(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Orígenes de la novela .."

This is a digital copy of a book thaí was preserved for generations on library shelves before it was carefuUy scanned by Google as pait of a project 
to make the world's books discoverable onüne. 

It has survived long enougli for Ihe copyright lo expire and the boolí to enter Ihe public domain. A public domain book is one Ihat was never subjecl 
to copyright or whose legal copyright temí has expired. Whether a book is iii ihe public domain may vary counli^y lo couiitiy. Public domain books 
are our gateways to the pasl, representing a weailh of history, culture and knowledge that's often difficult to discover. 

Marks, notations and olher marginaJia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book's long jouraey from the 
publisherto a libraiy and finally to you. 

Usage guidelines 

Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. Public domain books belong to the 
public and we are merely their custodians. Nevertheless, this work is expensive. so in order to keep providing this resource, we have taken sieps to 
prevent abuse by commercial parlies, including placing technical restrictions on automated querying. 

We also ask that you: 

+ Make non-commeicial use oftlie files We designed Google Book Search for use by individuáis, and we request thal you use these files for 
personal, non-commercial purposes. 

+ Refmiti froiii auroincited íjiieiyiiig Do not send automated queries of any sort to Google"s system: If you areconducting research on machine 
translation, oplical character recognilion or olher áreas where access lo a large amount of text is helpful, please contact us. We encourage the 
use of public domain materials for these purposes and may be able to help. 

+ Maintain attribution The Google "walermark" you see on each file is essential for informing people about this project and helping thejii find 
additional materials through Google Book Search. Please do not remove it. 

+ Keep it legal Whalever your use, remember Ihal you are responsible for ensuring Ihal what you are doing is legal. Do not assume that just 
because we believe a book is in the public domain for usere in the United States, that the work is also in the public domain for usere in olher 
countries. Whether a book is still in copyíight varies from countiy to countiy, and we can't offer guidance on whether any specific use of 
any specific book is allowed. Please do not assume that a book's appearance in Google Book Search means it can be used in any manner 
anywhere in the world. Copyright infringement liability can be quite severe. 

About Google Book Search 

Google's mission is to organize the world"s Information and lo make it universally accessible and useful. Google Book Search helps readers 
discover ihe world's books while helping authors and publishers reach new audiences. You can search through the full text of this book on the web 



at http : //books . google . com/ 




Acerca de este libro 

Esta es una copia digital de un libro que. durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido 
escanearlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo. 

Ha sobrevivido tantos años como para que los dereclios de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de 
dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es 
posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embargo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras 
puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir 

Todas las anotaciones, mairas y otias señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como 
testimonio del largo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted. 

Normas de uso 

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles 
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un 
trabajo caro. Foreste motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por paite de terceros 
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas. 

Asimismo, le pedimos que: 

+ Haga lili liso exclusivamente no comercial cíe estos archivas Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares; 
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales. 

+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está Uevando a 
cabo una investigación sobie traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar 
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos 
propósitos y seguro que podiemos ayudarle. 

+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto 
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine. 

+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de 
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que. por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de 
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La legislación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no 
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en 
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de 
autor puede ser muy grave. 

Acerca de la Búsqueda de libros de Google 

El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de 
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de lodo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas 



audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página |http; //booka .google, com 



(BúQtntQ de la IRooela 



pip 



Komo I 



/• 






•-'i- ' 



IRueva "íSibliotcca be 2luto2C0 Éepañolee 

b¿to la otítccMi ocl 

eterno. Si. c JDgiceifno dl>encnocii y l>elJifo. 
1 



^2í0encs de la IRoDcla 

5ntto&ucción* 

2^2ataí»o bistózíco sobzc la pjimitivíi 

novela cepañola 

por 
oe la KWal ficademfa Española. . 



^f^ 



■"' ;:.!¿ -,.. 



ODadrid 

Xaillf<?XaiUiere é míos, Editores 

IpUfa M San» ana. nám. lo* 
190S 



■1 




INTRODUCCIÓN 



Ücdú^ lu lUbliohm fíe AittOf'e»: KiitaütíU's tres <lo su.s [irínierdK v<>IiÍuh>iil>s A Cer^ 
vonim V & liK^i nuvolUtaíi fiiitpríort^ y postcríurps rI i|iie fue v es moimn!» ilcl <ii''Ufni 
i'ti la litcniliim i]«l mundu. Aquella i'otiH\:í<'iu de ruUTdcioiitBi unifiDiut y lihuis úv 
imautiempo itutlo parecer saticíenU* mt la f'^>oca ün ijuv süiú & lux. cuaijdu ApeuMüi 
üonieusalMU A d«a*pertar los estailtu-< liU|MiiÍtii>8 largo tieni|i<i ril).ttni-giHlo:», y om forauM» 
itilrúc)u(.-ir al público oim h¿bil |Mrsimi>nú «mi oI coii<>ciniioiitit do una lit«ntliint «ino 
tpola tnu olviiiaiífl. Pero hoy ijiiy las cxtgí'uuiíis. uu yii ik' Uw piihIUms, siim di' l<is iini«- 
mODle atirictuados t coriusoB, sun tuudio niayoras; hoy fine libi-uH antes ijniorados li 
ilürxIonaUoá sou |>ersogW'ltK< i''>u aJáa y alcaunaii lütísinio precio, une uo üJoupre vs ras^i» 
de ustentaciún eu kuo curapnidun», iduu tcsUmouiu <lol inien^'s qae dospíerlaa y de k 
importancia f^uese l«scoitcedo para olevados tin^ de cultura hiíd<íric«. no {medo menos 
dcwDÜrse la acordad ili' ampliar ósiu como bw demAx soociuiies di* la liibliotefn do 
Kinuloupyra cud obias t|U'r [xir uuo ú otru* aiiu-epto no ilubi-ti sor umititlas ni |iw>ter^ 
gudas •.'11 u(u>!)ti-u bi.vturíu litemría, y que siendu de difícil ttdiiuiiiici<'>ii rara vvz, lle^iui 
4 maooti de) itivenigador ftitudioso, A tal Kn rospoiido el üiipicniouti» i\uo na varíuM 
rolrtmcnes nos propnnc<tnos hacer de la coleociiSQ de novolistns. deilicando el mayoi- 
egpnuio. ctimo es ju£to, u lo^i d('l üíkId xvil. muy iiuj»ei-tei-tattienli- i-epivsentaüuii eti 
■qupl vasto n-])ei-torio de las letras patrias. Pero antes de llei^r ñ ellos, todavía hemm 
creído íadi^peosable recoger ea uu tomti al^uuas prodiiccioDes do Unes del si^lo &v y 
M siglo xvr, «¡uo son. S, nucstru juíeio. dignas de tenerle «i iruouta en un estudiu 
twbru la novela luitei-ior á Cenaiiti^cí. V aun hubíénimos ampliado el número de ellas 
ú los limites en que liemu« tenido ijue eucerrm-nijs pur ¡Devitable coiiditúOn edituríal un 
iiiM bnbierau obligado ul sacrüicio de alguna muy curiosa y r|ue ya teulamos <líspuc.tla 
pata 1» ínipreatn. 

Xudíe puede punei' reparos á la eloocióii que oou su aeoKtuinbiiulo bueu gusto y 
fino conociinieuto d« la literatura t-astellaua hiza D. Bueiiaveutnra Carloii Aríbau do la^ 
obns «ine fonuau fl! Hiiti^un tomo de Xorflístan ant^nnrrü d Ctrrmitfx. Xo hay uiiu 
lalft que pueda rectmzai'ise, v romo e!tco>!Í(Iaí< eu g^oero;^ distintos dan i<leH hcuítaiite 
completa del muudo viistlümo & qui> pertenecen. Lti ('rf«$tiiui^ obra e^ucialuiente 
dnunátit-'a, perú escrita para la lerlura y no ptu-a In repreisejituríiín, nu pod(a bltar t>ii nu 
fuadro de la novela, en miyos pi-o{¡rC!Si>s iulluyó do uii>do tiiu de*'isivy. y » U cual 
transmitió ol podenMu iiistruuic-nto de la obsorvacióu rmlistu y ul oj-te tusuptirablc del 
di&logD. Las dos grandes noveia» pícarosiims del siglo xvi. ¡jaiaritío tU 'forma y 
Ou^md» ik Alf'artii-fir, acem|)an»das desús routinuacioue». mu. y iio podía meno«, el 
loado principal dt*l libro. Ta uowlii oorlu imitiidn de Um ui«esti-u« italiauus y el tnientn 
ú nnócdota fnf^itíra tionou su i-cpresentacifia va el Patrañitch. de Tiruoueda, y eo $n 
Sobrrmem ó Afino i/r pninhtatdvn. La novela de aventuran ni gusto bimutino. mejtcladn 
ooa elementos caballerescos, puede estudiarse eu el Clnrro ¡/ FhriWa, de Alonso Nrtfiez 
4e BeilMSQ, y en la Selva de atxntunM. de Jerúiiimo de toutreras. Y, fimitmentc. la 

lIRÍOKIiltS |>K I.A HOVtl^.—a 



*B 86 íí 9 



n OTIUIENES DK LA JfrtVELA 

vcU Uist jtica, euteranietite indfi^na i'«»mn la pifini-esen. Im*"") alanlo clü su gmcia inraulít 
/ 6n «1 deücioáo t'uouto do Kl fiftemvmijr. alribtifdo & Autoiñii de Villcf^ag, y en las 
L^ Gurrra-f eirilm de GrfttMtIti, de (^inús Píi-ez cIh Hita. 

Xad» suliru. por wasigiiioiite. en osle tomo, al ciul iuile«>dG im |>i-úlug«i do Aribaii 

'(lie (."5 joyii de biicu decir y ünim crllica, y ilociiiiu-iilti ih- friKliini'm nndiL vtilpir pura 

lie lUits fo que fiiH iviiipuc-^lu, IVi-o es evidoiil»! <iui- »l;;i.i /alüi, y i?I iiiismn ArÜMiti 

wmHíRn OítlAR DintHÍiiniv y prcwtim ilai* I» nuún de eiliw, pmnii^fitNKtu >tutHUiriNrUi)! wi ol 

vDn^ di' lii Jülifiotira i\w oiihniw*" tMmouzíibn. ICsln promoctn fue tMinipliiIa por ln 

tocjinit A liis ¡iibrtiK lir l'oMhrÑin. lüiyn irmii iniinwn). xnaiM mt<if y rspeciiil cariiíitw 

impimíftii un nsliiiiiu sfimrndn, t|ue renlí!/' nni pun roiieiMU-ia y dociriua bibliogi-íiflm 

D. Pasonat de ()n%'aii;<OR. pei-sona In más rnmpft(>nto no»m que «n to<lft ICim^pH pudín 

i^uooutnu^o pura lal emprosii. I'oro los dmtí'iK vseí'w i|ii(Mlan>ii si» llenar, fnltamlo pnbx? 

irtms onsati I«s uuvelas pastoriles, vaiim la tlalnlm y Ih Ai-ptiriin. ([«e íigiiran. rospccíivu- 

niente. en Iwi tuoioa du Cerraules y Lope üe Vbeh. lUihiera sido Pxo«Ív», «i venlml, 

di-dicar titi voltiino» cnicni A ivixa ^'-ncni H\»» y i>mpulii^si>. en iiim la iuMpiden di-l 

fomld Hiílo pslA f'MiipOHMdct \>ot In» snliiK dot buen <lecir y los do«<oll'>s do tn fñutnsfit 

. poC'tlnt: ptiHi nu pitnfcfH juKtu ijul* si* «c-linsv Av mouos ou un» bibliotoc-n du nutuní^ 

i espalViW ta obn cApitAl y inAí) anfífrna dp atiestm tiorela biicílica. tn IJimw, iIp .roiií<> 

' d«* íídiitrrnayur, ni (jm- doiHf.-p i\p ir niYimpirndH do Iii t-niilitinncíijii de ful Polo, pifft*- 

rida por t'l gusto do minlioi y cí-lphrf i>or la liiidt-z» do los versos ijiio coiitioac: elnpn 

,' mus debe extenderse á fcV ¡>a>^or iff F-iMn. de Ltiis Gfilvoz Htintalro. que Cervaotes 

manda pruardar como joya preciosa. 

<;rín-c omisión hobiíou sido tambií-ti I» do la fYiro'f >lr Atnor. ik Üityü do .Srtu 
Petlro, y la t?»rittiún flr Ainm; dü nutur an<'iuiino, pnos aniii|iir escrüns cu titiiipu de Ium 
Ite.ves Oütí'illfos, luí debfu ctiusiderarso «imu producciones de los tiempos mertiiw. sinn 
ixjftK' iiuit.i^ni t(c un :^!•^^,•^^l niinvii. la imniu *entiutmt»t y tuimioti», tic 1» riial jiued'" 
puvwntwi-íi" idjftlu gernu-n fin h'A sirrro lihn- tlr iiiwii\ de .Juan Hodrigtiez dvl l'iidiiíu. 
poro 1)110 tíonp dnmnlL'ol ^lo xvt «ti primñpal dMarrolK <N>iilcmpnr&neA.s d«> la f'flfH' 
tina, la CfíriTl y la ('nfnii/ni, nn liay inotíro |muii mli^rln.*! al tomo fie lo» pmsiitM 
dol siglo XV. de i-iivo eslib taiilti sp apartan. 

Otras inauifostat'iones (]\ie pr(>pai-ni'»D «1 adveiiiaiiealo do la iiuveja de tw6tiiinbi-c*i, 
annque no puodaii conTaudir^c cou ulla. reelamalmn también alj^iJn \\igur en esta 
oolecci^tit do libros de ¡«isatÍ4»mp.>. Me rotiem al diálogo HaHrico-moral. &. iinitaoiíin d<* 
Luciano y de Einsiiio. (íínicnt iniporlamlsimo en I» liiemtnra rM Keiuoimiento y «im- 
ftic A iiii dndarln. la oxprwüún míis avunínda ilt-l libro espíritu aplicAtto i\ la crliim do la 
wi'cioiiíid, y el annn |tr«lil«'iu df Indos \m innovailores l«!»d<íí(i«'ow. ptdltii»s y liiMurin», 
Kl (Midiv y niHr>tn> d<' >>»lii xiilini hiiiuiii!^i ini h<«piil^a i-h .Inmi ilo Vnldi"s. i>iTr> oini.i 
quJem ijiio liLs otinis M<liy.'tHH di> i-^li- (ímit pri7>ista lian dA fiiriniir |iarte di> i» pn-vnto 
hiWitili'tti. n» vaii indnidiis i.-n i-sw tumo ni ol th'tHoftu tfr M^irtirio tf l>trn« i»i "I iIp 
Larlnnrio t/ iiti iirrrdrnim. KiKinwi. en rambio, diw oImi> del andanto hiniuini'>ta 
Cristóbal do Villalrtn; tina í(n fiíinoso (.'rotnhti, qua alioni apui^ew prirpiMlu <le inmluíí 
errores iod i[ae antes se había impreso, y otra cierto ditUoffo inédito de Las tratt^for- 
madotuv de PiM^itts, que puede consÍd«rarse como el embrión de aquella vasta 
galería satírica. Obra tm uierto modo au&log* i It» aulenorw, atiuqae contiena menm 
olcmonlos nMvdi-sar* y la sitira es nnulnt mus demiínlf . inofcuwva \ mt-i-iintiüi. eon 



> 



i>"rROL»i'a:i<"ty ut 

to« 0!>ht¡itiw aaiu-ifw dv Aiitouii< dv t'oi-qumittdo, libra ilo mu/ Rpadbb loaUm pOL' 
ki t^xrwao do U «Uistiti V [ttir lu mn» tiutioina \\w> nXnxx! ile iimn y oostambnw de «o 
iMinpo. Y Di> hcDioe i|uArtd4 sejMLnu- de eltft C4 ('úimfuií/jMisíuril i-nu (|U(< torntiii», ttlim 
«nti* dramííiica y novelesoa. Do buco jínwlo luiliií-niintis inchiído tunibif'» iHra nmy 
«nxíiwitf. los Cahquiti* matritHmuaku. úc Podro tie Lit}&ii, y no hubitinunoi' di^lu 
vn nlvidfi la íu^iiioai uovi'Ia (ilv;fúrí(.-ii do L^tyolu. Viajv ¡f lutufragiuz tiri ilnccdauio, 
pew haiirñn lio (lucdarsp para m«jt>r neatñiía con otrxts libros aiiálof^iH, no meiK>« mro» 
' 6 fnterasanteti nn^ los fttit^-i>>t\?«. 

Talvs <<oti los fAjns i|ii«> en etiti' tjinio Ae nOeoen li la coa.áAixa>ñ6a del laeiur. l'oni 
■ntcH de dt-Miirrir partictiUrnienU.' sibrt- filas, iVlioimni iipiiiiUr wlt'Uim? cuuaidenraüoo* 
uxm it la nuvebí espurría del »ifrl') Wi. no liuiilátiduuus h ka i|UC ahora reimprimí- 
mu*, kIou atiKTcittido el cuodru gvnural. pnni rtiio mejor «o eutíeuiU (4 valor y niguUltw- 
«■íOn dü fíidft im». y TomonliimlimOf. t-onio es íht.osü. A los oiCtwues dd ftówrü. pnm 
PXpHoír U üvoIiicí<'hi de sii^ fomift''. ^i bien procnloromoK va cNt» t-nn Ir niiiyoi' wbilo- 
dail poiible. 

I 

RUKitt ItE U SUVKLi IX l,A ASTIOOBI>AD GLÁ<U'jI, OBIKOA T r.AT|)>.t. 

(ícomn laii aitiígiio comu U iiiiagiiiiicitiii bLiitiiuiii c« el núaUs de ivsm fabulosus, y» 
piu-a ivcroár vou su mer» esposiciüH, >a poi'a sator d« ello» algiiua saludable «nse- 
(íMaza. 1.a pai^bola. ul u)h'1<>í;<i. In Túbula y uinuí mnneiíut del Hfmlxilo didácti<x> son 
uurrarioiieK múj ú ini>no> M^-uoillas. y ^^^.-riiwn&i d^l cuento ('). qoc ticuc ^enipiv eu siii^ 

(*) boa mdri dntígun ciwntM conocidos son liuu thon loa f>sÍpc¡<M, «iiie lia coieooioaiido O. Mm- 
prro ca nn prfwtftio voloiorn (t.rt Ovntr* pnf»iJa<nM <'< i't^iplt 4iic«mM, tradwU tí (wjwibíiíM» j»«ii- 
O. Jftii9Kn>, fuU, 1889, Iniíio 4." de Lt* bUéfaturtt papulaíret di toM^ U4 tutUoiu). El pninsRi dv 
Im «Bcnto» 411* eoniprtwik, ilox^iibiotiii cu \m por Roug4, es »»» novoU do U úpocw fnniAoin, 
•at«9iitGnl« HuAlofra A lu iIo Lai 3iH y mmi mehtt, uoo una d» ciij-u historias, U dv lu« príncípiw 
Av^ímI y A*nd, Ucno ;;nui bviucjiuimi c«t« eitttto ii* h* rio* hrriuana*, r tombiín con otros inoclia* 
leBM (le novelbtlca popular (ftlu nciioacíAn il« iina inmlnvlra ó ruBiula, nAcnntainicnia ilol eorajcdn 
n un áfbol, lraaiifonau«K>a«« del [irtilith'oiiíaU niti« aailoga» i U> da ProUo, eU.). Todavía n4« 
•xlraanlinatio y fioiáalioo m el cxfnto nV &i/«, hijo do un rey d« Hcofia, en que ¡DU;rvÍGaeii mu- 
miM puUsiM, beotiKcna, luugo* y Oír»* «'Tea uinUTioootí, patnnJo gna ¡nrle itc U ucdún íuom 
4a lu» Ifaiilcs de cele muodo. Utroi cnenloi tan de gftncro muy divcrto. Kl tie la toma do la lindad 
■le Jqpp« por loa ■oldadtM de TatU eeoofididos en j^niad» naljiui do harro recuarda «n taguMs U 
•elraingcnia de Ali Babí )* loi ounrcntn ludronea en La» MU y vita km&m. No falla una iniicftnido 
aorela ilc viajoi y nuiífrngioe, aoiiloga A la de Sleitliiiil «t iiiariuo, y toilavia ut¿4 i lúa grict^iu <)u<i 
parodU Laciwia tu btUittvrta rrn/iuieni. Uuy ronlailcros <;uailf oa do cosLuoibrv) popúlate, con» U 
Utfvrla del «MvaiM qu« va i pmlít jiitícia ó kduitod. rar^i ca g«aor«l «on cti«ntoa proiltgioHM, vn 
^nc UtnaijU iffcdomiiia, oMno ol dol rey Kafof; «I do lu princow do Balctaa, poaekia por el cipl* 
lita mIí^o; oI d«l prlocijw prudcaiiaudo í aer miicf to pur U teipieolt!, por el cocodrilo 6 por el 
parro, ó biea r«lstoa do nvcnluraa épieui «ino liin pnilldo piau par liitlorms, como la* AüaiurioM dt- 
SmuAJI. a ««toa y Dirim viríot ptitint^s i»Aji ú iti»iio4 lnt«^Tii«, recii^i«lo« liircctuinaatii de lúa papt* 

fjf\ftit»t li* nDJdd Miitperovl de ICinimpainito.iiuDBÚlocoooccoiovün la forma ;;rioga ([uo le dio 
Btroduto. I^M pipima i|u« copticatn olgunoa de naloe ciientoa aon del aiglo xiii i> siv aiilea de U 

cnatiana, y iljjuooa tuilnvia luis aiitiituffS <n ci'nlooaros de anos, wgún la dplnidn de UaHpero. 
1« ladia ao tjei)« nada iiiu' se upiaximc i tata antigOcdad, y loa ciiuato* ejjipcrios Mn luíala altom 
ha firiíaicÍM del piñata vn k llloratiin) unlveraal. 




IV OKIÜENES UK LA XOVELA 

más i-omutoii un'goncs iilgiiu t»rácter mítico y traiisoendeutal. nnuiiuo «ste seutido vaya 
per(Iiéado:>e con el tnu)MM)rM> de los tíemiHo y iinedaiiito In mera ouvolltira potttca. 
Kai'i-a);iijn niuclx^i mi» ^titriio^a, y cunipAñum tuiubiÓD do las priiiiitirafi civilisacioaes, es 
In opopovA. teO|EriSDÍc« prínieru y después heroica, divina t»l principio j humaim luego, 
pero repii'-tKiilsciiiii out^iicps do tin» humanidad mAs extx\sR y vi^rosa que la úq Iiis 
odadm históricas. En esios pémws espoutincirs se iiífoto lii ucüñdad estótiaide las r&tas 
Tíiigeura y do loa puítbhw jilvoiit«, y «nlvo la puoisÍH Ifricu. uíugiuia oItr fonn» del arte 
lltomrío txiexiste con elloM. t^ novela, el tcAtm mismo, todas las fiírmas narralivati 
rcpresentatÍTAsque Itoy ei)ltit-amoa,sonla:intÍciiiii'i)up4:>ya dOb-tronada, la po«sÍA obj«ti' 
del mundo moderan, coda voz miiis oeDida ñ Itm ifniiifs de U realidad Htiiual, cada vez m: 
dft<pojada del loudu tradiciooal, ya htorátíi-ü. ya simb«llico. ya merameute lieroiCD. 
uorela, conü.¡derada como vcpi-t^scnla<'i<íii do In vida faiiiiliar. piiodc ¡nsiiiiiarso oii 
opopevíi mígma~ íQn6 os la '>//«« siuo muí gnuí uov«Ui de aventuras, eti la mayor 
porte do lUi contenido? Perf> tos uaiifra^ioi< y trabajo» del protagúnista. \<m detalles 
dom^i8tÍ<w»i m&s moñudos, osUn euviioltos uu uua atmOsrem laminosa y diríua que los 
ilinobloc).' y rcul/a. baRátidolMs di: pura y «aroun idi^ididail. Tji cjitegorfa ostéllca á rpu* 
t)vl nbni currví^iniHle es sin duda superior ñ la df la lircióu uuvcleeca, qoe mis ú menij^^ 
hO canu-tfíñxx siumpi-e por el |tre<loniiiiio do la fitntasfa individual, por «1 libro jtie^ de 
la imagitiución creadora. La epopeya tiene raic-os mii<-)io mis hondas, que dctscíeudoii á I» 
mis rwnSndito do| alma de los pueblos: es a>sa vení-nible y sagnida, qiie oonlla niisteritis 
Intuiros y goncalúpcüs. i>nii|:i-adoiies y sanKi'íentos couflictoií de nucas y gentes, aticen* 
sido del espíritu hiimaiio á la vida religiosa y ovilixada, símbolos medio borrados de 
nuu revelacÍ<io primitiv» y de vei'dades i;i(<ruii«. N'auida vii iiii período de vívk y tivson 
iiitiiiv:it5a y de i-eligioso tci-i-or anta los areanos de la Xatui^loita niisteiiosa y tremenda, 
ijue aponus L-umenzaba & levantar una puuüi de su i'Olo. la piiewfa i'jiiea. ii^uteiuporúnon 
da los iH-inieriM esriiorzoii y de \us prímeía» i-ou(juÍstas del trabajo hntiiano. no domimí 
la rMliilad, sino que es dominnda y sobri'pujadu por ella. Lu jier^oaulidad det poeta uu 
existe: ytux abitumada y Anmei^<la Pti vi <Np[rilti coli<cti\u. dol cual v« oro MDoro; su 
nnmbrü es un mito mlút, que m conramlo oou lois nombres de m» hóroew. fío hay obrv 
«íd aatiir, es riert»; pero pl nombro de antor, vn el sentido qno la lítfmtnm le ha dado, 
P3 el que menos cuadra al poula 6pÍoo, que liaslii ruaiidn liipra la |ieifecciÓH de l»^J 
tunnu. como por privilegio estático de su nxa aconteció á Jlonuiv ó ú loe jK>otas bomó-^| 
rióos, I» alciuiisa por iiusttutü ^mídivino. que nn excluyo el api-endixaje tét-uico tnuis-^ 
üiitido por geuoracionea de aaio)i y rapsoda;», pew qno uloja t^Mia sombra de artíficiü 
literario y parece una comunicación inmediata y contlmia de lii esencial belleza de liu 
i-u«Hi> rvHejad» ini la mouto del poeta. | 

Tale^ momenliis no pwcden nii-ims di- wr rii;cin.f& va lii nda de la llunmnidnd. 
(Inaitdv lUMv tu litcraltim prapinint-idc díclm. e^ dt-cír. el arte n-lloxivo do la ixiniposi- 
i'iihi y dvl (Mtilo, obra «utemmenlo perNoiial, y que <-oÍnetdo e» todaü partos con ol 
advenimiento de la protio. prÍBei|Mil instrumento ilel discursn humano y ile la enlmm 
científica, la epopeya mncre ó por !'• menos se transforma, t'nas vetees se wnibimí coa 
Iw |MH«ía ltr¡<'a. (timo vemos en las oda< triiinfalo» de Ptudaro. tuu llenan todavía de 
mitos y de recuerdos tieroicosí otnw presta bu metro y su» fonnas & la ditUctica, y es 
mao>Ui-a do la vñla ea ILcsiodo, m interprete del iienuaiuíentu tlb^sótien aplicado A la 
uil<-rpri>taci<tii del enigma de la Xalumlezn. comu eii la [mmsIh pnitii do t:ui|HJ(loL-los y 



INTIK>Ui;CCJU2f ^^^ V 

Pftnní-nEdutt; Atiiis se convierte ik narratira ea arliva, y los tórrw» y las diviniílades 
¿tí la epopeya, ci^ii^^errando todavía sn graiidíiiso r sobi-onatural prestigio, pisan las 
1abl&.4 de la est-eiui trágitu y pruuuui'iiin Ihs nliidíut paiiilims (\*ie eu su boca poueii 
1-^uílo y Sófocles, y no paran aqiil la» irutiitformaciune^ del ji^dío homérico, que es á 
mudu de rfti iniífn^table para el m>ii'Oimieiit>i y «I urtit ih lii H^lwla, pnes tarnbM'tD la 
tlútoría i-re^-c ú los podio> de- la L*|>u|>i.Ma. y al denpojarst> ile la. rv>rma m/.'Irlca iiu abjura 
de sil origen, uí iIk Ih pnüióti A lo marnríllow, ni di* lii «nudui-owi y [mlriaroitl irigeuiii- 
dad d«t nylftlu, qu4> lnKíeti do HwtmIoU) uii poHa ¿'picu. tan lejano dvl tiptj de litHloriador 
político qiiü hallain»'' fn Tiirfdidos. 

Tía &i)(T!lA..ilUiiua.degcuGiiLdiíii jIg Jiuepopeya. no existió, no p<HJf» «isistir i.>n la 
olwj d¿ska (lo las letras ^c|^. Pero elemento» de ella Inibo »ia duda, y {Kn-de» 
Paconlrar^A disppntos ea otro» j^i^nei'os. Aparto «In Iü> Apólogos osópÚTOü y do Ihs fiibnlfv<^ 
hbyffus, íjue <wq jíénero de muy rciiioto iibulcngo y m/ts .irioutal que grie^. fne pc«l- 
liar de aquella cultura en su mayor (¡nulo d« rGÍliiaraii'Utii sabio ol tnita Jil m'tfin }. qu« 
tituLs leras e« mtitamoifosÍM ú intenfetaciúu do uu niitu religioso y utraíi recen parábola 
<> ak<^ría libremente imapína'In ptun ox[HmiT alKunu d'icthua mvtaHsicu (t mural. D« 
pst» P'tnprtí de mir.i* <w nim.>>lr(> pri>ilit;Í<iw Plnhlii t,'ii ul Timeo. en el Proleiffoi-nn. vi\ vi 
fyitioM. en el Íw/í-o. en el Ciinrilt! y en buitos «iÍr»m dÍálofí»w. A v*co808to« tttiUi* Xk'ttpti 
notable dosamdlo po*''tÍoo, como ol de If^r rt Anurni» oii el libro X de la Jfi'/iiWitit 
(qoD ñrvp al til>'K«il'o i^ara exponer ñus irlfax antvctk de la. Tida futura), y la leyondii 
geográfica do la Isla Atláuttda, <iiip probablemente oailta iloa vordad bist<^cn d€«ti;(ii- 
rada por la tradici'^ y acomodada por Plat«íu A nu sentido polftico. 

Desprorista.-* de tjd s<-utido y do ciinlquier i>tro que no fuese el de la i-nriosidad y 
utnro deleite, eoaoeió la ami^fiodad hplí>nira gran líiiniero do numuiioiies Fabulosas iiú*- 
i'Vrit-as y goo^ticas, rntichas de ellas de orií^n orieutnl, aslrío, persa 6 i.>^pcio, romu 
latü qiii' á** buena fe sin duda m^oKió HeiiHlutu de b>H-u dn lu^ ÍQti'Tpretes de Memlis, y 
todas las maravillas que iNjnteiiiaii luí? libixw de Ctesia.s. írtt^ientemcute citados por DÍo- 
doro SÍchIo. ÜAKla leer el satírico r luiieiio tratado de Luciano sobro fl wodiy df fsf>ri' 
bir ¡a IfíMioria para comprender ft qué punto llt^'i oi furor do moQtir ni los \\\sUt- 
riadvTtv de la decadencia, JncliLso eti lo-; t\iw cKcribfaii de co&ifi d<f ¡íii tiempo, como tiid 
biiífcrafo^ de Alojuudru. PrpMcindiend'i de los niiti'f^raro» de profcsiiín, <^)mu Apolodon;, 
i|ae al Hii recogían leyendss aiitij^ims, aunque nineltas veoctí las exoniiis>:'n y ampliti«.'a- 
«en, ttú puede omitirse i(iie las n'lmrioue;!: dv viajen npik'rifoK á país»» apeuas conocidos 
>• á tierras ontorammiU' rabuliisas lloptron h con^^tuir .111 genero, al cual con-es]>üu- 
dvD la Ptiiiroi/ii. dtí EvIu-mePí; la Iiilii Aforlniíariii. de lAmbnlo: el libro do Kecateo di- 
Abdent M)bre laa coi^aDibrea *le las 11i|K'.i'biinvis, y olra-s varios oxiwiIícÍoul's imaginar | 
rtaiL de tas (.■unlcü os tliistosH pju-tx.lin Iii Hiitoria rrfflndfra, del misnio Luciano. J 

Kn^ndn'i Iil muelle uciosidait de las ciudades de Juiíui y de la Magiia Clrecia uit 
un<*\'o gl^nero de narmcionfi^, destinada:^ al frhnlo bala^ de la íma^iiacittD, cuando no 
al de las iMitidos. y anAIofítp cu pran maiicnt 11 los cnentiw orientales, de los quo a*-aMi 
en parte proce<Uuu. Pcrciitbis las primitivas fábulas sibarítiaiJi y miUmts. sólo es dado 
formar Juicio de ellas por íniitaeioues ^'liegas y latinas muy taj-días, como »l cuento de 
ta ifntroim tte Efexo en «1 Sali/rioon^ de Peti-onio; el Aitno, atribuido & (..nciauo ó ú 
Lucio de Patra»;, y el mucho nilb< extenso y fomplejo Amio dr iho. do Apuleyo, obra» 
fO^JiiftiticAii t'iertamento In tama de libidi<iu»t>; y aun do binitaloMinte ubsc('iia> quo 



f 



V..I ftnffiKVTÍS T>E LA XOVELA 

ou 9US (li8i^({iti t<)s, que Uh» i^íH» formidable le^ii^n. V'oltairo. por ejemplo, u» había tre- 
üticntado muctio U locttim do l.iiciauu, y ^in vnibnrgo so pflre«o & 6) como se iwrcclun lo!< 
dos So<iiii£. aunque tione tnAs hiél y tneuus imsgmttcú'm. <• ñ se quiere una iniagiiiBci''>u 
tnmoe po/^tioa y libre. 

üumpAradas con tos brílIniiU^ cnpriHio» de In imisa de Luciano, iñerden mncho tie 
HU vtior ntiiK dii^ogoni, (.r^onlus \ vi-iivm^ 4U1* iiuh i^^^tau <Io In. niitigiu-diid; U Tnliin. i)«- 
Cebe», 88 uo» nlc|^rÍH morul, jirolíja v ¡ncolnra, pero que turo la rni-n fortonu tic 
ponofiíifl y pfltTifmsfíidii |)or be? áriibcsf; TjM CfiMuvx, del mnptsmdor Jiiliaiio. iiii» mva*'- 
liva mimliix y a|wsj(>iuida en (jiie se ve niils al sectarío y »l wtí.sta que ni hombre í\p 
gusto. I.í> que fw vpnlailenitnento niny ajfmdnblc, y no tieiio tfflls la fiMnii que iiierece__ 
mÍq diidü |)oi- eKttu- como |M>i-dida en las obra.'* do lin retúñco que nadir- lee, e« la ¡liatoriÁ 
K'iImo. do llii'm rrisi'i«tiimo. idilio voiialorio en prosu, cuento invrnl va que *<• iioiili*-" 
pone la pacftiitt existeucia de dos cazadores qiie viwn en el seno do 1» Natui-aleza y du 
lu familia »1 tiimuKn do Ib »nibici6u y de 1h codíi-ia qne reinnu od Ihk ciudades. Hay en 
vsta ÍUReQÍ<if4L y simpática luii'ntciilu un i;ntd<i de dclÍctule/A Diornl que aniiurii la vecin- 
dnd del (.'rUtinui^mo. 

TuDtii la JlUiíoria Kuhfo. eu RU fr/>nero purislilto, comn <>I monstruoso cuento de 
ijurio á ti Amu). qne nnda entre Xas obn» de Lueiano, aunque no A todos paiec(r¿áyo. 
|n-esentan todos los earacleres de Ib. n<ívelft (^-ortii. IVro \n «in»»!» t-siensa de amor y de 
aventuras es itn prodiirto de la eiti-euia decndciicia de U literatura priepi y se cuIiíN" 
principalmente eu la fipnra bizantina. Pam <|ue c^la elnse de eompOü'iriQneK tuiñeste exis- 
tencia pi-opiji eiii menostet' qtio todos los grandes ¡K'neros fue^u iniiriendo y ()»« ^1 
rumbo de ta Korindud cambiaRe, tomándose oad» vez miU índifereiitp á la vida pAbllca y 
meuo^ t-íq>KK del aiTiuiqne heroico do la epopeya, del meló miyestnotto de la llriciL. di'l 
iuterí-K paU^tioo y sagrado do la ti-ofredia, do la ^ravcdail ile la historia, de la sutil profuu- 
ilidail do] ilidto^ tilosi'iticn y ha^ta de la amargura, <«aludable á vece«. do la sátira doctrí- 
ttal y sfvoni. I'or otra [«rte. el desarrollo creciciilt' de la vida faniiliar. mis reinHoiir-s 
cada día más eximplojas. los exceiwe de la vanidail y del Injo, la conftiKÍiín de raita^ 
distintas dentm de la unidad dol Imperio romano, con peculínreN ritos y siiperstieioiieti. 
eon \Tuias y pintotí-scaH coslurabres. cierto p'^nero de coAmopolitÍRmo, en suma, alimen- 
tado por freruent«í y lardos viajes, era mwli'» aflí\'«ado para que el injíenio WuiDM.'üe eii 
ti«Mooe<i de toda casta, aun siii traspasar los Ifmilos de la ferOKimilitud. Kl mtmdo moral 
i-omensaba é. transfoniwrse. y estos novolt^l*.-; de decadertcin. A quien los jrriejíos llnnaabaii 
eMcritoreíí rn't/iros (incloyondo euÉre ellos, no sólo á los narradores do pmfesjóii. sino á 
loa sofistas que componían caí-tas nmai(>riA.t, como Alcíft-dii y Arlstencto). tievau eu m 
nombre mismo el calificativo do su ^nero, puesto que el amor, íaei'undario HÍf-mpn> ah 
UejKipeya y en la Irafredia rlA-^m (salvo eu Kurfpide»), e«. por ol contrario, la principal 
inspirai'ii'in, y puede decirse el fondo eomilu. de rata lileratiiTm tanlta, qne alpiinn ve/. 
i»rao en La novela de Heliodoro, lleipi á la nuíttdad del arte cristiano, pem qne con m&s 
fretraoiM'ia n« sale de la esfeni pununeole seusnal e« que se mueve el lindo y fjrw^ioso 
p<To amaiiprudo idilio do Longo. 

I,.v dop: obrA? ¿ qne aludimos sou las qui- priueipulmeute merecen ateucióu 011 estr 
jirrupo. Kl Tfáifnif» 1/ Oiririe/i, auu(|Ue no sea la mstt nnlicun d<> laH nbrai de su estilo, 
ptWKln que fue prwwlida por lii» JialMiúnic»» d" Iftmblico el Sirio y acaso por iilpiuia 
otra, ee* sin dií>ptitn la niAs t^ebre, s¡rv¡<í de modelo A otras mucluLs dentm del mundo 



IKTItOlUtTHiN IX 

xrecooriouul y tioao la gloria de buber inspiradu el úllinio libro de CM-yinleK y do 
haber encantado la juvi^niuil (ti> KariiiP. Nn puede sei- libm niljrar el que ha lograda 
tale» admioMiort» y panegiristas. i>ero es soguramoutc im libi-o de muy cunsinda liKtur». 
Kl iuten^s de \o» avonlura» <>s muy pequeño y eaá todas pcrtene^-eo ul p6u«n> niá» 
Inverosímil, uiiitqup d^ fác\\ y trivial iurenwimilítnd: raptos. iuiiirmfri(Wí. reconocímientoei. 
liiter«'on(.-¡(>ii contiuiu de bHtididos y piratas. El m^rilo de H^liodoro no conKtste m la 
tilbttln ui tampoíx) ow el estilo, qun. aiiiujue superior A su tiemp«. e* unu especie de 
jinwa poí'ti<'a IKi» il<» cpotom>s de Uoniom y Eiirípidí-s, sino pu la moral pnm y afeo 
tuuaa quo IcmIo «I libro respira, pii tu ternura de alpunus i«$a¡(vi y ea cierta ingMiiusa 
pricolo^ cou qiip el autor expone y ^razona los &cta» do sus pomon^es. ifauído el 
lirimor ejf^mplo de novela /crnlitpimUil. aunqtie do muy apaüíoniKlii. Tal novedad, unida 
Éil prestigio i|ii« riiali[iiipr lihro gri^ro ú latino, aun de los mia endpble^. twila eu 
tiempos pagados, explica la jiraii popiitari'iad del Trfi<iiif9, cuya iniportaiM*i« en la 
liistorin de la novela es innegable, y qii». taU cual gm. avontaja (>n grao inHuom A los 
AMQTfn Hr Leuripe- y f'litofonte, de AqalleSi 'IVfo: & ios de Ahroromo y Ánthia, de 
Jr-u(ironle de Kfi'Su: A los de Chrrran y f'alirrhoi'.de Cliaritou de AtKidisia: A liw d^ 
Iitmriif t' ¡^wniins. de EuBlai-io 6 Kuraatho. y á otras novólas biaintiuas ijue nadie l«' 
y con cuyos títulos w iniltil abnimar la memoria ('). Sdlo dcW hiicersí- una ox<x>peiAn en 
&Tor de Ia Íiiter»tant4^ y mniánlii-a historia del príncipe Apolonio <W Tim. por la difu- 
nitin qne tuvo on la Ivdnd .Ue<)ia_,v en el <iÍglo xvi. como lo toetiücan In versión latiiuu 
atribuida A Celio Simposio, el (lenta Rotnanoniw y otra-i nile(TioiM>»i de nuentixc 
nocrtro Libra tlf, A\Kitm»n. perteneciente al siglo xiil y ú la eacíiela del nir»tn- áe. 
rleraría: la fhnfrt^io am^nhs, del lUglO^ fiower, la uovola Tfii-nSmia, del PntroTittelo 
■le Juan de Timoned», y el I'f rielen, pr!ntrt¡>e He Tiro, drama atribuido 4. Siíakwpeai-e, 
l*or dt> cotttado que e«te re)* Apolonio tuda tieno que ver, salro el itombro. coit el 
rilásofo pita^ríco del üif;]o t de nuestra era. Apolonio de Tiana. ni ron su tabnlo^ia 
iMu^rafla. emxitji por el sofista Kilo:jtratü, U cual debe contar» entre las novelas tilu&i'>- 
lUau >' tannialilrpcns que puluUtn>n vo los illtimos tiempos del pagniiismo. mpei-íal- 
nente entro las íteHaü dadas A la tmii>ria y á las i^ieucias ocultas ( '). 

('} Paodta verte rwopilailaii lai ptídoí|mIm on loa ¿'rottc' Señplart* de la oolecciúu DMol 
(fito t,ñtgti y iMiIueción tntina). Antcriote» ¿ XoAum oll^ «nn lo* frngninnlna ilr otra <|IK cd tB!)3 
'í«Mul>rl6 W'iickcn (vid. tín-mn, XXVIII, p. liil yv!), y que su principal eilitor i: iluitm^lor, Ettrí- 
'l«f Wítil {Ehitíflt Littírainrt ti tU Rt/l/tmiqm' OrityjUff. Pntdi, 1803. p. Ül] y hh.), IUm> 1« Sittóp*- 
•fMtpaftcT til orguiDCRtoloa nioMiWli'KrlpI ivj Xino, fiinilmlDrite! Xioirn, ruepeciilnitntefliiamio- 
.-«• eatt un& priuw auya, «[uh en l'^ti fisgintrnlaa no aiU Dotnbndo, poní t\nv al |>«r«C«r «• U ftlQOM 
'^'lulrui»*, tAlv% fragmoBtas, t^ao cooser van muolio carácter ¿pico, pero que catin cwríloi con la 
rüiinia fr4>eoloin4 KtAríoi qvo liM d«inin rioveliu ^'lega oonoeiAut, *« liftD CODWrTfldo rit tin papiro 
ríipcifl ije) (¡kIo 1 de nnnUa en. 

(*) Can Mr lan niHioiun, i;«rn«n)lrnenie Ixiblafi'In, Iah norelu heUnic^s, tOitAa, «nn Itu ile la lleca* 
'IracÍA Itiaotios, iinporüín ptn Ib lilrratitra cooiptrmln, porque LícncD rua^ofl y Hitgncii>i>«n <]ue li«n 
• i.<-> ciploInHod coa mi» hthWiAnü por KrnnHoa po«iUiit do dlvrraaa namoc», que í vece* la« han 
['-<inn lo rirl f^nilo común do lu trwlíuión popular. Aii, In hrátoria do U ilnncella (j<i« ae tMCe pat«- 
mr en vitla, wii}niiií«Hla por motlia Ar nn nnrc^tico, p>r« libnrtv da un mntrimonio odíoao, e«ti ytú 
«O Im JE/MMOtudo Xeaafontí , cod la dirtTmcin di; qtie v\n\ U herntns crve bclj^r itn veneno mor- 
tal y el «iiMola no eatA enterado Porniit jiinliiiitr<i<to coo el tmna dt- Paramo n Thithr wna do Ion 
•tfUWatM del cucato dn Romoa y JvUrta (Umiuccío, \m\k\ iI» Pona, Baiidollo, l^pe do Vega, Si)a> 
kaafsan».). Apalee también en ana «opioaa tetít- i\e canto* populnrca (vid. nüm. 96 de lat EmglMi 



,~^£_ 



X OBIGENES DE LA WOVELA 

AitpM^ci muy (tivemii ^upt toda.» Is^s novolii.-; hasta aquí meiicio nadas ene la c^lel 
UmIwhIjIo Dafiiif y Hocobnuiu liempüyMo autor luciortos. atnbuWa, quizi'i por error 
docopln, k un xutisla llainido Litiigo. Ks lo prímvra novela d^I ic^iiero bucúlico. y ñu 
dada In más uatnral >' agradable, atmquesu apiireuto ntgemiidad nada teugu de primi- 
tiva y ni mucho tid roflnado y f'<'M^<'>i*o luÜKctn. Su niiUir iniíta cotulanteinente i Ioa 
biliVilicos riÍfÍlirtn>>A Tcf'icrito, \\\ún y .Mosco, y eii gctu>i-al ú los pootM de la eanifrln 
nlpJMudi-ina, rlt- la mía] no ]i»r(*oi> muy tlistniítp. TíeiM* el gUKtn y el HeuliiníPtito de la 
Nntuiiilf):» en mayor íiradü ijno otru« aotij^nott, r eu la piattira de la pn-sión c-ani1»ixMa- 
nienic ^ii^iial <Ití si» prou^nui^taíi pmcodo sin veiott, como ^ntil qne uo tieue recta 
uo«!Íúu iltil pOisdo; petx> su fautaKÍa es niAd vojuptuoHa y amena que torpe, v In beU«Mi 
y placides del cuadro campestre, loá disotirsoa plat^uicoit del vi^o Kileta:) y basta nJ^t 
do subroDatural y tníslorkMO (jue bny en g1 do^iliiio do lo^ dos tiuautos, infunden íi U 
novela cierlii eucmito poétii», y. trasladátidolu A Iii n^jpi^n do los fueDos. 1» piirifíc&Q tui 
lauto de )u f^rosería realJirtA. Pero entleiidau loa íduauIos qne ut esta es la vonMem y 
mgradii «iiti|:ii'-dad ni («ta U fpiu'ia y neuciltvz dol mundo nadeiitc, sliio una Itndu 
liititurn (lo abanico. i|U<i i-««uerdu In» di^l sigilo xvrii fraiic<'<s. al cual porlonoc« cabal- 
monto la nui<'H y |)udon>Nii imiliiririii de Lon^. PitNo ji Virginin. La iluüiilo que 
proünco Í)of»is »j Ciar rouBÍ«te en que los Kríe^ati. auu los aoBsiaa y decadentes, conseí-- 
\mi ana rcliiilvn pureza y niiiipliuidnd de i>stil<) que coiunuita con los afectaciones del 
gusto modei-iiu. 

Xo peqneliñ piute del atroctiru de esta iiu\-elita lu de atribuirse tambi¿u al arte 
pwepiuo cou que en diütiittos tiempos lu han trasladado á bus lengua.*! r^^poctitaf 
iüU-rpnAm tau i«clarecido» oomo el obíspu Ainyot v l'ablo Imk Coiirier en FnuiriB. 
.Viilbal Caro va Italia y cutre uosotrod ]}. Juan Yalera. AcU como las obraii verdadem- 
meuto ulAsitVM piunleu siefnpra en la runuijn. por enmorada (jiie «««, uu libro inediaim. 
rtiinii Dnfuin 4/ t'k»; puedo »alir niejoi-ado en twcio y quinto de manos de sus tnwioe- 
loren, y por e»>^ Aniyot, ettoribiondo en el ñ'aD(V« vi^o y sabroso del siglo xvi, pnwiti'i 
iil oueiitn frríeittj una rnsiicidail patriarcal que na el orifriual no tiene y queCourier 
remedí') á Inerva de enidiciAo iof^uiosa: Anlbnl Csm hizo hablar A l/>nK" en la prosa 
l&cl>>a y flniida, mclodi»»» y suave ilel líeuncimicnt" italiaii". y Valei-a, posti-ero en 
tiempo, no en mórita, labn^ ciui el c-iuoel de bu pro;» üHxtelIann^ tan sabiamente fami- 
liar, expresiva y donairosa, cuanl» aiiicaUd» y bruñida, una áiilora que «insen'a el 
lnHüiü y freneriíso olor de nuestro \ tnu díUico de lus mejores dfas. 

L'oii acr tantu^ la;vaj-Íodades dd génoru uovolct>rD \\w v\i su ¡«em^-tud \ aun ea hw' 
ptwuiíncrfjLs i>lrix« el mundo i^UmÍoo, m siaffuliir q\)0 oosi luidie (v.\c«ptnHndo ¿ Luctaue 
y A Ion opiKtoMpiifos epúlicos AlrifrAn y Arístenelo. inventores de la novela eti Horma^ 

«nd SecUivh BaUadt, il« ChílH), entre «líos vario* roiutnecB «s(>«ll(>le« qos ld:tAvl« *n Matul an 
Aainnw. Pottitgal y Caulufti. En miidiu tU oUi YonloDaí i« aliad* «I poniMnar ilcl plome b <]«) 
ora fmkdifto con ^tit ■* IrM'paian 1a« nunoi A» U tutuaita miiPrta. (Vid. O. Parf*, Jtnraal éu 
Sara»», dícii^nitirn dr ISfS). Apsrlv da U nvniíiaiiliid d« Uiiws fMUrieat, qa« *¿1o pr'ieb« el iNrtn- 
UaM iitnirniDrinl dn lu tradieiOüiM d* (lrl«nl* y Oecident*, na ion «icans U* hiieluB i1» U nonU 
grJtsatS •! c*inp> de Uliltmtar* inodrriui.Aun |)(cacin<ll«adg d« hM nov<lTttMpro|>i'iiii»n<«dioh<M, 
Osa no poca aorpraak a*eiigu¿ U «rítin, ti40« pocti* iSm, «laa el g«rDt«n da udo da lea inAi tiailoa 
Iditioa d« Aftdrta Chtnfor, £1 /«hr Ki\f(Tm«, e«li en ui>a d« lu pooraa y mi* olvMtdia noT«l»i 
UwtÜaao, Loé AaoM* dt RhaáamHi g Dotieit*, de Taodon PriHlr«tiie. atan}* clal iírId xii, péaJaie 
iMltwlerd* U«lÍo<lere. 



[NTROUrCClDK ^^^ xi 

49«tt tMMtoeo iudit-ios de seguir la «enda abierta por U comrdio nueea de )J«ti«i*lro 
y sos inütndoivíís pi-oüentanclo Ixvsijncjos cI<í la vidn fiuiiiliar y escenas de oostumbrm. 
El cuadra ik' gí-uoro, lu otivüla roaUstAj^qtie t>ii Uonuí su ituuUiMta coa todod sus cai'ac- 

tereit en «1 libro de Petronio, oo hace en los autores gricgoa más que fugaces .v ei^súdi- 
uui i^iaht-Jou«^. v auu^eii ollas puode decirse qne et oamp» d<> la ')hsen'a<;i<íii wtá 
mlriuindo ú la» i^ostiimlm» df las nun(!ni.s y de Iim {MnisitiM. ptraentadaH vxiu uobiblo 
ni<>u<>t<iT)la. 

Uur If^jiiut]» fwtalmn los ttcni|>ü» cit qiic «1 aailisis (Mvo y psUxtlAftic'O, lu iukH^irota- 
ói^n tiiui y «atnuc do las pAsirnKt^ Immaruui y de loet aií»is d(> In vida, fno^n príucipa] 
materia <U<I novuliNla. Kii la tinvi'la |<n>a>-hixMttitui lo burnuti y supttrlicial de Um iwthk 
aají» m «npifa ruii el liacinonticnto de aveuUii'as exira\'HKantc8, «lue en el Ibuda omu 
Áempre las nii.4fnaA, <,i>n inipcrtiiiüulos v pi-olijas dcscn{>C40i)C« de ol^jetOR naturales y 
afltstici)», V ii>n disi^^uroücs (l«cÍamatonos alestadon de tmlo b1 fibrrago de la roVirica de 
bw esntelas, pliijía anii^a dol aitc griep). l*or otra parut. aunque la filosofía de los 
afídoa y de lus vanu-teres liiibiet^e araazadu luuclio t»» los trabi^os de lus peripalMicoa. 
i|tU9dalM i>urd*!soiibrii' iinn rf^ñii dol niiiiido iiionü ntnilta todavía á lo» ojos de AliMd- 
mIm; deToofrastu. Cuhí irreTei-eudn parece lublar de la uo^'dft oriftiana de los piñinei-t>s 
KÍ^<M, jr ain embargo, es cierto que c«ta dutoIm eilstía, & lo ineuo« ea genavn, no pDT 
MgtlQ propóíiitit do vanidail lltenría ít de puro deleite etütMii-o. íiiio por JirefiistibU' iichhw 
MÜtá de ta iiiinginafiíia de lus fíeles, que. do i^atisfechii con la divina Bobríedud del a*lain 
mvagÉÜco y apostólico, aspiraba á coinpletai-lc, va cou tnidicioiiofi, á ve4WB muy piadoga^ 
}' leqiebiblee, ya cvn detalle» <-andoroKo«, que apeaas piiedea llaoiarae fiibulas, pneeto 
<t 1-' lUI itiTeatarlas at creerW mediüha muy ooHa diíitanciaeo I» fiutaiia &eeoa y rir^i 
i' i'>.->(liie las itiventahan de nu modo ca^i «épontáaeo. I'oro hubo euoa «n que la tiociúii 
uo fue entMBtneute inofensiva, por liabt-nie mexcbdn on ella el InteréH de las diwnQU 
ma m berMicas. c|ue U^ & Tíctar baata los niisniot< evaiigeliútí couónicna. Ann en libnut 
i)«e, andando eJ tiempo y olvidadas las circtu)at»il(ia^ mi ()ii'.- Imbiuii nacido y laa dootrl- 
tmA partklilariti ^^^w rcllijuljaii, íiieroii uliinuntn tl>- La piolad >x>ncilla de los n\g\os metUo» 
A inspiraren inai-avítloi3a<< obms al arte relifnooo. es fAcil reeonocer lioellBs de fniostíeiiimu, 
Bamo en fi Etnnttttio rU .VVforfmwiM (cuya triiin&l Unjiuía ttel Cifih lí lo-s ínfimrHO» ea 
el tipo m&íi auligim ile )a epopeya cristiana); Iiuh AHn» ¡Ir Stni PaMo tj Trt'ta aabenu» 
i|tie fiwnm rompaostM por un preübftero de Asia, imbuido en la falsa opim<ÍD de que 
«ra liVítii H las mujeres el sacerdocí'» y ta prvdicaciún en la Iglesia, y las flfinfitlhi/i» & 
R*t:(t¡/nitioiitf fiierAD en ^u ori^u tiu libro ebiouita ú de cjistiaiiíamo judtÜKaote, y el 
tnuí vriego a<-tiiiil (looüierva miiclioH Tt«tíKiiH$ de ello. I*em muerta oon e) tiempo fi casi 
íniiit>*tielble ya tn ¡mrle de polémica teoMjncs que estos libros contenían, iinedd s<>lo la 
edillcaote y con olla el InierCe novidesco. pudiciidi» dtHHrso que la uovidu uifsrice- 

ifricn uoció ri>n hn tuiareii víidoiieB del !*n*toi ilc llernuM; que la ÍNinta Tecla di> laM 
.\ftft» fue el primer tipo de virgen crislinrui trastadatlo A la iiiutncii'm poética, y que cu 
ka VtfmHtfina» la novela do aventuras, viiües y reoonociraíontos, qne por «utononiaKin 
llwnamos biiawtinn. cobró inIcríS naero. S pesir de \íví wpíiiBS de la controrersi». y no 
fns ja relato iumilso de perípecia.s iiTacíonnlc&. sioo dcmostmoit'iu palpable de los cantillos 
de la Providencia. Taii paUMii- cslA el cairácter <le uuvvlii en las Actas de la mártir de 
loooUt f en la historia de la famíliu de Clomeute, ijue tndavfa en el si^Io XVll pudo «pn> 
reeliorlas nnc^tru Tirv» iW WnWux pnra el libro de cueoios eepirititalee qoe tituló Veía' 



icii OrtíOEMKS DK LA líOVKLA 

Ifir aftroferhonfh. I'oru tihi^^uiia ile ellas igiinl'j en popiiIniñJail a olm noveln pTÍefm 
muy poKt(^ríi,tr. oomi'iuinoiite atribuida á >«aii Juan UamaíM^io (sJ^Iu val). In ¡lishrin dr 
fíarlnaní y Jomfnt, libro dí> prftrwIcDcin «riontnl, en que aparea cnstiaiiixada la le- 
yendit del prínciptt Sakya Muni, tul como ne tw contwrvadii en el ¡MlUa Vintara y en 
«tnw (cst»s biidisius, N"ii afirninmus. clf ninfnín inoiio. i(iic íi esln intvla n-iiV-ttca s«* limi- 
tft.Htí In ínt1ut>h<-ia «)(,'l estrenn' i)rii'nle *jlírp Ia Aiili^Ootlinl priegn. dm» ivi iui*ik<s |>r"^-^^ 
ftmiln, pt'hi más tnrclfa. c>^TCii?ron la» (ütlM-viuiiW ilc cneoloN. f\ XWnu tk< Caula j^| 
/)/«/». IradiK'iíin Gil f>\ siplo xi imf >lim*>6n Setiuw, el Sfitui^hni- transfopmadu en Siu~^ 
l_tf¡ifis por pI graiiiálic» MíjíiipI Andrenpiilos, l-Mos aprd«i^i»s v í-jomplos triulncidos dol 
siriavo w ílol Anillo procodínn dt? mtsíoih"! pfi*sas de libitm sAiiscritos, v kÍq niDnr 
a<ju[ 011 so embrolladn liistüría, 1ih»1m i-oiiKi^iuir qiii- fiic Hixando umi <lo tos foa^s 
por donde poiK>lnin<n en Kiimpii, asi como otiii Tile \a KH|Ninn iiiii^iilmaiiA. iine Irant- 
inilüi k nuestra lltoratiira vprNÍouf« iniÍoin*«dÍenleM de- las ilfinifiü (Mwidi'ulaks. ya eti 
la forma liilina do In Dinfifititia rírrimÜM. ya od la prosa castellanii «le -■Vlfimwi el Saliii» 
y K'l iiifitiile I). Kailrlque, yn en lu railalHnn del fMn ilr ta» ItrsUaf. ile Kniniiintlo 
Lullo. 

fiisensiblea)ei)t? vamos inviidicndool ciunpo de lii Ed«'l Modia. ni riinl \» decudenctn 
frño^ tio« ha oimstrado: pero conviene dar iiD «alto alrv^, para tijantos en los «««imxc. 
)H'n> muy ('tirí[)M>.>i. pn)dntto!> de ja novela Intiiia. Rí'diWn.se, t'oma e« "whido. á dos *- 
libran, la dí^ Petronio y lit ikr Apuleyo. si bien «Ipuuos aflailen. nm poco finidamento. 
U aleí^orfa peda^pipic» y enctciopt'-díca de Man-iaiio Cnpolla sobre las /íiWrw lU Memu-in 
enn la FüíAotjía, y la Vida de Alejandro.fOT Quinto Curcio, qup es liii^oria aooTetailii 
y en mMcha.<{ partc«« indiana de fe. pero de niof^n modo iiovaIu liii^ti^ricit, eomo nn lo es 
lampoco. aiiuf|ue sea mucho más fabulosa, la del Pseudo-Calistenes. tan importante paní 
ios orf^euiM ile la leyenda ríe Alejandro y sus Iranstitnniieiom» en la Kditil atedia, Xt> 
Ni txm menoH [lara i>l ciclo liiivimo los libros npiVcrífosi qnc llevan los nombres de D!>-Iijh 
rffirnur y Ttftn-x friyio. pi>ru mi« «jne novt'lffl» propiamente iliclinK «íni niia pnfc*«ii-« 
d«fceDonu-'ióii y mi!«erable parodia dp la ept^ya homArim. k la eual siiplantsMu en 
Kiiropa basta que amaneció la Ui7. del Reitantniieiito {'). 

Pelromo y dpnleyo moii, pues, los tínicos rcprceentaiites de la novela lattrau » ih>- 
ser «pie quemntos afiadir á Ovidio com« autor de dcliciosoK ctM^ntos en verso (que .-i 
esto m reducou las MeUimorftwtM}^ donde laa aventuniM y trnii.sfurinacioiH>t< de los dio«es 

(') Ka •*■« iinp«rr»cti«ltuo lhiH)Qe)a <l« la nov«Ii antigua lao lti> giitado áoicsnieBlc por U 
ímpretfAn j* el rvoornla dv tní* propiat lootnnis dt> lo* l«xto« vlibioo*, piieato 4)db i nada coaditeirla 
Külraciar lo i\m ya ilicrn, y dic«n miiy bion, Na ul»na Mp««ialM lAbre eile aricutuento, entre la* 
ciiaW m«r<v« la pvtiiM lo ile E. IKiodc, Der gr¡Kki»ekf Bvmtm vinl niitt Vortai-f^r { l.oÍ|tuy, ltl7i>). 
Para laa úllituai iinitacienoa bizantina* iIíIh) conGultarDO también lu oK^knip 6**ckitlitt der ^gtan- 
b'abcAni U'f-Mnr, de CmIo* Kmtiihicltvr (JJDnícli, 189lf, La Ui^M-re tlu mman lAtiu l'amli^uiW, 
de A. OMMUg (léfiS). M un invenlarío «ríiico muy apreciahl«, pMO aci>e «ii «nidito autor ainplia 
<l«ina«tiwli> «I ciin««pt<>il« U iiovoU, t'nnf<tndi4nil'>lt< con el iIk la fuluí hútoiia, y «cilelieiM! poc««n 
Ina nivelas |>ro[WBinenl« dicliaa, 1.a aatiena tíUtari/ 9f fittiittt, iIp Dualop, tndavia «■ 4til por )'■ 
capjoon da ni» anált"ia¡ poro niá* híen q'ie vn el «rÍi;iaRl inglr*, debo acrcouMilixU eii la irniluccíA» 
y relatidieiiin aUrotna d« Félix Licbrecht, nno de Int fundad»»^ ite la novelintioi cainpnraila {JSr»- 
eíicAteder ProtadMiuuffit, Berilo, 18^1). Contíona idvaa oríg<>)alf^*,r3piie*tiiaeon iofteaioaa taleot» 
DiJtIco, la pequfSa y aitnianoois oljr.i del profMor nortMntricann f. M Warreí), A fíittoryt ef lliéi 
■Miv/ prrrifnii to lAt tf'mtftnlh futurif (Se»'»YorÍ, I8fl&)¿ 



INTROUrcciuX XIII 

gcntiiRi etOmi tnttiulas í-^m U más alegre irrevei'enciji y con el wiitiilu invnc» religiiwi 
posible. 

KI Sait/ríron, de l'etrouio, aactor pttrixsitnae hnptiritaHa, pei-leiieeo sin duda aI 
primer siglo <Iel Iniporío, y una de las digi^k»u«K lilei-arias «ii i|iie abunda muestra (iitc 
su «utur em conteniporáueo y ^nitilo <lo Lucauo. l'tido ser lu mi^ia persoua qae el 
epti-itriNi árbttiii dt^ las i.'li-^ui(.'i(i¿) de Noi'tíii, ctiyu valii-iiU) sunitiliuiíui im^ dejó TkeHar. 
pen) di; ÜJ9 el -ikitijncon. obl% muy peubadn y refiuadninvutv u6(.TÍtH. iiuu dcbiií <lu Mur 
ODorme & Jtizgar ]ior la extousiÓD de lo$ fí-i^^eiitoe coiiiion'adtis y por lo qne ddjan 
•diriuar de la |hxi16 pordida, no puede cmifundtríte eou las tablillibi MtfHí^AS i|Uú aquvi 
rartin cousiilar fM;ribió poi-as homs iiiiU-s df morir y envió ii) i*ni|i(.*miitir a modo dO 
testanienti) cerrado, cootaado, ha^o iionibitüs supucstiis. sus pi-upia-s ttirpezns y las de sus 
iMrt<¿t>sao& l'reáciadicodo de la uotvria iioiiosibilidad (jiie el caso envuelvo, mi se 
euciientraii, en la [wi-te coniíer\'a«ia ii<?l Sniífrtrotí, aliisioucs do riÍDj^dii gf-nuro i Nerón, 
ui menos üc lo pued« couiiúlorai' retratada ea la grotesca tignra del ricacho Thmalohiou. 
()ue mi-s bicu preMMita al«(ia nsgo de la CKlúpidn tiítoiiotiila de Claudio. El Satijricon 
t» tina novt-lii de «-^letiimbi-e». ile malas y hurribles coslunibres. escrita por simple amor 
al arle y |vi- di-pnivaviúii du espíritu: uo es tiii libru de (^•pvsidúu ui una ^liru política. 
En 8U traza y dispusicíiía es iiua nuveta aiilobíugráticw, muy d^icoüida y ll^iin de episodios 
lDOobereot«t£ pero en la mal se eouscrva la iiiiidad del ¡irotagouíiita. ipie c« uoa eqiecíe 
de parfisito llamado klncol[Ho. Sns avoiiiiiras y las de sut; compañeros de libertinaje, enti'o 
U» cualeít descuella el poelaíilni KiimolfH), son menos variadas ((uo brutale:>, pcix) ofrecen 
oa coadru completo de la depravaciúu de la Roma oesái'ea. y por la rique:» extretordi- 
aaria de los dptal|i>:<. ti<.>uou el valor do uii IlínIíiiioiiío lii.sii'iríco dt; príoier i>nU-u. 81 se 
ttigra Touew la repuguaneí* qiie eu todo W-tor cduetidu por la cívilizacióu criitiaiía ha 
de producir enie miiHeu de iiaiiNi^al>iinilM.s ti>r)K<3:Bíi, no üi^Io xe adquiere el tiiste y isbul 
niDDv-iniieuhi de lo igue puede dar de !4f el ntiiiuul humann eutrugiulo A la barbarie eittUí, 
>|i>*.- VA la peor de las burljaiic^ euaiido la luz del ideal tse «pnipL. sído que !K' apreudeu 
mil lums y rmio^ait CMpucii^s Mibn- el mudo do vivir du lus luitigutH^ que eu uiu(;üu otru 
Ubfu w bailan, y lutsta fom\aK de latí» pnpulai' (strwo ¡tÍ^tFÍu«) <|iie lian i«c«(n<)o oon 
cnan esmero Ion tilóloi^os. Ku los tixixos que pueden t-alifii'ai\o de hoiicKtos y en los qne 
il» serlo del todo do pccaii jior lu niemis contra la lev de ualnrale/a ui oreudcii la tíbra 
riri), «« admirable la elegaoeia y & vece^ la energía rivn y ptiitore»ca del estilo do 
PMroDÍo. Sii!« dtgreM¡ooe!« Mibre 1« elociiouria y la poe^a y Koltrp las CAusa-x de la 
iltNikik-neia de las arle?:, muoatniíi ijue em mi «lUetlante muy ingenioso, partidario do la 
tndld'íu cli'ihii-a y eiieinit^u de liKt declamatlt^n-!:, aunque taiubÜ'U declamase no poco e» 
•ua teiitativiis 6piciui subiv lu fJmrra cieií y la TlfuirtuxióH dr Troga. K\i cambio, sits 
TflCMiit ligvi-<H«. anii>i-uM>!< > vpiciirro:^. s^m de tuia ^nicia mórbida qm- ri.i-uerdu. cuu meóos 
punua do gUí^o, U monL-ru dt* Cntulu. Loü mezcla vn su uiu'nki'íóu ú i-jviitplu de las aati> 
pmn xáliraK meuipca.s iiatto'alisiadas en líoma por Varróii: pero con ser mtiy lindos 
Mliw voi^s quedan iuferiiires A an pro^a. i|uc si de alj^o pv-u t?s de excedo de lima y arti- 
ficto. El ruunlii mil«>io de la Mairuua iic J'.fem e» un dccludo de tliui inmla: el boo- 
«IDcte d« TiinialchioQ. un g^-au cuadro de j^éuero que pti«de aislante del resto de la obm 
y qiie sorprende [>or la vuleiitla y crudeza de Ihs liutaa; el ef>ísodto do los amores de 
PfdyiH» j Ciix*-. mi IaíZu de literatura galaute y al^o amauorada, en que se advierte tuin 
rtjfi>_-><iulii enüticu }rici> fíimilinr it los miti^iios. lüi tmln i;l libni n'iim muí dí^tcnMa Iro- 



iiv ÜKIÜKKIÍ8 l>K LA XOVIiLA 

tiiu. tui eso^icüDiú Mo y do boeu tono ^uc, por desgnurlii, tiiruvlve la Indifeivacii 
morul unís i'íuirrt (■ iuluiin«mi. El Snttfrícon w ud (ruto vistoso y lleuo de cwiir». cor 
las maiizArus <\f ScHtoiuti. 

Aonr|ti« Ihs \tfUt»iorfm<¡>t dol afi-if»uo A]>nl«>'o. mú couot-idná ooit el tftiilo do Kt 
^i:aiQ_ii'' (ho. presenteu hIkhiir ««"íiia tan iv|ii)giiiiitt(' y IjosIíhI wum las peoiv-s de 
novL'lu "le ri'tititiiít. lio son tan Iktih'íosk* en coiijumo y iibitivnii uu Miadro note 
lonco uiBcbo iDjii amplio. ^>m. si w |>n.^-iii<k' del (.wtiln exlruvutrantc y ■Aictudfsjmi.K 
uiu do IitH noveliuj m^ divprtidiks y viu-íhHkíí i(Iic m> hau etjciíto «n níiip^ina leiigna. Lji 
titi-OHi iw íintííhioírTAtií'ii. «-onio eii IVtroDio; pwo (.1 hi'-iw tiirnidoi- iuteres» miicliu miVs 
no KO piordo i>l liíln dtf sus i-Rra^* nvout)iiK«. A po(«i- de los nuicliosopfsodiosiiiteTraladoí 
Kl Amut Kri<^ do Luciano, ú de ijalcu faon\ lu pasudo íntegro al de Apiileyn. i»wit 
os mis <|iie el wniiolcto dv su fábula. L» paí"tí> pioifesca y nuli-íta pror^c etití^aniPiitc 
de {fíUi r*i de uti-tw oiicnloK }<rio¡;os. j>ei-o la pai-U- infstÍL-a. sinibólii.'u y tm iisCf.-ud«.-iiliit 
de lit nl>nk Cri toda dó A]>uleyi> y n^eja ñ maravillit su [m>|)iti vida, taii llena d« 
csctniltoK iwKif, Uh iu(?eriid(iiiil>í-e!K ilc mi ooncieitcia. mui^ [icrc^Titiai'iones tiloi^tícR}^. xi 
liiMiciiihlf y dupen«liriüs«t curiosidad, su ninpsloHo de In» rionniisDriilta.s. su inidtU'itSil 
i'ti los mi:<tt^rítM egilK'ioK. hu ni-<i|)lutoiií»nKt ii;i'iipt.-u, mu rhurlattinísiiio oruloiin. Kl l.urit 
(*ríi^ se tiiirin do lo «|uo cuoiitm su aiiiiiiA>nnBriiWi en asnii en moni iMlfitniuln. tH Luci< 
tntino. aiiiDjue no tome tA pie di< la IHru inu ridloula hiatoiia, cit<o eu lo siibrenatitral y 
oti t*l preKtifril) do la maf^n. etiyoM ritott pnreoo hiibei* pi'acticndo. ñ pCKar k\v \nn hábilos 
net^ai'ioDf^ lio su A¡)ol/¡iffa. y se mueatni doctísimo oti maiorúi do piuiticadones y 
ps wciíinnis. Kn f I illtimo libro do A7 Aifitn nos condiifi; hasta ol umbral de los mi.slM•io^ 
íie luis, aimiftip lio llofiue á Ipvantnr el vylo de la Dio^a. y siu ti>«« s«ileninn y religicmo 
no «« el de) fabulador Itvintio. siuo v\ dol íiL-'pirado KíorLifiuito. Hasta In fítbiila de P«iqtlÍti 
|wrcce adoptada [xir Apidoyo l^od alf,'iina iuteiiolúii a]o;,*i^ri(ra. auniin» no Tuone la mny 
sutil ijiw vemos o» Kul(p.>iici<i riaiiciadcw. í[ox.cla iiWpuTnda do ruoiilfw mil««iii!i. ctam 
ri^i-os, liistüimt do Im-tiicerta» y m¡to« tUosiítlnv-, h'l A.fuo rtr r>iii. ijuo oumo novela 
do aveotur»* esiji licúa do íutoit"! y do ^^^':lM, t-s. mu duda, ol lipn mis comploo^ d« la 
ui>vc)a antipna, j no» deleitaría Iio\ iaiitu cumw á bw leoloi-os del siylo ll si orfu^iw»' 
pficritn «"on mis llnnozn do o^tilo y uo ou jupiell» mancm do<wleute. vínlontii y Hfoi-tadn, 
llí'iitt dy intuloratilfs an'JiLvnios y groc-isnios, dc< rrast-s .tiiiiilt-íinUitíeg. do palabras oiin- 
puestas ó tórridas de su natural sentido, de metáforas y raírtrrrjvji moiistrHOfais, de dimi- 
nutivos puerilos y do todo p'-uero «lo MÜfios iudocorosoo A la fímve majoMiid ih la Iodru» 
latina. Kl pstilu do A|HdRyo. aumjue afrícauo. no tiene la rx)rru|K;iíii ImH-Iwi'h y fi-vre* 
ooino ol do ftlfiniiia-i nikiloírisiJi-* i'hstiaiiOíi. sino euervaíti y dflicnesfcnt*'. eumn si i|ai-siw*j 
ivmodar lu.« (■onloi'siuum y do!KHiyuiitunH(.-utos do alfnto muiiw i^ii^rnliilP de Olboloi 

l'ctnmio ha iritlufdo muy |>i>«ii pii la litcraliim niodiTun. Li^ auli;:iio- Innnunist 
no lo cítabuu ui k- ooniouluUtu mis ijuc oii latfii: asi lu tiizo iiu<.-sIto I). Jiiwpi' Aotimi 
((«Hix&IcQc de Salas, gmndo nnii;.'u y (Uiria otiitur de (Jncvodo. Y roatineiite. libroit omm 
vA Siiti/rtfon unnta dobienuí íalir de lo raíK hondo do la Nwnipolis eieniítica. Apaleyn, 
on quien la obsconidad ofi monos frwnonte y menos insoparablo del fondo del libro, ha 
recriado <-üii sus portonto»ii.s iuvoncionca A ttidos los pueblos iniltw. y jauy especialmeuto^ 
A los espadóles (: italianots «|U0 disfrutan dcwlo el siglo svi hts do* ole^itM y clWc 
traddccioues dol ai'cediaiio Corlepiina y do Mewsct- Apufdo Rreuznola: ha in-ípimíio , 
uóiueivt de produeoiouvs diTuitatit-.».-; y uovolesi'afi. y auu paedv anadirs*- i|iie ii«l« iM»rí 



IXTltultl'CCIOS sr 

' Autobio^ticA y tnuT |)articulamipute nncstro géiien) picfu-esco (le lo» «gk» svi y xvtt. 
y sa imituciiJa frwiwsn el fíU /í/«.«, deben «Ifro A A|»iilevo, si no «o U materín d* stis 
n*iTaci<~'iie». en el ciimlro funeral ii(>vt.-U-«t»^ «ino se \>r^a A niia holiraáa rcpn-sieiitjwiiín 
fie la viÚA linniann en toitoü los ORtados y condicioiics do olln. 

T»l es 1» lioititK'ia. ciortanioiite e-Ni-riiíi.inio la (iiiturn ^'iw">-l atina, princiiial rtlia-ínlnm 
ilel miindo wi'ldontiil, pud.i !i*;:urle i'n trMto {?''iiit.i do MiTÍimes üm jiix-o fm-iieiitiido por 
liw pueblos irUsicos. i'tfi-o Is t'lad -UtfdtH, prolUií.» en todo, creií .v «daptó uiievo!» tipo* 
de mirncifío. ijiie koii oI orifniu niAs iumodiatu y tlíi-w-la de la uuvoU niodci'iM y (|tii.> 
pnMnodi * cMiHÍderar en siu r«lju.i'tinc«t con ISxiMfta. 



11 

Si, tTÚXAHW T HL CrKVTO CBIHSTll, — So TR.tNdUlKlÚh i tUS PDIBLOB DH OcCIBIVTK. 
T MrBCI(I.M&\TK i EmPaS.i. — El CL'BHTO T la >OVIUt KSTBR U>S AB.(BK« V JCDiu» 
KHrAHuLXft. 

Mucho DÍA (|iii! Ib imvula <rláxit-u, anni^uu pii«dn rct-uauconu.- en Mi i-iuil fttbliiw id 
ipni» de olinto e]HModio de Petroaío y Apnlcyu. no deñt-aito, st-gdn creomint, dt> niit^rtin 
género <t» tnidK-i<5ii litoi-ariii, ^mo de iitt fondo popiiUr nitiolm m&i Atiligiin ('). infftiyt- 
ron PD la Edad M^Hlia Iok u]><))of*o*) y eueiilos oriéntalos, repi'csontndos príDCipnlmeate 
par do« Ñiniitisfsinms (idi«(^ii>iii'-«, c|im ya ht-mos incocíúniído. y coya profunda iimiiln fs 
tmpoiñble oc^r, auiiqno modernoe y excelentes trabajo» oblignoQ £ reducirla uq tantn, 
concediendo mucliM imiyor ps^urntaneldad ít la tnntasfa 6 ¡nventira dfl lo9']iiiebIi>9 modw* 
dos f rcctificftndo t>n al^^iia ea^» siipiwittas ó e!cagemda8 analot'fas. 

AmbüB libii»! M)h d(> mnothimn abulen^, y su oi-i^^ lia dí> liustaii-se en la luitm. 
auiquo pur vvnlnm no existan ya Ins priniitiviis toxtds rfm»i:riUi8, siirtimídm poi- irnita- 
-">t:-4 pofterioree. por voi'&iont.'s en lim leuguas modernas dt.'l ludutíUu y pi>r o\yvna máí* 

. 11», peíais, í^iríavilK y Ñliibi-^ CVqvífiiio d«x'Ír du!< piilnbnis iuM:*irji do en^an i-uk'<TvÍi>- 
tit%. (HteMo (|tie piiii>íüameatc Eupnña Us i-e(ibi<'> mi'm pi-onto y por dÍ«1íiito <'ain¡ui> qno 
bI nwto de Ion pufhloK ocoidonlaies. les dio primcni ve^tirium latín» y lat hizo linblar. 
Imbiéo por primera vo¿, en lengua vulgiir. l^as iradacciouCH castelliinas del C fitUa ff "N 
£}>nuta-f'-d<rHStvM¿(|!ttu:,. do 'éOIo tíüueu imponaucía cu oL proccsü crooológico de la 
nciTEla. por estai ¡iimt»! ¡átame» t« derivadas d<> un texto ai-&bigu, sino i|iie lo tienen 
i^itaUiñaio pam la historía de nuc^tni lengua, cutre i/uyoi; miavetaiío» nioi))iinento!< 
«■coentan. 

■f Im vvtv\úi\ limbe que «nió de lexto al CaiHn y Diurna casiitllano. lo mista» i|«u « 
la Taraidu hebrea de la oual proceden lii latina y toduá las deuu'ut •^c-citleiitnk's á uxevp- 
diiii do la iiuestni. l-» uuhul-ÍcIu dvMic luitigno y I'iil' publiciula por Silvi«tii- ilv Smu( I, '^. 

(<) Vfctnr Lo Olere, ta va R»unar>t<le extildlo totire lot Fablútiu: (HUloiiv l.-IUrairt' tlt la 
fV«*e«, loiDo XXIII, |4s, 71), fndin cmnn ulm ti de h Matrona d« Lir«*o, «iduoIio iu4i 4iili);>i'> 
i(at P«ir«aM]rqii«M«ne<naim liaiira«a la Oliiru^, y do* epwodiotdo Apuluyft^ifílaMor/iik, IX), 
d dH tonal y «I il« l«s on 'alínn (te Ptiitcíietcro. 

(*| Oaíila *t Dimna oh J^AÍm di BiMpag, «R aniíw, atrM la Ifod/iUM (b LAtá... Paric, iraprí* 
»oj'at«, IB16. 

iii>l «cxui Arilii- puliliculo porStcy (itocMad doa IndoedOBM, uaa inghM (Rutila lánd Dimna, 



*M OltííiENES DE LA N'OVELA 

'IHeiie por autor « AbduLi-bcii-Almocafa. _v ])ert(>nece iil Mgli> viit de iiiierttr» ora, Fm- 
liocha bnjo los Btis|]ici< it< del í^f^tiudo i-uliDt Abuu^idu, Atmanxor. y el iiil<V¡>ivte, (^Qe eiii 
im ptiKn evüVitvtiA» a] i.^lAi»Umo. touiú [lor tostó uuu veitjiúii t>n letifrua poblvi, prc^ui- 
tudu 011 Itt príniei-A mitad del isiglü vi »l rey Coüroeeí por i^ii m6di4» Uar7ii>Áli. que 
Imblii idi> A Iniscjir los tl^•>l<l)^ de la subidurfa en la Ludía, donde uii<-i>iitr^í Um fábulas de 
Kilpaj, Illa cu aU** inuliijo lUiix-naTito, dAndulu» i-l lltnio do t'nh'lii i/ Í)liiinti, >|iie son 
1oí nunibres rW dos lubott cervales, narradores de una liueiia parle de los cucutus del 
libro. Ksta (radiu-eiíjii persa un existe, pcnt sí otra siriaai (KaiHa;/ ;/ Dannitii/), tam- 
bién del siglo VI V iiidepoudieule <le ello, Htribuida li tiu moiije ae^riatio, llaniado Mud. 
1)110 en ndiilad de /K-n'txlcHtrJi ó lisitiidor riK^rríú. pur los Año» de iíTO, la» iruinuiiida- 
des siriuca-s de I'ersia y do la India. E\ insigne orientalista Teodoro Üenfey (*|| & <]uieii 
ve clübo esti^ prei'iiKiO de».rabt-imii.-nt<) iiiio uos hace adebnt^tr tm jurado Diá-'^ en el árb4>l 
gonealúgiw de ewífls tiibulasi, no ba podido encontrar eii la ludia tfxto ftiguuo que res- 
ponda exai-tanieute al CtilUa ¡/ l/imiuí árabe, peí*»* y üiriutv, pero su existencia antes 
del diglu VI * ai'|ie<litii uu sólo pui eslf g'rnpo de ii-adumonett, sino por Ih cídebru refnti- 
di«*Íot> <-onocitlít L'oit id iionibru dv PnulschaUíttU-a ('). cjnc de Iok doiv tí titn-e t-npltulun 
dol (SiUUt »«ílo contiene ciiiwi, peni muy desaniillado'* y «mpüScadiis iutononiieute. 
Qul» t«cei4Íii ú mpftul» w i-oinpoi)<> de un upólugo priiiciptd. en el ctiul m intereolan.i' 
otro» varios rwitados pnr los peisuiiajes de lu Sibiila y esonwdos i-on senteiums e«\ 
vii-«i), li la niuneiu de lu» tnoruliiluflcfi ijne D. Juan Manuel pnw en /vY ('o'uif ¡^luatta/. 
Ks (ipiniúii muy (Wguida ubora q(i« In mayor parte de ectos upolt^icw liabCun >ii*rvido 
eunio pjpiiiplt»s á lew piiNliisidm'es budiníH.-*, <jiie «e «lii-igliin al pueblo y U- luiblabun en 
|)uiiibulius (¡atnkan): peiti piie<k> pi'esuinii>4' que lii mayor puile de iniuí pürábolais fibu- 
Ims y pitiveibios suii anteriores ul iiaiiiiiieuto del tíudismo, y que pretisiiineiile pur ser 
fiíiiiiliarex A "va oyciitctí Irx empleHbaí) i-uu utievu mentido luorul Ium propugiuidistu» de la 
religiiíll liueru ('). Sfguew* du aiju( ijiie W E&bulas iiidi»--í Min iiiitiqulsimax, ora naicie- 

w OiffaUrm of B'Upfii, irmaíalril Jram tké Artiki^ Kif Me Rév. Windham Knalekhitll, A. M. Oxfofd, 
1819), y crir* ctulcllunn Úr l>, Ja»t Antonio Oondr, inídiin en In AcaHctnín dv lu lllatorin, y que m 
la lerccn, ü pnr ni«ji>r ilcL-it la cu«rla Je U« (luo Icnotuo* en nuv*lr» l«a|;iui, como ircniM rictnlow 

Socy liúo BU cdíciiiq coa Uta inaaiiscrítoii du !• [Jitfliulcca Nudonut ilu París, pcru vxiatva MnM 
vaKoi que ofrecen conal^kralilM i!iti^f.faoÍiiA, no iillo «a d Uxto, «ino en el náracro de lo« cuen- 
to», coin9 piieile verse en los SoidU mt Inrfc arabo dd liíifo di Calila e Dinimn, por Ignacio Oaldi 
(Rocna, 18731. blott ««tndio* liatwn por li«s« ua o6dic« cl«l Vatlcsao, olrn tie Ion KUrooiUs il« Roin» 
y otro d« Florenvta. 

(') KúUlag H. Datñté>is, pon G. BifhíttH, n!/ «-Mr Emleitt*ng evm Th. Bm/fy (LcifiEig, 1876). 

iUjr ■>ln verHÚn «írincu p<ibli<»dk {mr Wn^^tit m 18M y tinducída al inghia por M. Kcitli- 
íalcoaer en 1887. pero pTOCc-ili» .luí uxio lírslxi y r« uiis tHtii un* |wrúfiM»¡« ¡¡iw him IriwiocciAa. 

l*j Ua »Í<io piil>licni)u jKir Kuiciíartvn _v iradncHa y ■abianirate i'iimnlii'ln pnr B«nfcy: l'aití*- 
tkatnixtrutu ure l,fv'iKiuepiirHlam,(tÍiriit fC.G. t..Ko»rsiirt'a(Snan,l6l9),P'ntt»ihiilautfu,J3ii/BiUkti' 
tH<íÍ4ekir FaMn Mün/itit una KriüAtuit^M oh* Jtm miukrit ütertU, Vvn Th, Hen/eii (I'C'pitg, 
1669), 'i vols. Üon unw inlroJmeiúB <!« 600 pigicM, qu« eu \n ini* profunda y complxto que •« I» 
w«ríio mIwc iiI apólogo ¡ndiDí A juicia d< BcDloy,«l FaaltduHuitra tm obn de un hu<)lataquB rirla 
b ini« iurdo en el «iglo ni de nueslht ert. 

O Vid, mlM eiloa cucniiiHiea Is muy intcrmantc Hitloiy of Ihr tE»-ipÍr FabU ile José Jacotia 
(LondoH, puhUiJtai bg Ikíeid }ÍHtt, I88<J). y *i) estudio ■(i(orÍ«r soliru Un rútiiilMd* tlildfMi, con ua 
cuadro croaolOijico-bjbliopifio'i d« ls« div«nHU adapUcionce y trasUcíonca ilal orÍKÍnnl sámcrito, y 
una eoncorduncin aimlltica d« loa Auenlo*. >\at acompafia i U FÜMiipa Montt iM Dcm, tndncida 
dal italiano ul iugk-4 por Toinia Nurtli (1U8), 



IXTROprCOON ^^V xvn 

»n ñc la natural tonfleiK-ia ile In méate buuiaim A tonisr In metifom por reíilirtad ;r las 
fi^ira.s dtíl lonsiinjc ¡wr hislorias y ciientftíi. <¡ue es el i>niilo de ?isla f)lt<liígic!u ¡dcÍícíuIü 
por Kuhn r mlír^rizudo tan eloouftulomoutó por Itax MüIIer, ora tengan su remota 
7 miRterícMa fuente en vagas mi<inoríiiji db la priinitira vomuiiidud th los put^blos Arioo, 
•vini) piírei.'e que lo indica el encuntrarse albina de ollas m otras i^nas de la uiisnia 
filmiliii. o&pe^'inlinviilt! oii W Lradiciouos g^rmAiiícus quo riKOpilO Grimtii. S^lo iiuiy 
budo Bo pusicixD («tiw nftrmctoucD «u cabezu (t«l fabulaio üildpaí, (|U0 ea el Esopo <lf> 
los orientnleti. 

8iuantd ol Panlfrhrrtmitra ginn niimeiv do imitaciones on In India mismn, giondo la 
mis i>*lebrf el HiUipfuírMt 6 instriv/^iéu mhttífera, que sncle eniplearw! tomo textn de 
lecttu» eu In euseOanza del s^nsrrito y ba sido tiaído recíeiiteraenl» por un joven filíl- 
Inpo A nufí^-a leiigimt'). 

Su menos proliSeu ha sido el Caliia y Dimtia Árabe, que fue ptiosto dos vece» en 
vervo, retraducido ti-w voces >l pwsa modfínio ou los sigloii x, xn y iv, sirviendo una de 
ñftns versiones, titulada Ántmtairi Sohaili (Luces Cani^piuuí), de oiiginal pant el libro 
tBrcxi UoinaytinSamvh (El libru imperial), i-cdm-tiMlo en tiempo «lo Soliin&tt el Mug- 
offico {K>i- Ati Tclhil*<bi, ]m>íes'ir dn Adrián i>pol¡K. ¥» Itcmuíi muucíoiuido ta tnií<ltu:i(''ii 
griega do Simeán SethoiH (ídgto xi), en que por nu yerro del tnt^qireto, quo tradujo 
maieriftlmente la»; ralt^es. so eonvirUeron Galila t/ Dimna en Stephant'lfs (el coronado) é 
khnetaíes (el investigador) ('), 

Ko es inútil para el estudioso de la novelística la menciiín de ee>tss versiones, por4Ue 
algiuuDi de ellus, auuque muy tnnKamente, han peQoíi-iulo en Enropa ¿ influido en la 
Btetatnra moderna, dando eu diversos tiempofi nueva bü'ga y prestigio al apólogo oriou- 
lal, Cüii cutera independencia de la gran rorrieute di* les siglus medio». As( la tradiiiv 
dón iuoumplettt del Libro (te las lucfs de Qmopo, publicada ea francés eu lti44 por el 

[*) Bitopadeta ó fnnKhota wiut^aaaa; eoltcríí-n i¡t fáhiiia», «VMlMjr ajiálofio$r ira^feida <Ul 
mtl^fñlii jMu- Jf>»<i Atr¡aatt¡i y lUAa/fj; Graamla, IS9S. 

£1 ilttopadna nt uau áe los liltroa «anurítoB «^ut han («nido niii nülorm f tnductoret, Men- 
iioatré tala Hlgunn ilr Ion itiá* ooaaet^oe: 

fíilopndim, ui Mf iniA'tafio talularú. Textum rodd. mu. nltatU nertuiurmnL,. A, Q. i Schltgéí 
rf Ci. I^ifrH (Tfoni., 18¿!<j. 

UUopudéUi, iitis tillé ind't^íe FahUammtnng atu 4«m aammt tuoi «rtím moí in dai Dmttehí 
UtrMtelpur M» UUlIvr). Uíptif;, ISU. 

Uitapadeta, wih inlerüneiir tfaniJatitm, gramvuilintl anatptii, and Kn^lM Iramhlifn (por al 
«¡■iDf) iSnx M&Ili-r eu lUi Jíamutlni para r.l rtía/tio dtl »aii»fiü)l. Laiidraa, 1SÓ4. 

ÍTitupaátta, nu ritulnflian utiU. Rifittil d'apologhu el dt fouW, Iradnil rfu «iwiirWtpsr £<t í^i». 
CCM», Pan-, IS-'i (tomo 8,* de ta golvooíün tjtulaili Lm lillirnturt* poptlairt» détOvtMtté nafiont). 

IVnibíta bi *idn tn<luci<la al pona, al indoMUai y 4 n'ru lúnj[HM cri^-nulea. 

Aiw<)a* el H'hfadtta ata un conipumlic del l'anlHhatatitr^ b*^ «o «I nlKunoo cu«nUi« qse 
pfOC*d«a lie om coUoci'Jn dMConoCKla. Do« An t\\a% timvn anilngjla* can «) Vil, VIH y IX tie la 
Ditr^ftaui CUrica'ú de PvJro iLlfen»», «]uc In* tooiú icgu[auit:alo de «Igiln tibí» Ambe de «egatiom 
j BMocii'' de miiJMci. 

(*| TK4 AntuuT-i tviMtU, or tht UyhU ofCanojm», ttfwy tík* Ftrvian Mmfoii i>flM/abl«tofBÍIpa]f, 
tr tÁ4 bode, Ktlíah ami Damitai, ^ndjovd iith> Periian b¡f Hugai» Vái» U-I.-Kit*li^ JitUi^traat- 
la$fd Ay £. B. ÍCal-eick. Hcrtfoid, IShi. 

SpA'imm Sapimtidé Indarum rtt*rum, id ttt í.iber EÜito-poUtíeiu perMtaMfu, dMiit Anbiet 
tCaliiat w DtiKtnh, QratKt SUphaüHt* el Ichntl-itet, nanr prim^'n Graectf» »"■ fod, UoUlrmttno 
predU aim eeniotu ¡atina. Ofitra S. G. Stafíii CBírüo, 1G97). 
oalasxta di u xovku.— {■ 



xvui ORÍGENES DP. LA NOVELA 

intérprete Darid Sabid d« líipabuD ('), prc-üt<3 & Ltifomuino tirgumcutos pitm Klgiitins do 
sus incjun^ fóbiilas, y ulgiimis toiiid también «leí Sjincimi^n tiapienUa* ¡ndorttm veterum 
dül i^ l'úsáíub, que eá uua tradiiciúán latina du Ia gnogit di> SJnic<íu Sethos {*}. Y bosta el 
IIvinai/an~XaiNfM turco tuvo [lof intúrpi'BteK en t-iistelUinü ni mgiuAs Yiwnle Iliutuii (*] 
y eii l'ríiiicirt 6 (iullaud ('). luimjiiií fuit ini'iiys leldn ijut- /-«w A/íí ¡f ntia ttochr». 

l'cTU Uxlos vM\a» )M*ii diTivuc-ivEio» i>xc<-iiln(.-as, n)»iiif(<íttm-i>.)i)e» s¡torádicfia. Kl 
verJudenuuetile i-au<ltil<Mu, vi quo ÍDUudó todti Kuropu cou S)U «^^UM, ee$ el que 
del Arube al hebreo, del Itpbreo al lathi j do! ¡atín á las lengua.^ viilgarcí). 

Dos sou liiü vorsioucs hebraicas del O/iYa j/ üñnna. publicadas entrambas por Dei-ec 
bour]g «11 1881 (-). Ln primeru y m&s ¡m|)Oitaute de t^tas ti-aduccioiies se atribuye k ui 
cierto Rabí Joel, que paret-e haber florecido & principios del siglo Xlí, y que pmbublí 
meule i-Cí«id£n en Ititlin. Lu stigiimla, ile la cual siSlo se ooiioce d principio, fue trabajó" 
de uu Jafúb be» KLiaar, gramiHio^ y lexicógrafn del siglo Xlll, y pcrmanfció ignorado 
nimii de la Sina^t^'u. Eü un prodiii-to literario del bebraiKino modenio, deudo las Wavi\ 
\as du llildptií quedítn anegadas eii un centón de ísxtüs bíblicos. 

En atinbio, la versiAn de Rabí Joel ¡niporttt mucho par» la litcnittint, Ou jitdte coi: 
vei-áO, Juan ili' Cu)>uu, interpreto bmibiéu de d(w ubru» médica» de Avoiixoar y MuinW 
uidea, troidadó al latfii el r^Uia bebi-e» oou el título de Dirfrtorium vítae huniam 
dedirÑudo);elo al cardenal Mateo Orsini. (¡ue vistió la piirpuní roniiniii desde 126S 
& 130& ('). Btgo tan ultú patrocinio, cl Dirtctorium, cuyo autor uo pasaba, 

O Litn éé» luniitva de la Cfnutuilt dtt ron», eampoti pnr le tagt PHpay indíen, trattuH mfra» 
fahpar OavÑl SaKiJ rf'/ijvuAun, filUea¡MluU lU Pfrm lJ'ír'm,chr.íS¡aif>n Pigul, lrt44j. IUiia|>rci 
va 1698. I.«x iniilHCKiii^t ila Laíaatiiae mtíta aa In cinco últinuí libroR áe ana fábiiUi, publtcadc 
en 1478 >- l«?9. 

[*) Spn^iiKtn Sapimliae Ind/tma* vKenn, liber ofíni f lingiui Indica tn Penieitm a Ptnoe mtdi- 
en; i Pfrrirtí in .tt\il>ifa'ii ab aru'ii'mo; lui .íraliira i'n (¡mtatift i> Sintfím* S4tX, a Pilro Potttno Soeití. 
/mm, nnríMiFit^ n lintfca in Uninam tnmtlata*. En el «{témlicv nt iiriracr lomo de tu tdioión A% li 
Civoica (le Paclijrnivrea {(iiorgU ParAy,nrrÍt Uickael Pataeotogiu, tiee liUtoria nrrívt a Jtf. P. get- 
tanm, etUdií Petmt Púuiíui*, ititmiu, llilM). Kl P. Pomíiia nii|iriiiiíA nljiunu fábula» que le ¡ikrfvic> 
roa d«iu*->i«')o tibre*, por lo o>i*l «u vunihi e« umiim completa que U de Surk, 

(*} Eépejo Polftin y Moral pan Príncipn y Síiiuitrv» g todo ffiíwv dt jimxmat, jjor Ticenu 
BrniuLÍ RAgii«eo, irle. Mu'lriJ. Ui» tomoi, imprc»» i-l priinoto en 1654 por Domingo Oiri^ia y Motraa 
y el le^ftinilo por Joiter Fürnánilet •!« Batailla, I6A9. El lMC«ro, r]du dishli i>:tnl«nAr ln« huí» úIiíiboi 
««pimíos (lo lu* eaiofoe «a que «I libro lurco «e iliviile, no llcg& i publtcu-Mu. Lo» nombre» de CktiL 
y Dimna eRiio suotiiuídoa con \w do Cktha y Dtmtnio. 

{*) Im* Gmléa et Pab'e* imdiemet dr BiápaX tí da ¿olnoan traáuiU» át AK-Tehtlfti-ttK-Stti 
amUnr utre; murnv potíliame, par U. iiaUanA, (PuU, tT24, 2 voU.). 

E*U irn'l'iccián fii«o<>inpl«t«ida iniioho* aftoa(I««pa6« porOkrdoane, ConUtti Fat>¡t4 imHtnnt»,: 
tmvTogt eommtaei parfin M. Oalland, oMimuá eljtm par Sí. Cardaitiu (P&ríii, 177S, :t roU. li *}. 

f] ¿Jms vtrsmM kthr«\qiut rfti fíw rff JTn/tiúA H Dimnáh. Laprtmiirt accnmpaffnét d'tme Ira- 
duttíen/ran^m, pukUéet d'apfi» k* maiuueriu dé Aria et d'QtforA, par JotefA Dtrtnbourff. Parlt, 
Vicwog, IflSi. 

(*) Jahtmnii dé Captut. DtrMlorium vitat humanal, alíai Paranoia añiqaonm tapi*titim. Vtr 
•ion iatíne du tiort de K«iitaí el DimnaA, puMUr et amiotif par Joitplí D«r«iAAirg. (Puria, 
Vitmg, I&tt7). T«nto eiitA publie«ei¿a coma U anurior fomwo parle de U BiblialAiqu* de t'Eeale 
do iioMit* Efidee, 

Lm aotigitna «dteíoa** latina* del Dirtetorivm aon exiroardinuismente nru. Brunet «nnrnera 
euatro, U prímitr*. Ae. \iHO. IJvvmn gr«l>jidQ« oa inadon, lo miiiuo que lu c<d»MODe« ta alemAu y «a 
ctttcllitno, y convondria compararlas. 



XIX 



INTR0DCCCl6lí 

enbourg, de mediano beliraizanto y ilt-testnblo beteaiírta, ])enetn'i inmediatamente 

la» c^-uelos t-mtiaiuu», j' do 61 prot-ucloii uim ■.Dtigtut tnidnoción olomiiua, mtilnltula 

\ Ejemplos de íotí aabioa d« rata en raxti f> Libro de Itt .SoA/í/ííría. (|uc+ se ha atribuido al 

duquo (Jo Wiirwmberg, Eberbnnlti I (1445 á 1490), y que á lo muuoK fue hnt'hu por su 

Imundado ( '); i>tm castfllonu do fint!» del siglo sv, Kcetnplarío eoiitra engalim y peli- 

\gr«nfir¡ mtnifh, quv tieue coa lii alemnnu siagulurm seui^jiiiiziLS ('): do!< íniiiiK'iurK'M 

iutltHii^LS d.'hidiw A Moíwr Agitot» Ftivnxiiola y a\ Doni {'), excdloote» píxisintas floren- 

tinos dol ^iglf" xví, ^w fueron i su v«t imitadas por (íabriol Cotticr y Pedro do lurivoy, 

auturts framwses del niismd siglo ('). 



(*) Timbiéa «no da rin^Tnr rnroxn lux c>l¡cÍ4na> ilel B**»¡^i* dtr Wñ»in ron gfteht^.ht aw 
IptMibeJIl, 6 niá» hr^vi-ineiit? llsmiulo Da» Butk <itr W*i»\tH, íinpri-Mis rn Im «glns xv y xvi. lia 
f«Mú roiiupffiM por W. Luilwig' UdIUbiI oa el ininq 6i> ile la BHAiotlt^ tUé l^btfarUeíntí Vtrtiiu <Ie 
:8tDltfl;irt (1860). 

^) Oc^ui non, |nr to meaos, loa ediciono* drtl fCxtitpLtria contra tngtiAo* g ptUf/ro* 4*1 mando 
|(VM. Oaywiiriw, F.teviUift* tn pro»a anUriora aí*igla X7¡: 

a} Onlnfúa, ArAiaK rl t»c*l¡rnt4 libro iniituhuto: Avisa « «ncáipto» etintra lo* <nff'iliitt é prUgr<M 
itífl mutuiú. Kmpributú «n h injrijnH* m»]/ nMe eiudat lU fJara^n^t lU Arifiau na» industria tttptn- 
é d* PomIo SwttM, aU.vaa Jn Coiulauaia^/teha • acabada a XXX diai Jt J/arpí dtl ato dt uii«'- 
. ft«i aaVr^-loii Util OOCC XCHI f.'l góU 

ft; V^l-rflíidn en (n Tímjf rrnliU t ¡f'tí ciadad d* llitfjot por tna**ire Fatifi'qat ubokin de fíatUmi, 
a xri din* dt¡ mm d« fel,rtn> Aia ih uuttm utiluarlan. Mili. ccM. re. riij {HVS). 

€) Acahoie el tscttUnU titira , Emprrfttd'» m la Snügn* eiadad d^ i^aragit^a de Aragón- 

Por la imduMtria de Otorift Cocí AUiaom. Ambo»*, a XX dúu dtl mu dt (hlubn dtl alia dt nnatru 
t^tmttcion, ¡íil qiiattnhtt y trtintit g mía, 

d¡ Libro ¡¡•imniia EitiifiUirio, en •! rjMiI J« emíinu muy ¿umu daelrina y graia* tmUiKiat 
Mora d* grivii»'!* f-ihuUtt: KiKt'amcnft corrtyido. 

(Al ññfí Kue imprtío.. . tn It «titjf »M* t ajamada eibd^ di Stvilía, tn la tmprnttH de Joan 
Or«mltrg4f. Ano A. .VDXXXIUl [IbU) 

t) Scvill», por JwMbo Crombergor, UAl. BepfoilucciSn Añ U «nterior, 
/) ScTÍlin, tn tat cata* ik J^itn Cnrmi^Tjtr, que «anta gloria ai/a, I&41. 

Tixl«> 1m c^Ícton«« «iudiu Iime* tiqut ton en folio y l«tn ds lorUa, j lltma las iniamaa hUih- 
pn »n aiayor 6 Ri«fior tamaOo. 

hf Aiiib«r«a, «in fecli* (es d« loa ttltínos aSot d«l ti^lo X7i), en ociaro. AcoinptOs á lu Fáb»- 
latde E*>»p9. 

A prwr lio Uola* «diciinva, ul Extmptario ea libro muy nuo, ¡f d«l>o roispriminv, cono >s lt« 
kache ean lo« dcmá* d« iii género. 

Se ba ■apoMlo qqe el anónimo traductor caatcllano Invo A la riata la venida alemán», pueato 
fsa GOnmerda oon ella «tn ilfruao* panajea en que ac aiviru del oriKinal ktino. El gom no ea inve- 
tmtinil, pacato ^w akmaaM fnoroa loa dos prlm«roa Jmpreiorva <1gI EBtmpfario, y aua e« d« supo* 
ftwr i)u«copUaM ó ÍRiiU«nn 1m eralnuln* (IpI ihtehdtr B^Upixh titrullfn Wtttfn. 

O Lacrima rute dt'ditmrsi degti anímali. (Bn Ua Froat di M. Agaoh í^iniuutta, Fiortntíno, 
riimncía, 1648). Calila y Dinna ««tin luntiLuiios por doa carnoroa Gtrpigiut y BtllÍM. VA Doni, & 
n> ven, l<M iruiiifonnA cu un ranlo y uti saao. 

LajUatofiíi tintfiU dtl Dúni Iralla dtl w«Uí antühi nerilhri (Vencoía. lih'i). Traducida ni ineléa 
f«T TliotUJS Ncrtti «D 1&70 E-U tra lucofóo lis aiJo rcimprcau cu 1888 por .lacol*» (Tke FakUt o/ 
BiJi^i: or tí*t Marall PhHúnoiít <^ Doni: Draient tiut í¡/ iA« anñení uriUr*, a lotrrii fo-tt compiUd tn 
iK* Jmlian Umjve), 

(') Plaifint H/aetlieax c&mohpi Mip /«i naÍMUMur ( Lj-on, 1U6). Bata libro da Oottiar fa iiaa 
badugciwn de f íicnsiiota, 

Dmt:SWM dáJÜM^/atmlmae; k prmnitrprin» d«Jt d'tKOttr* de M.Ange Firtaatala... le tecond 



XX ORÍGENES DE LA SOVELA 

Mucho aut«8 fjue el Dircciorium de Juau de Capuu eaturiese tni?liHla<Ío U atnguna 
Wn^uu Tulgar, clísb-utaruu los rjuitellano» de bt Edi»d Hediu ul textu piimitívu y itutéu- 
ticú de Abdalá ben Atniocafta. rointiit^tlo por ntati'itulo del iiifanle don Alfo/t/to, fijo 
del muy twblf rey don Femattdo, en ¡a era de mif I édoiientosé noventa énmreaf\m, 
es dwir eii 12G1, si Ucnios dft dar fe á ta siiftSfripdóu do uno de los ortdiofts lístiirinleti- 
608 que oonliüiie (ssta ubra. Pero debo d« haber algún pe<]ueno en-ur eD la f<e<-ha, puesto 
qu6 yti oti 1261 era roy AITonso ol Subió, (V (piien lii noln IliiRin itifiíiit*?. Esta ti-iuliio 
r-tÓB, muciiü miVá tÍL*l _v sAbroíia quo la dr? Juan do Cupu», uu fue «snoadu dt> unit>i^ 
en liilyii> v riiiiiaji7!i<la d(>«tpii6s. caino xíirní» esa inJioiiu nula, tiin» siinida dJi-etrlu r'i 
iniDPdiiUameiite tiel áiube, como prob<) D. Papila! de Gayaugos {'), primen) y tuesta lu 
focbu úüjoo editor de tou Íatei-e:!Uiutti libro, y üui coutiriiiodo luego Teodoro Bcufey (*>, 
José DerealwuTg y ntros uneiitaliirtas: ix.-c-uDUL-íeudu t{>dos que hay tal afinidad y manf- 
jaaza entre el texto ai-i^bigo y k versión c&steliaun, y ^ti tantas las ¡loilabnK, fraseo y 
modismos literal y nun ^rvilmcute lindiicídos, que alej»u tod» so^übH de un texto 
latino intermedio. K\ castelltiuo as tau importante, que de tA se vuleu loa arabistas niis- 
luus pura la cdtií'a y uunitt<uda úel orígiual ile AlmomETu. tmmaini'ute cslnigiulu vq las 
DQtneixisaíi copiu-H que de (A se hioieruii, por biiber nido libro popularlKimu Butre lo» 
musulmanes, oomolu ucroditnii liks frecuenten oitiis qno do 61 haee Averroe» en »ii extrafio 
comentario A la Poótioa do Anatiitpleí!. Eata primitiva vei-siíiii i';isti?lluiiii no fue outera- 
monte ignunula fuem de líspulla. puerto que sirvió de texto prineipal íi la qur hiwj í-ii 
fi^Doés, por orden de Juaoa de Nararra, mujer de Felipe el Hermoso, el mí<dico Ray- 
iDUodo de Béziers flia¡ftiitt>ulus de BUerrts). »¡ bien uú lu l4>nniuú un vida de aqiflla 
princesa, sino cu 1313, presentando id liey mi las fiestas de I*enteoo«t6s el espléndido 
códire ilumiiuidü iiiie lioy puede ailniirarse en la Btblioteni Nadoiial ite ParL<t. 

Un libro de luti peregrina y largu historia uo puede nieuos de baber dejado huellu L 
prorttn<If»iniii en las lilenilura^ de todos lo^ piiebloM modernos. Y a-sl umiiteviii, eu 
efecto. El Caula ¡/ Dyniita fue e! protolip» de todos los librott quo «departt-u por euxem- 
plos de tioniM é de ave^ et de animaliaí» . Tan (^mndo i^ra %\\ populaiidad eu el hí^Io xtv. 
que los moralista cristianos llegai-on :1 considerar como peligroso contagio el de aque- 
llas moralidiidos de too proüino ori«:t-n, jx^iNa 6 brnenüiiico. El obispo de Ju/>ti. Su) Ft^ro 
PsíK-iuil, euyuK escritos se dirigfaii priucipalmeute á robuKteoer la fe de los que como él 
gemían cautivos eu las mazmoriíLs de Orannda, tiene sobre esto un curíoíiinmo pa<«aje: 
«E, amigos, cierto creed cjiíe mejor despeiiderédee vuestros dias y vuosti-o tiempo en 
leer é oyr este libro, qne en det^r 6 oyr fablillas y romance» de amor y de otras vauida- 
des que escribieran, de ivstiglos é de aves que diien tjue fabiaron en otro liempu, E 
dcrto es quo Duncu fablaroii: mm eecríbíáronlo por »em(.juii2n. E si ulguu btieu exem- 
plo hay, bay mucbas urterínn j engufios pora Iud uuerpotí y pum \»n Aniraoja ('). 

ittraid <ta Inicia de Saitdeíxtr, ladien, plttíonpAt m^raJ... par Piem d* ¡a Bivry, Ciantpmoü 
(Lyoo, 1679). 

Ijo quB lltma Larivej Tratado* «h Smtbbur en Lajilotnf» moral del Dooí, sio que t«Dga cada 
que v«r con el libra arienul del nitaino lltalu. 

O £u el toiuo du Bterilort» en pnaa atUtriart* al liglo X V, di la Blbliolcca de Rlradcaejraf 
Íiiipr«w> ea 1800. 

(*) Vé*M aa rt^eneiúD iltl trabajo de OayAngos en OríMt u»é OeeüeiU, I, pp. 497 -607, 

(*) Citado por Atgote do Molinv, Sablaia dt Ai»da!aeia. 11, fol IBO. 



ISTKOlUrCClrtH Til 

La mnml dH Otlih y Üimna no «t ciertamente raiir olovnía ni mny mvtn (' ). En 
f&buln hft prodomínniln dtwdt? ühs mAs remotos orfgeiM» rjprto <u>ntJr]o utilitario, oo 
onoreptü ríe lu vida mny poco drsintei'estulo y (jue coucede m&a dt^ lo justo A la asiiiria 
j & la nuCia. 'Un rey qtie tomara por modelo al rey de los animitlus tul como eetü pin- 
tailo wi estos rueotos (díoo c«n raain Üerenbonr;g), carecerfa de energía y de valor, 
redecía al primar in&viniJf>nto de oúlora, riolorla sin oscriipaloe la fe jurada y olridarte 
por el mMior (»prírho ol servicio de un amigo y la fidelidad de una («poss> . Añádase á 
esto qne la» ideas rdÍpo»s, muy lejanas ya de su fiienio biidisia 6 brarmAiiica. puesto 
quo S] algo liabla de esto debierou do suprímirto el persa Btu'zuyeh y el finibe Almocafla, 
«uQ do non teolo^ simpliclí^ima, y puede dticirse que so reducen A un elemenlal deís- 
mo, sin proñindidades de ningún g4aoro, salro algún conato paiv r«olvor la contrtdic- 
tñin eotro la prcsdoncia divina y el libre albodrlo btimiuio. Sato así m explica qno estos 
■púlogns hayan podido acomodarse con tants focilidad & civilisacioucs tan diversas y 
hayan tenido tanto séquito entro hombres de lao opuestas creencias. Expresión antiqnf- 
sima del sentido onmlín, cuando no degenera en vulgar, representan uoa primera, auo- 
qoe no muy elevada, fese de la sabidnrfa prActica; pero mnehe mñs «^uo por su doctrina 
influyeron per huií ejemjilos, por la parla pintoresca y formal del ctieuto. 

íy! imitó et cuadre gonernl; se imitó cada uno de los apiílogos í>q)nnidamente. Kl 
Caula y Dímnn es im i^uouto de cuentos, ana sene de ap<}logos comprendidos co una 
' 'n penpiaJ, i»nio !o s«u l^aa Mil y unn noches, el Deeaaisrófi, los Oueittog de Can- 
■rtj, de Chaucer. 6 iiinumorobtes colecciones más. Csle apólogo principal es dÍ»tiuto 
eo cada uno de los capítulos 6 seocionoe do la versión arAbigo-pcrsUna, como lo es tam- 
bién en cada uno de lo« cinco libros de donde toma nombre el Pnntschataulra indio; 
pero el más extenso, el xaha célebre, el que por mayor excelencia ha dado ttiiilo á toda U 
nfara, es ol primero de la coleccidii sánscrita^ quo corrospunde al quiuto do AlmucafTa y 
tercera de la traducción castellana. Ea lo qne Grimm llamaba ThUr-epoa, esto es, epopeya 
de anímale». Sus héroes son el león, rey de los animales, llamado eu el teilu indio Pin' 
gaitica: su confidente y ministro el toro Sanehivaea (en la traduccióD castellatuí Sctí- 
f«¿ci^, T tos dos chucalos 6 lobos cervales Oarataea y Damanaca (es dodr, Calila y 
Dimncí, que Jitan de Capua traaíiformó en xorraa), los cuales, envidioaos de la prívanxa 
del toro, so proponen y consiguen con sus matas artes hacerle pasar por traidor, & los 
i^ del león, quo acaba por matarlo en un arrebato do ira. ¿CJui^n no vo aquf un cua- 
dro AOiUog:o al del fíotwm dr. Jt^nart, h gi-ando epopeya satírica de lux tiempos medios, 
que el genio de GcBthe do se desdettó en renovar en sa Beineke í^uch^ £s cierto qne 
Uh primiuvas ramas do este ciclo, sea alemán ó franca de origen, se romontao d tiem- 
pos anteriores á la introducción del apólogo oriental en Europa por medio de traduccio- 
nes direetas. pero no se olvide que la elaboración del terrible poema continuó liasta el 



O Eati^aiiase nito do lu fábniu misioM. do Hel singnUriiitno ckpltiito qa» eootieoe U tuto- 
btogmfb del filAtofo Bcneliuvy, porqnc é«(o ci >dicite ilvl InKinotor pcn« y sjooo 4 )a índole d« It 
«tira primitiva, do (|im tenida corre«poniÍ4-n[.-iii cu ntnj^ni de liu caloocíonM d» tKjtíopa ÍndÍo« 
egoo-'i'lM y¡M\t iHnn, agciqne probabluiacniv h tuiídrú cu Ml^n texto budiatk. Bi ana pnCesiún <le 
(i fiJoi^tíc*, fotKRiUClAJa de a(»¿1of¡oi> y domink en din un alto Mnliilo do pesimUino y cocnpli- 
eima nUtico, aitndo do nolw ca \\ vetuala Inducoi^o ouiclluiia el doivío y diguidai con qna 
asMtia l«Opi*, lodivia ea U «asa, •« proataha A Ib «xprvaido do tan aiiliUn concoptos ¡mIcoíó- 



XXII OBÍOENKS DE LA NOVELA 

ñf^o XíV, y a*l«míis pudo luiW, por modio ilo Ih^ Cnizsdiií ('), trnntimisiijD puramente 
oral de «IgiinoH de los cu»iito» del (htita, tan rulgsres entre los n usiilmane», C'>mo 
mam quo Ia hubo «n «I Lilu-o de tas BfMns, do KAmún Lnll, que es ua Calila no 
lefdo, (tino rocortliulo Taj^amouto. 

BitjQ 5nl)enio8 que la li?orIti de la iaítncocia oríeotal en la uüvelfistica de la Edad 
Modiu anda tioy iiu tnoto d^ capa caidat doepuóa del brílluitfsímo libro de lK<dÍGr sobre 
los Fabliaiix {*)^ qne, 8Íi) ombw'go, no Convenció ú venerable y malognulo patriaira de 
esta* «ludios fiwtrtn París. Aun tratAndosií de cuentos aislados, enipiwta & parecer 
coinckltíucia mucbo do lo quo so toufa por doriración in dubitable. No mo oinpoQaré, por 
cuUKÍ^iiÍei)t«, c-n Hostoni-r, como lo hizo Luísfilour Daslougubump» en un libro ya anti- 
cuado, pero oxceteDte para su tiempo ('), que ol cueoto de loa dos citrones montear* 
qtio pi'Ieabau oatro id y cogieron entro los oucruos b. la vulpeja qiio lamía so sangro, ostó 
eu ol Ileiutrt por imitación del Cauta,- ni qtie el cuento de 1& mujer de las narices ou^ 
ladaH wía el original del fahlinu des ehfedttx mnpfs y del Ciienlo auAlogo de Bocacdo 
igiorn. Vil, oov, Vlll), dramatizado por ol inglós Jlaesinger eu su comedia El Gttaniián: 
ui muclio menos <|uc el caballo mAeioo do Cla>nadrs y Cian'monda y el do Ori&ti // 
Vate/iihi, punidindiM por CeiTautes en su (VarUrüo, tenga que ver oon el i>ájan> de 
madera que sirrió á un porM>ni^o dol Panlsehtttaiiira para ponotrar OQ el pnlm^io de una 
princesa y consof^nir sn amor ha<;ií*udosi^ pasíar por el di»» Vísiiú. Tampoco os sí-guro que 
la novela scgnndti de U tercera gionmta dol Decnniertfne proceda dfl cuento <de la 
muier que se dio & su sierro sia saberlo», puesto qae r-ucatos an&logoij bay 1aml)i<!>u, uo 
sdlo t>iL Los 3iii 1/ un díoH y otros eolectiiones orientales, sínu también en las C^nto 
ttmxHf antiehf. que piwedifiron á líocanvio. Además, varios npiílogos del Cotila tienen 
coi'rospondwK'ia con otros do In iradiciún esiípipn, como AV Aijuita y ta TorUujUs Kl León 
if la Moitra, Kt ¡talán y el Ijfáit, La Serpiente y el Labrador, El Anno cextido rotí tn 
jrírt 'Id It'Oa; y nu ora prociso ii- 6 buscarlos vu la India ui en I'ersin, puesto que ol 
remcrdo do los fábulas clásicas no se |M>rdiiJ nnncn en Ckddentc. Do LaTontniíto ya qoedu 
dicho que pudo disfrutar el libro do ('atila y Dhmta en dos diversas tj»d nociónos, deri- 
vadas la una del pei-sa y la utm del griogo, y si» disputa tomó de allí alguiuis de 6US m^o- 
ns fíbulas, ojmo FA Oirrpo, ¡a Oacrla, ¡a Tortu¡ja ;/ H liatón. El íxtbo y et Ckiiador. 
El Odio, la (amudrtja y et Conejo, Et Marido, ta Majer y et Ladrón, ta Uata con- 
vertida en mujer, El Hijo dei rey y nun eom^ifieros, Los dos Papagayos y alguua ot«i, 
Pen> asi como en todas ellaa se revela su origen por la conformidad de los detalles, no 



(■) En Ib Odatcn de Matea de Parí* {apad Loiseleur, p. (7) fison nao de Im oiienloi de 
0»li¡a y Ifimita, «I do El ritijwo ff ti orlJlM, oifina pviboU rcclla'U «ii 1 IMh pm lUcardo CoruAu 
de I.t¿a |wrar«níDiirÍ Íoi príncipe! oristienoe i)Be no laerbn knnvKc ptra le CroteJi. Sei;uni- 
in«(tt« «1 rty d« InitUlfrni liabU npronitidn «n TalMtinK «ato eunnio da Imcn <ie alg^n inb«, 

(*) Let yabliaitx. Élitátt df liUfratuM po/mSain ti d'hitíoift litlérnir* du .Vosfn Agt, parJoitph 
Bid'*': í'mí» IH9.J ( F'ju-ffu/o 9S <tf la BibUolhi^M di t Kt-olr <Um ¡iavtet- KiniU*), 

Kate libro e<i uno <i(< li>4tni«nrí]^iiuil(>ii y pr^ifuntniiili'li vrii'lldun iit»<lern>,p«KiecaM ritrvm* 
por rracciófl la Imí* i\'¡v delionde, Ihi indos •ucrtci, In <iiic ímpiigaa viatorta*ani*i>tc no ea la iniluMi* 
Alt liUratia del casólo orienlal. ateitiffuaila por lantas UiduceioaoR é iniilafíoaM, aioo el eapnuto 
orígflti in id d« lov oiiealAi populare*. 

(>} Eatai Hir Ui/abitá Múmm M wr ¡*ur iatrMfutJeN m Ewvpé fot A. Loistltur Dt*t«»p- 
eKamp*, mifi du rooMn ih* upi tayt' de Bomt, tn prcu,,, avee Vitf analyt* a 4e* '«inrit* r/u D^ln- 
pKibujtar U ¡taux dt ¿incy.. PwU, Techeuar, edlUr, 18S8. 



ITITRODUCCIÓN xxm 

pnedo «íwirse lo mismo ño otras, cornt» 7x)« Ammatnf enfermo* dr prniilcncia, qae 
Lafonlaiuo lomó prolmblunieuU) do uim lAbulu lulíiia de Fnmciiu^o Pliílolpliu, ol cual 
A SQ v&z la tia))(A iinilai]o del Direclorimn hiimaiuir nitae, do Jntuí do Cipas. 

Todns las fábulas del CaHbt ij Dimnn e^táa poo^tas oa boca dn niiiimüet^ poro mu- 
tím/i, «tnixi ta» mfTJores, nniK^ae por Tcntnrn no las más linnestas, tieucti prnta^nistag 
raciooal«s y pueden considerareo como verdaderos cuentos. Hu trnduccjiía debo c«ti- 
maríie nomo el más antigno libro de ellos on nacstra Icugua, y como precedente foncotto 
de las obras origitial^ del incompaniblc I). Jtuui Manuel. I'ara (]iic se rea (¡no e\ tra- 
dut:tf>r no lureoe de gracia narrativa y maiioja ya con rierta soltura ol arto dol diálo^, 
copiaré dos apólogos de Iwfi mím breves, que ameDit^^n algo la aridez biblio^rálicu do 
iproIcfifiJinouos. Sea «I primero vi lindo apólogo «de la ai^a qav se tomú ea rata*: 
jicou que iiD religión ('k, <ruya voz Dícim oía, «stando asentado eu la ríb«rn do vn 
rio, pastí por y uu milano 6 traia en lat iiftAs imn ratu, ot solUsetle de las unan ^ oayó a) 
religioso on las falda». Et ouo piodad dolU (s falogóla, ot OQVohi'íIa oii tioa foja, et «|iio- 
rióndola Im-w á su ermita, temiiiso quü lo seria filorto com de frriar. 6 rogri á Dios qne 
la mudase eo uifia. £t Dios oyiJlc, é tomóla ea oina muy (erroosa, ó levóla el religioso 
á SD posada, et criilbaln bioo. i^ iiou le dcm cosa do su razic-adM, Et olla btvu pcosabia 
qoe era tj^a del r^ligiom. £t desque ono dooQ afios coroplidos dix-oXo el religiotto: «Td 
«es de ed't ■■unjitída 6 non e^^tá» liioo sin marido i|uo t<> niiiiilenga, (' Uf g^hn-rtn'. O me 
Jeaembargue de ti». Dííu ella; «Fiílcomc; luas qniero yo tal marido que uoü tciiga par 
«a raleutía, oíd qu fuM-za, oin cu uébloxa, uiu ou pudor». Dixo ol roligioso: «N'oo 
eoDCKccn que sea otro tal <-omo tú dioetv, «alvo el sól>. Kt 61 echiSse en rognria A Dios 
pimiiip ni sol quisioee casar con aquella doncella, et ol sol dixo ni religioso: < A mí pln^ 
oeria do atetar tu ruego por el hicn quo Dios te quiero, salvo porqno te amostraré otro 
que me sobrepuja on tueri» 6 en valentía*. Dixu ol religioso; «¿Cuál 08 6se?* üixo ol 
sol: <Es el ángel qae mueve las nubes, el cual coa su fuerza abre mi loz, A luolte mi 
claridad, quu la nou deja respluudooor por la tternu. Et lue^ el religioso tino rogaría 
al ¿ngel porque casase ron sa Sja, el cual le respondiiS ([ue 61 lo foderu, salvo porqno él 
mostrarin otro que ere más fuerte que íd» , Dixo i'l religioso que golo amostrase, A Ü lo 
dixo que era el viento, que era vais fuerte que él, 6 tvaia a las nubes do uua parte á 
etn por todaa la^ partes del muudo, que nou so pudian anipitrui- <i(A. Va (¡\ ü¿o oración 
i Dton nomo mlia, porque el viento t-asaoe con su fija, o luego el viento aparcf^óle 6 

' ■■ «Verdad os i-omo tú me dioos, qui* Vina mo dio gran fiíerstii 6 podor ¡«ibre laa 

a-as; mas mostrarte-be quií-u es más fuerw que yo». Dixo el religioso: «^^tjuiíia ce 

Me?» Dixo: «El monte que es acerra do ti* . Et 61 llamó al monto como llamara & los 
otros para que casasea con su f^s. E di.\o el monte: «Ed verdad tal s6 como tú diot^: 
mas mcfStnLrtohe quit-ri es mis fuerte qut; yo; m con su giau fuerün non puede haber 
derecho («n 61, 6 non nio puedo dcft-ndcr dél, ca me roye de t-outino» . <íQui6n es?> , 
dixo el r^ligiosu. Dixo el monte: «E« el nuir» ('). Et fu6se el religioso al mur. et rogóle 
auno A los otros, et dixo el mur: «Tal só romo til dices; mas ¿cómo podi'á setT de mo 
(•su* yo con mujer soyeudo yo mur, 6 moniudo on covcKuela ó eu foradoy? Kt dixo el 
religioso A la moica: «QuiercK ser mi^er del miirV pues que ya sabes que toduj las otras 



(') L* palalm r<Iiffi«t*> equivale al bracmáti dol optiogo «■uicñto. 



XJQ» ■ OKÍGKNKS Üt¡ LA 3Í0VKLA 

fOitos Doe han dicho que es el más fnoHe, et bien snbemos qne oon dejamos cosa quo 
Supimos qno ertí tuertó 6 vaJieote A iniou non fuomns, é todos nos mosiramron & e*io 
m«r, et ;,f(uieres qtié ni#giio ii Dios qm? le tome en ratíi et oasutis coü 61 é morima con 
él eo sil cueva? et yo qiie $6 cerca tl(> aqiif i-oquerirte-he é non te doxaré dpi todo» . Et 
ella dixo: «Padre, yo no dubdo en ruestro coosejo; el pues ros lo tenedes por bien, 
iaceldo asi, ca conteato estoy dv toruariuo ratA por casar coa 61* . Et luego d r«1ifno50 
rogó á Dios que la volviese ca rata, et Dios oyóle, é rotnÓRe en rata, el ñifee pagada 
porgue tornaba á sn raiz e á an natunu . 

Y ya tnuiácrritft esta lUbiüa, no quiero omitir tampoco, aunque soa do las mlU oono- 
cidiks lu <dül religidso que vortió la mlol ot In manteca t^obru su cabosuf , no sólo porqu? 
QS de las mvjor coutudii^ sino por la singulnr curiosidad que la da el ser la más auti- 
gtja fornta conocida del famosísimo ap<5t<>go de Lai Lfchrm, sobre cuyas trausmigraciODes 
y vicisitudes A tiíivés de todas las literaturas escribió eo 1870 Max UOllw una deli- 
ciosa munograffa ('): 

«Dicoii qu(.> no religioso habia caila día limosna de cusa de uu mercader rico, pane 
maate<-a 6 miel et otras cosos, et \.x>aiia el pau 6 lo Al (-oudcsulxt, et poniu la miel 6 lo 
manteca oq ima JAria. Casta quu la Sudió. vt tenia la jan-a rolada á la oabevem de su 
cama. Kt vino el tiempo que encareció la miel << la manteca, et el religioso fablÓ nn día 
cotísigo mismo, estando asentado en su eamo, et dixo asi: <Vender6 cuauto ostá on esta 
jarm i»r tantos maravedí», ó cüia]tni'6 con ellos diei: cabras, et empreflaree-liao, 6 [lari-, 
réu á rabo de eiuoo meses; et £20 cuenta de esta guisa, ot falló que ca cioco aSos mot 
taríon biuu quairocieutas cabiú-a. Des! dixo: <VeQderI».s-h« lodos, et con el preclol 
dellas compraré i>ien vacas, por cAda cuatro cabezas ima vaoa, ¿ babero simieuto é sem- 
braré con Ion bueyes, et aptY>vecba]-me-tie de los becerros et de laK fembras, 6 de la 
lecho é maoteca, 6 de los mie^s habró grsnt baber, et labraré muy nobles casHR, 6 com- 
pmK' sicrvi>!j 6 síurvas, ot esto fecho casarmc-bo con una mujer muy rica, ó fcrmosa, t 
do gront logar, í¡ ompreñarla-he do fijo varón, é nacerá complido de sus miembros, et 
criarlo*ho como & ñjo de rey, ¿ castig»rlo-ho con esta vom, si no» quisiere ser bnono 4 
obediente». Et 61 decieudo esto, alzó la vnm que (eufa en la mano, et ferió en la olla 
que «etaba colgada encima dM, 6 quebróla, 6 cayóle la miel é la manteca sobre m 
Rftbeza*. 

fie aquí el m&s remoto original de la Dotla Truhana de Et Gmde Liieaiior y di 
la Pffré:lte, de Ijafontaine, ¡un que »ea fácil decir & punto fijo cuándo se efectuó la' 
tmnsfonnacióD y cambio do sexo dol religioso ó bracmin del cuento prímitivo eii, 
l«cbero que iba con el cántaro al men-ailo. Bólu se sabe quo esta Tañante es antigua, 
se Gticoentra ya en un libro del ufclo xiii, el lUaiot/ta erraturantm optinw moratix 
hts, quo es uña colección ile ejcmptos p«ra uso do los prodicnditrfw. 

'i^l fue el primero y timidn consto que bi/o Im lengua cagtollana en el arto do la 
narración ejemplar y recreatira: ensayo x'onorabla por su antigüedad, ínteresaiito por su 
origen y que puede íiimiirsí?. sin desdom. con los grandes sorvicios y aplicaciones que 
ni Ri\v Sabio debieron miostni prosa histórira, legal y cionUBca. Juutami'uto con el 
Calila a Dimna penetró en nuestra literatura otro libn> oriental, de historia tan pere- 

(') Sohft la emÍ0ta<H» dé Uu/álntla», I«c<iíób ptonancbda >n li iDutilne'da Roil de L«aiIr«B 
aa 3 <í« j'iDíi dn Xiltí, V.a U Canitinp^ranf Rm<'B de julio de sc¡u«l •lo, y en la tr«ducd4o fnii- 
ceM de loa Jíiu^y^f "'At» la Mitola^it eowpamda, de Üai MnDer, lioclii por Peimt (Pürü 1674 



INTROtlCCXÍlOS s»v 

grüu y onbmlUda coran la ^tiiya y mocho mía pn'tximu quo 61 k lo i)ao hoy entomlo» 
mos por novela. Esto libro es <?1 SendrJuir iiiili». Ilnmado fin castellano £i(/M-n (/í frw 
m!7anr»M rt los iisat/amientaif de tas nuigeres, trasladado de arAbigo en r«>leUaiio por 
orden dot infiíatc Dou Fadrique. hcrmiiuo de Alfooso el Sabio, en el aOo 1291 do la 
era espafiola, 1253 de la em rulgar, dos afios despu6s qtie el OaUlfi y Dimna. Esta 
troduMiáo. cn.ra oxistoDcia reveló por príineni res AniHdnr de \aa Kin» ('), ha sfdo 
admirablemeate eittiidlada por el profesor italiniio Domoaiixi CompArotti ('), hacieodo 
resaltar toda lu iitiponannia que lieoo, do ou el procoíio do la uHn>lbtÍca europea, en 
qoD nada pudo lojluir por hnl>er sido eotonuneate descoiiociila, sino cu la hístoría do 
les orígones del libro. puo)>io que luibioudo perecido no sólo tX t^'xto sMiscríto, sino el 
persa (que racionalmente hubo de servir de ynterracdia) y el árabe, quo jra en ol siglo X 
B8tá citado por AimitsudiOyqiio sirvió deürígíDal al libro eastellano. queda ésta oomo 
rrpnesonlantí casi rtiiico do la forma más pura y antigua de tuu iV'Iebif ucvela, en cnya 
hátyri» ae rcpitvn, punto por ponto, la» vicisitudes dyl Catif» y Pimua. Como ól 
pasó del árabe al siriaco, y del siriaco al griego, por obra de Mij^el ¿jidreópiílos, en los 
últimos afii» del áiglo xi, coa el tíialo de s>/ntipa« |*i. ladepMidisnte de esta rersión 
«s la hebrea, (iiie lleva el título de Panfbohs de iyaaáfdnr, y pertenetw á la primera 
mitad del siglo xni, sepila toda aparieucia ('). Formas orientalcx del libro soo también 
•1 Siiidiijíul-Xafímíi, poema {lorsu <ucr1tü eo 1375 ó iu^ito aun; la octava noche del 
TMiiSntii^h (cuüiitiM ilol pupugnyo). dol poeta, tamlii^iii persa, Nacbfihebí, que murió 
eo 132'.* Ch «1 Bnk-tifir'NQmeh ó ílistoña tU /«» //iV;. i;iy./ffs. oriundo también do í'er- 
ns, y quo tAiducido ni árabe entró eu algunas redacciones de UmMil ^ tma ttoekea{''). 

(■] flhtiria dt la JiUratiira egpañala. lll, p. MU. 

(») fíte/^-M inUtnto al h''n> rfí S(a4i¡/<xii, UiUn, 18á9 [Ba tfts A«Im ilel Inslituio Lotnluudo),— 
lUutreka rm/ü^-iíA^ ih» frook ofHindibad, Nandrcí, 1883 | Publicada pur Tk« Saik-hon StuMty). 

Bi l4»lliD« quo el único laiuMtcriM conocido ile Im Engamut dt mujera tt% Ion in«»rrcQM, y 
^ne fuiTM tan doiotiiilji'la la co|iÍ& ntm de él enviaron á Coiiipnretti dMilo Mudriil. SnbenKM (|a« «I 
8r. O. Ratudii ll«atnd«E rid«l pr«pu« una nueva e(li<riún, que awA lao temtxwlft como lodM lu 

(*| Atra»ii<ti, qoo muríd «a «l lOo 346 do la Hégira (SMi dt Mato), «1 Iniar do los totigno* 
layM d« la Inrlia ea lu famA«ii coiapilncite lot Pradoa dé Ora, ni^itoiiMiB ■! Blóaofó indin llmnnfla 
Sn da h ad, autor del libro do £/mi tielt Viüret, *Í Ptdagog«, et Jottit prweiff- g la Mvjfr dil rey, 
titulo ^an <y>rf<T*ponil* «x*ctAiitenl« ti »fguai«nla <l«l &i«Jf¿itp «ctual (Apuit LoíaelAur Doalott;- 
Ghui>)i>S p. 81). 

(*) ¿> Syníi/iti <J C$ri filio Amlreitp»¡i itnrnitio « miU. Paritu, «dtta <i Jo, Pr. BoíímimH*. 
Vtrít, im. La iiliiina y mi» cometa edición de c»l« texto es la fiel Di*. A Kberljurd ta cI prímev 
VSlnUrra de la eatecciúin titnladiL Piíhtált* Ramaitené«a (ini^M CDni^ptaf ei rteeiuione « «Wm (Mlod- 
JbtáM Aljraíi £V/¿<jrdÍ(Laipzig, Teubncr, 1872], 

L» ir»riii^a nirUcj ido, al purscor, «irriA ilr t¡[>o i tni» )n «¡do pnb)!«ada y tmliicidA at aUntin 
p4rel Dr. Bi4l>ti;ufi:J?<ii/j'j<inni/(r dtc Sebea IOíath JftJab^, .'^yriarA une/ i>euM(-A. Leipaig, 1679. 

^',1 Ii«i Jí¡n:lih Saiulabar iiAn «ido Ira'tacirlan ni alrm^n por Spriprliiian {Dn* Bateh vm tita 
Sit/tn ñ'tiicn iíeuUm a\ui (kan lltlfráiMJurn uni Griechíaehfn, tan enlen 3£ale Sberáfiltl, Halle. 
ISCJ), y "' frmcii* por Ouimniy (PafaholrA df. ^ndaUtr IrmluiU» dn TUtí>rtu, t'ari», IM'i) 

(•) Tfajdi.ñla \\ iUliarm («ir el pnifciuf Tcí», eii la pobticnción dr Alejandra AncooB. U Libro 
dh .<-VM< Aaeidi Itafu. Pita, 18M. 

kl ¿h(Wi&u<í .V(Mn<A Iiay an eiirncto on el Atiatic Jaurnait 1841. 

C] fíUloirt liu «Im vÍ3i>( /iía¿Afhir-^am«Aj Iradulte H antutU» par Rt»^ Bnnel. Paiia, 
E. LAmx, 18S8 



xxrt ORÍGENES DE LA NOVELA 

Tales son tas príacípales obras que formau el grupo c»líficado de oriental por Compo- 
rotií, y al cual corrospondo la tntducoiúu <lul lolíinto Don FMlr¡<|ac. 

Las del grupo occidf^tital son en núm«»-o mucho mayor y prntMXJen remotamenl'^ d« 
la vor$ii5n hebreo, intitadA coa mucha libertad por ol moqjo Juau do Altn Silva (siglo xiii) 
ooii el titulo de Dolophatos rt Jíi.storia .tcpltiin mipieníum Hntiiat! ('). No hubo Umgiia 
do Europa on que este libro c/r (os siete sabios no fuese traducido ó imitado en prosa y 
en ver». Pero nlgunaH de 4»U3 imitaciones so ii.¡)Hrlan coiisiderAblomoulQ del origin»!, 
suprimioado muchos cuentott, int«)rcalnndo otros y conservando kóIo el ciiadr» genorul 
la fábula. Tal «lurede toii el Thtn¡>hnto.f, del trovero Horbere ('1. y hod el Emxio i 
liano. No ontrarpmos en la (iijumeri*ciúu de las versiones que so hicieron eu italiano, 
ingiÓK, en alemiiii, eu holandés, en danés, ni mencionaremos, siuo de pasada, el hiubia 
wpte/n fifífñcnlti»!, del juiñsconsult-í ilodio, que retradujo oí texto alomáu en la elegante 
latiuídad del IteaucUuionto j'). Súto nos importa registrar cuatro vci'siunes ospaQolas 
pevtoaecientes A este ^rupo, y son: una ratalana del Dolophatfw, en et iniDnio metro del 
orígfnid (versos ikM]"o~^ sílabas), que se coDsemt en la Biblioteca de Oarpeutras y ha 
sido publicada r omcntario tiloliíglco por Adotlb Mussafia(*); la castellana de 

Diego de Ciifliza. «-n _ sa (mediados del siglo xv>, tomada, sogtlnól diw, de y» ''*>'^ 
llamado Scaia Cett^ qtio sorü oí do Juau (Jobio ('}; otra mAs completa, coyas ediciouea 
se remontan por lo meaos á iri.tO, y que sigue reimprimióndose oomo libra de cordol, con 
el nombre de Marcos Pérez, aunipie eada vo/, mtm grosei-anieiite modernizada wn el 
estile (•), y por último, la Hiníoría dr! Prinrifte Krasto, hijo del Emperador Dioc. 
cierno (1573), traducida por Pedro iluitado do b Vera del libro ítaliauo del uiism 
título C). 



Hll, 



el 



<') Joantit át Alta Sihm, Dahphato* ihe de Rfft H S*t>Um Sapieatihut, furaiu/ffgtbf» ron Htr- 
unan Oftterley. S(ri*(tiirKO, Trttbntr. 1871. 

I.a* eiiiciuiie» g¿t)<Mi il« L> BírntarM StpUm Sapíitdum Mn niAi ntrnn, ai cabo, i)n« lu del Dirte- 
toriuit. Una do ellu lleva ti ittuio tle üiVoria de calunnn itorfrculi |De la inalu intdnaU*), Ambc- 
r«>, 1490, y piioH« c«n«iiíor*nte «om« tin ri/<i<-'m*nto •Ittt tvxlo de Ju&d da AltA Silrii. 

(*f t'Aiciiio d4 Uut^a farfv, 167ii. tí Román de» Stpt Saga, «a proii, liibia aídv p«ilili«'lo 
por t.f Kouz He I.ine^ rn IftSÜ, cfitnet apóttrlicA ni lüirn iln I.A¡«i>leiir. 

O Lttdv4 StpWn Sfp'enlum de AUrei rtgii aádlffCftíi eduíalione, ptrleuUt, lUrtntlh'u, ituigni 
tuumjj«rviu amoeni^tt ieíMa'i'fii* fliíguvlia iiJu«(raI<i*. dni^JuiC UtUiiú idiomaU la Jttivm <UiM>7Uiiin 
tdiün, [Al Ún)i JmprtMUirt íiwtco/oríi aii M/mvm apmt t*au¡UM It^rter, imptniM Si^hmaudi Ftjt'^ 
rahml 'Uacia. \h7i>). ^H 

I*) Die CalataitiicAe UHtímJu IVitra dtr Sielm Wtiaen MmUr. Von Ado^ Jfuwi&i.^ 
Tiena, 1878. 

(•_) Xovtia ^Ut Dif^ dt CnAúarv) de í^íyn en RomwKe d«r¡aró y tni$¡,td4 de uh lihtv (tamadu 
«jSenin 0>o/i*|P>itilicvi<l4 por D. A. Poxy Mclia, oii \<m Oftütntiot LiUrarioé é» ¡o* »iglat XJV á XVI^ 
dodon a lus en 1192 por la Si>cív>la<l At BiblidfilM Eipattule*). 

í^br« U Sfola parAv ven» lo qiio dice Bcnfsy, Orirnt tinr! fjceiilenl, 111, 397. 

O Lihro de loi titU Mtbioe dé Ruma. |¿1 ñii):Aqul m amia r.i lilm dg la» lítit «abiM dt Itoma. 
ti qual limt muravilióaOM rzfmplo» y atitot para t«áa i^oArv f IM «n ¿Í fv'itifrt ntinrf «* imprtfo rn 
la muy notjU y atát ¡tai ríttJud itr Rnr^ ¡w Juau dt Jtiuta, impretor de libnt, Aedíóee 4 «am 
MM tU Mttr^. Ata de o>i¡ t f/aínienlot e Irtiaía aSo». 4. ' i;ó{,44 li«. «¡n tiittar. 

Ed ri Enmgü d« Galludo ee cíiau otna edi«Íofioa ain feclia, y do Sorílla, 1$38¡ Ban-aloiia, IMi 
159&yietíl,cia. 

('I BitUiria kutímera d'íl Primape Eraato, hijo de.í Kmptraflúr DtocletiOHo, m la yual m coaIíi 
MN mnchot r-irmpUt tuiteibln p dinevrir* tvr imoim rMrraaf iru* yu« prurechoioa y atce*tar!4t$ 



INTRODIJCCU^X ixvii 

Ko entraré en la enmarnnuda tjirea de deslindar el pareatosco de cada nna dv fnum 
inaumcmblea reruDiliL-ioiies. Tomo al libra De (os Kngannos de mugara 6 Ltl/ro ote Cea- 
Jótrete ea foTónast {irímitiva hispauo-aribí^ reducido ñ veJiitíSjEásoneDtoR, qtte se ealti" 
znn por uuh ficcitiu g«tienü aitAloga 4 las i^ Las Mil ¡/ utut jun-hn. Un bijo do nüy, 
acitüado lisamente por su madrastra A^ halKH'ia qurirído hücor v-ioipncJn en su pcrsnna, 
es condeuado á niiiort» por su pAdro; poro la cjct^ición se va ditntandn durnnlo siete días, 
eo (iiíC i^iimbaleii a fuetv^i do iiii.iIogiia la acusadora y siete sabios. AI «oiavo día secura- 
pie el plazo del boróecopo ijue había aimaiiadg al principo uo gran putigro ú despegaba 
les labios co toda la semana, y rcuuiiciando i su mudez Sogida, logra j nslílicai-w ple- 
namente, siendo entregada ú \as lUniaá la proterva madmstta. El bor<W'Opo >- el euce- 
muaienti) del príncipe tr»t>n «n se<;uida á la meinunu ol del Segismundo calderón iauo, 
pero en fja Vi<ia es sttefio tal situación no procede del Sendebar, sino del HarUiam ¡f 
Jonafaf^ doodü tiL'no m&s alto y trnu^tocudcutal ^ODtido. 

Lo«* cuentiís nx-itad^w por los siete sabios tioneu por linicu ohjotn mofibar Ion eiiga- 
Boa, astucias y perversidades do la mujer, ta] como la liabtA» hecho la R^^rvidumbre del 
barmn y la dígradaoidn do las costumbres orioutalos. Son, puos, oxlraordinariamont© 
Iñianos en el fondo, ya que no vn lu forma, qiiu w grave y doctrinal, y «iinca llega ni 
cintsmo grosero de Iob fabh'auz ni á In sn^stiva y refinada luyuría de Docavcio. Sirva 
do mnch-tra el ertjien^lo^ ton absurdo como gracioso, dol papagayo, sustituido oq otios 
versiones oon una picaza: 

«Soflor, oy desir qno nn omuo que era celoso de ssy mnger, ot compró un papagayo 
ei mflüólo en iiua jabta, et pAsoIo «n üu ca^a ot mand(íto qito I& dixosse todo quauto 
Tieese fiíser & m uiuger et que uo le eacubríeee ende uad^ et después fue su vUi i 
recabdar bu nmiidudo. Kt etitni su amigo della on su casa do estará; el papagayo vio 
qnantaírllos ti>iiemn,et quando el omno bueno vino de su mandado, asonlóso en su cusa 
eo guisa que nun lu via-ie la muger, ot miindd traer el papagayo et preguntóle Iodo lo 
i|Oe Tiera: et ol papagayo contújE^elo todo lo que ñera faser A la mnger con su amigo; et 
«1 omme bueno í\i(- niity sañudo rantra su muger, et non entró más do ella estarn. Gt 
la mngier ooydó verdadenuneuto quo la mo»^ lo doscobriera, ct llamóla estonce eí diao: 
<Td dbxistc á mi marido todo qnanto yo fifie». E la mo^a jurd que non lo dixiors; maa 
abet que lo dixo «1 papagayo. Et descoDdirtlo ¿ tierra et comonvóle á echar agua de suso 
Bdmo ipio era lluvia: et tomtf un espejo en la mano et panígelo sobro la jabla, et en la 
otim mono una candek, ot puiiiviigela do buho; etouyd<S el ])apagayo que era rolámpogo; 
et la moger comeu<;<J á mover una muela, et el papagayo cuidó que erau truenos; et ella 
artoTO así toda lu uocho fui^ioadu uéf fasta que amanesfid. Et despuág (gue hiá U mafiana 
TtDo el marida et pre^ntifi al papagayo: «¿Viste esta Qoche alguna cosa?» £( el papa- 
pyn dixo: «Non pude ver ninguna co«a con la gmn lluvia et truouus el rolámpagos que 
cata noche fisoi. El el omm<: dixo: «¿KiKiuanlti me has dicho es verdut de mí muger Uif 
romo e^ú? Xou ba vo^ mAá miutrosi que tú; et mandarte he matara . Et embíú por su 



di fimbano rm EtpaJiol, por Petln Hurlada tU ta Vera. En A neert, in mta d* la Biuda y htrt^trv* 
*■ /win SlrÍMii, ti7S. ti.*, 1 13 pp. doblei. 

£1 original iuliano «a CíIuIh, en la edición qac toiígo á U víata. A'ra^to thpa moUi tfwli rilor- 
mOo aljln* ir /ih:«. FI ton «opiato dilijtnta dai Onto ffdetmtntt IradoUo in italiano. In V'mtgia 
arprmu di Aíivitijte Biinloni Cama M.D.LI {Ibbl). Im l'edfóidn «« Inuibiin da Ventda: Li eom' 
fmmimvoü «nwiniBíiíi if Enuto, optra doffa tí moratt di ífrt«9 IradóUa Ím votgare (IStó). 



xxviii ORÍGENES DE LA NOVELA 

miif^r ci i>ei-doi)(íta e( fisierou pas. Kt yo, Seftor, nou te di este eiisiemplo, si non por- 
que scpns v\ eugnüíi de \as mugcrvs, quo sou muy tuertes sus artes ci soo mucbos, que 
non ait oaho nia Ra. Vá mandil el rrcy qua non matAsea su fijo>. 

Puerto contraste con los picantes y malignos ejemplos del S«ndfihar y coa In elisia 
y utilitaria enseñanza de mudios de los apólogos del Calila, ¡t^ JJwuiaofiecv otro libro, 
tambi/tn do origi-n indo&lánioo, quo hu tcuido la rara fortiiuu do servir do mnnual ascé-^ 
tico Eucesiva 6 nlternatiT&mento ¿ bndlstas, crístiauos, musulmaues y judíos, y oeto 
sAlo por la fábtiln priuoipal, siuo por los parAbola.s iolercAliida^ c« su contexto. Climi i 
qno mo refiero & la celebro noreU mtstiwi de Oarlaam ij Josafat. cuya forma orcident 
y críistiuia, compuesta en lenffua gríega, hji Kidn atribuida por muclio tiompo A. Sai 
Juan Uamasceno, si bien boy üe estíma goaoralmente (y Zoteaberg parece baberlo dejado 
fuera de duda) que el autor fue otro Juan, monje on el coiivíuto do San íiab»», ccre» 
do •Tenisalcm. A priDciplott doi í<i^lo vii, y anterior, por i-^ii^i^iente, en más do una 
eenturift ¿ aquel gi-au Padre do la Iglesíft Oriental. 

Aunque el texto griego del fíayj0aii''4LJoxafai_no baya viüto la luz hasta uuesti-n 
si;^o ('). eran numerosas las ediciones de una traducción latina, malamente utiibulila & 
Jorge TntpoKUUcio ó du Trobl^^oiida, puesto ijuo cxisUii aigloá autos dr éU como Lo prueban 
la» numoroisas citas de Vicente de Ueuuvabí (en el Spr4rtitM7n lUsloriaU), do Jaoobo do 
Voraftine <en lii Lrtfauh Autr/t) y de otros oscriloi-es muy conocidos de la Eda<l 
Media. Xuesira Biblioteca Nacional posee un Harlaam mauusoriio del siglo xii, y 
todavía los bay más antiguos en otras biblíotceus de Europa. Impresa esta verstún 
enl47U, fue reproducida ranchas T&ces, ya suelta ('), ya acompañando alas edicionee de 
San Jiiau Doniasceno, basta que fuo sustituida por la m&s 0A>iTec.tii de Jacobn RílHo 
ot\ loll. Unay otra traslacifSn, pero ejipecialmeotelu máü antigua, i)uo era por lo mismo 
la más popular, sirrierou do basa á lodos las qnc so liicicron en la.'^ díveríus longnas 
vultrare-H. A excepciiíti do una cspafiola muy capital, qiin indicara luego. 

Ija IgkTiia griega reisu de los santos confeson») Barlaam y Jotqdiiit d día lU de 
agosto, y la latina el 27 de ooviotnbre. Pero ni la existencia de un santo ni 5u cidbi 
inmemorial implica ol rcconocimienti» del ralor fatstdrioo de todas las drcnnstaneiaR de 
SU leyenda. Ailemií^ en la Iglesia latina no aparece» estos sautus hasta el bÍjíId xiv. en 
el Qííalogus .Saiietorum de Fodro do 5atalibu8. Pero dejando aparte la cuestión cauíV 
nioa, que no es do nuestra incumbencia, cnuTiene decir qtio aun en tiempos de 
mayor Fe hubo críticos que consideraban el libro atribuido A íkia Juau Datnascouo como 



I') Fue puMícMilo por primera v«( en 18S2 on U colección do Boiuootde, Amtedola Gra4ea, 
t. IV, DOB prcMadado 17 tuuiuacritM de U Bitilioteo* Nwhinal deP^rít, Sal>ie¿l hito Lcl-rectilau 

hliiynt, en U BtbUúlhi^e dm l'KmU da Charlrn («A» 27, 1. S ,*, Mríe VI, pág. 313 y «s ), di<i á 
«oonucr un curioao frugiiienlu clnl liarlam» en «nti^o tnxcka, <lerí«ailo bo del t»>lo litino, ntn» 
del irrÍe;;o, y PNCríto cii latí métt^tnr» tW. un niinMcríto det monte Atlto* i principio* del «it;lo xiu, 

(*) \a que ttnir« i la vÍHta, tüti «fto ni iiigu de iiiipreií4n, poro OTidonlmioote du l« aBgiiDda 
idÍUhÍ drl li^lo XVI. lleva por títiiln: 

8, JmtRNM Ainitnrtwf. Uitioña áe riiit ti rettu gerti» S«iut-inm Barloa» firtmUat tt Jutaphai 
ntfU tiidianim, Gtvrí/io Tmpftvucio iulfrpreie. ¡n foiutem Scholia Aloiéii Lippomaid Vvronemt 
JSfiéroyi.,- /I ii(mtjj>Vi«, a/^uJ /onaiMtn Btlltrum tJib Aquita Aurtu, %.* pv<[itrH<>, 

Lia dos prinm* <dicionca, áe fion Hcl «iglo xv. nin «no ni lugar (<lc Sif<ibliurt;o. mcíd p«rtfi«, 
]■ uBa, y la iiti.i'lr Spirn). imIau dt4ciiuu on el Ltxjwu ÍI>U>Ayr<i}iA(CE», de UoCfuiaon. 



ISTItOULTCClÓIÍ XXIX 

ntia bovela mística, como tuna ülibiilA 6 iDrención ariiSciosv. De Dsts opioiiín se hizn 
caipj. para impuffnarln, el I*. KiTail€iie.vra eu sn Floa Sanrtontm. K1 P. I^- Quilín, 
ilnslre (lumiiiiou. (juo diiigiú U v^ú-it^u clA»icii do lan ubras do San Juan Uama^ioeno 
(Puls, 1712), excluyó de ella t PologA á la tate^ría de las apócrifas ia Hütoría ludint 
de fíartnaitU) rrcwHa et Joxnphtit. llnet, el Ubispo do Avniíiclics, en su lamosa I^tttv 
tur t'oríffine dt^s romana (quo es t'l üiás antiguo oiisayo do novcllütíi-a ronipuradat, U 
Uuoa ¿ biK» llena <nOTeU upirítuah y ttOaált*: «Ti-ubi del anior. pem del amor diviao; 
fany «n pila miivhjt sangro dormniadiL, pei-u i-s swij^ do mArtiros. Toda la obra ostá 
OomptiMta (wnformo k Ihk leytw de la qovoIb, r annijut^ la veroaimililiid esUi baíitanto 
bieti ob^rvada, muct^tni g1 libro laníos indicios do ficcitiD, quo no se pnedo dadar ni 
por UQ momento que es hisuiría de pura Tanta^a. Filiara una temeridad decir que uuuca 
existieron Barliiam y Josafat. puesto que el MarUralogio los pone en el ntlmero de lo» 
suitos, y San Juan DaniasccQo implora sii prot«ccí<in al acnlutr la ^bra. Ki quizá fue el 
primer inventor de vsia liistoria, la cunl riitviS, sin duda, do buoDü fo por iiub/míola u[do 
k otros. Este libro, va por la eleganda dol estilo, ya por la pi(><iad, ha U'iiido tal acep- 
tadÓD entre Um rri^liam» de l^gipto. qne le liiiu traducido eu su lengiut' i-i>plu. y es 
frcooento liallorlo cti sus bibliotut-uK. Y iuaüo no ata, tradui-citJu dol tc;xto griego, sino 
vtn historin diversa de estos Bautos (')». 

El juiHo du un prolndo tau uriodoxo como bluot, corrobunulo linj con el de lo« 
sabios rontintiador^ de la obra de loii ilolandod, parocd que dobo tranquilizar & los m&si 
metictüosiis. Hoy es verdad goneralmento rooonodda que la novela do ¡iarlnnm y Josafat 
et, tm lo fandamtutal do sn contrito, una transfoiíaaciún cristiana de la leyenda de 
Buda. Yaoüpleoosigloxvi, elportufíiics Diego de Couto,iwutimiador de Juan de Bancos, 
ouló eu 8u sexta década las relaciout.'^ eutrc ambas historias, aunque naturalmente los 
expUrsba por la difusií^ eu U India del coito de San Josafat. Casi olvítladu esta ospocie, 
creemos que fue eniorauíente dos<.>onocida pimi Eduardo Laboutaye, que en un célebre 
•rtícalo [lublirudo eu 1859 en Le Jouniat iica Ifébats. voUnóá plantear la iwmiMUTicitiH 
entre el Hattaam y el Lauta Viftlara^ i-csolviviido de plano que ¡5*n Josafat era la 
inínna persoua que Iluda. 

Pero la cneotión no podía ser rosnoltu mieutras no habla^^u los ORpeciaüslas. Ko 
cntHimnos nqul en loti pnrmenorat de mta iiire!f1igvi«í('vn (nirioídsima, cuya gloria debe 
repartirse entro varios orientalistas y varios cultivadoreii de la moderna nuna de ia 
emdícióa conocida con «I nombre de Tiovelistica; comenzando por el grm maestro de 
ella I'élix Ijebiwht, prosiguioudo con Samuel üean, traductor inglés de los viajes de 
Iu8 pefcgnactí budistas, y con Max llülter, que »« quien prínt^ipal monte popularizó esta 
cueetióu rain la hrítiantex y amenidad que lo eran propias, y torminando con Zotenberg y 
Knbu, que verdaderamente pardeen huber »goia<lu la materia ( '). Pero antes de hacemos 



(') K« («níemlo d ¡m ri«ta el orífií'osl íntité» át ilavt, nie valuó de In iMduodón latinn qiM 
Ilrra par Minio Petri DhhmHi llutlii Kfíitenpt AbriactiuU. O/nmenla Hhi . ¡/Morum unurn est t De optinn 
gmiT* inifrprtiatuii el Jt elarii 'mterprttítntf, vlteritm tU origint /iihttltsmm romaatmia.vi, EUtio 
prima Vtiuía... 17S7, pág.BH. 

(') I'. Livbrqc.it Die Qutllea (Ut Bariaam unJ JotapKaí, en «1 JtArbüch /ár romaHÍxIií umi 
MgUieie tiitratw, t. II, I8tíi.>, pá>;. 314. Cl nixiinn Liobncbi bkltia pnblíciilo ant^ unn inulucciún 
<ii':uMiiift <1«1 Bítrlaavt cou inipuTluntci oWci ración ea odlicMi £>m h«iUgen Jfihaanra DamutetMiM 
Batiaam und Jaiat/kal AuitUt Gritek . IMÍMtct, 1847). LtUeioona d«l yoArA^A, t\v« mnjiXxU- 



XXX OnfGEÍÍEa DE LA ITOVELA 

arf^ de mis condaidoDes, presentaremos juntos 1<kí datos principales dp ambas leyendas, 
valióadoiios de In «xpusioi¿u do Aliillor, por ser I» más brovo y clunt qiio coikx-oqios: 
*Eri el LaHiaViaUíra, el pailre du Biida es uu rey. Cuaudo nace bu liijo. el brah-^ 
n&D Aríta lo prAÜoo riuc «ste hijo nlcatiKai'á gi'aa glorúi y llegui á ser ua moD 
poderoso, 6 bien que ri'iiUDciai'& aJ trono, se tiori emiiteQo y llogoril iV ser mi liiida. 
[indre so cropofia cu m-ilar qiiv c«(a segunda parto de la profecía tonga cimijilíiiiú-nt 
Coando q1 jnreii Pi-Incipe va creciendo, le enci«rni en lo» janlint^i de sn palacio, lo ro¿ 
de todos los halogos que pul^de^ quitarle ol ^isto de la moditncíiín r darle el del p1ac<er. 
le nmiitíeue eu la ignomnoia de ]o que ^toii la entennediid, la vejez y la muerte; apar 
de sus ojos toda.s las miíreríHS de la vida. Pero tiii día acierta ft salir de su dorada prisióti 
y tiene los tres fitmuso^ encuentros: cou ol viejo oufernio, con ol muerto á quien Itev 
ban á eutfirrar y con el asceta mendicante. 

>Si pacimos ahora al libro atribuido á San Juno IMunnsocDO, cucontmremo» que k 
priucipios do la rida de Josafat son puntualnieate los mísinuis que los de Buda. Su pail 
es III) rey & iiuie» un ikstnlio^ predice que au hijo atcanz&rA la gloria, pero no en m 
propio reino, sino en otro mejor y mis excelso, es decir, que so <;onvortirS & la religión 
nueva y pcr^gtiidu de los criiítiauos. Furo impedir el oumplímiouto du usta proditvitíu, 
tA rey enciorm & >ni bijo en un palacio magnífico y le rodea de todo lo que puedo siia- 
citnr eu 61 sonsioíones agnutables, teniendo gran cuidndo y vigiloucin para que i^Titire 
la existencia de la entormedad, de la vejez y de lu muerte. Al cabu ilculgúu tiempo, au 
padre le cont.'ede permiüo pora «alir á pasear en su carro. 

> A(|uí so ÍQtcrcalaa \qh tros encuentres, pero no en el mismo orden ni con ta.s n)i.'<nia.'< 
cireuiiátaDciftfi, pnoato quo ea la primom salida encuentra el Principo dos hombro?, ano 
oic^o y otro leproso, y en I& secunda iiu viejo de(*r('>piti) y i'asi moribundo. La difereiicÍB 
puedo explicai':<e si admitimos, como de las mismas palabras de San Juau DamasoenuC) 
puedo iuftirinw, quo aprendi<} csut biátoría do la tmdiciiíu oral y uo de tos libros. Pero 

•itn« y no nlganoa punli» dafinitivo, tMlá reimpKS* en «t voliuncn Zw Volikamit tllcilbfoon, 1679), 
y Imliividn «! ilaliaiio por E. Túz«, ni! lc« luinkifu ea el toma svguudu de lu» Saen íiiifjirftetttiuioHi, 
ilv AnociQ» [uapíitilai 145>163) 

Trarth ojr Fa-hian und Sund-Tu, BtuÜiui pilgrím/i, fmn Chinnlo India (400 A. D. and 518 
A, D. 3Va«i/'ií«í/TOin tht rhintat bj/ Sanufl Oul (Laadrua. Trübnw. I86»j. 

S»trt ¡a tmigfMt'''n d» iai /¡ilivliu, ailianlo rt« Uai UUHeMnibliofloea laO>iilcm;K)KiryJíenm> 
d« Julio liu 187o. rr*<liic!il<> al fnnc--* o» •(>« Ettait tte .\f¡/lÁ'itogie comparó» [Vaih, Dlili«r, 1675). 

La Láfftndt dtt Saint» Burlaan ef Jompkat; son origine. Articulo de Coiqnin (antor ottOlicn) en 
ik Arene dtt r/aíifiovu bitforiqUrt^ 1990. 

Bruuiilio)£, Die ertíe nie/ilehritllialit fítrabti dt» Btfteum und Jotaphat .. (Uatle, 18M). 

ZotMiSar);, A'o'm* tur It Utrt d* DarlaaM ni Jo»apkal, . «n In* Notiett al t!ttraiU de» muiauMni* 
data BiMhthljtu NaiimaU (tomo '1%, porto 1.*, 1»06). 

Errivslo Koluí) BarUnam und Jmmtmpht «Jw biÍ4¡ojra)Jti»fh'líUn¡ftir—ft»tkÍüÍfJi« Sladi* (eo 
lu McmorÍR< <Ie la Iteil Amlemli H» Cieof^iM de B'irii'ra, I.* c)w«, tnoi» 2i), .MUiii<^1i, 1893). 

J, Jaonbs. BitrUiant itiid Joitaplíal, J>»gH»h Licm of Budka *dil»d and ínttatfd by J»fpA Jafoi» 
(lABdre«, ^fiill, 18M). 

G. P*rh, SiííiK Jowphat Kn no libro Pofntf «t Ltg*^'* dn ifoyrn Ag« (Pari», ». >, ¿1900?|, 
pfh IBMU. 

Bilqixlo tan poco rolj^Huilo* aún ra líapaS* Im boofioi* tntiajo* nxxIemM it novelblics, 
UMO n-i w leri^fui por <iip«rfluu lu indicacioBM bibljo^ráfiou t^at do intrnlo mulliplieo <a lorvi- 
cío de Iw vBtudi<>«Q«. 

