(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "Periodismo Socioeconómico"

Varios Autores 



PERIODISMO 
SOCIOECONÓMICO 

Etico Jurídico Político 



Recopilación de: 

Ángel Roncero 




Digitized by the Internet Archive 

in 2010 with funding from 
Universidad Francisco IVIarroquín 



http://www.archive.org/details/periodismsocioOOvariguat 



'^-^/y 






¡CUIDE ESTE LIBRO 

COMO SI FUERA SUYO! 

•'I lo pierde o lo devuelve en mal estado, 

3f! le cobrará su costo de reposición. 



Varios Autores 



PERIODISMO 
SOCIOECONÓMICO 

Etico Jurídico Político 



Recopilación de: 
Ángel Roncero 



^ 



I 8 L I o T E C A 



LUDWIG VON MiSES 



U P M G U A ' f V A : A 



Universidad Francisco Marroquín 

1 5 Ave. y 3a. Calle, Zona 3 

Quetzaltenango (Guatemala) 

2008 



Cp 506512 f 



PRESENTACIÓN 

Este volumen contiene discursos, columnas de opinión, artículos en revistas y periódicos de un 
numeroso grupo de escritores con brillante historial académico, profesional y empresarial sobre 
aspectos, éticos, jurídicos, políticos, sociales, religiosos y económicos. 

Tanto la problemática como las opiniones aquí vertidas son siempre de actualidad, especialmente 
en los países en desarrollo. 

Si las ideas son las que gobiernan el mundo y las que promueven o atrasan el desarrollo de un 
país, aauí encontrará el lector, y el comunicador social en particular, sólidos argumentos para 
poder discernir si determinadas decisiones políticas, jurídicas, sociales y económicas promueven 
o si, en cambio, impiden el progreso del pueblo. En este sentido podríamos titular este libro: «"Cómo 
salir de la pobreza"» 

En los varios artículos contenidos en esta publicación se enseña cómo funciona la sociedad libre, 
responsable y éticamente cuando no se le impide mediante la imposición de gobiernos 
semidictatoriales, ya sean de derecha o de izquierda. 

Se contrapone en esta obra la sociedad abierta o libre, inspirada en la libertad del individuo o 
persona, sociedad más apta para promover los valores humanos y espirituales y a producir mayor 
bienestar para todas las clases sociales, frente a otro tipo de sociedad, esclavizante, de corte socialista 
o similar, basada en la negación de los derechos individuales y la supresión real de todas las 
libertades, especialmente la económica, en la opresión y explotación de la persona que se convierte 
en puro instrumento al servicio del estado, como son todos los gobiernos y partidos paternalistas, 
intervencionistas, socialistas, y erróneamente llamados «"Estados del Bienestar Social"». En una 
palabra, se contrapone la ideología socialista e intervencionista que aplasta a la persona o individuo 
colocándola al servicio del estado, frente al capitalismo auténticamente democrático y cristianismo 
liberador que colocan al estado al servicio de la persona libre o individuo de la sociedad. 

De todas las libertades del individuo o persona, la más conculcada y violada por los gobiernos es 
la libertad económica, cuya base es el derecho de propiedad privada. Donde no se respeta realmente 
la propiedad privada, no puede haber ninguna otra verdadera libertad. 

Se enseñan en este libro, las políticas adecuadas para que los ciudadanos por sí mismos puedan 
producir bienestar material para toda la sociedad sin privilegios de ningima clase y, por tanto, 
beneficiándose todo el pueblo, del más rico al más pobre. 

Se demuestra en estos artículos que los impuestos elevados son siempre negativos para la economía 
de un país. Que si se establecen impuestos elevados a un producto o servicio, la sociedad tendrá 
menos cantidad o menos calidad de ese producto o servicio. Se demuestra que a mayores impuestos, 
mayor será también la pobreza de todo el pueblo cuando el nivel de productividad no es 
proporcional para que el pueblo pueda soportarlos. 

Se enseñan las políticas y medidas económicas con las cuales puede haber un florecimiento 
económico y también espiritual para todo el pueblo por la libre iniciativa personal de los 
ciudadanos. El florecimiento de la libertad en todos los órdenes lleva también a un mayor 
bienestar económico para todo el pueblo y al mismo tiempo a una notable elevación del nivel 
moral de la población. 

El florecimiento económico, ético y moral supone también una acertada filosofía social tanto de 
parte de gobiernos como de los individuos. La única filosofía social con la cual puede un pueblo 
superarse económica, ética y espiritualmente es la filosofía de la sociedad libre o abierta, como 
también se le llama. 



Estos objetivos fundamentales de bienestar material, de elevado nivel ético y espiritual son posibles 
únicamente cuando se respeta, se aprecia y defiende la libertad individual tanto de parte de los 
individuos, como de los grupos y del mismo gobierno. Esta norma es fundamental para poder 
obtener un mundo mejor de dignidad humana, de derechos humanos y verdadera justicia entre 
los hombres. 

Todo esto supone que los gobiernos o Estados deben intervenir lo menos posible para mandar, 
prohibir, restringir, etc., en la vida económica, política, cultural, social, etc. Es una ley comprobada 
universalmente que a mayor intervencionismo del estado por ejemplo en la vida económica, más 
grande será también el empobrecimiento del pueblo. 

Todo esto supone también que el estado o gobierno debe restringirse a las finalidades fundamentales 
para las cuales ha surgido y ha recibido el poder de parte de los ciudadanos: la defensa interior y 
exterior, la administración de la justicia con leyes iguales para todos, la defensa de la vida, la 
propiedad y la libertad de los ciudadanos, las obras de infraestructura autofinanciables y en forma 
subsidiaria, donde no puede llegar convenientemente la iniciativa privada, la educación y la salud 
del pueblo. Cuando el estado se limita exclusivamente a las funciones propias aquí indicadas, 
necesitará muy pocos fondos económicos para su pequeño presupuesto y por tanto necesitará 
gravar menos a los ciudadanos con el cobro de impuestos y así quien se aventaja es el pueblo, pues 
está probado hasta la saciedad que cuanto mayor es el tamaño del Gobierno y mayores son los 
impuestos, más se empobrece el pueblo si los altos impuestos no corresponden a una buena bonanza 
en la productividad del país. En efecto, es sabido que cuanto más se tase un producto o servicio 
menos cantidad y calidad se tendrá de dicho producto o servicio y por tanto menos bienes de 
consumo y servicios tendrá el pueblo, bajando así su nivel de vida. 

Todo esto supone igualmente que el estado o gobierno no debe meterse a hacer de electricista, 
transportista, telefonista, agricultor, comerciante, banquero, financiero, deportista, teatrante, 
zapatero, artista, sastre, nodriza para distribuir alimentos, etc., etc., etc.. Sino limitarse a su función 
fundamental para la cual ha sido elegido: Un gobierno que no es capaz de defender la justicia, la 
vida, la propiedad y la libertad de sus ciudadanos no merece recibir de ellos ni un solo centavo de 
impuestos, pues sólo para esto nació. 

Todas las actividades de la vida económica y social de un pueblo las pueden desempeñar 
inmensamente mejor los ciudadanos particulares que los gobiernos con su afán de proteccionismo, 
patemalismo, intervencionismo que solamente daño pueden hacer al pueblo, especialmente a los 
más pobres. El estado paternalista y basado en una filosofía de gobierno de ''Bienestar Social'' es el 
tipo más nefasto de gobierno y el que más daño puede hacerle al pueblo, especialmente a los más 
pobres. 

En los artículos contenidos en esta obra se demuestra que el florecimiento económico, de bienestar 
material y espiritual puede hacerse realidad solamente cuando la ley es igual para todos, sin 
proteccionismo estatal ni privilegios para ningún grupo de la sociedad, para ninguna empresa, 
industria, fábrica o actividad particular, ya sea agrícola, comercial, industrial, cultural, social, etc., 
etc., etc. 

Los pueblos más pobres, como son muchos de América Latina, en su afán de salir de la miseria y 
de la pobreza para subir al nivel de las naciones más desarrolladas, deben copiar los buenos ejemplos 
que hay en el mundo en este campo, y no imitar los malos ejemplos como casi siempre ha sucedido 
en América Latina. Los pueblos que fueron pobres, más pobres que América Latina, se hicieron 
ricos precisamente con la filosofía económica y social contenida en los artículos de esta obra. 

La filosofía política, económica y social con la cual han salido de la pobreza todas las naciones que 
lo han hecho surgió apenas hace dos siglos. Es la filosofía de la libertad individual. A esta filosofía 
y cultura le debe en gran parte el mundo actual su maravilloso desarrollo y bienestar material. 



Hay dos culturas y filosofías muy diferentes y diríamos hasta contrarias: Por un parte la filosofía 
de la libertad que estimula el espíritu de responsabilidad, de iniciativa personal y por tanto eleva 
el nivel ético de la persona y también el bienestar material de la misma. Por otra parte está la 
cultura y filosofi'a centrada en el patemalismo, proteccionismo, intervencionismo de la autoridad 
a todos los niveles y en todos los campos, lo cual no favorece la libertad individual, la 
responsabilidad, la iniciativa personal, el bienestar material, ni tampoco una verdadera ética que 
exige libertad para poder crecer y desarrollarse. 

La cultura y filosofi'a liberal conduce a la libertad, a los derechos del individuo, a la elevación del 
nivel ético de la persona y al florecimiento del bienestar material. La cultura y filosofía socialista 
restringe la libertad de la persona, la responsabilidad, la iniciativa personal y por tanto puede 
llevar más fácilmente al colectivismo y al subdesarroUo del individuo y de toda la sociedad. 

¿Cuál de los dos ejemplos queremos seguir en América Latina para salir de la miseria, de la pobreza, 
del subdesarroUo y emerger al concierto de las naciones más desarrolladas del mundo? Está en 
nuestras manos elegir el bienestar o la pobreza. 

Que Dios dé a nuestros gobernantes y dirigentes empresariales, políticos, sociólogos, educadores, 
profesores, industriales, comerciantes, clero predicador, etc., etc., la inteligencia y el discernimiento 
necesarios para elegir el camino más apropiado. 



Ángel Roncero, SDB 




Ángel Roncero Marcos 



Ángel Roncero Marcos, sacerdote salesiano, nació en España en 1931, y es nacionalizado guatemalteco. 

Doctorado en Teología Ecuménica por la Universidad Pontificia Salesiana de Turín (Italia), en 1964 
llega a Guatemala y en dos épocas distintas desarrolla por 25 años su actividad docente y 
administrativa en el Instituto Teológico Salesiano de Guatemala. Es licenciado en Filosofía y Doctor 
en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco Marroquín. De 1977 a 1979 estudió Biblia y 
Arqueología Bíblica en la Ecole Biblique de Jerusalén e impartió cátedras de Teología en el Instituto 
Teológico Salesiano de Belén (Israel). 

Regresando a Guatemala en 1979, fundó con la Universidad Francisco Marroquín las carreras de 
Pedagogía, Ciencias de la Comunicación Social e Historia Civil. En 1981 funda las extensiones de la 
Universidad Francisco Marroquín en El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica con la carrera 
de Teología para religiosos, laicos y religiosas. 

En 1983 funda en San Salvador la Universidad Don Bosco. 

En Agosto de 1988 fundó en San Salvador la Escuela Superior de Economía y Administración de 
Empresas (ESEADE), afiliada a la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. 

De 1988 a 1993 estudia en Roma Ciencias Bíblicas y lenguas semíticas y obtiene el título de Licenciado 
en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico. 

En 1994, inicia la extensión de la Universidad Francisco Marroquín en Quetzaltenango (Guatemala) 
y funda varios colegios como semilleros de estudiantes para la misma Universidad. 

Es miembro del Comité de Fiduciarios de la Universidad Francisco Marroquín, y fundador en la 
misma de la Facultad de Teología, siendo su primer decano. 

Además de su aporte intelectual, de su apostolado sacerdotal y de su obra social, especialmente en 
Guatemala, ha contribuido en la creación de la Sociedad Bíblica Católica Nacional, la Academia 
Arquidiocesana de Catequesis así como también la creación de la Parroquia Universitaria. 

Es editor de las Colecciones de Historia, Biblia, Liturgia y Teología Pastoral. Es fundador de la revista 
Estudios Teológicos. 

Ha publicado en diversos periódicos de El Salvador y Guatemala, numerosos artículos de temas 
religiosos y socioeconómicos y es autor de los siguientes libros: "El Episcopado, problema crucial 
del Ecumenismo", "Unidad y Episcopado en el Anglicanismo", "Unidad y Episcopado en el 
Luteranismo", "Unidad y Episcopado en la Iglesia Unida de Sur India", "La Salveza nella religione 
di íside ed Osíride", "Introducción a la Cristología", "Marxismo y Cristianismo", "Economía política 
y Filosofía Social", "Historia y Filosofía y de la Sociedad Libre", "Periodismo Socioeconómico". 

Es socio activo de la Cámara Guatemalteca de Periodismo. 



índice de temas 



SISTEMAS ECONÓMICOS 

A. Mercantilismo 

- Cómo reconocer un privilegio. (Ayau) 3 

- Privilegios (Ayau) 4 

- ¿Abolir los privilegios? ¡Nunca! (Ayau) 5 

- ¿Qué es desviación antieconómica de recursos? (Ayau) 6 

- ¿Mercado o más mercantilismo? (Ayau) 7 

- De celulares y reglamentos (Ayau) 8 

- ¿Un subsidio a los políticos? (Ayau) 9 

- ¿Quién está tras el poder? (Jacobs) 10 

- La "Regla de Oro" en el mercado (Jacobs) 11 

- Cuando el remedio es muchísimo peor que la enfermedad(Jacobs) 12 

- La herencia de Keynes (Merlo) 13 

- El frankenstein del subsidio (Merlo) 14 

- No confundamos neomercantilismo con neoliberalismo I (Parellada) 15 

- II parte y final (Parellada) 16 

- ¿Qué es el mercantilismo Latinoamericano? (Pazos) 17 

- Economía alicaída (Zapeta) 18 

B. Liberalismo 

- Yo soy liberal (Ayau) 23 

- El cucu neoliberal (Ayau) 24 

- ¿Por qué los antiliberales no leen? (Ayau) 25 

- Si viviéramos en un mundo racional (Ayau) 26 

- La propiedad y el bienestar general (Ayau) 27 

- La democracia no basta (Ayau) 28 

- La sociedad abierta (Bauer) 29 

- Soy lo prohibido... (Díaz-Durán) 30 

- El "desprestigiado" neoliberalismo (Jacobs) 31 

- Falsas acusaciones al neoliberalismo (Jacobs) 33 

- Formalidad e informalidad (Jacobs) 34 

- El sentido chapín de la urgencia (Jacobs) 35 

- La maldición de la herencia castellana (Jacobs) 36 

- Neoliberalismo: ¿una doctrina o una ideología? (Merlo) 38 

- Cría cuervos y te sacarán los ojos (Merlo) 40 

- Dios mío, perdónalos porque no saben lo que dicen (Merlo) 41 

- La diferencia con los cangrejos gringos (Merlo) 42 

- La superioridad del liberalismo (Parellada) 43 

- Del capitalismo al neoliberalismo (Pazos) 45 

- Estados Unidos ustedes los ricos (Pazos) 47 

- Las gallinas, ¿en peligro de extinción? (Pazos) 48 

- Ventajas de Asia sobre México (Pazos) 49 

- Libertad y Estado-Providencia 1,11 (Roncero) 50 

- Libertad y excelencia en la UFM (Roncero) 52 

- Conceptos de libertad (Roncero 53 

- La libertad (Roncero) 54 

- Libertad y progreso (Roncero) 55 

- Libertad y libertades (Roncero) 56 

- "Libertad" política pero no libres (Roncero) 57 

- Libertad Económica (Zapeta) 58 



C. Socialismo 

- De socialistas a neomercantilistas (Ayau) 61 

- ¿El socialismo murió? (Ayau) 63 

- Ojalá yo esté equivocado (Ayau) 64 

- Si yo fuera de izquierda (Bauer) 65 

- ¿Qué quiere la izquierdai I, II (Bauer) 66 

- La pobreza intelectual, de Fidel (Bauer) 67 

- Ya se termir\ó la guerra fría (Bauer) 68 

- La Torre de Babel (Bauer) 69 

- Tontas inconsistencias (Jacobs) 70 

- Hablar no cuesta nada (Merlo) 72 

- El engaño del gasto social (Pazos) 74 

- Foro izquierdista: ¿Socialistas nostálgicos? (Pazos) 75 

- La izquierda como gobierno y oposición (Pazos) 76 

- Más allá de los guerrilleros (Pazos) 77 

- Coincidencias: Rusia y México (Pazos) 78 

- El Che, ¿un mito útil? (Pazos) 79 

- El porqué de la miseria de África (Pazos) 80 

- Secuelas de la época socialista (Roncero) 82 

n. EL PAPEL DEL ESTADO 

- Los gobiernos no dan pie con bola (Ayau) 85 

- Dogmas y otras cosas (Ayau) 86 

- ¿Quién va a gobernar? (Ayau) 87 

- Ingenuidad (Ayau) 88 

- ¿Es cosa del sistema o de hombres? (Ayau) 89 

- Referente a papá Gobierno (Ayau) 91 

- Inseguridad jurídica (Ayau) 92 

- La disyuntiva insoslayable (Ayau) 93 

- Uso legitimo de la fuerza (Ayau) 94 

- Seguimos atrasándonos (Ayau) 95 

- Sociedad política vrs. Sociedad civil (Ayau) 96 

- Recomendaciones para el año 2001 (Aceña) 97 

- El paralelismo entre Guatemala y Rusia (Bauer) 98 

- Costo de oportunidad (Bauer) 99 

- El tema fiscal (Bauer) 100 

- Gordo, arrogante, ineficiente, ineficaz, entrometido (Díaz-Durán) 102 

- COPMAGUA; del derecho al hecho. (Díaz-Durán) 103 

- ¿Quién la paga? (Díaz-Durán) 104 

- Los límites de los gobernantes (Díaz-Durán) 105 

- Ninguno (García) 106 

- Perniciosa fabricación masiva de leyes (Jacobs) 108 

- ¿Tierra o mejores ingresos? (Jacobs) 109 

- El complejo de Robin Hood (Jacobs) 110 

- La tierra del fondo (Jacobs) - 111 

- El desprecio al derecho ajeno es la paz (Jacobs) 112 

- ¡Subámosles el sueldo a los diputados! (Jacobs) 113 

- De cómo el congreso mató la libertad (Jacobs) 114 

- Convenio 169: de la discriminación ilegal.. .al racismo legal (Merlo) 115 

- Otro feriado político (Merlo) 117 

- Los diez mandamientos de los gobernantes (Merlo) 118 

- Hágase la ley (Merlo) 119 

- El más reciente bochorno legislativo (Merlo) 120 

- El próximo bochorno legislativo (Merlo) 121 



- El Gobierno no debe asumir el riesgo empresarial de los. bancos (Parellada) 122 

- Estado, privatización y desempleo (Pazos) 123 

- ¿Alcahuetes o saboteadores? (Pazos) 124 

- La democracia es rendir cuentas (Pazos) 125 

- El fraile presidencial y el labrador insensato (Luis Enrique Pérez) 126 

- Los relojes de San Pedro (Luis Enrique Pérez) 128 

- Algunos principios prácticos de gobierno (Luis Enrique Pérez) 129 

- El costo de la redistribución (Rodríguez) 130 

- Nuevo año: nueva esperanza (Spross) 131 

- El papel de los medios de comunicación en una democracia (Roncero) 132 

- El Estado-Providencia (Roncero) 133 

- Expansionismo del Estado I,II (Roncero) 134 

- ¿Para qué nació el gobierno? (Roncero) 135 

- ¿Cuál es el papel del gobierno? (Zapeta) 136 

- El Estado SANTA CLAUS (Editorial) 137 

IIL MERCADOS 

A. Laboral 

Una reforma laboral obligada (Ibargüen) 143 

Empobreciendo a los más pobres (Ayau) 144 

Las grandes diferencias (Ayau) 145 

La gente aguanta (Ayau) 146 

Las conquistas del 44 (Ayau) 147 

Maquiladores de desempleo (Díaz-Durán) 148 

Acabemos con el empleo (Díaz-Durán) 149 

Trabajadores versus sindicatos (Jacobs) 150 

El paraíso perdido de los jóvenes (Jacobs) 151 

Oposición sindical a la desmonopolización (Jacobs) 152 

La desaparición de las maquilas en la tierra de Trucutú (Kaltschmitt) 154 

Actualizar salarios (Merlo) 155 

La historia de tres amigos que quisieron ser empresarios (Parrellada) 156 

Los límites del sindicalismo (Pazos) 157 

El camino para crear empleos (Pazos) 158 

Los porqués del desempleo (Pazos) 159 

El perjuicio social del salario mínimo (Luis E. Pérez) 160 

Un nuevo decreto oficial para crear más desempleo (Pérez) 161 

Informales para siempre (Humberto Preti) 162 

Información y salarios (Rodríguez) 164 

Sindicatos crean desempleo (Roncero) 165 

Sindicatos y salarios (Roncero) 166 

Sindicatos y Estado de Derecho (Roncero) 167 

La coacción sindical (Roncero) 168 

Corregir la coacción sindical (Roncero) 169 

Derecho y sindicatos laborales (Roncero) 170 

Derechos, sindicatos y gobierno (Roncero) 171 

Productividad y salarios (Lizardo A. Sosa) 172 

La creación de empleos es prioridad (Spross) 173 

Libertad económica para generar empleos (Spross) 174 



B. Privatizaciones 

- Trampas en la modernización del Estado (Ayau) 177 



- ¿Cuánto vale tu joya? Lo que te den por ella (Ayau) 179 

- ¿Por qué privatizar? (Bauer) 181 

- Luces de la privatización (Fernando García) 182 

- Privatización a favor del pueblo (Jacobs) 184 

- Las leyes de Blundell sobre la privatización (Kaltschmitt) 185 

- La privatización no es como la pintan (Mayora Alvarado) 187 

- Jugando el partido el lunes por la mañana (Merlo) 188 

- Adiós a GUATEL (Merlo) 189 

- Sobre el valor de GUATEL (Merlo) 190 

- ¿Valió ¡a pena el costo político? (Merlo) 191 

- Privatizaciones (Pazos) 192 

- Burocracia y privatización (Pazos) 193 

- La prodigiosa energía de la empresa privada (Pérez) 194 

- Privatizar para salir de la pobreza (Roncero) 195 

- Seguir privatizando: IGSS (Roncero) 196 

- Privatizaciones ayudan a pobres (Roncero) 197 

C. Monopolios y más. . . 

- Monopolios que no son monopolios (Ayau) 201 

- Ley antimonopolios (Ayau) 203 

- Tonterías criollas (Ayau) 205 

- En defensa de los huérfanos y abandonados (Ayau) 206 

- ¿Cómo va Europa? (Ayau) 207 

- El totalitarismo democrático (Ayau) 208 

- La tierra y los campesinos(Ayau) 209 

- La Constitución(Ayau) 210 

- Cómo burlarse del consumidor, en una sola lección (Jacobs) 211 

- La conspiración de los guayaberos (Ibargüen) 212 

- Teléfonos bajarán precios (Roncero) 213 

D. ¿Cómo funciona el mercado libre? 

- Sobre los errores que arruinan a todos (Ayau) 217 

- Sobornante intromisión extranjera (Ayau) 218 

- The rule of law (de la Torre) 219 

- El fin de los subsidios (Jacobs) 221 

- ¿Hacia dónde nos llevan las comunicaciones? (Jacobs) 222 

- Dia de la Libre Empresa (Jacobs) 224 

- La liberalización de precios en los combustibles (Jacobs) 225 

- Ecología y libre mercado: ¿una contradicción? (Jacobs) 226 

- La falacia de los precios tope (Jacobs) 227 

- ¿Cuál es el mejor precio? (Jacobs) 228 

- Viva la competencia (Alfred Kaltschmitt) 229 

- No me ayudes compadre (Merlo) 231 

- La competencia en defensa del consumidor (Parellada) 232 

- Hacia una sociedad libre y caritativa (Parellada) 234 

- El origen del hambre y la miseria (Pazos) 235 

- La bolsa ¿indicador de progreso? (Pazos) 236 

- El valor moral de la libre competencia (Pérez) 237 

- "Cómo se forman los precios" (Roncero) 238 

- La función social del empresario (Roncero) 239 



IV. economía nacional 

A. Política Monetaria 

- Dos consideraciones de política monetaria (Ayau) 245 

- Los intereses y la inflación (Ayau) 246 

- Impongamos la disciplina monetaria (Ayau) 247 

- Bancas centrales, causantes de pobreza (Ayau) 248 

- Dolarizar(Ayau) 249 

- El asesinato de la bolsa de valores (Ayau) 250 

- Rosalina Tuyuc versus Milton Friedman (Bauer) 251 

- El ahorro interno y la bomba monetaria (Bauer) 252 

- De por qué mejor dólares en vez de quetzales (Kaltschmitt) 253 

- El FMI no nos prestará dinero ¡Qué bueno! (Kaltschmitt) 254 

- La tragedia de tener un Banco Central (López Buenaño) 255 

- Estabilidad a cualquier precio (Merlo) 256 

- Cómo no combatir la inflación (Merlo) 257 

- ¿Para qué bajar la tasa de interés? (Merlo) 258 

- Consejos para endeudarse (Merlo) 259 

- La POPA al tapete (Merlo) 260 

- Quien a buen palo se arrima (Merlo) 261 

- Sigamos al líder (Merlo) 262 

- El "holocausto" financiero (Merlo) 263 

- Diez millones de quetzales diarios (Parellada) 264 

- La terrible inflación (Parellada) 265 

- Dolarización: un camino seguro hacia la libertad bancaria (Parellada) 266 

- Bravo por la liberalización del dólar (Parellada) 267 

- Impuestos e inflación acaban con la civilización (Pazos) 268 

- Devaluaciones: cómo evitarlas (Pazos) 269 

- Dinero, inflación y PIB ¿el huevo o la gallina? (Pazos) 270 

- Inflación y tipo de cambio (Pazos) 271 

- Inflación cero ¿es posible? (Pazos) 272 

- Principios olvidados por los diputados( Pazos) 273 

- El Estado y el dinero (Pérez) 274 

- La destrucción del poder adquisitivo del quetzal (Pérez) 275 

- Precio del dinero y precio del crédito (Pérez) 277 

- Hipotético manifiesto contra el vasallaje tributario (Pérez) 278 

- El quetzal debe depender del oro y no del dólar (Pérez) 279 

B. Politica Fiscal 

- Fondos de pensión (Ayau) 283 

- Reflexiones sobre un impuesto a tierras ociosas (Ayau) 285 

- Los ingresos fiscales y el PIB (Ayau) 286 

- Por motivos ideológicos y políticos (Ayau) 287 

- ¿La consigna es arruinar al país? (Ayau) 288 

- Hablando de impuestos directos (Ayau) 289 

- Guatemala kape party: democracia impositiva (Díaz-Durán) 290 

- Pacto fiscal (Diaz - Duran) 291 

- Hacia un pacto fiscal contradictorio, empobrecedor (Ibargüen) 292 

- Reforma fiscal a la salvadoreña (Jacobs) 293 

- Cómo incrementar los ingresos fiscales (Jacobs) 294 

- Impuesto Sobre la Renta en todas partes hay. . (Jacobs) 295 

- ¿Qué hacemos sin el ISR? (Jacobs) 296 



- La historia y los impuestos o la historia de los impuestos (Jacobs) 297 

- Elevar impuestos es una invitación a la catástrofe económica y política (Lingle)..299 

- Impuesto a la energía eléctrica (Merlo) 300 

- Los diez mandamientos fiscales (Parellada) 301 

- Encarezcamos la energía eléctrica y el cemento (Parellada) 302 

- Otro año con déficit presupuesta! (Parellada) 303 

- Bajos impuestos, mayor recaudación (Pazos) 304 

- El IVA impuesto empobrecedor (Pazos) 305 

- Mitos sobre los impuestos (Pazos) 306 

- Meditaciones sobre los impuestos (Pérez) 307 

- Conversaciones con un evasor de impuestos (Pérez) 308 

- ¿Quién pagará impuesto? (Pérez) 309 

- ¿Pacto Fiscal o Impacto Fatal (Pérez) 310 

- Oferta y demanda de impuestos (Pérez) 311 

- Rebelión contra los impuestos (Roncero) 312 

- Impuestos para ricos.. .carga para pobres (Roncero) 313 

- Cuanto más impuestos, más pobreza (Roncero) 314 

- Crucifixión Fiscal (Zapeta) 315 

- Impuestos y la Ley de Herodes (Zapeta) 316 

C. Comercio Internacional 



- Tres breves comentarios sobre comercio internacional 

- ¿Justo y libre? I (Ayau) 319 

- Las balanzas II (Ayau) 319 

- El libre comercio y el nivel de empleo III(Ayau) 320 

- Comentarios sobre el comercio I (Ayau) 322 

- Comentarios sobre comercio II (Ayau) 323 

- Reciprocidad (Ayau) 324 

- ¿Cuál es la lógica de la reciprocidad? (Ayau) 325 

- Eliminación de la protección arancelaria (Ayau) 326 

- ¿Más aranceles? Más pobres (Díaz-Durán) 327 

- Globalización, ¿fuente de miseria? (Díaz-Durán) 328 

- Adiós tortillas (Díaz-Durán) 329 

- Los frijoles, los aranceles y usted (Jacobs) 330 

- Las escobas protegidas (Jacobs) 332 

- Un milagro imitable (Jacobs) 333 

- País chico, necesidad de apertura grande (Jacobs) 334 

- ¿Consumidor o productor? (Jacobs) 335 

- Zonas libres (Merlo) 336 

- Privilegios que nos empobrecen (Parellada) 337 

- ¿Por dónde comenzar la eliminación de aranceles? (Parrellada) 338 

- Eliminemos las aduanas y los aranceles (Parellada) 340 

- El libre comercio beneficia al consumidor (Parellada) 341 

- Quemar nuestra producción de café (Parellada) 342 

- El TLC ¿Política neoliberal? (Pazos) 343 

- Mitos: exportaciones y salarios (Pazos) 344 

- Balanza comercial: ¿Déficit o superávit? (Pazos) 345 

- Seguridad Social: efectos de su ineficiencia (Pazos) 346 

- Futbolistas también piden protección arancelaria (Pérez) 347 

- Las realidades regionales del comercio (de la Torre) 348 

- Qué mala leche (Zapeta) 349 



D. Crecimiento y Desarrollo 

Lo que me contó el bolito (Ayau) 353 

El futuro (Ayau) 355 

El futuro de los campesinos (Ayau) 356 

La cumbre del FMI y las protestas (Ayau) 357 

¿Es la pobreza culpa nuestra? (Ayau) 358 

El socio que hace falta (Aceña) 359 

Mejorar la calidad de vida (Díaz-Durán) 361 

Libertad económica, desarrollo e igualdad: comprobable (Jacobs) 362 

Seguiremos siendo pobres (Jacobs) 363 

Un futuro digital, un futuro para competir (Ibargüen) 365 

El valle de la esperanza (Ibargüen) 366 

Evolución y tecnología (Ibargüen) 367 

El misterio del capital (Ibargüen) 368 

Los secretos para eliminar la pobreza (Merlo) 369 

Las razones equivocadas de la pobreza (Merlo) 370 

Iniciativa vrs. envidia (Merlo) 371 

El poder de la mente (Parellada) 372 

Desarrollo económico y protección del ambiente (Parellada) 373 

Receta para un despegue económico (Parellada) 374 

Las maquiladoras ¿ayuda o lastre?(Pazos) 375 

La globalización ¿moda neoliberal?(Pazos) 376 

Globalización: del Efecto Tequila al Samba (Pazos) 377 

Los empresarios, esperanza de los pobres (Pérez) 378 

Pida prestado y no pague I, II (Roncero) 379 



V. economía E IGLESIA 

- ¿Hay que ser radical? (Ayau) 383 

- Aspiración para Semana Santa (Ayau) 384 

- El derecho natural (Bauer) 385 

- El clamor por la justicia social (Bauer) 386 

- Más términos contradictorios (Bauer) 387 

- El derecho natural y la Iglesia Católica (Bauer) 388 

- Los cristianos frente al neoliberalismo (Bauer) 389 

- Jesucristo liberal (Diaz - Duran) 390 

- Cristianismo y nada más... (Kaltschmitt) 391 

- Justicia Social o caridad cristiana (Pazos) 394 

- ¿Para qué murió Cristo? (Pazos) 395 

- La violencia no es cristiana (Roncero) 396 

- ¿Es socialista el evangelio? (Roncero) 397 

- Don Bosco y Marx contemporáneos (Roncero) 398 

- El papel de la Iglesia Católica en el proceso de integración en 

América Latina I, II, III, IV (Roncero) 399 

- Iglesia y democracia engañadas por el comunismo (Roncero) 405 

- El comunismo explotador del pueblo (Documentos de los Papas) 

I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX (Roncero) 406 

- Para los que pretenden ser cristianos-marxistas I, II (Roncero) 415 

- Dios, Amor y compasión para un futuro mejor (Roncero) 417 



vi. miscelánea 

síntesis juridica-politica y 
socioeconómica 

- Una alternativa al TLC con EE.UU.(Ibargüen) 423 

- Tobin y su in\puesto (Ibargüen) 424 

- "Queremos agua, privaticemos Empagua" (Ibargüen) 425 

- "La arbitrariedad fiscal" (Ibargüen) 426 

- "Cómo bajar los impuestos y elevar la recaudación fiscal" (Ibargüen) 427 

- "No seamos pedigüeños (Ibargüen) 428 

- Los viejos tiempos (Ibargüen) 429 

- "Verde, verde, verde" (Ibargüen) 430 

- "Un grillo bajo el sol" (Ibargüen) 431 

- "Descodificando"nuestras leyes laborales (Ibargüen) 432 

- "Descodificando" nuestras leyes laborales, 2da. parte (Ibargüen) 433 

- "Kioto, o la nueva religión" (Ibargüen) 434 

- Banocracia de doble vía (Ibargüen) 435 

- "Sostenemos como evidentes estas verdades (Ibargüen) 436 

- Estado de derecho (Ibargüen) 437 

- Conversaciones sobre la propiedad privada I (Ibargüen) 438 

- Conversaciones sobre la propiedad privada II (Ibargüen) 439 

- Conversaciones sobre la propiedad privada III (Ibargüen) 440 

- ¿Quién protege a los políticos ? (Ibargüen) 441 

- ¿Soy libertario? (Ibargüen) 442 

- Un demonio que inspira pesadillas (Ibargüen) 443 

- Nostalgia del gasto público (Ibargüen) 444 

- La pobreza (Ibargüen) 445 

- La reforma de 1996 (Ibargüen) 446 

- La privatrización de las pensiones II (Ibargüen ) 447 

- La privatrización de las pensiones por la tangente (Ibargüen) 448 

- La colegiación obligatoria, un talismán (Ibargüen) 449 

- La protección gridulce de los Estados Unidos (Ibargüen) 450 

- Deuda eterna: el fracaso del FMI (Ibargüen) 451 

- Si la envidia fuera tina (Ibargüen) 452 

- La justicia distributiva (Ibargüen) 453 

- ¿Crisis de las economías capitalistas? (Ibargüen) 454 

- Laberinto del desierto (Ibargüen) 455 

- Tobin y su impuesto (Ibargüen) 456 

- Recordando a un gran filósofo (Ibargüen) 458 

- Ciencia y fe (de la Torre) 460 

- La libertad en cuanto oportunidad (de la Torre) 462 

- El sentido ético de la justicia (de la Torre) 463 

- La cultura de la Muerte (de la Torre) 464 

- Antropología del capitalismo (de la Torre) 466 

- Desde Rusia ¡Buenas Noticias! (de la torre) 467 

- "No hay almuerzo gratis" (de la Torre) 468 

- Todos "llamados" a educar (de la Torre) 469 

- C.A.C.I.F. (de la Torre) 470 

- De la teoría y la práctica (de la Torre) 471 

- Los por qués de la Fe (de la Torre) 472 

- Razón y Fe (de la Torre) 473 

- "El Grande" (de la Torre) 474 



- Benedicto XVI (de la Torre) 476 

- ¿"Interés superior del niño"? (de la Torre) 477 

- La artimañas de UNICEF (de la Torre) 479 

- Nuestra deshumanización en cifras (de la Torre) 480 

- ¿Gobierno de Normas o.. .de Arrebatos? (de la Torre) 481 

- De "liberalismo" (abstracción) y "liberales" (realidades) (de la Torre) 482 

- No nacemos libres, nos hacemos (de la Torre) 483 

- La Etica del Lucro (II) (de la Torre) 484 

- Etica del Lucro (III) (de la Torre) 485 

- Etica del Lucro (IV) (de la Torre) 486 

- Etica del Lucro (V) (de la Torre) 487 

- Etica del Lucro (VI) (de la Torre) 488 

- La Etica del Lucro(VII) (de la Torre) 489 

- La Etica del Lucro (VIII y final) (de la Torre) 490 

- UNICEF disimula otra vez su carga (de la Torre) 491 

- ¿Opinar desde el corazón.. .la razón o el higado? (de la Torre) 492 

- Mercado y Estado (de la Torre) 493 

- ¿Quién ha de reformar la Constitución? (de la Torre) 494 

- El caos del Islam (de la Torre) 495 

- El Talón de Aquiles del Islam (de la Torre) 496 

- La Diferencia: "Devolved al César lo que es del César y a 

- Dios lo que es de Dios" (de la Torre) 497 

- Benedicto XVI en la mira de la rebelión de las masas islámicas (de la Torre) 498 

- La libertad de conciencia bajo asedio (de la Torre) 499 

- Visita de espíritus libres (de la Torre) , 501 

- Kulturkampf (de la Torre) 502 

- La fuente de nuestras vivencias de obligación moral (de la Torre) 503 

- Persona y Comunidad (de la Torre) 504 

- Comunidad y obligación moral (de la Torre) 505 

- Personas y Sistemas (de la Torre) 506 

- "La Familaia es Sagrada" (de la Torre) 507 

- ¿A mayores leyes, mayor productividad del Congreso? (Mayora) 508 

- De maquiladoras y empresas mineras (Mayora) 509 

- Desarrollo rural patrón de tenencia de la tierra I (Mayora) 510 

- Desarrollo rural patrón de tenencia de la tierra II (Mayora) 511 

- El conflicto interminable (Mayora) 512 

- El problema de la expiación de los pecados sociales (Mayora) 513 

- Grupos de interés versus Nación (Mayora) 514 

- La ce, ¿un tribunal insensible? (Mayora) 515 

- La CICIACS discutida a espaldas de los ciudadanos (Mayora) 516 

- La falta de realismo como fuente de conflictos (Mayora) 517 

- La Justicia: formalismo, actitudes y reglas (Mayora) 518 

- La Justicia: formalismo, mentalidad y reglas (Mayora) 519 

- La Justicia: formalismo, mentalidad y reglas (Mayora) 520 

- Las fincas del FONTIERRAS al mercado (Mayora) 521 

- Nos ha nacido otro "elefante blanco" (Mayora) 522 

- Otros 70 millones para "proteger"al consumidor (Mayora) 523 

- Reglas sobre la minería a discusión: ¿cómo y entre quiénes? (Mayora) 524 

- Sacando lecciones de duras realidades (Mayora) 525 

- ¿Izquierdistas liberales? (Juárez-Paz) 526 

- Derechos Individuales y Derechos Sociales (Juárez-Paz) 527 

- Nuestra pobreza es básicamente espiritual (Juárez-Paz) 528 

- Alguna vez todos fuimos socialistas (Juárez-Paz) 529 

- ¿Por qué estamos como estamos? (1) ( Juárez-Paz) 530 

- ¿Por qué estamos como estamos? (2) ( Juárez-Paz) 531 

- ¿Por qué estamos como estamos? (final) (Juárez-Paz) 532 



^i 



El analfabetismo es producto del subdesarrollo (Juárez-Paz) 533 

¿Es usted racista? (Juárez-Paz) 534 

Obras son amores y no buenas razones(Juárez-Paz) 535 

Debemos ser realistas (1) (Juárez-Paz) 536 

Debemos ser realistas (final)(Juárez-Paz) 537 

Dale con el racismo (Juárez-Paz) 538 

Cuando todos hablemos español (Juárez-Paz) 539 

¿Racista ilustrado yo? (Juárez-Paz) 540 

Analfabetismo común y analfabetismo económico(Juárez-Paz) 541 

Los Garifúnas son más realistas(Juárez-Paz) 542 

El garrobo es mío (Juárez-Paz) 543 

¿Es usted racista? (Juárez-Paz) 544 

El racismo es otra cosa (Juárez-Paz) 545 

El poder político y la opinión ilustrada (Juárez-Paz) 546 

¿Una cumbre de mendigos? (Juárez-Paz) 547 

El analfabetismo normativo (Juárez-Paz) 548 

El analfabetismo es producto del subdesarrollo (2) (Juárez-Paz) 549 

Comparación entre dos revoluciones (1) (Juárez-Paz) 550 

Comparación entre dos revoluciones (2) (Juárez-Paz) 551 

La de idiomas, ¿otra ley inútil? (Juárez-Paz) 552 

Analfabetismo y Subdesarrollo (Juárez-Paz) 553 

Hablemos de minas (Juárez-Paz) 554 

Levantamiento, base de tragedias (Sandoval) 555 

Importancia de las definiciones (Sandoval) 556 

Los adolescentes y sus derechos (Sandoval) 557 

El fanatismo es inaceptable (Sandoval) 558 

Corrupción, una ausencia de ética (Sandoval) 559 

La destrucción de los archivos (Sandoval) 560 

Otra manera de medir la violencia (Sandoval) 561 

Para combatir esa violencia (Sandoval) 562 

Abortos, problema multidisciplinario (Sandoval) 563 

Las viejas casonas (Sandoval) 564 

Para eso, sólo hay un castigo (Sandoval) 565 

Autodestrucción de la democracia (Sandoval) 566 

No sólo es cosa de dar nombres (Sandoval) 567 

Candidatura muy arriesgada (Sandoval) 568 

Universalidad, un factor básico (Sandoval) 569 

Nueva etapa en la política local (Sandoval) 570 

Siete asesinatos: sus implicaciones (Sandoval) 571 

Guatemala vive y progresa por minas de otras naciones (Roncero) 572 

Ideas para salir de la pobreza (Conde-Roncero) 573 

Calidad universitaria y proyecto de gobierno (Roncero) 577 



CAPITULO I 

SISTEMAS ECONÓMICOS 

A. MERCANTILISMO 

B. LIBERALISMO 

C. SOCIALISMO 



A. MERCANTILISMO 



Opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE - Guatemala 4 de noviembre de 1999 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Cómo reconocer un privilegio? 



Se habla de empresas con privilegios y se pregunta: 
¿cómo reconocer un privilegio? 



EXISTE UN PRIVILEGIO EMPRESARIAL. 

Cuando la rentabilidad de un negocio depende de 
la existencia de una ley con dedicatoria y no de 
leyes generales aplicables a todos los negocios. 

El privilegio puede servir para cubrir la falta de 
competitividad económica propia de la actividad. 
Si ya fuere competitiva, la ley sería superfina en 
cuanto a su existencia, pero entonces sólo sirve para 
proporcionar un beneficio adicional no devengado 
en buena lid, el cual no podría obtener sin quitar a 
los demás algo de su libertad. 

En cualquier caso, el poder coercitivo del Estado 
(la ley), es utilizado para extraer una renta, un 
subsidio, una transferencia regresiva de la población 
para beneficio del privilegiado. Discrimina contra los 
demás al quitarles su libertad para comprar a otros 
más barato o mejor, o para restringir la entrada a 
competir, exigiendo licencias, manipulando cuotas o 
concesiones, etc. 

Para que el privilegio sea efectivo, debe colocar 
a quienes insisten en permanecer en la actividad 
privilegiada, en condición de poder desplazar a 
otros del mercado de recursos (ej. que permita pujar 
el precio de la tierra para desplazar otros cultivos) 
o que las restricciones sean suficientes para dificultar 
entrar a competir en igualdad de condiciones. Las 
actividades desplazadas obviam.ente son más 
rentables que las que reciben el privilegio, pues las 
primeras son rentables sin el privilegio. El paíj 
pierde la diferencia entre el rendimiento renl de la 
desplazada y la privilegiada. 

Los privilegios se obtienen dando mordidas o 
racionalizando "magníficos" argumentos, medias 
verdades, que al final de cuentas, sólo explican 



porqué esa actividad no es rentable pero que, a 
pesar de ello, al país le conviene una ley que 
justifique el privilegio, es decir, que cause la 
transferencia no devengada libremente. 



Se dice, por ejemplo, que el gobierno tiene que 
"ayudar" porque otros gobiernos lo hacen. Pero 
como los privilegios privan a la mayoría de 
habitantes de determinados beneficios, les causa 
una pérdida irrecuperable. ¿Por qué hay leyes para 
que perdamos nosotros, sólo porque otros lo hacen? 
¿Acaso es bueno perder en aras de reciprocidad? 
Se dice que otros países subsidian exportaciones o 
hacen dumping, pero ¿por qué hemos de privar a 
nuestro pueblo de que aproveche gangas 
financiadas por otros gobiernos? Economizando 
también se enriquece al pueblo y podrá demandar 
muchas cosas más, aumentando así el empleo. Se 
dice, tontamente, que nos vamos a quedar sin qué 
producir y todo lo vamos importar regalado. No 
nos confundamos: nadie nos mandará nada si no 
tenemos exportaciones con qué pagar y precisamente 
para eso se exporta: ¡para poder importar! La paridad 
se sitúa en el mercado para equilibrar la balanza de 
pagos: si hay propensión a importar mucho el precio 
de la divisa sube, restringe importaciones y hace más 
competitiva la producción nacional... etc.). 

Para saber si hay un privilegio, pregunte si hay 
una ley especial sin la cual ese negocio no es 
competitivo. Si el negocio necesita de una ley es 
porque no es rentable para el país y es injusto 
discriminar a los demás obligándolos a dar un 
subsidio al privilegiado. Cuando a algunos se les 
obliga a subsidiar a otros, ya no hay ni campo 
nivelado ni reciprocidad entre ciudadanos, ni se 
puede hablar de ética. 



4- SISTEMAS ECONÓMICOS 

PRENSA LIBRE - Guatemala 22 de junio de 1997 



MERCANTILISMO 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Privilegios 



Nadie duda que vivir bajo un régimen de derecho 
(no de simple legalidad) es indispensable para lograr 
prosperidad. Las razones son muchas y ampliamente 
conocidas. Entonces, la pregunta es ¿por qué, si todos 
están de acuerdo, esto no se logra? 

La razón por la que no lo logramos es porque los 
que disfrutan de privilegios se oponen a un régimen 
de derecho y, lo que es peor, prevalecen y lo 
impiden. No es tanto el daño económico específico 
que cada privilegio causa, sino el daño causado por 
el hecho de que conservarlos implica exclusión de 
la norma de igualdad ante la ley, es decir, de un 
genuino régimen de derecho. ¿Por qué la oposición 
a la eliminación de privilegios es tan efectiva? 

Primero examinemos qué es un privilegio: Es el 
uso del poder coercitivo del gobierno para privar a 
otros del ejercicio de su libertad con el objeto de 
beneficiar a alguna persona o grupo, garantizando 
así la supervivencia de su negocio o el aumento de 
sus ganancias. Es decir que la supervivencia o las 
aumentadas ganancias de esas actividades no se 
podrían lograr sin recurrir a la fuerza coercitiva 
del estado para privar a los demás de algún derecho. 

¿Por qué tienen éxito en imponer la política 
económica los pocos privilegiados y no los mucho 
más numerosos damnificados? La explicación es que 
el beneficio está concentrado en pocos y es 
sustancial. Por tanto, es fácil organizarlos para 
actuar concertadamente y cada uno está dispuesto 
a invertir en proteger sus privilegios en tanto el 
costo de mantenerlos sea menor que el beneficio. 
En cambio, el daño a los darmiificados está disperso 
entre un gran número de personas, cada uno sufre 
un daño pequeño y son tantos los afectados que no 
es fácil organizarlos para oponerse, ni estarán 
dispuestos a incurrir en gastos mayores que el daño 
que cada uno soporta. 

Por ejemplo, algún privilegiado podría haber 
logrado que el gobierno le encarezca a toda la 
población la compra de un martillo importado, 
mediante el establecimiento de un impuesto de 
importación, con el objeto de que compren el 
martillo producido localmente, aunque sea más 
costoso producirlo aquí que importarlo. Para el 
productor de martillos el beneficio es muy grande 



comparado con el daño que hace a cada uno de las 
miles de personas que compran un martillo. Es 
evidente que los primeros fácilmente se pondrán 
de acuerdo y tendrán la capacidad económica para 
inducir al gobierno a que por el bien del país fomente 
la producción de martillos localmente, privando así 
a toda la gente de la economía que lograrían si 
fuesen libres de comprar un martillo importado. 

El daño económico para el país es más elusivo 
porque ni se ve ni se puede medir. Consiste en la 
pérdida del beneficio que los recursos empleados 
en hacer los martillos (o su equivalente) hubiesen 
producido haciendo otra cosa. Obviamente, si el 
privilegio no causa ese desplazamiento, de nada 
serviría. Por ejemplo, si se privilegia una actividad 
agrícola, ésta podrá sacar del mercado de tierras a 
otras actividades que con igualdad de reglas serían 
más rentables. La pérdida social irrecuperable es la 
diferencia de rentabihdad entre lo que se produciría 
con reglas iguales, y lo que se produce con 
privilegios. 

El gobierno no podría proteger en la misma forma 
a todos los habitantes porque entonces lo que unos 
pierden en sus compras se lo repondrían en sus 
ventas: todos estarían privilegiados, es decir, no 
habrían privilegios. Nadie ganaría a expensas de 
los derechos de los demás. Un privilegio significa 
que quien se enriquece lo hace a expensas de los 
demás y no enriqueciendo a los demás, como 
sucedería, por definición, en una economía donde 
las personas tienen derecho a escoger con quién 
intercambiar libre y voluntariamente, en cuyo caso 
ambos se enriquecen con el intercambio. Es decir, 
en donde existe igualdad de derechos, el 
intercambio no es un juego gana-pierde sino gana- 
gana. 

Como se dijo arriba, no es tanto el daño que cada 
privilegio causa, sino el daño causado por el hecho 
de que conservarlos implica exclusión de la norma 
de igualdad ante la ley es decir, de un genuino 
régimen de derecho. 

Por ello, el futuro no será promisorio en tanto 
los beneficiados prevalezcan en su oposición a un 
régimen de reglas iguales para todos para no perder 
sus privilegios. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 5 



PRENSA LIBRE - Guatemala 2 de noviembre de 1995 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Abolir los privilegios? ¡Nunca! 



Es probable que los candidatos sí comprendan 
lo que están diciendo cuando dicen oponerse al 
régimen de privilegios. Y es probable que no. Si 
acaso sí lo entienden, han de estar seguro de que 
los chapines son unos tontos, pues como casi todos 
se benefician de algún privilegio, la amenaza de 
quitárselos no ganaría votos. 

Por supuesto que todos los privilegios suenan 
muy plausibles, convenientes y hasta necesarios. 
Nadie se atrevería a eliminarlos. Ya el régimen de 
privilegios y leyes casuísticas está tan generalizado 
y aceptado que hoy día pocos podrán concebir un 
mundo sin privilegios, un mundo donde todos 
puedan hacer lo que escojan hacer, siempre que sea 
pacífico y respetuoso de iguales derechos de los 
demás. Un mundo en el que la legislación sirva para 
proteger derechos y no para violarlos. Un mundo 
en el que nadie recurre al poder coercitivo del 
Gobierno sólo para asegurarse algún beneficio no 
devengado en libertad. 

Todos tienen privilegios legales que dudo mucho 
estén tomando en cuenta los candidatos que hablan 
de eliminarlos. Como ejemplo para comenzar, ¿acaso 
estarían dispuestos a eliminar los privilegios 
exclusivos de los periodistas, inclusive de su fuero 
especial? ¿Acaso tienen en mente eliminar los de 
los trabajadores que también gozan de su fuero 
especial y del privilegio legal de la tutelaridad, es 
decir de la justicia parcial y no imparcial? Los 
trabajadores pueden, legalmente, hasta privar a los 
patronos de su libertad de contratación y 
disponibilidad de lo que les pertenece, con 
impunidad. ¡Ello se considera de lo más normal y 
justo! 

Los bancos tienen su propia ley que les da 
muchos privilegios legales que no disfrutan otros. 
Pueden como ejemplo, hasta rehusar pagar un 
cheque de su propia gerencia con impunidad. Sólo 
las instituciones financieras tienen el privilegio de 
actuar como fiduciarios; por mucho tiempo tuvieron 
la exclusividad legal de poder vender divisas. 



etcétera. ¿Acaso los candidatos piensan someter el 
sistema bancario exclusivamente a las leyes 
generales (como son los códigos) que gobiernan a 
los demás? 

Muchos industriales y agricultores tienen privilegios 
legales, para acorralar el mercado, para privar a sus 
conciudadanos de su libertad de comprar productos 
competitivos de otras partes sin incurrir en impuestos 
discriminatorios y prohibitivos. ¿Son estos, y nada más 
estos, los que tienen en mente los candidatos? 

Vemos cómo los arrendantes han gozado del 
privilegio legal de usar propiedad ajena privando al 
arrendatario de su libertad de contratación. Los 
gasolineros disfaitan del privilegio legal monopolístico 
de ciertas áreas exclusivas. Las iglesias no pagan por 
los servicios públicos que disfrutan cortesía de los 
demás habitantes que tributan aunque no [pertenezcan 
o estén opuestos a la iglesia que contribuyen. ¿Acaso 
los candidatos proponen quitarles ese privilegio legal? 

Los profesionales lograron en todo el mundo la 
colegiación involuntaria como requisito para ofrecer 
ciertos servicios, lo cual, por ventaja que tenga en 
algunos casos como medio para proteger la vida y 
bienes de las personas, también es un privilegio legal 
que sirve para restringir la entrada, como ejemplo, 
para hacer más de alguna solicitud, tiene que ir 
firmada por un colegiado. ¿Querrán los candidatos 
eliminar esos privilegios legales? 

Los partidos políticos, los miembros del Ejército, 
los funcionarios públicos, etcétera, todo el mundo 
goza de privilegios legales que otros no disfrutan. 

Hoy día se habla mucho de democracia, de 
igualdad de derechos, de ausencia de privilegios, 
de régimen de ley y no de hombres, de justicia ciega, 
de ausencia de impunidad. Suena bien, pero es del 
diente al labio porque nadie querrá perder los 
privilegios legales que ya lograron y vivir en una 
sociedad donde imperen normas generales, 
abstractas, de conducta justa, y sin privilegios. 



6- SISTEMAS ECONÓMICOS 



MERCANTILISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 28 de diciembre de 1997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Qué es desviación antieconómica 
de recursos? 



Un país que quiere progresar no puede 
darse el lujo de deliberadamente incurrir en 
pérdidas y, mucho menos, de tener un 
sistema que las fomenta en gran escala. Nos 
conviene, por tanto, reflexionar sobre este 
tema. Hacer cualquier cosa presupone dejar de 
hacer otras. A esto le llaman los economistas "costo 
de oportunidad". Hacer cualquier cosa presupone 
sacrificar el beneficio de hacer otra. Como 
popularizó el profesor Milton Friedman, "no hay 
tal cosa como un almuerzo gratis". Y no se trata 
sólo de beneficios económicos pues, por ejemplo, 
podría uno perder el beneficio de pasar un fin de 
semana en la playa a cambio del beneficio de 
quedarse leyendo en casa. 

Cuando se hace algo que tiene menor beneficio para 
la sociedad que lo que se dejó de hacer, se incurre en 
una pérdida que equivale a la diferencia entre el 
beneficio obtenido y el beneficio sacrificado, sin 
importar si el beneficio es o no dinerario. Esto ocurre 
sólo por error, pues nadie escogería salir perdiendo 
deliberadamente. Cuando las inversiones son 
inducidas a cambiar destino por razones ajenas a la 
rentabilidad económica, le llaman los economistas 
"desviación antieconómica de recursos". Pongamos 
como ejemplo el caso del recurso tierra cuya 
explotación requiere de otros insumos 
complementarios. 

Supongamos que el gobierno dispone que para 
diversificar exportaciones conviene producir más 
pina que la que se produce en Izabal. Para ello, habrá 
que inducir a los dueños de la tierra a cambiar el 
cultivo y lo que generalmente se hace es legislar 
para otorgarle algún privilegio a la actividad que 
se desea fomentar. Se podría, como ejemplo, 
obstaculizar la importación de jugo de pina para 
que los pineros pudiesen vender su pina más cara 
localmente (en cuyo caso los consumidores locales 
subsidiarían a los exportadores de pina); o podría 
exonerárseles de algunos impuestos de los que no 
están exonerados los demás competidores por el 
uso de la tierra (en cuyo caso estarían recibiendo 
un subsidio fiscal de los demás contribuyentes), o 
se podría disponer de alguna otra disposición que 
discrimine a su favor. Es decir, les otorgue algún 
privilegio que discrimine en contra de los demás. 



En nuestro ejemplo hipotético obviamente el país 
va a experimentar una pérdida consistente en la 
diferencia entre el beneficio de sembrar banano, 
por ejemplo, y el de sembrar pina. ¿Por qué, 
necesariamente, es una pérdida? Porque si sembrar 
pina fuese más rentable por razones económicas, 
no estarían sembradas de banano para comenzar. 
Los pineros ya hubiesen desplazado del mercado 
de la tierra a los bananeros. No sería necesario 
distorsionar la economía para inducir el consumo de 
los recursos complementarios hacia la producción de 
pina en vez de banano. 

Los argumentos para justificar las desviaciones 
son siempre los mismos: los grandes beneficios 
sociales, fiscales y en el nivel de empleo. Pero la 
prueba del ácido que refuta todos los argumentos 
es que si así fuese de bueno, no necesitarían del 
privilegio de la ley para justificarse. 

Toda siembra que usted observe habrá competido 
y desplazado a otros productos que también se 
podrían sembrar en ella. 

Obviamente, hay pérdidas por error o por 
desconocimiento. Como vivimos en un mundo- 
imperfecto las tenemos que aceptar. Lo absurdo 
es hacer leyes que deliberadamente desvían 
recursos y que inevitablemente causan una 
pérdida irrecuperable para el país. Ese es el daño 
que causa la legislación casuística económica. 
Simplemente nadie puede saber lo suficiente para 
superar la asignación del mercado y lo que es aún 
peor, es no saber que no se sabe. Las pérdidas 
específicas de casos concretos se pueden medir 
comparando beneficios. Pero la pérdida más 
grande y que no se puede medir, es mucho 
mayor. Esa pérdida invisible se debe a la 
imposibilidad de establecer un régimen de leyes 
generales y abstractas de conducta justa, porque 
los grupos privilegiados lo impiden para no 
perder sus privilegios. 

Un régimen exclusivamente de leyes generales 
y abstractas como el Código de Comercio, es 
incompatible con privilegios basado en legislación 
económica casuística, pero, para un país pequeño 
más que para uno grande, es requisito para una 
economía eficiente que aproveche de la mejor 
manera nuestros recursos humanos y naturales- 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 7 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 28 de diciembre de 1997 

Por un Gobierno de Derecho y no discrecional 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Mercado o más mercantilismo? 



Lamentablemente, la ideología intervencionista 
de las agencias de ayuda al exterior que tanto 
fomentaron las nacionalizaciones, la planificación 
estatal de la economía, la creación de instituciones 
para dirigir y regular cada sector, los fueros para 
cada actividad ciudadana, etcétera, aún sobreviven 
la caída del muro. Se habla mucho de economía de 
mercado, de privatización, de desmonopolización 
y de competencia, mientras que al mismo 
tiempo se habla de reglamentar y hacer una ley 
ad hoc para ésta u otra actividad. 

Ahora dicen que el Banco Mundial ha logrado 
entorpecer el proceso hacia una economía de 
mercado, poniendo presión para que previo a la 
desmonopolización del INDE -a favor de lo cual 
todo el mundo está de acuerdo- se haga una Ley 
General de Electricidad. Han puesto tan intensa 
presión que tienen hasta al Congreso como rehén: 
no deben pasar la ley del INDE hasta que no se haga una 
Ley General de Electricidad que sea de nuestro agrado. 

Esa nefasta insistencia demuestra que no se 
comprende cómo es que el mismo mercado, 
regulado por leyes generales que norman conducta, 
regula mejor que funcionarios y leyes casuísticas. 
Precisamente esa es la cara lección que aprendió 
casi toda la humanidad después de siete décadas 
de intentar lo que Hayek llamó la presunción 
intelectual injustificada. Hoy todo el mundo quiere 
pasar a una economía de mercado. Pero se resisten 
a aceptar lo más fundamental que ello implica: que 
el mercado dirige, no el Gobierno. 

Como ejemplo, la estrepitosa caída del peso 
mexicano no hubiese ocurrido si el precio del dólar 
hubiese estado libre de las interferencias del 
Gobierno para mantener una paridad irreal. Lo 
único que se logra con esos intentos (y que El 
Salvador parece que lo va a repetir) es evitar los 
pequeños y necesarios ajustes que deben ocurrir 
oportunamente en el precio del dólar, como en 
todos los precios. Esa incongruencia del Gobierno 
mexicano con su política de apertura, de 
privatización y liberación de su economía le salió 
cara, igual que sucedió en tantos países como 
Guatemala en la década anterior, o Chile en 1981. 
Típicamente, se cierra la puerta del establo ya que 
se fueron los caballos: ahora el Gobierno mexicano 
deja libre (flotar) el dólar. 



Desde época de la colonia nuestras economías 
han sido dirigidas por los Gobiernos. La tradición 
latina, de derecho positivo, es que se puede hacer 
lo que los funcionarios del Gobierno primero 
descubren y luego dan licencias a los ciudadanos. 
Otorga concesiones, privilegios, fomenta, subsidia, 
castiga, estimula o desestimula según su criterio. 
Su sistema impositivo es arbitrario, político 
(demagógico) y no económico. Está sesgado según 
se anticipe va a afectar la opinión internacional. No 
nos basta nuestro propio afán. En contraste, un 
genuino régimen de derecho lo que busca no es 
pragmatismo sino justicia. No se reglamenta para 
guiar cómo debe operar un sistema sino para 
proteger la propiedad y los contratos, lo cual es 
condición necesaria y suficiente, para que el mercado 
funcione. 

Cómo es que ello es suficiente para la ordenada 
y benéfica cooperación social, es algo que en el 
mundo se dejó de enseñar desde que prevalecieron 
las ideas socialistas e intervencionistas. El resultado 
es el problema que confrontamos para privatizar: 
se ignora y no se entiende cómo algo puede 
funcionar cuando el Gobierno no controla. 

No se repara que muchas de las actividades 
sociales más importantes nadie las organiza ni 
controla, por ejemplo, la siembra, asignación de 
tierra, producción y distribución de comida, la 
dirige el mercado. El surgimiento de tanta actividad 
nueva, de nuevos procedimientos, desarrollo de 
nuevas tecnologías, nuevos negocios, etcétera, 
ningún Gobierno los dirige o controla. No se 
entienden los mecanismos que coordinan los actos 
de las personas. Se habla de oferta y demanda, pero 
no se sabe, como ejemplo, qué quiere decir tasa de 
sustitución al margen, porque nada de eso nos 
enseñaron en los colegios. El analfabetismo 
económico es general. El resultado es que se repiten 
palabras sin comprender su contenido. Se dice que 
queremos una economía de mercado pero en 
realidad se desea lo contrario: el mercantilismo. 

El remedio no es parar el mundo mientras nos 
educamos en economía. El remedio es avanzar hacia 
un régimen de Derecho que se limite a proteger la 
vida, la propiedad y los contratos, para que las 
personas sean libres de hacer todo lo que sea pacífico 
y respetuoso de la voluntad de los demás. Eso se 
llama economía de mercado. 



8- SISTEMAS ECONÓMICOS 



MERCANTILISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 12 de junio de 1995 

Por un Gobierno de Derecho y no discrecional 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



De celulares y reglamentos 



Celulares 

Felicito a los señores de GUATEL por haber 
sacado a concurso la prestación de otros celulares. 
A mi me hubiese gustado más una simple subasta 
por el usufructo de la frecuencia pero, al fin y al 
cabo, no se puede pedir que siempre se hagan las 
cosas como a uno le gustan. El procedimiento 
escogido no es objetivo pero, para mí, la presencia 
del mayor Gustavo Adolfo Díaz López, defensor 
de GUATEL como empresa estatal, es garantía de 
que el concurso sí será honrado. 

Las medidas inconvenientes y hasta de dudosa 
legalidad como el impuesto a los ingresos brutos 
que los concesionarios tendrán que cobrar a los 
usuarios encareciendo el servicio para beneficio 
de GUATEL, lo subsidios cruzados el control de 
precios, la frecuencia y otras cositas que entran en 
el concurso de belleza, se podrán remediar en el 
futuro. Lo bueno es que se haya abierto el campo 
a la competencia. 

¡Reglamentos! 

Dada la intensa propensión humana a dirigir el 
mundo, convendría establecer algunas reglas para 
imponer prudencia en la hechura de reglamentos, 
pero definitivamente no con el objeto de dar escape 
a ese instinto maternal de cuidar a los demás, sino 
para impedir que esa laudable sensibilidad tenga 
oportunidad de frustrar actos pacíficos y creativos 
de los habitantes de un país. 

Cuando se trate de reglamentar actividades 
económicas, sugiero como principio para ser 
discutido y considerado, las siguientes reglas para 
hacer reglamentos sobre actividades económicas: 

1 . No disponer excepciones que vayan en contra 
de los Códigos (Comercio, Civil, Penal) ni, por 
supuesto, en la Constitución. 

2. No incluir nada que ya está en los Códigos ni, 
por supuesto, en la Constitución. 

3. No tratar de dirigir el desenvolvimiento de la 
actividad reglamentada. 

4 No incluir más de lo que sea necesario para 
facilitar y aclarar la aplicación de las leyes 
generales a la actividad específica, cuando 
debido, a características propias del ramo y 



desconocimiento común del mismo, los límites 
de los derechos y obligaciones entre ciudadanos 
no sean fáciles de precisar. 

5. No establecer régimen de permisos y licencias 
que aumenten el poder discrecional de los 
funcionarios y burócratas y la inseguridad 
jurídica, sino normas de observancia obligatoria 
cuyo incumplimiento es castigado. 

No conviene que el carácter de los reglamentos 
sea positivo, enumerando lo que es permitido y 
dando poder a los que dispensan licencias, como si 
ya lo supiéramos todo. Al fin y al cabo, el progreso 
es dinámico y tenemos que admitir que todo el 
tiempo, y en todo el mundo, estamos aprendiendo 
y presenciando modificaciones correctivas llamadas 
r^ormas. 

Uno de los mejores ejemplos es la industria 
minera. Está muy bien regulada: no hay. 

La pregunta es, ¿por qué no probamos libertad 
bajo un régimen de Derecho que limite la conducta 
a actos pacíficos y voluntarios, en vez de creer que 
ya sabemos todo? ¿Por qué se tiene que imponer la 
manera de hacer las cosas según quien tenga la 
oportunidad de dictar esas normas? ¿Por qué será 
que tenemos tanto temor a vivir bajo un régimen 
de Derecho? (no es lo mismo de legalidad, pues 
cualquier barbaridad se puede legalizar). 

Lo lamentable es que la reglamentación positiva 
tiene un costo que paga el pueblo, en tanto averigua 
que el creador de las reglamentaciones no era tan 
sabio. Bajo un régimen de Derecho solamente hay 
que saber dónde termina la libertad del otro. Ejemplo: 
ahora que en EE.UU. la tendencia es de liberar y 
desreglamentar el ramo de las comunicaciones, 
emulando a Inglaterra, es una admisión de que lo que 
otrora creyeron acertado ahora resulta que no lo es. 
Inglaterra emuló a Nueva Zelanda donde también 
desregularon toda su economía. Nadie sabe lo 
suficiente para dirigir el mundo y menos un ramo tan 
dinámico donde las cosas se vuelven obsoletas 
rápidamente. 

(Para mientras, el Banco Mundial nos manda que 
regulemos el mercado eléctrico antes de que nazca 
y la embajada ya tiene listo el proyecto de ley. ¡Sólo 
por eso no lo deberíamos pasar!). 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -9 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 5 de diciembre de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Un subsidio a los políticos? 

¡Qué vergüenza! Ahora los políticos quieren un subsidio que le llaman "deuda política". 



Si con limitar los fondos de campaña se quiere 
evitar la compra de privilegios, el camino está 
equivocado aunque el propósito justificado. Los 
privilegios se deben prohibir y la forma de 
prohibirlos es adoptando la regla (eventualmente 
incluirla en la Constitución) que nadie debe poder 
hacer algo que todos los demás no tengan, también, 
el mismo derecho de hacer, y que cualquier ley que 
no observe este precepto es nula "ipso jure". La ley 
sería igual para todos, el campo estaría nivelado y 
no habría privilegio que comprar. 

En todo el mundo hay cada vez más decepción 
en la política como se practica en la democracia 
mientras los partidos políticos se recetan una serie 
de prebendas a costillas de los demás. ¡Qué 
vergüenza! Ahora los políticos quieren un subsidio 
demagógicamente llamado "deuda política". 
Quieren que hasta los ciudadanos que están en 
contra de lo que hacen los partidos, los mantengan. 
Ante su incapacidad de obtener apoyo, los políticos 
civiles proponen que "el gobierno" (léase el pueblo) 
les pague dinero obtenido coercitivamente, del 
erario público, para que subsistan. 

En los EEUU, intentaron incluir en el presupuesto 
una erogación del fondo común para los políticos. Fue 
rechazado, y ahora preguntan a cada contribuyente 
si está de acuerdo en que el gobierno traslade a los 
partidos US$3 de los impuestos que pagó. Por lo menos 
preguntan al dueño del dinero. 

Proponer ideas políticas o respaldar candidatos 
u otros medios que las apoyan es un derecho que 



debe respetarse aunque resulten algunos candidatos 
en desventaja. La democracia no es perfecta pero 
con intentar "perfeccionarla" al gusto de cada uno, 
violando derechos fundamentales no se va a 
"componer". Conseguir apoyo es la primera prueba 
que debe pasar un candidato. Si no lo consigue 
voluntariamente por interés de quienes apoyan sus 
propuestas, menos justificado estará que los consiga 
de los fondos obtenidos coercitivamente de la 
población sin su consentimiento. 

Hubo una vez una disposición que obligaba a quien 
proponía algún gasto proponer el impuesto 
correspondiente. Desde luego es una medida que 
nunca la deberían haber abolido los políticos, pero 
como con ello evitan su responsabilidad, no nos 
debe extrañar. Sería muy saludable para cualquier 
país democrático tener esta disposición en su 
Constitución política. Los políticos impusieron el 
criterio de que el presupuesto es unitario y, 
consecuentemente, los contribuyentes no saben 
qué es lo que financiarán cada vez que se aprueba 
un aumento a los impuestos. ¡Se ha llegado al 
ridículo de hablar de un porcentaje del producto 
bruto, el 12% en nuestro caso, como un desiderátum 
técnico, aunque ya estamos arriba del 15%. Nos dicen 
que lo que se financia con impuestos es ese 
"presupuesto" mismo. Aunque los pob'ticos abolieron 
el sistema de impuestos con destino específico, algunas 
veces llamado "rentas consignadas", el gobierno 
pasado estableció el impuesto llamado Fondo Vial para 
el mantenimiento de carreteras, cargo que fue 
aceptado por la comunidad, porque estaba de 
acuerdo con el destino de sus fondos. 



opinión 
IDEAS 

PRENSA LIBRE 



Guatemala, 31 de agosto de 1996 



JORGE JACOBS A. 



Quién está tras el poder? 



Cuado ya algunos ingenuamente creíamos que 
por fin Guatemala se disponía a entrar en la 
modernidad, ahora resulta que los mismos de 
siempre no se han quedado con los brazos cruzados, 
sino que remueven cielo y tierra con tal de evitar 
los efectos de la competencia extranjera y seguir en 
su pequeño mundo protegido. 

Quienes van en la punta de lanza en esta nueva 
marejada de proteccionismo son los productores 
de cemento de este nuestro terruño, al lograr que 
el Ministerio de Industria, perdón, de Economía..., 
dando una cátedra magistral de matemáticas, 
determinara con precisión centesimal -cosa 
inusitada en la historia- el supuesto dumping con 
que los cementeros mexicanos querían invadir el 
país. Ahora los guatemaltecos que importen 
cemento mexicano (Cruz Azul para ser específicos) 
tendrán que pagar un arancel, coloridamente 
denominado derechos antidumping, de 38.72%. 

Pero ellos solamente son los que primero lograron 
sus proteccionistas propósitos, ya que no están solos 
en clamar por la protección del Gobierno contra los 
malignos invasores extranjeros que vienen a devastar 
sus imperios locales. En la cola de los solicitantes de 
privilegios se encuentra toda la flor y nata de la 
sociedad guatemalteca: los polleros que van bien 
adelantados en establecer un arancel del 200% para 
los pollos del norte, los azucareros que también van 
en el mismo vagón, subiendo el arancel del azúcar 
del 20 al 55%, los fabricantes de ropa que quieren 
robar a los guatemaltecos de escasos recursos la 
bendición de las pacas, y así sucesivamente. 

Por supuesto que cuando se tocan estos temas, 
nadie repara en los derechos de la mayoría, que 
aún y con el censo nuevo son más de 8 millones de 
guatemaltecos que sufren las consecuencias de los 
privilegios con que se protege a la industria 
nacional. Nadie defiende a los ciudadanos -en teoría 



con los mismos derechos- que ahora pueden vestir 
a sus hijos y qua antes no lo podían hacer. Claro, 
ellos no cuentan en los círculos de poder. Ellos no 
tienen oportunidad de reclamar sus derechos. Ellos 
deben doblegar sumisos la cabeza ante los 
designios impuestos desde lugares que nunca 
conocerán. 

Lo peor de todo es que esta nueva ola de 
proteccionismo se está dando bajo el aura de un 
Gobierno que prometió eliminar los privilegios. 
¿Será que el Gobierno cumplirá sus promesas de 
campaña, o tendremos que recordarlo como uno 
más que prometió mucho cuando necesitaba los 
votos de la población, pero que luego se olvidó de 
sus promesas, y de aquellos que creyéndolas, 
confiaron en él? 

Lástima que el futuro de Guatemala dependa de 
personas que no valoran los principios más 
fundamentales. Ante esa luz, es imposible no darse 
cuenta de porqué seguimos siendo pobres. Y 
seguiremos siendo pobres mientras ésta sea la 
nación de los privilegiados. 



Internet: Uno de los ejemplos que se usan para 
explicar qué es la red, es el de una enciclopedia 
gigante. Pues bien, no podía pasar mucho tiempo 
sin que a alguien se le ocurriera que el ejemplo 
realmente era verdad y creó la Enciclopedia Gratis 
de Internet, que no es más que un índice 
enciclopédico de alguna de la información que se 
puede encontrar a través de la red. Aunque 
todavía está en fase experimental, es una buena 
herramienta de consulta. Como dato interesante, 
le recomiendo leer el aviso a padres de familia 
(parental disclaimer, en inglés), que es una de las 
mejores argumentaciones que he encontrado sobre 
el uso de Internet por menores de edad, la dirección 
es: http//clever. net/cam/encyclopedia.html. 



10 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -11 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 23 de abril de 1994 



JORGE JACOBS A. 



La "Regla de Oro" en el mercado 



La famosa Regla de Oro" fue expresada por 
Jesucristo de la siguiente forma: "y como queréis 
que hagan los hombres con vosotros, así también 
haced vosotros con ellos". Es de hacer notar que 
esta es una expresión tan universal de la justicia 
que no sólo fue expresada por Jesús, sino también 
por grandes personajes, pertenecientes a diferentes 
culturas y trasfondos religiosos, tales como Confucio 
y Aristóteles. 

El principio moral es sencillo: si no quiero que 
me roben, yo tampoco debo robar a otros. Si no 
quiero que me engañen, yo tampoco debo engañar 
a los demás. La regla es universal, y por tanto, es 
aplicable a todas las relaciones que tenemos con 
otras personas durante el transcurso de nuestra 
vida, incluso para las relaciones comerciales. Si 
queremos que compitan "lealmente" con nosotros, 
nosotros también debemos competir "lealmente" 
con los demás. Porque, ¿qué autoridad tenemos 
para reclamar a los demás si nosotros estamos 
haciendo lo mismo? Por principio, no tenemos 
autoridad moral para exigir a otros lo que nosotros 
mismos no estamos dispuestos a cumplir. 

Viéndolo desde otro punto de vista, podríamos 
deducir, por simple lógica, que lo que nosotros 
hacemos a otras personas, alguien nos lo hará a 
nosotros, sea bueno o malo. Esta aseveración, 
aunque no nos guste, está también respaldada, tanto 
por la enseñanza cristiana como por la "voz de la 
experiencia', como puede atestiguar dichos 
populares como: "el que la hace, la paga". Pero, 
¿qué tiene todo esto que ver con el mercado y las 
relaciones comerciales? Mucho. 

Resulta que en el comercio han existido dos 
corrientes contrarias, el proteccionismo y el 
liberalismo. El proteccionismo propugna por crear 
barreras arancelarias y no arancelarias para 
"proteger" a los productores locales contra la 
competencia de los productores foráneos, en 
detrimento de los consumidores locales. El 
liberalismo, por el contrario, llama a eliminar estas 
barreras para que sea el consumidor el que elija 
qué producto es el que satisface sus requerimientos 
y gusto, sin importar el lugar donde es producido. 



Obviamente, los defensores del proteccionismo 
normalmente son los productores y los sindicalistas. 
Los productores, debido al poder económico que 
poseen como bloque, son capaces de presionar a los 
gobiernos para que se plieguen a sus deseos. Los 
sindicalistas por su parte, aunque por distintos 
motivos, también defienden el proteccionismo, bajo 
la excusa de preservar empleos en el país. Los 
defensores del liberalismo, por sentido común, 
deberían ser los consumidores, los cuales forman una 
mayoría aplastante, numéricamente hablando, en 
relación a los productores. Sin embargo, los 
consumidores, a diferencia de los productores y 
sindicalistas, no están organizados, y por lo tanto no 
pueden ejercer presión a la manera de los productores; 
por lo que el liberalismo se queda sin mayores 
defensas, a no ser por valientes economistas y 
defensores de la libertad, que lamentablemente, no 
siempre tienen el poder para contrarrestar las 
presiones de los productores y. sindicalistas. 

Todo se resume en una diferencia de enfoque. El 
proteccionismo o mercantilismo, ve la producción 
como un fin en sí mismo. El liberalismo ve el consumo 
como el fin de la producción, la cual queda relegada a 
un medio, no a un fin. Podemos resumir esto citando 
a Adam Smith: "el consumo es el único fin y propósito 
de toda producción, y el interés del productor 
solamente debería ser atendido en la medida que sea 
necesario para promover el interés del consumidor. 
La máxima es tan evidente, que sería absurdo tratar 
de demostrarla. Pero en el sistema mercan tilista, el 
interés del consumidor se sacrifica casi 
constantemente al del productor, y este sistema parece 
considerar que la producción, y no el consumo, es el 
objetivo final de toda la industria y de todo el 
comercio". 

El proteccionismo es malo precisamente por la 
naturaleza egocéntrica del hombre: "Las reglas son 
buenas mientras nos beneficien en lo personal; cuando 
perjudican nuestros intereses, son malas, no 
importando si benefician a los demás". Y en eso mismo 
radica la bondad del liberalismo; cada quien obtiene 
lo que se esfuerza por obtener, conforme al grado 
que satisfaga las exigencias del consumidor, que es el 
último juez de la producción. 



12- SISTEMAS ECONÓMICOS 



MERCANTILISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 22 de noviembre de 1 997 



JORGE JACOBS A. 



Cuando el remedio es muchísimo peor 
que la enf ennedad 



Se argumenta continuamente que el mercado es 
imperfecto y que por tanto es necesario crear 
mecanismos reguladores que ayuden a limar sus 
supuestas imperfecciones. Lo que no se dice es que 
por muy imperfecto que un mercado pueda ser -y 
que de hecho difícilmente se encontraría un ejemplo 
en la vida real de un mercado perfecto- la supuesta 
cura para esas imperfecciones, la intervención 
reguladora, es mucho más imperfecta que el 
mercado. 

Para ilustrar mejor el punto cito parte de un 
artículo escrito por Václav Claus, Primer Mirüstro 
de la República Checa: El problema no es la imperfección 
del mercado, sino la misma imperfección de la intervención 
reguladora. Y el punto básico entonces, es cuál de las dos 
imperfecciones es menor. Así que, dependerá de quien 
promueve medidas reguladoras mostrar que el daño causado 
por tales medidas es menor al que existiría en su ausencia. 
Y la respuesta a esta pregunta es mucho más difícil de lo 
que muchos de nosotros nos damos cuenta. El problema 
de la regulación tiene su aspecto informacional (saber qué 
hacer), su aspecto motivacional (querer hacerlo), y su 
aspecto de implementación (saber cómo hacerlo). Esto, por 
cierto, es un razonamiento análogo a la polémica básica 
entre la planificación y el mercado. Debido a que las 
regulaciones son hechas no por ángeles sino por personas 
tratando de satisfacer sus propios intereses, queda claro 
que la regulación no está exenta de intereses. Las 
controversias sobre el qué, el cómo y el quién debe regular, 
ejemplificando una de las controversias prototípicas de 
nuestro tiempo. 

La incomprensión de la imperfecta alternativa 
de la regulación sobre el mercado lleva a que hasta 
]a fecha los legisladores de todas partes del mundo 



-Guatemala incluida- continúan tratando de 
perfeccionar el mercado. De allí que existan 
propuestas como por ejemplo una Ley de 
Promoción de los Derechos y Obligaciones de los 
Consumidores, Usuarios, Proveedores y de la 
Libre competencia que se discute actualmente en 
el Congreso, propuesta por el Ministerio de 
Economía, que más que promover la libre empresa 
la inhiben. 

No hay más que ver, por ejemplo, el nombre de 
una de las secciones de la propuesta de ley: Represión 
de la Competencia Desleal para: darse cuenta que, 
más que abrir el mercado guatemalteco a la 
competencia, el proyecto pretende ser un instrumento 
de represión a la iniciativa empresarial. Por si no fuera 
poco la larga lista de actos calificados como desleales 
por el proyecto de ley, éste llega a los límites del 
descaro y discrecionalidad de especificar que los 
mismos son meramente enunciativos y no limitativos, 
es decir, que pueden existir otros muchos actos 
desleales; los cuales serán calificados según las 
circunstancias, por la Superintendencia de Industria, 
Comercio, Consumidor y Usuario. 

Para abreviarlo, el proyecto presentado por el 
Organismo Ejecutivo: es tan absurdo y malévolo, que 
de llegarse a aprobar e implementar, se condenaría 
a Guatemala a un régimen económicamente represivo 
al servicio de los grupos de interés con la capacidad 
para influenciar al todopoderoso Superintendente 
de Industria, Comercio, Consumidor, y Usuario. ¿Y 
a eso le llaman perfeccionar el mercado? Prefiero mil 
veces un mercado imperfecto, y de seguro que la 
mayoría de consumidores también. Lástima que ellos 
no tienen la oportunidad de dar su opinión. 



opinión 

HOMO ECONOMICUS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 19 de septiembre de 1995 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



La herencia de Keynes 



Lord John Maynard Keynes fue uno de los más 
influyentes economistas de todos los tiempos. Casi 
medio siglo después de su muerte, sus políticas 
económicas continúan siendo implementadas en 
muchas partes del mundo. Su célebre frase de que 
en el largo plazo todos vamos a estar muertos sigue 
siendo usada como una justificación para aplicar 
medidas económicas de corto plazo. 

La influencia de Keynes en nuestra política 
económica se muestra con la intervención del 
Gobierno en todos los aspectos de nuestra 
economía. Fue así como se justificó que el Gobierno 
incurriera en grandes déficits fiscales para estimular 
el crecimiento económico y que el Banco Central 
financiara dichos déficits mediante emisión de 
moneda. 



Cada día más queda demostrado que el camino 
a la prosperidad no está cimentado en la 
intervención centralizada del Gobierno sino en la 
libertad económica. El modelo centralizado de 
administración económica conduce a graves errores 
cuando funcionarios públicos tienen el poder de 
dirigir el destino económico de un país. 

No es posible que uno o varios funcionarios 
públicos, por muy capacitados que estén, sean 
capaces de poder analizar correctamente los 
millones de variables que diariamente intervienen 
en el proceso económico. Mucho menos será posible 
que lleguen a las conclusiones correctas. Los 
desastrosos experimentos con las empresas 
estatales, el manejo del tipo de cambio durante los 
ochentas, etcétera, son tristes ejemplos de buenas 
intenciones convertidas en despilfarro. 



Durante la década de los 70's y 80's en que estas 
ideas fueron implementadas en Guatemala, el 
Estado se embarcó en la construcción de grandes 
obras orgullosamente financiadas con fondos propios 
como decía la propaganda oficial. El Teatro 
Nacional, Puerto Quetzal, el edificio del Ministerio 
de Finanzas, etcétera, fueron algunos de los 
ejemplos de gasto público deficitario. Asimismo se 
siguió con la política de sustitución de importaciones 
al estimular el crecimiento protegido de la industria 
local. 

No obstante el fuerte aumento en inversión 
pública, ésta no pudo compensar la caída en 
inversión privada. La economía nacional comenzó 
a contraerse y ocurrió lo peor de dos mundos: 
inflación sin crecimiento. Estas fueron, para 
Guatemala, las consecuencias de seguir una política 
económica keynesiana. Si bien es cierto que las 
intenciones de Keynes eran otras, el manipuleo 
político de sus ideas económicas sirvió para que los 

f gobiernos de turno buscaran en la demagogia de 
as obras financiadas con déficits los votos y la 
popularidad. 



Somos todos nosotros, algunas veces como 
consumidores y otras como productores, quienes 
espontáneamente y sin darnos cuenta dirigimos la 
economía. Nuestros gustos e intereses indican qué 
queremos consumir, cómo y cuándo. Esta no puede 
ser una labor que quede delegada en el criterio de 
un funcionario público. 



Por lo tanto, las políticas económicas de Keynes 
deben ser comprendidas por el daño potencial que 
su implementación conlleva. Efectivamente, en el 
largo plazo ya todos estaremos muertos. Pero las 
probaDilidaaes de morir dolorosamente (con bajo 
crecimiento e inflación) aumentan cuando se siguen 
las políticas keynesianas. 

La lección a aprender nos ha sido facilitada por 
otro gran personaje de la historia: Henry Haziitt. 
El decía, en su libro Economía en una Lección, que 
los buenos economistas ven los efectos de sus 

{)olíticas económicas no en el corto plazo sino en el 
argo plazo y que además, analizan las consecuencias 
de dichas políticas no solamente sobre un sector de 
la población sino sobre toda la población. Siguiendo 
esta lección es más difícil equivocarse. 



13 



14- SISTEMAS ECONÓMICOS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 28 de abril de 1998 



MERCANTILISMO 



JOSÉ PAUL GONZÁLEZ MERLO 



El Frankenstein del subsidio 



Desde hace un año, la Muni viene desarrollando 
un plan para tratar de aliviar el problema del 
transporte urbano. Tenemos un mal transporte 
urbano porque durante décadas el mismo opero 
con precios topes. Los precios topes fueron 
compensados con subsidios a los transportistas 
quienes nunca mejoraron el servicio aduciendo que 
el subsidio era insuficiente. De esa manera, el 
subsidio era cada vez más grande y el servicio no 
mejoraba. 

Uno de los grandes problemas de subsidio al 
transporte urbano es que éste siempre termina en 
un despilfarro de recursos. Siendo los fondos 
públicos tan escasos, éstos deberían ser destinados 
a proyectos prioritarios, como salud y educación en 
las áreas del país en donde los ciudadanos son más 
pobres, que generalmente es en las áreas rurales, no 
las urbanas. Por eso el subsidio al transporte urbano 
es un grave error. Los capitalinos que usan el 
transporte urbano son de diversos sectores 
económicos. Por lo tanto, el subsidio beneficia a 
personas que podrían pagar un mayor precio pero 
que no lo hacen gracias a que otros guatemaltecos lo 
pagan con su pobreza. 

Hoy en día la Muni aparentemente se convenció 
de lo injusta de dicha situación y desea darle una 
nueva modalidad al subsidio. En vez de ser enfocado 
a la oferta, es decir, en vez de entregárselo al 
transportista, se lo entregará a la demanda; es decir, 
se lo dará a los usuarios del transporte. 

Este cambio implica un problema diferente y más 
grave. Entregar el subsidio a los transportistas era 
fácil. Después de todo son un grupo identificable de 
empresarios. Pero ¿cómo entregarles el subsidio a 
los usuarios del transporte? El lector comprenderá 
que ese problema no sólo es imposible de resolver 
sino que, además, cualquier solución a la que se llegue 
será imperfecta y sujeta a la crítica de todos aquellos 
que no salgan beneficiados. Por lo tanto, en vez de 
resolver el problema político, que tanto le preocupa 
a la Muni, el remedio será peor que la enfermedad. Se 
gastará todo el dinero del subsidio y no quedará 
bien con nadie porque no se puede quedar bien con 
todos. 



La solución propuesta por la alcaldía al problema 
de la distribución de los boletos subsidiados es 
colocar diez casetas en diferentes sectores de la 
ciudad. En teoría, a ellas acudirán \os guatemaltecos 
más pobres para comprar por sesenta centavos un 
boleto que costaría un quetzal. Con esto estaremos 
dando una ayuda directa a los guatemaltecos de escasos 
recursos y tendremos mucho cuidado de que quienes lo 
reciban en realidad lo necesitan- dijo el alcalde en 
declaraciones a PRENSA LIBRE. 

Desafortunamente, la realidad sera otra, 
irunediatamente se creará una nueva profesión: el 
intermediario de boletos de transporte urbano. Para 
ello surgirá un mercado secundario de los mismos. 
Esto quiere decir que personas de escasos recursos 
se dedicarán a comprar los boletos en las casetas 
municipales para después ofrecerlos con una 
modesta ganancia. No hay forma eoconómicamente 
viable de evitar que esto ocurra. Es posible que 
también exista falsificación de los boletos. Dada la 
naturaleza de los mismos, seguramente no podrán 
llenar requisitos de alta seguridad. 



Ni hablar de las largas colas que se formarán frente 
a escasas diez casetas en una ciudad de dos millones 
de habitantes, esto producirá dos efectos. El primero 
será bueno porque aquellos que tienen más recursos 
no tendrán tiempo para hacer la cola. El segundo será 
malo porque los pobres también trabajan y no pueden 
darse el lujo de perder el día haciendo cola. ¿Quiénes 
harán la cola? Los nuevos profesionales; los 
intermediarios de boletos a quienes me referí 
anteriormente, quienes contratarán gente para hacer 
la cola y después distribuirlos de una manera mucho 
más eficiente que la propuesta por la Muni. 



Ciertamente que ésta no ha sido una de las más 
afortunadas ideas de la actural adminitración 
municipal. El problema no es cómo distribuir el 
subsidio. El problema es la existencia del subsidio. 
Esos fondos deben ir a donde más se necesitan. 
Mientras eso ocurre, este nuevo experimento de la 
Muni pasará, junto con los del doctor Frankenstein, 
a la lista de los fracasos científicos. 



Opinión 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 6 de noviembre de 1996. 



RAMÓN PARELLADA C7CEES 



No confundamos neomercantilismo 
con neoliberalismo 

I parte 



El señor Eduardo Villatoro hace alusión nuevamente 
al Centro de Estudios Económicos y Sociales (CEES) 
en su artículo Sin soledad en el frente, publicado el 4 de 
noviembre en este matutino. En su artículo hace 
mención de aspectos que hemos criticado desde la 
fundación de CEES y que seguiremos haciéndolo con 
tal de defender los principios liberales que creemos 
nos llevarán a formar una sociedad próspera para todos. 
Espero poder aclarar algunos de ellos en este artículo 
y el siguiente. Debo reconocer que, aunque no me 
considero hipocondríaco, sí soy intolerante en cuanto 
a la defensa de los principios que deben regir una 
sociedad de hombres libres y responsables. 

Para comenzar, en nuestra visión es una 
contradicción hablar de capitalismo deshumanizado. 
El capitalismo, o más bien el mercado libre, se basa 
en la cooperación pacífica y voluntaria de las personas. 
Cualquier sistema que no se base en este tipo de 
colaboración, que es libre y se lleva a cabo en forma 
pacífica, no es capitalismo. El Gobierno en una 
sociedad de hombres libres y responsables, no tiene 
nada que hacer en la vida privada de los individuos, 
no tiene que dedicarse a actividades comerciales ni 
empresariales y tampoco debe financiarlas. Debe 
concentrarse en cumplir las funciones básicas del 
Estado: salvaguardar la propiedad, la libertad y la 
convivencia pacífica. Por ello, debe encargarse de las 
fuerzas armadas y de seguridad, y la administración 
de justicia. 

Uno de los más destacados economistas de la 
Escuela Austríaca de Economía, Ludwig von Misses 
(1881-1973) insiste en que la misión básica del Estado 
es controlar a los que no se muestran dispuestos a 
respetar la vida, la salud, la libertad y la propiedad 
de los demás, pugnando contra la propia existencia 
de la convivencia social. F.A. Hayek, Premio Nobel 
de Economía en 1974, en su obra Derecho, Legislación y 
Libertad, considera que en principio hay actividades 
intrínsecas relacionadas con la protección de los 
derechos del hombre que no necesariamente serán 
brindadas por la iniciativa privada (no que no sea 
imposible que ésta la brinde), las cuales deben ser 



brindadas por ende por el Estado. Esto es en cierto 
modo el principio de subsidiaridad que aparece en la 
Doctrina Social de la Iglesia y que considero es un 
principio de descentralización y de limitar los poderes 
de los gobernantes. 

Se ve entonces que el Estado tiene un papel 
importante en un sistema de mercado libre. Por ello 
tiene el poder de coacción sobre todos los ciudadanos. 
Pues bien, cuando el Estado sobrepasa sus límites y se 
mete a otorgar privilegios a ciertos grupos está 
saliéndose del liberalismo para entrar al mercantilismo. 

El mercantilismo fue una filosoft'a económica de los 
mercaderes y hombres de Estado entre los siglos XVI 
y XVUI. La doctrina mercantilista se basaba en el poder 
del Estado para crear un Estado Nación fuerte y para 
ello necesitaba de una autoridad central muy poderosa. 
La idea era conseguir la expansión de los mercados y 
la protección de los intereses comerciales. Los intereses 
de los individuos quedaban subordinados a los 
intereses del Estado. Se regulaban los precios, los 
salarios y se ordenaba la industria otorgando privilegios 
de monopolio y medidas proteccionistas. La idea era 
incrementar los tesoros para el Estado acumulando toda 
clase de metales preciosos. Como todos querían metales 
preciosos entonces se consideraba que había que 
impulsar las exportaciones hada todos los demás países 
y restringir las importaciones. Como parte de la 
legislación comercial, se establecieron los derechos de 
importación (aranceles), las prohibiciones (podríamos 
incluir en este punto los derechos no arancelarios como 
cuotas y permisos de importación), los subsidios a las 
exportaciones y el reintegro de derechos de 
importación a los que reexportaban. 

Está claro que todo esto dista mucho de lo que 
llamamos liberalismo. Hoy en día tenemos 
neomercantilismo y no neoliberalismo y no por 
ello debemos llamar neoliberales a aquellos que 
en apariencia abogan por los precios libres pero 
apoyan medidas proteccionistas. Pero ese no es 
mi caso, ni el del CEES. 



15 



16- SISTEMAS ECONÓMICOS 



MERCANTILISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 13 de noviembre de 1996 



RAMÓN PARELLADA C7CEES 



II parte y final 



Decía que en la actualidad hemos tenido 
neomercantilismo y no neoliberalismo y esta 
confusión ha hecho que muchos ataquen al 
neoliberalismo y a los neoliberales cuando en 
realidad sus críticas deben ir hacia aquel sistema 
que crea privilegios e intervenciones. 

Comparto con los demás miembros del CEES los 
principios de defender la libertad de precios por 
considerar que es la forma más eficiente y 
económica de asignar los escasos recursos. Y esto 
es válido para todo incluyendo la educación, la 
salud, la vivienda, salarios y toda clase de alimentos. 
Cualquier fijación arbitraria del precio por parte 
del Estado crea distorsiones. Si el precio se fija 
demasiado bajo (precios topes), la demanda será 
demasiado alta y el bien en cuestión no alcanzará 
para satisfacer a todos. Si se fija arbitrariamente 
demasiado alto, muy pocos querrán ese producto a 
ese precio. Al precio de mercado (libre) el 100% de 
los bienes y servicios tienen dueño. No se producen 
excedentes ni hay, escasez del producto. Se satisface 
la demanda al 100%. Es el precio que iguala 
demanda y oferta. Es así como se goza del mejor 
sistema de racionamiento que existe. 

También he criticado la intervención del Estado 
en el manejo del dinero. Los bancos centrales, y en 
nuestro caso el Banco de Guatemala, han sido 
fuente de inflación y culpable del desorden 
monetario en Guatemala. Vemos cómo, año por año, 
el Banco de Guatemala ha logrado disminuir el 
poder adquisitivo del dinero en poco más del 10% 
y casi nadie protesta pues consideran que estamos 
mejor que otros países. Pues no, no es ese el 
argumento válido contra esa estafa. Somos más 
pobres cada año por causa de ese robo 
institucionalizado (otro privilegio). Por esto es que 
cada año se necesitan más quetzales para comprar 
los mismos bienes y servicios, incluyendo educación 
y salud. La cantidad de dinero no debería tocarse 
y la inflación debería ser 0%. 

He criticado la intervención estatal a través del 
Banco de Guatemala en la manipulación de la tasa 
de interés. La tasa de interés debe ser libre y fijarse 
automáticamente. No debe distorsionarse con las 
políticas monetarias (Operaciones de Mercado 



Abierto y encajes, por ejemplo) como se hace hasta 
ahora. Las tasas de interés fijadas artificialmente 
crean asignaciones antieconómicas de recursos. En 
la actualidad, sufrimos tasas muy altas no porque el 
mercado libre las estableciera sino por esa 
intervención tan dañina del Banco Central. Esta es 
la principal razón por la cual los guatemaltecos no 
tienen acceso a vivienda barata y ésta es una de las 
razones por las que las inversiones y reinversiones 
no abundan en nuestro país evitando que suban los 
salarios reales y el nivel de vida para toda la 
población. 



Considero que hacen falta más empresarios en 
Guatemala ya que son ellos los que hacen el pastel más 
grande para todos, creando un sin fin de oportunidades. 
No he hablado de igualdad de oportunidades porque eso 
no es posible (la única igualdad necesaria es la igualdad 
ante la ley) pero todos nos beneficiaremos de un país que 
crea oportunidades en abundancia y no en uno que 
mediante el neomercantilismo las inhiba. A la vez creo 
en la función social de las utilidades o lucro o ganancias 
(palabra que tanto odio y recelo ha generado por quienes 
desconocen su gran virtud). Las utilidades incentivan a 
los empresarios a emprender negocios. Si son exitosos 
las obtendrán. Pero sólo pueden ser exitosos si sirven a 
su prójimo, a sus clientes, al consumidor. Si el empresario 
se equivoca asumirá las pérdidas ya que él ha tomado 
este riesgo. Por esto, las utilidades no son permanentes y 
cuando se dan, representan un premio a la eficiencia. La 
ley de quiebra es básica en un sistema de libre mercado. 

En cuanto al proteccionismo puedo decir que he 
apoyado la eliminación de aranceles y barreras no 
arancelarías por considerarlas un privilegio injusto 
que todos los ciudadanos de un país pagan a costa 
de un grupo de presión reducido. Estos argumentos 
son válidos, al igual que los anteriores, para 
cualquier país. El principio que defiendo aquí es el 
de la división de trabajo conocido también como la 
Ley de costos comparados de David Ricardo o Ley 
de Asociación de Misses. Un país que importa un 
bien, libre y voluntariamente, lo hace porque es más 
costoso fabricarlo en el país que importarlo. Los 
aranceles de importación y toda la regulación no 
arancelaria son una muestra de desprecio al libre 
comercio y a las ventajas comparativas. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 13 de noviembre de 1996 



RAMÓN PARELLADA C7CEES 



Defiendo la propiedad privada como uno de los 
pilares de la sociedad. Sin ella no puede haber 
mercado y no puede hablarse de eficiencia 
económica. La defensa de la propiedad junto con la 
libertad y la vida constituyen el principal papel de 
Estado para garantizar que funcione una sociedad. 
Las leyes deben encaminarse a defender estos 
principios básicos. Así garantizan los hombres que 
se cumplirán los contratos y se respetarán los 
derechos ajenos. 

Finalmente, quiero comentar que los monopolios 
que hacen daño son los estatales o los que existen 
porque tienen alguna protección por parte del 
Estado. Esta protección legal impide la competencia. 
No tengo ningún inconveniente en que exista una 



única empresa en un país siempre y cuando haya 
libertad de entrada y salida tanto de otros empresarios 
que quieran competir como del producto si se quiere 
importar (esto significa que no deben haber aranceles 
proteccionistas). 

Espero que esto haya aclarado al señor Villatoro y 
a quienes piensan como él, mi postura y la del CEES. 
Defiendo estos principios con tenacidad porque creo 
que son necesarios para salir cuanto antes de la 
pobreza. Y no hablo de unos privilegiados, sino de 
todos, absolutamente de todos. Se beneficiarán los 
más ricos si crean oportunidades y enriquecen a los 
demás sirviéndolos adecuadamente dentro de lo que 
permite un Estado de Derecho, sí, pero quienes más 
oportunidades tendrán serán los más pobres. 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 4 de julio de 1995 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



¿Qué es el mercantilismo latinoamericano? 



El mercantilismo, dice el maestro Xavier Scheifler 
en su libro Historia del Pensamiento Económico, es 
el nombre que Adam Smith dio al conjunto de teorías 
y medidas prácticas que se desarrollaron entre el final 
de la economía medieval y el surgimiento de la 
fisiocracia. Abarca el largo período que corre desde 
1450 hasta 1750... esencialmente consiste en una serie 
de medidas prácticas para lograr un fin concreto: el 
enriquecimiento del Estado. Uno de los regímenes 
modelo de mercantilismo es el de Luis XIV, aquel 
monarca ft-ancés que dijo EL ESTADO SOY YO o su 
famoso ministro Colbert. 

El mercantilismo es el sistema que con algunas 
variantes ha estado vigente en la mayoría de los 
países latinoamericanos desde sus independencias 
hasta la fecha. 

Describe el maestro Scheifler al mercantilismo como 
un sistema donde: El poder poh'tico se concentra en 
las manos del monarca, quien se ve apoyado por la 
burguesía comercial, industrial y financiera... Se 
inventará todo un sistema de reglamentación del 
comercio para hacer entrar divisas y se concederán 
monopolios comerciales, mineros e industriales para 
abastecer abundantemente el tesoro nacional... La 
autoridad pública interviene reglamentando el modo 
de producción, la cantidad y la calidad hasta en los 
más pequeños detalles. 

Colbert, por ejemplo, publicó 38 reglamentos y 
150 edictos. Los reglamentos para la industria textil 
se contienen en cuatro volúmenes que suman 2200 
páginas. Esta reglamentación asfixiante obligó a 
encontrar otras estructuras más flexibles que 
permitiesen el desarrollo de la industria. 

Las economías de los países latinoamericanos han 
estado plagadas de las llamadas empresas estatales. 



la mayoría de la cuales han sido causantes de 
endeudamientos, déficits presupuéstales e inflaciones. 

En tiempos de Luis XIV esas empresa se conocían 
como LAS MANUFACTURAS DEL REY. Dice 
Scheifler. Se trata o de verdaderas empresas del 
Estado dirigidas por un empresario, que entregaba 
toda la producción al Estado al precio fijado por 
éste... El Estado procedía a la creación de estas 
manufacturas para lograr una política de sustitución 
de importaciones, y poder lanzarse a grandes 
exportaciones que hiciesen entrar divisas en el país. 

En la época de Luis XIV, al igual que en muchos 
de nuestros países, junto con las empresas reales o 
estatales, han existido los empresarios cortesanos 
o amigos que amasan grandes fortunas a la sombra 
del gobierno, no del mercado. 

En tiempos de Luis XIV se le llamaban 
MANUFACTURAS PRIVILEGIADAS: Son empresas 
privadas exentas de todos los obstáculos propios del 
sistema corporativo. Se establecen gracias a un 
privilegio real, y por ello son llamadas 
MANUFACTURAS REALES, que les concede toda 
una serie de exenciones y subsidios, nos dice el jesuíta 
Scheifler. 

En el tiempo de Luis XIV el sistema mercantilista 
tuvo su justificación en el poder absoluto del rey. En 
América Latina las justificaciones del mercantilismo 
van desde las teorías socialistas hasta la protección al 
capitalismo nacional. 

Las consecuencias del mercantilismo en el siglo 
XVII en Francia al igual que en siglo XX en América 
Latina, fueron el enriquecimiento de los miembros 
del gobierno, sus familiares y amigos y la miseria 
de la mayoría de la población. 



18 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -19 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 4 de julio de 1995 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Ha sido ese sistema mercantilista, también 
llamado socialismo de estado, la principal causa de 
la miseria y el atraso de millones de 
Latinoamericanos. Es importante tener claro esa 
realidad histórica, pues con frecuencia muchos 
analistas tratan de responsabilizar al sistema de 
mercado o, como le llaman otros, neoliberalismo, 
que no se ha practicado en casi ningún país 



latinoamericano desde sus independencias hasta la 
fecha, de los males sociales que nos aquejan. 

Implica ignorancia histórica señalar al sistema de 
mercado o neoliberalismo, que apenas se empieza 
a instrumentar en algunos países de la región y no 
al neomercantilismo o socialismo de estado, bajo el 
cual hemos vivido, como principal causa de la 
miseria de millones de latinoamericanos. 



opinión 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 28 de noviembre del 2000 



ESTUARDO ZAPETA 



Economía alicaída 



En el reinado de la dinastía de Los Ovíparos nuestra 
economía está de alas caídas, mientras los plumados 
del FRG no entienden de principios económicos. 
Lo peor de esta tragedia es que ellos no entienden 
que no entienden. 

Ni el pasado gobierno ni éste entienden de 
economía, porque nuestros políticos hacen todo bajo 
la lente de lo político, y no por la guía de los 
principios inmutables de acción humana. Aquí 
importan las ganancias políticas del gobierno y no el 
aumento de la calidad de vida de los ciudadanos. 
Triste tu caso, vos. 

Tenemos el cuadro óptimo para el subdesarrollo, 
o sea, un gobierno que supedita (y prostituye) el 
Derecho y la Economía a lo puramente político. De 
esas decisiones políticamente correctas, pero en contra 
de los principios económicos, es que resultamos 
todos tronados. 

Toman la economía como si fuese campaña 
política, y de ahí nace un sinnúmero de propuestas 
para acuerdos, pactos, consensos, ampliando el 
monstruo mercantilista, y reduciendo nuestro 
espacio de Libertad. Aquí se alaban el consenso, el 
diálogo y la concertación, pero sólo cuando represente 
beneficios para el grupo que propone esas 
metodologías. 

El sistema económico de Guatemala está regido 
por la maldita práctica mercantilista, alimentado por 
el nefasto clientelismo político, y sazonado con la 
ignorancia económica de quienes gobiernan. La mará 
gobernante cree que la popularidad da 
automáticamente conocimiento económico, y terminan 



haciendo cualquier burrada económica. Esa mayoría 
descubre rápido que no hay almuerzo gratis. 

El mercantilismo es todo lo opuesto del Mercado 
Libre, pero los gobernantes creen que como las 
palabras mercado y mercantilismo suenan similares, 
que entonces han de ser lo mismo. El mercantilismo 
es el sistema económico que tiene su práctica 
principal en un gobierno centralista que reparte 
privilegios y protecciones a grupos de poder que 
ejercen presión sobre los gobernantes, quienes a su 
vez ceden ante esas presiones y son comprados por 
esos grupos. Para justificar sus decisiones estúpidas, 
esos gobernantes comprados, sobornados, y visteados 
explican que toman esas decisiones para proteger a 
la producción nacional (?). 

O qué decir de la tontera tan difundida estos 
días, esa casaca de aumentemos impuestos para que el 
gobierno tenga más recursos para cumplir con sus 
compromisos políticos de desarrollo social, ah, y con los 
acuerdos de paz (léase, promesas de campaña). Otra 
vez, esta mará pretende hacer economía tomando 
decisiones puramente políticas. Y miren en qué 
merengue estamos metidos. 

El precio de la ignorancia económica de nuestros 
gobernantes lo pagamos todos, pero a ese nivel, el de 
todos, el de la microeconomía, nuestras encumbradas 
autoridades no bajan. Ellos prefieren seguir creyendo 
en la tan falsa y cara estabilidad macroeconómica del 
Banco de Guatemala. 

Si tan sólo nuestros gobernantes abrieran los ojos 
y dejaran que el sentido común los llevara por el 
mundo de la economía bien comprendida, serían otros 
gallos los que cantaran. Pero ese parece ser el menos 
común de los sentidos. 



20 



B. LIBERALISMO 



opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE- Guatemala. 12 de julio de 1 998 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Yo soy liberal 



Los dogmas se adoptan por fe o por capricho. Los principios se razonan y se adoptan como 
normas de conducta, para hacer posible la convivencia pacífica, la vida en sociedad. 



A MUCHA HONRA, YO CREO EN LA 
LIBERTAD. Por eso soy liberal, neo o paleo, joven, 
viejo, guapo, feo, no importa. Creo en la libertad. 
Consecuentemente, me debo resignar a todos los 
ataques de quienes no quieren libertad. Consciente 
o inconscientemente distorsionan todas las posturas 
liberales para poderlas ridiculizar. A falta de 
argumentos pintan una caricatura para criticarla 
ante los ingenuos. Ese método de crítica será muy 
efectivo pero es poco honesto. 

¡Qué fácil criticar una caricatura! Poco falta para 
que aseveren con alarmante pomposidad que los 
despiadados liberales queremos ahorcar a todos los 
niños para así ellos poder, después, con indignación 
recomendar a otros que los defiendan. Poco falta 
para que aseguren que los liberales queremos 
ahogar a todos los ancianos para que ellos puedan, 
en seguida, con pomposa indignación, discursar 
sobre el buen corazón de quienes recomiendan que 
otros los provean de salvavidas. 

Con frecuencia sorprenden al incauto diciéndole 
que los liberales abogan por "absoluta" libertad, 
cosa que ningún liberal ha dicho jamás, pues 
solamente lo diría un anarquista o un comunista 
genuino, basado en su teoría de la desaparición del 
Estado. 



Los antiliberales olvidan -o desconocen- la tradición 
liberal. Comenzando con los fisiócratas en Francia y 
los escoceses en Gran Bretaña, entre los logros más 
importantes logros del liberalismo moderno son las 
declaraciones de derechos individuales, el gobierno 
democrático constitucional, la división de poderes, 
como se conoce en la modernidad, gobierno por ley 



y no por élites privilegiadas, civiles o religiosas. 
¿Cree usted en eso? ¿Acaso es, por tanto, un liberal? 

Los antiliberales insisten en que son los liberales 
los que añoran gobiernos totalitarios, contradiciendo 
toditita la historia. Recurren a la táctica nazista que 
consiste en repetir mentiras hasta que se vuelven 
verdad. Lo vemos en las publicaciones de ASIES 
(Momento Año 12, No. II), donde caricatiirizan con 
despiadado veneno y frases marxistas las posiciones 
liberales, por supuesto que sin hacer genuina cita de 
algún liberal que sostenga lo que ellos dicen que 
sostienen. 

Es un hecho muy significativo que los antiliberales 
rara vez proponen alguna norma precisa y abstracta 
de conducta justa como no robar, que sea de 
observación general y no sujeta a arbitraria y 
discrecional interpretación de quien detenta el 
poder. Ellos no quieren limitaciones a lo que el 
gobierno pueda hacer. No quieren gobierno de Ley, 
de principios, sino de hombres "sabios y buenos', 
por ejemplo ellos. Casi siempre sugieren normas 
alejadas de los principios éticos de la sociedad libre, 
imprecisas, como la sobada frase "en función social". 
Ya sólo falta que digan no robar, salvo en función 
social, para justificar invasiones. No matar, salvo 
en función social, para justiñcar el terrorismo. 

Pero casi todos sabemos que la propiedad puede 
cumplir una función social, precisamente porque el 
único límite a su disfrute es el respeto al derecho 
ajeno. 

Los antiliberales no saben la diferencia entre un 
dogma y un principio. Por eso nos dicen dogmáticos. 
No es porque sean picaros. 



23 



24 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala 21 de marzo de 1996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



El CUCO neoliberal 



A pesar de los resabios izquierdizantes, cada vez 
más inocuos en un mundo que nos está dejando 
atrás, indiscutiblemente los países, aunque 
trastrabillando, van hacia la liberalización de las 
fuerzas productivas de las personas (no de la 
naturaleza, como decía Carlos Marx). Estas fuerzas, 
energías e iniciativas individuales fueron inhibidas 
por la fuerza durante muchos años mientras se 
intentaba resolver los problemas humanos mediante 
la iniciativa monopólica y centralizada de los grupos 
políticos dominantes, eufemísticamente referidos 
como el Estado. 

Para combatir esta tendencia se usa de punching 
bag la palabra neoliberalismo, advirtiendo todo lo malo 
que resultará. Lo increíblemente absurdo es que antes 
de que se implementen esas políticas neoliberales, ya le 
echan la culpa de la pobreza que padecemos como 
resultado del mercantilismo que hemos padecido (y 
que los estatistas han fomentado). Hasta la fecha sólo 
se ha hablado de descentralizar, de privatizar, de 
liberar el comercio, de desmonopolizar, etcétera. Nada 
importante se ha probado aún, de manera que lo 
absurdo de ese razonamiento es cada vez más 
evidente a mayor número de gente. 

Es una lógica increíble: no hay progreso, porque 
se va a privatizar. Hay pobreza porque el modelo 
liberal va a concentrar la riqueza. Las necesidades 
básicas de la población de teléfonos no van a ser 
satisfechas porque la empresa privada solamente 
busca el lucro (como si ya estuviesen satisfechas). 
No hay energía eléctrica porque ya se comenzó a 
permitir que también la generen entidades privadas 
(¿sabía usted que si quiere poner una fábrica o hacer 
un edificio, tiene que generar su propia electricidad 
porque las empresas estatales no se la pueden 
proporcionar?). Hay corrupción porque las 
privatizaciones se van a vender en subasta pública 
al mejor postor. Se va a descentralizar el poder 
pob'tico y económico para empobrecer a la gente. 

Afortunadamente la gente no es tan tonta, a pesar 
del intento de indoctrinación al que ha sido 
sometida por tantos años. 

A la anterior lógica se suma la verborrea 
antimonopólica sin distinguir entre lo que es un 



monopolio estatal, uno legal y uno natural. Hay 
quienes creen que para que no haya monopolio hay 
que prohibir que se ponga la primera fábrica de 
chunches en tanto no esté instalada la segunda. 
Inconsistentemente se defienden las leyes de patentes 
y derechos intelectuales de autor, las que son, 
precisamente para dar monopolios. El monopolio 
estatal (GUATEL, INDE pre 1995) y el legal (empresas 
protegidas por argucias establecidas por el Estado) 
son precisamente los que defienden los estatistas y 
mercantílistas y que combatimos los liberales (¡neos o 
paleos!). Los monopolios naturales que existen como 
únicos proveedores por razones de mercado (es decir 
que no está prohibido a nadie entrar a competir) y no 
gozando de privilegios legales de exclusividad, son 
inevitables y son moderados por la contestabilidad 
de competencia potencial y de sustitutos según su uso 
final. 



Un amigo que murió hace muchos años y quien 
en vida fue ideólogo y jerarca de la Internacional 
Comunista me contaba cómo desde cuando Lenin 
implemento su nueva política económica en los 
treinta, (la misma que impuso Deng Xiaoping en los 
ochenta), fue tildada dicha política por liberalismo 
podrido por los stalinistas de línea comunista dura. 
¡Siguen con lo mismo! 



Los ideólogos aceptan dogmas económicos sin 
cuestionarlos, sin leer a sus opositores. Mi amigo 
me aseguraba que no pasaban de diez personas 
dentro del movimiento mundial socialista que 
habrían leído de cubierta a cubierta El Capital. 



Los críticos del liberalismo siempre lo han 
confundido con mercantilismo. En una conferencia en 
la USAC el profesor aducía que el gran defensor de 
los empresarios había sido Adam Smith en su libro La 
riqueza de las Naciones. Si hubiera leído el libro habría 
averiguado que es una continua y coherente defensa 
de los trabajadores y consumidores y un ataque al 
mercantilismo y a los privilegios, y que el objeto del 
filósofo moral, Adam Smith, fue el de explicar las 
causas de la abolición de la pobreza, o lo que es lo 
mismo, las causas de la riqueza de las naciones. 



ANGKL R()N( KRO MARC OS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 5 de septiembre de 1999 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -25 
MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Por qué los antiliberales no leen? 



El progreso ya está ampliamente demostrado: depende de liberar las energías 
creativas de los hombres y mujeres bajo leyes generales, abstractas, de conducta 

justa. Eso es liberalismo. 



SI LOS ANTILIBERALES leyeran a los que critican, se 
darían cuenta que son los liberales los que más 
defendemos a los consumidores -la gran mayoría, 
pobres- y los que más nos oponemos a los privilegios. 
Nos llaman anarquistas a pesar de que somos los que 
más insistimos en igualdad ante la ley, con leyes 
generales y abstractas de conducta justa. En cambio. Los 
antiliberales proponen leyes para cada caso, leyes que 
son injustas por no ser iguales para todos. Después 
protestan por la corrupción que esa discrecionaHdad 
engendra. 

Los antiliberales critican lo que ellos dicen que 
decimos o, peor aún, lo que les gustaría que dijéramos. 
Los liberales -neos o paleos- creemos que la función 
primordial del Gobierno es la de velar por que la 
conducta de los ciudadanos sea pacífica y libre de fraude. 
Que el único medio de inducir a otros a actuar es 
mediante persuasión. Los antüiberales, por el contrario, 
invariablemente prop)onen la fuerza del Gobiemo para 
inducir a otros a conducirse como ellos consideran 
conveniente. 

Constituye crítica de rigor de académicos antiliberales 
criticar a Adam Smith como el gran defensor de los 
capitalistas y del capitalismo. -La palabra capitalismo 
no aparece en sus obras, pues la inventó Marx años 
después-. Smith era profesor de filosofía moral. 
Obviamente, no lo han leído. No les interesan los hechos 
pues podrían invalidar sus prejuicios. Condenan la 
historia liberal porque olvidan que la democracia 
moderna, división en tres poderes, babeas corpus, 
gobiemo de ley y no de hombres, son logros del 
liberalismo en la lucha por la abolición de privilegios 
aristocráticos y eclesiásticos de la época feudal. 

Dogmáticamente argumentan históricamente y no 
lógicamente. Atribuyen la Pobreza de épocas anteriores 



y presentes al liberalismo extremo (sic)/ cuando fue el 
liberalismo que en los lugares que se probó, la 
inventiva e iniciativa de los habitantes que hizo 
posible el aumento sin precedentes de longevidad que 
es prueba de un mejoramiento de condiciones de vida 
en general. Todo ello, en un mundo lleno de la pobreza 
que describía Víctor Hugo cuando surgió el incipiente 
liberalismo. 

Han sido los países donde floreció más el liberalismo 
los que se colocaron a la vanguardia del mundo en todo 
sentido. Inglaterra, una pequeña isla sin mayor 
importancia, fue la cuna de los principales adelantos de 
esos tiempos y se hizo tan fuerte que dominó el mundo 
venciendo a grandes imperios en todo el globo terrestre. 
Aún ahora, los países herederos de esa cultura liberal 
son los de mayor éxito en disnrünuir la pobreza. 

Los antiliberales nos acusan a los liberales de 
despiadados, pero son las sociedades más liberales 
donde la caridad es más característica. Y eso no es 
casualidad, sino el resultado del carácter responsable 
que se forma en una sociedad donde los ciudadanos y 
no el gobierno, es el responsable de resolver sus 
problemas. Claro, el lit)eral quiere ayudar al menesteroso 
pero no fomentando la indigencia e irresponsabilidad. 
Creemos que en general la caridad se hace con recursos 
propios y no como los antiliberales, utilizando fondos 
obtenidos coercitivamente, de los contribuyentes: 
quitándole a Pablo para ayudar a Juan. 

A los antiliberales les disgusta que no aceptamos que 
el gobierno tenga derecho prioritario sobre nuestros 
ingresos y que graciosamente nos deje lo que quiere 
darnos. Los liberales consideramos que el gobiemo y el 
presidente -el mandatario- están para servir al pueblo 
-el mandante- y no al revés. Ojalá que antes de criticar 
leyeran lo que pregonamos. 




26 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 30 de abril de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Si viviéramos en un mundo racional 



Lo primero es racionalizar el debate. 



LOS QUE NO ESTÁN DE ACUERDO con un régimen 
de reglas generales y abstractas de conducta justa, sino 
por el contrario, quieren que los políticos de turno 
arbitrariamente metan mano a todo, siempre recurren a 
ridiculizar la postura ¿liberal? que ellos mismos 
inventan. Digo "inventan" porque no se parece a lo que 
realmente dicen los liberales que critican. Es una táctica 
retórica con la que sorprenden al público. Como ejemplo, 
usan frases como laissez faire a ultranza, liberalismo 
extremo, libertad absoluta, mercado perfecto, fanatismo 
ideológico, etc., adjetivos que ellos adjudican 
gratuitamente para que su crítica suene razonable. 
Encontraste, ¿ha oído Ud. alguna vez hablar de 
dirigismo extremo, discrecionalismo a ultranza, 
catolicismo fanático, etc. Lástima que los opositores del 
Liberalismo, a falta de argumentos, utilizan ese tipo de 
discusión, pues deberíamos poder discutir con más 
altura y superar esa demagógica barata y anacrónica 
actitud que algunos toman como de "muy macho". 

Si viviéramos en un mundo racional se comprendería 
que la cooperación enriquecedora exige igualdad ante 
la ley para dar seguridad jurídica, justicia predecible, 
mutua consideración, eficiencia en la asignación de 
recursos, mayor compasión por el menesteroso (lo cual 
desaparece cuando el gobierno anuncia que se encargará 
de ellos). Se sabría que ningún liberal habla de libertad 
absoluta porque libertad es un concepto social, y que no 
tiene sentido hablar de libertad fuera de sociedad. Se 
sabría que el constitucionalismo democrático es 
producto del LiberaHsmo, así como la división de 
poderes y la declaración moderna de derechos 
individuales. Se sabría que libertad consiste en la 
ausencia de interferencia coercitiva en nuestros actos 



pacíficos y privados. ¡Laissez faire, significa dejar hacer 
todo lo que es pacífico, pues es absurdo pretender que el 
clamor por liberar a la gente incluyera la libertad de ser 
criminal! En un mundo racional no se escucharía lo 
opuesto: ¡ne laissez pas faire! (que el gobierno no deje 
hacer). 

En un mundo racional la frase ausencia de 
interferencia coercitiva en nuestros actos pacíficos y 
privados, merece calificarse porque no hay actos, 
aunque sean pacíficos, que no afecten a los demás. Por 
eso, el razonamiento no para allí. Sigue: si todos nuestros 
actos afectan a los demás, obvio es que la ley debe 
establecer hasta dónde tenemos que tolerar los efectos 
de actos ajenos. Esto es, precisamente, lo que valdría la 
pena discutir pues nadie aceptaría que no debe haber 
límite: "Tu libertad de mover tu brazo termina donde 
comienza mi nariz". Por ello se incluye en la definición 
la palabra "pacífica" que significa respeto mutuo a los 
derechos ajenos: todos debemos tolerar de los demás lo 
que deseamos nos toleren a nosotros (Confucio). Para 
tener libertad las reglas tienen que ser iguales para todos. 
Por ejemplo, no podrían haber subsidiados y 
subsidiadores en una sociedad. 

En un mundo racional no oiríamos de la misma boca 
un rato deplorando la corruptora discrecionalidad 
administrativa de los políticos de turno y otro rato 
exigiendo la intervención discrecional del "gobierno" 
(de los mismos políticos). Al pensar en el "gobierno" no 
se tendría en mente un ser desinteresado, bondadoso, 
prudente y sabio, un führer con el poder de "solucionar 
todo", sino la realidad política. Obviamente, no 
vivimos en un mundo racional. 



ÁNGEL RONC ERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 27 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 31 de mayo de 2000 

La recesión que vive el pueblo, hacinados en casuchas y barracas es causa 
de la errada política de altos intereses, y la consecuente falta de trabajo en 
la construcción impide que suban los salarios, que siguen igual que en 1979. 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



La propiedad y el bienestar general 



Es poco apreciado que la crisis de los ochenta y la 
presente depresión tienen su causa en la ley monetaria 
que ordena la violación de los derechos de propiedad y 
libertad de los ciudadanos. Esta poca apreciación es 
comprensible: la gente no puede dedicarse a ser experta 
en tem.as monetarios y confía en "los expertos". Si se 
tiene la mala suerte de caer en manos equivocadas, la 
gente se empobrece. Y el error persiste porque las 
autoridades que inician el sistema establecen una 
perdurable cultura oficial dando empleo sólo a quienes 
la comparten. Triste es cuando a través de muchos años 
resulta que los "expertos" estaban equivocados. Las 
crisis que hemos vivido son ejemplos de lo que sucede 
cuando se sustituye el orden natural del mercado 
(intercambio de propiedad privada) con el poder 
discrecional de humanos imperfectos. 

Una violación al derecho de propiedad y libertad de 
los ciudadanos está ordenada en la ley monetaria. 
Consiste en la expropiación del dinero que los 
productores obtienen en propiedad a cambio de lo que 
venden por dólares: Es obligatoria la declaración y venta 
al Banco de Guatemala, directamente o por medio de 
los bancos y otras sociedades mercantiles, contratados 
y habilitados para operar en cambios, de las divisas 
que se generen por actividades de toda clase efectuadas 
en el país y por la comercialización de bienes producidos 
y servicios prestados en el mismo. 

Por supuesto que la ley ya no se cumple. Hasta el 
gobierno la viola. Pero el costo social de sus efectos ha 
sido nefasto: la política monetaria errada fue causa de 
la crisis de los ochenta, dejó al gobierno endeudado y 
los salarios reales más bajos que al principio de la 
década. La recesión que vive el pueblo, hacinados en 



casuchas y barracas es causa de la errada política de 
altos intereses, y la consecuente falta de trabajo en la 
construcción impide que suban los salarios, que siguen 
igual que 1979. Y todo ello no podría haber ocurrido sin 
la violación al derecho de propiedad y la libertad de los 
ciudadanos, porque simplemente se hubiesen escapado 
del sistema monetario optando por otra moneda. 



