Caracas acaba de celebrar 
en homenaje á la memoria de un Procer eminente' 
no adolece, por cierto, del vicio de la hipérbole, in- 
herente á cierto linaje de gloria con que suelen ser 
asaltados los dominios de la inmortalidad. No, seño" 
res: este acto no es sino culto á la verdad; amor 
á los divinos ideales del derecho ; reverencia hacia 
los preceptos de un patriotismo sanamente inspirado 
tributo, si se quiere, á esos mismos principios, alma 



— 137 — 

de nuestras leyes, y fruto costosísimo de incesautes 
desvelos y sacrificios consumados en aras de la digni- 
dad de Venezuela. 

Un silencio de veinte años en torno á la memo- 
ria de Soublette, constituye página postuma que re- 
servaba la musa de la historia al ciudadano cuyo 
nombre es timbre de la Bepública ; pero como el 
imperio del olvido termina allí donde comienzan los 
fueros de la austeridad y el heroísmo, henos aquí 
dando sanción á la eternidad de los principios, y 
proclamando á la faz de la América la superioridad 
que atribuimos á los que se hunden en la tumba, 
después de haber magnificado por el ejemplo las 
bellísimas conclusiones de la libertad y el patrio- 
tismo. 

Xo son comunes estas vidas que lindan por to- 
das partes con la religión del deber, concebida y 
practicada en sus más altas manifestaciones, sean 
cuales fueren los tiempos, las cosas y los hombres; 
caracteres en quienes el peligro es estímulo, y la 
desgracia empuje ; figuras dignas del mármol y del 
bronce, levantadas sobre el nivel de lo perecedero,, 
y que mantienen vivos en el espíritu de los pue- 
blos el calor de las grandes ideas y el entusiasma 
de las audaces concepciones. 

Dejó Soublette en pos de sí huella de obras, 
tanto más hondo y admirable cuanto más rudas y 
tempestuosos los conflictos que combatieron su exis- 
tencia. ]Sace á la vida pública en los momentos 
mismos en que la patria reclama de sus hijos tri- 
buto de abnegación y sacrificios, y exhala el último 
aliento de la vida con la palabra de la confrater- 
nidad en los labios, y en el corazón la imagen de 
la Bepública ; en tanto que el intervalo que media 
entre los días sublimes de 1811 y la aurora tristí- 



— 138 — 

- : y 

sima del 12 de febrero de 1870, lo embellece Sou- 
blette con tales rasgos de magnanimidad y virtud cí- 
vica, que su carrera de servicios no sólo se impone 
íi la sentida, admiración de pueblos que él se esfor- 
zó en enriquecer con las regalías de la vida inde- 
pendiente, sino que pudiera servir como arquetipo 
á cuantos hombres públicos, afiliados bajo las ban- 
deras de la democracia, luchan en nuestra América 
por emancipar las sociedades de las tinieblas del 
mando autoritario, y exaltarlas coronadas de gloria á 
la eminencia de las modernas libertades. 

Y no se piense que es al ruido de triunfos mi- 
litares que cobra talla la figura de Soublette ante el 
honrado juicio de sus pósteros. Durante aquel san- 
griento episodio de la revolución emancipadora pro- 
digáronse en tanto grado los prodigios de la sereni- 
dad y la constancia, que la imaginación popular se 
anonada y desfallece, antes que discriminar con acier- 
to en qué punto del territorio fué más terrible la 
defensa, ó cuál de aquellos pechos generosos se osten- 
tó más ardiente y abnegado. 

Una filosofía pura y trascendental que aspire á 
delinear para enseñanza de los humanos la fisonomía 
histórica de Soublette, se detiene brevísimos instan- 
tes á contemplarle denodado y prudente en el cam- 
po immortal de Boyacá ; intrépido y formidable en 
Tigirima, Campano, Ocumare ; sublime en la som- 
bría jomado de La-Popa, Pero cuando los ojos de 
la conciencia ilustrada se fijan en los ideales con- 
tornos de aquella personalidad moral que fulgura 
eon resplandor de estrella en el firmamento de nues- 
tras glorias nacionales, entonces toma el héroe in- 
vestiduras de arcángel y se destaca magnífico sobre los 
horizontes déla Historia. 

Llegó para Colombia un día supremo en que, 



— 139 — 

coronado por los inmarcesibles triunfos <le Ayacuclio 
la empresa portentosa de la emancipación de medio 
mundo, caducaban en cierto modo las prerrogativas 
políticas de que disfrutara el Libertador, mientras lo 
azaroso délos tiempos, las necesidades de la guerra, 
y aun la propia incandescencia de las pasiones ban- 
derizas, hacían tristemente necesario el combatido 
expediente de una larga, bien que no ignominiosa 
dictadura. 

íío he de ser yo quien condene, antes bendigo 
una y mil veces, á aquellos memorables varones que 
desde los albores mismos de la vida autonómica del 
país mantuvieron en alto el pendón de las ideas re- 
publicanas, y pugnaron sin tregua por ver de 
entronizarlas en el espíritu de las patrias institucio- 
nes. Empero, si bien es cierto que la decorosa es- 
cuela de los principios, tuvo aún en presencia de 
los desastres de la lncha ilustres y abnegados de- 
fensores, no lo es menos que en los días del infor- 
tunio del Genio, la injuria y la calumnia destroza- 
ron el alma de Bolívar; menos grande para sacar 
Estados libres del polvo de las colonias, que para 
cubrir con manto de indulgencias las iras y pasio- 
nes de sus constantes enemigos. 

Dotado de convicciones serias y profundas, cuan- 
do por severas imposiciones de la época sonó la 
hora de la disolución de Colombia, Soublette impri- 
me con la autoridad de su consejo y la pureza 
de sus antecedentes, caracteres de estabilidad po- 
lítica á la nueva organización (pie reclamaba el 
espíritu público de entonces; pero sus labios no 
se manchan con ninguno de aquellos sangrientos 
anatemas que zumbaban en torno al Padre de 
la Patria, y que no fueron las más veces sino el 
grito tardío del odio, la envidia ó la impotencia. 



140 



Tócale sí á Soublette la envidiable gloria de 
presentar á sus conciudadanos, en un Código polí- 
tico que diríase inspirado por el numen de las liber- 
tades pi'iblicas, el primer fruto sazonado de aquella 
insólita epopeya que presenciaron los Andes, y que 
es el timbre histórico más alto á que puedan optar 
los pueblos cultos de la tierra. 

La altura del poder no tuvo vértigos para aquel 
pecho nobilísimo, en donde como en un sagrario, vivió 
siempre la fé de los principios, y si la evidencia de los 
merecimientos bien pudiera haber sido alguna vez ex- 
cusa á los ensueños del engrandecimiento personal, to- 
davía era más profundo en la conciencia de Soublette 
el designio de asegurar en su país el porvenir de 
las ideas, honrando en todo tiempo la megestad de 
las instituciones, y acatando en la voz de la opi- 
nión pública las sagradas prerrogativas del pensamien- 
to individual. 

Frente á frente con un partido que sin descanso 
le combate, Soublette cifra en la ley la solución de 
todos los conflictos, aun cuando, como de ordinario 
acontece, sean algunos de sus propios correligiona- 
rios de causa, los primeros en asediarle con la apa- 
sionada diatriba que marcha siempre en pos de ac- 
ciones grandes y abnegadas. 

Así se explica que cuando alguna vez la oscuridad 
de los tiempos ha amortiguado en el corazón de 
la República la nobilísima esperanza de contemplar- 
la triunfante por las virtudes del derecho, el espíri- 
tu de las generaciones se ha convertido hacia la épo- 
ca en que el sacerdocio de las magistraturas llenó de 
fama y de prestigio las primeras jornadas de nuestra 
vida nacional. 

Qué especie de culto alcanzaron en el ánimo de 
Soublette las doctrinas que fueron siempre inspira- 



— 141 — 

doras de su conducta pública, lo dirán con victo- 
riosa elocuencia el 10 de marzo y 9 de febrero, fe- 
chas ya célebres en la memoria del país, por cuan- 
to significan, no el pérfido manejo de una autoridad 
que se acoje, para subsirtir, á la mentida eficacia 
de la fuerza, sino el tributo de una conciencia hon- 
rada en aras del buen nombre y del prestigio de 
las instituciones. 

jSi le deslumhran los honores con que la cul- 
ta Europa le festeja el día que, emancipada la Be- 
pública por el triunfo de las armas, confíase á la 
integridad de Soublette el arduo empeño de comple- 
mentar con una victoria diplomática la obra de la 
independencia de su patria. Colmado de simpatías y 
deferencias por las primeras notabilidades políticas y 
literarias de la época, Soublette ilustra antes las Cor- 
tes extranjeras el renombre de Venezuela, y logra 
conquistar fama imperecederas en aquellas adelanta- 
das regiones del Viejo Mundo, en donde las pre- 
seas de la opinión son raro privilegio de almas 
fuertes, ó de dignos y generosos caracteres. 

Quieren las leyes de la historia que cuantos en 
la infinita labor del progreso humano se señalan 
por acciones magnánimas y heroicas, ornen sus sie- 
nes y sus nombres con la triste aureola del marti- 
rio ; tal como si fuese la desgracia sello infalible 
de toda gloria que aspire á perpetuarse en la con- 
ciencia de los humanos. Por manera que la me- 
moria de Soublette adquiere nuevos é invencibles 
prestigios cuando se piensa que después de haber 
jvresidido en su i>aís ] a formación y lucha de los 
partidos políticos, venerando de propios y estraños, 
amigos y enemigos, por la discutible corrección de 
todos sus actos públicos, toma el camino del des- 
tierro, para que bajo el cielo de la hermana Colom- 



142 



bia, presente en el espíritu del héroe, el recuerdo de 
inmarcesibles proezas, transcurran los días más lú- 
gubres de aquella nobilísima existencia, consagrada 
desde los albores de la primera juventud á la di- 
cha, la honra y el engrandecimiento de la Patria. 

No se requieren más títulos para vivir en la mo- 
moria de la posteridad, ni fueron más ilustres los 
egregios varones con que se enorgullece nuestra 
historia; mas, si para hacer justicia hemos alzado 
esta tribuna, justicia, y justicia espléndida merece el 
íntegro magistrado que hoy dirige los destinos de 
la Eepública. Admirador como el que más de las 
virtudes públicas y privadas de Soublette, trae su 
grano de incienso á la brillante ceremonia con que 
la patria libre conmemora á uno de sus insignes 
bienhechores. 

Ningún sacrificio de amor propio cuestan al 
Doctor Kojas Paúl estas valientes demostraciones de 
la gratitud de Venezuela ; porque inspirado en el 
propio ideal que anima la existencia de nuestros 
celebrados patricios, él ha logrado, con el aplauso 
insólito de todas las aspiraciones honradas, romper 
los hierros que encadenaban la República, y repo- 
nerla en el rango de las naciones que se gobier- 
nan por principios, rehabilitada ante la Historia, por 
la práctica de todas las libertades, y vindicada de 
pasados errores por la actitud decidida y enérgica 
con que ha jurado eterna guerra á los tiranos ! 



?^^ 



143 



Publica-iones de íc La Patria" 



HOMENAJE A SOUBLETTE 

Creemos cumplir un deber del patriotismo al con- 
tribuir en nuestro número de hoy á solemnizar como es 
debido la fecha clásica del 15 de diciembre de 1889, 
en que se cumple el primer centenario del General 
Carlos Soublette, Ilustre Procer de la Indepen- 
dencia, y uno de los varones que con más copia 
de virtudes públicas y privadas se impone á la 
gratitud y admiración de Venezuela. 

Xo figuramos por fortuna aislados en esto que 
pudiéramos llamar movimiento de todas las con- 
ciencias hacia la glorificación de hombres verdade- 
ramente grandes y memorables. La prensa de Cara- 
cas, y la de casi toda la Eepública, ha tomado á 
empeño una propaganda que tiende á enaltecer los 
merecimientos del Héroe, del ciudadano y del pa- 
triota. 

Y la prensa debía este testimonio de respeto 
á la memoria del Gexeral Sodblette, por cuanto 
en épocas azarosas y conflictivas, él fué uno de los 
magistrados que en los albores de la vida indepen- 
diente de la Eepública, pagaron tributo á la liber- 
tad del pensamiento, y fundaron en este sentido 
grandes y significativos ejemplos que imitar. 

Caracas se prepara, como era justo y legítimo,. 



144 



á celebrar con lujo de espontaneidad la fiesta con- 
memorativa del primer centenario del General Sou- 
jmjbtte; y con ello rinde tributo al mérito escla- 
recido, se honra á sí misma, y da un notable ejem- 
plo de sentida veneración á los eternos principios 
que gobiernan las sociedades humanas. 



GLORIAS PATRIAS 

Ante la luz esplendorosa del sol de la inmortalidad 
¡quedan sin brillo, para luego extinguirse tristemente 
los fuegos fatuos del miserable orgullo de los hombres 
y, tarde ó temprano, por espesas y oscuras que 
sean ó parezcan las nubes veladoras de aquel sol, 
ellas serán deshechas, para que no queden en los 
espacios sino hechicero azul, diafanidad magnífica 
y brillantez sublime. 

Así ha sucedido en Venezuela, donde, hasta 
Mee poco, no tuvieron fulgor sino mentidas glo- 
rias, que pretendieron eclipsar ¡ miserables ! aun 
la gloria misma universal del Semidiós de Améri- 
ca, del Libertador y Padre de la Patria, de Si- 
món Bolívar: el Héroe y Mártir, para cuyos al- 
iares jamás podrá ni el más ardiente patriotismo 
preparar ofrenda digna de tanta majestad y de 
grandeza tanta! 

i Y qué ha bastado para tan cumplida y elocuen- 
te justicia? 

Fué, primero, la magia poderosa de un nom- 
bre esclarecido : del venerando nombre de José 
Antonio Páez que, recordado para ser ofendido, lo 
fué más para que le repitieran todos los labios, 
para que á su influencia palpitaran de júbilo todos 
los corazones patriotas, y para que á su luz desa- 



145 



parecieran todas las claridades engañosas que inten- 
taron llenar los ámbitos del augusto santuario de 
la Fama. 

Y fueron luego la probidad y el amor patrio 
de un Gobierno ilustrado que, despedazando ■ cade- 
nas oprobiosas y derribando ídolos más oprobio- 
sos todavía, nos excitó, en hora solemne, á ren- 
dir "el homenaje de nuestro culto por la Libertad" 
ante la Carta Magna en la cual los Padres de 
nuestra Independencia, "esculpieron para nosotros, 
pobres colonos, los derechos santos de la humanidad 
y de los pueblos !" 

Por eso es época de redención la época pre- 
sente. 

Bolívar y Miranda, Páez y Sucre, Girardot y 
Eicaurte, Plaza y Cedeño, Urdaneta y Anzoáte- 
gui, y Peñalver y otros de la Legión de nuestros 
Libertadores, pueden recibir hoy diariamente tribu- 
tos de bendiciones y de himnos á su memoria. 

Y con grandiosa significación, porque es obra 
de la voluntad popular, que ha recuperado su so- 
beranía, Venezuela se apresta satisfecha, para ce- 
lebrar la Apoteosis del General Carlos Soublette, 
cuyo nombre brilla en el cielo de la gloria ameri- 
cana, como su genio y su espada brillaron en la 
epopeya de la emancipación de un continente. 

El que sirvió á la Kepública desde 1810; el 
porta-estandarte del escuadrón de caballería de Ca- 
racas; el Secretario y Ayudante del Generalísimo 
Miranda ; el compañero querido de Bolívar ; el Se- 
cretario de Rivas, á quien acompañó en las accio- 
nes de Yijiríma, La Victoria, Ocumare y Carabo- 
bo; el mayor Generar de la división Palacios; el 
que condujo dignamente de Barcelona á Aragua, 
10 



— 140 — 

las tropas de Caracas, el que con gran bizarría 
defendió el castillo de la Popa ; y, en pocas pala- 
bras, el que formó en la pléyade de héroes, por 
quienes el pendón republicano '-mojó sus pliegues 
en las ondas del Orinoco y se confundió con las 
alas de los condores en la cima de los Andes," 
según la poética expresión del Doctor Hojas Paúl, 
bien merece los honores sin iguales de la deifica- 
ción. 

