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Full text of "Poesias de Guillermo Matta"

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/ 






poesías 






DF. 



( GUILLERMO MATTA. 



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poesías 



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GUILLERMO MATT4. 



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poesías 



PE 



GUILLERMO MATTA. 



CUENTOS EN VERSO. 



fragmeutos de dm poema inédito. 



Segvnli edicioi corregida y anaeDUda. 



TOMO PRIBIERO. 



MADRID: 

IMPRENTA DC LA AMÉBICA Á CARGO DE F. S. MADIROLAS 

CALLE DEL BA>0, !VIX. 1, 

1859. 



• I 



I 



t 
■ 



I 



i 




UN CUENTO ENDEMONIADO. 



Pocas son las personas que adivinan los 
dolores ágenos , y el hombre frió no vé la 
punta del oculto dardo en un corazón 
enfermo. Como no se comprenden los su- 
frimientos de una afeccioa nerviosa, has- 
ta que esta no se manifiesta públicamen- 
te por las convulsiones, asi los dolores 
de un hombre melancólico no nos sor- 
prenden , sino cuando este se quema los 
sesos. Viviréis años enteros, siendo presa 
de toda especie de tormentos, y las gentes 
apáticas , que tenéis costumbre de ver, 
estarán persuadidas que vuestra salud os 
maravillosa. 

ZIMMERMANN. 



. ' • I 



DEDICATORIA. 



••••• 



AíMt «h'm müh aiiuito «ibar perdftni, 
III pfe^e M cottiii iilftoer il'kfte; 
Cht vmt vedi a^cor npp m'almn^oDm | 

Dajitc-Ijifxiiio 



A tí, primer eMoefk) de mi vida» 
Primera irradiación del akna para. 
Alma llena de amor á mi alma unida, 
Celeste luz de mi' exiateneia osctHra; 
Por mi voz á toda hora bendecida, 
Imagen de placer y de ventura. 
Oculta de mi pedbb en el santuario 
Y evocada en mi canto solitario.... 



Sé que eres un delirio, que eres sombra; 
Pero sombra de amor 1 y yo te amo! 
Si el labio silencioso no te nombra, 
To, con la voz del corazón, te Hamo. 
Cuando en la noche funeral me ascNoodtoa 
Espectro de terror, cuanda derramo 
Lágrimas de dolor, ,en tu ternura 
Encuentra su consuelo mi amargura. 



( I 



Si 9 yo te llamo ! y en mis largos dias 
Ui soledad tristísima acompañas; . 
Tú me traes sonoras armonías. 
Tú en poética atmósfera me bañas. 
Tú haces danzar las ilusiones mias 
Sobre mi montón ú^ flores; ^* me éif¡g«9Ei8 
Con tus ágiles vilátás, pi'esarosas,' 
Que desprenden perfume y llueven rosas. 

Y nuevo entonces, nuevo ardor cobrando» 
A mi capricho juvenil nje entrego; 

Y obstáeulos y ^oibraB avroHando 
A los-«tid[>mIes'de mi infancia Bago. 
Luego á ese tiempo que viviera amando. 
Cuando me iluminaba un sol de fuego; 
Un sol de fuego que quemó mi frente 

Al caer, apagado, al Occidente. 

Y hoja á hoja, recorro nueatm hi0ftom»> 
Nuestra historia de am.or y veDllirai]sa« 
Escrita en el papel de mi momoiria 

Con la pluma inmortal de la etperania:' 
Mi amor ardiente , mi aoubidoo de glOryti» 
De nuestra suerte la fatal mudaiua; 

Y entonces me entristesoo, entonces lldM 

Y aun, con el alma, siento f|U6 le adoro» 



Y como en esos 'dÍM, yo «te digo 
Lo que me haces sufrir, lo que^defilBo; 
Las vagas ilusiones que persigo. 
Los espíritus mágicos ^quecreo-r 
Do quier, mi pensamiento vá eontigo; 

Y eternamente junto ¿ mi te veo, 

Y te oigo entre soUozos que suspiras, 

Y te veo llorar cuando me miras. 



XI 

Única compañera de mis penas, 
Unica sabedora de mi llanto. 
Recibe estas estrofas que están llenas 
De tu dulce memoria, que amo tanto. 
Tu esclavo soy, yo arrastro tus cadenas; 
Tuyo es mi corazón, tuyo mi canto. 
Ah! broten tiernas lágrimas mis ojos.... 
Ei recuerdo es la flor de mas abrojos* 



> • 



• I 



mmoDuccioN. 



La poesie tendré te repose comise 
Tarc-en-ciel sur un fond obscur. Yol- 
U pourqnoi l'élément de la mélaneo- 
, Ue'eoavient an geni* du poete. 

GOUTBK. 



Buenos días, lector, blando ó severo; 
Por si me lees te contaré una historia 
Que un dia oi contar muy de ligero, 
T que aunque no es verídica, es notoria. 
Asi eitraña y confusa la refiero 
Según vaya viniendo a mi memoria; 
Que es conforme á un diabólico embolismo, 
Y nadie enreda mas que el Diablo mismo. 

Yo , que nunca con él metido anduve , 
Que nunca le di parte en mis asuntos 
Porque poca afición siempre le tuve. 
Ignoro de mi vida varios puntos. 
Yo, que jaipas por su desgracia, estuve 
En el hondo pais de los diñmtos. 
Daré de ellos muy pocos pormenores; 
Mas vuestro injenio suplirá, lectores, 



O lectoras:, que entre estas, tal vez haya 
Alguna que me lea, aunque sea una, 

Y guste de mi voz que tosca ensaya 
Canciones de desgracia ó de fortuna: 
Se transporte leyéndolas y yaya 

Al encantado borde de su cuna. 
Sueños resucitando el pensamiento. 
Que son drama y origen de mi cuento. 

Pues hay una que guarda el ahna mia. 
Imagen de mujer, que nunca olvido; 
Eisperanza, delirio, poesía^ 
Blanca ilusión del tiempo que he vivido. 
Ella marchaá mi lado todo el dia 

Y yo escucho su voz en todo ruido, 

Y por la noche como un sueño viene, 

Y con mil ilusiones me entretiene. 



Yo adoro esa mujer como la gloria! 
Es mi primer amor ! No hay en el mundo 
Una historia mas triste, que la historia 
De mi amor ardientisimo y profundo. 

Pero silencio Lápida mortuoria 

Cubre esa vida Báñela el fecundo 

Arroyo de mis lágrimas lloremos 

Pero lejos de todos, y callemos 

Prosigamos el cuento, y de una vez 
Concluyamos tan larga mtroduccion; 
Mo demos á la critica soez. 
Para arrojar sus babas, ocasión. 
Humíllese en el lodo la altivez. 
Oprimido perezca el corazón* 
Doloroso es vivir, $in esperar; 
Y esperando vivir? Tal vez soñar 



( t 



Es up cuento eonio esos que en la inftnck 
La nodriza refiere; creaciones 
Envueltas en h mágica ^fragancia 
De las únicas puras ilusiones. 
Oh! cuan bellas se Ten á la distancia / 
Esas nubes que forman las yisionesf 
Esas flores de amor , cuyoperftime 
El disgusto del alma aun no consume! 

Baja, musa gentil áesáe tu trono 
Para alentar mi desmayado acento , • 

Y dar al harpa deleitable tono , 

Y belleza y frescura al pensamiento. 
Cambia en risa la sombra dei encono. 
En sarcasmo y la voz del sufrimiento; 

Y las cuerdas maé ásperas compone. 
Para que á tíús delirios me abandoneí- 

Porque quiero arrancarte la carola^ 
A lo que llaman vida los mortales; 
Pesadilh horrorosa, mar inquieta 
Que alborotan continuos vendábales. 
Donde el hombre agitado cual veleta 
Entre bienes camina, hallimdo oíales; 
Quiero con mis pesares divertirme. 
Maldecir, delirar, soñar, reirmel 



Quiero burlarme del orgullo humanot. 
De mis propios dolores, en venganza; 
Quiero reírme de su anhelo insam> 
Que pretendiendo mas, méaca alcanza. 
Subdito, que se dice soberano, 
Sin tener otro bien que esa esperanza; 
Ramera sin pudor, cuyo alimento 
Es la savia vital del pensamientot 



-4- 

Pero amable lector, una advertencia 
Antes de comeozar, hacerte quiero: 
Que sacarte , repugna á mi conciencia. 
Con arteros engaños, el dinero, 

Y en mi altiva y salvaje independencia 
Sin lectores quedar mas bien prefiero; 

Y es á saber, que si comprarme quieres, 
Muchas bellezas encontrar no esperes. 



Ademas, opinión es de Doctores 
Que algo debe ensenar la poesía. 
Yo canto, con perdón de esos selíores. 
Lo que sueña mi loca fantasía. 
Hallarás ambición, sueños, amores, 
Pero ni historia , ni filosofía; 
Nada puedo enseñar, pues sé muy poco; 

Y no quiero enseñar nada tampoco. 

Yo no sigo al romántico pedante 
Ni al clásico estirado ; independiente, 

Y del bello ideal tan solo amante. 
Su dulce voz escucharé obediente. 
Repeturé de mi alma á todo instante 
O el cántico de amor o el ay doliente, 

Y quédese, en buenhora, cada lójia 
Con su ininteligible fraseolójia. 

Que en mi poema vagarán unidas 
En destinta armonía y varios sones. 
Sombras de amor, imágenes queridas, 
Esperanzas, delicias, ilusiones; 
Y, por siniestras voces repetidas. 
Risas, quejas, sarcasmos, maldiciones; 
En un todo compacto, este conjunto 
De mi cuento ideal será el asunto. 



Porque es predbo». ciumda ya el marlitío 
Uega al extremo de apagarjo todo. 
Envolver nuestra vida en el delirio 

Y recobrar las fuerzas- de algún modo. 
Medio tendido en un diván Asirío, 

Y, sobre muelle almobada, puesto el codo. 
Anudar sueños coa cadenas tales 
Que semejen leyendas orientales. 

Ricos en sombra, y, en fulgores ricos» 
Se mecen esos valles portentosos. 
Que en profusión ostentan, aunque chicos. 
Hileras mil de bosques tan frondosos 
Que sombrean, cual verdes abanicos. 
Agitando sus ramas, los hermosos 
^rroyos, que murmunn siempre acordes, 

Y las flores que nacen en sus bordes. 

w 

Y son los mil recuerdos, la lejana 
Suave memoria de otra edad mas bella. 
El lucero gentil de la mafiana 
Que en la tarde de horror su luz destella; • 
Es la blanda armonia que se béimana 
Con la del corazón; grata como ella, 
Dulce, como un ensueño de ternura, 
Bella, como una mágica pintura. 