(*) Hox MOller kcepta ladspln U turibnrite <lel tíbro ú ívis Joan DuBiMeeiía. 




IJITRODÜOCIÓN «xt 

I lot-ciú» iiionil os tn mixma: «I Frfnnípe entra eit su «.-asa para meditar sobre la muerte, 
7 en tal moditacitSn pcmianoce basix quo nn ci-mitnno crislinao lo buco cotnprontlor 
lo que es la vida &egün In iloctríiu. del Kt'ang^lio... Todavfa piiedou nuüm».' otnu: 
coincidetii-íjtíi ontre la rida de Josafnl y la de Hiida. Los (tos acaluui por cunTertir h sos 
respectivos padiee; los dos rvsisU'ii victoriosamento i las tentar ¡fues dfl la carne y dpl 
deoionio; los d«8 sou lenerailtís como RantOiS aotos de mi muerto, llanta parece que un 
nombre propio ha pasado d«l L-auoii do los budistas al libro del «scritor^n'icfto. Elcocbcro 
que coiidace & Uuda la uocbe en que )iiiT& de su palacio, abandouniido aa mujer, sus 
hyos y todos suk tesoros, pura contULgniniv á la vida i.'oiiteniplativa, .su lluinu ('hnttdttha:, 
«1 amigo y oompatlero de Barlaaoi se llama Zanián* . 

Hasta ac|nf ITax Müllor, i:uyo íumero extracto basta ('), y fá & algtiuo ocurriera la 
idea de quo tat leyenda pudo pasar d« la crísfiaadad oriental & las comunidades budi»- 
taa, y uo al coritrurlo, boetariá para oxcliiir tal conjetura el viaje dol vhitiu Fa-llian. que 
i principios del siglo v de onestra era vio en ia India laa torres levantadas por el rey 
Asoka en coumoumnu-it'in de los tres em^uonlrv» di? Btida; ul paso <juo ul Üliro gric^ 
nadie le da mnyor autíj^edad qne la del sif;lo vit, y en él mismo se afirma qnc ees ana 
historia ediScauto Imfdu ú U santa ciudad do Jent^lom desde «1 luterior de la región 
de los Etiopes, que se llama tainbif'tn r&p6n de loe Indios». 

Admitido, pue^s, que la leyenda dol príncipe Jo^fat M, en sus principales rasgo», ya 
tu« no «□ su espíritu, ta bútgrufia pojuilar de Sakya-Muni, tal como se ha Dooservado 
d texto tíbe4aao del Ijalita Vislara, debe afladirw, hÍ» embargo, que esta uemeganxa 
K rcfien^ sólo A los olonieutoü punimeulo humanoH (¡uo roncurrou cu la hísturia del 
príndpe Sidharta, sin que en el ¡iarlnau «(Uedo rastro niopuno do los mil invoncionos 
^Lutásticas y maravillosas que sobrc<uirf^n la leyenda de Buda (>u todas sus verKones. 
Hay, por otra parte, en el Barloan y Josafat^ noa parte teológíra, una expusi<;i<iu 
samaría de) tiognia cristiano, que e»: original clol nioujo sirio li palestino aiitnr del libro. 
A ÍA ha do atribuinio tambiAn el muy original y fecundo peasamieutu del conÜicto y 
coDirutersia entro las principales religiones, caldea, e^peia, griega, judia y cristiana; 
pensamiento que luego. íiitenH^tado con lo» más diversos sentidos, tiene tan varia repre- 
matndiu en la lw)lygl« judaica del t\nnry, de JudA I-wvf; en la popular Ifolo^íía crís- 
tíuin dol rjJ/ro del Oenlit y de loa tr<ur «ihim, do Rani^u Lidl, y del Lih-o de los 
Ealadon, do D. Juan lliinuel. y pudi/Tamod afiadireu el cuento profunduoionlo escópticji 
do Loit Irtit nniUos, do Boi:aocio, ;;ermoa A su voz del drama deísta de Les^ng Natítan 
ti tatito i'). Kay. tinalmeuto, en el Jiarlaant y Joaafaí una serie muy considerable de 



O VA iju* quiera i<<ita(I!*r á fonJu 1s teyc'ii'lii do Giiila, >n(lepi?n<tii:ii.|piiienlc (le! BarUmm, tino* 
& «w diiipu«ici6n. ett leagat» viiI^atm, gi*» iiánteTu de iibroB, tntiv loa ciiaIo« lista iiieDcionar. aile* 
nia dol oanocídtiiínio rvtiiiiiun de Ditriiiúleiny SnEtii Rilníct^, Ln Boutjfut ti *a rtligion (FaHii, IdlIOjí 
1m tnú r«ci«Qtra il« K. SéDatt, Etmi nir la Ufftnáe dé Baudlta. ion atraclere H mi origiau («rjnnds 
«dieíAn, 1*btí«, Lvrous, 1842)^ y «I de R. Olileiiliet^', prufi-Hor ik- Ki«I, tradiioido al francds [>«r Fou. 
ebtr. Le IÍ(ruMa. ir cm, m doctriné, MWnmtiuaU, (Pirlu, 1>I94). 

Rl I.alila Vuilara (conforme «1 tc<xto tilji-Uiiio) lia aiito irnilucxlo al frabcAa por B. Fotidsux 
(I'ari*. 1K49}. Cnmn eipwición agrarloble y piptilnr, á Ijl ves qu« «ticla, ptiedc citane la de Mar; 
ijamet, Sitlorrt Ja Bóuáía Saltga í/ouiti dépui» ut nniueinM jmquá ta nwrC (Partir, Lcroux, 1614), 
lutoritada con un ]irúloj[a de fuuoanK. 

C) Me reúcto ul «ontido gnnoral del cuento, qii« «vldiüileinenle «ti enlniuido ron el p«niw- 
nitnuí d« la diipuu y couiparacióo de loa tro* loysa. En lus detallea, el eaenlo et de origea liebreo 



«nii ORfGEXES DE lA NOVELA 

pailibn1ii.s r npi^lo^ns, ()Vie wn üv^urameute de fintea indio y aun bii'lisla, piiostu <|ii6 
algunas de ollas cslAu w» ol Maharanso, y aiitanAs es sabi^lu qu» l<»s misioneros popu- 
lares de esta s^^ta emjileabnn el apiílogo non tanta fi-ecuMicia como los pi-edicAdoros 
CTífitinnos fte la Edad Media. Foro «Eitos fjemplos 6 cuentos se^uranicule no procedoo 
del Lalita Vistarn, sino <]e fuentos niiioho raAsQHUpms. Algunos ile ellos, [inwinilo piir 
«1 ititermo^iío i]p1 /"ífs/a Ilotitanori')it, Imn andado l&Tf^Q ouiiino en las litemtunts mo- 
ttoriiiis; dos por lo menos, oeleliérrínio uuo do aüom (ol dol Joven oducudo qq la üotedn< 
A quien so haoo ciwr que las mqjercs aou demonios), fiírnran en «i Pfraweron {*), 
el cHonto de las tres cajas (jomo es.*na episíídica, Pii K¡ MrrcwUr fi" Ventria. 

So es óbice la profunda y sublirao doctrina qoo on ol lUuinuai se üoutiouo pon 
que 80 rccoiiOKCa su puroiitcsco con otros libros menos aiK^ticJS, do tan probado oríf|;en 
indio y reinota focha como el CaU¡a i/ Tfimnn, (\ne ya cstulm tinducído »t p^^i'sa en oí 
siglo VI, y con ol StwklMir, qno ticiio poco mas tJ mwios líi misma tuitigüediLd. Utia de 
laK pttiábokít luái pesimistas del ¡iarlaam, niia do las que ponen de maiiitie.slo con m&A 
terrible eneixia la vanidiul de los gocos del mundo, se oociieutra literalmente eu el pr6> 
lugo aulobiográfico del traductor persa del Calihyi¡\ módico Darxiiy olí 6 Bersebuer, que 
ptMv^ui^ A lii India en busca do la*; hierbas qiio roBiiL-Jluii A lai nutortoH y trajo de allí 
las palabras de sabtdnrfa que dan medicina y salud á but almas: (I)oRpu<w <itio liobo' 
pensado ea las cosas do este mnodo... bu!;qui::> eii.xenipln é comparación para ello, oí tí 
(|tio semejan en esto ¡i un bomo que con caita i' tiñeiio llep5 ti un poxo, t> colgófio dól, 6 
trabiJiSO á dos nunas <{ue aacierau á la urílbi dol po»o, á puso sus piofl ett dos cosas ft 
que se alirnui, * era» (íualro «culebras que sacaban sns i'abezafi de sus cuevas; et en 
cataudo al foudóu del pozo viú nna sorpionto la kooa abierta para lo tragar coaiido 
cayese, et alxó los ujus contra laü dox rumas. 6 rii> UNtar en las raices della dos mumi. el 
uuo bbtuco é ol otro negro, royendo siempre que non quedaban; et él pensando en su 

y nitíd probübknwiile »n Bifaia. Sa encarnlrg «g U vílubrv oróiiín il« R, Salonióo ah«a Verg» 
{onnipiicvltt «n el "íbIo Sí, con «¡1 liluto de Seltfhtt Juda"), tomo ÍDf^'iiioHa r««pu«s[a áa an ju<li'> ■! 
rvy D. 1*t»lri) II <le Atat;iin fia Vara d€ JaiLt eonpnttía por ti Rab. BtUmnoh, hija tlt Vtr^, tn la 
Uitgaa Ualrea g tratliuitíi tn ta E*fa«C¡a for Mr: Dfi. Y uyeramtnte corrtyido «mi lit*nría dé lo* 
Srm. <bí ¡ttiitamad. Km Amtlenhut, por JUioMeA J'Affra/taui Pníío Htitriij: en la o_ffcma tlt Jnit di 
Wot. AñoSSOé, ^ne wrrttpoatU á ¡144. Págii. 114 v 115). 

Sobre lu iniinCornucionev <lc enla t^yeii'It, ya en MAlído erisliaao, ya pii aeniidn ««r>éplioo, 
réua lo qa« Mcnbi^ Qt'^ltlai l'arla on una conf<!roncu da<U »n U S»ciodul <Io Ealnili'» JinKoa ea 9 
de raayA de ISM, reimpruBa «n la loginxla M>fi« de aut «tndÍo« mlnv La PoiiU rfu McytH'Agt 
(PmIh, 1895). 

(') Ba la ÍBtrodiKiciiii He la jorawla cuaria. y aotm en al ÍToBtUian itnttoo (iioreU 14). con este 
título Cana un r</«M no4rir* ««o «no Aylinolo li'uri amii in luogo (wufrrfMo, t JM»' l> mottrb Inlle U 
eoH, t püt ti piatqtu U/»!nmiiu. Dit Mdnl, un su («nu'li» Duttiartfd» Dtfameront ti dt. m* ÍMita- 
fionty lOfirto ilonJe raonoa podiMU opcranc, eato », •■ mis ProUfámtno» á h liittaria d* la poe*ia 
«wuwfiíuini (Parlx, 183<f, p\*. 344 i 3l>t)), eiiciiitnlra D:ran<lA« relBCÍO'iL>« nnlrv ««te Bpúlot;u y un t^pi* 
•odio ilvl Itaaiájftxaa, oon'>ci'la otn rí nombra du La udiic^lAit lU flicii/airittffn, Linbfrodt m« inclina 
i rer U mianí eenejanin; tHT'' Anuncut arlvii-rla cim ra'.6n (vu *u eatiiJio aubre £« fontí dtl Novt- 
Vina) i^iic U>cl>y>aria|{«, cuando vo iniijcii'B par pricni^ra vez, no las tocia |ior dvioonio*, *ino por 
canaooretM do «Joi oonltlleao !««... pati*clilu« i cou aabrehaiiunn*. (A. d'Aooona, Sladii di eriliea 
4 ttoria htUraria, Bolo^n», Ilt8<>). Kii e<ia prodoao inibajo do Aaoona, ui como on el du LnmUia, 
Di4 Qu4Ufadn Dtearntrotu (Viona, 1889), pucdi-n vena indicadas machas rcnuooM de eMl<-caeaio, 
•airo cilnii l« e*p»floU de Clomualo Sáiiclies de Veroíal en In Sunm dt EaXfmpto$ Icomiíiiineol* 
llamacU liiuu ahoM Liltv d* Eiatnjdia. >j. '231]. 



i 




IXTRODCCCION x^txiit 

II A btbtcando kKp pnr tío n«caparw>f mtní A siuu sol>i-o sí, «'> vti! OQK culmenn lleim 
ftboJAs, en qao habU uu& poca ia mi»), el coni«nz<'i a eütuoi- iIgIIa, ^ contiendo, ulvi- 
ACsele el pensar en el ppli^:Tt> ea que ustnb», (<t olvid'i do como teufa los pies ixibre It» 
onlebnis, i^ qne oon sabia cuando se le rasitfiarfati. nin se Id membní de ios dw muroK 
que non c&Mbau de tajar In.s nmia.'i. et cimudo lim hobioMoii lujadas, qne atería en lu 
j^ganta de lu serpiente. Kt sevendo ast descuidada é negligente:, acaWou li>s miin.'S d*; 
tijar \as raiítüA, el ca.v¿ ou Ia garanta del dro^u et perociÓ. Et yú Boo üom^juiuai del 
paxAj á c^te mundo, que ea lleui> de ocasioti&t 6 de miedos, é do Iilv euatr» ciilebiuü í IijR 
I btitnúres qiiu üitn sostenimiento del líeme, el qtuiudu su le mueve alguuu dello»^, 
_ atal os coniu el voiiíiio do \as rlboms 6 e) túaigo murtal. Kt Itce «omejiuim de los 
dos remoH & la vida ítacu áesto mundo, et de los tnureB negro y blanco IV In noche 6 »\ 
ddi. t|ue nunca a>ssn de gastar la vida del homo; é fice neniejiuizit do In miel i esta 
poca dol duhor que heme* lia en ORte inimdu, que ee var. é díi\ó Heulír. ú gustar, ú olor, 
é «sio le Tace descuidar de si ó do su forienda, 6 fícelo olvidaí- a<inello en que esM el 
dccli^ d^ar la inrrei-a porque se ha de salvar» ('), 

Con ijl SettdrÍMir se onlaza el Barhitm, do y» por (Übula-s níslndaK, siiií» por el prin- 
d{Ml argumento: ol horóscopo que del príticif» forman los aidn^logos, el euc«rramíeato 
vti que el rey le niaiitieoe, la jiorsecuciúii de qu9 to baoo blancu una de la» miüoi-es do 
ffi harem. Veamos alj^ de esto ou la auliqulsinia versión castellana hecba paní ol Infinito 
i). Ffldriquo: 

<Dc8y orobio el rey por quantos sabios arla en todo su n-ejtjo que Wuieseu A éJ o* 
i)iiu catiiseu 1a ora ot el punto eu <|iio iiasíera su l^o: et dospues quo fueron lli^iadoa 
plij^^le mnelio con ellos d mnndi^los entrar uutél, et dfxolef): «Bien aeadett vopídos* . Et 
istuvn oon ellos una gran pioi.'a ategr^dase et («olasándase, ot dixo: «Vosotros skbius, 
flgooü ftaber que Dios, euyu nombro sea loado, me IJKo morced do un fijo que me dio con 
qne DIO vsfor^'ssse nú bnu^o, et con que nya alegría, et gmeías sean dadas i 41 por sicm- 
pn*. Ki dlxoles: «Catad su cstolla del mi fijo, ot v«t q<i¿ verná sn fibcíenda». Kt elloc 
catáronlo ot fistóronlo saber quo era do luoriga vida et que seria do (frun poder, mas a 
ixtiu df veyíite autios qiM'>l avia de aeontecei- con su padre, poi-que veiii el peligro de 
muerte. Quandn oyú decir esto, fincó muy espantado, ovo gnind pessar, o torm'iselo el 
alegriit, et dixo: «Todo ert en poder de Dioíí, quo fega lo que 61 tuviera por bien>, Et el 
rnfuile crecía et Hziyao grande et terinntto, et didle Dios muy bueu cntcudimionto: en su 
tiempí) non íuA eme oaswido tal oonm M fui'... Ceiidubele 0^1 mfiío enfmyriflu de gv eiiM- 
ünnzaj tomó ente día ol mismo por la mano, ot fneso eou ól para su posada; et Uso fiuter 
na gran palacño fermoao do muy gnuit gtiisa, ot escribió poi- tas paredes todos los sabereet 
qael avie de mostrar et de apprender, toda» lax eiítellas et todaii la« figiniis ot todas las 
oik«^ DesT dtxole: <E8t» es mi siella et esta es la tuya, fasta que depprondaí; los saberes 
tbdoti que yo aprendí CD este palacio; ot desembarga tu 00107.0», el abiba tn engrjfio. ot 
Ib ovt, et tu veor. Ktassentiíse cou 61 a mostralle; et tniytmios ally ([ue eutiiic«seu el que 
hefiírwtD. ft filos non sillian fnem. et luiiguuo otro non les entruva alllí; et id mismo 
>:nk de buen eugeuno et de bueu eutoDdymii;ulo. do guisa quo ante que llegase >A plaso, 

(') OalHa jf Dimita, cap. II, ta hiitoria de BfTMtfiíify, tt filát^o Ifiá. Otyansa», p. 14|. Cotopá- 
(Mt «I RiUiii» ajiillogo «II U ffitíoria de Ilarlaittn ¡f JoMfat, «áp. B,* ilb la lr«duool¿a cutalluia da) 
ltaac»dD Arce SolorteDO, foU. 6lt vio. y 66¡. 

OkiOES»* DE LX KQVtLí. — C 



XXII» 



OníflETTES ñu LA yOTELA 

appivndió todos l«» sabortw quo CoiidubvtL', su mnesiro, avia oscripto del saber de los 
uinnMi»... £t turniiiieCuadubote al taiamo, et <lixo: >Vi> ijuJei-uoatax tu ostroll»». Kt católa 
et vi6 (^upl mi<tmo aerl& en grand ciioj'ta do muerto si fabla.<« ante que pasasea los s^ete 
días...» oto. ri 

liidudnblflnit'utB oqiii etlA lu lerondii budista, poro degouerada y stn soatido reli- 
fcíotso ('). Cütu t<eutido so (xiiií<orró ea el lMtita-\'iM<ira y en laa domto biograÜAs popu- 
laros de Budft, pero ¿do dónde procedo el tpxto iwistiauo del tiiriaaní? En (wte pimto 
nmlan dirididos Iw críticos. ííotonbei^ no admitió mi» IiipútoHÍe que I» de un terta 
intermedio, osiTÍln tamW-n on lenpia do la India, por alfn'ni inonjo uestoríaoo dül 
siglo VT rt vil, 1(111} nmmíti\6 A la religióD cristiana, por M imporfpctanienlü pnjfiajwda, la 
bií>toría de SiUiya Mdqí y las pankbola» de sos discfpuloíi, mezclai'do alfiunas reminis- 
Cttnc>iU4 0Tiui^'/'lÍvHs, cumu In parñhola del st'niltrudor. ¿ invraitaiido ni poniuni\|od«l misio- 
nero Balahuor ó Itarlaam, que- no et^ítá en la It^yenda primitiva, pn-o que era nece^ariu 
para pt«panu- la (tinventilD do) principo y odocArle en im hinitumcutuis de la religif^u. 
Este libro hubo do ser ol mismo cjuc, llevado ilt Jerusalem, sirTió do toito & la noveln 
Xricf(a del nionjo Juan. 

I'oru m máu vortx4fmi] k opinión de Kiih», que Huponc para ol fínrlaam una sorie do 
etapas soni<^»nte A la que rocorriorau lo^ domüa libro» sauacritott. Un porai licl siglo vi, 
ciJUTortido al budismo, tradujo al pehlevi el libro de Jiidasaf [IJ<ifÍhimttrtt). l'n cris- 
liimo, lie los imielios qui) habla en la parto del imperio do los ñassiuiidas amtínaiitti «lo 
la bidia, es decíi- en el Affjhouistáu actual, hizo el arreglo conocido cou el nombre do 
Libra de Juiinanf ¡I Halahur. Del pMiia pu^ig al sítincu, liacícnido ol nuevo traductor 
gnodes moditícaciooe^ ^abre lodo en [a segunda parte, (|ue oa enterunentA nueva y 
apartada de Ihm hientcs bildifAS. lio estu ruda^'t-ión siriaca pruvedou. pero con iiidi-ppii- 
deuda, non Tcr3Í<}ii j^rgiana, que todavía existe, y la ^mv» atribuida por tanto tiempo 
A San Juan Damnswoo, on la cual so ouvutuó graudümunte ül ciuücter teológico y pol6- 
nico d« la obra. 

B^ proceso, hipotético en parte, tiene, tin enibArga, firmo apoyo en la existeucia 
actual <le Am versiones do) íiarlaam independientes de la griepa, y mía do ellas ni 
wquiera cristiana; os A saber: la versión árabe, hw-ha probablemente del ¡lersa, y la ya 
citada rodiu'dúu geurf:;iatia. ipie repre^entiiálDsojoü de Euhn un texUi intermedio entre 
la forma pcble\'i-árabe y la norela gi-iega. 

;Pero por ventura hubo una »)la versióu áraboV l'arcif q»o fueron dos cuando menos. 
y Hítlojo de ella son dos libros e-ícntos on Espafta durante la Edad Aleilia. Una os el 
lluro de lea Kaladon, do 1). Jitati Mnnui^I, do i|iui liablun!) muy pronto. Otra hi novóla 
liobrca do Abrabnm beit Obtísdai, judio bairielon/'M dol «iglo Xtli, titulada Kl ¡Ujo M 
ii^tf 1/ f¡ Ihrvivhc^ que ee refiin<l)<-ti'iii on rt'iilidn israolila dw olrtí llarí/imit itrubA 
trudiu-ido del griego, sogtUí exproeamt'ute eo declai'» ou ol mitimu libro de Cba^dai, y lo 



(■) Pá?. U d« h «diofdn -lo Oainpnieiti. 

(_*) ¿c«Hi> «uevalicta Id wtutrttrio, «a decir, que un iri«o(o pro&ino Un>IÍaÍ<Mial fuete ntilitoJo p«M' 
!■ prcdioictóii IkiidiaU. 

Bii cilr04 «ua« erontedií lo iiiwnio, oomo Iar%-iiinenl« ilDinniMtn Jonrpli Jnr'ii>>« pq «ti Mlmlt*. 
bk llittorg <tf tíi* /EMpk ^'iiAI«(p. 63 y m.^: tWtn mi^Mf falk-tuU* fmrrtnt m JwUa tmtsi í^on 
M^ tetrú aáupItU Ir^ tke ¡ÍtiUli*tt to ¡niitt a montl, aml «ame ^ lAon w«r« prolMbtir lunl ¿y Budtia 
kiHutlf/er tial ptirpoM... 



ISTROPfCClÓN XXXI 

persuade la comparAcit!» do cntruinbtw, nunqne no a» veroalmil quo la traducción fuese 
' ilim>tii, siou quü lialirla. como de c<i«tumbrt), «n tnichfmán sirio de por medio (' |- 

tetaría tnnm impusible pai-u uuostros «xignus coDoi^lmieiitos^ y ndeniAs pedantesca 6 
I isQponiueQte aqtü, «egult Ir trauBfürnMdáii do la loyundb dol principo do Kiipiluvastu i 
imrAii do tod«« Im liiwraiums do OrioDlo y Ücfídontc, y» on su primilív» forra» biWicn, 
I y« oo Us ([lio fu6 ríicibfi'fidu dc mAQi)9 Amlxis. Iiebr**! rt mstiftUM. Aim Iiw di'I liarlimut 
[propÍADictniu «lic-lio mn inuiimDrnbips; diinute In Edad Medin fiíe tniduridn nu noto vn 
! lis It-ncuas ya citadas, aíuo en armouio y ea Btidpico, en latín , en franca ( *), m ialiaiuo, 
' «Q alemin, mi in^U-s, cii holaiidM, en polaco y m bohotnio. 

L« bibliograflA et^anola do osto arfpimento efi bastante copiosa, y sobre cUa ha 

! pubHciido un rce-Íttutoy muy íuslructtvu tnibiyu el júvou erudito bvitandó^ F. i)e Uaun (')■ 

las das trwluecionK completas qtie tenemos de la nuveta griega pertenooon al níglo x i'n: 

iol liit-unad» JtiaD de Arco dolóreauo apareció oii Uadfid, ou ItldH ('); lado Kr. Huí' 

dc-SaiitaCriu.eii Uaaila^ en IQUSci. K:^ m&a exacta la segtuido, como bcctia subre 

[(it texto do Bíllio, pero resulta mucbu rolut upiic^iblo y giillanlo el vstílrj da U prímvm, 

LOO dweni(>jatit6 dol ijae mtistní nu autor en otras obras do oiitrotouímioiito. TumbÍ6n 

'uM<S de Jhs prenstt» du Unnlla en 1712 mi JiarUtam trndutidu eti Jeugua tagala pur el 

jciiiita Itian de Borja, con fines de odíficñriiln y uitoqncsis para los indios, á lo cual 

, admirahloniuule so prartaba el car&vier oriunbd y (wrabdUco dol libro, y hasta su remoto 

ori^n budista. 

I'ei-i) ya 011 (a Edad Uedia era populnHstmo eoti-o uosottos el ¡iarioam en forma de 
I compendios ó tmiiuncfonw abrevjadati. como son todas la» que 90 derivan do la Legenda 
Aufta, do Jui-obo de Vorágine. Un Flw Sanctorum cobilAii del siglo xv y dos cMta- 



8tiiÍMcli«iilil<r fa« ol piltaeto quo llaiii^ U itcncidn «n ld¿l sobre m1« testo lifbrtOt V^^ 

teseo \im «idn irvliicido 4l Kl«u>áo por Mantel. No ho lUicidn á v«ri«, p«ro dn I» coraparaeión hoelM 

I pr «I tlocl» licbriuMniv ¡(«lUao S^loinoae i'o Bcoodcttt, «a(i6 Bt Hijo dei Rtjf > el Oartaam, tv 

I a^ts que el primera alxae pofo á piuo al ttf^aá» en Im 2t prim^rai capltuliM de lo* Zh que oon- 

tirar, ■apardailote luego do i\ p»ra «u»lilti¡r la oonv-miOii <J«1 p«<lrv (l« .looafat y de sos vaMllpt 

nna aeríe de tnatniociMiea rclígríaaaa y polfíicu da'lafl [ur ol Dvrvíóhe. '£* dueir, que omiic toda U 

|KrtBcr>at'«Ba; [«ro la parto b&dic« «ili coafurma al tcxtogrÍ«gi, yno confonitp ni Lauta- Vi fara, 

l>) Soliru lu railoccionei fra&eeeu, qoo son «n liaitUnte nrtiii«ro, cun«iilt«iM principalmente al 

\ tMlMJa du Mojr*! y Zolvnbcrf;, ptiblioailo on 1844, en la Bitiliothttk dei Iin«rttrhelt4 Vereiiu •■> .SAilf* 

I (vaI. 7¿, Baríaaa uml Jwaphal, JraiMtÍKlifi ginlixhl átt thtiMfImdtit jarhrimmltrtí non Ow dt 

(*t En «I (onuí X de )•• Moiitm Lun^t^ XoUv ilc íí iliitiinr< (<.-nnrii r|o líült). 

i*) I/ltior'aihti>td»t»aUaih* lírClni'U A<vJ>Mm y •/oan^aX. K^rtiu ¡mr San Juan Damatemo, 
Dtth^ itf Ot íyln'm Orirg^ Diriifitia ai ÍUunriutrno y RrMrtmtMimo Jíon fV, Dkgo ita MnrHmuí, 
UL'apo <U Olritoba, Caiifuor dt Sm Magtiéaif 1/ ih tu Qfmt^jo A mi ÜtAor. En Uaclritl. m la Imfrm» 
k Seal, letJS, 8.* 

{*\ \Wftiirl Htula amarga: htfmta botul'irl, AoMMla, álU g átitUabUf ^ralo g moral Uittarht. Dr 
hrttrnrittadrl^f»mviinpñn¡Mtar9SaneicMBmItM»iyJ<m«phat,SifffüKÍaMrribi6 m n irtwna 
fritfQ el ytorwo Dottor y Padrt ée ta /gUtitt Sai* Jwin Dammemo, ¡/ la pru*A ai tatim el ehtíiniuw 
'-- " " y; dntomi* ¡a tlpttiu Hi Ifitsut ratltllíma á nu RtffHÍwUu, ti mínimo dr lot Predietuií^ret 
>'t f/'/ SiiMal^ fíotnrm ti* tiu liht J'ílipimu, ^. Bitlltuar líe Santa Cmi, dnií««tirñ> lUí 
Mijii (j/n.io (í# Xliiuilit. /mprnwfí ftí Jí'inilit ra*i Colif^o lin Saiuío ThtintiMiir Asnino. Por ti Capí- 
•* íí» Ot'parrU tot titTfUj itiiprttor lir h Unirtrttttiii. Aíotte 1999, V,*. Libro muy raro, Oonw 10- 
4n ba «itaiiipiiloi en Filipiaaa aotM del algia puado, y prl^bBbIelaeBle It tuie aiitigua novela t\at 
«<ttpriiai4 «n «quella* tttaa. 



XXXVI 



ORÍGENES DE LA NOVKLA 



lliuiof!, por lo menoü, raconocdn este orígeo. Pero tiene mucha mils imporinndn nnn 
versiiJii, ni parecer independiente y orifrinal. <)ne. & juzgar por la lffl]giia. es. inuindo 
menos, de) siglo xiv. ^siA contenida ea im códice misceláneo do M70, que lleva en !a 
Dibliotcíttt do Pidacio ol rólulo do Leyen fie Prienda ('). No couocií'udoee hasta ahora 
)a versitki catalami de l^icisco Ale^^, impresa en 1494, m&s que por una noli dol 
ítfiffiatntiii lio U. Forn«ndi> Colón ('): "o cabo iudicaí" con pr«:iíii(Sn mi origen. Igual 
duda teiigo en cuauto A lu tndiicción portuguesa «tribuida á Fr. Ililiu'io do LonrinliMi), 
inMitu t(i«luvfii('}. 

■ion vüríiuj lo» colecciones b«gi(.>gr¿ticM impresas en el siglo xvi qno traon con 
cjrtciisión la vida do uiiosü-os saiiti>s. Fipiran eu el ÍVw Satirtoritn/ de Alonso 
do Villogas, en el del P. KvadOBOyra, oii la Hagiografía doÍ Dr. Jnau iia'álio Son- 
toro (Bilbao, 1580) y eo otros menos cólobroe. l'eixi na parece quo lle^sou i pene- 
tnr eo los breviarios particulares de suestnis i^esias. uí que turieran coito eo 
Espofia (% 

Lofi antores de TÍdas de santos snelen suprimir laíi parábola» dol BaHoam, pero eo 
cambio se hs eocucnlra por lodaii purtos, lo mismo cu les tmtodos piadosos r de gem- 
ploH ascéticos ijiio eu las coloccioacs de caeulos y eu oíros libros de recreapión y pasa- 
tiempo. Ya Ktiluí laü ¡teñaló cu Ei Cande ¡iiicanor, ta el hihw itr tos Oato», en los 
Castigos et documentos del r«n IJ. Sancho y ea la Historia dei vabaltetv Cifar. Do 
las parA.l)r>IiLs que no estíia en el tc\to cun-ictute. siiiu «jue so añodiurou ei> la versión 
hebrea heoba por ol harcolonós Aboo Chasdai. so eucuoutra una en \a& Leyetuim moris- 
eas publicAdas por GtiÍlI6ii Roblan;, y esta misma so leo eu ol Libro de las iiextias, de 
Bamóu Lull. Haan añade nuevas comparaciones con el hibro de Im Etín^iii¡doit, de 
Clemente SAnt^e?.; con los Coloquial- rnUricom, do Torqnemada; oou oi Libr» de h» 
Üatos: con la ¡Ülea curioHa. do Julián de Uedruuu (cuyos ciienloti están tomados vxii 
literalmente del AUeio dr Caminantes do Timiitieda). y hasta coa la J^undn Olesiiiia, 
de Feliciano de Silva (*). 



O f Aquí comktiin. ct libra d« k vidu do Burlan el del ny Joa4«plia ile IdiIír, siervaa el ooa- 
f«íores <lc Dioit, tt Je como c] noy dr India nattirUrn loi chriatinno* ct loa luoogM ct Im hprinit«> 
nn ot loa wguadava de «u tierra ot ile cuiuo ao loroA vliríitíaao «I rajr lonplia. 

t8«gin<l caeati Snnt Joband Daiiuuoeoo, que fue E'l^Sa muy aancto et inuy ube<lor qa« ovo 
o«cñ|ito «n anogv «itu vícIh dn Il<;flu) «tdol roy JoMpli*... 

(Folio 94 Tto., '¿19 ilel cóiÜiT, lil cual dic« ni fin: aUicríptuv fuit iudo Domini MCOOCLXX, 
Pctru* Oit¡«.> Ua aillo dctallulKiiicnte diMcríto por Morcl- [-'alio (^Hauuxiut, X, p. 300, noU). 

(*) Niítn. 3.962 il«l Sffitlrvm, La Vitla de Sant Jotafaí rt Iragua 'cútalana, ooMpiuitci pot 
Frantiteo AUyre, dictta ín Í9 eap... EiiamfoJa «■ Baretlomi, afío ¡4M. Co»lá ra fítiiT^tma un fmJ 
dtfiíibi, piiT aQO*,ti>d* 1S13. En 4.* 

(') Vldct anyeiiea Jo JnfimU JoM^ai, fiOio Ai Artalr, rt* ituiioao, Q nombre del Inductor, 
Pr. QiI«rio ifn LourJoliA, wtá de leln del iiij(lo pMwlo. Ucii)» 43 liojaa da texlo. ea el códíc« 266 
dol Arohi'o Naciookl do la Ton* do Tooibo (T, Br*j;a, Cuna dn hMoria iki íilUrahint partmgataa , 
Liehm, 1885, p. 116). 

(*l A lo uHMiofl 1» »!<)« n«^tiva el r««iilliida ds la« pcaijaifas doI Sr. Haoa en loa vointo qne ha 
«sajainRdo, t»<toa rltn« imprcaos y perlenediHitM á nucatn Biblioteca Xncional. 

t'l E\ tralmj» del Sr. Ua>n rvprtwintn un graa avancu en la |>attc MpflloU da e4la fMundiMino 
t«a» de litenuiia ovinpanida; peto crectow qne ca la inteacíúo da an anior no mi todarfa ináa que 
el programa ú lodíc* ile an cetudio tnuclio uiia unpUo, cuya próxima publicación dtwcamoa. 



TXTROTlUCCIf'tN 



XXXVII 



iBtilmonte, osta |>ci-cgriuii liistoriii liu oiitnMlo on el teatro popular do variits oacio- 
Eii fruiKiV) |iA,v dt)& Mistrriixt ili> Ilailitoin, Jusaptiitt y el r^y Aljentr su p««lro: mío 
■ del siglo XIV y otrt) dol xv ('), Al rnwmo Ktglo pcrtrnoco U Hnppramninxmw di Bar- 
¡nam e Josafnt, de Boruardo t'iilci, quo ba roimprctw Ancoim t '), el cusí cita otra do 
lnr<.'i'iiir, riimimi^üi por Soloi Peir^uio 6 Piirebuici, y nOado quo baj» lu funou 
de na .l/n/yn, la leyeotla couüniia rfpreseotáadose «Q el país toscaiio, especial- 
mente en Pisa, y íte reimprím» {wra tiso del pueblo. Bou niimerosns 6 ifj^ualmt^ite p<^n- 
Itns las nai-racioDCs on prosa, y hay tamb¡6n non on octava rima. 

Lo{ie (ie Vúga, qufi se aíiimíltí todos Uw elementos del dranm sagrado y prorauo 
snleriores 6 61. uo pod(a olvidar tua Uermoso ar^gumento. Su comedia ¡iaríam y Jamfáy 
eftcríu cu 1611, acuso dtapuós do luia lectura do la troducciúu, outoacos tan redou- 
le, rio Arce i^olór^nno. tierna un primer acto de eictraoi'diiiaría belleza, qne ontní por 
oinchti 00 LaooncopcióD d^ La VüIa Mtuéfioy atm dejó sa reflejo on albinos versos 
I da CaldenVn (*). Torios y coinidíi^ados son los orfgenee de aquel &nio8o drama simbó- 
lico. La coB9^ oriental del dunnimlr fienpierlo (inclnfda hoy en Imh Mil t/ Una 
XocfH's). qao tiene tao cíSmicas derivocioDes eu Bocaocio, eu Lasca y en el prólojro do 
I la fiera domada, de Shak(>epearo, y que yn en la Kdad Hedía fue eacríta entre nos- 
íoCro$ (como lo pmeba un cuento de los añadidos en uua de tas copias de El (hnH« 
\ÍMatnor). pudo Ito^r á Caldonln por medio de Kl Viaje ciilretemdo, de Agasüií de 
[So}bs. r aiui es muy veroslmit qne allf la levase, l'ero el dato muy importante de la 
leditsida ck'l principe á cousecoeocia de un horóscopo no procede de este libro, sino doL 
[ Barianm ¡¡ Jw»fat, & traviSs de Lope, como lo prueba la idoutidad de alganos versos y 
I litnaciOQOfi. El pensamiento filosítíco de Ion momSIogoB do La Vida fs suíflo parece 
Imnada de oi>o de los tratailos de Pliilon Hebreo f Vida dnl polilico). que Calderón pudo 
iaer en la rersidn Utiaa de Segismnudo tíelenio; pero los rá^as pesimistas que de res 
I en cuHudo osouiau eu la obra y (Xtroceu coiitnido'ñr su generikl scutido tienen ahora fiicil 
I explicación, (?onoc(dos los orígenes budistas da la leyenda. . \í^ 

El (latila ¡/ Diimia^ el Sendfhar y el Uarlaam son los tres libros capitales que Ui >j-*^ 
Bovellstiua oriental comunicó A la Kdad .Medin. Poro mucho ñutes qite ntQfnuio de ellos "^ ■* 
Htuvieso Cntducido ou lengua vitl^ou-, wrrlu ya ile mano eu mano un Ubro latino de 
autor 07<*paliul, que indiiíputablenteiite du la primacía cíonológica & nuMlra paLría en el 
I j;6nero do los cuentos, puerto quo procedió al Qmía Jimnanorum y & todas la» demás 
¡'laosdosu píiDoro. Eeto libn> colebí-mmo, qao de intento hemos reservado para 
.-.. ! ijAT, aun infringiendo el orden de \m tiempos, por no ser mera tradncción como 
loi antoriores, es la íiimjdifutj'lericaíis del judío tx)nverso do Huesca, Podro Alfonso 
(Hahl Mosóti Sepbardt), nacido en 10U2, bautinado en 1)06, ahijado de Alfonso I et 
iMailodor, y conocido tambi6u por uní» obra on diálogos en defensa de la ley crÍHtiaaa 
aortm los bebrooe (M- Nadie esperarla de t&n ferviente apologií^ un libro tan profano 



01 Vfil. Petil de JuII.víííh, Ltt M;i»tfrt* (Pnri-, 18801. I. II. pp. 277 y 474. 

C) En «1 lotuo 3.* do ■lia Sacrt Happrrtfulailoa' (Flaicncik, lft72, pp, lli3-163), 

t*J TambMm lapurákotfttl» loa dwiioniofmnjrTM. unaii«lu inái céttbret d«l Barla/tm, slrvEA i 
Oilifcrfa pan ana «weci cl« lu cotoedin £11 i«l¡t vida todo t» wrrldtjy lada r* tnatlim. 

I*) Dialojft If^íu diymuimi. in ipiUitu im/iua^ itulatorum oíñnioaf rvidniiuimt mm Mtiuralii, 
tan tofitili* piíiíoiVjAiat argunattit eonfatanlnr , '¡oaeAimqut prapliiiarttm atttrvúortt loca t^piiem»' 
tv iRn «I lomo 1G7 de la Paüvlosia latina d«i Miga*, pp. &35>i>71). 



xxrmí 



ORÍOH3TE8 DE LA JTOTELA 



OOmo U IHítriplítta Cleriralia ('), doitdo ajwnaii í<e cnciiOQtra indicio de crintíani^nio, 
salvo OQ ol pi-últ^o y ou ol titulo do lu ubni, ((UO h* de sor outoudido <»mo fiisciptiuii f» 
ensL'úaiiüa pr(>[tm de clérigos, daado & ^\» ixHlalira ol soiilidü lato que tciUn eu la Kdad 
Media, como hov le tit-ue Ix puUhni chalar, &ioóaim<} ontre Ioh ingleaoü de liombiv 
eetiidiosfi y Ittndi). Tutloa los clenu^ulas ([ue atitma tm la cúmposHrtfíu de la Vitciptína 
Cifrirtilis Hou i)ríc[ital»i, y uuu la niru siutaxis que ul uiitor usa lieao m&s de sentl- 
Uoa que de latiiin. Podro Alfonso doclara tuibei- comfiaginKiio su libro, parte de loH 
proverbios; y riu^gnc.íonm d(> los fildsofo^ Árabes, parte de fiibuUui y TOi-sotí, parto dtt 
<*)emplo8 <í similitudt>s de nniíuales y avea ('). nuestros esoasos couocimientos eu litei-n- 
tura oriontiü au tio8 ponnilon dotinniiiitu: A deiiun <-ierla los urlgenos iiimc-diutos do 
cada una de las treinta ftbulas ít cuentoü de la DiacipUna CterKolia, pero biista ol mis 
sopcrücial riitrtji> entre este libro del siglo xil y las trftd(icc¡ftne.-i que en el Xltl y xiv 
w biciorou de l&s grandes co1(>ccÍougs bintaa veoos ciladiuj, para diMliioir que ol tiünvánso 
ar«gotii!<i bebit'i uu los mimniu fiiuiitoit, y que la mayor jiarte de suk apúlo^oíi prooedeD 
do) OaHia, de ud libro de l^wiañiys tte J/i(/>fr.i. (Uiftlogo »! St'tdettñ*; dvl Barhutm, do 
lae Abulaü de l^okinan (*) y do otros libros mny oouocidos. Bu dos oapltulos tiguran \q» 
noiubrOB do l'latt'm y ijócratos, poro ostoa uombres crau familiiuvM & los hvaixs» y na 
ar^veii íiifliieQciK clásicn de niiiKima upeoid. Im» fiibdlas attin puestas en buca de uq 
padre qoe las da como iustrucdoues i su byo. reforsAudolas ooo gran número de 
proverbioe y aoutenoias. Son ciortantente de muy saludable y moral doctrina alj^uno» de 
eatos ejemplos. Otros scm picantes y fbtrtivos, sin ofentia del decoro. En uno ú otro con- 
cepto pueden rocomondarae el d<* U prueba de los lunigo^ (que pa.^'í al libn.) del Mey 
Don Saneho y A Ki Cbnde Lumnor); el do los dos roorcadorps de Kgipto y do Baldocli, 
tan ÜeleA y lioroí<-us on su rocfproca amistad como el Tilo y el (rosipo do BdCai-i'^io ; el 
muy ingenioso del depósito do los toneles do aceite: la linda fíibiiUi de la aTecilla que 
cou dnloes j sabias palabras se librA de las manos del nlatico; íA fi;raoioso i-ik'iiIu del 
jorobado en el portazgo, que todnria en el siglo xvi vorvifioó el ticenoíado Tamarix; ul 
hunostgimo de las cabras, qne Sandio coutó & Don l^uyoto on la temerotw noolie do los 
batanes, y algunos mia (*). fero otros son tan libres como los del Sendeitar, siendo de 



(q La jirlmen ediciAa de Mt« libro (ne hechft en 1824 por la SoeiaJnd ih Bi(>liiilttai Frawait» , 
«compadaila de un» trtdiiocida fraacMa «» proM del itiglo xv. IntttnUda Diifípliite <¡* tUrgir^ v otra 
mú» utigiiten reno, Caitoiimait á'^m pirt átonfiU, qno hnbta «iilo yn impiMii en 1760 por Bar> 
liamn. 

Rt mucho niia oorreota y utiniattle la de VtlMitin Scliniiitt: Ptirt A{fiuuif Ditipliwi fitrifiilU; 
Zmín er«len mal htmtttgtfthfn mil *nl*ilaitf nmd anmurltmttfffm, cin Fr. V. Sekmútl. A.7ii tuitrny mr 
gnehirhtt der ramatititeitím liOánUuT (ÜKttín, 1IÍ27, 4,'). Pero nm\M* edtcionei vHnwnn Unio ()uo DO 
hay alia remello qua acaJir i U indi^oaia molo <t« U Patr^gia do Migar, an cuya tamo tfi7 «ati 
reproducida la eitoiáo tío lot l>II>l»óli lo* <t^ 1824. 

(*| ProfJ'rrtt Ubtllam e«iiip*(ii , partí ui fx pTOKiñThai pk!to*apÍoritm, tí mit ftuliffnlionlhni atahiei* , 
it/nhath ttrmil/ut.parlimaanimiiUum tí nolufrtim limiUhnUtiitntt. .. ÍTuir fihillo.mimm iiyunamt, 
et rti er re, '¡J (M •CUrifalU Di*':i¡'¡iua: Rtdiiil mim flerieMot tiiieipUnatum ^Vig. {¡H áo la0<Íici>iii 
d« Hi^e). 

Í0¡t V"* MH^rvjral •■ «MtnlM und* riml m ki*v4. Fi\i. %r til gaUH» vtgikmlior U, gní íh Mi(fntiní< vigi^ 

iai, *l tu dormí {Pi¡(. *'•'*, m>l. 1.'). 

{*) riaa«a au I» Diteifdiaa Cimoi'ii «toe apAtogoa loa búibotoi I, II, XIV, XX. V j X, 



tiíTnoprccirty 



xzxtx 



•dTCrtir qu« on Yviotí do ollott os la auogrn qti ion buco d papel do ColiwtiDa y ancore i 
*D nuera mluriah )>ftra borlAr n\ miiríiln, to nntt d» tríüli; í')t« itt< In fitmília orínnte). Kt 
cuoüt't di.*l vifuiik'ro. ul -le U chimiU detsiiudn, ol inu)' alminln y exti-uvtu>uiitf< de la iierri- 
Ua, ol del cognno ile lu gábuio, y sobra todo ol IkmoBJsiin» i|UO sirve de nrpumonto á 
la fcrea de Midiere. (tmni<^ ÜmvVni, pí^rtpoooeii A fstt> íjónero ('). y lod<i8 ellos soq muy 
coooddos gmcitkí á Uocatviü ,v á los dein&ü cueiitisiutí ilalianos y ftBiicfSBti. V&Xvo .\lfonso 
cuente con may poca fjracia on su bárbaro latín liisforÚLs verdes, (|ue lueRO se oonütruu 
mncfao m^or; poro <m mAs oasto qii6 «os imitadcHV». porque bu ee inmoml de caso peu- 
«adjO, ni excita jamás la ftuitutiía con cuadroe licenciusot^, dÍ ■sa\V! uuiics de so liabitaal 
nuuient insípida y trabiúoM. 

Con toda au laedianfa, eetc libro tuvo una fortaan que mucbaB obne de primdr 
orden piidieraa eavídijir. poro (|uo m uxplÍL>4i bieu por ta nor«diid j,- oxtrafleota dn üu 
oonletiidp y por la aiiifiular mezcla, tait grata al g(i$to de a(]iifiÍU edad, de la sabiduría 
pitetica dfi loa dooumentos monile» y (le la niudiiia liberljid do las namcioMW. Las 
len^aa Tul|;ar«s le adoptaron muy prouto por suyo. Varias veces fue puesto en pnna y 
ca vei^o &miic6s cotí \A titula <)o Caslomantt d'un ¡lirr ít mn fiU¡ (')■ lutegrameate 
tradocidü al (í8íit«llan(i a|)arece en el Libro de ¡o* e^í^mplos, de Clemeole íjiucfaez de 
Verdal (*), y la mayor pnrto de los cueutos liguran tanibi^ii en el Impete historiado, 
que maodd trasluiiar o] infuiito Dnu Knríquo de Amgrin, duque ilo So^rbe (*) y euyaií 
nnmpreítioui»! populan*» iik-auzaii al sif^lo xix. Hasta diuloctos muy oscuri» r muy poco 
oiltivadus líktrariameuto ee hoEimroQ coa la potíesíóu déoste librillo: utia traducción del 
tiglo 3UV, üxistoute en Duetttre Diblioieca K&rÍoimI, i)tio paal mucho tiempo pur cata- 



(<} San l<Mnú«i«r<M VII, IX, Xl, VIII, XII, deis DitipUm. 

Ó*) Uno il« Mlot CattouimtHt» ó ChaitaiitamU n aa&itnm on «I t-Mno 3.* i)« la coleooldo da 
Butuui }■ Uíoo (190S}. FatMav» tt omOt» de* poae4 frangí de» XI, XII, XJII, XIY «t XV' tiicUtt 
tUDOl'.'. pp. 39-183. 

(*) D« catit cioIdcii! ja )i«liWeni<>K m&v oileUntA. 

I*) Lii fiimlu de Pedro h\ fonso compft'Ddídas ea el ItopHe son (por el onira do Ib Di*cip¡ina 
Cl»n<y)ÍM ^ «o >)« k tn-laodón) \n «i^Í*ntM; I, It, V, Vil, VIII, IX, X, XI, Xtll, XIV, XV, 
XVn.XVtlI.XXy XXI. 

La prímnra •<(ia'ón ei ¿le ití9. 

Etia H In v'nta dul Itopil rmt tiufiibvht /titínindat. 

(Fio.) Jyirí ■/ ftctiha ti íiíra dr ¡teprie ¡itftioriaiin -tplifada» las/abnlat, rn JÍb, jaitt¡> ton W />»!«■ 
t^9 a moralidad pTOveekoaa a ¡a aimittlon t iirüani^ufo d« la rida hvMana. €í>n lat/ahuloM lU n» 
ajli6 (fi< por fl4mi¡/hy, df aniano. Dútifutma (t). 1I4 Abanto t Pogio. fon itlnM «xíntiuiifantM: tfijmtl 
¡u meaiio dt Uiíin fn romavct e taijittniado r» ¡a muy ntAU * Uat óifdad de ^ragofa par JohrM 
5«rw. aUmau dr eouilaucia r>n ti «An d*¡ uSor lit mil CCCOLXXXIX uibi*. Fot. 132 boj» tiuiae- 
a¿Éá, 2iH lániiiiiM en nvuleía. 

Oamo lian ilamoatndo I^njioliln Harviaux (Ltt Fahuliitn latina, P>rla, 18M, Idilio I, ("I/;. 37S 
T m y A. MorfUí^at'i) (Iinma»in, XXÍIi, p. 5SI y m ). noMlro Iiopele en tinsunro de U conipilii- 
nÚD Utiiu del alemán Sloinhtívet, cuys prímcru <>i]ici<^«, «in frcba. na pueda ttt anlTÍor i 14'4. El 
D. Ranijoe >lti AniKim, qun inanifó {<sc*r la tnuliicdoii, no Tuo, como ligerauíMite se babU onHo, el 
■atuio P. K<>'i<iai-*, tjuriiuiti ilu Alfoaao V, aiiio ao hijo del minnio aomlrra, npodado al I'ifanio 
rarun, i|uv era vin«)' >> l>ifi;arieni«at« tfenenl ile C*Ia)itfla «d i4IU). 

E*lii cí'Iohre colícc"Íii ¡le fábula* íue rolmprcsa «n ToIom i!o Fnncii, 1489; Barf^tM, 146S; 8«« 
Tina, I&2fl: Toledo, 164T: BerJila, \Hi; Ainlteíoa, «lo fwha (á m<Hliii<lo«. del iijtlo XTt); Ambe- 
IM, lA"' 'I, 1T29; S»i.-r>rU, 1813, y Hgiiramcflle en otroi* vario* afle« jlugaree, (Vid. anoaue 

&k&tS- '■tiiolat'Jiu clii$ica.f 



r¿4 ORfOETIES HE LA NOVELA 

lanji, reíiultA aliora iKArocsii ('). hw cwüVw de Pedro Alfonso asoma» In cabeza por 
todas partes: en el fiesta Itomattornm, en ol Sperulunt Uisioriale., da Vicente de Beau- 
viii»; ou Itts Er^M^tlo-1. «lo Jacolio «Id VUry, para uso d»> Irts pn»d!.-A>loK^s ('); ph Iob 
yablicutt, eu los fycsammtabeiiienr alemanes, en las (i-itto Noretle Antiche. cu Boertu.'- 
cig, cuyo solo nombro « tcgi(^n. ^ 

Árabes son laa fueotes ínmixliatM Uo lu Disciplina Cicrívali», y ncu&u oii lengua 
ar&bi)^ 6 hebrea hie compuetítA príniei-anieiite poi> sa rooopíliidor antes do tniei-U al 
latto {*), poro ol proceso novolísiico dcmucstni ou ta mayor parte do los caaos tjtio p1 
vueato Arabo vjeuo de Persia y el nuento persa vione de la Indiu. Ya hemos indu-adn 
Tsños que se deriTOn de los Enéjanos dr Mujerar. del Catil*i ¡f Tíimnn hay uno muy 
siugolar, el del ladiiío que se tira dol tejado de una casa creyeado que por artes mági- 
CttS y por virtud <lo uu coi^iiru que proauncta va á ser tratisportadu nii iiii rayo de la 
luna. EL cneato del d&poaitariú infiel e<!tá eii la colección penta de Loa m il y un dfa^ ( ' ). 

Pero ¿no habría entre los árabes de Cii^na un desarrollo original del vtieoto y ta 
novela que pudiera influir en nuestra literatura migar? ¿No habría entre tos mismos 
irabw do Oric'iito uamicíoues origíualvs, propias do $n raza y de su. ley, que no debie- 
sen nada á los odiados adoradores del fuego ni á los anacoreta» tlel biidisnioí' La res* 
pueata A estas ciiostiones do es fáal. pon|ue la literatura Arabo está en eran parto aiii 
explorar, y los profouot: tenemo^i qno contentamos con la poco que han qiiorido decir- 
uos los orientalistas. TaCasiri, al catalo^mr en 17tíO los manuscritos árabes de laBiblio- 
tix'tt del Escorial, iadícú quo entro ellos oxistlau no s^lo oolcccíones de Qibulas y apijlo- 
gos, sino TOrdudoras noreta», /icio» ataatonim eaftus, y otras cumeoidodes y delicias de 
la filología» ('). Las deücrípciones, al^ confusas y no siempre exactas, de Coíuri. luui 
sido puntualizudus y corregidas co u! nuevo y excelente catálogo de Dorenbourg ('). 
Pertenecen casi todas los obras de entretouímicuto que 61 selialO al genero de las moka' 
tHOS 6 ¡witionrs, cuyo tipo es oí libro (dUsico cutre loa orientalcí, de Hariri, nacido en 
Bnssorael ano 1055 de la era orístiana. Pdndase prínripai meóte la celebridad de esta 
obra on ser uua vasta compilai.-iúo de todos los Urmlnos do la leupta irahe, do sai; lují^ 
nti»N modismos, de todos los ])rímoi'Ds y figuras do dÍoci6n, de proverbiots, do enigmas, 
de juei^os de palabras, de rimas, de aliteraciones: un moDumüutu de poc^ionna hloló^ica 
y de mal fausto, muy propio de una raza en quien Uega & U snpersticiOn el culto do la 
gramitíca y el arte do hablar con finura y eleguocia. Pero toda esta erudiciiSn léxico- 



(') Ba un iDBnuKrito on pergamloo ám U flej;untl4 mitad dal «Iglo xit; cjlui eomtma ta lavla 
dt ¡a eltr^it dé diuipfíne « eoaüntuml m ufrm la etergh dt moralitatt dt p\ila$ophia portíü tu dru 
tihr**, compitlat t ordmnt per metirt PFktm AUfitiuta» (Vid, Ulii y Pontanola, Oiira» eompUla», 
tono 3.*, BarceioM, 1890, pp. 4!KM94). 

(■) E^oipla^/arfUMdr V itrj/, tditrd hy Th. I-ytd. Cran* [haoAtc*^ \9d0). 

{*) Tal ora h opini^Q da I), l'ueiid Oayimgot, futuJintltMo vd nte ptuaje dol prülo^ de Pedra 
Alfftiwo: Dttu in koe oputcai» tit miki in oi/y ■ ton u>«i, qtü km Uhrum kaw wompontrea ri t¡i» ¡atinvm 
traiu/erm ewnpulit, 

(*) Bdicáfin da Ia)i*«l«ar, p, l{£3. HállMO tunlitín ea al &t*la Romaiutrw» {núm. 118], on lu 
CtnU iVoiwUc A ntkfu (uAin. 74), y ti«o« nUoiooM coa U novclii lO.* du la ocUi'i f^iantura dol Dt' 
eamtron. 

(') Biblioíkffit ArahifO'Biffi/im Etntrialrtatii,. . opmt tí ttttdi«¡I¡fha*¡i» Guiri Syn JiarMiilu, 
Prat^/teñ... Mídrii, 1760, 1. I, pég, 10. 

O £«4 JianatcriU Araba dtCEienrialdécríU par Harlteig Dtrttdumrn, Farii, ISftl, t. I. 



INTRODrCCIÓil 



XLI 



_ _ . tou iosfpirla puru «I lector europeo, «ttá vortUa ea uoa espeáo de novoU ([uo se 
tírtíf' en cínt-npiita w*;oh«. las cowles no ostAn unidas solumonto por ol d«>bil hilo (|H0 
eo^'XA lusnioiitosdul Sfín/irhart'i (lo/>rjt mj7 // »«« uochrg^ sino q «O recibe-I i nuiy ingi.>- 
ainan aai(hd de la pcriiona del probigoalsU do todftá ella», que os iin aventurero llur 
mado Aüii 7Mi\, rii>-as oxtntílaft metamiírfo.'íis refiore otro peraoDiye honrado y sensato, 
H&mtli beu-Uaaiauun. que á ciida momcDio le eociientra ea su cnmioo, disfira/ulu 
«on los mis varios trajos y dcsompctiando los nías contrarios oficios: unas veces predi- 
imado eii la vfa pública con gran compunciAn de su auditorio, otms ombortach&ndose eu 
Ia tabonia con la limmiía qno recoge de sus predicaciones; ya preseat&ndoso como abo- 
gado, ya como medico; ora como maestro de escu^, como folso aDacoreta, como men- 
digo, cicfo y cojo, explotando siempre de ana manera ú otra la credulidad pdblica. 

Bata especie de filósofo <:[i)ico, do partsíto titerano, qne por final se arrepiente y 
mnere de imam de una mezquita, 06 ua verdadero tipo de novela picaresca, un precur- 
sor de Guzmáu do Alfara«he y-de E^tebanillo Ooaz¿tez. Envuelto en sus sórdidos ham- 
pod, redoce á sisrtama su larjia experiencia do la rida, y en la WBi6n treinta dirige 6 la 
ditisnu de vi^alinDdos y trubaues, qne le aclama por so monarca, un pomposo discurso 
en qne bace gola de sa solemne desprecio d^ género tiumaiio, cstaGulo y <lt;fruuditdo por 
¿1 de tantos modo». Sea cual fnere la ejecuciitn (de la cual nos es imposible juzgar), la 
idea de este vasto cuadro do 1» sociedad nimíulmaua del siglo Klt. y el estudio de un 
tipo iBu original 6 interesante, que, se^rin pare<.-e, está tomado de la realidad eontcm- 
porinen, auiiquo tenga precedentes ea otro libro compuesto rien hJíos antes por Hama- 
dnal <*), contando las aventuras do otro bitfÚD llamado Abulttith Escanden, prueba en 
sa antor f^raii riqueza y fertilidud dt' íuvoiu-iiín ua menos que talento do moralista. CJii 
poeta alom&a tan ilustre como Federico Rtictert no ha retrtx-edidu auto la ardua emprcsu 
do poner ai su lengua estas matamos, á posar de todas sus oxtmvagauciaK de estilo, > 
■egltn el parecer de los entendidos, lia salido triunfante de la empresa. 

Kn opíniúa de Henán, es Harírí el autor mfie ingenioso é intcrcfionlo de U docodeu- 
da árabe. tPoca.'i ohnis (afuido) han ejenrído tan cttcnsa influencia como estas Se*ifme». 
Del Volga al Nfger, del Uauges al aitrecho de GibnUtar. lian sido consideradas como un 
deebado de estilo por todos los pueblos ({n& lian adoptado jtmtamoule con el islamismo 
la lenirua de Moboma. Todarfa hov son clásicas en tudas tus ueciiolas musulmanas de 
A^ eepoctaimeote en la India, líxlrañu ha Hida la rortiiiia de eítie libro, oompuOKto en 
Btnora, Improsu por primera vez en Calcuta, y uiivdH dos principtileit comentadores 
Meieron, uno en Jerez y otro en las urílltis del i)\o. Lat pereontuí que lian viajado por 
llevante dan teflimonio del portentoso efecto que producen la'i mnca>nm cuando sou 
IftfdaR en público ante un auditorio numerora. Han proilucido muchas imitaciones 
árabes, siríacas, hebreos, y todarfa lioy suelen a¡ arecer en Oriente algunos ensayos del 
mismo géneros {*), 

Perú como las Furnias y Ioh raKones del gusto varían tanto de untus raza^ & otras, 
aptende uno, no sin sorpi-esa, ^ne la mayor parte del interím í|iie el libro desi'ierta en 
luí orientales uo consiste en tos aventuras del mendigo Aba Zeid, sino en las lidlcuUis 



(1) Atiin«^ Imb AI-ÍIuMÍa-Al'HaiiiaiIliiiat, iniiprt« el nSo 398 de la Il^^lra (1007 da U (tu críf 
tiíat), ra>n por iaveotir 6 iotrod'icior del géocro do lis maeamat tn la liientiiru árabe. 
D Emaitá» iloruU tt de Critique^ par Ernat lítnan. Varia, ISCS, fp. 397.238. 



an OniOEJfES DE LA ITOVELA 

af«ct»cionM retóricas, en el m^ito á» i« diíiciiliail venoid», y» íntercnlando compoíiírfo- 
nes ou <]ue tü hu/o «íirtdiiiAtJauíioiito tío unu lelm (como en nuosba^ norfJasst'n rocale.f 
del Kí^iu xi'ii), y» encei-ruiidn Dii utm iiovola todos los verboB que lifiuen ciera in^ni- 
laridail, ya cüd oirotí artílicios tiu mimos pueriles. 

Hasta ocho (yemplares, más á meaos comptotns, do las Macamai. á'O Harirí («tollus 
dogniitíao ot oruditioiios Arabiooo spocimoa», «d (roso do Cnsíri) pono la llibliotoca dul 
EsooríoL Cuo do oUús (ol 495 del catálogo do Üei-eobour^) encierra parto de na conteo- 
taríu de autur español, Atiiil AlMLS'Jarii^tii, 6 el jwezacu, que miirió el alio Ü19 de la 
Uégira, l'¿2'¡ de nuestra ora vulgar, üa couservnn TariaH imitacioaes de este libro, y qq 
paed» meaos do Bor suinuniuuki ciuitma la <iuo Caüiri i-aliliei^ do oomodta saUrica (gé- 
nero enteroineute descoaocido entre los ¿rabos), y tuvo, acas» ein fundanieuto, par obr» 
de autor €«paQol, iutittiUda Sulrji ¡/ rltyuíirifm; ¡ii-onutu¡mUtti «i U» banqufiet He iox 
miemhros de lag cw^amemicx ('). Estuü niíoubroa .son uiida laenoA que eincuenta, y 
icpreSQiilan iodos los oticios y profOMoiuM conm'-idos eu la socimlad miuulmatia. La obra 
pareoí Uabor sido compuesta ea 134I>, y ba sido impreca modoruaineutc en Kl C^iro. Mo 
sabouios ;íi son pi-opiíuiioiite tmicamat ü «umpitadouuii du aaócdouti {porque aiubos gtoe- 
roa audao mosclado^ entre loa oi'iontalea) tas Com'entticiotu'* nocUimati de ios ixnnfitutn^ 
les y la iultmithtd lif loa hermanos^ dol poraa Arrazi (nrtm. 50!}. Pero dol libro deiiomi- 
oado Frutos de lonmiifiuty rfieremióii de iim lionif/rex imjruiom», porAbeu beaMntnim- 
mad beu Arabií de Damuscu (nilnis. álH y 514). no hay duda, ¿juzgar por Udoscripcíi^n 
do Gaaiií (adm. 51 1), que, ailomAade relatos li¡8ti}rtooa, cootioiie apiJlo^os eii prosa rima- 
da, análogos á Iok dol VnUlít y Dimna, tide» como la dtüputa del Hombro mu el bbulusu 
Re}'''de los Ueuíoti, la guerra entre el Principe de {w Atletti^ y el Key de los lClefanU«s, o) 
juicio del LeOn, las senieucias del UamoUo. Apólogos tambitJu y aun verdaderas tiovelaM, 
curau la de loa aintin;« del i-aballcov (iallugo, alternan n>n irozuit do hÍHtoria y mA^imus 
Y seutencias eo prosa y verso, e» In obra política y tnoml del hÍi'íIÍuiiü Muhnmmod-bon- 
Abi-i[ohammcd-,i/M/i-iífi/rr (tiiuurto uu lltiU), t-onocida por id fiítlinin, que Mi|;Uúl 
Araari luí traducido al italiano co» el título de (MtMhcionfJi ¡'otUiraai*), iUistnuidü doo- 
tnmeulo sus orígonce. «Los argumontoE bistóricos (dice) están totnudut» caá todos de los 
tiümpott clifiioos de Ambia, do Ui6 prim^rris siglos del islamismo, de lo^í acontecimientos 
de Ferstia en tiempo de los íiassanidas, y wl ve» de las hagiogreQas ciñstianas de ürieute; 
laa narracioDOti Bibuloaaa nnt&a imitadas, no ya copíadajs de lo8 mudólos iudioa, espe- 
cialmente dot Calila. Eiicoutrama^ textuabuoute una dotoIu de Lag mil y wm ttoetiea 
(la del llolinoro y ol Asuo), y debemos suponer que alguuo du los AllimoK compilador» 
de aquul deloiiúiüitimo libro la baya tomado del éSoluwt y tío al contrarío. Otros padasos 
dfll traUdo du Zufur. y no pocim, purvcou par&fra8is y acaso traductrionwt de tcstofi per- 
aas... El m6rilo prtucípid del ¿iolaxiu (rayo uulor flitroula A mvditulo!* del aif^lo xtt) t.-on- 
sisto OD ul uimiuu. iiuuYo para lo» mtitiuluiiuiu^ que abrió, de inculcar máximiu momios 
OOD «1 ejemplo da liectios imagitiariois. Antas do él la litentium Ambe potMfa oiortamente 
ToraioDoe é imitaciones de las fübulos persas A indias, pero do parece que uintcún «acri- 



(■) Núm. 4Ü7 lio Cwiirl, it>9 de Dcreobouig. El tirimero lU Im nonilin» de todot loi pcreoiiaJM. 

(•) Om/m-i; fotitifi, KIorcBci*, ISJl, lü*. Sobre c«U iradiHxíAn »e li(ili«iho otr» íngl«M, tíattoan 
«r WútmifVtmfort. Ixiiidr*», 18ft2. i v«. «.• 

El niMmq Anurí irnU cxlctuktntriite 'le la vhla j obrM da Ábvn Zafw, na •! tomo &.■ d*-*» 
Stoñít <fei murutwoni di AjaJ», rP TM>T34. 



IKTBODCCOIÓN XMtl 

lor lu bublese empIeAdo en obra de serio y grave argumento. 2Io obatoute los escrúpu- 
loa d«l austero y Uisin í;rM¡n r;cmiti(xi, vnHos oiieoialtia han traducido c^to libro, lo han 
imiuuiíi ó liAii liochii jMirúíi-a>is i|f ^'1 en parm y OQ turco. Ba luniu, ■<! -"^iluyui hn «hUiIo 
siemprú an gna cródiUi ODlre los tnusuloiiuitis, como lo priiobnn Iaa iniichns copias iillB 
dfí iM teiiemosQQ Im bibliotoctis oiiropcAs y iiuu nicjcmto odiojtin do Ttlnoz». Ks siniiu* 
liirbimo el ojemplsr maiiiuwríto de U Blbliotecn ICsciimieiise por ]»s riuronu y alele iiii> 
oiamnis (|Uí> lo wioi-uuu, obru de tüt^ii muriHCo oapaflot del üÍ^Io xvi. Vmücv Iúa iuúUv- 
cioQOS dd JiolMcan me parece «(Uo debe contara Rt ('ollar de Perlas, quo el gr«iutdÍuo 
Abnbama Muza II, do la Oftttf]H> do los Üem-'iAyku. ivv de Tromec¿ii m ol illtinio 
tercio deJ sij^lo xiv, compuso para la educacitSa de su hijo; libro de subía docb'ÍDa moral 
f poUtici, eQtNTüiHdA riH) muchos trozos du poesfa y prús» ñniadu, con largos ap<Ílüfi;oB 
f ojuiuploí liish'fhvoü ('), l'or su fedia uo pudo iiilluir este libro eo los Ctt9lino-i iili>cn- 
mtrntoa ilrl rr.if D. Suhí-Íki, ni on Ia« itbnis do D. Juan Maiiiiol; pero tan evidente iM 
en ellas el parentesco cou Obtos librou &rabes do odtiriKiúu do principo^, qiio ajicnu pUDdfl 
dadnrsD de que ol Solunn A ülgnn «itro de los más untiguos Tiie oanoaido por ius áuloroa»^ 
Ciillivaroii también los Árabes de Oriente y de F^pafla un género noToloHi» mn^ ^ 
«fia üjgs librg3jie^^ballgtta |. Pe ro aou mn.v niroN los mooumentoe que raetao de él, 
acaso porque el fauatismo de Iob al&qníei) »e OQcaroizd en divensui ópocas a>a la litera- 
tura pruína y de pnrii entii>lei)imientü, SnU'u ol proiItgi»«n libro de Anhr, cuya i^ltima 
Twbicui'm hu atribuyo al mí^lieo ofijiaflol Abiil-Uiiyyad Jluliainraiid líeo Kl-MoggeUia 
Abra-KNSiig, el AhUuÍ. rcüidonic en Diunaoft», ajiitenipuniíioo de Hariri & lo que 
parece {'), y dojaudo aparte, por ser rotativamente uiodernu y tener tísob de piirodia, el 
libro turco do Tiathal, ipio tliu & couucor Floisvhor en lS41t y inulii,)<> ul aleniAii Ktlié 
en IS7I, aponns so hahfn pubtioado en len;;iia rulf^ar ningún» miiestm dr» osty p'-ucro 
huta que on 1882 nuestro avont^yado orientalista D. Frenci»» Femáiulez y líoiuilwi, 
digno rM-tur de la Universidad de Madrid, tuvo la suerte de encontrar en el oídico 1S76 
del Escorial (no catalogado porCusiri) una importante wlowi'ín de dtwo uoiclas ¿i-abos (*), 
la primera do la» cttaleu, es na verdadero libra de i^ballerfas, dnbtomento interesante por 
iKr do autor eft{uñol, Bcgán tod^ l^s traxu^, y p'Xtterior i. la ópoca de \ü» Almorávides. 
Titiilase Libro lUI AUia/U» ¡i Ilisíona de Xpi/yatl ften Atnir ej tlp Qninpua y iie ttiji mará. 
vitUu y msos eg(u¡mtdm qiu le itcoutrnenm ni el utoi lúr lit- Al'Utuitlib ij AVuifcm del 
fifieioutdo d Ut iwMad dt ta^ mujercf. El 3r. l-'eruáudez >>o apre^urú á trutlucir con »d1- 
ttmt y i<k-gHiicÍa este sahitisu relato, peni tuvo la inala idea de esconder sti vorsiiía en uno 
de lo« ponderosos é inuiau^ablos volúmenes de) Mutieo Ka^tíiol de Áitii¡)ü«dtuits (% con 



I') F.t Ciliar de Pfrla*y nbm ijw Imta >(e PoUlka s .iiÍmit>i4tr<KÍ0a, acrila por Unta IJ, A^ di 
TWnwn; vfrlttlii al fOtliUaito pvr el doetor D. ¡fariano fja^>ar, niUáril'W de Ltngaa Ámht «n lú 
ü<»«fr$ÍA»d de Oranada. ZwagoiK, 1S99. (F^ la CoUetiáii de EtmdiM Atxtl>t4.] 

(t] Dlfounn \Aitn *nt« U A(>«i(«ntin KapAfiola par D. Praneisoo Fernán(l«> y Ooniilfiz el dU do 
to rc«epdÚD pAblin, ÜH de carro de 18H, pig. 82, 

C) K\ Du)0{rwlonh«nUl¡«U [>. r->iTÍ>:|iit' Alia Imbí» tuteado en 'M8 iioa oopla dfi t^ccMíca, !■ 
•mI 10 (Mtiwrva Mtiiatiiivnu cu k Jiitiliolcca NnciooaL iVid. Guilláa Aubloa, Cuiáioge d* l<n mw 
mueriU* áraha nitlttxUt <n la Jlibiialwi \'ari«nat ilt J£r//r>J. 1B89, pAif. Si.) 

(*) JTÍ4torla dt Ztyyjd hen Aaiir rí dt tfviMna, hallada e* ia SiMioteea del E»fíiriul ¡f ItmIu- 
itáa dineiajnfHlí dtl U-xt/i aflfugc origiiutl ¡i la li^mgvjt C'í$U¡lamt {PabUrMia el JbfiuAi /Jujnnildí d* 
^Mifiednda), Umltiá, iinp. de í'úrtaacl, ldH2. Bn el temo X del Jíum». So Clraraii iiptut«, eu la 
anan fútvm da ana folio, imcM pocm ojrniplar*!. 



xuv ORÍGENES dE la NOVELA 

In fíunl hubo ile qnednr cwtj tan inorada paní ol riilgo de los lectores como si contiQiMf<e 
eií fií-abe. V o» verdad que do I«i mfrecta. pu«s ol tinento 08 tal que puede competir «>n l(w 
buuuos lio Ijíih mil ij lilla lutehca. El nacimiento y edacaciún di* Z«> ,Vínl, y li>s ujercicios 
cftballereficos de su juventud; stiK amores con la fi^crrera pniicesa Sad/i, cu ra mano tieno 
qiie coDqitis'tiu- veticióndota en batall» campal: sug viiijcg y pore^inacioues, sa licuada 
& loe janltnes de la bitauta UanutdA (Arquera de lu h<>nuasnni> , tas maravillAn del lago 
Gticautodo y del paUcio do tos aljtifai-es, el r&scaio de las trw priiioosus rautivas, la pure- 
gríiia arentiira de la Im-mosa gncola (qtio rc-uuerda ol encuentro de D. Diego Tyópeí: do 
Haro con la «daniA pie de cabra* , en el NoiHinrin pf>rlu<jn/s)^ la conquista do la ciudad 
do los Hayos adoradores dwl fue^, su i-onv^rsiiiii al maJinmelinino y otra« lanoea, 6. 
cuiü más estupendos, coronados coa el ca.sti^ provideucial de íi^r^'ad por haberse casado 
con m&s de cTialro niujerris, amtmvinieDdo A \m preceptos dpi Coráu. forman un coo- 
Junto í<<(>bren)auera fantásticü y recreativo, que tiene sobre utroH mantos ct d« estar 
euctrrado en muT razonableá límites de exteusión, en vea; de las desaforadas proporcio- 
nes d«i Atitar y del Arntuif». 

A pesar de ciertas seroejtuuas muy ^ocirales, que A fufrzíi Je probar muciio no pro- 
borlau uada, do puede admitirse itifluencia de los novelas cabiilterescits de lo» &tsbos tsa. 
los libro8 occidentales de cnballertas, cnyoe orlónos est&ii, por otra parte, bien conoci- 
dos y rlesliudados. Mucbo más so parece el Shah'Nnnuih, y, siu embargo, aerfa uiiu 
paradoja absurda Kupoiier que el gran poema persa intervino para nada eti la elabi>- 
racitio de la novelística occidentaL Tampoco puedo suponerse iutlueocia contraría. 
Todas laü aualog^ se explicau por un fondo comiln do tradiciones y una semejaozík 
de estado social, aunque no eea metaflsicamente imposible la tnuisinÍ8Í<5n directa d^ 
atgdo tema. 

[Lástima que el docto arabista & tiuie^i debemos la vulgarizacióu del apacible alh/t- 
tíiz de Zeyywl el ile Quinen» no haya realizado el pi-nprtsito de diir á conocer en nues- 
tro vtUgar romance los dem&s cuodIüs de la raleccido escuríaleuse, que ¿ jiugar por siid ^J 
titulo« det>e& de ser no menos cujíosoü y cntreti.- nidos: «el maiicobo K^o del casador y ^H 
la doncella prodigiosa* , «tas islas del ámlian ^ «la isla de la E«imemlda> , i\a& maravt- 
UfU del mar», «la íkIu de las dos ostrollo^ , <et mancebo prodijrioso y la hechicerH*, «el 
rey Sapor (')>, «el amante perfumiKta>, <el pi-(iic¡pe de los creyeotes Ctiabr Almotiua- 
quil, y lo qtie le sitcediiS con la gaoeta y ol hijo del mercader^ , <la hecbicera pro- 
di|posa>. 

Obs&rvese cii&nto abundan los temas de geografía faiitAstít», propios del gusto de un 
pueblo avezado á largas perein'itiacioncs y que llerú üu rolig^ióD liusla loti llmitoí del 
mundo aatigao. -Ka ríiialsima eo geógrafos y riiyerus la literatura &rabo, y algunos do 
ellos so cuontau entro los m&s insigues y niomorobles, como Áb^o-Batutn y el Idríig; 
pero uo es caso raro oncoulrar en lo» obnu» de esto góuoro gran nrimero de consejas y 
leyendas sobro las custumhrott y tmdicioiMW mararillosBíi de diversos puebloa, sdmojantco 
& loíi que Ilerodoto reoo^A en Kgiplo. y & las noTclas geo^ñcns de la aiitif^edad griega. 
Inestimable debía de ser, ano biyo tnl aspecto, la Rmn enciclopedia de Abú Ubuid el 
Becrf, scfior do Huelvn y do la isla de Saltea, A mediado» del »glo xii, titulada Lí^ro 



O Un cuento dol rey Sapar h>y ca Imi mil y una rooAm, Otro, morclikdo con la liistorla d* loa 
■inore* del cslnllero úe Qalloia, bo encuentra en «I Collar d4 Ptrla* Aa\ tcy il« Trenwcéa Uma U. , 



IXTIlODUCCIÓ2f 



xi.v 



de- los c«jw/í«M y de los rentos. Pero do e^la obra, (ud on^nlziida por Doz)- ('), que con- 
údcra A sii aut<»r iv>mn el pnm«- fretí^rrafi» de ta Kspufta árabe, falta una parte coniddera- 
bl«, y lus i-ufitro maQuiícritos hasta ahora cunocidos HpeaHS coutieDea mki que las dc$- 
taipciones del Irac-, do l'crsia, ilel ilglpio y del Jlogreb ít África ycptoiiirional. Paro no*- 
otTM tívDCa especial tntcrév las l«>'Ciida8 rolutivuy ni Egipto, pon]uo han i>en'idi) de prin- 
cipal faente á la Grntuir c/ (¡rtu^rul h^iorin <lo Alfuuso e1 Bubio, en los cxpltutos qno 
dedica li aquella re^óa. «Mas tuliamo;! que un rey sabio qiio fne sonnor de Niebla ot de 
>Ualte«, que son nnsK villas en el reriw de Seuillu a pane de Occidente cerca la gnnd 
»iinr, e6C0Dtra nna tierra a quo llamau el Aignrbe, que quiere dezir tanto como la 
> primera p«rt de Occidente o de lii tiomi do Espauua, et iuo mi libro en ur»viíro ct 
• dúenle la Kstorta de Idjipio; et nn su Kobríno pusul otro nombre en arabi^: Qititth 
i AlnuKalH'tif. W'hrümrlieh, quo quiero decir en el nuestn) leognajo de Casticlla lauto 
»cumo Libro de lox Caminos et tk los Jlegiios. |>orqne fahla en 61 de todas las liecras et 
'de loe rcguos quantits ¡ornadati »y vi quatitaa ít^uas oii cada uno dellos en luengo et 

>eD aocbo * Uealli tomó la Omeraí el relato novelesco de Jwcpy dontm Ztttay- 

me ('). trnntíformaci^D di> 1» tiistorín bíblica de Jos/\ cou notables variantes v iulí«Íoni>« 
respecta de la vorsióu ooráni'*», mendo ^4 dol llamado rey de Xiebla diversa tambiéo 
eu mudii^is poimenures de Km utros dos t*>x\as de la misma lejtHida en auestm litentun 
aljamiada, el pnrmo de l'tistif pei-teneciente al siglo xiv j una uorela en prosa del 
»Í)tlo svi. Del Lif/rv dr Iw mminoí deben de prvceder lambiítn otras historias fiíbulo- 
8H8 que la Grande et General reproduce y que todavía eíiperwi editor, conio la de los 
{ialacío<i encantadns de la ¡«nbia Doluca la i^ja (¿la Xitocrts do llorodoto?), quo bbricó 
los sortilu^üs de sus cámaras eu el iustante prupiciu de la revolución de los astros, y 
puna eu sus tuniplüS los imágenes de lodrxs tus pueblos vecinos l^ t^pta, con sus oubao 
Uo« y cwmeltos; In de la iiiíanta Tetrmuf; acaso tambi<-D las que Amador llama «aibre- 
siut y sorprendentes do la rciua Mutiene y do Tacriiia» . 

A laclase do los mitos geogi^ MS onlagadoa cou lacouquístado K^pafla por lea án^ 
beti, confurme á Im tuotilv-ticiis tradicioiies de egipcios y iiirius, oorreíipünde el cuento de 
b ciudad, de latón 6 alalóit., que se encuentra ya eu la crónica de Aben Abib, nulfflr 
del ííiglo IX, y de^tpuC'^ de baber pasado por 0] pst^udo Ab<!U Cotaiba y otros prenses 
faistoríadores, encontró an píieaio natural en han mil y una noches y en las leyendas 
aUamifldatt de nuet'inxs moiisc»!! ('). Aigitn otro rúenlo árabe, como el do Im hijn del re// 
df Gídií, ha sido romanceado en nuestros días, peroHe otro» machos que todavía exí»- 
Ion Bólo conocemos leti títulos; ¿,7 ¡(iiiartie df. fjoja, Kl falso atiaeoretíi y otros tales. 

La ficción novelesca se tuüiuún por todas partee eu las compilaciones y euciclop»- 
(Bm árabes. Loe Áureos -Pradoa^ de Almosudi, por ejemplo, iionon tanto de libro de 



(<) Notiet ntr te* Becrila, »eiytte»n d'tfadoa H df DJetlrt^ SehaÜitelí, el aurla^tití tr' w 
frnyt» dm c¿ietfre g^graphe Atrov-Otniid Ai Btcri. (Bti In prinietm eiüaiio d« las Rtr.turdut éttr Ihiá' 
toirs ¡wttiiiqtu eS íiUintire de l'Etp't'jite jiriaiant fe Moffen Áae^ de Dozy, 1.* od . 2819, pp. 3SÍ j a», 
B(t« capilulo, como otriM vnrioH, ínhn en In» «Híeiititm pii«(«riarc«. 

C) &ta» capflnlfM ilo !■ Gmuie a Geturat Etíttria littii sido pAbliciulos recícotoineate por doa 
lUaiAn MtriK^nilcx I>id«l an rit procioso ««tnilio «obre el PotnM de riicw/C«n la H*»i*ia dé Areiim, 
AUMCroujr Afuteo*, Hmttn\, ISU^). |ip. T3-8T. 

{*] La Ai'iforÑi d« ta eiiuLui de Alalóa lia giJo publicÉd^ por D. BdiiArda Saavedra en la Stviáta 
Bí^Ma-Amtrieam, 1M2. 



«,vt ORÍQEIíES DE LA NOVELA 

reonaciún y piuaUeinpn como de nráhica. La liistorín ño Ion ániboA, ciiimtlo rU tit^m k 
la «^n«4Ai1 orobolúgioA, es cMucíAlmento imocdt^ticn .y sttolo estar scmbrndA do cQCQtos. 
R«cii(-r(I«t!H> ciiAoUi jiariidu itucú Di>zy do estos episodios pare U>j6r so elegHtitQ TUstoria 
de ion muiulfíuitir-s tk. fkpafía. 

Pero con sor \aatm lo» f^nonn indicados hnsta aliora, no s« ufotó cu olios la activi- 
dad Ltvadoi-H del iiigeuto iruU?, tito^dniíuluiiu múxi en K^tpaña con m&t brío y pitanza 
i|Uo cu Orleuto. hasta Ile^r á pniducir. aiin(|ue aisladamenle, alpina^; libros t|Ue ))AI-c- 
ueu mudorDOH y cayos rasgos i-aiitlvHii por lo intüdtadfis doutro do la ctiltm-o i t|ue per-* 
touecon. Tal L-uncoptilo la sorprcndoDte aptuicióu (ou quo Diixy ixipaní el prinieit)) del 
ideflliiimtf amorotw, do iiaa CBpwiy do [)wlniii{iiÍ8mo min liumang que el de Tetrarca cu 
v\ hL<\\hitrM <'i)0»to df la» Amorpu, del Cui-dol>^ Al^úo-FIasniíi ('), prínicm Dovela fiitioia 
qne «fl lo« tíf^mpoa modoi-aos piii^de Qiuvititmritc: una ospocio do Vita nuwa MPríta 
siglo y m«iio niilpíi dn DantP. jr mío ofi^ecc ti>sliri ionio, coütra viilganN y arralgadaíi pnv 
ocupncioDes. del grado de faena y pnií'undidwl aCtK-tiva A ijiio, si bien por excepción. ^J 
podfa» lli^^, n» ciertunente lofi Arabeü pnroü, aJno los inii«ilitia!)<>s niidalucoe do orl-^| 
l^tin espafiol y cmiiuno, como lo ont «slo ^rn» polftrilifo AWm-lItiznni. VA mismo ÜOKy. 
tan poco Aospedioso on ^\a punto, oiplioa pur A nrif^n d(> AlW<ti-Hd7Am su ^Uiiterf» 
ddíeada y sea^ibüidad «>xiiui.>dta. (Nu liay qiio olvidar, oíwñbo, quo L^te poeta, ol mAs 
carto, y estoy por decir el más cilstiano entro ios poetas musulinanes. no cru árabe de 
pura »mgre. Biznieto do uu iwpanol cristiano, uo halifn pi-rdrdo pori''>nipl(>tu la inaiiom 
do poiisnr y do mentir propias do la laxa de (|iie pntccdíii. tintos ospaflolfH arabir.adoH 
solían ronotj;ar do m\ ori^n y acoHtnmbnibnn portef^uír con aorcaamon & sns antignos 
rorteligionarios; |>ero en el fondo do sa corazfíD quedaba tiíompre algo puro, delicado, 
espiritual, quo no era inibi>> {\ 

Tampoco m árabe, ni siquiera totalmente persa, sino derirada por recVÍndito«í raminoH 
de las i'spvculavioucs mctafisicas de 1a escuela alojaudrina, la prot'uiida y valiouto inspi- 
i-adón d« la novela filuMÍtica en qne el jniiulijdiño AbulV<qtier Ab(^nto£ftil (ni. en \\»h) 
expuM lot( iiiiüteriutt de la iiabidurtH oriental. Ab«ntiirái!, titie k .<! propio se caliñca do 
filósofo coniouptativo, no os un iluminado, aut)i|ue en ocnsiones lo parece; no cu na sufi 
ni lia wcota, anni|ue en cierto modo recomienda el ascotismo; do os un pit^dicador popn- 

(') Nam Aben lUeaiii un eatv precimn r^Kta ((|i)« \\* sido muy liada y pvtUuBwoto traducido 
par DoE)' en el loino 111 d« «u ¡litbtin ite» Miuuimana d'Etpiíga*, pp. Z\i y m., y kl conlellMiD por 
Vakra ea bu vorslóii du Scluick, Poeiía y arle tU h» timlti <» E^jtaAtt y SifÜJ, I. 1.', p, 106) las 
{tlUitaiOAl tmofra oan uní itan» corHoh«M, i quion «irció mis A^ \tt\nU nfío» «in atr cofreuponrlMo, 
si ait|tti<ir« coknilo la odul canrRntM á liacvr ealngoa «a «>i liiirniMura anlcs qiio «a k Rnna é in< 
ItiMH pMÍúD tlrl poeta. 

I£ii(;onlr& Dtnjr ««■■ ntrnwite ca na libro >le Al>en Oauín (uiaoufCTito d« In Bititíottc* dr !■ 
UBtvprsi'tt't <le Leydcn), tym debe ile HCr carÍMÍ«ÍR» á juií^r por el Initice i» Im eapflnlnt y <iiie 
•CKiiniiieote oooteodrá Tariu «atodvias y iiov«lw.8« d«no(iiim Cki/Jnrií* la ptihfia ortrnt ttHamor 
yiétíM toímaradof.ylnU avoetinatatt d«It eseaitia dil ktnof.de 1« ugum ü índicioi del amor, 
lio |q* que M enamoraron por Imagen «piirMÍda an «I aaen'\ d* Im que m «Batiii>rar<>n por nem dei- 
rfipviún lie una ni'ijer, do loa que amiron por nn* m\a mlntia, de ai|aelloi mya aianr no oaoitS aína 
uva el l&r|{o trato; paanndo Invffa A dhcnrrír «obrcí loi orI»* jr <1cinA* cuoalÍna«« de p>ic<>ln¿ia rr^ 
iK'n, itriniíiaado ooa )> reprobaolOu del libenltiaje y el «lAgin de la templaafa. Ka, «a tema, iiaa 
Fikt»'jfki del Altor, tal cffuu) po>IU •teábinv ea «I elglo XI, !i«r(a ÍDi«ív*ut« oomptrerla oon la 
de Stendhal. 

I*t Hi$t«ir€ tta ifu4uJmaiu d'Efagnt, III, p, SAO. 



IXTRODUCnÓN 



XLTII 



I 



lar, üiud un subió teórico quo oncríl» pura corto número do íiiieUdott; no m un rnunul- 
raáu ortodoxo, miiupio tunipiK-u piiMa llaioAi-solo incK'dulu. |)Ut>í7ir> t\m btison sinoeni- 
mcnht ta cuncurdjii entre U ras/m y la fe, j al lin el» mi libro pi-onumo de tiaberln 
logrado. Ks. íiía diidu, na osplrítu mAs relíirioso qiio Avempace y Aveirow, qae coDsii- 
tnjroo ouu ^1 la trílo^ de la HloeoBa aribi^iispouM. pon> tomu mtiolio tío las eoaefiau- 
XAa ik'\ primero, msI ixiiq» dt- las á^\ t^-aii peripatóticu oríeotu] AviceDa. Xo tís del caso 
tiiiiUtur uqttl i>l valor tilosótifo dol líbix> dv AboiitüfAiJ, aubrQ el cual ya bu <»critü oiu 
ulicuna extauxiúii (tu utm parte (*), pero alf^ lie de repetir de lo qu« atU apuuté sobro íd 
orifíiUHlbtUiiu rorinii litcmria áo otft» fínt/ñm'fn nuiaflmoo. Sólo rciDOtiuuiuitfl tui podido 
M^fialár^le alj^iln modelo en iñertn iiIrf^rfH mística do AvivotiH, i|lie ha Atdo modenia- 
nionto publimda pur .M>:^in>u ('). llft»t« oonipiuar o«to opfisculo con la uweln «tp»l\ulA 
pora coDTQQcerw de que caire los dos ap'<DiM Im- n)ds{«einpjau£a (]iib el nombre simbó- 
lico dw ríafi firnijnniíiii («I viTiento hijo dol vipilanle). t ([un pnr lo domas el conlf-nído 
del libro es de t<jd9 ptmlo divei-so. VA Hay Uenyocdán de Avit-eu» nn os mía <]ue iin 
Sabio perruno quo cuoutn tius viígee por el mundo del ovpfritu. El Hiiy lUvi^ortUiti de 
Tol&il &> un símbolo de la humanidad entera, ompeDada en la prosociiciAti del tdeul y 
en la cotiquiítta de la oicnoiii. Las audoiiziM del primpru nada do pnrticnlar ofrooen, iií 
tnupiiSHU lus Itmiics do uiuk i»icologfa ,v de una cosniulo^ muj elemonUilen. Lns medi- 
taciooei del st^undo »c>n de todo puDio extraordinarins, oomo lo ee su propia condiciúii, 
su aparición en vi mondo, -111 odiir-Ai'iiíit (ÍHÍoar mond. Este Ütir», cuya i^mdusldu es 
cMi panteístu lí mAs bien nibiti&tit; este libro, <|ue acubii por sumeipr )■ abismar la perso- 
otlidod bnmnnn en el pif'ln^o de la esemñn di vi na, «k por otra parte el libm mis índivi- 
dnalitfta quo se hu <^'ríto nunca, el más temerario ennayo de uiui pedairo^a eutei-amenta 
subjeti'i'a. cu (|Uo para nada ioterrímo el principio «icial. Hay uu tieno pudrce: nace 
por ujiít espe*:ie de F^oiicracíón i<spontánoa; abro lo» ojat á la rjda en nna iída desierta dol 
Eoiiador; ea amamantado y criado por una gacela; rompe k hablar remedando loü grito» 
do loe úracionaloít; tonoco su imporfoccítín y debilidad Usica rcupocto do olios, pero 
nimloiua á nimediarta con el noxilio de las manos. Huerta la gacela que le bnbfa 8e> 
vido il« nodriza, se encueutra Hay eufí-onto del formidable problema du la vidu. La 
aouioml» que baoo dol cuei-po del luiimal lo muevo A coi|joiumr la exlstc^nda de algún 
iriuf ipio vital Eiaperior al «^ndi^, íjoapocha que e^tte priu<-Ípio !*ea an&logo al fnogo, cuyas 
prupufiudod descubro por ontonoes, Tiendo arder un liosqne, y aplica muy pronto on 
ntilidad propia. A loa retoiiiUi anos ttnbfa apivndirlo A preparar la carne, & Testirae y 
aloMs? <x>ii \¡\*Am de Aoínuiles y i-oa ptiuilux do tejido tiliunviil^cfo; li olabonu- rucbillo» 
id rapÍDii dL< {M«aulu y calWi atílada-i tutbro la piedra; » i.'ditiriir ud» ch^^a de i-aSiuif 
!mi¿ndose por lo que habla visto hacer a las ^nlondrínaR; á coiivortír los citemos de 
W búblwt luí híeiTus <li> Ibhük: ít someter las avos do rapida pniv que le auxiliasen on 
U L-aza; A ainatuar y dunuMicitr el cuhaJIo y el adiiu !iilvoMti«». Su tríunio aubru loa uui- 
BHlea et» compluto; 1»- vivib«cvi<}a hAbíl y coutiumunonte practicada eusancluiba el 

('} E¡ JU/itefo antrniiAiPto «b .lAmloriúíffaiUw/ajiwiMtffíM, fruAinrbí itirrrttimmile d»l árüÍnpoP 
ü. Fraiiríét» Ptmi Doigvta.eon na práhgo lU MenénJn y Pelitjfo '¿Mtli^otn, li*\M. (I>l- ItColeceii» de 

^1 AitíM nyvfi^BM ti' AríKtune. Tnrtt araht ¡mhlU ifaprit ¡tu uumnttñt» </■ Bfil. Jíwfttn, líif 
L<Hf *ldí ¡a Bibliúüti^ve /toi/ifjHJwu par U. .i. J. 3áríirm. J^Jiueink. L'aUtj/ofit mgtliqut fíag 
Ict YMguíH T^j-dr, B. J. Brin, JgSd. 



XI.V1I1 ORÍOENGS DB LA KOTELA 

drcnlo de sus ide«s tisioUfncaii y le híusfa entrever 1» aiiatniafa comparada. Había lio- 
gado á compi-eiidor y afiímar la unidad del espíritu vital r U niiiltipticidad de siis ope- 
raciones sc^úa los lírKiiuoa corpóreos tle que se rale. 

Luego dilsió Hus investigucíonos i todo el munclu sublamir, IIhihiuIo por Io« peripo- 
léticus muudo de I» g:eiierac¡<Sn y de la corrupción. £otendi(^ c¿mo se i'ediir-ta ¿ unidiul 1» 
muUípIÍi'i<lfld del ruino iiDimnl, dol reino vcgctiil, del reino niiocml, ya conííidomdos oii 
ñí mistiius, ,VH vu MUS iiiutiuta iutonintt i'eUiciotieK. Klevñtidoso asf á una i'oiKX.>p>'i>'iu 
mmasta do la vida flsiCA y de Ia ti>tal orguníxación do la maleriii, qois» peuetrar míi» 
hondo, is ÍDVi>sti>;ttttdo la ett^icia do loi< ouer¡)o:i, recouoriiü en ella dos olomooios; la vor^ 
ftoreitiftd. cnyu airttCteristi<Ti bs Ih exiousióu, y la farmn^ ijiio es el piimñpio activo y 
masculino del niiimio. <iP4>rú dilude micontraii- el agente producti;r de las formns? Xo on 
él mundo suMunnr, ui tampoco eu el mundo celeste, porque todos los cuerpos, aun lott 
celeste:;, tioiion <iue ^x tinÍto.s on «-Monsiiín. El ím>1íIiu-ío contempla lu forma esférica y 
movimiento circular de los planetas: cuiucibe la unidad y laarmoula del Cosmos; do s« 
decide en pro ni en contra de sn eternidad, pero en ambas htpótesi:^ croe ueocsaria k 
exi!«tenda de un agento inrorp^'^rco, que soa cousn dol univoi'Si) y uiiteríor i 01 en orden 
dL* uunraleiui, ya que do cq orden de tiempo; uu s6r dotado de luilas las perfecciones de 
los sefos creados y eiiento do todus la.s iniperficccioDCS. 

Uasta aqtil no ha oíado Hay toÁsi procedimiento que el de la ooutvmpltici<^u dd 
mundo exteríúr. Su ci-ooncia on Dios ^ basa ou la prueba cosmológica. Pero llef^du k 
esto punto, omplw muy opoilunumento y con gran novedad ol procedimiento p-sicol'»- 
gico. Si el espíritu hiunano couoce A Dios, agente incorpúreo. es porque é¡ mismo parti- 
cipa de la esoneia tucorpt^roa de Dios, t^stn oonsidcrncíóu muevo it Hay, i\ la^ tn;inlti y 
cinco anos de edad, á a[>artar los ujus del eí^ect&culo de la natnrale/a y á inda^pr los 
urcnuos do su propio sfei'. Si el alma as inoorptírfla é iiicomiptible, la perfección y ol fin 
ultimo del hombre ha do residir on la coutomplación y goce do la es&ucia divina. Tal dc^ 
tino os mucho mií.<: Ktiblime que ol de todm los cuerpos ítublunares, j>eru i\\\\7.k los nuerpos 
oalfistes tioneu tambii^u iiitt-IigoiiviiLs i-4ipacei^ como la del liumbre, <Ie contemplar á Dios. 
¿CAmo lograr esta suprema ítituiciiín de lo absoluto? Procurando imitai* la simplicidad 6 
inmul<.>r¡ulidad de la osoncia i^vídh. ^bstinyóndoso do los objetos externos, y lusta do la 
uüncienm propia, para no psusai' más que eu lo uuo. K-itamos á liu puertas del éxIsHíg, 
pero nuestro Sl<)sofn declara que bm singular eittado no puede explicarse más que por 
metAfonis y alegorfa:^. No se trata, aiu embaí^, do un don sobronatunil, de uun ilumi- 
nación que viene de fuera é iuuuda con sus resplandores el alma, xino de un esfuerzo 
p$ic<)K%ico qiio arranca de lo m&s hondo de la propia mzóu especulativa, L-tcvada iL la 
eategorfa tnimu^mleutal. 

lliiy Ru renuncia k ella, ni aun eu el In-ttante dol vértigo; atinna poderosameatu su 
C80IICÍU en el mismo iustauto ou que la nic^, porque la verdadom razón de »u eaeu- 
ciu M la esctictu de la verdad iucreada. Rtuonitndo do CNto modo, todas las cwcticlas Mpa- 
radas de bt materia, qu« Miles le parocfau varias y móUiplee, luego las ve como for- 
mando eo su entondimionto un concito y uocidn tínica, oorrtKpond lente á una csencta 
única tambiéu. 

Las últimas páginas del libro parcceu uu himno Ka^rudo ú o) relato de una iniciación 
en algún culto misterioso, como lot> de JíIUusíh ó Samotracia. AIU m» explica Abentoffül 
con extnturdinaríu sotcmuidad y pompa de estilo, coa tma especio do imaginación que 



nrTR0Dcccn')íí 



sus 



JütuiB llamar duutcsca m profociH. lo ([ue Huy llonyocdán ulcanzó & vor dn el Ápice 
¡do au coiitempliKÍOu, <lc«puó» üc lw)<tii-so suincrgidn c» el C4intn> del aloM. hacÜDdo 
latMitrací-iúii il(- totlo lo rííiible para enteiidor ]as eonas comu son on »(, j de 4116 moiMjra 
[deaoMidii'i otnt vex ul mundo do Ug inloligondAS y al mundo ilo log cnorpoe, recorriendo 
lo» dtfi>n<nm! gradas un que Ir Ofiencia so manifiesta cada \i>z menos ptirn y mis opri- 
mida j iOQcarralada por ta materia. ¡LlL-itiina quo pam alouiiuir tales éxtasis y vigiones 
recunu al grostiro y modUiíco ejercicio del morimieuto circuiar! 

Tiene, pno?, la metaflsira expuesta eu la novela de iJaydas partes, una analítica j 
[otm sintética. Coo la primero ao levaotA de lo múltiple & lo üiu>, eoii Iii sK^uud» des- 
[ciende de lo uno á lo mdltiplB. Lo que llama óxtasís no es aiuo el puutu máo alUí de la 
totnícitíu traoscendeutaL Hasta (tqiif el principio reli^oso QO interviene para nada; ludo 
tes racionalista en el libro menos sa conclusiún. Cuando el solitario ba llc^o A obtener 
jfai períecdiJti «spirítiiul suma, mediante su unión coa la;^ Formas superiores, acierta & 
lOogar & lii istn donde moraba Hay un venerable santón mustilmAii, llamado Asal, <)U)en, 
: nJls indinado & la interpretocidu mística de In ley qne & la lítoml, y niáfi ami^ de la 
vida !><^il¡t-trín iintMbd iriViigii df la vida nunidniía, había llcgiadoális mismas amseriien* 
[cías que el hombre de lu caverna, pero por un camino absolntamente dlvereo, es decir, 
I por el do la fe y no por el de la na¡6ti. Poniendo ni uno oufronto del otro, biL querido 
I mostrar Abeoto&il la arnionfo y concordancia enti-e estos dos procedimientoíi del espíritu 
faamauo. 6 m&t bien la idotitidad radical que entre eltoa supone. Sorprendido el i'eli^'io»o 
mubumetano uiii el enctieiitro de un bárbaro tan sublime, le euseíta el leu^'uaje de los 
homanos y le inslniyQ en tos dogmas y preceptos de la religifin mnsulmana; Uny, á su 
vvz, lo decUiro el nsiultudo de 'ius m<.-dilucÍoues; p&emauüe de encoiitran<e de «cuerdo, y 
de«:ideu eoasa^ur»e juuto«< al a.sct^tsuio y A la vida oontomplativu. Poro iíuy siente 
I aabolOK de propagar «u doctriiwv para bien do los humanos y propone á su cempaRero 
«alir <le la isla y dirigirse fí tierras habitada*;. Asal, que lo venera como maestro de 
tji^lrítu, cedo, aunque con repugnancia, poripie su experíeneín del mundo le liacc des- 
TOofiar del frrit') de tales predicaciones, Eu efecto, auuque Ilay es biwi acogido al prin- 
cipio por los habiíanteij de la isla do doudu proi-edfa Ááiii, sv, iilosofla no hace pi<os¿lito«t, 
SE! le oye con indiferente frialdad y ann con dis^isto. natüe comprende su exaltudo mis- 
tictiímu Di simpatiza con 61. ilny se convence por Un de la incapacidad del Ttilg*) juira 
fot*'üiier otra cosa que el simtido cxlenio y material de b ley religiosa; determina pres- 
cindir de aqnelloA espíritus grváerus, y en compoíUa do Ásii\ tse vuelve A su isla, donde 
nnu T oti» prusijfueu ^ercitiliidose en «tiljlinies contemplacioneK liatita que le» ví^ta la 
nuerle. Se ve que en el peiisumionto do AboutoGüü, la rvü^iSn qu oru más que una 
toma simbólica de k tílosotlu, forma necesaria para el valgo, pero de la «ual podía 
emautíparstí el sabio. Era la misma nristocrAtica pif*tensi<ín de los giionlinu', y la misma 
<|ae en el fondo insptJ^ la KducaciOu proffreñva del género fiumano, de Lessiug, y el 
coQopptn quo de U tUtnwfía de la reli^i<ín luvu y difuudiú la escuela begi-liamk 

Tal e£, no extractado, porqae lo impiden la conoentrAción del oslilo de AbentofSil y 
la Inma yutil y apretada de aus razuDamíentos, sino ligeramente analizado, este poro 
grino libni. orro^'^mtc muistrH del punto & que llegfí la filosofía (intre los áiabes andalu- 
cüK Xg luy obm nubt original y curiosa en toda aquella líteratnm, A jUKpu- por lo que 
haita ahora ttos baii rovola<lo Ioh orientalistas. Libro psicol^co y outoliS/íico li la vez, 
Blt6oú y realista, lanzado como eu temerario desaBo contra todas las condiciones de la 
otfetvu 01 '-A 30rst.l.—d 



r. orígenes be h\ NOVKLA 

TÍda hiimaniit para reítitcgiiirlas lue^o hajo la forma suproma, iiDtruvisbi m los i]eli(|mos 
del (iSUsis. Falsa v todo como es la doctrina, inacionnl en su principio, que uíhIa al 
lioinbre <lo la tiiiiitíulidud, ÍtiiicÍuuaI en sn (¿rniiiiü, (juo es uu ihiniiiiismo fauUico. hay 
en ella lui eleaieiito persoiul tan podprwo qaa la impide cuer qd 1o6 extramo:; ouer> 
rauteei del iieobiidismi), del i|iiÍetÍH]nu y otros vcueiios de la imeli^reucia, tau fuaest 
para uUa «>mo para el cueq>o lo es ul \tso iumoderadu del upío. La geaiiUidwi sürraa 
Abi.>atoíii¡l,abareau<loci>n«mpliu mirada ol uuivorso, n^^ü^idowvusu mnteniplaci^B 
doudo Hii propio y adecuado valor & la unatonifa, & la Ksiologfo, & la invostifpwióu de I 
fondmonos nntumlos y do s\is causiis, y sobro todo oiiiOtauiondo el hcroi<;oy Mbrehit 
mauo esfuerzo de Hay, que ao aúlo U-ÍimEt del niiiiidi) exterior y le adapta á sna fíues 
é inrenta Uu^ arlt>» (itilos, como RQbins<^n, siao <|ue triimfn en oL mundo del espfi-itu y I 
relitu-e & su modo la OreaHrtn entera, no puede ooofuadírse con el ideHÜsnio nihilista, á 
pesar do tudiiK taii iipnruutL>H pruU>>íta^ de »iii([uílamienti>. En el foudu na un idealismo 
reali^, donde la persoimlidad luimaua íie salva por la eoéipca conciencia del propio 
jyo, la cual Duuca, aiiu eo siu mayores temeridades, desampara & Iw ñlósofocí y mfstiuM 

QtfpIlflulüS. 

La ot>i-n do AbentoráU, ((uo fue acaso eutre lo» árabes tau solitaria como hü protn^,'»- 
Dista, aiin<|no do fuese de sogaiu proles aiite tnalrv creaía, fiíe muy pronto oonocida do 
los judíofi. como lo pruolMB ol comoDlario y tRidiioción hebrea do .Mois&t do Narboai. 
Peii) iiuQ eutre ellos inñiiyO poco, y cuaudo por eítte camino Ik'gií ñ noticia do los 
11<iticos o-tütiaaos (eiqwcialmeutc de Alberto Magno), r|no alguna vez citan á sii av 
cou ol nombre de AbttixKhfr, e» cierto qiio le wníiulturDU mucbo raouos i|ue ft Mgat 
j á Maimónideet, á A>ñc«br(Sa y á Averroes, do ijiiieuos taiito uso hicieron, ya para reñii 
dirie», ya para combiitíi-los. KA luífimo línmi'>n LuU, taii versado en lu Icugiiit aribigaj 
en los doctrinas de sus titásofeit, tan aiiálo^ & los atfie$, si no en eA fondo de »tu pens 
mioulo, & lo menos cu lau ovtoríoridades do »ii vida y eDseQanso, no pi-esttota indivii 
de baber le(do ol Autodidacto, (|ue cu su.s muuos bubiora podido ser el guiiiiou de ot 
iHaiujutriut. 

Pero lio puedo decirse «luo sn patria olWdara oomplotameoto á Abentofóil, y 
ndinitimo^ ijtio lo ohidó, babiA qiio suponer que en el aiglu xvii votviij ii inventarle ó i 
ailjvtnnr 911 iibni, oüsii i|uo layarfa en lo raaravilloso y qae pata mi, á )o ninios^ no tieoi 
expUcHciúu plausible. LCanse loa primeros capítulos de £3 Criticón, de lialtasar Ur 
ci¿u, vn quff el nAiifi^ago Ciitjlo oucueatim cu U isla de Santa lillena íl Amlrenio, el hom— j 
brc ^^ bi Nnturnlexit, tili^ufo & bu oíonoro, poro criado «in trnto ui comimicacióii coBi) 
raeiuiialtN. y ho udvertii-& tina Kiniiütud tau ^-niude cou el cuento de Hay, ijue á duiws 
peiuw puede creeree que seu ment coiucídeocia. *\m voz primera, diec Aiidrení», qiM 
me recuDocI y pudo haocr ciiuvv|>tu de mi mi:>uio, me halla euceiTudo dentro de las. 

BiibafliiH de aquvl niotite Allí me ministní el piñmer smrtenio una do estas que ü 

llanini* ñei'a&...,. Me cri¿ entre sus híñelos, quo yo loula por hermanos; bocho hralo 
entro los bniiotí, ya jo^ndo, ya diirniiondo. Uiome locbe divems vsooü que iiari^, piu-- 
tiendo ninntigo de la caza y dt^ las frutas que pitta ellos tndn. A loo principios no sentía 
tanti} B<iüol penoso encerramiejito, antoü i-oa Us iiiien!!a.s tinieblas <lt>l áolmu df^uuenlla 
las exterioras del cuerpo, y con la ^ta de conocimieiito disimulaba la carenda do la 
luz. sí bien alonas vece» brujuleaba unas coufusas vislumbres, qae dispensaba el dala 
6 tiempos, por lo más alto de aquella iufoa&la tatranuL 



1.1 



INTKODUíCIttjr 

» l'úm Utyumlo 4 cierto tÍTDiino de cjvcor >' 'Itf vivir, mo wltoiS <lo repeoto ud tnu 
oxTmordinu-iü fiii[jotu de cuuucúuíeutti, un tan t^nuide |^lp*> (io lux y do advcrtc-uci», 
i]ue, rprolripndíj sohre inl. tMnioncú á rcpotifiromn'. liut-inido iiim y otni rotitiiÓQ sobro 
mi pmpiú aí'r. ¿Quá ex oiito? decfft. ¿soy lí nn soy? Pera ptioa tito, pues poimxro y 
adviorio, a<^- tep^ ('), Uaa si soy, ¿quíCii soy yu? ¿Quién nio ba dado cwte ser y pnni 
qué me lo h« dado? 

»Orocín de cada dfa el dcsoo de salir de idÜ. el couato de ver y saber, » en tod(W 
Mttual y gmudí'. en nit. como violentado, insufrible-, pem lo que más me atornirntalMí 
ira ver qau iu|uelliw bi-utos. mi.s iiiimpitAiTos, wn tníimíta I igore2a tropabiui por nquvItAs 
«btfnsCns puredos, eotnmdü y í»ÜL-]idt> libi-cuieutü itit'mpre (iiiu i|uerfaa, y quo pam mi 
fiíiwcii ínAocwibIt», sintiendo wu igual puuiiunK.'Í(.íu que im|1)o1 ^mi deu du lu libertad 
i mi Molii ae me iic^^as^j (,). 

«PnilH'mnclms vwñi á seguir nqaúUos biiitos, ai'a&undol06 pcfiosn», qu« pudiorAii 
ibluidarse 4<i)n la satij,'ro ([ue do iiiÍk deiiui) nirrlu; viüfuiue tumbiíni de los tlietiti>s. pero 
Mn en rnnn y con daAo. pnes era derto ol raer eu aqael suelo, reí!:ado oob mis lágri- 
Dv r leüido con mi sttiígrc..... íQuÍi do seliUKjnios baciu lou iutL■^¡OlX■^, iiuc lum este 
aliño dul faübla exteríor mo faltaba! ¡Qu6 «le ditiüiütade« y dudas trababtin entrs td mi 
oteervaciiln y mi «uriosidad. que bodas se rosol^iuii en adniii-oeioues y eu penai! Krft 
fnn mí au repetido turmento el oontUso ruido de estos nuimt, cuyss olaü mü» ronipiui 
ou mí ottnaóa que en esta» peflus > 

l^or tíu, un en^untublo terremoto, dcstruyondü lu i-avenm donde ee guarecía, lo 
líbíTt» de su ügctmt prínóo y le pono uafrente del </»■«« teairo d«t universo, sobro ol 
cDid tÜiMoüi liux» y e^iplótulidutnetite: 

«Todii et alma, eon e\tratt<> fmpetti, entre eutioaidad y alegi-fa, acudió & los ojos, d&- 
judu iximu dwlitiildos los demAK miembros, do siiorto que estuve casi nn dfa inmoble y 

runo mneilo. cuando más tívo Miraba et cielo, miraba la 1ie^'a^ miraba el mar, y 

i to<l<) Juntu, y 4 nula oos» do por sf; y en (.-oda objeto de estos me tiiiubporljtbiit i»in 
«^vrtar á nlir de ¿1, viendo, obiterraiido, advirtiendo, discurriendo y lográndolo todo 
con ilisKriublo 6nuoión.> 

Chillo envidia lu fflícidad do su amigo, «priTilegio único dol primer hombre y snj'o». 
(Entramo» lodo» eu el nnitiilo «on loiS ojo» del alma cernidos, y cuando lor; abrimott al 
eonooimiento, ya In eattunibre de ver lúa ooeas, por mamvilloHas (^ue aenn, no ilcjuu 
logar k la ndni¡raciiíii.> • 

\'o »e^iremo<t á Andreiiio en mn briltautes y pompata» denrrípcloneti dol sol, del 
Helo iiRtrellado, de In noche serena, de la técundidad de bt tierra y de \o^ denilv pi»i-« 
teotoR (le la Cnmciün: trozos do rotúrlca algo exuborante, como eia propio del gusto de 
aqwil siglo y del gusto del ingu-niosísirao y refinado jesuíta anigon^'S, quo fue su \ef^^ 
bdor y el orácido de los coitos y ilUt-it-toi». Aun en medio de esta frondosidad viciosa 
80 df^an de encontrarse pensamientos profimdos y análogos & los de Abentofíiil üobre bi 



O XMwe, entre part&tHif, li aaaloi^fa de e»u raioauaienio oro el quo iirw d« bue •) mtioOo 

I*) Notable ee Ii BÍBiilitnd de alguau de Mlatt Ciaaw coa 1m dul SegiimuTido ciiMr-ic»:i*Do, {trn 
ti bailador no det)« de Mr Cíideróa, porque La ViJa ea ta*IUñii liubia t(.-]>tc<ientado ya en Ii>35, 
•Jldi Ht«a qiw ap*recieeD ninguna de lu pirtes del Criticón, El moaólagti de CUderúa cati calcada 
M one d« Lope «D (u oonedia Boflaan ¡/ Jcaa/á. 



Llt 



ORÍGENES DE LA NOVELA 



armonía del onivereo, sobre la composición de sos oposiciones, sobre Jos principios anta- 
gónicos qiiií luchim rii ni hombre y sobre la existeucia do Dios demostrada por e) gran 
libro dt' la Natiiralpza, 

Pero lo at&s ^mejanto f» sin duilu lu ficcifiu mignin, y bet» no mbcmos L-ómo pudo 
llegar á noticia del F. Gmciáu, pueí^o que la primoim pinlo de! Critican (á la ctml per- 
teoeoen estos capftnlos) «íitabu impresa autes de 1050 t oI Autoiíiáatio m siquiera en 
Arabo lo fue hasta el alio ]QTI, en (|uo Pococlco te publicií ucomp&Qado de so vei-áiúu 
latina ('). 

Nú hay qne extremar tampoco «I panilelo, poríjne Abentofiul es priiicipalmoute iin 
oietHflsico y Baltasar Grocíán es principalmente uu monilialu, sí bien Scbopeubauer refa 
ea 61 una doctrina más transcendental y encontraba antecetlentes tío su propio peüimis- 
nio. El Cnliain, que el mismo Schopenhaacr catiticú de tino de los mejore» libros del 
ninndo, es \m» inmensa alegoría dv lu vida bumaua; no es ol trasunto dv W oirilacío- 
nea y de los 6xta.ii!i de an solitai'io. Deede que Andrenio y Crítilo empiexaii á correí' el 
mtmdo puede decirse qae cosa toda relación entre ambas obras. Do todoe modos, algo 
significa esto misterioso panutesco enti-e ám novelas tiloM^tíi-as nacidas en F>spiiria& m&A 
do cinco siglos (le distancia, con todas las po^bles oposiciones de raza, religián y leuj;uu. 

Ko fueron ajenos tos judio« do nue^li» Península á liks alicione^ novelescas de los 
ambos, á pc«ur de lu severidad con qae los doctores de su ley xoUau minir el otiltivo do 
I» literatura frivola y profona. Los novelistas hebreos de nuestra Edad Media, aunque 
miiclio más oscasoü y monos iní^pirados que sus poetas líricos, do son indicios de con- 
stdcmcifín, siquiera poi- el nuevo y raro uw que hicieron del liobreo bíblico y de] labf- 
nico. y fue »<^aso una naóa tilológica Is que primeramente tes estimuló al cultivo de 
genero tan exótico, queriendo mostrar que en la lengua de lo» píxifetas cabían todos Iw 
primores y artifieiois retóricos que los irabea admiraban en las Macamos, do Hariri, y 
que procuraban imitar á poiíla varioK ingenios espofioles, como AbCn el AHiercoui, 
autor de las ciucueDtH Sararoatícx 6 uorelos zaragozanos. A imitación dei múdelo de 
Hanrl, pnm con fiAbula distinta y bostauti' ingcniíKíu, ol tnrdQb<!-s Salomón Abf'U Sacbelí^^ 
que florecía en el primer teixao del »glo xti, ísniolita nu de las más piadoso^), culttru^H 
dor de la ¡>oesla ei-óli*» y «ntor dp oantai»s para donans, compuso, con el títnli de Ta/íh- 
ketnani y ou la consabida forma de prosa poética mezclada de versos que tienen la^i 
macnmas irabes, uu libre cine boy llamaríamos humorístico, en quH se narren \m múlti- 
ples ilusiones y taladas de que fue rfctiraa el protagonista Asser en el proceso de sus 
avontums amorosas, husta cac-outrarüo tiualmente ooii una muflooa coloiiada par sos 
amigos, para bm-larse de 61, en lugar de la bella dama á quien ansíusanieuto porscgnio^ 
engañado por im tiilso mensaje de amor. La obra, ajuicio de los erlticosigue han tenido 
ocasión de examinarla, es frivola por todo exli'omo, y ni d carácter superficial y atolun- 
dradu dül joven Aaser, ni hts triviales poripectas do su entrada en el harem. mon)cou 
eqaipararue eo modo alguno con la Tállente creación del mendigo Abu Zeid y con el ^ 
portentoso ciclo de sus avouturus picareecas. ^H 

Otra imitader tuvo Hariri, ñ fines del mlsnno siglo xii Ó prlncspíos del xin, en el 

(*] PhihtnjihuM AaUdidacluí lirt EpitloSa Ahi Jaafar, Ebn Topkail dt lian t'l/n Jakdhau, íi- 
ftM atitnd'íur Qnouutáa rj: rn/ífrtornM frmttntpl'iliotif itd f^tiptrlítrun notilfini itatío Aiinurnu ir*cm> 
dtrapaxtit Kt Arafñca ia Litiguan iMtimu» nnaab EdvardQ Focoekio A. Jf.. .. Ctconíi. «ncHtir* 
but ff. ffitlt Aeaá*miiit Typojraptitu, 1671. 



IXTRODl'OCIÓN . un 

toleduno Jada bcn StklofntÍD AlhnrÍKi, A riiiicn Ometz (') lliimii et Altima roprraeQtanto 
do 1a poMta QMbebraica m K-^poSa, tompantudole cod Qvidií>. tanto por su fftcilidad 
como por i'J liiiaoo liewnfiído He sii ransu Para pmbor qno el hebrp» nn cedía ni arabo 
en riqueza ni en armonía, liaUfa comenzado la traducci<5n de las macaman, de Horiri, 
pero las abuadoo^ muy pronto pnrn c-ompoDur uu Tackhemoni original, imitando oí 
estUu de B/iiiel anlor y <íe Aben Saiibe!. El protagoninta Heber es nn avenhiK>ro, como 
Abo íljcid: sus diáiogúá coa Eiu4h rl Ezrahita (nombre que toma AJluu'izi) iiontiendii, 
DO 8ólo aviHiturafi uovelescas, sino largas discusioDeH litenu-iafi en que Albarizi luu^ la 
trttica de todos los poeitas bebi-eos nuteríores á su tiempo. A juzgar por los pucos ñii^- 
iimtos quo hemos visto f^-ítados, dcbv do ser fueut« importante pant la historia de la 
liurntura rabfnica y de la pueufa sliiagogal, «juo «>n tauto esplendor floreoió oii £spiifiii, 
Ta hemois hecho mendón del arreglo qtie el filósofo baroelonés Abraliftjn Aben Chft^lai 
|i quitm Alharízi llnina «fuente do la sabiduría y mar del pensamiento!) hizo de la 
k^eoda hrtdifw del Laliia ViMara en su iniv^ila Kt Ayo de rey 1/ el Nazir, oon nuevas 
jiar&bolas que do se eocneotran en el fíariaam ai eo otras formas de la misma leyenda. 
Citase como noTclústu tunibi/>u i imitador de Alharizi&otro rabíiio cataliU), Jo8«pb Ab6n 
Sabrá {*). 

Kucha más atención que estas débiles tentativas do literatiini secular y proüuia mo- 
nee un &moso libro del siglo xit, que propianiMite tío eg. novela, sino tratado de rell» 
gitla y dti altísima filosofía, pero que encJcim la on-seRauza teoli^ca ea uu cuadru 
no»elc«oo,*no sin ciertos dejos y apariencias de bistárico. Tal es el Hotari ó Oísíwí, 
cccrílo en &rabo por el cxwIím poeta Judá Lev! (Abiil-HassAu <■-/ Ouirtianof, principe 
de loa poetas neobebraiciofi y utio de los xníiA f^ride^ 6 ÍnHpÍra<los llrieos que en toda 
h litcratiiru de la Edad Uedia QorecieroD. ün heclio verdaderamente pei^iino, la embap 
}a4a qne el gnuí prindo dfi Abd«rram¿ii III, el siibio y magullico jttfe y protector de U 
aljama cordobesa Abú Joseph Ab^u ILwtdai, eiiriíS, por los afioü de &60, en demanda 
del rey d<> los Flazai-es, Kirviú de baso & la tiencílla ficcíiSu con que empíesa Judá \je>\i 
m libro apologélioo. Es htwho iant^blo y quo od nada cúutnuii<» & los dívinotí orlicil- 
1«, auu tiiitundidos en el sentido mAs literal posible, la existencia durante largo período, 
I de dos siglos, dt»de la secunda mitad del viii tiojta el último tordo del x, de un 
T un pueblo judíos en un apartado riucfin de las mArfieufls del Volgm. Foro ni esto 
•TU dv la i'SLsa de Juilú ni sus vasallos pertenecían á niogiuu de las diez tribus 
nliaviadas quo no ooncurrierou A la edificacíiíu del se^indo templo. Gran seooillo- 
dwQte jndlos de religión, prosélitos dt*t judaismo, descendientes de la raza escítica, b^Ta- 
V» y búlfcaros, que habían gido caiequizados por al^uos rabinos de las costas del Mar 
^^P^ (M- Doce n^yes ^ hablan sucedido, desde Bulto, qu4 fue el primer prosélito, basta 
Jiseph Abén-Arhon, gue regfa el ceh-o en tiempo del emperador de Bizancio, Constao- 
flno Vm, cuyos embajadoi-es, venidos á t^órdoba, diorou al ministro Hosdai la primera 
DOtida de lau inaudito penwuaje. Entusiasmado aquel poderoso y terriente talmudista 



(') Ifji Juifi ^Etpagnt. 94S-1S0S. Par B. Gratl»; traJuíl Je VaJUmttnd par Gmi^m SImw. 
Vuk, I97i. Vi^: ÍM y m. 
Ó) QtM'tt, pig. 300. 

(■) ArntAot de loa lUos, Ifutoria totíal, política y ffligiúia dt ¡otjudhi de E$paHa y PortagaL 
I KidHil, U7S. Torno I. Iluatnoíja VI. Al^H-Jott^, A t/eu-ffaaJai ¡/ ti •mperio judio dt ¡oi Bottrtt, 



Lir ORÍGENES DE LA :íOYE1.A 

con estas nuevos, no par^ hiiata enriar, en nombn* rio ta Siiufof^ H laüiolc AMii Xr- 
tbin i-nii iimi i'pls-tolii ni rey iJp los H-uoims. psrrita i-ii Ipiígiw hebraica por el poefci y btb- 
mátiro llenahem Ab6ii .Saniq. VA mens^jem iii> llt-gó & su detsüiu». pin) la «-arlJi, myo 
texto poswmos «dn, fup oiitrejí«dji al rey <Je Irts Haziires por otitw dos judíos, Saúl y 
Josepb, & qiiieues Daoriutioute la coutió Kasdai. Existe tan)bi6D la contestación del rey, 
ei cual (tt^clara tiumildeiiieuto su oríifcn pu^uo, y la tUqtiezay piitcana sitimciÓD de su 
reino, quo efectirameiite sucuinbiú dos «Aos di-^puí's hI empiy» de Ins hordas eslavas. 
Ocopaba OD t«nitorio poco más qnc de treiotu millos, eulre el Dod, el Dniéper, las 
moDtoBas del Cúucaso y «I Xurt»' dvl Mai- Cnspio. 

C«rca de dos siglos luibfají piisadu desde lu t>mhajatlA (le Hosdai y todavía el nom- 
bn< del rey de los HaKim)» wnabii entre los jiuUos do Espa&a, como iba 6. sounr ol del 
Frest« Juan entre log cnscianoK. La convemón de Bulan u1 judaismo pareciú & Jiidi 
TiCVl adminiblc toma pnm prf-s<.<ntiLr en paralHu Ia-^ religónos y las filomflaa y pnx^la- 
mar las ext^Ieuriitii dp la ípy ninsaim y de la intfrpr€taoi(Sn talmúdica. Kl drama inte- 
rior (Je la conciencia del rey touia qae dt^nvolversi' ea formü de di&logos, y pareocr^ 
muriio al (lo Barlaam y Jasapliat, aunque las consecuencÍAja fufasen tan diveisas (')■ 

Ailvertido hb siioRos t>l rey Cuzar juti- un ángel pan^ qiK^ busque la recta raanem de 
adorar y serrir ¿ I>ios, ftalieudo de las nioblas del gentilismo, intrarog» sucesivamente 
A tin fil<l9ofo, & un cristiano, á tui rausulm&o y, por itltínio, á un jud(o, que, iiattiral- 
meote, w quien le convence y lleva tu palma. I'II cuadro eta aencillo por Hem&s. pero 
tenia la ventaja do ser bolado, porque so prestaba A todiis Iok soliiciuiieü poKÍblca. Itai- 
mando Lolio y D. Juan 3(anitel bíneroo con los mismos ilatoB dos novelas onstiamui. 
T ya hemos risto que el tópico de la Pomp;»i-iK'ii^n entre las tres leyes produjo «u 
manos esc^^ptícas ol i-^onto de tos ti«.s aniliois, ¡d puní} quo U grosera impiedad, que se 
dis&azaba oii liis ])otíttimeiia« d» la KJad Mi-dia con el falso ó iaiidecuado nombre de 
nverroísmo, inventaba el mito A blasfemia de tribus impostorihux. 

No es su artibcio lítemrío lo quo mis realza el libro de Judá Levf. ni lo que le da 
el alto puesto que ocupa en la bí^iria dfd ponaamíeotú humano, riño la expn^iúD elo- 
mente y sincera de un ei^pirítu profundamente religioso y la tiabilidM*] diakvtiua con 



f'i Cntarji. í.t4rAd« firtiiidt $cietKki y raiuiAa doctrimt. Ditearie» jut jmmopoii nlré t{ Jhg Chaw 
y m ainjutar lahio dt Itratl llamado B, Itiíach Sai^turg. fuá coutpuetto mU libro en la Ltngutt Ar&' 
higa por ti DaelÍMimo Jl. Venda LeviUt, g traduí^ih tn la IfMgna Saitia joar f i /amota imdHetor H. 
t'nrifii AJtn Tibnu «n el nña ilr 4937 á la O'iiiei^ dft muiitlo. I* nyora (•(•«■Moi-nlf IradaciJo lUi 
Ebfaitcú ni Etpa¡ít>Í, p túmettlndo. for ti Uatham R. Jaeob Alitndnnn. Om nlilo fucit g ftvM. Kk 
Amtíerdaf, AHo S490 {»tgbit el <-<>m)'uio li«ibrHk'ii, IfKS <)r nuoiiiia «la). 

LibiT üxrí, ooiOIfleiM coHoq^um HU düfiíaaíiontm di n'^^hiu, habitam anU uongentat auMé 
ilUer JÍ*gv CbaamM'MW, ti Ji. /tateviu Stmyínun •/wiíornai; Contra Phiiotopiko* praeeii'Ut i GfHli- 
Vl/vi. ft Karrailai i Judaeiif Ss»f-rAiiu limHt ^jiiHient Theologiaeti PhiióaophiaéJmHaiciK. varió ríré' 
toaditii f'id'tt'tnf: rfftrl'im. Ei« ivtlUf)'l, iu tirdiit'n fpí'jíí, ti in Ungaa Amhti-a unt' qiiinyfnliM 
aiMM daeripiit K.Jéhudfih Levita, üájninu; Kt Arabiea in Liaguant Hthnieitm, eirtti íifem Unpnt, 
trmttttutk R. JfAudah Ahfi Tftion, Itidf»» matioM ni»pantáM,l'hilal* Jtrhhantiau*. X»ite,4M grvllam 
PkiUlosMf, "' £íii;;it>ti> Sarrat ruUomn, rtetntuit, Latina (vrtüiw, «I J/otiá illuIrauU Joauatt Jívr- 
Utrjiui, Fit. AcefiH>rniü Pratfnlia^ i» ijun CiMoritonim hittorM rl totint operñ rallo tt U4im fjrpnuílar} 

DU*frltilif,n'* itiiquAt ¡inUhiuiait! Iiutiiyé Incirilm Scr'jtliinie tí fíentin BattUat, Ij/p'* Qtorgi JM^- 

ktri. A, ML>UL\ (1<>CU). Tcxin lirt'to y tmlnvoidn Uiiiin, 

Hay t«inl>i<in una inilacvKin moifonn lUaioni d«l Ouarí, por Darid Omo^I, oan Aiupliai o»* 
iDonliiiio*, 



> 



iNTBODUCCIÓy tr 

qoe se hAmem «a coiicúnUr U* dntM il« Ia filoHofl& nribigopei-ipatótic* con las cns^ 
ftaiuas tnulicionaips dol judafsnio. Pero, ¿ difomipia dp MaifuiSiiítloe y otro» nM-innalis- 
iKt, qup sin esi-rípiílu, y mon-pd & interprtílaciones liWmmiis, sarJiticíui lu HiWu ft 
Arífttiteleti, Juilú Lerl e^ ferroruso tradirionalista, acata con fideÜdad rabfuica U terní, 
le inclina cou siinjxufn al ini«tií.>ii4aio r á la c&balo, y auoquo oo Dtega ni amengua Ins 
faetsas de la nu!<in, aála la permite intervoitii* subordinada i la fe, t^ue oú ait& coatra 
día. perú ¡ti ñobtK «lia. Mira, puee, con ciorto rocolo la iili>aor[a piegí, que «ita flores y 
no fruto, pero no deja de aprovecbanu* eu gran manera do sos euseOonzas. De este 
aspectu dul libro uo ñus incumbe tratar aquí, puestt^i que el Cuxartf upoiuu tivno do 
Doveia m&R qae k forma, y e<a mtiy tenuo, eiii la complejidad y riqueKii de elementos 
arttrticíw qno luij en lii« parAbolAfi dol Uorluam. 

Nnuoa fiíeroii muy inventivos los semitas propiamente dichos, ii pesar do la aparente 
fodUidtdiid de su litei-atura de ima^nnoit^n. Kn el fondo de todas las coterricmHü ile 
cuento» árabes (y no hay que hablar de l&s rara.-í tcnlativas de lo» hebreos, qne »on labor 
de imitación y rellejo) suele descubrirse ana mina indoeuropea. 

Kl modelo inmediato es can siempre perita, el remoto y lejano es indio. La miftma 
fvoluciú» que espliea el Calila >j Dimiui. el Seitdebrir y ol fíariaam se cumple, nunquo 
uu de un modo ton palmario, porque faltau muctioH ecslabuuM de la cadena, y eu /frau 
furte bay quo rouun-ir ¿ conjeturas, OD la celebórrima y dolcito»lsima compilaciúu do 
La» Mii t/ UHU itochrs, qne, si>giin la npimAn man uco^itad» entre Ins eneutaliFlns, 
adituiriM ra forma actual <t aira muy píxrectdn á liues del siglo XV 6 principios dol xvt. 
Kl traductor m^\<» Laoe la lija resueltamente entre 1475 y 132li. Fuertemeuto arabi- 
mdoK fHtán mnchos de estos cuentos, y no hay duda que las anécdotas atribuida."! 
i los n)Uh.s Uardn-ai'Ritsid y Almamnm son de legitima procedencia arjibi^ <i 
-aria ('); pero en o\,to& cueittus »on tan visibles las huellas de (^entiltstno, de magiiL y 
ddiDOaologfa penuí, y tan frecnento la alucón & usos y costumbres extraños & lus mn- 
mlmaikefl, que no puede dudarse de su origeu exótieo, el cual, por otra porte, esti com- 



(') «El j^Daro p«rticn)ftr de pla««t de ÍTn&gÍiutci¿D qii« La» MU 9 una mmAm han prftpeivin- 
sada al innndo onttro, y t^ao U» lodoulo ol CutífMo <1« Bigd«<l il« nn* tao brillante aureola d» fiaif 
!■«[•, M eDCDAtim tú Maaudi {Aarfi* Pradtrai), no como iltpondi^at^t d« ana flccIÚD, aÍdo ontan 
iMalud« lie caadrot hiitórícoa. Muclia imp-wLuicíB ticas qiis dar La crítica á tale« cuadro», uaudow 
pM au erudito in\i6 po«tei<Ar «alamonto <^n iin «i^lo í U i^poca do id« habla. Ltu Mil ¡f una ti6<kft, 
to lu ¿'liioa rtAnoclia, dod d« etcua iLDtí;pio<I>i<i. Kl coinpiliidcr era iid Lumbre de Rusto, que ac«r- 
t¿ á anTiipar en torno d« ud cutitm bríllaalc tn<t'>* \a» oncnloa (i<io aabia. En coaoto «t eolor httt6- 
iréo, no inventa owla. El iOeal novdeMQ del califato exiatia Mt«<:teoto« i ociioc>ont«« onna aataa 
>fiu- ti le tamue por fonda de aus r«talo»_... El tipo popular d« Uarún-al-l(aii<l, extraOo conipueslo, 
atractivo y *Iko c&ialco, do fina benevuleocÍB, do «oopticismo y do malignidad; lui giutoa aUcr> 
aalivareriita vtilgarM y ttialinguitlM; *¡i íeroaid*il ain peí v«r»iAn y qna iin chixpaco de in^nio du- 
araiaiCate jtfo de rcligfóo, b«odo, glatúo, hablador) peio Árüo «obre todo de ptnceteif liitclecluii- 
Ifei, vivitodo «o medio de eompaSorot de libtrrliMJ», do Hftbios y do ^íogrt» Inj^nioi, m mneatm en 
Uaiudl coa taolo relicTo y riroaa y ooa uodo* monolonfa quo «a iM aulorca do cueatoa.> (Ben&a, 

fiaata comparar Lat Mil 'i wna i»ocA«« cou nX Calila ó con el iS(wfe((irparn compro ador la pr»> 
fan-la tlifertiicia do snoa y olroo-colacctonn*. En iatafl no piiiioron Ino iirabea máa que la lengna, 
oniioaaDdo loa oiwntoa laa pena* 4 Un iodioa coino antea. En La' Hil g amj twchet liay inii- 
eboa •loniantoa toniadea do la rMa domóttica do loa lirnhM. y ud tralMJú da elabora«i¿o qae puoda 
«aandcrana ooino una creación Dncva, auD<iiia aecitodaria. 



m 



OnÍGElTES DE LA NOVTTt.A 



probmlo respecto de la ñwiGü i^noiul que sirrc ile cuadm aJ libro y respecto del apólogo 
que hace votxs át> proemio. 

Ciuindo eu 170-1 GhUrdiÍ, i)uo nunca llegó & xer íntegro el texto de La» Mii ¡f una 
noches, hi:cú do ellas un ingenioso y encantador orrej^lo pan. uso de lectores euntpeos, 
pilTgAndolits de las mil inmundicias qne en su oriciiDal (iciieii. alienándolas de raptos 
de mal giisU>, üuprímlondii ouluramcntn mudius iidvi'Ios y llniatidu to.t liiinMift cnti otrm 
que tom<} de diversos libros penas .r turcos, el éxito fue inmenso y uo&uime, pero mlL^ 
populiu* <juo litomrío. La* Mil y tata nwhfa <x>rr¡cruii do lengua eu lengua y do niaito 
6'!) mano wmn libro de inocente p3.4itiempo, y lo «tus entre lo» orientales een1a piir^ 
incitar k dormida Injuria eu las Imretios ó entretener cu Lot^cnfés nircos U riciosu peroxs 
de lo» fiimadoreít de opio, pudo ponerse eu manos de la oiDez europea, sin más grare 
riesgo (y al^uuv es & la verdad) <|ue el de aco?Jtumbnu- su imugíoadóD á fikbulos y wju- 
aejas desatíiindas, que pueden conducir á un falso concepto de )a ^-ida y de lo Robre- 
natuml. 

i^dmitidu la obi«. como recraaoi<}n giiíitDSfKima por todos los pueblas de Euro|)a, fue 
mirada (X}n dcsdc-u al principit) por los orieutalíst&s. que »o solamente de&cootUban de 
la fidolidud df U&lliuul, .sitio quo cuotinuaban eu ruoiitu ul original mi.fmtí la tnidici^m 
de los musulniuneti rígidiw y tteroros, así en eticrdpiiloK de dogma y df> moral como de 
gr&mátiiMt y literatnni, qiio niimii (al obra, con ojos do reprobavit^u, no sólo por la 
licencia de su contenido («{ue es brutal & voces y comparable cou !o peor de la deca- 
dencia grif^i y latina), sino por lo plebeyo y vulgar del estilo, quo es entoramonte 
opuesto á La pomposa r florida retórica de las maramaít, tipo de novela clásica pam 
olios. A tid punto llega este despego, qoe <-•! gnuí biblió^nfb turro lladii Jiüfli. qur? da 
en su k>£¡cú los títulos de tnAs de veinte mil libros en árabe, turco y persa, no íte digna 
uombrar el niils conocido entre loíí occidentales, el Alif Leyhih mw LryUíh. 

Uu texto mirado con tonta ojeriza iK>r lois morattsta<i y pnr Um ei'iidites, enlrogado i 
U recitaciún vulgar y & la rapta du {wrsoniLs poco peritas, no lia podido menos de ser 
estragado, mutilado, amplilicado ó intei-polndo de cien mo<lo8 divei-ROs. 

■Cot(*}adaí; las cuatro ediciones quo bn»ta ubora se bau publicado de] teilo arAbrgo 
da esto libro (csci-ibta V). Paítcual de Gayaugo» i-n \M^) y los varios ojemplaros ma- 
noscritas que se couseni'an en las biblioteoks pilblicas de Kuropa, no liny dos que sa 
patOEcao, difereuciándo»e mucbo eu el estilo y en ol nflmero y urden de loe cuentos. T 
la niKÓo «s obvia: Luk Mil ij una tww^Aíw forman, por decirlo iwl, «I patrimonio de cierta 
claw de gente que iibuutUí en el ('airo, Al^andrfa, Danumt-o y otras cindadeti populosas 
do Siria y Egipto, los cuales van por las easfls, meemes, plazas y demás lugares pdbli- 
cos redlaudo, medíante una módica grntitiiuic^idn, cuentos sacados de ellas, & la manera 
que nuestros niegoe cuitan i-tiinaut.-es por las callea Loe mía las saben de memoria, j 
de aquí ta corrnpcÍ(}n de estilo que en ellos st> nota y la divei^^itcCa cntn' varias i-opiíu 
do ana mií^niA relación ó cuento» ('), 

Súlo i principtoK del ftiglo xix (mmeiizó 6 h)ano la <3ltica i>al)ia en la indagación de 
toe orEgeues de esta obra, que pesa y significa tanto mi la liteíatura uniTersal, no s«^lo 



(') ÁnUlofla EipífRola, dJid. 8 (1648), Ardoulo «obreU edíei&D irftIíA ilc Lom SlU y uwi iw- 
chtt de Oitcuta, 1817. Gayan^M liablí ci>ib«bM(1o i tiattactrU, y publica oetno macitra U tJiAiorla 
Jtl rry Y^náit p á«lo ipt* le neonUeió con u»Jia\eo Üaoutda Dabáa. 



INTRODUCCIÓN ^^r mi 

por el iatriosieoo ralor de muchos fie los cuwitos, qao «on obra» nmMtni» cl<» lu ficcWn 
btonaaa, sino por las múJtiplBs y cin]brQlla(la<i n>IiicÍont>ii i\w lienc» tados ellwi con la 

u DovclfüIJoi Ronerul. y por hubor sorvidii de tema, después de la publínu-ióu de Ualland, 

I A ouiueivsa» obras poéticas, e^eciiilmeute del géooiu dnuniUiro, 

I Los iTudítog 4U0 tnitwroa por primoi'a tc>z eJ probletn» aparecieron ea gravo dos- 

BaBaerdo por In (pie toi'« á la on|riiiAlida<l de los vitentott ánibt«. SilveHtri> do Snt-v^ ilu8- 
Jm restaurador do la filología orioiital en tVancia, sostuvo on una Memoria pi-e<«utAda 
m 1B32 k la Acsdemia de InMCiipcinues y Bollas Letras que nada babla en fjas Mil 
jr Wéa Hoclifs qm lio pudiera pasai- por mu-sulmiiii: que ta otcana et^a casi siompni im 
palMs domituidos por los lliubes, uouio Siria y E^pto; que lo«< geuios biienoi^ y malos 
formaban parle de su mitolojdii aut«i«IAiiii(-M, ,v n<> bablaa doMipurecido dcíi^puó;*, auuque 
SB habían modificado; qac no so hablaba más qne de las cuatro religionca qno ellos oono- 
deron: el jiidalRmo, ol C-ristiaiiismo, el nuihomctismo y el aibofsmo, y se luaiiireslaba 
pando avcrsitiii & los adoi^ores del fncgo. Ut todo esto infería que el libro hubo de 
ser escrito eo niña y ea árubo vulgar, y que, sia duda por estar iawmploto, 8C le ofis- 
dierou paní completar el niíirtero de las NtX'hmt rario<s cuento» traducidos del pei^ía, 
como los Viajfji tle Stiuihad el niaritio y la Wstoria de los gicte fixhvs. y finalmeuto, 
qae d«be de babor cueutos muy iDüdenuis, puesto (|U« eii alguiiut: se buco mouoiiin ilel 
cali:, que no comenzó á usurse como beb¡d;i hasta principios del si^'to \v\. 

íjití coDdubiüuee de Sacj fueron bábilineuto impupiadaa por Auf^nsto Ouillerme de 
iíohlef^, cuyn iriUiic¡«Su erfiica «diviu^i que Afis MU ¡/ utiu noehr»y e« su fuiídu y partos 
priDcipalee, eran indias ile arigou y dit atilij^iiodad mucíio tiiás remota de lo que M tnx\\t^ 
nía, aunque fontosamente bubi«sc>n cambiado mucho e» el camino. En una carta iKCTítaA. 
Silvestre do Hacy en 20 dn nu'mde Mi'.Vi ('), ¡se esforzíi en probar quo oí cuadro y los 
nifEus eaejíciales de la mayor paite dd ios cuentos fantásticos, así oomo también varios 
caeutos jocoiM» y do tutriga, son do iuveución india, porque se parecen extraonlinaría» 
meóte & otras composiciones sánscritas <jue conocemos, tallas como lox treinta y doH 
caeotos <Ic las estivlua»; mágicas alredodor dol truno de Víommaditya y \m HOsoiita 
cseutos del l'apagaro (Subi-Sujttali). A&udiÓ iiue en muchas novias quedaban rastros 
do politelamo, & pesar del esltierzo que habtuu tenida quo hacer los imitadortM imbes 
pii; I ' 'irlos ú las ídiAs de sus corix-tigionarioü, eu-slituyeiido ül CoMn & los Vodus; 
c! ' 11 >\v •ShIhiiiúii, biji» dt' David, al de Visvainiü-a, hijo de ttadbí, ó íi nuulquiwr 
Otro saulu y mrbiín"oso varón do la milolof?la bracmánioa. En el t;ueiil« de) pescador, loa 
booibres de las cuatro religiones diferentes, coiivortidos en peces de diversos colores, 
hM»a sido primitiraiaeulo las cuatro castos do la India. Lu fiu^uItaU de entender el 
leogoaje de loe animales estfi ya en el Jtama^nrm^ etc. De todo esto dedtidii OiiiUwmo 
Scfalegol que LtíJ* iíil jr ""» tioi-fiet eslabau compuosiaí! de materiales muy heteto- 
fAneoe, & lo cual áe prestaba muy bie» la forma holgadtiinift del cnadro, pero que su 
fuida i]e1)[a de mi»v tomado de un libro indio quo ya en la primera mitad del siglo X 
■B cQuocidu entre los muiulmuiim, xpgrtn un preciosu tc«tfmu»Ío del pol^mfo Almasuili- 
Eflte l«ito capital y decisivo ftie al^E?»do por líammer Purgstall en el Jourtml Asia- 
ti^ut de 1827, y antes. «b^I» Schlegel, lo hublu sidu pur Langtte, editor y traductor 

(l( OwvTM •!* Af. ÁMgtuU Gvilttium* Je Sclil'jtl, éeriitt tJt/rait^it et paMi^ct par BJouard Bi- 
ái^. leijmg, IS40, i. III. pi>. 5-23. 



L-vni 



OnÍGENES DE LA NÓTELA 



de los Vi'tjiv (iit Sind/ind. Hnbta AlmaHiidi. en el capftiiio 62 de sus Prados áe Oro, ¿e 
ñerta descrípdón (abulosa del l*<iroÍao terrenal, y aflade estas palabras, que oopiamos 
segAu 1» tradnocii'iu do nuestro ÜR^ranf^: 

cUaohos autores ponen en duda e$ita y otnut cok» ftemejantes que se halUn conáíg'- 
uoílaa eii I:ls historias de lu^: Antb»:. y príncipatmente en In ({uc oompuscí Obeyda hpii 
Xerija, y trata de los siitywos do tiempos pasados y desocudoQcia de las uacioues. El libro 
de Úbordu oh muy comtiii, y ¡fo halla eu naoos de todos; pero )■ gente instruida pono 
cstott y otras relacioneit del niísmo ^nero en ol ndmero de e»on cuento» A historíetaa 
Inventadas por astutos cortesauos con ol solo fin do divertir & los prlnci|)c^ en sus 
moDienios do ocio y procurarse por eete medio el acceso á su peisoaa. Pretonden, en 
cfwto, que el dicho libro no merece crMito aljnino, pues pertenece & cletta cIaso de 
obras traducidas del poi-sa, indio y griego, romo son el Betar Kfsaneh 6 Wl cuentos, 
miU gencniliiioiite fouovido con el título de Las Míi y una itoche-x, y son la historia y 
aveutunu de uu rey do la India y de sa guacir, y de la hija del guacir, llaniada Xeher' 
t/oila, y de una nudrim de 6>ila, por nombre Daniaxada. K la misma olam pertenecen 
ta historia de Oilkund y XiniA^, !h dol n>y de la India y de sus diez intacires, las psre* 
griuaciones y viajes ile íiiudob&tl ^1 niaríao y otros>. 

Kl pofitye es, romo se ve, tcrmiuattte, pitoo tío aólo da el titulo Af> Iau* Mil t/ una 
nw)fí>^ sino los nombre* do lus dos hijas del visir que refieren los cuentos, y nnnque 
uo iudioa la feí'lia en qiio lueron tradm-idos, ftoilmente 96 colige por el lieoho do men- 
L'ionarloK juatamcnte con la Hisloria de los liiex risUxx (que ea una de las variantes del 
S$ndebar^ j por Ui noliria que en otra parte da el mismo Almasudi do haborao comen- 
Eiulo ¿ ti-adurir eu tiempo del califa Abn-(íiafar Almansiir, que reinó d&tAc 7Ó4 á 77é. 
Tariús libms ilel pt-n*», siriaco y utros idiomas, cutre ellos el de Cilila ;/ DÍ/h/m. 

Pero ¿en qué lengua e»taba el Hczar Kfitaueh, que sirvifi de base i Las Mil ij una 
nocbeé? Todo ludiice & creer que eo persa, per más que Almasudi hable vagumeuto de 
libro» traducidos del indio y del griego. I'or lo que toca 4 esta lUtima derivación, 8<Slo 
en los rtiyiM <le Sfnrfifw/. que formaban libro «purte ou tiempo do pqucl pol%rafo, pue- 
den rerouooersc dceifi^unulaa reminiscencias de la Otíiéea. T la hip4^tesi3 de una colec- 
c\6a do eiientoK saDScrilos, traducid» directameato al Árabe, es de todo punto iuveroid- 
rnil y pugna con todo ol proceso de la Dovetlstioa. 

Cu&les cmn los cuontos que estA primero redacríiín conlonfu, n! «un por conjetura 
puede dodr«e, pero seguramente estaba en ella el cuento proemial 6 inicial que aciiba 
de ilustrar con docta y sá^i. eradicidn el indigne profosor italiano Pío I^jna ('), mo- 
Tido A tal (?k~tudio por la oslrecha semejamía quo dicha uo^x^lu presenta cou el liriano 
episodio de Vocoudo y el rey Antolfo eu el Ortatuh Furioso del Ai'iüsto, ouyaa fuente» 
ha investigado muraviUostuneQta el miiUDO Rnjna en uno de lois libros que más bonnuí 
U orudicii'iu modenut. Este ouooto, fiuooso cu la numerosa serio Av¡ los que poneo de 
resalto los ardidea de la malicia femenina, so encuentra oo sólo *b el Tuíi'Xamtik 
powa, sino en la eolocción india conocida con el nombre de Qd-ampíati 6 Libro del 
i'apaunj/o. Pusteiionoenle, Ins iai-cstigacionea de Parolíní, rJUidas poi' ol mismo 

O r. Ibjna, Ptr l'irrigiiit dtjbi mttltii pnumhf* dtiUf iMiík t una koMb. (Bn t\ Qlwaatt dt'lii 
Socírtá A.hlir,! /n/wici. Flofonii». 1890. t. XII. |<j'- ' '1-9'!.; 

Pavuhní, Di uniiUro ridtiauuiiHdtaao alia \eomiee»dt¡ltmSíi lie tuaamfU», (Bn el mimo vclif 
ni4:n del Giomale, {t|>. 150'1>3.] 



IIÍTRODTTCCIÓN 



LtX 



Rttjiui, bin demofitnulo posítivamenf^ qao Lan MU if iota nocJttv, aun como coico- 
tíáUy panron de Ln Tiidin & Porsin, *}ía sA\o e» iadia In joy» fino h*m oficio de brocbe 
en osTi> collar (dioc Kitjua), Mno qa« oü íudíaiift tambi6n la emta aa qae l&a perlas edtiUi 
enfiladas». 

OescDQOcidas como lo Aieron del mundo occidental Las Mil ¡j utm noches hasta 
prindpi9s dfl siglo xrní, o» claro que no pudieron ejfrcer iullut^m-ia algiinu dinsrta ni 
indirecta. Pero como tienen cuentns <x»nnmR8 con el C/itJla i/ Dímna, con la Di-sr{¡t¡ina 
fVrii:*(i/(,* y con ul Seii^lfhar (por ojeniplo. ol ti© lu coturra acusadora y ol do la uartz 
cortada), éstos »e dWuljfáron por medio da diehoü llbro<). T no es iDTeroslmU tampoco 
que algunos i'ntrusen p«tr tnwliniín oral en tiempo dü las Cniwidns. y fuc?»en ntiliwidos 
eu algnoas narraciones fraocesua á proveuKBlie. Asi uo» lo persuad» la semcjauza entre 
la historia Ag\ caballo milgieo y la iiovelit» caballeresca da Clamaiira tf Cíaritnenda^ y la 
que muíHtra, no menor. Pitfre» lU Proivn-.a ¡f la Lituln Mu/fñhna con la historia del 
prinííipp í?amaralzamfin y ln priiioosa Hartnm, pn ol inridwtto del riutillo de diamantea 
arrebatada por un gavilán, <]uo detM'tiiíua la larga st^iKiiacii^n de los ilos amanta. Y «t 
<1erlo también quo de la tradic-ió» oral, y no de ningún texto oscríto, Tino A Sercambi 
y al ArioKto p1 meato de Yocondo y AstoÜo, annc|[if> no ae lomo por la serio la aserción 
del puf^'ta K^nov^quo dioc haberlo aprouilido do su amigo ol caballero Tencciano Juan 
Rwicisco Valerio, gnuule euemÍf*o y detractor del sexo femenino. 

Cu soln ciiotito dfl los que hoy ñgiiruii cu I^ns Mil ij mía nochrn (') so ¡iioorporA 
deadc muy autigtio en la literatura popular castellaua trauamitido directameote del origi- 
nal Ara^K'. y es por clorto uno do Km qiio Onlland no tndi^o. íle roKoro & 1» Historia de 
ta donefUa Teodor^ qne todaiia figura entre los IJbroRdo coi-det, anaqno laatúnosamento 
modernizada, y cuyas edicionos conocidas se remontan al nflo 1534 por lu ineuo$ ('). £1 



|i) Esíalen on l«ngvK ioglcM <1m vcraioncM mny «iitorixttdan de IfU M'l g una loehei, á laa 
ri. ' -'•«>ni«oio liitnaqud rpcurrir el loclor no tntitsto. I^n tío Lono ük luás coinpeodiaia y alga 

p> ., 1« il« Biirtoli, litoralítiniii, 

/■«» TAeiiwnr/ and Oiu Sight», f.i»mmo»if/ eaíttit in EagUtnd ihf Amhian Xigil't F.ntrrtaM' 
taraU. A noo tratlalioa/rom Ih* iinibic, wÍA eopi^iu hoUm. Bj K. W. I.anf (Lotidre*, I639<41^ 

A piam and literal trtutatím aj the Aralnan .Vi>iU*' EnUrLiirUmtnü, noa tníitUá Th» Awt of 
A* Thoutnntl Xi^kU uMdci .Víghl, Bcnnri», l$d&. 

L» tni'l nci'-ú>ii finiici-aa del Dr. Mtrdrua, ile It cuil van piiblji-ndoa dcrae voldmenoa {J,e Lim 
dmUilir rtKiu yait: Traduetíott lilUrttle et compUU da t^U ttrabf, Piirfa, iSOOjr ««.), got»iU) poco 
erMito entre 1m urientalbu*. 

\*} Lm d{M «díolonea inia «atigno» il« (|ue liaj- memoria aon taa quo •» mmoionan en et Rfyi$- 
trum tie P. Frinanilo CtiIAn (ni^uit. 2.172 y i.OiVl), amlus lio fetriía, pero sef^Tamente anuriünM á 
m?, m íjiie rotirK<u<iiii>lc$!cbr« WV1ltiñIo,y uua'lo e!ln« a 1Ü24, en q"« D. P*ra«Ddo laadquiriú por 
«ñ iniinrcHiBen HeditiB del Campo. 

Van ilr ••■•« *<ltcioiie« jM'lo '«r la <]iM turo SalvA (niha. 1,&$2 do tu Otiálojo], (]ii« la »upoDD 
Iitiinn liacia 1520. Vto oln ds hsoía I53S. 

D, Piueual Gay«nj^« («prnl Gnllrtrclo, E»iia¡/«, nú.am, 1.209-1 .216) <li»críl)« una tie Zar«j¡<ttB, por 
J>iuu Killin, vidiia il<i IVilrn Hirrliyn. á i<iiaoe dia« del mes de mayo 'U IMO; otra (l« Toledo, «n 
rau Ae Fr:n\íTiio 'le Saota CnEalíaB, 1¿43; do* lin focha, iinprMM, r«ap«oiÍv«inCQlo, en S«xotU y 
&;viliu, y i'xi»ti.>iii'« tmbaí» «a la Bibli'itpot [mprinl da Víana. T(Kla> eabis ediciones aofl gdtícu, 
«••Ico pnniiu' de dos pliegas il« impresión} ll«ran *n «I frontiiipieio tn* figaiaii, qii« rvprwteulaa 
RUI iloDoelli, na incrcador y tin rey ucnuulo, y ti<m(in> n<l«tnii, «ttampat inioroala'lia en ol texio. 
0*1 ligio XVII «xtitcii, por lo niunon, una do AtoiilA do Elenaivii, ea caat de Jimn GraoiAn, tl507; 
-alia lia Sevilln, por P«(tro Gómei d» Pimlmnn, lfi42 <7>i Autoría dt l/i daitfiHn Ttoior, for .Ifoftfn 



bx 



ORÍGENES DE LA NOVELA 



texto, publioulopor KnoBt (') con airegloA <ios e^Sdictts del Kscoñ&\(Qf¡iU¡ilo ijue fabla 
il/i tos ejemplos e r a.'ííií/fw rfí Ttvdor, fo fionreÜa ). tieue lodos ios camírtíi-es del csülo 
dol siglo^xiv ifil tti i^ue uo pertenece á liuos tlcl siii, en iiae i<e tradiijeroa tantaü obnts 
un&luf^) ;ir en todo lo snslaitcial cunrione c-on Ion textos do £><u .líiV // vna jtocJtea mo- 
dei-nameuto improsos on Balao y en Ueirut, y con otro, al piuwei* nUU modonio, qao 
Gajao^s poseyíí, atribuido á Ahn Be4)iier Al-warrac, t^^-lobro tfscntor del sef^uiidu siglo 
de la Ifí^irn (Historia de ta doncella Teodor, ¡/ ríe lo (¡iit te aemiteció con un estrés 
líeiv, un itlema ¡f un yoeta en la vorte de Bag<¡ad) ( '). 

Algunas ediciones del toxto impreso castellano !o iitribuymi á iiu mos3«n Airontto 
Aro^n^ qtio iguoramos cjiúén fuúse, pues no puedo pensáis ni on ol autor do la Üis- 
ci¡iiitia aprimíiii, pyr doinasiailo antiguo, ní en el poeta mni-isfo de Hooü del síí:Iü ivi, 
autor de los romances contra la ta cristiana, por demasiado moderno. De todos modos, 
poco importa tal HtiibiicíAn, ¡lurquo el texto impreso uo m más que uua corruptela del 
manusi^^ritu. Daré un brere exn-octo de este cuento, que tien? importancia en uuostni K- 
taratuni, no sólo por su coustanto popuUridHd, !siuo pur bitber dado argumento á una 
comedia de Lope do A' ega, ipie lleva el misma título quB la novela. 

<Havía en Babilonia un mercadm* muy rriuo e bueno e muy iinpio e oracionero en 
lúa L'ínco oradouoe e fiíaedor de bondades a tos meoesteroeos e a las viudas, e havja 
muchas algos e muchos hormauott e mudioe purtout(.«, o non tenia fijo nln fija. E 
acaOBciii un día ^iie meroó ana donaella, e di¿ poi- ella muchas doblas o floríne». K lie- 
roh a 8ü casa o «iMnnale todas las artes o íiabidurias qnantas pudo saber. B donde a 
poco ll«^ el mercader » irrand menear, e dixo a la doiisella: «Sabed r|iie me ha Dios 
truydo » ^aud menester que niu he algo nio consejo, e noa se me escusa <iue vos non 
haya meoestei" de vfudcr, pues divdme consejo por do habré m^joria e bien> . E ahaxó la 
douselIiL los ojos e la cabe>;a («ntia la tiwi-a, e deepuee al^í los ojos arriba, e dL\o: «Xou 
havedea de rreacelar con la merced de Dio«>. K dixo: «Idros agora a la alraeeria tle loa 
boticaiios, e traedme afeytamienteo para muger e noblea vestiduras, e llevadme al alea- 
íor del rroy Abomellqiie Alinan^or. K i-unndo vos pregunlan; (jné es vuestra venida, d^ 
zítde: quiero vos vender o«ta duusolla, o pedidle por mi dies mili doblas de buen oro 
fino, o si «lixoro que ck mucho, di^ildo: souuoi-, si oonosolosodes la doncella non lo ha- 
rriodes por mucho*. E fuetae el mercador a la alcacería de los boticarios, e fuo a uno 



Átfonta Arog^oh), y uñado VKlenm, por J<r4nini9 Víligrua, 1(7S, qne ae dic« tmeram**le eorrt- 
fida é hitloriaila fi adrmaiin pi>r fVawiiiea Piuanb, So li^ti iinptiinii> ea Madrid Juaa Saní k ffií- 
loria dt la doaetila Ttodor, en ifue trola de mi grande htraiottira gr tahidtiria. Ba u) aí^tlo pw iK Dla 
tiao conliduiida )u «dtciaoM de noHel, niii]* iiKidomindu en el longnaje. La leyenda castellana 
t»v ir*<Iuoi<l« bI |>u(lui;vé« [tíi*t«ria da dotuttta Thtodvra, por OoHoa Ferreym, LUboa, t*3&-17&9)¡ 
ft\rfí la iNLiJucciÚD debe de mr anterior por lo menM en un aij^lo, ai ea qoa ft ella H re6ere la prohi- 
b;ci6i} mi* el Iii'i'cw Exp«rgalurt(} il« 1524 liiso d«t Aa(o da Uultrrii dt TAs'xiora domeila, T. Brt- 
S^ {O Poro Portttgveí, LÍüDm, 18S6, t, II, p. 466) olla ana eontinuaciOa ó iniíaciftn qa« ea por< 
tagufraae liico caá el titulo de A»lo d»tm ttrUime»fotitic«^a*d»/ndttiadÍ4ereta d^iMXla Thfodotit 
no Tfino di TmuM¡ mnUm nott tontíutift de Cupido, leiiUiumamtnU diuvtia» t Atíaritamnne or> 
nada*. 

Cf Milíht'Uitifftn diu dim Kthiriat wut ifcrniann üTnafl. rAbiogen, 1879 (pulilicado por la So* 
fiiedad Literaria do Sl'itigarl). pp. 307-517. 

I*) Bate ou. m ooocam ahora ca la Bifoliotaca do U Atademia do la Hitlorín, y do 41 dio noli- 
da Gayaagiat en aaa aotaa A Tidcaor (edición caatellanado 18&1, tomo 1 1, pp. ¿54-^7)^ 



INTRODVCCION 



LII 



[que ciftiíua Hahomatl. e saluolo. E ol boticiuíi) la dixo: «Mercador, ¿qao harodoe meiies- 
f> E el men'^dor le i-untií ln razón por qup vpuia, o dixo: tQtüero que ma dodiw fer- 

vcAtidiinis u frrmoüQS areyUmieiitos para mi iloiisolla> K ol mercader tomólo 

todo, e UeTnlo h la «lonsiclU, e oIIa pagóse dolió, o dixo: cE«<tos vos serán btiea coiulea*^ 

CDD la ayuda de IHoüu . K levuntose la doiuellu, e adobos» e Alo/lose idu.v bion, e dixo » 

isuauuMr «Levaiiudvoit, eaobid oomigo ni n.lcai.'ar del rey». K levantóse sii »otinor. o 

íftteroiKe al alcnt.tir del i-oy, o podierou lioonciit '(ue 4.>uti'H»fu al nvy. H oí rroy niando- 

. ks qae i!Dtnu»eQ. K txiiruroD e rtuando el roy k» rido, comeogú a ¿iliUtr oun el 

IjDercnduT, c pref^otole por su reñida, « (|ue (ira k> '|uc quei'iu. G el mercader lo dixo: 

«Soonor, quiero vos rciider cstu dousolW . ¥, dixo ol rtvy: «¿Qaaiito es su precio?* E 

dbco «I meroador. «Scunor, rtniero por olla dins mil doblas do baos oro fino bermejo». 