La violación aludida es producto de la fracasada 
ideología socialista que prevaleció en el mundo después 
de la Guerra Mundial IL Pero el mal ha sido 
diagnosticado y por ello, el generalizado entusiasmo 
por la dolarizadón. Yo no creo en la dolarizadón parque 
todo lo que se espera de ella se puede lograr con derogar 
la violación aludida es decir, respetando el derecho de 
propiedad que la gente tiene sobre el fruto de su trabajo 
o lo que recibe a cambio, sin hacer la excepción de 
divisas. 

La ideología socialista pretende que las divisas sean 
de la sociedad aduciendo que se generan con la 
colaboración de la sociedad entera y no sólo del 
individuo. Pero si ese razonamiento se aplica en general 
se acabó la institución de la propiedad privada, porque 
prácticamente nada hacemos sin el concurso de otros. 
El carpintero hace su mesa con la colaboración 
voluntaria y conveniencia mutua del maderero, 
trabajadores, transportistas, gobierno y muchos más, a 
todos los cuales remunera por montos libremente 
pactados y al gobierno con sus impuestos. Las cuentas 
están saldadas y la mesa es de él. Lo que recibe a 
cambio también legítimamente le pertenece a él y 
no "a la sociedad". Violar el derecho de propiedad 
es costoso: se paga con pobreza. 



28 -SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala - 26 de julio de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



La democracia no basta 



¿Por qué aumenta la decepción con la democracia? 



SI POR DEMOCRACIA entendemos solamente un 
gobierno en que la mayoría toma cualquier decisión, 
la democracia difícilmente va a resultar en la 
sociedad justa y próspera que se espera. El éxito 
dependerá de la prevalencía de una democracia 
limitada por un régimen de Derecho (con D 
mayúscula) propiamente hablando. 

Cuando la mayoría tiene poder ilimitado puede 
legalizar cualquier cosa hasta, por ejemplo, la 
esclavitud o el genocidio de una minoría. Cuando 
no se adoptan las normas generales y. abstractas 
de Derecho que regirán para hacer las leyes, para 
limitar el poder de la mayoría, las personas habrán 
establecido un régimen de simple "legalidad" 
diseñado para resolver problemas sociales y no para 
regir conducta respetuosa de los derechos ajenos. 
En tal caso, democráticamente habrán destruido el 
Derecho. Para que un país democrático tenga éxito 
debe primero regir conducta y respetar el derecho 
que tienen las personas para responsablemente 
utilizar su iniciativa en la resolución de sus 
problemas en pacífica convivencia. Por el contrario, 
un régimen de simple legalidad asigna a la ley la 
responsabilidad de resolver los problemas por 
mandatos de autoridad, democrática o no. 

Está comprobado, sin excepción alguna en la 
historia, que la prosperidad general se logra a través 
de lo que hoy se conoce como «economía de 
mercado". Aunque sus enemigos intenten 



desfigurarla, el mercado no es otra cosa que los 
intercambios voluntarios y respetuosos del derecho 
de propiedad y de la libertad de los demás. Una 
"economía libre" es la expresión económica 
democrática precisamente porque las decisiones las 
toman todos en libertad limitada por el igual 
derecho de los demás. Por qué y cómo funciona lo 
explica la llamada Teoría de Precios. 



En contraste con un régimen de simple legalidad, el 
régimen de Derecho nadie tiene derecho de hacer algo a 
lo cual no tienen igual derecho de hacer todos los demás 
(aparte será si tienen el talento, los recursos, la 
oportunidad o la inclinación para hacerlo); que la 
legitimidad de exclusiva posesión (propiedad) la 
determina la legitimidad del proceso de adquisición; 
que derivando los gobiernos democráticos su poder por 
delegación de los ciudadanos, los gobiernos no deben 
poder hacer nada que los mismos ciudadanos no tengan 
derecho a hacer, para así poder delegarlo. Que una 
mayoría no puede imponer impuestos a una minoría, 
impuestos que no acepte para sí, desfigurando el 
principio de igualdad ante la ley. Esas, y otras 
características similares caracterizan a un régimen de 
igualdad de derechos que es condición para que todos 
se sientan justamente tratados, sin discriminación. 
Obviamente, para tener un régimen de Derecho habrá 
que aceptar que si a personas desiguales, como lo somos 
todos, se nos aplican leyes iguales, los resultados 
necesariamente serán desiguales. 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 14 de julio de iy98 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



La Sociedad Abierta 



El gran filósofo del siglo XX, Karl Popp)er, en su obra La 
Sociedad Abierta y sus Enemigos nos demuestra que 
tanto el comunismo (socialismo) y el fascismo tienen 
mucho en común y ambos sistemas están en total 
oposición a los principios que se sustentan en una 
Sociedad Abierta. 

La Sociedad Abierta, Popper no quiso definirla, pues 
prefirió explicarla. George Soros, interpretando a Popper, 
la explica de esta manera: Esta se basa en el 
reconocimiento de que todos actuamos en base a 
conocimiento imperfecto. Nadie tiene la verdad 
absoluta; por lo que necesitamos de una manera crítica 
de pensar, necesitamos instituciones y reglas que 
permitan a las personas que tienen distintos intereses 
a vivir en paz; necesitamos una forma democrática de 
gobierno que garantice la ordenada transferencia de 
poder; necesitamos una economía de mercado que 
proporcione retroalimentación para corregir los 
errores; necesitamos proteger a las minorías y respetar 
sus opiniones. Pero sobre todo necesitamos el imperio 
de la ley. Ideologías como el fascismo y el comunismo 
deviene en una sociedad cerrada en la cual el individuo 
es esclavizado por la comunidad, ésta es dominada 
por el Estado, y ésta está al servicio de un dogma que 
pretende ser la verdad absoluta. En esta sociedad no 
hay libertad. 

Hasta aquí la explicación de George Soros se puede 
utilizar para enmarcar a las dos variantes que menciona 
el Dr. De la Torre {Siglo Veintiuno del 16.6): la del libre 
mercado competitivo, la cual antepone el crecimiento y 
la libertad individual y la del Estado Benefactor que 
antepone el desarrollo social y el igualitarismo. 

¿Cuál variante es más conveniente para Guatemala? 
Es el tema de la mesa redonda del día de hoy en el Hotel 



de las Américas a las 6:30 p.m. con la particip>adón de 
varios distinguidos columnistas y para mis lectores la 
entrada es gratuita. 

Les anticipo que George Seros no estará en dicha 
mesa redonda pero él opina así: Yo estoy a favor de la 
competencia, pero también a favor de preservar el 
sistema que permite la misma. No creo que el mercado 
sea perfecto, ni creo que ¡a competencia traiga los 
mejores resultados, ni que la supervivencia del más 
eficiente sea lo más deseable. Yo creo en buscar valores 
fundamentales como la justicia social. Mr. Soros asocia 
justicia social con el Estado Benefactor, pero analizando 
el de EEUU lo encuentra lleno de abusos que lo vuehren 
ineficiente. Respecto a las clases sociales, él opina que 
sólo en las sociedades cerradas pueden existir (élite 
gobernante y esclavos) mientras qué en la Sociedad 
Abierta no existen aunque podemos categorizar a las 
personas en estratos sociales y éstas son libres de pasar 
de un estrato a otro. 

De las 142 naciones analizadas por Herítage 
Foundation no existe ninguna que sea totalmente libre 
(me refiero a sus ciudadanos) y sí hay varias que son 
prácticamente prisiones como Cuba. Laos y Corea del 

Norte. 

Yo defiendo la tesis que a mayor libertad 
económica mayor prosperidad, que la sociedad 
debe ser solidaria, que el Estado debe ser hierte en 
su misión de garantizar los derechos naturales y 
que debe tomar un rol subsidiario para los que están 
imposibilitados de procurarse los recursos mínimos 
para su supervivencia. La educación es un privilegio 
que el Estado debe financiar en aras de la creación 
de oportunidades, pero no la debe prop>ordonar 
debido a su clara limitación en eficiencia. 



29 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 28 de junio de 1999 



MARTA YOLANDA DIAZ-DURAN A. 



Soy lo prohibido. . . 



En un paraíso tropical, isla que flota en el mar 
Caribe, país que por sus caminos transita la 
nostalgia entre la trova, el merengue y los boleros. 
Al sumergirnos en las profundidades del anhelo 
no realizado de José Martí, la galería de las nuevas 
especies de ¿seres humanos? se abre al público. Por 
más de cuatro décadas, estas interioridades han 
estado fuera de los límites del conocimiento del 
resto del mundo. Una avalancha de nuevos 
descubrimientos abre sus puertas a los asombrados 
ojos incrédulos de aquellos que tienen acceso a la 
verdad. Nunca antes habían sido imaginados por 
nadie. Por favor, tratemos de no ocultar nuestra 
impresión. Estas raras criaturas que marchan en dos 
piernas, misterios biológicos terrestres, ya sólo 
martirizan a los habitantes de ese largo pedazo de 
tierra y arena que flota en el océano Atlántico. 
Étnicamente similares a nosotros y, sin embargo, 
abundantes en formas únicas de vida. Y a pesar de 
que las ciencias han creado nuevas maneras de 
explorar lo inimaginable, estas atrocidades 
permanecen políticamente fuera de los limites de 
estudio, resguardadas en el reino de Castro. 

¿Yo? Soy ese vicio de tu pueblo, que ya no pueden 
detener las huestes de Fidel: oportunistas que se 
llegaron a enriquecer como la élite en el poder; 
mientras a los demás paisanos han terminado por 
empobrecer, alcanzando la redistribución de la 
miseria y consiguiendo mantener aislada -sin 
información- a la abandonada población. ¿Sociedad 
engañada? ¡Si pudiéramos descifrar qué esconden 
detrás de ese lejano y triste mirar! 

Soy esa fiebre de tu tierra, a la cual el temor no 
ha logrado eliminar y la droga no puede exterminar. 
La única que puede garantizar el respeto a los 
derechos inalienables de las personas, principiando 
por la propiedad de los pensamientos y sentimientos. 
La propiedad del resultado del trabajo individual y 



el poder luchar por un ideal. Soy ese ímpetu que te 
domina sin querer, empujando a tus hijos e hijas a 
desafiar al fósil de largas barbas, llevándolos a 
elegir morir de hambre antes que ser minimizados 
por la mezquindad de los arrastrados sirvientes del 
tirano. No podrás olvidar los nombres de los 
valientes que se atrevieron a relatar lo que tratan 
de ocultar: Vladimiro Roca, Marta Beatriz Roque, 
Rene Gómez, Félix Bonne, Osvaldo Valdés, María 
Elena Cruz... Es preferible no respirar que 
deambular sin poder progresar ni ser dueño y 
responsable de tu futuro al caminar. 

Soy esa noche de placer, muy distinta a la que 
ofrece el jinetear para poder alimentar el cuerpo 
dolido de esperar una luz en la oscuridad. Soy esa 
paciente inquietud, la de la lucha lenta, la del silencio 
que grita por una realidad más allá de la virtual y 
comercial: esa mentirá que venden fuera de tus 
fronteras los intelectuales de banquetes, foros y 
convenciones. Los que nunca en tu suelo raíces 
echarán: poco consistentes y menos fieles a lo que 
en ti alabaran. 

Soy la de la entrega sin condición, sólo la eterna 
vigilancia contra toda intromisión. Soy tu castigo, 
porque en tu falsa prosperidad y tu igualdad en la 
mediocridad, en cada aplauso que le das a la 
revolución de la maldad, sueñas conmigo. Soy la 
esperanza que te dio nueva ilusión en tu destino. 
Soy lo prohibido por un dictador sin espíritu: la 
posibilidad que llegó para ayudarte a continuar en 
tu camino. Soy ese aliento que se da en la 
clandestinidad, en la Mesa de Reflexión, sin que se 
pueda comentar por miedo a la desaparición. Soy 
ese nombre que jamás fuera de tu fantasía 
pronunciarás. Soy a ese deseo que negarás, para 
salvar tu integridad. Soy lo prohibido, lo que en la 
patria de todos se conoce como el necesario espacio 
existencial: libertad. 



30 



opinión 
IDEAS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 11 de mayo de 1994 



JORGE JACOBS A. 



El "desprestigiado" neoliberalismo 



En los últimos tiempos, se ha tratado por todos 
los medios de desprestigiar a la corriente económica 
denominada neoliberalismo. A tal grado han llegado 
sus detractores, que le echan la culpa al neoliberalismo 
de casi todos los males de la humanidad. En nuestro 
país, por ejemplo, se le acusa de ser el responsable de 
la pobreza y el estancamiento en que vive nuestro 
país. Se acusa también al neoliberalismo de ser 
responsable de una distribución no "equitativa" de 
las riquezas. Se le acusa de ser el culpable del calamitoso 
estado del gobierno. En fin, se le acusa de ser el 
responsable de la catástrofe en que está nuestro país. 

Sin embargo, todas esas acusaciones no son 
ciertas. El neoliberalismo, no ha sido aplicado en 
nuestro país en su historia reciente. ¡Sólo falta que 
digan que Vinicio Cerezo y la Democracia Cristiana 
eran neoliberales! Las razones para que nuestro país 
esté en el grado de subdesarrollo en que está son 
muchas, pero entre ellas no se encuentra el 
neoliberalismo. Podríamos citar como causas de 
nuestra situación actual, por ejemplo, los miles de 
millones de dólares que se han desvanecido en las 
manos de funcionarios corruptos en las últimas 
décadas. 

Podríamos también citar el impedimento al 
desarrollo que ha propiciado la nacionalización de 
los servicios públicos. En este caso podemos poner 
como ejemplo la generación, transmisión y 
distribución de la energía eléctrica, el monopolio 
de telecomunicaciones que nos ha permitido la 
"bendición" de vivir aislados del mundo, los 
ferrocarriles del Estado, la flota "fantasma" de la 
empresa naviera nacional, y en fin, toda una serie 



de negocios a que el gobierno se ha metido, quizi 
con buenas intenciones, pero con las más desastrosas 
consecuencias para nuestro país. 

También ha existido durante muchos artos en 
Guatemala un sistema de privilegios de 
mercantilistas, que ha impedido el próspero 
desarrollo de muchas actividades productivas. Se 
ha acostumbrado en nuestro país que cualquiera 
con dinero puede comprar leyes que le beneficien 
personalmente, impidiendo por "ley" que otras 
empresas puedan ingresar en esos mercados. Otra 
de las causas del subdesarrollo en nuestro país es 
la guerra en la que hemos estado metidos por tres 
décadas. Esta infame guerra ha causado la muerte 
de muchas personas brillantes que pudieron 
contribuir al desarrollo de nuestro país. 



También nos ha costado muchos millones de 
quetzales en pérdidas a la infraestructura de nuestro 
país. En fin, podemos encontrar muchas causas para 
el estancamiento de nuestro país, y como hemos 
visto, no le podemos echar la culpa de todo el 
neoliberalismo. 

El neoliberalismo propugna por un estado de 
derecho, en el que se respeten los derechos de cada 
individuo que forma parte de la sociedad. Por lo 
mismo, las leyes deben ser de carácter general, no 
dando privilegios especiales a una p>ersona o grupos 
de personas. Busca también que el gobierno se 
dedique únicamente, a las tareas que le son propias, 
y que no se involucre como un agente económico 
más en el mercado. Con esto se evita que el gobierno 



31 



32 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 11 de mayo de 1994 



JORGE JACOBS A. 



sea tan grande que permita a muchas personas 
valerse del poder intrínseco del Estado para su 
propio beneficio (corrupción), y adicionalmente, que 
no interfiera en la búsqueda del desarrollo de cada 
uno de los miembros de la sociedad. 

Es por ello que se asocia al neoliberalismo con la 
privatización. En efecto, el neoliberalismo propone 
que el gobierno no debe involucrarse en la 
prestación de servicios, que pueden ser prestados 
de una forma mejor y más eficiente por las empresas 
privadas. Se debe permitir también que las 
empresas puedan competir libremente en las 
actividades que así lo deseen. Por ejemplo, en el 
campo de la telefonía, Guatel funciona como un 
monopolio estatal que impide que otras empresas 
puedan prestar servicios de telefonía a los usuarios. 

Durante la administración de la Democracia 
Cristiana, Guatel permitió que una empresa privada 
prestase los servicios de telefonía celular, lo cual 
podría ser un adelanto, a no ser porque cometió la 
insensatez de conceder un derecho monopolice 



sobre este tipo de servicios. En otras palabras, el 
monopolio estatal le concedió el derecho 
monopolista sobre la telefom'a celular a una empresa 
privada. El resultado es que sigue siendo un 
monopolio, indistintamente de sí el dueño es el 
Estado o una empresa privada. Lo irónico del caso, 
es que, indistintamente de si es "neoliberal" o no, 
en nuestra Constitución se prohiben los monopolios. 



El objetivo debe ser que cada ciudadano tenga 
la libertad de escoger a quién le va a comprar los 
productos o servicios que requiere. ¿Por qué tiene 
que ser el gobierno el que decida a quién le va usted 
a comprar el servicio de electricidad? ¿Por qué lo 
va a obligar el gobierno a comprar algún producto 
local, cuando puede conseguir un mejor producto, 
producido en otro país y a menor precio? En todo 
caso, debe ser el ciudadano el que decida y no el 
gobierno. Esta es la esencia del neoliberalismo, que 
cada quien pueda decidir lo que es mejor para su 
vida, y no que el gobierno, u otras personas, le 
impongan lo que ellos creen que es mejor. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala 22 de marzo de 1995. 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO • 33 



JOnOE JACOBS A. 



Falsas acusaciones al neoliberalismo 



En los últimos tiempos, se ha tratado por todos 
los medios de desprestigiar a la corriente económica 
denominada neoliberalismo. A tal grado han 
llegado sus detractores, que le echan la culpa al 
neoliberalismo de casi todos los males de la 
humanidad. En Guatemala, por ejemplo, se le acu- 
sa de ser el responsable de la pobreza y el 
estancamiento en que vive nuestro país. Se le acusa 
también de ser responsable de una distribución no 
"equitativa" de las riquezas. Se le acusa de ser el 
culpable del calamitoso estado del Gobierno. En 
fin, se le acusa de ser el responsable de la catástrofe 
en que está sumido nuestro país. 

Sin embargo, todas esas acusaciones son falsas. 
El neoliberalismo no ha sido aplicado en nuestro 
país en su historia reciente. Las razones para que 
Guatemala esté en el grado de subdesarrollo en 
que está, son muchas, pero entre ellas no se 
encuentra el neoliberalismo. Podríamos citar como 
causas de nuestra situación actual, por ejemplo, los 
miles de millones de dólares que se han desvanecido 
en las manos de funcionarios corruptos en las 
últimas décadas. 

Podríamos también citar el impedimento al 
desarrollo que ha propiciado la nacionalización de 
los servicios públicos. Adicionalmente, ha existido 
durante muchos años en Guatemala un sistema de 
privilegios mercantilistas, que ha impedido el 
próspero desarrollo de muchas actividades 
productivas. Otra de las causas del subdesarrollo 
en Guatemala, es la guerra en que hemos estado 
metidos por tres décadas. Esta infame guerra ha 
costado muchos millones de quetzales en pérdidas 
de la infraestructura. En fin, podemos encontrar 
muchas causas para el estancamiento de nuestro país, 
y, como hemos visto, no le podemos echar la culpa 
de todo al neoliberalismo. 



El neoliberalismo propugna por un Estado de 
Derecho, en el que se respeten los derechos de cada 
individuo que forma parte de la sociedad Por lo 
mismo, las leyes deben ser de carácter general, no 
dando privilegios especiales a una persona o grupos 
de personas. Busca también que el Gobierno se 
dedique únicamente a las tareas que le son propias, y 
que no se involucre como un agente económico más 
en el mercado. Con esto se evita que, el Gobierno sea 
tan grande, que permita a muchas personas valerse 
del poder intrínseco del Estado, para su propio 
beneficio (corrupción), y adicionalmente, que no 
interfiera en la búsqueda del desarrollo de cada uno 
de los miembros de la sociedad. 



Es por ello que se asocia al neoliberalismo con la 
privatización. En efecto, el neoliberalismo propone 
que el Gobierno no debe involucrarse en la 
prestación de servicios, que pueden ser prestados 
de una mejor y más eficiente forma por las empresas 
privadas. Se debe permitir también que las 
empresas puedan competir libremente en las 
actividades que así lo deseen. 



El objetivo debe ser que cada ciudadano tenga la 
libertad de escoger a quién le va a comprar los 
productos o servicios que requiere. ¿Por qué tiene 
que ser el Gobierno el que decida a quién le va usted 
a comprar el servicio de electricidad? ¿Por qué lo va a 
obligar el Gobierno a comprar algún producto local. 
cuando puede conseguir un mejor producto, 
producido en otro país y a menor precio? En todo 
caso, debe ser él ciudadano el que decida y no el 
Gobierno. Esta es la esencia del neoliberalismo, que 
cada quien puede decidir lo que es mcj<ir para su vida, 
y no que el Gobierno, u otras personas, le impongan 
lo que ellos creen que es mejor. 



34 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 9 de diciembre de 1995 



JORGE JACOBS A. 



Formalidad e informalidad 



La semana pasada tuve la grata oportunidad de 
compartir unos días con Hernando De Soto, 
economista peruano conocido a nivel internacional 
p2±icpaln ente por su übro El otro sendero, sobre la 
economía informal. De Soto vino a Guatemala para 
explicar su trabajo en el Perú para lograr que la 
economía informal se transforme en economía 
formal. 

La implementación de sus ideas ha producido 
cambios muy positivos, no sólo para la economía 
del país, que el año pasado fue el de mayor 
crecimiento en el mundo con el 13% de crecimiento 
real; sino también en lograr que cada vez un gran 
segmento de la población, se ha beneficiado con 
ese crecimiento. 

La institución que preside Hernando De Soto, 
denominada Instituto Libertad y Democracia, ILD, se 
dedicó durante varios años a investigar las bases 
sobre las que se cimentaron las economías de los 
países ahora desarrollados. La investigación los 
llevó a la conclusión que para que estos países se 
desarrollaran, primero debieron establecer un 
adecuado sistema de la propiedad. Lo que no, fue 
tan fácil, encontrar fue la manera en que habían 
logrado instaurar este sistema de propiedad. 

Ese proceso se llevó a cabo, en la mayoría de 
esos países, durante el siglo pasado, por lo que fue 
difícil obtener información detallada de cómo lo 
habían hecho. Afortunadamente, en el Japón se 
estableció un eficaz sistema de propiedad después 
de la Segunda Guerra Mundial, por lo que el ILD 
fue capaz de encontrar algunas personas que 
trabajaron, en el proceso de implementación del 
sistema de propiedad, todas ellas octogenarias. 
Ellos les explicaron el procedimiento utilizado. 

En todos los países se hizo primero un inventario 
de los diferentes tipos de propiedad reconocidos 
por los habitantes. Luego se estableció un sistema 



que permitiese registrar la propiedad de las 
personas, indistintamente del tipo de propiedad 
que tuviesen. El siguiente paso era realizar un 
inventario de las tierras y de quiénes fungían como 
propietarios. A partir de allí se pudo resolver los 
conflictos que hubiesen y la propiedad obtuvo su 
valor más importante: podía ser intercambiando en 
el mercado sin mayores complicaciones. 

El ILD se basó en sus investigaciones para diseñar 
un proceso que fue luego aplicado en el Perú. El 
presidente Fujimori les encargó la tarea de 
formalizar la economía informal, para lo cual el 
primer paso es precisamente formalizar la 
propiedad de la tierra. Perú, como la mayoría de 
los países de Latinoamérica, adolecía de un 
adecuado sistema de propiedad, lo que incidía en 
que una buena parte de las propiedades en el país 
tenían dueño pero no estaban legalizadas. 

Como el propósito inicial era formalizar la 
propiedad de la tierra que no estaba legalizada, se 
creó un registro diferente al que ya funcionaba en 
el Perú, que se encargaba de ese sector. Para evitar 
los problemas que se pudieran suscitar en ese tan 
delicado tema de la tierra, se estableció que primero 
era necesario registrar las tierras y legalizarlas, para 
luego resolver los conflictos que sobre ella 
existieren. Según las investigaciones del ILD, el Perú 
había sido registrado 47 veces desde la colonia, lo 
que equivale a que cada propiedad podría tener 
hasta ese número de dueños, sin embargo, nadie 
tenía confianza en esos registros, y por lo tanto 
carecían, de valor. 

El registro se hace con las propiedades actuales 
que cada persona tiene, únicamente legalizando la 
posesión de la tierra, sin establecer el modo en que 
esa propiedad se va a registrar. Esto quiere decir 
que si una comunidad quiere que sus propiedades 
sean registradas en forma de propiedad 
mancomunada, asi se registran siempre y cuando 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 35 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 9 de diciembre de 1995 



JORGE JACOBS A. 



los individuos que conforman la comunidad estén 
de acuerdo. En pocas palabras, se le permite a cada 
quien escoger el modelo de propiedad que más le 
guste. 

Los resultados de ese método han sido muy buenos. 
A la fecha se han registrado más de 200 mil 
propiedades, las cuales han incrementado su valor, 
sólo por el hecho de estar legalizadas, un promedio 



de 200%. Adicionalmente a la tierra, se han 
legalizado también las empresas que antes 
funcionaban en la informalidad, todo lo cual ha 
redundado en beneficios para el país y para la 
población en general, y hasta para Fujimori, quien 
debe a este programa gran parte de su reelección. 

¿Podremos nosotros ponernos de acuerdo para 

prosperar? 



36 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 21 de junio de 1997 



JORGE JACOBS A. 



El sentido chapín de la urgencia 



Esta semana tuve el gusto de asistir a varias de 
las presentaciones realizadas por Ruth Richardson, 
quien fuera Ministra de Finanzas de Nueva Zelanda 
de 1990 a 1993. Debo confesar que no es lo mismo 
leer sobre la experiencia, que escucharlo de voz de 
una de las personas que implementaron los cambios. 
El aplomo y pasión con que la señora Richardson 
habla sobre lo hecho y los resultados obtenidos, no 
dejan de impresionar. 

Ella se va hoy de Guatemala, pero en sus pláticas 
trató de dejar un claro mensaje a los guatemaltecos: 
se necesita un sentido de urgencia sobre la 
necesidad de reformar nuestro país, si es que 
queremos llegar a algún lado. 



Durante una presentación en el Banco de 
Guatemala, le preguntaron: ¿por qué apresurar los 
cambios y no hacerlos de una manera paulatina, 
especialmente tomando en cuenta la gran cantidad 
de pobreza en nuestro país? A lo que la señora 
Richardson contestó que el mismo hecho de que 
viéramos tantos signos de crisis acá: alto desempleo, 
alta inflación (para ella el 10% es aterradoramente 
alto), y alta tasa de analfabetismo, por ejemplo, nos 
debiera motivar a reformar nuestro país lo más pronto 
posible, ya que quienes más sufren manteniendo el 
status quo son precisamente los más pobres. Para ella 
la inacción es responsable de prolongar la agoma. Y 
mientras más tiempo tardemos en rectificar el camino, 
más tiempo permaneceremos en la pobreza. 



A esté respecto, cita un estudio de la OECD sobre 
las reformas realizadas en los países de Europa 
Oriental, del socialismo hacia economías abiertas. 
En el se concluye que los países que se reformaron 
en poco tiempo e implementaron políticas de 



choque, son los que más éxito tuvieron en su 
transformación. 

En todo caso, las reformas que ellos realizaron lo 
demuestran. Aún y cuando ella admite que el 
proceso pudo ser mejor, si se hubiera realizado en 
otra secuencia, de todos modos se obtuvieron 
muchísimo mejores resultados que si no hubiesen 
hecho nada. Es la inacción la que es peligrosa. 

El propósito de las reformas debe estar muy claro. 
En el caso de Nueva Zelanda era muy sencillo: 
transformar una economía estancada, altamente 
regulada y xenofóbica, en una vibrante, viable y 
competitiva a nivel internacional. ¿Lo lograron? En 
la última Encuesta de Competitividad Global 
realizada por el Foro Económico Mundial Nueva 
Zelanda ocupa el tercer lugar. 

Y todo se debió a una revolución, dolorosa pero 
sin sangre, en que se cambió completamente el país. 
Pero todo inició con el sentido de urgencia por 
cambiar, algo que Richardson no encontró por 
ningún lado en Guatemala, ni en varios otros países 
de Latinoamérica que ha visitado. El síndrome del 
mañana nos tiene adormecidos. Y la pregunta es: 
¿Estamos conformes con nuestra situación actual? 
¿Queremos seguir siendo pobres el resto de 
nuestros días? 

La respuesta no está en las manos de los 
neozelandeses, ni mucho menos en las de los 
mitológicos burócratas internacionales; sino en las 
nuestras. ¿Será que algún día nos daremos cuenta? 

¿Dónde están los otros 43 secuestradores; de la 
URNG? ¿Se graduarán ahora de políticos? Como que 
vamos de regreso a los tiempos del gangsterismo 
político. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 27 de septiembre de 1997 



PF.RIODISMO SOCiOF.CONÓMICO • J7 



JORGE JACOBS A. 



La maldición de la herencia castellana 

Todas la mineras de oro, aplata, é le plomo, é de otra guisa cualquiera que minera sea en el 
señorío del Rey, ninguno mon sea osado de labrar en ella sin mandato del rey 

Ordenanzas de Alcalá, 28 de febrero de Í9JS 



La colonización de Latinoamérica por la Corona 
de España, aún después de cinco siglos, sigue teniendo 
funestas repercusiones en muchos ámbitos, uno de 
ellos el subsuelo, del que no se ha permitido a los 
ciudadanos extraer sus riquezas, bajo la premisa de 
que todo lo que en él hay pertenecía anteriormente al 
Rey, y ahora, al Estado Así lo afirma Guillermo Yeatts, 
autor del libro EL ROBO DEL SUELO, quien esta 
semana impartiera varias conferencias en Guatemala. 



El resultado principal de esta ingrata herencia, 
es que las regiones no agraciadas con posibilidades 
agropecuarias, y potencialmente petrolíferas, fueron 
condenadas al olvido y a la pobreza y sus habitantes se 
vieron obligados a emigrar hacia zonas más prósperas, 
afirma Yeatts. 

Contrasta esto con lo sucedido en otras 
latitudes, aún en el mismo continente, como en el 
caso de Estados Unidos, en donde, a diferencia de 
acá, lo que predominó fue el sistema jurídico inglés, 
que en el caso particular del subsuelo se regía bajo 
el principio: Aquel a quien pertenezca el suelo también 
es dueño de todo lo que se encuentra por encima y por 
debajo por una extensión indefinida, hasta el cielo y hasta 
el infierno. 

Esta desigualdad en el marco institucional 
marcó la diferencia de resultados, entre una 
economía fuerte y ciudadanos prósperos bajo un 
sistema, y una economía raída y ciudadanos 
paupérrimos en el otro, aún y cuando los recursos 
naturales disponibles en las dos regiones eran 
similares. 

La propiedad privada de los recursos naturales 
en el subsuelo vigente bajo el régimen jurídico 



inglés, fomentó la inversión, la loma de riesgos y 
la innovación tecnológica en los Estados Unidos, 
llevando prosperidad a las zonas aparentemente 
más inhóspitas y desérticas. Mientras tanto, en 
Latinoamérica, la propiedad estatal del subsuelo 
condenó las zonas con ¡guales características al 
olvido y a la pobreza. 



Yeatts afirma que el camino a seguir, si 
queremos prosperar y aprovechar las riquezas 
potenciales con que la naturaleza nos dotó, es 
privatizar el subsuelo, es decir, darle a los 
superficiarios (los dueños de la superficie) el 
derecho a los recursos que se encuentran debajo. 
Sin embargo, aún ahora en el umbral del tercer 
milenio, la herencia colonial continúa siendo el 
principal obstáculo para cambiar. ¿Seguiremos así 
hasta el cuarto milenio? 



El mejor ejemplo lo tenemos aquí en Guatemala, 
donde la misma Constitución establece que el 
subsuelo pertenece al Estado. El resultado es que 
la actividad petrolera y minera en nuestro país ha 
sido casi nula, v la que hay ha estado sujeta a mil y 
un inconvenientes debido a la participación estatal 
Para los únicos que este régimen ha representado 
una virtual mtmi de oro, es para los tuncionaruís ba)o 
cuya jurisdicción (y para efectos prácticos, propiedad) 
se encuentran los recursos naturales. 

Si no empezamos ahora a cambiar, lo más 
probable es que aiando lo hagamos, ya el petróleo no 
tenga ningún uso en la sociedad. ¿Inconcebible? \o 
tanto como la capacidad que tenemos los 
latinoamericanos para auto condenamos a la pobreza 
y al subdesarrollo perpetuos. 



Opinión 

HOMO ECONOMICUS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 22 de octubre de 1996 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Neoliberalismo: ¿una doctrina o una ideología? 



Este fue el nombre de un artículo que el señor 
Jorge Lemus publicara en el semanario Moneda la 
semana pasada. En él trata de explicar por qué, lo 
que él llama neoliberalismo no constituye una doctrina 
porque ignora de la ciencia económica principios esenciales 
como el fomento a la libre competencia y la constante 
búsqueda del bienestar social. Lo malo es que sus 
argumentos nunca pasan de ser una retórica falaz 
y, por lo tanto, carente de valor científico. Veamos 
algunos ejemplos. 

Dice el señor Lemus que se trata de presentar el 
paradigma liberal como el único planteamiento aceptable 
para desarrollar los países. Esto no es correcto. La ex 
Unión Soviética alcanzó a tener un alto nivel de 
desarrollo bajo el socialismo. Lo malo es que el 
mismo ni fue sostenible ni mejoró la calidad de vida 
de sus ciudadanos (comparado con países 
similares). Por lo tanto, podemos seguir 
experimentando con cuanto sistema económico se 
nos ocurra (y seguir perdiendo el tiempo) o podemos 
elegir a la economía de mercado para salir de la 
pobreza de la manera más rápida. 

Continúa el señor Lemus diciendo que el 

neoliberalismo actual o liberalismo no se conmueve ante 
las cifras que muestran cómo han crecido los niveles de 
desempleo, pobreza y pobreza extrema, como resultado de 
los paquetes de políticas de estabilización y ajuste 
estructural inspirados por él. Solamente es de su interés 
fomentar el egoísmo en la actividad económica, el lucro 
indiscriminado... ¡Qué gran falacia! Esto es igual que 
echarle la culpa al doctor por herir al paciente 
cuando le tiene que operar para extirparle un tumor 
canceroso. 

Cuando se debe reducir el tamaño del Estado (y 
provocar desempleo por esa medida) es porque el 
tumor, que representa el gasto público, se ha 



convertido en una carga insoportable para la 
población. Cuando la inflación, que hace a los 
pobres más pobres, alcanza altos niveles es porque 
el Gobierno imprime moneda irresponsablemente 
para financiar sus déficits. Cuando los precios han 
sido controlados se desestimula la producción y se 
produce una gran escasez que hace a todos más 
pobres. Y cuando se deben tomar las medidas para 
corregir estos vicios no se trata de conmoverse o 
no. Se trata de tener el valor de tomar las medidas 
adecuadas a tiempo o pagar un precio todavía 
mayor. Argentina, Perú, Nicaragua, como ejemplo, 
han logrado detener sus hiperinflaciones de más 
de mil por ciento anual y hoy sus habitantes están 
mejor, a pesar de que todavía tienen problemas. 
Así que mientras unos se conmueven ante el 
desempleo y la pobreza otros aplican las medidas 
correctas para crear fuentes de trabajo y mejorar el 
nivel de vida de los ciudadanos. 

Otra falacia es creer que el neoliberalismo 
fomenta el egoísmo y todas esas otras cosas malas, 
¿Y qué fomenta el socialismo? ¿Virtudes cristianas? 
No precisamente. Las virtudes se cultivan en casa 
independientemente del sistema de organización 
social. Sin embargo, lo que sí es un hecho 
comprobable es que un sistema de organización 
social que promueve la libertad es moralmente 
correcto. En esto hasta la Iglesia está de acuerdo. 

Finalmente, algo en lo que sí estoy de acuerdo 
con el señor Lemus: el capitalismo moderno se 
caracteriza por el desarrollo de la competencia, lo cual se 
debe fomentar en Guatemala... una forma es bajando los 
aranceles a las importaciones y que (los empresarios 
guatemaltecos) aprendan a competir con otros empresarios 
que sí son eficientes. Magnífico, hagámoslo. Pero 
seamos consistentes y a la vez eliminemos todas 
las barreras que el Estado pone para el desarrollo 



38 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO • 39 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 22 de octubre de 1996 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



económico de los guatemaltecos. Eliminemos las 
empresas estatales, desmonopolicemos los servicios 
públicos, reduzcamos el déficit fiscal y las ineficiencias 
en el Gobierno. En resumen, apliquemos 
consistentemente un modelo liberal. Ahhh... eso es lo 
que ya no nos gusta. Nos molesta la palabra, creemos 
tener algima autoridad moral superior para decidir 



qué sistema económico es bueno, nos molesta el 
lucro indiscriminado, etcétera. Ese es el problema. 
Nos da miedo darle libertad a nuestros 
conciudadanos. No debe de damos miedo porque 
es una evidencia histórica que los pueblos más libres 
han sido los más prósperos. 



I 



40 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 19 de agosto de 1997 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Cría cuervos y te sacarán los ojos 



Uno de los más hermosos aspectos de la libertad 
de expresión del pensamiento es que todos 
podemos hablar las babosadas que queramos. 
Todos somos libres de ser lo incongruente e 
inconsistente que nuestra ignorancia nos permita. 
Y dentro del legítimo ejercicio de esa libertad, el 
tema de moda es criticar al neoliberalismo y todas sus 
formas de expresión. Nadie sabe qué es o qué significa. 
Nadie lo define. Por eso parece ser que la regla no 
escrita es usar dicho término libremente como 
sinónimo de todo aquello que no nos guste. De esa 
manera es como se cae en tantos absurdos como 
haya opiniones sobre el tema. 

Por ejemplo, hay caricaturistas que critican 
constantemente al neoliberalismo porque dicen que 
favorece el consumismo, entre muchas otras cosas, pero 
cuando les toca a dios aumentar su patrimonio lucrando 
con la venta de los libros que publican eso, 
convenientemente, no entra en la definición de fomentar 
el consumo. Cuando les toca a ellos aumentar sus 
utilidades personales, eso de repente se convierte en una 
actividad legítima. Y cuando les toca ponerle libremente 
el precio al fruto de su trabajo. ¡DKDS guarde y vaya a 
venir el Estado a pretender fijarles un predo tope al valor 
de sus libros! 

En este grupo podemos incluir a la Oficina de 
Derechos Humanos del Arzobispado que 
recientemente publicó un panfleto llamado Los 
Cristianos frente al Neoliberalismo en donde se critica el 
lucro. Lo que si no les dio pena fue cobrar veinte 
quetzales por un panfleto de 30 hojas cuyo coste de 
impresión seguramente es mucho más bajo. Vaya 
margen de utilidad el que les va a quedar. 

Hay otros artistas-columnistas que también viven 
en ese mundo de la doble moral. Se dan el lujo de 
criticar públicamente a los ricos llamándolos 
indiscriminadamente explotadores. Pero cuando les 
toca vender sus pinturas a esos mismos ricos, nunca 
les ha importado que las grandes cantidades de 
dinero que se embolsa provienen, en virtud de su 
mismo discurso, de la explotación que ellos mismos 
critican. Es más, en las exposiciones de sus pinturas 
invitan y se codean con esa élite que tanto 
desprecian públicamente pero que tanto necesitan 
para mantener su no menos burgués estilo de vida. 



Ahora, los expresidentes centroamericanos, en 
especial, los guatemaltecos, se dedican a condenar 
en equipo las políticas neoliberales algunas de las cuales 
ellos mismos iniciaron. El tema de moda es que los 
ricos se hacen más ricos a costillas de los pobres. Atrás 
quedan los yates y las mansiones que gracias al 
mercado han podido comprar. Evidentemente, los 
nuevos ricos también desarrollan una nueva 
conciencia social que implica preocuparse por la 
forma de repartir la riqueza de otros antes de 
preocuparse por aumentar la inversión y la 
productividad. 



Finalmente, el otro día escuché en la radio un 
programa dedicado a analizar /a publicidad. El 
supuesto análisis se limitó a criticar a la publicidad 
porque, según los locutores, nos hace comprar cosas 
que no queremos. Los que los locutores no 
mencionaron es que, gracias a la publicidad, su 
radio y su programa pueden existir. Si no fuera 
porque las empresas y las personas necesitan 
informar a sus consumidores, y usan a la radio para 
ello, las radios no tendrían ingresos por venta de 
espacios publicitarios. Consecuentemente no les 
podrían pagar el salario a los locutores, mucho 
menos sufragar otros gastos de operación. 



Es comprensible que haya personas que quierar\ 
mamar y silbar al mismo tiempo. De hecho, los casos 
que he mencionado logran precisamente eso. Por 
ello es importante comenzar a desenmascarar a 
todos aquellos personajes que se cubren bajo la 
bandera de la conciencia social pero en lo personal 
actúan utilizando, para su propio beneficio, ese 
mismo sistema al que tanto critican... Hay una 
palabra en el diccionario que define esa forma de 
actuar. 



Y así, la libertad de expresión les seguirá dando 
la libertad de criticar al neoliberalismo y todas sus 
formas de expresión y, a la vez el neoliberalismo les dará 
la libertad que les permitirá enriquecerse del 
mismo. ¿No es esto maravilloso? Como dice el 
refrán: ¿cómo se puede combatir ese terrible mal 
de la libertad?... ¡pues con más libertad! 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 13 de mayo de 1997 



PERIODISMO SOCIOF.CONÓMirO • 41 
JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Dios mío, perdónalos 
porque no saben lo que dicen 



Si usted es una persona que cree en la propiedad 
privada y cree que el Estado no debe intervenir en 
la economía fijando precios, si usted cree en la 
libertad de pensamiento, que el individuo debe ser 
el principio y fin de todas las leyes y además, cree 
que es legítimo tener utilidades como parte de sus 
actividades profesionales, usted es considerado por 
la Iglesia Católica de Guatemala como un neoliberal. 
Al menos esa es la definición que la Oficina de 
Derechos Humanos del Arzobispado -ODHA- nos 
ofrece en su documento Los Cristianos Frente al 
Neoliberalismo, impreso bajo la coordinación general 
de monseñor Juan Gerardi, la dirección de Ronalt 
Ochaeta y la inspiración de Fernando Bermúdez, de 
la Comunidad Misionera de Jesús. 



Y como neoliberal, de acuerdo al documento, usted 
es una persona que actúa sin tener en cuenta el bien 
común; contrario al socialismo que, de acuerdo al 
mismo documento, tiene como principio el bien común. 
Si además, usted es un empresario, como buen 
neoliberal sus ganancias necesariamente vienen a 
costa de pagar bajos salarios a los trabajadores y pagar 
menos impuestos. Usted crea falsas necesidades a través 
de los medios de comunicación, antepone la 
producción al medio ambiente y sólo busca beneficios 
egoístas de la empresa y no el beneficio de todos. 



Dice el documento que usted habla y defiende 
la propiedad privada, pero es el primero en violar 
la propiedad privada de los trabajadores al negarles un 
salario justo. Es más, como neoliberal usieá favorece 
el saqueo público del patrimonio de bienes que pertenece 
a la Nación. Y, por si esto fuera poco, usted favorece 
el narcotráfico y el trasiego o transporte de armas porque 
el neoliberalismo no tiene una ética humana. Y a pesar 
de que la ODHA dice que entre los neoliberales 
hay otros que son más humanos, al final de cuentas, 
el documento se dedica a condenar a todos los 
neoliberales sin hacer ninguna distinción. Es una 
vergüenza que con esa metodología se pretenda 
manejar un supuesto Departamento de Educación y 
Promoción dentro de la ODHA. 



En el tema religioso, la Iglesia Católica de 
Guatemala, a través de la ODHA, culpa a los 
neoliberales por el surgimiento de grupos religiosos y 
sectas de carácter fundamentalista que utilizan a la 
religión como un medio eficaz para sostener, fortalecer y 
fomentar la sociedad capitalista neoliberal. La ODHA, 
como entidad de la Iglesia Católica guatemalteca, 
no sólo comete una gran injusticia con la publicación 
de ese documento sino que, además, demuestra una 
preocupante ignorancia respecto al proceso 
económico. 

Sin lugar a dudas, este documento es una de las 
mayores desgracias que le pudo haber ocurrido al católico 
que le caiga la bolita negra de neoliberal. Su iglesia le juzga 
y condena por creer que la intervención del Estado en la 
economía es mala (?). Y encima le culpa del surgimiento 
de otros grupos religiosos (¡?). Si la Iglesia Católica 
Guatemalteca continúa perdiendo fieles es por el pobre 
liderazgo que estos mismos cristianos identifican en los 
jerarcas de la Iglesia para la solución de sus más básicas 
necesidades espirituales. El buen trabajo que muchos 
sacerdotes hacen, por sus méritos individuales, es echado 
por la borda con la politización de la dirigencia de la 
Iglesia y la alienación de los mismos fieles con documentos 
que, como éste, conhnuarán socavando su liderazgo 
moral. Al igual que en la parábola del buen sembrador, 
pareciera que los mensajes del Santo Padre, Juan Pablo O 
a la dirigencia de la Iglesia guatemalteca, han caído entre 
piedras. 

En nuestro país hay católicos ejemplares que, para 
su desgracia, caen dentro de la definición que la 
Iglesia ha dado de neoliberal. Nuestra Iglesia les debe 
una disculpa y la ODHA les debe una aclaración. 
Mientras tanto, la dirigencia de la Iglesia Católica 
debería reflexionar sobre las mismas enseñanzas 
de nuestro Señor Jesucristo cuando critica 
indiscriminada e injustamente; No juzguen a otros. 
para que Dios no los juzgue a ustedes. Pues Dios los juzgará 
a ustedes de la misma manera que ustedes juzguen a otros. 
y con la misma medida con que ustedes den a otros. Dios 
les dará a ustedes... Y si tú tienes un tronco en tu propio 
ojo, ¿cómo puedes decirle a tu hermano: Déjame sacarte la 
astilla que tienes en el ojo? San Mateo 7, 1 - 5. 



42 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 20 de enero de 1998 



JOSÉ PAUL GONZÁLEZ MERLO 



La diferencia con los cangrejos gringos 



¿Se sabe usted el chiste de los cangrejos gringos 
y los cangrejos guatemaltecos? Un señor estaba 
vendiendo cangrejos de Estados Unidos y cangrejos 
de Guatemala. Los primeros los tem'a en una canasta 
tapada y los segundos los tenía en una canasta 
destapada. Cuando un cliente interesado en 
comprar una libra de cangrejos preguntó por el 
precio, el vendedor le contestó que no había 
diferencia en precio. Es más, en el fondo no había 
ninguna diferencia entre los cangrejos de EUA y 
los de Guatemala, le dijo. -Entonces, ¿por qué tiene a 
unos cangrejos tapados y otros destapados?- preguntó el 
comprador. Sencillo -le contestó el vendedor- los 
cangrejos gringos hay que taparlos porque si no, unos a 
otros se ayudan y se me escapan del canasto. Con los 
chapines no hay necesidad, porque en el momento en que 
ven que uno se quiere salir los otros van y lo jalan de 
nuevo para ahajo... 

Con todo y lo cruel que suena el chiste, tiene 
mucho de realidad. Una vez escuché a una persona 
comentar que en nuestros países el éxito no se perdona. 
Tenemos una mentalidad tan resentida que cuando 
a alguien le va bien el comentario común es que 
debe de ser porque ha robado, porque ha explotado 
a los trabajadores, porque ha contrabandeado o, en 
general, porque ha hecho algo necesariamente malo. 
Lejos de tratar de imitar el ejemplo de laboriosidad 
e irúciativa, se le condena sumariamente. 

La iglesia condena indiscriminadamente a los ricos. 
Las personas que emiten opinión en la radio 
condenan a aquellos que ahora se han dedicado a 
la venta de extinguidores y triángulos reflectores. 
¿Qué de malo tiene querer ganar honradamente 
unos centavos? Los dirigentes sindicales y otros 
dirigentes populares se dedican a calificar 
indiscriminadamente de explotadores a todos los 
empresarios culpándolos de todos los males del 
país. Ahora que, por fin, las empresas están 
apoyando seriamente al fútbol nacional, ahora 
llueven las críticas a la selección nacional y a las 
empresas patrocinadoras. Y así, el viejo nuevo 
deporte nacional es sembrar el odio y el 
resentimiento entre clases sociales así como señalar 
únicamente cosas malas con el propósito de que 
nadie salga del canasto en donde nos encontramos. 



El sector privado ha hecho muchísimo más que 
únicamente generar empleo y riqueza. También ha 
contribuido con muchas actividades de servicio 
social. Basta que se dé una vuelta por el zoológico 
para que pueda ver cómo instituciones como el 
Banco G&T, Cementos Progreso y otras empresas 
han contribuido a su restauración. La Fundación 
Ramiro Castillo Love del Banco Industrial 
contribuye con alfabetizar a la población. 
Fundazúcar ayuda a los trabajadores del sector 
azucarero. La Fundación de Desarrollo Rural de 
Anacafé contribuye significativamente a mejorar el 
nivel de vida de la población del campo. 



¿Y quién cuida nuestro patrimonio cultural? ¿El 
Estado? Olvídelo. Es el sector privado quien, a lo 
largo de los años, ha protegido más que ningún 
otro sector nuestra cultura. Si no fuera porque la 
Fundación G&T rescató al Museo de Etnología y 
Arqueología, el mismo sería otra razón más para 
avergonzarse. Hoy se puede llevar con orgullo a 
visitantes extranjeros y nacionales. Gracias a 
Citibank se ha podido recuperar y documentar los 
tesoros de la Iglesia de La Merced. La Organización 
Paiz realiza regularmente su Bienal de Arte que 
celebra todas las formas de expresión guatemalteca. 
El museo Ixchel ha preservado el traje indígena y el 
Museo Popol Vuh contribuye a preservar y mostrar 
nuestra riqueza cultural en otros países. 



Hay más empresas y personas que contribuyen 
desinteresadamente a todos. Es una pena que 
nuestros cangrejos chapines solamente se dediquen a 
sembrar la semilla del odio para continuar 
enfrentando clases sociales en vez de buscar formas 
de hermanarnos. Su situación personal de pobreza 
no es excusa justificable para una actitud tan 
destructiva e irresponsable. 



Mientras tanto, si usted no se considera de esos 
cangrejos, lo invito a que busque a uno que sí ande 
con esa actitud y trate de cambiarle esa mentalidad 
negativa. Tal vez así comencemos a construir una 
mejor nación. 



opinión 

PRENSA LIBRE, Guatemala, 1 de marzo de 1997 



RAMÓN PARELLADA CTCEES 



La superioridad del liberalismo 



El liberalismo o sistema de libre mercado ha sido 
reconocido, sin excepción, como el sistema más 
eficiente que existe. En este sentido ni los socialistas 
ponen en duda la superioridad de este sistema. Sin 
embargo, se le crítica como un sistema que no tiene 
fundamento moral. De aquí que hoy en día se 
escuchan frases como que hay que adoptar el sistema 
de mercado libre por su eficiencia pero hay que 
crear muchas leyes para humanizarlo y 
perfeccionarlo. La gran mayoría de estas leyes están 
planificadas para redistribuir la riqueza y en cierto 
sentido darle ese sustento moral que se supone 
carente en el liberalismo. 

Quienes piensan así del liberalismo ignoran que 
la gran superioridad del liberalismo radica 
precisamente en sus fundamentos morales. El hecho 
que sea un sistema que además también resulte 
siendo más eficiente que los demás es importante 
pero no es la razón última para defender al sistema. 
Su validez moral radica en reconocer aceptar la 
naturaleza de las personas tal y como son. El 
sistema permite que las personas actúen libre y 
responsablemente. Es por ello que su principal 
fundamento moral es la libertad. 

El liberalismo reconoce que puede haber conflicto 
e interferencias entre la libertad de cada uno de 
sus miembros por lo que es necesario establecer un 
orden para minimizar estas interferencias o 
conflictos. Así surge el Estado cuyas funciones 
naturales, necesarias para una convivencia pacífica 
dentro de una sociedad son: proteger los derechos 
de los ciudadanos contra fraudes y agresiones 
violentas, intervenir y juzgar entre los conflictos 
que puedan surgir entre los derechos de sus 
diferentes miembros, y proteger a sus ciudadanos 
de agresiones externas. Estas tres funciones están 
representadas por los tres poderes que suelen tener 



los estados democráticos: el poder Ejecutivo a cargo 
de la Policía y fuerzas armadas y de seguridad; cl 
poder Judicial a cargo de la justicia; y cl poder 
Legislativo a cargo de la emisión de leyes. Sin estas 
funciones naturales y básicas del Estado no habría 
orden y, sin este orden el ejercicio de la libertad 
sería imposible. Limitar las atribuciones del Estado 
a estas funciones básicas significa evitar que quienes 
gobiernan puedan actuar en contra de la naturaleza 
humana. Como el Estado tiene el monopolio de la 
fuerza física (otorgado por quienes viven en 
sociedad) para garantizar el cumplimiento de sus 
funciones naturales entonces éstas deben ser 
también sus funciones máximas. 

El socialismo, al igual que otros sistemas también 
utópicos como lo han sido el comunismo, el fascismo, 
keynesianismo, estructuralismo y como lo son la 
gran mayoría de estados modernos (una mezcla de 
pragmatismo, populismo y toda clase de 
intervencionismo colectivista) rechazan en forma 
deliberada la naturaleza de las personas y quieren 
hacerlas y manejarlas no como son sino como ellos, 
los proponentes de cada doctrina, quisieran que 
fueran. Por esta razón, no aceptan un Estado 
limitado y demandan cada vez mayores funciones 
y un papel preponderante e intervencionista del 
Estado en la vida de los individuos. El Estado 
pierde su razón de ser y en vez de aceptar a las 
personas tal y como son se convierte en un 
instrumento de poder que coloca a la mayoría de 
las personas al servicio del Estado y no al revés. 

El filósofo Nicholas Capaldi suele contar una 
anécdota que le ocurrió hace aproximadamente 
veinte años ante un grupo de famosos economistas, 
entre los que se encontraba el ahora Premio \ot>el 
Milton Friedman. El les preguntó cuál era la razón 
por la cual defendían el capitalismo y la respuesta 



43 



44 . SISTEMAS ECONÓMICOS 



L]BERAL]ayiO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 1 de marzo de 1997 



RAMÓN PARELLADA C./CEES 



inmediata fue que por su superior eficiencia en la 
asignación de escasos recursos. Luego, preguntó si 
defenderían el capitalismo aunque no fuera el 
sistema más eficiente y la respuesta unánime fue 
que sí, porque era el único sistema que se basaba 
en la libertad de las personas, aceptando su propia 



naturaleza sin pretender cambiarla. Los sistemas 
que van contra la naturaleza humana son utópicos 
pues pretenden cambiarla en vez de aceptarla y por 
ello carecen de fundamentos morales. El liberalismo 
acepta a las personas como son y eso lo hace supe- 
rior a cualquier otro sistema. 



opinión 
Desde México 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 13 de septiembre de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferancltta mexicano 



Del capitalismo al neolíberalismo 



La principal bandera de los grupos y gobiernos 
marxistas hasta la década de los '80 fue la abolición 
del sistema capitalista, caracterizado por la 
propiedad privada de los medios de producción, la 
libertad económica y el intercambio libre o mercado. 
A ese sistema también le llamaban sistema de 
mercado o libre empresa. 

En aras de terminar con el capitalismo, donde 
los grupos marxistas llegaron al poder, abolieron 
la propiedad privada de fábricas, comercios y los 
mecanismos de mercado. Como consecuencia surgió 
el estatismo y la planificación central. Al capitalista 
privado lo suplantó el Estado capitalista y a los 
mecanismos de mercado la planificación central. 



En las escuelas de economía prevaleció, 
durante más de medio siglo, la idea de que a 
través de la propiedad estatal de los medios de 
producción y de la planificación central, se podía 
lograr una sociedad más igualitaria, próspera y 
justa. La palabra capitalista equivalía a la de 
explotador. La solución implícita a los males 
sociales en casi todos los textos de economía en 
las universidades de los países socialistas y 
subdesarrollados, era la propiedad y dirección 
por los gobernantes de los principales sectores 
productivos. Bajo esas ideas se originó el llamado 
socialismo real o estatismo. 

Los resultados fueron desastrosos. La miseria, 
la desigualdad y la injusticia atribuidas al 
capitalismo, lejos de reducirse se agrandaron. La 
supresión de la propiedad privada de los 
principales medios de producción y la 
obstaculización de los mecanismos de mercado, 



mediante planes centrales, concentró el poder 
económico y político en manos de una burocracia 
propietaria a la que Milogan Djillas llamó la nueva 

clase. 

Los planteamientos estatistas, derivados de la 
condena marxista a todo lo que oliera a propiedad 
privada, de fábricas comercios, ganancias y libre 
mercado, tomaron tal raigambre en la mente de la 
mayoría de los intelectuales, políticos y maestros, 
que eran aceptados como dogmas de fe y no como 
datos científicos comprobables empíricamente. El 
socialismo marxista se convirtió en una religión. 

La caída del muro de Berlín y la confesión 
pública por parte de los gobernantes de Europa 
del Este y de la exURSS a finales de los 80, de que 
el estatismo había fracasado, despertó a la opinión 
pública mundial. En la década de los '90, la 
mayoría de los estudiosos serios de las ciencias 
sociales, parte de la premisa de que las ideas 
socialistas marxistas fueron un fraude y generaron 
efectos contraproducentes al bienestar de la 
humanidad. 

Los países ex-socialistas empezaron a buscar 
las vías para revertir la propiedad estatal de los 
medios de producción o instaurar los mecanismos 
de mercado. La bandera de acabar con el 
capitalismo difícilmente podía esgrimirse como 
objetivo del socialismo por la mayoría de los 
estatistas. Los intelectuales izquierdistas más 
sensatos aceptaron esa realidad y modificaron sus 
ideas, pero otros no han logrado exorcizar de sus 
mentes los dogmas estatistas. Esos nostálgicos del 
socialismo encontraron, como alternativa para 
seguir su lucha contra el, capitalismo, presentarlo 
con otro nombre: ncoliberalismo. 



45 



46 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala 13 de septiembre de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Las miserias y las injusticias que antes los viejos 
izquierdistas endilgaban al capitalismo, ahora los 
socialistas nostálgicos se las adjudican al 
neoliberalismo. Antes se hacían reuniones 
intelectuales, otros la nueva vía para regresar al 
estatismo. 



Lo más triste es que esa burda manipulación de 
términos ha sido pasada por alto por muchos 
periodistas, políticos y aún eclesiásticos, que por 
un lado aceptan el fracaso del estatismo y por otro 
aplauden la lucha contra el neoliberalismo. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 47 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 8 de mayo de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Estados Unidos ustedes los ricos 



El país con el más alto nivel de vida y la mayor 
gama de oportunidades en el mundo son los 
Estados Unidos. ¿Por qué? ¿la raza, la religión o la 
cultura? En Estados Unidos no hay raza ni cultura 
única. En ese país se amalgaman las más diversas 
razas y culturas del mundo, las que después de dos 
siglos de convivencia todavía conservan sus 
principales características. 

El éxito de los Estados Unidos no debemos buscarlo 
en la inteligencia, raza o religión de quienes habitan 
ese país, sino en las condiciones socioeconómicas y 
políticas que han prevalecido durante la mayor parte 
de su vida independiente. 

La paz es uno de los principales elementos de 
progreso. Mientras en los países de Iberoamérica 
durante el siglo pasado y gran parte del presente, 
padecimos constantemente golpes de Estado, 
cuartelazos, revoluciones y enfrentamientos entre 
grupos políticos, en el territorio norteamericano 
sólo hubo una gran confrontación interna, la Guerra 
de Secesión (1861-1865); el resto de los años sus 
habitantes gozaron de una paz que les permitió 
trabajar. 

La estabilidad jurídica. En los Estados Unidos 
han tenido una sola Constitución en 221 años de 
independencia, con sólo 27 modificaciones. En 
América Latina los cambios de constituciones y de 
contenido son frecuentes. En México, se han 
promulgado seis constituciones, la última ha sufrido 
más de 400 cambios. 

La unión. Mientras las 13 colonias del Norte 
suprimieron aranceles, unificaron leyes y crearon 
una sola soberanía a través de un Gobierno federal, 
en América Latina nos dividimos en 20 paisitos, 
con 20 gobiernitos, soberanías y nacionalismos. 

Los emigrantes. A pesar de que actualmente se 
presenta a los Estados Unidos como un país con 
leyes antiinmigrantes, durante los dos últimos siglos 
ha sido la región de la tierra que ha recibido el 



mayor flujo de personas de los más diversos lugares 
del mundo. La mayoría de esos inmigrantes, que 
llegaron pobres, son una de las principales causas 
del progreso de los Estados Unidos. 

El liberalismo económico y político. A pesar 
de que en la Constitución de los Estados Unidos 
no se establece ningún sistema económico y político 
concreto, las libertades que protege, engendraron 
un sistema de libre empresa en lo económico y una 
democracia en lo político. En la Constitución de los 
Estados Unidos no encontramos ningún artículo 
que garantice conquistas obreras, como el 123 de la 
Constitución mexicana. Sin embargo, la libertad y 
seguridad para crear empresas en EUA, provocó 
que los niveles salariales de los trabajadores sean 
mucho mayores que en Latinoamérica donde las 
constituciones están llenas de derechos de los 
trabajadores. 



Los bajos Impuestos. Aunque actualmente 
Estados Unidos ya no es un ejemplo de libertades 
económicas y bajos impuestos, durante el siglo 
pasado y principios de éste, no había Impuesto 
Sobre la Renta y la mayoría de los americanos no 
declaraba impuestos. 

A finales del siglo XX, a pesar del reglamentismo, 
de las políticas antiinmigrantes y neoproteccionistas 
de muchos gobernantes de Estados Unidos, 
contrarias al espíritu de sus fundadores, sigue 
siendo el país donde se vende la mayor variedad 
de productos de todo el mundo y encuentran 
trabajo el mayor número de extranjeros, legales o 
ilegales. 

Aunque con muchos defectos, el progreso, de 
nuestros vecinos del Norte, el más significativo en 
la historia del hombre, es debido a que es la 
sociedad más cercana a lo que despectivamente 
muchos intelectuales y políticos latinoamericanos 
llaman ahora neoliberalismo y anteriormente 
denominaban capitalismo. 



48 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



PRENSA LIBRE- Guatemala, 20 de enero de 1998 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Las gallinas, ¿en peligro de extinción? 



¿Ha visto usted en alguna lista de animales en 
peligro de extinción a la gallina? ¿Ha escuchado 
de vedas o programas de protección o prohibición 
al comercio de los huevos de gallina? ¿Por qué esa 
especie, a pesar de ser la más consumida por el 
hombre, es la que más abunda? La razón es que 
ha sido susceptible de apropiación. El 99.9% de 
los huevos y pollos del mundo son propiedad 
privada y están dentro del comercio. 

En la medida que una especie en peligro de 
extinción despierte interés para su apropiación y 
domesticación, por motivos alimentarios, estéticos 
o comerciales, es posible que se reproduzca en lugar 
de extinguirse. Lo importante es que sea propiedad 
de alguien antes de que se la acaben. El número de 
canarios y de los llamados periquitos niistrnlimws 
aumentó desde que se convirtieron en mascotas 
comerciales. Lo mismo sucedió con los perros y los 
gatos. El número de caballos salvajes se reduce 
mientras aumenta el de domésticos. 

Los grupos ecologistas y las autoridades 
encargadas de proteger el medio ambiente, deben 
procurar que los recursos naturales estén bajo un 
régimen de propiedad privada y su preservación 
implique un beneficio económico para la comunidad 
más cercana a esos recursos. Casi nadie cuida lo 
que no sabe de quién es o lo que no identifica con 
un beneficio económico, cultural o estético del que 
pueda disfrutar. 

Si partimos de la premisa equivocada de que lo 
importante y valioso para una sociedad no debe 
entrar en el comercio o mercado, tácita o expresamente 
colocamos esos bienes y servicios en la órbita 
monopólica de la burocracia estatal. 

Los mejores museos del mundo son manejados 
por patronatos privados, apoyados, pero no 
dirigidos por el gobierno. Sus colecciones se han 



enriquecido por donaciones voluntarias de particulares. 
Donde el Estado maneja monopólicamente las riquezas 
artfeticas e históricas, generalmente están mal cuidadas 
y los burócratas se convierten en los principales traficantes 
de piezas arqueológicas, como sucedió en México durante 
muchos años. 

El mercado significa la acdón de comprar y vender 
bienes y servicios pacífica, libre y voluntariamente 
dentro de un marco jurídico que impida fraudes y 
excesos. El mercado no puede funcionar en una sociedad 
sin gobierno y sin leyes. El mercado necesita para su 
fimcionamiento un orden jurídico que garantice la 
propiedad y la libre competencia, en otras palabras, la 
libertad de vender y comprar. Sin propiedad no hay 
mercado. Y sin mercado no hay decisiones económicas 
racionales. 



En los pafees donde no funciona el mercado, como 
sucedió en los expaíses socicdistas, la burocracia decide 
en lugar en la sociedad. En esos regímenes la 
contaminación y depredación de la naturaleza ha 
sido mucho mayor que donde prevalece el mercado. 
Tenerle miedo al mercado es temer que las personas 
ejerzan su libertad de decidir. Rechazar el mercado 
es pensar que la burocracia decidirá mejor que cada 
uno de nosotros. 

El Gobierno debe intervenir para preservar el 
medio ambiente y el patrimonio liistórico. Pero ello 
no implica, como equivocadamente siguen pensando 
los estatístas, convertir al Estado, a través de leyes y 
reglamentaciones, en el propietario y monopolista de 
todo el acervo liistórico, arqueológico, flora y fauna. 
Promover la propiedad privada, no prohibirla, es el 
mejor camino, como la experiencia y la lógica lo 
demuestran, para proteger el medio ambiente, los 
tesoros arqueológicos y las construcciones coloniales 
que por motivos históricos o turísticos se buscan 
preservar. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 49 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 de mayo de 1998 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Ventajas de Asia sobre México 



Constantemente se escuchan quejas entre diversos 
grupos de productores sobre la competencia de los 
países asiáticos. A pesar de que esas empresas se 
encuentran al otro lado del mundo, son de las 
principales competidoras de las industrias mexicanas 
en el mercado de los Estados Urúdos. 

La solución, dicen algunos, para no competir con 
aquellos mercados, tanto en México como en 
Estados Unidos, es regresar al proteccionismo; 
otros le atribuyen a los asiáticos actitudes 
empresariales inalcanzables para los mexicanos. 

La crisis asiática, sostienen algunos industriales, 
nos inundará de productos baratos y pondrá en 
peligro nuestra planta productiva. Es importante 
dejar claro que la principal ventaja comparativa de 
los principales países exportadores asiáticos, 
considerados "subdesarrollados avanzados", como 
Hong Kong, Singapur y Taiwan, no radica en la 
raza o algo sobrenatural, sino en una ventaja que 
podría ser alcanzada de un plumazo en México, pero 
necesitaría un cambio de fondo en la mentalidad y 
en los programas de los gobernantes. 

A pesar de que se habla de crisis en los países 
asiáticos, las economías de los llamados "Tigres 
asiáticos" siguen siendo más sólidas y sanas que la 
mexicana. Hong Kong tuvo una inflación menor al 
5% en 1997, Singapur, del 2% y Taiwan del 0.2%. 
En México, fue de 15.6%. Ahí tenemos la primera 
ventaja competitiva de aquellos países sobre 
México. 

El crecimiento en 1997, a pesar de la crisis 
asiática, fue de alrededor del 5% en Hong Kong, 
7% en Taiwan y cercano al 10% en Singapur. Las 
reservas de esos países son mucho mayores que las 
mexicanas. Hong Kong, 95 mil millones de dólares; 
Singapur, más de 75 mil y Taiwan, más de 80 mil; 
mientras México, aproximadamente de 28 mil 
millones. 

Pero la mayor ventaja competitiva de esos países 
sobre México es lo barato que les cuesta a las 



empresas de esos países el funcionamiento del 
Gobierno en relación al costo que representa para 
las empresas mexicanas. En otras palabras, el menor 
precio de la mayoría de los productos provenientes 
de esos países asiáticos, radica en que los costos 
llamados de legalización: impuestos, permisos y 
trámites burocráticos, son mucho menores que en 
México. 



Las políticas recientemente instrumentadas en 
Hong Kong para enfrentar una esperada baja en el 
crecimiento económico para 1998, son reducir 
todavía más los impuestos. Ante la desconfianza 
que generó el traslado de Hong Kong de Inglaterra 
a China, el gobierno de esa pequeña parte del 
mundo, considerado de las economías más 
productivas, no devaluó para aumentar su 
competitividad, sino ¡ojo señores gobernantes de 
México y de Latinoamérica! redujo todavía más los 
impuestos a las empresas. 

En México las empresas, además de 15% de 
impuesto al consumo (IVA), pagan 34% de impuesto 
sobre la renta. En Hong Kong pagaban únicamente 
16.5%. No hay impuesto al valor agregado o IVA. 
A pesar de esa baja tasa de impuesto, hace unos 
días el gobierno de ese país anunció que cortaría 
todavía más los impuestos en los próximos cuatro 
años. Esos cortes ya los inició reduciendo la tasa 
de impuestos a las empresas de 16.5% a 16%. Y para 
incrementar el turismo, recortó a la mitad el 
impuesto aeroportuario. Ante esos cambios subió 
la bolsa de Hong Kong y hay optimismo en que el 
crecimiento será mayor al esperado. 

¡No hay secretos sobre la competitividad y la 
productividad en los países asiáticos! Uno de sus 
principales factores son los bajos impuestos y mientras 
eso no lo comprendan nuestros gobernantes, aun con 
el Tratado de Libre Comercio con EUA., que debería 
representar una gran ventaja competitiva, será dih'cil 
competir contra aquellos países donde el costo del 
Gobierno sobre las empresas es mucho menor al 
nuestro. 



LIBRE EXPRESIÓN 

NUESTRO DIARIO - Guatemala, 25 de julio de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



// 



Libertad y el Estado-providencia 



// 



(I) 

El francés Alexis De Tocqueville visitó los Estados 
Unidos de América el siglo pasado; recorrió gran 
parte de la joven nación y quedó admirado del 
desarrollo tan sorprendente y de la actividad febril 
de sus habitantes. Vio un maravilloso florecimiento 
de industria, comercio, investigación y entusiasmo 
optimista y emprendedor en todos sus ciudadanos. 

Sus habitantes teman llanuras inmensas que hacer 
producir. Pero tenían algo mucho más importante: 
la libertad para producir, consumir, comprar, vender, 
intercambiar, inventar, sin trabas ni tantas 
reglamentaciones que impiden el desarrollo. Todo 
el que tenía ganas de trabajar, ahorrar y progresar 
triunfaba y así la nación entera iba progresando y 
demostrando una sorprendente vitalidad en todos los 
campos de la vida y actividad humana. 

De regreso a Francia publicó el libro Democracia 
en América. Su descripción de la joven nación 
americana contrasta con la situación muy diferente 
del viejo continente europeo en aquella época. 

Exceptuando Gran Bretaña, Europa había tenido 
con frecuencia gobiemos centralistas que intervenían, 
reglamentaban dominaban e impedían la Ubre actividad 
económica de sus ciudadanos. 

Aunque parezca caricatura de esta situación, el 
siguiente párrafo de Alexis De Tocqueville describe 
bastante bien la situación de Europa Continental en 
el siglo pasado y de casi todo el mundo actual. 

"Sobre la especie humana se alza un inmenso 
y tutelar poder que asume la carga de asegurar 
las necesidades de la gente y cuidar de su destino 



y desenvolvimiento. El poder en cuestión es 
absoluto, minucioso, ordenado, previsor y 
bondadoso. Equivaldría al amor paterno si su 
misión fuera educar a los hombres en tanto 
alcanzan la edad adulta; pero, contrariamente, 
lo que pretende es mantenerlos en una infancia 
perpetua; es partidario de que el pueblo viva 
placenteramente a condición de que sólo piense 
en regocijarse". 

(H) 

La libertad de los ciudadanos tiene muchos 
enemigos, unos declarados y otros encubiertos. 

El socialismo de todas las épocas y colores es 
uno de los más peligrosos, también actualmente, 
pero hoy con otra piel, con la del Estado-Providencia, 
todavía más insidioso, velado y solapado. 

En su expresión más extremista el socialismo se 
llama comunismo, marxismo, materialismo 
dialéctico soviético, etc. Hoy esta expresión 
extremista, la represión más cruel y brutal de toda la 
historia de la humanidad está en bancarrota, de capa 
caída y rechazada por todos los pueblos de la tierra 
que aprecian la libertad personal. 

Muchos intentos de rebelión hubo en todas 
las naciones del imperio soviético, más todos 
fueron aplastados en sangre y fuego 

Pero el deseo humano de libertad es tan grande, 
que apenas el gobernante soviético Miguel Gorbachev 
abrió un resquicio de libertad, se derrumbó en 1989 el 
muro de Berlín y el mundo vio una avalancha humana 
de todos los pueblos subyugados manifestando contra 
la represión comunista. 



50 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO • 51 



NUESTRO DIARIO - Guatemala. 25 de julio de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



El peligro para la libertad hoy no viene ya ni 
del comunismo, que cayó como un santo 
"descontinuado..., ni tampoco del socialismo 
declarado en su forma tradicional, sino de todos 
los socialismos democráticos y velados y de los 
estados-providencia. 

El lobo cambia la piel pero no las mañas. La 
finalidad de todos los socialismos tanto de izquierda 
como de derecha (el Nazismo de Hitler se llamaba 
Nazional Sozialismus...) fue siempre la misma: 
controlar a los ciudadanos socavando su libertad. 
Y sin la auténtica libertad el hombre no puede 
desarrollar todas las potencialidades que el 
Creador dio a la naturaleza humana, creada 
inteligente y libre. 

Los pueblos que de veras aprecian su libertad, 
deben estar siempre en guardia, especialmente con 



los gobiernos benefactores, protectores, intervencionistas, 
paternalistas, justicia sodalLstas. etc., etc., etc. 



Esta invitación a defender la libertad personal 
contra el gobierno benefactor la expresaba muy bien 
el juez estadounidense en 1927 en el siguiente 
párrafo. 

"La experiencia debería enseñarnos la 
oportunidad de extremar las medidas que protegen 
la libertad, precisamente cuando los gobiernos 
abrigan propósitos benefactores. El auténtico 
partidario de la libertad se halla, naturalmente, en 
guardia para rechazar los ataques a la libertad 
procedentes de gobernantes perversos. Pero la 
amenaza preñada de mayores peligros anida en el 
insidioso actuar de hombres bienintencionados y 
de probado celo, pero de inteligencia obtusa." 



52- SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 12 de diciembre de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Libertad y excelencia en la UFM 



Los graduados de la Universidad Francisco Marroquín 
son los continuadores de la preciada herencia de libertad 
y excelencia académica, convencidos de que sin libertad 
no hay responsabilidad ni ética, seguros de que la 
responsabilidad individual la base del progreso mate- 
rial, humano y espiritual en todas las épocas y regiones 
de la tierra. 

Ellos aprenden que el estudio y el trabajo 
honrado, el ahorro y la excelencia académica y 
profesional y la asignación adecuada de los recursos, 
son el camino al éxito personal y empresarial 

Los graduados aprenden a utilizar bien su tiempo 
y su dinero, que el interés propio, después de Dios, 
es el motor del mundo y de la historia humana. 
Que toda criatura y todo hombre se mueve por 
interés propio, material, intelectual o espiritual. 
Pero también aprenden que el mejor camino o el 
único medio para realizar ese interés propio es el 
servicio a los demás. Saben que servir bien es 
condición indispensable para alcanzar el interés 
personal, que en el campo material y económico es 
imposible una ganancia personal si no se sirve bien 
al resto de la sociedad. Aprenden que en este campo 
una mano invisible (que no es la de Dios) condiciona 
la realización del interés propio al servicio de los 
demás. Y esto es así aún que todos los seres humanos 
busquen en primer lugar su interés y aunque no 
tengan la explícita o implícita de hacer bien al 



prójimo. La búsqueda del propio bien se identifica 
con el servicio a los demás, aunque no lo quieran ni lo 
pretendan. Es la ley del mercado, de la libre oferta y 
demanda, de la competencia, de la cooperación 
humana en sociedad. 

Para expresarlo con las palabras de un famoso 
moralista y economista escocés: no es que el 
panadero o el carnicero quieran directamente saciar 
el hambre de los demás, sino lo que buscan es su 
ganancia e interés propio. Pero saben que ganan 
ellos quitando él hambre del prójimo. 



Esta es la lógica de la cooperación social que 
aprenden los graduandos de esta Universidad. Saben 
que la ganancia no está asegurada, que el éxito deben 
conquistarlo día a día, que la última palabra la tiene 
quien sigue siendo el rey: el consumidor que es todo 
el pueblo. Los consumidores con su compra diaria 
premian a unos empresarios que les sirven bien y 
castigan a otros con el fracaso por su mal servicio. 

Con esta filosofía se preparan los graduandos 
para ser competentes y honestos profesionales. La 
Universidad los envía como un pequeñísimo resto 
o grupo elegido a fermentar con esta sabiduría el 
mundo de los negocios, de la política, de la 
educación y de la convivencia humana en general 
para el progreso y bienestar de todo el pueblo. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 27 de marzo de 1999 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 53 
ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Conceptos de libertad 



El austríaco Friedrich Von Hayek es uno de los 
escritores modernos que más ha estudiado el tema 
de la libertad, especialmente en sus aplicaciones a 
la vida social, política y económica. 

Las abundantes citas en su obra Los Fundamentos 
de la Libertad demuestran su gran erudición sobre 
el tema. 

Hubo en la historia muchas maneras de entender 
y hablar sobre la libertad. 

Como decía Abraham Lincoln: "el mundo no ha 
tenido nunca una acertada definición de la palabra 
libertad... Todos nos pronunciamos por la libertad, 
pero cuando usamos la misma palabra, no le damos 
idéntico significado... Existen dos cosas, no 
solamente diferentes, sino incompatibles, que 
designamos con el término libertad". 

Algo parecido dijo Montesquieu en su obra 
Espíritu de las Leyes." ...no hay palabra que admita 



más variadas significaciones ni que haya producido 
más diversas impresiones en la mente humana que 
la de libertad. Algunos la toman como medio de 
desplazar a una persona a la que han conferido una 
autoridad despótica; otros, cómo poder elegir un 
superior a quien están obligados a obedecer; otros, 
como derecho a llevar armas, del que se deduce el 
de hacer uso de la violencia; otros, para terminar, 
como privilegio de ser gobernados por una persona 
nacida en su propio país o por sus propias leyes". 

Relacionándola con la coacción, J. Bentham 
afirmaba que "la libertad es de dos o más clases, 
de acuerdo con los sectores de los que puede 
proceder la coacción que constituye precisamente 
la ausencia de libertad". 

F. H. Knight siempre en la relación con la 
coacción dice que "el significado primario de 
libertad en sociedad... es siempre un concepto 
negativo, mientras que la coacción constituye el 
término que realmente debe definirse". 



iii^ 



54 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 13 de febrero de 1999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



La libertad 



La libertad, Sancho amigo es el don más 
preciado que a los hombres dieran los cielos, 

(El Quijote). 

Pero la humanidad ha gozado muy poco de este 
don, a causa de los gobiernos que en todo el mundo 
dominaron a los hombres con feroces dictaduras, 
absolutismo, feudalismo, mercantilismo, socialismo 
o con socialdemocracias populistas y demagógicas. 
Estas últimas han sido siempre lobos con piel de 
oveja, imbuidas de paternalismo y proteccionismo 
de toda clase de grupos. En el fondo son una blanda 
y encubierta dictadura, especialmente en todo lo 
que se refiere a la actividad económica del hombre, 
Y si no hay libertad económica tampoco habrá otras 
libertades. 

Ha florecido la libertad en muy pocas épocas de 
la historia, por breve espacio de tiempo y solamente 
en algunos países, donde sus pueblos estimaron más 
la libertad, con la responsabilidad que conlleva, y 
la prefirieron al proteccionismo intervencionista, 
paternalista y demagógico por parte de sus 
gobernantes. Pronto vieron esos países premiado 



el espíritu de libertad, responsabilidad, sacrificio y 
esfuerzo personal con el esplendor de sus naciones 
y la prosperidad de todos sus habitantes. 

Uno de los primeros ejemplos de libertad y 
responsabilidad lo dio Grecia en la antigüedad, 
premiada con el bienestar y esplendor del siglo de 
Pericles, como dice Tucídides en "La guerra del 
Peloponeso", citando la oración fúnebre el famoso 
gobernante griego. 

"¿Cuál fue el camino seguido hasta alcanzar 
nuestra actual situación; cuáles las costumbres 
nacionales de las que surgió?... Si miramos a las 
leyes, veremos que proporcionan a todos igual 
justicia en los litigios... La libertad de q^ue 
disfrutamos en la esfera pública se extiende también 
a la vida ordinaria... Sin embargo, esas facilidades 
en las relaciones privadas no nos convierten en 
ciudadanos sin ley. La principal salvaguardia contra 
tal temor radica en obedecer a los magistrados y a 
las leyes -sobre todo, en orden a la protección de 
los ofendidos- tanto si se hallan recopiladas como 
si pertenecen a ese código que, aun cuando no ha 
siclo escrito, no se pueoe infringir sin incurrir en 
flagrante infamia". 



ANCFX RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 55 



NUESTRO DIARIO - Guatemala 20 de febrero de 1999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Libertad y progreso 



Entre los intelectuales de este siglo, el gran 
campeón de la libertad ha sido el austriaco Friedrich 
Ven Hayek. De entre sus obras destacan la colección 
"Derecho, Legislación y Libertad", "Camino de 
Servidumbre" y "Los fundamentos de la Libertad". 

En sus investigaciones de temas sociopolíticos y 
económicos fue siempre consistente o consecuente 
analizando los hechos en estos campos con el criterio 
O metro de la libertad de los individuos. 

En su rica bibliografía se hallan abundantes citas 
al respecto de otros defensores de la libertad 
anteriores o contemporáneos suyos. Por ejemplo, 
la siguiente de A.M. Whitehead (Adventure of 
Ideas) "desgraciadamente, la noción de libertad ha 
quedado fuera de significado debido al trato 
literario que se le ha dado... El concepto de libertad 
ha sido reducido a la imagen de unos pensadores 
que escandalizan a su generación. Al pensar en la 
libertad solemos limitarnos a libertades de 
pensamiento, de prensa, de opinión religiosa... Esto 
es un completo error... La expresión literaria de 
libertad entraña adornos inútiles... De hecho la 
libertad de acción es la necesidad primaria". 



Solo con la libertad puede haber ética, porque 
el acto humano tiene valor ético solamente si es 
libre. Sólo con la libertad individual y con la 
responsabilidad que conlleva podemos progresar 
y alcanzar el bienestar económico, social y político. 



Sin libertad no hay progreso, como dice H.B. 
Phillips en su obra "On the Nature of Progress": 
"A través de la historia, oradores y poetas han 
enaltecido la libertad, pero ninguno ha explicado 
el porqué de su importancia. Nuestra actitud frente 
a tal realidad está basada en si hemos de considerar 
la civilización como algo fijo o como algo en 
movimiento... En una sociedad que avanza, 
cualquier re^-tricción de la libertad disminuye el 
número de posibilidades que se intenta lograr, con 
lo que se reduce el índice del progreso. En tal 
sociedad la libertad se concede a los individuos no 
en razón a que les proporcione un mayor bienestar, 
sino porque el término medio de ellos servirá al 
resto de nosotros mejor que si cumplieran cualquier 
clase de órdenes que supiéramos darles". 



56 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



LIBERALISMO 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 20 de marzo de 1999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Libertad y libertades 



En el mundo hay pueblos cuyos habitantes no 
conocieron por siglos la verdadera libertad. Aunque 
hayan sido naciones independientes, su historia fue 
una continua sucesión de dictaduras declaradas o 
encubiertas. Incluso pueblos que han tenido 
gobernantes elegidos democráticamente desconocen 
la libertad de los individuos cuando las autoridades 
intervienen y sofocan toda la actividad social y 
económica de sus habitantes. En ese tipo de naciones 
(generalmente del tercer mundo) no se tiene la libertad 
del individuo como un derecho propio de toda per- 
sona, sino sólo algunas libertades "concedidas» 
benignamente por los gobernantes a sus subditos. Son 
naciones cuyos habitantes sacrifican su libertad 
prefiriendo el proteccionismo intervenciorüsta del 
Estado. 

Pero existen otro pueblos con mentalidad 
diferente, inspirados en la filosofía de la libertad. 
Estos pueblos tienen la libertad como base de su 



vida política, social, religiosa y económica. En estas 
sociedades todo está permitido si no viola derechos 
y libertades de otros. Sus ciudadanos gozan de 
libertades para emprender toda clase de actividades 
que no sean contrarias al derecho de los demás. 
Las leyes y normas en estas sociedades son pocas, 
generales e iguales para todos, sin privilegios para 
nadie. Los funcionarios o burócratas no tienen 
poder discriminatorio o discrecional para decidir a 
su antojo, sino que deben basarse en las normas 
generales e iguales para todos, en el derecho común, 
heredado del pasado y no en los caprichos siempre 
cambiantes y en las infinitas leyes con frecuencia 
contradictorias que se pueden inventar los 
diputados cada año o cada mes, hechas a la moda 
del tiempo. Los pueblos basados en la libertad 
progresan científica, técnica y económicamente. Uno 
de los motivos: de este progreso es que la libertad 
favorece la responsabilidad individual, la iniciativa 
personal. 



ANCFL RONCERO MARCOS 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 1 de mayo de 1999 



PF.RIODISMO SOCIOECONÓMICO - 57 
ÁNGEL RONCERO MARCOS 



// 



Libertad'' política pero no libres 



Reina en el mundo mucha confusión acerca de a 
libertad. Todos piden libertad. Pero pocos asumen 
los riesgos y la responsabilidad que supone ser libres. 
Quieren una falsa libertad para no comprometerse con 
las exigencias de la responsabilidad. 

Esta confusión es muy frecuente también entre 
la "libertad" política y la verdadera libertad de la 
persona, del individuo, del ciudadano. 



Libertad política o colectiva., como dice Hayek, 
es el concepto de libertad aplicado a un grupo o 
pueblo. Se ejerce con la participación de los hombres 
en la elección de su propio gobierno, en el proceso 
de la legislación y en el control de la administración. 

Pero incluso cuando la nación tiene esta brizna, 
señuelo o migaja de "libertad" política (que ya es 
mucho) no quiere decir que el individuo, la persona, 
el ciudadano común y corriente sea libre. En muchos 
aspectos o sectores de la vida el ciudadano como 
individuo puede ser esclavo de su propio gobierno 
que él mismo se ha elegido y que le roba "legalmente" 



el fruto o dinero que se ha ganado con el sudor de 
su frente. 

Y esto puede suceder en cualquier nación del 
mundo, tanto en las dictaduras como en las 
socialdemocracias. Los gobiernos de todo el mundo 
tienen a su disposición muchos y camuflados medios 
para expropiar, confiscar y robar a sus ciudadanos 
el fruto de su trabajo. Además de la multa, la policía 
y la cárcel, tienen muchas leyes (y la misma 
Constitución) hechas por los diputados a propósito 
para poder defraudar, expropiar, confiscar, en una 
palabra, robarles a los ciudadanos "legalmente". 
¿Cómo lo hacen? 

Por ejemplo, con impuestos y aranceles 
discriminatorios, inflación, endeudándose con el 
extranjero y sobre todo con el control de cambios 
manipulando el valor de la moneda a través del 
todopoderoso Banco Central y la Junta Monetaria, 
etc. 

¿Es esto ser libres? ¿No es más bien ser esclavos 
y siervos del gobierno? 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 10 de noviembre de 2000 



ESTUARDO ZAPETA 



Libertad Económica 



La noticia del Wall Street Journal Americas 
publicada aquí en Siglo Veintiuno (7-XI-OO) acerca 
de que El Salvador es el país de la región con más 
libertad económica, rankeando en el No. 12 de una 
lista de 155 países, es muy positiva. 

He aquí algunas consideraciones sobre Libertad 
Económica publicadas en un folleto titulado Un 
índice de la Libertad, (Año XXXI 15 de diciembre, 
1990 No. 716) del Centro de Estudios Económicos 
y Sociales (CEES). Por razones de espacio tomo 
solamente algunas preguntas. 

1. IMPUESTOS. ¿Cuánto toma el Estado de la 
riqueza que producen los ciudadanos para cumplir 
sus funciones? ¿Cuántos días del año debe el 
ciudadano trabajar para los fines del Estado y 
cuántos para sus propios fines? 

2. TAMAÑO DEL ESTADO Y EXTENSIONES 
DE SUS FUNCIONES. ¿Cuánto de los recursos del 
país está en manos del Estado y cuánto en manos 
de sus ciudadanos? ¿Quién trabaja para quién: la 
burocracia para servir al pueblo o el pueblo para 
pagar los salarios de la burocracia que no le sirve? 

3. SISTEMA FINANCIERO Y MONETARIO. 
¿Controla el Gobierno el sistema bancario, ya sea 
porque es del Estado o a través de excesivas 
regulaciones? ¿Qué tan independientes son las 
decisiones que se toman en el mercado de capitales 
de las influencias de la política? (Agrego: ¿Existe 
libertad para hacer transacciones en cualquier 
moneda?). 

4. ESQUEMA REGULATORIO. ¿Tiene la 
burocracia más poder que las leyes y que las 
decisiones de las cortes de justicia? ¿Son las 



regulaciones — el reglamentismo — orientadas para 
controlar innecesariamente a las personas, y para que 
el Estado obtenga más información que la necesaria 
para el trámite respectivo? ¿Cuál es el costo de las 
regulaciones? ¿Se utilizan las regulaciones para crear 
privilegios y reducir la competencia? ¿En qué 
porcentaje se calcula la mordida? ¿Cuál es el tamaño 
de la economía informal? 

5. PRECIOS Y SALARIOS. ¿Cuántos salarios son 
fijados por el Estado y cuántos son el resultado de 
las transacciones libres de los ciudadanos? ¿Cuántos 
de los precios operan de la misma forma? 

6. COMERCIO. ¿Existe libertad de comercio, de 
empresa, de exportar de importar? ¿Cuántos controles 
existen para impedir o disminuir el libre comercio? 
¿Cuántos impuestos se utilizan para prohibir, reducir 
o fomentar determinadas actividades? ¿Está el sistema 
aduanal diseñado para impedir la internación o 
exportación de mercaderías? ¿Protege el Estado a los 
monopolios? ¿Induce a la cartelización? 



7. FLUJO DE CAPITALES E INVERSIONES. ¿Hay 
restricciones a la inversión? ¿Pueden los ciudadanos 
disponer de su propiedad libremente si desean salir 
del país? ¿Existen leyes discriminatorias o de 
privilegios que segregan el capital por origen? 

8. PROTECCIÓN A LA PROPIEDAD ¿Puede el 
Estado expropiar? ¿Cumple el Estado el debido 
proceso y paga las compensaciones a los ciudadanos 
cuando utiliza su propiedad? ¿Pueden los ciudadanos 
con eficacia y libremente demandar al Estado cuando 
han sufrido daños y perjuicios en sus derechos o en 
sus bienes? ¿Dispensa el sistema judicial justicia pronta 
y eficaz? ¿Existe estabilidad jurídica e impositiva? 



58 



C. SOCIALISMO 



opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 18 de mayo de 1997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



De socialistas a neomercantilistas 



Lo deseable es que el gobierno se dedique a la 
infraestructura y a proteger (no a destruir) la 
libertad ciudadana, a asegurar que prevalezcan 
normas de conducta justas y, subsidiariamente, a 
atender al menesteroso. 

Durante más de medio siglo, la filosofía política 
liberal fue atacada virulentamente por el Fascismo, 
Nazismo, Socialismo y Comunismo. Estas cuatro 
filosofías eran todas herederas del Socialismo de 
Carlos Marx y Hegel. 



A muchos les extrañará que se pongan las cuatro 
ideologías en la misma familia, pero recordemos 
que el fundador del Fascismo, Benito Mussolini, 
era el secretario general del Partido Socialista de 
Italia, muy admirado por Lenin desde su exilio en 
Suiza y que Hitler bautizó su socialismo como 
Nacionalsoc/fl/z'smo. Las diferencias entre las cuatro 
filosofías son meramente de forma, pues tenían el 
mismo fundamento filosófico colectivista. 



Hoy día nadie quiere ser identificado con esas 
ideologías, por lo menos por nombre, pero sus seguidores 
siguen con otros nombres o, preferiblemente, sin 
nombre o con algún nombre seguido del apellido social 
para buen efecto. La esencia de su postura es la 
subordinación del derecho individual al interés 
general, lo cual suena muy bien, pero es engañoso. 
Un momento de reflexión pondrá en evidencia de 
que, si el derecho está subordinado al interés de alguna 
persona o grupo, por mayoritario que este sea, deja 
de ser propiamente un derecho. Nada de malo tendría 
decir que el interés (no el derecho) general priva sobre 
el interés individual, pero no sobre eí derecho individual. 
Y, si se quiere ser pragmático y utilitarista en extremo, 
se podría agregar que así debe ser porque el respeto 
al derecho individual es de interés social, es decir, de 
utilidad social. 



El ideal de la libertad individual continúa bajo 
ataque porque aún no se comprende la cooperación 
social basada en el derecho individual, el respeto a la 
propiedad y a los contratos. Los neomercantilistas 
colectivistas desconfían del mercado, es decir, del 
ejercicio del derecho de producir, servir y consumir 
sin coerción ni privilegios, según cada quien desee 
hacerlo, dentro de los límites de los derechos de los 
demás. Consecuentemente, los neomercantilistas 
colectivistas quieren usar el poder estatal para dirigir 
el quehacer de los ciudadanos, para el bien de la sociedad. 
Ellos, por supuesto, son los chicos buenos. Quienes 
queremos seguir siendo dueños de nuestras propias 
vidas, nuestras ideas, nuestras propiedades 
legítimamente adquiridas y de nuestros compromisos 
libremente pactados, somos los chicos malos, los egoístas. 
No ha cambiado mayor cosa la lucha del colectivismo 
(ahora sin nombre) contra el individualismo 
(frecuentemente confundido con egoísmo). 

La planificación de la economía por parte del 
gobierno quedó también totalmente desacreditada. 
Por ello nadie se identifica con ella. Pero eso no 
quiere decir que hoy no se practique con otros 
nombres, y el nombre es regulación. Esto suena 
bien porque la mente asocia regulación con orden 
deliberado, en contraste con el orden no 
deliberado del mercado libre, orden que, como 
no es generalmente comprendido, se cree 
inexistente. La realidad es lo opuesto. La 
legislación reguladora del mercado son las leyes 
generales establecidas para la protección de los 
derechos particulares y, aparte, el mercado tiene 
sus mecanismos ordenadores, impersonales y 
permanentes como son, por ejemplo, el sistema 
de precios y la ley de ventaja comparativa, la ley de 
oferta y demanda, las pérdidas y ganancias. En 
cambio, la planificación y reglamentación se basa 
en las preferencias arbitrarias personales de 
quienes por el momento detentan el poder. 



61 



62 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



SOCIALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 18 de mayo de 1997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Los colectivistas, quizá sin saberlo, se han 
convertido en NEOMERCANTILISTAS. Son 
reglamentadores en extremo. Quieren hacer leyes 
para reglamentar todo, para dirigir a todos. Los 
reglamentos mercantilistas colectivistas no son para 
normar conducta, sino para encausar los actos de 
las personas por donde libremente no lo harían. 
América Latina realmente nunca salió de la era 



neomercantilista en la que el desenvolvimiento 
económico del país queda en las peores manos: las 
de los que no saben que no saben. Debido a las 
limitaciones del saber humano, nadie debería poder 
imponer sus recetas a la humanidad a base de 
conciliar intereses, otorgar privilegios, crear nuevas 
burocracias con poder discrecional y emitir 
reglamentos ad nauseam. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala 19 de septiembre de 1999 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO 63 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿El socialismo murió? 

No es lo mismo regular para proteger derechos que para dirigir actividades. 



COMO NO FUNCIONÓ EL Socialismo (basado 
en propiedad estatal de medios de producción), se 
procedió a privatizar los monopolios estatales para 
pasar a una economía de mercado. Pero, en realidad, 
no hay convicción de que la economía de mercado 
produzca resultados socialmente deseables y, en 
consecuencia, aunque los gobiernos no sean formales 
propietarios, pretenden ejercer facultades de 
propietario de facto aunque no de jure: debe 
regiilarlas, como si fuesen bienes públicos. Estaría bien 
regular para proteger derechos de terceros, pero no 
para disminuir los iguales derechos del propietario 
de la empresa. Si se enfoca el asunto como un asunto 
de derecho, está bien regular, pero si se regula para 
distorsionar el mercado está mal, porque respetar los 
derechos de propietario es eficaz y eficiente desde el 
punto de vista social. La eficiencia económica depende 
de ese respeto más que de cualquier otra cosa. 
Formalmente, el socialismo murió, pero en realidad 
no, porque el dueño real de cualquier cosa es quien 
dispone de la cosa. Por lo tanto, en actividades 
reguladas conservaremos los defectos del socialismo 
sin usar su nombre. 

Que el sistema regulado tiene incentivos perversos 
ya se ha comprobado. Es inevitable que los 
reguladores tengan algún grado de esa 
discrecionalidad que es la madre de la corrupción. En 
cambio, mayor estudio del mercado (la libre 
disposición de lo legítimamente adquirido, la 
propiedad privada, bajo régimen contractual), nos 
informa sobre los constrefíimientos y disciplinas que 
el mercado impone a quienes desean tener éxito. Los 
incentivos no son perversos porque el iónico camino 
al éxito en el mercado es compitiendo por satisfacer a 
los demás, de acuerdo a necesidades y gustos de los 
demás, dentro del poder adquisitivo de los demás. 
La motivación podrá ser humanamente egoísta, pero 



para tener éxito no hay otro camino. Y, el sistema 
de pérdidas y ganancias tiende a evitar la 
dilapidación de recursos, porque la pérdida corre 
por parte de quien toma las decisiones. (El mercado 
excluye, por definición, el otorgamiento de 
privilegios porque el mercado se refiere 
exclusivamente a transacciones libres de coacción 
estatal o privada). 

En el fondo, ser propietario de medios de 
producción equivale a tenerlos en fideicomiso 
condicionado a servir bien a los consumidores. Si 
no se sirve bien, el impersonal mercado tiene la 
forma de trasladar la propiedad a otros que creen 
que tendrán éxito. Ese traslado es la quiebra. 
Quiebra no quiere decir otra cosa que la cosa cambia 
de manos porque al haber fracasado y no poder 
cumplir compromisos financieros, los acreedores se 
hacen dueños. Si el nuevo dueño no lo logra, el 
mercado se lo vuelve a quitar. 

El mercado es una subasta continua. Quien 
conserva algo que podría vender está prescindiendo 
del dinero con tal de conservar la cosa, igual que si 
lo hubiese comprado. Conservar lo propio significa 
ganar la puja del mercado. Así, el mercado siempre 
tiende, imperfectamente, por supuesto, a que las 
cosas estén en manos de quien las puede manejar 
mejor para bien de los demás. 

Todos los días aprendemos más vericuetos del 
mercado, y nuestra admiración aumenta. Por eso 
considero que es una pretensión de conocimiento 
intentar regularlo más allá de la protección de 
derechos. Ya está visto que quienes se empeñan en 
regular dejan mala herencia a quienes vienen atrás, 
quienes después de cargar el costo de aprendizaje 
al pueblo, tendrán que desregular. 



64 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



SOCIALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 21 de mayo de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Ojalá yo esté equivocado 



El mundo no va por buen camino político; los avances tecnológicos esconden la realidad. 



El fundamento del socialismo, según Marx, es la 
abolición de la propiedad privada de medios de 
producción y la distribución de lo producido "a cada 
quién según sus necesidades". Durante más de un 
siglo se ha considerado el socialismo como un 
sistema de organización social factible. La 
controversia ha estado entre a quienes les gusta y 
los que no. Pero ambos, partidarios y opositores, 
lo han considerado factible a pesar de que nadie y 
nunca han descrito la forma de cómo funcionaría, 
es decir, cómo se asignarían los recursos en ausencia 
de precios que son el resultado del intercambio de 
propiedad privada, incluyendo la de los medios de 
producción. Jamás se ha concebido otro sistema de 
precios aparte del propio de un estado de mera 
subsistencia basado en el trueque. Simplemente no 
existe libro alguno que describa otra opción, y si yo 
soy el equivocado, agradeceré que alguien me señale 
el libro que me pueda sacar de mi error. 

Los intentos de organizar el mundo en forma 
socialista, sin saber cómo funcionaría, costó cientos 
de millones de vidas y miseria. Las razones de por 
qué subsistió tanto tiempo sin que el mundo se 
percatara del desastre son varias, y mencionaré 
solamente una: simplemente copiaban los precios 
del mundo capitalista, lo cual significa que si todo 
el mundo se convirtiera en socialista no habría a 
quién copiar y la civilización perecería. Este 
problema (del cálculo económico) ya era del 
conocimiento de Lenin cuando tomó el poder y 
ciegamente persistió. 

Por las mismas razones ideológicas que persistió 
el intento socialista con tantos "tontos útiles", 
prolifera el antiliberalismo en todo el mundo. Lejos 
de observar un mundo cada vez más racional, se 
observa la tendencia política hacia lo que se cree 
podría ser un mundo más ordenado y justo, 
reglamentando y reglamentando hasta destruir la 



esencia de la propiedad y la libertad. No se 
reglamenta para regir conducta y proteger derechos 
sino para lograr resultados específicos que considera 
deseable la autoridad de turno. Se reglamenta para 
encausar el uso de los recursos en determinados 
destinos y maneras, distinta a lo que el conjunto 
social manifiesta según sus prioridades, a través 
de ejercer demanda. Se reglamenta para corregir 
las imperfecciones del mercado, desconociendo los 
mecanismos de auto corrección propios del 
mercado. No se reconoce limitación alguna al 
conocimiento de quienes reglamentan. Reglamentan 
por reglamentar y hasta a las leyes se les agrega la 
frasecilla de rigor: "un reglamento..." Destruyen la 
propiedad privada, porque el propietario de hecho 
es quien dispone de la cosa. 

La destrucción de los mecanismos que permiten 
al mundo mejorar su condición social mediante la 
económica asignación de recursos puede ocurrir de 
distintas maneras: con socialismo o con 
antiliberalismo. La destrucción es la misma. 
Obviamente, con las mejores intenciones y la misma 
ingenuidad que causó la tragedia socialista, la 
destrucción ya está ocurriendo en todo el mundo 
poco apoco, inadvertidamente. Si así fuere, vale 
preguntar, ¿por qué se ve tanto avance en los países 
desarrollados? ¿Habrán escapado de esta supuesta 
destructora tendencia? No, pero los efectos 
asfixiantes de la tendencia política han sido 
compensados y postergados por los inmensos 
avances en productividad derivados principalmente 
de la revolución electrónica y comunicaciones y, no 
menos despreciable, porque se han beneficiado de 
que todos los demás países han liberado más sus 
economías. 

Por supuesto que el mercado es imperfecto, pero 
igual que la imperfecta democracia, como dijo 
Churchill, es mejor que todos los demás sistemas. 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 12 de junio de 1999 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



Si yo fuera de izquierda 



Considerando que en 1989 la izquierda socialista 
empezó a autodestruirse y salvo algunas excepciones 
ya está aniquilada, que en Centro América ya se 
firmo la paz con la izquierda revolucionaria y 
espero que pronto también en Colombia, pero que 
en Europa gobierna la Izquierda Socialdemócrata, 
entonces no entiendo por que mis colegas que se 
consideran de izquierda les está costando tanto 
encontrar su rumbo dentro de nuestra sociedad. 

En varias columnas he lanzado las preguntas: 
¿Qué quiere la izquierda? y ¿cuáles son los principios 
de la izquierda?, sin haber obtenido respuestas 
directas, por lo que me veo obligado a decir las 
respuestas basado en las columnas de dichos 
colegas. 

Analizando a los distintos exponentes de la tesis 
izquierdista podemos concluir que para algunos 
su único fin es obtener el poder, y aquí encontramos 
a la mayoría de políticos de izquierda incluida la 
Democracia Cristiana, y para los otros, su fin es 
vivir en una sociedad colectivista en la que el Estado 
garantice a todos un trabajo capaz de sostenerlos 
y, además, una seguridad social muy amplia. 

Si yo fuera de izquierda le apostaría a la única tesis 
de izquierda que ha triunfado: la socialdemocracia 
de corte europeo, ya fuera con fines políticos o como 
un ejercicio puramente intelectual. Esta es la única 
opción que le queda a la izquierda, si no quiere que se 
cumpla la tesis de Fukuyama. 

Coincido con M.R. Morales en su Monólogo sobre 
la izquierda (Siglo Veintiuno 28/12/98) cuando 
escribe ...el cual empuja a plantear cualquier proyecto 
de izquierda dentro de las coordenadas de la democracia 
representativa, la economía de libre mercado, la 
globalización y en lo cultural, la posmodernidad. 



La Socialdemocracia europea es el único 
proyecto de izquierda que llena los requisitos del 
colega Morales, requisitos que también los llena la 
Sociedad Abierta (liberal), pero por un momento 
haré de caso que la segunda no existe, con el fin de 
meterme en el tema que tiene confundidos a muchos 
de espíritu colectivista. 



Si yo fuera de izquierda lo primero que haría sería 
ponerme la etiqueta de socialdemócrata y rechazar 
que me tilden de izquierda por ser ésta una etiqueta 
que confunde. 



Si yo fuera de izquierda eliminaría el término 
justicia social y lo sustituiría por el de conciencia de 
lo social para no caer en contradicciones también 
eliminaría, de mi léxico los siguientes términos: 
marxismo, leninismo. Che, Mao, revolución, 
insurgencia, fidel (con minúscula), sandinismo. y 
lucha de clases. 



Si yo fuera de izquierda me suscribiría a The 
Economist para mantenerme informado sobre lo que 
ocurre en toda Europa cuna de mi nuevo 
paradigma, pero tendría la honestidad intelectual 
de analizar lo que ocurre en las dos únicas 
excepciones europeas, España e Irlanda, que 
teniendo gobiernos de centroderecha, son líderes 
en cuanto a tasas de crecimiento económico. Si yo 
fuera de izquierda adornaría mi oficina con las fotos 
de Tony Blair, Jospin, Schróeder y otros líderes 
europeos socialdemócratas, sustituyendo para 
siempre las fotos de Marx, Lenin y Guevara. 

Afortunadamente yo no vivo en ese limbo 
existencial, porque yo soy liberal. 



65 



66- SISTEMAS ECONÓMICOS 



SOCIALISMO 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 22 de agosto de 1997 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



¿Qué quiere la izquierda? 



En mis tres columnas anteriores he tratado de 
demostrar que tanto los liberales como la izquierda 
democrática quieren lo mismo: Una sociedad justa. 

Desafortunadamente, no estamos de acuerdo 
en cómo definir una sociedad justa, pues mientras 
para los liberales la sociedad justa es aquella en la 
que existe un estricto respeto a los derechos 
individuales, para la izquierda, esta es la sociedad 
que brinda un mínimo de privilegios a las mayorías, 
aunque tenga que violar los derechos individuales 
de las minorías. 

Premisa liberal: si respetamos los derechos 
individuales en una sociedad, irremediablemente 
caemos en un sistema de economía de mercado, 
dentro de un marco legal llamado Estado de 
Derecho. 

Conclusión: los participantes en dicho sistema 
de mercado lo hacen con el objetivo de obtener un 
beneficio económico, pero para lograrlo tienen que 
satisfacer las necesidades de otros participantes, con 
lo que benefician sin querer a la sociedad. Esta mano 
invisible es la que hace crecer el Producto Interno 
Bruto de las sociedades abiertas a un ritmo mucho 
mayor que lo que crece en una sociedad con 
planificación central. 

Premisa socialista: si cada individuo aporta al 
fondo común según sus posibilidades para que cada 
quien saque según sus necesidades, todos vivirán 
en términos igualitarios y se respirará en un 
ambiente de paz, producto del deber cumplido. 

Conclusión: la planificación centralizada es 
altamente ineficiente pues asigna a un pequeño 
grupo de personas la tarea de interpretar una 
información atomizada, sin sistema de precios no 



puede haber cálculo económico y lo que es peor sin 
sistema de incentivos individuales todos tratan de 
sacar más de lo que aportan, por lo que el 
crecimiento económico es negligible. 

A mis lectores de la izquierda, si es que tengo 
alguno, les sugiero leer a Mises, Hayek y Hazlitt 
previo a realizar un ejercicio intelectual sobre cómo 
el liberalismo económico trae bienestar a todas las 
clases sociales y, además, es el único que no violenta 
a la sociedad. Por reciprocidad les prometo leer a 
Marx, a Keynes y a Eduardo Galeano. 

Temas de meditación para que algún día 
podamos discutir: a) teoría del valor, Marx vs. 
Menger; b) teoría cuantitativa del dinero, 
monetarismo vs. González del Valle; c) importancia 
de Importar vs. Exportar, Ayau vs. Ministro de los 
privilegios; d) misión de un banco central. Mises 
vs. Keynes; e) misión de una universidad estatal, 
Velásquez vs. Zapeta; f) principios que rigen en una 
Sociedad abierta vs. Sociedad socialista; g) gasto 
público vs. Crecimiento económico; h) eficiencia del 
sistema judicial vs. Crecimiento económico; i) 
inflación vs. Crecimiento económico; j) apertura 
comercial vs. Crecimiento económico; k) educación 
vs. Crecimiento económico; 1) el índice de libertad 
económica vs. Ranking de países más avanzados 
en todas las áreas; m) eficiencia de las entidades 
públicas vs. Entidades privadas; n) globalización, 
causas y efectos; o) mercantilismo y neoliberalismo; 
p) costo de oportunidad; q) liberalismo y tecnología; 
r) capitalización vs. Nivel salarial. 

Oponerse a la superación económica de nuestra 
patria por motivos políticos, como es el caso de los 
partidos de oposición, es inmoral y, además, muy 
peligroso, pues la ciudadanía un día les puede pasar 
la factura y con IVA, además. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 2 de junio de 1998 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 67 
FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



La pobreza intelectual de Fidel 



Según cable de prensa de DPA del 15 de mayo, el 
dinosaurio del socialismo don Fidel Castro, se dirigió 
a la asamblea de la Organización Mundial de la Salud 
(OMS) en Ginebra, con el propósito de atacar la 
globalización de la economía y culpar al ordenamiento 
económico injusto de la pobreza de 1,300 millones de 
seres humanos. (Fue aplaudido por los ingenuos de 
siempre). Aunque estoy seguro que don Fidel no me 
lee, voy a comentar dicho cable noticioso, para 
beneficio de los ingenuos admiradores del dictador, 
a quien no sólo lo han canonizado sino que le perdonan 
cualquier violación a los derechos inalienables de 
todos los cubanos en aras del socialismo. 



Primero: la globalización de la economía es el 
resultado natural de tres factores -el tremendo avance 
tecnológico que han sufrido las comunicaciones, el 
reconocimiento al derecho individual de comprar y 
vender en donde más le convenga a la persona, sin 
tomar en cuenta las barreras políticas y el clarísimo 
incremento en el bienestar económico que han 
experimentado las naciones que han ingresado a 
cualquier tratado de libre comercio. Si Fidel leyera La 
Riqueza de las Naciones, publicada en 1 776, comprendería 
el porqué de la globalización económica. 



Segundo: Fidel mencionó que la economía 
mundial ha crecido de cinco millardos de dólares a 
más de veintinueve millardos de dólares, y, sin 
embargo, cada día mueren 33 mil niños menores 
de cinco años y 1,300 millones de seres humanos 
viven en extrema pobreza. La pobreza intelectual 
de Fidel es pasmosa al analizar las relaciones de 
causa-efecto con relación al tema de la riqueza de 



las naciones y continúa con su retórica de 40 años 
de que la economía mundial es un juego de suma- 
cero. 

Para información de los ingenuos seguidores de 
tan pintoresco dictador, quiero presentarles algunos 
hechos amparados con pruebas objetivas y no con 
retórica populista. El grado de prosperidad 
económica de cualquier sociedad está íntimamente 
correlacionado al grado de libertad económica que 
dicha sociedad disfruta. Esta libertad económica 
se relaciona con derechos de propiedad, con 
libertad de transar dentro y fuera de las fronteras, 
y protección de expropiación estatal incluyendo 
expropiación fiscal e inflación. 

Freedom House asignó un ranking de 1 a 7 a 
cada nación (1 el más libre) y determinó que cada 
unidad que incrementara la libertad significaba una 
reducción del 34 por ciento de la mortalidad infantil 
y una mejoría del 49 por ciento en el PIB per cápila. 

Freedom House también determinó que sólo 27 
naciones eran consideradas libres y éstas contenían 
el 17 por ciento de la población p)ero tenían el 81 
por ciento de la producción mundial. Por el 
contrario, las 20 naciones consideradas nolibres 
tenían un tercio de la población mundial y sólo el 5 
por ciento de la producción mundial. ¿Será justa 
esa distribución de la riqueza mundial? Por supuesto 
que no. Las naciones nolibres, en lugar de culpar a 
las que han tenido éxito, lo único que tienen que 
hacer es adoptar el único sistema económico que 
ha funcionado, puesto que las decisiones de 
progresar nacen de adentro y no son monopolio 
de ningún otro país. 



68- SISTEMAS ECONÓMICOS 



SOCIALISMO 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 29 de junio de 1998 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



Ya se terminó la guerra fría.. 



...Y sin embargo, algunos intelectuales de 
izquierda no lo pueden creer y persisten en defender 
la tesis perdedora, la tesis socialista. En efecto, 
mientras en Europa la discusión se centra en tomo 
a una economía de mercado con compensadores 
sociales, aquí en Guatemala todavía no respetamos 
ni remotamente los derechos naturales de cada 
ciudadano. 

...y, sin embargo, algunos socialistas de 
Latinoamérica se resisten a creer que el sistema 
socialista cayó por implosión, es decir, cayó como un 
castillo de naipes, destruido por las incongruencias 
que lo sostenían. Así es, el Muro de Berlín fue 
destruido por la imposibilidad de la planificación 
central de alcanzar algún desarrollo económico 
apreciable; esto, unido a la sistemática violación a los 
derechos naturales, desencadenó una revolución 
liberal de gran escala. 

...y, sin embargo, algunas víctimas de la 
envidia colectiva añoran ese sistema que pretendía 
anteponer la igualdad sobre la libertad y terminó 
destruyendo cualquier esperanza de crear una 
sociedad más justa; esto, por la sencilla razón de 
que el ser humano sabe que está dotado de derechos 
naturales, los cuales ni Stalin, ni Castro, ni mucho 
menos de la URNG podrán destruir jamás. 

...y, sin embargo, algunos intelectuales siguen 
considerando la tesis marxista como un sistema de 
organización social. Estos idealistas desactualizados 
caen en el ridículo al defender hoy, una tesis que 
ya en 1871 fue demostrada como falsa por Walras, 
Jevons y Menger (por separado), desde 1891 ha sido 
condenada por el Vaticano en la Rerum Novarum, et 
al, y en 1989 fue repudiada en Rusia y Europa 
Oriental por ser hartoempobrecedora. 



...y, sin embargo, nuestros países siguen 
utilizando la Teoría de la Explotación como un 
argumento para seguir siendo un país limosnero. 
En efecto, la causa de la riqueza de las naciones es 
ampliamente conocida, pues consiste en libertad 
económica, estado de derecho y estricto respeto al 
derecho de propiedad; la caridad internacional es 
im freno de crecimiento económico. Las próximas 
cuatro columnas las dedicaré al derecho natural, 
pero mientras... 



Propuesta a todos los colegas columnistas: En el CEES 
estamos organizando una mesa redonda para 
discutir las dos variantes del sistema económico a 
que alude el doctor De la Torre en su artículo de 
Siglo Veintiuno del 16 de junio de 1998. La doctora 
Rachel McCleary, politóloga de la Universidad de 
Chicago, preparará un estudio comparativo de 
ambos sistemas, el cual les entregaremos con una 
semana de antelación a los que deseen participar 
para que puedan llevar argumentos en pro o en 
contra de dichos sistemas. 



El evento será en un hotel de la capital y la doctora 
McCleary hará su exposición en español, de 
aproximadamente 40 minutos, luego de lo cual, los 
participantes tendrán cinco minutos cada uno para 
presentar sus argumentos. Las conclusiones las 
podremos presentar cada uno en su respectiva 
columna, pero el evento podría servir para iniciar el 
diálogo del que tanto hablamos pero que violentamos 
con el exceso de retórica. Favor de llamar al teléfono 
332-3883 para inscribirse. Espero que éste sea el 
primero de una serie de eventos serios pero 
productivos para los que queremos influir en la vida 
nacional. 



án(;f.l roncero marcos 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 17 de octubre de 1997 



PERIODISMO S(K lOF.CONÓMICO • 69 
FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



La Torre de Babel 



Igual que en los tiempos bíblicos, hoy, en nuestra 
sufrida Guatemala, nos encontramos hablando en 
una gran diversidad de lenguas, lo cual nos impide 
ponernos de acuerdo. Pero lo más complicado de 
esta situación estriba en que todas estas lenguas se 
escriben y se pronuncian iguales al español; es más, 
llegan al colmo de tener las mismas reglas de 
gramática y de ortografía, y sin embargo, el 
significado de los conceptos es totalmente distinto 
según sean proferidos por los miembros de los 
distintos grupos de opinión o de presión. Veamos 
algunos ejemplos tomados de los medios impresos 
en las últimas semanas: 

El marxismo nunca ha sido un dogma sino una ciencia 
que puede y debe desarrollarse, y en materia social es una 
guía para la acción. Danilo Rodríguez, Siglo 
Veintiuno 8/10. La tesis del marxismo consistente 
en la teoría del valor-trabajo, de la plusvalía de la 
competencia capitalista y del desarrollo económico 
fue propuesta por Marx y Engels a mediados del 
siglo XIX, luego de lo cual dicha tesis ha sido 
demostrada como falsa por todas las escuelas 
filosóficas y económicas de esa época para la 
actualidad. Para que fuera una ciencia tendría que 
haber soportado el análisis científico, lo cual no ha 
sido el caso. El marxismo se adoptó como dogma 
en la Rusia postzarista, la cual necesitaba una gula 
ideológica, pero era tan inhumano, que Stalin tuvo 
que masacrar a varias decenas de millones para 
mantenerlo en vigencia. Esta guía para la acción en 
Latinoamérica es la causante de la pauperización 
de toda nuestra sociedad. 

El socialismo es la ideología contraria al capitalismo 
y tiene como principio el bien común. Los cristianos frente 
al neoliberalismo, ODHÁ. El socialismo es una 
ideología contraria a la sociedad, pues la corrompe 
y la empobrece a través de la brutal violación de 
los derechos individuales de los miembros de la 
misma. El capitalismo es el nombre peyorativo que 
Marx le dio a la economía de mercado. 

En referencia a la educación superior: A criterio 
de los representantes de FDNG, el único centro 
universitario que provee de este servicio con espíritu social 
es la ÜSAC... Siglo Veintiuno, 9/10. Si espíritu social 
consiste en quitarle 300 millones anuales a los más 



pobres del país, para destinarlos a mantener una 
institución que produce más delincuentes que 
profesionales, entonces, amén. 

Acuerdos de Paz, mencionados en distintos 
medios. Apaciguamiento de una pequeña banda de 
criminales, que con el pretexto de no encontrar 
espacio político, mantuvieron a la población 
inocente al borde del caos durante 36 años. Hoy, el 
gobierno pragmático ha dado una señal inequívoca 
de que el crimen sí paga, y, además, constituye un 
elemento de carisma electoral, por lo menos para 
los Perfectos Idiotas Latinoamericanos. 

Justicia Social, es el término que sustituye al La 
Paz sea con Vosotros en las misas oficiadas por algunos 
obispos católicos, previo a invadir alguna finca más. 

Ministerio Público: Entidad encargada de vigilar 
los derechos humanos de los criminales, ej.: casos 
Zimeri, Botrán, et al. 

MINUGUA: Entidad responsable de vigilar que 
el Ministerio Público cumpla su misión de proteger 
a los criminales, especialmente a los que pudieran 
correr riesgo de ser sentenciados a muerte. 



Libre Mercado: funciona en el pizarrón. Eduardo 
Velásquez, en Magazine 21 (28/9). El libre mercado 
es lo que resulta al respetar los derechos 
fundamentales de libertad y propiedad de todos los 
miembros de una sociedad. El libre mercado es la 
democratización de la economía y el úr\ico sistema 
económico en el que, para que un participante obtenga 
un beneficio tiene que, necesariamente, satisfacer las 
necesidades de otro participante. Es el único sistema 
en el que todos los participantes ganan, pues 
subjetivamente valúan más lo que recib)en que lo que 
entregan. Funciona en el pizarrón... y, además, 
fimciona en Luxemburgo, Hong Kong, USA, Suiza, 
Alemania, Francia (con gobierno de izquierda), 
Canadá, Nueva Zelanda, España, Italia (con gobiernos 
mixtos), el resto de la Comunidad Europea, Japón y 
los tigres asiáticos, Chile, en Latinoamérica. En Europa 
Oriental, igual que en casi toda Litinoamérica, cl libre 
mercado es la única salida viable a los graves 
problemas económicos que los acechan. 



opinión 
IDEAS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 13 de junio de 1998 



JORGE JACOBS A. 



Tontas inconsistencias 



En su afán por desprestigiar a la economía de mercado, sus enemigos caen en muchas inconsistencias y contradicciones 
que delatan la debilidad de sus argumentos. Si la inconsistencia del pensamiento es un síntoma de malas ideas, 
entonces las "ideas" defendidas por los estatistas son de lo peor que se puede pensar. 



Los detractores del mercado y el capital utilizan 
cuantos argumentos populistas se les ocurren para 
atacarlos. De lo que no se dan cuenta es que en su 
afán de menospreciar las virtudes de la economía 
libre, caen en muchas inconsistencias que invalidan 
y hasta ridiculizan sus argumentos. 

Hace poco me encontré un artículo que resume 
varias de esas inconsistencias, las que me permito 
condensar a continuación. El escritor es Donald J. 
Boudreaux, Presidente de la Fundación para la 
Educación Económica de Nueva York. 

Muchos de los defensores de un gobierno 
intervencionista y altos impuestos sinceramente 
creen que el Estado puede funcionar mejor que el 
mercado. Ahora bien, la sola sinceridad de sus 
creencias no es suficiente para volverlas correctas. 
De hecho, hasta los más sinceros estatistas 
generalmente caen en tontas inconsistencias. 

Por ejemplo, los detractores del capitalismo están 
convencidos de que es malo porque a los capitalistas 
únicamente les interesa exprimir hasta la última gota 
de ganancias a sus negocios. Sin embargo, también 
están firmemente convencidos de que el capitalismo 
promueve la discriminación racial y sexual. 

Ambas creencias no pueden ser verdaderas. Si a 
los capitalistas sólo les importan las utilidades, 
buscarán hacer negocios con quien sea (aún con el 
diablo, creen algunos), indistintamente de su 
condición racial, sexual, económica o de cualquier 
otra índole, si espera obtener una maximización de 
sus utilidades. 



Los estatistas también creen que las grandes 
corporaciones están simultáneamente obsesionadas 
con las utilidades e indiferentes a los pequeños 
gastos. Este argumento se destruye a sí mismo, ya 
que ninguna empresa desestimará ningún gasto, por 
pequeño que sea, si realmente les consume la pasión 
por incrementar sus utilidades. 

Una de las principales inconsistencias es la de que, 
por un lado, los estatistas insistentemente acusan a 
la desigualdad de los ingresos de ser uno de los 
peores males y a los defensores del mercado como 
interesados únicamente en las cosas materiales. 
Mientras que, por el otro, se ovacionan a sí mismos 
por reconocer que las búsquedas no materiales 
(espirituales) son más nobles y satisfactorias que la 
búsqueda de ganancias económicas. 

Entonces, si las búsquedas espirituales son más 
profundas y redituables que las materiales, la 
desigualdad de los ingresos no debiera tener mayor 
importancia para los estatistas. Un poeta idealista 
ganará mucho menos ingresos materiales que el 
presidente de una gran empresa, pero las 
recompensas mentales y espirituales que disfruta 
de seguro serán mucho mayores que las del 
ejecutivo. La conclusión lógica es que el Gobierno 
debería reducir los impuestos al ejecutivo para 
compensarlo por sus escasos ingresos "espirituales". 

Los estatistas también son inconsistentes al valuar 
las acciones de interés propio. Se reprende a las 
empresas por buscar utilidades para sus accionistas, 
pero se glorifica a los sindicatos por buscar mejores 
ingresos para los trabajadores. 



70 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOFXONÓMICO - 71 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 13 de junio de 1998 



JOAGE JACOBS A 



Esta línea de pensamiento es especialmente 
inconsistente cuando se toma en cuenta que, por lo 
menos en los países desarrollados, los accionistas 
de las empresas son, en buena parte, los mismos 
trabajadores a través de sus fondos de pensiones. 

Estas y otras inconsistencias -que no alcanza un 
espacio tan reducido para enumerar- son tan sólo 
algunos indicios de que esta línea de pensamiento 



tiene muchos problemas que resolver antes de ser 
tomada realmente en serio. 

Luego de analizar éstas y algunas otras 
inconsistencias, Boudreaux llega a la siguiente 
conclusión: "Si la inconsistencia del p>ensamiento es 
un síntoma de malas ideas, entonces las "ideas" 
defendidas por los estatistas son de lo peor que se 
puede pensar". 



opinión 

HOMO ECONOMICUS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 9 de septiembre de 1997 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Hablar no cuesta nada 



Cuando los grupos populares claman que sólo el pueblo 
salva al pueblo parten de aquella premisa equivocada: 
que, a menos que uno pertenezca a una determinada 
clase social, no es posible plantear soluciones a los 
problemas de dicha clase social. En el equivocado 
pensamiento de Karl Marx, la conciencia de cada 
persona es diferente dependiendo si ella pertenece al 
proletariado o a la burguesía. Por lo tanto, siguiendo 
esa absurda forma de pensar, las soluciones que 
provienen de los pobres serían las correctas; puesto 
que ellos han desarrollado una conciencia de clase que 
les permite plantear las soluciones correctas para su 
clase social. 