Soñemos, si, tendpmos la mirada 
A esos bellos jardines del Oriente ; 
Allí donde la luz corre empapada. 
De un perfume de amor grato y ardiente. 
Parece la sonrisa de una hada 
El voluptuoso ruido de su an^)iente 1 
Oh! si ; soñemos , que soñando vemos 
Lo que s(mamos y soñando creenfiosl.. 



> • 



— 6— 

Vosotros ayi que no sabéis h «mavga 
Pena que el corazón destroza lenta; 
Vosotros ay! que no sábeos la carga 
Que es la vida si elllanto la sustenta; 
Cómo el alma abatida se aletarga ^ 
Y en una mar pesada, amarillenta^ 
Gomo pluma y arrastrada por el Dienta, 
Acá i allá se agita el pensamiento; 



Vosotros ay! creéis que porque brilbi 
El sol de juventud rojo y sereno, 
Ño ha de quemar el llanto la megiHa 
Ni consumir el alma atroi venena; 
Has no sabéis cuál brota lat semüfar. 
Germen de los pesarea en el seno, 
Que agostando- la flor de la inocencift 
En fastidios transfonnan la exiatencbu 



Y envenena deseos y placeres, 
Greacion de los sueños mas amantes; 
Y arrebata las candidas mujeres 
Que aromaban tal ves nuestros instantes. 
Juventud! Juventud! también tú mueres, 
Gon todas tus mentiras faseinanies, 
Gon toda tu ambición y tus engaños 
Antes que lleguen los temibles moa. 



Y el corazón, este celeste espeja, 
Gristal pulido, luminosa plancha 
Que todo graba, pierde su reflejo, 

Y en varias partes quiébrase ó se mancha. 
Joven, muy joven, ya me siento viejo. 
Mi alma ya en infinitos no se ensancha; 
Solo mis ojos mis desgracias lloran , 

Y mi oculto dolor todos ignonm. 



^7 — 

Mas buscando jMoo átatristeni. 
Que mi rostro deslustra y enflaquece 9 
A este peso que dobla mi cafceía, 
Al tedio, que me mata y envejece; 
Cual del árbol juzgáis por la cortea. 
De la luz, por uii sigao que aparece; 
Esta ansiedad llamáis ftlta de juicio, 
T atribuís mi paüdes al vido. 



Pero no, por el cielo 1 si el &stklio 
Ifi cuerpo juvenil dobla y abate; 
Si alguna vez pensara en el soicidiOy 
Desesperado del feroz coaaiMile..... 
Vuestra crápula insípida no dividió.... 
Si enfermo el corazón aunnoUe late; 
Aun anhelante de virtud suspira. 
Por la verdad, por el amor, delira I 



Aun guardo en d como reliquia santa 
En las ruinas de un templo, una memocia; 
Aurora que en mi noche se levanta. 
Para alumbrarme un porvenir de gloria. 
Y mientras pueda libre mi garganta 
Alzar por ella un himno de victoria. 
Yo os desprecio, calumnias de los viles, 
Hiserables escupos de reptiles. 



Arrastraos ! El cieno que os produjo. 
Él miasma corruptor que os alimenta. 
En vosotros ejprce el mi»no influjo 
Que en las nubes ej^roe la tormenta. 
De vuestras alas ostentad el lujo 
Que el iris de los cielos transparentar 
Hijas del aire; y dirigid el vndo, 
A una nueva región, hacia 0(10 cielo! 



Almas llenas de amor y de bondad. 
Anhelantes de gloria y de saber. 
Corazones que ajó la sociedad, 
Que nacéis y nacéis á padecer; • 
Espíritus que enciisode ia verdad. 
Que bajáis á las tumbas á apr«ider^ 
* Y halláis, en lo que el vulgo cree tierra. 
El puro germen que otro ser encierra; 

Abrid como las aves incansables. 
Las alas del eterno pensamiento; 
Llevadlo á las regiones ine&bles 
De eterna luz y eterno movimiento^ 
Los misterios sondead inexcrutaUes, 
Y, si amor y verdad no son un cuento. 
De es^ llama, en mil mundos reflejada. 
Un rayo puede iluminar la nada. 

Y no importa , no importa ; que pensando , 
Encanezcan ó caigan los cabellos ; 
Que, la edad de razón, adelantando, 
Nuestro infantil pudor caiga con ellos; 
Ese vivir ardiendo y deseando, 
Produce en otra vida otros destellos, 

Otros encantos, otros cuadros hace 

Muriendo no se extingue, se renace! 

« 

. Sombras, visiones de la noche umbría 
Que, en hombros de las nieblas, cabalgando, 
Dais ¿ su sombra el esplendor del dia 
Con los ojos las nieblas inflamando ; 
Vírgenes que nadáis en la onda flia, 
Al compás de la mar lascivo y blando ; 
Mi noche atroz vuestra pupila alumbre 
Y consuele mi amarga pesadumbre. 



"I 

Silfiís aéreas, pálidas quimeras, 
Que vagáis en los senos del ambiente; 
Que os alzáis con las flores, hechiceras , 
Que os mecéis al susurro de la fuente ; 
Que domináis las cumbres altaneras 
Coronando de estrellas vuestra frente : 
Que briUais de la luna en el fulgor, 
AcomjMüoad mi cántico de amor ! 

Frescas rosas del alba de la vida. 
De la risueña juventud adorno. 
Perfumad mi ilusión descolorida. 
Renovad de esplendores su contomo. 
Memorias, ay! que el corazón no olvida. 
De mi pálida sien volad en tomo ; 
Espíritus celestes , aires, ruidos. 
Empapad de armonía mis sentidos. 

Venid! traed melódicos cantares ^ 
Como los ecos de un laúd divino, 
Pftra adormir mis tétricos pesares, 
Pftra acallar la voz de mi destino 
Harto sufrí ; mis lágrimas á: mares 
Ha bebido el dolor! Solo el camino 
De esta vida tan árida traspaso , 
Sin dirección, sin meta y al acaso..../ 



■ t 



CANTO PRIMERO. 



I 



¡Qué azul está Imiiari jCm (tpié didam 
En la playa sus ondas se dilatan, 

Y del alba la nitida* hermosura 
En sus cóncavos circuios retnitaa I 
Como un mosaico en su ^tensicn escuta 
A los rayos de luz, los rayos se alan; 
Entretanto que el sd con roja tinta 
Alzándose del mar las brumas pinta» 

¡Qué quieta está la marl jQdé haeeii laa liaiteal 
¿Por qué no sueltan las dorsiidas lonas 
Para henchirlas de céBros steyes 

Y dirigir la proa hacia otns z<Mias? 
Fortalezas' del mar, navios fiaves. 
Id en pos de riquezas y coronas, 

Y dad como Cristóbal, como Vasco, 

Con un nuevo hemisferio, un nuevo ebasoo* 



— 12— 

Pero, nayes, quedaos en la rada: 
Aferrad vuestras velas y cadenas» 

Y gozad de su brisa sosegada. 
De sus ondas fugaces y serenas. 
Sobre esa mar que canta recreada 
O de &tiga, se levanta 4 penas ; 
Puede venir la tromba y de repente 
La marea sugir confusamente ! 

No la creáis, que miente! Dentro braman 
Mil tempestades que revuelve el viento, 

Y con sordo fragor se desparraman 
Por su fondo agitado y turbulento. 
Cual coléricas sierpes se derraman 
Sus alteradas olas, y violento 

El torbellino, entre sus pliegues criige» 

Y con áspera voa espanta y ruge!.... 

¡Cuántas veces el hombre en isu pupik 
Dulzura y risas como el mar ostenta; 

Y en su semblante, la expresión tranquila 
Del que vive sin duelos aparenta: 
Mientras adentro su razón vacila, 

Y el disimulo su dolor aumenta ' ^ 
Sintiendo hervir, en su aparente calma. 
El agitado fondo de su alma ! 

Allí las dudas clavan pertinaces 
Sus agudas espinas, y despojan 
De su velo á los ídolos falaces 

Y en toda su fealtad nos los arrojan. 
Los deseos allí toman iml fiaces, ^ 
Los recuerdos de lágrimas se mojan; 

Y una secreta voz , jamás ahogada, 
ün ay ! envia en cada carcajada. 



Como el afanro qae pe^ió un tesoro 
Contemos lo que &lta ¿ auestros diaé. 
Aqui falta un amor, un sueño de oro, 
ün álbum de orientales fantasías ; * ' 

Aqui hay una esperanza envuelta en Horó, 
Un caudal de tristeza y de agy>nias«.... 

Y qué mas? Y qué mas? aqui hay un nombre; 
Sueño del niño , adoración del hondl>re ! 

Y nada mas? Chis... Chas!... me ha sorprendido 
De repente, lector, un estornudo; 

Y todas las ideas se me han ido 

En ese esfuerzo involuntario y rudo. 
Nueva pordon á mi cerebro pido, 
Nuevas ideas vienen.... reanudo 
Un pensamiento á otro pensamiento 

Y comienzo mi historia... Y vá de cuento !••. 

No sé, lector amable, adonde pasa 
La escena de esta historia misteriosa; 
A mi me la contaron en mi casa 

Y el saberlo importaba poca cosa. 
Pero del año treinta y dos no pasa 
La fecha á lo que creo muy dudosa. 
Libre de ambas, lector, sin que te enredes 
Seguirme en mi camino mejor puedes. 

Tiene cada nación sus tradiciones 
Has ó menos creibles, que reviste 
£1 pueblo con sus propias emociones, 
O con la tela suave de su chiste; 

Y se mezcla á sus lindas narraciones 
Lo alegre y lo punzante con lo triste; 
El dolor con la risa.— Asi es la vida 
Entre goce y dolor siempre partida! 



— 14 — 

Aquel pueblo en &us cuentos trae al diablo» 

Y de hombre ó animal forma le presta, 

Y con él viene el infernal retablo 

Que vio el Apóstol en su larga siesta.... 
Del que escribió el Apocalipsis hablo ; 
Obra, que há tantos, siglos que molesta 
La mente de los sabios. Grande obra» 
Donde falta razón, mas genio sobra! 