E ri rrey lo tomó por cstrtiuno (H prasHo de la dunzella, e dixo al mercudor «Macfao 

Tgg esteodíates en su precio, e salistos de Tiiestra acuerdo, q la donselln se alaba mas do 

I h quo sabe» . E respondióle el morcodur o dixo; «Sonoor» no lenp» por macho oí precio 

' de la doDsella, (lae yo la crie de pequeana, e es mo<^, e costóme rauvlius hareres fasta (jue 

■protidió tudas los ariei) e los nobles menesteres. E esto uoQ Eer& celado á tosi . E comon<^ 

el rrey á Tablar con la donsella^ y clin abana ol velo do vergiteiixa, <> el rrcy a\<;6 los ojos, 

e Tido su fdrmosiira que rrelunbrava coninio el sol, que bou liavia. en este tiempo naa 

icnnusu qiio ella. E dixule vi rrey: f Oon-soIIa, ,;comino bavcdos nonbrf':'> E rrospondiú 

la dotiHullo, e dixo: «Sabed, soiiiior, que a mi dicen Tlieodar». E dixo el ntíy: •DoBSolla, 

¿qué' aprondistos de la» artos?* U dLso la, dunsella: <Setuior, yo api-ciidi la ley o el libro, 

* opcendi mas Ior qiiatru vieiitOii e las sieto plnaotaíi & h& oslrollas e las leyes e Iur man- 

ituntentoii e el traslado e los prometimientos de Dios e las cosas qne rríó en los cáelos, 

( aprciidi las fabla.s do las avee « de las aoimalias e la tísica e la lógica o la filosafja o 

las cosas probadaít, eaprendi mas eljuego do uxudros, e aprendí lanner laúd o canon e 

tin (Kyutae tros trobas, o nproudí Ins bnenas caslunbres de leyes, « aprendi baylar o 

SBlsr e cantar, enpi^odi labrar pannos do s«da. o aproudi tcxer paunos áo peso, eaprendi 

hbnr de orrj e de pliiia. o aprendí tud:is las otras arteü e cotuis nobleio . E cuando el 

Rcy oyó estas palabras do la donselta fisose mny maravillado, e- mandó llamar loe mo- 

jores safatos do la corto, o dixolcs quo probasen uqucllH donsolla.> 

A(|u[ comienza nn ridiculo y pedantesca cei-tanieu, al cual eu puridad 80 reduco 
loda la novóla. Los ojíominodoros son tres: tin «nlfitqnf sabidor de jastíotos e de 
\ij9ti , un llsKO y cun sabidor de la ^¡[Tamática, de la lógica e de 1& buena Aibla». En 
ti original dp />7Jt Mii ¡/ ¡ma «ocAra, los exámenes son nada menos que siete: 1.*. de 
Derecho; 2,'^ de Ascílictt; 3.", do locturas alcorHoiicas, gi-amíitictt y lexicología; 4.* do 
IkdiaoB; &.*, do Astronomía y Astrolc^a; 0.*, de t'^losofla; 7.°, de todas las ciencias, 
Meteoíendo la discusión Abraham el polemista. La sabía douceUa triunfa de todos stus 
advéranos; no s«Jlo raspoiide & todas las preguntas, íjÍiio que les dirige utns que quedan 
éa couiestacióu, y á medida qut: l<i» va Tencieudo, el Calila los de^ioja de luti insiguíus 
ia SI grado acnd^icu y Ge las pone & la doncella. 

R^orrídu toda la oiioiclopodta de las ciuuuius oiuRulmanait, 3C presentan los niils 
UbileK Íi)CA<|iii-t6 de i^'edrox, dados y tablas, y In donivlla Ioíí gana todas los imrtida^. 
T«nce iinalrotnite á todos los toAcdores do instrumentos mlüicoü. Asombrado de tal 
ttbidurla. exclama el Qtlífa: < Bendígate Dio<s y á quien te encelló». La doncella se 
p<w« en lierra. El Califa manda traer dinero; eiitr*^ al meniador lOO.OOO diñares, y 



LXII 



OntGENES •Di LA JÍOVIÍT.A 



no mti-íTiíclu todavía Kti guocnpsiiUO, doruolve la csi-Iami 4 so (lu«no, ob«o<]uíáiidola ¿oo 
un prevéate de otron 5.ÚÚ0 diiiarcs. 

Va ea t>l toxt<> do Ijivyiuigos, quo 03 UQ& ospdcio de compendio á rcfuiidiciÓQ «bro- 
vlada, eniáa roducid'is Ioh ex&metiiiit á cinco, y so prescinde del doapoj» de las insidias 
ac^^micas y de U investidiir» de la doncella. Mvicho mJis abreviado está todo en la 
Yor^áu cuKtolIuiui, doiidf luitui-alnit'titü w lian íiU[)ríniído c-asi todas la.s prcfrunlas lUco- 
láDÍcas y de junspnideucin musulmana, quednndn sOlo latí do Ftftca, Hodicína, UUtuiüi 
natunLl, Aütruuomta y Murnl pnlctica. Lu uutyor {Mil-to <\o «ritas pre^iitits a*>n de noa can- 
dide^t iti<-reible. y no dcjitii muy bien parada la eabidurta do lu doncella ni lu do los pxn- 
mii)i(dar<>ei. KI tUtiniu tw el sablu universal AbniltC'ii t't iroofífUir (<il ¡mkinintn do laii Mil 
ij una noches\ y ñ\i derrota da pie á uu incidente fp-otesco. tionciertao Abrolitm y TiHKlor 
qno ol que tuerc vencido oederú «I "ti-w íiis vestjdiim». L» douct-lla vencedora exifíe 
hasta los pafius meuun»), y el polomi^la. ¡mrs uu vurse vn t&l vt'i'^üuozB duluuto dol 
Califa y do tau lucido coucutso, cousíeuto ou pA^- í la doncella lO.ÜOO doblau de ora 
bermejo. 

Ks patente la iinalDjErlA do nl^'unaü de loa progimtas y n^piioi^us de la douoclla Teodor 
coa las de otro libro, muy popiüar ou la Edutt Uedía, cuyo LMuieuidv »e euciK'iiira 
bustaucialinoQÍo on la Crónica getwral do Airuuso ol Subió ('). ou oí HpeoHtum hi^i>- 
rinle do V'icento de Roauva» (l>b. XI, rap. 70) y eu un antiguo texto griego pablícado 
por Or«lli ( ), Kt)ii!>t lut improMo tina versii3n suoltn que sl> Imlla ou un códice e>iOU- 
tiolense juutamouto cou los lioaulns de ora. TÍHlIíise Va\iHuk) de. ias vosm qur escribió 
jKtr trespueatas el fitonofo Segundo á Uu> cosas <¡ue U pyettuntóelanperador Adriano {*), 
X pesor de lo clúsico do los nonibr«9 y do al>;uua^ de lits sualeuciati, catM tiovelita paraca 
de origen oriemal, y tiene cierta somejttuza cou el SeiuUhnr^ aunque (A motiro W 
sileucio del proiagoiusta es uiixi y ¿ ta verdad biou ropuguaote. Nunca m ha expresado 
con mis gi-oseria el espfíitn de avorstóu y despi'odu á la mujer, que doraíua tanto oa 
«Un tauit» do tiuciunos. 

«Este Segundo IVie en Athenas muy sovudii en tiempo do Adriano, emperador do 
Rroma, e fue gnuid lUtítiofo, o uuutu quiso Tublar en toda su vida, o uyd ptir qual rruson. 
Qnimilo eni uiuni>. enviáronle al escuela. E diiní allá mudio tiempo), fiuita <|ue fm^ muy 
giuut nutestro. K oyd allá destr que uod haría, muger ai>itii. K después fue uiiibado en 
todo el sabor de la tilusofia. e (onioüe u su tierra en manera do pelegrino con su esclo- 
vina e con mi esportilla e con xu bla^, « todos les vabcUos do la oibc^o mny luengo^ 
e la barba muy gi-aiuJu. t> iki^iÍ eu xu casa misma. K non le conosciiS ^u miidro uia 
ninguno ijue (Uii fuosa V, qulüi ól probar lo que le dixerau ou las eei^uclas do laíi 
mugores. lü llamií In una do las sirvientas de ntxu. e prometióle que le daria dies líbnw 
do oro, e que guisase conimo yogu¡e,se lou mi madre. K la «irvirnta lauto flso que lo 
otorgií la miidre, y domatidó ijuo m lo llvvu«e de uoctu\ E lu iDnuoebitta tiwlo a^y. K 
ta dueuua cuydaitdo ijuo yusería con ella metiólo U rabe^ii entro ta» telaa, e donnioM 
oorcA do olla todn In noehe bien como cerca do au madre. K qiiaudo veno la matmona 

I*) Pol>. \i6y\ilAo Ia2.'cd. del testo d«0cmni|)o<V>ll«d4l¡J. Iñ04). 

^) Opotcnla Gnu<:<lr^mttltrum ifnUalÍO¥t » tiuirtttiit.tdHUl J.C. QrtUin«,lomo I.", pp 308-218* 
7 con mia conO'l'tlii'l en loa Fragotentot phUotopkiiruin yraMomní J* Mulladi (Parta, Diüul, lS60a 
pp. M2-:iI7> 

(') UiUh^ÍMM^a uw cJVj» JMkvML ... pp. 498*60e. 



I 



INTRODUCCIÓN t.xiii 

loroutúM pom >-r im vio, e «lUi tnibó <I61, o dixole: «^Commo, por rae pralMU- ímian 
esto?»... J£ dlxo: fYo so Se^nd» tu íij<i>. K ella qiiaiiilD lo oyi'i comeat;ii a pesar tanto 
quo Doo pudú sofür vi su ^niinl n^iifnnilimii^utii, e cayO cu Uorm miiurt». K fíc^undo 
que rio 4fue por su Tabla muñera su madi-e diose de pena por si mitimo e feaañ ea sn 
conu;«n do nunca fiíbliu- jamAs eti toda su vidn. E fue pura Atlieuas a las o^ciiolas, 6 
Tivjeudo alU D faeiendo biiGuoR libros e Diiuca Eablando. 

>E fue el emperador Adríaiio a Atlieniut. e sopo dexu fiuüenda e envió por Ü. Desy 
«i]ad<)]e el emperador, e Setcundo coUó, e non le quiso fablat nínguiut coso. K tí eoipo- 
ndor AdrÍMio diiole: «Pabla, filosufo. e «prvudoromos nl^ do ti». 

El £]iWfo DO •.-oiiiJQuta eu lisblar, ni non am(^iiaza.s de mitiMie ni con tonncntos, 
y tiooda soreaumente I& cervti: wbro el tajo, nguardiuido el luclta dol vordll^. ManiTÍ- 
liwjü el einpenulor de tiui increíble resistencia, le da una tabla para (|ue eínríba, y con 
ella X entienden pur pre^ntas y rexfnmtaü. siendo por lo comñn las aegandaa ejcpla- 
)taci<^u motafóñca del concepto do las príniems, mis bien (jiie verdaderas d^uicíouea. 
Sirvu) de ^emplola^sii^ieatos: >¿(Ju¿' es la tieiraW — cFiindam^nla del cielo, yema de) 
Binpdo, guarda 6 madre do Ids fnitos. txjWrtiu-a del infiemo. madre de los que wwcen, 
ama do los qno viven, deí^truymieuto de todos las cosas, cillero do vida». — «¿Qué e» el 
onme*!'* - «Volnutad cuauíiud», fuulasma del tiempo, a.>H.H:hudor du la vida, sello de üi 
muerte, andador del camino, liuf^ped del lu;^, alma lazrada, morador del nial tiempo» . 
^Qno es la fcrmiHUj«?» — «Flor soca, bietianditiiot carnal, cobdida do iia gentes» . 

!ninto La do»Ml¡a Teodor y ¿7 fUótiofo í^ijumh eomo laa lulamas colocolotus ds 

^Hjlogos oríentaltti trasludaduet A nnestra liabla migar cuando todavía 08tabu en la cnnft 

fieneo estrecho pai-enteáco con oliti gíncro literario que d<*sde el siglo xiv al xv florecifl 

<n fisptifia con má& fecundidad que en uinf,'uniii otra ptule de Europa. Uo r^'tioro á aquel 

gbiero de sabiduría práctica que ite formulaba en colecciones de í^nlnnciaiji jr afonHmoR, 

ya pam odtuiiciiSn do los principéis ya para utilidad y onsoQnnm dol pueblo, riñiendo & 

turmar una e^>ecÍQ de catecismos político» y niarale», diiriuix de ateuciiin, no bAIo por la 

Qkodida pureoa y gracia de sii estilo, aino por k prot'un<lidad j acierto de algunas 

mATimaa, aunque ao preaeuten deedij^odas. como es propia dul saber popular f preoloatl- 

fifo. La uiayor {larte do estos libros, que liim sido adiuirablomonto ihurtnidds por el 

docto Ülólo^ Ilermann Kuust, proceden de fuente oriental, y Ioa rak?. importintes ostáii 

Inulucidoa de i^ompilacionos ámb«í conocidas. Kt ¡Hiro de ton bueiio.i protvrhios está 

acado, como demo8trú Stetuscbneider, de las Senttmíax moraien de Im fHúgofos, («i-rí- 

l«s por Houiñn beo Ishak (>:lO'J-!}75), y vi mismo texto castellano lo declara al principio: 

«fisto es el libro de los buenos proverbio:* que dixierou ion philosopbos e tos Babíott 

t&ti^ü&, o de Ion castigos que castigaron a los sus díseipulos e a los otros qne quisieron 

ifirttider. E tillado este libro Voauicio, ^o de Isaac, de gri^<> & ara.bÍgo, e trasladainosle 

■usa^ni de arábigo a latin». El íiomum 6 lioautosde- Oro, qne tantas veces roprwltija 

k improula en los sÍglo<s xv y xvi, son los SaitaKian di; Abul-Wela-Uobeschir Abim- 

RHk («iglo xu|. Otros, como el Libro de ion dore Sahü» y Un Fhrtur de ¡*hÍhito¡thia. 

^ ^Boeralmente se colooon on e) reinado de San Ferniindo, y el Ubm deln SuiÍmo, 

coapuHto on catalán por el glorioso rey D. Jaime el Conqulíiladoi', no tienou depeu- 

dcoría twi estricta de un te-^to dctcrmiaiulo, pwo la mayor porte de las máximas son 

dol BÚsmo orij^ y hasta suelen estar expresadas en los mismos términos, ma ({ue por 

M» fiütsn otras de sentido cristiano 6 derivadas de los moralistu cUsicos. Pero el coló- 



LXiv OBÍOEIÍES DE LA líOVELA 

rido, el seltii asi&tjct) (árabe, sirio, persa, íodio), m el r]uu prfxioiuiíi» eu esta sabrosa 
&n)iliar doctriua, qao por haber ado estudio {jredileclu do insipitw motiarcas do la £e 
}t«dia, y haber dascendido del irouo «1 pueblo pura Imccr palri»rcalmente U educacíóD 
polític» do las muLÍiMluiubroü, ha «ido caliücada giálic-a y oxpivsivamouto do filosofía 
regía. 

Patentes son las relaciones de esta iutantil lileratora didáctica cou las prímeran pr 
ducciouüs ilcí la litoratum uovelcsLa, con lii cual so enlazan por san orf^iics, por si 
tondeocia, por muchos de sus elementos y hasta por U coutiuua iu^'asióu de la upa en 
la otra. So sin fuudHiiii.-uto pudo jmitarlfts Amador do los Hfos bnjo 1» donumiiiacióu 
Algo enEñtica, pero exnda en el fondo, de ijAiero diáArtieo ¡timbfttiro. Ctiál más, cii&l 
meooft, siioloD estos libros ooatener npólof^s, y aleóos de olios cDmienzao con ima fóbul» 
püoenü 1)110 pi-esta cierta unidad A stis capftiiloü, repit¡<Midoso mucho la del consejo de 
sabio» \S íilúHofof que se rep&nea la tarea de la doctríaa. En algunos la parte dv dcciún 
os mayor. El libro ile- los Imcttos proverhioii, quo se abro con la rolaeióu del cavenímiento 
que avino a Auchos el propliota y dt x'erfii&cudor> (<)uo es ol cuento do las gmlhis do 
Iby('o), describe targamootc y vxm detnlleá pintorescos las juntas que haciau los ñli'isor'is 
gentiles, y se extiende en los diclios y hedios de Síícratos, Diiigones y otros talps, 
copiando varias anécdotas. Intercalada en este libro va luiu FabuloMi y extenna hiogruHa 
de jVlejaudro: «Estos son los ooseiiunmioutos do Alixaiidro, Bjo de PbÍlí{Ki... al qaal 
diúen el Kefiur do los doa cabos (el Dulcaniain de \o% oriuatalos)» . La roliSrica do Iük 4i-a- 
bw, lierodeni indirecta oo este cnsí» do la do los ««tintan y {,Tiini Áticos griegus, brilla y loza- 
nea en las dos elocaemes cartas de Alejandro il su madre, en la descripción de las exe- 
quias del h^nw, on la.s paliibras que los ¡«ubtos do Babilonia pniiititieiuron sobiv su ataüd 
y en la carta consolatoria de Añ^tútolcs, trunos en que la pruKH c-»í>tGllanB, roinpi^ido las 
ligaduias de la infancia, se muestra ya inspirada, solemne y grandiosa. Alejandro tam- 
bién, pero Qo ya sólo el coronado discípulo del JCstagirita, et que por haber tenido tal 
preceptor era contado enti« los tiliisofos y loa sabios, sino el píxlerosu conquistador, el 
gran rey clul mundo antiguo, ucupa cou sus hechos fabulosamente amplihcados ol 
cupftulo xtv (que es el mAs largo) dt^ fíouium 6 Horados tle Oro. Esto mismo libro 
empieza con un apólogo: «de commo Uouinm, rey de Penüa, fue a la.** tierras de ludia 
por buscar ol saber*, qne os ímitacjón ovidonto del preliminar do Calila y Dimita, en 
que se narra el via^e á la ludia del módico perfui BarKuyeii. Kínultnenio, tan juntos 
vivieron ambos jE!t-ucros novelesco y didáctico, y tanto se nutñO cada uno de la savia 
del otro, que el autor de Kl Caliallero Cifar, rara conjuiiciiJn de elemcutos literarios, 
iliter«alA casi al pie de la letra eii s-u libro lody ul texto du liis Florts de Vhilumpkia. 

Do UQ modo harto r&pido. porqne uo permiten ütr« coita las eondidonos del presente 
estudio nf uuestra precaria erudición en tan difíciles materias (que ndio los eq>ecúili!;tas 
on lenguas orientales pueden trufar oou verdadera compi'toucia, aunque A tedixs uus 
Interesen sus doscubrimioutos y uouclusiones^ benios euiimenulo las priocipales dlreo- 
cionos que ú g6nen> do la uarraoiiin poética en prosa Kiguió entre Árabes y hebreos, 
fíjindonos especialmente cu aquellas obras que, (t por haber ado «oritas en nueatra 
Península 6 por hablarse incoi-piji-ado en nuostra literatura tiaiáoncU desdo xiu primeras 
poso», ttonoQ eopecial íntcKts ptu» el hisluriador de la novela confióla. La herencia es 
ciertamente i^uautiosa, no tanto por lo que apoitasen los ¿rubes do su pi'upio fondo, 
puesto que la parlo de luvouuióu eu sus libros va pareciendo cada d(a más exigua, sino 



INTRODCCCION 



Lj¡r 



raÍRión liií<Wrica que tuvionm y cumplieron «le poner en ciirnlacWii un* onltiira 
«itoríur, ddiíiJft on gran parte & paoblos del trunco arya, ruya atintclad i^emota y miste- 
riosa cñü los pueblos clAaicoa explit» la ÉsrtlitUd cou quo arniigaroH estas fiociones en 
Occidente, pues teniendo bnstjiatftdo exóticas para sorprender y encantar la imaginticiiia, 
eaceirabou al misiiu) tiempo una dortñnu buniana, y á voces profuodiL, oovuolu en slnip 
bolos de fikcil Ímcr[}r6tai:ióD, auu pxn. bvmbros de diversas religiones y separados eatre 
si por el abismo de muchos »igloD. La niitona transmutociún quo estos apólogos y cuentos 
habbn idn oxperimenlando al pasar dol panteísmo indoRt&nico al dualismo de los ado- 
nuJoriM del faego, y de ágio al fiero y r^do monoteísmo del klum, los Iiabfa despojado 
de so contenido rolígioiito. rodncí6ndolos A puras lecdoaes de moral. Poi- tal modo se 
hwbfan tomado inofcuí^ÍTos; mía de un apúlofco budista pasó A enriquocor \o$ libros de 
ejemplos de la predicaciÓQ crí^iaiía, y los mismos cnentos qiie habían serrido para 
recrear i los califtg do Bagdad, A loít monarcas Sasanidas y A los oontempIatÍTOR noli- 
tartos de las orillas ilel tJanges. distrajeron lan molaucolfas de Alfonso el Sabio, acallaron 
por breve pluo lo» remordimientos de 1). Sancho IV^ y ¡te ooiivírtieron en tHa do oro 
bajo U hábil é iufiíeuiosa mano de D. Jtiiui Miuiucl, priidoutc cati-c los prudentes. 

Pero nntM de mostrar cdmo so cumplieron w>tn;i evoliicíoues debemos ncompaAar 
liafita ün ttimba á la literatura hispaao-oríental, qne, olvidando sn lengua, pero no sus 
tradtciooes religio^ías y poóticns. proiougi'i su vida osctim y degenerada ha$ta principios 
del siglo xrii. ciiti-c Ins restos de la morisma cspaQoln, (|ue con los nombres snoeHÍvú» 
de mudéjareii y moriscos vivieron en los reinos cTÍütianos de la Pentnsula i la sombra 
de pactos y capitiiluciones mejor 6 peor compUdas. Los mudejares propiamente dichos, 
\m moros do ni&s nnii^ua conquista, cara coadieÍ<5n social y jurídica fue siempre mucho 
tai& houniea y tulerahle i|ue la de los morisras, iiitliiyeron por muy uolahle modo en el 
irtB y en Us indostcias arttetitas de la Kspafla cristiana-, y se osooiaron dosde muy 
temprano al cultivo do la lcii);uu y poe^fa castollaim, como lo pi'ucba el célebre poema 
aljamiado do Yiisuf, ijite puode sur del siglo xui y ijiio segiinunento no es posterior 
al XIV. La adopción del metro de tos el6rigos, la ruatlerna rfn, para escribir una leyenda 
coránica, indiea pretensiones caltas on oí antor, y lodo lo que conocemos en verso cas- 
lellauo de oto-os moros do la Kilad Media, como el auúoimo autor do las alsbanzaR do 
UahoDUi, y d maestro Mahomat el Xartose, tísico do G-uadulujaia, uno de los poetas del 
Qtncioiiero fie fíanta^ t^iiiprneba ct renómeno de la aproximación de ambas rweaa en 
pficticas de estilo y verificación. El principal resoltado del trato ^miliarcon los crístia- 
ao8 fue el abandono creciente do la lengua propia, & lo meiins en el uso \'ulgar, y la 
idopcbSu del romance castellano, que los mosulmanes decían ajamí í> e^itranjoro, de 
donde aljamia y aljamiado. Pero como los Ambos, y ou goneral los pueblos semfticos, 
miran t.-onciorto género de supersHcíofia devoción su alfabeto, prosiguieron escribiendo 
oon letra.') ar/ibigas, lo cnal tes daba la ventaja ile ootillar á los pro&nos las materias 
wcritas bajo aquellos caracteres. ÁsA se formó lo literatura a^nminda. que sí entre los 
jares do 1» Hdad 3Iedía no íiic muy rica, á juagar por las pocas muestras que de 
so han publinulo, fue en cumbio sbundujiUsima eutre los morúcos del siglo xvi. y 
voriqnece rada dfa con el hallazgo de nuevos códices, que ¡melen ennontrarse en aldoas 
y ríllorrios de Arairón y Valencia, al derribar paredes de casos virgos, en ctiyos nichos 
i bawm los dejaron enterrados y ocultos sus poseedoi-os antes de abaudouar aquellos 
reinos ai curaplímieuto dd edicto deexptiWmdc 1610. El descubrimiouto (bion puede 



MTI 



oníCLTfES PK La. tíóvela 



decirse asi] do esta sÍd^uIoj litenitura do es el meuor eutre los iuuumerables serricios 
loo fl la orudici<Sa ospaflota prmti el iaolvitlable D. Fascunl de Oajaof^os, & quien acom- 
pasaba «i estas aficiones el nmeno y castizo G$<TÍtor 1). Seniflti EstÉbanex Caldorí», 
oonoridopor oí deudí^niíno de Kt Satiinria. Ia h.Mor\a,<irítícAy el inveutaTio completo 
de loa cúdices aljaniiados boy existeutes es tarea qne realisó magjstríllmente D. Ediuirdo 
SuTcdra, prnítma vei-sada non cMiiinoiida en los ostntIÍoümá8dlT»i^iK('). Tuitu (Jayou- 
KOs Domo Saaredra, Ouill6ii Robles, Ribera y otros nnibislns espaflolee, Juotatuente coiig 
los estmi^oros tord Stanley y llarcos Jos^ Mtlllor. lian publiotdo ^ran iidinero do tcxto^M 
aljftmifulos, en prona y tereo ( *), y hoy puede decirse que la ninyor parto de los artíctilt^^ 
lie i>üia bibliólatra, antes tan misteriosa, son accesibles it todo el mimdü en ftltclimps de [ 
^il lectura. La poesfa está rcpi-osentAda por tos lai^^s y fáciles romano») de Haliomad 
RabadAn, <iuc Tienen ft constituir una tspocio do poema cíclico en nlnttanza del Profeta, 
y por los Torsos do paléniica aaticrístíanu del ciego Ibrahiúi do Bolfad y del oragonÉs 
Juan Alfonso. Abundan Io3 libros de recetas y de conjuros, saperstidonesí é interpreta- 
tí6ti de stieoos, como el de las imtrifs de Daleamnin. ^luchos ct^dices se reducen A 
oxlrucuK? del Alroi'&ii, rci^nH ninKUniimx, ceremonias y ritos, coDipoudios do la Sunna 
para «los que no saben la algarabía en que ñie rerelada DUeutra santa ley... ni alcatizao 
«U exrolondn apurada, como no so l«t declare en la len^ia de estos porros cristianos, 
Jconfúndalos Alá!*. LaflloRofla re)ÍRtO!;a Innza suíí postreras tlnmarados c» I&s obms dol 
3tancebodeAr6Ta]o, secuaz de las doctrinas místicas do AlgiLwl y narrador de los iafor- 
tnoiosdesns hermanos. Con los devocionarios y libros de preces alternan los proudstl- 
C09, Jofotvi y alguocias^ Henos de cspcnmzas de futura gloria, reservada para tiempos en 
que los moriiicos no a<ílo se harin libres y dominarán á Espalla, sino qtie irán á ttoma y 
«derribará» la casa do Pedro y Pablo, y quebrarán los dioses y ídolos do oro y de plata y 
doliiste y de niámiol, y el gran pagano do la cabeza raída será deKposoldo y disipado*. 
La amena litoratnra do los mnrtmrus estA representada por un núnioro bastantí; a-oc^ido 
do txadiciooee, leyendas, oueutos y £ítbulas maravillosas, traducciones casi todos de ori' 
gtOalus árabes couocidos. Ya deula ct P. Üloda en su Crónica dt tm moros que los 
moriscos <enn muy amigos de burlerías, cuentos y novelas* . Algo hay que rebajar, sin 
embarpí, del fen-or y erilusiosnio de la primera himi, ooii quo D. Senifín Calderón 
anonciaba cu 1848, desde ru cátedia de ái-abc dei Ateueo, la Importancia de et*te nuno 
de la novelística. «£1 quo quiera entrar por regiones desconocidas sin dejar do sor ospa- 
OolU, bailando luentes inagotables do ideas nuerus, de pensamientos penónos y 

[') VéMQ »n iliaCUtto d« cotnda eu U Aq>(I«iiiíi EtpaBoIt, 1978, niiinprvM oa i-l lomo fi.* de 
IW MtM'fh» dt iliclia Ac4dcmÍB, 

(*) TodtvU en «I tiffict utiu m doaednoeU Itutn Ut punU ■! «arioiar ifo «alRi llbrí» oIjubÍa* 
ám, quu a1)[an<M )m OMyvron pona* i liirOM, Cfiñ lúa juig^ ohM 4« r«a*girl<ia dr Af'icn, poro 
Ooade (ruladd ya «IguBo* ntanatcnUM d« loa caruicrvii ánbM i Im eouiuuM. üilvMirv iIoS«c/ 
liablA d« otroa «a lu Aab'Mc «I txtnúl» fU* mu. tic la fííiAiolItiqn* Naiioaalt df Pari», inioa I V. Fiaal- 
tneote, U&yaogot, ¡irimero en nn articulo rlol Britith mid Foreign ¡Ittitvi. núm. 1&, y Iuox<i cmi ]■ 
pñblicsoión il« olgitnoa poctnM dft Moliain^il [)«l<.-ii)áii na el lomo IV >!« la iniluccíAü MpiQoU 
d«l 'JWItmr, f át parta da Ir Hiiloria <U A l^wlro on Itu jPrtae(/>f(iR tUm^tLile» lU nerJtam itntbfjM. 
<)u* ubüiiitucM «•tBinpó on 1861, puao nn inuilu t* lilnraliim mIJaihíihU, •ix'iiínJule l&nl Stunlp}', cjiía 
iiapriiiitó Icm DitevnM ttt fu /ai nti vi Jonrml oj thf AeyíiZ Atialie Soeiitg. IMÜ, f J. MUil«r, (]0« 
ea 16€ü diu á c-unocur, cu Ion SiamngaberU/ilt tUr AkatUnxie der lt'ÍM«iuc^(t/lM sti .Ui>iic&«*( ln« poo- 

inaa aaADlmi» y muy aoüguoi, laoodoa de un cAUicc del Eicorlal. 



INTnODÜCCIrtX 



i,sv!i 



I 



I 



ám uutTHvJltu y [wrtmitos sciiicjnutvs A Laa Hit f¡ una tiocAes, no tioao tafis ItmIi^O 
ijae o] nbrir, pur muJio do laa nociones del imbo, Ins rlciw puertas de la Ütomtuní 
iil]nmiada. Kila gr, por deeirio luf, Ias Indiu do tik litomtnra ospttSolii, que Mt&n caá 
por doíM?ubrir y que ofrecen grandea riqueas A los Colones primero* qne las visiten ('). 
El úxito DO ba corro^poudldo del todo & tftii risueñas esperaiima. Ed los tres lomos 
di- f^tjfnáns Moriwm (*) rowgidas y doctamente ilustrada por I). PrauciBoo Oaillín 
Boblos, hay muohas que por reforirso duicamoatti á \m crooocias lUualImicM, lieDon 
mfts interés cu la hifitoria religiotsa qne en la literatara general, y hablando con toda pro- 
piedad uo puede dedise que ñieran novelas á los ojos de quien las escribía, 6 por m^or 
decir, l*s tmduefa liieralmeutie del Árabe, con^ideriodolas como escríhw edificantes. Asi, 
las que tte refieren á U iiifancÍA do J^'sá», couTomie ¿ U tmdloiiia de los oraogolloe 
*|WÍerifo« Mguida por JUahoto»; el Itff^ntammtto dé Lta tj \a ealnift-a, que eontiene ima 
dflBcripcirin del Inflemo; las relativas i Job, Moisés y otros porsonujea del Antiguo Tos- 
feuneato; el pua ciclo de las tradicionra reli^tivas al falso profeta llahonia, con la leyenda 
d« su aíicen^ún & los cJoloa, y la» primemí batnilnK de los api5stolw del Islam, aspocial- 
mento del aOíía Ornar. Pero no hay inoouvenieut« alguno en claBifiear dentro del gChero 
de iitidginaciiSn tas cabtilleresoas leyendas qup cauutan los proejas <to Alí h«n Abi Talib, 
taícs como el Aifiadita del akdxar de oro y la fstoria dé la aiUhra y el Álhadits de 
Alt eott la* fila renta doncellm. 

Singular entre todas lúa historias mortacos, por sor un tema de foV^-lore (mirersal, 

que tiene lauomerables formas on todos las litcratoroá de Europa, y ocaso explJua los 

0rlg«ti08 do nuQttro romanee de Silvana 6 Delgadim^ uno de ln« m&s populares y vitlg»' 

rixadm en toda In Penlnstda & pesar do lo in^mto y repugnante de su ai^gumento, es el 

Hfeontamimfo de la únn:e.íta Otmt;/fma, hija dnl reij Xtu'hrfdj tvit la paloma. Uu 

»y gentil de la Indio, Ilatnado Aljafre, que adoraba una idola de oro, se enamom bi-u- 

lalnie&te de su h^a cramo el Antíoco dol libro de Apoloaio. La doncella Afenyona se 

miste i sus incostiiusos di'seos, y el my manda cortarla las tnanuj. (»tno eii tn leyenda 

de U bya del rey de Hun^a y en muchas similareA, y abandonarla m un Monte frit' 

^oso, donde se le aparece ima bermosa y blanca cierva qtie la gula á sU coeva y k re^la 

< i-oofbrto, al modo que on la leyenda de Santa Genoveva de BralMinte, Gl príncipe dfl 

Ant^}quía, andando un dlá de caea, persigue ft lu cierra, que w r«{u^a en la euovii y 

m aiTijja A los pies de la doncella. Enam^raw de ella el principe y xe casu oou ella ha 

ilMirtce «o madrastra, oomo en oí romaneo de Doüa Arbola, y aprovechando un» aunen- 

túde! pHuL-ipe, la hace exponer en un monte jiintítmonte con su hijo reoién nacido. La 

desTnlidu princesa haoe un acto de fe musiilmaua pnjnunciando las sacramen talas pala- 

kms teytaha y la alh, y al despertar del dulce sueBo que Allah infiínde en ella se encUen- 

tn otra v»t eou tas lindas muuua que la habían uurtado y os recogida amorosamente por 

dprtoeipesn tSj^Ao, qiielaoondneo mi triunfo á la ciudad. Seguraffieüto Mta oonseja no 

es babe fu ctamto A sus elementos novelescos, y ya lo indica el poner ta e«»na en la 

lailia, y la tuenciflu que luego ae hace de Antioquía y de las orillas del río de Alflrat 6 

Kofaites; poro wtá fuertemente ishuuizuda mudianto la tnturvuuuiíju de la mojiirillosa 



\') Kii «I S^mamirio Pintoresco Etpni^iil <le 1)Í4$- 

^) LfjKNdut MtrrlmM» KKidiftu rlf t'<ir/a« mtt»uicrito* fOT F. GuiWrt Rotíf ((re( (Wnot lie U 0»- 
kea6% dt EktHotu CaiUUomat). Mstliid, 188&-I8J6. 



I,XVIII 



ORÍGENES DE LA NOVICLA 



foloma que iostrujro d U doncella od oI UlamiBina, y lii vovtHn las deludas de) panifeo y 
los tormentos del inüprno. 

Muy niricwo es t«rab¡éa el Alfiatlix de Mtim (MoÍs6s) con .farx/h rl cantürrOf qt 
tiene por objeto incnlcar la piedad filial con im ejemplo muy semejante al que sirve dfi 
ege & uiiestm udoiirnble draoia teuM^co El í-atvicmuto por df-sconfiado. L» profunda 
y sagaz emdioitSu de D. Raintíii Mcn^iidoz Pida! ha perseguido hasta la» lUtimas rai- 
ces de esta leyenda, y hoy sabemos A cieurin cíorla que tanto este cuento árabe como^ 
otro liebi-eo may anilogo y \m ^'er^oiics cristianas que son eu f^ran número tícneu &t 
primor tipo en ua episodio dol iumouso poema Mahabharata y oh uno de los relatos d 
Ir colecriiíti también india que se designa ron el nombre de (,'HkaiiaplaÍi (\ vuentox 
Papagayo C). 

£1 JiewHÍamietUo mw/ bueno df ¡o t/ue acaníeció li una ¡mrlUIn ríe m/fioii xeiUie» 
(santones), tii^ne también un fin religioso y aun ascético. Trotase do la oifda de un ana- 
coreta mosnlmAn, que eonmoredo locameato de una mujer cri^tiami Ile^ á abjurar de 
sn fe y so d^^rxdn hasU giutrdar una piíuii do aiiinialcá iumundos: pero haciondo luego 
Áspera penitencia con terribles ayunos y maceradoiiQí!, lo^u uos/)loel perdón de Allali, 
sino 1a iwiiverstóii al maliometismo de la rnojer adümda. I'areí* que hay varias veníio- 
068 de esta anécdota, popolar todavía entre los musulmaues de África. 

Entro los poraonajoe do lu Biblia niuguno tiono entre loa &rabcs una historia fabulowt 
tan desarrollada y perof^inn como el sabio rey Salomen, & quien Ioü orientales atribu- 
yen mil wuocimientos pore^rinos. adomáí; do los que la Escrrttim le concede, supo- 
niendo, eutre otras cosas, que teufa á sus órdenes los vientos y podía sor trasladado por 
elloft en brere espacio de un lugar 4 otro: que entendía el (»nt<i do las aves, el susurro 
de los insectos y el iiigir do las Seras; que vefa á enormes diíitancias; que le obedocían 
sumisos los Icoucis y ká águilas; que poseía incalculables ti!6oro8 y un sollo mediante 
d cual conocía lo pasado y lo porveuir, y dictabii sus úrdenos 6. los genios, pam que le 
constniyeseu templos y alcázares, etc. Verdad es de que de potm le sirvió tanta prü*i|)<^ 
ridad y tanta cioucía, porque babifmdoíie dejado arrastrar del orgullo, le reprobf! Allah, 
y tuvo Salomón que peregrinar cuarcita día», demandando su sustouto de puerta eo 
puerta, mientras que loa genioR, libres ya de 1» servidumbre &n que los tfinta. 90 apode- 
raron de su sello y pouetraudu on su palacio torxaron A todas sus ettclavas. F^tta y otms 
cosas estupendas se retiemí eu rai'ios libros Árabe; y aljamiados, do los cuales es niue^ 
tra ej Itetvutamiento de SulaimeJi nahí AlUth (profotu de Dios), eunndo ¡a reproM 
Atlak en (¡uitnrle la oiirra y ando cuarenta días romo pobre, demandando Umonna en 
íifrricio de Alíah. Pero falta (>n lo que c»iLooCnio$ hasta ahora de lu lit^i-atnra de loá 
moriscos la mis. iutfíresaute y po6tica de las leyendas relatii'os 6 Salomún, la de sus 
amore-t oori la reina de Saba, Balqois, ¡a dr. pie de mhra, aunque este cuento oriental 
(qne todavía eu nuostius días ha contado deliciosaniente Auatotio Prance) arraigó muy 
t(»iipmuo eu Espafia, y ya eu el siglo .\iv sik.> enouctitra oa ol XoliUtarío del Conde Don 
Pedro de fíaroellos, aplínido A. Do» Diego I^pea de Ilnro, paní explicar la genealogía d( 
tos seOom de Vizcuyn. 

Poseo la litenitti ra aljamiada dos extensos narraciones eu prosa, que con bueu acuerdo 



[') DÍB«v(SM leldut tnte H Real Acndt^rolt GiptOola, dii ia f«oef cido publwa do D. RainOa Mfl>] 
ttiaáma Pida!, «1 19 d« octnbra da ldl>2. 



rjiTitoDuocioír 



LXIX 



ba «aparado el Sr. GoilK'ii Robleade las restantes (*)■ Una es la áe José y Zelija, asunto 
tainliií-ii liol más luitiguo poünu miitJi'>jHi conocido. Ni este pownu ni la leyenda eii prosa 
livueu por iluica fuente la Sunt Xlt del Korin, sino que están ennt|neoidas cou todos 
los peregrinos purmeiioros mm eu tiempo del mlifato de Ornar iuroutaí 6 puso od circula- 
ción iiu jud(» del T?nieii, coererso al HtuinÍHnio, cuya autoridad inroca contÍDuamente 
DQGtitni leyenda en prosH llamándole Qiab el historiador, y & qnicn cita tambtóu y toma 
por guía &1 gi-an poeta persa Firduai eo sa poema do Yúsufif Zukija. Xi estos textos 
iii d que la Qrande et ijcufnU Kstoria oopíf} det libro geucalógioo del Key do Niebla, 
LcenformffS en todo;) las detalles, pero en ninguno faltan las principales adiciones 
\>: el episodio del lobo que habtu A Jacob pora exctisatse de la maeile de JtMÓ 
que le achiicau sus bermaiios, el Danto de Joaó en ei sepulcro de su madre, la carta de 
reuta do Jo.t6, el paluriu que Zalija ailoi'nó de pinturas líceuiúosas para triunfar do Ui 
oaiftidad del mancebo, la medida mabita que servia á 6ste para doecubrír las rerdades 
j las meutirat; atavíos todos do uuu £iuiUisfA opuleiilu, aunque desquicinda por el mal 
gu»td O, 

Ko menos interfís oTn^e In Ii>ctura del Jirfontaniimlo Úpí Rñ>j AUxonárr, llamado 
por los trabes Dutkanmin. La hísioría fabulosa del couqaistador mac^donio, elaborada 
ya ea la antigüedad por el Psoudo Colistencs, Julio Valerio, Quinto Curcio y otros retó- 
ricos y sofistas, se [nulongd triuntalmente on la Edad Medía occidental siguiendo las 
etapas que marcan entre otras muchas obras la AUxondrci», de Gualtero de Chatillon; 
el Roinan il ' Alf-randie^ do Lambert Li Tors, y uu«Ktro poema do mester lU elerecf/i, cuyo 
autor, tenido autoi por Inonfis, rosulta ahora aer Uonulo de Berceo, si bemos de dar fe al 
testimonio de uu códice recientemente hallado. Ua dworrotlo análogo, pero laucbo más 
prallñco y monstnioso, habían recibido en Oriente estas fiflclones griegas, que ya en el 
tiglú V esbibnn traducidas al armenio y que la poesía persa del siglo x ínmortaliiíú on él 
XttJi-S'a»uf> de Firduíti, trasunto de otra crónica en prosa intitulada Basí/ín Naiiiph ú 
Sgurtil miifuc. La literatura p^rsa iotlurá. contó de costumbre, eo la Árabe, y el Iskett- 
4er-Dulf.riniaÍn {Alejandro vi de lo» dos cuornois), aporecíú totalmente islamisado y 
conrertido en brazo do Dios y propa^ndinta del dogma de su unidad. Et Alejandro de la 
lereuda aljamiada no se contenta con menos que con digar sus caballos al signo del Buey 
y Brrimur sos ai-mas á las Cabrlelks» ; y el tía de sus conquistas no es otro quo dilatar la 
ntigióD de Allab, y quebrar los fdulo» y confundir & síoa udonulon». Cuautos prodigios 
lie pueblos fabulosos, con un soloojo, cou cabeza de perro, cou orejas que les don sombra; 
cuantas avt^ y animales prodigiosos^ cuautas virtudes escondidas en los metales y eu 
\k piedras pueden ballanie en las leyendas griegas y persas de Alejandro, otras tantas 
K Ten reunida.'! eu eeda prodigiosa historia. 

Particular elogio ha merecido de la critica el fíuitástico Reconiamiento de Temim 
Mdar (uuo do los compaCeros de Muhoma), en que la [ntervoDci(iu do genios buenos y 
malos, les rütjes maravilloaos por tierra y mxt á regiones incógnitas, y por decirlo as( 
raspendidos en el limite entre el mundo de la realidad y el de los sueltos, y laa visiones 



O Ittymda» cb Jmí y it. Atyamíro ¡Jtagtio, meada* de doi manmicrilD* moritoo» de ta B^tioUva 
Saáiñel lU Uadrid, par F. Gulllín Kablei. Z»nnaaA, !8fl8. (Bti U B'MiolKa d* Etcrilcrtt Ara* 

[*) Vitl. Pútmade Tüattf; MaUriula jara tu ettiuUo, por It. MaDéades Pidal (Ret^tta dé JrcAi- 
M, BÜtiMtcaJí y Muttot, 1902.) 



LXS 



ORÍGENES DE LA NOVELA 



místicos dol protagonistn, famuui un conjunto má» extraño que bollo, pero de rica iiivon- 
ciún al cDbo. 

Es tan raro encontrar en la literatnra de loa moriscos {gente piadosísima i su mane- 
I») ninpln cuento onteramíiite profiíno, que sólo por osta circunstancia morcccrift y», 
nteuriúii el AOuirUx del bttfio de Ziiykh, iiovelita cordobc&a det gf'iiero de Laa Hil y \ 
una iiochrs^ reoomendablo adornas pur lü swicillü y gratiiosQ de la fAbtiIa, rt-ducid» ui 
iaoctute ardid coa qae una doacella lugra salvarse de las mauos de ua libeilino y taliiu-, 
OQ ouyn oH£u bubíu outrwlo por oqii i vocación btiscttodo «I bafio do Zuriob. Poro el vor- 
dadoro tDt(>rte de esta iio%*ela consiste on su carfiotar semibistúrioo y en loe curíüsuH por- 
meiiortüt que da acerca de la vida doinf'stica de los árabes andahiotw en los afios do mayor 
esplendor y prosperidad del califato, puesto que la acción se coloca &q tiempo do Almaozor 
t¡ Virtoriom. El Zwricb mismo ([uo da ol nombre al bafio es uquol fumoso iim'iüíw» de 
JJugdad, arbUcr elegaiiÜaruiii en lu corto de Abderramán II é ¡aventor do la quinta 
cuerda del laúd. Ja descripción de boRo merece citarse, no a6\o por la curíoítidBd ar- 
queológica, !Uuo como maestra det mro lengtuúe eu que están compuestos estos libros. 

«Yo qucrriu fnxer un baAo con cuatro casos, y quo baya dcba.to du la tierra caffoncs 
de cobres y dv plomo frío, quu oiitre el u^n fría A la ca^i uilieutc y que salga ul agua 
caliente ¿ la casa fría. Y en somo de cada caHón figuras con oches (ojos) do vidrio tier- 
medto, y otras ligiuns do alatóu de aves, quo langoo el a^ua fría por su» picota, y otras 
figuras de vidrio, que lauvmi el agua caliente por sus píeos. Y eti las piirle« clarus de 
plato blanca. Y aea todo el baflo con tiles (»ic¡ de oro y de plata con eacripturas fenuo- 
sas. Y quo scau laa piedras niArmoles, puestas macho ooo hembra y qae baya eu medio 
del baño un. aasehrech (bolHt ó estanque) oou figunis do pagos (¿pivos?) y de gacelas, y 
leones: de cobre y do marmol colorado, quo latían el agua caliente dentro en la aasehri-^-h, 
j otros que lancen el igm fría, y que puedan acar agna sutilmente de la astehrerh, y 
(jue soaii los lugares de l'aUjiimlo (ablución) de vidrio colorado, y las cosa« de Valijuado 
piutsdas )' debuxada» con ladrillos y con oi-o y plata y uiarcótt (minio) y cUvys do 
archéit (i>tata), de manera que se trobe en el baño do todas üguroü de auimates del mundo, 
y que haya on oi boBo mancnuas roldadns do oro y do perlas preciosas y xaSn» y esme- 
raldas. Y que luya allí un cnizero de bóvoda con ««ttrollaí^ archentadas y el campo da 
ainil rardeuo. Y que haya una gran ifala y muy alta con (inMÍriu-hc/i de cuatro partes 
y con grandes perchada-t* ('). 

De Las iíil ¡f mta riockejí sólo un c-uPuto figure basta ahora en la* coloociunos raori»- 
ees, y tete seguramente no procede de aquella colección, sino de fuentes muerto más 
antiguas, puesto que conserra más puro el rastm do lus Lnuliciones Eabulosa» rolatÍTas á 
la p6rdida de (üipaiía. KcB6romo i la Kiloria de la ciudad de Aialón ¡f de los nicatKamev, 
ü vaaijw, on que SuUti/nt^» (Salomón) touU oncorrados los diablos (*}. Las mamvillas 

(*) Et BaSó di Zari$i íaa pobltiisda ea pifto par D. Biltmrjo SatTodr» to £1 Mumda /(lufmta 
i|« DtrovIouB (lomo IV, pAg, 490, ptímun >crín|, vnlíóntoHi d* uo oMio» ioooinpWto d* la cnkooiAo 
Qaytn^i. Bl texto Integro fiie IiilMo dMimit «n un eó<]ica doaosbiena en Antt^ 7 fotii» parta 
de la Cohedín de U»to» a^aaünd'»», dad* i Inx por D. Joliia Itibof* y D. Tftblo Gil (Z«ngDU, IS8I, 
ea «dicita lilag»6ide). Tr4DRCrito en caraetenn Tnigartn y dncUoioate «naTailo por el cao^aieo de 
VlIcDoU D. Rix|iia Cbnbet.iM publJoA .iMpuA* ve El Arehi<ío,mUla4« CVn«HU I/Ulórieiu, toao3.* 
(Denii, ISS8 y 1889), pAico. 1&$-16ri. 1S9.I74. 

(*j ¡^ Kitkiria tU la líindad de Alatón he »ido palilktad» por n. Kliiento 8a«rtdra en «I temo V 
da It Rtrittn fíitpam-AmviMm (Madrid, 1882). pÁs*. 321 :i4:i. 



INTUOIÍUCCKíM 



LSXl 



■fe estn etiT-aotailB <*iDda(Í, ile IaIOii 6 azófar, ü oijos linhitaiites encontró Uii>ih oomo 
aletATg&doíi lí íiorpreniIi<l(x« por repeatina muerte, cotiícalns todavfa el narmilor 8t,taTnta(lo 
en I'IsiKñu, tU pOMi ijuc el Cünt[>iladür ilr: ¿ri.s Mil y utia mtf'hes las llfivii al tciilru 
de Aftica. 

Fiimlu>eato, como solitaria mnoetrn de (¡06 uo fuerou CDt«rameatú desconocida & los 
míseniiidescoiidioiitcs do lugi-o}' miisulmatm las obtssde ticcióiiy pasatiempo oom^iucs- 
tas por )iK( criMtiauos, áuha dtaiTie h1 extenso fraginonto tle U novela laballeresca, d« 
orígoa proreuzal, París <j Viatm^ traducida, al parecer del cataliu, por on morisco an- 
5f n6í ('). 

La pn->^'- <i'' ^••■^ TQoriBoos vale siempre mis quo fiue vets^e, y suele tener un d<^o muy 
sabruse di- . l.'ulyaativa.ruijtiqnF'Ui, libre de oferlactones luUnas 6 italiuims, aunque 

eoturbiada por gran oilmero de arabismos iua<]mis)bl(«. tienie, al &n, de poras letra», 
no curtida en aulas ui eii palacio», «ivie decía sencilla y iUuianiento lo que peusab», 
cUr» G6 (|UL' faubla de mostrar, á falta <lu otros montos, ul <Ic Ja íii(íeuuidiul y ^ucüloz. 
Tocos hay, eQ estos líbius aljamiados, de buen sabor y buena alcuruja, felices, pinto<Y'(S^- 

f expresivos, quo ya en aquel outouccs recliazabaii como plebeyas los doi^nH; jwru 

el pueblo lyaaSn. y atiu usa, y que los moriscos, geuta toda plebeya y humilde, no 
tcataa roparo en esciibir. 

Sirrt'n rulemiU estutt lihrof^ para fijar la mutua transc-rípción de los caractcrvü Arn- 
beo y lofi ciimunf«, tal como on España se hacia, y por lo tanto, pora resolver muchas 
raestJones de pronuDcioriúu hiuita ahoni enibralladan. Y $üü, Hualmeute, rice tesoro del 
dialecto ATHgiinfe, en quo coaí todos fueron compuestos, percibí¿ndose ou algimos, como 
ti Bafio de Zarieb, gnu número de voces y modismos raleuciauos. 



IHTtvinciA na la« voiiiiaii na li movklIhtica oniairTAt. k» i.a LirxaATDRA nic «dmtia 
Pi3í(KBt)i.i nratNTB la Edad Mroia. — RArMDímo Lclio,— D. «TcAS MiNuat. — Fuv 

AxtMLUO OK TunMKDA. — El. AnOtrBKOTB DK Tai.avkba. 



A las traducciones de libras orientales de apólo^s, cncnios y sonteudas ai^iiú muy 
pnmio La aparición de obiiis oríginaluij vacindas en el mismo molde, siendo quixá la 
príinera el Z.iAm <Í< lorr (hAttyos ¿ doeum¿ñlSg^-<^e-B. Sancho el Bravo compuso"^ 
fm educación de su hijo U. IVroando, tcrminilndole en 1292 (*), eu medio do los ciii- 
dadoft del cerco de l^trifa. 

Este importante aitccismo polttíco monil parece iximpuesto á la traza de los libros 
Inlm del misil)0 genere, tales como el Soltran del aiciliaua Aben Zafer y ul Collar do 
PcrUu del roy de Trerat-oon vVbulutm», sí bioii ¿sto os posterior & D. Saucliu. En el uno 
oamo en los otros se contirma la doctrina con gran copia de ejemplos hist<5rÍcos, anéo- 

O Publíciujft por D. Bdaardo SMir«ára eD la ItsvitUt ffiUiñeu ila Biiro«loii&, febrero de 1878. 

[*) B>u rcchu cnoau al pTJncípio del liltro miuno. aKI qual libro flxo é acabó el noblo rey el 
(Soqur Btni á Taiifn,» 

£1 Liliro da jo* CaUÍgo$ tus publiciito pnt D. PmoiihI Ha nayanxno wn el tomo de Eteritortt r» 
pan anítrwr* al ti¿¡a xr. 



LXXII 



OBÍOESTBS I>£ LA KOV£LA 



dotas de xuia prüc<xl«nciil, y alpmos cuentos pnipiamente ttiss. llucJias de las fuentes 
ftque Ü. yaiichií aciniitü perleneceu á la literarara cristiana, siendo tau frecuentes !as 
c-itus do U Sugrutljt £s<:rítura ,v de los Santos Padroií y cdcTi(<iro3 i-cl(.«iústic«s, í>iiu 
Agustín, San Gregorio, San Isidoro, Sau iJernurdu, I'edm Lonibnrdo, etc., que ha podiuo 
so^>ecbarso quo intervino la mano do \in obiiípo 6 tUiiñgo on la reuniúu y prop«traci¿D 
de estos materiales, aunque no en el pousamienlo y estilo del libro, quo tiene cai-ftcter 
muy pcmünaly iiadu impropio del mouurcu cuyi> nombro lleva al frciitv, principo d« 
Ipnn cultui-a, según lo acreditan ot Lucidario y otros libi-os que mondó compibir ó tra- 
ducir, como digno oouíinitador do tas cinpr^ws L-ienttfIcus do su piulro. A parto de los 
elemoQto» recibidos do la cultura bíblico y odoaiástica (siu exceptuar los libros apócri- 
fos, como el tercero de Kadnut, que cita <xi\ el titulo de SoroíiabelJ, y las inencioues de 
algunos sabios antiguos, como Cicerón, Séneca y Boecio, hjty cu el LUiro de los {'nsti- 
yo3 curiosas nurmcíoues tomados de nuesti'a poc^fa ópícn 6 historia nacional, como 1a de 
la muerte del conde Don García & nutnox de lo.i Vela-s; algunas leyenda-^ piadosa», eutre 
Iw cuales sobresale, piir lo fitritástica y bien oontnda, la de la moi^a herida y ciútica 
por un crucifijo cuando iba & huir del convento en pos de su amante, y a.\g'Xü cuento de 
la Tiiiti'ipUita Cleriaiiis, como el de lu prueba de lus amigos. Toro aunque uo pueda 
uegarb-9 que este libro pertenece í la didáctica oriental por su forma, el contenido tiene 
tnnobo más de latino qne de Árabe, siendo Valerio M&ximo uno de los autores cuyos 
^emplos gusl» más do citar el noy Don Sancho. La sintaxis del libro tampoco mnestra el 
car&cter acantimdameute semítteo quo ticneu las versiones lileralteimas del OüHa ¡f 
Dinuia, del Scit^ebar, del IJamttm y, eu geuenU, todas las ({uü se hicieron en el reinado 
de Alfonso el Sabio, 

Orieiitul cti también on fondu y forma la inspimci^n do los libro» catalanes do Ramón 
LulI (Raimundo Lulio), en medio de la potente orij;iijalf dad de su carácter y de Ja trans- 
cenéeocia de &□ pensamiento fil osófico, j ^ue voló con alas propias & la región m&& alta 
del realismo metuílsicü de los tiempoít medios Hnbea todoí; los que han saludado sus 
escritos que uno de los medios más eÜcaces de su «xposiciún y propaganda doctrinal, y 
viia do las notas más pc^nlai-es de su escuela, fue el empleo de procodimientus artísti- 
cos, desde los esquemas grftíicos (círculo, trí&ngulo y coadráu^lo) basta el símbolo, la 
alegoría, la parábola en prosa y la poetifa lírica en muy varias combinaciones de metros 
y rimas. Hasta la lóf^ca pretendía exponerla en verso. Uachos de sns libros, escrítois 
oríginalmonto on lengua vulj^, en sa uiatcrua lengua calulaua, luczclan la exposición 
didát^ca, aun de las materias más áridas, coa ofuMÍoae^ poéticas y mlstituut quo son 
trasunto de su alma ardiente y enamorada do la Belleza Suma y del Bien Infinito. So 
BOU pocos, especialmente entro los de oontroversia, los que adoptan la forma semidra- 
mAtica del (»loquio y disputa con adversarioa re&l€« ó fiotlctos, 6 oomieuzan coa oda 
iutroducción en quo el filósofo, perdido por un esposo bosque cuya doscrípción suolo 
haocr con psMico hecbÍEO, encuentra á alfpln venerable onnitaRo ¿ quien confia sos 
cuitas y el desaliento quo á tocos lo invado viendo mcoo^reciado su -4W/ por los «loc- 
tores escol&sticos y desoídos siik pn)yectos de cnizada por royos y pontíScce. Estas 
lamentacionoe, continuamente repetidas, logran su forma más bella ou la admirablQ 
elegía de) ¡¿^cmwrt. 

Otra de las formas elementales do la pedngo^a luliana es «(.apólogo ptirnmenlo 
didáctloo, sin vordudora dotermiuncióu on forma artística y reducido 'l&~'S&r tenue Tda- 



INTROBÜCCIOlí uiiui 

dura (iv> sap«ríúr«6 cn»cfiiuua&, tal como le encontratnos eo el Arlol Kamplifical, que es 
utu do las ramas del A>i>o¡ fie la Oúncia (*). 

?cn) esto vx\a simbólico, in&ntil y nido, que apenas traspasa los Ifmitcs dd enígnia 
paremiológico, ni paroce iiivctitjulu (M>n atro ñu que el de presentar á la inteli^nrin 
fikales somejiiozafi y analogías que avirco la atenci<Sn y fortalexcaa et n>cuerdo, aparece 
sometido en otros tratados do la onciclopodia luliana (\ una conot>pi>i5u arttstíca superíoi'. 
que se eDcoma en loa aventaras de un personaje & en el desarrollo de nna üittiaoión 
ciUminaute. Domina KÍenipre el propdsito de cnsefiauza, porque el arto de Kamún LuU 
uuiica m enteramente desinteresado; pero su vig;orosa iina^uacítiu oonsti-ucüra, que buce 
lie él un gnuí poeta de la molatísica, dolado de siu^lar virtud pan revertir de forma 
aansiblo todas Uut absti-acdones; su extrafío coucf^to y visión dol uumdo, ínterpi'etudo |)or 
61 de tina manom vagamente teosólica; ms mismas atocínadonee, qtio búq i taom rolAm- 
pagoe de gooio; su ascetismo, niiis misericordioso que ceiiudo. laon elementos altamente 
puéticos ijue iinimaii oon rida intensa y (Ursunleiiuda, pero profunda y himiADo, estas 
raraü creaciones, medio oicntüjcas, medio fantá^icus, del Doctor Ilumiuadu, Cuatro do 
hm obras do R Lalio, que afortniíadamente han llef^o á nosotros en su texto ongi- 
ual ll«io de graoia y candidez, y no en bát'bai-as interprotaciones ktiims, el Libro del 
OtHtH y de los fres itabios, el Libro drl Orden de lit Oiltalt^ía. el BUnufurnia y el 
Jjibro lytit ó de las Maravillas del Mundo, realizan, aunque de un modo muy primi- 
tivo, Vu» condiciones de la novela filosófica, y dobcn trontai-sc, espcdalmcntc las dos últU 
maa, entre lo« monumentos mAa cariosos de la literatura do la Kdad Medio. Ka todas 
edlafl dejó algún reflejo el mA de Oñonte, puce sabido es q\io ol beato misionero malloi^ 
qaíQ tenta en todas los exterioridades do su persona y doctrina graudlsima semejanza oon 
los írufiM y filósofos eonteniplativos que ou Poreia, en Siria y en Kspiiflji florecieroD bajo 
la dominación muciulinunu; ¡>o habla aniamautodo en la doctrina de jU^zvl, cuya Lógica 
tradujo, y hablaba y escribía el /irabe como sej^inda Íeng\ia propia, usándola de cotiti- 
DDo en siLs controversias con los doctores mahometanos y ou sus predicaciones «1 pue- 
blo de África, que lo valíei-ou por fin la palma del martirio. 

fin árabe oimpuso pri mi ti raméate It. Lulie el Libre del Oeiitil é Ua tres Sativ ('), 
una do eu8 obras mus autiguas, y una de las que (uTierou más difuaóa y boga ea el 
«glo XIV, sicndi) tnidiicida al hobreo, ul Intlii, ut franca y iJ castellano en 1378 por el 
conlobés Gonzalo Sanelicz de Ucoda i'). El modelo literario que nuestro tü6sofo tuvo 



(*) ArMdeLí C'neia,<Ie el Uuatinadn MaeMro Rayinando LuUo. A'utvammU traHttckl^ yapli- 
tada por n¡ ttKieuU de Manirá de C<imjM gengral D. Alomo <i* Z*i>*4iX y A ndrvda... En BnuteJn», 
ftr FratKiteo Fopfeit»... 1GI¡3, |>p, 32H'?HS. Arbot £wAipUciiíd rf« liJremplo*. 

(*) El texto caUUo, inÁdilo Luu ulioia, puede lacrac en oí tomo 1 Jo la exceleole edicto tie 
Im OfaxM dt Sama» l,uU,., textoa originales, publiiMdo« i iliistndo* con aotav y vunualea r^r ántt 
J«fAatmoRnBlliJ:Pn:llogo y Qln.ariodel Dr. M. Obrulnr 3- BennuMr <P*lni« de Mallorca, 1901] Kl 
onKiaal íihIm exi>t(u lorUt-ia i 1ÍDC« dd eiglo xv, tcgúu rnulia de Iub ilocumculoa itlaiiToa 4 U 
MCnaU luliana ile BtrccJocta, igiie lia ptiblintfli) D, Fniticiaco de Bnfufut) |BuK-«)onN, 1896). 

('] La Iroduci-táft íta,notmn del niglo xiv fue putilicaila en 1831 por Iteinau i y t'raauívco UícÍmI 
1] Ün <iol Jtoman dt Muíonitt. La OKÍatoncía de lii livtir^a coaita por la ROtí ünal de la fnilMsu. 
La l«tiaa (LUta- de genüli et trütu lapienlilm*) etlá eu el tomo II de la gruido ««Ifetóa BUgUBtinu 
ilíiipda pot Ivo SiUiot-er tl723). De la caalctiiiua ae coniervan dui c¿dic«a: unft en la BiblÍot«oa 
Saáonai y olro en d Maneo Briiáaico, «iBate libro eacó é trtslodfV de longuajo oautao ea leaguaje 



en filosofía, y 



presente fue tiu línrl/tom árabe A mM probablonieate 
aunque do ooQitta qup estuviese versado ou la lílorilaní nibínira, aqui'lla ubra, coni- 
puesta tumbién en lengua arábi^ y muiifljiída Ae continuo por hombres de las tres reli- 
^uDcs, dcblu do serle familiar. El plan da ambos libi'os es aoMogo, pero natui-aliut'utc muy 
divetso b\ semido religioso, y mis profundo y tnuisooDdcutal el deLiiU, aim !ia*íieudo abs- 
trocciÓD, $i posible C3, de su h criEiíaiía. Uay también más riqueza do pormciioros dmmiU 
ticos en el libro estaUn que en el judio, os míis pintoresca la inttx>duix;i(3», más tito y 
animado el diálogo, mus hábil la presentación de los iut^rlocutore», y eso que Ramón 
Lall 00 tenia por apoyi) de su trutmlo una anécdota tnii interesante como la do la con- 
versión del rey do toü Cacares. Algunas Idieas del prólogo ntosíraráQ ei sencillo cuadro 
noreloseo y h apacible y Lochitora suaviditd con quo ostA dibi^ado é iluminado. 

(Por ordenamiento do Dios ttucedió que en una tierra habla )iu geutil muy sabio 
aiiisidon') on üo Tujeic y en la niuuile y en la» liimuinilauutí de c:ito 
mtuulo. Aquel goutil no tenfa coDocimento de Dios, ni craf» en ta rcuarrucctOn, ut que 
despué» de la muerto hubiera uingiiua cosa. Y uiicntras hacía estas oonsiiteracioDOS, 
803 ojos 80 llenaban do tó^imas, y tin corazón do suspiros y do tristoa y de dolor, 
porque lauto agnidaba al gentil esia vida miiiiilaua. y tan horrible cosa era |)ara 61 el 
pousamienlo do la muerto y el recelo de que no Imbiem nada detrás de ella, que no 
podía consolarse ui abstenerse de llorar, ni desterrm- de su corazón la tristeza. Estando 
ol gentil 011 esta cousidemáiín y en este trabiyo, lo vino roluutud de* purtiniu ¿o aquella 
ciudad 6 irse & tioma extraña, para ver si por aventura podría eiicontrar remedio á su 
aflicción, y pouioudo eu ejocueióu tal pousamicoto, llegó d una gran Üorosta, la cual era 
abundosa de machas fuoutos y de muy bollos Arboleüt frutalesi, que podUn dar al corazón 
uaova vida. £u atiuolla selva habla muchas bestias y muclias aven do divursus maneras. 
Por todo lo cual resolvió detenerse en tan ameno y solitario |)an^o, para ver y olor laü 
flores, y con la boUeza de los árboles, y de las fuentes y do las yerbas, dar alguna tr«^^ 
y refrigerio i los graves pensamientos ijue muy fuei-tetnente le atormeiitabnu y traba- 
jaban. Cnaudo el gentil estuvo en el gran bosque, y rio laa riberas, y las fuentct», y los 
I>radi>s, y que en tos Arboloa cantaban muy dulcomento pinjaros do diversas castas, y Ixgo 
loíi árbulcs biibía cabras monteses, gatnoi^, gacelas, liebres, conejos y muchas Otns bes- 
tias agradables de ver, y que los árboles estaban mrgados de flores y frutos de diversas 
manonis, de donde salla mqy agradable olor, se quiso consolar y alegrar con Ío que veta 
y oía y ollateaba. )>erü lo sobrevino el pensamiento de su muerte y de la aniquilación de 
BU ser. y do cubrió tna corazón de dolor y tristeza, y se multiplicaron sus tormentos. 
Poflsó volver á «a tierm, pero desistió de ial pensamíeuto, confiiderandu quo Ui tristón 
en que oslaba acaso podría salir do su corucón i\>n algún encanto ó aventnra que la 
suerte le deparase. Y así proütguiú andando do monto en monte^ y de fuente on luento, 
y de prado en ribora. para probar y tentar si habla alguna rosa tan plaoenten do ver y 
oír qne lo quitase el pensamiento que le angustiaba. Pero cuanto mAs andaba y más 



OMtelliino, es Iacib<]Kt do Vileacia del aellorto dal B«7 do AftgOD. Goaxalo SuichM il« Doeda. 
MtaTil dehoibikd <t«Oord«va, d» le* Rognoa dt CmiÍIIi, AaabAlo dn cmcmvlr )nn«t XXtK dini 
del me* i* mar^o 4c la era d« mil oquametnto* « diai a uya aSm (da C. 1378}». 

('} 48egiiint Ib rauten d«11ibr*arabicli<lelrrei«t>7>, «ala fiue, IivtocODcloa, quoetoplM Lallo. 
Ftt«da tladir á la primíra r^dandón lan lilzo de vi illiro i>n árabe; poro no pnr catas palabras, ain 
|ior ntone* mtrfnvocM, «■ evidenh) la H1iu(ón il«l Uliro. 



ISTÍtOüUCClÓlí Lx«» 

tiellos lDgarc« enooQtrHb&, rnA.s fuortempiita |p porscgufa oí pensamínito de ta rao^rte. 
Coglft flor**s el ]t;t>util y romfa fmtog de lo? ¡abóles, pero ni el olor ile las flores oí el si^bor 
del(rs ffutij.s lo (IhImiii niugilu rcintnlio. Kstunilo ol gt^ritil orí est» tnil>i|jo. v dq <abiendo 
11^ pnrtldú tomar, híniNS l»fl rodíllnfi cu tierra, r lenuiUl las manos y los ojos aI n'elo, 
y bNú la lien-a, y dyo eslas ptalal>ra.s, llomiido y suspirando muy tlovotampiitK »¡ij 
mezquino! ¡eu quí' ira y en quí' dolor haacaldu cautivol ¿Por qn¿ fuiste eugeadrado ni 
riiuste al mundo, piiiw w» Iwy ({uiou to ayude eu los trabaos que padeces, ni luy nin- 
guna cosa que tenga en id tanta virtud que te puodji ayndar?>. 

«Cuando el gentil hubo dioho csias palalii'^aR, empcxA á camin&i' ¡Mr el bosque oamo 
hntnbro Taera de sentido, twsta que saliij ü un nnrho y herntoiio camiuo. Y acoutocid 
que mientras ol ^ntil antliÜNi ])ur aquella vfa, tn» abfog so encontraron á la salida dr 
oo» riudad. I-Il uno era judío, el otro cristiano, el tercero sarraceno. Saludáruttse afable- 
mente, y tie^puAs de liaboree informado con mucha cortesía de su salud y estado, dcier- 
miunron ir do pu£6a p«ra recrc«r el &aimo qne tenían muy trabajado d^l estudio que 
hactau. Iban liablando los trcK sabios, <»da uno de m creeucía y de la doctrina que moi^ 
ttmboD A sus escolares, cuando Herrón & un hermoso prado, donde iiun boUn fuente 
if^ba los eiuco Arbulos quo ul principio do e!^te libro vau figurados ('). Jmito ú la fuente 
encontraron i una hennastiima doiicella, muy noblemente Testido, (jue cahal£;abaon un 
palaTr/'u ul cual daba do beber en la fuente. Los sabioít, que vieron los einco Urbolos y 
Rqaella dama de tan ngradabtc semblante, so oceittarou & la fuente paní saludiu-ta, y día 
re^ndió i«rt£«inienti> & su saludo. Prc^nintáronle su nombro, y ella lee dijo que ora ta 
Inteligencia. Eatoocc» los sabios la rogai-ou que les declu-aáe la naturaleas y propiedad 
do los cinco turbólos y lo que st^ficabau las letras que eslabón escrítu«; en coda una de 
sus floree.» 

No 008 detondreiii03 en esta exposición alegiírica, que está repetida en otros muehos 
Ubn» del beato malloix^uln y que pertenece A la parlo más conocida y externa de su 
sistama, 

<Caando la dama iiubo didio estas palabras A lus tres sabios, so despidió do oUoB y 
olt^óeo. Quedaron lo3tnM«abio>ieti la fuente, y nuo doolloscoroenx6 á suspirar y á decir. 
«jAy Dios! ¡Cuan grun bieniiventumnzu wrla sí por medio de estus Arboles piiilíomn rodu- 
dno A una sola ley y creeoda iodos los hombres que boy 8on, y que no hubiese entre 
los bamanos reDcer ni mala velnntud por í«r divorsoa y contrarias sun creencia y sedas, 
y wsi como hay un Dios tan solamente, padre y creador y BeAor de todo cuanto ee, qne 
asi todos los pueblos se unieíten para formar nn pueblo solo, y qiie aquéllos estuviesen 
en vía de salvación, y qiio lodos juntos tuviesen una fe y una ley, y diesen gloria y loor 
á Duestro sellor Dios! Considerad, soDores, cuántos son loa daños que se ^nguep d« 
tenor los bumbrtus divei-His sectas, y cuántos son los btcoes que resultarían si todos 
tnrioMo una fe y imn ley. Siendo esto asi, ¿no os parecería bien quo nos sentásemos 
tMi>0 estos árboles, á la vera de esta apacible fuente, y quo disputásemos sobre lo que 
cnemoi;, y puesto que cou auturidadea no nos podomoü convencer, tratásemos de arcaír- 
1108 per medio do razones demostrativa» y n(K:esaritt.s?>. Cada uni> do los sabios tiiTO 
jxtr bueno lo que el otro decía, y alegráronse, y comeneai-on ¿ mirar las flores de los 

O Alade i lot coaoordua úrboiM «iaibiíliooit de U liIoHfU laliuna, qiio efcoliromsiit* ae balUo 
ditojidM *B Im eddicu y en lu ediciones do «<U obra. 




LJCXTI 



0BÍ0EIÍE8 PE LA ITOVELA 



Arbolt», y A rocúrclnr Itu oondicíonos y palabras (jne la dama les habla dlcbo. Y cuando 
comeozabaQ á mover cuestione» el uno contra el otro, be «qui que compureoe el gimti. 
que andabs ]ioi'<iiilo pi>r ol ba^íjue. Grun harba teiifn y \ttrgos rabellos, y renfa como 
hombro cansado, flaco y descolorido por ol trabajo do sus ptiusamíonto^ y por el taip) 
viuju ijiit* había hecho; sur újüí; eran uu tún-eute úe l&tinmBA, su corutún no c«aaba d( 
suifpirar ni su boca de plaAir. Por la gran an^ui^tia de su triibnjo tenlu sed, y quisto !r : 
beber eii la fuente, nute» quo pudtoso hablar ui saludar & los tres sabios. Citando hubo 
bebido, y au aliento y otipfrítu revobnrun alguna virtud, el geutil saludó on su lenguaje 
S6g6ü 311 coslumbro, & los tres sabios. Y los tres sabios cotitostaron á sn üolndo, diciondc 
4Ac[ueI Dios do gloría, qao Gs padre y soQor do cuaoto os, y que ha croado todo 
mundo, y que rcKncítarA i^ bueiiott y maios, sea en Tiioshn ayuda y oa valga ta me 
trabiUo$>. 

> Cuando el gcotil hubo oído la sututucídu quo los tres sabios le hicieron, y vio le 
ciuco árboles y loyú en los tloreR, y vio el extrafio continente d« los trK ^bios y st 
ranut VK^diiroü, inantrinitso muy ruertemcuto de las palabras que liabfa oído y de 
lu quo vcln. •üuea amigo (le dijo uuo do Ioh tres sabios), ¿de dúude veat^; y cúdio 
vae^o uoiubití? Asaz trabajado me parecéis y deecouüolado por alguua co»a. ¿Qu^ 
louÉis y por qu6 habéis veaido & fssto lugar? ¿Ea qn¿ os podemos consolar ó ayu<¡ 
Sepamos vuestra ínteiioión> . Kl geutil respondiendo dijo que Tonla de lueiigas tierras, 
que em frontil, y andaba como hombre fuera de üentido por oque) bosque, y que li 
casualidad le hablii traído & iiquol lugar. Y contiS el dolor y la pona en que cstat 
sumergido. Y anadió: «Como vosotros me habéis saludado, diciéudome que me ayude 
Dios que cre^ el mundo y quo resucllurlL á lus hombree, me he maravillado mucho d^ 
esta salutación, porque en ninglín tiempo oi hablar de ese Dios que declB, ni tampoo< 
de la resun«c-cii)u ol hablar nnnco. Y qníen pudiei-a siguUioai'me y mostrai-me por viva 
razones la resurrea;ión, podría desterrar do mi alrau el dolor y tristeza cu que esU*. 
V.Cóniu, buen amigo (dijo uno do loü trvH sabios), uo creíni> en Dios ni ientía ettpcraniMi 
de la retsurrecoiiíu?» «Señur, no (djjo el gentil): y »\ pod6Ís explicarme alguna cotia po 
donde mi alma pueda tenor M)iiocÍmíeutü do la resurroocitSu, os ruego que lo hagAia 
porque veo que la muei-to se acerca, y deepufe de la muerte no 66 que hay» ninguna' 
cosa» . Cuando los tres sabios oyeron j enlendieroa el erroi- en qao estaba ol gt>Qt)i,^ 
eatró gran piedad en sos ooraKonos, y determiuarun probar ol gentil la existencia de Vk 
y la boudud, grandeza, oleruidud, poder, sabiduría, amor y pcrfoix*¡<!u que cu^l habfa.i 

Gustosos hemos dilatado la pluma en la traducciiín de este delicioso idilio, que hirvf 
de proemio á la m&s sereiu y amplia discusión teológica que puede inmglnarae. Uuo de 
los tres sabios demuestra at gentil la existencia de i>i<>s y la rrísurrucctón. B\tniurdi* 
narin ve su alegría cuando i-omitioiun & diáiparse laa lueblas de su oouciencia. Pero 
uñero conflicto estalla en su alma al saber la existencia de \m fres Uyta ó rt^igtoii 
que dividen á los tres sabios. Entonces oomiooza cada uno á exponer los Tundamcut 
de su creencia, babhindo primero el judío, por ser su ley la mitu antigua, luego el cris 
tÍBiio y por líltimo ol 5arraccno. Xo hny verdadera disputa eutre ellos, pues mientra 
uuo biibU las demás callan (excepto el gentil para pedir acUraclODes), poniue chioont 
diociiSii (dico Baimundo Lulio) cogeodra muhi voluntad en el corazón de Ioh homl 
y la mala voluntad turba U recta operación del eutendiniiouln», 

Ko menos original que esta declaracitín cu pro de la tacita cogmtio, tan upttesta & 



IXTRODUCCK IX ^^0 I.XXTII 

U voctnin He loa oscnelwi, on tiempotí dol mía bataUndor y a^n^iro oocolaKticiitino. uo 
menoB sorptvnüpnto que la nuuiiie<liimlnt> fílnsófictt do \as oxposidonos y el profundo y 
detallado conocí aiienio que Lnlio muestra de la teóloga mabometana y de las tnidiciom-s 
earraconas, es el final. Ucuo du unción y candtui, cu q«o los tres saWos so despiden aniis- 
loasamente, pidíéndofio mntnamente perdán » al^na palabra ofeasiva se les ba e«cs- 
pftdo contra la ley reepeetira de cada nuo do elIo& E-sta totomncia ll«gft hasta el extr^mu 
de dejar eu xuiipGDSo la eonverslóa del gentil, liinili'utdose & poner en sus labioet una 
fetrorosfiUina omcióii ea que toa y ma^LñrA ta ginmleiui. bondad y justicia de .Dios. 
Pen» muclio errarla qiuou ¡masíoase que esta era la rerdaden soluciún dada por 
fCuiínunilu Lulíu at c-onflict'} i-olígiuso que pluuüti. \i un punto 96\o cruK¿ por su meato 
U ¡dea de ftmdir eu un sincretismo las tresi religiones monotetetaa, ni tampoco el pettsa- 
mtento de una teología meramente natural, que añmmndo los dogmaii; en que ellas con- 
oordaban, dt-jase libre 6 iudir^'rcnte la profesiiÍD de las diver^ucia.s. El aidieuto prosc- 
btismo chiJtiHuo del beato iiamún, sollado con su ^ugru, e:(ctutrla por do contado tal 
hipútesis, qno repiiffoa adem&s al fondo de su sbtema, caract^ixado por el ompefío dft 
demoi^rar con razones untiirates todas los verdades de la teóloga catAlica y aun los 
mislortO!j mismos. Cuundo Lnlio. dcKpii6ti de haber conducido al gentil hasta los iimlim- 
Iftt do la creencia, deja i^ la consideración de sus lectores el averiguar tqval tig lur es 
mmblani quel seitUl ftajri iriadu per fsmr a¡iradabk á Dat» , usa do us inocente arti- 
ficio litenrio pora llamar lii ateni-i/m í^obre otrwi libros suyof» ifuu hoii iudUpPDsnble 
OMopleoiento de éste j que se lialliui K continuacíiSn de ^1 en la edición de Mugrun- 
vtH. Ed c) Litxr de Saneio Sytritu, dondo volvemos á encontrar el Urbot simbólieo y la 
dama Inteligencia, uu grie^ y nn latino di^pulnii en presencia do un Kai-ntcono sobre 
la procesión del Padre y del Hijo í^egüa los aiUculos de su Iglesia rei<pecti'\'a. Kn el de 
\uityjuc safHentümjí, ol circulo de In controversia ^o iigraudn, ¡ntci-viiiioudú, iidcm^i^ de 
los tree do«!tores citados, nn aestonano y un jacobita, probando contra et primero, por 
imaines i|UO llama de rf/uimlencia, la unidiid de pepsjiiia on CriKto; contra el Nejíundü, 
)ks do8 naturalezas divijia y humana, y coutra el sarraceno, la Trinidad y la Encama- 
ción. HI Libro del Tártaro y del Cristiano m una nueva variante dol Uentit. Un tár- 
taro, quo aunque vive en la ceguedad lie la idolatría, ¡te ínqnicta do la vida futura, quiere 
«)D5nltai- & los doctores do \aa tres leyes; pero al salir lie su tienda piensa en su mujer, 
ta SU6 hijos, eD la vida libre y delicio^ que disfrutaba, y desisto de su propiísito. lAás 
«Víante el cspcctAcnlu de la m nerte de tut caballero amigu suyo hace on ¿1 el mismo erecto 
i|ae ea Bartoam, y ruelvo & su primer designio de procurar la salvacióu de su alma, 
ceosidtandb sucesivamente & un judio, & uu «oiraueno y ft un eniilbifio cristiano. FAcil- 
BiMite destruye tas razones de los do<s primeros, lili ermitafio se confiesa Ignorante, y le 
remito & otro anacoreta llamado lilanqiierán que liada penitencia en un desierto. Bliifí^ 
^HtTfiti. que uo e^ otro que el propio líaimuudo Lulio. le expone los artículos de la fe 
Tattóudose del método de su <ir/r ijemral ij ikmogtratira. El tártaro queda coavvncide; 
va & Roma, so baoe bautizar | or el Papa, y vuelve il su lierrn con letras apoMiílicas pHra 
propíigar la fe y convei-tir al rey de los tiirlaros. Las reminisooncias del Gitxari son 
iluiíA más visihtes en esto tratado ([ue en el del Gentil ('). 

Tttáo» estos diálogos, cnya contextura es casi id6utiCR, apecas puedmi calificara do 



O T<Kl»i»<.«tMlibrotlJgurui, iFAiIacidoaal lalia, tn Im tomnafl )-IVd« Uedici^nmMguiitnií. 



LXkTlIl 



0BÍ0EIÍE8 DE LA NOVELA 



V 



ñeciottM poMiuui, (tiendo m¿s bien nnn nu«va y amena rurmu dft/useñiiuu teológica; 
pero no sncede lo mismo con ol Libre 4rí Orde He Omtn^tfria, O, ipie os tino iÍo loo 
pocos retntiTamoQto profanos que piíedeñ éñcoatrarsp en U enorme masa de bis obras 
de Lulio. Ks un doctrinal del poiforln caballero, nnir iuieresanle ponino completa el 
íileol p«dii^<lf;Íno desarrollado por el antor en el fílam/urirtta y en otnM obrus huyas, 
* por las noticia» do fostuiubros cabnllorescas que incidfntalmí'nte nos d* y ipie pueden 
sorrir para la histom sodal de la Corona de Arafiíin eb Iob siglofl Xlli y Xiv, lío es 
menos cwloso el cinidro novelesco dol libro, qne tiiro ta fortuna de ser imitado sudeal- 
mmeote por í). duau Manuel y por el aator de Tirante el Bltiruo. A sprnt^an» de lo 
que hicimos con el libro del OcntU, tmdtlciromos Intc^^ry cío profrtcio, porque un 
oxtractó OQ prosa moderna no puede dar idea de la candorosa ^lo^la do estos relatos, 
qne reetienlaii tas tablas de los artista llamados primitirm: 

»En una tierra Bpontccií qtio un sabio caballero qne por lar^o tioaipo bablA mant^ 
nido la orden do cabullería con la nobleiai y fiier«a de su alio corazón, y A quiín sttbl- 
durta y rentnra bnbfao acompañado en guerras y en torneoe, ou asaltos y en batallai^ 
eligió vida de crmifaOo cuando rio que sus tifas cnm breves y quo au iiatumloKa lo 
d^sñüleefa por vejez pam nüar de Arman, lDntonc« desamparas sus heredades, y la^ dio 
A suA bíjos. y ou un bosqne muy abundoso de ttgutis y Arliole» frutales Ilíko su habita- 
c(6n, y hnyrJ dol mundo pora quo el menawabo y dwraodm de su cuerpo, traídos por 
la vejoz, no lo deishonraaen ea aquellas cosas en que sabiduría y rotitui-s por lauto 
tiempo le habiau honrado; y pA^ose A. meditar eu la muerto y en el Iríltisito de t^Xei 
Siglo al otro, y en ta sentencia perdurable quo sobre ^1 habla do caor. Kn aqaol bosque 
donde el caballero moraba habla un Árbol muy grande ou-jrado de fruta, y debujo de 
Hquol Árbol c-orrla una fontana muy bella y clara, que re^ba abundosamente e! prado 
y lo$ Arboles que le estaban en tomo. Y ol caballero tenfu costumbre do venir wdo* lo* 
días A aquel lugar A adomr y contemplar k Díoíi, al cual daba ^racíafi y merc-edeit por 
el grande honor que le habln hcc'ho en todo el curso de M vida en Mte mundo. En 
aquel tiempo, á la entrado dol gran iuriorno, sucedió qno uu grao Rey muy noble y 
de buenas cualumbros y podcroiio hablu pregonado CortcA, y por la grnn Gama que eu 
ludn« tus tierras corri<í, uu nrriscndo escudero, montado ea su patafi'íu, c«miiuib» euto- 
nunente solo hhcia U» corto, con intención de wr armado caWllero. Y por ol Imljuyo que 
habla tenido en mi cahalffar, iiuedóse dormido sobte el palafrén. Kn aquella hora «1 
cabfellcto (tuo on el bosque haeta mi penitencia tiabfn venido k la fuente i eontemplnr h 
I)ioB y A menospreciar la Tanidad de eiste mundo, segtln Icufn por coeinmhre cada día. 
Y mientras ol escudero comiuulm así, su palnfróa salid dol camino y <io outró por el 
bo)»]ue y anduvo por 61 A la ventura, liaxta qne ll^d A la fuente donde el caballero 
Mtiba ea umcidn. Bl caballera que rio venir al «sendero dejó la oni«ÍOn y m sdntó en 
til verde prado A la sombra del árbol, y comeaeó A leer un libro quo tenia en su fiUda. 
lül polafH^n llcpndo A la fuente bebió del agua, y el ctcudero quo sintió entre soonos 
quo BU palaft^D uo se moría ni se despertabn, abrió ios ojofl y vitf delante de ef al otlm- 
tloro, qlio eni muy viejo, y loula gmii bu-ba y larffos ivlicllos, y rotas las vostidnnia do 



(') VíuiW ln]ía'l(«Íinui.'dlciOn«lK«vÍriuiftde [). ítlaiionu A^utlúy Fu*U-i en la Bibliotltcad'obrt' 
ím tÍM¡fu¡ar» M Imn lenja Je Mwfra lUngua maUrmt uUiutpadt* m Utfn Uoioiiiut (Barvclona, Verd>- 
RQU, 1879) 



iNTRonuccn^K 



LXXIX 



puro ví^jat, Jr MtatMi flaco y doso&lorido por la penilencfft (^uo hacU, y por Ikr iigrinmii 
qae si)tf«,dernitnftr DSUbon stia njnfl nnublarlos, y tenia ajtpertü do ranín de muy siuta 
Tida. Uucho ge maravillAroD el imo del otro, ponqué el cabal lero hsbk estado tar^ 
tiempo eii su ermita sÍd ver á niog^u hombre, despnC-s que había desamparado el mundo 
y el ojoroício de liui annas. Kl mcudoro m apo4 de su palafrén, siduduidü apiulable- 
nWDle al caballero, y el caballero le acogfó lo más cortéemenle quo pudo, y untironse 
eo la verde yerba uno juuto ft otru. El caballero que oonuoit'» iiue el escndero no que- 
ría bablftr atitéü que 61 por reicpeto, babM primeramente y dijo; «Buen amigo. ;.ctiál es 
niBRtra voluutatl, y adonde rals y por qu^ babMa venido ofXi» «Scnoi* (dijo oí eBCudcro), 
htna M por luengas tierras qiio un Rey muy sabio ha prp/íonado Cortes, y que él tni<tmo 
tk trmarjl «tballerú, y dM^ués hanl i^balloros & otros ba.ronp5 do su niluo y de los oxtnt- 
flOí; por oso yo voy A aquella rorto para ser novel caballero, y mi palafrto, mlontras 
To me dormia por el trabajo que he tenido de la.s grandes jornadas, me ha tnüdo fc este 
logar*. Cuaudo el caballero ovtl hablar de caballerta y lo que pertenece al oficio de 
oabalicro, lanzij un suspiro y onipej'^ ¿ cavilar, reoordaudo el homvso estado que por 
tanto tititnpa había mantenido' . 

Rl epcudoro lo prc^uta la causa de su cavilarión. El caballero se la declara. El 
Meadero nief^ al aurlano que le liuLruya eu el ordea y regla de la cabAllería. Kl oiba- 
llwo le entrega el Ubre que estaba leyendo y le hace In miguiente reootnondacMo: tAma^ 
Ue byo, yo wtny f-rrcu de la muerte y mfs dtos estAn coutados; este Hbro ha sido com- 
pne«tn para restaurar la devocióu y hi lealtad y el biiou ordenamlcuto quo o) caballero 
tobe tener en bu orden: por tanto, hijo mfo, hacodme el bror de llevar este libro A la 
nirte adonde vais, y mosti4dselo A todos los caballeros noveles.. ... Y cuando estéis 
armado cuballero, volved por este lugar y docidme qu)<^u son aquellos caballeros que 
bo bayau sido obodientea á tn doctritm de caballería» . Wi cnbsUeru ilio hu kendia<íu al 
(•cadera, y al escudera tomó el libro, y se despidió muy devotamente del caballero, y 
montó QU ni pataMn, y prosiguió su camino ato^mmente. 

La obra, i1 parecer, no oíitA completa eu ningimo de los doü códices existentafl, 
pmto que Ihlta la vuelta del estoiidero y el cumplimiento de su promesa. Ñu asi en ol 
libro do D. Juan Manuel, donde el escudero rttelve y recibe las InstmccíoneB del caba- 
llero nuctano, y asisto A su muortí», y lo da devota «epultum. 

VA cabollpro M'mitaflo, que no efl otro que Raimundo Lulío mismo, el cual por le de»- 
cripdón que liace de su persona física parece un precursor del iiigenioso hidalgo, lo es 
tnabién por su doctrina noblo, p>nei-oMl. rendidamente optimista y de nrní piin*ía moral 
hitacbable. Nuuca ha sido iatt>rprctada la caballería t-on Ts\aa alto 6 ideal sentido. Consta 
ti libro de siete portes, en significanión de lo» siete planetas; discurre ta pnmera sobre el 
Qrif;en de la (caballería, que wicíii, segilu LiUio, de una especie de pacto social. <Habiau 
deii&lkcido eu ol mundo lu caridad, la lealtad, la Justicia y la verdad, comenzando á 
impHBr la euemísted, la deslealtad, la injuria y la falsedad, y de aquí uació grau tras- 
tarao f9i el pueblo cristiano. T como el menosprecio do la Justicia habla ítldo causado 
|ter taita de oArídad, fue men&^er que la ju-sticift tomase á ¡wr honrada por temor; y 
para eso todo el pueblo fue re|>nrtÍdo en millarcíi, y do cada mil fue elegido un hombre 
mit amable, máis sabio, más leal, más fuerte, dotado de mis noble valor, de mfta expe- 
rúocia y mAs perfecta a-iauza que los restantes. Y se buscó entro todas las bosUae coAl 
eta la más bamwsa, y la mAs ligera y ooiredora, y la más sufridora de trabajos, y la 



LXXX 



OnfGTIJÍES t)E L\ KOVELA 



man dipna de «Tvir al hombre. Y forao ol caballo os la bwtiii más aijble, por eso fue 
olt^dp y «Qtre^ado &! hombre que liabbt sido preferido entre lox mil, t por eso á ente 
hombre ae k> UumiS oaWIciy». Ln scgimda parto tniU del oficio do caliallorift. ÍA ler- 
cen, del examen que ha de hacerse al escudero que quiere entiur en la orden de cabn* 
Hería. IjS cuarta, de la manera de armur ciiMlcros. I^ (jtiinta, de lo que signífíeau las 
anuos. La &o.\tn, de las costumbres c|ue pertenecen oí caballero. La séptima, del honor 
4)uo debo tribiitáreele. 

Al ña do e^te tratado so refiere el autor h airo análogu t^uo Imbfa eompuoeto sobro 
el ortUtt fift rlirrtría. Xo Im sido descnbícrlo hasta atioru, peni la mnleriu Kobre que 
debta Tersai- está tratada extensamente en el Ulam/uenta, tiim de las obras capitali:^ 
doK. Lull, biyo ol voiic«pto litorarío, y que merece coiilodii propieda^l ol titulo de 
uovela social y pedag<Sgica. Los docto» autores de la ÍJtsíona Literann de Francia {') 
jjjau to<{av[¡rinl^atla, y suponen que esta larga historia de un jovcu que buscando la 
foTieidad y la porfeccitín recorre diversos estados y eondieioaes del mundo, motrimonio, 
relígiAn, prelada, sumo pontificado, y acaba por haceree ermitaño, reconociendo que tn 
■nd» oüutemplíitiv» es superior á tedas, puede cousidemree, auniiue muy remotamente, 
eomo una osp<.>cie de pivpnmoión anticipad» do las novelas biográficas, cnjo primer 
modelo babfa de producir Et^fía m&R adelanto, y que con tendencia moml infinita* 
Diente n]enr)s hkciHíc:) hacen ntntvüsar igualmente á üu hf>roo todiiK la sittiactcfneft socia- 
les, sinriéndose do esta ocasión para pintar la sociedad contemporánea bf^o los aspectos 
mis diTcrsoE. Tal somejanzu, si existe, es cíerlamento do las mis lejanas, y no puedo 
imag^aitie m&a rara precursor de Lazarillo do Tormes y de Giumin de AI&irai':ho que 
el contemplatii'o ei-niitaflo Blanqnema, autor do las divinas efusiones del Cántíoo dei 
Amigo y del Amatlo. 

De tollos mudos, el plaJl biográfico del IHaiujuenm^ aunque parece tun natural y 
wucillo, era cuteramente original y ci-eaba nn nuevo tipo en la noTela moderna. Kt /Tcrr- 
laant pudo iíugorír fl U. Lulio lu idni de un relato largo y piudoiío, entremezclado do 
jipólogos, (^etnplos y reflexiones moral«»i y a8oética», pero el plan de Itt loyeuda budista 
y el liel Blaiiquema son enteramente direrso». Adomíis, el Bianqiirrna tiene mucho do 
memorias personales: la vida qne el protagonista bace en el yermo es la de Baimtmdo en 
lliinmar y el monte Kandu; la censura, á veces acerba, de lu-s iiuperfoccionee del clero 
secular y regular, y de los tícíos que la opulencia engendraba en la poderosa bui^gaosfa 
de las ciudade«4 marítimas y mercantiles de Ivevaute, e»tá dictada por una larga experien- 
cia do lu vida, y domuoetra un espíritu observador tino y poacti-uoto, que no pierdo de 
TÍsta la tierra basta cuando parece que más so aleja de ellu en sus unstieDos mistici» y 

('} Bittoin Lillfraire áé ¡a franct. Outragt cammnff por da rdiffintX b*nniiclhu t¡« ht Cm»* 
grtfation dr. íit.-itaiif 't c«alÍmHÍ par dr* tufmbrf» dt l'hrtitut (Aeadimif. át* Interiftiom» rt üeltet- 
iMtrm), TniiMi 'l'i. l*dri«. Imprenta Nneintinl, IB6(>, |iijt. 347, 

tíatúdo <* •guo un voU obra iooaun>cnial figunn, no aolunietil» Xt» Moriloro nacMoa cu Fnmek, 
iiído lutlot Ilm quh pnr iil)fitn ci)ii(T«p(n Ii«b iotluldo eo \\ cultoca frnnccaa de loa tiempos medioi. 
le. Lulío nii plnia fallar, como Jefe 'Il> una «couela fninoBa qti« tuvo «d Kraniña nunMmso* |iartída- 
riw. La tDoiMftrafra qii6 le concitrne y octi^ la m¡tym pane de esle toIhiiicd fas rerfaclada en au 
ma^ar parle pot Llllri y lerailnaila por Uatiténií. Tral<sjo (■xcclentc y ntlthinta iIvhiIo o! piiot<i Je 
vikia <I« la trii((i(.-i¿r> litpntrín, nn oniíiface du igual nroilo iHiviignnciaa d» Incríiira Glosáfica, por la 
ctlrrclir/^ inlmnsij^rnciH '\v\ crtiT.-o puMtl víala y Bopiinuliala ta qno m; in forma, el mcniMí ail«cusJo 
ppn peaelrmr cd el alma de un tc4)o]¡o, de dd uniafiaico y ■!« iin miatico d«l iiigto xiv. 



HÍTRODUCCIOir 



LXSZI 



tüts v-onsmiccioues trauBcemloatales. Esto raolismo litemrio do nlpanafi partes del libro 
10 «8 lo quo monos soi-prendo. 

Fue el beato Ilanuín iiua natnnüeza mista do pousador y poela, de tal raaoora (jiio^ 
jni su &rte-deji3iJ9 SQrdid&oUco uunca tú bis ideas se le presentaban primeramente en 
egpecolativa y ab^rtnlt.-t^^.siml de un mudo figurativo y arreadas con losoolorw d« 
ponía sirobiSlic». Pausaba cud la ima^oacicJn aiib» do pensar aya ol enteodinüeoto, 
[d máa &ieD, en aa iutuiciúa muravilloao, iban me«cbulas la idea y la forma iosepenlblo* 
I. Y asi como el mito y la ironía son elementos perpetuos y ceeodalos eu la filo* 
Bofin platínica, aRf lo non en la fijosofla hiliann la alegoría, el a^^logo y laa represonta- 
cioBW gillficiis-eafcjnn» do Urbolea y de~cir(niloe. Kl CUScter popular "<Té Tb doirtriiia 
estaba de conformidad con esto, y' puedo ittñfüü l)U('el bicnaYeDiui'ado mártir tilosofaba * 
por oolorcEí y figuras. Sos mñims» aÜdones cabalfstitws» y bts misteriosas rirtiidos que 
parece recciuo<.-er en los númei'os y en Io!< sombres, encíerTaa tm elemento estético, aun- 
que de orden inferior el elemento combinatorio. Kl árbol de h ne*icia es nn paso mAs, 
j dependientes de aquel vasto, aunque sencillo, KÍmbollsmo, aparec-eu ya los apólogos, si 
biea subordinados á un un de prueba y «isenniiü», y doljkdo!> [wr lo oumún do oíAs nr- 
ud silogfoticK que eficacia estética. Del apólogo, uuu concebido asi, no era difícil el triin- 
■to & la DoveU docente, reprxisoutada en la viista biblioteca Iiütana por el Lihro de Ma- 
mrilku y e! lilanqutirna: el primero, miis ameno y curioso por lu Turiedad do materias; 
d segundo, muy superior por la grandeza do la mucopción, por el piau ICSgico y bien 
ordenado y por tener intercaladas hts pAginus m&s bellas que eu proí^a escribid su autor; 
ti Oíntico del Amigo y del Amado, joya de ntiestra poc^ mística, dtguu do ponera al 
lado de lo« angélicos cantos de Sao Juan de la Crn/. 

Kr el Ulawjtuma ana norela uti5pica, perouo &nti8tica y fuera de las condiciones 
de este mundo, como lo wn, por ejemplo, la lÍeptiBlu!a, 3e Platón; la Utopía, de T<»- 
máa MuH); la GmUid del Soi de Campaoolla; la Oeeatta, do Hurniigton, 6 la Icaria, de 
CabeU Al contrario, Kaimundo Lulio, tenido comAnmeuto por entusiasta y aun por 
Cuiátíco, aparece en este libro suyo hombre mucho más prAdico y de mis recto sentido 
«lae todos loa moralistas y políticos que se han dado á edificar ciudades ima^narias. "So 
hay nna sota de las reformas socialee, peda^gtcaa 6 ccleaiisticas propuetitas por Kamón 
LuU CUTO fondo no esté dado en alguna do las instituciones de la Rdad Uedta y de sn 
IMtria catalana, ninguna do las cuales 61 intenta destruir, sino avivarlas por la infiísión 
del espüitu cristiano, activo y civilizador. Ks cierto que i través de las peripecias y epi' 
sodtas de la novela, y mezclados con sus raptos y efusiones místicos y con la exposición 
popolar de su teodicea, va pers^uiendo el beato Ramón los propósitos y preocupaciones 
DODiit)iute<it de su vida: la liberación de Tierra Santa; la eosefituí»! de lo» leogiuia orion- 
tales; U potómica con loe avcrroistas, y el queicr probar por nsones naturales los deg- 
mH de la fe. Pero todo esto, que, eou ser aiÁs 6 menea aventurado ¿ irrealizable, perte- 
uaoe, sin dudo, i la e«feta más alta de la especulación y do la ootiTídad humana, es, en 
cierto sentido, independiente de la utoplu social y de la fUbuIa naveleKca, ta cual, á decir 
Tvrdad, osla cifrada en los ejemplos de perfección queen sus respectíTot» «todos uos dan 
Evast y Aloma y su hijo lilatufiierna. 

No será bien que abra (al libro quieo busque solamente eu lo que lee uu Mvolo y 
paaijero deleite. No se enEnwque en su lección quien no tonga el ánimo educado para 
Hentir lo primiüvoj lo nlstico y lo caodoroso. Nunca se vio mayor simplicidad de paUh- 
oaMinis ok la ««intit.—/ 



txxirtl OBIQBNBS l*E hA VOVKhA 

liras oubrieudo mAs perogrinos conceptos j magoJiailuos pivjp<.'>8iti>s. Tua.> e^ natuiW y 
^taa^_to(li) plAUcu (amiliar y desalí&adu, en cuyos revueltos gii-(» lulguraa de vez ou 
cuuido las ¡lumüiiicioues del genio. Si la Ich^iul quo ul utitor iina cüiuerv'» todavía 
algún dc^o y reeubio do provcumlisoio ('), y uo w vua tuda purezii 1h lengna del pueblo 
de Gutalulki en ol siglo xiii, eit, con todo eso, lenguu cininontcniciitu pupuliir, no ututo 
por ]m pidabras y por liis giros, como por el jugo y el sabor villanosco: rerdftdero estilo 
de tnilo mendicante, avezado á uionu' entre los pobres y á conüolar A los hnmildeN. 

Y era ol ulmu dul autor tan licrmosii, y de tal modo, & pesar de su triste experiencia 
mandana, babfa vuelto, por auxilio do lu Divina Giiidu, 6. la bic-nareiiturada simpli- 
cidad de loe p&rvulos y do los pobres de espfñtii. que nadie, al leer una buena parto de 
sus capftuloü, reouerda al gran ültSsolb @Jul6tieo, llamado por algiiicu, con frase audaz, el 
Begel cristiatto de loa siglos medioa, üinn que la primera imprc^iión que so siente G%( quo 
tul libro luibii do bn)lar dt'l tutpimn de tiu lionibn: rudo y mi letras, |k.^x> amuntiiumo 
do Diua y euuondido en culestiales y aupraaciisiblcs fm-voros. Y üíii erabaí'^, ¡cqAuI* 
doi^riiia! Pero toda A\» |>optilitr y aci>modi(dn al eQt«ud¡iu¡i<ntu do lus muclh>dmn )>!-«<«<, 
para C|UÍou este pi-odi^io^o vai-ún es(:rib!a. Aqiif edtA el último fon<]o del Art« Moijmi y 
do) Lihm ihl aunrim» y desernm liel cnlfíndimienío; poro no oii la fomiu ac«da, ootivo- 
uieate ¿ paladares escolásticos, aino todu en accii'iu, en movimiento, en drama. 

Y esto dnuua tiene para Dowtrn;; otro rolor, el valor hit^ti^rioo, como rjuo puede 
decirse que todo el niglo xiii va detitilaiido á nneetra vista. Aquí penetramos en el ctíí«- 
tiano hogar de Aloma, y «áislimos ¿ los castas y reposadas pl&tioaa de tos pudres de 
Biatitfuenia, y & gu converítióu á Dios entera y heroica, té(;und[><ima en frutos do buou 
ejemplo. Aquí, eu lu delicadísima ti^ra de Cana, la monja y la abadesa, reuacv con 
todos SU3 místicos asploadores y sitavlsimas oonaolacioucs el buerto cerrado de bus espo- 
sas do Cristo. Aqui el cuballuro feudal, robador y Urano, apnrece dumado por la cru/. y 
las parAbolas del monje y del ermitaño. Aquí vemos poblarse de anacoretas las bendi- 
tos soledndüs do Mjramm' y do Uando, y es tal ol encanto de r^idad poutemporáiiea 
que el libro tiene, que á ratos uog parece i-ecorrer bis plazas do algaua ciudad catalana 
de los Hifrtos medios, y mezi-Iu'no» en ol tr&fago du men-aderes, juglares y menestrales 
y á ratos luximpaflar el H^nito de los Oardenales por laa catW de Roma, y oír eu el 
Consiatorio Ut voa del Papa ¡JlanquerriUy repartiendo las rrtbrícas del Gloria in eteehis. 

O Ei v«rdajt«ro texto «atalin •le! pLiitqutma no « h> íraprAM toiUvft, aanquo ()x»I«b du 41 
dos <> tn» oMicw mta 6 idouov wuifhtor. Du nao de «lio*, pcrt9iiflci«nte A U. B, Pioi, pablioó 
axtntcl^M el 8r. Klorel-Fatio, en el lomo VI dv la Hmnania (I877|. 

Ltt eilMÍún (le Valitiicia, l&jl, por Jiuin OotttK, m na ri/adattito de Mw«n Juui BonUkli, 
MHBoya lo uunmla partida: naáuil t/ ^m^ií ora movamaU úek primtn eriginaU, ¡/ stlaMjnt em 
lÍMfHa Valatciana. 

Deellsprovieae, |>eroDi>oiduaiT&tneDt«, la tradacción nstellnní del algia xrin, impreMen 
llallorca: 

ÜZimf MTM . Ma—tra rfit Ut jutrfétció» «rintiima tn lot ttiadit 4* 3Í9Mm<mt, üalijfim, PrfJaem, 
Ayoitelico Seüorñf Vida Ervwi ¡lint. Comyvitto en Irnyvo íf»Kwini» pcrtt líwniinadti Doctor, Uarüt 
Mieietiuiíito ti4 ItHt-Vhrítia y U'it'tra Umef-mai m toda» Artet y Cieaciat, B. RauntimJo Lvlút, . 
7><HfH<-ñio^<''nr>i/f iiAt>ru (/« el ralmcitiHO, y dv »h oHtigu» SLin*4tTÍt9 ¿em<MÍnii, ra trnt"!» cu«l«- 
¡tami. 1T4U. Mallnro*, itnp. de U ViutU de ¥t»o, i*. 

U»y uou rcirapreMún JeUmlriJ. 1881-1883, Jw r^liUneiea eoS.*co« on breve ptiíogo mío. 

Un lirvv* iiero aiinaila miluiiio («bre el fiitMfaeriMi hay «a «I libro de Atlfflfn Heltferteh, 



INTRÜI^^^^ Lxxriti 

Hiy en el Dlanifiwnto alpinos versos intercaUídos, pero lo m&s poótieo, y» lo tienios 
dicho, es «1 Cántiro dei Amigo y deí Ainado, f\\\B eslá eu |irosii, i¡ bi«n partida en venv 
Klutilos, que contienda ejomplcw y purtbolas, tautoa en nAmen) como dias tiene el aSo, 
fonnaudo el uoujtmto un %'erdadero Arte de cont«Mpktnén. Pero do esto admifmble díA- 
logo, qae lárilmente puede sepaiareo deJ Blaitquema, y varios vei»s ha irido inipreeo 
Bpute oonio libra de devoctóu ('), ja he ostento ba.s!auUi uirus veceK, y su estudio íncum- 
ba A la histeria del misticismo espaflol y do la poesía llricA, (Jnkameate recordareinoa, 
porqao eaplica oq parte ta ionna po(-tÍai del cántico (do niugiln modo 9» wpfrítut, lo 
que el mismo Lulio dice do la ocifiíín qii» tuvo pura <-oiu ponerle: < Acurxl<'>iMi Utanquema 
de que Biondo Papa le refiríi} un moro qne entrv \o% do üu loy habla iil^imas pornonas 
mligiosftB, Xa» cual«s mu may i^spetsdaa y estimadas wbre las dem&s, y so llaman 80> 
/ÍM iuntmitiUm^ qne suele» decir niguims palabras de amor y breves sentetwias que in»» 
pinm al hombre gran devoción, pero necesitan ser expueslus, y por la oxposiaóu sube 
el ent^ndiniiouto mis arriba ea sn coDtemplaci<^n, y coa ¿I asciende la voluntad y se 
mnltipUea más la devodóa. De^és de haber coosidenula todo eso, resolvld Bl&nqneriui 
üomponer su libro seftán el dicho método, para multiplicar el fenror y devoción de ios 
onnilaaos». 

Eaoríto el Blattquerna en 12t$3, según plausible conjetora del 1*. Pascual, antecedió 
en tros afios & otra lar^aisiran novoli* titulada Libre de MararelleSy & m&s prüpiauícnle, 
Lümi apellai Feíix d^ le» marat-eUM d/tt mon, qne el boato KamiSn terminó on Paila 
el dia de Lb Natividad de 1286 ('). Kl lazo entro ambas narraciones es maniSesto, puesto 
que el crmítaQo Blanqnema es uno de los persou^ee de la scfiunda, La ñübula general 
tiaie mucJio meuos inlerí-á en el Li¿ro Félix, y puedo contarse en dos pnlabws. Un 
hombro llamado Fálix va por el mundo, marnriHiíiulo$e de todas las L-osas que encuen- 
tra al paso (de aquí el tlt\iIo del libro) y aicandu de la oonsidomcit^n de todos ellas fun- 
damentos y razones para loar y glorilicar coutínuiunenle & Dios. Así, como el liltm- 
quenta ee el primer spccitncii de novela biosnllica en lag li^ ialmus uocidentalea de la 
Edad Media, el libro de \bs per«^oat.'iones de Félix es el mAs antiguo tipo de la novela 
Cqm^dica que loa franceses llaman á tiroirg. Cada una de las perHouas que Félix va 

eáeontnuido ea so mjo, soa posrtor, ermitafio 6 lilágofo, hombro do cualquier estado 6 

(') Bu (Blv niiaiuo aflo d« 1903 «a lia rciinpniM) «n Uí'-Jrid It Induoción c«(tcll«a« áo cate 
Ubrilffi por d¡li|;«i)cia ilct iniij;Do doritoT mnllorquln 1). Miguel Blir. 

O Kl testo «kUlán fa« pablicada por D, Jttinima Roadlo en dea vol¿iueDeH il« l« BiiUottea 
Catalana ilirigida por D. Mariano AgulIA. Gansee todavía de poruday preliiuinom, como los ileináa 
d* tan pMCiau «oImoí^d. 

lMUD(loy4to preoaaeate pliego, rftoiba da Hsllon;! el tercer voliimeD de lu obras luliuM, 
daaile «parce* auwuueote el W'bro Fétle, con un bello próliigo d« I). Matuu Obtulor. 

Son raro» ua lu colcccíoiita luí lusas to» cddrcei de eslaobm. Seis únJcitin cote mcaciooii la ¡üi' 
fcir* LitUrair*. l'owo oito del aiglo xvii, que lue leg4 D. J<m¿ Mniía (Cuadrado, d« bvcii> y glortoaa 
memoria. 

Al eutclUaofuo traducirlo per un lalista tDAnínio, •cmn d mletnoquo interpreta el Btimqttm'iia 
{UUn Fttw i MaruviUa» átt }fuMáa. Coinpiiato ta teTtgua inaoiina par él Illvminado DtKlor, Moatn 
p Mariyr ti Beato SaviaunJa I.utio htaUort¡iiÍn, y Iradathlú nt Erpafíoí poma Ditipulo; p«i«afci« 
■Ifiíui NedMjMinitei uuij/iicii iutet^atfío] (Udllnm, 17¿0, imp. de li Viuda frau], 2 l>. i." ¡^«irí- 
hnf» wM yera'iÓ* »\ P. Luía «io FUndei. Solire iiiia Iraiineciúa FrancM» del eigl'* XV. igoc p«nttA- 
acca ioMiu «o nn lojoao códice 4c la BiblíoiecA Kaciooal de París, poede conaultkne la Bittoriit 
lila w to dU J^aneia (t. XXIX. pp. EU&-S63), que da alguDoe extractor 



LXXXIV 



OUlGEITES DE LA NOVELA 



coDdirí<Jn, cuentA diversas historias, ^emplw j parábolas, para res¡>OQ(Íer á las oontí- 
nna3 pitiguiitos de aquél. 

])us cosas son de cousiderar eu ol Libro Fiflix, y explima la predilecciiSa con qutt 
la critica le ha mirado: lo «idclopédico de «u contenido y la preseoda de Cementos 
probnos, de sumo interés para la historia general de la Dovelistica, y que en ninguna 
otra de las producciones do su autor apurecon. En cuauta & to primei'o, el Ftíliz es un 
tratado popular, ao 8*}lo de moral y toologla^ aiiio de ciencias fliíicas y tiattiralos, y en 
algunos puntos oontieQe íioportaitteíí ideas que no estáa deseaTueltas, k lo menoei cou 
tonta claridad, en ningún otro libro luliano: arvan de qjomplo la clartüima dost-ríp- 
ciúa de lax propiedades del imáu y de la agiga náutica (en que tauto hincapié hizo el 
F. Pascual para atribuirlo, bieii gratuitamcute. su (leMCubrímiooto), l&» ideas acere» 
de la geaeración do los métalos y la reprobación paladina del arto vaua é iiTÍ»ona do la 
alquimia, entre cuyos adeptos «o pi-otoudió luego ufiUar al bcotu IlumiÍD, ¡uroutándoiM 
multitud de Ubroit apócrUotí con su nombre, siendo asi (|ue tsl aegaba en redondo la 
posibilidad de la transmutaciiSn artiticiil de las sustancias metálicas ('). 

En diez libros ó partes, de muy doMgual extenaión, tiata Lulio sucesivameote de la 
existencia d»3 Dios, do in Unidad de su oKOucia y Triuidnd do personas, de la Creacióu, 
de la Rncamacidn, del pecado oríginal, de la Virgen Nuestra Señora, de los Profeta», 
do los Ap^toles, de los lindeles, del cielo empíreo y del firmamento; pxpoao la teoría 
cosniolú^'ca deloscoatro elemoutos, su coinposicióu, comipci6n y movimiento; explica 
las nociones meteorológicas sobre ol rayo, el relámpago, el H'ueno, las nubes, la Iluria, 
la nioTo, el hielo, los vientos y las estacioneti del ano; discurre «leji^ricamente sobro tas 
pUmlM y loí; miuei-ales: sustituye la xoologfa con ol grande apólogo que cxaminaremoj 
después; escribe un largo tratado do antropología y ética, en qne es digno de especial 
atenddn el estudio de los afectos y pusetieis de las Tírtudeo y de los victos, y dedica loo 
dos tütimos libros á cuestiones de teología popular sobro «1 Poiufso y el luSenio. 

Ya hemos diclio que todu iwta oucidopudÍB ostá expuesta eu forma de diálogos y 
corroborada coa innumerables «jeniplo«t é historietas: hasta 365, según la división favo- 
rita do su autor. Muclios de estos apólogos, como inventados por 61 con puro fin do enso- 
Oanza, carecen de verdadero coutenidopoótíco y rayaueusecuíiylriTialeA, lo mismo que 
otros que liay sembrado* en el Itlauqunrta. Pero con ellns se mezclan algnnus do origen 
populai" ó de tradición literaria, ora procedan de sermonarios y repertorios de ejemplos 
para los predicadores (como el de la dama que por extiwfia manera, diñcil do ser expuesta 
en términos limpios, cm'ó de bu loca pasión á un Obispo (*), angola que lu^o, muy 
udecentoda y poetizado, atríbnytí lu tradidón al mismo Lolio y á una dama genoresa), 
ura, y ee caso más frecuente, tengan sus panuil^as en algún apólogo orienta), como el 
del gallo y el zorro, tratado tambión por Lafoutaiue, ó oí del ciego, que enterró un tesoro 



(') VéflDM Im excolentn tra)>ajoB Ao D, Jo*i It. <te Lauíco, Jlamom Lutl, mwWkiWo <eino tiiqui- 
miriri (Barculona. 1870), y Im Mqvimuí m Etf>aAa (Barcelona. 1M9-I89T). 

<*) (Era un bdtie luxurio^ <fui amuua tmu dona qul woU UBku* oMteilat. Holl«* vtigadc* luic 
pregada to biabe la doaa que faea aa ToleoUt, e la dona li d^ya toloa lea Tcfradea qusa partía d« rlU, 
o que na valgu«a (Innnr ■ nipnjir al lop lea ou«1Ich que li ere» conuiulea. En tan grao oiiyta i^nta 
To Mah« la dona, que elln ne ia enujoda. e tecretameal feu lo bisbc vuntr t«t nola a i« ana cambra, 
o en proaencia de liuoe donxcUcs A« lu dona e d« na aeii neboi, deapulliu dmiuit lo bi>be, n roinu 
en aa camias qaa ara aaia da auuelat vcrgonyoM a nonuDar e a tocar. Cois la bona daoa li ttac 



INTRODUCCIÓN' 



LSXXV 



ir viéndole burlado Inego por on ¡nfíel reciño auyo encontré tiübll 6 iagvniosa muera 
para biicer que el mismo I&drón volrion á poner «n «1 Moondite las mil libras que le 
habla robado. 

Pero el venlaiiero interés literario del Libra /Vfo^ oPBÍsle on la parte 7". qiw sin 
difículiad puede aislarse de las restautes, oomo lo hiiw Conrado Hofinann, publicándolo 
cou ul título algo pompusu de Thierepos, 6 sea epO[>e7a animal (*). En el original se 
Uams Libre dé lea Bestm, y hay indicios para c-roor quo K. Lulio le compuso autM d« 
pausar en escribir el Kélix, doode aparece violentameole inteicsludo. 

Et Libro dr les Beatiti es un vasto apólogo con honores de poema Batbico ea 
prosa, dentro del caal se iatercalau machos apólogos coitos. Comlcoza el rtiato coa la 
«leccidn lio rey do lus aoimnlos, (|U0 recae co el león, ,v descríbeme hu^ las iutrígas 
de tu corte de 6ste, en que priocipalitiente interviene el zorro, repreeeutadÓQ de la 
«Ktucia. 

No cabe controversia ni flobre ti origen de la Acción prlucipal ni sobre Im apólogos 
wooeoríos. Pudo creone al principio que tentamos aquí la única forma espaflola cono- 
cida del cieJo xattríco de Itmari, No em enteramente desoenocJda esta creación pesien 
para R. Lulio, puesto que de ella tomó el nombre de su protagonista, & quien designa 
aonpre, uo cou el genérico de volp, alno con el propio y peculiar de .Va Ramrt, sien- 
do do notar lu snstitucióD del g6iiero femenino al 'masndino que otito animal tiene en las 
T^rsíonee francesas. 

Hero á «sto so reduce tuda la decantada influencia, puesto que las demis seniejan- 
caa qoe ana lecttura superdci&l pudiera engerír como Terostmiles entre ambas obras no 
•OD máa qae las muy vn^ns y remotas que existen entre el Hnnart y el verdadero 
modelo qne R. Ltilio turo á la vista, el cual do es otro que el fa'm^ libro árabe de 
Oiiiia ü Dimna, del cualjmilóot cuadi-o de la f&bulu y lumbi4>a miiclioti de loü cuen- 
tos, pero todo ello con tan notables y suKtaiictaleíi diferencias, qae, & no snponerlaü 
nacidas de »u propio ingenio y capricho, indican qae uo tenía el original i la risla, 
aunque recordaba los priucipala^ puntoti de ú\. Üesde lue$;o es original de Raimundo 
U ifrande esocoa de In elección del rey de tos auimalc», el apoyo que al león presta ot 
MITO, la opoaicióa del buey y del caballo, qae oleodidos se entregan al hombre. Le 
pertooeoe también et importante episodio do la embajada que el my do tos animales 
mTla al rey de loa hombrea por medio del leopardo y de la onza, Ilerindole como pre- 
HOtett el gato y el pena. La descripdóD de la corte del rey de los hombres da pretexto 
i nuestro autor para censurar la licencia y deshonestidad de los cautos y mósicas de 
los Joglaree. Otro episodio enteramente nuevo y propio do un libro de caballorfas es el 
combate singular entre la unza y ú leopardo, á quien ^l león habla robado tiránicamente 
n mt^er. Do los dos chacales & lobos cervales del texto árabe no ha conservado mis que 
u», oonTirtióadote en 2om, lo mismo qne el traductor latino, Jdiiu de Capoa. Ti>do lo 



■estmk u cudíh, ptixra m despulla e mostru a ell tota nua, c dlx IÍ qoe hI Iihuík uyU !\ae Ku**- 
it* pt qui pcfvlia ««l*<Ii)t Q D«u, e auíluut \a con de Ilieiunlimt com la «■orifíicnua, « que giiardiii 
pn qne la volía for venir on ira de Deu, o de san inaril, ode tos aniich<i e en blasme áe lc4 genl% e 
^M ío% «tiAmiga d» cutrdkt « i>otsine«a t luxurí». Use lo bisW tna v«rgoní> o contriccio, • m*> 
nncilaa üt«a grao follia, • ilo la gna caitulat o vírtut de la dona, c ío puxoa hom jutt c de tanta 
TUa. (Tonto II i)« la <d. de Ratell¿ y Agaú6, pp. S4.fi6.) 

{') £in k»taJaiiitck« Thitrtp^i wn Ramim LvU (UOnicb, 1972). 



LlXtVt 



OliiOENES DB LA NOVELA 



restante de l« príment parto dcJ Oi/tVa y Dimna mtá imilado coa la misma libertad, 
pasando á veces k foi-mar parte del cuadro freneral los que eo el libro ái-abe pran ap(ílt>- 
gos sueltos nt^ttiidos por varios anirniklee y atríbu.vóudoso & unos las avonturss iÍo otrosí 
El animal, verbigracia, que por necia confianu se socrítíca para aplacar e) hambre <lol 
1o6d, uo «s aqui et «amollo, sino el bae^. La conspiración del zorro contra «A rey, des- 
cubierta por el elefoate, y el casti^ y suplido del p6rtido Qins^ero, diSereti en gran 
manera del relato análogi> del CaUla. 

Los apiiio^s sueltos están imitados con más fidelidad y oonserrao m^or las lincas 
funerales. Entre ellos figuraD el do la rata converiÍi}n oii mujer, el del cuervo y la ser- 
pieate, el do la gan» y los pescados, oí terríhlo cuooto budista del hombre ii^rrato 7 
las bestias agradecidos, que ya Ricardo CoraxAu de León contaba en 1 1 95 y qao todavfg 

/SQcoutramos en el Orítíeún de Baltasar Ontcián, el del zoito y los dos machos cabrios. 
Üos rt tros no monos cnriosos hay en el Libro FéUx que no prof*den del Calila, pero 
que 68 encuentran mi otras colecciones noveleacae de la mi^ma fainília; por ejemplo, el 
do la niim'er curiosa y tA gallo, qao está en la introducción do Las Mil y una iwehM. 
Acaso estos cuentos oetailaD intoroiliLdos ou oí fiíliía que vio KanKinLun, ú lle^i;artan 
á él por timdición oral de los musulmaues, que es lo más probable. Todott elloa están 
Qarrado^ con facilidad y gracia; pero ouonilo tos autores de la Historia Literaria con- 
evdoD á Lulio el mórito de haber trafdo por príniora ves la mayor parto de ostos apilo- 
gosá una lengua vulg-^r. purMon olvidar la tni/lii»;i6u castellana del Calila, que es 
de IlJtíl |)ür lo meiiiOK, al jkiko que el Libro Felir tiene la focha do 1286. La diforeucia 
ee muy pequefta, como se re, 7 siempre le queda k hulio la ventea do haber dadü á 
Sits templos una forma i-olntivamouto original, aca^o porque oscribf» ilo memoria. 

La infiueuda de U. LuUo en las obras didácticas de D. Juaii, hijo del in&nto don 
Mauíicl, ha sido eitagcmda en los tArmíiids (']; pero os íun^able respecto de tm libro, 
y puedo presiiroírso racioDalmoute reducto de otro. KI libro dei eaballero et del esúu- 
lUro, qti(! el nieti) de S;iii Pexiiando compuso <hii una manera que dicen en CastioUa 
tftbliella> , tieao por modelo en sus primeros capítulos el Lil/re dei orde tie cavayiería, 
y el mismo D. Juan Manuel ooiifiesa esta imltacldii, amiqiio sin nombrar á Lulio: «.Yo 
don Johan, fíjo del luíante don Munuol, Üz esto libni, en que piisr nl^nnas rosas t/tir. 
fallé en un tihro, et si el comieat^i d6l [úsj rordadero o non, yo [non] lo s6, mas quo 
me pareeci*} que las nuones que en él se coutaaiao eran muy buenas, tove que era 
ra^or de las scrivir f|no do las dos&r caer en olvido. B otrosí puso y algunas otms 



{*) PartíoolartneDle en loa curíoitM eatudíoi del inalo([T«do praf««ar D. rranclvcn do Paul» 
OübIhJu, que luvo el mérito de ItuDu jnr príniera vm la ateiKiún «obra eelae eeiurjauat y r«l»> 
ctuneii lia Rumuu*!» Luliu y D. Joan Manuel [Rfvitia lU EtpaAn, vatiya ^ootabrw da IS64}, 

Tiiiiil'ién |iiMHi<Ii! exagoraeiún e) ioolviilable D. MHriioo h'j;<ú\6 en eatu palabrea de eu pndlogo 
al l.ibrt 4tl Orde <U Oiutijfteria: nEii lu cstoneri se^Ie la ^'niil plonia de D. Juaa ManDel, gnn 
Biltejailoru de lea ubrea de Itaiaon Lull, ao apodera «laat tnictat y feuwl eeil aena aoonieiiar a wn 
autora. 

Máa iiaparoiilw mtin aqiil IfHi anlOTM de la \HiMoin LiUintir*: atiO Livn </ii Ck«ta¡i*r *td» 
VEcMj/tr, de D. Jnin Uaaiinl, diff^re bvaiiaoup du uaii¿ de Lalte, eteomme oa ¡>eut »'y alieadre de 
la part d'uo tel nuteur, Mt Mra auirenent ariginalii (T. 29, p. 3ii4). I.a fina», «ta Mubargo, parM* 
deíaiwlado deadufloaa para Lulto, <¡ue ee tan arigiaal ooino «I i^iie ruis, y b\ lotmio Littri reeonoM 
]iie «I prlncipto dol libro Toe fielmente reproduoido, tanto por D. Jaaa Manael oame por el autor 
del Ttninh. 



IKTnODÜCClÚJÍ 



LUXXt'll 



inconm qni hll4 scribu, et otras nlgiinu qoe yo pnao, qn« p«rtonmr(nn pA» mor y puee- 
tu> . En «Acto, la soncilKsima fiábala Dov^loaca es casi la múma on ambAs AbreK, «1 bUní 
debe advenirse (]ne habi^udn<í6 perdido im enonno trozu del libro oastellano (d^de el 
capítulo III al XVII), no ce posible a¡inTÍnr \bh variantw de dptnlle quo pudo intriidacir 
el nieto de Saq Fernando. Lo que tf^nemos del piincipío 9e rednoe & In gij^ntente: «Disc 
el oomienvo áfi aquel libi-o qti^ ou noA tíoim «vín tin K«)- muy biieuo el mii,v oiirudo 
que fiuEía muchas buenos obms, todas so^n pertettesoia & su estado... AcaAst^iá nui 
vez qiM este Rey mandil faxer tniu corte», ct luego que fnembido (wr todas las tiorrUH, 
TinieroD j- do muchas partes muchos omnos ricos et pobres. Et entre las otr«s gentes 
Tenia y nn asciidera Rianc^bo, «t t-ommo qnlor que tí noD fuoojo oinne moy rico, era. do 
buen...» ('). Aqiií queda interrumpido «I reUiio, ,v cuando volvemos i eacontrar al oulw- 
Uero s al (wrudem (s eu [ileua plática sobre el oficio y ord«u de la caballería. £n estas 
íostmixiones diM-trioales hay mucha ^emojanza, pera no identidad ni mucho meuoe, y 
aun D. ifuau Mauuel cita otra fuoute: t^wo si vos qnisionlist saber toilo cttto quu mo . 
prcguntMteM de l*i cuvuUerfu conplidameate, leed un libro que IÍko nn snbío qae dicen 
Vejíf^io, et y lo Gallaredea hxlA». 

Eu (}l-pr<llofn> do Raimundo Lnlio onda so dice do lo que aconteció al escudero ou 
lis jiutas, ui de su vui^lta á la ermita, ni de la.<) iiuevaíi Inriunex que n«it)i<^ del (^aba^ 
Ikn aaciaao, ui dtt la muerte y eutierro de (sste último. Todas oHtaH süti ndiciunos de 
D. Juan Mauuol para «Ur m(u* iutcr/'s y nlnuHivo A lu nuvoln y pcidcr intervuiluí- en olla 
nuevos ol»mento« didácticas. Las ongcüuUKus que contiene eiita segunda part<; del libro, 
qoe m la más lar^, no pertMuecon ya al dtx-triual ciaballorewo, sino qne oonstitoyen 
□oa pequeña enciclopedia, eu que sucesivamente se trata de Dios, de los ángelm, del 
Paraíso y el Intifírtio, do lo« cielos, de los elemcntps, de Ioí< plaiietatt, dol biimbre, de 
las bestias, aves y pescadot^, de tas yerbaa, árboles, piedtaK y metalai, de Ih mur y la 
tiem. El plan ^ oon oorta. diferenoio, ol del Libro Ft^lix, y me parece seguro que don 
Jnan Manuel le conoriú. peiv> on su cxpofiici(Ía nada Iwy qoe recuerde ol pooiiliar twui- 
dsino luliano ni lo» proo^limientixK dlaliVli<TOS á que nunca i-enuiiciaba el Doctor Ilu- 
minado, y que dan tanta oriip'n&lidad forouU á su doctrimí hasta cuando no hm^ mis 
qne exponer Ih« nociones vulgares del saber de In lÜdad Mttdia. Tiü sucede en el caso 
prfscnte, y la miflma vulgnridud do estas nociones buce dífíci! la im'eHtijKnrióii precina 
de siLS fuenlfti, puee lo mitimo que en K. Lulio pude nncontnirlaíi el Principe cnstellauo 
•n Ia8 Etimologías de Han Isidoro, en el SperruUtm de Viceate de IteatiraJs, eu lat nbraíi 
do an propio tío Alfonso ol Sabio lí f-n di Lucidarío do su primo el roy I). Sandio. 
Cuando habla por su propia cuenta, como ul tiutai* de tas aves, bien ȟ ve id gniu 
cazador y al obctervador entU!da.sta, qne enriquece sn entilo non admii-able caudal de 
nagos pintorescos. 

'Ika p3}[udu (¡uodtj D. J uno )Ianimt del Libro riel caballfro el M furtaifrtí (que debii) i. 
de wr el pnmeru que compuso), ([ue ol citiuio afios dpspuf'e cu el Liftm de los Ettaios^ 



(■) Don JiuM Mito'tfl, El LH-ro dtl CaunVtro M tM Etewlero, iTtl Einlñlung, AnmtfÍM'S*^ 
Madñaem Anhangí liber líín Spr'tekgfhrattdi &jw Jwtit MimteU, muÁ ri*r BanAtchrift iwtt ¡umntf»- 
^Am IMM S. Or^fgiiUfy .. KiUa^tn, 18!I3, p. 44!). 

Bn ota uurrvoU cdtuiíla (tíru^l* ipartu ilu loi JiwitaniétÁ* Fortchun^n) liulfi- Iccrac el Libro 
M (hbaltera tt 4f.í Ruewlero. Pont t\ H« loé E*Uáo» l>*y q(t« r«<.>iirrir túdifriiL al lomo <Ic K*erÍU>rtt 
m pnta uu ltrloT M ai «yfo xy, cu la BibKotse» do ftiroileaeyni 



LXXXTIIt 



ORÍGENES DE LA NOVELA 



□O pndo meno» de elogiarse 6. sf mismo candorosamente: «Et como quier qae eets libro^ 
fizo D. Johaii eo mauera de fubliellA, sabed, seDor iafante, que es mur buen libro nt 
muy aprovechoso, t-t todas las razono» que ou ti so fontieucu son dichas por muj 
buenas palabras et por los muy fennosos latinetf que yo nunca o( docir eo libro que 
fiíeae fecho cu romancei . SSstñ singular cuidado del estilo, esta proocupaci^ín literaria, 
tan rara eo Is Edwl Uedia, aleja uutablemento el arte rdflexiro de D. Juan Manuel de 
la espontaueidud abaodooada y genial de RitmOn LuU. Dou Juan Maiioel era uu eschior 
luistocr&Üco y refinado: &. Lulio un predicador popular, un asceta sabliue, uu ilumi- 
nado. Enti-o d<w uaturalexas tan dlvet-saK pudo hubor coutacto fortuito, pero «o verda- 
dera compenetTai'iiSn. K. Lulio intlayó eu D. Juati Manuel oomo tratadista eDCiclcp6dico 
j como autor do apólogos y falAüiUts, poro su misticismo y su doctrina de la ciencia le 
ftiorou extraDos siempre; no asi sus rabones de teóloga popular, i|iio acepta y da por 
buenas en varios pasajes d» sus obratf. 

Kl Lihro ds los Eatadon, qne e:* la m&a extensa, aunque no la mAs importante de 
los obras del pjn'<>eio sobrino del Rey Sabio, tiene notoria semejanza con el BUmqiunuí 
ou i-uuuto otreoe una revista completa de la sociedad del siglo xiv en todas sus clases, 
condicioues y jerarquías, usl de cl6rígoH como do laicos. I'oro cu D. Juan Manuel esta 
revista es puramente expositiva, al poso que en el filósofo mallorquín ceta todateo 
accitSn y ves el fondo mij;mo de la noretii. Con el Jjtbro del Oentit y de loa Irea Snlnon 
conviene el de loa Estados en incluir una brove oomporaoióu do las tros leyes. Pero ni 
este tratado, ni el Ti¡anf¡urrna, ui el Félix^ ni mucho menos el Porma de Percevai^ 
como alguien ha supuesto, explican los verdaderos orígenes de la tioei<íu de D. Juan 
Uanuel, c)ue ?» deriva directamente do la tradición oriental n^reseutoda por no libro 
de-Ios más conocidos y famosos. 
'^^^ lül Libro de los Eaiados ts, sin dii<^iita, un fíarlaatn y Jonaphat, el m&s antiguo y 
el m&K intereíKuite de los quoteoemos en uaestra lengua. Pero' ofrece tales divei:gencifts 
respecto del íiarlaam crítttiuno ntríbaldo k San Jiun Uamaaceno y vulgarizado en todas 
laá literalun» de la £dad Media, que para mí do ce dudoso que fue otro libro distinto, 
probablemente &i-abo ó hebreo, el que nueatro prlucipe leyó 6 se hizo leer, y arregló 
luego con la genial libertad de su talento, trayendo la acción & sus propios dta.1 y enln- 
K&ndola ouu rvcnenlus de t!u propia pei-sona. £u una palabra, croemos qae el lAbro de 
lox Kstados, aunque en el fondo sea no fíatiaam, pn su fonna e» una nuera y distint» 
adaptación cristiana do la leyenda del reformador de Kapilavastu. llanta el nombre de 
Johait^ que D. Juan Manuel I9 da, parece mucho mis próximo que el Josaphnt f;r¡€^ 
A la feí-ma .1oam}\ usadla por Iok criütianoa oriéntale»), la cnal & »u vez era comiptebí de 
fíndasf, como £«ta de Budimím; explicándow tolea cambios por la omisión en árabe de 
los puntoN diacríticos: Además, en D. Juan Manuel, lu» üks encuentros de Buda catán 
reducidos & uno soto, y 6Kt« í<s precisAmeiile el qae falta eu el Barhtam y Josaphat, 
aunque sea el mAs capital de todos eu el LaÜta Vistara, Eo D. Juan Uauuel, el Prin- 
cipe no ve al ciego, ni at leproso, ni al v'v^o decrépito, sino solamente W cuerpo del omr, 
finado, y por eso es mis grande y dramátiea lu turma de m única iniciación eo el mis- 
lorio déla muerte (cAp. Vil). 

«Et audaiulo el in^te Jobas por la tierra, asi como el Bey su padre mandara, acoesció 
que eu uua onlle por do él pasaba, tenían el ctieipo de OD heme noy honrado que timua 
un día antes, et sus parientes ot sus amigos et mochas gentes qoe eatabui y a,\nuitad03, 



IXTBODUCCIÓN 



LSXXIX 



b/dua muy grant dudo por 61. £t ouuado Tuna, ol caWlloro <iao críabu ul Inbnw, oyó 
de luefte )ñs roces, et enteadi^ que facíau duelo, acordiae de la quo el re/ %Iornv&n, su 
podro del infaato, le dcnundars, et por oudo qiiiaiont may do fmulo deavior ol lofonto 
por otra cmlle <lo iiou oyóse «luel llanto, porquv liobic«pi i Mttwr i|iie le Encf&ii porque 
aqael home moriera. Mas porque al logar por do el Infante quena ir era máti dereclra 
«1 cumiiK» por aquella i-alle, uod te quiso dexar pasar, et fue yendo fasta que ll«^ a] 
It^ar do bctan el duelo, et vio el cui>rpo del home finado que estaba en Ia calle, et 
cuando Lo vio yaci>r et viií que h°bia fncionea et ñgar& de home, ot enteudió qae se 
Daa movía utu facía nüignna cosa de lo qne Uicea loa hornea baeoos, mantvjtlose ende 
mucho... Et porque el Infante nunca viera tal coea niu lo oyera, iiuisicm luego pm* 
guatar á los que estaban qn6 cosa era; ri«6 el grant «ntendiniiento que había le retuvo 
que lo uon fodese, ca entendió que era mejor do lo proguiibir más cu puridad & Turíu, 
el caballero que I» criara. » eii las pregiiutati que homo &oa se mnestra pur de buen 
en tend f miento tí non tanto... A Turin pesó mucho de aquellai r«$as qne el Incite viera, 
6 aun mis de lo que él le pregootara, el liso todo sn poder por le meter ea otms 
neones et le sacar de aijuella entencion; poro ai cabo, tanto lo afluctJ el In&nte, que 
non podo exca^^r d61 decir aljama cosa ende, et por ende le díxo: cSeRor, aqnel 
ct.«rpo que tos alU vtestos era home muerto, et aquellos ciue entabon en derredor dé), 
que Doraban, emo geiitMt qu« le amahau en cuanto ero tito, «t hablan grant pesar 
porque em ya partido delloe, et de allí adelante non so aprovecharían del. É la razOD 
porqoc vos toauuitos cuüjo et como espanto ende, fue que natand mente toda cosa vira 
toma enojo et espanto de la muerte, porque es 8u coatnuiíi, et otrosí do lu muerte, 
porque os oontrnnado !a vida...» -^ 

Coiacide el Libro de ¡os Estado» con el de Tiarlaam y Joimfat en la dtsputadjL— 
tos religiones, en la ooaversión del roy, pjidro do «ions, y on olms poniienOTSST^wSiio / 
« ol motívo^el encerramieato del Frlocipe, que aquí no ee funda en un vaticinio do / 
los astr<}logos, ni en el it.'<;eto de que se convirtiera i la nueva fe, sino en el motivo 
puramente humano, aunque quimérico, de ahuyentar de 61 la imagen del dolor y de la 
muerte. <£sto rey JUoroTán, por el ¡i^nt amor que hal>la á Jobas su lijo el Infante, 
rHt;l6 quo si aupioíK) qu6 cosa era la muerte 6 nab cosa era pesar, que por fuersa 
habría A tomar cuidado et despugamiento del mundo, ot quo esto seria nzia porque nou 
rivieeo lauto ni uui sano> . 

E] libro de D. Juan Manuel, aunque curiosísimo bisfóricampiite y tan bien escrito 
eomo todas sus obnus, no corre^iponde del todo & tan ttoberbia portada. De^de la con- 
TTTsiiSn y bautizo del Infante pierde todo interés novelesco. Las instrucciones morales y 
políticas que ol ayo Julio da i JoAs se loen con gusto por la gracia do la exprcáón y 
por el fino sentido pirictico qne caracterizo t nuostro moralista, pero carecen de la pro- 
fundidad dogmática y del ioe^le hecbíso que tienen \as ascéticas parAbolaa del 
Barlaant. 

X llc^mos á la obra capital de D. Juuu Manuel, á la obra maestra de la presa cas- 
tellana del siglo XIV, á la que comparte con el Deeameroit lu j^loria de liuber creado 
la prosa Dovetesca cu Europ», puesto que ui las Crnio nov^Ue antichr on Italia, ni en 
Eijiafia las obras que busta nqul van enumeradas, son productos de arte literario, 
oudiuD y consciente, sino primera materia noveilsilca, elementos de fnik'lore, obra 
aoúniíOB y colectiva, 6 bien paiábolas y símbolos, puestos, como en el caso de R. LulI, 



xo 



ORftlEJÍES DE LA NOVELA 



al serricio d^ una eusecnoza moral 6 teoMfpca. El Giieato_pOT el cuento mismo, oomi 
en B<KCacct(); ot cuouto como tn^suiilo do U vuríA y in(ÍTíÍpl&^ comedia- lituoaQa, y como; 
cxpaasión re^íjada y lumínosu it> la alcgi-{a de nrir; el cuftoto scuSQa], irrevorente,' 
d« bs^a (iootenido á reces do W/mib formn Kiempre, ya ti-ágico, ya profundamenlc 
c4ii]k.o. poblado de extraordinaria diversidad de rriuturas bumaiiiis cou fiaooomlft y 
afectos pi-opios, desdo las taíts viteá y aliyectiis liasta tas m&s abnegadas y geoerosasi el 
eitoato rico en poripectas dnimátícas y doUlles de oostumbrvs, obsonudoit con serena 
objetividad y tra9tadado<) A una prosa elegaoto, periódica, oadennosa, ea (ine el remedo 
de la facundia latina y del nútnoro ciceroniano, por lo niÍKino<)uei>e aplican á tan extraña 
materia, no daHan h la fre.scura y gracia do uu arte juvenil, sino que le realzan por el 
contraste, fkio croaciiio de Jyaa Boe<;uccto, padre iudiscutible de la uovola modonta cj 
varios de sua g<6nero!i y uno de lo« granden artilices dnl pritner I^uacimíetito. 

En 1335, trece afíOfi por lo monos ante« de la v»nip<jHÍriim del Deminfron (paesta 
que la peste de Florencia, con caya desciipoidn empiera, acaeció eu 1348), liabfa tenui- 
ludo D. Juan Uaniiol la mcmomlilo colocclóu de cuentos y apólo^uü qno lleva ol 
título de Librti de Pntronio^ y más uomiiomL'tito ol daJAgí ^ Luctuto r. Xo puede haber 
doB libros mbs deisoniejaiitetí por el temperamento de sus autores, por la calidad de las 
' narracionos, por oí fondo moi-nl, por \m procedimientos de estilo, y sin embargo, uno y 
otro BOD grande-I narradores, cada cual k su manera, y sus obras, en cnanto al plan, per^ 
teaocen & In misma fiKailÍa,i la yuo ciioiiotixa un la lodin cou el Oalita y Dimita y el^ 
8«ndeltar y se dilata entre los árabes con Las Mil y una noche». Kl cuadro de la 
firción goucrul ijuo eula^ loá diversetí cueutoi^ os iufinitaraeuto mfuí artitilico ou Boi 
cío que en D. Jiituí Manuel; luá austeras míitrttcciúua¿^ue el eonde Lumnoi- recibe 
su cuns^ero Pativoio do pueden agradar por áf soIkí como agradan la; liiiroiluocioDm; 
de Boccaccio, cuyo arte es una perpetua tiesta para la ímaKinacíiJii y los sautidos. Ade-| 
mil», ol empleo linbitual do la l'oniiu indirecta en ol dt&lot^o comunica cierta fríuldad 
moDotoofa á la nan-ai'iiín; en efde punto capital, fiowiu^cto llera notable rciitaju & doi 
Juan Manuel y matvs un progreso eu ol arte. T sin embargo, ol que lee los honno8l8i< 
mos aptílogos de U. Illán, el múfpco de Toledo; de Alvar F&Dez y Oofla V«i<cuaalu^ del 
ios burladorCM rjue Uitierun el pafío m%íco; del mancebo que casó cuu uiia miyer ftsponi 
y brava y Ile^i3 á amánenla; del <.-«nde Kudrigo el Franco y mxs compafleros; de la 
prueba do los amigos; de la grandoüa de alma coa qne el Sult¿n Saladino triunfó de 
rloiosa pamóD por ooa buena duefla, mujer do un rasallo sayo, no echa do monos 
donoso artificio del liTiano norclador de Certaldu, y se oncueulra virilmonto recreada] 
por lui urte mucho mi» noble, boorado y tuno, no menos rico en oxp<?ñoucia do la vida 
yo» puteitm f^fica para re)>rew>Qtarla b iiicomparablemeute superior en leociuneü dt* 
sabiduría práctica. Ko era intachable D. Juan Uanudl, ospocíalmento en lo qu» toca it la 
moralidad púlftíua, y m bíograíla ofrece harlOB ^ampios de nuQosa cautela, do refinada 
astucia, de inquieta y tornadiza condíci6n, y aun de Yordaderas tropelías y de&maaea 
que la ffiteri-a civil bata aparejados en aquella edad do hierro. Pera, con todo eeo, fue 
quÍKÚ vi bumbrv más bunuiuu do su tiempo, y lo debiú eu parlo al alto y scivero Ído»l 
de la vida que en sus libros reKplaudeoe, aunque por las Imp«r(i>ecÍones de la realidí 
no llogara á rellejarle dvl todj eu «tus actos. Criado á lov pei^lios de la sabidnrfu uríen-' 
tal, que adoctrinaba ou Uu^lilla i principes y magnates, fng un morali^ft ^osúffo 
biou que uu moralista cabalturotfco. Sua leucit;uu(t alcanzan A todos los oslados y sltun^ 




IIíTBOnüCCION 



xci 



cionw de la Tf da, nrr A )ait clases privilegiadM daioaaiftDt». En sito ttatido hm a» oV a^ 
(le oducBcJi^D popalnr, que ■»> lonuilA RDbn' institiit-itiiiois lócalos y trAiisitoriaN, t coq- 
serva an ji^e-peT«lTte~<lo buen s«>i]tído, de lionrode?. iijuiva. de casHilad robusta y tuv 
üil, de piedad seucill* y «Igo belicosu. do pnve y pi-ofuDda induI^iBDcitt y & veces Je 
bvDÓTota y fina ironia. Bl trianfo qne üoccaccio coDsigae muchas veces adulando lu 
peoras (ostüitoit de la bestia hiiniaitn. lo al^-auxa no pocas 1). Jium ?IIanuGt dirigitodoM 
á la parto tn&s elevada de nuestro sor. ILuy oo su libro, (.-oiiie en toduM Ih» (^elecclcmes de 
apCiloj^os, algunas lecciones que piiodeo paroccr dictados por el egolsnio ú par ul prioci- 
pio utilitario, pero son Im meaos, y nt ana «ola bay en quo 80 boga In nwuor coooeddn 
i Icts torpes upetitos que sin ñ*eno se d^bordon en la parle íobfinustu did Deoameron^ 
qae es por desgracia la mis laiya. Esto virtud, que lo serla ea rualiptter tiempo, lo os 
mucho mis en qd autor de la Edad Media, laico por añadidura y nada K^icético, que pitsd 
su vida en ol tnira^ mundano como hombre de acríiín y do guerra. Para no escribir en 
ul siglu XIV como Boccaccio ó como el Arcipreste de Ilita, sb uecesítaba una uzqoisita 
delicade2a de alma, una ropuj^nancia instintiva & todo lo feo y rillano, que ea oondidón 
oslAticn, á la par quo ¿-tiCA, de espíritus vaUeales, como el do Manzoni por ejemplo, y 
qoa nada tiene que ver neu los fiolios «s«rúpaIos de cierta literatujn aÍBniiuada y pueril. 

Lu vid» iloméetini está coQoebidn en el Oonde I/ucanor como rígida díscipltua de la 
voluntad, pero no como lazo de sumíftídn aorril. La mujer upaiijco ea coudicjón depen- 
diente 6 inferior, si so compara con las ranas y ad altera» quimeras del üaUo idoalismo 
provenzal ó bretir)n, que prufiínarcín el Upo femenino tn enn do apoteosin; pero qferoe den- 
tro del hogar su tierna j callada influencia, ya cwd tnfteuiosa sumiñóD, como Doña Vas- 
cuñana, ya con hái-bam hcniÍHmu, cuino I» mti,¡er de D, Pedro NiincK. Hay que relroco- 
der á \as amciouea de gesta para eiicoDtnu- en laa Aldas, Jimenas y Sandias los vüt- 
<bHl«ros protottpoe de las berofiias do U. Jiuui Muuucl, que eu esta como en otras cosos 
es continuador de U poesía 6pic». 

Porque entre Ioh variuH aunque no disrordes elementos que entraron en la oompo- 
«icíóu del Libro tic Palrviuo, no fue el lUtinio cíertanicute la tmdíción c^udelluiiiL, ya 
oral, ya cantada, que revi^-e en las anócdotoe relatinui al conde FeriiAii OouzAles, TeD> 
codop on Hacinas; ul pniilijiito y wigaz Alvar Fáfies: y á las bijas de U. Podro Ansórea; 
al Adelantado de León IWu Melóndez de ValdAcí, el do ta pienia quebrada: al eoudo Ro- 
drigo el frunce, dlUnio señor de las Axturías de Santilaua, que murió de k lepra en 
Palestina, y & los tr^ fieles compañeros do u-nia» quo lo siguieron en bu postrera y 
dolurosa percgrÍDUciiSu, «íístiéudole con candad heroica y transportando siis hue^uK á 
Castilla; k los adalidcíi de la conquista de Anditluda, Cíurci F¿rex de Vargaay Lorenzo 
Suireat Galliiiato, ol que doecabo».'! en Ümnada al capellán renegado; k (iareilaiio de la 
Vega, d qne calaba mucho ni agüeros, y & otros penion^jes no lejfendarius, sino bis- 
tdiicoa, que m mueven en cutos lindos rotutos con ta misma bizarrlu y denuedo que en 
hs Cri^uicaa, pero al mismo tiempo con cierto gracioso y familtur desenfado. 

Otras bistorictaa como aquellas, en qao aueuau lotí nombres de Sabuüno y Itiüardo* 
CoiW3n do Leiín, nos tran^^portan al gran (-¡olo de la.4 Cruzadiut, cuya popularidad era 
grande en España y nsUi utesti>ruiida por la traduccirtn'de IsiOran roni¡nistii HflUtrmnar. 

El conocimiento que D. Juan Manuel tenia da la lengua arAbiga, y do súlo do \& 
TO^lfar que como .adelantado del reino de Uurclu dobíii de usur cun frtx-uencia en sus 
liatoa de gooria y paz con los moros de Uianada, sino también de la literaria, como ya 



I 



I 

4 



xen 



ORÍGENES DE LA NOVELA 



^ lo indica el TAhro de los Ásiaiion. «ít coiiltrnia cu El Cotuic Lucaiicr con pjt-niplos 
.como el (Jo los Mprichofi de Ift reina Romayquia, Tancar dol gnu poeta y desventurado 
Liey Almotamid de Sevilla (que se Giiciietitra tiairado de igual modo en 1» gmii compi- 
locldn lii.ft<iríua dtt At-Alakari): el del añadiminito ü perfccc-iún que el rey Alliaquime 
(Al-Uoken [1 de CcírdoiNt) iulrodujo ea el lustruniouto inilsioo lUunado albogóii, y el de 
la mora que quobrunluba los l-uoIIo» de Iom muettOK; on tudos los cuales se oncuootno 
pulAbms de aquella len^a transcritas con loda puntualidad. HemoR de creer, por coa- 
siguiente, que, adem&s do los libros do cuootos quo ya corrfau traducidos al cnslelIaDo, 
como el Calila., 6 al latín, como la DisñpliuH Clericalis, rnaaejú ü. Juan Manuel otras 
coleccioues «q su lengua <;ríginal. Por ejemplo, la Dovela &nt¿stica, ú la por que doo- 
triual, del mágico de Toledo, que es por ventura la mejor de la colección, se encuentiia 
también en el libro ilrabo de La» euayenta tuafíatta» y las etutrenta noekts ('). Poro 
don Juan llauuel, como todos los grandes cuentistas, imprime un sello tan persoual eu 
BUS narracione«, ahonda tanto eu sus asantes, tiene tan continuas y felices iorencjont» de 
dofatlle, tan viva y piíitoreitca manera de decir, que oonvíerte en propia la materia 
eomúo, interpretiiidota con su puculiar psicologfu, l-oo su 6ticft pricticu, con su liumo- 
rinno ooti'O grave y zumbiin. Tan Gftcil es alargar indefinidamente, como lo han bocho 
Knnst respecto del Cmule hueattor y Laudan respecto del Ikcameron. la lista de los 
pnralelos y ^mejanzas con los cuentos de todo país y de todo tiempo, como difldt 6 
imposible marrar la fiieuto iuinodiutn y directa do cada uno do los capUtilos de ambas 
obras. Ni D. Juan Manuel ní Boccaccio tienen un solo cuento original; este género de 
iurención se quería para las medianías; poro el cneotú más vulgar parece en ellos una 
creación nuera. 

Coa fAv tau reducido el niiniero de cnoutüís dol TÁhra de Patronto, pwts uo púa da 
cincuenta (*), la mitad exactamente qne los del Dfcamcron^ y mucho m&» breves por lo 
general, hay en ellos variedad extraordinaria, y no serla temerario de<"ii- que en esta 
parto ftvoni^ja al novelista florentino, si ne tiene en cuenta que nuestro rígido moralista 
no admitió una sola historin libidinosa, y basta prescindió sistemáticamente do laa aven- 
tums de amor (pues nadie dará tal nombre ¿ la rictoria moral de i>aladino), ni abrió la 



(*) üiMolM anátcgM r«iii«1amealo A mU «e UIIad en Us SoMÍai Tareai, tnáaciAi» por P«tii 
]e CtdÍx: «n el Libn datot cwtrmta riure* llliitoria (Id juquo CliiilHlicdin); en ol UtihaUha-QiMii' 
moni il« I>«uc>bMi'BaIatni>n-i(«a Saliulit, trn<lii(:i<lo ^•ti SlcinetiHOOKlfTr (JUíiitiM. Bt^tlJD, 1647); ttt U 
tiiaiofu de Kainíii, tnidiiciij* del 8*n«-río (•Journal Aitatiqna^ I, 3). S« derivan d«l cuenlo de doa 
Juin lianu«t, La Pni4l/a<lt la* JVoM«*ri*, coa>«<l>*d« D. .[aan ttim d« AIvc¿b:uo cuento del abtte 
Slonthoi, L« Dojitn dt Badajat, pticiio luego en veno por Aadiioux; U «Miiedla do CaAÍKerte, Do» 
Juandg £</»'na«B Uilán, y tiMtt eiVrlo p>iQlú la comedia iltlíaos tridnciiU pnr I). U. A. Ignil 
con el Ululo ile Suttot Aay que lecciomt Mn. y El Oemgaio tn un Muflft, dmip* fmitAatico del Duque 
da RivM. BnaU cma «alo ejemplo para comprender Is ríiiieía y vuíedad do eumptrMioncH liUruiu 
qne «uniere i itaJ(|DÍern do loe c«pf lelos de El Conde Lueanor. 

(*) Cuafcnta y auere«n U «díriún >lo Argot*, porque >upnint¿ el oj«nip!oqil««e 38 de U edición 
Gafaiíj^tift; <l}v lo qoe roniccíó * D. Lercri'-o Suircí Gallinuto, uunndo deiioa)»-»^ h1 capellin r«B»- 
godo», El códice S-34 de la BÍl>liAle<* Nacional Afiído un ai>óli>eo, pero no ei *«;uro qaa perteneu» 
é I>. Jiian Manuel. Ea U lutcreoantc Icfcodt del emperador soberbio (tomada del Onbi Aoom- 
nortiaa), qne día ariiuturntu i una pitza luúnlma tío noeklro teatro primitivo, jteio M Empwaiar 
Jmtttiafia, y a la comedia de D. itmlrígo d« Herrén, Orí cfrfo rÍMr W bvtn Ik>/, Kn el cüdioe que tno 
de Imi coodee de PuAoortMtrtí )kay otroi doa apólogos que aeganioiente no pertenecen al CoaJ* 
Imamori uao de elloa (el de £1 durmimle Japitrlt) do Jm* Mil y tiaafwcAei) t:»U iocompteto al fin. 



IlíTBODÜCCK'iN 



xoni 



rts tampoco ul «•lemento nntiiiionilí'tiro y imtidopícnl, (jiif) eii Iii ahm do Bo(X'iK-ci o 
tiene tanta parte. H«y en el Qjnde Luramtr fiibiilns cs^^picos y orientatos, como la dol 
raposo y el cuervo; la de la golondrina cuando vio sembrar el Uno; la de Dtina Ti-ulm- 
DM, qno vertió la olla do miel por distmerse en pensumiRntos ambiciosos y vanos; la de 
los dos caballos y el león; la del raposo y el gallo; U de los coervos j- los buhos; la del 
letJu y el toro (que &e «rn^noulr», como üt anterior, en ol Ptrnlitchatuntra y en «1 llito- 
padtsa): la del raposo que se hizo el muerto (contada también por el Arcipreste de 
Hitu); la del fiili^íii siuxe. el águila r la ¡¡^r.^ <|ne es una anfiodota de caza acontecida 
tsii propio padre el lufante \). Manuel Ou-as son seDcillaa porAbolas, como la de laa 
bormigas; la del comzóu del avaro lombardo, que ao onoontr<} dospu68 de su muerte en 
el fondo dt>l arca de f\\» caudales, ú las palabras qno dijo un genovéa iiioribuudo á su 
^ma. Otnu son alegorías bastante desarrolladas, como la det Bien y el Mal y la de la 
Mentira y la Verdad. Abondan, como hemos visto, los ejemplos de la hiíitoría patria y 
de las ajenas, y los casos 7 escenas de la vidu familiar. El cuento ninravilloso está dig- 
namente repiwentado, snoque por muy pows ejemplares, oonio el sabrosísimo de don 
DUn f el del hombre quo se hÍKo amigo y vacilo del diablo, k quien iuvucabu cea el 
nombre de U. Martlo. Son cuentos de profundísima iateDcián satírica el del pafio má- 
gico T el de>I alquimista. Finalmente, parece imposible reunir en tan corlo espacio tan- 
ta,<t taentea de interés dirers»!^. No es mnniTíIla que al repasar los hojas de tan ameno 
libro nos salgan al pa.so & rada momento asuuloe que nos son tamÜiares, £1 »oUo del 
Jlrff Rkharte de htgtaterra «6 una leyenda un&Iuga ü la do El (htuirjuuio por ti«neon- 
fiado, aunque I>. Juan Manuel la trata m&a caltalleresca ijue teológicamente. El apf>- 
lqp> de los dos sabios en La Vida fs sueno se titula en El Qmtie Lucanor: *De ¡o qut 
uoattció á un lióme <ftte por pobrtxa rt meiígiia r/o otra vifmtfa- cumia atramiircs* . 
E3 mismo CaldenSn, y antes de *1 Ijope de Vega, en su comedia La Pobrexa Estimada^ 
dramatizaron el caso del conde de Provenza y el consejo que le dio Saladino rosperto 
del matrimonio do sni hya. í/í FÍ>-ra I>omnda, do Shakespeare (Taming ol the akrew), 
tiene el mismo argumento que la historia, deliciosamente contada, del tmanoebo que 
tÉtó non una mujer muy fuerte et muy br»^'a>. El apólogo del filósofo que fingiendo 
ntsnder la lengua de las cornejas con'igiú al Principe do cuya educación estaba encaí- , ¿, ^ 
gado piwó at Gil Blait, donde se atribuyo equivocadamente & BJldpay. Kl cuento de los )^, ,.j| 
tna barladoreü que labnuxm et paQo mftgico (cu.v» idea fundamental es la misma de F.l ' 
rrtabia dr. fnn }famvHla.i, de Cervantes) se encuentra todavía en las cuentos daneses "■''^ ' 
de Andersen. por imitad<ín directa del Lttmnor. Bastan estas saciuta.i indicaciones para^*-i_/^ 
compreuder la iroportaucia que el Cmtilc Lucanor tiene en la tradición literaria y «1 la .-r^ 
novellatica universal, en la cnal figura acaso como el primer libro orí^nal de cuentos 
eii prosa, puesto que el Novetiiuo italiano del «iglo xiii es cosa tan descamada, tan 
seca, lau poco literaria, que deja atrís la sequedad do^edm Alfonso y del compilador del 
Oetía Hotnanorum ('). 

PoíTluo la grande y verdadera originalidad de D. Joan Manuel oonsiste on el estilo."^ 
Xo puede decir^ que crcsira uucsír» pruí,a uumitiva, porque de ella liablu admirable» ^ 
«jomplosen la Vrómea ijetieml; poro aquella piOi<ta tenía el oai-ilcter de las construcciones 
uúnimas, partícijwlM de la imp^Nonalídad de la poesía i^pica, y en muchos casos era una 

(') Gmíci AoiTMM^rwM ktratM^gibt» m>n JZisrauíiiii OuttrU¡f (BttÜo, 1872). 



L«tV 



ORÍGEITES DE LA NOVELA 



5^, 



contiatiacitin, aoa derivación soya, em la ntismu epopeya desatada y ttisuelta eo 
'^ Ea sus i^emeiitoK lí-xico» y en sii sintaxis^ la leugiia de D. Juan Uauuol uo difiere mocho 
I á& U de su rio; es In misma lon^ia, pulida y cortósaim ro, oq medio do su iugonuidod, 
.^^ eu que sa es(!ríbieixin \a& Partidas y se tradujeroQ los libros del saber tU^ Astronomía; 
V f lenj,-utt grave y seotouoiosu, du tipo uu tonto orieulal, eatorpecida por el oso coatinuo 
^ (lo las coi\i II liciones. Nada tiene de la rediuid«Dte y periódica ouuiera con que halaga los 
r|, oídos la proen í&íIÍuiul do Boecawio, pora cu «ambio e»t& libro do todo amauonuoioDto 
^ V retórico. 1). Juan Mautiel ci-a (extraño al ronacim lento de los estudios cIAjucoh, qne 
^ '.tenían en Boccaccio uno do suk mhs iliistres n^resentantes; nada iunovó eu cuanto á 
-' .^las roudioiones exteroAs de la forma liieraría, poro, dotada do una individualidad pode- 
^roea, la trasladó 8Íu c«fuonw k au» obras y fue «1 primer escritor de mieatra Edad 3ft^ 
día qno tuvo tatiln en pro™, como fiio el Arcipreste do Hita el priiiipr» que le tuvo eo 
jvfirso. Hay mii(líos~modüj de ooottir noa auócdota; reducida á aiis términos c^uem&ti- 
OOK, cooio en la Visciftliita Oericatis ú eu el Lihro tle ím emvmjiloK, no tiene valor esté- 
tico nl^iuo. Kl gfitm dul narrudor consiste en saber cAtraer de ella todo lo que vordade- 
ramento contiene-, en niKonnv y motivar las acctouos do lod personajes; ou Torios como 
%uras vivas, n« como abütriuxiout':; üimbólic-os; ou notar el deti]le pintorc«c<0, la acti- 
tud 8if>uiticativa; on crear ana repre^ntación total y annóntoa, aunque sea dentrn de 
no cuadro eslrecbtsimo; en acomodar los diátoges al cinictcr. y ol caricter ¿ la inten- 
cióu de la ftbula; en graduar cou ingcuioso ritmo ha peripecias del cuento. Todo esta 
1Ü20 O. Juan Manuel tn sus bujuw»: ap6lagu«, que tion todos aquellos en que lu mate- 
ria no era de suyo euterametite estéril. Toma, por ejemplo, el cuento oriental de la 
pniebn do las promesas; le natumliza cu Ca.«tilla; aprovecha k tradición de las c«cuelag 
de nigiximauciji de Toledo para dar color local al sabroso ndato; deitcríbe con cuatro tra- 
zos Brme^ y subrínij el aula miigica ( «ot cntmroii umos por una etKalera do piedra muy 
bien Iftbnidii, üt fiici-oii dc!«coiidieudo por ella muy granel pieiui. en f^aim que pareeuao 
tan biyos que pasaba ti rio 'I'ajo sobnj ellos; cí dvsijoe fueron uu cabo do la oícalera 
fallaran una posada muy bnona en uiui c&mara mucho apuesta qne y había, do estaban 
loe libro»! et éi estudio en que habimí de l«er*|; copia de la rcnlidad contempoi'ftDea tm 
dcAn de Sautio^ y un sabio do Toledo, que ciertamente uo han pasado por Baplad 
U) por el Cairo; \e>i atríbnye ambiciones y codicias onteramente propios de sa estado y 
00Ddici¿n; prepara h&bilmente los cinco rasaos do iugrutiliid, y no deja traslucir ba-sta 
el fiu lu clave Gutástica ooroolta en el convite d« las pordicns. Todo esto en un cuenio 
que apenas tiene tres págioas. lüI que con taiitii babiUdad combina un plan y con 
tanta gruciiL uiutíve loii rmortM du lu narrado» en la in&uicU del ai-to, bien merece wr 
acatado oomo el progenitor de la nutrida serie de novelistas que eon una de las glorias 
mis indisputables do Esjiurin ('). 



{') JSI ConiU Luraaor. Cumpafta por tí txedtntiuimo principe iJo) luav itattutU^'jo M ín/ante 
(toa Mamut g nkto d4¡ «nnrfo rry ilon Femaitiio. Dirigida por Qon^bi ár A rjrota f de Molimt, al mnjf 
lUmtlrt Srñar .Dma Prdro Manurl, iimlit komltn dt la C<taiara dé tu Mapuud, f de »tt £bia4g«. 
ímpntM en Sruiiia, m ctua <tt ÍJtntaiut'í Diai. Aito dt IST¿. 

Do t-Mta vdiciÓQ MQ co|>ÍM U ¿V Hacirúl, |Hir Di«¿u tiUí -U U Omioa, ICt 2; U il« Stult^Drt, l$W, 
diríjpda p«r Rttllor. y Ih i1« Dmc<1o(i«, ISU, con an piólogo d« Mili y FontJinBlB. 