Pero, así como se dice que, no por madrugar 
amanece más temprano, no por ser más pobre o por 
decir que nos preocupan más los pobres, nuestras 
propuestas van a ser más o menos correctas. Y ese 
es el problema que tienen los grupos populares, los 
partidos populistas y otros líderes que dicen tener 
como prioridad a los pobres. Se llenan la boca de 
quejas, demagogia, populismo, son especialistas en 
encontrar los problemas hasta en el más mínimo 
detalle pero nunca se ven soluciones serias. Y la 
crítica más profunda que pueden plantear es que 
las propuestas carecen de rostro humano (?). 

Así, la URNG como partido político en formación, 
se queja de la estructura fiscal y propone que se 
aumente el Impuesto Sobre la- Renta con tasas 
progresivamente más altas. Pero cuando se les 
pregunta ¿cómo va a hacer para estimular la inversión 
productiva y generar empleos? cuando es evidente 
que su propuesta produce precisamente lo contrario, 
responden con evasivas porque no tienen la más 
mínima idea. Sencillamente son prisioneros de un 
discurso populista del cual no ha sabido salir. En su 
equivocada lógica mientras sus propuestas más 



ataquen a los ricos y más digan que benefician a los 
pobres algún milagro conseguirá eso. 

Lo mismo ocurre cuando la Universidad de San 
Carlos anuncia públicamente su oposición a la 
privatización o a la reforma previsional repitiendo 
el trillado discurso de que dichas medidas harán 
que los ricos se hagan más ricos y los pobres se hagan más 
pobres. Siendo una universidad se esperaría que 
hubiera planteamientos más serios que simplemente 
asustar con el petate del muerto. Pero no los hay. Lo 
que hay es propaganda con un alto componente 
ideológico y demagógico pero, difícilmente, se 
encontrará argumentos con sustancia. 

La Iglesia Católica guatemalteca a través de la 
Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado critica 
al neoliberalismo y alaba al socialismo, pero cuando se 
trata de poner a prueba su opción preferencial por los 
pobres, nos encontramos con soluciones que perjudican 
a los pobres aún más. El apoyo de algunos de sus 
sacerdotes a la invasión de fincas únicamente produce 
suficiente inestabilidad como para mantener 
deprimida la inversión en el campo. Con ello, las 
posibilidades de mejorar el nivel de vida de los 
campesinos siguen igualmente deprimida. 

El mismo partido de gobierno comete estos 
errores. Pretendiendo proteger el patrimonio 
cultural, se aprobó una ley que faculta al Estado a 
expropiar los derechos de propiedad de los 
ciudadanos. Esta ley, lejos de proteger aquellos 
bienes que forman el patrimonio cultural los pone 
al cuidado del Gobierno lo cual es, prácticamente, 
una condena a que éstos queden en manos del peor 
guardián que existe. Nadie mejor que su legítimo 
propietario cuida las cosas, incluyendo el cuidado 
del patrimonio cultural. Estatizarlo nunca lo 
protegerá. 



72 



ÁNCEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 73 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 9 de septiembre de 1997 



J08é RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Y así, se siguen cometiendo innumerables errores. 
El común denominador de los grupos anteriores es 
que todos dicen tener buenas intenciones. Pero, 
todos sabemos que el camino al infierno está empedrado 
de buenas intenciones. Tampoco es suficiente decir 
estar preocupados por la situación de los pobres. A 
menos que se tengan propuestas realistas, serias y 
consistentes, los pobres no serán beneficiados. Lo 
más interesante son todos aquellos que no hablan 



tanto y se quejan menos pero que, de manera 
privada, están contribuyendo al desarrollo 
económico y social del país, lo cual viene a 
demostrar nuevamente que, hablar de los pobres 
es fácil; presentar las propuestas correctas no lo es 
tanto, pero implementar las soluciones correctas es 
aún más difícil. De ahí la sabiduría de lo que dicen 
unas calcomanías que tienen algunos carros: yo lucho 
contra la pobreza, yo trabajo. 



opinión 

DESDE MÉXICO 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 19 enero de 1996 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



El engaño del gasto social 



Algunos analistas y políticos pasan por alto los 
pobres y a veces contraproducentes resultados del 
llamado gasto social. Piden mayores erogaciones 
gubernamentales en esos renglones. 



En los últimos 20 años, para no ir más atrás, la 
mayoría de los presupuestos gubernamentales 
ejercidos en educación, subsidios al campo y a los 
llamados grupos de menores ingresos, casi no han 
ayudado a mejorar el nivel de vida de esos sectores. 



En términos porcentuales, calculo que cada peso 
que el Gobierno gasta en el llamado gasto social o 
de desarrollo social, menos de 20 centavos se 
traducen en una ayuda directa a los grupos 
marginados. El 80% se queda en la burocracia y en 
negocios o desviaciones de quienes manejan esos 
gastos. Del 20% que llega a los grupos de menores 
ingresos, calculamos que aprovechan menos de la 
mitad. 

Al final, los marginados son mínimamente 
beneficiados por esos enormes gastos, que durante 
muchos años justificaron endeudamientos, emisiones 
monetarias y a partir del sexenio pasado una mayor 
carga fiscal a la clase media, que indirectamente se 
transmite en parte a los sectores más necesitados. 

En el llamado gasto social se cumple el popular 
refrán mexicano que reza sale más caro el caldo que las 
albóndigas. En otras palabras, la inflación y los 
impuestos, que vía traslación fiscal y aumento de 
precios pagan los sectores más pobres, son más 



gravosos que el beneficio real y neto que reciben 
del gasto social del Gobierno. 

A pesar de que los mecanismos que hasta ahora 
se han utilizado para redistribuir la riqueza y 
transmitir recursos a los sectores más pobres han 
fracasado, se siguen empleando porque representan 
una gran oportunidad para grupos de burócratas 
de manejar arbitrariamente enormes recursos. Esos 
recursos, aunque no cumplen con su cometido 
original, abren oportunidades de enriquecer a sus 
manejadores. De las desviaciones solamente se 
conoce y reconoce una mínima parte, como las 
acontecidas en Conasupo el sexenio pasado. 

¿Por qué legisladores y analistas, a pesar de los 
claros fracasos del llamado gasto social, siguen 
considerándolo como algo bondadoso y necesario, 
siendo que la realidad ha demostrado todo lo 
contrario? 

Si en este momento el Gobierno decidiera 
recortar los gastos sociales para 1996 en tal forma 
que le permitiera reducir el IVA a un 10%, estamos 
seguros que los sectores más necesitados del país, 
que son lo que consumen una mayor proporción de 
sus escasos ingresos, mejoraría su situación 
económica. 

Una reducción de 5 puntos porcentuales al 
impuesto al consumo (IVA) beneficia más a los 
pobres que un gasto social equivalente a esos 
recursos. 

¿Por qué no lo hacen? 



74 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 11 de agosto de 1997 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 75 

LUIS PAZOS 

Conferencista m«xlc«no 



Foro izquierdista: ¿ Socialistas nostálgicos? 



En el llamado VII Foro de Sao Paulo, efectuado en 
Brasil, se reunieron delegados de partidos y 
movimientos de izquierda de aproximadamente 20 
países. Estuvieron representados diversos grados de 
izquierdismo. Desde los que todavía se dicen 
orgullosamente socialistas, como los miembros del 
Partido Comunista Cubano, hasta los llamados 
socialistas vergonzantes, quienes piensan como socialistas 
pero ya no lo reconocen en público. Cauhtémoc 
Cárdenas, líder de un partido izquierdista, cayó en 
esa clasificación, al no aceptar que es izquierdista en 
una reunión de izquierdistas. 

En lo que estuvieron de acuerdos casi todos los 
asistentes hie en combatir al " neoliheralismo" , nuevo 
término con que la izquierda se refiere al capitalismo. 
El delegado del Partido Comunista Cubano propuso 
que en las conclusiones asentaran que el único camino 
contra el neoliberalismo es el socialismo. Sin embargo, la 
mayoría de los asistentes no se entusiasmaron con 
esa propuesta, y no incluyeron entre las 
recomendaciones finales del foro de socialistas que la 
solución es el socialismo. 

Lo que quedó claro es que la mayoría de los 
asistentes sienten nostalgia por un sistema que en aras 
de combatir al capitalismo entregó la dirección de la 
economía al Estado y en todas partes generó miseria, 
corrupción y burocracia. Ahora, a los incipientes 
esfuerzos por corregir los frutos del socialismo real o 



estatismo, los socialistas nostálgicos les llaman 
neoliberalismo. Critican los programas privatizadores 
y desreguladorcs, pero no se atreven a manifestar 
que su solución es regresar al estado propietario o 
capitalismo de Estado. 



Ante el fracaso del socialismo real, intelectuales 
y políticos, como el presidente de Brasil, Femando 
Henrique Cardoso -uno de los economistas de 
izquierda más renombrados en los 60 y los 70- 
abandonaron completamente esas teorías. Ahora 
buscan combatir el subdesarrollo en que mantuvo 
a nuestros países el socialismo de Estado, a través 
de los mecanismos de mercado pero hay otros qué 
todavía no superan las ideas socialistas y enfocan 
sus esfuerzos a criticar los procesos de privatización 
y apertura. 



Antes culpaban al capitalismo de toda la miseria 
de la región, producto en realidad de décadas de 
intervenciones y gastos excesivos de la burocracia. 
Ahora, aunque siguen con el mismo esquema mental, 
en lugar de capitalismo hablan de neoliberalismo. Y 
si bien ya no se atreven a proponer abiertamente un 
regreso al obsoleto estatismo, lo dejan como solución 
implícita al condenar reiteradamente los intentos por 
remover los sistemas dirigistas y de planificación 
central que todavía predominan en Iberoamérica. 



76 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



SOCIALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 2 de enero de1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



La izquierda como gobierno y oposición 



El juego dialéctico de muchos políticos y 
activistas hegelianos-neomarxistas, que todavía 
subsisten a pesar de lo obsoleto de esas ideas, los 
lleva a caer en flagrantes contradicciones en su 
actuación y discurso social. 

La conducta de la mayoría de los políticos de 
izquierda cambia diametralmente en relación a un 
gran número de problemas sociales cuando son 
gobierno y cuando están en la oposición. Lo más 
grave es que esas contradicciones muchas veces no 
son percibidas claramente por la opinión pública. 

La pena de muerte ha sido aplicada con gran 
liberalidad en casi todos los países donde los 
marxistas leninistas llegaron al poder. En China, 
todavía oficialmente marxista, miles de personas, 
justa o injustamente, han sido condenadas a muerte. 
En Cuba, se estima que Fidel Castro mandó fusilar 
a más de 22,000 cubanos. Sin embargo, en América 
Latina los partidarios de Fidel Castro y muchos 
grupos de izquierda, que ahora se presentan como 
defensores de los derechos humanos, se oponen a 
la pena de muerte. 

En cuanto a la educación superior en los países 
exsocialistas era altamente selectiva, con duros 
exámenes para ingresar y con el compromiso de 
previa o posteriormente trabajar para el Estado 
como compensación a la educación recibida. En 
América Latina, los grupos radicales de izquierda, 
que veían como modelos a los países socialistas, 
son los que generalmente se oponen a cualquier 
examen de selección en las instituciones de nivel 
superior o a que se cobre por los servicios educativos 
estatales. 

En los países donde los marxistas leninistas 
llegaron a poder no se permitían ningún tipo de 
manifestaciones públicas en contra del régimen 



gobernante. Donde los neomarxistas son oposición, 
consideran tienen derecho a manifestarse en las vías 
públicas ilimitadamente y sin importar los daños 
que causen a terceros. En otras palabras, las 
libertades que ellos exigen como oposición no las 
practican como Gobierno. 



Los izquierdistas, mientras controlan alguna 
publicación o están en el poder, por ningún motivo 
permiten que alguien que no sea de sus ideas 
colabore, escriba o manifieste pensamientos 
distintos a los suyos, pero cuando están en la 
oposición o no controlan las publicaciones, hablan 
de equidad, de apertura y de la necesidad que se 
den cabida a todas las corrientes. Al llegar al poder 
solamente admiten su propia corriente en los 
medios de comunicación, como lo podemos 
comprobar en el actual régimen socialista cubano. 



Aunque actualmente el marxismo leninismo y la 
izquierda parecen cosa del pasado, todavía en la 
mayoría de los países latinoamericanos existen 
importantes partidos políticos y grupos de presión 
social, que siguen actuando en base a los obsoletos 
razonamientos de la lucha de clases y la dialéctica 
hegeliana. 

Los activistas e intelectuales de izquierda pasan 
por alto el principio de no contradicción, al pedir 
que los gobiernos y quienes no piensan como ellos, 
se comporten en una forma contraria a la de ellos 
cuando toman el poder. 

El primer acto de congruencia y sensatez política que 
deben exigir los votantes en un país democrático a 
cualquier candidato o grupo poKtico, es que no le pida 
a la oposición ni a las autoridades que actúe diferente 
a lo que ellos predican, defienden y practican. 



an(;f,l ronckro marcos 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 77 



PRENSA LIBRE- Guatemala, 28 de junio de 1994 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Más allá de los guerrilleros 



En un viaje al Perú en 1972, dialogué durante 
varias horas en la Universidad de San Marcos en 
Urna, con un líder estudiantil de ideas marxistas, 
maoístas. Teníamos coincidencias, pues ambos 
estábamos preocupados por la miseria y atraso de 
nuestros países; pero las concepciones sobre las 
causas de esa miseria y las soluciones eran diferentes. 

El me dijo que Latinoamérica estaba atrasada por el 
capitalismo. Mi respuesta fue que el rezago era por la 
falta de capitalistas y la ausencia de competencia entre 
ellos. Los sistemas en Latinoamérica han sido 
mercantilistas. Es decir, economías cerradas en las 
cuales grupos de empresarios, coludidos con el 
gobierno y líderes sindicales, se reparten privilegios 
y mercados. (Véase mi libro Del socialismo al 
Mercado, editorial Diana). 



La solución para el líder marxista peruano era 
instrumentar el socialismo: el estado planifica la 
economía teóricamente en bien de los trabajadores 
y campesinos. Mi solución era que el gobierno 
abriera la economía a la competencia y derogara 
los privilegios a empresarios y grupos sindicales. 
Su solución era el estado, mi solución, el mercado. 

En la época de ese diálogo no estaban claros los 
resultados de los sistemas económicos. Respeté su 
idealismo y su entrega a una causa. 

En 1994 está claro que esos caminos no conducen 
a la erradicación de la miseria, de la opresión ni de 
la diferencia de clases. 

Una realidad del tamaño de la ex Unión de 
Repúblicas Socialistas Soviéticas, de Europa del Este, 
China, Vietnam y Cuba, demuestran no sólo la 
inoperancia del socialismo para reducir la miseria, 
sino que hunde a los países que lo instrumentan en 
un mayor atraso. 

Hace 20 años cabía considerar a los guerrilleros 
como luchadores por un mejor orden económico, 
pero a la luz de la realidad contemporánea ¿es 
posible que los dirigentes de grupos subversivos 
marxistas sinceramente piensen que van a mejorar 
las condiciones de un país a través de la lucha 
violenta por el socialismo? 



Siempre habrá miseria, desigualdades e injusticias, 
aún bajo sistemas de mercado y democráticos. Pero 
tratar de reducir la miseria por la violencia y la lucha 
de clases, ha llevado a los países subdesarrollados a 
situaciones peores a las existentes. 

Posteriormente le escribía aquel líder peruano, pero 
ya no recibí contestación. Otra persona, conocida de 
ambos, me dijo que se había incorporado al grupo 
guerrillero Sendero Luminoso y desapareció. 
Probablemente murió en algún enfrenta miento. 

Recuerdo su cara, de un joven talentoso, 
preocupado por la cuestión social, me miraba a los 
ojos. 

Reflexiono ahora, ¿por quién luchó? ¿por qué 
murió? ¿a quién benefició su causa? 

Quizá en Chiapas todavía luchen jóvenes de 
buena fe, que buscan ver que están siendo utilizados 
o que sus métodos van a llevar a situaciones peores 
a las que ellos encontraron. 

Ojalá los guerrilleros, autoridades, sacerdotes e 
intelectuales y grupos que de buena fe quieran sacar 
a los pobres de pobres, se den cuenta de cuáles son 
los verdaderos senderos para lograrlo, pues de otra 
forma se convierten en corresponsables de las 
pérdidas humanas y violaciones de los derechos 
humanos, consecuencia de esos conflictos. 

La presunción de que los guerrilleros están 
siendo utilizados por otros grupos económicos y 
políticos para fines muy diferentes a solucionar los 
problemas de pobreza y marginación de los 
indígenas, está cada día más clara. La pregunta es 
¿quiénes? ¿Los grupos desplazados del poder por 
el Salinismo? ¿Los sindicatos estadounidenses y 
Perot, que se oponen al TLC y piensan que significa 
una migración de empresas hacia México? ¿Los 
partidos de izquierda de oposición para ganar votos 
en las próximas elecciones? 

Aunque es posible que todavía existan teóricos 
marxistas extemporáneos sinceros entre las filas de 
los guerrilleros, el movimiento beneficia a grupos 
muy diferentes al de los pobres e indígenas de 
Chiapas, en cuyo nombre se inició ese movimiento 
armado. 



78 - SISTEMAS ECONÓMICOS 



SOCIALISMO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 16 de septiembre de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Coincidencias: Rusia y México 



Aunque hay muchas diferencias entre la dictadura 
del partido vigente en la ex URSS durante gran parte 
de este siglo y el sistema de partido único imperante 
en México por más de seis décadas, también hay 
algunas coincidencias. En ambos países los 
monopolios de partido fueron acompañados de un 
alto grado de estatismo o socialismo real. Aunque 
en México, junto con el estatismo, a diferencia de la 
ex URSS, subsistieron segmentos importantes de 
economía privada y hubo más libertad. 

Durante mucho tiempo, tanto en México como en 
la ex URSS, se tachó de antirrevolucionarios a quienes 
criticaban los logros de los gobiernos en materia 
económica. La excusa de los gastos de la burocracia 
eran siempre los pobres, los desamparados y lograr 
una mejor distribución del ingreso. Los gobiernos de 
ambos países gastaron enormes sumas para crear una 
imagen alejada de la realidad de sus supuestos avances 
económicos. 

Desde finales de los 80, tanto en la ex URSS como 
en México, está claro que gran parte de los avances 
eran quimeras. En realidad, los sistemas de partido 
único y economías altamente estatista solamente 
generaron miseria y atraso. En México, a partir de 
los años 70, las inflaciones, las devaluaciones y el 
endeudamiento externo son las manifestaciones más 
evidentes de la quiebra del sistema estatista. 

En Rusia las colas, el mercado negro, la escasez 
de artículos de consumo y la quiebra prácticamente 
de toda la economía, imposibilitaron el mantener 
una de las mentiras más grandes del mundo: 
presentar a la ex URSS como potencia económica. 
Ambos países en la década de los 90, en diferentes 
grados y con diferentes panoramas, inician el 
camino hacia la democratización y a la implantación 
de una economía de mercado. 

Otra de las coincidencias es que, aunque hay un 
rechazo mayoritario a los viejos sistemas estatistas 
y de monopolio estatal del poder, muchos de los 



representantes y nostálgicos del estatismo dificultan 
y obstaculizan el proceso hacia el mercado y las 
libertades económicas. Esos grupos se organizan 
dentro de las nuevas normas democráticas como 
partidos. Hábilmente, culpan a los nuevos cambios 
de las miserias pasadas y sabotean la transición hacia 
una economía de mercado. En la ex URSS, la llamada 
mafia rusa, formada en gran parte por los exdirigentes 
de los organismos policiacos de la anterior 
administración totalitaria, son los principales aliados 
de los partidarios del pasado. En México, los llamados 
dinosaurios formaron partidos y en alianza con los 
viejos socialistas se presentan como una nueva 
oposición, cuya finalidad es obstaculizar la 
consolidación de una economía de mercado. 

Otra coincidencia es que, en la ex URSS, los 
comunistas ganan escaños en el Congreso a pesar 
de haber sido los causantes de décadas de miseria 
y opresión. En México, grupos de dinosaurios, 
cuyos dirigentes impulsaron el estatismo, asociados 
con la izquierda, ganan también poder en el 
Congreso. 



El que los representantes del estatismo recobren 
poder por la vía democrática, también se ha dado 
en algunos países de Europa del Este. Ello no 
significa que los pueblos quieran regresar al 
comunismo o al estatismo, sino que los viejos 
políticos estatistas aprovecharon los desequilibrios 
de toda transición y el caos que ellos mismos 
propiciaron, para insertarse nuevamente en el 
poder. 



También la historia nos dice que cuando los pueblos 
no acostumbrados a la democracia, empiezan a 
identificar a los emisarios del pasado con ropaje 
democrático, éstos son desplazados del poder o 
tienen que abandonar sus iniciales intenciones de 
regresar al obsoleto y superado estatismo. Ojalá 
eso pase en México. 



ANCF.L RONCFRO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 18 de octubre de 1997 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 79 

LUIS PAZOS 

Conferencista mexicano 



El Che, ¿un mito útil? 



Durante la celebración del V Congreso del 
Partido Comunista en Cuba, el decano de los 
dictadores, Fidel Castro, rindió homenaje a su 
compañero de lucha, el guerrillero Ernesto "Che" 
Guevara. Castro le apuesta a la mala memoria de 
los cubanos, pues es conocido entre los historiadores 
de la revolución cubana, de las diferencias entre 
Castro y el "Che". 

La muerte del Che en Bolivia, hace 30 años, se debió 
en gran parte a que Fidel le cortó la comunicación y la 
ayuda por parte de los grupos comunistas bolivianos 
e internacionales. El Che murió en manos de uno de 
los ejércitos más pobres de Latinoamérica, cuando 
andaba "a salto de mata", rodeado por unos cuantos 
seguidores. Ahora, Castro, ante la falta de "santones", 
pues ya le derribaron en la ex URSS las estatuas de 
Marx y Lenin, trata de revivir el mito del "Che". A 
una velocidad mucho mayor a la que usualmente se 
mueve la economía, se levanta en Cuba un mausoleo 
en memoria del "Che". 

En varios países el "Che" tiene admiradores entre 
quienes todavía consideran al marxismo-leninismo 
como la solución a los problemas de América Latina. 
Pero vale la pena preguntarnos ¿de qué es ejemplo 
el Che? ¿De violencia? ¿De lucha a favor de 
regímenes que en los últimos 30 años sólo generaron 
miseria y frustración? ¿Los seres humanos a quien 
asesinó en sus acciones guerrilleras, para qué 
murieron? ¿Para facilitar la instauración de más 
regímenes dictatoriales como el de Fidel Castro? 

En Cuba, donde el Che luchó para liberar a ese 
país de una dictadura, el triunfo del marxismo 
leninismo consolidó la dictadura vigente más larga 
del Siglo XX. En esa isla, el dictador, que todavía se 
dice comunista, ha violado durante casi cuatro 
décadas los más elementales Derechos Humanos de 
los habitantes. 

El sistema socialista no tan sólo restringió las 
libertades de los ciudadanos, sino provocó en la 
isla un fuerte retroceso de los niveles de vida. Algo 



parecido sucedió en Nicaragua. En ese país 
centroamericano, durante la década de los 80, en 
que fue gobernada también por los "ideales" del 
"Che", sufrió la mayor caída en los índices 
económicos de toda su historia. 

Mientras en la ex URSS y en los países de Europa 
del Este, de donde importó sus ideas Castro, ya 
derrumbaron las estatuas de quienes proclamaban 
la violencia guerrillera y el marxismo leninismo 
como un medio de lucha social, en Cuba se convierte 
en "santo" nacional a un viejo representante de esas 
ideas. 

En Iberoamérica, los nostálgicos del marxismo, 
haciendo eco a las sugerencias de Castro de buscar 
"ejemplos para la juventud", escriben libros y 
artículos para revivir el mito del "Che". Los 
guerrilleros del EZLN recientemente bautizaron un 
territorio en Chiapas con el nombre del "Che". 

El Che, quien asesinó y fue asesinado es un 
antihéroe. Un ejemplo de vida inútil, dedicado a 
luchar por una quimera, que donde se volvió 
realidad creó condiciones sociales de mayor 
injusticia, pobreza y odio a las existentes 
previamente. 



No sabemos, y creo que nadie podría saberlo, 
cuáles eran las verdaderas y más profundas 
motivaciones que llevaron al "Che" a predicar y 
practicar la violencia como vía para liberar a los 
pobres. Lo que sí sabemos y lo podemos comprobar 
empíricamente a través de lo sucedido en casi todo 
el mundo: la ex URSS, los países de Europa del Este, 
China, Camboya, Vietnam y América Latina, es que 
la violencia marxista-leninista sólo generó miseria, 
muerte, pobreza y odio. 

La única enseñanza valedera del Che Guevara 
es recordarnos sobre un camino que ya no debe 
tomarse, si en realidad queremos ayudar a nuestros 
semejantes a alcanzar una vida mejor y más libre. 



80 



SISTEMAS ECONÓMICOS 



SOCIALISMO 



VISION - 16 al 31 de diciembre de 1996 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



El porqué de la miseria de África 

Carencias del continente. Inseguridad y bajo nivel de vida. 

La pobreza de África no tiene sus orígenes en factores raciales ni en un exceso de población, stnoenla 

LZt7e¡tZturas políticas y económicas ,ue brinden a sus ciudadanos un cUma de paz y libertad. 



Identificar las verdaderas causas de la miseria en 
diversas zonas del África permite reconocer 
indirectamente el porqué del atraso en muchos 
países iberoamericanos. Algunos sociólogos 
piensan, aunque a veces no se atreven a decirlo 
públicamente, pues los acusarían de racistas, que 
África es un continente atrasado porque la mayor 
parte de su población es negra. 

Su atraso -según esas tesis- se debe a que la raza 
negra es inferior. Si después de los últimos juegos 
olímpicos se dividiera al mundo por razas, se podría 
llegar a la conclusión contraria: que los negros son 
Una raza superior. 

Pero de hecho, no hay razas superiores, sólo 
ambientes sociales que incentivan o inhiben el 
progreso deportivo, cultural, económico espiritual 
o filosófico. Los atenienses no eran grandes filósofos 
por nacimiento, sino que la libertad de pensamiento 
imperante en esa ciudad-estado, concentró y atrajo 
hacia ella a los grandes pensadores del Peloponeso. 

Otros analistas señalan que la miseria en grandes 
zonas del África es debida a la sobrepoblacion, 
olvidando que en muchos de esos países existe 
menor densidad de población que en la mayoría de 
los países del sureste asiático, que en las últimas 
décadas han alcanzado explosivos crecimientos 
económicos y cuyos niveles de vida son varias veces 
superiores al de los africanos. 

Las verdaderas razones del atraso en varios países 
africanos se encuentran fundamentalmente en dos 
fenómenos: 

1) Inseguridad. La ausencia de instituciones 
jurídicas permanentes que garanticen la vida, la 
propiedad, la libertad y la paz entre sus habitantes. 

En los jóvenes países africanos, que en su mayoría 
fueron colonias hasta principios del siglo, no existen 
instituciones jurídicas, económicas y políticas 



estables que permitan garantizar a mediano y largo 
plazo las eventuales inversiones que llegaran a la 
región. 

En gran parte del África todavía abundan las 
luchas tribales, golpes de estado, guerrillas y 
enfrentamientos violentos por el poder. 

Tan sólo en los últimos diez años sufrieron golpes 
de estado y cruentas luchas los pueblos de Burundi, 
Burkina, Sudán, Mah, Cambia, Sierra Leona, Sao 
Tomé, Comodores y Nigeria, por poner solo 
algunos ejemplos. 

Es aceptado que no es posible promover la 
inversión y la capitalización en una zona donde no 
se ofrezcan garantías a la vida, la propiedad y a 
libertad. África es el continente donde llega la 
menor proporción de inversión extranjera. 

Por otra parte hay que considerar que una porción 
importante del ahorro interno que genera, se fuga 
debido a la inseguridad reinante en la mayoría de 
los países de la región. 

2) El estatismo. Los países africanos donde se 
logró establecer gobiernos con cierta estabilidad, en 
su mayoría adoptaron políticas estatistas que 
desincentivan y obstaculizan el desarrollo económico. 

Un estudio del Banco Mundial (Bureaucrats in 
Business) señala a África como la región donde las 
empresas estatales representan un mayor porcentaje 
del producto bruto interno (PBI). 

En la mayoría de los países africanos las empresas 
estatales y los gastos en armamentos desangran las 
ya de por sí débiles economías de ese continente. 

La pobreza de África no tiene sus orígenes en 
factores raciales ni en un exceso de población, sino 
en la ausencia de estructuras políticas y económicas 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 81 



VISION - 16 al 31 de diciembre de 1996 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



que brinden a sus ciudadanos la posibilidad de 
vivir en un clima de paz y libertad. 

No existen como consecuencia instituciones 
sociales lo suficientemente estables en el tiempo 
que incentiven a los habitantes de esos países a 



iniciar procesos de producción, ahorro y 
capitalización. Estos antecedentes son indispenables 
para alcanzar un aumento de los niveles de vida en 
una región. Sin esta condición será difícil que África 
logre salir de esta situación tan grave y desgraciada. 



LIBRE EXPRESIÓN 

NUESTRO DIARIO - Guatemala, 29 de agosto de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Secuelas de la época socialista 



El austríaco Friedrich Von Hayek hizo una 
profunda reflexión sobre este argumento. Los 
métodos represivos del colectivismo socialista que 
aplastaba todas las libertades, sofocaba la irüciativa 
personal y trataba de redistribuir miseria, pues no 
era capaz de producir riqueza, están desapareciendo 
en casi todo el mundo. Lo que antes era la moda y 
vanagloria para todos los izquierdistas, ahora se 
avergüenzan de mencionarlo. 

Sin embargo sus objetivos finales siguen teniendo 
atracción: los socialistas de todos los tiempos desean 
manipular la economía de tal suerte que la 
distribución de rentas, o riqueza producida por 
otros, coincida con su peculiar concepto de justicia 
social. 

Pero el daño más grande que hizo el socialismo 
a toda la humanidad fue, obtener que fueran 
suprimidas las normas y tradiciones que en el 
Occidente trataban de limitar los poderes del 
Estado. De esta manera los gobiernos han ido 



invadiendo cada vez más sectores de la vida y 
actividad del hombre.Y aún en las naciones donde 
los partidos socialistas no eran mayoritarios nos 
encontramos ahora con una sociedad organizada 
bajo el signo del socialismo, ya se llame democrático 
o con cualquier otro apelativo. 

En su empeño por redistribuir lo que otros 
producen, los poderes públicos se entrometen en 
todo, por ejemplo en las empresas, de tal manera 
que éstas ya sólo nominalmente o formalmente 
pueden considerarse como puyadas. No son ni 
privadas ni libres. 

Aunque los métodos del socialismo marxista y 
los del llamado democrático sean muy diferentes, 
las nefastas consecuencias en el campo de la 
economía son muy parecidas; impedir el libre 
mercado con su óptima asignación de recursos que 
sería el único sistema con el cual los pueblos podrían 
salir de la pobreza. 



ñi 



CAPITULO II 



EL PAPEL DEL ESTADO 



opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 29 de octubre de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Los gobiernos no dan pie con bola 

El descontento general y recurrente es inevitable^ si no corregimos el sistema. 



El pueblo es prisionero de la forma en que se practica 
hoy la democracia. Ya eligió a sus gobernantes y estos 
están seguros, inamovibles en su puesto, probando 
genialidades durante cuatro años y, aunque lo hagan 
todo mal hecho y que el resultado sea impedir al pueblo 
guatemalteco salir de su pobreza, prácticamente no 
hay manera legítima de cambiarlos. En este sentido, 
la democracia parlamentaria tiene ventaja, porque 
puede convocar a nuevas elecciones cuando el 
gobierno no da pie con bola. 

El recurrente fracaso de los gobiernos no es culpa 
de los gobernantes sino del sistema. Ellos están 
actuando acorde con el tipo de democracia que 
tenemos hoy día en casi todo el mundo y pocos se 
preguntan si así tiene que ser. La respuesta es que 
no tiene que ser así; que sí se puede ser democrático 
y tener éxito, siempre que las funciones e injerencia 
del gobierno estén limitadas, para que no pueda 
arruinar a todos con sus desaciertos, y que la 
permanencia en el poder esté sujeta al desempeño 
satisfactorio. La Democracia, bajo reglas generales 
(no casuísticas) y abstractas (relacionadas con casos 
futuros aún desconocidos), sí funciona. Lo que hace 
a la Democracia ineficiente es el poder arbitrario 
de seres humanos ejerciendo excesivo poder. 

Para consuelo de bobos, este mal es casi 
universal. Para efectos prácticos no hay diferencia 
entre un totalitarismo democrático y uno militar, 
pues resulta que la única diferencia es el traje del 
que manda, pues en ambos casos se está a merced 
de las genialidades de quien esté de turno y de 
quienes lo rodean. Lo peor del caso es que se cree 



que no hay otra opción, que así tiene que ser, y que 
lo que hace falta es que llegue el hombre bueno y 
sabio al gobierno. 

El resultado es permanente crisis. Gobiernos van, 
gobiernos vienen, y la miseria sigue. Los gobiernos 
no dan prioridad a proteger la vida, la propiedad y 
los contratos de los habitantes. No dejan a la gente en 
paz para que resuelva sus problemas a medida que 
cada uno, en su afán de enriquecerse, compita 
libremente con otros para servir a los demás. Las 
genialidades de los gobernantes son ingenuas, porque 
realmente creen que pueden manejar la economía 
anulando las fuerzas económicas naturales del 
mercado. No conocen sus limitaciones y son 
manipulados por interesados en disfrutar privilegios. 
Emiten leyes casuísticas de beneficio para algunos, 
distintas a las que rigen a otros. Fijan salarios 
prohibiendo que se pague menos de cierta cantidad, 
olvidando que no pueden obligar a nadie a pagarlo y 
que con ello sólo eliminan las plazas que no valen la 
cantidad fijada, manipulan tasas de interés y de 
cambio. Se dejan aconsejar por pedantes burócratas 
internacionales que no son responsables ante el 
pueblo, "técnicos" que nos tienen de conejillos para 
probar sus ocurrencias. Como son extranjeros y 
regalan dinero, deslumhran a nuestros funcionarios. 

La cuestión que deberíamos considerar es si con 
la forma como practicamos la democracia, esperando 
al hombre sabio y bueno, podremos salir de pobres, 
o si debemos corregir el rumbo pensando en cómo 
hacer funcionar la democracia sin tener que esperar 
que llegue el buen sabio. 



85 



86 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 30 de agosto de 1998 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Dogmas y otras cosas 



No por nada nos consideran una "banana Repüblic". 



Sobre el dogma de que los impuestos deben ser el 
12% del PIB que exigen los guerrilleros, el Banco 
Mundial y el Fondo Monetario, resulta ahora que si se 
toma en cuenta, como se hace en todo el mundo, otros 
impuestos como son los que se pagan al IGSS y a las 
municipalidades, ya casi llegamos al 12%. Es decir que 
debido a esa omisión, estaba errada la meta estadística y 
no la realidad. La respuesta es que no importa y que hay 
que subir los impuestos hasta que, sin tomar en cuenta 
lo que por error se había omitido, se llegue al 12%. 
¡Dogmas son dogmas! 

Pasó por aquí Don Carlos Ayala, Presidente de la 
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y, 
según la prensa, afirmó que la mayoría de países 
abolieron la pena de muerte. Es cierto, pero no contó que 
la están restableciendo, inclusive en Massachusetts, el 
estado más endeblucho. Pero, en fin, menos mal que 
dijo que si la sociedad guatemalteca considera que la 
aplicación de la pena de muerte es la solución al delito 
(por secuestro), es situación interna. ¡Nos dio permiso! 

Sugiero, nuevamente, que Guatennala no suscriba 
tratados que no afectan a terceros, pues, en efecto, sólo 
son promesas a extranjeros de que vamos a ser buenos 
chicos. Hay que ser buenos chicos, pero no por quedar 
bien con otros. 

Parece que el Papa al fin puso punto final a todas las 
tonterías que, sobre temas que ignoran, pontifican sus 
obispos. Según la revista National Review, Apostolus 
Suos manda que los pronunciamientos no doctrinarios 
se hagan solamente con el consentimiento del Vaticano. 
Ahora falta ver si le hacen caso y se dedican a la prédica 
del Evangelio en vez de la oferta y la demanda. 



En todo el mundo se generalizó el afán de extrema 
protección en el empleo por ley, menos en el sector 
privado de los EE.UU., y ello explica, en buena parte, 
por qué allí es donde los salarios son los más altos del 
mundo. Todos se "ganan" su puesto diariamente. El 
Padre del sindicalismo, Samuel Compres, siempre se 
opuso a la indemnización por despido injustificado 
porque bien sabía que su efecto era rebajar salarios. En 
el sector público no sucedió lo mismo y, por ello, varios 
Secretarios de Estado se han quejado de que no han 
podido implementar la política exterior de su propio 
presidente. 

Inglaterra cambió su ley laboral y por ello es el país 
de Europa donde el desempleo es mucho menor que 
donde la legislación laboral aún pretende seguridad, 
como España, Francia y Alemania. El tema ya está en el 
tapete, debido al efecto detrimental en la competitividad, 
y la creación de empleos, pero aún falta que los efectos 
empobrecedores sean más apreciados, para vencer el 
nihilismo de los sindicatos. 

Nosotros, que acostumbramos hacer las cosas de 
último, tenemos muchos años de pobreza por delante. 
Unos diez años después de Argentina, donde ahora ya 
están enfrentando el caso. 

El daño que el país entero ha sufrido, en términos 
de bienestar sacrificado por el afán de buscar seguridad 
en el empleo, quizá jamás será apreciado, así como 
tampoco el hecho de que lo legislamos por estar 
aprobando tratados para ser buenos chicos 
internacionales, en este caso para ser parte de la 
Organización Internacional del Trabajo. ¿Suena 
importante, no? Es ¡internacional! !Puchis! 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 87 



PRENSA LIBRE - Guatomala, 14 de diciembro d« 1995 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Quién va a gobernar? 



El hombre pragmático que se cree libre de influencias intelectuales, usualmente es esclavo 
de algún economista ya fallecido... Son las ideas, y no los intereses creados, los que son 
peligrosos por bien o mal. 

John Maynard Keynes 



Que las ideas gobiernan se ha expresado de muchas 
maneras. Cuando estaban en su apogeo las ideas 
socialistoides, el profesor Dean Rusell expresaba la 
misma idea diciendo yo no tengo porqué ser presidente; 
si ganara las elecciones, no podría implantar la política 
que creo correcta, porque la opinión general se opone. No 
sería políticamente factible. Así que de nada sirve que sea 
presidente. Entonces, me voy a dedicar a cambiar la 
opinión pública y cuando lo logre, ya no tengo por qué ser 
presidente. 

La realidad es que, en general, los políticos son 
seguidores y no forjadores de opinión. Es más, 
durante campañas electorales se hacen encuestas 
para averiguar qué es lo que la gente quiere oír y 
entonces sintonizar su propaganda. 



La primer prioridad de un político es llegar al 
poder y, cuando lo logra, conservarlo. Ello le impide 
gobernar en contra de la opinión pública. Su primer 
prioridad, como lo hemos visto con el actual 
presidente es, como dicen hoy día, manejar su imagen, 
es decir, tratar de mantener una opinión pública 
favorable a él mismo. La política de Gobierno se 
subordina a esa preeminente consideración. 
Inclusive, Adolf Hitler dedicaba muchos recursos 
en su aparato de propaganda a cargo de Goebbels 
(quien acuñó la frase que si una mentira se repite 
suficiente, se convierte en verdad). 

Hoy día, como ejemplo, todos los políticos 
hablan de economía de mercado. Algunos le agregan 
la palabra social y le llaman economía social de mercado 
a manera de evitar se les considere neoliberales 
(!huy!). El adjetivo social fue acuñado por los 
economistas liberales alemanes para hacer la idea 
más vendible. (El economista más político fue el 
canciller Ludwig Erhard, que personalmente me lo 
contó. A mí me cupo el honor de organizar su gira 
y acompañarlo a visitar algunos países de América 
Latina y, consecuentemente, tuve oportunidad de 
lograr su confianza y amistad por algunos años. La 
historia del apellido social es contada un poco 



diferente en el libro Freedom With Responsibility por 
A. J. Nichols, pero no muy diferente). 

El adjetivo es muy adecuado porque toda la 
economía es social en el sentido de que se trata de 
interrelaciones sociales. Pero lo que hoy día se entiende 
con el adjetivo social es que está bien el mercado con 
la excepción de que se le encarga al Gobierno el prestar 
ciertos servicios subsidiariamente a los menesterosos. 
Y, por supuesto, ninguna persona responsable se ha 
opuesto a ello. 

Sin duda el ejemplo más dramático de cómo 
gobiernan las ideas, es el éxito que durante setenta 
años tuvo el socialismo. Habrán muchas 
interpretaciones históricas pero la que me parece más 
plausible se basa en el triunfo de los más prestigiosos 
intelectuales Ingleses (George Bemard Shaw, H.G. 
Wells, los esposos Webb, y otros de la Sociedad 
Fabiana) de principio de siglo que adoptaron la 
estratégica de dedicar sus esfuerzos a la élite 
intelectual, como fuente de diseminación de ideas, 
para así, eventualmente dominar la política. Fundaron 
el London School of Economics, una de las más 
prestigiosas escuelas universitarias que por algún 
tiempo diseminó e inspiró la idea socialista por todo 
el mundo, a través de la pirámide de difusión natural 
de los conocimientos. Fue así que la idea logró 
auspicios respetables para que la economía planificada 
y socialista fuera considerada como una opción factible 
de organización social y, en consecuencia, adoptada. 
Que haya sido un trágico y colosal fracaso no niega 
que esas ideas hayan gobernado a los políticos de 
buena parte del mundo por muchos años. 

Hoy día en todo el mundo se ha retomado el 
camino liberal y los políticos que buscan el éxito 
tienen que caminar por ese camino so pena de 
fracasar, aunque en sus demagógicos discursos 
escojan negarlo. Todo el mundo va a privatizar, va 
a dejar, que sea el mercado quien dirija el proceso 
económico, va a abrir fronteras. 

¿Por qué? Porque las ideas gobiernan. 



88 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 27 de junio de 1996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Ingenuidad 



Los gobiernos latinoamericanos (y otros) no 
pueden arruinar todo lo bueno que la gente puede 
disfrutar, simplemente porque está fuera de su 
alcance arruinarlo pues por fortuna llega del 
extranjero: los antibióticos, los motores, los 
plásticos, la gasolina, el papel, los vehículos, el acero 
y los demás metales, la bombilla incandescente, la 
telefonía, y miles de etcéteras están fuera del alcance 
de los gobiernos. Lo que sí logran los gobiernos es 
impedir que aprovechemos todos los adelantos de 
la civilización. Podemos aprovechar solamente lo 
que no pueden estropear. 

No sería tan grave que el Gobierno se metiera a 
prestar servicios si no prohibiera que otros lo 
hicieran. Lo más que sucedería es que exhibiría su 
inutilidad, pues habría con qué comparar, como 
sucede con las escuelas públicas y las privadas. 

Elocuente ilustración de lo que sucede nos 
ofrecen gobiernos latinoamericanos que lograron 
arruinar sus propias monedas y para hacerlo 
tuvieron que prohibir a sus ciudadanos recurrir a 
cualquier otra moneda, inventando el delito 
cambiario, al estilo nazi. Las inflaciones resultantes 
devastaron los avances de anteriores generaciones. 

El problema es de triple ingenuidad, aparentemente 
incorregible: primero, creer que el Gobierno puede lograr 
muchas cosas porque es Gobierno. Segundo, creer que se 
necesita la manita del Estado para que las cosas se hagan 
bien y, tercero, no saber que bastaría con que el Gobierno 
se ocupe de garantizar conducta pacífica y respetuosa para 
que se dé el progreso. 

Lo malo de esa ingenuidad es que, sin querer, 
se impide que sucedan las cosas porque para guiar 
las actividades se establecen reglamentos y 
burocracias con poder discrecional que a la postre 
lo arruinan todo, cuando no lo impiden o 
corrompen. Por ello, demos gracias a Dios que no 
tiene nada que ver con la producción y distribución 
de comida ni con la fabricación, ni de penicilina ni 
de simples bolígrafos. 



Haga un inventario de todo lo que podríamos tener 
y que no tenemos y encontrará que hay una ley que 
lo arruina. En algunos casos está abiertamente 
prohibido. En otros, simplemente se hace prohibitivo. 
En otros, sujeto a licencias y burocracia engorrosa. Es 
increíble que en el país no se haya desarrollado una 
industria minera ni una industria petrolera, que no 
hayan más puertos, ni energía eléctrica, ni muchas 
otras que no pueden instalarse si no hay 
comunicaciones baratas, etcétera. 



Muchos se preguntarán si el Gobierno no dirige 
las cosas, ¿cómo van a suceder? La respuesta es que, 
primero, no hay que prohibirlas ni hacerlas 
prohibitivas, porque así sí es seguro que no 
ocurrirán. Segundo, observe que las que prosperan 
son las que no tienen nada que ver con el Gobierno: 
la economía informal o la producción de comida. 
Tercero, todo debería ser libre mientras se respeten 
los derechos de los demás. Cuarto, que el Gobierno 
se ocupe, prioritariamente, de que se respete la 
vida, la propiedad y los contratos, tarea que no es 
nada fácil. 

Si estudiamos de dónde vienen las maravillas 
de que disfrutamos porque el Gobierno no las puede 
arruinar, veremos que vienen, precisamente, de 
lugares y épocas donde los gobiernos sí se ocuparon 
de proteger esos derechos (vida, propiedad y 
contratos) y que no dirigieron el quehacer de la 
población. 

Son los ciudadanos quienes, en su afán por 
mejorar su propia situación, compiten por satisfacer 
mejor los intereses de los demás, de acuerdo con 
las prioridades, gustos y poder adquisitivo de los 
demás, pues solamente así lograrán promover su 
propio bienestar. Marketing consiste, precisamente, 
en enterarse de quién, cuándo y cómo se pueden 
satisfacer requerimientos de otros. Para lo que sí 
se necesita Gobierno es para asegurarnos que esos 
derechos que garantizan la convivencia pacífica se 
respeten. 



ÁNCFL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 89 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 de enero de 1998 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Es cosa del sistema o de hombres? 



Son muchos los problemas que nos agobian y, 
obviamente, los dos principales son la violencia y la 
pobreza. También, obviamente, son problemas 
heredados y no causados por el PAN que 
circunstancialmente tiene bajo su responsabilidad el 
poder Ejecutivo y el Legislativo y que, a pesar de 
contar con funcionarios probos y bien intencionados, 
los propósitos que logra, por buenos que sean si se 
comparan con gobiernos más inútiles, siguen siendo 
pobres. (Con excepción de infraestructura en 
carreteras que todos reconocen y aplauden). Parece 
ser que no importa quién llega al gobierno, nuestro 
destino no cambia. 

Lo anterior debería convencer hasta el más 
reacio de que no es problema de hombres, sino de 
sistema. Simplemente hay sistemas que funcionan 
y sistemas que no funcionan pero, mientras estemos 
esperando que los seres humanos se vuelvan 
ángeles, muchas generaciones sufrirán la misma 
suerte. 

Nuestra opción futura es gobierno de Derecho 
o gobierno de hombres. Es decir: o economía 
mercantilista micro manejada por funcionarios, o 
economía abierta a la competencia, dirigida por la 
realidad económica bajo un régimen de derecho y 
no por teorías de moda. 

Inútil será seguir tratando de hacer funcionar 
un sistema que no puede funcionar porque está 
repleto de incentivos perversos. Podremos 
adelantar pobremente, primero, porque sí es 
positiva la dirección en la que van las cosas, pero 
más aún porque, al fin y al cabo, podemos echar 
mano a todas las técnicas e inventos modernos en 
cuyo desarrollo no tuvimos nada que ver pero que, 
sin embargo, están disponibles, tales como 
computadoras, materiales plásticos, comunicaciones, 
antibióticos, motores modernos tanto eléctricos 
como de combustión, vehículos, comunicaciones 
aéreas, nuevas técnicas, etcétera. (¿Productos del 
perverso capitalismo competitivo?). 

Pero este pinche progreso lo aprovecha 
solamente una sociedad muy pequeña (dentro de 



otra muy grande) liderada por individuos que, a pesar 
de mantenerse aterrados por la falta de seguridad de 
sus personas y familia, de sus bienes y de sus contratos, 
siguen trabajando y arriesgando sus patrimonios. 



La pequeña sociedad que prospera crece 
lentamente, cuando debería crecer geométricamente. 
Esto porque el sistema, la legislación y la cultura 
son represivos y no expansivos. Casi todo el sistema 
está basado en buenas intenciones pero que asfixian 
el progreso. No tenemos un régimen de derecho 
que permita hacer todo lo que sea pacífico y 
respetuoso de la vida, la propiedad y los 
compromisos. Dependemos de las ocurrencias de 
los funcionarios, quienes parece que en el momento 
de tomar posesión de sus cargos, el Espíritu Santo 
les trasmite toda la sabiduría necesaria para dirigir 
todas las actividades productivas hasta con pueril 
arrogancia. (Cuando pierden el cargo, instantáneamente 
recobran la falibilidad). 



Entre tanto, cada ministro se adjudica el 
mérito de los adelantos en actividades privadas 
industriales, comerciales, petroleras, energéticas, 
sin darse cuenta que esos avances ocurren a pesar 
de ellos y de todos los estorbos inherentes al 
sistema que ellos mismos implementan, y no 
como consecuencia de su acertada función. Claro, 
la prioridad número uno de su gestión es 
convencer a su jefe de que todo lo bueno se debe 
a sus aciertos, son "sus logros" y todo lo malo se 
debe a los picaros, especuladores y periodistas. 

Ningún Poder del gobierno funciona a 
satisfacción. Aunque lleguen hombres probos y 
bien intencionados al Poder Judicial, no se logra 
la pronta justicia y certeza del castigo para los 
asesinos, secuestradores y demás delincuentes. 
La cultura jurídica lo impide. Estamos atrapados 
por el sistema. 

El Poder Legislativo sigue pareciendo un circo 
en el que traducen mal las leyes de otras partes y 
de forma descarada interponen intereses políticos 



90 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA UBRE - Guatemala, 25 de enero de 1998 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



a los intereses de la nación. Así funciona el sistema 
que surge de nuestra cultura política. 

Nuestro sistema económico funciona 
mediocremente. Es casuístico y sacrifica los intereses 
de la población para emiquecer a grupos específicos 
que se ponen de acuerdo para explotar al resto. A 
ello, cínicamente le llaman "gobierno por consenso". 
La más costosa consecuencia que, por cierto pasa 
inadvertida, es que impide que se establezcan reglas 
generales y abstractas como fundamento de nuestro 
Corpus juris. Esa arbitrariedad administrativa del 
sistema provoca corrupción y desmoralización, 
defectos inherentes del sistema, sin importar quién 
llegue al poder. 



En componer el sistema no nos puede ayudar, 
ni el Fondo Monetario, ni el Banco Mundial, ni el 
Departamento de Estado. Es un problema de 
derecho y no económico. Esas instituciones son 
parte del sistema imperante y es el único que 
conocen. Por bien intencionados y dadivosos que 
estén, no es ése su campo. 



La discusión pertinente, si queremos encontrar 
soluciones de largo plazo, es de derecho, comenzando 
con la pregunta ¿cuál es la función propia del 
gobierno?, pregunta que no le interesará a ningún 
gobierno que esté en el poder. A corto plazo sólo nos 
queda resignación. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 91 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 11 de diciembre de 1997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Referente a papá Gobierno 



Qué bueno que en algo estemos de acuerdo con 
mí colega columnista Jorge González del Valle, pues 
nosotros los liberales (neos o paleos) también nos 
oponemos a que el gobierno salve a las empresas. Sin 
embargo, leyendo su columna de Siglo Veintiuno, 
Nov. 30, veo que nos confunde a los liberales con los 
empresarios mercantilistas que siempre acuden a "papá 
Gobierno". Lamentablemente, la confusión es muy 
generalizada porque hay dos significados de la palabra 
capitalista: los que lo son porque son dueños de capital, 
y los que lo son porque creen en el sistema liberal. 
(Marx bautizó el liberalismo con el nombre de 
capitalismo. Sus propósitos ha de haber tenido). El 
hecho es que ha causado mucha confusión, lo cual es 
una lástima porque hace más dificil la discusión. 

Parece paradójico que, históricamente, los más 

efectivos enemigos del capitalismo como sistema 
económico han sido los dueños del capital, los 
empresarios. Ellos entienden de administración de 
negocios, pero sólo algunos, de economía. La gran 
mayoría creen que la economía se debe "manejar" 
como manejan sus empresas. Tan es así que no es 
hasta época reciente que en los pensun de postgrado 
en administración de empresas, increíblemente no 
incluían teoría económica y, cuando ahora la 
incluyen, enfatizan la macro y no la microeconomía. 
(La micro es la explicación de los fenómenos 
económicos. La macro registra datos, pero no 
explica). La confusión derivada del doble 
significado de la palabra capitalista no es inocua, 
pues causa que a los hombres que son exitosos en 
asuntos económicos (negocios) automáticamente se 
les considere competentes en economía. 

Las diferencias son notables: el banquero exitoso 
obviamente entiende de banca, pero no tiene que 
comprender teoría monetaria, porque realmente no 
le es atingente. La teoría monetaria explica 
principalmente los factores que determinan el poder 
adquisitivo de la moneda. Pero para el quehacer 
bancario como intermediario entre depositante y 



deudor esto es inatingente. Le interesa "lo 
económico" pero no la economía per se. Otro ejemplo: 
El mercadólogo no tiene que saber de teoría de 
precios relativos, es decir, teoría de mercado. Como 
intermediario entre productor y consumidor, la 
teoría de mercado es inatingente. Su especialidad 
es muy diferente: mercadeo. Y, así, otros casos. 

Pero no es paradójico que los dueños de capital 
no sean amigos del mercado y busquen a papá 
gobierno para lograr privilegios, subsidios directos o 
indirectos, o que el gobierno les asegure el éxito de 
sus negocios y los salve cuando fracasan. Son personas 
normales en ese sentido. Todo el mundo busca 
seguridad. Todos tenemos aversión al riesgo. 
Ninguno quiere competidores internos o extranjeros. 
Y cuando las reglas del juego no prohiben privilegios, 
es lógico que todos traten de obtenerlos (a sacrificio 
de los demás, por supuesto). 

El sistema es muy difícil enderezarlo porque 
alrededor de cualquier sistema crecen grupos de 
presión para que no se cambie, para conservar 
privilegios, y este caso no es una excepción. Si nunca 
se hubieran establecido y existiera un régimen 
jurídico que prohibiera leyes casuísticas, otro gallo 
cantaría. 

Todos los privilegios se justifican con argumentos 
a favor del interés general y son bastante convincentes 
porque toda política produce beneficios y costos y es 
fácil hacer énfasis en los beneficios e ignorar los costos. 
Estos últimos se desconocen y menosprecian, pues 
los que pagan el plato están dispersos y a cada uno le 
corresponde un daño pequeño que no le compensa 
organizarse para protestar. Por ejemplo, la protección 
arancelaria constituye un impuesto regresivo del 
consumidor directamente al productor sin que el 
dinero pase por el gobierno. Pero a cada consumidor 
le afecta en poco monto, y aunque esté consciente del 
daño que le causa la desviación antieconómica de 
recursos, se siente impotente. 



92 - EL PAPEL DEL ESTADO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 19 de septiembre de 1996 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Inseguridad jurídica 



Con frecuencia se confunde lo que quiere decir 
seguridad jurídica con legislación abundante. Es 
cierto que con la mejor intención se pretende pasar 
una ley para cualquier cosa, para que no quede nada 
sin su ley. Pero como no se puede conocer ni prever 
todos los vericuetos de cada tema, se reviste de 
autoridad discrecional a los encargados de su 
cumplimiento quienes, además, se encargarán de 
reglamentar su aplicación. La ley queda entonces 
sustituida por la voluntad del funcionario y 
legalizada por decreto. ¡Eso no es seguridad jurídica, 
sino todo lo contrario: arbitrariedad burocrática! 
La diferencia entre la legislación y el Derecho es 
elusiva porque cualquier cosa se puede legalizar, 
como muestra el ejemplo de la esclavitud. 

El ámbito de la ley, para que efectivamente 
brinde seguridad jurídica, debe estar circunscrito, 
muy circunscrito a lo que puede y debe regirse por 
leyes generales y abstractas que garanticen conducta 
respetuosa por parte de los habitantes. No conducta 
conveniente, so pena de caer en un Gobierno 
paternalista, arbitrario, discrecional, caracterizado 
por la imposición de los criterios del funcionario 
de turno sobre lo que a la gente le conviene. 
Entonces la ley será la voluntad de los funcionarios 
y no los principios rectores de conducta respetuosa. 
En consecuencia, incentiva la corrupción. No se 
debe legislar pensando en que los que ejercen el 
poder discrecionalmente serán buenos y honrados, 

Í)orque con ellos no habría problemas. Se debe 
egislar pensando en que la ley puede caer en manos 
de gente imperfecta que puede caer en tentación. 

Dirigir la actividad económica es muy complejo. 
Requiere omnisciencia y nadie es omnisciente. Dos 
ejemplos: 

No puede haber mayor beneficio para los 
consumidores que cuando todos los competidores 
están tratando de quitarse los clientes unos a otros 
en el intento de satisfacer mejor a los consumidores, 
ofreciendo mejores o más baratos sustitutos. Se 
habla de legislar contra monopolios. Pero, para 
beneficio del consumidor, todos deberían tratar de 
ser monopolistas o sea, tratar de eliminar a sus 
competidores, pero no con protección y privilegios 
gubernamentales. 

¿Qué puede hacer el Gobierno para fomentar la 
competencia? Simplemente no estorbarla, no 
impedirla, no otorgar privilegios de exclusividad, 
no dar concesiones, no requerir autorizaciones para 



actividades lícitas, no establecer impedimentos a la 
entrada de nuevos competidores, no poner 
aranceles de importación para proteger al productor 
local. No puede hacer nada positivo, pues no puede 
obliga'r a nadie a entrar a competir por ley. 
Tampoco puede, por ejemplo, prohibir que se instale 
la primera fábrica de cualquier cosa hasta que esté 
la segunda. 

Las llamadas prácticas monopólicas en sí son 
beneficiosas para el consumidor, pues si alguien baja 
los precios para inhibir competencia, magnífico, pues 
es evidencia de que la competencia potencial está 
surtiendo buen efecto para los consumidores. Ello es 
un reconocimiento de que sí sube los precios inducirá 
competencia y, si está dispuesto a bajar los precios 
para impedirla, por la misma razón no los va a subir 
para no inducir a nuevos competidores. Lo importante 
es la contestabilidad, es decir, que el mercado sea 
disputable. 

Otro ejemplo de ingenuidad legislativa nos lo 
ofrece la recién aprobada ley que prohibe a los 
ciudadanos menores de 25 años portar armas. 
Demuestra ingenuidad porque por definición a los 
criminales la ley les viene del norte, así que este 
tipo de ley solamente convierte en indefensas 
victimas a los jóvenes que sí respetan la ley. 

Un reciente y exhaustivo estudio presentado en el 
Instituto CATO de Washington demuestra que donde 
han desarmado a los ciudadanos respetuosos de la 
ley, aumenta la crinünalidad porque disminuye el 
riesgo a los criminales. Ello no sorprende a quienes 
no han perdido el sentido común. El asunto no es, 
pues, tan sencillo. Prohibir a los jóvenes tomar 
medidas de seguridad en esta época de tanta violencia 
es ingrato, pues más de algunos rnorirán y algunas 
serán violadas debido a esa disposición. 

Por otro lado, el simple hecho de discriminar 
entre ciudadanos por razón de edad demuestra 
cuan poca comprensión existe de lo que es un 
Gobierno representativo democrático porque una 
de las razones por la cual es tradidonalmente aceptado 
-con todo y sus defectos- es porque no es válido 
hacer leyes para quitar derechos a unos pero no a 
otros. La ridiculez más grande es decir que esa ley 
no viola el principio de generalidad; siempre se 
podrá encontrar una justificación si se quiere 
discriminar: esta ley afecta a todos por igual, si se 
llaman Pedro Sánchez, tienen cuarenta años y miden 
un metro ochenta. 



ANCRL RONCEDRO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -93 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 4 de octubre de 1999 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



La disyuntiva insoslayable 

El problema: ¿qué tipo de gobierno queremos? 



Muchos comprenden que una economía de 
mercado es más eficiente y más próspera -hay 
menos pobreza y menos problemas sociales- pero 
piensan que no es aceptable porque el resultado de 
solamente aplicar las normas de buena conducta en 
que se basa la sociedad libre y no buscar resultados 
dejaría problemas sociales desatendidos y habría 
mayor desigualdad de riqueza. En consecuencia, 
piensan que quizá conviene más un gobierno bajo 
el cual las leyes y reglamentos se hacen para 
encauzar los actos de los habitantes hacia lograr los 
resultados deseados -planificación estatal-. Otros 
piensan en que quizá una mezcla es lo que conviene 
y buscan el "tercer" sistema. 

Aquí surge una disyuntiva insoslayable: o 
pretendemos libertad bajo normas de conducta o 
buscamos resultados -ej.: menor desigualdad de 
riqueza-.Tenemos que ser realistas y aceptar que 
vivimos en un mundo imperfecto, que los dos 
sistemas son imperfectos y que nuestra única 
alternativa es escoger la menor imperfección: o 
normar conducta o buscar resultados. Lo uno 
excluye y destruye a lo otro. Si optamos por regir 
conducta, las leyes tienen que ser iguales para todos, 
establecidas a priori, y tener certeza de que los 
resultados serán respetados. A eso es lo que 
llamamos gobierno de Ley y no de hombres. Ej. 
Cuando una misma regla deportiva se aplica a todos 
por igual, los resultados no van a ser iguales porque 
todos somos desiguales. Si lo que se busca es que el 
resultado sea igual ya no se podría tratar a todos 
por igual, pues habría que ayudar al menos apto y 
estorbar a los más hábiles. El arbitro hace respetar 
normas de conducta y no interfiere en los resultados. 

Cualquiera de los dos sistemas puede ser 
democrático: en el gobierno de Ley la mayoría hace 



las leyes con carácter de normas de conducta justa -no 
matar, no robar, cumplir compromisos, etc.-, y las 
personas actúan libremente. En el gobierno de 
hombres, las leyes se hacen para dirigir y encauzar 
los actos de los habitantes -planificación estatal- 
hacia lograr los resultados. Parte del problema se 
deriva de que como todos planificamos nuestras 
vidas y negocios, es fácil caer en la trampa de creer 
que igualmente es más lógico planificar la economía. 
Otra cosa es planificar la administración del 
gobierno. 

Ahora ya el mundo tiene suficiente experiencia 
para saber que la planificación del quehacer 
económico de los ciudadanos por parte del 
Estado no produce la anhelada prosperidad. Y 
que, por el contrario, el hacer cumplir normas de 
buena conducta sí lo logra. Lo malo es que no es 
obvio el cómo sucederán las cosas si no se 
planifican. Ej.: quién producirá comida o 
electricidad se entiende fácil, pero ¿quién cuidará 
al menesteroso si no lo cuida el Gobierno? En 
primer lugar, los problemas serían de muchísima 
menor dimensión en condiciones de crecimiento 
y prosperidad. Segundo, en tanto los gobiernos 
no se abroguen la responsabilidad y sustituyan la 
ayuda voluntaria -caridad privada con fondos 
propios- y la familiar, éstas volverán a surgir en 
las muy diversas formas como en el pasado. Y, 
tercero, el problema se minimiza, más aún si el 
Gobierno no fomenta la indigencia y ayuda 
exclusivamente al menesteroso. 

Al fin de cuentas, ¿qué tan malo puede suceder 
si el Gobierno es efectivo en impedir mala conducta 
y, en consecuencia, lo único que pueden hacer las 
personas -si quieren prosperar- es servir mejor a 
los demás? 



94 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA UBRE. 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Uso legítimo e ilegítimo de la fuerza 



Al OBSERVAR LAS DESGRACIAS que ocurren en el mundo 
que no se deben a catástrofes naturales sino a la 
pobreza generalizada -mala alimentación, falta de 
medicinas, mortalidad juvenil, analfabetismo, etc- 
podemos observar que invariablemente alguien está 
ejercitando la fuerza para inhibir e impedir los actos 
pacíficos y libres de los demás. Esto suele darse 
con las mejores intenciones por quienes creen saber, 
mejor que los demás qué es lo que le conviene a la 
humanidad y tienen una visión poco realista de lo 
que puede hacer un gobierno reglamentando las 
actividades de los demás. No tienen ni modestia ni 
empacho en utilizar el poder para imponer su 
criterio. Unos usan la fuerza totalitariamente, otros 
legalizan su imposición seduciendo a la mayoría 
para que apoye en forma "democrática" el uso de 
la fuerza. 

Conviene reiterar que no critico el uso legítimo 
de la fuerza para proteger derechos de los individuos, 
como son la libertad de disponer pacíficamente de su 
persona y de sus legítimas posesiones, pues para ello 
surgieron los gobiernos. Pero se toma ilegítimo el uso 
de la fuerza cuando se usa para impedir actos pacíficos 
y respetuosos por el hecho de simplemente 
considerarlos inconverüentes. Es decir, que creen que 
su responsabilidad es hacer prevalecer por la fuerza 
su criterio de lo que "conviene", sobre el "derecho" 
de las personas. Para colmo, olvidan la conveniencia 
de que prive el derecho y no la discreción arbitraria. 

Se manifiesta el uso ilegítimo de la fuerza a través 
de leyes y reglamentos emitidos para que la gente 
haga lo que libremente no haría o para que se 
abstenga de hacer lo que haría, aunque sea pacífico 
y respetuoso. Así, por la fuerza nos privan de todas 
las oportunidades que no se les ocurran poque no 



les parecen a quienes detentan el poder. Las leyes 
no se limitan a proteger derechos sino a implementar 
políticas "convenientes". Así es como se impide el 
progreso y se fabrica pobreza y si aceptamos esa 
manera tan miope de regir nuestro destino, no nos 
quejemos. 

¿Por qué no se acepta que rija la norma que la 
gente pueda hacer todo lo que sea pacífico, que no 
sea fraudulento y que no viole derechos ajenos? 
¿Por qué, en la práctica, la mayor parte de la gente 
se opone ese principio de convivencia social? Por 
ejemplo, ¿por qué se usa la fuerza de la ley para 
impedir a los padres de familia educar a sus propios 
hijos como crean más conveniente? Una cosa es 
que el gobierno provea educación, pero otra es usar 
la fuerza pública para impedir que otros, los propios 
padres, eduquen a sus hijos como ellos: crean 
conveniente. 

¿Por qué está tan aceptado el uso de la fuerza 
para despojar -confiscar- a alguno lo legítimamente 
adquirido para transferírselo a otro? Obviamente 
ello viola el principio de que las personas tienen 
derecho de propiedad al fruto de su propio trabajo 
y esfuerzo. 

Esa manera de gobernar es la más generalizada 
en el mundo y nos explica por qué países ex 
socialistas no han logrado pasar a una economía de 
mercado. No copian el modelo que hizo grande a, 
por ejemplo, EE.UU, sino el modelo que tiene ahora, 
el cual dista mucho de un gobierno de principios 
como el que privó durante su formación y 
crecimiento. 



ÁNG E L RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 95 



PRENSA LIBRE - Guatemala.lS de junio de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Seguimos atrasándonos 

Algún día, si queremos progresar, deberemos limitar el gobierno a su legítima 
función y sacarlo de las actividades pacíficas de los habitantes. 



Entrando a la capital por las mañanas se ve lo 
mucho que sufre la población para poder ganarse 
la vida: una joven mujer caminando por la calle de 
lodo con una bolsita de plástico en la mano en la 
que lleva los zapatos limpios que podrá usar donde 
trabaja. 

Luego se empacará como sardina en un viejo 
autobús sufriendo humillación. Dos veces al día se 
observa a hombres y mujeres subiéndose aun pick- 
up en el que se transportarán a la ciudad. Adelante 
en la carretera va un ciclista ocupando un carril 
porque las carreteras no tienen espacio ni para 
bicicletas ni andén para peatones en este país de 
pobres sin carro. Más adelante una ambulancia 
recoge a una persona atropellada. En cada parada 
de bus personas subiéndose al pedalazo empujan 
para no llegar tarde al trabajo. 

Nos estamos quedando atrás del progreso. No 
todos, pues siempre habrá un sector que disfruta 
de adelantos modernos en sus métodos y procesos 
de producción y de satisfacción de necesidades. 

La causa sigue siendo la misma: los gobiernos 
de la "sociedad política". Muy deficientes en 
desempeñar su principal función de proveer 
seguridad y pronta justicia, pero inconscientes de 
sus limitaciones, los gobiernos se inmiscuyen en todo 
lo habido y por haber, sofocando a los habitantes 
en trámites, estúpidas reglamentaciones y controles 
que los empuja a la ineficiente economía informal. 
La pretensión de conocimiento de la "sociedad 
política" daría risa si sus consecuencias no fuesen 
tan trágicas. No más llegan al gobierno "los nuevos" 



quieren reformar todo y pasar leyes y reglamentos 
para "componer" todo lo que les parece está mal. En 
tanto no saquemos al gobierno de la esfera privada 
donde no tiene que estar metido, seguiremos en la 
cola del progreso. 



Habiendo tantas cosas que simplificar para atender 
el futuro, los miembros de la "sociedad política" recién 
llegados al poder quieren revisar el pasado, las 
privatizaciones y cualquier otra cosa del gobierno 
anterior, por razones meramente políticas, porque 
nadie les cree que es por genuino patriotismo. No 
van a llegar a nada pero si han asustado ya a 
inversionistas. Da la impresión que la "sociedad 
política" está integrada por nihilistas. (Los nihilistas 
sostienen que lo que existe es tan malo que es deseable 
destruirlo independientemente de que no se tenga 
sustituto alguno). 



Mucha gente cree que sí es función del gobierno 
producir prosperidad, pero para intentarlo el gobierno 
no se puede limitar a lo que es propiamente gobernar 
sino se tiene que constituir como agente económico, 
fijando tasa de cambio, tasa de interés, estipulando 
condiciones contractuales a trabajadores, protegiendo 
negocios de unos a costillas de otros, distorsionando 
señales del mercado para "encauzar" la economía por 
donde su estrecha imaginación cree que debe ir, 
redistribuir la producción de unos para beneficio del 
otros, y hasta sus ridiculas Tiendas Copo. En fin, 
olvídese del progreso, porque si la "sociedad pob'tica" 
va a dirigir la "sociedad productiva" es seguro que 
seguiremos atrasados. ¡Pobres los pobres! 



96 - EL PAPKL DEL ESTADO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 19 de noviembre de 2000 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 
MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Sociedad política vs. Sociedad civil 

Antes de encargar a la sociedad política la solución de nuestros problemas 

económicos, deberíamos recordar como lo han hecho y compararlo con la forma de 

resolver problemas de la sociedad civil, en el mercado. 



Existe generalizada tendencia a intentar 
resolver problemas económicos-sociales mediante 
la acción política, es decir, confiando en que el 
gobierno podrá corregir en forma más justa y 
eficiente los males percibidos. 

No solamente los problemas propios de 
bienes públicos como la justicia, sino también los 
económicos, como el de energía. Con frecuencia se 
oye "debería haber una ley...". 

Es comprensible por que es intuitivo pensar 
que la opción libre es desordenada porque no está 
dirigida ni reglamentada por alguien, mientras la 
opción pública, es decir, gubernamental, será 
planificada y ordenada por personas "desinteresadas" 
cuyo móvü es el bienestar general, en contraste con el 
actuar egoísta de las personas en el mercado. 

Pero esa visión romántica del gobierno no 
se parece a la realidad, como vemos cuando se 
escuchan discusiones respecto a la sociedad política 
y se resalta la corrupción e ineptitud. ¿Acaso no 
son los mismos? 

Obviamente, una cosa es el mito y otra la 
realidad. ¿Desde cuándo son los burócratas 
humanos menos imperfectos y egoístas que los 
demás? 

Antes de encargar a la sociedad política la 
solución de nuestros problemas económicos, 
deberíamos recordar cómo lo han hecho y compararlo 
con la forma de resolver problemas de la sociedad 
civil, en el mercado. 

Veamos cuáles son los incentivos bajo los 
cuales se trabaja en ambas sociedades, los límites 
de los errores, los constreñimientos a que están 



sujetos, la responsabilidad con que actúan, la 
honradez y diligencia que han mostrado, y haberle 
encargado a la sociedad política las comunicaciones. 
Por ello vemos en todo el mundo la repriyatización 
de lo que anteriormente fue privado. ¿Qué podemos 
pensar de un país que teniendo un ferrocarril que 
funcionaba, imperfectamente lo destruye la 
sociedad política al grado que ya no funcionó del 
todo y habrá que reconstruirlo por ser tan necesario 
en un país con insuficientes vías de comunicación? 
¿Qué pensar de la sociedad política cuando primero 
obstaculiza el desarrollo eléctrico privado, termina 
por nacionalizarlo y literalmente prohibe a los civiles 
que generen y vendan electricidad? ¿Qué de la 
sociedad política que literalmente prohibe a los 
habitantes particulares (la sociedad civil) proveerse 
unos a otros el servicio de comunicaciones, libre y 
pacíficamente. 

El resultado de no "dejar hacer" fue el de 
agravar nuestro subdesarroUo, es decir, aumentar 
nuestra pobreza. Hoy el error ha sido parcialmente 
corregido. Enfatizo "parcialmente", porque persiste 
el afán en la sociedad política (gobierno y 
burocracia) de "regular" las actividades de la 
sociedad civil. 

Quieren regular el desenvolvimiento de las 
actividades mismas y no sólo velar para que la gente 
se comporte bien, no cometa actos criminales como 
fraude y robo o recurra a la violencia o intimidación. 
Quieren que se haga lo que "conviene", según la 
sociedad política. 

Es decir, no quieren que el gobierno se 
limite a restringir a las personas a actos pacíficos e 
intercambios consentidos sino sobreponer su 
criterio, los términos de los intercambios y hasta la 
forma de hacerlo. 



opinión 
CONCIENCIA 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 4 de enero de 2001 



MARÍA DEL CARMEN ACEÑA 



Recomendaciones para el año 2001 

Según la última encuesta, la población opina que el principal 
problema es el desempleo. 



Varias acciones del gobierno generaron, durante 
el primer año del FRG, un ambiente de incertidumbre, 
especialmente entre los líderes de opinión. Se percibe 
que las reglas no están claras ni el rumbo definido, y 
las expectativas de los agentes económicos son muy 
pesimistas. Según la última encuesta, la población 
opina que el principal problema de nuestro país es el 
desempleo. 

Es necesario reconocer que los problemas que 
actualmente tenemos en Guatemala son, en gran 
parte, estructurales y no necesariamente coyunturales, 
por lo que las acciones, especialmente las que 
modifican la estructura, deben ser discutidas y 
consensuadas para garantizar su aceptación y 
permanencia en el largo plazo. 

Lo más importante en los próximos años es que 
el Gobierno haga explícito en detalle su plan, y que 
las acciones sean consistentes y congruentes con el 
mismo. Un 80% de los líderes de opinión comentan 
en la última encuesta que el Gobierno no está 
implementando un plan, y cuatro de cada 10 
guatemaltecos avalan esta afirmación. La 
incertidumbre percibida por los agentes económicos 
no es positiva para atraer inversión ni para generar 
más y mejores empleos. 

Los desafíos presentados para los próximos tres 
años son: 1) reactivar la economía; 2) desarrollar un 
conjunto de políticas consistentes con un aumento 
gradual de la tasa de crecimiento económico, así como 
lograr la estabilidad del país, manteniendo la inflación 
baja y contar con una política cambiaría congruente con 
el crecimiento y la estabilidad; 3) avanzar en una 
política de comercio exterior que busque la apertura 



comercial y promueva las exportaciones; 4) concluir 
las reformas de infraestructura que promuevan la 
competencia, especialmente en los sectores portuarios 
y de aeronáutica civil, y fortalecer los entes rectores; 
5) diseñar y ejecutar una política social que 
garantice a los guatemaltecos ciertas 
condiciones mínimas, como educación 
primaria, salud preventiva, servicios básicos 
y otros; y 6) continuar con la modernización 
del Estado. 

Sin embargo, para afrontar con éxito tales 
desafíos, se recomienda primero discutir ampliamente 
cuál será el rol del Estado, incluyendo el del Gobierno, 
en la economía y en la estrategia de desarrollo social 
durante los próximos años, en el marco constitucional, 
según el espíritu de los Acuerdos de Paz y lo acordado 
en el Pacto Fiscal. Lo que se percibe es que los 
integrantes del equipo de gobierno tienen conceptos 
distintos del papel del Estado en la sociedad. Algunos 
analistas políticos señalan conflicto de visiones y 
distintas agendas. Será difícil avanzar en la 
modernización del Estado y en una estrategia de 
descentralización, sino se tiene claro este punto. Esto 
implica invertir tiempo en la discusión de proyectos 
de ley, dialogar e intercambiar pimtos de vista, antes 
de tomar decisiones trascendentales para el país. 

Se desea que el Gobierno logre el propósito de 
los lincamientos presentados en noviembre de 1999: 
"Sentar las bases que posibiliten acelerar el tránsito 
hacia una sociedad más democrática, una economía 
más eficiente y competitiva, y un sistema social más 
justo y equitativo, que permita lograr un auténtico 
desarrollo humano sustentado, en la tolerancia, el 
bienestar y la solidaridad". 



97 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 3 de septiembre de 1998 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



El paralelismo entre Guatemala y Rusia 



Interrumpo mi serie del marxismo para tocar un 
tema de mucha actualidad, pero seguiré en futuras 
columnas. 

Muchas personas se preguntan el porqué de 
nuestra inestabilidad cambiaría, vis-a-vis la crisis de 
Asia y de Rusia, por lo qué en esta columna trataré 
de explicar el porqué del contagio. 

En 1992, mientras participaba en una competencia 
alrededor del mundo, tripulando un pequeño avión, 
entré a Rusia por Moscú, en donde estuve tres días 
conociendo la nueva situación rusa, y luego visité 
Omsk, Irkutsk, cerca de Mongolia. Yakutsk, en plena 
Siberia y Anadyr en el extremo oriental. Cuando salí 
de Rusia, después de ocho días, y volando sobre el 
estrecho de Bering sentí una sensación de alivio 
tremenda, pues los ciudadanos rusos no gozaban de 
libertad sino de libertinaje; el estado de derecho era 
inexistente y Rusia estaba condenada al fracaso 
económico y a vivir en anarquía. Lo peor era que le 
iban a echar la culpa al neoliberalismo, sin hacer un 
anáüsis honesto de las causas del fracaso económico 
de esta gran nación, que bajo la bota stalinista llegó a 
ser una potencia mundial, aunque fuera en apariencia. 

Mis temores respecto a Rusia han sido confirmados 
por publicaciones como The Economis y Crónica, las 
cuales han documentado el papel preponderante en 
la economía de Rusia, que tienen las mafias 
organizadas. Cuando los comunistas vieron caer su 
sistema, empezaron a piñatizar todas las empresas del 
Estado, el cual era dueño del 100 por ciento de la 
economía. El imperio comunista devino en el impeno 
anarquista, enlugardeestablecer el gobiemo,el impeno 



de la ley. Esa es la razón por la cual Rusia no saldrá 
de la crisis económica en por lo menos una 
generación, luego que nombren a un gobierno capaz 
de establecer el estado de derecho. El caso de 
Guatemala es similar, tenemos recursos naturales, 
una banca central sana, tenemos capital humano, una 
posición geográfica envidiable (somos el ombHgo del 
mundo), gozamos de bastante Hbertad para invertir 
en cualquier actividad económica, y sin embargo, 
somos tan pobres. 

La respuesta a nuestros problemas económicos no 
está en tomar medidas económicas como intervenir 
en el sistema de precios, incluyendo el precio de las 
divisas, sino en comprender que nuestro problema 
económico es un problema de derecho, y en especial 
de respeto al derecho de propiedad. 

Para lograr crecimiento económico se necesita 
capitalprivado(nodonacionesopréstamos),invertido 
en las actividades económicas que el mercado haga 
rentables. Para no caer en los vicios del crédito fádl en 
que cayeron los países asiáticos. 

El capital privado nunca vendrá a nuestra patria 
mientras el gobierno no quiera y pueda establecer un 
Estado de Derecho. 

Si el gobierno quiere frenar la devaluación de 
nuestra moneda, le conviene más el apHcar la inyección 
letal a todos los asesinos y secuestradores, denunciando 
el pacto de San José, que en desperdiciar las reservas 
internacionales que podrían utilizarse para fines 
más rentables. 



98 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 99 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 25 de junio de 1997 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



Costo de oportunidad 



Cada vez que tomamos una decisión incurrimos 
en un costo directo y en un costo de oportunidad. 
El costo directo está representado por el tiempo o 
por los recursos que asignamos a la opción elegida, 
y el costo de oportunidad, por los valores que nos 
hubieran representado las opciones que no elegimos 
y que hubiera sido factible elegir, ceteris paribus. 

Veamos un ejemplo: el señor Pérez tiene Q.50 
mil y las opciones de comprar un carro, irse a Europa 
un mes, pagar la educación universitaria de su único 
hijo, o pagar una operación quirúrgica para 
prolongar la vida de su señora madre. El precio de 
cada opción vamos a asumir que es el mismo (Q.50 
mil), pero el valor subjetivo para el señor Pérez es 
muy personal y variable, según su utilidad marginal. 
Asumamos que el señor Pérez escoge la operación 
de su señora madre a un costo directo de Q.50 mil; 
él incurre, automáticamente, en el costo de tener 
que transportarse en colectivo, o en el costo de 
posponer su viaje, o en el costo de perder la 
oportunidad de garantizar la educación superior 
de su hijo. 

Como cada acción humana tiene muchas opciones 
altemas, significa que siempre que actuamos, o dejamos 
de hacerlo, incurrimos en múltiples costos de 
oportunidad, por lo que para simplificar el siguiente 
análisis propondré que el costo de oportunidad de las 
decisiones más superfluas lo constituye el valor de las 
opciones más urgentes. En el ejemplo anterior el costo 
de oportunidad de ir a Europa (la opción más superflua) 
es la vida de la señora (la opdón más importante), ambas 
valoraciones a mi criterio. 



Los que manejan el presupuesto de la nación, tanto 
el Ejecutivo que lo propone, como el Legislativo que lo 
aprueba, sólo nos hablan de la necesidad de expropiar 
recursos privados vía impuestos para costear el gasto 
público y nos dan las cantidades de cada partida 
presupuestaria, pero desafortunadamente no contamos 
con un inventario de las necesidades más elementales 
para la población con sus respectivos costos en quetzales 
para poder asignar los respectivos costos de oportunidad. 

Sin embargo, para ilustrar el concepto podríamos 
asignar algunos costos de oportunidad a las 
siguientes actividades de Estado: 



• Honorarios de los 68 asesores del Congreso: costo 
directo, cinco millones de quetzales; costo de 
oportunidad, 50 jueces para volver más eficiente el 
sistema judicial. 

• Ministerio de Cultura: costo directo, Q.72 millones 
anuales; costo de oportunidad, decenas de miles de 
niños en el área rural que podrían ser atendidos con 
medicina preventiva. 

• Universidad de San Carlos: costo directo, Q.300 
millones anuales; costo de oportunidad, un millón y 
medio de personas alfabetizadas cada año. (La 
Fundación Castillo Love invierte Q.200 por cada 
alfabetizado). Sería apropiado que para la próxima 
graduación de la Carolina se invitara al acto solemne 
a este millón y medio de iletrados, que perdieron la 
oportunidad de adquirir los mínimos conocimientos 
en aras de m antenerelsíflíw quo de la educación 
SI iperior politizada. 

• Banco de Guatemala: costo directo, mil millones de 
quetzales anuales (déficit cuasifiscal); costo de 
oportunidad, un millón de viviendas que no se 
construyen por las tasas de interés; una tasa de 
desempleo y subempleo del 50% por la misma 
razón, y un índice de pobreza del 70%, por mantener 
una política monetaria hostil a la inversión. 

• GUATEL, INDE, FEGUA, Empresa Eléctrica, et al: 
costo directo pagado por los usuarios, costo de 
oportunidad, 95% de la población sin teléfono; 70% 
sin servicio eléctrico, domiciliar; 50% de subempleo 
por falta de infraestructura para atraer nueva 
inversión productiva de la que genera empleo. 

• Protección arancelaria y no arancelaria a las 
industrias estratégicas nacionales: costo directo de 
varias centenas de millones de quetzales pagados 
por los consumidores; costo de oportunidad -índice 
de pobreza superior al 70% causado p>or este modelo 
de economía cepalina y mercantilista-. 

Muy acertado el licenciado Willy Zapata al sugerir a 
los industriales que hay que privatizar el sector privado. 

Ojalá que en el próximo presupuesto de La Nación 
se tomen en cuenta los costos de oportunidad para 
asignar el mismo. 



100 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 8 de septiembre de 1997 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



El tema fiscal 



El Estado tiene una misión que cumplir, como 
lo es preservar los derechos fundamentales de todos 
los ciudadanos; pero, además, el Estado puede 
decidir financiar ciertos privilegios que hacen a toda 
la sociedad más eficiente y la vida en dicha sociedad 
más tolerable y menos violenta. Estos privilegios 
que casi todas las sociedades otorgan a sus miembros 
son infraestructura, la educación primaria, los 
servicios de medicina preventiva y curativa para 
los indigentes y programas de vivienda mínima. 

Para lograr lo anterior el Estado necesita dos 
cosas: voluntad política y recursos financieros. En 
esta columna trataré de comunicar ciertas 
consideraciones sobre el tema financiero del sector 
público. 

Premisas 

a) El Estado no debe ejecutar ninguna tarea que el 
sector privado pueda hacer, pues lo hace mal por 
falta de incentivos y por falta de responsabilidad 
(accomtability) de los empleados públicos. 

b) El Estado puede financiar educación primaria 
pero no impartirla. Con el sistema de vouchers 
los padres pueden buscar la mejor opción para 
sus hijos. 

c) El Estado puede financiar programas de salud, 
pero los usuarios deben poder escoger la 
organización que, en un ambiente competitivo, 
les brinde el mejor servicio. 

d) El seguro social y el de previsión deben ser libres 
y competitivos; los trabajadores deberían poder 
escoger el que les sea más atractivo. 

e) El Estado necesita recursos económicos para 
cumplir su misión, los cuales obtiene vía 
impuestos o vía endeudamiento. La opción de 
pedirle al Banco Central está cerrada y así debe 
permanecer, aunque algún irresponsable quiera 
abrir esa ventana inflacionaria de nuevo. 

f) La estructura impositiva debe ser diseñada de 
tal manera que la sociedad no sufra una merma 



en su capitalización, pues de esto depende el 
nivel de salarios y el índice de empleo. 

g) La tasa de inflación superior al 2% no tiene 
justificación, ni económica ni moral. 

h) La estructura impositiva debe respetar los 
principios de equidad, eficiencia y capacidad de 
pago. 

Propuesta de reforma tributaria que respete las 
premisas anteriores: 

a) Establecer únicamente tres impuestos: impuesto 
a la tierra, impuesto al consumo e impuesto a 
los combustibles. 

b) El impuesto a la tierra sustituiría al lUSI, estaría 
calculado con base en el área de cada propiedad 
(en lugar de un autoavalúo de fantasía) y daría 
derecho a los propietarios a demandar al Estado 
por cualquier violación a su derecho a dicha 
propiedad. Todas las propiedades pagarían la 
misma cantidad de impuestos por área (e.g. 100 
Q/mz/año), sin importar si son ociosas, poco 
productivas o muy productivas; tampoco 
importaría si tienen construcción o están 
cultivadas. 

c) El impuesto al consumo es el IVA y tiene la 
característica de ser económicamente neutro, y 
no destruye la formación de capital que en un 
país con varios millones de subempleados es tan 
necesario. 

d) El impuesto a los combustibles se debe destinar 
a mantener la red vial del país. 

¿Y el Impuesto Sobre la Renta? 

Desafortunadamente el ISR no es equitativo (la 
clase media lo paga más, en términos relativos), no 
es eficiente (es caro de cobrar) y destruye la base 
de capital de cualquier sociedad. 

Objeciones comunes: Pero el ISR ayuda a cerrar la 
brecha que se da entre clases sociales, y la igualdad es un 



ÁNGEL R0NCP:R0 MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 101 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 8 septiembre de 1997 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



tema de justicia. Actualmente, el capital puede viajar 
con la velocidad de un fax, por lo que siempre estará 
emigrando hacia donde le ofrezcan mayores 
ventajas. El costo de buscar la efímera igualdad lo 
pagan los que no tienen oportunidades en nuestro 
país. 

¿Y los impuestos de importación? 

Como medida fiscal no son necesarios, pues el 
IVA los compensa, y como medida proteccionista 



constituyen una de las causas más seguras del atraso 
económico de nuestros países. 

Guatemala necesita mucho capital para ser 
invertido en actividades productivas, pero 
impuestos retroactivos como el ISET lo dirigen hacia 
otras actividades como lo es el papel financiero 
expresado en dólares, por la sencilla razón de que 
estos instrumentos no son invadidos, no tienen 
precios tope, no están afectados por la inflación y 
carecen de inseguridad fiscal. 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 



MARTA YOLANDA DÍAZ-DURÁN A. 



Gordo, arrogante, ineficiente, 
ineficaz, entrometido 



No se asuste, no estoy insultando a nadie. Sólo 
menciono algunos de los más conocidos atributos de 
casi todos los gobiernos de Latinoamérica: desde 
Argentina hasta México, pasando por Ecuador y sin 
olvidar a Guatemala. Gordos, por que son de peso 
completo y nos toca a la población aguantarlos y 
mantener su insaciable hambre. Arrogante al 
tomarse y abusar de facultades y poderes que no le 
corresponden. Ineficiente al hacer lo posible porque 
los recursos escasos sean dilapidados. Ineficaz al 
no cumplir su razón de ser y entrometidos por 
querer controlar la vida de los ciudadanos. Hay 
algunos países, en los cuales la situación llega a 
extremos, como el caso de Ecuador, y no digamos 
Cuba. Pero eso no quiere decir que en mayor o 
menor escala, no se repita este patrón en las demás 
naciones. 

Démosles el beneficio de la duda y pensemos que sus 
intenciones son buenas, sin olvidar que de buenas 
intenciones está empedrado el camino al infierno. Pero 
con todo y sus buenísimas intenciones, los gobiernos de 
América Latina no han logrado crear un ambiente político 
y económico que ayude a nuestros pueblos a desarrollarse 
y aumentar el nivel de vida de las personas. Entre las 
principales causas del fracaso de los gobiernos en América 
Latina — salvo raras excepciones como Chile — se 
encuentran las poKticas económicas aplicadas, consistentes 
en una serie de medidas con características similares: 
mercantilistas, intervencionistas y mixtas. Dichas 
políticas tienen fallas fundamentales que, una vez 
puesta en evidencia su mediocridad, proceden a buscar 
chivos expiatorios para señalarlos como culpables del 
desastre. Desde hace más de cinco décadas se viene 
adoptando en América Latina políticas paternalistas 
de Estado Benefactor pero, irónicamente, se culpa de 
los resultados negativos a las políticas neoliberales casi 
inexistentes y que son las que ayudan a suavizar la 
precaria situación. 

Estos gobiernos — con omnipotentes bancos 
centrales manejados por juntas monetarias 
politizadas, que creen tener mayor conocimiento 
que los actores del mercado— se preocupan por 
controlar y proteger a la banca privada. Gobiernos 



que discrecionalmente emiten medios de pago y 
manejan a su antojo el circulante, provocando 
inflación que acaba con el ahorro, distorsiona los 
indicadores económicos, redistribuye la pobreza, 
crea crisis financieras y debilita el poder adquisitivo 
del dinero. 

Los gobiernos — únicos responsables del proceso 
inflacionario — decretan la guerra a la inflación con 
leyes de protección al consumidor y acusando a los 
empresarios de ladrones, acaparadores y especuladores. 
Por otro lado, empresarios que existen gracias a 
privilegios y al favor de los gobernantes de turno 
que, con sólo modificar decretos o hacer leyes a la 
medida, crean o destruyen tal o cual empresa o 
actividad productiva. Como buenos politiqueros, 
decretan salarios mínimos, aguinaldos, bonos, 
indemnizaciones, subsidios al deporte, a la vivienda, 
viajes a la luna y otras erogaciones que provocan 
desempleo, deteniendo el desarrollo de los más 
necesitados. 

Para sufragar sus excesivos gastos, inventan 
reformas fiscales exprimiendo aún más al agobiado 
contribuyente. Envían pomposas misiones al 
exterior para mendigar préstamos de insütuciones 
financieras internacionales y países amigos. A pesar 
de la evidencia de que el Gobierno es el peor 
empresario, pelean a morir contra la privatización 
de las empresas del Estado y continúan brindando 
servicios pésimos al publico indefenso que tiene la 
suerte de tener acceso a ellos. ¿Y la inversión 
privada? Brilla por su ausencia, por la falta de 
incentivos y la inexistencia de reglas del juego claras, 
generales e iguales para todos. 

Estas políricas anulan la libertad, conduciendo 
al empobrecimiento y la desintegración de una 
nación. La ignorancia económica de nuestros 
gobernantes —la cual los lleva a aplicar medidas 
equivocadas— es la principal causa de nuestra 
pobreza. Guatemaltecos: ya es hora que pongamos 
nuestro gordo gobierno a dieta, antes que termine 
por aplastarnos a todos. 



102 



an(;f.l ronckro marcos 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 103 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 18 de enero de 1999 



MARTA YOLANDA DIAZ-DURÁN A. 



COPMAGUA; del derecho al hecho. 



¿Estado de Derecho? ¿Paz y desarrollo? ¡Puras 
pajas! Con las acciones de hecho contra los 
guatemaltecos, impulsadas por la Coordinadora del 
Pueblo Maya de Guatemala (COPMAGUA) el jueves 
14 de enero pasado, nuevamente nos enseñan que 
no saben lo que es un Estado de Derecho y mucho 
menos demuestran que quieren la paz. COPMAGUA 
— la cual sabe se atribuye una representación 
indígena que no tiene — es una de las organizaciones 
que formaron parte de la guerrilla agrupada en el 
ahora partido político Unidad Revolucionaria 
Nacional Guatemalteca (URNG). No podíamos 
esperar menos del connotado Secretario General 
de la mencionada organización criminal — lapsus 
calamiti, organización política — Jorge Ismael Soto: 
Nuestro apoyo: es firme a estas actividades... ¿Cuáles? 
Ocupación ilegal de caminos vitales para el 
desarrollo de las actividades de los guatemaltecos 
productivos, quema de llantas, colocación de 
tablones con clavos en las carreteras, amenazas de 
continuar con sabotajes y acciones ilegales que 
atentan contra los derechos de los ciudadanos... 
Genio y figura, hasta la sepultura. 

Pregunta tras pregunta, idea tras idea, 
pensamientos confusos que se agolpan en mi mente, 
siento disgusto, malestar, desilusión, cólera. 
Sentimientos compartidos por la mayoría de los 
guatemaltecos que día con día trabajan de sol a sol, 
para sobrevivir y mejorar su nivel de vida. Personas 
a las cuales les fueron violados sus derechos por 
unos pocos individuos que no representan ni un 
milésimo porcentaje de la población. Individuos 
que, manipulando a un pequeño grupo de ingenuos, 
pretenden engañarnos al hacernos creer que 
defienden los derechos de los desamparados, y exigen 
que la Corte de Constitudonalidad (CC), por encima de 
la ley, desista del amparo otorgado al Centro para la 
Defensa de la Constitución — CEDECON— por la 
inconstitucionalidad interpuesta contra la Consulta 
Im~Popular para rePORMAR nuestra Carta Magna. 

No podemos olvidar que el origen de las 
pretendidas rePORMAs a la Constitución, es un 
conjunto de compromisos ilegítimos e ilegales mal 
—llamados Acuerdos de Paz— adquiridos por el 



actual Gobierno con un grupo de subversivos, 
principales responsables del enfrentamiento armado 
que duró más de 36 años. Tampoco podemos olvidar 
los intereses de las organizaciones que presionan 
para que se realice la consulta popular, con la 
esperanza de que en ella sean ratificadas las 
rePORMAs aprobadas por el Organismo Legislativo. 
Dice el actual Presidente del Congreso Leonel López 
Rodas, que están, ...dispuestos a enmendar el 
procedimiento para que se lleve a cabo lo antes posible la 
consulta popular... Si de verdad quieren enmendar 
el error, deben renunciar a seguir adelante con esa 
payasada de las rePORMAs a la Constitución. 

Si los miembros de COPMAGUA quieren que 
se lleve acabo la Consulta Popular, deben seguir 
los procedimientos que dicta la ley, así como lo están 
haciendo aquellos que piensan lo contrario. Sólo 
con el cumplimiento de la ley se puede pretender 
vivir dentro del marco del Estado de Derecho, ya 
que el mismo no puede existir sin un Estado de 
legalidad. Estos individuos que utilizan las medidas 
de hecho aprendidas en su época de guerrilleros, 
deben saber que la fuerza de un individuo no puede 
legítimamente atentar contra los derechos de otro 
individuo. La ley, señoras y señores, es la 
organización del derecho natural de legítima 
defensa, es la sustitución de las fuerzas individuales 
por la fuerza colectiva para actuar en un campo 
restringido y garantizar a las personas su vida, 
libertad y propiedad, haciendo reinar para todos 
la justicia. 

El Estado garantiza el cumplimiento de la ley y 
debe actuar cuando ésta es violada. Las 
ocupaciones del día jueves, al margen de la ley, 
obligan al gobierno a detener a aquellos que 
estuvieron involucrados y someterlos a los 
tribunales respectivos para que se les aplique la 
pena que corresponda, una vez sean vencidos en 
juicio. Es hora de que el gobierno del partido de 
Avanzada Nacional (PAN) cumpla con su 
obligación y haga valer la ley, en lugar de estar 
impulsando los intereses de la URNG y los 
organismos internacionales. Guatemaltecos, 
votemos por un Estado de Derecho, no de hecho. 



104- EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 27 de junio de 2000 



MARTA YOLANDA DÍAZ-DURÁN A. 



¿Quién la paga? 



Esa es la interrogante que pocos se plantean: 
¿quién paga las consecuencias de las decisiones que 
toman los gobernantes? La respuesta es obvia: los 
hombres y las mujeres que habitan una nación. ¿Y a 
quiénes afectan más cuando esos gobernantes meten 
las patas? A los más pobres. La historia de la 
humanidad nos enseña que, al perder el rumbo y 
convertir los medios en fines, nos alejamos de ese 
objetivo común de los miembros de una sociedad: 
la mejora de la calidad de vida de las personas. 
¿Ejemplo? El Pacto Fiscal (PF) y el paquetazo pactado. 
¿Cuál será aprobado? No importa, ambas propuestas 
retrasan el desarrollo de los guatemaltecos y van a 
volver a los pobres más pobres. 

Con gran asombro he leído los comentarios 
de algunos analistas y varios columnistas, cuyo 
principal argumento para estar a favor del PF es que, 
finalmente, se ha podido dialogar entre miembros 
de sectores que eran antagónicos guerrilleros, caciferos, 
socialistas y funcionarios internacionales. Pero, ¿ya 
se preguntaron si con estas medidas se lograrán 
mejorar los ingresos REALES de los guatemaltecos? 
La respuesta es no: lo muestra la evidencia y el 
sentido común. Si tan sólo dedicaran unas pocas 
horas de su tiempo para investigar CUÁLES eran 
las condiciones de los países del primer mundo 
cuando se desarrollaron y CÓMO lograron este 
desarrollo, descubrirían que prevalecía un ambiente 
de libertad, poco gobierno y muchas posibilidades 
e incentivos para crear riqueza. 

En lo personal, favorezco el diálogo y la 
comunicación entre las personas. Sin embargo, éste 
debe ser honesto, libre, basado en argumentos 
sólidos, comprobables y sin perder de vista el 
objetivo: que los guatemaltecos podamos prosperar. 
El diálogo es sólo un medio para que los seres 
humanos podamos entendernos mejor y encontrar 
soluciones en paz, pero no es un fin en sí mismo. 
Hay que recordar cómo ES la naturaleza humana, y 



no cómo quisiéramos que fuera, y con base en ese 
conocimiento, poner en práctica estrategias que 
efectivamente solucionen los problemas que aquejan 
a una gran parte de quienes habitamos Guatemala. 

Qué sencillo sería que, con aumentar los ingresos 
de los gobernantes, se incrementaran los ingresos 
del resto de personas, pero, ¿qué lecciones nos ha dejado 
la historia? Varias importantísimas, entre las que puedo 
citar: los impuestos frenan la producción, la inversión 
estatal no compensa la riqueza destruida por los 
impuestos percibidos, los gobernantes son malos 
administradores de los recursos, los impuestos 
desaniman la creación de más riqueza y la consiguiente 
generación de empleos que contribuye a mejorar la 
calidad de vida de todos (no sólo de unos pocos), y que, 
ni una sola vez en los anales de la humanidad, las 
personas han elevado a través del gasto público -de 
forma sostenida y en el largo plazo-, su nivel de vida. 
¿Serán tan capaces, preparados y honestos los actuales 
funcionarios guatemaltecos como para cambiar la 
historia? 

A los diputados y las diputadas del Congreso de 
la República: su responsabilidad individual nadie 
más la puede asumir, y sólo de ustedes dependen las 
decisiones que tomen en este momento de 
ingobemabilidad, inseguridad, falta de respeto a las 
leyes y crisis económica que sufrimos lo 
guatemaltecos. No deben aprobar NADA que nos 
afecte a todos (especialmente a los más pobres) 
arrebatadamente, a la carrera y sin estudio. Su deber 
es servir a los habitantes de Guatemala, no a los 
organismos internacionales, los funcionarios del 
Ejecutivo (incluyendo al Presidente) ni a quienes dicen 
representar a los sectores de nuestro país, que en la 
realidad sólo se representan a sí mismos. Recuerden, 
si se equivocan, ustedes también lo van a pagar; en 
tres años y medio se quedan sin chance y van a 
padecer, como el resto de personas, los efectos de sus 
decisiones populísticamente correctas. 



ÁNGFL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 105 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 24 de octubre de 2000 



MARTA YOLANDA DÍAZ-DURÁN 



Los límites de los gobernantes 



Hasta aquí llegaron mucha. Todo en esta vida, 
incluyendo la vida misma, tiene un límite, un tope, 
un lindero... 

¿Quiénes fijan esos límites a los gobernantes? 
Los gobernados. A más de uno le parecerá una 
ironía y comentarán: ¿Cómo es posible que a alguien 
se le ocurra que un simple ciudadano, común y 
corriente, puede limitar las actuaciones de los 
todopoderosos burócratas? Si son estos últimos, los 
sacrosantos políticos en el gobierno, los responsables de los 
destinos de las personas, dirán otros comodones. Sí, 
comodones, quienes fácilmente delegan su 
responsabilidad individual en otras gentes 
olvidando que lo hacen a costa del bien más preciado 
de las personas: su libertad. 

¿Cómo podemos la ciudadanía limitar a los 
políticos en el ejercicio del poder? Asignándoles 
dinero sólo para que cumplan sus funciones propias 
y fiscalizando la utilización de estos fondos. ¿Cuáles 
son estas funciones? Bueno, sobre este tema, cada 
genio tiene su propia teoría. Lamentablemente, 
muchos de ellos buscan endilgarle más y más 
obligaciones al Estado, ese colectivo abstracto que 
poco a poco desplaza a las personas, y el cual 
pretenden que asuma la responsabilidad de cada 
hombre y mujer en la construcción de sus destinos. 
Paradójicamente el aumento de la intromisión de 
los gobernantes en el quehacer diario de los 
gobernados, es el más grande obstáculo en la mejora 
de la calidad de vida de las personas. 

¿Cómo podemos limitar los ingresos de los 
gobernantes para evitar que abusen del poder? 
Limitando los impuestos. Sobre este tema escribió 
un libro el economista Luis Pazos, del cual (además 
de recomendarles que lo lean) quiero compartir con 
ustedes varios puntos. 



Para Pazos, los objetivos del gobierno no pueden 
ser diferentes ni contrarios a los fines de los individuos: 
"El gobierno o autoridad tiene como objetivo crear un 
ambiente de paz, justicia y seguridad, bajo el cual cada 
miembro de la sociedad logre las aspiraciones y fines, tanto 
materiales como espirituales que se ha propuesto". Sin 
embargo, los gobernante se distraen de sus obligaciones, 
aumentan sus fundones e incrementan su poder y cuando 
las y los ciudadanos nos damos cuenta, ya están metidos 
hasta en la sopa y sin haber cumplido su mandato original. 
Eso sí, para ellos mismos han logrado — además de un 
mayor poder — riqueza. 

¿Cómo alcanzan sus metas los gobernantes? Con 
tributos progresivos y tasas altas que desincentivan 
la producción eficiente, la capitalización y la 
multiplicación de la riqueza, lo que se refleja en una 
menor disponibilidad de bienes y servicios a mqores 
precios para las personas de menores ingresos y por 
supuesto — lo que más preocupa a los burócratas de 
todos lados — , en una menor recaudación fiscal. Basta 
con ver la disminución en los ingresos fiscales por 
concepto del IVA en lo que va del año para 
comprobarlo. ¿Y luego se atreven a decir que en 
Guatemala no estamos en crisis? 

Guatemaltecos: tenemos la oportunidad de 
cambiar nuestro futuro. Y, aunque los 
antidemocráticos se opongan — sin argumento o 
razón — , lo podemos hacer a través de la Consulta 
Popular sobre el tema impositivo solicitada al 
Congreso por 21,000 ciudadanos votantes. Hay que 
acabar con la hipocresía y doble discurso de quienes 
critican y hablan pestes de los políticos y gobernantes, 
pero a la hora de la hora, piden que se aumenten los 
ingresos del Estado — administrados por quienes ellos 
consideran ladrones — , sacrificando los ingresos de 
la ciudadanía. Esto, apesta. ¿Será que sueñan con 
llegar al poder? 



opinión 
TEOREMA 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 29 de septiembre de 1999 



FERNANDO GARCÍA 



Ninguno 



Erase una vez un país no tan remoto, que 
atravesaba un grave problema político. En él, 
funcionaban varios partidos cuya primera gran 
preocupación era ganar las elecciones. La segunda, 
desde luego, era mantenerse en el poder. 

El grave problema se había originado durante 
las elecciones anteriores. La ciudadanía había 
exigido no sólo la depuración del Congreso sino 
también que éste estuviera integrado por hombres 
capaces. Tal exigencia se habría extendido entre 
toda la población. Los políticos habían comprendido 
que su éxito dependería en satisfacer a los electores 
en esa cuestión. 

El partido oficial fue el primero en asegurar 
públicamente que cumpliría esa exigencia. Prometió 
que sus candidatos a diputados serían hombres y 
mujeres ilustrados, conocedores de los problemas 
de la nación, inteligentes, capaces de razonar y de 
exponer su razonamiento. Agregó que serían 
polémicos e insobornables. 

Los demás partidos hicieron una oferta semejante. 
Todos se enfrascaron en una búsqueda tan intensa 
como decepcionante. Se acercaba el cierre de 
inscripciones y no tenían ni la mitad de candidatos 
con esas calificaciones. 

Un día, ya en desesperación, descubrieron que 
la mayoría de periodistas de opinión tenían esas 
características. Además, eran conocidos por el 
público. Eso lo simplificó todo. Convencieron a los 
columnistas y éstos se convirtieron en candidatos. 

El día de la elección, la gente votó masivamente 
por ellos. Los nuevos diputados hicieron un 
excelente papel en el Congreso. La discusión 
parlamentaria se volvió intensa y de tal elegancia y 



refinamiento, que la televisión la transmitía en 
sustitución de sus mejores programas. Derogaron 
muchas leyes inútiles y reformaron las pocas que 
quedaron en vigor. 

La gente desarrolló una cultura cívica profunda. 
Aprendió a respetar las instituciones del Estado y 
sus decisiones. El clima prevaleciente en la sociedad 
era de prosperidad y el partido gobernante se 
benefició de ello. 

Pese a ese éxito, más tarde los políticos 
comprendieron que haber llevado columnistas al 
Congreso había sido una decisión desafortunada. Que 
estaban ante un gran problema. Desde el principio, 
los periodistas habían rehusado seguir las directrices 
de los partidos. Nunca subordinaron su opinión al de 
los políticos. Fueron estrictos con la independencia 
de poderes. 

Así se llegó a la siguiente elección. Los partidos 
no propusieron periodistas como candidatos, pero 
el daño ya estaba hecho. Los columnistas habían 
reformado la Ley Electoral. Al hacerlo suprimieron 
los privilegios de la clase política. La nueva ley, 
por ejemplo, ordenaba elecciones primarias en cada 
partido. 

Los caciques enrojecieron de ira al advertir que 
habían perdido su máxima expresión de poder. 
Seleccionar candidatos siempre había sido atribución 
suya, y ahora la extrañaban. En secreto, aseguraban 
que sus partidarios jamás podrían descubrir, como 
ellos, a los verdaderos líderes populares. Con todo, 
ese no era el grave problema. 

Las reformas contenían una disposición aún 
peor para los partidos. Se exigía que en la papeleta 
de la primera vuelta electoral hubiera un espacio 



106 



án(;f,l ronckro marco 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 107 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 29 de septiembre de 1999 



FERNANDO GARCÍA 



en blanco. Las dimensiones de este debian ser 
iguales a las de los candidatos. Al pie del cuadro 
debía decir: Ninguno. 

En la legislación anterior, cuando el ciudadano 
no estaba de acuerdo con los candidatos, podía 
votar nulo, dejar la papeleta en blanco o no asistir a 
las urnas. El espíritu de la reforma era introducir 
una opción más definida al marcar ese cuadro. Para 
efectos prácticos. Ninguno era como un candidato 



El texto de la ley establecía que, para ganar. 
Ninguno tendría que obtener por lo menos la mitad 
más uno de votos válidos. Si esto sucedía, el 
Congreso debía nombrar un gobierno interino en 



sustitución del actual, que funcionaría durante los 
tres meses siguientes. 

El mismo día que asumiera el nuevo gobierno, 
las autoridades competentes debían llamar a nuevas 
elecciones. Estas se celebrarían dos meses después. 
Desde luego, en ellas no podrían participar los 
candidatos anteriores. 

Si en la segunda elección volvía a ganar Ninguno, 
entonces el proceso volvía a repetirse. Así, 
sucesivamente, hasta tener un nuevo gobierno. El 
grave problema político se presentó cuando la gente 
empezó a hacer campaña. Su mensaje decía: ¡Vote 
por Ninguno! 



opinión 
IDEAS 

SIGLO VENTIUNO 



Guatemala, 9 de octubre de 1996 



JORGE JACOBS A. 



Perniciosa fabricación masiva de leyes 



Si existe un defecto difícil de encontrar en los 
actuales legisladores es el de la pereza. Los 
diputados parecieran motivados por algún extraño 
fin que los impulsa a trabajar a marchas forzadas 
para realizar una buena labor legislativa ante los 
ojos de la población. Ello los ha llevado a presentar 
un sinnúmero de iniciativas de ley, de la más 
variada especie, ante el pleno. 

Lamentablemente, en su desmedido, y creo que 
bien intencionado afán de trabajo, los diputados 
cayeron en el grave error de querer regular cuanta 
actividad se les pasa enfrente, ignorando los costos 
económicos que ello representa para la sociedad, y 
más aún, la creciente pérdida de libertad a que los 
ciudadanos están expuestos con su fabricación 
masiva de leyes. 

No parecen contentarse con la ya excedente 
cantidad de leyes a la que estamos sometidos los 
ciudadanos, sino que se afanan por regular aún más 
el sano desenvolvimiento de todas las actividades 
En lugar de que nos conduzcamos en un régimen 
de leyes generales y abstractas, quieren producir 
leyes que nos dicten incluso la forma de andar, de 
hablar y de escribir. 

Se pasó por alto que en Guatemala ya existen 
suficientes leyes generales, tales como el código de 
comercio y el penal, para que los ciudadanos 
podamos convivir pacíficamente, respetando los 
derechos de los demás, y ahora se nos quiere poner 
leyes especificas para cada actividad. No se dieron 
cuenta que el problema en nuestro país es que no 
acostumbramos a cumplir la ley, cosa que sí parece 
entender el Ejecutivo, ahora enfrascado en una 
campaña de combate contra la corrupción que lleva 
implícita una advertencia a la ciudadanía a cumplir 
con la ley o atenerse a las consecuencias. 

Mientras tanto, la cantidad de leyes particulares 
sigue creciendo. Ahora tendremos una ley que fija 
el muy especial negocio de la electricidad, otra que 
regirá el también muy particular comercio de las 



telecomunicaciones, así como una ley especialísima 
para el agua. Y seguirán apilándose las leyes, ya 
que casi todas las actividades que se les ocurran, 
son categorizadas de especiales, por quienes tienen 
intereses involucrados, y fácilmente lograrán que 
nuestros afanados diputados se inventen una ley 
especial que rija tan particular actividad. 

Quizá el mejor ejemplo de este problema son dos 
propuestas presentadas la semana pasada, cuya 
finalidad es regular a los trabajadores y trabajadoras 
del sector informal. Se nota que los diputados no han 
entendido el problema, ya que la economía informal 
existe precisamente por la dificultad de militar en la 
economía formal y los costos en que se incurre para 
hacerlo, precisamente por toda la ya grande maraña 
de leyes que hay que cumplir. Si realmente quieren 
formalizar la economía informal, debieran dedicar su 
tiempo y esfuerzo en simplificar la legislación de 
nuestro país, y no en complicarla más. ¡Imagínese que 
según estas propuestas, hasta los afiladores ambulantes 
de cuchillos, las tortilleras y similares deberán tener 
licencia de la municipalidad, quien le indicará en dónde 
puede circular y en dónde no! 

A esto hay que añadir que esta prolífica creación 
de leyes lleva amarrada grandes erogaciones del erario 
público, ya que cada ley especial necesita de una nueva 
entidad burocrática dedicada expresamente a velar 
porque se cumpla. Tendremos ahora una nueva 
Comisión de Electricidad, una Superintendencia de 
Telecomunicaciones, un Instituto del Agua, y por 
supuesto, la nueva y flamante Comisión Ejecutiva 
Especial del Control del Sector Informal (no me 
inventé el nombre, está en la propuesta de ley). 

Así que el Congreso, no sólo nos está complicando 
exponencialmente la vida, sino que prepara el camino 
para que nuestros hijos y nietos tengan que correr 
con los costos de los monumentales elefantes blancos 
que con el tiempo llegarán a ser las ahora candidas 
nuevas instituciones. ¡Ojalá que los legisladores 
recapaciten y dediquen sus buenas intenciones a 
simplificar la legislación y no a complicarla! 



108 



an(;i:l ronckro marcos 



PF.RIODISMO SOCIOECONÓMICO - 109 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 4 de marzo de 1995 



JORGE JACOBS A. 



¿Tierra o mejores ingresos? 



Nuevamente se está utilizando el falaz argumento 
de la "injusta tenencia de la tierra" para realizar 
atropellos al más elemental requisito para la 
prosperidad de una nación: la propiedad privada. Los 
dirigentes sindicales y campesinos que están exaltando 
los ánimos de los campesinos para que invadan fincas, 
se escudan en el trillado argumento de que la tenencia 
de tierras en nuestro país es "injusta", ya que, según 
ellos, unos cuantos grandes terratenientes son dueños 
de la mayoría de la tierra y la gran mayoría de 
campesinos no lo es. 

Según esta línea de argumentación, si la tierra 
cultivable fuese distribuida equitativamente entre 
todos los campesinos, Guatemala sería catapultada 
inmediatamente a niveles de prosperidad nunca antes 
conocidos. Todos los guatemaltecos automáticamente 
obtendrían un poder adquisitivo jamás soñado siquiera 
por los moradores de esta bella tierra. Esa es la panacea 
que les ofrecen a los atribulados campesinos, quienes, 
no teniendo nada que perder, fácilmente caen ante 
tan prometedora carnada. 

La realidad dista mucho de ser así. Guatemala 
tiene un área utilizable para la agricultura de 
aproximadamente 10 millones de manzanas. La 
población de nuestro país se estima cercana a los 10 
millones. Para que una repartición de la tierra fuese 
realmente "equitativa" como los dirigentes 
sindicales y campesinos dicen querer, tendríamos 
que repartir la tierra entre todos los pobladores. 
¿Por qué sólo a los campesinos, cuando igual derecho 
tendrían todos los que viven en las ciudades? En 
este caso le tocaría un poco menos de una manzana 
de terreno a cada quien. Si reducimos im poco el 
término "equitativo", y repartiéramos la tierra entre 
los ciudadanos que están empadronados; 
tendríamos que a cada ciudadano debidamente 
empadronado le correspondería una porción de 
tierra no mayor de las tres manzanas. 

El problema entonces sería definir que es "justo". 
Por ejemplo, ¿qué pasarla con los jóvenes que cada 
año se suman a la población empadronada? 
Lamentablemente el territorio de Guatemala no 
crece nada, mientras que la población está creciendo 
a un ritmo casi del 3 por ciento anual. Eso implica 



que para que la tenencia de la tierra fuese "justa" 
tendríamos cada año que volver a recalcular los 
tamaños de las parcelitas de cada quien, a manera 
de hacer espacio para los nuevos que se añaden 
cada año. Esto implicaría que la porción de tierra 
que le tocaría a cada quien tendría forzosamente 
que decrecer continuamente, para que la repartición 
de la tierra fuese "equitativa". 

Este esquema no es ni funcional, ni traerá 
riqueza a los guatemaltecos. Primero que nada, para 
implementarlo se tendría que eliminar el derecho 
de propiedad, el cual es la base de todo desarrollo 
económico. De otra forma, él Gobierno no tendría 
el dinero suficiente para comprar toda la tierra 
cultivable a sus actuales dueños; para luego 
repartirla entre toda la población. Luego, la porción 
de tierra que le tocaría a cada quien sería demasiado 
pequeña para que pudiese ser económicamente 
factible progresar. Lo que se lograría con esta 
pulverización de las fincas sería condenar a todos a 
vivir en un estado de agricultura de subsistencia, 
es decir, todos se mantendrían en un estado de 
pobreza perenne. En efecto, lo que se repartiría 
sería pobreza, no riqueza. 

Lo que necesitamos para prosperar y que todos 
salgamos de la pobreza, no es un pedacito de tierra, 
sino mayores oportunidades de empleo. El camino 
hacia el progreso es totalmente opuesto a lo que 
proponen los dirigentes sindicales y campesinos. 
Por el mismo hecho que la población crece 
continuamente mientras que la cantidad de tierra 
disponible se mantiene igual, no podemos basar 
nuestras expectativas de riqueza en la tierra. El 
proceso que han seguido todos los países que se 
han desarrollado, es que cada vez un menor 
porcentaje de la población se dedica a los trabajos 
agrícolas. La única forma de obtener mejores 
ingresos es que aumente la productividad, y en la 
agricultura, eso implica que se pueda cosechar más 
con menos personas. Lo que necesitamos es que el 
Gobierno deje libres a los guatemaltecos para poder 
utilizar todo su ingenio e iniciativa para crear 
nuevas empresas, nuevos servicios, nuevos 
empleos, y no una empobrecedora repartición 
"equitativa" de la tierra. 



■é, 



no - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 de agosto de 1998 



JORGE JACOBS A. 



El complejo de Robín Hood 

¿Se justifica un crimen si la motivación para cometerio es un supuesto interés por los pobres? ¿Es menos inmoral y 

despreciable un asesinato realizado confines "ideológicos" que uno realizado meramente por mundanos intereses 

económicos o pasionales? ¿Pueden cometerse crímenes impunemente en nombre del "pueblo" y luego ser premiados 

y reconocidos públicamente por tener la "valentía" de llevarlos a cabo. 



La semana pasada en la sección Opinión de los 
Lectores de Prensa Libre se publicó un comentario 
a mi artículo del día 8 de agosto, titulado: 
"Propuesta de paz a los secuestradores". Como, por 
lo visto, no me logré dar a entender bien, transcribo 
la carta y luego me explico. 

"En su comentario del 8 de agosto, su intención 
es buena al buscar una solución que sirva para 
persuadir a los secuestradores de que acaben con 
esos actos de terror en el país. Sin embargo, sus 
propuestas son totalmente inaceptables, en mi 
opinión, y le aseguro que también en la de la mayoría 
de sus lectores. Primero habría que analizar la 
psicología de un secuestrador. 

Se trata de personas que han perdido la dignidad 
humana, no les importa matar ni causar sufrimiento. 
Guatemala ha sido víctima del terrorismo, y aunque 
los actos de terror también son repudiables, hubo fines 
políticos, de intimidación y la intención de enviar un 
mensaje a la población. Proponer asignarles el 2% del 
presupuesto del país es un insulto, especialmente a 
quienes han sido víctimas del secuestro. Sería lo mismo 
que dar chantaje a los plagiarios para que nos dejen 
tranquilos. En vez de eso, yo propongo asignar el 1% 
para la investigación, captura y castigo de 
secuestradores, así como recompensas para quienes 
ayuden a poner a todos estos criminales en donde se 
lo merecen. En vez de reformar la Constitución como 
lo exijan los delincuentes, debería ser más justa con 
las víctimas y la ciudadanía en general". 

En el referido artículo, yo escribí irónicamente, 
con la intención de que los estimados lectores pudieran 
poner en perspectiva el porqué de mi oposición a los 
acuerdos de paz y a los supuestos "compromisos de 
Estado" negociados a nuestras espaldas con la banda 
de los URNG. 

¡Por supuesto que no considero conveniente 
realizar un acuerdo de paz con los secuestradores! 
Lo que es más, apoyo fuertemente la idea de que se 
debería aplicar la pena de muerte a TODOS los 
secuestradores. Pero me parece igualmente inmoral 



y absurdo, hacer las paces con quienes cometieron 
asesinatos, secuestros, chantajes, hurtos, atentados 
terroristas y demás salvajadas con la población 
guatemalteca durante 36 años. 

¿Por qué a ellos se les perdonan sus crímenes y a 
los secuestradores no? O, mejor -para no ser 
malentendido- ¿por qué se condena a los 
secuestradores y a los guerrilleros no? ¿Acaso no son 
igualmente dañinos e inmorales los crímenes 
cometidos por ambos, indistintamente de sus 
motivaciones? ¿Acaso las víctimas sufren menos 
cuando son secuestradas para "financiar" la lucha, que 
engordar las bolsas de vulgares forajidos? Habría que 
preguntar a quienes fueron secuestrados por la banda 
de "los comandantes" si las sacrosantas motivaciones 
de sus secuestradores les sirvieron de consuelo para 
mitigar su desgracia. 



Estoy de acuerdo con quien escribió la nota, en 
que la mayoría de guatemaltecos de seguro 
encontraría completamente inaceptable una propuesta 
de paz para con los secuestradores. ¿Será que, 
explicado de esta manera, los guatemaltecos estarían 
de acuerdo con perdonar todos los crímenes 
cometidos en nombre de "la lucha"? 

Alguien, entonces, dirá, ¿y qué pasa con los 
militares que cometieron actos reñidos con la ley 
bajo la excusa del "conflicto armado"? Pues también 
deberían ser juzgados por los crímenes que hayan 
cometido. 

Y ahora resulta que, no sólo se les perdonan a 
todos sus fechorías, sino que también se nos quieren 
imponer hasta reformas constitucionales para 
aplacar a los muchachos y que no tomen nuevamente 
las armas. ¡Ve que de al pelo nos salieron el Gobierno 
y la banda de los comandantes! 

P.S.: La principal lección de este malentendido, 
para mí, es que definitivamente no soy bueno para 
escribir irónicamente. La próxima vez que lo haga, lo 
avisaré de antemano, para evitar malos entendidos. 



ANCEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 18 de julio de 1998 



JORGE JACOBS A. 



La tierra del fondo 



El proyecto de Ley del Fondo de Tierras que fue presentado esta semana se perfila 
ya como el nuevo tema de gran debate ante la opinión pública. 



El proyecto de ley del Fondo de Tierras que fue 
presentado esta semana se perfila ya como el nuevo 
tema de gran debate ante la opinión pública. Sus 
caractEríst±as llevan , a creer que fue realizado con 
el propósito de quedar bien con la mayor cantidad 
de grupos y visiones distintas, lo que, por lo mismo, 
se convierte en su principal debilidaa. 

El Fondo de Tierras, FONTIERRAS, sería una 
nueva aventura burocrática en la que el Gobierno 
se pretende embarcar para lograr la que parece ser 
su principal preocupación en estos momentos: 
obtener por fin las ayudas Prometidas por la 
comunidad internacional. 

El vehículo para llegar a esta meta sería enseñar 
al grupo de países que apoyaron la firma de los 
Acuerdos de Paz que el Gobierno hace todo lo que 
está en sus manos para cumplir con lo pactado. La 
presentación y aprobación en dos rápidas lecturas 
de las reformas constitucionales que propuso el 
organismo ejecutivo sería un indicador más de ésta 
intencionalidad. 

El propósito principal aue sus creadores han 
asignado a FONTlERRAb es el servir de intermediario 
financiero entre los campesinos u organizaciones de 
campesinos que requieran comprar tierras, y los 
dueños de la tierra que ellos desean comprar. 

La idea es que los fondos obtenidos por 
FONTIERRAS, a través de donaciones y aportes del 
Gobierno, sean invertidos en un fideicomiso en la 
banca, a través del cual se financiarán los proyectos 
de los campesinos. 

La novedad en el sistema planteado, respecto de 
los sistemas anteriores que han existido en Guatemala 
(INTA, por ejemplo), es que FONTIERRAS asesoraría 
a los campesinos en la preparación de proyectos 
agrícolas productivos que les permitan salir de la 
pobreza. 

Otras novedades del sistema, son aue los 
beneficiarios del financiamiento deberán pagarlo como 
cualquier préstamo normal, y que las propiedades que 
se obtengan a través del Fondo quedarán hipotecadas 
como garantía del cumplimiento de pago. 

¿De dónde saldrán los fondos para comprar las 
tierras? La propuesta hecha por los promotores de 
FONTIERRAS es que se asigne un tres por ciento 
del presupuesto general del Estado, durante un 



período de diez años para tal efecto. Eso representaría 
miciar con una asignación inicial de más de 300 
millones de quetzales, cifra que crecería al mismo ritmo 
acelerado que crece el presupuesto de la Nación, con 
lo aue dentro de diez años esta asienación fácilmente 
podría representar unos 1,200 millones de quetzales 
anuales. 



Otra forma de obtener recursos para 
FONTIERRAS será a través de la venta de las tierras 
que actualmente están re^stradas a nombre del Estado 
y aue no se usan para rungún fin particular. En otras 
palabras, se privatizarán las tierras ociosas del Estado. 