Y, debemos repetirlo : de cuan grandiosa sig- 
nificación es la fiesta que ha de realizarse mañana 
con el objeto de celebrar el Centenario del natali- 
cio de Soublbtte ! 

Esa fiesta nació de la gratitud y de la justi- 
cia del pueblo ; la justicia y la gratitud populares 
la llevarán á cabo ; y la ejemplar Administración 
que hoy rige los destinos de Venezuela, se une al 
pueblo alborozada, le deja toda la libertad de acción 
que él debe tener cuando procede inspirado por 
nobilísimo patriotismo, y quiere con el pueblo com- 
partir — ! consorcio hermoso ! — esos íntimos regocijos 
que reconocen por causa principal la salvación po- 
sitiva de Venezuela. 

Inclinémonos en presencia de la excelsitud de 
nuestras patrias glorias. 



HIMNO A SOUBLETTE 

CORO 

! Alcemos gallardos, al cielo la frente, 
Y triunfos y lauros venid ¿t cantar ! 
¡ Qué es hoy, caraqueños la fiesta esplendente 
De dicha suprema, de gloria eternal ! 



14^ 



Allá : nuestros padres, 
con nítido ejemplo, 
fundaron el templo 
de la libertad ; 
y en épico arranque, 
rompiendo murallas, 
sangrientas batallas 
supieron lidiar. 

II 

Al par de Bolívar 
de Páez y Cedeño 
con bélico empeño 
se mira á Soublete: 
marcial caballero 
de austera arrogancia, 
valor y constancia, 
patriótica fe. 

III 

Y allá en Ocumare, 
de lid en la arena, 
como en Cartagena, 
Cruces, Boyacá; 
su espada y su genio, 
son como baluartes, 
á los estandartes 
de la libertad. 

IV 

¡ Oh venezolanos ! 
al inundu, su historia 
y excelsa memoria 
podéis exhibir : 



— 148 — 

y rinda á su nombre, 
de honores en gaje, 
el justo homenaje 
que debe rendir. 

V 

Ante esa alma tumba 
juremos civismo, 
y del patriotismo 
culto á la virtud : 
y con altiveza 
retemos la suerte : 
¡ antes si, la muerte 
que la esclavitud ! 

VI 

¡ Hurra ! compatriotas, 
¡ odio á los tiranos ! 
vivan los hermanos 



i 

de la heroica lid ! 

¡ hurra ! y de entusiasmos 

henchidas las almas, 

tremolemos palmas 

al magno adalid. 

VII 

Al dulce recuerdo 
de la heroica lidia, 
demos á la insidia 
tirana, baldón: 
y á su torpe anhelo 
pongamos por valla 
la fuerte muralla 
de un fiel corazón. 



— 149 — 

VIII 

¡ Arda el fuego sacro 
de la independencia 
con nuestra conciencia 
con altiva fé : 
¡ knrra ! americanos, 
loor á la memoria 
al timbre y la gloria 
del noble Soublete. 



David Villasmil 



EL CENTENARIO DE SOUBLETTE 

El jH'ograma preparado por la Junta Directiva de 
la fiesta en honor de Soúblette, se cumplió ayer en 
todas sus partes, con el concurso del Gobierno nacio- 
nal y el de la espontaneidad de un pueblo culto ad- 
mirador de las glorias del Héroe y de las virtudes 
del Magistrado. 

La solemnidad religiosa, concurrida por lo más 
selecto de la sociedad de Caracas, se verificó en la 
I. Metropolitana con la asistencia del Poder Eje- 
cutivo; y el orador sagrado, Pro. Vizcaya, satizíi- 
zo cumplidamente las aspiraciones del auditorio, 
por medio de una oración en que brilló la unción 
religiosa al lado de la admiración por las virtudes 
públicas y privadas de Soúblette. 

En la tarde tuvo efecto la ceremonia en la 
tumba del Procer, presidida por el Doctor Rojas 
Paúl ; y en aquel acto, como estaba dispuesto, llevó 
la palabra el siempre aplaudido Saluzzo, quien en 
breves pero solemnes términos trazó un elevado 
panegírico del ciudadano á quien se tributaban 
aquellos obsequios. 



— 150 

Por la noche apareció el Teatro Municipal 
engalanado (le una manera inusitada entre nosotros, 
con todas las bellezas de nuestra espiritual Cara- 
cas, y en medio de la música, las flores y las le- 
tras, transcurrieron instantes de suprema satisfac- 
ción, que serán eternos en la memoria de una ge- 
neración agradecida y civilizada. 

Notación culminante de estas fiestas ha sido 
la compostura y moderación de que hemos sabido 
hacer gala ; tal como si todos los ánimos se hubie- 
sen puesto de acuerdo para solemnizar dignamente 
la memoria de un venezolano esclarecido. 



BANQUETE 

Hoy tuvo efecto el banquete con que la Junta 
Directiva del Centenario de Soublette obsequió al 
digno Presidente de la Bepública y su respetable 
Gabinete. 

Fué una fiesta de verdadera espontaneidad y 
galantería, en la cual reinaron, como era de es- 
perarse, los más bellos sentimientos de la franque- 
za, la cordialidad y el cariño. 

Fuera del levantado y patriótico discurso del 
Doctor Hojas Paúl, hicieron uso de la palabra Sa- 
luzzo y Correa Flinter; el primero para corres- 
ponder á lina excitación de la Junta Directiva, y 
el segundo para recitar unos valientes versos á la 
memoria de Soublette. 

El banquete fué ofrecido al primer Magistrado 
en acatamiento á un encargo de la Junta, por el 
Doctor Tomás Mármol. 

Terminado el banquete, nuestro amigo el señor 
Carlos Hernaiz, en profundos y sentidos términos 



151 



pronunció un bello discurso en que significaba los 
sentimientos de gratitud de toda la familia del 
General Soublette, hacia las personas que patrióti- 
camente iniciaron la celebración del Centenario ; 
y en arranques de verdadera emoción hizo justicia 
al Doctor Eojas Paúl, y terminó con un víctor á 
la República, rehabilitada por la práctica de la 
justicia y de la libertad. 



Publicaciones de U E1 Diario de Avisos 



FIESTAS PATRIÓTICAS 



Con la mayor pompa ha celebrado Caracas las 
que conmemoraron el primer Centenario del Ilustre 
Procer de la Independencia General Carlos Sou- 
blette. 

En estas solemnidades cívicas promovidas por 
jóvenes entusiastas y secundadas por el j)atriotismo 
de cuantos saben apreciar el . verdadero mérito, todo 
ha sido espontáneo, sincero, noble 3 grande. 

En el Gobierno y en el pueblo la memoria de 
Soublette ha sido glorificada con júbilo sincero y 
vivas manifestaciones de entusiasmo. 

Eso justifica por sí solo el noble objeto de las 
fiestas y la alabanza á que con su abnegación, va- 
lor y civismo, se hizo digno el Jefe de Estado 
Mayor de Bolívar y eximio Magistrado, que supo 
conservar la ley en su trono y garantizar sus fue- 
ros y su libertad al ciudadano. 



— 152 — 

Pero ya es tiempo de que dediquemos algunas 
plumadas á las solemnidades patrióticas que la gra- 
titud nacional ha consagrado á uno de sus hijos 
predilectos. 



Penetremos en la Santa Iglesia Metropoli- 
tana. 

En su nave mayor ondean festones de tul color 
carmesí y cenefas recamadas de plata. 

En los pilares, coronados de banderas nacio- 
nales, se ven escudos con el monograma de Sou- 
blette y motes alusivos á sus méritos militares y 
virtudes cívicas. 

A uno y á otro lado de dicha nave se alzan 
pabellones de fusiles sobre cañones y otros atribu- 
tos de guerra, que dan á aquel recinto augusto una 
marcialidad imponente. 

En el medio y encima de una columna dorada 
y de un cojín de terciopelo con franjas de plata, 
está colocado el libro de la Ley, el cual orla una 
corona de laurel, simbólica de las virtudes cívicas 
del digno Magistrado que supo respetarla, 

Así estaba decorado el templo , para la tiesta 
religiosa que el patriotismo consagró á la memoria 
de Soublette.! 



Colocados en sus respectivos asientos el Presi- 
dente de la Eepública, sus Ministros, los altos em- 
pleados nacionales y de Distrito, la Junta Directiva 
de la solemnidad, los deudos del General Soublette, 
las Comisiones de los Estados y los Distritos y de- 
más corporaciones é individuos invitados por dicha 
Junta, se dio principio á la Misa Pontifical, según 
estaba dispuesto en el programa. 

La orquesta se desata en armonías, y voces an- 



— 153 — 

gálicas se alzan en alas de la plegaria á las regio- 
nes de la luz y la verdad. 

Y á los cánticos severos del levita, responden 
los himnos que el sentimiento humano ha consa- 
grado al Bey de cielos y tierra. 

Esas voces y esas armonías penetran lo más 
íntimo del corazón y dan una idea de las místicas 
salmodias que cantan los ángeles en alabanza á 
Dios. 



Cesan los cánticos, y sube á la tribuna sagrada 
el elocuente levita que tantas veces ha elevado 
nuestro espíritu con las brillantes manifestaciones de 
su talento y el \nivo raudal de su purísima doc- 
trina. 

El Presbítero Vizcaya, es quien lleva la pala- 
bra en aquella augusta solemnidad. 

Hizo el panegírico del ciudadano, del Héroe y 
del Magistrado (pie glorificaba el patriotismo, y co- 
mo siempre que ocupa la cátedra evangélica, se des- 
bordó en raudales de elocuencia y demostró de todo 
lo que es capaz su verbo cuando tiene que rendir 
justicia á los predilectos de la gloria, que reposan 
coronados de laureles en el templo de la inmorta- 
lidad. 



Al descender de la tribuna el discípulo de Je- 
sucristo, el humo del incensario volvió á envolver- 
nos en nubes de esencia, la voz del sacerdote á ala- 
bar á Dios, y las notas de la orquesta y de gar- 
gantas melódicas á poblar- de armonías celestiales el. 
recinto sagrado, hasta que la bendición pontifical 
cayó sobre el concurso como una promesa de bea- 
titud y de esperanza. 

Las doce marcaba el reloj de la Metropolitana 



— 154 — 

cuando el concurso abandonó sus naves, ensalzando 
3as glorias de Dios y los altos raerecimientas del 
virtuoso ciudadano cuya gloria había motivado tan 
pomposa solemnidad. 



II 

Todavía bajo las gratas impresiones que en 
nuestro ánimo habían dejado las fiestas de la maña- 
ña, concurrimos á la cita dada i>or la Junta Di- 
rectiva para las 2 p. m. con el fin de visitar la 
tumba del Héroe ; y hasta las 3 estuvo organizán- 
dose la procesión cívica que debía salir de la Casa 
Amarilla. 

En efecto, colocada la comitiva en más de cien- 
to treinta coches y presidida por el Primer Magis- 
trado de la Eepública y el Gabinete Ejecutivo, des- 
filaron aquellos de la esquina del Principal á la 
ée Miracielo, de aquí á Curamichate, de ésta al 
Puente de Hierro y luego al Cementerio del Sur. 

Allí iban representados la autoridad y el pue- 
blo, Caracas y los Estados de la Unión, las cien- 
cias y las letras, las artes y las industrias, la. pren- 
sa y las armas, los afectos de la familia y los de 
la Patria ; en suma, allí iba confundida en un solo 
y nobilísimo pensamiento la posteridad de Souble- 
tte ansiosa de regar sobre su sarcófago las lágrimas 
de su cariño y las flores de su gratitud, y ofren- 
darle las coronas de la inmortalidad. 



Llegado que hubo la procesión al panteón de 
la familia Soublette-Hernáiz, y recibida allí por la 
caballeros Carlos y Manuel Hernáiz, nietos del Ilus- 
tre Procer, se dio colocación conveniente al señor 
Presidente de la Eepública y su Ministerio, á las 
comisiones de los Estados, al señor Ministro de Co- 



— 155 — 

loinbia y á la Junta Directiva, y diseminado el 
concurso en torno de la Augusta Imagen que guar- 
da los venerandos restos depositados én aquel pe- 
dazo de tierra, nos pareció que asistíamos á la ver- 
dadera glorificación del Héroe, celebrado por sus 
conciudadanos, enaltecido por la Patria y protegido 
por la misericordia de Jesús. 



Una comisión condujo luego á la tribuna al 
orador de orden, señor General Marco Antonio Sa- 
luzzo ; y con verbo poderoso é imágenes oportunas, 
discurrió largo rato ensalzando al batallador de nues- 
tra Independencia y al íntegro Magistrado de la 
Eepúbliea. Penetró después en el campo de la his- 
toria nacional ; y contrayéndose á épocas y á asun- 
tos relacionados con el Ilustre General Soublette, 
hizo apreciaciones y dedujo consecuencias que ex- 
puso con franqueza. Más de una vez fué interrum- 
pido x>or los aplausos del concurso ; y al descender 
de la tribuna fué saludado por muchas personas que 
estaban cerca de él. 



En seguida el señor Doctor Rojas Paúl colocó 
una hermosa corona sobre la tumba del eximio re- 
público en nombre de Venezuela ; y luego el Pre- 
sidente de la Junta Directiva otra en nombre de 
ésta ; el señor Dr. B. Sarmiento otra en nombre 
de Colombia ; el señor Dr. J. M. de los Ríos otra 
por el Estado Carabobo ; el señor J. M. Eojas Paúl' 
otra por el Grande Estado ; y otras y otras varios 
ciudadanos, que testificaban también el afecto y la 
gratitud de pueblos y corporaciones. 



Cumplidos ya estos deberes impuestos por el 
patriotismo y reclamados por la justicia, tornó la 



— 156 — 

procesión cívica al punto de partida, recorriendo las 
calles del Puente de la Constitución á la Pilita de 
San Lázaro, á San Francisco y á la Casa Amari- 
lla ; y allí quedó disuelto aquel grupo de ciudada- 
nos que representaba á Venezuela en sus diversas 
faces políticas y sociales. 

III 

El programa de las fiestas quedó cumplido con 
la velada artística y literaria que se verificó en el 
Teatro Municipal. 

Las puertas del recinto de las artes se abrieron 
á las 7 y media p. in., y una onda inmensa de se- 
res humanos se precipitó por entre las entradas y 
pasillos inundando todas las localidades altas y 
bajas. 

Tan grande era el concurso, (pie muchas da- 
mas tuvieron que instalarse en los asientos desti- 
nados á los hombres en el patio. 

El golpe de vista que presentaba la sala era 
encantador, no sólo por la diversidad de flores, cin- 
tas, gasas y joyas que lucían las damas, sino tam- 
bién por los reflejos de la luz eléctrica, que en 
aquella fiesta nos pareció más brillante, y por el 
orden que reinó en el espectáculo, á pesar del des- 
bordamiento del concurso. 



En la primera parte de la velada fueron con 
justicia muy aplaudidos el joven Alejandro Genes- 
sini en su brillante solo de violín, en el cual pro- 
bó que es digno émulo de Paganini ; y la señorita 
Geraldini, quien como en otras ocasiones, supo arran- 
car al arpa notas que producen dulce deleite en el 
ánimo. 



■ — 157 — 

La Geraldini y Genessini son dos bellas jo- 
yas que luce en su corona artística la Compañía lí- 
rica. 



Vino luego el señor Doctor Tomás Mármol á 
acentuar más, si cabe, el entusiasmo que ya se 
había despertado en el concurso, pronunciando un 
panegírico del General Soublette, que fué aplaudido 
con calor y pobló de bellos pensamientos y brillan- 
tes imágenes los ámbitos del mágico recinto de la 
armonía. Terminado el discurso, el público llamó á 
la escena al orador para volver á aplaudirlo y á 
aclamarlo. 

Estos actos literarios fueron presididos por la 
Junta Directiva. 