NíngnDo (Iv tos Uea c¿dtc«* qtic Arg«l» luvo pr«**ntr« p«r« ou edición lia )l«g*iIo it ni>'''!r'4 
dlu. Paro eiiiien oUm ebioo: el da la BiUlateca de la Ac»d«Hila do la Uirtocía, tna de la ÜMiv 



nCTBODÜCClOX 



se» 



Ern tuo InoUiudo D- Juan Manuel & la foiTiia d«1 apdlo^, <jue lo usó basta en el 
; prólogo genorul de su» obnis, dondw iuUtreaUi ul dul trütador do Pürpiíiáii y el Kajmtero^ 
>i|a« lo uátropeaba aiu veraos. Káta &u6cdota, (|Ui> so encuentra lambido, Atribuida á Dante 
1 0011 an burrero, eu udo de los cueoton de Soccbetti, him so^iechw á D. Manuel 3IiU 
<|ue ocaso \as uoroliu- riiuudas do los proruizalca, de los oiialos os una mueetni dicbo 
■ «¡Mílogo, pudit'ntu cutirtirvL- «.'utro Iss tu«ut«s po^íblos del Oojtda Lticaitor. Aunque el p«80 
) aisluilu} la «ciflp&ob» no parooe inrerosf mi), si se consideni que D. Jumn &fouuol oonofifa 
[la litanturu i-ntalaojk tan «mpurontada coa la proveaical, i> \m\¡& alguní v«a & Kamón 
LoU. Además, ea la poesía proToaxal, propiaiiit^iti» diclia, uno de l(>t< jnindpalüK n.>pn}- 
tieatuitu del género narmtivo era español de Dacimieato, aunque intranHÍgeote purista 
[en cuanto al empleo de la leiifi^La cUsica de lo9 tro^'»dori<s: ol ^n^uiiAtioo y preceptista 
ido Vidal do iteealú, que risitó la corto de AUbuso VIU de Castilla, donde supone 
> 8u liviana novela del Caxtia-gil6» (ouitigu 6 amouastuclí^n de cctusox). una 
I Tifiaute dol elerao temii del marido buriudo, apaleado y conteuto (*). Poro de bi novela 



Koctaiud (ti)clujr»ndo el <|«a fae d« QftjruigQ»), y ubo qiiv, ilccpuÍN do li«b«r pcrl«Booi(lo í U 
[OMi dtt toa GaudvM de Puftonn»tro, vino úlliDiRnH'oie á jwtlcr del iliialredn «lilor j tit>6;tiafo tarta 
I BapaJo Knpr, tan twDeiuérilo de I» etadícíAn eBpafloU, ¿ U qu«1 liubi* DOmonsaiio á pratlar ^raa- 
[dca warrUism, IwtíinaMniflBic íolcrnimpUiM por la repenlIiMi nti^rlc. 

Bd «i Ionio do Protiita» anteriortM ni tiglo xv fB. Rlvvbmrjrr*} InwrlA GayaagM El Conáé 
Lmamtr, conigicndii y cDUipIctindo el test" d« Argoie con el cúdico qoe ¿I ptneiB. Sobre la bne de 
•mlKis UxtMf ot da ArgotB y «t d« tiaysagiM, bino Erapf on Vifco «u |>ri(ii«ni edkiin popuUr de 
QOmdt Lacaaoroa do» prqacAoa voliiincnea. l']l mismo Kiupf reprodujo eii 1902 el Ictto del 
tMiec de Pefl^nraatro, en sle;|;ntiiiaitaii njícíón, inlídn tuipbiAn Ai? suo proDios de VigA. 

Da tnientii lirtiKMi rriKTvaito para rl tica) la ediciOii tiic rlulie i'nnniittarnti (■<m pri-riTracin ú todas, 
Ia dejó (KcpiraJa ol inaUffnda RliSlogo HeonaDn Knu*l, á qoieo dcUenio* Un lucjoreii inv«tigHCÍo> 
•M eobic nueeirL>a uwaliilaa de loa tiempo» medio*, j lis visto la tus piUiItca dnpute de au muwitv. 
Ski titulo e«: 

■/ana iíonuel. Bl Li^n ñ»lat E»xieMpÍot átl Cande LucanuT rt 4* Fttírovio. ÍTcctaaii Avmtrkim- 
fiaaattiiNn SaMatte von Uertnamt Xnutl, Otraut^tt/rLtn wi> Adol/ Sirch-llirtclt/lld. Lttjaig, 
Dt. &alt et ni. 1090. 

TotnA Koufit po« ba>o ilc an edición oí uAdiec 8-M do niiudtru Bíldíoteoa Xucinnal, ijtiv k« «1 
■ái wlorítado^ y coalicno. a4lcin¿i ilcl /.nconor, loilas Un obran cnaooidait de V, Jaaa Mnotie), y 
ipUOtA laa priiidpalcii vaiinntpii Je lew dciDás oSdícen y de los iu>prv*uii. 0>n eran valor «I oMneBla> 
ift d* KaiuC Ue unptiae reíbieociu A Ua íoeulaa y cuentoe aiiiiilnrof, peto en eata pirle hajr algo 
^U afildit y iiiiicliO qe« »xpaiií;ar, 

¿V Co«iÍ< Lucanor ha sitio traducida al aleniia por Eüiicndovff (1840), ni fiaai?ia por Ptiibua- 
ftt (L8M) y recica lómenlo aI in^l^ por Jatnei Yoit, coa «1 Iftulo J« 'fft« TaU* af Sp>titi*¡i Boe- 
aii (l$'JH). 

(') ¿Mtca de B4iii<Sq Vidal y ana liadoa ou«ot<ia 6 narran i iii«a iiiAlrica*, Ea aquéll kMfa... Ütuit 

^K ilirtl iui' e nagd iutratn,,. v¿uii»e Lm 7Vurad>»rM en Etpuiia, d« UilA y FoitunalB (toiDu Ii 

I Obw*, pig S33 y ■».). Viait¿ Míe trotadot todaí lai cwrtoi |m¿IÍ«w da KiMfia y AuX Uodiodla 

na, y «■ nuy ¡otcinNDtQ Iaducrípci4a que Uaca de la de Alfootto VIII da CaiüUt, «et t«y 

I nfaio qtio hubo d« oiaguDa l«y, coronado de prox, do aontido, d« valof y de prow»>: 



«Vdm aovni watli oontar 
Une Biisl dir k «n joglar 
Eo la con dt^l p<i« ««vi roy 
Que otic fuadu uegiinn l«y, 
Drl rey de Cm'oU K'Anfoa 
B qoi en* oondu'X e doa 



8ea« o valora e corteata 
B enj^nlit e oATalulria 
Uu't-I noo en olini oi mi^Tali 
UsK do preii vra ooranau 
K lia KOD e da lialou 
B de valor e de proeu». 



Ba loa Mollea vtnoe do Ramda Vidal revivo i agaitro* oioa aquella t^ríllaat» corta iloo oy4 )• 



«VI . (IRÍGEi'ES nE XA NOVELA 

en Terso prescitidimtis pu esto osUidio, ntiiiquo «un ^Aa cxccpt-iiin hemos >lo hi 
tándofte del gran moitumeato poético que comparte con las obmü de 1). Juan Munl 
mayor gloria del ingenio castolLuio &d el siglo xiv. Suprimir enteramente al Arcipreste 
de Hita sólo porque asó U fonos métrica sei-ta d^ sin explicticióu geneaM^ca futu- 
ros formas de la novela, precisauíniío los que mejor canu-toríi'.aii las tendencias del 
genio uaciooal. 

Ko es mi intento rehacer ol largo estudio (lUC Iwco aDos dcdiqub á este poeta. Sólo 
recordaré algo que importa & mi objeto at^tiial, (¡ insistiré en algún punto qué ontoncefi 
traté de pasada. 

K»crJbi<S «1 Arcipreste cu sti libro multiforme la epopeya cómica de uua edad eoten, 
la Comedía Butnana del siglo Xtv; logró reducir & la unidad d« un coiicepIolinmof&> 
tico oí abigArra<loy~ pintoresco ^^écticnlo de la Edad Media en el momento en qne 
comenzaba 6 disolverse y desmenuzarse. Se puso entero en su libro con absolntay 
cínica franqueza, }* en ese libro puso ademáü todo lo que aibfa (y no eta poco) del 
mondo y de la vida. Ks, & un tiempo, el libro más persoual y el mis exterior que puede 

.darse. Como fuente ^hjatúr iea valq jiuilo, quo sí él fitllam ignoraríamos cosí totalmoute 
un aspecto de la vida castellana de Ic^ sigloí- medios, a.sl como eería imposible compreo- 

. der la Roma imporíal sin la novela do Potronio, aunque T&cito se hubiese consonrado 
íntegro. Las Orúniraa nos dicen cómo combatían nuestros padrea, los f^ieros y los coa» 
demos de Cortes nos dicen cómo legislaban; sólo el Arcipreste nos cuenta cómo vivían 
en su casa y cq el mercado, ru&Ies eran los manjares servidor en sus mesas, cuáles los 
Inslnimoutos que taQlaa, cómo vestían j urreubaii »u periuina, c^mo onamorabiui en la 
ciudad y en la sierra. Al conjuro de los versoit del Arciprexte se levanta un enjambro 

' de visiones picarescas que derraman de improuso un rayo de alegría sobre la grandeta 
mcluuírCilii'a de Ijls viejus y desoladas ciudades cas-tellauas: Toledo, Servia, Guadula- 
jara, teatro de las perpetuas y non sancias correrías del autor. £1 nos hoce penetrar en 
1a intimidad de truhanes y juglares, de escolaros y de riegos, de astutas Celestinas, de 
troteras y danxtidoras jnáÍB» y moriscas, y al mismo tiempo noe declara una por una 

Borflla ilal Quti'i'y'l'», y «o l»»fitii In );c-nlil fiKura de Lsonor de Ing1at«m, «calido el manto rnjo 
de oÍMlatdn Oim ltitaii<l« pUla y Icooch de ort». 

L« versoa <le RainJo Vidil lliiilnii U hiutoria de It porulA provon»! mi» qu« su propia PoéUea. 
Por i\ coDocruioa U vida errauíi- 'te los ji]f;1»rM, ixiDpKilDa un llevar •Iv una parte á olfa versoa j oan- 
oíODca, nawu, aaludoa, cnealoa y inya. Aunque au«)e lamentarao de la deeadeDcia en que por fatta do 
potMc-iúu )■ iiieagiia d« liberalidad ea loa grandva sellorw voiaencaba ■ vente vo »n» dCas U pocafa 
Úrica, nuQca le faltoion Ueiwoai, como v) oabslt«ro oau)4a Hugo d« MaUpUns, de cuyo caatillo y 
do laa fiostaa na* «d é\ ao dalMs liaj- mía linda itMcripciAn «n cierto poenitta de R. Vi>la!, donda ae 
prwooU OQ artiitrajo algo panoldo al de la* Cortea d« Ainir rvalea 6 ficlíotas. (Vid. MahD, Otáieiil» 
tter Tnvbadtimr* in ProvmiatUchtr Spratht, II, p. 23 y aa. £<■ aq^M Ittnp,,,] 

Hay qtiD rocorrir 4 la inednioda i>dÍcidDrI«Halin(dngdecl MslooaíáoMritocomo prfln],pon|aa 
Uili DO quiao publku lotFKraa ni étta ni laa otraa narneioom de ttamdn Vidal, por cacrdpaloa mora» 
lea baataoie fundadoa. TtaU Dueatro poeta una caauUuca amorma aiifo padanteaca y na poco laza, 
W>da ptincipalmeate eii la» aealaaoiu de aatÍRoa trovadores, lalea CDtno Betpardo de VeniNdora,. 
Oiraldo de Boraell. Aroaldo Haraell, etc. De elloa cooierra la llKftrnza d« tono y la falta do aeniidii 
Ático; |Mru [■nlo en ol fooüo como an la forma, m viiiit>l« la prtiocu pNCÍ¿a retorica do quien afreub* 
aer preoe|Mirts, a«f de uriMoidad y bnpn tono corieaano como fie gntituiíioa, inoauáudo-e en to nao 
y en lo otro nimio liaxla ol aaoeso i ioiraMÍgaata calador da los tradiciouta aríatoctattcaa do lot 
jliWM anwRlia y loa óomubrm «síímiIm y cortta**. 



INTRODUOCIÓK 



ICVII 



Ub confituras .v golosinas de los iiioi;)as. No hay catado ni oondicióu de hombres quo se 
Ubre ij« oeta sAtim oúmica, cu gvnoral risucOn y bou^vola, aOlo por raro cnfio acerba y 
peaimUtu. Kl ArchipreKte es uuo de los autore» eu quien Be siente con más abundanda 
; plenitud el froce epicúreo del virir, pero nunca de un modo egoísta y brutal, sino con 
cierto candor, que os indicio de tem|íerttmpnto sano y que disculpa á los ojea del arte lo 
que de Díogúo modo puede encontrar ab^iUición mirado con el críterío de la ética meaos 
rígida. Apresurémonos á advertir que las mayores loiaaios de Juan Kotz todarfa ostáu 
muy lejos de la lubricidad del Dfcameron. Más que i Boccawáo so ascni«|ju el Archi- 
preste i Cáncer, tanto por el eraplp>ú de k forma poética cuanto por la gracia vigorosa 
y deseobdada del nstilo. por la uatiiralidnd, frwcura y vivexa do color, y nua por la 
mezcla informe de lo más .sagrado y venerable con lo niáx pioiresco y profauo. 

¿<}ii<' valor nutubi'jgráfíco puede darse al LUfro de Inten amor del Aichipreste? ;.Po- 
domoH tutnar al pie do Ui letra todo lo que nos cneota, uo on los ¡anumorableB episo- 
dios truducidoíj 6 imitadoti do direi-sax partes, KÍno en lo que nianiliestanienle ee origi- 
nal y ss reSare á su propia personaV L'or nuestra parte, creemos quo el fondo do la 
narración os verídico, rumo lo prueba su misma simplicidad y llaneza y la anseucia 
de orden y composit-ítín que en el libro se advierte. Algún mayor aililido habría si se 
tratase de una mera, novela, por rudo que supougamos entonces el proeedimíento narra- 
tÍTD. Pero tnmbiúu piireco evidente que sobre un fondo de retUídad personal ha bor- 
dado el Arcbipreste una serie de arabescos y de caprichosas laatasla» en que no se ha 
do bti-scar la nimia tidelidad del detalle, sino un» üupre&iiJo de cot^unto. Sus poesías 
■00, pues, Bits Memiiriii^ pero libro y poClIcameato idealizadas. Lo soQado y lo apron- 
ilidii HQ mezcla en ellas con lo realmente sentido y (Recatado. Xmr aventuras amorosas, 
aunque Kenoi-alnicuto coronaifíiis por ulgdn descalabro, son tautiis y tan viu-ias, quo uuu 
ftra Don JmLii parecerfan muchas. Hay también evidentes inverosimilitudes, y algunos 
pasos ea que la ulegorla ^e mozcla de un modo incotierente y confuso con la realidad 
exterior. 

Presctudivado de los elementos líricos, sacros y profiíuos, do liiü $Átims, de las digre- 
siones moratoii, de la ptirodíit ¿pica ó povma burlesco sobre la Üaialla de Don Carnal y 
ÍWla Cutfrctma, de la pai-áfi-asia del Artf de Amar de Ovidio y de todo lo que eu el 
libro del ArcJiipreRte no es puramente narrativo, oucoutnmioH, sirviéndole de centro, 
u M uorela pig iresca. de forma autobiográfica, cTif0j)rotagoni6to es ol mjsmo^ autor; 
uia coleíciónííoíírarr/rt/íio», esto es, decenios y fábulas, que suelen aparecei- envnel- 
lotoQ el díAlogo como aplicación y contirmaciáu do to:; razoiíamicutoTt, y fitmimento 
um comedia do la bAJa latinidad, imitada ó más bien parafraseada, poro reducida de 
fanna dramática & forma novelesca, no sin quo rosten miicJios veati^os del primitivo 
fiálogo. KI Archiprestú confiesa Ilanamoate el origen de este episodio, quo forma por 
ai-lii iiTia quintil parto de su obra: 

Si víllanfnH be dicho, haya de vo« ponían, 
que lo feo de la entoria din f'infiío 6 .Vosií». 



;.Y quií-n era este I'iinfiít,, cuyo nombre so encuentra aqnl tan íoespenulameQte- 
¡ «Hciado ai de Ovidio? Un imitador suyo muy tardío, un poeta ovídtano d« la latinidad ^ 
I cdeaAstica, coyas obras llegaron & coufuiidirse con tas de su maestro, si bi«] vemos 
otIaxiiKa DE Lí soyiLA.—g 



W^ii Onií5ENES DE I.A NOVELA 

■ qiie ot Ar<-hÍpi-cr<iio las diíiiincfíifa yn porrartitmento. Li odiid úH Piimphitiu {') m 
muv iiiuítirta. ni tampix'o puodu fíjanto el pnfs en quo tuvo m mitm. iiititcine m mur 
verosímil que so o^ríbiese cu alRiUi monaslorío del i-entro de Kurcpu (i-'^-ancia del 
Norte i AlvmaiiÚL rltoimiia^, foco pHncIpnl de osto género de litvi-utiini va \os tlempus 
medios. De todos modos, en la príment mitad d«l siglo Xlll «ra couocida ya «ita obra 
en Italia, {iue»;ti} qiio la cita y copla un vonio dfí olla el dominiro ^ouorte Jitiui (1« 
Italbi, compilador del lamoso CathoUcon mt »umma gramalkaits. Foro l)Í esia luou- 
dúo, ii) Ul que, aegiia tostinioiiio del blblíógrut'o Kbort, m bslLu eti el Cotnpen'Jium 
MortUiuin notabilimn de au oíortn UieromtaH que ralleci<j pn 1300, no^ autorizan pora 
dar A esta roniedia la remota antífciledad (|_ii6 tm lilttmo editor (A. BaiiduuiD) qnieni 
luijniaHa. La comedia de Panfilo, obra do pura ímitacitiii, obra outnramcale imperso- 
lul. moro üjonido du iMtilo do uii moqjo dmocupudo y algo Ifbidinostj qtie habfa leJdo 
los dlsticoB de Üvtdio y procuraba remedar su Toreilicflcitiii y su estilo, no tiene color 
local ui caricior do ópoca. Pudo Imber tiucído oq cualquier sif^lo d« la Kdiid Modiu, 
poi-quo nunca faltaron enterameute cultívadorofi de esla rebírica. Hl pnptnita es pagano 
de piuH á uabexa, pero nm (-•Surto pUjC^niüino nrtitieial y i-ontmhecho; carece & un miüiiio 
tiempo del sentido de la %'ida clásica y del anibionte do U vida moderna, t^oa interlih 
uutores son figuras yertos, cul abatniccjooes; Búla en la oüconu lúbrica dol ñiial oobr 
alguna tuiiinacíiSu el ostUo. 

l'oro 3i, ju3!(tando por «.-omparacidn con otros piexas anAIü^as, huliiAramoH do sef 
lar focba probublo al Pampkf'lus, no nos remoutartamoB, en verda^I, al Kiglu x. con 
quiltro Mr. lUudúuin. qu<> emplm para ello el o6modo aunqne ingenioso procedimiento 
de comparar frasea de Cüta comedia con frastis del poema do Qualterio do A(|Oita]iÍA 
(Waltíu-ius) y oiism obni« do oquolla ix'uturia, euUmunente distiutan de ésta por 
cartcter y espíritu; arpumíinto que, en fuerza de probar mucho, nada prueba, tratindc 
de producciones artiticiak*s, oseritns en una longna miietta y coa na vocabulario i^ron> 

(') PaiA^hil» OM tArt d'iln aimi. Otnidit latnt áa X' liieU, yréctdit ú'nnt tía^l erítiqat tí 
^Wt$ paraphritt* par Ail^ilpíe Bitudoviu. Par¡», LlhrtiM* Modera^ J874. 

B<aiilta de lu ínvpniig^&dones dol Sr. Bmidaiiin que le consemn tnaniiBcríiofl del PumjAiltt 
(bo antarioroa ■! oíglo xv) en 1m liibliotdciu públicu d« BmíIm y ?Mr'n:\i, y ijiit hubo oUo rn tn d» 
StfMbvrgo. el cual perecti^ tu dI ¡ncen<iio<<e 1870, BdictooMtWDiinnliatlBdocv, todaaii* extnMuada 
nrau, impraaaa U inajor parte aa lo* dltimo'aíloadci aigloxv j pñnKroa d«l xvi. La liiblÍol«c«da 
Baffin pare ana qne tione cvcríla de ItLra aniÍKiia In f«i-)ia rte 1473, p^ro jArK^e pof títno» iiKlicloa 
que hal>o otra anterínr lincliii an Aiivcrgne liiicin 14T0. tlnincl mciicÍAna Tai ilc Vcn«c>n, 14S0; Roma, 
I4B7: Parfii, U99¡ Pgrí«, 1.^15; Roma, «in íeclm. y Alrta iliia aln lugar oi aHo. 

Ed cala ¿poca, quo fiia k <lo gtaa boga del PiimphUiu. muy olvidado deap<u¿*, m puhllc«roD 
adamas una poráfituii franc«aa «o verao con el tcita latino al mareen iFaría, 1404 ; Vvín, Ibibi y 
una parta di PompligUi in Uitgua lAa*nt (loacana), SlaM, 1520. Ba ralna priíailivM adicionva no linjr 
(liviaiún (le actos ni «■cenai*, ¡«roel íiitroaníaia J lian Prot, cuyo Cotnatlo famitinr, Kv'ñto f*n ucoin» 
paaar 4 la priinern edición, se reprodujo *n I* de 1499 (furnt* de In del Rr. BbwIohÍu), noli ya el 
Otrioler draiuiliea da la lueu y innrc^ poffectaiatnie la iIivíríúii, aiinqur no la inUodujcae en an 
litirn. Fni>, pnp*, un relrnctao, lanío en «ala parí* Mmto en lu piire«i dul texto, Im mIíoÍ^d ijnv «n 
Francfort, 1610, liir.o MnldiorOnldMiocDiincentAndenUnuí rníticíia falumenlo alribiitrluáOridJo 
nn Ib RiLiil Mrdia (^Oeiitii fCroíint rt Atnataria eptitenht... mmc j'rimam lU rrliuiit ntemlavmii rt m»», 
mfícitfui tluprompia tí ül Jitivui rtliln, i/iivrwi tib >«* i/aae ru^ir inltr tjti» optm bgnnl»ár\ Uoldnato 
•lividiá oa|>ric1>i>min«nt« el PanjÁilut vii 03 o'cf-ia*. 

Q* reimpmo el PaiKp^ituí, ccu una idvertsocia, eo el ■«^tmdo temo d« la elegante «dioiúii do 
Xa C€Íenbta, pubiicada por K. Krapí ca VÍi;o, 1900. 



INTHODCCOIÓJí icix 

dido on lin libros. Xwi füu-lamos aiiW biou eu acjiu'llus oooiedlu» do fiuov del olgto xil 
jr principioH del xiil. cumputwbu eu hexámetros y púntámotrus nomo étttii; tauto 6 mtia 
iaaxereoüZMiiii que elln. atinqne masw dramátiai>:, y con \&ít míxiniu prtftpawoneíi de 
«otilo ovidiano. V ni nos fuera permitido tonm- opiniÓD en m&tí>rin tan nsoura. dirltmos 
i|pu el Pamplitlng debe de ser contempoMiieo do la Camedía Lyiüa y do la Oomalia 
Mfhnisy úv Mateo de Veiidk>me; de la Comedia Aldti. que es del tnlsmo tú>inpo y m^a»') 
dal miHino autor, aunque al|i;iiiio<s la atjibuy^Ho & Uuillomiode llloisl'), y de otros cuou- 
toa «D Torsu con forma eloí^iaca, varios de los ctuiles rqiiteu ai-f<uiuonto6 du cuiiiinIíiuí 

Ícai8. Así. el (ieta y Birria, de Vital de 13lois ( Viíalis Wejfsensinf te uq remeUu dol 

tphUruo^ do Plaut>>, y üu Qucrahis lo o», aude la Áutttíaria, siou dul luittguo Qu«- 
r0¡U8 eu prosa, oscrito, al parecer, fn las Unlias y t*ii d siglo tv. En este gi'upo de obrun 
(TOO qnu ba do oolocono el l'amphihn, auutiue ol ostito [Mtreifca mA« sobrio y Ui latiui- 
dad menos malu (1. 

Etía pieza, tan seca, deünuda y elemental como es. tiene la importancia do «ir la 
prioHira comedia exclusiviuiieute amoro^ que regitiliuii los anales del teatro, Por lo 
nismo que no procede de Plauto ui de Tereucio, no calca suta iutrigas, y on olla viouo 
á sor principal lo que en la comodia cl&»ira m accesorio. 1^ única fuente del poeta 06 
Uvidio: «o ve por su<{ máximas cr<^tÍ(-aK, por su estUo. por el iii)>tro que usa y por Im 
TOrauB y ín^m qiie fulein'ameute copia de su modelo. 1ji aoredad esti eu haber drama- 
tizado hnsta cierto puiilu lo quo on Ofidio so prceonta coo aparato didArlioo; os decir, l:i 
loorJa de la awlaccidu, oncaruAiidola cu una líxbuta slmplictgima, qua viene i iter la 
eoinprobaditn practica del Árh de Amar. Y como desf^mcindaint-uto eet« fondo, nuu- 
qus bfl^ y min, ea de todoa (iempua, el deBconocido autor pudo, aiii gran esítieno, dar 
i sn obra nn interés geueraJ, que l:t bino adaptable á tiempos y civiliiulcioiies muy 
diTOtws. i'eru ^1 lio oaooutrA mis que la primera nmleria, traláudula ooii rudeza suma. 
La (brma, e« decir, U verdadera croacióu artística, perteueo) duicamente A Ims grande» 
togeuíus eüpaftolet* que después de él s» apodei-aron de este ar^pinionto. 

Si alguna pruoba uo(Wí<itánuno6 del pi-odJgiuM lalcjitu p«6tiuu del Arohiproste de 
Ilitai, tan maoUleeto eu ctmlqiiíera do los epiaudios de su niúUíple novela rimada, nos 
le darla La mdgim traiisforniacida quo hiico de la pobro coinodia latina, tro4;Andt)la eii 
UD cuadro de la vida castetlau», rico de lux, do alegría y de color. Todo el Pam¡t}tUn9 ■ 

(<) VIH. BiMtoire Litténirr áe la Franct, touio XXtl. pp. 39*iil, y el torcer tomo de ín coIbc 
tUn Ha Du-M^ríl, Po¿M:«t iuMUt* Hu Moya. Afft,.. I9¿4 (pp. :4£CM4&). 

O Púa evitar ciKiIunionu e» ifuc yo mí«nin lie iniritri'UIa uitcs ile iban, debo advertir quo «1 
PmjnUiM nada licué áo coináti con otro pocniu citnfsliria ticulndo D« Vtttla, (jus «B la Kdiu] 
Mntta se airítinyú A Uvidio, «iipnitiíndole enoootiado eo au «epiilcro de Tomoa. y i^ue lambíto 
í^'jn en U coIucL'ión de Golil.uto. Iviu obrilln, inyo verúatlero aiitir, ««{¡un rc<rient«» iovttali^- 
Cioora. (w Rkaidotlc Fiirnival, maestrescnclii de la Otte<lral d« Atiiiona en el lii^lo xirt, íq iliridr 
n Idm liltros ije cantcter muy <^c>clopéilÍvn. con inlereíantei dlgreaioae* «obra loa jiicf^on, tabre Ib 
■riuaülca y la alinimit, sobre la nataciiin, la peica y U cau, en loi!o lo cunl dic« ni aiiinr <\v« »« 
•Jmiulia Ovidio, dtwpiib qiia renitDdd»! mnor. ácaii«eciii;ri«ift ilel ir<.-mt>nda «liaMo una !• dio uaa 
viaja (lie Üonilc el lítnlo del poema), tnciVodaac ptiiar «n 1» oscuriiliid de tina cita amorom por la 
■Urna á <|u>««) OvhIío corlojaba y ilf ijiiien olla hnbk sido oodrixa. E<lu niliciilo poonia fan Ln<]uc)tlo 
t) tiancéa «:D el siglo X!V pir Jnan Lcfevrc (Vid, t« rÍHÍte OH te* Hernier» anioun ü'Ovidr.. Petme 
fnmfíia tht XIV' ñieU, Iradnit ilu Lili» d* Richarii <U Pommi<MÍ pur Jti%ti Tjf/trré. PahJíé jumi" ¡a 
frtmiirtfoii U prítaló du reciKrdKH $vr l'autrnr d» Vetilla par Uippoljfle Coektrii, Taiii, 1861), 






c ORÍGENES DE LA NOVELA 

Mtt' inducido, p«rafritw«do 6, por mejor decir, transfnnih\lo eu los versos del An-hipros- 
i»; pero [ue ügums. autiv rígidas, ndquiorcu movimieut»; las feonomfas. antes eetúpídos. 
nos miran con el gt^o de la pasión; lü que aoi») ora un apólof;o insípido, & pesor do su 
cinisnio, es ya una Hcriiiit hum»na. itl^ libre si» duda, pero inHiiituiiionti) más deconi^ 
qno el oríffiual, j esto no súlo porque el Arcbiprsste, 11 pesar de su decantada Ik'cuo 
rctPKodi"'' ante las t0rp«>x«8 de la líltinia fsoena, siuo por haber iitíaiidido en todo 
relato nD enplrítu poético, que inseusiblomeute realza y enuobttiw la mati^ria y los 
pcTsoQsyoií. Lr (umdorosa pasitJn del mancebíUo don Melón de la Huerta es algo inAs 
que apetito censual: Iiaj* en él ras^s de cortesía, do caballerosidad y basta de pura 
arixrto. E\ curáutor do Dofia Eudriaa, la noble viuda do (.'alatAvud, vale tedavla mAs; 
e9tA tocado con suma delÍL-adeisa, con noa apacible coii)biiiaci<ín de sedoríl bixairlu, ds 
iagonuo donaire, do temeridad cantlor^Mo, de honrados y «overos pensamientos que 
sobroponen ¿ su flaqueza de nu momento, irafda por eit-cuiiittatioias casi fortiiilaü, 
inmpd latamente reparada. Con mucho aiie va notandn el Archipreste ct^mo el amor se 
insinúa blandamente cu su alma, hasta llegar á dominarla. DoOa Endrina es mny seOoi-a 
en cuauto dioo y haco; casi nos atrovorlaíoos A tenerla pornbiicla de la Pfpita Jiméru^ 
do nn gran escritor, c-ontempor&neo imestro, q\te en vida h» alzan vado la cntegorUi dtaJ 

los Vl¿SÍCOí<. ^^ 

Cixsutóa taoilaím-del Arcliipresto ts el tipo- de IVotacontrntos, comenzando por Ih 
ioteoM malicia doL nombre. La atms de la comedia de P&nfilo no ficüo corActen es un 
espanli^o quo uo buco m4s c|uo proferir liigan>s cumunus. Trolaconveiiios muextra ya 
los priiicipale» rasgos de C^eetina: el tono sentencioso, reforxado con proverbios y 
<^omplos de los que tan «brosn y lozanamente contuba el Archipreste; el arte de la 
persuasión diabólica, capaz de encender lumbre on la hoiiestidiid mAs recutada; el 
fondo do lilüsoQa mundana y experiencia de la vida, malamente torcido 4 la expo^a- 
C3¿ii de la crédula virtud. Hasta va h» astucias exteriores, en el modo de penetrar la 
rieja en caím de Melibea, so pretexto de vender joyas y banitijiis, se vo que Femando 
do líojas tuvo muy presente la obra de tiii predecesor. 

I*oro 63 inátll proae^ir nn cotejo que está al ali-ance de todo el mundo (') y en el cual 
habría qno reconocer A cada momento rastros de costiuubrcs, ideas y supersticiones 
enlenunente ^ena^ ni PaMphilns. Ilnstu en ios casos v\\ que la imitación del Ardti- 
prvstD es rafa diroi'tn. hiksta cuando va más oefiidct al texto latino, Ic traduce (^on tal 
bilo qiio panM« original. La semejanza con Ir Cclrstíiia os ntucJio mus funeral y remo- 
ta. Kl l'ainpkifiis no 6? nifts qno el esqueleto de la tra^comcflia de Oalirlo y MelÜM-n, 
que no le debo ninguu» do s\\s iuniorlulcs bclloztts ti^icati y cómicas. Eu rigor aun 
puodo <l(idarse ijue el bacJiillcr l^jas te cunoctera^ lo i|ue do sOj^uro tuvo presento fue 
el Libro de buen amor del Archipreste. dondo encontró & Trotaconventos con todo su 
caudal do dalccí; razónos, do tmzas y ardides jiecaminosoii. 

Enli'e los apólogos que o.HmaItim ct libro del Archipreste, la mayor parto proceden 
sin duda do Inii coleccionen eoópicas. pero alanos pueden venir do fuente oriental. Kl 
Arcliipreste <iablH Arabo: consta por el ntonsajo du Trota<vuventwí A la mora; por La 
doclanvjón do los iustrumeutos qoe convienen á los canUtn-As de arábiijo; por A hoctiu 

(') El t«zlo d«l Aroliiprcale <l«Ii« )e«N« Anioamenla en la edicidn crUioa d* J. Ducunin {l.iltro 
át h)M onor, T«lo«> da f nuicU, 1891 J. 



INTRODUCCIÓN 01 

de babor rompuosto dauzas pam \aK troieras y eantadera* mciriscas, r íiualitiftrile, p<ir 
el nrmii-ni un exi^nio (Íi' jmliihnis tío ilioha lonfni» <|iii' con ^m pniiM(>(ía4l ii>;a en «ux 
p(K«laí<. Pero, ¿o'imo y bosta quí- punto lo sablaV ¿l'or uso pununeulo familiar ó pur 
(toctriua literam? Eo otros t¿Tmiiio«, ¿eru opoz do eatondcr un texto a/a prosa ó eo 
Terso y de imitarlo? Para nosotros, la cDeetifin e<s dudosa: por lo menos basta ahora no 
90 Ita iaofialadu ninguna imitai-ión dínwta y positiva. Basta c«u los libros que ya corrían 
traducidos eo romaot-e pni-a explii'sr el origen ántb« de algunos apúlo^ioíi; el coIoriinti>- 
taraento oriental con que aparoceu otros que pueden batliu'se Uunbi6n en la ti'adicióii 
clásica, como el bor<tfiOOpo del TUitimirnlo dfi¡ fijo del rc^ Alearás, y hasta la senipjatiza 
axteríor que en su forma descosido y fragmenlaría, pero con una historia coulm! que 
sirvp de uilt-Jeo, pr^soota el libro con Ins producciones de la norollstica oriental ya 
exanií lindas. 

Menuü discutible es ul indujo de la-{)ocsI» &im««str-eo oí Axchipresle, pero Im sído~ 
grandenM-Dte exafcei-ndo. Todo lo que en la parte narrativa do sn obra puedo oodsÍ(1&> 
tuse como imitaeidn de los trortrm franoceos, y aun esto oo siempre coa seguridad, so 
reduce & cÍu<h> 6 seis cuentoü: v) de bi diüputjL entre el doctor griegii y el ribaldo romano, 
que Babelais tomó también de antiguos fatilcaux pora tejer la chistosa controvei'siA por 
uOas eutre Pannri^o y Tbaumaeto^ el de los dos pererosoe que qnerfao casar con una 
■luelia; 6i del garzííu que quería casar con tros miijor^ el del ladrdu 4U0 üzo carta al dia- 
blo de <¡n ánima; el del erraitaRo «¡ue se embriagó y oayií en pecado de lujuria; p1 de 
D, Pilas Payas, pintor de Bretafia, que lleva indicios de su origen hasta en ciertos jiali- 
cisiBoe; verbigi-acia: unottsennor, rolo irá Flandes», ^portar miiHadorun, *í-o/o lacer 
eu vu*; una buena lifruras, "/(v/ urditamenk todo lo que rí)W<ti>, <¡KtU tortkr*; (¡lie 
no pertenecen ^ la loneta habitual del Archipreste, y que sin duda están puestos en 
boca de pcnxiD^ucs frnnooHcs para e¡ erecto cómico. 

Le que no tomó de ninf;u)ia parte fue la forma autobiográfica en que expuso la . 
novela do sn vida. Ed este punto e^ íniítil la índájEucii^D de orf^nes: esa forma debió 
presuutái'aete uaturalmúnte como el marco m&s amplio y holgado pan euoyar todos sus 
estudios do costumbres, todoH sna ra^» lfrÍco8j_ tudas tías sátiras. Lu ¡dea de un pereo- - 
naje eap^Hador de la vida social en %\19. distintos ói-denett y narrador de sn« propiaí: aven- 
turas DO fue desconocida de los auti^os. Dos novelas de la decadencia latina, el Saty- ^ 
rieon y el Aíino de Oro (sin coatttr con el Amo griego do Liiciaoo ó de Lucio de PatruK), 
praeeniaa ya esta forma enteramente desarrollada, aunque en ella iio se ideutificon el 
autor y ol protagooist^t, que «a la grau novedad del Arcbipi-este. Pei-o el libro tío Petroiiio 
ptrece habei- sido igijúradú en KspaBa durante la Ediid Media, y de todos modos uo 
luibiera sido entendido, lanío por lo refinado y exquisito de su latinidad cuanto por lu 
BWDStraoso de las f»ceuas que describe; y en cuauto á Apnleyo, que em más celebrado cd 
aquellos siglos como tili^ofu y tutunuturgo que como cuonti^tu, hasta ol punto de 
kunano al pío de U letra Ui transformacifín en asno y coofundirle con su hí-roe, tío ci-ee- 
moAqueel Arcbiprcíitele hubiera letdn, pneRtoque.de conocerle, algunos cuentox hubiera 
nmdo de su rica galería de fábulas milesias. Teuoinos por seguro que estos modelos no 
influyen haota el Renacimicntu. y auu entoiices nuestras primoi'os noToliis picíin^scas 
eon ol producto enteramente eüpontáne» de un estado social, t^ln relación alguna con la 
novela clásicji, n¡ Uunpoco cou el arl^ oiieiital qne en las íiinkaninx de Híiriri (tantas 
reoee imitadlas en árabe, en hebreo y en pei-iía] uoü ofrece en \m tranntormaciones del 



cu 



ORÍGENES DE LA NOVELA 



tneudÍKO ¿bii-}>id. nipci r(>mn!nm(>iiti? parc<ci(ta A It» aiiilauízns dn nuoiitros Xamrittott 
Giizniaut». 

Lu¡t falítíetlat métricos del An-hipreste do Hita uo tuvíerou imitiKlores por do prou 
Rl *iiD tío menos peraoim) do D. Juan ?líaDU«l en la pro«ia. tampoco loe ttivo en 
porqae uo oetimainos como tales á los autores de iilf;:aaos libros do aptiloj^s y ejemplos. 
on qno la ínteDción doctrínnl 6 satírica se sobropoiiv con mudio al 1ntei<6ü do la iiar 
cióu, y que, por otm jiaite, auelwi sw mefo» compilacionea fondadas en textos lotiiin 

Tai acoutoco cotí el ÍSspiimio de lo» í«/wt, obra intoresanto do moml oscótira^ «le la 
cual exiittan varias oó*IÍf<«, poix» f\uf todiivdi ogiiardA editür, lín l'IwIu uiiü do siis 9 
copltvilos 8C íiit'>n*alau. ¡lara ffonfirmar la «loctrina, anAcdotas y parAbolas, tomadas de 
fiagniila Kscritum, de las obras do los Santo«t Fudros, de las Tídns de loa Santos, de loli 
histüriiLi rumanas, con alguuos ap<ilugi« oriéntalos que conocemcw ya por otrs-i coleo 
clone», como el del htjorfH homc humo que tmla «nichos amigos, tomado de Ped 
''ÁlfuiüM. y i'l df" la fai-^t ¿tfiititut, (|ui* w L>ti(;ii(>ntni tiinil)i6ii oii AV f-jonde hticattor, 

Mucbo más importante, por t%r una colei'cii^n ropiosfaiina, es ol Liéra^ Exempl 
ri íkttMi íto f,rtwplm jM>r A. U. C, obni que, conoi;i<!R impcrfiflamonte al principio por 
lui manuscrito de la Uibliotecm Nacional, al cunl fiillaii las primtuiLs hojas dondt^ ilobfa 
constar vi nombre dol autor, lia corrido (!(»mo miAninia v ati'ibiiltla A la literntiira del 
siglo XIV ('), haitaqnoel Sr. Morel Katio dio nxAn deotrocíldice íntcfrro,qne empioiaiooit, 
una (todicutoria do Clomouto ÍUnetit^z, nrcHiano de Valdoi'ae cu la iglema de Loín, i 
Jiiati AiroiiKti do la Barbolla, caiiiSnigo d» SigüL'iiza (*). CU^mentO Sfincbcit. btistanlt' 
conoL-ido como aiitni' de una «specJe de manual litúiipico, titulado Seicmomntat. que 
turo varía8 t-dicionos ou los KÍfclos kv y xn, hasta quo la hiqulsít^ión I» puw <>n üi 
(udicea, eficribtú C3!tta Kegunda ubra pur los aQü» do 1431 & 1 423. Xo es imponiblo tj 
la SuHM r¡« (vetHplm. que uo tiene feoha, pertAitezca A lo!) ált)ino«« anos iIl>1 aí^o xiv, pero 
pureoo mus natural ponerla cu el xv. 

Ui rolec<'Í<')ii. como ipimtu dl<-ho. on il» Ihh más rtcaa: 39.5 cuetito« tídue el manus>' 
ctito de Mudríd, 1¿ mi\ft i>\ do TarlK. A cnfla uno de ellos proccsle uunflmtenflb lutln 
tmducidn 00 d<M Untas rimadas que quíeron sor verRo», y que conlieiieu In moralidad 4 
apólogo: prooodimieulo que parece imitailo do /ÜV (hntie Ltieamn; y qiio es riojlsini 
piWB w eiicuentm ya en el Hitopadesa. 

Kl carA(:t(>r tiñ URTentivo, kÍuq dontiiiial. dol Liftro df exnupioit salta A la rista y 
Indícailo al fin ile la dedicatoria: *Exem¡fla tmim pom'nnis, etiam exftnpliit utimttr in 
thcendo el pnwtiaindo ut facUiusxnleUUjalttr ifttod dicitun . 9o trata, pues, ile un rípe 
tnío pnrn u«o do los predicadora, dispuesto por orden de abeo«darlo [lara inaror rom 
didad en an manejo. ¿Pero au6] m la parte personal que pad«noe ittrlbulr & Ciernen 
Sánchez on ese tnb^o? El dit» que «propuso do aofñlar un libro de ^xenptos por a. b. e. 
« despttea nduairteeü romance». Pai-oce, pues, que uo s.5lo el trabajo lie la tradncdón. 
sino el de la compilat^ii^n. es Buyo, y que no se liniiM fi traduuir cualquiem ile bv* Aliihn- 
hetn rijytn¡ilonim 6 Alphahrln narrniioHum^ que en f^-an uAinero M escribieron dumu 



i 



{*} BilliMfta el baiuoda SKritameMprotnankriont aliigh X?, j coma prailnoddn dDW|nB-_ 
tu ««ttiirit lo MtadLa Umbüa Amador de la* fiJ«i fia ol tamo IV d» «ii fíitUrr'ia rf« lu ^UtaUr 
Afoñolth pp 305 y I», 

(*) Kl Lilro Af KMMmpha por A. B. C. ib CUmmU Saneha Ht Vtrtial. ífoteé *t alniU 
A^rtd B-rtíftl Fatív {Xcmo VII de U Jtomanki, p^ 49Í-519). 



lNTitOI)[;CCIÓN oili 

d Rigió xiir. Xincaito Ao Ins r|ue sr han litado lMi.s(n nlinro, incjtno d fie Estebnu «le 
BesanzÓUf couvíeoen ixm nuestro teMo. aiiiK|iie hI^dos ejemplos tto rcpitau en todo». 
láa nairaciones d«l arcodíauo du ^'uldenk» )>t.TtuQ(x-eu ni fondu común, y 61 mismo 
iadica las fuoutos de muchas de ollaN; pen> editas fiioiite» r;la>i consuliA por üf mismo? Ku 
ulgDQOs catios t)OH pareoo <|iie si. I^ IHjteiplitta Cieri«alia de Pedro AUbnao está Integra 
y lÍ4]lmei)te inulucida en ú Libro de tsemptoB. Xu lienitM liocho igiiaj companuiúu eou 
los ÜúUoffoa áú RftD Gregorio, que cita A cuda momeiitu; coq las Vitiax y volaeiwu* de 
Aw SoniM Poflrfir, cen Iop Hechos g tlickoá Mcmorabkt^ do Valcri» Máximo; ooii la 
ÜÍNdad de Dio», de Sait A^ixtiii; ouu la en<:Ícli>podia de Dartolom^ Aiiffiira. De pro~ 
prieUitibux rarttm,- pero hm parece ttcgnro que todas Mtaa obnis, do tmi >utgar l^-tura 
eu la KcIhü Media, le entD &miliiu«8, y las oxptut^ directaineiile. Otras cita» puodeu ser 
de SE^'Qtida mano, y en uunbiu huy macltos cuentón tomados del Ot«ta ¡íomatiomm^ 
obra que no cita Qimca. Kl estilo nadü lieue de partictilai', aunque ck puro y srikúIIú: lii 
narraci'ín es bui sombra y rápid» i-umo mi las Vento noreílc untiche, pet» el libi*» es do 
tBWftinuble valor para la litemtui-a contparatia y meitH-o lui laigo comeutario, que toda- 
i>ia üo ha obtciiida ('K menoá felb! eo eutu que la ooleccit^D tlatiaua, magistralmente eslu- 
«liada por Alejandiii de Anama. 

Avompanaol Li/tro de lo» «rf.tnp/oe, cu el iitaijuscrito de uuostni Biblioteca Nodoaal 
7 en la edieiúa do Gilvod^h, otra coloceíííu de ciocueota y ocfau esemplofl que llevau el 
tHulo eoijirmático de LÍf¡puÍ*^Í9ir-(f^áfno justificado por el contexto, pneti auoqne caií 
lodos los apólogos bou do niiimalott, sólo en m\s ó siete do eltoK interviene el ^o. 
AcMO el autor eatondfa figiini<lnmiMi(o por fititm A los que sou blanco pi«dilecto de ta 
fátint. l'oniue e» este iiliro. miidio mejor esrrito que el de los Kfr-mplos y que lodos 
los do Hu fi^nero, exccptuaudo lus de D. Jtuiu Mtmuel, lo que importa oieuos es el upó- 
logo. quo A reces no pasa do una ligera rompariicióu á scnajauza, hÍuo la líátiru tiu oo- 
■j iada, a cerba, ftroTjjjüfi ret-iterda el espíritu y auu los procedimientos del Romati de 
Jtm»t eñ'iüs'AÍtimsH roiina& li^sla sátira, no hlaudn y cbistotm roiiiu la dol Archiprcsle, 
atoo annada de fui^ y diüciplimw, rocas sobre ]u.s más dovadius condicionoa bocIaIoic 
«obre los DUgiuUes y rlcoB hombres tiranos, robadores y opresores «le los pubroe: wbro 
taeorrapción y renalidad de los alcuides y merinos realw, pro muy eepecialmeafe 9obi« 
loa rioios de la clerecía socidar y i^ulor. Véase alguna muestra de esta» ÍUToctivas, 
t(n reflejan Bolmeuto el desorden uiorai de! siglo Xiv, bien (roiUN-ido por otros docn- 
meotus: iDebedM saber qiK^ itoii mu(!ltus moueius do moscas: faay iinoa moscas quo 
fierea muy mal é aou muy acuciosas por facer mal, o otras que euütidno, 6 otras que 
hon gma roido. La mosca que muvnlo íO entiende por algunoe Hórigos que hau bene- 
Bdo« eo las iglesias, 6 mautiónense con ello commo avaríentofi, ó non lo qnieron dar á 
loe p>ibrr?s. antes allegan dineros, 6 tode su cuidado 6 twlo hu en teiKlím tente (m puogto 
m tomar diiwros de sus clilrigús, A en allegar grand tesoro, commo quier que ello» tieueu 
«■xdelu suyo: aquestos tales son mijsfas que tioroii. Otnjhí, algunos son quo viven 
It^nrioaomente, e tjeuou bari'&gana» u fijo«, e expenden ctuiiito b«ii de la iglesia: en w)uoe- 
tps fw la moscA que ei)<itiria. Oti<oi<( hav atrn» niaiietas de clérigos quo tienen muehas 
tnnpoftaa 6 mnchos escuderos 6 muchos cabulleros; aquellos aon aomiíjimtefi á la 

t') Véaaa», ain «tulinr^o, lu iadicwione* copioMa y iilil«< dol Coodo de Payauígre (£.« VÍ4iac 
dttmn QMinam. i.* edúióo, 1890, pp, ]07-lt«|. 



aT ORiaENES I>E LA NOVKLA 

mosca ([Uff face roido, é fi postremas viene un eratid vientn qm todo 1» Ucra, El 
Tíeato es la linni di< la iiiiiorU\ i'U^> . 

Jfadft hallamos de peciiliarmeiite ctípanu) «u «I Líhro i¡e /«s Ontos, tjuo pnrecc 
duccidu biou hecha do tAgíai íjiber SiimUtudñmtn escrito en latín. Su sátira es tnii 
geoerai quo puede apticaise & cualquier uacíóa de la Edad Modia, y la irroveroocia de 
algunos cuentos recuerda las cauciones de les tjaíiarfto», (í loá episodios de la hurlosca 
epopeya, frauccsa ó flamenca, cayo protagonista es el zon-o. El erfiiiph 40 fie la muerte, 
rit^i ¡abo llega huta U pai'udÍH sacrflegu. Citurentos ulgutio mAs mosiirado do toso; soa 
el XIX ferempfo del lobo con lo» moujejí): «El lobo uua vc^adu «luíso ser motge é rOg6 i 
uu convento de motucs que lo qnisiosen y nwebir, 6 los monjes fieiéroalo ñoA, 6 fíderon 
al lobo la corona 4 dÍ6ron1e ciig:ula é todas las otras cosas qae pertenecen al monje, 6 
pusiéronlt' A leer Pater lunttfír. !íl en liiRur de decir Patrr nusl^r, siempre decía iCor- 
dero 6 camero», é decteole qne paraine mientes al crnríiijo ^ al cuerpo de Dios, 
siompro cataÍMi al c-»rdero 6 »l c-jiniori). Bien aa^t hCuoiíiic á mui-Jlos nionjeE^, que 
logar do aprender la re^la de la Orden, é me&v della easos que pertenescen A üios^ Bien 
pre responden e llaman «cai-nero» , que se entiende por Ia.s buenas viandas, 6 por el vine 
é por oíros vicios desto mundo». 

Algunos de los EtjeoiploK del Libro de los Gatos son fábuliis i-^iípiíms de las 
conocidas, romo el Galápago y el Afraila; el T.obo y la Cigüeña: fl de \o» dos ratonen, 
[■indadaiio y camposino. La del cazador y las perdices se baila tambiiSn en el Courtf Lura- 
iior, aunque eou variantes y distinta apUcacíiíri. Cuentos propiamente diclios, y de alfoin» 
oxtcnsiiSn, no hay más qne las parAbolas de los dos compaQoros que apostni-on el uno i 
decir verdad y el otíu 6, mentir, y la *de un orno que habla nombro (.iaitcr», tonuda 
del capitulo CI del Gesta Itomanorum, No ftieron ciertamente \vts únicas obras que so 
compusieren ó tradt^erou al eastellano «n aquella primera edad de nuestra lítcrHtnra. 
Bn esos mismos libros encontranioii ineueiuiiudos otros cuyos Ululos excitan sobremn- 
ncm la curiosidad. ;.Qu6 serla el fAbro del Oso. alegado en el de ¡os Oatiuií ^.Qué el 
Ubro lie Ut9 trufas rf? los pkytoa tie Julio Císoí', diado por el oonipi Mor del Li>/ro de 

Jo» HfílMfiloii? 

Keportorio!! do anécdotas con fin aséptico y predicable hubo también en las deniA<> 
literaturas de la Fenfnsnla. Los portugueses poseen el Orto do Sposo, de Fr. fU>miGue- 
gildo TaDcos, moi^e císterciense de Alcobaza, que escribía «n el siglo xiv ('). En cata- 
l&o existe, por lu menoe, uu JtecuH de eximpHs e miractes, gestes c (antea e oltres ttgen- 
des ordenadfa ptr A. IÍ. C. {*), texto itcl siglo xv que está e^-idontemento (radiirido del 
castellano (*), pero no de la Suma df hjcemplos de Clemente S&ncfaez, aunque í;ígue el 
mismo plan aUabMico y tiene muchos cneutoe: comunes. Libros por el estilo debia de 
babor en ca-si todos los monasterios. La colección catalana es de las más copiosas, puea 
Ue^ á la enorme cifra de 712 ejouiploij, incluyendo algimoá que nu sueleo figurar en 



{*} Ouí todON HtiB ejemplo* lian «ido publieailo* por J.Oornu {Vietix lexUa porluyai* cB lu Roma- 
nía, lomo XI) y por TudRIa htAgn m mía Cmtot mubViaiuia do Pom Portngma, t. TI, pp. 36-60. 

(*} íttcall lie txtm^UA n ntiracltm, giult» * fatáU* t altrrt lig^nárá ortttnatU* per A. B.C-. Irtitm 
d* hh umiiuii'Tif m pargaiui M commpuMnl dA ttgU XV, uní prr phmtra voUa ettampiuUt (aoa diM 
toiucM Jl- la Tiihliottea Calatama d« Aguilti, ^uo ettt«c«n (odavia de porlaila y iiirliiiiiau*!!). 

(*) Lo ilviiiMirú D (^/«taao ViA»X y Tnlonoisno «a un artíonlo iiirerto i>n Lo Oag Sahtr, Biv 
coloita, 1& lie ia*ya dat ttfSl. 



INTROUUCClÓ^í 

ointa colwrionw, cttmn M Ho Ins do* lonlw nmiga» Ami^o y Amolio. Itóiwee >ifi un 
{loema frenóte áf* la VAnó Mwíiii, tMnrfurmaíifi liioyí» on el libro dp (Mballorfan «lo iUi- 
n»«w íif OtjiliHa ij Artiis iff Alffaltf. A \aa MiUmAmivs «lí^ptilas en el L/Am i/i- í«?t 
Esr-mpUis ^■. ufiailvn utnuH, como Jacubit de Vítrv, tJeaarío (de IleHterbuvb), tlftliiiaiido. 
Pedro D«niÍ!ino, Juan el Limosnero j la Leyenda Lombdráiea. De Cesáreo ó de Holí- 
luuiHo debo (ie pnxt^ler, iiiint)i)e eu osla ooa^ití» no los cita, el curioso Rompió 49H de 
los 6ScoliLre?< suecu^ <jiio FiicrMii A uptviidt^r uigroiiuuiciit & Toledo. 

Ni el satirio» aiittu- del /^/¿/-o de. im fíaim, ni menos loo rumpiladoros do libros de 
exemplos, ijae no se proponíau uin^n fin literario, pueden s<*r ooiisidonidos ooino dis- 
cípulos do D. Juan MunuH. Ruimtindo T.ulío tuvo eu su propia leu^ua uu solo imitador^ 
pero do tan prouintciHiln un^iimlíditd y eüpfrítii tan divei-so del suyo, que «tói |»i«le cn»- 
siderarse como sn anlftf^ix, A |)i.>^ar del misteriosu tazo que od Klg<Sii modi) los une. M^a- 
llnrqtifn como él. fmunsi^aní) eoinoAl (si bien Lulto perleneeió »6Io A la Terreí*:! Orden). 
Fr. Aji aelnio do Turmoda, pa pular toílaiia en Cataliifla por el libro d« sus ConftejMi mis 
tncoe, que bosta muy entrado el siglo six ba servido de texto en las esciietufi, poeta di> 
d&ctico y pítrf^mivt^ffiro, aiitnílogo y preteta, cuyos obscnios vaticinios, eemejantee á los 
del zapalfTo Bandiirra en Portugal ^ á Los de Nostradamus en I*rovenza, sirvieron para 
alentur la nMiMcncia de los parciales del Conde de Urf^.•l i'oiilra el Intaiiicde AntequeiTi, 
r anD fucroD iovocados eo otras contiendas ciriteg posteriores; reot^o no sólo de su 
onkn^ sÍDo de la fe crimíntia, p^)S'Slito ile1 mahometismo, en dcfeua del cual eompuso 
«o árabe un largo tratado, que recientemente ha sido ioiproM ('), intúipreto 6 triicbimáa 

(*) íe PrtMtxU dé rhonme Itttré poar rJ/aUr Ut partitaa» dt la Cvois, p9r A*iA Allúk ilin AM' 
iUiJA, Ir drogman. Tradirliott/rmv^iit inetlite. París, EirpMi Ltrt/ujf, fttlttur. iSS9. 

L« apnatu» ifr Vi. Aniclmo ha aíilo puesla en (inda por algiinn» ilr xim liíi^grafíi» (viil, «)wcia]- 
menlA «1 lt«bajn do D. B*Ud1sIim Ag^It6 eo el Mmtc Bateai; MnllotCA, 1884); pero no •¿lo tíeae oa 
n aporo 1n imliddn franciicsna (Crónica de ta Santa /Vt^ciiicü de CabiluJUí, del P. Juiíiic Cali, Bor- 
Mloaa, 17.18, i. [, lili. VI, chp. X) y la á'i )o« cronlaiB* l>vo*xlivi¡ti<M ()iiv tintaron do Ki. P«]r« .Mnr- 
gincr, couijiaflero de Pr. Anaelino (véoM Mppcialmenli> á t'inQOlmi, IIi$laria iM Rtat ih»a*UrÍo de 
Pcileí, in, pig. 272); do w6la ticn« npojn en nnliguna nlicionca del lAtiro Je lat Comaejot (por ejoro- 
pío, la que D. Fenunda CoIAn adquiría en Mmlinn del Caispo vn I&24), donde m dko del autor qitc 
tparau ileav«atura fuecaativndotlemor»! v Uvafto á T¿nI^B, donde coo dÍv«ra^>H totiii^nlot h letnor 
delloa Too focxtAo renogar la canta fe catúlicaii, «¡no i]ii« ba r«aib«do irrecusable coiifiímadún con 
A liilliut^ i'tt el Arcliivú gcDiTul do la Corona de Ang-dn Aa iin atlvooan<luclo dado ¿ Tiirnicda |mm' 
ilfm^u V ra 23 do arplicmhre de 142!t, dond« texIualtiientA ae \rti: «i^iiatenua n«[i obalantibu* quod 
/dm tltrlUtanaat , «■( ¡¡«retpimut otlnfyaMli, el propttrta crimina jtiurima «I titormia fumMinlUl»». I^ol 
Utano docunieoto le inlicre tiuc »! [eofgsdo latlIorquiQ vtvfa enlr«g<ulo á la poligamM, pucatn que 
d •alnwoDiincto •« extirnile á ana mujcm, liijna i iii^ojí: aAffídninuii et nMWCiitamua voa dileclain 
fiÜDlil noatrum frairtm BnUlnnini '¡'armeiiii, nliat Aieayéitm Abáttün. íla qiioil lílivri: et ai-curc et 
Úiqa» Ímp«d!nwaIo, no*Ítiitu rt detritiicnto riijiiacotnqav, cuní quibuari» navibu>, gaVU, bergautU 
BMet altia fiMtiliw niarínw, tain chnatiaiioruní quam aarraoenooini, et laiii nobí» amicoTum qtiata ioi> 
OUMrant, poaaitia ct libare volnatw, ana cum axaribua, JtlHt ttJÜiah^t, srtvitoribua «1 BCT'ilriuibun 
«ametala «t cbrlitiaufa... rec«derc a cíviutc aeu porlu Tuoici». Ho puMicsdo este íinpoitaiitJaiinn 
doOBUMiiio el J4v«n y erudito pruablUro t). 1'. H. Bordoy Torrenta en la Reeitta Ibero-Ametieana 
dfOwKtat Ec¡e*iáMlicaM (octnbrc de 1901). 

Lb que «(Laile la Irndici^ti, y no roetdta oonñmiado linata aliora, v» que, liabiindoae arTepentiiio 
fimj Aui«-luio 7- confceuuiln ou aliñe meca la fo citíilica ijin» prnTraulm, el Hoy de Tünex le d«(cnbexij 
porau pn>pM mano. De lodan «nnrlM, el aflo di- iiii niHrlirio no podo aer I4l9, coma dteen T>>frt«i 
Ainat y otim, pueato quo el aalvocondocto de Alfonso V e» de 1423. 



ovi ORÍGENES DE LA KOVELA 

lie I» Aduana fio Tfinoz y pun owitdpro df! Roy Kniilp HnifrPt pur Io« anosde 14171 
1 4 18, ea qae compuso su libro de J^l A.mo, prcseiila tales enigmDS r i^^DlnuiJoriones 
su vidn y ou sm abras, que bien pufde decirse i^ne la LTiticn apcun^ comionza á diluc 
darlas. Por desgi-acia, nos falta «1 toxto catatán de sii obra más importante, y mieat 
la btictta «liarte do algiln bibliófüo no lloga A dar oon algún ejoiuploi- ítalva^jo de la |>mü- 
riipciún ({lie tiilmiuúel Saotü Oficio, babr& qtic oontentarso con la venión fraDcesa (mi 
i' todo mrísima), cuya prtmcm edjc-iiln «6 de hyou, la4H {'i. ritúlaso esto libro Disputa 
miel Auno contra Ft\ Anstlmo rfp Turme^ sobre la natwalexri y nnilexa fie los ntti- 
mtHahíi, y consta al final i^iio fiiu iu;»bnilo on la citi<lad do Tduox «1 15 d« septiembre d<i 
r 141K. Kl cnadro od quo r« deHonviielv^ la Diapiita tUit Asno rocuorda iomedlatamonto ol 
Libro (h Uix liesitíu, de R. Lull, y también el GnlUa v Dina, en «1 ctiul «utruinbuH tieii«u 
su primer modelo. I'eMido tV. Aiiselmu por uua lloittítti, pucuentra conjtrepuios á loa 
aniniale^ w turui^ dol \o6ü, ñ í|iiiuu acnbaii de elot;ir por tsu roy. Uu coQOjo ndviorte i 
f)i-L'«i.'iKñu, y lo delata ea oetos tórminos: «Muy alto y poderoso «eRor, aquel li^o do Aii 
qüB está sentado A la sombra do aqticl l^bol os d« n«cióu iiktulái), natiiral do la cíudiul do 
3I«lloix», y tit-no por iiombití Fr. Aimelino de 'J'uniK>d«; e*i liombre Bitiy mhio l-ü toda 
ciciirin, y mayoriiioiito vü Astrolo^lii, y es ottcial d»- Ti^iioz |>or ol gnindv y iif»btp Mnii 
Bufixnl, y graii c^scudem del dicbo Bey>. AotURtdo 1-V. Aui^lmo de pi-uleeai- y doroiider 
sus disctirsos y prudicufiouM la opiuíón de la mayor oxcoloncia y dignidad tU\ liombro 
sobro todos los ajiúimtr.*8, »e ratitica en olla cou gmu altauerio, y ofr«ce liel'Hulerta 

(') Lu (|(iii poMiío, y úf 1h cual me vulgo ¡tnri calo ligci'n nnAtiaí*, Itcv^i ol titulo elgiiienic: 

Ln tiitpuU d ai a»nf mnlre í\ert .{vtrlmt Tiiriaeda, loudKiní h diguilf, nolteut ft prrtmin 
dt ¡"ioMmé fur dMut* U* autrtt anitiMtia. VliU, phítanU 4i réenaÜM li lir* H «Vfr, Jlfaattm n»a 
propkti'u tlw di( Aine,dtpltii¡ftir»eltotn ^iioníiitlrrmiattaJmimatttacoriotánftUTMenttmpltÉtimira 
coyttrtFt líe rKnr«pe, des l'ait ¡41 7, iin^ncJ Ifotfi* m i-AoMW onf tM wm-ÍIh nt rttlgairt KfjmgtnA, rt 
deyuíf traiÍHiU4 tu iatsue Knot^ite, Ti»a e*i rmteu ti corñsé de mmueam; d. Pamjtrluiu, fNir b'niUiyma 
£ri0tov, tSOÜ. 

Bala portadi es eriiUnioiuvule falta, jr el litim delw de ••lar iioprcHo pn Lj-oo) como lo prr. 
«wtdu la coaforuiiilad del apellido dal impRKor y lu •euiejcuui >!« le* lípua ooo lo* de e«ta otra cdU 
dóii, qii« laiiibiún Ite rinla: 

Lo ditimlation i/fl riimt tonire /rtr* Aiatlnt Tkrmtda *ur ¡arntU^t ft malilat* tlfttHÍiitiuz,/i,irUi 
tí «rrf««n<ir|wr I4 elil /rire Atutltiw fn Iti ciU de T»itHÍu Fan ¡417,., TrwUkkdl Wutgftirt hfiijia¡fgiiOÍ 
ett tmtffne /riut^ift* A í-^n fiar Laurea* JSuyuon, Ji48. 

Na lialjiciido podido cotiipamr toa ejeinplariM que dta DriioM da Lyon, sin illn, <kt» Jaumé 
Jaquí, j til- L^'DD, 1640, t}ie* D. Ani«uU*i, tío (jucido ■riruini ■■ boq ii-«IitiOD(*! iIÍhiÍuioí A lAlo vnrfon 
en la portada. El mÍ»mo Bruncl dic« qoe la f*cha del aegnado ca aptorifn , y iieolia i mano crn A 
ejemplar que fo» del Duquo de 1.» Vtilt>ér«, La (l«<)lc«torÍn H^l Itadiidor U. Laano eatá limoda 
en 7 de octubre do I&47. Todo Induc», jiuoh, á cteor que do liubo odteitio niilehor i «im fcdia. 

En contra do o*l« libm -mi tú olru títabdo LamaiuiíMtíeMtrtditpmUdeJnrt jMiihn« TmtmttUt 
ectitri les ImUm, par Mitíhuriu Mmtrit4 (i'aila, lfi&4). 

Bl original niHUn no ba nido detcvUwIo Iwais aliora, prro consta qm D. Periiaiido GoI¿b 
poteyA un ejemplar iaipmo (a.°3.8ft7dol JtffúfntM). DitpiUa df I Am contra /rart KiuAm Tkrmadií, 
imit* la mtlirtí rt iti>ffU*a déU oitémaU, ardtmtl ytr lo éit Kné»}m. „ Imp. tn Parcthna, a*o da 1S09- 
Catlú n LH-ida Sí maravfdÍM, ato d» ¡US, por junio. 

Ko p«i<m1o sHnrtKi-M )> nxiRlcnoiii di> unn Iriidiircián ra*t«llaiia. La pml)ibÍ<!Í4tn itfl Indio» Kipur* 
ItatWio pa«<l« rofdtirM al original <} i la traduocíAD francMa. El t«/jfar«|piilioJi)a quoAata «i? biui na 
ha da edlvudunio dnl cMtellaoo, «ina del valaUn. Son i*ruiinant«« laa palakiaa da) Iradiicior en H 
p^loito: *Avu' fH« U da iitin *«( nertt m troya tmgtu ealha¡aint, ^ai ri/ert haréart, tttntngu rt 
rtaiifiUt da miy loHgagt cattilltM. par moy qHMt^tiefoii pTattijM¿- 



I 

I 



IJITR0DÜCCIÓ5 cni 

pi1hti(« tliRpiitn. El campoi^n licüigiiado para ronirsilpcirid os, oon> gnea tiumi)larí<ín 

Miya, un «.«lo ile niin y misomhle CAtailuní, sanioso / ain nilw, tnl qiio ou hiibíem 

valido cii<^2 diuciros eu la feria do l^irraROna. Entáblale la coutroremo, eo U cnul, ademüfi 

do loK principaleis iuterluocitúres. luinuí alguna porte el piujo, la pul|^ la chinche y 

olfos todivfft mis repuicniantcH imtectofi. Pero el asno t» quies verda<lenunofi1« so 1do«, 

putvnríiaudo tuilon los urniitnentus ilc b'r. Anselmo, domustniadu la Kiiperínhikd d& ti» 

uiítnalce, ja eu la pci*feocÍúu de los wiiUdoK corpuiules, ya eu las obnis mni'avilloMis dul 

tbstinto, y batriciido In cj-ftica mSia ncerba y el diAk cnml proco»» dol ^uei^i Uuiiutno, do 

mis vudidftdfls, torpexM y locuras, ran iiu f^tuoi"» de e^trarnio ()ue rccnoiiU á votv» lii 

kBUii^ níMatmpta de loi Vi(yes lie QuUivHr. Súlo la fúnsiilomcióD do que Díok t\\x\m 

buena hombre y vestir carne morial detieno la plumii de Turm&da para no dar termi- 

luuitanunlo la Tictoría al asno on este litigio. La di^Hita c^tA Kosteulda con mudio in- 

fnotto y a^ideza, cod viva y fresca Ima^iiarión: poro no es lo más ctiríoiw que ol libro 

da Ttirnieda contiene. Lo qtio lu jkvsU mu» un^imlidud y lu \mko mi«it iiitorewinte |m-a 

la hi^Ofin os lo (|iie coationc de sátira social, y may Mpecialmoutc los cuentos qii« )&• 

Kiera al tnlar de loe siett> iiemdos «pitulos. Estm cuentos, quo ou ^ si han «do i-^tii- 

Í09 <i dtados hasta ahora (tao peregríDO m el ralnmeu en que m hallan), cumpitun 

loB mAs libros do tíoccarclo, no sólo o» la liviandad da lai muTaciuiit», sino ou ol 

(sp(ritn laico é irreverente qne Iim tnfomín^ puesto que todotí, si» excepdóti, tienen por 

iBiUa Us rolqjadAs costumbres dol talero sociilar y it>giiliir, ouniMnd<^o üohro todo ron 

Ustirdones niondirdiito», y en OK])ncÍiU con U do San Fnincisi-n, ((iin Fr. Ausoloio pcr- 

ligiu» con ranoorot d« apóstata ('). La acciiiu do alKimos da estos cnoatos pata en Cato- 

toQa y Uallorra. con indí(arit'in muy prerituí de itoinhree y pormcooros lócalos; otro» 

aoociüuu 8u orl/ivu italiano, como los dos que so suponen acaoddos en Penigia. La 

rnuetB de contar de Kr. An<tolRio, t»I ooni» pnndo adivinarse al travos ile UDa traducción, 

parees mny nuella y picante; su tono sucomíu y malicioso contrasta en giHii inaiiera con 



O Se WtfiWt ni iniK'ho nienn», A Un feroce* deinutaH, moihi cIu vch eo ooKOdo en ol inÍHiiin 
£*W* da hom «naoiyumnuli, U U>nil«ncla RUtlrica do Pr. AdhoIiko contra «ua onÍMilva: 



...ano l'tlea ini 
qui burell aia. 



•a de Vttelllueat 



So qu« ^hI^A< dir fAtéi 

DayL-«II>i lio dícli qu'liiui lo oftp raí 
Uoc e la btrba. 

D¡0«ra alegrao )ab ififaata, 
B fan canlnr Im capnllnii* 
B loa fr»re« c«rtu«:litana 
A Im grasa ftttí». 
IMiiart, don di 11. vun»* nplnfctr 
Si'la pota l'itver ñola l»ix« nonr. 
Si molta n'li4iirái par¿ii tornar 
I^pa de Rnma, 



Por «tra paTt«, la doctrínn dr loe Coiuejos dista mucho de ner irrCprocli&blr. ün iinn de ellos te 
rceonieaila ain uiiímJ«« «I raiplvo do la nipitliru. 

VuÜM toatcmp* dir voHtat 
D» (« que »frrlU d«iiMii«t 
Mu de caá de D«Mait«t 
Pota dir falcía. 




I tor- I 
Rorío 



cviu OBÍGENES VE LA KOVELA 

la mÍNticH r nmiible ftiiide;; riel entilo ríe R. Lnll, y atin con la (rrave ironía rln 1). Jttuí 
Uaniioi, poro taniiicton ¡manuj mudeljtdft sobre el tipo i-lA-sim de Boomccio: mAs bien 
rot-uoril» lu tibtmdanrin fácil y des? ergODEa^A tle los i-ueulÍstAS franooses (I«l üiglo \v, 
las Ce»t NouwÜfH íCom^Mcs^ por ejemplo. 

El más brutal do los ciit-ntOB de Tumioda os, sin duda, ol primera, cnyo Kt^imento 
apenas puede imlii'arsn hoiicettameoto. .liia» Jullol, fi-uuciscaao do Tana^ona, pt-evalído 
do la nwúu simplicidad de sn hija de confesión Taány mi^or do Jtiaii í^ticrlor, obiua tor^ 
pemeoto do «Un so piv^loxto do oobiiirlu el (lioxrno, 

Car&cter muy di.stinto. y en alta manom tnV'<"o, tiene ol i-jenépto ú anécdotA' 
oastiga el pocadn rld orgtitlo. Un abad, i(iie cu nombre do la Iglesia limiii^caba el seRorío 
de Ferasa, había c^avertido so castillo feudal en guarida de malhechores, cometiendd á 
porfía H y ou-os rléi-ipos .v rr?l¡{riii.si>s de su síirinito Uido gínero de desmautM* contra Iv» 
incmnOH vasallos, robándoles y deí^onrándoles ku» h^jas y mujeres. Las t^sas llegarou 
á punto de abaiidoiinr iiu cautSuigo los ofício^ do Viei-nes Santo para inti-odiicirso en casft 
de) noble ciudadano Miccr Juan Ealor. aprovechando su ausencia, con intento do foniar 
A su mujer, b«Ua y hoiio-stf-sinm, qiio yacía on cama ombam/.ada de ocho meses. Pum 
ftilv&ne d« 8» horrible lascivia se arroja la mujer por la ventana, malparo do nwultjuí 
del golpe y muero |>oco tlospiiAs, revolando todo el oaso A. au marido. Éste acude al 
Abad, quien nteoospi-eciu sus quejas y le amenaza fionuneoto. Entonces 61, rocopicudo 
ou inia peqiieflft va.<4íja los nvtv» de la criatui-n muerta, para irlos mostrando por donde 
pa-sa y c:tritar léstima y furor ou cuantos oyen la dolorosa historia, va t biis<-ar apoyo 
para su Tougauzaea ta it-piiblíoa de Florencia, queso halluba á la sazún eu guerm con el 
Pnpu. Los ftiin-ntinus so poueu de su píirt» y lu duii rOL'iii'so.s puní sublevar la tteira peni- 
^tna, que -m levanta t^inio un solo hombre contra íiiis tiranoii. M^n de doficíenloslDgareA se 
emoiicipna del dominio eclosiástico. El vVbad tiene quo encerrarse cd su castillo; poro los 
pcrusiiios, ayuílados por ^tte de armas, lo oUigan A capitular, y ol gobiei-no cx)muiml 
<luwlun;st«l)ie»;ido en Porusa, 

A la misma Hudud so relicro el episodio siéntente, que conviene en grao manera 
con una de las miU subidas justiciits do nuostro K«y I). Pedro do Oastillu, la del zapa- 
tero y el prebeudado. Kl rector de la parroquia de San Junu de Fenisa persigue cuii 
sns preteuHÍonos amorosas i una belUi y devota mi^er, Ihunnda Marroca. Su marido va 
6 quei-ellarse al Obispo, y Hie, (\ne adolocfa de la misma Uviaudad de costumbres quo ol 
PArmco, lo niauda llamar, y le impone la blandísima penitencia do no entrar en la Ígle«Ís 
durante tres días. Malcontento el ofendido e^ao se abia en querella ante el Podeatá do 
Puruüa, Uesser Pillppo de la Iiíl». y óste le du por con.sojo que, llevando consif^ dos 
hombres bien armados, propine al clérigo una tremenda paliza, hasta dejarle medio 
muerto, y se retire trauquilamonto & su casa., gto inqnletano para nada de las consoi-uen- 
CÍBS. Asi lo ojoctita. y el t»)dludato oa enorme. El Obispo llama á capítulo toda su clerecía, 
y al frente de ella comparece en el palacio del Pctífsífi, pidiendo justicia coutro el veo- 
f;ador marido. Pero el magistrado so limitn á impoucric la pena del Miau, probibi6ndole 
entrar trc» ilfas en la taberna. 

Si el clero secular sale mal parado de las pecadoras manos de Fr. Anselmo, no ee 
cou todo ol blanco predilecto de sus iras, las cuales mis bien so celuio en los reblares, 
fomo M aquel fraÜe cínico y renegado 80 complacioíie en asociarlos A su pmpia deshonra, 
píutAudoKw contó los m&s viles y ootrompidos do los mortmlos. iii do aYm'iciaso trata, 






INTROnUCCIÓN 



cix 



m 



QtM roferíri lu baria quo un nutrínoro mallorquín híico ul duminioa cHul&n Juaii Oset, ([QQ 
le prometbi Ia absolnci<Íti por un flürfu. Si de iin os el (IL<<ciir^, ikis coiitarA qu« dos 
fnutciscaoos de JUallon», cuyos nombros da, mataroo do una pAlíza á su herDianf) de 
hábito «I frauoto Aimerlco de Gravo. Si de gtilii, uox ínfortuarA úe la sutil ««trata^ma 
qne usó uq fniUo predicador de Tnrragona para biacar tos diontes ca el p»stcl de coivjio 
qoe tenía escondido el ama del cnm de Caaibrils. Ann en el sabido cuonw d«l eovi- 
ilioso Y el codiuiosu ha du bucer por fucr/ji dominico ul (¡ue pido el doblo de lo qne den 
al otro, y francbímnu al que m eontenta de buen gnulo l-uu reoihir doM^ientoii palus, i 
eoadiciÓQ do qae loque doble paliza & su ami)^. 

£s(os cuentos :m>ii inediauott y ulgo puui'tlos; pero no xiicedo lo miemu cvn ol de 
XaJaM. qtie e^tá contado con ligerczu y chÍHte y tiene algiuio» toques de caiilcter iiitiy 
bien tladoet. mhs an la lina manera <Io Chiuicor que en la do Botx-oiviio. Francisco Oítgoa, 
íle cúDvtmtiíat do Mallorca, fQint><;o prodicador y hombre av»ro, round anpoeotiompA mil 
ktj;/ riC los da á guardar á una inoiijita de sa onleti y muy especial ani^ suya, 8or 
Antonieta, de quien se bace picaresca descripciúi]. Un rnfiáu. llamado Nadalet, que habla 
tlado de pufiiila<t*i A una rrancwsa & qniou tenía por su cuenta en el burdol d« la villa, 
toma asilo «u el convento de Kan Frauciítco, y oculto dob^o del altar de San Crístdbaí 
oye lu oiiii versa*?) óu de! frailo con Sor AotouietH, i quien redama el dinero pam hawr 
BD Tii^e á Boma y lograr el nombran] ieuto de Obispo /» partihus. Nudalet eslah á la 
monja haci<<ndo»o pit.-<ar por et mercader do iJaruolona Luis UegoU, cncurgudo por el 
fntle de recoger el dinero. 

Abundan do tul mnaent las 8&tira.s antid(MÍralc« en los siglos Xlv y xv, quo llogun 
1 coostitiiir un lugar comttn, del cual poco i^ iiada puede ¡nferii-so sin temeridad aeerca 
de loet ronladoras propiísitos y tondem-ias do sus autoreii. Pero la.s do Fr. Anselmo tientan 
un sello peculiar de violencia que delata al fraile corrumpido, al viciow ^)^tata ctiya 
coDciencta fluctda entre la ley mnbometana, qne exteríormente profesa y defiende; el 
(rfstiauijino, ul cual en el fondo de su ftliua uo renunció uuuoa, y ciertas rifiígas de 
lacredolidad italiana & avi-rruiKta, que le llovau ft iuüíuuar por boea del aítno mal velada» 
dudas nada menos que sobre la inmortalidad del alma ('). 

Para que uada Enlte en tan extraúo y abi^rado libro hay en él alji^os trozos po6- 
bcu» y uun Inr^t profix'hi del asno: nueva muestra do la t^iq)or«ticiiín astrológica do 
Ir. Anselmo, ó máA bien del i-linrlatüniitmo e«)n que explotaba el er/<dit) que le bnbía 
mojeidu esta falsn dentña despulí» de liu feniDüo pronóstieu de 1407, que tan grave» 
nwnectienciaH polfÜcaK tuvo, afilorando la ambicidii materna de Mari^aríta do Mont- 
fernio pnra armar en hoiii ocin^'t ^^ biiuo de su bijo Jninie el Doí»dichado y lanzarlo & 
lá desigual lui-ba en que sucumbió siu gloria y sin fortuua. 

Considerada la Disputa del Anuo como ci'<eaciiín novolettoa, aunque muy clcmenliil, 
« el primer libro do su géoera que rovela influencias italianas, lu onul iio dos miimvilla 
uu Fr. AuBelmü, cuyo libro ra/is popular, el de loa Caiisvjo». eitado mil voces como líel 

(*) «C«r vctiB lis«t I' B«cdlurc, ot tip IVntrn.loü. Voiis «ftvM iiivn, que Balomoii, qiii a e«té lo 
plus Hge que i*Di3Ía ait e»M colrc les lil» •i'Adiim dít cu eotí EcolMiaste clisp 3. *Jiii i-(t ccluy 
\M «fait «i Im kint^H de* Rlit <t'Ail.ini tnncilrril rii hiiiil, ^\ Ira iiinciH Av» iiiiii"!!» i't niilroa airinittiii 
devnodeQt co txn? Oooins «'il vouloit tlír«: aul nu 1« ttiúX, li non coluy i]iii Ici u <;rc4. iít vouii 
•wwre, íttn ADMlue, qve voaire parlar eit peu «age on cúIa Voule>-vau« (l6(enniner co qno S«lo- 
■q»a OHt «u Joule, parlaot tagoioent?» |.^ 94). 



mt 



0BÍQBNE8 DE LA NOVELA 



^ 



ittn, \ 



tiusiuito dol biidii «entido y cto I& fíloHOtU priutlca del puoblo ratoJiu, m on ffran purto 
imitacióu y i vecce Imdacción de un libro italiiino, ím DofUrhta >Mto SrliiniHiiH ¡inri, 
N» Ko Micoiitrado hasta ahorn el ori^'inA! de ningimo do \aí ciioato^ de Fi*. AiiKelmo, 
basla leer dos de elloti pam t>oi>-ptH;li(tr ¡íu prooedeuciiL. Es, poi- consiguiente, Tiu-medii 
prinur cneiitista espafiol influido directamente por los italíuuiM, lo cual iiu i^uila que 
on autor profundamcnto catalAn por ol modo de pxpreKÍdn. Ojalá llegue & deíwubrin» 
tBxto geuiiiuo de s\x libro, que se^ununcate coQteiidiH un aiudal ri(|utsiiQu de dimúii 
familiar y rauotuis trtaos áignan de ooiivertirso i^n proverbios, comu huu llogadu & aorlu 
gna parte do los amoneftantents, incorpontdoü dosdo uitiguo ou el faik-hn 6 nbor 
popular del l'ríucipudo. 

La traduroión frauceea. que tttvo varias ediciones, prueba iiao la Diaouta dfí Aae no 
flRliiba olvidada todavía en el siglo xvi, y qiio habla salvado los Ifoiítes do EüpufU. 
algún tiempo aospeobó que NícolAs MacdiiaTelU pudo ítispiraree on ella |>ara el vñpíli 
octavo de su poema sotlrico IhWaaino d'otv, en cuyo capitulo octavo so introduce u 
dÍ!>pata del piiorco oou el hombre, algo semi^iinuí á la do Turmeda dou el usnu, exiw| 
ou ol linal, quo es mucho inte pesimit^ta y doswporodo en Maqutavolo, piieiíiu que 
CQido queda tríuiifaute puMdertindo tai dulíf^tas del hediondo uoua^l eu quo so rovuet 
y frveobuándolas cou mucho i. tii coadicióu humaua. 

E 80 olcuno Infn gli uoioin ti piirve 
Kiílic« o Hoto, non gli credor molto: 
Clio* II queslo fnnRO i>¡íi fclic-o vivo 
Doto eeniwi pensicr mi liagno e volto. 

Pero examinando m&s despacio el asunto, nio paracp que tal ímitarciiÍD es inveros 
mil, puesto quo nuda, en liu obras dol i«ui-otiuíu da florencíu, rwvola i'wüOuímivuUi 
alguno de la literatura eapaRola en ^uoml ni do la catalana od particular. I» que «egit- 
ramente iniitd Uatiatavolu fue el diAloj^'u do Ulives y dhlo. «u Plutarco. 

La litorntora castaltnuu del al^'lo xv no» ofroca un singular («critor, que, aiu ser 
novelista ul haber cultivado ol npOtofío man quo ocasionulnieule, iulliiyó cwmo ponoa eu 
ol doaorrullo de la litei-alum noyele>*ca, trunsAirmando el tipo do la prosa, sacAudohi de lu 
nb^tramón y aridox didi^ica. de que sAlo D. Juan Uonnol. uunquo por diverso camino, 
habfa acortado & librarse, vigorizando Iim lugitreti i'omnneí; do moral oon la ohBon'ai-ii^ii 
concreta y píiitorosca do hvn <»sitimbres, y derramando un tesoro de diocidn popular en 
ol cauce de la lengua cuito. La lengua dosarticulada y fomiliar, la lengua clfptira, oipn>- 
8Íva y donniro^, la l«ngiia de la oouvorwcidn, la do la plaza y el mercado, entró por pri- 
mera roü ea el arto con aua bizarría, con un desgarro, oon una libertad de gírús y ino%i> 
nüentos que aiumtíian la pi-uximidail del gmnde arto roalista espaAol. El iastrumoaio 
estaba Ibtjado: ¡u'Ao faltaba quo el autor de la Oele»íina i** apoderaas de tí, crfaudn 
A un tiompo el diilof^ dol teatro y el duja jiovela. La obro dol Anid grarte do Taja^tua 
fue de la^ mils geniales qito puoden^darso; no~lIeiie mAs pnMfarsor en Castilla (\w vi 
An^ltiprpittfi de Hita, A quien atgiinn)! vccos cita y en cuyo estuitio paivc<> empapado <'h 



(') Hay. cniro oinv* miiilnMgan«liH, «I sonbt* <J« Tr«bKCHKnía*i « UámiNMi i TiulMunvcn- 
t<M, lavi»ji<l«n)i príniJi, qrie ray«<leowft«a oun baicaadoU ni gallina nibu»(p, 130). L* cita 
esprvMxmcnte va ol np, IV <]« U primero pule (p, 18): «R un «lenplo «allitaa M, «I qa«I pOM *1 



1JÍTU0»ÜCCI(>N 



CXI 



I 



cfío MPT Inntas In.'; nnulogfafi do humor «nir» nmbotí prDcItu'os Íq(i;<>ii¡i)í), roRiiltutdo 
lO el ÍiifTtiEi>sri (Iíi'Iid rU> D. Tomás A. Sáuolioz: iFua ton buoll Arapreslo el de 
m pfi Ma^ mo el dp Hita oti versoí , todavfii «4tublpci} entre ellüs ^nui díferamña 
el tía do 811S oG^^^ el niaMi-ial artístico qua eoiplanixiii. So pai-oceii, ain diuU, eii loopii- 
ktito ^ (lr!«p¡l£am(to (1«I vombiUarío, en la riqavza do iida^^ius y proverbiiw, do sout«u- 
L'iai) y reirahisre*. en k f\ierza cómica y eii la viveza plátitica, m ol vigorom iiisUiiUt i'oii 
qutí sorprendan y aphiiioiun todo lo que hiero los ojo«. todo lo <iiu< zuihür m los odloü, 
el tamalto de la vidn callejera y tiesbordud». La iiiteuHÍdad de la üoiu^epcióa poóLik."», k 
ru<<ncA «.'^rcudom do porsonnjes y «ticeiiiut, lu ooolÍDua iiiroiivitíu ilo folico^s dctallue, U 
unpliluí! fiel ouadro y U variedad y complejidad de elomeiitos y tomas litoraríos m 
mnchn mayor en ol An?ipr(«to do luto, ()iio hizo obra do arto libre, y qo obra ciau, en 
la intención & lo menos, debfa tutr de dootrüía y repreusiAa looral como la del Arci- 
preste do Taliivora. Peni la frase del Arciiire^Ue de Hit», aiiiitiiie parece que tiene alafl, 
no lle^ á romper el duro caparazón de Iok tftníiitrofm alejandrinos, «I p«si> íjoo la del 
Atviprosto de 'I\iliir«ni, suelta du tuda traba, mi diiatn impetiioHa por los campo» dt>l dia- 
attW) ruljpir, rompieudo lo miumo con la pausada y patrian-al manera de iiuwtnis pi-o- 
ditas primitinMi. nteatos & la ensoRanzu mAs nm al ilidiñto, f\m con «1 inteinperauít' y 
peifautosco laiiniaiDo de los (|ua ou In corte de J>. Juaa U m empeOaroa en reuiodaí* tor- 
pameate el liipórbuton latluo. Do este crudo y proinataro eosayo de BouuAlinieuto iiiu- 
füa contagio llc^ al Arcipreste de Talavoiu, por m&s qne fuera hain)>re cultlttlmo y 
oniy venado en Ior escritus do Pctriirc-a y do Boccnocio ('). Ix> salvunm »u buen ÍQs- 
titito y ta directa y frecufoto comunimción (ui que parejo haber vivido coa el pueblo. 
Vcntim paren? que las pj^oas de su OjiTticho, tan fnvKUü hoy ixiniu ciuuido iiiu-ítireu, 
»aui eoulemporóiiea»! de los doeooy untamientos y tropelías con que ostropeuron y ator« 
kootaron nuMitra. xiutaxis D. Kurique de ViUeua y ímls HMX'oatx-s. 

8i de algo peca el ostilo del Arcipreste de Talavera eo da &lta de parsimonia, do 
exoeso de abundancia y knBBla._>Stt vena os ifrestaflable, ku ima^nHtfií'iu ardiente y niul- 
boolüT apura luK tunos y maticM; pera tanta aoiimuUioión de niodue do decir, por cbis- 
IMCM T perCf^iues que «ean; tantos re>peticiou(!6 do lum iniüma idta, tantos refnueit y 
ptlahnui ri nudas, pueden bitifnti' on una lootura se^ida. Aid y todo, ¿qu)6u iio le perduiui 
lili bueo grado sus íDterminnbtos cnumoracioaee, sus díálngoH y mom'dogOH ñin túnninuV 
r'Qaién no se d^a arnistmr por ai(ii(>l raudal de palabras xivas, que do son artiticial 
nnuito do la realidad, sino la realidad nii^ima Iruslududa sin ojcpui^ ni aoleeciúii á lu» 
hoja-t de tm libroír Oíd las Uiiucntacioues de una mtijer k quien se le ha perdida su 
nllioa: 

•llem ef una gullina piorden, vati do cuiui cu cüita (wnturbatido toda la veziudaL ¿Uo 
lui^iua la nibiu. do la calza bermeja, o la do lu vresta partida, cenicienta escura, 
mullo de pavo, i^iu la cnluí niunuhi, puncdoru do huevost' flQuién me la tui'tói' Fuitadu 

AxeipreMA de Pila on mi trMcUHo», y imi al Vllt de U UírcM* patli! (p. 313), «Dloe «I Arclproalfl: 
&bf«tt Innpnitlii callar, liwurn diiinaiiñitn faliliif a. 

El roMo ra. digno de (inliwo, pnr(|c<^ l<i< intns ilíl Arciprcvlc A* Hila 84ii mrbimu fn to* nnlnnia 
4b b Kdtd Uo(li4. K(>1q rvciMrdo k >M Maniué* du SantílIaiM un «U Protumio, (Win de |Mwa y kiu 
nllfteaaUíi alfiíiiia. 

.(*) D«l MgaiMl« «e t»hlará más ail«laute. Dd Fcliam oita do* vacof •! TrubuUt tk rwtmliit 
^\mt\imt fortttmof (pp. 1.19 y )6'¿). 



CXIl 



ORfGBXTÍS DE L\ SOVELA 



KOa su THld. ^.QiiióQ meaos me íizo della? Menos se le tornen los dia^ de la vMh. Hala 
landre, dolor de costado, rubia mortul comiesie cou elU; niuica otra ooniti; comida mala | 
comUtsc, HinOR. jAv ptlliim mín, tan nibia! Un huevo me dalms \A cada día; aojadii te ' 
tenia el ijue te comifit asechándote oetaba el ü-aidor; dosfecbo le v&a de su casii á ({ui^ii 
me ooniiií; oomíd» le vea yo d^ perros aj'na; cedo sea, waiilo mis ojos, e non so tarde. 
¡Ay gttUiua mia gruesa txrnio un ansarón, moriacn, de los pies amarillos, crestibernieja, 
mae aria nu olla quo ou dott otras que mo (jucdarout ¡Ay tri^e! Aim af^ra cstahii atiui, , 
«gom wlid por la puerta, a^ra 8alÍiS tras el güilo por aquel tejado. El otro día, triste d^| 
mi. desaven tiinifU, quo en om mala n&scf, cnv-tada. el ffnllo niio bueno cantador, qn^ 
asi siUfaii (!í>l pt)ih»s i-oniü del cíelo estrellas, alapador do mis mt-njíims, socorro tle mis i 
trabucos, que la casa nin bolsa, vuytada. 61 viro, utiiica Tacfii estaba. La de Guadalupe ] 
s^uní, á ti to ¡u ni»)micR(lo: st-Qoni, doq me desampares ya, tri-slo de mf, (|iio tres días 
ha entre las manon me lo llevaron. ¡J«»;ds c-tiiUito robo, cuánta sinrazün, cuánta injusti- 
cia! ¡Cultiul, «miga, por Dios; desadme llorar, «¡iie yo sí qü6 perdí o ijwí pienlo lioyi... 
Kayo del cíelo mortal e pestiloneia venga sobre tales personas; t«pina o hueso coniiondo 
si! te atnyvosa.se en el giirstiero, que Hant Blus non le pusiese cobro... ¡O SeDer, tanta 
pacicuoa e tantos males sufre»; y», por iiipivl que in eres, consuela mis enojos, da la^ar 
' A mis anpistias, synon rabiara o me mataré o me tomaré mora!... Hoy una pdlíoa e 
mitier «u gallo, yo voü bien mi duelo, aunque me lo callo. ¿C¿mo te finiste calvo? Polo 
A polillo el pfdo levando, ri.tjuiéii te 1J7u pobre, Mai'la? Perdiendo poco A poco lo piR'o ijue 
tenía... ^, Dónde estades, mozss? Mal dolor vos tíera... Pues corre en un punto, Junnilla, ve 
de mi uoniadro, dile si vieron una gallina rubia de nim calza b^rmcjet. Maríi'a, anda, vo 
á casa á cfui» do mi vocína. vorfia » pasó alta la mi gulliu» rubia. Peri™, ve en un salto 
ni virnrío del Arzobispo que tA de una carta dedeüi^omuniíín, que muera maldito ede«>co^ 
midgado el ti-aidor malo que me la comió: bien sb que me oye quien me la comid. Alo 
sillo, ven »!á, para mientes » mira, qiii.> 1a.s plumas no se piicdou esi'onder, qiia con< 
das son, Comadre, vedes qu6 vida esta tan amarga, yuy, que ahont la tenía ante mí 
ojog. Til&mame, Jnnnillo, al pr^^nera que mo la pref;one por toda esw vccindiul. IdA< 
mame i Trotacouveutos, la vieja de mi prima, que venga e vaya de casa en casa buacuidn 
la mi gallina rubia, ^laldita sm ta] vida, maldita sea tal vecindad, que non es el liomb 
sofior de tener imii ^lUliim. qm; aun no ha salido del umbral que titego non es arroba' 
tada. Andómouos, pues, á juntar gallinas, que para esta que Dios aquí me poso cuantas 
por eata puerta eulrarou e<se amor his faga quo me TuEea. ¡Ay gallina mf» rubín! ¥, 
¿«ddiide estábades vos agora? Ijuien vo»; comiA bien sabía que tos quería yo bien, 6 |i 
mo enojarlo tizo. Ruejos (• pH>uir-esoiiinnrguiiLí; le vengan por manera quo mi ánima 
vengada. Amen^ ¡Señor, así lo cumple tú por aquel que lú eres: e de cuantos mi 
has focho on wte mundo, ína a^ra («te por que sea sonado* ( '). 



(') ArútpTMte itt T<Aivera{Con!uchi}áItrprohtíeÍiH(i<lAi/wr JbimhHo),pn-e¡BaefiitíerAl 
Martíatztit T->ltda. L« puhUca la Bofi^Aiil H* Bibli.ifiJó» Etp'taclM.KmlM, 1901. pp. 118.120. 

£ela dictan, lüiigidA por ol ioMgnc inulilo l>. Uriitlúbal Fint Pwior. tieno por Ik»* t\ cúdk 
ÍÍj-k.JO do )u fiibltotocA A*\ B<c<i(i*1, copiado por Alfonto de Coalreru en 1466; pern cama eu l«xt 
nu ita iiiInchitMe ni uiiii-lio nictio', no hiiii alU<li lo Iwt varíanln <l« 1m iloa prlnera* cHk-lmi^ mire U 
MtaantÍ|;uMi i)iiv liula iihor* «e lyitioceo. Digo acia y noawte.poriiio hiqiwau vilu ilf Svvílla, 149£ 
«ÍlOGBC0DCKÍd4 por vtia ruca m*itci<iu, «vMOeqtiirocadii, de Pauzcr, Loa rcaUolc««cii:(i)tfe*illa,| 
Jiajaaido l'ugul Alriiiitii y Sluoialao Polonln, 14<J9: 6} Toltdo, por PriJta Hagtmbach, U99; e) I 



miRODÍTCCrOIÍ íxlH 

AkÍ tubltuí los inuJorM del AmpitHte, y así hablnbon sin duda Ua de Toleclu y Ttalo- 
vcra CQ fli tipiupo. Xiulñ' «nlos iiuf Oí liabía w-onado A reproducir la locuiwidad hi- 
perbólica y Fixubenuite. ioiv vehementes iip<í«tri)tos, los revuelu>5 y cnmara&adits ^rm 
va nuc M» picrdou las desatadas lenguas femeninas. Cuando á la gracia de los diá- 
lopat se jtinta el primor do las di»<cripci«ueK, que eo ol Arciprwte nunca «dAii hecba» 
por lénniíiofl yagon sino conrretoH y eñi'azmente repretteiitativoii. el efivtn cómico es 
irroeistible. V^nw, por ejemplo, ol eiuidro de la salida k poseo de Ui miyer mtuiylO' 
riOMi y touttui. 

«Diee la t^u » la madre, la mujer ul marido, la hermana n ea honuooo, la prima u 
su primo. la uinigí» ii ku lunijío: -¡Ay. i-umo estú enojada, dnoleme la cabent, stentomo <te 
todo aI cuerpo: el ecítoma^ tAnt;o deetemprado estando entre estas paredes; ()UÍoro ir a 
los perdonoK, quiero ir ii San Franinsco, iiniero ir a misa a Soiitu Domingo; represen- 
tación facen de la Pasiitii al UarmeD; vamos A ver el mnnesterio de Sant A^n^tin. jO 
i)u6 lamoso moDeíiterid! l'ues pasemos pgr I» Treuidad a ver el vasco do tínut Blaá; 
f«DO« a SanUí Uarla; reamon como se pasean aquellos gordos, ricos e bien vestidos; 

ranu>8 a Santa María de In Merced, oiremos ol sermón E lo peor que algunas non 

tieaSD arreo» coa que salgan, nín miijeres niti mozas con <jue vayan, e dizen: Marica, 
Teme a ca» de mi prímii que me pm^tc su saya de gm.ua. Juanilla, veme a casa de mi 
kcnHUia que me preste su a^uba. la verde, la de Ftoreucia. lueáoa, remo a casta do mí 
nMnadrtí (|ii<< me preste su crespina e ann el nlntaoHca. Catalinítla, ve a cas* de mi v»- 
diui que nio praete su cinta e sus aimoadas de oro. Francisqiiilla, ves a castt de mi 
«Dora la de Ftilano, que me pregte sus pateruostres do oro. Tereeiiela, ve eu un punto 
I mi ifobrinH qup m»> pi^ííle su ponlemn-s n| do miirtJL^ fitrradii. M^^iciglieln, crorre en un 
alto a lo» alalares o a loí< men^ere», traeme solimán e dw oocillai* duamomo, o clavo 

¿cgirofre }uu-u lovur en la boca Ks\ a cahall» quieren ir, Li muía prestada, mosco 

^Bú le liere la folda, dos o tres, ocuatro hombres de pío en torno della que U guar- 
den tmn laigB, e ellec por el lodo faRtn la lYKlilla e munrlo» de Irio, o mudando ce ve- 
rano, cujno puercos, de cansancio, trotando tras su mola a par dolía e teiiieudola, e ella 
lacicDdo doa^res cvrno m> acnv-sta e que so lleguen a tvnella, la mau» al uno en ol 
liombra e la otra mano en In cabeya del otro; hus broxo«i e alas abÍ<>rtos como clueca que 
i(Uicro volar; levantándose en la sitia a do vee que U mirait: faciendo de la boea gestos 

par el niÍHoq iinpr«Bor, l.SOO:rf>Ti>l«(lu. I&IH, por ArDnoUailUa ile Brocar; i) Logrofl», porMtptel 
iv Bi;>iU, IÓ21>;/) Sevilla, pur Aii<lN« dp Burgos, 1^47; lottsa «n folio, á exccpcIAo •]« Ift lUtinia, 
i|W BS ta octavo y innitmente inoorrecta. 

I* fecha, el) qii» el ArciprasU compuso ho obra codMs en ol eacati«MtiiÍenlo itcl cúdice «ecuríi- 
hBM: lÁtva eompmtta por Álfonta JUartínet dt Toledo . ArciprfM á* Tatartra, en htdatmt^ dé '¡ua- 
mAi «mot, ueabnÚQ á fiiJiMé de Miirf9, atuw ih¡ NuKimifi^ i¡« Stuttrt) Sattíaáor íhttu X' de Mtl 

Sol're d doaoao pMaja tl« lu hiDODUciooco dol liucvo y h i;atUQa h'iza RudríK» •Ío ItoinoH» uiiu 
COplaa, que ée imprintioron «n un pliego «uelto gótico, y too iiueTO t«eLiuianio 'le la pupuloriJul cjul 
AielprMM: ^Stgamtt wihi« eoplaa q»e hablan tk Orno bu m^fere», por una eom d*. nanaáa, ditta rnu- 
(AMflMat; M MjpMHti, una mujur tahre un kueta oon ru eriatla*. 

Qaj bueaw extncu» del ¿.rciprwte on Lemche, SomitmeA der ^aaitehm /',jr«míiir(teípxÍK, 
IKfi), t. t, pp. Il)fi-ll7), r\t\f' «« «I primer crílico <\xxv conci^iliA á chIc .iiitor In imporlnncin lUbida, 
f*mt Unibi^D Woír, Studien tnr gfckicKU ifar Sfaiüuehen ttitd Portttffirsixrhf.it yttíkmaHiUratnr 
(BcrllJi, IS3í>), pp. Í»2--¿%, y VnyiMiurt, La ÜMrr üfUrairt il> Do- Jtu.n fl {}*!tT\', IRTA), imo» I, 

UHlaKMa» DN I.A KOTRr.A,— A 



CXIT 



OBtGEKBS 1>P, LA NOVELA 

doloriosoa, qiiexAndoite a thobs, dolíflnftoso a ntos, ili/Jondo: Arud. qne me cat^: iytir 
qué nula silla, yuy <|u^- mala luula! el paso licva alta, toda Vií qiiebrautadu, trota o noa 
nmbUi duéleme lu mano itL> dar iMfrouadus; i.-uitadu; tuolidu nio líeva toda, ¡([ué será ile 
tnl! K va fiujiotido plant cnmo de Magdalena. E si algún esmidem le lieva d6< la rienda 
o hay gente (jue lu rairon, dioo; ¡ay aniigosl adubadmo esas faldas, yndei-esvadmc esto i 
(stríbo; yuy, quo la sill» so tuerce-, e esto a liu quo ostvii allí uu pnqiiitü con eJU e qii^^ 
sea mirada* ('). ^M 

Salvo ulguiios textos bist^rínos, cuya excelencia es de otra índole, do hay prosa d«l 
HÍglo XV qiip ni ramotBineQto puuda coinjMknti-tio voú la sabrOHa y oaatiza pmsa del fhr::. 
batho. Castiza lie dicho con ti)dH )tit(>n(n()ii, ii^irijiie en su» buenos trozos no bny v(>sti- 



gíu alguuo de imitación literaria, sído impresión directa de la realidad castellaua. Va ei 
primor libro osjjuñol cu prosaj icarcsca; la Geieatina y el Lazorilto de Torwex estáii eti 
gorúieu en él. ^ 

£1 Bachiller Alfonso Uartiuez de Toledo (quo tal e» el nombre del Arripres(e) (*) 
so propuso »er mondista, y realmente el primer Ubro de su tratado et} uo lai^o sermón 
(untrn la lujuria, inspirado al parecer en un opú^iilo de (iersóu sobre oí ainur de Dios 
Y la reprobación del amor mundano ('). Pero eu la segunda parte, dedicada toda ú trutor 
de los vinos, taclias y mAlas art«e y condiciones de lae mi^ereii, no es más que un oa- 
tíñuu mtmdauu, cutre cáustíco y festivo, que apareuta mím íudigniurión de la que siento, 
se divierte y i-egocija con lo mismo quo ooosura, y demuextra tal conocimiento de la 
materia, tan rui-a [wricia avi las artes iDdumeotariaü y C0!iinéUca!i, que 61 miiuno llc^ a 
rtcclor que parezc» exc«sira y pueda ser materia de escándalo y aun de maU eos^ 
¡lanza para laü mujeres: «N^ou lo digo porque lo fugan, c]uo de uqui non lo aprendieran 
&Í de otru pajie non lo saben, por biou quu aquí lo lean; mas digolo porque sepan que 
1» aaben sns socrato» e porídades> . Per» ciertamente que ni el más consumado arbiUr 
eUgfmtiaruní del tiempo de M. Alvai-o de Luna supo tanto de atavfosyaleitesmujerilis 
eumo miuiifiesta sabor el capolldu de D. Juan U, ni bay documento alguuo Iud impurtoute 



(•)P4g» 166 y 167 

(■) QueiJ&ii \aay pooM noticiudeél. OoiMtt por noaMoritura qits virlx a&n on 1406. PorTarlua 
inforeueiía deaualÍI>ro» »lKiii<wqueljÍ£0 larf[a retldaD«ia en laOoronado An^ón, Mp«cialiiivn(p«a 
Baroelona, dondo cMuto iIob hIlo». üablu como twttgD de Tinta il« lo» tcrremolM de 1421 y 1428. 
Ad«iiiáa de la oins que v«nio« esBiumando twcr l>¡ó itnn (?ODipllnciAii liÍNtúHw Mona At natioaidulM 
qg« «e tltal* Ataiaga de lat Crónica», y iiniui \'í<Uli de San Iiidoro ¡/ San ILU/anto, iludmiJat coa 
tradilcnone* ilv algTJiioii opÜHCuloH de tina y oiro 8auio. Futí ecirioni) colector ilt libran, y lodaria 
exÍBl»D algunM •]«<: le pcrlvuc^ucciu y llovají >u aulOt,'raii>, eulre elIcHi l>1 Lilro tU ta3 DimaJí, une 
citaré deipuéa, y «1 lioriuMO ej«iupl&r de U Crúmiat Troyamt, que hoy poMO La Dui|ueaa de Alba, y 
twuenl Üc lo íiguionto anatauiáii: i¿.'( r^ Alfonmt Uarlini , nrrÁipreiligltr laUtreretuia domiiti H'ttri 
mffii Joamit Mprlíwu oi Jfcnli* inidialaumut ik j/orctonariui tcle$iae ToUtana* tadtm or*uni/ut 
fieU«í* tapelatuit id4>rtqtie oapeiiu rígrú titmcii dictat ^tetúie ¡ikram hoc erribi/eci ttinpart tvpnt »rr>pla 
(alude i lo (ocha du 20 tl« lunyo de 1448 qu« te eitampn uuien) pnpler dttleitrítuan lafni ni or ttiU 
tuenon nobílutinii NnVr» at taaritatím, Dro gtatia: A . Talaveraiti* jmrciottañiu Toielann». 

[*) Gtno» dicn cd el tsxto íiupraM), Juan de Atunn en el a».iiuicrÍtO, pero oreo qn« ae trata 
tn iiiiama pcmoua: <iToui6 sl^iioi aoiabJeit ilictio» il«uii doclut di- Pariit, por DOmbr* Juaod« AaaiiD, 
qtlf or<i nlgiitul tamo anipto del anior de Dios y de reprobación del amor inondaoo de laa najeno 
(p, Sj, Y más tuluUnte; nToiuajido, oiotno dixe, al)^iiio« diulioa d« aqa«l doctor du Pkrfa qne ■» un 
BU Itravo CDiapeadio ovo de roprobaoton de anior dompilado pam íafonuiuáon de on amigo aujro, hom» 
bre iiioncebo i]uk inacbo amaba, vvf enditle aiortuentado e aiiueíado d« amor do aii ■«Ror» (p. 6). 



-1 

•a ' 



1 



lUTROÍMirn/jN 



tx» 



10 su libro para jiix^Hi- itel uxtramo A ifiie lisbiun llogado el iMJo y Us mes del da- 
leíte eo el siglu xv. Ls extraordinaria opiilenc-ia del voi^ulariu del Arriprnítlt^ d» Tk- 
flaTon Duuca se explaya va&e A gu^ttii <iuo en estas doscripciones de trajes .v laodas: 

(¡Tuy, y cúmu iba FuUuia el domiugo de Paacua antada, buenos paDos de e^scaí^ 

I lata COD fúrreduras de inartft.4 unas, say» de iloroiitin con (xprtapiwi de veros treptida ilv 

vn palmo, fildus de di«E palmos rastrando fonudiis de f'aniDC-aii, un porderaas forrado 

I de martas oebelliuas con el collar lauzado i&sta inediiL.'; espaldas, \hs niaogas do brocado, 

tos patentostros de oro 4le doce en la otint, olniaiíaca de aljobi', do danto orou los gr»- 

aoci, «rtacadiis de oro que pueblan todo el cuello, c-r««piua de filete^ do Úor de nxucviiu 

con mocha argentería, la vista me quitaba. Uu partidor tau esmerado e tan ríoo (|ue es 

■te Qor de cauela de tilo de or» Sun ('on niiiclia perlería, los mnflos con temblautea dp 

oro e de partido cambmy, todo trae trepado de foja de figuera, argeulerfa inudia colgada 

lunetas e lenguas de pAxam e roü-oaclieU» e con randas muy ricas; demás an todo 

, con que (cubría tni cara, que párese^ á la Reina ^bba por mostrarse mas fermooa; 

i de alanilinr eugustotiadiui en oro, sortija» diez 6 doce, doade hay dos díaniautet). 

no safir, dos B^unemldas, Inan forradas de manas para dar eon el aliento luüor en la su 

fara b revenir los afoytos. Boluj;!Ía como uu espada con aquel agua destilada, un toxillo 

de seda con tachouos de oro, el cabo oimeradu con la hebilla de luna muy lindumoute 

obrada, chapines de uu xeme poco menos en alto piulados de brocado, seis niujer«fi cou 

día, moza para !a falda, nioscailero do |hiv<Jii. todu itl^liudo, mifumada, nlmixclatla, las 

cqjae algaliadas, reluciendo como espada, l'ióiisase Man Menga <ine i>lla se lo maresce» C). 

Pero esta es la parto exterior y pomposji del arreo femonít. La penetrante y algo 

ladiacreta curiosidad dol Arcipreste noa lerela cosas niucbo más Intimas; se complace 

m dosL-errajar y abrir los cofres y arcas de las mujeres, y nos pone do manifiesto todas 

sos baratijas de tocador, nía perdouar detalle ninguno »obre sus vaÁs reciínditos iisoai: 

iEsp^o, al(»folcra^ V^T^^a esponja con la goma para asentar cnbello, partidor de marfil^ 

tenazuelas de plaUL para a^und pelillo quitar ai w demostrare, oipejo de ulñiido paní 

apurar o] rostro... ftro después de todo ee^to comieasan á entrar por |i>s utigiitMilo;», um- 

fcdleuts, potocUlos, salsoruelas donde tieuca las aguas para afeytar, unas para estirar ol 

oioro, ou-a^ desttUdaü para relumbrar, tuétanos de ñervo o do vaca e carnero; deNtilnn 

el agott por cánamo i.-nido e coniza de saniiieiitos, e la refionada (d© ciervo) rotidn ai 

faego ochanUí en ello cuiuidofii«e muy recio sol, meuenndolo nuevo Tecas al dia una 

^oiB (asta i|ue se congela e ¡w foze xabon que dicen napolotono. Mezclan en ello almis- 

'fue e algalia e clavo do .círofre remojados dos dias en agua de avahar, o flor de azabai- 

mtx ella mazdndo, para imtar las manos que so tomen blancas romo seda. Aguas tienen 

destUada.*) para estirar el cuero de los pechms e manos a las que se loa faceo nigas; el 

(gua tercera, quo aacau del solimán do la piedra de plata, fecba cou el agua de nmyo, 

Bobda i» piedra naeve vexes e die% íXM saliva ayuna, oon azt^ue muy poco después 

nKbu que mengue la tercia parte, faüen ln.s malditas uiui agua muy íiiert« que uou ee 

[lanacrtivir, tatito ea ta&-uy, la de la segnnda cochura es para loct cuero» de lu cara mii- 

4ir. la tMveru para €«<tirar las ragas de los püciios O de la cara. Faeen m&8 agua de 

blan(ti de huevos <-o<*Ik)s eiitilada con mirra, cánfora, angelorea, trecDMitiiui oon tres 

iguas puríticada e bien lavada que toma como la nieve blanca. Rnye«s de lirios blau- 

i*) PáK*. U4>1Z¿. 




ida sé 



feHTi orIgenbs de la novela 

eos, boiux Iluo; dv lodu esto üueii a^m ilestílada rou que i-olazen úoiqo «ttpadi. e ile lan 
yemas cocliits de los huevos aze.vte para las numc» 

»To(ttu> c«tas COSE» falldrcj-s cu los cofí^ de los miijeros: Horas de S«ula Marta, 
li/ete salmoo, estoriati de aintos, sulterío eu tvnuuHje. niu verle dol ojo: pero cauciones, 
thwireB, coplas, cartas de en&moradoK e mucha» oir&it locui-a», esio si; cuentas. («ralM, 
aljófar uiñlndo, collares de OJ^) e de medio partido e de fíuas piedi-as aoompaülado, ca- 
K'llenui, axerafes, rollos de cabellos pan la otbcM. e deina-s aun luoytes de pefMtas u do 
alfolvas, moKclaado simiente de iueq>las para ablandar las diiid(.>s, almisqne al^ia 
para c^us o sobucoH, oImiiImu- uOQfactoDa<to pam los boíLos, qiiu suso dixe, pura nblaiidai- 
íaB carnea, cinamomo, claros de girofre pnra la boca. Uestas e utras intinidas cosas fn- 
llares siisarcHc e coTres atestadoü, que seyendo bien desplefptdo. una gruesa tiouda se 
puvrfa si» vorgaeaKa> ('). 

Basta con las mueslias tnuiscritJis para estimar on »u justo precio el taleuto d 
tico y el talento descripiivo del Arcípi-este df Taiavera, siu ([ue hayu «ocarcciin 
alguua en estimar su libro como la mejor pintura de costumbres auterior á la ój oca 
dfisiai. Con meiius garbo y dusenvoltuní están escritos los cuentos bastiuito numerosos 
con que sazona sti libro, tomados atónos de ellos de la Disciplina CUriatUjí, d^ (ii- 
XiUt y Divina^ del Seitdebar, y vulgarísimos out todos en la ric^ galería de las astucias 
y malíf^ía!> fémoniDUíi, sin que falten por de contado e) de la mi^er enoerrada que $i^^re 
do orgumeoto i la fanta de Uoli^re, fjttorgfg fímuíin, ul ol dol touel, que oquf e<í un 
caldero, ni el do iijeretas luui de ser, oí el do la utm uuijer pur^a que disputaba 
iWbre si el p^aro ora tordo ó tordillo, hasta que sti marido la dejó manca de uu garro- 
tazo. Kl Arcipreste relata tí>dos estos cuentos de im nutdo algo soc-ií y por (ioci rio así es- 
quemáUi-u, di^Audolois reducidoíi á sus elitmciilus ámplÍL-lsíraos. Niagiuo de ellos puedo 
ni remotameute compararse con loo de D. Juan llanuei. Aun sus propios recuerdos pvr- 
soiíalBs. los tciTüi-fticoa excesos y crímenes de mujeres que dioe haber prewiiciado 
Han-elona. Tortosa t otros portes de Cataluña, donde al parecei' rettidid algtin tiem 
están meiliaiuunimtu contados y no puoüon tigurar eiitm latn buenos páginas de su libra.' 
Indudablemente sus ^iiltadeH de narrador eran inferiores i las que tenfa como píutor 
<1(> i^^Mtnmbrce. Sabía traxar un ciutdro satírico, poro no oorobinar el plan de una Eñhtda 
por soneilla qde fuese. 

Débilmente enlajadas con el prop^teito general del libro esubi la8 partea tercera ; 
cUBi-ta. en que respertivamente se dlst^urre sobre las wmpimone» dr los hombre» y la 
disposición que tienen para amar 6 wr Hmadoa, y se impugna, sin vonir muy 4^ 
rueuto, la creenm rnlgaren hadott, fortuua, horas rneuguadaÑ;. signos y plnnutaH. l^H 
Inlcreti literaiio de estas partes os mouor tambíón: perú eu la rlra y pintoresca dosi-rip- 
cidn do los ti-mperamentos y eu el curioslsimu pasaje que enumera lastnipiiccrlas y em- 
bustes du los hiptSi'ritas llamados fxganios y fratrioeUos, volvemos A cncuuirur al mi^^ 
liguo observador y ul ardicute y vigui-oso íiatíríüo. ^^ 

Todavía no hornos dado «1 verdadero título de la obra betorogAitea y abigamidu dol 
Aivípreote, y o^ [lorque onroolidad no lo tiene. Kl autor, por una do íius gcniftlidades. 
DO quiso ponfirsele: «Sin baatismo sea por nombro lliunadv An'ipitwte (leTuluviq-a donde 
quier quo fuere levado». A pesar de tan lerminnnte dectoi-aciiíu, los impremiros lo rotulo- 



es^ 

rraJV 

I tur 



{•] p&K«. r¿»>iai. 



INTRODi;CC!(')N cxrtt 

roii i'win «Tiiiti iV «i nmiioni: «J¡1 Arcipreste do TfJu\-c«i k\W fabla <lo los %-ic)os do Ina nudas 
tntuonH ot oomplexÍúiit« lio los hombree»: «Tratado coatn Iiis iniyorw! (|!tL' con poco 
saber, m«sí<!ladu(!on maliciii, fiicon 6 fiu*» oiwiw mm <tí>l)Mas> : íRppnibacit'iii ilel loen iimort : 
«Compendio breve 7 muy pmvecítoso para itiforniwion de los <iiie mi tii-iicri exptTU'nciu 
de los malos y daAus que cansan Iss malas mi|jorce* : t finalmeate, üorboeho^ qne fne el 
tftiilo (jue preralo-iil, siu 'luda por más breve, aunque puede ¡aducir á orrur sobro el ori- 
gen y cfttAcIQr dol libra de Alfon8t> Maiilitoz, ameiigiuiiKlo ^i indispiitable orifpnalidad. 

Genenlmeota se le Rlu$ñti<u on el ^iipo autncroso de tibi-os compuestos dimuito el 
siglo XV, ya en loor, ya eu vituperio del sexo retnenino, inspinulrut lodos evldontemeiite 
pordofl muy distintáis produmoDes do Juun Ilocrawio, que eu las postrimerías de lu 
Edad Uodia em muy leído t'u todas sus obras latinas y vulgares, y no solamouto on^ 
Amvmmtmi, como ahora acontem. Kecloe dos libroR saa 11 Corharttio 6 Laberinto rf' 
Amore^ sátira feroirísiraa. rt más bion libelo groaoro contra todas las mujeres pam ven^ 
garae de las «Mquiveces de una sota, t el tnttado Tin rlaris mitUfrihns, primora PoIoociOn 
de biograttas eiolusíTarawito femctiinas que ref^stra la historia literaria. T^n exlremud<i 
es en esle ««fiando libro d encomio (auiiqno mea':Udii no rara vez con aJgima inanoa- 
cíún sutfríca) romo (•xtromadu fue la deníprnciiín «i et primero. L'no y otíO tmtado, 
tecibidos (-011 gmudo aplaudo eu Üastilta, alcanzarou imitadores entre los ingenios de la 
brUlaute corte litenuia do D. Jttau U. dirídífindolos en opuestos bandos. 

Poro basta comparar cimlijnieni de fsUis libnw omi lu Repmhariátt (kl amor mun- 
dano para comprender que pertenece á otra escuela y k un gC-nwo muy diverso. Tw- 
BMse, por ejemplo, el Trinmpito d> h« rlonas, de Jiiau Rodilpiex «le) Padnín, eücríto 
COD oi deliberado propósito ác refutar «el maldiciente et Titnperoso Corbacho, del non 
menos lleno de vícíhk que de aflos Bowíwt'io» , y •»} verA qup, salvo un curioso pastye 
íobro las modas afeminadas de los galani**tca do su tiempo, aparta los ojos do 1» reali- 
dad contemporáuca par» probar on formn escolástica, y nada monos que con cincuenta 
iBZOues y gtande aparato de antoridades rlivinns, tialuralex y humanan, la mayor exce- 
lencia de la mnjcr sobre ol bombrí^. Otros apologistus del sexo femenino acoden al arse- 
nal de los tyemplos hÍHtóri(!ii8, wimo lo liara Mosrf'u Difigo de Valoiu eu su Dtfemn de vtr- 
buutts Rntjeres, y más metiVJit-amente ]). Alvaro de Lun», en su Lifnv (ir. Im virtutwv! 
i «taras mt^ferea^ donde por tin escrúpulo de inoportuna palanterfa nada quiso decir de 
uta contemporAnea», prefiriendo discurrir on el^iinte prcuja acerca de las mtyorwi dol 
tntigiio Tostamento, las santas del Jliulírologio y bis heroínas de las edades cl&HÍ(;as de 
Grecia y Konu. Kl Arciprosto de Tolavera nada tieue que ver con eelas apologías y pot6- 
micaa. Üln realitbid tampoco es un escritor misógino; su libro, en ni prnprtsito A lo mfnt», 
no debía ser una invectiva contra las mujoii)». sino uu preservativo contra las locuras 
M amor mundano. Digo que esto debía sen pero no afirmo que esto seo, porque la 
«indici/ín piniresca y mulotuito del Ardpreslo, la cínica libertad con quo escribió y el 
"leeenfiido con que se burla de s( propio y de loa demfin, solían á perder de continuo todo 
d fruto de sus pláticas y exhortatñones, y ha.stH nos hacen dudar de Ui sinceridad de su 
neJo por bis buenas costumbres. Parece que encuentra más ciuioso y divertido el espec- 
tftailo de las malas. Ya receló 61 que muchos capítulos parocuríun poco srrios, como abora 
siole deiiiRte: «ConA^uebt.'i ile viejas, patraRas o mmaiK-es, o alf^inos eutendídos repiitiirlo 
han á Tablillas e quo con ora libro pEt.m la plaxa» . fi.}at> pencar, por ejemplo, del extraño 
cpUogo, donde des-pu6ti de referir un suefio en que se le aparecen latí mujeres para ven- 



iiu ! 



cxriu OKÍOENES DE LA NOVBLA 

gan« lie 61, murtiríKáDdole am c;;ulpi?s (te mecas e chapines, puñadas e remeBOitee» 
uabft por pedirlas perd<^n. y ctom el Tolumen cuu t>NtJi nota de pícaute humoñsmo: 
cDios lii Silbe, que quisiera tener cabe mf compaDfa pai-a me cousolar. [Uiiav del que 
duerme aolo!... ¡6iia,v del ctiitado i|uu siempre aolo duerme con dolor de luuiquúuA, o oii 
su cnsa rtiecu iiunca entra todo el año: eeAe es el peor daño!> (M ¡Di^o remate pan 
lia IíIhx) do fílosofta moral! 

IVir su (Rtnpei-aiaeiito literario, el Arcipreste no podía aieaoN de guntai- de la.^ obnuí 
de Juan Docraccio, y en efecto le cita varias veces y hasta le traduce eu el lar^o debate 
Diiti-o liL Poi-hina y la Pobreza, que ocupa buen eepaoio en la parte cuarta de la obra del 
Uadiülei- Martíuez |'). 'i^unbiÓD lo oicucioiiu al tratar de los afeitea femeniteH, aunque 
so precia, y con ni/ó», de haber pivfiindiKado la loateria mucho más qae 61: <E auu 
desto ^bló Juan Bocado de loa arreos de las mugeres e de' sus tachas e o6nio las encí 
bren, na tan lanjitmcnifs . ?oro oumpuiíidus entre sf et Corbacho Italiaoo y el castellao' 
□O se advierte entre elU>a mlls que una semejanza vaga y genérica, ft lo suniu cierto ai 
de fiuntlia. Boct/aociu empico lu forma nlogóríca, c>voca el ^pectru del marido de la dumu 
qae le había desdeñado y I« liaee prori'umpii- eii una odiosa y repugnante invoirtiv» 
contra su eou»oi-te, siendo esta vengaunt partioiUai- ol principal objeto del libnj. tin sátira 
del Arcipreste es mnclio mAs general y di-siiitoi'ei«ula, y por lo mismo más amena, rego- 
cijada y chÍ3tosii: emplea la (orma directa, sin mezcla de visiouee ni alegorías. <E1 Cor- 
baceio dol noveltata de Certaldo (segAii acaba de e^iñbir un crítico italiano) parte de no 
hecho individual; expone con profUndo anfUisis psicolií^co una batalla interna de amor, 
es ou libro de sentimiento que no ha prestado absolutamente nada á la obm do Alfonso 
MartÍDez, Lo (Inico que puede ser materia de comparación, ca decir, lu sustancia de Ib> 
acusaciones <'otitm las mujeres, so deriva un ol uno y eu el otro del fondo oomún de la 
Edad Medial ('). Tamput» hay relaciifiQ ninguua direoia entre Iwi dos Corbachos j l« 
sátira valoncidiia de Jaime Roig contra las Tni^oroe (Libre (U- les <htus), que si tiene 
idgiiii modelu conocido es oí poomita latino de Matbeolua. 

(¿uizó más que Boocacoiu influyó en la parte doctriniil de la liejrrofxicióit ikl atuor 
mamiano et entúclopédíco escritor cátala Fr. Francisco Kximcnis. No puede dudai-se 
que el Arcipreste do Talnvem coauí^fa »u Libro tU^ ¡as Donas, puostu que el códii^t* 
do tal obra existente en ICI Escorial fue de su propiedad y en 61 estampó su tirma. 
minqiie m tocha postenor & la de la composición del CoriHifho ('). Poro osto no es ob^ 

I 

(') Páff, 330. 

(') •.Otra rwcon U diré U qiiiit Juan tSocttcio prosigue, dn lu quol poso un axcmplo Wl. Diw <]< 
41, sttiuido «a NApolpB oyomla na dia licioo de aa grand lilo«ofo nnitirst inai«tro que alljr teoÍ 
eaeooU de «tlrologi», el qu*l avia sonil>ro Attdnlo <]« Kigro, dv Qvtivva c¡t>d*il(iaa, tcyoodo U tUHtc-' 
rit qiM loa cinloi on tai movlmicnle* faoffn o de loa onnan ilt Ua |>laniiLii o aiu inütiincíae, díin 
«ata ruoa: dod dev« poner culpa A lo* tMitrclIu-i, «ignon c plaavta* cuando el oaraMior bn««a au dea- 
aventara e M cauaador da ao mal ; & pono un «aiAtoplo para probaau deata razan, el qnal i)ueHondol<> 
vntender ale>([orloaineat«, Üe«« en ey niuvlia uioralidad, quiun «a ti bEoo p«Daara, auaqne á prnaera 
viau pareaos patrafla de vieja. G el enacmplo ea eat«.„> (Paga. 385 317). 

(*) / fñmi i'^Mti ti* Dante <Ul Petrarca o M Borcaccw nikt Lellentívra Spaynuolu. , Sajfyüi 
46 untaré» aawriimm, iíilixi, IWi. p¿g. 318. ~ 

(*) <Eat« libro M «Jo Alonso MvÜnea, arciprosto cl« TaUveTa , ranionoro on la iglMia d« 8ani 
Marta de Toledo, «mipndo en zzvjd'affoatoiteiflaflea'le man de mi1 OOOC^n Tolarfe. QuiaJencoa 
manvMlia, et otro libiv, Alfonaua Talarcrenaii, pordonanua ToIeUuiua,» 



INTlíODütXJIÓW ox« 

tttnilú pam que le bubi«o bldo luites en otro ejemplar, y r«Alinente es notable la aooi»- 
janzH en nlfranos pAHyes, como el quo citó Amador d« los Ríos ac«iY4 de tos galos de 
la-t mujeres ('). 

Talos cntistdenicioDes en uada meiioacabauelamuiquo genial de la obrado! Arciproele 
do Tolavera. Es el (knioo moralista satírico, el úoico proñátu populai-, el linico pintor de 
costumbres domAstictu en tiempo do T). Juan U. Su libro, inapret-iablp pam la histona. 
M fldemAs un moniimetito de la. leugiui. Lo faltií ai-tc de composioiou, le liiltú subntKlnd 
y ^sto, pMX) tuvo eit alto f>rHdu el inKtiiilo dnuii&tioo, la sensací^Sn intensa de la vida. 
5 adinnó el rítnio dt;! diAlogo. £1 Bncbíller Keruando de RoJ4b> fue díiidpulo suyo, mi 
liay diidn va ello; puede decirse que la iiiiitaci<3n eoinicuza desde las pñmonu oscemis 
de la inmortal tnupc-omediu. L» descripcitíi» quv Tármeiio hiico do la ciwa, nituu y labe-" 
mtorío d« Celestina parece im fím^'inento del Corharho. Cuantío Sempronio quiero pei^ ^ 
siiadir i ^a amo de la perversidad de tn£ mujeres y de los peligros del amor, no haee 
ano glosar tos coDceplos y repetir luíi citas dol Arcipreste. En el uno como i'n el otro, 
para probar c^mo ¡09 letrados pierdaí et saber por amar, se alegao los táeíoploi* de 
David, Salomón, Aristóteles y Virgilio e! Mago ('). El Corbadio e« el único antecedoDte 
digno dp tenerse en oueuta pam explicarnos de algda modo la perfección de ta prosa de 
la Celextirui. Hay un punto, sobre lodo, en qne no puede dudarse que Alfonso Manfuez 
precedití á Fernainlo de Rojas, y es eii la feliz aplicación de los refranes y prorerblos 

(*) «¿Ud^ diresuM d* Ih mugerea prMHotee, que ae futo dMir im^trt* d«l tiempo, m*{f«pn rln 
¡a f»ita, mt^ertí de la venlum < miiftreí He ¡a arítí Que Vkn con nnflVOB Ujtn de veitfdurM e coa 
«uaoradm gMtos, que vuelven loe ojoe iieá ^t *III, van juntas liraso por bruo et w itiitcstran todon 
lu joyu, li bi«B no ea dia de mercado; qae cuando »e muestran, coI«an et cabecean iiiúh (■•ppMo qw 
U aterpe, «t fuun A todoa loa nurídoe l)«etias el mia qoe locoa... «t IrMn loe i^jud ¡nnUiinii vn arue, 
Hfioloradaa con catorce ooloiree; que de cabete i pica son remifudiu, cL non Ice falleace «olo va 
il»toa; que todaa «en eajoyodaa, tottaa «Imlacactaa ot con eloree d« lunique; aolameute de pont» 
biean eo el loelo, quando vaa, et loa «hapinea con pntaynat, »t de varaao guantea doredoa en Ina 
■aniMi...>(Oap. XXIV del tratado i,*i« la prímiliTn verai&n ch^IpIIudm üel ¿r'Ara da leu Dottat, dU- 
linta de la que luego ** imprimió con «1 tfuila de Curro dt ¡ai Dona». Apud Atnador do loa iUea, 
Bútarút dt la Uuralvru t.»pañola, t. VI, p 283), 

Chrioao ca. ain duda, »t pa«aje de Kxt;nenÍB, pero jqué frió y seco parece al lado de toa atrevi- 
d«a toqaoa y ardiente* pÍRcvkdan il<il Arcipreste de Tatnvonl Bele ora na poete áau nioijo; Bxi- 
aeaw, nn moraliata. 

Una cita de *a Viíei Chr'isü linllainns innihién QD «1 Corliaeha, DUcvo argiimento de lo familiarta 
fUe eran A Alfoosa MiuIÍd»''. Isa ubraa del francÍBCano catalio: ateguoil en el libro de Vita Chritíi 
tixo nuoaire rraecíaco Xlmcnoa, f njrle inenar» {^g. 28£). 

(*} Bl cnroto d« AríalÚtolva «namorailo procodtt, oomn tu Mbidn, ilc tin^iifrUau francéa {¡jti 
t4TÚIOl0), Vcaae cútno lo iipmT«cliii ci Ardprmtn: aK deinoB Aria<<>tyl«B, uno dp Ion Intradós dol 
■aada a «bidor, laateutA ponerán Imtm en la liocu c >>i1U va el ciier|)o, cinoliiulo como Itnalia aanali 
a ella, U aa ceamante, de aiiao onT*,lgnndo, ilAiido1<^ con unas cormas ca lúa anca*, ¿(juif n non dobe 
MMgv lie imof (abiundo que ol loco «mor Kko d» un tan gnud labio, aobro cuantos fueron aabioa, 
Wita «nfreoada andandn á cuatro pi(^a?ii 

t^a leyenda de VirKÍIio «« tudavfu máu fainoaa; pero copio la veral¿D d«il ArciprMlc, porque nO 
i* Cita tnii que por r«Ceri-nc>> Cnaiparetti cu au adraimblo lilirn Viryilia mi Hedió Evo: 

(^Qoifio vido Veri^lru, un lictiibre d* tanta aonoia o (tiitnciit, vatil niincí iIl- nidifica arte uin efon- 
i-iaolro otislquier o t&l «e aopu nin ae riitoiiin fallú, teyund pm- tu* f«ehoii podra* Utr, oyr t ciMr,qac 
«tara oa Roma colgado de tina torro n una rentnnii, a riirta de tndn d puotilo romunn, aoto por 
Icair « potfiar que nt aaher ora tan grande qnc mujer cd el mundo non le podta cnRoílar? IG aiiiidlu 
\ne k eogafiú prteuinió oonlm au preauncioD vunii cámo le engafiarla, o ui como lo primimió lo 



cxx 



orígenes de la kovela 



que tnn oxi)tiigiiu ¡wbur <u4)zu y aealenciusa oomuuica]) i la pvma rio lii Iraffiíwiitalíí 
4e Caiiitto 1/ Meiihea, como luego á los diálogos del Í¿iiijotr. 

fiii^u ilocirao quo el Arcipivsto do l^ilBTcm, fi la ví?. ijuo abrió las puertas de tm 
"fine Duevo, enterró el antigao frénero düiiictico-ainihólrco. Hurvts veces «parec-v diiniate el 
siglo XV, y niin(^ [>iiroí se oombíiin cou oleraeotos oabatlérfwoo«( y aca«n con la uoveUsticft 
italiuDu mi ot extraño mosaico do ¿7 Ctthaikro Cifar, do que tuililtiremos hio^ti; piltra 
como elemeuto aucidMilnl en alguno» lihnis morales, como tos Oatigos et doctrituis (U 
ua sabio A sus f^a» ('); pero las poi-as ticcionos mor.ili>« y pulflicuít (\at en la si-§:unda 
mitud de aquel sl^lo ptied«ii oucuiitmn^e tienen yti cai'áoter marcadamente clásico, J^á 
donunciaii lu ttcciáu ofioa» do otros niodolos muy divoraos de las coliK-cioncs oriuiítiilos," 

l^il aoonteoe, por ejomplo, (ton dos opñseiüoK del a^onitita Alfomio do Paloneíu, mío 
de loe pñioeros obreros del ReuactmíeQto ea EspelU, traductor de Plutarco y de Jowfo. 
hiáloríador m(t» saftudo que eli^mito de Ijuí cnsa-s de su tieaip», autor dol primer voca- 
bulario latino-tiispttUo que vio Castilla, obwrur^do muy pronto por el de Aulonío do 
Nebrija; varóu, ou suma, «uyos cojiutos fuorou i1tjl««, y que contribuyó en f¡t*si raanei 
k ensanchar los domiujos de la leiijsnia patria y ft darla majestad y u<>n'io. Talcti cuali 
dadcs SOI) lai: que príiici palmenta recoicieDdau ku uovelita alegúrin liatnlla campal 
los ¡lerroa y lobos y su Tratado de ¡a perfetxáóit del triunfo mititar. Coii decir que 
obrillatí l'uoroa compuesta» primenuneuto ou lutíu y Mida)» lui-go por m autor h mt 
romance, oomo ejecutiS l-ou otras siiyaK, puede sospecharse ya quo se trata do ejorcioíos de 
estilo, BOSpeolia que üw contirtnn con la declaraciÓD del propio Paloucia, que dico hiilterlns 

«BgnQó d« feolio: que nuo lia uiaMul i-ii i^l mumla fi'olts ntn por fauor (|Of ■ la mayet ituila tleüdlc 
A ella BU» do MocuUr • poi ohru poiior... Tero non <ÍÍ£»moa do lo« Mxy^uHem !]□« vilua ruscilMeron, roa- 
cibon e rcecibiráii de cada día por loiininonto amar, pues el aiisodicho Virt'íiio BJn peDÍloacia aou U 
d«x>>iluc iiiiicli') binn pagóaaii counanK, qut' npagnr fíxoon una Ijora, por »He luágicA, lodo «I faoL'o 
de Boma, o vinieroo ■ envvnilur va vIIk U>do« fuego, qov «1 fu«j{D qne el uno enoendia non «ptove- 
oliatM ol olro, »n Unto (]uc lailos vioieroa k encender tm e)U f uogo «n (u vorgonfOoo logar B 1 
cual para ai, por VAiipnuí d« la «luxinrra que fecti« avia « hoiabir taa «abioa (pá^ 4d*M). 

Mi" ndeltuite trae otra vanaule iIs la robm* legenda, atribiiftedouln á un p«nMn«ja «n{ 
al Hltaíraato D. Bernardo do Olmia: 

<Hua U: diré, igac yo vi cti tnin dio* vnliniíioi liniiilirc», y aun fembfu (4 qn* viovoD i ud Iuku- 
bro may ootabte, de oua rea) o odamí b ne^uiuiu peniouu ea poderlo od Aragoa, mayonatiDtd m 
peijlw, por aorabre oiaa«a Bemad de Cubreía, t^i cual oKtado en cirvoloa pr^iao por el rey c rv^na, 
porque facía «a Qefilía muciin inal e daflo al ■eíSar my, por eitanio icaU por af machMCoatitlM o 
logare* fuertoa «• non atidaliu á k voluntad del rey, fue preao; e por lo aviUnr « deMorrar fUieron 
oon ana innjcr que él anmbaqoe leconeejaae queae fueae e «eeioolaM |ior tina voaianadaaBatom 
do pr«ao oetaba, para ir i dormir con ella, e deapuea que ae fuete « fujcMi deade au oatMt; o«t« por 
enduiimiooto di^l roj, e ella qua la ploKo da lo fecer. K él creyendo la muier, pcoHndo que le aon 
BDgaA>ría, ercyola o tomó niiaao|^qaole*)laenvid. B ol quo I« guanlat» diúle logar i todo edcx&lv 
liinar al cerrojo de la vcoUna, « ouniHi(6 á descoottcr por la Lorre abaso e eanedio do la torre léala 
una rud de capurto jítuum, aLycrla, que allá llamoD libega, con eoa arteficío». C cuando fue d«Btn> 
en ta red. cenáronla c vorlaroit lim oueida» loa que estabau dalto en la veoiana, e asi quedó allí 
colgado f»ala otro (lia en U urde qu« lo lovnroD de allí ain comer nin beber. B lodo el |Met»l9 de la 
fibdad e de fuera dalle, sue amigioa e eneniígae, le vinioron A ver all4 donde aeteha en jabón ooiaa 
Virgilio, colgftdo». 

O Publicado por Koiutco la colecotAu do Ion BiliILdiloii Kepajtolea [Do» otnu éidJu^toJí g 
«fea Ujfmtda^, ltl78, pAg». Í49-S9&. Uontieou la tiíitoría de Clríaolda, pero no tonoMb do k úllii 
oorela del Deeanurva. lino d« ano qae llama «libro do lia ooaae vieja**, donde «in dada 
luny abreviada. 



iprove- 

Buaita^ 



INTROrUTCCIÓX 



os XI 



oninpocuilu par» <vx|h'j-¡iuuiiuu' |Kir ixlu» lublitUs vuñut» valjrlu mi [){>ru>](i tm lu liiHtuñn] 

cnmpiMiidóu de los hechos de E^mAv . Xik ai» fimiJumciiln so ba soapeoludú^ y ol ftutor 

Biismo paroüe insiuiiarlo, qiipf^s la tíataila eampaf mía sátirn polftim dÍKftn/Bilii. Si »\gp 

hay de <sto. Imhuoü (wrdido lu i-lave; d» todmi modos, no [uiedc referirse oj periodo niü» 

turbulento del reinado de Haríi^ne IV, puesto (¡iie fue eompuesta muy ft loti priocíptos de 

^ on 1457, rnaodo la guermoiri) iioliabfn «.'«talludo ni erudoiomer ailii. \j)í<\ít nin pre- 

«euciÓD, U Uatalia de Ion ¡otos en un ^mode a{)Alogo, (jad, por lui genenUidxd, puinlo 

apliiranM & cualquier butalla y contienda humano, y que da protesto ni autor para ejeix;ilar 

la ploma en describir ooosejw militaren, ardideí y astucias de gaeira, y poner pnlídací 

•Ki^as ou boca de los animales, adíestrAndotíe asi pam la narración histórica (|iio iba A 

emprandoren sur DÁ-atluK. Creetnus que el valieuto lobo Harpaieo, el rey Ántartvn 

y m «flpOM LtifMán; ol fuerte Ilatijia. <-upitáu He lo» perros, y loK dein&« pvrsoni^es du 

«sta fiUiala, no eiiciernuí misterio alguno on sus hechos ni en suk dicboÑ. La raposa 

(Calütiruti i ntervieoe en ei libro como embajadora y va A notificar la ffiierra A los pemín 

romo birauíe; pero »o poreci- do I» tniüiiia ui^ (|Uf> la diabólim xorra de lospoeinas frun- 

tftm, y m «üimiümu independiente de ta tradición del Cafíia y Dimna se^idn por Ramón 

Lull. \m» <!l4>meiito«! que couibiua Alonso de Paleucin pertenecen todoíi A la lAbulu esó- 

jiiüa, y qnizA tuvo presente también la üatraeomiomaquia, que dta al priucípio: «Fizo 

b semeiiaote el muy artificioso y muy fraude Homero, »ibidor en toda!> las aitea, el cual 

antas que comeuQaae oecribir la lUada, luuy feudo piúlogo de i^raades y maruTÍlloeas 

Wallae, compuso la g-ticrra Ue Itif ranas y mtireN, sin dubdu coQtieudu entre anímale» 

ñlea, mas uo con vil pallóla escrita. E yo, cobdiciando sej^ir, o muy valeroso varón (su 

imigti Alfun-w de Herrero, A quien dedica ol tmtAdo), el cnmino y doctrina de tmi gran 

cabdillo. antes que pu.>;ÍL>s<! la p6&ola en escribir los t^-hoK de E?i]ianii., quise someter 

i tu sabia enmienda lo que sobre la pTuerraciiiel entre los Iobo8 y porro» habida lumpuse». 

^^ esta Dovelita de anímale» sík^uíó dos olios después (145d) otra fitbíiHa más impur- 

taate por algunas curios ídndtR^ históricas (jue coutioue y tanibi^^u por ser uno de lo» 

más antiguos ejemplares de la lite>ratura militar eitpañota, que tanto babfa de Üoroeer eu 

la centuria décdmasesta. Partiendo del principio de que los cspaAoles brillan mñs por 

á ralor que por la disciplinu, y son «niAs uptu^ par» ejercitar las armas que sometidos 

i ordna j obodieucíu, de donde proi.-edeii muelios inegtimabk-H da£o.t u quizá meupuu!i> , 

feraonifica la milicia española en lui mnucebo llamado Exrrckio, que va A bu>iuu- Ui 

(naofioiii» y la perfemán dei triunfo en Italia, y acaba por asistir on NApolos A la glo- 

tiosa entrada de AiroiLSo V de Aragón (disfrazado con el nombre de fíloridoneo) en 26 

ie fabreru de 1443. El libro, á pesar de la Irioldad que pudiera rec-elaníe de la continua 

pnoencia de Iig:ura3 aleg<'>ríca8, toles como la Discrecivn^ la Prudmcia, la Obediencia 

T íl miümo' Triunfo, es do ameut y filcil lectura, y tiene todo el interés; de un viaje por 

oamofcas que el mismo Alonso de Falencia había recorrido y cuyas costumbres habla 

otaerviido sagaxmcate. Notable es bajo este asi>ecto la descripeJóu de Barcelona, que 

tm^lxuidece por nn increfbte apuruto .sobre los otras cibdades de Espaftiu, aunque so 

mceutrabn entonces en cierta decadencia comercial, y uu ciudadano le dijo que retenía 

nhuumie una ^x afilada de lo <jui- había üído. Asi y todo, comparAudoltt con la anar* 

quiay postración deCatititla, nn puede couleoer su entusiasmo y exclamo: «Oh buen 

Küs. ya aftom miro ana gibdnd síiuadu on ana fiecura, y eu medio de la esterilidad ee- 

ouiy abundosa, y veo les tubdadanos vencedores sin tener natural apárelo, y el pueblo 



OXXII 



OIIIOEIÍES DE LA NOVELA 



poseedor do Ma mundanal hiennudaiiza por wlii iodusti-ia. Por clvrto wtos varont 
oonsigtion los gnlardoueo de la virtud, Io8 ciiulcs, por ser h'wa ooiidtcionados, poseen «i 
SU8 casas rif|ueziií^ y por el immdo. fasta mfla léxos (|00 lag rihents del mar asiátü-o. 
lúa extendido aa nombre oou hotim, y cod todo no piensan agnm revir sin ciilp», m»-^ 
alimian (|ue su república es enconada de crfmiDes. L» semeianle críminacJoQ procede 
de iinit sffi de hi^n ndnn'nisli-nr; mas nosotros, demcmios may oscuros, deniandiimu* 
guirlanda de loor vivioudo oii ivjpesnra de airp eormmpido, y porfiamos perder todas l«^_ 
casas i|uo nos dio cunplidfTa<i ts uitiini piadosa, doüdoflando los ouxomplos do los anta^^ 
Inusados y aviondo por escarnio lo que es manitinsto. I-lt por ende sigHÍeiido este camino. 
Hif lia causado una derta mczda de cuyia y de alefírfa. ca Unto se me repreisenla U 
oscuridad de los nnertros cnanto me doluyta mirar oí resplandor de los otros> ('). Ksto 
impniT-ial y generoea apreciacifin de los cMitaluiies por uno de W rtutelUmos mus ilustren | 
del siglo XV es sin duda pápnu histórica digna ile nv-c^ree, y muy propia del experto 
]>oUtico t{ue tau efícaxmeiite ti-abi^jó deíipiif^ eu la felii; unidn de las dos coronas y en 
lígouerafión política d© Castilla bajo el cetro de los Hoyos CatCdíoos. 

Prosiguiendo el Ejercicio su viaje Uefra & París, donde queda encantado de la ale 
pría y ciirdialidad de los fraaeoseK, describiendo sti ofit-íosa y «alaniofa hospitalidad 
vivísimos (íolores que parecen robados A \a paleta del Arcipreste de Talavera. La mi 
rapídw: en el diAIogo, la misma Fiterza expresixn en Ins palabras del huésped: <Sa, sa. 
Cotí», Ouittaume, Jacotin, fiebre cuartana te puwlu \\w^ uiatar. UuiUmnm, perezoso. 
tragóu, pi4j|ago lie vino, /.por qué no corree? toma la rienda, \va iiquf el caballo del 
eeflor. Tos, familiares ombríagos, ¿por (|u¿ uo lev»¡.s detilro las xabal^duras destus 
cabnllorosV El rodado pouedlo á la man derecha del establo porque os rifiídor, y el mol " 
xillo |Kinli> do quisieres, ostarA quedo. Til, b(!StiH dunpesina, ¿jiur rpié no traes del vino^ 
Tme, míe de aquel vino plaalble, ;.sabe.s ciiíd digo'í el colorado; lava prestament»* kn 
rasos; v6 tú, tme lardo ó la cocina, por eÍei*to rancíow ea.— Veyste aquf los capoi 
veyst© «qiif las perdícas, aquí tienes los palominos caseros muy gi-uosos. camei"o 
trado, ternera, y la.^ tripus d6i aparfiialas con gran diligoucia muy proslo... ya el tiem^ 
del yantar requiere la dilipíncia de los muy buwios famiiiof (Y): veys aquí especii 
O seflorts, ¿.sabe bien el vino? razonable creo quo «*. Trae, Oolln, de atiuello que A oÍí 
ffuno be mostnido, ¿sabes? en In cubillii, ya me entiondcs, en la pequeQa, quo est¿ á 
mau deredia de la bodcj^; grueso es, 6 mis sefioros, grueso, amable, nn diibda m 
nombre ee amable, no burlo-, esto es. Vcr aquí otro mis delicado, de lo quo mAs quisiei 
dos mientras se apnreia el m&niar. O rosa hela. lú. Ro^ier, lieva ol tenor, Jaque», guanld 
la contra, y yo Heve lu vok del cauto, 6 rosa lith.... yo bebo á ctw, o aleare cabiilleí 
de Españiu (*)■ 

De Francia posa c! ExfrdcUt & Ijombardia y To-itcana, y le aorprendou las mam- 
villas del arte del Renacñmiento. alepóricamoute comp«iidiadaa en el palacio que la />/«- 
creción tenia ú la laUIíi dti^l Apetiiuo, morada no súio de recrsacióu, sino que contoniu 
udflmia estudios de diversas disciplinas. Florencia. Siena, Porusa y Rfmini son otiipa> 
do su camino. I^os de!4p<^a»idiis retttos do la grandeva romana mueven á admiraciún 
dueln mi alma de hunuuiis-ta. dlia iHiasi fuera do su sentido por las <-arn<ni^, nfeadi 



aei 

tus j 



(') Piffa. iX'Ai (f« 1* reúnprMÍúii. 
(•I Pájí». 4447, 



ixTRonrccióK 



CIXMI 



por mUcrubto cuida, ou luis cuulet» dabui no pfi<]ueQo empocho & loti vituiduitM los pcdii- 
XM rotos tip 1UU7 gnunle» oolunas y montones ciuo de unn parte y do otra estahau 
tachos de mitro^ dcsiroydos. Yu Uogá delante rlol Capitolio, donde no vi6, 6«^nd so 
EkUó eecrípio. aijuplla Daai«8tad de la autlgüMlad y dignidad dol seDoilo. Mhs la iitit- 
haliía atin rRoiaiie^ido de las probrezas Cfúdas se podía jur^ar mierpo de »lifido mnerto 
y afeado con llaga&..» ('). 

No nos detendremos en ia part« militar del libro; bnste decir que el autor tenía 
pnestoA los ojos en la Ic^iSn romana, como em de ospenu- <le sus estudios y aticioDOs. 
5 aunque extmfio al t^erdcio de la» armas, otieded» á H(iiiel grande impulso que en los 
alborea do la Kdiu] Moderna iba A transtormar el arte de la guerra >xiii el ejüniplu vivo 
(te las (AmpttOoíi del Gnm Capitán v raii los [>n>coptiM de Miu|iiiavol<j. 

Salvo alfpüi ligero resabio de aléctaoión retúric^, el Tratado <U¡ la perfección rlrj 
triunfo militar es uno de Iuü libi-os mejor esc^rilos del jtjglo xv. Alonso de Patoiieia 
vacia su 6n£o en el molde latino; pero no dewtenlodamenle y sin giLolo, iv)mo lo babtau 
hcdti) «1 tnultirtf^ir del Omern romtmxado y el autor de los Tmlwjos rfe Tí&ntlfít, siim 
00a cabal ooDodiDieDto de ambas lenguas y coo el tino suficiente pai-a no romper á 
tontas y k loca» «I organismo gramatical de la nuestra. Educado por el obisípo D. Alonra 
de Cartagena, que conservó nerta .sobriedad en oí latinismo, y Eunilianzado tuogo en 
Italia oun la cultura cl&sica do primera memo, discípulo do Jor^ de Trebtronda y tami- 
liar del cardonal BessaríAn, llegó á ad()iiirír una idea noble y alta del estilo, y » en sus 
obras lat)na.s no llc^ á realfzariH. uo fueron ínrelices sus conatos p«im imprimir en Li 
tte^ua Dativa un »ello gra%'0 y mujcKtuuso, una wpede d« d¡giii<lftd romana, bastante 
bien sostenida. Y como al mismo tiempo era hombre de Imaiia fanta^íu, vencit^ c^on 
talento tus dtfíeuliados del g6aoro ale^rico, amenizando tiiuü ruiionamientoá. quo so des- 
ligan i!on »uave corriente y largos rodeos, A cetilu cioeroniauo. Págiuas hay en el Triunfo 
y ea la íiatatttt <ie los Míos if perros dignas de cualquier pntsisla clásico del tiempo del 
empemdor Carlos V. Los Olivas, lo« Qnovoras, los Valdés, tieoeu en él un procursor 
muy digno, aunque cou la;; imperfecciones anejan al primer ensayo ('). 

Anterior á los opAsculoe de A lonjto de PAlt^ncia ee> la Visión déUctattle de la filosofía 
y arUs liberaiés, compuei^ta por el Bacbillor Alfonso de la Torrfí para instrucoiiin del 
principo de Viona; pero creemos quo esta obi-u, ima de las mia notables que produjo el 
logeoio español en el sigb xv. no eulru on el cuadro de la novela, aunque otroüin cierta 
eonpofUvitJa artística, del mismo modo que no se inclnyen en la hÍHtona du la novela 
latÍDn el libro de Marciano Capella, Dr mtptiis itrrcuni et Phihlogine, ni el líe ccn- 
lÁatione de Boecio, que parecen ser lo» dos modelos que el bachiller La Torre tuvo 
inseotes. tíu obra m una cncÍ<^lopvd¡a de cai'ñcter phmordiulmeule i-ienlllico, por nuis 

f| P4g. M». 

(*) LMpríniTt»* edlc!onv« do mUj» «pÚMnIofl dv Alonvo dv Í*s>1cn<.'itL, inpresM en C«ract«rea 
gttfeo« á finsM (kt «Ik;Io xv. sin tiSg 01 lufcnr ik ímpiv^iiiAn, «nn de cxtr^mailii nrea. De la Batáüa 
<*mfnt ííc to* prrrai g tobo» no »o conoce tii4« <?jetiiplaf (|iiu ül <lij la Bibliolcca de Palacio, procoíento 
<(*U <ll«)'HniiiHii* Kl nriptit,] Ulinodc lii Ptrftíeió» iM triunfo miUlitr »v. gnatáti on na 0MÍOO d» 
k Bibliirtem Oipitninr da To)«do, De la v«r«iúii (itmtellBiie li»y un ejcmpliT iiupreito «u I» Blblíoioca 
VieMBaJjrotro puncyASiUvá. Amboa tratados fueron teiinprr«n<< m k ct>\*iit>iadeLÍbr«tdeíMkiña 
{IniBO V, 1876) por el doct» y nulognido «culimico D, ¿nWaio Moría FsliíÉ, oou bq bata estudio 
biogrtf 00 y oti gloaario. 



CXXIV 



ORÍOEIÍES DE LA NOVELA 




que se doaaiTollo on fono» <Jo ttilúquius entre la Veiilad, la Uiueóu, el Kul«i(liniipn(0, 
lii SkbidDTta y lii NiLliimloam, y aparoittwn pcntonífioadis (oiÍ8k Ius viitudos y todas las 
(Ules lib^nles. El fin didáctico se sobi'epoiie al («tético. r la obra entom merwe ligtimr 
OD los anales de la lilosofta ospaQoIu m&s bieii (|iie co lo» tic la tiociáu iticreatíva. ConK> 
texto (le luujfiia cíontífii», no tiene rival dentro del üñglo XV; la grandeza üíotética de la 
róHOGpfiíii infunde respeto: ftlgiuios trLiKos son de íJtísima elocuencia, y la novedad y 
uti'evimiotito do iil^uiias de sn» ideas mereceu consideración atento, qae dd Itigttr. 
oportuno peinamos dedicarlas {% 

Ttunpoco creemos que d&be iucluirse catre las novelas, sino entre los diálogos poll- 
tioo-morale», ol ímpropiMaonte Uumndo Li-bro de to* ¡iciiMimi»ntos mriables {*), quo 
su autor, de quiee sólo sabemcs, por lo que él dice, que era <uu pobre castellano ood 
ulgu de portiigiié«> , dodiiJÓ 6 ta Reina Católica con ol loable fin de poner á stis ojos la 
opreMÓn y son'idiunbre en que yacían los villaiius y fampesinos y excitai- su oelo JQ^ 
ticiero contra los liíanus y robadores que habfaneslrapuloá Castilla en elinfpli» reinada 
de Enrique IV. Valiéndose el aoiSnimo esCT'itor de una ficción que recnerda otras de 
los cuoiituá orientales b italiuiio!^ y que andando e! tiempo inspiró ñ Lope de Vega su 
belUaima comedia Kl lúlhiio nt xtt ritu^m, imitada en todos los teatros del mundo, 
preseotaha k un rey perdido cu In onzn, que se encuontni eou uu rústico, do cuyo$ 
Itibios ove dtulaimas verdade». Kh nulahle el atrevimiento de las ideas cíe osto diálogo, 
qtiu llega basta discutir, por boca del rústico, el fundamento del derecho de pivpicdud 
y predicar una e!q>ecie de coleclivisnio nn&rquico. <Los bonibrcs. en este mísero mundo 
venidos todos, fueron igualmente sofioroe do lo qu« Díob, antes de so fonuoídn, para 
ellos habla criado, é ileslu raanem, si honestamenti.* deaiír se puede, ^mn enemiga del>o> 
mos haber b teoer lo8 tales como yo con los altos varones, pues forzosamente, habién- 
duw usurpado el seíiorio, nos han beclio siervos, iü puoetu que su uitigüst«d dij^a que 
aqueetta lai^ é gran coBtiinibre es ya vuelta en naniraleita, sepa que p(H: aquellas leyes: 
por donde lo dicho so principió, querríamos ol ooutrario rehacer, porque toda cosa quf 
con fuerza se liaze, con fberxa deshazer sa tieue> . Verdad os que en la centraversia con 
ol licy se templan mucho estos proposidones, viniendo & piuvr todo en una inofcnKi\'n 
declamacióQ ooutm las vcgodones y tropelías de que era victima. la clase labradora y 
eoutm ül íutíolcnto lujo do los eoriesanos. Fuede creerse que o\ RúsUtv interlocutor de 
este diálogo sirvió de modelo para el VUUino del Danuhio, á quien hizn prorrumpir 
». Antonio do Uuov&m ou tan vchomeutos invectivas contru la tiranía del Imperio 
Komano. 

ignoramos d actual paradero de cierta novela ale^rtco-poUtica, al parecer extoi 




('] I*i>r ujemplo, m teorta d«l ptofeüiimu, niuy Minejiiate i la Ju UftÍin¿niH<«; aaa id«u sol 
ol catm di mienta ai^tEite, inia Afiae« á las de Avcrapocc y Algncel qiio á laa de lai mcoIAiUcm; aa 
doctrina de tu Irea vidan d«l liumbrc, que rcapnrace ua loiKiboa inUtico*; au» iHeas aobr» k luúalca, 
qiH! pata el oa una «apecK de melaf laica latcDlc, oomo pan Soliopontrnuor; eu olaaifioación de ha 
leogUM «o (culnraltw, paWiilea y lientalM; >ua ideaa aobr« U palabra, qae aon laa d« la «aoiela (ra- 
dldonaliiu, ele. 

(*) Hél1a*« en ud oódic«d« la Biblioteca Nadoaal {S. 'ÍI9), j fn« publicado por Amador de loa 
Bloa eo loa a|>4ndicta al lumi) Vil ila au Hitíoria erUica. pp. STS'UMX. Bt ostnno lítalo con qoe ao 
l« doaif na en lo» antignoa Indicn ao dn1>o al ^ nonaderna-lnr, y %(Ao ll«n« r«1acIAn con W primara* 
fraaoa del Uatado. que loalineata ca aoiCiIo. 



i5ítkoüucciAn 



CZXT 



y dividida cu dooo libros, nimpuoeUn un 151B por niititr aii<iniino. con o) tftolo de- 

Htgiinitnln ilr Prf>ir-Í/>f* lí i/ohi^nm del rey Pniileivriano en el rtitiú de ia V^rtUtá ('). 

Leste libro, dtdiiwlij ül futtiixi Binporudor Carlos V, sCdu contiwmo» el curiosísimn 

yo reliilivo A la Intiuisicirtn, que publica Llórente eu los apéndices de s» Historia (*| 

'y qu6 tiene traaiu) de osUu- uiiiy modemíyado en el lenguaje. Trasldcese que el «ator 

rrÍKtiaiio anevo, y uiiixiiie uo ataca do freuto el Snnto (>ñcio, pone de rnaiitti<''í;to »iia 

líwfi y propone algunas reformus i}. ínuovHCÍon«N |iaru u.similur kiik prpco<limienl(« á 

los de Iw tribunales onliimrio». 

La tmdiciúa de esta clase do libros dv polftiiii reci<eatÍTa y da enseñanza de principes 
no sa intorrnmpió durante el siglo xvi, pern «-arla vok so hizo mis ñiorte en tallos U 
Éoflaenda clásica, (jiiod&ndo oiitcmmonle minladn lu «riontaJ. Tal aumlMe oo el Marco 
Aurelio del (ibispe Quevam, visiblemente imitado de la Cij}-opedÍa de Xeituronte. Poro 
«mo el lifinx df Prhinpe.», adomíus de sti intemióii pedapífiica, tiene caracteres de 
Dovelii hi»túri<.«, re»©rv«nios para mus afl^liuite el dar razítu de sii cniíteníde. 



Bam'iu moiCACioKBB sohrk los r>iRnos dk CAnitLBntAB. — Sv avahvi^v rk &»i-AfÍA. 
— Ciclo CAani.isniú (iTDRnx», «Uavsktkk, éU«iita>, ^Rkika Skvilla>, «Piriia- 

BRAI', XTc). — lXFI.rRNCIA DR LOB P0KMA9 ITilitAXOf) (KBKINAI.rjOft r>R MoXTALHjtü*, 

«Ebpejo Da Cabai.i.eb(ai)>, kto.). — Aaonron pb i.a «N-riotsuAD cláuua («CaúMiCA 

TUUVARA»). — Kovet.Af) OnBCO-OtlIRXTALBí (« pABTIKCPI.fcil, Fl.&ltB* V liLAVCAfLOR*. 

•Ct-XoaBORs V Claiiiiioh»a*, cPirukikí r Masai^üa», ktc), — Kovrla)) varias (,<Ot.l- 
vRKotí DR Caeítilla r AnTfia ub ALOAituEa, iltouKUlo at. Dijiiilo>, ktc,). — Et. cíoi.n 
na Lia Crozadah kx la iOras coíi>i[:ihta ur Ultramar» (aEi. Carallrro dhl 
CiMR»). - Otras hoveras ot lo» biolos xit t xv. — El oiulo unsróx bh EnrASA 
(«Thiutíh». «Lahxakotk», «Dkmaxda uxí. Samtd Grial», «Baladro i>rl SAmn 
^aUs». «TABLANTa v Joran»). — Cak\ctbk ksiVtico db toda bbta litbiutcra. 

Sadie espero eucoutrar en oí presente bosquejo de nuestra primitiva novela nn tra- 
tad» DOmpleto y fortaal ¡Kibre los libros de caballerlajs. Esta materia vastíitinuí y sobrv- 
nnuiera wmpleja debe sor estudiada aparte y con toda ta extensitJn qtic su importancia 
m|iúer?. La iiiTestígaci^D comeosada por Ciavaogos ea 1857 ra á sai* continuada eu 
*« 6 tros vuldmODOK di- la prcsoiitr UMÍutertí por un joven erudito, tie gmodo ingenio 
< saber, á quien $ii? primeros trabajos ba» dado ya muy honorffico puesto entre los cul- 
traduTWi de uuüstni bisloriii lilemríu. Do buena voliiutad fiubic^ dvjado yo entenuneute 
intacta la materia caballeresca para que digiuunenle la Uiititrarael Sr. D. Adolfo Bonilla 
; tüui HwtJa, ni do me detuvieete la tonsid«rat;idii de que, omitiendo por completo osto 



O EsiaUA al maniiBCnto oo Ik Biblioteca de iha ieidro Ituw 1838, oa que doaa pareció uimterío* 

Maiaeoa todos Um demisilcl tatemo onIiLblr^ciiuicnlo, InuIíKiadM <le Roal onl^n al Goagnao, pura 

_hAliHot«cad«Oort«quc ÍiabiaciiiptiH<luáfona«r D. BartolouMiJ QBliurdo, Ccasta con el niini, 89 

I il ImAuM <I« disLoB cAiticcs, pnblicftdo pa el lomo VI d« Ia Rtfiala dt ircKinct, fíibtiotóca» y 

1(1876). p4g. 33. 

1*1 Hlütofi-K er'itiqve de ¡' ÍKiahition d'Ei/Mt^nr. . Ptirb, 1817, 1. IV, jip, 389-412. Se^iin Rilvieti* 
Uoreait^ ni inanitscnto de San Istdio liatiin pertenecido Á aa jvsutu iluniudo Enrfqofix. 