El esquema aparenta ser un buen modelo, pero 
adolece de varios defectos que deberían tomarse 
en cuenta antes de aprobar la ley. Durante una 
reunión con columnistas de diferentes medios 
salieron a relucir esos problemas, los que trataré 
de resumir a continuación. 

El FONTIERRAS tiene como supuesto propósito 
resolver el problema de falta de acceso, no sólo a 
tierras sino a tecnología, de parte de los campesinos. 
Ahora bien, si ese problema se resolverá con el 
Fondo, se debería especificar una fecha límite para 
su, funcionamiento, ya que, de otra manera, 
sucederá como con la mayoría de instituciones 
burocráticas, que tienden a perpetuarse, aun cuando 
ya no tienen razón de ser. El proyecto de ley no 
contempla semejante plazo. ¿Será que ni los mismos 
creadores del Fondo consideran que cumplirá su 
objetivo? 

La asignación del presupuesto debiera ser 
mucho menor y reducirse paulatinamente, ya que 
la inversión prmcipal se realizará en los primeros 
años. 

La intención del proyecto de utilizar a la banca 
privada y no dar el aval del Estado para los 
préstamos es atinada, pero queda la inquietud de 
si será factible llevarla a la práctica. 

Por último, el principal problema del Fondo es 
que la integración del ¿onsejo Directivo es 
exclusivamente político, y, para ajuste de penas, 
incluye a las partes receptoras de la ayuda, lo que 
asegura, desde ya, que FONTIERRAS no tiene muchas 
esperanzas de ser exitosa, y lo más probable es que 
degenere en un instrumento netamente político, 
desvirtuándose su supuesto propósito. 



112 - EL PAPEL DEL ESTADO 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 9 de febrero de 1999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 
JORGE JACOBS A. 



El desprecio al derecho ajeno es la paz 

Las ya continuas manifestaciones pacíficas" en las que que se violentan los derechos de la 
mayoría, supuestamente en nombre de las "mayorías", son una muestra mas del porque somos 
^ subdesarrollados. 



Las razones de nuestro subdesarroUo son muchas, 
pero muy alto en la lista se encuentra la falta de un 
estado de Derecho y el irrespeto a la majestad de la 
Ley. Uno de los mejores casos de estudio al respecto 
lo encontramos en las manifestaciones "pacíficas" 
realizadas desde hace unas semanas en favor de las 
reformas constitucionales. 

Para quienes organizan y realizan estas 
manifestaciones, en las que se bloquean las carreteras 
y se impide la circulación de todos los ciudadanos 
que por ellas transitan, sus acciones son "pacíficas" y 
no violan los derechos de los demás. 

Justifican sus acciones diciendo que las reformas 
constitucionales son de suma importancia para el 
país y que son completamente indispensables para 
nuestro progreso. Implican que el costo que pagan 
los que se ven obligados a detenerse en contra de 
su voluntad es bajo, comparado con el costo que 
paga el país cada día que pasa sin que se aprueben 
las reformas. 

De seguro se imaginan que sus acciones son 
pacificas por el hecho de que siempre nadie sale 
lastimado y no hay disparos ni nada por el estilo. 
Pero se olvidan de que aún más importante que las 
famosas reformas es el respeto por los derechos de 
los demás, los cuales, con sus acciones "pacíficas" 
están violentando. 

Ello de seguro ni se les ha pasado por la mente, o 
por lo menos así lo demuestran con sus declaraciones 
y con sus medidas de hecho. De nada sirve que se 
autoproclamen "defensores de los Derechos 
Humanos" si en la práctica lo que demuestiran es que 
no le tienen el más mínimo respeto, ni siquiera a esos 
derechos, mucho menos a la Constitiación que tanto 
quieren modificar. 

Me vuelvo a hacer la pregunta: ¿Por qué tanto 
rasgarse las vestiduras por las reformas a una 
Constitiación que tanto se esfuerzan en demostrar 
que les viene del norte? ¿Acaso nadie les ha contado 
el ridículo papel que hacen violando la Constitución, 
violando los derechos de los demás ciudadanos y 
diciendo que lo hacen en nombre de esa 



Constitución que pisotean al mismo tiempo que 
carreteras que bloquean? 



las 



Peor aún, ¿no se les habrá ocurrido que esa paz 
que tanto dicen defender es precisamente la que 
están mancillando con sus acciones de hecho? De 
una cosa podemos estar seguros, la "paz" que 
visualizan quienes organizan los bloqueos de 
carreteras, violando la Constitución y violando los 
derechos de los demás, definitivamente es una paz 
distinta a la que se refería Benito Juárez. 

Probablemente podríamos visualizarla mejor 
utilizando algunas frases calificativas como: "paz 
para nosotros, violencia para los demás", "el respeto 
a mis derechos es la paz" o, más adecuadamente 
negando la expresión de Juárez, "el desprecio al derecho 
ajeno es la paz". 

Y cuando nos damos cuenta de esas contradicciones 
garrafales que enmarcan en nuestra sociedad es cuando 
empezamos a comprender el porqué de nuestro 
subdesarroUo. 

No lograremos desarrollarnos mientras existan 
entre nosotros personas que creen que la ley es 
digna de ser respetada sólo cuando favorece sus 
intereses muy particulares. No saldremos del 
subdesarroUo mientras no entendamos que el fin 
no justifica los medios. No acabaremos con la 
pobreza, estandarte del subdesarroUo, mientras no 
aprendamos a vivir en un estado de Derecho. 

Pero, sobre todo, no lograremos escapar de la 
maldición del subdesarroUo mientiras no aprendamos 
a aceptar que las demás personas tienen la libertad 
de no estar de acuerdo con nosotros. 

Lástima que en Guatemala hasta a quienes 
debieran hacer respetar la ley les importa un comino 
la misma, y prefieren esconderse que encarar su 
responsabilidad . 

¡Que viva la violencia, la pobreza y el 
subdesarroUo que los de COPM AGU A y la URNG 
nos quieren imponer por unos cuantos siglos más! 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 113 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 23 de enero de 1999 



JORGE JACOBS A. 



¡Subámosles el sueldo a los diputados! 

Considerando las penurias que los señores diputados pasan debido a sus magros ingresos, creo que 

debemos ver la posibilidad de incrementarlos. A continuación, propongo una buena forma de 
hacerlo, y de una vez el decreto respectivo para que no tengan que pagar asesores para redactarlo. 



Decreto No. xxx-99 

El Congreso de la República de Guatemala 



C onsdderando : 

Que el sueldo de los diputados no se ha incrementado, 

ni siquiera al ritmo de la inflación (con la que ellos 

mismos han contribuido dócihnente) en los últimos 

años; 

Considerando: 

Que algunos de los diputados se han desvanecido 
en el pleno por deficiencias en su alimentación, 
debido a que no les alcanza el sueldo para abastecer 
adecuadamente su despensa; 

Considerando: 

Que los diputados han tenido que prescindir de los 
servicios de sus guardaespaldas porque estos 
querían ganar incluso más que ellos y en dólares; 

Considerando: 

Que este año se llevarán a cabo elecciones generales 
y la mayoría de diputados desea buscar la 
reelección, por lo que necesitarán más dinero para 
comprar espejitos; 

Considerando: 

Que los viáticos que el Legislativo otorga para los 
múltiples viajes que realizan los diputados no son 
suficientes para armar buenos jolgorios, en los 
lugares visitados; 

Considerando: 

Que los hijos de los diputados se han visto en la 
obligación de ir a estudiar a deficientes escuelas 
públicas, por no alcanzarles a sus padres para pagar 
las cuotas de los colegios y universidades privadas; 

Considerando: 

Que los zapatos de los hijos de los diputados ya 

parecen más lagartos que zapatos; 

Considerando: 

Que mientras más tiempo pasan trabajando los 
diputados, peores son las leyes que promulgan; 



Considerando: 

Que ya el país tiene tantas leyes que ni siquiera en 
el mismo Congreso saben cuántas ni cuáles son, y 
tampoco les interesa; 

Por tanto: 

En ejercicio de las atribuciones que le confiere el 
articulo 171 (a) de la Constitución Política de la 
República de Guatemala, 

Decreta: 

Articulo 1. El Congreso trabajará únicamente 
durante dos meses al año. En el mes de enero se 
estudiarán y aprobarán nuevas leyes. En el mes de 
febrero se derogarán todas aquellas leyes que se 
encuentren obsoletas, no funcionales o de efectos 
perniciosos para la economía y la sociedad. 

Artículo 2. El Congreso se reunirá durante la 
segunda quincena de noviembre para aprobar o 
improbar el Presupuesto General de la Nación, 
celebrar su convivio anual y hacer su ¿shopin? de 
Navidad. 

Artículo 3. Durante el resto del año, los diputados 
podrán dedicarse libremente a sus labores 
cotidianas, empresas, o, de así desearlo, a holgar 
plácidamente. 

Artículo 4. Los diputados seguirán recibiendo su 
sueldo y las prestaciones de ley todos los meses 
del año, sin perjuicio de que puedan incrementar 
sus ingresos TRABAJANDO en otras actividades. 

Artículo 5. El presente decreto entrará en vigencia 
el día de su publicación en el diario oficial. 

Pase al Organismo Ejecutivo para su sanción, 
promulgación y publicación. 

Nota del autor: Aunque la redacción del decreto 
es sarcástica, la idea central es totalmente en serio. Es 
preferible pagarles a los diputados por no hacer nada, 
que para que estén paseándose en el país aprobando 
leyes tontas, inútiles o simplemente perniciosas. Y si 
quieren ganar más, pues que hagan lo que hacemos 
todos los demás: trabajar más (pero en otra cosa). 



114- EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 de enero de 1997 



JORGE JACOBS A. 



De cómo el Congreso mató la libertad 



La gran cantidad de leyes generadas por el 
Congreso como resultado de su errónea creencia 
de que la calidad y eficacia de las mismas es 
directamente proporcional a su cantidad, da como 
resultado leyes a lo menos ingenuas, cuando no 
absurdas e inoperantes. El más reciente ejemplo de 
tamaña equivocación es la recientemente decretada 
Ley de Espectáculos Deportivos. 

No hay que negar que los diputados parecen 
tener muy buenas intenciones, y preocupación de 
que no se repitan lamentables sucesos como el 
acaecido el pasado octubre en el estadio Mateo 
Flores. Lo que no es aceptable es que sus buenas 
intenciones se cristalicen en más leyes casuísticas y 
sin sentido como ésta, que no sólo no ayudarán a 
resolver el problema, sino que además atentan 
contra los derechos de los ciudadanos, coartando 
todavía más la libertad de los guatemaltecos. 



Para principiar, la ley está mal redactada, ya que 
aunque se denomina de espectáculos deportivos, en 
el texto se regula toda clase de eventos: culturales, 
deportivos, artísticos, cualquier espectáculo o evento de 
cualquier índole. Así también, aunque ahora los 
diputados digan que la ley se refiere a los centros 
deportivos públicos, esto no es lo que dice la redacción 
del decreto, ya que en él se especifica claramente que 
su ámbito son los locales públicos y privados. 

Traduciendo estos términos, la ley se aplica para 
cualquier evento, de cualquier índole, y en cualquier 
lugar. En otras palabras, se incluyen los servicios 
religiosos, los casamientos, las fiestas de cumpleaños, 
las piñatas, los convivios, los cines y teatros, los circos, 
los pic-nics, los restaurantes, los hoteles, los auditorios, 
las discotecas, los gimnasios, las piscinas, los eventos 
deportivos e incluso las reuniones que usted quiera 
celebrar en la ahora ya inexistente privacidad de su 
casa. 



Tomando en cuenta esta redacción, los diputados 
debieran por lo menos cambiarle nombre al decreto y 
llamarlo la Ley Seca, ya que para los efectos prácticos, 
prohibe la venta y consumo de bebidas alcohólicas y 
fermentadas en casi todo el territorio nacional, con 
excepción quizá de las áreas más remotas e 
inhabitadas del país. Adicionalmente, deberían de 
tratar de conseguir recursos en el extranjero para la 
construcción masiva de centros de desintoxicación, 
ya que una buena parte de la población tendrá que 
ser recluida en alguna parte. 

Pero lo realmente terrible de esta ley, es que 
de un solo plumazo e inconscientemente (por lo 
menos así lo esperaría) los diputados puedan 
eliminar la libertad de los ciudadanos, hasta 
llevarnos al umbral de un Estado totalitario. Al 
igual que lo hicieron ahora, mañana se les puede 
ocurrir una nueva ley aparentemente inocua pero 
que termine de eliminar la poca libertad y 
privacidad que nos va quedando. Con decretos tan 
irracionales, el Congreso fomenta la ilegalidad, ya 
que ni los ciudadanos podrán cumplirla, ni el Estado 
tiene posibilidades de forzar su cumplimiento. 

La única esperanza que nos queda es que los 
diputados se den cuenta de su error y lo corrijan 
antes de que pase a más. Por supuesto que es una 
esperanza engañosa, ya que si ahora no se dieron 
cuenta de las implicaciones que tenía esta ley, ¿qué 
engendros legales podremos esperar en los tres 
años que les resta de trabajo? 

Internet: Si usted se cuenta entre quienes creen 
que las computadoras e Internet fueron diseñadas con 
el fin principal de jugar, puede que no sólo no esté 
tan equivocado; sino que comparta creencias con 
muchos miles de personas. En ese caso, le recomiendo 
visitar el punto de encuentro de todos sus 
correligionarios: el servidor Game Center de C/Net. 
La dirección es: http:I/ww^w.gamecenter.com 



opinión 

HOMUS ECONOMICUS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 5 de marzo de 1996 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Convenio 169: de la discriminación 
ilegal... al racismo legal 



Artículo 4 de la Constitución Política de 
Guatemala. Libertad e Igualdad: en Guatemala todos 
los seres humanos son libres e iguales en dignidad y 
derechos... 

Artículo 7 de la Declaración Universal de los 
Derechos Humanos: Todos son iguales ante la ley y 
tienen, sin distinción, derecho a igual protección ante la 
ley... 

No es posible que haya paz entre humanos 
mientras existan grupos de personas que tengan 
privilegios legales sobre otros. La aplicación del 
principio de igualdad ante la ley es un requisito 
indispensable para la convivencia pacífica. Sudáfrica 
es un triste ejemplo de cómo un sistema de 
discriminación racial legal (apartheid) provoca 
enfrentamientos entre seres humanos. Por ello, es 
importante que el Estado enfoque su atención a 
hacer cumplir los artículos anteriores como la única 
forma para eliminar el racismo u otra forma de 
discriminación ilegal. 

Sin embargo, el Convenio 169 de la Organización 
Internacional del Trabajo Sobre Pueblos Indígenas y 
Tribales en Países independientes, lejos de promover 
la igualdad ante la ley, crea dos grandes tipos de 
ciudadanos: los indígenas y los no-indígenas; ambos 
con distintos derechos. 

El artículo 1 claramente expresa que dicho 
convenio se aplica únicamente a pueblos tribales o 
pueblos considerados indígenas. Los demás no 
gozarán de los derechos allí expresados. Es decir 
que una persona no indígena no gozará de lo 
siguiente, por ejemplo: 

Derecho de consulta: En el Artículo 6, se obliga 
al Gobierno a consultar a los pueblos interesados.. . cada 
vez que se prevean medidas legislativas o administrativas 
susceptibles de afectarles directamente. El Artículo 7 dice 



que los pueblos deberán tener el derecho de decidir sus 
propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo. 
El Artículo 9 da una preferencia a tipos de sanción 
distintos del encarcelamiento cuando se impongan 
sanciones penales a una persona que califique como 
indígena. Finalmente, el Artículo 18 indica que la 
ley deberá preveer sanciones apropiadas contra toda 
intrusión no autorizada en las tierras de los pueblos 
interesados... (?) 

Estas y muchas otras disposiciones más de dicho 
Convenio conceden un amplio conjunto de derechos 
exclusivos para los indígenas. Como no se trata de negar 
que los indígenas tienen los mismos derechos y 
obligaciones que cualquier otro ser humano deberíamos 
de enfocar nuestros esfuerzos en desarrollar un sistema 
legal justo, con leyes generales, estables e igualmente 
aplicables a todos. 

Necesitamos de un marco legal que permita el 
desarrollo humano de todos los seres humanos, 
sean éstos indígenas o no. Si no somos iguales ante 
la ley, independientemente de nuestra raza, color, 
religión o sexo, estaremos creando un régimen de 
discriminación legal que nos conducirá a un conflicto 
como el de Sudáfrica. 

Nuestra legislación concede a todos los seres 
humanos iguales derechos y condena la 
discriminación. Sin embargo, aún adolece de graves 
defectos que impiden, entre otras cosas, el desarrollo 
económico y social del país y, con él, el de todos los 
guatemaltecos (indígenas y no indígenas). Por ello, el 
Convenio 169 no debe ser aprobado, porque crea un 
régimen legal distinto de acuerdo al origen étnico de 
la persona. 

Aún así, el Convenio 169 contiene disposiciones 
interesantes y positivas. En materia de salud sugiere 
proporcionar a dichos pueblos los medios que les permita 
organizar y prestar servicios (de sa[ná)bajo su propia 



115 



116 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 5 de marzo de 1996. 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



responsabilidad.... En materia de educación los 
gobiernos deberán reconocer el derecho de esos pueblos a 
crear sus propias instituciones y medios de educación, 
siempre que tales instituciones satisfagan las normas 
mínimas... 

Es decir, el Convenio 169 busca la 
descentralización y la privatización de la salud y 
educación pública cuando se trate de indígenas 



organizados bajo sus propias instituciones. ¿Por qué 
no extender este derecho a todos los guatemaltecos 
y no sólo a los indígenas? Por qué no hacemos que 
la Constitución de Guatemala efectivamente se 
cumpla en su Artículo 5: Libertad de acción: Toda 
persona tiene derecho a hacer lo que la ley no prohibe...; y 
con eso beneficiamos a todos y no sólo a unos 
guatemaltecos? 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 117 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 7 de abril de 1998 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Otro feriado político 



Si usted tenía que realizar un trámite en la 
administración pública el pasado viernes tres de abril, 
habrá notado que los profesionales que laboran en el 
Estado no trabajaron ese día. Por lo tanto, sus asuntos se 
vieron retrasados si es que, además, no hizo el viaje en 
balde. Lo mismo ocurrió con cualquier otro trámite que 
cualquier otro ciudadano haya tenido que hacer frente 
al Gobierno. Ese día ningún expediente caminó y los 
ciudadanos, sencillamente, tuvimos que esperar a que 
Su Majestad, el Estado de Guatemala, hiciera las cosas a 
la velocidad con la que quiera atendemos. 

Por si usted no se dio cuenta, la razón de ese nuevo 
feriado se fundamentó en el Acuerdo Gubernativo 
número 110-98, dado en el Palacio nacional el pasado 
cuatro de marzo. Incidentalmente, diría el Gobierno, si 
usted le siguiera la pista con más cuidado a todas las 
disposiciones oficiales, seguramente no hubiera hecho 
el viaje para su trámite en vano... En fin, en dicho 
acuerdo, el Gobierno concedió permiso laboral especial 
con goce de salario a los estudiantes y profesionales 
universitarios que trabajen en la administración pública. 
¿Qué tal? Adivine cuál es la justificación de dicho 
permiso especial... Exactamente. Para que los burócratas 
pudieran ir a ver la huelga de dolores. 



No hay más que hacer que leer el Acuerdo 
Gubernativo del Presidente de la República para 
encontrar en su parte considerativa lo siguiente: que el 
fenómeno social que representa la huelga de dolores nos 
conduce a reflexionar responsablemente sobre la 
profunda transformación que se viene realizando en 
nuestra sociedad, en esta etapa de consolidación 
democrática que se vive en el país... ¿Por qué no mejor 
dicen considerando que la semana próxima es Semana 
Santa y como los muchachos quieren ir a ver la huelga, 
se decreta feriado. Nos disculpamos por las molestias 
que esto le ocasione a los ciudadanos y punto? 

No se requiere de mucha prosa para entender algo 
tan sencillo como las verdaderas intenciones del 
Gobiemo. Lo malo es que sólo quedan peor si pretenden 
que les creamos que el pasado viernes alguien se puso a 
reflexionar responsablemente sobre la profunda 
transformación democrática que vive el país... vs 



embriagarse en plena vía pública con los muchachos 
del honorable. 

Cuando el Partido de Avanzada Nacional llegó al 
poder, prometió una nueva forma de administración 
pública, un nuevo estilo gerencial. Basados en esa 
promesa, los ciudadanos creímos que la burocracia sería 
transformada para que el Estado ofreciera un mejor nivel 
de servicio a los ciudadanos. En parte, eso se ha 
comenzado a lograr, pero no creo que alguien esté 
satisfecho aún. Hace falta todavía mucho por hacer. Pero, 
cuando nos encontramos con este tipo de acuerdos 
gubernativos, no podemos más que pensar que, el 
mismo, ha sido otro error que denota falta de criterio. 

Con todo respeto para el honorable comité de huelga, 
su centesimo aniversario no es excusa para que el Estado 
de Guatemala se paralice. Todos los días hay asuntos 
que son de vital importancia para los ciudadanos que, 
incidentalmente, son los que pagan tanto los salarios de 
los burócratas como la educación de los estudiantes de 
la Universidad de San Carlos. Ahora resulta que los 
muchachos y los burócratas se van a la huelga. ¿Y los 
asuntos de los ciudadanos? Esos que esperen sin 
importar las consecuencias del retraso. 

Definitivamente que, para salir del subdesarrollo 
tenemos que superar los vicios de andar buscando la 
excusa perfecta para evadir nuestras responsabilidades. 
Y lo que hizo el Gobiemo es una irresponsabilidad. Pero 
una irresponsabilidad que es muy popular entre 
aquellos que no tuvieron que llegar a trabajar. Una 
irresponsabilidad poKticamente buena. 

No tiene nada de malo si el Gobiemo le quiere 
facilitar a los burócratas que vayan a ver el famoso 
desfile bufo. En la medida en que no haya asuntos 
urgentes, aquellos que deseen ausentarse el viernes de 
dolores sencillamente tienen que pedir, con anticipación, 
un día de descanso a cuenta de sus vacaciones. Pero 
seguir con los puentes, lo único que hace es continuar 
consolidando, entre los ciudadanos, la pésima imagen 
de los burócratas. Por eso es que nadie les cree la 
supuesta abnegación con la que desempeñan sus labores 
y, cuando piden aumentos de sueldo, pasa lo mismo 
que con los diputados: nadie les cree que trabajan. 



118 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 de junio del 996 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Los diez mandamientos de los gobernantes 



Luego de casi dos años como ministro de 
Economía y Finanzas de Alberto Fujimori en Perú, el 
doctor Carlos Boloña, recientemente de visita en 
nuestro país, dejó una serie de útiles lecciones para 
nuestros gobernantes presentes, pasados y futuros. 
Este decálogo fue parte de la base filosófica de la 
exitosa reforma económica peruana y más que gran 
contenido académico muestra gran sentido común en 
la forma de administrar la cosa pública: 

1. El bolsillo es el órgano más sensible del ciudadano. 
Nadie mejor que el ciudadano es capaz de cuidar 
su propio patrimonio. Por ello, un sistema de 
previsión social que privatice los fondos de pensión, 
a favor del contribuyente, funcionará mejor que el 
que actualmente tiene el IGSS en donde el afiliado 
no sabe qué pasa con sus fondos. 

2. Nadie cuida lo que no es suyo. Por esto es que debe 
promoverse la propiedad privada. Por ejemplo, Guatel 
no pasará de ser un supuesto patrimonio nacional 
mientras continúe siendo estatal. No será sino hasta 
que sea privado y en competencia que podremos 
esperar una mejora significativa en un servicio tan 
importante como el de las telecomtmicaciones. 

3. No se puede gastar más de lo que se tiene. Esta es 
una lección con dedicatoria a los economistas que 
aún añoran y adoran a Lord Keynes y sus déficits 
fiscales como la solución para reactivar la economía. 
Luego de haberlo comprobado en carne propia 
aprendimos que el pueblo es el más castigado con 
inflación cuando el Gobierno se da este lujo. Las 
amas de casa, a diferencia de los políticos entienden 
perfectamente este principio. 

4. Los países también quiebran. Contrario a lo que 
los mismos gobiernos creían durante la época del 
aumento de las respectivas deudas externas. Los 
países si caen en insolvencia y sus pueblos pagan la 
factura con más pobreza. Si no pregúntenle a Perú 
y Nicaragua. 

5. No hay almuerzo gratis. La ayuda internacional 
que supuestamente vendrá con los acuerdos de paz 



habrá que pagarla de vuelta. Al igual que con el viejo 
adagio chino, si nosotros no aprendemos a pescar, 
tarde o temprano la comunidad internacional dejará 
de regalamos pescados y comenzará a cobramos los 
que nos dio. Adicionalmente, renunciamos a nuestra 
soberanía para condescender con las metas que 
nuestros acreedores (Banco Mundial, Fondo 
Monetario Internacional) nos imponen. 

6. Lo que no nos cuesta lo hacemos fiesta. Ojo con esa 
misma ayuda internacional. Al firmar la paz habrá 
una fuerte presión para invertir la ayuda rápidamente y 
esa misma presión podría contribuir a despilfarrarla 
sin cumplir con el propósito de reducir la pobreza y 
mejorar la estructura productiva del país. 

7. Los precios y el empleo no se determinan por decreto. 
Cada vez que el Estado intenta fijar un precio para 
ganar simpatías políticas lo único que produce es 
mayor escasez. Tal es el caso de la energía eléctrica. 
El Gobierno no puede gobernar la oferta y 
demanda de bienes. 

8. Más gasto público equivale a más impuestos. Ya 
sea en la forma de inflación o expresamente por 
impuestos, el gasto público implica un esfuerzo por 
parte de los ciudadanos que pagarán dicho gasto. 

9. La pobreza se combate creando riqueza. Contrario al 
ideal socialista que busca redistribuir sin proponer 
cómo producir (reforma agraria, por ejemplo), la 
economía de mercado reconoce que la única forma 
de eliminar la pobreza es creando riqueza. Para esto 
debemos borrar el prejuicio y tradicional 
resentimiento guatemalteco a la generación de riqueza. 

10. Los efectos del largo plazo y el interés general sí 
cuentan. Esta probablemente sea la lección más 
valiosa para los gobernantes. Sus decisiones deben 
estar basadas sobre los efectos a largo plazo y sobre 
la mayoría de los ciudadanos. Esto implica dejar de 
quedar bien con los grupos de presión que 
constantemente acuden al Gobierno para exigir su 
particular privilegio y gobernar en favor de la 
mayoría. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 119 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 22 de julio de 1997 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO. 



Hágase la ley 



En el comienzo de todo. Dios creó el cielo y la tierra. 
La tierra no tenía entonces ninguna forma, todo era un 
muy profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios 
se movía sobre el agua. Entonces Dios dijo: ¡Hágase la 
luz! Y la luz se hizo... Génesis 1:1. 

Ese poder sólo lo tiene Dios. El poder de alterar 
la naturaleza de las cosas con una orden. Ese poder 
no lo tienen los congresos del mundo. Pero, 
aparentemente los diputados no lo saben o no se 
han dado cuenta de que no lo tienen, porque insisten 
en creer que, con la aprobación de una ley, ellos sí 
pueden alterar la naturaleza de algunas cosas. 

¡Hágase el civismo!: recientemente el Congreso 
ha dispuesto crear los lunes cívicos en que los 
estudiantes de colegios y escuelas tienen la 
obligación legal de invocar el himno nacional. 
Seguramente que la intención debe ser forjar, a puro 
tubo, el civismo de los jóvenes. Es algo así como si 
el amor a los símbolos patrios y el nacionalismo 
pudieran ser inspirados por decreto. Pero no se 
puede. 

¡Hágase la prosperidad de los trabajadores!: y el 
Congreso creó la ley de salario mínimo. Pero un 
salario establecido por decreto y no en relación a la 
productividad de los trabajadores nunca puede crear 
prosperidad. La primera consecuencia de un salario 
mínimo fijado por encima de la productividad del 
trabajador es el desempleo de éste. Vaya receta de 
prosperidad. 

¡Hágase la vivienda barata para todos!: y el Congreso 
creó leyes de control de alquileres. Pero la creación 
de una ley que congela el valor de las rentas de las 
casas o que arbitrariamente lo baja, lo único que 
congela es la construcción de nueva vivienda. Al 
destruir la rentabilidad de los alquileres y de los 
bienes inmuebles nadie construye casas, agravando 
aún más el problema de la oferta de vivienda. 

¡Hágase el freno a la inflación!: y el Congreso pasa una 
ley de control de precios. Otra ley que lejos de 
promover la oferta de nuevos bienes únicamente la 



destruye. Según los diputados de la época, la 
inflación podría controlarse por decreto y no 
reduciendo la emisión de moneda. 

¡Hágase la ley de protección al patrimonio cultural!: 
y el patrimonio cultural será conservado para 
siempre. Lo malo es que mediante esa ley se 
consolida la expropiación de los derechos de 
propiedad por parte del Estado y esto nunca 
contribuirá a conservar nada. Aquello que ha caído 
en manos del Estado ha sido lo que siempre se 
deteriora, contrario a aquello que cuando pertenece 
a alguien, es cuidado para siempre. 

¡Hágase la competencia!: y el Congreso creará una 
ley para promover la competencia. El problema es 
que lo que impide la competencia es precisamente el 
exceso de regulación, no la ausencia de ésta. Los 
obstáculos a la creación de nuevas empresas o a la 
importación de bienes y servicios o a la oferta de 
bienes, como los mencionados anteriormente, limitan 
la competencia. Por otra parte, la competencia es algo 
lo suficientemente dinámico como para no poder ser 
regulado. 



Y así se hará la seguridad vial: prohibiendo el uso 
de teléfonos celulares en los vehículos a ciudadanos 
que los usan para mejorar su productividad. Se hará 
la seguridad en los estadios: prohibiendo la venta de 
cerveza a guatemaltecos pacíficos que fienen derecho 
a divertirse. Se acabará el crimen: limitando el derecho 
de los ciudadanos honrados a portar un arma para 
darse la seguridad que el Estado es incapaz de damos. 

Los congresos y los gobiernos deberían ser lo 
suficientemente humildes como para reconocer que 
no tienen poderes divinos. Que muchas de las leyes 
que promueven no van a tener el efecto deseado, 
por muy buenas intenciones que tengan. Es más, la 
mayoría de ellas atentan contra nuestras libertades 
civiles, convirtiendo nuestra sociedad en una jungla 
de leyes y a nuestros ciudadanos en víctimas de las 
ocurrencias de cualquier diputado. El guatemalteco 
no necesita más leyes, necesita ser más libre. 



120 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 de junio de 1996 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



El más reciente bochorno legislativo 



Tal vez no la leyeron antes de firmarla. 
Posiblemente sea que, tanto la presidencia del 
Congreso como el presidente de la República, 
confían en el criterio (?) de sus asesores y, por lo tanto, 
ordenaron la publicación de la nueva Ley para la 
Protección del Patrimonio Cultural de la Nación 
Decreto 26-97. Ojalá así sea porque si la leyeron, la 
analizaron y aún así la convirtieron en ley, su 
ingenuidad es únicamente comparable con su falta 
de capacidad analítica. Pretendiendo evitar la 
depredación de nuestro patrimonio cultural han 
expropiado, por decreto, todo aquello que algún 
iluminado funcionario quiera catalogar como 
patrimonio nacional. 

Para tal efecto la ley lo obliga a inscribir dichos 
bienes en el Registro de Propiedad Arqueológica, 
Histórica y Artística. Si usted no lo hace, el bien 
será considerado de ilícita tenencia o posesión y deberá 
decomisarse con la intervención de la autoridad competente 
previa información sumaria. Además, todo acto traslativo 
de dominio.., deberá contar con la debida autorización de 
la Dirección General del Patrimonio Cultural y Natural 
de Guatemala. Y, los particulares no podrán adquirir bienes 
integrantes del patrimonio cultural ni formar con ellos 
nuevas colecciones sin previa autorización del Instituto 
de Antropología e Historia y la Dirección General del 
Patrimonio Cultural y Natural. 

¡Qué gran solución a la conservación de nuestro 
patrimonio cultural! Expropie los derechos de 
propiedad y páselos a manos del Estado. La 
pregunta es ¿qué ha hecho el Estado para proteger 
el patrimonio cultural? Nada. Dicha iniciativa ha 
sido tomada por personas, fundaciones privadas y 
otras organizaciones que, sin fines de lucro, han 
conservado nuestro patrimonio cultural a través de 
colecciones privadas, la publicación de libros y la 
fundación de museos o su restauración. Ahí están 
el Museo Ixchel del Traje Indígena, el Museo Popol 
Vuh y la Fundación G&T, para mencionar únicamente 
tres ejemplos. Esta última recientemente rescató al 
Museo de Arqueología y Etnología del vergonzoso 
abandono en que el Estado de Guatemala lo tenía. 
La historia nos demuestra que entregarle los bienes 
culturales al Estado, para su supervisión es 
condenarlos al deterioro como está todo lo que el 
Estado supuestamente cuida. 

¿Quiere saber cómo le afecta a usted esta ley? 
Supongamos que por ahí tiene una foto de sus 



abuelos. Pues la tendrá que ir a inscribir, perderá 
todo derecho de propiedad porque no la podrá 
heredar a sus hijos, sin autorización del Gobierno 
aunque le permitirán tenerla en su casa; pero si se 
altera o deteriora, usted será sancionado con pena de 
privación de libertad de seis a nueve años. Y ¿quién 
determinará si la foto de sus abuelos forma parte 
del patrimonio nacional. Un funcionario público. Y 
¿quién determinará si se ha deteriorado? , otro 
funcionario público. Es decir, ha quedado en manos 
del poder absolutamente discrecional del Gobierno. 
Si usted cree que el ejemplo está algo jalado o no me 
cree, lea la ley. 

Lo más triste de todo es que si se quiere proteger 
el patrimonio nacional, lo que ocurrirá es todo lo 
contrario. El famoso Registro se convertirá en el 
shopping list de las mafias dedicadas al tráfico de 
este tipo de bienes. ¡Allí estarán los lugares y las 
casas que habrá que ir a asaltar! Al igual que ha 
ocurrido con los robos en las iglesias, ahora los 
ladrones se trasladarán a los lugares que el Registro 
les indique. Interesantemente, quedan exceptuados 
del requisito los bienes de arte sacro, objetos del culto y 
que se encuentren en y a resguardo de los responsables de 
un templo, iglesia o cofradía... Como que el Gobierno 
no quiso pasar encima de los derechos de propiedad 
de las iglesias y cofradías pero no le importaron 
los derechos del resto de guatemaltecos. 

Esta ley vuelve a comprobar que hay algo más 
peligroso que un burócrata con poder: un burócrata 
con buenas intenciones. La ingenua mentalidad del 
padre de la criatura, el Ministro de Cultura y Deportes, 
quiere hacernos creer que, como ellos son honrados, 
ellos no van a cometer las abusos para los que esta 
ley se presta pero ¿y los que vendrán después de 
ellos? 

El patrimonio cultural se ha conservado a pesar 
de los obstáculos que el Estado pone. En vez de 
estatizarlo, el Gobierno debería facilitar los medios 
para que la iniciativa privada continúe la labor de 
rescate que ha realizado y fortalezca los derechos 
de propiedad. Esta ley consigue justamente lo 
contrario, es absurda y confiscatoria. Por cierto, 
como que la oposición política ya se ha dado cuenta 
de esto y, aparentemente, tomará la iniciativa de 
promover su derogación. Nuevamente el pobre 
criterio de las diputados y, en este caso, del ministro 
en cuestión, han creado otro bochorno legislativo. 



án(;i:l roncf.ro marcos 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 121 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 10 de junio de 1997 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



El próximo bochorno legislativo 



Cuando surgió como parte del plan de acción 
gubernamental, publicado seis meses después de haber 
tomado posesión, comenzaba a dar indicios de 
preocupación. Dentro del compromiso económico de 
dicho esquema de acción aparecía un capítulo dedicado 
a los derechos del consumidor, competencia y competitividad. 
En él se expresaba que el Gobierno no debe intervenir 
en las decisiones propias de los agentes económicos, pero si 
facilitar los medios para mejorar la productividad y 
competitividad. A pesar de lo expresado en el 
documento, el Gobierno nuevamente nos sorprende 
con su falta de consistencia y presenta, a través del 
Ministerio de Economía, un proyecto de ley de 
protección del consumidor y promoción de la competencia 
que hace todo lo contrario. 

Como es de esperarse, la ley es en sí misma una 
gran contradicción. Por una parte pretende facilitar el 
desenvolvimiento eficiente de la iniciativa privada y 
el mayor beneficio de los usuarios y consumidores 
pero, por otra, otorga omnipotentes facultades de 
interpretación al Fiscal Nacional Económico que la 
misma ley crea. De esa manera, el Estado, a través de 
este abogado colegiado de reconocida honorabilidad, 
experiencia y notoria preparación y competencia en 
materias jurídico-económicas podrá bloquear lo que 
se le ocurra. 

Por ejemplo, el fiscal y su Cuerpo Consultor, 
estarán en capacidad legal de determinar lo que es 
el mercado relevante de un bien o servicio para asegurar 
las condiciones de eficiencia, transparencia y libre acceso 
al mismo. También podrán determinar cuando la 
oferta de un bien es una inofensiva oferta y cuándo 
es una manipulación de precios que tenga por objeto 
impedir, restringir o falsear la competencia. Ellos serán 
capaces de establecer cuando la fusión entre dos 
empresas tiene por objeto impedir la competencia o 
cuando es una acción legítima para mejorar la 
posición de las empresas guatemaltecas frente a la 
competencia del exterior, por ejemplo. 

La Fiscalía Nacional Económica, ENE, será la 
que determine si las acciones de las empresas tienen 
efectos restrictivos previsibles para lo cual deberán 
identificar la evolución de la oferta y la demanda. Es 
decir, en la práctica, toda la actividad económica 
del país estará en manos del Fiscal Económico y su 
Cuerpo Consultor bastando el perjuicio potencial ilícito 
del competidor, a los consumidores o al orden público para 



bloquear cualquier actividad. Si esos señores son 
capaces de medir la oferta y la demanda de un bien o 
son capaces de hacer todo la que la ley dice que pueden 
hacer, no deberían estar en la FNE, sino haciendo 
cola para ganar el Premio Nobel de Economía. ¿Por 
qué no se les quita la costumbre de creer que, creando 
una nueva entddad del Estado, con ]a ]ey ideal, se 
pueden desarrollar los necesarios poderes mágicos 
para solucionar cualquier problema? 

Paradójicamente, la misma ley prohibe que una 
empresa A presente a un cliente B una mejor oferta 
de tal manera que éste deje sus relaciones 
contractuales con su competidor C. Eso está 
considerado como una inducción a la ruptura 
contractual y se considera un acto desleal. ¿No se 
quiere aumentar la competencia, pues? ¿Por qué se 
le veda la oportunidad a una empresa de mejorar 
las condiciones que previamente haya negociado 
con otro proveedor? 



Nuevamente el Gobierno se equivoca tratando 
de regular el proceso económico, y lo peor es que 
ni siquiera cumple con su mismo plan de acción 
porque no ha realizado lo prometido en su 
Programa de Gobierno 1996-2000 de realizar un 
diagnóstico de las prácticamente anticompetencia. 
Tampoco ha desarrollado una política con reglas 
simples, directas y transparentes. Sólo se ha dedicado 
a contratar consultores y a mostrar sus buenas 
intenciones. 

Nuevamente, caemos en el error de concederle 
al Estado poderes absolutos, basados en criterios 
subjetivos, sobre cosas que no puede medir ni hacer 
sin necesariamente cometer errores e injusticias. 
Nuevamente se cree que formando un cuerpo 
colegiado de profesionales, todos buenos, todos 
honrados pero, sobre todo, con buenas intenciones, se 
podrán solucionar todos los problemas del país. 
Una ley como la que se está proponiendo no puede 
proteger al consumidor ni favorecer la competencia. 
La competencia únicamente se favorece cuando se 
establecen las condiciones económicas y de certeza 
jurídica para que haya una mayor cantidad de 
oferentes locales y /o extranjeros. Esta ley destruye 
cualquier nivel de certeza jurídica porque deja en 
manos de criterios subjetivos la interpretación de 
las acciones de las empresas y los consumidores. 



opinión 



SIGLO XXI - Guatemala,25 de mayo 2000 



RAMÓN PARELLADA CACEES 



El Gobierno no debe asumir el riesgo 
empresarial de los bancos 



El año pasado se aprobó una ley que protege a 
los ahorrantes. Esta ley obligaba a crear un fondo 
entre el Gobierno y los bancos del sistema, para 
que en caso de que un banco quebrara o estuviera 
por quebrar, los ahorrantes pudieran tener 
garantizada la devolución de hasta Q.20 mil de sus 
ahorros. Ahora, se pretende crear una nueva ley 
de protección a los ahorros de los clientes de las 
instituciones bancarias. Esta ley pretende garantizar 
a Los ahorrantes un monto de hasta Q.lOO mil, en 
caso de que un banco entre en quiebra. 

Considero, al igual que lo hice cuando se 
pretendía aprobar la FOPA (Fondo de Protección 
al Ahorrante), que es un grave error que el Gobierno 
pretenda de esta manera eliminar el riesgo 
empresarial de los bancos. Además, estoy 
convencido de que si un banco o alguna institución 
financiera están en crisis, por la razón que sea, es 
mejor dejarlo para sanear el sistema bancario. 

El gobierno no debe asumir ningún riesgo 
empresarial de ningún negocio, incluyendo el 
bancario. Al proteger los ahorros, está asumiendo 
el riesgo empresarial de las instituciones 
financieras, que ahora se volverán menos 
cuidadosas a la hora de escoger a quiénes otorgar 
sus préstamos. Si al final de cuentas el Gobierno 
va a cubrir mis errores empresariales, entonces 
voy a correr más riesgos de los que naturalmente 
correría sin esa intervención. Así muchos bancos 
tenderán hacer negocios de dudosa garantía. No 
hay de qué preocuparse si algo va mal, papá 
gobierno interviene. No habrá corridas ni pánico 
bancario. Eso sí, la cantidad de préstamos de 
dudosa recuperación se incrementará 
enormemente, y el problema que hoy parece ser 
de muy pocos bancos, se generalizará a todo el 
sistema bancario. El incentivo que da el gobierno 
con este tipo de ley es que ahora los bancos pueden 
asumir cualquier riesgo; el que no lo haga no 



competirá y será un tonto. 

Por otro lado, hay que ver los costos de este tipo 
de medidas. Para mí es menos costoso que quiebre 
un banco a protegerlo. En efecto, si un banco 
quiebra, puede crear un pánico y desestabilizar 
temporalmente el sistema bancario, pero el costo 
lo pagarán principalmente los accionistas del banco 
en quiebra, los empleados y los clientes de ese 
banco. Nadie más se verá afectado directamente. 
Indirectamente se afectarán empresas relacionadas 
con aquellas personas que perdieron su dinero, o 
que tenían negocios con el banco en quiebra. Pero 
esto debe ser así, al igual que cuando quiebra una 
empresa. Todos los días quiebra una empresa. Claro, 
se forman muchas empresas pero de ellas muy pocas 
son las que al cabo de los años han sobrevivido. Al 
quebrar la empresa sólo se afecta el capital de los 
accionistas, los empleados de esas empresas y los 
clientes de la misma. No se afectaron directamente 
ni los clientes, ni los empleados ni los accionistas 
de otras empresas similares o distintas. 

Si el Gobierno protege a los ahorrantes y un 
banco está por quebrar, la factura de esa protección 
se traslada a todos los habitantes del país. Primero 
se interviene al banco en problemas, y luego se le 
inyecta capital. Este capital o supuesto capital viene 
del Banco Central, y significa una emisión monetaria 
inflacionaria que todos los habitantes pagamos con 
la pérdida del poder adquisitivo del quetzal, entre 
otros efectos. Además, ¿por qué se pretende afectar 
a personas y empresas que nada tuvieron que ver 
con el riesgo de esa entidad bancaria? ¿Es esto justo? 

Los accionistas de los bancos deben correr sus 
propios riesgos. No se debe trasladar parte de estos 
riesgos al Gobierno, quien, al final de cuentas, lo 
traslada a todos los guatemaltecos. Los clientes de 
cada entidad bancaria deben saber escoger su banco 
de confianza y estar pendiente de que todo marche 
bien, no deben esperar que otros cubran su riesgo. 
El proyecto de ley para proteger ahorros es una 
mala idea que enfermará al sistema bancario. 



122 



opinión 

DESDE MÉXICO 

PRENSA LIBRE - Guatemala 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Estado privatización y desempleo 



Los únicos empleos que no empobrecen a una sociedad son aquellos que generan la producción 
suficiente no tan sólo para cubrir su costo, sino remanentes para invertirse o incrementar el 
consumo apoyado por una producción previa. Los procesos de privatización provocan desempleo 
friccional o transitorio. 



LOS MALOS ECONOMISTAS sólo ven los 
efectos a corto plazo y únicamente valoran las 
acciones económicas por los resultados visibles. 

Cuentan los empleos que crea un gobierno o las 
empresas estatales, pero olvidan los empleos que 
se dejan de crear debido a los recursos que tomó el 
gobierno para crear o mantener los empleos en el 
sector estatal. 

Dice el profesor Formaini: "Nada es más 
absurdo que escuchar a los políticos decir que ellos 
han creado X número de empleos. 

Nunca lo han hecho ni lo harán. Lo que hacen 
los gobiernos es transferir empleos de los que serían 
empleados privados a los públicos... los empleos 
que el gobierno transfiere pueden ser vistos y 
contados cada vez que hace un nuevo gasto. 

Pero esto es, en un sentido, pura ilusión lo que 
no vemos son los empleos perdidos del sector 
privado, quienes con sus recursos financian los 
empleos públicos". (Cita tomada del libro Problemas 
Socioeconómicos de México, publicado por Editorial 
Diana). Las privatizaciones generalmente no 
generan un desempleo neto, sólo despido personal 
improductivo. 

El desempleo es más grave y crónico en los 
países donde el Estado, con base en políticas 
keynesianas de pleno empleo y de subsidios a 
empresas estatales, mantiene puestos de trabajo 
innecesarios y en exceso. 

Cada empleo generado por el gobierno implica 
un mayor desempleo abierto o subempleo en el 
sector productivo de la economía. 



El dinero para pagar al personal excesivo de la 
economía. El dinero para pagar al personal excesivo 
en los gobiernos o en las empresas estatales sale de 
los impuestos, emisión monetaria o endeudamiento 
gubernamental, que lógicamente impide mejores 
niveles de vida entre toda la población. 

Los únicos empleos que no empobrecen a una 
sociedad son aquellos que generan la producción 
suficiente no tan sólo para cubrir su costo, sino 
remanentes para invertirse o incrementar el consumo 
apoyado por una producción previa. Los procesos de 
privatización provocan desempleo friccional o 
transitorio en aquellas personas que cobran un salario 
pero no producen, son parásitos, viven de los otros. 

No hay alternativa, si queremos mejorar la 
salud social, se tiene que eliminar la clase parasitaria 
que desde gobiernos y empresas paraestatales 
mantienen atrasada y desempleada a gran parte de 
la sociedad. 

Estos razonamientos de sentido común son 
omitidos por motivos de clientelismo político o por 
atribuirse al Estado el poder de crear empleos por 
decreto. 

Ignorar que todo lo que nos da un gobierno 
previamente nos lo quita vía impuestos o inflación, 
nos lleva a la ilusión que nos puede dar sin costos 
sociales empleo, viviendas y alimentos a todos. 

Las privatizaciones no crean desempleo, sólo 
hacen aflorar los falsos empleos improductivos 
creados por los gobiernos, a costa de impedir la 
creación de empleos en el sector productivo. 



123 



124 - EL PAPEL DEL ESTADO 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



LUIS PAZOS 
Confaroncista mexicano 



¿Alcahuetes o saboteadores? 

La palabra "diputado", ante la opinión pública, era sinónimo de holgazán, mservil 
eintermediario de "favores". Ojalá que con la nueva legislaturaesto cambie. 



Durante varias décadas la imagen ante el 
pueblo de los diputados mexicanos era la de 
incondicionales del poder Ejecutivo. Hasta los años 
80 el poder Legislativo como contrapeso, supervisor 
y legislador, no existía de hecho en México. 

La función de la mayoría de los diputados durante 
varias décadas fue la de aprobar incondicional y 
automáticamente las iniciativas enviadas por el 
Ejecutivo. 

La palabra diputado, ante la opinión pública, 
era sinónimo de holgazán, servil e intermediario 
de favores, negocios y de recomendaciones, para 
lograr una "chamba" en las secretarías de Estado o 
empresas estatales. En la sociedad, la palabra 
diputado tem'a una carga negativa. La imagen de la 
mayoría de los diputados era la de un prepotente 
sin ninguna función social positiva. 

En los 90, esa imagen comienza a cambiar. Y 
con la integración de grupos importantes de 
diputados de oposición, empieza a tomar un sentido 
social la función de diputado. 

Aunque todavía existen unos pocos diputados 
a la vieja usanza, que abusan del fuero y son unos 
patanes, la mayoría ya tiene conciencia de cuál es 
su papel en un país democrático. 

Sin embargo, del alcahuetismo e incondicionalidad 
al poder Ejecutivo, imperante entre los diputados por 
varias décadas, hay quienes se han ido al extremo 
opuesto. Interpretan su función como la de obstaculizar 
y sabotear sistemáticamente cualquier iniciativa. 



Hay diputados que se enorgullecen de nunca 
haber aprobado una ley proveniente del Ejecutivo. 
Están en contra de todo y a favor de nada. Esos 
extremos, alcahuetería o sabotaje, son igualmente 
dañinos para la sociedad. 

Los diputados surgieron como representantes del 
pueblo para limitar al rey, presidente o gobernante 
en tumo. La principal diferencia entre los regímenes 
absolutistas y las nacientes democracias en Europa 
fue la limitación de reyes y gobernantes por diputados, 
cuya principal función era restiingir tributos a quienes 
ejercían el poder. 

La función de un verdadero diputado es la de 
limitar los impuestos y gastos del poder Ejecutivo, 
así como denunciar los excesos de los funcionarios 
públicos. Su trabajo no es sólo elaborar leyes a 
diestra y siniestra. 

La mejor legislatura no es la que presenta más 
iniciativas y promulga más leyes, sino la que más 
las simplifica. Elabora pocas leyes, pero buenas. Su 
labor tampoco es la de obstaculizar irracionalmente 
todo lo que venga de otro partido o del poder 
Ejecutivo. 

Ojalá en la nueva legislatura se consolide la 
verdadera función de los diputados, cuya 
responsabilidad ante la sociedad es igual o de mayor 
importancia a la del presidente y su equipo. Un buen 
diputado es quien funge como contirapeso al poder 
Ejecutivo, sin caer en la alcahuetería ni tampoco en el 
sabotaje. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -125 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 febrero de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



La democracia es rendir cuentas 



Durante largos periodos de la historia, muchos 
gobernantes: faraones, reyes y emperadores, 
consideraron el patrimonio que manejaban como 
propio. El rey era dueño de vidas y haciendas; por lo 
tanto, a nadie se le ocurría pedirle cuentas sobre la 
administración de la hacienda pública. 

El patrimonio del Gobierno se confundía con el 
patrimonio personal del rey. Esos regímenes también 
se denominaron patrimonialistas. Los gobernantes 
se consideraban propietarios originales de tierras, 
cielo y aguas, las que graciosamente concesionaban 
o cedían a sus cortesanos, allegados o subditos. 

La democracia no sólo consiste en procesos 
electorales para elegir a los gobernantes, sino 
fundamentalmente en gobiernos que limiten su 
actuación a leyes, concretamente a una Constitución. 
Respeten las garantías individuales y den cuentas 
sobre los bienes que administran en nombre del 
pueblo. 

En el siglo XX, los llamados social-totalitarismos 
constituyeron una regresión a los regímenes 
patrimonialistas que prevalecieron en siglos 
anteriores. La concentración de empresas en manos 
del Estado y la planificación total de la economía, 
mezclaron nuevamente el patrimonio del Estado con 
el de un partido y los gobernantes de turno. 

A nadie se le ocurría pedirle cuentas a Stalin de 
cómo manejaba los recursos públicos, ni nadie sabía 
cuánto ganaba, probablemente ni el propio Stalin, 
pues tomaba arbitraria e indiscriminadamente los 
recursos del Gobierno como si fueran propios. En 
cambio, en los países democráticos, como los 
Estados Unidos, es un deber informar públicamente 
sobre los destinos del gasto y los ingresos de los 
diversos funcionarios públicos. 

Esa obligación es todavía pasada por alto en 
muchos de los países latinoamericanos que se dicen 
democráticos. En México, se considera secreto de Estado 



los ingresos totales de presidentes, gobernadores y 
altos funcionarios públicos. Tampoco se conocen a 
detalle las nóminas, ingresos y gastos de un gran 
número de dependencias y empresas estatales, 
muchas de las cuales se manejan con los mismos 
criterios patrimonialistas de los regímenes 
monárquicos o social-totalitarios. 

En una biblioteca pública en los Estados Unidos, 
al igual que encuentra usted datos sobre la producción 
o población, se localizan cifras sobre los salarios de 
los funcionarios de ese país. Cualquier ciudadano en 
los Estados Unidos puede conocer que el presidente 
de dicho país recibe un ingreso de 200 mil dólares 
anuales, es decir, aproximadamente 16,600 dólares al 
mes, equivalente a un sueldo de alrededor de 130 mil 
pesos mexicanos. 



En EUA podemos conocer fácilmente los ingresos 
de senadores, diputados, embajadores, etcétera. En 
México es difícil conocer el total de ingresos de la 
mayoría de los funcionarios públicos, porque todavía 
subsiste una concepción patrimonialista de los bienes 
gubernamentales entre la alta burocracia También es 
debido a que los ingresos totales: sueldos base más 
compensaciones, sobresueldos, bonos, etcétera, que 
reciben los altos funcionarios son en ocasiones más 
altos que los del presidente de Estados Unidos. 

Un Gobierno no puede llamarse democrático, 
en estricto sentido, por sólo ofrecer elecciones 
transparentes y limpias; además, debe limitar su 
actuación a las funciones que le asigna la 
Constitución y, lo más importante, rendir cuentas 
de los bienes y dineros que administra a nombre 
del pueblo. 

La sola elección mayoritaria no legitima a un 
Gobierno como democrático, sino su respeto a las 
garantías individuales o derechos naturales del ser 
humano y su actuación como administrador, no 
como dueño del patrimonio estatal. 



opinión 
LOGOS 

SIGLO VENTIUNO Guatemala, 19 de julio de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



El fraile presidencial y el labrador insensato 



El Señor Presidente llego a un pueblo que 
celebraba su fiesta patronal. La gente se detenía a 
observar al gobernante. Algunos se atrevían a 
saludarlo, y hasta le tendían la mano. Algunas 
madres hacían girar violentamente la cabeza de los 
niños para que observaran al Señor Presidente, y 
les advertían que era una oportunidad única, ya 
que era casi imposible que volvieran a ver a un 
Presidente de la República. 

El Señor Presidente inauguró el suceso más 
importante de la feria patronal: una feria, en la cual 
consumió churros, chilacayotes, camotes, alborotos, 
higos y mazapán. Le auxiliaba con sin par diligencia 
su mayordomo personal, que le suministraba las 
servilletas con las cuales el gobernante se limpiaba 
el recio bigote y hasta las densas cejas. El Señor 
Presidente infló una vejiga, que lamentablemente 
estalló. Jugó al boliche. Gracias a su certera puntería, 
ganó un preciado vaso de vidrio, adornado con 
florecitas de colores. Jugó a la lotería. Gracias a su 
buena suerte, ganó una palangana de peltre. 

El Señor Presidente llegó hasta el final del área 
que ocupaba la feria. Se detuvo. Su mirar, casi 
melancólico, dirigióse hacia las montañas, hacia los 
bosques y hacia los campos. Desde algún agitado salón 
de baile escapaban los sonidos de una marimba pura, 
que tocaba La patraña de mi pueblo. En ese momento se 
recordó de un hecho que, inexplicablemente, a veces 
olvidaba: ¡El Presidente de la República era él mismo! 
Empero ¿qué pensaba el pueblo acerca del Señor 
Presidente! 

El Señor Presidente llamó al Jefe del Estado 
Mayor Presidencial, y casi con susurros que el viento 
raptaba, díjole: Necesito saber lo que la gente piensa de 
mí. Las encuestas de opinión son muy útiles; pero la 
abstracta precisión numérica, la terrible frialdad de las 
cifras estadísticas, jamás podrían sustituir la concreción 



esencial y existencial del ciudadano. ¡Cuánto ansio la 
plácida calidez de la comunicación con el ciudadano, en 
su propia circunstancia espacio-temporal! ¡Les ruego que 
me dejen solo, cerca de algún pueblo, en donde pueda hablar 
con mi gente! 

El Jefe del Estado Mayor Presidencial 
respondióle: Señor Presidente: no sólo por su propia 
seguridad, sino para obtener los mejores resultados de su 
proyecto, es conveniente que se disfrace. ¡En ningún 
momento podemos descuidar la seguridad del Señor 
Presidente! Hay varias iglesias cercanas. Nos será fácil 
conseguir un propicio traje de fraile. El Señor Presidente 
aceptó la propuesta. Pronto estuvo disponible el 
traje, y un par de sandalias, un sacro crucifijo y un 
báculo pastoral. Con el fin de evitar que fuese 
fácilmente reconocido, se quitó el bigote y se recortó 
las cejas. Se contempló en un espejo. ¡Estaba 
particularmente angelical! 

El presunto fraile comenzó a caminar sobre un 
rústico camino de tierra, cuyas piedras lo invitaban 
a maldecir las apretadas sandalias. Se encontró con 
una mujer que llevaba en la cabeza un inmenso 
canasto. El fraile levantó el crucifijo, oró y se 
persignó. La mujer se detuvo, hasta que el fraile 
terminó su ceremonia. En el momento en que el 
fraile se proponía iniciar una plácida conversación, 
la mujer continuó velozmente su marcha, tanto 
porque tenía prisa, sino porque era muy pesada la 
ingrata carga que llevaba. 

El Señor Presidente siguió caminando. 
Conversó con un rico, que le dijo: El Señor Presidente 
es, quizás, un hombre justo. Espero de él que sea el 
Presidente no sólo de los pobres ni sólo de los ricos, sino de 
todos los guatemaltecos. ¿ O tendremos los ricos que elegir 
nuestro propio Presidente? El Señor Presidente siguió 
caminando. Conversó con un ciudadano que no era 
rico ni pobre, que le dijo: El Señor Presidente es uno 



126 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -127 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 19 de julio de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



de los más sabios y justos que ha habido. ¡Quizá no lo 
merecemos! Sin embargo, él cree que los problemas del 
gobierno son los problemas de Guatemala. No es así. El 
problema más grande de Guatemala es el gobierno. Consume 
mucho. Sirve poco. Obstaculiza. Empobrece mucho. 

Finalmente el fraile se encontró con un campesino 
pobre, que pretendía labrar un infecundo terreno 
rocoso. El fraile le preguntó: ¿Cómo, insensato varón, 
pretendes labrar un terreno rocoso? El pobre le contestó: 
Espero obtener de las rocas mismas, los recursos con que 



tendré que pagar los nuevos impuestos que, en nombre de 
los acuerdos de paz, está creando el Gobierno del 
magnánimo Señor Presidente. Los pobres también 
tendremos que pagar esos impuestos, aunque la intención 
sea que sólo los ricos los paguen. Los acuerdos de paz nos 
están volviendo más pobres. El campesino prosiguió su 
ilusa tarea. Cuéntase que el Señor Presidente se 
convenció de que no había pueblo más equivocado 
que el pueblo que él gobernaba, y disfrutó como 
nunca de las encuestas de opinión pública que le 
mostraban sus asesores. 



128 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



SIGLO VENTIUNO - Guatemala, 8 de 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Los relojes de San Pedro 



Eran ya las tres de la mañana. Santiago termino su 
jomada de trabajo. Salió de la fábrica y como todos los 
días caminó hada su casa. Otra vez tendría que recorrer 
largas avenidas y estrechas calles. Otra vez tendría que 
pasar por obscuros callejones y temidas esquinas. Un 
perro distante aullaba. Un gato escalaba un tapial. Un 
grillo insistía en su monocorde vibrar. Un lepidóptero 
aleteaba en tomo a una luminosa bombilla. Y el cielo 
estaba tan despejado, que las nubes parecían haber huido, 
humilladas por el fantástico espectáculo sideral. La luna, 
más llena que nunca, bogaba serena con disculpable 
arrogancia imperial. 

Repentinamente, cerca de una de aquellas temidas 
esquinas, brotó de la noche un asaltante; con un orgulloso 
cuchillo en la mano. Tan ágil como un elástico felino, el 
asaltante brincaba hacia la derecha y la izquierda, hacia 
atrás y adelante, mientras el cuchillo, con mágica 
rapidez, pasaba de una mano a otra. Dame todo el 
dinero que tengas, y nada te haré, díjole el asaltante a 
Santiago. La luz de la luna arrebataba le amenazantes 
destellos al inquieto cuchillo. No llevo dinero, respondió 
Santiago. Entonces el asaltante le ordenó tenderse sobre 
el suelo, con el pecho hacia abajo y las manos sobre la 
espalda. Santiago sintió en la nuca el filo del impaciente 
cuchillo. 

El asaltante lo registró con intrépida minuciosidad, 
hasta que comprobó que tan sólo llevaba veinte 
centavos. El asaltante se encolerizó. ¡Eres un insensato! 
¡Tu miseria me insulta! ¡Me has hecho perder valioso 
tiempo! ¡Me he arriesgado vanamente! ¡Eres un 
estafador! ¡Con pobres como tú, es mejor ser honrado, 
porque robar ya no es un negocio rentable! El filo del 
cuchillo se deslizó sobre el cuello de Santiago. Los aromas 
de un árbol cercano de Huele de Noche vanamente 
intentaron rescatarlo de la muerte. 

Luego de una brevísima agonía, Santiago murió. 
Inmediatamente su alma separóse del cuerpo, y rauda 
voló hacia las lejanas regiones celestes. Pronto Santiago 
encontróse frente a las puertas del cielo, las cuales se 
abrieron. ¡Allí estaba San Pedro! ¿Me iré a la gloria o al 
infierno?, preguntó angustiado Santiago. Entonces San 
Pedro consultó los archivos del cielo. Me entero de que 
siempre fuiste pobre. Ser pobre no es pecado; pero lo 
es no intentar dejar de ser pobre. ¿Puedes explicarme 
qué hiciste para intentarlo?, díjole San Pedro. 



Santiago respondióle en estos términos: Intenté 
explotar minerales; pero necesitaba permiso del 
gobierno. Intenté exportar productos agrícolas; pero 
necesitaba permiso del gobierno. Intenté servir a mi 
prójimo con servicios de transporte; pero necesitaba 
permiso del gobierno. Quise educarme bien; pero no 
había buenas escuelas públicas. Quise vivir sano; pero 
no había suficientes servicios de salud pública. Quise 
instalar un molino de nixtamal en mi pueblo; pero no 
había energía eléctrica. Quise ahorrar; pero el gobierno 
fabricaba dinero y devaluaba mi moneda. Quise 
comprar una modesta casa con un préstamo; pero el 
gobierno aumentó tanto la tasa de interés, que no pude 
comprar la casa, y opté por vivir en una cueva. Quise 
alimentarme mejor; pero el gobierno aumentó tanto 
los impuestos, que me convenía más ser mal nutrido. 
Quise buscar una buena oportunidad de trabajo; pero 
no lo encontré, porque el gobierno obstaculizaba la 
creación de nuevos empresas. Quise... 

San Pedro lo interrumpió: \Basta! Ya has conocido el 
infierno. Te irás a la gloria. Te otorgaré un 
salvoconducto, que te evitará molestias. Has de saber 
que desde hace algún tiempo almas impostoras se refugian 
clandestinamente en la gloria, a pesar de que merecen 
algo más que el infierno; y por eso ahora emitimos 
salvoconductos. Quizá nos hemos vuelto un poco 
burocráticos... Caminaron hacia las oficinas de San Pedro, 
que estaban situadas en un palacio construido de luz y de 
cristal, en cuyos sacros recintos hospedábanse a veces los 
ángeles. Rodeaban el palacio vastos jardines, cuya flora 
inmortal era un magnífico elogio de la infinita gloria del 
Supremo Hacedor. Inmaculadas aguas brotaban de 
inagotables fuentes situadas entre los jardines. 

Pasaron frente a un salón en el que había multitud 
de relojes. Sin embargo, las agujas de algunos giraban 
más rápido que las de otros. San Pedro explicó la causa 
de tan extraño fenómeno. Estos relojes no miden el 
tiempo. Cada reloj mide los aciertos o los desaciertos 
de cada uno de los presidentes de las naciones que hay 
en el mundo. Cuando un presidente se equivoca, las 
agujas de su reloj giran con más rapidez. Muy 
emocionado, Santiago exclamó: ¡Allá está el reloj del 
presidente de Guatemala! Se acercó un poco más al 
reloj, y exclamó: ¡No tiene agujas! ¿ Qué habrá pasado? 
San Pedro le dijo: Tiene agujas; pero no las puedes ver 
porque giran demasiado rápidamente... 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -129 
LUIS ENRIQUE PÉREZ 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 8 de septiembre de 1999 



Algunos principios prácticos de gobierno 



Principio de la insaciable apetencia. Ninguna cantidad 
de recursos, por muy grande que sea, será suficiente para 
el gobierno. Una consecuencia inmediata de este 
principio es que el gobierno tiende a aumentar los 
impuestos, la deuda pública, o la fabricación de 
dinero. Con el fin de justificar un gasto creciente, el 
gobierno inventa los más nobles propósitos. Inventa, 
por ejemplo, que su propósito es ocuparse de los 
pobres, y trata de convencer a los ciudadanos de 
que, sin su piadosa intervención, jamás puede ser 
eliminada la pobreza. 

Principio de la confusión beneficiosa. El gobierno es 
equivalente al Estado. El gobierno intenta parecer que 
es el Estado mismo. Entonces, por ejemplo, el gobierno 
pretende que expandir el gobierno es equivalente a 
expandir el Estado y que, contrariamente, reducir el 
gobierno es equivalente a reducir el Estado. 
Supuestamente, por ejemplo, eliminar instituciones 
gubernamentales o vender los automóviles del 
gobierno es reducir el Estado. El gobierno, sin 
embargo, es parte del Estado; pero no es el Estado 
mismo. 

Principio de la complicidad eficiente. Cuando el 
gobierno se ocupa de un problema, se convierte en parte 
del problema. Hay multitud de casos que demuestran 
la contundente eficacia de este principio. Por 
ejemplo, el gobierno que se ocupa de resolver 
problemas de transporte urbano o extraurbano, 
demuestra ser extraordinariamente eficiente para 
convertirse en parte de esos problemas. Esta 
eficiencia alcanza su grado máximo cuando el 
gobierno, precisamente porque interviene para 
resolver un problema, imposibilita la solución del 
problema. 

Principio del trepamiento glorioso. Las instituciones 
tienden a adquirir una categoría superior. Los 
viceministerios tenderán a convertirse en ministerios. 
Las direcciones generales tenderán a convertirse en 
viceministerios. Las jefaturas tenderán a convertirse 
en direcciones generales. Por ejemplo, una Dirección 
General de Minería e Hidrocarburos tendera a 
convertirse en Ministerio de Energía y Minas. 



Principio de la utilidad sustituida. Las instituciones 
gubernamentales tienden a persistir porque se vuelven 
útiles para la burocracia. Este principio permite predecir 
por ejemplo, que si luego de un terremoto se crea un 
comité gubernamental de reconstrucción y este comité 
tenderá a persistir aun cuando ya no haya el más leve 
rastro del terremoto. Tenderá a persistir porque es útil 
para la burocracia que surgió, se sindicalizó y se 
expandió con motivo de la creación del connité. 



Principio de la mediocridad conveniente. Ningún 
empleado puede ser más competente que el jefe. El jefe, con 
el fin de conservar su jefatura, tratará de evitar que 
haya alguien más competente que él. Este principio 
permite predecir que los colaboradores del jefe de 
una institución gubernamental serán tan incompetentes 
como sea necesario para que no peligre el tranquilo 
ejercicio de la jefatura. Corolario: si alguien es más 
competente que el jefe, pero desea conservar su 
trabajo, simulará que es un confiable imbécil. 



Principio del trabajo secreto. El valor del trabajo 
de un servidor público depende, no de la naturaleza 
del trabajo, sino del cumplimiento de su horario de 
trabajo. El trabajo que el servidor público realiza entre 
la hora de ingreso a su oficina y la hora de egreso, es 
tan importantísimo para el bien común, que nadie 
debe enterarse de ese trabajo. Tiene que ser un trabajo 
secreto; y debido a que es secreto, el trabajo sólo puede 
ser valorado por el cumplimiento o no cumplimiento 
del horario. 



Principio del ocio obligadamente remunerado. El 
aumento salarial de los servidores públicos depende, no de 
una mayor productividad laboral, sino de su poder para 
exigir el aumento salarial. Este principio permite 
predecir que los servidores públicos intentarán 
aumentar, no su productividad, sino su poder de 
exigir un aumento salarial. Como consecuencia, el 
derecho a la sindicalización y el derecho a la huelga 
serán los derechos más humanos de los servidores 
públicos. 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 4 de junio de 2000 



CARROLL ríos DE RODRÍGUEZ 



El costo de la redistribución 



La administración de postguerra de F.D. 
Roosevelt fue el ejemplo más famoso del estado 
benefactor. A nivel del mundial, este modelo atribuye 
al Gobierno la responsabilidad de redistribuir la 
riqueza de la nación en aras de una supuesta justicia 
social. El fundamento filosófico para esta corriente lo 
proporcionaron autores como John Rawis. En A Theoiy 
ofjustice (1971), Rawis propone que la vida es como 
un juego de azar, que distribuye arbitrariamente las 
cartas de la inteligencia, los talentos, los parientes y 
los hogares. Rawis sugirió redefinir el contrato social 
para corregir los efectos de esta distribución, que 
consideraba injusta. 

Varias décadas y muchos experimentos más 
tarde, es evidente que la redistribución no erradicó 
la pobreza ni eliminó las diferencias económicas 
entre los miembros de la sociedad. Se ignoraron 
los costos de las políticas de redistribución. Cabe 
notar que ya en 1951 Arnold Harberger había 
escrito respecto a la pérdida de bienestar social 
producto de una intervención gubernamental en el 
mercado. Años más tarde, Gordon TuUock 
argumentó que habían costos adicionales a los 
señalados por Harberger: los costos de la actividad 
política asociados con la búsqueda de rentas (rent- 
seeking) para acceder a la transferencia. 

El Gobierno no es un ente productivo, no crea 
riqueza. Las políticas de redistribución transfieren 
riqueza del sector productivo a otros sectores 
sociales. Mediante la regulación o legislación, se crea 
una renta artificial a la cual no podría acceder el 
grupo beneficiado sin la acción del Gobierno. Es 
como otorgarle una concesión monopólica. Ello 
desestimula la productividad de los sectores 
perjudicados. La mera posibilidad de que el 
Gobierno pueda confiscar el fruto de nuestro trabajo 
tiende a restringir la creación de riqueza. La 
inversión depende de la clara y segura asignación 
de los derechos de propiedad. 



Pero eso no es todo. Gordon Tullock percibió, 
acertadamente, que la política redistributiva del 
Gobierno traslada el proceso de toma de decisión con 
respecto a la asignación de recursos del terreno 
económico al terreno poKtico. El mercado libre es un 
complejo e impardal sistema, que asigna los recursos 
escasos hacia los agentes más productivos, aquellos 
que mejores bienes y servicios proveen en un marco 
competitivo. En el terreno político, las decisiones 
obedecen a criterios distintos. Allí accederán a los 
recursos quienes más cabildeen a los funcionarios que 
deciden cómo gastar el erario. Estos generalmente 
no son los más necesitados, como quisieran los 
promotores de la igualdad económica, sino los grupos 
que están organizados poh'tícamente. Generalmente 
son sectores minoritarios cuya voz se impone al 
silencio de la mayoría desorganizada. 



Además, el cabildeo es una actividad 
improductiva. Al cabildear, un gremio económico, una 
organización laboral o cualquier grupo de interés 
desatienden sus actividades productivas para pasearse 
por las oficinas estatales y cosechar favores. Algunos 
sectores terminan por depender de la transferencia 
para sobrevivir, en lugar de contribuir al desarrollo 
del país. Los buscadores de rentas no son los únicos 
que invierten su tiempo y recursos en esta actividad. 
También lo hace el mismo funcionario público y otros 
grupos de interés que compiten por acceder a la misma 
transferencia. Y, dado que la transferencia perjudica 
a uno o más sectores sociales, los perjudicados 
acarrean el costo de defenderse en contra de los 
buscadores de rentas. 

El trabajo de Harberger, Tullock y otros 
destacados economistas nos indica por qué fracasó el 
Estado Benefactor. Nos hacen comprender que los 
costos inherentes a las poKticas de redistribución del 
Gobierno exceden los beneficios que se pueden derivar 
de las mismas. 



130 



opinión 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 2 de enero de 2001 



VERÓNICA SPROSS DE RIVERA 



Nuevo año: nueva esperanza 



El comienzo de un nuevo año representa muchas 
cosas: ilusiones, planes y promesas de cambio con el 
objetivo de mejorar y lograr nuevas satisfacciones. 
Después de dos años de incertidumbres y 
preocupaciones, el 2001 puede ser muy importante 
para los guatemaltecos, pues decisiones correctas 
pueden convertirlo en el año de la esperanza. 

La principal ilusión es tener un mejor empleo 
con un sueldo mayor. Esto sólo se convertirá en 
realidad si hay inversión privada, que permita elevar 
la productividad de los trabajadores. Para que la 
inversión se dé, el Gobierno debe estar consciente 
del requisito fundamental: un ambiente propicio con 
reglas claras e iguales para todos. Además del 
Estado de Derecho, que implica la modernización 
del sistema de justicia, se necesita fortalecer los 
derechos de propiedad. 

También es sumamente importante la estabilidad 
macroeconómica, con bajas tasas de inflación. Esto 
debe ir acompañado de una solidez fiscal, que 
contribuya a esa estabilidad. Al final del año que 
termina se ven algunas señales alentadoras, pues la 
reducción del presupuesto del estado para evitar un 
alto déficit fiscal, y la aprobación de la Ley de Libre 
Negociación de Divisas, despierta la esperanza de que 
se tendrá un mejor ambiente para la inversión. El 
presidente del Banco de Guatemala comentó 
recientemente que, en cuanto a las condiciones 
macroeconómicas, el inicio del nuevo año se perfila 
de mejor forma que como principió el año viejo. Por 
otra parte, el incremento en la calidad y la competencia 
en los servicios de telecomunicaciones en todo el 
territorio nacional también es un factor positivo para 
la inversión. 

El año que llega deberá discutirse el rol del 
Estado, ya que si se persiste en que éste sea 
mercantilista o intervencionista, seguirá siendo la 
piedra de tropiezo para el desarrollo. Pero, si se logra 
un acuerdo en cuanto a la importancia del rol 
subsidiario, en donde el Estado es facilitador de la 
actividad voluntaria de las personas y tiene un papel 



limitado, podrá contribuir mejor a que cada quien 
logre sus fines. Es decir, no debe arrogarse 
funciones que pueden ser realizadas por las 
personas, en lo individual o libremente asociadas. 
Este principio debe guiar cualquier esfuerzo de 
descentralización que se promueva. 

Otra área que no debe descuidarse es el combate 
de la extrema pobreza de una manera real y sostenible, 
buscando el mejor rendimiento de los escasos recursos 
fiscales. El apoyo a los esquemas novedosos y 
descentralizados en la prestación de los servicios 
sociales, como el Programa Nacional de Autogestión 
para el Desarrollo Educativ -Pronade- y la estrategia 
de extensión de cobertura del primer nivel de atención 
del Sistema Integral de Atención en Salud — SIAS — 
no debe descuidarse, sino fortalecerse. Sólo con 
esfuerzos eficaces podrá focalizarse la extensión de 
cobertura en quienes no han tenido la educación básica 
ni los servicios mínimos de salud. 



El nuevo año brinda la oportunidad de reflexionar 
en los errores cometidos como la fijación de salarios 
mínimos; las pugnas innecesarias entre sectores, la 
intervención de los precios en algunos mercados y la 
emisión de legislación contraria a la globalización, 
como la nueva Ley de Aviación Civil. Son momentos 
propicios para enmendar el camino torcido y buscar 
el sendero correcto, teniendo presente que se debe 
evitar la pugna y la confrontación entre los grupos 
poblacionales, los sectores productivos y el Gobierno. 

El Gobierno actual tiene la oportunidad de 
hacer historia, convirtiendo al 2001 en el año de la 
esperanza. Las condiciones para tener un mejor 
nivel de vida pueden promoverse con una estrategia 
de desarrollo coherente enmarcada en el mercado 
y la globalización, pero se deberá trabajar mucho 
retomando el rumbo con responsabilidad. 
Roguemos por los gobernantes, las autoridades y 
por todos los demás, para que el nuevo año nos 
traiga entusiasmo, creatividad, deseo de buscar la 
excelencia y afán de soHdaridad hacia los demás. 



131 



opinión 

ACLARANDO CONCEPTOS 

EL DIARIO DE HOY - El Salvador, 7 de junio de 1988 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



El papel de los medios de comunicación 
en una democracia 



La misión que tienen los medios de comunicación 
es la de apoyar y defender la verdadera democracia, 
esto es, el gobierno representativo en nombre del 
pueblo que ha delegado su poder real en un grupo de 
ciudadanos para que ejerza dicho poder 
exclusivamente en la medida y dentro de los limites 
que el mismo pueblo le ha encomendado. Esto quiere 
decir que los medios de comunicación estarán siempre 
al servicio del pueblo, de todo el pueblo y no del o de 
los gobernantes. 

Esta misión de los medios de comunicación 
implica en los mismos una actitud vigilante y crítica 
ante los que ejercen el poder para ver si no se están 
saliendo fuera de sus funciones que son buscar 
siempre el interés de los ciudadanos, especialmente 
en las áreas de justicia, defensa interior y exterior, 
educación y salud pública. 

Esto supone también que los medios de 
comunicación deben vigilar para tener siempre un 
gobierno de poderes limitados y no omnipotente 
que sería equivalente a dictatorial y opresivo. 

Una de las implicaciones más importantes que 
tiene la misión de los medios de comunicación es la 
de vigilar para que el Gobierno o Estado no coarte 
la legítima libertad de los ciudadanos, o sea la 
libertad individual. El único límite que tiene la 
libertad del ciudadano es el derecho ajeno, o sea, 
el derecho de los demás ciudadanos. Y, por tanto, 
no puede ser coartada la libertad del ciudadano 
individual por un poder discrecional o arbitrario al 
capricho de los gobernantes de turno. El querer 
coartar dicha libertad del individuo equivale a 
negar el valor inalienable humano y cristiano de la 
persona humana. Esto exige naturalmente que las 
leyes sean sólo leyes generales y absolutamente 
iguales para todos. La Constitución de los Estados 
Unidos de América es una de las poquísimas 
constituciones del mundo que están orientadas y 
redactadas en esta línea, que es la única manera de 
poder respetar y defender siempre los derechos y 



la libertad del ciudadano frente a los poderes del 
Estado. 

Es evidente que no todos los ciudadanos pueden 
estar vigilando siempre y a cada momento el 
proceder de los gobernantes. Por este motivo los 
medios de comunicación tienen el derecho y el 
deber, en nombre de los ciudadanos a quienes 
sirven, de conocer, controlar y vigilar todos los 
actos del Gobierno. De manera especial tienen los 
medios de comunicación el derecho y el deber de 
conocer, para poder valorar, la administración y 
finanzas del Gobierno, pues éste utiliza fondos 
públicos y, por tanto, el pueblo, a través de los 
medios de comunicación, tiene el sagrado derecho 
y deber de conocer dicha administración, para 
aprobarla o rechazarla si fuere necesario. Los 
gobernantes están al servicio de los ciudadanos y 
no al revés. 

También es evidente que para ejercer estos 
derechos y deberes, los comunicadores necesitan 
tener en sumo aprecio la verdad y sólo la verdad, 
sin dejarse influenciar por injustificados intereses 
particulares, ya sean de grupos de ciudadanos o de 
los gobernantes. 

Solamente con un gran amor a la verdad puede 
el comunicador ser objetivo en la información que 
ofrece, presentando los hechos tal cual han sucedido 
y en la medida en que él los conoce. De aquí la 
enorme importancia para el comunicador de 
educarse a percibir objetivamente la realidad, sin 
prejuicios, sin ideologías, sin intereses de 
partidismo político. 

Este es, a mi entender, el papel que tienen los 
medios de comunicación para proteger y defender 
la verdadera democracia: el proteger y defender 
siempre y en todo lugar los derechos de los 
ciudadanos, especialmente su libertad contra la 
manipulación absorbente de un poder político, que 
siempre tiene la tentación de creerse omnipotente. 



132 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -133 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



El Estado - providencia 



La razón de existir de los gobiernos es 
principalmente la defensa de la vida y de la propiedad 
de los ciudadanos, la administración de la justicia y la 
defensa interior y exterior de la nación. O sea, 
principalmente la seguridad de la vida de los 
ciudadanos y de su propiedad. 

Por el principio de subsidiariedad los gobiernos 
pueden dedicarse a otras misiones como educación, 
salud y trabajos de infraestructura donde la acción 
privada de los ciudadanos no pueda llegar 
convenientemente. 



Inició este movimiento del estado benefactor el 
siglo pasado en Alemania y de allí se difundió en 
todo el continente y finalmente también en 
Inglaterra y Estados Unidos. 

Con esta mentalidad providencialista de un 
Estado Omnipotente que todo lo puede y todo lo 
sabe se quiere mantener a los ciudadanos en una 
situación infantil pretendiendo erróneamente 
resolverles todos sus problemas. De esta manera 
se tiene a los ciudadanos subyugados y a la merced 
de los burócratas del Estado. 



Muchos Gobiernos o Estados-providencia 
descuidan frecuentemente estos deberes primordiales 
por dedicarse a otras cosas que no son de su 
competencia. 

Se entiende por Estado-providencia o Estado 
benefactor el Gobierno que con una mentalidad 
populista, paternalista, intervencionista o 
providencialista, pretende resolver todos los aspectos 
materiales, culturales, sociales y hasta espirituales de 
los ciudadanos para poderlos dominar más fácilmente 
coartando de esta manera su libertad individual. 



Como consecuencia y como medio para intervenir 
en todos los asuntos materiales del pueblo, los 
Estados-providencia se convirtieron también en 
estados empresarios y por cierto muy malos 
empresarios. 

Como dice Hayek, muchas de las nuevas 
actividades benefactoras del Estado-providencia 
constituyen una amenaza para la libertad porque 
realmente son un ejercicio de los poderes coactivos 
del gobierno, y, aunque se presenten como meras 
actividades de servicio, se apoyan en la exigencia 
de derechos exclusivos en determinados sectores. 



134 - EL PAPEL DEL ESTADO 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 12 y 19 septiembre de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Expansionismo del Estado I y II 



A veces los pueblos pierden su libertad ante los 
propios gobiernos por no medir las consecuencias 
de los poderes que delegan en el mismo gobierno. 

En este campo hay un error muy frecuente en 
el pueblo y especialmente entre los políticos, 
educadores y comunicadores sociales. Es creer que 
si el gobierno se propone un determinado fin que 
es legítimo, también serán legítimos los medios que 
utilice, aunque sean contrarios a los principios de la 
libertad. Así, sin darse cuenta, los ciudadanos van 
perdiendo su libertad individual y el Estado 
paternalista y benefactor ocupa el campo cada vez 
más extenso que los ciudadanos por su infantilismo 
y falta de visión no son capaz de defender. Un 
pueblo que fácilmente capitula y abdica a su libertad 
será siempre esclavo (y no se merece una suerte 
mejor) o de otros o del propio gobierno. 

"Siempre que concedamos al gobierno poderes 
exclusivos y monopolísticos, descubriremos que no 
veíamos más allá de nuestras narices", como decía 
Hayek hace ya cincuenta años. 

Esto sucede por ejemplo en el campo de la 
seguridad social, la sanidad, previsión, descuento de 
jubilación, etc. Cuando los medios utilizados para 
prevenir las necesidades presentes o futuras son 
exclusivamente los estatales, coactivos monopoKsticos 
con la fuerza impositiva la ley hecha injustamente a 
tal efecto que paraliza la inventiva e iniciativa personal 
de los ciudadanos impidiendo que puedan brotar 
otras alternativas mejores, más competitivas, 
económicas y sobre todo más eficientes para remediar 
tales necesidades. 

"De esta manera, el Estado-providencia o 
benefactor se convierte en un estado hogareño, 
donde un poder paternalista gobierna la mayoría 
de los ingresos de la comunidad y los distribuye en 
forma y cantidades que, según el criterio de la 
autoridad, los individuos necesitan o merecen. 

("Friedrich A. Von Hayek, Los Fundamentos de la 
Libertad" Madrid. Unión Editorial 19915p. 324) 



II 



Cuando los gobiernos y los pueblos admiten los 
monopolios gubernamentales, como seguridad 



social y otros, también se inclinan a creer que las 
autoridades que han de regirlos deben hallarse 
investidas de amplios poderes discrecionales para 
decidir por y sobre los individuos. 

Es pura ilusión pensar que, cuando ciertas 
necesidades del ciudadano como la seguridad social, 
la salud, la vejez, previsión para el desempleo, etc., 
se han convertido en la preocupación exclusiva de 
una máquina burocrática del Estado, el control 
democrático de tal máquina puede preservar 
efectivamente la libertad. 

Incluso Inglaterra y Estados Unidos, que eran 
naciones de mayor tradición democrática y de 
respeto a los derechos del individuo, con claras 
limitaciones constitucionales a los poderes del 
gobierno, han caído en esta trampa. 

También allí el celo y la astucia de los órganos de 
la administración estatal hicieron creer a los pueblos 
que las limitaciones de la constitución a los poderes 
del Estado y las garantías a los derechos individuales 
debían ceder ante sus tenaces esfuerzos para lograr 
lo que consideraban propósito superior de gobierno. 

El mayor peligro para la libertad hoy proviene 
de las personas más indispensables y poderosas en el 
gobierno moderno es decir, de los eficientes y expertos 
administradores, preocupados exclusivamente por lo 
que consideran el bien público. Esta clase de 
administración del bienestar del pueblo es como una 
bola de nieve que rodando se hace cada vez más 
grande y se convierte en un aparato incontrolable y 
dotado de propia voluntad. Frente al cual el individuo 
está desamparado (Hayek). Este aparato se inviste 
de una manera creciente con la mística autoridad 
soberana de tipo socializante, estatista, germánico 
dictatorial. 

La mentalidad germánica donde se forrnó 
inicialmente esta bola de nieve influyó al fin también 
en los países angloamericanos que hasta el siglo 
pasado habían logrado conservar su auténtica 
tradición democrática y libertaria, pues preferían más 
los derechos y libertades del individuo que la 
imaginaria igualdad y el proteccionismo del Estado 
paternalista. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -135 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 4 de septiembre de 1999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



¿Para qué nació el gobierno? 

(I) 



Desde tiempos remotísimos los ciudadanos en 
todo el mundo renunciaron a realizar por sí mismos 
algunas actividades y las dejaron en manos de unos 
ciudadanos que aceptaron como sus gobernantes. 



¿Para qué formaron esos gobiernos? ¿Para qué 
nació el gobierno en general en todo el mundo? 
¿Nació acaso para darles vivienda a todos los 
habitantes? ¿Para darles servicios de salud a todos 
los ciudadanos, como un padre de familia se 
preocupa por todos sus hijos? ¿Nació para darle 
instrucción y educación a todo el pueblo? ¿O acaso 
para vestir y calzar a todo los subditos? ¿O para 
darles a todos luz, agua, transporte, medios de 
comunicación? ¿O acaso nació para alimentar a todos 
los habitantes, como una madre se preocupa por la 
comida de sus hijos? 

En todos estos aspectos de la vida humana y en 
muchos otros se han metido los gobiernos de todo 



el mundo. Y en general los resultados, como lo 
tenemos a la vista, han sido poco satisfactorios. 

Después de Grecia y Roma, fue la tradición 
británica de hace varios siglos la que mejor entendió 
la naturaleza, el origen y la fínalidad del gobierno. 

En esta tradición se cultivó la libertad individual 
y el espíritu de responsabilidad de las persona, más 
que el colectivismo, el patemalismo del Estado, que 
equivocadamente pretende con pésimos resultados 
dar infinitos servidos a sus ciudadanos. 

En la más sana tradición británica, los ciudadanos 
por sí mismos se labran su propio futuro sin esperar 
todo del papá gobierno. Eminentes hombres de origen 
británico y angloamericano, desde hace siglos 
asignaron al gobierno principalmente tres fundones 
fundamentales: Proteger la vida y la propiedad de 
los dudadanos, ejerdtar la justida y defender el propio 
territorio de ataques internos o extemos. 



Opinión 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 18 de enero de 2000 



ESTUARDO ZAPETA 



¿ Cuál es el papel del gobierno? 

(Agenda última) 



El análisis final, sobre la base que un mejor 
gobierno es menos gobierno, o sea, el que menos 
interviene en la Libertad de los ciudadanos, nos 
lleva a la pregunta obligada -epistemológica casi- 
acerca de ¿cuál es, entonces, el papel del gobierno? 

Dos son los ejes que responden a esta crucial 
pregunta y en los que creo que deben focalizarse 
con fuerza y con suficientes recursos las acciones 
gubernamentales. El primero es el Estado de 
Derecho (Justicia), y el segundo es Seguridad 
Ciudadana. Este último es el resultado directo del 
primero. 

El Estado de Derecho (y no me refiero a un 
simple régimen de legalidad, o a la tumultuosa y 
redudante legislación) es el marco regulatorio sobre 
el cual se construyen y consolidan las relaciones 
sociales justas. Me refiero a normas que sean 
abstractas, neutras, universales, impersonales, 
aplicables, y sobre todo, conocidas. 

Es de tal importancia este eje de acción 
gubernamental que una sociedad generadora de 
riqueza y bienestar, además de tener la mínima 
intervención gubernamental, tiene como pilar 
inquebrantable un Estado de Derecho funcional y, 
como resultado directo, la certeza de Seguridad 
pública. 

En esa sociedad el gobierno se dedicaría a velar 
por el cumplimiento de los contratos, y no por 
intervenir o favorecer a alguna de las partes 
contractuales. (En una sociedad sustentada por un 
Estado de Derecho fuerte, por ejemplo, el gobierno 
no tendría el poder de intervenir arbitrariamente 
ninguna empresa porque, además de enviar la señal 
equivocada a los agentes de inversión, inhibiría la 
espontaneidad de los ciudadanos a organizarse. 
Además, esa sociedad de gobierno interventor 
conocería dónde empieza la intervención, pero jamás 
sabría dónde termina, y le sería muy difícil detener 
a su propio gobierno de posibles abusos). 

En cada intervención gubernamental lo que 
realmente perdemos los ciudadanos es parte de 



nuestra Libertad. Además, probado está, que los 
gobiernos interventores terminan convirtiéndose en 
protectores pero de los poderosos, y para salir en 
caballo blanco, hacen dos o tres acciones de alta 
publicidad y popularidad política pero de poca visión 
a largo plazo. Así, salarios mínimos, intervenciones, 
precios topes, aranceles, son ejemplos de medidas que 
un gobierno sin el concepto de un verdadero Estado 
de Derecho tomaría cortoplacistamente. 

Sobre el respeto al Estado de Derecho los 
gobiernos de estas latitudes han puesto poco o 
mediano énfasis, preocupándose más por el rédito 
político, que por el cumplimiento de normas y 
relaciones contractuales. 

Entendido entonces que el mejor gobierno es aquél 
que pequeño pero fuerte se dedica a velar por el 
cumplimiento certero, inmediato, justo y eficaz de las 
normas, leyes y contratos, podríamos predecir que 
espontáneamente la sociedad establecerá las mejores 
relaciones estructurales internas. La premisa siempre 
se cumple: a menos intervención del gobierno más 
libertad, desarrollo y riqueza para los ciudadanos. 



Pero no se ha comprendido en Guatemala, todavía, 
la importancia suprema de un Estado de Derecho 
funcional. De ahí, que, por ejemplo, se regatee por la 
asignación de presupuesto al Organismo Judicial, si el 
OJ, principal motor y brazo del Estado para el 
cumplimiento de las normas, necesitase 20, 30 ó 40 por 
ciento de nuestro presupuesto deberíamos asignárselo. 
La primera y principal función del gobierno, repito, es 
velar por la Justicia. 



El segundo eje macro. Seguridad Ciudadana, es el 
resultado de un Estado de Derecho funcional. Si los 
ciudadanos tienen la certeza que las normas y los 
contratos se cumplen, o, puesto de otra manera, los que 
quieran quebrar o burlar el Estado de Derecho saben 
que su costo en hacerlo es muy alto porque serán 
atrapados en su desobediencia y castigados con 
prontitud, entonces ingresaría en nuestra cultura 
una certeza de Seguridad Ciudadana 



136 



EDITORIAL 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 3 de diciembre de 2000 



El Estado Santa Claus 



Gordo, bonachón, sonriente y carburando con tacuche 
ajeno, se gana el cariño de chicos y grandes; va de casa 
en casa dando regalos que en realidad fueron 
comprados por quienes los reciben. Alegra corazones 
y por un momento hace que se olviden las penas. Ese 
es el famoso y querido Santa Claus; a él tratan de 
imitar nuestros gobernantes pero no les sale. 

Nuestro ya obeso Estado sigue engordando, 
ahora con la creación de un Fondo para la familia cuyas 
funciones aún no están del todo claras: Por el momento 
se prevé que se encargue de los desayunos y 
almuerzos escolares, aunque es posible que también 
provea de un bono a padres de familia. ¿Quiénes serán 
elegibles para recibir ese bono? ¿Quién fiscalizará la 
compra y repartición de las comidas escolares? No se 
sabe. 

Ante la ineficiencia de distintas dependencias 
gubernamentales ha proliferado la creación de fondos 
especiales para encargarse de asuntos específicos. Cada 
uno de estos constituye una inversión (¿o gasto?) 
millonaria cuyo impacto social en realidad nunca 
llegamos a conocer. En varios casos se ha descubierto 
que no son más que fachadas para negocios turbios de 
los funcionarios de tumo, y sin embargo se siguen 
creando cada vez más y con excusas a veces 
incomprensibles. 

Reiteramos y enfatizamos nuestra posición de que las 
poKticas y los recursos públicos deben ser encaminados a 
la modernización del Estado. Es urgente eliminar gastos 
inútiles y lograr más productividad para que la 
inversión pública llegue real y efectivamente a quienes 
más la necesitan en las áreas más pobres. La creación 
de un fondo de 506 millones de quetzales cuyos 



objetivos no están claros es peligrosa y los 
guatemaltecos debemos mantener los ojos abiertos. 

La nueva dependencia vendría a asumir una 
obligación que antes era del Ministerio de Educación, 
y aunque suene bonito que ahora todos los niños 
recibirán su desayuno y su almuerzo en la escuela, 
¿será que en realidad llegará a ellos lo asignado? Y 
peor aún, ¿a qué costo? 

Con esto, lo único que se está haciendo es 
centralizar más la toma de decisiones, lo cual se había 
empezado a evitar con programas como el Pronade. 
Es mejor que sean los padres de familia quienes 
contraten a los maestros de sus hijos, y quienes se 
encarguen de la administración de los recursos 
destinados a refacción escolar, ya que son ellos, al fin 
y al cabo, los que pagan y los más interesados en que 
sus niños tengan buena educación y comida. 

Si es cierto que se ofrecerá un bono a padres de 
familia, en vez de enredar las cosas con más burocracia 
se debería hacer recortes y agilizar la actual 
administración. Si no se hace, es casi seguro que las familias 
más necesitadas jamás verán ni un centavo de los millones 
que el Congreso ha otorgado con ese fin- 
Una imagen degradada de un Santa Claus obeso, 
borracho, tomando coercitivamente dinero de unos 
para dar a otros parte de su botín y quedarse con el 
resto, es lo único que ha logrado el gobierno. A nadie 
más que a los politiqueros corruptos trae felicidad, y cada 
vez son menos los que confían en él. Este no es el 
momento para desperdiciar el dinero de los 
contribuyentes; lo que el gobierno debe hacer es actuar 
y cumplir eficazmente sus verdaderas fundones. 



137 



CAPITULO III 



MERCADOS 

A. MERCADO LABORAL 

B. PRIVATIZACIÓN 

C. MONOPOLIOS Y MAS.. 

D. ¿COMO FUNCIONA EL 
MERCADO LIBRE? 



A. MERCADO LABORAL 



EXPLORACIONES 

SIGLO XXI - Guatemala, 15 de febrero 2002 



GIANCARLO IBARGUEN S. 



Una refonna laboral obligada 



El Código de Trabajo y las regulaciones del 
mercado laboral en Guatemala, con todo y sus 
buenas intenciones, crean un marco legal que eleva 
substancialmente los costos de la mano de obra. A 
la nómina se le cargan contribuciones obligatorias, 
cuotas y prestaciones. Los despidos y derechos 
mínimos son enredados y acarrean contingencias 
para la empresa. Las indemnizaciones por despido 
desincentivan la movilidad laboral. En algunas 
empresas marginales resulta imposible cumplir con 
las condiciones de trabajo, o pagar un salario mínimo, 
como exige la legislación. Los sindicatos negocian 
sobre una posición privilegiada. La jornada laboral 
está limitada y los términos de la contratación están 
restringidos. Todo esto eleva el costo de la mano 
de obra y, necesariamente, reduce los ingresos 
reales de los trabajadores. Así, pues, los beneplácitos 
del Código de Trabajo no se traducen en beneficios 
netos para los trabajadores. Una vez más apreciamos 
que el camino al infierno está pavimentado de 
buenas intenciones. 

El costo de la legalidad hace atractiva la ilegalidad. 
Los costos totales de las regulaciones laborales hacen 
contrapeso con los beneficios contractuales que 
ofrecen la seguridad jurídica de un empleo formal. 
En consecuencia una buena parte de los trabajadores 
de nuestro país ofrecen sus servicios en la economía 
informal o, simplemente, emigran hacia donde hay 
oportunidades de trabajo. Algunos expertos estiman 
el tamaño de la economía informal entre el 30% y 
40% del PIB formal. Sin embargo, las plazas de 
trabajo informal probablemente suman más del 50% 
de la fuerza laboral. De hecho, según un estudio 



del CIEN, el empleo formal creció a un ritmo menor 
que la oferta de trabajo en el período 1990-1998. 
Más aún, el desempleo es, según una encuesta 
reciente, uno de los problemas principales del país. 

Los problemas del mercado de trabajo en 
Guatemala son, en definitiva, muy serios. Las 
regulaciones encarecen la mano de obra de nuestro 
país y obstaculizan la creación de nuevos empleos 
en el sector formal. Adicionalmente los precios de 
nuestros productos de exportación rompen récord 
en la baja y los productos no tradicionales sufren 
una merma importante por la recesión que vive los 
Estados Unidos. En las condiciones de crisis que 
vivimos es imperativo promover una reforma que 
liberalice el mercado laboral. Así las cosas un 
trabajador vende su trabajo al mejor postor. Los 
empresarios compiten por trabajadores. Las 
inversiones de capital aumentan las oportunidades 
de trabajo, mejoran la productividad y reducen el 
costo de la mano de obra y, por tanto, los 
empresarios ofrecen más por la mano de obra. 

Las negociaciones entre patronos y 
trabajadores deben ser libres y voluntarias sin 
restricciones más que las estipuladas en las leyes 
mercantiles. Debe abolirse el Código de Trabajo. 
El gobierno no debe intervenir en las 
negociaciones entre patronos y trabajadores. Sólo 
así aumentará la inversión de capital en el país 
creando, de paso, oportunidades de trabajo. Sólo 
así podremos crear el dinamismo que necesita un 
mercado laboral que redunde en beneficios, a la 
larga y en términos reales, para los trabajadores. 



143 



opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE- Guatemala, 21 de noviembre de 1994 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Empobreciendo a los más pobres 



En el año 1981 surgió en el campo algodonero un 
mercado negro de trabajo, porque en las condiciones del 
momento los productores con tierras menos productivas 
o con menos recursos empresariales no podían pagar lo 
requerido por la nueva ley de salario mínimo. Trabajadores 
pedían firmar por el mínimo legal aunque se les pagara 
menos, con tal de no perder el trabajo en las fincas menos 
rentables. Aún así, muchas algodoneras fi*acasaron y otras 
prefirieron abandonar el cultivo que requiere mucha mano 
de obra, antes que pagar menos del salario mínimo. Miles 
de trabajadores dejaron de bajar a la costa donde, durante 
la cosecha de algodón, se ganaban algún dinero extra. 

Para desgracia de las más pobres familias de nuestra 
sociedad, el análisis del tema del 'salario mínimo ' es más 
emotivo que racional y por ello, se condena a los más 
pobres a ser más pobres aún. Los que están a favor de 
esas medidas, por regla general no están dispuestos a entrar 
en un análisis objetivo del problema y ello es lamentable 
porque sin duda, sus intenciones son buenas. 

Recientemente se anunciaron nuevos salarios 
"mínimos '. Engañosamente, la ley tiene un nombre que 
da, a primera vista, la idea de que favorece a los 
trabajadores. 

La realidad es que ninguna ley puede obligar a alguien 
a dar empleo. Lo único que puede hacer es prohibir dar 
un empleo que pague menos de tanto. Aquellos empleos 
en los que sólo se podría pagar un salario inferior de lo 
estipulado por la ley, aunque ñiese un poco menor, quedan 
prohibidos. Emotivamente se contesta que ¡esos empleos 
no deberían existir! Pero ¿qué opinará la familia del que 
pierde ese mal empleo y no consigue uno mejor? 

Nunca está demás reiterar que la forma de 
eliminar los malos empleos no es prohibiéndolos, sino 
sustituyéndolos con mejores empleos. 

Las buenas intenciones no bastan. Cuando por ley se 
aumenta la oferta de mano de obra (desempleando a todos 
los que podrían estar trabajando por algo menos de lo que 
la ley estipula) también los salarios que están por arriba 
del mínimo serán más bajos, porque los nuevos 
desempleados salen en busca de trabajo, pujando todos 
los salarios para abajo. El nivel de salarios de todo el país 
será menor con leyes de salario mínimo que sin ellas. Es 
un ejemplo clásico en libros de economía, de cómo las 



buenas intenciones pueden producir el efecto contrario 
al deseado. 

Otra realidad es que no todos los patronos son ricos. 
La mayor parte de los patronos en Guatemala también 
son pobres. Sin embargo, juntos dan miles de empleos, 
por ejemplo, para reparar o pintar su casa, sembrarle una 
hortaliza en algún pedacito de terreno propio que no puede 
atender el dueño, hacer trabajo de ayudante de carpintería 
o de costura para el vecindario, cocinar mientras la ama 
de casa trabaja, cuidando que la calle esté limpia, ayudando 
a cultivar la siembra del campesino mientras el campesino 
trabaja en otro empleo que no le da suficiente para pagar 
mayor cosa, etcétera. Los sueldos tienen que estar dentro 
de las posibilidades de quien los paga. Si bien hay plazas 
de trabajo que pueden pagar más del mínimo legal, también 
las hay muchas que no pueden. Estas son las que quedan 
prohibidas por la ley, sustituyendo un mal salario, con 
ningún salario. ¿Qué harán esas pobres familias? 

Por ejemplo, qué pasaría con un salario mínimo para 
cocineras de Q500.00 por mes. Sin duda, algunas ya ganan 
más, pero la mayor parte de las cocineras trabajan para 
patronas que no son ricas y que también son empleadas 
de oficinas o tiendas donde la clientela también es pobre. 
Ellas no siempre ganan suficiente como para pagar el 
mínimo legal. Podrían dar empleo a alguna persona, pero 
no al mínimo legal y dado el nivel de pobreza del país, sin 
duda, algunas cocineras estarían aliviadas y dispuestas a 
trabajar por casa, comida y tele, más un modesto estipendio 
de cuando en cuando. Es lamentable, pero la realidad es 
que peor es prohibirlo. 

Los trabajadores que tienen la suerte de trabajar en 
empresas prósperas no resultan muy afectados ya que es 
precisamente en ellas (con excepciones) que se pagan los 
mejores salarios. Muchos no comprenden que los salarios 
no "salen" de las utilidades, sino que todo lo contrario: 
normalmente, mientras más altas son las utilidades, 
mayores salarios se pagan. 

Los salarios no suben por el buen corazón de los 
patronos. Solamente suben cuando para conservarlos ante 
una creciente demanda de trabajo, tienen que subirlos. Y 
la forma más efectiva para que no suban los salarios es 
disminuyendo esa misma demanda con la ley del salario 
mínimo, mientras la oferta crece y crece a la par del 
aumento de población. 



144 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 145 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 18 de enero de 1996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Las grandes diferencias 



¿ y usted por qué defiende a los ricos ? le preguntaron 
al obrero. Y éste contestó: Porque son los únicos que 
me han dado empleo. 

Un joven que cree en la propiedad privada me 
decía que no se sentía cómodo con las grandes 
diferencias de riqueza, como ejemplo, la enorme 
fortuna de Bill Gates de quien se dice es el hombre 
más rico del mundo. 

Según mi joven amigo, Gates tiene tantos miles 
de millones de dólares, que bien se podría (¿el 
Gobierno?) redistribuir un poco resolviendo así 
algunos problemas de miles de pobres. Este tipo de 
análisis es tan común como equivocado. Veamos. 



En la charla surgieron muchas implicaciones e 
interrogantes. ¿Cómo llegó Gates a obtener su gran 
fortuna? ¿La merece toda? ¿No podría estar mejor 
empleada? ¿No debería pagar más a sus trabajadores? 
¿Sus inventos no crearon desempleo? 



Hace 20 años Gates no tema fortuna. Su fortuna 
es producto de su ingenio, del que proveyó a la 
sociedad con sistemas para aumentar su productividad. 
El es el originador de los programas de computación 
MICROSOFT siendo el más reciente, WINDOWS 95. 
Debido a ellos toda la sociedad es más productiva y 
consecuentemente más rica (menos pobre). 

Es precisamente porque la sociedad entera se 
enriqueció con sus productos que a través de 
transacciones estrictamente voluntarias y no 
aprovechando algún privilegio, hizo posible que 
Gates acumulara su fortuna. Es decir se enriqueció 
enriqueciendo a los demás, compartiendo riqueza que 
anteriormente no existía. ¿Se la merece? 

Y qué del papel social de las ganancias 
extraordinarias acumuladas de personas como 
Gates. Usualmente cuando los propios negocios no 
requieren de su fortuna, las invierten en otras 



empresas, a través de intermediarios financieros, es 
decir, a través del sistema bancario o bursátil. Es así 
que son otros los que, usando su fortuna, crean 
plazas de trabajo. Si sus fondos extraordinarios los 
gastara el Gobierno, se consumirían y no estarían 
disponibles para ser invertidos. Los beneficiados 
serían pocos y por corto tiempo. El hecho de que 
esos ingresos están concentrados en alguien que no 
los necesita los convierte en capital (cosas productivas) 
que aumenta los salarios de otros y de lo cual se 
benefician todos mucho más que si simplemente se 
repartieran. 

Cada inversión puja todos los salarios del país 
para arriba porque de algún lado se tiene que 
sonsacar trabajadores. Ello, a su vez, obliga a los 
demás a subir salarios para conservar sus 
trabajadores y consecuentemente a hacer más 
inversiones para así bajar costos de mano de obra 
y poder absorber las alzas de salarios. Es como una 
espiral virtuosa cuyo límite es el capital disponible. 

No sabemos en qué invierte Bill Gates su 
fortuna. Lo que sí es seguro suponer es que no la 
tiene en efectivo. Y sería en extremo presuntuoso 
pensar que nosotros lo podríamos hacer mejor para 
la sociedad. 

Por último, ¿crean desempleo los innovadores 
como Gates? Temporalmente sí, y ello lo tenemos 
que aceptar pues es parte inherente del cambio hacia 
una sociedad más rica, en la que la gente se ocupa 
de cosas distintas que cuando es pobre. En la 
sociedad rica (o menos pobre), la gente puede dejar 
de hacer lo que le delega a la máquina, a la 
computadora. El camión libera a la gente de tener 
que acarrear en la espalda, el puente libera a los 
lancheros, la electricidad a los cortadores de leña. 
Todo nuevo método se adopta porque economiza el 
recurso más escaso que hay: el capital humano, 
como se dice hoy día. Queda así este capital humano 
disponible y desplazado para otras cosas. 



146 - MERCADOS 



MERCADO LABORAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala 1 1de abril de 1996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



La gente aguanta 



Nota: Este artículo no lo deben leer ni los líderes 
sindicales, ni los débiles de corazón, ni los políticos 
demagogos, ni la oficina de derechos humanos del 
Arzobispado. 

Premisa: Nadie, ni el ecónomo del Arzobispado, 
aumenta salarios porque tiene buen corazón. Los 
salarios solamente suben si surgen más plazas de 
trabajo en el sector productivo porque de esa 
producción es de donde se pagan todos los salarios, 
hasta los impuestos con que se paga a los trabajadores 
del Gobierno, pero los patronos solamente suben 
salarios para conseguir y conservar a sus trabajadores, 
es decir, porque los tienen que subir. Mientras más 
oportunidades de trabajo surjan más habrá que pagar 
a los propios trabajadores para que no se vayan. No 
se olviden: fueron las maquiladoras las que obligaron 
a subir el salario de las cocineras. 

La gente aguanta con muchas cosas porque no 
sabe lo que le está costando. 

Primer ejemplo: la gente no sabe cuál es la 
relación del nivel de sus salarios con la ausencia de 
teléfonos. Quien nunca ha tenido teléfono en casa 
no le hace mucha falta, así que el inconveniente de 
no tenerlo no le es muy doloroso. Sólo con que 
supiera lo mucho que afecta su salario el hecho de 
que por falta de teléfonos no se pueden poner 
muchas empresas modernas y cuya sola existencia 
pujaría su salario para arriba, ya estaría reclamando 
y pidiendo que se privatice el servicio telefónico, 
porque el Gobierno ni ha cumplido ni puede cumplir 
para resolver el problema por falta de fondos. Como 
no sienten que pierden lo que no están ganando, la 
gente aguanta. 

Segundo ejemplo: La gente no ata cabos entre 
el impuesto progresivo a la renta y su salario. Cree 
que solamente afecta al rico que lo paga. Ciertamente 
afecta al rico que lo paga, pero afecta más al pobre 
cuyo salario depende de la capitalización del rico, 
pues es la única fuente interna de inversión de 
capital (no de ahorro: ahorro e inversión son 
distintos): es decir, de nuevas empresas que pujen 
su salario para arriba. (Hay una cruda regla que 
nos indica que de cada cien quetzales invertidos se 
generan ciento veinte quetzales en salarios 



anualmente y sesenta de impuestos). Este impuesto 
directo es otro impedimento a la capitalización y 
por consiguiente al aumento de salario, (y de 
ingresos fiscales). Y la gente lo tolera porque lo 
ignora. 

Tercer ejemplo: Cualquiera debería comprender 
que toda prohibición de emplear gente, causará que 
los salarios de todos sean más bajos porque habrá 
más oferta y menos demanda de trabajadores. Ello es 
elemental. Pues bien, las leyes de salario mínimo lo 
único que hacen es prohibir el dar empleo por menos 
del mínimo, pero no puede obligar a nadie a dar ese 
empleo. De manera que todos los empleos que no valen 
ese mínimo -con pocas excepciones- simplemente se 
eliminan. La única manera humanitaria de eliminar 
un mal empleo es sustituyéndolo con uno mejor 
(ver punto segundo arriba) y no con desemplearlos 
de una vez. 

Como la gente no se da cuenta de que la 
existencia del salario mínimo también rebaja todos 
los salarios que están arriba del mínimo, nadie 
protesta. Los sindicatos menos. 

Cuarto ejemplo: Debido a la existencia de la 
indemnización por despido injustificado todos los 
salarios son menores de lo que serían, porque el 
disuasivo para aumentar salarios resultó muy 
poderoso y peor aún, esa medida les quitó poder de 
regateo para aumentar sus salarios a los trabajadores 
con más antigüedad. Debido a que la gente no se da 
cuenta, sigue tan campante en vez de protestar para 
que quiten esa empobrecedora medida, cuyo beneficio 
(seguridad relativa en el empleo) no compensa todo lo 
que se pierde (menor salario toda su vida). 

Quinto ejemplo: Si la gente estuviera enterada 
de cómo la protección arancelaria y otras barreras 
ingeniosas les obliga a dar un subsidio a ciertos 
empresarios a costa de su nivel de vida, en las aduanas 
solamente habría una tasa de impuesto muy baja y 
se liberaría la importación de todo. (De paso se 
acabaría la corrupción y el contrabando). 

Así podríamos seguir con muchos ejemplos de 
cómo si la gente se diera cuenta de cómo la 
empobrecen sus supuestos benefactores, ya los 
hubiera mandado al chorizo. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 147 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 22 de octubre de 2000 



¿Cuál fue el efecto de las ''conquistas' 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Las "conquistas'' del 44 



SIMPLEMENTE NADIE PUEDE saber cómo 
estarían los trabajadores sin esas "conquistas" 
laborales. En lo personal creo que el Código de Trabajo, 
si bien tiene algunos beneficios, en un balance de costo- 
beneficio ha perjudicado mucho a los trabajadores 
porque, entre otras cosas, la existencia de la 
indemnización por despido injustificado tiene un 
altísimo costo para los trabajadores. Es un fuerte 
incentivo para no aumentar salarios que muchas veces 
están bien merecidos. Convirtió a los trabajadores en 
trabajadores cautivos porque el costo de renunciar 
para pasar a un mejor empleo es muy alto. Es decir, 
perdieron su poder de negociación, a cambio de una 
relativa seguridad. El costo es altísimo pues considero 
que hoy los salarios del país serían mucho más altos 
sin ese perverso incentivo. 

En cuanto al IGSS. Se basa en un engaño, 

haciendo creer que la mayor parte de la cuota la 

pagan los patronos por el hecho de que no se calcula 

I como un descuento sino que es una cantidad 

I agregada a la planilla. La realidad es otra: el costo 

de mano de obra es el total que a un patrono le 

cuesta tener a un empleado. No importa en cuántos 

renglones se divide. Cuando el gobierno pone una 

¡ carga a los salarios, al principio la paga el patrono 

¡ pero pronto sale de lo que estaría ganando el 

trabajador. No puede ser de otro modo. Si a los 

trabajadores les preguntaran qué prefieren, que les 

paguen a ellos en efectivo el costo de tenerlos 

empleados (su sueldo más IGSS. IRTRA. etc.), no 

dudo que preferirían que les paguen en efectivo 

porque tienen otras prioridades. Por supuesto, sus 

protectores nunca les preguntarán. 

: La novedad de "las autonomías" tuvo costo. 

Constituyen una desnaturalización de la democracia, 
porque su objeto mismo es que no estén sujetas al 
régimen político democrático. El resultado final es 
que la USAC, el deporte, y en menor grado el Banco 
de Guatemala, se convirtieron en instrumentos al 
servicio de los políticos. Las autonomías son 



antidemocráticas y deberían incorporarse al gobierno 
democrático. 

La "reforma agraria" fue un fracaso, como lo ha 
sido en todas partes. Es un timo. Cada vez que 
engañan a los campesinos diciéndoles que les van a 
dar en propiedad tierras, las vuelven improductivas y 
los campesinos las sacan de la producción y se van a 
trabajar a otro lado. Por supuesto, no se las dan en 
genuina propiedad, pues para que sea propiedad debe 
ser transmitible, es decir, vendible, heredable, 
hipotecable. etc. Los que promueven reformas agrarias 
temen que si dieran las tierras en propiedad, pronto 
los campesinos mismos revertirían el proceso 
demostrando que tienen otras prioridades y prefieren 
una remuneración contractual a una especulativa. Por 
muchas razones las tierras repartidas no logran 
producción óptima para la sociedad. Es como que le 
quitaran una tajadita más al país y la tiraran al mar. 
El problema de los campesinos es que cada día son 
más obsoletos porque la función social de la tierra es 
producir para la sociedad y no para su dueño. Para 
salir de pobres hay que crear nuevas oportunidades 
para los campesinos, pero lamentablemente la 
economía está tan interferida en Guatemala, que el 
rendimiento de las inversiones no es competitivo y 
los pobres campesinos se tienen que ir de mojados 
hacia donde las inversiones crean más y mejores 
oportunidades. 

Cada día la brecha entre los países adelantados 
y nosotros es más grande. Equivocamos el camino 
con la revolución porque la revolución adoptó el 
intervencionismo paternalista y proteccionista que 
estaba de moda en esos tiempos. No es sino hasta 
cincuenta años después que se hacen intentos de 
corregir y establecer una economía de mercado. 

Si bien creo que la revolución, como ocurrió, 
no era evitable, ello no quiere decir que era un buen 
camino. En cuanto al futuro, no olvidemos que 
hoy es el primer día del resto de nuestra vida. 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala 27 de noviembre de 1998 



MARTA YOLANDA DÍAZ - DURAN A. 



Maquiladores de desempleo 



Muchas veces, lo más difícil es el principio. Y en 
este caso no me refiero a los principios fundamentales 
- vida, libertad y propiedad -, sino a que debe decirse 
siempre la verdad, aunque ésta sea políticamente incorrecta 
y duela. 

A los seres humanos nos encanta que nos 
endulcen las cosas, y aquel que habla del bien común, 
y de los pobres trabajadores explotados, se convierte 
en el defensor de los derechos humanos. Aunque con 
sus acciones sólo consiga que aquellos por los que 
lucha continúen viviendo en la peor de las miserias, 
negándoles toda posibilidad de salir de ella. Pero 
eso sí, lo hace por una causa noble. Esta que escribe, 
también desea apoyar a los guatemaltecos a salir de 
la pobreza, pero si algo he aprendido, es que con 
las medidas aplicadas hasta la fecha, sólo se ha 
logrado que continuemos en el llamado subdesarrollo. 
Ya es hora que se tenga el valor para ir contra 
corriente, dejando los intereses politiqueros a un 
lado, y llevar a cabo los cambios de fondo que 
necesitamos para alcanzar el crecimiento económico, 
única forma comprobada a lo largo de la historia 
para lograr el desarrollo humano. 



¿Cuál es el secreto para salir del círculo vicioso 
de la pobreza y entrar al círculo virtuoso del 
desarrollo? INVERSIÓN PRODUCTIVA PRIVADA 
y libre competencia en una economía de mercado. 
Los únicos capaces de crear riqueza son los 
individuos, nunca el gobierno y el Estado. Pero, 
¿qué hacen los defensores de los derechos humanos por 
los trabajadores guatemaltecos? Dejarlos sin empleo. 
Sí, señores y señoras, con sus intervenciones están 
haciendo de Guatemala un país de ciudadanos 
desempleados. Alejan a aquellos que les ofrecen una 
posibilidad real de ganarse la vida honradamente. 
Según lo publicado en Siglo Veintiuno el pasado 
lunes 23 de este mes, en lo que va de 1998 han 
cerrado 19 empresas. Quisiera saber, ¿Cómo piensan 



los defensores de los derechos humanos con que se van a 
alimentar todas estas familias guatemaltecas que se 
quedaron sin fuente de ingresos? ¿Pretenderán que 
papá gobierno solucione el problema y les saque la metida 
de pata. Les recuerdo que el Gobierno no crea fuentes 
de trabajo productivas y mucho menos riqueza. Así 
que, ¿Qué les pueden ofrecer? ¿Cascaritas de huevo- 
güero? 

Como dice el doctor en Ciencias Sociales, Carlos 
Sabino;. . . Se trata de alentar la creación de riqueza, no de 
combatir un supuesto enemigo. . . los primeros interesados en 
hacer algo frente a la pobreza son, naturalmente, los pobres, 
y no iluminados políticos o funcionarios gubernamentales. A 
esta lista de personas no interesadas agregaría también 
a los defensores de los derechos humanos. Continuando 
con Sabino. Sólo a ellos (los pobres) les duelen todos 
los días las carencias en que viven y sólo ellos están dispuestos 
a trabajar largas horas y sacrificarse para obtener un mejor 
nivel de vida. 

Es probable que muchos -de corazón- deseen 
apoyar a mejorar las condiciones laborales de los 
guatemaltecos y todos los trabajadores del mundo. 
Comparto con ellos ese interés. Pero no es atacando a 
aquellos que están dispuestos a arriesgar su capital 
invirtiendo y creando empleo como lo lograremos. Si 
de verdad queremos ayudar a nuestros conciudadanos 
a salir de la pobreza, debemos comenzar por promover 
el establecimiento de un Estado de Derecho y una 
economía de mercado, en la cual es la competencia la 
que genera mejores salarios y condiciones de trabajo 
para las personas. Sin olvidar que para atraer 
inversión, se deben asegurar los derechos de propiedad 
y libre movilización de capitales. No se debe castigar 
al que produce riqueza y crea fuentes de ingresos para 
otros, con un impuesto inmoral como el Impuesto 
Sobre la Renta. Por favor supuestos defensores de los 
derechos humanos, no nos ayuden tanto y si no saben qué 
hacer, mejor no hagan nada, que más ayuda el que 
no estorba. 



148 



ÁNGEL RONC ERO MAR( OS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 149 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 17 de septiembre de 1998 



MARTA YOLANDA DÍAZ DURAN A. 



Acabemos con el empleo 



¡Extra! ¡Extra; El Gobierno de Guatemala ha 
logrado entrar al Guinness Book of Records, con sus 
políticas de fomento al desempleo. Imaginaba que esas 
podrían llegar a ser las noticias en un corto plazo, 
cuando el viernes 11 de este mes leía el titular del 
día en el Siglo Veintiuno: Cartera de Trabajo propone 
incrementar salario minimo. Incrédula, busqué en las 
páginas interiores las declaraciones del ministro de 
Trabajo, Luis Linares: ...no puedo adelantar cuál es el 
porcentaje recomendado, pues antes debe ser analizado por 
el Presidente de la República, quien determinará si lo acepta 
o lo rechaza... Idealista soy, por lo que me queda la 
esperanza de que analicen la situación, basada en el 
sentido común y la evidencia, y desistan de medidas 
populistas como esta. 



El salario no es nada más que el precio del 
trabajo que se determina en el mercado, al igual 
que el precio de cualquier otro bien. No hay que 
ser sentimental al respecto; la realidad, aunque 
suene fría, es que el trabajo es una mercancía más. 
Debemos recordar que todas las personas somos 
consumidoras, y presionamos a los empresarios 
para que nos den el mejor producto que satisfaga 
nuestras necesidades al menor precio. Como una 
cadena, esto obliga al empresario a adquirir 
factores de producción al menor precio. Sin 
embargo, el salario que el empresario ofrezca 
deberá ser lo suficientemente alto como para atraer 
al trabajador productivo y eficiente a su empresa, 
en lugar de que se vaya a la del competidor. En 
pocas palabras, una negociación entre el empleado 
y el empleador que beneficie a ambos, ya que nadie 
está obligado a trabajar para alguien específico si 
considera que tiene mejores opciones en otro lado. 
Como diría Stephen R. Covey: Ganar-gana, significa 
que los acuerdos o las soluciones son para el beneficio y 
la satisfacción mutuos. Es una faceta más del 
intercambio, que nace con la misma existencia del 



ser humano y se desarrolla en una economía de 
libre mercado. 

Casi tres mil años antes del nacimiento de Cristo, en 
el país del Nilo, Egipto, ya encontramos pruebas de cómo 
los monarcas pretendían controlar los precios, y esto lo 
único que produjo fue escasez. Evidencia, señores y 
señoras, y no sólo buenas intenciones a la hora de la 
toma de las decisiones que afectan a los guatemaltecos, 
sobre todo a aquellos a los cuales se pretende ayudar, ya 
que lo único que se logra es perjudicarios más. Un salario 
mínimo lo que produce, entre otras cosas, es escasez de 
empleo. Todos merecen el beneficio de la duda, así que 
asumo que la intención es buena y se pretende beneficiar 
con ella a los que perciben los más bajos ingresos en la 
escala salarial. Pero lamentablemente con esta medida van 
a conseguir efectos contrarios a los buscados. Se va a 
dificultar más que antes encontrar trabajo y parte de los 
que están trabajando terminarán también en la calle. Un 
salario mínimo sustituye salarios bajos por desempleo. 
El salario mínimo perjudica a los más pobres. 



Entonces, ¿cómo se logra que aumenten los 
salarios reales? Incentivando la inversión privada 
productiva, nacional y extranjera, con reglas del juego 
claras, iguales y conocidas para todos, que propicien 
la competencia. De esta manera aumenta la demanda 
de trabajadores, y al aumentar la demanda, también 
los ingresos de los guatemaltecos. Decisión del 
mercado. Claro, nunca falta algún loco fumado, sin 
sentido común, que esgrimiendo los mentados 
indicadores macroeconómicos pretenda justificar el 
aumento a los salarios mínimos. En ningún país 
las leyes laborales y los salarios mínimos han 
aumentado permanentemente los niveles de vida de 
los trabajadores. Bien lo dice el economista Luis 
Pazos: No hay naciones más productivas, sólo hay leyes 
y sistemas económicos que promueven o inhiben la 
productividad y el progreso. 



Opinión 
IDEAS 

PRENSA LIBRE 



Guatemala, 23 de mayo de 1998 



JORGE JACOBS A. 



Trabajadores versus sindicatos 



En el programa Libre Encuentro de la semana 
pasada se desarrolló paralelamente al tema principal 
-las invasiones de fincas bananeras-, uno que creo 
mucho más importante: las diferencias entre los 
trabajadores y los sindicatos. El tema fue 
particularmente palpable en la discusión que se 
desarrolló luego de terminado el programa y que, 
afortunadamente, se les ocurrió grabar y publicar a 
los productores del programa. 

Las diferencias en las fincas bananeras solamente 
pusieron ante la opinión pública algo que ya era 
palpable en el ambiente: la mayor parte de trabajadores 
no está muy contento con los sindicatos, y 
particularmente, con los líderes sindicalistas. 

Fue interesante, por ejemplo, escuchar las 
acusaciones de una señora del público, quien indicó 
que los líderes sindicalistas de Izabal alegaban que se 
vedaba a los trabajadores el derecho a la libre 
sindicalización, pero cuando a ellos mismos (que ya 
tienen bastantes años de tener bajo su control esa 
organización sindical) sus trabajadores se les trataron 
de organizar, lo que hicieron fue despedirlos. 

Lo importante en este caso es el famoso derecho a 
la libre organización. Puesto que si el derecho es a la 
libre organización, los trabajadores también 
deberían tener la libertad de NO organizarse, algo 
que no le gusta mucho aceptar a nuestros líderes 
sindicales locales. 