Ese estasis profundo y solitario , 
Inmensa aspiración del infinito ; 
Ese cuadro confuso, estraordinarío, 
Es de un alma de genio el mayor grito. 
No remováis los huesos de un osario. 
No destrozeis las masas de granito ; 
No espliqueis sus metáforas ardientes 
De otra época expresión y de otrais gentes.. •• 

Otro pueblo á su diablo comunica 
Sus pasiones, sus gustos, su semblante, 

Y un diablo, muy pasable, se fabrica 
Enteramente á él mismo semejante. * 
Si es hombre, á las mujeres se dedica, 
A beber y á gozar ; á ser tunante. 

Si tiene las facciones de una Eva, 
A tentar en el hombre alguna prueba. 

MG cuento es de esa forma y de esa raza; • 
Es un cuento diabóMco— y su escena. 
Jamas se localiza, aunque se traza, 
En ocho ó diez estrofas, mala ó buena. 
Como un anillo de oro á otro se enlaza 
Hasta formar lindísima cadena; 
Asi una estrofa , con la otra unida. 
Completarán la historia prometida. 



— 15~ 

En tu mhmo sillón árreHanado 
Podrás venir conmigo, sin moverte; 
Como el hombre dichoso y entregado 
Al movible capricho de la suerte; 

Y yo, con tu perdón, iré á tu hdo. 
Bardo del desengaño y de la muerte. 
De esta historia, fantástica y sombría. 
Mostrándote la oculta poesía... 

¡Horrible era la nochef El firmamento 
Desprenderse á la tierra parecía; 
El ancho mar con sordo movimiento 
Su espumante melena sacudía. 
Del bandido del aire el bronco acento 
Las rocas de la playa e^remecm, 

Y en la batiente de las curvas olas 
Hundía el rayo su ardidas colas. 

Envuelto en torbellino y en granizo 
Con grito agudo el huracán soplaba; 
Arrebatando troncos y carrizo 
Las inmóviles cumbres azotaba; 
• Y allí, con los peñascos que deshizo. 
En las hondas cavernas se internaba. 
Donde le hacia cavernoso dúo 
El graznido maléfico del buho. 



Las nubes á las nubes mas cercanas 
Se entremezclan en curso proceloso... 
Ya anuncian medía noche las campanas 
Con tañido tan débil y medroso 
Que lanzado en las ráfagas livianas 
Como el eco de un canto relijioso. 
Se extingue en el espacio; remedando 
El ay! de un infeliz que está expirando. 






-^16 — 
Cesa el canto de amor! amedrentado 
Piedad el hombre, compasión implora: 
Alza su prez el monge arrodillado^ 
Tiembla la virgen; el infante llora; 
£1 sereno en la esquina resguardado 
Con voz trémula y débil grita la hora, 
En tanto que el turbión lanza del seno 
La llamarada eléctrica del trueno... 



Cuando rasga el relámpago la. esfera 

Y truena , en derredor , la voz del rayo, 
Cual bostezo infernal que reverbera 
En ladeada espiral ó curvo ensayo; . 
Cuando la mar azota la ribera 

Y gruñe y grita y rabia, como un ayo 
Que riñe á su pupilo, la comarca 
Llenando de terror en cuanto abarca^ ; 

Cuando acrece la lluvia los torrentes, 

Y forma nuevos mares en las sendas. 
Que también desbordados y rugienjtes 
Derrámanse en quebradas y en haciendas; 
Cuando corren las fieras in]ípacíente& 

A encerrarse en sus lóbregas vivieu^^s; . 
El cordero con mísero balido , 

Y el tigre hambriento con feroz rugido; 



Cuando no queda ya ningún vestiglo 
De luz en el espacio, y por instantes 
Yénse en la oscuridad como un prodigio. 
Cruzar exhalaciones centellantes; 
Entonces se halla en su mayor prestigio 
La creación ; los ruidos discordantes 
Hacen cierta armonía, que si aterra. 
Une á la vez los cielos y la tierra. 



^17 — 

Esa negra ooiHliia^que se arrolla 
Sobre blancas pirámides de hielo. 
Que el vienta en 'loidios plieg^ues desarrolla 
Hasta cubrir la inmensidad del cielo; 
Ese n:iar que se infla y que se abolla ; 
Ésa perpetua conmoción del^ buelo; 
Esa lucha ) presagio de la muerte. 
En esa confusión k tida adiderte; 



Sublime confusión! Lucha sublime! 
Ese cuadro de horror y dié' grandeza, 
Al hombre frió que c€i)ai*de gime, 
Ofrece en desnudez ,'%iatuifate2a. 
Alma que el ansia.de la* tida oprime. 
Ojo anhelante de ideal belleza, 
Venid y contemplad<-^Alli se vive, 
Alli la eterna vida sé concibe... 

Mas no pienses, lector/ vaya á dejarte 
Gomo una torre, expuesto al agua y viento. 
Camina un poco mas; voy a llevarte 
A un soberbio magnifico aposento. 
Donde podrás -si quieres abrigarte. 
Con sueños recrear el pensamiento; 
Donde hallarán sofaes orientales, 
Luz, aromas y éosas ideales. 

Yo no soy egoísta y ; como amigo , 
Quiero también que goces de tin Iknqüete. 
Quiero que encuentM ilusión y abrigo, 
De una hermosa en el mágico retrete, 
Cual no has visto jamás, y. alli, ooniEíigo, 
Aspirarás la mirra del p^^^. 
La pastilla de olor que, en pardlí mibe,' 
Se encorba en radios, ó en aiñiUos sabe. 



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A 






— 18^ 

Al pié de un monte , un gótico caalUlo 
Se alza y cubierto casi por la yerba. 
Que aunque doblado, fúnebre, amarUIo, 
El elevado torreón conserva. 
Con sigilo elevemos el rastrillp, 
Al pasadizo entremos con reserva; 
Y de todo cuidado alli ^guros 
Sabremos lo que pasa en esos muros. 



En un salón bellísimo , adornado 
De pomposas y ricas colgaduras. 
Resplandece el sedoso entapizado 
Con las agujas de oro y las pinturas- 
Cuadros que representan su pasado. 
Retratos de famosas hermosuras . 
De la Europa, del África, del Asia, 

La blonda Helena , la lasciva Aspasía... 

t 

De mosaico es el techo y representa 
Mil grupos alegóricos de naves» 

Y en cada estremo, sobre plata ostenta 
Otros mil ligerisimos de aves. 

Cuanto el capricho y la opulencia inventa 
Yese en los elegantes alquitrayes, 

Y en el centr& una lámpara se encumbra. 
Cuya luz, como el sol, hiere y deslumhra. 

Acá y allá floridos se levantan 
En consolas de pórfido luciente. 
Espléndidos jarrones, que abrillantan 

Y perfuman las olas del ambíentei 
101 flores raras la mirada encantan, 

Y su aroma purísimo se siente. 
Que como silfo licencioso, ru^ 
Por los anchos ta{fioes 4e oro y seda. 



En medio de él se eleva una diforme 
Columna de basalto, sustentando 
£1 ^ve peso de una Esfinge enorme. 
Cuyos ojos, en su órbita saltando, 
Al herirlos la lumbre multíforme. 
Basiliscos de fiíego semejando. 
Parecen ocultar algún intento 
En su loco y asiduo movimiento! 



En láminas bronceadas esculpido. 
Desde su hombro gigante un sol asciende; 
Suntuosa mesa de ébano bruñido. 
Del vientre de la Esfinge se desprende; 
Donde luce el topacio guarnecido 
Con el blanco marfil, que engasta y prende 
En ramages de múltiples colores, 
Agradables escenas y primores. 

Esquisitos manjares que convidan 
Al apetito, vinos tentadores , 
Anchas botellas que en su vientre anidan, 
El delirio voraz, la sed de amores; 
Donde mundo y dolor, ambos se olvidan, 
Divisanse cubiertas con mil flores; 

Y el puro aliento que en el aire vaga 

En deliquio de amor, la mente embriaga. 

Sueltas las crenchas del cabello fino, 
Oro de Ophir en mar desparramado. 
Flotando, por el cuello alabastrino, 
Al viento del deseo apasionado, 
Parejas con el rostro mas divino, 
Que artístico pincel ha retratado, 
En danzas alegóricas, se adiestran 

Y en bella desnudez sus formas muestran. 



De ansia y amor «os ojos llameantes 
En concertado movimiento jiran; 
Los entreabiertos libios palpitantes 
£1 ámbar del placer lanxan y aspimn. 
Como el viento, los ágiles di^^aate^ 
Llegan 9 vuelven, se estreoban, se retinift. 
Y amnentan de sus almas el ardor 
Con el lascivo beso del amor I 



Y luego 9 luego , con el largo beso 
Cobrando fuerzas,, á la danza aetiva 
Mas ansiosos se lanzan y el eneeso 
Del baile mas y mas su anhelo aviva. 
El aire apenas sosteniendo el peso 
De la tropa v^loz y fugitiva, 
Roto cede y sus vuelcos acompaña 
Con música á la par sueve y entraña. 

Lo que sueña una oiñia, á quien fascina 
La primera ilusión en noche hermosa, 

Y cuanto crea en ^u ambición divina 
La juventud, fantástica y dichosa. 

Que vá en pos del placer; cuánto imagina 
La vejez soñadora y envidiosa. 
Que imposibles adora y que se lanza 
Al infmíto mar ée la esperanza ; 

Del alma enamorada tes deJicias 

Y del candor el púdieo embeleso. 
De la niñez las prístinas oftricíaB 

Y del primer amor el primer bes^i^; 
Del ensueño las vírgenes ficticias. 
Del desenfreno el devórame aeoeso; 
La tierna voz de la mujer que inspira ; 
Del bosque inipenso la armiHÚosia Mra; 



' -: 11 - ' 

La premiosa ansiedadde la riqa/suí : 
Siempre ea p(i»4B (eoiodqn y de reooeo; 
Los sueños de la ^oórUda pereza^ 
De la danza el lascivo devanea; > 
El contomo ideal de la bellem 

Y del poeta el inmortal deseo; 
Todo á la vez en el salón se imitat 
Todo en movible cdnfasiea se agita. 

Es otro mimdki ! Pero «u imulidoileBa 
De armonía y de luz; distinto en todo 
A este en que estamos, y que Uanu»! buenOt 
Atroz compuesto de miserta y íodo^ 
Que no hace mas ipie salmear de eieno 

Y charlar sin razón coioo un beodo; 
Que nos brinda un instante de óonMuto . 
Por una vida eterna de! tormuBoto. 