Después de una brillante obertura por la or- 
questa, se descorrió la cortina y el tercer acto de 
Lucía vino á encantarnos con sus tiernas melodías, 
las cuales interpretaron con pasión, ternura y arte 
la señorita Martínez, Sertori y los coros, descollan- 
do aquella en el aria de la locura, que le valió 
tres llamadas al palco escénico y vivas demostra- 
ciones de simpatía. 



Dióse así mismo con buen éxito el tercer acto 
ele Fausto, y en su desempeño tuvimos oportuni- 
dad de aplaudir una vez más á las dulces divas 
Jodicci y Guercia y á los señores Procacci, Cheru- 
bini y De Bernis, artistas distinguidos que nuestro 
público oye siempre con agracio. 



Coronó la fiesta de un modo brillante el gran 
Himno Soublette, letra del señor David Villasmil 



— 158 — 

y música del maestro Francisco de Paula Magdaleno. 

Este himno es notable por el brillo del pensa- 
miento melódico y la originalidad de las formas. 
Después de los compases de introducción, comienzan 
el coro los tenores y bajos, cuya frase es repetida 
en forma de fuga por las tiples y contraltos, á quie- 
nes acompaña la banda. Luego que se generaliza 
el conjunto, hay un pequeño detalle de orquesta en- 
comendado á los instrumentos de madera, que ha- 
llamos de magnífico efecto. Viene en seguida un 
coro de damas, al cual acompañan los violines con 
fioritura* de muy buen gusto. 

En el r '.tornel lo de este coro se deja oir una 
segunda melodía que canta el coro de hombres y 
está magistralmente engastada en el asunto. La 
estrofa es de un colorido original y está instrumen- 
tada de una manera que no interrumpe jamás al 
cantante. 

Esta hermosa producción nacional fué há- 
bilmente interpretada por las señoritas Jodicci, 
Guercia y Martínez, los señores Procacci, Oherubini 
los coros y la orquesta, que dirigida por el maestro 
Branca, nada dejó que desear. 

Los aplausos del públieo habrán demostrado á 
los autores del himno y á sus intérpretes, (pie ha 
sabido premiar sus artísticos esfuerzos. 



Aún vibraban en el salón las brillantes notas 
del himno, cuando el público fué sorprendido con 
la apoteosis del Héroe, cuyo busto coronaban de 
laurel dos hermosas ninfas y sombreaba la enseña 
tricolor que portaba la diosa de la Libertad. Mien 
tras el grupo se elevaba, la luz eléctrica embellecía 
aquel cuadro de gloria con sus mágicas y celestia- 
les reverberaciones. 



159 



Esta fué la última demostración de gratitud y 
entusiasino que la Patria agradecida consagró al 
Ilustre Procer de la Independencia General Carlos 
Soublette. 



No pondremos punto á esta revista sin consig- 
nar el nombre de los ciudadanos que compusieron 
la Junta Directiva del Centenario, felicitándolos así 
mismo por el lisongero resultado que acaban de ob- 
tener en la celebración de tan brillante y patriótica 
fiesta. 

Aquí la lista : 

Eduardo O'Brien, Presidente. — Ramón Eckezuría 
Muro, Vicepresidente. — M. A. Tavasca, Tesorero. — 
H. Fánger, Secretario. — Pedro Manrique Arbelo, Sub- 
secretario. 

Vocales : Juan E. Larralde, José Vicente de 
Arambúru, Félix Bosa, Rafael Ravard, Diego Bení- 
tez, Próspero Rey. 



Publicaciones de "El Siglo" 



CENTENARIO DESOUBLETTE 

El señor Presidente de la República recibió an- 
tenoche la comisión que nombrara la Junta Direc- 
tiva del Centenario de este Benemérito Procer, para 
participarle su definitiva instalación. 

El Supremo Magistrado recibió cortesmente á 
los caballeros de la comisión y les ofreció el con- 
curso de su valioso apoyo, como lo ofrece cada vez 



160 



que se trata de llevar á cabo cualquier propósito 
que sea levantado y patriótico. 



CENTENARIO DE SOUBLETTE 

Cada vez más, la Junta Directiva del Cente- 
nario de este ciudadano ilustre, cuyo nombre figura 
con honor en el libro de nuestra inmortal Historia, 
recibe los parabienes de innumerables ciudadanos, 
por el entusiasmo con que viene trabajando á fin 
de que esa fiesta del cariño y la gratitud se lleve 
á efecto de una manera digna. 

De sentirse es, que la premura del tiempo, sea 
un obstáculo á que la mencionada festividad no re- 
vista todo el explendor que desearíamos, pero de 
cualquier modo, ella será testimonio de que los bue- 
nos ciudadanos de esta República saben glorificar 
á sus héroes y á sus libertadores, así como saben 
también odiar y maldecir á sus tiranos. 

Nosotros á quienes se nos dispensó la honra de 
nombrársenos miembros de la Junta, nos sentiremos 
orgullosos de prestar nuestra humildísima coopera- 
ción á un fin tan patriótico como levantado. 

Felicitamos con placer á nuestro amigo, al in- 
dependiente Redactor de El Combate por la inicia- 
tiva que tomara en asunto tan eminentemente sim- 
pático. 



CENTENARIO DE SOUBLETTE 

Con el placer que nos inspira hacer público y 
notorio todo acto de estricta justicia, es que damos 
publicidad en nuestras columnas á la esquela que 



— 161 — 

se nos remite cou tal objeto. Agregando por nues- 
tra parte, que es una verdad tangible cuanto en di- 
cha esquela se revela. 



Sefior Director de El Siglo. 
Muy señor mío : 

Como nos consta que la iniciativa de la celebra- 
ción del Centenario del Ilustre Procer de la Inde- 
pendencia Sur Americana, General Carlos Soublette, 
se debe á nuestro amigo el señor general H. Fán- 
ger, vería con placer que usted lo hiciese constar 
así, en las columnas de su interesante Diario. 

Aprovecho esta ocasión para suscribirme de Ud. 
su atento ss. y amigo. 

Luis M. Ramos González. 

Diciembre 5 de 1889. 



SOUBLETTE 

Al fin el mérito del hombre, rompió el molde 
de la indiferencia pública. 

El Centenario del general Soublette, fué cele- 
brado en esta capital, con magnificencia, digna del 
héroe y de la ciudad que le tributaba el home- 
naje. 

El programa que circuló con anticipación, fué 
cumplido en todas sus partes. 

El acto religioso fué lucido. La peregrinación 
al cementerio, fué imponente y embellecida con la 
elocuencia proverbial del Doctor Saluzzo, orador de 
orden. 

íi 



— 162 — 

La velada en el teatro Municipal, fué explén- 
dida, ya por el lucimiento de los actos verificados, 
ya por lo selecto de la concurrencia. 

Sea esta la ocasión de presentar nuestras sin- 
ceras felicitaciones á nuestro amigo el señor Doctor 
Mármol, cuyo discurso, ya por lo bello de la forma, 
como por lo apropiado del decir, constituyó el prin- 
cipal mérito de la fiesta y es un lauro más para 
el elocuente joven orador. 

Felicitamos también al señor Carlos Fernández 
autor de la composición premiada por el Jurado. 



Publicaciones de a Ei Eco Andino 



A U LT IMA HORA 

Publicamos el Decreto, que por el correo de 
hoy nos lia llegado y en el cual el Gobierno de 
Los Andes honra la memoria de los Proceres Ma- 
riscal Sucre y General Soublette. 

Ya se verá como el Gobierno del bachiller Kan- 
gel Garbiras, tan acerbamente criticado por algu- 
nos, sabe honrar la memoria de los grandes hombres. 

Bien puede enseñar patriotismo el bachiller á lOvS 
bachilleres sus émulos. 



163 



CENTENARIO DE SOUBLETTE 
EL PRESIDENTE DEL ES T A D O LOS A X D E S 

Considerando : 

Que el de diciembre del corriente aíló se cum- 
ple el 65? aniversario de la gloriosa battiíln de Aya- 
cucho, en la cual quedó sellada definitivamente la 
emancipación política de la América Española y cu- 
yo éxito se debió grandemente á la pericia y talen- 
tos militares del egregio General Sucre, distinguido 
hijo de Venezuela, que en aquel famoso campo* al- 
canzó el merecido renombre de Gran Mariscal, pri- 
mer Presidente que fué de la Eepública de Boli- 
via, ilustre vencedor en Tarqui, etc. etc. 

Considerando : 

Que el 15 del mismo diciembre se completa la 
primera centuria del nacimiento del General Car- 
los Soublette, Ilustre Procer de la Independencia 
Sud-americana, Presidente que fué de Venezuela 
notabilísimo Ministro Diplomático de la República 
casi siempre Jefe de Estado Mayor General de los 
Ejércitos de la Magna Guerra en las campañas del 
Libertador etc. etc. 

Considerando : 

Que es deber de los Gobiernos de los Estados 
de la Unión recordar á la memoria de los pueblos 
y recomendar á su gratitud todos los hombres no- 
tables que como Sucre y Soublette, contribuyeron 
por modo eficaz, con sus constantes y fructuosos ser- 
vicios, á la redención y glorias de la Patria, á su 
merecida fama y á la normalidad legal de su vida 
política. 

Con el voto del Consejo de Administración, 



— 1(54 — 



DECRETA 



Art. 1? Las obras de reparación y embelleci- 
miento de la Columna á Bolívar que se ejecutan 
en esta ciudad, se inaugurarán por medio de una 
ñesta cívica, el 15 de diciembre del corriente año, 
en homenaje al Padre de la Patria, para cumpli- 
mentar las dos indicadas efemérides. 

Art. 2? La festividad á que se reñere el artícu- 
lo anterior se compondrá de un Te-Deum en la 
Catedral ; un paseo cívico de todos los empleados 
públicos residentes en la capital del Estado, desde 
el Palacio de Gobierno hasta el lugar en que se 
encuentra erigida la Columna al Libertador, y de 
un acto literario que se efectuará por la noche en 
la Universidad. 

§ único. La Junta de Fomento que se ocupa 
en las obras de embellecimiento de la Columna, cui- 
dará de la organización de todo lo económico y di- 
rectivo de la fiesta. 

Art. 3? En el acto de la inauguración á que 
se refiere el artículo 19, llevará la palabra de orden 
el ciudadano Doctor Eafael A. Uzcátegui, y en el 
literario el Bachiller Antonio Eamón González para 
hacer el panegírico del General Soublette, y el ciu- 
dadano Ángel Carnevali Monreal, Eedactor de JEl 
Correo de Los Andes, para hacer el del General 
Sucre. 

Art. 4? El Secretario General queda encargado 
de la ejecución de este Decreto y de comunicarlo 
á quienes corresponda- 
Dado en Mérida á veinte y dos de noviembre 
de 1880.— 26? y 31? 

C. Eangel Garbiras. 

El Secretario General, 

Fébrés Cordero. 



165 



Publicaciones de "El Correo de Caracas" 



APOTEOSIS 

Con inusitado entusiasmo prepárase la Capital 
de la República para la celebración del primer cen- 
tenario del Ilustre Procer de nuestra Independencia, 
General Carlos Soublette. Los Estados de la Unión 
han acojido bien con singular entusiasmo tan patrió- 
tica idea y se aperciben á depositar en la Ara santa 
de la Patria la ofrenda de la veneración, del amor 
y de la gratitud al denodado defensor de la Bepública 
y de nuestras libertades en los días nefandos de la 
Gran Colombia, 

De su tumba alzárase en ese día clásico, del na- 
talicio de Soublette, la figura veneranda del ciclópeo 
lidiador, y contemplará con orgullo á los hijos de 
Bolívar el Grande, probando á ia, faz del mundo que 
así como saben aborrecer á sus verdugos y despre- 
ciar sus fementidas glorias, así también saben deifi- 
car á sus hombres legendarios y glorificar el he- 
roísmo. 

Su amor ingénito á- la Libertad y á la Patria 
llevó á Soublette á alistarse en las tilas del ejército 
patriota y la sirvió en caldiad de militar, en puestos 
de marcada distinción y confianza desde los comien- 
zos, de la revolución. En pos del mártir inmortal de 
la Carraca siguió las huellas de aquel soldado glo- 
rioso cuya faz habían rugado las reverberaciones del 
fulmíneo sol de la Libertad y en cuya frente la ma- 
no de las batallas había esparcido los bucles de su 
cabellera calcinados por el fuego de las metrallas y 
el incendio de los combates. El entusiasmo bélico 



16(i 



del Héroe, émulo de los monarcas y pasmo de. aque- 
llos ejércitos tonantes de la Europa guerrera, parecen 
se infiltraron en aquella alma joven, fundida para la 
Libertad, enamorado de la Gloria siguióle en su ex- 
pedición haciéndose solidario de sus triunfos ó reve- 
ses ; pero la desgraciada capitulación de San Mateo 
le devolvió á su primitiva condición de ciudadano. 

Luego el Libertador, victorioso arrebató de las ma- 
nos de Monteverue el poder, y Soublette le acompañó 
y sirvió á la Patria, y fué el último en depositar 
la espada á consecuencia de la pérdida que las ar- 
mas republicanas sufrieron en el Oriente de Vene- 
zuela. 

Lleno de pesar y temiendo á las persecuciones, 
asílase Soublette en Margarita buscando un refugio 
contra los tiranos de la Patria. 

Invade Morillo la isla; y huye entonces á Cartage- 
na por las Antillas. 

Jío abandonó al Libertador y le siguió á la expe- 
dición de Oeumare. 

Fué segundo Jefe de Mac-Gregor; y después 
del regreso de Bolívar, continuó en sus servicios á la 
Eepública, siempre fiel, siempre denodado, siempre 
valiente. 

."En aquel tiempo, dice un historiador, contaba 
veinte y nueve años de edad : era alto y un tanto 
delgado, de modales cultos y agradable presen- 
cia, poseía el don de expresarse con facilidad, y si 
su reserva le hacía algunas veces aparecer como or- 
gulloso, desaparecía esta impresión á poco que se 
le tratara más á fondo. Difícil era sacarle una res- 
puesta inmediata y directa, por fácil que pareciese á 
su interlocutor. Preguntóle un amigo en cierta oca- 
sión como pronunciaba su apellido, creyendo le con- 
testaría sin vacilar; pero se equivocó. "Nunca lo 



— 167 — 

pronuncio yo mismo," le contestó con naturalidad. 
Era diligente y metódico en el desempeño de los 
negocios de su cargo ; sus órdenes é instrucciones 
eran claras y precisas. Poseyó siempre la confianza 
de Bolívar y nunca abusó de ella." 

Pasados los tiempos, cuando la Patria le llamó 
á figurar en las altas jerarquías de sus gobiernos 
civiles, fué calumniado y la intriga aguijoneada por 
la envidia, se cebó en él ; pero la razón y la jus- 
ticia salvaron el honor á aquel soldado egregio y 
satisíacieron la vindicta pública. 

Congresos posteriores le otorgaron honores y re- 
conocieron en todo su valor el mérito de sus ser- 
vicios. Y hoy la Nación que ayudó á libertar de- 
creta la glorificación del Héroe y la inscripción de 
su nombre en letras de oro entre los verdaderos 
benefactores déla Patria. 



CENTENARIO DESOUBLETTE 

Con gran solemnidad hace realizado el progra- 
ma de la apoteosis del héroe de la Popa. 

La estrechez de nuestras columnas no nos per- 
mite hacer una revista extensa y perfecta del gran 
festival, y por ello lo describimos á grandes rasgos. 

La festividad religiosa estuvo espléndida, el 
gran coro de voces, y los cantos bastante buenos. 

Después que terminó la misa solemne, pontifi- 
cada por el Ilustrísimo Señor Uzcátegui, subió á 
la tribuna sagrada el doctor Vizcaya que estuvo 
á la altura de su talento. 

A las dos y media p. m. se trasladó la gran co- 
mitiva al Cementerio del Sur presidida por el Pre- 



— 168 — 

sitíente de la Kepública y los Ministros del Despa- 
cho. 

La elocuente palabra de Saluzzo conquistó en- 
tusiastas aplausos. 

En la noche, en el gran Teatro de la Opera, 
tuvo lugar la. última parte del programa. 

Las poesía premiada fué la del señor Carlos 
Fernández, que fué muy aplaudida. El autor fué 
llamado á la escena, pero no se hallaba presente. 

