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Full text of "Paleografía visigoda. Método teórico-práctico para aprender a leer los códices y documentos españoles de los siglos V al XII"

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paleografía visigoda 



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paleografía visigoda 

MÉTODO TBÓBICO^PBÁCTIOO 

IOS CÓDICES I DOCÜIEIMS ESPASílIS 

DE LOS SIOLOS T AL m 

m B. ffisís mRoz y rivero 

Archivero Bibliotecario 

y ProbMT eneaTg«di> ds la añKaatnra de Paleografk general 7 crltiH 

en U Escvela superior de Diploinitíoa. 



OBRi jmnm COI « itiim nismiiAs por íl autor 



MADEID 
nasxsTÁ Y UToo&AEÍA DK LA CMIIANALBA 

^ ^^1^ fip Ina IVfTHfl, "''^"^ 12- 



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El autor Ba reaerva (odOB los derecbc 
. conaignadoB en laa leyea y tratados t: 
gentea sobra propiedad litaran». 




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Índice 



FABTB PBIHEBA. 
EBrCDIO EI8TÓBI0O DI LA EBOHITUBA TISIQODA 

CAPITCLO PBIMERO.— Origen de las escritnm 
osadas en los pafsea ocddent&les de Eoropa después 
de Ib caída del Imperio 

CAPITULO n. — La esoritnra durante la monarquía 
visigoda 

CAPITULO HL — La escritura en los reinos de Astu- 
rias 7 LeoD durante los cuatro primeros siglos de la 
Beconqnista 

CAPITULO IV. — La escritura en los reinos de Astú> 
rias y Leen durante los cuatro primeros siglos de la 
Reconquista (oonttnuaoton) 

CAPITULO V. — La escritura en los reinos de Astu- 
rias y León durante los cuatro primeros siglos de la 
Reoonquista (oonfínnaoion) 

CAPITULO VI. — Desaparición de la escritura visigo- 
da en los documentos y códices de Oalioia, Asturias, 
León r Castilla 

CAPITULO VII. — La escritura visigoda en los pue- 
blos de la reconquista Pirenaica 

CAPITULO Vili. — La escritura visigoda nsada por 
los moa&rabes, . . . ; 



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FABTK SEaiTirDA 
- IBTUSIO ANALÍnOO DI LA. ISOarnTHA TISiaODA 

INTBODUCCION.'— Plan de esta aegnnda parte. . . 47 
CAPITULO FBIMEBO.— AnálúÍB de los alfabetos 

majrúsonloB 49 

CAPITULO H— Anilisia de Iqh alftbetoi minísoulos. 68 

CAPITULO ni.— BsOTitnrad&adaviaigodft. 77 

CAPITULO IV.— Braquigraff» visigoda 82 

CAPITULO T.^-Braquigrafla TÍBÍgoda (oontinnadoD). 93 

CAPITULO TL— Ortografía rifligoda. 102 

CAPITULO VIL— Ortografía visigoda (oonelnaoa), , IftX 

TEBCBBA FABTE 

Ejenoioios de lectura paliogrítioa 113 

VERSIÓN i la eacritnra ooiriente de los cnarenta y 
cuatro faoBÜnileB que se inolDjen en esta teroera 
parte paia que sirvan de tema á los ejeidciosde 

leotnra psleográfioa 114 

Faosúniles ISl 



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A.DVEETENOIA 



El inesperado éxito que ha alcanzado nuestro 
Mantbal de Pahografia diploTnática espaííola de loa 
aigloa XII ai XVII, nos ha impols&do Á publicar sin 
demora, con arreglo al mismo plan, el presente trata- 
do, en el cual exponemos nn método para desoifirar los 
códices y loa documentos españoles anteriores . al si- 
glo XIL 

Al darlo á la estampa hemos procurado que sos 
condiciones materiales fuesen superiores & las del 
Mamial, especialmente en cuanto á los facsímiles, 
los cuales van estampados en una cartulina imitando 
pergamino, expresamente fabricada para esta obra. 

Si la acogida que merece i las corporaciones do- 
centes, á los eruditos, á la prensa y al público en ge- 
neral, es tan benévola como la que alcanzó nuestro 
Mamuil, daremos por bien empleados los mayores 
sacrificios que noa ha exigido. 



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PARTE PRIMERA. 

-KTüDIO HISTÓRICO DE LA ESCRITURA VISIGODA. 



CAPITULO PRIMERO. 

OBfQEN DE LAS BBCBITUBAS 

LOS países occidentales de EUBOPA. 

DESPUEfi DE LA CAÍDA DEL lUPEHlO. 



-Diversidad ds opiojoaai sobre la procedencia de la escritora 
osada por las naciones de Occidente en los primeros siglos do 
la Edad Uedla. — Oplatou qus la considera de orlsen b&rba- 
ro. — Opiniones qne Atribujéndala arfsen romano, inponsn 
•n olla modifica traaos lutrodocldas por los B&rbaros.— Doc- 
trina de Mallel.— 'Refutación de todas las indicadas opiniones' 



Mucho se ha debatido acerca del origen de la escri- 
tura osada por las uaciouea que aseutarou sa domÍDa- 
cion sobre loa restos del Imperio romano de Occidente, 
'Sosteniéadoae con tal motivo las más opuesta*) teorías 
respecto á la procedencia y carácter peculiar de los al- 
fabetos usados por los Qodoa, Francos, Sajones y Lom- 
bardos. 

Suponen algunos que introducida la escritura latina 
por los Romanos en Italia, las Gallas, Inglaterra y £s- 



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paña, Be generalizó en estos pafsea, gne la usaron , casi 
con exclusión de toda otra, en monumentos y diplomas, 
hasta que la invasión áe los pueblos del Norte, rom* 
piendo la tradición romana, hizo desap&recer Li escri- 
tura latina, sustituyéndola con loe alfabetos importados- 
por los Bárbaros; j establecen comparaciones entre la 
belleza caligráSea de los monumentos escritos que nos. 
restan de los primeros siglos de nuestra era, j las irre- 
gularidades y coufusiones de la escritura, especialmente 
en la cursiva, de loa más antiguos documentos de Ift- 
Edad Media, deduciendo de las diferencias que resultan, 
razones ea que apoyan sus asertos. 

Opinan otros que loa Bárbaros, al establecerse sobre 
las ruinas del Imperio, aceptaron la escritura romana;, 
pero ya por la necesidad de acomodarla á las exigen- 
cias eufónicas del idioma germánico, ya por reminis- 
cencias que tuvieran de otras escrituras por ellos lar- 
go tiempo empleadas, introdujeron en la escritura la- 
tina elementos de origen bárbaro, que la transformaron 
por completo. 

Siguiendo otros autores la opinión expuesta por Maf- 
fei en su Histoí'ia Diplomática, combaten las doctrinas 
que atribuyen en todo ó en gran parte á los Bárbaros, 
el origen de la escritura usada por las naciones de la 
Edad Media, é incurriendo en la exageración contraria, 
afirman que la mayúscula, la minúscula y la cursiva 
romanas, siguieron empleándose después del siglo V en 
la misma forma que antes. Fundados en esta creencia 
combaten las denominaciones de visigoda, italo-godft, 
merovingia, lombarda y sajona, aplicadas á las letr&a 
usadas en los primeros tiempos de la Edad Media, re- 
duciéndolas todas á un solo carácter, el romano, en el 
cual no distinguen más variedades de las que presentan 
las form»s mayúscula, minúscula y cursiva en la escri- 
tura de los Romanos. 



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La primera de la? opiniones ezpnutas es la que lAtb 
prosélibos ha tenido, &an á psBar de ser la que más se 
aparta de U verdad histórica. Bosta la comparación de- 
tenida de caalquiora de loa monamebtofl eacritoa corres- 
pondientes & loa siglos IV y V con los délas naciones de 
ta Edad Media, para convencerse de qne existen entre 
naos y otros muchas y muy notables semejanzas qne de- 
muesbrui claramente la indudable procedencia romana 
de las escrituras posteriores al siglo V. 

No eran los pneblos bárbaros nadónos que pudieran 
dar lecciones de cultura literaria á las qne sujetaron á 
BU yngo. Más atrosados qne los Bomanos, l^os de im- 
plantar BU lenj^a y sn escritura, aceptaron las del Im- 
perio, que por otra parte no conservaban ya la clásica 
pureza de los primeros siglos de nuestra era. Y es de ad- 
vertir que cuando hablamos de escritura usada por las 
razaa bárbaras, nos referimos & los visigodos, porque de 
los demás pueblos del Norte es lícito suponer que no co- 
nocían la escritura. 

Al deBoñbir Tácito las costumbres de los Germanos, 
luce que en estas tribus ni hombres ni mujeres conocían 
la escritura (1), afírma<áon que confirma el testimonio 
de Amiano Marcelino. Auténticos monumentos demoes- 
tran qne los Lombardos desconocían toda noción de es- 
critura al pasar á Italia, Frocopio atestigua que los 
HunnoB, en tiempo de Justiuiano, careciendo de escri- 
tura, se vallan de la palabra hablada para todos los ac- 
tos de la vida, aun para aquellos que más necesitan 
consignarse de una manera permanente. £1 rey Teodo- 
rico, á pasar de haber üdo educado en Bizancio, no sa- 
bia escribir, como lo pmeba el hecho de valerse de una 
plantilla de aro para trazar su signatura en los docu- 
mentos que otorgaba. 

(1) De morlbus Germanortim, cap. X!l. 



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Kacionee de cofltnmbrea betieosAs, desccmoeiati y 6ian 
desdefiabaa toda aocion literaria, considerando poco 
adecuada k sa car&cter y costambree toda ocnpaeion qae 
no faeae la gnerra (1), 

{Cómo se concibe, pnea, que pueblos incaltoB, des- 
conocedores por completo de la escritura, creasen de 
ptonto nn alfabeto y lo propagasen rápidamente por 
Enropa obligando á las naciones que conquistaron, mus 
ilustradas que ellos, & olvidar la escritura romana para 
asar desde luego las letras por ellos inventadas! Sería 
absurdo suponerlo, y. más si se tiene presente que la 
tradición de la escritura romana no se pierde nn mo- 
mento, y que en los monumentos gráficos más próxi- 
mos á las invasiones de los Báibaros no se advierten las 
modificaciones qne señala siempre en la historia paleo- 
gráfica de las naciones el tránsito de un género de es- 
cñbnra á otro completamente distinto. 

El ánico paeblo del Norte que presentaba en la ¿po- 
ca de la inraaion germánica mayor grado de cultura, 
era el godo. Sus relaciones continuas con el Imperio de 
Oriente y su pronta conversión al Crietianismo, hablan 
contribuido mucho & suavizar la aspereza propia de las 
costumbres bárbaras. Conocían, aunqae no estaba muy 
generalizada etd»re ellos, la escrilora griega desde el si- 
glo rV, época en que el obispo Ulfilaa la había propaga- 
do modificándola y acomodándola á las condiciones pe- 
culíares del idioma godo; pero ni aun este hecho puede 
alegarse en apoyo del origen bái-baro de las escrituras de 
la Edad Media , por cuanto éstas tienen por principal 



(1} Se eolre Its pruetHa que podemogeiiDilgnar en apoyo deestl aserción. 
es una la notlcta. barto CDnociila, de las gaatlones que cerca de Anialasuoia 
hicieron los magúate» de su nación para que desistiese de dar iD^lrucclon k 
Atslarlco: y otra la que consigna Uallel, ipoyindose en el UiUmonlo de Pro- 
eoplo,y según la cual Teodorlco no permllli & los Godos quedtewn Instroccion 

h. SUÍ bl;DS. 



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dütintiTO el pertoneoer «1 carácter latino y tener la pro- 
Banciañon labina y aquélla presenta como prindpal 
elemento el carícter gri^^, no habiendo enbre nna y 
obra más Bemejanzos que las que entre bí ofrecen el al- 
fabeto gñego y el latino, ambos derÍTados del feni- 
cio (1). 

Loa autores qne atribuyen á los B&fbaroa modifica- 
ciones esenciales en la escritura romana, 6 la introdac- 
cion en ella de elementos caligráficos hasta la Edad 
Media descono<ádoB, no están de acuerdo respecto á la. 
natnraleza de las alteraciones y variaciones qne expe- 
rimentó la letra del Imperio, ni respecto á las propor- 
ciones en qne 'esta letra y los elementos caligráficos bár- 
baros oontribnyeron á la formación de la nneva escñ- 
tora. ÜDoa se limitan á atribuir á loa pueblos del Norte 
la corrapcion y perv«r8Íon de la letra romana ; otros la 
introdaccion de nuevos sistemas de abreviar; algunos la 
inveoGÍon de letras de forma y significación desconoci- 
das para lús Romanos; y el mayor número de ellos la 
formación de las escritoras minúscula y cursiva. 

Atribuir á los pueblos del Norte la corrupóon de la 
escritura, esnn error en que solamente puede incurrir 
el que no conociendo más oaractnes de letra romana 



(1) LioplDlODgn«itrlbiiT«i>inDlt9lt iDTenclandela «KrHartqiiecoao- 

cemos con el nombre ds cídgada, no apiieca en nuestra historia tMita «1 li- 
gio lili. 

AnlAB de esle tiempo nidio biblí pnetto eo dada lu aierelonei de Saa lal- 
doro r Sao Engenta, el primero de loi caaiet sostiene iiae It escritun HlflUna 
■e formú ft umejanu da la griega, afirmación eonflrmadt por el segando, 
qnlen en la poenin sobre lu tetras «ilablece distinción entra 1* eicrllnra nlfi- 
Üna, do origen heléalCD, y ta liiígodi, de frocaiencia laUna. Acaao en loa el- 
(lOBlllTini, paralsTOrecerla propagación de la tetra (rancsM, lepropalaM 
elmiuor deqoe ItTlflgodabiblaildo Invantadipor alarrlanaC19las,v reco- 
ptne el anoblsp* D. Rodrigo, quo Mel primer blalorladorqae consigna la opl- 
mon por nosotros relutadi, e«loi rumoras ; los diese cabida ^ madoio exi- 
men eo el Cronicón qiw escribid en el sigla XIII. 



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que los de las inscrípcioDes del primer foglo de naestra 
era los compare con loa osados en los siglos V y VI; pero 
el qne atentamente baya estudiado las transformaciones 
sucesivas experimentadas por la escritura romana en la 
Edad Antigua, no podri aeogev tan eqoÍTocada o^nion. 
La escritura romana en loa siglos IV y Y carecía de la 
pureza de lineas y de la belleza caligrjí&ca de tiempo de 
Augusto, y cuando los B&rbaros la usaron no por eso 
aumentó su progrenÍTa decadencia. 

La opinión de que el alfabeto romano fií^ modificado 
por los pueblos del Norte para acomodarle á loa exi- 
gencias eafdnicas de la pronunciación geroL&nica , no 
merece seria refutación, por cn&nto el idioma escrito 
nsodo por los Bárbaros faé el latine, ooino lo demues- 
tran los documentos más antiguos de España , Francia, 
Italia é Inglaterra, y siendo asf no pudieron tener mo- 
tivo que justificase semejantes modificaciones. 

También carece de fundamento la creencia de qne los 
pueblos bárbaros introdujeron en 1» escritora romana 
nuevos sistemas de abreviar, porqne los Romanos, no 
solamente conocían las siglas y las notas de Tirón para 
hacer más veloz la escritura, sino que entre ellos eran 
usuales loa letras enclavadas, encajadas, conjuntos y 
monogram áticas, los signos especiales de abreviaron y 
las abreviaturas por síncopa y por apócope que se usa- 
ron en los primeros siglos de la Edad Media (1). 

En cnanto á la introducción en el alfabeto latino de 
letras inventadas por los Bárbaros, suponen algunos 
qne lo fué el diptongo M, desconociendo qne este signo. 



(1) Li Circo nstiDCla de dar los eplgraaslis el norabre d« liglu i tod& 
clua de abreTlalnns usadas en la» InscrlpcIODei, tomando esU toz en ía sM- 
ti genérico ellmolúglca (ai)Xai, abreilalnrají y no en el resiringldo (lelra 
Inicial) qae iiut tiene, ba dado ocaalon á e^^te error. Ba la aeganda parte de 
eete trabajo, al ncap.irnu en el eeludlo da loa modos de aorevlar aiadix en la 
eacrllun Tlslgoda, demobtraremoa el arigeD romano de cadi uno de silos. 



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prodacbo del enlace de A y E, aparece en alganas mo- 
nedas consnlarea ; nbros la rntroduccion de cnatro sig- 
nos, (S, V,Z y á) en la escribara merovingia por Chilpe- 
ñco, sin advertir que ostaa leerás exóticas ni se gene- 
ralizaron ni dnraroa más que la vida de su introductor, 
y qne por tanto no se pueden considerar como elemen- 
toe qae contribuyesen á modificar el carácter romano 
de la escritora de los Francos; MabilIoD la figura de las 
capitales Ai ^ y ^ y la de tas iniciales £, Q, h y q, qne 
son romanas, y se hallan en los códices latinos de los 
siglos Ill-y IV; y por último, algunos escritores españo- 
les atribuyen orífren ulfilano á la figura de W que tiene 
la ic en la letra curiiva visigoda, sin considerar que en 
los mismos documentos de esta letra se hallan figuras 
-de X que explican el transita de la latina á la visigoda, 
sin acndir & bascar su origen en el alfabeto ulfilaoo, ea 
«1 cual es 4^ advertir qae tenía el signo f el valor de th 
y no el de x, que le ea propio en nuestra escritura de los 
primeros siglos de la Edad Media. 

Tampoco es razonable la creencia de que los Boma- 
nos no conocieron la esciitura minlíscula, y de que fué 
inventada por los Bárbaros. 

B^l testimonio de los escritores clásicos, que hacen 
mención frecaente de escritos en letras menudas , más 
rápidamente trazadas y enceiTadas en menor espacio 
que las mayúsculas; la existenóa en Grecia, maestra 
en ciencias de Roma, de escritura minúscula y cursiva 
desde muy remotos tiempos (1); la dificultad de la ma- 



(I] Los earacleresgrlBgos cursi 109 se usaban ya en elalglo 11 ánlai dé Je- 
incrlsla. Sylieslre en iw Paleograplile vníDerseile publica facsímiles de dos 
documentos en papiro de los aSos luí y 137 antea de nueslra era. El primero os 
una laaUncla dirigida al rey de Egipto Ploloniea PbglomelDr, conservada en el 
Unaao Anl I.ouvre,y el segundo unbaróscopo astrolúglco dadoenelnaclmieato 
<le Anublan, bljo de Psanonot, en IS del mes de Tybl del aSo I." del Imperio 
de Antonlno [18 de Diciembre de m).,Anil)OsdocuiBBiitas eslío escritos eo le- 
tra griega car El ya. 



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jásenla en sti formación, nnda propicia para la pronti- 
tud que exige la extensión de aobaa j contratos, ni para, 
que el escritor pudiera segair sin excesiva molestia la 
marcha de su pensamiento al producir las obr«s litera- 
rias; la imposibilidad de que autores que han dejado- 
nnmerosag obras hubiesen podido escribirlas si no ha- 
biesen conocido más letras que las mayáscnlas; la seme- 
janza que presentan entre si los mía antiguos caracte- 
res mináacnlos de los Godos, Sajones, Francos y Lom- 
bardos, que no puede explicarse sino por el hecho de que- 
procedan del mismo origen, y de que este or^en sea 
romano, porque la incultura de los Bárbaros no hace 
posible que invenfjaran una escritura complicada y di- 
fícil como la cursiva, ni que ésta se produjera en el 
corto espacio de tiempo que m^ia entre el establecí' 
miento de los Bárbaros en el Occidente y los primeroa- 
docnmentos de éstos en minúsculas; y por último, el des- 
cubrimiento de lápidas y documentos romanos ccn ca- 
racteres minúsculos, son praebas que no dejan dada res- 
pecto á la existencia de la minúsoula romana (1). 



(1) BnoDarroll j Uablllon pobllearon el eplUflo de Gaudenclo, eícrllo cd 
caracteres mlnbtculos en el consulado de ürsorPo'eíololiDo^BilB ]. C.):los 
Hanrlnos ban descublerlD la existencia de palabras ea letra mlnAMUln Ana ei 
lOB mismos manuscritos en capitales t unclaleí, ; dado noticia detallada de un 
CAdlce en papiro que contiene las obras de Flatlo Josefo, Iradocldas por Rn- 
floo, T escrito en tiempo de Teodoalo el Grande en carelTt romana: y, por bltl- 
mo> SflTestre y Cbampolllon lian publicado documantos de época romana es- 
critos en e9,Ie mismo caricter de letra. 

Bn elHuseo Arqueoidglco Nacional le eonserTa nn ladrillo roniao [Dúme- 
ro 1.947} en el cual aparecen tas sisul'ntes palabras de la f^neida: Arma vi- 

rumque cano irojae <¡ni primvt ah ortt Ilatlamfalo pro/ujuí torínioiue , 

escritas eo caracteres minúsculos mny an&lojiosálosque constlturenlaescrt- 
turade las inscripciones lapidarlas y de los documentes publicados porBuonir- 
roll, Habllloo y Sylvestre. 

Sise prescinde de loiletnso, tn y n, coyas formas sonmaTAsenlasy exac* 
lamente Iguales i las de los códices lailnos del siglo IV, las demás son mlniks- 
culas y semejante) A las dalos demás monumentos romanos en que secon- 
serva esla escrituran slondo muy notalile la Forma de la e, cuya flgura de u. 
«parece en ios múa antlgnos eKrltos cnrslTOs. 

Kocabedeniro de los limites naturtles de este trabaja bacer ni 



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LoB Bárbaros adoptaron esta escritura al eatableoerge 
ea el Imperio j fandar las prímeraH nBcionalidadea d« 
la Edad Media, y sas mái anti^oa docamentos ho di- 
fieren apenas de los monumentos romanos ea letra mi- 
náscnla, presentando casi identídad loa eacritoraa oUis 
antigtiaa de las monarqnfes viaii^a, raerovLngia, an- 
glo-MJona y lombarda, como teatímonio de sa común 
orfgeu, y Bolamente con el tronscorso del tiempo, tas 
diaüntas aptítudes de eatoa pueblos 7 el aislamiento en 
qao vivieron nnoa respecto á otros, tomó carácter espe- 
cial y distintivo la escritura de cada uno. 

Esta última circnnstancia nos impide aceptar la opi- 
nión de Maffei, qne pretendió borrar las denominaciones 
qne reciben las escritaras asadas por las naciones latinas 
de la Edad Media y reducirlas todas á la romana. Cierto 
es qTie de ¿ata procedían; indudable que al fondarae loa 
Estados de la Edad Media en todos ae usaban los mis- 
moa caracteres romanos; pero no puede neji^rse que 
transcurridos loa dos primeros d« los siglos medios , 1& 
escritura romana afecta en cada nacionalidadua carác< 
(er determinado, qne conservando en lo esencial el tipo 
latino, señala claramente el país en que se trazó. 
. ^By, pues, necesidad de dar algún nombre á la es- 
critura romana según las naciones en que ae baya osa- 
do, y poco importa qne )a apliquemos Iss denominacio- 
nes de visigoda, merovin^a, lombarda y anglo- sajona, 
porque con estos calificativos no queremos indicar sino 
la escritura romana osada en España, Francia, Italia Á 
Inglaterra en los pñmeroa siglos de la Edad Media. 



eiíiiaan de esta iDurlpelan, que beoiM eludí en apoyo de It eilatcnclt de It 
letra mlnAícnU romana, y nos llmllamos i bseerettai Indicaciones reserTindo 
ocnpunm ««pcclaimeiu en ga eundlo detenida. 



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CAPITULO II. 

LA. KSCBITUBA DUBAIfTE LA UONABQUÍA. VISIGODA. 



Adopción de Ía escritora romana por los Godos.— Eicritara ul- 
fllaca. — An&lisls da sn alfalleto.— Sn uso en Esp&ña. — So 
pronta dasapaiieion. — Propagación da la escritura romana.— 
Causas que k olla contribuyeron. — Escasez de códices y ca- 
roacia de docnineatos escritos en la época Tlslgod a. — Carac- 
teres seneraies de la escritura eapañ^ de lo« sicloe V, VI 
y VII. 



Los Visigodos, pueblo de i-aza genniEoim aegun anos 
autores, de raza esdbica según otros, acaudillados por 
Ataúlfo, y como aliados del Imperio, TÍnÍeron á estable- 
cerse en el Mediodía de Francia 7 en el Nordeste de 
España, ocupada ya por Vándalos, Saevoa y Alanos; y 
en lucha continua con estos pueblos, merced al esfuerzo 
de BUS caudillos y al favor de los naturales Hiepano-ro- 
manoB que consideraban m^oB bárbara que la de aqué- 
llos su dominación , lograron ir ensanchando los lími- 
tes de so moaargufa hasta conseguir í fines del siglo VI 
apoderarse de toda la Península. 

Eran los Visigodos los más adelantados en civilización 
de entre los pueblos del Norte. Sus relaciones conbí- 
nnas con el Imperio de Oriente j su pronta conversión 



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al Cristianismo, habitm coatrtbuido á^modiñcar la nata- 
lal b&rbañe de sa raza; pero, menos civilizadoB que los 
BBspano-ro manos , no intentaron, ni de intentarlo hu- 
biesen podido consegairlo, implantar sas costumbres en- 
tre los vencidos. Divorciados de los HiapaUo-romanos por 
divisiones de rttza, de religión, de costumbres, de idio- 
ma y de escribara, comprendieron qne su dominación 
no podría ser permanente si no ee unificaban en senti- 
mientos é intereses con los vencidos, j poco á poco fue- 
ron aceptando los de ^tos. 

Traian los Godos & España un género de letra qne les 
era conocida desde el siglo IV, y qne ha recibido el nom- 
bre de ulfilana, y en esta escritura debían hallarse sus 
códices y documentos anteriores £ la converúon de Re- 
caredo. 

Según refiere Sócrates, escritor eclesiástico del siglo V, 
Trifilas, originario de Capadocia, iaé hecho prisionero 
por los Godos cuando invadieron estA comarca en 366. 
Convertidos los Godos al Cristianismo, le elevaron á )a 
dignidad del episcopado, comisionándole qne solicitara 
del emperador Valente la concesión de territorios donde 
los Godos pudieran refugiarse, librándose de los cootí- 
QU os ataques de los Hunnos. El emperador accedió 'á 
esta sáplica, y XJlfílas pudo volver de Constsntinopla á 
su patria adoptiva, llevando el permiso deseado, en vir- 
tud del cual se establecieron los Godos en la Mceaia, 
donde inventó TJlGlaa una escritura que se ha designado 
con los nombres de Mcesogótica ó Ulfilana, traduciendo 
al idioma gótico y escribiendo con estos signos el An- 
tiguo y Nuevo Testamento. 

Las muestras de esta escritura que han conserVado 
hasta nosotros el Códice Argénteo de la biblioteca de 
Ü0sal, el Carolino de la de Brunswick y algunos frag- 
mentos de la del Vaticano, demuestran que la escritura 



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ulfitana no era más que la gi^iega modiGcada (1), y acó* 
modada por Ülfílas á las condiciones eufónicas del idio' 
ma godo. 

Veinticinco signoe componen el alfabeto de Ulfilas 
aegna resnlba de esbos monantentoe, dies y ocho de pro- 
cedencia grie^ y sietie tomados det alfabeto laüno (2J. 

De los de origen griego qninoe letras que son: A., B, 
r, 5 (3), E, I, K, X (4), M, s, o, n, T, X y z, ae adopta- 
ron aplicándolas & deeignar loa mismos sonidos que ea 
griego, y tre!4, la 'F, 9 y T para indicar respectivamente 
los sonidos tk, vk y w. De las letras de origen latino, 
las seis siguientes :F, Q, h, q, RyS, tenían el mismo 
valor que entre los romanos, y la n tomada del al&beto 
minúsculo latino, tenia valor de u. 

Esta escritora no duní en España más tiempo qne el 
arrianismo como religión del Estado, pero aun en la 
¿poca arriana los contratos de los Qodos polian escri- 
birse en caracteres latinos, y estaba limitado el uso d& 
los ulñlanos á loa libros eclesiásticos. Esta circunstancia 
y el hecho de haber ordenado Recaredo la destrucción 
de los libros arrisaos en 589, peco despnes de la cele- 
bración del Concilio HI de Toledo (5), explican la ca- 



li) Los caraclBTBs nlalsnos han iluta origen i las mis aitraftig y áon ■!>• 
■urdas coDgeturu sobre su orinen, nataralna y dnraclon. 

Quién loshasupueslD rúnicos, quién inTe"lB(lD3por Clfllas, y ii«ban nilU- 
do pal«áürarosesi))ADlesque hayan flitendldasaosoi todila BspaAa crlstlt* 
aa y su dnraclon baila el tígla XI. 

HasU ha llegado i suponer un autor, en presencia del Cddlce Argénteo de la 
biblioteca do Upsal, que los caradores ninianos de erte libro no eran «unnt- 
erlIoB, tino InipreMs, adjudicando asi ]a gloria de la InTeactoa de M Impreala 
i los Godos de la Edad Antigua. Eslti aplnlon ha sido defendida ea una obra 
titulada Mphiíoi illuttratuí, pabllcada en 1731 por el profesor meco thre. 

<3) Algunas veces so presenta con la lorma mlnbieala latina (d). 

(i] En ocasiones ttene la lorma niay&icula (a). 

(S) Fredegarlo en su Cronicón supone qae tres aHos ántei del Concilio dt 
Toledo .~-Et|iafla Sofodo, tomo V. 



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retida absolnla en España de monamenboB eBcrítoa ooq 
caractjrea nlfilanos. 

No ea cier», por lo tanto, la opinión qne fundándose 
en el teebimonio del arzobUpo D. Rodrigo Jiménez de 
Rada exponen algunos historiadoreB, Biiponiendo c[ae la 
escritura ulfilana se hizo general en España deapaesdel 
establecimiento de los Godos, no deaapareciendo de núes- 
tros docamenboB hasta el siglo Xí, opinión ^ue no re- 
siste á la comparación de los monnnientos escritos ante- 
riores á Alfonso YI con loa oaxactéres ulfiSanos, hecha 
por la persona menos versada en Paleograña (1). 

La converñon de loa Visigodos al Catoliiñsmo dester- 
rando la letra ulfílaoa de los libros eoleBi&sdeos y des- 
trayeodo los que contenían doctrinas ó perteneeian á 
la licnrgia de la secta aniana , ant£cii el nso de la es- 
critura en la Fenlnsala. Favorecido el clero por los mo- 
narcas viaigodoB, se dedicó á los estudios literarios, lle- 
gando la escuela sevillana con el insigne San Isidoro í 
iluminar mediante su ciencia las tinieblas de la ignoran' 
cia general de Europa en los prtmeroa siglos de la Edad 
Media. Exigiaa estos trabajos el conocimiento de loa clá« 
sícos gritas y latinos y de loslibroa ecLesiásticosyjuridi- 



(1) El arzotilspo D. Hodrlgo, dice hablando de Ui Godoi; •EcctítíM eom- 
tnucerml et lacerdoUi eTangtlicoi Aotuera , ipecialetque littirat quoi til ctrnt 
tet» GvdüQ eor^tm episcopal iTadiieriü kabantint, qaa i* aMtquii Ritpanlarvm 
et GalllaTura ¡ibrit adhuc Kodíe mptrixlant, liMl, líUerg qiyedicitar tolttana.t 
(Reroni aiep. Cbr, Iib. II, cap. X. 