0IXV1 



ORfOENES DE LA NOVELA 



QOdH 



eiiomio musa i3o libro», quotUrfa iocompleta la bístoria de la uorela ea uao de sus pun- 
tos capitales, r nos Éiltarla ta clave para eaplicaí- sus traüsformiwiouespcslorioros. Peiv 
como tío fausto lie iiii>t<ír la hoz en mies ajona, ,v meDt>s cuaudo ha de ser tan bien Wpi- 
gaáa, procod^i^ aqiif muy rüpidamoute, tramiido 9ólo laa tfooos gimcraloe del cuadro, 
sin eiiti-ai- *!\\ una (•x.posidiSi) detallada ui en itn f!xaiiii;i) iillico, que aquí serian dt^ 
Uidií punto imposibles. Lo que procuraré eetableocr c-un rlariilatl i:m ta clasiticudón y 
deslUide de los divei^oH ciuW y gruptis do itovolas, la época preoisa de su apai-it'i<}Q e u , 
[fspafia y la cronología de su dettenTolvimieoto. ^| 

Los librop! de cabalLerfas, íi pesar de oíi extraordinario abundancia, qno cxo«de po^^ 
mui'fao 1^ tollas las demás aovillas juntas de la Edad Uodi» y del ^iglo xvi, tío wpu pit)- 
ilncto espoQt&uea de üucstn> arto nacional. Son tina pluutH exótica que arraigó muy larde 
y debiú A puüajeras uircunstaucias su apárenle y pompuss loztiuia. Mucfaus d« t^loe son 
troducdoueü^ otros imitaciones muy directas; pero os cierto ijue en el Ama'lín, en el 
Tirante, on los doa Paimerine^, el género so nacionalizó mucho, hasta «I punto de pai-e- 
oer aaevu i las mismaii: gentes que nos le habfiu) comunicado y de imponerse á la mi 
cnrttsaiut m toda Giutipa durante uua centuria. Una reacción del ^aw hispuiio, en 
uáudose en au hijo máa preclaro, inat<í y oiiterriS pora siempre tau euoiioe balumba 
f&bulus; U misiiiu ¿icilidud con que deHaptu-ecieron y el profundo olvido que cayó subrv 
ellas indican que uo oran verdadeíamento populares, que no habían penetrado on In con- 
menoia del vulgo, aunque por algllu tiempo hubiesen doslumbmdo su itnaginaci6ii cuu 
brillantes l)uitn.smagor1a.s. Uabta, con todo, eu ulgiuius ile t^sos libi-oti una parte de iuven- 
(ñón empalióla, de originalidad y creación, aunque fuese subalterna. El autor del Amadiif. 
sobro lodo, digni> de ser cuídadosaniBiite separado de la turba de sus saréUtes, hizo «Igü 
nAf) qne un libr> de raballerías á imitación <Ie los poemas del liclo bretón: escribió la pri- 
niera novela idealista moderna, la epopeya de la fidelidad amorosa, el código del honor y 
déla cortesía, que diw^iplinó A muchas generaciones, b'ue, sin duda, un hombre de genio, 
que combinando y depunuido elementos ya Miiecidos y todos de preoedencía céltica y 
fnuicesa, croó un uuuvo tipo de novela laim universal que e^uQola, que eu poco ó eo 
nada recuerda el origen peninsular de »u autor, pero que por lo mittmo alcanza mayor 
tnuiüi-endHm'in en la literatum del mundo, h la par que es ^lonii de nuestra raza 
haberle impuesto li bi admiración de las gentes con una brillunlez y una pi^HDxa q 
ningún héroe novelesco logró antes de Üon Quijote. 

Ko hay pare quó eutnu- eu inútUes disquisicieuus sobi-o el origen do la litemtum 
«.«fanllorosca. No procede de Oriente ni del mundo cláai(w. por mis que puedan se5. 
elementuc! comunes y hasta creaciones similares. Nació do las éntranos de la Ed 
Uedia, y no Tue mbs que uua prulungacJón ó degeneración de la poeisla ópica, que tu' 
«u foco principal eo la Francia del Norte, y de ella iiradió no sólo al Centro y al 
día de Eimjpa, ñno á sus oouQnes sepluutrtünales: ¿ Alemauia, á Inglaterra y & 
dinavia, lo mismo que á Kspafia y á Italia. I'ero esta poe.iía, aunque Quacesa por la Ion, 
(muy lejana por otra parte del francés cJásieo y moderno), era germioica una» vocw 
DtnLs cf'ltica por 8Ufi ortganeK, y mAs que la poesfu particular de una aocióo cuya unid, 
no estaba hecha, ftie la poesía general del Occidente cristiano durante los siglos xil y X 
Independientes de ella, pero recibiendo su iutligo, ilorecieron otras epopeyas como la 
Alemania y la de Castilla; so vigorizaron en toda;, pnrt*^ las tradiciono») heroicas: sed< 
portó el genio poético de alguna.s rasubt que parecían ptiiximas (i detíapai'vcer de 



INTRODOCOIÓH 



CXSTII 



liistoña; ^rmíuarou ea coiit'iiso ti-opel Ioí símbolos de olvidadas mitologías, couvcrtidivs 

fsn pcnsuD^QS y at^cíuntM liunuiuaK; Li tViüuuda dJü^iursióii d«l mundo feudal üi' ti-adujo 

en el eitmoran&do cniz-aniietit.) de ciclos y ííiibcicloíi, y eii m&dio de tal anarquía, iu> 

doai comúu do vida guerrera brilló on modio de las tinieblas de la fidwl Media. Esta 

pnu) poesía uarrativn tii%-o por priinei* iiiíitnimeubj la funna inútríca, asotiantiulu al príii- 

ripiü y rimada dcapuC-s; pera eu los tiempos de su decadeacía, deede la seg'uuda uiitiul 

ilol siglo xui, y niuWio má» ou el üiv y oa el xv, cuiuido el instinto creador ba1)(a 

tufdo de los jallares, cuando la amplitivataón rerbosa y la mola retórica liablou ¡tuplan- 

tado & la poesía, cuando Ins nan-nciouos no so oomponfaii yn pam !!er cantadas sino paní 

Mr leídas, cuando rw hablu agrandado en detnusia ol público siu in«jorai-se la calidad dv 

é], y á la voz tjue la ahstotTacia militar, avezada ya & \us reünamioiitos cortesanos y & 

los artirtcios del liriaoo trovadoresco y de las escuelas alcpi'íricas, vohla desdenosü- 

meuto la uS|)alda á las gestiuí oaciunaleii, uoDieuzaba la burguesía á apudojunio de Iuh 

antiguos relalat, iniprimi6ndules un imIIo vulg:ar y pedestre; la Musa de la Epopeya 

88 TÍO forzada á descender de su trono, calzú el humilde xueco de la prosa, y entonces 

nacieron Uts libitxs do caballerías propiamente dirtiiK). No hay iiin^iiitn entre los mis 

■otigaos, ni del ciclo carolingio, ni del ciclo bretóu, ni de Iw secuiidai-ios, ni de las 

iKn'das aisladas, u¡ de las que toman asuntos do la antigüedad ú doearroUou tema»! 

orientales y bizantinos, que no Ma transfonnaraón de lügún poema existente 6 perdido. 

pnu cuya existencia consta de una manera irrecusable. 

De eeía ley se eximió la epopeya i-astellaná, que por su cark-cei- hondamente histú- 
riw uo engendró verdiuloms no^o^ks (A excepción de la Canica dei JUy Don liodrü/o, 
fie examinaremos más adelante), sino que ne disoMd en catetos breve» ó se pcrputtiú 
«B la funna histórica directa, pwotrando en la prosa de las Cri^uicas y siendo tenida en 
ooncaptú de historia real aun por los analistas más severos: tal ent de verídico y sendlln 
''u oantfxtu, tal su peuiirís de olementuirmunivillosoei y tan llunii y sinccni Ui represen- 
tadÚQ do la rida. Los romoucos, poi' 'ina parte, y por otra laa f^-audes compilaciouos 
histórico», i partir do lu de Alfonsu el Sabio, recogieron ol tesoro do los Cnntore» tUt 
Otila, muy poooa de los cuales poseemos en sn fomu prímitíra, y le salvaron eu cuauU> 
i U integridad y á la sustancia. Paa una transformación análoga, poro uo igual, á la que 
«perimontaron los poemas fruncoHtcj. Kulio con ot tiomix» breves crónií-as pam uso del 
pueblo, verdaderos libros de coi-del sobre Ueiiiardo, Fernán González, los Infantes de 
lany el Cid, que todavía oorren ou iniuius de uiie^tro vulgo; pero uo nl\adon otrcuns- 
UbCias aovelcscas al relato, sou mero!^ extractos torpemente sacados de las crónicas más 
■apliaa. Bajo este aspecto, bi crónicu populnr del Cid no mpresenta un libro distinto de 
b impresa por lielorado. Sólo en l'ortugal, y muy tardíamente (¡en el siglo xviii!), se 
prolongó oun cierto di-suiTolUí novolescü Ui Icyondu de Bernardo, por laiprícli» piirticiilar 
•km eMrÍtor('). ' 



(') VerAitUint Itrctira parU tía kitteria Je Ctf lat-Sta¡jna. tat lUé n ««ervnín tu glorieta» afOM t 
■•««niw de OrmanÍQ litt Carpió. E <Ís nmo rntceo tm batitlU» M Dote í*are$ de Fran^, con at^utnit» 
S^rbe^lofidoÁt» do* Prindpet Jf i/ü/junAo, ««ii« poonidorv* e Itei* primeirot, rterila por AUxandre 
Cutrao tíamsi Fíaeiaut... Líitboii, 174.'!, 8,°, Lliuiiwo tfrceru parte purquc se cuenta como piiu«ia 
h tndtweMn porlugUMU ilcl Fierabnu ciiHlolItinii ú Hint'iria de CttTlonwjw, i\v Nicolús '¡«I I'iu- 
VMit, j por 8«gan<]« ana continuación muy curiosB dol ináHico Jar^Dimo Morcira do Üarv«lho, 
t>tJact*r de la príiner». 



CXXVIII 



obÍííehks ne la iíovela 



Después de los temas njtcioQaloi. niiii^nnos más dirulgaUi» en U vi^ja líLeratum 
«{laaoU que los del ciclo caroUngio, romo lo otestígoaa los numerosos roRunces, ala- 
nos bellísimos, qao nos cuentan las aodttnzaK de moa príncip«Ics Mroos, moy oepaSolí- 
ZHitoü á veoes y trntudos con tanto amor como ni fuesen compatríotati. Estos romances eii 
su forma actual »o son anteriores a1 siglo xv, poro ul j^radü do elaburaciitti qim en ellnít 
Alcaazn la materia ópica, la gtu» distanciti A i^ue se vncueiiti-an iie sus oñeiDales ultra- 
[lirenaicoA. basta ol puuto de ser diUcil rccooooerios, hace evidente qup de^tsnsan •■ii 
tma po«ela notoñor, «u vonladoros CatUarea ilf Gfsta, oompiie^jtots libremeote eii Espan» 
sobro tomas Inldos por los juglarOft franceeeK '* pntvenziilos. 

Había entro nosotros particulares niotiroií para que fuese ou ul^úu tiempo grata la 
canción ópfoi de los fttinoese». Su sentido era religioso y patrítStitw. Iliiblaba de empre- 
sas contra infieles, y el más anticuo y míisbello de sus poemas tenia por teatro la misr 
JispnfiA, aunque muy ra^ é imperteciametite coiiocidn. Ku el i-eutro dii ostjt llor 
épica de tan eamamñudti vvgúUu-ióii dosL-uttabu, vumo nif^wítuaua enchina entro Arbola 
menores, la figura del grande Emperador, que por vai-ios conceptos habla sonado 
uueatra historia y cuyo norabn? apiirece enlazado desde muy antiguo con la leyeuí 
oompostelttua. Las nuevas do Heucesvulles y de las empresas de CaHoinagnn litigaron i 
uuestn Península por dos camiaos, tmo populiu-, otro erudito, pero derivados entram- 
bos de la powla épic» de allende el Pirineo, cuyas narracíouesenui^'a muy conooidas en 
Eiípana A mediados del siglo xii. La Vfianson di' fíoílaii», 6 algunn de stL4 variedades, 
ftie de seguro entonada muctio antes por jugLai«K franceses y por devotos romeros, que 
precisamojite eutraban por HoiicesvsUes para tomar el camino de Hantiago, cuya pere* 
griaación era el laKo principal ouiro !« KspttOa do lii Re<.-ünqui5ta y loe pueblos del 
centro de Europa, que asi empezaron li eoraimícaruos siis idea» y sus artes, Aqitcl gran 
río que pen^camente s» deüboi-daba sobre la EspuKa del ^orto tenía en Ualicía su 
oalural desembocadura, y en Galicia hemos de buscar loa primems indicio» de la 
cióu épica firanceea, algo espafiolizada ya. Precisamentu en Santiago, y entre los (kmtl 
lioroH do tu curia afrancesada de los DaLmscios y Uelmlrez, se forjó, ü€^u la opiuiúu 
mAs corriente, la Orúnica de Turpfu, que os une de los Hbrvs apócrifos m£a bmOM» dol 
mundo, y sin g^'oero de diid» el primer libro do caballerfait en prosa, aanqne no vul; 
sino latina y de clerecía. 

Íjos dos >(abiox críticos que de un modo mis eaiMtl y satisfiu:rtorio hau tratado de i 
libro (') convienen, aunque eu otros cosas estén discoides, en distinguir en él dos | 
de rauy diverso contenido y «arAotei-, ninguna de la^ cuales, por supuesto, paede ol 
remotamente »er atribuida al Ar/abispo de Keim», 'ftupin, muerto bacía el aAo HUU^ 
siuo 6 dos fitlsHrios muy posteriorus. I^s cinco lí sei^ primetvs capítulos poco lí nada tiene 
que ver mu la'i uaiTaciouoi ópica»; es cieno que Uublau del sitio de Pamplona, cuyo 
muros se derrumban anto Curiumagno, uomo los du Jericú al sea de los irompctaí 
Josué; pero el Kniporudor, m¿8 bien que oomo guerrero, aparece con el carActer de 
y derota patrono de la iglesia do Suiktiiigo, cuyo uumiiio abre y dosombarasa do 
nos. movido á tnl empresa por la visión do la Vfa r>áctea teadidji de^de el mar do Fría 
lius-ta Ualiciu y por sucesivas apariciones del mísmu Apú:ítol. Kl autor insiste mucho ■ 



(■) Dr PtiidoTjrpÍno(.\mi» litín» do Owtóa Parí»), Pnn>, Frnnrk, [KA».— Dnitr, /> fu 
7VT7>fn(«n i-l lomo II, t«rccni oilktón -In !■« IhchiríthM, ISSl. pp- a7-i-4^\,y XCVIII yüVUI>. 



lüTRODUCCION 



csxtx 



I 



[iOBtm que Cnrli» fitndó y Aob\ en los ínfioiss que hizo bautizar, on los Molo» qiio 
-ibó. dundo sobro el de CÁdiz noticias qoe coiictienlai), romo ha advertido Tior.y, van 
las de los esciñtúrcá ái-alcs. Fuad&adoso on los couoclmienlos j^eofci^tícos, bmlante 
exteasos., aiuiquo no muy precisos, que «t autor derntieátru <li> la I'euíusola, cnyó 
üasiAn París que estos capítulos poilfaii sor de un monje rompostel&iio <lel siglo xt; pero 
Dcuj, no sülumente los ju?^ posterioiTs on más de oohenta aDu^ á tal fodm, fundán- 
dose en víuiss circuuíitaDdiut hi»U')r!c:i.s y entre ellaH eu tu frecuente niencíóu de los 
rümoravtdos i-on el iiombi-e do moabiias, sino que tiene por imposible que ol autor 
ftuse español, en vista dol desprecio quo niaiiiliesta por luduu'i his co3a-<! dol pafs y los 
vitaperios que dice do los ualuniU's, hasta contar, entro oti-as fábida» no meóos absur- 
das, que caüi todos loa gallegos* hablan rcnegadu, y que tuvo que rebautizarlos el Arzo- 
bispo Turpfn. á excepciún de los coQlnoiaoes, que faeroo decapitados 6 redncidos & 
eeclsTitud. Si ojn asta deni^raoiún £e compara ol entuRÍosmo ciego del autor por la 
gente truncesa, topHmam seiUe^i^ el beitf induiain et facie rJe(/antem», ranilla más y 
más confínnulo el parecer do Doz^; os i sabor: quo los prímcri>^ i-apitulos del T^urptn 
fntron compuestos por un monje ó clérigo franoñs residente eu Compostelu, ol cual 
formaba de la rudeza española el mismo petulante juicio que los tres canónigos bi(3gra- 
fos de GeUiiti-OK, por ejemplo. 

Deirde ol capitulo TI eo adelante, la Crónica de Tktrpfn cambia do aspecto. No ial- 
tao en ella remio ucencias da tos libros bist^ñcos do In Biblia, y linstn uun controversia 
en forma teológica oatro Koldán y ol gigante ferrogut; no falta tampoco el obligado 
panegírico de la Iglesia de Compostela, para la cual el osado falsario reclama la prima- 
da de las España^ que le snpono otorgada por Oarlomagno en un eoncilio. Pero lo quo 
predomina es el elemouto ¿pico, dvrivudo do las gestas francesas, aunque transformado 
coofurme ul gusto do la literatura latino-eclesi&stica. Reaparecen, pue^ eu ol Pscudo- 
Turpín, y le debieron su crédito entre los letrados, la trnición del rey llarsitio y de 
Giiadón; la sorpresa do los 20.000 hombres do la rcto^iuirdia «por haberse entregado 
al riao y á las mujere»»; el cucniu tle Roldan; In roca herida por su espada Üurtiida; 
U muerte de Itold&a y su apoteosis, celebrada por coros de iugelee que conducen at 
Paraíso su alma; el sangriento desquite de la derrota, con tros días do matanza, en qno 
el sol permaneció inmóvil; el castigo de Ganelón... y en suma, casi toda la materia do 
la Otanwn fie lioUam 6 do otra más anticua fjuo ella, y más atitiguii también «lito ol 
Carmen tie -proditione Gueimnis, compuesto en dísticos latinos sobre el miaño arí:u- 
tnento. Hecogtó adcuuis el TiirpUi i^iertas tradiciones locales rclnlivus & las sepulturas 
du los héroes en varias ritulades del Medioilía de Francia. 

¿Quién fue este segundo é impudeuto fabulador quo llega ñ tomar el nombre do Tur- 
pfD y poner en su boca la namieióii, lo cual nunca hace el primero? Oastún Furfs atri- 
buyó estos capítulos & un monje do Vieua del Delfinado, pero Dox,y manifitsta opinirtn 
muy eootraiia. Que este miovo Turpíu era tambiéu fiuucfe uo tieuo duda, como tnm- 
{•oco que le interesabun mucho las protcnsíoncij de Compostola, cloudo probublcmento 
«tibia, y donde se ho conservado su libro, formando parte del célebre códice calixtino. 
Esta compilación, dividida on ciucii libros [do los cuales el último era como el manual 
6g«la del peregrino eu Santiago), fue douada por Aimerico Fícaud. del Poitou, ¿la 
de 8aotÍiigo pur los afios d(? 1 140 (fecha que no puede ser muy posterior á la de 
primitiva redacción, en que acaso iutervioo el mismo Aimerico), y copiada luego en 
oaloEMas na li kovela.— í 



ciix OltíOBXKS DE LA NOVELA 

todo 6 eu parte por los pere^nos os 1» que mayormente esteudió por Kuropii ol rot 
cimiento del Fseudo-Turpin^ t la ve» qae entre loa clérigos espafiole» autorinó el prio^ 
cipal tema do In epopeja carolingia. Las más antiguas obmü histiíricas francesas 
trailacciones del Turphv. hay nada menos qne cinco, hechas á fínee del siglo xil y pril 
cipios del xm ('). 

Eq Espafia, aun<|ue el Turpítt fuese muy leído, especialmente por los ^Uegooi,! 
quienes halagaba coa el paiit-^'íco de la I^teeiiu de Santiago, y paswon algunas de sd 
l&bulas Á la Uróiiica de D. Lucas de Tur. bubo de suscitar muy pronto impugtiHdor 
y protestas fuera del clrcidu oi> ({ue impoinbnu las idoiüí ^ilii-uiiiis y i-liiniaoeiiseit. 
fabulosas conquistas de Carlomagno en Küpafia en(>oDtrai'on mudioa incrédutoa, y el 
mntijniOQtú nacional horido, qo sólo protestó por boca del moiije de Silos y del arEO- 
I>Í^ D. Rodrigo, aino que, invadiendo los eampoK de la Opiea nacioual, que esiaba 
eotooces en su periodo de mayor actiridad y pujanza, españolizó la leyenda en térmi- 
nos talos, que mA» q^o imitacióu 6 coutÍriuad<'>D fuo protesta viva centre todo inTagor 
^rtnQo. Un personaje entcromente fobuloso, poro e» cuya tiBonomfu puedeu encontrarse 
rasgos de otroK petNimaje» histiiríoos, apareció primero como sobrino df> Carloniit^hu y 
asociado á sus triunfos, despuC-s como sobiiiio del Key t^to y como lUiico teucedor de 
Honoosviülc!^ Ln croai^'ii'in de JJeruardo del Curpio se levanta en algiln modo sobro el 
oaficter local de la epopeyn castellana, y U eagrandeco en el cutido de la patna espo- 
flola, haciendo combatir mezclado!^ bayo la eoseDa de Bernardo, á castelkuioá, uavarrua 
y leoneües, á intielí» y criíítianos juntamente. 

Pero la misma vehemencia de ia reaerí(ín palriútica prueba lo muy rnlgarízados que 
estaban tos n^latos po6tÍcos fninoeeeti. El i'antor del sitio dn Almería, r CTt>nista del 
Emperador Alfonso Vil, lo«t recordaba c«mo cosa notoria á tod<M4, para sacar de elloe 
comparaciones en honor de su b&roe faroríto, Alvar Fál^ez: 



Tompore Boldani ai tertíus Alvarae easet, 
Post Oliverum, &itcor sino crimino vorum, 
Sub jugn Francorum. fuerat gen* A^oionorum. 
Neo soeii charí jauuisKent moite pureni)iti. 



I 



El Foeina de Ferivi» OomáU»^ compuesto en el sijclo xin, contiene iinaenumen- 
ct(>u ¿e persouajw carotingio», tomada del Twrpín (copla 350). Y la Crónica Oewmi 
6 Eatoria iVKnpanna^ mandada compilar por Alfonso oi Sabio, oucierra yu prositicado 
Qu toma de este ciclo, que habla dado materia á un cantar de ^:eíita. Ija leyenda de 
Matfnete y Gnliaiut, sea <í do francesa do oríKOii, so naturalizó muy pronto en EspaDa, 
y de las rersiones extranjeras rólo unn puede creerse anterior á la nuestra, que ditiere 
do todas eu muy singularos «ircunsiaaciaM. Extrw;tan!niü« rápidanwntu lo que Itaoo 
poco herooa escritn sobre este asunto. 

En 1874, 3Ir. Houcherie descubriá ms fragtoeutos (eu total nuos 800 v^m»') de 
cierto poema fi-anoús del siglo xii eu versos alejandrinos, intitulado Jiaitut, al ouil 
Gastón Parí» dedicó larjfo estudio en la ¡íniminia del «ño siguiente. Ví»He. en breTÍ- 
simo rcsumou, el contenido de esta leyeuda. El jo^eu Uarlomagiio, perseguido por sus 

(') á. Im anligiiM odicianm d« li CrótAeaiU Turpln, par SK-liiir<lo<16G6, PtAiiefort. «n Im Otr- 
naitirarvm rrrum vfiwtionr rhrortogrQphi), y 4t Ciuapi (Morcada, lS2'i) tiasuatjtuldo U de H. Cm- 
teU, prú(c«or d* Uonipcllier, mié correcta qii« Im pr«ced«DtM. 



INTROnUCClrtN 



oxxn 



[hormaoott bastvdoe, «los hyos do 1e storra* , Tiene & peilii- htwpilulíilafl A (íAlalro, roy 

[BUiro de IVtledo; le pre^Ui t>u la guerní In nyuíU de su poderoso bruzo y do los cub»- 

'lleros franoeises que le nconipafiaa. veuciendo y matoiido sueesivAmeute & varío» royes 

pagniios, y cuU-uuiiu criuufuuto va U ciudld do JkloQ&lü, quo sus ouonii|^ disputaban 

á 4iala£ra Este le honra y agasaja mucho, y Carlos vive disinutlado en su corte bajo 

el aombre de Maynete. La hija det Roy, quo en el poema fraocáK se Uaná Oríojtde 

OalicHiu: so onamora de él. Su padre cotiHieute eu la boda y eu dar & Mayoeto uia 

porte de sus estados, atinqno suu nuda menos que treinta los prlncijics que pi-oteudeii 

vi hoDur de llegar á ser yernos suyos. Entre ellos el mas ofendido es el terrible 

Ununautu, quo Uocliii-ii lu guon-a h (iala&e poro vengar m ofousa, Kl h¿roo so oum- 

proBWte & traer la cabeüa de Urammite; so arma con su famosa espada Joyti$a^ y oonio 

ora do supotioi- iiiatu 6 su rival, so apodera do su espada Diiratulaí y raolve T&ncodor 

4 Toledo. Pero Marsilío, horniimo de riuliana. ouridíoso de la <;lonu dol ruruslero', iird« 

m* traían contra él. Galiana ¡«o la descubre á im padre. OuluEre tvma al principio la 

4efcosa de itayuete^ y amooaxa á su b^w con desheredarle:) pero habiendo llegado á 

pwKDadtrle los traidores que Mayuoto couspiraba oontra él, ayudado por una banda do 

arlos, á quienev Itabfa Iwti'ho liuutizar, tiende sítec^hanzas á la vida del iirinniiH fraitcoT 

^•chabiem perecido iiilaliblemcote en In emboscada si (ialiajiu. que era muy snbiii en 

ha arl» mágicaa y liabta le(di> en los asiros la suerte quo amenazaba al joven, no le 

I salvado oon uu opuilnuu uvÍnu. Uiiyc Vlayaoto do Toledo, so ombarcu para Roroa 

liBS idríoR, entra por ol Tiber nniy ú tx^mpo para salvar al Papa do un ejéi-clto innu- 

¡nenbie de sarruconos, & qoionce derrota en campal batallo, y nqui termina In parto 

ranaemidu del ]x)omu ('). 

Las loj^uas que el texto ofrece pueden completarse con ayuda de una refundici<3a 
lie los primeros afio» del siglo xtv, ol Gtrhmai/ito-áo ijerardo de ¿míens, obi-u des- 
prorisls de todo valor poéttoo y enormemente prolija, puerto que consta nada menos 
ifoe de 23.820 versos distribuidos eti tres libros. 

Esta rapsodia, insignifícauto y soporirera, no tuve popularidad alguna, siendo inde- 
(Hodiento do ella tudos loa demás textos que fuera de Francia pojiularizaroii la leyenda 
(le nuliaiiu O- Ims principaloíi xon las In/nnciw (¡r. Carlamngno i ol KiwUilo {mnnuft- 
oríto del iá^\o Xill en la iíiblietoca do San Marcos, di> Veuocia), caución auúnima en 
decasílabos épicos, compoesta por un jnijlar ¡taliaii», que ntwmuUa un texlu fraiK'fv al 
e<di> ó inldigeucia de su público O; «1 libro VI de la gran compiladóu italiana, en 
poaa, / líeaH ili Francia, obra del florentino Andrea <Iu Barbarino, que vivfa á fines 
Jet sif^lo XIV «i pntn;ip¡os d^ xv ('); el Karl Mrinci^ «Icmáü, do Slri«ter (1230), 
reprodaoción de otro Meinet udorkudés que, según Uartsch, pertenece ¿ la segunda 

O \éu» <l Mtodio de Gatt^a Parid «obre Mtos fragin»n(o«, publicado an la Roaania (julio á 
•«ttibr« d» ]8T&\ ' 

O Rl mejor ináliaii At todos tXlo» a* «1 qae m hallo, en la adnirahU ff'utóire paiü^tudt Citar' 
Imh^m, de G. Paria (16ft6)^ pp, 330-246, jT «n el arUculo d« la Hotnania unt<« oitndo, NwU anaun- 
ñl aOtlIo 1/M)D 6aali«r, La Kjwpéetfran-^iÉét. segunda etlJcida, 1880, Ut, pp. SO-tá, y aun panw 
foa no esAiniíió dirvctmocnlo la* vvr*\aai.n r*¡.%Lfi'>k8 y alomauas. 

(') iBalinilo jwr P. Rjjni» on lu Enmnnits, \8T¿, 

(*) Sobr« laa fnonica Oc ola fatnoito libro, todavía popular on llalla, y cuya prlmvra «dioÜB M 
uta i Udl, «■ DiHgiatral y deSnitivo vi trabajo iiu Rajna, Rictnhe tntonfi a I Rtati di FrtmeiUy 
, 1872. 



ox«in OniGENES DE LA NOVELA 

iniM del síj^to xii; iin segiindü AVxW Meineí, alemán, de principios del siglo xivj 
otros que poroco íitútil citar, atestipiándose además la popuIanÜAtl del tomu [>or 
«lusionos ((oe se tiallan en \'fti-Í03 cutitiu'es du gostu Iraucesüs, tales como «1 lienttiis 
Montauhan y ol Oarin de Mantglane, y en algiln poema provenzal como el de In Cnt- 
xn/in pontra los .llbitjfituteji. ^B 

üiw narraritin poética t-omo 6sta, cuyo teatro era Espafia, debiíí de ser de las primp^^ 
ras del ciclo de Üarlouiagiio (]tio eii Hsjtiiña tiivioseo acogida, y es cierto quo se difundí*} 
tAD rAptdftmoQte CMmo lu de RoaceBvallw. Ya ¿ mcdladoa del sí^lo xit tcula couoi 
miento de ella el autor de In segiiuda parte del faino Turpfn. En el capítulo XII dioe 
quo el Emperador habla aproiidido la lotigua sarracena cuaiulo en su juventud estuvo 
en Toledo, y en el XX se excusa de referir tneiiud omento los hechos de Carlomaguo, 
contando entre olios su destierro en la corte toledana de Galafre y su virtoria contra el 
alto y soberbio Rey de loa earraconos Braniame. Falta, como se ve, el nombre ilo 
(falíuia^ pero ya lo cousigna el Arzobispo I). Uudrigo, uQadieiido que la infauta mora 
s6 convirtió k la fe de Cristo, y qne Carlomagno editicii para ella palacios cti Burdeos- 
Estos palacios son los que la leyenda tmnspoitó míis adolaule t Toledo, donde yu eeta- 
bon localizados & ñncs del siglo xtii 6 principios riel xiv. La forma poro precisa eu 
que Ü. Kodrigo se expresa eu cnanto al origen de estas noticias (fertar,.. fama esi) du 
nee permite afinnar resueltaineoto st tuvo & la vista algún cantar 6 s« apoyiJ taa nilo 
en la tradición oral; pero más verosímil parece lo primero, puesto que el poema cjisto- 
Ibino dobla do existir ya, y dentro del mismo siglo xiii le encontrumos rodueido 
prosa en la Crónica Qemral, pero congerraudo gran niloiero de asonancias y aun v< 
sos enteros, que d^jau fuera de duda cuál era la len^'ua en qiie estaba escrito, porque 
lo indica lu natiunlozu do las tenuinncioucs a-íonantadas; nunca en su texto frunces la 
palabra equivalente á ciudad hubiera podido concertar cou los nombre» propios Du- 
rante y Morante, 

Esta itipoiiiosa obsarva^ióu de JUilá y Fontanals (') qs L-ouehiyentf; pero ¿no so la' 
podría Üovnr todavía mus lejos, viendo en el Mnynetc de la firnernt un poema luás 
ludfgena de lo que se ha creído 6 indepeudieate, A lo menos eu parte, do lae gestas 
fivQCesafiV 

Auto todo hay que advertir qne la leyenda, tal como la presenta ol Rey Sabio, sol 
en lo snstatiejal concuerda con \aa demás versiones, pero en los detalles varta tan 
que no puede decirse empai-oiitudit con ninguna. Xo hablemos del poetna franco-itilii 
do Vcaccia, en que Galalrees rey de Zaragoai y uo do Toledo, rarianle que se repv 
ea loíi lUali di l'^aneia. Pero aun limitándonos á. Ioü fra^^eutoíí del primitivo pvc 
francís, descubiertos por Bouchwie, y al riftwimfnto do (.ierardo de Amiens, os paten 
quo fiUtan ou el nuestro la rivalidad de los lieruiauos bastardos de Carlemuguo (Houd 
y llainfroi): el oiiveuenamíeiito, perpetrado por ellos, del rey PipLno y do U reina 
ta; la deeicripcióu de la fiesta en que Carlos y suíí amigos se disflraxau do locos, y co 
que el pHiu-Jpe hiero A su talso hermano con un asador d« cocina que le propoi 
cioua sn fiel Uayugol; el viajo do Carlos y su conlidoutc David A Burdeos y Pamploo: 
ol sitio de la ciudad de Uonfrln y las primeras hazaflas de Carlos, que se presento ooí 
uu aventtu:ero, montado eu un mal caballo y armado con luu estaca; los rencímíen 



(') Dt ia Poaia kíroico-jyjimhr catUtbuia, Dircol»)», 1874, pp, 830-341. 



INTBODCCCIÓN 



CSXSlll 



r,v muoHéii ttüerivas de los rejes Caimaute, Onvter y ¿Imacn; In nfertA <)« sohcruiiln 
qiio los ciudaduiM de Monfrln liacon & Coi-los y 6\ rechazo; la conspjraciáu del rey 
Marsillu; ol bautizo áe lus 10.000 mm catequi/jidos por Solino, ctipcllAa de Muriiol«; 
ta nuche de orgtn que posan los rmiicesfis coa sns amígns en el campo sanucieiio, y en 
U coal sólo gUAi'da coiitíueucia Mayaet^, que se abstioiio de tociir A Ouliaun «porqao 
todavía era paguia» ; el vínío d IxaUtt y la (l«reii!«a del Papa. ICstuíi personaje», lañóos y 
! aTetitara.4, nincbos de ellos oxtravngauíos y pueriles, se buscarliin iodülmento on ol 
relato, tan eobrio 7 racional, pero al mismo tiempo tan iut«resa&t« y poético, de la Ktlo- 
ria d'ExjHtniui, y, por el contiario. llenan tetados poemas franceses, encontrándose ya 
todos en los fragmentos cousvrvadoü del primero, al cual se asigna la muy respetable 
antif^úedad del siglo xit. En ventajosa coinp^nsución de todo esto fócra^, tiene noestra 
OónicQ la bella, la delicada escena de amor entre Carlos; y Galiana, que Gastón Porfg, 
al enoootrarla en utru poema rraueés muy posterior (Jotirdain de lííaives}, declan» ser 
ana de las mAs felices inspiraciones de la pocsfu do la Edad Medí», inclinándose & creer 
que procodo de ua Maifruíe perdido ('). ¿Y por qué no del naestroV 

¿Quí resta, por tanto, de común entro los dos poemas franceses y el cantar de 
geeta utilizado por ta Crónica'-' Sólo el fondo del argumento, as decir, el refugio do 
Carlonugno en Toledo y su btnla con Qnliann. T aun aqal hay profundas diferencias, 
puesto que ta General nada dice do los hijoa de ta sierra, hermanos de Carloniagno, y 
el destierro de 6ste se atribuye & divícnsionos con su padre, & quien se supone riro 
dorante todo el cursti de la loyoudii. i'ur ol contrario, iiiiigune do los pooma;s frauceses 
iQ«aciona la estratagema de herrar los caballos al rev6<t, ni la salida de Galiana por ol 
fliflo, ni la^ domfts circunstancias do la fuga de llayiieto, que en uno y otro pnrte de 
Toledo al frente de su ejórcito de sirios y sin la com))anfa de la princesa sarrarena, la 
raal sólo muoho dce^pu^ va & reunirse con <>1 en Fmncin. 

Si es ley ooni«tante en la poesía épica que lo mus natural, sencillo y humano pre- 
reda siempre i lo más aiÜlicioso y novottisco, tenomüS derecho A afinnnrqiie lacnnciiSu 
ei^afiola, disuelta en la prosa de Ui Vrúnim fíeiterai, representít una forma primitiva do 
la leyeuda, y que los fragmentos del poema fi-aucés, sean 6 no del siglo xn, correspoti- 
din & una elaboración Ctpica posterior. 

Admitir inflijo de nuestra poesía ¿pica en la francesa en tiempo tan remoto, y eu 
^oe soD tan niros los liocumeutos y noticias do la priinsin, pareL'«>rA, sin duda, uvt^utii- 
ndo é iovoroalmil. Los dos casos análogos que pneden rocordarae son harto posterio- 
res: el Aitgeia (le Caríago, que reprodueo la leyenda de D. Rodrigo y la Cava, es del 
siglo Xiti, y el Ueriiaut de BeUtwule, que imita uno de lois principales episodios del 
Poema d< Fernán Oonxdtex^ es del xir, Fero son tantos los clomcntos históricos quo 
IB Tialombran en la leyenda de Uaynoto, y tan localÍZH,da y arraigada qued<í entre nos- 
Moa (como lo prueba hoy mismo la tradición toledana), que cuesta trabajo admitir que 
nada de egpoflol hubieni en bu oiigen, sobra todo cuando se ropara en los anacroni<tmoa 
4e laa canciones de gesta y en el imperfecto conocimiento que de las cosas dol Centro y 
Mediodía de EspaOi» tenían los mismos autores del Titrpfn, annquoescribieseu en Gali- 
cia, según la opiiii<.'in más probable, l-a t-stancia de Coaloningtiu en Toledo es sogum- 
oi&ute bbuloea, pero el rey Galafre puede muy bien ser ídeutiticado, conforme á la dis- 



(') fTitUtire pottíqut de Charlfmasmt, 239, nota. 



exxxn ORÍGENES DE L\ 7Í0VELX 

creta conjetura ih Quadrodo ('), roprodncida por Milil (*), con el oailr YiiBuf-«l-Fohñ, 
aue efcctÍTiun«nbe dominnlin. en N^iiellu cindiid y en gran paríe (K- !a Gspflfla ñrahe m 
Ie rpdift íjne sb 8ui»np. Bramante os do s^inro Abilemihnií'iii I, cuya \wga luclin con 
Yiisnf diin'i ilosdv rl iiííii 747 liusta el 7fl8, »Í bien con resultado entcnancnte contraiiu 
al que la leyenda supone, puesto que Tusuf fue el vODcido r AbderrahmAn el vence- 
dor. Poro tales Irasnmtacioues son frernentfsiniafi en la poettta épica, v éata no basta |»ir» 
iaiTÜidar (no ofcsbujto el porocor dol doctísimo líiyual (') el Mttrafio y curioso aincrouis- 
mo de la leyenda, purciue, ef^tivan)eiit«>, Carlomaguo toufa diez y seis afios euando ter- 
minó la lucha entre Yusuf y AbderrabmAn. Algún trabajo cuesta suponer en juglares 
fruuceses tan paatual couocimieuto de lo que posaba entre los moros de Kspafia, d^ 
otiya liiütoriu interaa se muestmn tau i^uoraates eu todas las dem&8 caucioneo. ^| 

Por otro lado, es grande la seoiejanza entre loe casos fabutoíiofi de Malmete y laa 
tradiciones histiVicns concernientes ii la ostiuicia de Alfonso VT en In corte dol rey Ali- 
BiaTniúii de Toli'<lo, sin que falteu ní el buen afogimiento del moro, ni el pnivecUi df 
fuga, ui ttiquieni Itt estmtugeou d« heirur lo« cuballos al roróti, suginida ú V. Alonso 
por fin oon.tejero ni conde Peransiirez, ijne corresponde í>x&<!taR](Tnie al D. Monuit«> del 
poema; asf como cu ílulíuna (llamada en otra v«rrii¿u HaUa) pudiera rocouo(«nM> & 
jisida, la h^ja de Almotamíd de Sevilla, i^iiya lioda con Alfonso Vf cuenta k O-ómrri 
Qtneral (') con circunstiincias novelescas anlUo^'as A lii.s del enamoramiento de la prin- 
oon toledana. 

Si nü (tita iiij^nf el ^rmeii de la leyenda dt-l JHai/n«io, ronlioso f]ne pocas coiíjftuniR 
se preíwntai) cmt tanto ^rtulo de probabilidail ritmo i'-xtii, indicada yn por «I «uide de , 
PayranigTB (*). Kaida ue declara A Alfonso Yl, eomo (ínltann á Ma^'nete; se oonvi^rte il 
la fe crit^tiauA lo iniínno que rila, y mo uno al iity de Castilla oomn vmjrr ivimía y no 
como barra^fana, sej^n frase textual de la LWmica. V siendo Zaida personaje histiírim 
fi hisirtrico 8(1 matrimonio con Alfonso VI, del cwai tuvo al iuRinte D. Sancho, muertn 
en la batalla de Ucl^ lo natural es cr«er <|ne la historia haya pi-ect^dido A la fábula. 

No quiero dltjimular que eontra usía koIucjiíd se pr<^>--»ntan dtlieultados muy graves. 
pero uo iusolubles. ¿Cómo admitir que en el hi-evo período comprendido entre lOSü. 
en que murió Zoida (sogiiu la cronología del P. FldroK) (*), y 1140, que os la fecha 
ID&B moderna ([Ue hasta ahora w ha asignado & los tiltimos capttu]os del Turphi, 
naciese, creciere v se de^millase toda »rta hiatoña, y pasara tos Pirineos, y se verüi- 
eaae la extrafla metamorfosis de un monarca casi «■ontemporánea, como Alfonso VL. an 
et gran emperaditr de Ior francos? Aunque la fimtaida ^pica iba mny de prisa en la >Mnd 
Ue«iia, parecen poco cuarenta aQos pwa tan complicada elaboracÍ(ía. Pero ot>s6rveac 
que el Tiirpfn no dice una palabra de Oalianwí «Slo menciona A Oalafre y A BramajiU-. 
¿Habría, por ventura, un cantar de gesta que tuviese por único tema el vencimiento y 
muerto de esto rey pagano, y al cual se anadictw luego el episodio de amor, qno ya se 
cantaba en Froreiua en 1^10, fecha del pomna de la Oiiuula cotUra los Álbigmaea: 

(') En tA loino Ja OntéUla la Xueva, do lo» Heentrdíu y beUeta» d« Etpulta, pig. 229. 

(*| ¿Al in Fawia htrvico-popuiar, ^^. 334. 

(*) i.« Oriifini ilel ÍEfiopf't Praae4M indágate da Pío Bajmt (Plor«nclk, 16841, p{>. S22y U. 

('I f'ol. 245 d« U «dici^ii do ValUidolifl, lIMH. 

(^ ¿41 Fmim AoUan Outíüana, priiiMn o4lc¡>)a, 18C1, t, 441. 

(•] Kamu Cattíicat, I, SI5. 




CXUT 



Ara Kujktz ImtaUufi mesdar d'aita] aooDltUDt 
Cañó Don ausiU tan fora ■)«« lo teinpa ilo ItoUnitd, 
Xi ilul tompK KarlenulD« que reoqnct AignUnt. 
Que comqn'ut (laliana la Ulba al roí }fritimant 
Eu Eapanha <lo GaJa/re, lo cortee altnirant 
De la térra d'Bapuiha? 

De este modo se gana \m siglo en el proceso ctodoIi^ícq, pero todavía ([uedao ea 
pie dos reparos i fjae no encuentro i«alid&. Uno «s la existencia <Ic los iragmcntos det 
pomuí francés, que la critica mis noiorizadft coloca en el siglo xn, y ea los cuaJaa ia 
leyenda aparece, do yu eiitcruiiieiilu furmada, sino groseramente degeoonula. Otro es la 
dificttltad de suponer que un poctu castellano, tratándose de becbos do muy romutos, 
atríbtiymo A Coriumaguo lo» <(ue erut proiños de uu h6roo nacional como Alfonso VL 
Tal lupótetdo pureco que contradice al car&cter domiuonte eu nuestra epop^j-a, y además 
renoA qne «n tioni|M) do Alfonso el Sabio cocxiatíau iuilepoiidient^e la leyenda de Zuda 
y la do GaJiauu, puesto que en la Crómea Oeneral qaien oca transmite una y otra. Quede, 
puM, indedaa eata cuestión, qae acaso auevos descubnníentOH vengan & reeolver el 
dta meóos pensado. 

Ifai-ho menos nos detendrá, á pesar de aa exteiisi<3u dcmnedida, ol ai^imdo texto 
faatallauu del Ma^wte: est saher. ol quo ee cnnieulra embutido, como otras Chulas 
cahailorescaa quo iromoü enumerando, en la eaormo compilación bistorinl relativa ¿ las 
Omadaa, que se tnulujo eo tiompo de D. Sandio el fírato con el título de Im ijmit 
wttquista de Ultramar {'). Aunque el original fraucée de esteübro no ba sido descu- 
Uarto bast» aliora, to<Ju induce & Creer que lae intercalaclonoa de carActer noveUsoo no 
Ataron boohaa por ol interprete castellano con presencia do los poemas de los troreroB, 
BOo que laa eoivutró ya reunidas oa ima cróaita en prosa que, pur otra parte, tradtuo 
eoDderU libertad, iutrodufíeudu nombres de lageograBa de Espafis y mostrando algiín 
conocimiento do La lengua arábiga. 

La narraciiln de Kaynete, que aeglin el sistema general de La gran conquista 
■parece con oiiisión de la genealogía de uno do loe emxados, á quien se suponía des- 
twdletite de Mayugot de París, supuesto mnítejero de Cnrlomagau, va preccvUda de ta 
histeria de Ptpino y Berta, hija de Flores y lílaucatliir (*i\\v mi lus relotus traucesea 
nm royes do Hungría y atiul reyes de Almería), y seguida de la tudicación más rápida 
ie otros dos temas, taunbii^-n del ciclo carolingío: el de la lálsa ucusiu-ióu de la reJua 
Serilla, á quien l-I autor <1l> la Oróttiea ideutiíic-Ji con (ialiana, y el de la guerra contra 
Im fl^oaw, cantada en un poema de Hodel do tines del siglo un. 

liOs relatos de La gran eon/fiiinta ¡te d^trívan (mediatamente, según creemos) de 
pnaus ñVQceaes más antiguos qtie ios conocidos, lo cual puede comprubaree no s<f!<> en 
d Otto de ta Órnete He loa tajonee, ñoo ea (<1 do la historia de Bortn, ootejiodoU con la 
41M! escribió el trovero Aden^. Ree^pecto del Maj/neie puede decir!» que ocupa una po- 
lidiSu intonncdiu entra la sobriedad do la Orónica Oeneral y la complicación de los 

(') Itaiui|)rMa por Gayando* rn l« Bil/licitca de Auiere» E*paio¡*it t. XLIV. Lu lejrendtt oarO- 
httípÉaeatin va oi libro lí, cap. X lili I. ViíJ.rn c) tonio XVI de la Bammiaei importABie wtudio 
4t 6. IVHb. La Ckanton d'A itltocki! promu¡aU *l Lti Qratt Canqniíía d» ÜUranmr, y *n Leí VittiK 
Aiúmn lUtaUüant, del Uinric cl« fajriniigio (opsuniía pdiciAn, 1A90), el cap. Vil A*A tomo II, que 
Mte ut«ii*«niente de U Gran Gm^ala y d« >uii relacione* con l« liltinitiira fnnovsa- 



CXXXTI 



OBÍOENES DB LA NOVELA 



J 



pooiDftít fmnpo«M, no ya ilel ile (iprardo ríe AmieiiB y tlol KarlsUi de Vonotna, bÍdo Hp 
|(w mismos fnigmoiuos primitivos, c«n los cwales tiene algiioo relación, es^iaJmeute- 
al priucipio. Cuando comíriiKii I» acciiíii vft Im muerto Pipiíio: !a cansa «le! (lestÍRrio do 
Carlos es U invalidad de los tiijos de la taina. Borta, cujos nombres aparecen ligeraoieule 
des%unidos, llniHitudo al uno Hldois y al oti-n Uanfro. Auuquo Caríos cera muy peque- 
lio, c)ii0 non habia de doco aflos an-iba. empora prá tan largo de cuerpo como cada luio 
de sus hemianus, y porque rreeiera tau bit*!! 6 tan aína pusiéronle iiumbre Maynete* . 
El primei- eusayo que hace de sus fuerzas es herir & Bldois con un asador el día que se 
celebraba el juego de la iahUí ndoiain y se hacían los roton deí pavón. Carlos y sus 
¡Mirtidaríos no se dirigen inniodiatii mente ¿ Espafia, como eu la Crónica General, sina 
que BO refugian primero cu Iiis tiurras rfel dtiquo do Borgofla y del roy do Burdeos, 
()ue eu La cofujuigtfr de Ultramares moro, y do lo sería pi-obablemtmte en et texto 
francés, £1 rtKlar-tor castellano altera ca.<ri todos los nombres pnra darles fisonomía más 
Drieutal «'■ acercarse más &, la que (J^ creía verdadera bistoriu. Al rey de Toledo no lo 
llama t^alafre, sino Uixom, del liuajf.- de Abouhumiiya; Galafre, 6 más biea HalaF, queda 
reducido ¿ la categoría de un mmple alguacil ¡^uyo. Eu cambio. Bramante asciende á 
rey de Zaragoza coa el nombra do Abrahin. Galiana so convierle en üaiia, pero su 
nombro so conserva al Ixaiur de sus palacios, por cierto con detalles locales dignos de 
coD^deraciÓD; el eoade Morante y los treinta caballeros que le acompaJlaa son aposen- 
tados por el roy «oii el alcázar menor que Ikmaii agora los palacios de Galiana, que 61 
eDtúQce!) había hecho muy rícoK & m&rarilla, en que se tuviese viciosa aquella m hija 
Halia, 6 este alcAzar é el otro mayor de tal manora fechos, que la in^ta iba cucu- 
bierlamento del uno al otro cuando (|ucrla> . Algún otro nugo parece tambiéu añadida 
por el traductor, verbigracia, el encarecimiento de la ciencia má^ca de las meras, cqne 
son muy sabidas en maldad, serLaladaniente aq^iollas deTolodo. que encadenaban i los 
hombres y hacíanlos perder el seso y el entender» . En algunos puntea sigue muy de 
«6rca & la Gemral. y tiene de comrtn con ella los nombres tcipogríficos de Caljaílas y 
TalsomoríAu, y la estralagomft de herrfir los caballos al revés, que fiüta, segúu creo, eu 
todas la» dcm&s versiones; poro al final m «parta de olla, iuclin&ndow & lo» enmara- 
nadns aventuras de los textos franee^^es y acabando por coofüiidír la leyenda de Galia^ 
n» con la de la reina Sevilla. 

Ya hemos indicado ([ue lia gran ronquisin W/> Ultramar contiene también la 
leyenda de Berta, madre de Carlomagno, suplantada por una ttierva que fue madre de 
dos bastiirdo.s y reconocida al Qti por «u ctt^iono Pipino A cunsecueacia do un defecto 
de conformación que tenía ea los dedox de los ]>ie3. El relato castellano es conforme ea 
lo sustancial al poema del trovero Adoués (último tercio dol siglo xui), pero los vamn- 
tas de detalle indican qne el traductor i^ compilador caatellano se vallú de un texto 
más antiguo, y distinto también de la versiúu italiana, representada por un libro dd 
siglo XIV, / Rrnli di Francia. 

La gran conquiata de Ultramar^ qne mirada silo en bus capítulos noveleecos es 
el más antif^uo de lo<!< libros de caballerTas escritos eu nuestra lengua, no tni'o por do 
pronto imitadores; pero k finea dol siglo xiv y en todo el siglo xv fueron puestas no 
castellano otras novelas del mismo oiclo, siendo probablemeate It primera el Ií<M* 
etiento 4ei Emperador Carlea Maznes de Jtroma é de ¡a bttfna Kmptrairit Seeilia, 
su mujer, que Amador do los Ríos htdló eu uo cúdice de la Biblioteca HscuriaJeo- 



nrmoDrcciON 



o XXXVI I 



[*), que diJierc en gran mAnfini <!c iiu libro de cftballcrlat posterior Mbn ol mismo ar^- 
lo (*). aUQf^ue uQg y otit) se derivou rcniotumoiito <lc uu mii^mo poemn fraocós, «lue 
biía sirvió (lo baso 4 uii libropopulai- holandés, según las iavcstigmúouos dtf1iVolf(*t. 
Como de la primitiva canción sólo fjiio<l»n frngmciitos. tienen intorée estas versiones ©n 
prosa, además del quo oocierm la Uistoria niismn, quo os do apacible loctvira, aunque 
pertenece vn & lo dcgononuión iiovtt!esi%i do la cpopova. Tanto la dulce y reaignada 
emperatriz pei-seguidn por el traidor 3Jacatrc y acusada GKlsameate de adalterio, como ol 
bueu oüwUepo Auborl de Moudisdier, que muer© en su dePeosu, y el valiente y honrado 
TÍDaoo Vamw^uer. (^ne la toma hitjo s\i protección, son nobitbimas y simpáticas tigunu; 
poro ol héroe más singular do k novóla es un perro Sol, quo combate eo el palenque 
contra Maoúro y le vouca y obliga á confesar sus crímenes, yendo luego á dt^uw mo- 
rir de bambro sobre la tumba de su seflor. 

Al ciclo carolingio pertenece tambii^'U la Historia de Enrríque fi de Oliva, retj d* 
Jhertisaiem, emperador de Con»fantínopl(i ('), personaje caballeresco que yaera cono- 
cido ea Castilla & príocipios del siglo xv, puesto que le cita Alfonso Alvurez de Vill»- 
nadtno ea unos versos do! Cancionero de Baena, que por cierto aluden ¿ una areutnn 
oootenida en el libro que hoy tenemos: 



i 



D««qiie Snrlqne, 11 de Olívn, 
Salga do sor encantado. 



De uno de los personajes de esta novela hizo memoria Cervantes eu el cap. x.vi. liarte 
¡rimorm, del Quijote: «¡Bien haya mil vei'esel aiitordo Tnblante dt Ricamonte y n(\\x(!\ 
da) otro libro tíottdc se cumian ¡os hechos del conde Tomiitas, y con qué puntualidad 
lo (loscribeu todo!» . Aunque el elogio parece de burlas, como tantos otros que Corvantes 
hoce de autores y de libros, pues no hay tal puntualidad en la narración, que es, por el 
oontrario bastante rfipida y seca, no puede dudarse quo se trata del mismo libro y que 
üerraaiea se acordú del conde TomilhLS, pi^rsonajo secundario en la novelo, porque el 
oombra de esto traidor se había hecho popular, pasando h los rommtt-es de UontesiDOS. 
Im» primeros capítulos del fi de Oliva o&'oceu muclia som«^auza con la historia de la 
reíua Sevilla; hay también una gran f5ei\oro, doña Oliva, hermana del rey l'opino y 
duquesa de la Rocha, \1ctima de las malos artes y c&lumuios do D. Tomillas, y obli- 
pids & probar su inocoiicia <meti¿iidoso desu uda y ou caruos cu ima gran foguera» . Lo 
reKaotc dvl libro contiene los proezas de su hijo Eurique como caballero andante eu 
tierras de Ultramar, donde conquista & Jerusalén y á Damasco, venciendo ínnume- 
mbles huestes de paganos; salva á Constantíuopla, asediada por los turcus; so casa cou 

(*) (OMIco «n folia mayor, escrito en pvrgamiiio, t¡ dos catiiinnng, i fiues del «ig^lo xiv & prín- 
d|á>wdel XV, y •eflalado con i:! titulo de Fio» Sanctorum; tiene Iniuaica It. j, 12.ii Lo do Flot Snitc 
lonua M lo p«iaa «ía dmla poiijac ront>en):a con iina Vitla (U Sitnta Marta Idagdaifaa y otra Jo Sania 
iluta Egipeüma. Contieno ailemúi otrn« leyendtii, que to oipcoitiunráii mili aci^Jintc. 

Cl Bt»b»ria dé la fíffftit Sffiítla. Erd*. de SbvíHu, por Juun Oromberger, 1532, y Burgos, por 
Juu da JuBta, 1&51. 

O ITthtrili» Wiftltranfrff/iinilfttta Ninlertanditehm Voltiillieher pon dtr KSnigiwt SihitU uivJ 
ton //un van Bordtaux. Vi^na, 1857. 

(*) Reiin|>rcu pat In Sncíi-dmi dct Bibtíúlilos Rapo-Qoloi en 1871, can un oscclonta prólogo (i« 
D. roMiuil Gtyangoa. La nrJeiina edición inciinnlile iiuu «irvíA ■!« tasto (Savilla, 1499) se guarda 
«• U Biblíotec* Imperial da Viona, Usy otra» da Sevilla, 1633, IMi, ote. 



CXXXVItl 



0HÍGEXE8 DE LA NOVELA 



I 




I& infanta Mprgeliaa. ber«4dra del imperio Mziintino, y volriondo á Pnuiria di 
do palmen), prende al alüvns» Tomilliis, eDtTegáDdiis».>le á mu niadro, ijiie vcü. ferocí 
inauditii auuidu dL-si^iiBi-iiuirlc por cuutro caballos Kalviuec. Kl oríginHl oii pro«u de Mte 
libro ao bs úúti t^ertalitiio aún, que yo sepa; pero hasta fijarae en los nombrea de per- 
soatts y lu^ittK, y en Is IVeciiencia <le giilicisniois, para oompronder quo el traductor 
puso luda de ea OMOchti. El originiU remoto es hi «ancáón de gesta de Doon th 
Hocbe ['), rjue se atribuye á tineo del eiglo x)i. Do todos modos, este Libro viil^mrfsim 
plo^o de todos los Inj^nres coniones del géQeix>, apenas merecería citar», i no ser taa 
Mcatws en ICspafLA lus obiiut úupreeiLs de oeto ciclo, cuya flor so lloraroa los roouuuxB. 

Por nu'O ciipricho Av \a. rortiina^ biuti desproporcionado á su mérito, obturo, sin em- 
bargo, extraordinaria popularidad, quo lia llegado liaeta nneetros días, pnosto que toda- 
vía 86 reimprime como libro de cordel y sirve de recreiioiúii al vulffo en 1d« ríaeoDes ntAa 
olvidados de la Penfnsula, lo mismo (jhh en lius ciiidiiilra pnpulnsaji. el Fifra/inis fnin- 
«^ diarrozíido con el oombre de Historia <Í€ t'arh Mniftio ij ik iot <io(v ÍMre<<, del ciial 
se cita ya una edici6» de 1525, auui]uo «ogiirarneuto ta^ hubo anteriores ('). líicoláe de 
Piamonte. cuyo nombre suele iigiirar al &ente de eate Ubre, no hixo más que tradu< 
la i^)iii¡)i!:u!i(íu en pnisa, becka & iní^tauoias do Enri(|ue BnlumJer. cAiiónigo de Lausai 
ímp^t?i^a eu 1478: ba<iU comparar los pr(')logos y la distril)U<:ii)i) d(> los capítulos 
ivconouer la íiioiitidad. <Y sitando cierto qae en ta lengua castellana do hay eenripttum 
ijuo de estii faga meiicioii, siuo lan solamente de la muorti.' do los doce Paros, que 
eu HoucosriiUi'«i^ p<u««ciü)ne jueta y prOroohoüA cosa que la dicba etjcríplura y lo« 
nolablee fechos fuesen notorios oii efttas partes de £s!pana. como son moniSestos en otroe 
reino& Por ende, yo, Nicolás de Piamonte, pi'opongo de trasladar la dicba escñptnra de 
lenguaje Iranu/w en romance ciLStelIano. sin discrepar, ni iiñadir, tii quitar rosa alguna 
de la eMortptiira francesa. Y e» dividida la obra on tros libros: el primero habla del prin- 
cipio de Francia, do quien le <|uodó el nombre, y del primer rey cmtinno que hubo 
Francia: y dcür^ndió ha-tta el rey {'arloma^rno, que después fü& emperador do Kon 
tf fue irasUtiimio tU. laiia mt tencua franctMt. El se¡^indo habla de la cni<la batalla <] 
hubo el conde Oliveros iXHi Fícmbribi, rey de Alexandrla, hijo del grau Almirante Ba- 
]&u, y éste e*M en mvtro francéa fHHtf f'ifn trovad. El toroero habla de algunos obnw 
meritoriiui que hizo Ciu-lnmagoo, y Boaloiente de la ti-aicion de Galalnn y de la maerto de 
lo.4 doce l'an<á; y fueron ^acAdoa estM libros do un libro bien aprobado, Ibunodo E«p^P 
historüti.* 

El Spfeulnm historial^ de Vicente de Beauvais, el poema &aocée de Fie, 
j acaso un coinpeudio áv la Crúmca de Tur¡}Ui, ma las fuentes de eatelibrejo, apoda< 
por luiwtros rústicos Carlomano^ que, í pesar de ou disparatada contoxtura y 
vulgar y pedestre, uo sólo continúa ejercitando nuestras piensas populares y las de 
nal y Müiitbelliaid eu Francia, no .sólo fue piu'slo t-n roniaucí"! de cicso por Juan J' 
L()pe2, siuo iiue iuspirú & Caldi-róu su comedia La ¡'tiente ík Mantiltle. 



roe I 
de 

na ' 

i 



(*) Vid. oü anAliui en Oíatitr, Lt* Epcp^/Mt»f*U«$, TI, iGO. 

i») Oftlüria M fínpm-ador Carttmatao fdtta» dom pare* áe Francia; ti» la truda b^Ualla qw 
ÍmI>o OiiMra» con Pitrahrat, Rey dr AtoMnirUt, hi/o ii*l graiuU AtmhvnU Balan... OolofAttE «>^>r 
imprttia la pNualt kf»taria. . m la ntuy ttobü e muy i»al eitniad i/* 3eviliit par Jaeobo Crai»lwgtr 
ntimam. ¿toataw a wyiri» « ematro iftiti del mut Jéahril. AAo áél mieimUní^dr nncutro SttlntJor Jtm- 
thrwto de nuU t qumieíOo* XXF> (ejeiiiplir que poseyó U. ioté &laauoca). 



IIíTROÜUCGIÓy cxxwi 

L» epopeya ÜPiidal, que Uinta pai-te úciipa en M ciclo camllnpío. tenfa pura nosotros 
iDPmw iiilerf'-i i|iii! Ift t/rttifi ftrl fíry, y por la diferencia do oostunilirt'S y rondirii'.» Mrial 
hubo de penetrar muy tHrdlaincuto ou t'imtillu, ilunde ui siquiera ost¿ rvprtím-aiaáa por 
tuunuáoQU do dirocto ori^n fnuicós, siuo por imitecíonea de pnomos italiiinoK. Por tn) 
eaminú ontrtí «n nuestm literatura iiuo de los más celebres teouui caroUngüs, fí^uatu 
de MoHtauhnn, qnc pertCDfKro al trnipo ili> los que narran- lu Itiohas de Carlumagiio c\)n 
coa grandes vaiíallos. La vprsii'm nilt arcaica que luisia ahora se conoce de tal leveiida 
ee de tiuos del ülglo xii 6 prínripios del xiii, y ha sido atríbiifdu con poco fuiídoiaoQto 
k Uuon de Vilte««iive. í^ printitiva inspiraciiín ptiode í^er anterior, aunque eu las taka 
^uti^aíis, gfstaa uu so encuentro mcm-iuDiLdu iiiiif^unu do los pOtr^ui^es ile Ci^te cirio, 
que par«ce habeme desarrollado con independencia de loa rest&ntoa. Pero con el tiorapo 
rjtto á HucfMler lo contrarío: diñiudída esta leyead» de KviDutilos y huk liermanus por 
toda £arop», y Dspcclalmcat).' i'ii lutiH, au bC«ruc Iti'^il & wv uuo de los más foraosoe, 
rivoliauídu i».>ii el miemu n<ildán en los poemas cttballvrvKos iuUiuuoi», y ocupando 
(nato ln^«r 011 la hiHiorln pofrtica do Cnrlomn^o, qnc ulgunoa llegatvn & considerarlo 
con») (vntro de ella. 

Quien de»e« couoner en todos aiis detnllea el antiguo cuitar de los hijas de Aimoii, 
paede acudir oí tomo XXU do la Hi*taria lUerann dfí írattcta ('), doudo Paulino IV 
ds hJKo un ele^raute unAlíxia de él y de stis continuadores^ ó al prolijo r siempre redun- 
•tante León Gautier, que en el tomo 111 de sus E}iopt!tfai* (') lo dedica cerca do 60 pá- 
flaas, emulando con su írrMtaQable prosA la verbosidad de los antigaos jnglaida. A 
DOBiitro propúsito basta una indicación iiipidíiiiina. 

Aimtm de Üonlnnne tiuiiu cuatro hijos, Reinaldos, Alardo, Kicardo y Uuichajdo. 
Duaiulu cntrnTou en la adoleacencia I08 llevó A Forte y los prusonló on Ui corte del Cm- 
pef*dor, quien los armií caballeros y lee hizo muchas mercedes, obsequiíuido á lít'inaldos 
iQB ol caballo Bayftrih, que em heohixado. Jugando un día Koiualdos A. las tftblas con 
Bmlíolais, sobrini» de Carlomacno. porditS éste la partida, y, ciego de rabia, dio un pu- 
fietaco h lieinaldos, el ciiul liie á qm-jnrse de esta afrenta al Emperador; pero (Jarlos, 
dominado por el amor ú su sobrino, no quiso hacerle justicia. £iitoiiccs Keinaido», cam- 
biando do leugu^e, recuerda & Carloma^uo otr» ufousa mía grande y antigua que su 
hiatlia. tiene de él: la muorlo do su tío liouves de AÍí?remont, inicuamente sentenciado 
por el Emperador cediendo ft iiiMti^at^tmes He truidores. 

Seoitgaate recuerdo oncicnde la ira del Monarca, que n-sponde bnitalnionto & Ral- 
otldos ooD otro puftetazo. Hoiiutldo« vuelvo íi, la «ilü donde estaba liortlii>tttÍH y le mata 
000 el tablero de lyodrcí. Loa ciiotro Aimone.i logran siilvor los vidas abriéudoso paso 
i íira fuorwi; se refupan primero en la aolva do Itu Ardenaa y 1u<!^ on d cosfiUo de 
Vootauban, y allí sostionen la guerra (lontra ol Emperador, haciendo vida do bandoleros 
para mantenerse, y llo^ndii el intrépido Keiualdos á despojar al propio Carlnmaínto do 
«corona de oro. Finalmente, ayndadiis por \»a artes maricas do su primo benuauo 
Miugis de Aigremoot (ol Molgesf de nuosrtros poetas), que con 8U8 encantauíientoa io- 
londe en Carlos tin sueRo letárpico y lo conduce desde su tienda al castillo de Moiitau- 

1') Uittoir» Littñvir» lU la FranUf euvraf» iommrito' par du Ht¡igiaus BMdieUm» d« U* Coi,' 
rtfptii^ttf S-ünt-Muar, <4 f^ntinvi par Htt Membret iU¡ llnutituí (A<!n4imit dt» fjurriptioiu «( 
BtUm LtUfttt. T^ma XXII (ntiU Jti lreÍMÍhne tUfUf. Parí». 1852, Pp. iW-TOO. 

{•) U* EpapéfM FmH^ittt, 1. iri, pp. 190-801. 



CJCL OBÍOEITES DE LA NOVELA 

ban, llG^an ¿ cooRO^ir el iiiHuito; y la canción termina con la pfrep-iiiaoiíJii de Reinal- 
dos A TietT» íjaata y su viiulta &, Coluuia, doude mueiv osciinimeDte trat»úau(lo como 
obrero en la oonstnicci'íu do la catetinil y víctiiii» do los celos de los aproadices. 

Tal es el osqu«loto do la leyenda. Haymíl poripecia»^ que por brevedad omito, reco 
dando s6\ú las escenas de mijteria y hmnbro «u t|iio se veo obligados á devorar las caí 
DOS do sus propios caballos, i excepción del prodigioso Bai/ardo, de qoien Reinaldos 
opiada cuando le ve aiTodillai'.se hunii Ídem ente para recibir el ^ilpe morlül; e\ rncueii- 
tro do Reinaldos con su madre Aya, que lo rcoouoce por la cicatriz que tenía en la 
frenie desde iiiíio; la rtwpción de los cimtro Aimonos en la cam pntürna; lii CAirera de 
mb«li<js ijue celebra Carlomagno con la idea do recobrar A fíaijnrdo, y en que viene & 
quedar 61 mismo vergonzosamente despojado por la audacia de Bcioaldos y tn astucia 
de U&lgesf, y otras mil aventuras interesantes patéticas 6 ingoiiioeas, á las cuales sólo 
fíili&ba i^ar contadas en ra^or estilo para ser universalmente conocidas y celebradas. 

El Norte y el Mediodía do las Oulias so disputan el oríg«D do vsta leyenda, íqcUuíd- i 
dose lofi Butor«8 do la Historia Hteroría á suponer que lo» primeras narmciones pro-S 
ceden de Bélgica 6 de Westfiília, más bien que de las orillas de! fíaroiia y del castillo 
de Moütaubau, lo cual liouen por una variante proveiizal muy tardío. SepúD esta hipó- 
tesis, la historia de los cuatro hijos de Aimou liubo de correr primero, oa forma oral, 
por lo9 países que baOoD ol Uoaa y el RIÜD. y de allí traasmitirae, con notables modi 
fícaciones, A li\s provUicias dpi ¡Undiodla. Los manuscñtos HpI siglo xill prcscaton hn 
lia» de nua tripla tradtcióu, Qamcuca, alemana y proveuzal, (],ue A lo menos en part« 
bla sida cantado. 

A principios del siglo xt. la leyeuda francesa fne refundida por antor anguín 
en on poema de más de 20.000 vortíoií, donde apurocen por primera tm los aoii 
de Roiualdus con CtartsH, hija del rey de Oasciina. Y siguiendo todos los pasos de ti 
degeneración ¿pica, este poema fue, oiocuoutauQús despulís, moustriiosomente amplifi- 
cado y convertido en prosia por nn ingenio de la Corte de Borgofla en un enorme libro 
de cabulIerlHS que consta do cinco volúmenes ú partes, de las cuales s<ílo la última llegó 
A imprímirso. No ntis detendremos en otra.s rodaccioiios prosaicas, baetando citar la más 
famosa de todas, la que hoy mismo forma parte en Francia do lu librería popular, de lo 
que alU se llama bibUolhi-que bUue y entre nosotros literatura lU eúrdel. Sus ediciones 
80 remontan ni siglo xv. La más antigua de las góticas que se oitnn no tiene lugar dÍ 
aQo; las hay también de Lyou, 1493 y 1495: de ParlR, 1497... Las posteriores son iit- 
inimembles, y llevan por lo general ol titulo do ílintotir tins quaíre fiis Aymon. S© ha 
reimpreso con frecuencia en Épiual, eu Montbelliard, en Linioges, etc., exornado 
groseras uuuquo muy caracterlstíciui figuras^ entro las cuales nunca &ltA el caballo fíi 
yardo llevando á los cuatro Aimones. El estilo ha sido remozado, espedalmenlo «i 
guuos textos ('), pero sustancialmeute el caonto corresponde al del siglo xv y éste 
bnstunto fiel A la cnución de gesta del xiti. La popiilaiidad del tema se explica do só! 
por su interés humano, sino por su carActer mAs noveletíCO que histórico; por la conmi 

(1) VJüXv. refunilioidn lleva por titula Let qnatrt filt d'A^moa, hi*it>irt kéralqae, par ¡luoiKÍt_ 
ViUtiiUfr«, putlit* «oBrj uiit/oruM «oaetlU tt ttaru It tlylt moi¡ene, ave^ gramrt* (Pftris, IKII). Dc 
pcqucQus volúmtnc*). EaU Vdnión es clñliiita<le la qunac expcudu co» e) llinlo de líüloín 
^vatn lUt Aj/mon, tr¿M acblta, Irtá hitrtiit et M» raitlanU clieiKtJier§, (Vid. 0. NÍMrd, ifúMn 
iitmpoputairtt on déla titíératitn ttn col¡nrlag«,t, u, pp. ii& yon.), 



IJíiaODUCCIUN 



CXI.t 



seíacidD que inspira A lc>ctoros humildos el relato de la pobreiEa v peiialidudes do Iok 
Aimonci; por la mezola de astucia y valor en las empresas do estos htrtws; por cierto 
aeilo democrático qiio marca ya la usnsfoi-inuciáii de la epopeya. Lo cierto m (|tie de 
tudas sus gloríoisas midicíones í^icas, ésta es casi la única ^uo cousen'a el pueblo bin- 
óte, harto desmomoríiido oii C6tc puuto. 

N'o importan & nuestro propósito las versiones inglesas y almianas, pero t30 debe- 
mos omitir loa poemas italianos, cspocialmeiito Im Trabisotula, do Fraucceco Trom- 
ba (1518); la Leítttdm innamoratii (ea sexta rima), de Pedro Durante da OuaMe (Ve- 
uecia, 130S); el Libro d'arme e d'amore cogiiominato Mambriano, de UVaacesco Bello, 
comúnmente llamado Íl cieco da Ferrara (1509), y otros, A ciuil más peregrinos, cuyas 
nuiueru^us edícioaM pueden verso regintrada» eu las bíblío^raflos de Ferrario y Melxi (') 
sobre loíi libros caballer08i.-u8 do Italia: tcrmioandú toda eíít* elaboraciiSu ópica con It 
Rinakh, de Torqiiato Tuísú, cuya primera edieióa es de 1562. Téagaso ea cuenta ade- 
mas la impurtanrÍH del pei-sonaje de Keittaldos ea los dos grandes poemas de Boyardo 
7 del Aríusto. Kuera de Uriaudo, do kubo b^too más contiulo en Italia; pero ea las til- 
timas oomposiciouos do lo9 ingoníosos é iiijutcos poetas del Ronacimiouto, apotuí» quod6 
uda del fondo tradicional del cizento de loa hijos de Aímon. 

De esta corrieoto ilaliana, y no do In fraacesn, so dorívon todas las mntiifosfaoioDos 
espafloias de esie cíelo. N'o hay que hacer eicepcitín en cnanto A los tres romances que 
Wolf admitid en su Primarera [ntinis. 187-18ÍI). Los dos primeros proceden, como 
demostrú GasliJn París, do la Leanflm innamorata; el tercero, de la Trabtsotida hi»' 
\mtüa. 

Los libros de caballerías que m&s expresamente tratan de las aventuras y proeicas 
de Heiualdos son dos coiupitucionos do enorme volumen. La primera estaba en la libre- 
ri» de Don Quijote. tToniandu el barbero otro libro, dijo: Ksta es Kspejo de Ca/mtlerfas. 
Va conozco H su merced, dijo el cura; ahí anda el se&or Ueiiialdos de iloutalb^n con 
■nsamij¡os y compañeros, más ladrones que Caco, y los doce Pares, con el verdadero 
hisioríador Turpin; y cu verdad qiio estoy por condcnnrlos no más que i destierro peipo- 
too, siquiera porque tienen parte do la invención del femoso Kateo Boyardo. En efec- 
to, el JÜKyrJQ de eabatierfas, en el qtifii se tratan los hecho» dei conde dtm liúldtin y 
iti muy esfofiado cubatlew don RcipmUios df iíontalftifn >f de otros muchos preria- 
4m ealxiUeros^ cenata de tre» pai-tes, y es, por lo mouus la prítiu'ra, uiiii tniducoíiju en 
proa» del (alando innaniorato de Boyardo. Lo restante tampoco debe de ser origi- 
nal, puesto qao so dice «trailucido de leugaa toscana en nuesti'o vulgar castellano por 
Pedro do Kciiiosa, vecino de Toledo» ('). 

Hubo otra compilación, todavía m^ rara, la cual contieno traducidos varios poemas 
italiauos y consta do cuatro pui-tes. £1 Libro primero del noble y esforxadc cahalhro Jte- 



1<] BibliegrcfiadeiromaMi epoemirom'xi»ee»thi^U«lÍa,r\nn Mvt dn np^ndíco y tamo cu«rlo 
ittobnidel Vt. JaVm Veimtio, Slomi tii iinjiaUti degli iiitíieUt ronuínz» lii cavallm'iii (Milán, 1629). 
M«faj| BihliatfFO^n liti romanti e ¡»oemi «jíwí/^rMcAí ibiÜani Sfomid:! rdUiont (ittilin, 18SS). 

Cy La luátanlijifiis ediciún que 8e> uiln ila lu prinK-ra parlo ilcl iU/ifjn uk>1i' 1533, dn 1^36 In 
í« k M^iinJa j it« 1560 In >1d Iu Icit^crn, loiltu d« Savilln. Ilátinnao jiinUu loa tro en la do Meilinu 
«blCknpo, por KninciBCO iM Cunto, 1586, rjunpBrecn liiibvr iiiilu In úIiíidb. I.n trmlucciún no vo vii- 
leruneate do fieínoeaj al ña d« la scgundu purle conala ijuu trubajü cd olla Veto Lifut de Saal» 
CuiliBt. 



CXbtl 



ÓTtífiKXES DR LA KOVELA 

naidíM dfi MonUtlMn, y dr, ¡m grandes prtthriag ¡/ esimftm hechos m anuas guá ét\ 
ítaldán n lodof loa doce par€8 ¡mladine* hicieron; y el Lüir» m/i¿ntlo... de Uts i/miul 
discorditM </ cnrtuÍ!>Uir/cs qur erttrr <*7 y ti Kmpemdor Carlos hiibierott, por ha malos 
tf faino» cottítfjo» del ronde OalaloH, íton traducción, heclm< por Luis Domínguez, del 
libro toscauo íutitulado Iiimtmorauírnto di (.itrio jtíofftto ('). La Trape»onda, que es 
U-rctro libro ilf fínn fíenaidos, y traía cótno por su* cüliaiUsria* alcanió á ser entprrn- 
dor (te Trajtfüoitda, ;/ dr la pemiemm í fin de stt vida es Ja y» mencionada Trnbi- 
mivta historíala 4d Kninoesoo Tromba (')i y la torren*^ de In cual oo eo roao<.'« niA» 
que im ejemplar existente od la biblioteon. de \^^>lfeml>uttel, debe de aer, & juxgar por la 
descrípcitfn qae baoe Ueber de sus prulimi nares y portada, el fiunoso j aatic 
poema maou-róBÍco de Uerlfa Cooayo (Teófilo Folengo) ('). 

En Italia luibinn emrontrado los relatos del ciclo tnroli&i^io )»e£tii)da patria, stipliendt» 
Ift folta de «na epopeya indíp«na. Cantador pHmei'o cu franca y luego eu una jer^ 
fraiico-itálit!», linios do sorlo dotiiiilivHiueute eu JUlíiino, piunaron como materia ruda 
é informe & manos de los grandes poeta»t del Kena<*l miento, Piild, Boyardo, Aríonto, 
que les dioroa un nnero fféneiti de inmortalidad, tratAiidotos con «spiritti libre t< irtV 
nico. Lu Ivspiíñn di-1 kíj^Io xvi adoptú por ¡suyos todos estos libras. El Aíar¡f<mlc ina§- 
giore estaba ya traducido en L&33 y 9u continuación en 1&36 (*). Del Orlando etia- 
THorndo^ ademí^ de la traducción en prosa ya citada, ptisieroo en ret«o ulgnnoH rAuloa 
Khiiicíhm) Garrido de VtUena y Ueruaiido de AcoOa. El Orlando furioso tuvo tres tr** 
diictoroK, ñ cimI xaki infelict»*, Hernando de Alcocer, el capitán Jerónimo de Urrea y 
Diego Vá7.4)U0K de Gontieras, sin contar & tíonsalo de Oliva, cayo trabajo, muy superior 



(*) Bata «if«n etti oonfHa<Ioeii tí encabenmlenTn del primor libro: «Aqnf cnraFentaa 
librtM del 11107 *>^^^* 7 ftot^aA» caballero D. R<>nní<lo« H« UoDullMín, lUmiido en lungna 
SI mamoramíMlo dtí tntpmyíar Cartoa Magno.., Truliicido por Loy» LJomínguoK». La ediciAD mil 
ftnti^ua qu« cil« Oa^ntngoa «v tic Toledo, por Ju4ii d« Villn^iiirdu, «á dou diudo) ine* d* ÜoUibii 
da mil o itiitnienlo* y veisM y IrM sIUmiti; U ullimt de Ferpioio, I&86. 

I*) Tratiitaada Aúfatrütla coa Ufiíjurt <i U *HOÍ <aati, atlhi qaáU «í M4»(í«iu nohülni^t 
nm la vila tt mortt di fíinatdo. di ¡•'hmctto Tromifi tía Gaaido tfí í/ectra. fn Yrtutia, per 
diño Pmfiavodt Vutaü. nri ISIS. « '/• $.', Jt Otah-m. 4.* ClUaaa otru edkiom.'a di> l^Sfi, 1&&4. 
1K3, 1616 y 1623. 1^ Trajummla CMt«IEait« ulalM jn impresa «fl 1526, «d, d« Salamanca, cit 
«o «t Regitirutn d« I). Fernindo Cotón. 

O El lioicorjamplar couocído da etibi libro pertenece á la Bthüweca de Volfenitiuttel: 
Tfapi»oni¡a. Áqui i*0irií«api tJifíiarCa lihro il«¡ etfor^iJo tahaíltm fíf¡/niiíiÍM ile Monlalhan, r¡u* Ir 
di feíi ijntmift k»rhot litl inrmtibU tiihnUrro Baldo, g la» i/rttciota* hurínt de Ciit^r. Stieaiin lir bt* 
olira* del Mano Palacio en mtatro eomin eatUllano. Sevilla, pur Donienioo de Kobartí*, í 18 <b_ 
Nominltre d« l&tí. 

(*) Ziibro lUl a^rfado gigante Margruiü y ct* AoUní* y AmmiUo*, IojIh afora nnmea im/ 
en nía lengua (Colofán)... « Ácaboiti el prtMnts libro dil raltetí» y trforfodo Morante ta ¡a nuifn 
ciudad dé VaUwtia, al umIí da la Rortlla. Fu* ¡mpr^tio por TritMfitea Diar Itomana, a die* y . 
díoadcíiM* de SilifmtMV. Alio dé taitg pünieniot g Iní/iUa jf tro».,. 

Iiibrv «tf^ranJo rit Uoryanít... Vulraiiia, |Mir XicoliU I>iiráa do Salvania«li, 1£3£. (Trata do alai 
taCecioHU burlM de Alargtile y U» lincaAnaM victgriaa de llorfante; r\ lin de U ^Mrra d* Elal>il 
•ea toucliaa otraa grande* jr vat«t<Maa oiupreaaa de Reinaldoa y ttolitan f de toilo* loa llave p«naJ 
coa loa Rabroaoa amoret del «nitor da Uoatalvaní . y en tnduccldn del MarjfUÍÜm & MorgOMl» 
rt. Bl iradaolar da la Mguiida parta f ite, aagdn K. Auioni», Jotitámo da Aunar, ixwta val 
No ODoata al de la primera. 

Anha» pitrlca fueron r«inipreiaa eo Sevilla, 15fi3. 



IMTBOUÜCCIÓN «un 

al par«oor, qiiodé iuédito (' ). Ütros poemas JtalÍaDO)i de m«K» nombre (gemit*ron t&ui- 
biéo U paciencia de alíennos iiib'^i-pii'to^ asi. Kí imcimiento y ¡trinieroit fmpresa» dei 
'■ Orlando, de Ludovico Uulce, L-a6tellaiii»do por el regidor do Valladolid n«iuri> 
de Caltttayiid m 1594. Varios iugeDím espaíliilos intenuu'on proseguir la niatcrín 
de fiando, tal fiomu la liobfau «iilendido y u-atado lo» poetas ferrarMes. Ku Ul cmpre- 
frwüuarún oí vaJoiK^iano Nicol&s d« Jüapioosa, <iiic ((tiiso coutinunr al Arítwtoeo ana 
parte tU Orlmulo ( 1 TiúS); el aragonfis 1>. Martín de Bolea y Custro, quo esorl» 
bió tma ooutínuiuión del poemn de lio^Ardo con el título de Orlatuio ¡kUrmina' 
íío(l578|; t'iuncisco tíwrido do Villen», autor de El tícrtUukro ntcrso rfp fa famosa 
baiaUa de JionceavaUeK, ron tn muerte de tos dore Paref de Francia (!5Ji3), y AfpiHtín 
AJonaj, (¡06 oompoío otro liomsfsrfiü*^ i-on las liatníUtu titt lienutnlo del Chr- 
pio (1586). Pero luego cayú el asunto eu mejores manos, y fuerou vordaderos pocms 
tal (^uo oelebrurOD las ÍMgrimax y la ÜernuK^ura de Angélica, y ■.■! iuKpinulo o)>íh-po de 
niertu Rico qae bÍKo reaoaar do uuevo el canto de f;iterra de tíouc^svallcs, dnndo fau- 
tjurtica InniortiUidod ul hóroc do auwlriis anti^ruas geirtax en un poema que v «1 mejor 
de 8U gíitoro en castellano y f\\k\rA la m^or iraitaritín del Arioato en cualquier lugar y 
tíempo. Libros do cabalteríaíi son todos etütos. pero I» drciinstimcla do eetar CRCi-itos on 
Terao y ooniener miictiux materiales de oríRvii ciAsii'o, pmpios de la poesta ctilta del 
ágto XVI y qenos á la 6pk-a de la Kdad Media, los excluye de nuestro anAlisis. bastando 
Botar que eii alj^imos do eUw roaporcve y domina la vci-wán empalióla del tema «.-arolin- 
^0 lomadií de las crónicas ó de loi; romancéis, poro se Xa trata de an modo nureleseo y 
irbitiaiio, aunque á veoes mtiy iugonioso, atendiendo sólo á recrear la imagimiciAn y d 
«tdo con fáciles versos y peregrínaü ioTeociones, de las que Horacio llamaba gpfciom 
mirarula. Todo esto no pasri de la poesía enidita; el puebUi w contenió ii>ii Icor c) f'irrn- 
W«, y ui siquiera parece babor oouocido el libro popular italiauo / ReaU <¡i í'ranctn^ 
Hw s6i<i muy tanlfameiite explotd Lope de Vega pom una comedia, La Mocetiail de 
üoláén, y el navarro Antonio de Eslarn para algunas de sm Socfirs de invienio, no 
ill^ll«s88 ha.sta 1 tIU9, fuera, por cousigniento, del periodo que ahora estudiamos. En la 
literatura portngtiesa no tuvo r^resentación alguua este ciclo, como no se tenga por tal 
una traducción muy moderua del Carlormiyno castellano seguid» do dos extravagantes 
vijutiaaaciones. KI fpütto de aquel puobln, ioclinado con preléreRcia á las ficcioneB de la 
Tabla Ke<loiKla, puedo explicar esto vade; poro es nrny sin^Uarque se noto tambtÓJi en 
la Uleratun catalana, coutni lu que pudiera 08peraree de las autigu&s relaciones de la 
Xirca Hispánica non el Imperio i-aroiingio y do la parte que tomaron los francos en iu 
nOMiquisIn del i^ríncipado. Vci'dad oís que eu aquella privilc^ad» porcit^u de Espaifln 
Ou parece hubonio despui-tado el genio ópico durante Iu JCdtid Media, iloniiiinndo soInh 
h poesía lírica, la líteratnra didáctica y la bistnría. 

Antes de pasar al ciclo bretón, que comparte con el carolíugio los vastes dominioK 
de la literata» cabullere«icii de los tiempos metlio:!, dircinoít dos palabras acerca de otra» 

(') Le menciona Olmucnciiica mis imlus al QvijaU (t- '■ piS- 131), rficítudoqutillAbis vi«tfl 4ftl 
«ij^il en fulio escritu de tuaiio d»l uiÍhiiiu Üliv«, con «us anmioadu incprlÍDcalQi, y firaiado en 
LecMaÍ2iie sgoAtodel nBo IS04 cUliva |it&ftd«) critú Im nau(oro«o* <li>f«c^ti»i <tf Cima: lrn<lujd 
MiiMDle;Bu rerBÍficMión ea fácil, írmoDÍOen, /bu liliro, áp«MrdD «IgiinoR pcque&un Iudmcii, bulo 
bAi diga« d« vei U lai pública qu« lot da «tros mucho» tradootAra* dcon tiempo». Sobre los demás 
citodoa ea «I t«xto, xtmv ti CaiaiO0a ilc Unranxoit y ngaitriu btL>l)i)j{ranu K«iicrale«. 



r 



oXLrv 



orígenes [>e la novela 



novolss no pOftoDOciontcs & dichos ciclos, algunas iIq las coaIos piieHen considérame 
como de tnnyieitíu entre «1 uoo y oi otro. Xo incluiremos ootra ollas Ina pocos qne tra- 
ta» asuntos de la antigüedad clásica. poiT|tie es patent» bu carácter erudito y su d«ri-^ 
\nci6a literaria ilv obios compuestas cu la dccodoucía grcco-romaaa. Tal sucede con laH 
hisCoría fabnloHa de Alejandro, que ya enelKtglo ii do uueiitraera circulaba en Alejandría 
á nombre dot lalso Ciilístenos, y une antes de la mitad del sigli> iv había sido traducida , 
ftl latía por Julio Valerio, do cura obm se hizo eu tiompo do Curloraagno un Epitome 
quo sirrió de baiK á los poemas Traiicasos del sij^Io xii (Alberico de Besanzóu, imitado 
en uU'-niftii por el clúrigo Lainpieciit, Simón, Lamberto Li Tort y sus contiuuadores) ('). 
Üu KspaAa (prescindfcndi» do las versónos aljumiadas, cuyo urigon es persa), osle ciclo 
LiiUá t-epreseutado excliuiíTamente por un poema dec/«m-ja del siglo Xtll, quo. si ho- | 
moa do ntonornos al testimonio de un códice rocientometite hallado, hay que contar entre 
las obras da üouznlo de Herceo. Ha erudito autor, fuese qtiieu fuese, conoció y explotó 
BD gran manera dos de Ioh puemus frauceseí, pero tomó por fuente pi-iiicipiil de su obra 
y U'adiuo casi futegramente no poema latino de fiues del si^^io xii, la AlexandreU de 
Gualtero de ühSlilloii, q«e representa con mucha más pureza la tnwlicióii dAsíca, pue&to 
qne es por lo comiiu una paráfrasis de tjuinto Curcio. VA poeta castellano parece haber 
consultado adornas el Libfr de praeliis (nueva traducción d^l psi?udo-CallstODe!} hedn 
por el arcipreste Le6a. en el niglo x), y acaso la cptstolu fabulosu do Alejandro ¿ Ari 
leles sobre las maravillas de la ludia (*). KesuUú, por consiguiente, el Áltjondro cas' 
UuDO ana producción do carácter mixto, en quo sq conibinun los clemoutois medioeval 
con loü clásicos, y que tíoue además carficter encíclopódico por el gnuí número 
digreuoaw geográficas, astronómicos y morales quo oontiouo. 

Uno de los episodios mAs extensos do! Álrjnndro i« el iiiisaje relativo á la guerra 
Troya (eatauciító 291)-? Id), que aquí por pnniera vex aparece en nnealra literatura y 
quo tnc^ tuvo numerosas versiones ea prosa, líajo el tttulo oumdu de Critica Trápa- 
na se han confundido obras diversas, que importa, deslindar aunque sea rápidamente. 
Cuando en los tiempos do la decadencia greco- latina comeuzóá perderse el culto y hasta 
el sentido do la poesía bomórica^ pulularon miserables rapsodias de sotistas que preten- 
dfan suplir lagunas dola uarrucicín, corrc^rorroTos^aQadircircuustAncías ignoradas por 
el padre de la poesía. Kntoncos se forjaron los dos insípidos libros que llevan los nom- 
bres de Daros frigio y Dit-tis ci'oten!» ( *), supuestos héroes de la guerra de Truya y tes- 
tigos de su ruiím, «unqtio en opuestos utmpos. Todo mnove h crocr quo estas crfinicas 
fabulosas se escribieron primeramente eu fíríego, poro no las tenemos mis que ea latía. 
La de Üares se dice encontrada y truducidu por Curnelio Nepote y iledicada por él 
Saluítio; embrollo y fícción pura, que se desmiente por lo bárbaro del estilo, iudigno 
la era de Augusto. En la obra de Dictis, que está mejor escrita, comienza la a< 



{>) Todo lo Ktfttivo ¿ Im Tortlon*» tnnco»M Ao\ ciclo áe Alejtndra esté raiij;>«tral menta 
pOMto en la obra do Pablo Meyer: Aletaadn le Grand Ami ¡a lUlrratare /ranfaiu du luoyta ¡ 

(pirf*. vi«wog, lesft). 

iCl primer tomo contietiB los t«xt08 y el «ognndo U biiitoiia de la leyendo. 

(*) Viiue «I prvcioto oRtudio <le Alfrvdo Honl- f»lio, RtcA^relia itir le Uzít tt U* lottrce» \ 
tUiro «íí AUma'lfiv (Honumia. t, jv, 18751. 

(•) Dk-Ijc CrtUatii tire Liicii Srptini Epkemtrkle* btUi Trúiani... Aectdit Dantit Fttrj/gií 
ueidio TroUt kinoria... Bomme, impeMi». E. Wehtfii, 1837. 



iííTBoi>i:ncióN 



CXLV 



Fd^B el prejado. Un teniblur dd tierra (k'jií patento, en tiempo do Nerón, el sopnlaxi dol 

if^wroro vr^ease cerca do Gnosu; ou él piu-eciú uiin ct^n dv plomv, qu? contetifH, c^ríti» 

I en earactera'' fenicio», sus memorias üobro ol «itio de Troya; ti» tjil Eiipraxidits Utt 

^Umdqjo a) griogo, y las puso ou latín Lucio íseptimio. P«ro la crítica más bonéi'ola no 

de i eslA ¿düiStación inu^or aiUi^üedad ((ite la del siglo iv. Kl libro atribuido á 

< e» un epítome snmameQtd descaruado, en que apenáis ofrece interés oti-a cosa que 

el episodio de los «more* de Tolixcua y muerte do Aqnílo*. Ku geuordl, se apnrt» raeuoi» 

qne Dictifi de la tradición hnméi'ica: el taUo ^íe^ demueitia mits talento de inveneiiio 

qae el fiU.so troyano. Pcrsomúes secuadarios de la aniiguA epopeya, como Paiamcdos. 

Truilo. tienen a(iul uua leyenda muy ilesarrultada. 

Olvidado Homero en la Edad Uedin 6 sustituido &. lo samo con el epitome del paeu* 
••Pftidui'u t*»biuitt, loa poota^ eii teu.ciui vulgar y auu los cléritjos «jue cultiviibau exclu- 
imonte lu latiiiu se biuznron áviilatnentn í^oliru Iiim novelart de Dictis y Dures, (pío 
afectaban gran pimtiíalidiid hijíti'irica. y oii lu t-^ndida igiioranein de Aquellos tiempos 
pattabati pur libros auténticos y mucho má^ tidodiguos (juo la Iliada^ á cuyo autor so 
tachaba de meutíruso r mal informado (']. Un puí'ta de Tun-na, IBoníto de Saintc-MorOt 
rampnso por \<fá anos de 1100 y dcdicú ¿ la reina de luglaierra Leouor de ^quitaiiÍA 
no Súmon dr. Trote O en mM do treinta mil verbos pari'udos do uttove sílabas (para loa 
baoceses de ocho), forma <[ue deitdo priuoipio!< del siglo x\l babta sustituido a) anlijfuo 
iMtro épico en las aarnu-iunes qno s« deslinabau, nu ni cunto, siuo á lu lectura. Ant- 
tltlicú prodigiosamente y cou f&(il e-ttílo ¡as dos narnunoties fabulosas que tenia & la 
nsia; aüadíiJ oomo inu-oduc^rióii la biatoría do los Argonautas; ndnIÓ la vanidad nacional 
coe el supuesto parentesco entro lus Francos y los Troyanos; traiisportú al mundo fondal 
ibs búroes pelosgoa y ai^uivo.'K moditicd á su guisa los caructere» y los costuinbros cou 
muy gracioso nnncronismo. y tuvo el mérito de inventar, eutre otros epíHodios, uno de 
unor quo tuvo grande osito, el de Ti-oilo y Briseida. quo inspiró sucesivamente A líoc- 
caccio eu uu poema fVostmIo, á Ghaucer en ul suyo TroHus ttnd Cratgida y ü Shakes- 
peare en sD trni^dia del ni¡$nio nombiu 

El poema de Bonito de !Juiut«->lore fue tniditcido al alc-máu y & otros idiomas y 
totupendiodo en prosa GraiK-esa: pero todavía mks qiio en >iii lengua primitiva coitÍó 
por Europa en lu n^fiindinóQ latiua que hizo tiuiílo delle Culonne, juer. de Mesxina, 
CM el titulo de Jlútoria Troiatut (comeiuuda en 12T2, terminada en 1287), callando 
Duliciosoaieuto ku verdadero original, rctínóndoso sulo & Dictya y Utuvs y duudo 



C] «Todott aiu«l]os(]iic VL-nWeramcrilo qiiÍBÍHr«>loRantiorU Mtorlnilcl'roya (ilícolnln.<)iicci¿ii 
(Mlvllu» ücl poonu lie Ucnoit ik- Sointc-More) nuii ¡célica por un libro que Uiiidio Rao; ct dMirvOH 
lieporq>sl TúJtaa. Sobot (|uc üninra fue un gian siiliMcir ot l¡*« iin libro, ea quo cncnvia toda la e8> 
Utk ilv Ttojtb, lutíi coinnio dI iiproadío: ot puso ea el comiiii) fuera cercada et dcstroyda i:l 'itio 
Dann il««pa«i fuera |>nl>tiiiln. Un» m(« IHiro ñ»a «1 iJoapnes miut ila cienl annoa (|u« In villa fui^ •lea* 
Mvfit; ec porenile non puiIo «nbcr vcrtioilcniíneDtc la rslorin en cammo paisariii, Ct foe deHinir* 
MU libro quemadu cii Alcnn*. iMni Icct r1 Jo Dytín, nqiicl q>iv vcrdudcrantento oaorivlu eatotiu <)u 
Trayí «o ceintiMi piauuA. pir svr nuliiral de ilerilrii do la citiilail, el cstiida protente u I )du ul den* 
ttufwUnlu, et *oy« tod^a tus biilall>L< ct W í;niii(]ea fL-clioa qno lo y fuÍAD, ot uoriviu bJempre ti» 
noche por eu niaao «n i{<ial giibu el fecho puaaiiai. (Apiid Amndor da loa Ríos, Hittoria Orltícat 
»- II-, p. 34i;.l 

[*) Fao putiljcadopor A. .Iiily (Btniñtl dt SaiaU-Hort tíUBomanth Trw... Parü, A. Fraiick, 
WO). Vid. tobro al pa«iii4 d« Benoít, Ilantania, xrn:, 70. 
OftíatiBS DS LA SCVKLi.—j 



osLví 0I1Í(5E1ÍES DE LA NOVELA 

al libro aiia pcdanloftcn apnrjonoía histiSrica que üDiitribuytí á su crMJto entro los 
letrados ('). 

Todas lafl variantes, oíi italianas como espaOolaR, qno m conocen de la Crónica Tr 
jfona HB fiíndan 6 en la Historia lU Guido de Cobttiina 6 ea el poomu do Boúito 
Kaii)b^\Iof«. Nuestros antígruos eruditos, y el niii^mo Aniiulor de los Ríos, que dio abui 
dantos notidas do los oildicesdo oste ciclo, coiifuiidiflitiD arabos j^rupos 6 íumiliaii. qc 
comenzó & diritiugüir el docto pmI«sor Adollo Muss&lia eu unu Memoria publicac 
en 1871 (*). Para deslindarUM conipletamonle sería precisa la comparación de todos lo 
tCAto« quo hoj- eecoDoccu; taren quo no li«mospoilirlu i-MiliKarnilti, y ((iie, por otra| 
serta impropia de es>te lugar. Duremos noticia sólu de las pritict palos veraloues, prescíi 
diciido de la del poema de Alejandro que está tomada á medía.« de (íuido de Colunma 
7 do la litada del pseudo l'índaro tobiuio. 

Del enornir Itommt de Troir. de Iloin»Íl do Saintr-ilore. U'uomos dos Iraduccioní 
castellaDas liechas del francés y otru ;;allegH hedía del (:ib?tellRne. !>u respectira QIíhwíói 
aaf cumo et tiempo en que so tradnjei'on y las personas ptu-a quien los códices SB < 
bieron, constan en las susciipeiones finales de ana y otra. «Esio libro mandó fi»er (dií 
lia onstellaua) el muy alto e muy noble e muy eRoelent re.v don Alfonso, tljo del maj 
> noble rey don Fernando c do la Kerna doDa Costauza. K fue acubado de escribir o de 
>c«ti)riur en el tiempo quo el muy noble rey don Pcdn» üu tljo rcgn<J olí cnnl mantenga 
• Diot al 'íti servicio [wr muchos tiempos et bonos. Kt los sobredichos donde í<l ripno 
temn heredados cu el t-cgno de Dios. Amen. Focho el libro postremero di» de dizieni- 
xbre. Era do mili ot trocientos ct ochenta et ocho aOos. Nicolás Üon^aies. escriban de los 
>su8 libros, lo OMcribl por su mandado». 

Kl códice gallego más completo de los dos que so han conservado (') traduce la so 
crípciiSu del f^rihdn castellano y afiade: «Efite liuro foy acabH<)o viri días andadc 
do mea de Janeyro, era tie mili 6 quatro^^ntos et onxe altos» . El que eficríbi<i en paiie 
y diri(rií> en lo deiiiftii la cupia áv e-Sto códice fue, segiln consta en olni suscripción, el 
<:Ii;'rigu Fernán iLirtís tíMarllaezV). i-apellAu de Fernán PArez de Audrade. Es ¡nestima^ 
Uo el valor liugaistico do rala rot«i<.in (que parttoo bosta ahora el moounientu má» 
tl^i» de la prosa lilcniria gallega^; pero ha de tenerse en cuenta que es traduntiióu 
trmlucción, y que abnnda por tanto en forinus castellanas y ñnnoesns. Publicada ya 
estricta rin^r paleogrAüoo, gmcias ¿ los desvelos de U. Andi-^ lUartüiez Malaxar (M. oft« 
ceabnndiinte y novfsima materia al estudio de In.^ filólogo)». 

Del üanciUer Pero López de Ayala dijo Fernán Pírez de Guzmin en siis Oé 
eúmes y semblanzas que «por cutua d61 son conocidos algunos libros c|uc untes uo If 

(') Spbrc ol driuToMo de «it* ciclc vo Italia rCaae la íiitn>dao«¡te de B. Oom á aua TtM 
nlitidi»b>ña tr^^aua (TiiHn, 1887). 

(1 Úbrr áit Spitm*rht vtrtione» 4<er ¡íittoria Trvjana, Yon Dr, A^tf Uunajta. Vien», 1817, 

(*) Ka •! que pcrtenació i U titimHn át\ M*Tqn¿« d« Santíllu» y exiiu lioj «a la Bitili«i«i 
Nndvitftl, prooe<l«nt« d« la ile Usan*. Otr» o4dk« bilÍnKfl« (g<tl1#go y ewinlUno] (igiirs »n n) 
Mlotoet de Santaniter. Db nao y otro procede U ootreota -dtoiún rMJenlciBnilw pnlilinda fiar' 
8t. Mainlnw SaUur, 

(*| OWnjm TngaAií. CmÜci galUgo del ligio .Y/i' cte ¡a BibtítMfa Saeiitntit <U Miidfid,< 
ap«M(M grúmati<^U4 y cocaiuUirio, por D, Manml H. Rmtrtffua. PulUcato a rxftmuii (Jr tn K 
UmUtima I>ipiálaeéáH ti* Ma promana Amdri» Martíius Üuiaaar. ¡.a CtruAii, Jntpmta da ta CSiM i 
JUMCTMimiía, IDOO, Doa tuiíioi 4." grande. 



r3rTnoDtjcci('>N 



CILVII 



ferao*, contando entre ellos lu Hi*ior¡a de Troya. No pHreco que esto pueda eniender» 
' dd poema do Benoit de Sainte-Uom {llfitm/lo tfr Santa Marín qno dijo el intí-rprete Cfts- 
oü), [mestü que ya estatuí tnuliicido eo 1.^50 (era liWS). aiwjdo ol futura CiinciUer no 
iba do los liiez y sietf iifliw, ¡tino fine di,'bo mftirirse á la cMoicn ItitiDH de Unido de 
Coluffioa, lo cual tambJ6& MtA mis de acuerdo cod el stxKXo de eetudtos y iiHcioitoK 
propios do Ayala; pero BÍendo rarios lus voreioiio» aiauascritiLs de «rte l¡brí>. no ihii-wtc 
Rcil determíitar en cnAl de ellas pudo interreiiir el Cancillor. ui realmciito dicc' su bió- 
grafo que é) hicdese la traduodóD, sino qne dio á coDOp«r el libro en OtsUIlo. Pero, de 
todos modos, no fue obstAouIo pnni que el fíoman df. Troie volvió» á «er traducido por 
autor aDÓDÍmo de tioes del siglo x.rv, que intercaló algunos trozos en Ten^o (á la manfra 
de \ús la¡/s que so loen eu el Tristón y en otnt.s uovoIils brvtoiiHst, dejando con (!»lu mtii^ 
a indeleble del origen poético del libro ('). Proceden, por el contrario, de la Crónim de 
(iuido de Columaa ta tradiic(!i(ja catalana del protimotano Jaime Comisa, terminadii l>» 
18 de junio de IB61 ('), y la castellana de l'edi'o deCiiiuohiUa, einpmídSda A itiKtancia.<( 
dol prínier conde de iíenaveiite. D. Alonso Pitiiontcl, eü 144^0. La Vrótüea Troyann, 
Tnrias vecoü impresa en el sí^lo xvi con el uombi'o do Pedro XdfWx Delfiudo ('], toma di 
Ouido por principal fuente on lo que toca á la leyenda troyuna, pero arUide oins fabnlus 
liiiUiliígtc<M sanidns de direnfos autores {'). Km prol>!ib)f< que iitilinise una compilad<^ii 
ya exifiteote aolUoga al Ileeiteil des hiatoires de Trotje, de Kaoul l/OflH-re. 

AuD hay otma pruubw de la cxtraitnlirinriA difH»Í<ín del (úrio troyano en l'ii'paftA. 
El cnodo D. Pedro recuerda en su Sobiliarío laa «graiirleíi fm^nnia» e gratules ivtra- 
llarias» qoe hu^ OD Troya «assy eomo falla na 8a c^turciv , KÍ erouí&ta de X). Podro 
Kifto, Ontierre Diaz de U&raez, tom4 de iin libro que llama de ¡a Onnqwata de Troya 
uo laiigo episodio sobre Efnito, snpaeslo prog;enitor do los inj^leses. y la reina de Arnie- 
ah, Dorotea, que uo está en niu^una de las versiones conotñdas y difiere mudiu del 
relato do Godofre do Moumoulli, al (mmI ko conforma la (TÓnicn improsa. Clltimo.s ccoe do 
t«ta vi\«x leyenda fueron, en pleno ítiglo XVi, el poema de las fíitcrrati de Trotja, de 
(liaos P¿i«z de Uíta (*), y lo» dott de JoHqnfn Romero de Oopnla, Kl infelict- toho dr 



Cl Cvilice de U tUbliotvcA ííicion»! iln Madriil, procodant* 'íolutJo Ofinn. P, A Vax y MHUhs 
pabüculA «n h Rtvtu íítfpanique ^itúiu. 17, príiDor irímostru de \SW) lu pMwiu j' uigunoa estne- 
t« d« La proM de mii Crimea. 

(*) M». (t« Osaoa, hoy «n U RrliÜntpcn XiRmnaL Olro posee I). Pkblo Gil en ZKutffon, y otro, 
íillo tl« baitaotca hojw, rimoa o«toa állitnuí nCo«, 

C) Pmm un «Mico ino pir«e« el miuno que «I niitor [>r»9Ant6 al ('onde dfi Benaventc. Ei en 
san Celio, papel fuerte, tecrito i <Io( coIuidqim; coti»U Av 174 üdjm. Dice el traijuctor ea el pro- 
Wio i)ae aatee ae iiabUn heehe etrai veraíones, poro nienguidaí en alganaa ceua, y ofrece en la 
nj* D« afteiiir ai qoiUr nada «Mgust Quído de C'olapnla {>ic) «a eu voluinea ea tengan Inunu 

l<} O<>iuoa Tr^yana, tn que k (otimt ta UtUü g tanimtaiU dtHrmgdim d» la fnmirada "Dnya. 
ÍA JítáiM9. Por FraiKitcodit Canto. ií.V.L.XXXVJI.AauladtBtaHe Boj/tr, menmlfrdt Hbret. 

üo be *iato «díeiío posterior A itta. La máa entigna puecc Mr la da Pamploaa, por Arnao 
Vtlllen lie Brocar, «ia atie, cilsdi en ol Regutram ilu ]), Ornando Colún. 

I') ÜdU* calaa d-IícíOuph bod noUiblcit loa relatíi'nH li H¿r[.'iilca, Haca* y Itruto, La fabulOM 
UKtña de oite último proeetlv do la Hitínria Uritonunt, ilo Godurre il<- MonniOHlli. 

(') Lm <íia y litlc tibnu de Dar** dtl Uel» Troyatw, uyora naecamnte tacado dt lai t>rtíigaa4 n 
wtUtro* ¡ftíaria», m mtm, p6^ Qini» Ptftx tU UUa, vteiita df. ¡a ciudad de Mureia. Áüo ISVS, 
(lü. Je La Biblioteca Nacional, rabñcado en todao aua plaa» para Ja fuipreoi^Dj. 



CXT.VIII OniGEXES DE LA NOVELA 

Hiena, ivjirra rfr EspatHa, por París hiftmlr Tro¡iano ('}. y La untüjitn moinornblt y 
mntjrímtej destniirioft de Trotjn... á imitación de Dores, troijono, y Dietas, crelents 
griego {\ Los roniaiK-en soinipopiilnits y roUititamcnto viojos lie lü roio» Eleoa. de la 
reina üo las Aniaiioruis y de la muerto que dio Pirro á lii mtir linda Polic^i)», 90Q reoii- 
nisceupias de la Vrónica Tro¡/aii(t, na la cual tainbi6u se iuspiró bimi-ninroiito la musa 
Úrica para el P¡mtUi de h reina Panlasiiea. bella composicíóu alribuldií, t)t> b6 si con 
fnadaiiieuto, ni Mftrqnóiíde Siintilinna. 

Por medio do la eacnels erudita del mestrr de clerecía tuibfa pciiotrndo eu el si- 
".Mu XIII la Duvcln biiiautiiiii do Apolonto de Tiro^ viiyo origiuiil gri«.>g;v 80 lia perdido. 
j»ro quo tuvo en su foiina latina extragrdinarín boga, sobro todo despuí« i\hq fue in- 
oorporadaeu ol (Jeata íionmnonim. Moaos afortuuada entro nosotroü que en Inglate- 
rra, doiKJp, de9))uó.s do la Confesio ainantis de Gower, suscitú el drama Pericttx prínci- 
pe de 'AVú, ali'ihuído á Shalcespenre. quedó enten-ada en el liejo poema en vi>rát>K ale- 
jandrinos, quo no oarcoo de expresión y fp-ncia uamitiva, y sijlo & fines del siglo xvi, 
roiipcireciií en el PatrolUteío, de Jiutn de Tiinotiedti. 

La t'Abula de P^qiiis K-Ambiando lü sexo del protagonista), no tomada, scgt'ui cree- 
mos, de Apiileyo, siutt dol fiíuclo priniitiroy misterioso de Kw mieiitos popularos, donde 
permanece viva aún, síne de jiriiicipiil argnmriitn A laliacin nótela francesa del siglo xil 
Partinofieas de lilois. 'Iraducida al castellano, probableniento lmi ol siglo xv, y del ras- 
tellano al vatnláu, ba sido mucluis rocoít improüii cuino libro de cordel en amba-s Icu- 
guas, y os uno de los mejoi-ee r^latdn de su género, do los mUs raciooalmeute compu< 
tos y de loa m&s ingeniosos on los dotnlles. auaqno por acaso no de los mi,sí hou 
tos (*). En todo el cuento se advierto tin color clásico uiuy marcado, y siendo la escena 
ea CoDstautiiiopla, ptiede pre¿umii^ que la narración oral fuese recogida lUK por algüa 
cruzado. El poomitii l'ruucíví pertenece al siglo xn. 

Otrw touto puede decii-so de la interesAiite historia de Flores ¡/ fílmieafhr, sencilU 
y tierna novela de dea uiflot!, hijo el uno de nii rey sarrncono é hija la otra do nna es- 
clara cri^^tiniia. El amor que nai:e en ellos desde la tiiraiicia, las peripoclas que los sepa- 
ran, RU.S lar^s pciogrinacioiics, el euccrnunicuto do Blanaitlor en la tonv del emir de 
Babilonia, donde consigue pouelnu- «1 euaravni<tv Flores escondido en uua cesta de 
lías: fl polipro en que sn ven los dos anmutex de [lorener jautos en la Iiogueni (putóti< 
6¡tuac¡<^n onúloga A la do Olindo y Sofi-onia en el episodio dol Tusso), forma» un co 
junto sobi-emaneni ii^'i-adable, que recuerda, sin exagerarlos, los procedimientos de 



'i 



m 



(') KmIü pncTiiu en i¡iiin1¡ltj» y en <liei; CAnlos ao halla en d rarísimo tomo ilo Otmii dt loaeil 
Rorntro ríe CV/jeíín (Sevilla, Aadtii fradoai. 1M2}. 

C( l.a aatigua. mrmorahU y tangrunta tUttnüeion de Trot/a. fíreopitada de direnoi avUmt 
foai'JtiH Honfrit de Crfieiia,,. A ¿•mtaf^on lie Datt», IroyaaOt y O'telia, etvUntt yrteyo... Áitñmit 
lontiutm-ft Evubio,Stmban, Diodoro Siculo. Rtpfirtitla rntiin narraeioiu» g rríatt raiUoa. Toí»d», 
Ptfo Lopti de Boro, ÍS8S. S " Las D«rricii>nes mI<Ld en prosa, / \<tt ijiie lUni'j eaatam son veintf 
mvtCf. 

(*) LH-nt Jet n/orfado wua¡lfn> Miidt Ptrthntfitt», /¡nt/ai^ emprrador de C<»iatimt'múfda. l^ tni 
antijtiia cilictún que Giyaneotf cita n ilr Alcntú ilc Hcnurcs, por Aiiift9 Guillen 'Ir bro<^r, 1¿I3. 

He I.t C'iUlnna no so conoce )mpri»»¿n interior i Initc TiiTr.iK(inn, 15S8 ^«-If' eomniq-i la geatrat 
kHiaria dtl a/orful cawdUr Partínottts ciunpU dt Htts. yornmeoemí (nnfn^t/n de Uengiut eunMín 
en la nottrtt eaUi lina. Eilaotpnt tñ TarrayMUt por íellf Rohtrte, utamper. Ang ISSS. A cMia i 
Lkttstr Salom, UiOrater). | 



I XT [10 once ION 



cxtix 



uoTi;U hizaníina Hí- tÍaji» y nTcutiii-os; perú con iiiin dolIcaJeiw mnnil f|«o on dio no 

»u«le QQODotmrso, íuiIvu Itt exL'f^cióii de Heliodoro. Den pootuus fraiit;L>soi4 dtJ siglo xii, 

piibli*^dos p1 uno por Hckker y pl otro por Da Méril. clí«sftrrollim roii mituMí's viiniin- 

trti e-ítn argumento, del mal es lanibiAii bellfeíraa iniitacióQ la uovelila {rJinntefoblt} A» 

Aucassin y SimUttte^ e^critii parte en prosa, parte oa verbos trocaicos asoiaatitíuloM. Ka 

todas Ihs litorataras tuvo í:i-au<llsim<i éxito esta üccíOq |'): prestíí á Boccaccio arprtmetito 

para su priniei- libru oii pn^sa ittiliaaa U Filijcolo^ y oiitnt uusotro» ora ya l-oikk'Í'I» á 

finesdot siglo sin, puesto que la Gran CoiUjuüta de l7Uramay no &&lolAm&ñc\oaa,&Íao 

que la presenta ya enlazada con el ciclo caroliug'io. cFJores líbr<} al rey de ^bylonia 

íq jauao de sus enemigos quauJo le dio á Blancaflor por mujer... Estos fueron los mu- 

cbo «tuunorados que ya oistc:? liublar... ScgiiQ su ystoría lo cuoQt«>. £st&« refenncius. 

CORK» tomadas de un libro francés de ort^u, do prueban qtte la novela esturiese ya 

tndndda: pero al reí- qno on la Gran Cú}u¡uista Floros y fitancaflor (ftbalosos abuelos 

de Gnrlomagno) son caliücados de reyes de AUnwia, bity que reconooer que babla 

temeaiaclo ft espafiolizarse la leyenda^ También la ronocta el A\rcipre6te de Hila; 

Ca nuneti fuf ta» Ual Btancaflor á Florea, 

Ü» en la eantitja dé lo» eUri^os rffl Talatftra. Pai-a Micw FranciROo Imperial y otrod 
poettsdel Cotiriontm tle Itaeiia, Flores y HUiitcatlor son prototipo de leales amadon.'S. 
como otras parejiis oílcbnw, í'aris i¡ Viantt, 'friaU'm lí /««», Oñana y Arimdis. üi 
OTtliiccióu, varias vo«?s impresa en el siglo xvi, y de la cual es vil extracto el libi-o de 
i»RÍel que ii)d:ivíii s(.> expende, debiú de Iihcuiso on el si^io xv, como ca.s¡ todas las do 
MU cunero, y los nombres son c*si \<^ miimios c|iie en el Filocolo de Boccaccio, con ol 
cual tiene también otras soTnfjnnzas, qne Dii M6ril explica por una fiit-nt» comtin y no 
por imitaciilu de la novela ituliaim. ['ero uo sn Umita & ella la populnrídnd de este sa- 
brá» cuento en nuestra literntiii'a, pues aunque falta esto t<mui on las antiguas culocuiu- 
nn de romances abundan los iionibri>s do Blanoaflor y el conde Floras en la tradieiií» 
otil do Ui PentuKiiltt, como lo prueban las mochas vw-sioues recogidas en Portujtal, As- 
tmias, Montana (it< Sanlaiulor, Calaluflii, Andaliii.!la, en la isla de Madera, en lits Axii- 
M T hasta en el iíi-asil. Ex t-ieilo que etttos lYiniancos, (iesijimados por los cole<K;ioi!is- 
tiií con los varios nombres de Reina y miííí'ra, /jím dn/t liPriHanai^, ote, rnnsorvan srtl» 
lina ra^ imprcs¡<in do la leyenda primitiva. Pero sin duda suponen otros más snti- 
gws, en que la fidelidad al tema novelesco «ería ntayor. 

De ori^n oriental parecen otros das libi-08 popnluree que la literatnra francesa co- 
nunicii A la nuestra, y que todavía siguen reprodiici6ndo:;e en miserables compendios, 
il paao que las etliciones púticas se cuentan entro las joyas más preciadas de la bibiio- 
(Wftn. ün« do ellas es la /fí>/or((r (icí mi/^ ralicnie tj esforxtt^o nifmlltro Clamtutm, 
hijo del retj df (katliUn. ¡f de la Jinda i'laiamonda, hija dfi rctj de Toseana, cuyo 
original francís en prosa, indicado pocioatGmento por el Sr, Fouiché-Delliosc ('), es Le 
timde CJantades, filx tlu roy despaigtie eí de la belU Ckrmondf... impreso eu Lyou 
for los aQos de H8U, el cnal, como todos los de sit especie, procedo de un antiguo 

(*] Yéwc el ernJiUiiiiDoe^ludio^ue precti^o & la «ilición At Ou Mírili 

Flair» et Jllanffitor. Poimfi du A'///* tieele. PabÜM d'aprii la manuterilM, av*e une iatrúthlC' 
ÜMjttst lióle* W un ylou'iirf, ¡mr Aí, í-'ikUiíuiil dii Jl^ril Tuiis, JaiinaC, 18C&i 
Q} Rtvue Hi^aniíut, l'JOS, p. 587, 







et ORÍGENES DE LA NOVELA 

po«roa tjue aqnf &s Li Rmtmmu de CleonwieJí, d«l famoso trovero Adeoet le Roi. Oaa- 
t6a I'aiis oonsidi'm posible qtie U fuonte inme'liata ile Ailei]«t hará podido ser espa- 
ñol». Se irata, en eletlo, do ua cuento árabe, que lo mismo pudo entrar por Espalia 
quo por OrioQtt'. Nuestro vul^o h dosigna cou ol nombre ile historia tíel míiatto 
de madera, lijáiido»e en oí op¡»)flío m&s snliente, i^ue tiene su paradigus eii el cabalio 
uiégieo do las Mil y uita itorheA, y fiio pnro'lindo p'ir Cervantes e» ol epistulio «Ip Cía- 
vileDo. Otro poenu Iruncóa, el Méliatin, d» (íonu-do do Auiieuü, trata ol miüiuo 
gamcQtu. 

ll&x mudorua m lu Quilosn iidvoUl fuballorcsRi do l'ierre* dt l'rovemn y la linda 
ffuioHa^ i»mptieiitA on provoDical ó eu Intfii por el camíiiigo lJi.*ruAnlo de Travíoü, y tuti 
celobmda en tiempo del Potrfirca, <|iio so dice c|uc este ^-au poeta y humanista emple<í 
fllgunas hoi-as de 8U Javeutud, cuoudo eii Aloittpollior estudiaba Dorocho. on oorro^irla. 
y limar nu r>stÍlo ('). El texto franca artualmeiita couocido es dt-I siglo xv; ba sido im- 
pr<!«o ii]nuinf.>rablcQ veces ( *| y de í'l proceden las veríuoues italiana, alemaua, tUme'K.'a. 
ilnne»!, polaca, «istellaua y catalaua, y limsta una griega eu \&rsos j)oUlieo« ('). Pterren 
tf Magahtta contintia lúendo libro de cordel en Fiaucia y ou Kfl{>aña. pero ya muy 
ii<riiiididn y modernizado en el ui>tilo, chorno I» t^U lambit'tii el rifammento galante qtie 
I1Í7.0 el conde de Tresitau para la ¡iibliothéque Universelle des Jiomcms {IJl'J). 

Ksta uovolita oh. sin dudu, do los iiUijui'OS do ku f^hnvroi íws avontunis, aiin(|ue inve- 
roRtmile», no son oxcmivainoiite complicadas; los dos personaje^ prtuoii>ale8 interesan 
por üti (entura y constancia, y la narr&ciúu tiouo en los tüstoü viejuü una gracia y frc«cuni 
qne conlruAta voii la insipidei! habitual do loy libros de piLsatiempo del í'iiglo xx y cou 
las ridiculas afectaciones de sus refundidores modernos. Expondremos eu dos palabreí 
311 ar^unento \mn anif ulsor algo In ui-idez do cslA eiiumoi-ai-ic'm: 

Pedro, hijo del conde de Provenga, acababa d» »er armado cabiiUero, y deseando 
dar maestras de su folor y geutUexn, so eutwuiiua k la corte de Xápolos. llevado por bi 
fama de la bella Infanta l!a|^lona, cuya mano iban á disputara en unas justas loa 

(*) Pihvrqvt [ilica ul int« anÜipio hlutoríailor inunioipal dn Monlpcllitir]^ ion oovr* na dnil á 
lf9iupiUi€r ptaáant quaire ai», oomms ¡Mi-mnme l« Hmfiijfn«, et jnvr se Htlaaer tí dietrtir eu c«ltt 
tirintM utu<U, il polii tí doima dt» ffráeé* moumlUa, aun K*uru dt *a réertalion,!» Fatteim román ¿* 
Pitm dt Pnvtnce tí dala htiU MajutloM, gue Btrnard dt Treria aoait fail touUr en wn r«nj'« 
farmi ¡ti damt», po*r tt* porbr pJa» afrAthtfntitl á la chariU it avje /ondationi pitUMt. 

{lelit d* ta viUt dt ¡íoalptlUer, par Piem Garitl. p 113, ao^unila parte. (^taHo por Fauríel, 
ifhtairt á* ¡'t Piiiof Prarrjif'iU. P«Hi, 184C. Toma ni, p. 607. Vid. tninbÍ4n v\ dítcurM d« Vtutur 
\m Clvru Sobrt ü atado dt la* iurat tn al siglo XIV, ea oí tomo Xxiv da la Uitíoirt LitUrain dt fa 
Fnnet,f.MS.) 

I*} Braott dMcribs cuatro e^ioiooM incunubl«a, nía feclia. Ea oat de elUa, qat al parecer aalíd 
da 1m prtn«M <l» Lyon por loa bAm d* 147d, coniU la teclm en (iu« fn« Morii« la ndaocián actual^ 
delanoTHnCU&S). 

(*| L> cdioiAn ini« inti^iia Ha ^na hay iiotte¡B (intrn loa naatoltanaa rt la *i¡^iÍontt>, nivncioni 
en el Rtgutmnt d« ll. r*minil(i OolOii: Historia dt ta ¡inda Mngalona, Ai/i dtl rey tb Mápolti. 
lUl et/or^ia ttínalimro Piarrttdt Pmmikíu. Burgo*, ISlO, a 26 Je Julio. Dol míama kflo, coa tocl 
dfi 10 d« tliciciTil)». lia3P om da 8(>vill^ por Jnool'» CromStfrKiT. 

lit U veraiúu oaatollaoB proucilea ud> |>uriu;-ue4a ijnfl se iiupriioid en Lisboa, 1TA3, á^, j atr» 
Wkit iDtiKBa caUlnna: La hitUfritt dtl Oiuatlir Pirrrt» dt Prartmfu, jtll (M atmtt dt Provailfa y lU 
la ytiiiU 3í<tff'iliHii. filUí M rtf dt íiápott; Inutuyd-t rfe lleitgutt eatttUtma M Ja /Imywi eatolana 
jKir Bonorat Coaudda. Sarcetuna, ta caía dt Stbattiáa Corattllat, Ifi&O^ 4,* 




INTRODUOCIOir 



OLt 



prfaftÍ{>M) m¿3 íliistreR y bizan-os de Europa. Al partir le entrc^ sa madre tras anilloR. 
Cuma os do suponer, «I dovoI cnballero »ile ronoodor de lodos fsas nvnles en el turneo; 
pero, ti coDsccueuda do un jununeuto quv liabta liMihu. ocriilUí coutitaiitemente m nom- 
bre y su liuuju, cuu lo ciul «s claro que el rey un le concedo la maao de su hija, pero 
le mdmitc en su corte, donde muy pronto (x»n(|iiÍ3la el amor de Magnlono, siendo me- 
dtaaer» do su trato llcitú y bouatte Ib nodríjai de la friuceeo. Kl ÜKballera do \aA LtaT(« 
(que isl se bucla llamar I'ierres) da ¿ ku amaila en jirenda los anillos de su niadro y 
ladevlaru mi Tvnlodoro itonibre, CoíWertau y empieuden los dos amantes k fügi, y al 
CMV el 90l Uegaa i ou valle cercado ríe ásperas raoulufias. Mogaleiia, rendida por la 
del cantillo, xv dti(.irui» ou ül regué» do l'icrrúH. Uaja HU (^vlláii y arrebuta de 
do uita piedra el ceudal rojo que coiiteuia loa tres aniltcut. Piorres ii« lauza cu 
perseDncÍ(ín del gnvilán, qne vneh do rom en roca, hasta salir del volk y llegar á la 
oríUa del mar, de deudo pasa & uim isla il<t<4¡orta ([iie diittAba pn^ximameiiie dns^íentiis 
pasee. Piorres do desiste de sc^iir al ave de rapifla, y viendo aniaiTada una ban-a A la 
ribera, entra en elt», enipufia el tim<ia y se dirige hucia la i«ta. De pruuto se dt^euendetm 
nu Tiento ñirioso que arrastra la embnrcal^t¿n A alta mar. donde es osaltaila por iitia 
tve de corsarios earracenoin.. que llevan cautivo A Piern» á la corto riel Soldán de Ale- 
Irta, y allt pennauece wes anos. 
Enlrií unto, Mugalenu, uljandonmla cu el bosque y prdjcima & la di^ses^eraiñóu, habla 
«ido reoogida por una pere^ríiin. que caiiihÍ<S con elU de vpstidoR y la puso en caniiim 
de Roma. Aquí oumiouza U parto derota do la leyenda, ijue liie quizá la cikusa príu>.'i- 
pal de que el piadoso can<!nÍgo Bertumio de rrevioü la cougijínaüe por aoerito. AEngaloua, 
déspota de muchas oraciuneü, penileucias y nnsteridRilH^, y de recorrer varíHS tierras en 
hibito humilde, recudiendo limosnas, funda iin hospital de pere^inos cerní del Puerto 
de A^Uiu; UaurUis, y lubni gmu &mu do sautidud eii todo el Mediodía d» Fninciu, nie- 
neiando especial prolecciún del Conde y la Condesa de Frovonxa, que lloran muerto á 
n tíjü Pierroít desde el día ou que unos pescadorea baltiin>n ou ot vientre de un mous- 
tnioso oetAceo el tafetán con los ti-es aitilloíi. Fácil es adivinar el deseulace de eslu 
hidurja. Piérres, libro del cautiverio, llega un día al liospiul do Magaloua; le» du« 
•maotes 90 reconocenf y U novela termina con sus bodas, que se celebran en Maraellfl, 
tob gran regooijo de sas padres. 

A pesar do la pfa intoncÍ<Ía con qne parece haberse escrito esta novela, no ñdta en 
ella algúa cuadro de graciosa sensualidad, dí^o de la pluma de Boccaccio, ni es mara- 
rilia, por lo tanto, que ntie&lro rígido momlista Luí» Tives la incluyese en el sorero 
UBtema que lanza coutia l-is ^nlae dcsbonesias, en el cap. Y,, lib. I, de su tratado S>e 
wiUutioíie chrUlianae fsmtnae, baci'Ondo muy curiosH onomemcióu do las que oran 
BÉB leídas 7 celebradas en su tiempo ( ' ). 

(*) T^m ft á* pttii/eñit tibri», fujiwMtxti tuni in ííitpamlai tAmai^imt*, ^Sptt-nAknmt», tFlo- 

UmMhh*. loMd néquitlarun ;vijviu, ^Cárter .-tmai-Hm»; Jit GaV.ia: «Lamilotiu á lAteu*. *Parii ri 
rinuia», uPontAiu ti S^i/u/tiu», «f'etfut ProviachUt rt Maycvíonat, tlUelu4i't'i, ilomitta i»«/«rtiíii' 
fio; in ia/i Bélffieai tFJoniui ti Altin* Fl/un . 4 l^aflla tt Cúitamonu*. *('vfiat f.( Fhrtta*. *Pgra- 
«« If rUi(«>,- «un/ tu wmacvla» tinywt* tmMfn»i «r Uilino ^dum, vtlvt ¡i^iie*tí*»imat ^Faettiat 

f* oCMii, MaU/*riati, imjieriti, vUiit ae »pvr<itia» deditíf in qui't miror quid Matel, miü tam itohit 
ii^itia btuwtínifJii», ( Vtvh Optra, t. iv de l« ed. He V«len«it, p 87.) 



oui ORÍGENES DE LA 2Í0YEI.A 

Gl episodio del pAjim i]it<> arrcbalA loa amllos no enciiMltru tiimbión on aa^^lMittM 
fnint/'S (IpI «¡kIo xiii. I/K*eüufk (el niüiiníi). >' debe do s(?r do procodencia orientiil, 
ptiMo <)U0 so liallii t)imbi6ii cu mi ciiciiU) tle Las Mil y una noclirs (historia (id prín- 
cipe CanuralzamAn y tu princesa Undiira). 

Al misino grupo do novetus t?i-ijti«(»Haballorosons oii quo figuran Fiares tj Jtlanra 
yfíir y Pierres ij Maijfilona ¡itieclo reducirse la Ilitioria de Paria ¡/ Viana, libro de 
«rigoii provenwtU traducido ai francés eii MX< y dol fram-ós al t-nstellnuo ( '). Hay nim 
tnidQcciíin. catalana, at parecer independiente de ísta, y Ihigraejitos de una redaccióo 
^jamiadu (*)■ Como todos los dcmAít libros do su giúuoro hubo do tenor prímitivamcnti; 
forma poética. Yn á príncipioit del Higlo 'xv ent conocida en Costilla, ¡«egún lo acreditan 
nnos versos do Micev Francisco Imperial compuestos cu 1405, coa ocosión dol UAci* 
miento do D. Juau U: 

Todos los amores que ovieion Archties 

Parts et TroUo» de loa bus seilore», 

TriMtan, Lan(;erote, do las muy gentiles 

Sus cnamotftdfia (■ muy de valoree; 

Kl L- üu uiujior aynn mavorcia 

Qtic toa lie I'arix 6 lo» dt Vi/atia 

E do AmadiH {• los ilc Oriana, 

E que loa (lo Blan<"aflor6 Flon». 



ftjis 

1 



So ha querido rer en esta novolíta una alogorfn liietijrioa, In anoxión dol Dclfiuado 
á Fmiicia, cumplida al mediar el üirIo xiv; pei-o aunque los nombres de los personají» 
iuduzeau & Hospenharlo. el argumento se reduce á una soncillfsima fábula do a 
constante y perseguido, amenizada con tos habituales recuei*dos de las Cruzadas j 
obUgudo cnutÍTeriü tn Palentina. 

Xo bay duda en cuanto al origen de la Ifíntoría t¡e fn linrin Meltutina^ mujer 
rfí" lifinon/fin^ la <¡uní fundó á Lninnu ;¡ ofrns utuehos ritlaa ij eagtHhg fwr rxtrnfui 
manera: la qiml ovo ocho /¡ijos: los <¡wiU^ tídiox fueron reyes ¡f otros grande» 
Mflor« por su» gramirs proria.^ libro impreso en Tolosa en 148^; porque los misitidí 
impreson» Juan París y Kstoban Clebat alómanos, declaran que «x>n ginn diligencia le 
lii2icron pasar do fmueós en caslcIIano> . y en ofeclo o» traduccióu del libro de Joan de 
Arras, impreso on Ginebra en 1478. Hay taxtüsdd slílo Xiv, enprosay en Terso, sobre 
el mismo asunto. Es un cuento de hadas localizado en Francia, pero que tiene graadei 
anabícía^ con los del ciclo bretáu y acaso procede do tradiciones esticas coosignidu 
en algiin ¡ai. 

('I La Utúría if { r»hh eauatUro Parit t i'ia muj^ hemoiía ¿onctlta T¡a»a, CM«ÍMfa la ¡khUria 
Js Parit * Viana: ¡tt ifuiil es muy agradahU e plattnttra ífc Ittr y npteialmfU pan» ajutiÍM pttf^ 
tHu que ton rtniadtrú» tna-iorado»^ legiin ijut tt tigue en la preí«nt« obra. (Al fia) Fu4 imprttio H 
prttftte libro út Par'tt e l'iami en la vivj HohU t aiat Icil ciiidud d« Burg^i por AtóMtídé itel^of. 
Aeabait a VÜl día* <M «n«4 di Sotiemlrt. Año de nuMra Salvador Jan chrUle di md t ^vimttín 
» XXflíl aHim (M«UA fíritáiiico). 

I>c Uiraiincción cnlalKDii p(iB«>-A un ejemplar, falto de Itojas, el iasi^D» oradito y popUdon 
Mariano A^uiló [Hiatoria <h iii* {tie} amare e vida del curuUer Parr*: » de Viana, JUM d«¡ ditl/i de 
Franfa, Coaictural'B Agvitó t)u« lo ciÜcii'rn era do Barcolonii, por Diego de Gumiul, liaoia 1497, pof 
•«r laiiy «(incjnEilo í I& que e*tc iiiiprc*or liixu Ati Tienui lo Blanch en el r«ícrÍdA alio. 

(*) fiitrltcado* por U. ISdiionlo 8iiiirt<iri) (HeeitUt SittOrktt, dv Uarcelvou, Mroro d« IST6). 




INTRODUCCIÓN 



C1.1II 



Nú hemos l4MiÍtlo ocasíó» do loor cl raHKima libro Del Itr¡/ Cmiamor ¡/^t infanU 
Ttirian tu fijo(*)\ peix^ á jiix^ar ¡lur el lai-go romaneo jiiglai'eeiOo que subi'O mMivos 
dovcIh compuso Kemniido do Víllurronl O, rclotando el nipto do la iufniítii Flo- 
ci piíiíoipe TuiiAii, le creemos del iiiism» gíiioni y iii-oaMlcnna que los niitií- 
rioi-es, siu uiDgúa canlcter espaQol. A mayor Abuudamieuto tcaemos el testtmouie de 
Luis Vires, que ritHeiitve liw libros niAa lofdos en B61glca el do I^mnflin et Caitamo~ 
tut,- Leonela es el uombr» de lu reina, mujer de Oaaaniür y luadre de TuríAii. 

Casi todos los libros que Tiunoü citando roMvieueu en ser novelas de amor, contra- 
riado al priacipio y triiinrauto al &ij, mfts quo de caballerías y esfuerzo bélico, y segura- 
meiue enu destinados ni solaz y paisatiempo üo la sortcdad m&s culta y aristocrática, 
«specialmente de las mujeres. Compuestos al pr¡BcipÍo en el ligero metro narrativo do 
nueve sllabts y reducidos tnego 4 cortos libres eu prosa, basta por sn tnmaflo C0Dtra»< 
ttbiD OOD los cantartt de gesta y con loa gi-asdes compilaciones historíales, formadas, en 
buaiii parte, de matennles poéticos. Pero al Indo de estas frivolas y galantes narracio- 
nes, donde las aventuras de mar y lien-a, las escenas de esclavitud y de naufragio, y á 
Tt<t»i(-omo vñ ParHmiples y en Mekmna) los encautamieotos y las transformaciones 
nigica», s61o aenrlan para hacer resaltar ta iurencible paaiiín dn lo5i aniante:^, hubo otras 
4i tendencia morBl y religiosa, crasBj^dns & enaltecer ol heroísmo de la virtud ó lu eH- 
cKá del arrepentimicuto. Dos obras mny importantes de eate gtoero forman todavía 
jatto do nuestra bibliotecA de cordel. Una es el Oliveros de CituHiUi y -Ir/úí» de 
álfurw, cuyo. mAs antigua oilición conocida (Burgos, 1499) acaba do sor esplendida- 
BKfile reproducida por el biblÍ<56lo norteamericano Mr. Arcbcr Huntíngton (']. Ks tru- 
JDCxiiía de) texto ftwic6s impreso en (iiucbra. 1492, y reproduce hasta los cuarenta 
gnWdos que le e.tomau ('). Kn el prc&mbulo so doclant li»i y llanamente la historia de 
«laUbro, quesiii razfln algnna ha estado pasando por espRñol entre los bibliófilos uado- 
QiW y forasteros: «Entre las quales yslorias fue fcülada una oü las cor*ínicas del reyno 
Af. Iiiglaterra que so dize la ystoria <lo (Jlivi-ros de CRbiiUn e do Artos d'Algarbe sn leut 
«mpafiero y amigo... E fue la dieha ystoriii per exí-plencía ¡evada en el reyno de l-ran- 
ciie venida en poder tlel goDeroso e famoso cavullero don Julián de Ceroy. sellor de 
Cbnuyiel qual deseoso, del bien común, lumuiidúvolverenconinu vulgar trauco... y la 
Kisladú el bourmdo varón Felipe Camus, licenciado ín iitroQue. Y como víDÍesso & noti- 
íiide algunos castellanos disci-etos 6 dessoosos do oyr Ins grandes cavallerías do los dos 
«TtUíros y hermanos on armas pescndaron y trabajaron coa mucha diligencia por ella, 
i turo mego y por el pen^ral provecho fw trasladada de francés en romance casUtlano 
j emprentida con mucha diligencia y puesto en cada capitulo su ystoria, porque tuesse 



(■} Hubo |>oi lo menos oíoco edíoioDCB, U iiiiinera de S«villa, por jRcobo Crouilierger, iüJS. 

f } Falta en el Romamero úo Durio y en la Prinutvmi da WolC. Le pubücii el itiinnan WolE <Ki 
H importan 1c tiieinoriu Vtber cine SaiaUíii'j ^panitcktr Roaiamea in/tiegenden Bi&ttern au/dtr fui» 
Wtiiatt Bibiiattek e» Praga, ISfiO (V. IbX). ?at oNn luxlo i)ue ¡unece tiii'uo* Btili^uo «o ropro- 
diijoea el priia«r tomo del Ens'i^o Av Oultniílo (i, 121.'í-12I0) 

(') Xa historia ilé ¡tu hoIU» cau'ill^ot Olivtrog lU Caililla g Arlim Msfiirbt. |A1 Gn) Fuf aíaba- 
iaia^etmU ultra enla muy nrjhU f ital cihdad dr Hurgota ,XXV. dio» del «u» dn mayo, A£o lU 
tuilru rtdíiapñofi mit .CCCC. XCJX (Prmtnl in/acMimilf al Dt Kiiifl* Pfju frnia th» ropy in tht 
Hirary n/ y\rrher M. Ifungíinloa n>'ief«n kuwtrfil iind Upo]. 

O Viii. B. Foulcíié Deibfiac. Rwut Hitpiíiiiiue, p. 687. 



CLiv OBIGEMÍS DE LA NOVELA 

más fraotuos* y aplacible i los tootores y oydoi-es> . Felipe Can]as «g, puee, e) autor < 
trailuctor fi-aocéít, v no ol cnstelluno, como creyó Nicolás Antonio r bnn repetido otros' 
muchos. J 

En OUtvros d« fhstiUa t/ Arttut dr A Ujarhe \\»y oonihinactón de Ho8 temn-s p»¿ti^| 
eos dircrso^ iiuo es ol dv Amis ¡¡ Amíle lAmicus et Atnéíitt»), dos porfMUa amÍJ!^>3 
y MiniMiDcms dcarmiii;, cuya nnitua y lii>roÍ<-<» uilhesióii se ucrlsolit ntii las más extra- 
unlinarin-s prueba^ U^fuitdu d uno li di^llur ü. sus hijos pam curnr de 1» lopni al otro 
lavOiudolo oou la saugre de ollos^ cacoulrAudolos luc|tu inílagruaunicnto resucitadoe. Uu J 
L'untsr do gwta d«l siglw xiii, que Fuo refundid» j- unipliHL-adu uu ol xiv y en l-I xv; uuh 
leyeuda latina on prosa y oti-a eu %'eisi)s h(-x6meti'os: iin milaijro ú piexa dmmáticu, r 
otras rariaM formait ntáK ó lueuos autiguas ftcreditan el vasto desarrollo de (%tii fi^bula ('). 
Con ella eutrelaztí cL autor del OUreroí otm i^imümeiite popular y aiitíi|Ulí<ima, la del 
Muerto af¡radecitio, fuudnda en la antigua cvt<tumbre Jurídica de la piivaoíóu de sepiü- 
tura á loti ileuilore^ ['). Kl imierto, cuyo radáver habla retratado Olivei'OR de maiiuíc de 
W» acreeilonM. se le aparece on laa situaciones milí urítiiuis y le saca triunfante de to<li>g 
los peligre» y de las más temerarius «nipreiaui. N'uestru Iitei-atiii-a vulgai' se apoderú dt* 
este argumento en los romauces de ha Frim^^a nmtii^i^ y sobre tí foiistruyen)!! Lupe 
d« Vega sitó dos coniediaa de Ihit Juan (fe Catiro ú hacer bien d los muertos y Calde- 
rón la suya Kl mejor amigo el muerto ^. I 

Del libi-o frftuoís, pnpnlai- tndiivfa. Im pie fin terrible lÍol>ert U diahie, publicado 
eu 149li, profcde La expaiiU>sa 1/ adimrabíe vida de ¡ioberto el diablo, assi al ¡tri»ri¡no 
llamado: hijo lUt dm¡ue de Sarmattdia: el tfual deíi¡tura ¡ior uu etiiicUt vida fue llamado 
hQinbre de Dios, impreea 9a Barga», 150U ('). cruento fautá^ico y devoto eu ({ue la inago- 
table m¡aeri(x>]'ilia divina ref(euera & un monslruoijo pecador, engendrado por ai-te dia- 
bólica eu ca^ítigo del tenierai-io y sacrilego ruego de su madre. La terrible petiiteact» que 
UQ enuilaDo le impitue, obligándote á pennauecer mudo, á piutarpur lo(?o y á no probar 
ulimeutu nlguuo sia arruncarle antes de la bocA de uu perro, es el episodio mía original 



{■) Vid. HUtoiri ¡iUirair* di la Franai, t. XXII. pp. S88-300. 

Oonlr)buy¿ iiiuelio á la popukridad de wta leyenda el tubería inwrtAiJo Vic«Dto d« Deaumít en 
rt Sjmettiam ButoHaU (lib. XXIII, cap*. 162-166 y 139). 

(*) Viit. ■olirc eiiU tiárbnrn coituinliro lu Tnagiittriil tiionú^crafia dt D, Kduvtlo do BíaojoM, en 
■ua Etludio» lahn, la hUlarli del Dtrtclo Mp<iHóH)Sudii>Í. 1903), pp. I44-i;7. 

t') Sottre lili innumenblet vcMiono* de la leyenda de El líuerlo affiadeñdc debe conuiUrM el 
llliro d« Siuirock. Dtr {/ntt Gtrhtird *uH itt* liant/baien Tedien (Bonn, I8Ó6], y \m df-mi' fiientrt 
indicnlu por Alejandro de ADcona en lu riiudín >obre II novetíino, Hilloio luabiia en Straporok 
(□octie Xt, novela 2 *) y en ud cuento cauíiír piibliiruda par Matpoiiii y Labti» f RanJalhjfv, II, M, 

Gompueui (FrtftaiOKtaHa twPtUa di Mutrr Dvmtu, Pim, 1868} erw de origen oláaicO <•' 
fáliuln y bu«c« huí wtj^neB en 0>cer¿n, D« DMvitionr, !, 27. y Valerio Miiimo, I, 7, 3. B»Dfay 
deriva dv la literatura india y Sitnroak de la iDÍtolo|[ia K^nnánica, 

Bn la literatura franoeea a|>areoe, mIm del OUiwnw, en Si<hAft V Bimu, poema del 
gloxill. 

Vtoa, Analmenie, «obre cote lero'i, Romanía, XV'III, I&7. 

{*) 4.Aqui eomiei^ ¡a ttpaniom y admitahU ririn de fíi/berto ti Diablo. Bnrgoi á XXI dio» 
aw* de junto <Í« mil ^htitnkM « imwm aAoo (ttn el RffUtmin do l>. Fernando Oolón). Coutiná» 
rMinpríitiíéndoie torlavio, nnnque mny nbíBíioda y eetrop^ail \ ciiio Indo* loe líbrr» decerdel. Ilor 
ttim iM'i in'yiin pnrUiKitr'nd'' JcrúninitMoríyra de Car\-a1bo: tUtUria ifo|rrtin>'ii Jlobertet, duqut ¿* 
ííormuitdia 1 tmperadtir d§ Roma, i Líaboe, 1783, 4>°. 



4 




INTRODUCCIOIT 



CLT 



y flunoso d« etía> leyenda, que no sólo pen^tiy^ en pxiefttro teatro, sino que eu «i si^lo xvir 
rpcibió nuevii fornia nowlesoí eu El Cotuif Matiaio, do D. Juan di* Zal>aleta. 

Eu la enumeración que preredc uo hemos seguido ordon rrooológico. porqne es 
imponible e6tsblM«rle entre obms cu/n fecha precis» s? ifn)('ra. Creemos, »iii embai^g^ 
qu« la mujur parle de los Ubros extnu^eroe de mballerlas fuefuo traducidos dumutp el 
siglo XV. jM^runoH liay. tiin <>nib)U-!ío, de íiH'hk |Ki!ti1iva[niMit4> anti'rior, que hemoH reher- 
rado [Htni i'slo Ingiu' )K>r íiu uiayur analogía con Iuk d(>l eielu bi'elóii. 

IjU8 vaia nutigiiuM lii-ciiiii*.« úv osiu g^Snoro qu» pitcdoii leerse eu oosteU&uo son süi 

tiuda Iu3 que contiene la Oran Conquista tte Ultramar, vustu eonipilacit^i liiiit<íríca 

reUtÍTa á lus Crumdtis, que ya [ivuiux teuído ucukíúu do mencionar tralaiidu del cido 

catolingio.' No aabemos A punto fijo si el rompii»tür turo & tu vista olf^noB poemas 

IhiDcene ú «i (como pareee m>1s verosímil) los oneonIrA yu ¡neorpurudo» eu una eróuicn 

en prosa, aunque niiiguiui de Ihs que se t:onof:i;ii hasta ahora en francés corresponde 

«uctuneate con la nuestra. Kn tomo de la primer» Cnucada se habla fornindv un eiulo 

ífíioo, dividido en ciui-u raniiu: la (hnción de- ÁntioquSa, la de Jfntunién, loa Cavti- 

«w. lidias y la infancia d^ (itidofrfdc dé Bullón. Alfrunos do estos poemas eran esen- 

culinente histúrivos; otnis, por ol contnirio, hablini natñdo de libre invención de Ioh 

jofiliireit ó ertu) antiguas fábula>< iiií(iiIij^Í(-h.k transfurmadas en lerecdns her&ldicas. Tal 

•oooteoo con ta del Oibatkro del Oieiw (DOpiiesto lUitepiisadu du Qodolhído), A quien 

tt iMívan eu la Gran Cimifiiislii más de eioii capítulos ('), que ímproras aparte for- 

«aiiua un libro de i-abulU-rías. no de los mAs breves y sc^iromonle do los müa poéticos 

Teutrolenídus. Kn euentoH populares bo oncnenti'an eüpareidüs muchos de lOH nai^ 

dD esta bellísima historia. La infanta Isoniberta, embarcándose á la ventura en mi 

Wtel qae eocneutni amarrado {% un ñiM. y dt'j¿ndi>}íR ir por el niar «n velas ni 

rapiMc, aporta & una ribera pot- donde andaba de caza el cunde EuMtaciu. «Los canes do 

la Ola, que andaban delante dol conde, aventaron la doncella é fuei«n yendo hacia do 

tila estaba, 6 desque la vieron fueron confiu ella, ladrandu muy de recio. La inñuita, 

oDoel gran m{e<lo que bobo de los canes, metióse en una encina hueca que fallen alU 

«rea; ó loii cnues que la Tieron cómo se metía eití, Ue|i;aroii & la encina é comeuzntOD A 

¡Ndmr en derredor della. £ el conde, cuando vio los mnes Utir 6 tudntr tau de apríeea 

i bui dfiuoadameute, creyó que al^in venado teuian retraído en al^uo lugar, 6 fuese 

pan uUl do los oia: d cuando llegó, oyó las tocm que la infanta daba dentro eu el 

ttmoo de la euciua, con el gran miedo que habla de los canes que la moi-deriau de 

mU gasa é la comerian...» Esta situación recuerda mucho el principio del oélebre 

romance de la Infantina. El encuentro del caballero y la bella infuuta para en matri- 

üMiio, como era de iinpouer. pero el odio de nna madrastra (tema comiün de /otk-tore^ 

q^e inspiró tos romanees de Doña Arbola} Wene muy pronto & emponzoflar su ventara. 

Di ft luz Isomberta, eu ausencia de su esposo que habla )>artido para la giiorra, aete 

(*] D«aile el 47 en lulolnnte. anuncian doie la intercalación de nte modo: «Agora deja la Uciilo- 
nail» (alilftr una piexa de toda* lii oirví rutonM, por contar del cal^allíraifnedijerijn del Oíano, cu]rn 
fijo fui é lio ciiál tirrr» vino, é de loa fechos que GíO en cI inipeno de Aleiimiiiii. i de cfmio casú coo 
&«*bia. é de <>6iuo lo ll«r& el dmn A U liorra de «ii padre, doode lo Irajiurii, é da U vida i)it« dm- 
pea Su la duqneaa an mujer can «a fija Ida, que f u6 casad* con el coade áe Toloaa, lIc que bobo 
n fiio i que dijeroo Oudufro, i|ue úxo muchon buenna foolio* en U tierra aunta do Ullraiiiar, ana* 
Mae U heauria lo coalari de oqu i adelaates. (PF. 26-94 de la edicÍ6D de Qa>uigoa.) 



M 



CL« ORÍGENKS ÜE LA NOVELA 

niños do 1IU (Mito ('), A qiiípiíps im Anirr! vn colocnnit» sonrios cullnros do oro en loe iiielk 
conroniie iiat^'en. Pero la mnliíniít sholta tiiieo eiv^r k Kustacio, ootí un fidm iiieiisiü^' 
quv su miLJttr Itti paridu sirto: pudeiiCiM lulurniidos con collai'es de oropi't i> nlquiniía. 
nu <iatú<ff-cjia con e»t& embasto, maüda matar scci-otaiiienlo é In iiiraola r d los si 
itMHéii nacidos. Kt tíol CAbnlli-ro llanduvitl. c^u» toufa cu vimlüdia & I^ombcrta. uo puede 
resolverse í tal atrocidsid y deja abaadouatíos A Ion mñm pn un monte, dniule son cria- 
dos pul' una ('hierva y ain[iai'iiilus ]H)r iiii ermiliifío. Atm en aqtif 1 o^coutlido ii-silo lus d4«i> 
cubre el odio rigilante de sii madra^itra, que lle^ (i apoderarse de seis de ellos y ordena 
á dos esoiidoros, Dransot y Frong^t, ([ue los matón, Pero al tiempo do qiiiturk-s los colla- 
ros so coiix-iertCQ on hermostómos eisuea y desaparecen volando. La rieja coudeaa irri- 
tada mauda & un pl&tei-o hacer una copa con todos tos coltorea para evitar que pueda 
.deshacerse el encanto. Pero el platero, asombrado coa la cantidad de oro que logra ñiu- 
diendo uno de los coilai-es, tste solo emplea en la copa, reservando loa otros cinco para 
8Í. Butrctanto, los oíAos transfoi-mados eu ciaiics hubf«u lleudo á ua lego mu;/ grande 
é muy fondo, cerca do la ermita donde rliia el finito hermano suyo qn& consemiba 
tbmia Imniaiia. Taiito 61 como el ermitaño mi> qiiedau Msombrados dul exti-ann cai'ino 
que les maaitleaian las hermosas aves umica vistas eu aquel estanque, y se deleiiau 
y solazua con ella» amorosamente. 

A la euiziJd bahía vuelto de la fpierra el conde Etist-icio, y mi mi^er, acuxuda 
udultono, Oi^pemba nfrentoso suplicio on la fortalcm do Fortemiioi si uo presen' 
alglu canipoiju ijue conibatioso en su defensa. Sólo faltaban dos días para lermiuar 
plazo, cuiuido la Fruvideueüi interviuo mila^'OSHniC'tite en socorro de la iuocoili 
calumniada y perse^ida. Un fin^l reveló en sueños al ermitaño el ¡mligr» de Im: 
berta y U- íntimií que fuciso su hjjo á libertarla. Asf lo ejecuta ol mozo, cim-ando a! d 
siguiente en el palen(iue y venciendo y cortando la cabeza al caballero retador, 
^isodio es \m lagnv cumilu de todas las novelas cabullerei^caK de decadencia, y sLi] ir 
má* lejua ya le liemos encontrado eu la Iteina Sevilla. Mis intci'esiuite es lo que so 
refiere «1 liusimcaiito de loh pitacipos, que, como es de üupoucr, so rcalixu luediauto lo> 
doí'O collarea que habla reaervado el arlftice, pero (¡ueclando »<iempro eucaiitado 
forma dd cisne ol sexto, que se eonriorte desde entonces en gula y protector de ira' 
liei'iniuio. 

iQu6 melancólica y dulce puosfa tiene todo esto en ol ti-ozo do hi crúiiica novel 
que ramos sij^uiendo! 

«E este cJsno, desquo rió su madre, ftiéle besar las manos con sn pico, 6 comenzó 
terír de las alas 6 facer gi-au alegría 6 subiiie on el regazo, 6 nunca todo el día se q 
ría partir della: ó era tan biou an)stunibrado. que nunca comia sino luiando olla, 6 nuuia 
se quitaba de los bombres, 6 todo el día quería estar con ellos, 6 no le nieD^iiiibii oi 
cosa paiu íwr hombro siuon La palabra C el cuerpo, (|ue no habla de hombre, ca bien tei 
entendimteuto. E aquel mozo que lidió por »ii madre hubo esta grat-iu do nuestro SeR 
Dios sobre todas las otras fri'aHaF que 61 le fícíera: que fuefto vencedor de todos los plei- 
tos ¿ de todos los rieptoEi que se tícieseu contra duefka que fuese forzada de lo suyo 



O TiMiibíén c*l« géii«ra de parlo indnstrnMO con ol núax-rn limtiAiit^o <lo aieto •• nn In, 
eomü» «n Im cuenloi populirea. Vému lo que sobre ello Mcríliió 1). Raiii^i Menfituíex Pidil «a 
luJinitalil'! tibrn Lu Ui/fnitu de /«« /»/.in(r( 'le f.ara (1896), y lo ijua fo tniímo cxpuMat ¡Inalrar U 
«otnodia de Lope ile Vega, Lo§ Fórf<ttet dé ilvreia. 



I 

. I. I 




DÍTRODXXCIÓK 



ci.Yn 



f 



tomo RD dobln: ¿ aqiwl su horraaao q^uo qiJi>ili^ hochn tisiw, quo fuodo ^iiindor 

dp le levar á aquellos lilgATfts da tAlos rJeptos {> tales fuon&ri líe fucian li lita duoQos. c» 

rtialquier tíerní i^ue acMScíe^: é ^ov eso hcbo uombre el Cuballoro del Cisiio, 6 Hsi le 

llaiDaba» ]ior tenias las tierrat) do iba á lidi»r, £• no le dician otro nombro sino el Cnlm- 

lloro del Cüine.., E cuaiido este dsuo lo levubft ibaa eu un betel pequeño, 6 lev/ibanlo 

en eeta gui-su: lomHbuu uquel Muí 6 levábanlo & U mar. que era may cerca <le aquella 

tierra do lubiu ei ecududo su pa(liv>, í* desque ei'a en la tnai- ataban al batel una cadena 

de plata muif bien fechii, A denm deslo poninn al eisoo un collar de oropel iit cuello, d 

toinalM el cobntlero su esctido 6 su tlcri-o do laiir.a 6 au etqmda, (s un cuerno de ouu^ 4 

su cuello, A dostft fcuUft lo lemba el cisue por la vostei-u de la inar. fastu que llegiibn í 

cilAlquioi' do ttqiielltíA tida que corriese ]ior aquellas tierras do (•] bobiese & lidiar.* 

El retil>) do la historia haita Urgamonte la!; proezas del Caballero del Cisne, ospo- 

;te el desafío que tuvÉi eii Miigtin«ia eo« el duque de Sajoiiia Haiüer, sosteniendo 

de la duquesa de Bullón y de Lorcna (asunto que Pedro del Cornil trauspurt(> 

i Toledo en su &ibido«a Crimea de Don Ralriifo), y el mfttrimoQio que contrayo con 

Btairíz, hija de esta duqneea, «con tal condidfíu quo uunc» le preguntiise cómo babtu. 

uonibro ni de cuúl tiena eriu. F.¡ intcr^ romAntico mengua mucho on esta Viltima parta 

d>5 U novela, que es alj;o eaDsada y prolija: poro so reanima con la indiscreta curíosi- 

^d« la condesa, que cual otra Psiquis quiero averiguar el nombre do mi incúgnito 

•qioco y se To costigHdii de iírual mañero, y lo que es peor, sin esperanza de redeucíóii, 

auu el hechizado cuerno de niai-li! que su esposo le habla enire^do como prenda de 

liOo al abandonirla, «en qno había tres cercos de oro con muchas piedras preciosas 6 

átpan virtnd» , tuvo el do-seunsuelo do vérselo arrebatar por el dsne, eu pena de no iia- 

terle guardado tan limpiamente como debiera del contacto de nnuos profanos, cpouiéii- 

dijg con los otros quo Cütubaii aUI pora cuando fuesen sus hombre» i^ caKu» . Kneí^ude- 

Si A dcáhom un gran fuego en su palacio: los bni^eses y la )*ente de la. villa corren eu 

tnonlto ú apn^rlo. y «cuando ellos esltibon ¡i^f mirando, vieren venir uu cisne muy 

enuide i Diaraviltu voluudu por el ain>, tan albo como una nieve. K aiuuüo Ue^A al 

lípr del íu(^ voli'i tres reces derredoi-. 6 dio una mny gi'an voz. 6 cogió Ins olas, d 

iifise meter por medio de lu puerta del pala<;io, por do salla lu llama mayor, £• entiVí 

uf. qno seta una p^Ciila no se le <(iieni(!, ni le embar|:pí el t'uegu, ui lo tizo niug'iío pesM* 

(n cosa; 6 tomó el eiiei-no do maríil con ei pioo por los colpiidwroa, e salió con M per 

iDMlii) du la puerta muy desembarj^amenta ó sin uiufiíln poligro. 6 comenzase & aluu* 

í-irvolaiida a**! <vn (-I hasta que le perdieron de vista». Tumbíí-n de cate pasiúe hubo 

dettwrdurso Pedro del (Jorra! para contar la desU-ucción do la Casa encantada de Tolo- 

iloy la apariHóQ del uve fntfdicu entro sus ceiiíwis. No puudo dudarse que la ffran 

(jMfuisia d«jó huella en nae.'rtros libros indígenas de caballerías: Gayaugus 1ih scfidla- 

io frases idénticas en la histeria del Cabnllei-o dol Cisne y en ct Aiundin tip Gnnla, y 

Pnymaigre sospechó que el episodio di- Ainadisy liiiulaiija pudo leiipr su tipo eu el 

ytn ofrtximünío que de su pCiíiODa hizo al joven Oudufn> de Bullón la doucollu cuyas 

tunas luibfa Te».-iitado do tu liraiif» de Guitíu de Montofalcoiie: «('iiaudo la doncella vio 

<liie por OuduFrL' do Uullea habla la tierra cubnido, cayó d los pios ó [lidiólo nieived quo 

dílla i; de cnanto había recies(> Á »u voluntad: i'> ^'l respondió que ^lo gradesoía mucho, 

mas que aquelU lid no tomara ¿i por amor de miijer ni por cobdicia de haber niu de 

iwra, sulvo uio solamente por Dio» 6 por ol dei'ocho qne ¿I ci-ola lirmemQDto quo ella 



CLTIII 



ORÍGENES UE LA NOVELA 



tonfii. iliis pne3 quo olla tinbla cobrado su tiem no demandulia i<l más, é eon nqu 
ci-n 61 p«4pulo» . (Lib. I. oap. Cl.l.) 

So es el poema del Caballero del Cisue el único del ciclo dela^íCrnzadns que en 
en el vasto candro de la Crónkn de VUramar. Al mismo género pertenecen la histori 
lio CorhaUin (Kerbofi^an, íinlt¿ii de llosütil) v de su madre U profetisa Hatahra; la de 
Paldotñn y la xiWpé; 1a del conde Horpin dt; Üourges y sti oonihate con uno:* ladro- 
nes, el(!. Pero ninguna mtíi contada tan HXiensumeDte ni con tanta índopeudonotu del 
Msunto principal de )a Gran Conquista como la del Caballero del Oi»né, i la cual 
tampoco iguala uin^uiiu on ratur lej;cudario ni en atractivo estótico. Anntine localisatla 
(Mtr lo« troTeroa e» el duendo de Cleves, la tradlciAn mitológica en que me fniida es mucho 
m&s antigua, y se la oncncntra en otras partes: en una sngtt islandesa »e supone ^ne 
el Caballero del Ciane en hijo de Julio Cóear. Kti Alemania hixo su triunfaiiti' iipah- 
cidn en 1200 con el nombre de Lnhpminn, y Im sido renovado coa inmensa gloria por 
el genio anlionlo y iMnofnndo de Kicai'do Wapner. j 

Siguen en auttgütxUid & las uuvolws oouteoidns en ta Oran Cbttquiata dt IJltratHaí^^ 
los que halló Amador dé los Rfof; en un «idice de la Hibliotei'^ del Escorial, ya citado ' 
al hablar del -Vróte Cuento del rítnftfirndor Carlos MmjiKS. Los restantes son (presit-iri- 
dieml» de cuatro vidas de santos) la ütíoria del rey tiuillermg de Imflaterra. el 
Cuento muy fertttoao del em¡¡erador Ottus ttt de ía infanta Fiorencia nt fija ct lUt 
butn cahnllrro Kuwtirr, el yprtututo r.nettto de mía smtrta t'inpi}ratrix ffur oi-o *•« Homn 
et d« nt eastidal y lu Estorin del cavailero Plácidas^ que fué después eriatíatm i oi<^J 
nombre JCuafaeio. ^M 

]m primera y la tlltima han sido publicadas con excelaites ilnatraciones por el ma- 
logrado filúlogo alemAn Hormón Kiiu^t. tpie ha dicho sobro rus orígenes cnatito puede 
decirse y averíguarRe ('). La Entorta fkl rey GuiUerme no eütá traducida del poema 
fhmc^'s de CristiAn ¿do TroyesV (siglo Xll), einv de otro texto (probablemente eii prosa) 
qae se apartaba de 61 en ulgunos detnlles. Ver^i^n distinta y muy ampliticada es la «^ne 
en el siglo xvi se imprimió con el titulo de Vhroiiiea del ret) don (Juiügrmo rey df^ 
Inglaterra e duque de Attgeos: ede la reitut doña Hería su inuger: e de. comoinr mi 
loción de. un nngel te fue imin/lmh tjue diizanxe fl rtttftw « dueado t: nnduvieane. 
terrado por el mundo: e de las Kclmñas aventuras que andando por el mundo 
ai'ino ('). Por el titulo pnede colf^in«^ ya que se trata de un libro de (^btiUerfaa d 
diriiw, tanto que podría, si tuviera algOa lundameiito histúrioo. figurar entre las l«y< 
das hagiügrftficas. IC^Ui ei4c-xita con tulent<i y apacible Kencilhus, pero es mucho nien' 
. fuilástioa y atrevida que la de Roberto el Diablo, y el narrador abusa ou demusfa 
las monótonas peripecias por separación y reconocimiento, de tal modo qite sn libi 
pudiera llevar, como tas Oementinaa. el subtítulo de fíeeof/niíiones. Annquc puesta 
Inglaterra la acción de este piíidoMi libro, nínginia Meme)anzii tioie con los d^ a 
breti^u. y pai-ece producto de In caprichosa fotiUisfa de algún clárigo 6 poeta culto. 

Toda%4a mím profundamente hugiogritica o» la lieloria del ntballrro Ptdrida», pui 
que se r«duoo i una traducción de lu famosa leyenda do Sun Etishiquío, mencio 

(*J Do* obrat itirtáeiiam g ttat Uytn4a4 lacmíi» li* manváerilo* At la BiUioitca Je Kt E4iMriai. 
Da¡a» A luí h Socmiad lU fíÍbt¿i\fiU>t /Ci/miAoJm. Madiiil. I87S. 

I*) Ia Iiu roimpreao Knnal ul tía <)et vulnmen mvnoiAiitdo ea i» nal> Bal^iioT, toiuuido por ^9X^ 
ta «dicidn de Toledo, de I&26. 