El orador de orden, doctor Tomás Mármol, joven 
de clara inteligencia y despejado criterio, fué tam- 
bién muy aplaudido al pronunciar su discurso 
y por varias veces interrumpido por el entusiasmo 
del público. 

En la representación del tercer acto de Lucía 
estuvo la señorita Martínez arrebatadora; de tal 
manera, que el auditorio la llamó al proscenio 
varias veces para rendirle el tributo de su admira- 
ción. El tercer acto de Fausto estuvo bastante re- 
gular, en él se distinguió el famoso bajo Cherubini. 
¡ Qué lástima que apareciendo allí las principales 
partes de la Compañía no hayan puesto otra cosa 
en que todas se hubieran lucido! 

Felicitamos muy cordialmente á la Junta Direc- 
tiva, así como también á todas las personas que di- 
recta ó indirectamente han tomado parte en este 
festival, muy especialmente al señor Presidente de 
la Eepública, que se prestó gustoso para la mayor 
solemnidad del Centenario del Ilustre Soublette. 



169 — 



PUBLICACIONES DE "EL PARTIDO DEMOCRÁTICO" 



CENTENARIO DE SOUBLETTE 

Varios miembros de la familia del Generl Sou- 
blette se han dirigido á nosotros para manifestarnos 
que aunque por su parte agradecen altamente la 
iniciativa que han tomado varias personas patriotas 
para celebrar el Centenario de su ilustre progenitor, 
ellos, por su parte creen que la manifestación más 
apropiada al carácter modesto de él, y aún quizá 
la más oportuna, serían unas honras fúnebres, una 
misa ó cualquier otra cosa por el estilo pero nada que 
revista una forma demasiado pomposa. 

Estamos en esto de acuerdo con las deudos del 
General Soublette. A este benemérito ciudadadano, 
que si fué militar distinguido y algunas de las pá- 
ginas de su historia en la carrera de las armas, 
bastaría á hacer el orgullo de cualquier otro hom- 
bre que no hubiera sido él, correspondió en realidad 
otro lote en la distribución de las glorias de Co- 
lombia. 

El es el representante más caracterizado de las 
virtudes cívicas, de la modestia y sencillez republi- 
canas, del respeto á la ley. El no cuenta grandes 
triunfos, pero su existencia entera es ejemplo de bien 
templado patriotismo. 

Sin embargo, mezclado en el curso de su lar- 
ga vida pública en sucesos de los que todavía la 
pasión de los tiempos no puede fácilmente despren- 
derse para juzgarlo con la imparcialidad debida, pa- 
rece que no ha llegado el momento de celebrar su 
gloria con esas grandes manifestaciones nacionales. 



— 170 — 

Dejamos aún al tiempo, ese gran descubridor de 
ía verdadera, grandeza : dejamos á la historia, ese 
juez incohechable ante quien quedan convictos de sn 
propia nulidad los personajes que sin méritos propios? 
los accidentes de las época y la ciega fortuna, le- 
ventaron nn momento sobre el nivel de los otros? 
pero ante cnyo ojo inquisidor, ninguna virtud, nin- 
gún esfuerzo generoso pasa desapercibido, el cuida- 
do de despojar sn nombre de las pasiones de par- 
tido para colocarlo en el puesto que le corresponde 
por sus grandes servicios al país. 



SOTJBLETTE 

| A qué rememorar las proezas militares del Hé- 
roe de Las Cruces, La Popa, Pedregal, Quebrada 
Honda ? 

No serán ellas el objeto primero de estas líneas, 
consagradas sí á refrescar en el corazón de las 
nuevas generaciones la memoria cívica del excelso 
patricio. 

El haz de hermosos laureles que segó su espada 
homérica en los cruentos é inmortales campos de 
Colombia la gloriosa, pudieran quizás aparecer me- 
nos verdes y frescos que los que á sus sienes au- 
gusta ciñó con aquel perpetuo culto á la ley y con 
aquel asiduo ejercicio de las virtudes, que fueron 
norma de sus actos y pensamientos en el curso de 
sus días. 

Hombre ajustado á los consejos del honor y á los 
preceptos legales había de ser inflexible en el cum- 
plimiento de sus deberes sociales y políticos ; y lo 
fué al extremo de que llegóse á juzgar, en cierto 
crítico instante, cosa por demás natural y sencilla 



— 171 — 

aplacar un motín con un simple campanillazo. El 
respeto y la obediencia al precepto legítimo se hicie- 
ron carne en aquel hombre, así como la probidad 
no encontraba otro mejor asilo qne su espíritu. Por 
ello pensaba él de los demás ciudadanos lo que de 
sí estaba cierto : los creyó superiores á sus miserias, 
capaces de dominar sus instintos y pasiones, tuer- 
tes de corazón y de inteligencia para saber, en un 
momento dado sin vacilaciones ni soberbias inclinar 
la cerviz ante la ley. Easgo aislado éste de la vida 
de un hombre que basta por sí solo para fijar un 
carácter, para dar la medida de sus convicciones, 
la solidez de sus principios, la entereza y virilidad 
de su alma. Otros habrían ordenado contener ó di- 
solver el tumulto á punta de lanza. Habrían pasa- 
do, para lograr el orden, por cima de cabezas y 
cuerpos humanos. Pero aquel soldado, á quien co- 
mo tal y hecho á la vida de los campamentos debía 
suponérsele arrastrado a ejecutar, en situaciones 
anormales, los procedimientos de fuerza propios, del 
hombre de ejército, hacía olvidar al general de Co- 
lombia con el distinguido diplomático, al soldado pa- 
triota con el culto caballero, al militar esforzadísi- 
mo con el hombre de letras, sabio é integro, conse- 
jero leal, servidor desinteresado y fiel. 

Tuvo en sus manos las riendas del Gobierno y 
no extrajo del Tesoro un solo céntimo con que pa- 
gar deudas que hubo contraído sobre su peculio pri- 
vado para brillo y honra de la Nación. Hasta allí, 
hasta la cumbre del poder, llegaron á hostigar- 
le sus acreedores. Y el que podía con un acto de 
arbitrariedad acallarlos ó satisfacerlos, jamás ima- 
ginó siquiera que le sería posible poner en prácti- 
ca otros medios qae los honrosos y legales para 
saldar sus compromisos. 



— 172 — 

No concebía que nn magistrado pudiera distraer 
del tesoro publico la más leve suma para gastos 
uo presupuestos en la ley respectiva, y en más de 
una ocasión se cruzó de brazos ante el precepto 
constitucional. ¿ Quién habría dicho á aquel virtuo- 
so patricio que llegaría una época para Venezuela 
en la cual las arcas nacionales serían la caja pri- 
vada de nuestros mandatarios ? ¿ Cómo había de 
pensar, el hombre-ley, qué pudiera darse una, di- 
cha de rectificaciones al presupuesto, dada expro- 
feso para el n esquilmo de los pueblos, y con la que 
se quitaría toda responsabilidad á los malversadores 
de los fondos públicos ? No cabía en aquel cere- 
bro sospecha semejante con respecto á los futuros ¡ 
legisladores de la República, ni mucho menos que 
llegasen aquellos sus hechos, para él tan naturales 
y ordinarios, á constituir en estos días ejemplos ra- 
ros de virtud y como tales señalables á los hom- 
bres nuevos para norma- de su conducta política 
en lo porvenir!!! 

Respeto á la ley, probidad extrema: he aquí 
los dos grandes rasgos que caracterizan al General 
Carlos Soublette, á este varón cien veces ilustre 
cuyo primer centenario celebra hoy la Patria y de 
la que fue uno de sus más connotados libertadores. 

Dedicamos á su glorificación este nuestro hu- 
milde número de hov. 



SOUBLETTE 



Firme en la santa creencia 
Que enaltece al hombre sabio, 
Jamás permitió á su labio 
Sino palabra de ciencia. 



— 173 - 

Mostró siempre en su existencia 
Valor, lealtad, rectitud; 
Y su cuna y su ataúd 
Abarcan espacio inmenso, 
Donde trasciende el inmenso, 
De su amor á la virtud. 



J. J. Breca. 



Sefwres Presidente y demás miembros de la Junta 
Directiva del Centenario de SouMette, 

Presentes. 
Muy señores nuestros: 

Los suscritos, nietos del General Soublette, he- 
mos pensado que, será lo más propio y adecuado 
al acto de la procesión al Cementerio, que nosotros 
nos anticipemos algunos minutos, para hallarnos al 
lado de la tumba de nuestro abuelo cuando llegue 
la concurrencia. En consecuencia nos permitimos 
devolver las papeletas para coches, que ustedes se 
han servido enviarnos, á fin de que ustedes las des- 
tinen como les pareciere conveniente. 

Aprovechamos con gusto esta oportunidad, pa- 
ra ofrecer á ustedes el testimonio de nuestra gra- 
titud por la iniciativa tan eficaz como patriótica que 
ustedes han tomado en la celebración del primer 
Centenario de nuestro augusto antecesor. 

Con sentimientos de vivísima simpatía y afec- 
tuosa adhesión personal, tenemos la honra de sus- 
cribirnos atentos, obsecuentes servidores y amigos. 

C. Hernáiz. 

Manuel Hernáiz. 
Caracas: 12 de diciembre de 1889. 



, — 174 — 

LA APOTEOSIS DE SOUBLETTE 

El 15 de diciembre de 1889 
fué consagrado á la glorificación de Soublette el 

íntegro. Desde la víspera había comenzado á cum- 
plirse el'^programa; pero ayer todo fue puja de pa- 
trióticos celos, de emulaciones plausibles, de alegrías 
íntimas, de justicieros juicios y de himnos á la 
gloria y á la virtud. 

La mujer — el arca santa del hogar — ese perfu- 
mado cofrecillo en cuyo ton do vibran todas las cuer- 
das del sentimiento — -jugó el principal papel en la 
fiesta de ayer. 

Las naves de la metropolitana estaban plenas 
de gente á las ocho de la mañana, y el numeroso 
concurso oyó con placer la cascada de armonías 
que brotaba de las gargantas de los magnéticos 
ruiseñores. El elogio que pudiéramos hacer de 
nuestras damas no sería exajerado y es lástima que 
no podamos disponer de mayor espacio en estas 
columnas para dedicarlas á su honor. 

A las tres de la tarde se dirigió el señor Pre- 
sidente de la Kepúbliea al cementerio del Sur, acom- 
pañado de más de quinientas personas que ocupaban 
ciento cuarenta coches, para cumplir aquella parte 
del programa que la Junta de la festividad había 
prefijado para aquella hora. 

Los nietos del General Carlos Soublette recibie- 
ron en el panteón de )a familia á la escogida con- 
currencia. 

El señor Marco- Antonio Saluzzo, orador nom- 
brado por la Junta Directiva del Centenario del 
general Soublette al efecto de hacer el elogio del 
Procer Ilustre, tomó la palabra pocos instantes des- 
pués, y con aquel verbo sonoro y fácil que le es 



175 



familiar hizo algunas apreciaciones históricas sobre 
la vida del héroe y la alabanza del bando polí- 
tico á que pertenece y bajo cuyo gobierno tenían 
lugar semejantes reparaciones de la justicia. 

L,a Comitiva regresó á las cinco de la tarde, 
y la comisión designada para acompañar ai Pre- 
sidente de la Kepública á la Casa Amarilla, hizo 
á éste cumplidamente los honores. 

Pero la verdadera fiesta tuvo lugar en el Tea- 
tro de la Opera. Desde las siete de la noche co- 
menzó á agruparse la gente á las puertas 'del 
Teatro esperando se las abriesen. Y una vez he- 
cho esto, la irrupción fue incompetible. Xo quedó 
sitio para una cabeza de alfiler. El sexo bello de- 
rrotó al fuerte, tomándolo de la falda de la levi- 
ta y poniéndolo de pie. El patio que es el san- 
tuario del varón, fue invadido por las mujeres. 
Y el tibio perfume de aquellos ramilletes vivientes 
inundaba de gloria el corazón de los pocos esco- 
gidos de la suerte que quedaron seini escondidos 
en las butacas. Es de sentirse que las señoras 
y señoritas encontrasen cerrados los palcos y que 
hubiesen corrido el rumor de que había puestos 
señalados para ciertas damas ; pues que en funciones 
como la de anoche semejante privilegio es censurable. 

Se cumplió el programa, aunque se alteró el 
orden de los actos. 

Después de los trozos tocados en el violín, el 
arpa y el piano y de la lectura de la composición 
premiada, el doctor Mármol tomó la palabra. Ha- 
bló, no en nombre de ningún partido político, sino 
en el de la patria, en el de la justicia de la 
historia, en el del pueblo de Venezuela que sabe 
ser severo para con los traidores y justo para con 
los hombres virtuosos. 



' i 



176 



Lo que es sensible observar en todos estos ac- 
tos, es que nuestros oradores no prescindan jamás 
<le hacer el elogio de los vivos reinantes y sean 
más vigorosos al delinear la fisonomía de éstos que 
la de los muertos augustos cuya memoria glorifi- 
can. 

La apoteosis fue soberbia. En un cuadro vivo 
se presentaba á Soublette en medio de las cinco 
repúblicas libertadas por Bolívar y la pléyade he- 
roica de nuestros patricios. Venezuela hacía la 
apoteosis del héroe: puso sobre sus sienes la coro- 
na de la gloria. 



Publicaciones de "El Heraldo Liberal" 



CENTENARIO DEL GENERAL SOUBLETTE 

Una sociedad patriótica organizada en esta ca- 
pital con el plausible abjeto de celebrar el cente- 
nario de aquel modesto Procer de la Independencia, 
se ocupa activamente en j)reparar la solemnidad de 
manera digna del recuerdo que se quiere consa- 
grar á aquel soldado preclaro de la Eepública. 

Si en algo útil pudiéremos contribuir á la simpá- 
tica fiesta, desde luego nos ponemos á las órdenes 
del núcleo de ciudadanos que ha promovido la cele- 
bración. 



— 177 — 

GENERAL CARLOS SOUBLETTE 

PROCER DE LA INDEPENDENCIA. 

Mañana conmemorará la ciudad de Caracas el 
centesimo aniversario de aquel distinguido patricio. 
A su memoria dedicamos el presente número de 
JEl Heraldo Liberal . 

¿ Cuándo vino á la vida nuestro Procer, quién 
fué y como sirvió á la patria ? 

Estudiémoslo históricamente : 

Nació el señor general Carlos Soublette en la 
época gloriosa de la Eevolución Francesa, que ha- 
bía de transformar la paz de la Europa y produ- 
cir el espléndido triunfo de la causa de la eman- 
cipación del Nuevo Mundo. La declaración de los 
derechos del hombre producía entonces sus frutos, 
y la Francia embriagada por las delicias de la li- 
bertad, triunfaba de la monarquía y se preparaba 
á la lucha formidable que los reyes coaligados le 
declaraban. Lucha gloriosa, coronada de hermosas 
victorias y hechos memorables, que lejos de servir 
á la noble empresa de la Libertad, debía solo ser 
el jjedestal del Imperio. 

Un guerrero extraordinario acaudilla las francas 
egiones. Su genio poderoso todo lo abarca, y al 
brillo deslumbrador de su espada la Europa enmu- 
dece, los reyes inclinan la altiva frente y atados 
al carro del vencedor, son los trofeos de aquella 
j)asinosa carrera de sucesos legendarios que admiran 
á las generaciones presentes. 

El movimiento regenerador que lanzara á la 

Francia á los campos de la gloria había cesado, y 

el estandarte de la redención no conducía ya los 

ejércitos republicanos á las conquistas de la libertad. 

12 



— 17S — 

Águilas sombrías cruzan por todas partes el 
cielo de la Europa. 

El silencio de la muerte y de la desolación su- 
cede á los clamores de la alegría y del entusiasmo. 
Es porque Napoleón, burlando la esperanza de 
los pueblos, engreído por los favores qUe le prodi- 
ga la fortuna, rasga el iris nacional y ceñida la im- 
perial corona, atar pretende con un solo yugo á 
todas las Naciones. 

Mientras tanto, del lado acá de los mares, viva 
luz ilumina los horizontes de la América con mis- 
teriosas claridades. 