Bn al libro VI de la mlM» ebra, htblaado de an CodcIUo que sopona cele- 
brado en Leona Qnei del atglo II, dice: iSlatverunt ul jan d< culero onuw 
KTipioreí, omítttt Itílim toíaloiia quon IflphÜai epitcoput adimwntl, goffícli 
tttt^t vlennluT.f 

hon AltoniD el Sabio, en aa Cnkfca pnMral d« Etpafía, traduce cial tei- 
tuilmenle eílas patibras de D. Rodriga y dice qne m mandd á lo» •eKribanag 
destacer Ib lelra toledana, lú que don Golfilai Mipo it lot Godos folló prfM«- 
ramenle.M 

Ambos escritores ban sido copiados pos le rl orinen le fia dlacerntmloate, y de 
esta manera se han generalliido laníos errorea respecto á la dnraeloii de la 
«jerlIuranlBlaní y al origen de li escritora Tlsigoda. 



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eos; 7 no f&lUban espaüoles gue pasaban á Roma j L 
Bízancio k transcribir, ya Iob códices qae contenían estas 
obras, ya las actat de los codCíUos, ya laa produccloaes 
literarias de los míís ilustre? varones de la iglesia. Con- 
tribuyó 6, este renacimiento Utrerai'io la creación de mo- 
na^ierios y la propagacioa en ellos de la regla do San 
Benito, qae preacribia 6. los moajefi el estudio. Tenían, 
. por lo general , estos monasterios un local desbinado &, 
la transcripción al dictado de códices, con lo cual multi- 
plicaban fidlmente an n¿mero y fa£ilibaban la ad^uiú- 
cion por cambio de los que carecían. Loa mismos mo- 
narcas visigodos protegían la propagación de los libros, 
dando en más de una ocasión coraisiones para sacar co- 
pias. Los concilios , por su parte, contribuyeron pode- 
rosamente á la difusión de la ciencia y ¿ generalizar la 
enseñanza de la escritura, disponiendo ia manera cómo 
habían de ser educados los jóvenes que aspirasen al sa- 
cerdocio (1); y todas estas causas promovieron notable- 
mente los adelantos de las ciencias y el mejoramiento 
de la escritura. 

' Focos códices han llegado á nosotros de éste período, 
pero debieron propagarse en gran número á juzgar por 
las Dobicias que se conservan en documentos ínhacien- 
tes, de los c^ue se custodiaban en las iglesias y monae- 
berios. 

Ambrosio de Morales, en su Viaje á la Santa iglesia 
de Oviedo, da cuetiba de haber yisCo bastantes códices 



(I) De hls quos valUDtasparentumaprimislníiintlceitnnisclerlcalnsafQclo 
maMiparlt. statuimua obeervandum ut mai: cum detoosl, vel mlDlslerla eLec - 
tonim coDtradUl tuerlnt, la iloma Ecc1asla> sub oplscopaLl prfCáenUa a propo- 
sito sibl dabetiDl erudirl, (C&aoa 1." del CdqcIUd II de loiedi} celebNdD ea si 
■ña SiT). Bl doctísimo Caiedritlf-o de la llDlvcrsIdad Central, D. Vl'jenta da It. 
Fuente. CDcne I) tra enaste lailnia primera Idea de los semlsariescoaclllare!. 

Kl üoDcillD IV de Toledo ea su Canon U dlctú lamliien dlspaalctones sobre Is 



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de época visigoda, j entre elloa una Coleceion canónica, 
nna Exposición de los cánticos , el Tratado De S^atura 
Rerum de San Isidoro; el Breviario de Rafo Festo; 
el Itinerario •marítimo del emperador Antonino; la 
Historia romana de Próspero de AqnitaDia, y na Tra> 
tado £>e DimsTomtms Urrarum, Á. excepción de los dos 
primeroB, los demás se éiistodiaa en la Biblioteca del 
Escoria), donde hemos tenido ocasión de verlos. 

Los denias códices españoles que dtan los autores de 
bibliografU como anteriores & la invasión agarena, de- 
ben estudiarse con cuidado antes de asignarles fecha, 
P')rgue ha sido general la tenlencia de atribuir á los 
códices de tetra visigoda nna antigüedad snperior á la 
que realmente tienen, y son muchos loa de loa aigloB X 
y XI reputados como del VI y VII (1) , 

Las letras gue aparecen ea loa códices de la época vi- 
sigoda, se diferencian may poco de las usadas en la ro- 
mana. Su escritura capital tiende á hucerse más carva, 
redondeando sus trazos para liacer menos rígida y más 
fScil la figura de las letras. La escritura uncial está tra- 
zada generalmente con una soltura y perfección gue 



(1) >o so lihrd de eala ganeril tendencia el erudito Bsuren en su uetnoHe 
iescriptiva (U Ict códien aotabUs coiuemadns en los arcHtrot iclesihlicos de 
Eipaiía, preinhiiU |wr la BÉblloteca N'aeional en el concurso pAlilIco da ÍSS9. 

LDscidiGesbiblIcoylliArtricDqaeeDnilderam&gaDiieDOí.eonniuy pDsierlo- 
reí i lii leclu que les alrlboya. B1 primero es una Biblia ile la tglula de ToJe- 
do, que íupone de tiempo de San Isliioro. Hemos tenido ocasión de Terla en la 
Biblioteca nacional, donde boTsa eacusotn, y de deducir del estudio de sus 
caracterea que fué escrita en el siglo X y en terrllorlo dominado por los Hoaol- 
mane:, presontiinilo la bitra todas Us clrcunsbmcliis que presentan los códice* 
>lslgútlco-mo£á rabas, según Teiemoe m6n adelante. 

El códice Ilibrgico es un misal procedente ilel monasterio de San Mlllan de 
la Cogulla. q;ie ae ronsí>rTa en la Biblioteca de la Real Academia de la Blslorla. 
Egurcn le supone escrltoen el »lg1o Vll.perosutelra es la conocida con el dodi- 
bre de francesa, la cnnl no en coinenidd acarea los códices españolas hasta 
ODes del slElo XI Ú principios del XII. 

El íuRdaAi'nLo en que se apoya para RJir tan remata antigüedad á este có- 
dice es el estilo de una mlnialnra del canon; úlTlüáadose de que al bacersa la 
transe r I p" Ion de cúdkes solían copiarse con toda lldelldad laa miniaturas de 
loe manujcrltos orU'lnalos. 



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Aada tiene que envidiar á la romana. La minúscala 
presenta forma análoga ¿ la qae tiene eo los docamen- 
toB j códices posteriores & la invaaioD sarracena. Las aa 
'8on, como en ^toa, abiertas por m parte superior, y 
■eu la letra cursiva parecidas & la «, aunque algo inoli- 
nadafi hacia la izquierda; las dd tienen su curva muy 
separada del trazo verÜcal por la basé de la caja del 
renglón; las ee tienen un raegr> qae lea úrve de pi^ ó 
«osben, y mediante el cual se enlazan con la letra que 
les antecede; y las uu enelen tener un trazo derecho pro - 
loogado verticalmente basta, bastante más abajo de la 
linea inferior del renglón, ¿as abreviaturas son esca- 
sas, reduciéndose por lo general í la síncopa de algu- 
nas palabras, & susbituir los ñnaJes en ua por medio de 
una 8 sobrepuesta, y los en v.m mediante una especie 
-de cruz enlazada con la última letra que aparece de la 
palabra. Los nexos suelen reducirse á las uniones de 
la a con la c, d, m, n, p, v, s y t; Á los de la t con las 
vocales y con la r; y á los enlaces de la e mediante el 
rasgo que hemos descrito, cotí la leúra que la precede. 
Lae demaa maneras de abreviar qas se generalizan eu 
los códices de los primeros siglos de la Reconquista, ape- 
nas si aparecen en este periodo. 

Tales son los caracteres generales que distinguen la 
escritura uanda en la monarquía visigoda, según puede 
deducirse del estudio del redacido número de códices 
que se conservan anteriores al segundo tercio del si- 
glo Yin. Semejante á la de los códices debió ser la es- 
critura usada en los dip'omas, pero desgraciadamente 
ninguno ha llegado haeba nosotros y no podemos con - 
vertir en afirmación esta conjetura (I). 



(I) Los HautiDOS (tono III, pig. sis; citan un d»cuni(>nto otorgsilD por 
-Cbloda^ilnlo en ti4fl como el náa antiguo de Eapaha, pero e* eita una de lan~ 
tas BieTcraclones InFundadas como contieno la eradlla obra de loa Hauhno^ eu 
la parte rolatlia t EípaRa. 



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CAPITULO IIT. 



LA ESCatlTÜBiL EN LOS B£INOS DE ASTUBUS Y LEÓN 
DUBANTE LOS CU&TBO PBIMEBOS 8IQL0S DE LA BECONgUISTA, 



EsarUnra de loi rBlD«i de Aatúria» y Ls«di dMpaes da la con- 
quista &r(tbe. — Cluea de escritura usada* en los «Iglo* IX 
al XIL 



La ioTasíon de los árabes produjo honda perburba- 
cioa en la eofera literaria, ya, dentrujeodo muchas de 
las obras notables de las épocas romana y visigoda, ya 
haciendo converger bodas las aspiraciones de los cris- 
tianos hacia UQ solo ideal : rechazar & los enemigos y 
libertar la patria cautiva , j todos loa esfuerzos á una 
sola tarea, la de guerrear hasta conseguirlo. Fero no era 
posible E[ue ee borrase de pronto por completo la tradi- 
ción liberarla, ni que desapareciese la obra constante de 
dos civilizaciones tan esplendentes como la romana y 
. la visigoda; buviéronla adormecida laa catásbrofes que 
siguieron á la invasión agarena, pero á la primera oca- 
sión favorable se reanudó, si no con la vibalidad gae en 
la monarquía visigoda, al menos como reflejo de lo que 
en ésba había 8Ído. 

Loa primeros adelantos de la Reconquisba facilitaroQ 
la reconstrucción de iglesias y monasterios destruidos 



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en la invasión y la fundación de otros naevo9 , en los 
cuales, ajenos los cenobitas & las agitaciones de lo» 
tiempos, compartian su actividad entre la oración y el 
estudio , Reco^éronse en estos cenobios los restos li tera- 
rios de la antigüedad y de la monarquía visigoda; es- 
tableci^OQse en los monasterios escuelas en que sirvie- 
sen de enseñanza, y aplicándose los monjes & su estudio 
y velando por bu conservación y propagación, legaron 
hasta nosotros la tradición antigua. 

Lo que decimos de la cultura literaria en general tie- 
ne especial aplicación al elemental coDocimiento de la 
escritura, que trasmitida en los monasterios de unos re- 
ligiosos á otros, y acomodándose & la norma de loa me- 
jores códices de la ¿poca goda que habían podido sal- 
varse, no fué sino coutiouacion de la usada por loa Vi~ 
BÍgodos. 

Lo azaroso de los tiempos y la general ignorancia 
eran también causas que obligaban á los cenobitas á de- 
dicarse muy especialmente al estudio de la escritura. 
Desconocida ¿sta casi completamente por los seglares, 
tenían forzosamente que extender los documentos pú- 
blicos y privados en que se consignaban los actos y con- 
tratos de [os monarcas, magnates y vasallos, y que ejer- 
cer á la vez las atribuciones propias del amanuense y 
del notario. 

Uno y otro trabajo, la copia de códices y el otorga- 
miento de escrituras, ejercidos sin interrupción por los 
religiosos de nuestros monasterios, produjeron el que si- 
guiéndose la tradición caligráficu de la época visigoda, 
é introduciéndose en ella las modificaciones que la prác- 
tica acreditaba como necesarias , se llegase á producir 
en los siglos X y XI el hermoso carácter de letra á qoe 
algunos han dado el nombre de Toledano, y la i-egular 
letra cursiva diplomática de ios mismos siglos, tampo^:»- 
exenta de belleza. 



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No están fiooformeB los antorea de Paleografía al eun- 
merar las clases de escñtara usadas en los reinos de 
Asturias y León en este período, ni al detenoinar los 
caracteres que las distinguen, lo cnal en gran parte de- 
pende del distiabo pnnbo de vista bajo el que consideran 
los documentos para clasiScar su letra, jh atendiendo 
solamente á los elementos puros de la eecritnra Tiaig¿- 
tica y estableciendo entre ellos diferencias por su traza- 
do y figura, ya considerando, como lo liace Bibelro, la 
distinta procedencia de estos elementos como base de la 
clasificación. El Padre Burriel, en au Paleografía espa- 
ñola publicada por Terreros (1) reduce á tres especies 
las letras visigodas usadas en este período, á las cuales 
da las denominan iones de cursiva, cuadi-ada y redoTida, 
estableciendo para explicar sus caracteres generales pa- 
ralelo entre estos géneros de escritura y los usados en 
tiempo de los Heyes Católicos D. Fernando Y y Doña 
Isabel. "La. cursiva gótioa , dice el erudito paleógrafo, 
es como la procesada , encadenada , corriente y Cíoil en 
su formacioD; pero extremadamente dificultosa de leer- 
se. La evadrada és como la cortesami, apretada, estre- 
cha y regular, pero no de muy fácil lectura. La redon- 
da gótica es como la letra del mismo nombre del últi- 
mo tiempo, dividida en los caracteres, sujeta á pocas 
equivocaciones, clara y fácil de leerse , sabido el alfa- 
beto, ligazones y cifras ordinarias, añadida alguna prác- 
tica y supneato el saber la lengua latina y tener cono- 
cimiento de la materia de que allí se trata , porque sin 
esto cometerá mü yerros cualquier lector. u 

Merino, en su Esctiela de leer letras cursivas antiguas 
y modernas, combate la división de la visigótica que 
expone Barriel, negando que exista una letra cuadrada, 
y suponiendo que la asi calificada era una mezcla del 



(1) Páf. it». 



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cotbíto gótico de Espa&a con la esoritara francesa del 
siglo XI iique ya por estos tiempos se empezaba á mez- 
clar, ya faeae en fuerza de haberlo mandado el rey, 6 
ya porgue habiendo concarrido machos franceseí Á la 
conquista de Toledo hubiesen introducido ea algún 
modo BU forma y gusto de escribir (l).'i Combatida de 
modo tan snperfícial por Merino la existencia de la le- 
tra cuadrada visigoda, niega gne se hiciese en España 
uso general de la es'critura cursiva, diciendo <ique se en- 
cuentra muy poco escrito en cursivo-gótico, que aun 
cree que se reduce á lo gue contiene el códice ove- 
tense del Escorial, y que aunque en algunos códices se 
encuentren rastros de este carácter, sólo es en notas j 
adic¡ones,>r por lo que supone, "de acuerdo con la sos- 
pecha concebida y formulada por el arcediano Pérez 
Bayer, que esta letra no tuvo uso general en España, 
uno que de ella se vallan en alg^unos casos particulares, i> 
con lo cual viene á reducir la escritura visigoda á una 
sola clase, la minúscula propiamente dicha, sentada ó 
redonda. 

La división de Burríel es defectuosa, por cuanto no 
hay en la escritura que califica de cuadrada elementos 
que justifícjnen la exactitud de esta denominación. Le- 
jos de esto, las maestras que presenta tienen como prin- 
cipal alemento generador la Unea curva, como se ob- 
serva en toda letra visigoda. Pero al combatir Merino 
esta denominación, incurrió también en un error digno 
de correctivo, porque supuso que la escritura calificada 
de cuadrada por Burñel, y de la cual consideraba &te 
como modelo el privilegio otorgado en 1088 por Alfon- 
so YI al monasterio de San Servando de Toledo, tenía 
mezclados elementos de la escritura gótica y de la letra 
francesa, "que ya por estos tiempos se habia empezado 



(t) Merino, pís. i*. 



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í mezclar, ja fnese en faerza de haberlo mandado el 
rey, 6 ja porque habiendo concarrido machos íraace- 
ses & la conqniaba de Toledo, habiesen introdacido en 
algon modo sa forma y gasto de escribir; n opinión equi- 
vocada, pacato qoe el privilegio de San Servando j los 
demás docamentoa coya escribara fué califícada de caa> 
drada por Barriel , presentan Los caracteres propios de 
la escritura visigoda en forma análoga á los diplomas 
délos primeros tiempo» de la Reconquista, eo losqae no 
seria jnicioso ní aun veros! mU suponer la exislencia de 
la inñuencia frauceía. 

Máa lógica es la división que hace Ribeiro (1) de la 
escricura de este periodo en ¿Kx£x y semí^(!íica, compren- 
diendo bajo aquella denominación los escritos de los pri- 
meros siglos de la Reconqniat», en que la letra se presen- 
ta con loa caracteres de la época goda sin ingerencias Ó 
modificaciones entrañas, y dando el nombre de aemigó- 
íícaála letra goda de época m& próxima á Alfonso VI, y 
en la caal se hallan elementos de la escritura francesaqoe 
comenzaba á usarse, mezclados con los pecnliares de la 
anügua escritura visigoda. Fero si en teoria padiera ad- 
mdtime esta división, ofrece inconvenientea al aplicarae 
á la práctica, por cuanto es difícil determinar la nata- 
raleza, námero y proporción de los caracteres que bas- 
tan para calificar ana escritura de semigóbica;, dificul- 
tades con que tropezó el mismo Ribeiro y qne le hicie- 
ron calificar de letra mixta de gótica y francesa, la que 
aparece en todos los códices de los primeros tiempos de 
la Reconquista, puesto que él consideraba como aemigó- 
iiea la escritura minúscula no ligada, y como goda la 
que abundaba en nexos y abreviaturas, presentando an 
trazado más imperfecto. 



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Dejando á nn lado eBtas distiatna opiniones, de que 
nos alejan las razones C[tie acabamos de exponer, é in- 
vestigando las modificaciones que en sa nao experimentó 
el carácter general propio de hx escritura de los si- 
glos YIII al XII, podemos desde luego establecer respec- 
to Á ésta una división que es común S, todos los tiempos, 
según se produzcan las letras con detenimiento 6 se tra- 
cen, atendiéndose más que á la belleza de la escñtura & 
la rapidez con que se produzca. La división de la escri- 
tora en magiatml, sentada 6 redonda, y en cursiva, 
tiene especial aplicación á la do los primeros tiempos 
de la Reconquista. La magistral ó redonda, trazada con 
-detenimiento y cuidado y con escasas ligaciones ó nexos, 
se usa generalmente en los códices. La cursiva, cuyas 
letras son de más íacil formación, pero de interpretación 
más diñcil, ya por la abreviación de algunos de sus tra- 
zos, ya por los continuos enlaces con que se presenta la 
escritura, aparece comunmente en los documentos (1). 

Be una y otra clase de escritui'a ti'ataremos separa- 
mente con la extensión necesaria. 



(1) Decimos rom\innMnU |)ara no excluir algunos, aunque raros, códices de 
Iw prlmeroe tiempo» de la Recon([ul«la escritos sn cursiva, ni algunos doca- 
mentosde loa algias}^, XI t XI[ eécrltoi en mlnliscala visigoda. 



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CAPITULO IV. 

LA ESCRITURA EN LOS HEINOS DE ASTURIAS Tf LEÓN 
DURANTE LOS CUATBO PBIMEB08 SIGLOS DE fcA RECONQUISTA. 



La eGCritnra ea los c6dices de este peHodo. 

La ruina de la monarquía visigoda ocasionó perjui- 
cios irremediables á las iglesias en que se custodiaban 
los monumentos escritos de la época visigoda. Destrui- 
das en gran parte, se perdieron los tesoros literarios que 
contenían y que habían sido reunidas en virtud de in- 
cesantes esfuerzos y de cuantiosos gastos. Los eódiceB, 
ya litármeos, ya .conciliares, ya de los clásicoa latinos, 
sacados unos de antiguos originales españoles, traídos 
otros del Imperio de Oriente y de Italia , copiados en su 
mayor parte de los más antiguos y fehacientes de estas 
naciones, quedaron destruido!, abandonados 6 dispersos, 
cayendo, no pocos, en poder de los árabes, quienes se 
aprovecharon más tarde de la ciencia en ellos oonte- 
. oída (1). 

Los monjes, mediante nn penoso trabajo no intemim- 



(1) Asi Ee concibe y ei plica el conoclmlenloqnelos itihtt espaPoleí te- 
' nlan en los siglos X y SI •<« lae llleratoras ct&alcas, gentillM y cristiana. El 
liecbo de coaservarse shn algnnos cddlcea de los mía aalIgciDe de letra Tlslgi>- 
tlcn con notas margloales en áralw, también lo camprosba. 



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pido, procararon remediar el daño qne la ínTasion sar- 
racena habia prodncido. Obedeciendo ya en esta época 
la mayor parte de los monasterios españolee á la regí» 
benedictina, y siendo ana de las ocupaciones prescritaa 
en esta sabia regla la lectura y transcripción da códices, 
dedicáronse los cenobitas españoles á reproducir los qa& 
se hablan salvado de los estragos de la invasión maho- 
metana. Los códices que contenían las leyes del Fuero 
Juzgo, las crónicas de la ¿poca visigoda, las obras de los 
sabios escritores de la escuela literaria sevillana, las co- 
lecciones canónicas, los libros bíblicos, los litárgicos y 
los de autores dáñeos romanos, fueron los reproducidos 
con más especial cuidado en nuestros monasterios, du- 
rante los primeros siglos de la Becooquist». 

Favorecían este renacimiento literario 1(» monarcas 
españoles, fundando en los territorios que iban conquis- 
tando á los agarenoB monasterios 6 igleaiaa, á los cuales, 
tanto los mismos reyes como ios pai-ticulares, donaban 
generosamente colecciones de libros, ya transcritos por 
sn mandato, ya salvados de la rapacidad de los ára- 
bes (1). 



' (I) De atguDDS de los Innumerablee documentoa en que constsn danaclonM 
de libros hecbas ^ las Iglesias y monaslerlM de Asturias r'I^eon «a Im li- 
gios Viit al II bemos ronuado la slguleale nota, teDlBDdo para ello k la Tlsta 
las riquísimas coLecciones dipioiti áticas del ArcblTO Hlstdrtco Nacional. 

En IV de Enero del afio TBO, Aldegostro, bife del rey D. Silo, dond ai moaat- 
terlo de Santa Hada de Obona<unumnUni¿(, ct UctiúnartMTa, et ricpoMorium, 
el duoí ptolíiríot, e! uno iUtíogorum, el passiendi'ium el «na regula de orit- 
ne S. Btnedictit. 

Kn 11 de Hayo de 911, Addallno, abad, donú a an BobrlDo LeOTlgllda dos Igle- 
tlaa fundadas por su padre sésgalo en territorio de Lngo, y entre ios abjeto*. 
que con ellas Incluía en la doaacloa, enumera •libroi dúo: manuatti, talte- 
riuTR, canI<portHn«llitmiiorum,oraUonum,{ennanuni«l pnnisi ordiitumal 
líbeT spiriluatliiia ti unli^onalium qw¡s ibidem littarñt ñoicrico GundMfAdic 
pro femcdium aninue uta*. 

En 13 de Hayo de SM, Hermenegildo, Argemiro, Hibemato y otros, doMren 
al UMnaaterlo de Sabagua •aníf/onaríum, comí non, nUMuaJe in duobM corpo- 
rtbut Mvitum, taUíTívm cuta cantieii el Afmnit. ordínum, líbeliis attít it coti- 
diano offcio cun lecíionlhit vel missai, crarum, ceníenlíarunt, prícuma. 

Kd S da Diciembre de BU, Félli dld i la Iglesia y monasterio de saMtat 



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Figaraban en primer término en estas donacioneB 
los libros de liturgia índiapenaables para la práctícft de 
las ceremonias relij^osae, pero no dejaban de apnrecer 
en ellas códices bíblicos y canÓDÍcos y obras de ciencias 



MufOf lD9Slsal«DlMllliro8: ■fMJÍtrhiin, ConUcum.Oralianum, JTaniuiliuintl 

Ba 16<i Jallo ieSW, Today Areontldleron al monasUrlo de San Inllaa de 
Plasca -Hinit ttclesiatlicot ¡KUtonum unum, anlilonaTias duoi, orafíonusí 
uimni, ordiBumunuis, coimnícuiiiuBum. riilioiioíeuBum,i»rec«in«inim,[i*e- 
Ovmiezirifinaateitactt i(ari«uiiutn.> YaAaden: *BiMieUcam HUnm paltr 
ni«ui ilanintM Aldroüus dedil ego lamín cunjirnui.- La palabra AfAliotecam debo 
entenderle en el seo tido de Blbtta. 

Ba 99^ Hermeneglldey BU majer Paterna, nonaran alsionaeterloda Sobra- 
do an consldarablB nAmero de librue y entre ellos el Iralado de círginitoJc 
Sandia MarUB rír¡;ln{c. 

Bam, Signando, obispo de üompostela, dld ai ntlamamoiíasterlo de Sobrado 
loe libro) %\iía\iiAM: titdiftmnTlos ÍMot , lale^roí atqat p«r/cdos,or<tlt(m«i 
duoi inUgrot, isanvalt intxgrvm, cotaknm mttfp'um, ptu/onum, pioílerfum 
cnm fuünii, cunUdt etkYamis, hOTiinos duot, unum epitcofalim et alíerunt 
minorem, precutn drarfum In ununt corport, vítat FOlrum tínonitnarum, reifu- 
lorutR, iHtlJIuIionum a octo Tilia in uHuni>. 

BDl.odeDleUmbrBdetni, salud, presbítero, rogvomt nía Helíki, ú\6 almo- 
oaslerlo deSabagupimiiíerdKccíeilailiiv libroi cómalos diuu, dúos tnaiitMi- 
let, aRlJpftanokf lr<i, oralfonum dufucl treí pcolntorum, ordtnuní, pretum fiot- 



Ed ib de Noviembre de 97B, Si/Hor qvaii confftsia, did al monaslerio de Sao 
■Igael déla Tilla deGallegos nlíAros eccUiiaiticas: xanuíüt, tomietmt, anU- 
phonorium, oralfonum, termonum, prtcvm, pMJteríum, onlfnumi. 

Bniede JuDlodaSM, VelascoUuBoiy eu mujer Natalia Godo, dieron al nio- 
naslerlo de San Salvador, naotlIoDarlo I, psilterlos II, mletlgo I, ordlno I, pro- 
gol, cómico 1-. 

Xb IRIS, Adoslnda dld RlmonasterlodeSaaHirllnde la Villa de Lalin qnla- 
cecddleee, la mayor parle litúrgicos, Bnire los que noperleaeconi ealdelaM 
Atora nn ejemplar del Fuere Juzgo. 

Dota Urraca, bermuní de Alfonso VI, donOenlOMalmoaatterlo da san Po- 
dre de Eilonia,elto en la villa de Vaide Araduey, biUialAecam, mnroüa jot, 
tUm polrutn, pationMm, dtolo^rum, icnlotltarum, gtnira oflicioriim, tiirnm 
«llHAolagionm, Hbtltum de tlrginUale HaUt Marta, aporkaílfsim, llttrum 
Bitrte. 

HuctMi mil doeumentoe podíame» citar en qne sebácea donaciones de llbroe 
ilaa lgle«la« del aotlguo reino de Leoa, pero jaígamosiuflclentala no'R qoa 
antecede para qae pueda formarse idea de la abundancia de cddlces, eepeclal- 
ttonte de K>« lUÑrglcoa. que debid babor en nuestros monatterloi durante loa 
ilgloaTIllalSl, ydelosInceMOtes trabajat qae debieron emplear loscenobl- 
Ua para multiplicar tan considerablemente el número de ejemplaree. 



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y amena literatura, como lo prueba el íudice de los ma- 
nuscritos existentes en la igleiúa de Oviedo en el año 8S2 
gne comprende cuarenta y cuatro libros, relativos uaos 
& materias ecledásticas, otros á ciencias naturales, y al- 
gunos, aunc[ue enproporeion exigua, de literatura clási- 
ca, especialmente de obras poéticas de Ovidio y de Vir- 
gilio. 

La letra' generalmente usada en estos códices, está 
. brazada con regularidad, guardando suk elementos la se- 
paración debida, existiendo perfecta distinción entre 
sus gruesos y perfiles y conservando constantemente la 
misma inclioacion que suele coincidir con la línea ver- 
tical. Abunda en abreviaturas más c[ue la escritura cnr- 
'fflva, acaso porque los amanuenses trataran de compen- 
sar el mayor detenimiento á que obligaba su trazado 
con la economía de tiempo que resalta dal uso de las 
abreviaturas. La figura de las aa es una de las cii'cnna- 
tancias que á primera vista caracterizan este género de 
escritura. Aseméjaose á, nuestra a cursiva, si bien se 
hallan siempre abiertas por su parte superior. Sus nexos 
están reducidos casi exclusivamente á los que enlazan 
la e de figura parecida á la nuestra manuscrita mayfis- 
cula con las consonantes que no traspasan la caja del 
renglón, verificándose estos enlaces por medio do la pro- 
longación de la inflexión central; 3' á los de la t con las 
vocales y con la r. 

La escritura visigoda de los códices, sin dejar de pre- 
sentar estos caracteres generales que la distinguen en 
los siglos VIII al Xn, experimentó en ellos transforma- 
ciones que permiten fijar aproximadamente su fecha. La 
de los siglos VIII y IX es irregular, desigual, tosca, tiene 
meaos abreviaturas y no establece perfecta distinción 
entre gruesos y perfiles. Desde los ■primeros años del si- 
glo X se observa sn la escritura visigoda un mejora- 
miento extraordinario en cuanto á !a igualdad de su 



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trazado y á 1» pureza de ana raagoa, ^amentando el oú- 
mero de sua abreviabnraa, pero no el de aiabemas de 
abreviar. Eate ap<^o de la escritura visigoda 11^ hasta 
fines del siglo XI, ea qué la iaSaencia fraocesa iutrodajo 
elementos exóticos en la eacritura visigodu. Los trazos 
de las letras se hicieron más rectos, perdiendo en belleza 
lo que ganaban en proporcione* geométricas. Tía forma 
visigoda de algunas letras fué desapareciendo hasta ^ue 
sólo .qaedar<Hi 1 a a 7 la í, que más tarde desaparecieron 
JBinbien ya mny generalizado el uso de la escritora 
francesa. Lossiatemsa de abreviar propios de ¿ata, ae 
introdujeron también en la letra de transición: usáronse 
en ella las vocales sobrepuestas para designar sa valor 
y el de r, y el signo de ua, y ae generalizó la costumbre 
de escribir en algias laa partículas de uso frecuente. . 



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CAPITULO V. 



LA BSCRITUBA EN LOS KEINOS DE ASTUBIAS T LEÓN 
DÜSANTE LOS CUATBO P&IUBBOB BIOLOS DB LA BBCONQDISTA. 



El que aparece ea los 

El docamenbo original más anbigao que bo conserva 
en Eepnña ea iia& carta de venta de una viña en Fiasca, 
otorgada por Manila, hijo de Ariulfo, & Arcemundo y 
■a mujer Reooire, en 9 de Setiembre de 857. Su eeori- 
tura es carúva visigoda, de no difícil leebnra. La fignra 
de laa letras está hecha con regularidad. Las aa aoa de 
dos formas: una parecida á la de una u cayos trazos se 
encorvasen estrechándose por la parte superior, y la otra 
parecida á nuestra e mayúscula manuscrita, annque con 
inclinación hácta la izcjuiet'da; la e tiene & veces esta 
misma forma, y se distingue de la a en escar inclinada 
á la derecha, sirviendo su trazo cential de arranque á . 
la letra liguiente. Las rry las 88 üeoen análogo trazado, 
sin que esista más diferencia que las distinga que la ma- 
yor angulosidad de aquéllas. La t tiene forma de una a 
cuya curva se prolongara por la parte superior én sen- 
tido horizontal. La g tiene figura semejante á la uncial 
del anterior periodo. La x con un trazo recto que se 



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prolonga desde su extremo superior derecho, designa el 
namer»! XL. Las abreviataras no son may abandaotes. 
lámftanse á algoaaa por sincopa, á menor número pOr 
apócope, á la terminación wm ya describa , £ an ras^o 
en el caido de la p parn indicar per, y & la s sobrepuesta 
para designar laB terminaciones en u«, y con la ^ , de ue, 
IiOB enlaces de letras son más frecaentes : la e , a , í , /, 
r, s, son las letras que con más frecnencia ee enlaisan. 
Tales son los caracteres del documento más antigno de 
España y los qne en general presenta la escñtnra diplo- 
mática del siglo IX. 