IKTBOnUCCIÓN 



CLIX 



i\ 



f* por Siin Jimn Diíninficeno ©n el siglo vill, inserta en el Mnutloijio fJrStyo del om- 
pontHnr Diu^lio «n el x. y divnlgRda on Occidontc por i>l Sfif/^ithnn fiintorinlr ríe Vi- 
f^\o f]@ B(>AiivuÍti, pur tn Lrgmiila Autffi M J»ci.ibo de Toragino y por el f/fvfai Ao> 
mnnontm ('). 

Adolfo Mtissaíi», editor del Fermoso cmnto de una «anta emjieratrix que ovo en 
Boma O, ba probado que se deriva del poema fram^ de tisutier de Coiooy (1177-1336) 
sohre la empwatriz Crflscientii», 

D« fui-Aftor mucbo mAs pratauo qoe las hiKtorius anteriores es el trufnto del ^mpe- 
rtdor lian Ottws, de la tnfatUa Flonmcia tf del aihaUtro Ksmere (*), eDranrallada 
niva de areotuias en que fitcilmente se pierde Ir ateocttíu y el hilo. Sa ftieute os una 
•tmcMo po6tica franccsu, Florcner de Itonte (*), do la oiiul oxÍKteu Tnrias redacciotwSf 
iDaque u baja p^ido la pnmítiTa, que es acaso la que mediata f> iamediatamente 
i,n\f> áo fruta A nucstni traductor, pumto quo sn relato ditiero hiistAtito dol de los poe- 
mas fnmoesea del siglo xiv. AlgtlQ episodio de este i-'uouto sn liaüw fi\ otr«s colorciones 
Kivetiíi^CTis. La Patraña 21." de Juuu de Tinioiioda reproduce ^'arius de sus peripecias, 
p«o tH) estAo sacadas del vi^o cuento, nítio del Perorotuí de 9ev Qiovnnni Fíoreutiud 
(Dj^ela 1.* de la 10.' jomad*). 

IWducidasó imiludas entre noGOtroslas flocíMiesdel ciclo (.<aroUiigÍo y laitqtiepode- 
im llamar novelas npanidifat 6 independientes, no podfa dilatarse mucho la JnrfisiAi] 
i* Iw poemas del ciclo brettJu, de loa cuales ya eu el siglo .\iii pueden oncontnmo 
« BtpnAa bástanles indicioK, aunque la ^cx» de mi rolutivu upogeo fue el si^lo xiv. 
iigncUa uaeva y mifttertofta literatura que de tan extraña manera había venido ü renovnr 
h ÜRoginaciún occidental, revoUudoU el mando do la pasión fatal, ilícita 6 qain]6rica, 
id amoroso devaneo y del eusncflo místico; el mundo tentador y enervante de las altjci- 
tiMÍ<>ae6 psicolúf^icas y del i«eDSHalÍsmo mu»<:al y etí'reo, do la yuga <;onlemplaci<^n y del 
iveo insaciable; el mundo de los ni%ioo3 ültros que aclonuocen la conciencia y stunor- 
?wi el ospffitu on una atmósfera perturbadora, uO tonía sus raíces ni ea el mundo clásico, 
auQque & rei^tüt presente extra&a analogía con algimoitde nos mito», ni eu el mundo ger- 
fDÁaico, que euseadní la epopeya heroica de liut jccstas corollugias. Otra raza fae la que 
pw) ol primer gennon de esta poeKfa tantá-stioi, ^joiia en sos orígenes ul cristianismo, 
ijtoa & W tntdiciones de la Edad 31efliu. poesía de una raza antiitulmmu y al^úu tiempo 
4oaunaute eu gran parte de Eurojm, pero ¿ quien una fatalidad histório'a llevó á ser 
cnKfaatemonte veocida y & mozclorse con sus roncedoros, siendo moy pocos los puo- 
lus eu que conservó su nativa pun»:a. su leii^^ua y el coufuso tesoro da laa leyendas y 
nipenticionet! de su ¡oJauciu. Los celtas de las Oaliats y do España fueron asimilados por 
U conquista romana, pero no aconteció lo mismo en la Gran Bretafia, donde tal cou» 
qiiista fue muy iucompleta, y hasta se «baudom'i del tedo en los últímo^í días del Impe- 



(*) Kila Uyenda so ha «ido ¿ti I«m miii popiiUr** na Eapaflit. Fii«r« del teilo aoUgno, af»íau 
ruili «íuru olraDMa <]iie ui» inaia com -ilÍ4 de tineadnl híkIo SVll d iiriiiuijiiua ilol xvni, /■« na- 
In Fjti^Uif ttt Rtmn, tf d Mariirio máé Muyritulo d* Saa Eu»biehio, At «it ingnio dé Tnbn'tm ttt ¡a 

(*) Eiae €t¡Upaiti*v)i4 Dar4le¡laiig rltr Crt»etnüa»iigt , Bii loa Sitiunjtlitrielil* drr K.K, AIm4omí* 
ir WitttmKha/Un! Pitíot. ÜUtar. Ciam. vol . A3. Viena, 1»>7. Vp. úUS-¿tl2. 
[*) PublicMlo por Ainkilor ¿v 1m KÍob, Ilittaria eriboa, U v, pp. 3!íl-i6S. 
*) Vid. c) aoáliib do Ftorémx cq el tomo xKvi do U Hittoin Unrruirt d§ bi fViMM, 8364(0. 



01.x 



OBÍGEKES DE LA ^fOVELA 



rio, recobmtKlo su itulependencia i»l dómenlo ¡Ddigena y afírmándoU en terribles Incbos 
con los invasores sajones, que s6Io ni cabo de sesenta años (450-510) llcgurijii á prf vale- 
cw en lu imtigiiu prvvíuciti i'uuiauít, obligando d emigrar A una, parto de los bretones 
íniitilareK, los ouale.i, alruvesando ol canal de la Mancha, l'ucron á eslublecorse en Is parte 
oorÍd«utnl de In penfnsnia de Armórica, qua tomií desde eiitonccü el nombro de BrctnAji. 
y rechazando el reí>lo de la población céltica & las comarcas de Ueste y Sudoeste de la 
isla ipufs (le nalc$ y rlc Cornwal). A csio pcrtod» belicoso y heroico, e» yue $e afirmó tj 
sentimiento de I» usctonalidad céltica, por lo mismo qu« eotaba próxima & sucumbir 
pimi siempre, se atribuyo In ¡irimera oxpWiúii dol genio ópico de lo* bretones, prescin- 
diendo de mils oscuros y remotos orí^ncs, en (lue han fantaseado grondemoute los ceU 
listaii. lud gulosos 6 irlHudeises como frunceves ('). Á. esbi primitira epopeya, (jue hubo de 
apropiai^e In poe.sfn mitoló^^ca que antes existiera y transformarla en hístóríca según el 
natural proceso del gí-nero, se remonta el nombre del rey Ariüs ú Arturo, vencedor 
los «tjunos en dúo? batallas, mencionado va en un libro latino del síflo .\. la liiaic 
Britonum, que Itera el nombre de N'eunio. 
L La cDitquislH de Iii^tuterra pur tos Domiaudos vino & vengar á los bretones de si 
antiguos opre^oi-es y li puncrlos cu contacto con lui nuevo pueblo, brüluuto ¿ intcligent 
amigo du vuoutos y cauciones y que poseín va una epopeya nacional en plena eflor 
cencía. La rata 6 arpa peqnefln de tos cantores irlaude^s resonó muy pronto en lo« fesf 
nos de ]os barones renidos de Francia, y como ocoutoce siempre, la música sirviá 
vehículo A la |]0«<fH, despertando en los oyentes el deseo de conocer el sentido de 
paUbras. Establecida cierta espeiie de rraternidad oiiti-e bretones y normandos, gracias i 
odio común comra los sajones, <|UÍsÍeron los sesudos conocvr los tradiciones de los prí-^ 
meros, y muy pronto aparecíurou en lengua latina obras de stipnesto carácter histórico, 
pero lionas on renlidad de ticcioneíi pof-ticas, las cnalos so suponían traducidas áj anti- 
qiiEsimos libit)» gaf'lico!^;, y en mucha parto por )o roeuos dobtaa de fundarse eu cantos 

(*) Par nuc^tim ii1j9oIuIu inrompctcncb no« iibaicntnini Je peiiolrar ea calu mcuiiuiun rr^tén 
de lo* oiigenc» cílticoi. I'ncilíu coiisii Itomr, enlrc uiras oIir«ii foniotai: 

The ¡Sabia^gion, from lite Ll^fr Cnek o ller^ttt, uruí ciüirr uw-imt UW*A Uanvtcript». tpitli dé 
engíirh tnintlulion rtiid notet, &y laily Cíiar!ol:e OueU. Loiultm anJ Llanthrerf, ttS7-IS40, LiOi Maif 
vagma, iioiiil>it: que se daba en ol pnJit de (iuics & e»Ie género de rolalM fabuloitcu , iinn IIC(:ado i 
nueaU-o* diu CQ iloB (}r¡ncÍp«loa inatiijsrritQH: udo del riglu sni y «iro dul SJV. Sobre el texto <I« 
e*Ie último, conocido con el oombiv do Libro Rejo de fíergnl, y pertcneoienta al colegio de Jt»út 
(lo OxforJ, hn lieolio aii oilicifin Lad^ OiidhI. 

Eita colección f'ic traciucidk en parte al frnticés por M. dula VillemBTrgué {ConSa fOpuiairt* da 
aaeieni Brttoni, 1tl4¿|; libio rcfiinilido ilc*piii6ii <mi niro iniis iitipaiiAnie,<lue se tiliiU J^r* Romtni J» 
fu Tahle fíoatk tt tet coitíei des anden» ürttoia (Baria, Didicr, 1859). Villetnarqué, critico tony ■nca* 
é Ingenio», |icro (|Ue coicrdín ¿ Is iniaginación tiiiU parle do I» iiiic en n^taii invoeitgncionra l> 
oorrefpondp, popnlurlrú esto ri(-« i iulcrvxunli; tnsterín un Ior libro* til ulndoa Híirdhiti en Inrlianlev 
JífrJin, I.** fíiinit* Bretón», pormc da tliiemf. tücU, La ¡.iytnde C-iltiqur el la po^tíe d*» daitr/a tm 
Jrlaudt, rn Ovnbrie tt rti Hrtut/juf. obru» dultciotus pero qiii! conviene leer con prenoción al itf.tx 
d« los intoli^DlM, porque prapeniteo á essj[crajr !■ antigüedad y «I oaricter iadígeon de loa fiag* 
mcntnii y relaUi* du lu poeak céltícn. 

I>e nqiii el ilcsdil-ii ucimu exceiivo ooo i]ue lialilun de ¿I lot celtiataa moderans, por ejctn- 
p)a J. Liill), nt)«vo traductor de Ion Mahiuogio» y ailaborodur de d'Aiboii ds Jnliainville un el 
Oimr* ii« ¡iUéralurf etlliyue iPuris, Tlionn, 18S3 y ^a.], Bl segundo tomo de uata obrs (lSdl)c«atienu 
el ealudio del ciclo initolúgico írUiidé* y la luitolosU cíllica. En el ItrceTO (1889) da principio li 
vertláo d» ton Uahinn^ion. 



IlfTRODirCOIÓlí 



CLXI 



y en tnuíldoncrt no ciintiulas. .lofi-» de Monmontlt, <>(>Upo do San ^Uaph 
'tt 1154), fue ol princiiMÜ creador de esta psondoliistom, y por decirlo ílsí el Tarpio 
de esta nueva epopeya. 

Suya [mrece haber sido la invención del persou^e de Merlln y de sus profecías, 
aotplibcaodo las prcdicciuut^ de im cierto Ambrosio, citadas pvr el supiicüto Xonnio, y 
ivechando el noDilin» mítuló^ico do un ontígut) poetn v vucautador. llamado |)or Iob 
ili/rriJíf». Pei-o el It^roo prínoipal de sn Ilüitona ttffnm fíñianuúe ee el rey 
ítús, tigo de UterpeiidragóD, cuyas tiHoallas hablan venido acTOcvQUVudosc montitrnifS)!' 
menlc do boca pii boca, r (|iii> rniiif uparera ya. au üúlo como vencedor de Km sajónos y 
dontinador dt toda lagliiteiTa, sino tambt6u de Escocia, Itiaada, Noruega y cU-os 
nachos países combatidos y iitlnuados por sus invencibles caballeros, quo hasta de la 
miuu Kena so hubieran hecho dueños á uo ser por la traiciiÍQ de Morderete, sobrino de 
AitüR, que se rebeló contra 61 dtiraulo sn ausencia y «juLso usnqwrle sn ooroiia. Trá- 
Wse sangrienta lid entre Morderete y Arturo, y sucumbe el primero: pero el segundo, 
mortalmente herí<lo tuinbii'ui. va trasladado por las hadas & la isla de ATalún, donde 
pcnaanece mr<Uto hasta el día en que rolveri á rescatar su pueblo y & licuarle de gloría. ■ 
Ettr&Ro mesianism/f c^-ltico, que eu nuestra Penfnsnla vemos reproducido en la croco- 
di popolar portufíuosa rolatíva al rey don SebastÜn. 

CuosidenHlii la Orónira de Jofre de Munniouth (!omo un iíbro hist^rico^ y tenidas 
porauténtícus las profecías de MctIüi que su inventor hizo llegar liu^lu 113i>,contÍDiuurou 
bscMsidoíto rk> ellas aplicacioDes i los hucosos ooutcmporADeos, y los osciuxia vaticiutos 
M profeta cámbrico fueron consnlt»idos por muohafl almss crMnlus y supersticiosas 
na Iji niisma fe que los omculos do las MübÜHK. Kl trabajo del obispo do San Asaph uu 
cbU fuente inmediata de los poemas traiiceses del ciclo bretón, que en su mayor parle 
» derivan de la tradición popular y no de la <;rudit«; pero de Cata procede oti*o género 
de narrai:toiieá nH^tm-ns, i.x)m" el ¡irrite de Koberlo Wace (1156), que no son sino la 
propi» Historia reyítiH Brilatmw pnrata eu vt-i-so francés. Kl nrtmero y variedad de 
-'•^ traducciones íudica la (¡elebridad dol libro, siendo de notar ademils que la leyenda 
bretona se va enriquMñeiidn ciui nuevaí elementos poMicos al pasar por estos intóipretes 
y wlundidores. Así. la Tabla Itedonda, do que Monmouth no habla lodaviu, está ya «i 
íí Bruto de Wace, 

Pero el ver<bidero camino por doiido p^-netíuron en el ai-te volgar las Bibulas de tos 
kretonee fiío aquel f^'í-ucr» de poeslu Krira, conocida oon el nombro de ia>js dr ¡IreUtlta, 
que ooitservabun no si3Id Ihs melodías, sino los tf mas de las anti^u-'i cauciones célUcaíj, 
uoque estuviesen ya i-edactados en lonRua fiaucesa. que era la lengua oficial y corte- 
ntm de Inglaterra dospufe de la conquista uoT-miuida. Üobro ellos dejaremos hablar al 
critico más profundo y mejor iuformado de la literatuí» de l-Vancia en la Edad Medís. 
pDCTiue su liábíl resumen ciiractcriza con pocos ras(,'os estos intei-esatites poemas ('). 
«Tenemois luioa veinte layK eu versos de ocho silabas (piuu nosotros iW nueve), do los 
uile» quince poi- lo menos fueron coiiipuoalos por uua mujer, María de l-'raucia, t^uo 
iiubtí-iidoso ostublecido en Inglaten-u, dondi? upreudiá ol bretiín 6 por lo menos el inglés 
I t|inwto que estos l/ti/n do Bivla^u parecen haber tüdo adoptados ya |wr tos K^ioDes), 



(') U. Pirú. La lilUnttmrt/raiu.'aiét ou mvj/m age, 3.* «J. Tari*, 19W, Pp. 9L-9I. 

OklOBlIU DB LA KOTW-A.— Jr 



cixii ORlGRJffES DB LA WOVXLA 

de Knriqufl It (Planta^net). Son fi&bulas de iLveiituras y de amor, en que int 
oou ri-ecutiaciii hudii», mtirnvillas. traiisformacioues; so habla mJui de ima vez <lal pate 
la. iiimortalidud. á donde l:is lindits eonducoa y i-ctÍQucn cautivos i los b6row; se 
dona á Atlús, en ctiys corte üiiclo {louenie Ih uscciia, y tAiiibi6n A Ti'tKtAii. PiKnlen á( 
cubríi-so all[ v«itif;ios de uua autígiía mttúlofrfa, pur lo comían mal cooipreudída y 
impoaiblv di] roiAiiiocc-i~ roiiia en guiiora] iiu toiiu (ifií-tio j itielauvúlioo. ul miiiino tioii)| 
que oua paüitSn dosoouocida ou los cuncioncs du gesb; por otra porte, los peffiODj^e^ do 
los c-uoDtüs cNtictM apaitíceii tmuBfoniiwlotí en cahuliei-oü y áumat:. Lus más oélebre» ó 
los mes bellos do los litys úe Morlu wn tus d<! Ijtuti^J (iiu t'»balteru ainado por una liadi 
que acaba por llevarle á su» miüteriíjsos dominios), de luvttec (que vieae á ser et cueut 
de El P<Íjat-o .-Um^, del fW»na (einpA.reiitado coa la historia de Grísolidig), do Hiscle 
tret (que fci mío Iñstona do Ucaniropía), do Tidorcl (aiiiüros de iiaa reina oou un mtl 
leñoso cabMllwf» d»íl lugo), dt* Kliiitw (doblo amor de uu oaball(;r(>, resurrec-ión de ut 
de sa'á dos amigas y resignación de la otra}, do Ouittijanwr (estancia de qd caballero 
cu el país de la» liadas, donde tresx-iontos unos se te {lasau «>iuu ti«s días), di* TioUt 
(historíu d(-l matudor do iiu monstruo, & quiou un rival qnierc arrebatar por fraude vi 
premio de 8ii TÍctoría; relato ja conocido ea la epopeya griega), de Milún (combate de 
UQ pudro contra su hgo), etc. Entro los layg (|ue no üoq de Marfa (alguiios más anlifciim 
que ios suyos) citaremos Qraeknt (el mismo asiuito que Lfl«caí), Melian (asunto seme- 
iaute al do Bisclarret), Ouiron h Ignoura (que dosan'ollaii el tema 'K>1 imirido t-eloso 
qne bace comer á su esposa el coraztín de su amante), el Cuento en que oo podías 
beber m&s que los maridos do las mujorcs fíelet^ (enoatitodor poemita, en la fomm i-ur 
de vuTía'i de seis »Üaba.s (siete), compuesto eu el siglo xii por el aii^tononiiaiido líoberli 
Bibet; el cuento del iiuuUo corto es mis Taríoiite del mismo tema, rimada oíAs tarde i 
Fraucia), etc.* 

Aunque en tesis (general no puede dudai-sc quo ios ¡ay» de Bretalbi son !a c£lul 
Úrica de los poemas del cirio de la Tabla. Redonda, es cierto que con los latja exi^teut 
ahora no se explica ninguno do los grandes ciclos: hay quo suponer otros muchos cantos 
que 80 perdieron. Ya ea 1 1 50 estaba formada y al parecer completa Iii leyenda de Tris- 
Ua, sobre la cnal se compuso en Inglaterra el poema de Béroul, del cual se con^rvau 
fVugmentos, que eu muchas cosas ditiereu d« la versiiíu ulcmiuiu livchu on 1175 por 
Eilhart de Oberg. lo cual demaostra que Óste se valió de un original distinto. Como ot 
miicbat hOntcs da la epopeya céltica, Trisláu de Leonlu tiene orígenes niitolt^icas, y 
pHtentt- la ^emejansu de algunaí <le skis aventuras con las quo atribuyeron los pit 
^(09 & Teseo. Aaf como áste triunrtt del Miuotauro que infestaba el Atii» exigiendo tri- 
buto de manceboti y douct-Ilaa, así Trisbün coiubutu ul monstruo Írlaud6a (el Morhot- 
qne exigía igoal tributo del país de Gornualles. Por una fimesta equivocací^Sn del piloB 
do la ouve de Tesoo, que ixnoA la vela blanca por la negra, se prvcipita su \mÍTV 
on las uudaa del mar á que dio su nombre; por una equivocadóu semejante de Tris 
engafiudo por üti colosa mujer, se extingue en i\ el aliento vital que & dunm penas coi 
servaba, y expira uutc^ que Isoo llcj^o ul puerto. Ni son c^tas (rulits lu« seniejauuLs cid 
sicas: el rey Üurco tiene oréjate de caballo, como Uída« orejas de asno, y el sucnito de 
piituero es revelado por su uuauo, como el del seguutlo por üu luirbero. l'Il arco de Tria 
táu e:i infalible y uo yerra nunca el blanco, (wnio el de C6£alo. V basta la muerto 
Iseo sobra el cad&ver do Tristin recuerda lu do Jüuono sobre el cBd&ver de ParU ou i 



INTRODUCCIÓN etsiii 

CQiutuuciai* mujr aiiAlof;»». T*ti «xtruoi'<Í¡nuría« aualugias no puddea vx[>licar8ü do uiu- 
l^na nuuieni por una coraunicaHite litenríu qu<) soi-la outvrftmeuUi inreroidinit, ai acaaa 
UiDpoco por U tHmpli- trantoiiísión oral, qao laulüs caaos (k> folk ¡oni n»ii(^T(>, sino qiic 
tt pfcrtso recumr & la antigua poro toduvin no Hn'inniwla hipiiteeis ijue recúuoc« uu 
ÍDuilo cvmúa de mito>í y tradicíuaes en Ja raza ¡ndo-6iiro]HiA untos de la separocióu do 
belonoB y celtas. 

Pot-o muoltos de esioB elementos* son adveuticios y niogauo os oi^ouciul eu lii leyuncb. 
Sea 6 no Trííitán un diox solar, soau 6 no los do« Iseos reproBODtaoÍ¿n simbiílica del 
dU y de la uocbe, 6 del veraiiü y do) iuvitíriio {sBgün la (Nimodii y paoril tooila que por 
tuto ttfloipo aediijo y «xtmvió 6. Iok utilliviidore» de la mitologíii comparaiJa). lo quo 
iii4)vfte OD ¿I «8 la i>arto hniniinit de lu leyemln: su iiiuor y tiutf rlusdiclus: el liltrv 
tntgioú qiio bcbtd juoUmoiilu con la rubia Iseo y que determiurf la porjietii» ó Irrosist!» 
hk pasito do nrahos manida do suprema voluptuosidnd y do tormonto iuÜDito; la vida 
«litaría qne lleraQ en «I bosque: la lioriila oarenenada que ü^lo liion podría ciirur; la 
•pilhisis fina] drl amor tríunfonte ^iobre Uk^ oiierpos ozftiiimes de los do3 amniites enla- 
od(N PD el postrer abraso y uo separados ui aun por la miiOfto, piiosio que su abruzíui 
tamiiié'n Ins pliintus qut.- crcL-ea »o1)re üuü ^puKuns, 

iKn el concierto de mil vocoü do la poesía de las naas humanas (Ita dicbo adinirmble- 
iWDtc Uastúu Parfs), el atpn brotoua es la quo da la nota apasioiuidu del amor Ilegitimo 
rfaial, y esta nota se propa^ do .si^lo en »ÍkIo> eunmiaudo y perturbando los corazones 
de los hombres coa su ribración profunda y m«luuvilliva... Uua concepciún de! amor, tul 

tt uBo ito 80 oncucutru atilos eu ninf^iln pueblo, en niii^Oii poema; del amor ilícito, dol 

^MDr MboniDO. del amar más fuorto quo pI honor, más fh«rto quo la Gangro, mia pod&> 
nao que la mnerto; del amor que euiui:a üuk seres cau naa radena qud todos los demáa 
fHloa mismos no pueden romper, del autor qu» lo$ «orprendo & pesar suyo, que loa 
wTMtra al cTimou, que loa conduce & ladesdielm, que los lleva juntos & la muortc, <)ue 
les «msa dolore* y «ngustias, pom Umbíóii gonos y delicias iucompurablo» y cusí sobnv 
fauíoana^ «ata concepción dolorosa y fascinadora nacU'i y se realizó entre los celtas «o 
el poema de TriKtAu ó lseo> ('). 

Hemos diclio quo uoda subalsto de loü textos primitiTOit du evita loyendn; pero la 
nidoM de algunoa detalles y lu nusencis de todo ntsgo de crietíanisuio permiteu iiti-í- 
liairU remóla aaüglledad, íucÜDándose el mÍ<uiio G. Furfs k eroor quo recibió su dliinia 
tKiua céltica en el si^lo X. Lo« poeta»! tratioesoa del siglo xii no le prestaron máa que 
ta lengaa, y hasta pnroce seguro que so iuspirarou eu poeuuts ingleses inharmedios; el 
Mimbre mismo de iMtnlranc, dado k lu btul Iji-bidu, indica este ori^n, coufesado además 
forol traductor auglu-iiormaudo del poenia Waldef. Aunque nada quede de los iois do 
THstán, coturta no xMq que existieron y que eran (cuidos por Im mejores, sino quo se 
Mríbulati al niLsino Tríst^íu, A qnion la tradint'm pi-oclamaba el más diostro tafiedor de 
vpa y de rota, ul misaio tiempii qiiM t>l pnmer corredor y luchador, el primer esgrimí- 
'or de ospada y tii-udor de arco, el mtts diestro de los calcadores y el mña hábil en corlar 
rpnfMunr In oarnv de \as bestias muertas en la caisa. I^ii logliis ootabael lai del ¡jotei«f 

P, Pot-ntM rl lJ.gen'U* (íu atotfen ¿yí, (>¡i. 117 v 1-10-40. 

Lm Unliajo-i ciIiicM lie cakM últimoi uSoh liaa ronovudo por completo «I csiudio Hcl 7Ví4bÍH, 
^^BH M{ie«i«l mentó loa lomo* XV, xvi y xvii d« la H'jButn'a, doii'le «pareciuoii vtrioH d« oIIuh y ■• 
'■«unta de U» roitsatot. 



OLXIV 



ORIOKNES DE LA NOVELA 



que recogió filaría de Kiaocia. y eu que o¡ mismo Ti-istán oompam sa amor y el de Iseo 
con el indostnictiblo eiitrelaxainieiito lie In mtirirosolva r »>! avellano, i;i)niiiaraci6a poé- 
tica ijiic acaso explica uno de los episodios más bellos entre los que foeron sobrepo- 
niéadosQ ni núcleo do la levouda. Otroü do» ¡ais, ul pui-ccvr posteriores, coiitíoneD en 
germen el episodio de la locura de Trístán. Ftieso Anicametite por Inglaterra, faene tuní- 
biéu por la Bi-ctafla frauC'Osa y por medio do los canteros do la penfii!;nU nrmoricaua (lo 
cnal es virualniil, pero no bp ha probudu liastii ahora), al ei^lo xit hay que nsímir la plfna 
eflorescencia de iwta historia de amor y su difu:<iún universal. iite»tij^iiidn no sólo por 
los poemas fraDoeses, eino por las i-efereuoifta do los trovadores proveii»»leíi y ¡wr 1m 
traduccíouea en nleniiiii y iionto^o, Hemos ni&uoioundo ya lo» fragmoutux del [toema di> 
Béroul y In imttacián alemana de su texto perdido; tampoco «e conserva el poema de 
CristiAn de Truyes, que fue el mte fecundo d» los natoros de este perioilo. Pero existe, y 
esla obram&s bella de este ciclo y una de las más bellas de U poesía de la Edad Medía, 
«1 poenin del ttuglo-uormnudo Tom&s^ que dico fundarse en el relato de uo bretón, IIh- 
inado Breri. Kl poema de Tomás, aunque escrito en trances (como era do rigor entonces) 
ropresenta lo que O. Parfs Huma la vcríióu inglo^n en oposición & lii fi^m-esa, & la cnal 
pertcneceu no siílo los textor citados lin^ta uhoni, stuo la prolija novela en prosa, ampli- 
ficada y refundida varias veces clunintü el siglo xiil, y Im-sla l»s reiircsentuciones fre- 
cmtítvs do cpidodioi» de este ciclo en obras de U escultuj'a y de las mies dvcomtívfts, 
Mpecíalmente en cofi'eci y espejos. Pero el poema de Tomás, aunque meiioi' divulgado, 
tieoe un valor estótico niny superior por el proftindo sentimiento que eu 61 rebosa, y 
ba logi-ado una fortuna, si monos popular, uo menos envidiable. Ninguno de los cinco 
manuscfitos qne se conservan de 61 ofrece im texto completo: pero conocemos fntegni su 
muteríu puótica por la traducción cu prosa noruega que hizo en 1 2'2Q el monje Roberto 
para uso del rey llakon; por otra en vei-so iugk» del siglo xiv, y sobro todo por ti 
poomn alemán de Gotfrido 6 Gotofrodo de Stroübni-go, en ot cual se inspiró al geoio 
Kombi-to y tempestnoso de Kicar-do Wagtier para la obm inmortal que con más fiisdn»* 
dur y penetrante hechizo consagra las nupcias del amor y la mueitc. Ku el enorme 
libro de caboUerlas francés (al cual sirvió do baso ol poema perdido de Cristian), la his- 
toria de TristAu o» una au6cdotu galante y livian», propia pan entretener los ocios de 
una sociedad culta y mal avenida con la rigidez de los deberes conyugales; la molancí^ 
llca leyenda criticase reduce casi A un fabliau, más tierno y menos picante que Otros, 
envuelto en ciertas uubea rio galniítcrfa equivoca, eühozAndose ya los oonreDcionale:) 
tipos del perftx-to amador y de la perfecta dama. Ku Tomú-t y sus imitadores la parte 
trágica de la leyenda recobra eu doloross efieacin, que en el arte mfstion-Heusnal do 
AVagnor llega hasta los linderos de la conmoción patológica: escollo iuevitahle en la 
profiítula inmonilidad del asunto, que es, dicho stu ambi^jes, no sólo la gloriticacióu del 
amor adtlltero y de la pasiiin i-ehelde & toda loy divina y humana, ¡«ino la aui()uiliu'ióu 
de lavolunUul y de la vida eu el más torpe y funesto letargo, tanto mAs enervador 
cuanto más ideal ne presenta. 

Ademía de psttv febril powta del delirio amoroso Inyeron h la litowtnni moderna loa 
cuentos do lu materia tU' ¡tretaña im nuevo ideal de lu villa que so expresit bien cao 
el dictado de Qibalkna amiautr. Los motivos que impulsaban á los Íiíitmm do la epo- 
peya germánica, francesa ó castellana, eruu motivos racionales y sólidos, dadas las 
«is, costumbree y creencias de su tiumpo: eran perfectumeute lógicos y humanoU 



INTRODUCCIÓN 



CLXT 



dol c-atada sodnl ríe las ptlnde!) lieroira-s. Los motivos qito guiño & los cnballeroü 
I» la Tabla Kedonda sou. por lo gcoeml. arbitrarios y idtíles: su arrjTjdjid en ^ercita 6 
mea bicQ se ronsume y disipa entn- tas iiiiitiionis de lui sucfio; el iiwtinto ile la vida aren- 
turem, de la areutni'a por 8f miíntia, 1o.s atrae coa irrciñstible sefltielo; so baton por «1 pla- 
cer de batirse; cruzan tiurras y mares, dpsoabcxaii monstruos y ondriugos, líboiiao prin- 
cesas csuliras, dau y i|iiitaii coronas, por el placer do la acción mianin, por darse el eepeo- 
IícdIo líe SEi propia puJAiiza y altirf>7. Niiigúci prnpCisiti') serio de patria lí religiiSu les gula; 
kmtsma demanda del tíanto Gríal dista tnndio de tener en los poemas bretones el pro- 
fondo sentido mislico <(ti<^ adqulriii en Wolfrntn do Eschcmbwli. La acciiJo do toíi héroes 
Át la Tabla Redonda es individualista, ogofsta. uníírijuica. Aun(|iio lu nirte del rey Arturo 
9TTa msteríalmeolií de ceotro, esta agnipacitín m exterior y tictit^ia; al príiic^ípio cada uno 
de estos tais gozaba de oda independiente. El caballero de los leones, el de las dos espa- 
Ut, Erec, Forgtis, Idcr, (lUiuglain, tiijo do (lauvain. y tantos otro» tenían i-adn uno su 
btograOa aporte, pero uo todas llegaron al punto de desarrollo que la de Triatán, la de 
P«neval y la de Lmiy^rote ('). Ku todas ellas w describe un mundo caballeresco y 
gilaute, (|Uo no es ciertamonte el de las rudas y bflrbaras tribus célticas A quienes se 
4c(riA el germen d(< esta poü.Hfa. pero que corresponde al ideal del siglo xu, en que se 
«tríbicron Ioh poemai^ traiiceae:^, y al del xiii, en que se tTHdi:ú<^i^ii ^^ prosa: mundo 
ideal, creado en gran piirte por los troveros del Norte de Francia, no sin influjo de las 
enttepoMuas del Mediodf», donde fioi-ci^ii^ outes <tue en ninguna partv lu casubtica 
imaloría y extendió su vicioso follaje la planta de la galantería adulterina. Pero si en 
mu corriente entre los trovadores y las grandes damas de Froveuza la teoría de) amor 
urtítysa incompatibilidad con el mutrinunito, yes cierto que esta Uriana tcndcndu ^ 
Morid de bnea grado & las narraciones bretona?, en que casi siempre ardía la Uatna del 
imor culpable, nunca a<wt frivolos devaneos pueden confundirse coa la inteoí^ay desga- 
mulora pasii)o que sdlo el alma céltica pai'eco haber poseído en oí crepitsculo do los uacio- 
nalídades modernas. Ijd at-ce^orio, lo decorativo, el refinamiento de las buenas maneras. 
hs descTípciones de palacios, festines y pasos de armas, la representarJón do la corte del 
nj Artús, donde toda elegancia y bir-arría tiene su asiento, es lo que pusueron de su cuenta 
Im imitadores, y lo que por ellos ti-unscciidió ¿ La vida do las clases altas, puliéndola, 
■tildándola y afemináudola del modo quo la vemos en los nigloa xit y xv. Loa nuevos 
b&xies diferían tanto de lo8 héroes épicois como en la historia difieren el Cid y Snero 
4e Quiñones. Y aim vinierou & resultar mis desatinados en la vida que en los libros, 
porque lu<> paladines de la pu«trera Hdnd Ucdia no tenían ni la oxaltucidn iiQBgiuativa 
J aebuloíia, ni la pasión indómita y fatal, ni el núítterioso destino que las leyendas bre- 
tooH prestaban & los suyos, y de qno nunca, aoa en los 'venciones más degenerados, 
Jejan de encontrarse vestigloíi. 

¥,] más fecundo de los poetas que cu l'Voncia explotaron durante el niglo xii la 
maltría de Bretafia fue Ciistiilii de Troves, que además de su Tristéii^ ya citado, y de 

O El tomo XXX lie In Ilitíoire Utlérairt dt la »ance, publicado en 18S8, cuativiie «1 midtiiiii 
Wluí por 6Mtún Porii de tndn* Im noTciiui en vtinio del ciclo brotan , oon rrfcronciui & Ins i|uo ya 
. «ido ■nklintdu on tcmoii nnt«ríorrK. y et liait* la f«oi)a v\ tmliajo capital «obre «I aiunio. 

Como obra amcD* i inatructiva áa vn\gtñ'tiicii¡n c«n*nri'a nicmpro in valor el libro i)e Panlioa 
firit, Lu Rotnant dr la TaHt ¡Sonde mil en nouvgau Itmgrtgt tí accompagnéi cU nchfrrluii mr Vori' 
pmtt tt earacttre dt et$ grandtt com-potilú-nu (Paría, Tecbenut, Í863-77, cioco yoltimenaa). 



CLXVt 



OBÍQEÍTES PE LA NOVELA 



Otros poemas como A'rec, Ciigtx, haiu 6 ei mlnUero del Jjfón^ compuso por los aflo* 
Úa 11 70 el diento dr. la eorrctfi Tidr Lmtrflol ( Lanzumte). ciijoasunlo le liabta comiini- 
fíftdo la oond^a alarla dv Chanipagne, hija de) K)- de Fniucín Lui^ VU y do la reina 
Leonor de Poitlcrs, y en 1175, Persei-at 6 el Ouenbo del Graal^ raliéndoee do ud lihro 
ftogloiionuADdo que l« babfa prestado Felipe de Abtacia, oontle de FlniídeR. Ambas fimo- 
nw 8P cuontací piltre 1m mis célebres y capitales de este cielo, y no coniribuyó poco & 
viiljjiuriziirlns el telento de c<$iilo cíou quo las refirió Oístiáti. qtio [lUiu por el mojor piKU 
fraut-f-K de hii tiompo. 

Prrr^rai^ ««í eu los oiimtoa breloiiPíi y anf^lo-uormandoo c-omo eu el poema do Cri 
tiAn dr Troven, que terminó dcspnós de él Godo&vdo de Lu^i, distaba mucho do touor w 
Hemido roH^'ioso y k transc-cndonda que luego alcanzó, especialmente en el gna poema 
que los alein»)»^ se atreven A colocar mar cerca de la Divina Comedia. Kn udo 
los mabinofíion ra'I'Ucos, el de Porcdur, hay ciortamoute una lanza misteriosiL, dt.- 
mial miuuia tn-s gotA<> de saugre, y una vaaija ú plato grande t-n que nada la (vitfi 
eosan^ntada do iin hombro; pero estos Túnebrca objetos, coya doclAreciÓD se hace 
sólo id tinal de la leyenda, uo «envuelven niiií;úu enigma roti^'ion»; con ta lanza fi 
Iteridu nii tío de Peredur, y la cabeza era la de uno de sus primor inmolado por I 
hechicoms de Kcrlow. Ba uu poema inglés del siglo Xiv, Si'r Fercifalt. derivado 
Iwblomente de otro anglo-riormando mncJio mis nnli^u, uo hay el monor rastro di 
plato ni do 1n lanica y la histonn es mucho mis senoilla. Per<>eva1, educado por <ait' 
madre lejos del mundo y en la íf;nOTaucin de la viifa caballeresca, para librarle de la 
triste suerte de an padre, muerto en un toni«j por su Ómuío él caballero íiojo, moii' 
un d(a en pelo uua yegua salvaje, y armado de ana azagaya 6 dardo eítcocíe do li 
mía rudos se dirige á la corte del rey ArtÚH, toma venganza del matador de su 
y despoée do extraordinarias arenturaa ae casa con una prínceü» A quien habla ti 
tado de sus enemigos, y rescata A sii madre aprisionada por las aites de un mal 
uacontodoi'. Rl J'ereerat. iiiglte ea un poema biogrAfioo, y todo el inteiVv coni^iüte en li 
pintura del campeón salvaje y su rcpouiinn apaiiHiíti on la corte de Arlds, con drcuiis* 
tandas quo recuerdan algo las mocedade» de Rnldftii en leyeudw carolingias muy 
tardías. 

CrístiA» de Troves siguió oua versión mudio mA» parecida al mabinogion céltii 
pero uo sabemos lo que pensaba hacer con el pinto y la lanza que Pei-c«iral eocoQ' 
en el castillo del rey Peeicador, el cnal no podía aer carado de s\i doleDck miontras 
noTel cabalk'ro no le interrogase sobre el Aootido de «qnetlos objetos. Perceval, q 
dobla de sor muy poco carioso, QO lo proguuló nada, y romo Cristian de Tmym 
acabó su poema, dt^ó abierto el i^mpo & todaa lan amtíuuacionds ponblea. Hubo 
de autor anónimo, que mus que historia de Foirevai es historia de Oúnrnin (OnlvAn' 
sobrino del n*y ArtiK Otra, de tlauchw de Dounlan, quodfi incompleta también 
recibió nada menos quo tro« tioiilce diferentott, entre los quo obtuvo la preferencia 
los lectores el de un ]X)ela Ubnindo Mi>nneüier. que por los aRos do 1220 dcdiol 
trabiQO A la condesa Juana de Flaudea. Unidas estas continuaciones A ntru de Ocr' 
do Montrouil, llegan en algunos mantiücrítos al enorme número de tí^.ÜÜO reraos. 
estos rapsodas que proíiíguieron la obra de Cri^ciAu do Troyoe se presenta, sunque uo 
onteramento desarrollada, 1» iuterpretación religiosa del ^anto (iraal. Porceval ea 
tra en Vteme«t Santo una compaQia de piadosos Tarónos, que lo exhiHtan A hacer 



'^ 



INTRODUCCKiy ci.xrii 

f de 8Dg pecadas y lida mamlami: se conBcsa coa un ermitaño, qae resulta ser so 

tío mátenlo, j sigatenHo su» instraccioaes raetm al castillo del rev Pescuilor. que, 

ooDU'MtaiKio ft sus pregniitas, lo dwlara todus Iw tnarovilUs do la lumtn 8niif;riontA y 

dcl pluti) iiiistüriij<>u. Muen? & poco tipiupo, v Ptnvoral hereda tan prodl^oso.^ objetos, 

OJD 1(3» vnHf>s 9C retira A uiia ermita, donde hac« au»lera peoitencia, ha<;ta qiii> el dta 

minno de ku mnerte son arrebatados milagrosaments i lo» cíeloK la lama y el Grrial, 

qne deapa^i se loa haya mello A ver en la tierra. La lerenda din un pasn m&n 

io nao de los autores ú interpoladores de la prímem cootinuociiín identificó la 

luua con la de Longinos, y atira»^ qae el Oraai era el vaso en qae Jone do Arímatea 

habb recogido la sangre del (.'nicJIioado. Do aquí procedían todas sus virtudes milngro- 

tM: lenfa el dou de curar la» heridas, de lleuarite de los manjares mAa exqtiisitors á 

voluntad de KU dueño, y íinalmente, procuraba (odoíi lo» bieiH» do la ti«mi y dol cielo; 

pero para acerearse á (•] om mvDiwter e«tar en gracia, y oiMo uu sacerdote podfa decía- 

ntrma matavilla*. Ka el pen<ianiieulo do los troveroií el Oraal parooo haber sido un 

dmbolo nnearfírtieo. Ln cBldpm mágica de \m hretones nada tiene que ver con ella, dÍ 

M pMlble Hrlmitir In hipfftosis de Villemarqn6, repetida por Renfin, según loa cuales el 

Orval primitivo era una superrirencia de Ia anti^a mitolof^a. una especie de t<fnibolo 

frmcmaftónico, que se oooservó en el p«ís de Galos mucho tiempo de«pu<l« de U predí- 

wi¿u del Krangelio y que Inogo «e fue crístianizando lentamente dentro de la mieuu 

nía kfmrica. Porque la verdad es que ni los tnalnrwffion bretones ni los mis antijíuoa 

poeniM fratuMses prewntau itidicic» de semejante transfomacidn, ni encierran nada que 

Hiea «seodalmente profiuio. La metamorfosta do Peixnral en caballero espiritual uo ae 

nnipliit hasta principios del siglo xiu, j oo puede contante entro las oreaclones origl- 

Ml«t del geikio céltico, micntms iio so pruebe míyor que lo lia sido ha«ta ahora la 

Ktiicacia de una vi»]''» Hohre .Tot)6 de Arímatea y el plato de la Cena, escrita en ol 

ííglo vril por un prmital^o hreMn. 

El deairrollo completo de In leyenda dei Santo (íraal se encuentra en una espoeto 
Je Wlofria conipn.>*iUi pur Itiberlo de BorÓn. poete dol siglo xin, nacido en el Knin«H 
Ctuidadu. En la primera pane (Jos^ «fe AritnaUa) narra pI origen, OMsagracifín y pro- 
lüjposas virtiules df; la sianta reliquia; en la secunda (Merltn) courierte en veridico pro- 
feta á «te hijo del diablo y le liare anunciar las maravilla? futuras; en la tercera refiere 
ráiDO Percrt-al hizii la demanda y conquista del plato sagrado, y cómo íste tw iranspop- 
twio al cielo despiiéü de su muerte. Se bn pet^ido el tercero do estos poemaa y gran parte 
W «giirído, pero queda do todos ellos una rodaoción en piswa. Lo mismo sucede con 
1*1 Demntvia lír! Simio Grnal, d« autor aníínimo, en qno intervienen, además de 
Pureral. Onurain y Lanzaroto. sin que ninguno de «tíos, por sus aventuras munda- 
"«•. pueda alcanzai- la posesión de la sagrada reliquia, i-escrrada sólo para la piiroaa 
^ Percpral. Pero in> faltó quien le despojase de esta palma en favor de (íalaad. hijo 
* Laniarote, y hubo una nui^m Dtmand<. del í>fm(n ürfial, falsamente atribuida i 
!ÍikMti) de Borrin. y de la cual tendremos rjue volver á hablar, porque fue traducida al 
• napiAa y se inooipoi-ó tambión con el hanxarotp castellano, y «uo y o*n> «on el 

Üo iutonlo bomo8 prescindido del poema de Wolfmm de Kschembach, porque fue 

<M»f»mente desconocido íbera de los países gorraAnicos y por ser obra do altísima y 

'Wana originalidad en todo lo que no es imitado 6 tradncñdo de CrisiÜn de Troyes, 



CLXTKl 



ORÍGENES DE LA NOVELA 




únieo modelo franc^g que paroce liaber tenido présenle, puesto que ol proTcnzal Kyo' 
ft quiea L-ita, puedo sor uii pentouaje ima^niuio. Wolfrnm se apodera del cuento céltico 
país trHDsTormarlo, ci-eando iiua epopeya mística, que es, siu duda, iiaa de las mis po- 
derosas iuspimciouus úe lu jKJOifia cristiuna, v sua cual fuero la rudoisa do U forma, uua 
de las pocas obrat de la Edad Media qu« tienen valor pereune y uiitrensil. Pareco 
indudable que en la milicia que custodiaba ol Santo Qranl en el castillo de Moikf^alvatgo, 
quiso reprcsootar ol poeta alemán la Orden do lo» Tomplurios; pora ol simbolismo 
la obra es mucho mis tniuKcendoiitat y Kolemno, puesto que abaivA la totalidad d< 
destino humano, con ioíi miítierios del pecado original, de la Redención y de ia P' 
(-ia roal de f>isto on lii Kii<»ui8t£a. £1 {wotii, Itoiiu Ji U vez de pnvur y rororonda, 
toca directameuto too altas materíaa; huye de exponer el dogma teoM^co; sus reprfr- 
sentacioneei, Rgunut y alcgnrfus pertenoccit al mundo corpóreo, pero aparooon bafiadav 
por UD retlejü de aquella lux sobrenatural que Parcíral vio ea el castillo del rey Am^H 
follas salir do un disco formudu de una sola piodra procíosa, m&s rutilant^qufi ti soff^ 
Sólo en las prüFundídndeit del alma g«rmiinica, sedienta siempre de lo infiíiito, pudo re- | 
norarse así y I1i>rcccr con tan esp16ndidu primavern poética lo que ou sn orígeu babU | 
sido poco mte que un eueuto de hochicorlas. La iutluencia grave y religiosa del poema I 
de 'Wolfram de Dlschenibanh, que fue muy leído y admiruilu por los romftntiros alema- 
nes, uo lUe indiferente en ia reacciúa religiosa del piimer tercio del siglo xis; peuetrS 
eu sus imitadon^s, basta eu los muuoTt urtoduxos, y puKO üu sollo en la últimn do las i 
obras de Wagiier, que et^ sin duda, la menos pesimista y la mhe, luminosa y serena de 
todaíi lan sayas: ol drama de Parñfal, expresión ai-tfstica do su doctrina de la reg&> 
Deradón. 

FÁ tercero de los grandes temas de la epopeya bretona fue el de I/tmiarote y Oim 
bra. Las raices de osUi ieyeudu w yi.-ultau ou ol subsuelo de la mitología céltica como 
del Triglán. Ijauzarote del l^fío {Laneelot), libertando & la reiiut Gitiebra, robada 
«el rey del país do dondo nadie vuelve>, es ílecir, por el rey de los muertos, y tenieD' 
que atravesar para ello tiu rio de fuego, «obro un pueuto tau estrocho como el tilo 
aua espada, recuerda eo sugiiid» el mpto de Proscrpina por Plutóu. ol descenso 
X«seu y Firitoo i los iofieraos. Poro eee sentido se borró muy prout«, y Las: 
qucd¿ cunvortido ea uu per«otu^e ontcnuneuto humano, uno do tantos héroes do 
Tabla Redonda, criado por una hada ó dotta tM Utgo^ do qulOD tomó el nombre, 
poema auglo-normando, dol cual sólo so conoce nnn lraduc(-ión alemana heclia & 
del siglo XII por Ulrico de Katziklíovou, contó sus aveutui-as ea los ciudades de Lim 
y Cbadilimort y su» «mores con las bellas princesas Ada ó Iblia, siu mentar para 
A la reina Ginebra, t^ta debió su colebridad á Cristian de Troyea, que eu su Roma» de 
la CharretU, oomomMido ©u U»0, y que loiminó Godofredo de Lagni, concedió lar^ 
«pado ú la. relación de aquellos adiilteros amunjs. El tflulo dol poema so funda sn el 
cdlebre episodio de haber subido Lauuirote & una carreta para ir üii seguimiento do la 
reina, iüendo tal góuoro de vehículo dcahouroso desde el puuto de vista caballcroeco. 
La noYolu de Lauzatute cu pro» fraucosa, compuesíta & priucipios del siglo xiii, tien« 
por base el poema d(> CristiAii du Troyea, pom muy amplificado con ayuda do la crónica 
latina de Monmouth y con otros llbroH, haxta formar una historia seguida de la Tabla 
Redonda, que termina con la última baUlla en que diwaporeció el rey Artos y con el 
hundimiento do au i«ÍQO y corte poí'tico. En 1220 este ¿Of*«roíp prosaico fue refundido 



iiítbodücc'hin 



OLXIX 



' incorporado COD olSíerlfny coo uiui délas Demanda» dei Santo Oriat, ax\Qo\\a,m\ (|U0 
el protagonisU «s Galuad, hijo de Lauznrote, soldiiidoso asi, de ua modo artificial, ambos 
teimui. quR praii de todo piiuto independientes al principio. &itu redacoiÓD m la que en 
libaos manuscritos Ue\a t>l nombre del célebre A]-i.-ediano de Oxford OiiiUt«i-D Map, & 
ital«n tambi^*n so han atribuido, cou niAa ú meuotí fuudamento, grao núnioro do poasfas 
latinas rítmica», del géoero sailñco y goliardico. Pero en cuauto A los libros de cuba- 
Üerías citados, t04Ío iiulnce A creer qiio fueron «"soritos en Francia y no en Inglaterra, y 
ea feobi muy pofit^ior i Gunltcro Map, quo muriij á Unes del siglo \i\. 

Mencionaremos, nualmeute, por la rsra circunstancia de luberse perdido el texto 
IraDOfa j cousenarse sólo ana vereión ospoQola, que cituremos liiegu, el Italadro del 
labio Merlfn (rouir dtt brait), atribuido & ua tal Elias de Boriu. Toma su uombi-o Mto 
Kbro del baladro 6 grito espantoso que dio Uotltn al onwntnu-so oonintiulo y encerrado 
m an eepino por las matas artes de sa amada Viviana. 

Puede decin^e que teda esta «Doraie literatura eütaba completa & mediados del 
siglo xili V empezaba & ser orgaaisada en vastas compitacíonefl. Por loe aQos de 1270, 
el italiano Rostíciano, de Pisa (de qnien es una <le las redaccionett del vi^o de Marco 
Pdo). hiKo en prosa francesa un extracto de todos lot; poemas de este ciclo, la cual fue 
Day pronto traducida al italiano. Kl eulusiusmo eou que fueron recibidos allí igualó al 
qw antea hablan tlosperiailo la epopeya del NortQ de Francia y la pue.sfu Jfrica do Pro- 



«na; 



Terai d' nmore e proae di rgnuuuí... 



Dante (De ttilgari einqucntia) alega como privile^o de la *fllcii, deleitable y tuI- 
pr lengua de oiU , ^1 ouIüto de la prosa y lo mucho que en ella «e babta traducido, mi 
liB^Mas de Konutuos y Troyanos como las bolUstmai: aventuras (amhagfft yutrberri- 
"w; del rey Artús ('). 8n maestro Broaeto lAtini tomaba del Tríitán ejemplos de 
«Uo. Finalmente, el efecto tra.stoniador de la muelle y Mugida poesfa de (tichos libros, 
no eu Taño mirados con recelo por los antiguos moralistas, quedó consignado para Ja 
ilDMtalidad con rasgos de fuego on el episodio do Fraucist-a de Rjmiui: 

Xoi loggeTHiDO un piorno per díletto 
di Lanoilotto come amor lo «trinso... 

Por pifi ñate gli ochi ci aospinso 
quelk lettiira e scoloroocl '1 tíbo... 

Qiiando lei^'^mmo il disiato riso 
EsKcr bacialo da cotanto amante... 

Qalootto t\i il libro o clü lo acriaso: 
qiiel giorao piíi non vi leggemmo avante. 

Ueoo9 rápida que en Italia, y mucho menos, por supuesto, quo on el centro de Europa, 
file la iatrodacdtSn de e»ta.s ficciouoe en ICspana. Oponfaní^ & ello, tanto las bnenos 
cuaUdades como los defectos y limítacloDes do nuestro carácter y de la imaginactÓD 

(IJ AUrgat ergo pro if. lin^aa aoitv, qitoti propt^ tui/acili»rtm, at tietectabiltortn vulgarilaUm, 
qtñcfjnid ndactum. tíet íaMntum at ad vulgnrt piwaieum, nia<n nt: riJfUeel biblia rum Trí/finurMm 
/fanuHMwm^iW patÜiu eampilala, tt Arluri rtfU ttitbayet futeerrima, |e< quam fUira alia hÍtt9TÍm 
ae éocirna (Dt vulgari tloquic, lib I , cip. x). 




encx 



OKÍGEXES DE LA NOVELA 



nucíoual. El temp!» gmTe y heroico de nnortra priiniti™ poesía; sii plena objetii 
dad bÍRtiínca: sa nidn y i'iríl üencill»?.. sin nutro de gaUnterfA ni &ft>mínflci6n; su 
anlicDtc y sincOTa, sin mozrta df onsuellos idoales iií ratiahios de miloIugfaR mut 
(salvo la creeiipia, no nniy poética, en los aplleros). enin lo m&s nmtmrio qnit \aa 
namc piied« á esa otni poesía, unas voces ingeoiosa y liviana, otras refinadamente psít 
It^ea 6 ¡>oligrosam<>oto nifRtica, impregnada ie siiporstioiuiii^s njoiiits al cristUnisma 
la nial lenta por teatro ragíon^ü lejanas y casi inci^guitas parn lus nu&ttros; por b^rooB,' 
exirafia-s criattiros sometidas A misterioso poder, por agentív sohmnattirales, badas. 
encantadores, gignotes y enooofl, moosti-uos y vestiglos, uacidos de un concepto nattira- 
lUia dol mundo que oiiuca esisHd entre las tribus Ibéricas 6 (jiio había desaparecido del 
lodo; por tin y blanco de san empresas, el delirio amoroso, la exuItAcíóu ídeAlista, la con> 
qui>tta de taiitftstiooíi reinos. A A lo siinto la po^eeifin de un taliRmán equívoco, que lo 
mismo podía ser in^ti-um^nto de hechicería (|ue sfnbolo del mayor misterio leolÓRtco. 
Afüdase & eeto la novedad y oxintfSfxa de las coistumbres, la apaiidún del tipo exótico^ 
poin nosotros del caballero ooi-teiwio^ el concepto muchas veces falso y sofistico ddfl 
honor, y sobre todo esto el nuevo ideal fenienino: la intervención coütinua de la mujer. ~ 



ea 



no ya corau sumisa «xtpoRa ni como reina dol hoi^r, sino como criatura entr(> divina y 
diabólica. & la cual se tributaba qq culto idolAtrico. Inmolando ft sus pasiones 6 caprichos 
la austera realidad de la rida; con et perpoluo sofisma de crl^r el orden sentimental ea 
disciplina ótica y confundir el suefio del arte y del amor con la accidn viril. 

Las precedentes observaoíones se aplican, no solamente á Castilla, sino i Cutaln 
donde tampocti uraigú esta alambicada y galante caballería, á peitar de tm onnocid 
allí desde antiguo los asuoios del ciclo bretún, pnicias íl la poesía de loa trovadores pro- 
veníales, alamos de li:» ooales tuvleroo A Catal iiíia por patria. Basta i'ecordar la celebre 
poesía de GiniUlu de Cabrera, dirigida al juglar Cubra por los tüios de 1170 (ruinado di 
Alfonoo II de Aragón), en la cual se enumeran las tuirradoneü poMiras más en 
para encontrar, á la \oz quo alusiones h la niftsica do los Bmtones: 

m<)a sabí riuir 
Al iiiÍl^u albir, 
A teinpradura do Bretnn, 

exprcstunente designados, varios lemas de este ciclo: ol de Rtte-, que conquista el ganlán: 

Ni sabe d'Eiec 
Con conquiMec 
L'eBpciTíer for de sa rqjon... 
ol de Trifltán é líieo: 

Ni de Tnstan 

Cámara Io«.iit« Iiuron... 

Ni de Giinvaing 
<^iii rm onopaing 
VstTJa tonta renalaon... 

y probablemeoie el de Laiizarote, aunque está menos elaro: 

Ni d'Anelot la conteneos... (') 



el de Oauvain: 



:>) Blili y FonloaAk, ¿>c ím Tr<>vadon» m Eapaña (Baneloaa, ISSI), pp, 809-S7T. 



rSTRODUCCfOlf 



ct.i;xi 



I 
I 



Fpro i potar de wtas y otrms vntia» roforonoias, imito od Id poo«(a prorouzal como 
m la oaialaDa prAjiiomoub* ilichA, y á posar Af In flwueacíft roU (\nfí Ins libri>s franc^ees 
lie la materia do BrctnOa m eacaontrfiíi r^strndof^ cu lot; invoiitarioe ilc tiis bibliotccss 
de los prfncipos, pues rDHiois qiio fl n?.v Dnu ilaiKu poseía las Profaeies tU iín-Uii 
cu francés (uúm. 71 de su catálogo! j el Prlucipe de Viann un Saa^rfat y uo Tris- 
Unde lifonix (aúm». H6 y ¿ifi) en la misma lengua, apenas se ooDoce traduociÓn cata- 
laiuk de uin^iDO de «llo«, aunque couíila quo las hubo por cstopasAjeterminauto de la 
novela de Curial ^ GüeJfa, oicríia eti el siglo xv: <Eu aqueet libre se ía mencio de 
•cavnllers erraiits. jaL-íia que es mal liit en-atits. car deu hom dir <uuniiiants. Empero jq 
*vall la manera de af¡ueUs catUalans (¡ni trtulatí^ren iw Mres <U TritUin c df Lan- 
»(Yirofa f toriiarfH lo» ii*^ la lengua {'rnitfítim an Itngtut eaítMiajia, e toU temps diguercu 
sc&vallers erranto (*)■ 

Habla, no o1>stante. una regíóo do la Penínstiift donde, ya por oculta afinidad de orf- 
^eaes étnicos, ya por autigua comuntcaciAii con los países reltas, ja por la ausencia 
óe una poesía épica nacioaal que pudiera coatrarmitar el trapulao de las uarntciouee 
reñidas de faera, eucoatraron los cneutos bretones üegimda patria, v farorecidoa por el 
prescito de la poesía lírica, por la moda coilcsiuiu, por el iiiflqjo do las coíttuinl>rcs caba- 
llerescas, derípertaifm el germeu de la insjiiraciúu iiidfgeua, que sobre aquel tronco, quo 
parecía ya caroomido y seco, hizo brotar la prollfica rogoladón del Aniadis rfo Oauía, 
pñinor tipu de la uorela idealista española. Fikcilmente íie comprenderá que aludo ft los 
reÍD03 de (íalicta y Portugal, de cuyo primitivo adticismo {& lo ineuos como elemento 
muy poderoso do au poblaetAn, y también de ta de Afttiirías y Cantabria) serla demasiado 
;Íciíimo dudar, annque do ningiÍQ modo apadrínomos los snefios y fantasías qno 
íbre €Bte típico ba forjado la imaginación de los arquciüogos locales. Si no se admito 
la persistencia de esto priinitivo fondo, oo sólo qnodan sin explicaciún notables costum- 
brea, oreendas y superaticioiiefl v)%'as aún, y casos de ataTÍsmo tan singulares como el 
renacimiento del meAinnismo de Artús on el rey I)o» Sebostiáu, sino quo resulta en¡g- 
máticu el proceso de ta liteintuRi i'abullci-e<iin, que tan profundarneuto arraigú ulU, que 
oouqubtfi ^ esfuerzo la-^ imaginacioues como si astunosen prepnmdas para recibirla 
y quo fUe imitada ooo tanta originalidad & la rnelta de algunas geueraeiODee. 

También fiío allí la poesía Urlca el vehículo de las tradiciones gulosas y arraorica- 
fias. Gxistte en la regii'm galaicoportnguesa uu» escuela lii-ica que por c<cTca do do« siglos 
¡mpuso sus formas y hasta su lengua, uo sdlo á los trovadores del Noroeste, sino A los 



('] VtTDhkgcD, ea tu ligera opÚKcnlo fía litteratura doi Unni de eacaHariaa (Víeca, 1972), ciu 

I ptSwU ufi eddie« d« la Ambroviaim, do Milán, Mcríto en I3S0, ipic oODticn» U últiiua pftile d«l 

I ea valeaeiano (?); peía debo de lialier Algúa ernir cu (.-unnti) á k leiixna, poique nin^no 

llMque han UtlAdo »■ pro/etto i\« licurntiirn oaislonii le mcnoioim, iii siquiera A. M<irat l'stic 

•o h mny etiueradH riMcnii inserta on is colección de fliBber, (Tmmiú* der Rom<ini*ehat thiJ<Aog¡e. 

*M texioa uavelUUotMCD catalán son «unianii'iitL'escax». AutidecueottwdevolüaapeiLti* pncdon 

ciUfMOtnM qye la Coaootda lajeada ilc) paje d<i Sanuí laabcl (AúuuiHÍa, v, 463) y la Ilidoria de la 

wiU r*j/ dt fíungria (ununlo ilel cilobrc [io«iiia U ¡íiiuhine, uumpueato «ii ol ai»}!" ^^m por Folipo 

■* BMinnoi,gJrj_ del cuul «« huí iin[ir«M doe v«rsionea, 1> una en i-I tomo xiit de DocumtntM del 

I d» Aroffán (pp. 5;í y «*.) y olw un l\1trii>, 1873. por D. Bariolumí MunUiier. Bu sn cWic» 

ilu coa ouoH il« li4 Bit>IÍotecft OolauíNna, y que para tclualuieiiLv «o la Kaclonal de Tari* 

('«de Mpaüol aún. 47&), liay otra variante <tel uiÍ>uio tema con ol Ümlo Jo La itioria dt la Alta ilH 



CtXXIl 



ORTGETTES DE LA NOVELA 



del centro de la Penfasnln. Son rams en estos poetas las alaaono» litorarifta, pero hajrl 
alguniLs al ciólo bretón y bau sido recogidos ya varías vei'es. Nuestro rey Alfonso et 
Sabio citaba á Tristáii al lado de l'aris pura poudei-ai* el exceso do su pasión: 

Cajn Puris 
I)*ainor non foi tan cuitado, 
ü-io. Tríataii 
KuDCA soffr(<a tal afiío, 
Ken sorfren «laantos son nen seerfta. 

Su nieto D.Dinixoomporabn tino de sus moumorables amores OOQ «t de Trist&n 
Iseo, á la tez qne con el de Florea y Blanca Flor: 

... e A mui namorado 

Ttistan sei ben qu« non amou Iseu 

Qiiant'ou ros nmo, esto certo MÍ oii. 

Sa escríbuio, 6 secretario de la poridad, Esteban de la fluarda, hablaba de la ni uerte 
de Uerltn y de \m graudes vooos qiio dio al seotirse oucuntado: 

A tal morte de qual rnon-eu Merlin, 
ú daiu róeos faxeudo sn Rn... 

Gouzalo Eannos de Viiibal babla de los ceutores de Comoalha. 

Pero nada de esto importa tanto como la existencia de cinco oomposidoiiM 
de cídco Laya de finUinha, cod los cuales se abre uno de tos dos grandM cancfoi 
galaico-portuguesee do Koiim: el apellidado CoUirci'BraneuU, por los nombrea de si 
poseedores, aatigtio y moderno ( ' ). Tr(«i de estos lays son tmduccioues libros de! Francas/ 
como ha pixtbado oou admirabio pericia critica y ñlológica CaiKiIioa MiohaSlís de Vao- 
conoellos ('); en loa otros do» puede afínnartie jfrual origen, aunque la imitación ao sea 
taii direiíta. Trotase de dos sencillas baladas (cancicmes de baile), qae. á no ser por las 
rúbricas que los acompallaD, no se diatiufruirfaa mocho de otras poesías semipupulares 
del mismo f^uoro que en gran número %ui-un en los caaoioueros gallegos. Pero la pri- 
mera, puesta en boca de cuatro don<?el!as que la cantaban para burlarse de Marot do 
Irlimda (ol raptor Morhotit, vencido por Trist&u). so dice expresamente que fue «torní 
em lenguw/eui (esto es., en pon\igaÍ!iii jMiUura por paiavra: 

O M&rot iqn mil gritdo, 
Porqti? nos aquí canUiiido 
Andamoe tan soguraado 
A tan f^an sabor andando] 

Mal grado ajal que cantamos 
E que tan on pai dani^iaoB... 



(') II CbiuoiuVe PorioglitM Colocei-Branaiti publUcal» lutU partí dU eompUtama H wdi« Va 
tOM liOÍ ia EHrica ¡foüeni. Halle, Nie«ine>er, 19S0, pp. 6-9. 

(■) ¿ayi lia Brttanha. Capilulo inédito do Canei«n*Íro da Ajuda, Porto, 1900 (tinula aparta i 
U Rtvitta iMtittuut, VI). 



INTRODUCCIÓN ^^T «.xsiii 

La antigüedad de este lai debe de ser grande, pnesto qae el campíladordel caacio- 
nero portugués didr. *fiiia cftntiija é a primeira qut achaiHo» que foi feit<i. La otn 
balada, que Domíenza: 

Ledas eramos ogemaU! 
E cUocemoe! PoU nos ch^gou 
E O Dcoe con noeco jootou, 
Cuitvmos-lhu utiuoelu tais! 



y iieuo por wtribillo: 



<Ca este eecudo £ do melhor 
Ornen <]ue fez Nostro 8«i)lior>, 



I 



se refiere á la historia de I ^nzarote y Ginebra: <Kste Iai hicieron las doncellas A don 
Ansaroth (sic) cuADdo ostnba en la isla de la AJe^a; cuando la roino GíDebra le lultú 
cou la hija dol rey Poli>s r le prohibió qne volviese & comparecer deluiilv do ella>. 

Da lo6 otros tres totsesisteu los originales fi-ancesee eu rarios mantiscrítos del ?W«- 
tiitt^ pero se ve que en todos olios ol tiudnctor ¡woccdió con ^raii libertad, amplificando 
uoftS Tec«^ ahrcriundo otras, cambiando los versos de nuovtt sflubo» eu versos de ocho 
T umoldando las estrofas al tipo Ürícw de los trovadoras peii instilares. Kstos laüi se 
ponen en boca del mismo Tristáa: tDon Tristón o Namorado fex esta cantiga:» — 
t£ste tais fts, Eiix o Baro, i/itc foi tluc dt: SanaonhOy (¡uanda ptuiaou aa (irán Btc 
riatiMa^ tfM ora rhaman Iw/hterra. Epassott ¡a no teinpo de rei M-tur, pera sv roM- 
ibatér Off/i Tríitany ponjur l/iti nuitara o padrr rn fin finttilha. K andando «« día en 
»*i* busea. foi ;«*/<? Joyofa-ffiíardft u era a Raiuha Jgeu de Vonioalha. K riu a tan 
tfrenuKKi i¡(ir ailur Ihc jioderin ornen no mundo ochar par. Enamoroiuc atton d'eta 
»e fez por tía este tais*. 

Rl haber sido traducidos dentro del siglo xilt (') o«to8 pocmitas líricos, quoapwas 
podían ser L-omprendidos sin la leotnra de las iiovelas eu prosa, dundo fueron primitiva- 
mente intorcaladoü, piiiobu hasta qué punto om familiar & los trovadores gallotes y 
pwtDgaeaos la materia de Bretaña. Por otro camino lo comprueban las tradiciones que 
el conde Ü. Podro de Barcelos, hijo bastardo del rey D. Diouiíi, de Portugal, recogió & 
nedtados del siglo xiv en su f<ántoso Nobiliario, qu« pasa comunmente por el más autí- 
guo de 1n Penlnsubi, kí bien fue precedido por otros dos m6s breves, y tambito portu- 
ol llamado Libro Velhny el fragmento iiuo anda unidoal C-andoneirode AJttila H. 
El libro do ü. Pedro, como todos los nobiliario!*, ha llagado a nosotros estragadí- 
ñoo: aun eu el fomoso códice de la Torro do Tombo, quo no es más que de priucípiofi 
d«l siglo XVI, Holvutajjo llega & decir que el Libro de Linajes, en su estado actual, 
tanto del conde D. Pedro como de diez ó veinte sujetos diversos, do fuyos noni- 
» dudo, y que cu varios úpocos le enmendaroii, ocreceataudo y disminuyendo, para 

(') lío anlM, porqDC «1 Trittán fmncf « on pro«a fue corapa&sto onlre L210 y 1230, y B« «mpCKÚ 
iTulgirJuniu por Europa antes <lc l'iáO. 

^} TcmIch ello* sntún nsiinidog en loa Monum^Hla P^tuffaOi» OtMrícK it titcuio ocUtro im{ii« ad 
VkUmiiiUinutnjuiuu Aca/ümim Sciénííariita Oliiipontnti* fdÍUt.—Seriptóv¿t, vo]. I (LislioH, 1860). 

Irt» publicaoídn, dírigidn por AloJMdro Herculnoo, tía li«cl>a inútiluH los nntiguM odicioneN de 
MVtitajr Furia y Soasa, unaqne lodavlii ijcoen ettimacióri biblfográKca. 



ci.i£Xi» ORÍGENES DE LA yOVElA 

servir iatereses y TanUlado» de los fncnilias ('). Pero esta falsLlirncióD iutervsada áe 
nombres j apolliOoít tu) <^ v(>r(>>4fmil ((iic tntíi'eiKliesc iii & las impnnanbes y caracterfs- 
ticíis nQÓcdotas bistíricas (jae el NobUiario contiene, y (jue arroJBU iaespenulu y siuiestrA 
Inz sobre U vida doméstica de los tionipos tuedius, ni á tas consejas bbuloAus qoo son 
tiarto poóticas para haber nacido de la pedestre y mercouaria mnsn liortldira. Hay 
al^iitiaá leyeiida<i que piLrectru indígenas, y son ncaso |)&giuii.«i prociostts del folk-toic 
püuiíístilar. Dos ile ellas, la de la dama pie tie cabra y la <k' ia rtiujer ittariria, loca- 
lizadas tina y otni nn ol 'Norte de España, son do carAeter &utjLsttco y giiurdan Mano 
vestigios do suporstícmnos luilíiiufsímaá. Trae la primem ol condo D. Pfídro, al trotar 
del origen de lus señores áií Vi»!aya: la. segunda <m !a geiietüogfa de los cabal 
Marinos de Galicia. 

Todo oí uiiiiidtt c^iiioot) 1» priiDOra i>ii lu forma elc^iito y ix)H)¿otÍca que la dio Ale- 
jandro Hurviiliiiio. Los eletnontos de esta fábula sou KimpticbiiiKW, y no es difícil enoo 
trurle pai-adigmas ou oti-as Listoríiui de doiuouius iocubos y de mballos alados. Si 
TautaKia p<ipul»r localizó tulou prodigios eu Vascouia, Bri porque bu la cousidemba comí 
tierra ol&.siL'adobnijerfKS, y loemaiíii li principiu-s ilrl siglo :i¡vn.auni¡UL- ináa bien alleiid 
que aqueiido los puertos. Muy seraqaaie ú esta leyenda, pvro menus dtJí«irolluda y ¡tía 
iiitvrvencióii díabiíHív, ee la de la siroua 6 donoolla marina. Útms tmrracioaes del Libro 
fie fjinajrA ticncu carácter marcudameiite ¿pico. Anterior al libro del Coiido, puerto (^uo 
se tiallu (Mutenida ya, auuquo luús siiciutameutc. oo el scf^du de los Iragmeutos do no- 
biliarios primitivo!!, qne publioi Hen^uiauo ('), e.s la leyeuda del rey 1>. Itamiru IT y de 
la iotanUí mura, qtie se enlaza con la topogt-afla y los orígenes da la cdiulad do OportOH 
aunque la acoiiti] se siipou^ ou tionipos muy tiutoriorcs Ala separación dul C'oudado^ 
portugués. Esta sabrosa historia vuusor^a todavía rajitroa de turma poética, y pudo muv 
hieu servir de argumenlo á lui cantar de gesta. 

El í-onde D. Pedi-o, cuya expresiva y pintoresca prosa parece una feliz imitad' 
del estilo de liu obras histiíricas de D. Alfonso ol Sabio, imitó lambtáii sus procedimioD' 
to» d© ctínipiW'iilii. ti-nuscribiendo lotegrvs los relatos que tenía i la vista. Üiis noüd. 
sobro el tiolu bretón (eii ©1 título A del Nohitiario) o»l&ii tomadas de I* Ilislaria Urí- 
íontim. dt' MoDniontb. Trazii la gonoalogla del rey Artúa; hac« mención de iMttxarol» 
fiel Lago, de (hUfin, de Meriía y de la isla de Amlón, y cuenta rápidamente la bisl 
ría del rey licar, todo según la mj&ma fuente erudita: 

(Cnando luibo muerto el rey Bidduc el Volador, reinó su bijo, quc tenía 
nombro Leyr. Y «ale rey Loyr nunca tuvo hijo, pei'o si tres hijas Imrmosas ¿ maravillA^ 
y las amaba murhu. \' nn <lia tuvo siu razona cuu ellas y las mand6 que dijesen ooii 
verdad cuál de elhu le amaba más. Dijo la mayor, que no habla cosa en el mundo q 
tanto amase como á ¿I, y dijo lu otra, que lo amaba tanto como á sf misma, y dijo 
menor, quü lo amaba tanto como debe amar hija á su padre. Y él qulsula mal por 
j deíerminó no darla parte en et i-eino. Y tsusó la hija mayor oon el duque de Cornual! 
y waó hi otro con ol r^'y de Tortia, y no 8o curó do la menor. Mas olla, por sn \6alu 
casiise mejor que ninguna de las oirás, p<trque se prendó de Blla el rey de Francia y 
tomó por miyer. Y cuando su padm llegó ¿ la vejez, íoraáronle los otros yernos su tii 



(') Mtmeiria tobre a ori^m pnmtrti dot Lioroi dé Linhaifiíu (Apud Scriptaru, p. 133). 
(*) StriptortM, pp. 180-161. 



lÍJTRODCCCIÓS 



CLXXT 



J hallóse malaudaute, y babo de ponerse á mei'oed del rey do Frniiria y de su hija la 
menor, & la ciiul uo htibfa querido dar parto on el reiuo. Y vltüs recibiéronlo ranv hioii 
y diérúule todaa Iüd cosas que le fuorou menester, y le bourai-ou niientiu^ vivió, y inuritS 
eo 80 casa, T despuAs cumlMiió el rey de P'iimciii c»n iimbo)! ciioados de su mi^er y 
qoitólea lu tierra. Y níiiriií el rey de Francia siu dejar hijo vivi>, y Iiw otros dos ft cuiÍpii 
quitan» la líorru liubivivii wudos hijos y npudcilkn>uii« de lu tidrrii toda, y proiidioniu A 
la tía, mujer que fuera del rey do IVaueia, y metiéronla en uua o&rcol y allí la liiuicrua 
morir» (']. 

De es1i> mitdú m costaba eii Portugal & niediadutí del siglo xiv tmu do los fitiuroü 
alimentos de Shalcespeare. Tul interte alcauzn eu la historiti liteniria el Liftro lie Ltua- 
jt»^ del conde Barodlloí>, por lo niismo que con lauta cautela debe ser niauejndo ou la 
parte genenliígica, á pesar d«I respeto que por au anligüedud ¡ufunde á muchos. Tan 
U«QO 68ti de patrañas y tan falto de cronología y díst^rnimieutúcgmo casi tudo^ tos de «u 
dase; pero estas patrañas tienen aqal ua sollo poético, una rudeza immiltva, tm bárbaro 
candor que e.<< indicio do muy nubles orl^nes, y que nu puede confündinM) coa Iks estú- 
pidas fibulaa foijadus pora soluz de Ioh necios por la raqaltíai &iata»la de Gracia Vei y 
otroa rej'oii de umas. Al recoger eoiuo verdadera hi!(t«ria tantas reliquias uovollíilic'iwí, 
cediendo sin duda á su propea«¡ó» & lo nianivilloso, prcstiS ol bastardo de don Dinií! 
mayor *er%'icio á U Penliwiila que eoii sus íntermiiialilw, fatigi'tsa.s y p<x.v> seguras listas 
de apellidos. El pensaba, :ííd duda, liaber hecho uua ohra historien, segila el tono solemne 
que emplea eu el proemio: «Por eude, re D. Pedro, hijo del tauy uoblo rey D. Diuu, 
bofiqaé con gran trabajo por muchas üemuí vücrituros que hablasen de los linces; y 
layéadol&s con grande «Mtndio, compuse este libro para pouer amor y amistad entro tus 
nobles fidalgot; de KspaQa». 

A titiiM del siglo XIV y principios del xv acreoeutiSse eu Purtu^I el eulusiusme por 

la c&balloria de la Tabla Redonda, especíalmeuto eo la corte do duu Juan I, k cnusa de 

la eetrecha alían^ca de aquel monarca con los ioffleses y ítu casamiento con dofia Fellp» 

de Lancastor. Fue moda cortesana el tom&i' por dechados á Ioü paladíDOa del rey ArtÚK y 

hasta el adoptar sus nombre». Kl mÍKmo condestable Nuüu Alvarex Pereíru, eiiya purexii 

iktnil igualaba ü su heroica r»íotuclúii. habla elegido por modelo al inmaculado Oaiaa», 

i'uuiaístador del tíauto UriiU. El Ah de lo« I¿namora<ios, que combatió eu la batalla 

ik Áijuburrota; la orden de los uibidlei-os de la Mudrcsflra, reminiscencia de uno du 

1m iaya de María de Fmncin: la aventura caballeresca do Mttgricio y los doce de 

logtaleriu, que ininurtujiztí CamueiLS en uno de los más bollas epíitodiOH de su poema; 

] bula lus elementos del Tristán que pasaron á la leyeuda hfstiMca de dofka Inés 

CMro, son pruebas couviuountes de esta iuflucacia social. Todavía lo es dULs la 



irt\ 



^') Seriptam^ p. 238. 

L« BoUelM nitallru á lo> héroes d» lo TtbU RcJonda u liidlon mi» ndolantc ¡|}p. "Hi-'lAh). \m 
tantiúQ d« la faatilliL «Dtre Artiis y su lobrino Síordech vxi el moote de Caiulilot, lorminH ui: cAiui 
*')*'reQ Ifotlrech • tovtolluA boo» CMialIcrciit ilri Iiiiiha parle n iln ontrn. El rov Arliir tcvo o ouafo c 
'W in^lf crido de lre« Irni^ailas e de buma e«[)«iliul>i qiio llio d«a Hodrtcli, o friPwi^ levu a Ixta 
■iitluu por Saur, Duqtii aJUntc ooni fulliunon del M ho rÍTO au lio morlo, ncia MoHin non di>*o 
"^ mñi ntra en nom ««y cade nuiis. Üi brotOuR diwm que aiada hv vivo. E«U Itaiullii fojr na «rs 
«ItqdnbcaWM « oílaau uinoa». 

1^ üAera poco S4t« í«clu dtt U era de 1042, propueita por toa Ái>ak» ToUáaMut 



CLXKvi ^ ORÍGENES DE LA NOVELA 

abtmdancia de nombres de este dclo eutre los bidnlgoo poituguesw, e^pecíalmeote des- 
pués do ViSó. So frnout'ntrau uua doGit Isco PorestroUo, otro (IoQr I»eo Pacheco de 
Lima. No faltan los nombi'OK de (Jinebra y Viviana, y hay, flobr« todo, gnuí üos^liade 
Tristauos y Lnuzarotes: Tristán Teixuirn, Trístán Fogai;», Tristón de Silv», Larua- 
roU Toixfim, Laiixarote do lluUt», Lantarote do ÍSeixiis, Lanxarole Fuos, sioque fidle 
nn Perenal Miwhado y varios Arturos, dd Brito, de AcuJUí, etc. ('). Por aupuosto que 
e» las bihliotecju de los principas nunca altaban ejemplares do las codiriadns novola«. 
Kl roy doit Uiuirto puíofa un Tristán, un Mertín y el Libro de OaUrnt (iirtms. 21), :iO 
y 36 de su ínveiitaríú). 

^ada diré de la hipóteds probable, pero uo comprobada ha-sta ahora, de aii Tristáu 
portii^(ií del úf\o xiii, ou ol i'uul estnvíosen iutorcatndus los ¡<iys que ahora vemos 
suehoá on el C<tne!o»ero. Pei-o del siglo xiv" poseemos, aunque iiicomploUi, uua Histo- 
ria óos cabaiteiros da nit»(i redonda f da demanda do Santo Cfrnal^ que segóu Gastón 
ParEs correepoBdo ft la Qufíe du Saint Graal, cayo protagonlsta«sUalaaz. y queso tuk 
atribuido sin fundamento á Rubenu de BoroQ. Knbiéadose perdido el texto original fnm^ 
cée de este libro en prosii, tiene más valor la tniducw<íu partiipiesa, que Vamhugeo 
eucontró cu la Biblioteca dv Yieua y ha sido impresa dL<«pu6s (*). Es, »isgáu In de^críp- 
«ón de aquel benemórito aunque ligero aficionado, un voIuminoiKi códice de 199 folios 
en pergamino, escritos & ñon colurauas, y pnrcce haber figurado como tercer tomo en 
noa vasta compilación ck-jica que abrar^rla otros poemas auñlogos. Los caballeros de 
cuyois nombres no trula en la parlo conservada huu: OalajLZ, Imtíai, Ei-ec, Perceval^ 
Pulamedes j Lanzarote. 

Ignórase el paiadero at.-tu)tl ilo otro manuscrito de este género que vio Varohii 
en Liuboii por los años de i84tí ('). Era eopia hecha en el siglo XV de uu c4dice dat 
de 130T á 1313: Libro Hk Josep ab Arismiíia iniitulatto a primera parte da DetnSi 
do S&to Griat ata a présete idadc minen viela trctadado do proprio original por Ae 
Üútilor ^íiimul jlípt, corregcdor da Wia d€ Sil Miguel. Al fiu del códice orifpnal 
OHcnto CD pergamino é iluminado constaba que le habla mandado 0!«TÍbir Joan Sáa> 
ehez, maestrescuela de Astorga. en el qninto aSo de la erección del eludió de Coimbm. 

Mencionaremos finalmente la E»toria de muii nobre Fespasiatm. emperador de 
liorna (Lisboa, por Valentino de ¡Huruvia, 1490), quo no sabemos &i es orígimil ó tta- 
duccióu del libro cjistollauo del mismo titulo, reducióndose uno y otro á combinar los 
datos del Joitep de Ariniattii {priinoni parto del Oraal) con el Evangelio apócrifo de Nico- 
demus ('). Ni siquiera el Kenacímiento dáaico del aiglo xvi bastó i bomu' la devodúii 
de los portugueses A este dclo. como lo prueban las dos novelas de Jorge Pcrreíni 
de Viu<coucellos, Triunfos de Sagrainor y Memorial dan proexaa da argumia Taróla 
Redomía, impresas roüpcHtivamenle va lóó4 y 15t}9. En ima y otru áo iutert-aka I 



(I) T. Braga, Curto tU üttoria da tiUrratnra pi>rt«jfu4»i, lW!f, p )4&. 

(*) A hitíaria 4of ravatíeifot da Uua fíaloada da tUmanda da Sanio Graal. tá, R. voa 
li«ril«t««ti()(>t (IImIIr, 1897), 

CJ Varnthagen, CatuáMeirinko </« Trava» iiutí^a», Vieno, 1870, p|>. KI5-167. 

(*) lHétoria dt¡ rty VajifñoM (Al tío), Eata Uiorid honUnarvn Yacap t Jot*p Alkihmoii't < 
A iWm t*ta* mtai fueron prt*énUt, t Jajtt qtuAi *t *i<ia» la tterAii... EtU libro fu «mprimtJo m 
la muy nobíe r- may leal ciMad tít Stvilta por Pedro Siim, tavoynno, aano dtt SeUor dt mili, CCCC. 
XC. VIH. a XXV diat á4 ÁíMio. 



]:íTU01íL"C'CI«»N ci.\»mi 

iniít'hüS vciMis, inittv clltis uo ntiunnrr Hp la botafha i¡h» ti !tei Ariur tetíé ron Mor- 
dnrtsfu fitho ('). ^Y i|ii<- :n>u l«s TnisiiiHs intvds rti-l r.A{tHii-ni Rniitlnrm, cxtralW) »pl^- 
'-alipvin lie los !>'-b«st!tiui»'Uts, sino (imi 3«|»ervÍTenctn (!•■ I»? t\v HíHiiiV 

Hcmm indiuvdo que cniít rurteimti^ mitos del siglu \iv tux iiliuiotios & •jslo i-ido i'ii 
U l¡T«i'utiim Clistel Udh. La inÑíi íintígiía <|ti<' hantA nhoni "e tía ef^ftalado p^ &stii Hi> los 
.lna/rj( Tnlftimuis iiriinrro^. i|m' Ilejíiiu liiisbi el :ifto r_'17: thidiri ol rpy Citiis lArtiis) 
con Moifli-et en Canilw- jL'amliui) ora lOsO • [% Bstiis ticriüucs eran couopidns eiiirc los 
(iwliUis por 1a crijuiui littins de )íonnioutti. de U ouul looi>^ *?t Iti?y Stibio U Icreiidii d<' 
Bruto para sii (Jrnrule rf fit-m'^ral Rstoria ("). En k Uran CituquitUí ttf l'liraiiiar se 
lál» de pasuda í.n T^/'M Rf^lomla. f¡tu- fue ea íifittfM 'M re¡/ Jfíúír, v iilgniiufí da lo-' 
rwiiios tUlf inclufdus tÍ9tit-ii nuiclia auaUígin uoii lüs de eüle dclo. eitiiecÍAluiente ol del 
Cuballírü tiel f'isnf. i|ue en v\ Lo/icnt/nn ulcmftji viii« A enljuwníe con f\ i'orrral. 

.Síbidii tw I» ivminitM.'enciii del Ariiprosto d<' Hita en la f^anliga dr U» rférigo» fie 
ro/flw/Yt, (AH^rítu L*u 1^43: 

Cu Dum-u fittf tan Ic^il Blam-allur á Flui-(w, 
■ Xiit c« n^ra 7V-iWaN ••on lixlos 4iu amoi-os. 

Urm Jiiaii Munuel, eiiel Libro tinta {b:i7(«KrHtn aiitc^de I'llíó). nieiinona iiu liitcÓn 
'i'iftirw (\\»- lliinuiWii Lotf.nrolf ('|. y otn) ¡iiii- di^Píiin UaifáiK y habla pPi-lcnMdn ul 
mfanu; I). Kiini|iie (l>1 Ijiini)») uveiittiri'i-u. cDiiot.-idii ptir et Senador ile Hoiiia, hemiüiiu 
4fl Alfonso X(. Kii ol PiH-iHtt t¡r Atf'otim Xf. de Kodri>.'0 Váftex. uuya piirnitiva rpdm-- 
fim pftii<<-(: liaber ñdo intll^t, it^' nombra ciitix- los ItkKtitimciilosiiuu unftuí luüju^tai'e!) 
«aU i-uroiiai-ióii dol Rov en lítirpus ¡n /ar/xi th tlwt Trisliiu (■■opiíi 40ó). y en don 
"nKÍQnt!^ iljstiiitiis 6e lince iiplii-Heii'in tic Itts piTit'tciaN i\í> )Í<,'i-ltii ¡i lo^ iiiHintdi-ímH'litu» 
ikCRstilla. lüi prímeim vexal coutarel HUplic-io di- IJ. Jiih» qI Tttortu (copla» '^¡-(¿•-''lO): 

Kii Toro iiiiipli» SMu Un 
K ili-mmA la s»ii gente; 
A-iiteab) dis»i Meirrin, 
BJ ]>mre(a il« Orifliito. 

I)i\ii: <tí] teon <lo EK|iaRii» 
[>o RMngiv tari (-atuídu. 
Mntari el lubo ilu lii monbinnii 
IViitro on la tVii?iit>? d^l aino' ■ 

Nou Iiiifuisti mA»il»'lnr«r 
Jrr-Imil el tío tti-Bti Hsabcr. 
\<i |ii ijtnt'ro vijialnflínnr. 
l'rtiiinnj lit pocdmi ontontlüi-. 

Kl It-uu dn la £a|uiTinB 
Kiio «I buen ruy ci«i-buui»ite, 

M) Vi J. Floitthi ríe ruf'w* rDuiditor* ••vUigiilM ¡lor Tí. Brai/a. Porta, 18GU, pp, 8A48- 
(«) £«^ña SiityiWu, I. X.Xli, p. 881. 

O «Ea Eb Oronée el Oratral Káioria m cxlnctuo de )k «¿dicb d« Uocunoulh, i la qa« da el 
Er*7 el titulo ile Ettaria de Is Brtím'iat, todoa lu proexu atriliiililaa al liijo '!« Silvio, no olvMwl» 
[l«itit>M:4 Im hittoriiM df OrinHo v l^ocrjivo. d« AotiL Gneadolonaa y Uaadon, Porcs j- Klcrex, B«lino 
Brciiio, cii.'.»— AiiLidof de lo» llíos, Ifitloria Cfitínt, V, p. 29. 
('] K<L dn fiíúm, p. «i. 
natomn nr la rtoviL*. — í 



^^^ 



1^ 



fLixvni ORIÚKNES UK LA NOVELA 

El IdImi lili [a uiuiilttnna 

I'u« tJou Julián «1 mu jwriooU!. 

K el rey «luantlo ora uiniio 
Mató á don Jiihnn el taeno. 
Toro w la fuente «leí vino 
A üt) im Ibhan fno muorto. 

La otm profodu, quv «lude & lu íilvusÍóu d« los Beaímeiineíi y A In victoria de lus 
re.res il« CattiilU y Poi-tugal vu el $iiludo, bs muebla iu&3 Uigalcoplu 1808-1841), y el 
potitA diotf huborlu traducido, pero uo do i{u6 k'uguh; proWlilcinflute es iiivmicióu suya, 
A imitaciói) de las i|uo 66 lee» en el libro i." de k hístoiiu de ^otn de lloumoulb. 

Ttíerlin fhbld d'GHpuina 
R i1ixo esta piofei-fa, 
l-ltíAndo <'n lii Hrf-tflnru 
A iiu mae8iii> \\\w y aviu. 

Üon Autou rra llumudo 
tivlo maestro nue v«b dÍKo. 
Saliidor y letnidí», 
Itc iloii Merlfn muclio nniigo... 

La prürot'fa uonti'- 
K t»ni6 tiB dcsir llano. 
Yo Ruy VanneR la not¿ 
Kn loitgiu^ paHtcllano... 

Hasta «1 los moros He ' inmiido ha)irf«iin.>» do ^^upoiier ponoci mi etilo de los vatirini* 
del «divino oéUK'O, si huhiímmiis de tener por Hiit¿-uiicu U «vwta t|ue el moro do Oí 
liada sabidor umv dec'fuu Urna/nitiu (,;Beu Aljntib?) enviii al rey Ü. Podro* y (jtio le«- 
inos eti lu Vfánitut de Avala (aflo l^tíU, t-ap. 111). ¡CuAuto ci-eoe en la ranbisfa el pre^f 
pavoiiiw» de la iMtAstrof'f de Moiiliel. con ftcjiíellii espeiMe de fatalidiul trílgiiui que 
rierue »obre lii cHbcza de D. Podro liiuU niostrur cumplid» i'ii su pei'soiia In len-ibl 
proíoc'iii <quo fue ^lUdtt eutrv los libro» h pi-ofocíut* i\\\v dicen que fi»> Uerliu» 
sometida por el Key á Ia iuterprotaciÓQ del sabio morul <Rn Ihk pai-tidas de oc-c-Ídenl 
entre Iom mooteü (> la mar, imsfvrá un ave negm, eumetloni ó txtbtidoni, <!• tul ((tío tuda 
toi> panares del miindo querrA aooKer ea sf, é todo ^ oro del mundo querri poner 
su eHtOaugo. K coórselo bun las alas, <¡ s«cArsele han liu plnrnus, 6 uodurú de puerta i 
puerta, é ninguno le querrA acoger, 6 encerrar ha eu ¡«elva, 6 morirA y dos veced, 
al mundo ó oti-a ante Dioi^* 

El mismo canciller Avala, que probublenieolo fotjó, para iusiuuiu- s-.i pmpiu peuta— 
mícnln {H)lftico, eata senleiicinsa iiirla, skI cumu la otm r/« mtu'hw Krem¡íJw é mstiini*. 
que atribuye tü inisinu ÜeiialuiUa, se duele en üu tvnfestón, iu^erta en el Rimado éc 
l'itiitcio, de bal>or |>ei-diito mucho tloiM|Hj eo U Iwtum <k' libi-os profimoH, ^-ontnudo cmre_ 
olios el Amtuii" y el Lamurote', 

V\\>^tut¡ otrosi oyr inuolta» vrgadii» 
Libros (te denaiMOa A menliraa iirobmlaa, 
Aniadu, ¿(HMWete A burla» amaontU», 
Kn <|ni> perdf mi tiempo A tntiy innlaa Jereadu. 



INTRODUCCIÓN íLxxi» 

it&n (1« PonttDUOMte género clelibros los poetas ddl CaweiOMfodí Bo^na^ comen- 
V por Pero Ken-ite, que«<sde los mAs aiui^os: 

Sunni fue Krey Ljfguarle. 
Ue rriijueisos tao Wt«du 
Cdmo >'o, DÍQ tnn {lagnilo 
Kuft Hmldiiu con Diiwnclarw... 



E igual 'titilar <\xKí i n! <lixier« 
Qiie fíineitm itin íweo 
Fueron Ules é f(aiayere. 
Presto SU pan ol torneo 



lKdiu,j«.> 



ondenindu hi Ijclleza do tiu umigH. V contestiiiidi) á Ayab ijiie m moütrabn de^ 
do üi vida do lu sioriu: 

Rey Ariiir 6 ilcm OhUm, 
Iion ljftn'.iU'út« ú Tristiii, 
CorrloH Jtujcuo, dun Kruldan, 
Otros mtiy natil«a nsue, 
piar las talen aitiwrcxiitt 
}írm mfnpiinmii sus ]iroe7.as, 
Según en los liliro9 vii». 

ky Mi£ir. de )h ordeo de Sau Jerduitno, capellin dol obixpo de 88R0via D. Juan 
Tardesillas, lloraudo la mueite del rey 1). Kiu-i(|ii« 111, huda pedantesca enum«rai'iún 
lyce hiaiói'icoi^ y tubulosos, otitiv ellus 

EiuHU 6 Apiilu, Auiad>v api^, 
'frútttn ( íiaifis, La^ifarcte 'te Laifv, 
E otros aquestos, d«zit me igual drai^o 
Tragti todos L-atos 6 dollus i^ué en': 

(Nuin.lt.t 

Ulcer Franciscii Imperial, el iutitidue-torde la alegoría duuiisí<.-a eu auestr» Pai'uaMu, 
llibaea HOo el na<:4mi«utu do D. Juuii U eit uii lai^ y aititinüso (Ucii\ deseuudo 
loliuite, entre otras \ euturas, 

Torltfl» lo* anii>ri?!K <iuf ovivroii Arcfiili;«, 

J'arf« é Troylos de \m sus !*!Bor^. 
TriutáH, LojHtireCe. do los muy gvntíIoH 
StiH «nantocadaa é idu,v do villana; 
El <• ün magec ayaii mayon-K 
t^o loe de J^irls é los de í'yana, 
E dú AwadM é los de Ori/nna, 
E quct lus de tilttnraflvr ú /''/oru. 
E niHfi que Trúídn sea »abid«r 
I>e farpa, i^ cante más nmoroso 
l^uc la Serena... 




cuxx 



ORIOKNES DE LA NOVKLA 



Do ifteirúel cumeiidndur Kdi'ntiit Sáucli6x Taluvem contra (>l Amor rectienia, 
pues lie liis sabid'K! ojomplos úo Yírgilio y SkukiSu. el de Merlfit y \o» cabkllorw 
iSanlu (ti'ial: 

Onde HCdientA i|ii'cl stihio Merigit 
)Io6trd á un& duefla atanto ea>*er. 
VtííXa qae en In tunilta lo fy»> aver fyii 
<^up ijuanio lialifa tior|)iido valer... 

Kti i* dttnnttda dr Santo (¡rtat 

Se le* dfl tnucho'^ .|ne anduvieron 
Üranl i-uyta sufriendo, mhs tnnclin lunl. 
E Qitnca A& ty jamás ul orieron. 
MiifíliM r>flTnlIero!t a <lTienaH marieron. 
Tan l>ion i-sso incsmo fennosaa d«n)!OllH»: 
Kiin digo quien ciito kWí» itin cllae. 
Qiio por wuB i'ülDriiiK inibráa <)Hb)o« fueron. 



le que 

4 

ni ll 



Nii Imi-omo-: cspci'ial menrúin Av l»s <?ftnipiIa<'Íoní>3 tradiu-idaí del fraiicí-s, (V)nw. 
Mai'ie hiüforifts^ qtio üt-vn el nombre de Kernitii IViez de (.íiiziiiáu: pei-o es imposible 
omitir ol del iciwtn ViHurtat de irutiemí Diez do (iilnicic, rjue Llogaiio mutiló impfii- 
monte ni piiblioirlo cnu «.•! impiijpiy título «le Cróni'fi 'ir fhn Pero Niño. Ku I» pune que 
roii-strv rt (^lüti. .lili emhuij;o. los toiisejo^ que dulia li don Poru Niño su iivo, _v en el 
iin pa&^e i-uriosfíiimo sobre Uerlfn: «liiiArdndvos non crMdt^s lalttas profeirftia, iiiu ayu 
fiui-ia Olí ella-S. «sí nnuo Min Ihs í\o M«rlin, é citiiLs: iine verdad vos di(ro. (|U0 estas 
ftieron en^enindas 6 sai-adas por sotile.s ornes 6 cavilosos para privar (i alcaorar rail 
Hfvos 6 graudf^ (sofionr^... E si bien pHi-«g niieoter«, corno vitar Rvij nuaro, lartfo /aren 
}íeili» Hurvo'. diwu que nquul Ucy ha do pasar In innr. é d««troir toda la morÍHinajfl 
■ranar la Cafta Sant^ta. 6 s^r emperador: é despiiPS v^mw (jiie ho inca oonio i Dl^ 
place... Uerlin fuo uu buen orne, d may snblo. Non fue üju del diablo, como algnoos 
dicoii: cu vi diablo, «{iio eti wpritü, non puede cilindrar: provocaí' puede co/Sü» que soui 
de pecado, ca es»? e^ í<ti oücio. l-'l es suslaaciu incerpores; non puede eugendru- cord 
i'eu. Ma^ Uerliii. rtnt la p'HCid KuViidiu'ia que «prendió, quisa N:iber in&s de lo (|Ue n 
rnmplia, c Tiie on^nndo por el diablo, ó mostróle mucha': coxití que dÍ:i¡0SM); (• nlfcuiUM 
doltiUi xnlipron vi^i-dad: i>a esta es inaneiu del diablo, f- aun do ciulquier que Mil>eengu- 
fiar, lannai- delnute iiipuiia verdad, pontne í^eii erado.., Asi i-n aquella partr de Ingla- 
terra di.Mj aljruuAS Cosas ijne liillarou eu ellas al^o que fue verdad; mus en otra» uuh-J 
folletic-iA: ¿ algimos que af^tiin iilgiina^ cosa" quiervii decir, lonipeiienla» (^ dicen que 
fall.'^ MerlÍD» ('}. 

Amistnid» el "i-ave Llii<;un<i por su odio H las tia'¡une« caballerescas (muy uatii 
un ua golilla del tiempo de L'arkH 111), arnuicí» de cu^o nada meuos que ocho enorme» 
aipflulos tiel Viiioriat (desde el XVIIi al X.XV), donde, cua ocasión de eiplicar <cónu) 
sou los íngle^eíj diversos (¡ coutiurius do tudas las otras luiciuucs de christiaiii>s> , cuenta, 
rofirícudutío ü una CrtUtica tte lo* ¡tfifta de Juglalrrrn. que se^ramente no es 



(*| CivJMÑot Jf lio» Pejn XíRo, •tiiule <&• Bw^iu, jívr Gutirm D-«á ti* Gauít*. '« al/rm, 
fiiíblit-n D. EttgtiuinU f,Jii¡;Miio Amir^iUi... Mitilriit, iMnclia. IT83, pp, ZW^. 



nrrnoDrccirts 



CLSlXt 



ITitlfiria ftritoiuitti de lIüDmontb. y áv iinn Chtufttinla i¡e Tmtja. que tampoco es la 
i\{inÍMi Tfoijana, puesto que ^ aparta ea muchus pilotos de Ulia y otra, U fiíbulOM 
bÍNturiu á<t Bnitti, hijo di> Silvio y rúotü do lvu«as, supuesto progenitor de los reyes do 
iiVlateiTA. é ititercAln pr>r>onaj$<t y epifiodíoa enti^rainente nueTOü, á lo meiim pAra 
niiestn escasa enidici<}n. rolntnntln telonio Ni^stor. tijo dol rey Monelao. se aUií con ol 
reÍDO de Orcriu i-oiitm mi pudren; c<>ino hixü lii giierní Hriilo & Ooi-otpa. tetrarcu úi* 
Anneoia, hija de Meiielao; la» t-artas y mensajes qtie entre ellos luediaroB; tus razoiía- 
miofitos del obispo PniitJieu, del líoiido Pirro y de Porfirio. (|U0 habla eti rox *¡r h- 
FfpúbUttt, aconfiejiuido á U reina el casaoiientú coa Bruto para evitar mayorevi dalloii: 
fotSuo, dettpu^ de liedlas las liodus, «HriKii arinO giiiii liiii-Kttt dv iinvkM i> uyantil inii- 
ctusgontes de armas, 6 ac fue por la mar buscando Teiitura. quedando Uoruten miiy 
ciiituda y triste»; e^mo apuri«i Bruto A Oidiria, i-iiyo soflor era del linaje de los tnnTi- 
iMh, y le IIeT¿ contñgo ¿ la (»>iii|i]iiita de loglalerra. habitada eiitom^M por fcirífoiinilos 
;ttaiie3, que no tonlnn amias dp> hierro, sino de cuero ú de c-nomo; la lucha personal en 
i|aet>l agifnutado cabwllero gallefio. ent^iumente deí<nudo y (tin niAH armas que sus 
fKiilos. triuiifii del rey de liiglatenn y decidid del óxito de la contienda en favor de 
Broto. Mieui»í4 estas <-osas sucedían en la." islas Brit&uiaks, la reina Domtoa, que cpor 
kvidí limpa que virta Tue tenida por dee?» en aquel tiempo y fue una de laH Bebtlas 
i|n lablaron ante de la veniílu de Je-su Chriiitm . habta triunfado on campal bataltn de 8U 
tenmno Menelao. y armando una ^ran tloln con naves do Tarso y de Constan tiuop la, se 
hibfa hecho á la mar on doniunda do Ru marido. hHbln vencido eii i-l «'Sti'eiihu do tíi- 
^Itar á una escuadra afrieana. ralífudose de su ane maíf/udiim y lugrománlint, y 
ünatmente llegaba á reunirso <-uu ku esposo, ((iie lii recibifj con fnu trinufo. Quedo para 
nis dMoeupado y nagaz inrestigador el deeliudar y [)uDer on su puutu los ulemeatos 
«(■lióles que al parecer contiene e^i leyenda, en cnyiw pormenores curiosbimos no 
]int4o detenerme ahora ('). 

Ro pocos, pero belllsiraos romnoees. más artísticos que populares y nu'iK Ifricos 
iiu»' Barrativoit, dej<S »u huella el eieto de la Tabla Kt'dond». Sólo Iros admitió Wolf i'ii 
k Priwttiyira y eseasanieute puede afíndirse algiln otro. Uno de estug rumanceei, el 
primero de rjknxarole 'Tres hij ueins habla el rey^ em yu ealifitrado de antiguo, en tiem- 
po dfl los Reyes Cntólioo», por e! Mnestm Autoiiio de Xebrija: los otros dos son del 
niono estilo y dobeti d» ser del mismo tiempo iprincipios del aiglo XV 6 tinm del xiv A 
iíniimoj; pero aunque tienen al^-o de perORilno y esótic» en sn ítieturu, y domiim eu 
"II'*' un melnm-kilicii y vago lirismo, no Iiny ruzííu p»u'« suponerlos deriviKlos din'ctn- 
iMnie de aingrtn /«;/ bretíín rí frane/-s. Lo ualum! es ijiie hayan salido de los; libros di' 
faballerfas en prosa. Kl que comienza «l-'erirfo estli don Trislan — de una muy mnla lun- 



l') P»ni MIS au('!iilii inilicaciún dn oniv 'Ir Iub parlen íníJitnj de la llufniulii (.'rúiiioa de I). Peilrn 
Sflo lOC Migo de un cóiiice "leí «islo Wl íjiip |iniii-n. ít\ríf libra hii imiulirt fl Virlorinl, j» fuhla ou 
it dt Im i¡uatro Prntci^irt que /na-on tnni/om fit rl mnnilo, ijaién^arron, y r/' alguaot otroi hreneaintr 
f»r tmtitmpio a ¡Ot finriMa eauuUero* y rfíiu/ju» i¡h» han ih n«ur vffieio ite armat •/ arU de amaUtrin, 
tf^fnJl» <$ ttmtorttta dt/ubtar Jt un noble cnhallero. ni •¡mifJSn eitr ¡ihro/ice.} 

La Inuliiccióti franccM do fot conde* de Cíicojrt y A\í Piijmnsro (i.a l'itforiiit, Farii, Pulmá 
IISÍJ Mli <!i>iiipt«», confnnn« riT iiiinoiiHCnlu itu lii AcKilcini:! tío l:i IEÍ«loriiv, M«ri^>iü e» (¡up vi ori- 
;ifMlrulellano tle tan ainvon v interpxiinte libro no baya lirio ínipreio en «u inicsnilnd loilavirt, 
Eipcramoi qiio on alguno ilc Im toinoi «itcctlvos ita lu preHf^nle Dil'Üotccu ha tic t-iili«nnirKe la falta' 



CMXXIt 



OBlOEÍfES DE LA JÍOVELA 



zadft* He o)i»fhnnft con I(i rwrsii'm il"! TristAii rastellano *>n prosn, r omití-, pomo 61, 
^ísodÍD de la vfÍH i;4>iíTit. \¿i liiial 'Jn &ste romuiipe, penliondo eon <>l tieinpa su cariU'te 
leg«ii<l«riu, hii pcraiílidu vii In trodiciiln popubr hwia uiick^irus dliis. Loe roniancw dri 
¿fofla Aus^tida,taji dir aleados en AsUiríos v l'ortu^I.titríbiiTfln Aciprts planta la roÍRma 
virtud f^ncnidora (|a« et anticuo jioetA uslgimba it 1a aiiiicotu í\íw cnc\6 n>gada ooit 
Uk lájo-imiiii de Trístáii ó Iseo: 

^ JrmtanM boa con bom— cuanto iinn mÍM Muda; 

Llor» ol uno, Uor» el otro — U cama batisn en af^M: 
AlH luee vn arboledo— que asiioenA 9& llAmaba, 
Onalrinier mnjpr naa la come — Iupeo so sÍPti(p preñada. 

Kl spKiindo roniftiire do LAn»ro(p «Niinca fueni cabnllero— d« damu tan bien »er- 
Tido>, (i'lebre pur la cita du Ct>rvsutw, parece una ÍDiÍMC4<^ii Ubre y Kvnvnl d« \»* 
avtHitiiras dt' ente cirio; poro el qn(> oomienxa J'/v hijuelan hnbin eJ r*¡f^ cii,vo uri^eu 
uo pudo d(>9Ciibrir llili 4^>d los po«inw que ea xu tiempo ne CúnoolHn, ti(i»« A iiiL4ini> 
lUguniRUtu ((ue «1 poema oeerlaiidf<K (OnmouiHi \\ holaDdtl«] *\i* hanxoivlit y W riVrcu 
dtl ftir IflaivM, i(Ue pi-ocodit, ¡tíii dtulu iilguna, do uu tttxlu traiKt'Hi perdido, r sólo 
fnuicCit pudo s«r aoceeible i\ nuostru juglar {'). 

Al primer tercio dol siglo xiv p«rton«co, oq U opínitün do b\i«uO!i juih'^s, uu fr 
mouto dpl TriM/in (<ast«>llann en prnna i>ititenJdo en un o/nlice de la UibliotAca Vaiic 
ua, dfl i'iinl iui publicado un facüímilt* Knientti Xouhcí. Y la míxinu aritiglimlad nlcí 
xa otro poqneAu ti-agmento que acabu A« Ualiiir eii las guarda'* de un nuDUScrito 
uue»tni UibliolüCtt NV-ioiutl ul 8r. 1). Adulfo Hoiiilla, que Iih do publioarlo fflV 
proDto. 

Kn loi« iaT«Dt«rio8 de la» bibliotccus dol sij^Io xv 4» roméate U moocíóti de ftdd 
tibrüK, bastando citar uou &olo, porquu vs acaso donde miónos ro eopenuia eiicootrarU. 
ha Reintt CatiMicu pócela, entro lo^i lilims du su u»u ((ue oslaban <ti\ «1 alcáiur du 
vta, & c&i'go do Jtodrigo de Tordevillas, «ii 10U3, los tros volAmeuos siipiientec: 

Ndtn, 142. lOUo libro do plio^ oatero dv mano «Moripto oa roiniuiuj, que ae dk 
de MfrUn, i-uMi ooberturaH dc^ pupel do cuero blaiiPAs, i< habla do </i/^/m o/' ÁrimathU 

Núiii. 14:1. Otro libro flti plio^o entero de nrnun ea lomuDcts t|ue tw la tertvra ¡lark 
rff la (hmattita d*t Sanio firml; las cubiertas de cuero blanco. 

Xúm. 144. Otro libro d» pliogo oiit«ro do oiauo vn ptip^ do romauco, qu^ w la hit 
tirria df. I/aiixarotf, con unas cobcrtaraü di> <;uero blaii{-a> ('). 

ím imprenta niadnigú irnidiu para difundir t'ste g/iicro do líbroti. Ya eu 1498 
halidu Jola» pn-iisasdi* llui>[ott Kl Htttfuiw del mbio MerUn con itu* pi-oftriaa \,\\ 



(') Vi'l. r. XX \ .)n U WHairr iittJrttir* ¿» tn Fntarf, pf, llíUlifl. 

(*) Cleiueuciu , l-^hahí lie l-i lUina OilvUai, eii el imn» \' I lir Mfnariiu de ¡a A eaémiia él i 
fíúlorMí, p. 469. 

{*) Libro rarfiimo, ilal ouul no» conm.'^ ináa aivinjilnr qtii? gl qno ponvoKifiá Di Pnlro Jii 
Piílftl V otuisfrvan ana l>«rcilcra«. Al lin tliou: aí'uc íiii[irv»4 U ptovutr ulin «ii i* muj' nulil* * 
»\t»\ olbdnil ilf Dur|{0>, e«lipv% de Cuitlttn, por Jam (!<■ Duruaa. A di«A diu dol nica (!• f*l>r*r0 1 
•Nflodv iiMMlra (ttliiM'iOfi lio mili r i|iial(tH'icalaB • iioveiit» e ol'Iio ancí*. 

Loi prelmiinnrp*. U tabla it« uapllulua y «1 final il« tat« ¿(¡¿idn} ii tiallau rvjwoJacidM N 
tiubl>0MÍ&>i <1« Oulún Parla, de que dojr uucnti eti U nota qi» >i;;uc. 



iNTRonrrcioy 



oisniíf 



resultu (la Iv [nvesiijnicioiieR <le Oasbín Vtaís <que no son deñuitiva». sin pmbar^, 
ptic»lu «jiip 8mI<> c>iii<MÍ«i áo vülf libro ul(.'uiii>8 exlmctos _v U tabla én l<w cupíiiilos). El 
fialadrn (xiiiticn*' iio súln el Martin <ltj Kobarto do llorín y jiiirto <!*• la ooutiim«cióii d>* 
«utwaDÚnimo, sino rjno los dos tllUmofi r«pltuIoH parecen ser tradnccii^n del epÍAodi» 
capiul ciel Cotétp fin Bmií. de Ellas, caro orifrimil francés se hs perdido ('). 

Hbt otri) lialattra distinto de M». 4 lo tnoiioíi en pftrte, y ndirinnadn cod una Mno 
de profecías, el ciinl se iraprimirt rwias vecw juntamento con In I^manda riel Santo 

¿ Y liiibo ftnalmí'ntí* im Ti-UMm d^ f,,^nt», ya impreso en Valladolid en 1501 (*), que 
mnicnto m tmdtiot^C'n de uuit de Iri^ Altitnutt novnlas rrant-esu en prosa. Al seOor 
Bonilla, naf miir pmiito nos darft reimpreso» eetos nirfelmoii libroa. toca apurar lia 
«AiDfJanuis y diferencias i|ue ofrMen ooa m» protntfpw, y lo hitrü sin duda como il» «u 
lan^ha ertidicii^ii y n-cto fiildo w (wponi. 

A pM»r dol fcrnn inifrí'o ur>v(>li>!too y fieiiHinf^nlal A« Mtaa p«rti^niut hititoriiui, 
ftwron mnr pmnti) arrollaiUiii por la furio» aronfdu fli< los libroa indlmnaR rio caballa 
rilfl qni' npiirecieron doitpuós dpl AmniH» fie fianh. Ninjnmn de lo<i dH ciclo arttinano 
parece haber udo i-riniprc«o dvr^put''» d<> la mitad dol aíxlo \vt, Niufniuo de ellw e«(aba 
«a la librwfn de D. Quijote, el cual, sin embaiKU-, biso donos» conmomunioit^u do eate 
cielo en é>1 capftnlo xin Af^ la í'rimera Pnrif. <;N'i> han vii(!Nti»ii mercedes leído lus 
analea ^ tiixlurins d« liitrlatorra doudo ss (rutan las ftimosu hazatliiM dol Key Arturu. 
i|M i-omilnmenli! vn niit><tlni romance castellano llamHmoa el Kot AiIús. de quien en 
tni^ici(lu anti^A r comAn en todo aquel reino do In Círan Bretafla que este Hoy no 
nnrifi, niño que pt>r nrt» di- oncnnlamionto xe •>itiiTlrli(í <>n cuervo, y que lindando Iok 
timpoH fia do volver A reinnr y i^ piiliiiir su reino y iN'Iro, h oiiya caiim no ac probarA 
i|w dwsdo aquel tiempo A ^rte haya niopln ¡nplÍN muerto ciiorvo alpino? Pnw en tiempo 
* fstí- biiitn lier fne instilnídH aquella lamon orden de rabnllcrtn lie lo» Cahalleroa de 
UTtebla Uedonda, y piiKamu «in faltar un jtanto \m amores que allí se cuentau de dou 
iMnrote dol La^ con la reina ftínebm, hiendo medianem delloa y subidom tiqnelln 

(*] Máríin, t^mai* ii pmti' itu XI ff' tiifU, /tnhl¡4 itrf }n mi»* it ¡¡rtm* Jh Porm* i* itrrhn, ti» 
RAtrlth 0or«H. .jntrGaUvu firit tí Jtuvb /'fr'Vk. ]>«[isl>i>l«L. 1046. I'iittltn'lo por la SoñHidtt 
»H>t$ft^tfi/raníai» I'p. I.XXni-XCI. 

(') *Aqvi taralxi ti priman y rt tr^nito iihn? de h Vf manda ilii Sánelo Oria ¡ em «I Baladro 
id /ünoríti uto finta * nigrúomnU iltrUu en áu* }ir<iftfia*. Af, pa>- iHyíiáijfninítf^ tfulo *l Ubra Ht la 
Oma^fla ii«t Scitío Grinl, en tí •jtiit/ »r rontiriir. rt friitfifíin f fin ilf ta Si'ta IttdoruU, « actifiawitHto 
t *Mt« A nenio r riu^ufnln nil.allrrot •■ampaSfro* d*lln, Et fvnl fu* imprt^p «i la muy nahh y i*<ii 
*M(d t/< 8*miUi, f avahinr en ti nin lí» In Knntrmxt'on ife iNVurm Huitmftar Jttu Ckritto ik mil r 
fmMUlAt i trtynta t riñe» aSitm. A Jom tUat del di« ¿4 cctabrr.» (B>l>lí«t*i!ii Xacíon»!.} Kii «I llu«ta 
Hrliintco esiatc otra •Hici^ti anierJor, á9 Toldo, pot Juitn do Vill«i]iiÍrAii, 1&1¿, 

(*) \a hamo* inancjacto mi* ailitiiúii ()ii» 1» 'le Sovílln, 153(, por Üoiniíiico ito riotierlía, coa *l 
tíhtlo de Cf^fita uuriitawt'r ttitnuladn fí inVididn JA hufn nihnll-ra don Trítlan áe Ltonit y di¡ rty 
™ Tfirtiin </■! I^Mtai», ti jar-fn, m hijn. C«olÍ«iif, fii pf*clu, uiiu m-^uiiiU j>iirtr. i!c autor «opaflnl 
•((Kanuciilii, qaa cotownM en la L-oite ilel rey ArtOa, peto qun tiunc A K«paGn por t«aUti d» la mayor 
WU i» laa avtniíiraa. I.u namlirM faoj^réHúM d* Pamplona, Lo|^fl«, Bur)pna, K¿j<ro y la OoruHai 
<» H''"''loa (le Veki^cfl. Gusmin, Menilo'a y Torrante; la ititcrTpncíún *lt\ Mirafnatnnlln de África, 
•f-iiunr^ilo <!• U htrmoaiira H« la inFantn DoRa Mnrtn, no d«;an dmU «obr* «I carácter iii<lí|^'Da de 
(■>• fi<oi¿n, <]ae, por )o ilrmAa, rale poco y do laU da loa tuerta uanionra prapicm d* la decMleucta 
i*\ lt*n«ro oaballvreaco. 



cuíMiv ORÍGENES r>E LA NOVELA 

un honrada dueña QiiintanotiK. di* dnndi* unció Hqiiel t»ii saliidu ruiimiif-e r laii dfm ii 
tatlo rii i)ui>sti-a Espafla de: 

De (lamas tan bi)>ii servido, 
(V>mo {wcm Liiiiy«iYitn 
CuHndo ilt^' Bn-tunn vino: 



coa iiqtiel proííreeo inu iluit-c y (aii suave de sus amoi-osos v fuerte» feuhot»» . 

Va Milo libro do chül fuinili» cnhallei'esrii citó noiiHiinliiieiilc Otji-vnutoit. / et« 
bito di linico (|iie muy abreviada fonna tudavta jiHrte de la biblioteca de cordol. K? In 
Crónira d* h* nof>lfii cttfmlU-i-m Tnlttaníe lin HiraiHonifi j/ •lofre, hijo rfe D. Aitfoii, é iir 
limifmiuffsnrf.iiturn.iff herhoítfie nnitait i/iir tira tfeiidoá fif)frtar al roiitír dan Mih'mi. 
ifii* rilnluj prrKxo. la mal fw ¡meada dr las crOnícw ^ ifrun'lrx linttfíuf de Aw r^lm- 
Ufrim df la Tal*la Iffiltmda {'). <¡lj)eu baya iuÍ) vet-tw el imtur de 'J'tihlatilf df Jtirf^- 
HiOHlf" (exi'lann't Cerrantes)... y con uni' |»iiiituíilidiid I» rii-Mcrítie toduS iF«ne \.\ rapl- 
tulu XV!). l'ora el eli»fñi> det» de si-i- liin ii/mii-o como el qni- hIII mismo hace df' 
»utor que escribiii Ijo.'* Iterhon drJ ('onde Tniiitltti.i (el Enrüfiif Ki dr Oliai), pue* ol 
'i\il>Uinti^ es muy vorto y muy seco en la aari'ucii'U. á pesar de \si» aveutuntií tjuo oii 
¿1 *e tu.-uinid«u, y cuyo vvrdiiiJoru \xbvno <•» Jufiv. Iiiju ilel voudí' I), KeÉn. VA es t)iiii>ii 
vence ú un enano, hijo del Diablo; (A (\a\fn allnna la birre enoantada do Monteainofi; 61 
■luien mata ni Malulo, pouíOQdn en liheiliid á niia doncella r trescientos niflns iiui* leni» 
oncnirelailos para defcoliarlos; 61 f|nien obliga ¿ iodos los «-aballefos audantes que va 
venciendo A ir á la eorte de Camelol A prestar bvinemij*;- á la reina (ünebra; <\ fiii«l- 
menlt^, <|nii-n triuuía eu HÍn);ular batalla del Rtoz Tablaut?. y poní' en libertad »l cuud'-- 
ü. UilJáii, á qnien aqiiAI se i-omplaefa en azotar piiblicainente de» veocu al tita para 
afivntnr k a\v rey Artüí< r 6 In reina tiiiiebra. ^H 

Kl original i-vniutu do i-stn imvi-la es un piemu pntvMiaal del si^lo Xlll. -laufir ^^ 
ftraurxtifi:^ piiblic«do pm- lUy iiwniixl ('). liruni^seiuz {l¡nmei'i*rit en el texto casif- 
llaiio) M el nunibro ile lu .siibrína del t-ondo 1). .MiliAu. i^-nn qui^n m casa Jiifi-i< de^pui-^ 
de -iii vicloriii. Tfitthil df fíttfjiíitoii oh el nombre rin*> Tablaiite tiene en esie ixieniii. 
dedicado íi un rey ilc Ainijón. que uo puede ser I). IVIi-o IL. como creyó Kauriel {"). 
sino 1). Jaime el Oonqnintador, como han pi-obailo Barlsch y nii.st<Sii [*iu1s (^). Pero el 
libro de caballerfas ospallol no procede iiimcdiutameiite de este poema, siuo de utia 
redanK-'iúu en prosa francesa, atribuida, 8Bp;ún <>i-a cosltnnbre en esta clase ilo libros 
honrado rnrán Feli¿)f CatattA. cnyo nombre debía de ser muy popular en Es, 
puesto que tantas novelas se le adjudicaron adeinfts del (iUvfiran dp Otstitta (qtie 
mente tradujo) y ha^ta se \nm> su nombí^- en una edición del Trislán de Ijronfs. 

ludepi-udientetj de la Tabla Itcdvuda. pero oulnzadas om utro ^nen* de leren 
brctooas, «pnivcen las fabulosas uarraciones relativas al Purgatorio de San Facricio, q 

(') La mis antigua cdiciOn parece tor la il« Tolcila, por -Ivaa Várala ilo Saloronnca, i "il dtM i 
Jaüo <l« 1&13. En a%iinM edíciotm Jcl bÍ¡;Io JIVII (Alcalá, ltl')4; SctíIU, 163ÍI) te da pai Autor i 
ella á Nudo de Oany, (|q« á lo Humo •<»{■ rofundiitor. 

(') En «I Iftiiiu I (I« au Lfíiqne Roaiam, con el IJtuiodo /loHuda lie Jau/rr (ff, 46' 173). 

(') SUloin LitUmirt rfe la Fninct, I. XXII, pp. 224-23*. 

(*) f/iitaire LittiftWt ét ia Pntntf, I. XXX. pp. 31&St7. 



INTBOUUCCIÓJÍ 



líLlXXV 



tienon CD ntieüatra lileratarn tan ruria y ríe» repr4>>)enUcÍi^u. comonzandú por 0I ap<ímfo 
rúyo del «ibállero Rnmón de PítpIIíIs m liíDH, cuyo nriginal oatalAn se ha pprdiíto. 
ppm di»! cuhI restan mit traduocj"» pravenzal áf\ siglo xv, recientemente impi-esa ('). y 
una latínn dd xvii. K\ Atitor de e?ttH i-pliicii^n, toeM^* Poivllf^ri ú otro 411c tonx'» su iiom* 
bre, no hizo más qtic apropiáis el viaje ni otro mundo (|ue se aiiponfa beclio an I tó'J 
por el cabaÜero irlandas Owt'nii (el Ludorieo Eitio dp Caldorúii). L« í'mVj TumjiifiU, 
otn fonna más mnooida do dicha leyenda, fue puesta ám recejt eu catalán, Itomaudu 
Tutfflat al prota^aiKta (1; utros <Ios vec«8 se tradi^u al pot^ujiués coa el nombre do 
Tuiéf¡ulu C), y en casiellaiiü fui- inipivna con oí iiltulo^e Historia (M virtuoso cnba- 
ftfro ittín TuiHi/riio. y 'If /«« ;fratut^n cos'm y Pí-ftunlovin t/ue rí/io en rl infierno ij en c/ 
¡Htrffaií>río ¡I r¡ ¡xiraifHít {''). Foi'o t)Í de estos libiiís ni do la niiovn forní» que «lio i la 
legenda el dwtor Joan Pí-wz do Moubilhiu í-q sw K/fAi y ¡mrffatorio <it San Pnlrin'o 
(I627t, FdPnto rtniwi rii' Ir i'omtvlia dn 1 jjpo de Vt-gu Kt tmif/or pii»}itjiü, y di* I» fumosa 
de Calden^n E( ¡'Mrgotoiio tlr Sun ¡'nirírio. uos indinibe iratai" aquí, porque este 
géaeto d« temas uv |M)^tene•^eu ea riifor á la historia do Ir iiuvela, ¡síuoá lu do las leyen- 
da» ha^op^ráHcHH, lanipu vastííiimo qn» reclama para al mío la lalrar de muchoH íuves- 
tigador^. Por ¡pnal motivo pi-csoindo do la» leyendas, tambií^i de oHíwn c^lti«>, reía- 
liviiK á los viajpíi de San iJraiidán, de las cuales queila ua reflejo m uiiestra J't/i» lie San 
Auiaro O, y de los niÍio« genírnUicos que ran ellas se enlazan, y que no estaban olvi- 

[') Vojtat/ti iTii PurjfotolM df Si. Patria. l'itñnM </« Tundal H de Si. Paul. Tt*U» lnu^Hrdotitnt 
itmqmnáiiiif tircU, pubtUM par A. Jmnrvs tt A. Vifiaaux. Toulause, 1303. 

La t»dacci¿n Uiien «e linllu cu el rara libra dsl irlandés O'SallivKD, BUtoritr Catko¡'--ir íhtritla 
CúmptM¿ÍMm (Lial)oa. I<-3I|, foiii. lüOl. 

(*) La primara (]<> p«1u vcmianva ftie pii'>l¡caila por !>. Prí«pcro Daf«i-ull on el Ionio Xlll di> 
U Ooíetíci''-» 4« Donimatlot in¿tUK» iÍH Avrhin d*. Ui Cbroaa ite Ara¡tÍH (ppk 81-I0Ó); h acjiíiicla ptn 
Uaáit (ZáUckrift/BrMunamm-kf PhUoLt IV, pp. 318-229). 

(*} f-Jtúrkt ffhunfiiraleifrv a t¡iu ehaaini-l Tunnuln, «o qvat/orcm auMradm vMbHiii^aU r iiü 
frr anira Tr*tln<,\an totiat aapttmsAo infem-i t da /lur^loria. £ outroti toáoí "» '>«< ' florín* <¡nr i« 
wa mttiefo paraffin, iináiiHdo nmprt^ hn angut rúrl. Kifo Uii/úfi dtoHoutlruiio por tul '¡ut 1* tiuvrtif it* 
<orrrfer * eaindar tlai tiniii ¡itcfaiUm e dé muí* malitaiie* (Mh. de la Bitilíoteca Mocíonal t\m I.Íal>oa, 
procedente del iitonniieTio de Akobut. Ea otro de la iiiitiiia procedencia, exlatent* en el Archii-n 
lie U Torr« ilo Tomlxi, it lc« iinu vrníún diatlnla <}e la mUtiia teyemla. Lu |irlineia ao airíbaf* i 
Fr. Hilario án Loannh-.íin; In si^¡|,'untla ü Ki. Hernienegildo de Payopetle. 

(*) fíitiíiria drl rirtuQKi ajmiíl''ro ilü Tnrii¡aito: y df lat grüdft cosat .y ffjMlúMU v*" "do n fl 
úa^arao.- y tn rl purjKiinrMi.- .v en ét Parajito... /"«e impreém la prtttaU obra ea ¡a /mptrial fisdad if 
TiJéda par Ramón Jfi Ptlrai. A tret dina drl luet dt Julio, .Iño t¡e mil y ^uinitHtot y rfffitU y t*¡;i 
ABat (N.* 169'^ del Oitilogo ie Sairi). Sobra la Fin'ia dr Tanda! véase el ectatlio de A. Uiitaaliu 
(AtmaftfriVAfx dirr K/ih. .ílrnd. der W'»«fnch. Viena, 1S71, pp, 167-206). 

{*) ¿<i ridn riel tñtiutHtnturado tanl .-toiaro, y dt U* ptitgrot qus piuti haala /¡ue lUgo al Pa- 
''tfto terrtital. {Ai fin) Fi* ímpreét» tn jirafiiU vida del i/itMiuituradú tttnt Antaro en la niu¡/ itohU g 
-^jf ¡mi eittdnd d* Burfot, Ka etua d« Juan de Jwita tt vti/aíi diti» átt ihm dé forero mil quinifiiioi 
r LIl atot (ttcpraHiicido foit)I¡tngráf)c«iiieui« por «I t>r. Sunolio Rayún). Continúa reí nipri miando*» 
como libro popular. Ln Irudiciún del piirgnlorio de S, Putriüio, juntamente con In leyenda italiana 
dttpafabodv la Iteioa Sibila, M«n(;uonlra laiubíín culo c>¿lebre novek italiana Gorrino ít iífnhlno' 
nnpaeata por Andrea da Barberino en 1391 y que continúa aiendu populnt tioy miamo £sÍBle de 
■lia DB* Iraducviún vaBlctlana aunaameatv rara: 

tCnmim d'l nohl^ eanall^ro Guaríaa mtiquinó. Kn ¡a qwtl íratit de la» Hazaiku y OBMAiraa <]»* 
tr attmlteienm por iodo» la* /«e# iW mundo y en ti purgatorio dt Sant patricio, m '¡ aomle d< .Vyrju 
í la Sibih, (AI lía) Aeaíote ¡a/am/ita hislariit étl taVIU y muy eirtuoto emuilUn Ouañuo 



cLxxsvi ORÍGENES DK LA NOVKLA 

dndmi por (>Íorto m ia CTAtirl» t'^prxta dn Im nnrognoinnei y im <tfBrnhi'init^lM d« por- 
tiijjtupws y rjiKlPllBnoi!. 




ArjRIOléx DI LOB LIBROK nX OAIUtLLBBfAl IXDfSRKAi.— <-£l CaBALIKRO CirAk».— OftlOI* 
!4X« DKI, «AmADIi I)B OaCLA>. — LlDItO» CATAI.<15I!S DS CABALLlBÍAtl: «CCRtAL T GrRt- 

rx*. ■TiaAnTx klBlaxco». — CovTiKCACioicsti PBLJ'AifADti dkGaola».— Ciólo bs LM 
PaIHERIXES.— NOVXLAS CABAL LBKRSCAI lOKLTAR. — LlBROB SB CABALLBRIaB A LU DIVI- 
!fO. — LlimO* I>B OABALlSRÍyl BS VBBBO.— DBOADK!>CtA r Rrutji DXL O^XKnO X ri3»B« 
ML BIOLO XVI, 

Auin|tip la ojiiiiWii oomrtii. íxprpsml» ya jwr CfnatiW en **! donoso wcrutínk» do 
Ib libli'rfa <ío T). Quijote, tía pnr Mipii^-sto i|Uc fue ol Ant'u lfs <¡r Onuhi p l ]>r)[p<vr Hhm 
Jl* mhiill>'rf«-i i|i^<' -u^ ■x.i-lK!.'. cu K¿[Mifin ( '^. aHr iinirú^n (|UP puixle ser viTilailci» »\ m 
rrficn' A ln" orlpcn^s ríiiiotoíi i\c la oílohro líovola, hay qno .^rtiisidrnir (|Uf Iji ^iiot'fl ilc 
^ti L'ompoKici.'iii ilnl Anintíh va muy iiii'iiTtii v^ mif hasta nliopt sú n\k-t «nlt ^iin libro ilg 
¿^-^r"t-u1mllr|íii!. í'oii fpfli!! Vonni-iila ps /-T/ fnl^iüati Cifnr. f | llP p prtPllfcP sin iH«|Hltu A Ik 
Vpriinpni'^iíiárt «Icl sijflo xiv. En \ui Ijiix" iir'ilüjt"» "i"^ '^*''*" **" '" <Hliri.ín í^viltntw 
de 151 ¿ (*), pero t\w M^hulluon los iIuk «Vidiros de I'iii-íkv Miidríd. tánicos que se conocen 
deoliru tan rara ('|, cAniit^nza i>l autor iiahlundo del jiihiloo ilo 1/tflO y Ac I» ida A Itnmii 
dvl am'<IÍHiiu Fomind .MmiHuoí. (|iie tm>:lailú A ToMu (>i ciieqm riel i-iirilfh»! i), üiili- 

Uantaiio Me*qviito la i/tM/n imprimió mtn mu¡incltUímvti IftilríMaHd* S'tiiUnn oimiU Anrírrw 
lU Swg'»'. Ka el dflo áe uro. Stikor jettt Xpú J' mii tf ipiñlíto* i XLVIlt a éíet riJni dr r»nt/«. 

El irodu'itor fue, t.L'KÚti na la J l-Jí« loria m (i«clim, Atonm HprnAii<tfri: Al^mdrí, »ccmo de S*- 
vitln. I.n pfjni(trt erlloli'.n !•• I» ét- 8«tl|U. 1512, c1ta<f» efl el Rf^iHrtim Ac Y*. ForoínJi CnM.n, 

Sobra la \vjtw\t, dpi Pamiio de li Ittinft 8ÍMta vM. Ostión Ptrt", tf^endft da ¡togm Affft P«« 
rís.llHKt. pp. gS.lll. 

(■) Prn;annwnla lo (]uc iltcdOrvnnl** oique Tue el priinsro iiicn iMp-l«li(, y eiila todavÍB 
parveo riilU iltiiliMii, pnr^tia del AmtHU no ii«onBOCend!cÍ/>n «nlerior á 1608. !><>« dn« I Ihro* dn oaha* 
llcHii* tná* nnlfciina i^nn )<*«(« nlinni cormrpn lo« hihliógrafo* ion ol TimHf ta Bl'ifch, <!« Valen» 
cía (UWl), V ^1 Baladra <},l ,ahh UirUa, do n.irgrtí {NWl. 

(*) Crontea dtt mh,v ttfofyiih .v vKtanttído envalftn djitr tntrramtntt impreta. En ta qml m 
rwAatiin tui /amo/Km ftrJuf >/' fitmillfriit. Par lo* ijutttrÉ t ptir i»i mneltm r f/urti'7» ri'ti'f*' riiut a étr 
rey liel rfijnit dr ¡itntrm, A —i méim» fu Mía Jb,vilnvin tt rttnli'ifn mHrktu f nlhnUnf tlirtrina» t A«#- 
na« mr^iii/'/'T*: ttiii Jtarn raunUrro' eornnpnra la» otra» jifruona» dt ntalquirr rtíado. Y *fo mcmw m 
fíuntan la* tr»aladr\$/rfhot an ertuallrrii di Onrf», t Ralmn» fiijo* dri camilhro Cifar. tZn ttpfctal 
M m*»rir ta AíitoWn dt ¡tohoan, ^1 fMnl/m* trd numltrro ^un *v»e it *#r rmprfndor drl fitajMWo d» 
Tigñda, (Al fln): *.1^f Imprntn nía prt»tnf* httloria tn fífuil/o por Júmbí Cromhtr^fr, nlrntan. Ü 
acahoMár a IX dia» del »« drJanií» año d* "ntt. d. : T-idAoi. Knl., 100 )inj«>t^ do» ooliiinnM, Utr» A* 
Tortla. Vulii-nilmp A»\ ejeiTiplnr prnlirililenn-nie Onlco f\y\<t An wln norvila (iftFp* 1í Blblloinra Naríinnl 
do Pnr(a. U (vimprlmlA Bririi|ii« Minlirlnnl, i>n Tahinitii. IH72 (lnin'> 1 l:í iln Ib HildiitlJ>»b dM hiUir^- 
riteitm Vtrtim Af Stiill|c«rt). \'rm i-"U rplmpr#«iAn *alÍ<iJn<T<irTvctfi<ÍnM, «ii tal ifindo «in* pairea qaa 
el «ilitor iftinralin la lanilla riaiallnna v ni «i(jai«r¡i aabU diiolvor ta* abrcvlainraa A onda |wo *« 
Iroptfta onn foniina tan iiinnairiimaa riMiiA uiu-Ami ^vw murho. ftríuim piv/fchor otroa d«aaClnoa 
aaiaejnrilcr*. K«p«raniiM <|iia vt flr. Wai^nor paiUlliine prnnii» iinn «AMún crltlc* y cotiMnnda d« laa 
tmponaala lodn. 

(•) \'i«Mr In •Incripc-iúll ilcl pfinwíro un «1 Calalofii* df ifatmtfrit» rtjmifnolt dt la Jliilhtkif* 

.Visrlonof* dt Parit do A. MoraUl'alln(n.* dlAl. P.l da niiaatra Bililioi*» Naeional prnofdt da la 
lia Oauna. Sobra la rolaeUn «nira lo* tro* t»t*t réa*B á Wa^nar tn U maniorU ^n* oÍta>i lanodía-, 
tíñante. 



IXTRODUrriiiX clxxxvh 

nln 0«pi*l« fluilid. fitII<v*iU» en 4 <1p julio «le l'^lt». Por tradir^o del primrr (mnlpiml 
(|U0 n>cili]a w-pulnini r>n l'^piiñn, r jxii' lius rlifícultudo» «[ilo hiibu quo voiu'Or un Roiiuk 
para ItJfrmr la Piitri'íri\ del fadAvi-r, sg dio niucluí JniiwMmicU & (wtp siirOíM), T oí autor 
«fUre muj protijampnte cdmo Halíprnn i iwibirlp «n HiirK»)» oí roy 1). Keninnilo IV y 
nt madre Dona Marín, y en ToMo el anwbÍHpo I). Ootizalo Dfiu Palomeque, sobrin» 
4el difunto. Entiv otroK pi-r^cmijiM <(iic v» ('itmido fomo Hiii«tcni1i>K i la u«í>l)tci<'in ÜKura 
uno, el obispo de C'aluliorru U. ]''crnaiidü tioii^^áloz. quo tnuric'i autes de 1305, Con ttti> 
teoemoa la fecha aproxiniiwl» dol frtni'bro vi^o. y tainbií'ii la de Kl Caballero Cifar, cuyo 
MlKir, (|U0 htcu pudiera ser ol mÍMiio PVrrami Mmllner^^ roRdimio dc> Miidrid en lii ifiliMta 
«leTnledo, nno '■! niiii cíijiiicho i[v iui1i'|iuiifc r-sta ivIik-Í/hi á la liintoríado aquel aibullero. 
La i^iiat «upoiilii tranludHdit df rtddotí kii liilfii y do liitdi en i>imuiirr>, Kl impiVHor dv Bcvi- 
lltt üapnnih^ rd pn'dojrih, oiii ilmU por i^>tiMdt<riirlr' i in portillante al prop'Mito do la fábu- 
te: peni twaioa tnii>-ho Ih niiiijriloilnd il<- la obni. riuo lviii ofocto >« miinitÍPKtii t'ii oí 
lencunje. rnnieinporúiii'^) drl lio I). Jiutii Muriiiol. Hiiii(|iif iniirhü máit nido y -pohte di> 
»niik-io: «l'iK-Kto <|up pI HliUntrUn tu^i tintig», enipon» av va meno» deue «tff toitid»; 
a<|Ue avnqiin t4>ntniii ol f^urio dulce wn «d «titilo do Uw modernoet, n« de vna cusu MtU 

«frotan lo» «luo k-on W libroKÓ hiHtnriuii 

• 

»Fur dundu h\n tale» ubnia voii mydMn i>it víliimidio do lu» kI'^ünohm. jVmií ijuv ni ik- 
-ttiih itiwlenio t-hta olim niri'ci', xpmiici-luir se luui dt'Uu do lasooaut baafioíaa agt!- 
•da» (|Uu uu vIU luilknin, v do bueno» eiixcmpto»; c KUpIn la biiona orwiivit ilelo» dis- 
•Cntoa..... laM faltiii dtdla '• rtttun'tiatt eultln. coiiHÍdi>i'Hiiüu tiuc la intuiKÚ'ili nuplo la filllil 
•do la obm». 

Hl titulo vonliidoro y completo do tan )>eiT{rríno libro m: Uintoria del fiímllem tlf 
Uw* ifue aria ptir notaiitr tJtfnr, ri i¡uul por KtM rirltíon'tn iihninel AíM«/l<waf «AWi* fMf 
ng in Mtnto/i, Poro lio 8<i|o »o vuciitaii s\ia hi-cbot!, sino t«nibiéu Ion dt-' »\i» liijon Oai'- 
Sa y Kobouu. t<l sfirund» do \(» niHlos «nno & ímt pn)[M>TiuIor de Tiprida». El titulo do 
'Wn/i^ro ik Dim parocí' que auaucia iiD libm do cubalJerlft»* d h 'urina, jt^npro quo 
iliund'j tanto va la litti'mtitnt d>>l ni^do xvi, pi<ra no lo ox enlei-amentc ol Cífar. aunquo 
riKierri «mucluu « cutholkar; doou-iiuis v buotiwt i>n\emplos utui [lara cavuUvrn» ataw 
otras porsiMiOH ^\e conlquivr «etado». Coutiene adem&M oloim^iilu» de jir»»- 
hiiK»<(n^ti<*H' y **' liorlii) iiiúdUO da liiuNir á Uífar luiturul de l>i India n>vola 1» 
ia (k>l fiarifiatii i/ .lagnfitf, ipio vi>i-»nios «tintirmuda lu«>ro «ii las parAbola^. H^m 
ra conjunto id <'ifnr iii» it* libni d» (-abidlertiix OHpirltUHliu, xinn niiindaiiiiü. m bioii 
nmriptdo en f.\tivnio de máximas, coutemiany doniinentow inóralos y pidítúniB, i[ue l« 
ilau uoa nmrcaida ti>iidi-ni-jtt pedu^gicu y le aíilfaii hiuta i^i»rtu piuilo «-ii td KV-ao'rv i|Ut; 
Anuulor de lo» Kio«i lUmaba UidfSctitv-aim/iáUro, 

Ijfl (■i)m)>OKi«^iiíit di.' Puta iiiiviMit c* •'Xtiiinisima, y mn tnnt'lií y tan liotfi'o^'iiooK lo^ 
nuit«>riuki» que nn elk falniíun. no TuodiduN, xlito yuxtüpiiettlCK, nm* piioilo (HJil8Íd«- 
rarw cvmo uu apécimrn do tudtw lott ^-nurotí di' fimi^ii y uuu de titorutum diX'triuul 
quH ba«ta outuonet w Kaldan eiiNij-ado en Kupopa. Tíerw, por tauto. capitnl iiuportiuiuuk 
fl iffitudiu d<' »ns fucut<'.s iiJino ncabit de inoKlruilu i.'ii uiiu oxceleutc y erudita memy- 
ñt oí jorou proleMor noileitiueriauíü CiiHtit> Felipe WtifnnM' (' )• 

('1 Thf &rtmt nfti CamUtr« Ci/'tr {fí*ne fíiipamqm, tnoo X, 1902), 



CLXXxviii OltiaENES UE LA XOVBLA 

Para oríptitstfio «n oí enmarañad» liibonntu dol Cifm; hny iiiio clÍKtinfnnr tri>« i 
)a accii^ii |)i-iiii-i|wl de Ui novela. Iii psirlo iliiiilcrira y ¡mremiotógira j los pueutt». af 
Ic^os r aii&cftotas ijue por troln el libro «ui inierpolfuifis. 

La fáhiilu pi'itii'ipit. (pío p« muy (Irsoiil^ntiila í' Íiii^beii>iili>, reiiroitiico, »unr|tie 
nol«bl«8 variante», uiiu ele W k>ri>iiiIiiM piudunus iiiák popiilitre^ «ii la Kiltiil lIHÍu. Itt <li- 
San £utíta<}iiio ó PIÁt'klo. nurrai-iiín <f(> t>n^>n ^i-íp;:». f\ui*. |ia|)iiliin7ii<lti t>ii (ht'iHi'tito 
pttr í»l Spiviiluiíi üistmitilf i\v Vii-eiiU' ik' Bciiiivnjs. pijr lii L'/jnnh Aiirr» y |iur <^ 
Orsta Itnntnitorto». Iw Tpiijiln ileslu el jiiglo xiii oii lodtw liis leiifíiiaM priiii'ipales 
Knmpii. Yii li"-iin'fi loiiitlii (ii-íi^ii''!* ili' iiu'n*'imiiti- lii tnHltKTÍi'm i-iistfllMiia |iiitiliou(lA 
KnUíd, (jiii' |iit>bfiblpinoi)ii' os ¡uitrnoi' á Í.7 l'fiJ/nllfr» l'ifnr {\ 

L» hit^loi'iii lio PImpícIo. itiiti(|ii(> eticiitii con iiitmto piarJo^o. iioiIpiiixn* ni g^iinni 
)a<4 novflaK ■)<> «vniitiims y i-nfitiocimienhis. Piiyn más uiitiifiin tiim t-riNtiMiio ^n Uü 
nrmrntinan. KAril era. fior roiisifriii''nlP. «ernlarinarla raiiibiainin los iiombi-Ps íIp I( 
jiersonajpü y til|?iinns ]>on|M^'iii> lii- tu rAbulii, v cst^ t'in» In (|in? hizo el aatctr il*>l f'if'*i 
oonWrtÍLMi<lo al Saiitu i^'ii oubHlk'fo midaiitL'. pen> sin bui-rar las IiupIUií ile la utiiu [irí- 
miliva. qup pstá i-pconludii (■\{H'p!íampnli' 4>ii p! capllulrt J2. Cnanilo el pabaÜPi-o Cifitr 
se %e st>|)iiniiln ik* 'íu inttjer y de sus hijos hupo uiia fprvoroíai oracii^ii, iiipuulu & Uius 
i]ne tomp A rpuiñrle pan su rtunitia. usf pumo habln roniiUki *& Eii.süiohioii Ct TcmpiUi. ku^ 
miiger, e siw tyos Apapito (■ TonspiH". Ex(»n»lremos líipielamentp lu mnirk» He k 
ui'ontecimieiitos: 

Aumiiio pl paballpiv> Cifar piu muy valcroi^o y dp biipn rronRpjn, hubo «lo tiipurrir i 
U uidignapíón (t(?l iY>y ■]!■ Ih India por inalns nrtcí! rio loít envidiosos y por rierta niH 
fslrplla siiyji «jiit» harta muy poslfwo» su» spnicia* militares, piips lenía la rara tlptiveí 
lura df no habpr t-abnllo ni bestia aljíiiaa que nO se k' muriere «i despiTiciase «I í^bo • 
Jípk dkw. Pni' tul iiizún. ól. la biiomi «liirna Gi-iniíi, un iiiii,¡pr. y aus liotí hijon vivfuii 
pmn pobi-eza y akyamieato ríe ta eorte, en la eual prevalecían tanto los nutlwnes. ((Ho i 
jn-y dejti (le llamarle paní 1m« (nieriii'., ú pesoír ile sn tritindc i-sfuerao y reconofidu ped-^ 
ría. Cifar »e aflij^fa ]uik*ho oni e?>to. y >u niiijer procnnibii eoii«tlur|p. ¥,» n'pum|M'n' 
<le tal Holicitud, se ílecide el euballeru A i-oufiarla un i«e<*rrto (|ue habla ivcibiilo de 
iibuplo A In Imni de Ih inuprlf; ps A siiber, ([iip dfKivndta rk' linttje (Ip_ i>'J"pi*. el cital 
habla ))eTifidi> su o^tHdo por Itt nmkliid iIp nn(t ile etlo^. y no k> i-ei'ubmrfa hitíila r|uo 
Mil propia Minpre iuioie«p otwi cnballem Dni biipno y viniinsíi pomo pcnersu bnbki sjd 
c\ rey destronado. Parte p»r ponflar en el rimi[)IÍuiÍPiito de e.^tii pmfppía. purtü pur 
e>]>eninza «(p ([iif í^u ubutid» IV'rluna iiodrlH inpjomiwp Pii livrní i-xlnifiu, dptpnitiii^j 
iioib«<i prtiiyngps nbaiidoiutr su )irtÍ!«. VpiiiIph ctiitiirn ¡Ki:«efati, i-oiivjprteii sus i-asa» vn ho< 
pital y enipi-eiideri *u peregiinaeiiín itin mít» compaAia que la de aü* t\oü litjOit, de eur 
edad. A los diez días, piwisa mente ruando acababa de siioumbir. corno ora de ripor. i 
piilafiV'Ji que Cifar montaba. Ilosinn ii la eimiad do Galapin. <|itp pjttabii p<'midii A la muhí 
por el ejército del Pondo Koboán, senordelnsTonr!* de KpsAii.el pual.i-mppnadoeii hatvr 
CfbMtr A un («a sobrino pon Ih )H>nnn> da ((alspia. lii hacf» guprní mida por no <|uerer eoi 
oentir elbi en tal matrimonio. Kl oubnllero Cífar se pono al fi'onlP do lo» ttitíadog. mi 



O A !■■ obru a)lj oitadu tolre Mte trgnmcnlo debe lOadiri* un curioan pocín* M tlglo xvil 
tEt Evtía'/vio >'■ la RtUgíAn Lrmretiiiti. Forma hípico por rl P, Fr. AnloñS^ UouHfl, Lffira- juhitat 
tniHpnrintia de Menorr* QWrrnitm tte Gnaaria, Máligí, 1790, 2 tonoa. 



i.vTnouLCCíój; ci.xxi« 

«1 Mibríiiu «li>l coiiilt.-, limv Icviiiilitr v\ wnv de I» (■iudml, (k-ri-utu cit iMtailti» cHmpnl ul 
qñruita oiiomif^j. (Ipju nuil feñAn tal aelior di> U ImPKtr* y hm-«> príHÍoiioiu & un lijjo 
suyii «|iii>. tsuno niH .mnnr^bo muy npiif-^lo, o muy hiMi niiiiiiiitiilii ■■ fio luioii liifriir». 
t-HP en fpiK'i» A lit xenni-H iln (ñi!)i|>Íi(, y iiiülMt )i>ii' cusni-KO con i>]Ih. tiavóixlolu on ihttr 
fai borcurÍH <le lus nsdiiiluK de riii ludiv. £n lut; tintti» y ujiikIch dfí Iti ¡¡na y i)e la boda 
iutervípjie much» ton mi pmdt-nle consejo d «iiballcixr Cífur. A quien twlos t-olinaii <lr 
homin^s y kj^i^on. ¡ni'itAiiili>l<> ]Hir.i (\uv ¡ai' t\wúe i inumr eu iiijiicllu tierra. Vero ¿I 
tvKUcltumcute se iiii^^i á )M>iit)i)ni'<^]' id&h rlc un meü, t «uit on tun bi«v-p tioinpo todas 
bt» n\vgrias so lo iH-ib»»iii uuu lii iiivnlabk' muorto dr «^us mlutllos dpiitm tli?l pimío 
Iklitl ili< )a^ ■lii'z ilfu>. PiitiTs tlY^ltllI1l^ lu oguuntitbMii <'ii 1h fH-oKTL-ucii'iii il<- nti jonuida. 
Ün« Uviin Itf «nvljata ú -üi hijo maywr Ouitiii. El otiv si- K- píoi-dc fii lii «Uidml di? Inliu-. 
UiiUH iiianurraii, con quiíHiret huhi» t-um-erlailu f*t |nisuj«> al i^iiu dp Oi^in. mbiiii á su 
mi|jr>r y w v«ii niai* ndoiitivi. dojáiidolr idjitiiilnninki i^u In rihcni. Ku tnii tmini-p^tninfM^ 
Ip «-oiiKlloU ilim v»»x dol rielo: ^Oibfdlcn' buoiio. non diHCí^)?»'^ ca tu vwil^ i|i> iu|iii 
>itd('l«iite f|Uf por cii«nti)'i pi's»i-es o myíns te viuipniíi, que tp venían muflios piHsores 
>e miK-haK »lf>fci'Íi^ <' iiiiiihits unniis; c» non teiigM» <(u<' tuii> pnlido l« miiji^r c Ion tlijoíi, 
- f» timUi I" i»liiiinis u twlti tu volunlNd' . Cunfortíidii foii r»it«í' (nilubniti y L-tK-omoiidán- 
tltínv á ÜiiK. (>l dovotü i-H liti I lor» no hIojíl 'lo lii i-Íiidad. |)i*pcis!imriiti' c-iitiudo oiitmliit pn 
ctU |Kir.i buMiiríi- (-ou iiirttit i>iu|H>flii (liiniuti' lu'lio dfüs un bniytií>K <U' Ins miju rícoe y 
piHlpntsuf.tliip volido (le iniEii biibín rcnitUiiJoíd niñu rohitiio |M)r I» tt-»nii, ydcspmV liHbía 
HN-u^iduy |iivhij>idi>iiiiiibi'(''n id t'ltv iiifto pt'r<li<Io i-ii Ijisi-ttllcsdi.' Fula*'. Entivtwnto Gri- 
ma. inun-umio vi iionibiv d<> la Vii;^-ti Santísiin». so libivbii do lii bi-iitulidnd di< I<is niN> 
rinriiis. i|iK>. piitifpido<i & nii dÍAbóMco fumr. iU'Mbttiim |wii- iiuittii'MO uihik A otmx en tioni 
coiiiiciidit M)bn> MI )M><M><dr>r]. Eiiloinfs la bucnii diit>rut <hI<,-*'> Iok ojom HiTibu t* rido bi 
j vi'lu ifiidiflji !■ yvtt In mivi- coii mi vifiiio i'| iiuis ^«bi'iisit qm' mídics»- spr, p tiori vbn 
• lün^aup pii 1h imvc «ino la {tuíiisp, ^1v<> cnide vil niño qut.' tido ectar enL-Ínut de la 
■ ^t'bt muy blRiH-io v muy t'orniuTM), v iiiurarilluxi' nmiu líO |>(h)Íii Iímkt iiltin poijuoBo 
iiiiflo eiií'imii i\p a<|UPlla vpIa: p »?stP iiiflo nii JHmu L'hrÍ!*i (juc Ip viiiicm a piiiar lu 
>U}ivf> pul- \UK<gi> rio Kii iiiiidiv Siiiitii Mm-iu. i-a hsv to uviii vislo lu ilupnii e^i n<>i.'hp en 
- iímoii. G este tiifio nuil nc i|ii>labu de la vWii do din iiíii itf uw-be. fil^la <|iie Is puisso 

■0(1 «*1 piiprlo do itviu df itmbitr K lu diluñti tiiiduvn por lu iiuvv «utaiidu todas las 

f'OMs (|iii' oniii en idbi. i- fcilM mIIÍ iiish-í muy itobb-^ i- ilc p^iud prpfin <• inachu oro •* 

■ murhii pUtH p miM'ho aljofiti-p min-hns pií-dnispi-pcio^wp iiti»»: mi^iv-jídoriftí dp miiohflR 

niiiiKTu--. HKí.y ipip nii rpyno nitiy |H'i)Uprii> M>r<iriiip iiornboridiido do tal rii|ii<'KH. cMrc 

tif '|iiidi>?. fiílbi iiiui'htis |Mflits taJHdiM ■- fnitiniidirs r|p miK'bHs ;íiii>4t» p muidlas torn^ 

"\c duprnts, .sefi^iuid las ninitoi-«> (Ip Id tÍprnK,(' bien Ip spiliejó \\\m' hvÍc palios o ijtiinnii- 

iiiM'ntowpttiH iloKÍpntu>¿ dueñas, t' iiiHruvtlIó nuv pudrió psIu mm'. p poi'taii biipua aodaiiVH 

lUlo o-íta ali;.'. Um iiiHito^ ul ViiPsli^i Scílor Dion ^]'iidp4ci^i)<|(>lr- <|Uiiiita morced la 

icnt. e tomó i|p iitjoi'lla ii)|»ii ijUp i'.viiaa pii la iinvp, p Hko mi i-smulo muj' bueno t'ii 

•use Pí' pona-ic. (? visriose uti ¡wr de pniflo» luw mas oiunidos une ulli folló v asentóse «ii 

■ «w entrado r allí ixigiiba ;i Dios de iiocIil- p de iliii <]uc' ovípkhp meivpd dpllii. f lo dícf* 

• b(i«na <-im« a todo lo ([Up avia rompoíado. . Dos mpsct^ «ndiiro Mjbi-e la mar, hasta 

•liip apírtii li In i'iudad do (íiilapia, cuyos i-oyos la hÍ<'ÍPron ol mi>i honroso noogimionío. 

viéndoU tun miiiwilloMimpnte pivítepida por el auxilio i'plofitial. Allí fiiiulií nu nwnss- ^j^J 

tfñt, ihmdr prrnianrt'iú nuevo aftiis. i-nniplifloh lo». i-imlp>-- pidií |»or iiicm-cd al ívy y ú 



«MJ OHÍÜEIfliS UE LA NOVELA 

U muK t|Ui» U (lejii«t>ii tnniur k ah tioi-ni. Kl liiíio Josüu volvió & fftiiftr m nar«. v b. 
onitfií^o pimporaniPiito piiniora ft lu tioriv (fcl ii>y Ext^r y tuopo ul ii^ino <)(> Uent(Sii.^ 
np pHte i^cinu «111 M'íior riitoiui-s i-l niliKlli-n» l'ifur. <if«|mé« d« inuchu.'i y muy raran 
as'entui«A ett ({ue le lutblu ui-uiiipadado au tiel y ¡yfuteiicioso e«ctKlen) h)balll\^ ti^r» ta 
más (irígiual dul libro, en la vual t»sii$tirciiiu:< ilt.-si>ti¿)í. 61 ii>y tío Meiihíu, i-^frvadu por 
el tlt> Etito, lublu pix>iuotiilo lu muuo de nu bíju y U lKTetu-ÍH de san estados á quien 
hloieiw l^vaiiuii* i-'l t'i.')«'u y le libmu* dv au pudviHM) eiiciiii;^. Vitav Ui cunüigii^: puta 
lork fortuleztt dv ¡nu bnuu. prnte pur liut ustucbía del Kibuldo, DutH eu i^eiHius ti<ic8 
A dus tiüo» y & uii Mbiiiiu <lt.>l ivy de Kstcr. L>utni vu lu i:iudud tüijciúiidoiM:' locu, lvu- 
«lUititH i'l ufet-to dol ivy y <Iv 1» iikfuiitu. bu pout- ul fnmtv de Iuh üitúuluíi y ult-ujiza U 
tuÓA Cfipléndidu victoriu. 'IVxluti lo neUiiiaui y <-i(iui^uiuiik á llMtniírle <cl uilutllt'txt d« 
Dios>, título rui) qiKt no lo doKÍgiía i*n tudo lo reütniíle i)(* la iiorolii. El ivy lo uturK» )• 
m«tH) il(> su lijjii; jM^iai i-oiiio c.m »piT|lienn di- Jíms, Ih ovu í-I di' aliMidcr dus i»flü»«. 
Antes du vurnidirst', iiiuem ul rvy »u suegrv, y «I eabullcro de Dius le suc-ede eo ol 
troao; peiv acardáiidoiie iiiuy ¿ tif>iii|)o dp rni primi'iii mujer y de suit hijoH^ huce rreer 
A Id bi£i)itii t|ite loiiiu hwbo votu de* irasliilnd por di» uno»; {»iu cs|HAr un ^itti ptx'iiHo 
que Uubfu i-unictidu. VivÚ es udiviuar eóniu 1h iina^nnrisis do los dw etiposos pui- tan 
iRTgo tiempo H>pHrn(ius vienu & ti'Nulver Imi dilU-il xitiim'iúii. Orínw ll^u iil reino lie 
Jllcntijn von propósito de fiuid«r un lio^pilnl piu^i ifüo»dalgo vitindantes» . Oibir Ih nvv 
iiiK.-Í¿ <>ti M.'giii<U<(.' ilotniídiiíoli' todii lu i-iilor. jH-n*atido i|ti<.> i-lUí dim> ii'tmn "IIa ••iii mu 
Ttn^jpr» , lo unid uo en indii-io ilt* Rnni li-rmim lonyupil rii ul «Cubullchi iti- líio»*» . A 
olla lo üOKtó niá» InilKijti n><-unoi.<&r i ku inurido «porq^iio avie nindndu k (xtlnlim p oon 
fnhlnva el len;rn«S« H"f ¡«»Ii«. i' le «via ci¥>cido nmcho la bantin jiein' niandu llefpJ ■ 
ronveiK'ei>e de quo K^ tenia dcUinte <uou w osó descubrir, puix|uo eliTL-y nun |tei'diese 
lu houru eu (|ue e»it»Ta>. Lu bueuudneAa funda »n hoHpttal. prutpfcidu por lu reJua, ipie 
dpule «u priincm i>iiu*cvista en k iglexiu lu eobru eiitrunnble afecl*!. <£ la buoiía dneAa 
jChtavu lüdu lo niu> del din euii lu rn'vuti, (jtie iiou (jnenu tivi' mii<a iiin comer fíiKta t\tHs 

• pita viuu'M'; e en lu uuiliii yvu»e pa»i su eapiud c tmlu lo ma» ile la mivtie cntui'a en 
XqikÍud eu iiilu «ipilla tiue nIIí avie, u ivgava a Dioiü que aiitv» qae muni'cH) lo dejuuw 
>v«r alguou do nu» lúju*. v »efíaladainoDte el ipte jH'Tdiera en lu oibtlnd riben ót la 

• mar; ca el otro que le lovaru la leona, nua avio tiuoia oiii^uua de lo eobiar, ca bien 
lureyo que $>* lo avrie »>uido> . 

La Providcitdu htihta diapueeto Intt eoctaN de utru qhkIo, y el tleí«u de tiiima iba A 
Tortw i.-uinplid<) muy pmiUu, peni no sin e\|X)neiiu A un nnevu y ;^-u\1nimo peli^iv. Su> 
hijoei, eduLviduíJ pur el liueii bui;{fué)i tjue \vs prubijú. mveiitiijubuu ú tudus lus fie m( 
lylad en tut» eíen^icioo ral»llerei*coit, en el ¿afoniar, eii *'l tiro «le la laitsa, eu la eetrv- 
rlH, en los jiie){uii do tabltuí y itje<livjc; eran de uiuclio esriierzo y gi-uii eoi-azi^ín, i-urtoae» 
y nu<sumdus eu nun palubm», y aniinii en dene*» de tter aniiudoet ruhullerm (>or id rrr 
do Uetm'm, uiouaKK tuu tuinoíM \>tn snt, tríunfiM t)^lk-o»> wtw por üu íaul» vid». 8ií diri- 
f^en. pue». & "u vortu, y uon aeugido^ en el iKiKpifail do «t^jotulalp» que diri|rt» ■'u inudre, 
la cual hw reeonoüo jiur (.■ioiloíi pntabnu 3r iiO&nlo». y queda nií.i uniorti-cidu con el unio 
do verlos. Cuando toma en >(, oraüanfa 4 n^ríi-xe *\in aventuias, y lu Kil>n>M« pU* 
liea se alargu taiilu ([iie Iuh üw quedan dumiiilu» en U mir>ni« i-Ainura lusia la hum 
de tercin. A*<1 b"* sorpi-endn el portero que viene de |«rto de U iviua é llamar A 
Urimu \nii-* «[iie lu ueuni[Mfl<- á DÚt<ai. Kleuu de u>ombni. vuelve A contar A >>«i sel\t>iu lo 




INTRODUCCH'»' ciM 

«inp iMlifu vista. K) rvy e^i-pitiiiJp i. lu» dui-mi<lu», y voa fimtt íwftH^ cuino hombro ftior» 
(Ir xmo. iiiiiilcnii li Im tnit í la liujiucm. Pero uulo^ quo la bárbara wntenrm so vnm- 
pla «(iiicrp htibliir ivii los ilii.«. iiuiturbiis, v p(»r las rxplw'in'iotn's cjiro le diiii nwnorc 
411? tuu Nti» liijuií. £1, pul- »u pai-te, UQ 1^ revela ol secreto, pero ion anua caballeros y 
Uk ib Uorran j \'atiaUoit. Su pobre miijor i-üntúiila ul cuidado (1«1 hoífiital y no sabemoK 
voz Ih hiiliifii* itfonooiilo, á uo morirse muy oiMJituimropnito la reí»» poco» 
Jo i'iuDplüso fl pluzu (lol íiupUi'Mtu t'ulu <1b uuütidiul pur áon aAost. Coi) esto ae 
Hllaua tudu tle la lULJur miiiR-m jiusiblv; «I i'abiiUüni de Diut) couvucu & su^i rasiilloa y les 
lítenla su» «vuiituf»»: toUus iiotanuiii A e>u miger por reina y & su lujo uuyor por berc- 
ik-n» díl tix>uo. 