Y, sin embargo» hay mubho» que Éoeptuebáa 
Que es el mundo mejor. — Todo es veotnra!; 
Cada estación las flores se nenuevui» 
Magnifico es el sol; la luz es pura. 
Las vaporosas niebla^ que se életmn 
Serán pronto doseles de frescura ; 
¿Qué otra mansión i esta mansión iguala? 
Dios al mortal este jardín regala. 

El jardín, á fé mía, no es muy bello; 
Su ponderado goce es* un ambiente - 
Que si humedece el lánguido cabello. 
En lágrimas resbala por la frente-. 
Yo que pronto aprendiera ¿ eonoceQo, 
He fastidio en el mundo fácilmente. 
He fiístidian sus hombtea, sus placoí^, / 

Y también, aunque .mcnos^ sus numeral* 



Mil veces en su orgia delirante 
Y en su vil corrupción, busqué un remedio; 
He embriagaba tal vez, pero al instante 
De mis sombras fosfóricas en medio, 
Sombra de horror, fantasma amenaiante» 
Su repugnante faz mostraba el tedio; 
Como el sangriento, lívido esqueleto 
Dé Banquo , en los festines de Haobeto, 



Mucho en mis versos he Horado; mudio 
Tengo aun que llorar.— Desde moy niño 
Con la inconstancia de la suerte lucho, 
Con mis deseos ambiciosos riño. 

Y rara vez, en mi desgracia, escudio 
Voz de tierno consuelo ó de cariño ; 

Y su mano meagobia y cada día 
Me corta una esperanza que nacia. 

Dn volean , nn deseo ínestinguiblef 
Llama de amor que cada dia aumenta. 
Se abriga en mi alma, y con afán horrible 
Devorando mi vida' allí fermenta. - 

Y yo amo, yo adoro un imposible. 
Que con mudo respeto el labio mienta. 
Que no existe , que es loco devaneo, 
Ó vago engendro de pueril deseo! 



Y no hallando en el mundo quien conteste 
Á ese ardiente, incesante des\'arío, 
Tal vez memoria de otro Edén celeste 
Que resucita el pensamiento mio; 
Como un salvaje en su montaña agreste, 
inivo, entre sueños, como en un vacio. 
De fimtasmas no mas acompaiíado. 
En el mundo, del mundo separado. 



--23 — 

Viva en buenhora en él quien lo coaiprenda. 
Goce quien pueda del placer que brinda 

Y cruce alegre su florida senda 

Y vida y alma á sus mujeres rinda. 
La flor que ppr acaso se desprenda 
De su tallo gentil, brote mas linda. 
Feliz él y feliz éli.... Tedio y enojos 
No le arranquéis la. venda de los ojos. 



Viva 9 pues, 'cada uno cual le agrade; 
\lva el hombre en su eterno cautiverio 
Si una ilusión á su esperanza añad^ 
Cada superstición, cada misterio. 
Viva el poeta donde no se enfade. 
Lejos, si, de este inmenso cementerio. 
Tumba de candorosos corazones « 
Abismo de sus propias ilusioiies. 

T no se crea que por esto quiera 
Como un harapo abandonar la vida, 
Enviando á pasear á mi mollera 
Con dos onzas de plomo apercibida; 
No; sufriré cual sufre cualesquiera 
Hasta escuchar la voz de la partida, 

Y buscaré sus goces si es preciso, 

Y diré que es el mundo un paraíso* ■ 



Has guardando en el alma lo mas puro» 
La joya de sü dulce sentimiento , 
Al mundo le daré solo lo impuro , 
Que como espumas desbordarse siento. 
Si el hoy es triste esperaré el futuro. 
Si el fiEistidio entorpece el pensamiento 
Esperaré también y al fin un dia 
Despertará bañad.o en poesia. 



Y ya quift ooD nacer jios cupo en suerte ' 
El venir ¿ alojamos á esta bola. 

Es desatino apresurar la muerte 
Que llega siempre inesperada y wiá. 
Al destino opongamos alma fuerte; 
Y la ocasión tomemos por la eola. 
Ya que no puede ser por los cabellos. 
Si está muy lejos, ó si está sin ellos. 

• 

Y si luego bascando ese otro mundo 

Se pierde este y el otro? Horrible chasco! 
Salir del mundo y en un lodo imnundo 
Para siempre envolver su abierto casco. 
Si este es primero, ¿cuál será segundo? 
Concienzudos lectores, no hagáis asco; 
Diérame por feliz si la fortuna 
He arrebatase al mundo de la Luna. , 

» 

Ó de un astro cualquiera; porque, i^ fin, 
No es tan fea mansión la de una estrella^ 
Que envidiara el más lindo sera&i» 
Iluminada siempre y siempre bella. .,.. 
Si alguna vez leisteis el Chou«-King, 
Caro lector, te acordarás de aquella 

Máxima sabia pero ya «e amurras. 

Perdóname! prosigo; y. no te aburibft. 



' ■ V 



— 25-^ 

"i . ■ 



H. 



¿Pero quiéires el génb? ¿Para quiéa 
Este lujo de pompa y de riqueza? ' 
¿Quién es el dueño de este bdlo Edén 
De esplendor y de Iuz?—Una belleea 
Á quien el mundo Clarimunda Ikma 

Y á quien Fantasio locamente ama. 

Galante Clarimunda^ á su galán 
A una opipara cena ha convidado 

Y en la mesa cenando ambos están. 
Fantasio, enfrente de ella está sentado: 

Y ella que sai>& que la ad(^a ciego 
Busca mil medios de aumentar su fuego. 

* Y á fé mia es muy bella! Una Madona 
La creyera un amante espiñtúal 

Y en su frente pondría una corona; 
Es el tipo mas puro é ideaji 

De esa belleza que en la mente vive . 

Y en ella ser y perfección recibe. 

Su negro , siiave y Jiitido cabello 
Cae sobre su espalda en larga tronca; - 

Y lo torneado y blanco de sa cuello 
Á la nieve del Andes avergüenza i 
Cuando en noche pacifica y serena 
Riela su fulgor la luna llena. 



— 26 — 

El brillo de sus ojos de gacela 
Con la blancura de su tez resalta; 
Y la nube amorosa que los vela 
De gayas tintas el deseo esmalta, 
Como la luz del vespertino astro 
En un cielo de mármol ó alabastro. 



Veinte y seis años, nunca en un semblante 
Mas hermoso , brillaron:^ su mejiUa > 

Conserva fresco su matiz radiante. 
El fino cutis y en su frente brilla 
Del talento, la vivida centella. 
Con cuya luz es doblemente bella. 

¿Qué dedr de su boca? Sus dos labios, 
Que entreabierto botón de rosa imitan. 
Del rosicler mas puro son agravios: 

Y al voluptuoso beso nos incitan 
Esas cintas de fuego que al soslayo 
Tiñe el candor con su precioso rayo. 

Y envidia de las damas mas apuestas 
Son su desenvoltura y su donaire; 
Sus maneras afables y modestas; 

Y su talle gentil, que burla al airo. 
En sus fáciles ondas envolviendo 
El céfiro,, que pasa y vá riendo. 



Y la nariz, la mano, el brazo, el pié, 
Son perfectos; no es grande, casi es chica; 
Es una alhaja ! Lo que no se vé , 
Si por aquello que se vé se esplica, 
Claro está que ha de ser todo tan bello. 
Como el pié , como el brazo , como el caello. 



— 27 — 

Si revestís tan célica hermosura 
De un vestido de gasa Inuispareate, 
Por un broche ajustado á su cintura; 
Si colocáis en su graoiosa frente 
En forma de diadema una guirnalda 
Que adornan el topacio y la esmeralda; 

Si la vistes asi, lector amigo. 
Su retrato tendrás justo y completo. 
IMchoso yo, dichoso si consigo 
Salir con ello del horrible aprieto 
En que perdido estoy; pues mucho dudo 
Salga bien este cuento peliagudo» 

Ya van trescientos versos; y, en conciencia, 
De la expresada historia poco he dicho. 
Para leerme asi no habrá paciencia 
En el mundo! Qué hacer?... es un capricho 
Esto de divagar. Yo me doy gusto; 

Y pues lo puedo, dármele es muy justo. 

Un antiguo refrán, dice : que debe 
Cada uno divertirse con lo suyo. 
El que puede comprarlo, vino bebe; 
El que nó, bebe agua; así yo arguyo 
Que debo divertirme haciendo versos. 
Pues son mios no mas , aunque perversos. 

Es un placer igual á muchos otros. 
En orgia continua algunos pasan; 
Estos domando inobedientes potros, 
Jugando otros; en fin, otros se casan. 

Y este es á la verdad de gustos malos 
£1 que mas bien merece burla y palos. 



— 28 — 

Perdonadme entusiastas partídatíos 
De las nueve, ya viejas, de Helicona; • 
De Hermosilla, raquíticos sectarios^ 
Que queréis como el oso hacer persona. 
Genios de reflexión, genioe ambiguos, 
Que copiáis solamente á los antiguos. 

Si uno pinta á un guerrero es -de rigor 
Que copie á Aquiles; si á un astuto, á UUses. 
Eneas es piedad, Dido es amor 

Y vejez patriarcal el padre Anquises. 
El molde es este, y otro cualesquiera 

Es mas que pretensión, sueño y quimera. 

Yo os admiro poetas inmortales^ 

Y vuestras obras leo coa respeto; 
Mas creo que engendrar otros iguales 
Puede, ó mas grandes, quiea os dio el secreto. 
Naturaleza, en cada sig}o crea 

Nuevos maestros d^ una nxieva idea. 



Copiad, necios, copiad, ya que-no akanza 
A crear vuestra corta inteligencia; . 

Y tened por lo menos la espersñaza 
De obtener una tonta reverenda. 

Y criticad en tanto al que mas valga» 
Al que de vuestras reglas burle y salga. 

Que á mi , os lo juro , no me importa un gwmte 
Vuestro ronco y confuso clamoreo; 
Siguiendo mi propósito andante 
Eú oír vuestros gritos no me empleo. 
¿Qué puede dar quien solo se alimenta 
En su impotencia , de lo que otro inventa? 



« \ 



—29-- 

To escribo lo que quiero; y á mis anchas 
Me burlo de la critÍGa enyidiota. 
Cuya vista de topo encuentra manchas 
Adonde está la joya mas preciosa, 
Que en su propia ignorancia, ilusa , ciega^ 
Jamas á comprender lo grande llega. 

Esta critica sabia 7 condenzada 
Sobre el drama moderno, hablando un dia, 
T después de invocar mil en su ayuda 
Socios de esa adprable cofradía; 
Decia de Ruy Blas, es un dislate 
Qne solo se le acusre á un botarate. 