La variedad de clases de letras para los documentos 
sorgiÓ en el X y continuó en los dos sigolentes. Usá- 
ronse la oureiva, más ligada y complicada qoe en el si- 
glo anterior; la redonda, idéntica á la descrita al tratar 
de los códices de este período, y la cursiva prolongada. 
La cursiva íaé la escritura más usual en los documentos 
de los siglos X y XI, en los cuales se regularizó, presen- 
tando más igualdad sns letras que en los siglos anterio- 
res. En cambio el sistema de enlaces se complica, aumen- 
tando considerablemente el número de nexos. Los sig- 
nos de abreviación se multiplicaron agregándose á los 
que designan ua y per, la cedilja para las terminaciones 
en is, la ce vuelta para indicar la sílaba con, y otros sig- 
nos antes no generalisados y que detallaremos en la se- 
gunda parte de este trabajo. 

La escritura visigótica redonda tuvo mucho más li- 
mitado su uso eu los documentos, pero desde el siglo X 
comenzó á alternar, aunque en proporción exigua . con 
la cursiva. A fines del siglo XI se generalizó más su em- 
pleo, pero nunca alcanzó la aceptación que esta letra. 
Respecto £ loa caracteres propios de la letra viógótica 
redonda usada en los diplomas, nada tenemos que aña- 
dir á lo que de ella hemos dicho al considerarla ern los 
códices. 



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La. escribnra prolongada se ha Dsado para el texto in- 
tegro de los docatnentoB, algunas, aunque raras ve- 
ces (I), pero ha tenido frecnente empleo para la pri- 
mera lÍDea de los documeatoa y para laa suBoripciotiee, 
especialmente en los documentos reales. La forma de 
sus letras era la propia de la escritura curaiva, sin m&á 
difei-encia que la ori^nada por la desproporción entre 
su desmesurada altura y su exagerada estrechez. Los 
trazos de estas letras solian & veces estar formados por 
arcos de círculo ó por inSexiones, y & veces llevaban 
rasgos puramente de adorno. £1 uso de la escritura pro- 
longada para la invo<^cion y suscripciones del docu- 
mentó duró en la escritura visigoda desde el siglo X 
hasta fínes del XI, periodv durante el cual también íaé 
muy general en Francia. 



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CAPITULO VI. 

DESAPAHICION DE LA. ESCBITUBA VISIGODA 
EN LOS DOCUMENTOS Y CÓDICES DE GALICIA, AST 

LEÓN y CASTILLA. 



Strror«a Kcero de la desaparición de la escritura 
Pruebas de que no ctn& por completo do nsarse e 
mentoB hasta flues del siglo Xtl. 



Ha sido opinión aceptada geaeralmentG la ci'eencia de 
que la escritura visigoda había desaparecido de nues- 
tros diplomas y códices para ser sustituida por la fran- 
cesa, en virtud de un concilio que so snpone celebrado 
en León á fines del siglo XI, y respecto de cuya fecha 
no están conformes loa historiadores, si bien el ma- 
yor número lo atribuye al año 1091 de nuestra era. 

Han dado origen á esta creencia las palabras que 6, 
dicho concilio consagra el arzobbpo D. Rodrigo, afir- 
mando que loa prelados en é[ congregados «stattierunt 
utjam de ctete^-o omnea soiiptorea, omiasa littei-a iole- 
iaiia qvam Ulfilas episcopus adinvenit galUcis Utteris 
uteruniítr," y las de D. Alfonso X-ena« Crónica gene- 
ral de Espafia, consignando que "eetablecteron lo que 
tanto praoie al rey D. Alonso e tan a corazón lo háfñe 
que mandaron que de allí adelante todos los escribanos 
desfacer la letra toledana la que Don i 



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po de loa Godos /alió primercunente e fizo loa fi^rae 
de las letras del su A B C, que d^aeen eataa e uaaaen 
de las letras sit Á B O en loa escrituras del ofieio de 
Frajicia. » 

Fundándose en estos textos, ba eapnesito la mayor 
parte de los aotori» de F&leoj^fÍa, que hubo nna dis- 
poeioíon de un concilio celebrado ea León en 1090, 
1091 ó 1096, en el cual al mismo Uempo que se aboli<S 
la liturgia f;oda, se prohibiií el oso de la eacritura tíbí- 
goda, prescribiendo el empleo de la francesa, con tanto 
contento de Alfouso YI, dominado completamente por 
la inñuencia francesa, como disgusto para loa roiaos de 
León y Castilla, encariñados & las inabitueionee Ub&rgi- 
cas y á la escritura usada en la ^poca visigoda, que des - 
pertaban los gloriosos recuerdos del sabio prelado de 
Sevilla. 

Pero si bien es verdad que í ñnes del siglo XI se en - 
cuentran algunos documentos y algnaos códices, muy ra- 
ros por cierto, en escricura francesa, ó en visigótica con 
modificaciones propiasde aquella escritora, débenae atri- 
buir únicamente á loa muchos franceses que vinieron á 
España en tiempo del conquistador de Toledo, y consi- 
derarse aquellos monumentos como verdaderas excepcio- 
nes que se separaban del uso común, regular y usual de 
escribir en los últimos años del óglo XI y en los prime - 
ros del siguiente. 

La escritura visigoda no desapareció, como se ha su- 
puesto, en tiempo de Alfonso YI, ni éste dictó disposi- 
ciones respecto Á sn abolición, y si las dictó, ni su texto 
ba llegado hasta nosotros, ni los docamentos comprue- 
ban BU observancia^ 

Los otorgados por Alfonso YI con posterioridad al 
año 1090, lo mismo que los anteriores á esta fecha, se 
encaentrao escritos en su mayor parte con los caracte- 
res llamados visigodos , apareciendo en número exiguo 



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los de letra fmnceaa. La cancilloría misma del monar- 
ca, pues, al hacer nso caui excluaivo de la escritura vi- 
sigoda, nos logó incoa brasbable testimonio de la no ejás- 
tencia de la prohibición atribuida al concilio . leon& 
porgue no se concibe que el monarca que la establecía 
fuese el primero en manifestar públicamente, por medio 
de loa documentos que otorgaba, el poco aprecio que de 
aafí prescripciones hacia. 

Los documentos emanados de Doña Urraca ofrecen 
extraordinaria variedad respecto al aso de la I«cra; h^ta 
tal punto, que no puede establecerse regla que señale 
cuándo usaba su cancillería una y otra escritura. Sí 
puede decirse en medio de esta variedad , que durante, 
SB estancia en Cadtilla predominó en sus documen- 
tos el uso de la letra francesa, y que en los que otorgó 
durante su larga permanencia eu Galicia, iné más ge- 
neral el uso de la letra visigoda. En tiempo de Alfon- 
so Vn se observó ya en los documentos reales el predo- 
minio de la escritura francesa. Ea esta letra se halla la 
mayor parte de sus documentos. Pero no ea rato encon- 
trar aáu documentos de este monarca escritos en letra 
TÍsigótica cursiva, nada diferente de la usada en los si- 
glos IX, X y XI, Un ejemplo de entre los varios que po- 
dríamos citar, presentamos en nuestra lámina XXXIX, 
que contiene facsímil de la letra con que se esciibió la 
donación de la iglesia, coto j feligresía de Santiago de 
Castro, que D. Alfonso YU y su mujer Berenguela otor- 
garon al monasterio de San Marún del Pino, en 13 de 
las kttlendas de Mayo de la era 1172 (año 1134). 

Loa documentos portugueses comprueban la misma 
opinión. El erudito profesor del Aula Diplomática de 
Lisboa Juan Pedro Ribeiro (1), haciendo un detenido 



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estadio de la esmtura qne aparece en los docamentos 
de los monasterios de Pedroso, Fendorada y San Bento 
de Ave Uaria do Porto, ha observado que los documen- 
tos de los años 897 á 1107 están todos escñtoa con oa- 
lacterea visigóticos y gue en este año aparece el primer 
documento en escritura francesa, la cual alterna con la 
visigoda hasta el año 1152, desde el que se usa ya ez' 
elusivamente la letra galicana. 

De este estudio deduce el referido autor que durante 
el gobierno del Conde D, £iiric[ue dominó el uso de la 
latea visigoda, y que en el de la reina Doña Teresa al- 
ternó ésta coa la francesa, la cual se usó casi exclusi- 
vamente en las documentos reales desde tiempo de Al- 
fonso Eoríquez. 

Eq los documentos particulares se observa aún ma- 
yor resistencia que en los reales á, la desaparición de la 
esctítura visigoda. La letra francesa no pudo implan- 
tarse de pronto. Se generalizó luchando con la tradi- 
<úon, con la costumbre y haata con las excelentes con- 
diciones caligráficas de la escritura visigoda, y sola- 
mente después de largo tiempo de propaganda y de en- 
señanza pudieron conseguir los cluniacenses poner en 
UBO SU nueva escñtura. Los documentos del mismo mo- 
nasterio de Sahagun, foco do la reforma clnniacense, y 
en el cual se ha ci-eido que debió adoptarse desde luego 
la letra francés», £icilitan praebas en contra de esta 
creencia. 

Cientotreintay tres documentos posee la rica colección 
díplorúática de Sahagun otorgados desde el año lOdl , en 
que se supone celebrado el concilio de León, hasta 1110, 
y & excepción de siete (1), todos están en caracteres vi- 



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sigodoa; j inn de los siete en letra francesa, alg^noi 
presentan reminiscenoiAB góticas, y se podria dudar de 
si los otros eran originales 6 copias algo posteriores. 

Wl célebre becerro 6 refpstao de prinlegios títnlado 
JAber ieata/tMntonem SanoH Faewndi, ett& etorito en le- 
tra minúscula viñgoda en el afio 1110. 

En los diez años tdgaientes & esta fecha todavía se 
observa en los mismos doeomentos de Sahagan qne te- 
nía arraigo la escritura española, puesto qae casi apare- 
ce igoal el námero de los de esta letra al de los de le- 
tra francesa. 

Tninscnrrido el año 1130 domiiuí ya esta escritura 
oaú por completo en los dcñumentos del monasterio (ñ- 
tado, existiendo algunos, aún iiasta pasado el afio 1130, 
escritos de letra visigoda. 

Es de advertir qae hemos hecho este an&lisis en do- 
comeatoe de Sahagun, donde debió generalizarse antes, 
por sni especiales couditñonea, la escritura francesa, y 
así no habrá de cansar extrañeza que la desaparición por 
completo de la escritura visigoda no se llevara á cabo 
hasta fines del siglo XII. Algunas comarcas, las más 
apartadas de la monarquía, Asturias j Galicia, la con- 
servaron hasta los últimos años del referido siglo. Be 
nna donación otorgada por el monasterio de Sobrado 
en la era 1210 (1172 de J. C), esbít sacado el facsí- 
mil XLIV, escrito en letra visigoda redonda. 

Besamiendo estas observaciones, resulta; 

1." Qae si bien la letra francesa apareció en tiempo 
de Alfonso TI, este monarca usó generalmente para los 
doonmentos qae de él emanaban la letra visigoda., j 
son verdaderas excepciones sns documentos en escritu- 
ra francesa. 

2." Que en el reinado de doña Urraca alternó el uso 
de ambas letras en los docamentos reales , pero domi- 



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n^do el de la letra francesa en loa docniqeatroa caa- 
EellansB y leoneaes y el de la visifroda en loa qae otor- 
gó esta teiua durante sa permanencia eu Qalicia. 

3.° Que en tiempo de Alfonso Vlldomioó ja la,!(e- 
bra francesa para loa docnmentoB real^, ai bien todavía 
■e hallan documentas de este monarca e^oriiqs ea letr^^ 
TÍfligoda. 

-i." Que en los documento» parücularea no se iazo 
firecuente la eacntura francesa hasta braoscurridpa lof 
trea primeros lustros del siglo XII. 

5." Que deapaea de esta fecha fué disminayeado el 
nao de la visigoda y generalizáp^o^ el de la francesa, 
ú bien no es raro, especialmente en Gatióa, hallar do- 
cnmeptoa hasta de los últimos años del siglo XII escrito^ 
en caracteres visigodos (1). 

Bastan las conaidetaciones que bemoa expuesto para 
qae pueda formarse idea exacta del or^en, progr^ps y 
deeadencia de la escritura usada en los documentos y 
códices de loa reinos de AstliriaB y León durante los 
cnatro primeros sigloa de la Reconquista, y de los carac- ■ 
teres que presentan en cada uno de éstos , ala que haya 
necesidad de consignar en este capítulo pormenores y 
detalles que habrán de ocupar nuestra atención en la 
segunda parte de este libro, al hacer el estudio analiü- 
co de la escritura visigoda. 

Si continuando la tradición seguida por cuantos aubo- 



(I) NuestraopIMoacoIncIdecaBlcompletameDte can la del docto caMrá- 
Ifcade SRlaoiflDDa Fray losé Peni, qnlen, contra la geneml creends, sostnini 
qmlaescrllnrBTlsIgoda termlodconelalglo III. 

Losauloresdel .Vnuvenu traite de t>ipli>mali<iite (1.111, p. 39i] citan esta opl' 
nIOD para combatirla con la ligereza qno le» es habitual al tratar do Dlplomt- 
lica ««paílDla, y aln mis tu adam etilo que loi caracteroB que presumon encontrar 
•n los modelos de documentos españoles publicados por Naiarre, sin examinar 
Bl citar un solo documento orteioal, sientan como principio ailomtilco qna la 
abolición i* nía eicrllura tt mói íardía i que estaba en uta deipuu del (i- 
fla Tím y acasu tu el W. 

Lainlundndoy tiaBlaabíordo de asta aserción noscilme de refutarla. 



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ree haa pablícado tratados de Faleograña, consíder^se- 
moH limitado el uso de este género de letra & los reinos 
de Astúñaa, León y Castilla, podriamos dar por termi- 
nada esta reseña histórica y pasar desde luego & la se- 
gunda parte de este trabajo. Pero qo desconocemos ^ne 
la escritara romana, con trazado y condiciones análo- 
gos á los qne presenta en la monarquia visigoda, conti- 
nnó nsándose en los códices y diplomas de Navarra y 
Aragón anteriores al siglo XII y en los monumentos es- 
critos durante el mismo periodo, en lengua latina, en el 
terñtorio ocupado por los Árabes ; y nos es forzoso para 
completar nuestro estadio , exponer los caracteres dis- 
tintivos de la escritura visigoda en los pueblos de la Re- 
iDonc|uista Pirenaica y entre loa Mozárabes, i. cuyo ob- 
jeto consagraremos los dos capítulos siguientes. 



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CAPITULO yii. 



LA. ESCBITUBA TISIOODA. ENXOS PUEBLOS DE LÁ RECONQUISTA. 
PIBEKÍICA. 



SatMiA duración da la eiorltara visigoda an Cataluüa. — 0«» d* 
aata eacrltura cu Aragan y n&Tarra. — Caracter«s dlatintívos 
qÓApresBnta en loi docnmeiitoi y códices da eatoa Eatadóa.— 
Decaparlolou de la etcritura Tiiigoda en Arngoa. 

La eacrifaura visigoda en forma análoga á la que pre- 
sentaba en los códices y dooameaboa de los siglos Y, VI 
y Vil, siguió usándose en las naciones emanas de la 
Beconqnisba Pirenaica. 

£n la parte de Cataluña íaé, sin embargo, muy 
corta la duración de dicha eBcritara, siendo saatitaida 
desde el siglo IX por la francesa. Las especiales oocdi- 
ciones de la reconijuisba en aquel territorio, arrancado 
al poder de loa Árabes por el esfuerzo de Carlomagno y 
por la tenacidad de sus snceaores; ia dependencia po- 
lítica en que respecto á Francia estavieron los conda- 
dos de Ausona , Gerona y Ampurias, y más tarde el de 
Barcelona; la dependencia religiosa en qne se liallaron 
respecto á la sede de ^Tarbona las iglesias de Cataluña; 
y el origen francas de muchos de los que se eatableciaa 
en los territorios recién conquistados á los árabes, fue- 
ron causas que determinaron en aquel territorio la in- 
fluencia francesa en las instituciones y en las costumbres. 
Los usos diplomáticos eran alli franceses; contábase el 



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¿lempo por los reinados de los moDarcas de Fnmoia; 
Adoptáronse los formnlarioa notariales de esta nación, 
y en coacto á la letoa, generalizóae en Cataluña la res- 
taurada bajo el imperio de Carlomagno. Hechos son es- 
toa que explican la carencia casi abaolata en Cabaltifi» 
de documentos y códices escritos de letra visigoda, y 
que justifican la sospecha expuesta por el P. Villanue- 
va en sn Ticy'e literario á loa iglesiaa de Eajxtíia, de qne 
los pocos monumentos de letra visigoda existentes en 
Oatalnña, ó aoa de época anterior al siglo IX, 6 escritos 
en alguno de los demás EstadoB de la Fenínaala y tras- 
ladados á aquella región. 

No sncedió lo niamo en Aragón y Navan», donde 
aunque influida algo por la escritnra franctjsa , se con- 
servó el uso dü la visigoda para los documentos y los 
códiceH. Los monasterios fundados en ambas regiones, 
eran, como ios del reino de León, al mismo tiempo qne 
^isiloB de recogimiento y devoción, centros de cultura y 
verdaderas escuelas donde recibiau instraccion , no so- 
lamente loe que deseaban consagrarse al retiro del claus- 
tro, sino hijos de magnates y hasta de reyes, que ha- 
bian de educaiae para el siglo (1). Kl námero de mo- 
nasterios llegó £ ser considerable, y los de San Pedro de 
8ire8a, de Alaon, de Leire, de San Juan de la Peña, de 
Ovarra, de San Yicborian, de Cillas, de ¥rdax , de San 
Zacarfas, y otros muchos qne podríamos citar, contenían 
abundante copia de códices de literatura sagrada y pro- 
faoa, ya anberiorea & la invasión árabe , ya transcritos 
por los monjes (2). 



<1) saoeiia al Mtior rué edocado «a ei monuterlo de Su Salvador á» 

<1) San EDiogioan n «UleiMTim, reeotrUndh ■■;«■>•* deiMnonMIe- 
.tlogGltadat,iiaUAiio>dlooI)n> «clsai&sUouuiiu UUIoleeM, eloo tanUm 
prodaccloDe» lllerartM de los eUsIcos putanes, t especialmente de Virgilio, 
Hortelo, Juienal } ATleno. 



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40 
El carácter distintÍTO de la escritura viaigótico-ara- 

gonesa ea su tendencia á adoptar la forma mínúsctila 
<5 sentada, excluyendo loa enlaces propios de la cursiva 
y adoptando formas rectas, acaao por la inflaencía qae 
la escritura carlovingia ejerció en las comarcas eapaño- 
las práximaa al Pirineo. Apenas se encuentran docu- 
mentos de estos pftíaea en letra cursiva y escritos con 
posterioridad al primer tercio de! siglo X, y loa pocos 
C[ue existen no conb'enen la diversidad de nexos que 
aparece en los de los reinos de Asturias y León. En Iob 
de escritura minúfwula sentada se advierte ^ue alter- 
nando con algunas letras que, como la a, c, ¿f, s y í, 
suelen presentar la forma visigoda pura, aparecen otras 
cuya figura es semejante á la que tienen en el alfabeto 
galicano, ofreciendo testimonio del influjo que en la es- 
critura de Aragón y Navarra ejerció siempre la fran- 
cesa (1). 

Keseñados sucintamente la historia y los caracteres 
distintivos de la escritura visigoda de Aragón y Navar- 
ra, conviene puntualizar antes d« terminar este capí- 
tulo la época en que cesó su empleo en los documentos 
y códices. 

Ia proximidad i Francia; la pronta venida S. los mo- 
nasterios aragoneses y navarros de religiosos de esta na- 
don á propagar la reforma cluniacense, y la índole mis- 
ma de la escritura gótico -aragonesa, que venia á ser una 
letra de transición entre la visigoda y la francesa, fue- 
ron causas de que en los países cristianos de la Recon- 
quista Pirenaica se introdujese y generalizase antes qae 
en Castilla la escritura galicana, decayendo más rápida- 
mente el de la visigoda. 

(1) Pneden dar IdM de la ascrltncB Tislgodi niadi anlosF.sUdosdBlt Ra- 
cooqDlflB Ptranálca Ui íMsinllei XVII, XXVIII, XXXll, XXX>V, XXXVI, XL 

TXLIII. 



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En el ñglo XI, ya ea Aragón y Navarra ambos gé- 
neros de letra se asaban con igaal frecuencia , y en el 
aigoiente se hizo raro el gótico. Mas no por eso desapa- 
reció por completo liasta los últimos años del siglo XII, 
advirtiéndose que en loe documentos de D. Alfonso I, 
Ramiro n y doña Petronila y Kamon Berengner IV, no 
m raro adverür los caracteres distintivos de la letra gó- 
tico-aragonesa, y que en loa documentos otorgados por 
personas particulares duró aún más largo tiempo el em- 
pleo de esta encñtura. 



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CAPITULO VIII. 

LA ESCBITURA. ViaiOODA. USADA POB LOS H0ZÁBABB8. 



Vio da U «acritura Ttalgoda an «I territorio dominado por IM 
Arabea, — La aacritora g6tlco-iii(nfcrab« an loa docMmentoi.— 
Caraetaraa diatliitiTaa qne presenta en loa cfidieea. 

Los GiiatiaDOS que permanecieron en el territorio ocu- 
pado por los Árabes, conservaiou en un prinúpio el idio- 
ma y eacritara latinos. Atentos los GOQ^mstadores & 
asegurar su dominación en la Feninsala, comprendie- 
ron qae ésta no seria duradera ai no toleraban á los ven- 
cidos el nao de su religión, de sna costumbres y de sn 
idioma; y as! fué qae ae moatraron tan tolerantes pri- 
meramente como crueles después, cuando juzgando fuer- 
te su poderío se dejaron arrutrar por los nataralea im- 
pulsos del fanatismo propio de bu raza y de su fe. 

oVeíanie los Mozárabes, dice un inmgne eaoritor (1), 
dominadi» por la fuerza y no abrigando esperanza de 
labrar con sus propias manos la libertad qne ambicio- 
naban; cerrado ante sus ojos todo porvenir de bienan- 
danza 6 engrandecimiento, volvíanlos & lo pasado pan 
templar con los recuerdos de sus mayores la ansiedad 
presente I'. 

Y ai en el uso coman de la vida el árabe fué el idio- 



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tnft gesenimente nnado por loa Hoiiiabea, oooaerváée 

«1 Utia por I» ^leeift can Umta pureza como en 1«8 oo- 
■ morcM librM de Ih dominaoion Banacens. Los nombras 

de los eacñtores Gxila, prelado de Toledo; Isidoro Fa- 
' cense, el abad Speraindeo, Alvaro y Eulogio de üórdo - 

ba, Sanuon, Leovi^do, CSpriano y tantos otros, dan 
teiümonío de c[ne no descoidaban los pastores de la grey- 
mozárabe el eitadio de la lengua latina, y mu obras son 
prnebas elocuentes de gne no se habia perdido por com- 
pleto la tradición de las caltaraa romana y TÍngoda. 
Así se explica el número considerable de oódieee latino- 
mozárabes qm aún se conservan. 

Por procedimientos semejantes á los usados eo los rei- 
nos cristianos de la Ileoraignista , se conservaban y le- 
prodncian en loa monasterios é iglesias mozárabes los 
códices c^ne contenían obras ya de la antigUedad clási- 
ca, ya de los Santos Padrea y de los esclarecidos varo- 
nes de la escuela sevillana, ja textos bíbiícos, ya libros 
litúrgicos, ya, por óltimo, las obras de escritores cris- 
tianos del Cali&to, maltiplicándose as! los ejemplares 
de los libros para propagarse entre el clero y mantener 
viva la fé cristiana, combatida ora con halagos, ora con 
persecacioneB por los Mahometanos. 

Baros son los docnmentos que existen en nuestros ar- 
chivos escritos .por los Mozárabes en letra visigoda, y 
no debe extrañarnos esta circunstancia, porgue las le- 
yes que prescribían & los de esta raza el aso oral y es- 
crito del idioma árabe, les obligaban ¿ extender sos 
documentos en este idioma á. querían darles validez le- 
gal. Por otra parte, la protección que en nn principio 
recibieron loa Mozárabes de Abd-er-Bahman y de su su- 
cesor Hixem; las facultades que aquél estableció para 
la fnsion de las razas cristiana y árabe; el desarrollo de 
la cultura literaria promovido por el s^^undo; el esta- 



ba GoOglc 



blecimiwito de uoofelas póblioas en sa tiempo, é. las 
eu&les liabian de oonourrir oblútaboriaraeiite loa hijos 
de los Criatianos, y el continuo trato de éibos con los 
Sarracenos, fderon causas de que deoayera el aso da la 
lengua latina, baata el punto de que, según si Indioulo 
, lumitwao escrito por Alvaro Cordobés Á mediados del 
fflglo IX, apenas ae Imllai-ia an este tiempo uno entre 
mil de los cristianos que pudiese esoribir medianamente 
nna. oa^'U en iíitiiu, y son hechos que jiistlfiQan Ift caren- 
cia Oiiíi íibítíluta de iJoí;innentos mozánihea en ^este 
idiomA. 

Los pocos que se cotteervan y de que ba dado noticia 
y publicado faosímllea el P. Andrés Merino, son proce- 
dentes del arcbivo del convento de Santa Fe de Toledo 
■y corresponden á loa siglos X y XI, época en la cual las 
relaciones que ion Mozárabes toledanon tenian con los 
(sistianos de Castilla, pueden explicar la semejanza de 
su letra con la minúscula sentada qne aparece en l<»i có- 
dices de los reinos cristianos de la Península, de cuya 
manera de escribir apenas se diferencian. 

Causa es esta de quü no airvan tales documentos para 
formar exacta idea de la escribura diplomática usada por 
por los Mozárabes, puesto que tos docmneutosqae faaaba 
nosotros han llegado, son, en cuanto & su letra, sola- 
mente nn reñejo de la eooritura minásoala usada en 
León y Castilla durante los ¿glos X y XI. 

No dejan de presentarse en los códices los caracteres 
jjieDeralee que dístingiten la escritura de la época visi- 
goda y los que hemos observado en la de los Estados 
cristianos de la Reoonqnieta, pero «I mismo tiempo sn«~ 
len revestir cierto aspecto que permite reconocer su épo- 
ca y procedencia. 

Respecto á esta cuestión, y señalando la diferencia que 
existe Mitre la asorlturti visigiiláco moz<írabe y la de los 



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reínoa cri«tíaBiDs d« U Feoinsala, dioe el P. Merino qne 
iiñ M ticMe' una líne» denle Oartageaa qae pasase por 
Tolsáo y berminaoe en Suitiago de Qali«ia, aerfa nna 
diyúÍQU-qae ossi aia error Bonalble d&rfa La parte en qae 
seescnbió onalqaier manuscrito gótico... n qne trel gó- 
tico de Caatilla la Vieja es mocho máe regular, más claro 
y escrito casi siempre con pluma delgada, anuqnealgu- 
nOB doctos son de parecer que en lo más antiguo todos es- 
cribieron según la letraque coDservaron los mozárabes. n 
Así es en verdad. La escritora mozárabe tiene pro- 
porciones distintai) de la nsada en los reinos criatianos 
de la Beconcj^uiata. Su altura es menor, sn anchura más 
pronunciada. Sus trazos hoq más gruesos, acaso porqne 
tomasen los Mozárabes de los Mahometanos el uso de la 
caña para la escritura. La letra toda presenta ademas 
cierto aspecto arcaico en cuanto á su trazado, que la hace 
más imperfecta, pero casi totalmente análoga á la usada 
en la moaarqnía visigoda. Esta circunstancia se observa 
especialmente en los manuscritos latino-mozárabes de 
Andalucía, cuya región, m^ apartada de los Estados 
cristianos, no estaba en fáciles relaciones con ellos ni po- 
día por tanto ver influida su escritura por la de León, 
Asturias, Aragón y Navarra. Servían de modelo cons- 
tante á los pocos cristianos gue conservaban la tradi- 
ción del idioma y de la escritura, loa códices qne babian 
podido recoger de la. época, visigoda, y así se explica el 
aspecto arcaico de la letra que conservaban. 

Á. medida que la reconquista iba avanzando, y en las 
comarcas fronterizas á loa Cristianos, la escritura de és- 
tos influía en la gótico -mozárabe y la modificaba intro- 
duciendo en sn trazado laJs innovaciones que desde la 
invasión sarracena se hablan introducido en la escritu- 
ra de los Estados cristianos independientes. Explícase 
de esta manera el aspecto gallardo de la escritura tole- 
dana del siglo XI, en la cual ni se observa la falta de 



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46 
proporciones qae oariicteiiza la eécñtnra nwzárabe del 
interior del territorio hispano-flrabe , ni el exceñvo ' 
grueso de sus trazos, sino las csadiciones propine de la - 
escritara giStico minúscala de León j Castilla, airosa, 
con trazado curvo, admitiendo, como ¿sta, pooas i^re-- 
viaturaa, aunqne mayor número ^ue en los siglos an- 
teriores. 



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PARTE SEGUNDA. 

ESTUDIO AHALITICO DE U ESCRITURA VISIGODA. 



INTRODUCCIÓN. 

PLAN DE ESTA HEOUNDA PARI'K. 



Reseñada ea los capibalos anbeñorea la biatoria de la 
eacñtara viúgoda deide sa origen hasta aa deBaparicion, 
corresponde trabar en la segunda parte de este libro de 
aa estadio analítico, haciendo examen detenido de los 
elementos que componen la referida escribnra, con el fin 
de dedacir de dicho estudio reglas cjue faciliten la in- 
terprebadon de los mannscrítOB visigodos, j que al mis- 
mo láempo permitan jn^ar acertadamente de sa auten- 
ticidad 6 felsedad. 

El análisis paleogdifíco de los códicei y documentos 
escritos de letra viaígoda, ya hajo el punto de vista ele - 
mental, ya bajo el punto de vista critico, debe abarcar 
tres puntos eBencialisimos, que respectivamente com- 
prenden el estadio de los alfabetos, de las abreviaturas 
y de la ortografía y pantuacion. 

Primeramente estableceremos la distinción debida en - 



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tre las diferentes clases de letra, capital, onoial, mínás- 
cola, cursiva, prolongada y cancilleresca, usadas en los 
biglos V al XH y debatlaremoe cuantas particularidadea 
deban consigoarse respecto al origen y sacesivas trans ■ 
formaciones de ens elementos alfabéticos. 

Trataremos después de la Braqoigraña visigoda (1), 
describiendo las distintas maneras de abreviíir asadas 
en los códices y documentos de época visigoda y de los 
cuatro primeros siglos de la Reconquista, dando reglas 
c[ue permitan descifrar toda clase de abreviaturas. 

Finalmente, en los últimos capítulos de este estudio 
analítico nos ocuparemos en el eximen de la ortografía 
visigoda, haciendo mención de las incorrecciones qxte 
más frecuentemente se cometían en cuanto al uso de las 
letras en códices y diplomas y del empleo que se hacía 
de los signos de puntuación. 



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CAPITULO PRIMERO. 

ANÁLISIS DE LOS ALFABETOS MAYÚSCULOS. 



'Olvanos alftliatos nsadoi par los Romknos.— Alfabetos ms^ 
yúsculos.— Elscrltura capltal.-.-EscrltarA nncial.— Sos distintas 
especies. Su uso en al Imperio Romano, en la época vialgoda y 
enlu cnatro primero* ■íeIos de la Reconquista.— A níllsia de 
cada una dalailetrac qne componen los alfabetos Akjósoiilos 
visigodos. 