La libertad fujitiva de la Europa, busca am- 
paro entre los hijos del Mundo de Colón. 

El grito de ¡ Independencia ó muerte ! resuena 
estruendoso y sur je esa pléyade de invictos guerre- 
ros v estadistas eminentes, que cual brillante cons- 
telación luce en el cielo de nuestra patria. 

Adolescente aún, inspirábase Soublette en la pa- 
labra austera y llena de fuego sagrado de los ve- 
nerables patricios que de antemano venían preparan- 
do lo obra de nuestra redención política ; y así le 
encontró preparado el 19 de abril de 1810, á sacri- 
ficarse por la noble causa. 

Desde el momento mismo en que se afilió á 
ella constante, desinteresado y por todo extremo en- 
tregado al servicio de los intereses revolucionarios 
jamás se le vio desfallecer, ni aún en los conflictos 
supremos. 

Su alma templada en el crisol del amor pa- 
trio v por los reveses y crueldades de los días acia- 
gos nunca cayó en el miedo, ni siquiera en la va- 
cilación. 

Así le vemos proseguir incansable todas las 
peripecias de la gigantesca epopeya, con la misma 



— 179 — 

fé y consagración desde los primeros hasta los últi- 
mos días. 

Y si es verdad que no deslumhró con los fulgo- 
res de su espada y que su nombre no está escrito 
con caracteres de fuego en las págifias de nuestra 
Historia por el esplendor de ios triunfos militares, 
no menos cierto es que su ilustración, probidad, 
conocimientos estratégicos, lealtad y virtudes cívi- 
cas — de lo cual dio pruebas inequívocas en todos los 
actos de su carrera pública desde que como porta- 
estandarte entró al servicio de la patria, hasta que 
llegó á ocupar los puestos más elevados de Colom- 
bia — le hacen acreedor á los honores que le discier- 
ne la fama, que le prodiga la historia y (pie hoy 
con merecida justicia le consagran sus conciudadanos. 

La invasión veriticada por el Libertador en 181G 
en las costas de Ocumare, cuya expedición quedó á 
cargo de Mac-Grégor y Soublette, basta ella sola 
para hacerlo digno de las palmas vencedoras. 

Y después ¿ no están ahí, como testimonio elo- 
cuente, todos los valiosos servicios, que ofrendó á 
Venezuela y después á Colombia en su carácter de 
Jefe de Estado Mayor del Ejército? • Xo está ahí 
resonando aún el clarín de Bocayá donde tanto re- 
nombre adquirió el modesto cuanto virtuoso general! 
I ]STo está ahí la palabra justiciera de Bolívar ? 

Si, egregio adalid: varón de insignes cualida- 
des, tú eres astro que brillas con luz propia y tus 
glorias perdurarán tanto como sea la duración de 
la humanidad. Si tuviste errores, la patria tiene 
X>ara ellos generoso olvido. 

¿ Quién será el mortal afortunado que pueda 
alzar erguida la frente y exclamar: estoy libre de 
culpa f 



— 180 — 

Llevado de la veneración que profesa á todos 
los hombres de aquella época, ha dejado oír su pa- 
labra de reparación el señor Presidente de la Repú- 
blica, en el Centenario que se celebrará mañana, 
domingo 15. 

Y no muy tarde el bronce perpetuará la figura 
del eximio Soublette; digno por todos respectos de 
los honores de la Apoteosis. 



"Soublette. — El doctor Lucio Pulido se ha 
inscrito para el Centenario del notable Procer con 
la suma de B. 200. Ya hay en fondo para tan sim- 
pática celebración siete mil y pico de bolívares. La 
fiesta será rumbosa." 



CENTENARIO DE SOUBLETTE 

Como lo habíamos anunciado, se celebró ayer 
con la pompa correspondiente á la solemne festi- 
vidad y conforme en todo con el programa que co- 
nocen nuestros lectores, el centenario de aquel Pro- 
cer de la Independencia, quedando satisfecho de la 
manera más espléndida el deseo social á que dio 
acogida y apoyo el señor Presidente da la Repú- 
blica, dispuesto siempre á colmar de respeto y ad- 
miración la memoria de los preclaros varones que 
acompañaron al Libertador en la obra colosal y 
patriótica de nuestra emancipación. 

El señor doctor Rojas Paúl asistió á todos los 
actos durante el día y en la noche, realizando con 
su presencia en ellas, la importancia histórica de 
la ovación dedicada á uno de ios más distingui- 
dos soldados del ejército, que selló con su heroís- 



— 181 — 

rao la libertad de Colombia y tiene derecho perfec- 
to, por sus ideas republicanas, y servicios, á ser con- 
siderado entre los grandes ciudadanos de Venezuela 
como político de sentimientos rectos nada comunes, 
para quien solo en la virtud estaba caracterizada 
la verdadera dignidad cívica. 

Nos congratulamos por el magnífico resultado 
de la Apoteosis, con el Gobierno y los caballeros 
que la promovieron. 



Publicaciones de "La Opinión Nacional" 



SOUBLETTE 

Son propicios los tiempos de la paz, los días 
de bienandanza, los momentos de expansiones de la 
vida pública nacional, como los que felizmente 
ahora alcanzamos, para (pie con toda libertad pue- 
dan manifestarse el amor, la gratitud y la venera- 
ción que hacia los padres de la Democracia Ve- 
nezolana se anidan en el puro corazón de la gene- 
ración presente. 

Viene ésta como brote robusto de árbol secu- 
lar que han rejuvenecido las auras puras dé sere- 
nos días; por que es en ella donde se renuevan 
las ideas fundamentales de la llepública, rudamen- 
te combatidas, y una y otra vez descaecidas ó 
triunfantes, durante la larga y azarosa lucha de la 
vida nacional : y porque viene vigorizada por la 
savia poderosa de la experiencia, y trae la frent e 



182 



oreada por las brisas de nuestra definitiva rege- 
neración social : las que, por fin, nos impelen por 
la buena senda y nos arrebatan de la sima de los 
antiguos errores y de las pasiones innobles. 

Prolongada ha sido la brega; empero, la vic- 
toria ha sido así más gloriosa. Venimos bien puri- 
ficados por el fuego que ha ardido durante todo 
un siglo en el seno de la República, devastando, 
al so])l o de la anarquía, los campos de la verdad; 
en política, en economía, y en civilización social. 

Parece que hemos llegado á la meta de aspira- 
ciones siempre perseguidas y nunca realizadas, sen- 
timos que yi somos dignos, que somos libres, que 
somos, por fin, hermanos; y á favor de la libertad 
y de la fraternidad, podemos rendir homenaje de 
íntima gratitud á los proceres de la patria, que nos 
releve de la carga de nuestros yerros que más de 
una vez pudieron bastardear la grandeza de la obra, 
por ellos realizada con los esfuerzos de su virtud y 
de su abnegación. 

desagraviemos sus manes, para hacernos más 
dignos de las glorias de la Democracia, entonando 
himnos de alabanza á sus inmensos sacrificios y ju- 
rando en el altar de la Patria conservar siempre 
los preciosos bienes morales y políticos con que aho- 
ra nos ha regalado la Providencia. 



REMINISCENCIAS HISTÓRICAS 

Para honrar la memoria del Ilustre Procer Ge- 
neral Carlos Soublette, con ocasión de celebrarse el 
primer centenario de su natalicio, hemos estimado 
como nuestro mejor homenaje, traer á recuerdo su 
gloriosa vida, reproduciendo la biografía que publi- 



— 183 — 

có en su obra de "Americanos notables" el erudito 
señor Eamón Azpurúa. 

También, como otra reminiscencia histórica pre- 
ciosa, van hoy en obsequio á nuestros lectores, los 
apuntes biográficos de la señora Josefa Antonia 
Tovar Bañes de Buroz, ilustre matrona de la época 
de la magua lucha de la Independencia, escritos 
con motivo de su muerte por nuestro inolvidable 
humanista Cecilio Acosta en 1852 



CARLOS SOUBLETTE 

[POR FELIPE SANTIAGO CASASOVA] 

Pocos hombres presenta la historia de nuestra 
revolución, de tantos y tan importantes servicios co- 
mo (1 General Carlos Soublette. 

Habiendo ocupado desde muy joven elevados y 
distinguidos puestos, ya en el ejército y en las in- 
tendencias, ya como director de la guerra y vice- 
presidente de Venezuela, cuando aún no tenía or- 
ganización constitucional la Eepública de Colombia, 
ya como vice-presideute y encargado del Poder 
Ejecutivo en los años de 1837 y 1838, ó como Presi- 
dente de la misma en los años de 1843 á 1847, ya 
como miembro de nuestras xVsambleas Legislativas, 
como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipo- 
tenciario cerca de las Cortes de Inglaterra y Espa- 
ña, baja, sin embargo, pobre al sepulcro, después 
de haber tenido una existencia algo más que mo- 
desta, porque nunca sus manos se mancharon con 
el peculado. 

Una vida tan larga y meritoria ofrece vasto 
cainpo al historiador, para poder, sin ofender á 



184 



sus conmilitones y á sus conciudadanos, tanto de 
Colombia como de Venezuela, asegurar que ningu- 
no de ellos ocupó puestos, ni más altos ni más 
diversos que los que ocupó ese Ilustre Procer; 
y que ninguno á caso muere tan pobre, no obs- 
tante los importantes destinos que tan á satisfacción 
de sus compatriotas desempeñara. 

El grito de independencia le encontró joven é 
imberbe ; y desde aquel día se enroló en las rilas 
riel Ejército como porta-estandarte, de cuyo grado 
fué ascendido durante la guerra, no por el favor 
Bino por su mérito y capacidad, al de Capitán con 
el grado de Teniente Coronel, grado que tenía en 
1812 en que ocupaba el puesto de segundo Jefe 
en la sección de caballería, una de las cuatro en 
que el Generalísimo Miranda, dividió la organiza- 
ción del mismo ejército. 

Perdióse en aquel año la Provincia de Guaya- 
na, y tan luego como se supo en esta ciudad, el 
Generalísimo Miranda convocó á los Jefes de las 
cuatro secciones para oir sus opiniones. No le fué 
posible concurrir al de caballería, por estar en- 
fermo; pero envió á su segundo el joven Sou- 
blettb, quién, después de haber oído á los antiguos 
Jefes de las tres secciones á excitación del mismo 
General Miranda informó lo relativo á su sección 
con tal lógica, precisión y método, que admirado 
aquel Jefe y conociendo, con la perspicacia é inte- 
ligencia que le eran características, el mérito de 
aquel oficial, se dirigió á él y en tono de amistad 
y autoridad, le dijo : — u Ud. será mi Jefe de Estado 
Mayor General." 

Sorprendido el modesto joven con tal elección, 
le replicó : "no, mi General, no puedo aceptar tal 
empleo, porque ni tengo edad, ni mérito, ni serví- 



— 185 — 

cios, circunstancias todas que se encuentran reunidas 
en muchos otros Jefes del Ejército? Insistió Miranda, 
pero en vano, porque Soublette le exigió su pa- 
se para el ejército de Valencia, antes que aceptar 
aquel puesto. 

Los sucesos posteriores, fueron desgraciados pa- 
ra los Independientes, y el desaliento se apoderó de 
los que no tenían un corazón bien puesto, después 
de la capitulación de San Mateo y prisión del Ge- 
neral Miranda. 

Y como los más de los comprometidos eran jó- 
venes, como Soublette, el Jefe vencedor, si no les 
miró con clemencia, les vio con indiferencia. — Cuan 
distante estaba de creer el Jefe español que entre 
aquellos á quienes pasaportaba para el extranjero 
debería encontrarse el Libertador de Colombia, Pe- 
rú y Bolivia, y que á su lado debía brillar el 
héroe del Cerro de la Popa, y de la estratégica 
retirada de Ocumare, el que más tarde conquistaría 
un gran nombre como hábil administrador y aven- 
tajado diplomático : títulos que hicieron que el Ge- 
neral Morillo, su enemigo aquí, le obsequiase es- 
pléndidamente en España y que Martínez de la 
Eosa, Istúriz y Calatrava le mirasen con la consi- 
deración (pie se tributa al talento y la virtud, y 
que Lord Clarendon le tratase con la amistad que 
un caballero inglés no dispensa sino al hombre de 
mérito verdadero. 

Entre los pocos que aún conservaron fé en el 
triunfo de su patria, después de aquellos infortu- 
nados sucesos, se contó á Soublette, quien, tan i>ron- 
to como pudo, abandonando su joven esposa, mar- 
chó á unirse al Libertador, á quién se proclamó 
Jefe ; _ y desde aquel día se consagró fiel al gran 
Capitán, que él veía predestinado para realizar la 



lso 



Independencia. En los años de 1814 á ISIS la for- 
tuna, en los varios combates que se libraron, ya 
con Boves, Morales ó Morillo, fué más bien adversa 
que próspera á los patriotas. 

Pero cuando el horizonte político aparecía más 
oscuro, no sólo por los reveses en los combates, si- 
no por la división que existía en Guayana entre 
algunos de los hombres más prominentes el Liber- 
tador concibe un plan tan gigantesco como atre- 
vido, cual era el de ir á libertar á la Nueva Gra- 
nada, con muy pocos recursos, atravesando inmen- 
sos desiertos y mortíferos páramos como el Pizba, 
en el que perecieron ateridos por el frío muchos de 
nuestros apúrenos, barineses y barquisimetanos. 

Para realizar Bolívar aquella atrevida idea, 
escogió los mejores, más fieles y más constantes 
de sus Tenientes; y como Soublette era de aquel 
número tocóle ser uno de los vencedores en Panta- 
no de Vargas y Boyacá. 

En aquella célebre campaña, parecida en mucho 
á la que Napoleón emprendiera contra el Egipto, 
pero más afortunada, porque la Nueva Granada fué 
desde entonces independiente, y no quedó como 
aquel bajo el poder de los musulmanes, distinguién- 
dose de un modo brillante el Berthier de nuestro 
ejército — el Jefe de E. M. G. General Soublette: así 
fué que cuando Bolívar entró á Bogotá, y fué coro- 
nado por un coro de ninfas que precedía la ovación 
popular, tomando él la corona, la pr.so sobre las 
sienes de Soublette y Auzóategui, que estaba á su 
lado, repitiendo estas palabras : ellos son los que la 
merecen. 

Ordenóle poco después el Libertador, que mar- 
chase á Venezuela á combatir el ejército español, 
que la dominaba ; y en San Antonio del Táchira, 



— 187 

en el sitio denominado Las Cruces, tuvo la fortuna 
de derrotar á los Jefes españoles, La Torre y Bal- 
caree, obligando á este último á retirarse con el resto 
de sus tropas á Maracaibo : después de este triunfo 
siguió á las provincias del centro, ya con el carác- 
ter de Director de la guerra. 

Desde Boy acá la fortuna principió á sonreir á 
los independientes que obtuvieron la posición de la 
inexpugnable Maracaibo por nn pronunciamiento ex- 
pontáneo de la Provincia de aquel nombre ; y como 
poco después cesase el armisticio ó suspensión úe 
armas, convenido entre los Generales Bolívar y 
Morillo, en Santa Ana, el Ejército colombiano ob- 
tuvo en los Campos de Carabobo, el triunfo deci- 
sivo (pie dio la libertad á Venezuela, porque si bien 
es verdad que para entonces aún estaba rebelde 
Puerto Cabello, todos creían que su resistencia se-, 
ría corta, porque el Ejército español, no solamente 
estaba extraordinariamente disminuido, sino desalen- 
tado por las continuas derrotas que en todos los 
combates, aquí y en otras partes de la América, 
les daban los indepenpientes. 

Libertada Caracas, el General Soublette mar- 
chó á ocupar su puesto como Director de la guerra 
y Viee-presidente de la liepública de Venezuela : 
y fué entonces (pie se hicieron notar más las do- 
tes administrativas en aquel joven soldado y Ma- 
gistrado, porque en todos sus actos sabía herma- 
nar la energía y dignidad del primer puesto con 
el respeto legal á los derechos y garantías de los 
ciudadanos : era un soldado ciudadano. 