Un lacayo, un cualquiera que ambiciona 
Ser inmortal, ser grande, y para quien 
De los Reyes la espléndida corona 
Es despreciable objeto de desden; 
Y á todo cuanto vé teniendo en pOGO 
Á una Reina de España adora loco.. 



)••• 



É hidrofóbico seguía criticando 
A Españoles y Ingleses y Franceses; 
Una á una sus obras fulminando. 
Dando á Hugo tomizcos y reveses. 

Y no via en las gnidas del proscenio 
Simbolizado en el lacayo al genio* 

Al geido, si, que na conoce leyes 

Y que en los astros. sus destinos lee, 
Qae desdeña los cetros y los Reyes 
Porque mas grande qne ellos él se cree* 

Y rozando este mundo en presto vuelo 
Con su audaz pensamiento toca, al cielo* 



Y aunque diga todo esto, no se asiente 
Que yo me crea un genio ^ como aqudlos 
Que con noble altivez alzan su frente 
Centelleante de fúlgidos desteUos. 

Para tanta ambición todo me fieilta. 
¡Líbreme Dios de pretensión tan alta! 

' De esos soles grandiosos, cuya lumbre 
De centellas divinas llena el orbe; 
Que. al cielo suben como inmensa cumbre 
De escelso monte, sin que nada estorbe 
Su altivo anhelo, su gigante huella, 
¡ No hago mas que admirar la lumbre bella ! 

Y al par que los admiro ló& bendigo 
Envidiando quizás tan dulce suerte. 
La bondad del Señor llevan consigo; 
Cuando los llama á su mansión la muerte 
Dejan sobre su túmulo en memoria 

La luz perpetua de .su eterna gloria. 

' Murió la Grecia, y sobre sus escombros 
Como el sol de sus glorias brilla Homero. 
Cayó la reina en cuyos vastos hombros* 
El poder se apoyó del mundo entero; 
Y en eáas ruinas que al viajero espantan 
Las sombras de sus Ceñios se levantan. 



I Aún la estampa sevó de esos colosos!. 
¡Aún se escuchan vagar en sus regiones 
De Virgilio los versos armoniosos. 
De Tibulo y de Horacio las canciones, 
Impalpables cual grata melodía 
Llenas de insph*aoion , de poesia ! 



> i 



— SI — 

CerTantes! Calderod!.. Tknlsold gtiai^dá ^ 
Cadáveres la tumba! Vuestros notnbfes' 
La gloría ep su áureo 'ibanto los resguarda 
Del insulto del tiempo y de loS hombres ; 
Grato os sea el dormir : grato el murmullo 
De vuestra gloria halague Vuestro orgullo! 

Oh! ¿quién no qu^na su oloroso incienaio 
Al Genio altivo? Se alzan- á millares 

» 

Entre los vivas del gentío inmenso 
Pedestales al Genio ^ al Genio altares; 
Y en trompa de oro al porvenir la &ma 
Lo anuncia vencedor, grande to adama. 



Espronceda, salud! Cóndor osado, 
Que el mundo por estrecho desdeñaste, 

Y en tu anivelo á otra atmósfera lanzado 
A la mansión suprema te elevaste. 

En el mundo tu genio no cabia 

Y un espacio infinito pretendía. 

El profético fuego te abrasaba ; 

Y al calor de esa llama inspiradora 
Tu espíritu exaltado deliraba 

Y creaba tu musa creadora; 

Uo dia tu cantar arrastró el viento 

Y el eco triste repitió un lamento! 

El ay! de un moribundo! La postrera 
Voz que en el alma desgarrada zumba. 
Misteriosa plegaría del que espera 
Un mundo hallar mas lejos de la tumba; 
Alba feliz que anuncia la partida 
Al despertar del sueño de la vida. 



— 32^ 

Grande es su obra» granúe su .memorial 
Reposa en paz , poeta d^g|*aciado. 
Sobre tu losa , heraldo de tu gloria, 
De fulgorosos rayos-corwado; . . 
El árbol inmprtal alza la frente 
Matizando de eflurios el.aqibia|iite!.. 



Oh! si pudiera yo cuando sucumba 

Y baje al reino del eterno olvido, 
Dejar sobre la losa de mi tumba 

Una inscripción y un lauro merecido!... 
La gloria templa la a&nosa suerte- 
Teniendo una coronta , ¿qué es la muerte? 

¿Qué importan la desgracia y la amargura 
Si la edad yeiüdera en bronce escribe 
De una vida infeliz la historia oscura. . 

Y en sus doradas páginas revive? 

Oh! dadme una corona y que mañana 
La flor se rompa de mi edad lozana! 






HL 



Aunque mucho también me desconsuela 
El pensar que mañana ó cualquier dia 
(¡El placer mundanal tan presto vuela!) 
Con mengua insulte la memoria mia, 

Y diga que yo fui tonto de muela, 
Que es una necedad mi poesía, 
Esa turba de necios, charlatanes. 
Mitad serpientes y mitad rufianes. 

• 
Y como todos ansian eonqufetMrte 
{Oh gloria! todos, cual gentii donoeSa 
Te miman y desean agradarte 
Rastreando siempre tu indecisa huellfl. 

Y políticos hay que por gozarte. 
Olvidando las faces de su estvéHt, 
Se abandonan á ti con té tan hcf&da 
Que se van predioaido á la fedofida. 



Y en panfletos gheieros y raqvItieoB, 
Y en artículos fríos y dogmétidea, 
O bien en sus discursosparaUticos 
Asaz falsos de ideas y imralátícoo, 
Creyéndose unos Gídopes poülíooa, 
Por sus grandes dislates enigináticoSy 
Se dan á conocer á la RepMiea 
Su ridicula ciencia hacieihdo píU^lieai. 



— 34— 

En la cámara háUar un acomodo 
Al fin y como no sé, consigue un ente; 
Quiere entonces ganarte de otro modo 

Y en cualquiera cuestión que se presente 
Tenga ó no venga se lo charla todo; 
Que siempre la ignorancia, eá insolente! 

Y en cuestiones de imprenta ó bien de Banco 
Habla de los ingresos del estanco. 

Otros se meten en cualquier barullo 
Hablan , gritan, patean y disputan: 
Eleyan como el sapo su murmullo 

Y allá un rebuzno , una torpeza erutan. 
Y — tal ciega á los necios el orgullo! — 
Por muy grandes varones se reputan, 
Si el Diario hace mención en los debates 
De sus gordos y horrendos disparates. 

Si dieras en tu plácida morada ; . 
A todo tu cortejo alojamiento, 
Seria la mansión mas variad^i 

Y mereciera el noBi)>re de portento , 

Y ser como rareza visitada. 

Oh! habría que admirar. tanto jumento» 

Con albardas agenas por .adorno, 

Como unos sabios rebuzniüulo en tomo!.. 



¿Veis á aquel joven que oonr libre-labio 
Adula á todos y con luenga sarta , ■ , 
De nombres nulos y tal cual resabio 
De la escuela tonteras solo ensarta? 
Ese en la sociedad pasa por sabio 
Aunque nunca escribir .supo ima carta; . 
Y aunque do quiera con pedanle empacho 
En vez de castellano habla #abacAo. 



—35 — 

^fÁB á aquel otra que eaDmáua aprisa ^ 
Modesto en el vestir , la vista gaeha? 
Ese es sabio también porque oye* misa 

Y diariamente una hostk» se despadut. 
Ese otro terco qué i oíaeuénta firisa. 
Cuyo estúpido garbo nos empacha ; 
Se titula doctor y es un travieso 
Guardian de pillos, corrempidoy leso. 

Es sabio ese otro cuya charla vana 
Has y mas nos aturde cada dia. 
Que sin saber la lengua castellana 
Se metió á reformar la Ortografía. 
Pasó la cordillera una mañana 
Por unUario ! y mientras él dormía 
Un cuervo le gritó: Chile es tu mundo! 
Grande serás; levántate Facundo! 

Y desde entonces agobió las prensas 
Con sus obras insulsas y sus diarios; 
De dislates pirámides inmensas, 
Capaces de abrumar diez dromedarios. 
2Qué aquí cesó, lector ,,tal vea lo piensas? 
No: siguiendo los mundos subkmarios. 
El universo recorrió á galope 

Desde el suelo Argentino al Etiope. 

Y cuando veo yo tanto ignorante 
Donde quiera por sabios reputados, 
Que llevando las ciencias por delante 
Son ministros^ diaristas, diputados; 
Me dá envidia también no ser pejlanté, 

Y lamento perdidos mis pasados 
Años en estudiar tan sin provecho , 

Para aprender á hacer lo que no he hecho. 



p" 






¿Qué sé? ¿Qué es lo cpié áoy? jQae es lo qno «i|iero? 
¿Una fábula es Dios ó eiiste aeasb? 
¿Es el sepulcro nuestro mal postrero 
Ó de otro sol masbelloes el oeasoT 
¿Qué hay de mentido? ¿Qué de yerdadeio?' 
¿En la hora de morir se rompe el vaso 
Que contenia el alma y se evapora, 
V coa A cuerpo eternamente mora? 



Métete á estudios graves y verás; 
IHas y noches pasarás velando; 
Sobre un libro doblado te. estarás 
La anheb^ia verdad siempre buscando: 
Pero salud y tiepipo perderás. 
Desengaños no mas irás- hallando. 
Así, tira los. libros, sé un jumento; 

Y mas sabio serás que lo es Sarmiento. 

|Tal es la sociedad! En día agrada 

Y tiene puerta franca el envidioso. 
Cuya lengua de tósigo inimdada 
Infecta con su alieato venenosOi^ 
Entran á tu salón con frente osada 
El gafo, el ignonmtci , el .orgulloso.. 
Sabia eres sociedad, mas corrompida, 

Y ya vieja alcahueta embrutecida. 

Quien no te aduk, sociedad, no medra. 
Es preciso alabar, buscar tu trato, 
Tu apoyo mendigar como la yedra 
El apoyo del árbol inmediato: 

Y transformar el corazón ea piedra, 

Y andar por los tejados como el gato. 
Vender- á la virtud con la perfidia, 
Cm la mentira disfranr la envidia. 



{T qué hay de bueno e|i tí para que abdique 
El hombre su nobleza» y en lus araa 
Sus nobles sentinúeiiloa saerffiquOt 
Sus años» sus imágenes- raae earas? 
La riqueza de Esté&no ó de Enrique? 
Mas los ha transformado en bestias raras» 
jDe aquel joven feliz el dulce arrobo? 
Ese es un joven, pero jdveú bobo. 