Hemos dicho en la primera parte de este libro qae la 
eBcritarft que recibe el nombre de víaigoda no es más 
qae la romana, ^ue continuó usándose en EapaBa des- 
unes de la caida del Imperio. 

En consecuencia de esta aserción, procede ahora, an- 
tes de deacribir detalladamente loa alfabetos de letra 
TÍsigoda, dar noa idea de las diferentes clases de letra 
asadas por los Romanos, con lo cnal podrá foimarae 
juicio exacto de los alfabetos visigodos. 

Los Romanos conocieron cuatro clases de letras: la 
capital, la uncial, la minúscula sentada y la cursiva, 
mayúsculas las dos primeras, minúsculas laa últimas, y 
■que fueron originándose por el orden con que las he- 
mos enumerado. 



La escritura <x¡piial, 6 inicial, única asada en un 
principio por los Romanos, y reservada despaes para 
los epígrafes de los libros, para las inscripciones lapida- 



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rías y para laa iaictales, recibid sa nombre a capiU,. 
porque solía fignrar al principio de loa escritoB. 

Asemejábase la figura de las letras capitales romanas- 
£l la de nuestras mayúsculas impresas, pudiendo todas- 
ellas descomponerse en dos lineas elementales, represen- 
tadas por las letras I y O. 

Ríbeiro, en su Disseria^ao aobre a Paleografía d& 
Portugal, divide la letra capital romana, bajo el ponto 
de -vista de las lineas y ángulos que la componen , en 
cuadrada, redonda y aguda; por su tamaño, en ordina- 
ria y cubital; y por su aspecto, en elegante y rústica, 
alta y baja, separada y maciza, inclinada y recta. 

La escritura capital cuadrada, así también llamada'- 
por loa autores del Nouveau traite de DiphmatiqTte y 
por Yaynes, está formada por líneas rectas perpendi- 
culares entre si y por horizontales proporcionales. Su. 
oso fué raro, y se reservó casi exeluaivamente para 
algunas inscripciones epigráficas, en las cuales las líneas 
que debieran ser curva? en la B, C, D, G, O, P, Q, R. 
y S, aparecen con figura recta. 

La redonda, era bastante máa usual. Sa empleaba en- 
les monumentos lapidarios, en loa c<5dices, en los docu- 
mentos y en las monedas. Su figura ha subsistido hasta 
la época moderna, que la ha adoptado en su tipografía 
para las mayúsculas. 

La capital aguda se diferenciaba únicamente de 1» 
anterior, en que sus trazos se hallaban tan próximos, 
que la estrechez de la letra daba por resultado que fue- 
sen muy agudos los ángulos que formaban sus líneas- 
componentes. 

Por su tamafio, reciben las letras capitales el nombre 
de cvhiíales, cuando alcanzan magnitud considerable 
(que en un principio era de un codo, ctthituTn), y de 
ordinarias cuando tienen unas dimensiones reducidas. 
Las letraa cubitales se asaron casi exclusivamente paro. 



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61 
la escritara moDnmeiital, y en la eacribara diplomátiica 
se tuaroD, aunque en raras ocasiones, para algunas pa- 
labnu) del principio de los documentos. 

Baje el nombre de elegante se distingce la escritura 
capital más alta que ancha, regalar en las proporciones 
de BUS trazos con sti tu tiros, y que establece distinción 
perfecta entre sns gruesos y sus perfiles. Usóse para las 
inscripciones con preferencia dorante losprimeros siglos 
de nuestra era y en las monedas baata el siglo V. Kn los 
códices y documentos se ura rara vez porque exigia un 
detenimiento excesivo más propio para el grabador que 
para el amanuense. 

La capital rúaiícii era más usada por los fUmanos 
para sus inscripdonee y sus códices, porqne no exigien- 
do BU trazado tanta regnlaridad, era de más fácil forma- 
ción. Las líneas que constituyen la capital rústica no 
BOU completamente rectas, y las que eirren de base y 
capitel á los trazos verticales tíenen una ligera ondu- 
lación. 

Se bA creido comunmente que esta escritura fué pos- 
terior & la capital elegante, suponiéndose que no era 
más que una corrupción de ^ta que no llegó á ponerse 
en nso basta la decadencia del Imperio, y no ba falta- 
do quien la ba supuesto de origen bárbaro. La existen- 
raa de monumentos epigráficos y bibliográficos de los 
primeros siglos de nuestra era escritos en capitales rús- 
tioaa, nos demuestra la coexistencia de esta letra con 
la capital elegante, que por su más diñcil trazado ae 
usaba menos y cayó más pronto en desuso. 

Las demás divisiones de la escritura capital en alta 
y baja, separada y estrecha, inclinada y recta, no exi- 
gen explicación, bastando sus respectivas denomina- 
ciones para dar exacta idea de sus caracteres distin- 
tivos. 

La escritura capital se usó primeramente por loa 



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Komanos coa exelnsion de toda otra. Más barde fuá 
suatitnyéndola en los códices y doeamenboB el aso de 
la ancial y el de la miaúscala y cursiva. Exigía, «a 
formácioii gran deteDÍmieDbo y por esta caasa sólo m 
empleó en los códices qne querían escribirse con algnn 
cuidado y en los que se consideraban como obras de 
verdadero lujo, y aun en estos códices la letra predo- 
minante siempre íaé la, rústica, de más fácil trazado. 

En los últimos aftas del Imperio se hizo muy raro 
el uso de la capital para los códices, y más a6a des- 
pués de la invasión de los pueblos del Norte, desapa- 
reciendo por completo, hasta el punto de que apónas 
existen códices posteriores al siglo YI escritos totalmen- 
te en esta letra. En los títulos y epígrafes se conservó, 
sin. embargo, justificando la etimología de su denomi- 
Qacion. 

La escritura capital visigoda es idéntica ¿ la de los 
Romanos, de quienes la tomaron los Qodos, Presenta 
casi siempre la forma ráatiea, y se osó casi exclusiva- 
mente para las letras iniciales y los epígrafe. 

BaroB son los monnmeatos bibliográficos posterio- 
res al siglo V totalmente escritos en esta letra. Del 
único qne conocemos, que existe en el códice ovetwse 
de la Biblioteca del Escorial, publicamos facsímil en 
la óltima parte de esbe libro (1). 

Sus caracteres son idénticos á los que presentan los 
códices romanos, escritos en letras capitales durante 
loa siglos ni, IV y V, y esta identidad demuestra que 
la escritura capital visigoda no es sino la misma ro- 
mana adoptada por el pueblo godo. 

Se da el nombre de escritura wndal & la mayÚBcnla 

í Sí magniludine ¡anee, axl»- 



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de forma redondeada. Díferéoáase principalmente de la 
eacñtora capital en cuanto á la %tira de las letras A, 
D, E, G, H, M, Q, T y V, cuyos trazoB oomponentea 
en la esciibara uncial son currllíneos. ^ - # 

En un principio se daba el nombre de uncial por 
los Komanós á la eacribura que tenia una pulgada de 
altura (1), y de semiuniñal & la gue tenía media; pero 
más tarde se tuvo en cuenta, al hacerse uso de estas 
denominaciones, no el tamaño de las letras, sino su 
figura. 

Era la de la A semejante á la moderna minúscula 
de imprenta (a); la de I& D compuesta de un círculo 
de cuya parte superior arrancaba un arco convexo 
hacia la izquierda Q); la de la G formada por un» C 
y xm pequeño caído que comenzaba en su extremo in- 
ferior (9) ; la de la E formada por una C y un trazo 
ligeramente encorvado y colocado horizontalmente en 
su centro (g); la de la H, parecida á la nuestra mi- 
náscula tipográfica, aunque más redondeada en la par- 
te de la caja del reuj^Ion y con el trazo recto alto más 
corto (h); la do la M, cuya figura (tp) parece origi- 
nada por una I entre dos O O invertidas; la Q, ana- 
lta en todo á nuestra minúscula (q) ; la de la T, com- 
puesta de una t sobre la cual se halla nn trazo horizon- 
tal ligeramente ondulado ^-- C"^); y por último, la de 
la T, idéntica á la que hemos describo al tratar de la 
N, pero invertida (u). 

Loa Benedictinos clasifican la ^critura uncial en 
cuatro especies: de dobles trazos, de trazos aenoillos, 
de ircKio lleno y de trazos oblicuos. La primera presen- 
ta repetidas sus líneas, dejando un blanco en toda su 
ezteasion. La segunda presenta una sola linea ddgada 



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en todo su trazado. La tercera se eacribia como la da 
dobles trazos, pero rebinbáadoae el espacio comprendido 
entre las doa lioeas gue la constitnian; y la uncial de 
trazdl oblicuos hállase caracterizada por la tendencia 
que á voltearse hacia la izquierda presentan los rasgos 
Terbicales de alganas de sus letras, eapecialmente la 
F, la I, la P y la K. 

El uso de la letra nnoíal comenzó coa posterioridad 
al de la capital. Sa necesidad de hacer más rápida la 
escritura cuando no se conocía otra q^ne la capital, obli- 
gó á loa amuiuenses á redondear los trazos reetilíneoa 
de esta escritura, transformándola en uncial. Bien pron- 
to, por la mayor facilidad de au trazado, predominó 
su empleo para los códices y documentos, hasta que, ge- 
neralizada la minúscula j la cursiva, se reservó para 
los códices de mayor importancia, y aun puede afirmar- 
se que no existen libros posteriores al siglo X totalmen- 
te escritos en caracteres unciales. 

La escritura uncial romana siguió usándose en Espa- 
ña durante la monarquía visigoda. Focos son los mo- 
nomentoa de esta época totalmente escritos en caracte- 
res unciales; pero son bastantes para demostrar gue no 
existe diferencia entre la itndal romana y la visigo- 
da (1). 

Del período de la Reconquista no han llegado á nos- 
otros códices escritos completamente en esta letra, cuyo 
uso quedó reservado para los epígrafes de los libros, al- 
ternando con la capital, ó para algunos pasajes nota- 
bles, sobre los cuales se quería llamar la at«icioa del 
lector (2). 



(1) fie uno de eitos libros «a ciracteras anciales, conlenldo en «I eídlco 
OTeteoM, llamos muestra ea el hctimll II. 

(I) Los Hanrlnos se ocupiu en el tistudla de la letra aoclal meiclida con 
caracteres idLiiúscuIds, y á la coal dan el nombre de mníunnot. Sn escaso uso 
rn Bipnlka y su naturaleía mixta de dos clases de letra qne deícrlblinoa m 
esta obra, ddb eilmeo de detenernos en el eiimen de sus caraeieres. 



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Bese&adas I&s difereates clases de mayáscula qoe la 
«scritura viágoda toiaii de la romana, describi remos 
las fígnr&B que coa más frecuencia preaeatan las letras 
tanto capitales como unciales, demoabrando al tratar 
-del origen de cada una la exactitud de las aserciones 
que hemos consignado al hablar en general de la eaoii- 
4¡ara romana (1) . 



Presenta esta letra muy diversas figuras en la escri- 
tura visigoda. Aparece unas veces semejante á la mo- 
-dema A; otras sin el ülde horizontal de su centro (A); 
■en ocasiones coa un trazo horizontal sobre su vértice, 
otras en forma de Y invertida (A.); ya con bus dos tra- 
zos principales separados y en figura parecida á la « ; 
ya con su prolongación superior inclinada h&da la iz- 
quierda y en forma de X ; ya, por último, con la figura 
redondeada propia del carácter uncial (a). 

Todas ellas son derivadas de la e&critura romana. 
La A, como la nuestra versal, ia.é la más usada en las 
icBcripciones en escritura capital elegante. La que ca- 
rece de tilde horizontal también estuvo en aso eatre los 
Komanos, según demuestran los códices y las inscñpdo- 
ues que nos han quedado de la Edad Antigua, y según 
indica algún escritor latino, que deflcribiendo las figu- 
ras de la letra A dice gne se escribía & veces como 
^Ipha (A) y á veces como lambda mayúscula (A). 

La A con un trazo horizontal sobre su vértice apa- 
reció en la escritura capital romana del Imperio, no 
^endo cierta por tanto la opinión de los escritores que 



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la juzgan originada en los siglos XI y XII. Desde el 
siglo m comenzó á. hacerse máa ancha esta letta, espe- 
cialmente su parte superior, resultando la figura de xr 
con qa& más tarde apareció en la escritura visigoda. 

La A en forma de A no es sino ana degeneración de 
la ^ue tiene trazo horizontal sobre su vértice. Hállanse- 
precedentes de ella en la escritura capitul romana, en 
Ja cual solía prolongarse el trazo derecho por la parta 
superior de la letra. Esta costumbre, que se observó ya 
en algunas lápidas del siglo II, se generalizó mucho en. 
lo8 códices de los siglos IV, V y VI. 

La referida A con su trazo derecho prolongado ex- 
plica el origen de las figuras semejantes &, una X, con 
gae se presenta dicha letra en gran námero de códices 
>y en no pocas inscripciones de la antigua Koma, asi 
como en los documentos, libros y lápidas de letra visi- 
goda. En la escritura capital de los siglos IV y V" a* 
usó para loa códices esta forma de A con prefereada 
6, las demás, y de ello presentan irrefutable prue- 
ba los dos códices virgilianos de los siglos IV y V y el 
JPhormion de Terencio, del siglo IV, que señalados res- 
pectivamente con los aámeros 8.225, 3.867 y 3.226 se 
cQstodiaa en la biblioteca del Vaticano. 

Por último, la A uncial de forma redondeada y pa- 
reada S. la nuestra minúscula de imprenta (a) se derivd 
también de la escritura romana, no diferenciándose de 
la que acabamos de describir sino en tener en forma 
curva su perfil de arranque. 

B— C 

Las formas propias de la B y de la C son exacta- 
mente iguales á las que presentan los monumentos es- 
critos de los Bomanoa. 



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La B con Iob dos aróos separados, se iibó principal- 
mente como letra capital. 

Las demaa ñgat&B de esta letra qae aparecen en Is lá- 
mina de alfabetos, alternan en la escritcra capital j en 
Is uncial. 

Esta miama circanataocta concnrre en la G, de forma 
redondeada. £a cuanto á la formada por trazos oaai reo- 
toa, solamente anele usarse como capital. 



La D tiene dos fíguraa, uoa para la escritura capital 
y otra para la uncial. 

La ^imera se asemeja á nuestra D mayi^cula de im- 
prenta, y se derivó de la latina tal como se ns6 por 
loe BomanoB desde los tiempos míía remotos. 

La segunda, de fígara redondeada, constituida por 
□n trazo ligeramente argneedo gue arranca en direc- 
ción oblicua de arriba á abajo y ae encorva dentro de 
1» caja del renglón en forma de o, tiene el mismo ori- 
gen, apareciendo como signo representativo de la d en 
los más antiguos escritos en notas tironianas, y como 
letra de las más caracberkticas de la escritura uncial ro- 
Hiana desde el siglo III. 



Las distintas figuras con que se presenta la E pueden 
redncirse á dos principales: una pareúda á nuestra E 
mayúscula de imprenta, y otra constituida por ana cur- 
va en forma de C, con un brazo horizontal en su centro. 
La primera es propia de la escritura capital; la segunda 



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aparece necesariamei^ en la uncial visigoda, siendo 
una de lea letras que tai» la caracterizan. 

Nadie ha puesto en dada qne las diferentes fígoraB de 
la E capital visigoda se derivan de la escritura roma- 
na, y sólo habremos de consignar respecto de ellas doa 
circunstancias, una relativa á la segunda E de la Umi- 
ua de tJíabet08, c|ue se^n los Maurinos desapareció ea 
el siglo IX, j que según demuestran numerosos códices 7 
documentos, siguió usándose en los epígrafes de nuestros 
códices hasta la desaparición de la escritura visigoda; y 
otra referente á la caprichosa forma con que se presenta 
la E visigoda en algunas inscripciones, con su trazo ver- 
tical prolongado pnr encima de la caja del renglón, como 
puede verse en la lápida del año 592 , que se conserva 
en el claustro de la catedral de Toledo. 

Según Mabillon, la E uncial ea una do las letras in- 
troducidas por los bárbaros en el al&beto romano. Esta 
afirmación es inexacta. Los Griegos dieron, desde más de 
siete siglos antes de Jesucristo, figura redondeada á la E 
de su escritura uncial, paia hacer más rápldosu trazado. 
Tomáronla indudablemente de los Griegos loa Romanos, 
y en sus códices, escritos en caracteres undales, aparece 
esta letra con la figura descrita, sin qne deje de presen- 
tarse en toda la Edad Auügua en los monumentos de 
esta escritura; razón que nos exime de citar códices ro- 
manos en que aparezca, porque habríamos de mencio- 
nar cuantos en escritura uncial han llegado hasta nos- 
otros. Tanto se generalizó esta forma de E, que hasta 
aparece en algunas monedas del siglo lU , aun á pesar 
de qne loa caracteres gráficos numismáticos son por na- 
turaleza refractarios á toda forma de escritura que no 
sea la capital. 



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Xiae tres figuras que presenta la F en la tabla de al- 
fisibebos, se usaron ea la escritura capital visigoda. Como 
nncial sólo tuvo uso la tercera. Todas ellas sou deriva- 
■das de la escritura romaua, apareciendo la primera en 
los códices más antiguos en escritura capital latina, ta- 
les como los Virgilios del Yaticano y de Florencia, y 
los dos áltimos ya en la capital rásüca, ya en la nncial 
de los siglos III al V. 



La G tiene dos formas en la escritora visigoda: una 
parecida & una C con su remate redondeado en direc- 
4Son al interior de la letra y con su exbremo superior 
prolongado y encorvado de abajo & arriba ; y otra for- 
mada por un arco gue ocupa la caja del renglón, y de 
cuyo extremo inferior parte en dirección ligei'amente 
«blícna un trazo recto que consüitnye un caldo, de una 
longitud próximamente igual á la altura de la caja del 
renglón. 

Nadie ba puesto en duda que la primera de estas dos 
formas de la G ea de procedencia romana, y á demos- 
trarlo bastan dos manuscritos del Vaticano, el palimp- 
sesto del que contiene el Ih^iado de República de Ci- 
cerón, escrito en el siglo III, y el Virgilio del siglo T 
(manuscrito 3.867). Fero reajiecto á la segunda de las 
formas descritas, se ba debatido acerca de su proceden- 
<áa y ha sido iaeloida por MabUlon en el número de las 
letras que supone de origen bíírbaro, sin advertir que 
se encuentra en monumentos epigráficos romanos anbe- 



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«o 

ñores en mía de dos siglos & nuestra era, gne aparece 
en algunas monedas del siglo IV y qyte ea la figura más 
común con cine se preaeiiba la Q en los códices latino» 
de la Edad Antigaa (1). 



H 

La H conserró en In. escritura visigoda las dos for- 
mas romanas, capital (H) y uncía! (h). 

La capital á veces tenía desiguales bus trazos verti- 
cales, presentando m£s corto el segundo, lo cual expli- 
ca el tránsito de esta letra de la forma capital & la 
uncial. 

Kabillon opina que la H uncial (b) fué introducida 
j^ior los Bárbaros, desconociendo que ya en el siglo IV 
apareció en algunas monedas romanas. 



I 



Las dos figuras con que aparece la I en la escritura 
visigoda son las mismas que tenía en la romana {l, J). 
La primera es propia del alfabeto capital, y la segun- 
da del de letras unciales. 

A veces aparecía como cortada por un trazo central 
paralelo á los dos perfiles gue constítuian el capitel y 
la base de la letra. Esta singularidad que presentan 



(I) Zolte otros cúdices qua podrinmas ennmerar que tienen tas G G com- 
puestas de ana C con un caldo recio que pirla del perBI Anal d( esU latri, 

ClUTeiBIH: 

£1 Virgilio det Vaticano (nAm. 3.S!S),an escritura capital da! siglo IV. 
El Phormion de lerendo Cms. núm. S.tis dal V&tlcano} en letras capitales. 
nrífJfodeFIorancladelelglolU. 

T los rraímenlos de la Wiíoria romana de Salustio, del siglo V, qae se cus- 
todian en la rererlda biblioteca del Vaticano. 



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algnnaa 1 1 capitales en loa epígrafes de los códices de 
letra TÍsigoda, comenzó & poneise en aso en el siglo I 
de nuestra era. 

K 

Iift primera de las fiaras ^na presenta esta letra en 
la tabla de alfabetos corresponde á la escritura capital, 
lias dos restantes se osaron indistintamente en esta es- 
-critnra y en la uncial. Todas ellas pasaron & la escritu- 
ra visigoda de la romana. 



La priiaera de laa qae aparecen en la tabla de alfa^ 
betoa tiene la figura capital. La segunda tuvo uso en 
la letra capital rústica y en la uncial. La tercera fué 
peculiar de esta última. Las tres son de indudable 
procedencia romana. 

M 

A cinco figuras hemos reducido las numerosas varie- 
dades que presentó esta letra en la escritura visigoda: 
capitales las tres primeras y unciales las restantes. 

lias dos primeras han sido laa más usnales en la escri- 
tura romana y en la visigoda. La tercera, cuya figura 
parece compuesta de dos U , aparece ya en los códices 
más antiguos en escritura capital. 

La M uncial (Q)), se presenta en los manuscritos 
desde el siglo ni, habiéndose adoptado por los Visigo- 
dos después de establecerse en España, 



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N 

Las cuatro primeras qae presenta la tabla de alfabe- 
tos, aparecen en la escritora capital. La última en ^ta 
7 en la ancial. 

O 

La forma de esta letra apenas vaii(5 en la mayÚKcnlB 
visigoda, tanto capital como nncial. La segunda de las 
qne aparecen ea la lámina de alfabetos y que tiene un 
punto en an centro, se usó en la escñtnra de algunos 
epígrafes. Debe ponerse cuidado en distinguirla de la 
admiractoQ, c[ne en los códices de loa siglos V al XII 
presenta la misma fígnra. 

lia O de figura rectangular se nsó en la escritura ca- 
pital cuadrada, apareciendo ya empleada desde época 
remota por los Griegos. 

La O en forma de corazón solamente aparece en al- 
gunos epígrafes de códices. 



En. la escñtnra capital visigoda tuvo siempre figura 
parecida á la de nuestra P mayúscula de imprenta. En 
la nncial era mlís semejante á la p, prolongándose ge- 
neralmente su trazo vertical por bajo de la caja del 

renglón. 



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Q 

Ia8 tres primeraa fignrns de esta letra ^ne preisnba 
la tabla de al&betos, oe nsaron ja en la escribnra ca- 
pital, ya en la nndal. La última, consbitoida por tiii 
rombo colocado sobre ana linea horizoatal es letra qae 
solaiBente suele aparecer en los epígrafes de algunos 
códices. 

La Q con su trazo carro inferior vnelbo bacía la de* 
recba. íaé de uso muy antiguo entre loa Tómanos. 

El Senatiu Consulto De Bacchanalibus, cuya escñtnra 
es dos siglos anterior á naeabra eia, presenta en esta 
forma sos qq. 

La Q, de fignra anfíloga á la de naesbra q, íaé la más 
nsaal en los manoacritos unciales romanos y visigodos. 



Las distintas figuras de R gae presenta la tabla de 
al&beto8, derivadas todas del romano, se usaron indi- 
ferentemente en la escritura capital y en la uncial, si 
bien en áita la última fu^ la que tuvo empleo mfís 
frecuente. 



Loa condiciones de esta letra ban becbo qne no va- 
ríe esencialmente de ñgura ni en las distintas clases de 
escritura mayúscula, ni en las diferentes ¿pocas de la 
faleograHa. 



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La primera, figura (T) con que aparece esia lebr& en. 
la escritara capital, es de proeedeneía romana. Las dos 
EÓgoientea, cayo tfrazo superior da no volteo en direc- 
ción á la izc[uierda, faeron peculiares de la escritura ca- 
pital visigoda, no generalizándose sa empleo en las de- 
mas naciones latinas, y constituyendo nna forma de T 
intermedia entre la capital y la uncial romanan. 

Tja T uncial ( ^ ) pasó Á la escritura visigoda da la 
romana en la cual consta por monumentos auténticos 
que se usaba ya en los primeros siglos de nuestra era. 

U — V 

No existia diferencia en la ¿poca visigoda, ni en los 
primeros siglos de la Reconquista en cuanto á la pro- 
nunciación esta» dos letras, y asi nada tiene de extraño 
que se usasen indistintamente. 

Sin embargo, la forma más común de la escñtnr» 
eapital íaé la V, ya romana (V) ya en ñgura de A in- 
vertida (Y). Para la escritura uncial estuvieron más 
en aso las dos siguientes uea que aparecen en la tabla 
de alfabetos. 

La (i{) ae usó como letra capital un los epígrafes de lo3 
códices y en algunas inscripciones lapidarias. 

X 

La primera figura (X) es propia de la escritura ca- 
pital elegante; las dos siguientes, de trazos redondea- 



ba Goüg le 



-dos 7 con aa perfil inferior izquierdo prolongado por 
btgo de la caja del renglón, aparecen ya en la capital 
TÚfibica, ya en la ancial. 

La X en forma de T, pecnliar de la escritura viaigoda, 
ee una transformación de la a: romana, ouyo trazo dia- 
gonal izi^uierdo se redondeó. Existen monumentM ea 
qne aparecen X qne explican esta transformación. 



Presenta esta letra en la escritora visigoda redondea- 
dos sus trazos superiores, circimabancia que también Be 
observa en algunos oódioea romanos. 



La primera de las figuras que apareces en la tabla de 
alM)et>os es de forma capital. Las dos restantes tavie- 
lon empleo en la escritnra tinoial. 



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CAPITULO 11. 

ANÁLISIS DE LOS ALFABETOS MINI^SCULOS. 



La escñtura uncial, aunijiie de más fácil formación 
c[UQ ]a antigua escritura muyáscula, no era todo lo 
sencilla que se necesitaba para transcribir en corto- 
Üempo los códices y para escribir con prontitud los 
documentos. Ideóse para obviar este inconveniente re- 
ducir el tamaño de Ibb letras unciales y simpliücar la 
figura de algunas, resaltando de estas modificaciones la 
escritura minúscula. 

Se ha creido por muchos autores de Paleografía qu& los 
Bomanos no conocieron la escritura minúscula; creen- 
cia equivocada, según hemos demostrado en el capítulo 
primero de este libro, al tratar de los orígenes de Iba 
escritoras usadas en los países occidentales de Europa, 
después de la caida del Imperio. 

Dos variedades de minúscula conocieron los Eoma- 
nos: una c^ue presentaba sus elementos alfabéticos aisla- 
dos, y otra que admitía cierta sucesión entre los trazos 
finales de cada letra con las iniciales de la siguiente, 
permitiendo mayor rapidez al escribir, aunque dificul- 
tando más la interpretación de lo escrito. La pñmers. 



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«9 conocida coa el nombre de minúscula propiamente 
dicha, y la segaada con el de cursiva. 

Ambaa clases de lebra se usaron en España para do- 
camentos y códtcea durante la dominación romana y 
continnaron usándose despuea en la moiiarc[uia vUigoda, 
hecho de que da pruebas irrefutables la comparación do 
loe docamentos romanos, en escritura minúscnU, con 
loB escasos cádices que nos ha legado la tnonarqnía vi- 
sigoda, escritos en esta letra. 

En los primer«a siglos de la Reconquista, presentó 
Ir escritura minÚBcula visigoda cuatro variedades, que 

distinguiremos con los nombres de minúscula propi'i- 
menie dicha, cursiva,, prolongada y cancilleresca. 

La escritura mináscHla propiamente dicha, estuvo 
más en uso para los códices que para los documentos. 
Sos letras están trazadas con regularidad, no verificán- 
dose entre ellas generalmente más enlaces que los de 
la e con las consonantes que no sobrepasan la linea su- 
perior del renglón, y los de la í con las vocales y con 
la r. En Aragón y Na\'arra el trazado de esta letra, 
usada para los documentos con exclusión de la cursiva, 
presentaba rectitud en los rasgos, asemejándola algo á 
la escritura francesa, por la cual se veia influida. Entre 
los Mozárabes, especialmente en las comarcas de Anda- 
lucia, era la minús3ula desproporcionadamente ancha 
con relación á su altnra. 

La escritura visigoda cursiva estuvo muy en uso 
para los documentos en Galicia, Asturias, León y Cas- 
tilla. En aquellas dos comarcas subsistió más tiempo 
que en estas últimas, que inñnidas por Aragón y Na- 
varra, fueron abandonando la cursiva por la minúscula. 
■ En los códices fué muy raro el uso de la cursiva. 

El carácter distintivo de esta letra es la abundancia 
de nexos, que establecen no sólo sucesión continuada 



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entre los pei-fiies finales da cada letra y los trazoa de 
arranque de la siguiente, sino supresiones de algunos 
trazos al verificarse la unión, las cuales modifican no- 
tablemente la3 figuras de las letras, Alganas de astas 
Bon completamente diferentes de las que aparecen en 
la minúscula propiamente dicha, como ocurre con la a, 
la e, la i y la x, según demestraremos al describir los 
alfabetos. 

La escritura prolongada estuvo muy en uso para los 
documentos en les siglos S y XI. Su empleo más fre- 
cuente fué para la primera líaea de los diplomas, pero 
existen algunos totalmente escritos con esta letra. 
Ejemplo de este género de escritura presenta el facsí- 
mil número XX, 

La escritura visigoda prolongada, igual á la cursiva 
en cuanto á la forma y trazado de sus letras, se dife- 
rencia de ella solamente en cuanto á las proporciones 
caligráficas, que son extremadamente irregulares, pre- 
sentando gran estrechez y desmesurada altura. 

El uso de la escritura prolongada íaé muy frecuente 
en Francia para la primera línea de los diplomas reales 
de los siglos V al XITI, usándose en esta forma, no sola- 
mente Jas letras cursivas, sino las capitales y mi- 
násculas. En España su uso fué casi exclusivo de los 
siglos X y XI, limitándose á la escritura cursiva. 

La escritura cancilleresca no es otra qae la cursiva 
del siglo XI, que en algunos doenmentos reales apare- 
cía trazada con regularidad y detenimiento, presentan- 
do rasgos accesorios de adorno en algunas de sus le- 
tras. El facsímil námero XXVI puede dar ¡dea do 
esta letra. 

Damos á conocer en la. tabla de alfabetos que ?a al 



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fia de la seganda parte de este libro las diversas for- 
mas coa gao se presenta cada ana de las letras ma- 
yúsculas; bastando para formar una idea exacta de la 
materia la inspección detenida de dichos alfabetos mi- 
núsculos, ayudada de las observaciones gue exponemos 
á continaacion. 



a 



Presenta esta letra dos forajas principales. Es la una, 
parecida á la de nuestra a manascrita, pero abierta poi- 
BU parte superior (a) caya figura se usó no sólo en la 
eacritara visigoda, aino también en la lombarda, mero- 
vingia y anglo-sajona, y aun en la carlovingia ante- 
rior á loa últimos años del siglo X. Esta a tuvo empleo 
exclusivo en los códices y documentos escritos en mi- 
núscula visigoda. 

Los Maurinos afirman qus el uao de esta letra llegó 
en España basta el siglo XV, desconociendo que des- 
apareció con la escritura visigoda. 

La otra forma de a, cuyas variantes pueden verse en 
la tabla de alfabetos (1), se^^semeja á ana « algo incli- 
nada hacia la izquierda. Fué exclosívo sa empleo en 
la escritura cursiva. 



L&a figuran primera y segunda que presenta esta 
letra en la tabla de al&betoa, se uaaron indistintamente 
para la eicrifura minúscula y para la cursiva. Las dos 



I, Figuras 1*, S.', i.* y B.'. 