ÍTo sólo el partido colombiano bendijo su ad- 
ministración, aunque podía, y ejercerse dicta- 
torial mente, sino el corto círculo de españoles 
que resolvieron quedarse en el país, porque no obs- 



188 



tan te el vértigo de furor que existía contra ellos, 
como sucede después de una guerra prolongada 
y feroz, aquellos encontraron siempre en él un 
protector noble y generoso. 

Instalado el gobierno de Colombia en Bogotá, 
y promulgada la Constitución de Cuenta, acordó el 
Gobierno enviar á Soublétte con el carácter de 
Intendente al departamento Magdalena : muy gra- 
tos recuerdos dejó su administración allí, recuerdos 
que encontró aún vivos en muchos de los hombres 
que existían cuando las calamidades políticas de 
nuestra Patria, en 1848, le obligaron á abandonarla 
y buscar un asilo en la Eepública hermana, asilo 
que se le concedió noble y generosamente, pues el 
Congreso y el Jefe del Gobierno le acordaron el 
sueldo de su grado mientras permaneciese en su te- 
rritorio, como al soldado de Boyacá, al Magistrado 
del Magdalena y al Ministro de Guerra en aque- 
llos días de gloriosos recuerdos. 

De la intendencia del Magdalena fué llevado á 
Bogotá como Ministro de Guerra, á ese ministerio 
ilustre de que eran miembros Castillo Rada, cual, 
Restrepo. Revenga, y algunos otros ciudadanos que 
formaban parte de esa pléyade gloriosa de Colom- 
bia : ahí permaneció dando una verdadera y efecti- 
va organización á nuestro ejército, y conquistando 
el alto aprecio de la sociedad bogotana, por su 
culto trato y finos modales. 

Grandes actos notables se realizaron durante 
aquel Ministerio; pero entre ellos descuella el que 
entonces tocóle ejercer al Ministro de la Guerra 
Éralo e! General Soublette, antiguo General de 
División ; y por esta circunstancia y la de gozar 
de alta estimación, tenía en perspectiva el grado 
inmediato de General en Jefe; pues bien : aquellas 



— 189 — 

circunstancias las pospone, y apoya con su pala- 
bra la eliminación de aquel grado que el Congreso 
había decretado, y, vestido de cuidadano, sin nin- 
gún arreo militar, se dirige á las Cámaras y les 
dice: Justo es que un gobierno rejrublicano cese esa 
elevada categoría que, en el entusiasmo de los triun- 
fos, se concedió á algunos mortales felices : esos colom- 
bianos se encuentran afortunados, al considerar que sus 
eminentes servicios los han colocado en un puesto, á 
donde no es dado llegar de hoy en adelante á ningún 
otro mortal colombiano. Entonces eran grandes y 
sublimes los Congresos y los gobiernos. 

La revolución de Venezuela, y el término glo- 
rioso de la inmortal campaña del Perú, trajeron al 
Libertador á Bogotá; y como para entonces el 
vértigo de los partidos dominaba la Eepública el 
Libertador concibió el pensamiento de convocar, 
á su vuelta de Venezuela, una gran convención que 
constituyese de nuevo la dación. 

Obtenida la paz en Venezuela, volvió á la Ca- 
pital el General Bolívar, y próxima á reunirse la 
gran Convención, acordó situarse en Bucaramanga 
como inuito inmediato, para hacer las indicaciones que 
destruyesen los odios de partido, y matasen la 
anarquía que se presentaba en perspectiva. Sou- 
blette fué escogido para estar á su lado, porque 
Bolívar conocía, que bolivianos ni santanderistas, 
ni federales y centralistas, eran enemigos del magis- 
trado filósofo que lamentaba en secreto los males fu- 
turos de su patria. 

Cuando el odio de los partidos hizo que aquel 
augusto cuerpo se disolviese sin haber podido dar 
á Colombia una organización constitucional, el Li- 
bertador acordó enviará Soüblette á Venezuela, 
para ver si le era posible empleando su influjo, 



— 190 — 

evitar la disolución de la gran República, que ya 
se proclamaba; pero era tarde para Colombia, por 
que el sentimiento contra el gobierno de Bogotá 
y la administración del General Bolívar ó sus 
amigos, había tomado grandes dimensiones, y los 
síntomas precursores de aquel gran suceso se mani- 
festaron desde el mes de noviembre de 1829. 

¡ Cuánto debió sufrir el Magistrado colombiano 
el ñel amigo del Libertador, ante la exaltación 
febricitante contra el genio americano de aquellos 
días de vértigo que se extendió por todo el ámbito 
de la República ! Estamos ciertos de que para una 
alma noble y agradecida fueron mayores aquellos 
sufrimientos que los que debió sufrir en los años 
de 14 á 16, en que nuestros militares no tenían más 
alimento que carne sin sal, ni otro vestido en mu- 
chas veces que harapos mugrientos. 

Disuelta la República, desconocidos los eminen- 
tes servicios del Libertador, todo hacía presentir 
una espantosa catástrofe, cuando la Providencia, 
que vela sobre los futuros destinos de este País, 
acordó que la revolución, hija de la ingratitud, 
nos ensangrentase, y que asumiese en todos sus 
actos un espíritu de orden y de regularidad, ins- 
pirando al Jefe que la presidía el pensamiento de 
convocar al pueblo, para elegir Diputados para un 
Congreso constituyente, que organizase constitucio- 
nalmente la Nación ; y por un favor de la misma 
Providencia verificáronse las elecciones en su ma- 
yor parte, en ciudadanos distinguidos por su saber, 
sus virtudes y sus servicios : así fue que el Cons- 
tituyente de Valencia, mereció con justicia el nom- 
bre de Areópago venezolano, dictando una Consti- 
tución que por muchos años, hizo la felicidad nues- 
tra. 



— 191 — 

Entre aquellos ciudadanos, escogidos por la vo- 
luntad popular, tocóle al General Soublette ser 
uno de ellos ; y, persuadido para entonces que la 
disolución de Colombia era un hecho consumado, 
porque las otras Secciones de la República, tam- 
bién la habían proclamado, concurrió á sus sesio- 
nes, en donde se hizo oir su voz, calmando siem- 
pre la exaltación de las pasiones y contribuyendo 
á la organización de Venezuela. 

Si Soublette, Vargas, Narvarte y otros emi- 
nentes ciudadanos no hubiesen combatido la ane- 
xión expontánea de la provincia de Casanare, á 
que la obligaban los actos violentos del Gobierno 
de Bogotá, quizá la discordia habría despedazado 
dos pueblos que deben estar unidos por vínculos 
de patriotismo, intereses y recuerdos gloriosos , la 
lógica persuasiva de aquellos ciudadanos alejó 
aquel conflicto ; y cuando á soublette, como Pre- 
sidente de aquella Asamblea, tocóle cerrar sus se- 
siones al presentar á los pueblos el Libro constitu- 
cional, les dijo : "por la primera brecha que le ha- 
brán los abusos, harán una irrupción para colo- 
car sobre sus ruinas el despotismo y la tiranía : 
dos clases de enemigos le asestarán sus tiros, unos 
ocultos detrás del velo del interés público, no defen- 
derán más que un interés de partido, un orden de 
cosas que hallan conforme á sus caprichos y renci- 
llas, ó á sus intereses mal calculados. Otros, ins- 
tigados de aspiraciones criminales, so protexto de 
salvar la patria por medios eñcaces y enérgicos, 
sólo marcharán á su propio engrandecimiento." 

Terminados los trabajos de aquel augusto cuer- 
po, fué llamado el General Soublette á desem- 
peñar el Ministerio de la Guerra y causó admi- 
ración la pronta y constitucional organización que 



— 192 — 

se dio á la República, en sus diversos ramos ad- 
ministrativos. Ejército, Finanzas, orden público, respe- 
to á las garantías individuales, todo se marcó en 
aquellos venturosos años con el sello de un Minis- 
terio compuesto de ciudadanos como Narvarte, Mi- 
chelena, Urbaneja y otros ; pero era el General 
Soublette á quien por su práctica en los nego- 
cios administrativos y el desempeño de los anti- 
guos ministerios Colombianos, se le concedía la 
parte principal en la dirección del Gabinete. 

Hasta ftnes de 1834, estuvo el General Sou- 
BLBTTE desempeñando el Ministerio de la Guerra 
del que se separó para ir á España á fijar, como 
en efecto fijó, las bases de nuestro reconocimiento: 
fue en su ausencia que tuvo lugar una revolu- 
ción más triste por los sufrimientos de sus auto- 
res que por lo que sufriera la Eepública. Cierta- 
mente aquellos ciudadanos que pertenecían en su 
mayor parte á los antiguos servidores de la pa- 
tria, cometieron una grande falta derrocando un 
Gobierno constitucional presidido por un eminente 
ciudadano : pero reconociendo su error, no prolon- 
garon los desastres de una guerra; y, en medio 
de ésta respetaron la propiedad y los derechos in- 
dividuales: entonces se dijo que si el General 
Squblette hubiese estado en la Eepública, con su 
previsión y su influjo habría podido impedir aque- 
lla lamentable conjuración. 

ÍTo obstante que la opinión pública apoyó y 
sostuvo al Gobierno, develando la revolución com- 
pletamente antes de seis meses, el ilustre Dr. 
Yargas, Presidente, no quiso continuar al frente de 
la Administración, y renunció aquel eminente 
puesto á que fué llamado por la casi unanimidad 
nacional. Admitida que le fué por el Congreso, se 



— 193 — 

procedió á la elección popular para Tice-presidente 
y encargado del Poder Ejecutivo : y la gratitud 
popular se pronunció de un modo espléndido por 
el General Soublette, que fué electo por todos los 
Colegios electorales. 

Llamado por el voto nacional á encargarse de 
los destinos de la República, forzoso le fué dejar 
inconclusas las bases del tratado iniciado con la 
Corte de Madrid ; pero su presencia allí y sus re- 
laciones con los hombres de Estado de dicha na- 
ción, hicieron conocer á éstos, que Venezuela te- 
nía dignos representantes, y acaso contribuyeron de 
un modo muy favorable, al tratado de reconoci- 
miento de nuestra Independencia, celebrado por el 
malogrado Fortique. 

Fué el período administrativo del General 
Soublette en los años de 1837 y 1838, no sólo de 
progreso sino de reconciliación de los partidos, 
que había creado la revolución titulada Las Refor- 
mas. \ Cuánto no tuvo que sufrir de los mismos que 
le habían elevado á la silla presidencial, por esta 
conducta política y generosa : fue él, el primero 
que en sus actos oficiales dio á aquellos venezo- 
lanos desgraciados, los títulos y honores que la 
patria les había concedido, por sus eminentes ser- 
vicios y que el vértigo de los odios de partido 
pretendía arrancarle. 

Terminado el período para el que fué electo, 
sucedióle por el voto casi unánime de la dación 
el General José A. Páez, quién le llamó al ministe- 
rio de Guerra como necesario en aquel Gabinete, 
nuestros anales históricos recordarán con orgullo 
aquellos venturosos años, en que Soublette y Páez 
ejercieron el Poder Ejecutivo en dos períodos y 

13 



194 



medio, porque en ellos se acumularon sobrantes 
cuantiosos en las arcas nacionales ; se disminuye- 
ron los impuestos, aboliéndose el derecho de ex- 
portación , se pagó con religiosidad el presupuestó 
en toda la República ; se satisfacieron los intere- 
ses de la deuda pública ; se amortizó gran suma 
de ésta: había orden y probidad en las oficinas 
públicas; los derechos individuales y todas las 
garantías eran respetados ; se extendió la instruc- 
ción primaria, y se mejoró notablemente la cientí- 
fica ; se redujo el Ejército á un pequeño núme- 
ro ; no se nos invadía frecuentemente con reclamos 
diplomáticos por pretendidos perjuicios, y todo, to- 
do marcaba el sello y el adelanto del progreso ; 
adelanto y progreso que colocaron á Venezuela á 
la vanguardia de las Repúblicas hispano-ameriea- 
nas, y que le conquistaron admiración y alto apre- 
cio en el viejo y nuevo mundos. 

Terminó el período presidencial del General 
Soublette en 1847, y poco después retiróse á la 
vida privada, yendo á ver sus rebaños de ganado 
vacuno á las sabanas de Chaguarama, rebaños 
que le destruyó enteramente la revolución : allí 
estaba tranquilo, cuando las tristes circunstancias 
políticas de 1848 le arrancaron de su vida apaci- 
ble, y le llevaron á la República granadina donde 
permaneció hasta 1858, que fué llamado por el 
gobierno de su patria. Durante su ostracismo, no 
hay un solo venezolano, ni un solo hecho que se 
presente acusando al General Soublette de haber 
pretendido envolver á su patria en los horrores de 
la guerra civil : en el suedo granadino lamentaba 
sus desgracias y la desunión de sus conciudada- 
nos ; y cuando volvió á ver el suelo de su naci- 
miento fueron interesantes las pocas palabras, que 



— 195 — 

dirigió á. los Ciudadanos que, llenos de contento, 
espontáneamente salieron á recibirle. El les dijo : 
Algunas faltas lie debido cometer, cuando mi patria 
me ha castigado : si algo valen mis palabras, enca- 
rezco la unión entre todos, como hermanos, y el respeto 
al Gobierno. ¡ Palabras sublimes que revelan .más que 
al patriota, al hombre humanitario y ai filósofo ! 

Apenas se había inaugurado el gobierno que 
nació de la Revolución de 1S58, cuando estalla orra 
de carácter alarmante. Presidía la Eepública el 
General Castro, quien, conociendo las dotes del 
General Soublette, le encarga de contenerla : mar- 
cha: y, desde San Carlos, indica que no es con 
pólvora y balas, sino con medidas políticas y de 
clemencia que puede conjurarse la revolución y ob- 
tenerse la reconciliación de los venezolanos ; sí el 
odio de los partidos entonces no hubiese dominado, 
se habría oído la humanitaria voz del General 
Soublette ; y cuánta sangre, y cuántas desgracias 
se habrían podido evitar! Pero su voz fué aho- 
gada, como lo habría sido en 1837 si no hubiese 
estado investido de la alia Magistratura. 

No termina entonces la vida pública de aquel 
ilustre Procer : no obstante su edad provecta, conti- 
nuó prestando servicios á su patria, ya en los Mi- 
nisterios para cuyos puestos ha sido llamado en di- 
versas veces ; ya en los Congresos donde siempre 
se hizo oir su voz digna y patrióticamente. 

Hoy ai pagar su tributo á la naturaleza , des- 
pués de ochenta años de edad; el soldado en los 
días de peligro; el magistrado "en el despacho ad- 
ministrativo ; el diplomático defendiendo los in- 
tereses de su patria en Europa, el legislador en 
muchas de nuestras Asambleas, y el estadista á 
quien tanto debe esa misma patria, deja por toda 



— 196 — 

fortuna á su familia, una noble indigencia y un 
nombre inmaculado. La República sabrá recompen- 
sar aquellos eminentes ó importantes servicios. 
Caracas: 12 de febrero de 1870. 



Legación de los Estados Unidos de Colombia en 
Venezuela. — Caracas : 12 de febrero de 1870. — 
Número 31. 

Señor Ministro. 