Como aquí en este país surrealista no se tiene 
mayor información de lo que pasa, y la que se logra 
obtener hay que tomarla con una pizca de sal, 
prefiero remitirme a lo que sucede en otras latitudes, 
pero que de seguro alguna similitud tiene con lo 
que ocurre por acá. 

En Estados Unidos, el tema en boga actualmente 
es la utilización de fondos por parte de los sindicatos 
en la política. El debate se ha hecho bastante grande, 
particularmente porque los sindicatos de allá han 



utilizado hasta el 90% de sus recaudaciones por 
cuotas obligatorias para financiar campañas políticas 
e ideológicas. 

Resulta ser que a los miembros de los sindicatos, 
los líderes sindicales en casi ningún caso les han 
preguntado si están dispuestos a que el dinero 
recaudado se utilice en determinadas actividades 
políticas. Sin embargo, las Cortes de aquel país han 
dictaminado, en los muy pocos casos que han 
llegado a ellas, que los sindicatos no sólo tienen 
que solicitar su autorización para invertir en 
actividades no relacionadas con las negociaciones 
colectivas, sino que deben reembolsarles el dinero 
que se hubiere utilizado sin su autorización. 

Aunque todavía no se han realizado muchos casos, 
los pocos que se han dado son bastante reveladores. 
Por ejemplo, en el Estado de Washington, a través de 
una consulta popular realizada en 1992, el 72% de los 
votantes aprobó una ley que obligaba a los sindicatos 
de maestros a obtener una autorización por escrito de 
los trabajadores, antes de deducir de su salario dinero 
a ser utilizado con fines políticos. Para los trabajadores 
estatales, la ley era todavía más estricta: los sindicatos 
no pueden deducir del salario de los empleados 
contribuciones para fines políticos bajo ninguna 
circunstancia. Si alguien quiere contribuir para esas 
causas debe hacerlo con sus propios cheques. 

El resultado de esta nueva legislación fue bastante 
revelador. El número de maestros que contribuye a 
las actividades políticas de los sindicatos se redujo 
de 45,000 a 8000. ¡Los trabajadores estatales que 
contribuyen para esos fines con el sindicato se 
redujeron de 40,000 a 82! 

Volviendo a Guatemala, sería interesante conocer 
cuántos trabajadores sindicaHzados no están de 
acuerdo con las actividades de sus líderes sindicales. 
Lamentablemente, la información disponible por acá 
no es muy fiable, pero sucesos como el de ese Libre 
Encuentro son bastante reveladores. 



150 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 151 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 4 de agosto de 1998 



JORGE JACOBS A. 



El salario mínimo es dañino para la economía y lastima principalmente a los más pobres y a los 
jóvenes, al contrario de la percepción que la mayor parte de personas tiene. En un país con niveles de 
pobreza tan extremos y, por añadidura, con una población joven, se convierte en un lastre que impide 
progresar. 

El paraíso perdido de los jóvenes 



GUATEMALA ES UN PAÍS EN el que la mayor 
parte de la población tiene menos de 25 años. La mayor 
parte de los guatemaltecos, también, vive en la 
pobreza. Esta mezcla de pobreza y juventud se 
convierte en uno de los principales retos a vencer si 
queremos lograr que nuestro país - y por añadidura, 
todos los guatemaltecos- prospere. 

Probablemente la mayoría, por supuesto, 
quisiéramos que el problema de la pobreza se 
resolviera lo más rápido posible. Sin embargo, 
cuando llegamos a los métodos, son muchas las 
propuestas distintas -casi tantas como opiniones 
haya- para lograr salir de ella. Yo quiero externar 
una propuesta, si no para acabar con la pobreza 
por lo menos para mitigarla: eliminar los salarios 
mínimos. ¡Salvaje!, dirán algunos. ¡No tiene 
compasión de los pobres!, dirán otros. Algunos 
incluso llegarán a tacharme de defensor a ultranza 
de los ricos. Pero, todos los epítetos con que me 
puedan calificar, no me harán callar lo que yo creo 
que es correcto para resolver algunos de los 
problemas de nuestro país. 

Y es que tenemos que considerar los efectos reales 
de las decisiones de política económica, antes que 
sus intenciones. Como ya dije, probablemente la 
mayoría tengamos muy buenas intenciones, pero 
con ellas no resolvemos el problema. 

El efecto real de los salarios mínimos no es 
subirles el sueldo a los más pobres, sino privarles 
de empleo. Lo que pasa es que los políticos hasta la 
fecha no han entendido -no sólo en Guatemala sino 
en todo el mundo- que los salarios no suben por 
decreto, ni la pobreza se elimina por ley. 

La única forma de incrementar los salarios reales 
es aumentando la productividad de los trabajadores. 
Por paradójico que parezca, sólo se puede aumentar 
los sueldos cuando el costo de mano de obra por 
unidad producida disminuye (eso es precisamente 
lo que implica la mejora en la productividad). Pero, 
¿qué saben de eso los políticos? 

Entonces, cuando se establecen los salarios 
mínimos lo que se hace es prohibir contratar a 



alguien por menos de lo que el gobierno establece. 
El efecto real es que aquellos trabajos que no son lo 
suficientemente productivos, simplemente, se 
eliminan o se trasladan a la economía informal. Pero, 
principalmente, esa prohibición se convierte en una 
barrera de entrada al mercado laboral para los más 
pobres y los jóvenes. 

Esa fue la conclusión a la que llegó el primer estudio 
exhaustivo a nivel internacional sobre el impacto de 
los salarios mínimos realizado recientemente por la 
Organización para la Cooperación y el Desarrollo 
Económico, OCDE. El estudio no logró focalizar una 
relación directa entre el nivel de empleos y las políticas 
de salarios mínimos, en el caso de los trabajadores 
adultos; sin embargo, para los menores de 25 años, la 
relación es muy directa. ¿Por qué? Pues principalmente 
porque los jóvenes son quienes generalmente tienen 
menores conocimientos y menos expjeriencia. Segiin 
el estudio, los niveles de desempleo en el sector joven 
de la población son generalmente mucho mayores que 
para los adultos, y atribuye una de las explicaciones 
al salario mínimo. El estudio encontró que un aumento 
del diez por ciento en el salario mínimo reduce el empleo 
para los jóvenes entre un dos y un cuatro por ciento, 
tanto en los países con altos salarios mínimos como 
en los que lo tienen bajo. 

Otro de los descubrimientos del estudio es que el 
salario mínimo no tiene efecto sobre los ingresos de 
los hogares pobres. Aunque algunos estudios han 
encontrado que los salarios mínimos comprimen la 
distribución de los ingresos, esto sólo sucede entre 
quienes tienen acceso a trabajos formales. La mayoría 
de los más pobres no tienen un trabajo regular, y la 
política de salarios mínimos les prohibe el acceso a los 



O lo que es lo mismo, se confirma lo que hemos 
dicho por mucho tiempo: los salarios mínimos 
ayudan a quienes ya tienen un empleo, pjero a los 
más pobres y a los jóvenes, los condenan a la 
pobreza eterna, nuevamente, no hay empleo peor 
pagado que el desempleo, si queremos eliminar la 
pobreza, hay que crear las condiciones competitivas 
para atraer suficiente capital para generar muchos 
y mejores empleos, no prohibir los empleos. 



152 - MERCADOS 



MERCADO LABORAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 18 de junio de 1994 



JORGE JACOBS A. 



Oposición sindical a la desmonopolización 



El sindicato de trabajadores de la Empresa 
Guatemalteca de Telecomunicaciones Guatel, "ATEGU A" 
y la Asociación de Técnicos en Telecomunicaciones, 
'ATTEGUA", en un campo pagado publicado en varios 
medios de comunicación escritos en los días recientes, se 
expresan en relación a las políticas de desmonopolizadón 
de las telecomunicaciones que el Ministro de 
Comunicaciones, Transportes y Obras Públicas, Jorge 
Erdmenger LaFuente ha principiado a instaurar. 

Argumentan los sindicalistas de Guatel, que no 
es necesario desmonopolizar la prestación de 
servicios de telecomunicaciones en Guatemala, 
muchos menos es necesario, según ellos, la 
privatización de la empresa estatal. Según el 
comunicado, lo que se necesita es reestructurar el 
monopolio estatal, despolitizarlo y, por supuesto, 
mejorarles el salario a los empleados de Guatel. Con 
estas medidas que plantean, según ellos, el país 
pasaría del desastre actual de comunicaciones, a una 
nueva etapa de desarrollo. 

Adicionalmente, destacan el hecho de que en lo que 
resta del año y durante el año de 1995, entrarán a funcionar 
280,000 nuevas líneas telefónicas, con lo que, según ellos, 
"este período será el más importante para la historia del 
desarrollo de las Telecomunicaciones en Guatemala". 
Argumentan también los sindicalistas, que Guatel está 
en la capacidad de instalar por lo menos 72,000 líneas 
nuevas cada año. Ahora bien, revisando estas cifras, 
podemos ver que aún con la tan elogiada instalación de 
280,000 líneas telefónicas, Guatemala contará dentro de 
18 meses con solamente 5 líneas telefónicas por cada 100 
habitantes. Por supuesto que esto es mejor que las actuales 
2 líneas telefónicas por cada 100 habitantes. Sin embargo 
¿por qué tenemos que restringir al desarrollo del país a 
tan magras esperanzas, sólo por la oposición a la 
desmonopolizadón de parte del sector sindical? 

¿Tendremos siempre que conformamos con una 
escasa tasa de líneas telefónicas, ya que aún con la 
instalación de las 72,000 líneas telefónicas nuevas 
que el sindicato de Guatel pregona, la tasa de 
crecimiento sería menos del uno por ciento anual 



con relación a la población guatemalteca? ¿O acaso 
no podemos aspirar a un mejor desarrollo? ¿Será 
que los sindicalistas están interesados en que 
sigamos por toda la eternidad en el más mísero 
subdesarrollo? ¿Por qué quieren prohibir a los 
ciudadanos de Guatemala la libertad de escoger otros 
proveedores que presten un mejor servicio? ¿Por 
qué siguen aferrados a la idea de que sólo el Estado 
puede prestar un buen servicio cuando es obvio que 
no lo hace, no sólo en las telecomunicaciones sino, 
en casi cualquier otro servicio que presta? 



En nuevas declaraciones, los sindicalistas 
expresaron con inusual creatividad, un nuevo 
argumento en contra de la desmonopolización de las 
telecomunicaciones. Según los sindicalistas, "si hay 
desmonopolización, el narcotráfico se incrementará 
en Guatemala, pues la prestación del servido telefónico 
se convertirá en un excelente mecanismo para lavar 
dólares de ese mafioso negocio". ¡Imagínese usted! 
Ahora resulta que no importa si la desmonopolización 
va a beneficiar a los usuarios de comunicaciones o 
no, lo importante es que "puede" que se use para el 
narcotráfico. Definitivamente, no hay peor ciego que 
el que no quiere ver. 

¿Cómo no se dan cuenta los sindicalistas, que 
su mismo comunicado expone las razones por las 
cuales es prioritario, no sólo la desmonopolización 
de los servicios de telecomunicaciones, sino la misma 
privatización de ese desastre que es Guatel? En efecto, 
en su campo pagado, los sindicalistas, exponen una 
serie de proyectos de nuevas líneas telefónicas que 
Guatel ha contratado con empresas extranjeras. 
Ahora bien, el solo hecho de que Guatel tenga que 
contratar a otras empresas para que realicen la 
instalación de nuevas líneas, indica que Guatel por 
si sola no lo puede hacer. Adicionalmente, a estas 
empresas Guatel les paga los contratos con el dinero 
que expolia de los usuarios de servicios telefónicos 
en Guatemala, ya que estos no tienen otra opción a 
quién recurrir. 



ÁNGEL RONC KRO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 153 



PRENSA LIBRE- Guatemala, 18 de junio de 1994 



JORGE JACOBS A. 



¿No sería mucho más fácil y beneficioso para 
Guatemala; que todas estas errvpresas que están 
construyendo proyectos para Guatel, mejor los 
estuvieran haciendo para competir en un mercado 
libre de telecomunicaciones? Al fin y al cabo, son 
las mismas empresas que estarían interesadas en 
proveer por sí mismas servicios de telefonía al país. 
Adicionalmente, tendríamos la ventaja de que, en 
lugar de estar pagándoles para que realicen una obra 



de infraestructura, estas empresas estarían invirtiendo 
sus propios recursos; no los de los guatemaltecos, en 
ampliar nuestra infraestructura. La permanencia de 
Guatel como un monopolio, está prohibiendo a los 
guatemaltecos su libertad de escoger al proveedor que 
le proporcione el mejor servicio. Por si eso fuera poco, 
está prohibiendo terminantemente el progreso del país. 



opinión 

DE MIS NOTAS 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 10 de agosto de 2000 



ALFRED KALTSCHMITT 



La desaparición de las 
maquilas en la tierra de Trucutú 



En la tierra de Trucutú, donde el plátano caga 
rábanos, las vacas mean miel, la balsa se hunde y el 
hierro flota, cualquier cosa puede pasar. A un 
paciente de cáncer terminal lo pueden enviar a la 
maratón de Boston. El jefe de la mafia del Gallito 
puede pasar por defensor de los derechos humanos; 
y, con un poco de lobby, quién quita que Drácula 
pare de encargado del banco de sangre. 

Los empleos en la tierra de Trucutú no se generan 
a través de las empresas. Eso lo eliminaron durante la 
guerra de las termopilas. Ahora los empleos se generan 
por decreto. Un papel adornado con un montón de 
paja politiquera, en prosa cepalina, y con certísimo aire 
cheguevarista, puede producir, de la noche a la 
mañana, 100 ó 200 mil empleos de a 14 salarios, con 
todo y convivio navideño, beneficios prenatales y 
derecho a huelga permanente. 

Las maquilas se fueron para Honduras y El 
Salvador. Ambos países están contentísimos de 
quedarse con los empleos perdidos en la tierra de 
Trucutú. 

El atractivo principal para los inversionistas es 
producto de la estrategia de estos países, la cual se 
reduce a un postulado tan elemental como simple: 
no joder y dejar trabajar. Por ejemplo, allá no se 
cambian las reglas del juego en cada cambio de 
gobierno. Los contratos se respetan, tomando en 
cuenta el axioma aquel que dice: No me cambies la 
canción en medio del baile. 

En Trucutú, el temor de los inversionistas se 
disipa mediante la lectura pública en el parque 
central -mientras se iza la bandera- de un 
documento denominado el credo en la matriz. Y 
básicamente consiste en leer con voz de declamador 
una serie de lindas intenciones que nunca se 
cumplen, pero que suenan a todo dar. 

De esa cuenta, todos los inversionistas que hace 
algunos años llevaron a cabo millonarias inversiones 



en la industria de las maquilas, la cogeneración de 
energía eléctrica y las telecomunicaciones (entre 
otros), y firmaron contratos con el Gobierno, no 
tienen que preocuparse por nada mientras oyen el 
lindo discurso diario. Sin embargo, una vez que 
evacúan el parque aprovechan la ocasión para pasar 
al Congreso a hacer lobby en contra de las leyes; 
luego, a la Procuraduría de Derechos Humanos para 
protestar por el abuso; y por último pasan a la Corte 
de Constitucionalidad a revisar cómo van los 
amparos de inconstitucionalidad. 

Por el momento las maquilas tienen la ventaja de 
contar con el respaldo del Ministro de Economía de 
Trucutú, uno de los pocos, cuerdos que quedan, 
pero que ya comienza a ser tildado de extremista 
por los termópilos, quienes tienen alergia a las 
palabras libre mercado, reglas de juego claras, sentido 
común, generación de empleo, respeto a la propiedad 
intelectual, empresarios, eliminación de impuestos y 
también a la palabra estabilidad. 



Sin embargo, en la tierra de Trucutú pronto 
nadie va a pasar hambre. Primero, porque se va a 
eliminar por Decreto. Y segundo, porque cualquiera 
que esté gafo y no tenga para comer, sólo tendrá 
que acercarse a algunas de las miles de tiendas 
populares que se están organizando en todo el 
territorio. Unos cuantos lenes le compran el 
almuerzo semigratis del día. 

Las cuentas las van a pagar con el incremento 
de los 13 mil millones que se van a recetar para el 
presupuesto del año entrante. Non problemo. Para 
mientras, algunos empresarios buzos están 
explotando el floreciente negocio de maletas... 
fenómeno que tiene muy interesados a los de 
planificación económica, quienes aseguran poder 
tener una explicación al final de la gestión 
Trucutista... 



Cuando ya no que quede nadie.. 



154 



Opinión 

HOMO ECONOMICUS 

PRENSA LIBRE - Guatemala. 



JOSÉ RAÚL GONZÁLES MERLO 



Actualizar salarios 



Insistir en actualizar salarios por decreto nos llevará por el camino equivocado. 



DURANTE EL PROGRAMA LIBRE ENCUENTRO, 
el vicepresidente de la República señaló, insistentemente, 
que su intención es promover que los salarios sean 
"actualizados". Como no abundó en detalles, es razonable 
esperar que dicha "actualización" ocurra mediante otro 
decreto ley tal y como se hizo recientemente. 

A pesar de que durante la campaña electoral el 
entonces candidato Alfonso Portillo ridiculizó las 
ofertas de su rival político, al ofrecer incrementar 
los salarios por decreto, el Gobierno parece tener 
renovadas intenciones por volver a tomar dicha 
acción. Su argumento principal: que "los precios 
suben pero los salarios nunca suben". Sin embargo, 
al contrastar dicho argumento con la realidad, los 
hechos demuestran otra cosa. 

Durante la evaluación que el Fondo Monetario 
Internacional realizó en febrero de este año, se 
mostraron estadísticas sobre la situación de los 
salarios de los trabajadores afiliados al Instituto 
Guatemalteco de Seguridad Social. Los resultados 
indican que, entre 1994 y 1998, el índice del salario 
real de dichos trabajadores aumentó en poco más 
de 6% anual ¡por encima de la tasa de inflación 
oficial! Lo anterior demuestra, fehacientemente, 
que es falso que "los salarios nunca suban". 

Otro fenómeno interesante es que el número 
de trabajadores también creció en ese mismo 
período a un ritmo promedio de 6.6% anual. Esto 
quiere decir que ese incremento en los salarios no 
causó desempleo. ¿Cómo se explica esto? En buena 
medida la explicación se puede ver cuando 
analizamos qué reporta el FMI con respecto a la 



productividad de dichos trabajadores: en 
promedio, la productividad creció un 2.2% en cada 
uno de esos años. Nótese cómo los incrementos 
salariales y de trabajadores superan al incremento 
reportado en su productividad. 

Todo esto quiere decir que los trabajadores sí 
tienen posibilidades de ver aumentos en sus ingresos 
por encima de la inflación, siempre y cuando se den 
las condiciones adecuadas para ello. ¿Cuáles son esas 
condiciones? La primera y más importante es que 
se den incrementos en su productividad. La segunda 
es que el Gobierno no intervenga en la fijación de 
salarios. Esto último ocurrió muy levemente durante 
el período 94-98. 

Desafortunadamente, la muestra se refiere 
únicamente a los trabajadores afiliados al IGSS que, 
obviamente, representan trabajadores del "sector 
formal". Sin embargo, las conclusiones se pueden 
extender también al sector informal: sólo la 
productividad ofrece mejores sueldos sin causar 
desempleo. Incrementos por decreto tenderán a dejar 
sin empleo a los trabajadores menos capacitados, 
que son los más pobres. 

Así que las observaciones de don Paco están 
equivocadas y sus políticas salariales también. La 
evidencia demuestra que los salarios son capaces de 
"actualizarse" sin discursos ni medidas populistas. 
La mejor política salarial es crear un ambiente de 
confianza hacia la inversión para que sea ésta la 
que aumente la productividad de la mano de obra y 
con ello el nivel de vida de los trabajadores. Esa y 
no otra debería ser la tarea del Gobierno. 



155 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 3 de febrero de 2000 



RAMÓN PARELLADA CVCEES. 



La historia de tres amigos 
que quisieron ser empresarios 



Hace diez años, tres amigos, Ángel, Damián y 
Justo, decidieron, por separado, hacerse empresarios. 

Ángel era un tipo muy bueno. Los demás 
amigos lo admiraban mucho porque era muy 
caritativo y tenía un gran corazón. Al iniciar su 
empresa se preocupó de que sus trabajadores 
ganaran más de lo que las otras empresas pagaban 
en el mercado. No tuvo problema en conseguir 
gente que quisiera trabajar en su compañía. Más 
bien, su problema consistía en decir que ya no había 
plazas. Nunca despidió a nadie; incluso en aquellos 
casos en que era obvio que el trabajador había 
cometido una falta grave, le daba mucha pena. 

Damián era diferente, era un tipo duro que creía 
que para ser exitoso en su empresa debía pagar salarios 
menores a los de las demás empresas. Poca gente se 
presentaba a su empresa para solicitar un empleo, y 
quienes lo hacían no le duraban mucho en el puesto. 
Siempre estaba escaso de personal. Encima de todo, de 
los pocos que lograba contratar, la mitad eran 
despedidos antes de dos semanas porque no eran los 
candidatos adecuados para el puesto. 

Justo era una persona muy visionaria. Sus 
amigos lo consideraban sabio, buen criterio, justo 
y práctico. Su política de contratación de personal 
y de salarios consistía en analizar la capacidad 
productiva del candidato y del puesto, y estudiar el 
mercado laboral al cual esta persona podría prestar 
sus servicios. Consiguió gente muy buena que 
incluso era eventualmente premiada con un bono 
de acuerdo con su productividad. Si alguien no 
funcionaba en determinado puesto, entonces era 
reemplazado por alguien que sí tenía la capacidad 
para ello. 

Pues bien, se reunieron hace poco a cenar y Justo 
sugirió que cada uno comentara cómo le había ido 
con su empresa. 

Ángel comentó que había quebrado antes de 
cumplir el primer año. Expresó: Mi emjjresa era 



huma, tenía buena gente trabajando y le pagaba bien, 
pero lamentablemente eso no les importó a mis clientes, 
quienes querían comprarme a menores precios de lo contrario 
se irían a la competencia. Tuve que bajar los precios pero 
entonces tuve problemas de flujo de caja. Me endeudé 
hasta que la empresa no aguantó más. Finalmente, supe 
que no se puede manejar una empresa sólo con el corazón; 
los clientes quieren productos buenos y baratos, y si pago 
más por los factores de producción, como fue mi caso con 
el personal, estoy fuera del negocio. Tuve que hacer lo que 
más me desagradaba, despedir a los trabajadores. 

Damián comentó: Pues a mí también me fue mal, 
nunca conseguía buenos trabajadores y cuando, por fin, 
había encontrado a alguien, la feroz competencia me lo 
quitaba. Debido a esto incumplí muchas órdenes y mis 
clientes dejaron de comprarme. Creí que tenía el menor 
costo de mano de obra y al final resultó que era altísimo 
debido a que tenía una altísima rotación de personal. 
Además, la gente que tenía no estaba contenta y sufrí varios 
sabotajes. La empresa no tenía utilidades y cada vez tenía 
menos ventas, así que decidí cerrar y ahora trabajo para 
un buen empresario en otro sector de negocios. 

Finalmente, Justo dijo: Pues miren, a mí me ha ido 
muy bien. Hace 10 años comencé con cuatro trabajadores y 
hoy la empresa tiene más de 500. Mi empresa es muy 
competitiva en el mercado, pues tengo un buen producto y 
muy buen precio. Mi personal está contento y motivado, pues 
desde el principio le pago de acuerdo con el mercado y ala 
productividad de cada uno por lo que dificilmente se va a la 
competencia. Mi rotación de personal es muy baja. Tampoco 
me quedo con personas improductivas, pues esto subiría los 
costos de producción y ya no podría ser competitivo. Todos 
sabemos que en mi empresa quien manda es el cliente. No 
manejo la empresa ni con el corazón ni con el hígado. Ahora 
que veo para atrás me doy cuenta de que he logrado más 
bienestar para más personas administrando los recursos de 
la empresa de acuerdo con el mercado que ustedes dos 
administrando de acuerdo con sus sentimientos. Ustedes 
quebraron y cerraron sus empresas dejando en la cale a mucha 
gente y destruyendo empleos y oportunidades paras muchos 
otros. Yo, en cambio, jamás ignoré al mercado y el resultado 
está a la vista. 



156 



opinión 

DESDE MÉXICO 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 de agosto de 1996 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Los límites del sindicalismo 



Durante varias décadas, el sindicalismo en 
México cumplió una función de apoyo al sistema 
político. El precio fue un menor y desigual desarrollo 
económico. Varias prácticas monopólicas sindicales 
durante muchos años se veían como normales. Sus 
costos se trasmitían a los consumidores por la vía 
de una menor calidad, mayores precios y menor 
competitividad. En una economía abierta y 
globalizada, los resultados de mantener las viejas 
reglas laborales y sindicales son que productos 
nacionales sean sustituidos por importados, quiebra 
de industrias nacionales y desempleo. 

Algunas de las políticas sindicales que deben 
modificarse, no sólo para incrementar los empleos, 
sino para mantener los actuales, son: 

1°. La cláusula de exclusión e imposibilidad de 
contratar personal fuera del sindicato; contenidas 
en muchos contratos colectivos. 
2°. Pago por desplazamiento, si la empresa utiliza 
algún trabajador fuera del sindicato. 
3°. Negociación de las plazas en base a las presiones 
sindicales y no a las necesidades de la empresa. 
4°. Remoción y contratación de personal únicamente 
con la anuencia del sindicato. 
5°. Ascensos en base a los años laborados o 
recomendaciones del sindicato y no en la 
capacitación y productividad. 
6. Huelga generalizada; es decir, paralización total 
de las labores de la empresa, sin posibilidad de que 
labore ningún personal de confianza o ajeno al 
sindicato. 

En México, el éxito o fracaso de muchas 
empresas dependía, básicamente, cuando éramos 
una economía cerrada, además de los amigos en 
el Gobierno, de las relaciones con el sindicato o la 
voluntad del líder sindical, no de la calidad y 
precios de los productos; es decir, el beneficio a la 
sociedad. 

Actualmente, ya no es posible que esas variables, 
sindicatos y cuates en el Gobierno, determinen el 
éxito y fracaso económico de una empresa. En una 
economía abierta son la productividad, traducida 
en menores precios, calidad, comercialización y 



servicios, los factores determinantes de las pérdidas 
y ganancias empresariales y, en consecuencia, de los 
niveles de empleo y de salarios. 

En otros países, como Estados Unidos, la mayoría 
de los europeos y en Japón, los sindicatos no 
pueden paralizar toda una empresa. Únicamente 
dejan de trabajar los miembros del sindicato. Se 
tipifica como delito que un grupo impida que otros 
trabajadores no sindicalizados realicen sus labores 
u obstaculicen los procesos productivos y 
comerciales de una empresa. 

El derecho de huelga en el sentido correcto es que 
no trabajen los que por diversos motivos no lo quieran 
hacer, pero no significa impedir que otros trabajen. 
Los trabajadores afiliados a un sindicato, que por 
diversas circunstancias decidan ir a la huelga, debe 
respetárseles ese derecho, pues nadie debe ser obligado 
a trabajar contra su voluntad. En base a una 
interpretación amañada de ese derecho, se pisotea el 
derecho de otros empleados a trabajar. Si bien nadie 
puede ser obligado a trabajar contra su voluntad en 
base a la Constitución -Artículo 5o.-, también con base 
en el mismo ordenamiento a nadie se le puede impedir 
laborar. 

Ya es hora de superar la verborrea demagógica 
que pretende justificar prácticas inconstitucionales 
y antidemocráticas que van contra la libertad de las 
personas, bajo el manto de conquistas sindicales. Los 
sindicatos son organismos intermedios que tienen 
cabida en una economía libre y abierta, y lo que 
debe terminarse es la inconstitucionalidad de la 
práctica de impedir con base en la fuerza que una 
empresa continúe las operaciones en las cuales no 
requiera de los trabajadores huelguistas. 

Antes, el Gobierno hacía la vista gorda ante esa 
injusticia, porque los sindicatos eran de sus pilares 
más importantes para sostener su poder político, pero 
ahora que el mismo Gobierno presume que ya 
abandonó el corporativismo y nos acercamos a la 
democracia, no hay razón por la cual sigan solapando 
prácticas fascistas y antidemocráticas, que son 
incompatibles con un orden político democrático, como 
el que se pretende alcanzar. 



157 



158 - MERCADOS 



MERCADO LABORAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 1 de junio de 1998 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



El camino para crear empleos 



Uno de los problemas a que se enfrentan en 
mayor o menor grado la mayoría de las economías 
del mundo es el desempleo. Aunque la finalidad de 
una economía próspera no es el que todos trabajen, 
sino que vivan mejor, el empleo es un medio para 
recibir ingresos y lograr mejores niveles de vida 
entre las mayorías. 

Un empleo solamente significa un avance y 
mejora para la sociedad cuando genera bienes y 
servicios que respaldan el salario recibido por el 
empleado. Una persona que recibe dinero del 
Gobierno sin hacer nada, se traduce en un 
desempleado en otro sector de la economía. 

Para aumentar el número de empleos en un país 
es necesario identificar las causas que obstaculizan 
su creación. Independientemente de los buenos 
deseos, las promesas políticas y las posiciones 
dogmáticas, los principales obstáculos para la 
creación de empleos en la mayor parte del mundo 
son: 

1. Legislaciones laborales que con la teórica 
finalidad de proteger a los asalariados, imponen una 
serie de obligaciones a los empleadores que llevan a 
una lógica disminución de la demanda de 
trabajadores y más por parte de empresarios 
pequeños y medianos. 

2. Los altos costos de legalización o seguridad 
social. Todos deseamos que los trabajadores cuenten 
con medicina, pensiones y en general seguridad 
social; sin embargo, cuando la obligatoriedad de 
brindar una seguridad social implica costos que van 



más allá del 30% del salario, como sucede en México, 
es lógico que se desincentive la creación de empleos 
o se creen empleos al margen de la ley. 

3. Los altos impuestos. Los impuestos son un 
costo dentro del proceso productivo. El principio a 
mayores impuestos menores empleos productivos, 
pues hay menos reinversión disponible, es un 
axioma de la Economía. 

El éxodo de millones de iberoamericanos hacia 
Estados Unidos para trabajar ilegalmente, es decir, 
sin ninguna protección de la ley, en lugar de 
quedarse en sus lugares de origen, donde 
teóricamente las constituciones y las leyes les 
otorgan grandes privilegios, pero no empleos, son 
una prueba irrefutable de la paradoja entre una 
mayor seguridad social a los trabajadores y un 
mayor desempleo. 

La solución está en que, más allá de ideologías 
y de posiciones dogmáticas, analicemos los costos 
de la seguridad social y busquemos hacerlos 
eficientes lo más posible. Estudiemos las leyes 
laborales en tal forma que se modifiquen aquellos 
artículos que en la práctica, más que beneficiar a 
los trabajadores, desincentivan la creación de 
fuentes de trabajo. 

Sólo en la medida en que exista más ahorro e 
inversión es posible la creación de un mayor 
número de empleos. Y el ahorro y la inversión se 
convierten en empleos cuando éstos no significan 
fuertes costos en nombre de una mal entendida 
seguridad social y legislación laboral. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 159 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 10 de octubre de 1996 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Los porqués del desempleo 



Uno de los problemas a que se enfrenta la 
mayoría de las economías desarrolladas y 
subdesarrolladas en el mundo es el desempleo. Las 
causas y soluciones a ese problema han sido de las 
más estudiadas por los economistas desde la década 
de los 30. 

La teoría keynesiana tenía como objetivo 
fundamental reducir el desempleo. Su receta consiste 
en un aumento del gasto público que genere 
demanda agregada, reactive la economía y aumente 
los empleos. Ese planteamiento aparentemente 
funcionó durante muchos años a corto plazo, 
legitimó los desequilibrios presupuéstales y 
desembocó en lo que se conoce en la década de los 
70 y 80 como la era de la inflación. 

El uso reiterado del gasto público como creador 
de empleos llevó también al fenómeno llamado 
estanflación (inflación con desempleo). A estas alturas 
la mayoría de los países desarrollados tienen como 
objetivo principal reducir los déficits presupuéstales 
creados bajo la justificación de las teorías 
keynesianas. 

El problema del desempleo, según el Premio 
Nobel Gary Becker, tiene sus principales causas en 
los fuertes impuestos, cuotas y cargas a las empresas 
sobre las nóminas con el objetivo, paradójicamente, 
de crear seguros de desempleo, de accidentes, de vejez 
o cesantía. Los índices de desempleo están muy 
relacionados con la dimensión de esas cargas. 

En los países europeos el desempleo es mucho 
mayor que en Estados Unidos porque las cargas 
sociales sobre los salarios son mayores que en los 
Estados Unidos. Mientras en Estados Unidos los 
costos sociales (seguro de desempleo, médico, 
etcétera) representan entre el 16 y 18% sobre una 
nómina, en los principales países de Europa 
alcanzan el 25%. Por ello mientras en EUA el 
desempleo es del 5.5% en los países de la Unión 
Europea es del 11% promedio. 

Tanto los gobiernos de Alemania como de 
Francia y España han reconocido que mientras no 



modifiquen sus leyes laborales y reduzcan las cargas 
para crear un empleo, será difícil solucionar el 
problema del desempleo. En Alemania hay proyectos 
para limitar los gastos en seguridad social y en 
España para cambiar la ley laboral y seguro del 
desempleo, por considerar a esas instituciones las 
causantes del desempleo. 

En México las cargas del Seguro Social, 
Infonavit, SAR e Impuesto Sobre Nómina, rebasan 
el 30% del pago sobre nóminas, más altas que en 
los EUA y en Europa. 

Si el problema del desempleo no es todavía tan 
grave en nuestro país como lo que debería ser, es 
gracias al sector informal y al incumplimiento cabal 
de todas las cargas por parte de los empleadores. Si 
todos los patrones cumplieran con las obligaciones 
de Hacienda, el Seguro Social, Infonavit y demás 
cargas impuestas por la legislación laboral, el 
desempleo en México sería cuatro veces mayor al 
actual. 

No es necesario ser un Premio Nobel para 
comprender que entre mayores sean los costos para 
crear un empleo, existirá más desempleo, pues los 
principales solicitantes de mano de obra, que son 
las empresas medianas y pequeñas, reducen la 
demanda de empleos. 

En base a la gran importación a nivel mundial 
sobre los costos de crear un empleo en cada país y 
la globalización de la inversión, las regiones que 
castiguen con más cargas a los creadores de empleos, 
verán reducir los flujos de inversión extranjera 
directa y emigrar su inversión nacional hacia países 
que ofrezcan mejores condiciones para crear 
empleos. 

Paradójicamente la gran cantidad de impuestos y 
cargas sociales, teóricamente para beneficiar a los 
trabajadores, se han convertido en los principales 
enemigos de la creación de empleos. Aceptar esa 
situación de hecho, que no es producto de posiciones 
ideológicas, es el primer paso para empezar a resolver 
el problema del desempleo. 



opinión 
LOGOS 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 17 de noviembre de 1999 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



El perjuicio social del salario mínimo 



El salario es el precio del trabajo. Una mayor 
demanda de trabajadores tiende a incrementar ese 
precio. Inversamente, una menor demanda tiende a 
reducirlo. Un indicador del grado de desarrollo de 
un país es el salario promedio de los trabajadores. 
Quienes queremos el máximo progreso de nuestra 
sociedad, también queremos los máximos salarios 
para nuestros trabajadores; pues ello significa más 
demanda de bienes y servicios, más producción, más 
empleo, más poder adquisitivo y, finalmente, por 
lo menos un mejor bienestar material. 

Un incremento de salarios que resulta del 
aumento de la demanda de trabajadores beneficia a 
todos los trabajadores. Este aumento de la demanda 
resulta, a su vez, de un incremento de los bienes de 
capital, es decir, de aquellos bienes destinados, no 
al consumo final, sino a la producción de otros 
bienes. ¿Es posible incrementar los salarios de los 
trabajadores; pero sin que ello sea resultado de una 
mayor demanda de trabajo? Ello es posible, no 
económicamente, sino políticamente. Por ejemplo, 
los salarios pueden aumentar porque el gobierno 
impone ese aumento, mediante un decreto de salario 
mínimo. En este caso, sin embargo, el aumento 
salarial no beneficia a todos los trabajadores; pues 
las empresas conservarán sólo a algunos trabajadores 
y despedirán a otros. 

Efectivamente, el salario mínimo que impone el 
gobiemo obliga a las empresas a despedir trabajadores, 
con el fin de evitar el incremento de costos de 
operación, preservar la competitividad de los precios, 
y seguir obteniendo las ganancias que tornan 
atrayente persistir en la actividad empresarial y 
mantener por lo menos algunas oportunidades de 
empleo. El resultado inmediato del salario mínimo 
es, por consiguiente, el aumento del desempleo, 
especialmente en circunstancias en que la demanda 
de trabajadores más bien tiende a disminuir que a 
aumentar. No se excluye la posibilidad de que el 
salario mínimo obligue a clausurar empresas 



pequeñas y medianas que ni aún con el despido de 
algunos de los trabajadores podrían subsistir. 

Los salarios mínimos constituyen un medio por 
el cual el gobiemo le confiere privilegios salariales a 
unos trabajadores, a costa de quienes se quedan sin 
trabajo y, por consiguiente, sin ningún salario. 
Adicionalmente, el salario mínimo atenta contra la 
libertad del trabajador; pues un trabajador que, 
forzado por la necesidad, está dispuesto a aceptar 
un salario inferior al mínimo, no puede libremente 
aceptar ese salario, porque el gobiemo lo prohibe. 

En otros casos el salario mínimo crea 
circunstancias propicias para utilizar máquinas que 
sustituyen a los trabajadores; y si las máquinas son 
caras, y la mano de obra también lo es debido al salario 
mínimo, entonces reprimirá el surgimiento de nuevas 
empresas, especialmente pequeñas y medianas, y se 
debilitará la tendencia a crear nuevas oportunidades 
de trabajo. 

El salario mínimo tiene una apariencia benefactora 
debido a que es evidente que un empleado que antes 
ganaba menos, ahora gana más. Lo que no es tan 
evidente es que muchos trabajadores fueron 
despedidos; que estos trabajadores difícilmente 
encontrarán un nuevo empleo, y que tiende a haber 
una menor oferta de trabajo destinada a una creciente 
población apta para trabajar. En este sentido, en un 
país de desempleados, el salario mínimo es 
particularmente perjudicial. 

El salario mínimo es el peor recurso y la más 
engañosa, arrimaña política para incrementar el 
salario de todos los trabajadores. Si fuese posible, 
mediante el salario mínimo, incrementar el salario 
de todos los trabajadores y no sólo de algunos, 
entonces el gobiemo debería decretar, por ejemplo, 
un salario mínimo de un millón de quetzales 
mensuales, y no un miserable salario de trescientos, 
quinientos o mil quetzales. 



160 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 161 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 17 de noviembre de 1999 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Es mejor algún trabajo que ninguno. Es mejor 
algún salario que ninguno. Es mejor que haya más 
empresas que compitan por contratar trabajadores 
(en cuyo caso los salarios tienden a aumentar), que 
trabajadores que compitan por emplearse (en cuyo 
caso los salarios tienden a disminuir). Con el fin de 



aumentar la demanda de trabajadores y propiciar 
un incremento de los salarios, el gobierno tiene que 
suprimir todos los obstáculos que impiden que haya 
más ahorro, más inversión, más capital y más 
producción de bienes y servicios. Sólo así aumentará 
el salario de todos los trabajadores. 



162 - MERCADOS 



MERCADO LABORAL 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 2 de diciembre de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Un nuevo decreto oficial para 
crear más desempleo 



Precisamente cuando, como reporta Siglo 
Vedntiino, los desempleados invaden las calles con 
el fin de sobrevivir honradamente mediante la venta 
de las más diversas mercancías que le ofrecen al 
automovilista a quien el semáforo piadosamente 
detiene, el Gobierno del Presidente Alfonso Portillo 
decreta un nuevo incremento del llamado salario 
mínimo, cuyo efecto inmediato será multiplicar el ya 
pavoroso desempleo de ciudadanos guatemaltecos. 
Este renovado decreto oficial de desempleo estará 
vigente desde el presente mes de diciembre, lo cual 
significa que el nuevo año comenzará con nuevas 
legiones de trabajadores cesantes. 

El salario es el precio del trabajo. En un mercado 
laboral, el salario aumenta a causa de una mayor 
demanda de trabajadores. Por ejemplo, si aumenta 
la demanda de trabajadores de servicios domésticos, 
tenderá a aumentar el salario pagado a esa clase de 
trabajadores. En este caso, el aumento de los salarios 
no provoca desempleo, precisamente porque el 
aumento salarial es producto de una mayor 
demanda de trabajadores; lo cual significa que el 
empleador está dispuesto a pagar un precio mayor 
por el trabajo. 

El salario también puede aumentar porque el 
Gobierno decreta un salario mínimo superior al salario 
que ya pagan los empleadores. En este caso, el aumento 
salarial provoca desempleo de trabajadores. ¿Por qué? 
Porque el empleador tratará de evitar que aumente, 
no el precio del trabajo de cada trabajador (pues la ley 
obliga a pagarle un salario mayor a cada uno), sino el 
precio total del trabajo (pues la ley no obliga a pagar 
una determinada cantidad total de salarios). Para ese 
fin, el empleador despide trabajadores; y con el dinero 
que obtiene de los salarios que deja de pagar, paga el 
salario mínimo de los trabajadores que no despidió. 

Los trabajadores que no son despedidos, y que 
ahora devengan un salario mayor por decreto 



oficial, tienen que ser más productivos; y con esa 
mayor productividad compensan el trabajo que 
antes ejecutaban los trabajadores que fueron 
despedidos. Un recurso para incrementar la 
productividad es incrementar la eficiencia laboral 
del trabajador. Por ejemplo, un trabajador de la 
caficultura tendrá que recolectar una cantidad 
mayor de café durante la misma cantidad de horas 
de trabajo. Otro recurso para incrementar la 
productividad del trabajador es el uso de máquinas: 
Por ejemplo, un trabajador de la caficultura usará 
máquinas cortadoras de caña, que sustituyen a 
decenas o centenas de trabajadores. 

El salario mínimo superior al salario que paga el 
mercado transgrede el derecho que tiene el 
trabajador a aceptar un trabajo a cambio de un 
salario inferior al salario mínimo. Tiene derecho a 
aceptar ese trabajo tan sólo porque él cree que es 
mejor tener algún trabajo que no tenerlo, y que es 
mejor devengar algún salario que no devengarlo, 
por lo menos mientras encuentra una mejor 
oportunidad de trabajo, con la cual pueda devengar 
un salario mayor. 

En general, cualquier aumento salarial impuesto 
oficialmente y superior al salario que se paga en el 
mercado, provoca desempleo, beneficia únicamente 
a los trabajadores que no son despedidos, y 
transgrede el derecho de los trabajadores que están 
dispuestos a aceptar cualquier trabajo y a devengar 
cualquier salario. En el comienzo del primer año de 
Gobierno del Frente Republicano Guatemalteco, el 
Congreso de la República decretó un aumento 
salarial que provocó una cuantiosa y creciente 
cesantía de trabajadores. En el final de ese mismo 
año, el Presidente Alfonso Portillo decreta un 
aumento del salario mínimo, que renovará, con 
ominosa frescura, aquella cuantiosa y creciente 
cesantía. Quienes están mal, estarán peor; y quienes 
están bien, difícilmente estarán mejor. 



opinión 
MACROSCOPIO 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 29 de julio de 2000 

La protección a la informalidad puede ser una solución temporal, 
pero letal a la vez, para subsanar los problemas de desempleo. 



HUMBERTO PRETI 



¿Informales y pobres para siempre? 



RECIENTEMENTE PARTICIPAMOS en 
algunas consultas a nivel internacional. En ellas se 
tocó el tema del desempleo y el trabajo informal, así 
como sobre las fábricas subterráneas y sus 
distribuidores, los cuales proliferan en el 
comúnmente llamado mercado "pirata". 

La realidad es que los que están en estas 
actividades generan empleo para el mercado local, 
pues sus productos no pueden ser exportados y se 
limitan al consumo interno. El consumo interno es 
limitado en la mayoría de las ocasiones con escaso 
valor agregado y hasta con ganancias marginales 
en gran cantidad de casos, pero la realidad es que la 
protección a este tipo de negocios y actividades, 
genera trabajo pero limita el trabajo de mejor calidad 
que pueden generar las industrias de exportación, 
ya que las normas internacionales de comercio, cada 
vez más estrictas respecto de la propiedad industrial, 
a las marcas y patentes, a la propiedad intelectual, y 
a los derechos de autor, exigen en su normativa a 
los países que deseen exportar, entrar en tratados 
de libre comercio, ser beneficiarios de sistemas de 
preferencias y que su legislación se adapte a sus 
exigencias. 

Es verdaderamente preocupante para enorme 
cantidad de guatemaltecos que trabajan en 
actividades informales, que se regule su actividad, 
ya que la falta de nuevas fuentes de trabajo los obliga 
a que busquen en ese tipo de actividad su fuente de 
ingreso, que en la mayoría de los casos no les da 
protección en seguridad social y mucho menos 
acceso a las prestaciones laborales de ley, ya que los 
dueños de los negocios subterráneos sí pagan 
planilla pero no las reportan y tienen ingresos pero 
no los declaran ante el fisco. 

La posibilidad de que Guatemala sea excluida 
de los tratados de comercio internacional, y de 
cada vez se restrinja más el acceso a mercados 
atractivos para nuestros productos se hace cada 
vez más grande al no tener una Ley de Propiedad 
Industrial acorde con las exigencias de nuestros 
socios comerciales. 



La debilidad de nuestra economía no nos permite 
estar en posición de imponer nuestras condiciones 
como hacen las poderosas economías de los países 
desarrollados. 

Nos decían en la reunión citada, que los 
inversionistas una de las primeras condiciones que 
buscan al seleccionar un país para montar sus 
operaciones, es la certeza de que sus marcas y patentes 
serán respetadas; de lo contrario, seleccionarán a países 
que les garanticen seguridad jurídica. 

Hoy por hoy tenemos la oportunidad de accesar 
ciertos productos al mercado más grande del mundo, 
por medio del acuerdo de paridad que se ha planteado; 
sin embargo, las exigencias para ese acceso no se están 
cumpliendo y que probablemente nos hará perder una 
gran oportunidad en momentos en que el país necesita 
más inversión, más generación de empleo y por 
supuesto aumentar el ingreso de todos los 
guatemaltecos. 

La revisión y correcciones a la Ley de Propiedad 
Industrial no pueden dejarse para largo tiempo, son 
de necesidad urgente, tanto para las nuevas 
inversiones como para los desempleados que 
pululan diariamente en busca de un empleo decente. 

Si no estamos en sintonía con un mundo que 
cada vez se abre más pero con regulaciones, 
estaremos peor en poco tiempo, pues nuestros 
competidores avanzan a pasos agigantados para 
llevar el ritmo de la mundialización. 

¿Qué hace un país sin exportaciones? ¿Qué hace 
un país sin ingreso de monedas duras? ¿Y qué hace 
sin ingresos de calidad para sus ciudadanos? 

Es cierto que lo que está, no se puede eliminar 
de un tajo, pero una regulación adecuada hará que 
éste se vaya formalizando o desapareciendo. 

La alternativa es ser formal y respetar la ley ¿o 
será que seguiremos siendo informales y pobres para 
siempre? 



163 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 6 de febrero de 2000 



CARROLL RÍOS DE RODRÍGUEZ 



Inf onnación y salarios 



Existen dos caminos para decidir cuánto 
ganarán las personas económicamente activas: el 
voluntario o el coactivo. ¿Cuál de ellos es mejor 
para los trabajadores asalariados, y para la sociedad 
en general? 

En una democracia constitucional, en la cuál 
se garantizan los derechos individuales, el Gobierno 
es el único ente que puede establecer un salario a la 
fuerza, por ostentar el derecho monopólico para 
coaccionar a adultos. Bajo dicho sistema, un 
ciudadano no puede esclavizar a otro. Cualquier 
práctica de esta índole será no sólo ilegal, sino 
castigada socialmente. Sólo el Gobierno puede 
exigir salarios mínimos o decretar bonificaciones, 
debido a que sus mandatos se acompañan de la 
amenaza del uso de la fuerza en contra de los 
infractores. 

Por el contrario, los acuerdos laborales en el 
mercado libre son voluntarios. Imagine que Rosa 
entrevista a Juana y a Rita para el puesto de 
contador. Las tres enfrentan diversas opciones. Rosa 
ofrece la plaza a la candidata mejor calificada; 
digamos que es Juana. Juana puede aceptarla o 
no. Las dos partes discutirán el horario, el salario, 
las políticas de promoción en la empresa, e 
innumerables detalles adicionales. Este proceso de 
contratación será único e irrepetible. Si llegan a un 
acuerdo, será porque tanto Juana como Rosa perciben que 
saldrán beneficiadas del mismo. Aún si Juana está muy 
necesitada, y acepta el trabajo aunque no le guste, 
ella lo escogió. En ese caso, Juana prefirió la 
seguridad del puesto ofrecido hoy, a la incierta 
búsqueda de otra oferta mañana. Además, tanto el 
empleado como el empleador pueden terminar la 
relación laboral si están inconformes. 

Rosa querrá pagar lo menos posible, pero no 
podrá hacerlo, porque la competencia con otros 
empleadores la obligará a ofrecer más para que 



Juana prefiera trabajar en su empresa. Por su parte, 
Juana querrá ganar lo más posible, pero competirá 
contra otros contadores que también buscan 
empleo. Ni Juana ni Rosa tienen control sobre el 
precio de mercado. El salario será producto de la 
demanda y oferta agregada en un momento dado. 
Por lo general, las personas más productivas -aquellas 
que más beneficios aportan a la sociedad- tenderán a 
ser mejor remuneradas que las personas menos 
productivas. 

Es decir que un salario pactado voluntariamente 
encierra un cúmulo de conocimiento de circunstancia, 
tiempo y lugar. Un salario fijado por el Gobierno 
coactivamente nunca será producto de dicho proceso, 
porque es imposible para el Gobierno conocer 
plenamente las circunstancias particulares que 
enfrentan Rosa, Juana y cada uno de los ciudadanos 
del país. 

El Gobierno tenderá a establecer el monto del 
salario según criterios políticos, no económicos. El 
equipo gobernante hará un cálculo: qué número 
mágico aumentará nuestra popularidad (beneficio), 
sin provocar reacciones fuertes por sectores 
opuestos a la medida (costo). El salario coactivo no 
premiará el mérito: recompenzará tanto el trabajo 
productivo como la holgazanería. Así, el Gobierno 
obliga al empleador a hacer su propio cálculo: ¿es 
mi empleado lo suficientemente productivo para 
retenerlo con el salario fijado por el Gobierno, o lo 
despido? 

El impacto negativo que tendrá un sueldo fijado 
a la fuerza dependerá de qué tan alejado esté dicho 
monto del salario de mercado. Sin embargo, la mera 
posibilidad de que el Gobierno intervenga es dañina, 
porque altera las señales del mercado laboral. Por ello 
es preferible, tanto para la sociedad como para el 
trabajador asalariado, que los precios se determinen 
voluntariamente. 



164 



LIBRE EXPRESIÓN 

NUESTRO DIARIO - Guatemala, 10 de octubre de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Sindicatos crean desempleo 



Mucha gente piensa equivocadamente que los 
sindicatos son buenos para los obreros, aunque 
sean malos para las empresas y empresarios o 
patronos. Este es un error que cuesta muy caro, 
especialmente a los trabajadores o empleados. Los 
sindicatos han estado manipulados durante los 
últimos cien años por unos cuantos líderes que en 
realidad, lo que han hecho es coaccionar y tiranizar 
a los obreros y empleados, sobre todo a los que no 
quieren someterse al poder absoluto de los jefes. 

Cree la gente erróneamente que los sindicatos 
son buenos para los trabajadores, porque obligan 
a los patronos a subir los salarios. Esta es una 
ilusión que resulta muy cara y perjudicial a los 
trabajadores. 

Los salarios reales para todos los trabajadores 
pueden subir sólo si aumenta la productividad. Si 
no aumenta la productividad de una empresa y el 
sindicato con presiones, huelgas, etc. obliga al 



empresario a subir el salario en la planilla o nómina 
(salario nominal), pueden suceder varias cosas muy 
negativas para el empresario, para la empresa y 
sobre todo para los trabajadores. Puede quebrar la 
empresa o tener que despedir a un determinado 
número de empleados que se van a la calle 
aumentando el ejército de desocupados. Este ejército 
de desempleados en todo el mundo es debido 
principalmente a dos factores: a las presiones y 
poder absoluto de los sindicatos por una parte, y 
por otra, a las trabas y leyes laborales empobrecedoras 
de mucha naciones. 



Estos dos hechos impiden la inversión de 
capital, indispensable para crear fuentes de trabajo, 
y obstaculizan la movilidad laboral, o sea, la 
facilidad para cambiar de empleo sin tantas trabas 
y reglamentaciones. Todos estos hechos crean 
desempleo. 



165 



166 - MERCADOS 



MERCADO LABORAL 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 24 de octubre de 1 998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Sindicatos y salarios 



Con diálogo, presiones, huelgas o chantajes los 
sindicatos pueden obtener un alza en los salarios 
de una empresa. 

Si la subida de salarios llega a ser mayor de lo que 
se pagaría en un sistema de libre oferta y demanda, 
dicha subida a la larga dañará a los trabajadores. En 
efecto, causará despidos de algunos de ellos e impedirá 
que otros que están sin trabajo entren a la empresa. 

Las huelgas, presiones y en general las prácticas 
sindicales han hecho al mundo más daño que bien, 
incluso a los trabajadores. 

Con sus prácticas coactivas los sindicatos 
impiden el ahorro de capital para poder invertir más 
y crear fuentes de trabajo para otros que están 
desempleados. 



En la práctica los sindicatos buscan siempre las 
ventajas y privilegios de unos cuantos en detrimento 
de todos los demás. E. A. Von Hayek cita la crítica 
hecha incluso por una mujer laborista inglesa: "De 
hecho, es consustancial a un sindicato el ser antisocial; 
sus miembros se disgustarían, con razón, si sus 
funcionarios y comités dejasen de anteponer sus 
intereses particulares a cualesquiera otros". 

Y lo más triste es que hubo empresarios, políticos 
y hasta parlamentos que eximieron de responsabilidad 
legal o judicial los desmanes, daños y perjuicios 
causados por los sindicatos. En 1957, el inglés lord 
Mac Dermot lamentaba en el Norte de Irlanda esta 
aberración. "En resumen, la ley situó al sindicalismo 
en la misma situación privilegiada de que la Corona 
disfrutó hasta hace diez años, respecto a los actos 
injustos cometidos en su nombre". 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 167 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 31 de octubre de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Sindicatos y Estado de Derecho 



Un Estado de Derecho se caracteriza por leyes 
generales, iguales para todos los ciudadanos sin 
privilegios para nadie. Si alguien queda eximido de 
observarlas y puede cometer delitos impunemente, ya 
no habrá un verdadero Estado de Derecho. No 
importa qué persona o grupo sea, rico o pobre, el que 
puede transgredir impunemente una ley general. Si 
el gobierno lo permite, ya no se puede hablar de Estado 
de Derecho 

Y esto es lo que pasó en varias partes del mundo 
occidental los últimos cien años, con los sindicatos. 
Decretos del gobierno o leyes particulares eximían 
de responsabilidad penal a los sindicalistas que 
cometían algún delito. 

Piquetes de sindicatos, grupos o personas 
individuales sindicalistas, en nombre de los 
derechos de los afiliados, violaban las leyes, dañaban 
la propiedad ajena o con la violencia impedían el 
trabajo de obreros y empleados desocupados que 
deseaban laborar. Ni los políticos, jueces o las 
fuerzas del orden intervenían por miedo a la 
violencia sindical. Los empresarios quedaban 
inermes sin poder hacer nada para impedir los 
abusos; contemplaban desanimados cómo se 



impedía el progreso del pueblo por culpa de los 
sindicatos. Intelectuales, políticos y economistas 
llamaron la atención sobre el nivel tan bajo en que 
estaba cayendo la sociedad occidental. Pero sus 
voces fueron aisladas y cayeron en el vacío. 



En 1942 J.A. Schumpeter en su obra 
"Capitalismo, Socialismo y Democracia", publicada 
en Nueva York, lamentaba esta degeneración de la 
sociedad con estas palabras: "Es difícil comprender 
en la actualidad cómo semejante medida debe haber 
sorprendido a quienes todavía creían en un Estado y 
un sistema legal centrado en la institución de la 
propiedad privada. La no aplicabilidad de la ley de 
conspiración a los piquetes de huelguistas paríficos - 
lo que en definitiva equivalía a legalizar la actividad 
sindical, que implicaba la amenaza de fuerza, así como 
la exención de responsabilidad de los agentes 
sindicales por los daños y perjuicios causados, 
exención que prácticamente equivalía a declarar que 
los sindicatos no podían delinquir- fue una medida 
que confirió a las organizaciones sindicales parte de 
la autoridad estatal y les otorgaba una posición de 
privilegio que la extensión formal de la exención a las 
asociaciones patronales era incapaz de afectar". 



168 - MERCADOS 



MERCADO LABORAL 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 7 de noviembre de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



La coacción sindical 



Hay en la sociedad la errónea creencia de que los 
sindicatos benefician a todos los trabajadores. Esto 
es debido en parte a otro error: creer equivocadamente 
que el nivel de vida de la clase trabajadora se ha elevado 
tan rápidamente debido a la presión sindical y que 
sólo así podrá seguir mejorando. 

Con estos prejuicios los líderes sindicales 
manipulan a la mayoría de los afiliados y los presionan 
para obtener su apoyo. Utilizan todos los medios a 
su alcance, lícitos e ilícitos, coaccionando a los 
trabajadores para obtener el control absoluto en la 
oferta de trabajo de una determinada especialidad o 
en una empresa. 

Naturalmente siempre hay trabajadores que 
prefieren la libertad, el libre contrato de trabajo, 
antes que someterse a la coacción dictatorial de los 
jefes sindicales. Se dan cuenta que los líderes no 
buscan el bien de todos los trabajadores de la 
sociedad, sino de un grupo a costillas de otros que 
quedan sin trabajo. Por ello siempre hay rebeldes 



o "disidentes" y contra ellos apuntan los jefes sus 
baterías de coacción con los nombres de fachada de 
"actividades organizadoras" o "defensa sindical". 

No habrían podido ejercer tanta coacción 
durante el siglo sino hubiera sido por el apoyo de 
una opinión pública manipulada y de los mismos 
gobiernos que veían con interés político las 
organizaciones sindicales obligatorias. Tanto el 
público como los gobernantes han tolerado todos 
los medios coactivos de los sindicatos, lícitos o 
ilícitos, en particular cualquier método utilizado 
para ejercer el derecho de huelga: brigadas de choque 
como instrumento de intimidación, piquetes 
pacíficos privilegiados y protegidos que resultan ser 
violencia autorizada y hasta legalizada, pactos 
laborales arrancados a la fuerza, boicots, etc. 

Los métodos de coacción sindical de los últimos 
cien años han sido una gran humillación para una 
sociedad que pretende ser de personas libres y 
responsables. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 169 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 14 de Noviembre de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Corregir la coacción sindical 



Es necesario y urgente que los gobiernos, 
apoyados por la sociedad, corrijan los abusos, 
coacción, destrozos y medidas ilegales que ejercen 
los sindicatos en el mundo del trabajo. 

Estos abusos de los líderes violan los derechos 
a la persona, suprimen la libertad de los 
trabajadores, frenan el progreso y hacen mucho 
daño a los obreros y empleados. 

Las medidas a tomar urgentemente son las 
siguientes: 

1 . Eliminación de los privilegios especiales 
otorgados a los sindicatos o que ellos 
mismos se han tomado injustamente con la 
tolerancia de las autoridades. 

2. Garantizar la verdadera libertad de 
asociación sindical declarando ilícita la 
coacción contra los que libremente no 
quieren asociarse. 

3. Hacer conciencia en el mundo del trabajo 
que el fin no justifica los medios y que los 
objetivos sindicales no justifican la 
destrucción de la riqueza ni la violación de 
la ley y del derecho de los individuos. 



4. Prohibir las brigadas de choque, piquetes, 
manifestaciones violentas, etc., que van 
contra todo derecho y respeto en una 
sociedad civilizada. 

5. Prohibir los contratos laborales restrictivos, 
los cuales impiden el trabajo a un 
determinado individuo asociado. 

6. Revocar los decretos o preceptos legales que 
hacen obligatorios para todos los obreros 
los contratos (forcivoluntariamente) con 
los representantes de la mayoría de los 
trabajadores y que obligan también a los 
que no han dado voluntariamente su 
consentimiento. 

7. Responsabilizar a los líderes o representantes 
sindicales de los abusos, desmanes y 
violaciones que cometen los asociados 
amparados o en nombre del sindicato. 

8. Prohibir los contratos que implican 
restricciones al comercio o que obligan a 
todos a asociarse. 



Es necesario acabar de una vez con los abusivos 
y coactivos de los sindicatos si queremos llegar a 
una sociedad libre y próspera para todo el pueblo. 



170 - MERCADOS 



MERCADO LABORAL 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 9 de er^ro de 1999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Derecho y sindicatos laborales 



Toda persona tiene derecho de ser respetada en 
su vida, su propiedad, su actividad, y libertad 
individual con tal que el uso de su libertad no dañe 
a otras personas que también tienen derechos y 
libertades individuales. 

Según este principio evidente, en una empresa 
y en las relaciones laborales un patrón tiene derecho 
a que todos respeten su vida, su propiedad y a que 
nadie (ni sindicatos, ni trabajadores individuales 
no sindicalizados) le impidan abrir su empresa y 
admitir a trabajar a cualquiera que libremente acepte 
el trabajo. 

De la misma manera, todo trabajador de la 
empresa tiene derecho a que se respete su vida y su 
libertad de trabajar o no y de afiliarse a un sindicato, 
o a otro, o a ninguno, y tiene derecho a que ningún 
sindicato o compañero individual le impida trabajar, 
aunque no esté afiliado al sindicato en cuestión. 



Los sindicatos tienen derecho a poner condiciones 
para aceptar o no en su grupo a los que ellos quieran 
pero no tienen derecho a obligar a nadie a afiliarse ni 
a impedir que trabaje cualquier trabajador, sea de la 
empresa o de fuera, aunque no esté afiliado al 
sindicato. 

Estos son principios evidentes para una 
sociedad que quiera respetar la libertad 
individual, y el régimen de derecho. Pero la 
realidad ha sido muy diferente en la historia del 
sindicalismo. 

Con su conducta los sindicatos (y los gobiernos 
que les han tolerado toda clase de coacción y 
violencia) han hecho mucho daño económico a 
patrones y obreros. Pero el daño más grande lo 
han hecho a toda la sociedad, borrando la idea y la 
práctica de libertad individual y de un verdadero 
régimen de derecho. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 6 de febrero de 1999 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 171 
ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Derecho, sindicatos y gobierno 



En los últimos cien años los derechos del 
individuo, que es la persona, han sido violados por 
diferentes grupos de empresarios, gremios, 
asociaciones populares, sindicatos, etc. y lo mas 
grave es que los gobiernos acomplejados, 
populistas, demagogos, politiqueros, han tolerado 
culpablemente esas violaciones por falta de ideas 
claras de principios y valor para defender el derecho 
de los ciudadanos. Y no sólo eso, sino que hasta 
han aplaudido y aprobado esas violaciones con leyes 
totalmente injustas (la ley contra el derecho). 

Esto ha sucedido también en algunos países 
"avanzados", como en Inglaterra y Estados Unidos. 
Tanto el National Labor Relations Board como la 
Corte Suprema de los Estados Unidos han incurrido 
en estos perniciosos errores. 

También en Inglaterra las leyes y tolerancia del 
gobierno violaban los derechos del individuo. En 



1955 la situación laboral y sindical era tan 
desastrosa que el presidente de las "Trade Unions" 
tubo que decir: "No creo que el movimiento 
sindical de Gran Bretaña pueda vivir mucho 
tiempo sobre la base de la coacción. ¿Debe la 
mayoría de las personas pertenecer al sindicato o 
morir de hambre, les agrade o no nuestra política? 
No. Yo creo que el carné de afiliado implica un 
honor conferido, pero no un compromiso 
conforme al cual cada persona tenga que hacer 
algo, le guste o no. Exigimos el derecho a excluir 
a ciertos individuos de nuestro sindicato, en caso 
necesario, y no podemos tenerlos sobre la base 
de afilíese o muera de hambre. 



El caso de los sindicatos es uno de los más 
típicos en esta historia de violaciones al derecho 
individual. Y siempre con la convivencia indecisa, 
culpable y populista de los gobiernos de tumo. 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala 20 de septiembre de 1999 



LIZARDO A. SOSA L. 



Productividad y salarios 



La productividad es la relación enti-e el valor de 
la producción y el de los factores insumidos para 
producirla. Cuando la producción aumenta 
proporcionalmente más que el valor de los factores, 
aumenta la productividad; si, en cambio, el valor total 
de los productos es proporcionalmente menor, ésta 
disminuye; si la relación permanece igual, la 
productividad se mantiene estable. La productividad 
es altamente diferenciada entre los cientos de miles de 
empresas que producen otros tantos productos, así 
como entre aquellas que producen un mismo bien, 
dadas diferentes calidades de insumos y medios 
tecnológicos de producción, así como la desigual 
destreza de la fuerza de trabajo. 

La mayor productividad posibilita el aumento de 
los salarios reales, ya sea por la reducción en los precios 
al consumidor, o por la de incrementos de salarios en 
un sector determinado, en correspondencia con el 
aumento de su productividad; asimismo, eleva los 
niveles de rentabilidad de una actividad económica. 

El trabajo del hombre es, sin duda, el factor de 
producción más importante; su remuneración, los 
sueldos y salarios, junto al valor de los otros 
factores (capital, materias primas, materiales 
indirectos y administración) constituyen el costo 
de producción de los bienes que se ofrecen a los 
consumidores. Cualquier incremento en el valor de 
los factores de la producción, de los sueldos y 
salarios, por ejemplo, implica el incremento del costo 
de producción y, consecuentemente, del precio de 
venta de los productos, a fin de mantener la 
rentabilidad de la actividad productiva a nivel 
empresarial y social. 

Por lo anterior, la intervención arbitraria del 
Estado en la determinación del valor de cualquiera 



de los insumos de la producción, genera enormes 
distorsiones y no pocos problemas a nivel de las 
empresas y de los mismos trabajadores. Al respecto, 
se atribuye al ex presidente del gobierno español, 
don Felipe González, líder socialista democrático 
mundial, la afirmación de que las intervenciones 
del Estado en las decisiones del ámbito económico 
privado, son como un elefante en el jardín que lo 
derrumba todo y lo destruye todo. 

Vean, si no, lo que causa la promesa electoral de 
subir los salarios a partir del 15 de enero: primero, a 
nivel de empresas, las que aumentaron salarios 
recientemente se sentirán angustiadas por la eventual 
circunstancia que obliga mayor incremento salarial 
sin consideración de la relación de su productividad, 
en tanto que aquellas que planeaban hacerlo en los 
últimos meses de 1999 se abstendrán, ante la 
eventualidad de que en enero del 2000 se les obligue a 
un incremento de dimensión y características 
desconocidas; segundo, a nivel de los trabajadores, 
imagínese el lector lo que sienten aquellos cuyo 
aumento se retrasará hasta enero y quienes perciben 
que los incrementos recetados desde arriba, sean 
menores que los que naturalmente podrían disfrutar; 
tercero, a nivel de los consumidores, éstos verán cómo 
los precios se incrementan anticipadamente por efecto 
del aumento salarial ofrecido, ante la seguridad del 
incremento de los costos de producción y el aumento 
de la demanda de bienes sin correspondencia en el 
aumento de la producción. 

En todo caso, la promesa de aumento salarial 
tiene el agravante de manipular la necesidad de los 
trabajadores y de atentar contra la inteligencia de 
las personas; y el atenuante de ser tan sólo una de 
tantas ofertas electorales de poca o ninguna 
credibilidad y de dudoso beneficio político. 



172 



opinión 



SIGLO VEINTIUNO- Guatemala, 21 de agosto de 2000 



VERÓNICA SPROSS DE RIVERA 



La creación de empleos es prioridad 



Algunas noticias recientes han girado en tomo 
a la pérdida de empleos entre 1999 y este año. Resulta 
un poco difícil hacer una medición exacta, pues 
algunas empresas reducen sus operaciones o 
cierran, mientras otras las aumentan o inician su 
trabajo, creando así empleos. Según los sondeos 
realizados por el CACIF en las gremiales que lo 
conforman, la reducción sustancial de empleos 
parece una realidad. Esto se ha dado principalmente 
en las actividades del café y de la construcción. Esta 
situación es preocupante, porque afecta al nivel de 
vida de muchas familias. 

En 1997 cerca de la mitad de los trabajadores 
afiliados al IGSS se dedicaba a la agricultura, 
mientras que la otra mitad se dedicaba a la 
industria manufacturera, el comercio y los 
servicios privados. Casi todas las personas, al ser 
encuestadas, indican que tienen una ocupación, 
por lo que la tasa de desempleo resulta ser baja. 
En 1995 el desempleo era del dos por ciento. Los 
verdaderos problemas son la baja calidad de los 
empleos y la escasa productividad de la mano de 
obra. 

La mala calidad de los empleos en el país se debe, 
entre otros factores, al bajo nivel de educación. 
Aproximadamente cuatro de cada diez personas de 
la fuerza laboral no tienen educación alguna. Y, 
entre quienes sí la tienen, no superan los cuatro 
años de primaria en promedio. 



Pero el elemento principal para la creación de 
empleos productivos es la inversión privada, que 
resulta en una proporción muy baja respecto de la 
producción del país. Para lograr el crecimiento 
económico acelerado que se requiere, con la 
consecuente generación de empleos, la inversión 
privada debería crecer bastante más. 

La transformación de la inversión privada en 
empleos productivos depende en gran medida de la 
política económica, de la coherencia de las medidas y 
de la credibilidad de los agentes económicos en la 
estabilidad de las políticas. Para crear empleos no hay 
secretos ni recetas mágicas. Es necesario que la política 
económica tenga como objetivo generar el ambiente 
necesario para promover la inversión y el aumento 
de la productividad de los guatemaltecos. Los 
ministerios relacionados y el Congreso de la República 
podrían hacer un nuevo pacto, con el fin de sentar bases 
más firmes y comprometerse con ese objetivo. 



La responsabilidad del Gobierno es grande, 
pero ésta no implica ser ejecutor directo, sino 
promover el clima necesario para que se dé una 
mayor cantidad de inversión en relación con el 
número de habitantes. Algunos de nuestros países 
vecinos, como Costa Rica, El Salvador y Honduras, 
han hecho esfuerzos en esa dirección, y sus frutos 
se traducirán en el surgimiento de empresas y en la 
mejoría de los salarios reales. 



173 



174 - MERCADOS 



MERCADO LABORAL 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 13 de noviembre de 2000 



VERÓNICA SPROSS DE RIVERA 



Libertad económica para generar empleos 



La creación de empleos productivos por medio 
de la inversión privada es el principal objetivo que 
debe retomarse a nivel nacional, tanto por parte del 
Gobierno como del sector privado. En el diálogo 
que se está realizando nuevamente debería ser este 
el punto fundamental, con el propósito de definir 
los aspectos básicos para atraer e incentivar la 
inversión privada, tanto nacional como extranjera. 

Los guatemaltecos esperan mejorar su nivel de 
vida por medio del aumento de sus ingresos. Esta 
fue también una de las promesas básicas de campaña 
del presidente Portillo. Sin embargo, quedará 
solamente como una ilusión, si no se toman medidas 
concretas que generen las condiciones para una 
aceleración progresiva de la inversión privada. 
Costa Rica ha demostrado cómo en poco tiempo se 
puede captar la atención de los inversionistas 
internacionales, especialmente de la industria 
electrónica, brindando las condiciones mínimas para 
su desarrollo. 

Los indicadores económicos y los distintos 
índices que miden la libertad muestran que nuestro 
país no está progresando, si no retrociendo. Por 
ejemplo, el índice de la Libertad, coordinado por el 
Instituto Fraser de Canadá, que cuenta con la 
participación de diversos centros de investigación a 
nivel mundial, denota que Guatemala ha retrocedido 
en el último año. Esta señal es negativa para atraer 
la inversión. Se debe analizar cuidadosamente en 
qué aspectos hemos fallado, con el fin de enmendar 
el camino. La decisión de algunas maquiladoras de 



trasladarse a otros países centroamericanos evidencia 
la competencia regional para captar la inversión. 

La presentación de un plan congruente de trabajo 
para los restantes tres años de gobierno debe ser 
una prioridad. En éste se deben incluir las políticas 
de comercio exterior, monetaria y fiscal; las 
propuestas de reforma de la legislación laboral, 
evitando que las mismas entorpezcan la creación de 
empleos; entre otras. Para la inversión, el factor clave 
es la credibilidad en el sostenimiento de las políticas 
que se promuevan. Es especialmente importante el 
mantenimiento del equilibrio fiscal para generar 
confianza, lo cual se deberá tener como objetivo en 
el presupuesto para el 2001, actualmente en 
discusión en el Congreso de la República. El déficit 
fiscal es una señal negativa cuando los inversionistas 
evalúan la seriedad de un gobierno. 



La agenda de los próximos meses deberá 
desarrollar los puntos básicos para generar la 
credibilidad en el país y acelerar la llegada de la 
inversión, que es la única forma de aumentar el 
número de empleos y mejorar la calidad de los 
actuales. El reto que debería plantearse el Gobierno 
es lograr que durante su período se eleve la 
productividad de los trabajadores. Eso se logrará 
sólo si se sigue la ruta correcta; no es posible tomar 
atajos ni caminos populistas. Es por medio de una 
mayor libertad económica y una cooperación entre 
el Gobierno y las empresas como se logrará elevar 
los ingresos de los guatemaltecos. 



B. PRIVATIZACIÓN 



Opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 30 de mayo de 1996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Trampas en la modernización del Estado 



Hay que tener en cuenta que hay muchos que 
aún no están de acuerdo en que la modernización 
del Estado sea hacia una economía de mercado. 
Simplemente creen en y aportan su concurso para 
lograr una forma distinta de estatización de la 
economía, con apariencia de economía de mercado. 

No están de acuerdo en una privatización 
genuina, pues privatizar significa sacar al 
Gobierno del control de la actividad y no 
solamente trasladar el título de propiedad a 
persona privada, para que formalmente sea privada 
pero que de hecho siga siendo el Gobierno quien 
dirige el desenvolvimiento de la actividad. En tal 
simulación de mercado libre, el Gobierno se 
tendrá que encargar de que los rendimientos 
privados sean positivos; de lo contrario, el fracaso 
de su política de modernización sería evidente. 
En cierto sentido, el dueño real de las empresas 
seguiría siendo el Gobierno, porque propietario 
significa disponer cómo y para qué se usa el bien. 
Evidentemente, si se privatiza de mentiras, no se 
logran los beneficios de la privatización. 

En una economía de mercado el éxito o fracaso 
de una empresa no lo deciden los empresarios sino 
los consumidores quienes, en el afán de maximizar 
sus beneficios, son los únicos que tienen el poder 
de despedir al patrono: compran en otro lado o 
compran algún sustituto. 

El mercado es un sistema de pérdidas y ganancias: si 
bien, en conjunto, la cuantía de los beneficios 
empresariales en una economía de mercado es mayor 
que las pérdidas, la frecuencia de las pérdidas es mayor 
en el sentido que hay una mayor cantidad de empresas 
fracasadas que las que sobreviven. Si las pérdidas fuesen 
mayores en cuantía, el mundo no progresaría sino 
regresaría. A muy largo plazo, todas las empresas fracasan. 
Ejemplo: de las treinta empresas originales que componen 
el índice Dow Jones, solamente queda una. 



Cuando lo que está en juego son patrimonios 
privados, las pérdidas tienen un límite muy estricto 
(el límite máximo es el patrimonio del empresario). 
En contraste, cuando las empresas son estatales, 
las pérdidas no tienen más límite que la capacidad 
tributaria del pueblo. Cuando son privadas, la 
competencia real o potencial controla los precios. 
Cuando son estatales, la burocracia pone los 
precios. Evidentemente, si se privatiza de mentiras, 
no se logran los beneficios de la privatización. 

En todo el proceso hay que tener muy en 
cuenta que los principales enemigos de una 
econonomía competitiva, en toda la historia de la 
humanidad y en todas partes, han sido los 
empresarios mismos y, por ello, hay que tener 
cautela cuando ofrecen su apoyo. Los empresarios 
son tan humanos como cualquiera: así que tratarán 
de usar al Estado y a las leyes para lograr su 
seguridad económica. Es así que prestarán toda su 
colaboración para regular el mercado. 

La estrategia para evitar una privatización 
genuina incluye lo siguiente: 

1. Hay que reglamentar para evitar lo que los 
bolcheviques dieron en llamar el caos del mercado. 
(Para evitar el caos, ¿no basta ya con el Código de 
Comercio; el Código Civil: el Código Penal; la 
Constitución, etcétera? En el mundo real los 
regulados suelen controlar a los reguladores para 
que los reglamentos sean una barrera efectiva a la 
entrada de nuevos competidores). 

2. Hay que hacer una ley anti-dumping. El que 
algún competidor local o extranjero liquide 
inventarios por cualquier razón es un riesgo 
inherente al sistema de libre empresa. Hay un dicho: 
Los que no aguantan el calor, no tienen nada que estar 
haciendo en la cocina. Los potenciales abusos de leyes 
anti-dumping son males mucho mayores que los 



177 



178 - MERCADOS 



PRIVATIZACIÓN 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 30 de mayo de 1 996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



de los eventuales dumping, que, al fin y al cabo, 
benefician a los consumidores. 

3. Antes de privatizar hay que elaborar una Ley General. 
Traducción: Posterguémoslo y compliquémoslo de 
cualquier manera. 

4. Hay que despolitizar al ente regulador. 
Traducción: Democracia significa control político 
de la cosa pública. Despolitizar con autonomías 
equivale a desdemocratizar. Lo que no gusta de la 
democracia política es que hay que rendir cuentas 
al público. La autonomía deja en manos de los 
interesados (elegantemente llamados colegiados) el 
manejo de la cosa pública. Corpor atiza al estilo 
fascista; es decir, des-responsahiliza. 



5. Hay que, primero, hacer una ley para el sector. 
Traducción: si no hay una ley y una entidad para 
cada caso, privará el mercado; es decir, las normas 
de conducta de la legislación general del país y las 
implacables leyes del mercado. ¡Huyl 



La argucia consiste en privatizar de mentiras, y 
ello se logra con muy convincentes justificaciones. 
Además, se desprestigia el proceso de economía de 
mercado. Privatizar no es difícil; lo que es difícil es 
simular el proceso de mercado, desnaturalizándolo y 
adoptando la retórica, mientras se frustra el intento 
para así seguir con el mercantilismo y mediocridad 
de siempre. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -179 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 21 de diciembre de 1997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Cuánto vale tu joya? lo que te den por ella 



¿Cuánta gente relaciona los cinturones de 
pobreza alrededor de las ciudades latinoamericanas 
con el hecho de que las empresas telefónicas han 
sido estatales? Probablemente no muchas, pues 
parece que nuestra mentalidad no llega a 
comprender cosas tan elementales como el hecho 
que no se pueden crear oportunidades de trabajo. 
Incomunicadas, en las provincias. ¿Acaso ese 
elemental juicio -y otros igualmente simples- están 
también fuera de la comprensión de los 
guatemaltecos, de los gobernantes? 

La imagen de Guatemala en el mundo 
económico internacional la puso en evidencia el 
poco interés con que fue tomada la oferta de vender 
"la joya de la abuela". 

¿Acaso no podemos comprender que la razón 
por la cual TELGUA debe dejar de ser estatal es 
porque por muchas razones constituye el principal 
impedimento para resolver el problema de la 
pobreza? El precio es secundario: lo que importa es 
reducir la pobreza. 

Una empresa estatal no tiene los medios para 
conseguir el capital necesario para satisfacer 
adecuadamente los requerimientos de teléfonos del 
país. Todas las empresas telefónicas del mundo 
acuden al mercado de capital, no al de crédito, para 
financiar su crecimiento. El gobierno simplemente 
no tiene acceso al mercado de capital internacional 
aunque, en forma muy limitada, si lo tenga al 
mercado de crédito. El problema es que una 
compañía telefónica no puede crecer adecuadamente 
en basea a endeudarse o de reinvertir sus propias 
utilidades, salvo que mantenga la prohibición de 
competir con ella para así cobrar precios 
exorbitantes. Pero ni eso se puede ya porque la 
competencia surgiría de tantas otras maneras que 
no podría subir sus precios lo suficiente. En otras 
palabras, las opciones son, pobreza o propiedad 
privada de la telefonía. Como dicen los patojos, 
"todo lo demás es paja". Afortunadamente, la nueva 
Ley de Telecomunicaciones si es muy atinada. Y 
abrió la puerta del futuro a la telefonía. 



Pero, si no se vende pronto, TELGUA se va a 
perder totalmente. Hace tres años su precio hubiese 
sido más del doble de lo que ahora ofrecieron. A 
estas alturas ya quedan pocos compradores para 
empresas telefónicas del tercer mundo. Ya la 
competencia a TELGUA funciona, por ejemplo, a 
través de Internet porque ya la mayoría de 
instituciones y negocios la usan. Las llamadas 
hogareñas por sí solas no sostendrían a TELGUA. 
Además, surgirán pronto otras competencias más 
eficientes que no necesitan la red alámbrica o que 
ya tienen bastante infraestructura de fibra óptica 
instalada. Repetir el proceso no será fácil. No me 
sorprenderá mucho si con el tiempo el precio va 
bajando cada vez más y resulte que dejamos pasar 
la mejor oportunidad, al mismo tiempo que se 
perdió credibilidad. Si se tenía un precio mínimo, 
¿por qué no se puso en las bases de la licitación? si 
se tiene una carta entre la manga, será otra cosa. 

¿Que el precio era muy bajo? Maneras de valuar 
una empresa hay muchas. No hay una sola fórmula 
generalmente aceptada. Para mencionar sólo un 
factor: el precio que alguien paga está en función 
de la futura tasa de crecimiento que pueda financiar 
la empresa misma. Para cada potencial comprador 
las cifras son distintas porque su situación en el 
mercado de capital es distinta y sus planes de 
expansión también. Lo que se compra no es sólo lo 
que ya tiene una empresa, sino más bien el potencial 
que cada quien estima en forma distinta. Por ello, 
el cociente de dividir el precio total entre el número 
de líneas instaladas, lo cual nos da el precio por 
línea instalada, paradójicamente es más alto 
mientras peor servido esté el mercado. Ello se debe 
a que si el mercado estuviese bien servido, la 
perspectiva de crecimiento respecto al punto de 
partida sería menor. 

Algunas fórmulas le dan más y otras menos 
peso al valor de los activos, otras más y otras menos 
al volumen de ventas, otras más y otras menos al 
flujo de efectivo esperado con el capital ya invertido 
o con el capital por invertirse y, todo ello, 
considerando el factor de riesgo, lo cual es muy 



180 - MERCADOS 



PRIVATIZACIÓN 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 21 de diciembre de 1 997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



subjetivo, pues también se basa en las esperadas 
políticas económicas de los países, que de suyo son 
muy inciertas. Además, los flujos de dinero estimados 
se basan en los precios estimados de futuras tarifas, 
lo cual será sesgado por lo que cada quien cree que 
será la competencia. Por supuesto, entran otros 
factores que cada comprador potencial estimará de 
distinta forma, como inflación estimada, política 
macroeconómica de futuros funcionarios y tantas 



cosas más. Ojalá no se opte por vender un 
monopolio sólo para obtener un mejor precio, pues 
ello se traducirá en menos eficiencia de nuestra 



economía. 



¿Cuánto vale tu casa?: lo que te den por ella, lo 
cual no necesariamente es lo mismo que lo que 
invertiste en ella o lo que un valuador diga. Puede 
ser más, puede ser menos. 



Revista 
DINERO 



FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



¿Por que pnvatizar? 



La inquietud por desmonopolizar y privatizar los servicios públicos ha invadido nuestra lastimada 
patria y los artículos de opinión han llenado bastante espacio en los diarios locales. Cabe observar que los 
que se oponen a este movimiento, o son fósiles de la economía que se niegan a aceptar el fracaso del Estado 
empresario o disfrazan la defensa de sus posiciones particulares con la retórica anti-neoliberal sin tener 
mucha congruencia en sus argumentos. 



Casos dramáticos de naciones que tenían el 80 
por ciento de su economía en poder del Estado y 
después se han cobijado bajo un programa 
generalizado de privatizaciones han logrado, en tan 
sólo quince años, salir del triste grupo de países del 
tercer mundo, como es el caso de Chile. 

Los promotores de la fiebre privatizadora y sus 
adeptos de cualquier corriente del pensamiento 
actual, esgrimen el argumento de la eficiencia como 
la mejor razón para privatizar los servicios públicos 
y otras actividades del quehacer nacional. 

Este grupo de promotores de la privatización 
nos traen muchos ejemplos de cómo en igualdad de 
condiciones mientras más estatizadas están las 
naciones, menos es su desarrollo; como es el caso 
de las Coreas, de las Alemanias y de las Chinas. 

Este grupo ha invitado a expertos en el 
proceso, a exponer en Guatemala las grandes 
ventajas de la privatización y sus dramáticos 
aumentos en eficiencia con las consiguientes 
mejoras en la calidad de vida de los ciudadanos 
de los países donde se ha llevado a cabo; sin 
embargo, considero que la eficiencia no es la 
principal razón para privatizar. 

La principal y suficiente razón para privatizar 
los servicios públicos es devolver a todos y cada 
uno de los ciudadanos la libertad de escoger. 

En los últimos cincuenta años, los líderes 
políticos y militares, aprovechando la corriente 
socializante del Estado, han venido transformando 
a la sociedad civil en una sociedad de esclavos, 
privados de muchas pequeñas libertades. 

Sin afán de ser exhaustivo, veamos unos 
ejemplos de la corriente esclavizante que hay que 
detener. 



-En nuestro país se considera ai seguro social 
como una conquista social del sector laboral, yo lo 
considero una violación al derecho del trabajador 
de escoger entre el Instituto Guatemalteco de 
Seguridad (IGSS) y un sistema privado de salud 
para él y su familia. ¿Cuántos diputados o ministros 
asisten al IGSS cuando tienen problemas de salud? 

-Los trabajadores tampoco tienen la libertad de 
escoger entre un programa privado de pensiones y 
el de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia del IGSS (IVS) 
de triste trayectoria. 

-La libertad de escoger el servicio de agua se 
resume a comprar agua por toneles, muy cara, o 
servicio de aire por cañerías de EMPAGUA. 

-El escoger fuente de iluminación se traduce a 
decidirse entre candelas o para algunos afortunados, 
kilowatts-hora, con recargo por corrupción cortesía 
de los gobiernos de la pasada década. 

-Los medios de comunicación nos enfrentan a 
tomar decisiones más difíciles, pues ante la 
ineficiencia de GUATEE tenemos que ser creativos 
y recurrir a palomas mensajeras, señales de humo 
y otros medios que evocan la época colonial. 

Finalmente, quiero aclarar que aun cuando el 
proceso de privatización fuera bastante completo y 
alcanzara toda el área de educación, salud, previsión 
social, servicios básicos y comunicaciones, no inhibe 
al Estado a cumplir su papel subsidiario para 
atender a todos los ciudadanos que, a pesar del 
marco de libertad y seguridad no hayan podido 
satisfacer dichas necesidades. 

Es para eso que el Estado guatemalteco cuenta 
con un apropiado presupuesto superior a los ocho 
mil millones de quetzales, suficientes para cumplir 
su función de Estado dentro del marco de economía 
social de mercado. 



181 



opinión 
TEOREMA 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 27 de octubre de 1999 



FERNANDO GARCÍA MOLINA 



Luces de la privatización 



Algunos aseguran que el primer esfuerzo 
privatizador sucedió con la venta de Aviateca. Creo 
que no fue así. Pienso que aquel sólo fue un acto de 
pillaje. Para mí, el primer acto serio en este sentido 
fue el contrato de compra de energía eléctrica con 
ENRON en 1992. 

Sin embargo, el primer programa completo 
sucedió a mediados de 1996. Entonces, el Gobierno 
decidió revisar la política que Arana había 
impulsado 25 años atrás. La primera acción se 
desarrolló desde las oficinas de la EEGSA, en 
cumplimiento de la Ley General de Electricidad de 
reciente promulgación. Esta prohibía a una misma 
empresa generar y distribuir electricidad. 

La EEGSA vendió sus viejas plantas de La 
Laguna, y una más reciente que nunca funcionó 
bien. Se obtuvo el doble de lo que valían, asociando 
el negocio a un contrato de suministro de energía. 
Se adjudicó a quien ofreció el menor precio por la 
energía. El proceso fue sumamente exitoso. La 
prensa nacional y extranjera aplaudió un proceso 
absolutamente transparente. 

Creo que este éxito fue decisivo para el desarrollo 
de los proyectos que vendrían después. Tengo la 
impresión de que al presidente Arzú nunca terminó 
de gustarle la privatización. Que por eso, el 
Gobierno utilizó términos extraños como el de 
desincorporación de activos. Sospecho que el impulso a 
este programa provino del vicepresidente Flores. 

Lo cierto es que, en agosto de 1997, 
Guatemalan Generating Group, subsidiaria de 
Constellation Power Development, Inc., que es 
una filial de Baltimore Gas & Electric Co., compró 
las plantas de la EEGSA. 

En octubre de 1997, Mamhos, SA. de CV. de 

México, obtuvo el contrato de administración de la 
autopista entre Palín y Escuintla. Actualmente esa 
empresa cobra y retiene un peaje. A cambio, amplió 



la autopista entre Puerto Quetzal y Escuintla, y se 
hizo cargo del mantenimiento de la autopista. 

En marzo del año 1998. La Compañía 
Desarrolladora Ferroviaria, S.A., representante de 
Railroad Development Company, de Estados 
Unidos de América, obtuvo en usufructo la empresa 
estatal Ferrocarriles de Guatemala. El usufructo fue 
otorgado durante 50 años. 

En marzo de 1998, la empresa Canadá Post, 
representante de International Postal Service, de 

Canadá, obtuvo el contrato de administración de 
los servicios públicos de correos. 

En septiembre de 1998, las empresas Iberdrola 
de España, Electricidad de Portugal, de Portugal, 
y Tampa Electric Co., de Estados Unidos de 
América, constituidas en consorcio compraron el 
85 por ciento de las acciones de la EEGSA. 

En octubre de 1998, Luca, SA., constituida por 
inversionistas centroamericanos, compró el 95 por 
ciento de las acciones de Telgua. La empresa 
operadora es Teléfonos de México, SA., de CV. 
Posteriormente, ha trascendido, aunque sin 
confirmación, que Luca, SA., vendió o está por 
vender su participación a Teléfonos de México y 
France Telecom. 

En diciembre de 1998, Unión Penosa Acex, de 
España, compró dos empresas distribuidoras de 
energía eléctrica, al INDE. La distribución de 
electricidad en todo el país, excepto la región central, 
está ahora a cargo de esas empresas. 

Enron, Tampa Coastal, Constellation y varias 
empresas nacionales generan más de la mitad de la 
energía eléctrica que consume el país. 

Ahora se tienen, en pleno desarrollo, dos 
procesos que serán concluidos por el siguiente 
Gobierno. Uno de ellos consiste en la construcción 



182 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO • 183 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 27 de octubre de 1 999 



FERNANDO GARCÍA MOLINA 



de un aeropuerto internacional para Guatemala, en 
sustitución del Aeropuerto-La Aurora. Nombres 
como Bechte, Schipol, Ogden o Britísn Airports, 

se escuchan ya. 

El otro consiste en construir nuevas terminales 
portuarias que habrán de competir con las nacionales 
en Puerto Santo Tomás de Castilla y Puerto Quetzal. 
Hay más de 20 empresas interesadas. Entre ellas se 
encuentra International Container Terminal Services 
Inc., Hochtief, HHLA del puerto de Hamburgo, 
Bouigues, Groupe GTM y Stevedoríng Services of 
America. Ese es el cambio experimentado por 



Guatemala en los últimos años. El significado de la 
privatización es que hace sólo ocho años un 
inversionista debió montar su inversión sobre 
barcazas prestas a zarpar. 



Ahora eso ya no es necesario. A un nuevo 
inversionista extranjero le bastará conocer el listado 
anterior para reducir sus temores básicos. La 
decisión de invertir o no en Guatemala, ya es una 
decisión meramente económica. Tiene que ver con 
el proyecto y sus características financieras, y no 
con el riesgo que ofrece el país. 



opinión 
IDEAS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 7 de diciembre de 1994 



JORGE JACOBS A. 



Privatización a favor del pueblo 



Una de las principales razones que aducen los 
dirigentes sindicales para oponerse a la privatización 
de GUATEL es que con ello defiende los intereses 
del pueblo. Ahora bien, ¿será que el pueblo se 
beneficia o se perjudica con esa privatización? Por 
mi parte estoy convencido de que la población en 
general -no solamente los trabajadores de GUATEL- 
saldrá grandemente beneficiada por la privatización 
y desmonopolización de la empresa telefónica del 
Estado. 

¿De qué sirve al pueblo que el Gobierno posea 
una empresa de telefonía, si lo único que ha logrado 
con ello es mantener subdesarrollado al país? 
Quienes se oponen a la privatización de GUATEL 
argumentan que la gente de escasos recursos no va 
a tener la opción de tener teléfono. ¿Acaso tiene 
ahora esa opción? Para efectos prácticos, la línea 
telefónica en Guatemala podría ser regalada, pero 
de todos modos nadie tiene acceso a ellas, 
indistintamente de si posee o no recursos, ya que 
simplemente no hay líneas disponibles. 

Para poder prosperar, los guatemaltecos 
necesitamos empleos mejor remunerados. Para que 
hayan empleos mejores remunerados se necesita que 
exista una mayor demanda de mano de obra es decir 
una mayor cantidad de fuentes de empleo. 
Solamente con más demanda de trabajadores se 
pueden incrementar los sueldos. De manera que 
necesitamos más fuentes de trabajo, o sea más 
empresas, más fabricas, más actividad comercial, para 
poder elevar el nivel de vida de toda la población. 

Uno de los obstáculos más grandes para que se 
establezcan nuevas empresas es que hay una escasez 
crónica de teléfonos. No es este el único factor que 
limita nuestro crecimiento, pero es uno de los más 
importantes. Si no se tienen medios de comunicación, 
es muy difícil que se establezcan nuevas empresas. Las 
empresas necesitan poder comunicarse para realizar 
sus actividades propias. 



Ahora bien, para poder tener más teléfonos se 
requiere de mucha inversión. El Gobierno no tiene 
el dinero que se necesita para poder incrementar la 
oferta de líneas telefónicas. GUATEL tampoco tiene 
los recursos que se necesitan. Por eso es necesario 
que GUATEL sea privatizada. No se puede llegar a 
los niveles de cobertura necesarios para 
desarrollarnos solamente con la reinversión de las 
supuestas utilidades de GUATEL. A ese paso, ni 
siquiera se puede mantener el nivel de cobertura 
actual, ya que la población crece a un ritmo más 
acelerado que la cobertura de GUATEL. 

Entonces, la privatización, aunada a la 
desmonopolización de las telecomunicaciones, 
traerán como consecuencia más líneas telefónicas 
para nuestro país. Esta mayor oferta de 
telecomunicaciones, quitará un obstáculo para el 
establecimiento de más empresas en Guatemala. Si 
hay más empresas habrán más fuentes de trabajo y 
por tanto los salarios tenderán a aumentar. No 
sólo tendrán más personas acceso a líneas 
telefónicas, sino que el nivel de vida en general de la 
población tenderá a aumentar. 

Por supuesto que la privatización de GUATEL 
no es una panacea, ni mucho menos va a resolver 
todos los problemas del país, sin embargo, es un 
buen paso del Gobierno para permitir el desarrollo 
del país. Ahora bien, ¿por qué será que los dirigentes 
sindicales se oponen a la privatización de GUATEL? 
¿Será que les preocupa el bienestar de la población, 
o solamente su bienestar personal? ¿Será un 
indicativo que sus intereses verdaderos el que en la 
asamblea del sindicato de GUATEL, realizada el 
lunes, pidieran que el Gobierno reciba una menor 
parte de las supuestas utilidades de GUATEL pero 
que los trabajadores de esa empresa reciban el 20% 
de esas utiUdades y no el 5% que ahora reciben? 
¿Quién se beneficia de eso, el pueblo o los trabajadores 
de GUATEL? Juzgue usted, querido lector, qué 
beneficia más a la población. 



184 



Opinión 

DE MIS NOTAS 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 9 de octubre de 2000 



ALFRED KALTSCHMITT 



Las diez leyes de Blundell sobre 
la privatización 



Con la disciplina de monjes recluidos en 
monasterios, de cuando en cuando se tiene que 
repetir lo que yo llamo la letanía de la privatización. 
Esto para que no se les olvide a quienes con 
insistencia heroica, pero equivocada, perseveran en 
repetir su tesis sin el fundamento de los hechos ni 
la debida sustentación en contra de el milagro de 
las privatizaciones. 

Buscan el pelo en la sopa con toda la intención 
de desvirtuar el buen sabor, la sustancia y todos los 
atributos que enaltecen la privatización. Y lo hacen 
tomando casos aislados y comparaciones ilógicas 
amarrándolas a coyunturas que nada tienen que 
ver, ni con el cocinero, ni con la sopa... 

El error más repetitivo es en relación con lo del 
almuerzo gratis. Según los antiprivatizadores los 
almuerzos deben ser gratis. No importa quién los 
pague. Insisten en decir ¡pásale la factura a aquél, 
ve! Según esta mentalidad pre Colón, o sea, antes 
de Cristóbal Colón, la tierra es plana, y Galileo 
habla babosadas porque no es cierto que sin 
embargo, se mueve. De esa cuenta, por ejemplo, el 
alza del petróleo (ni otras variables) no tiene 
incidencia en el precio de la gasolina, la electricidad 
y los precios de los productos que requieren energía. 
Nada nos afecta. Vivimos en una especie de burbuja. 

La privatización funcionará en proporción 
directa con la estabilidad política donde se mueve, 
el respeto a la propiedad privada y especialmente a 
la libertad y a los bajos impuestos. El aire por donde 
se eleva el proceso de privatización, son las señales 
que envían los gobiernos en relación con estas 
condiciones básicas, así como del entorno social, 
político y económico. 

Blundell es el director general del Institute of 
Economic Áffaires of hondón. Afirma que los libros que 
se han escrito sobre el proceso de la privatización y 
sus beneficios pueden llenar estanterías enteras. Sin 
embargo, enumera las diez ventajas más directas y 



comunes entre la administración de la propiedad 
en manos del Estado o en manos privadas. 

1. Precios más bajos: La competencia y la 
eliminación de las prácticas burocráticas 
inevitablemente conducen hacia precios más bajos. 
Los consumidores salen beneficiados cuando se 
permite la libre competencia. 2. 3. Mejor calidad: 
La diferencia entre la calidad y la oferta de los 
servicios privatizados es mucho mayor que cuando 
está en manos del Estado. 4. 5. Mayor variedad: 
Cuando existe libre competencia se puede escoger 
entre varias empresas que prestan el mismo servicio 
y escoger el que más se adapta a sus necesidades, 
gusto y presupuesto. 6. 7. Menos corrupción: Hace 
ocho años, para conseguir un teléfono en Guatemala 
había que pagar una mordida que oscilaba, 
dependiendo de la ubicación, entre 4 y 10 mil 
quetzales. 

Esto porque el servicio más caro es el que no se 
tiene. 8. 9. Más inversión: Una vez privatizada una 
empresa, una visión de largo plazo puede tomarse 
en vez de una cortoplacista. 10. 11. Más innovación: 
Antes disponíamos de un reducido número de 
posibilidades en telecomunicaciones. Hoy 
disponemos de una variedad extraordinaria de 
equipos y servicios. 12. 13. Mejor administración: 
Las empresas privadas son manejadas con un 
enfoque de eficiencia para poder competir. 

Esto redunda en beneficios directos para el 
consumidor. 14. 15. Mayor transparencia: Las 
empresas privadas tienen la obligación de informar 
a sus accionistas de sus estados financieros y 
demandar información y resultados. 16. 17. Mejor 
metodología para calificar: Las empresas juzgadas 
por el mercado y los administradores tienen la 
libertad de establecer sus metas. 

En el pasado eran juzgadas y manipuladas por 
políticos. Sus administradores se encontraban en el 
dilema de establecer objetivos en relación con metas 



185 



186 - MERCADOS 



PRIVATIZACIÓN 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 9 de octubre de 2000 



ALFRED KALTSCHMITT 



politiqueras, como crear plazas para satisfacer 
compromisos partidistas. 18. 19. Menos huelgas: Las 
industrias, sean éstas de transporte, energía, 
comunicaciones o mineras, siempre fueron 
vulnerables a huelgas cuando estaban en manos del 
Estado. Hoy, esto prácticamente ha desaparecido. 



administración, mayor transparencia, con menos 
huelgas e invirtiendo más para el futuro con el fin 
de brindarle una mayor variedad dónde escoger; 
con mejor calidad y a precios más bajos, la respuesta 
es fácil: Escoja la privatización. Funciona. 



Finaliza Blundell: Si usted quiere empresas con 
más innovación, menos corrupción, mejor 



Yo agregaría: Sí se puede. 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 1 de noviembre de 2000 



EDUARDO MAYORA ALVARADO 



La privatización no es como la pintan 



Esperé un tiempo prudencial, a ver si otro colega 
columnista se interesaba en comentar dos 
acontecimientos importantes, que yo estimo de interés 
para los guatemaltecos. Como no he advertido que 
otro colega haya escrito sobre los fallidos intentos de 
privatización de las telecomunicaciones en Honduras 
y en Nicaragua, me he decidido a hacerlo yo. 

En síntesis, las autoridades competentes de 
Honduras y de Nicaragua llevaron a cabo procesos 
tendientes a la privatización de la telecomunicaciones. 
En ambos casos, con sus propios matices, se ofreció a 
quien adquiriera la, mayoría de las acciones el disfrute 
de una posición monopólica en cuanto a la telefonía 
fija, fundamentalmente, por espacio de tres y cuatro 
años, respectivamente, si no me equivoco. De ahí se 
deduce que en ninguno de esos casos, a diferencia de 
lo que pasó en Guatemala, se abrió el mercado a la 
competencia, a la vez que se trasladaba la gestión de 
una buena parte de los servicios de telecomunicaciones 
a manos privadas. Esto tendría que haber hecho las 
ofertas de Honduras y Nicaragua mucho más 
apetecibles para los inversores, que la que se hizo en 
nuestro país, en donde se tenía que empezar a competir 
desde el día uno. Ahora bien, la verdad es que son 
procesos como los de Honduras o de Nicaragua los 
que podrían llamarse típicos en el contexto 
latinoamericano, en donde se ha privatizado con 
privilegios monopólicos, más o menos extensos, por 
espacio de un buen número de años. El caso de 
Guatemala es, pues, el singular y, en mi opinión también 
el más acertado, tanto desde el punto de vista de la 
justicia, como del de la eficiencia económica. 



Tengo entendido que en el proceso hondureno 
) se presentó una oferta de compra, muy por 
expectativas de precio del Gobierno. 



Tampoco en el caso de Nicaragua se obtuvo ofertas 
que fueran siquiera cercanas al que suele llamarse, 
en la jerga de estos procesos, el precio político. En 
ambos casos, pues, ese precio político mínimo se fijó 
bien por encima de la realidad. 



Las dos subastas se declararon, desiertas, y quién 
sabe si podrán reactivarse esos procesos de 
privatización en el futuro cercano. Espero, por el bien 
de nuestros hermanos centroamericanos y por la gran 
importancia de las telecomunicaciones, para el 
desarrollo de nuestra región, que así sea. De cualquier 
manera, creo que conviene meditar un tanto sobre la 
experiencia guatemalteca en esta materia, porque 
algunos sostuvieron entonces, y mantienen ahora, 
ya sea por sus intereses personales o por sus simpatías 
políticas, ya sea por su falta de puntos de referencia o 
de comparación suficientemente próximos, que la parte 
de los activos de Guatel que fue subastada podría 
haberse vendido en mejores condiciones a mayor 
precio. Las experiencias de Nicaragua y de Honduras, 
tan cercanas en el tiempo y en el espacio a la de 
Guatemala, demuestran que estos procesos nunca son 
sencillos y que es relativamente fácil formarse 
expectativas que superan la realidad. 

Lo cierto es que hoy en día a los guatemaltecos 
se nos ofrece, por varios competidores de primera 
línea, todo tipo de servicios de telecomunicaciones, 
la mayor parte, a una fracción de lo que costaban 
antes. Pero sobre todo, el acceso de todos nosotros 
a dichos servicios ha cambiado radicalmente. En 
1990 llevar un celular en la mano (porque había 
que exhibirlo) era como llevar un Rolex, un símbolo 
de status. Actualmente, es un producto tan común 
como el fiambre, por estos días. Que lo disfruten. 



187 



Opinión 

HOMO ECONOMICUS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 23 de diciembre de 1997 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Jugando el partido el limes por la mañana 



Una actitud típica de los guatemaltecos es juntarse 
el lunes para comentar el partido de fútbol del domingo. 
En ese momento se da una transformación instantánea 
y, de repente, todos se convierten en expertos. Que el 
jugador fulanito no debió haber visto a la izquierda sino a la 
derecha para hacerle el pase a sutanito... que el entrenador 
debió haber planteado el partido de otra manera... que el arbitro 
debió haber visto á la derecha y no á la izquierda... que el 
cambio del jugador perencejo debió haberse hecho en el minuto 
tal y no en el minuto cual... Y así, cómodamente sentados 
podremos componer el partido de tal manera que todos 
saldremos, en nuestra mente, ganadores y satisfechos 
de demostrarmos lo capaces e inteligentes que somos. 
Lo único que no podremos demostrar es si somos 
capaces de jugar el partido. Criticar es fácil, construir 
es difícil. 

Lo mismo pasa ahora con los resultados de la 
venta de los activos de la telefónica estatal - Telgua, 
S. A.- y el fracaso de su licitación. Ahora, los 
comentaristas abundan. Que el proceso legal no fue 
llevado como se debió haber hecho, que el partido de 
gobierno no fue capaz de lograr los consensos 
necesarios en el Congreso, que se cometieron errores, 
etcétera, etcétera, etcétera. Ahora, resulta que todos 
somos expertos en privatizaciones y, por lo tanto, 
sin saber jugar el partido ya lo hemos compuesto. 

Sin embargo, el fracaso en la venta de Telgua no es 
reflejo de la incapacidad del Gobierno para lograr 
consensos que a la oposición política no le interesa ni 
desea alcanzar. Tampoco tiene que ver con el 
procedimiento legal per se que se siguió. El resultado de 
la licitación es reflejo de un mal mucho más profundo 
en nuestro país. Guatemala no es capaz de mostrarse 
ante los inversionistas internacionales como una nación 
seria en donde puede existir un mínimo de certeza 
jurídica para que las inversiones sean respetadas. Es 
decir, continuamos siendo un país de altísimo riesgo y, 
en el caso de la venta de Telgua, toda esa incertidumbre 
se reflejó en un precio por abajo de las expectativas del 
Gobierno y de uno que otro experto de última hora. 

¿Se sabe el chiste de Hasán, el beduino que quería 
vender su camello? Se lo ofrece a su amigo Sadam, 



explicándole las mil y una bondades del mismo: que 
come poco y trabaja mucho. Al final lo termina 
convenciendo y lo vende a un excelente precio. Sin 
embargo, Sadam pronto se da cuenta de que las 
supuestas bondades no existían y que más bien el 
camello era un glotón y no trabajaba nada. Molesto, 
Sadam le reclama airadamente a su amigo y Hasán 
le contesta: Sadam, amigo mío, no hables mal de tu 
camello o no lo vas a poder vender... 

Y así pasó en el caso de Telgua. En medio de las 
escaramuzas legales del Procurador General de la 
Nación, de las amenazas sindicales de que 
inmediatamente después de la venta emplazarían a 
la empresa para evitar cualquier reducción de 
personal, de los recursos de inconstitucionalidad 
promovidos por la Universidad de San Carlos, el 
Frente Republicano Guatemalteco y el Frente 
democrático Nueva Guatemala además de la 
inseguridad general del país, el único que quiso 
comprar el camello fue Telmex a un precio acorde a 
la situación del país. 

Lo más triste de todo es que tal y como el Evangelio 
nos dice, luego de que todas esas personas y entidades 
han tirado sus piedras, ahora, esconderán la mano y 
el tema se volverá como ha sido siempre: político. Cada 
uno de ellos buscará evadir su responsabilidad 
culpando al Gobierno y el país habrá perdido. 

Dice el refrán que el tiempo perdido hasta los santos 
lo lloran... Posiblemente el Gobierno pueda plantear 
una nueva estrategia para hacer un nuevo intento 
por vender Telgua. Eso tomará tiempo. Y el tiempo 
en aspectos de tecnología es crucial porque ésta se 
vuelve obsoleta rápidamente lo cual puede hacer que 
Guatel valga aún menos la próxima vez, puesto que 
no existe razón alguna para que valga más. Pero lo 
más crucial es el estado de pobreza en el que vive la 
mayoría de los guatemaltecos y que, sin saberlo, 
verán limitadas aún más sus posibilidades de 
desarrollo económico y social con este fracaso. Mejor 
hubiera sido que vendieran Telgua al precio que 
Telmex ofreció. Más vale pájaro en mano que cien 
volando. 



188 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -189 



PRENSA LIBRE -Guatemala, 18 de febrero de 1997 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Adiós a GUATEL 



Es oficial. Las autoridades de GUATEL han 
anunciado el calendario con el cual el monopolio, 
estatal de telecomunicaciones dejará de ser 
monopolio y dejará de ser estatal. La única empresa 
rentable del Estado, como muchos la han llamado, 
pasará a manos privadas, muy para disgusto de 
ellos. 

Algunos continúan argumentando que 
privatizar GUATEL es un error porque esta empresa 
es sumamente rentable. El problema es que es un error 
medir la rentabilidad únicamente por los datos del estado 
de resultados de dicha empresa. Las supuestas 
utilidades de GUATEL no muestran el gran costo social 
que todos los guatemaltecos tuvieron que pagar 
durante décadas para soportar dicho monopolio 
estatal. Los indicadores más claros de este costo son 
las bajas estadísticas de cobertura de servicio telefónico. 
Los indicadores menos evidentes, pero no por ello 
menos reales, se manifiestan en el bajo desarrollo del 
país como consecuencia del bajo nivel de desarrollo 
de las telecomunicaciones. Por lo tanto, es un error 
creer que solamente porque GUATEL tiene supuestas 
utilidades multimillonarias justifica mantenerla como 
empresa estatal. 

Otros argumentan que los activos estratégicos del 
país no deben ser privatizados, porque su importancia 
es tal que deben quedar en manos del Estado. Sin 
embargo, el problema es precisamente ese. Las 
telecomunicaciones son un servicio demasiado 
importante como para permitir que el Estado sea quien 
las maneje. El Estado guatemalteco tradicionalmente 
ha sido un administrador incompetente y GUATEL 
no ha sido la excepción. 

Hay quienes, más originales, sugieren que haya 
un referéndum para determinar si la mayoría de 
los guatemaltecos votarían a favor de la venta de 
GUATEL. A ellos, únicamente queda recordarles 
dos cosas. La primera es que el referéndum ya se 
llevó a cabo cuando la mayoría de guatemaltecos 
eligieron al gobierno del PAN. La segunda es que, 
a pesar de ello, el derecho de petición y libre 
expresión está garantizado en la Constitución, por 
lo que pueden continuar con su campaña a menos 



que quieran financiar dicho referéndum. Aunque 
se autodenominen defensores de los consumidores, más 
parece que son defensores de las empresas estatales. 

Y no olvidemos los que tradicionalmente 
apoyan la creación de empresas estatales y la 
injerencia del Estado en la economía, quienes parece 
que se han resignado y únicamente sugieren que 
el precio de GUATEL no debe ser menor a los tres 
mil millones de dólares. Atractiva e interesante cifra, 
considerando que aún no se ha hecho ningún 
estudio serio para determinar el precio de GUATEL. 

Más bien pareciera una estrategia para 
descalificar anticipadamente el precio al que se 
llegue. 

Lo más importante no es a qué precio se venderá 
el 95% de GUATEL. Lo más importante es que se 
cumpla lo anunciado por las autoridades: que todo 
el proceso se mantendrá transparente y competitivo. 
La transparencia permitirá que los guatemaltecos que 
no estamos involucrados en el proceso conozcamos 
el procedimiento usado para determinar el precio y la 
competitividad asegurará que dicho precio sea el más 
alto posible. 

El hecho de que se utilizarán bancos de inversión 
extranjeros de reconocido prestigio, es una buena 
noticia para el proceso de privatización de GUATEL. 
Esperemos que haya suficientes inversionistas 
guatemaltecos y extranjeros interesados en comprar 
la empresa. A este respecto, las autoridades deben exigir 
que los compradores sean identificados hasta el nivel 
de las personas físicas cuando no sean empresas 
cotizadas en bolsa. Usar empresas como socias de la 
empresa que compre GUATEL, agrega un nivel de 
confidencialidad que únicamente enturbia el proceso 
y le puede dar una mala reputación. Todos debemos 
conocer quién está detrás de las empresas interesadas, 
con nombres, apellidos y porcentaje de participación. 

La privatización de GUATEL sólo se podrá 
hacer bien en la primera oportunidad. Por ello, es 
tan importante que se haga con mucho cuidado, 
profesionalismo y honradez. 



190 - MERCADOS 



PRIVATIZACIÓN 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 25 de febrero de 1997 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Sobre el valor de GUATEL 



Era de esperarse que, como consecuencia del 
proceso de venta de GUATEL, se comiencen a 
escuchar todo tipo de especulaciones respecto al 
supuesto valor de GUATEL. Conceptualmente, no 
existe ninguna diferencia entre ponerle un precio a 
esa empresa o ponerle un precio a cualquier otra 
empresa. Los potenciales inversionistas estarán 
dispuestos a pagar un precio hasta el momento en 
que puedan obtener un rendimiento sobre su 
inversión razonable de acuerdo al riesgo que están 
asumiendo. 

El siglo pasado el economista Eugene Bohm 
Bawerk aclaró significativamente el dilema del valor 
de las cosas: las cosas valen porque su comprador 
espera derivar de ellas un cierto nivel de utilidad; 
de otra manera, las cosas no valdrían nada. Con 
esto se desechó la tesis marxista de que los objetos 
valen porque llevan una cierta cantidad de trabajo. 
Sin embargo, por muy trivial que ahora parezca la 
tesis de Bohn Bawerk, GUATEL es un claro ejemplo 
de lo confuso que continúa siendo para algunos 
estimar su valor. 

Se piensa que GUATEL vale porque tiene 
muchos activos (terrenos, edificios, maquinaria, 
equipo, etcétera). Por lo tanto, es fácil determinar 
su valor: súmese el valor de mercado de dichos 
activos y ahí está el valor de GUATEL. Sin embargo, 
esos activos no valen porque son propiedad de 
GUATEL, valen porque alguien está dispuesto a 
utilizarlos y a obtener con ellos algún nivel de 
riqueza. Por lo tanto, el precio de GUATEL está en 
relación directa con la productividad de sus activos 
tangibles, los no tangibles y la sinergia que se pueda 
derivar de su uso. 

Uno de los activos intangibles más valiosos de 
GUATEL es su calidad de monopolio. Si GUATEL 
se vende en condiciones de competencia, es 
razonable pensar que su precio sería inferior. Esto 
le podría desagradar. 



Para poder estimar un precio de compra de 
GUATEL, los potenciales inversionistas deberán 
estimar cuál es el nivel esperado de utilidades y flujo 
de efectivo que esa empresa pueda generar de 
acuerdo a las condiciones del mercado. Tendrán que 
pronosticar el controversial precio de las llamadas 
locales e internacionales; el tamaño del mercado 
actual y su posibilidad de crecimiento; la estructura 
de costos de GUATEL, y las posibilidades de 
reducirlos; el tipo de activos que GUATEL tiene y 
su nivel de obsolescencia; las inversiones necesarias 
como consecuencia de lo anterior, la estructura de 
impuestos de Guatemala y la estabilidad política y 
económica del país, entre otros. 

Todos aquellos elementos que contribuyan a la 
reducción de las utilidades y de la capacidad de 
generar efectivo producirá un precio más bajo. De 
la misma manera, todos aquellos elementos que 
contribuyan a aumentar el riesgo de la inversión 
también producirán un precio más bajo. Por lo 
tanto, GUATEL y sus activos valen si son capaces 
de ofrecer un atractivo nivel de utilidades para los 
inversionistas. 

Es importante no confundirse y pensar que como 
GUATEL muestra un alto nivel de utilidades hoy en 
día dicha empresa es muy valiosa. Es razonable esperar 
que cuando las telecomunicaciones se desmonopolicen, 
GUATEL dejará de ser monopolio y tendrá que 
competir. Pasará lo que siempre pasa cuando hay 
competencia: las utilidades reducen para poder ofrecer 
un mejor servicio o un mejor precio a los 
consumidores. 

Lo anterior no quiere decir que GUATEL no 
valga nada o que GUATEL debe venderse a un bajo 
precio. Sencillamente, el proceso de valuación de 
GUATEL, a pesar de ser complejo, se reduce a un 
principio sencillo: las cosas valen porque son capaces 
de generar un determinado nivel de riqueza 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -191 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 28 de diciembre de 1999 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



¿Valió la pena el costo político? 

Gracias a las privatizaciones los guatemaltecos estamos en mejor 
posición de alcalnzar un desarrollo económico y social 



LA ULTIMA ENCUESTA de Prensa Libre señala 
que 22% de los entrevistados opinan que uno de 
los errores del Gobierno del PAN fue la privatización 
de empresas estatales. Esta opinión ha sido 
compartida por algunos analistas como una de las 
razones por las cuales los electores "castigaron" al 
PAN el día de las elecciones. Yo creo que pesaron 
más otras razones, tales como los efectos de la crisis 
financiera internacional y una mala campaña 
política. Sin embargo, si la privatización hubiese 
pesado tanto, ¿qué reacciones podría generar 
semejante "error político"? 

Es evidente que todo partido político buscará, 
en principio, tomar acciones de gobierno que 
tiendan a asegurar su reelección. Por ello es que, 
normalmente, les gustan las medidas "populares". 
Generalmente, las mismas no resuelven los 
problemas de fondo pero tampoco cuestan votos. 
El PAN sufrió, en algunos casos, este síndrome. Sin 
embargo, en el caso de la generación de energía 
eléctrica y las telecomunicaciones no fue así. 

En ambos casos, estaba claro que nuestro país 
no podría tener esperanzas de progresar sin energía 
y telecomunicaciones eficientes y disponibles. Guatel, 
la dizque "empresa rentable", no era más que un 
lastre al desarrollo del país. De la misma manera, 
tanto el INDE como la Empresa Eléctrica se 
mostraban incapaces de poder satisfacer los 
requerimientos de energía del país. Por lo tanto, la 
solución no era "reorganizar" las empresas. La 
solución era deshacerse de ellas para que vinieran 
profesionales a administrarlas, aunque con ello se 
dejara un "flanco político" abierto. 



Como consecuencia de lo anterior, desde el 
punto de vista de un "político tradicional" las 
privatizaciones habrían sido un error. Es decir, 
alguien que solamente busca la reelección 
posiblemente no hubiera tomado dichas medidas. 
Sin embargo, desde el punto de vista del ciudadano 
que no tiene compromisos ni intereses políticos 
parriculares, las privatizaciones fueron lo correcto 
para el desarrollo a largo plazo del país. Por lo tanto, 
el Presidente actuó con sabiduría anteponiendo los 
intereses nacionales a los intereses partidarios. 

Hoy en día, gracias a la desmonopolización y 
privatización, hay diferentes empresas que compiten 
por ofrecer servicios de telecomunicaciones con lo que 
los precios comienzan a bajar. La infraestructura de 
generación de energía ha crecido con lo que podemos 
estar tranquilos y no esperar a que regresen los 
antiguos racionamientos de energía (ya se nos olvidó 
¿verdad?). En el fondo ese es el problema, los 
guatemaltecos no tenemos buena memoria y creemos 
que lo que hemos avanzado lo tenemos garantizado. 
Ño es así. 

En conclusión, las privatizaciones ya 
comenzaron a rendir sus frutos con lo que por 
fin tenemos una mejor plataforma de desarrollo 
económico y social (que, por cierto, aprovechará 
en FRG sin el desgaste político). Por lo tanto, si el 
precio a pagar por ello es un cambio de partido 
político en el gobierno, me parece que nos salió 
barato. Bueno, barato siempre y cuando con el 
FRG no nos salga más caro el caldo que los frijoles. 



opinión 

DESDE MÉXICO 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 7 de abril de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Privatizaciones 

Perdimos el liderazgo 



Junto con la devaluación de 1994, también se 
devaluaron ante la opinión pública los procesos de 
privatización. La condena indiscriminada de todo 
lo que oliera a Salinas, se llevó entre las patas a las 
privatizaciones. 

Es importante distinguir entre las políticas 
erróneas de Salinas, la corrupción de algunos de 
sus familiares y los cambios institucionales iniciados 
bajo su gobierno que, independientemente del juicio 
a la persona del expresidente, deben ser consolidados 
durante el actual sexenio. 

Mientras en el sexerüo pasado las privatizaciones 
se consideraban como una salida al subdesarrollo, 
actualmente analistas neoizquierdistas y dinosaurios, 
tratan de desprestigiarlas y crear las condiciones para 
volver al estatismo. 

No hay que olvidar que gracias a la privatización 
de la banca y de Teléfonos de México, se pudieron 
reducir las tasas de interés de más de 150% al principio 
del gobierno de Salinas, a menos del 10% a finales del 
mismo. Aproximadamente el 80% de los recursos 
provenientes de la venta de la banca y de Telmex se 
destinaron a reducir deuda interna, lo que permitió 
en gran parte bajar las tasas de interés, la inflación y 
balancear el presupuesto. Uno de los principales 
factores que desequilibraba el presupuesto y generaba 
inflación, eran los intereses de la deuda interna. 

De las 360 empresas privatizadas bajo Salinas, 
son poco conocidos sus efectos sociales. Un análisis 
de dos profesores de la Universidad de Harvard, 
Florencio López de Silanes y Rafael la Porta Drago, 
sobre 70 empresas privatizadas, demuestra que su 
privatización significó el ahorro del 10% del 
producto interno bruto en subsidios. Ahora pagan 
cinco veces más impuestos que cuando estaban en 



manos del Estado, y aumentaron su productividad 
en aproximadamente un 30%. 

El actual gobierno, si bien continúa con los 
procesos de privatización: puertos, ferrocarriles, 
electricidad, va lentamente. Parece que ha podido 
mucho en su ánimo las críticas de los dinosaurios y 
neosocialistas. 

En el caso de la petroquímica, los cambios de 
planes y el atraso en la venta han provocado que 
millonarios recursos originalmente destinados a la 
petroquímica mexicana, fluyan hacia Argentina, 
Brasil y Venezuela. Mientras las nuevas inversiones 
extranjeras en petroquímica son cercanas a los seis 
mil millones de dólares en Venezuela, en México no 
llegan ni a los mil millones. 



Es necesario que el gobierno del Presidente 
Zedillo revalorice ante la opinión pública las 
privatizaciones como un instrumento no tan sólo 
para allegar recursos al Estado, equilibrar el 
presupuesto y reducir la presión fiscal sobre los 
causantes, sino también como un medio de lograr 
mayores inversiones y más eficiencia, en sectores 
donde, de no haber privatizaciones, se tendrían que 
distraer recursos del fisco para lograr crecimientos 
mínimos. 

Junto con la explicación de los beneficios de las 
privatizaciones, se deben acelerar los procesos que se 
encuentran a medio camino y crear las bases jurídicas, 
antes de las próximas elecciones legislativas, para 
profundizar en la privatización del sector energético, 
donde todavía los mitos y los miedos a los estatistas 
de izquierda, impiden tomar decisiones racionales, que 
ya han sido instrumentadas por varios de los países 
hermanos del sur. 



192 



ANGEI. RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 4 de noviembre de 1996 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 193 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Burocracia y privatización 



La burocracia está todavía en los negocios, a pesar de 
más de una década de esfuerzos de privatización y un 
consenso creciente de que los gobiernos manejan la economía 
menos bien que el sector privado en una multitud de 
actividades, señala un estudio del Banco Mundial 
titulado Bureaucrats in Business, The economics and 
politics of government ownership. 

El interesante reporte de un grupo de 
investigadores de Banco Mundial, publicado por 
Oxford University Press, concluye que aunque se 
habla mucho de privatización, todavía en la mayoría 
de los países de bajos ingresos y en vías de desarrollo, 
las empresas estatales (SOEs, state-own-ed en-ter- 
prises) son tan importantes como hace veinte años. 

El estudio del Banco Mundial además de mostrar 
los efectos sociales negativos de las empresas estatales 
en casi todo el mundo, analiza las estrategias 
eficientes para privatizar y señala los errores en las 
privatizaciones. 

La mayor reducción de las empresas estatales, 
según el estudio del Banco Mundial, se ha dado en 
los países industrializados, en los exsocialistas y en 
algunos de medianos ingresos. 

Los países con menores ingresos, los más 
pobres, siguen con un enorme sector empresarial 
manejado por la burocracia, lo que se convierte en 
un obstáculo para salir de la miseria. 

En Tanzania, los subsidios a las empresas 
estatales equivalen al 72% del gasto gubernamental 
en educación y al 150% de los egresos en salud. En 
Bangladesh, las empresas estatales absorben una 
quinta parte del crédito doméstico y producen 
menos del 3% del Producto Interno Bruto. 

En los diversos países donde realizó el Banco 
Mundial la investigación, concluyó que las empresas 
estatales contaminan más que las empresas privadas. 
En Indonesia las empresas estatales contaminan 
cinco veces más el agua por unidad de producción, 
que las empresas privadas en las mismas actividades. 
En Brasil, las empresas estatales petroleras y 
siderúrgicas generan de tres a cuatro veces más 



contaminación en el aire y en el agua que las 
privadas. 

Las pérdidas son el común denominador de las 
empresas estatales en casi todo el mundo. Las que 
operan con números negros son la excepción y 
generalmente es debido a privilegios o condiciones 
de monopolio. En Turquía, una empresa estatal 
minera perdió más de 6,000 millones de dólares entre 
1986 y 1990. En Filipinas, las compañías eléctricas 
estatales, además de perder dinero, no generan la 
suficiente electricidad, lo que se traduce en pérdidas 
millonarias para las empresas y apagones de siete 
horas al día en varias partes del país. 