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reabantea tavieron empleo en la cancilleresca y ea la 
prolongada. 



Las dos prímenm figaras de esta letra ee osaroa ia- 
diatintamonbe en la esicñbura minúaciila y en la cursi- 
va visigodas. Opinan los Maniinos que las ce en espi- 
ral (1) caracterizan la escritura minúscala del año 700 
y anteriores; creencia equivocada, porque existen nn- 
merosoa docomentoa españolea de loa siglos IX, X 
y XI «n que aparecen estas letras. 

La e con un perfil de arranque por bu parte inferior 
izquierda, estuvo muy en uso en la escritura cursiva y 
en la cancilleresca, sirvienda aquel perfil de trazo de 
unión con la letra que antecedia. 

La c con adornos en figura de arcos colocados en 
toda la extensión y sobre la convexidad de su curva, 
se usó en las escrituras prolongada y cancilleresca. 



Las figuras más usuales de esta letra en la escritura 
visigoda son las dos primeras de la tabla de alfabetos, 
laa cuales se hallan caracterizadas por tener prolongado 
su trazo vertical desproporcionadamente por su parte 
superior y formando un caido ya recto, ya ligeramente 
encorvado por la parte inferior de la caja del renglón. 
Alternaron ambas en la escritura de códices y docn- 
mentc». 

La tercera figura de esta letra, que se presenta abierta 

(1) Téarue las ce mlnAsenlas seganda y tercera de la tabla de sltabelos. 



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^r la línea de la base del renglón y con an perfil de ar- 
rangne horízontalmente anido á la parbe inferior iz- 
quierda de la d, se usó en la escribara caraiva, nbiliz&n- 
-dose diclio perfil para los enlaces coa la letra prece- 
dente. tJBÓae la cí con esta figura en la letra ciirúva 
visigoda. 

La () minÚAcala, de forma idéntica á la imcíi^ se nsó 
también en la escritura viaigoda, aunque con menos pro- 
fusión que las describas. No alcanzó jam&s esta d en 
España el predominio que «aro es las escrituras latinas 
QBadas en Inglaterra después da la caida del Imperio 
Bomano, ni el que alcanzó en Francia desde la 9e^f:aada 
mitad del siglo XI. 

lia d coB BU curva cumpaeeta de ondas , se oaó en la 
lebra visigoda prolongada. 

La d con algunos perfiles interiores de adorno ae asó 
«n la escritora minúscula cancilleresca. 



La e presenta dos figuras pñndpales, á las cuales pne- 
den reducirse todas las demás variantes qne tiene la es- 
cribara visigoda: la e, con so trazo horizontal prolon- 
gado, y la formada por dos curvas desiguales en forma 
de E. 

Esta segunda se disbingue de la forma cursiva de la a 
en qae tiene inclinación bada la derecha y ae enlaia 
«on las letras qne siguen por su trazo del centro, mien- 
tras aquella labra se enlaza por sa trazo inferior final y 
«egan hemos manifestado tiane inclinación obtusa. 

En la escribara cursiva la e tiene £ veces una especie 
de pié, lo mismo que la c, para enlazarse con la letra 
antecedente. 



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Lfts trea primeras da nuestra Umiaa de alfabetos s» 
nsRron ya en la escritura minúscnla, ya en la caraÍTs. 
La última en la letra prolongada. 



Loa dos figuras primeras son propias de la escrUnra 
cursiva. Las dos siguientes, semejantes <í la G uncial (9), 
se asaron en la min&HCula propiamente dicha. 

La que tiene forma parecida al número arábigo 3 se 
Mtó algunas veces en la escritura visigoda de Castilla y 
más aúu en la an^nesa. Generalmente se ha atribuido 
el origen de esta letra á, los anglo-sajones , porque fué 
muy comnn en la escritura usada en Inglaterra en los 
siglos VI al VHI; créesela qne queda rebatida con ma- 
nifestar que existen monumentos romanos anteriores al 
sigtoi V, en loa oaalea aparece. 



La primera de la tabla de alfabetos es peculiar de la 
escritura minúscula visigoda. La segunda y tercera, d» 
de la cursiva. La coarta apaxeee generalmente en la as- 
entara prolongada. 

Ántra del Eligió £ no fuá común qae descandiera el 
perfil final de la & traspasando la línea iofetior del 
renglón. 

En la escritura cursiva & veces se prolongó también 
por bajo de esta línea el trazo recto dé la h, pero jama» 



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7a 

a. en nuestra Peninsula Española las hh con unas 
liosas inferiores en forma de áncora de que hablan los 
Maoriooa en sa Nouveau traite de iJipiomaíííiw, atri- 
bayéndolas al siglo IX. 



FreBéntase esta letra en las eambaras minúscolas ya 
con forma de í, ya de I, ya de^. 



La k generalmente üene la ñgnra de aoa & cuyo 
tarazo vertical se prolongase por la parte superior. 

A veces el rasgo final, en vez de llegar hasta la linea 
del renglón, permanece á mayor altura, y aun á veces 
ge encaentra horizontal. 



IBaist letra es de las que admitieron manos varieda- 
des en la escritura visigoda. 

La diferencia entre las dos que aparecen dibujadas 
en la tabla de alfabetos consiste únicamente en C[ue una 
de ellas carece de linea algQoa en su base. 

m 

La primera, trazada con regularidad, aparece en la 
escritora minúscula visigoda. La segunda, cuyos perñ- 
les centrales son muy oblicuos, se usó en la cursiva. 



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Una ; otra sod, como las demaa íetraa que hemos 
descrito, de origen romano, hallándose inscripcioDes 
del siglo IV en qne aparecen. 



n 



Tiene aplicación á esta letra cuanto hemos dicho res- 
pecto de la m. 



La primera o análoga i le, nuestra moderna, ss usó 
en la mináscula y en la cursiva visigodas. La seganda 
sólo en esta última, sirviendo su perñl superior para 
facilitar el ligado caligráfico. 



La p, semejante á la moderna de imprenta (p), se naS 
en la escritura mináscula propiamente dicha. Las de- 
mai4 figuras de esta letra que contiene nuestra lámina, 
se usaron en la cursiva. 



La primera y segunda tuvieron uso en ambas clases 
de mintíscula. La tercera en la cursiva y la cuarta en 
las letras cancilleresca y prolongada. 



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La r y la 8, qae en U escritura visigoda biene ignal 
forma gae en la romana, saelen á veces coofiiQclirsd 
entre BÍ por ser may semejante su trazado, pero no ea 
diHcil distinguirlas atendiendo 6, sns brazos saperiores, 
<|ne en la r constituyen an ángulo y en la s un arco 
de círculo. 



Las diversas formas de la í se usaron indistintamente 
«n la escritura minliscula y ea la cursiva, sí bien las tres 
primeras son la más frecuentes en aquélla. 

Las dos últimas figuras tienea especial aplicación 
para enlazarse con alguna letra ciue vaya á continua- 
ción de ellas. 

u — V 

En la escritura minúscola y en la cursiva se asó 
únicamente la u vocal con cualtiuiera de li-.s dintintas 
figuras que aparecen en la tabla de alfabetos. 

La V sólo tuvo empleo como letra sobrepuesta. 



Generalmente descendía el segundo trazo de esta 
letra hasta más abajo de la caja del renglón, como puede 



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76 
obaervarse en las cuatro primeras ñguras de la tabla 
de alfabetos. 

La X ea forma de ^ , derivada de las anteriores taé 
pecaliar de la cursiva visigoda. 

y— z 

Las ñgaras de ambas letras en Isa eacrítnras raindací]- 
tas, BOa las miamas g_ae hemoa deacrito al hablar de los 
alíabetoa mayíiscuios. 

La comparación de todas las letras que hemos descri- 
bo COD las que aparecen en los escasos moaumentoa ea 
esoritura minúscula romana que han ll^^do hasta nos- 
otros, pone de mauiñesto tantas y tales analogías entro 
ésta y aquéllas, que no ee licito negar la procedencia 
indudablemente romana del alfabeto minúsculo visi- 
godo. 



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CAPÍTULO III. 



ESOEITDBA CIFHADA VISIGODA 



Uso de esta eEcritura en loa docnmantos y códices batea, el si' 
glo XU. —Alfabeto cifrado.— Ubo de UnmeFales romanos j> de 
puntos en auatituciou de las vocales.- Empleo del alfabeto 
griego para la escritara en cifra. 



Analizadas en los doa capibnlos anteriores las escri- 
iuraa mayúaculas y minásculas visigodas, corresponde 
tratar en éste de la cifrada, para terminar el importante 
estadio de los alfabetos. 

La escritura cifrada íaá conocida ya en la Edad Anti- 
gua, según consta por el testimonio da los autores clási- 
cos romanos. 

JBn la escritura visigoda usáronse tres clases de cifra: 
una que tenía un alfabeto completo diferente del que 
solía usarse en la escritura ordinaria de códices y do- 
cumentos; otra que conservando Jas consonantes de esta 
escritura, ponia en cifra , ya por medio de puntos , y a 
mediante números, las vocales ; y otra que consistía en 
escribir cláusulas latinas con caracteres griegos. 

Usóse en los siglos X, XI y XU para las suscripcio- 
nes y signaturas de algunos documentos, y para alga- 
nas notas de códices, una escritura cifrada, de cuyo al- 
fabeto da idea la tabla que va al fínal de la segunda 



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parte de este libro (I), Oaliñcada por algunos esta ea- 
cribara de notación tironiana, considerada por otros 
como Dotación mosical, no era sino an género de letra 
derivado en parte de la antigaa coraiva romana y en 
parte de la escritura taqnigráfíca, cuyo invento se ha 
atribuido comunmente á, Tirón. 

La a en esta escritura tiene la figura propia de la 
carsiva viaigoda, sin más diferencia c[ue la resultante 
de prolongarse su perñl de terminación de un modo 
desproporcionado j en dirección diagonal ascendente. 

"Lab ea como la visigoda en cuanto á sa trazado ge~ 
neral, diabin^iéndose dé ella únicamente por on perñl 
horizontal que tiene en su parte izquierda. 

La c presenta la ñgnra minúscula propia de esta le- 
tra, aunqtie invertida (o). 

Las letras d, k, q j u, tienen también la figura de 
las minúscalaa visigodas, pero con una notable incli- 
nación aguda y prolongándose macho su trazo recto 
por debajo de la caja del renglón. 

La/, la ^, la A; y la 2, son iguales á las de la escti- 
tara cursiva visigoda. 

Ita e se halla representada ya por tres puntos (--■.),. 
ya por dos ynnacoma(:,), ya por dos y «n guión (=-)■ 

La i tiene la figura de nuestro actual signo de admi- 
ración con su punto en la base de la linea del ren- 
glón (i), a veces en vez de un ponto presenta dos (i), 
ó dos guiones {!). 

La I tiene la figura de nn semicircnlo tangente 6. la 
linea inferior del renglón, y desde cuya extremidad de- 
recha asciende en dirección oblicua on trazo recto. 



(1) Sobre eali materia baabecbofr 
de Goicoccliea y D- J°í^ Foradada, i 
bllatecarlua. 

Eate bltlmo pnbllcó en £1 irte en España, barí anos catorce a3ti9, un eice- 
l«Dts artlcalD eitplicande la Interpretación que debía dañe i la esciilara tI- 
slgoda clttada. 



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Ia m, la fi y la o tienen las mismaa fígaros ooa que 
Bolian uBanie por los Romanos en laa notas tironianaa. 

La f tiene sa arco separado de su trazo recto. 

La r tiene fígura de z con su trazo de la caja del 
renglón invertido. 

lia s está compnesta de la forma uncial de esta letra 
(«) más un largo trazo oblicuo que arranca do su extre- 
midad saperior. 

La t tiene ñgnra parecida á la ^ con un raago angu- 
loso unido á uno de sus exbremos. 

For áltimoi la a; se presenta casi siempre en forma 
de i^. 

En la lámina XV hemos indaido facsímiles de es- 
critura airada sacados de algunos códices 7 documentos, 
para c[ue sirvan de comproba<ñon á estos aaertos y de 
t^na á loa ejerdcios de interpretación de eata clase de 
letra. 

Otro de los aíatemas de cifra usados en los documen- 
tos de letra visigoda, consistía en sustituir laa vocales 
por namerales romanos. La correspondencia entre aqué- 
llos y éstos, da por resultado que laa vocales a, e, i, 
o, u, se hallan representadas respectivamente por las 
cinco primeras decenas, diez, veinte, treinta, cuarenta 
y cincuenta, en esta forma: 



1. . 



Los siguientes ejemplos están copiados ( 
cripciones notariales del siglo XI : 

psxtrls nX^tUixt... 

dxxxdzcls jxzczszt 

rxmxxzilg prxxsbsxztxxr 



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Léenee: Petrue notvM, Didaeua ftcit y Ramirua pxea- 
biter. 

Usáronse también pnnfcoa ea snatatacion de las voca- 
les, resultando nn género de cifra gne no faé exclusiro 
de la escritura española, sino que también ae empleó en 
otros países occidentales, como Portugal y Francia, don- 
de con na punto se designaba la i, con dos la a, con 
tres la e, con cuatro la o y con cinco la u. 

En España Ua vocales a, e, i, oj u, se designaban 
respectivamente por medio de uno, dos, tres, ouotoo 
y cinco puncos. 

Los siguientes ejemplos, tomados de dos escrituras 
del siglo XI que se conservan en el Archivo Histórico 
Nacional, pueden dar idea de esta clase de cifra : 

M . KT;íí: - :S 1Í::T:- : : T 

C '; p ■ a presbiter notni 

Sn interpretación es: Ma/rtinus noiuit, Cipvianvs 
2>reBhiter notui. 

Durante los siglos X y XI iaé también coman em- 
plear las letras griegas para las suscripciones latinas de 
los documentos. Los facsímiles delEktcidario da lingita 
forUiguem del P. Santa Rosa de Viterbo, presentan 
más de un ejemplo. Pruebas de que este género de es- 
critura cifrada fué común en Castilla y León , como en 
Portugal nos ofrecen varios documentos ijne se custo- 
dian eu el Archivo Histórico Nacional, de uno de los 
cuales (I) entresacamos la siguiente signatura; 

OuNNA conPAArxeoc HeAPAore He x<oN(trPMAOiT 



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que debe leerse: Sonna supradictaa exaravU et coi\fi,r- 
•mavit (2). 



(t) La maiclade letrgí mijüKuiti T mlnAscoliK grl«Eae eD aeti eurltuta 
cirradt mé moT incaente. El DamDio de la I por li I, de C por £ y de O 
^r Tera comnieDlaiInscrlpcioDeagilegu. 



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CAPITULO IV. 

BKAQÜIGKAFÍA VISISODA. 



Importancia del estudio de las ahrevlatnraa. — Clasific&cloa de- 
las mismas, ~ Siglas. — Al^ravlaturas por apócope. — Abrevia^ 
turaa por alacopa. 



Los Maarinoa han dado el nombre de Braquigra- 
fía (1) á la parte de la Paleografía qa© se ocapa en 6l 
estudio de los abreviaturaa. 

Este estudio es importante oo sólo bajo el punto de 
TÍsta de la interpretación de los documentos , quQ seria, 
imposible sin el conocimiento de los diversos sistemas 
de abreviación, sino también por constituir las abrevia- 
turas uno de los caracteres c^ue más contribuyen & 
realizar los fines de la Paleografía critica , puesto que 
por ellas puede determinarse la ^poca en que se ha es- 
crito un documento. 

En confomúdad con la doctrina expuesta sobro la 
Braquigraña de la Edad Media en nuestro Manval d& 
Paleografía diplomática espa'ñ.ola de loa siglos XII 
al XVII, clasificaremos las abreviaturas que aparecen 
en la escritura visigoda en siete grupos: 



O) EBcrltnrabreYe. (Pp^X^Ia Yp^ifii), 



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1." Abreviaturas por siftUs, en laa cuales se auBti- 
tuye una palabra por una sola letra, C|ae generalmente 
es aa ÍDÍcial. 

2." Abreviaturas por apócope, en las cuales se bo- 
primen letras finales. 
' 3.° Abreviaturas por síncopa, en las cuales se oini~ 
ten letras del centro de la palabra. 

4." Abreviaturas por letras sobrepuestas, en las cua- 
les se sustituyen determinados signos alfabéticos por 
letras de menor tamaño colocadas asbre el libio en que 
debieran hallarse las sustitaidas. 

6." Abreviaturas por signos especiales, en las cuales 
las letra» se bailan sustituidas por signos no alfabéticos. 

6.° Abreviaturas por enlace y conjunción de letras. 

Y 7." Letras numerales. 

Siglas. — Las siglas, abreviaturas que consisten en 
indicar ana palabra por medio de una sola letra, que 
generalmente es la inicial, fueron usadas con profusión 
por los Romanos en Upldas, documentos y libros ; pero 
á la caída del Imperio decayó el empleo de esta manera 
de abreviar, hasta el punto de que en las naciones occi- 
dentales de Europa fueron muy raras tales abreviatu- 
ras en los siglos V al VIII- 

Ed la escritura visigoda anterior al IX, apenas exis- 
ten más siglas que las expresadas por las letras iniciales 
de las palabras de é in, usadas respectivamente para in- 
dicar ambas preposiciones (IJ. 

La influencia que ejerció la escritura francesa en la 
TÍfdgoda de los siglos XI y XII, justifica el empleo de 



(I) TanloésUgcoma las abreviaturas por sincopa) apdcape.UeTan alguno 
¿e 109 signos generales de abreslaclOQ sobre el sitio que debieran ocupar las 
letras 9Uf rlmldas. 

Pueden Tcrte las nguras míis asuales de eatos Signos ea la labia iiuc ti al lln 
de la segunda parte de eitc libra. 



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alonas otras siglas en eaba escritura; pero sin gue al- 
canzase la profiision c[ueeii la escritura galicana (1). 

Abreviatubas poe apócope. — Algo míía írecueate 
fué el uso de esta clase de abreviaturas, en las cuales 
se suprimian las letras finales de palabra, supliéndose 
por medio de uno de los signos generales de abrevia- 
ción que hemos descrito. 

Estas abreviaturas cjne 6. la escritura visigoda pasa- 



{1) Estas siglas, de origen rraneéi, f que aparecen en altanos dacumeulas 
delelraTlsIgoda, toa lasmlemaaqaa se uearoa en loa siglas posterloreg y qne 
bemoe deecrtU) en suestro laanval dt Paltogfafia. 

Les principales siglas que se toIrodulBron en la escritura vlslgeda merced a 
U inOuencla francesa ea los siglos XI y XII, son lus que k contlnuacloD se enu- 

Lc a con un traio barUontal solirepaesto, qae eqalrale & auletn 6 amen. 
La a coouaapequeladenciDia, queselee,a[íud. 
La a coa una i sobrepuesta, que se lee iilicul. 
La a con una o, que slgnlflca auno Ó olio. 



La c con una a sobrepueata, que se lee causa i contri. 

La c con una 1, que se lee cui. 

La c con una r, que equivale á cur. 

La e con uno de la^ signes generales do abreviación, que se lee ett. 

La e con una t solirepuesta, qne se lee tnim. 

La /con un punto d con una a sobrepuesta, que se lee /ociad /cria. 

La g con las letras a, i, o, equivale respectivamente á erga, isitar y trgo. 

La A con un punto, con una c sobrepuesta d con un (razo borizontal t oblicna 
anido al suyo recto alto, Indica (os distintos casos del demostrativo hie, bac, 
hoe. Con una c sobrepuesta, hic, hiec t hoe. 

La I cruzada por una linea recta, designa la conjunción tel. 

Lantconuna a sobrepuesta, se lee meo; con una o, modo ó meo; con ana m> 

Lancen un traio borlzontal encime, se lee non, t con una t. nül. 

La q con un punto y coma, con no trazo sobrepuesto d cruzado con an caldi» 
d con una e sobrepuesta, se lee qae. Con una d sobrepuesta, quod. Con una I, 
quí. Gon una i sobrepuesta t "p trato oblicuo qne cruce su caldo, quid. Con 
ona a T un trazo análogo al dsscrito, quam. Con una o sobrepuesta, qwt. Con 
des 00 lebrepuestaa, guomodo. 

La B mayüscuía en los epIgraFes, Aú&rinl . 

La s con un signo general de abreviación, se lee $unl. 

La I con una i sobrepuesta, se lee ilbi, j algunas veces tuf; con una e, s (c 
con una r, luper. 

La 1 con una c, se lee íaiK¡ con una f, tifif,- csu una m, íum. 

Laucón una!, se lee ufii.y conunao,iJír(!, y algunas veces tií rio. 

Por UUaio, la x con una í y ana o, se lee respectivamente ciristl, CirKlo. 



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ron de la romaDH, no son de interpretación difícil, por 
cuanto la mayor parte de las palabras apocopadaa son 
voces declinables 6 conjugables y bastan los conocimien- 
tos de lexicografía y sintaxis latlnaa para venir en co- 
nocimiento de las letras suprimidas. 

Las abreviaturas por apócope más usuales en los có- 
dices y documentos de letra visigoda, son las siguientes: 

abb abbaa. 

act actum . 

am amen. 

ap apud. 

aptil Aprilis. 

M. arieuKus. 

su nutem. 

conf coufirmat . 

damn datnoara. 

dat dntum. 

decemb Decembris. 

den deiiiirio9- 

dio... dicit. 

dioc diócesis. 

diz disit. 

enr eaium. 

expl explicit. 

fac facit. 

febí Februarii. 

loa fecit. 

fideL fidelis-- 

fuer f oerunt . 

gen...« ganait. 

hnb habet. 

id idas. 

incip incipit. 

ioh Juhaanes. 

it. . . . - ítem . 

jan JanuAni. 

jal Julil. 

jun Juiííi. 

kal kalendfls . 



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legión Legionia. 

lib líber. 

mat mtttBr. 

nich niohil (por tiihil). 

no non. 

uob nobÍ9. 

noa nonita. 

not. notuit d notaiius. 

oolob Octobria. 

pat pater. 

placit placitum. 

prid pridie. 

pr^ presbiter. 

rob , roboro, roborat ó roboravit. 

salt salutem. 

ecü - scilicet. 

sic sicut. 

sign sigaiim. 

sol solidos. 

tam tameu. 

uob vobis. 

vider viderunt. 



Abreviatoras por SÍNCOPA. — Estas abreviaturas, 
en las coalea se suprinúan letras del centro de palabra 
indicándose la omisión por uno de los signos generales 
de abreviar, fueron las más asadas en la escritura vi- 
sigoda. 

La supresión más frecuente de letras centrales en esta 
escritura consietia en la omisión de las consonantes m 
6 n, pero ademas se generalizó la supresión no sólo de 
nna, sino de dos, tres ó más letras, dejándose algunf» de 
las centrales que más pudieran facilitar la interpreta- 
ción de la palabra abreviada. 

Las abreviaturas por síncopa presentan en la escri* 
tura visigoda, lo mismo que en la francesa, la circuns- 
tancia de conservar la contracción la palabra abrevia- 
da on todos sus caeos 6 tiempos. Hé aquí dos ejemplosi 



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D. 


nso, 


nsB, 


uso. 




A. 


nsm 


usam. 


usm. 




V. 


nsr. 


usa, 


natn. 




Ab. 


nso, 


usa, 

PLURAL. 


nso. 


N. 


ns!, 




nsffi, 


n» 


a. 


nsomm, 


nsaram. 


ns< 


D. 


nsis. 








A, 


nso3 




ngas, 




V. 


sai, 




osee. 




Ab. 


nsis 









En las voces conjugables se advierte la misma cir- 
«OQstancia, por ^emplo: 

indicativo: presente. 
doi), dnos, dnnt, dnsmus. duatig, diunt. 

PBETÉBnO IMPESPECTO. 

■daabsm, dnabas, dnabfit, dnabamus, dnabatis dntb&nt. 

PEBTÉHITO PERFECTO. 

doavi, dnavisti, dnavit, doavimua, dnavistis, dnaverant 
ó dnaveie. 

FUICBO IMPEBFBCTO. 

dnabo, diutbls, dnabit, eto. 



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FOTÜBO PBBFEOrO. 
dnaTero, dnaveris, etc. 

suBJurrrivo: presente, 
dneiQ, daes, dnet, ete. 

PBETÉHITO IMPERFECTO. 

dnarem, dniíres, duaret, etc., etc., etc. 



Las voces compuestas y derivadas conservan también 
generalmente la síncopa usual para las simples. El ad- 
jetivo Sanctus, Sancta, Sancium, por ejemplo, se es- 
cñbe abreviada por síncopa aes, sea, acm, suprimién- 
doae las letras centrales a, n, t, en todos los Caaos, y 
esta misma supresión se advierte en laa palabras sane- 
tyicaiio, eanctificator , sanctijiciuin, 3<inctifLca.re, sanc- 
tiloquuSfBancíimonia, sa/n,otÍ7tioni(ilÍ3, sanciitas y sane- 
titudo, que respectivamente suelen aparecer escritas de- 
esta modo: acificatio, scificator, sdficium, soificare , sci- 
loqvAiá, admonia, scimonialis, sdtaa j sdiudo. 

Las principales abreviaturas por síncopa osadas en 
los documentos de letra visigoda, son las siguientes : 

abbs abbati3sa. 

sbbis, abbi, abbem, etc abbatis, i, 

agís, agli) eto ángelus, i 

i aigistus, 



aift, aie, eto , anima, ¡ 

alia allelaia. 

alr allter. 

ais alias. 

anatba anathema, 



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ftDgls, ftngli, etc uigelug, 1, etc. 

antha, ftnthe, etc I .. . 

■ntpha, &ntphe, etc ) ' 

KQtixpc Antichristas. 

antizps. antixpi, etc Antichiistas, i, eto. 

>pd apad. 

apis, apli, etc apustolna, i, etc. 

«plicas, aplica, aplicum, etc. apostoiictia, a, nm, etc. 

appUo apelUtio. 

aprls Aprilis. 

aroliiepc archiepiscopus. 

archieps, arctiiepj, etc archiepÍ3Copu9, i, etc. 

anin aatem . 

bts, bta, btm, etc beatus, a, nm, etc. 

bndco benedictío. 

ca causa ó carta. 

caplm, capli, etc capitulam, i, etc. 

Chds ChindadTintus. 

CDlm, culo, eto coocilium, io, etc. 

cntco cántico. 

Cot9]Coe, etc communjs, e, etc. 

C0S3 coasutes, 

epte capite. 

cptlm, cptli, etc capítulum, i, etc. 

cssimi cnrJssimi. 

dcbrs Decembna. 

dcns, dcnl, etc diacvnas, i, etc. 

Dd DaTid. 

dgm dignum. 

dgi digaetur, 

dllomi dilectisaimi. 

dispoo diapositione. 

dnicus, dnica, duicuro, etc. .. domiDÍcus, a, um, etc 

dnt • debent. 

dnas, dai, etc domiuns, i, etc, 

dr dlcitur. 

ds, di, etc Deus, i, etc. 

eccla, eode, etc j 

KK>:ali>,«to «clesia, e, etc. 

ecclia, ecclie, etc 1 

eciia, eclie, eto ) 



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gloría, m, etc. 



««!■•"«''• ='? 1 «l«l.,»,ete. 

eglis, eglíe, eto ) ^ ' ' 

epc episcopua. 

eplo, eple, etc epístoü, ffi,atc. 

eps, epi, etc episcopns, 1, etc. 

epstU epístola. 

explt explioit 

fos, fea, fcm, etc factus, a, nm, eto. 

fr, fns, etc ínter, ís, etc. 

fra feria. 

gla, glie, eto 

glia.glíe, eto 

glosas, glosa, glosum, etc. . . gloriosos, a, nm, etc. 

gra, gre, etc grati», íe, etc. 

h.60, hes, here, huí, eto babeo, es, era, ni, eta. 

hgo, hois, etc < homo, iota, etc. 

ianra Janoarius, Jaauaiias. 

Ido ideo. 

ids ^■ . ■ . Idos. 

leilm Jerasalem. 

S;:::::: :::::::::::;:: I "•"*■"■ 

Ifao Jhesus. 

Ihs Jhesus. 

Ihn8, Ihai, etc Jhesus, ui, etc. 

ila Jal ius, Julias. 

incpt iscipit. 

inrs Janoarius, Januarias. 

ins Jimias- 

lohs, lohis, eto. Johannes, is. 

ipe, ipa, ipum, eto ipse, a, um, etc. 

¿rhl Isiahel. 

kls kaleudas. 

kms, km», kmum, etc karissimos, a, nm, etc. 

Ibr liber. 

libllom, liblli, etc llbalUm, i, etc. 

Ua, Ire, etc littera, le, etc. 

magr magister. 

millus, milla, millum, etc. . . míllessimus, a, om, etc. 

nos, ma, mm, etc meus, a, nm, etc. 

mscrs miserlcora. 

nbrs Kovembris. 



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91 

ninen, uminia, etc nomeD, luis, etc. 

nmn nomeD . 

nmlnatas, nminatn, nmino-l 

tom, ato > notninatus, ft, om, etc. 

noiatus, noiata, uoí&tum, etc. ) 

sois, noiem, iioia, uoium... nomíais, em, a, am. 

nr, Día, ninm ó nnn, etc.... ) , , , , 

, . i noster, nostra, nostrum, etc. 

nsr, ns», usrnm o nsnn, etc. ) 

nt notuit. 

octbrs octobila. 

oia, oe, etc 1 

. í omnia, e. 

omis, orne, etc ) 

timpa, omptis, etc omnipoteng, entis. 

oro, OTois, etc ontio, onia. 

ppha, phhe, etc ptopheta, s . 

ppla, ppli popalus, i. 

prbr, prbii presbiter, erf . 

qd qaodóqntd. 

4inm quoniam. 

rao, raoia, etc ratío, onis. 

igla, rgle, etc regula, ¡e. 

salni aalutem. 

sbto sabato. 

scdm secnmdniD. 

sclatn, scli, etc aecnlum, 1. 

scrds aaceidoa. 

scs, Boa, scm, etc aanctus, a, um. 

sidoa, Elds solidoa. 

apa, aptni, etc apirítua, ai. 

Srhl larael. 

stbres SeptembrU. 

tía titulas. 

tltnna toletauus- 

tp.s, tporis, etc tempoa, oría. 

. ; teatíB ó teatíB. 

tata I 

uL vel. 

HT, ata, urm, etc vester, a, am. 

aar, oara, aarm, etc veater, veatra, veatrum. 

Xpc Cbriatas. 

xpiaiios, xpiana, xpiannm, 

etc Chriatianaa, a, am. 



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Xpoplionis, Xpophori, etc.. ChiÍ3tophorus, i. 
Xp8, Xpi, etc Christns, i. 



No incluimos eo esta lista las abreTÍafcaras por Bfn- 
copa en las cuales Bolamente se suprimía nna m6n. Fué 
tan frecuente eata supresión en los documentos de letra 
visigoda, c^ue la enumeración de las palabras en que 
ocurría aeila larga y enojosa. 



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CAPITULO V. 

BBAQTJIQBA.FfA VISIGODA. 

(CoDCInilon.) 



AlirerlaturaB por letraa sobrepuestas. — Abreviaturas por sig- 
nos eipeci&les de abreviación. — Abreviaturas por enlace 7 
conjunción de letras. — Letrfts numeralee. 

Abbeviatdb&s pob letras sobbepüestas. — Cooús- 
íhi esas abreviaturas en suprimir dos ó trea letras del 
centro de una palabra Bostituyéadolaa una sola qae ae 
coloca fuera de la voz abreviada y sobre la edaba en que 
seba cometido la omiaion. 

Las abreviaturas por letras sobrepuestas se hallan re- 
ducidas en la escritura visigoda á muy reducido nú- 
mero. 