Erguido marcha de su frac esclavo» 

Y como un valentón dispuesto á riña 
Las FaooriUtó tercas con el cabo 

Y su bigote arremangado aliña. 
Tedio pasar hinchado como un pavo.«. 
]Gomo tm conquistador! |Ay de la niña 
Que mire al basilisco! Irresistible 

Es su mirada, su aoÚBtad temible I 

Ese otro viejo que tan solo tiene 
Cabellos blancos, boca despoblada^ . 
Muerto ya para goces enU*etiene 
Con chismes nada mas su alma malvada 

Y con la vida agena se mantiene. 

No hay hombre bueno ni mujer honrada; 
Para su lengua de traidora hiena 
Que mil reputadoneft envenena. 

{Y estos son tus magnates, sociedadl 
Esos que llamas tú grandes señores. 
Padres de la impudencia y la maldad « 
De tus leyes inicuas defensores. 
Para ellos no hay amor, no hay candad; 
Fuera de ellos no hay mas que malhechores 
Y. late un corazón mas generoso < 

fiajo el poncho ordinario y andrajoso 



¿Y qué diremos ¡ay! del matrimonio? 
P(ft)re mujer, el ángel que tu mente 
Creyó tan puro» ahora es un demonio 
Que te aja y martiriza cruelmente. 
La casa es uu pequeño pandemonio. 
Se pelea y se insulta diariamoite. 
Nadie sabe guiar, nadie se escucha « 
Y concluye con lágrimas la ludia! 



¿Y qué hará la infeliz? Una barrera 
En su destino inexorable alzaron,' 
Y' el honor, esa frivola quimera. 
Sin sentido en su centro colocaron. 
¡Pobre mujer! ¡Maldice y desespera I 
El corazón impios te arrancaron. 
Sin luz de entonces en el mundo* anda. 
¡Y el honor á un infiel amante manda! 



¡Cuántas conocí yo mujeres puras 
En el albor apenas de sus dias, 
Lamentando siniestras amarguras, 
{Tan necias leyes acusar de implas ! 

Y consúmese en lentas desventuras , 

Y perece en continuas agonías 
Una alma digna de mas noble suerte 
Victima del fastidio, esa otra muerte ! 



Arrojad el fantasma del orgullo 
Á la fétida cueva eti que ha nacido 

Y del amor al placentero arrullo 

El corazón de amor sienta el latido. 
Como la flor que el virginal captdlo 
Abre al beso del céfiro querido , 
Abrid el alma tierna á los amores 

Y gozad de su angustia y sus fiívoresl 



Que no hay fuerza, no hay ley que diga no ames 
Al corazón enérgico y valiente. 
Decid al pensamiento no té inflalnes 
De su belleza ideal al tacto ardiente. 
¡OhL esa ley es la ley de los inibmes, 
Es la fuerza del alma que no siente. 
Es el grillo del odio que esdaviza , 
Es el dogma que el arte esteriliza! 

El ojo de una madre vigilante 
En la cuna nos vierte su ternura, 

Y el ojo entristecido de una amante 
En el lecho de muerte su dulzura ! 
Al principio y al fin el caminante 

En la noche de horror y en la alba oscura 
Encuentra á uña mujer sagrada y bella 
Que abriga el alma triste en la alma de ella. 

Morir ! Nacer ! El tiempo con su Kma 
Tá destruyendo ideas y naciones, 

Y de la muerte en la profunda sima 
Ha arrojado ya mil generaciones ! 
Segunda vez el polvo se reanima 

Y otras se alzan, de inmensas proporciones, 
Qrgullosas al tiempo desafiando 

Que él en su hórrido abismo vá tragando. 

Hoy de cien pueblos sobre el polvo yerto 
Otro pueblo grandioso se levanta, 

Y el que era antes tristísimo desierto 
Ya ciudad de poder al mundo espanta. 
Sobre el sepulcro de Herculano e^ierto 
Hoy posa el hombre la insolente planta; 
Rebuscando en su escombro renegrido 
La marca de los homlnres que han vivido. 



— 40— 

Y cavando h lava endurecida, 
Bl&nco sudario que extendiera el niego, 
Ya expone la columna destruida 

O el grueso capitel de mármol griego: * 
La puerta de su goznes desasida 
Las mesas del festin y las del juego ; 
Mas todo en confusión revuelto se halla 
Y el mismo tiempo sus horrores calla. 

« 

Y pregunta: ¿qué fué de su graodexa. 
Qué ñié de sus palacios portentosos, 
Centellantes de lujo y de ri()ueza 
Alcázares de revés poderosos? 
Pregúntale : ¿qué se hizo su nobleza. 
Qué se hicieron sus circos y sus cosos? 
¿Adonde están , pre^junta, tantas glorias? 
I Y te responderán: ya son memorias I 

Y el aura audaz que en musical amdk> 
De perfume y amor pasó cargada 

En los jardines do el insano orgullo 
Alzó su frente de insolencia, armada. 
Hoy suena ya cual frivolo murmullo. 
Triste como el aspecto de la^da, 
DébU como los ecos de un lamento 
En esa soledad que habita el viento 

Sediento de poderes un caudillo 
Arrastre al pueblo á vergonzosa guerra; 
Blanda un infando déspota el cuchülo 

Y siembre de cadáv^es la tierra ; 
Al fin el tiempo de ese falso brillo 
Destruye el oropel su pompa atierra; 
Se rie de su gloria y de nosotros 

Y donde mueren unos nacen otroa. [ 



—41 — 

Tsitodoalfinnáoe, creoe y muere 
También debe el amor, creencia hunuuia. 
Que el hombre á voluntad desecha ó quiere. 
Hoy renacer para morir mañana. 
La roja luz del sol la vista luere 
T el tedio encuentra al fin el que se a&na 
En amar de por vida á una mujer 
Que un día apenas nos dará un placer. 

En otros tiempos en que ñié el amor 
Veneración, respeto en que se unia 
De una alma pura al generoso ardor 
Otra á qmen ella palpitar hacia; 
Cuando jamás amor daba dolor 

Y cuando era delito la falsia. 
De placer y de amor se deliraba 

Y eternamente ¿ una mujer se amajba. 

Cuando cual leve chispa que desprenda 
El sol en el oriente despeinando , 
De luz y de esplendor el aire enciende 
Caliginosas nieblas penetrando; 

Y aqui un girón arrebolado tiende 

Y suave lista allá de oro pintando 
Cubre la esfera azul de mil celages 
Que remedan fantásticos paisages; 

Tal en el alma del campeón valiente 
Lá eléctrica mirada de su dama 
Chispa al principio, llamarada ardiente « 
Su valeroso corazón inflama; 

Y cuando el son de los clarines siente 
Que lauro y gloría á conquistar le llama» 
Piensa en su bella y su feliz memoria 
Le acompaña en la lid y en la victoria. 



— 42-- 

¡ Oh qué tiempos aquellos tan felicéal 
El honor y el anior juntos andaban ^ 
Valor, fuerza y honrosas cicatrices, 
Gloria y fortuna al paladín le daban. 
Hoy por mas que te tuerzas las narices 
No alcanzarás jamás lo que alcanzaban; 
En vez de amores te darán vileza ^ 
En vez de glorias burlas y pobreza. 

Y eso si te hacen caso ; porque es mucho 
Aunque sea por burla conseguillo 
En este siglo en el saber tan ducho 

Y al mismo tiempo soi-disant tan pillo. 
La pluma enristra, pinta á un avechucho 
Con frases galas y pomposo brillo 

Tan sublime que nadie te comprenda 

Por mas que tu misterio ahondar pretenda; 

m 

Una cosa á ninguna parecida. 
De disparates un extraño aborto, 

Y tu obra será íeida y releída 

Y este es el genio, dirá el siglo absorto. 
Si lograr quieres fama merecida 
Nunca en disparatear te quedes corto; 

Que si uno Haces tan grande como el mundo, 
Serás un Dios, un genio sin segundo. 

¿Cómo en un siglo, pues, que tanto sabe 
Envejecido ya por la esperiencla , 
Sagaz docto, prudente y asaz grave , 
Puede el amor vivir no siendo tíencia? 
El sentimiento puro ya no cabe 
En la torva y mezquina indiferencia ; 
La flor en el barrial pierde su aroma 

Y el pestífero hedor del barro toma. 



¡Ahí ¡Caed, morid, pues; huid del mundo 
Amor y gloria, soles de la vida! 
La sombra ril del interés imnundo 
Cubra la luz de la pupila herida.... 
Todavía el terreno es infecundo. 
Todavía esa luz desconocida 
En otros cielos brilla, y su penumbra 
Con rayo incierto nuestro cielo alumbra.... 



Pero ya mis dos héroes estarán 
Para hablarse mi boca deseando. 
Concluida la cena, en un diván 
Muelle, como un sofá de césped blando. 
Mi graciosa heroína y su galán 
En mátua confianza están hablando. 
Ella llena de amor-y desvario.... 
Fantasio melancólico y sombrío... • 



—44*^ 



IV. 



— ^Y bien, Fantasio, ¿estás contento? Ahora 
Creerás que te amo? Ven, mi aliento 
Calmará la ansiedad que te devopa. 
— Yo no sé, Clarímunda, pero siento 
Un no sé qué á tu lado qua me espanta 

Y al mismo tiempo mi ilusión encanta. 

— ¡ Qué! ¡ Dudas de mi ampr I — ¡ Nol Pero jaciagoft 
Me persiguen do quier negros t^rrore^» 
Pérfidos son tus besos, «tus halagos, 

Y fatales seránme estos amores. 

I Son presagios tal vez! ¡ Huye! aun podemos 
Salvarnos del abismo á que corremos. 



¡Huye! Desdeña mi pasión violenta. 
Guarda ese amor para otro, hermosa mia;. 
Eres rica y feliz; roja aun se ostenta 
En tu frente la luz del Mediodia. 
Hallará mil amantes tu hermosura 
Que te den mas amor y mas ventm*a. 



Yo nada tengo ; déjame ignorado 
En soledad vivir con mi pobreza. 
Maldiciendo los sueños del pasado, | 
Dorando el porvenir con tu belleza. 
Mis bruscos celos, que jamás se amansan^ 
¡ Tal vez te hacen sufrir , tal vez te cansaa! 