Tal («, DIUT en <«i)tioletu, la matoiia di>l ])ríi»ui- libro do AY L'aballtro l'ifar. doacon- 
tadiu la» nwntunis )i(*rM>iiiik>« át- (ínrflii y KtiboAit y ilel Hibiildi». ijuo dpbni sor oon- 
Milenubu n|iai1e. Kt fondo priuciptil dfl este rcltitu tiene t-urát'ter imrx'sdfsinio df 
nurefai hiwatjim, «jue saltailu <i los ojw« iiuiii|Ut> no tvii-íntevuios sus pi-w.»dtuti:!^ Liis 
[in»ei])uk)M arcutuinií »e redmvu ¿ iitgvA, iiHufingiun., piruti>i-fiih, perdida» de niflos y 
i*v«in).*niiiiiilo di' |Md(w. hijtw y edpoMjt*. Salvo la.-» e»«)i)as, liartu iii!.if;iiitiniiitos, dp Ion 
il(ti ^iti«i^ dt' li»hpiii y do ileiilóii, jioi'O liay en wta iiurto del Ciftir <jup anuiii-ie U 
nli-mpiTuiK'ia liclirusii ili> los libros tln culiHlloila^i posti-ríores. Lhk (íU])Ivmis atribuidas 
«I hÁ-Tue rto tnmpnsan ctoitu llniití' ilie i\'lttti\iimtiiti' puedo llaiiuti-wc wiWiHible. Ims dc»- 
'■nfH-ioiicn de btitiillns son muy |iAliditP. y hi.- vi; í(ii<« ol nufm', ijiif deblu de wr honibr)* 
'Ir Iglesia, da lilis im[)oniinoiji ¡\ lnn virtvidt's pncftitiis y A la píadus» uuii^ue nlgo egúlsln 
T^'naditn del nilxi/lfiri líe JUm \\m k bu tujtw y inHiidoblex üe ku Os|mdu. ^tlcinás, ^ 
' ' Ai i-ji de 1111» i'Astidtid iwifix-ti». w'do (-oiniiurablf ttm Ih de A'/ fuutir Lurannr. ' 

„ji lotlcM lu» iHiuto?! cupitale» |poiVf;riiiur¡úii d» UH ndiitlloru ^'oii su mujer 6 hijo», 
f/itlidn y euciii-ntiv do la una y de los utivs, uventumü (ntralelus del uiatido y dtj U 
niujorl euuriono e\ Cifar eoii la loyoiida d» Saij^CTuilaquio; [ici-o uu ¡uilu tW&Mte «1 el 
■!i-*nliie«, i|He i'u U vida del ^allt^)e^.su martirio y el de *u faiiüliu. y en 1» i-niniea del 
' ubuUcnt MI luuyur i>ii»iiIiUiinii-nto y iirünpcndiid uiuiidaiiii, »iuu iiiiu luezi-la, eoiuo ha 
iaostr<idij W'ii^iier, vpic^idiwi y eii\-niistHui-ÍitN «ie pum iiivi'iictttii ú iiinindo» ile otra» 
tiratOH nu^eli-ncas. La mala t.>í<tri>IU que pentigiie A W iiduiüo» do CiSir piando tícr am- 
riiigcaeiúu ui-i^iial del novelista itubi-e el semúilo ilulu do lisber perdiilu San Eustaquio ^ 
'"•!o« MUí eaballos en una petitiloiivia; pero la milagroM iutei'venrii.iu de la Virgen pan 
.liwTtar 4 Uríliía do los iiuii-iiierotí mnnre imitatla ilc la Historia tk mta ¿ktnta K/npe- 
jtie ovo en Ronuí (Civaienciamíle iiiui cantiga de Alfonso el í&abio. La «ituneiiSn 
. 1 , ñutido de dus nuijeix*?*. |RTtenece W mía leyeada muy fonoiñda, cuya más belU 
«tpmtiúa eselXw''i> KUtlur do .Uiirfa do Fi'Hueia('). Ln |u-otiiesa que un rey luce do 
hlMDO de NU liij» al vi'iK-eUoi' en la pieria ó eu un lomeo es lugar romilii que m- 
"HÉIf eu el Fcrtmtat' ciim lo lifl Empenutor lk»i Utim, y que |»or luní tuso ac halla tam- 
Ma en la vei'^ii^n iiiji;lesn del ÍJmI» RtnnnMtruiH (*], iloiidc Arermea^ empciatlur <Ie 
Kcinu, prvgoua la» juiftUN en que «do vencedor el eaballew PUeido (otia criante dp**^ 
Ku«8quiiíi. Son inuumoinbles las veivjones iIpI tfiua di' la inocente nnijor porw- 
la y et)ndenuda á la Im^iern por ThIsos iiidii-tos; {x-iii el cuento que tiene venladem 

O Vn «a priv!Ío*o eitudio aobM la li^yenda ilel t»krí4it de doN miijerea tm iiMBclona UmUm 
hrta (La íioüi» da Siotfm Agt, ■i." Mr^ ibHh, pp. 109 y w.) la vantúD del Oiíw. 
(*) Vid, Knu*l, Do* olirtu diJ'K-litat g ríat IryrnJat, p. 109. 



I fi 



CKCii OttlíiKKES l>K LA :í(»VELA 

•iiKlD^a it inái; hipii ¡ik'Uti^Ud i-oii ot He UHnm y sus li^x ori el .'jtj «lu >7 ttmilr Li. 
\J imr «lo lii i)ii<> i-iiiitpMcjri á lili mi'n'Htlent, i'iiHinln Rillñ >i mii mii;i'i>r o n su t^n ilunnionrtn 
ni uiwí. 

Con Im bictom <lt* loí( li^fi" He Cibir, Ottitlii .v tCubumi, <|ul> «.'vinieiiai eti et mpi- 
liilo XCVIl riel prímiT lihm, poiteti-ainofi eii un mundo eiitcranioiitc <l¡«tiiit». nt «^1 
miiiiilii Hii-iinTiuUi, fiintíi>1it'«t y lliMio rff ¡)pesfig¡íiH, mi «hh- so niticveii Uw h/>i*of> ilt>l t-it- 
liii-'túii. El (-(Hili'Hsti' tiii |>uoij(> M>i- más ^milito tii iiiciuts liáhil 1» liisiiin ilc vk'iiK'iit 
latí (lisiYinlt\i romo i>) hj»ttiliiii) y el iV-ltic». Siibk'vurip vi n»\óii S»^\ fODtin 9U w 
el rry; v«ii A TOiiibiitirle lys < lt's | n1tiv i|)f^ u<.vinpHruiiluí< «Id Jübnlilu, te veiiw>u y llrviiri 
pivu á lu forli', (IoikIi' l-s cmidciiinlii ]H>r lmiil<ii', i|iK'niHik> y liocUo polvuü, W ciiulfH s<>ti 
inii/jido!: .-«n itii lii^u muy tunido. «E i|iuin<Io itltí io'i liiu<.'iihjii. todos Ins iiiio tNtitvuti iilli 

• orproii Ins miiyon-K hoM<s del nniiiii» f\iio davaii so pI hjíiiii: maK iion podion piitPiídír 
í 1(1 (jiip sf di-Mt'. K its!.y romo tfimeiii.'O a hiillir el «puíi, levunloM' tlHIn un viriito iiniv 
^grandi- II iiHiiiivilIu; dt- giiiau <nii> Mos «iiiHiUt»* kIIí ■-•sim-an riiydnrtm pcligmr e <|Pc 
»loB dprnbario dMilra. r fuj-froii toduH e Tiiiieroiisi' [miu el rrmL, p raiitamiilii hI rey c 
*a loiloM ICK »liii!« (|iii< mamvílliin)ii!<r> mucho dolln. K sy ;*hiii(leT: nuirarilliiK |uire<'ioi 
«itlli Mr|iH-l (liu. iiiiu')uiy iiiHs iHiit-skt'ii y iijíom, ^i-fTiiiid cui'iitaii iiqiiollüs ijiie lti>> vicn 
ap Misen i|Im- vy díu vmii inut'liusH ver HijiielliiA iimnivtilns m vcrii ulli nivullei»s iiriiu- 
>Aq» lidirtiidu derredor di'l lago, o voeii cHbdHdese i.-(ií«tilloN iimy fucile». ^^vmbvtieitUü 
»liin>s H lus "tms, •• diuidii riii"fp» n los nistillrt» o las cilMliKlfs K «|iiniidii >«■ fH^cii Hi|iin> 
' lUs i'iriÍAtlOs (■ vui) til h(^. J4illitii ijiH- e-rtA (•! listín Unlliciiilii iiin fnoilo ijiir- lit tiMti o 
seatnr: p ul dppn?dor riel liign. liion riox ini¡/crm (mlllus). es todo eeiiiai. K ii Uk v 
íiluN imniüc nlli uiiii íliieliii mny feniiasíi en mediti del liip». e fiíselo itmiiiifiHi-, e I 
>a to« que estiii) du fui-ni |K>r los eti^uflur, iissi riiiiiu ucunt«>M-¡ú » un v-av)il]p|» qne fi 
>M ver vsUtíi mnmnllas, qne fue etignnado doslu ju;iiÍk»> . 

ly Y a<jllí {•omioiía» In pei-epiiim y sabi-osi hi^urin de \a Ünnin del iMgo, fíe lu Hial. ]: 
^l>v h niAs niili^iii d<' ■i» ^'iieiti i>mtjIh en iiiii'.'^m lelijuii. diiivmiK un i'Xtiii<.'tt»: 

cube el cilL'iito i[iK' un riivalleii) lU'i rn.\i im de faiitilin uyú desir iltMas iiutriivÜ 
»f)ue {Mn-!«(rieti eii uqtiol Inj.'o e fiiolu» a ven c el euvulletv e» muy syii ruiodu c m 

• ah'evid», en iitm iltilHliim de {mivtir \n* mHnivilIns e uveiitiiiii'' del iiiiiiido <■ |M>r 
>MVÍ4< noiitii-e '/ ('ffíillri-o ntrri'iilét, o inundé tíin'ai-inin sn tienda eeiVH de aquel In^ 

>atli se estavii de iliu e de noche, veyend<i nquetlas niiii«villHN A^^^i que nn í 

> pareNció en aquel liipi una dueña muy temiivs», c llanni al ritviillem, c H cHrallent 
>riie |Htm ella,.... E ellu le dixu que el t>inen del inuridu que ellti nia.*^ queríe e iii< 

■ umtivH que eniii 61. |>i)i'ol jpimr) csfiiPiv i|U>' t>n /-I avie, i" que non sahie pii el niun 
^^»envjilleii> tan «»<f(>rvado cumo í*}. E e! i-uvnllere. quaiidu e^tux {Milabnipi uyú. nem 

9i|He imi?(lnii'it' eovanli» sv iioti Hsíi-m* lit i)ue idlu queiiii: f^ dixnle ussi: «Si>n<>iu. 
*eNtn afilia non Ciicm* muebo mas fitiidn. llejiHiiit a vtm. — Nun cxiA fonda. ili\<i ella. 
>poi' el suelo iindi). e iiuii me d» el a^tua Miiun fuHhi el luvitlu». i^ ella iiKV» el jiie 

■ itgUH e inn!<li/i |H>lo: i* uI eavitUen) semejólo qui* ninica tan Maneo lun tan (emu 

• ni tan i>icu focbo |)i<> vieni e^nnoüiiuel, c •■iiydftuili) qne ttxio Ii> mI ni> ^lffili*> u^y seyfttC 
>ft(|iiello que pniVNcie. Ilej^xi^ n la oiillti del lap). n r>||ti tn fue lomiir por lu munu, e á 
■emi W deiitnj eu aquel lugo, e fuelo a levm-por el a^ua. filóla que !o «bftxd ayuMi, 
amrtiolu e» una líerní muy eslnifla. K ^epinid q»f a él le semejava. era muy femí' 
ae niuv viviuioi, 1' viflu iilli muy f^raii gente de cavallenK* e do otitH< nnirlios omc» q 



INTRODUCCIÓN 



cs«Tn 



•an>l«mii ))urU>iliiii*|iiclU tÍpmimiiymtranH: fiera qitc nu lofiíbUW ninguno delW, riin 
>1r Hooii Dinji^iui i-om. |)ar lii (¡iml luntit />! pstuhii muy nmi-ii\'illiii]i) (i-up, CX). . . . 



xAnteti <|np lleguten » íh t-ibdait. kuIíoi-oii a H)o« niuchix rit^'Hllfniri c an» gMitP a 
>]os recibir non muy grantW niMravilIjis <■ ttli^tus e dieroniCN sriidns pulHÍi'enett eiiHo 
>1ln'U>s t eufn*i!H(loH muy nwHIcmcnte, en que fiíetteii; e ontmroii en la tiMafi o ÍHcroiiMC 
«a loK patarifiii iln nioniv» ii<|iicllii dlirnH, <)ik* onuí miiy jímiirl«K e muy fenitoM>»i: i-h 
aasy k' pHiWK-ioron iu|upI tuvullpru liui tiobl«n(>nt(^ obrados, t]»c bipi) ]f <tpmf>jiiva que 
sni toilu f\ iniitido non poilríen wr iiiejoits paturios itin mAs itDhks, niii ntpjomipnte 
«obnulOíi ijUí' ai|Udlus: pa etirimn i\o \as cobíTtunw de Idiü mae,» \wiwio qne nvw riii- 
• ^¡«■s e (Mini-mliliis o \,wtii\'*, nirlu" fwho» it un tBlk'wiim gmiidci» como lu i.-ubes-w di' un 
«umc; pn man^ni t\uc- d<^ nwho o»y ulumbi-a\-»ii todttü liis oohhíi, qite non Mvie cnmam 
*nin kig»r por ¡iptiitiidft <[t»» fiiMP (pie hin lumbrom non fuese como vy pstiivipse lleno 
>de canilelii>i. E InotunKe a postr el ravHllero e la diiefl» Pli un estrado mny alto que W 
>«v)en fwho do imíIoü de ¡wd» e de oro muy nobk»; e iilli vinieron delante dolltw rriu- 

>eh(wi rondes e miiehon da(|«es e oti*» mueíia Rente, c ftieron besar lu mano hI ravji- 

allero por mandamiento de la dneíl«; e resí^bieroido [toe señor. Tí de sy fueit>H piiestjus 

itklila^ pi^r todo el pHlHCio, c deUiite delloii fue puoí^tu uritt inoí«i la mas noble que onieii 

I poA'v^ rer, ra Ioh píes ftella eran tocios de iNinemlftax c d« ciitii'e!^ e lie ri'Uhios; e eran 

itw) nllnü ei>mo un cubdu o nia-s. o toda In tí«bln em ile un niibi, e tan rlai-o ein ijue 

■ Qon parexciu synon una bm^, E en otru me^a npiirtjidu hvío y uimha» eopiis c mu- 

*i-bot4 MiKOK (te oro, muy iiuhleineute obru<lofi e eon mucluiti piediiiK pi-ecioHis, iii^y i)ii« 

I neiior ilelloa non lo jiodrlon iMjmprur los mas ríen»: treo royen qiio oviexe en ni)nelln 

StomanTíi: e atanta era la hiixlM» que allí eiii, qne todos quantox cavallems contien en 

■iipel palacio, qiio eni muy grande, romien en ella. \ü loi< i:aval|era> que alli <:omieu 

»erin lüe* mil; e bien scniejó a\ eavallerw que sy él tmitos cairallenM toriwe en su 

)tiem e tan bien pisados como » t\ p«i-psriPii, que non avrie i-ey. |ior poderoHo qiio fue- 

»», i|D© lu podie-ie Mft-'tr, e que podrie ser «eftoi- de lo<k) el mundo. E allí led truxieroii 

'iBuiJareH de nmeltax niHtieni.s adobado», e trayanlon unax duu(«llas las. nui» terniosaí! 

"kl mundo e muy noblemente vestidas perú que non fablanin iiín dcalen iiiiigujia 

lOon. K el chvhIIpi-q m! fovo ymf innv rico e por muy bien undunte con taleti eavallei'o^ 

*• con lantH rnqiifKii qite vido luile sy, jipim leiiíu pur nwiy e^tianii comí noit fablar 

•ninguno, ca isii ealhuulo Cíitavan, que non semejn^'a quo en todotí Im pulaciotí orne 

xmcENe: e por ende mm lo pudo sofrir c dixo; <Heftitia, qní* es («sto? /por qiií» non fiíhl» 

•wta í^nte? — Non vot* niara^inlledefs dixo la dueña, ca. coiílumbiv es desta tierra, m 

• qiiandu atginio rre»4-iben por si?nur, lastA tiicte semiinH.-< non han de lUblar, c non tan 

>M>lamente al seftor mas luio a otro; man deven andar muy omildosos d<dnute de su 

i)K>rior. i< üorie mandadnn en Indati la^ cokhíí ilel mundo quale^ te-t 6t nmndnre. K mm 

>To» quexcdes, oi quando el plaso llepin\ vos vei^edes que ellos fablaián mas de quitnto 

tro» querredcs; pero quundo lev mandaredexenltar, t-allarin, e qunndo le:< uiamlaretles 

«fitblar, fahlaiAn, o asy en todas las otras rosas que iiuisiei-vdes», K de que oviemn 

•roinido, levantaron 1»^ tiiONUü muy Itutlr. k allí rueitin llegiidox iiiiiy pand gente de 

•jofdarw*. o unofi (oi-avan estnimentos e los oti-oH saltaran; e los otitw wubian por ol 

>iTByo del Fiol H las HnieKti'as de los [uiIbcícs qiio oran muy altO)<, c de-secmlíen por é\, 

\-*)u<v eoniu f-y de^-endÍeM!n giur eiicnla, non se fasicu ningún mal. >iíermora, dixo iA 

okIqskss ue ia xnvtit.A.—m 



cxoiv ORIoEKES de la yOVKLA 

vCHvallero, ¿ijué oü CKto qtiu «quellus ornes suben tnii ligoromcule pur el imyu de aquel 
>8o] e dcsciendeuV» Díxo ella: iKIlos sabeo todos los cucaiiliimeutos par» User todas 
'estos cosas e mus. K uou M.'tid(.-:i Uii qucxOMj pura tmber todas Iuíí c'vstis cu uoa ortí 
>inas v««l e callad; «ajt podreces aprender mejor \an cosas; ca las cosati quii fucroQ 

> fechas eu muy gnuid tiempo e con muy giiiod c»tiidio, noa so pnodeu apr«ud«r en od 

> ditt (cap. CXll). 

iSt! ijae fue ya uaouliccidu, Aicrotisc todoü aquellos cuTalleL'0« de allt o todas las 
«donsellag que aUi s«rvicu, mlvo dos; o looiaroii por las manos la luia al ca^'sUcro, « U 

* otn a la Monoru, n k-varoiilos ii iliin oimttra (|uv vstava tuii clara i.-omo si fuese <\p dfa 
>por lo« rrubics qun cotabaii hIU oiigutitonadofl encima do la i-amara; « ecbaroiilos on 
»ui)H cuma tan noble quii en ol mundo non {wdiu »L*r mejor, c ssulíeruDsu luego dfl la 
■ cainara, cceiraroD las piicrtiis, asy quo eNii iioc:)ic Tue laducRa en ciuta. K otro día, vn 
»U nuíUma fueivji ulli las doui>cll«p, e dieronles d(f btstir, c luego t-u jwi» dcsto agua 
>a las manos «n aeiulon baL-iiu;» aniOi.s a dox do tíiins u&iuer<>ldii.>; f; lo» agiiamanitcs de 
«Mudos trnhi«s; c de sy \-inieroui«c pai-a el palacio mayor, & aseatarousc en rico estrado, 
»e veiiien dülaiitpdellos inui'hos trasechadoj-C!; iiuc plantHvaii arboles eu medio del pílla- 
telo, c luego iiiuicu e floivtñeii e ciTi-ien e levaban frutii: del quul fruto cogían lus doii- 
*8eUas, e Uityau cu beudos bacino» delio al cuvallei'o o a la ducfia. £ Qvnye el cavalleiv 
»qu« aquolla fruta em la iiia^ fenuoita o la mas (.abrosii del muudo. «iVatmc Niie«tro 

* Sclíor, qu6 exti-aí\as cosas ay en esta tiemí! dixo el ravalleiu— Cierto sed, lüxo U 
ftduella, que mas extivrias las veredeis, »t todo» los arboles do iique>^ta tienii e la» ver- 
svHK nui-eii a Jlorecen o dan ñ-utu nuevo do cada día; o Im otnis itstes pareo & sielo 
'días. — ¿Cómoi* dixo el caviillero. seUoi-a, pucüto <|U0 vos i>oei< eu dnta, ¿a siete días 
»avi«des fiuto'í — Vei-dad eis, dixo ella. — tk-ndita ¡«a Jh licira. dixo el cavallero, que tan 
sftjrtia liot'a fruto c tau ahondada est do todas las eosa^. K an^j pa&ai-on aoi tiempo muy 
aTiulusanieiito. fajsta los tiyete días que paria ¡adueña un liío. e deudo a otros ityete días 
>fuo tau fiiiiude como su padre. «A^i-a veo, dúo el caiallero, que todas las cosas cn> 
»eeu oqtü a lieí^i-a-, uius luai-aviUome por qu¿ lo fase Viw, m&s en eüta tierra ijue es 
•otra>. E penMt cu su coi'as'ou de yr a audar por la cibdat por pi%>gwitar a otitp^ qui 
»podrie ser eirto, e dixo: *SefVom, sy lo (wr bien toviei'edes, caralgariamos yo e est»* mi 

> Hjo oomigo, e yrianios andar |)ur ctita tan noble cibdat |>i>r la mirar que tau noble es.— 

> Mucho me place que vayadett. dixo l»duella> (cap. C\LU). 

Ku este paiíco por la ciudad, el Oéatiero atrevido ui> b^o quvbnuiiu el juramento 
que babla hecho á la dama del lugo de uo dirigir \& palabra á uinputia dueña, siuo que 
(x>mten!Ea íi n>quenr de ainoit'H á una que le jiaroce más heimo-su que .su seAoiiL Al 
euleIvrt^e ^^a de tal perfidia, «fue la mas saHosa eotía e la mas aynida del muudo doo> 
»tni 61; e uáeutoso a uu c^tlado e lenie el un bravo niIhv el conde Nusou, al nual din 
» por truydor el rey de Meiiti'>n, e el vti-o bobie «u biNiiutelu que fuem tUdo otntsy por 

* traydor._ K quaiido cntiiiron ol cavullero c au liijo |>ur la pueite, cu sus palafreues, 

* rienin tNtar en el estrado un diablo muy feo o muy espantable, que teuie los bn^'og 

* sobre loH condes, e pni'etM'ia (|ue let> sucava los i-onii;oiics e los comie. iC dio un ^nto 
>muy fiteito 6 dÍ.\o: «Vete, cavallera loco c atrevido, con tu fijo e aul de la mi tierra, 
» ca yo soy la seQora de la imyciou» . £ fue luego fecho un gran terremoto que le som^j^ 
» que todos los palarioü e la cibdud be vciiien a la tieri-u; e toma un ciento torbellino al 
•«ai-aUeio e a wi tito, que bieu por uUi por do deseeodiu ol uavttUuto por aUl 1m lubio 



QíTEODÜCCIÓIT 



OSOT 



>inii/ de rresio, c lüo cod gUos fuera tl^l lugo, ceixa de la su tienda. £ wte terremoto 
sjntiprciu bien ft dos jonuidas dnl Ugu, do guJüa que cjiyeron miictia» torrea e mucbas 
canas eu hs cibdadcs o en villas o cu los c-at(tillQ*> leap, CXVI), 

£) nuütrcdio cuUuUero j su diubóUvú bjju fu«rvii recogidos por hus escuderos en la 
ticuda (jue babíac pluiitado cerca del 1»^, poro los dos gialofreucs en ijuq venlau mon- 
tiuloa se )iiiinei]gicix)n en ia.s pwtileiiteti a^uas de aquel mar muerto: <el uno ea ¡teme- 
>jaD<,a de puci-cjj, c el oiroeu seiueiiiuv» de cabra, dtuidulaaumyoiVHbo£t«s del niutido*. 
Al DÍfio, que ja era mayor quo su padru, «acordutxui do Iv bautitwr, e pusíoroulo tiuin- 
*bro Atíierle tliahlo, o etite fue mujr buen (.-avalleiii <lo aiiuiis, u muy atrerido e muy 
>Sfii miedo en toda^t Im i'osag, ca uotí avio en el mundo o» i|uu dubdage o quo non 
•acometieiie. K desto iiiiaje lu; hoy dJu cavalleroa on aquel royno do PantUia oiucho 
lendiablndos o mujr fttre^'iduü en sus ktúws* (cap. C.WII}. 

Al^^na remiiúsceiiL-ia de la leyenda de Roberto el diablo piie<le reconocerse en este 
final. £n cuanto & la tnulicióu de I» Diuiia dul J^i^o pti'it.*u<x:e iil fondo cOEadn do la 
nhologta céltica, y estA etnparoutada con otiits croeucias tiuperetidotaii quo i cada paso 
tceocucutniu cu ül fiUI.-lorf de toda Kurii|Mi, n'm excluir vi ile Empatia (las jchiiim de 
AiftufÍHjj, ks monis cucaiitHdtis, etc.). Las wamvillue doi hulfitnxi lago rot-uordaii, por 
otra palle, d uuciito del jovüu t>ult&i) do Iu6 Ifibs Xcigiu» ou Lan iíil g itrui ncches, 
iaaie su habla de una riudud Hiimerfpda, cuyos babitanlcs »e habtun convortido en 
potcndo^ y una loycndit do Frisia, en quo xc ítupono quo la ciudad de Stai'onic pudedó 
el mismo castigo t>^r »u soberbia, y que cuando In nmr etilá tranquila, no oye todavía 
d MU do GUH cainpaiiH» tocadas por los pócete. Pero el pAs^je más curioso, [mrqae en 
Esfafia fue cseiito líegwniiuiíute y & Ejtpati» so n-fiorc, es el del ".-«pftulo III del pseudo 
IWpio, que contiene una especie de geografía de la Peuinsula, enumerando las villas y 
logsres que MegtUí el fabulos» crooiitta conquista CarltvHag'uo. Kntro pilas se rita una 
Uunada Lucoraa, Kituadu m taíie nViV/i (Valrerde), la cual por mucho tiempo se resi»- 
lÜA ku armas del Kni]N'rHdor, íia»tii (lUC, iuvocandu <»ti* In protctrciiín de Dios y del 
Apilatol Saatiago, <:ayert>n I03 muros por tierra y la eiudtid quedó dOM^lada ha4a el dfa 
de bt^, ocupando 8U centro unagiau lu^umidu peruleras iij^u»»^ llenado peL-esne^rot ('). 

Pero «i en Ioh pormenores de esta leyoinlu pucdi> oiiL'untnirtíe nitro .|uo no con-esptmde 
ptculiarmenio al ciclo brctún. ol colorido gi-neral de la itistoiia del Cabatlero Aln-cido es 
el de los cuentos de la Tabla Kcdonda, y no hay duda posible respecto á la tiistoria do 
kolwaiQ. Uyo meuur do Cífur, i|uc fviina por »i sola el libro tetvero de tnn voluminosa 
novela. ijerla fatigoso detallar las prnuza» que lleva & cabo en el reino de pHudulfa. en c! 
condado de Turbia, y tinulnu'iite en el imporiu de Tigrida, cuyo dominio obtiene con la 
■MW de la emponitriz. Paiutremos por alto ms vlclorías sobra el i«y de (irínuilet y el 
<le Biv» en ilereu.->u di* la infanta Seringn: la pottiún, mal correspondida uí principio, quo 
por ¿t licuto esta dama, y las pl&ticMü de honoatu terceila eu que iutcrvieno lu ditícreta 

(') Oauu» prutfata» utAm, ^ntuAtm iriUefi 4i'if pnyna, ^matíatn tera enm magma ¡itlto et máxima 
mía, Kan^nt litiw ixquiíieU, pfOtUr prae/ataia Luctraam, urfrem miimla'n. qtioé mI Jn mlU virüíi, 
jaoa capert itt^itt ad ultimai* ntqvltit. .Voiu««rn¡< v4ro vcnit ad Mim tí obttáil «ant, tt itdii eifoa gom 
gwAur iNouitii» tpaíio, tt /acta prece Dm tí Sancto Jucobo «Kidtraitt muri (tiii, tí M deterla iwguí 
i» lintitmnm iíi«n>. 

(V¿u« el couiostirio t^cgrifico que sobro ixtc pituju bicc Doijr ta lu tcrcun cdic)¿a de >ui 



CICTI 



ORÍGENES I>B LA DOVELA 



vinái UhIIuMa. Pero no podonios nienos (Ip mpudoiinr «I oxtralto episodio del eniponuk 
lie Tigildu, r|iic no sO' relu iiiiiicii, y A (|iiJoii lo pir>^iiiitaba I» caiisit de do (-eir>e niniKlMln' 
i*orlar Ja i-alKisa, si bii-ii con Uul)0Rni mostní m&» flcmfiiciii. por t-l raut-lio lunor «¡uc h: 
tenía, r»iiteiit&iidcKi« con desti>nai-le. hiúnt ha coi^ettirado que ee4e episodio, que «e eu. 
eumtra. tambifin o» cuontotí popiilMi«!t <li? varías nacíoner:, piiodc proceder de tin ht frait 
(■íutde Tristnn qtii otnftifix nt rm, fiel i-unl sólo se conserva el tf tillo. Todo el faiilá»~tii: 
jvlati) ilr la-s iiiKuUut tUitadait (t-.s iloiñr, íif'oiiiinailaHf oiittil cU* llottu i»i lii imitaría ilo Brc 
tafia, y et aalor ito disíioMla sii origt^i. L» vmpemtrlz Xtt/flrt», seOorH rlp aqmjllBíi Íiimi- 
Inw, haMit tenidfi ¡wr madiv & <ln Sfíiom tfei Pnrr»i-rr, ijtli" ftie a -íftlvar o fniardar d( 
>I>elijíTo iiiu>' fif^K'p II ^*^" ■f"nii. tiju del nvy Oria», npi/'md /^f rufiiln cu In su pxlc 
*ria, ijiiaiido Ikm Jium díxu a Iti retjim ffiuHtm que él a\Í6 por xienoi» uua dueflA nía» 
>rcrmt>»a qiit- clin, o ovomt de {nrura la |h-ii!I iiiiv li ftipixi ile niiestin tiiTm roaiida, sy 
>no lo provast', ¡M^iiid era costumbre dnl it>¡iiu. ,;E quieii fiio su i^di-e? diso el lufa 
>te. — Scftoi-, DoH Junii fue owsiulo van ella, «egiin podrede» «her ¡tor el libro tif ta 
tr»torin, »n itttisienlf» Uvr por tí... K la doiieellu llounha el libio do ta entoria ttf Don 
tjuttti, o i^omeuv'o a lei>r en Í:I: o la (loiixclla li-ye muy bien e muy apuestan icn le e miir 
>ordi'iuMJumeiite de gwiswi qiic entendió el infamo itni.v biim todo lo quo ella leve, 
>toinaua en ello muy gmiido placer e gmnd twlax; ta (,-><!>'(» meJttc, non lia omcii qi 
•oye la entorin ih Thn Jn/iti que non rrcfífibu enríe nniy Kvand plazer por la-* pnliibr 
»muy buouiui; que cu di dUc, e todo oinon que quisiere aver solaz e plazei*, e av'cr bt 
» iiaa cotitmibní.s dcuo ktir el lihii» dií lu mtnrta iie Don Jumn . 

¿CuAl scilu osta poiidt^radu liistoria do Don Juan? Aunque et>te nombre pan 
corresponder al Ivaift de la Tabla Ke*)ondu. la aveatvim qne el autor del Cifnr le »t 
buyc nu peileiio-e á él, .sino á otm ixUadln bretón, Loiir/il (héi-oo do uno de )<m hiitt 
Bluila de Kiancia), menúii ob9«>rvaii Baiht y \Vaf;iti<r. Hay ai|iif, ptrr tanto, una cuiifn- 
M¡(ín, ileñvadii qiiiiul de que el autcir rilaba do nionioria su rnenlc. Otra nieneifín pxpr 
lie las novelas dv v^v ciclo Iuk<v oI Ribaldo en el eupftulu C'V del ptinier Ubiv: <cn iK 
»M vido el rrf¡/ Arhtr eii inayor pticsn i-íin el ¡/nlo Patis que nos vinioü nwob-ott w 
•a(|uollo^ maldilot:». El eombato eutit) Artur y ol monMruoüo gato del La^ do Gínehf 
(aith Ptilnijl «stA rotitado en una ite las vHriantes di>I Mertin. (Hiu libro que un 
podtdu ideiititicHitie llanta abora cita niieiítro autor, y la cita no parece inia^nana: 
»tal natura era atjuel (.nuallo que non i-omic uin bouic; e« c«<le ora ol «.«uallo <|ue 
>Beliuunti^, Igo del ri-ey Ti'^uiíuddií^. ■ Vi'dura quoudo íw pai*!)!» de su pwli-o, s(^iii 
*Ke cuenta en la esloria de lieímonte: e tenielo p^ta Emperathü en un poder e a 
«mandar por t>nciuitainiento> (cap. XXXVI ilel libiu Jll). 

Todo el cuento de las htsiihs dotmUie^ ijiio ctí uiul de Uih incjoivs paile^^ del libr 
e<dll tejido <-un i-cnuniscem-iiiK de Iok poeinuf^ de In maieríii de Dn.-tiiftn, 1-^ Ixttel ^1 
rcmoH CD qno se avenlnm Kulwitm y que le i-undmt- al ynU eiteaiitwlo domle le bnufl 
con Ku amor la emiwmtriz No/dfxri, tiene (íiiniliims en el hi de Malla de Francia <itn 
fffiítrr, y en una novela (|ue, i^in pertenecer estrictamente A este ciclo, puede eoniqrl 
nirso afín h (1: ol PurUmtfil^s <k lifoi^. H díiiblo que m presenta á Kohoiim en 
i-accrla dísfnuado de mujer -da mas fcrmosa del mundo, y para dori'iharlc del fet 
estado en que lo veto le induce á pedii-snoMivamento i la cmperntiij: su ulano, «ti 
j su caballo, dono^ funestos que olU no podía iiof^rle, pero que luibfan de tiaer 
síejiHJUciiHi do tus do» uiniiule.s, u> un lim.>tuiUu ile las lualiílicus hadub 6 eiicmutaduiíin 






TNTBOnUCClrtN oxovii 

Ul leyciitln cáltu-A, Eu tuA qiiojas <le lu abaiuloiinda itenuiik pAnK^ nuc bay uit eco iln Us 
üo Diilu, poi-o, niáü aroi-tilliada que Ift mfsem roina do Carti^f», no la MUt un pnrriui 
.Ktwis i>Aii (|tii(>n oon)4olarí«. Llamáronle ol m/mllfro Áfo>-tntin4ú, y am iluda el aufor 
del O'far penMÍ en esrríhíi- su lüstoría, pii4¥ito (|ue nos dice qiio liay un lil)n> vn caldoo, 
domln 86 fiHrHtoii «Iws buenos fwhos ([iie fiso. (Irsijui-s que fue de ptlad, e anduvo en 
«demauílii de mi padi^e». 

Hemos Midimdu i]iu:r Íii puiiv didActk'it ociipu litr^ fKpaoio vii Rl rfíbaüfro fHfnr. 
Todo v\ libro segundo, o» que ta narrarióii se intomimfvp por rompleto. csMí «Micndo 
& tos ranUffo» y Horumcntos monileíi que el rey de MwiUín diihft k wik hyo« (raiftn y 
Bobgsm. La mtiyoi* prnlo de (^to.s vasUtfos e^nt&n tonmdott lit^rtí Intente de las FlorrK de 
Fikmofla^ ronw y» dcmoutní Kiiurt, pero el autor parece halKr »proTOchado también, 
nanque de uii modo monos swrííl, la Sryutrda Partifla, y e» endenté que manojo mucho 
el libro eompnesto por D. ¡<ancho ol Bravo para !n edncnciiSn de sii hijo. 

Sc^ii costumbre geneml en esta clase de catofíisníos ílieo-poUtieos, tan Hel (tnsto 
>lc lu Edad Meilüi, la en^i'tUiiiza está coiToborada tHin un» K^ríc de upiilogos, cuentos y 
■uMotaiÑ, oa«t todo» de fuente muy couocida. Uaufl »on fábulas eH<Spicas, como ta del 
tóiio que quiso remedar loit jiio^s y tnivesuras ile un pei-rillo Talilero, y la del lobo y 
b)i H8iij^iijtn!ta-i: otm» procedon de la novell^íca oriental, como el liiidííHmo ^mSIo^ 
M ivxador y la calaudi-ía, ináN conocido por el de \m tres consejo^ en que el aulur del 
^'ifar p*nM.-u lialwr ticguído la versión del Itnrfaam tj Jomfaí, wa preferencia ñ Ui de la 
Ihacipfhía Vlericaih, auiujiie pi-obablemente conocía la^i da4 ('). La alearía del A|;u8, 
rtíl Viento y de ■\a. Verdad no (ii-no fuente literariii ücnaliMbí hasta ahora, pero ha dejado 
nrtws eu ol folí-hrp peninsular, y lambiftn eii las jVorAw» de Stínparohi (XI, 3). El 
-:^;n de la prueba de los iimipos lia salido del fondo eternamente explotado ile Pedro 
■". y ya sabeinoaque w; encuentra también en el libiu dd Rey D. Sancho, en /í/ 
<«Mlr Lufattor r en el Espejo de Lego», p»m no hablar de la» innumerables renóones 
ferasteraa. A esta historia Ñ-irve de oompteinento en la Bifu-ipfhuí^ y también en ol Ctfnr 
fta el Libro He Im Jíttxemplos, otra todavía má« eélebi-e. la de los dos oonstantes umi- 
¡cos. que pasú al Dn-nnirmur. (novela de Titn y fíesipo). ainiqne notablemente ampÜtula 
ni lo< pormenorm. El cuento del aktainiista es una vanante inur curío«u del que traen 
D. Jiniii iCanuet en el Lihii» tU Pahtnño y tt. Lnll oii el Fi-Ur. Hay también alpinas 
l^pnrloü piado»» de \»a mAü conocidas, como Ih del niño salvado del horno. Fáril 
íKfs proseguir en el entejo de otras leyeiidas. pem es trabajo que ya ha realizado WafC- 
BPT failiisfaitoriamente. 

El autor <lcl C'far cuenta bioii todos estos ejemplo», con bastante riqueza do ileta- 
Uís, y aunque esUi, á macha difítancía de D. Juan Uaituel, todavía lo está más de la 
«MI y ntfiu^máUfíi manei-a de la ÍHM-ipüan (Herieaiü y del Libro df ton KnTf mpUi». 
Yxt& mi HK evidente que merece el si^uudo lu^r entro los cuentistaíi del siplo xiv. 

Pero Nu mfirito nmyor no consisto en esto, ni tampoco en haber incorpomdo en 
niMitiH litemturiL gi-uii númer» de elementos extrunos, «no en la creación de un tipo 
Hwy original, cnya fílotwfta práctica, expresada en continúate seiitem-ias, no es la de los 
lüm». «ini» la proverbial O pareimológica de nuestro pueblo. El Riímliio, perwon^e eiite- 



.V, 



O 8olin Im diferenoi&i »nlr« ftinb«f v«nioa«8 v'idf O. PaH«, L« Lai <t* lOíétUf (Lítftudit 4u 

? M6), 



oxorin 



OniOENES DE LA NOVELA 



01 

^ 

te! 



niniAnto ajono á In literalnm nihADor^tMw niifcríor, roprojiontit In invnsiAn ilcl n-n 
Mpftftol m o\ gínoro de fiocirtnc-B qm> parecía míií< oontrarift á sii índole, y U impottati- 
cia (le lal rrMiñón no m poqiinnn, si m> nHlOxionu qno r>| Ttihnltio cu hufrta ahnrn el 
únipfi anteresnr oonociílo de Sancho Panza. Cervantes, que tan empapado estaba en la 
literatnm ojihiitlfn>«cii r tantos libros <lo ella cita, no menciona El mhnltn-o Cifar; 
acaso le balifa IcMi» oii su jiirontud v no nwordaría ni aun el título, poro no puedo 
negarse que hay parcntospo entro «1 rudo <>shoxo dol antiguo narrador r Ea nohemna 
coQceprií^H dH PKCucIcrD de I). Qnijato. La semejanza so hnco más sonKiMe por ol gran 
Dúmci-o dp refranes quo c] HibalHú um A rada momento en la conventaci^n. Hnsta 01 
ha rccogiflo y romontado Wugner, «in contar con los ptotutIhob do origen orailito. Qu* 
X&A no so hallen tantos e» niiifríin texto de nqnella centuria, r hay i\n0 llegar al Arrí 
prestií de Talavem y í ia f^¡f»linn para ver «hriisp de nnevn esta caudalosa fnente de! 
saber populiir y dpi pintnresi-o decir. Pero el RihnMn no sido |»rpce un emhrirtn do 
Sancho en su lenguaje .«ahroso y jKipuiar, sino tambií'ii en algimos msgos de su carác^j 
ter. Desde el momento en que, saliendo de la dioza del pescador, interriene en la aceiiS^H 
de ia novela, procede eomo un rrtsticn maííoioso y aníwído, socarrín y ladino, cnyo huon 
sentido contrasta las fantasías do su sonor «el caballero Viandanto, A quien, en medio 
de la carifiOHa liwUad que le profesa, tiene por «desventurado e de jioro recaMoi , sin per- 
juicio de arompanarle en sus enipPCMs y de sacarle de muy apurados tmnces, sugi- 
riéndole, p«r ejemplo, lit ídea de entrar en la ciiidml de Ment<Íii con viles vestidiirnií y 
adomaiiOM 'le loco. 1^1, por su parle, »» ve expuc^íto & peligros n» menores, aunque di 
índole raeriotí bemiea. ICn unu ncaüi/lu le liberta el catmllero Cifar al pie do la 1k> 
donde iban á roljpirle, confundiéndole i'on el ladrón de una bolsa. No habla cometii 
ciertamente tan feo dnlito, pero eo cosas de menor ouantfa pefraba sin gran escrtlpulo j 
sulla del paso con cierta caudideiE humorfstícji. Ofgiilo el í^úigular capitulo LXH (tra- 
smito acaso de una faff^tn oriental), en que so refiere cómo entrtl en nna huerta 
coger nabiw y los motií en el saw: 

«Kilos andiidieron ese día atauto fo<«ta qne llof^ron a una villcla pequen» i 
restara a media legim del nvl de la pnento; o el cavallero, uute <|ac entrasen eu oqu 
>viIli-tH, vido una huerta en un vn1I<< inuy fermosa:o nviu allí oii nabar muy grande, 
vdixo al Kihaldo: «Ay, amigo, qut** de buen grado comería de aquellos nabos, ai ovlen' 
«quien me los adobar hien! -Sspnor, dixo el Rribaldo, yo vos los adobarf-. ea lo fl6 fasar 
> muy híen> . E llegA con (\ n una atrergiiería, e dexAlo allí, e fuese para aquella huerta 
>con un «»co a cuest«!<; e fuUiJ la pueilw i'enada, e subió sobro las parodes, e snltí den- 
stro, !■ cumon*^ de armnoir de aquellus, e los mejores mctiolm en el suCo. K 61 estando 
•arrancando los nabos. etUrrt el sefior de aquella huerta, e quando lo vido, ftiese i^ra 
>t\ e dixole: «Don ladrón, malo fnlía, vos yredes aptra oomigo preso delanto de la jus- 
>tic-ifl, « dar vo» han In ppiia que meiYWdes, porque entrante por las pnri^des a furtnr 
»lo« nabos,- Ay, secOor. dixo ol RritwldoT^f Dios tos d6 bueim ventura quo lo non 
»l^dc<i, CA ror^damento eutrf< aquí. — ¿K eoihú fnr^damonte? díxo el saeAor de 1a 

■ huertii. ca nim reo en ti fo^a. porque nínginio to Myieso fasor faenan, ai vuestra mat- 

■ dad non vos la Seieso faser. - Ssetior, dixu el Rnbaldó, yo pasando por aquel eamiiiu, 
>fízo un viento atan fuerte que me fiüo levantar por ruer\-a de tierm, u lanQdnie en esta 
» buerta. — E pues ¿qui6a arruncO estos nabos? diso el señor de 1» huerta, — Swfior, dixci 
>el Ribaldo, el viento era tan rresio e alini fuerte que mo levantaba de tierra, e coa mi«< 



vs V 
loj^ 



IlTTHOürCCIÓIT exnx 

»del TJento que ro« non liiD^ec oa iilgun<) mnl torrar, tmvcmo a las fojas de loe iwbot 

• e anincftvmnse. — ¿Pues quién metifi estos nabos en psto asco? diso el boriolano. — Bec- 
»Bor, dixo el Rrihaldit, tlpRo itiP fnpi yf» muy mnrHVJllaílo.--PtiM qim W tn niarnvtlliifi, 
»(lÍxo el wttor de Ib. hiierra, bien da* a piiteiidpr qoe non bas riilpa pn ello, e perdonn- 

• telo esta Tegaíla.— Aj* ssenor, dixo pI Rribald*». ;,e qii(^ p^nlon b» nipnrsterel que M*ft 
»sin culpa? Mejor fiiriwtos di- mo ■l«.\iir lorar estos nabos por el lawrín que IIov6 on los 
«arrancar: pero qne lo fute contra m¡ vnlnntad, forjándome pI grand riento. — Píaseme, 
*dÍxo el señor déla huerta, poniiie tan hieii te defiendes ron nientinu! tan fermoead, e 
•torna tm nabos, e rete tu carrera, e fraardate <lo aquí adelanto, que noa te contesra 
"•otra regada, si uon tú lo pogar&si. K fneño el Rribaldo «xin itusiiaboeinnr ale^fre. por- 
>quo Inn bien escapara; e adobólo tnu}- bien i-on )>upna 4-ecÍna que falld a eomprar, e i)Ío 
«a comer al cavallero, e cumia éU. 

Aunque en esta y eu alRuna «tm aventura el Ribaldo pnwve preeiirsor de los 
héroca de la novela picaiMüscu to<lavIa niAs que del luinruíio esi-udero do U. Quijute, 
difiere del uno y de los otros en que raezcla el valor guerrero con la astucia. Gracias A 
esto su cvaiUci^ín ítoeial ra elevándose y depurindoM*; ho^tta el nombre de Ribaldo pierde 
«n la segunda mitad del libro: «Probó muy bien en annaft e fizo muchos cavallei-iag e 
>1menas, porque el rrey tovo por guisado de lo faser cax-allori), o lo fiío c lo hepodó e 
■ lo cas43 muy bien; e desianle va d CnniUrm Ami^o*. 

Nos liemos dilatndo tanto en el estudio del Cnlxilt^rrt Cifar, no ítólo por el interés 
que de^íertan 9\\ remóla nntigUedad y lo abigarrado y ciirioMi de tw contenido, sino 
p)rsor obra casi enteramente ignorada en K^tpafia, aunque muy Oütiidiada fiiem de aqnt. 
Les historiadores de niieidni literatura han preseindido de ella casi porromplí^). Ama- 
durde los Rfos y Ticknor dají indicios de mi mnoeer tsiáa que tiu titulo, y el mit^mo 
OtTuigDs parece considerarla como una de la» ímiüw-iones del Amn/iis, al cual puede 
sa anterior, i lo menos como fiíví^íii eu prusn, y con el cunt no tiene el menor 
pnnlo de analogía. Creemos, por el contrario, que líaist (') es-tA en lo firme enandoealt- 
ftl el Cifar de la más antigua novela original castellana (tlif Sltfste sflMatidigr IcaS' 
tíiúche fiktion)t Xo es libro de caballeilas puro, ñiuo uu libro do tiansicióa en que 
*e combinan lo caballeresco, lo didáctico y lo hagiof'i'fificQ. Esta rara ooni>tina<-lún ilalía 
i] efecto artfíitico, pem agrada al investigador curioso y hai-e menos fatigosa au lectura 
qne la de otras obras de hu g^nem. Hanta la ranciedad y llaneza de su ooiilo le pone K 
alvo do la retórica amanerada y eufátira que corrompió estos libros desde la cuna. 
Suponemos que la influencia del Cifar hubo do .ser pequeQa, puesto que una ves sola 
Toe impreso, pero basta el que pueda coutAr»eIe entro los precodoutea remotos del Qui- 
fotñ púa qtw ofrezía atractivo y novedad su estudio. 

Kucbo nifis importa, m\ cmhai^, el Amadls da Gnula, obra eapitiil en lo9 Alía- 
te» de lu Hcciún humaua, y una de las que por más tiempo y mfta hoiidaraeute impri- 
súeron su eolio, no súlu en el dominio de la fantaKln, sinu en el de Ion hábitos sociolcii, 
Lu]ga 7 enojosa disputa que ya debieía estar resuelta en manto á la Huataucia, sí no se 
hnbñenn mezclado apasionamientos y pi-evenoiones nacionales en el ánimo de los 

C) Kn n reMfla de U literatura Mpnnola, pablioida on lu ool«i>ciún de Grub»r {Qrvnáriu dtr 
'MMa(*eáM PkiiologiKy II, pp, 4I€ J 499, Stmalnirgo, 1H98), Uaíat ca rl primar ciilicn qn* ha b*uh« 
pitai JoMieit ftl Cifar, unqtM algo liubia dicho ul Uond^ 'i« Puyiiii!|^« «a L* Ctnr LiUinif cb 
ÍÜM/tMM 11 (PkríH. 187», tomo I, p. 81). 



<c 



OníOENES DK X.\ XOVEtA 



raob*iulÍei)t(<», u|xirtáiiitul>.>s de la >9C!i-ona y juKia ostioiikiúa <le los lieclios, lia dividido & 
Jos eruditos portiigiipsex, castnltauos r fraiKiMies, tjue por itií<tiiitofl motiTos reoluiuui 
para sus n^s[>c<^'tirus litcnktiii-Há el liODor do taii faiDOío coiniKiisii'ióu. Otros littTÑtos 
menoíi iuterciRadott «i la qtiorella, osporialRieitte aloniaiieü 6 íngle^e^ liaii tercmdu eu 
lavor if) ima ú utra de las partes litigiitib-s, y auitf|tiH i^I folio hn ((iittdadi) «ii KUHptMixo. 
existe ya cutre los jueces imiHircialeis uiia poderosa corriente de opiiii<ju, que ai'asu se 
oouvertiii pronto cu 8i>utoucin iletiniliva. Pero etitlóudnso qtio osbt í^vntonuta no pudrí 
ditttpar todoH los tiiiieblat que cercan la c-uiiii del Ainadi». S¿lo el )ia)l«iC|^ de uuevua 
doriiinentuTs, y solii-e todo p1 de algiinu d» la.4 rednccioiios príniitinw de la noveln, podría 
aclarar ef misterioso probloiiiii de sus orlfíeues. 

ICl texto wíual de los cuatro libros dfl M-Mformdo et virtiiosü cabullem Amadis t>üo 
del rey Períou de Oaula y de la reiiiu Rlisfiiai , estA en lengua castellana, y rii primera 
ediciiíu iMiiocida wi la de Zuraf^za, por Jur^ Ooci, ltJ(W (' |. dw«ctibiortn en tísUf& últi- 
moítafios, no la de Ktpma de iolfl, por Antonio de 8alajnan(.-&. (pie hasta aliora ha venido 
pasando por tal en las bibliografla». Se^tíu se expresa eu el encabeEamieiito d^ pñner 
libro, «Tue rarrcfcido y emendudo jior el tioiirado e virtuoso caballero Uarci Bodriguea 
>de Montalbo (en Iw ediciones posteriores Harci - OrdúíU-x /, n.'gidor de la noble vilW 
>de líediiia del Campo, e corri^ole de los antiguo» originales, que estab*u corruptos ^ 
icompiieslo» en antiguo estilo, por falta de lo» difereates escriptores: (]uitaud<i mur-ha^ 
«palabi-a-s auperfluas, e poniendo oti-as de mis polído y elegaute entilo, locantes a tek 
>caballeria e actos ddla; oDÍniaiido los coruKenss gentile» de inaiu-ebos belicosos, (|we 
>can grandisimu afei-to abruzan i>l arto de la milicia corporal, avivando la inmortal me- 
> moría de! arte de cahalteria no menos lione^tlisimo y glorioeo>. 

( '} tjH t/nairo íífrrú* dti cirlsoto eattattero Anuulit dt 0<iti¡t: Coinpliilo*. 

Oolofón: tAealaniii U» quatro libuu... Furrtm trmprimidat /a In mng iiohU y mvy ¡tal ehtiad 
Carago^: por Otoi'gt Cocí y .1 J^miin... Jail ¡f quinfulot y oeko aliot». Fo). j^ól. 

£1 ejemplar que puu por lioica de eiu t4ltcÍ¿B,desoonocÍd& huU qae en 187¿ fu«iíeuubÍeHft 
<>n Ferrnrt y oilquirída por vi linr^n Seilli<-re eii 10,000 fraouM, f ii« aouiioiuilo por el Ührero c}« Lna- 
dr*s Uuaritcli. en tu Cutálogode Febrero de 1895, en 200 libru eiterlEoiu. Ignoro quién at» on 
Ao* actnal. 

I^ etlicJAn d« Salamanca, da 1610, H hipotítíoa, Ho asi U de Sevilla, ISU, Qitada en al 
trum «le D. Fernando Coldii, 

I'ara loa «-lUntoi, vérum ti catálogo d« Gavanzos, tal como lo reimpntníA adicionado en 
tomo I ilel Kntayo rf< QallanUí, 

\ji mi» estimada pnr la carr4>cciAa del texto ei la de Venoeia: 

TM»qu'itro Ubrofdf Auindia dt Qauta n^euamiu imprimo* « Ayttor^At*. iSSS, 

(Al liu.) «Acabaoae a/|ui loi quiiiro li>>riMi dol eifortailo e luuy virtuoao cauaÜera Amadla 
■Qauln, fijo dol i«y P«rioii y Je la r«}-na Bliaaaa: en loa quaUa ac fallan may por eiteMO Ua grii 
aavenluru y torríblee biUllaa que en ana tiepoa por el ** acabaron o t-encteron, o pot otroe mii«i 
Manallero* aaai 4n aii linaj* como amigoa auyo4. El ijuul íiie improeao en la mny (nclíu y «Ingular 
M^adsd d« Vanecia por inacalro Juan Antonio de Sabia, iiapreaaorda librea a Im naiMBUide Bf. J»a 
■SoliaU PedreaSBo e cÓpaiw, roeroailnnle de libros, BaU al píe del puete de Itialto, « tiene por 
■enaeHa ana torre. AmIi'm» en el ido de MDXXXIII, a diu «teta del mea de Setiembre... )*a« 
Braoiato, ooirigíidalo de laa lelrM i|n« Irocadoa do los imprateMM era por el Vi(»uio del nalla 
•Oibccuela Fraoíaco Delicado, natural ile la pefla de Hartos.» 

Laa ilitliau mlicionea aoligiita del AmaJü que citan loa blblldgrafoa aon la de Sevilla, 15M| 
la de Burgos, lAST. Modemamenle tía aido refmpraao tree veooa (Uadrid, 1830: Baroeloaa, 1 
1844, en el Tinnv <U AHloreí iluttrvt, de Olirere*; Madrid , 1667, en la ealc«cí4n de Rlradtoeyn, 
aigtiiendo el texto de la «ilición veneoiana). 



I 



.roa 

Jail^ 

rj 




IlTTROnUCCION 



COI 



A prítn^m visU pudiera crvcrai' que esta fletrlankciiín alisiiza ¿ Im ciiulro libros, y 

ilUtí Ui tarea de MunUilvo fue memnieiite la de m\ t-orroctor li á lo «Hino I» de un reftm- 

■lidor: [lero buirta («vr coii iitcuriíJii «1 prólt^o puru coiuprvudor ijiie su pnrle fiif mitfJio 

mayor, i lo mouos rospe^u» dol libro cuarto, tan diverso en ftMilo y oirfteloi' do los tres 

primeros, «I ciial anadiií (tospiiés el libro quinto, ó seikn las Sergas tif Ksfiíamiián, que 

son enteramente de su cottecfaa: *Corrigimdo estos tre» lihros de Amadis, que por 

>&Ita de los malo^ (pscriptores o t'ompoiiodorosmuv corntptosíi viciosos »e lelau, .v /íyi.*- 

tíadfinda if em^ntifHtdo el Uhrortiarto roii \asi íWt/as He Ka^landhin, su tiijo. tfur hnsla 

• nifiii NA «8 mrviDria áf ninguno ser vislo; que por gimn dicha imnescio etl una 

■tumba de piedia que detmjo df. ta tierra de iiua ermita cerca de Con.'jtaiitiDOpIíi ñio 

iJaUodú y tniido por uu liiiat^ro mercader a oslait piirtMj de bi^iMina. eii la letra y por- 

iprníiH) tiut antif^io, que coa murlio trnb^o í^ pudo leer por a<(iielloí< quo la lengua 

•sabían. I^os cimle» rirtev lihi-us. como quieru qtio Imsta aquí raáM por patnilU.-* qitd 

•por coroDícas eran tenidos, wa, oon la» ^ee eumtendfts, aeompañado^ de talen ejem- 

f^oa Y (loctríiias. que con justa causa se podran comptirur u lux livianos r febles salfr- 

•ns de corcho, que con tiras de oro y de plata soii eocaiTelados y gttaniecidosi . 

Presciiidii^iidu de la tumba de piedra y del mercader lirtugaro, que en hha do los 
nKÍfru^^ biibituat(»t en los proemial de este géitero de libros, cuyos sutorm pr^teudeo 
limpre )iab«Hutt trailucido de lenguas mi» ó meiius oxdticas y remólas, y tambifin de la 
luiUfieHta í-ontradiccióu que las últünas palabras enruelveti, puesto qijo si no había me* 
loeria de hombre que hubiese visto el libro cuoilo, ni las-Sfi^asC), noera^il que fue- 
ma («IIHcados do patruOus ui de enStiícas; lo que resulta duro es que el regidor de Modiua 
e$tibIoc6 una dÍAtin<-ióii entre Iok tres pnnieitis libro», couoi'idos ya, y el cuarto con su 
«niela de las S^rgit/i ó sea «el ramo que do los cuatro libros do Anit]ii!s fie Gnula sale» . 
y eu efecto, desde fines del siglo xiv era n)iuH-i(U) y aim popular en KspafU un 
Aimá(t de (ittfíla en tren libros. Cítale el llamado Pero Ferriis, cuyo verdarlero nom- 
bre parece haber sido Pero Ferraiides, segilti reeieutws íurestigacioiies del Sr. RodríjtueK 
Xaflu. Perrúa 6 Fc7Tiiudo«, que es uuo df> los mé¡n antiguos poetas del Caitcionero de 
Batna, puesto que compuso vorsosi k la innerte de P. Enrique II, ai-aeirida fii 1370 ('), 
wcribe en uu denjr al t-anciller Ayala, ponderando la vida de la sierra: 

Amad¡/(t^ el muy fenuaio, 

Lax lluviatt y las voBtJRCM 

NiincB las Calld ariscas 

Por leal ser e famoao : 

Sns proeims fallaredos 

En irts íibrm, e diredoB 

Que In d¿ Dios santo poso. 

(iHlm.»U. 

f) Lm <|UC nicgiin i Montulro U |>ut«rii>ilniJ del libro ounrtu cnticoiicn qiir ontA iloclkracÍ¿a «o 
'■AtftaOln «I E*ifnMtiÚH; pero la gruinitkii no lo tolero, pueito que vhto conciorta oon libra y no 

O DmIu leer calot «enioa (CaneioMro <U Baetia, cdicioa de htífzigt ^ H, p. 330) para era- 
'«twrt» de que «e refieren á Enrique II y iio á l^nnqiie III, como [mn (uptieato «IguooB; Er.ri- 
1" II M <I (|ue gnerraó tieinM aDc* continúe», el que muñó de ciacuont^ y cÍdco Uio*, el que 
mtrncMulo oon la Tetas dofla Jnaní, el que d#i¿ áeu hijo «ludo coa una tehiitado Angín. 
^> 4e nto cuMlra A D. BnríqD* ti DoÜtm. 



oett 



OBÍGEEJES DE LA NOVELA 



El texto M t«rm¡iuuite en cuanto al nAmero de los libros, pero bay otra mendÓD 
Amadh, probablemente aoteríor: la del mUmo Ouicillor AvftU en su Binuuio ¿t Pala- 
cio. Sen cualquiera U opinión que so iulopt« acerca de la fecha do la composicián de 
este libro ( rechAzando por supnesto el falso epf^fe de ano do tos cAdifcs qun le supone 
Oiicrito durnute la breve prísióu de Aynlu detípií^s de la batalla do ^^Ajo^a (1367) y on 
Inglaterra & doiidi> do UegÓ á ir nuncat, no lisy duda que nna partf ronftidentble del 
poema fue compuesta en el castitlo de Ovicdes, donde por quince meses le tuneron en 
daro cautiverio los portii^neses daepufe do la batalla de Atjuban-ota (1385), y qoa 
las 704 estrofas prínioruü, t^n que no hay aiu3\6i\ ol^inu A «u ^i!tión, dr;bcn ser Kct^ 
rior«s, pnesto que la (iltimn fecha «jue eu ellas bo cita es la de 1380. El Rimado 
empieisa, como es ttabido, oou la oonfesíún de Avnta, que entre stis pecwks inclur^* 
lectura do libros profanos: 

?t6goinc otrotti oyr muchas regadatt 
UbroB de d^naneos « mentiras probadas, 
Amadin, Lanxaiol/' e burlas aneadas 
Kn que perdí mi tiempo a muy malna jorn»íli»fi. 

(CofOBlM.) 

Ayaln Imbla nacido en 1332; no sabemos A qu6 í-poca do su \ida se refiere 
parte de La (-onfestán, pero tales lecturas |)nreceu m&s propias de la mocedad atogr? 
IHvola qne de la -edad miulura de un tan grave hombre político, hísturiadur ,v nn: 
lista como era el CAiicilIcr. aunque paga.se no ligero tributo A las flaquezas de la 
según iusioda su hit^^^fo Fernán Pórez de OuxmlLii. 

Es digno de repamrso que la meucitín del Amadis eu nnei^üxis ixietas de loa príi 
ros roiuados de lu cusa de Trostaniura va unida cakÍ siempre con la de \m hóroca 
populares del cii^lo carolinglu y l>rel¿ii. Pero Feri-andes le cita al lado de Roldan, de 
rey Artñ», de don Dnlaz, de Lnn^jiivte y de TriKt&n. Con el mismo Lnnzarote le equi* 
para el canciller Ayala. En 1405 escribía Micer Francisco Imp*'rinl, celebrando el nacH 
miento del principe don Juan II eu la ciudad de Toro: 

Todos loe nmoras qtio onierOD .ArehilM, 
Parid e Troylos de las sus neflores. 
Tristin, Lanqarotc do !«« muy gentiles 
Sus enftmor«das, e muy d« rdlorw: 
ÍH e 811 muger uyan mayorCR 
Que los de París e los de "Vyana, 
E lie Attiadia e loa de Orinnñ 
K que los de Ulancaflor e Floro*. 

On aCü dea(ni/w (1406) ct monje Jerónimo Fr. Mipiu-l, oapellin del obispo de Se 
vía D. Jnan de Tordesillaü. en un tifxir compuesto con ocasídn de ta muerte ile dd 
lÜnrique Ht, decía, enumerando vai-íos peifojnajes liLstórícos y fabulosoft: 

Am^ít api-ee, 

Tn'rtAn e QaUa, Lan^aroto del I..ngo, 

E otros aquestoH decítme : quU drago 

TnK6 todos estos, e d'«UM qu6 w? 

(X4BI. ». 



mTRODCCOIÓN 



ceui 



>^ 



Cttodo siempre el Aniadts en rómpanla de las novelas niAs culebros del ciclo de Ift'^ 
Tttblk Rísloiula, no onbe dnda (]ue era tan popnW como ellas, fin ooiitouldo dobfii de^ 
ser snfttnncialmonti^ el mismA r\m el de \m tres primeros libron aetualee; la heroína se 
Ihnub» OrisnB, y etitiv los pereonaje#i spoindario» figuraba Maoandrtn, pujo del rey 
Usuarte. qne A tos seseóla afloa sottcÍt4) y logró ser orinado caballero, con gran risa y 
algazara de á&autif y <Ioaccllas. A <-l aliideu estos ver^s do iin dfxir de Alfonso Atrorez 
^'C Villasatidíno, dirigido al coudeetiible Kuy Lape» Dávnloe: 

E pnea non t^ngo otra rrenta, 
Qniee ser con gran rmzon 
£3 aeguado Maeatvion, 
Que deqiaee de loa Meaata 
Comonoo a norrer tonnento, 
E íao cavallero armarlo; 
Mi cBcr^io Tiejo oansailo 
IMos aabn ey bo contenta. 

El episodio á <iue se alude está en el libro TI, rap. XIV del ArnadU que hoy leemos, 
ral recordar Villaisaiidiuo tan iasigutficante pasajt> <*staba si?^ii-o <Ii? ser entendido por 
udt la socinlad cortesana de sn tiempo. Toda ella ite deleitaba con aquellaíi eseñpttt^ 
tn frotada»^ i qno «» refiere Feriiiíu P^rcz de Oiizinftn en «n fifcir á !a mtterte, inserto 

ll miaino Caucionero tk Jkiaia: 



Ginebra e Oríana. 
E la noble rreynn Isco, 
Minerra e Adriana, 
Dní'ria de gentil asspo, 
Sej^int qu(> yo estudio A leo, 
En eeoriptnrsa provadas 
Non pudieron ser Íibradn<i 
f><«te mal eeouro y feo. 



iVim. V9.) 



Comprobada de est» modo la existencia y celebridad del libro á principios del 
<{gl4 JLV y nuil aotcs, Hcrln iriiltíl allogar tfxtos de poetas m&a modernos, como el Car- 
tif.'eiia del Oaftdonnv Qen^yaf, qne llami') Uriana & so dama. Por otra parte, esta cita 
niila probarla, pnestü qiio hoy osiA plenamente demo^nido que el Cartagena trovador 
no fue ni pudo ser el coleb/>rrimo Obispo do líurgos D. Alonso de Santa María, sino u» 
tifcallero de un mismo apfllidn y íamilia. que florecirt «i tiempo de la Reina Cntólica y 
caatú ni elegantes metros sus xiitudes ('). 

(') En U novóla cntitkna de Curial y Uu«í/ii, que poitcDec* probaMemeate á la BCgunda tnlud 
del «iglú Tr, la ciiit (pl^T. 49A) & A iari4U y Onatia entra loa ÍÉmo&oi am«dor«*, juntuD«Qt* coa 
Pinino y Tíabe, Floiw y BUnct Fl;r, TrisUa * Isolda, Lanuroto y Gíoebra, Froni'no y BríMona. 
F«dra 4 Etipólito, Aqiiilna y Pirro, Troilo y BnMyíla, Puna v Vínnm, 

Id» pdtnen» Irnvidoref pnrtugactes que citan e) Amaáii ion NuQo Poraira y Frandtco de Sil* 



CCIT 



ORÍGENES DE LA NOVELA 



/ Aparte de latmáii-iún Iiterari«('), el AmmlSs tlejú o»wm Tflstlíirts en la < 

/tollatLiMiol sj^lo Xv^ En el inoniinieiitú sepulcral iiel Maestre de Sniitiii^'o. D. T<iin>uza 
Juárez de Kigueroa, muerto eu 1-40ÍI. que uslflb» «ntes eo la iglesia de sii orden v bor 
c«tA en Ift Ao la Uuivemdud de Hevílla, á los pies de t« cstutua ,vuc«iite del cubfdleixi (« 
ntcueuti'B ui) poi-ro i)ue en el c-ollar lle^'a eitorílo do» veceit eii letras gátíttns ol iiombiv 
de Aimuilu ('). Pnpiilar debía de ser en tiempo de D. Juan fl ol liónx' i-alMÜlerosto, 
cuando su tiumbre se aptitaba IiuííUi & Iiut ponwt. 

No e« menos oiiriost, niño iicaso mfe, porrjoe primbii que ol tenia de Anindin habf 
posado de la liti-mtura ul ai-tr> picti^i'ira i'iiaikIo el arU<eii{Mií\ol estaba eo la cuim, la not 
cía que oos projvm-kina ol sabio humanista, pintor y poet« Pablo de CVwpedee eo 
Diücurm lü- la coiitparatión iie fn a/itigun y moíUnui pintura tj rsrulturn (jiie en 11 
escribió á ini<timc¡as de Pedro de Valencia: «Aciiérdomc haber visto en Nápolew ui 
>saixa» ya viejas en la guarda-i-o|)A de iin raballero, que las estimaba harto, h^vhax > 
» Efpfíüft. La manera do pintur oru ^L'ulilfsima de ntf^n bnon oficial ante» quf ^ imv% 
ttoM ia pitütira al olio, y todas Ihs figuras (rra la historia de Amatifs tte Oauia) 
>Hns nombres apuestos en español, nvie lambicii esto se usó cuando de^ués de penlic 
>la piuUiia ruinviiKaba ñ levautai'se de sueDo tan tar^'O» ('). La feclu niú" inotieruaqt 
se ariigDu & lu invención de la pintura al <^1eo por lo» flaineu(^»s es 1410. Juzgúese 
este dato do la antigüt-dud de las iiargaM. 

Poro ese libro bin traído y lle%"ado durante el si^ü xv. /.eu'qní' lengua se lela? ¿e 
Rostellaiio, on portugués, en fraiic¿'s':' Iahí textos no uos autorizan para oñnnar oada, 
sólo podemoíi proceder [kii- i;onj(>tiini razonable. 

La tradiv¡<5ii portuguesa nnbre el ni-i^n del Aiurtdf/i es. antigua y tieno eu su aboE 
poderosaa razones, aunque cou ellas so liuyuíi me^t^'lHdo otras vanaí' y sofisticas, que tal 
poco hitan en los abogiuto»; de la parte eaKtellaiia. No hay en los poetas portiiKueKts d( 
si^lü XV alusiones al AinatUs tan untif^uis cDtno en los paetsíi castellanos, to caul 
DxplicA bien considerando que casi wdo el caudal poético de la primcrn mitad di 
siglo xr lia dcsapftivcido, q^uodaodo una ^mii laguiut entro \oi cancioneros de lu c«ruel 
galaica que propiantente terminan en el reinado de Alfon»iú IV y ol Cim^ion^ro 



Tvin, quQ un U/6'2 HOttuTicron con Dlros poctu en lo* palacio* de SanUrem el otrlatnon de 

jp rufpiíxtr, ovn que «npi«ia el Cancionero Je JUttmdt (tama I ile Ib vilioiia de Statlfcart, pp. 7>l4i 

Sf. o 'lii«Htt Oq/ana 
E Ihhii ullcxnr |iono... 
Ali>i;ayR-fne vor hrii 
E Oriana CMtl ell», 
B tnUya na cuJitar iinii, 
Comv que minen \y en 
Suspirar Triitám por olla... 

(1) En U CrAmiea M my Dom BoJrifo, i|ne l'edro dol 0»rra) coeapaao por Im altoa de 144$, 
hty eviilont«H iniiUciooM del AnuiilU, 

(*) Amador de loa Kio*. Set,il¡a Pintorrea, UU, p. 23fi. 

(') Dieeiomaña Uatárieo dt bu pnft*om <tt lat Belku Arte» n KtpaRa, por D. Ju«B Agaatin 
Ce«ti llMmúdMt, Madrid, 1600, i. V, p. 299. 

El tnitmo (Jcaii Bcrmddez, en >u Carta «o¿re ¡a pindim lU la t*eutUi «rntibiMi (Cádla, 1S08, 
p. I It), da <Mia definición de In piilalir* aur^ist: < L'inuiliiii) itir-fiu á uní» lif bb<m Cf odo*, en Im ItM*- 
■■tD aparejo al K ti no, anbaadc colom bitn mojidoaoon agua, y quodeapníadeaMoa matclabao 
•agiia'CDln 4 coa agua dp cufirado, aÍrvi¿ndoles de hUnco ol ynco manió*. 



INTRODUCCIÓN ccv 

RMcnde voEnpilodo p» los primoi-ns «fioü d«l sí^lu xvi con obmíi ISñcan de autorps quu 

floRCiwon Ion más deepute de I4r>l) y apareo'>n Piitom mente domiiiHilos por lii iiifiíioii- 

cia de Castilla. I'eni lonemos en cambio un libro en prosa, la Cióiüca- drt Contif dotí 

Vedro de Mrwxeo, ec^rítit ou 14I>J por (iomvs Eauue» He Azuroi-a, doude tcmiiuunte- 

menle se dioo que *ol lÁhro tie Amadis fué fumpuvütu ¿ placer de un hombm, que se 

>IUiD«ha Va»oo áfi L.ob«ira. on tiempo del rey D. FeriiAndo, »<icn(lo todas ttw cosas del 

idicho libM fíiigidii-: {H}r e\ autor> 1'). Kn rano el Ür. Itraouít'ls. que 66 acaso el más 

uigrakiMi y hábil defensor du la urigiiialidud cuMb'IlBiiit del AimidU {'). quiere desvir- 

tntrU ttulon<lad de este [¡asnje. siipoiiiéudvle ni«Si.'rifo é interpolado. Las razones quf 

da Dr> convf'nren, y el pi-ucodimieiiln oritit-o os de lo--i nt&s aveiitunidü!i v peligrosos que 

pucilen (•inplcnrse. Lo que imi>oita c« graduar el cródito que puede daiso á I» noticia d« 

Aiaiara. 

Desde lufgit i-ausit extrafleui qtie nii lihm rompneríto por i-apríctio iiidivldiiHl cu 

tieiai>o del Hcy de Portugul iJ. Fcriuiodo (1367-l3íSií), cuando U lileralura purtiigucsa 

apenas hiibfa producido obras en proíia j no influía cu la E^^pftnít (vnd-al vniis que por 

el elemento lineo, se populurizttso tan nlpid&mente qne pudiera iirrcpentirse do su leo- 

luní el Canciller Avala en t'ursos que sogummonte sou aDterioi'Oh ¿ VX^^t. La iiiverutii- 

nililud sube de punto td se atiende á los Oiiicos datos po^ílivos que tcuemos de Vasto 

de Lobeira. Conüta, cu ofei-to, que eete hidalf^, aatural de Uporto. fue armado i-tibullon> 

"' Jiiaii I el d(a dn lu btitalla do Aljubiin-uta. y figiiru. cit lu lista que bae Diiarto 

■Ii* León OD su t>ónirn, SeRiin el ripur de las coahimbres y prácticaít cabullo- 

:- irden de caballoi-fa do se daba antes de los Teintidu silos; pero cst&s pricticas 

níuúttii) Itajlo relajadas bu Ihs p()sTríiiif.*da.s dol si^lo xiv, y niAs en tnuoeiü tan solemnes 

ycrilicoft cttmo el de aquel dia, en que d Maestre do AvIü debía esioniarse & toda co«ta 

ra liotirsr y uleutar & toilus su^ p«i-tídario<s. Adniíiiendo, no obstautc, que Vksco do 

Ubeira Imbietie cumplido la edad legal ó pasado algo de ella, siempre resultaría que 

ai|Be) escudero 6 doncel eni un rn07Albote, cjjmparado con el Canciller Ifayor de Cas- 



(') cB«t«* coiiuu áii n Coiumaniador, qtio pnttii!inm<-'n le e*t» Intorla Ajiinlon o oscnvito, vSa 
MHj oteríptw pvt* tnaitt ob» inaocíru,.. jna «eJH que )iiiiila>i niict«re« oubifoxw de alargar «uus 
wlmi, foniMÍatn MnK livrM reeontande teupoi, que o» rríiinpeí punvaiu eiu i^onTilcii, e iMy 
>da ÜBtUí c jogw, e lempo* «leicree, d« quo •« iwia Mtfnia oocra cousu m uoiii ■ deleila^atii d'elIcB 
■nemiM, u*l caído naia oa prímeiroa í«ÍtOB dp I ni^Bt«rra, que §4 oliinuva Onun Brtunba, « *mti 
M J.i«ro dAnMtcíiw, cono i^nt m/mtnlt ímU Jfft ftito n yntitrtti un komtm, {««*« cAvmava Vatco de 
v^oieira, <M Ifnjw if fJ JS«[ iídm ÍViriMiuÍA, irada tadaa ¡a» eoufit áo dito Hpm fingida* do aator.9 
(C^ LXiri,) 

(CtlUefAó de Cfra inédito* ds historia portU'jHOú.^ puUiaidoB de f/rdeii da AetuUmia Real das 
Sciotcia* lie IJétrw, ji^r Jofi Cwrñtda Htrr<i, t. II, Lí«boa, 179:í, p. i'i'i.) 

(-) Kmitekfr i'frrMch ültr d«» Jlouutn AumHh mu Gallm. von Dr. Lwiieisf HramaJtU. Leip- 
pg, 197& Sobre tMtn obn publicó an c)cg«nt« urlíoub U. Juan Valcra «n ¡.a Academia (1877), vt 
mal fnc nprodacído cd «n« Diuri'ieioué* ¡f juicio* I)í«wkm (Madrid, 1878), pp. 319-347. 

Batr« l9« trmliojoe aaicmm al d« BranafeU meren cnpeoial oon«idenici<íi) la tuii doctoral do 
BilK^nío Rurt^l: De rAmo/ili de Ga«U*lde m/m injiufni^f tiLr tet mirnrt ft la litlf roture dti XVJ' ei 
o» XVJI' eiecie, daprte la tertien upagMlt de (tareia ürdonet dr Jífolalva, avec tuu nolice ífUdio- 
gn^iqa^, la ttuU cunjilete, di la nuiU Aei tAmadin. (I^ríB, 1853. Of. la r^c^naiAn il« T«odor« 
Millar on Im GVl^ny. feMr(. A HKÍgen, 1854 | 

Wslí «ita con gru)d« elogi» laa obaemcíooM bililioj;rifictu do Adi.1berUi d« Kollcr on su 
CBUicrMla odiado del piimcr libro dvl Aiitadia alouiAu iStutlgnrdt, 1^7, &'). No I« uunüxpo. 



CCTI 




OníGENES DE LA NOVELA 




'tilla, qtra tenli cmcuvnta y üt» aSiOi cuaudo olvó pmiouM-u eu atiuella miíou joruad*. 
¿Cómo es posible ()ue la lectura del libro que ucububa lio ootiiputicT nquel owaro Jovea 
tigurura ya oa U liau de loj )K.-cadv3 del riejoV Porijiie i*upoii«r que le loyó duraate i>u 
«mutiverío serla forKiir dvmiisiado los llmiteía do lu paradoja. Duruitú los ({oiiice ule^'^ 
■iue los portogueaos le turi«>roi) eii «jaula de hiriru» baaia que pn^') í;h rescate, no dchia 
(le estar templado el ánimo de Ayala para lectunuí de pasatiempo; m&s fr&res peusamíeu- 
igs «mbiu^gttbiu) su osplrítu, pensamieuios de sátira social f^uerosa y elevada^ ardieutca 
elusionra do devocído A la Virgeo, lamvulucíouvs subrc vi estado do lu Iglotoa y loe pro- 
gresos del cisma, In poe^a viñl y austera que eu el Rimado de- Palacio se contiene y 
que es aiitltesi!i viva do los d4>vau(K)s cabullercsco:^. El imitador y traductor de los Mora- 
la tle Job y de bi CoriMtiacióit án Boecio, entus libros y otros tales debió de tener por 
compañeros de su prísi6u, y por único kiIsz y rottiípo de su 6aimo iifligido y uouturbado 
& \m tiempo por el desastre UKcional, por lus i-ei-iu)> huj'acaues que oombttUaii la 
de San Pedm y por el dtiolo de la muerte de su padre. 

Algunos eruditos portiigueties no lian dejado de advertir lu ditiiniltad c-ronolé^ 
de cpie Avala pudiera conocer la obra de Lobeira, y han procurado eludirla con el 
grino recunw de supoui-rle muy viejo eu 138&, tao viejo que pudo al<»azar la corte tk.^ 
Alfonso IV L-íiaudo todarla ei-a íufiuite, os decir, antee de 1323, y componer eotooces mai 
AhimIís y hacera instancias del prfiicijK.- la ciiinieiida del epÍHjdio da Briolarga. ¡Buei^ji 
edad tendría cuando fuo amiado ^^^abatlcro: ni el Macandón de In uovelu oeperó tanto* 
Foro, además, el texto de j\zurara es tenninante y hay quo lomarle como Kueiuk Vasco d« 
Lobcira, ú escribió en todo ó en paile el Amadis^ lo escribió en íieriipa del rey D. F 
fiando. 

.\i:ui-ura Tuo el piiniero que cousiguú esta tradicióu, pero aegummeute no la habfa 
inventado, porque otroe la repiton oq el siglo xvi. sin tomoi'la do su crónica, que Mtato 
iuMita h»f>t» 1 76*2 y sepultad» oii un solu códit-e. Bu lúJi) i-'emiwnU el gma histiiríodur 
Jtian de Itarros su Librodae anUgttitladf* e couvas nolateis (te anír»Doume Minho,((ae 
toduvitt pcrmaoooo iii6dito, üegúH croo. Eatre tos vuruties ilustres de Opurlu luce etla 
i-oiiuiemorBción de Lolteíni: «K d'aqui foi uatiml Vasco Lobeira, que lez os prinicint 
»4 libro» Je Amadis, ubm cario uioi subtil o {^niciosu e api-ovuda de («"hIús os gallauleí; 
•mas como estas coiuas üo socam eu uosais mfloti, os castelbauos lite mudaran a lingual 
>gem, V atribuiram u obra a tiit ('). 

Azuruta ut.> habla dicbo en qué leogtu eecribití Lobeira; Jnau dc üarrotí d» ou 
mAit, y consideni el texto castellano como traduct^ióu del portugi]<!«: *y como wtaa 
»m áoean en nuestras manos, loü cuslollaiios le mudaron el lenguaje, y se atríboyetoi 
>la obnt». 

Vienen Itit^ los dos sonetos que con arortacifín de leofpiíue nn-aico compom 
célebre poeta i¡uinhrnti»ta Antonio FcTruím ('). El primero puesto oa boca del infa 



pu*>i 



I *] Mk. A-¿-2 iI« ta DibJioícc» Pública de I.iaboa, oltulo pof IWGlo Braga, Awitaái* át \ 
página -¿oa. 

1*1 Bl Ulplomillco Uraailin» T. A. d« Vaniliigvn, en in ÍociuUiidúI nnmyo Da ¡itUral 
iivrot de taraHariai, afuda brtvt e cotuáncioto (Viuna, ISTlí). tocUvJaiuro valor para atnba 
[nfnnU don Alfi>n»o y i Vatco >1« I^bcira oitos mdcUii, cauiciiiÍBndo U plana al liija da F< 
_v uiuitruQdo dvBCoaocer do lodo [luato la liiatom d« Ua íenau luAUíou uo al Parnaao p*B 



IJITKODUCCIÓN ocTii 

). AlfoDso, exigiendo la famosa oorrea-ión del «[Nsodio de BríoIai^A (que tistaremos 
I Apfttic), coipií-wt L'uu est«a ver&Mí: 

Bom Vateo de LtMra, e <1« grft sen 
Do prjbo qiie ron «Tedw bem contado 
O faÜo d'Amadü o namonulo 
Bem quedar ende poroúiitAr bi ren 

Bl soguodo i;onet(i t-s una imitación dol í'flnu-ra, «jiip miHii tiprio que ver con el 
Amaáfe, salvo el uombrc de Briolaoja. Ks de suponer que Fcníin», como todoa sus 
MoleinpontneoA, lefa el Ániadh cu oísicllniío. Do todotü niodo«, no C8 61 quien afirma la 
UJBteDcía del Inan1l<lori^^ original en el archivo do k cosa de Aveiro. Rata prohl«tná- 
da noticia In dio su hijo Miguel Lcile Korifira oii un» ñola curíwftíiina (') que puso en 
UMidóu postuma Jé; los Ptjfiiuu LmiUmas dt! su padre (Lisboa, 1 598, por Pwlro CroíW- 
beck); nota que, por estar algo ^woinlida debujo do la fe de erratas, se ocultó k k eru- 
«lioióit d« n. Pascual nayaiígut^, llovAiidolf 4 iip|^r su exÍRtencin. Hí, por coHíiguieiitc, 
JtUgtiel Leite Feíieii-a quien atirnia, eu 1598, que «el ori^iial del Amadi» (no diré en 
>qu6 lengua, ]»n) en i)e suponer igue en portugués) andaba en la mm de Areiro* . 

>'ada se sabe del pandero de tal manuscrito. Consta, sf, que entre los libros raros 

4e la biblioteca del conde de Vimeim existía cu 1686 uii Awadis de Oattla em ¡wííh- 

juez. Pero este libro invísiblp había dcsa^KUTfido y» on 172tí, puerto que el conde da 

EricevTa, al dar dienta & la Academia de Historia Portiipiiesa de los i-estos de aquella 

iatágoe librería, formadu eu gnuí parte eon lo^; )mpit<sot; y niiinuscrílos que liabfan 

pertenecido ul erudito chiuitro do Coinibni Manuel Sí-veriiu de Kuiia, no cita el Auutdít 

sai que K'*tu rofeieuda al i-atAlo^o alfabótieo, del eual taltabua yn muchos artículos, ni 

iú U menor índiaicióii a<-«i-cii ile ¿I. Dt.vspu'Ss *i} pioi-de todo ml^t^o de esta avo fénix do 

la bibliografía- *E1 terremoto de 1755 (dii-o algo oandorosumcnteT. Braga), en que ardio- 

*tn las más ricas bibliotecus iHultigiiosiiK, vino ñ. püiior un lítuite á las t'sjíemnzBS de 

'(nmiitnir el original del Amadfs. ignorado desde HJS6» (^. ¿Ün limite? ¿Por qué? 

Ra estos casos no debe desos¡K'rai-ie uunnu Pero lii voi-dad es que toda esta vaga histo- 

ttt de un códice perdido, aíii que pii tajito tiempo m le evurriera á nadie leerle ni des- 

aiÜTh siquiera, trae á la memoiia aquella redondilla de D. Antonio SoUs: 

Amor es duende importuno 
Que reTuolto al mundo tray. 
ToJos dicen qno le hay, 
Mas no le lia visto ninguno. 

I*) tOt doni Moaetos qae vAo «o Col. 24 feí meii pny na Itn(iit|[eia HW w coituinara bmui 
tBejBO «n tcRip» dol Rcj' Don Dinía, ijiio lia ■ meiuiia ciri <]Utt tol ooinpoata u lii'atori» de Amudia 
Kh Qaab por Vosco <Io Lolicim, natural ila cidailu do Porto, cajo original añila na cata dt Areiro, 
>Di>«l|;«ñiüae eni nonic do Inffanu.- Don Affonan, ñllio pnmogcititu del Itry Don Dlni*, por qiiA 
«ihI etU piDcepe rRCHl>or& (como na vé da nteHoiu hUlarin) acr ■ foraiosa Bríohoja eiii »nu «morea 
tmatlnUils. B (Poema* LuiitaHoi, hujii 4.* «in nuim^rar.) 

1*1 ffnioriadiu A'av^lluM PortugttatU lU Qwiilltria, por TlitopMo Braga. Farmaido tío Amw 

iCatUOmtUt, Porto, 1873, p, ¡tí?. Hay dvl ntiainoauUir utrM irM cicritos sotirv el origen portngaés 

' del Amoiiú, coloccionkdoc en loi QuetUHt de hiuratura t arle porluyuaa (Lisboa, sin afio, pp, y&- 

I liS). Ed elauguado repliua i U ímpugnaciiíu il<; Brau úfela; en el Mrcoro eatudin l«cano¡¿D do L«i>- 

I sonta, tolere la cual le llaiaú la alaB'^óa Eraoato Uonacl. 



CCVIII 



ORÍGENES DE LA HOVELA. 






Ailemáfi, nhv en In poniblí' que; fsc AiiiaiUs povtitguf^ fíicsc nnn trndiiccii^n mia 
menoH aii1ifn>'> '1^1 fiíntelütiio. Ut vn^iie<lA(] ron qiic m* hitbia di^ 61 iihrv lu pnorin 
«unKliiicri'oujflun», Kl liíjo 'le Forrt'ini U* c-uliliru <Íc ongiuiil, [K-i-o no satjcinwi cnn q 
ftiuHaniento; ni ¡tíquiei'» dice haberle víhIo, tono siSlo qae «anduba oii rnsa d« Avoira>. 

L(> rtiiiCH dipiii lie tem-iM- en i-iicntH que hemos wicoiitnul<( llanta «honi es I» aiili- 
pua y persisteiite liyilk-ióii uceaa Uo Vast-o de Lobeim, tccojíUIh Misladami'nio |ior 
Aziiruiu, Jiiuii dt' Bui'i'Utí v Aiitoitio Fcmríi-u. Lu^ PnemtK dú f-iito, pui- Ui i^itiniuciúu 
en que fuoi-on b>uÍdo>i, (vntribiiyeron k dífiuidii-la, pei-o ya iiiit«H de eHcríbirse, 6 i 
niMiOti «iitPS de iHiblü-aisf oí iiftmhre de Vii*t^> de Li>bc.»¡ni, hubU triwi»Aiido liw Ifmi 
de Portii|^il, y liiihfH leni'lo v\ h'.)iit>i- de K|;iiiur en los Vi'ílogos ilr Mei¡aUaM(*), 
gnnde Ai'xubísp» dr> Tnriitgdi)» Aiiti>iiii) .AgtiNtiii. *ú i-iihI no díco, como Tii^til» Bm, 
te aL^a<:a, que Vawo de Lubcim fiie el |)rimei' autor del Anmdís, sinti que lo> port 
giieses ««e jactaban de quo había Krdo el primor autor de osto g'óuci'O do filbulus. 
oual eti bastante diverso: tquayum fabulartun priiMtim fttiase autlorem Vitsct. 
¡jofjfiraui LunUrmi ittrlwii>, 

Veiv nuDqiie esta tradíciúo faeao la doniioaiile. distaba mucho de ser linica. Au 
eu l'oi-tugal se atribula ol libro á otrus pontona». 8egiU) I). Luis //apata, en mi ^í¿.tcriá^ 
Mea, «era fama en aquel reino qoo el ínraiite I>. Fornan<l<>, secundo dnqoe de Ui 
jpuizn, había compuesto ol libi-o do Ámadh (*). N'acid esto iufiíntc por loe a5oe do l-i;íO, 
j cou esto S()lo baíiift [lara probar in absurdu du tal especie, autique /apata la oyera de 
labios de la infinita d<ríla Catalina, bi/nieta de U. Ferusudo. [jOpe de Yoga, al príncipio 
de su Dovela Las Fortmtas de Diaim, díiX) qnu ciiiin rljiína ]>ortugupsa compaso el oel 
ibrudo Aiiiadls. pudro de toda esta maquiniu (de libros de craballerlas) ('). Obsér%'ese q 
el nombre de Portugal va m«Kclado sJenipro en esto nf^íocio, al paso que nunca 
atribuido ct Amadis A. autor castellano dotenuínado. 

Muy divergente de todo;» \m texttrs citadoti hanla ahora es i>l de Jorge Cardo^^o «o 
Agioiogio LimlaiiO (Lisboa, H(5:í), punjue no sfilo cambia el nombre & I^bcira, ¡lii 
qtio le tobaja k la condiciiíii de ettcríbano de IClraü, y di(« que tradujo ihl franrAn 
libro por mandado del iufaut« I). Podro, el ñimoso vjujoro de quien dice nnostro vul^ 
que anduvo las siete partidas del miuido ('). 



I') La Iraducvián l»lina lio lo* Di*Uoao* ttt MtJalliuM i!«AniIr«« Seolto. Kn «I Aricinal ca 
tnlbxio dic« AotonÍD Aguitia: iA los qualsa Avy yo oo calo Unto crcdito coma A Aipulia do Gaul 
>ol quál dixen Im pArlufiueM* 4)U6 In ootnpild Vcumo LoWn». Y replica «^1 niro ¡nUrloeator: <l 
»m otro Bccreto «^iic potos lo labei)», {AHttnii AuskHjhí Arclttc¡iiáeopi TtimKvneiif't, Optra Qai* 
Luaa, 1774. t. VIII, pp. 23-24 ) 

(*) «Y I>00 Ileniunilo, nuKundo ilu(]o« Ae Uerjcinu (iii«to del roy D, Aloiiito i)o PorKigal, tic 
•doftdc «loolla Itcai Cniía iaIió, y reljíiiBbuclo <lel gran Prtiic¡ii«, duque Do» Tooiloaio II, «giic lioj| 
»eB|, lamltléo cota» les Uíuiia fue etcrilor, (iito escn'bU á AmadU de Gaula, como lo aupo va i 
Mi]ueIIii lt«a1 Omu y de »a AIUia Iíi seriom doAii ChUliaa »ii bidiiuU; y bíoit croo yo qiM t*a 
>y gvDcroaa coinpoaíciún liibln de eor de liticn^i caiU, -f uc tiombrc nido oo pudo liwcrtM; J ut 1 
■oltgrA de lo «nWr. ttoma fnbiiloitniii«nio •! misino Uonc«l d«l Mar d« »t hnllitr Uíj9 dol Rey>. (i 
uarM líiitárico Etfali^l, I. XI, Mudmi. I6¿», p. Ul.l 

( * ) A«uo Irf>(w n-cfltdalwt con funamettta i|iie el PnltnfrU Jt Oltta y el Primaleón bablan «ido 
MOriloa por una dan», aunque no «n poriugiicM, riño de Qiidad- Rodrigo, 

('> «E por RRH mandado truladou de fnnoM em a noaM lingua Pero Lobciro (>•(% Tabalid 
«d'Etvaa, o livrv Je A''t4iitit '¡ue (a parecer de vikr'^M doctve) Itu o tnolbor t^m «■■» a Ini <i« fábula-^ 
MiU hütoríaaB. (AgMlog. LutiL, L I, p. 41G, Lhlio^i, 16&'2). ápvid T. Braga, Ámitdn de Oamtd, li 



ISTBODUCCIÓX oci« 

Si bi tradk-iiiu puiiufíiiosu nu tuviera inejurm ajwyoe t|UO oslo» vv^ot rnmor»*, DO 
se U pwlrla conceder críticamRote ^lui valor. I'vro tivav oii xii ubono nutoiico mucho 
ate fuertes (|n« rú no IIcvaji la <»>nM'oi?i6n a] úiiünú ilf^piijtK'iipailo, oiiciormn, no 
obitaate. nna ¡ixtuí áuih de pi-obiihilídarl. 

Coineiia'iuos por el episodio do Brioluuja. eit que- m ñjií por priinitra vfz Waltoi^ 
Scott<'), y i|ue \aef^ ha tenido lu rara furtiiDn dv ser aIPKn('(*< va od pro dol «tripón 
porto^u^ vm del ori^on ca^Uíllittio <lt>l libro. A iiiie»1rvi enleii'ler no pruolia dí luut 
fljsi oi Otra, pero si otms li*s muy importuntcs: 1.', quo en Portuptl em conocido el 
ÁimH* He Oatita á príiicipiíK dvl si^lo XIV, lo ciinl nos h»-e adütantar insJ unu 
ccotariiiea el pna'eso hí.-itiírÍL'o du la Tamosa novelA: 2.". que ya ciitonix-K fiio a*riiu- 
üét ea un punto muy vs'-nciii!, lo ciud urguyc lu cxiritcuci» do un te.\iu mileriur, 
5 9.", i|oe los aitUgtion oriifinatrt de ()uv se raliri Oarci Ord^^ftoK de Monlulvo cruu 
por lo mooos, conHrm&ndose asf lo que 61 dice do Ing difFfifutm r.^ri¡}iotvA. 

Todo el que haya lefdo el Amadis n^tinlari el episodio en cuosliíJn. Xiiosiru nirtís 
íiimaii'ibir i-abalierij toma sohi-e sf la empresa de restituir 4 la tformosa nifta ítrio- 
luJA' el reÍQO de Sobiwlis», del cual habla sido doi^pojada por su t(o At>iseo», ol mismo 
\m habla dado miiorlc & su pudi-o. Hriulmija se enamotvt loc-amcnto do ól y qnícru 
nndbsele & todo su talaiitoy dÍKrrei-i6ii,c<>ntosuelfflllB^audaríeputy dosralidoíiprinco- 
s»de (nitus lílirus. (.[irioliioja & Aniadis luiral)» u p«i-ecÍRlv el más >t*ruio$u caballero 
•iinc nunm fiera: e pur cierto tal em eu aquel tiempo, qtio iitr pasaba de vetiito iiftos. 
>ü tenia ol rastro m»m-luido de las annti$i ma» rouüidoraudo vti&n bivn oiiiplL'a<lAs en 
•í>l Ofjuelliis mnm-illas eran, e c'tnio atii ella.-* tan limpia e «lant la .-«u faina e honra 
•hada, mm-lio en su apostura y hermosura ncrHteiitaW. y int tul punto aquesta Ti«ta 
iwtauaj. qnedtí at|iiolhi muy fóruiiis-t doncella, que i-ou tjiuia aíiriotí lo miraUí. tan 
•■nado fue, qui- pur muy lur;?is t- ¡¡mudos lii^nii)ot< iiuiii-ji de i$u c<irnK<'U la su mem- 
'^uüa aimrhir p»<io; <kmde por muy ^mu fuerxa áe amor voo^trediiln, no lo podícu- 
•4o eu áuinio sofrir ni resistir, hahiendo robraiio su ntino, cnmo udeUnlo se dirá, 
'fue por p»rto dolía retiucrído quo dpi y dt.' ^u por^onu sin uingtiu L'ntrevtUo señor 

• pudia («en nutx esto sabido pi>r Amadis, dio entonnineule a couooer tiu» lají anguxtfus 

• vdulores, con las nnit'has taprimns dcrmiimdtiá por ku M>nont Oríiinii, uo siu f^niti 
•Wtid las iwsiibH, uum¡ftf el Sfüor liif'tnie don Atfon-w df PnrUiyat, knhtnido püdml 
^iula ftriMO/ta doiftlt/i, dr aira ¡fuisn ¡» mfutdii/tf jintin- . ÍCn fxtn fn^iu loii'ienif nit-rtrU 
■/w, Nfox no at/milo '¡iie eu efrtUt Af sm^ aiHores se escribid. 

I De oha gniísn w riunlnii r.ti'ix awnrfi'. t/ur rrin luñt rn wn ri rlln dar fe sr de/w: que 
>MjnKlo bríolaiúa en 8» reimí i^^üítuídit. t'ol^'^Qdo eu 6! con Anindis o Aj^rujoí', quf' 
lignitos e«t«lnia, pcrnmuifiendo i?II« eu sus muioi-os, 6ibl»ndo «fiarlo c» gnuí soi-rtíto 
•n>ii la doncella..... demanddlec<m muoliaj^ ]a^ríma.< iT>uiedÍu para aquella xu iin cre- 
pasioa; y la dunitilia doliéndose de iu]uel1a su »etior», doniaudú u Ainadi^, peii-u 
lUmieuto de mu promesa, que de uña torre no saliese hasta bahcr uii hiju u liíja 
*tli Bríolaiija... e quo AmadiM, por no Tultar su palabi'a, oii lu turre so pusicm. como lo 
<fn« demandado, donde no queriendo haber juntumíeulo cou llriohioja, pei-dieiido el 

• OüiBvr L> dormir, cu (;ruu ])i.'IÍ(;ru do au vidii Fue puesto. Lo citid subido eu lu curte 



(') Bb nn «rilcnloileln <JuaTUrl</ ff«n'<w i-itado pur Uurut. ¿b f .-Imui/ío, |>i3r(,^ porGnj'ungoH 
« i« Ditcvrm prttiminnr tol/re ha libro* «fe Gibtdkriíu Ip. SXIV). 

OMOSXK I»l LA :tt>^Kl.X. — it 



OdX 



ORIHENISS DK LA NOVELA 



>del roy Lisuarto o5ma od tal ostrocho estaba, su mQom Oriana, porqiio na p«rdtj 

■ eiiviií mandiu' (|U6 liícícsu Id quH Iii iluucella le ilemaiidatn, e «lue Anutdls coa 

• licencia, coasidei'ando uo poder pur otra gtiisa (]<; allí «ütr qí ser sii pulabra verda- 
>decB, tonifttido por »" nmiga aj¡ii''I{n frrntnsa reítuí h^to en elJa itn fijo e tma fifa de 
*u» vientre. Pem ni lo tuw ni ¡o otro tío fue asi, siuu ((UO Uriuluiija royendo cAino 

* Amadis de todo en túdo m Iba a la muert» en la toire doude eKtabn, que muidd a la 

> dououiU (|iiQ el dun le i|uíla!(e (es decir, iiue le levaiitaso el jiimmeato o prometu que 
9 la Qabia bccho, y en %-írtud del cual le había euiurcelado) so pleito qae de aUi no se 

■ Aiow fiutasor tonudo dun Oulaor, queriendo quv sus ojo« {^ozoson de a«(iiollu que lo 

* 00 Tiendo en gtau tiniebla y i>ü(-tiridn(l qnedabao, iine era tener ante si aijuel tnn ter- 
»ino!M Q famono cuhallcro. Kslo lietn ■/»/.« f*fiírmrír«ri-rrvü/o,pon|u»istafenDosar(úna 
) casada fue con doQ Oalaor, como el cuarto libro lo cnenta» (cap. X L del libro 1). 

Un poco niás adotanlo, doe)itiós de i-eferír la descomunal batalla on que Anudfs 7* 
Agtajes triuiifai-i)U de Abisem y srm dos valíontuíi hijos, y la refitanracii5n do Briolaig& 
en el reino de Subradisa, abarle Montalvo: < TtmÍo to que utas dfí*to en rsie libro ftri-^ 
% mero se (Uce tte los amofea de Ajiiadi^ e tiesta fprjnosa rfina fue (ictve^ntado, como 
*¡/a M r«r difo; e ¡loreto, como suprrfiutí r vano se dejará de. recontar, ptirs qw. mj 

• Aíiof al cOBo^ antes esto no n-rdadem coitírtidirla lo que con uiás mwtt esta grtunk^ 

■ küioria adeUutte. o» contará* (i-ap. XJ^II). 

Moolalvo, coinu todo» lo« pompitiidores de lu »lad Medía, ee mueve ron cierta i 
peiM entre las versiones contiui'ias, pero «a pensamiento se ve bastante i-Uu^). Connoúi I 
varíiuitotí del opisodiu de Briolaitja. En la primera, qiie ora de s^uro la más antigna, I 
genuina. la que él pretiere, Amodiü su resisUa á los haíaf^ y solicitudes de la euamo^ 
rada y desaforada doni-olla y conservaba lateara «u fidelidad á Ih xeAuru Oríana. En bt 
secunda, ó 8oa en la brutal corrección impuesta por el infante don Alfonso, Amadis 
sucumbía á la tcntaciúu r al fiístidío del encierro y t4)inalia por tixái^ ii líriolaiua, eo 
la cual (tuvo un tijo e una tija de un vientres . lUblH. tinalmenle, una viuiaute atenuar 

I da de la segunda versión, eu que la calda y flaqueza de Amadis so disculpaba oou uu 

I nuuidainientú expreso de )<u .teAora Oríana. 

Supouer que la oxtraila oumienda del iubnte doa AlfoDfw fkie impuesta al primitivo 
autor de la novela ee inadmisible, porque bubiora sido lo miamo que anular la com-ep- 
ciún fundamental de la obiu. Amadfs ca 0Í protúti]» du los leales amadoi-es: Uriana oet 
la áníca señora de mis pensamieutos; üí üiIIh en lo más mínimo á la fe jurada uo podrA 
pasar el arco de lo» leales amadoras que el sabio Apotidón dísptisu en lu Initula Firme. 
Sobre el ai'co Uabfa una estatua do «Hjbre eu autitud de tocar una trom[)A, y qü I^oü una 
iui^Tipción que decía: (Dcaqui ailelante uu iiasará ningún hombre ni m^jer si hobíereu 

> umido a aquellos que primero (MjmuaKaron u auuu*, porque la ima^u que vedes taltacA 
>a<|uella trompa, con son tan OKpuntotw o fnino e llatna» de Tuq)^, que los fáti Mr toIU> 
*doe, o t8i como mueilos .<ei-au de o«Ui sitio lanzados; pero si tal caballero u duefta a^ 
«doucflla aquí vinieren que scuu di^ruoíi de acabar eüta aveintnra, por U gniu leaUvl, 
>su>'a, eutrarún sin nin^iin cnlrovalo, e la iinanreu harú taii dul<:e »uu que muy aabrow 
»8er& de oír a los que lo oyerou». 

Beta aventura es tan esencial tjue siu ella no tendría sentido el Ántadis, Kl que faa 
capas de iina^nou^ <*ste dechado de idealisiuu caballcre'sco, eeta imagen de perfeccíila 
ideal, ¿iba á destruir ^Baramente su propia obra ¿)ui' el ridiculo ca|irlcho de un pria. I 



INTRODOCCIÓIÍ cKixi 

cipe? T dado que se re^guoso A tul eac-rificío, habría, tuuido <\ai¡ retocar, no solamente 
d ^isodío de llrioUiga. niño otros muchos capítulos; huror, on suma, una novda nuera 
con distiDlo ptaii y dL-ítintaK ar«iit»n«, con an AmndlR y ana Uriana divoreoe do lo8 
que coDocenios. 

La oonsecueiicm nictoiial que de todo esto se saca «s que la urden del iufikiito don 
áUooao fue dada á uu mvro tmdnctur /> n>rundidor, que totcrpoltí tnsc-ametite el cuento 
(b los amoríos de Unolauja, sin ruidarse de salrar la roiitradiccit^n que euTuftIve con 
todo lu dvmfis de la Táliula. 

Ahora couvieoe aFcri^uar qui6u fue el iufaute Ü. Altuiiso quo por tim rara muiera 
d« ipiadú di' Hriolauju. p-jrque esto importa niuulio para la (Toimlogta df: I» iiovelu. íviSlo 
d« piincipe« du t^tiv uuiubixi luliumos eu Portugal durante el siglo x.tv y príacipíoe 
4*1 XV. Ei segoDdo fn« uu liijú bastardo del Maestre de Avis (D. Juan 1). pM-o no sabe- 
aiw iliie se le titulase infant*'. y ndeniís. hiibiwido nacido su piiilreen i:iñí. no m verosí- 
mil ijue le eii^^ndrase anteü de los quince anos, qne sería bastante madrugar aun para 
uqQellos tiempM. Admitido i^ne naciera en 1372, »ólo eu los últinioü anos de1 sif^Io, e«t 
^r, cuando liav testinionios robucieDles de la popularidad dol Atnfi4is on Castilla, 
pndo enterarse y compadecer?» del infortunio de In reina de Sobradisa. 

1^ in&iite de quien se ti-ata no puede ser otro (y en c«to i-onvii>ue todo el tnuudo) que 
ikín Alfonsf) I Y, hijo prímog6uito del rey D, Diouis Aquionsut'edíiíeiiul trono on 1325, 
; que desde 1297 toro cusa y corte íh^huwIu dp la d» sn padi-e. Kiitrc estas do» feciiad 
k)r quo Colocar la enmieudu del episodio de Biiolitnj», y por <-ousÍKuÍouto uua versiciu 
a Jmadfit, qne acuso estarla en leiigiiu portuguesui, pueítto que todavía uo eni moda 
nliM natiirnlcx de aquel reino el esi-ríbiren ciLstvIliuiu. 

¿Pero quién seria este incúf^nito autor, traductor ú refundidor? No puede peiisai-se 
en Vasco de Lobeira, u¡ tampoco ou el Pedro Lobeiiit citado por Cardos», puesto que el 
«tallera de A^ubArrota vivió ¿ fiueí del siglo xiv, jr el escribano de Klvas debe do 
itr todavía posterior, puealo que m dice que fue prote^do pur el infante U. Pedro, et 
vml oudó en i;}U2. 

?«ro pudo ser, y probablemente foc. otro de su apellido, J imn Lobeira. ti-ovador do 
hcorte del rey D. Dioiiis, y dol oual se hallan en el Qiiieiouero CttUirri llrancuti [uii- 
ntra 330 y 232) dos fi-agmontús de onil cancióu portugnosn, cuyo estribillo es e-tntrtu- 
BHMeel niífíinú de elra cancit^n inserta en el libro II, cap. Xl, del Aiiiadie c^tellaiio. 
U rom|ianic3<3n ck inny fí^i\. KmiWKan'mos por trananríbir el texto de Juan Ixibeira, tal 
eiDto lo ha restaurado Uraga: 



Sonhor, geaUi mi turmcuta 
VoBs' amor em gui*» tal , 
IJue tormenla qnc ou sonta 
Ontra non m* c brn non mal, 
Hays la Tossa m' e mortal. 
Ltouortta fin roiffUa, 
títiia nohm toda fror, 
,S'Ñ» roseta tton me ineUt 
Kn Uil wita iwso dinor. 

Daa 4ue vQjo non dee^o 
Outnt acidior, «e vu» non; 




ocxii ORÍGENES DE LA NOVELA 

E «ICMJO Un «ubojo 
Mutariahum Icom, 
íJoDlior da mou ainu.'va- 
Leonoreta 9Í*i ro«eia. etc. 

MhA venlura i-m loitonra 
Ale inetl«u de too anuir, 
E Ibuoura >)ue me Jura 
(^le me non poswi on quitar, 
Ay freiuoflura seoí piir. 
LvuHorpb* sin roteta, ctt'. 

La canuiíju ca^telluia no inólo reproduce el estribillo, sino el tipo ile Ir estroAi, win- 
qiie escrito de divors» niuuoi*. y o>niK!n-ik cun Idvo HifcnMiuin Xa» priiv-ípalM ppusamion- 
tOH y expresioiiee: 

Ltanortta nin roxtía, 
¡Sanca »obn toda fior. 
Sin natía no me meta 
Jin lai cauta ruestro amor. 

Sin rentnm yo en locara 
Mo metí; 

El ros Binar os loctira 
Que me <lura, 
Sin mo podt'r u)iartar, 
¡Oh formiiwura sin jinr, 
Que me ds pena e dnlior, 
Sin roMta vo tnt pitta 
En tai cuita vuestro attutr'. 

De todas laa que yo veo 
Nod<^«oo 

Servir otn ftinu a st»; 
Bien veo qite mi deseo 
Eb de%'aii(x>. 
Do no me puedo [«rtir, 
I'ues que no pu<.>do huir 
líe Ber vuestro servidor, 
Ab me meta ain ro*ela 
En tal cuita ru«»tn amor. 



Eata cauci<Íii 6 riilaticico, como la llama MoDlalvo, no constituye por st üoU un : 
mouto decisÍTo A irroriitable on pro dct urtgt-u portit)rii6t del Aran/íia, pero 68 iiidioín 
do muí-ha fuwai. Ijat versos son prob«blemeiit« de finos del siglo xiil, á lo sumo de pjin- 
dpios de) Xtv; DiiiKiiiia poesía del Cuncionrro alcaiiM mt-nüK antíg^iedail. Kl nombre del 
autor Juan Lobrini nos pone aobre la pista de las coafusa.-4 atribuciones que mis ad^ 
tanto KO hicícrou del Antadh & pcreoiias del mismo apellido. Nu puedo sotspvcliarw' 
interpolari^ii, tjuito porque los veraos vieuou trwfdoH por la aoción de la novela, cuwilo 
por el olvido profundo oo qtio yaefa ea tiempo de Montalvo la vetusta osciicIa do loa Iro- 
Tidorofi gallefi:iM y [loilugiioties. Iji (rancii^, por otra parte, tiene «itrecha ttemejanxa y 
parcDtewu mfdhco con los cinco lays de materia bretona que se halla» en cA mismo 




INTRODUCClrtjT CCXiil 

'0taBfi9n<*n> OthitiH, y que hemos Axaniiiia<lo eu el capitulo nuterior. La oousecu«ncÍa 
m&8 obv taque de todo f ato parvee deducirse es que eu tiempo dvl rey D. Dionisexistlava 
UQ AnutdtD |K>rtu^4^ «u pi-uM coq algdií tmso lírico interralado. ¡«egTlii w wxtRtumbralM 
on Iftü norela.i dei <-íclo bretvin, y nun en obniK di> uU-o litu^e, como nlgiina do las ver- 
itionK do U fróniea Troyatvt. 

Por documenliiH di^ioo de todn fe. consta quo Juad Lobeim, fi quien se calitím de 
>iiHffi. es decir, de simple ralwllero. «i oposición A rico-hombre de pendón y ruWera, 
lifnnS fa la corte portugiu-M desde 1258 bosta 12«5 por lo menos. Su apellido es 
inllegu. «le Ih pTúrínm d» Orense, poro no sabemos por qué mx^a lo llevnba, pu«fito 
qw él era hijo de Pero ^vnnres df> .\lvim. 

Sef^n loda verosimilitud, este Jiiau I^obeira fue ol rofundidor del Atnatl(g ft quien 
e) tufJuite U. AlfoniN) impuso la correnñi'iii do] epii«(jflio de Hriolatüa; pero autor urígioal 
Botncmw! que lo Tuese, porln-s razónete }-a apuntadas y que serla inútil repetir. El 
ámadln debfa de existir antes. {En quó leugtiaV Dios lo sabe. T^ prw^a fnille^ ft portu- 
pusaae habla cultiTado mur pocv). y vivía principalmente de traducciooM del castellano, 
eomo b Vrúnira OmernL las Parti4a» y la Cránim Trot/ana. La historioyniffa portu- 
fnesa propiamente dicha no nace hasta el si^lo xv coa Fernán Lápez. evidente imitador 
<]«las crOaJca.t de Ayala. r^ni aunque la influencia caKtellaiia, como m&s veciiui, fnese 
U pnMduminaute, no puede admitirse respecto de los lihros de cabatlertas. que eran aqui 
nuy poco populares en los dglos xnt y xrv. a1 paso que ert Forlii^ (y proboblomeute 
lUDhifiQ 9a Galicia) arraif:() mucho más aquella planta exiític». pnr tas rexones que mi 
tí capítulo anterior hemos indicado, y principalmente porque biltalta allí H nonimpeso 
d« una tradición po&tíca indif^ena, & la vei: que existía eu plena ettoreecencia noa escuela 
lírica que fue terreno adecuado pora la trasplaula^-iáo do los lays bretones. E>itos viai&- 
no sátiramente de Francia, y con ellos 6 poco desptiM las novelas eü prosa, donde 
li^TU i modo de inU-rmexxoit Itricoa. 

En su profundo y penetrante estudio Mibre Iok /jO//;* d« Bretaña m melisa Carotina 
Midiaglis & oolftcar el primer Trifitin peninsular en el reina<l<> do AlfontiO HI de Por- 
Inpdy Alfonseo X de CiLirtilla, y nfinde las Kigiiieuti^ eniditl-iimas coiyetiiras: 

<Como las redaceioneií francesas df-l Trislán datan la primera de 1*210 á 1320 y la 
iMpiQda de 1 230, no íiorfn de mi>do aJ^nno inip<wíhle que ol Boloflís (oadecir. Alfonso III, 
'UMiiBdo aal por habrr sido conde ríe Itoulogne) y los que r/rn (\\ anduvieron en Francia 
'(Iraás tardar de i:¿ilN á 1245) se aticionasen no sólo ol ^nero de los pastorelas y 
■ouicioiie« do baile, sino también á lan tlltinias noredojles en prosa sobre raaiii-n- df 

fürfUj^ne. predilección que, pm pagándose. deMa nULs tarde ó más pronto, creo que en 

•la mocedad de D. Dionis. conducir & la nacionalización de los textoa franooses. 

>¿PcM" quién? ^;Kn la corte fiel Rey Sabio? ,;Por el portuífuéa D. Gonzalo Kannes do 

■ Vinhal, el do lo» f^mtarrs <ie Comnalha. lí por el cl6rifro Arres Nuneü de Santía^, que 
» poetizaba en lengua provenml y cnyo nombre aparece en el Cancianfro de Santa Ma~ 
>ríaf ¿En la corte portuguesa, donde lu influencia frouoesa fue superior fi la do Vtv- 

> «eaxH? ¿Por D. Pedro, ol cantador de hy*. que habla venido de Aragón? ,iPor 1). Juan 
de Aboim, el intnwlnctnr de la [Mstorela artisticn? ¿Por Fernán (ían-fa Sonsa, el llnico 
rico hombre A quien oimos citar vei-itos franceses? ¿Por I). Alfonso Lupes de Unyom, 

> que da muesttras do tuiber conocido loscantureiüde^et^lade Itolaiut" f^Por MemOarctado 
Eíxo. que tambióii oe sirvió de la lengua provenzal? ;,Poi' .Juan lobeim, hijo y sobrino 




COI ir 







0RIGENR9 DE LA NOVELA 

>cle prÍTftdos del BoloQf« y stipiiMto uutor <lol primer AimidU? ¿O jwr tügÍLa ot maun. 
>ijsarÍ))«iio de In» oaiiL-Íllefia« ragiao? Xo lo 8¿ iii nadie lu «ubo* (*). 

Jmitandu lu sabia pantínHuiia do tu» dacttí mmmtra. kúIo podeimu atirnmr qiio 
tÍMnpo de Alfonso el Sabio m ímitabao e» m corte Íoi> miifjt de los cantarr* de <hr* 
wtfiiha. comulfi pni»bft el ejemplo de Oonimlo Kaiioes do Viohai. portu^iite de oiigeu 
y de l«o^UH, pero vu^Uo det vey di> Caiitilta, cvuo taab») utnxt (rorudun») del Vaiudfmrrtf 
iuii.-.idu9>-u iliversftjj paiiei^ d<> la península. Oe lu imitacii'iu de ¡o» sones, es decir, de la 
mil^t». m pa<^ untunilmenta á lu de Vm lays, v n«> dobiit de r«tardarso rauchu la trBduQi 
c\6xL lie Ih8 iiovelaa eu jh'osr. fl 

El ÍnHi;rne profesor de Fntíburf;. G. Haist, en bU i\>rti> puro sustuiicioiao roMunou off 
la primitiva literatura ca«u>lluiiu ('), uic^a eii alniuluto á los poriii^atsaei príoridadt 
olgtuia on esto j^ufro, y «nti todd clase d» orí^iuididail en el cuJtiv-o de Ih proaa, lanta 
histtiriea y dídadií» cünio nevolescn. (Juniilo ptisocu ou osta g6u«ro es traduociÚD tox.- 
toal y tardia de redamuncaí (Wíloiluiimi. Ku di pñmnr teiXMO del Mglo XJV, »c^n cuiü^ 
tura may vorusímU, üe ti-adi^v el Triulmt; pera esta iradui'cióu, de la cuoj toda^ia oxis^ 
iiu fntguioiite, wtaljiv eti pro^a castellatia. Kl trwluctur, siguittiidu Ja meda Ifric» daj 
tietnpu, iisurfa piuti. los ti-02u8 Uncus lu Ic-uguu il(> Ioü troradorus peaiiiaularas, la leiij 
gatai(s>-piirUi<>iia-ui, y u^tus son Ioh taj/u del Canriortero (.'oltxet. Jai misiiiu burla 
Humr del Anuutis, ubra ()uo dt^^bió de Mr castellauti de»de su principio, y aal se expü 
k cuuciúu de LeDuoretu, <|U0 también puedo sur uuu iuterpulucttUí tardía uu ol texto^ 
Mt>utuh'o. 

No 80U d6büee< «átos arguineiiU», pero en a^iiiioii se nfinou deoiaxiado & se proti< 
por tooni coMjotinii. La focha nsá^Dadn ni Ti'istáfi del Vatinuio aei ouprícboaa; l*! pm 
ro t|U(^ cita t\sta novela on Castilla os el uruiprastu de Uíta ni 134it. y pudo bat 
loldu en tranrá». No b«y ejemplg du iuterc-aUvirin de poesías portuguesas en textos c'a»- 
t^lliiiios en pro^; las qne hay en ana de \&» vemionM de U Crfyiic9 Troyufvi está» 
úu ojit^tellaiiu. utmquo luuy a^llc^diis, lu cual se explica sutieientomeiite por el influjo 
do la tRtdiciún lírica. 

Lu (|ue alguna vck se encuentra son erices bílingUes, en que oltenian fiateruul' 
uieiite U pi'ow K>^lleKi> y la castellana: ast es el de lu Estoria de Trvi/a, qoo fCJ 




y »»j uno do liis do 1» (^úulm dmeml. Lu promiscuidad t'u (jwo cutunuei» riviiv 
umbAs ti-'uguiis r-s uu beiiho indudable, y no lo es meti(M U inti^noridad de la prÓM 
p»rtuf!ii(>>« en cantidad y calidad, que es el míU sólido npoyo ea que Hutst funda ami 
rozonamiontoti. 

Sin lii-uidir Of^ punto lingüístico, que eu el actual estado do lo« c«tudto« uu pv 
rmolvnnie por fidta de dato:», to úuíco que ]KKleni<u) tener por averiguad» es la exis 
ota de un Ámadís pAnlnRu)ai'-¿üncá.iUtaíj;lttJEXlL 

Y dcjandu aquí este curioso pleito eiitrc Foi tuyal v Castilla (uu entre EspaflJ 
l'urtii^ul, ainii) luiutri-únitumeutü dii'vu alj;uiius purquu iioHiGíñeii los síkIus xiv y v^ 
tvim de i^pafia, mío variob ruinoB eüpuAulev, uuo du los cualw ora rortuKal)i eat 
mus eii otni iMiustiún mucho ni/U gravo y todavía niA« oai-um (|ue la procodenlv. 
Aimidh fS original en ti)do (> en parte? /.Tieue fuentes couocidaH en la literatura 

( •) Imí» Jé BrOaníuh p. 37. 

(*> Qmárin, de Qrfibsr, II b, pp. 4l6-i»S^I, ' 





raTRODOCClON ocrv 

mi de lu Gdw] Ifcditi y piirtícutarotonte on la fiaucwu? Bi pudiArünios coQtMtar catf>- 
^ñcm]iu>ii(p á esUM pabbrati; si conod^isemos las faentes del li)>ro. teadriunos la rUvo 
pu« |i»n«trar nn i>l niiütiTío do m cfínocfcióa y Rprecinr mi pociitiar owAotar. PAn> á 
fcnr de ensayos prematurog y temerarios, es miij^ poM lo qtin puede decirao cua 
tertB». 

Lo friinero qae Itnm» la utencitin eo el Amndís, sea cuaU|UÍa^ la opínií^n qni" »« 
teitp Mjbrv ol punto do Ia FoufuMulu au (¡tío apArT.-vii^. «^^4 (coino yawlvirtió «agazmoate 
Fmuuido WoH) la auno ng ia dp tp ria hanp luiMn iial yJ gge])J^¿a. de «tíido ftindnmwito 
ttiio 6 histi}ri<-u tjnf se rolleje en ta concepc5Íún> ('). Kl A^3U, bajo «ato respecto, 
neiB ni cafitelUiiiu ni iiomigiifH, ni de iiingima otra parte do J->.pafia: es nna creaciAa 
MlcmneDte artilívial, 'luo piidv aparecer en nuiliiu.iui-.ftii&'^Ljiíie se dMatrolla en iQ^v 
amado en tera lag iUffeiitAati TO. N'& w obra DucijjuaH ca ^bnt ^M flfggfl, y en esto ransist* ) 

Pero mita * la vista que su niitiir estaba muy rervadu eii la ijlemttira ciiballe- 
rem de la mntcha diLUretana. y «jue le emn fomilitires l(HÍn.s las narracioitGs-fjnClos 
niitores pifrlirttíf linbfau oiiseriiiiio i lu» troveros uif;io-tiorD]ai)dO)^. Todox los tiombres 
i* lucres r piTsuna» tíviien este sello o.\<ítk«. I'erion, i-tiv dv fimUa (etitu vn del pate 
i#íia|is); líarintcr, rry do la peqoel^a Bretaña, y su hija Blisona; Laii(tiiit>o», rey ilo 
EmH^a: üuiidales y UaiulatiD, Urgauda la Deseo uooidu, ol clónico Ugáo el Ptcai-do, 
Liuiarte (*). rvy do la Oniii Brclañu y padro de Orlatuí: I). Uatnor, hrrman» de Ama- 
41*; el enitiDtador AiTalaus. A^nyois Grimanoita y otros muchoa sariM actum nombro» 
depura iriveuddn, pero iiivotitadott & imaf^en y ftenM^aaica do loa nombres ()uo siienao 
néLanKOmte i> en la Ittinatida tUl Santo (friai En otrori la dei-ivaci(tii fnaceAa ^ 
n pltejitP; comeiiKaiidn por el míRmu nombre de Amadltt (Amattax. ('oim:) voreinos 
hK^), y lo mismo Urian de Mongasle, Bnmeo de IkiitamaF, Aiidroisn de Serolfa (Gba- 
nUii), ol encantador Aivulaus (¿Aro-á'l'eati?), Briolaiija (tírion l'an^t), Ajigríote do 
KttnTauK (Andrifux des Travanx)^ Guilmi ((itiillatantif, MakilÍK (Mahiilej. I.a manera 
dthwer loR diminntivoü, por ejemplo Leonoreta y Uanoleta, revela el mi^mo origen. 
Ia EeQ^Cns5-tambi6u inglesa ú ñti^CBsa: Xorgales (ííorth \\'ait~st, ViDdilisort 
fl'índdtirijrííiivisaíida (í/njrMnwí;,'Most/ol (¡íontreiiil sur Mer)^ etc. 

8t de los Qombivs pasamos á la t'&buhi, la imitai.-¡<Sn de lo» poemas del ciclo de AtlAs 
(•dmuy viriHiwo rey Artiir, que fue el niejor rey de los que en Bretafia reÍDaron>) es 
pHoate di'sde los primei-on oapCtitlos, aun sin tenor en cuenta las alnsionw directas at 
fñtíáa, \\\ Laiíifirote y al Smilo Orial que hay en el libro miarto, porque nos Indi* 
Mims á creer que esle Ubro, de lodos modos muy posterior á Icm tres primeros. €9 orí- 
SU do UoutalTO, Ya Hiiret, Amador do los REos y otros críticos notaron las somi^au- 
Mí «tre el encantador Arcalaiis y el Tablanto de Kit-amonte del Itomán de Jaufre! 
wndepUodio de líriolanja y el do la reina Corduiramor del P/sfc^vnl, poomn. que 
luiliH>u parece imitado eu la escena del reconocimiento de Amadls y UaJaor. 

U inllueuria del TViXdjMS-acaao la m(Ls profunda, aunque t>l contato diñern 
nirlie ru aoibas Dorelosy^ pnriñque tanto en el Amadís. Paro cuando el aator se 

( '] Sfttdi» iwr Cnchifiít ti*r SpanUekm tind Porluginiíekeit KatiamitliUratur, Bvrifn, 1869, 
f, IT4 y ■*, So Ia tradaiici¿D «utvIUiiB da UDaiiiono, t. I, p. 1V7 y ■«, 
(*} B&ret ({uierü derivar eftts nombre Aá bntáa i.j/ch-viarelu 



ocxvi OIÍÍGENES DE LA NOVELA 

■■Sttbik, uiinf¡uo lii^YiimenK en )n parte prAtim dfl su libro, es por la mjiU lufluatc 
desnii modeloíi ('). 

AinirW (If estas ímitacitmes de pi>rmeiior, cuyo número podrí» ampliunte conside- 
raUfTRPiite (*], per» r|Uf> no tocan al pensamÍRiito f^enerador de la obi-n tii á mq i>«truo 
(um oi^í^&uicth, ¿tuvo ol Áimté¡s ftl^úii modolo frADc6s m&t. diroctoV 

Yb pti el siglo XVI, Nioofáa de Hprheniy, señor dea Kssarts, cílebre ti-adaclor dH 
Aiiuuhx ptir ordi'O del rey Krandstxj I de Fruncía, afirtru^ i(Ut^ lialiín «siitlidu un libro 
t»t taitiifuje pif/tnl. del ctial todavía quedaban frafimeutos y que hnbla sido ol origi- 
niil (le lu uuvulti t-íi>tclltinu ( ' ), Kstn pr<>teDsi6u, iiiiiiqutr n>aovodii en el nÍ^Io xvii por el 
ifriidilo obispr) Hiint y en el xvm por el Coiiilo de Treíisan. que pret<>ad(a bjiber riütü el 
tnaniiscrito oii lu Bibliuleea Vaticaao, entro ¡os libros que pertenecierou á Lh ivliia Crí&— . 
tina de ííuecáa. do pasa do ser ima afiriuaeí<^ii destítuldji do pruebas, y por coníágtiient^ 
sin valor i'rltico. 

Puede coujetiirarae que los fraj^mentos vistos por Hei'beniy des Essarta {*t¡ue¡qutf^t 
rentes «serits á la inain en lattgage picanlt) correspondían ni poema de Anuuia* ^v« 
Moitie. Víctor le Clerr fne el pri mero <jue en sii o&lebre Diat^urso «oArp el estado de tm^ 
Utms e» Francia durante fl sítfto xiv (istf>) indicó que quizá do este poema fnuic&s. 
i|U(.' ya ei) 13()5 tí^uraba ea la librería de un eiui^uip) do Langres, y de los frugmemoíi 
de otro Amwlof inpliV. potlrJan sncai-se nueras luces para ilustmr los orígenes dd 
Auiadis peoiiiftiiUr (*). 

N'nria más que esto dijo Xjn Clerc eon su liabítiml sobriedad erítíca, pero esto 
para que TertÜlo Braga, ooii el espíritu aventnrero y temerario que suele tiomproii 
y dcKlucir sus im-jores investigarinnes, inventase una completa woila. que con 
«parienciiuí de riij;or científico ocupti (fnm pailí* del volumen que dediciü al Amadé» 
(iaula. 

Kl primei' en-or de e^ teoría eonsiste en aplicar A udb composición euter 
subjetira y instada de todo rielo, á una iuvonáiUi arbitrarin que pudo iioi-er eu 
quiíT {laite, \Kívo que iiuríA segiimtncnle de In fantasía de mi solo indiviilm». los mia 
procedimiento» que se aplican & h i-eooustiuccjóu da las epopeyas primitivas, 
fiütt» rom-eplo oMótiro Uovn al erudito pui-tn^uóií á señalar ■■orno orfgenos del Aumn 
leyenda» que uu tienen ninguna coni*xión ron U novela, como no te lee bngaextiaoT 
tuiria violencia. Sti])uiie ^mtiiitamente qae o] Ániadfs rlr iianln tnvo: prímci-o. un rud 
menlo tiof^o^fíco: Hegniido. la forma de cantilena tiuónima 6 de tai: terrero, la famuu^ 
cíclica de g^-sta ó poom» de aventuras; ctiarto, la forma actual de iio^-ela en pft^«a. 



( ') Aua en eati ¡Mule no to abandona la K^iic^itMA cMliilml de au eatilo. Pero ea eTi>leiit« qi 
oqiMtl c^Ubro pasaje <I«i lib. I, «np, XXXV: «Aaii iin» ao ]>u«(l« l'ien ilocii que on aqualk r«rd' 
>y«rba, encima do nqucl roiinto. mía por gtK.\t. y comedio liento <!(> Oriana lue por la demDV«lliir^ 
sni oaaJiu Av AmndÍH, fiit> fociin i) iieGn la Bida Fennosa doncella dni miindoi, jiroccile un tlnen rvc^^B 
(le raUa pnlalinu ili<l Trisiftn: n^t la vobnté dt ¡a httU Itmtt tt tu% tolvl U itma non drptte^U*. 

(*) Mda adelnnle trixtr^moa iKwaiúa d* apuntar oUim. Convitndrta nn eaiadio iniíiuciaM d'^m 
AliMtIittti ooiii|)arac¡ún con loa novclaa ttrelonm, wperialaienta con «I Lantiiralt,y na (BdÍMc#« 
pereonaJDH y hx^aict quo fanilitarn ol colujo, 

{■) éltttt taKi errlai*, qu'il fiU {«I AmaJit) juvMitr itaiv iMfJn ína^ití ^ivrno'M«, 'ttanl AnudÜg 
Oattt -im €l non rtjtafmal- ti fy'aiamt tnilf j 'en ai fatxiW vn^orf <f uaíf (hm rMtni d' un rirH liprt 
la naiiin«n ¡iiujfaijr pifard, tur ¡f^wij'atímtiju* Ui u/m^J» mtl/ivl Uur tradueliim*. 

(*) Tomo XXIV lio líi ilitUün Littíraire dt la Fraiirt. p. í*). 



lífTBODrOOION 



ctnvri 



riamos Ih poca confíistpticia He todo OKte |>rcH'es«i. 

Kmpwomos por el rutUntmto hagioffrtífico. Al contnr el iiacimÍMitii t\o Amiutís Hice 
ui hiiitortn: *Im (1i>nci>lt" iDarínU-tit) toma liiiln ■• pt-rgamiao e Hko uim carta qiip de^'lu: 
<BsIl> « Aiiiiuli>i hiu tir>m|)o, fijo do roy». K sin ti<>nip«> ilci-ia ella, ponjuo vrcim fiuo 
ilBPp»t spila niiK^rto; y fsíe ttomhv era aíli mu;/ privando, porquf o*»j .v ¡Inninlta ¡m 
iSantoa qta'en la dontvtla lo encomnutabtn. Segün T. fíni{n>i ^stv Milito es Siiii 
AtiBimlo; atlmitiinKW In identiita»!. y pas*>m(is á exuiniímr p» la leyenda de pstp tiajitt», 
publicadH ]H>r Ids 1*1*. Biílaiidistti't, K>s paradij^ss que el crítico tctTiala. >Saii Amando 
liaTfr do <^sa do sas pu<lro»i & loi4 qiiitM^ nlloe r se c»c«iid¡tí eu U i^la Ogia ú Ogc. do k 
BiManaariDAricaiia; Amadla lütlití d« laoorto dosiis pu<li-(?>: («tti á )a misma (vlml, y Iuid- 
bibi SB retiró en la IVfta Polpro. 11 hmi'r vida de rrinilan» ron el iKimbre do jíelleni'- 
itis. PreeciiidicitdD de quo la hufdu al desierto ei> un Iiit;ar común que ocurre eu las 
rlik» dff muchot! «mutos, tío bar parída<l nigiiiw entre lu« cirrutistanciaft y móviles rio 
IDO y o1l^a. Amadfií sal<> d<> hu oum pam busi-^r aví^ntumíi. y r<51o deApii^i de haber 
i-umptido miifha^. eiitn? ollns la espantahle de In Tumba Finne. ps i-iuiiidi) sp it^truju 
muí tempora<Ia en la ei-mita do la Pella Pobre, moclio loco de amoiVB, muy dolida de 
uní caita dp na Heñum Oríanau <Ta sorpiíMito iDOostnioNi qiip vio 8au Amando (ranti- 
BiU lire)*a) f>s la Oran Serpiente, i>ii que andaba Urf^ida la DeM^nociita» . Y lo mtí^mi) 
piUMle í¡er ciuitqiiiem otra 8*rpÍL«ute, dirii aquí *1 lector dp recto juicio. Todos lo» arpi- 
RMibw son d@ la mjsiiia fuerza, y Io« hiiy exlmoi-diuaríarneate pere^iios. El ospaiitogo 
awntrtrno qut* en la novela se llaniH cI EiidrisR" ¿p«>r qm*' no lia de ser slmMo d« un tal 
Htrida^. prcsbltoro. & qiiieu Uarlo-Magiio hizo doimriiiit del iiiounsterio de Kotnasce, 
(nmlodo por San Amando? ^_Por qué Oriana, 6 Idoine, mi prototipo sogdií Braga, no 
hulp B#r una diAcfpida del Santo llamada AM/^undi>t^ Oon suponer forma» popftiaiv* 
V^ expliquen Ioh mmbioB do loti-uK. nndio puedo dudar que etftos tros nombres son ensí 
íl nmono. aunque i la vittta de los pmfaimit no lo parezca. A este tenor va explicando 
W ilemli»; TJtuarfti ew Sigeherfo^ el ent-antador Arnttata ca Krrkeiuilditm, uno y otro 
lÜalptilos de San .amando. ¿Pem jioi- quíi mágica tmiisfonnaciiin pudieron convertirse 
iWOi jiíofliiHO^ aniiroi-etits, el uno en wy de Bretaña y ol otix) eu un maligno y desufo- 
Hífl Mieantador? Y esto Imste en ciiantu «1 rudiiwnU¡ kagioiiráfU-o. 

SI sigl^ia de las cantilenas pnniitivax. que mtÁ ya casi abaudonado atuí tratAndose 

^Iw epopeyas oncionnlos, l|p\*a ATmífilu tím^ á suiMUcr que uiitcK del Amadis pro- 

*wrw, y aun del Aitiadia p(»6tica, oxistiií un canto ani^nimo, bi-ove, de cnrá^-ter pupulur, 

y i"W* enconli-nríe en la que llama chacana d*' Oritina^ y c» ni mía ni menos que la 

feunn-* eaijción de tionzalo Heniiiiiffuos Traf^x-Moiiros, inoorta por el gran febulador 

tr. Iteniardo de Bríto en sii Oónira tiel f'isl^r (lib. Vil, cap, 1), Convienen los m&% 

*WW(M críticos en tener por api'icrifa tal canción, como otias supuesta» reliquias de la 

»*:» antif^ia pnpsfe piirtugiieita (las canciones de Kgus Moniz, el fragmento de la p(-T- 

^>de EspafVu. etc.), sin que valga eu contm la dudosa a)eju:aci<Sn del CantioneyO del 

Hr. Gtislter A iitune». qtie nadie, M\ti A ntiuno Ribeim dos Manetos, declina haber visto. 

WTprsOíi de esta canción, que romieniai; «Tinhera-vos. non tiohera-vos» , son Oíiciirf- 

■Wtosy casi ininteligililcs por el ar&ii de n:'mo(lur torp(;mente el lenpiaje antíitiio; pei-o 

Im wlmiiien(Ki ludur> liis correctñoues de KJbcii'O doü Stmclo» y de Bnig», nuda hay en 

K|ilol iiK¡9iiili<'aiile fiugnienta que tenga que ver con el Auiadín. gnlvo el nombre de la 

"luna Onroana, y pam explicarlo no hay que recurrir á 1« Oriana do In novela, puesto 



ocxTtit ORÍGENES DE LA KOVELA 

que Ouroana^ &^&ii lct¡ luisiuo!* portu^uesQi reooiiocoQ, cu mcm corru[KÍiiii det iiombr«_ 
tlu Áurváanna^ muy freouenie e» los ilíploiua» de la Eilutl Hedía, tutt como la f«u 
Ouroana abunda imi los nobiliarios del ftí^lo xiv. SentAVA iinn >4wnM/o»»aeu 1074 (*| 
antit^ñedad que nadie ooiiochIéií a) Amndi». 

Ks <:Jiirto i|i)(> Fr. IJf nmi-do do Bríto. ora Íiivoiita»B esta cttnoirm, ora íw dcjai» CD^a- 
fiar por algún faltiaríu, lo cual de su candideK es más pn>suniibl«, tiiiisu darU un son- 
tido hiHbSnofi, suponiendo <\n^ aludía al niplo quo Uoiiyjtlo Ht^i-mfn)¡rues biso de nna het 
louKu niom de AloAzar de Sal. Ilantada Fátíma, la cual despuás do bautizada tomó 
uumbna do OrJana y w casi) con at|uel valerosa caballero, el cual at penterla áut 
lauto irl dulur dtt la viudez que se híao monje eu Alcobaza. fvl nipto ilc la niom rocut 
fii>rtainent« el de Oríaiiu, »aLvadu por Aniadfs do W garm» del encantador Aniüaii 
poro no alrnnzo & vor Momojaiiza itlgiiua «iitre el ríudo que m i-otim al rlauíttn) y 
trauKituria pouiteneiii qiio por despecho amorntto <-uni|)le Amudfs on la FoIUi Pobre.' 
Ujiiio quíom que soa, la rhatom no dice uim |Mlabra de nada do esto, por nim-liu quo 
líe atormente su leti^. Todo ello es pura fanuista dv Bríto <'■ do cualquier otro rruQÍi>ta_ 
fobulotM), «ugeíftioundo «atso poi* la lectura del Áma4fs, «jue todavía «i principios df 
MÍglo XT(t euiiíH>rvaba mucho» aficionados eu la. Fonfii^iiUi. 

Culi el i>»uip[>i>ii nombro do dorma ciulii» do g08ta> designa el oi-utlito prufc8or< 
LifrboR el poema frauc6s de Arntuiíu et tdvim, y las dos versioitos trugmoutariait. 
cosa Í¡ irlaudoM, del Sir AmuiUire. EhIiuí citas ^ii mucho mks iHipurtantt>t> f|ue Ihn bum 
nor«^ pero no revuelven la cuestión tiel Ainmiís ni pur kí^uo^. El Amadas fi Idoin 
e» un poema Irtmcfu del siglo xill, o^rito eu vorsus du uuevo blklMts, que lli*giui 
ndmoro de 7.936. Kxitite en un gran códice de la Biblioteca Nacional do Farfs, qu« 
contiüue gran núincix) de uarraeiono» ra baile re lücas, va de axinito cláüíco, rumo In» 
Toba*, Troya y Ak*¡u]idi\t, yu tlt- U Tiibia Külmulii, i-uino el liomtm <lt¡ líotí, el de Cí 
ges, el do I^«c y PJnüla, ya novelaií sueltan eomu Us de OtUilermo de htgUttfrm^ Fk 
res >/ manea-Flor y otras análoga». La copia del Amadas fue acabada de eiwnbír 
en Vi^'A jKtr Juan de MadoK, y ha »iido inipretia pur U. Kippoau un i^^'á, Xu *n ctinou 
olix* maauíácrito do este poema y tusn nras tas alusiones á ¿I en la antigua literatuí 
fnuiccsu, lo cual indica que no r»« grundo la oelebrülad ()uo obturo. Ex, en (^^ccto. utuí 
nuiy mediana Íniitai.-ii}n de los pitem»» del ciclo bretj'>u, con todos loi^ cnmctent» y Heftnli'^ 
di* la decadencia. [JtttV', \{uv le U!4t0(li<'> pur primcni vcx on el lomo XXII tie la Uifloria 
Lif/raria de Ft-ancia, no Imbo do advortir eu ÍJ ninguna eemojanzaoon nuestro Atuadit, 
|iue»to que nada dicr. Si no fuera jxir «>! iKimbn* dol protagonista, quisa k nadie »e lo 
faubietie ucurrido la idea de establecer relauióii entre amboB testos. Uno y otro libro etdia 
destinados & liaix-r In apúteo»Í« de la fidelidad amorosa, poro ¡por ctiAn diMinto caminal 
Áiuadas, bijo ilc uu simple scucscal, cae enfermo de mal de amoru» por la bga del duque 
de B^irgon». Idoiiiu, y Iw flsicotí mk» vaXÁo* no aLÍeilan á curarle, La doncella »e muts- 
Ira al prüicipto desde&oso, pero viéiuluti» á bu puertas de la muerte so apiada do tí, 
doclam quv desdo ontoiuHiK »vrk i»u doma y lo pnimetu otvnuí fulicidad, wiiniáudulo A 
buiKur prez y gloria con el uoble ^eivií'.io de la caballería. AnmiW se lince armar cab«- 
lloro, ttalc & buM-«r aventura», y en Fmnciik. en Brelafla, on t^mn», en Lombanlta y ' 



tÁrrottotma M/lLi qiutrían farttut tetMa* tU Sotftto Montittrria 8. Júamnl d» Pe 
; {Mmmntala tortiiffiMiu biHorica. Dipiomata tt cHarlat, p. ftld,| 




INTBODUCCIÓJT 



OOJIIX 



otnu partee m» ilixtin^u» i*n f^K.trran y tornm». cobnimlu fiíinu no m)1o tiu v&len»w itúio 

4« cortA^ Al roIr«r & 8U patrw df«ptl6s ds varios anos dr aii.suii<-M mi oiicuoiitra c^iu U 

kktf) noÜcíA (lo f|Uo ku «inmU liioiw va ¿ i-BK«nio con «1 nondo ■!<< Niu'cr*. >^tuti nucvaH 

trwtornanct acu) ilol ínroi-tiiiuulo Anwiliiti, quAdMputedomAlti-ab'kr al mcusAJpro porro 

pvrlUH Immjiim como looo. hnntit ({uo t»is rompníiunis lofiraii upudorunio <1« 61 J ll4^VHrli> 

n cadenas al cantillo ili^ hu |Mdrn, de donde coiíaigue escaparse sin luber reeobrodi) el 

juirio. Entreunto Moiiii*. dtwfimilo inipeilir aqiiol odioso mntiimonio, cousulta ¿ trct: 

liNlÚL-enui, qm» se introH iioaii oii ol c*stiUo c1«í Ncvyrs y unuiicínii ul Coudo que si tíoii- 

íuma su matrimonio morirtl. El Condo. aunque algo atrirrado con tan li^gnbro premio, 

^raíste en su resolución^ v el inalrímonio f» nwlia»: pei'O Idoino wnsigtiv que la jirí- 

nmi uoohF se abstoiifni el rtesposado do ll<^r & hur brazoii, y tingü luego una lui:^ 

'ufrnnrdod, quo Ikíga ¿ ixiurortirse en rea! pur Ih {woa que le causa uo toncr iiutii.-iait 

ilf AmadiLt. Esto, quo sogufii complttumonto looo, hxbfa idn i (mrar A Liir», donde 

teiTii de dicomóit A lii ^t-uXc moñuda. Asf le «>ucantTi> on Hel Mrridor do la Condr-m, 

queandiibiLiMirol mundo índii^iuilo el {laradcixi df> su amante. Aponan ¡liwip »o»utQni 

lie fU triste eiitado, ftoticita y obtieim p<>n)liso de hu marido para ir en poregiinaciún d 

BoQU j pmlir & .^n IV-dm mi iniiw^iú». Eurui-iitra en Luca ¿ Amadatt, quo, doinioado 

par BU freueaf, no la rcN?oni>c4> lü principio, pero npeiuis olla prununcia uu vua muy 

qieda el nombro de Idohte. va voh-ii'iido «n si tujnol infoHunado, oomo si un má^co 

fo4»t ubiusu «obro su mtúu. Kat» esuena os on duda lu aiim halla d^ libro. Juntos ambos 

■Balitea oaifii-onden ta poro^iiiiK'iiíii ú. Roma; alU w a>{n»vn la oiiíi-rmndnd de la (Jon- 

iJMt,/ t<.'mifndo que Amadns qiiÍL>m acompañarla ul ivinu de la muerte, t» le ücarra lu 

ecteafta idea do referirlo blsameate qu« aiitra do hw amada por ¿1 luibf» faltado & la cat^ 

tldid coa otro homl»« y cometido un péculo do infiínbieidJú. pnro roparaciiín dol oual 

fia preciiú ()ue ¿4 se quedase en el muiulo y mandasn hiuvr muubo« Ru&ingios por su 

alón, Amadas se residía á ello, y la Condesa muere rautonta por haberte salrado de la 

dMet^raokÍD. El infeliz amanto iba todas las uoobes & visitar su sepulcro, una de ellas 

w encuciitru cuii un cuballm'u dE^sconocido, qu(> cuii rína y mofa lo dicv: «La dama cuyo 

uiterpo guardas fue mfa: i^tla mt> entn^'» el Anillo qno tú la hablas dado» . Amadas, fuera 

de Id, desmiente al eaballero, le provoea á singular combate, le postrv y rinde. Rucan- 

bido de m valor, el caballeio inciígaito le da la clave del enigma. Idoiue no estaba 

mu-'rta mk» que «paruiitLinvate; 61 habla iuteutodo rubarta tu el caniinu de Ronu* y 

habla sustituido en su mano el anillo de Amadas por ntnT anillo fttfJafh ({ue produrta un 

ifta*no prurutiflo (|ue se confundía con la muerto. Eustahu deshneer el üraeoo d<d antUo 

pur» que bi dama retmcjlaso. Kl habla pensado hacer esta reKiirreccion en provecho pro- 

|fÍD y llevarvt» & lu duoia, |>cru ul vulur y Ui lidelidail amoixtvSH de ttu lival le bjiclaii an-e- 

p«Mtii-»o do »u mal punsumíento. Amada«, pues, resucita A Iiloiue y oinptúnde con elln 

,-%'Íi^e H Borjíuriii. La Cunden vuelve k engasar & su marido cuu «J cuL>uto dv que 

redro Ko le lia apait-cidu, aiiituciándule que muriri de tiju »i consuma el uiatrimu- 

iiiu. £1 jMjlia> Hunde, aburrido ya de tantas dilaciones, logra que lo4 obispos disuelvan 

511 matrimouio, y entonoea Idoine, cou el conseutíraicnto de m padre y de Idü barones 

d« lfof]{olla, se casa con Amadus ('). . 

Tal es, en sucinto extracto, fiste poema, en que nada hsty tolerable mis que la 



( ') IfíjMrc LitUrairt ^ la Frano, i. XXII. pp. 7&$>76fr. 



coxx 



ORÍGENES DE LA KOVELA 









locura áe\ Mine, muiiit)e«tamcnte imitada del Tristán y del ÍMniaroU. Todo el que 
baya leído el Amadis de (fatdti. 6 toiiga iiolicia, ¡wr superficial quo se», de su urRU- i 
niviito, comproudvrA. el iiliisni» que biiy entro ainboN libros. Hl autor espallol pudo codo- 1 
cor el pof-ma d» ÁMadm, porque conocía spj^urameiite toda la literatiim caballoresca^ 
])em noI<> imitn do propúNito. «orno parece que imita otros libros que va hemos men^f 
rionado y alpmos que pueden afiadírw: rl Fr/gtm i/ GaU'mia, donde hay ana doncella 
Aniudella, «emojantt^ á la doncella do Dinsmami: la Hmn ('<mquÍ9t<t df Utíromar, 
que atribuye á Godofnxlo de llulliSu un» i-i>f:)Kteiieiu parecida A la de Amadis re*>pe<<1'j 
de Bríolaiija: e) Pntéfnnptstut de lilms, en f|ue el hóroe. habiendo caldo del fav-or de bu 
dama, se retira al bosque de liw Aniottas, como Heltenebn'w á Ih Pella Pobre; el Metía* 
ttuade IjtoiHwifii, en que la paítióii súbita y rat(<líca <let protagonista por la reina de 
Escocia recuerda el principio de kis «moras de Amadí» y Oriaua, cüuo ya apuutó Du 
Míril ('). 

Lflft coincidencias quo se bnn notndo entre el poema franoóa y la novela español 
no wn de gmn bulto. Ijí m&K imptirtaute CH. íiin duda, ijue Amadas, e) bija del seiieN* 
cal, iñn'e á In mesa á la infanta de Boiyon». 8.s]comoe) Doncel del Mar asiste al serrí- 
cío de Oriaua, hüa del i-ey Lisuurle, Uno y oO-o piden al rey la merced de ser arma- 
dos cabttllerüs. Ambos ae postran de hinojos ante kuh respectiva»j damas para hacer 
)a confie^dn de mi amor, pero con roüultado bien direrso. pue^o que Idoine empieu por 
rechazar y desospeiv al suyo, mientras que Oriaua le toma desde Inef^ por su caba* 
iiíro. Todo lo demás es diverso hasta lo sumo. El nombre d« Ainadas parece el mismo 
que el de Amadí*, y uno y otro varianteíi de Amadeo máw que de Amando. Pero do 
Idoinf un ere» qne haya podido salir Oriana, ni aun suponiendo la forma anterior 
¡daño. T. Bm^ra habla de una dona Idana de Cacrtro. quo v\\\a en tiempo de 1). Juan I; 
pero para explicar su mimbre no hay que acudir á novela alguna, pues aun persoTenut 
en la antigua Lu^tanía. al Ck-cidente de Coria, las ruina-s de Idatiha a Vriha, dudad 
romana y sede episcopal con el nombre de Egitania, llamada antes J^atditania, coi 
80 ínKere de una de ks ¡nwripHones del noberbio puente de Alc&utara (*)- 

El Amada» francas ^pnaú á la literatura inglesa en el siglo \iv con el titulo de 
ÁttuitUux, y de esta versión ú imitación m eonocen dos textos dIferonteB: uno de la bibli 
íem del Colejrio ilo Alagados de Edimburgo, publicado en 181 por Weber eo oí 
volumen de sus Metriatl Jtomattrfji, y el segundo eu un manuscrito irlandte 
filackburne, dado A lux por John Robüon en 1842. Pero no e« de presumir que por «i(t« 
camioO fto tarieÑO conocimiento en nueMtm Penfn^nU del poema de Amada» f ¡dai. 
por mAn quo se encuentro citadlo en In Oonfenaio AmatiUs, de Gower, que fue el 
mero y Auioo libro ingle» tru<lucid(i en el Higiii xv. primero al portugiiGs por Ro 
Payno (Payne), canónigo de Lisboa, y luego al castellano por Jnan de Cuenca, vecino 
de la ciudad de Huete. I-as relaciones polItica.-i entre Portopvl 6 In^aterra fueron 
tante estnvbas en tiempo de Ü. Juan 1 y de sus hijoK, pero la incomnnícttción litera 
entre ambo» pnebloH era al>.iulula. Lo que en uno y otro y en todos Iúh do la Kd: 
Media Ke enmentra w el fondo común de la literatura caballeresca francen. 

A pesar de los malo« y contivproducente» argumentos con que á veces ha 3i< 



(*) Inlioduccí^ >I poetDt de Flom f fítamea-Fhr, p. OOIV. 
(■) Floree, R$pa*a fiagrada, t. XIV, 1758, p. I». 



INTRODUCCIÓN 



00X11 



Meodida U urÍKÍimUdiii| poi-tu^ue»» Hnl ÁiModl", & mi-s gjo« v» uim hipóUMÍs muy ptnu- 
áUe, y huU Ahora la ([tío niojor oxj>l¡cfl. los or(g«DM do U iioveU y ítn dhIivo i-ará<.<4or, 
t la f\xif> tnnjnr iuiiu*ui>nla i-uii Ion |>uciiü datas IiÍsU'pi'Íook c|tie poseitnwfs. Clan,i i>s que 
fsl» p<>r>uasii'iii uo se funda en aixumi'iitos tale» como el que Braf^ deduce del estado 
foUtico tic Portugal, dondv «vi roudullsuio uo fue uudc-» una ouiislituL-i<Ja oti^oica do 
ih MM.-ÍL>diid, «¡no Qita itnitaciifn aobiliana. uu prn<(iiÍjottKmot ; porcpie esto niiinno 
podría decirse de Co^ÍIIh, pafe tod»vlii nii'U denxtoráttco que Foi-tu^ y rugido por 
fiíerus y costumbres idéatícn». Brapi lleva su dosooiiocimieuto de uuestm hiütoría ir 
aiapos legales huitta el punto tte üiipoutT que son porttuiuGtianto» tux k\ Aiiituth Ihs 
«ort« del rey Lisnarte, Ion ricod-hoHihfs y tos htfwbrrs bticnoif, las ih»rr(tm vu cttIfC- 
Otm que xe qiiorellabuu de kus furjEadoa*?* y otnis cumm por el mtílu. Digu lo misnio rt« 
1m sapneelos portugnetiisinoo do dÍoc.¡ó» que so han querido euoontrar eu la prosa de 
Hontalvn. Todo libro ]>ortugu^ ó «ustellnín» de eiialquiur tii?mpo. y rniK-lio mAs de 
los siglos XIV y XV, puede ser UteraJraonte trasladado de la uaa leii^a i la olra siu 
cambiar la maror parte de lan palabras dí alterar lu culocuciáii de ella». Lutf dos tloi- 
oas voces (jae Hnt^ cita eomo portiigaems, entra la ianumerablo copia de ella» que 
dice que hay on el Amadí», so vuolvou^^titmsu le^is. SoleHad^Wi el seutido de mclaii- 
ralte que tte sienta [xjr la auseiiciu do una pei-soiia Aiiiudu ú por el recuerdo del bieo per- 
dido, es palabra tan lefcftímamciitc cairtcUana como es portuguesa wudade; se ha usado 
«o todos Üecapos. da nombre á uii gúuoro eepecial de cantares andalnces, y uuc»tru 
Diodooarío académiru coningiia oitt* rm como de oso oorriont». Furia, doríi'ado del 
Iriteo fidtiria, es tan viejo en nuestra leofiua como lo prueba el sabido reMn: «Kn 
rucia del conde, no matos al hombro». 

Ko por csta.s rtititen preMui)nnn>% sino por motivos ulgn mis lioudos, aun sin eontar 
Kn kn) indicioii historióos y documeut»leg, s& siente inctinado el ánimo á buscar en el 
Oeste 6 Noroeste de Giípanii la cuua do este libro. Domina en 61 nn idealismo senti- 
mental qne tiene de {i^allefco i^ portugués mucho mMs iguo de cnistellano: hi iioci'íQ Hotu 
m uoa et^ieoie de atmi5sfent lírica que eu lo» üi^doH xitl y xiv tujlo existía atlt No 
lodo es vago devaneo y coutemplacióu apasionada eu el A»uuiU% porque la gravedad 
peoiusulur imprime su huella en el libro, Itadéudole mucbo tiiAs casto, menos Uviauo 
y frlii'oln i|iie siüi modelos franrexen: pero hay todaviu mucho do encn'aute y muello 
que contrasta con la f6iTea HU»teridad de lat gestas carelianas. Todo es foittáiítioo, 
los pereoníy«e y la geoj?rafla. El elemento ópico-histórico no aparece por níiiguiui piirte, 
lo cual wrla muy exlrario en un libru estci'ito oríginHlmoute eu Castilla, donde la epo- 
peya reiuaba como soberaiu y lo habla penetrado todo, desde la liisloha llanta la lite- 
ratura d¡dá<r(i«r«. 

Rosamiré, para mayor claridad, escta prolija indagacíóu sobre la historia externa del 
Atntulitt (') en las sipuiontcs eoiielU'siones, que doy sillo rymo provinioiíales y sujetas 
k la rectitÍLHcióti que puedan tnuir lus nuevos descubrimientos literarios: 



O Par par»c#riiie <l«nuBÍada alwurdu no li« li«cKa n>«nci¿n At> nlKiiowt opiaiaaa* «oerca d«l 
origto del Amadis. A«f el thate (ioadrío {íhUa í^taria t Ragirmt dogni Pottia, IV, 520) menciona 
\t, d» [.«i« Lollino, Obifpo de Belluno, «1 ciial «MUnia «che fo«a« <]ant Opera laroro d'ua íacaiilu- 
Kore di Haiirítania, die lotto íaUo nocne di chrótiuo, e«acado maharocUia'O, e pieno di fuñ\k n»- 
•giek«, l« cmnpnB«M« io tiof^a antlea di Spagna». 

El F. Swiui«nt<i, ea uní dMcrtación todavía íDédiu, que cita tiayingoB, «aniui toóos fiui«r« 



I 




ocun 0R1GE5E8 PB LA NOVELA 

1." KI Amiuti» M Bflft jfri^t^j(^ii lihAirrimn y fmnnwi l (jn ! ■■ n il in fltlin ijrl rJ rlfi hlT lrin, 

para n» d« niiigñua do rIIim en particiiUr, y niu^lio meiios de ta de Ai»nilan r( /r/u/ne, 

que es de las que hwííoa ne pareotii, & p<^s»r del nombre ilel p^ou^;ouisla y dr 1» c'tiin- 

oldencia, «caso foituita, de algunos dctall^i: poco impoitaiite^ KI TrJsián y d I^tiz a^ 

^^-f^^puttiwo kitber skio sus príiicipiU(i« niodolos. < 

^■*~.^2.* El Amadí« pxislta ya antea do 1325, eu quy empetó á reinar Alfonuo IV, 

siendo íD&tnte liabi» tiuuidiulo bacer la ruiiiqiscíóu (iul epísoilio de Briolanj». tiStu t^ur 

o16d hace suponer la existoaciu de oti-o laito mAs auiiguo, que cuiijetnruliuente puede 

llevarse bnsta k 6p<K-a del rev de PoctUf^l Alfonso 111 li il» nuestro rvv do OaurtilU 

Alfonso ol 8abk>, «a cii,vii cor1« eshibaii ya <to iikmIii lou amfares He Chnittaüa, 

3.* El auUir de bi ru-ntuií'm. ¡ki Avutdís, li«nha ea tiempo del roy U. Disix, pa<k) 
muy bim ser, y aun m vfrocfmil qoe ftnw, el Juan Lobeira, miUe, de quien twetnw 
poesías rompue^tii.s enirn 1258 y 12815. Suya o», do todos modoK, la i«iirí<^i) de fjeoDO* 
reta, iruscct» eu ol AmtuKs actual, y su apellido oj(j>li<-a la atiibncidn de la obm al V 
y ni Pedro do I.obeíra, personi^ert muy posteriores (' ). 

4.* Mo tenemos dalo algiiuo pui-a utirmuí' ou qué lwi)>uu Oütaba escrito el pi 
ÜTu AniadfK, puní t»> probable que bubiuM varias versiones ea |iorttuni¿« y on ms' 

KiiiQ Lobfifra acK s*Ilcso y no porluguti («n eito so oiidabk del iodo dneunínado, puotto qn* Je 
«la provincU •!« OrvnM pnicodfa), vira* <]iia el Aniadh ae* U nurtcida vwlilica it« Iw ■moraMi 
vnvL'iiinrM lie un uaUtlIeio natural do b üuiuQa, llaiuadi) Jima Fcnindot de Aadeíra («1 que niald 
>á piiHKlaÜM bI tlMHire «le Avit en 1* cori« <Il'I IEu; Dua Kcrnaoclo); «aándg m le auibujrc) á Vuvo 
iPeriu! de Otmnene. poela del eiglo liv; cuándo al Oenciller AyoU. y aun al Obkpa de BargOt, 
*l>, Alnneo de Coitaffeiia». B»ln última np«DÍ6n apuntó D. Battoloiitd üallardo variaa vece*, pcniía- 
AUn (l« (]iio el Cartsgpna del ^'a^eioutro General «ra el Obnpo de BuripM y Otkim eo dainft. Pura 
eludir el teiio d»t Gancilkt AyaU, eo ompenalM, con fdtitee raxouv», CD l«er TViWd», donde loa 
d<M eddioet del jRiurarfo dicen uaifonaeiiieote Anadia, 

Peiv enUe lodoa Im cosjcturu no pu»Ie negarse U palma del deeatiiio á la de cifrto • 
Jlcqnin en unoa EiartfienM iur Itt rmnaiu, ciudoe por P«ll)cer {Diteurm jnflimhkir, en lu edíoi¿D 
del Qu¡J«l«, 179T, p. 44), dondr ac atríi>u}-e cl AmaJi* á ¡Santa Terete d« JvhiIs! ;nacida to tSlfi). 
8[n duda «1 ilwt» franc^éa lialiía oido cimpanos y no anlifa ddnde, pneo ccnsta, por leatipioiil» dd 
P. Pmncio^ d« Itilxtra, l>Í6grafo d« la Santa (ampliando lo qua olla wianM dic« «a aa Vida}, 
m dio á Mloa lü<roa iwii xnn i[uild, y j[uutM en oIIim iiiiidto tiempo, y ooino an ingenio ara 
aexGeleBt«, aoai bebió 4tt|uul leoguaje jr ealilp, que dentro de poco* in«scN al|a y au bermai 
«Roilrí^ Cepeda uouipiuieroa un libro de calial lerlai oon «ii* aeenltinu y ficcioDOt, y uli6 tal, i[\ 
>lial)ia bario que decir deepnea tlt\» (Llb. I, cap. V). No liay espacie ua diapaniada qu« dd ha; 
nacida de lügc y no leo^ algnnu sombría y lejna d<> verdad. 

No Ueu íaliailo iDlerpretacione* alegóríeoe del Aauuítt, para tjue ano en «ata d«agr*ata foi 
puecide al QuifoU. Va erudito de Oporio, D. Jote Gomei Moateiro, citado poc T. Brag» {.Imadéi 
GawJo, p. 2!t6), veta «o el famoeo libro una iMpoOio de poema aímbólloo de la* Croaadaj. Am 
Oalaory cl Kcdtiagq eran Iticardu Coratún de ütún, Satadino y SantoTomiU de Caot xhery. 

Et ntUtno Braga, que ni prindjMO potrocinalia catai fastaüiu, ediA i volar en I8)Í9 otra todM' 
nAi estupenda, de la cual afortaDadameotti Itt preeciBdfdo de«pei«. Kn una oou á Ih OinA» 
fañado Arckiptlago .4(oríciBo(p. 405), dice, al parecer eo acrio: aLaaorelade Amaditd* Ommia 
ata hialoria da la paraeeeaidB de loa Albigenaea A del partido deineerátieo del aiirlo su». 

I') Lt tBeocido do la arlillorla en el AmatÜ* («en acatl da alegrtí fueron timdoa maulioa tiroa 
»-le lombanlaa») se prueba, oonio creyó Ctaiaeodn, '|ue la obra aea peeterior á lUS, en qee, 
oeaaidn del ceroo de Algeciraa, liatiUn por prinMra na iiacairaa ard«ic*a d« «pellaa de fierre 
Mlaa e^n lo* tnieaoat, porque Mte deUlie pudo attadirle Qatoi Ordúilea de Uoutalva aa ea refi 
dM4o. 



':« 



INTBODUCCtrtN' 



OCXIlll 



Qhio, pu«8io quA Montatvo no dico habor inulucído, sioo cmnigido, los tros primctYis 
VbrtM, i1qIi-o« i(ne Mqtif impurtiui. 

ó.' Kl AintitU» unt i.-v>ii4».-i(lu en CHftilla ildridc «1 tí«in])o ilol Canciller Avnto, (|ue 
frobftUemonto lo bahfa loldo on tni mooedMl. hos poetas riel Ontiemua-o dr Baeiifí, aun 
l« mis «iitifíTKiif, cwmu Pero Fentin, le citiili con frocueiicm. Kste Amadís coiihIhImi de 
Ins Itbroií. 

C* La tradiciiín roiisij^riiMln por Aziirara respecto de Vasro do liobcím moroce poro 
rrMito, siendo Hiit(>nor k ubiu. fomo sin dudn lo es, i la Apoc-il dlíl ny i). Femando, 
en que virla M Humado Va<^o. 

?.' Es leyeiiil». vafpi 6 iiiMDtteiiible 1a del miiiiiiíicrito puitugiiés de la i-ii» do 
Arciro. 

8.* L« útiiin fomia litiTnrín qia^ pomemos del AtNtuitg es ot texto castetlniío do 
Garci 0i-tlt^ftt>2 do Montidvo. del cittd iio «e conoce edición Mtiterior á l&OH y rgiic «egn- 
iiinmte no fuo tr^rininiido hiiidn dogpufe de I4t)2, puesto r|ae en ol prólogo »e huhladn 
-l»-roflqiiiBta do (tmiiiida. ooiQi) «uceKO reciente y <iuo excita pI entntiifismo del autor (' ). 
k kis trra ijbrriH dtd Ainadfs <)tie deisde antiguo ko <:onociiiii uRudiiS Gani OnldOex de 
MuotalTO pl ruarto, qu« es ¡ii-obalilcmoDto dn Muinvencit^n. 