La letra que más usualmente se sobrepuso, fué la s, á 
la cual se da el valor de íie, como eu las palabras 



exeroit quib i t 

qne se leen: exercitua, quibus, juatus. 

Cuando eata letra aparece sobre la q, tiene valor 
de ue, como en los siguientes ejemplos: 



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atq utimq áeiiiq 

qae deben interpretarse atque, namque y denique . 

Aparece también con mucha frecuencia aobrepnesta- 
en la escritura visigoda la v, no constituyendo ni ver- 
dadera abieviatnra, porque no tiene mis valor que et 
Bonido de la íí como vocal, ni adición para aubaanar ol- 
vido del amanuense, puesto que la frecuencia con que- 
se repite la superposición de la v en códices y doca- 
mentos visigodos, demuestra que era premeditada, y- 
que con ella se obedecía á un uso caligráfico de la épo- 
ca. Ejemplos : 



qo nutrits qalitas 

quo nutritus qualitaa 



En los últimos tiempos de la escritura visigoda ae ge- 
neralizó el nao de las letras sobrepuestas, en fuerza de la 
influencia francesa, que iba modificando las antiguas- 
prácticas caligráficas. 

Entonces comenzaron á asarse las vocales sobrepues- 
tas para indicar su valor j el de r. Ejemplos : 



involuoits 


involacnns 


ptio 


pretio. 


ppter 


propter 


pma 


prima. 



Colocadas sobre la 3 tenian el valor de u y el que les e 
peculiar. 



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qlo 


qniOa 


qsium 


qaisnam 


qstio 


qaffistio 



Igualmente se usaron sobrepuestas en la eecñtnra 
visigoda de transición á la francesa las consonantes o 
y m para expresar sn valor y el da una vooal cualijuie- 
xa, 7 la r deugnando las sílabas er, ur (1). 

Abseviatubas por siqnos especules de abbevia- 
CION. — Consisten estas abreviaturas en sustituir alguna 
silaba por una figura gráfica no alfabética, de fácil 
trazado. 

La división que en otro libro, y rofíriéndonos á la 
Paleografía de los siglos XII al XVII, hemos estableci- 
do (2), de los signos especiales de abreviar en dos es- 
pecies según indiquen palabra entera ó entren en com- 
posición de palabra, no tiene aplicación á la escritura 
visigoda, en la cual no se usaron los de la primera 
especie. 

Solamente en los documentos de fínes del aiglo XI y 
del XII, se encuentra á veces usado el signo que indica 
la conjunción ei(?), en virtud de la influencia que ejer- 
cía ya la escñtura francesa en la visigoda. 

Los demás signos entran siempre en composición de 
palabra, combinándose unos con determinadas letras y 
otros indistintamente con cualquiera. 



(I) Cono todas eitas abreflnluras 9on pecnllarea de la escritora Franceiu y 
DO de la visigoda, n09 absleremos do amplUr más estas indicaciones, remi- 
lleudo al lector que detse conocer me)or el asunto á naestro ifunuol de Paleo" 
grefía iíplomáíica espaíiola de tos siifiot Xii ai XVII. 

if) En nuestro itanuoJ ioteg citado, p&g. 131. 



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Los qne se combinaD ¡ndistiiibaiiieiite con cualquier 
letra, son los eigaienbea : 

1." IJn signo coya fignra es la de ana c ioTertí- 
da (p) en cujo centro existe casi BÍempre nn panto. 
Usase este signo colocado dentro de la caja del renglón 
7 en principio de palabra, y debe leei se con. Ejemplos: 

ofirmat confimut 

strarium contrarium 

PaBÓ este signo á la escritara visigoda de la romana, 
en la cnal la O en composición de palabra tenia la mis- 
ma significación. 

2." El signo ^ que también se colocaba dentro de 
la caja del renglón, y qua serna para indicar las termi- 
naciones en T^m. Ejemplos: 

dígito^ digitonim 

suiaceuo^ sartacenoiatn 

3.° Vn signo de figura algo parecida & la de nues- 
tra llave musical de sol (1). Colocábase dentro de la 
caja del renglón y en fin de palabra indicando general- 
mente las terminaciones en U8, algunas veces Us en 
um, y en algunos, aangue raros casos, las en is. 

Los signos que se combinan con determinadas letras 
son loa BÍgaientes (2) : 

1.° Un rasgo anguloso que arrancando de la baae 
de la b, aparece debajo de esta letra y la da valor de 
bia. A veces aparece este signo combinaio con otras 



(1) Véaee en la lablí de abrevlaluras que Ta al final de la i 
de eate libra, signos especiales de altreTlselOD, obtn. 3, 
(!) Téngase presente al leei esta reaela la citada lámina. 



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letms, especialmeote con la n y la t, pero eiempre con 



2." La cedilla f^vte, colocada bajo la e, deaigaa la a 
primera del dipton^ tc. 

3." TJd trazo ligeramente oblicuo unas veces, ver- 
tical obras, giia suele cruzar los perñLes prolongados de 
terminación de las letras i, m, n, t y t, y áon de al- 
gunas más. Sguivale á um, y por consi;;(uiente combi- 
nado reapecbiramente con laa letras indicadas á litm, 
7Jvu.7n, num, rum y twm, 

é.° Una coma puesta á continoacton de la g en fia 
de palabra, que tiene valor de ue. El uso de esta abre- 
viabara suele ser frecuenoe en la escritura visigoda ma- 
yúscula de la monarc|nia visigoda. 

El facsímil primero nos ofrecen los siguientes qem- 
plos : 



VOLUMCREMQ' 


TolucremquB 


EUMQ' 


eumque 


SPECÜLOQ' 


spec aloque. 



í En la escritara visigoda mayúscula del período de ia 
Eeconquista, el uso del punto y coma susbltayó al que 
tenia el de la coma. 

5." Un trazo oblicuo que arranca y termina en dos 
corv^ en forma de gancho, y atraviesa á las letras/, 
a, y q, dándoles significación de^, si y qui. 

6." Un trazo ya recto, ya curvo, ya doble, ya sen- 
cillo, que colocado eo el caido de la p, la da el valor 
de j)cr, 

En los líltimoB tiempos de U eBcrltni-a visigoda y 
por influencia de la francesa, se estableció distinwjn 
entre el atgnifleado de la j? coa trazo recto {lita') y con 
trazo^curvo {^pro). 



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ABEEVIATOBAa POR ENLACE T CONJUNCIÓN DB LE- 
TRAS. — Se dice que dos letvaa son enlazcidas ouaado 
üeneQ nn trazo coman en la escritura mayúscula, ó 
cuando están formadas ancesivameote en la minlíscala, 
de tal manera que el perfil de terminación de la una 
sirve de trazo de arranque é, la siguiente. 

Se da el nombre de emxLJada, & toda letra encerrada- 
dentro de otra, pero aiu que sus trazos atraviesen ó orn- 
een los de la exterior. Y se llaman conjuntas las letras 
que aparecen colocadas unas sobre otras, cruzándose' 
mntáamente aus líneas. 

Las letras mayúsculas encajadas, enlazadas y con- 
juntas, Be usaron con frecuencia en la escritura délos 
códices, para los epígrafes y ademas algunas veces en 
la primera Hnea de los documentos, 

TJn ejemplo de estas letras puede verae en la tabla de 
abrevintnras, sacada de la primera línea de una carta de 
donación otorgada por la reina Doña Urraca al monas - 
terío de San Pedro de Exlonza en la era 1137 (año 1093' 
de J. C). Su interpretación es la siguiente: 

iiIn NOMTNE SANCTE ET IlíDIVIDÜE TRINITaTIS .ffiTEBNI 
8CILICETGENIT0RISANTE SÉCULA DEUS EXISTENTIS UNIOE- 
KrnQUEREDEMTORISSINE INICIO TEMPORTJMDE EODEM PA- 
TEE EBUCTU ANTIS ALMl ATQUE FLAMINIS EX UTEOQüE... ir 

En este fragmento de esciitura caipital visigoda apa- 
recen enlazadas la N y la D de la palabra INDIVIDUÉ; la 
A E (M) de ^TERNl; la T y E de ANTE; la N y T de exis- 
tente; la N y E de sine; la t y e de tempobum y la t 
y B de FATBE. Hállanse encajadas las dos li en la C y L, 
y la E en la c de la palabra scilicet; la i en la C d» 
nncio, y otras dos n ea las uu de las palabras alhi y 
y FLAMINIS. 

En la palabra DE que aparece al final de la tercera 
línea se hallan conjuntas sus dos letras. 



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De la combinación de Jetras mayúsculas enlazadaa, 
encajadaa y conjuubaa, consbituyeado un aigao expresi- 
vo de un vocablo, resultó el monograma, (jae recibe el 
nombre de completo cuando en éi eabfín agrnpadas 
todas la« letras de la palabra, y de incompleto cuando 
S»lta alguna. 

El uso de los monogramas estuvo limitado en los do- 
camenboa de letra viaigoda al Chriamon (monograma 
del nombre de Cristo), Ljue ae ponia como invocación 
al principio de los documentos y á algunas signtíaras 
de monarcas, magnates y notarios, cuyos nombres se 
escribían en forma monogramática. 

EL Criamon, monograma de Cristo, compuesto origi- 
nariamente de la X y la F, inicíales de XPISTOS, con- 
servó la forma romana en las inscripciones epigráficas 
de letra visigoda, llevando á veces el A y Q , que distin- 
guía el Crismon usado por loa católicos del que usaban 
los arríanos. 

En los documentos más antiguos de letra visigoda 
aparecen generalmente usadas la X y F en sus formas 
minúsculas x p, presentando bastante imperfecta au 
figura y teniendo la segunda de estas letras un largo 
caído, desde cuya baae, en direction á la derecha, arran- 
ca una larga línea horizontal (1). 

En los últimos tiempos de la escritura visigoda, y 
en virtud de la influencia francesa, se volvió á poner 
en uso la antigua forma romana del Crismon, cuya 
base eran las letraB X P. 

En Navarra, en el aiglo XI, se usó un monograma 
como invocación para el principio de los documentos, 
que por BU figura especial (2), ha dado lugar á inter- 



(1) Pueden aerTlrdeeiemplOS losqua aparecen en los documenlos, XI.X, 

va, sxni, sxiv, xxv, m. 

(i) Véase la fig. 3 de la tabla de abrevia turas. 



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pretaciones diversas. Compónese este signo de nn traao 
vertical ligeramente encorvado, y de las letraa qae 
componen las palabras noster rex. 

AlgtinOB interpretan este monograma Saticius noater 
rex, juzgando S y sigla de Sancitis lo que en realidad 
ea Jé inicial de Jhesus, olvidando el carácter religioso 
de la época, en la caal no puede concebirse que se olvi- 
dase el nombre de Dios para invocar el del monarca 
reinante, y desconociendo por último que se usó este 
signo Eo sólo cuando ejercían soberanía reyea que lle- 
vaban el nombre de Sanchos, sino también en épocas 
en que reinaban otros monarcas que no se llamaban así. 

Estas razones bastan para considerar el signo descri- 
to como una invocación é interpretarle Jhesm 7i06~ 
ter rex. 

El uso de los monogramas no dejó de ser frecuente 
en las signaturas de los documentos de letra visigoda. 

En la tabla de abreviaturas (1) insertamos facsímile 
del que usaba el desgraciado D. García, rey de Galicia, 
destronado por bu hermano Alfonso VI. 

Los enlaces de las letraa minúsculas son de más difí- 
cil interpretación, porque en muchos caaos sufre modi- 
ficaciones notables la forma de las letras al verificarse 
el ligado. En la tabla de alfiíbefcos, y bajo el epígi-afe 
de nexos, insertamos los enlaces más comunes en las es- 
crituras minúscula y cursiva visigodas, 

Leteís numerales, — Para terminar el estudio de 
las abreviaturas, daremos idea de la manera cómo se 
expresaba abreviadamente la numeración en la escriba- 
ra visigoda. 

Los visigodos adoptaron las letras numerales toma- 

(1) vén-e monograma Dbm. i. 



b, Google 



naa I, V, X, L, C, D y M, que siguieroa usándose 
hasta el aiglo XII, y para cuya interpretación en loa 
documeaboa anteriores al siglo XII, basta tener presen- 
tea laa aigoíentes reglas : , 

1,' Que la I, la X y la C se usaron ya en la forma 
mayúscula, ya en la minúscula, ya en la cursiva de la 
escritura viaigoda, repitiéndose hasta cuatro veces como 
en la antigua escritura romana, por no aer frecuente 
la regla de la suatraceioo que hoy rige en la numera- 
ción romana moderna. 

2." Que la V adopta generalmente la forma propia 
de la consonante, rí bien á vecea tiene la peculiar de 
la vocal y casi siempre es minúscula. 

3.^ Que el numeral éO solia indicarse por medio 
del signo ^, nexo de XL. 

4/ Que para la L y la D, se adoptaron indistinta- 
mente las formas capital, uncial, minúscula y cursiva. 

5." Que el numeral mil, ademas de indicarse con 
la M ya capital, ya uncial, ya minúscula, se espresó 
mediante una I con un trazo sobrepueato I, siguiendo- 
ae la antigua costumbre romana de indicar los millares 
por medio de las unidades con una línea horizontal ea- 
cima; y por último, que también 86 expresaba mil por 
medio de una T, que ae derivó del signo I. 

Los ablativos de los numerales ordinales se indica- 
ban por medio de loa cardinales con una o 6 una a, 
según el género que lea correspondiera, puestaa ya 
sobre los números, ya á continuación de los mismos. 
Ejemplos : * 

,, |mi!lesiniB. 
XX" Tígesimo. 



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CAPITULO VI, 

OETOGEAFÍA VISIGODA. 



Ortografía vlai goda,— Incorrecciones más nolaWoa que presentan 
loa diplomas y códices da los siglos V al XII, ea cuanto al uso 
de las letras. 

Eabudiadog en los anteriores eapítnios los alfabetos 
y los sistemas de abreviar de los siglos V al XII, cor- 
respoade tratar en éste de la Ortografía, con lo cual 
completaremos el estudio analitico de la escritura vi- 
sigoda. 

La invasión de los pueblos del Norte contribuyó po- 
derosamente á la decadencia en materia de ortograñ», 
no sólo por la natural perturbación que ocasionó en los 
estudios de la antigüedad clásica, sino también porqn© 
adoptada por los conquistadores la lengua latina, hubie- 
ron de acomodarla á sus peculiares condiciones eufóni- 
cas, y sabido es c|ue laa alteraciones de la pronuncia- 
ción se reflejan necesariamente en la escritura. 

Uno de los eruditos más inteligentes y laboriosos de 
cuantos se han dedicado al estudio de nuestros docamen- 
tos y códices, el Sr. Egaren, ha sostenido, en un traba- 
jo bibliográfico que obtuvo merecido premio en público 
certamen, que la ortografía latina fué conocida y obser- 
vada en la Monarquía visigoda , citando en apoyo da 
BU aserto las sabias reglas expuestas por el insigne San 
Isidoro en sus Etimologías. 



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Kada, hay tan diabanbe de la verdad como eata opí- 
nioQ. Pudieroa coaocerse j practicarse las reglas orto- 
gráficas por las pocas personas ilastradas qne se dedi- 
caban al estudio ds los gramáticos del Imperio; pero la 
generalidad no sometía su escritara á loa preceptos 
gramatical ea. Abandanbes pruebas de esta verdad ofre- 
cen las inscripciones y los códices visigodos, plagados 
de errores j de incorrecciones. Aun las mismas J^i- 
ttiologias del ilustre Prelado de Sevilla, al establecer 
más bien reglas casuísticas ijue preceptos de carácter 
general, demuestran c[uo con ellas trató principalmente 
de poner correctivo á laa faltas que en materia de orto- 
grafía se cometían con laki frecuencia. 

No puede explicarse de otra manera el detenimiento 
con que procura enseñar que la preposición ad debe es- 
cribirse con d, j la conjunción at con t; que Aoiwí (no) 
y aut (ó) se distinguen respectivamente por su f¿ y por 
su í finales; que apud debe fescribirae con d; que aquitó 
(ignal) se diferencia, por su diptongo de equus (caballo); 
que el demostirativo id termina en (Z y el verbo it (va) 
en t; quémalo (malo) y mallo (quiero más), se diferen- 
cian por la doble I de esta última palabra; y por álti- 
rao, que hoa y os, ora y hora, expresan ideas distintas 
según tengan ó no h: 

Si las inscripciones de época visigoda no ofrecieran 
por sf solas datos bastantes para juzgar á qaé exbremo 
había llegado la iccorreccion ortográfica en la Monar- 
■quia visigoda, bastarían dichos preceptos para deducir 
gne en tiempos de San Isidoro se confundía el uso de 
la t con el de la lí, y ee desconocía el correcto empleo 
del diptongo ib, de la h, y de las consonantes dapli- 



Conquistada la España por los Árabes, aumentó la 

decadencia ortográfica en laa regiones que ocuparon loa 



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infieles, porque poco á poco fueron olvidando loa Criatia- 
nos su propio idioma, para adoptar el de loa domina- 
dores; j en los reinos de la Reconcguista, porque loa 
trabajos de la restauración y sua yiciaitudes contiuna- 
das, no eraa circuastancias favorables para el desarro- 
llo de la cultura literaria. 

Solamente en los últimos tiempos de la escritura vi- 
sigoda, cuando empe2Ó á ser iuñiüda por la francesa, 
cuya reforma ortográfica se habia hecho en Francia 
bajo el Imperio de Carlomagno, mejoró considerable- 
niente la ortografía. 

No ea igual ésta en las diversas clases da monumen- 
tos eacritos. En loB códices £aé por lo general menos 
incorrecta la ortografía que en los documentos, porque 
el amanuense tenía á la vista un modelo que imitar ea 
el caso de que copiase sin auxilio de persona alguna los 
libroa, y estaba bajo la dirección del magisier soripto- 
TV/m, encargado de corregir las copias en el caao de que- 
jitas ae hiciesen al dictado en el aeriptoñum. 

E¿ nqui reseñadas las principales incorrecciones or- 
tográficas que contienen los monumentos escritos en le- 
tra visigoda. 

A. En algunas voces aparece usada por e. Ejem- 
plos: consacrata, Sabaeiiamia, por conaecrata , (Se6tw- 
iiaTeus. 

Por au: Agiísías, Águatimts, por A^lguata8, AugvS' 
tintín. 

B. tisóse í veces por^: bobtizare, cabtue, ahud, du- 
hlatum, por baptiaare, capins, apvd, duplattvm,. 

Por v: bivus, brebia, labaori, abitas, por vivus, bre- 
ma, lavacri, eivítaa. 

G. Omitida en alguaas palabras que debe duplicar- 
se: aceait, aeepit, por accesU, aocepit. 

Usada por'A: miai, nicil, por míhi, nihil. 



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IOS 

Por t, áotes de i s^tiida de otra vocal: precivnn, 
gracia, por p^etium, gratia. 

Por 8 en las abreviatura» por síncopa xpc, epe , iohe, 
üic (Christus, ^¡iscoptís, Jokannes, Jheaus). Este nso 
de la c por a es de origen griego. En el alfabeto uncial 
de este pueblo la s aoUo. tener fígnra de C. 

D. Usada frecuentemeate por t: ierridorio, haiidu- 
ram, Chindasvindtta, Recesvindua, floread, por térrito- 
vio, hahituram, Ckindaavintus , Recesvintua , floreat. 

Por b: 8ud honore, an vez de avb honore. 

E. Por íb-j (£. Eata incorrección ortográfica es fre- 
cuentísima. Ejemplos: cd/wm, edijicare, anime, vite, ee- 
Tióbiwm, penitentia, ceptum, por aeltim., (Edificare, ani- 
ma, viia. ccenohium, pcenitentía, ccepium. 

En CHmbio te hallan escritas con e con cedilla, es de- 
cir, con diptongo «, mnchas palabras que debieran es- 
cribirse sin él: prtsabiter, apiacopus, preetio, aciesia, por 
presbiter, epiacopus, pretio, eocleaia. 

TTaada por a y por i: Slefenua, neglegentia, baselica, 
fetnena, genetor, nomene, en vez de Stephanus, negli- 
gentút, basílica, femina, genitor, nomine. 

Sobrante en algunas palabras en las cuales se colo- 
caba antes de la 8 líquida con que deben comenzar. 
Ejemplos: ^atephanvs, eatellanan, por Stephanus, sie~ 
llamm. 

F. Por ph: Stefanua por StephamiB. 
Por v: audifi. por audivi. 

O. Por c: eglesia, edijigatita, vindigare, en vez de 
eceleaia, edifioatua, vindicare. 

Usada á veces supérflu amenté: origentia por orientia. 

H. Omitida: orno, abitandum, ahéatis, oc, por homo, 
hoMiandum, ¡labeatia, hoo. 

Usada indebidamente: homnia, hamen, por om.nia, 
amen. 

En logar de f: Hebruarii por Fehruarii. 



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106 

I. J. ITsÓsQ la pnmera de ambas letras haciendo los 
oficios propios de ambas. 

/ por y: hiñe por hyríe. 

/omitida: domnus, domna, por dojninua, domina. 

Usada indebidamente: ispiñtum por apiAtwn,. 

Vot e: Erminigildua por Sernnenegildua. 

K, Usada por c y por eh: kaaale, Kastella, harta, 
por cásale, Castella, caria. 

L. Por n: lulis por nulis. 

M. Suprimida: Decebria por Deoemhris. 

N, Por m: Kovenbña por líovenibria. 

O. Por u : colomba , toinolo , por cohiwha, , túmulo, 

P. Por b: apaüs por abbaíis. 

Por r; en las abreviaturas xpo, xpophorus, etc., 
(Chrieto, Ckristophoríts), que se eseribian en un princi- 
pio en nuestros documentos con caracteres griegos, en- 
tre los cuales figuraba la p. 

R. Usada sencilla en ocasiones -en que debia escñ- 
birae doble: tera por ierra. 

S. Usada por is, es, ó hia, hea en principio de pala- 
bra: Spania, Spalensis, Syael, Speria, por Hispania, 
Jíispalensis, Israel, Hesperia. 

Usada por x: atisiíiare, estraneua, por auxiliare, eso- 
traneua. 

T, Por d: aput, quot, an vez de apud, qv/id. 

U y V. En la escritura visigoda se hizo casi esclti- 
BÍvo de la u ya con el valor de consonante, ya con el de 
vocal. 

Usóse á veces por o: episcupus, cpíaíuia, por e;^»co- 
pus, epístola. 

X. Usada pOr ch enlasabreviaburas Xpo, X-poplioro, 
etc., por el origen griego (XPS) de estas abreviaturas. 

Z. Por c: rezedere por reaedere. 



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CAPITULO VII. 



ORTOaBAFÍA VISIGODA. 
(CODClDSlOD.) 



Signos da puatuacion usadas eu la escritura viaigoda.— Acentoe. — 
Jnterroeacicin. — Adrdiraoion.— Signos de correcolOQ. — Signos 
que se usaron eo los códices para mejor Inteligencia del texto. 



Reseñado el aso ortográfico que de laa letras se hacía 
en loa documentos y códices en eacritura visigoda, cor- 
responde examinar, para completar este estudio analí- 
tico, loa signos ortográficos, determinando cuáles de- 
BÍgoaban las distintas divisiones de la cláusula, qué uso 
se hacia de los acentos, de la interrogación y de la ad- 
mii'acion, de qué modo se hacían las correcciones y qué 
signos se ponían en IcB códices para mejor intaligencia 
del texto. 

Signos que indicaban las divisiones de la cláu- 
sula. — En la antigüedad griega y romana se usaron 
tres signos de puntuación; uno equivalente á nuestra 
coma, llamado así también por los griegos xo(i;j.a y por 
los latinos incÍ3um ó suhdisiintio ; otro con el mismo 
valor de nuestros dos puntos 6 nuestro punto y coma, 
que fué denominado KfhkXat (miembro), \i-znn iiifií-r, (punto 
mediano) y por los romanos media distinctio; y el ter- 
cero que hacía los oficios del punto final y llevaba entre 



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108 
griegos y latinos respectivamente los nombres de tíXeix 
cTCYjiTi (punto perfecto) y distinctio á ultima disíinctio. 

El indsum se indicaba por medio de un punto en la 
linea inferior de la caja del renglón. La media diatine- 
tio con un punto en el centro de la altura de las letras. 
La ultiraa diaiinctw se expresaba con un punto en la 
línea superior de la caja del renglón. 

En la época visigoda ae descuidó por completo el 
correcto empleo de la puntuación, y aunque San Isido- 
ro consignó en aus Etivwlogias reglas para el uso de 
los signos ortográficos conformes con las que hemos ex- 
puesto, no fueron obedecidas, existiendo gran confusión 
en cuanto al empleo de estos signos. 

En los documentos y códices de los cuatro primeros 
siglos do la Reconquista la puntuación fuá mny varia, 
usándose indistintamente para indicar el punto, los dos 
puntos, el punto y coma y la coma, loa signos si- 
guientes : 



Acentos. — Son raros los documentos en que apare- 
cen usados. Los únicos que suelen presentar son los que 
van colocados sobre la i duplicada (íí) con el 6n d6 
distinguirla de la u, costumbre que se observa en los 
códices y documentos de los siglos IX, .X y IX. 

Interrogación y admiración. — La interrogación 
solía indicarse con un signo de fígara parecida á la mo- 
derna, aunque algo más angulosa. Á veces ae designaba 
la interrogación por medio de una O con un punto en 
an centro. 

£^ste último signo era el más común para la admii-a- 
cion. También era indicada con el otro signo de interro- 
gación que hemos descrito. 

Signos de coaRECciON. — Las palabras ó letras que 



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como eup^i'fluaB debían suprimirse, Bollan, como entre 
nosobros, uicharae por medio de lineas horizontales. En 
otras ocasiones se las acompañaba de puntos que, colo- 
cados debajo de una letra ó silaba, indicaban c[ue no de- 
bían leerse. 

Para enlazar el testo corregido con las palabras que 
86 le añadían, colocándolas entre renglones 6 al míírgeii, 
se ponía en el sitio que debieran ocupar un bÍjtqo da 
llamada, y otro antea de las palabras añadidas. Este 
signo llevaba el nombre de aíoytís (de aXioiou , mudar) 
y tenia, entre otras, estas distintas figuras : 

T S I 7 V x- + ;+: 

Usóse indistintamente en diplomas y códices, aungne 
en estos úi'imos con mayor frecuencia, 

SlQKOS QUE SE USABON EN LOS CCÍDICE3 PAHA ME- 
JOE níTELIGENf lA DEL TEXTO. — Existen otros signos 
que aparecen en los códices refiriéndose á la lectura 
que debe darse á los textos. Los más usuales son los 
siguientes : 

1." El asterisoo (de aimip, estrella), que tenía unas 
veces la figura que indica su etimología, y otras la de 
una X con cuatro líneas bisectricea de sus ángulos ó 
con cuatro puntos. Poníase en los pasajes en que se 
observaba alguna omisión notable. 

2.° El obelo (de opeXoí, saeta), que tenía la forma 
de esta aima y que servía para designar las palabrus y 
sentencias repetidas supérfluamenfce, ó aquellos pasajes 
cuya falsedad era manifiesta. 

Con un ponto encima indicaba los pasajes respecto 
á los cuales cabia la duda de si debían ó no snptimirse. 

3.° El aaterieúo combinado con el obelo, que se 
usaba para designar los versos que aparecían colocados 
en lugar distinto del que les correspondía. 



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uo 

4.° El lemnisco (Xnjfivoxoí) que ae colocaba juoto á 
los testos que habían sido explicados en el mismo sen- 
tido ó vertidos á distintos idiomas de modo análogo 
por los interpretes de la Sagrada Escritura. 

Teoía la figura de una linea horizontal entre dos 
puntos (t), 

5." El antigrafo (de avxi, contra, y v^t escrito) 
que tenía figura de una y con nn punto encima (y), y 
designaba los pasajes de los cuales habia versiones con 
diferentes sentidos. 

6 ." El parágrafo (de irapa, junto á fpafry) escritura y 
que se colocaba al principio de párrafo y para estable- 
cer separación con el anterior. Estaba compuesto de una 
línea vertical unida en ángulo recto con un trazo que ar- 
mncando de su extremo superior se dirigía hacia la de- 
recha (T). 

7." La positura, de fignra parecida á un 7 y que 
unida al fin de cada párrafo servia para separarle del 
siguiente. 

. 8." La Cryhkia. (nombre griego derivado del verbo 
Kfrufiü, estar oculto) que tenía fignra de una C tendida y 
con un punto encima (ó) y que se colocaba al margen 
de los pasajes que por au oscuridad no podían inter- 
pretarse. 

9." La aniisigma, llamada así porque tenía la figu- 
ra de la sigma uncial invertida (O), que designaba los 
versos cuyo orden debía alterarse. 

Con un punto en su centro indicaba los pasajes en 
que se habían escrito dobles versos conformes en su 
sentido aunque do en su estilo, en vista de los cuales 
ignoraba el anotador por cuáles se debía optar. 

10. El diple (Sit:Xii), que tenia fignra semejante á la 
de una Y tendida ( >h ). Solia colocarse en las obras de 
escritores eclesiásticos para indicar las citas de pasajes 
de la Sagrada Escritura. 



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Con un obelo ea su centro indicaba los distintos in- 
terlocntores en el diálogo dr&mábico. 

11. El Ceraunium (de xepiwtov, rayo) que servia 
para desechar como sup^rSuaa largas tiradas de Tersos 
evitando que hubieran de repetirse los obelos. Compo- 
níase de las letras X I conjuntas, ó de la Y con la I 
encajada. 

12. El Ckresimon (del verbo xpiíiu gritar) servia 
para l'amar la atención sobre un pasfije cualquiera. 
Su figura era compuesta de las letras X y P conjuntas 
en la misma forma qne afectan en el monograma de 
Cristo. 

13. "El frontis (de tppovrn, cuidado, atención), com- 
puesto de las dos pñmeras letras de la enunciada pala- 
bra griega o y P en corjuneion y enlace. Designaba 
que había de leerse con detenimiento un pasaje cual- 
quiera, ya por su oscoridad, ó ya porque la profundi- 
dad de BUS conceptos no permitia sn fácil compren- 
sión, 

14. El áncora (arichora), signo de la figura que su 
nombre indica, qne cuando tenia en la parte superior su 
mayor anchura servia para llamar la atención sobre \r>B 
pasajes más notables por la elevación de sus ideas, y 
cuando presentaba hacia abajo su parte más ancha, in- 
dicaba que había en el texto algún pasaje repugnante 
ó inconveniente. 

Y 15. El coTOn¿8(xi>pfuvií), figura compuesta de tra- 
zos curvos que solía colocarse al final de los libros (1). 

do estecapitalo.lDclulmos eílos dlsltátos 



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PARTE TERCERA. 

EJERCICIOS DE LECTURA PALEOGRÁFICA. 



Los cuarenta y cuatro facsímiles qne para que sirvan 
de tenia á los ejorcicios de lectura paleográfica y de com- 
probadoQ pr&ctica í los priacipios y leglas contenidos 
en la primera y segunda parte de la presente obra, in- 
sertamos en esta tercera, están tomados directamente 
de documentos y códices existentes en el Archivo His- 
tórico Nacional y en las Bibliotecas Nacional, de San 
Lorenzo del Escorial, de la Academia de la Historia y 
de la Escuela Superior de Diplomática (1). 



(I) De estos depositas Ulerarlos no sólo hemos tomado los facsimües qie 
pidil leamos, eiDO también iodos los dalos cooslenados en e»l« libro. 