En Bangladesh, un ingenio azucarero estatal 
tiene el doble de personal de lo que necesita, 
aproximadamente 8,000 trabajadores. Compra la 
caña de azúcar a los productores por debajo del 
precio internacional y las vende a los consumidores 
dos veces por arriba de ese precio. 

África es la zona donde las empresas estatales 
representan un mayor porcentaje del Producto 
Interno Bruto, aproximadamente el 14%. En 
general, en los países en vías de desarrollo, con 
excepción de alguna economía en transición, el 
peso de las estatales no ha variado, 11%. En los 
países industrializados es donde los estatales 
representan el menor peso en el PIB. De un 9% a 
principios de los 80 a un 7% al final de esa década. 

El estudio muestra una relación entre mayor 
pobreza y una mayor carga de paraestatales. 

A pesar de una multitud de datos objetivos sobre 
la ineficiencia y daños socioeconómicos causados 
por las empresas propiedad de los gobiernos, por 
diversas circunstancias en muchos países todavía 
tienen gran importancia. 

Parece que importantes grupos de presión 
política, escudándose en manipulados conceptos de 
nacionalismo y soberanía, sabotean los procesos de 
privatización que, como demuestra el Banco 
Mundial, son hasta ahora más ruido que realidades 
en la mayoría de los países pobres y subdesarrollados. 



LOGOS 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 22 de diciembre de 1999 



LUS ENRIQUE PÉREZ 



La prodigiosa energía de la empresa privada 



Desde una moderna autopista de la Costa Sur, 
en el municipio de Masagua, cerca del Puerto San José, 
divisé un alto edificio metálico. Era la primera planta 
eléctrica de carbón constituida en Centroamérica. Me 
aproximé a la planta y me detuve ante ella. Contemplé 
la vasta y compleja estructura, escuché vagos fragores 
de máquinas, observé extraños y maravillosos 
mecanismos, me perdí entre los múltiples pisos de rejas 
metálicas, ascendí hasta el piso más alto, y allí dejé 
que mis ojos recostaran sus miradas sobre la 
espléndida planicie costera, y se esforzaran por percibir 
el difuso horizonte del mar Pacífico. 

El fogoso sol del mediodía, ayudado por un cielo 
despejado, amenazaba con incendiar los pastizales, 
evaporar el agua de ríos y manantiales, y quemar 
las piedras, mientras mi cuerpo tendía a convertirse 
en una sensación única de sed. Era el día 14 de 
diciembre, del presente año. La planta, denominada 
San José Power Station, había comenzado a generar 
electricidad, luego de una serie de pruebas destinadas 
a comprobar que la planta estaba ya apta para 
producir ciento veinte megavatios de energía. Esta 
cantidad de megavatios es suficiente para encender 
un millón doscientas mil bombillas de cien bujías, 
o es suficiente para suministrarle energía eléctrica a 
todas las ciudades principales de la región occidental 
de nuestro país. Actualmente la demanda de energía 
eléctrica en Guatemala equivale a mil megavatios. 
Los ciento veinte megavatios que genera San José 
Power Station satisfacen el doce por ciento de esa 
demanda. 

El carbón que utiliza esta nueva planta es 
importado de Colombia. El carbón llega a Puerto 
Quetzal, en donde es almacenado en una instalación 
especial. Luego es transportado a la planta, y allí es 
triturado hasta pulverizarlo. Ya pulverizado, el 
carbón se quema en una caldera. Esta caldera 
produce calor, el cual calienta agua líquida y la 
convierte en vapor. El vapor mueve una turbina, y 
la turbina, a su vez, mueve un generador de energía 
eléctrica. La ceniza que deja el carbón que ha sido 
quemado es extraída de la caldera y almacenada 



temporalmente, mientras se convierte en insumo de 
procesos industriales, entre ellos la fabricación de 
cemento, adoquines y tablas de yeso. 

El carbón que consume la planta es tan puro, que 
es necesario un esfuerzo visual especial para percibir 
el humo que emana de la chimenea. Un inversionista 
guatemalteco, copropietario de la planta, observó que 
el traje que yo vestía, que era blanco, no tenía el más 
leve indicio de humo de carbón o de partículas 
carboníferas. El agua que se evaporiza en las calderas 
es previamente purificada; y el agua residual no se 
vierte en los ríos. Precisamente San José Power Station 
satisface las normas más rigurosas del Banco Mundial 
sobre protección del ambiente. 

Durante la presente década, las empresas 
privadas han invertido por lo menos seiscientos 
millones de dólares en construcción de plantas 
eléctricas. Esas empresas son Enron, Genor, Grupo 
Tamjja, Ormat, Renace, Río Bobos, San José Power 
Station, Secacao, y seis industrias azucareras: 
Pantaleón, Concepción, La Unión, Madre Tierra, 
Magdalena y Santa Ana. Estas empresas producen 
por lo menos seiscientos cincuenta megavatios, que 
equivalen al sesenta y cinco por ciento de toda la 
energía que se consume en nuestro país. El Estado 
de Guatemala no ha tenido que invertir esos 
seiscientos millones de dolares, sino que ha tenido 
la oportunidad de asignar más recursos fiscales para 
cumplir con sus funciones propias, y sus funciones 
subsidiarias de brindarle educación y salud a los 
más pobres. 

En menos de diez años las empresas privadas 
han generado más energía que la que el Estado 
generó durante treinta años. Ello es un ejemplo de 
que la empresa privada posee un enorme poder 
productivo, que finalmente es el poder de crear 
oportunidades para que vivan mejor todos los 
miembros de la sociedad. Y una condición necesaria 
para esa vida mejor es, en el mundo moderno, la 
energía eléctrica, de la cual ahora se genera en 
nuestro país una cantidad suficiente. 



194 



Revista DINERO 
ECONOMÍA 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 1 5 de junio de 1 994 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 
Universidad Francisco i^Aarroqufn 



Privatizar para salir de la pobreza 

Empresarios y profesionales de alto nivel académico demuestran que para salir de la pobreza el único 
sistema económico eficaz es el sistema de empresa privada realmente libre. No es ni con la empresa 
estatal ni con la empresa privada, sometida a leyes y disposiciones arbitrarias del Estado (como sucede 
en toda América Latina), que intervienen e interfieren indebidamente en el mercado, como saldremos de 
la pobreza. El argumento fue objeto de estudio en el reciente seminario organizado, en Quetzaltenango 
por la Universidad Francisco Marroqutn (UFM), dirigido a ejecutivos y líderes de la comunidad, con el 
tema "E/ orden de la sociedad libre''. 



El doctor Manuel R Ayau, rector emérito de la 
Universidad Francisco Marroquín, expuso el tema "El 
estado de derecho y la función propia del Gobierno", 
el cual se debería reducir principalmente a proteger la 
vida, propiedad y los contratos libres de los 
ciudadanos. Cuando el Estado se mete a dar productos 
y servicios para los cuales no está llamado, es más lo 
que estorba que lo que ayuda al desarrollo. Los 
productos y servicios que da el Estado son malos y 
caros y esto sucede cuando éste se mete a lechero, 
electricista, transportista, farmacéutico, telefonista, etc., 
etc. Los únicos países de la tierra que han salido de la 
pobreza natural en la que nace el hombre son aquéllos 
cuyos gobernantes han logrado entender y se han 
acercado más al sistema económico de empresa privada 
libre. 

Cuando el gobierno como el de Guatemala crea 
empresas estatales o interfiere en el mercado libre, 
como por ejemplo en el control de cambios, lo que 
realmente está haciendo es arrebatar los derechos 
de los ciudadanos; y un pueblo que no vigile para 
defender sus propios derechos ante esta usurpación 
y prepotencia del Gobierno, difícilmente será un 
pueblo desarrollado. 

El doctor Armando de la Torre, director de la 
Escuela de Estudios Superiores de la UFM, disertó 
sobre "Las bases morales de la libertad de empresa", 
haciendo ver cómo es inmensamente superior la 
ética de los ciudadanos en una economía de libre 
mercado que en el sistema socialista o de una 
economía intervenida e interferida por la autoridad 
del Estado. 

La razón es que sólo donde hay libertad puede 
haber responsabilidad, base de la moralidad. 



Cuando el Estado interviene en la actividad 
económica de los ciudadanos, especialmente con la 
empresa estatal, siempre crea corrupción en la 
sociedad. 

El arquitecto Juan Femando Bendfeldt, secretario 
general de la UFM, expuso "Los fundamentos de la 
economía de mercado", haciendo ver con gráficas y 
matemáticas la lógica del mercado, basado en la libre 
oferta y demanda de los ciudadanos. El desarrollo de 
los pueblos es inversamente proporcional al grado de 
interferencia de los gobiernos en la actividad productiva 
de los ciudadanos. 

Finalmente, el doctor Rigoberto Juárez Paz, 
vicerrector Académico de la Francisco Marroquín, 
habló sobre el "Papel de la razón y de la universidad 
en una sociedad libre". 

Con argumentos teóricos y ejemplos históricos 
demostró que cuanto más se involucran los 
estudiantes y las universidades en los problemas 
sociales y políticos del momento, descuidando el 
estudio y la investigación, peor servicio social darán 
después a la propia comunidad. 

La razón es evidente: si no estudian, saldrán 
malos profesionales y defraudarán al propio pueblo 
que con sus impuestos les pagó los años de vida 
universitaria. 

La conclusión de este seminario es que si el 
Estado realmente quiere el desarrollo del pueblo, 
debe cerrar las empresas estatales, como están 
haciendo tantas naciones, y dejar verdadera libertad 
a los ciudadanos que pueden dar mejores y más 
baratos servicios que los que da el mismo Estado. 



195 



LIBRE EXPRESIÓN 

NUESTRO DIARIO - Guatemala, 26 de junio de 1 999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Seguir privatizando: IGSS 



Uno de los principales méritos del gobierno 
actual, además del estupendo trabajo de las nuevas 
carreteras, es la privatización de las empresas 
estatales. Esto hará un bien inmenso al pueblo, 
especialmente a los más pobres. 

Todavía está incompleta esta obra y tiene sus 
defectos. 

En primer lugar porque todavía hay precios de 
monopolio no habiendo una real competencia. 
Cuando estas empresas sean realmente libres, sin 
privilegios ni proteccionismo y entren a competir 
con otras por el favor de los consumidores que 
podrán elegir a quién le pagan, entonces el proceso 
estará completo y dará sus beneficios al pueblo de 
Guatemala. 

Es archisabido que los precios de monopolio 
desaparecen sólo cuando hay competencia real. No 
basta que las empresas sean ahora privadas. Hace 
falta que además haya una verdadera libertad 
económica sin privilegios ni protección para nadie. 

Que haya libertad de entrada al negocio, sin 
privilegios ni trabas burocráticas o estatales. 



El proceso de privatización tampoco está 
completo, porque todavía hay servicios que mal 
presta el Estado o entes parestatales y burocráticos. 



Uno de ellos es el mal servicio de salud, mal 
llamado seguro social del Instituto Guatemalteco 
de Seguridad Social IGSS. 



El seguro social estatal, único y obligatorio para 
todos es un gran mal para todo el pueblo y 
especialmente para los pobres que son los que más 
sufren las consecuencias negativas de lo mal que 
los gobiernos administran los impuestos de los 
ciudadanos. 

El IGSS se come más del 10% de la riqueza 
nacional en impuestos. El servicio de salud que 
presta es muy inferior a las enormes cantidades de 
dinero que les quita a obreros y patronos con los 
impuestos. 

Si ese dinero quedara en los bolsillos de los 
ciudadanos lo administrarían mucho mejor de lo 
que lo hacen los burócratas de cualquier gobierno. 



196 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -197 



NUESTRO DIARIO - Guatemala , 24 de julio de 1999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Privatizaciones ayudan a pobres 



Hay un error muy difundido en la sociedad sobre 
las privatizaciones. Es el creer que las empresas 
estatales o servicios que da el Estado benefician a los 
pobres y que si ese mismo servicio lo ofrece (por 
supuesto, cobrado) la iniciativa privada, daña al 
pueblo. Se cree que el empresario privado solamente 
gana dinero para sí mismo sin beneficiar a los demás. 

La realidad es todo lo contrario. ¿De cuándo 
acá el Estado puede ofrecer gratis algo que antes no 
le haya quitado al pueblo? 

Los servicios que cualquier gobierno del mundo 
dice dar gratis son en realidad pagados y salen del 
pueblo más caro que si los diera cobrados un 
empresario privado. Todo gobierno cobra a todos 
los ciudadanos los impuestos que después 
supuestamente reparte gratis, se dice, a los grupos 
más pobres en salud, educación, etc. 

Ante todo hay que tener en cuenta que una buena 
tajada de lo que cobra a todos los ciudadanos lo gasta 



para pagar a la inmensa burocracia estatal. Sólo una 
parte es distribuida en los servicios supuestamente 
gratuitos. 

Pero todos los impuestos que cobra el gobierno 
salen del bolsillo del pueblo. El costo de esos 
impuestos causará una subida en los precios de 
productos y servicios que ofrece la iniciativa 
privada. Así, sucede que incluso los pobres, que 
supuestamente no pagan los impuestos directos, 
sufren las consecuencias negativas en la carestía de 
vida o en otras formas. 

A esto hay que añadir que todo gobierno es 
siempre mal administrador de empresas. Por lo dicho 
y por muchos otros motivos, las empresas que tenía 
el gobierno debían ser priva tizadas para beneficio del 
pueblo: Guatel, Fegua, EEGSA-INDE, Aviateca, etc. 
Sólo con empresas privadas, libres, sin privilegios y 
sin monopolios se puede hacer que bajen los precios 
de los productos y servicios de las mismas. Y esto 
beneficia al pueblo. 



C. MONOPOLIOS y MAS 



Opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 30 de noviembre de 1997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Monopolios que no son monopolios 



Quizá el ejemplo más trillado sobre monopolios 
es el del cemento. Pero habría que preguntarse, ¿en 
qué no tiene competencia? ¿En estructuras de 
edificios? Ahí está el Ministerio de Finanzas de 20 
pisos, cuya estructura es totalmente de acero, sin 
cemento. ¿En pavimentar calles? Allí está el asfalto. 
¿Para construir paredes? Allí está el ladrillo. 
Entonces, ¿en qué no tiene competencia? ¿En qué 
tiene monopolio? 

Bastante se ha dicho sobre la necesidad de una 
ley contra monopolios, una ley de competencia. Este es 
uno de los temas preferidos de los burócratas del 
Banco Mundial y el Departamento de Estado que 
tantas leyes nos han impuesto para modernizarnos 
a su imagen, con la zanahoria de hacernos otro 
desembolso. 

¿Que Cementos Progreso utiliza la ley para 
impedir la competencia del extranjero? Solamente 
porque la ley discrimina en contra de ellos, 
obligándolos a vender más caro al público para 
poder vender más barato al Gobierno, más otras 
obligaciones que no se le imponen al productor 
extranjero. Las reglas deben ser iguales para todos. 
Sus competidores extranjeros no tienen que 
subsidiar el cemento del Gobierno y pueden utilizar 
el servicio de transporte que les sea más económico, 
así que no se trata de proteger un privilegio, sino 
de evitar una discriminación. Lamentablemente, sus 
defensores dejaron la impresión contraria en el 
sonado caso del dumping. 

Se habla del monopolio que será el ferrocarril. 
Y hoy día, ¿en qué se está transportando la carga 
por la cual el ferrocarril competirá? El ferrocarril 
ENTRARÁ a competir. ¿Cómo es que se le puede 
considerar un monopolio? Si acaso alguien tiene 
un subsidio en el transporte de carga son quienes 
utilizan la red de carreteras construida y mantenida 
por los impuestos generales. Por ello, la 
construcción y mantenimiento deben ser costeados 



con un impuesto como el propuesto, un peaje 
cobrado a través de la gasolina. Así resultará que 
quien más usa la carretera más paga indirectamente, 
como consumidor del producto que utiliza la 
carretera. 

Ahora se habla de una ley de competencia. Por 
falta de experiencia propia con este tipo de leyes que 
suenan tan razonables, no estamos conscientes de 
sus efectos. Hay que aprender de la experiencia de, 
por ejemplo, EE.UU. Invariablemente, para sorpresa 
de sus promotores, la legislación antimonopólica 
resultó en todo lo contrario a lo que sus bien 
intencionados promotores esperaban. Los 
principales defensores de las leyes antimonopólicas 
son hoy día los empresarios que buscan poner 
obstáculos a sus competidores, tildándola de 
competencia desleal, dumping, etcétera. Es decir, han 
convertido a la ley en una ley inhibidora de la 
competencia, a favor de los productores y en contra 
de los consumidores. Ahora, una vez creados los 
grupos de interés en su permanencia, difícilmente 
se eliminarán. 

Los monopolios indeseables son los creados por 
el gobierno. Y los oligopolios, como los de la 
aviación internacional, son los peores. 

Pero los monopolios que no son creados por 
ley, ya sea porque sirven mejor a los consumidores 
o porque las condiciones naturales no inducen a 
que haya más competidores, a éstos los defiendo 
porque no se han aprovechado del poder coercitivo 
del Estado para impedir competencia en igualdad 
de condiciones. Son monopolios por disposición de 
los clientes y no por imposición de la ley en contra 
de los clientes. Son precarios y deben conquistar su 
posición diariamente. Conservarlos es un ejercicio 
saludable para la economía y para los consumidores. 
En cambio, eliminar los monopolios naturales por 
ley, aumentará costos y precios y perjudicará a los 
consumidores. 



201 



202 - MERCADOS MONOPOLIOS Y MAS . . . 

PRENSA LIBRE - Guatemala. 30 de noviembre de 1 997 MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Cuando se hacen leyes de competencia, ya no rigen para pasar esas leyes. Los empresarios argumentarán 

sólo las leyes y códigos generales. Históricamente, han con la canción del interés social, del dumping y de la 

resultado contrarios a la intención original. Por ello, competenría desleal, como que si los competidores se 

algunos empresarios las apoyan y se aprovechan de debieran alguna lealtad entre sí. Es así como la ley de 

la ingenuidad y buena voluntad de los legisladores competencia se vuelve ley contra la competencia. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -203 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 21 de noviembre de 1996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Ley Antimonopolios 



¿Qué puede decir una ley antimonopolios y de 
fomento a la competencia como la que propondrá 
ASIES? ¿Acaso dirá que se prohibe tratar de quitarle 
todos los clientes a los competidores? ¡Pero eso es, 
precisamente, competir! 

La competencia es más intensa cuando todos 
tratan de quedarse con el mercado y arruinar a sus 
competidores. Es decir, cuando todos tratan de ser 
monopolios. ¡Qué dilema para quien quiere prohibir 
prácticas monopólicas y al mismo tiempo fomentar más 
competencia! 

¿Acaso la ley, con objeto de fomentar la 
competencia, prohibirá que se compita bajando 
precios o subiendo calidad? 

¿Acaso se obligará a algunos ciudadanos a 
competir con otros? Hasta la fecha, nadie tiene 
obligación de poner empresa alguna. Cuando no hay 
mercado para dos o más, simplemente los recursos se 
invierten en atender otras necesidades de la población, 
de las muchas que están desatendidas. 

¿Acaso la ley prohibirá los monopolios que 
otorgan las leyes de patentes? ¿Y qué de los que 
otorgan las leyes de derechos de autor? ¿Acaso la 
ley especificará cuáles monopolios y oligopolios sí 
son válidos? 

Una de las razones que, según Siglo Veintiuno, 
19 de octubre de 1996, aduce ASIES, en defensa de 
su proyecto de ley, es que en todas partes hay, 
argumento de rotunda lógica (¿ ?). Equivale a decir 
lo que hace el mico debe hacer el mono, a lo que de ahora 
en adelante nos referiremos como el síndrome del mico. 

Subsiste la pregunta que muchos legisladores 
no se hacen: ¿Será esa ley necesaria? Según la 
prensa, ASIES sugiere regular los precios de las 
comunicaciones. El Premio Nobel Gary Becker ha 
dicho que ante los avances tecnológicos en 
comunicaciones (los cuales no hemos experimentado 
porque GUATEE era un monopolio estatal) es 
absurdo hablar de regular los precios. De hecho, 
los precios son mucho más altos donde se ha 
regulado la industria que donde se ha dejado la 
competencia libre. Según The Wall Street Journal, en 



Chile, donde la energía eléctrica está más regulada, 
es 30% más cara que en Argentina. Por el contrario, 
la telefonía de larga distancia es libre y los precios, 
entre los más baratos del mundo. Se acaba de 
desmonopolizar GUATEE. Lo prudente es esperar 
ver qué pasa y, si pasa algo terrible como cree ASIES, 
entonces tomar las medidas según el mal que haya 
surgido. De lo contrario, estaríamos legislando para 
males imaginarios, a priori. 

Los monopolios naturales difieren de otras 
actividades que tienen un tamaño óptimo, arriba 
del cual sus costos ya no bajan con mayor volumen. 
Son naturales precisamente porque sus costos y 
precios continúan bajando con el volumen. Si por 
ley se reparte el mercado entre varios, todos tendrán 
costos más altos y los precios al consumidor también 
serán más altos. Por consiguiente, los monopolios 
naturales no son dañinos. 

Conviene considerar los avances de las modernas 
teorías que refutan el clásico modelo del monopolio y 
que sostienen que el comportamiento del empresario 
no es el de aumentar sus ganancias de corto plazo, 
sino el valor del patrimonio. Es decir, la capacidad del 
patrimonio de maximizar el flujo de utilidades futuras. 
Ello excluye el comportamiento expoliador del modelo 
clásico. 

Los monopolios (y oligopolios) dañinos son los 
legales, los que son creados por ley porque eliminan 
el factor que hace eficiente a las empresas: la 
contestabilidad. Mientras la entrada a alguna 
actividad no esté impedida o restringida por leyes y 
reglamentos, existirá la posibilidad de que entren 
uno o más competidores. Esa contestabilidad, esa 
competencia potencial, también impide el abuso e 
impone disciplina. 

Lo malo de los enemigos del imperfecto 
mercado (bajo leyes generales) es que lo quieren 
sustituir con imperfectas reglamentaciones 
burocráticas, dizque para dirigir la actividad, pero 
representan una cuasi-expropiación. Es cierto que 
bajo el socialismo NAZI funcionó el sistema de 
dejar el título de propiedad privada en manos de 
sus dueños para que éstos fuesen formalmente 
propietarios. Pero el propietario, según Hitler, era 



204 - MERCADOS 



MONOPOLIOS Y MÁS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 21 de noviembre de 1996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



él porque su gobierno les decía a los dueños qué 
hacer, cuándo hacerlo, cuánto hacer, etcétera, y 
recordemos que el dueño real es quien dispone y 
no quien tiene el título. 



Lo peor del caso es que, como lo vemos a diario, 
las burocracias y reglamentos innecesarios a la 
postre sólo sirven a intereses creados, fomentan 
privilegios monopólicos y promueven la corrupción. 



ANGKL RONt I:K() MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 21 de junio de 1998 



•KRIODISMO SOCIOECONÓMICO - 205 
MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Tonterías criollas 

Prensa Libre nos recuerda que la Constitución, en su artículo 131, dice: 'Tor su importancia 
económica se reconoce de utilidad y, por tanto, gozan de la protección del Estado todos los 
servicios de transporte comercial y turístico''. ¡ Vaya perspicaces constituyentes! 



NO ESTOY SEGURO, pero creo que a nuestros 
constituyentes se les pasó por alto reconocer que 
prestar servicios de alimentación también es de 
utilidad y, por lo tanto, también merece la protección 
del Estado toda la cadena productora y distribuidora 
de alimentos, como dicen hoy día. Y, así, se les 
pasaron inadvertidos otros servicios, por lo cual, 
después de la Reforma URNG/Arzú, será urgente 
otra Reforma Constitucional exhaustivísima, para 
no dejar nada afuera. 

Supongo que por elemental lógica, si el estilo es 
el de listar lo que está protegido, lo que no esté en la 
lista queda desprotegido. ¡Y eso es mucho! ¡No es 
que la lista sea corta, pues muchos lograron que 
fuesen incluidos en ella. Pero los que se quedaron 
afuera, también son bastantes y se deberán fijar más 
la próxima vez! 

Un negocio en el que le aconsejo no meterse es 
en el del transporte. Casi todos entendemos que 
nadie tiene obligación de ser camionetero. Y todos 
queremos que haya camionetas. Pero parece que no 
queremos que quienes se meten al negocio ganen 
plata. Se dirá que está bien que ganen, pero no 
mucho, porque es un servicio "de utilidad". Pero 
eso es muy fácil normalizar, no prohibiendo la 
entrada a competir al asignar monopolios a cada 
ruta. Que entre cualquiera, con las mismas reglas, 
pero sin privilegios, con buses elegantes y otros con 
feos, que pronto los usuarios dirán cuáles quieren. 



Al principio será un solo relajo, porque a través 
de la historia no se permitió que surgiera un sistema 
de libre competencia. Pero después quedará 
arreglado. De todas maneras, con los buses nuevos 
el problema sólo se posterga para otra oportunidad. 
Entre tanto, o subsidio o tarifas más altas. 

Nos queremos ir al cielo, pero no queremos 
morirnos, nos dijo la ex Ministra de Finanzas de 
Nueva Zelanda, Ruth Richardson, a propósito de 
no querer pagar el costo de disfrutar de mayor 
bienestar, de mejorar, de cambiar. 

El problema, realmicnte, no es que no quieran 
pagar para tener buenos buses. Es que la gente es 
muy pobre, y no tiene con qué. Igualmente no le 
recomiendo poner un colegio. Porque, por un lado, 
los padres y madres de los niños quieren también 
irse al cielo sin morirse. Quieren que sus hijos estén 
atendidos por magníficos profesores, pero para ello 
habría que ofrecerles mayores sueldos y, por tanto, 
subir las cuotas y ¡eso sí que no! Sobre este tema, 
más el domingo entrante. 

Siempre regresamos a lo mismo: la solución a 
tanto problema es que la gente gane más. Pero 
tampoco se quiere aceptar que para que gane más 
tiene que aumentar la demanda de trabajo, y eso 
sólo se logra en la cuantía requerida, aumentando 
las ganancias para atraer más inversiones, pero sin 
privilegios. 



206 - MERCADOS 



MONOPOLIOS Y MÁS .. 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 20 de agosto de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



En defensa de los huérfanos y abandonados 

Niños huérfanos y abandonados nececitan que se faciliten las oportunidades de 
encontrar pronto un hogar y no estorbarlas. 



ES TRISTE LEER EN SIGLO VEINTIUNO 
agosto 7 la opinión del Procurador de la Nación: 
"Es preocupante y alarmante que el índice de 
adopciones en Guatemala aumente cada año..." 
Según la Procuraduría, las adopciones en 1996 
fueron 731; en 1997, 1,262; en 1998, 1,370; en 1999, 
1,636; y en el 2000, al 30 de junio, 1,180. Eso, desde 
el punto de vista de cualquier niño abandonado es 
un éxito y no algo que censurar ni lamentar. Lo 
que nos debe preocupar son los que no logran 
conseguir un hogar donde los quieran. 

Para buena fortuna de los huérfanos y niños 
abandonados. Guatemala es el 4to.. país del mundo 
en número de adopciones, después de Rusia, China 
y Corea. Esto quiere decir que aquí es más fácil y 
menos costoso que en los países donde ya aprobaron 
los tratados (¡más tratados!) promovidos por 
UNICEF. Ello es evidencia de que esos tratados sólo 
han servido para restar oportunidad de encontrar 
hogares a miles de niños. 

Las cifras ponen en duda la propaganda que se ha 
querido hacer referente al "tráfico de niños" y el "gran 
negocio de los abogados". Obviamente, no puedo decir 
que no existan irregularidades, trámites turbios y hasta 
robo de niños. Pero con la prueba de DNA se evitarían. 
Si existiendo muchas opciones para adoptar se oye de 
esas excepciones, centralizándolas en una sola agencia 
a cargo del gobierno sería mucho peor, pues se 
convertiría en un corrupto botín político, como 
cuentan que ocurría con la venta de pasaportes a 
chinos. 

Delatan su mentalidad quienes hablan de 
"víctimas" de adopción a niños sin padres que 



encontrarían un hogar. De adoptarse las 
recomendaciones de UNICEF, las "víctimas" serán los 
huérfanos y abandonados para quienes, como ya 
ocurrió donde ratificaron esos tratados, disminuiría 
la oportunidad de ser prontamente acogidos por 
padres adoptivos que los anhelan al grado de venir 
aquí e incurrir en gastos para conseguirlos. Pienso en 
la diferencia de oportunidades entre el futuro de un 
niño destinado a convertirse en "niño de la calle" en 
Guatemala, o integrarse a un hogar en el Canadá, 
Francia, Holanda o Estados Unidos. Recuerdo los 
grandes sacrificios que están dispuestos a correr las 
miles de personas emigrando a países que les ofrecen 
un futuro mejor. ¿Que a los niños los cuide el 
gobierno? ¡Los cuidará como cuida los hospitales y 
como cuidó el Hospicio Nacional! Da pena oír que se 
pretenda que, "a los niños se les buscará hogar y no a 
la inversa, como sucede ahora". ¡Que no me digan 
que una oficina del gobierno va a encontrar a padres 
adoptivos más idóneos que los que buscan al niño y 
que por deseo propio viajan acá y pasan todo el 
calvario y costos de adoptar! Se pretende que más 
niños sean adoptados por guatemaltecos, pero nada 
impide que adopten más, de manera que la conclusión 
lógica es que no hay tantos guatemaltecos con ese 
deseo. Entonces ¿por qué entorpecer las otras 
oportunidades de estos pobres niños? 

La adopción ya está regulada por las leyes como 
Código Civil, Procesal Civil. Código Penal y otras. 
La legitimidad paternal se puede comprobar por 
DNA para evitar robo de niños. Fácil es pedir una 
ley para cada cosa en vez de regirmos por las 
existentes. La ley propuesta por la Procuraduría y 
UNICEF debe rechazarse porque impedirá a muchos 
abandonados y huérfanos encontrar un hogar. 



ÁNGEL RONCKRO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 207 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 8 de octubre de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Cómo va Europa? 



Las tendencias son hacia una liberalización de sus economías, pero persiste la oposición. 



COSAS INTERESANTES ESTÁN pasando en 
Europa. Entre ellas, las tendencias a la baja de 
impuestos y cargas sociales. La izquierda intenta 
impedir el proceso con lo que llaman "armonización". 

Se ha iniciado la baja de los impuestos a las 
utilidades e ingresos personales. Polonia, Alemania 
y Rusia son ejemplos. Con excepción de Rusia, que 
ha sido radical en su plan de baja paulatina al 13%, 
los demás lo hacen tímidamente, pues no lo están 
haciendo porque así les guste a los políticos. Lo 
hacen porque ya es obvio que la inversión de capital 
necesario para disminuir su alto desempleo es 
susceptible a la proporción que el gobierno le quita 
al rendimiento de las inversiones. Esa obvia 
conexión había quedado enterrada por la ideología 
redistributiva del pasado. Alemania, la cuna de la 
seguridad social, anuncia que disminuirá beneficios 
y complementará pensiones con sistemas privados. 

Contrario a lo que parece, acuerdos de 
"armonización" de legislación y de impuestos 
(armonización suena más razonable que "colusión" 
o "cartelización") son para que ningún país pueda 
adoptar medidas que lo hagan prosperar más que 
otros, ya que no es necesario hacer acuerdos 
(armonizar) para hacer cosas de beneficio para la 
población. Increíblemente, los acuerdos se hacen 
necesarios solamente cuando se va a perjudicar a la 
población, porque con un país que no adopte la 
medida empobrecedora el daño será obvio por 
comparación e insostenible. En cambio, si la 
reducción impositiva en un país resulta buena, 
habrá presión para emularla y se generaliza por sí 
sola. 



El alto desempleo de los países con legislación 
laboral rígida y altos impuestos directos, comparado 
con el aumento de empleos en los países como 
Inglaterra y EE. UU., con menos restricciones a la 
movilidad de los trabajadores (ej. alta indemnización 
por despido) los ha hecho reflexionar. Países como 
España tratan de mantener el empleo con medidas 
para soslayar disposiciones dañinas, por ejemplo, con 
el sistema de "trabajadores temporales" exento de 
obligaciones laborales; Francia, reduciendo horas de 
trabajo por el mismo salario. Fue la menor 
competitividad de sus economías y consiguiente 
desempleo debido a su legislación laboral "avanzada" 
que causó la baja del 25% del EURO. A pesar de la 
baja, continuó la "fuga" de capitales europeos, 
creadores de nuevos empleos, a EE.UU., e Inglaterra. 

La izquierda europea, incluyendo la inglesa, 
abogan por entregar soberanía centralizando el 
poder en Bruselas, "armonizando" legislación. Los 
liberales prefieren más cerca y accesibles a sus 
políticos y por ello, para sorpresa de muchos, con 
la asistencia del 87% de los votantes y contra todo 
el esfuerzo publicitario de los políticos y sindicatos, 
el pueblo danés rechazó la EUROrización en 
plebiscito 54% contra 46%. Si no lo impide el intento 
de armonizar, no estará lejos la liberalización de 
las economías y del orden social europeo. El paso 
lento y los obstáculos se deben principalmente a 
que la oposición de la izquierda aún cuenta con el 
apoyo de las instituciones internacionales de 
izquierda otrora establecidas con ingresos 
impositivos que les garantizan su permanente 
influencia y con el apoyo de grupos de presión 
privilegiados. 



208 - MERCADOS 



MONOPOLIOS Y MAS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 24 de septiembre de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



El totalitarismo democrático 



El fenómeno totalitarismo democrático aún pasa ignorado por las élites intelectuales 



PARECE QUE INVARIABLEMENTE los 
habitantes de los países caen y son víctimas de la 
voluntad de un solo hombre, generalmente electo en 
forma democrática, con tan mala suerte que esta 
persona y su grupo de allegados le arruinan sus vidas. 
Un Hitler, un Stalin, un Castro, un Chávez, un Idi 
Amin vienen a la mente como casos gravísimos, pero 
son raras las excepciones de gobernantes electos, 
todopoderosos como suelen serlo, que hayan causado 
felicidad y prosperidad a su pueblo. Los pueblos que 
han edificado una estructura que resulta en 
prosperidad han sido aquellos en los que la ley o su 
voluntad limita el poder al Gobierno de inmiscuirse 
en sus cosas particulares, en las que no deberían 
haberse metido los gobiernos. 

No importa tanto que estos poderosos hombres 
hayan sido escogidos democráticamente o no. Lo 
que importa son las facultades que tienen para 
intervenir en asuntos pacíficos meramente privados 
de los habitantes. Con el populismo demagógico 
que saben usar los Castro, Chávez, Hitler, Stalin, 
Perón, etcétera, cuyo principal talento es usar su 
verbosidad para conseguir apoyo de los que 
ingenuamente creen que se beneficiarán, a la postre 
les causan extensos y permanentes daños. 

Resulta que las víctimas han escogido a sus 
victimarios "democráticamente" y se resignan a 
sufrir porque en "el sistema" son ineficaces para 
defenderse. Quienes explotan el poder tienen 
ventajas sobre sus víctimas porque éstas necesitarían 
de mucho tiempo y esfuerzo para organizarse y 



defenderse. Para colmo, en esa lucha política las 
víctimas no suelen tener mucho talento. 

Hoy, la pregunta de cuáles deben ser los límites 
del poder del gobierno ni siquiera surge en los 
editoriales de la prensa hablada y escrita, porque se 
toma como una verdad indiscutible que todo lo puede 
hacer un gobierno si lo legaliza democráticamente. 
Una Constituyente podría, por ejemplo, 
democráticamente, disponer privar de derechos a todos 
los judíos, los protestantes o los católicos, si éstos son 
una minoría. El derecho lo "inventan" los 
constituyentes, pues ya no existen los derechos 
individuales inherentes al ser humano que motivaron 
las grandes revoluciones contra la opresión. Por ello, 
no debería sorprender a cualquier desapasionado 
analista que, en efecto, la mayoría de leyes viola los 
derechos de minorías. No se conoce lo que Revel y 
otros han llamado el totalitarismo democrático. 

Estamos muy lejos de encontrar el punto de 
partida a la prosperidad. Para lograrla bastaría algo 
que hoy parece imposible: que la Constitución 
prohibiese que no se puede hacer leyes que no se 
apliquen por igual a todos. Lo triste es que aún en 
el mundo de los eruditos y hombres de éxito, pocos 
comprenden el orden económico de una sociedad 
en la que se respeta la voluntad y privacidad de los 
individuos, en la que el objeto de la ley es 
circunscribir los actos de las personas a actos 
pacíficos y respetuosos de los derechos de los demás, 
y los intercambios sociales o económicos sean por 
mutuo consentimiento. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 209 



PRENSA LIBRE - Guatemala. 19 de octubre de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



La tierra y los campesinos 

La pobreza de los campesinos no se cura con tierra. 



ESTOY SEGURO QUE LA INSTRUCCIÓN a la 
cocinera de la Catedral cuando va al mercado a 
comprar comida para el Arzobispo es que compre al 
menor precio posible, haciendo abstracción de las 
angustias económicas de la verdulera. Es decir, que 
se olvide de la sensibilidad social y se acuerde que 
las limosnas tienen límite. 

El campesino, como productor de alimentos para 
la sociedad, es cada día más obsoleto. Siempre habrá 
oportunidad para algunos, pero cada vez menos. Las 
pequeñas parcelas a las que la gran mayoría de 
campesinos pueden aspirar apenas sirven para que 
no se mueran de hambre, y cuando la familia crece ya 
ni para eso. Además de su baja producción, sus costos 
son altos y no pueden competir en el mercado. Su 
futuro como campesino es la pobreza, salvo 
excepciones. Por eso se observa la fuga de 
guatemaltecos a EE. UU., donde esperan encontrar 
las oportunidades que en su patria no surgen. 

Los que producen muchas papas no lo hacen 
porque comen muchas papas. Producen para el 
consumo de la sociedad en un mundo competitivo en 
el que los consumidores, cuando no lo prohibe la ley, 
tienen muchas opciones donde comprar. Su propósito, 
obviamente, no es el bienestar social si no el que sus 
inversiones produzcan un rendimiento económico 
competitivo. Afortunadamente su intención no 
importa. Lo que importa es que sirva bien a la sociedad. 
El productor que no utiliza los recursos sociales 
económicamente, pierde patrimonio propio porque los 
consumidores son tan despiadados como la cocinera 
del Arzobispo, quien no compra al más piadoso sino 
al que vende las papas más baratas: la función social 
de la tierra es la de producir para la sociedad y no para 
su propietario, sea éste un campesino o un gran 
terrateniente. Quienes son los actuales dueños, para 
ese fin, es irrelevante y el tamaño eficiente de las 
extensiones productivas lo determina un proceso 
continuo llamado Ley de Asociación, trágicamente 
desconocida por casi todos quienes se ocupan del tema. 

La realidad es que la pobreza de los campesinos 



no se cura con tierra, sino con la creación de más y 
mejores fuentes de trabajo, es decir, con capital, con 
industrias que pujan los salarios para arriba. Lo 
contrario es un engaño. Podemos observar, por 
ejemplo, cómo las maquiladoras alivian la situación 
de mucha gente pobre pero, lamentablemente, también 
observamos cómo las hostigan los ideólogos de 
izquierda, esos "protectores" de los pobres que 
reclaman a los que alguna oportunidad brindan, 
oportunidades que ellos no brindan. Cruel. 

¿Cómo lograr que venga más capital e industrias 
que puedan ofrecer un mejor futuro a los campesinos? 
Aquí es donde nos topamos con problemas porque la 
afluencia de capital depende del rendimiento de la 
inversión, y obviamente con un impuesto del 30% al 
rendimiento no se van a fomentar. Ese impuesto es 
producto de un bien intencionado pero mal dirigido 
intento de redistribuir riqueza, porque ponen más 
atención en cómo se reparte la riqueza y no en cómo 
se reduce la pobreza. Suponen que el problema es uno 
de distribución y no uno de producción. Cierto es 
que los inversionistas, igual que la cocinera del 
Arzobispo, no van a pagar más de lo necesario por 
buen corazón, pero para tener trabajadores tienen que 
subir el salario cada vez que alguien aumenta la 
demanda para trabajadores. De lo contrario, su capital 
no les rinde. 

Una pequeña diferencia de rendimiento moviliza 
al capital de un lugar a otro. Con la mala reputación 
de Guatemala, para que abunden las inversiones el 
rendimiento esperado tiene que ser tanto mayor. Si 
nuestra preocupación es reducir la pobreza debemos 
compensar nuestras desventajas eliminando 
desestímulos a la inversión de capital con impuestos 
a su rendimiento. Paradójicamente, debemos 
sostener al gobierno con impuestos indirectos y 
eliminar de un solo brochazo el impuesto sobre la 
renta. El aumento de las inversiones productivas 
también se traducirá en la generación de mayores 
ingresos fiscales, pronto superando lo que se 
"pierde" por quitar el ISR. ¿Será tan difícil de 
entender? 



210 - MERCADOS 



MONOPOLIOS Y MAS 



PRENSA LIBRE - Guatemala 31 de diciembre de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



La Constitución 

Nuestra Constitución no es perfecta, pero no nos dejemos engañar con que para 
componerla es necesaria una Constituyente, pues es la manera de metemos"gato' 



HOY ES EL ÚLTIMO DÍA DEL MILENIO. 
¡Como se me ha pasado de rápido! Y mañana es el 
primer día del resto de nuestra vida. Muy feliz año, 
siglo y milenio a todos mis lectores, los que creen 
que éste será el primer año del milenio y los que no. 
Ya veremos que sorpresas nos trae el nuevo año. 
Por de pronto, unos comentarios sobre la iniciativa 
de una Constituyente. 

Creo que nadie dirá que nuestra Constitución 
es perfecta. Consecuentemente es susceptible de ser 
mejorada. Pero la manera de reformarla es de 
primordial importancia, porque sus "defectos" 
precisamente se deben a haberse hecho bajo las 
múltiples presiones de grupos de interés que se dan 
en las constituyentes, que resultan en la negociación 
de privilegios y resulta un camello. (Definición de 
camello: un caballo diseñado por un comité). En 
cambio, cuando se enmienda por consulta popular 
no hay "sorpresas" porque se sabe claramente de 
antemano qué es lo que se propone cambiar. Es un 
procedimiento transparente y honesto, y aunque 
sea un gasto considerable, es más barato que sufrir 
una constitución defectuosa. 

La mayoría de las constituciones del mundo no 
han durado mucho, porque se hacen con asambleas 
politizadas. Francia, como ejemplo, ha tenido veinte 
desde que adoptó el régimen constitucional en 1891, 
y no mencionemos América Latina donde pasaban 
de trescientos a fines de siglo pasado, y donde para 
componer las cosas se derogan y se hacen nuevas, 
como cambios de traje. En cambio, la Constitución 
más duradera, la de EE. UU., ha sido enmendada 
25 veces desde que se adoptó en 1887. Con nuestro 
estilo latino ya EE. UU. hubiese tenido unas quince 



constituyentes. Otras duraderas son Bélgica de 1831 
y la de Suiza de 1848, enmendadas algunas veces. 

Podrá haber habido malas experiencias con 
algunas consultas populares, pero la gran cantidad 
de cambios de constituciones es evidencia de que 
las asambleas constituyentes son peores. No por 
algunas malas experiencias debemos desperdiciar el 
sistema de enmiendas parciales por consulta popular 
previstas en las mismas. Si nuestras constituciones 
se pudieran cambiar poco a poco cuando se 
considera necesario cambiar algo, y solamente algo, 
como es la mayoría de casos, las constituciones no 
revolucionarían sino evolucionarían en forma 
ponderada, ampliamente discutida por la población 
en la prensa y foros. 



Ya se ha visto, como ejemplo en Dinamarca 
recientemente a propósito de adoptar el Euro, que no 
siempre lo que los políticos y las cúpulas de los grupos 
organizados creen que el pueblo quiere es lo que 
efectivamente el pueblo quiere. La manera de 
averiguarlo es preguntándole. Por ello, la consulta 
popular. A diferencia de una consulta popular, una 
constituyente es específica sino un paquete de medidas 
y se podrá estar de acuerdo con algunas pero con otras 
no. Lo malo con la Asamblea Constituyente es que 
no se pueden escoger sólo las cosas consideradas 
buenas porque van empaquetadas con las malas. Es 
así que las Asambleas Constituyente es la forma 
preferida para meter los "gatos" que a la postre las 
arruinan y las hacen tan perecederas. En cambio, una 
consulta popular bien hecha, se puede preguntar cosa 
por cosa y someterlas a discusión del pueblo con la 
calma que merece una disposición constitucional. 



opinión 
IDEAS 

PRENSA LIBRE 



Guatemala. 5 de febrero de 1997 



JORGE JACOBS A. 



Cómo burlarse del consumidor, 
en una sola lección 



Al principio creí que mi mente quería jugarme una 
mala pasada. Debí releer por lo menos tres veces el 
párrafo antes de convencerme que no eran desvaríos 
míos. Allí estaba, plasmada en tinta negra, una 
declaración que seguramente sus autores creyeron 
irrelevante, pero que revelaba magisterialmente todo 
lo que negaron por más de un año. 

Para su referencia, estimado lector, me refiero a 
un párrafo dentro de la resolución 000113 del 
Ministerio de Economía, con relación a su 
investigación en el caso de dumping de la empresa 
mexicana Cruz Azul. Dada la importancia y 
trascendencia del mismo, me permito transcribirlo: 

En cuanto a los proveedores a los que deberá aplicarse 
la medida, este Ministerio considera que la misma sólo 
debe aplicarse a Cooperativa La Cruz Azul, S.C.L., porque 
si bien es cierto durante la investigación se estableció 
que la empresa Materiales Industriales, Sociedad 
Anónima (MATINSA), ha importado cemento 
proveniente de otras empresas mexicanas, a un precio 
más bajo que el precio al que vende Cooperativa La 
Cruz Azul, S.C.L., no se demostró que las 
importaciones de MATINSA hayan causado daño a 
la rama de producción nacional, durante el período 
investigado, por cuanto el producto importado por 
dicha empresa se comercializa bajo la marca de la 
industria nacional y como un cemento distinto, 
manteniendo ésta control sobre los canales de 
comercialización, tal como se estableció en la visita de 
verificación practicada a Cementos Progreso, Sociedad 
Anónima. (La negrilla es mía). 

Creería que este párrafo es lo suficientemente claro 
por sí mismo, de no ser porque ni quienes lo escribieron 
parecen entender sus implicaciones, en mi humilde 
opinión. Según esta aseveración, hecha por el propio 
Ministerio de Economía, la empresa MATINSA 
importa cemento mexicano a un precio MENOR que 
el que lo importa Cruz Azul. Entonces, veamos: 

La em piEsa "fl" importa a un precio "x" y a ese 
precio comete dumping. Si la empresa "b" importa 



del mismo lugar a un precio MENOR que "x", 
¿comete también dumping? 

La respuesta lógica para cualquiera que haya 
recibido teoría de conjuntos en primaria, debería 
ser SI. Pero según el Ministerio de Economía es 
NO. Y ¿por qué no? Por la sencilla razón que las 
importaciones de esa empresa son comercializadas 
por Cementos Progreso, la industria nacional, por lo 
tanto no afectan su mercado. En otras palabras, si 
cualquiera importa cemento a un precio bajo, es 
dumping, pero si ese mismo cemento es imfwrtado 
por la industria local, que en este caso es una sola 
empresa, entonces no es dumping. ¡Vaya lógica más 
retorcida! 

Y entonces, ¿en dónde está la dichosa competencia 
desleal por la que algunos se rasgan las vestiduras? 
Quién sabe. Lo único claro en este caso es que la 
lógica y la razón no tienen nada que ver en las 
decisiones políticas de un gobierno, como muy bien 
lo demuestra este dictamen. A pesar de que el mismo 
Ministerio de Economía describe una situación en 
donde no sólo no existe el tal dumping, sino que además 
la industria nacional, lleva ventaja, aún así se dictamina 
que es necesario protegerla. 



Y, por si fuera poco, el ministerio de Economía 
afirma (PRENSA LIBRE, 4/2/97, página 53), que 
aunque su despacho tiene la función de proteger al 
consumidor, esta protección no debe darse a cualquier costo, 
principalmente, cuando la empresa local sufre los embates 
del comercio desleal. Con estos protectores, ¿quién 
necesita enemigos? 

Así que los consumidores -usted y yo- deberemos 
preparamos para el embate de todas las industrias 
nacionales que ahora harán uso de esa lógica 
gubernamental deformada para eliminar a la 
competencia. Este Gobierno seguramente pasará a 
la historia como el que inmortalizó la máxima: 
Cualquiera puede competir aquí, siempre y cuando 
ese cualquiera sea YO. 



211 



OPINIÓN 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 30 de marzo de 2000 



GIANCARLO IBARGÜEN S. 



La conspiración de los guayaberos 



Una larga lista de pensadores y economistas 
-incluyendo al propio Adam Smith- advierten sobre 
el daño que pueden provocar hombres de negocios 
en colusión. No se requiere mucho para concertar 
una conspiración contra los intereses de los 
consumidores. Los economistas de carne y hueso 
reconocen la tendencia natural de las empresas 
-grandes o pequeñas- de pretender una posición de 
mercado con suficiente poder para cobrar precios 
de monopolio. 

Microsoft sueña con el monopolio de los 
sistemas operativos. Genentech sueña con el 
monopolio de la biotecnología. El Miami Herald 
sueña con una posición dominante en los medios 
de comunicación en su ciudad de origen, etcétera. 
Ahora bien, los norteamericanos no son los únicos 
que sueñan con monopolios. Es un sueño 
compartido -un vicio endémico- y casi universal. 
Desde el momento en que una empresa dirige sus 
esfuerzos de mercadeo hacia una diferenciación de 
sus productos o de sus servicios para aumentar o 
mantener sus precios, ésta responde a un natural 
instinto de establecer precios de monopolio. El 
mercado lo quiero todo para mí cobrando lo que yo quiera... 

¿Es condenable esta actitud? No. La competencia 
asienta sueños y componendas. Más aún, la simple 
amenaza de la competencia puja los precios a la baja 
y mejora la calidad de los productos. Microsoft, con 
una participación de mercado envidiable, actúa 
competitivamente. En vez de subir precios, los baja. 
En vez de bajar la calidad, la mejora. Microsoft baja 
los precios y mejora la calidad en respuesta a una 
competencia potencial. Netscape -un potencial 
competidor de Microsoft en sistemas operativos- 
lanzó al mercado su famoso software para explorar 
el internet en 1995. En 18 meses Netscape colocó 38 
millones de paquetes gracias a esta agresiva estrategia 
de mercadeo. Microsoft reaccionó ante la amenaza 
introduciendo el Explorer para competir con 
Netscape. Microsoft adjuntó el Explorer a su sistema 
operativo -Windows- sin ningún costo adicional 



para el consumidor. Esto ocurrió justo en el momento 
en que Netscape cambió su política de precios y empezó 
a cobrar US $49 por su paquete de software. De ahí 
que el Departamento de Justicia añadió leña al fuego 
en su acción legal antimonopolio contra Microsoft. 

Ironías de la vida en secuencia. Netscape logra 
una posición dominante regalando su Software. 
Microsoft decide también regalar el Explorer. 
Microsoft invierte en la investigación y desarrollo 
del Explorer más de US $500 millones. Netscape 
decide cobrar US $49. Microsoft continúa in virtiendo 
en mejoras al Explorer gratis para el usuario. El 
consumidor recibe todos los beneficios. Netscape y 
secuaces reclaman y le echan ocote al fuego. 



Los defensores de las leyes antimonopolio 
deberían recapacitar en lo siguiente: los competidores 
que usan la ley antimonopolio en su favor se 
preocupan menos de los incrementos de precios que 
de las guerras de precios. El caso Netscape/Microsoft 
ilustra cómo estas regulaciones terminan en manos 
de los mismos regulados en detrimento de los 
intereses del consumidor. 



Dos guayaberos colocan sus ventas en esquinas 
opuestas de una intersección de calles. A la hora del 
cafecito los guayaberos se ponen de acuerdo en subir 
los precios. La misma tarde llega un tercer guayabero 
a la otra esquina y vende a precios más bajos. Los 
primeros dos guayaberos se resienten y alegan que 
su negocio es un duopolio natural (es -peligroso que 
los, clientes crucen la calle para comprar más barato y la 
gente naturalmente no cruza hacia una esquina opuesta). 
Al día siguiente, a la hora de la refac, llega un 
regulador antimonopolista. Por arte y magia 
desaparece el tercer guayabero y suben los precios... 
Otra conspiración más de los guayaberos. 

(El camino al infierno está lleno de buenas 
intenciones). 



212 



LIBRE EXPRESIÓN 

NUESTRO DIARIO - Guatemala, 30 de octubre de 1999 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Teléfonos bajarán precios 



La desaparición de los monopolios (ya sean 
estatales o privados) y la entrada de la competencia, 
en cualquier parte del mundo, tiene como efecto 
una mejora en la calidad y en el servicio y una baja 
en los precios. 

Esta afirmación se puede demostrar con 
argumentos teóricos, lógicos o de raciocinio y 
también se comprueba con los hechos en todos los 
países del mundo, donde haya verdadera libertad 
económica, sin privilegios ni proteccionismo estatal 
para nadie. 

Cuando hay verdadera libertad y ausencia de 
privilegios y un negocio es rentable, tarde o 
temprano aparecen varias empresas ofreciendo el 
mismo producto o servicio y los diferentes 
empresarios tienen que competir para no perder 
los clientes o traer a otros. Y la única manera que 



tienen los empresarios para competir es mejorar la 
calidad del producto o del servicio y bajar los 
precios. De lo contrario, la empresa del vecino se 
lleva los clientes. Esto se llama libre competencia y 
puede funcionar en cualquier nación, sea rica o 
pobre, en cualquier cultura, y en toda clase de 
negocios, ya sea de energía eléctrica, agua potable, 
trenes, teléfonos, etc. 

Esto se puede comprobar en cualquier país que 
haya experimentado un poco de libertad y 
competencia. Y sucederá también en Guatemala en 
todos los campos, incluso en el servicio telefónico. 
Ya empieza la competencia en las llamadas 
internacionales y sucederá también en las locales. La 
condición es que el gobierno (y las leyes) respeten el 
derecho que tiene toda persona de entrar a competir 
libremente con leyes iguales para todos y sin 
privilegios para nadie. 



213 



D. ¿COMO FUNCIONA EL 
MERCADO LIBRE? 



opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE - Guatemala. 6 de agosto de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Sobre los errores que arruinan a todos 



Las "fallas" del mercado son diminutas comparadas con las fallas de funcionarios con poder. 



REALMENTE ES INQUIETANTE el rumbo que 
lleva el país. Negocios cierran y la gente continúa 
viviendo en condiciones de pobreza e inseguridad, con 
resignación porque nada puede hacer para 
modificarlas. Su futuro es gris. El Gobierno se mete 
en todo lo económico y lo arruina todo, descuidando 
su función prioritaria: el orden público. 

Nuestros problemas se deben a que siempre una 
o dos personas tienen el poder de disponer de la 
vida y fortuna de todos. Como no son omniscientes, 
sin quererlo arruinan el país entero porque 
simplemente nadie puede saberlo todo, ni prever 
todas las consecuencias, ni es infalible. Los que 
dispusieron subir los intereses, acabaron con la 
industria de la construcción, sin ser esa su 
intención. Arruinaron las carteras bancarias y a 
muchas empresas que convirtieron en insolventes. 
Causaron desempleo y baja de salarios, agravaron 
el problema de vivienda y deterioraron la capacidad 
tributaria del país. Obviamente, nadie hace eso de 
intento. Si las tasas de interés las fijara el mercado 
(cientos de personas interactuando) y no el 
Gobierno, jamás podrían haber causado la recesión 
que desde entonces vivimos, porque el efecto en el 
mercado de las decisiones equivocadas particulares 
es limitado por muchos factores. 

El Banguat (Gobierno) altera el precio del dólar 
y lo fija mal porque nadie sabe, en realidad, cuál 
sería el precio (de mercado) que hace coincidir la 
demanda con la oferta. La prueba de que lo fija mal 
es acumular US$2,000 millones en las reservas 
internacionales. 

Si el Banguat no vende bienes ni servidos ni nada, 
¿de dónde resultó con US $2,000 millones? Esta suma 
es una gran cantidad de poder adquisitivo real que el 



pueblo trasladó al Banguat de alguna misteriosa forma. 
La respuesta es: a través de su interferencia discrecional 
en el mercado mantiene el precio del dólar 
sobrevaluado y por ello los acumula. La diferencia 
entre el precio no adulterado por el Banguat y el precio 
que tendría en el mercado es un impuesto escondido. 
Es decir, las reservas representan un ingreso obtenido 
coercitivamente (control de cambios que aún existe) a 
sacrificio del poder adquisitivo de la población. ¿Y qué 
sentido de prioridad justifica que le demos en préstamo 
esas grandes sumas (las reservas) a un país 
desarrollado, cuando aquí hay tantas cosas más 
urgentes? 



Lo peor es que esos males son causados por 
gente de buena voluntad. La gente acepta un cargo 
público porque es un trabajo digno y medio para 
ganarse la vida, y porque cree que puede contribuir 
a mejorar las cosas. Las responsabilidades y 
funciones de los funcionarios están dadas, definidas 
por ley. De manera que el resultado, la endémica 
pobreza, es atribuible a las leyes económicas que se 
decretan en la ingenua creencia de que todo se arregla 
pasando una ley para "corregir el mercado". 

Pero no tiene que ser así. Cierto, el mercado es 
imperfecto, pero comparado con la manipulación 
discrecional de la economía por el Gobierno, la 
diferencia es abismal. Las "fallas" del mercado no 
afectan todo ni a todos, porque las pérdidas privadas 
están limitadas por el patrimonio del que se 
equivoca, y la corrección de los errores es rápida y 
obligada. No cabría en todo el periódico la lista de 
daños permanentes que causa la buena intención 
de quienes no conocen sus limitaciones y que 
tienen y usan el poder discrecional para que sus 
errores empobrezcan a todos. 



217 



218 - MERCADOS 



CÓMO FUNCIONA EL MERCADO LIBRE 



PRENSA LIBRE 12 de noviembre de 2000 

¿ Cuando vamos a aprender que a los fugaces ideológicos asesores 
extranjeros no les oiríamos si no regalaran dinero? 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Soboniante intromisión extrajera 



La Constitución de Estados Unidos tenía, entre 
sus objetivos principales evitar la intromisión del 
gobierno Federal en asuntos propios de los estados. 

Dejó establecido que el gobierno federal 
solamente podía interferir en lo que estaba 
específicamente autorizado en esa Constitución y 
lo demás quedaba reservado a los estados o a la 
gente. Ni siquiera hacía mención de los derechos 
individuales. Estos fueron agregados o incorporados 
como enmiendas posteriormente. Como suele 
suceder, ''interpretando" su facultad de intervenir 
en el comercio interestatal el Gobierno Federal llegó 
al extremo de considerarse con plena autorización 
para poder inmiscuirse en todo, simplemente 
calificando cualquier actividad como "comercio 
interestatal". 

Nos cuenta Thomas Sowell en su libro The 
Quest for Cosmic Justice que la Corte Suprema de 
Justicia emitió fallo sujetando al control federal a 
una persona que sembraba vegetales en el jardín de 
su casa para consumo propio, dizque por estar 
indirectamente involucrado en comercio interestatal. 



Hoy no tiene límite su intromisión en asuntos 
de la competencia exclusiva de los Estados, pues 
cuando no lo justifica legalmente, lo hace bajo 
amenazas de retener "ayuda" económica. 

Comenta Sowell que así compra la libertad del 
ciudadano con su propio dinero. Lo mismo vemos 
con las agencias internacionales, no dan dinero a 
los gobiernos limosneros que no obedecen a sus 
fugaces funcionarios, en su mayoría inclinados al 
socialismo. 

(Tengo en mi poder, un proyecto de la ley en 
papelería del gobierno de Estados Unidos). Y somos 
tan ingenuos que creemos que es con esas ayudas 
internacionales vamos a salir adelante. 

No se me olvida que, en los años ochenta. Alan 
Woods director de la AID, admitió que ningún pais 



habia salido adelante con base en ayuda económica. 

(Las razones que explica por qué así resulta quedan 
para otro día. Lord Meter Bauer, del London School 
of Economics, ha escrito varios libros al respecto). 

Así resultan estas agencias "comprando" 
injerencia con los impuestos de su pueblo, impuestos 
obtenidos en nombre de "ayuda" para merecer 
aprobación. Las recetas que recomiendan no 
corresponden a lo que hizo próspero a sus propios 
pueblos. Tampoco corresponden a las de otros 
países que han prosperado saliendo de una crisis, 
como los "milagros" alemán, chileno y otros 
alrededor del planeta. 

Todo el mundo se sorprendió de cómo la 
economía de Chile salió del caos terrible que había 
causado Allende y no recibió ninguna ayuda, como 
"castigo internacional" por el golpe de Estado. 
Irónicamente el estar aislado le sirvió para evitar 
las malas influencias de las agencias de ayuda 
internacional, mismas que han resultado dañinas 
porque invariablemente están dominadas por 
ideólogos socialistas. 

No creen, y en veces detestan, el tipo de gobierno 
que resulta de la observancia de los principios 
universales de conducta justa: el sistema Capitalista. 

Les disgusta que sea el único sistema económico 
que realmente funciona y disminuye la pobreza. La 
razón del disgusto es porque la igualdad ante la ley 
inevitablemente produce resultados económicos que 
son desiguales. 

Ellos prefieren reducir la desigualdad de riqueza 
a reducir la pobreza que resulta de la igualdad ante 
la ley. Por supuesto que la ayuda la hacen con 
buena voluntad, pero no sin la arrogancia de 
pretender saber que es lo que nos conviene y 
pecando de doble standard moral, pues ellos jamás 
tolerarían semejante intromisión de parte de 
gobierno extranjero aunque les regalarán dinero. 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 1 9 de diciembre de 2000 



ARMANDO DE LA TORRE 



The rule of law 



Albert Gore, en su breve discurso de concesión 
del triunfo electoral a George W. Bush, nos dio un 
espléndido ejemplo de lo que entienden los pueblos 
anglosajones por the rule oflaw, eso que los pueblos 
continentales europeos, y nosotros también, solemos 
traducir como el Estado de Derecho. 

Otra fórmula para enunciar lo mismo suele ser 
la de un gobierno de leyes y no de hombres, de noble 
prosapia que se remonta a la Atenas del siglo V antes 
de Cristo, a la República Romana, y a los ingleses y 
holandeses ilustrados de fines del siglo XVII. 

La ley constitucional acatada en este caso 
particular fue la concerniente al Colegio Electoral, 
el tamiz por el que se han filtrado todas las elecciones 
generales en ese gran país desde hace poco más de 
dos siglos. Gore ganó el voto popular, entre ciento 
tres millones de votantes, por unos trescientos mil 
sufragios, pero perdió en el Colegio Electoral por 
una diferencia casi mínima de cuatro electores de 
un total de 538. 

No fue la primera vez que este paradójico resultado 
del proceso pusiera a prueba la reciedumbre de las 
convicciones republicanas entre nuestros vecinos del 
Norte, pero aceptar con tanta dignidad e hidalguía 
un resultado tan ajeno, y aun contrario, a la hoy casi 
universal sensibilidad a favor de las reglas de la 
mayoría simple y del voto directo, es una piedra de 
toque, entre otras, que confirma ese acendrado respeto 
de los norteamericanos por the rule oflaw. 

A la raíz de esa peculiar institución estadounidense 
del voto indirecto estuvo el genio práctico del idealismo 
federal, que latía vigorosamente en el corazón libertario 
de aquel puñado de estadistas, que fraguaron la 
Constitución el caluroso verano de 1787, Es ello lo 
que desde entonces ha dado seguridad a los Estados 
pequeños de la Unión frente a los tumbos, a veces 
extremos, de la opinión pública en los más grandes. 



A los europeos, condicionados por su 
parlamentarismo, muchas veces unicameral, y por su 
preferencia de la representación proporcional, les 
resulta difícil entender la pervivencia de esa 
herramienta democrática del siglo XVIII que es el 
Colegio Electoral. Ello se refleja en algunos 
comentarios superficiales de la prensa europea como, 
por ejemplo, en el editorial del diario El País, de Madrid, 
reproducido ayer en El Periódico, de Guatemala. 

Coincidió por estos mismos días, en Niza, la 
cumbre más prolongada de la Unión Europea, 
donde el punto central a discuHr era el criterio según 
el cual se reestructuraría el número de miembros 
por Estado nacional en la Comisión, el órgano 
ejecutivo, y además el único con iniciativa de ley 
ante el Parlamento Europeo, en Estrasburgo. 

Como ya nos tiene habituados, V'enfant terrible de 
Europa, Francia, se salió con la suya, y se quedó con 
el mismo número de comisionados que Alemania, que 
cuenta con veintidós millones de habitantes más que 
Francia. Portugal y Bélgica, por su parte, en nombre 
de los pequeños, encabezaron una inútil campaña que 
no pudo frenar la peligrosa tendencia hegemónica de 
los cuatro grandes (Gran Bretaña e Italia añadidos), 
con vista a la expansión hacia el Este a partir del 2003. 

Precisamente James Buchanan, que nos visitará 
en los próximos días, ha hecho con Gordon Tullock 
-y sobre precedentes mayormente ingleses y 
norteamericanos -, la más luminosa crítica a la regla 
de la mayoría simple, de empleo en casi todos los 
procesos decisorios en la vida contemporánea, sobre 
todo en los políticos. Y encuentra que implícito en 
la Constitución de su país, donde dominó el 
pensamiento y las experiencias contractuales de 
hombres familiarizados con el mercado, se halla ese 
equilibrio federal que en buena parte descansa a su 
vez sobre un colador ulterior al voto popular, el 
Colegio Electoral. 



219 



220- MERCADOS 



CÓMO FUNCIONA EL MERCADO LIBRE 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 19 de diciembre de 2000 



ARMANDO DE LA TORRE 



Así se han visto los Estados Unidos de América 
más libres de ensayos y experimentos radicales, como 
los acaecidos durante la triste historia reciente de 
Europa. 

Inclusive el respeto a las reglas del juego 
constitucional se les ha hecho una segunda 
naturaleza en sus demás transacciones sociales y 
privadas, lo que se transparenta bajo ese principio 
de conducta, más generalizado entre ellos que entre 
nosotros, y que se conoce en inglés como el sentido 
áefair play, en español, juego limpio o juego justo. 

Esa actitud de fairness explica muchas de sus 
acciones, que se nos hacen a ratos incomprensibles, 
ya sea cuando aciertan, como con la abolición de la 



esclavitud al precio de una sangrienta guerra civil 
o con el Plan Marshall de ayuda, sus mortales 
enemigos de pocos años antes no exceptuados, o 
con su generosa asistencia en las catástrofes 
naturales de otros pueblos que no se la agradecen. 
Asimismo, cuando se equivocan, como con la 
múltiple legislación del welfare state, o con esa su 
hodierna insistencia en el fair trade. 

Los norteamericanos tienen un dicho muy útil: 
Ifit ain't broke, don'tfix it, lo que traducido significa: 
Si no está roto, no intentes repararlo. 

Espero que, al menos con respecto al Colegio 
Electoral, los europeos -y sus acólitos por nuestras 
tierras- alcancen a entenderlo. 



opinión 
IDEAS 

PRENSA LIBRE 



Guatemala, 5 de abril de 1995 



JORGE JACOBS A. 



El fin de los subsidios 



Durante muchos años, los subsidios a los 
productores de bienes han sido considerados por 
muchos gobiernos como una herramienta para 
estabilizar la economía de los países. Esta política de 
subsidios está siendo sofocada por el reconocimiento 
de que, solamente a través de un mercado libre, sin 
subsidios de ninguna clase, se obtiene una mejor 
distribución de recursos, beneficiando la 
productividad de la economía en general. 

Un ejemplo de esta tendencia hacia la eliminación 
de los subsidios para los productores, lo podemos 
encontrar en una de las actividades económicas más 
subsidiadas del mundo: la agricultura en los Estados 
Unidos. Los granjeros de Estados Unidos han 
obtenido subsidios del Gobierno durante muchos 
años. Para justificar los subsidios, los agricultores 
utilizan el mismo argumento trillado de siempre: la 
agricultura es un negocio "muy especial", debido a 
que depende en gran parte de factores incontrolables 
de la naturaleza. Según ellos, el Gobierno debe 
ayudarlos económicamente, para mantener la 
"estabilidad" del sector agrícola. 

El Gobierno de los Estados Unidos subsidia 
mayoritariamente a los agricultores que producen: 
trigo, cebada, avena, maíz, algodón, arroz, manías 
y leche. El subsidio consiste en que el Gobierno 
garantiza a los agricultores un precio mínimo para 
cada producto. Si el precio de venta del producto 
es menor, el Gobierno le paga a los productores la 
diferencia entre el precio a que vendieron el 
producto y el que el Gobierno estableció como 
mínimo. Los agricultores de Estados Unidos han 
recibido, durante los últimos años, un promedio 
de 10 mil millones de dólares anuales debido a este 
subsidio. Hace 15 años, este subsidio representaba 
alrededor de 25 mil millones de dólares anuales. 
Como un dato interesante, resulta ser que las 
plantaciones más grandes, son las que más se 
benefician de los subsidios. 



El subsidio a los agricultores está bajo la mira 
del Gobierno de los Estados Unidos, ya que la 
evidencia indica que no sólo abulta el déficit fiscal, 
sino que además, no representa ningún beneficio 
para la economía del país. Aproximadamente, la 
mitad de la producción agropecuaria de Estados 
Unidos no se beneficia de estos subsidios. Esto 
incluye productos como la papa, las legumbres, las 
frutas, el ganado y los pollos. Quienes se dedican 
a estos productos, han encontrado formas para 
garantizarse los precios sin necesidad de recurrir a 
los subsidios gubernamentales. Algunos utilizan 
los mercados a futuro, otros realizan contratos de 
largo plazo con los compradores mayoristas, e 
incluso algunos han puesto sus propias plantas 
procesadoras y empacadoras. Según las estadísticas 
del Departamento de Agricultura, los agricultores 
que no reciben subsidios gubernamentales, se 
encuentran en una mejor situación financiera que 
aquellos que dependen de esos subsidios. 



Los agricultores quienes se benefician de los 
subsidios agrícolas en Estados Unidos, predicen una 
gigantesca debacle económica si se eliminan esos 
subsidios. Afortunadamente, las consecuencias 
difícilmente llegarán a sentirse. Por ejemplo, en Nueva 
Zelanda se delimitaron todos los subsidios a la 
agricultura en 1986. El Gobierno tomó por sorpresa 
a los agricultores y les dio un plazo de ocho meses 
para eliminar todos los subsidios. Inicialmente, se dijo 
que muchos se iban a suicidar y otros simplemente 
abandonarían las tierras. Nada de eso pasó. Todo lo 
contrario, la producción agrícola de Nueva Zelanda 
ha crecido ininterrumpidamente desde 1986. Lo que 
es más, ningún representante de los agricultores de 
Nueva Zelanda ha pedido que se regrese a los subsidios 
gubernamentales, y todos están felices de no tener 
que depender del Gobierno. En resumen, la época de 
los subsidios a los productores está llegando a su fin. 



221 



222 - MERCADOS 



CÓMO FUNCIONA EL MERCADO LIBRE 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 22 de diciembre de 1998 



JORGE JACOBS A. 



Los avances de la tecnología de las telecomunicaciones nos presentan una perspectiva 

interesantísima para las primeras décadas del próximo milenio. He aquí algunas de las 

posibilidades que probablemente lleguemos todavía a ver. 

¿Hacia dónde nos llevan las comunicaciones? 

(II) 



LAS POSIBILIDADES QUE LA revolución de 
las comunicaciones nos abre para los próximas 
años son inmensas. Continúo en este artículo 
enumerando los efectos que veremos en las 
próximas décadas como los visualiza Francés 
Caimcross, en su libro ''La Muerte de la Distancia". 

Mercados casi sin fricciones. Muchas más 
empresas y consumidores tendrán acceso a una 
información de precios adecuada. Ello restringirá las 
ganancias excesivas, incrementará la competencia y 
ayudará a reducir la inflación, resultando en una 
"prosperidad sin ganancias": será más fácil encontrar 
compradores, pero más difícil obtener márgenes 
abultados. 

Se incrementará la inmovilidad. Cualquier 
forma de comunicación estará disponible para el 
usuario móvil o remoto. Aun cuando las conexiones 
fijas, tales como el cable, ofrecerán mayor capacidad y 
velocidad, se utilizará las comunicaciones 
inalámbricas no sólo para enviar una señal a larga 
distancia sino también para llevarla desde un punto 
fijo a usuarios en, un radio relativamente pequeño. 
La transmisión satelital le permitirá a las personas 
utilizar un único teléfono portátil en cualquier parte 
(esto ya es una realidad con Iridium), y la distinción 
entre equipos de recepción fijo o móvil (tanto teléfonos 
como computadoras personales) se diluirá. 

Más alcance global, más provisión local. 

Mientras que a las empresas pequeñas se les facilitará 
el acceso a mercados alrededor del mundo, las 
grandes compañías podrán ofrecer servicios de alta 
calidad a nivel local, tales como poner a los clientes 
de una parte del mundo en contacto directo con 
expertos de otros lugares. 

La corporación desperdigada. La cultura y las 
redes de comunicaciones, más que las estructuras 
administrativas rígidas, mantendrán unidas a las 
empresas. Muchas compañías se convertirán en 
redes de especialistas independientes; por lo tanto. 



más empleados trabajarán en unidades de menor 
tamaño, o solos. Lealtad, confianza y comunicaciones 
abiertas cambiarán la naturaleza de los contratos entre 
clientes y proveedores: los proveedores trabajarán con 
base a información que obtendrán directamente en 
las bases de datos de los clientes, trabajando tan cerca 
como actualmente lo hacen los proveedores internos. 
Tecnologías como el correo electrónico y la facturación 
computarizada reducirán los costes de tratar con 
clientes y proveedores. 

Más enanos, más gigantes. Por un lado, el coste 
de iniciar nuevos negocios se reducirá, y las 
empresas más fácilmente comprarán servicios, de 
tal suerte que surgirán más empresas pequeñas. 
Por el otro lado, la comunicación amplifica el poder 
de las marcas y de las redes. En industrias en las 
que las redes son importantes, probablemente se 
incrementará la concentración, pero en general será 
en la forma de asociaciones globales dispersas bajo 
la bandera de marcas o garantías de calidad. 

Fabricantes como proveedores de servicios. 

Retroalimentar información sobre los gustos 
particulares de los compradores hacia los 
productores será más fácil, por lo que los fabricantes 
diseñarán más productos especialmente para los 
requerimientos de cada individuo. Algunos 
fabricantes incluso mantendrán vínculos 
permanentes con sus productos: las empresas de 
carros, por ejemplo, monitorearán y aprenderán 
de sus vehículos electrónicamente durante toda su 
vida. Surgirán nuevas oportunidades de brindar 
servicios a los clientes, y algunos fabricantes 
aceptarán más responsabilidad para deshacerse de 
sus productos al final de su vida útil. 

Casa y oficina, a la inversa. Conforme más 
personas trabajen desde sus hogares, o desde 
pequeñas oficinas, la línea, entre trabajo y vida 
hogareña se diluirá. La oficina se convertirá en 
punto de reunión para los aspectos sociales del 
trabajo, tal como celebraciones, reuniones. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS PERIODISMO SOCIOCONÓMICO - 223 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 22 de diciembre de 1998 JORGE JACOBS A. 



almuerzos y chismes. El diseño de las casas también que los países industrializados han gozado por 

cambiará, y la oficina doméstica se convertirá en mucho tiempo. Las comunidades de prácticas y los 

un ambiente normal de las casas. programas de educación a distancia ayudarán a 

las personas a encontrar mentores y adquirir 

La proliferación de ideas. Nuevas ideas e nuevos conocimientos, 
información viajarán más rápido hasta los puntos 
más distantes del planeta. Los países en vías de 
desarrollo tendrán acceso a conocimientos de los Y la lista continúa... 



224 - MERCADOS 



CÓMO FUNCIONA EL MERCADO LIBRE 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 10 de septiembre de 1994 



JORGE JACOBS A. 



Día de la Libre Empresa 



El 10 de septiembre se celebra el día de la Libre 
Empresa. Es esta una buena oportunidad, para 
reafirmar los principios en que creo como partidario 
de la Libre Empresa. Para principiar, creo sinceramente 
que el respeto a la libertad individual, dentro de un 
régimen de derecho, es el único que conduce al 
bienestar social y al respeto de la dignidad del ser 
humano. Solamente a través de un estado de derecho 
tal, podemos llegar a progresar como nación. 

Así también, creo que las leyes deben ser iguales 
para todos. Nuestro régimen legal debe estar basado 
en normas abstractas de conducta justa, con carácter 
general, que garanticen la igualdad ante la ley. No 
es así en nuestro país, donde pareciera ser que la 
mentalidad que impera es que cada actividad que se 
pueda desempeñar necesita tener su propia ley que 
la determine. Esta generalizada creencia de que la 
legislación debe ser casuística, fomenta el que se 
puedan crear privilegios para unas personas a 
expensas de otras, además de que coarta la iniciativa 
de los individuos. Me opongo a cualquier clase de 
privilegios que la legislación le dé a una persona o a 
un grupo de personas, por cualquiera que sea el 
motivo. La libre empresa se basa precisamente en 
que todo individuo tenga la libertad de poder 
emprender cualquier actividad productiva con el 
objeto de beneficiarse a sí mismo y a sus cercanos, 
sin estar limitado por coacción o gozar de privilegio 
alguno sobre los demás. 

La propiedad que cada persona tienen de su 
propio ser, es también un principio básico en el que 
creo. Este principio incluye entre otros derechos, el 
derecho a la vida y a la integridad corporal, el 
derecho a la libertad de asociación, la libertad de 
locomoción, de contratación, libertad de crear, 
trabajar y emprender, libertad de expresión, libertad 
de intercambio pacífico. También implica el derecho 
de usar, gozar y disponer de los bienes lícitamente 
adquiridos; derecho éste que en los últimos tiempos 
está siendo combatido en nuestro país. 



Creo también que la injerencia del gobierno en las 
actividades que le son ajenas, no forman parte de los 
fines propios del gobierno. Cuando el gobierno 
invierte su tiempo y recursos en realizar actividades 
económicas que por su estructura y por sus mismos 
fines no puede llevar a cabo bien; no sólo desperdicia 
los recursos que obtiene de los ciudadanos por medio 
de impuestos, sino que además impide que la sociedad 
pueda asignar los recursos idóneos para cumplir esas 
labores de una forma eficiente. El resultado es sencillo: 
en su afán por abarcar muchas actividades que no le 
corresponden, el gobierno se convierte en el principal 
obstáculo para el desarrollo de un país. 

Para que Guatemala pueda prosperar, se necesita 
que el gobierno permita a los ciudadanos la libertad 
suficiente como para que la creatividad e inventiva de 
cada uno se puede desarrollar al máximo, en beneficio 
de toda la sociedad. Es necesario fomentar en los 
individuos el deseo de superarse, de poner nuevas 
empresas, ya que esa es la única manera en que en 
nuestro país pueda crearse más riqueza, que se puedan 
crear más empleos, que pueda haber más para todos. 
Es un error muy grande el creer que alguna persona 
está en la harta obligación de crear empleos para otros. 
No es así. A nadie se le puede obligar para que ponga 
una empresa con el fin de crear nuevas plazas de trabajo. 
Es solamente por el esfuerzo de aquellas personas 
emprendedoras, que trabajan y se esfuerzan por 
superar su situación a través de la creación de nuevos 
negocios, que se pueden crear nuevas plazas de trabajo, 
y en general mayor bienestar para la población. 

Los empresarios que se dedican lícitamente a 
producir más en nuestro país, debieran ser tenidos 
como los héroes que son, y no como muchas veces se 
les menosprecia en nuestro país, acusándolos de ser 
los responsables de la pobreza en que vivimos. Nada 
podrá estar más alejado de la realidad. Por lo menos 
de mi parte, felicito a todos los empresarios en este día, 
por su ardua labor en bien de Guatemala. 



Ángel roncero marcos 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -225 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 6 de julio de 1994 



JORGE JACOBS A. 



La liberación de precios en los combustibles 



En los últimos días se ha destacado la noticia sobre 
el incremento de precios a los combustibles. 
Nuevamente volvemos a escuchar a los eternos 
inconformes que prefieren el férreo control del 
gobierno, en contraposición del control que la 
competencia puede establecer en un mercado libre. 
Pienso que el principal problemas es de costumbres. 
Durante muchos años hemos estado acostumbrados 
a que sea "papá" gobierno el que regule los precios en 
nuestro mercado, no sólo de combustibles sino de 
muchos otros productos. A tal grado hemos llegado, 
que la única relación del "mercado" que tenemos quizá 
es la de los mercados físicos (la Terminal y el Guarda, 
por ejemplo), en los cuales podemos ir con varios 
vendedores y ponerlos a competir a ver quién nos 
vende más baratas las zanahorias. 

Por lo demás, nuestra experiencia en "mercados 
libres" podría casi considerarse de muy escasa si es 
que no nula. Si a eso aunamos la absurda propaganda 
con la que nos han bombardeado durante tanto 
tiempo acerca de los empresarios, capaces de vender 
nuestra alma al diablo por un buen margen de 
ganancia, es entendible el que la mayoría de los 
guatemaltecos le tengan pánico a cualquier intento 
de liberalizar precios. Sin embargo, aunque choque 
con sus costumbres adquiridas por tantos años, me 
veo en la obligación de informarle, querido lector, que 
está comprobado hasta la saciedad, tanto teórica como 
históricamente, que el mejor control de precios es el 
que ejerce la competencia libre y no el control que 
impone absurdamente el gobierno. 

Por ejemplo, hace varios años, el gobierno 
impuso un alto precio a la gasolina so pretexto de 
que los precios internacionales del petróleo habían 
subido exageradamente, debido a la Guerra del 
Golfo. Era aceptable ese aumento, especialmente 
luego de ver la guerra en vivo por la televisión. Sin 
embargo, la famosa guerra duró sólo un corto 
tiempo. Por supuesto que el gobierno se aprovechó 
del shock del momento para subir los precios de la 
gasolina, pero cuando ésta bajó en los mercados 
internacionales, no dijo ni pío y se quedó con el 
diferencial que nosotros, "buenos y conformistas" 



ciudadanos, pagamos sin chistar. 

Como contraste, siempre recuerdo una foto 
publicada en la revista Business Week hace algunos 
años, en un artículo acerca de las gasolineras en 
Estados Unidos. La foto fue tomada en el preciso 
momento que el dueño de una gasolinera espiaba, 
con unos largavistas de alto poder, el precio de la 
gasolina en una gasolinera que era su competencia 
a una cuadra de distancia. La competencia es tan 
fuerte en Estados Unidos, que una diferencia de un 
centavo de dólar puede ser la diferencia entre el éxito 
o el fracaso de una gasolinera. Escenas como éstas 
ya las hemos empezado a ver en Guatemala, donde 
las gasolineras empiezan a poner rótulos grandes 
donde destacan los precios a que venden los 
combustibles, para competir con las otras 
gasolineras por el favor de los consumidores. 
Podemos notar también, que en los últimos meses, 
las gasolineras han presentado varias campañas 
publicitarias, en las cuales ofrecen premios, incluso 
automóviles, en sorteos a los que uno ingresa al 
comprarles combustibles. Esta es una prueba muy 
palpable de que la competencia tiene efectos 
beneficiosos para los consumidores. 

Ahora bien, todavía no se puede hablar de que ya 
exista un mercado completamente libre de 
combustibles en Guatemala, ya que el gobierno 
todavía no ha dado el paso de liberalizar la 
importación de combustible, de tal manera de que 
cualquier persona, sin necesariamente ser una 
transnacional de petróleo, pueda fácilmente importar 
combustibles de donde pueda. Este es el paso que 
hace falta para que el mercado esté plenamente 
liberado, y para que los usuarios de combustibles se 
puedan aprovechar realmente de la competencia. Lo 
que prosigue ahora es dar este paso, y no regresar 
atrás de los pasos correctos que ya se han dado. El 
gobierno debe tomar una postura fírme y avanzar, 
no retroceder. Todo ese griterío en contra de la 
liberalización, porque la misma es incompleta, debería 
de orientarse más bien hacia terminar el proceso 
iniciado, en lugar de retroceder al triste control del 
gobierno. 



226 - MERCADOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 22 de marzo de 1997 



CÓMO FUNCIONA EL MERCA DO LIBRE 
JORGE JACOBS A. 



Ecología y libre mercado: ¿una contradicción? 



Los términos ecología y libre mercado, 
parecieran no tener mayor relación, y algunos 
incluso dirían que son antónimos; sin embargo, 
habemos quienes creemos que no sólo no son 
conceptos excluyentes, sino que juntos pueden 
brindar soluciones sostenibles para algunos de los 
problemas ambientales que se nos presentan a 
diario. 

Incluso, se ha desarrollado toda una teoría 
alrededor de estos conceptos, a saber: el 
ambientalismo de libre mercado. Permítame 
contarle un poco acerca de esta teoría, para lo cual 
cito algunos pensamientos del doctor Terry L. 
Anderson, uno de los pioneros en este campo, que 
esta semana visitó Guatemala. La teoría se basa en 
ciertas visiones con relación a la naturaleza 
humana, el conocimiento y los procesos. 

El ambientalismo de libre mercado considera que 
el ser humano se impulsa por sus propios intereses. 
Este interés propio puede suavizarse un poco hasta 
el grado de desprenderse de su bienestar por 
personas cercanas, como parientes o amigos, o 
condicionarse por principios morales. Pero más allá 
de eso, las buenas intenciones no son suficientes 
para producir buenos resultados. El desarrollo de 
una ética ambiental puede ser deseable, pero 
difícilmente cambiará la naturaleza humana. Una 
buena administración de los recursos depende, más 
que en las intenciones, en qué tan bien las 
instituciones sociales aprovechan el interés propio 
por medio de incentivos individuales. 

Además de los incentivos, la buena 
administración de los recursos depende de la 
información a que los individuos tengan acceso. 
El ambientalismo de libre mercado ve esta 
información o conocimiento de manera difusa y 
no concentrada. Debido a que los ecosistemas 
dependen de la interacción de muchas fuerzas 
naturales distintas, no pueden ser administrados 
desde lejos. 



La información necesaria para una buena 
administración cambia significativamente de tiempo 
en tiempo y de lugar en lugar, y la administración 
de recursos requiere que este conocimiento se 
obtenga in situ. Por tanto, el conocimiento no puede 
ser recolectado en una sola mente o grupo de mentes 
que luego puedan utilizarlo para administrar de 
manera adecuada todos los recursos naturales de 
una sociedad. 



Esta visión de la naturaleza humana y el 
conocimiento se combinan para hacer del 
ambientalismo de libre mercado un estudio de 
procesos más que una prescripción de soluciones. 
Si el hombre puede sobreponerse a su propio interés 
y el conocimiento puede concentrarse, entonces, y 
sólo entonces, las soluciones a través del control 
político puedan tener algún grado de posibilidad. 
Pero si los seres humanos buscan su propio interés, 
a través del conocimiento difuso, entonces los 
procesos deben generar una gran cantidad de 
soluciones condicionadas por los balances y 
chequeos implícitos en el proceso. 



Al vincular la riqueza con la buena 
administración, a través de la propiedad privada, 
el proceso de mercado genera muchos experimentos 
individuales, y aquellos que sean exitosos serán 
copiados. La interrogante no es si se llegó a la 
solución correcta, sino si todas las variables 
relevantes se consideraron en el proceso. Esto nos 
lleva a dos premisas básicas a considerar: a) los 
incentivos son importantes en la conducta humana, 
y b) la información tiene un costo. 



Para el ambientalismo de libre mercado, entonces, 
los recursos son mejor administrados por aquel que 
tiene un incentivo para hacerlo, que por quien no lo 
tiene, o lo que es lo mismo, nadie cuida mejor algo que su 
dueño. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 227 



PRENSA LIBRE - Guatemala 10 de enero de 1998 



JORGE JACOBS A. 



La falacia de los precios tope 



El Centro de Defensa al Consumidor, la Comisión 
de Defensa al Consumidor del Congreso de la 
República, el Procurador de Derechos Humanos y el 
partido Frente Republicano Guatemalteco creen que 
la mejor forma de evitar que el costo de la vida suba 
es utilizando el control de precios, es decir, que el 
Gobierno establezca precios tof)e para los productos 
y que obligue a todos los productores y comerciantes 
a venderlos no más caro que ese precio. 

Muy a pesar de las buenas intenciones que todas 
estas instituciones puedan tener, el efecto en la vida 
real es muy distinto al pretendido. Los precios bajos 
artificialmente impuestos limitan la oferta, a la vez 
que estimulan una mayor demanda, lo que se 
traduce en escasez: todos quieren comprar a ese 
precio pero pocos pueden vender. 

La escasez, a su vez, atrae otros problemas, como 
por ejemplo, el surgimiento de mercados negros. Los 
consumidores entonces, debido al desabastecimiento, 
se ven obligados a comprar el producto, no sólo a 
precios mucho mayores sino que además saliéndose 
de la ley. ¿Y las buenas intenciones de mejorar el costo 
de vida de la población? se quedan en eso: buenas 
intenciones. 

Por supuesto que este efecto de los precios tope 
no se percibe a primera vista, y por lo mismo su 
argumento es atractivo para quienes ven su poder 
de compra reducido, sin saber que más adelante 
los mismos se volverán en su contra. 

Lo más interesante del caso, es que casi nadie 
parece darse cuenta que el incremento de precios 
-también conocido como inflación- tiene su 
principal origen en el Gobierno. Más ridículo aún 
es que, siendo éste el principal responsable, se 
quiera luego satanizar a las empresas y se recurra 
al Gobierno para ponerlas en orden. 



No se me puede ocurrir un panorama más 
conveniente para que el Gobierno descargué su 
responsabilidad en otros, y peor aún, quede como 
defensor de los pobres. Seamos claros, el principal 
responsable de la inflación es el Gobierno, no las 
empresas. 

Al respecto, cito a Jackson Grayson Jr., quien 
fuera Presidente de la Comisión de Precios durante 
el Plan de Estabilización Económica de Richard 
Nixon a principios de la década de los 70: los controles 
de precios desvían la atención de los factores fundamentales 
que afectan la inflación: políticas fiscales y monetarias, 
tasas impositivas, políticas de importación y exportación, 
productividad, restricciones competitivas y otras. 

Si realmente se quiere reducir el costo de vida para 
la población, lo que se debe buscar no es que los 
productos escaseen, antes bien, que sobreabunden. 
¿Y qué se tiene que hacer para que abunde la oferta 
de productos? Sencillo: eliminar las restricciones a la 
competencia. ¿Puede hacerlo el Gobierno? Por 
supuesto que sí. 

Puede, por ejemplo, eliminar los aranceles que 
encarecen los productos importados para que no 
puedan competir con los locales. Puede quitar las 
barreras no arancelarias que en distintos momentos 
de la vida nacional ha establecido. En general, puede 
eliminar los privilegios que favorecen a algunos, a 
costas de todos los consumidores. Puede también 
mantener el poder adquisitivo del quetzal a través de 
adecuadas políticas, lo que lamentablemente no 
aparenta ser la dirección en que va encanünado el 
presupuesto para este año. 

¡Lástima que todas estas instituciones que piden 
el establecimiento de precios tope tengan tan 
buenas intenciones, pero tan poco conocimiento 
de cómo funciona la economía! 



228 - MERCADOS 



CÓMO FUNCIONA EL MERCADO LIBRE 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 30 de mayo de 1998 



JORGE JACOBS A. 



¿Cuál es el mejor precio? 



Precio de mercado es aquel que se obtiene a través 
de todas las transacciones voluntarias realizadas 
dentro de un mercado libre. Un buen amigo, filósofo 
austríaco, me envió un documento en el que explica 
por qué éste es el único precio aceptable de los 
productos. A continuación, lo transcribo para que 
usted pueda juzgar por sí mismo: 

1. El precio de mercado es el único al cual la demanda 
total del bien es igual a la existencia total del mismo. No 
hay desperdicio. 

a. A precios más altos, la demanda es menor que la 
existencia. 

b. A precios más bajos, la demanda es mayor que la 
existencia. 

2. Es el único nivel en el cual la elasticidad del precio 
es unitaria. Esto quiere decir que en ese punto el precio del 
mercado es al máximo, ya que refleja los deseos de todos 
los participantes en el mismo. 

a. A precios más altos, la demanda es elástica, y 
conviene bajarlos porque el aprecio del mercado es menor. 

b. A precios más bajos, la demanda es inelástica, y 
conviene subirlos porque el aprecio del mercado es menor. 

3. Al precio del mercado se intercambia la máxima 
cantidad del bien posible (indica más prosperidad en el 
país). Por eso, es el único precio socialmente aceptable. 

4. Al precio del mercado, suficientes productores 
marginales se presentan para servir completamente a la 
demanda. 

a. A precios más altos no hay suficientes interesados 
en comprar el producto que queda gastado en el inventario. 

b. A precios más bajos faltan productores marginales 
para ofrecer la cantidad del bien demandado. 



5. Al precio del mercado, tanto los compradores como 
los vendedores ganan psicológicamente. 

a. Los compradores supramarginales ganan un superávit. 

b. Los vendedores supramarginales ganan un superávit. 

6. Es único en los varios sectores del mercado, debido 
al arbitraje de los empresarios (quienes compran barato 
para vender caro) que produce un solo precio. 

7. Es único en el presente y el fiíturo, debido a los 
empresarios especuladores (quienes compran barato en el 
presente para vender caro en el fiíturo: o venden caro en el 
presente para comprar barato en elfiíturo). 

8. Estas normas también se refieren a todos los bienes 
y a todos los factores de producción, notablemente a la 
mano de obra. 

9. A precio del mercado, los diferentes factores de 
producción reciben su máxirao nivel de remuneración y la 
asignación de ellos es la más eficiente y productiva posible. 

a. A precios más altos los factores abundan (sufren 
desempleo). 

b. A precios más bajos los factores escasean (no están 
disponibles). 

10. Por estas razones, rechazamos las siguientes 
políticas, que alteran el precio del mercado y eliminan sus 
buenos efectos: 

a. Precios máximos y mínimos, 

b. salarios mínimos, 

c. impuestos, 

d. aranceles, 

e. cuotas y 
f subsidios. 



opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 9 de agosto de 1999 



ALFRED KALTSCHMITT 



¡Viva la competencia! 



Desde ahora cuando se pueden apreciar, en vivo y 
a todo color, los resultados excepcionales de la libre 
competencia. Los detractores del proceso de 
privatización se tienen que comer sus palabras. Estarán 
enojadísimos porque todos sus vaticinios apocalípticos 
resultaron ser demagógicas y politiqueras llamaradas 
de tusa. Los resultados son lapidarios, irrefutables, 
indiscutibles, incontrovertibles. La guerra de precios 
entre las compañías telefónicas es de tal magnitud que 
el precio de las tarifas de las llamadas al exterior y de 
los teléfonos celulares ahora está a menos de la mitad 
de lo que costaban hace unos meses atrás, y siguen en 
picada. 

También la calidad y la cantidad de los servicios 
ofrecidos al público consumidor se han multiplicado 
a tal grado que es difícil estar al día de las variadas 
ofertas que se ofrecen. Planes corporativos, 
familiares e individuales, identificación de llamadas, 
conferencia tripartita, desvío de llamadas y una 
variedad extraordinaria de todo tipo de aparatos 
telefónicos son sólo algunos de los productos y 
servicios que ahora se ofrecen y que antes no 
existían. 

La demagogia electoral y el oportunismo 
politiquero utilizan cualquier subterfugio mentiroso 
para desacreditar el único sistema capaz de mejorar y 
abaratar los precios de los productos en un mercado: 
la libre competencia entre oferentes de servicios y 
productos. 

Y aunque es cierto que se han cometido errores 
que han influido en la percepción del público, entre 
los principales: la tontera de eliminar los teléfonos 
monederos en los lugares de mayor pobreza y, luego, 
el incremento de las tarifas regulares en un momento 
totalmente equivocado e inoportuno. A pesar de 
todos estos errores de alto costo político, tanto para 
el PAN como para la propia Telgua, el proceso de 
desmonopolización de las telecomunicaciones es un 
hecho irreversible que en pocos meses causará un 



impacto aún más decisivo en la oferta de servicios 
telefónicos y precios tarifarios, conforme ingresen 
al mercado a competir otras empresas. 

De donde se concluye que este es un caso de lo 
más lindo para que se estudien con detenimiento 
las ventajas de la economía de mercado, como 
proveedor de productos y servicios al más bajo costo 
al consumidor. 

Pero en medio de tan extraordinaria y clara 
lección de las bondades de la economía de mercado, 
el Gobierno decide dar una muestra de la más total 
contradicción de principios, al otorgarle a los 
derivados lácteos un arancel del 40 por ciento, con 
el objeto de proteger a los productores locales. Nadie 
entiende semejante disposición. Va en contra de los 
principios de la economía de mercado, en contra de 
la retórica panista, sistemáticamente cantada como 
himno partidista durante todo el proceso de 
privatización de las, telecomunicaciones. Y lo más 
importante, en contra de los bolsillos de los 
consumidores. 

El caso de los productores locales de leche requería 
de mucha más creatividad y análisis previo a la tan 
criticada medida proteccionista. Por ejemplo, no 
tomaron en cuenta que la productora costarricense 
de leche Dos Pinos, al no tener restricciones de entrada 
por ser centroamericana, saldrá beneficiada con esta 
disposición y pronto acaparará una buena tajada del 
mercado guatemalteco, pues es una industria que ya 
cuenta con un alto desarrollo tecnológico. Y si ya ha 
acaparado el primer lugar en el mercado de leches 
importadas líquidas, se prevé que se convertirá en la 
marca líder en poco tiempo. 

La historia de la agroindustria lechera parece 
haber generado amnesia a los propios lecheros 
locales. ¿Acaso no fueron los precios tope los que 
los aniquilaron hace década y media? ¿Ya se les 
olvidó la leche, la crema y los quesos aguados y 
harinados? 



229 



230 - MERCADOS 



CÓMO FUNCIONA EL MERCADO LIBRE 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 9 de agosto de 1999 



ALFRED KALTSCHMITT 



La libre competencia, y sólo la libre competencia, 
podrá desarrollar a la agroindustria lechera. De 
hecho, un par de fabricantes locales de quesos ha 
desarrollado productos de excelente calidad y 
estaban compitiendo muy bien con los importados. 
Logro proveniente de producir productos con más 



eficiencia y calidad bajo el estímulo de los precios 
competitivos extranjeros. Ahora podrán relajarse... 
Aprendamos de las lecciones del pasado... ¡Abajo el 
intervencionismo, el proteccionismo y los subsidios! 
¡Arriba la guerra de precios y la libre competencia! 



Opinión 

HOMO ECONOMICUS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 7 de noviembre de 2000 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



No me ayudes compadre 



Darle licor a un alcohólico no es ayudarlo. 



ESTA ES UNA FRASE GENERALMENTE 
utilizada cuando uno desea expresar que la ayuda 
(aunque bien intencionada) posiblemente genere 
peores problemas de los que desea solucionar. La frase 
bien podría dirigirse a nuestros amigos de la Unión 
Europea que recientemente se reunieron en Bruselas 
para analizar la ayuda extema de dicho continente a 
Latinoamérica. Según la nota periodística, el Sr. Joao 
Vieria, administrador de la Unidad para la Inversión 
Conjunta de la Comisión Europea, mencionó que "es 
necesario que Guatemala genere más recursos propios, 
vía la carga tributaria". De lo contrario, se deja 
entrever que la ayuda de los países "cooperantes" 
podría no materializarse. 

El incremento en la carga tributaria es una de las 
metas que los acuerdos de paz imponen. De hecho, 
todo el esfuerzo de la primera etapa del pacto fiscal fue 
enfocada al logro de dicho objetivo. Lo anterior 
implica, necesariamente, que los guatemaltecos paguen 
más impuestos para sufragar los gastos del gobierno. 
El problema es precisamente ese. Entregarle más 
fondos al gobierno para que éste se los gaste. 

Recientemente, los medios de comunicación han 
señalado la completa oscuridad con la que este 
gobierno ha demostrado que maneja los escasos 
fondos públicos. Amparado en arbitrarias 
declaraciones de "calamidad pública" se han podido 
evadir controles administrativos y ha existido una 
absoluta discrecionalidad en el gasto público. Así 
mismo, el gobierno ha creado nuevas entidades 
públicas de dudoso beneficio social a costos 
extremadamente altos. En resumen, el gobierno ha 



demostrado que no puede gastar con calidad y 
transparencia. Por lo tanto, no podemos esperar 
que existan beneficios significativos por dichos 
gastos. 

¿Alguna vez ha intentado apagar un incendio 
con gasolina? Esa es la lógica con la cual diversos 
analistas económicos, políticos y funcionarios de 
gobiernos nacionales e internacionales nos desean 
vender la idea de aumentar la carga tributaria. 
"Échenle más combustible al incendio y verán cómo 
se apagará". ¿De qué sirve entregarle más fondos a 
este gobierno si ha demostrado que lo poco que 
actualmente recibe no lo puede administrar con 
transparencia? ¿De qué sirve que los países amigos 
nos sigan endeudando si el gobierno no mejora la 
calidad de su gasto público? ¿Para que queremos 
subir la carga tributaria si en los "bajos" niveles 
actuales no se tienen controles de calidad 
adecuados? 

Y mientras tanto, los "cooperantes" le siguen 
dando licor al enfermo alcohólico. Ellos saben 
perfectamente que este gobierno tiene serias debilidades 
administrativas que conducen al despilfarro y a la 
corrupción. ¿Por qué nos siguen prestando dinero? 
Si nuestro país no es capaz de gastar adecuadamente 
los fondos internos o externos, los acreedores 
internacionales tienen la obligación moral de terminar 
con la "ayuda". De no ser así, nos están condenando 
a la ruta que ya siguieron los ahora llamados "países 
pobres altamente endeudados", quienes no pueden 
pagar su deuda extema. En este caso, mejor no me 
ayudes compadre. 



231 



opinión 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 26 de septiembre de 1997 



RAMÓN PARELLADA C. / CEES 



La competencia en defensa del consumidor 



Otra vez se trata de aprobar una ley en defensa 
del consumidor. En realidad, la intención es buena 
pero no es con más leyes y reglamentos que se podrá 
proteger al consumidor sino con más competencia. 

El consumidor no necesita más leyes que las 
que ya existen en la Constitución de la República. 
Más leyes sólo implicarán confusión y mayores 
gastos para su cumplimiento y verificación. Una 
inflación de leyes sólo crea incumplimiento de las 
mismas y al final de cuentas todos estaremos peor 
que antes. 

La verdadera protección al consumidor viene 
de la posibilidad de mayor competencia. Con esto 
no quiero afirmar que debe haber muchas empresas 
para que exista competencia. Basta simplemente con 
que se permita la libre entrada y salida a cualquiera 
que quiera producir y vender un bien o servicio, y 
que se permita la libre importación de bienes. Por 
ello, es muy importante eliminar todos aquellos 
obstáculos que inhiben la competencia, como las 
prohibiciones a producir y vender algunos bienes 
y servicios, prohibiciones a importar ciertos 
productos, cuotas de importación, aranceles, 
trámites engorrosos y costosos para formar 
empresas, leyes y reglamentos especiales, etcétera. 
Por esto es que me parece tan contradictorio que 
estemos promoviendo una ley de protección al 
consumidor, por un lado, mientras que por el otro 
mantenemos aranceles de importación altos e 
incluso prohibiciones de importación a una serie 
de productos que no sólo pueden hacer que los 
precios disminuyan sino que permitirían mejorar 
la calidad del producto terminado. 

Hay dos tipos de competencia, la que vemos y 
conocemos, que es prácticamente la que existe en un 
momento dado en un país, y la que no conocemos 
pero que en cualquier momento puede aparecer, la 



potencial. La más temible para los empresarios es 
la potencial pues amenaza constantemente con 
entrar al mercado y desplazar a los que ya estén 
con mejores productos a menores precios. En todas 
partes, los empresarios conocen los peligros que 
significa la aparición de un nuevo competidor. Este 
simple hecho hace que las empresas sean 
competitivas todo el tiempo y traten de servir al 
consumidor de la mejor manera posible. Por ello es 
que la mejor protección al consumidor es que se 
permita la competencia, en especial la potencial, para 
lo cual hay que eliminar todos los impedimentos 
que mencioné anteriormente. 

La competencia debe ser total; bienes y servicios 
producidos en el país compitiendo con productos 
internacionales importados. Sólo así se podrá 
garantizar que el consumidor haga su elección entre 
los mejores productos producidos a nivel mundial 
y obviamente los menores precios, que también 
serán internacionales. 

Alguno podría argumentar que sería necesaria 
una ley antimonopolio, para garantizar la 
competencia cuando sólo haya una empresa 
ofreciendo un producto. No es así. Si existe la 
posibilidad de que otra empresa pueda entrar 
libremente a producir el mismo producto o algún 
sustituto y si además existe la posibilidad de 
importar libremente ese mismo producto o bien un 
sustituto, entonces no hay nada que temer y no se 
necesita ninguna regulación ni ley antimonopolio. 
El mercado se encarga de eso. Cuando se dan estas 
condiciones y persiste una sola empresa en el 
mercado, es porque no es atractivo para otras 
competir. La que existe está sirviendo bien al 
consumidor. 

Debo reconocer que existen intereses, en todas 
partes del mundo, en crear toda una telaraña de 



232 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -233 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 26 de septiembre de 1997 



RAMÓN PARELLADA C. / CEES 



leyes cuya intención es la protección del consumidor 
pero que en realidad benefician al productor local. 
Esto se ve en Estados Unidos con las excesivas 
regulaciones a algunos productos que ellos importan, 
y que a la vez producen localmente como el resto del 
mundo. Sin embargo, Estados Unidos, por su 
tamaño, tiene una intensa competencia interna y no 
le afecta tanto como a un país pequeño como 
Guatemala. 



Ya es hora de que le demos su lugar al 
consumidor, que permitamos que sea él quien 
decida, quien escoja y quien se beneficie de la 
competencia. Si queremos ayudarlo de verdad, 
entonces eliminemos todos los obstáculos que 
impiden la competencia; no caigamos en el error de 
crear más leyes y regulaciones, que a la larga serán 
un nuevo impedimento para lograr una verdadera 
competencia. 



234 - MERCADOS 



CÓMO FUNCIONA EL MERCADO LIBRE 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 21 de diciembre de 2000 



RAMÓN PARELLADA C. / CEES 



Hacia una sociedad libre y caritativa 



Hace poco vimos cómo el Gobierno decidió 
apretarse el cinturón y reducir sus gastos para que 
el déficit del próximo año no sea tan grande. Esta 
fue una medida sana, aunque para mi gusto todavía 
faltó ser más exigentes y reducir aún más una gran 
cantidad de gastos. Pues bien, desde entonces he 
leído diferentes comentarios en todos los periódicos, 
quejándose de estos recortes al presupuesto. 
También he tenido pláticas con algunos amigos y 
conocidos en las cuales me han indicado que ahora 
los pobres se van a volver más pobres, porque el 
Gobierno ha eliminado ciertos gastos. El panorama 
me lo han pintado tan negro, que da la impresión 
de que por haber hecho estos recortes los pobres se 
van a morir de hambre y Guatemala se va a hundir. 
Quiero invitarles a reflexionar que, en mi opinión, 
todo lo contrario ocurrirá. 

En primer lugar, al pobre no se le ayuda 
regalándole las cosas. Es mejor que el pobre tenga 
oportunidades de trabajo para que por sus propios 
medios pueda salir adelante y mantener a su familia. 
No se debe fomentar la mendicidad perenne si no 
la laboriosidad, responsabilidad y la dignidad de 
las personas. Los recortes en el presupuesto son 
sanos, precisamente porque permiten que el 
Gobierno no tenga que recurrir a financiarse con 
fondos privados que servirán para financiar 
inversiones productivas. Además, al recurrir en 
menor escala a los fondos privados bajarán las tasas 
de interés, lo cual es imprescindible para la 
reactivación económica del país y, por consiguiente, 
la creación de más oportunidades para todos. 

En segundo lugar, no es cierto que el Gobierno 
pueda o deba ser solidario. Una entidad como el 
Gobierno, que recibe sus ingresos en forma 
coercitiva (impuestos) no es solidaria. Para mí la 
solidaridad, que creo que es lo mismo que la caridad, 
sólo puede ser individual y provenir de quien, libre 
y voluntariamente, con sus propios recursos decide 
practicarla. En este sentido, la caridad o la 
solidaridad es una virtud que sólo es posible si 
existe plena libertad. No se puede ser caritativo 
con los recursos de los demás. El Gobierno no puede 



ser caritativo con el dinero de los contribuyentes, 
porque no es dinero del Gobierno y no fue 
adquirido de forma libre y voluntaria. El Gobierno 
tiene clara su función, que es garantizar la vida, la 
libertad y la propiedad. Si el gobierno desvía sus 
ingresos a actividades que no son su función básica, 
entonces está causando daño a la sociedad, pues 
consume recursos que desperdicia, y no vela por 
aquellas condiciones que permitirían una sociedad 
en la que la riqueza se cree espontáneamente 
generando esas oportunidades tan necesarias, 
principalmente para los pobres. 

Finalmente, rechazo completamente la visión 
de los izquierdistas y de muchas personas 
ingenuas que creen porque el Gobierno no 
dedique recursos a los asuntos que ellos 
consideran como socialmente prioritarios, entonces 
nadie lo hará. ¡Qué poca fe en las personas y en 
la libertad! Esto me demuestra que se ve sólo lo 
que se quiere ver, y todas esas cosas buenas que 
el ser humano hace en lo privado, se ocultan. Me 
basta decir que un mundo con menos gobierno 
es un mundo con más personas virtuosas y 
caritativas. Las sociedades más prósperas son las 
que más practican la caridad. ¿Cuántos orfanatos, 
asilos, escuelas, guarderías, centros de 
capacitación, centros de salud, obras, etcétera, no 
son manejados y financiados completamente con 
fondos provenientes de fundaciones particulares? 
Muchísimos, más de los que imaginamos. Hay 
muchas personas con las que convivimos a diario 
que tienen la virtud de ser muy caritativas, y nadie 
se entera de ello, lo cual es todavía más virtuoso. 
Esta es la realidad en que vivimos y la que yo 
considero que es esperanzadora. 

Les deseo a todos una feliz Navidad, y los invito 
a reflexionar sobre la sociedad que queremos tener. 
Yo deseo que Guatemala se convierta en una 
sociedad con menos gobierno y más libertad; o sea 
una sociedad más virtuosa y llena de 
oportunidades. Una sociedad en la que las personas 
sean verdaderamente libres y, por consiguiente, 
dignas y virtuosas. 



Opinión 

DESDE MÉXICO 

PRENSA LIBRE - Guatemala. 



LUIS PAZOS 
Conferenciante mexicano 



El origen del hambre y la miseria 



En la llamada Cumbre Mundial sobre Alimentación 
organizada por la FAO-ONU, celebrada recientemente 
en Roma, se dijo que hay 840 millones de personas 
mal alimentadas en el mundo. Algunos delegados 
hablaron del derecho a una alimentación adecuada, del 
derecho fundamental a liberarse del hambre y para variar, 
culparon a los países ricos de la miseria en los 
subdesarrollados. 

La mayoría de los delegados, enviados con el 
dinero de los impuestos, recaudados por sus 
gobiernos, se reunieron en las noches en los mejores 
restaurantes de Roma para reflexionar sobre como 
saciar el hambre en el mundo. Pero casi ninguno 
señaló las verdaderas causas del hambre: las malas 
leyes puestas en práctica por los gobernantes para 
alcanzar, mantener y concentrar el poder. 

Ninguno de los asistentes a esa reunión aclaró 
por qué en algunos países sobran alimentos, 
mientras en otros hay una escasez crónica, a pesar 
de los enormes recursos naturales con que cuentan. 
En base a las tierras y recursos naturales mundiales, 
se pueden producir alimentos para satisfacer las 
necesidades de una población tres veces mayor a la 
que actualmente existe. 

La escasez de alimentos no es por falta de recursos 
naturales ni de tecnología, sino por leyes que no 
garantizan los derechos naturales del hombre 
productivo, necesarios para iniciar y mantener 
procesos de producción eficientes. Ese fue el caso de 



la Reforma Agraria que sufrió México por más de 
medio siglo. Bajo esa demagógica reforma, se 
repartían y expropiaban tierras al arbitrio del 
funcionario en tumo. En África, las luchas tribales 
y por el poder, son el principal obstáculo a la 
producción de alimentos. 



Las causas del hambre en el mundo están ligadas 
a la proliferación de regímenes estatistas y 
populistas, que con el objetivo de solucionar el 
problema del hambre, crearon leyes que mediante 
expropiaciones o controles de precios, desestimulan 
a inversionistas y productores a dedicarse a la 
producción y comercialización de alimentos. En 
aquellos países donde debido a guerrillas no está 
garantizado el derecho a la vida, las reformas 
agrarias no respetan el derecho de propiedad, o las 
políticas intervencionistas controlan la libertad de 
producir y vender productos básicos, en donde éstos 
hacen falta. En tanto, sobran donde los derechos 
naturales, vida: propiedad y libertad, están 
garantizados y existe un clima de paz. 

Mientras en los países pobres no exista un sistema 
jurídico y político que garantice la propiedad y la 
libertad de producción, de poco servirán las reuniones 
de la FAO para reducir el hambre. Su objetivo se 
limitará, como en Roma, a la organización de costosas 
reuniones y comilonas entre demagógicos discursos 
de gobernantes, en cuyos países no se respetan ni los 
derechos humanos básicos. 



235 



236 - MERCADOS 



COMO FUNCIONA EL MERCADO LIBRE 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 3 de octubre de 1996 



LUIS PAZOS 
Conferenciante mexicano 



La bolsa ¿indicador de progreso? 



Muchos analistas y observadores de los 
fenómenos económicos consideran que la bolsa de 
valores es un indicador de la salud de una economía. 
Y aunque hay algo de cierto en esa consideración, 
no podemos identificar a mediano y largo plazo la 
fortaleza y estabilidad de un sistema económico por 
las alzas o bajas de un mercado bursátil. 

Las llamadas bolsas de valores son básicamente 
un mercado de acciones y obligaciones de las empresas 
y los gobiernos. Los precios de las acciones e interés 
de los papeles que se manejan en las bolsas de valores 
se fijan de la misma forma que el de los chiles, papas o 
naranjas en los mercados tradicionales, es decir, por 
la oferta y demanda de cada producto. 

En el caso de las acciones y valores en la bolsa 
mexicana, aproximadamente un 30% está en manos 
de extranjeros. En muchas ocasiones el alza del 
mercado, más que depender de la visión de los 
mexicanos sobre su economía, obedece a movimientos 
en la bolsa de valores de Nueva York, basados en las 
expectativas de los inversionistas extranjeros sobre 
nuestro país o la influencia de las acciones de las 
empresas estadounidenses. 

A diferencia de los mercados de las naranjas y las 
cebollas, en las acciones y en los valores 
gubernamentales hay muchos que se crean de la noche 
a la mañana, es decir, generan una oferta que no está 
respaldada verdaderamente por activos reales. La 
demanda, por su lado, es inflada muchas veces por el 
exceso de dinero también sin respaldo de bienes y 
servicios. 

Hay miles de millones de dólares en el mercado 
financiero internacional que en segundos cambian 
su ubicación de un país a otro. Ese dinero aumenta 
el valor de las acciones del mercado financiero que 
lo recibe y lo baja de donde se retira. 

En México todavía una pequeña proporción de 
ahorristas invierten en la bolsa de valores. De 91 
millones de habitantes, aproximadamente unos 
150,000 tienen cuentas en casas de bolsa, menos del 
0.2% de la población. En tanto en los Estados 
Unidos hay aproximadamente 51 millones de 



americanos que invierten en la bolsa de valores, de 
un total de 263 millones cerca del 20% de los 
estadounidenses invierten en la bolsa de valores. 

La tendencia en un país es que cada vez mayores 
porcentajes de ciudadanos inviertan en las bolsas 
de valores, pero es importante que se den cuenta de 
los riesgos inherentes a esas inversiones, producto 
de los movimientos erráticos de capitales a nivel 
internacional. También deben analizar los pasivos 
y proyectos de las compañías en que invierten; pues 
aunque algunas empresas a corto plazo arrojan 
grandes ganancias o ciertos bonos devengan altos 
intereses, se trata de empresas y valores chatarras, 
atrás de los cuales no existen suficientes activos que 
lo garanticen. 



Algunos estudiosos consideran las bolsas de 
valores como una manifestación de un capitalismo 
popular, donde millones de ciudadanos participan 
en la propiedad de las empresas a través de la compra 
de sus acciones. Aunque jurídica y económicamente 
es cierta esa afirmación, no es siempre el mejor 
ejemplo de un capitalismo popular, por los riesgos 
y espejismos que crea ese nuevo tipo de inversión 
para los inversionistas medianos y pequeños que 
empiezan a incursionar en esos terrenos. 

En México, paradójicamente, a pesar de que hay 
muy poca población involucrada en el mercado 
bursátil, se le da mayor peso a sus movimientos en 
relación a las expectativas del país que en los Estados 
Unidos, donde existe una mayor proporción de 
ciudadanos involucrados en la bolsa. 

Es deseable y signo de progreso la cada día 
mayor participación de los ciudadanos en los 
mercados financieros, pero puede resultar en 
un fiasco para muchos medianos empresarios 
si en lugar de invertir en sus propias empresas, 
lo hacen en un mercado que en México todavía 
no está consolidado y en el cual sus variaciones 
no dependen de factores internos, sino de 
variables internacionales, de las cuales no 
tenemos control y muy poco conocimiento de 
sus movimientos. 



Opinión 
LOGOS 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 28 de octubre de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



El valor moral de la libre competencia 



En cualquier género de actividad, la libre 
competencia ha permitido producir grandes obras 
de la humanidad. Por ejemplo, la libre competencia 
entre monarcas y entre naciones ha permitido 
producir grandiosas obras arquitectónicas que 
persisten ansiosas de eternidad. He ahí el Partenón. 
La libre competencia entre artistas ha permitido 
producir portentosas creaciones estéticas que 
humillan a la naturaleza. He ahí los últimos cuartetos 
de Beethoven. 

La libre competencia entre científicos ha 
permitido producir intrépidas teorías ante las cuales 
han huido espantados algunos misterios del 
universo. He ahí la mecánica cuántica. La libre 
competencia entre filósofos ha permitido producir 
asombrosas meditaciones sobre los principios 
primeros de todas las cosas. 

He ahíí el inaudito producto intelectual de Manuel Kant. 
La libre competencia entre inventores ha permitido 
producir innovadores recursos tecnológicos que 
vuelven más eficiente la economía. He ahí el 
computador digital. La libre competencia entre 
deportistas ha permitido producir impresionantes 
proezas que descubren fantásticas posibilidades del 
cuerpo humano. He ahí la gimnasia acrobática. La libre 
competencia entre empresarios ha permitido 
producir una cantidad creciente y diversa de bienes 
y servicios que posibilitan optar a una calidad 
superior de vida. He ahí las medicinas antibióticas, el 
teléfono y la energía eléctrica. 

Un ser humano compite cuando actúa con la 
intención de demostrar, sujeto a normas, que en 
determinada actividad posee una capacidad superior 
a la que, en esa misma actividad, poseen otros seres 
humanos. Por ejemplo, compite el boxeador que, 
en la actividad pugilística, actúa con la intención 
de demostrar que posee una capacidad superior a la 
que posee otro boxeador; y para ello se sujeta a 
normas, entre ellas, normas sobre peso del boxeador, 
golpes lícitos, número de rounds y detención de la 
pelea. Un ser humano compite libremente cuando nadie 
ejerce coacción alguna sobre él para impedirle que 
compita. No compite libremente, por ejemplo, el 



boxeador a quien se, le prohibe pelear con 
boxeadores extranjeros. No sólo, hay que 
pretender ser superior. Hay que demostrarlo. Y 
uno de los medios más eficaces para ello es la libre 
competencia. 

¿Puede haber una perfecta libre competencia? 
No la hay, de la misma manera que no puede haber 
una silla perfecta. La libre competencia es un ideal. 
La sociedad que más se aproxima a ese ideal estará 
mejor que la sociedad que menos se aproxima a él. 
Adicionalmente, una cosa no es mejor que otra por 
que es perfecta (pues no hay ninguna cosa perfecta), 
sino porque se aproxima más a la perfección que es 
propia del género al cual pertenece. Una silla es 
mejor que otra, por ejemplo, no porque es una silla 
perfecta, sino porque se aproxima más a la perfección 
propia de la silla (la cual consiste en ser un 
determinado bien mueble con respaldo, diseñado 
específicamente para sentarse en él con tolerable pero 
no espléndida comodidad). 

La libre competencia obliga al ser humano a 
esforzarse por ser mejor para él mismo y también 
para la sociedad. Por esa razón, la sociedad que 
fomenta la libre competencia promueve el uso 
óptimo del más precioso recurso que puede haber: 
el recurso humano. El destino de esa sociedad es el 
progreso y la riqueza. 

La sociedad que no fomenta la libre competencia, 
promueve el desuso del más precioso recurso. El 
destino de esa sociedad es el regreso y la pobreza. Si 
aquello que obliga a que seamos mejores para 
nosotros mismos y para la sociedad tiene un valor 
moral, sin duda la libre competencia posee ese valor 
en alto grado. 

Post scriptum: Es absurdo pretender, como lo 
pretende el presidente del Banco de Guatemala, 
Lizardo Sosa, que la estabilidad monetaria del país 
depende de un incremento de impuestos. Es 
igualmente absurdo pretender, como también 
Lizardo Sosa lo pretende, que el presupuesto fiscal 
se equilibre mediante el aumento de impuestos, y 
no mediante la reducción del gasto público. 



237 



Libre Expresión 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 18 de julio de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



// 



Cómo se f onnan los precios^^ 



¿Quién pone los precios de los productos y de los 
servicios? ¿Es el comprador? ¿Es el vendedor? ¿Es 
un acuerdo entre ambos? Hay gente que habla con 
mucha ingenuidad y demagogia diciendo que los 
avorazados comerciantes son los que ponen los 
precios de los productos por las nubes. ¿Puede un 
comerciante poner el precio que le dé la gana a sus 
artículos de venta? ¿Hace falta que el gobierno esté 
controlando los precios para que los vendedores no 
sean abusivos y suban los precios como a ellos se 
les antoje? 

Hay mucha gente que cree ingenuamente que 
si el gobierno no controlara a los explotadores, 
avorazados y odiados comerciantes e industriales, 
éstos podrían poner los precios que les diera la 
gana. 

En todas estas acusaciones hay mucha 
ingenuidad, demagogia, falta de sentido común y 



desconocimiento de los demás elementales 
principios de la ciencia económica. 

En realidad los precios se ponen por un acuerdo 
tácito entre compradores y vendedores y en dicho 
acuerdo automático, sin palabras ni escrituras, 
entran todos los habitantes de la tierra. No hace 
falta estudiar economía e incluso un analfabeto 
comprende la ley más elemental de cómo funcionan 
los precios en el mercado cuando hay verdadera 
libertad: que en igualdad de condiciones de otros 
factores que entran en juego, cuando un producto 
es muy abundante, automáticamente bajan los 
precios del mismo y al contrario suben cuando este 
producto escasea. Es la ley de la libre oferta y 
demanda, comprendida y aplicada perfectamente por 
campesinos, obreros y vendedores en el mercado, 
aunque nunca hayan escuchado estas dos mágicas 
palabras de oferta y demanda. No existe otro medio 
para poner precio real a los productos y servicios. 



238 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 239 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 28 de febrero de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



La función social del empresario 



Las objeciones a la libertad y responsabilidad 
individual como base para la solución de los 
problemas socioeconómicos vienen con frecuencia 
de prejuicios de tipo moral y religioso. 

Ya se va entendiendo que el sistema de libre 
empresa es más eficiente en la producción de la 
riqueza de todos. Pero todavía hay quienes lo atacan 
como injusto, inmoral. Esto es debido al bombardeo 
ideológico contrario que todos los países han sufrido 
en los últimos ochenta años. 

Cuando se comprendan bien las leyes del 
mercado y se deje actuar sin intervencionismo ni 
cortapisas (lo cual no quiere decir injusticia, ni 
opresión, ni explotación como tantas veces se dice) 
se verá que es la única manera para que los pobres 
salgan de su pobreza y entonces disminuirán los 
prejuicios. 



Una de las fallas que hay que corregir es preferir 
el proteccionismo del papá Estado en lugar de la 
responsabilidad y libertad individual para labrarse 
el propio futuro. 

Todo esto no excluye el bien común ni el 
bienestar de los demás, al contrario, lo promueve, 
aún sin pretenderlo explícitamente. El empresario, 
grande o pequeño, industrial o comerciante, obrero 
campesino, buscando su propio interés y sin pensar 
de manera explícita en el bien de los demás, pero 
que con su empresa, grande o pequeña, sirve bien 
al consumidor, automáticamente está beneficiando 
al cliente, a los demás, y triunfa. 

Y si no lo hace, quiebra. Aquí no son las 
palabras ni las buenas intenciones las que cuentan, 
sino los hechos y los resultados. El pueblo no es 
tonto y sabe premiar con el éxito al competente, y 
castigar con el fracaso al que no le sirve bien. 



CAPITULO IV 



economía nacional 



A. POLÍTICA MONETARIA 

B. política fiscal 

C. COMERCIO INTERNACIONAL 

D. CRECIMIENTO Y DESARROLLO 



A. política MONETARIA 



Opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 26 de octubre de 2000 

Si seguimos como vamos, la cosa va a reventar. 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Dos consideraciones de política monetaria 



HAY DOS CONSIDERACIONES EN LA 

determinación de la política monetaria que conviene 
comentar. La primera es que si bajan los intereses 
algún dinero se irá del país porque la diferencia entre 
las tasas locales y las de EE. UU. que justificó que 
viniera, habrá desaparecido. Además, que ello 
aumentará la demanda y el precio del dólar, 
devaluando el quetzal. Si uno analiza las cifras 
macroeconómicas de corto plazo, parecerá que esa 
teoría es correcta y, por supuesto, algo de verdad 
tiene. 

Pero también hay que tomar en cuenta todo el 
capital guatemalteco que está y sigue saliendo al 
exterior (reservas privadas) porque aquí no se le 
presentan oportunidades de inversión con rentabilidad 
atractiva. Esa ausencia de oportunidades que causa la 
continua exportación de capitales en buena parte se 
debe a las altas tasas de interés, es decir que las altas 
tasas de interés ahuyentan de las actividades 
productivas al capital que más nos interesa, 
contrarrestando en algún grado el efecto señalado en 
el primer párrafo. Por ejemplo, es absurdo pensar en 
proyectos grandes de construcción de vivienda y de 
venta a largo plazo (salvo que se basen en recursos 
propios de quien los desarrolla), porque no hay 
suficientes compradores con suficientes ingresos para 
poder pagar intereses tan altos. Igualmente, muchas 
otras acfividades productivas que no pueden ofrecer 
un rendimiento competitivo si no se financian 
parcialmente con créditos baratos (con palanca). El 
capital que más presto estará en venir es el de nuestros 
compatriotas que por el momento lo tienen a buen 
resguardo. 