&íte procoüo critico. t\a€< nu tendría iiitei/is tratándose do un libro vulgar, exett alto 
pude interesante por rpfprirap A una obra tan «ipllai como el Antadis. quo e^ nna de 
taignuides rinvebu del mundo, una de Iim i\m niás intliiyoi-un <>n bi literatura y en la 
Tiék Y MiD pnedo uflwlirso que en ol orden crouoliVgico e»l& piiinem norela luodemu. 
«I primor ejemplo do narTaoi<5n lui^ en prosa, cuni-cliida y ojeciitwla como tnt, puesto 
fie laa dol ciclo brebSn wn poomns tnidticiclofi en prosu, amplificadno y degenerado!*, 
^n, por coniíirutoDtc, una drrivaeión inmediata, itiiii cxin-uptelu de 1o« relatoü ópteos. 
m* objetividad y fondo tmdioioual eonscrvuD, y por eso no aparecen aisladas, adno que 
(c a^puQ en vastos ciclo», y ae entroluKuu y sosiioiien uuus A otru», formando todas 

(') BI AmaÜ» y el Etptandiáit^ corao obru de larga eompodcíÓn, d«biaron da ocupar á Mob- 
iitta intiefaoa afloa, ««Kiin conjataró Cl«ii)«nofa (Qayatty t, 107). Knte paasja del capitulo Lll del 
^ IV IM cuadra d tiampo da lea Rey« OaiAlíooi, pera a* ajuaU manivUlMamanta al da 
hd^aelV: 

«Peto ;aial pecado! toa tiempos do ftgora muclto al coAtmio loa de loa puadoa. aagon el poco 

i menoa venlad que cu \t» ^ta\*a ooolra no* li-y«* *« tiallaj j e«to daba csutar la «oaleUcioa 

•Mnuodo aaruaa eavejecida, qne perdida lainijror parte do la Tirtud, do puede llevar el fruto que 

•4liU, añ C9nM la canaada tierra, qiM ai oí mucho labrar ni la «aco^'da ■imíenta pnadoa dafeodor 

iht taidoa y lu Miñnaa coa laa otru yerbas da poco provaoho qiio un «tU aac«n. Pu«8 ngaemea 

a^aal SeBor poderoio t\ne ponga en ello remedio; « ai a noioiioi como indioiM oir no I« place, 

oja aquello* ()ae aun liv ntro an lu fraj^uaKaiodolla» liat)cr»iilidoaR fallau, i)uo loa fagapacer 

M«i tuto eDMod ¡miento de caridad e oinor, como on a/]uo>h)a piutado* liat>ia¡ o a loa Keyca que, 

Hfvtailu aua ir«a e noa pialonDa, con jhkU mano ¿ piadnw Iom íntica y «üMongimp, 

ÍI| aa «I AmadU ni rn liu Sergiu te menciona aoonteciiiiicota ninguno pnilerior á la conqaiata 
da Onuarla y á la expuNíiln da loa judioa, que eatá «xpmamanta reoordada en la asclamieion 
(«a qna &imUm«I cnp. CII del ¡-Upknutiún: <No roiinieadu aua teaoroa, eeliaron del otro oalio de 
>lu tawm aiiualloa iaüelea quo tanloi ailoa el reino de Granada minado y uwui^wüu contra UhÍb ley 
>j JailÍBÍa tuvieron ; y no coniontoB eoii eaCo, tiuipiaroa rte aquella ituciia tepra, da aquella malvada 
^btrcjia quo ao aua reicoa aetabrada por iiiacboa ados ealab». 

N'o e* inreraalmil, por doal^Ieato, que aiolua novelaa fuoaeu luiprtMa deutro del alglo zv, 
MB^oe baau abora bo bajan aido desoubtwUa talac edtcioBM, 



0BÍ0EXE8 DE LA NOVELA 



llar <lc itiuJíe. aii 



Rurgid del 



jiiDtu8 un miiiid') iKi£>tÍi-(i que tío m cnm-ión pa,iiicul 
coiiturto fio (los nizaíi. la cíltic» y la franwita. Ei raso ilel Aauuih ps miiv distinto. A 
pCKHF ili.'l iiúiDcm ])n>iUfr¡0K0 d(^ uvt'iiliiniK y dv persumijcs, que ft'imuii & vroeis conuí* 
rañado labeiiiito, cu ¡>Ht(>i]te Ih unidad ur|i^i)k-a, uo en el sentido cfcüoo. sitw eu ol do 
iioi'ma y Icf iiitcrii» iioc rigí- todiM Iok ■iTÍiloutt-s de iiiih RlhiitH whiunioiilet'AinbinadH. 
El Ámadfs 6K «bra di- artP pi-i-Huiuil. y aun dD mi'u y maliU'i m-titifiu. Forma, como bu 
dicho Woli. «mi todo fcrnido t-u si y por sí n]isrno>; ramiim, iuinijiic |Kir larguw iwtco?" 
á un lia lietenniuadi) y previsto, al cuul c'oncuiTeii los pcrsonujes secundariofl y luseph 
i<odÍi>s <)tio ptidicntik Irticrst- pur indifcit'iiti.'i:'. So w qni> v\ HUlor disponi- von toda lihirr- 
bid de lu materia «pie vu ■■lulninuitlo, sin Hiijetai-w á iiíiigmut trnd)ci¿u Vt^rntu ni oral, 
cnuuido b\ pi-opío su k>yoiirln on foTido y Tomia i* infundiendo od i>tl», no r1 s(>iitir roniiiii. 
sino su propia r rctiiutda ticnsibílidad: iio el modo do ver im|H>i>íonal y seDcillo propio 
de la 6|))ra, xino nii nmnri-H individual d<> tijiiteniplar el mundo. 

Im» poemas de líi Tahlu K«donda hablan sidn rnuUido» aiit(« di' ser leído»; la foiiun 
prú7MÍ(ii o« lo tju« luai-ca uL principia do ku duuadoiu-M y el ad^uuimioDlo de un nuevo 
estado Meifll. Kl Anuidfít fui; e»ii^riti> do prinifra int»nri<ín par» la Itwtiira. y cada vez 
me iHinvcn/^» más rio inn? síilo ha i-xislido cunuí libro ou prusa. Esta pi-osa no e» poílica, 
como la do las cixíuicaa cuando refunden textos C-pito», sino muy rotói-icA y pulida, y 
aunque {xieda «upouerso quo «I n.'gÍdor do Hudina del Campo dejó el vatJlu como nuovo 
al L-ori'egir Ioh atd¡giio« oi-ij^inalc-s y tnisladarloü en la oloptnte Iciígna fl&!9Ícu. quo m 
luibliiha en )a corto do la Reina Uaiúlica Ipoitiuo a()Uel tipo do prosa no [Hjrtenc«*<* vn 
verdad al ágla xiii ni al xiv). la retnudícii'm uo pudo si>r tal ((UO i|uitase á la obra todo 
sabor arraiw y la desnatiirali¡ia.se por ttmpleto. Em sabroí» mearla de ingi'iiuídad T 
artifiv':io, de raiidor primitivo y de iire<'taciiin ^niite i|UO ha}' cu el AmadiH wtual, r no 
üH ol monor Av nutí ouanitu». dubfa cxiidir yii, ú lu mono^ oii gvrmeu, vu Ik obnt ori^timt. 
Montalvo, (|U« ei% u» p^MiDla de mucho talento, pudo oxHgot-ar Ja rotdríoa dfll Ámatii* 
i-onfbrmt" al frusto do su tiompo, pero iiu inventarla por t-omplofo. La obra, tal romo 
salió do sus manos, tiene l'I deudoso «u-Actcr do asiuellai, cünstrnccioncs eu que el oji< 
florido oombinó su propia y {nacíom decadencia con las menudlsim»!:! labore» del 
ptftteri?sco. Yo, por mí. no deploro quo ol Amaiiítf nos liayu llegado ^lo ea vau\ fon»H. 
y A pesar do lo mucho que el Amad¡n eonson'a de la litenttnni caballerosi'a antoríl 
\ (mede decir^ie quA vúvt él mnpiuza un hu«*\'<» i^erDdn «abalWfas. El ideal d« la 
Tlodomla aiMireop allt rrtinado. irtinfiísido y eMHwWtTÍdo. Sin el >-értig« amoroso 
Tñsti^, sin la niltiltora pasi^iu de t.aiuíaroto, sin el <'qi]fvot;o mLsticismo de los hé 
d«l Santo tinuil. Amndfs e« ol ti|>u del pcifi-ctu iiíIihíLito. l<I espejo ilel vftlur y 
la cortetda, el dechadu de \-ai)alloH lóale» y Ap. tinoa y oonstatilcs amadoits, el iMCudo 
y amparo de loa débíW y mon(-sli>rosos. i>l brazo armado puosln al Kervieio dt>I anteo 
moral y de la justicia. 8us ligeras tliu|Uosas le declaran humauu. poix) no empanan el n.i^ 
plandordeauM admtrwblos virtudes. ÜU piadoso »^in mogigatvrfa, enamorado sin ntelindrv, 
aunque un pooo llonSu, valiente sin fiiieldad ni juctamñ», comedido y díHureto K»eni)Mt>, 
Kcl (<i inquobranlahlp »n la amistad y en el amur. A laa ciialídailfs do los (>oi-k4)u.ij''-< 
Ix'roieos de fiesta junta una teninni de corazón, una delicadoxu de 8ont¡r. una londn i'nj 
afiíblo y humana, que es nksgu ontrrameiitc niudorno. Tor eso su libro adquirid ua valor 
didili-tiro y social tan grunde: fue td doctrinal del <-uniplid» aiballeiv, la epu]»oy¡i de la 
lídelid«l Hinorusa, ol código del lioiiui- que diiH'ipliuó ¿ umrlias genonivíoiiCA; y a(j 




INTRODUCCIÓN 



ccxxv 



«ateiMiído más siiporñcÍAlmPiiln y eii lo i|uo tiene úo Trlvolo, fin^ piini todo el s.\gh xvi 
•I maniuil del buen tono, el oráciiio de la elegaiitt convei-sacióii , el repohorio de los 
biUDWt maneras y de los discur»>s {;»lautes. Ki síiiuioni el Cortesano de Uaatijrlione 
lle^ á anvbataHe etiia palma, [n-eciítameiite porque el ÁmatUíi ronservaiiit mudio 
iM ogpfrítn y d« las i-ostntnhros de 1a Edad SleJia, no cxtiuf^iidos aún en niuguna parto 
lie Kutxipo, mit-iitraü que lus ill&logúis ilaliaiiits (»>talNUi uscritos para un irlix'iilo m^ 
líJüi y ri'tiuiwio. y por lo misino mis tsiníclw. 

So todos enuí ventiyo^i ^^ cniban^, en ct nuevo ideal oabullorosco (|tio lA Amailís 
proponía & U wJminiciún ik- las gentes. Por <'ftnvcr la obra do todu Iwu-m' liistórii-a, HptMiiui 
enlnlNtn en tilla loa grandes intereses htimanu^ las gnuidcs f seña^ reniidndes do U 
TMfak, ú m3)o apañarían cnmo cnrticttos vn la ]>eniimbra do un sueño. El mMictcr de 
Amadla es noble t digno do admirariilo si »e le considera au abstracto, itero ¡cus cinipiv- 
sas llevan el wUo do lo i|UÍurórico, su actividad prAdica 8o gaslu las muí» veces inútil- 
aeutey deeUumhra miín (pie interesa. Sin que lU>guemo)í á det^ir, con el crítico nleniáii 
antOB eítulo, qtie «la cjibiilleHa on Amudís em una fomia hueca, abortada, sin principio 
lini ni ñü lrans:;eudentHl>, nu duduinos im oaliticarlu de romiu de defailonciu, sobr» 
todo si so la cunipiitni con lo que fue lii cuballeila hii^tórica en svis gruudes mutnciilos y 
<ou i« repreeentai;ít}n graudios» <)ue de ella hicieron los cantores de geeln franceeoe y 
• aíU'Uanns. Mieiitnu la mlmlturf» em iid» realidiid riuciul, uv UuIki necotiidnd de iiluoli- 
arla: por cm aou tan reaÜKtiui, tnn randiirosoí: y á vecen tan prosaicos íiiir rordad^rds 
fuetiui. en quienes lo sublime Hltenuí con lo trivial. Cuando In institución empozó & 
toooaipDQei'Be, no fue posible ya eslu iu&intil simplicidad. La caha)lei-ía se Iñzo rorto 
«a«, y K"s poetas so trocaa'n do juglares en ti-ovudoiis; no cantaron ya pura ul andjlu- 
rw de la plaza pública, $ino pam lisonjciir & los pHiici^x^» y para entretener cl ocio de 
lu damas en los castillos y i-esideneias sefloñaloí. La llaniA 6picft st fue cxtinguicndú-, 
ti amor, quo en lau (andones heroicüs no tentu importancia alguna, sv ixiuvirtió on cl 
ijml motivo de las acciones do los híroes; el elemento femenino invaiüií el arlo, y 
pu ao ee camií do oir durante trun siglos Jos iufertuiiiQs amoro»^ de la raiua üine- 
bn, de lu reina Isoo y de otras ilustres adúlteras. 

Ku el AmadU predomina también lo eterno femenirn, y Oriana (ts personaje tanto 
ÁBlis intponnnio que Amadis. La posiitu constante y noble de estos nmanteig no 08 de 
tbwtata pureza moml (') ni tal <-o»i ]>uctti- r«pemr<« de uíiigún libro de eabalUTlas. 

CJ No bc b4 <le t>er>ler ile vialo, «ío cmliargo, que el Ántadh •« oacritii/j iln* ilglm uitee il« que 

l'MOnKimo da Tranto ilcrUraRe nutoa lo* nijtlriaionítw cUniimiDni. Tit esto género es el de AoiaitlH 

I rOriua, CB que Callan lo* tetiti^'O», puio no \a forma aeacial M «aemiiicnlo, que e§ ol rautao con- 

■md por palabreado prewote. Glaulor pr«ñríó ein duda el nutilnionio accreto poraern&s nor«let- 

et, ftm i<<oc«()a coa toda la corr«cctúu caiií'nlcn que aii liiMiipo pormitfit, Itacirnilú qiit al onnto cr- 

ntohn Numno imponga i OriacH uiia penitencia por el pecado de cUtndiitinidcid, aunque recono- 

ñtuda la ralÑles <let nmt rimo rito. «Maa «Ha lo ilíjo llomndo cómo si ticntpo qnc Amndií In quiuin (1« 

vArnllna el «ocanlaiior, donde prímem la conocía, Unía del palalira coma de jnari<io »e podia « 

*¿dña oUianiar, DmIo fuo cl ennituflo rniiv I<'do, r fiic naiifiade muclio bion [ara iniiulinM gonUfl... 

>EatnDcei ¡a abaolrio, e U dio pmiUncia rwii roncwniun (lib, III, cap. I\). Y en «I libro IV, 

nptiiilo W'KIt, vuelve á cunftnnnrlciel rniKinn ttrmitACto hublítiilocon cl my Liíaarte: «Cuando esto 

ifoB oído par el Hey, muclio fue iu;inivil1i«lo e ilijo: ¡Ub p&dre Nkícianol ¿«a Tenl.iil que mi bijn i-h 

•eaaaila von Atnadia? ~ Por cierto, Tordail c* (dijo ¿1} que il t» mariAo de vuettra fija, y t\ docoul 

«Efplandian e« Tuastru nietos. Si cata doctrina no hubi««u «ido tinte ramea te ortodoxa, la laquí- 

tióAa no la liubtM* lUjado |ia*ar, tralándonc de miitcrí* tnn delicada. 

OSfOKIin n Ll DOVELA.— A 



OOXIVI 



ORÍOENES DE LA KOVELA 



conocida In sociedad qae los engendró; pL>ro lu ni6s gtuve y lo que hizo sospechoso desdo 
la(^ á los moralistas el Amadís con su iiiuiimentble |>i-üx>^iii«) Tur la fallía ideaüízociúu 
de la mujer, convertida «u Ídolo delezuublu Aa uu ciilto sacrilc^ é imposible, la extra- 
vagante cacilaritud amorosa, cierta afeminaciiSii que e«tá en el lunbionte del Ubrú, i. 
pesar do ku castidad relati^it. Profundiuneutc inmoml vs la hi^tonu doTríslán 6lsau; 
poro liay en ella una ^rxnúiyta de posicJu, uiia fatalidad sublime, <|uo eti el AmadU uo 
se encuentra. En AtiiadUs <:l uinor aparooo oonto a-glunciitado y morigerado de uu moda 
didáctioo y nigo pedautesco. Es el conlro de la nda, ol i)i:»]>inidor do toda obra bueoii^ 
pero d fuerza do quoror rüinontarso A una esfera et6r«B, oo sólo pierde de vtsta la rwali- 
dad terrestre, auio que se expone á gravea tropiezos y caldas; que también el espirita 
tiene su peculiar concupiscxtucio, como la tiene la uinie (*). Pero en general m buena, 
eafiana U tendencia moral del Amadíg, y si cu al^o se conoce el origen cspaQol del autor 
es principalmente eu esta especio de trttusfurjuuutúu y depuración 6tiua que uplicó á U» 
narraciones asaz livianas de s-iis pi'edeccítores. Atiii las e^oenas mis libres, como los amo- 
res de ForíÓu de Oaula y Kliscua, quo dan principio & la obra y soa antocedeote nece- 
sario de ella, iim rellejun iniu fantiuilu soiisual, aunque usUsn prüseutado^ casi sin velo, 
según la rilsticu simpiicídnd do aqui?llos tiempo». Y lo mísmu puedo decirse do la piít- 
tura del libertiuujo do D. Oalaor ( *), persouege por otra parto bm bieu dibujado eomij las 
dos figuraíí priiicipaleíi, y cuya ligereza é inconstanda, heredada de sus modelos bretonW| 
foma tan amono contrasto con la devoción algo quimórictt y empalagosa quo el prota- 
gonista tributa á la señora Uriana, y que le hace decir á su escudero Qandalíu: iSébeie j 
vqae no tengo seso, ni coraEon, ni esfitcrüo, quo todo es perdido cuaudo perdi la merced J 
> de mi se&ora; que della e uo de tai nte venia todo, e asi ella lo ha llevado; e sabes qa9 
llanto valgo para me uumbiitir uuauto un cubuUuru muerto». (Lib. U, cap. lU). 

Este concepto del amor tampoco puede confundirse con el idealismo pLatánioo J 
pelrarquista, que es otra quimera mucho más sutil, nacida do doctrinas tilogdlicas sobre 
el bieu y lu lit:i-mosiini, las cuales nu (»tabau al ulcuiucc del que escribid el primer 
Amatiis, uonquo algo pudieran iulluir en la i-ofiuidiciúu do Uuuiulvo ('). Kl amor, tal 



(') Dice el otníooBrantQtne en au libra, demuiado oúnotído, L«t Jamet ^Inati», q«»cqM 
ni«n Moer tantos centenares áe eaoudoi bd U bnlu cootu mnjeruii, asi segUtv» cama r«lig 
>h>bik (lerrertiJo !• Ucttuadel Autaitú». Aunijuo Brautftmc na soa kiitariiltid nujr klMtuul* en Ht 
niBtwiu, lu Ualíuioaio e> curioao |»in|ii(i concuerda ron «1 de iiunlro* moraliitas d«l ligio ivi. 
«a eÍMUí, lu expei¡«aoÍ« cnacAa ijue lo* librox ináa poligrmtoi [tura U g«Bla inoia i noipoila auata 
Mr lus qat nu Ici imrecen. La licenciu bnital Uem Nlntotivo pum mii;r pocos; «1 kUalitmo quo podil 
tainoii llamar Mtnmal, con u¡)ar«nt« piirnituja, m puj-or t.'9ou1lo para lu ulinaa d«li(:ailas. 

(* ] Por lo i^iieral, MoDUlvo pa» como >obru ircubs por e>(a cIam d« eaeesu, y da á unten 
qaa tm (l«ullm te r«pugDalMa; por «ijoinpio, en oí uap. XII del primor libru; «Galaiif tiolj¡0 coo 
sdomcalLt >qu«IU uochs a «u placer, e mío 'idu más djmí os «ua recutitailo, poniue en lo* ■uio* •«■ 
kjanlca, ijiic a virtud de lioneatad no aoo coofornioa, COD raaon debe bombr« por vllon lij-tranieat 
pour, ic:iiv»ilolo« en aquel pn^ttcllo grado qao uurwM tor tenidos». ¿Podrá ínüitMr c*u «ilra 
que aaprinüú al^ dol texto primitivo? 

[*1 E«t> (eeia aoatuTO ol inalogfwlo profesor U. Fmncrico do Paola Qualvjaa «d en mtsdlti 
sobre Lo* Po*mu <ai5aUareiM« y lo* libro* dé caialhriat (Madrid, 1878), p, 196 f ae. 

8ol>r» U ptieotogfa del amor ea el Amaáii formu Inron algunas ÍDg«aioea« nbtcr vaciónos 9t. M - 
Qirardtn en el (otuo III du aa Cwr» dt LUtíraUín Dramatiqut, cap. XX.MX, y na critico lid, 
ntoos oonocUla de lo <|ao moroco, L*dii d« Uooge, en «1 segundo tcrao de sus ¿'(udM M 
Liaintirt*. i^popétt tt romant oA«iuI«r(aguet (Ilruselae, 1899), pp, S&S-27&, 




INTRODDOCIÓir ocxxvn 

CMBo en U DOTok OüpaRoU »c docnnta, implica no R¿li> el reRonocimieuto de la bellesn 
e«nsíblo. sino el dtdoo áo pos«or]ft, y ya botnoB risto que Amndls y Oriana no «Icscni- 
diDla primoni ocasión ([UO tionon paní sor ni uno del otro. Es, por coosigoiente^ muy 
humano su amor: ¡icro lojos de nxtiugairse cou la pososión, crece y ne a^^nta 6 inva- 
de del todo «1 corazón enamorado. <£ ¿nuidis siempre pruguauba |>or su sefiont Oiiaua, 
en i^lla eran todos sus (lc^c'>^ y cuídiuio.s que aunque la tcMifa en su podor no lo 
ia uu solo punto del amor ([ue siempre le bobo, autcs a^ora mt^or quo nunca le 
I ifuG sojuzgado su ooraxon, c con mas acatamiento entendía sGf^uir su voluntad, de lo cual 
«era causa que estos grande» amores que entrambos torieron no fueron por accidente, 
muchus hacen, que más presto ([uo umnu y desean aborrecen, mus fueron tuii 
bles e sobiv pensamiento tan hoite^to e conforme a buoiía vouctouuia, q^uo 
«uempre crecieron, asi como lo íacou todos tas cosas armadas e fundada» sobre la rir- 
itnd: pero eí; ni contreríti lo que todos ^onoralroeata segoimoK, que nnostros dosoos 
>uu ni&s al ranteutamiento e satisfacción de nueiítras malaíi rolunludcs u ajietitos que 
•s lo que la bondad o nzon nos obligan». Bstas palabras son ya del libro cuarto (capí- 
tilo XLIX), escrito por Moutalro en tono m&a doctrinal quo los anteriores y cou uoto- 
'> en el concepto moml, pero con meaos vida poética y menos loiianfa de 

ásf como ei AiiuuHif crcii un nue vo ti gojirrtligtt, fmf también e» nuevo, ú á lu 

tipiirado, el ordoii aodal nue cu e l libro so representa. Los poemas de la 

: — .:'.j.,ii<h babiau'sifo eséñcJatmeate feudal t'g, sin que ol roy Artús fueso m&s que 

[d pKiueru entro .iU8 pnrcj. Lo hab^jT^SfÜU -tulfíbíén las gestas caroliugias, que tantas 

I exaltan y oligon por fiéroes & los rasallos rebeldes y podero303._Nnda de esto ha 

I al Amadín. escrito en tiem* castellana ó portuguesa, donde el feudulism3>en su 

I codceptu^no arrai^ij nunot^'^s un libra lleno de espíritu moDárquico, en que la 

TíMituciiín real aparece rodeada de todo poder y miijostad. birriondo de clavo al edificio 

iwial, y en quo los deberes del buen vasallo s© inculcan con «special predilocctiin. r 

I AbuuUs es tícl A sa rey en próspera y en adversa fortmiu, favorecido á desdeñado. Eay • " "^ 

[tridente antítesis entre este organismo polltiiw, roppewntado por el rey Lisaarte y sus 

[ld>)os consejeros, y la caballeila iiud&ute, cuya característica es la expansióu loca de la 

■•i'liiiil Ka fíti' punto, como on otros, el Amadis marca k disoluviiín dol 

caba|Íerc;3Co y el advonimiento do un estado nuevo, la monai^ia.jlel'^teuaM- 

ilo. Ya varemos oon que grandiosa utopia coronó Qarcí OrdóñoK do Moatalro todo 

icio. 
No cabe en estas pA^uas. ni cuailraría á nuestra propósito, un an&lisis, por somero 
|qtte fuese, de la eiioi-mo materia novélesela contenida en el Amadts de Oaula, obra 
ñblo & todo el mundo en tres retmpre$ioae!S modernas, y especialmente eu la que 
). Pascual Gayadlos hizo ea 1^57 para la Biblioteca de Etivadooeyra. Foro uo pu domos 
unos de llamar la atención sobre algunos episodios capitales que ate^diguan la üierza 
[creadora y el singular talento uarrativo de su autor, á la vex que sirvieron de esquo- 
pora todos loe libros de caballerías posteriores. 

Eii el Amadis, como «u loü grandeij novelan de la Tabla Redonda y como en los 
itatiuiioH de Boyardo y del Ariosto, hay una intrincada soUa do aventuras 
80 cruzan unas con otros, so interrumpen y se reanudan conforme al capricho dol 
¡narrador, nuuiteaiendo viva la euríesidad eu me«tio de tas mJis extraordinarias peripc- 



CCXXVlll 



0RÍGE2ÍES DE LA NOVELA 



dos. Pei'o nucaira autor no ptordo uudch oI bilo do na cnento. y iodoe las tDnnmcr 
bles perMiii^eü f|ue ¡ntixiduco (niá?: <to ircück-nloK) sirvou cotnn de tríimñil coitejo 
hóroe. ya seau Bnxiüai-es y devotos su/os, romo tialnor. Agnijes y l'iuitwlAii, Kuyti 
proezas, cou sergraüdos, (jiiDÜau siompre ocli|j3(idu8 por las ánX caballero d© la Pefl^ 
Pobre; ya sean descumedidtie jayauee, como el pHueípo dt>l Lugo Ferriente, 6 malig- 
nos piicantadoi'c^s, ronu) Aroutau». qu? pcnoii & pnwha coutiiiua el ircio tomplo di' sn 
ulma y mneDiizau siimcigirlo cu c] abismo do la dostliclia; ya bertnusiLS priuit^sas y d»ij> 
celias que lü (lotsigtLOD am su aniur y (juioren luiccHe quebrautur la fb junda; ya niis»^ 
Wrioso» seres que h otorgno sobrcuutuml proteccii'iD, curau In «riiu saljiítom ürgaiidn I 
Desconocida. Púrquu ludos ol!o^, budAM. cucautudon^ L^biillcros, datiiiiR, gij^iito 
enanos, monstruús y endriagos, HÍguon el carro de Araadls, 6 oncadoundos Abl por ] 
victoria 6 somotidos al iocoutrastublo podorfo do m bfllcza. que em como la de i 
ángel, de su iugeimidad venladftrumcnio lieroica y del alto y justiciero esplriln ^n 
moví» su JuvtíDcible brazo. Todo wucurre, pties, 4 la gWrificaviwu dy Araadíi. y la m 
dad del pensamiento es tan cvldoute eu medio áa la riquísima variedad del cooteoidd 
que no s6 c6mo Ita podido Hoi^euerae que ú Ámndia era amplificación A desarrollo < 
varios relatos poétieuR que wawt oxiüllnti con indeiieiidencia. Todo el libro puede decir 
que ciitii runteuido en gormeu eu el horóscopo de Urganda In Dei^conoi'idn: «Df^tc i\i 
«aquel que buUasle eu Ui mar, que iscrú flor de les L-abiilk-ros de su tiempo; i-^lfi 
> cstroraevvr \y>f. Fuertes, ^te comenzará todos las cnsaa o acabala a su boiva, en ^11 
totro!^ fullo-'^icron; 6ste liarA Ules coüas que uiu^uuo caidnría que pudiesen ser ■ 
*2ada3 ni acabado» por cuerpo de hombre; í^te hará los soberbios ser do buen talaiiB 
>fe«te hará crueza da corazón »x>ntni aquellos í|ue se lo merccioren; e aun más te ■ 
»que t'Sto sMTi el caballero del mundo que más Icalmonte manterná amor e amalad 
«tal lugar qual conviene a la su alta proeza; o sabe qUe viene do reyes de ambas 
>tcs. E ci'oo fírmemcule que todo acne^oerá como te lo digo>. 

E! libro primero es el que presenta curáctor mAs arcaicw, y ppubiiblomenio ^ ^U 
fue menos refíiudido por Slonlalvo. En 61 so ixjnlienen la uovelfMa historia del ua 
miento de Amadfs, arrojado al rio en una arca embetunada, cou una espada y i^ 
anillo, que habla de i»ervir puro i9\i recouomniento (leyenda que luaiedialuinenti- a[i 
Pedro del Cornil al rey D. Pelayo cu su Crúniea Snrracina): la crianza d« Anuiilfei 
casa del caboJiero Uandnicíi do Ksooeia; ol delioioso idilio dt- aua amores infiMitilcí vi 
la pritioofia Oríana, tratado (fon extraurdiimrin sobriedad y delieadexa; la ceremn 
de armarse caballero, cuyo valor poíitico lia resistido aun á la parodia de Cenaiit"*; ! 
primcnis ompn-íius de Amadía; el pcconocimientu por sus padixss Pcrttlu y Eliseua;i 
encantamiento de Amadfs on el palacio de Arealaus j la extraHa manoru couM 
doscucantado por dos sabias doncellas, discfpulas de Hienda ta Ceseonooida: el : 
eombale entre Iuh doH bennanos Amadfn y tíaluor, lún eunoeerso, iuftpinidu eridond 
mente por el de Oliveros y Roldan en la isla <lcl lí'Vlaiio; los wwtefl que iH'lebra 
Londres ol rey Lisuartc; la libcracitTiQ de Amadfs por Orínun y su voltiiitnria e»t 
amorotia; la r^couquiíítu del reino dv Sobradiüa y la nvenluní de Briolnnja, 

Hay en este libro inás aeci<^u y menos razonamientos y aronguá que en los 
Se lian notado rominisconcias, no sotamoato dol ciclo bretún, sino del carolin^io, 
de la ya citada del Oerarth tk Vivna, ea que paroco verso oí gormen del paral 
entro Anuidis y Oaloor, que hacen ai|iif ol papel de itold&u y Oliveros. I^s 



UíTBODDOOlÓir 



OOXXIX 



ñas; Eirtifícioi; mágicos do Ai>calfl.ufi rocuerdaii nn&logos pos^iúos <lo Matigía d'Aigremoni 
■ RfMtud de Moniauban. En las descrípcioiics de combates so refnteu los lugarra comii- 
ocséjñcos: <De lúa escudo» faiau en tiomi murluui raju, c de Ior u-ur-üos mucluá ptc- 
itas. » los Tolmos vrttn ulwlliidOíí a m\t.rs\ aú t\\\o lu pliuta dondo lidiulMii cr» tíuln do 
•Mugre» «Ei Oouc^t del M«r so firio coii Gnlain, í^lI^ liLdmito veiifn, _v em-ontiiilo 

bo fuortcmoub*. que a él o al caballo dorribt^ en tierrn, p fíolio la una itioruo. qiiebro- 
tU. e ((Ucbn.') U laiiKH » pusü lti<^ ntaiio u s\i espada, e ^h^sase rairer a Iw otros conio 

Intt nfltulo, faciendo mamvitlas cii (lar golpes a todas fiarles» . Bu sitma. este primer 
libro, por donde i|uicn) <ino se lo mire, es ol quo se conserra míU fiel k sus orlpeuc*. 

Na HO disniintiYC la fortilidoil do itivi^nríf'iii en el .wpnndo, de cura masa harto com- 
pasa i& destacan Aoi episodios de gran valor: la conccjKÍiín fant¿s1iru-8¡nibóli4.-a do tos 
uiXBUtaniioiitoíí T iKilacíos do la Iiisiil» Fimio y do! arco Ati los leales am&dorcü. y el 
niiru y penitencia dv Bcitenebrós en la Peda Pobro. Aqti] ct buen sentido de mieatra 
«rt», que 4 fuer Je «spafíol uo podía lUviio* d* sor nljco realista aun en mc<iÍo do) 
tsoiaiititñsuiu mis di>üi>ufrciiad», i-unriertí; cu un panijcni iiccPMt di> tni-'IancuUa lo qnu 
«freii^tioo delirio nmoni^ e» Trístém. Iwain y otros j>oreonujo8 do la Tabla Bcdondn. 
Pero DO obstautc estas bcltcnas de pormenor, comienzan á senllrtie en el segundo 
ihro stiitomas de cansancio. No prn |xK*ibI'' extender una fábula tan enorme 8in caer 
en moiiot'-uia y rejaMir las si t naciónos. Como sabomoí h priori quo el bóroo ba du 
biaafar ucmpre, remos con cierta indiferencia sus estupendas riclorías sobro <Famon- 
fraudan, el jayán del Liigo >Vrviciitc>, y <M^adaii&buI su cunado, el jayán do U 
lürrt líenneja> . y «ion Cuadroítante, horiuano dol rv>y Abioa de Irlaiula* , y «Liudora- 
(«!, hijo del pisante dc la Uoniara di-fendida», y otnw caballeros y g-igttiit<.«, de noni- 
I igualmente reve^dor^ todos lo» cnalui hacen Ina misnuis cosas y combaten de ÍRual 
>Mdu. Imü cartas dt> üríimu son do una ooqnoterfa afcctitda, aia asomo dv la c&ndid» 
fua&ü quo moídisi al jiriii«Ípio. Üiie peripoíin deaarrolluda con cierto arlo do conipo- 
SdíB, quo sor|irendo en í-poca tan ruda, eanibia la sitnaeitóü d« Amadís y da felií remate 
4(9ta serriiíu d« Li obm, presentándole* tuju un nuevo aspecto, Dok enridiosos, (ían> 
ioulel y llrocadán, logntn enemislarlc con el ivy Lisuarte y hiicerle caer de su giacia. 
U actitud del andante ciiballi-ro y du au^ ¡mrciulos doWnto del voy rt^^-uerdii nuestras 
pitas heroicas., y especialmente la do Itr-rnanlo det Carpió ('), con la capítiil diferencia 



I : >¡rc don Cun'lniginte, cd nombro de Im fatciaics d« Atnndit, al rey Lisatrtc: «<Jné roal 
¡AÍ9 de cuAixIo vos «ac¿ do Im mano* do Muclanfitbul, do donda otro ningano os MCikr 
•r»d<tra, y drl vencíinionio qae oa biso hnhn ta la biulln dol roy Cíldatlao, y do cuanta taiiRre tí 
>t ni heriiiuBOB é ^«riViitu ntll perdii'ron, o cómo qull¿ a mi do mcttro CHtorbi... y qg» 
<Ma e«io M nlvidue d« vu«atrn menioria, liibion<lo aia] gulardoo; paos si cacoa que digo conira 
**a oa aqavlt* |i«Ull» fuvioiiiis, e no fuorm Amadia do vuestra partft, adrad lo quo dende voa 
•falliere tfiiit«.<Lil>. ][, ckp. XX). 

U» jiaroco ÍDiliiilaMe quo «I autor del Anattli 8« tnsplni nqtil en laa pilAbrnR que i Bernaido 
Uiilinjro la príincni Orinica Qrneral, rctJrdniKlo é\ mismo sua aerricioa en ocmíiin idtnticu, es 
lltm, cnando ra í dejar el «crvicio del my Alfonso el Caato: <Bt dixal BornaMo: S^rdoti por 
IM servicios vos yo lis, me devedcs dar idío pndrc. cit bien asbodo* vo* de cdmo yo voa leorri 
mío cikvallo «n Vensvonle, qoando vo* miUron el vtioatro, o la batalla qtto orUU* con «I 
Ore«... Olrossi finando fiii»tn Hesn ves lidiar coa el moro Alotiitmaii qun yosio aobtc Zamora, 
«b^eii loquo yo y Rx por viiretro amor, ctct. 
Ba la única dcrirtciOn de Is opopoya cnttclluad ijue lie creído notar «n ol Ámaáii. 



«OIXX 



ÍES DE LA NOVELA 




áf quo tonto Ámiults como sus clientes, qae pasaban tte quinientos, no oran 
naturales dol roj do la Gi-aii Br^tuña, sino ftiixllturos y ¡laiiíaguadM sayos, por lo cd 
mI retirarse de Londres y embartarec para la Inania l-'inne, verdadero dominio í*t 
béroo, uo cumplen un neto de dosnntur&micnto foiidRl, t^iao que recobran su libortAd dt^ 
iiccí<Jn paní biiscaí- nuevas avciotiinis. <E no mo puedo despedir de vasallo (dico Ama- 
• di») pues que lo nunca fui vuestro, ni de ningún otro, sino de Dios. Maf> dcspfdonK< de , 
•aquel gran desoo, quo cuando vos plogo teníadis de me fncor honra y niorcctl, r «W^ 
«gran nnior que yo de lo servir e pagar lej)ta>. 

Tnmbi6n el libro tercero coroco de la ^uriodnd de incidentes y rapidez iJp 
que son timbre característico del jwiraero. Hay q uit-n siqione ((Uf vu t-stc I ibni comi'-'iiif 
ya la InTonción de HonlalTo, fundándose en qtiu la historia dul naciuiiento de F^iV.nit- 
iti¿D porceo ima^nada |)atB justificar los Seri/tt» que Inego os(TÍbt''i el buen re^:< 
?tfed¡na. Esta historia es, á lu verdad, muy extravagiiutc. y ofrooe síntomas di i' 
DCreción. La princesa Oriana, qiii> Iiabía incurrido en dee^j^vcía de sn padre 
Mibila pnrtida de Amadís, parió en secreto un niño «que tenía debajo de i 
>dercclut unas letras tan blancas como !a nieve, c so la t<-ta iuinicrda siet? letr 
(ttoloradas como brabas vivas; pero ni las unas ni la? otras no supieron leer ni 
idecian, porque las blaucHS eran de latiii muy escuro o liis coloradas on leng 
>grí^ muy cerrado» . Ksplandito fue amamantado por una leona, y criado ln«ga ; 
una hermana del ormitaftn >'aseiaDo, que le recogió. Kl nombro NaM?Íaito estA te 
del Stinio Orial, lo cual parce* signo de aiitiguodad, perú no tenemos inconvenie 
on creer qu« todo ol cjúsodio sea una interpolacitín del n-fimdidor para prepaiv I 
aventuras do Bsplandi&n; y haata puedo verso oQ 61 una reminísconcia clAstca dej 
historiado Kónanlo y líemo, máfi propia de un escritor del Itenaeimiento qufld*! 
cuentíetu del i^iglo xiv. Otras novedades di^as do considemción hny on este 
ora fUe$«n imaginadas por el autor primitivo, ora por Montalvo. j;,'ano60 do dar i 
variedad é íiiu>t6s al tirgumento. El escenario do las haisinas do Amadte se agnuiduj 
se encierran ya en los Umitc« di> las Islat Rritánicas y de la [tcnfusiita de Annd 
sdno quo fie dilatan por Alemania y Bohemia, por Itsiia y <jr(>cis y la« ixlss del Tát 
tcrrñneo. Amadfs triunfa dd emperador do Roma, y os recibido Ei-iunfalniento en ' 
tuntinopl», per» no ya con su nombre propio, sino disfrazándose .suct^sivunienle i 
lOH do *CnbaUrro tle tas Sierpes^, tCaballtro de la Verde Keftmla» y *C<üxUkn\ 
Enano*; incógnitu que no se rompo hasta que en el choque coq la flota de lo« ,-^- 
quo condncfao para el t&lamo de su emperador á U sofiora Oríana, lanzan los caballi 
de la Inüula Firme i;a acostumbrado grito de guerra y de victoria : crtaiila, fíaiila. 
aguf es Amadl», 

El pasaje mis interesante y romántico del tercer libro, y PcgummentP el mejor \ 
toda la obra contiene en el orden de lo Rohrenaluml, niarnvillosoy fnntjMico, osla li'ee'' 
rosa aventura A qne dio cima el onbnilcro de 1» Venle Espada en la ínsula del [)iahli>. 
venciendo y matando al diabólico Endriago, nncido de incestuoso ayuntamlouto del ci- 
frante Bandagnido con su hija. Ta dcscrípcif^n del monstruo, su horrible genealo^a r h : 
pintura del combate en que sucumbe son pasajes adminiMcntcjite escritos. <<n i|uc la pn»*' 
castellana del siglo iv ¡so osienla con una fiereza y una pun-ui-iu prtlRco digna t\v los mp» 
joras escritores de U oenturía aiguientc. Los ()u« no ronsidemn k Qarcí OrilÓfte]t ile Hon- 
taWo -axis que como un rotórico aCi>ctado pueden pasar ta \ís\a por ol trozo eiguiente: 



INTRODUCCIÓN 



ooxxzt 



«Toufa ((i Efvtrütgo) ol ciiorpo ; oí rustro cubierto do pelo, y cucinm habiu conchas 
MbrcpuMlBS tan fuertes que ninguna ttmiA Xas pcidía pasar, e las piernas e los píes emn 
muy grunsíB e recios, y cnoimii Ac los hombros hnhia aliis tan grande qtio fiwta lew 
pies le robrian. e no de pffias (plumas), mas de un ruero ne^ro como la pez, lucienta, 
TíiioíO, taa fuerte i|tif nin^nn lunia las podm ompoc«r. con luíi cualo» so cobría oomo 
lo ti<-io^> un hombro con un ct.<)f.'udD, y debaxo ilt' ellas le saliaa los bniKOs muy fuertes, 
i*a como de leoii, lodort robicrto^ con conchas más menudas que las del cuerpo, e tas 
oíanoK lliibía do hochuní de u^uila, con fiueo dedos, o las uflns tun fucrtos o tan gran- 
n\ti que en d mundo nu [lodia ser cusa tan Fuertfi qu« ontre ellas entrust; qae lu^ 

• no fuoM! (losfccliu. Diciitruí t«n(a dos en citda una do las qiiixudus, tun fuertes y tan 

■ bipjs que do U boca ou cedo le snlian, o los ojos gi-andps e redondos mtiy bermejos 
tcomü brasas, nú fjuo ilo muy lueQo siendo ife noche eran vistos, e todaü las gentes 

■ Iiaian do ól. Saltaba e corria tan ligero, quo uo babia venado qiio por píos lo podioso 
•escapar; ooniia y bebía ¡mr^s res-es, e algtnios t¡eai|>os niiiguniiN, que ini sentía en ello 
>^eiui niogium; toda su holf^nza era nialar hombres e las otras uoimalias riras, e 
iGuanJo fnllaba lcou4« e osos que al^ so le defendían, tomaba muy saQudo y (H-haba 
>por sus narices un humo tan espantable, que semejaba Uamas de fne-go, c daba una» 
«roces niñeas enpantutuis de oír. asi ipie tudas la» cosas vivas huiaii ante él como la 
•muerte; olia tan mal que uo había cosa que no etnponzollase. Era tan espantoso cuando 
•fficudia K< Cundías umiH con oti-us, o &cia crujir lo£ dieotce e las alas, que no parecía 
•ano que lu tierra &cia ctitremecer, tal era esta auimalia, Endriago llaiiiadu, como 06 
ii[%a iáixfi el maestro KUsabat). K aun mas vos digo, que la ñierza grande del pecado 

• del gigonto o de rij fija eausó quo co ti. ootrase ol enemigo malo, que mucho en su 
thierea c crueza acrecienta» ('), 

La lucha do Amudfs coa oslo o^piintablc vestiglo, símbolo do) iuSenio y del pecado; 
la victoria del mismo héroe sobre el emperador de Occidente, stmbolo del mayor poder 
en lo humano; I» definitiva liberación y recouquísla de Oriana. y el reposo de amb^s 
amantes cq i» Liüula Firme, debían do sei- U magnifica coronación de la novela primi- 
ti™, que yn en tiempo de Pcn» Fernts constaba do tres libros. 

Pero Garci Ordiíflez de Montalvo no creytf que U lüstoria debía terminar aqnl, y 

' (*) Pai(c«aifl Fvidcnto (|iie el autor ilH Amtiditae inípiró pBra eftle retrato «n !& dworipctón 
qfle Uacc U Gran Canquüla de Ultramar (libro II, cup. CCXLII) d« la sierpe que PialA BhMo- 
T|n, l.ermiiio de Qoioffcdodo Bnllúii. iHnliia iiaa niuj grin ticipv.. .. en nquolla tierra del monto 
>TÍ-m «a un« p«fiB miiy día. B bnla oni iin> ii««tik fii>ra, iiiiiy grando o muf «•*p«iit>)sa aduiuaR, quo 
Mtub4 en uaa cuera tt icniu en el cuerpo tninla pica da largo e en la cola, <iue liabia idqj gonJa, 
aloc« palmos, cod quo ilalia lau grandu li«rkla quo no IiaLiia coas vira que o!can£aa« qaa no la 
matate de na golpe ; las uflas. ... de cuatro pilnios, e corlnbna romo oavaju, e enn ton aginJai 

aatmo alf^aoaa El aii cuerpo tm oomo concliu. e tan duro qti« ningnna arma no galo píxlria fnl- 

**is.^., Eavis cabellos liiengoa ciisnlo un palmo, e duros la cabeza gnindc e ancha c laa 

a«f«}aa Bnjoie« que tino adarga E daba lun );ran<JeK vocea que «« podrían oir grandes doa 

tttgaaa; e tiaia en la (rente una piedra que relumbraba tacto, que podría hombre ver de nocbo la su 
Kiarídad a >lo« 1e^<ia* c media; e no ¡)a<<&ba ninguno por aquel caiuiao que Helia pudiese «soapar a 
•vida. E había dcítruido eaa tierra yerma aderrmlor treí jornailaa». 

Si taTÍfranir>D ««guriiiml de que la liiitoría del Guilriago eslabu ja en el Amadít priinitiro, y 
no fae una do ba tntcrpoIncJODci de Montalvo, tendríamos tma fecha importanle para circonacrlbir 
la época do la onmposici&n del libro, puesto qciDaabcnioscon certcEnquela Gran Conquúta<té Ultra- 

•t liodujo cutre 1284 y 1295, principio y fin del reinado de D. 8ancbo IV. 




CCXIXIl 



ORÍGENES DE LA NOVELA 



imi rwsfi pnrqitf? M hithüt i'rendo (scgúti toda npiincuoia) lii ii^^ini Hcl n'tfto Eitpknriián, 
y [juerín dnr nizCm «tf sit dostino, orn por atiir vañoi cnhos siioltnK qiio (>n tnn prrtIíJH 
narracúíri «(iiciluhaii, ora por ol jiniptísito diilietiio v morolizador ^iic nmy A las rlaras 
resla su pluma, ompreiidió componer un Ul)ro t-uarto, que, do acuerdo oou la muyor 
parle de los cilticoSi creenios eiileranicnte de su ¡nvetiri<tn. El peculiar cai-ácter de esta 
«intinuaciAn \o cxprosíi Woii Fraiuñsfo Delicado, con-ector de la impnwión de Vt«ie- 
cía do IS33, en el ppl;ímrf qtn* la puso: 

«Bq el qiiul libi-ü ciiai'ti) us senin conladus cosus muy salinwus áv leer y enioíider 
«rnu uu orden muy rnnrarilloso y mny delcituMt a loe lvp(»n?s, que cou su dulce estila 

• luü iiK-iUtrá II IoitIo y toniiu-fo a loor. Euscfiu nsiiiii^tno a los cuhiilloro« id vcnliidrro 
I «17'* ^f rfífiaUfria: a los manoohofi a &e^irla; » loü uncíanos A dofi-nderlu. Otrosí aquí 
I cucoi'nido ol arir del derfeho amor, k lf>altad j cortesía que con 1a:« dnmns se ha ilo 
1 usiir, liis dffi'ustiji y dcrortio.s que a los diicfias los t'nlmlK-ios les diOtcit do mznu, 
> las fati);a^ y trabiú'^^ ^"^ P^>' ^-'^ douccUa» £<e han de pasar; a^ií que cuunto )<>» c-abo- 
tllci-os y hombres buenos, condes, duquet^ mnrqxiese», wycs, ^oldaueít y emperadores 
>dclM>n í^er abtigiidos a Ias mugoivs, aquí, por onxeniplo, el muy sabido eomponoHor 
idf> la iiotiivdicba historia lo (>iií!efia, (>l oual mamvillos-amaiitt> i-ada cosa en su lugar r 
» tit^ropo coiiti^. Y destas tales hJstonns no se notan miIvo el iitlo del i-ompoiier y aplicar 
lias M>ini-juiiti:s cosas u las virtiidcs, que esto e» lo que de aquí so ha dv líuvur; i^od- 

• viene n siber: ioniii.r pnr piisr-mplo el modo, la vii-hid y bniiditd que de Amndis m 

• cuenta, y do los otro^í muy valientes caballero*, pura por aquel winimo seguir-, y si 1» 
>de los sobredicho!) no fue %'ordad, hacer cada uno que lo (|U0 61 liicíero »ea \-erda- 
í doro por dar «Bsion n los eronistiuí que del puedan t'ücrebirel verdadero efetn. poiqai? 
>dl)^ yo, a mi parecer, que la hiídnria de Aiuadis puede ser apropiada a todo buen 

■ calKillcro Porque el arte df la rn/xiileria es muy uUu. y el itltisimo y sutwmuu 

f Henor la constituyó para que fíicse guardada la ju^tioía y la paz entro los hijos d« 
iIoK bumbrfs. r |>ara coníien'ar la venlad, y dará v¡u\» uno lo suyo ctni denK'bu, Ata 
1 que todos estos fnitos saeai-ás de esta tan alta historia, la qiial el Ueücailo, quti íoc 
j corrctor de lii iinpresioii, taido le pareció divíiui como humana, por a>r con tantJi ni»u 

• ordenada* , 

Después de taleí) encarecí miento^ que no dejan de ser siuguinros on el autor de ¿a 
fjotmta Andatitxa, no hay que ¡n»^istir mucho en lofi defectos y la^ ctmlidadi^íi de PíW 
libro cuarto, quo eñdontementc huelga dentro del plan noveleseo. poro qiio cnnstitavM 
un doetnnal de aiballeros, el más perfecto y cumplido quo puede imaginante. I'or ]>n- 
mcm ves aparece un personaje cspaRol en el libro: D. Briáo de Uoiqasto, «hijo iv 
(jidasán, rey de Espa&a». Montolvo, quo no carecía de ¡ma^inacidu, como lo mci<itrv'> 
dospit^i, hasta con exa<so, en las Sergait ile Enjtlnnihan, uo ahiisa de ella on el libro 
cuarto, que es muy inferiur bajo este re-q)ecto. La mayor paile de las avvntumx »>d 
fímtidíoau rc|>eticit}u de lugiires comunoíi: tii.s dcfcrípL-ioiiuti de cunibatva intermíiiBlilr.* 
y poKadfsiina^. La manía oratoria del rcriindidor, qno y» detipuntabii on los libros ante- 
riores, so doAbonla aquí sin traba ni freno en (-onlintioü ra^nnomieuto", arenpis, emboa- 
das y cartas monsajeiití', plagadas ile í^<nteneius on que so ve el empeño do imitar A los 
historiadnn's y mornlistas de la antif;:fkednil. La an-iiíii es nmy iMbre, comiiarada wn 
la Tf^taci<Jn riquísima qiic hamo» contemplado hasta ahom. Puede dccinse que k 
reduce A la guerra que Amadts y fni9 vasallos de la ínfula Firme, ayudados por el nj 



I 



INTBOIUTCCION ccxixiii 

:Vn¿n Ac Giinlii, soKiíf-ncj) contra el rey rjittitartc do Htvteftu, »liii<lo con «1 empondor 
' Htmí. ¿maiKs tnunft, como cm natural, poro usa cdii tul inodoi^cíAu de In rictorin, 
r' hnoe d<rI''iH-ti*i> A stis Irop»» t'U modío du ella, y se ivetiticilfu coii cl n-y Lisiiurto. mn- 
I Hilo lu ititi^rvi>iici<^ti dol ermiluño Ka^ciuno. qiio ll«(i:a muy ú|i(ir1uiiitmk>utt'> jKira nrU- 
-■-! ol 90cn?to dol titK-imiento do EsíplundiAn. T como en la hntiUlft hiihfH niiiorto i'l empo- 
ndor romano, fi t\nmi IiÍ:«iinrto, if^iinmrido los anioreo do su hij», tinbfa promolitlo su 
■IDO. no qiKrda obstáriilo paní que los dos anmntos cclebrpii sus bodas y sean dot-Iani- 
tlns liPnjíIoros dpi ifíno dt> Hi-oiafía. Quim'i uno dti lo» mijúvos quo el honrado regidor 
I' Medina tnro paro atiadir eelu cpilo^ fue ol casar á Amadfs y Orino» oii haz y on 
[■di do la Iglfsi», COM do que el autor priniitivo, que vivía on la iitni'>!<f«'ra medio 
.muB do la» lojendaH r¿>ltieas. no ho babrfa L-uidado paní nada. Y ton tilla Ik'ru su 
i.<ir matrinumial, que do unu voi'., y <>n una moIu niLsa, casa el crmitatio Na»riuno A 
•'k»lo« personaje* dc la novela que no loeatjilian, corrci^pondi^ndolc Adalaor ¡amane) 
!< Eh rciiui Bríoluiija. 

Pero lomoroiso üiu duda de que este final, auiiqno tan honrado y do buon cjoraplo. 
I (urBcioso demasiado pedestre y casera para finalizar un libro de cab«llerfit.s rcrurriú 
al «■leniento maravilloso, ipie no emplea en lo restunto dol libro, fi b'im salir de la mar 
iUi^atidM bi Dost-onorida, la n?imi de 'la Intíula non Fallada», para hacer armambu- 
hro á Esplandiiin y aniiitciar en ma^ftint pi-ofe«rta sus destino». Lftií circtnistanciaB df> 
«IB aparid<Sn son tan ftore^-inati, q»o uo podemos monos de llamar la alcnciiín «obre 
dliu, porque paret-'O]] la adirínaci'ín gotiial do un gran doscnbn miento. 

iLns reyw so juntaron para ilur orden on los msimienlos a'miu se Hcieocu non 
■ niiefao plnu9r, y m tomasen a sus tiemi«..... Y estando {untos dobuxo de unos arboles 
'«be W TuentoH quo jTi oiatctí, oremn grandes vores qne las Reídos datuin de ruon» 
■do la bueila, o sonaba gnu murmullo, e mbido qoó coea Tuesc, diioronles que venía 
■la mAs ospantablo eoga e mAs extraña |ior la mar dO ooantaa luthian visto. Entonces; 
>k<! nsyos demandaron su-s rahallos, e cabalgaran, c todoa los otros caballeros, e fueron 
•ül puerto, o las reinas e todas las stíloras se subiei-ou ii lo nifls alto de la torre, doii'Ie 
'gran parte de lu tiomi y do I» mar ao parcsetii: e nerón venir un humo por el 8f;ua 
•nte negro o mAs e<(pantable que nunoa tñemn. Tadof) estuWoix>n quedos fnsta ítalier 
•*fi(j itwa fuese, e deiiile a poe<) rato que el fumo se eomenao a espareir, lioron en 
'Budio ú(t\ ana serpiente muelio mayor que la mayor riao ni tu!<1a dol rautido ; e traía 
Mío grandes ala» que toninWn espacio de una cebadura do arco, e la cola enroscada 
orriho, muy mAs alta qu» una Rraii torre; o la «ubejai, o In Wa, e los dícntoN 
tan lErrandoa, e loa ojos tan espantables:, que no habia persona que lo mirar o^ose; 
'fderatoen rato echaba por la« narieoe aquel muy negra humo, qm» fiísta el cíelo 
*»b¡B, y desque »e cubría todo daba las roncos e silbos tan fuertes e tan espantables, 
"\ifí no poronci» siuo que la mar se quería fundir. Erliabu por la bom lus grot-goradas 
'de! agua tan recio e tan lejotí, que ninguna nave, por gnuide que l'uese, a ella se podría 
►llegar que no fuese anega*!». Los reyo« o ealiallews, como quiera que muy esforza- 
'ios fuesen, mirábanse unos a otros, e no sabían qu6 deeir: que a cosa tan ospantablo 
'et»B medrosa de vi-r no dallaban ni peusidMiii que ^('^lsten(•ia ulíun» podría bastar, 
'pifvesttivicTon quedos. La gran íorpiento. como ya cen-a llegase, dío ¡wr el aj:iia ni 
*tiaríí tres o i-uairo vueltas, iacíendo sus braTozas, e Mcudieudo las alas tiui recio, 
*<pie mis do media le^ua sunab» el crujir de las conebas..... Pues estando asi todos 



%an 



oencxif 



OBÍGENKS DE LA NOVELA 



> raarnvillHdofi de lal cosa cu»! nunca oji^mn ni ví^mn otra semejante, vieron cómn 
«por f[ un cAslado do k soqücntc cnhnroii un haiti] culticrto todo rio nn p^Qo de 
loro muy neo o iinn duoRa on tí. (\w a cada ptirto troin un dDncc>l miir rí^nmont? 

> vestidos, c sofrÜLSf coa Iüs bruzns sobre los honibitis tlcUus. e dos enanos muy ít^* 
>ea e.xtra(ta manera, con seados remos, que el batel traían a tierra..... Kn esto lle^^ 
»e! batel a la lilníni, e t-omo conii fiip, nnnosoiero» *er In diien» Di;pamla U Dospono- 

• CÍda. (|ue ellu tuvo por bion áo a(s los luostmr en su prupw foroia, lo ciiul pocas reos 

■ facia; aiiteü m domostnilia en figuras extrañas, ruando muv' vieja demasiado, cuAndo 

■ muy uína. i-onio eu muchos partes desta historia se ha contado» (cap. XLlli. 

Todo lo que se rotiere & la ÍQtervcQcÍ<Ju de Urguudu en cf^e» liltinioa capítulos w 
de cxtrnordinaiia y poótica belleza: Ftust'nticinio» envuelven la m&m e6pl6ndida gloriS- 
eación del linaje de Antndl.^ ; su voz solemne y venida do lo alto rasga el velo de lo 
fnturo y da uiiidnd ú las avontums eumplidsa luula cutoucos: |iaz r ropoeo á los cobo* 
lleros (]tie ya ímn cumplido mi minian t-n el mtinilo; una nueva (^iieraeiún caballeresca 
so leviuilu : Amatlls se convierte de paladín andante en monarca jubticiero, y quien en- 
puRe la anuente espada »er& su hijo Ei<|)1ariiltAu, cuyo altos hechos han de oitcurccer los 
do su padre. «Vosotres, reyes y caballeros «¡ue acjui ^staís, tornad a vuoetnis tierras 
*dad holganza a vueNinjs eaipiritus, descansen vuestixis Ánimos, dexad el prez de las 
«annas, la bma de las bounis a lo& que comienzan a subir en la muy alta nic<]a de 
>b iQOTible fortuna ; í^:iiitenbios i^on lo ipie ili-lia fiísta uqui alcanxasteis, paos que mis 
>oon vuüiotros (|iLe oon otroü alguno;^ de vuestro Hempe le plogo tener queda « Brme Ife 
>su peligrosa lueda: o td, Amudts de Gaula, qiio do^e el dia que el rey PeríoD, ta 
«padre, por ruego de tu señora Oriana, te Iíko caballera, veocístc muchos caballeros 
•e inertes e bravos gigantes, pasando con ^ao peligro ile ta persona todos los tiempos 
»laí>ta el día de lioy, haciendo trvmer laa brutas y esípantables auiniatias, habiendo giu 

> pavor do la bravi^za do tu fuerte conzoo, de aquí adelante da reposo a tus a£a 

• miembroíi e td que fasta aquí sctlaraeote te ocupaba» en ganar pr»z de tu Sola 

>BODa. cn^i'endo oon aqncllo ser piM^ida la deuda a que obligada orcíi, a^tra te ron vi 
•repartir tus pensaroientes e cuidados en tantas e diversas partes, que por ni 

> voce« qucrriaj^ ar tomado ea ta vida primera, y que solamonto te quoilaae el tu eoaoa 
'a quien mandar iKidiesses; toma ya n'ila tmein, con *n(ia ciiüi^do 'ir gohenittr fur 
>ftaiaUnr ninm fantn ntjitt fifi»lf; iloxa liis aiinn» pant aquel a ijtiíi'n W», grandes ti 

-«rias son otorgadas de aquel hIIo Juex que loe tus grandes fechos do armas por 

«mondo tan sonados, muertos ante los suyos quedartn: ansí quft por muchos quf 
•saben seri dicho que vt hija al padre mata, mas yo digo que no de aquella mv 

• natural a que todos obligados somos, salvo de aquella que, pasando cobre los m 

> mayores peligros, mayores angustias, gana tuutu gloria que la de los pasados ae al 
•e 6i alguna parte les Aoxh tm gloria ni fanm se puede decir, mas U, sombra 
(capítulo Lll). 

Elsla pida mtcvn, e»te ideal del perfecto tgobi^niauto (|ue hace lodo derecho, q' 
acalla y pacilica toda coniienda, que desarma A. sus enemigos con la clemeoria, 
ae levanta como arbitro entre principes y pueblos, que ciRe con la corftoa Im 
de Itoma laa sienes do AivinisU, uo por ser el niiU noble üiuo por ser ol id6s honrado y 
TÍrtuoso, es la nota mis origiiml que Garci OrdAtez de Montalvo puso en su contínn*^ 
ción y es lo que la presta cierto interés para la tii&toría do las ideas 6tico -políticas, tao9^ 



INTROnUCCrÓTT ccxMT 

trindole imbuido od el eeptritu filantr^picú de los ¡«nsadoi^s del R«naeimiento, (jue 
tiene en Enwmo y pn Luis Viros su oxprosiúD mAs altii. 

IVingíormaiIo de wla manera p1 priinilivo cuento do Amadfs, enriquecido coa los 
despojos de toda la litonilunt i-ubnlleresca anterior y con el ñuto de unu varía si no muy 
«electa cultura que en vi uliRo nl^u rcihtndanto y fn la mnjestud pori<Sd¡ca del oetilo 
se manifiesta: nov(>lii do amor y de aventiii'as juntameute, j que recopilaba casi todoK 
luK titmae poótico» «[ut* en Ii» libms d« la Tabla Kedonda andan esparcidos; obn 
que por sos mfcex armticaba del fondo más oíacaro de la Edad Media, y que por el 
d«HUTol]o amplio y brillunto ora muy dt^rnii do nbrír I» C'^poca oli«Íca, el AmadUi dni 
regidor Koutalvo, úaico que pam la posteridad existe, se levanta como una de las 
nolunnas de la protta e^tpanol» <mi livmpo do tos Rcyos CatMioos y comparte con la 
Celestina la gloria de haberla fijado en aquel momento tiiipremo. 

I Y qu6 »bQiDOS del elocuente é incuni^iible narrador que eo laít Unnunu de GaítÜIla 
U Vieja dio forma d^iitira al mojor de los libroíi t-aballensoos? Poco más quo lo que 
owjsta en loft principios de bu obra y lo que él qui«) decimos por boca de Urg^inda la 
DMCOnocida en el mp. SCTID do laá Ser^m <lr Ecplandiá»^ oonsignando nlguDOS 
WÉgOB de SH caníctcr que, salvo \n que dice de su if-norancifl, bien di>fimpntidfl co sus 
Mcritos, deben de ser muy iiproximados n la verdad. tYo he «bido (le dice la sabia y 
«proflHica dneiia) que er») un hombre simple, siu letras, sio ciencia, sino solamente de 
»jií|nella que usi como tú los zafia'* labradores saben, y como quiera qne carno de regir 
>B otros muchos y má.s bucuoi; teu|^s. til a olios ni a ti lo sabes bnoor, ni tampoco lo 
*(|ue a tu casa y hacienda conviene. Pues dime, hombre de mal recaudo. ¿ciiAl inspí- 
> ración te Tiao, poes que no eorút del dolo, que deíaodo y olvidaudo las cosas noc^e- 
' iarittfi en que los hombres cuerdos se ocupau, te quisiste entremeter y ocupar en una 
• ociosidad tuu exotisado, no sioudo tu juicio sufx^iente. enmendando una tun gmode 
'«criptuní de tan altoe cmpenMlorcs, de tantos reyes y reinas, y dueñas y doncellas, y 
•íe tan famo^ios cnhullpros?» „. 

Etna coufesiiin twn In^ntm confirma lo que ya por los enormes volúmenes del 
Amailln y del Esplntttliáti podríii sosiiefHíarwn es decir, que ©a el regidor de Medina 
Aú. Campo la ímagíniuüón novelesca era la facnltad (tred ominante, y que debió de tener 
bastante descuidado sn oficio muiUcip»! y el regimiento «le sus convecinos, embebido 
nmo eataba .'siempre ou ks duldcs quimenks quo invootaba 6 tiuvfu suyos por derecho 
tie conquista. De otraii palabras de Crganda. que no sabemos sí se refieren al Kapian- 
■Mit sólo, Kino t»mbi'''ii ni Amiuifs, parece inferirá quo escribía en edad muy madura 
V no la vcA» propia para tlübulas do amurc-s lo cual puede explicar la frccucnoia (s intem* 
l«iii>cia do sos ecnieiicías y digresiones morales. «¡Oh, loco! ruíui vano bu sido tu 
'poauuniento con nvcr qnc una cohx tjín excelente qno en mny gnuí nnmcro de 
■«ariíjturas caber nu )ynlm, co tan breves y mal cimipnestas palabras lo pensaste dexar 
■cu memoriii, no loiuictuli) en ella sur tan eontmrúi liifíiatl de st^mtynntrK nnlrta romo 
•el apta del tue^» y la fría nieve de la ^ran calentura del sol, que ai luui tan extraña 
•eosa como iVta no piie<lcn niQ deben hablar siiio aquellos en quien sus oatraflHs son 
'<^ai quemadas y encendidas de aquella amorosa tlan)a.> 

Sabemos lambiéti qno era muy ati^íionado i, la caza, ejercicio muy propio de un 
rriüUla de caballeros undantes y oon el cual debía completarse su noble y poética ocio- 
■ídad. Bn o! cap. XCIX de las Sergas fiíige que eu una de estas expediciones cinegéticas, 



CcxxxTi ORIOEXES DE LA NOVELA 

cercit del lugar do CuetUlcjo, le ncuntci'iiS «oer en tina 0QC•^'a tloiulo tuvo k vháón tjui 
uiU describo ('). 

r^ historia pústiiraa del Ama/lis w tan cariosa A impnitímto mmo ol libm mismo;' 
poras ohraa dol iii^iiin liiimaiio lian Uin\áo im» postoriiiiul tai) lar^K han intliifcln tatito 

e'it oratiiras distintas, ba; i contado inútadonjs brn ilu«tros y linii dado norma j toUtniK 
rsÓílíil |jm- ttiulo tit^mp». A posar do su enorme volumen, que boy retrap á los loc- 
s impaL'ieiites. pero (¡ne entonces eni obstáculo monos gravo, porque liis obras de 
íniagin»C)<ii) no cr^ii uuinoroáus y so lefaii muy desunció, iirotuiruuilo uidn oual prolon- 
KM m pliicor. Io> cnatrt) líbrxs <\i? Ámaiifs tuvieron en el siglo xvi m&s do veinte edicic 
iips castellanas, quo hoy existen ó do que kc tiono segura noticia, y es de aver qW' 
liubi<^f <>trai^ porqiio lu mis uiitígiui no ím sido i'OD»\-Ída Iwsta fecha muy reciente, y 
tiubomos <)ue Fiio t'ninde In d<Tstruecíóii do estos libros uinndo paitaron do moda, y eo los 
mirú eon dospreeío (• indiferencia (*). AñiUlase á Otíto 1» um<!a puorino do Las eonttnttn- 
oíoiies, de (juv IwliliirvrnHM d<\spu6is Los descendientes de Amndts son legidn: nadie <« 
hartalM de leer las proezas de siis nietos, biznietos y tataranietos, y ptira oríeiitanso la 
critica eu ol laberinto do suts pureMescos hn habido i[ue i»)n»1niir Arboles gonealúf^conH 
como ú .'io tr.)t:ise de nna hmilia hislúrit». No faltiLtian afioionadns delirantes, precurso- , 
rea de Ü, liuijole.que laluvierion portal.cxtromíiiidose en esto los portngnoses, tan niica- 
ríliados non este libro (jae extiinnban eooio suyo. D. í^iinón de Silveira juralia sobre im 
Misal que todo lo quft se contenta en el Amadfs era verdad. En su curioM) Artt de 
Qalattíerf» reliere D. Fraucisoo do PürtUfjal lu sigiiiouto «ní-cdota: «Vino un caballer 
»muy primúpnl pnra su caso, y Imlló a su mn^er, hijas v criaduji llorando; sobii-MilU 
ay preipintúles muy congoxado i^i algim hijo o deudo se lea hnvin muci-to; nwpondieroi 
lahogadas en lafn^mns que no: roplíot^ más oonfuüo: pues ¿por qu6 lloráis? Dixeronle:' 
» SoOor, base muerto Ainadis» ('). 

('} tPitea que tti fue que Hijeado un di» ■ nna, eoino ■omlumlini'lo lo Ipui^o, t U parte que 
kdol C'u«t'll«Jo i« lUti», qim |>'>r ser U li4;rfM Un paJtogoim y rcoU >tc uniliir, un olla iiili que en 
*nÍDgiiBa olra f^rte it« O'ixa u hulla; ; allí llcgnilo, hallé iii» Icchuin, y aunqafl tivalo lineU, ■ 
•olla mi falcon Uitcé, (-tc.>> 

(*) Para todo b> reUtlvo A la bibllof^rfa de loi liliroi ilc rabilledat ea btigna castellana j 
portupieea, e* Imbajo ciui Úoico el de Ü)iy«n^oti (ndicinnatlo pot ti inlkiiio eii f\ (trliiifr tomo di 
^iuajfOÍ«QalIirdo)¡p((o yt ncuMÍia««r refundido jMr completo, ooino «¡n tlii>ia In l^arñ el Sr. Iloní^ 
lia en etU uii>m« colccviún. ÍUIvá. vii «ii Vatúhyo, dcicríbe loi (]uu po»vl«, qud no vr*n muciiijt, per 
cnlre lo* cunkn liubia alj[iiniM<lo«in};aUr nuezn. Para Uatnidacotancaestmajenia JeliUf) couiutlar 
loi Manuales de Dmnul y Graesae, y f*n laa lialiaaaa en cH|)ccial Ua bibUngrarf» dt iiovelaa . 
peemiui e«b«tlcfo*cn* d* Pnrriitio y HrUi. 

O Arta de &ai<mleria. Etcmiiot^i D. Fr'incitro ite Porloyal. Q/fneidaa tai Damat tk Palt*th'* 
por D. Larai dr Portntfid Oomrtuliul^r, 4t It vilia de FtonUim, y 3lat»trrtata del Priaclp* itutatn 
SeAar. En Lútoit, en la Kmjirenta <lt ¡van tk kt Vimta. ii. DC. ¿.VA' (1671)}. l'ág. BG. 

Di! olrua extremos de alguniM ii(>HR>(iniilo», otpocinlmonlo porlugnixe*, por loa liltKM lU cwti 
lleriaa hncc cmínaa incncida Knincittcu lIoilrígaiM Irf>bo cii cl |MÍniero d^ loi -lijlln)^) de eu Ciirít i 
Aldím: « Un curíoto ea llnlí» («egUB na notnr ile crédito ciidnln), (-■iM'Jo con mi aiBBOT a »>I foee»,' 
«leyendo al Aríoito, Muraron la raaortc Ae ZcTkíao con tnnlo arnlimionto, que nciidio la roclodail i 
MaUír U c«u*a, Y en lo qno locu a esoin|ilo. un cajiiinn vnlfroao hubo en Portosal, <iue bo le liira-, 
Btniijor el Impvrio Romano, rjue coa I* imilocion Ho un civatlrní Tinf^do fue cl mnjur dtaua 
»po* imitando la* virlutlc* <]ue dúl ae eacri))ÍvrOQ (alude, *Ía diiJn, al QondeeUbte Kufio Ali 
«Peniira, qno linl>ÍB tomad» por prototipo áiialaax, el de la IJematula iltt SaoUt OrUil}.Xac\taa 
tctfllaa gaanUroD ostrenioa de finaoM y Si]«liilacl, por avet letdo do olraa aeiaejutee en l<n Ubraa 




CCIXXVII 

La pwsfik lírico ilc mctni j nnbtir piiptilar, y I» uoncsana y crudibi se apodororau 
ull¿uettfni>i)to dol upisoiíitt «k- U Podií J'iibrc, llny nw ri;iiuin(.-<>s do Itt primoru iiií- 
W sig!u XVI ri'ft>i\>iiU!H & BdtcmíbiVis ( iiiim«>njs ;í35, 3H6 y ."137 del Uouuinrn-o lio 
Duriii). K» el Cuneionfro O^^iteral iU> AmbcrvK, 1557, se halla iin canto en odaviis 
rpalnt sobre el mwmo iirfrnmMiti», i|Ui< hc.imi U'ii^ ivliiciúii con pI Ainnilifii itnlhiiitt ili< 
itcmardo Tii.'i.so. Knln^ b>s poomoa quo se pcnlioroii de Kornando do nenvi-a mennona 
uu Amadís KrancUco do Riujn vii I» >.-jirlH ni Conde Duqiir do OUrareg, qae preoc(l« (» 
Vts Rinitis del pnti-iaiva de la eeciiela serUlHiui en \» edición do imí>. 

Aniodi^-piiú jauy-pnnrlU liü! TIlJlIU (lél líMni Jiunínjitilar. OH Viwuto, ol mAí poota 
eotrt) lúK dmmuturgiis de nut^^lrus orígenes, fue (?l primero que compraiidió iiuo oii \o^ 
Ubroe) tlu caballurfits hubfa niui brava míitit qiio explotar, y no intcnuí por clbi Hbrieudo 
«le rtonüuro, como urna mrios, al («titro (>s[iNno1 deüiiítivo, »l teatro do Lope, y uitii pii- 
(Uóramos ducir ul do üuUloi-i^ii, qin' todiivli» tiiilA iilginios ttMiitis nibnlb'ivwiM como br¡- 
Daiitoi libretos do (!pí>m. \jl traiji<-oMnUa tie Ámadis de (Jaula, compiiosla por Gil Vi- 
cente en i«iigiia castellaní). ot;ui)Rdnimatizni.*i6n ile losiimore^deÜrianH, e^)eclalm(>nto 
del opimdto de la Prna Pobre, (|uo jiarcco babf-r sido el pi-i!4iilectú do todos \m imitado- 
res. A tnes del siglo XVI, Micer Audí^ Rey de Ai-liedt» cumpuso otix) drama de -á»ifldís 
(b fjfittbi, porp no queda m&s que sii titulo, VBg;&mmte citado por los bibli^rafus vakmcia- 
noa. El Ainadíg, &doa)ás de su ¿sito popular, lúe obm nllamoato estimada por lo» mUt 
prccluruii ingenios Oi^paAulos do In üureu iMintuiía. Kk ioibíclii, aiiiii|tie tiu niuy eoni|iro- 
bada, la au6cduta de l>. Diego de Mendoza, que al ii' * su cnibigadu de Konia no llevabu 
tttiá libros ci) su ponaniautoo quo ol AmadfsyU Cflastina ('). Juan de Vuld6<,cl ináb 

•decarillcrias. Kn U milicia ile U IdiÍu, tei)ien<io uii CupilM pMtngueH cercada una oiiidad de 
MiotnijiUH, cwrio* )olil*<ti>t cuinaradiu, qii« albcigavon juntoa, Iraina oolra lii aniMU mu libro <l« 
MtTftlIcfiat ooR que puMno ol tiempo : uao delloa, que sabia menot qsc las dvtiia», ile a(]ucIU tcc* 
itan, t«ala t»do lo c|im <m t«cr por rcriladaro (que luy algunoit inocente* que Icn pamco r\at tm 
ipoede aver inNiliraa impnmM). Lm otros, ojadaoilo a na afcnplexa, le decían qn» m«1 era; llcgd la 
Mcaiíon ilcl aMallo, en qur vi biion aoUaHo, ídtíiIÍOd y «iiiina'lo •)« lo qne oÍa leor, ae «bmiiiIío on 
iJeaiRa de moalrar au valor y hacer una cavallcria do <iiie qiiediMac menioria , y aisí «e metió colrc 
iIm «iMiniyoa ron liinia fum, f loa cohwbim a herir tan rccianiunlc con la Pipada, t|iie en poco 
Miptoio M empelló do tol «uertCi <]ne coa imiclio tnilMJo y pulr;¡ra de liu cnm|iuflt'tOi, y de Oiroa 
>>i«o!km aulilsdaa, le aiDfuraroa In rida, rccu^ieailold OOQ macha lionm j no poeaa lieriiUa; y rcpm* 
lisadlendote lúa ainigcMi aii'iella tcmorldail, ivaiiandio: Ra, dexadmc, que no litce U inilail de Id que 
Kadaaociie k-cia de qiialqaicr eabalkfo <Ih voeilro liWo. V rl dalli adctnnie fue muy vaieroaat. 

OrrtM en AttUa y A'wAfí tlt laritmo, lU Pranñico Radrujuti Laha. Dt PoTiutfwt fn OuitUtUO 
fir luán DautíiUt lU ^oraU». Kn ^aUitcia, fn l/i ojieina ilti S'ilrtiJor fauU, Alio M. DCC. XCVtH, 
fp.Ift'^O, Lii[)rimera cdkirni portugoan de eaU »t>niea ile Ifílü; In primera castellana, iln Mon- 
Ulh. 162^. 

I') «ijiiDodo fue a Roma por Einlieicadar, lleiiaiia aolamente. yendo por la pcMta, oo un porta* 
wantea, Ammllé d* Gttitit y Mirttiifi , do qnirn dixo atyutio que lo lialluua maa anutancia qn« a 
ti» Epiatulai de San Pat>Ui. turnio un ilia a tu comida d«l Carilpual D. llenrnine, qae era iaqui* 
>*>lrtr general, le per){UDló (>>to) Uulaao ; c¿aF¿tmao> voa en aquello quo baaeia <líclio?>, y Al )• 
ttapon-iiu: aUellot, hay ciucbo* diaaqee do me afirmo en nndaí, que hay mnchoi que ni a la tpy 
Vi) biiM jicrdooan por ¡hircoir diacreloa», ^Arlf tte (¡aliinUrla <Je D, l'raitoüco de Portugal, p 49.) 
Uueluu Tecas h« viatociíA'loMte tott», prro tiiptimiondo «íompre loe t'tltlmon reiii^tooM, lío 
«icaalia la [nqoíaicián no Uiibivra dejado paiar el irrev<-r«ntc lüiparato de tn* ^Hatotu <le San 
l'*l))o, pueatae eo ix>l«jo con la CdeiÚiM. De tudea muflo*, qnion lo dijo no fae D. Diego, sino un 
^a^üuro anóainio, portugu¿a por lai acBaa, 



COSXXVUI 



OniOEKES DE LA NOVELA 



agudo critico del reinado de Carlus V, pono con su habitual tiCTorídad algtuios 
ttJ estilo y i la íübula del Amadls; pero uo sd!o le tiene por el nnyur do los Übws de su) 
clase, sino que agiente &. lu cudiúu úpiíiióii ([uo diibu & eu autur ta primacta «entre 
que han escrito casas desús cabezaía. Por eso mismo y pon)ue el AnuuiU estalut uni- 
vorsalniente considerado como tuxto de lengiia, m rliUta e» su oea»uni más que ou Ia, 
de nitigúQ otro, y termina con islas palubrus: iy vih4utro:í, ácñores, petisa<J que uiinqui 
>tio dicho esto de Árnffltn, tambieu dig^ tieut.' uiuctum y muy bueuas cosas, y (|ue ulj 
> muy diuo de ser leído de los que iiuieroii upreuder lu luugua; pero uutvaded que lU 
»todo lo que eu 61 halláredos, lo tial](-iií do loDor y usar por bueno* (^). 
v* Fiíialnicuto, y para nu amuiitonur itii'itileü citiis, basto por todas la de Orvant«!{,j 

y^que DO 861o le salva de laa llamas en ol escmtiuio de la Ubrrria del iugeiüoso liidalga, ; 

\ como &ámso _cn sii a^j»^ aludiendo infinitas veces á 61 y á su protagonista, que Don 
Njuijote llamaba «ol norte, el lucero, oí sol de lo« ralientos y cuamoradot» caballerosa 
«quiene» debemos imitar todos aquellos que debido de la bandera del amor y de lacaba- , 
* liona militamos» , síuo que parodió cou bonóvola sonri» algmiasde sus priiicipalSii esce^^ 
oas, dándoles la inmortalidad que e! s«mo comiinica A lo mismo que parece destruir. ™ 

Ningiln héroo uovelosou se Ita impuesto & la admiraci<>u de liu gentoe con tanta bn-^ 
Uautez y pujunuí como se impuso el Amadíit á la sociedad del siglo xvt. lUy que llega 
á las novelas de WaItcr-Sc-olt para oucoutrur un ¿xílo sumcjaute, A la tcz literario 
mundnno, pnj'a el cual no bubo ironteras ou tÜamp». Una breve excuisi6» por loe! anal 
literarias nos oonvoncerá do ello. 



(1) Todo «1 puajo OH muy intcreunlc, como miieatra <le la crition del «iftlo xvi, pera por «I 
viar omito las ubtfuvscioiivs grauíaiicaLto, ao lae cualea m Uaaliica ijiie el estilo del Amítdit paiec 
ya arcaico on tiempo Jol EiupetaJur, lo Ciia.1 piueba vi r¿pÍ(fo uRinbiv de Ik Icogo». Dol ftrf;unicti 
dice Iti iii);uit.-nlu; 

«Cuaolo it !>• coHU, «¡«ikIo «ala ul, qu« loi que e«or¡l>on ineoliíaa lu dcWn escribir de «iicri 
»qtw H allesueo, cnanlo fuere pusíble, a Ih vcrds'ii de tal inaiwrQ que piiedtn Tender «u* meotl: 
>par vonladiM, nuetlro «uU» de Amadi», uD« tttt porduacuido y otnii n» ai por qué, dice comí 
>Ui] n It clim ineatir'itua, que de otDí;uDa niaDera las pódela tener por v<.Tdftderfti, Inorando e* muy 
■j^tvkIi.' (Ivzlr, como ilixu al piíiicipio dul libro, qu« aquellu hiittoris iiuo i)uteio «MirÍl>Ír, OiCoat 
■no muchos aKoa (lcepoc« lie In patíon de nucetro Itedcnlor, •i«ndo u¡ que algnnaa de ba pnivia< 
■xiaa de qoe 61 on «u libro hrum mcnzioa i liacv cfittiaoa* 'r coni-irtisron ■» ta f« n»icbo« aBw 
■dwpuea de la I'uian. Doicuido creo que ac» el no guoirtlur rl decoro en Ir» unorca de Perioo con 

• Slñ«Da: porijiio no «cordandoao que * ella Imio bija do Itci. caluiido ca cum Ao au Padre, la d* 
■ unta liljoitod i la liaxo Uii deahooedtti, que coa U prlinora plálicn, h primera noche, le la trae á li 
><■■>!»■. ÜeecuidiiRc IBiiibii.-n oa que, no aoordaodoau qu« aquella coaa que uiic&lB cm muy acctclo, y 
ipaialiacn eMMilel pailre de la Dama, \>%xa que el rey Periou «rrojces tierra ele«p»d( y ol cvcuda, 
aluogo qiia conuco o «u acQora, no luiíundo quv a.! ruídn qiia barÍLin, do ruíon >c liabkui de d««p«r1ar' 
iloa qnt dotmian xerca y vonir a ver quí coaa era. T«iiiliieD t* deacuidu decir que el Rey tninba 
aliermaiiurB del cuerpo de KÜaeiia con la lumbre de (rea aalorcliui qae cataban ardienda eo la 
(caiuuri, no ucontaiidMt; ijau había iliclio que no habia Otra cluridnd uu la cunam ainu la que da la 

• luna eotrab* por «nire U puerta; y no mírAndo ijtie oo liay mujer, por dealioaeala que aea, i^ue la 
■prtnicn rer. qne ae vee con un bouibre, pnr mtiobo qu« lo quiera, >e deje ver de aquella tnaocni. 
•Do la nicanta tnanom te doMraída, liasíeado que ul Rey no ucbe latuo* el eapiula liaaLa la partida, 
■liabiendoaelt barudo diex diaa aulea; porque no «a BOardó qua lo haie cim cabillero aadintc, al cual 
Ma tan aneja la capada como al eacribaoa la pluma. Pueaatendoeito aaí, ¿n'oa parvan (jvoain l«; 
•lufa) falta twtimonio se puede tlaiir qns peoa en laa CMU?>. 

(Diál4>go d* ¡a Ltngua, od. do U«ox, Madrid, 1860, pp. 185-187). 



iHuy 



II 




IMTR0DlICCl6lí coiixix 

Cuuidn litntti y non tanbi nzin so cncjtrocc la l>rn6firA inRuonciA dd gasto itaüuio 
tu uitestTH liiemtiira del síglu xvi, áuelo olvidara domasuKlu \» inllueueia reclpruca^ 
f» en algnuos géneros foo muy notable. Tul acontece con los libros de caballería.^, 
líesde 1549 á 1591 íueroQ impresos y traducidos en Veupcia, no sólo los cuatro libros 
fntniti^'otf del Amadis y el tjuiuto de lui> Ser^tut de ICsplauditin, siuo todas las coolí- 
aitiftciüuoá eü])a(iula8, á las cual» se afladioraii otras itaimnas hasta Mmpletar la rosp*:- 
feblecifni de '¿'i Tolúiaeues, do 'ib si se añaden, oomo acoslunibraa algunos, las doü 
fattes da Don Jíeiianis, quo ou rigor no pürtutiouen á CMto ci<-Jü. Todos OStos Tolúmeuos 
luroQ reliDpreíioii vw-ia» u-vc-b: algujios ulcuuzarou basU diez edkilonw, y el gusto 
^Mico ao los abaiidou¿ hasta muy entrado el siglo xni. Cuando ya ol gtoero cfitaba 
ttlenuDento inuDrto en l-^pufia, todavía las prensas rcnccianas rcpmduofan eu I62á 
b obra de Uooialvo, uu 1Ü29 ol A/mulís >U Una'a y ol SJ. Stivis de la Settn, cu 1(Í30 
íl LiJSiiartc (k (Jívcia. 

Pero Diucbo antes do tecráo eo toiscauo la cijlobro iivi-ela cspafiola la maiiojaban los 
italianos en su lenguu. uriginal, y ¿e ello tenemos prueba gloríotca é inx^cusublc. Kl 
évitio Ludovico Aiáfiatojjiiio de los nuyoi-es poetas tjuo uu el niuutio han sido, no se 
todi'Dú de outrotojor ou la ri()iiisima tola del OrUtndo Furioso algunos relazos del 
Amadis; debiendo lulvcrtireo quü estas imitaciones se eticueutran ya en loa iQ primeros 
tautoe del poema, im¡iTCsos eu Ferrara en lóltf, ocbo años dospii6s do la publicacióu 
dellnto castellaDO, si lulinitiuiuiS couio priiai>ru udici<in U de Zaragoza de Li>OS. 

liáXüA ünitauiones lian sido s^Valadas y discutidas por el sagacbímo crítico italiano 
fio l^jna cu su libro sobre «la^ finantes del Orlando Furioso* ('), qiii> es uno do los 
■SQDinoulos de la erudición ntuderiia. l^nCra o^toi vestigios del Áinadfs en el OrUi)ido 
tecTidente y seguro el do la aspm Icgge di Scoxia ea labisloria do (íiiiolira (cantos IV 
; Vf, unitadu por otra parta de un opisodio do Timóte el Blanco, como veremoa luego. 
<& aquella sazón era por ley estublocido que cualquiera mn^r, por de estado grande 
•OieOono quo fuese, si en adulterio se hallaba, no so podía ea tiiugima guisa excusar 
>U muerte, y esta tan cruel costuiubre e peáima duró iiast» la venida del muy virtuoso 
►rey Artur.» (Pág. 4. e<l. Oayaiígos.) 

ül Ariosto Iraduuo casi A la letra estas palabras; ' 

L'aspra legge di Scozia entpia e seveca, 
Vuol cli' ogai doann « di ciascuna eorte 
Ch' ad tiom al giunga o non gU ala mofliera, 
&' accueaUi nc viene, abluía la morte. 

tlT. M). 

l*ara que todo sea oompt¡cací6D de faeutes española» en e«ito episodio, todavía hay 
oiradel (rriffl tf MintbtUa, de Juan de Flores, <]e que nos liaremos eai^ m¿s adty 
lute. 

Ia loctmi de Orlando procedo eTiduutumi'nUr di: lu do Tristán, poro lumbión & titulo 
dtaoilogfu muucioiiu lUjua el estado de desespuraciún á que Amadis queda reducido 
por la caria de Oriaua, que ureyúndole iofiul le prohibe vorla. Aniadis no so vuolra loco 

C) Lt foiai dell Orlando Fmrio». fíie«niie < StmíÜ di Pió Rajtut. Beeoada odaiont carrtUa ■ 
üp'tKMAi. t'lurencia, 1900, pp, 16ó, 4úÓ, y ea oüm raríoa lujfaru* nav ei fiL-il faallir por el índice. 



CCXL 



OmOEXES DE LA KOVELA 



propiatnentc, pero ol ubaiidoiK» án las nrmaít, ]va liimeittos A la margeti de nna fitenlr^, 
son rasgOiS comunes A estas dos iiarracioiieü. Ya [). (Quijote eii Sieim U^orona Iiabía roU- 
cionado ambos pa&ftjo*^ diidamlo hí imitarfa «A Roldan ud Ifts locuras desaforailos guo , 
Itiico ú á Amiult!; ou las mtiteiicóuk'ast. ^| 

La Mcena del aitilo 24, on f)iiú í^'rbtno ni-i>^i> ]u9 amias (|uc Orlsudu en su locun^ 
tiublu nombrado por el siiüIq, v hace con din.'- un trt>fco f]UO üiiüpeadu dv *\n pino, se 
parece mucho & lo i)ai> hizo D. UiiíIHii con el escudo do qu« AmadlR ho habla des|M>jiu)o 
pfira ontrcpirsfr & vida poiiitento: *E cuando Giiilan vio el escudo, hubo gmii ¡iciiir. e 
>de«sooi)dieitdu de su cabnllo. dixo (|iio no ora paní estar asi ol esondo d<d mejor caba- 
>llero dol mnudo; i* aixt'do del t.iiciü llomado di- coi-uxun. o púsolo en Ai|iict bnizo de 
«aquel árbol, e dixone? qu^ lo guarda»scino& en tanto ijue él buscaba a acjuel cuyo enu 
(libro 11, c«[i. V). Pero como esto pasaje <>s imiliido do) Trist4rij no puede decirse oon 
segundad á cuál de loa dos libros reciiiTÍi.> el Ariosto. 

Juntos el TriHÍAn y el AfUadU, putóto c|ue el prieta itiiliatio aprovecha oiivunsí 
cios de tiuo y otro, explican el paso honroso que en un cstroctio pueutc defiende Koili- 
monte después do la muerUt do Isabellu (canto 2d). Otro pu.«o igual dolicndu tí\ cabullcru 
Oaiidalod conti's D. Ouil&ii que so eiioaiuinaba ú la ooi'tc dul rey Licuarle (tilini U, 
capitulo VII), <Y el agua cm grande, o habla en 61 una puente de madera lau aii< 
»como pudiese venir un cnlmllcro e ir oti'o.> Kinnlmeiite, KJijiia conipaní el papel 
ürgunda la Desconocida en el Amatlís ton el de JleliNti v\i el (frliimia Furioso, si l»i 
puedo explicarse por las relaciones comunes que ambas obras tienen con el ciclo breti 

Un poeta iuierior sin duda al Arioüto, pem que uen^ai muy disliuguido It^r en' 
los 6picos y líricos italianos de segundo otilen. Heñíanlo Tasso, á quien ha oscurecí 
en demasía laglom de su hijo, emprendió en la corttjusijaftola de^íAiiolejí convertir 
poema ¿pico toda )u materia novelesca del Amndis, aleiilAndole en tal pro|>ósjto ol 
<;ipe do Sülorao Fcrrauto Sa»sc>"erino. el virrey D, Pedro de Tuleilo, vi Coiucudixli 
Uayor de Alcántara U. Lui^ de Avila y ZAnigu y utruü |;randeíi scnorcti i|ueoran o 
inculo de arjuolbi »(H'¡ediid itahibtK{)aim. El Ámaiiigi del Tilkío. i.'otnenzado en S' 
por ](W añtM de 1530 y no tcnníniído liautti IA57 on la corte de ürbiiio, tuvo en ex 
tacii^n durante tan largo pta») al mundo literario, fue Icido A troíios por mi autor on 
círculos rafe clcKant» y wnietido |wr CI ñ la ceusura de los poetas y Inimanistas <!■ 
en toda Italia pa»i)um por nii'jt're>i jtieocts: Oiraldi, Varchi, líiisoeUi, Burlolomeo C* 
canti, Munio, Veniero, Mocenigo, Antonio Gallo y otros mucha<t. El autor se sonieti't* 
las corret\;iones cuu una doeilidail i-ara en los de su oficio; volvió .su idmi al yunija 
varias vom», y cuando deñtülivuinoutc la hizo íoitir do \aA pren-sait de Vcnecia ou 1560 ''' 
tuvo tul) buena acogida que algunoii críticos do a<|uel tivnip«i, como Sperone 3 
llegaron k darle la palma Robrc el (Mnmlo m¡9nio; enorme exagerari<'>n que tu potítan 
dad ha reducido á sus justos limite.^ m bien rocouocieudo en Itcnmrdo Tilsíu coi: 
nos po(Hieas mucho mayoiiM que en el Trít:>:Íiio, on Uiia Alumaniii y on otros autoras 



('] Amadigi del ügi»»r Bernardo Ta»»o. A Vlnvietiulmo e eatlctiao Rt Filippo. Coa prívilffiú. ¡ 
Vhvfia, aprttAo Gabrtá Gialilode Ftrmri, JSSO, 4,*. Fuá reiniprcflo en Veaeen, 1581 y I(i85,yi 
lMrs*iuo, ITlí'i, cuktro T<,lui»ett«(i un ilotnvn, con U viJi >lel ■iii«r y olr«« IluBlraeíoMa <l«t «biB 
pjerftntonio S^num, 

Hayan lugxihtcno «nilidís del A maitít áv\ Tuso ta el tomo V ilo tu IlMoirt Litíéraire tU Flk 
IJ^dc Qlp(aati¿ (l'arif, IS^<)> PP- 6^'1I6, quehiliiiDoo exagerado uDroiaÍoil«e8le puatua. 



INTRODUCCIÓN' ccsti 

epopej-míi tan celcbí-ados eiitouups como olridadw hoy, Kl qne ul parecer no quedd mnv 

tiatiírfeiTlto «)t^t AinruUffi t\i9 Felipe [1, & (jiiion ol Tuímo deflit-ó mu j>ooniii, por fotiticjo del 

l)u((ue de L'ihiiiu. puostit <jiio ni dovnlvifí ») popta lo»i biciioí; qiip ^v lo liubfun <-oiitÍítoHdu 

pu el rciau ile XápoW L-uuitdo siguió en *a ilori^i-cii'iii ñ SHUM'voriiio, ni siqíiji'i-» x< díu 

\nv riitrndido di^l ejvnipliir i|Ue rvcibjeni \\or niodiu i)e su i-upitán geni>nil en Itiiü». Ent 

L*l Ht'v l'ntdi'nto más «Htionadit ¿ otnis mies i|np á U p<to»(ii, y no pm'í'if t\\ic ■**- ifiiiptrní 

mui'hr> i-on ln iMliru do fíivjiiiies i-nhiiUf^i-rsi-iiM. Adomáh i-l Thm>o luiiifii viicí1h<Io liUTiri' 

tiempo en rumito A lu df^liculonii. i-nnihiáiidalrt ul i-ompáK ile Iuh cTix-niiHtHnt'Jiis |MilftirHs. 

pi>c>tn (|ui' hI prím-ipiíi se Ih dirífrfa h1 todavíii prlnripe ü. Ki?)i])e. dmf>n6i (1547) al !*?>' 

*■ FrauriH tiiiritiue II y^ por liltinio. en 1 558 w I» restituía á su primitivo dueHo, Tiiste 

Ulu fie siiK-cndiid y de voiivicdúii df ime 1n mtiyiu- parte de \t>s. piiotaK ituliwnos del 

íglo XVI adol«'«i. y (jue nüKa ser papuda i«m p| olvido (i con el desdén de lo« mismos 

jiflUjpps (i (|HÍen(N adnlnluiTi. Bi>nitiii(it')'a»iii. (pie huhÍH «'orniKiñado hI Em|>onidor en 

hjamadií de 'rrtuez. cstnvu diis vrrcs cu K.'^pnQu. fn 15^7 y 15311, y roiioidi pcifeiiti- 

■RUte nuestra leivrim. Ti'u>>iijiil>ti Mibi-o pl K-xto urigiiml di' Slnnliilrn, del cnnl hndfit eiii- 

(irtMln por liiu-ei' niiu trkuhuvión en píxisit |miiii hii whm. Al pr¡n<-ipit> ;ionsd imititr In nni- 

iiH dr luviotí lie las ept^poyAi ilésifu-v y (nir iMc nimino llepl A ronipoiier Iwstn dípz 

untiM. Pei-o muy proiito so conveiiriii, (Hir lu friuldMd con í\\\p lot^ uyemn sus Hniigos. de 

yof tal regiiUridiid era inrompatible con el aiKiuui'nto, «falwiido dp abrirle los ojos rl 

'"Uljlf? ese-rito de Oiruldi noIhv 1u.< noveliis r los poeiimi» niniancet*eow i|He apaiix-i" 

lü-l-i, I)eti»nninó. pnes. uHlúirse resiichumeiiU' en lu esciieln del Ariuiílu. y soxinrle 

ri «ftiiidiÉMe desorden del ivlalo. asi t*om» en el metro, y» (|ue pur rortiiiia fiíiyu d 

fitH'ip»^ lie S«ileiiiii y I). Luis ile Avila le Imhfxu di^itatlído ile escríbir su |Hienu en 

'««*) Mirlto. om lii cind serlii lH>y I:íii ilejfible (-(111111 la liafiti ¡Ahrmln del Trissinn. 

Kl AnnHÜyi de Bernardo TtL>.>o e» un ^luenni en cien etintot*, de uno» f|iijniei)t07 A 

«i»rieuli.is vei-MW. i-mA» uno. Comprende ttidii lit inaü'ríH de lo» ciihIim líbrox de! -Iwm- 

ifi d*' (iauln oípiínol, d^niiinnud» mmi» 6! ron la nparlej/m de Uiptndii lu Dewo. 

nnndii. pnm comn fl poema, nun sjeudn enorme, Ut es mucbo inmos (jur 1» novclti 

un^nnl, y ndemás lu nanmiiin pü(''tii-n 110 tolera lantohi detalles nmma lu pi-osairtí, el 

pc«» lH*rg>nu»s<-o iibrcvúi inucbus i-»sas y omito otr««, uuui|ue líimbién poue do su 

oMw'lu alguoNí^. Como si |(> |mi-ociese tndai-fa poro coniplii'ada In bistoriti ilt? l«s nmores 

•|p AmadU y OiHnu. iiflHfit' i)tiu.s dos paiyjn?; ennmoradas, Alidoin y MiniitlM y Flnri- 

duite y Pilidoni. [le este niodu eoiistgiiiij ipie su pooma tuviei^e tivs atvioiies, i.-oino el 

'H Arji>s1ti (sitio de París, loeinu y <'iii-ación de Oilando, amores de Ko^ei' y Hradamnii- 

H peiv >-<m la dvsvculaja de ?er lat* tres del uiisiiio gí-iien) y muy [kh-o ¡nteresiiiirw lus 

41M411C el Taseio itiventií. Kii todo el pnenuí Me observa iiiih irrpgulHi-idail Fría y cnleil- 

HHe (iniei-c simular el libre jue^ío de Iil rmitasfii. Ln vei-sifii -ación e-< elopanle. pei-o 

lóloiia. rio mismo piK^df ileeiixe del estilo, ipie (*% amptiU^m. i-et-argudode sCiniWy de 

cnmniicti. ík>n muchos Ioh eanlos que empiezan mri iniii ilesriipcioii ilel unia- 

DCCCr j tennitbui non otra de la noche. Al principio habla penüado el IWtso que todos 

iQTieMn este pi-inripio y este fiíi : ; cien vnnuciones ■vobi'e el mismo tema! En eonjunto. y 

fixtü del mérito de algiuio? detalles y de lu brillantez Rcnenil, pero demasiado uniforme. 

4c la ejeouciíJii, este compendio poídieo del Amadi» se lee con luA-s fatiga ()uo «I Awadh 

I prosd. y buce deplorar cine su AUtor matgustase tauto tiempo y un talento poético nada 

l^r eu tina obra tun inútil, In euiil nosotros debemos afp-adecor. no obstante, r-omo 

OaiOtXSft DE LX NIVELA.— A 



ccxui ORfOKNKS DK LA NOVELA 

lionioni^O piVHlddu ¿ la lilcmUim cni^uAuIu por iiii intOfpiV poctii de Ih nlnd rliiii<v 
Üun» ('). 

Üi tal sucrUi- logrij ol Aninitís cu [tnli», doixlp las niai-av'illiis de nnrai-do y di>1 ArinKlíl 
teiifuii (|iié; luiiror niila ('oin))Ol(nii'Ín & (-iiHl(|iiii>r inv<^tii'ióii ftmihtcni, iixirlio mayor dehí» 
ser, y fíie en efecto, el tríuiifu del Amadla oiitixt loít fraiii^p^es que, ni ti'N^lHtlurle ft mi 
lotif^ia, i-ccobi-ahaii pii í-jortü inaiiora tm /(í'iioro il« iiivtfticiiíii [>í>^tii'ii riiy<w prinH^io-; 
modclOK les pci-leiiccliui, amniuc y» conu'ii«»»en d olvidarlos. Fiio Hioiie»tor qiio Ki-ali- 
císco I, cautivo eu Tuvía, ciitrHuvies? lai wio» de xu prÍRÍt^ii de Uadríd ron In luctura 
«lol lihro de flarri Oiiiúfli'ss do Moiibtlvo — mi I» cuul l«iDhi6ii se Imlil» rwTOado 
CarloH V ('|,-^pi»« qiio iil volier á KruiKtia onlcimso i Nicolft,-* Herboray. s«I\or d^* 
t^HMirlx, |4L tnidiitx'tóti »l fi'itiic^»; do! áiikhÍí» ilr iiatila^ iil i'iiiil [iroiilo Miguk'>nin vink 
tA(Ui)i las fulHilooas crólHcatí lio I'm di>Ni'-i'iulÍPtitci; «le Amndfü, ixcrítiui por FclioUno 
Silvu y otrnti. y traHlaíladus & la Ipripnn «lo iiiieRíros vociiios por ol mismo H"'rW'niy. ¡«r" 
lili ItoilpttH y otros tmdintores (jiip más iidr-latitf eiUi-omiis. Lii M^ric primitiva de este 
Ama<íiiK'f fttrmu dwe lil)n»> ñ pui'K'x, p>i)>!ti.-udHíi detídi* Iñ-tO A lóálj, eii e«pl¿ndid( 
voldmencM ca folio, ron fpiibiukis en madera, clíi'ilíii lujo»» y propia del ptibli<-o ar 
rrátif^ ul cual sC doilioiihit. Uuboreinipi-esioiios mis modestáis «n htsenalw, desdo l?>fil 
i'uriK'iuuiran á .iTiadir^e nuevos libros tntdiieiJoíi (t[>l esimnid y del ilaliauo, ó compiio-slc 
pur iiniludorcH fniiii-AKie, hutta que lu »cric de Atnadfs cjunlií coiiijiIcU ou 34 %'olC 
IK», llevwido lol^ ti-ci? últimitüT la fotliti do 1015. 

Yii hcmois dicho <|tic Horl>ori)y procuní defvader con niuloH tti'gumentos el 
frAiiL'^ det Amadié, posieitS» &cni«j>ii)tc & la fjue liubia di> lomar nuestro 1*. bdaciitnil 
tnidiüo el Oit Ufas, i-uKÜtuyómlole, uoino ¿I doda, & a\i leugiia nativa. Brraheui imo 

(') Totq nato Tauo parece liAbor lierodtda U aHcIi'jn du bu pilro al Amaditt pneito queci) 
Afotoifla do au JaniitUm Lihertaila, que e«criliió cou(e>tnnilo k lu« repu-os da la AcmI«idí> iI« I 
Uniec«| liacc dé) i-otv ma^oiliuo Glaj;ia: nSappiaie diinque ctie luiaGDdfl luio Padro Delta Corta 
>Sp«gna, p«r Hcrviiiodol Piincípn ili Salvrtio. Hiio|)iKliaiiC', fu iicrnuiuo Jn i pr¡nct|)kli di t|itrlU U)rl( 
T> riiliinc in poema lísloria favoIoM dcll' Ainodigi, la qiialo, per ^udiaio di tuoltt, e nito partís»- 
•Ument*, é la piit MtarJtr »i Uijga/nt tutllr di qut»to ^rnere,* fone Ih piíl giovorolc; pwdii imV ' 
Hffollo. nol «Mtumo ai iaicia nddiotro tutio I ollro, o nella TariotA dcgÜ accidonli Don 
««IciinB olio du |ioi o prima nía tinta «critla», (0¡>*Tt di Tart¡Hato T\tt4o, tomo tV, FI«t«BOÍa, 11 
pñginn 178, col. 2."). 

(') Kn unii (le «us cartas Uiirlosfin», fccliidn on octnbrciie I.'ilS, dico «1 fittioM bufón D, Fr 
CMilIo dv Ziifligt: «Gl Eiaprnjlnr ntii iiu-jor ile au cuArtana, y fue por ana purj:» <(ue yo le anta 
>i|D« cala ooaa ini« probudtt y nrni^BiIit qiin par» lo* CDartnnnrioa »o piicik dar, y fii« 
kinaadi qae oiiaadole tÍdÍwuoI U\9,nmk ¡egtif ti A'aaái$ el ilii<|iic Je Arcos, porque tioao 
atil lvu{;uii, y le oonlsa« cuento* ul luarqata de Aguilarn. (C»rio4'uiade* hihUofrí^/ica; ao la ' 
ciún [tivadoDojrt, p. 67, col. 2.*}. 

Solirv Ivotura ilv l<l>ro* Je c-tl-allcriiui anta itl Biuparwlor, reBoro oata ourio»a anúodota U. L«ia 
ZApalaen *u M'ívMh^i (Mtinnñtd /¡itkjrim f'a/niAa/, tüiiio XI, pAg. 116): f Dofia María Uaanel ' 
•daiua Jo la Hiiipeíalriis nuuslni aeOura, y luyendo anli» la Binpi^nitrlz una alexia un libro de cabaH 
»riaaal Kuipcradur, díju: ■Oapitulo de c¿mo D. Orhtobal OioHo, tiijo id Marqun de VilUtiati 
aoaaoria coa dota Haría Matmcl, daiiia d« ta Ktup«ntrtx jr ruina de BapaBa, ai «I E'nperador 
•deapaea de loa diaa dv au patlrc lo hicieao iiiorced de la eoooinitada da Eatvpa*. El Eui 
•dijo: «Torott a le<^r rao capitulo, Dofla Mwta>, Klta tariió a lo Rttenio, do la utiama masera, y I 
slfmperaliú «Oadto tliacndo: aScfior, muy baen oapitulo y luuy juala o* aquello). El Bmf 
•Jtjo: (Leod ntáa adaUato, qiia do aalMia bien loor, <)ua dÍoo: au raacbo «oboraboenaa I?ntonc«a 
Mlia bnó lai iiiauoa al límprnulor y a la Bioperalría por la merced». 



iNTBODCCClñK cenoii 

otro en U arfamnitairión. pero «-«rtatNUí mi ft fúod», ptiwto t\ot «I Jmméí» m imttjt- 
nóD. no <Í4> uuo. siito de inot-hos poonuis fnnc^sf». r p| <;// ¿Ifau traitaette. w de univ. 
sino dp miu'lBui Dovf4iu jr raoMdúw (^{Mftub.s. Fn*cisiuii«Dlo pur 1» rourbo qon U rah»- 
Derla bretón» tiene <{ue redattMr m t>l Amadí^, fue tao prod^oío H ^xtlo de rst» ira- 
duocii'jn de H»ÍM>ni]r ootre Ioh (Vrtesanas Fniiu'ew^ y utii cu U inupuií-iua paftukr. 
ABAde«e A esut i|ue Heriw-rar era on trHdui-tur de nqteble néríto, Mnqae rq nu; 
PM-nipaloM y ticL qiw «dere»! la obra al pudo dt; los fhioMOM, atigionuido hi parlP 
iDonü j didiiüca r nforxando U erútk-a, eüped&lmi'nte pu el penauíi^v do D. Galacir. 
XB ton fnUH'ÓR de sti^n, TrooMla uJ el Ataadi* en ohn más miindaim y nioivif arimi, 
no por eM) pcnliii Ioh i-MmiHores de kii entilo primitivo, y por f^\^*i vimí á influir nota- 
Mámente en el de«Amill«) 'le la prosu fmui-eM, enloni'e« meiio» wk'Uiibtdu que U iu- 
lúoa y íjuc In niiefttni. Un crtlwxi fhinréü, mis olvidado de lo fiiie merece, <Mct 8üho> 
este plinto In ^i^iiiente: 

• El tirimrm del prntulo. y aun la eleerión de las palabnuí, dehen tniiebo ft Hei* 

• beray-des-Kosarta, que areríii á reproducir en su tradiiccJtSn algo de In armonía pom- 

• posa qne («racd.-ríM k la len^a empuñóla. Se le pudrú llamar, síu miirha auda- 
>m, el Babear de su tiempo ('). \m len^a francesa, i pe^uu* de les e.ifuenEOs aislados 
mIp alfíiiiiosi e!^(ríUis umirientr-s. t_iir)x-fa aun de huldez». I)os-Kti9ans Tue el primero 
i(|De imitó la marcha grave y periúdím do la frase castolLana. Intentó algutiuei nunbios 

• DO KÍenipre nfortunadoK, pom eii C\ priiiapia el ruiíliido de la armonía en id e»tiln, 
•jr de nna cierta Holemnidad en ol peasnmiento y en la expresión: cualidades rao:- 
•üUdas de defectos, poro muy (itiW entonces por sor prccisnmente lus que noH fiíl- 
uhnn..... 

t Un eistilo más florido y mÍH piimposo qne el de Oalvino y Felipe de romine*. 
tabundíiiicia en \a» expresíoDcs, una elegancÍH i veces demasiado prolya, jnstitican en 
'parte el iunieniio 6xtlo de que la tniducciiin del Amadts pná por tantu Uompo, Los 
•obios qne comenzahan á reconciliarse con sa lengua niateriia. miraron & d'Herheray 
>eoino on Ic0»lador. tjti obru penetro liastu en los concentos, según dii-c BnintOmc. Lu» 
tpredicadoroe rulmíoaron coutni ella mil aiiutcjnaa..... Aquellos amorw, aquelloe toi*- 
*new«, Hquclli» eiimutnmioiitos liucfaii olvidar las caisus dívinae, como si todos loa oept- 
'ñlitü eeturie^ii »^etos A loii proHtigiuH de algún encantador ('). 

('] AlMfc iii]ii(, por iDpiiCiitn, al antÍAiio inftr«li«tii Francís .Fii»n Luti Gii«z it« Bkluc (nacido 
ca 15M)| tutor <lc1 Sócra^t tritiíano y de otrvt libro* tan faioofiM en au tieiii[iO cvnio poca IcMm 
tiof , peto que lien«a itnp'irl sucia «n la hiil«ria de Ta pto*A cl*KÍua di^l «Íglo ivii. 

(■] Eb a«tal-l« eu ee(« puiit« ol UsM del I'. PtiMoriuo íBiHhteca KletUt, l<i03, pp. &97*8W), 
ciUilo «D V4rÍaa moao(-rafias sobre el Aniaelig: 

aladc ijjjiur i|uo mm ititniruat LtncelolUH n l.ncn, PurevfirrusttiK, TriHUiiim, Uíro Uarlcaiuai 
*Áma iu itu, Priiuiilfo, BtM-L-uuiíque Dwainero i>l Afinsti pormn? No liiu cuumcrcín alioraiii tj^niibil- 
"nniiii roL-UniED tunniíia uiale teísta i-l caro waiüLt, Kt pkríaquo iifiltir ielb omoibua ut aiwvig* 
Htotaa ififluírent, (l«ilit du «pirítu >uo DiáWui, i-Iuqucntia, ut invrotiouu fsbularutil diuan iago- 
>w^u« laiuaiaeTBeiupelloctilis officioa- fueruot. I n tino AmadiitaiHá ¡utucimui..... Vcocrat tiic 

iTlbfr alÍAna língua ín 0aiiia« Spanerat «dÍri ec> ia libro, quisquí* ejti> fitit aiK'lot. ainorM foa* 

*4n, iaauditoB congreagiiB eqi)«aliM, nagicaa artet. 8ic bu mc-ntos Jliii coipora pcrtiaxíl in naa> 
M>B, in i|t>a innameroi propemoduoi aaíiiiv peri«ruat slteruuin. Miini «io «ItUjfata Mnt uliuliaaaera* 
"va rcmni. divípicqac hidoriR obtirioni lUDt tradíln: ilquo liorum loco Fanltgrueiet «t ramoata 

'^DwiDft Tutari «noceiaerunt Quía etiun viamn trí peficatum l«v«, atque adM {utivnm aapore 

*■' ^nie Hacían Vrgaada H Arerkü, Metia, magni Apoliiihni* puaaim (««oeertt; ut iatoiini doai* 



CCXLIV 



ihúi 



OniGEXES UE LA NOVKLA 






*LOi cwrK^uos, \ott J6V6MS, Iflü mujci-tw sp f>ntiv^abAi) :ún freno A U IcoUn át\ 
%Amadis (')>. 

y no em lefdo ^olitmcnte oti Ih iruiliicci^n. El e^tiudio lio lii tengiui c.4]»kQola ostHba 
Ituí de moda <¡n Kruucm, que muchos pr<>ferían saborear direcUiueiitc las bcUenuf 
det orif^iial. Jfigiiel de Mnntai;;iie er» de isnAio». En el corto número de libros de su 
liihliotocA (M <jtic han Heredo ¿ miostros dius (unos 7ti, sc^úit sii.< ni&.4 rei'ientOí^)iii');ra« 
íosi lili tiKiim» niAü i|iig dot. iiovfks. *■! Atmulin mi su Uixtu rastellauo y iiiiii tnidii.'- 
wi<in ilulinm tic. Ih í>//tí/ </í! Amor de Utejtu de 6uii JV-dru. Uim tck, ]KJr lo nictios, » 
aruerdii del .iuiatii« c» los Knmijott. vitumU» Ih pünip«>*i desfripi-ióu de ios palacios dt \ 
Apol filian ('). ^ 

Sn pít iitvoi-mijmíl. niitt» muy iinliiritl. (loi^ los Aiiutdmf» iniluyi^seo «» Ioa norelá^^ 
hcrDi<?n-spiitimriitnk'»i do! difrtí) xvii fmnt^ raiuo M di"»» CVfo. lo CUlia, la Ca*andm, 
í\\w lihiMs de t'HlwllfriHs Mtii fi iiiKtiii' >c d^ !■» pilas iiiAs impciiliiiii-ÍM Á hi> suIíIí-íchs iIc Id 
fralitniorla r n los ivtinnniioiitns wiidopsicolónicos ipic »! tropel do liwi Hventui'u.'i. 
UQTola r«iMknolit i^K«t»bii tjiu prc^i'ute ou lu nioinoriii do todos rjiM* ol mismo Liii« 
indioó aI ¡yjota tiniíiault 0.-.V ¡ismito piím un libreto de ¿pora, fjiie piuo wi miisici 
i'onijwiíilor l.idly y fiti' ri^pit^ciitudo oii lu Aindcmiu Real di' lliisim ni IS ctf> Tcbn^r» 
do itiS4 (-Olí óxitu bhllnntfnimu, soHtt^iiiémlosc oii d iie))ertoho hiistn mediudo» (lp|_j 
tslglu svill. Sirve di' iii^uimriitii ú ttí^ln pí"xii, e^i'rítn ron busluiitt- Íiiki>u1o y mok 
v<i>üi(.. p1 doblí- umnr ilid miÍi;i<-o AivHlaUi* y tle su hormiuia Art^bima por OriiiiiA 
Amtiilb rí'sjw^rtivHnK'Uto, inti.M*viiiioii(3<> on f>l iIojíwiIucí- Ui;pajtdii Ih l)i>si'oiioi.-idii. Hudl 
liUTA pnmdíaM (unA rlr« pilas dol i>6I<?bif pool» vomioo Kogiiurd coa el tftalo de A.7 Sttti\ 
mimfo lie AiiiniÜ!') ntnsti<;iiiii) bi |)ii[)nliii'iitKiI i|uc tuvo e^tu i'i)N>ni. 

Como la tradiH-fióii de Herbei^ay no pudla monos iIp fmnvor Aiitimadii y doma^iaílj 
volnminosa p»ni el fw^xo Ar\ ^;;1o xviu. fiuroii varío» lus t\atf oiiiprt-iidi('ix>ii U uresj 
d« compendiarla y rpji:TCiiOPci'Ia. Do ostoa L-ompoii(lio« el roáít antif^io pb el de made 
mors^ile de l.iilieri l liibü) vii rnutrn voliitneiu's. á Un rúales uruidiií nn 1751 t>lro> 
que contienen las Sergas */r K-*ft¡nmlidn. Pero e! más fílebie dí* el del Conde de Tr 
(1779). ine det'iuitumtixú entcnimentu la obm, ronvtrtif'udola eit uiu linreiii ^lonlc J 
de «aUn. y MÍi-mináiidoU con IckIos los urldícins i|e iiitii Mn*i(^«d radui*». ['rívoln ó inxua 
liinrÍRl. TatVih !i)"i uriiíglos de I» itihfiítUtffjiif mtirm^tlr ilfit /{oih'iíw lulnleceii 
mismo d<>foi-ti>. y t>ii [unii* niii;;uiiu hit sido üui lU'soniocidu y fulsi'iidu I» jKvo^fa de 
K<lfld Xediu eximo 01) PwLfiiridsJMmH. rompí laciñii do uliDis de piiKnüirmpo, (¡tie tova, mi 
i-iiil>Hi7;o, el lui'-nlii de rtMiovar. auii(|iie fiu-se de.<fij;uráiidi>la.s, iiim poix-iún de RurFSria 
tios iintii^uaíi, litK (.-uale^s dc^porljuido al [H'inci|iio mi iutvi^-^ iIl- <'iii'iu>i<Uid «l^ |>ueríl 
ui.»lHirTiU poi- Sfr materiu d(^ eülildio wrio. 



»ilartu Masim írioitLihínt «nik'iii cxpurit-ndi, Mui;oi<|i>e ncctniMidi qni iiovu i|w liRUiaiiMuin in 
^titl)n )íl>aretit p>iiiiili«>, ct buinino ni ipaita ¡inn^ÍDdlu Dvi f*ctv> rovoearcot ah omi vniu* U' 
Mj^uocriasiiiio cultiio. 

f ' ) Fhilurétv CIiMlm, Etitdet «iir le Hitiime »i¿«it nt /'Vanee (P«ri«, 1876), pp. 113-1 14 
[') lInnnpfAii, Uont-itgM ttt*t au.1» (l'aii-, IWIíJ), tomn I, pt :í-ll<,y el r*t<i<lin i\t\ lutHtnn »iit< 
uAk Id tríliliixccu "lo Alontiiifido un U ¡teoí* liUiíkiirt UlUrairt de iu t'r<Mni:<, XWn, pp. 3IK 

(') •tJo ne »fii>* t'il «n «Ividilkii'- niilrciicitiaiati it ini>y,TiiiUMi)iiBad jot* iim iNlittoctcs »'< 
ftlcr de «es grot itnti ile /MÍna'rr^ anhitrae*, ronutht», ffotitrayt corynAim «I dcrt^ue el ««mUft* 
tblet d« Itur JMgou, •|iiiiin»D iintgiwtion » mmím* íncanlinDnl <lti ¡lotait dApoilidon §t par 
>]* tienre qno (.-« uta !«• ctiettfvw piAun >f« la pott <ié mi voiHoe.» {Enaif, Uh, 1, cap. L>. 



•371 J 






IXTRODUCCIÓJr 



ccxtr 



t'oü oíiA misma ronoraciAii. poco fomml, ile los lemas ))oétfcos ile \m siglos itwdioí^ 

se eittaza el exiwiso [MíPiíia ile Creuzí' do L^s-ior. popta ilel primer Iinpeno, sobre Ifi 

Ihliaiífrln, dividiilu en tri>> luirles, i|ue juiítaK ticiu'» liiu'mMiUi mil vci-hofí: Holdnu, Lúa 

Cabalhroa de ta Taiita Iledoinl/i y Aittndh (te Oatrfa. l-í^lu lUtima apHi-e<.úú eu 181-1, y 

ioáüs yaff^u lioy en d más prufuuiN) olvido, & }K>s«r de lu rm-iliiliul demasiÉidu fiit^il de ta 

iersi6<.'4u.-¡6t) y di^ cit'rtn iroiifa mitl indtAda Ac Vúllain'. 01r<t 4>nomio |M>eiiia do muy 

OíDtÍQtu cnrái'tpr, puotitu quo ck^iú llciiti do sdnliutitíi tilnsi'ilious y UwiKTiuleiitaics y pre- 

«euru r-iicortiHila i-ii su» prr4iina|(^ iiiui fspccJA de traría ítobre las rnzuá huDUiiias, ba 

aiHirtfido en ltí87 con el lUuIw df AimoiIík, oIíit» púslnnin dol Cundo do tíubiiivau. 

dijtlúniátiou y uri^iitalixtu bien inuo<-Íd(> [N>r su» imp^ii-uiiles r^tudiiM .siibre la liistorúi 

ik Penda y aobtf la» ri?li<^oiie>i y lus filoeoFlitM il>>l Asia i'c-utntl. C'um^'nrn eüto iiutor I04 

iMnbnw de Auiiidls. di' Oriitiiii. de Itnidaiijd, do Utigiiiida. di* (bimbiliii, doUalaur. del 

lYV Liáiiurte, (• iniílii, Mibre ludo eu el primer liliiv. Hlgiiu&'< de tus invutunií», pero todo 

iu lnu)i<tuniui (i iiit^rprvtu vuiilurtiiü ií suri mvditiuioiifw de IüonoIíu di- I» liisivrtu, ÁA, 

^ ejemplo. Aiiiiidfo T Oriaiía wHi los Hp»» do I» bumniiiilail sii|H>nni', dv Ia i-hka um. 

Til «s la últinm y bit>n iiKy^^pi'iiidn ninuircstnrióti fniiicesn d'> I» leyotidit de AiiKuHf. 

Por Fnuit'ifl liubfn pjt-<idii 011 el mí;;I<i xvi A las litei-atum.» ilel Norte. I^ tnuluwifiíi 
ilÉ-oiuua jHiblit'ada eu Kmuct'orl, y la hoUiidoKi. de I» i'iial ya ae cita edición de I54IJ. 
aunque la luá» i'iMiipb-lii i's I» de ltil9 ú l(í24, ci-iláii hpehas Milbro lu ftuiiee^ do Hnr- 
iKray y sus i-utittiiiia<lorps, y cuiitieiiei) (por lo tiiouos lu aleniiiiia du lÚGit á 15yr») 
to< misuio?! 'JA liltm-; y piir ol misiim iniU-n ('). Kl Auin'lí-t eiiojiitii) eii Aleiimiiin 
t>l aiiKoio (ix\ya iitiiuduiio ((uts ni I-Viiucia: fu» el manual del bueu touti, el reportoi-lo de 
kw ruMpiimiettftHt, cuino derfa (innitiielslmii.seu. Todas lus i)uv«lii.t hemiciis del 
^o.xvil Ui'vaii su litiella. busto pur aiilíttíívis. puesto miealíruuo3(ie8tismilom.i. inuvi- 
•iif por n-t)]Wtuli]i-s estrniptiloK iiiorulcv* i» jH>r uitit teiidetitiu tlíilitetit-». Iiaovu mI Annulin 
mida ^íiiorr» y pi-(Hnii-aii í)ii<it¡tiiirl« eúii fVLlinlaK iná^ «jeniplai'ts. A<t{ Biiehliidtx. Lnlieiis- 
tfiu y el nii>imo Ifriniiiiflshiiii^i-ii. iititor di> In úniín novela roulíslii de iu|iiel tiempo, 
>{ SiM¡tlirÍH>!Íiiius, (iinoMi a4hipla<-iriii ulcruaiiu de iiueWi-os libros i>i<-aretii'os. en la bis- 
■uria de PraxintitK y hiiopiíhi luiiint Hei-u nuiíteiii» i-ontni .Aiiiadfü y todoá lu» libros tie 
ntmll^ifa aiidaiiteí«'a, tai'hÚEidulos de ■tin-iiptoi'eM de lat) coNliuubreíi y «te encuito eit 
■{ue uatiriiipdm la i'ii»liiln<i lí cndu uit'UieiiK*. 

PbmI rotí el >iiglo xvit Ih moda de liis uuvelas eabnll&ruscaíi y snitiiiieiitaleüen Ale- 
muuu, i|ue jiiiitailm» liM ilitbIt-N oxtnivius del fcuNlu fraiiréü y del español. V cuuudu & 
1uir< del KÍ^lu wiii, lu ;;nui Üieiíituru Hloniarm. que eoii m/úii llaiiiuinos <'Iá>ÍLti. |)i;ni 
i)ii>- t'ue ni prupiu lieiii|H) |iivrruiiiiuktii.t>, volvíú lox uJo> A lus leyrmlas y leiiia^ po^ioott 
<!•' k E!dud Media, fue Wielanrl el Duovo Arionto rÍ!«iit^o y mabeioKO do la rciiuvadit 
fíhillpila. y Kti primer ensayí) en ^^stt.• pí-nrn). piililjcado <Hi 1770, iiii Nnrru Amtitih. 
guillo unir pronto ile olni jii>eina. (inmtfilin li »■/ tnuor ¡ror H amor, fiaiidalln es el 
ij'>i{Jiif del e^clldl'ni de Amudíi-, y eti lunbas iibnw m* Vi- el relUyi» ilel ti fruí 111 f tita ¡aii-o 
luacistu r serio del Conde ile Tresiíiui. Pur lo deniá.i. Hits ar;puini>nt«^ wii eutemmeutv 

(*) Sobre lu bil>li9|¡rari[i ulMuau« <l« miesli-aa libros >lt! cabal lerl na |)ii«ifB comullana •) lll>ra 
^tl 1^, Atlim Rciineiilér, .</«tii<«>M .(»''■'/ un d// Dfutteh'ti ¡.ilUmlnr dt» 10 vwH 17. Jahrinaitrtt 
'^bnr^o, m¡)lí), f&Kñ. Haii-:HH, y nul'tv U iiilla«iiciu lil«nria \a» eiu<JiUB Y pcncuaola oli«iirv4- 
<**■>'* ^« Arinni Fatinelli ed tu oLni, deai;raciulaiii«ntp no Urmíaiida, Spiiiu0n imtí tlit SfMiitteht 
^^BnniMMn Lic-hU fler deul4eken KritiJí und Powe {BtiHa. tdV¿), parto 1.*. págt.ii-^. 



OOItTl 



orígenes de la xovel\ 



üivej-üCKi, V niiiiquo ctomiiia pii uiibos poemas de ^^'íelanil una fantasía harto aensuat, 
aiiuiK-ian ya.el iIpIícíosü talouto f)iie vobre utru n-lato caballeresco mal traducido 
pivsa fram-í-sa i-ivú ia tuin,'iiísiiiiii fábula de Oberon. 

Parecía iialiiml t\ue en Inglati'mi, quo diirutito todw v\ siglo Xvi virtó cu couliou»»' 
rotaciones, ya ami^toíia», ya linstili^ eon K^tpaña, y on (fu<í taiita itiOticm-in ejercieron 
alguuuB prtbiistas nui>stru&, ctfmo Fr. AiiUmio do ltU(.>t'RrH; oii Inglaterra, donde paitan 
la mayor p}trtt> do las osconaü del Amadis, segilu i-eoonlabaii con tanta fniiaidn lus (-aba- 
Uonw i-uí5tDllaiius que u<-onipafíun)]i á tVIipo l£ A Inglaterra en Ijj&4 ('), fueae dirvdo 






i 



{*} UkbUndo do loi jitrdiDM ilul piltuio du Wínolie^U-r lüoo Ani)r¿« MuDox, ftittof d« U tnim 
exl«nu d« lu ralacionu do atiuel riaje: aS. U, corrú la pvierta, y ^1 con totloi moa aeaor«a aadn* 
>YÍ«ro«i un l)UDn rato por lu praderiui del jardin, i^ue «o» miij' Kcrnioaau, pukniln por hq«no« p«ra< 
itta, d« arroyo* y fiieotea, r]ae cicrln piiraf.ia qut u haUabast «ii uíj/a de j» i/u/ kithUm ¡eido «n Iw 
»¡ilfroM ifir faMUriu*, ttegan >e loa rvpr^^HCiitiS atjiiislU Iieriuúauru <]« fueoltM, y nianvilloaoa utojot 
»VftTti«Dlet, y diveraiilad de olorowia ílorea y trbolei, y olraa linde»! da venlura» Ifif;, 7D). 

Patxt denpaé* loa caliallcroa mpallot«« no ae SDcontrab&a (na A guato en Inglalena, ««gún «I 
miaino puntual ctontsu: iLa vida quu alli paaan loa upaflotea oo ea muy avenujada, ni i« bilUe 
■tan biiFii como au liollaran rti Caatllla; a e«lo algiinoa dEoon qua (luerrlaa niia eatar en loa raatroJM 
kdel teioo de Toledo que en ¡aijtoreiíat dt A madita (pág. 78). 

En oiro pnanjo !i8C0 MuGoí. muy cuiíoao confiitii'in de nuealro cicla coa «I de la Tabla RodonJa 
y con laa fabuloaaa hisCoriut del Roma» dé- lirat; tKa eatn tiorn fueron Ua fabulu del RtyLtiturb 
>d« la Uoaa Rctloadn, y laa ndivJDancaii y ptnnaatieaa d« ]hl«rlin, (jiin naaio «n «ala tierra. Bata fue 
apoblada de gigniitta, cuando la destnicrion ilr Troya, n la cusí vino iin capilun nomlirado Braio, 
>Oaa cierta geal« dr-tide Troya, y doaccndio nn clin, donde Trncío n loa gigantea y loa («lid delU; y 

>del nombre deale Itriilu ■« llsuió UretaQa Du af|ui fu« «1 rpy Aruir, ray i]ua fue de [oglalem, 

■fiunoan príncipe, y de loa <]ue la fama hace inilgnea , el cual floreado oerja do loa aAo« d« Orial 

>Af i]niniHiilaa lldltee malar él meamo oon «a luano oustroclenloa y oanreiila lioinbres de I 

»oneuiigoa cii una lola batalla, y aai te leen <1¿1 iiolabloa coaaa. Eate gmii principa invtitayó eo 
Miadid de Cantarbia (Canterbttry) la Tabla Ruiottda pan loa cabilloioi que fnenit C0BqulaUd< 
»de l«« ioficUa. Finalincute, liarido de au* enemigo», uiurio, y fue traillo a aa isla « aer ecfMil 
(péjtinnSI). 

En otra rctacíAn do anlor an<5ntmo y teaügo preaenclal : «Fulnioa a ver la Tubla Redcn<Ia 
M|n' eeti en t\ viMiilla deatu tngar (Windaot), c\nt fue del itey Arlua, que dicen que eili alli eacait* 
»tMlo, y loa ilocc Patea qae coinian con 41 catan eaorlloa aua nombrea alrodador aegun ae aaeniaban. 
( página 97). 

En ctrla aaimianio aa¿nÍRia, «acritu dcacle Ricliuioml (fíigamonlt) d 17 de agotriode I&54: 

aEl i|na invunli) y compnio ¡o* librot ilt A mujit y olma llbroa do («balleriaa dviila manera, fin- 
•girado aquelloK Itottdo* cunipoi, caaoa de pl»cer y enciintamentü, anU'i que loa dci«ríl>iei>e di^bi* 
aain diibdft de ver primero loa umx y tan eilriiJIa* eoKtuuibreí i^tie en eate reino ae coalumbraa. Por- 
•que ¿quién nunca jaiiuM vio en otro reiao andar laa iiiugeraa oabalj^ando y aola* en ana c«baJkM 
■y pabifrcnea, y au» a Ita recen vorrerloa dieelnuciile y tan eu|;unu ooino nn hombre may esan 
atado en ello? Y anal pcuira vn^-alra mercoil muy bien are«r qiio niá* l>ay <jue rer on Inglalerra <|i 
•en eaoa libro» de eaballcrina hay cocripto, ponjue laa caaaa de placer quo eelan en loi oanpm, li 
>TÍbera8, montea, (loreetaa y delelloeoe pradilee, fuertea y muy bormoaon «aatilloa, y a otda paao tan 
víreBccB faentsB (de todo toeual ee muy abundante aaE«»Ín<i),ea eosa por ciert« mayde ver y pria- 
Mlpelntonto m varano tuay deleitoaaa (pig, 1 13), 

(Vi^je tU Ftlipt II á fnglaUrra, por Aitdria SbiKoi. fmpf*i« M Ziiraitota en ¡SU, y Rt 
varia» rtkUiva» ul miimo aaceao, Hodrid, 1877, E» un tMuft de la C0l«cci4a de loa Díbliofiloe 
Bolea, y fu* documenta iliulrado por D. Haacual de QaymBgoa.) 

Juan do Uarabona, qna tambiAn (w!ribi<i ima relocidn d« dtoho viejo dada i luí «O ta coleocUc» 
d« DoevaunlcM InéJitoi paru la Hittoria di KipaHa (tomo I, p, 6M y m.), al nombrar la lab d^ 
Wight, ofiode qiM apor otra noiutre la llama Amadle la /iMvia /Vinea* ^m 



I 

an 
rypita- 



IXTRODUCCIÓN ce «.TU 

va ardiito vi <Huiw¡mlr>i)lo ijo lu obra do Uaivi Ordtíflojc Aq Uoufailvo, y sin (>mbar>!0 im 
vídt^A tsí: eii liiKlatprn», como eii Imlo el Nm-lo, las tniiliicíiiirK's riniin-Miii sinirron 
üo iiit«nii(»lio. The 'frtitítiirít of Awadis Uc Tliumas Payncl (1068| está tnmit<lo ilc 
otTu compendio qup do^ilo 1559 rorrf» con el título de Tnfmr Hr toitít Im lírres d' 
inutdi* <U Oitii/e ('), en ^üc t\ c»mpi\iíáor Imhbi rfuiiido ooii un (iii ivtúriisi iHttcptetú- 
Iaü. ait'ii)rits y i-urtolf-s ik- ilt-safUii <|ii(> Uiitto uliutidaii en este fC^tMiru de iinvckH. No 
Siisltj el ojiítonip dtí l'aviitM, pt^rcí l'.^Ul iiu fiu- olisWcidu puní qm* en lSí*a Aiitotiio Miin- 
«Uf, tnulucUir de otrtw librM de cubuUcriAs, empfendietic la vcrsi<;ii d« los cuatro líbrü» 
i|r Ainodta, i*oiifunii<> id toxto ik' Ik-iliL-my, si bio» iiu »|»n>i'iuioti i-oinjtb)loF> 
luota ]Gl*.t, á nu-^^ y expouMUí dn tiita ÍIiihIp- dunu atici<iuii<lu á it>tiis k-chii-uá. Tuii 
Utpk dilanúa iiidím quo lo8 AmadiHcs iban pttiaiiidu do muda, y qiio no wtalia lojuiiu 
el ticm|Hi dií su ryiiipti'to abauíloiio. I*ero en el siglo xvm tuvieron una especie de re- 
iBu;imieDUi ermlito. Lur itigk'se!', <|U(- se ndeliinturoii k Xu* cttpwnulcs niieniM vii ol eatu- 
dkt y «■omciiturio df?l Quijote^ t-omo to pnicba td ext-elonie trabi^u del Ur. líowlu, coin- 
preadioroii \\ grtuí utilidnd qiio i«toK tibniR p«Klfaii prostur pant tii iiilelijíoiiría. de aqunlla 
(ÜibuU imiiortaJ y m> itieton ¿ biisruikis i*un ahína>. pa^Aiidulus i. subido precio, llubu 
ilgu de bibliomanía en i'sto. pei-o el elegante eoiiipeudio dol Amadts que en IhQ'A día 
a lux el laureado poeta Bobvilo SouIIk*/, uno ik* los eorifeo« do lu eHi-u«la do los lu^ti, 
hn>IÚ do un iitipniMí artísltco iterio r es aCtifto lu ntejur tnidmri&n del Ainad¡a t'U ni»- 
Ipitia lenpin ('). ¡Quó disíliuiriii del iinpiTtiiionte rifni-imntto del (."inidi' lie Tn.'».-Miii k 
psla lUlbil nTundicjAii, doiulo wtA couaorvado et c«Ior poíttico del original y el nuble 
<ki-»ro de su eütilul 

Kit UnUs esta* litci-nliinis y en otras mrtH perc^iinK, ponetrú rl A/nniiln, fjue tuvo 
h>»-ta L-1 boiior, quíxi'i im to^nidu jK>r iiiii^uuu otni iiovoln ntoderliii, ilo [Hisai* & la leu- 
^ do luR pror«'tiiíi. Kii behroo & en rablnico estaba utiu Iradueeióu ijito WulHo ilecliiru 
laber rlsto en la biblioteca de Oppenlieimor (*). 

La fortuna intmiaáiiüiiljlel Amndis apenas tiene Igual en los fastos ile Ujiíwriirr 
|tru no bu ^eémpc/ziii' á 'Oiittirso desde el hipotético texto pi>rliigii6);, siuiFíIí^dc j>rín- 
d|ikM del «iglú xvi, (ruando Ik inipir^nta rulpiriiuS U que en ftmii parte, á |u meuOH, es 
«í*'irtii do Moiitalvo. Uunnile ol tíiglo XV fue enteramente ipnomilo fuera de ExpiiIlA, 
luini uc|ul apiftiaiü tuvu iiiiitjuloreK. Kii i)ortuKU<'>s no bny iiin^nuí übiti de caballorfa» 
lie psa i-enUirifl. Kii easlellano, preivindiendD de la (Wmim lirl ivj/ /í. Itodrign, que 
[»r»u csiiecial i-arft»ti'r reservamos pan» bis novelas h¡s^ín<^l!s 8<Sk> se citan otroi* do» 
i|iK pueden Mamarse on'piíialc*, ambo» inf'ditos y al parwei- d(> poca importancia. Ks el 
pdnero la Crúnira iM iufinttr Ailniínún^ llamad» (iinibti^n el f'ríiin'jtf Veitlurin y e.Í 
i'tAuíteiv lie ¡as liftmas, y m conserra entre lus manuscritos de la IJibllotcta Kaciuaal 



(') Sobre toilo to rvlaliro á Uh Iraducvíoncs ingtMoa át líliio* oapufinle* durante «1 siglo xri 
^V 0OaBtilUrw< p(iiici|>altncn le lo docta ImÍb del joven nortraiiicricono J. üarrolt UniJ^rbill, if^- 

('} AotadU o/Gaul, £y Vuko Lobtira, frota lAr tpanUh vtrt'on <•/ Garti Ordonttfit 3íomtaÍra, 
•T ftfifrt Sotithrg. I.ondroi, 1803, ciiairo voltiin«n« on dozavo. 

Del iniíimo ■Ao liíiv un pnrni& injiéi wbre Aiiiuditi, i|iic noconftr-co: 

AmaJh lU í¡«ii/, a potm >i> ihret hookt;_fretl¡f IroatíattJ from lÁt Jírit futrí eflht/rtitth wribn 
^S.iá Hrrlitray, tirar áet Kxtart; wilh tiottt, Ay WiU. SUwarl Ratt (l^odresi 161)3), 

1'} BodriKu*! d« ChUo, JiiblioUea Ilaiimto tj/nüola, 1. 1, p. fiSlt. 



4- 

55 



ccxLvm tmÍGENES HE l,A NOVELA 

(le París ( ' ). l-os avpiihiraíi del [>i-oiaf;ouÍNbi lit'ueu pur [níucí pul toatru el reino de 
uia, & cuyo uiuiiaivji »(> <tn el iiouibn^ [Mtiiu^iiés de U. Ilionis, lo c^aal pamh ^r ¡iidk-iJ 
•(c la patria dpi autor. Tonuíiia la nei'íóii en Rouia, siendo prüclamtido el prtuñi>p eoi 
taloiiier de la I)2:Iesiii. 

Tuiíipütvi luí luffiwlu los Iiüiioi-es de la iiupresidu. y probablemente no los oiei«ce.* 
otra iiovelu ([iii> furpiit [ioiIl* di' ta i'ok'oriúii ilo Sidaxar (btldiotetti dv tiaeetru Ai^3uÍL<ini 
*l© lu Hiatoi'iit): «"^ ¡ihnt tlrl rirliioso ;/ tufnriadu t-aniUfro ilaruñido, hijo ttr Str 
Lurtüo, ¡irifififtí í/i- fonsUtnthttípIn. Tioiii' irams di- ser l'inigmeiilo de otra L'omposicii' 
mftí, liir^. (|iir uuuiprpiidía Ids aveiiluiuK de Herpio, l-ou las (-iidIl'm se ealaxa al piiiicijut 
Aid como anuiim al tinal la:^ del principe Pauntcút, hijo ilc Mai-üindo, tk'l cual al par 
bftbia historiu iipHrt«; ■<> 6zu tan «'XtrnOa» uñosas, en arnuib, <jue r^ualií a la IkiuiImiI de i 

• p«dro, y a(|iii non vus Iw L-üiitanios l-uuio ¡A las pii.>níú, jH5r<HK' i-ii la su gruadi> ystoria' 

• lüfiienbii Diiiy ■■omplidanit'ntf». Amador ilo los K(ú>< (') da kH^tuntP rs7.6n de esta 
uorela, cuyo asuoto son la»^ proetas quo Mxrtindu (llainudo axl por haber iiatñdo en el 
mar) cjfvutu en Arinca y en (.'úii:4tRiitiiiopla, veaciciido todo lu iiiio ííc le pone pur dcUulf. 
Al piu-i>cvr liay uu i-stu libro iniilatiuiius del Atiniii¡n, pei-u puwlpii prucnler del Icxtuj 
iinpn'Sii, [H>r<]iio im os muy seguro (jui* el Murtindo iii el Adriiiitóti iteaii miIití^mv» » lu 
primeros anos del ^iglo wi, h juz^r por la lotrn de los ceidice» «u (|ue tutu llovió & dun 
oíros, y Ipil' quixil serum los úiiieos que do etttüs anf^niman y inieums historias 
i'scribieseii. . 

"* Muclni niAs importsm-bi tienen dos libi-»* de ruhallerÍHs i-iiinliines. que iiidispittut>l< 
moiilf son dt'l siylo xv: f tniioso el tnio nu la litt>i-atiiiii novi-lest-a, 'firanl In Hinnfin 
i'iwi iguont'lirFI lHiii.''f W/q/ y diiflf/i. Iwstii ipie ri^-ii'iiteniciite le lia i 
uiuMisa edición la Keal AtiuU'[in«~¡Tn4*m'iiaK Letra-; de Uan-elona con eruditas y opoi 
tuiuus obt4i>n'iiri(nii>s de mi frali-rnul umi^i y coudLsi-ípultt el profesor D. Antonio Rubí 
y Uii.h ('|. 

Más ip«> libro de niJuilloi'Ias |iropiainei)to dicho, ol Oiirlatw. tinn novela erdli<<o-fi<M 
timt»ntal. influida por niodelo« ítHlhiiios. y espoeialmenTe por la Fitniítu^ín de Bor^aivlc 
de ctiyaü imitMcJoiies it^imliolas se tnitiii-A en el c-npftulo ■ügtiiente. Ui eoUH-atnoH, «i 



^ 



(>) Ookoa, Cciiaic^o )rir 74» mm. f/mUíet 4f ta* BiMioleeai Ae Parii {IMi), p. &37.— Uorrl> ,, 
Falio, CaUtlugHrtif nmuhhtiU fpuyiiirh dr tu ítiMinOii^ut .Vcilioifof (1092), p, ftlQ. ^A 

(1) H'uUrvide ta tilemluní rtjMtAolu, t. VII, pp, 3^¿-!t45. VI 

I*) Cvrial g úutifn: \ania calahaa dfl qitñtxm wp&, publiauia ú dnpntt j/ptr auvruth di 
lu uH«at ArtuttmUí tlt Bufi"» l^trat» gtc Antnni Rufíiv jy Iilui^h, moi'Í uumwari <Íe dita eorporatiii. 
itarrelona, 1^1. 

A<lonid!< dr Patán tibroR on prosu do nactltiii-rotí ■■'ti cataUa algiin» Dvr>o¡an«i rti vei*o« certa 
panniIcM di- ntirvr y di- uri* ijlnliua (n^rat hmadat), qiii> por lu fariiia especial onrre«poaiI«n i 
hútonu de In ponía lirí(.'a . A c*l« y^ocro porCmncv U Fautii do Guíllcni do T<jir«IU, puMkada «• 
partí! par HIÜA {Otirut, tomo III, pAg». 304^8), ci>ni|iOiid^ agmilald» y llena de teininlacmoin* 
<l«l oído de la ISIiU ílfánndn, inUrviiii^nilo ea cIU id propio rojr Artiis y <>t liaiia Morgvnft. Pareo* 
HirT de lu üesaDdn mtUid >li^] >ij¡lo siv. Rn ciiinto ni BltttuUn dt CoruoaaiUt*, IabIo PoUln Mey»r coma 
Mílá y KonlannU, opinao <]Ue bu autor f:ie iio cmaUíi nxie quina cíCíibir cu provoDial. TaiaKia^n « l 
tnáK povrnul ([Qo caUlai», y ni pnnciT truducjita del ftaric<'-'> afine» ilpl Ntglnxir úprjjiRipJwdal ivfl 
tu SMfia d«l «niiif Prt/nd'H'i rt de Brúfiíni, on m Mnlrnn i¡uatrr lihrtM rJ'iiiiuri tf¿ algún» miMoiM^^ 
«ii/raWit. piiliticAiIii por )lpycr en Ij fíotnama (1891, lomo XX, pin*. ^99 y «*.). fít una noT)4iu 
•nnliiii«»ttil iiimt/lutla da pro** jc vvr-u, j' liuu» dn cariou) et uiaplco de la forma epitloUr. Fraadiim 
y Br'tuona («Un citadoa ra rl Otr'Ol |p4g. 4Wj niiao faiaOM» amante*, al lutto de AmadUx 



INTBODÜCCIÓIÍ ccxtit 

'(«dltrgio, M «sto lüf^r por<)tio «xitisci'va ou Oktyoi- fírado iju» liut úti*»»! ol osplritu i'aba- 
Urn'Si'u, |iiiiiri|]alineii(e i'ii el lihrd so^iiiido. qiio t>sti lleno do d<^'rÍ]irtoi)i>N do cuiiUm- 
K. :tebn? Iii plous uri^imliiiud de vst» obrtí pupdou cabci alfruiias dudas. Luis Vives> 
»t lili iiii|Mmiiiiti* pnMijc i|iii' vil íK'iiios >'it4idu, oiuiiiipih viiltv los lihii>s ilc L-ntr(^toiiÍ- 
iniílilu «|iic ronlmi tu yiaiulejt. y fuva tcitiini ii'jnuohu , um> t)il»* llmim ftiriun it FUt- 
ffU. ,:T(»idi1d (|U0 ver coii el iiUfMttru? Si titibicM- húIo ospnnol. ottiuríu i-itudo [wr Vive» 
mi luK ilpniáii lie iiui>(itn( lítoi'utuiii ijiii' nicm-ioiiH: os & sabor, f>l Auindls, ci Florí' 
amia, rl Tiruiiti; lu frlr^tiiin y lu f i/jYv-j r^ .-litff/r. l'HnHt'. piK's, t(Uf' hi> tnitnlm di* iiu 

' >fxlo fraupíy. Ku el Curial hti uoladv su diliít'íiite edílyr iuscripcionos y divisus en leu- 
foa rraiu>c«. iiliisioiiett t-ouliuuw» á (uk tibi-o» do Ti-UMn y Laiunrote, ulj^iiiios tiite 

I |«weii puliclsiiios, iHinttt firmuffrit. infjuttv i/ofiUit, ftaarla buivti^ y i>tros y iMihi-o todo 

[im ^niii iiihiiel'u do iiuinbi'es y iijirllidus ddstúricus iilgtiiiusí i|iie ütoii oiitinmiieiitu 

Perú la iiiftuvucm ilitiiiinii i-s lu i|iir> cti i-l lílfi-o pivduiitiiiii. y m* uiniiítioMla tk- mil 

! iiailuH,ya fii Imt> ñ e^-iieiik-M fítn» de Duiíto, di- i|uivii iiium-jabu im nMo 1n ihuniinltu, ¡áua 

\¡l tburiloy U VHauítOm, ya en el i-oiiofiíiiieiitu i|iif iiwiiÍIÍvmUi dcúlninuhrusde ii«|iie- 

|Ki lilenitum. Uiii r»inilitir oiifom-eít á l08 <-Hlalniies, iloiniíiiulorcs <k> Sieilia y de NftiMilos y 

JuH de liis it'pdblims riinriltiUM^i kii mI i-i uiioiríu ile Li>viiiit*>. A.4 nfui-i-dii, ontio «11:411 

! di»hí» oslar pn-spiitp cii la iiieiiiuh» di' \w\\ih sus IfH'iun's, lu Ináíín-ii liisitim de liiu!»- 

nlu y (•iiistiimida, {|iie om I« novela priiii<>m dr> lu juriiud» I V ilel Dfratufvon. K\ fuiíd» 

'usRiu del l'urüit, bi M(^-iicillti tiÍKturiu de uiiiur (|u<< le ^irví^ do piiiu-ipul niTniíiieutrt. 

I liPiu; sil urijieiL dÍn>i-Ui oii una í-iilocfiííii de ciiciilus ibiliaiius. // XweHimt 6 las Onlo 

SQvetlf Autirhti (iillin. tH. tii' tmft norrUe th' rirewtf tn ¡'mreuxti alta rorir litf i'o* . 

£sU tijimii-ii'>ii. como biiitus utiiis, Itablii (tu-sudu ile Pi-ovei)/.n i, Ituliti, y de Hulin volvió 

ll.^tiiliiñti, mtu yu \i\ lii'riiiuii<liid ■■iitrc |)n>\ ciixidii) y r«tiitiiiii'H. y idviiladM la uiiti* 

ur» liti-i-uliini mx-iUini<-ii i|ui< liabfit sido i'uiin'iii i\ ainbns ¡iiK'hlii*, Aiiii li» iiispoH 

li|ii'- iiiáH Im^dizaii ol ««uciito y dtiu testimonio do liii ori)»eu. la menejón del Pni^ fie 

Sotím ¡knm. y el primer vei-Sd de la caiitióii del tix)vad(ir lliirtiiL-wicit, i.l/ívfw/' rttiii 

\fiH(am> ((|iii- <|iii;!ú Tiio el riiiidameiito di' luiUi lii loyoiidii). oslan toiiuidos ilH loxtu ila- 

ai>. Ij» nliéi-dotN i/ji ÍLi)i;<-iiiitsii y di-l f:íiiii'iii ilo Ottiis i|in- »•• loi.'ii i'ii liis Itiii^rul'lHs de 

l1tvvadwiY<ti. Uu» «Umu. pravenioiitL' ofendida por la ¡iidiín-rtviúii do sii i-aballL-ro. le 

lie i|iie II» vohviii á iidriiitii-li' •'!> su erai*m ha-ita ijUí- i-Í4>ii viiruiie^. oh'Ii •■itbiilltf- 

>CÍeiL iJuiuais y rioij doiK-otbiv ^riinti tuduH i uu» voz /tetiJón. xiii aubor á quii!>ii se lo 

Unleu. Kl liidtiio outmllonj. ipu- ora de friuu saber en el uito de troviu-, iiivoíita las pulu- 

IWki y lii nifbiiKa ik' una i-aiK-i<1ii ulef^íi'ii'u. y v» & oaiilarla i-ii <■] ^rail «.iiiiourm pu6tico 

^it\Piimtir XtKiíniíininr. Api'iiu» había Ifriiiiiiiidti »ii i-atioii)ii, 011 i|ue ein|x»)!iib« por 

"lanihirne «-üii el elidüiitf caídu. i|Uo iio si- puede levantar si uu se le aiiiiua eoii gritOB 

\j rnn«, tuitat bix riix'iniMtuiles pidioittii [htiIúii |>iir (''I, y Ih Hlliiiii'rn dania i-uiisiiilúl eu 

nluunrlp Cl. 

Vi if>air«> i|(> l*>» MUioreíi do Ctnial y Giiotra o-^ la corte do MuuftM'i'atu (utixi íiidioio de 
□miot. pero M> <la & enleiider. auitijue iiu está olaiHi del lodo (*), ijue el padre del 

('] Vi<l* Uilá y KonUnal», 0« lo» Trvnuhf^ t» Ka^úti. tí.* cd., pp. t09-K0. 

\') El libro cotuÍRuiii ilc rain suerte: "Fotichja kaloiiíh ttmpí, *egontJo kr Uegil,«M CafAafuiiyii , 
IUfMi/AaN...a ole. Ssgún w pouga comn miH*9 ó éti^puit do Oitalunn, rosulUrá que «I pajrp da 
fftrúfan Btulin ó que ct autor había leído la hlatoria «o Oataluflu. 



OOL ORÍGENES T>E LA NOVELA 

héroe era cataliii, y ou loe ©pisoilios do i& nove)» iutorvieiwn, llevindoM» U proa w ju 
tas y torneos ilo Prauciu A Itiilis, vtirio!* pjilmllonis cntalainH y Hni»(inMiM rfo «pplIiHn 
muy ilustres: Diilmiiii «le Oliijrc. I'niitt d'OifAii. Aziiar rfo Ati-OBÍlIo, üak'erftii de Mmüo.^ 
iiA, l\>n> de M'jitcadit, Kitnií'm fitlcli ilp Cünloiiii. El autor lia (piorMo, i>oii ju^lo rmir 
súmmo, qu» la iiociúii <lo su uovolu roiiuidieiie con el momento niAs fflorioí» jrsolpimiP 
(le la liistom ilo lu i-untnn tU» Ari^rín, i.-k (kii-ir. i'oii el if*iiiA*líi il<> Aon P^lrtt III el 
(JrAiiili>, que (>t« Ku liórut' prodilwto, A quÍPii llatnn tto tniUor caraUrro iM mmt yww i 
fatia», Bludíeado repetiÜJiK vweK é m bJKiirní Hvi>iitum dol palenqitp de Burdm 
winvutHiido HquvI i-ólvlii-r voi'ho fjuc lo dodív^i Dante en e\ ejip. Vil del Vargatwiff. 

D'offHt n»/or porti'i rínta ía ecníft. 

Auu en os)» ¡irlonfiraí'itíi) del ^rmi rey ví-nfedor df lo^ fraiir«íw se revela tanlÑd 
fl ttsiduo IwUtr de log milüi'cs italiaiías, y no de Dante aúlu, aiuo de Bociiimo, t\t 
biso á don Pedro h&wa de tinii de sus mAs delionda^ y gcntile» narracioneit. 

Hay, poea, un cloniento tii>it¿riou ^ iiidf^^ena en e! Citrial^ pero el oaso uü w duíi 
en las novelas esipiifiolns del «pío xv. Apnrlo du Kl Sierro Lih-e rfc Amor, de Ji 
Kodii)(nex del l'adrón. donde tiuy tintas reniíuísreitñax gcofrftlicaB <• históríciiitdoüi 
oi». HUÍ i-iftá lu Ci'ónini Sarmviita de l'edru del Comí, OMcrita antes de 1450, la 
milü que libru de cvhtdK'i-[ii>t, vs un» vvrdudera iiavelu Mst/n-ira. ni (|ue M aiupUficuii \ 
dosun-flllu» toduM lux ImdiciunoK y <'unHejus relativas & In pf-rdiila de Eíi|MQAyAi 
reyes don Koilripi y don Polayo. 

ÍM inipivsiún que el Cnriat deja ptt la de una ulira fomsteni, rerundida por un 
lAii, más Itien que i^rtuftcliid» nriKÍnul mente on Cnt«lulia, Afaa» fuese en «i orieen ub 
breve liÍNtoriu de umnr, escrita en italiano, qup al pamr & nneKtrn Penfíisulu se eu¡ 
queoió no Holanionte eou las altiMi>iio« liixtóríca*, oon los a{>elliduii; \ii eitados v 
alfCuno» notubreii geo^ti<;o<) como Ikirdonn. La Koo-a. Solsoiia, sitia con miui iii 
de aveiitunu y rvxonaiiiienti» interc-aludos con {hh-o aile de composición. T>hIo lo (jue l 
wñvtíi 6, Ua luiduusas de Curial en Greoin y A/ríea Üeno cuto i^arádor, y lo tiene muy 
pei'ijilniento el ciit-Íot>lsímo iutormetlio rtAsicu ilol MieRo de Curial en el Monte Paniai 
donde \fa\a y Ihh Mn^tis le (•lijp'ii iMirjuPX pam «ipntenfiar «obre I» veracidad dt- llomeR 
eu cuanto A lii jiuerm do Troya, (.'iirial no dexpivcia al poeta grií-íro, poro i-omo ci^ de i 
poner da la (minia A Dii-tÍH y Daros: • Homero ha OHciit libre qne etiirt' los lionicns 
>m'iencia ninu qup nía tenjt"t en fjran extiina: Dili» »• Üure.'* worimreu ia verltuí " 
*h» pix>iiuncie>. 'roda esta dÍMpiitu an un pedaiitebcu alarde dol autor para motil 
muy Ivfdo en la Crónica de tíuidu de Columna, á quien alflpt valías vucett, eomo I 
bié» la compilocíiin llamada Fiorila, que Armaniiihu. juez do Uuluula, eumi 
vn Vi2Tr. uiiu eupefie do EiiniUt unovelada ul mirto de la Kdad Media. Parw* bufc 
manejado tunibi('-a liu MtltuiiorftyvK d<- Dvidio, que cita at principio del libro tercer», 

Mili y Foiitmialí. primer critico que bo Hjó en el ñ«-Ki/, aiiiique muy de piuift. i 
iiocitl «II 61 aquella singular mezcla ite góUto y renacimii'Hlo que se eitcucntra pn 
cluia obras artf^tícos y lilorurias del sí^lo xv y principios del xvi ('). Tkuto pvr va 



(•) Obro» MnfMta úti Dr. D. J/una./ JtfiU y V^lwuU Tiuhv IJl. iütadioi tohrt hi 
¡enjuti ¡/ litrralura (fe CuM/iiAm (pp. 46b-49i\, 



INTHODÜCCIÓli cotí 

utaj qu« para «I gusto eclÉctioo y curioso de ahorn «O p« dosagi-sdatite, como por el 

teífe que ofrwn euaiiiuior t*xto do lengua r«t»)iuia. ya tjue son roliitivamente ¡wciüs 

[BP hwi l<^[nido snlrnr-io del nutifiugio. nior«w el Vtirítil, t pt-snp de la urtH'taoirtn 

ñnl fptsíto (le muchos twms y licl |joco üilor*s do la iiamn'u'm. U soia-itiid coa i|UO 

»iJo impreai) y Uw ÍiiTestifti«-ioiK*s i)«i? se tiafntn sobro sus fuoiiteti. 

I'oro uo ptiodf üütiibUverw» pariiUd itlfriina cuín; unte poinpndciiin poUlrira y Ruimifs 

y la muy üabroaii, auikjuo domoHiadú lai-g& y domoKiudo Ubre. histoi-Ía t-nlonciaim 

•r"it ifí fUmm/i T]iin es iiiiü de los m^oroe libros di< iraballerlaa (|iip sn han pftci'ito 



el iimudo, (lara ni( el primero de tudoa despute d4*l Ahukííh, nunqiie oa genero muy 

El elogio <|ue liacc de él Cervaote* en oí oscrutinio 'lo In librería de T). Quijote 

Eunca me lia poi'oojdi) iróuií^-u. sinu HÍn«!PQ, aunque expreíiadu cu forma humorfíitica: 

tiValamo DioK, dijo el cura daiid» una p«n rox; que iiqiii eRt& Tiraute el Blauco! Üad- 

meleatn, i-om|i&dre, quo hiigu cucuia quehetiiillndoeu 01 un toütM'u do ■■ontonln y una 

<nÍtM d« pamtieiujiu!). Aquí eatA 1). Ijutiintnisoii de Mi>nlji)lmti, valeroso cabullero, y su 

harmano Tonum de MoiiUllmn y el eiit>aileri> Fooseca ('), i'cm U liulallii quool vulíonte 

de Tirante {') bino oou el aluno, y las ajHiudozaii ije la doncella PUeordemivída y oou 

i|iK amores y embu^tiN de la rinda l<epo«ada, y la seflora Kmpciiitríz ennmorntla He 

iHi{»lttu}tu t?s*;:iideiti. Uittovos reidad, sodur compadiT, qm- ptir «u ertilo os óalo el 

■ejor libro del uiuudo; uqiii fomcn lüs caballeros y duei-meii. y mueren en su» camaa, 

y hacen tt^tamento antes de »a"ñíOW^, oou ^ttn g wa is-deijtwTqrtns los demás líbnn 

thsle genero cjirei'on. (Joii todo eeo oh dIj;o que nieiNx-ia ol qno lu campuso. piie« no 

>liiu tuulHS neoedade^ de industría, qiio lo eehaniu it ftaleituí por twtoit liit< dina de su 

Tida». 

OervulM aoftalA, ontre burlw j veras, el carActur realista del Timnie^ fijándose en 

prtülfis tales como la lucha dol hfiroo con un iwrro, que es, eii eieeto, de lo menos 

ItaboUeresoo que puedo iniwginai'He. aunque tiene prccedotite ou I» del rey Arlila con 

lan oiVDStniügo gato: no oK-íd<i la sensual pintura de toA amores do la Ti«}a emperatriz 

^í del esfudi-ro Ilipi'ilito, ni !a>i iiitriftas por todo oxti-enio li™miis y (rolestinesi-aa en que 

iutrnieneii la dutit^llji l'litrrr-iic-im'ridn y In viinU ¡tnimmdn: li'liilüimoa nombréis 

nao y otro, que acif ditan la inventiva y buen humor de quien los discuiTíú. No se le 

pÉíí por alto el ^rtiteseo nombro do Ü, Quirlolol^n de MimtalliAii, <!ipno del repertorio 

ítRabelaijí. y Ui» empapado se niue^tm pii el [ibru do MürtoroU. qup ni siquiera omití.' 

h iiiaigiiiücuiilo menciiiti del ratuüleru t'on;M<4'a, á quien se uuml)ra una soln ver. on leda 

ll novela. 

Xo puede ueptj^e que el tinul del paiN^e hco o»curo, y cunfluKi) que lo me satisface 

(') Gi ilsKuUf, y priiofa» lu porlentnsa inesii»ria do Orranto* ((|iie nn alonipr* lia de aer U 
lUMinrla onalidail de toa tantoi}, el qiia M Monl*iic de Dit« inaljífiiliGiinti) pcniOTiBJH, q<ie »6\a una tm 

OMOoiaDado en pI enorme libro do! Tinmlt (cnp. CXXXII): iTnda Iit Ront an arma k pujaren a 
Htf al I par pan ir. Priiii«raincDt ¡xque U lionilota del Etnporidar portada pi^r un cavallcir quf eia 
latonal Fhmu^iia, aobra un ^rau « loaritvcllox cavall tnt liUnrli». 

(*] Dttrianle dioc lo priiiicni cdiciúa dul (¿u^otr y ropitieroa todaa laa kiiCMtTaa liattn la de 
B«wt«, qu« escribid, conio m dt IjíiIo, dt TiranU. P»ra al priinvro r|uv prcpuao la eiiini«>iii)a fue el 
tmAéaáw f/ancía Ffvrct, uuior iltl ourtfuo pr¿loga qii» ll«va la traducción franccaa dt ai]U«l libro 
ie eaballetiu hocltt por tí CunJ» d« Üaylui. 



coiii OnÍGENES DE LA NOVELA 

iiiiiguim de Int* expltoacionf^ que do 61 iie luui dado. Si hay <'rratA, como «c Mt«>p«ciu] 
podrá cuiuMir ea la adicit^ii del no. pues suprímióudole. la ítasp lutc(> ¡«ntirlo v punlnl 
tiitripiiptnrsc d« *^sta siii;rte: «rocrem el autor liis ^l<>ms purqiii' fiioitdo licinbn* ile' 
• bueu infíeiiio le dio muí empleo. |)oni6iidor.e </r indmlrin. es derir, de cawí peosaío. ■ 
«escribir uecodadesi. Por ttfívdadrg puliendo Ormiiles Iiim extmvAfnincia« »*ahalliMw 
ca^ r ol^tifH^ dot Tirante; qiio taiidiiou luv ii^i^i-dad en Iúh discivt':)!;. Allir duro [wivi'e 
el i'aKli)^ de tus j^lenu-i |uirH. talen p(>i-it<io<<, ¡¡ei-o la frasi> «>« liuini>rlsti(-a á luda-^ luct\ 
Y es lu cíertir que la» lozanías del Tinmie pasito A vecen de la raya, y evplicau In 
Iwa fiii»e do Ci.'rvauU% lu ciiul l*» A un t¡i>iii|Hi viogiu del iJi^euiuwi autor del ÜW j 
vitupoi'iu di> lafi OM'LHias liílirú-as en >|iii' ínlla <'amplai-*^i"so ('). 

Kl •Libre del niltrúti t- «tremí iimalUr Tirunl to Jilanch», intpivso (>or primew Vfl 
en Valencia, 1490 ('), tie>iio. \i dÍfon>ueiiL de i>ti-oti inuchoit libros do iiiballerías 
i'ialmctil'* i\« Km iiiA.'' uiitiinios ¡luUir. ú [wii iiif¡iiri]iTÍr uiitoiw (-iHioiridiní, piiMii \f\ 
eu el niUino tuit-ita i[W \as tn's piimera» pnites fuenu e-ícnUiK por el mujmilice y 
(iio«o caballero MinfstH Johwtot M/iriorfH, y (jue (le«|>u<>» de la tuueiie de 6ste. 
I lücabada lu cuaila )»irl«>, á rue¡;oii de la »Oitura doA» IhhIkI de Loi-i», )kii- MoafieN 
f,Johaii iÍk Oaflm, <]ue iieiüs» fuera un notai-iu, á .¡lugai* por la Tonnn eui-iatewa en ql 
redactó lo» teitlanieiilOM ilo 'fíisiiie y tn pi-Íiu-t\Ha C'ai-aiesiua. á qi