No (Arartamos cod Jaetlcla «1 ao blcléramos púUlco Doesiro agrtideclmlenl» 
k los Jetes r Empleados de Tos referidos establecí míe ntoi por las racllldades 
qne dds bao proporcloaailo para los trabajos da Iniesügacioa. En la fmposlM- 
lUad de clUr á CDantae personas bemoi molestado c»n ocasión de este libro, 
emiamoala sincera eipresloade nuestro reconoclntlenlo á los seQorea don 
FrAnciMO González de Tera T D-Josí <le Foradada, Jefe y Secretario delAr- 
cblio Histérico, á aaeslro Catedrillco el Sr. D. CaretaiM Hoeell t al 8r. Oc- 
llTlo de Toledo, Director el primero y Oflclat el segundo de la Biblioteca Na- 
cional; al Sr. R. Juan de Dios de la Bada i Delgado i kD. Vicente Vlgoau, 
Director y Secretarlo de la Bscaela Saperior de Diplomática; al 8r. D. Uaouel 
Golcoecbea, OQcial do la Biblioteca de la Academia de la Uletoria; y & D. Da- 
[lo Cordero, encargado de la Biblioteca del Escorial cuando en ella lomamos 
los apuntes, datos y láceimlles Indlspeaiables para este trabajo. 



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Los catorce primeros facsímiles están sacados de 06- 
dices; el XY coi^iene maestras de escritura cifrada, y 
los aigDienbes son reprodaccionea de documentos hasta 
ahora inéditos. 

Para facilitar su lectura insertamos & continuación la 



VERSIÓN 



i LA. ESCRITURA CORRIENTE DE LOS CUARENTA Y C 
FAGSfíüLES QUE SE INCLUYEN EN ESTA TERCERA PARTK 
PARA QUE SIRVAN DE TEMA k LOS EJERCICIOS DE LECTCRA 
PALEOORÁFICA. 



FACSÍMILES DE CÓDICES. 



Snccingant ed &ave comas aagnstius nmbrent 
En quos flammantem iubeaa volitare perethram 
Quid mage pernices aquilas vis pigra elefautam • 
Precurret volacTemc[ue pingeos testado molussum 
Qaam nos rori ñuam sectemor carmine lunam. 
Histam en inourvua per pondera terrea nitens 
Dicam qout fesso libescat circuios orbe 
Pnrpareamque Jubar niu£ quur tabeatotis 
Mon illam ut popuii credunt nigranübos antris 
In&raus ululans mulier predira sab ambras 
Detrait alti vago especulo nec carmine victa. 
Vel ror e^yg^ aa hera térra matri crepantem 



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YincibileaiCLiie petit dangorem qnippe peretiam 
Qaa citimni limes dispedi torbida pañs 
InvioUtam fat sed vasto' corpore bellas 
Qae mediam teneb im Apolnm dxaa culmina fratñs 
Deánet umbrifetii moeiúium adere cmso... 



Qoia secretií Dei ad aalabetn hamani generia per nni- 
vermu mondnm MiUaMar item núti nniitc[aaib toqU 
íncMltoreB aplritni poni solent pro eo ^nod mala tmg- 
¿estíoniB flato ad terrena desidaria iniqnorum corda anc- 
«endant iecnndiim qno acriptam est tollet enm ventas 
hn nfnH , 

xxxvn. — Db komdia ventorum. 

Yentoram primns cardiaalia septentrio frigidoB et 
-niy&ÜB ñatrectus abaxe eb &GÍb árida frigora eb siccas 
nabea hic eb apárelas ; 

Cireias c^ai eb Trascias hic a dexbris sepbenbrionis ia- 
tonaoB &cib ni ves eb graadmum oos^alabiones. 

Aguilo vsnbos qni eb Bóreas vocabar ex albo flans gé- 
lidos adi^ue ñccns et sine pluvia ^oi non discutiC na- 
bes aed strin^b, ande eb non in mérito diabuli foriDani 
indoib. Quia ia iniquitabe frigofis gentilíum oorda cons- 
bringib. 



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lU. 



ISIDORUS YIE EQKEQIÜS. SPALENSIS ECLESIE EPISCO- 
PUS Leandbi EPISCOPI SUCXIESSOR ET GEBMAJíUS. 

Floraib a tempori Maarícii imporatoris et Becaredi 
regis in qno quídam sibi antíquitas vindicabib imm» 
nostram tempus antiquitatia in eo scientia imagiuabib. 
Yir in omni locntionis genere formatus ut mperifo doo 
toque secuodnm qualitatom sermonea exifiteret abto». 
Congma vero oportnnitabe loci incomparabilie loqnenUe- 
clamB jam vero qnanbas e&pienbia faerib ex ejuB diver- 
as studiis et elaboratia opuscalis per facile pmdeDB in- 
telligere poberib. Deniqne de bia que ad nostram nobí- 
biatu venerunb isba comuemorabi. Edidít enim libros- 
düFereutiamm duoB in qníbos snbbili dÍBcrebione eaque^ 
confuso basa proferunbar Bensa discrevíb. 



IV. 



In nomine Domioi. Hoc est Invenbarium libromm 
adnobabum Deo annuente sub era DCCCCXX. 

Bibliotheca vebeñs ac novi bestamenti. 

Expositam Baoielia eb apocalipsin eb canbicnm can- 
ticomm. In uno corpore. 

Expoaitum Ezecielia. 

Libros Orosii. Liber psalberinm. 

Libros SborifB sgleBiaabicse. 

LibroB beabí Agusbini de civitabe Dei. 



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Ltbroa Aprinj^ epúoopi et Lunilli In niio corpore. 
Líber Omeltaram beati Gregorii. 
Líber CoDlationnm. 

V. 

Vicsimll dai cddiee del Eieoriil qiu lleva por titulo: -rtiiu eoUetio r*- 
galarvnt moaasticarvm. eKrllo por la monja LeodegUDdU eo la era íS) (aiko 
de J.C.lli). 

Obatio de LSCTOBE. 

Yersicnlus. Domine labia mea aperiaa et oa meam 
«DDimtiabii laadem tuam. 

Dena aperiab bibi ostenm termonis ad lo^aendiun 
miateriam Christi. XJt sermo taas mb umper in gfratía 
sal conditns nb aadienbiam corda spinbuali cibo refi- 
(ñant eb bemebipsam ad inbellegendum eoIUciorem red- 
dat amen. 

ITEK PBOLOQUS DE BEQULA. SANCTI PATBIS NOSTBI 
BeNKDICTI ABBATtS. 

Al»calta, ¡ñili! precepba magiabñ eb inclina aarera 
«ordia bui eb ad monibionem patrie pii pasboris libenber 
«xbipe eb efficacíber... 

TI. 

rtcsinU del códice de la Biblioteca Nacional, que contiene lai MOrofctda 
San Greiorlo sobre Job. Escribióse este cddice en la era 183 (abo de MS 
deJ.C). 

Factom tñt eúlentiam in celo ^omí medía hora. Ooe- 
Inm qoippé eedesia Eeleoterum yooabnr qnte ad eterna 
sablímii^ dam per sablevabionem conbemplaüonis intea- 
<Ub, aorgBntee ab infimifl oo^babionam tamnlbns prie- 
mib, abque inbra se Deo c^aoddam ailenbinm &cib. Qood 



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non potest esse perfeetain, ÍB-ctam media htna dioitur. 
Nolenti gníppe animo cog^tationum tomaltno^ bb atro' 
^toB ingemnt et jam snbtimibaB inbendenbem nmam 
ad reipicienda toirena cordls ocnlnm vilioleDter \^ar- 
Jinnt, unde scriptom eat,: Corpus quod corrnmpitnr 
adgranat animom et deprimit terrena in habltatio sen- 
soia raalt» «ogitantem. Bme ergo fi»díam hoo silenüton 
non int^ra sed media hora descñbíbar qoia l^$ pon- 
lemplatio neqDsc[aaiD perflcibaí quarnTÍi arden... 

Vil. 



ruiíBll d* u cMica «MifUe «n Im liai M á tW, foe GMU«iie ooiwDUrlM- 
Mbre el Apoca lIi»Ii,t qne peilentce í Ih BkusU Superior de Diplom&tíca. 



O BIBÜM YEBE BEA.TnM; QXJEU EBÜSTÁBI CU.ÜSTBA 
8iLBC07W4Tnif! fT VAjE isat hcsidbbatum VOLUIOHI 
VJVS AD PORTUH ÍTEM CONSUTDM, ABCmCTOBE 0KB8- 
TCU itfOn PKESQrrBBU ET OONTiatSI BXrmT LA.VOBE: 
mQU04.T0)( STQ FEBENNE PBBBEXIT AD CBISTUM DIEV 

SANcn :Fausti III mos kalbniu3 Hsbbuabias mBU 

ABÜIT TBBTITJ ET DISCES8IT AD EVO, EBA HILLESSIUA. 
SEXTA. 

Ego vero Emeterias pjrevviber et a magister mens 
Magi preebiteri natritns, dnm domino snarom Ubmm 
constrnare cum velnenmt, vocaveranb me in Tavarense 
ardsteri snb umbráculo sancü Salbatoiis et de quop in- 
veni inqnoatnm de Ealendas magias naque YI kalendaa 
Augoataa inveni portnm ad libntm onm anni mo ma- 
giateiio magiatnun menm ain enm mereat c<»onaii onm 
Christa. Aman. 

lO tuxre Tobarente all^ et lapidaa inanper primatec». 
alú Emeteñua vibna qne menw cncnrvior aedit eb cum 



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omni mambra cUunam conqtwsBatiu foit! Ez^^eit U- 
bniiB YI Kalondu AngostM. Etft milleBima ocbftva. 

Tin. 



Hodientei malum adherentee bono cántate fratemi- 
tatis invioem diligenteB hoDorem invicem prevenientes 
soUicitndine non pigri Bpiritn verventea. Domino ser- 
vientes spe gandentee in tribnlatíone patienter orationi 
instantes necessitatibas aanctomm communicantes ospi- 
talitatem sectantea. 

Benedioite pereeqiientibtis vos, benedicite et nolite 
maledicere, gandete cum gaudentibuB , flete imm flen- 
tibas. 

Id ipsnm invicem aentientes. Nob alt» sapientes set 
bomilibas consentientes nolite ease prudentes apud voq 
toetipsos, nolli malum pro malo reddentes, providen- 
tes bona non tantum coram Deo sed ebiam coram ho- 
minibns. 

Si fleri potest c[aod ex vobis esb cnm ómnibus bomi- 
nibos pacem It&bentes. 



IX. 



IN NOMINE DOMINI SALVATORIS nostri rnesn 
Chñsti. Anctor possesor^ae bujua libri in quo vetns 
novamgne omne aacrum teatamentam conUnetnr Ser- 
vandns dive memerie fait. Qni enim vero nntus eradi- 
tasque in beata Spalensis sede postea catedram Basti- 



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g^tane mernít teaere. A gao ínclito viro coDoesauB esb 
hic codex Johaniii Sodali intimo^ae ano qoi ebíam pos- 
tea qnam in hanc eximiorem aedem Spalensis nutritus 
et a patruo sao beate m^norie Ste&no a&pientisaiiDo 
locnlentiaeímoqae Cordovensia sepÍBcopo eruditus sa- 
cerdotii ordine dedicatae ad Gartaginem sedem misens 
est ^piscopuB. Et ítem impetrans latua Cordiibe magne 
regieque sedis presul electus. 

X. 



Sicut enim vinum semper bibere aat semper aqna 
contrarinm est alteráis aatem ati delectabile , ita legen- 
tibns bí semper exactus sit sermo non erit gratus, hic, 
ergo ent consamatas. 

KxFLICIT JlACCABEOBUH LIBEB SEX^UNDCJS TAHDEH 
FINITIS TETEBIS INSTBtrMENTI LIBIOS QüOS ECLBSU CA- 
THOLICA IN CANONE DITDíARDM REaPIT SCBIBTDBAEÜM 
AD EVANGELIA trOWHQÜE TESTAUBNTUU CHBI8T0 JtT- 
BANTE PERVENIMUS. AhEN. 

Audite cceli et atiríbus peroipe térra qnia Dominni 
loquutns est: Filios enutrivi et exaltavi; ipsi aatem 
sprevenint me. 



InOIPIT PEOLOGtJS Hl&BEMI£ PEOFETE 



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XI. 



De noüfl digitonim. 

Sant qnsedam et digitomm note, sant et oonlorum 
qiiibus aecum ta^ibi proculgue diabantea oonlocuntnr bí- 
cub moB eat milibarÍB ut quobiens coDsenbili exercibua 
quia voce non pobesb, manu promibtat. 

Alii quia. voce non posaunb, gladiomm mntii salu- 
tant. Ennivis de qoada ia púdica qnaBÍ in coropida lu- 
dens datatim dab eeae et comunem &cib. 

Aliam benet, alinm adnobab, alinm manu eeb ocupa- 
ba, alii pervellib pedem, alii dab annlnm epecbaadum ala. 
brÍB, alium invocab com alio cantat. Abbamen alíia dab 
digibo Híteraa. Eb Salomón: Annuib ocnlo, bereb pede 
digibo loquibnr. 

Titolos VI. De Orbografia. De Analogía. De Ethi- 
mologia. 

§XL 

De Ortogmfia. 



xa. 

FaGibnll de un códice de la Biblioteca Nacional, eecrllo en tiempo de don 
FerDSndo 1 y doBa Sancba. Cenlieoe los Cowenlinos de Beato sobre el 
jtpocallpsii. 

Qaerendum nobia magnopere eab quffi diviose acrip- 
turse, quíe albibudo qui orribilia aapecbus dicitur. Scien- 
dum ergo esb qaia soñpbure ad vibam congruib bene 



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oper&ntis. TJnde per Fanlnm dicitai, qai et&t videftt 
nec adat; qm tetiam diBcipnlus dicit, sic state in Do- 
toino Karitómi; eb propheta, qni se vita vel moribas 
aote Dominnm videbat ait: Vivit Dominns in onjnB 
conspectu sbo. Altitndo vOlO ecelMtis regni promiBsio 
ad qaem tirnc pergitnr qnando jam mortalis vitEe om- 
nis corruptio sabjugatar. Onibilis vero aepecbíiB e^ 
terror Gelienne quse siae fine reprobos cruciatu con- 
serrab. Sbatnra ergo in rectitadine promiasionis eet. 
Altitado is oet«tadine 

xni. 



y. Si qnicnmqae ntpiab aliena spotiBa. 

Si aliena eponsa quicumqne rapaerifc de rapborís ip- 
aiag &fiDlbabibna mediebatem sponso jubemns addieí. 
Qaod hí minima aabem nnllom habeab fiumltatem bú 
qnoB snpra memorabiaius cnm omnibas que habneiib 
bradabor ad inbegrum. Ita nt venandabo raptore da ejns 
prebio equalea habeant porciones. Ipse aubem rapbor si 
per liactnm Bcelns esb pnniatnr. 

YI Si qiiÍB piam de r&pboribas ocoidatnr. 

Si quis de raptoribns faerib ocoísob mora ejus pro omi- 
cidio non beneftbnr qnia pro defendendam caabibacem 
conÚBsam eab. — Antiqua, 

XIT. 

ótico de Sibil 
i1 AieblTO Bl8 

INOIPIUNT CAPITULA LIBRI SECÜNDl. 

§ I. Flacitam de postura de Villa Adda. 



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US 

g n. Carla de Martín Fetñz in Villa Adda. 

§ m. Flacitiim de Yioeae de Tula Adda. 

§ 17. Testameatam de Fetro Giuualyíz de Tilla 
Adda. 

§ T. CWta de Felaio Xabü in ViUa Adda. 

S TI. Tendido de Oro Oansalñz in Tilla Adda. 

§ VH. Flaoibam de Termndo preebiter in Tilla 
Adda. 

g Tin. Placittua de Oanea Alderetiz in Tilla 
Adda. 

§ IX. Tendido de Oaraia Ucaniíi in Tilla Adda. 

§ X. Teodioio de Omdonaa in Tilla Adda. 

S XI. Tendido de Bmainioo Anas in Tilla Adda. 

§ XH. Testamentnm de Gotina Tennuiz in Tilla 
Abdnz. 

g Xni. Testamentom de Pedro Monniz de Tilla 
Abdnz. 

g XTT. Testamentam de Monnio Diaz et de ena 
mnlier Tota Ermeildiz de palacios saos in Tilla Abduz, 

§ XT. Carta commatationis de comité Fefcro in Ti- 
lla Abdnz. 

§ XTI. Tesbunentam de Oto Godesteiz in Tal Fa- 
radiso, 

§ XYn. Testamentnm de Felúo Femandiz in Ti- 
lla Abdnz. 

^ XTni. Testamentnm de Teta Termniz in Till» 
Abdnz. 

g XIX. Testamentnm de Termndo Fetñz in Tilla 
Abdns. 

§ XX. Carta de Tennndo Fetm in Tilla Abdnz. 

g XXI. Carta de Isidoro Martinz in Tilla Abdnz. 



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XY, 

Fanimilea de escrliuca Tlsigods cltnda de cddlcei t doonnenlM. 

1. Nota que existe en uk códice de 3¿n Isidobo 
DE León. 

Sancborum Cosme et Dami&ni srnn líber in territoño 
Legionenee la numen Torio in valle Abeliare ibi esb 
raonasterium fandatum et qni illum exbranenm inde 
feceñb extranena fíai a ñde aanota catholica eb ab sancbn 
paradiaum eb ad r^ao celorum eb 0[ui illam adnxerit 
ant indigaverit abeat parbem in sregno Christi eb Dei. 

2. SUSCHIPCTOíreS NOTARULES SACADAS DE DIFEBEH- 
TES DOCDMETíTOS DE LOS SIGLOS X T XU. 

PetniB presbiber scripsit. 
Didacus no bol b. 
Agila diaconviB exaravib. 
loannes tíbnlavib. 
SJDgifreduB. 

facsímiles de documentos. 
XTI, 

Venta de una tIAb e 

XFS. Iq Dei nomine. Ego Nannila qni sum filias 
patiÍB mú Atáalfi ubi jermane mee Kecoire eb muibo 
bao Argemundo placoih novia ad^ne convenib bono ani- 
mo et propria novis faib volnmbas nt vinderemns vobis 
vinea sicubi eb veadidi in Piosca jaeba río meam porcio- 
nem ad inbegritabem in ipsa vinea adpreciabiim in dnoB 
modioB eb bria sexbaria eb acoepi de vos precíam pro 



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ipaa vlnaa qnod miel plftcaib id est obem et porcom ei, 
Bubtolares et abaría et de ipao precio aderato aput te de- 
vitoB non remanüt at ex odiemo die et tempore abeae 
ípsa TÍnea tibi perpetim abitarom et qod de illa faceré 
vel judicare volueris út tibi a me concessa poteatas. Si 
gnis aliqaii de parte mea contra anc facbnm meam ve- 
nerit ad inrampendum qod non posáis ipaa tera post 
nomine meo vimdicare gaaliter ínferam robis ipaa vi- 
nea duplata quantum a te fnerit meliorata. Facta Eer- 
tula vinditionia die V idus Setembres in era DCOCXCV 
et principe Ordonio sedente in Asturias. Ego Nannila 
anc acriptura veaditlonis a me facta mana mea + fed 
et testiboB bradidi roboranda. 

Antonia + 

Sesoira + 

Fkúna confirmana + 

XVII, 



Tente de ana tierra en Bnlrambaí Agaai, terrllwlo de Klragor», otorgada 
porHalulLy Sac1aT«rlaá Tola Galindanls. Su fecba corresponde al lelnado 
da Cirios el Simple da Francia (898 i Mt). 



In nomine Domini. Ego Malnli et nxoñ Boam Eaclit- 
baria bola entorem nostram Totam Qalindonia qnum sic 
placoít in antmis noatris et placem att bobis concamia- 
moa nostram terram qnam qai mibi abenit de noatra co- 
panuñonem est ipaa térra iocaabo Bipa Corcam in lociim 
nbi dicitur Intramaa Aqaas de partem origentia infron- 
tam in istratam pulbioa de partem ocidentem infronta 
in terram Engarica bindimns bobia ipaa terram ab omoi 
int ergetatem in adorato et defínito precio et niquil de 
ipaa aa terram precio depus boB non remasit et manifes- 
tam qaod nos supranominati at aliqais orno qni bois 
pro ista carta inqiiigetaberít dapla bobis coaponem ^ 



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in anbsm ista carta ñrtna eb i^tabiliii permanea. Faclá 
carba concamíacionifl in mense magio ano... rogoateai 
Oai'lo rogem. Kt ego Ualali et Sadabaria qoi hane car- 
ta rOgabimus iacriberem et bestes firinarem.-{-S^om 
Oalitonem. + Sig[nam OrigoltiB. 

Singe&eduB presbiter rogitns iscriisi et firm&vi-f-sti 
die eb anco qno snpra. 

XVIII. 



XFS. In Del nomine. Sipronius exor mea Supina 
placaib nobia bono animo et spontanea noMa evemb vo- 
Inmtas ut bindere vobÍB Felice ezñ tue Cresapie poBUi' 
re in Piasca jnata pomare Aloiti et vestrum noetra por- 
üsne V et térra saper nostrom domom et vestrum po- 
mare ab onoi integiitate ip»a noatra portíone et tos 
dedistis Dobis pretio cibiria II medios et eemodio et 
UQ118 quisque acepit secama poddeab et de pretio abat 
vos debitas non remansit et ai aliqais de pairte nostra 
vel de aliqna parte Tobis inquiettidiDe ferit pro illat 
nos Tel aliquia omo que post nomine noatro bindícare 
noD balneritis tuno abeatia potestate adprendere de noa- 
tro iUnt doplatum, quantum a tempere fuerit meliora- 
tum. Notum die ipsaa nonas Magii. Era DCCCOKLH". 
Roñante domno Adefonso. 



XIX. 



XPS. DominaB Saaotíaimus et glorioaisimus. Ade^ 



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fotuos &fttñ Ad^omo «bbatiH vel ad omni congrega- 
tioDB &atruin átt eglesia eanctonim Fatiundi et Primiti- 
vi, Zegenús monasteiü. OrdinaiDiu vobiM ad impenui- 
dam posb paartem «^leeie homines qiunticumqae mab 
habitatores in villa de Zacarías in locnm Calzaba vel 
alioB quantoecam^ne ibidem snper venerint ad abíbao- 
dam. Ita ut ad vesbra conoaranb ordioabionem pro qna- 
libtiB^iimque ntilibabibas eglesifl per agendis et qmoqtiid 
a vobÍB injuncbum vel ordÍDatam accepenafc inescusabi' 
líber omoía ad ímpleant adqne peraganb. Ta vero San- 
co Don te presumes eos ÍDC[uíebare pro nllaqae actáone. 
=:Notnmdíe Xlkalendas Novambias, era DCXJCCXLEI* 
=:Adefonaus. 



XX. 



Sab sánete ^ individué Trínitatís, Fater eb Filias et 
Spicitus Sauctns quod corde credo eb ore proíero. Ego 
Vigila presbíber tibí domno eb pabri nosbro Juliano ab- 
bati vel oomi coUegium fratram Banctomm aposbolo- 
rum Fetri et Paali placiub mici adque eonveoib promto 
animo pronac[ue Tolnmlafce naUiaBqae co^entis imperio 
nec auadente artía ingenio aeb proprium et apoubanea 
mici acceasit volumbas ab traderem me tibí jam dicto 
abbabi Jnliani pabri meo sicub et tradidi id est, seclesia 
■ancbi Bomani in loco que voclbant Toballas berriborio 
flumen Cello eb Celia ipsa in ipsum locam com adito eao 
val anas deoanias, berris, vineis, mnlinoB, libros tam mo- 
vili qaam ebiam inmobílí, áreas prenobataa XXIII eb 
ana com rao pateo io aalioas qnod vocitanb Aniana vel 
auemento qood dnplicatnm foib ad majoribos noatris 



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in ipta casa üb vobis conceasnm jarigne vestro traditum 

vel confirmatom in t^imoDÍo J)A et 

Sub die qnod eñb YH kalendas Agostan díacarrente 
era DC3CCCLXX. 

XXI. 

13 biJOS 

XFS. In Del nomine. Ego Egilo nna cnm filiis meis 
Adefonsns et Batarío et Semplicio tibí Ajnbaiido abba 
vel omnem colteg^o fratmiu in domino Deo etemam Ba- 
latem. Placuit nobis adc[ue conbenit nnlisc|iia egentis 
impeño iiec|ne suadenbis articulo aet propna nobÍB ace- 
8Ít volumtaa ut vinderemus vobis vineam nostram pro- 
pñam siciit et vendívirnaa et est ipsa vinea in villa gue 
Tocitant Canionas Btip ripa Únminis Stola joata ipsoa 
nostros molinos determínata per cnntis terminis suis de 
termino de FaSla usque ad termino de Oreado , et dé 
alia parte us^uq in kesas eb de quarta parte termino de 
Aldretomedietatem vobis vendiTimns cnm omnes arbó- 
rea saos et acepimas de Toa preti« XXIU solidos qne no- 
bis vene conplacnit et de ipso pretio apat tos nicíl de 
vite remansit Iba at ab odierno die eb tempore abrasa 
ipsa mediebabem de ipsa vinea de nostio jure sit in ves- 
tro jare eb dominio braditam et confirmaba, abeatis, edea- 
tis ieneatis vindicebis asque in perpetaam et si aliguia 
vos ad inrumpendom veoerit pro ipsa vinea qae nos vin- 
dicare non valsamos tune abeabis pobesbatem de nos 
adprendere ipsa vinea daplata vel qnid qaanbnm ad 
TOS fiíeñb melioraba eb vobis perpebim abiturnm Facba 
cartola venditionis sab die quod erit XIII kalendas Ju- 
nias. Kra DCCOCLXXXI 

Ego Egilo in anc carbnla venditionis de ipsa vinea 
mann mea feei. Adefonsns confirmans + feei. Batario 



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confírmaos -]- feci Semplício coaSrmans -{• feci et co- 
ram testibu» tradimus ad rovorandum. 

Arment&ri Heliz teatia + feci 

fildesendo ñÜLts Dontio tesbis -{- feci 

Adefonsus filias Burgala testis 4- feci 

Ooorico Mallato de Estabulo tesbis -(- feci 

Stefano filiui Cálzalo teatia + feci 

Didaco testis + feci 

Haíel de Legión e bestis -f- 

xxir. 



DODaclon de una ylha otargada par leodesinda al manaslerln de Pinsca, (Ca- 
rece de leuha: pero tanlo por el Secho de hailatse escrita al ¡nérgcn de o!ro 
docimenlo de DST, como por los aombres de Ins porsonas cltDdas en la da 
nacloii deduDlmw quo debld escribirse de K1 k üTe.) 



XPS. Ego TeodflBinda una cum abo meo Toderico 
Qb cum tío meo Gíolfeiico concedimna cobis vinea in 
loco pernominabo Aíienile jnsta rinca de Qaendas, eb 
de alia parte de Golfenco concedimueadeglesia Sánete 
Marie Virginia et ad apatiaa domna Illo vel omni con- 
gregationem proter remedio anime de patre meo Go- 
deetio dabimns eb concedimus eb in oe pacbum vel tes- 
tamento manns nosbras -}- + fecimas eb coram tesbibaa 
txadimns loborabidimus. Daniel presbiter. Anni prea- 
bitet — Fi-oila diacnnus. Felea presbiter. 



XXIII. 



XPS. In Dei nomine. Ego Donadeo nna cum usoro 
mea Leocadia vobis domino Selerico abba tt omni tolle- 



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gio fratrum Saactorum Faeundi eb Pnmitivi salutem, 
Kon eet dubíum guia mulbis notum et (esfíj qrio accidit 
miü jam dicto inteobioDs pro mea neglegeiibia et paria- 
bivobis mea vinea in judicabo posbea vero etenib uobia 
pro remedio animitram nosbrariim iib daremini miui 
pretiam pro es; eb nunc vero placHÍb mici bono animo 
et exponbanea mea volumbate ub viaderem vobia ipsa 
vinea in loco predicbo in ripa Kubea de termino parto 
occidenti rege qui di.scurreb iu Pruno u^que in bermiao 
de Arias eb per bcrmino de Finiólo uaijue ín bermiao 
in alio meo termino ipsa vínea infra ipsoa términos ad 
intogrnm vobia concedimua eb dedisbís mici in prebio 
pro ea II galnapes in VIII solidos et aaiale in solido 
quod mici bene conplacuib eb de pretio apub vos devi- 
tus non reman^b. I^ ub ab odierno die eb témpora 
ipsa vinea de juci meo abrasa in vestro sit confirmaba 
abeatia beneatis eb finniter vindicebia. Si qiiis vero 
quod fieri minime credo quod ai aliquis omoadjndi- 
ciuin vos inqoiebare voluerit pro ipaa vinea an ego vol 
fíliis aub aliquis quilibet homo magna vel inñma perso- 
na qoara ego in concilio non valuero vindicai'e quomo- 
do pariem vobis illa dupplaba vel quantum fuerit ad 
V03 meíioraba. Facba karbula vindibionis II Idus ocbo- 
bria era DCCCCXCVIII. B«gnanbe regí domino Sanc- 
bio. Ego Donadeo eb uxor mea Leocadia in ac karbula 
vindibionis manos nosbcaa 4- -\- fecimus et corara tesbi- 
bus roborabimus 

Marbino de Kalzata teatis. 

Adefonso de Ripa Eubea testis, 

Ervigíus tesbia. 

Arias besbia. 

Abolhajaro testis. 

Egerede besbis. 



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XXIV. 

Vaata de una bereéad ei 

XPS, Ib Pei nomioe. Ego Didaeo Ober^niz et usor 
mea nomine ComebÍBaa enhitem. Amen. Facimiis tíbi 
Froíla Vi^laz et nxor tua Scemenae kartula vinditio- 
nÍB de eredibftbem nostram propñam quem abemus in 
TÍlla de Goma ad Sancbi Martioi id est, térras, vineas 
cortes et kaeaa, pratíe, mostea, fontes, ortos, aguas, om- 
nia ipsa eredibate gnantnm ibidem potneribis per venire 
ad jntegnim vobis concedimas pro qnem accepimna de 
vos pietium quantum nobis bene eonplacait XXX bac- 
cas cnm sno tanro et uno serbo eb H canes, eb de ipso pre- 
tioapub TOS nicit remansit devito. Iba eb de odiedie vel 
tempore sib ipsa eredibate de nostro juri absbersa et ia 
vosbro juñ sit tradita adque confirmaba. Siqaia tamen 
guod ai aliquis omine contra huno kartula vioditionis 
ad disrumpendum veneríb quem nos in concilio vindica- 
re non vaíuerimua quomcdo pariemus vobis ipaa eredi- 
tabe duplaba vcl quantum ad vos fuerít meliorata. Facba 
kartula vendictionis notam die quod eiit die III fe- 
ria VIH kalendas Julias. Begnante Saucbius rex in Le- 
gione. Ego Didaeo Obeqniz et uxor mea nomine Cooie- 
tissa in hanc Kartula vinditionis manus nosbras robora- 
bimus. 

XXV. 



XPS. In Dei nomine. Ego Teudericua tibí Asuri et 
nxori tue Eldoara in Domino salntem. Ideo piacait micí 



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bone pacis volumtas sano animo et spontanea mea to- 
Inintate ub facerem vobis sícub eb fació scripbura viadic- 
tioms de vinea mea propria quem aveo de parentnm 
meomm in villa gnod vocitant Kebolare de bermino d& 
Hobe Tisc[ne io termino Teuderico et de alia parte naque 
in ksBale que discurit ad Legione ín&a ipsis terminís 
«X integra eam vobis vindo adque concedo eb acebit de 
Toe precium argenbios YII eb conpendiale de vído c[aoÍ 
mici bene placuit et de ipso precio abab vos nicil re- 
manüt, aveaüs eam vos eb posteribas veabra, firmiter 
de meo dsto ad per avendnm. Si qaU ttaaeu aliqnis orno, 
de mea parte robia venerib ad inrumpendnm anc per 
me vel sub rogita mea persona guod ego víndigare non, 
poduero ttin aveatis podeetatem de me adprendere ipsa. 
vioea dnpplata et vobÍB perpe dím abiduram et isba. 
Bcripbnca 6rmiter obtineab stavilibatem. Facba sciipta- 
ra vindicbionis pridie kalendas marbias era millesi- 
ma XI' 

Tendericns ab scriptura vindictionít ad me íacta, 
manas mea fecit -f* 

Qui preses fuerunb ie sanb: , 

Vermndu Bazari 

GudintiB Zelmici 

Sinbila 

Ovecco 

Sarracine Godcnandizi 

Dadto 

Sater presbiber - 

Ordonius presbiter 

Onorico 

Zidiono Signizi 

Mahele 

Seum et alii plures in concilio gancbi Juliani 

Arias presbiter eb confesor qm esarabor filias Tell- 
ni -f- • 



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XXVI. 