Cierto, las altas tasas de interés atraen capital 
golondrina pero ahuyentan capital de inversión 
productiva que genera empleo, aumenta la 
productividad del país, y genera ingresos fiscales. Es 
decir, capital que reactivaría la economía en vez de 
capital "monetario" (por falta de mejor palabra) que 
lo único que mejora son las cifras macroeconómicas 
que tanto apantallan mientras perjudica la economía 



real. La entrada de capital de inversión también 
aumentará la oferta de divisas, aunque quizá no 
tan inmediatamente como aumenta la demanda si 
bajan los intereses. Lo malo es que si se escoge 
proteger la paridad sobre todas las demás 
consideraciones, se está escogiendo impedir la 
reactivación económica, deteriorar el déficit fiscal y 
del Banguat, perder competitívidad y una eventual 
mayor devaluación. A ello hay que agregar que el 
intento de mantener paridad reduciendo la liquidez 
del sistema con deuda del Banguat crea una pirámide 
que recuerda AUTOCASA que pagaba vencimientos 
e intereses emitiendo más deuda. Por último, es 
cierto que la baja de interés por parte del Banguat y 
Gobierno aumentaría la liquidez bancaria porque 
los bancos invertirían menos en instrumentos del 
Banguat, pero si la baja de intereses aumenta de 
demanda de dólares ello, a su vez, retiraría liquidez. 



La segunda consideración que distorsiona la 
política de tasas de interés, es que se toma como interés 
de corto plazo lo que se paga por reportos. 
Consecuentemente, cuando la tasa de reportos baja, 
da la impresión de que los intereses bajaron. Es cierto 
que lo que se paga por reportos se calcula 
porcentualmente, y que el porcentaje es distinto según 
el tiempo entre compras, pero ello no lo convierte en 
interés de crédito propiamente dicho. No todo lo que 
se calcula porcentualmente es interés, por ejemplo, el 
IVA, las comisiones de venta de bienes o servicios, las 
primas de seguros, etc. Si fuese tasa de interés, habría 
alguna correlación entre los reportos con los intereses 
también de corto plazo de los Certibonos y los CDFs 
del Banguat, y con los intereses de todas las demás 
operaciones crediticias, comerciales e industriales de 
corto plazo. Para evitar la confusión, hubiese sido 
mejor llamar a lo que se paga por reportos "prima", 
pero ya es muy tarde. Lo importante es no afectar la 
política monetaria considerando esas "primas" que se 
gastan para llenar el requisito legal de encajes y que 
no tienen la naturaleza de interés, como si fuesen tasa 
de interés. 



245 



246 - ECONOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA MONETARIA 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 9 de noviembre de 1995 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Los intereses y la inflación 



El tema de los altos intereses y la inflación 
merece mucha atención porque debido a ellos 
muchas familias viven hacinadas en una misma 
casa, las oportunidades de empleo son escasas con 
los consecuentes bajos salarios y los ingresos 
fiscales son bajos debido a la supresión de 
actividades productivas. Todo el gasto en los fondos 
sociales no compensan lo que se deja de producir 
por culpa de los altos intereses. 

Las altas tasas de interés que ha causado el 
Gobierno ha sido una política suicida que el 
próximo Gobierno tendrá que corregir pronto o 
también fracasará. 

Para apreciar el efecto, tómese en cuenta que 
Guatemala construye solamente 6,000 casas por 
año, mientras en Costa Rica 27,000; el Salvador 
18,000; Honduras 12,000. En este rubro también 
hemos llegado a la cola. Las tasas de interés reales 
en esos países son mucho más bajas. En Guatemala 
hay un déficit de vivienda que la Cámara de 
Construcción calcula en cerca de un millón. 

Por ello es muy grave para el país que el Gobierno 
considere (PRENSA LIBRE, Nov.6) que bajar las 
tasas de interés produciría recesión económica y 
que, consecuentemente, no conviene bajarlas. Por 
el contrario. La historia nos enseña que las épocas 
más largas de bajos intereses han coincidido con 
épocas de mayor estabilidad monetaria. 

Sobre el tema monetario las confusiones 
abundan. Si sorpresivamente se le preguntara a 
alguien si una alta tasa de interés fomenta la 
inversión, no sería raro que conteste que sí. 
Obviamente, se estaría confundiendo ahorró con 
inversión porque si la pregunta se hace de otro 
modo, preguntando si obtener créditos con altas 
tasas de interés fomenta la inversión o la desalienta, 
la respuesta es, evidentemente, que la desalienta. 

Es más, cuando un Gobierno (como el de 
México o el de Guatemala con sus CDP's o 
CENIVACUS) con objeto de conseguir dinero eleva 
las tasas por encima del rendimiento normal de las 
inversiones productivas, lo que logra no es ahorro 
sino consumo de ahorro a través de inversiones 
financieras que precisamente desplazan recursos del 
campo productivo, a consumirlo pagando gasto 
corriente o servicio de deudas anteriores. 



El ahorro lo constituyen los saldos en caja que 
se tienen para eventualidades o que se están 
acumulando con algún propósito que no es 
precisamente el de lucrar como inversionista, y por 
lo tanto no es muy susceptible a la tasa de interés. 
Se ahorra aún cuando el interés real es negativo. 
Desde luego, el propietario evidentemente va a 
tener sus ahorros donde le rinde más, aunque ello 
no sea su principal propósito. 

Por el contrario, el inversionista generalmente 
es un deudor neto y, por lo tanto, es estimulado 
con bajos intereses. Hasta el banquero, como 
inversionista, es un deudor neto. 

Cuando el Gobierno emite bonos para desviar 
el dinero de los ahorrantes hacia sus arcas, los 
bancos se ven obligados a subir sus tasas de interés 
para conservar sus clientes. Los gobiernos pueden 
pagar más que los bancos, porque sus ingresos son 
coercitivamente obtenidos, es decir, no se originan 
en transacciones voluntarias. En el mercado, por 
el contrario, los clientes pueden y por necesidad se 
abstienen de comprar bienes o servicios cuando los 
precios suben a tal grado que representan un alto 
costo de oportunidad en términos de otras 
satisfacciones de mayor prioridad. La captación de 
recursos para cubrir el gasto corriente del Gobierno 
claramente desvía y sustrae el ahorro de lo que es 
inversión productiva y lo convierte en inversión 
financiera no productiva, lo que llamaron en 
México capital golondrina. 



Es así que el tope de la tasa de interés que 
pueden pagar los bancos, en ausencia de la 
participación de los gobiernos en el mercado, lo fija lo 
que las actividades productivas pueden pagar 
vendiendo sus productos en un mercado 
competitivo. En el mercado existen muchas 
fuerzas que impiden simplemente cubrir cualquier 
tasa de interés. Qué fácil sería hacerse millonario 
si los precios fuesen arbitrariamente establecidos 
para cubrir cualquier costo, como los altísimos 
intereses que competidores del exterior no tienen 
que pagar. 

Hay dos grandes factores que tienen al cuello 
a los guatemaltecos: las altas tasas de interés y la 
imposibilidad de integrarse a la revolución 
informática y de comunicaciones. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE -Guatemala, 3 de octubre de 1 999 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 247 
MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Impongamos disciplina monetaria 



Para imponer disciplina monetaria no hay que ser sabio. 
Simplemente hay que remover el obstáculo que la evita 



REALMENTE NO TIENEN TODA LA culpa de 
nuestra mediocridad y pobreza los funcionarios que 
circunstancialmente les toca ejercer el poder para 
determinar la política monetaria y económica. Ellos 
y ellas están legítimamente desempeñando un cargo 
lo mejor que pueden. Las leyes les encargan una 
misión imposible: sustituir al imperfecto "mercado" 
con su imperfecta discreción y comprensión del 
vasto y complejo fenómeno que es la economía. 

La sabiduría consiste en ser lo suficiente 
humilde para no pretender saber más que el 
mercado. Pero si los funcionarios practicaran esa 
humildad, no los considerarían idóneos para el 
cargo. Es por eso que estamos ante un problema, 
pues para ser seleccionado para esos cargos se 
necesita ser lo suficiente ingenuo para no darse 
cuenta de la pretensión de la legislación, legislación 
que los diputados han hecho y el presidente 
refrendado, sin la menor idea de lo que han hecho. 
Claro, con buena intención. 

La mayoría de banqueros centrales se 
sorprende cuando logran comprender que las 
bancas centrales que dirige no son necesarias en 
lo más mínimo. De hecho, el mundo funcionó por 
milenios sin bancas centrales, y donde no existe 
política monetaria, como en Argentina, Bulgaria, 
Hong Kong, han tenido ejemplar estabilidad 
monetaria, sin excepción. Tampoco hay un solo 
caso de crisis de divisas donde ésta ha estado libre. 
En cambio, la desgracia más grande que han 
tenido la mayoría de países ha sido la destrucción 
de sus monedas por las bancas centrales, con las 
clásicas inflaciones Latino-Americanas, que serían 
ridiculas si no hubiesen sido trágicas. Esas 
inflaciones no podrían haber ocurrido en ausencia 
de bancas centrales que prohibieran a los 



habitantes recurrir a otras monedas para 
salvaguardar sus patrimonios y efectuar sus contratos. 

Las desgracias en vidas y fortunas causadas por 
bancas centrales dejan chiquitas a las causadas por 
terremotos y huracanes. Sin embargo, las bancas 
centrales son como de teflón: todo se les resbala y 
no importa que a pesar de que su principal función 
es mantener el poder adquisitivo de la moneda, 
cuando fracasan culpan al comercio, a la industria, 
y a los especuladores. Hoy día todo lo que intentan 
les resulta mal, pues siguen arruinado la economía 
sin darse cuenta de lo que han hecho y aún creen 
que lo hacen de maravilla. 

La culpa la tiene el pueblo que les ha encargado 
una misión imposible a través de las leyes. Su 
pecado es creer que saben lo suficiente para cumplir 
semejante misión. El remedio es derogar el 
monopolio destructivo (ley de moneda de curso 
forzoso) porque para destruir una moneda es 
necesario prohibir a los habitantes usar cualquiera 
otra para sus depósitos, transacciones y contratos 
(como hoy se recurre, aún ilegalmente, al dólar). 
Como nosotros nos hemos prohibido a nosotros 
mismos usar otras monedas, no nos podemos 
quejar. Eliminar la prohibición impone disciplina a 
una banca central, ya que desde su origen, en 
Inglaterra, fue para evitar esa disciplina que se 
estableció la moneda de curso forzoso. Sin 
monopolio la banca central se portaría bien para 
no quedarse de adorno mientras su moneda pierde 
valor. Se lograría lo que se pretende con la 
dolarización, sin perder soberanía. ¿Dónde está el 
partido político que prometa devolver su libertad a 
los habitantes y derogar la ley de moneda de curso 
forzoso? 



248 - ECONOMÍA NACIONAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 13 de agosto de 2000 
¿No estaríamos mejor sin banca central? 



POLÍTICA MONETARIA 
MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Bancas centrales, causantes de pobreza 



LA TASA DE CAMBIO no la fija el mercado. 
Está manipulada por el Banguat en el "corro de 
calce" que es el sistema computarizado privado 
SINEDI, en el que se negocian divisas pero sin 
puja. (El Banguat lo desnaturalizó al quitarle 
secretividad y algunos lo abandonaron por esa 
razón). Cuando al Banguat no le gusta que suba 
el precio del dólar, vende reservas, y cuando no le 
gusta que baje, compra divisas. Es decir, vende 
abajo del precio de mercado y compra arriba del 
precio de mercado. Pierde en ambas direcciones. 

Su intervención subsidia a unos a sacrificio de 
otros. Últimamente ha subsidiado a exportadores y 
la prueba es que las reservas internacionales van en 
continuo aumento a costillas del costo de vida de los 
guatemaltecos. (Claro, si el Banguat baja la tasa de 
cambio, y no los intereses, a los exportadores los 
crucifica. Es un jueguito peligroso en el que el 
gobierno no debería estar. Los países que ya no tienen 
política de banca central no sufren los efectos de esas 
distorsiones.) 



La tasa de interés tampoco la fija el mercado. 
Desde 1991, cuando el Banguat entró al mercado 
pujando intereses colocando Cenivacus hasta 33%, 
comenzó una recesión que no ha terminado, reflejada 
en cuantiosas pérdidas de patrimonios, desempleo y 
ruina de muchos honrados guatemaltecos. Además, 
impide resolver el problema de vivienda y baja la 
capacidad tributaria de la población. Cuando ya por 
el 96 la economía comenzaba a reactivarse con la baja 
de intereses a niveles razonables, en agosto del 98 el 
gobierno entró nuevamente al mercado con fuerza 
pujando tasas otra vez para arriba, para que no se 
"calentara" la economía. 



Los costos sociales de manipular tasas de 
interés y de cambio son incalculables. Con 
confianza afirmo que las dos crisis que nos han 
empobrecido en los ochenta y los noventa, no 
podrían haber ocurrido en ausencia del Banguat. 
Fue el Banguat quien no comprendió el efecto de 
la inflación que había causado al terminar la 
década de los setenta, la cual obligaba a un pequeño 
ajuste en la paridad. Como no lo reconoció a 
tiempo, la discrepancia entre el quetzal y el dólar 
fue aumentando y prefirió el Banguat incurrir en 
la enorme deuda extranjera, para vender dólares 
abajo de su precio real. La inevitable devaluación 
del Quetzal fue tanto mayor. 

La verdad es que la innecesaria e inconsulta 
intervención del Banguat ha causado grandes daños 
irreparables que no podrían haber ocurrido en su 
ausencia porque nadie más puede salir a pujar las 
tasas de interés a esos niveles sin quebrar. Nadie más 
puede subsistir comprando dólares arriba de su precio 
y vendiendo abajo. Sin bancas centrales las inflaciones 
de América Latina no podrían haber ocurrido porque 
nadie más puede impedir a la gente que ponga sus 
ahorros a buen resguardo en otra moneda, cuando 
se deteriora la propia. 

La moneda y la banca nacieron privada y 
espontáneamente hace siglos. Operaron y aún operan 
en algunos países regidas por el Código Civil y 
legislación común sin la interferencia en la política 
monetaria por parte de los gobiernos. Los bancos 
privados actuando bajo los constreñimientos propios 
del mercado nunca podrían causar tanto daño como 
las bancas centrales. Ante la historia de sus carísimos 
desaciertos, surge la pregunta, ¿no estaríamos mejor 
sin banca central? 



ÁNGKL RONCKRO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 249 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 1 5 de agosto de 1 999 
La dolarización no es sólo bondades. 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿Dolarizar? 



LA DISCUSIÓN SOBRE dolarizar demuestra 
que ya hay más comprensión sobre el tema 
monetario que hace veinte años, cuando la 
incomprensión del tema hizo posible la década 
perdida de los ochenta y la consecuente deuda 
externa e interna del gobierno y del BANGUAT que 
aún causa tantos problemas. La década de los 
noventa se perdió por la increíble ignorancia de las 
autoridades monetarias de que altos intereses son 
recesivos y devastadores. Si acaso dolarizamos sin 
flexibilidad laboral, ni migratoria, ni bancaria, 
nuevamente aprenderemos las consecuencias 
después de sufrirlas. 

Hoy casi todos estamos a favor de los objetivos 
siguientes: 1) estabilidad cambiaria, 2) estabilidad 
monetaria, 3) libertad de cambio, 4) bajas tasas de 
interés y, 5) eliminar el déficit fiscal. Ahora se trata 
de una discusión sobre medios y no sobre objetivos. 
Es cierto que con dolarización se logra el primer 
, objetivo de eliminar el riesgo cambiario, pero no se 
'? logran los cuatro restantes. A su vez, se agravarán 
algunos problemas y surgirán otros, dependiendo 
de medidas complementarias en otros órdenes. Por 
ejemplo, si se flexibiliza el mercado laboral, si se 
permite la entrada de la banca extranjera, si el 
gobierno elimina el déficit fiscal el desacuerdo sobre 
dolarización depende de supuestos institucionales 
y por lo tanto conlleva mezcla de juicios políticos 
con económicos. 

En 1968 escuché a quien en ese momento era 
el más popular parlamentario inglés, Enoch 
Powell, preguntarle al famoso economista Milton 
Friedman si su recomendación sobre política 
monetaria consideraba lo políticamente factible. 
Al responder afirmativamente, Powell le dijo algo 
así: "cuando pregunto a Milton Friedman quiero 
oír la verdad económica porque en eso le concedo 
autoridad. Si su opinión está tamizada por juicios 



políticos deja de tener valor para mí porque en 
política no le concedo autoridad. En política el 
experto soy yo". 

La dolarización no es sólo bondades, pues 
tendría consecuencias indeseables debido a la rigidez 
laboral, la poca versatilidad de nuestra economía y 
los problemas migratorios propios de un país chico 
y no es necesaria porque 1) ya hay consenso sobre 
los objetivos monetarios, 2) el déficit no lo cura la 
dolarización: es casi una ley natural que el déficit 
será igual a la capacidad de crédito del gobierno. 
(Ojo: un beneficio, caro por cierto, es que el déficit 
ha evitado Lcvialán). 3) Ya la Constitución prohibe 
al Banguat prestar dinero al gobierno. 4) La 
dolarización no evitaría los altos intereses mientras 
Finanzas salga al mercado ofreciendo 15%, aunque 
sea en dólares. 5) El "riesgo país" depende de otros 
factores (dificultad de hacer valer contratos) y se 
paga aun dolarizados. Lo que a mi juicio impide la 
pronta corrección monetaria son dogmas que 
perduran respecto a tasa de cambio, las reservas, y 
las devastadoras tasas de interés. 

Conviene al país la tasa flotante (libre) porque 
es un amortiguador. Por ejemplo. Ahora con la caída 
simultánea de los precios del café, azúcar, hule y 
merma bananera, la tasa fija hubiese incrementado 
aún más el desempleo. El amortiguador ha servido 
para atenuar la recesión, porque ante un caída de 
ingresos de exportación, los salarios nominales no 
se pueden ajusta r pero los reales sí, a través de la 
tasa de cambio. Dolarizados hubiese ocurrido una 
depresión aún más seria que la que ha causado el 
gobierno con las altas tasas de interés. 

No estoy a favor de dolarizar porque no pierdo 
la esperanza de que podemos y debemos liberar el 
cambio, arreglar nuestros problemas y porque me 
cae mal esc tipo de sumisión. 



250 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA MONETARIA 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 17 de diciembre de 2000 
En este caso, el proyecto de ley puede destruir la bolsa. 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



El asesinato de la bolsa de valores 



IR ADQUIRIENDO UNA MENTALIDAD y 
modalidades modernas es un proceso lento y costoso. 
En cuestiones bursátiles se ha venido avanzando poco 
a poco, y así como los procedimientos de privatización 
en Guatemala no siguieron los modelos estatistas de 
la mayoría de otros países y hoy tenemos el orgullo 
de que se citan como ejemplares, también la Bolsa fue 
hecha con la mentalidad de un verdadero mercado, y 
no como la de Costa Rica o España. 

Para nuestra desgracia, nunca falta quienes, 
cuando llegan al poder, imprudentemente se sienten 
iluminados y usan el poder para intentar conformar 
el mundo al modelo que comprenden. Ahora se 
presenta un nuevo proyecto de Ley de Mercado de 
Valores a los diputados para su obediente aprobación. 
Los diputados deberían, primero, ir a la bolsa para 
ver si lo que les cuentan los funcionarios del ministerio 
es cierto, porque el caso es serio ya que una ingenua 
imprudencia, en este caso el proyecto de ley, puede 
destruir la bolsa. La iniciativa surge del error de creer 
que las dificultades de algunas financieras se debieron 
a la falta de regulación de las bolsas. Hubo varias 
causas, siendo la principal la súbita alza en las tasas 
de interés causada por el gobierno en el segundo 
semestre del '98, que colocó a muchos negocios y no 
solamente a las financieras, en situación de iliquidez y 
en ciertos casos de insolvencia. 

Hay una confusión generalizada respecto de la 
naturaleza de las bolsas. Las bolsas no captan 
dinero, no compran ni venden acciones y su 
objetivo no es lucrativo. Sus ingresos provienen de 
cobros que hacen a los socios (corredores) para 
cubrir los gastos de prestarles los servicios. Los que 
hacen los negocios son los propietarios de valores 
que encargan a los corredores que vendan y 
compren. 



Basta ver el grueso al proyecto para que 
cualquiera que entienda de bolsa sepa que no sirve. 
Por ejemplo la lista de requisitos de capital que debe 
reportar una casa de bolsa diariamente (¡!) es unas 
15 veces más larga de lo que exige la ley en los 
mercados más grandes. 



Se pretende establecer que una agencia mixta, 
creada por el gobierno con fondos de los 
contribuyentes (QlOmm) que custodie los valores, 
lo que será otra innecesaria burocracia. Eso es 
ingenuamente inconstitucional, pues a nadie se le 
puede obligar guardar sus posesiones en agencias 
del gobierno. 



Las bolsas existen en el ejercicio de varios 
derechos muy fundamentales garantizados en la 
Constitución, como son el derecho de propiedad, 
cuyo derecho se ejerce comprando y vendiendo lo 
propio; el derecho de reunión privada; el derecho 
de libre expresión y otros. 



La Organización Internacional de Comisiones 
de Valores, que agrupa a los reguladores del mundo, 
recomienda la autorregulación porque nadie puede 
ser más celoso del comportamiento y prestigio de 
una Bolsa que quienes dependen de ella. 



Una palabra de cautela a los diputados: el asunto 
es complejo y deben ser los diputados mismos los que 
tomen la iniciativa de indagarse bien, oyendo a quienes 
operan en bolsa y otras personas distintas a los 
funcionarios que llevan el proyecto al Congreso, ya 
que éstos últimos ni siquiera escucharon a las bolsas. 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 14 de mayo de 1998 



FEDERICO lAUER ROORkíUEZ 



Rosalína Tuyuc versus Milton Friedman 



Hace unos ocho años, dos turistas europeos veían 
desde su hotel un desfile militar, con motivo de 
celebrarse las fiestas de independencia de su país 
anfitrión en Latinoamérica. Durante una hora vieron 
pasar una cantidad enorme de tropas de infantería, de 
la armada, de la marina, y vieron desfilar tanques y 
camiones con pertrechos de guerra. Cuando el desfile 
militar ya iba a terminar, varias cuadrillas de aviones 
de combate sobrevolaron a la multitud, que con 
asombro admiraba tan impresionante despliegue de 
poder destructivo, pero los dos turistas pudieron 
observar algo extraño en el desfile. Al final de tan 
impresionante despliegue militar marchaban 
solemnemente cuatro caballeros vestidos de traje gris, 
camisa blanca y corbata azul, por lo que, intrigado, 
uno de los turistas le preguntó a un local acerca de la 
identidad, de esos cuatro caballeros. Esos cuatro son 
banqueros centrales y su poder de destrucción es superior a 
todo lo que vimos en el resto del desfile, contestó el 
ciudadano local. 

Efectivamente, en casi toda Latinoamérica se 
utilizó el poder del banco central de adulterar la 
moneda con el fin de financiar el gasto público. La 
magnitud del daño causado es incalculable, pero sí 
podemos afirmar que una de las causas principales 
de la pobreza en Latinoamérica ha sido ese impuesto 
irresponsable llamado inflación. 

Los gobiernos populistas, interpretando a 
Keynes, empiezan por gastar más para estimular la 
demanda, generar empleo y crecer mediante un 
déficit fiscal financiado con emisión monetaria. Esto 
es posible cuando los bancos centrales carecen de 
autonomía, pues de esa manera es fácil sacarlos de 
su misión. Dicha emisión genera inflación a lo que 



el Gobierno responde con precios tope y control de 
cambios; en muy poco tiempo, la aparente euforia 
económica se vuelve carestía, colas, quiebras en el 
sector privado, desempleo y todos los males sociales 
imaginables. 

Ya decía Marx que para corromper a la sociedad 
lo más fácil era adulterar su moneda. Doña Rosalina 
Tuyuc, diputada del FDNG, cuyo candidato 
presidencial fue un experto en hacer travesuras 
monetarias, propone en un artículo publicado en 
Siglo Veintiuno el 30/4/96 volver a dotar de esa 
capacidad destructiva al BANGUAT. En la última 
reforma constitucional, y para quitarle el poder al 
Estado de adulterar la moneda, se aprobó una 
enmienda que es motivo de orgullo para casi todos 
los guatemaltecos, la cual prohibe al BANGUAT 
otorgar créditos al Gobierno central. En la Comisión 
Multi partidaria, doña Rosalina propone quitar esa 
prohibición con el pretexto de buscar el bien común, 
abriendo de nuevo las puertas al dragón keynesiano 
de la inflación. 

Es increíble que sea el FDNG el que proponga 
una fórmula que a los primeros que castiga es a los 
pobres, siendo éste un partido de izquierda. Le 
recuerdo a doña Rosalina la inflación del 90 
(superior al 60 por ciento) causada por la 
irresponsabilidad de un amigo íntimo de Vinicio que 
presidía el BANGUAT. 

La próxima semana analizaré los argumentos 
de doña Rosalina, pero para mientras les dejo una 
frase de Milton Friedman (Nobel de Economía en 
1976): La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno 
estrictamente monetario. 



251 



252 - ECOMOMIA NACIONAL 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 4 de diciembre de 1998 



POLÍTICA MONETARIA 
FEDERICO BAUER RODRÍGUEZ 



El ahorro interno y la bomba monetaria 



En mis últimas columnas, traté de analizar el 
desenvolvimiento del panorama macroeconómico 
para Guatemala de las últimas tres décadas. 

Las premisas en las que baso mi tesis sobre el 
crecimiento económico de nuestro país, son las 
siguientes: 

1. El crecimiento económico de un país está sujeto 
a la capitalización del mismo y al mejoramiento de 
su capital humano para explotar mejor sus ventajas 
comparativas. 

2. La capitalización de dicho país puede provenir 
de recursos externos o del ahorro interno. 

3. La capitalización vía recursos externos está 
sujeta a las vicisitudes de los mercados mundiales y 
no se puede contar con ella en el largo plazo. 

4. La capitalización vía préstamos del exterior 
está siempre condicionada a los caprichos de la 
burocracia internacional y es, además, una manera 
vergonzosa de progresar económicamente (además, 
cuestiono su efectividad). 

5. La capitalización vía ahorro interno, es la 
única propuesta que no sólo es digna sino que es 
eficientea largo plazo. 

6. La condición sine qua non para que haya ahorro 
interno es que la moneda en la cual el público va a 
ahorrar no sea adulterada. La tasa de inflación es 
exactamente igual a la tasa de adulteración que una 
moneda sufre en un período dado. 

7. La misión de un banco central es preservar el 
valor interno de la moneda que emite; el rendimiento 
de las autoridades monetarias está en una razón 
inversa a la tasa de inflación de la moneda que emiten. 



Conclusiones: 

En Guatemala, para obtener un crecimiento 
económico apreciable necesitaríamos contar con 
una política monetaria que nos dé una tasa de 
inflación del dos por ciento anual como máximo, 
para lo cual el BANGUAT debería redefinir su 
misión y la Junta Monetaria ser integrada por 
personas que no tengan ningún conflicto de 
intereses y que, además, sean responsables de la 
efectividad de dicha política monetaria. Esto significa 
reducir la injerencia del Ejecutivo a cero y 
remunerar a los integrantes de la Junta Monetaria 
con base en rendimientos. Por supuesto que una 
tasa de inflación superior al cinco por ciento los 
haría acreedores a la inyección letal. 

Durante los últimos 25 años, el 99.9 por ciento de 
los ahorrantes han tenido tasas reales inferiores a la 
inflación, y esta tendencia tenemos que revertiría si 
queremos estimular el ahorro interno. En Chile, para 
volver al ejemplo neoliberal, iniciaron una reforma 
provisional hace más de 15 años y hoy tienen ahorrada 
una suma superior al 70 por ciento del PIB, esperando 
llegar al 90 por ciento para el año 2002. El PIB per 
cápita en Chile es casi cuatro veces el de Guatemala. 
Los países más competitivos del mundo son: EUA, 
Singapur, Hong Kong, Finlandia, Noruega, Holanda, 
Suiza, Dinamarca, Japón, Canadá, Reino Unido, 
Luxemburgo, Nueva Zelanda y Alemania; todos ellos 
cuentan con tasas de ahorro superiores al resto del 
mundo, especialmente Suiza, Singapur, Reino Unido, 
Holanda y Estados Unidos, quienes cuentan con 
fondos de previsión social de capitalización individual 
que superan al 50 por ciento de sus respectivos PIB. 



Opinión 

DE MIS NOTAS 

SIGLO VEINTIUNO -Guatemala, 15 de abril de 1999 



ALFRED KALTSCHUnr 



De por qué mejor dólares en vez de quetzales 



En un interesante artículo escrito por Giancarlo 
Ibargüen, en relación con las ventajas que tendría para 
Guatemala si nuestra economía se dolarizara, es decir, 
si esa moneda se convirtiera en la moneda de curso 
legal en nuestro país, se vuelve a reiterar lo que ya 
todos sabemos por experiencia propia: que nuestra 
economía está cada día más dependiente del dólar. No existe 
un solo renglón de nuestra economía que no gire 
alrededor del dólar. Todos pagamos nuestros alquileres, 
carro, maquinaria, equipos, préstamos, compra y venta 
de bienes raíces y la mayoría de materias primas, en 
dólares. 

Esta realidad neutraliza los argumentos de un 
funcionario del Banco Mundial, quien se mostró 
escéptico sobre la posibilidad de dolarizar las 
economías de la región, argumentando que debe 
analizarse el renunciar para siempre a la política monetaria 
y someterse uno al mismo régimen que tiene una economía 
sujeta a sacudidas que son muy diferentes. 

La realidad incontrovertible es que, de hecho, 
estamos sujetos permanentemente a las variables del 
dólar. La mejor prueba de ello es que toda nuestra 
economía gira alrededor del dólar, pero con la 
desventaja de enfrentarla con una política 
sumamente errática, causante de los altos promedios 
inflacionarios que han hecho posible que el quetzal 
pierda su valor en un 50 por ciento cada 3 años. 
Algo que al dólar le tomaría 30 años. 

Una encuesta entre 34 economistas de Nueva 
York, Londres, Brasil y Argentina, encontró una 
gran divergencia entre los especialistas, sobre la idea 
de adoptar el dólar como moneda en las economías 
latinoamericanas. Once de los entrevistados 
opinaron que la dolarización sería una opción 
bastante negativa para las principales economías de 



la región, mientras que otros 10 la consideraron 
altamente positiva. Los otros 13 opinaron que sería 
neutral. Aquellos que favorecen el anclaje al dólar 
dijeron que podría ser el paso más positivo para la 
estabilidad económica de la región, poniendo fin a 
décadas de tramar regímenes monetarios. 

Muchos argumentaron que la única manera de 
garantizar la responsabilidad económica a largo 
plazo sería el renunciar definitivamente al control 
de la política monetaria. La dolarización eliminaría, la 
posibilidad de que los gobiernos engañen a la gente 
imprimiendo dinero, dijo el economista argentino 
Marcelo Romano. Es la moneda en la que la mayoría 
de los latinoamericanos tienen sus ahorros, así que si los 
gobiernos desean ser serios a largo plazo, deberían adoptar 
el dólar, agregó. 

Economistas argentinos dicen que toda América 
Latina necesita la política corset del dólar. Arguyen 
que adoptar el dólar obligaría a los gobiernos a 
realizar dolorosos cambios económicos para mejorar 
la competitividad de nuestros países. 

Y es que tienen razón. Los pros a favor de una 
plena dolarización son abundantes: Mantenimiento 
del poder de compra y ahorro de los guatemaltecos. 
Eliminación del riesgo cambiario y del riesgo-país. 
Desaparición de la influencia de los criterios políticos 
en la fijación de la paridad. Mayor disciplina en el 
gasto público: Desaparición del vínculo entre riesgo 
político y crisis económica. Convergencia de la 
inflación y las tasas de interés a los niveles 
estadounidenses. Mayor integración regional con 
Estados Unidos y, desde luego, eliminación del costo 
de mantenimiento de un banco central. 

¿Qué estamos esperando? 



253 



254 - ECOMOMIA NACIONAL 



POLÍTICA MONETARIA 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 9 de noviembre de 2000 



ALFRED KALTSCHMITT 



El FMI no nos prestará dinero ¡Qué bueno! 



Me siento a tomar el descanso en compañía de 
Siglo veintiuno, y al leer el titular que destaca el martes 
pasado, logra súbitamente levantarme el ánimo en 
un santiamén. ¿Y cuál es la buena noticia? ¡El fondo 
Monetario Internacional niega ayuda económica al país! 
Algo que en términos sencillos significa: ¡Que no 
nos van a prestar más plata para incrementar la 
deuda extema del país! ¡Gracias Oh magnánimos y 
altruistas burócratas de ese organismo prestamista 
internacional, por no otorgamos más créditos que 
endeuden a los hijos de nuestros hijos. 

Desde que el FMI se reinventó saliéndose de su 
original misión, que era la de promover el comercio 
y el desarrollo de una economía mundial desgarrada 
por dos décadas de depresión y guerra bajo el sistema 
de cambios fijos establecido en el acuerdo de Bretón 
Woods, está en problemas. La razón de ser del FMI 
era hacer préstamos a corto plazo a naciones con 
problemas temporales de balanza de pagos. En esos 
años de postguerra quizás fue positivo. Pero desde 
1970 el mundo abandonó ese acuerdo favoreciendo 
el sistema actual, donde el valor de las monedas lo 
fija el mercado. En lugar de cesar operaciones de 
los burócratas inventaron una nueva misión: 
aportar los llamados préstamos para ajustes estructurales 
a países que estuviesen endeudados. Estos 
préstamos se hacen bajo la condición de que los 
países receptores tomen medidas para reducir su 
endeudamiento (¡qué contradicción!), a menudo 
aumentando impuestos y acompañado de otras 
camisas de fuerza impuestas por el FMI. 

Pero resulta que según Gregory Fossedal, un 
destacado experto sobre el FMI, "casi todas las 
grandes crisis cambiarlas y bancarias de los últimos 
8 años han ocurrido bajo condiciones de estrecha 
vigilancia del FMI. Estas incluyen la crisis de México 
en 1994, del África en 1995, y de Tailandia, Corea 
del Sur y Malasia". 

A nivel local, ya todos sabemos de lo que se trata. 
Los políticos quieren más plata para aumentar el 



gasto público para financiar proyectos generalmente 
mal administrados, ineficientes e inefectivos que a 
la larga resultan caros pero muy convenientes para 
darle plazas de trabajo a los correligionarios del 
partido de tumo; amén de ser una rica fuente para 
la corrupción y los malos manejos. 



El atractivo del déficit es que les permite a los 
políticos de tumo endeudarse con miles de millones 
de quetzales más del gasto pidiendo para después 
pedir prestado a entidades como el Fondo Monetario 
Internacional. Según ellos, con bajas tasas de interés 
y a largo plazo. En realidad es endeudamiento que 
tendrá que pagarse con instrumentos de altas 
pérdidas cuasifiscales como las OMA; Operaciones 
de Mercado Abierto, y similares, que a su vez 
generan inflación, devaluación de la moneda 
(sobrevaluándola) y por supuestos, incremento de 
impuestos. 

El Fondo Monetario Internacional tiene una 
larga lista de países endeudados. Las condiciones 
que imponen son inflexibles. Por ejemplo, en el 
caso de Guatemala, insisten en obligar al país a llegar 
a una carga tributaria del 12 por ciento en relación 
con el Producto Intemo Bmto. Como dice el Muso 
Ayau: "Se cuidan de no decir que ya Guatemala 
sobrepasa el 12 por ciento si sumaran todos los 
demás impuestos que se tiene que pagar en adición 
al Impuesto sobre la Renta". 

La fórmula pues, es amarrarse el cincho 
disminuyendo -no aumentando- el presupuesto 
nacional. Bajar los impuestos, no aumentarlos. 
Posponer los compromisos de los acuerdos de paz 
hasta que tengamos paz económica. Reglas de juego 
claras para la iniciativa privada y cambiar el discurso 
confrontativo por un discurso responsable y 
conciliador. 

Y por supuesto, mandar al carajo al Fondo 
Monetario Internacional. 



Opinión 

Prensa Libre - Guatemala, 26 de octubre de 2000 



FRANKLIN LÓPEZ BUENAÑO 



La tragedia de tener un Banco Central 



Entre los economistas de hoy persiste la idea de 
que la economía puede ser estudiada como una 
ciencia natural, que los postulados y consecuencias 
de las teorías económicas son objetivos moralmente 
neutros, y que las medidas políticas pueden ser 
escogidas sin ambigüedades éticas o filosóficas. Por 
poner un ejemplo: a un economista positivista se le 
acerca un ladrón y le pide consejo de cómo robar 
un banco. Desde una visión totalmente racional, el 
economista estudiaría los beneficios y costos de 
hacerlo y llegaría a una conclusión, aparentemente 
objetiva. Desdichadamente, el positivista estaría 
ignorando que se trataba de un acto inmoral. Esta 
metodología positivista se ha llevado a tales extremos 
que muchas medidas y políticas económicas dan por 
descontado que son moralmente neutras, cuando 
en realidad no lo son. A continuación se analiza el 
falso positivismo de dos proposiciones económicas 
que han tenido graves repercusiones para el 
bienestar de los ciudadanos. 



La inmoralidad de la política monetaria 
discrecional 



A menudo se escucha que, para lograr una 
estabilidad macroeconómica, es indispensable la 
discredonalidad de la poh'tíca monetaria. Es decir que 
una autoridad oficial tenga la potestad de alterar la 
masa monetaria de acuerdo a ciertas condiciones 
económicas. Por ejemplo, expandirla cuando hay 
deficiencia en la demanda agregada y viceversa. Esto 
se conoce en los libros de texto como política 
económica positivista, o sea, libre de juicio de valor ético 
y, por lo tanto, sin connotaciones o ambigüedades 
morales. Este es un grave error filosófico, pues ignora 
que la expansión o contracción monetaria afectan el 
poder adquisitivo del dinero, pues, sin su consentimiento, 
resta o aumenta ingresos a quienes lo poseen. En otras 
palabras, la política discrecional de un banco central, 
por autónoma que sea, es una violación directa del 
derecho a la propiedad privada. 



Como toda acción inmoral, la capacidad de las 
autoridades monetarias para alterar la tasa de 
cambio o el nivel de precios tiene efectos 
redistributivos que afectan a los sectores menos 
poderosos de la sociedad. Por ejemplo, cuando la 
expansión monetaria resulta en un aumento de 
precios, el valor real de los salarios disminuye, lo 
cual favorece un aumento de la producción, pero a 
costa de los asalariados, de los empleados y de los 
que tienen ingresos nominales fijos, normalmente 
aquellos grupos que ejercen muy poco poder 
político. 

Cuando la autoridad monetaria devalúa la 
moneda con el propósito de corregir una balanza 
comercial, es verdad que se favorece la exportación 
(se protegen los intereses de los exportadores), pero 
se pasa la factura a los consumidores nacionales. 
Lo contrario nunca sucede, o sea, cuando hay un 
superávit en la balanza comercial las autoridades 
no revalúan la moneda. Los exportadores ganan, 
pero los beneficios no se reparten al resto de la 
sociedad. En otras palabras, se privatizan las 
ganancias, pero se socializan las pérdidas. 

En resumen, la discrecionalidad de la política 
monetaria quita recursos tanto a trabajadores como 
a consumidores, sin su consentimiento, para 
entregárselos a otros. Quitar a unos para dar a otros 
no es moral ni sana política económica. 

Sin embargo, no se debe olvidar que si 
individuos de alta integridad moral dirigieran la 
política monetaria, lo tendrían que hacer con un 
objetivo exclusivo: controlar y mantener muy baja 
la tasa de inflación; es decir, mantener constante el 
poder adquisitivo de la moneda. Desde una 
perspectiva moral, este es el único justificante para 
la conducción independiente o autónoma de la 
política monetaria, pues tan sólo de esta manera se 
evitaría el despojo de recursos sin el consentimiento 
de los ciudadanos. Pero, como hemos argumentado, 
este objetivo, en la práctica, es muy difi'cil de lograrlo, 
virtualmente imposible. 



255 



Opinión 

HOMO ECONOMICUS 

PRENSA UBRE - Guatemala 3 de octubre de 2000 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Estabilidad a cualquier precio 



Es un error buscar un objetivo bueno a cualquier precio. 



CUANDO EL LICENCIADO LIZARDO SOSA, 
presidente del Banco de Guatemala, comenta a los 
medios de comimicación que seguirá buscando la 
estabilidad económica a cualquier precio, nos deja 
una señal de intranquilidad. Buscar un objetivo 
deseable "a cualquier precio" no necesariamente nos 
dejará mejor de como empezamos. Es momento de 
hacer una pausa para comenzar a analizar los costos 
asociados a las decisiones que están tomando. 

Hasta ahora, la principal herramienta de poh'tica 
económica del Banguat ha sido lo que se conoce como 
las operaciones de mercado abierto -OMA's-. Si hay 
mucho dinero circulando, para evitar presiones 
inflacionarias, el Banguat emite Certificados de 
Depósito a Plazo -CDP's- para que los ciudadanos 
depositen su dinero. Así se "esteriliza", por algún 
tiempo, esa capacidad de compra que los ciudadanos 
tenían. 

La razón por la que hay más dinero en 
circulación es que el Banguat está acumulando 
reservas en dólares. De enero a agosto, el Banguat 
ha comprado dólares por US$670 millones. Esto 
quiere decir que ha entregado a cambio Q5,240 
millones de quetzales. Ante las presiones 
inflacionarias que esto tendría, al mismo tiempo que 
saca a circular dichos quetzales, se emiten CDP's 
para retirarlos nuevamente. De esa suerte, en este 
año, el saldo de OMA's ha crecido en Q6,400 millones 
llegando a la cifira récord de casi Q9,000 millones a 
fines de agosto. 

La gente invierte en esos instrumentos porque 
pagan una atractiva tasa de interés. Sin embargo. 



cuando los CDP's se vencen y el Banguat no quiere 
que regrese el dinero a circular, tiene que emitir 
nuevos CDFs; sólo que ahora éstos deben incluir 
también el monto de los intereses. Con ello se va 
generando un efecto de "bola de nieve" que alguien 
bautizó en algún momento como la "bomba 
monetaria". Claramente, en lo que va del año, se 
ha vuelto a perder el control de dicha "bomba". 



¿De dónde salen los intereses? Salen de imprimir 
nuevos quetzales con lo que estamos postergando 
los efectos perniciosos de la inflación. Se estima que 
dichas "pérdidas de operación" serán de más de 
QóOO miñones este año. Ese es el costo de la actual 
estabilidad. Los "beneficios" de esta política se ven 
en el presente, pero sus perjuicios serán sufridos 
en algún momento del futuro. De hecho, algunos 
perjuicios ya se sufren. Como el Banguat compite 
por captar fondos en la economía, deja sin fondos 
a las actividades productivas y mantiene presión al 
alza sobre la tasa de interés. 



Para que este círculo vicioso desaparezca, el 
Banguat debe dejar de acumular dólares y debe reducir 
sus reservas monetarias internacionales. El objetivo 
de poder contar con suficientes dólares para manipular 
el tipo de cambio también debe ser abandonado. 
Seguirlo nos llevará a que "el caldo nos salga más 
caro que los frijoles". Reduciendo nuestras reservas 
en dólares reduciremos la presión sobre la tasa de 
interés y sobre la "bomba monetaria". La estabilidad 
no puede ser alcanzada a cualquier costo y el Banguat 
no debe manipular el tipo de cambio. 



256 



ÁNGEL RONCKRO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 257 



PRENSA LIBRE - Guatemala 31 de octubre de 1995 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Cómo no combatir la inflación 



El Instituto de Investigaciones Económicas y 
Sociales, IIES, de la Universidad de San Carlos, USAQ 
publicó el domingo antepasado un análisis sobre las 
causas de la inflación. Desafortunadamente, dicho 
análisis no sólo contiene graves errores científicos y 
académicos, para una institución supuestamente 
universitaria, sino que además apunta a causas 
completamente equivocadas. 

La inflación es, posiblemente, el fenómeno 
económico más estudiado. Notables economistas, 
ganadores de premios Nobel, como Milton 
Friedman y Frederick von Hayek coinciden en 
señalar que su causa es estrictamente monetaria. Es 
decir, la inflación es causada por la maquinita del hunco 
central cuando éste imprime moneda sin respaldo. 
Por lo tanto, no deberíamos perder mucho tiempo 
en buscarle tres pies al gato tratando de ser originales. 
Sin embargo, el IIES tiene otras causas para la 
inflación. 

Aunque el IIES da su brazo a torcer, y acepta que 
la inflación es un fenómeno monetario, prefiere 
profundizar en otras causas indicando que la esencia 
de la inflación es una lucha económica política entre 
empresarios y trabajadores, en donde unos procuran obtener 
mayores ganancias y otros mejorar su nivel de vida. Sin 
lugar a dudas una explicación que coincide con la 
tesis marxista de la teoría de la explotación y la lucha 
de clases pero que igualmente se quedó en el siglo 
pasado en cuanto a su valor científico. Strike 1. 

El IIES cree que la inflación es un fenómeno 
complejo y las causas deben buscarse en la interioridad del 
funcionamiento del sistema económico social capitalista. 
Por lo tanto, no debe extrañarnos que el IIES 
concluya que uno de los aspectos relevantes que 
provoca la inflación es la existencia de una estructura 
económica capitalista que determina la centralización del 
capital impulsada por la acumulación de la riqueza. 
Nuevamente Marx estaría orgulloso de esta 
explicación pero, desafortunadamente para los 
socialistas, la inflación estuvo y está presente en los 
bastiones del socialismo como la ex Unión Soviética 
y sus satélites, Cuba, Vietnam y China Continental. 
La inflación no tiene nada que ver con la ideología 
o el sistema económico. Strike 2. 



Las siguientes explicaciones son sumamente 
interesantes y deben de ser estudiadas más a fondo 
ya que, de encontrarse ciertas, serían dignas de 
proponerse para premio Nobel. Afirma el IIES que 
la tarjeta de crédito y la circulación de monedas de otros 
países son también causas de la inflación. Si esto 
fuera cierto, países como Estados Unidos, Alemania 
y Japón que tienen un volumen relativo muchísimo 
más alto que Guatemala en transacciones con tarjeta 
de crédito y moneda extranjera deberían tener una 
inflación galopante y no la tienen. Strike 3. Out. 



Finalmente el EES dice que la hegemonía del comercio 
exterior... determina una relación de intercambio desigual... y 
el deterioro de los términos de intercambio, lo que incide 
directamente en el nivel de precios. Esta es una teoría que 
desarrolló un economista latinoamericano llamado 
Raúl Prebish hace más de 30 años. Ese famoso 
economista ya murió... y su teoría está igualmente 
muerta. Ningún economista serio podría tratar de 
revivirla luego de que ha quedado totalmente 
descartada. RIP. 



El público debe conocer la verdadera causa de la 
inflación para poder exigirle a su Gobierno que no 
la provoque. Los bancos centrales como el Banco 
de Guatemala son los únicos que pueden causar 
inflación porque son los únicos que pueden 
imprimir moneda. El BANGUAT imprime moneda 
cuando financia los déficits del Gobierno y cuando 
financia sus propias pérdidas. Por ello, un país como 
Panamá, que no tiene banco central, ha visto que 
su inflación de los úldmos 6 años no sube del 2% 
anual en promedio. Interesante ya que es más baja 
que la inflación en Estados Unidos y eso que en 
Panamá lo que circula es el dólar. 



Las otras explicaciones del IIES son vergonzosas 
desde el punto de vista académico y científico pero 
congruente con su particular punto de vista 
ideológico. Sin embargo, para que Guatemala 
progrese necesitamos las soluciones correctas. El 
IIES obviamente no las tíene. 



258 - ECOMOMÍA NACIONAL 



política MONETARU 



PRENSA LIBRE -Guatemala, 30 de julio de 1996 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



¿Para qué bajar la tasa de interés? 



Si se hiciera una encuesta entre los empresarios 
posiblemente encontraríamos que la principal 
preocupación es el alto nivel de la tasa de interés. 
Esta queja ha sido expuesta públicamente por 
diversos líderes empresariales y hasta el mismo 
Banco de Guatemala acepta que mantener altas tasas 
de interés desestimula la inversión. 

Sin embargo, aún no se ha hecho suficiente 
énfasis en dos aspectos que, si bien no chocan con 
la ansiedad por bajar la tasa de interés, si aclaran de 
mejor manera el panorama. En primer lugar, lo 
importante no son las tasas de interés nominales 
sino las tasas de interés reales. En segundo lugar, 
las tasas de interés no están altas o bajas de manera 
aislada, hay que compararlas con las tasas de interés 
de los substitutos. 

Explicado de la manera más simple, la tasa de 
interés real es la tasa que refleja el poder adquisitivo 
que el dinero ha ganado o ha perdido como 
consecuencia de tomar la decisión de dejar de 
consumir y, por lo tanto, ahorrar. Calculado de la 
manera más sencilla, a la tasa de interés que el banco 
le paga, réstele la tasa de inflación esperada para 
saber si sus quetzales ganarán o perderán poder 
adquisitivo. Por ejemplo, si usted es de los que deben 
dinero al banco y si está pagando un 24%, pero la 
inflación esperada es de 11%, en términos reales usted 
paga un 13%. Igualmente, para los ahorrantes que 
estén ganando un 12%, sus ahorros ganan 
únicamente un 1 % porque el resto se lo pierden en 
aumentos de precios. 

Este concepto es descrito en términos del Banguat 
como tasas de interés reales positivas. Lo contrario ocurrió 
a finales de los ochenta cuando la inflación superó 
con creces la tasa de interés que los bancos pagaban y 
la que cobraban. En este caso se dieron tasas de interés 
reales negativas. Bajo este esquema, el incentivo era 
endeudarse ya que uno recibía dinero con poder 
adquisitivo bajo. Obviamente, en ese momento nadie 



se quejó del nivel de las tasas de interés a menos que 
uno fuera ahorrante. Para el ahorrante, las tasas 
de interés reales negativas destruyen el incentivo a 
ahorrar porque la gente se da cuenta que su dinero 
cada día vale menos aunque esté depositado en el 
banco. Lo que ocurre entonces es que la gente no 
busca la protección del banco sino que invierte en 
otros activos como terrenos, o cualquier otra cosa 
que no pierda valor ante la inflación. 

Por otra parte, a diferencia del pasado, hoy en 
día cada vez más se tiene acceso a substitutos del 
financiamiento tradicional. Por ejemplo, aquellas 
empresas que en los últimos cinco años hayan 
substituido el financiamiento en quetzales por 
financiamiento en dólares han obtenido ahorros 
significativos. Por ejemplo, un crédito en dólares 
podría estar al 14% mientras uno en quetzales al 
24% representando un ahorro de 10 puntos anuales 
que no ha sido erosionado con las devaluaciones 
del quetzal frente al dólar. 

Esta circunstancia ha coincidido con un período 
de bajas tasas de interés en Estados Unidos. Ello no 
sólo ha hecho barato el financiamiento en dólares 
sino que también ha incentivado la inversión en 
instrumentos denominados en quetzales. Pero, a 
pesar de los substitutos al financiamiento local, esta 
situación no debe ser tomada como un consuelo. 
En primer lugar, porque no todas las empresas son 
sujetos de crédito en dólares lo que hace que esta 
opción no esté disponible a todos. En segundo 
lugar, porque esta opción implica asumir un riesgo 
cambiario que no necesariamente es recomendable 
para todas las empresas. 

Por lo tanto, la preocupación por el nivel de las 
tasas de interés es justificable y debemos trabajar para 
que alcance niveles más bajos sin dejar de lado los 
aspectos mencionados: la única tasa de interés relevante 
es la tasa real y, en el análisis debemos incluir los 
substitutos disponibles de financiamiento. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 259 



PRENSA LIBRE -Guatemala, 3 de octubre de 1995 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Consejos para endeudarse 



Deber no es malo. Aquellos que han sido 
capacitados en finanzas conocen los beneficios del 
llamado apalancamiento financiero, es decir, usar el 
dinero de otros para generar más dinero. Teniendo 
deudas se logran financiar proyectos que de otra 
manera no se podrían echar a andar por falta de 
fondos. Por lo tanto, la deuda, bien administrada, 
es una herramienta de desarrollo económico. 

Sin embargo, una deuda mal administrada será, 
sin lugar a dudas, el peor enemigo que cualquiera 
pueda tener. Los pagos de intereses le torturarán 
mensualmente y las amortizaciones de capital 
terminarán por hacerle quebrar. Por ello, es 
importante hacer uso correcto de la ventaja financiera. 
Los siguientes consejos le ayudarán a tomar una 
mejor decisión: 

Tomar créditos no tiene nada que ver con las 
garantías que usted tenga. Lo más importante es 
demostrar que tiene o va a tener los ingresos 
suficientes para pagar de vuelta capital e intereses. 
Además, el acreedor debe confiar en que usted 
representa un buen riesgo moral. Es decir, que usted 
utilizará el dinero para un acto lícito. 

En los créditos de consumo, el respaldo de la 
deuda son los ingresos (salario) del solicitante. El 
análisis dependerá de sus gastos y lo que quede 
disponible para pagar la nueva deuda más intereses. 
En estos casos, el apoyo de un fiador será casi 
indispensable. 

En el caso de créditos para proyectos 
productivos, el primer paso debe ser determinar si 
su negocio necesita la deuda, cuánta deuda se 
requiere y si puede soportar la carga financiera que 
implica el pago de intereses y capital. Es 
indispensable hacer un presupuesto de sus ingresos 
y gastos. Hágalo conservadoramente. La fórmula 
más directa para la quiebra es hacer números 
demasiado optimistas solamente para darse cuenta 
más adelante, que ha sobreestimado sus ventas o 
minimizado sus gastos. Si no se siente seguro, 
asesórese profesionalmente. Vale la pena. Haga esta 



evaluación cuidadosamente si se equivoca en este 
paso se estará metiendo en serios problemas. 

Véndale su proyecto a un banco. Los bancos 
generalmente le ofrecerán las mejores tasas de 
interés. Puede ser que el trámite sea más largo pero 
vale la pena hacerla. Haber tenido deudas en el 
pasado y haberlas pagado correctamente le permitirá 
tener un historial sano y buenas referencias que le 
abrirán las puertas en el sistema bancario para 
futuros créditos. No se moleste ni se ofenda porque 
los bancos le piden demasiada información. Siga la 
filosofi'a de que el primer crédito es el que cuesta. 

Negocie los términos más convenientes para 
usted. A pesar de lo que digan, la competencia 
bancaria le permitirá ir de compras y elegir el banco 
que le pueda dar lo que usted necesita. Normalmente 
los pagos de intereses serán mensuales pero tanto 
la tasa como el plazo y la forma de pago del capital 
pueden flexibilizarse en fundón de la garantía que 
el banco le exija. Una garanti'a real (hipoteca por 
ejemplo) le deberá permitir una tasa de interés más 
baja y un plazo de pago de capital más cómodo. 

Use al banco como su mejor consejero técnico. 
Recuerde que él tiene un doble interés. En primer 
lugar, le interesa tener clientes para colocar sus 
préstamos. En segundo lugar, le interesa que esos 
clientes tengan buenas perspectivas para pagar de 
vuelta el financiamiento. Por lo tanto, ¡no sea 
tímido! Aprovéchese de la competencia y úsela que 
ese servido lo pagará más adelante en la forma de la 
tasa de interés que le cobren. 

Finalmente, el éxito puede ser también su peor 
enemigo. Administre su crecimiento y los riesgos 
que vaya tomando. Si crece muy rápido puede 
requerir de mayor financiamiento bancario y su 
exposición a caídas en sus ventas crece también. 
Cuando las ventas aumentan nadie se preocupa por 
las deudas pero cuando éstas dejan de crecer o se 
caen, el pago de intereses comienza a causar 
problemas. En general, sea conservador con la 
deuda... recuerde que despacio se llega más lejos. 



260- ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA MONETARIA 

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



PRENSA LIBRE - Guatemala 25 de enero del 2000 



El FOPA al tapete 



La ley del FOPA tiene todos los incentivos perversos en perjuicio de un sano sistema financiero. 



LA SEMANA PASADA la Asociación Bancada 
de Guatemala ABG, presentó un recurso de 
inconstitucionalidad en contra de la Ley del Fondo 
de Protección al Ahorro, FOPA. Las razones para 
presentar este recurso fueron, en opinión de los 
abogados de la ABG, las notorias violaciones legales 
de dicha ley. Sin embargo, en mi opinión existen 
otras razones prácticas por las cuales dicha ley es 
perniciosa para un sano sistema financiero nacional. 

Imagínese usted que un grupo de amigos le obliga 
a formar parte un cuchubal. El propósito del mismo 
es "asegurarles" contra accidentes de tránsito. El 
cuchubal funcionará de la siguiente manera: todos 
aportarán al cuchubal hasta que cada uno complete 
el equivalente del 10% del valor de su respectivo 
vehículo. En el momento en que alguien sufra un 
siniestro se tomará dinero del fondo para pagar los 
gastos de reparación del carro que se haya 
accidentado. Posteriormente, cada uno deberá 
volver a reponer los fondos gastados hasta llegar 
nuevamente al 10%. ¿Qué le parece? 

A primera impresión suena como que el sistema 
es "justo". Lo único malo es que le obliguen a 
participar en algo que posiblemente usted no desea. 
Sin embargo, conforme pasa el tiempo, usted se da 
cuenta de que sus amigos son algo imprudentes para 
manejar. Algunos van a excesiva velocidad y otros 
manejan en estado de ebriedad. Mientras tanto, 
usted es prudente y mantiene su vehículo en buenas 
condiciones para no tener accidentes. ¿Le sigue 
pareciendo que el sistema es "justo"? ¿Por qué, si 
usted es prudente, tiene que pagar los platos rotos 
provocados por la imprudencias de otros? 



En todo caso, los imprudentes deberían pagar 
proporcionalmente más que aquellos que manejan 
bien. 



Como se puede ver, está claro que el cuchubal 
anterior tiene un sistema de incentivos totalmente 
equivocados. El mismo ha sido diseñado de manera 
que los que se "portan bien" terminan pagando los 
errores de los que se "portan mal". Pues esa es, 
exactamente, la forma como se diseñó el FOPA. Por 
andar haciendo las cosas a la carrera la 
Superintendencia de Bancos, el Banco de Guatemala 
y el Congreso pasaron una ley que recompensa 
actitudes imprudentes. Los bancos bien administrados 
terminarán pagando las malas administraciones de 
otros banqueros. Peor aún, del lado del depositante 
quisieron hacer que todos los bancos "fueran iguales" 
ordenando que los depósitos inferiores a Q20,000 
estuvieran "asegurados". De esa manera se eliminó el 
incentivo para que el depositante tuviera la 
resporisabilidad básica de cuidar su dinero eligiendo 
instituciones bancarias de buena reputación y solidez 
financiera. No extraña, por tanto, que la decisión de 
presentar el recurso de inconstitucionalidad haya sido 
aprobada en el seno de la ABG por un estrechísimo 
margen de votos. Claramente hay entidades bancarias 
a quienes les interesa que un sistema como el FOPA 
exista en el país y de esa manera "se privaticen las 
utilidades (entre sus accionistas) pero se socialicen las 
pérdidas (entre todos los bancos)". Por ello y por sus 
notorias inconstitucionalidades el FOPA debe ser 
abolido. Veremos si la Corte de Constitucionalidad 
analiza el mencionado recurso con el mismo sentido 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 261 



PRENSA LIBRE -Guatemala, 31 de octubre de 2000 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Quien a buen palo se arrima 



El presidente del Banguat no encuentra consuelo con el ministro de Finanzas. 



DICE EL REFRÁN QUE "Quien a buen palo se 
arrima, buena sombra le cobija". La semana pasada 
los medios de comunicación publicaron las 
declaraciones de los dos funcionarios públicos más 
importantes en materia económica del país. Por 
una parte, el licenciado Lizardo Sosa, presidente del 
Banco de Guatemala, fue citado en la nota de prensa 
diciendo "sin el apoyo fiscal, la estabilidad durará 
10 meses". Una clara indicación de que una de las 
más importantes fuentes de inestabilidad económica 
es el abultado déficit fiscal del gobierno central. Si 
la cita fue correctamente impresa creo que es una 
declaración poco responsable. En todo caso, 
ciertamente que el tono de la conferencia citada por 
el presidente del Banco Central es para pasarle la 
"pelota económica" al Ministro de Finanzas. 
Pareciera que el Banguat se lava las manos al haber 
agotado sus opciones. 

Lo anterior nos lleva a analizar la entrevista 
que se le hiciera al licenciado Manuel Maza, ministro 
de Finanzas quien, según dicha entrevista, dice que 
"cuando no quiero que se me entienda hablo para 
que cada quien lo interprete como quiera". Pues 
bien, lo que se interpreta de dicha entrevista es que 
el ministro no tiene idea de la forma cómo el 
gobierno resolverá su problema fiscal. No en vano, 
el Lie. Sosa se siente frustrado. 

Cuando el ministro envió su proyecto de 
presupuesto de ingresos y gastos del gobierno, se 
incluía un déficit pronosticado equivalente al 2.2% 
del producto interno bruto. Según el ministro, este 
déficit es inferior al que ocurrirá durante este año. 



Sin embargo, continúa siendo demasiado alto. 
Dicho proyecto ha sido cuestionado tanto por la 
opocisión política, por considerar que tiene una 
importante sobre-estimación de ingresos, como 
por el presidente del Congreso. Este último 
anunció que tiene la intención de recortarlo en 
un 10%. Esto provocó el siguiente comentario 
por parte del Lie. Maza: "yo no me apunto a ese 
recorte". Total, que nadie sabe qué pasará. Lo 
único seguro es que volveremos a tener un déficit 
fiscal alto. 

En opinión del licenciado Sosa, el gobierno debe 
incrementar el IVA al 12% para cubrir parte del déficit 
y lograr las condiciones de estabilidad económica 
que él está buscando. La respuesta del presidente 
de la República fue condicionar dicho incremento 
en la tasa del IVA a un incremento en los salarios. 
Según la nota periodística, la posición personal del 
ministro de Finanzas es: "si se trata de subir el IVA, 
ni levanto la mano, ni la bajo" (¿?) 

En resumen, el presidente del Banguat está 
solicitando un "apoyo fiscal" en la forma de un 
incremento de impuestos. El ministro de Finanzas 
no hace nada y el presidente de la República 
condiciona dicho incremento a un aumento de 
salarios. Mientras tanto, el déficit fiscal continúa 
presionando hacia arriba las tasas de interés. Si "al 
que a buen palo se arrima, buena sombra le cobija" 
el presidente del Banguat no tiene mucho consuelo 
ni con el ministro de Finanzas ni con el presidente 
de la República. Igualmente estamos todos los 
guatemaltecos. 



262 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA MONETARIA 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 5 de diciembre de 2000 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Sigamos al líder 



El liderazgo a imitar se encuentra en El Salvador no en Venezuela. 



LA NOTICIA ECONÓMICA RECIENTE MÁS 
relevante fue el anuncio de que la economía 
salvadoreña entraría en un proceso de 
"dolarización". Dolarizar tiene varios significados 
diferentes. En un caso, como parece que será el 
salvadoreño, implica que todas las transacciones 
económicas puedan hacerse libremente en colones, 
dólares o cualquier otra moneda. Más que 
"dolarizar" lo que se hace es eliminar el curso 
forzoso del colón como medio de intercambio, 
permitiendo la libre circulación de monedas. La 
palabra "dolarización" se aplica puesto que, 
presumiblemente, los salvadoreños elegirán el 
dólar, antes que cualquier otra moneda, como 
substituto del colón. 

La otra situación llamada también "dolarización" 
es la eliminación de la moneda local substituyéndola 
totalmente por el dólar o cualquier otra moneda. Esto 
fue lo que ocurrió en Ecuador, por ejemplo, en donde 
los ciudadanos intercambiaron sus billetes por dólares. 
Lo mismo ocurre en Panamá en donde no hay moneda 
nacional sino lo que circula es el dólar. 

Todo parece indicar que El Salvador elegirá el 
primer caso y que el colón no desaparecerá. En todo 
caso, la llamada "dolarización" no es la panacea que 
solucionará todos los problemas económicos de El 
Salvador. Ninguna medida aislada puede solucionar 
gestiones gubernamentales equivocadas o crisis 
internacionales. Sin embargo, los salvadoreños, 
como siempre inteligentes y "arrechos", se colocan 
en el liderazgo económico de la región al tomar esta 



simple medida. Con la misma, el banco central 
pierde poder. Eso crea un medio ambiente económico 
más predecible mientras que el ciudadano común y 
corriente gana una moneda más estable y una tasa 
de interés más baja. De esta manera. El Salvador se 
convierte en un país más atractivo a la inversión al 
ofrecer un menor riesgo. 

La medida fue ampliamente elogiada por diversos 
funcionarios de organismos intemacionales, desde el 
Secretario del Tesoro orteamericano hasta el Gerente 
del Fondo Monetario Internacional pasando por el 
Representante del Banco Interamericano de Desarrollo. 
Irónicamente, un par de días antes de conocerse el 
anuncio, el titular de prensa resaltaba que "Chávez y 
Portillo rechazan la dolarización". Vaya compañía en 
la que estamos. En una conferencia de prensa, al 
criticar la medida, ambos coincidieron en que "la 
dolarización llevaría a borrar de un plumazo la 
soberam'a económica de un país". No cabe duda que 
aún no hemos superado el populismo ni el 
pensamiento económico prevaleciente hace 30 años. 
Mientras nuestros gobernantes siguen con ese 
discurso, la mayoría de nuestra población se puede 
regocijar de ser "económicamente soberanos" pero 
soberanamente pobres a la vez. 

Si queremos aprender de alguien, tenemos 
mucho más que aprender del presidente Flores que 
del presidente Chávez. Felicitaciones a nuestros 
hermanos salvadoreños. Nuevamente han 
demostrado su capacidad. Dichosos ellos que 
cuentan con el liderazgo para proveerles de una clara 
y correcta visión económica. 



Ángel roncero marcos 



PRENSA LIBRE -Guatemala, 12 de diciembre de 2000 



PERIODISMO socioeconómico - 263 



JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



El "holocausto" financiero 



Saber cuál es el problema es básico para poder solucionarlo. 



EN UNA ENTREVISTA TELEVISADA, EL 
Ministro de Economía se refirió a la reciente quiebra 
de varias instituciones financieras como un 
"holocausto financiero". De acuerdo con esa cartera, 
la solución para que esto no vuelva a pasar es una 
nueva ley de mercado de valores que presentó al 
Congreso. Dicha afirmación se basa en argumentos, 
que considero equivocados. 

El primer de ellos es que "la crisis financiera 
ocurrió por falta de regulación". Falso. La crisis 
financiera ocurrió por la política que la Junta 
Monetaria impulsó durante los últimos años del 
gobierno anterior. El Banco de Guatemala aumentó 
significativamente, y en un corto período de tiempo, 
la cantidad de dinero en circulación. Ante el 
importante aumento de liquidez, algunos 
inversionistas invirtieron en otros instrumentos 
financieros que estaban disponibles. Cuando la 
política cambió y se volvió a restringir la liquidez 
fue imposible, en algunos casos, obtener el dinero 
de vuelta. En otros hubo notorias estafas. En ambos 
casos, las empresas deudoras quebraron y los 
inversionistas perdieron su dinero. 

La gran mayoría de los casos de quiebra o estafa 
ocurrieron con entidades que emitieron sus valores 
fuera de las bolsas de valores. Si bien es cierto que 
algunas quiebras se dieron dentro de las bolsas, su 
número y su magnitud es significativamente menor 
a las quiebras que se dieron fuera de ellas, lo cual 
nos lleva a cuestionar la tesis de que la "ausencia de 
regulación" es la culpable. Falso. Las bolsas que 
operan en nuestro país, tiene claras regulaciones y 



disposiciones que los emisores deben seguir así como 
información que deben proporcionar. No es 
coincidencia que allí fue donde menos problemas se 
dieron. 

Por otra parte, los mismos bancos (regulados 
por la Junta Monetaria y supervisados por la 
Superintendencia de Bancos) también sufrieron 
pérdidas. Inclusive, dichas pérdidas fueron 
superiores a las que se registraron en las bolsas del 
país. Por lo tanto, la regulación o su supuesta 
ausencia no fue la causa de las quiebras y estafas. Y 
es que, regulación o no, cuando alguien es corrupto, 
por definición encontrará mecanismos para engañar 
a la gente. Y cuando la autoridad monetaria 
provoca imprudentes movimientos en la liquidez 
de la economía, causará irreparables daños. 

Lo cierto es que la nueva ley no servirá. Es 
equivocado pensar que dicha ley "aumentará la 
confianza" o que gracias a la misma se podrá hacer 
"despegar" a la bolsa en el país. Es más, es posible 
que cause efectos precisamente opuestos a los 
deseados. Dadas las características de lo que allí se 
ha colocado, la nueva regulación incrementará los 
costos de transacción desestimulando la emisión de 
valores y reduciendo las opciones para los 
ahorrantes. 

Para poder ofrecer buenas opciones de inversión 
a todos los guatemaltecos, debemos comenzar con 
el diagnóstico correcto y una abierta discusión de 
las posibles soluciones. Ese quizás sea el principal 
problema de esta nueva ley y por ello sería un error 
que el congreso la aprobase. 



Opinión 

PRENSA LIBRE -Guatemala, 28 de octubre de 1997 



RAMÓN PARELLADA C./CEES. 



Diez millones de quetzales diarios 



Los precios no suben persistentemente por culpa 
de los empresarios, tampoco suben por culpa de los 
trabajadores y mucho menos por culpa de los 
consumidores. Tampoco suben continuamente por 
culpa del clima. Suben por causa de la intervención 
estatal mediante la manipulación del dinero y crédito 
por parte del Banco de Guatemala. 

Es cierto que los precios fluctúan debido a 
variaciones en la oferta y la demanda. Una escasez 
temporal de determinado producto provocará el 
incremento de su precio hasta que se resuelva esa 
escasez. La oferta de un producto puede disminuir 
debido a muchos factores entre los que se puede 
mencionar el clima, problemas en alguna planta de 
producción, accidentes, etcétera... Sin embargo, estos 
factores no pueden causar un incremento constante 
en todos los precios. Causarán un incremento 
temporal en el precio del bien afectado y sus 
derivados hasta que se solucione el problema que 
originó la escasez. 

Podemos afirmar que los empresarios no tienen 
el poder de causar incrementos en los precios. Ellos 
tienen que servir a los consumidores y se ven 
constreñidos todo el tiempo por la competencia de 
otros empresarios que ofrecen productos sustitutos. 
Por eso es que no pueden subir el precio sin perder 
mercado. Sólo cuando no hay competencia pueden 
subir los precios a su antojo y esto ocurre 
únicamente cuando el Gobierno otorga privilegios 
como aranceles, barreras no arancelarias, 
prohibiciones y permisos especiales. Si se eliminan 
estas barreras inmorales los precios disminuirán 
inmediatamente. 

Los trabajadores tampoco pueden hacer que los 
precios se incrementen continuamente. Si ellos 
persisten en aumentar los salarios mínimos 
entonces se causaría desempleo en las empresas 
marginales. Esto ocurre porque los precios no se 
determinan en base a los costos sino en base al 
mercado. El precio toma en consideración la 
competencia y por ello no se puede subir el mismo 
por causa de un incremento salarial. 

Obviamente los consumidores tampoco pueden 
causar incrementos permanentes en los precios. Más 



bien provocan que los precios se mantengan bajos y 
son los que mandan en el mercado indicando con sus 
compras cuáles empresas les sirven bien y cuáles no. 

Sin embargo, sí hay una institución poderosísima 
que ha provocado un incremento irresponsable, 
incesante y continuado de precios, además de una gran 
variedad de efectos empobrecedores. Se trata del Banco 
de Guatemala con sus políticas monetarias 
inflacionarias. El artículo 132 de la Constitución 
Política de la República de Guatemala otorga al Estado 
la potestad exclusiva de la emisión monetaria a través 
del sistema de banca central. Sólo en lo que va de este 
año, el Banco de Guatemala ha incrementado los 
medios de pago (una de las medidas de la cantidad de 
dinero) a un ritmo de casi diez millones de quetzales 
diarios. De finales de diciembre del año pasado a la 
segunda semana de octubre del presente año, los 
medios de pago se han incrementado en 13%. La 
historia de los últimos siete años es la misma, ya que 
desde finales de 1990 a la fecha, los medios de pago se 
han triplicado. Si nos vamos más atrás vemos que 
entre 1970 y 1988, la oferta de dinero se multiplicó por 
casi 15 veces en términos nominales. Estamos 
condenados a seguir sufriendo debido a que no 
hacemos nada por evitar la inflación. 



Entonces no hay que buscar más al culpable de 
la inflación y sus efectos; lo hemos encontrado: es 
el Banco de Guatemala. Lo malo es que sigue con 
las mismas políticas inflacionarias que causan no 
sólo incremento continuado en precios sino 
transferencias de riqueza de los prudentes a los 
derrochadores y de los acreedores a los deudores. 
Ese inmerecido flujo de ingresos y pérdidas hace 
más pobres a todos, en especial a los pobres que 
son los que no tienen trabajo y también a los 
asalariados que no pueden protegerse; destruye el 
ahorro y el capital; produce los ciclos económicos; 
provoca malas inversiones; distorsiona los precios 
relativos; afecta la tasa de cambio y la tasa de interés, 
y destruye la confianza en nuestra moneda, porque 
disminuye constantemente su poder adquisitivo. 

La solución es sencilla: dejar de emitir. Basta con 
dejar de crear nuevo dinero para que ya no tengamos 
inflación. ¿Por qué no lo hemos hecho ya? 



264 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 265 



PRENSA LIBRE -Guatemala, 22 de enero de 1997 



RAMÓN PARELLADA C./CEES. 



La terrible inflación 



En términos generales se considera la inflación 
como el alza sostenida y generalizada en el nivel de 
precios. Sin embargo, esta definición no expresa 
claramente lo que es la inflación, sino una de sus tantas 
consecuencias. La inflación es el aumento de la 
cantidad de dinero por parte del Banco Central. 
Algunos economistas le agregan a esta definición que 
ese aumento es inflacionario sólo cuando va más allá 
que la demanda del mismo. Por ahora, me conformaré 
con aceptar que la inflación en Guatemala es el 
incremento de la cantidad de quetzales causada por el 
Banco de Guatemala. 

Uno de sus efectos es la disminución del poder 
adquisitivo del quetzal (lo que se puede comprar con 
, un quetzal). El precio del dinero no es la tasa de interés, 
como se cree comúnmente, sino su poder adquisitivo. 
Este efecto es el que se suele medir de alguna manera 
con el índice de precios al consumidor. Según este 
indicador, hemos tenido en Guatemala inflaciones 
anuales del orden del 10% durante los últimos años. 

Existen otros efectos que pasan desapercibidos la 
mayor parte del tiempo. Debido a que los nuevos 
quetzales emitidos no llegan a todos los guatemaltecos 
al mismo tiempo y en la mism.a proporción, se crea 
una injusta distribución de riqueza. Generalmente, 
los más afectados son los asalariados, a quienes ya no 
les llegan estos nuevos quetzales, pero que cada vez 
pueden comprar menos porque el dinero vale menos. 
Otro efecto tan grave como el anterior lo constitLiye el 
desaliento al ahorro y, por ende, la descapitalización. 
Sólo con una base fuerte de ahorro se logra aumentar 
las inversiones en un país. Los más perjudicados en 
este sentido son los trabajadores asalariados que ven 
cómo sus posibilidades de incrementos reales en los 
salarios se desvanecen, y los desempleados que ven 
frustrada su ocupación ante la falta de nuevas 
oportunidades de trabajo. Por otra parte, quienes 
tienen deudas ganan con la inflación, pues cuando 
tengan que pagar lo harán con quetzales de menor 
valor que los que recibieron. Obviamente, pierden los 
ahorrantes. Además, a los empresarios les resulta difícil 



economizar recursos y efectuar sus cálculos 
económicos cuando los precios relativos se 
distorsionan continuamente. 

La inflación es terrible y parece que en Guatemala 
no nos damos cuenta de que es una de las principales 
causas del atraso económico y el subdesarrollo. Me da 
mucha pena escuchar a algunos economistas decir que 
no hay que preocuparse por nuestra inflación, en vista 
de que es una de las más bajas de América Latina. 
¿Qué opinarán los trabajadores al saber que cada año 
que pasa sus ahorros y salarios pierden solamente un 
10% de su valor? 

Pues bien, los trabajadores ya se han dado 
cuenta de eso, y consideran como piso para 
aumentos salariales el nivel de inflación del año 
pasado. En pocas palabras, están solicitando una 
indexación, o sea amarrar los aumentos al índice de 
precios al consumidor. Ahora bien, esto no es la 
solución al problema de fondo. En las condiciones 
actuales nadie, excepto el Banco de Guatemala, puede 
provocar inflación, y por esto, la solución está en 
manos de ellos. Cuando dejen de aumentar la 
cantidad de dinero, entonces se acabará la inflación. 

Algunas personas creen que los impuestos son 
inflacionarios. Esto es totalmente falso. Ningún 
impuesto es inflacionario, pues no implica emisión de 
dinero. El efecto de los impuestos es más bien recesivo. 
El dinero que se paga en impuestos ya no está a la 
disposición de quienes lo pagan, quienes ahora 
ahorrarán, gastarán y producirán menos. Por esto es 
que he insistido en que parte del problema de la recesión 
o desaceleración del año pasado se debió al ISET, y 
como todavía faltan seis meses para seguir pagándolo, 
considero que no habrá mayor recuperación 
económica durante el primer semestre de 1997. 

El Banco de Guatemala está por emitir las metas 
de política monetaria, cambiaría y crediticia para 
1997. ¿Será capaz de proponer una meta inflacionaria 
del 0%? 



266 - ECOMOMÍA NACIONAL 



política monetaria 



SIGLO VEINTIUNO -Guatemala, 22 de julio de 1999 



RAMÓN PARELLADA C./CEES. 



Dolarización: un camino seguro 
hacia la libertad bancaria 



Estoy en favor de la dolarización porque 
considero que Guatemala necesita urgentemente una 
moneda sana, y porque creo que es la forma de 
eliminar la nefasta manipulación que ha tenido 
nuestra moneda mediante las políticas monetarias 
de la Banca Central. También veo en la dolarización 
un paso grande hacia la libertad bancaria con lo 
cual todos los ciudadanos podrán protegerse ante 
cualquier mal manejo de alguna moneda, incluyendo 
al mismo dólar. 

Por supuesto que también se puede lograr una 
moneda sana manteniendo el banco central. De 
hecho, el quetzal fue una moneda sana durante 
muchos años, hasta que las autoridades del Banco 
de Guatemala comenzaron a emitir moneda para 
cubrir los déficits del gobierno central. La historia 
reciente ya es de todos conocida, una historia triste 
de devaluación, inflación y altas tasas de interés. 

Es cierto que el tipo de cambio se ve afectado 
por la oferta y demanda de divisas, pero creo que 
ha sido mayor el efecto de creación de quetzales por 
parte del Banco de Guatemala y su respectiva 
manipulación con toda clase de políticas monetarias, 
que las fluctuaciones normales que se dan en los 
precios mundiales de los productos que Guatemala 
exporta e importa. 

Así pues, descarto que podamos tener una 
moneda sana, un quetzal sano, mientras exista el 
Banco de Guatemala. Y me refiero a moneda sana a 
aquella que mantiene su poder adquisitivo, o sea 
que mantiene su valor en el tiempo. Una de las 
condiciones necesarias para que un país pueda 



desarrollarse es que cuente con una moneda sana 
que permita a todos sus habitantes intercambiar con 
seguridad sus bienes y servicios. 

¿Qué de una caja de conversión? Pues aunque 
sería una especie de dolarización, el manejo del 
mismo sigue en manos de nuestras autoridades 
monetarias, y verdaderamente no tengo confianza 
en que puedan respetar las reglas del juego. Por lo 
tanto, descarto también esta posibilidad. 

¿Por qué dolarizar? Porque ya estamos casi 
todos dolarizados. Es raro encontrar a alguien que 
no tenga dólares. He preguntado a muchas personas 
en qué moneda está trabajando o tiene sus ahorros 
y no hay ninguno que me diga que no tenga una 
buena parte en dólares. Los precios de la mayor 
parte de productos y servicios se dan en dólares. 
¿Para qué engañarnos? Seamos realistas, los 
ciudadanos son inteligentes y saben protegerse 
contra la pérdida de valor de nuestra moneda. 

¿Sería el dólar la única moneda? Definitivamente 
no. Creo que debemos dolarizarnos porque el dólar 
es la moneda más conocida por todos los 
guatemaltecos después del quetzal. Sin embargo, no 
debería obligarse a utilizar únicamente el dólar, sino 
que se permitiría que cualquier moneda circulara 
libremente en el país. Esto serviría para que los 
ciudadanos se puedan proteger de cualquier pérdida 
de valor que el dólar pueda tener en un futuro, pues 
al fin y al cabo también es manejado por otro banco 
central, la Reserva Federal. Así que se debe permitir 
que las personas decidan en qué moneda quieren 
trabajar y tener sus cuentas, es su derecho. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 267 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 7 de diciembre de 2000 



RAMÓN PARELLADA C7CEES. 



Bravo por la liberalización del dólar 



La semana pasada se anunció que el Congreso 
de la República eliminará las restricciones vigentes 
que aún pesan sobre el dólar. No he estudiado aún 
la iniciativa de ley que se pretende aprobar, pero sí 
tengo algunos comentarios que hacer sobre la 
posibilidad de que los guatemaltecos puedan utilizar 
para sus transacciones comunes el dólar o cualquier 
otra divisa. 

En primer lugar déjenme contarles algo de la 
historia del dinero. El dinero surgió espontáneamente 
en la sociedad. Las personas se dieron cuenta de que 
existía el dinero cuando ya lo estaban utilizando. 
Nadie lo inventó. Este dinero era eminentemente 
privado y el mismo mercado llegó a escoger cuál era el 
dinero que mejor cumplía con su función principal 
que es la de medio de intercambio. Los gobernantes 
vieron una oportunidad de oro y así fue como se 
apropiaron de la emisión y manejo del dinero. En la 
historia más reciente, crearon los Bancos Centrales y 
para poder mantener el control sobre el dinero estatal 
los gobernantes tuvieron que emitir una serie de leyes 
en las que básicamente se les prohibía a los ciudadanos 
poder emitir dinero, se obligaba el uso forzoso del 
dinero estatal, se prohibía utilizar libremente diferentes 
divisas, si tenía divisas debían ser controladas por el 
gobierno y transformadas a monedas locales, etcétera. 
De esta manera, los gobernantes les fueron quitando 
las opciones a los ciudadanos de poder escoger entre 
diversas monedas cuál era la mejor para ellos, además 
de que podían hacer lo que quisieran con el dinero 
estatal. El resultado fue la destrucción del valor de ese 
dinero, destrucción del ahorro de los ciudadanos, 
distorsión de precios, transferencias injustas de riqueza 
y finalmente un descalabro total de la economía del 
país. De esto sobran ejemplos en el mundo entero y 
Guatemala no es la excepción. Así pues, la 
Überalización monetaria que se propone parece querer 
revertir esa estatización nefasta que tanto daño ha 
causado a los guatemaltecos. 



En segundo lugar, los dólares y divisas en 
general son de quienes la producen, y ellos deberían 
poder hacer lo que quieran con los mismos. Si yo 
quiero vender mis dólares a mi vecino o a un 
importador no lo puedo hacer directamente. Puedo 
hacerlo informalmente. La propuesta permitirá que 
estas transacciones puedan hacerse sin que uno 
cometa ningún delito. Jamás debió haberse 
considerado esto como delito. Por cierto que el oro 
va a liberalizarse por esta ley, ya que sigue teniendo 
una serie de restricciones como las tiene el dólar o 
tal vez peor, debido a que antes el oro era dinero. 

En tercer lugar, el Banco de Guatemala no debe 
tener nada que ver con los dólares y divisas. Hay que 
alejar al Banco de Guatemala del dólar y las divisas 
para que no cause más problemas. El que se permita 
que circule libremente el dólar y otras divisas y que 
los ciudadanos puedan pagar sus alquileres en dólares, 
hacer contratos y vender y comprar cualquier cosa en 
la moneda que quieran hará que el Banco de 
Guatemala se vuelva más cuidadoso con el quetzal. 
De lo contrario, la gente se pasará a utilizar cualquier 
moneda menos el quetzal. De hecho, ya hay muchas 
personas que tienen dólares en su poder y cuentas 
fuera de Guatemala, por la gran desconfianza que hay 
en el quetzal. 

Finalmente, si se permite la libre circulación del 
dólar y de cualquier divisa, las opciones para los 
guatemaltecos mejorarán en cuanto a oportunidades 
de ahorro en monedas duras, oportunidades de 
obtener créditos a menores tasas de interés que las 
actuales y oportunidad de protegerse contra futuras 
inflaciones y devaluaciones del quetzal. 

Bravo por la liberalizadón del dólar y divisas. Es 
una medida, en la dirección correcta, que devuelve el 
optimismo a los guatemaltecos de poder llegar a ver 
una Guatemala próspera en un futuro cercano. 



Opinión 

DESDE MÉXICO 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 1 4 de julio de 1 998 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Los que más resienten y sufren por la inflación son los pobres, por lo tanto, si el gobierno de México, como 
los demás gobiernos latinoamericanos, en realidad busca sacar de pobres a los pobres, antes que cualquier 
otra cosa, debe reducir a cero el fenómeno inflacionario, lo que implica necesariamente un equilibrio de sus 
finanzas públicas. 

Impuestos e inflación acaban con la civilización 



ENTRE LOS PUEBLOS nómadas y en la guerra 
no hay ahorro, todo lo que se produce se gasta. 

El uso de la moneda como un medio de ahorrar 
constituye un gran salto en la civilización humana. 

El ser humano pudo guardar parte del fruto de 
su trabajo, es decir, ahorrarlo para posteriormente 
invertirlo o gastarlo cuando existió un gobierno 
que protegiera la riqueza acumulada. 

El ahorro, lo sabe cualquier economista, es el 
antecedente de la inversión, de la productividad y 
del progreso. 

Cuando hay guerras se reduce el ahorro y, por 
lo tanto, el progreso; sin embargo, después de la 
Segunda Guerra Mundial, en tiempos de paz, se 
generalizó una teoría económica que con la excusa 
de crear empleos y distribuir mejor el ingreso, 
justificó indirectamente la destrucción del ahorro. 

La teoría a la que me refiero es la keynesiana, 
teoría que en aras de estimular el crecimiento 
económico y la creación de empleos, justificó que el 
Gobierno gastara más de lo que recibía por 
impuestos: le dio carta de legitimidad académica al 
déficit presupuestal. 

Desde ese entonces, la mayoría de gobiernos del 
mundo utiliza en mayor o menor grado la inflación 
o emisión monetaria para financiar sus gastos. 

Y la inflación o emisión monetaria significa 
técnicamente un impuesto sobre el ahorro que 
mantiene la población en unidades monetarias. 

La población es privada de parte de sus ahorros 
subrepticiamente por los gobiernos. 



Prácticamente, casi todos los gobiernos, desde 
el suizo hasta el argentino o brasileño, han robado 
a los ciudadanos parte de sus ahorros por medio 
del proceso inflacionario. 



Paradójicamente, las mayores brechas entre 
pobres y ricos se han dado en aquellos gobiernos 
donde con la teórica finalidad de ayudar a los pobres 
y desposeídos, han practicado políticas populistas 
que desembocan el gasto y generan la inflación. 



No hay ninguna parte del mundo que haya 
logrado mejorar la distribución del ingreso vía 
políticas inflacionarias. 

Ni tampoco ningún país cuyo crecimiento 
económico se haya reflejado en un desarrollo 
económico verdadero, si ese crecimiento ha sido 
inducido vía gasto público. 



La inflación, que es un impuesto disfrazado al 
ahorro de la comunidad, junto con los impuestos 
directos e indirectos son las principales causas de la 
miseria y atraso de muchos países del tercer mundo. 

Los que más resienten y sufren por la inflación 
son los pobres, por lo tanto, si el gobierno de México, 
como los demás gobiernos latinoamericanos, en 
realidad busca sacar de pobres a los pobres, antes que 
cualquier otra cosa, debe reducir a cero el fenómeno 
inflacionario, lo que implica necesariamente un 
equilibrio de sus finanzas públicas vía disminución 
de gasto y un control férreo y permanente sobre la 
emisión monetaria. Sin esos cambios, cualquier 
programa de beneficio a las mayorías, a los pobres, es 
ilusorio, demagógico e inoperante. 



268 



Ángel roncero marcos 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 17 de abril de 1997 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO • 269 
LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Devaluaciones: cómo evitarlas 



Una de las preocupaciones de los ahorristas 
mexicanos son las posibilidades de variaciones 
drásticas en el tipo de cambio. En los últimos 21 
años, periódicamente se han dado fuertes 
devaluaciones que han endeudado, quebrado y 
desincentivado a miles de empresarios y diluido los 
ahorros de millones de ciudadanos. 

Las devaluaciones bajo Echeverría, López 
Portillo y Miguel de la Madrid se encuadraron 
dentro de un proceso populista de inflación y déficit 
presupuestal, que culminaron con movimientos 
bruscos del tipo de cambio. Los desequilibrios que 
generaron esas devaluaciones fueron corregidos bajo 
el Gobierno del expresidente Salinas; se controló la 
emisión monetaria y se eliminó el déficit presupuestal. 
Pero, finalmente, el peso también se devaluó. 

En gran parte la devaluación del 94 fue causada 
por la violencia (Chiapas, asesinato de Colosio) y 
por basar gran parte del ahorro interno en una 
volátil inversión financiera. Las devaluaciones 
traumáticas pueden volver a repetirse, a menos que 
se creen las condiciones para que las posibilidades 
de que se den sean mínimas. 

Actualmente las devaluaciones ya no dependen 
únicamente de la emisión monetaria interna 
originada por un déficit presupuestal. También se 
provocan por movimientos de capitales financieros 
que, debido a la globalización de la economía, pueden 
trasladarse en segundos de un país a otro y devaluar 
o revaluar una moneda, independientemente de que 
el país tenga una economía sana. 

Un factor que genera movimientos abruptos de 
capitales son las modificaciones de las tasas de interés 
por la Reserva Federal de los EUA. Ante la expectativa 
de un incremento de tasas de interés por la Reserva 
Federal en EUA, se pueden desatar abruptas salidas 
de millones de dólares de los países donde es 
importante la inversión financiera y provocar una 



devaluación. Al contrario una reducción de las tasas 
de interés en los Estados Unidos, puede suscitar una 
mayor corriente de inversión financiera a un país y 
presionar para una revaluación monetaria. 

El tipo de cambio fijo no funciona desde los 80. 
Hay quienes pensábamos que una banda de 
flotación podría ser una alternativa en tanto nuestro 
país no tuviera una inflación parecida a la de los 
Estados Unidos. Desafortunadamente, cada día es 
más difícil que un banco central controle 
unilateralmente la revaluación o devaluación de una 
moneda dentro de ciertas bandas de flotación. 

Ante la globalización de las tasas de interés y de 
los capitales financieros, las mejores salvaguardias para 
evitar movimientos bruscos del tipo de cambio son: 1 . 
Bajar lo más pronto posible la iriflación a niveles de 
los países industrializados. 2. Cero déficit presupuestal 
y cero emisión monetaria para financiar al Gobierno. 
3. Reducción paulatina de los valores gubernamentales 
en circulación. 4. Desligar en la mayor medida posible 
los movimientos de las tasas de interés internas de las 
salidas y entradas de capital financiero. 5. Crear las 
condiciones laborales y fiscales para que una mayor 
proporción del capital extranjero se canalice hada la 
inversión directa y no por la vía de la inversión 
financiera. 6. Fortalecer las instituciones políticas 
internas y la imagen de los gobemantes. 

Mantener un tipo de cambio estable no sólo 
depende de un banco central. Es necesario el respaldo 
del Gobierno federal con medidas que instituyan 
incentivos y confianza a los ahorristas nacionales y 
extranjeros para invertir en empresas. Si la mayor parte 
de la inversión se canaliza a instrumentos financieros 
volátiles, el tipo de cambio dependerá cada día más de 
factores externos, no de las políticas monetarias y 
fiscales internas. Si se fortalece el ahorro interno y se 
complementa principalmente por inversiones 
extranjeras directas, los movimientos de capitales 
globalizados no desquisiaran el tipo de cambio. 



270 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA MONETARU 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 15 de diciembre de 1997 



Dinero, inflación y PIB 
¿el huevo o la gallina? 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



La vieja interrogante ¿qué es primero, el huevo 
o la gallina? se plantea al analizar el crecimiento de 
la producción, de los precios y del dinero en 
circulación. Le preguntamos al secretario de 
Hacienda, don Guillermo Ortiz ¿ha sido el aumento 
del dinero en circulación el determinante de la mayor 
actividad económica o es el crecimiento de la 
producción lo que ha empujado el crecimiento del 
dinero en circulación? 

Al observar el comportamiento del crecimiento 
del Producto Interno Bruto (PIB), vemos que sigue 
la misma trayectoria que el dinero en circulación, 
(MI y base monetaria). Para algunos analistas (entre 
ellos Gerardo Valdés), el crecimiento económico 
observado en México en 1997 es resultado de 
inyecciones de dinero al mercado por parte del 
Gobierno. Es decir, keynesianismo puro. 

Al igual que la recesión de 1995 y parte del '96 
fue consecuencia de una menor cantidad de dinero 
en el mercado, el repunte económico del 97 es efecto 
de más dinero y no de cambios estructurales que 
incentiven la oferta. Ojalá nos aclare BANXICÓ y 
la SHYCP qué fenómeno causa el otro. Si primero 
es el circulante y después el crecimiento o viceversa. 

La Secretaría de Hacienda anunció que debido 
al efecto dragón continuarán elevando mensualmente 
los precios de los bienes y servicios públicos en 1998. 
Señalan que puede aumentar el desequilibrio en el 



sector público si persisten las turbulencias bursátiles 
en el sureste asiático y en Brasil. También culparon 
a esos fenómenos del ajuste del peso, que tarde o 
temprano tendrían que hacer. ¡Qué jugo le han 
sacado las autoridades al efecto dragón y samba! 

En 1998 van a subir el precio de la gasolina 12% 
-dice Hacienda- porque la inflación alcanzará el 12%. 
No será que la inflación, llegue al 12% porque van 
a aumentar los precios de las gasolinas y electricidad 
en ese porcentaje. ¿Qué es primero, el huevo o la 
gallina? ¿Suben la electricidad y la gasolina porque 
van a elevar los precios aumentarán los precios, 
entre otras cosas, porque el Gobierno para allegarse 
más recursos, aumenta los precios de la gasolina y 
de la electricidad? Recordemos que la mayor parte 
del precio de las gasolinas son impuestos, por lo 
que incrementar sus precios es básicamente un 
incremento de impuestos. La inflación, está claro, 
sería menor si no se aumentaran los precios de 
bienes y servicios públicos ni el dinero en circulación. 

Ojalá don Guillermo Ortiz, secretario de 
Hacienda aclare mis dudas, pues los hechos parecen 
indicar que el crecimiento económico es más 
producto de inyecciones de dinero que de una 
recuperación económica proveniente de un 
incremento estructural de la oferta y que el 
responsable de una mayor inflación es el Gobierno 
al incrementar los precios de bienes y servicios 
públicos. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 18 de mayo de 1998 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 271 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Inflación y tipo de cambio 



Hace poco leí un artículo de un buen amigo mío, 
muy brillante, donde afirma que la devaluación de 
una moneda no aumenta la competítividad de los 
países en el comercio internacional. En su artículo 
cita algunos ejemplos de países que devaluaron y, 
sin embargo, perdieron competítividad y otros que 
sin devaluar la aumentaron. Es cierto, la 
devaluación de una moneda con el objetivo de 
aumentar la competítividad no es una medida 
adecuada y tíene efectos contraproducentes. 

La competítividad se debe buscar a través del 
aumento de la productividad, menores impuestos y 
reducción de las reglamentaciones; sin embargo, una 
cosa es devaluar deliberadamente para aumentar la 
competitívidad y otra devaluar para recuperar la 
competitívidad perdida, debido a inflaciones mucho 
mayores a la de los socios comerciales. Es muy 
importante puntualizar esa diferencia. 

La competítividad del comercio exterior depende 
de varios factores: salarios, impuestos, 
reglamentaciones, maquinaria moderna y capacitación 
de mano de obra. Sin embargo, el tipo de cambio, 
ligado a la inflación interna, es importantísimo para 
determinar los déficit o superávit en balanza comercial 
y, en consecuencia, los saldos en cuenta corriente. 

En 1994, el déficit en balanza comercial en 
México fue de 18 mil 664 millones de dólares. El dólar 
fue muy barato en casi todo ese año. En 1995, 
después de una modificación del tipo de cambio del 
50%, tuvimos un superávit de más de 7 mil millones 
de dólares. Ese drástico movimiento de la balanza 
comercial fue consecuencia del aumento del precio 
del dólar. Es un hecho que el precio relativo del dólar 
incentiva o inhibide la compra y venta de productos 
a otros países. 

El superávit en balanza comercial en México 
empieza a reducirse y de, plano, a perderse. 



paralelamente a una ausencia de ajuste del tipo de 
cambio en relación al diferencial de inflaciones entre 
México y sus principales socios comerciales. 

En 1997, la inflación en México alcanzó el 15.7%, 
mientras que en Estados Unidos fue del 1.7%. La 
diferencia de inflaciones fue de aproximadamente 
13.7% y el tipo de cambio se movió menos del 3%. 
Independientemente de otros factores que 
incrementan la productividad interna, en base 
únicamente al precio del dólar, los exportadores 
mexicanos perdieron un 10% de competitividad 
internacional. 



La pérdida de competitividad vía tipo de cambio 
puede ser compensada por aumentos de 
productividad en otros renglones, pero es un hecho 
aritmético que en la medida que tengamos una 
inflación mayor a la de nuestros socios comerciales 
y no modifiquemos el tipo de cambio en porcentajes 
parecidos a ese diferencial, ese solo hecho causa una 
pérdida de competitividad ante los productos de 
otros países con menores índices de inflación. 

Lo nieguen o no los técnicos del Banco de 
México, el abaratamiento del dólar, al moverse su 
precio más lentamente que los precios internos, crea 
presiones devaluatorias futuras y una cada vez 
mayor dependencia de flujos financieros de capital 
extranjero. Esos flujos se hacen necesarios para 
contrarrestar los crecientes déficit en balanza 
comercial, derivados de la política de no ajustar el 
tipo de cambio al diferencial de inflaciones. 

Aunque, hay que dejarlo muy claro, la solución 
de fondo no está en ajustes periódicos del tipo de 
cambio, que son necesarios cuando hay altas 
inflaciones internas, sino en reducir la inflación a 
los niveles de nuestros socios comerciales. 



272 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA MONETARIA 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 2 de septiembre de 1998 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Inflación cero ¿es posible? 



Generalmente, quienes no logran aumentar sus ingresos al mismo ritmo que la inflación son 
los trabajadores y los pequeños empresarios. 



EN 1998, EL GOBIERNO tenía originalmente 
planeado reducir la inflación a 12%, del 15.7% en 
1997. Esa meta, aunque poco ambiciosa, ya no se 
va a cumplir. En 1998 tendremos una inflación 
cercana al 15%, casi igual a la del año pasado. Tan 
sólo entre 1997 y 1998 la mayoría de mexicanos, 
que no guarda su dinero en los bancos, perderá 
cerca del 30% de todos sus ahorros en efectivo que 
tenga en sus casas. 

Los movimientos inflacionarios de los precios 
se traducen en una lucha constante entre 
industriales, comerciantes, trabajadores y 
profesionales, para recuperar parcial o totalmente 
su poder adquisitivo real. Los productores se 
centran más en restablecer su poder de compra a 
través de una actualización de sus precios, que en 
reinvertir y aumentar la calidad de lo que ofrecen a 
la sociedad. El único gañón a corto plazo del rejuego 
de precios es el Gobierno, ya que el proceso 
inflacionario es, en principio, una fuente de 
financiamiento del sector público, quien es el 
transitorio beneficiario de la emisión monetaria que 
financia sus gastos o pago de deudas. 

Generalmente, quienes no logran aumentar sus 
ingresos al mismo ritmo que la inflación son los 
trabajadores y los pequeños empresarios. Nos 
preguntamos ¿es posible terminar con la inflación 
de una vez por todas? ¿necesitamos esperar 10 años 
para tener una inflación igual a la de Estados 
Unidos? En Estados Unidos, nuestro principal socio 



comercial, la inflación anualizada es de alrededor 
del 2%, siete veces menor a la de México. 

Sí es posible reducir la inflación drásticamente, 
como se ha hecho en Argentina o en otros países. 
Para ello es necesaria la voluntad de los 
gobernantes, en especial del presidente, el Secretario 
de Hacienda y el Gobernador del Banco de México, 
de erradicar la inflación como un medio de 
financiamiento o de incentivo a la actividad 
económica. 

La inflación del 14% que actualmente sufrimos, es 
producto de la decisión gubernamental de convivir 
con esos grados de inflación, ante la incapacidad o 
imposibilidad de implementar programas de ajustes 
presupuéstales, venta de empresas, que permitan 
mantener políticas monetarias compatibles con una 
estabilidad relativa de precios. Esa estabilidad puede 
ubicarse en principio en un 2% anualizado de los 
movimientos en los precios, hasta lograr una inflación 
cero. Bajo ese esquema, los precios de cada producto 
se mueven por su oferta y demanda, con base en la 
competencia y no en una demanda artificial creada 
por la emisión monetaria. 

Pero, mientras nuestros economistas oficiales sigan 
jugando al "corto" o "largo" y aumenten o reduzcan la 
cantidad de circulante según el pronóstico del tiempo, 
seguiremos sufriendo el flagelo inflacionario, que a quienes 
más perjudica es a los pobres, en cuyo nombre gasta 
inflacionariamente el Gobierno. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 273 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 5 de noviembre de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Principios olvidados por los diputados 



Ahora que estrenamos una cámara de diputados 
elegida democráticamente, la mayoría de la 
población espera que cumplan con su finalidad 
fundamental. Los diputados surgen en la historia 
para limitar los impuestos y gastos de reyes y 
gobernantes. 

Los dictadores gastan lo que se les da la gana y no le 
rinden cuentas a nadie. En una democracia, los impuestos 
y los gastos de los gobernantes son limitados y vigilados 
por un congreso. Desgraciadamente, esa misión 
fundamental de los diputados se ha olvidado o pasado a 
un segundo término. Los congresistas en lugar de limitar 
los egresos públicos, muchas veces se convierten en 
comparsas de mayores gastos e impuestos. 

En todos los países existen miles de programas 
que se antojan necesarios para solucionar o reducir 
males sociales, pero la experiencia nos señala que 
en aras de mejorar los niveles de vida de los 
habitantes más pobres de un país, se justifican 
gastos sin tomar en cuenta los principios básicos 
de la contabilidad y la economía. 

Los estudiantes de contabilidad lo primero que 
aprenden es la llamada partida doble. Esa ecuación 
nos enseña que todo cargo implica un abono. Todo 
lo que se gasta tiene que salir de algún lado. Esa 
máxima o principio contable es olvidado por la 
mayoría de gobernantes y legisladores. Al aprobar 
egresos pasa por alto que de algún modo tienen 
que ingresar. 



Todo gasto público proviene de impuestos, 
emisión monetaria, endeudamiento o de las 
empresas estatales. Por lo tanto, cualquier aumento 
del gasto público, por social que sea, implica 
necesariamente mayores impuestos, emisión 
monetaria, endeudamiento o aumento de los precios 
de los bienes y servicios públicos (gasolina, 
electricidad, etcétera). 

Atrás de todos los argumentos de los téaiicos de 
Hacienda o de los poh'ticos de los diversos partidos, 
existen axiomas contables y económicos muy claros 
y simples, enumeraremos algunos: 1. Todo gasto 
implica un ingreso; 2. A mayor gasto público, menor 
gasto de los ciudadanos; 3. A mayor inversión pública, 
menor inversión privada; 4. A mayor presión fiscal, 
menor crecimiento económico; 5. Altos impuestos, 
menor recaudación. 

Ojalá nuestros legisladores tengan presente esos 
principios a la hora de analizar y aprobar el 
presupuesto de egresos para 1998. De otra forma, 
se volverán a perder entre cifras indescifrables, 
peteciones aparentemente impostergables y 
compromisos teóricamente insoslayables, que los 
llevan a aprobar abultados presupuestos, cuya 
única consecuencia real y palpable es la transmisión 
de recursos a una burocracia que los gasta en 
nombre de aliviar abstractas y difusas necesidades 
sociales. 



Opinión 
LOGOS 

SIGLO VEINTIUNO -Guatemala, 21 de julio de 1999 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



El Estado y el dinero 



En un principio el intercambio económico 
consistía en trocar directamente bienes y servicios, 
como trocar un buey por un asno. El trueque, sin 
embargo, tenía algunas dificultades. Quien tenía un 
buey, pero quería un asno, debía encontrar a 
alguien que cumpliese por lo menos con tres 
requisitos: primero, que tuviera un asno; segundo, 
que estuviera dispuesto a trocarlo, y tercero, que 
aceptase trocarlo por un buey. 

Surgió entonces un bien que la mayoría estaba 
dispuesta a aceptar a cambio de sus bienes. Si ese 
bien era la cebada, como ocurrió en Mesopotamia 
entonces, por ejemplo, el propietario de un buey 
que quería trocar ese animal por un asno, no 
necesariamente tenía que encontrar a alguien que 
tuviera un asno y que quería trocar ese animal por 
un buey Era suficiente encontrar a alguien que 
tuviera cebada y estuviera dispuesto a intercambiar 
ese bien por un buey. Posteriormente el nuevo 
propietario de la cebada buscaría a alguien que 
tuviese un asno y estuviera dispuesto a 
intercambiarlo por la cebada que había obtenido a 
cambio del buey. De esta manera se facilitaba 
considerablemente intercambiar un buey por un 
asno. 

El dinero, es el bien que la mayoría de la gente 
acepta a cambio de sus bienes o servicios, y es 
esencialmente un medio de cambio. En alguna época 
de Roma el dinero fue el ganado. En Virginia y 
Maryland fue el tabaco. Medios semejantes de 
intercambio, sin embargo, no eran los mejores 
porque, por ejemplo, era difícil transportarlos, o 
no era posible dividirlos en partes exactamente 
iguales, o no eran durables. Por eso fueron 
sustituidos por rústicas e informes piezas de metales 
preciosos. Pronto, sin embargo, estas piezas 
tuvieron una determinada forma y en ellas se 
imprimieron datos sobre el peso y la calidad del 
metal. Surgió entonces la moneda, quizá en Lidia, 
hace unos 2,650 años. 



Transportar grandes cantidades de moneda, sin 
embargo, podía ser incómodo, costoso y peligroso. 
Surgió entonces el papel-moneda, que eran billetes 
que representaban una determinada cantidad y 
calidad de metal precioso. En alguna época, un 



billete de un dólar representó la vigésima parte de 
una onza de oro. 

El dinero fue un poderoso producto del libre 
intercambio de bienes, es decir, fue producto del 
mercado. Empero, por ese mismo poder, el dinero 
atrajo inmediatamente el interés del Estado. No era 
posible que el Estado tuviera pleno poder sobre los 
ciudadanos si no tenía poder sobre el dinero. 
Entonces el Estado se convirtió en emisor de dinero 
e impuso su propio dinero. El dinero oficial era el 
único que se podía utilizar. Fue eliminada la libertad 
monetaria. En el siglo IV, por ejemplo, en Egipto, 
fue prohibida la libre compra y venta, de monedas. 
Quienes infringían, esa prohibición eran 
condenados a muerte. Finalmente el Estado 
exterminó a los emisores privados, que competían 
por producir la mejor calidad de dinero. El dólar 
mismo era originalmente una moneda acuñada por 
un emisor privado de Bohemia. 

El Estado ha eliminado del papel-moneda la 
parte que es moneda y ha dejado la parte que es 
papel. Entonces ha podido producir enormes 
cantidades de unidades de esa clase de papel-dinero, 
como ocurrió en Alemania la década de 1920, o en 
Hungría durante la década de 1940. Actualmente, 
en la mayoría de países, entre ellos Guatemala, se 
usa ese papel-dinero que fabrica el Estado. La 
eliminación de la libertad monetaria y la imposición 
de la moneda que fabrica el Estado han sido la causa 
principal de catástrofes monetarias y, en particular, 
la causa de la aniquilación de, poder adquisitivo del 
dinero. 

En Guatemala deben ser eliminadas todas las 
leyes que le impiden la libertad de uso del dinero, y 
más bien debe haber una absoluta libertad 
monetaria. Ello significa libertad de elegir la clase 
de moneda que se usará para consumir ahorrar o 
invertir. Significa libertad de convertir cualquier 
clase de moneda en cualquier otra. Significa libertad 
de vender y comprar moneda extranjera. Significa 
libertad de importar y exportar cualquier clase de 
moneda. Significa, finalmente, que el Estado no 
impone una moneda oficial ni confisca la moneda 
extranjera, sino que proinueve la competencia entre 
distintas clases de monedas, para que los ciudadanos 
elijan aquellas que son más capaces de retener su 
poder adquisitivo. 



274 



1 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 275 
LUIS ENRIQUE PÉREZ 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 12 de febrero de 2000 



La destrucción del poder adquisitivo 

del quetzal 



Durante las últimas décadas, el Gobierno de 
Guatemala, por medio de la Junta Monetaria y el Banco 
de Guatemala, ha demostrado ser asombrosamente 
eficiente para destruir el poder de compra del quetzal. 
Por ejemplo, en el año 1985, el Gobierno había 
destruido el 35 por ciento de ese poder. En 1990, 
había destruido por lo menos el 60 por ciento. 
Durante los años siguientes, el Gobierno continuó 
con arrogante esplendor esta colosal obra destructora 
de la ya extenuada moneda oficial, cuyo uso nos 
impone. El producto ha sido aterrador: los 
trabajadores tienen que sobrevivir con penosos 
salarios, los jubilados viven de ofensivas migajas 
dinerarias, las amas de casa hacen milagros 
domésticos, los inquilinos son expulsados, el precio 
de los bienes y servicios aumenta sorpresivamente, 
el cálculo de costos y beneficios es una fantasía, 
ahorrar dinero es perder dinero, los agonizantes 
quetzales persiguen ávidamente a los dólares, llegar 
a tener casa es un sueño demencial, los secuestradores 
piden un mayor valor de rescate de sus víctimas, los 
ladrones mismos se quejan del costo de la vida, y los 
mendigos claman por limosnas más piadosas (y 
parecen dispuestos a exigir que se promulgue ima ley 
de limosna mínima). 

¿Cuál ha sido el medio que el Gobierno de 
Guatemala ha empleado tan exitosamente para 
destruir el poder de compra del quetzal? El medio 
ha sido el incremento de la cantidad de dinero. Ese 
incremento, desde el punto de vista de la teoría del 
dinero, se denomina inflación. Efectivamente, la 
cantidad de dinero se infla. El efecto de esta inflación 
es un aumento general de los precios. Es aumento 
general porque es un aumento del precio de todos 
los bienes y servidos, y no sólo del precio de algunos 
de ellos. 

Un aumento de precios provocado por la escasez 
de un determinado bien o servicio, no es un efecto 
que resulta de inflar la cantidad de dinero, y por 
ello no es parte de un aumento general de precios. 
Es sólo un aumento particular de precios. La escasez 
de lechugas, por ejemplo, ciertamente provoca un 
aumento de precios; pero ello no significa que haya 



habido un aumento general de precios, ya que, 
aunque las lechugas sean escasas, y por ello caras, 
las zanahorias pueden ser abundantes, y por ello 
baratas. 

El aumento general de precios que resulta de 
inflar la cantidad de dinero equivale a la pérdida de 
poder de compra del dinero; lo cual significa que es 
necesaria una mayor cantidad de dinero para 
adquirir aquello que antes se adquiría con una 
menor cantidad. El aumento de la cantidad de dinero 
provoca una pérdida de valor del dinero, de la misma 
manera que un aumento de la cantidad de lechugas 
provoca una pérdida del valor de las lechugas, es 
decir, estos productos se vuelven más baratos. Con 
otros términos, un aumento de la cantidad de 
quetzales vuelve más baratos los quetzales; y porque 
se vuelven más baratos, se necesitan más quetzales 
para comprar, no un bien o servicio en particular, 
sino para comprar cualquier bien o servicio en 
general. 

Ningún ciudadano, sea agricultor, industrial o 
comerciante, o ningún empresario y ningún 
trabajador, puede provocar un aumento general de 
precios, o una pérdida del poder de compra del 
quetzal, porque no puede aumentar la cantidad de 
dinero. La fabulosa pérdida del poder de compra 
del quetzal, que equivale a un espantoso aumento 
del costo de vida, ha sido exclusivamente obra del 
Gobierno, y, en particular, obra de la Junta Monetaria 
y el Banco de Guatemala. Estas instituciones 
argumentan que una inflación moderada de precios 
(es dedr, un aumento moderado de la cantidad de dinero) 
es condición necesaria del crecimiento económico. Ahora 
bien: inflación moderada es lo mismo que destrucción 
moderada del poder de compra del dinero. Destruir 
moderadamente mi casa también sería, según el 
argumento de la Junta Monetaria y el Banco de 
Guatemala, una condición necesaria del crecimiento de 
mi economía. Semejante argumento es absurdo. 
Jamás una condición necesaria del crecimiento 
económico puede consistir en destruir el patrimonio 
privado, del cual es parte el poder de compra del 
dinero. 



276 - ECOMOMÍ A NACIONAL 



POLÍTICA MONETARIA 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 12 de febrero de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Una condición primaria del progreso económico 
de los guatemaltecos es que el Gobierno se abstenga 
de destruir el poder de compra del dinero. Para este 
fin es urgente aniquilar la Junta Monetaria, sepultar 
al Banco de Guatemala, decretar la pena de muerte 
por intromisión del gobierno en el mercado del 
dinero, y otorgarle al ciudadano absoluta libertad 



para que elija la moneda que más le conviene usar. 
Mientras se acude a tan perfecta solución, el Gobierno 
debe abstenerse de aumentar la cantidad de quetzales; 
y para ello tiene que eliminar todos los factores que 
provocan ese aumento. Entonces por lo menos se 
evitará que los pobres sean más pobres. Detener el 
empobrecimiento es una manera de progresar. 



Ángel roncero marcos 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 277 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 1 1 de marzo de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Precio del dinero y precio del crédito 



Distinguir entre el precio del dinero y precio 
del crédito contribuye a diagnosticar los 
principales problemas actuales de la economía 
guatemalteca. Ocurre precisamente que uno de 
esos problemas consiste en que, por obra del 
Gobierno, el precio del dinero ha disminuido, 
mientras que, también por obra del gobierno, el 
precio del crédito ha aumentado. Un menor precio 
del dinero ha provocado mayor pobreza, y un 
mayor precio del crédito ha provocado menor 
crecimiento económico. 

El precio del dinero consiste en la determinada 
cantidad de bienes y servicios que se intercambian 
por una determinada cantidad de dinero. El 
poseedor del dinero es el comprador. El poseedor de 
los bienes y servicios es el vendedor. El precio del 
crédito consiste en la cantidad de dinero que hay 
que pagar por usar el dinero ajeno. Generalmente 
la cantidad que hay que pagar es una determinada 
proporción de la cantidad del dinero ajeno que se 
usa. Esta proporción es la tasa de interés. La cantidad 
de dinero dada en calidad de crédito es el capital. 
Quien usa el crédito es, no comprador, sino deudor. 
Quien otorga el crédito es, no vendedor, sino 
acreedor. 

Quien paga el precio del dinero, es decir, quien 
intercambia bienes y servicios por dinero, no tiene 
que pagar interés ni capital, precisamente porque 
compra dinero; pero quien paga el precio del crédito 
tiene que pagar interés y capital, precisamente 
porque no compra el dinero. Adicionalmente, pagar 
el precio del dinero es intercambiar el valor presente 
de bienes y servicios por el valor igualmente presente 
del dinero, mientras que pagar el precio del crédito es 
intercambiar el valor presente del dinero por el valor 
futuro del dinero. Si el Gobierno no se inmiscuye, 
la tasa de interés tiende a expresar esa diferencia de 
valor. Si el Gobierno se inmiscuye, la tasa de interés 
es una absurda ficción. 

El precio del dinero puede variar. Empero, hay 
que distinguir entre una variación del dinero cuya 
causa es que aumenta o disminuye la demanda de 
bienes y servicios, y una variación cuya causa es 
que el Gobierno aumenta o disminuye la cantidad 
de dinero. La variación que depende de la demanda 
es un fenómeno propio del mercado. Si, por ejemplo, 



aumenta la demanda de casas, disminuirá el precio 
del dinero, es decir, la cantidad de dinero que se 
intercambia por casas. La variación que depende de 
la cantidad de dinero que el Gobierno crea, no es 
un fenómeno propio del mercado. Es un fenómeno 
político. La variación que depende del mercado es 
siempre particular, es decir, el precio del dinero varía 
sólo con respecto a determinados bienes v servicios. 
La variación que depende del Gobierno es general, 
es decir, el precio del dinero varía con respecto a 
todos los bienes y servicios. 

El precio del crédito también puede variar. 
Empero, nuevamente hay que distinguir entre una 
variación cuya causa es que aumenta o disminuye 
la demanda de crédito, y una variación cuya causa 
es que el Gobierno, mediante su intromisión en el 
mercado financiero, aumenta o disminuye el precio 
del crédito. Entonces la tasa de interés no expresa 
una diferencia entre el valor presente y el valor futuro 
del dinero, sino que expresa el grado de intromisión, 
distorsión y contorsión que el Gobierno provoca 
en el mercado del crédito. 



El Gobierno, mediante el aumento de la cantidad 
de dinero, ha provocado que el precio del dinero 
disminuya con respecto a todos los bienes y 
servicios. Los quetzales son más baratos, o bien, 
todos los bienes y servicios son más caros. El 
producto ha sido un mayor empobrecimiento de los 
guatemaltecos. También el Gobierno, mediante su 
intervención en el mercado del crédito, ha 
provocado que la tasa de interés aumente de manera 
extraordinaria. Usar el dinero ajeno, especialmente 
por medio de créditos bancarios, es carísimo. El 
producto ha sido un menor crecimiento económico 
del país. 



Los propósitos primarios y urgentes de la 
política económica del Gobierno tienen que ser 
simples, aunque los procesos para lograrlos sean 
complejos. Esos propósitos son no producir más 
dinero, ni provocar un aumento de las tasas de 
interés. Entonces por lo menos se detendría el 
proceso de empobrecimiento de los guatemaltecos, 
y por lo menos se acelerará el proceso de crecimiento 
de la economía guatemalteca. 



278 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA MONETARIA 



SIGLO VEINTIUNO -Guatemala, 22 de enero de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Hipotético manifiesto contra 
el vasallaje tributario 

(Dedicado al Octavo Jinete del Apocalipsis: el Fondo Monetario Internacional) 



Nosotros, trabajadores guatemaltecos de la 
empresa privada, que estamos expuestos al riesgo 
de perder nuestro empleo si no producimos bienes 
y servicios útiles para la sociedad, y que no podemos 
obtener un aumento de salario si no demostramos 
que nuestro trabajo es más valioso. 

Nosotros, empresarios guatemaltecos que no 
gozamos de ningún privilegio gubernamental; que 
competimos por la libre decisión de los consumidores, 
y que si no servimos bien a nuestros clientes, perdemos 
nuestros propios recursos. 

Nosotros, ciudadanos guatemaltecos que para 
aumentar nuestro patrimonio tenemos que producir 
más, ya que no tenemos, como el Estado, el poder 
de crear impuestos ni el poder de fabricar dinero; 
nosotros, que generamos los recursos con los cuales 
el gobierno se mantiene; que no tenemos la fortuna 
de vivir de los impuestos, sino que los pagamos, 
aunque sólo sea para que otros vivan de ellos; que 
no esperamos que el gobierno resuelva nuestros 
problemas, sino que tan sólo queremos que el 
gobierno deje de ser el obstáculo que impide trabajar, 
invertir y producir. 

Nosotros, ciudadanos guatemaltecos que, 
aunque pagamos impuestos, no disfrutamos ni aun 
del beneficio elemental de que el gobierno suministre 
seguridad pública y administre justicia; que nos 
esforzamos tanto en ganar un centavo, como tanto 
se esfuerza el gobierno en derrocharlo; que somos 
acosados por la inseguridad y la injusticia, y 
tenemos que resignamos a curarnos en peligrosos 
hospitales públicos y a educar a nuestros hijos en 
miserables escuelas públicas. 

Nosotros, padres guatemaltecos de familia, que 
tenemos que gastar cada vez más para que nuestros 
hijos tengan los servicios de educación y salud que 
el Estado no puede suministrar. Nosotros, jubilados 
guatemaltecos, a quienes se nos paga con una 
moneda que, debido a la creación oficial de dinero. 



ha perdido tanto su poder adquisitivo, que vivimos 
ya de limosnas, que no nos gratifican sino que nos 
insultan. Nosotros, los guatemaltecos más pobres, 
que vanamente hemos esperado mejores y suficientes 
servicios de educación y salud, y que también 
tenemos que pagar cada vez más impuestos, aun 
cuando la demagógica intención es que los ricos los 
paguen. 

Nosotros, nos oponemos a cualquier incremento 
de los ya agobiantes impuestos. Nosotros, hastiados 
ya de impune vasallaje fiscal, exigimos: 

Primero: que el gobierno rebaje todos sus gastos 
y que cobre sólo los impuestos necesarios para 
cumplir su función esencial de brindar seguridad 
pública y administrar justicia, y sus funciones 
subsidiarias de educación y salud. Un buen gobierno 
gasta menos y sirve más. 

Segundo: que se limite el poder que tiene el 
gobierno de crear impuestos. No podemos permitir 
que el gobierno imponga impuestos ilimitados, y 
que para financiar sus gastos disponga libremente 
de nuestro patrimonio privado. Un buen gobierno está 
sujeto a límites tributarios. 

Tercero: que se le otorgue a los ciudadanos el 
derecho a la rebelión fiscal, para que puedan 
defenderse de las pretensiones gubernamentales de 
incrementar los impuestos. Un buen gobierno reduce 
en grado máximo el asalto, saqueo, pillaje o expropiación, 
mediante los impuestos, de los recursos privados. 

Quinto: que el Estado de Guatemala renuncie al 
Fondo Monetario Internacional, y que desista de 
depender de las insultantes limosnas que otros 
países le ofrecen a cambio de incrementar los 
impuestos, es decir, a cambio del asalto, el saqueo, 
el pillaje y la expropiación de los recursos privados 
de los guatemaltecos. Un buen gobierno no convierte 
a la nación en un indigno y vergonzoso mendigo 
internacional. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 9 de diciembre de 2000 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -279 
LUIS ENRIQUE PÉREZ 



El quetzal debe depender del oro y no del dólar 



Debemos aceptar que la anunciada dolarización 
de la economía de El Salvador provocó en nuestro 
país una reacción propicia para emprender una 
reforma monetaria. Empero, está mal que imitemos 
a El Salvador, y que el valor del quetzal tenga que 
depender del valor del dólar, o del valor de cualquier 
otra moneda extranjera. Si el quetzal ha de seguir 
siendo la moneda oficial la reforma monetaria de 
Guatemala ha de tener dos partes. 

La primera parte ha de consistir en que el 
Gobierno de Guatemala permita un libre mercado 
monetario. Ello significa que en nuestro país los 
ciudadanos podrán usar cualquier moneda. El dólar 
de los Estados Unidos de América sería sólo una de 
las monedas que los ciudadanos podrían usar. La 
segunda parte de la reforma monetaria ha de 
consistir en determinar el valor del quetzal. Surgen, 
entonces, dos opciones. Una opción es que el valor 
del quetzal varíe con respecto a las otras monedas, 
según la oferta y la demanda. Otra opción es que el 
quetzal posea un valor fijo con respecto a otra 
moneda, como el dólar. 

Examinemos la segunda opción. El quetzal no 
sólo puede poseer un valor fijo con respeto a la 
moneda de otro país, como el dólar. También puede 
poseer un valor fijo con respecto a un metal precioso 
que, de hecho, sea una especie de moneda 
internacional que ningún Gobierno emite, y con 
respecto a la cual se mide el valor de cualquier moneda 
nacional. Ese metal precioso es el oro o la plata, e 
inclusive ambos. El uso del oro como moneda se 
denomina patrón oro. Precisamente el quetzal debe 
tener un valor fijo con respecto al oro, y no con 
respecto a la moneda de otro país. 

Desde el año 1815 hasta el año 1914, el patrón 
oro estuvo vigente en Europa y Estados Unidos de 
América. El dólar, el marco, e\ franco o la libra esterlina 
eran meramente el nombre de una determinada 
cantidad de oro; cantidad cuya medida era el peso de 
ese metal. Por ejemplo, dólar era el nombre de una 
veinteava parte de onza de oro; y libra esterlina era el 
nombre de casi una cuarta parte de onza de oro. 
Quien tenia veinte dólares, o quien tenia cuatro 
libras esterlinas, tenía realmente una onza de oro, 
y no un miserable papelucho que el Gobierno había 
impreso y que debía ser aceptado como medio de 
cambio tan sólo porque tenía un sello oficial, y 



porque era legalmente forzoso aceptarlo. El nombre 
de algunas monedas era peso, precisamente para 
denotar peso del oro. 

Ludw^ig von Mises, uno de los más brillantes 
economistas del Siglo XX, en su obra Teoría del dinero 
y del crédito, afirma: "ninguno de los países que ha 
abandonado el patrón oro... ha sido capaz de evitar 
que el oro sea el medio de cambio en una nación o 
en el mundo entero. Lo que ha sucedido no es un 
abandono del oro, sino un abandono de la vieja 
equivalencia que la ley había impuesto entre el oro 
y la unidad monetaria". Murray N. Rothbard, uno 
de los más lúcidos discípulos de Ludw^ig von Mises, 
en su obra ¿Qué ha hecho el gobierno con nuestra 
moneda?, afirma: "El Gobierno no seleccionó 
arbitrariamente el oro para que fuera un patrón 
monetario. Fue por medio del libre mercado que, en 
el curso de varios siglos, el oro llegó a convertirse 
en la mejor moneda, es decir, en el bien que 
suministraba el medio monetario más estable y 
deseable. Empero, principalmente, la oferta y 
suministro de oro eran producto únicamente de las 
fuerzas del mercado, y no producto de la arbitraria 
máquina de imprimir del Gobierno". 