El infrascrito, Encargado de la Legación de 
los Estados Unidos de Colombia en Caracas, sapo 
anoche mismo que el Excelentísimo señor General 
Carlos Soublettb, acababa de morir, y comprendió 
al punto que con él se extinguía una de las más 
nobles al par que fecundas existencias entre las 
de los insignes varones que con sus virtudes de 
todo género fundaron la independencia de estos 
países y los colocaron en la vía de su progreso por 
el más ampl io goce de su libertad. Desde el ins- 
tante en que el infrascrito tuvo conocimiento de 
tan infausto suceso, se propuso, como uno de sus 
primeros deberes en el desempeño de las funciones 
que transitoriamente tiene á su cargo, hacerse fiel 
intérprete de los sentimientos del pueblo y Gobier- 
no colombianos, testificando al pueblo y Gobierno 
de Venezuela la buena parte que aquellos tomarán 
en la honda pena y en el luto patriótico á que dá 
tristísimo origen la muerte del eminente patricio, 
cuando ella llegue á su conocimiento 

El General Soublette pertenece á Colombia, 
no sólo como distinguido Procer de la Independen- 
cia Sur Americana, sino que también por haber 
ilustrado sus anales particulares con hechos gloriosos 
que son gala de su historia, que figuran como par- 



197 



te en la conquista de su libertad y en los prime- 
ros felices ensayos que de ella hizo, asociada á Ve- 
nezuela y al Ecuador. El General Soublbtte fué 
de los más notables entre los heroicos defensores 
de las murallas de Cartagena tras las cuales se 
guareció en 1815, la sagrada causa de los indepen- 
dientes. En la campaña de 1813, á cuyas victorias 
debió Nueva Granada su Independencia, se le vio 
figurar como Jefe de Estado Mayor general de los 
Ejércitos Libertadores. En 1825, convirtió en pura- 
mente civil, por cuanto dulce y beneficiosa, la su- 
prema autoridad militar de Comandante General 
del Departamento del Magdalena, y un año des- 
pués cooperó como Ministro de Guerra, bajo la 
Vice-presidencia del Ilustre General Santander, á 
la extraordinaria fecundidad de aquel Gobierno, cu- 
ya hábil administración no sólo consolidó la inde- 
pendencia de los pueblos colombianos, sino que 
sirvió de base á la del Perú y luego á la erea- 
ción de Bolivia. Desde 1848 basta 1859, el mismo 
país vio honrada \mv las altas virtudes del insigne 
Procer, la hospitalidad que le brindara y que de 
su parte no fué sino el reconocimiento de una deu- 
da, cuya confesión honrará á todo pueblo digno de 
la libertad. Úñense á esta serie de antecedentes 
los servicios que el señor General Soublettb pres- 
tó á Venezuela, y que, elevándolo como país de 
administración propia, han contribuido á acreditar 
la Bepública en América y á testificar que no han 
sido estériles los sacrificios consumados para hacerla 
independiente y dueña de sus destinos. 

El abajo firmado, en la seguridad de que será 
también de Colombia el luto que hoy reviste á Ve- 
nezuela se ha anticipado á enarbolar á media asta 
la bandera de su país; y sabedor de que el gobier- 



198 



no del señor Ministro ha resuelto que sean oficiales 
y por cuenta de la República las exequias que se 
hagan al Ilustre difunto, pide encarecidamente que 
se le señale en ellas el puesto que, en el duelo 
sur americano corresponde de derecho á la Repú- 
blica cuya independencia se selló en Boy acá. 

El encargado déla Legación de Colombia re- 
nueva al señor Dr. Jiménez las seguridades de su 
alto aprecio y consideración distinguida. 

Dámazo Zapata. 

Al Exorno, señor Dr. Felipe Jiménez, Ministro de Re- 
laciones Exteriores de los Estados Unidos de Vene- 
zuela etc., etc., etc. 



CENTENARIO DE SOUBLETTE 

Con toda solemnidad se han celebrado ayer 
los actos, que como tributo á la memoria del Ilus- 
tre Procer General Carlos Soublette, dispusiera 
la Junta Directiva de la fiesta con el concurso 
de las autoridades nacionales. 

Las festividades religiosas, verificadas por la 
mañana en la Iglesia Catedral llevaron al augusto 
recinto una concurrencia numerosa y selecta. 

Asistió el Primer Magistrado; acompañado por 
los señores Ministros del Despacho, y estuvo pre- 
sente también el cuerpo de empleados de la Repú- 
blica y del Distrito. 

La orquesta y los coros, compuestos por distin- 
guidos profesores y aficionados, y por las damas 
que bondadosamente se prestaron á contribuir á las 
severas ceremonias religiosas, dieron realce inusita- 
do a los oficios, elevando á la piedad religiosa 
todas las almas y á la veneración todos los cora- 



— 199 — 

zones ; que ninguno palpita allí sino movido por 
las sonoras fibras del patriotismo. 

Un batallón de la guarnición del Distrito, hizo 
los honores militares al Primer Magistrado. 

Por la tarde se verificó, conforme al programa, 
la procesión al cementerio del Sur, presidida por el 
señor Dr. Rojas Paúl. Más de doscientos carruajes 
ocupó la concurrencia, la cual, llegado qué hubo á 
la Necrópolis, se dirigió hacia la tumba del Ilus- 
tre Procer, depositando en ella multitud de coronas 
simbólicas de los sentimientos de gratitud que 
guarda la Patria á los servicios de aquel eminente 
militar y estadista. 

El señor Dr. Saluzzo hizo el panegírico de 
Soublette ; y con aquel verbo de su elocuencia, 
supo traer á la vida, aunque de tumbas estábamos 
rodeados, y luego coronar con la diadema de la 
apoteosis la figura inmortal del Procer. 

Cumplido el conmovedor homenaje, la numero- 
sa concurrencia regresó á la ciudad, acompañando al 
Primer Magistrado hasta la Casa Amarilla. 

La, velada en el Teatro Municipal fué digno 
coronamiento de las fiestas. Decoración de exquisito 
gusto, radiante iluminación y más radiante aún el 
semblante de la escogida concurrencia que llenaba 
el coliseo, eran motivo bastante para que la velada 
se revistiera con los atavíos del arte más dignos 
de la fiesta y trascendiera mejor la ingenuidad de 
nuestros sentimientos patrióticos. 

Allí nos deleitó la señorita Giraldini con las 
notas de su arpa privilegiada. 

Ginesini con sus admirables solos de violín. 

Nos arrebataron de entusiasmo las armonías 
del Himno á Soublette, por Magdaleno — el pros- 
crito voluntario de Caracas que por tanto tiempo 



— 200 — 

nos lia estado negando los tesoros de sn inspira- 
ción. Oímos con arrobamiento las décimas, p re- 
miadas en concurso literario, del señor Carlos Fer- 
nández. El discurso de orden del señor Mármol, 
repetidas veces interrumpido por los aplausos. Y 
por íin, nos deleitamos con los escojidos trozos 
de óperas italianas cantados por las señoritas Mar- 
tínez, Jodicci y Guercia y señores Procacci, ISTe- 
grini, Artordi, Oherubini y De Bernis, acompañados 
por los coros de la compañía Rachelle — Hanus. 



Publicaciones de CÍ La Libertad 



CENTENARIO DE SOUBLETTE 

Anoche cumplió su encargo acerca del Prsidente 
de la República la Comisión nombrada para jiarticiparle 
la instalación de la Junta que ha de celebrar aquél el 
15 del entrante mes, y nos es grato comunicar á nues- 
tros lectores que el Supremo Magistrado, siempre á la 
altura de sus patrióticos deberes, le prometió corres- 
ponder á sus propósitos, de la manera más cabal y 
cumplida, para lo cual lia dado al Ministro de Relacio- 
nes Interiores las órdenes del caso. 



CENTENARIO DE UN PROCER 

Todo lo relacionado con la memoria, los hecho- 
el agradecimiento debido á nuestros Libertado- 



201 



res, tiene lugar preferente en las columnas de La 
Libertad, y es con verdadera satisfacción que re- 
cibimos de nuestros compatriotas todo trabajo que 
tienda á aquilatar en los venezolanos, los sentimien- 
tos de gratitud y de admiración que debemos á 
los hombres de la independencia. 

La esquela del señor Carlos Hernáiz ha sido 
injusta, y casi ofensiva al presumir que tratándose 
del General Soublette, de uno de los más nota- 
bles compañeros de Bolívar, pudiera La Libertad 
titubear en ceder cnanto de bueno tenga, en 
ofrenda justiciera á uno de los más eminentes hom- 
bres de Colombia. 

Hé aquí la esquela clel señor Hernáiz: 
"C. Hernáiz suplica al señor Director de La Liber- 
tad se sirva, si lo tuviere por conveniente, disponer la 
inserción en su diario, del primer párrafo del suelto 
editorial que trae El Partido Democrático, en su edi- 
ción de anoche, con el mote "El Centenario de Sou- 

BLETTE." 

"Si á juicio del señor Director el asunto á que se 
contrae el mencionado suelto, no mereciere ser colocado 
en las columnas de preferencia de La Libertad, se ser- 
virá ordenar que lo sea en la sección Bemit idos junto 
con esta esquela, en cuyo caso, como es natural, los 
gastos de impresión serán por cuenta de quien tiene 
la honra de dirigir á usted estas líneas. 

Caracas : 10 de noviembre de 1890. 

11 Al señor Hámulo Guardia, Director del Diario u La 
Libertada 



202 



Publicaciones de a La Era Civil " 



CENTENARIO DE SOUBLET7E 

Nuestro ápreciable colega El Combate trae en el 
número que corresponde á la edición de ayer, y 
en sus columnas de preferencia, el suelto que no- 
sotros insertamos enseguida. 

Por demasiado patriótico, es laudable el propó- 
sito del colega, pues siempre dignifica la idea de 
honrar la memoria de aquellos que sirvieron con 
lealtad y entusiasmo á esta Patria, que nos es á 
todos tan querida. 



CENTENARIO DEL GENERAL SOUBLETTE 

Nuestro colega La Libertad ha publicado la 
lista de los artistas que tomarán parte en la gran- 
de orquesta que ejecutará la misa pontifical el día 
de las exequias del célebre Procer, cuyo centena- 
rio va á conmemorarse. Los maestros directores, 
son los conocidos artistas Régulo Berra y De 
Sanctis. 



EL BENEMÉRITO GENERAL CARLOS SOUBLETTE 
EX SO CENTENARIO 

Pocos hombres presenta la historia 
de la revolución, de tantos y tan im- 
portantes servicios como el General 
Carlos Soublette. 

F. S. C. 
I 

que juzgamos ineludible para los 



— 203 — 

pueblos que conservan en el corazón la gratitud 
que merecen sus bienhechores, conmemorar por 
cuantos medios estén á su alcance los sagrados 
esfuerzos que con admirable abnegación hicieron 
por redimirlos de la penosa esclavitud á que había» 
estado sometidos por más de tres centurias. 

II 

Esa conmemoración entraña en sí mucho de 
divino, porque ella refleja perfectamente la inmor- 
talidad; y el sublime Creador de tantos prodigios 
siempre deja en el corazón del hombre, propenso 
por naturaleza al bien, todos los medios de que 
deba valerse para satisfacer la justicia de sus aspi- 
raciones. 

III 

Guando por vez primera se habló en esta ca- 
pital del Centenario del digno ciudadano, que hoy 
sirve de fecundo tema para dar vuelo al pensa- 
miento, lo decimos con la franqueza de nuestro 
carácter, gozamos demasiado con esa idea verda- 
deramente patriótica, que evoca los más nobles re- 
cuerdos ; sin duda para causarnos sensaciones gra- 
tísimas ¡ 

IV 

En ese Centenario, que conmemora los esfuer- 
zos de un gran guerrero y las eximias virtudesde 
un magistrado eminente, con osa sencillez propia de 
los actos que dejan en pos memoria inolvidable, 
porque según Boileau : "nada ha}' bello sino lo 
verdadero," tenemos frente á frente : primero, los 
días tremendos en que se proclamó la Indepen- 
dencia: segundo, los innúmeros sacrificios que 
Soublette y sus compañeros de gloria hicieron 
por alcanzarla : tercero, las alegrías y tristezas de 



— 204 — 

la colosal Colombia, y cuarto, los importantes 
acontecimientos qne tuvieron lugar en Venezuela, 
después de haberse erigido en nación soberana . 

V 

El pensamiento se siente anonadado, la mano 
se encuentra temblorosa y la conciencia que tan 
activa parte ejerce en las deliberaciones, hállase 
también perpleja al ofrecer su humilde pero sincera 
ofrenda á los indiscutibles merecimientos del Bene- 
mérito General Carlos Soublette, en el día de 
su Centenario que se verificará mañana. 

VI 

Lo mejor de su vida lo consagró á la realiza- ' 
ción de esa obra titánica; y como amigo fidelísi- 
mo de Bolívar, representó en más de una oca- 
sión el papel mismo que por su valor y su pru- 
dencia representó Néstor en el sitio de Troya. 
¡ Cuántas veces, por lo acertado de sus juicios, se- 
ñaló rumbo cierto á los que en bien de la patria 
hiciera vertiginosamente el cerebro de fuego de 
aquel hombre extraordinario. 

VII 

Al leer la historia, de la cual es el pensamien- 
to que sirve á estas líneas de epígrafe, escrita á 
grandes pinceladas por el ilustrado señor Felipe 
Santiago Casanova, y que corre en las Biografías 
de hombres notables de Hispano-América por Ea- 
nión Azpúrua, hemos admirado con frecuencia la fé 
sincera que tenía por la emancipación del Nuevo 
Mundo, el que se hizo acreedor por su talento y 
por su certero golpe de vista, á que se le llamara 
El Berthier de nuestro ejército con que le 
conoce también la América. 



205 — 



VIII 



El General Soublette fué, pues, todo cuanto 
era preciso en esos días de dolorosas pruebas : todo 
cuanto era preciso para el afianzamiento de la li- 
bertad de un continente: todo cuanto era preciso 
para la estabilidad de la gloria de Colombia ; y fi- 
nalmente, porque nos es plausible confesarlo, todo 
cuanto era preciso para obtener de la historia, y 
con mucha razón y no poca justicia, el hermoso 
título de soldado ciudadano, que así como lu- 
chó heroicamente por la Independencia contribu- 
yendo á dar vida y realce á Colombia, así supo 
igualmente dignificar á la libre Venezuela, con su 
incuestionable valor, con su profundo talento, con 
la moderación y prudencia de sus juicios, con su 
desprendimiento proverbial y con el odio instintivo 
que siempre sintió por las luchas fratricidas. 

(QpEsto solo formaría el granítico pedestal de 
su grandeza^JFf 

IX 

¡ Bien por la independencia y libertad de un 
contineute ! 

¡ Bien por la hija predilecta del inmortal Bo- 
lívar! 

¡ Bien por nuestra amada Venezuela, que al 
hacer el Centenario del Benemérito General Car- 
los Soüblette, se honra á sí misma en la memo- 
ria de sus libertadores ! 

¡ Bien por el humanitario y progresista y 
liberal Gobierno del señor Doctor Juan Pablo 
Eojas Paúl, bajo cuya bienhechora egida tiene lu- 
gar la justicia de la historia, augurando ya la 
amistad del porvenir ! ! 

Bigardo Silva. 



— 206 — 

LAS FIESTAS DE ANTE AYER 

Conforme al programa, de las fiestas conme- 
morativas del Centenario de nno de los más conno- 
tados colaboradores en la emancipación del nuevo 
Continente, se cumplieron todas las partes en que 
estaba dividido. 

El Centenario de Soublette lia sido una tiesta 
cívica, política, moral y literaria, que honra el nom- 
bre nacional. La Junta Directiva, de esta solemni- 
dad debe estar satisfecha, porque cumpliendo los 
deberes que se impuso, ha interpretado la gratitud 
nacional. 

La palabra de Saluzzo, patriota de altas dotes 
y liberal concienzudo, esa palabra de fuego' impri- 
mió á las fiestas del Centenario de Soublette, 
los caracteres que ella debía sintetizar. 

La Iglesia, madre adoptiva de todo sentimien- 
to noble, se colocó á la altura que á ella corres- 
ponde cuando la Patria celebra algo que se rela- 
ciona con su dignidad. Nuestras letras y nuestras 
bellas artes, tuvieron para el Ilustre Procer Sou- 
blette, sus ofrendas, si bien dignas, á la vez ca- 
racterísticas. 

El Centenario del General Soublette, ;ha sido 
espléndidamente celebrado. 



Publicaciones de "La Política 



CENTENARIO DEL GENERAL CARLOS SOUBLETTE 

Celebrar la memoria querida de los grandes 
hombres, es el sentimiento más noble de los pue- 
blos civilizados; porque con ello no solo se paga 



— 207 - 

una deuda de gratitud y se atiende al justo re- 
clamo de la historia para con sus hijos predi- 
lectos, sino también por que tal circunstancia ha- 
ce que en el fondo de los corazones se conserve 
intacto el culto del patriotismo, santa religión de 
los pueblos libres. 