XPS. In nomine Domini. Ego fámulos DeiBamml- 
TD3 nota áivino pñneeps yobis dominas Sarracenus abba 
tina cum col^um Domini servoinm jugum Dei portan- 
tinm in domino Deo etern&m salatem. Amen. Annuit 
-n&mqne bnjiis serenitabi regni glorie nostre nt fiíceremua 
Tobis BÍcuti eb facimos carbula series testamenti de mo- 
nasteno nostro vocabulo sanctí Andre intus cives La- 
gionenÚB terminatom per suis cerüsaimia terminis a 
-parte Orieutís ad illam porbam Sánete Marie Regala, 
acf Occidentalem vero per illam egl^am Sancti Mi- 
■chaeli, ad meridiem eb septentnonalem parten de calle 
ad callem omnia ab homni integritabe Tobia concedimua. 
Et concedimos vobis anta porta de episcopo illoa sola- 
res pro populare ot ómnibus ibí abibantibus ad vasbram 
concurrant jossionem vel dicionl poat partem sanctomm 
Facundi et Frimitivi locum quod dicunt Domnoa Sane- 
toa abs^ue alio alíquo erede. Et neminem pretermitbi- 
mus qood vobia ibidem d¡sburba.tíonein faciab nec inmó- 
dica nt in illa die magni judicii ad daxteram 61ii homí- 
&Í8 atare nos faciat. Facta cartula series testamenti no- 
tum die qood erit secunda feria XV kalendaa Febrnarií, 
era XV poat M. 



XXVII. 



XPS. In nomine domíoí nosbri Ihesu Christi et ejus 



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imperium. Ego Aloito Sacdiz eb Bígina placuit nobi» 
in amorem Bei omnipoteDtia et gloriosiasimo domin(y 
nosbro Sanctomm luliaaí eb Baaelisse et omamm Banc- 
torum comm baselica fundaba ease dígnoacitur in locnm 
Bcibam monasberií Samanensb sive et vobis domao Di- 
dacns eb onnem veabra congregabione facimua vobis 
karbula tesbamenbl donabioiÚB eb conceesioEiis eb danuis 
aimul eb testamus coacedimus ec posb parbem ipsia» 
monasterü eb vobia supradicto domno Didacua abba 
mediebate inticra de vlUa noebra probria c|aetii abemu» 
de successione de aoatroa patentes sive eb de nostro 
coBparabo in loco predicbo nbi dieeab villa Agati terri- 
torio Monte Seiro, id eab, domos eum edificiia cunctia, 
gninbanales, orbales, térras, cultas eb incultas, pumare» 
cum S1103 terrenos, et auaa clausuras, arbores fructuosas- 
et infructuosas ex omni genere arbuatarum, monfles, 
fontea, paacub, padulibua, accesao et rezesso de ipsa. 
"villa per omnes snoa berminoa antiquoa eb de odie die 
eb bempore ipsa villa media de nosbro jure sib abrasa 
Tosbro jure maneat confirmaba per sécula cuneta. Et si 
aligáis bomo de parte nostra an nos an quislive persona, 
contra hanc kartula testamenbi venerit ad innunpen- 
dum exGomunicatna permaneab io ebernum et pro bem- 
poralia pariat vobis omnia supratazata duplata vel bri- 
plaba. Facba karbula besbamenti donabionia die X ka- 
lendas deeembriaa, era niiliaima LXVIU' 

XXVIII. 

Donación olorgada por D. Ramiro 1 fle Ángoa k Iñigo lopei.— Afio IMí. 

XP3. Sub nomine sancbe et individué Trinibatis. 
Ego Banimiras Sancioni regia fílius tibí Enneco Lupe 
creatum meum una cum conjugo tua et creata mea 
1 ejus Major propter servicium quoJ mici ambos- 



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fedetis et me obtime conplacuit, volnmfcas mici evanít 
ut facerem vobis haoc carta conn^easionis seu et ingenua- 
tionis de unas meas kasaa guas abeo in Larosae qní 
faeraob de Didaco Nuníz ub abeabia illas ingenuas tam 
kasas gaam térras eb vineas eb omnia canaa bíc vos 
qiiam et fílii vestñ eb omnem geoerationen) vestram per 
cuncba sécula, efc in alio loco in bevretorium aancti Eme- 
teri in yillula que vocitanb Beskaaa similiber dono tibí 
kaaaaqui faerant de presbifcer Garda et berras ac vi- 
neas eb cuneta C[Uod ego in ipaajam dicta villa abeo nb 
abeatis eb possideatis illo bam vos qiiam eb fílü vestri 
jure perpetuo et generatio veatra. Eb qni hoc meum 
factam disrumpere temtaverib deacendat snper eum 
iram Del et cum Daban et Abiron et cum Jada tradito- 
re abeab porctone in inferno inferiori, Facta injenna- 
tlonis carta in era MLXXXII*. Regnante domino noatro 
Ihesn Chriato et snb ejua imperio regnante rex Eanimi- 
Tua in Aragone eb in Superarbi eb in Bipacurza. 

XXIX. 



XPS. In Dei nomine. Ego Vicenü et «xo ana Go- 
gina ad tíví Yuleribns abbas ijum Bobrinis vesbris Ya- 
leiro eb Abita in domino Deo eterna aalubem amen. 
Placuib nobis agua conveníb volumtas neqae per metum 
negué per ebrietatem set epontaniaa nosbras volumtates 
nt facímuB vobis ecriptura vendicionis de berra gne esb 
in teridorio Leonease in valle de Aliaonza ia logo pre- 
dicto in Garfudofl ipsa térra per sais terminis, in primo 
termino per via caabeltana et illos alios términos de 
Valeribns aba, et alia térra ibidem in Garfudos per auis 
terminis per termino de Sancbi Febri gai fuib de domna 



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Qullio et illos abos términos de Valero abbas ipsaa tér- 
ras per ipsoa terminoa davo vobis illas ex integraa vo- 
bia concedo pro qno accepimus de TObis in precio pro 
ipgas térras qui iu ecripto iabo resonant BolidoB iX de 
argento precinm plací vile quod nobis efc vovis bene con- 
placnit et de precio aput tos nicti remaao Eet totam 
precinm conpUsbis. Ita ub de odie die vel tempore ipsaa 
teraa de meo jare abteraaa eb in vestro jare aedeab con- 
finnatias. Si c^uia tamen aliquis orno ad demmpeiidain 
venerit efc nos obborica.re noa voluerimiia pariamua istaa 
térras dupplatas, Facta acriptura veniicioais nodam 
die IV ftírin, IV Kalendas December, erat LXXXmi 
poafc millesima . 

XXX. 



XP3. In nomine Dei inefabitis Patria et Filii vide- 
licet Spiribas Sancbi sive ad honoreoí et laadem sancbi 
Juliani efc Baaelisse virgiois sea et aansfce EaSmie vir- 
giuis nec noa eb omniuiu a anoto raía la gaoruoi nomine 
fundatum extab monasterio Sámanos discarrente rivulo 
Sarrie ubi sit laus Deo per omuia sécula. Ego deniqae 
humillima hac pua^illa ancillarum Dei ancitla Eiloai do 
efc concedo in predicto loco pro remedio anime mee vi- 
llas meas proprias nominabas Palacio que jacet prope 
Sala alia villa in tria kasbella quod vocitanb Fromict 
iBtas villas do eas ad snprino meo García Monninz pro 
guo faib meo creabo et dílexi iliaca tnultum ut teneat 
illas in sua vita eb posb ovitum vero aao concedo illas 
cgo Eiloni prolia Lazo ia monasberio Sámanos ut ibi 
fiiRt perpetím abiluras. Sí quis aÜguis homo contra hunc 
mcum fnctam vonorifc et in parvo anfc magno conveliere 



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Tolaerib in primis sit excomnnicauum et ad corpas et 
«angnis domini noBbri Ibesu Chrisbi alienatum et cnm 
Jada Domini traditore ia perpetuum damiiatiia et post 
voce Sámanos ipsaa villaa dnpplabas et ad parte regia 
jaücantia anri balenta dnos et haac ecriptara B¡t> sem- 
per rovore fírma. Facba aeries teabamenti II Kolendas 
Junii era MLXGVIIII E;ío Eüoni prolia Luzo in hanc 
^enptara mana mea rovoravi + 

XXXI. 



XPS. In Diii nomine. Ego domina Goto naa pari- 
tei' cum fílis meis vubis Pelaio Frolazi et uxori vestra 
domina Bona in domino Deo eterno aalatem amen. Fla- 
caib nobis ac^ue conveait volnnbas at luUs qaoqne gen- 
tia iuiperio nei^ue auadenbis articulo ut nullis perbimen- 
tes ñeque per ebrietate semper claro spontania nostra 
volúntate ub dono ego domina Gobo ad vobis Pelaio 
Frolaz et uxori vestra domina Bjna térra mea propria 
que est in terriburio Legionemae in loco vocabulo in 
villa que vocibanb Vita Sabarigo per locia cuntÍB termi- 
nia an¡3 per terminum de loanea Fatriz et da silos etre- 
des eb de secunda pax per términos de Domenqno Queaz 
et de anos erredes et terbía psx per terminum de Pelaio 
Frolaz et quarla pax par íta Kasaria qul discurre ad 
villa de Moros ipaa térra infra if»oa términos ad inbe- 
gritate ad vobis concedo pro quo accaplmus de vobis ad 
iüvestiendum karbula uno lenco obtimo que ad vobis et 
ad nobis bene conplacuit et al aliquis orno ad factam 
noatrum ad distarvandam venerib vel venerimas ant 
per nos aub per erredes nostros in licencia fecerlmus et 
in Cúrogie concilio obboricare non valuerimns quomodo 



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pariemus oss qul suprataxatus sumua ftd Tobis ipsa 
térra duplata vel in duplo ijuaiitum ad vobis meliorata 
fiierit Facta KaituU viadícionía ta relegente concepcio- 
ni3 notum die secunda feria XI KaUndas September. 
Era CV supec Millaeioia. Begnanba rex AnfouBO ín 
Legíonem. 

XXXII. 

Donación olorgadaen 



XPS. In Deí nomiae et ejus gratia hec eet carta 
c[Qam íacio faceré ego SantíuB Ranimiriz grabia Deí 
Aragonensium et Fampilonansium rax Deo et Saacto 
lobanui de Penoa de villa illa que dicitur Eukar io 
Fampilona. Bono illum et offero tobaut ab integro caía 
ómnibus suia berminiB faermis et populabis que ad 
iUum parbinent cum orani ceoen et cum illa salina et 
cum ómnibus servitiis que aoliti sant facera aut inde 
debent esire aut debent daré per alkaoagisu, cum tali 
privilegio et cum tali inbegribabe dono illum sancto 
lohanni sicub omnes antecessores mal reges dederant 
omoes honores que usque hodie abeb et possidet nt nu- 
llus homo in illa aliud requirat nisi quod in illis anlá- 
qois hoQoribus invenerib scribnm. Hoc antem bobum 
fació pro remedio anime mee et omnium parenbum meo- 
ram ub sancbus lohannes et omnes sancbi Dai sint inter- 
cessores ^d dominnm Ihesum Chriabum pro nobia. Si 
autem quod absib bec mea scñpba vel donabiva inquie- 
tare aut disrumpere tempbaverib qualisoumque persona 
sib in primis irara omui poten bis Dei incurrat et oainium 
sancborum et cum luda bradlture et Daban et Abiron 
abeat porbionem in inferno inferiori, Facba karta in 
era millesima centesima XV. 

Signum + San:u 



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XXXIII. 

PermoU de heredades entre Solvadar Vellldli y Flaino Arlas.— Aio IH9. 

XIS. In Dei nomine. Ego Salvator Vellidiz cum 
(hudí voce mea vobia FLaino Arias et uxor tna Qantiiia 
Dominiquiz in domino Deu hetemam aalobeca amen. 
Placuit michi SalvaLore VeUitiz ub facerem vobia Flai- 
no Arias et usori vedbre Gaotiiia Domenquiz Btcuti et 
fació kartulam concanpiatioois de duas térras cum uno 
medio orto et cum toba nosbra divisa ia illa villa que 
vocibant Quintana et rabiona in polaco et in saubo ab 
onmi integribabe quanbum ibi in predicba villa habemus 
vel habere debemua ex parbe parenbum nosbrorum to- 
tom vobis vendlmus vel concanpiamus eb accepimus de 
VOB in preoinm eb in concanpiatione trecenfcoa solidos 
eb vineas in Faratella que abuiabis de comparatione que 
nobis valde complacuib et de pretium apud voa nicliil 
remaosit indebitom sed totum apud nos completum eet. 
Ita ub de hodie die eb tempore sib ipsa nostra heredita- 
te que in Quintana usque nunc habnimus ab omni inte- 
gribate sicub superiua dicib de noatro jure abrasa eb in 
veabrojure adque dominio sib tradita eb con&rmaba, 
habeabU ea voa et omnia poaberitaa veatra. Et si aliquía 
homo autego Salvator Yellibiz aut aliquls ex fílüs meis 
vel neptis vel aliquia homo ex parte mea vel de extra- 
nea ad irrumpendum venerib isba kaibula aud nos in- 
quietare quesierit auper lata heredibate quomodo pariat 
quiequis ille fuerib vobia Flaino Arias eb uxori veatra 
Guntlna Dominiquíz aolidos M pacatoa eb illa heredibabe 
daplata vel triplata iu simile bale loco meliorata. Ego 
Salvator Vellidiz cum omni voce mea hanc karbulam 
coQ&rmo -f Facba kartula concanpiabionia vel venditio- 
nis sub era MOXXVII eb quod V idus November. 



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XXXIV. 

Danaclan otúrgada por D. Sancho Samlrez I. a David BrelOB «n el alio IWl. 

Sab Chridti nomine. Hec esb carta quam fació ego 
Sanaos gratia Dei rege et dono tibí David Bretón nna 
de illas meas tendas de lacka justa illa tenda ^uam dedi 
ad Kembald de Mooto Featler et nt aboaa eam ingenuam 
et liberam ad toam propriam alodem , tu et Slii tai , et 
omtús generacio taa per cuneta sécula. Si autem adve- 
nerit tibí aliquam necesnibatem et voluaris eam venderé 
ub non vendas neqae dones eam ad ecoleeiam negué ad 
ifanzonem nisi ad merkabaabe aab ad burzas. 

Facta carta isba era MCXXX in meóse Marzo, in 
sancbo lohanne. Beguanbe domino nostro Ihesu ChrÍBto. 
Sub illiuB imperium ego Sancius Ranimiins gratia I>ei 
regnante in Pampilona, et in Aragón. Petrus filias mens 
in Superarvi et in Kipacurza et in Moatenon, Fetras 
Eepiscopas in Farapilona. Alias fepiacopua Febras ia 
lacka. 

Signum -f- Sancü. 

XXXV. 

Veiilade una beredaden Vlllada k Uior d«l abad deSahagun.— A3o lt9S. 

XFS. In Dei nomine et ejos imperio. Ego Domi- 
nico Arias et mor mea Sol Domengez evenit nobis caro 
animo inbegroqae consilio et liberali arbibño nb vinde- 
remas vobis abbas domno Diaco et senioribus SanoÜ 
Facundi illa uostra eredidabe qaem abemus avernas de 
avioram parenbamc|ue nostroram in villa qnod vocin- 
"tanb villa de Adda damas eb Kartala vendicionis £uú- 
mos de illa nostra ereditabe j&m saperias nominaba ab 



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omni integñtate domos, terriis, TÍneas, pralios et omnÍEt 
qnecumqne abere potnimns ia villa Adda ab onani in- 
tegritate vobis concedimua et aecepimua de vobía in pre- 
cio T' XX solidos da argento. Si quis contra hiinc fac- 
tam nostnim, ad inraDipendam venerit sit ille Deo reas 
et jndido Dei condernaatns sit et qnod anferre voliierit 
ÍD duplo vel triplo et a parte re^ C solidos de argento 
Facta cartula veadicionis era MCXXXIII, XV kalea- 
daa Marcii. — Ego Dominico Arias et uxor mea Sol in 
ano cartala gaam ñeñ jaedmus manns nostraa -{- robo- 
raviniTis. 

Binante AdefomraB rez in Iiegione. 

Sab Dei gratía Petras episcopns Legionense sedis. 

Aamtmdas epi^copns Astorice aedis. 

Fetma comea, confírmat. 

Martinas comes confirmat. 

Fetma A^aariz. 

Pelagio Moniz. 

Dominico ic testia roboravi. 

Garsia ic testis roboravi. 

Joannes ic testia roboravi. 

Gundisalbns scripait. 

XXXVI. 



Ego Petrus Sangiz Dei gratia res fació hanc albara 
ad te Lope Fortaniones Zavalmedtna, Dono tibi ia 
Osea, Ulas casas de Zamega Iben Hnt et alia casa de 
Abdalme cam illa ereditate qtiam tibi donarunt ibi sé- 
nior Forti Ortiz et illo abbate don Galindo sicut eras 
inde tenente die qna isto albara fuít íacbum. Et dono 
tibi campos q«i non anafc de istas casas soprascriptas IL 



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kainpoa de Mahoinn.b Albellot. setnenatara de kampo III 
arienzoB; et alio kampo de Kamet de Arramel, semena- 
tura n arienzoa; et III kampos de Galeph Arrahez, se- 
menatura I kampo et arienzo; et uno campo et una vi- 
nea de Arron Gueloli; et II kampos de Mohomat Iben 
Axa, aemenatura III arienzos; et alio campo de Moho- 
mat Iben Galindu, ttemenatura anenzo e medio; eb lY 
campos de Harón Iben Zirius, semenatura III kampos; 
et II campos de Marieilu Anuabaz, semenatura kampi 
II arienzos; et II campos iu burmíao de foraa et de Bi- 
llues; et alio campo de Haiuui Iben Totelli, semenatura 
kampi; ei. II campos de illa meakita de Bivimediano, 
semenatura III arienzos; et alio kampo de illa mezquita 
de Iben Hamet, Bemenatnra II arienzos et alio campo 
de Lozon Alpep, semenatura II arienzos; eb alio earapo 
de Ticefi de illa Bedoa, semenatura kampi; et una vi- 
nea de Enelaszar; et alia vinea de Zamega Iben Fut; et 
unavinea in Asóla; et II vineaa de Iben Bampulges; et 
uno orto de illo Zángate in Algaszar et Aguilun in via 
de Zeras. 

Et toto isbo gui est supra scriptum videruat Qarzia 
Enekons merino et lohanues Calb qnoa (guod non) in- 
trad Garzia Enekons merino in Osea, 

XXXVII. 

Donación becba por HarlInPelaBz, al coiiTsnhi d« Samos on elanolllS. 

XP3. In Dei nomine. Ego Martino Felaiz et uxor 
mes Marina Bodriquiz in domino Deo ¿eternam salutem. 
Amen. Ideo placuit nobis bone pacis voluntas ub dare- 
mus vobis hereditate m nostram propriam quos habemua 
in térra Bergido in loco predicto Burbia a uobis Pe- 
tru3 abbas Samanenaium et a íratribua vestris et habe- 
mus ipsa hereditate de nostro comparado et quos sacca- 



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mus de monte eb Bumiis ínter me et mea mulíer bene 
fectatoa unus eum aliia. Efc damna ipaa hereditate pro 
alia vestra territorio Lemabns in loco predicto Eceleaia 
Alba in Sancta Maria quíe teneamua illa in nostra vita 
et de illa nostra de Bergido in nostra vita c|ae levemus 
DOS iude medietate de illa Frode et de parte de Sáma- 
nos media et ad obitum nostrum que reoipiatis nostros 
corpos et illaB bereditates sive nostraa aive vesbras quo- 
modo illas inveneritis. 

facta cartula testamenti XT kalendaa magii. Era 
MCLVl' Et ai inde nos superius nomínati mentioaos 
fuerimus et hiinc facfcum nostrum nimpeñmus qnomodo 
pañamua ipsa bcreditate duplata et vobis perpetim ha- 
bitara. Ego Martioo et uxor mea Harina vobia Fetrua 
abbas et fratribus vesbris in hanc carbula testamenti 
manus nosbras rovoravimua + 

Qui presentes fueruat lohanne testis. 

Fetto testia. 
Didago testis. 

Julianos nobuit. 

XXXVIII. 

Tenia de heredades íin nibndulla.'-Ano Ii3i). 

Faeta karta vendicionis die qnod erifc XT kalendas 
Aprílis era M. C. LXVIII. Ego Monio Odoarizi una 
pariter cum iermanos meos de ipsa bereditate de Briba 
de Ullia quantum hic abemiis Ln illo casare de illo Pi- 
neiro media sexta eb quanto hic abeo in tota Biba de 
Ullia in casar de Kageaendi et de Riba de tilia que a 
mici conveoit et ad meos iermanos et ego inde accepit 
precio LX solidos de moeda queque a nobij bene com- 
placuit eb de ipso precio nicil aput vos remansit ín de- 
bito. Ita ut de odio die de meo jure abrasa eb in vestro 



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dominio oedia brodUa. Ego Monio Odarizí od vobi» 
Tota Suarizi in ista cartn manas noatraa rovoravi + miT* 
Qiii presentes fuenint: Monto Barcia, testis. Rodrigo, 
teatís. Fetro, testis. Odoario, notuib. 

XXXIX. 



Ego Adefonsns Dei gratia Hiapanie imperator comi- 
tia domni Rayiniindí regineque domne Urrace filina et 
nxor mea imperatrix domina Beringaria et filií mei et 
omnis vos mea pro remedio anime meo meoramq^ue 
parentis Vobis abbabi domno Petro et ceteria monaate- 
rii sancti Martini de Pínu monachia, ad utÜitatem et 
tuicionem ipaius monasterii cujas ecclesia sita est in urbe 
Compostella, cauto ecclesia flancti Jacobi spoaboli de 
castro cum villa vocitat» Bustana cum integra sua fe'e- 
clcaia et adj unctionibua auia omnibusque prestacionibus, 
exitibus, bonis sppendicüs et directuris que eidem in 

Facta scriptura cauti sub era mílíesima CLXXíF et- 
quob XII Ealendas Maii. 

XL, 



XPS. In Cristi nomine et ejas divina clemencia, 
Ego Redimínts gratia Dei rex fació hanc caiiam dona- 
cionÍB et confirmacionLs. Placuit mihi libanii animo «t 
spontanea volúntate et dono atque concedo ad Deo et. 
ad íaucta Maña per luminaria quale parte pcrtinct- 



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mihi in Quaólgo qm est regalí ibi. Pro anima de meo 
potre rex domnoB SaiuáuB et pro anima de meo germa- 
no res domnna Petras et pro anima de alio meo germa- 
no dopnus AdefonsuB rex et per me metipsum at Beus 
et Bancta Maña mihi adjuvent et sede&t istum meum do- 
nativnm guietnm et secnrum de Deo et sancta K&ria 
tA sanoti lohanoia per cuneta aecula seculorum. Amen. 

Signiim -{- regia Ranimiri. 

Facta carta dooationis era MCLXXII. Regn&nte rex 
BedemiroB in Aragón et in Pampilona, in Superarbi 
vel Rípacuróa. Sunt testes, sénior Qarcia Ximen de 
Qrostan et Gíarcla Qarcez sao filio. 

Ego Raimnndus acriptor sub jnaaione domini mei 
regiB han cartam scripsi et de manu mea hoc -|- fetñ. 

XLL 



NEO MTITETÜR FLACITA HEC. 

Em MCLXXIV et quot XVlII" Kalendarum Sep- 
tembrium. Égo abbas domnoB Petrna nna cum conaenau 
monacorum sancti Martini de Finniario vobia Freder- 
nando Petriz ecclesíe beati Jacobi canónico Suñmua pac- 
tum et placitnm firmiaaimum in solidos qiiingentos ro- 
boratum snper quartam portionem eneleaie sánete Mane 
de Daodro qnam mater vestra per mandatio nem auam 
nobis contnlit c[uam aoa damjia Tobis ex nostro dato ut 
teneatia eam in omní vita veatra et ad obitum vestrum 
relim|uatia eam nobia pacatam cum illa alia vestra 
quarta quam roa datis sancto Maitino pro remedio ani- 



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me vntre et pKrentnm Teatrorum et noa non tollamni 
ea Tobis in vita veatra. Quod ai mentiosi fuerimus et 
qnod de snratim resonaC ñor. conpleverimns pariamus 
vobis penam placíti. Noe Petrna aba ann ciim conaenaa 
monaconim in hoo pLacitam maDUB noatraa -f- 

Abbaa dominus Petras monasteiii aaneti Martini 
con6nnat + 

XIII. 

Venin de dhr csm otorgada por Domingo AUitli, i lavor do Juan Per«i. 
Aho 1117. 

XFS. lo nomine Patria et Filii et SpiñbiH Sanctí 
amen. Ego DomiDÍcua Alvitiz una pariter cum uzore 
mea Mana Ectaz tibí lohannea Potriz preabiter fatimua 
tibí kartulam Tenditionis de domo noatra cam sno fun- 
damento qiiam nos conatniximaB in loco nominato 
in illa ripa, subtua illa panatoria de Sancto Vin- 
centio per términos snos de auraum per illam Kiíateliam 
que diacurrtt de Regula uaque in aliam Kasteliam que 
dÍFicurrit de illa Speranda et per kaaam de Fernando 
aaque in kasam de Petro Felaiz intas iatoa torminoa 
ab integrltate damos vobis propia quod accepimus 
a te preoium undeeím modioa in kavallo, boves et va- 
kas et manta totum obtimum qnod Ínter nos et tepla- 
cuit. Ita ut ab hodierno die et dúncepa de noatro 
jure sit abatenum in tuo jure sit traditum et confirtna- 
tnm et facias de ea quod tua fiíerit voluntas. Sí aliquia 
homo contra hunc factnm noatmm ad dirmmpendum 
Teneñt vel nenerimns tam noa qnam aliqnis ex proge- 
nie nofltra reí extranea hanc kartam venditioois fran- 
gere temptaverit ait maledtctua et excomunicatus naque 
in septimam generationem et pariat tibi vel togí tu» 
qdantum in karta reaonab duplatum in símüe loco cam 



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gaingenbos solidos purissimi argenbi eb hac lurba habeat 
robnr in evum. 

Faota karta venditionÍB era MCLSXV Imperante 
AdefoDso rege cum Berengaria regiaa LegioDe eb Tole - 
to. Adefonso epiacopanbe in Oveto. Feraandiis Guterri 
majordomus in Asburiss Kob superiiis nominaü Domi- 
nicoB et María hano kartam venditionis gnam fíori jns- 
simns maníbiiB nosbiÍB roboravimus + + 

XLIII. 



XFS. In Dei nomine eb ejus gntia, Ego Baimun- 
dua Comee Barebinonenús et Princeps Aragonenaia fa- 
do huic eartam dominaoionia et confirmacionis vobia 
populatoríboa qui veneritis populare in illa mea po- 
pulacione de Lnesia in circaitn Sanoti Stepbani. Pía- 
cnii michi libeDti animo et spontanea volúntate et prop- 
ter amorem cjuod ibi populebis et fiketjs de bono corde, 
dono et concedo vobifi nt habeatia ibi bales faeros qiio- 
modo habent illos .linirzeaeg de lacea, extra quod non £a- 
ciattB mibi hoebe per sepbem annos. Eb hoc donativnun 
eicub superius est scripbam lando et confirmo nb babea- 
ÜB vos ec filii vestri et omnis generado vel pqsteribuB 
veetra, salva mea fídelibate et de omni mea poaberíbabe 
per cuneta saculorain sécula amen. Facba carta era 
MCXCir tn mense apñlis in villa que vocatuí- Luna. 



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XLIV. 



XPS. In Deí nomiae. Ggo abbaa dominue Egidins 
et oiudíb conventos monaaterii Suberato vobú ^bati 
domino Monino Petñz monasterio Ciniensis tenente da- 
mas vobisabbatt! domino Monino vel rod vestne nostra 
parle integra de ecleúa Sancbi Petñ de Felgaña^ Da- 
mus vobis eam et concedimus noa paríter eb facimns 
cartulam de ea et jacet in térra Nemidus. Damus eam 
vobis libenter ut liabeabís eb posBÍdeatÍH vos eb proienie 
ve«bre per sécula cuneta. Si quis bamen sarreseñt ex 
nostra parbe vel monasterio Snberabo qui eam vobis 
anferre conaveríb quiaquis illa fuerit qni haac carbam 
perflliaoioiiia vel donación seu confirmacionis fregerít 
vel tempbeverit dupleb eam vobis vei vota veebre et vos 
vindícate eam voa vel vox ventia quomodo melios po- 
bueríbis et isba carta semper habeab roborem. Facta 
carta perfíliaóonis seu donacionis vel confirmacíonís 
snb era MCX!)X' et qaotum idna maii. 



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p^ocdí^* ¿ifaunaíf conlocutiouV' 
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sJLua¿tauoce'n..vjpofíuncc <^Uuup 

Jiccaatm áuarcífe eacomune'fua'C 

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(trCufau.atnuftttniN%ir;muuItC'ad£(¿L/.' 

(uú.C['^iÍ8p<£fo cvmfulm.y.leum.ci^aaÁu.: 
\v. CfO"- JepeUux) xxbtj. luiluj aAdu, 
¡^ yáJkcSoftxyxCíÁuiy. TuiIL, aii".- 

fvuM A/auc ácaf(t«.ucam^. Cuuu<. udaa .' 
] ^ ."^áíOíi aerotnionxíu.KvMu, uAd"-- 
0C) ■ tlfáJatiátáca oyraf tuJLi- ojio-.- 
W) . 'ícíOKmíLí.OOTnaai^lmiij-- túiil£i,atílur. 
[pCitv'ISlJraajííp Ttiónií Jetu-lLt. aBauy. 
"pñnj.Táirum cUnS'nto ¿uí-^.dA^'wi.rmÁíSr' 

péuv) .''Is-ír-cletjelalo fdjvuduf. ttimua. íidujf 
néni.i.^ecá'iaÁu.i^MW.;). inuiUa. aidujr. 
pá'i>>).'T<Svf JeiKÍmúSo p'íí'/ íu"" "W"Jf- 
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¿cce-\oytr f>1Ca).wxtmi¡Ciíaud«¥¿na¡i/.Jbotíc mli JMÍcu- 

Jla aílfe^ Jan í tJmtU . (went^^ asaXaa^i>eafU-^Vo 
^JlofVt^^ir jücoü. «e-Soiuentiueo <] ñ <uár aí/W 

noaairt^vl.ofí A ttt . lute/áatJwl? «flittfcw- 5eiti»í«<- 
<oif<<-.v.tl£i«-í<f'<e-t- Juiftíttma-iuneíi/íaflnoticucloli 

emento . ,,t^i„ . £¿5/. ¿|,a^ ÍEK ¡jm ? Sammaauft^m 
«ie(tt«<- imimiAuaíO . Senmaouru/. tu . ^f. og. Jc¿p<, 

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