— 45— 

— ¡ Amor mió ! ¡ Ddiras! Abandona 
AI olvido esas fútiles visiones, 
Tu pensamiento tétrico amontona 
En nuestro cielo azul mil nubarrones; 

Y en medio de la dicha se complace 
En amargar lo que feliz nos hace. 

* 

Yo que te amo, Fantasio,.con locura; 
Yo que en tí solo mi universo veo; 
Yo que probé la hiél de la amargura» 
Los engaños de un jáven devaneo; 
Débil mujer que contra todos lucho^ 
Solo pueáo llorar cuando te escucho. 

¿Por qué te aterra el porvenir? Acaso 
¿No podremos amarnos? La existencia 
De la cuna al sepulcro dista un paso, 
Pero el amor e$ la celeste esencia 
Que esos campos estériles zahuma 

Y consuela el dolor que nos abruma. 

¡No me hables de presagios! He sufiido 
Tanto en la vida que dudar me espanta; 
Yo no te pido amor, solo te pido 
Que me dejes amarte Eso me encanta, 
Porque es tu amor un soplo que me anima^ 
Amor que me envanece y me sublima. 



¡ Déjame amarte por piedad I Mi duelo 
Consolaré con tu recuerdo grato 
Cual futura esperanza de consuelo. 
No temas, no, que yo te llame ingrato; 
Que en un alma sensible que amar sabe 
£1 áspid frió del rencor no cabe. 



— 46 — 

] Y huye si quieres! Victima inocente 
De un inocente amor, llegará un dia 
En que encierre mi cuerpo eternamente 
La muda losa de la tumba fria. 
Olvido al menos me dará la muerte... • 

Y un mar de llanto de sus ojos vierte. 

Fantasio enternecido y suspirando, 
£brio de amor, henchido de ternura^ 
Ora amante rendido , ora rogando. 
Se arrebata y se enciende en su hermosura; 

Y en sus dulces delirios ofuscado 
Eterno amor la jura arrodillado. 



¡Oh! ¿Será cierto? — Clarimunda esclama; 
Cuan hermosa es la vida ! Solo goza 
De sus placeres mágicos quien ama 

Y en brazos de su amcmte se alboroza! 

¡Oh! ¡Fantasio! ¡Mi bien!... Y un beso amante 
La paz en el amor seUa al instante. 

■ 

Y el volcánico ardor que los abrasa. 
Fuego que más con sus halagos cunde, 
En mutuos besos á sus almas pasa 

Y en incendio vorace se difunde. 
Tiemblan sus nervios con ñiror latiendo. 
Bulle la sangre concentrada hirviendo. 



¡Qué necios son los hombres! Los sentidos 
Casi siempre gobiernan sus acciones, 
Y por su férrea voluntad traídos 
Yan en senda estraviada á tropezones. 
Quién cae, quién levanta, y en la lucha 
Madie la voz del corazón escucha^ 



— 47-^ 
Una mirada , upa, palabra, un beso. 
En el perro mas fiel al hombre mudfm, 

Y áet furor cayendo en el esceso 
De la pasión mas ciega ya no dudan ; 
Tómase en ángel la mujer que aman 

Y su ilusión, su salvación la llaman. 

El pasado fué un sueño maldecido; 
Con el presente el porvenir se enlaza. 
El supremo placer, el dulce olvido, 
Guarda el amor en su fulgente taza. 
El mundo entero piérdese, delira, 

Y en aquella mujer su todo mira. 

¡Oh! decir las palabras de ternura 

Y el halago febril de, los amantes; 
Describir el placer de esa locura 

Que hace venir el alma á los semblantes ; 
Más que simpleza pretensión seria 

Y á espresar la verdad no alcanzaría. 

¿Quién alcanzó con el trivial lenguaje 
La dulzura á espresar de un sentimiento, 
Cándida flor que crece entre el follaje 
La luz huyendo porque escucha el viento 
Ronco zumbar y teme que su roce 
Su vestidura púdica destroce? 



Cuando el viento atrayendo y empujando 
Las nubes junta en infernal pelea. 
Guando en la inmensidad relampagueando 
El cielo amenazado titubea 

Y la tierra en sus quicios se estremece 

Y el sol como aterrado palidece ; 



— 48 — 

El hombre entonces mustio, cavOoso,^ 
Comprende y tiembla cómo pobre arbusto; 
Admira ese espectáculo grandioso 
El débil corazón lleno de susto; 
¿Pero quién espresar nunca ha podido 
Lo que en esos momentos, ha sentido? 

¡Nadie ! — que entonces el mas leve gesto 
Dice mas que palabras anudadas 
Con el odioso y árido compuesto 
De retóricas frases embrolladas. 
Que arrastran bisecando al pensamiento, 
Á un vacio ruidoso el sentimiento ! 



¡Qué no inventa el amante acariciado 
Por la mano gentil de la que adora! 
¡Alma mia! ¡mi bien! ¡cáliz cerrado! 
¡De inocencia y virtud luí creadom! 
¡Dulcísima esperanza de mi vida! 
¡Única flor de mi ilusión querida! 

En fin, ¡cuántas palabras de dulzura 

Y de entrañable y férvida pasión, 
En sus delirios crea esa locura 

Y acaricia el ansioso corazón!..! 
Llamas del fuego que en el pecho abrigan 
Sin cesar los amantes se prodigan 

El violento deseo que lo escita 
Crecer siente Fantasio á su despecho. 
Su sangre quema, el corazón palpita. 
Romperse quiere su anhelante pecho; 
Nubes divinas su mirada ofuscan 

Y sus ojos á ella solo buscan. 



—49— 

Ella le mira y en sus grandes ojos. 
El amor mas ardiente centellea , 

Y de su boca entre los lirios rojos 
Los besos tiemblan que beber desea; 

Y su seno golpea enardecido 

Y ya lanza un acento, ya un gemido. 

• 

Y mas y ma$ creciendo su tormento 
Siente Fantasio su cabeza arder ; 
Fuego sus besos son, fuego su aliento^ 
El mundo cubre el velo del placer; 
En una sus dos almas se trasfunden 

Y sus rayos en besos se difunden ! 

Hundo, ¡qué oscuro, qué pequeño eres 
Cuando te mira el que dichoso vive 
Desde el mágico Edén de sus placeres 

Y en su dicha feliz goces recibe I 
¡Goces que dá clamor idolatrados, 
Tiernos suspiros , besos rilados ! 



Pasad, pasad como las nubes pardte 
Oue el limpio sol del borÍ7X>Dte arrpja. 
Del menguado dolor formas bastardan. 
Fatídica Uusion de la congoja; 
Y venid en hileras peregrinas 
Del insaciable amor formas divinas. 



Ornad su frente magas carinólas 
Con la guirnalda de celestes lirio»; 
Estended vuestras alas voluptuosas 
Y empapad en dulzura sus delirios; 
Compadeceos de él que ese «Mollento 
Hace olvidar él mundo y su tormento* 



— 50 — 

Y en esta vida corta y fastidiosa 
Es un siglo ese instante presuroso 
Que entrelaza en cadena misteriosa 
El pasado al presente venturoso» 
Y delirando nos arrastra adonde . 
El porvenir bellísimo se esconde. 



{ Oh ! ¡ quién entonces el poder tuviera 
De mantener las horas en reposo...» ! 
Has si el hombre inmortal aquí viviera 
No gozara ese instante voluptuoso. 
Porque hastiado tal vez lo desdeñara 
ó ignorante jamás lo deseara! 



¡Oh ! que esos sabios que buscando van 
Un poderoso y mágico dixir 
Eterno con el cual el cuerpo harán , 
Materia frágil que nació á morir. 
En confusas ideas se extravian 
Y sin poderlo hallar al fin se hastian. 



Porque es imperdonable esa locura 

Y es fuerza como todo ir de partida , 

Y descender á helada sepultura 

El postrero escalón de nuestra vida; 
Que tan corta, por Dios, es detestaUe 

Y que eterna seria insoportable ! 



Ademas, y es razón mas concluyente. 
Si nadie se muriera no cabria 
En la órbita del mundo tanta gente, 

Y al fin desesperada se ahogaría 

Y quizás, án quizás, se abominaran 

Y unos á otros todos se mataran. 



— 51 — 

Y la oira vida es la única esperanza 
Del que en esla perdiera ese consuelo. 
Mas allá yo no sé k) que se alcanza; 
Pero sin duda debe ser un cielo 
Adonde el ahna sin el cuerpo habita 
Como espíritu, eterna é infinita! 



Mas ¿por qué al alma la materia cede? 
¿Por qué la una por la otra ha de matarse? 
¿Este todo compacto acaso puede 
En secciones diversas separarse 
Y elegir cada cual otra existencia? 
Yo no lo sé , pregúntale á la ciencia. 



CANTO SEGUNDO. 



¡O lumiere! iO beautél 
¡Forme celeste! ¡Amour! ¡Oh! préle-moi tonaile 
Et conduis-moi sur Theure au rivage enchanté 
Qú'elle habUe. ¡Oh! de gr&et entraine-moi vers elle! 

Üoethfi-Pauit, 



I. 



Cuando el fastidia al sentimiento mata 
Dejando al corazón en un letargo 
En que solo en sus fibras se dilata 
Del pasado el recuerdo mas amargo; 
Cuando vemos el rostro de la ingrata 
Risueño en nuestra angustia ; cuando el largo 
Camino de la vida se ha perdido, 
Al fondo de una copa está el olvido. 



Y entonces apurar vaso tras vaso 

Y volverlo á apurar es muy preciso, 
Hasta quedar exánime y escaso 

De razón y de fuerzas y de aviso. 
Porque entonces es alba el negro ocaso 

Y el valle mas infértil paraíso; 
Porque entonces ni vemos ni pensamos 

Y gozando con todo, todo amamos! 



— 54 — 

¡Ohl ¡venga vino/ La embriaguez mis penas 
Adormezca dichosa/ En nada pienso. 
Mézclese con la sangre de mis venas 

Y apague el fuego que las sulca inmoisol 
Vengan delirios , vengan las sirenas. 

El canto vago, él torbellino denso, 

Y perfumes é imágenes perdidas 
Con mis propios delirios confundidas. 

Ven á mis brazos, sombra que persigo 

Y que no hallo jamás! Deja que un beso 
Eternamente uniéndome contigo 
Arranque de mi alm^ el grande peso. 
Yo te amo, sí, y amarte es mi castigo. 
Yo te amo, si, y amarte es mi embeleso. 
Dame un beso, otro mas, mil Besos dame, 
¡Nuestras almas amor tan solo inflame! 