El quetzal debe tener un valor fijo, no con 
respecto a otra moneda, como el dólar, el cual, como 
el quetzal, también es "producto de la arbitraria 
máquina de imprimir del Gobierno". El quetzal ha 
de tener un valor fijo con respecto a una 
determinada cantidad de oro; y quien posea quetzales 
ha de tener la posibilidad de intercambiarlos por oro. 
El Gobierno podrá emitir una mayor cantidad de 
quetzales sólo si posee una mayor cantidad de oro. 
Si el quetzal tiene un valor fijo con respecto al oro; 
y si el quetzal puede ser intercambiado por oro, y el 
Gobierno sólo puede emitir quetzales respaldados 
por oro, el quetzal tendrá una calidad monetaria 
superior a la del dólar y a la de cualquier otra moneda 
del mundo. 

Post scríptum. Decretar que el ciudadano puede 
libremente usar cualquier moneda, y no sólo el 
quetzal o el dólar, es una de las mejores decisiones 
que pueden tomar los diputados, no sólo con el 
propósito temporal de reducir la espantosa crisis 
económica que sufre el país, sino con el propósito 
permanente de promover la prosperidad económica 
del país en el inmediato, mediato e infinito plazo. 



B. POLÍTICA FISCAL 



Opinión 

SENTIDO COMÚN 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 1 1 de mayo de 1997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Fondos de pensión 



Vivimos en un mundo imperfecto, por lo que a 
veces hay que sugerir transacciones y medias tintas, 
con el objeto de aminorar un daño. Este es el caso 
del proyecto que algunos toman con tanto 
entusiasmo respecto a planes de previsión para 
trabajadores. 

Sin duda, el hecho de simplemente poner los 
ahorros forzosos bajo el manejo de administradores 
privados, en competencia, como se hizo en Chile y 
otros países, ha logrado mayor eficiencia y 
seguridad, al mismo tiempo que ha sido canalizado 
a capitalizar empresas y no simplemente dilapidado. 

Ahora se quiere obligar a los trabajadores 
guatemaltecos a ahorrar el 14-1/2% de sus salarios 
para su vejez, aunque no quieran o tengan otras 
prioridades más urgentes. Veamos algunas 
consecuencias indeseables no previstas, algunos 
principios que resultan violados y, por último, una 
sugerencia. 

Hay que reconocer que cualquier prestación es, 
en última instancia, pagada a sacrificio del salario 
que el trabajador recibiría en efectivo. Lo demás es 
cosmético. Al patrono no le afecta cómo se subdivide 
el costo total de la mano de obra, indistintamente 
de cómo le llaman o cómo está dividida, pues es lo 
que tiene que recobrar del consumidor, si no quiere 
perecer como patrono. Al principio, por un 
brevísimo plazo, cualquier nueva prestación saldrá 
de la bolsa del patrón, pero luego, o sale del 
consumidor, a través de un alza en precios, o de los 
futuros aumentos de sueldo que el trabajador 
hubiese recibido, o de una mezcla de ambos. Si el 
patrono no puede trasladar el costo total de la mano 
de obra, al igual que todos los demás costos, 
simplemente la plaza desaparece. 

Lo que cuesta aceptar, desde el punto de vista 
ético, es la crueldad de ponerle un impuesto 
adicional del diez por ciento a los pobres 
trabajadores. Sin duda, en sus condiciones, tendrán 
necesidades más urgentes que las que políticos y 



funcionarios acomodados les quieren imponer, 
dizque por su propio bien. ¡No me ayudes, compadre! 

Es cierto que trae ventajas para una sociedad el 
prever fondos para evitar que en su seno se 
encuentren totalmente desamparados personas 
imprevisoras o menesterosas que no tienen otros 
medios para subsistir en su vejez. Las generaciones 
actuales no conocemos cómo las personas 
acostumbraban prever para su vejez antes que los 
gobiernos, a través de su ineptitud monetaria, 
crearan las inflaciones que convirtieron al ahorro 
en una tontera. 

Existían las cajas de ahorros voluntarios de muy 
variadas modalidades, entre gremios específicos o 
en empresas. Surgían novedosos planes de seguro 
total. Se vendían casas y terrenos pagados a plazos 
con cuotas acordes a la capacidad económica de los 
trabajadores, incluyendo un seguro a término. 
Cuando sus ingresos y patrimonio aumentaban, 
ahorraban construyendo una segunda casita a la 
cual se podían pasar en su vejez, y comer con la 
renta de la primera. Eso también lo arruinaron los 
gobiernos con los controles de alquileres. 

A medida que los países prosperaban, las 
opciones aumentaron, pero cuando los gobiernos 
se abrogaron la responsabilidad, no solamente se 
inhibió el desarrollo de esas entidades y sistemas, 
sino ocurrieron dos fenómenos muy nocivos para 
la sociedad: se comenzó a destruir el sentido de 
responsabilidad individual y, peor aún, comenzó la 
destrucción de la familia como institución social. 
Hoy día ha cambiado el carácter del problema social 
en los países que ya recorrieron el camino, y consiste 
en cómo reconstruir o reincorporar a la cultura, el 
sentido de responsabilidad personal y familiar. 

Cuando la pobreza de los pueblos es tal que el 
ahorro les resulta muy caro en términos de sacrificio 
de otras necesidades más urgentes (costo de 
oportunidad), lo natural es que los hijos ayuden a 
los padres cuando son viejos. Así es aún en los países 



283 



284 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA FISCAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 1 1 de mayo de 1997 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



pobres donde no se ha destruido la responsabilidad 
familiar con novedosas interferencias de los 
gobiernos, como lo vemos en las comunidades 
indígenas de nuestro propio país y países asiáticos. 
No solamente es el sistema más virtuoso, sino es el 
más eficiente, el que causa menos desperdicio. A 
medida que los pueblos prosperan, surgen sistemas 
que les permitan a los viejos ser independientes de 
los hijos durante su vejez, y al morir ayudar a sus 
propios hijos, que también se van poniendo viejos, 
con lo que les heredan. La institución social más 
importante, la familia, se refuerza por mutua 
conveniencia y dependencia. 



nivel de desempleo a las conquistas de la legislación 
laboral y ahora discuten sobre cómo modificarla 
para dotar el sistema de mayor flexibilidad, aunque 
represente mayor inseguridad. 

Hay que tener cuidado de no destruir incentivos 
virtuosos y de no establecer incentivos perversos. 
Por eso, las prestaciones de seguridad social deben 
ser mínimas y no máximas. Por ejemplo, el hecho 
de proveer certeza de seguridad es un incentivo 
perverso, pues desalienta la prudencia, la diligencia. 
Si, en cambio, la previsión es solamente la mínima, 
se logra el objetivo de no permitir que parezca el 
menesteroso sin convertirlo en indolente. 



Cuando los gobiernos se ocupan de proveer a 
las personas de segundad, se provoca una serie de 
efectos indeseables e inesperados en la cultura de la 
sociedad, debido a los incentivos perversos que son 
parte inherente de esos sistemas. Uno de los peores 
ejemplos, de acuerdo con sociólogos como Charles 
Murray y George Girdler, es el programa de ayuda 
a madres solteras que está convirtiendo a los EE. 
UU. en una nación de bastardos, pues ya cerca del 
sesenta por ciento de bebés negros nacen fuera de 
matrimonio, y de los blancos, ya van por treinta 
por ciento. Resultó en un castigo al matrimonio. 
Otro ejemplo: los países europeos atribuyen su alto 



RECOMENDACIÓN: Que el ahorro obligatorio 
se quede como está, en 4-1/2% con la opción de 
aportes mayores, pero voluntarios. Además, la 
obligatoriedad debe cesar cuando ya se tenga una 
cantidad adecuada, considerando que las personas 
también forman capital y ahorran en otras formas, 
incluyendo fondos privados que comienzan a 
surgir. 

La consideración que no debe admitirse es si lo 
que se obliga a ahorrar a los trabajadores es 
suficiente o no para armar buenos negocios para 
administradores de fondos. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 10 de agosto de 1997 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 285 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Reflexiones sobre un impuesto a tierras ociosas 



Se habla de poner un impuesto a las tierras 
ociosas. 

¿Qué son tierras ociosas? ¿De dónde surgió esta 
idea? ¿Para qué el impuesto? 

Tierras ociosas son, supongo, las que no se están 
usando. Habría que preguntar por qué no se están 
usando, pues hay muchos recursos que no se están 
usando, no se les denomina ociosos. Mucho menos 
se les quiere imponer un castigo a sus dueños. 
(Recordemos que los impuestos no se le ponen a la 
tierra, sino a sus dueños, pues solamente las 
personas, y no las cosas, pueden pagar impuestos). 

Digo imponer castigo porque, según la prensa 
informa, el Ministro de Finanzas mencionó en su 
interpelación el anteproyecto de ley que penaliza 
las tierras ociosas. Está claro, pues, que el objeto no 
es fiscal, sino castigar. 

Ahora bien, para hacer producir la tierra es 
necesario utilizar recursos complementarios como 
maquinaria, combustibles, capital, etcétera, todos 
los cuales tienen usos alternativos que quedarán 
desatendidos si se desvían para usar más tierra para 
producir productos que no se necesitan (pues de lo 
contrario no sería necesario forzar la desviación). 
Es decir que se dejará de producir otras cosas más 
necesarias. ¿Acaso se quiere producir para botar el 
producto a la basura? 

La cantidad de tierra que una nación utiliza no 
es en función del tamaño del país o la tierra 
disponible, sino de la tierra requerida para satisfacer 
determinados requerimientos de la población que 
son productos de la agricultura. 

Cuando aumenta la población, aumentará sus 
requerimientos del producto de la tierra y habrá 
que producir más. En tanto esa no tierra se necesita, 
queda en disponibilidad. En tiempos modernos que 
ha aumentado la producción por hectárea de todo 
producto gracias a los insecticidas, los abonos, las 
semillas mejoradas, los métodos de cultivo, etcétera, 
resulta que, a pesar de una mayor población, la 
cantidad de tierra necesaria para los requerimientos 



de la sociedad es menor que hace unos años. Hoy 
se produce más con menos gente y con menos tierra. 

¿Cómo se sabe cuánta tierra se necesita? El 
mercado lo determina muy fácilmente: a través del 
mecanismo de los precios aumenta la rentabilidad 
de explotar una unidad de tierra más, en relación a 
la rentabilidad de utilizar esos recursos 
complementarios en otras cosas. El mercado 
determina, además, cual pedazo de tierra será el que 
entra a aumentar la producción, porque el precio 
no subirá para inducir a la explotación de todas las 
áreas disponibles, sino solamente en el grado que 
induzca a incrementar el área en la cantidad 
requerida y en orden a su fertilidad: primero las 
más fértiles. 

¿De dónde se origina la idea? Obviamente, su 
origen no puede ser por razones prácticas de índole 
económico y, como se dijo, tampoco es fiscal. Es un 
resabio del socialismo, de la época estatista, pues 
constituye un medio para que la tierra llegue a poder 
del gobierno. 

Es un medio solapado para su confiscación, 
porque para que sea un castigo efectivo, el impuesto 
debe ser mayor que la plusvalía de la tierra y, en tal 
caso, como causa pérdida retenerla, el impuesto no 
se paga y el gobierno se hace cobro con la tierra. El 
viejo truco, sin duda, es conocido por los instigadores 
de los acuerdos de paz. 

¿Por qué seguiremos con esas necedades que 
solamente violentan el fundamento del derecho y 
deterioran el clima de inversión? Algunos creen que 
la solución al problema de los campesinos se resuelve 
con tierra. Pero esa es una idea tan equivocada como 
caduca. 

El campesino está condenado a una existencia 
de mera subsistencia. La única manera de elevar su 
nivel de vida es creando otras oportunidades de 
empleo, y ésto requiere cantidades enormes de 
inversión de capital que precisamente son 
ahuyentadas con tonteras como este proyecto de 
ley de castigo a tierras ociosas por motivos 
ideológicos. 



286 - ECOMOMIA NACIONAL 



POLÍTICA FISCAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 9 de junio de 1 996 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Los ingresos fiscales y el PIB 



Se repite con mucha frecuencia que en 
Guatemala se pagan muy bajos impuestos en 
relación a la producción total del país. Se dice, casi 
como asustados, que en Guatemala esa relación de 
ingreso fiscal a PIB (IF/PIB) es solamente del 8% y 
que somos de los más bajos del mundo, como si eso 
justifica que urgentemente debemos subir impuestos 
para ponernos a la par de los demás países. 

¿De dónde han salido esos números mágicos? 
¿Están grabados en el granito del Banco Mundial? 

Todos sabemos que tenemos que tener Gobierno 
y que es necesario hacer leyes porque no somos 
perfectos y porque no faltan quienes quieran violar 
derechos ajenos e inclusive recurrir a la violencia 
para beneficio propio. Por ello es que se necesita 
Gobierno. Si todos fuésemos ángeles, no 
necesitaríamos Gobierno. 

Es así que en un mundo ideal, donde nadie roba, 
nadie asalta, donde todos tienen dinero para educar 
a sus hijos en escuelas privadas y cuidar de su propia 
salud en centros privados, el porcentaje de impuestos 
en relación al PIB sería muy cerca del 0%. 

Pero el mundo no es ideal. No somos perfectos 
y el Gobierno, lamentablemente, se necesita. El 
Gobierno es, como comúnmente se dice, un mal 
necesario. 

Partiendo de este punto de vista, ¿qué de 
meritorio tiene tener un mal mayor de lo necesario? 
¿Por qué se quiere transmitir la idea de que mientras 
más Gobierno, mejor estaremos? ¿Por qué un 
porcentaje más grande es más deseable que uno 
pequeño? Aspirar a aumentar un mal mayor no me 
parece una aspiración encomiable. 

El presupuesto debe ser del tamaño 
estrictamente necesario para cumplir la misión que 
queremos que cumpla el Gobierno. Pero de allí a 
que haya que poner impuestos porque en otras 
partes el porcentaje es mayor, es simplemente una 
tontería. Si nos vamos a igualar a alguien, ¿por qué 
no a los EE. UU. del año 1955, donde (quitando los 
gastos de defensa) el porcentaje era de 6%) U otros 
países como Inglaterra,Suecia, que salieron de su 



pobreza con porcentajes que, sin costos de guerra, 
se mantuvieron entre 4 y 8 por ciento por varios 
siglos. No es sino hasta las últimas décadas que se 
ha estado aumentando ese porcentaje y ya va para 
abajo, pues el proceso se está corrigiendo. 
¿Seguiremos con nuestro estilo contracíclico, 
haciendo todo al revés? ¿No podremos alguna vez 
hacer las cosas primero? 

La función principal de un Gobierno ya hace 
muchos años que no la cumple: Es la de proteger la 
vida, la propiedad y los contratos. Las tres ramas 
del Gobierno: Legislativo, Ejecutivo y Judicial nos 
han fallado. Se ocupan de muchas otras cosas 
secundarias y olvidan lo fundamental, lo básico, 
sin lo cual una sociedad no puede prosperar. Los 
gobiernos se ocupan más de la imagen para 
complacer a extranjeros, que de cuidar a nuestras 
personas y nuestros bienes. 

El problema del Gobierno -de los tres poderes, 
así como del Ejército- no es de cantidad o de relación 
con el PIB: el problema es de calidad de Gobierno, 
aspecto que hay que reconocer y aplaudir, es 
preocupación prioritaria y manifiesta de este 
Gobierno. 

Antes de emitir juicio razonable sobre la cuantía 
del presupuesto, tendremos que definir cuál es la 
función prioritaria del Gobierno, cuáles son las 
secundarias y cuánto se necesita para no llevarlas a 
cabo. Todo ello, considerando que un pueblo pobre 
tiene prioridades más urgentes que muchas dudosas 
y costosas actividades gubernamentales. 

Lamentablemente, lo que más ha defraudado 
nuestra confianza son las instituciones encargadas 
de proteger nuestros derechos de vida, propiedad 
y contratos. El único poder que sin duda todos 
estarán de acuerdo que hay que fortalecer 
cuantitativamente además de cualitativamente es 
el poder judicial, el cual es el que más ha 
defraudado nuestra esperanza. Si para tener 
justicia expedita y certera hay que pagar más 
impuestos, la respuesta debe ser: paguémoslos, 
pero no para impresionar al Banco Mundial o al 
Departamento de Estado o para cumplir con 
exigencias para la firma de la paz. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



•PRENSA LIBRE - Guatemala, 23 de julio de 2000 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 287 
MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Por motivos ideológicos y políticos 



CON LA REFORMA fiscal este gobierno ya llevó 
a las empresas y personas a la situación de tener 
que entregarle al gobierno el beneficio de su trabajo 
de casi cuatro meses de cada año. Por supuesto, 
hay exenciones y deducciones. En todo el mundo 
existe este tipo de impuesto sobre la renta (ISR) y 
también las exenciones, ya que es mediante la 
"negociación" de exenciones como los políticos 
compran apoyo de grupos de interés. Así que no 
todos entregan al gobierno el rendimiento de tantos 
días de trabajo. 

Todo el mundo sabe que si se quiere fomentar 
algo hay que quitarle impuestos y si se quiere 
desalentar, ponerle impuestos. Sin embargo, en 
todas partes existe el ISR como impuesto al 
rendimiento de las inversiones, mermando y 
desalentando así el excitador mismo del progreso: 
la capitalización. 



Pero no hay que creer que si algo goza de 
universal aceptación, por lo tanto es correcto. Basta 
recordar que casi todo el mundo ha creído que el 
socialismo es factible, indistintamente si se rechaza 
o se adopta. El hecho es que la generalidad de la 
gente lo consideraba factible a pesar de que desde 
los años veinte del siglo pasado está comprobado 
que no puede funcionar el socialismo, ni siquiera 
en teoría, porque le falta el instrumento de 
coordinación, información, y racionamiento, que 
en un mercado libre provee el sistema de precios. Y 
para que los precios puedan cumplir sus funciones 
es necesario que no se originen de mandatos sino 
de los intercambios libres de propiedad privada, de 
cuyos precios, a su vez, se deriva el valor de los 



medios de producción. Ello excluye el socialismo 
que se basa en la propiedad pública de los medios 
de producción. Los fracasados intentos de 
implementar ese error deberían bastar para 
demostrar que no por ser universal es correcto. 

El ISR establece un porcentaje más alto al 
ingreso mientras es más susceptible de ser 
invertido y no consumido, por tanto, agrava las 
consecuencias de una baja capitalización. Con 
menor capitalización, será menor la productividad 
del trabajo; consecuentemente, los salarios serán 
más bajos y la producción del país será menor. 
La tajada del pastel de la producción que 
constituyen los ingresos fiscales será menor. A 
menor producción la capacidad de consumo de la 
gente será menor, mucho menor de lo que sería 
afectada por un impuesto al consumo. 

Si el ISR progresivo es contrario al principio de 
igualdad ante la ley (igualdad sería si los que ganan 
más pagan más pero en la misma proporción), 
contrario al mandato de todos los códigos morales 
de no robar, contrario al criterio de justicia de "a 
cada quien lo suyo" y de paso, baja salarios e 
ingresos fiscales empobreciendo a todos, ¿Por qué 
existe en todo el mundo? ¿Por qué no lo quitan? 
No lo quitan por dos motivos: uno es un perverso 
motivo ideológico: re-distribuir la riqueza en forma 
distinta a como ya quedó distribuida en el acto de 
su legítima producción. Es decir, confisca a unos 
para "beneficio" de otros. Y el segundo motivo es 
político: no lo quitan porque, como ya se dijo, con 
las "exenciones" compran el apoyo de grupos de 
interés y con "transferencias" el apoyo de las 
mayorías. 



288 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA FISCAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 3 de septiembre de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



¿La consigna es arruinar al país? 

El peor presagio es observar cuan poca gente está interesada en la igualdad ante la ley. 



HASTA AL PRESIDENTE Y diputados les 
mienten diciéndoles que la carga fiscal de los 
guatemaltecos, es cerca del 9% del PIB, cuando en 
realidad es ya de 12%. Además, les dicen que es baja 
en relación con otros países (como si eso fuese una 
desventaja o un pecado, en vez de ventaja), y si 
agregamos los impuestos que se pagan al IGSS (14% 
de todos los salarios), que los demás países sí 
incluyen para sus comparaciones, llegamos al 15%. 
El argumento para subir la carga fiscal es que en 
otros países los impuestos son más altos, como si se 
tratara de un concurso para impresionar a la 
izquierda internacional. Se habla de subir el IVA de 
10% al 12%. Equivaldría a subir en 20% la energía 
eléctrica o la tasa de cambio o la gasolina. El dólar 
se cotizaría en Q9.36. El desatino consiste en subir 
impuestos al pueblo agobiado por los efectos de una 
política económica desacertada, cuando merecería 
se le alivie la carga fiscal. 

Parece que la consigna es arruinar al país. Una 
de las cosas en que ya habíamos avanzado es en las 
aduanas del aeropuerto. Ya se habían quitado los 
indignantes registros de las valijas de los pasajeros, 
el frecuentemente corrupto e insolente manoseo de 
las cosas íntimas de los pasajeros, con el pretexto de 
evitar "contrabando" y obtener algún ingreso fiscal. 
Fuimos de los últimos países que quitó esa violación 
a la privacidad, como que si el "contrabando" de 
las cosas que la gente trae del exterior y acarrea en 
sus valijas fuese de mayor importancia que la 
violación de la privacidad. De lo poco bueno que 



nos quedaba es que era un país donde los impuestos 
eran más bajos. Parece que la consigna es quitarnos 
esa ventaja para que ya no tengamos ninguna. Ya 
el impuesto sobre el rendimiento a las inversiones, 
demagógicamente llamado ISR, fue aumentado. 
Supongo que la idea es que como lo que más 
necesita el país para crear fuentes de trabajo y de 
ingresos fiscales es fomentar las inversiones, 
entonces hay que aumentarle la carga fiscal al 
rendimiento de las mismas, para desalentarlas. Ello 
es especialmente efectivo en esta época, en que otros 
países están disminuyendo tasas, para así estar en 
mayor desventaja. Hablamos de competitividad, 
pero al final, es la productividad económica, es decir, 
el rendimiento a las inversiones. 

Veníamos caminando a tragos y rempujones 
hacia un sistema fiscal económicamente más 
neutro, simplificando impuestos y eliminando las 
tasas diferentes que inducen las pérdidas sociales 
por antieconómica asignación de recursos y 
dispersión impositiva. Todo lo que se había 
logrado se deshace en menos de un año. El peor 
presagio es observar cuan poca gente defiende la 
igualdad ante la ley, contra la arbitrariedad fiscal 
de establecer impuestos no proporcionales (por 
ejemplo, 10% para todos, el que gana mil paga 
100, y el que gana 100 mil paga 10 mil), sino con 
tarifas progresivamente proporcionales (por 
ejemplo, 10% unos, 25% otros). ¡El argumento 
pragmático es que esa injusticia se hace en todo 
el mundo! 



Ángel roncero marcos 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 289 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 10 de diciembre de 2000 



MANUEL F. AYAU CORDÓN 



Hablando de impuestos directos 

No porque en todas partes se hace, está bien hecho 



CUANDO OIGO HABLAR DE IMPUESTOS 
directos con tasas distintas que discriminan según 
los ingresos (tasas no directamente proporcionales, 
sino progresivamente proporcionales) con objeto 
de llevar a cabo "transferencias" de unos a otros, 
como si fuese algo congruente con principios éticos, 
pienso que quizá no se le ha dado suficiente 
consideración al tema y que conviene compartir 
algunas reflexiones. 

La producción resulta de combinar diversos 
recursos que legítimamente alguien posee, de 
materiales o de servicios personales que su 
propietario aporta por acuerdos y contratos, a 
cambio de una remuneración libremente pactada. 
Los empresarios compiten en los mercados para 
adquirir los recursos de capital, tierra, mano de 
obra y demás insumos requeridos para ser 
transformados en productos que, posteriormente, 
competirán por vender en el mercado de productos 
de consumo. Todos esos aportes son debidamente 
remunerados por el empresario con la esperanza 
de que el precio final del producto sea mayor que 
la suma del valor de los mismos. Cuando así 
resulta, esa riqueza es nueva porque no existía 
antes y le corresponde exclusivamente a él. Si el 
precio no cubre sus costos, la pérdida también le 
corresponde. 

El empresario que adquiere bienes o trabajo 
está ofreciendo la mejor oportunidad al vendedor 
o trabajador, pues si otros estuviesen ofreciendo 
más no lograría adquirirlos. El remanente, cuando 
lo hay, corresponde sólo al empresario, pues el 
aporte de los demás ha sido pagado, incluyendo 
los servicios del gobierno que ha pagado con sus 
impuestos. Son cuentas saldadas y ya no le debe 
nada a nadie. Tan cierto es que no siempre resulta 



positivo ese remanente, que normalmente siete de 
cada diez empresas que se establecen no sobreviven 
cinco años. 

Es así que la distribución de la riqueza ocurre 
en el mismo acto de su producción: cada quien es 
remunerado por el precio de su aporte y es cuenta 
saldada. Nótese que en un mercado libre los precios 
no los determinan a su antojo el empresario ni el 
consumidor. Son el resultado de infinidad de 
valorizaciones que continuamente resultan de la 
interacción en el mercado y cada consumidor o 
productor es, como dicen los economistas, un 
"tomador de precios" y no un "fljador" de precios. 



La remuneración del empresario no es 
contractual sino especulativa. Cuando ocurre una 
pérdida, ésta le corresponde a él. Si gana, dependerá 
de su acierto en la competencia por satisfacer 
requerimientos de los demás, dentro del poder 
adquisitivo de ellos, de acuerdo con los gustos, 
preferencias y prioridades de los demás y no las 
propias. Su remuneración es erogada 
voluntariamente por los demás en el grado que les 
produzca bienestar y se haga merecedor de ella en la 
competencia con otros que también buscan el favor 
de los consumidores. En una sociedad libre (sin 
privilegios legales), en la que las relaciones 
económicas son contractuales, la riqueza nueva es 
agregada, adicional a la que ya existía. No es a costillas 
de alguien. Es propiedad de quien la produce, pues 
en el mismo acto de su producción quedó 
automáticamente distribuida en forma justa y 
legítima. Toda transferencia por medios impositivos 
es un despojo legalizado. Es tan inmoral como el 
"mandamiento" de Robin Hood: "No robarás, salvo 
cuando, a tu juicio, el propósito sea bueno". 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 4 de agosto de 2000 



MARTA YOLANDA DÍAZ - DURAN A. 



Guatemala kape party: 
democracia impositiva 



Como varios de ustedes recordarán, muchas de 
las más importantes revoluciones han tenido de 
común denominador una palabra: impuestos. 
Además de la revolución francesa, tenemos el 
ejemplo de la revolución norteamericana que 
culminó con la declaración de independencia de los 
Estados Unidos de Norteamérica en el año de 1776. 
¿Cuáles fueron los principales sucesos que llevaron 
a estos hombres y mujeres a ir en contra de las 
órdenes del Rey Jorge III de Inglaterra? 

En 1732, existían 13 colonias británicas en 
América. Los colonos eran subditos del Rey Jorge 
III y pagaban impuestos para mantener a los 
gobernantes ingleses. Después de la guerra indio- 
francesa, Inglaterra se encontraba tremendamente 
endeudada, y las autoridades Inglesas pretendían 
que los habitantes de las colonias, a través de más 
.impuestos, pagaran esa deuda. ¿Qué les parece? 
¿Encuentran alguna semejanza con nuestra 
historia? 

El Decreto del Azúcar de 1764, imponía 
gravámenes al azúcar, al café y al vino. El impuesto 
del timbre, decretado en 1765, gravaba todo material 
impreso, desde periódicos y revistas hasta naipes. 
Y el Decreto Townsend de 1767, imponía impuestos 
a bienes tales como vidrio, pinturas, papel y té. Los 
gobernantes de esa época -haciendo uso de su poder 
discrecional- , sacrificaban la calidad de vida de las 
demás personas para satisfacer sus intereses 
individuales disfrazados de bien común, al igual que 
lo hacen hoy nuestros gobernantes. 

Los habitantes de las colonias se pusieron 
furiosos con todos estos impuestos, dando origen 
al famoso eslogan poHtico: No taxation without 
representation. Los colonos aducían que, si iban a 



pagar tributos, tenían el derecho a decidir en qué y 
cómo se iba a gastar SU dinero, ademas, de fiscalizar 
la utilización del mismo por los gobernantes. 
¿Podemos aprender algo de estas personas que, 
utilizando su sentido común, construyeron una 
gran nación? 

En todas las colonias empezaron realizarse 
manifestaciones -en algunos casos violentas-, como 
respuesta al Impuesto del Timbre y al Decreto 
Townsend. Esta discusión terminó en 1770 con la 
muerte de cinco personas en la Masacre de Boston. 
Ya nosotros estamos viviendo cosas similares en 
nuestro país, ¿hasta dónde vamos a permitir que 
esta situación llegue? 

El privilegio otorgado por las autoridades 
inglesas a la Compañía de las Indias en 1773, 
exonerándoles del pago de impuestos en las ventas 
de té en las colonias americanas, fue la gota que 
derramó el vaso de agua. ¿El fin de este capítulo? 
La destrucción de un cargamento de té en el puerto 
de Boston, el cual fue arrojado al mar por colonos 
disfrazados de indios mohaw^ak. Este evento, 
conocido como el Boston tea party, fue el inicio de la 
independencia del país conocido actualmente como 
Estados Unidos. 

En nuestro país estamos iniciando una 
revolución diferente: pacífica y dentro del marco 
de la ley. Decida qué futuro desea para usted y su 
familia, y únase a la cruzada de recolección de 
firmas para que, democráticamente, quienes 
vamos a pagar el paquetazo fiscal digamos sí o no 
a través de una consulta popular. Esta es una 
acción de personas responsables y conocedoras 
de sus derechos. Sigamos adelante con la fiesta 
del café en Guatemala. 



290 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 291 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 



MARTA YOLANDA DÍAZ - DURAN A. 



Pacto Fiscal, so what? 



El Pacto Fiscal, que esperemos no tenga el final 
previsto, es uno de los temas que más preocupa a la 
comunidad internacional y a las actuales autoridades 
de gobierno. A los primeros, porque creen que del 
aumento a la carga tributaria de los guatemaltecos, 
depende que se les paguen sus desinteresados 
prestamos vigentes, sin olvidar los nuevos créditos 
con los que nos está comprometiendo Alfonso 
Portillo. Y, a los segundos, los burócratas 
nacionales, ¿por qué les inquieta tanto? Talvez por 
aquello que dijo el Presidente de que no hay ni un 
centavo en las arcas del Estado y, por supuesto, están 
preocupados de que llegaron al poder y no van a poder 
disfrutar, por esa escasez de recursos, de las mieles 
del mismo. ¿Sospechas infundadas? Puede ser, pero 
más vale predecir que después lamentar. 

Pero, para todo esto, a los impulsores de este 
Pacto Fiscal parece que se les ha olvidado aquél 
refrán popular que dice: de dónde telas si no hay 
arañas. El Presidente Portillo lo dijo bien claro: 
estamos en crisis. Por tanto, antes de andar 
pretendiendo recaudar más plata, los funcionarios 
deberían preocuparse porque en Guatemala se 
creara más riqueza. ¿Es la amenaza de elevar 
impuestos, incentivo para invertir? No, señoras y 
señores, pero ni el más ingenuo podría pensar 
eso. La reactivación económica debe ser la 
prioridad de los gobernantes, antes que aumentar 
los ingresos fiscales. La reactivación económica 
es condición indispensable para mejorar la 
situación económica de los guatemaltecos y lograr 
mejorar las finanzas del Estado. Y, paradójicamente, 
al estimularse el crecimiento económico motivando 
la inversión, aumentará la recaudación tributaria, 
sin elevar las tasas vigentes, ni crear nuevos 
impuestos. 

Todos deberíamos leer, con sentido común y un 
poco de conocimiento de cómo se crea la riqueza de 
las naciones, el documento Hacia un pacto fiscal en 
Guatemala: inmediatamente se evidencia la 
incongruencia que existe entre los principios 
postulados en el mismo. Por un lado quieren que 



prevalezcan la neutralidad y la simplicidad de los 
tributos. Y, luego, invocan a la progresividad del 
sistema tributario. ¿Sabrán que esta moderna idea 
data de 1848? ¿Y que es una de las recomendaciones 
de Marx y Engels contenida en el Manifiesto 
Comunista? Sin comentarios. 



La experiencia ha demostrado que, cuando un 
impuesto es progresivo, su cobro es complicado e 
ineficiente, además de no ser un impuesto neutral. 
¿Qué logran los impuestos progresivos? Castigar 
al más productivo, al que genera riqueza y, por 
consiguiente, empleos: desestimulan la inversión y 
formación de capital, de lo cual depende el aumento 
de la productividad laboral y la mejora de los 
ingresos reales de los trabajadores. 

Contrario a lo que proponen los ponentes del 
Pacto Fiscal, lo que hay que hacer para reactivar la 
economía de Guatemala y aumentar los ingresos 
fiscales es eliminar tributos como, por ejemplo, el 
Impuesto sobre la renta. Claro que también hay que 
promover la competencia eliminando los aranceles 
a las importaciones y las barreras no arancelarias. 
¿Por qué? Porque no podemos seguir condenando 
a la pobreza a la mayoría de los habitantes de 
nuestro país. Si se quiere mejorar la calidad de vida 
de los guatemaltecos en el largo plazo, y no sólo 
aumentar la recaudación tributaria en un año 
específico, debe aceptarse y entender cómo funciona 
la economía. 

La política fiscal, de este y cualquier gobierno, 
debe ser neutra, simple y no debe desincentivar la 
inversión. El único impuesto que cumple con estas 
características es el impuesto al consumo, conocido 
en nuestro país como IVA. Este debería ser, en el 
largo plazo, el único impuesto existente. ¿Será que 
algún día se hará una reforma tributaria que de 
verdad apoye a mejorar el nivel de vida de todos? 
O, ¿seguiremos, como hasta ahora, viendo como 
proponen pactos sectoriales que sólo benefician a 
unos pocos en el corto plazo, perjudicando a la 
mayoría en el largo plazo? 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 2 de marzo de 2000 



GIANCARLO IBARGÜEN S. 



Hacia un pacto fiscal 
contradictorio, empobrecedor 



La Comisión Preparatoria del Pacto Fiscal 
presentó su propuesta a finales del año pasado y 
hoy se encuentra en discusión. El documento deja 
mucho que desear y mucho que temer. Suenan las 
mismas campanas viejas y redobladas del Fondo 
Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial 
y demás promotores del mercantilismo y la pobreza. 
A continuación presento unas cápsulas de análisis 
rápido -de aquí y de por allá - sobre la propuesta y 
el desdichado Pacto Fiscal en formación, 

1. Del origen. Como dice la presentación del 
documento, la discusión y suscripción de un Pacto 
Fiscal nace el 19 de marzo de 1999, cuando la 
Comisión de Acompañamiento de los Acuerdos de 
Paz integra a la Comisión Preparatoria. No son 
pocos los distinguidos abogados y expertos en la 
materia que cuestionan la constitucionalidad de los 
susodichos Acuerdos de Paz. Así que, mal parido, 
mal crecido. 

2. De los principios del balance fiscal. Por un lado 
se dice que el equilibrio entre ingresos y gastos es 
fundamental para la estabilidad y el crecimiento económico. 
Hasta ahí estoy en completo acuerdo. Por otro lado, 
el siguiente punto resalta la importancia de darle un 
carácter anticíclico a la política fiscal [que] implica generar 
superávit durante los períodos de expansión, y aceptar déficit 
durante los períodos recesivos. Esto es contradictorio, 
O se sigue una política de equilibrio fiscal, o se sigue 
una política keynesiana con carácter anticíclico. El 
Estado no debe gastar más de lo que recibe en 
concepto de tributos. Esta es una política sana para 
el hogar, y para el Estado, De dónde telas, si no hay 
arañas. 

3. De la capacidad de pago y la igualdad. La 
propuesta dicta, en materia de principios, que el 
Estado está obligado al establecimiento de tributos que 
guarden relación con la capacidad económica del 
contribuyente y que a igual capacidad económica igual 
contribución fiscal. Si bien es un término usual en 
materia fiscal, esta propuesta no define que significa 



capacidad de pago y la confunde con capacidad 
económica. ¿Quién tiene mayor capacidad de pago, 
quien más ahorra? ¿O quién logra mayores 
ingresos? ¿O quién consume más? ¿Qué significa 
igualdad al hablar de impuestos? Entre economistas 
y abogados encontraremos una infinidad de 
interpretaciones y variaciones, Al pan, pan; al vino, 
vino, 

4. De la neutralidad de los impuestos. El sistema 
tributaúo no debe, en lo posible, interferir en las decisiones 
de los agentes económicos. Excelente inspiración. Los 
economistas consideran a un impuesto neutral 
cuando éste no altera los hábitos de consumo y 
ahorro, y cuando no provoca una asignación ineficiente 
de los recursos. Sin embargo, no existen los impuestos 
neutrales. Las actividades tasadas se verán reducidas 
en favor de otras no tasadas. La propuesta no hace 
una diferencia entre los impuestos sobre la renta 
(ISR) y sobre consumo (IVA). Estos últimos son 
neutrales respecto al consumo y al ahorro. Los 
primeros no lo son. El IVA, por ejemplo, sólo recae 
sobre la parte de los ingresos que se consumen, y 
no en la parte de los ingresos que se ahorran. El 
ISR, al contrario, penaliza el ahorro y la 
capitalización. Así pues -desde el punto de vista 
económico y de la neutralidad - debe descartarse el 
impuesto sobre la renta. Mejor es lo poco con 
justicia. 

5. De la progresividad del sistema tributario. Con el 
peso de la descarada meta de los Acuerdos de Paz de 
asegurar una carga tributaria del 12 por ciento del PIB en 
el año 2002 se pretende empujar una reforma fiscal 
al amparo de un sistema tributario [que] debe ser 
progresivo. Léase: Debemos continuar con el arcaico 
y empobrecedor ISR progresivo. El ISR progresivo 
hace un daño enorme al disminuir el ahorro y la 
capitalización. En el largo plazo, el ISR progresivo 
reduce las inversiones y baja el nivel de vida. El ISR 
tasa a las personas en la medida que contribuyen a 
la sociedad. Mientras mayor su contribución, 
mayor su penalización. ¿Dónde están la neutralidad 
y la justicia? O todos hijos, o todos entenados. 



292 



Opinión 
IDEAS 

PRENSA LIBRE 



Guatemala, 3 de diciembre de 1994 



JORGE JACOBS A. 



Reforma fiscal a la salvadoreña 



Según nuestro Gobierno, con subir las tasas de 
los impuestos obtendrá una mayor recaudación de 
dinero. Siguiendo con esa lógica, el Gobierno, con 
el apoyo del Congreso de la República, pasó una 
reforma fiscal que incrementa las tasas del Impuesto 
sobre la Renta, el impuesto al Valor Agregado, IVA 
y el Impuesto sobre Activos de las Empresas. Sin 
embargo, aunque nuestros funcionarios 
gubernamentales no lo quieran entender, los 
impuestos funcionan de manera contraria. Es decir, 
i al bajar los impuestos se recauda más dinero, al subir 
los impuestos se recauda menos dinero. 

Una prueba de esto es lo que pasó en la hermana 
república de El Salvador. Cuando se firmaron los 
acuerdos de paz, el Gobierno incurrió en gastos extras 
como consecuencia de todo lo que tuvo que 
implementar para cumplir con los acuerdos. La lógica 
de nuestro Gobierno hubiera indicado que se tem'an 
que subir las tasas de los impuestos con tal de recaudar 
ese dinero extra que se necesitaba para invertir. 
Afortunadamente para los salvadoreños, su Gobierno 
no pensaba igual que el nuestro. Para obtener los 
recursos fiscales necesarios para implementar los 
acuerdos de paz, el presidente Cristiani también 
impulsó, una reforma fiscal, sólo que muy diferente a 
la que se acaba de realizar en Guatemala. La reforma 
fiscal salvadoreña buscaba obtener una mejor 
recaudación. Para ello se concentró en que los ingresos 
del Gobierno provinieran de tres impuestos: los 
aranceles de importación, el impuesto sobre la Renta 
y el IVA. 

Los aranceles de importación fueron reducidos. 
Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, 
recaudación proveniente de esos aranceles se ha 
incrementado considerablemente en los años 
posteriores a la reforma. Una de las razones es que 
al bajar los impuestos, el contrabando ya no es tan 
atractivo y las personas prefieren pagar los 
impuestos y entrar los productos legalmente, que 



correr los riesgos de el contrabando. Esto es una 
sencilla ecuación de costo beneficio: es más barato 
pagar los impuestos de importación cuando éstos 
son bajos, que pagar los costos del contrabandeo. 
Adicionalmente, con la firma de los acuerdos de paz 
y con la reducción de las tasas de imposición, se 
reactivó la economía, lo que ha permitido mayores 
importaciones, que a la postre se han traducido en 
una mayor recaudación fiscal. 

El Impuesto Sobre la Renta fue reducido hasta 
una tasa máxima del 25% y se simplificó la forma de 
aplicación del impuesto para que fuese más sencillo 
pagarlo. Con esta reducción y simplificación se ha 
obtenido también una mayor recaudación. 
Adicionalmente, se cambió el Impuesto del Timbre 
por el IVA. Este se puso con una tasa del 10%. 



El efecto de estas reformas en El Salvador ha 
sido que la recaudación fiscal ha aumentado. No se 
tuvieron que subir los impuestos para ello. Por el 
contrario, se redujeron. Sin embargo, esa reducción, 
aunado a la firma de la paz, han impulsado la 
inversión, lo que a la postre ha redundado en 
beneficio para todos: el Gobierno, los trabajadores 
y los empresarios. 

Lamentablemente, la lógica de nuestro Gobierno 
es distinta a la de el Gobierno de Alfredo Cristiani. 
En lugar de fomentar la inversión, esta fomentando 
el gasto. Está invitando a no invertir en 
herramientas y maquinaria, que son indispensables 
para aumentar nuestra productividad. Está 
ahuyentando a aquellos posibles inversionistas, 
quienes preferirán ir a invertir a otros lugares (El 
Salvador por ejemplo). Por último, condicionando 
el aumento al IVA para cuando se firme la paz, lo 
que quizá logrará es que alguien pida a los 
comandantes guerrilleros que no firmen la paz hasta 
1996 con tal de que no suba el IVA el año entrante. 



293 



294 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA FISCAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 9 de abril de 1997 



JORGE JACOBS A. 



Cómo incrementar los ingresos fiscales 



La mejor forma de incrementar los ingresos 
fiscales, en una economía como la nuestra, es 
ampliando la base tributaria, es decir, aumentando 
el número de personas que pagan impuestos. Sin 
embargo, esto es más fácil decirlo que ponerlo en 
práctica, ya que para lograrlo hay que convencer a 
aquellas personas que ahora operan en la 
informalidad, a que se formalicen. 

La razón principal para que un gran sector de 
la economía guatemalteca permanezca en la 
informalidad es el costo que implica ingresar a la 
economía formal. Algunos de los costos están a la 
vista pero otros permanecen ocultos. Por ejemplo, 
sólo el trámite para registrar una empresa como 
sociedad anónima, puede costar entre Q5 mil y QIO 
mil, si bien le va y consigue un buen tramitador. 
Ello incluye las escrituras, los registros, los edictos, 
los libros y los pagos adicionales necesarios para 
que su trámite se agilice y dure sólo unos dos meses. 
Sin estos pagos adicionales, los tramitadores le 
advertirán que el proceso de su expediente podrá 
durar mucho tiempo más. 

Hago la salvedad aquí de que la sociedad 
anónima es tal vez la forma más cara para registrar 
una empresa, pero es la única que recomiendo, por 
limitar la responsabilidad de los dueños al capital 
aportado y desligar de ella sus bienes personales. 

El siguiente costo a pagar para estar en la 
formalidad son los impuestos. Por si no fuera 
suficiente su alto monto, el ciudadano deseoso de 
salir de la informalidad se encuentra de repente con 
que para pagarlos debe incurrir en otra serie de 
gastos adicionales que no había tomado en cuenta. 
El principal es que tiene que contratar a un contador 
para que le lleve su contabilidad y prepare sus 
declaraciones de impuestos. Al principio, intentó 
hacerlo por su propia cuenta, pero llegó a la 
conclusión de que las leyes y reglamentos fiscales 
eran tan complicados y difíciles de interpretar que, 
o pagaba los servicios de un profesional en el asunto, 
o aún con toda su buena voluntad corría el riesgo 
hasta de ir a parar a la cárcel. 



Después están los otros costos escondidos en 
tanto reglamento y regulación, en muchos casos 
obsoletos pero vigentes, que enmarañan el sistema 
legal de Guatemala. Luego, hay que añadir que 
muchos de los trámites deben realizarse en la 
capital, lo que representa todavía más costos, en 
tiempo y dinero, a quienes viven en los 
departamentos. 

Ahora bien, para una empresa o persona con 
suficiente capital, estos costos podrán ser molestos 
pero sufribles. Sin embargo, para un pequeño 
comerciante, artesano o taller, pueden representar 
la pérdida de todo su escaso capital, o lo que es lo 
mismo, la quiebra. 

Y entonces, ¿qué incentivo tiene alguien para 
pasar de la informalidad a la formalidad? Pocos. El 
más importante es que es la única forma en que 
podría optar a ser sujeto de crédito, es decir, a pedir 
préstamos en el sistema financiero formal. El otro 
importante, aunque todavía no apreciado en 
nuestro país, es que de esa forma cumpliría la ley. 
Pero en la mayoría de los casos, estos posibles 
beneficios no son comparables a los costos que 
representa. 

¿Y qué puede hacer el Gobierno para ampliar la 
base tributaria? Podría imponer un régimen de 
terror fiscal, que es hasta cierto punto lo que ha 
hecho con algunas modificaciones recientes, pero 
que, lamentablemente sólo perjudica a quienes ya 
trabajan formalmente, y ahuyentan todavía más a 
los informales. O podría utilizar el sistema de 
incentivos positivos, que sencillamente estriba en 
lograr que los beneficios de la formalidad sean 
mayores que sus costos. 

Unas ideas en esta línea serían: reducir los 
impuestos y hacerlos más sencillos de pagar -eliminar 
el Impuesto Sobre la Renta sería un buen inicio-, 
descentralizar el registro mercantil, reducir al máximo 
el costo y tiempo para registrar una empresa, 
simplificar el sistema jurídico y hacerlo accesible y 
comprensible a toda la población. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 295 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 26 de marzo de 1997 



JORGE JACOBS A. 



Impuesto Sobre la Renta en todas partes hay. . . 



Uno de los argumentos favoritos de quienes 
justifican la existencia del Impuesto Sobre la Renta, 
ISR, es qut? en todas partes hay. Aunque este no es un 
argumento lógico para indicar su conveniencia, de 
todos modos es importante saber que en varias 
partes del mundo se empieza a cuestionar su 
existencia. 

Y de todos los lugares posibles, quizá el que uno 
menos esperaría que cuestionase el ISR es el 
Congreso de Estados Unidos. Sin embargo, resulta 
ser que el mismo presidente de la comisión de 
Finanzas, Bill Archer, principal autoridad legislativa 
sobre impuestos en Estados Unidos, no sólo lo 
cuestiona sino que afirma abierta y públicamente 
su deseo de eliminarlo completamente y 
reemplazarlo con un impuesto al consumo. Para 
ponerlo en contexto, estimado lector, en Estados 
Unidos no tienen un impuesto al consumo a nivel 
federal, aunque sí existen impuestos sobre ventas a 
nivel estatal. Por considerarlo de suma importancia 
para la discusión actual sobre el Impuesto Sobre la 
Renta en Guatemala, resumo a continuación sus 
declaraciones: 

Necesitamos un código fiscal que cumpla seis principios 
básicos: promueva la imparcialidad, simplifique el 
cumplimiento, ataque a la economía subterránea, promueva 
el ahorro y las inversiones, mejore la balanza de comercio, 
y estimule el crecimiento económico. En mi opinión un 
impuesto al consumo es el único que cumple los seis. 

1 . Promueve la imparciabilidad. La impar ciabilidad 
es esencial para cualquier impuesto. Bajo un impuesto al 
consumo, quienes gastan más pagan más impuestos. 
Podemos de esa manera eliminar todas las disposiciones 
fiscales que permiten evadir impuestos y crear un código 
fiscal que sea imparcial e incluya protección para los 
estadounidenses de bajos ingresos. 

2. Simplifica el Código Fiscal. Un impuesto al 
consumo sacaría al Servicio de Rentas Internas (oficina 
encargada de cobrar los impuestos) de la vida individual 
de todos los estadounidenses. Los ciudadanos gastan 
US$200 millardos anuales, sólo para cumplir con el ISR. 
Por supuesto que siempre se necesitaría de una agencia que 
cobre los impuestos, pero sería mucho más pequeña y menos 
intrusiva que la actual. 



3. Ataca la economía subterránea. El impuesto al 
consumo aumenta la base tributaria, al ponerle impuestos 
a la economía subterránea. Todos tendrán que pagar la 
parte que les corresponde de impuestos federales con sus 
compras. 

4. Fomenta el ahorro y la inversión. Los ahorros, 
las inversiones y las ganancias de capital no serían nunca 
afectadas. El actual sistema penaliza a quien ahorra e 
invierte obligándolo a pagar dos veces impuestos. 
Eliminando la doble tributación sobre los ahorros e 
impuestos, se revitalizaría la economía, elevaría los salarios 
y crearía nuevas plazas de trabajo. 

5. Mejoraría la Balanza de Comercio. Imagínese 
cuántas empresas alrededor del mundo querrían construir 
aquí sus sedes corporativas si no tuviésemos ISR. Las 
exportaciones no estarían sujetas al impuesto sobre el 
consumo. Sí todos los impuestos se eliminan de los costos 
de producción, los precios de exportación disminuirían. Esto 
sin lugar a dudas incrementaría nuestras exportaciones y 
reduciría nuestra balanza comercial. Todas las 
importaciones estarían sujetas al impuesto al consumo, 
como cualquier otro producto vendido acá. 

6. Estimula el crecimiento económico. El reemplazo 
del ISR con un impuesto al consumo de bienes y servidos 
brindaría a nuestra economía un impulso altamente 
necesitado. 



Seria incorrecto asumir que un impuesto al consumo 
incrementaría el precio de todos los productos. Es fácil 
olvidar que para cada carro, televisión o cuaderno que 
compramos, el costo de los impuestos federales está incluido 
en el precio final del producto. Un impuesto al consumo 
simplemente compensaría el costo escondido del ISR en los 
productos. Adicionalmente, el ISR no se retendría más de 
los salarios de los erjipleados. 



Como verá, estimado lector, la permanencia del 
ISR es cuestionada seriamente en otras partes. Así 
que, si aplicamos bien la falacia de que en todos lados 
hay... probablemente pronto tengamos que 
eliminarlo de todos modos, porque en todos lados lo 
harán. ¿Por qué no ser los primeros, y que el resto 
del mundo nos copie? 



296 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA FISCAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 20 de julio de 1999 



JORGE JACOBS A. 



¿Qué hacemos sin el ISR? 



SI ELIMINAMOS EL Impuesto Sobre la Renta, 
ISR, ¿cómo se sostendría el Estado? La respuesta es 
sencilla: con un impuesto al consumo. En el caso 
de Guatemala, no hay que hacer absolutamente 
nada: ya tenemos un impuesto al consumo y, por 
lo menos desde mi punto de vista, ni siquiera hay 
que cambiar su tasa. 

La animosidad y variedad de comentarios que 
obtuve a raíz de los dos artículos anteriores que 
trataban el tema de la eliminación del ISR fue tal 
que creo conveniente elaborar el punto de la 
''alternativa" que los mismos no trataron. 

No voy a entrar en detalles con relación a los 
mensajes recibidos, baste sólo con mencionar que 
uno incluso llegó a juzgarme y condenarme por 
traición a la patria y crimen de lesa humanidad. 
Afortunadamente el mundo avanza y los trogloditas 
que están dispuestos a ejecutar sentencias sumarias 
contra alguien solamente por expresar pacíficamente 
sus puntos de vista ya son una especie en vías de 
extinción, o por lo menos ya no tienen el poder 
para materializar sus intransigentes delirios. 

Mi propuesta es sencilla: el Gobierno se debiera 
concentrar en un solo impuesto, el que grava el 
consumo. Veamos ahora las aristas del tema. 

¿De dónde van a salir los recursos para cubrir 
lo que el Gobierno dejará de percibir por el ISR? Del 
impuesto al consumo, que en Guatemala es el 
Impuesto al Valor Agregado, IVA, con una tasa del 
10 por ciento. ¿Hay que subir la tasa del IVA 
entonces? Un rotundo NO. 

Durante los últimos años, los ingresos fiscales 
provenientes del ISR han sido cercanos a un 30 por 
ciento de lo recaudado por medio del IVA. Un 
análisis somero y ESTÁTICO de la economía 
indicaría entonces que se debería incrementar en 
30% la tasa del IVA para compensar la merma de 
ingresos, es decir, el IVA debería subir al 13%. 

Pero las cosas no funcionan así en la vida real; la 
economía no tiene un ápice de estática; es un proceso 
de lo más dinámico. Si cambia un factor tan importante 
como lo es el impuesto a la capitalización (que es el 
efecto práctico del ISR) cambiarán completamente los 
resultados de la economía. 



Esto no me lo tienen que creer a mí, ya que hay 
varios estudios que comprueban que cuando se ha 
reducido la tasa del impuesto sobre la renta, los 
ingresos fiscales se han incrementado. "Pero si ya 
no hay ISR, ¿cómo subirá la recaudación fiscal?", 
dirá alguien. Lo que pasa es que la economía se 
mueve basada en expectativas. 

El hecho de que la rentabilidad de las inversiones 
se incremente considerablemente al eliminar el ISR 
es suficiente para que muchas decisiones (que se 
toman al margen) de proyectos que antes no se 
pensarían siquiera, se lleven a la práctica. 

En otras palabras, habrá más inversión, lo que a 
su vez genera más empleo, lo que redunda en mayor 
consumo, que implica una mayor recaudación fiscal a 
través del impuesto al consumo. ¿Ven cómo no se 
puede pensar en términos de una economía 
estátíca?"Pero la rentabilidad de las inversiones sólo 
es uno de los factores que los inversionistas toman en 
cuenta para tomar decisiones", dirá alguien más. Por 
supuesto que los inversionistas no van a determinar 
sus proyectos única y exclusivamente basados en la 
tasa del ISR que deben pagar en cada país, sino que 
también deben tomar en cuenta otros factores, como 
por ejemplo, la disponibilidad de insumos e 
infraestructura. Pero en última instancia, lo que más 
pesa es la rentabilidad, que al fin de cuentas es una 
mezcla de todos los riesgos y oportunidades que 
presenta cualquier negocio. 

Por último, alguien podrá argumentar que si 
esto fuera cierto, con la tasa de evasión del ISR que 
tenemos en Guatemala deberíamos estar mucho 
mejor. A lo que yo respondo que lo importante, en 
este caso, es la certeza jurídica: no es lo mismo evadir 
impuestos que no tener que pagarlos. 

En todo caso, el tipo de inversión que necesitamos 
en nuestro país para prosperar es precisamente del 
tipo que sí paga el ISR y que por tanto sí le afecta la 
rentabilidad. 

Al final, la pregunta es: ¿qué queremos, estar 
mejor o tener ISR? Ya que parece ser que la afición 
al ISR se debe a razones ideológicas más que 
económicas. Yo, por lo menos, deseo que el país 
prospere y creo firmemente que ésta es una buena 
forma de hacerlo. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 24 de octubre de 2000 

La hipótesis de que los impuestos son uno de los principales motores de la historia 

tiene considerablemente más mérito que otras teorías de la historia... 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 297 



JORGE JACOBS A. 



La historia y los impuestos o... 
la historia de los impuestos 



LOS IMPUESTOS HAN SIDO un elemento 
crucial aunque generalmente pasado por alto en casi 
todos los grandes eventos de la historia. De allí que 
los gobernantes deben tener mucho cuidado al tratar 
el tema ya que los ciudadanos, de una u otra 
manera, emitirán su opinión sobre las decisiones 
fiscales que ellos tomen. 

Sería bueno que los gobernantes le dieran una 
buena leída al libro "Para bien o para mal: El impacto 
de los impuestos en el curso de la civilización", 
escrito por Charles Adams, en el que se hace un 
recorrido por la historia, enfocada en los impuestos. 
La trama no puede ser más reveladora. 

Si aceptamos que "quien desconoce los errores 
del pasado, está condenado a repetirlos", este libro 
debiera ser de lectura obligatoria para todos los 
diputados, funcionarios del Ejecutivo, políticos y, 
de hecho, hasta para los ciudadanos que no están 
involucrados en política. 

Adams no pretende descubrir una nueva teoría 
conspiratoria acerca del curso de la historia sino, 
simplemente, revelar los efectos que las decisiones 
fiscales han tenido, a lo largo de miles de años, sobre 
las civilizaciones que han poblado este nuestro 
mundo. Veamos: 

"La hipótesis de que los impuestos son uno de 
los principales motores de la historia tiene 
considerablemente más mérito que otras teorías de 
la historia, algunas de las cuales son, francamente, 
descabelladas... Hay algo de verdad en algunas de 
estas teorías, algunas veces. Han existido hombres 
grandes y poderosos que han movido civilizaciones, 
pero la mayoría de las veces, no se puede encontrar 
a los héroes, y el mundo es guiado por 
sinvergüenzas, tontos y mediocres. Líderes como 
Moisés no aparecen muy a menudo, especialmente 
cuando se necesitan. 

Los impuestos, sin embargo, siempre están 
presentes, en la mayoría de los casos teniendo un 
fuerte impacto en nuestras vidas, para bien o para 
mal. La prosperidad -así como la decadencia- de las 



naciones siempre ha tenido un factor impositivo, y 
esto lo vemos repetido a través de la historia. Los 
derechos humanos han sufrido aún más que las 
naciones: lo que sea que los recaudadores de 
impuestos quieren, eso obtienen, incluida nuestra 
libertad, si así lo desean. 

"Los impuestos son un poderoso motor humano, 
más de lo que los gobernantes admiten o se dan cuenta. 
Los contribuyentes enojados pueden ser una amenaza 
mortal para un gobierno que impone tributos 
opresivos. Los contribuyentes se rebelan 
instintivamente: la primera fase de advertencia de 
rebelión es una evasión fiscal extendida y la fuga de 
recursos humanos y financieros para evadir los 
impuestos; la segunda fase incluye disturbios: y la 
tercera fase es violenta. La vida puede llegar a ser 
catastrófica para cualquier gobierno que presiona 
demasiado a sus contribuyentes. Cuando ocurre la 
primera fase, los gobiernos responden actuando con 
severidad contra los evasores. En el pasado, se haría 
con un ejecutor armado con instrumentos de tortura. 
En el presente, el fisco crea "crímenes artificiales" para 
atemorizar a los contribuyentes. 

"La primera víctima de lo que nosotros solemos 
llamar 'imposiciones tontas' siempre ha sido la 
libertad; la segunda víctima ha sido la riqueza y el 
poder de las naciones... 

"Utilizamos el término 'tontas' en más que un 
sentido coloquial y más que un sinónimo de 
estúpido. Tonto también puede significar que le 
falta una cualidad esencial: históricamente, un 'barco 
tonto' era una barcaza porque, a diferencia de los 
barcos normales, no tenía velas. A los impuestos 
tontos, entonces, les hace falta una cualidad 
esencial. En lugar de incrementar la fortaleza y 
prosperidad de las personas, los impuestos tontos 
debilitan y aún destruyen el orden social que se 
supone deben proteger y fortalecer". 

Esperamos que a nuestros gobernantes por lo 
menos les entre un poco de curiosidad por conocer 
cuáles han sido los "impuestos tontos" antes de 
tratar de imponérnoslos. 



298 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA FISCAL 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 24 de octubre de 2000 



JORGE JACOBS A. 



Por aquello de las dudas, nosotros seguimos 
recolectando firmas para que las decisiones fiscales 
deban ser aprobadas por la ciudadanía y no sólo 
por los diputados. Para mayor información sobre 



donde firmar la solicitud y como ayudarnos a 
recolectar más firmas, por favor comuniqúese al 
CEES, Teléfono: 



Opinión 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 12 de octubre de 2000 



política fiscal 
christopher lingle 



Elevar impuestos es una invitación a la 
catástrofe económica y política 



En Guatemala, como en muchos otros países de 
Latinoamérica, se está luchando bajo el peso de 
enormes déficit presupuestarios con crecimiento 
económico rezagado. En un intento por reducir el 
déficit en los ingresos del sector público, muchos 
están considerando incrementar los impuestos para 
tapar el hoyo en sus finanzas públicas. 

Infortunadamente, elevar los impuestos durante 
una desaceleración en la economía puede ser la peor 
solución posible para restablecer el balance en la 
tesorería pública. En efecto, es difícil imaginar un 
peor curso de acción que elevar los impuestos 
cuando el desempleo está incrementando y el 
crecimiento económico es lento. 

De cualquier manera, elevar los impuestos para 
reducir déficit es la reflexión de una línea de 
pensamiento pasada de moda. Si las decisiones 
políticas fueran tomadas sólo con el mérito de 
igualdad y justicia, o servicio a la comunidad, las 
cosas fueran distintas. Pero son pocos los 
ciudadanos que se creen ese cuento. Agarrar más 
del ingreso arduamente ganado por los ciudadanos, 
puede inspirar un aumento en la evasión fiscal y la 
fuga de capitales, por lo que, a la larga, los ingresos 
públicos decrecerían aún más. 

Una propuesta superior para reducir el déficit 
del sector público es implementar una reforma 
institucional enfocada a restablecer el crecimiento 
económico. Un mayor crecimiento económico traerá 
más ingresos al Gobierno, sin necesidad de imponer 
nuevos impuestos o incrementar las tasas 
impositivas actuales. 

Solo hay que ver a Singapur, sin lugar a dudas 
el país menos afectado por la crisis financiera de 
Asia. Este país encontró maneras para reducir la 
carga impositiva en general. Junto con una mayor 
liberalización de sus mercados financieros, fueron 
reducidos los impuestos a la comercialización de 
bonos, a los ingresos financieros y al cambio de 
divisas. 



Por el contrario, considere los costos políticos 
y las consecuencias económicas de incrementar la 
carga impositiva en general. La imposición de un 
impuesto al consumo en Japón es ampliamente 
considerada la gota que rebalsó el vaso, que llevó a 
dicho país a su actual recesión. El resultado de elevar 
la carga impositiva en Estados Unidos a principios 
de los 90 fue una reducción en el crecimiento 
económico, y le costó la reelección a George Bush, 
que rompió su famoso juramento de "no subir los 
impuestos". 

En todo caso, hay mejores maneras para reducir 
los déficit presupuestarios del sector público que 
pueden proveer de mayores cantidades de fondos 
más rápidamente o que, por lo menos, reducen la 
efusión de éstos. Si se incrementa la eficiencia y se 
reduce el mal manejo por los oficiales del Gobierno, 
esto reduciría la carga en la Tesorería nacional. 

La globalización revela que el alto crecimiento 
económico es una cuestión de elección para los 
ejecutores de política económica. La elección del 
camino del alto crecimiento económico requiere que 
los gobiernos implementen políticas y apoyen 
arreglos institucionales que animen al sector privado 
a tomar riesgos. 

Esto es así porque sólo las acciones económicas 
del sector privado son fuente de oportunidades de 
trabajo y de creación de riqueza para la comunidad. 
Ya es hora de dejar en libertad estas fuerzas para 
permitir una mayor amplitud a las transacciones 
del mercado. 

En repetidas ocasiones y en tantos países, al 
aumentar impuestos se extravían fondos hacia, una 
cultura política manchada de malos manejos y 
corrupción, o se desvían los fondos hacia un sector 
con mucha intervención estatal. La elección de cuál 
camino traerá mejores resultados para la mayoría 
de los ciudadanos debería estar muy clara: reducir 
los impuestos para promover el crecimiento 
económico. 



299 



Opinión 

HOMO ECONOMICUS 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 26 de septiembre de 2000 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO 
JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO 



Impuesto a la energía eléctrica 

El impuesto a la energía eléctrica es discriminatorio, arbitrario y equivocado. 



A PESAR DE QUE LAS DISCUSIONES del Pacto 
Fiscal parecen haber abandonado los temas de los 
impuestos específicos, el Gobierno recientemente ha 
lanzado una campaña publicitaria para justificar un 
impuesto especial a los consumidores industriales de 
energía eléctrica. El argumento utilizado es que dichos 
consumidores industriales pagan una tarifa 
significativamente menor que la de los consumidores 
de menor tamaño. Por otra parte, el gobierno "adorna" 
dicho argumento diciendo que serán las empresas (los 
ricos) quienes paguen el impuesto. 

Hay una explicación lógica y económica por la 
cual un gran consumidor de energía eléctrica paga 
una tarifa menor comparado con un pequeño 
consumidor. Dicha explicación no es 
significativamente distinta de cuando nosotros 
tratamos de negociar un descuento si compramos 
una alta cantidad de algún bien o servicio. Así es 
como, por ejemplo, los distribuidores mayoristas 
obtienen un mejor precio que los minoristas. Por 
eso es que cuando vamos al mercado le regateamos 
al vendedor preguntándole ¿en cuánto me los deja 
si me llevo más de uno? 

Los vendedores generalmente están dispuestos 
a hacer un "sacrificio" en el precio con tal de 
asegurar un volumen interesante de ventas. Los 
compradores más importantes, generalmente tienen 
el poder de negociación para solicitar dicho 
descuento. Por otra parte, un cliente con alto 
consumo representa menos costos de distribución 
que varios clientes pequeños. Por lo tanto, es lógico 
que haya tarifas diferenciadas en la energía eléctrica. 



Este fenómeno no tiene nada de extraño y se repite 
en otros campos de la economía nacional como algo 
perfectamente explicable. Es un error pensar que 
los pequeños están subsidiando a los grandes. 

Lo cual nos trae a las intenciones del gobierno: 
poner un impuesto especial al consumo de energía 
para poco menos de 800 empresas. Un primer efecto 
de dicho impuesto será incrementar, una vez más, 
los costos de producción de dichas empresas. Como 
si no fuera suficiente haber incrementado el 
impuesto sobre la renta en un 24% y haber 
incrementado el costo de los créditos del exterior en 
un 31%; ahora se estaría reduciendo, aún más, la 
competitividad de nuestras empresas al encarecer 
uno de sus principales insumos. 

Las consecuencias de implementar una medida 
como esa no serán buenas. Los trabajadores de las 
empresas afectadas perderán oportunidades de más 
y mejores salarios puesto que el gobierno habrá 
reducido la competitividad de estas empresas 
exponiéndolas a desaparecer ante la competencia 
internacional. Los consumidores tendrán menos 
oportunidades de obtener mejores precios gracias a 
la intervención del gobierno. ¿Qué tiene de bueno 
el impuesto? Para los guatemaltecos, nada. ¿Para 
los funcionarios de gobierno? Según ellos: un bajo 
costo político ya que el impuesto se pagará a través 
de precios más altos o desempleo de tal manera que 
el ciudadano común y corriente no se dará cuenta 
fácilmente de su costo real. Por ello debemos 
desconfiar de la propaganda oficial y oponernos a 
un impuesto de esta naturaleza. 



300 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 15 de abril de 1í 



POLÍTICA FISCAL 

RAMÓN PARELLADA C./IEES. 



Los Diez Mandamientos Fiscales 



Preocupados por encontrar la forma de limitar 
el poder que tienen los gobiernos para gastar, crear 
déficit y provocar inflación, un grupo de amigos 
elaboramos hace algunos años, una lista de 10 reglas 
fiscales. Las titulamos Los Diez Mandamientos Fiscales 
con la intención de que fueran reglas perdurables e 
inquebrantables. Se trata de una Constitución Fiscal 
al estilo del profesor James Buchanan. Voy a 
compartirlas con ustedes pensando en que algún 
día llegaremos a tener algo similar, aunque de 
antemano reconozco que no serán del agrado de 
los intervencionistas y de quienes creen que el 
Gobierno debe resolver todos los problemas. 

I. El presupuesto nacional debe ser cubierto 
cada año con ingresos provenientes únicamente de 
impuestos. 

II. El Congreso sólo aprobará aquellos proyectos 
beneficios superen sus costos. Cada proyecto 
aprobado llevará el nombre del responsable del 
mismo, quien podrá ser enjuiciado en el caso de 
irregularidades. 

III. El gobierno recibirá el 100% de sus ingresos 
de los impuestos. Sólo habrá un único impuesto, 
universal, proporcional y no se permitirá ninguna 
excepción. Será mínimo y jamás podrá pasar del 10% 
de los ingresos de los ciudadanos. Deberá ser neutro, 
o sea, no perjudicará ni favorecerá a nadie en 
particular. El gobierno no podrá aceptar fondos de 
otros gobiernos, ni en forma de donación (sí las 
personas en lo privado) ni de deuda. No podrá crear 
dinero para financiarse. 

IV. Sólo el Congreso puede aprobar los gastos 
del gobierno pero debe indicar la fuente de fondos 
para financiarlos. No se ejecutará ningún gasto que 
no tenga primero la debida provisión de fondos. 



V. La deuda existente deberá ser amortizada con 
la mayor brevedad. Para ello se deben vender los 
activos del Estado. No se permitirá que el país 
vuelva a endeudarse en el futuro. 

VI. El gobierno no debe tener ninguna empresa. 
Debe dedicarse a cumplir con su misión básica de 
garantizar la vida, la libertad y la propiedad. Incluso 
algunas funciones básicas pueden darse en 
concesión en el mercado a quien mejor las 
administre. 

VIL Las obras sociales que cubren aspectos como 
la educación, salud, vivienda y otras obras de 
bienestar corresponden, de acuerdo con una 
antropología sana, primeramente a las familias, a 
las iglesias y asociaciones privadas de bienestar, a 
las empresas libres, a la caridad y a la iniciativa de 
los ciudadanos. No son función del gobierno. 

VIII. Todo empleado del gobierno será responsable 
de sus propios actos y estará sujeto a las mismas 
normas del código penal que se aplican a todos los 
ciudadanos del país. 

IX. Aparte de la Contraloría de Cuentas y otras 
entidades internas de auditoría y control del 
gobierno, la Asociación de Contadores y Auditores 
contratará una auditoria externa. La empresa que 
gane la licitación debe tener un gran prestigio 
internacional. El costo de esta auditoría extema se 
pagará con prioridad sobre cualquier otro gasto del 
gobierno. 

X. El pueblo tiene el derecho de ser informado y 
el deber de aprobar mediante referéndum, todas las 
actividades fiscales del gobierno y sus dependencias. 
Se considerará delito el intento de ocultar cualquier 
información respecto de estas actividades. 



301 



362 - ECOMOMÍA NACIONAL 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 17 de agosto de 2000 



política fiscal 



RAMÓN PARELLADA C./IEES. 



Encarezcamos la energía eléctrica y el cemento 



Sigo sin creer todo lo que está ocurriendo en 
Guatemala con respecto a los impuestos y el famoso 
Pacto Fiscal. Ahora me enteré de que alguien 
propuso gravar la energía eléctrica y el cemento. 
Me da la impresión de que el afán de imponer tributos 
radica en la equivocada idea de que el Gobierno 
puede mejorar la situación de pobreza de los 
guatemaltecos. Digo equivocada idea, pues la 
intención es buena pero los medios para alcanzar 
ese objetivo son equivocados. La consecuencia de 
aprobar más impuestos será la de mayor pobreza. 

Si se grava la energía eléctrica, entonces los 
costos de los productos populares y de todos los 
bienes y servicios se incrementarán. Imagínese a una 
empresa industrial con máquinas, herramientas y 
cantidad de motores trabajando 24 horas diarias en 
la producción de algo. Pues bien, me parece obvio 
que un impuesto a la electricidad que consume esta 
industria tendrá un efecto inmediato sobre estos 
costos. Por supuesto que quienes proponen el 
impuesto sólo se fijan en el efecto que se ve 
inmediatamente; es decir que sólo ven que el 
impuesto es pagado por determinadas industrias. 
Sin embargo, el correcto análisis económico va más 
allá, mira los efectos en el largo plazo y sobre toda 
la población, o sea, los efectos que no se ven. Este 
incremento en costos será, tarde o temprano, 
trasladado a los consumidores a través de 
incrementos en los precios de los productos. 

El impuesto propuesto causará un incremento 
aproximado de poco más del 20 por ciento en la 
facturación mensual de lo que actualmente pagan 
ciertas industrias. Si la industria tiene un alto 
componente del costo de electricidad en sus 
productos entonces la incidencia sobre el producto 
final será mayor. Por supuesto que no estoy 
afirmando que los costos determinan los precios, 
pero sí que los costos actúan como piso, y si los 
precios quedan por debajo de los nuevos costos, 
entonces las industrias tendrán serios problemas 



tanto de liquidez como de rentabilidad. Si el 
producto se vende en un mercado muy competitivo 
la empresa absorberá parte de este impuesto 
haciéndose más ineficiente, y pudiera darse el caso 
de que las industrias marginales llegasen a quebrar. 
Si el producto no se vende en un mercado tan 
competitivo, entonces el traslado del impuesto al 
consumidor será más fácil y el consumidor verá 
cómo los precios de los productos que compra se 
van incrementando poco a poco, reduciendo así su 
capacidad de compra. 

El caso del impuesto especial al cemento no es 
muy diferente. Creo que el impuesto sí será 
trasladado al consumidor, a quien se le castigará 
por querer construir su casa con cemento y buenos 
materiales. Es contradictorio que en un país donde 
hay escasez de vivienda el Gobierno intervenga 
encareciendo la misma al gravar en forma especial 
uno de sus más importantes componentes. 

En general, estos impuestos especiales 
distorsionan la asignación óptima de los escasos 
recursos. No son nada neutros, o sea que influyen 
en las decisiones de las personas al comprar algún 
producto o invertir en proyectos de manera distinta 
a como lo hubiesen realizado sin el impuesto. 
Empobrecen a los guatemaltecos, ya que ahora 
tendrán que pagar más por el consumo directo de 
energía eléctrica y cemento, y por el consumo de 
productos que tienen un alto componente de estos 
dos insumos. Puede hacer quebrar a algunas 
empresas. Causará un incremento de la recesión que 
ya estamos sufriendo. 

Considero que es irresponsable insistir en que 
los problemas del país se resuelven con más 
impuestos. Los problemas del país se resolverán, si 
el Gobierno no deja de gastar tanto y le pone punto 
final a esta incertidumbre que causa el hecho de estar 
cambiando continuamente las reglas del juego 
amenazando con nuevos paquetes fiscales. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala. 30 de noviembre de 2000 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 303 
RAMÓN PARELLADA C7IEES. 



Otro año con déficit presupuestal 



El Congreso de la República aprobó una 
reducción del 10 por ciento al Presupuesto General 
de la Nación para el año 2001. Sin embargo, el 
mismo se aprobó en forma deficitaria. Esto fue un 
error que lo seguiremos pagando caro con altas tasas 
de interés. 

En efecto, el déficit se cubrirá con financiamiento. 
Este financiamiento será de dos tipos, interno y 
extemo. El financiamiento interno pujará hacia arriba 
las tasas de interés en quetzales, puesto que el gobierno 
va a competir por los recursos privados que ahora 
son tan necesarios para la producción. Por lo tanto, 
creo que debemos olvidamos de ver tasas de interés 
más bajas durante el 2001. ¡Otro año más de 
estancamiento económico! El otro tipo de 
financiamiento es el extemo. El gobierno puede pedir 
préstamos fuera de Guatemala, con lo cual incrementa 
la deuda extema, además de afectar el tipo de cambio 
en el corto plazo por los dólares que ingresarán. 

Vemos que el déficit tiene consecuencias 
indeseables para la economía del país. Aunque hoy 
en día la mayor parte de políticos, economistas (con 
excepción de los pocos keynesianos que aún 
merodean por ahí), abogados, empresarios y 
banqueros consideran que los déficit no son buenos, 
que se debe tener un presupuesto equilibrado. 
Donde no nos ponemos de acuerdo es en la forma 
de lograrlo. Hay dos formas de lograr un 
presupuesto equilibrado, la primera es con mayor 
recaudación fiscal y la segunda, con una reducción 
en el gasto. 

En cuanto a la mayor recaudación fiscal veo que 
la favorecen quienes estuvieron participando en la 
propuesta final del Pacto fiscal, coordinada por la 
Comisión de Acompañamiento. El CACIF, siguiendo 
las recomendaciones del economista chileno Sebastián 
Edwards, apoya el incremento a la tasa del IVA, entre 
otras medidas. Yo no creo que esta sea la forma sana 
de equilibrar el presupuesto. En este momento en que 
Guatemala está estancada económicamente y que el 
principal problema de los guatemaltecos es el 



desempleo (encuesta de FNC, S.A.), un incremento 
en los impuestos causará recesión y mayor 
desempleo. Por otro lado, aunque Guatemala 
estuviera en mejor situación económica, un 
incremento en impuestos provocaría un menor 
crecimiento económico. Si de verdad queremos salir 
del subdesarrollo, considero que no tenemos, 
derecho a fmstrar las esperanzas de muchos pobres 
a tener mejores oportunidades de mejorar su nivel 
de vida. 



Lo que nos queda es reducir el gasto. Al reducir 
el gasto, el gobierno dejaría de endeudarse, 
afectando así las tasas de interés. No habría necesidad 
de incrementar los impuestos permitiendo que la 
economía se desarrolle sin obstáculos. Por 
consiguiente, la mejor opción para Guatemala es 
que el gasto público se reduzca substancialmente. 
Hay muchos lugares donde se puede reducir. No 
tocaría aquellos rubros que tienen que ver con la 
función básica del gobierno (que por cierto es 
deficiente) como lo es la administración de la justicia, 
la seguridad de los ciudadanos y del país, y la 
garantía de los derechos individuales de los 
guatemaltecos. Esto está representado por rubros 
del presupuesto aprobado que en conjunto 
constituyen un 12 por ciento del total de ingresos. 
En todos los demás rubros se puede lograr una 
drástica reducción. Hay que recordar que el gobierno 
hace muchas cosas que no es necesario que las haga 
porque las personas y compañías en lo privado lo 
pueden hacer. Por consiguiente, hay suficientes 
mbros que se pueden recortar e incluso muchos se 
pueden hasta eliminar completamente con el 
consecuente beneficio para la economía personal de 
los guatemaltecos. 

Los déficit no son problemas causados 
únicamente por este gobierno. Es una mala herencia 
que arrastramos de gobiernos anteriores incluyendo 
el recién pasado. Sería fantástico que los diputados 
pasaran una ley prohibiendo los déficit presupuéstales 
y prohibiendo el recurrir a impuestos para cubrirlos. 



Opinión 

DESDE MÉXICO 

PRENSA LIBRE - Guatemala, 23 de septiembre de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Bajos impuestos, mayor recaudación 



Los partidos políticos de oposición piden bajar 
el IVA. Los organismos empresariales simplificar la 
legislación fiscal. Hacienda afirma que sería 
contraproducente en estos momentos reducir 
impuestos. Está dispuesta a modificar la legislación 
fiscal, pero sin modificar las tasas. 

Gerardo Aranda Orozco, presidente de la 
Confederación Patronal de la República Mexicana 
(COPARMEX), manifestó que el problema de la 
legislación fiscal no radica sólo en las tasas. A la 
Secretaría de Hacienda no le interesa que las 
empresas distraigan empleados y cuantiosos 
recursos para cumplir correctamente con las 
obligaciones fiscales, señaló el líder empresarial. La 
pesada carga fiscal no sólo resulta de las altas tasas 
sino también de las complicadas leyes 
recaudatorias. 

México necesita una legislación fiscal que 
incentive la producción, no una que, en aras de una 
mayor recaudación, obstaculice el crecimiento de la 
economía. Gran parte de lo recaudado por Hacienda 
es para fomentar, en principio, el crecimiento 
económico, el que, paradójicamente, es frenado por 
la legislación fiscal. Esa paradoja nos recuerda el 
dicho mexicano No me defiendas compadre. 

El economista Arthur Laffer, en su famosa Curva 
de Laffer deja claro que los altos impuestos, además 
de desincentivar la producción, se traducen en bajos 
niveles de recaudación fiscal. En base a la lógica de 
Laffer, a mediano y largo plazo una reducción del 
IVA al diez por ciento, podría traducirse en una 
mayor recaudación, que la resultante de mantenerlo 
en quince por ciento. Pero en tanto reacciona la 
economía a una baja de impuestos, es necesario 
reducir gastos. 

El IVA es más fácil de recaudar que el ISR, pero 
también el que más le pega a los sectores medios y 
humildes. Y aunque según las autoridades hacendarías 
no reduce la competitividad a las exportaciones, pues 
es un impuesto al consumo, en la práctica sí representa 
un costo más para muchos productores mexicanos, 
que no lo pueden repercutir. 



Para no plantear soluciones demagógicas, como 
resultaría de una petición aislada de reducir el IVA, 
proponemos que para el presupuesto de 1998 se 
contemple una disminución del IVA paralelamente 
a una reducción del gasto equivalente al ingreso 
teóricamente sacrificado, según Hacienda, o en su 
defecto se anuncien ventas de activos muy 
importantes del Gobierno (Comisión Federal de 
Electricidad, Petroquímicas o el mismo PEMEX), que 
le permitan por una sola vez y a corto plazo, 
compensar la reducción de impuestos sin generar 
un mayor déficit presupuestal. 

Si es factible mantener un sano equilibrio 
presupuestal reduciendo impuestos si hay la decisión 
de diputados, senadores y del Ejecutivo Federal de 
recortar sus excesivos e innecesarios gastos en la 
mayor parte de las dependencias y de los proyectos 
gubernamentales. Pero una austeridad y una 
reforma fiscal a medias, no solucionan nuestros 
problemas. La actual legislación fiscal tiene 
entrampada la economía. Si bien debe ser un objetivo 
de política económica sostener un equilibrio 
presupuestal, éste no beneficia a la sociedad si se 
basa en altos niveles impositivos. Es deseable el 
equilibrio presupuestal, pero con bajos niveles 
impositivos. 

Los bajos impuestos ha sido una de las 
principales políticas que permitió a varios países del 
sureste asiático un rápido crecimiento económico, 
inversión extranjera directa, competitividad en las 
exportaciones y la acumulación de sólidas reservas 
por sus gobiernos. 

El gobierno del presidente Ernesto Zedillo ha 
tenido aciertos, pero uno de sus principales 
errores ha sido la falta de una política fiscal 
competitiva y promotora de la inversión. La 

Secretaria de Hacienda no debe ignorando la 
realidad mundial, mantener impuestos 
únicamente en base a sus necesidades de mayores 
ingresos o a los requerimientos del Banco 
Mundial, ignorando las tasas impositivas de los 
competidores del sureste asiático y las de nuestros 
vecinos del norte. 



304 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 305 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 23 de agosto de 1996 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



El IVA 
Impuesto empobrecedor 



Entre los economistas, académicos y funcionarios 
de hacienda de muchos países del mundo, se considera 
al impuesto sobre ventas o consumo como el más 
moderno, sencillo y recomendable. A ese tipo de 
impuestos en México se le denomina IVA o Impuesto 
al Valor Agregado. 

Desde el punto de vista del gobernante o 
funcionario público, el IVA facilita la recaudación y 
aumenta la base gravable, es decir, la cantidad de 
personas que pagan el impuesto. Sin embargo, para 
los ciudadanos -y esto no lo dice casi ningún 
tecnócrata ni gobernante- es el impuesto que más 
empobrece a las clases medias y humildes. 

El IVA, como la mayoría de los impuestos, es 
un costo más que se carga a los bienes y servicios 
vendidos. La abolición del IVA en el caso mexicano, 
y partiendo del principio denominado por los 
economistas et ceteris paribus, es decir, sin que otras 
condiciones cambien (demanda, poder adquisitivo, 
preferencias del consumidor, dinero en circulación, 
etcétera), se traduciría en una disminución de los 
precios del 15% de muchos productos o en un 
incremento del 15% en los recursos captados por 
las empresas en que no repercutan la abolición del 
IVA en menores precios. Esos recursos adicionales 
en poder de las empresas se traducirían en una 
mayor capitalización, como mejores salarios o 
mayores utilidades, que son la base de un aumento 
en el ahorro, la inversión productiva y el 
crecimiento económico. 

El IVA, según del producto que se trate (grado 
de competencia y elasticidad de su demanda), lo 
absorbe el empresario en perjuicio de sus 
trabajadores y empresa o lo traslada a los 
consumidores vía precio. Normalmente, entre más 
ingresos tiene una persona, menor proporción de 
éstos gasta. Un empresario con un capital de varios 
millones de pesos, gasta normalmente menos del 
10% de sus ingresos. Un trabajador de bajos 
ingresos gasta el 80, 90 ó hasta el 100% de su ingreso, 
por lo que proporcionalmente lo grava más el 



Impuesto al Valor Agregado. El IVA, por lo tanto, 
es un impuesto altamente regresivo. 

El IVA, si bien permite una mayor y más fácil 
recaudación a los gobernantes, es de los más injustos 
y directamente empobrecedores de la clase media y 
humilde. El Impuesto Sobre la Renta (ISR) también 
significa una reducción de los ingresos de los 
trabajadores y de las mayorías, pero no es tan rápida 
ni directa la mengua de los niveles de vida de la 
clase media y humilde. 

Ante la globalización, cada día es más difícil para 
los gobiernos gravar con altas tasas de impuestos a 
las empresas. Sin embargo, en lugar de bajar y 
eficientar gastos, han optado por pensar en 
incrementar el IVA, que simplemente es darle la 
vuelta al asunto pero no soluciona el problema, 
incluso lo agrava. 

Cuando algunos tecnócratas proponen un 
aumento del IVA al 20 ó 25% a cambio de una 
reducción del Impuesto Sobre la Renta a un 30 ó 
25%, simplemente están dándole atole con el dedo a 
los ciudadanos y aún a los mismos empresarios, 
que piensan equivocadamente que al desgravar el 
ISR y aumentar el IVA, le están pasando la carga a 
sus clientes y no a ellos. En principio es cierto, 
pero a mediano y largo plazo, el IVA también 
repercute en una menor capitalización y demanda 
de los productos de la empresa. 

En base a una simple operación aritmética de 
suma y resta, serían mucho mayores los beneficios 
a los sectores medios y humildes si se aboliera el 
IVA, que con las ayudas recibidas a través de los 
programas y servicios que con el dinero recaudado 
por el IVA le devuelve el Gobierno a la sociedad. 

Si los gobernantes en realidad quieren actuar 
en beneficio de los ciudadanos y no sólo recaudar 
más impuestos, que en su mayoría los absorbe el 
aparato burocrático, deben reducir paralelamente 
el IVA, el ISR y sus gastos. 



306 - ECOMOMÍA NACIONAL 



política fiscal 



PRENSA LIBRE - Guatemala, 1 de diciembre de 1997 



LUIS PAZOS 
Conferencista mexicano 



Mitos sobre los impuestos 



A raíz de la discusión sobre el Presupuesto de 
Ingresos y Egresos de 1998, se han expresado medidas 
erróneas sobre los impuestos. Enumeraremos algunas 
de las principales. 



1. Bajar impuestos es catastrófico. ¡Falso! Bajar 
impuestos es positivo para la sociedad si también 
bajan el gasto. Reducir impuestos y gasto beneficia 
a la sociedad y crea las condiciones de menor evasión, 
más actividad económica y una mayor recaudación 
fiscal. 

2. Es mejor bajar el Impuesto Sobre la Renta 
que el IVA. ¡Falso! Tanto perjudica a las empresas 
un alto Impuesto Sobre la Renta como un IVA alto. 
El IVA muchas veces lo absorbe el empresario. 
Según la elasticidad de la demanda del producto a 
que se aplica se puede o no trasladar. El ISR y el 
IVA reducen los márgenes de utilidad, la reinversión 
y la demanda sobre los productos. 

3. Bajar impuestos a artículos necesarios y 
aumentarlo a los suntuarios mejora la distribución 
del ingreso. ¡Falso! Mayores impuestos a artículos 
calificados de suntuarios impiden su compra por la 
mayoría de la población. La diferencia entre ser 
pobre y dejar de serlo,no es el consumo de artículos 
suntuarios. La pobreza significa consumir 
únicamente lo necesario. Reducir un impuesto y 
aumentar otro es darle atole con el dedo a la 
población. El fenómeno llamado traslación fiscal se 



traduce generalmente en que los impuestos a los 
ricos los pagan los pobres. 

4. Disminuir impuestos aumenta el consumo 
y reduce el ahorro. ¡Falso! Reducir impuestos 
traslada el consumo del gobierno a los ciudadanos. 
En lugar de que consuman los burócratas, 
consumirán más los ciudadanos. El mayor ahorro 
interno se da al elevarse los niveles de vida no 
cuando se aumentan los impuestos. 

5. Bajar impuestos genera déficit 
presupuestal. ¡Falso! Eso sólo es cierto si la 
reducción impositiva no va acompañada de una 
baja paralela en el gasto. Todo déficit presupuestal 
significa un impuesto disfrazado, pues implica 
emisión monetaria o la colocación de deuda 
gubernamental, que constituye un impuesto 
diferido al futuro. 

6. Reducir los impuestos repercute en un 
menos gasto social. ¡Falso! Un Gobierno puede 
recortar gastos y aumentar la productividad de su 
gasto social, es decir, hacer más con menos. 

Es sana y positiva la discusión del Presupuesto 
de 1998. Crea conciencia entre los ciudadanos del 
verdadero costo del Gobierno y pone en evidencia 
los mitos sobre los impuestos, que durante muchos 
años manipularon mañosamente quienes durante 
varias décadas gastaron lo que quisieron sin darle 
cuentas a nadie. 



Opinión 
LOGOS 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 18 de septiembre de 1999 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Meditaciones sobre los impuestos 

(dedicadas a la Comisión Preparatoria del Pacto Fiscal) 



Primera meditación. Origen terrorífico de los impuestos. 
Los impuestos son el residuo de épocas en las que los 
más poderosos obligaban, por la fuerza, a que se les 
transfiriese parte del patrimonio privado de sus vasallos 
o de sus subditos. Quien no cumplía con ese mandato 
tributario era torturado, encarcelado y hasta 
asesinado. Los impuestos equivalían a un despojo. 

Posteriormente los gobernantes mismos 
inventaron el mito de que los impuestos beneficiaban 
a todos los miembros de la sociedad, y que, por 
consiguiente, mientras más impuestos pagaban los 
ciudadanos, más se beneficiaba la sociedad. 

El despojo del patrimonio privado se justificaba, 
entonces, porque el gobierno era no sólo gobierno, 
sino benefactor público. En nombre de ese mito, el 
Estado emprendió el despojo creciente del 
patrimonio de los ciudadanos, para el beneficio 
creciente de los gobernantes y de sus cortejos 
burocráticos. 

Segunda meditación. Los impuestos son un robo. El 
robo consiste en expropiar un bien sin el debido 
consentimiento del legítimo propietario. Los 
impuestos son, en ese sentido, un robo. El Gobierno 
no sólo comete este delito, sino que hasta lo 
santifica. No es mi propósito afirmar que, por tal 
razón, nadie debe pagar impuestos. Mi propósito 
es denunciar que la esencia de los impuestos es el 
robo. Tampoco es mi propósito juzgar acerca de la 
justificación o no justificación, ya jurídica, ya moral, 
ya meramente pragmática, de los impuestos. 

Tercera meditación. Los impuestos son un robo 
legalizado. El gobierno promulga leyes acerca de los 
delitos que son permitidos, y los delitos que no son 
permitidos. El gobierno promulga, por ejemplo; 
leyes que precisamente le permiten cometer el delito 
de robar, mediante los impuestos, parte del 
patrimonio privado de los ciudadanos. Empero, el 



robo, no por ser legal, deja de ser robo. El gobierno 
también promulga leyes que le permiten cometer el 
delito de falsificar moneda. Empero, la falsificación 
de dinero, no por ser legal, deja de ser falsificación. 

Cuarta meditaáón. El peor robo fiscal consiste en el asalto 
y el pillaje. El peor robo que puede cometer el Gobierno 
consiste en el asalto y el pillaje. Este es precisamente el 
caso de los impuestos extraordinarios. Cuando el 
gobierno obliga a pagar tal impuesto con base en una 
declaración previa del patrimonio, o de las 
transacciones económicas, o de la renta, el asalto y el 
pillaje se enriquecen con un nuevo delito legalizado: 
la traición fiscal. Es como si un ladrón llegara a una 
casa, disfrazado de amistoso visitante, con el perverso 
propósito de conocer los bienes que tiene el propietario 
de la casa, para luego planificar el robo de esos bienes. 

Quinta meditación. El mejor gobierno es el que menos 
roba. El mejor gobierno es el que menos roba, es 
decir, el que menos impuestos cobra. Mejor gobierno 
aún es el que no sólo roba menos, sino el que 
renuncia al asalto, el pillaje y la traición fiscal. Y 
todavía mejor gobierno es aquel que devuelve parte 
del patrimonio robado. Puede devolver parte de ese 
patrimonio mediante actos, obras o servicios que 
contribuyen al bien común. 

Sexta meditación. Hay que permitir un robo fiscal único. 
Es necesario eliminar las decenas de impuestos que 
pagan los ciudadanos, y crear un impuesto único. Con 
otros términos: debe haber un robo fiscal único, que 
podría consisfir, por ejemplo, en un impuesto del cinco 
por ciento sobre el consumo de cualquier clase de 
bienes y servicios. Sería eliminado, entonces, cualquier 
otro robo, es decir, cualquier otro impuesto, como el 
impuesto sobre la renta, la propiedad inmueble, la 
circulación de vehículos, las peleas de gallos, la 
matanza de cerdos, los jaripeos, la cacería de garrobos, 
los cielos estrellados, las canciones rancheras o los 
suspiros senfimentales. 



307 



308 - ECOMOMÍA NACIONAL 



política fiscal 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 23 de febrero de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Conversaciones con un evasor de impuestos 



Estaba yo sentado en una banca del Parque 
Centenario. Mientras leía el periódico Siglo Veintiuno, 
un muchacho lustraba mis viejos zapatos (cuyas 
suelas eran realmente las callosas plantas de mis 
pies). En ese momento observé que se detuvo un 
sorprendente automóvil Jaguar. Un caballero que 
estaba sentado en el sillón trasero esperó que el 
chofer le abriera la puerta y le ayudara a bajar. Hubo 
intercambio de señas y palabras entre ellos, quizá 
para convenir en la hora del reencuentro. El 
caballero caminó hacia el parque, sentóse a mi lado, 
y solicitó los servicios del lustrador que ejecutaba 
la difícil tarea de lustrar mis zapatos. 

Advertí que el caballero, quien esperaba que el 
lustrador terminara de lustrar mis zapatos, quería 
iniciar alguna conversación. Decidí facilitarle su 
propósito. Entonces dejé de leer el periódico; lo cual 
él aprovechó para saludarme. Comenzamos una 
conversación en tomo a los tópicos más triviales, 
hasta que resultamos hablando de los diputados. Y 
dijo: Me considero un evasor de impuestos; pero hace 
algunas semanas, con el propósito de ayudar al nuevo 
gobierno, me había propuesto pagar todos los impuestos 
que legalmente debo pagar. Sin embargo, me arrepentí 
cuando supe que los diputados tenían la intención de ganar 
cinco mil quetzales más. El costo de mantener a los 
diputados aumentaría en más de medio millón de quetzales 
mensualmente, y en casi siete millones de quetzales 
anualmente. Con tan absurdo derroche de recursos, la 
llamada 'moral tributaria' no se elevaría, sino que se 
hundiría aún más. 

El lustrador terminó de lustrar mis zapatos. 
Observé con tristeza que había sido imposible 
provocarle algún modesto brillo a tan extenuadas 
prendas. Le pagué con una docena de jocotes (pues 
ese había sido el trato) que yo había cortado en una 
finca abandonada. Permanecí sentado en la banca. 
Mi actitud le sugería al caballero que yo estaba 
dispuesto a seguir escuchándolo. Y entonces me dijo: 
El dinero que ahorro mediante la evasión de impuestos, lo 
utilizo para mejorar el salario de mis trabajadores, o para 
ayudarles a comprar un vehículo, o para comprar una 
casa. El lustrador interrumpió la conversación, para 
indicarle al caballero que era el tumo del otro zapato. 
El caballero prosiguió en estos términos: Tengo una 
razón más para seguir siendo un evasor de impuestos. 
¿Ha oído hablar de un tal pacto fiscal? Si hay leyes 



tributarias; si hay instituciones del Estado cuya función es 
cobrar los impuestos; si hay delitos tributarios; si el 
Gobierno dispone de todo el poder del Estado para obligar 
a los ciudadanos a pagar impuestos; si es así, digo, ¿cuál 
es el propósito de un pacto fiscal? 

El caballero prosiguió en estos términos: 
Sospecho que el propósito oculto del pacto fiscal es aumentar 
los impuestos. ¿Se pretende que un pacto hará que los 
guatemaltecos se sientan felices de pagar más impuestos? 
El Gobierno ignora que puede haber una rebelión fiscal 
como nunca ha habido en nuestro país. Hablo, no 
necesariamente de una rebelión pública, que amenace con 
derrocar al Gobierno, como la rebelión que, hace casi veinte 
años, amenazó con derrocar al Gobierno de Humberto Mejía 
Víctores. También puede haber una rebelión secreta, que 
consistiría en que quienes ya pagan impuestos, busquen 
afanosamente ingeniosos recursos para dejar de pagarlos; 
y quienes no pagaban, pero se proponían pagar, como yo, 
finalmente decidan persistir en evadir el pago de impuestos. 

El caballero adoptó una solemne actitud 
pedagógica, y me dijo: los diputados del partido oficial, 
es decir, esos mismos que quieren ganar cinco mil quetzales 
más, han tenido, sin embargo, el tino político de anunciar 
que no están dispuestos a decretar nuevos impuestos, ni a 
aumentar los que ya están vigentes. Eso es reconfortante; 
pero aún así, seguiré siendo un evasor de impuestos, porque 
tengo incertidumbre. Ya no sé en qué momento el Gobierno 
y sus amenazantes pactos fiscales asaltarán mi patrimonio 
privado, con nuevos impuestos ordinarios, o con impuestos 
extraordinarios, que equivalen a un atraco oficial, propio 
de los más vulgares delincuentes. ¿Qué confianza puede 
inspirar en los inversionistas un gobierno que, como un 
alevoso ladrón, se dedica a urdir y tramar nuevos 
impuestos? 

El lustrador terminó de lustrar los zapatos del 
caballero. Su chofer ya estaba esperándolo. ¡Cuan 
envidiables destellos emitían sus zapatos! El 
caballero pagó (no con jocotes, sino con dinero), 
observó su reloj, se levantó, se despidió y caminó 
hacia el automóvil. Un niño pobre lo perseguía con 
angustiosa perseverancia, no para pedir cinco mil 
quetzales, como si fuera diputado, sino para pedir 
algunos centavos... el caballero se detuvo. Extrajo 
su billetera y le dio al niño un billete de espléndido 
valor, acompañado por estas palabras: A ti te pago 
impuestos. Tú los mereces mil veces más... 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO - 309 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 12 de julio de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



¿Quién pagará impuestos? 



Los diputados podrán incrementar el impuesto 
al valor agregado, el impuesto sobré la renta, el 
impuesto sobre las bebidas alcohólicas, o cualquier 
otro impuesto ya vigente. Los diputados también 
podrán crear un impuesto sobre la compra de 
moneda extranjera, impuesto sobre el interés que 
devengan los depósitos de ahorro, un impuesto 
sobre el consumo de carne de garrobo, o cualquier 
otro impuesto que se le ocurra a cualquier 
burócrata, tecnócrata, político, ex guerrillero, 
demagogo, terrorista, abogado, demente, saqueador, 
asaltante o funcionario público. Empero, lo que 
nunca podrán lograr los diputados es impedir que 
los ciudadanos inventen una y mil modalidades de 
eludir, evadir o evitar el pago de impuestos. 
Precisamente por esto los ciudadanos no han 
emprendido una rebelión fiscal sino que, 
sospechosamente tranquilos, observan con burlesca 
sonrisa los ardides oficiales mediante los cuales se 
pretende renovar el saqueo del patrimonio privado. 

Los mismos funcionarios públicos han 
declarado que los ciudadanos evaden pagar cientos 
de millones de quetzales de impuesto al valor 
agregado. Si es así, el todavía pretendido aumento 
de este impuesto provocaría una evasión todavía 
mayor, hasta un grado tal, que es predecible que el 
Gobierno recaudaría una menor cantidad de dinero 
aportada por este impuesto. Probablemente sería 
así porque por ejemplo, el vendedor que, a causa 
del aumento de impuestos, comprobara aterrorizado 
que vende menos que antes, encontraría la manera 
de brindarle al comprador la apetecida oportunidad 
de no pagar impuesto. Inversamente; el comprador 
que, también a causa del aumento del impuesto, 
comprobara aterrorizado que ahora compra menos 
que antes, encontraría la manera de convencer al 
comprador de que lo exonere del impuesto. Se 
fomentaría, entonces, una beneficiosa complicidad 
entre compradores y vendedores. Adicionalmente, 
se expandiría escandalosamente la llamada economía 
informal, que es un recurso eficaz para evitar el pago, 
ya no sólo del impuesto al valor agregado, sino de 
cualquier otro impuesto. 

¿Y qué decir del aumento del ya aprobado 
impuesto sobre las bebidas alcohólicas? Al respecto, 
es elemental esta predicción: disminuirá el consumo 
de bebidas alcohólicas producidas en el país, y 
aumentará el consumo de bebidas alcohólicas 
extranjeras, importadas de contrabando. No puede 



ser de otra manera; pues los productores nacionales 
de bebidas alcohólicas difícilmente jxndrán evadir el 
pago del nuevo impuesto. Con otras palabras: habrá 
una mejor relación entre el beneficio y el contrabando, 
hasta un grado tal, que los mismos productores 
nacionales de bebidas alcohólicas descubrirán que el 
contrabando es un negocio más lucrativo. Es 
predecible, entonces, que el Gobierno recaude una 
menor cantidad de dinero aportada por el nuevo 
impuesto sobre las t)ebidas alcohólicas. 

El ya aprobado aumento del impuesto sobre la 
renta exhortará a las empresas a fingir que 
aumentan los costos y se reducen los beneficios; y 
para tal fin hasta consumirán más de lo que 
ordinariamente necesitan consumir. O bien las 
empresas se fragmentarán con el fin de construir 
varias empresas, cada una de las cuales reportará 
una renta menor y, por consiguiente, pagará un 
menor impuesto sobre la renta. Es predecible, 
entonces, que el Gobierno recaude una menor 
cantidad de dinero aportada por el aumento del 
impuestosobre la renta. Adicionalmente, el aumento 
de este impuesto provocará diversos efectos 
antieconómicos, entre ellos los siguientes: primero, 
se distorsionará la asignación de recursos, ya que 
se asignarán más para consumo que para inversión; 
segundo, se reducirán las oportunidades de 
instalación de nuevas empresas; tercero, se 
obstaculizará el proceso de expansión de operaciones 
de las empresas; cuarto, se reducirá la cantidad de 
recursos disponibles para reinversión; y quinto, 
habrá menos oportunidades de trabajo. 

En suma: los diputados podrán incrementar 
infinitamente todos los impuestos, o podrán crear 
infinitos impuestos; pero los ciudadanos tenderán 
infinitamente a evadir, eludir o evitar el pago de 
impuestos, y muy probablemente la cantidad de 
impuestos recaudados sea, en el mejor caso posible, 
igual a la que anteriormente se recaudaba; y en el peor 
caso posible, sea menor. Y el Gobierno continuará 
reformando indefinidamente el régimen tributario, y 
continuará fracasando, hasta que descubra que el 
problema esencial que hay que resolver no consiste 
en promover pactos fiscales, ni en crear colectivos de 
organizaciones sociales, sino que consiste en que la 
administración pública es un ineficiente, ineficaz, 
inepto, negligente, torpe, corrupto e incapaz cobrador 
de impuestos, merecedor del más profundo desprecio 
de los ciudadanos. 



310 - ECOMOMÍA NACIONAL 



política fiscal 
luis enrique pérez 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 9 de agosto de 2000 



¿Pacto Fiscal, o Impacto Fatal? 



El Pacto Fiscal debe denominarse Impacto Fatal, 
ya que provocará un vasto efecto destructor en toda 
la economía guatemalteca; pero principalmente en 
la economía de los hogares. Él Pacto Fiscal, que desde 
ahora denominaré Impacto Fatal, ha sido el grotesco 
ardid mediante el cual se pretende justificar un 
nuevo atraco gubernamental al patrimonio privado 
de los ciudadanos. Hasta ahora el atraco ha 
consistido únicamente en un aumento de impuestos. 
Empero, el Impacto Fatal también puede consistir en 
crear más impuestos. 

El poder de crear impuestos es el poder más 
destructivo que posee el Gobierno. Se destruye el 
patrimonio privado de los ciudadanos; pues los 
impuestos equivalen a expropiar una parte de ese 
patrimonio. Se destruye el poder adquisitivo de los 
ciudadanos; pues con un menor patrimonio, los 
ciudadanos tienen un menor poder adquisitivo. Se 
destruye, según la clase de impuesto, el incentivo 
para producir más y para consumir más bienes y 
servicios. Se destruye, en fin, el motivo por el cual 
el ser humano está dispuesto a emplear todas sus 
facultades, todas sus potencias creativas, todo su 
ánimo empresarial, para servirse mejor a él mismo 
y servir mejor a su prójimo. 

Los promotores criollos y foráneos de la 
servidumbre tributaria pretenden convencemos de 
que los impuestos que pagamos se convertirán en 
preciosos beneficios que nos brindará el Gobierno, 
mediante apetecidos bienes y servicios públicos. 
Hasta argumentan que el valor de esos beneficios 
es superior al valor de los impuestos que pagan los 
ciudadanos, de manera que pagar impuestos es un 
estupendo negocio. ¿Tiene, entonces, el Gobierno 
la maravillosa facultad de multiplicar el valor del 
dinero que obtiene de los impuestos, de manera que, 
por ejemplo, por cada quetzal que los ciudadanos 
pagan en calidad de impuestos, el Gobierno puede 
producir bienes y servicios por un valor de veinte 
quetzales? Por supuesto, el Gobierno no tiene esa 
facultad, sino que posee precisamente la facultad 
opuesta: el costo gubernamental de producir bienes 
y servicios es altísimo, de manera que, por ejemplo, 
por cada quetzal que pagan los ciudadanos, el 
Gobierno puede producir bienes y servicios por un 



valor de cinco centavos. En las arcas del Gobierno, 
el rendimiento del dinero se reduce absurdamente 

La reforma fiscal que, con base en el Impacto 
Fatal, han emprendido el Organismo Ejecutivo y el 
Organismo legislativo, es una renovada chapucería 
burocrática, tecnocrática y política, que contribuirá 
de manera determinante a detener el proceso de 
mejoramiento del estado de vida de los 
guatemaltecos. Se está decretando un aumento de 
impuestos, y también se está decretando la creación 
de más impuestos, precisamente cuando hay que 
decretar lo opuesto: la rebaja y la eliminación de 
impuestos. Hay que rebajar, por ejemplo, el impuesto 
al valor agregado. Hay que eliminar, por ejemplo, 
el impuesto sobre la renta. 

Precisamente cuando el Gobierno mismo 
pretende fomentar el crecimiento de una 
determinada actividad económica (como la industria 
avícola), reduce y hasta elimina impuestos, como si 
supusiera que, mientras más impuestos tengan que 
pagar los ciudadanos, habrá menor prosperidad 
económica. Esta suposición es válida, y por eso el 
interés primordial del Gobierno ha de ser rebajar y 
eliminar impuestos. 

Políticamente se argumenta que hay que 
aumentar impuestos, o crear más impuestos, para 
que el Gobierno financie los compromisos que 
adquirió mediante los ya célebres acuerdos de paz, que 
realmente fueron pactos ideológicos y políticos 
ajenos al pueblo de Guatemala. ¿O alguna vez, 
mediante una consulta popular, el pueblo aprobó 
los acuerdos de paz? Esos acuerdos fueron producto 
de una negociación únicamente entre comandantes 
guerrilleros y funcionarios públicos. Que ellos 
paguen, entonces, el costo de cumplir los acuerdos 
de paz. Si no pueden pagarlo, deben renunciar a esos 
acuerdos. 

El pueblo de Guatemala se convertiría en el pueblo 
más admirable de toda la historia de la humanidad si 
emprende una rebelión fiscal tan eficaz en contra de la 
actual embestida tributaria, que nunca más un 
Gobierno intentará incrementar la servidumbre 
tributaria a la que ya estamos sometidos. 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



PERIODISMO SOCIOECONÓMICO -311 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 15 de julio de 2000 



LUIS ENRIQUE PÉREZ 



Oferta y demanda de impuestos 



Hay un mercado tributario, en el cual, por 
consiguiente, hay una oferta y demanda de 
impuestos. Hay oferta de impuestos cuando el 
Gobierno incrementa los que ya están vigentes, o 
cuando crea impuestos. Hay demanda cuando los 
ciudadanos están dispuestos a ceder una parte de 
su patrimonio privado con el fin de pagar el costo 
de tener Gobierno. 

Una de las causas por las cuales el Gobierno 
aumenta la oferta de impuestos es el déficit fiscal, es 
decir, el exceso de recursos que el Gobierno pretende 
consumir, con respecto a los recursos de que puede 
disponer. El Gobierno no tiende a reducir el 
consumo de recursos con el fin de evitar el déficit, 

¡sino que tiende a incrementarlo; para lo cual 
aumenta o crea más impuestos, o se endeuda más, 
I o emite dinero. 

! 

I Una de las causas por las cuales aumenta la 

demanda de impuestos es el bajo valor del impuesto, 

I de manera tal que, por ejemplo, pagarlo es menos 
costoso que no pagarlo (particularmente si el 
Gobierno no es un eficiente perseguidor de 
tributantes). Causas complementarias son que el 
procedimiento para pagarlos es simple, que el 
número de impuestos que hay que pagar es más 
bien menor que mayor, y que los ciudadanos creen 
que pagar impuestos es beneficioso. 

Un axioma fundamental es que el Gobierno 
i tiende a incrementar el número de impuesto y el 
valor de cada impuesto. Otro axioma igualmente 
fundamental es que el ciudadano tiende a pagar el 
menor número de impuestos y el menor valor de 
cada impuesto. Dicho esto mismo con otras 
palabras: la oferta de impuestos tiende al infinito, y 
la demanda tiende a cero. La razón de estas 
tendencias opuestas es que, para el Gobierno, los 
impuestos son un beneficio, y para los ciudadanos, 
son un costo. Entonces el Gobierno tiende a 
aumentar su propio beneficio, y los ciudadanos 
tienden a reducir su propio costo. Un buen 
Gobierno, sin embargo, utilizará los impuestos de 
tal manera que, para los ciudadanos, no sólo sean 
un indeseable costo sino también un apetecido 
beneficio. 

I Hay un punto de equilibrio entre la oferta y la 

demanda de impuestos. Si aumenta la oferta. 



entonces tenderá a disminuir la demanda. 
Inversamente, si disminuye la oferta, tenderá a 
aumentar la demanda. Una relación similar ocurre 
en los procesos económicos ordinarios; una oferta 
de precio mayor de las manzanas tenderá a reducir 
la demanda de manzanas. La clase de recursos que 
pueden emplear los ciudadanos para reducir la 
demanda de impuestos depende del tipo de 
impuesto; pues, por ejemplo, el recurso que ha de 
emplearse para reducir la demanda del impuesto al 
valor agregado no necesariamente es el mismo que 
ha de emplearse para reducir la demanda del 
impuesto sobre la renta. 

En general, sin embargo, un primer recurso es la 
evasión del pago de impuestos (por ejemplo, no pagar 
el impuesto al valor agregado). Un segundo recurso 
es la defraudación fiscal, es decir, pagar una cantidad 
de impuestos menor, que la cantidad que legalmente 
habría que pagar (por ejemplo, declarar una renta 
menor a la renta efectivamente obtenida). Un tercer 
recurso es consumir, bienes importados de 
contrabando (por ejemplo, comprar ron importado 
de contrabando). Un cuarto recurso es emprender 
actividades mercantiles que no son objeto de registro 
fiscal (por ejemplo, una venta callejera de ropa). Un 
quinto recurso, común a los otros, es el soborno 
privado hermanado con la corrupción pública. 

Una política tributaria no debe diseñarse con el 
fin de lograr una determinada meta de recaudación 
de impuestos, convenida en los presuntos acuerdos 
de paz entre funcionarios gubernamentales y 
guerrilleros. Tampoco puede diseñarse con el fin de 
satisfacer los requisitos de los prestamistas 
internacionales, o complacer a los donadores 
extranjeros de recursos. Una política tributaria tiene 
que diseñarse científicamente, con base en el cálculo 
del punto de equilibrio entre oferta y demanda de 
impuestos, de tal manera que un exceso de oferta 
no provoque una disminución de la demanda. Este 
cálculo no es suficiente; pero es necesario. Sin él, 
en Guatemala cualquier reforma tributaria está 
destinada a fracasar, como han fracasado las 
reformas de los últimos 15 años, y como fracasará 
también la reforma actual, que equivale a exhortar 
irresistiblemente a los ciudadanos a que evadan los 
impuestos, defrauden al fisco, compren bienes 
importados de contrabando y burlen el registro 
oficial de acHvidades mercantiles. 



NOS ESCRIBEN 

EL REGIONAL - Quetzaltenango, del 18 al 24 de octubre de 1! 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 

Univerdad Francisco Marroquín 

Quetzaltenango 



Rebelión Contra los Impuestos 



En el sur occidente de Guatemala está 
aumentando la oposición a los impuestos del 
Gobierno Central. En Quetzaltenango han 
circulado pancartas con los siguientes rótulos contra 
los impuestos. 

¡Descentralización ya! 

¡No pagar impuestos a la capital! 

¡Todos los impuestos los cobrará el departamento! 

¡Al Gobierno central se dará solamente el diez por 
ciento! 

(lo contrario de la praxis actual). 

Los ciudadanos del altiplano claman por la 
Descentralización ya, especialmente en lo 
administrativo. Creen que con la Descentralización 
Administrativa se podrá mejorar el control y el uso 
del dinero por parte de las autoridades locales. Y 
que toda la población del altiplano se beneficiará 
mucho más que con los pésimos y caros servicios 
que le da el Gobierno Central de la capital. 

También en otras naciones hubo en los últimos 
años críticas y protestas semejantes contra el 
gobierno central por los impuestos. La más famosa 
fue Italia con la rebelión de la región del norte contra 
el gobierno central de Roma que parecía un pozo 
sin fondo en el uso del dinero del pueblo... 

Los problemas y sus soluciones en este tiempo 
de globalización se contagian casi a la velocidad del 
sonido. 

El caso de Quetzaltenango nos recuerda que 
todos los gobiernos centrales en la administración 
del dinero ajeno siempre crean corrupción... y 
cuanto más administren más corrupción crearán... 

Una de las necesidades urgentes en el interior 
de la República y también en Quetzaltenango es que 
los gobiernos dejen en manos de todos los 
ciudadanos lo que ellos producen y no se lo quiten 



con los impuestos directos o indirectos. Aunque 
muchos de ellos no paguen impuestos directos, 
todos, también los más pobres, pagan con su dinero 
y sudores las consecuencias negativas creadas en 
toda la República por los impuestos, por el 
centralismo e intervencionismo estatal en todos los 
aspectos de la vida y actividad de los ciudadanos. 

Ya es hora de que los gobiernos de tumo (todos) 
dejen a los guatemaltecos libres para producir, 
consumir, intercambiar, comprar y vender todo lo 
que deseen, con la única limitación de respetar el 
derecho de los demás. 

Guatemala no podrá salir de la pobreza material 
y humana mientras dure el paternalismo, 
proteccionismo y populismo que mantiene a los 
guatemaltecos como si fueran menores de edad. 

Solamente con la libertad individual puede 
florecer la responsabilidad personal que es básica 
para la prosperidad material, espiritual y humana 
en todos los sentidos. 

En el campo económico esto supone el sistema 
de Libre Empresa, sin privilegios ni proteccionismo 
para nadie. Solamente así podrán los pobres salir 
de su pobreza. 

Las objeciones a la libertad y responsabilidad 
individual como base para la solución de los 
problemas socioeconómicos vienen con frecuencia 
de prejuicios de tipo moral y religioso. 

Ya se va entendiendo que el sistema de libre 
empresa es más eficiente en la producción de riqueza 
para todos. Pero todavía hay quienes lo atacan como 
injusto, inmoral. Esto es debido al bombardeo 
ideológico contrario que todos los países han sufrido 
en los últimos ochenta años. Cuando se 
comprendan bien las leyes del mercado y se dejen 
actuar sin intervencionismos ni cortapisas (lo cual 
no quiere decir injusticia, ni opresión, ni 
explotación; como tantas veces se dice) se verá que 
es la única manera para que los pobres salgan de su 
pobreza y entonces disminuirán los prejuicios. 



312 



UBRE EXPRESIÓN 

NUESTRO DIARIO - Guatemala, 23 de abril de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Impuesto para ricos... carga para pobres 



Hace más de 30 años que los economistas Harold 
Brayman y Manuel F. Ayau escribieron sobre el 
daño que algunos impuestos hacen a todo el pueblo, 
especialmente a los más pobres. Demostraron con 
argumentos irrefutables que algunos de éstos 
impiden el desarrollo, el progreso y nos mantienen 
en la pobreza. Con la excusa, y tal vez con buenas 
intenciones, de poner altos tributos a los ricos para 
ayudar a los pobres, se obtiene el resultado 
contrario. 



Esto sucede principalmente con el Impuesto 
Sobre la Renta Progresivo. Con él se castiga al que 
más y mejor produce y el resultado que se obtiene 
es retardar el desarrollo económico y obstaculizar 
la elevación del nivel de vida de los pueblos. Y los 
que más sufren con este retraso en el desarrollo son 
precisamente los pobres. 



Si en un país no se debe aplicar este Impuesto 
Sobre la Renta Progresivo es precisamente en las 
naciones pobres. Dice el economista Harold Brayman 
que si el Impuesto Sobre la Renta fuera un porcentaje 
rijo, igual para todos, (igual el porcentaje, no la 
cantidad) pero no fuera progresivo, el estímulo a 
nuevas empresas sería tan grande, que, después de 
un período relativamente corto, los ingresos fiscales 
aumentarían debido a una economía expansiva y a 
ingresos más altos provenientes de una actividad 
económica mucho mayor. 

Muchas empresas no se inician o no se desarrollan 
en parte por estos Impuestos Sobre la Renta 
Progresivos. Esto hace que muchos empresarios 
nacionales y extranjeros busquen otras latitudes o 
naciones mas razonables donde no se castiga sino que 
más bien se premia a los empresarios más eficientes, 
que son los que más ayudan al desarrollo de los 
pueblos. 



31 3 



314 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA FISCAL 



NUESTRO DIARIO - Guatemala, 9 de mayo de 1998 



ÁNGEL RONCERO MARCOS 



Cuanto más impuestos, más pobreza 



Decíamos en el artículo anterior que los 
impuestos los pagan todos, ricos y pobres. 

El último comprador, Juan Pueblo, cancela 
todos los costes de un producto, desde que se 
empezó a fabricar hasta que llega a sus manos, 
incluidos los impuestos. 

Pero quienes más sufren por ello son los pobres, 
no porque los ricos evadan los tributos. 

Si el pobre paga el impuesto directamente, su 
ingreso disminuirá en la misma cantidad. Pero 
también sufrirá aunque lo cancele sólo el rico. 
¿Una contradicción? Parece una paradoja, pero 
es así. 

Ejemplo: si una empresa debe pagar muchos 
impuestos, no podrá subir el salario a sus empleados 
tanto como quisiera y tendrá menos capital 
disponible, produciría menos. 

Y cada obrero generará tanto menos cuanto menor 
sea el capital que la empresa haya invertido por él. 



Ahora bien, los salarios siempre 
proporcionales a lo que cada uno produce. 



son 



Un obrero que trabaja la tierra con un tractor, 
produce más y por tanto ganará más que otro obrero 
que la labora con el azadón. 



Es justo y necesario que uno gane más que el 
otro. Es justo y necesario que los dos salarios sean 
desiguales. Sería injusto pretender la igualdad. 



Por tanto, si el gobierno de veras quiere el bien 
del pueblo, debería reducir los impuestos al mínimo 
posible. 



¿Cómo? Basta que el gobierno deje de hacer el 
99% de las actividades que hace y no debería hacer 
y que se ponga a realizar solamente el 1% restante 
que son las poquísimas actividades que le 
corresponden y que en cambio no efectúa. 



Opinión 

SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 23 de junio de 2000 



ESTUARDO ZAPETA 



Crucifixión Fiscal 



Señor, acudo a ti porque Tú ya pasaste un 
Gólgota similar al nuestro. Señor, este Gobierno 
no ha entendido que antes de preocuparse si tiene o 
no dinero para sus obras, debe preocuparse porque 
los ciudadanos tengamos dinero para sobrevivir. 
Nuevos impuestos. Señor, vienen a castigarnos. 
¿Qué hemos hecho Jehová, para merecer esto? El 
Gobierno no produce, sólo se gasta lo que nos quita, 
y hoy. Padre Eterno, quiere quitarnos más. Señor, 
ilumínalo para que entienda que ya no tenemos más 
para dar. 

Estamos, Dios Poderoso, como el pueblo de Israel 
en Egipto, con el Faraón /ísca/ exigiéndonos más 
impuestos. Señor Grande y Fuerte, muéveles la 
mente y el corazón para que comprendan que los 
nuevos impuestos los terminamos pagando los 
pobres, y que es mentira eso de que los impuestos sólo 
los pagan los ricos. 



Rey de Reyes y Señor de Señores, los del 
Gobierno dicen que es para cumplir con losAcuerdos 
de Paz, pero quien, dime Tú, va por fin a cumplir 
con nosotros los ciudadanos, dinos ¿quién? Este 
gobierno nos considera como ovejas para el 
matadero. Y lo más ofensivo. Señor, es, deciden que 
paguemos más impuestos esos que jamás pagan 
impuestos, y que son vividores de esa mentira de 
andar representando a la sociedad civil. Oh Shaddai, 
Tú entre todas la Naciones y entre todas las 
comisiones de pactos fiscales, haz que recapaciten, que 
entiendan que en las actuales circunstancias la 
solución está en eliminar el ISR, los aranceles, y 
dedicarse a recaudar el IVA con eficiencia. Si suben 
los impuestos, León de Judá, será pan de unos días, 
pero hambre para la eternidad. Señor, no nos 
abandones a la suerte de estos malhechores, sino 
que con tu mano protégenos de las maldiciones 
fiscales. Y a la comunidad internacional, esa que exige 
aumentar la carga Fiscal, mándala a donde es el 
lloro y el crujir de dientes. Amén. 



315 



316 - ECOMOMÍA NACIONAL 



POLÍTICA FISCAL 



SIGLO VEINTIUNO - Guatemala, 9 de enero de 2001 



ESTUARDO ZAPETA 



Impuestos y la Ley de Herodes 



De tanto que va el Pollo a México que ya hasta 
trasplantó hacia Guatemala, como política económica, 
la singular Ley de Herodes: o te chingas o tejodes. Título 
también, altamente picante, de una de esas excelentes 
producciones del nuevo cine mexicano. 

El gran fracaso durante el primer año de 
gobierno del FRG ha sido en el plano económico. 
Aunque los signos vitales del enfermo sean estables 
por la magia del ilusionismo macroeconómico, el 
enfermo sigue grave, y eso cada guatemalteco 
(microeconomía) lo siente... y todavía faltan tres 
años. 

La supuesta estabilidad macroeconómica ha 
salido muy cara, y aún hoy no entiendo la 
ingenuidad de quienes argumentan que NO nos 
debemos asustar ya que al gobierno anterior le fue 
peor. A esa lógica de "mal económico de dos 
gobiernos, consuelo de tontos", respondo que 
precisamente una de las cantaletas y demagogias de 
los eferregistas fue que ellos resolverían la situación 
económica. Al Pollo Ronco le hervía el pocilio 
explicando cómo "él iba a cambiar las tonteras de 
Arzú". 

La medicina salió pior que la enfermedad. Y a la 
abierta herida de la crisis económica del primer año 
de (des) gobierno, el FRG le echó una tonelada de 
sal aumentando en 24 por ciento el Impuesto Sobre 
la Renta (ISR) el 30 de junio del año recién pasado. 
Otra promesa rota de Portillo... y faltan tres años. 

Ese fue un aumento gentil cortesía del pacto fiscal. 
Por fortuna, ese maldito pacto, desgracia inminente 
para la Nación, no avanzó más, ya que si con la 
clavada marca diablo del aumento del ISR ha hecho 
más daño que 100 huracanes mitches juntos, ya se 
imaginan si las otras joyitas fiscales hubiesen sido 
aprobadas. 



La insistencia en subir impuestos seguirá este 
año. Regresarán a la carga los eferregistas, con la 
Ley de Herodes en mano, y so pretexto de un déficit 
en aumento (o sea que estarán gastando más de lo 
que perciban), todos nos vamos a ir shucos con 
nuevas cargas tributarias. 

Y a quienes les podría ir más horrible aún sería a 
los productos que pagan impuestos específicos, o sea, 
a los que como la gasolina, las aguas, los cigarros, el 
cemento, el guaro, entre otros, deben caer muertos 
cada rato frente a tata gobierno con las bolsas ticucas 
de plata. 

Los impuestos a esos productos son una especie 
de caja chica para el gobierno, y cuando la cosa (léase 
déficit) se pone peluda, es a ellos a los primeros que 
se les aplica la Ley de Herodes. 

Pero al gobierno, que no rebuzna sólo porque 
Dios es grande, le sale siempre el tiro por la 
retaguardia, ya que cuando le cae feo a las cajas chicas 
(que no son primas de las tecno-chicas) rápido le suben 
el c-o-n-t-r-a-b-a-n-d-o y la evasión fiscal. 

Entonces feo, shuco y horrible se van los 
productores guatechapines, porque por un lado 
están bien pizarrines pagando más impuestos, y por 
el otro casi que se los harta el contrabando. Y el 
tonto del gobierno, en lugar de obtener más pisto, 
recauda menos, y el déficit se hace tamaño familiar. 

Así pues, mis queridos paisanos, que es la misma 
mará del gobierno la que incentiva el déficit, y la 
única solución posible para curar todos esos males 
no es la Ley de Herodes, sino la eliminación de la 
mayoría de impuestos y una recaudación agresiva 
con chicote en mano de los que queden, siempre 
que los impuestos que queden sean neutros, generales, 
no confiscatorios y no progresivos. 



¡Animo!... faltan tres años. 



C. COMERCIO INTERNAC