El General Soüblette fué un varón justo y 
fuerte, como todos los hombres de aquella época 
grandiosa de nuestra independencia : corazón tem- 
plado en las penalidades de la vida, fué generoso 
y esta virtud singular le dio timbre á su nombre. 
£vi la vanidad lo ensoberbeció, ni sus envidiables 
méritos le ensimismaron, ni su alta posición polí- 
tica alteró su intrigo carácter.; y si á esto se agre- 
ga el sentimiento nobilísimo del deber, queda di- 
bujada su fisonomía moral en sus líneas más sa- 
lientes. 

En prueba de cuanto dejamos dicho, publica- 
mos una carta que el Ilustre Procer General Soü- 
blette, dirigió al señor Licenciado Francisco Aran- 
da, en momentos en que éste desempeñaba la Ad- 
ministración de la Aduana de La Guaira. Dicha 
carta, que debemos á la amabilidad de nuestro 
amigo el señor Carlos Hernáiz, está escrita en tér- 
minos por demás francos y sencillos v fotografía 
la rectitud de alma de un hombre probo : y por 
tenerla en este concepto es que la escogimos en- 
tre el importante archivo del amigo Hernáiz. íso 
es una carta política, es la palabra confidencial 
entre hombres, que, aunque en distintos rumbos 
políticos, se respetaban mutuamente sus conviccio- 
nes. Hay que tener presente que el General Soü- 
blette para aquel entonces era Presidente de la 
República. 

Queremos no decir una palabra más sobre el 



— 208 — 

General Soublette, porque así necesitaríamos de 
largo espacio de tiempo para abarcar su vida pú- 
blica; y más hoy, que nos hallamas de duelo pol- 
la sensible muerte de un miembro de nuestra fa- 
milia. 

Hé aquí la carta aludida : 



Caracas : octubre 18 de 1844. 
Señor Licenciado Francisco Aramia. 

La Guaira. 

No mi querido amigo, no me parece usted de- 
masiado oficioso, ni demasiado indiferente, lo que 
me lia parecido usted es demasiado desviado de 
quien lia hecho todo lo posible por no apartarse 
de usted; pero así son casi todas las cosas de 
este mundo. Yo estoy seguro que si sometiéramos 
a un jurado la decisión sobre lo que ha ocurrido 
entre usted y yo, su juicio me absolvería. Pero la I 
cuestión no es de usted ni mía, nosotros somos 
dos individuos, y nunca más que dos, la cuestión 
es de la sociedad toda, y ante ella todo lo demás 
es pequeño. Lo que puedo decir á usted con toda 
seguridad es que en : mis sentimientos personales 
siempre tendré para usted sincera amistad, y esti- 
mación muy particular \ cualquiera que sea el giro 
que lleven los negocies públicos, y cualquiera que 
sea la suerte que se me prepare en la tierra. 

Conozco como usted que las cosas no van 
bien ; y deseo tanto como usted y puede ser que 
más, el componerlas. Asegura usted que esto está 
en mis manos, y yo quiero oirle á usted el me- 
dio ; hábleme usted con libertad como sabe y 
puede, y como ha debido y podido siempre, y 
persuádese usted que yo no tengo más interés que 



200 



el bien público, y que estoy siempre dispuesto, co- 
mo ilutes se lo lie manifestado á usted, á hacer 
todo sacrificio en su obsequio, es decir en obse- 
quio del bien público, basta el de dejar el puesto que 
me ha tocado ocupar en época tan difícil, 

Incluyo á usted una carta para Fortique para 
que vaya en el buque nuestro si hubiese tiempo. 

Soy de usted siemj)re amigo. 

O. SOUBLETTE. 



LA FIESTA 

El acto religioso efectuado en la Santa Igle- 
sia Metropolitana revistió toda la suntuosidad de- 
seada. Desde las primeras horas de la mañana el 
templo fué totalmente invadido por escogida concu- 
rrencia, presidida por el Primer Magistrado de la 
Nación, acompañado del Consejo Federal, Ministros 
del Despacho, Gobernador del Distrito, Corte de 
Casación y Aita Corte Federal, Clero y demás cor- 
poraciones, funcionarios y empleados nacionales y 
del Distrito. 

Los Cuerpos Diplomático y Consular y la fa- 
milia del General Cablos Soublette tuvieron asien- 
tos de preferencia en aquellos actos, siendo reci- 
bidos á las puertas de la Iglesia por la comisión 
nombrada al efecto. 

El templo fué con lujo exornado é iluminado 
convenientemente, como para darle mayor realce á 
las ceremonias que un Gobierno y pueblo patriotas 
dedicaban á la sagrada memoria de uno de sus 
más ilustres Proceres. 

14 



210 



La numerosa y bien organizada orquesta ejecu- 
tó fielmente las piezas que rezaba el programa ; 
tomando parte en su desempeño muclias damas y 
caballeros que rinden culto á la música y los prin- 
cipales profesores que cuenta Caracas en su seno. 

El Ilustrísimo Arzobispo Monseñor Uzcáíegui, 
ofició de Pontifical. 

Ocupó la cátedra sagrada el ilustrado orador 
Pro. Doctor Daniel Vizcaya, pronunciando una no- 
table pieza religiosa, histórica y literaria. 

Muchas fueron las ofrendas distrbuidas en el 
curso de la festividad. Folletos contentivos de los 
rasgos biográficos y hoja de servicios del héroe de la 
Popa, su retrato, parte de su correspondencia con 
el Libertador y otros Jefes de la magna guerra 
de nuestra Independencia, y otros importantes docu 
mentos. 

Después de las doce del día terminó aquel 
acto que tan alto habla de los que le llevaron á ca- 
bo y que, á manera de gruesa corona de inmorta- 
les, colocadas en la tumba del ilustre General Sou- 
blette, sintetiza la gratitud de un pueblo que sabe 
honrar la memoria de sus grandes bienhechores 

A las dos de la tarde volviéronse á congregar 
los altos funcionarios, corporaciones y empleados na- 
cionales y del Distrito y la Junta Directiva para 
dirigirse á la Necrópolis del Sur, con el propósito 
de ofrendar en la tumba del Ilustre Procer Gene- 
ral Soublette, coronas de inmortales. Al efecto se 
tomaron todos los carruajes de la ciudad. 

Una vez allí, colocáronse las ofrendas del amor 
y el patriotismo, haciendo uso de la palabra el se- 
ñor Marco A. Saluzzo orador nombrado al efecto- 
Su erudición, sus preclaros talentos y notables do- 



— 211 — 

tes oratorias, permitieron deleitar al auditorio, de- 
jándole oír herniosos conceptos y verdades históricas 
singularmente entrelazados. 

Sentimos no tener á mano la notable produc- 
ción del reputado Académico, para ofrecerla á nues- 
tros lectores. 

Eegresó la concurrencia, satisfecha de haber pa- 
gado deuda de gratitud á uno de nuestros padres 
libertadores, despidiéndose del Primer Magistrado de 
la Eepública, en la Casa Amarilla. 



Llegó la hora de la apoteosis del héroe y abrié- 
ronse las puertas del gran Teatro de la Ópera pa- 
ra dar entrada á cuanto de bello y hermoso ofrece 
el bello sexo y mucho de lo que respetable cuenta 
esta sociedad en su seno. 

Jamás se verá más favorecido el hermoso coli- 
seo que anoche. Todo contribuyó al mayor expíe n- 
dor de la velada. El adorno é iluminación de la sala; 
las armonías de la música y el variado programa 
ofrecido auguraban horas de verdadero placer. 

~No entraremos en detalles: basta decir que el 
éxito alcanzado fué brillaute. Mencionaremos sola- 
mente, los nutridos aplausos que supo alcanzar el 
señor Doctor Tomás Mármol, por el modo correcto 
con que desempeñó su cometido. Su discurso ha 
venido á ratificar el buen concepto en que se le 
tiene, como joven de vasta ilustración y poco comu- 
nes talentos. 

Nuestras felicitaciones al señor Carlos Fernán- 
dez, por haber sido el poeta premiado. Es un lau- 
rel más que ha segado, en la senda que viene tri- 
llando con tan buen éxito. 

Así terminaron los festejos con que el Gobierno 
de la Eepública y el noble pueblo de Caracas, her- 



212 



manados, celebraron el primer centenario del Ilus- 
tre Procer de la Independencia Sur-americana, Ge- 
neral Carlos SOUBLETTE. 

Plegué al Cielo, que desde la cima de la Glo- 
ria haya podido el bizarro patricio contemplar al 
pueblo que ayudó á redimir con su espada, rendir- 
le justo con el tributo de su gratitud, el de su res- 
peto y el de su patriotismo ! 



Publicaciones de varios periódicos 



SOUBLETTE 

En medio á los violentos cataclismos que surgen 
á veces en el seno de las sociedades ; enfrenando 
el fogoso corcel de las pasiones que agitan el cora- 
zón del hombre; conjurando con rectos procederes 
y actitud enérgica los peligros á que eon frecuencia 
arrastra la impetuosidad del carácter ó la errada 
apreciación de los acontecimientos, aparecen en la 
escena pública ciertos personajes que, aunque no 
fascinan con los resplandores del genio á quien n ton- 
tamente los observa, dejan, no obstante grato re- 
cuerdo en el corazón de sus coetáneos, generador 
de la admiración que más tarde habrá de rendirles 
la posteridad. 

Los espíritus mediocres, aquellos que por el 
éxito inmediato aplauden ó condenan las acciones 
de los hombres, míranlos como ilusos (pie peregri- 
nan en un desierto sin término, en persecución de 



— 213 — 

ideales imposibles; pero las almas nobles tienen siem- 
X>re para ellos frases alentadoras, que amplían los 
horizontes por donde, en sosegado vuelo, marchan 
en busca del necesario equilibrio de las fuerzas so- 
ciales. 

A este género de hombres perteneció Carlos 
Soublette, cuyo primer Centenario hoy se cumple 
en la época feliz de transformación de la Bepúbli- 
ca, como si el hombre de corazón recto, el incorrup- 
tible Magistrado, hubiese querido renacer á la vida 
de la Gloria bajo el reinado de la Ley, ante cuya r 
majestad se prosternó reverente siempre que Ve- 
nezuela lo hizo el depositario de su confianza. 

Vida toda entera consagrada á la Patria; co- 
razón todo amor para sus hermanos; alma siempre 
por encima de toda pequenez, eso fué Soublette. 
Cuando la muerte salvó los umbrales de su hogar 
para ungirlo con el óleo de la inmortalidad, él pu- 
do tranquilo recibirla, porque su espíritu estaba de- 
purado en el crisol de un existir en lucha pe- 
renne y abnegada por la felicidad de la Eepú- 
blica. 

Desde los albores de la independencia america- 
na, figura su nombre gloriosamente ; y siempre in- 
cansable batallador por 3a Libertad, no escatimó 
nunca sus servicios cuando la causa de la Patria 
los reclamaba; al lado de Bolívar luchó con cons- 
tancia y entereza, vio lucir el sol de fíoyacá y sur- 
gí]- de la victoria tan esplendida una de las nacio- 
nalidades que formaron ese gran todo que se llamó 
Colombia. 

Antes, el memorable 1815, cuando Morillo se 
presentó arrogante en las playas de Cartagena, su 
abnegación y heroísmo lo hicieron encerrarse tras 
sus muros y ayudar en la defensa de la noble ciu- 



— 214 — 

dad, á quien el ejército español iba á hacer pagar 
bien caro su enérgico proceder de 1811. 

Cuando la fuerza de los acontecimientos obligó 
á romper una unión que sólo había hecho posible 
el prestigio del Libertador, vérnosle en el Cons- 
tituyente de Valencia, trabajando por unir á los 
beneficios de la Independencia los incomparables de 
la libertad ; y su labor no fué estéril, porque aquel 
Congreso dejó imperecedero recuerdo, por la sabi- 
duría de sus decisiones y el espíritu eminentemente 
patriótico que presidió todos sus actos. 

Venezuela, ya República independiente, lo lla- 
mó á los más altos puestos en recompensa á sus 
aptitudes y merecimientos ; y la Historia registra en 
sus páginas su proceder intachable como gobernan- 
te, y su cabal honradez como administrador de los 
caudales públicos. 

Siempre razonaba su voz, aconsejando la paz 
cuando veía lanzarse á los hijos de su Patria unos 
contra otros á los campos de batalla ; y más de 
un documento existe donde consta la magnanimi- 
dad de sus sentimientos cuando, ejerciendo el Su- 
premo Poder de la República, rechazando con aco- 
pio de razones las sugestionos que se le hacían 
para que descargase todo el rigor de la justi- 
cia sobre algunos de sus semejantes extraviados. 

Y tal hombre merece indudablemente los hono- 
res que hoy se tributan en memoria suya, porque 
mucho debe á sus esfuerzos la libertad del Nuevo 
Mundo y á su talento político la Rerjúbliea de Ve- 
nezuela. 

Nosotros nos complacemos en dedicar este re- 
cuerdo al patriota eminente que luchó por la inde- 
pendencia de nuestra Patria en el campo memora- 
ble de Boyacá, hoy, cuando Caracas celebra con re- 



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publicana sencillez y patriótico entusiasmo, el primer 
Conten ario de su venida al mundo. 

Juan Coronel. 
(De El Centenario de Páez.) 



CENTENARIO DEL- GENERAL SOUBLETTE 

Esta patriótica demostración se llevó á cabo 
del modo más satisfactorio. En la función religiosa 
la I. M. estaba decorada con gusto y sencillez. 
El señor Presidente asistió con los Ministros, con 
tal puntualidad que á la hora prefijada ocupaba 
ya su asiento. Ofició Monseñor Uzcátegui, y canta- 
ron profesores extranjeros y jóvenes de ambos se- 
xos que hacían en elllo graciosa y valiosísima ofren- 
da á la memoria del que fué héroe y probo ma- 
gistrado. La orquesta tocó muy bien y los que de- 
sempeñaron la parte vocal no cantaron sino encan- 
taron. Hay que hacer mención del orden y la com- 
postura verdaderamente desusados que reinaron allí. 
Así debe estarse en la casa del Señor. ¡ Gracias en 
nombre de esta sociedad al señor Presidente de la 
República, á las señoritas y caballeros que coadyu- 
varon en aquella noble tarea y nuestra felicitación 
á la sociedad de Caracas, por su decorosa cultura y 
recomendable circunspección. Espléndida fué la visita 
á la tumba del General Soublette. Todos los co- 
ches de la ciudad fueron ocupados por los concurren- 
tes al cementerio. 

La velada fué hermosísima. 

Como venezolanos estamos muy contentos de las 
fiestas del domingo. 

(De El Ciego Santana.) 



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FECHA MEMORABLE 

Mañana celebra la gentil Caracas el centena- 
rio del Ilustre Procer de la Independencia Sur 
Americana, General Cablos Soublette. 

Merecida apoteosis consagrada á la memoria 
de una de las figuras más conspicuas de nuestra 
historia patria.. 

Soublette reunía á las condiciones del mili- 
tar consumado el talento previsor del hombre de 
estado, sobresaliendo también como gran diplomá- 
tico. 

El fué junto con Páez y Vargas uno de los 
fundadores de la Edad de Oro de Venezuela. 

Loor á su memoria veneranda ! 

Excitamos á los admiradores de las verdade- 
ras glorias de la Patria á enarbolar la enseña tri- 
color en el día señalado para la celebración del 
centenario del Héroe-ciudadano; así mismo á los 
extranjeros que simpaticen con la idea. 

(De El Correo del Yuruary.) 



CENTENARIO DE SOUBLETTE 



Con motivo del fausto acontecimiento se cele- 
bra hoy en la Iglesia Matriz un Te Deum. Honrar 
la memoria de los héroes que nos dieron Indepen- 
dencia y Libertad es un deber del cual no debe pres- 
cindir la presente generación. 

Gloria al inmortal Soublette ! 

(Del London Bazar.) 



Photomount 

Pamphlet 

Binder 

Gaylord Bros. Inc. 

Makets 
Syracuse, N. Y. 

PAT. JAN 21, 1908 



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the last date stamped under "Date Due." If not on hold it 
may be renewed by bringing it to the library. 



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