Ven á pasar tu mano por mi frente 
Que arde de amor! Con suave halago riza 
Mi cabellera suelta é indolente. 
Que por el cuello en hebras se desliza. 
¡No ves cómo se agita blandamente! 
¡No ves cómo con tu alma se armoniza 
£1 alma mia que á tu lado vive 

Y ardor para anhelar de ti recibe! 

¡Asi! ¡Mírame asi! Con esa tierna 

Y lánguida espresion enamorada , 
Rayo oeleste de otra luz interna 
En tu negra pupila reflejada! 

¡Asi mírame siempre! ¡Oh! ¡fuera eterna 
Esta vida de amor! ¡En tu mirada 
Déjame, lindo espejo, retratarme. 
Déjame contemplándola extasiarme! 



--55 — 

¡Tiemblas? ¡ Ah! ¿Por qué tiemblas , vida mía? 
;Es de amor?-^|Ob delícial Tu semblante 
Baña un suave esplendor de poesía, 
Y tu seno se agita palpitante! 
Suspiro tierno por salir porfía, 
¡Fuego vibra tu labio chispeante... 
¿Por qué te agitas? ¿Es de amor? ¡Mi alma. 
Tu ardor de amores en mis brazos calma! 



Tú aspirarás en mi ardoroso beso 
El aire de mi amor, de mi ternura. 
Yo aliviaré mi corazón opreso. 
Yo beberé en el tuyo mi ventura. 
Tu amante corazón tiembla por eso... 
Amargo es el amor que no se apura. 
¡Estréchame, desata tus cabellos 
Y yo mi rostro cubriré con ellos! 

Y vengan luego si la suerte quiere. 
Penas, llantos, fastidios, sinsabores. 
La agonía es celeste si se muere 
Respirando el perfume de las flores; 
Si nuestro oido i*evolando hiere 
Una palabra, una canción de apiores. 
¡Qué felices instantes nos recuerda 
Al romper el laúd la última cuerda! 

¡ Imágenes de gloria, venturosas 
Horas de amor... soberbias fantasías; 
¡Oh ! yo os veo, yo os sigo en las odiosas 
Noches de soledad y de agonías. 
Como Fausto las trazas luminosas 
De su Helena, las dulces armonías 
En aéreos ensueños me suspenden 
Y en prodigiosa actividad me encienden. 



— 56 — 

AUi están agitándose en vapores, 
Que esa luz inmortal transforma y lleva 
La bella juventud de mis amores, 
Mi nueva vida, mi esperanza nueva ; 
El prado con sus árboles y flores, 
Con el perfume que la brisa eleva, 
A donde libre el corazón respira 

Y como ella elevándose se mspira. 

Desvaneceos, pues, sombras traidoras. 
Sudarios del dolor, necias visiones; 
Formas que os presentáis fascinadpras, 
Vientos que aniquiláis las ilusiones. 
Brillad, apareced lindas auroras. 
Juveniles, ardientes emociones. 
Sublime abnegación de sentimiento. 
Atrevida ambición de pensamiento. 

¿Barreras? ¡No hay! Relámpago invencible 
Rasga las nubes que su vuelo atajan ; 

Y cayendo tal vez en lo imposible 
Las tinieblas su espíritu amortajan. 
¡ Mas late aún su corazón sensible. 
Firmes aún sus pensathieptos viajan 
Burlando los azares de la suerte 

Y arrancando la vida de la muerte! 



Llegad; y aunque llevéis como trofeo 
Al partir lo mejor del alma mia, 
Y dejéis la visión de mi deseo 
Perdida y rota en esa esfera umbría ; 
Pues un instante como Fausto os veo. 
Imágenes de'gloria y poesía, 
Brillad; aunque también me deis la oscura 
Noche de la miseria y la anuurgura. 



— 57-^ 

Mas en el mundo engañador, en donde 
Envuelve todo un nublo de tristeza , 
Donde la infame corrupción se esconde 

Y engaña con disfraces la pureza; 
Donde una burla á una virtud responde, 

Y es escarnio de viles la franqueza ; 
¿Quién, quién en él escuchará mi canto 

Y tendrá compasión de mi quebranto? 

Cristal do todo blanco se retrata, 
Niñez|, cielo del alma, puro emblema 
De una imaginación que se dilata 

Y por el aire libre, libre rema. 
Allá una noble empresa le arrebata» 
Aqui ciñe á su frente una diadema, 

Y cada nuevo sol que el cielo invade 

Nuevo esplendor á su ilusión añade! 

• 

/Paraiso inefable de la vida! 
Mis ojos todavía al recordaros 
Eq lo interior del alma dolorida 
Encuentran una lágrima que daros. 
Lágrima ardiente en fuego derretida. 
Como la que derraman los avaros 
Si hallan dorada alquimia en vez. de oro, 
O vacias las arcas del Tesoro. 



¡ Ah cruel , muy cruel es la fortuna ; 
Crepúsculo infantU apenas dora 
Las sutiles neblinas de la cuna 

Y ya en afán incógnito se llora. 
Las ilusiones caen de una en una. 
Lento cáncer la sangre nos devora, 

Y corre turbia y fria sin arranque 
Como el agua podrida de un estanque! 



— 58— * 
; Y padezco y padezco ! y esos dias 
(km sus mares de gayos resplandores, 
Coa sus espirituales armonías 
No volverán jamás! Tristes amores 
Sombras no mas, horribles agonías, 
T discordantes ayes de dolores, 
Llegan solo hasta mi , y en duro empeño 
Alargan mi velar, turban mi sueño. 

Y un alarido fúnebre, espantoso, ^ 
Ay incesante, en mis oidos zumba ^ 
Que temblando en el aire pavoroso 
Del corazón en lo intimo retumba; 

Y en vértigo infernal y doloroso 
Ora veo un abismo, ora una tumba, 

Y de día sale un grito que me llama, 

Y es voz tal vez de una mujer que me ama! 

Quzás el alma de placer se agita 
Cuando la muerte á su morada llega ; 
Por eso tanto en lo interior palpita 
Cuando su ala el espíritu despUega. 
Al despedirse un beso deposita. 
El seco labio con su beso riega, 

Y del pasage de esta vida corta 
Solo el reflejo del amor transporta. 



¿Con la muerte otro mundo se conquista 
Y empieza otra existencia el ser que acaba? 
¡Esas facciones de invisible artista 
Que en todo rostro ese momento graba, 
Son una luz para engañar la vista? 
¿O es que el alma indecisa que flotaba 
Reaparece en toda su belleza 
Cuando la nueva vida en ella empieza? 



Un no sé qué de fittalmente tierno 
En el instante de morir se goza; 
Tago deseo que lo mas interno 
Del corazón tocándolo alboroza. 
La tenebrosa nube del infierno 
Como un lienzo podrido se destroza; 
Y aparece otra nube cuya esfera 
Una lumbre de ro$a tifie entera. - 



¡JEae deseo, inexplicable anheló 
Que eleva el corazón, esa .ternura 
Que de la muerte penetrando él hielo, 
De¡a en sus nieves una ¿rasa pura; 
Es la visión profética del cielo, 
La antidpada luz de esa ventura 
Que al párpado desciende en la agonia 
Para cruzar la eternidad sombría? 



¿Será tal vez el último latido 
Del alma en su partida, última llama 
Que le presta al hogar donde ha vivido 
T que partiendo todavía ama? 
Que ese es el cuerpo con quien ha sentido, 
Ese es el pecho que abrazó su dama. 
Vaso de amor que contenia entero 
£1 tesoro de amor mas verdadero ! 



Era un tesoro que en el alma estaba 
Como &í un santuario; y solamente 
Por instantes un humo se exhalaba 
Bañado en ámbar puro y transparente. 
Era un recuerdo , imagen que flotaba; 
Sueño de mi niñez indiferente 
Que con nuevo disfraz y otra careta 
Adoraba mi mente de poeta. 



— 60— 

¡Amar quería! El fuego de mis ojos 
Mis ilusiones vagas encendía; 
Yo todas las miia y en manojos 
Arder en otros ojos las hacia. 

Y sus labios bebían mis antojos 

Y su alma mi alma recibia; 

En su dicha las dos se electrizaban' 
Yim acorde sonido ambas vibraban 



¡Salud, gratos recuerdos! Os despido 

Y os invoco de nuevo! A Miestra fuga 
Un ay! envia el corazón partido 

Y mi mano mis lágrimas enjuga. 
Muchos de mis cabellos han caído. 
Mi tersa frente de pesar se arruga, 

Y en el páramo estéril en que entro 
La fría niebla del dolor encuentro!.... 



¿Adonde voy? ¡No sé! La única cosa 
Que pretendo saber es la esperiencia. 
Que aunque es vieja cansada y fastidiosa 
Es una ciencia al ñn y propia ciencia. 
La esperíencia es la ciencia mas preciosa. 
La mas bella después de la demencia ! 

Nada dura la gloria, el amor poco 

¡Y el hombre los adora!— ¡ El hombre es loco ! 



Pero el hombre es artista y cada idea. 
Cada ilusión que su entusiasmo forma. 
Cada imagen de amor que le recrea, * 
Al pasar por su mente se transforma: 
De cuanto en esos vértigos desea 
Esa imagen fantástica es la norma. 
Ella con sus delirios se embellece, 
Ella sola á su imagen se parece. 



' Y le dá su esplendor la fimtBsfef 
El alma su vigor, su sentimiento « 
El corazón su blanda poesia. 
Su grandeasa el altivo pensanáento* 

Y no ve el desdichado en su porfia 
Que solo es un fiíntasma ese porteoto^ 
Que es de su ccnrazon , de su alma fnpáf 
Bella espresion, exagerada oopia« 

Pertinaz deliraole el mentecato 
Tras de esa imagen sin cesar se afluía^ 

Y ya postrado adórala insensato 

Y la elige de su alma soberana. 
Bello es el sueik), el despertar ingrato, 
Dulce la noche, triste la mañana; 
Cajó el misterio, la verdad conoce, 

Y amor acaba donde acaba el goce* 

Que en los brazos de ftcfl prostituta 
O en los brazos gozar de una gran dama 
Siempre es lo mismo; aqudla disoluta 
C(»noesta, os dice, hipócrita que os ama, 

Y cual la buena, con la mala fruta 
La virtud con el vicio se amalgama; 
Que si la una por dinero miente 

La otra engaña porque nada siente. 



En las lides de amor se necesita 
Más que valor muchísima prudencia; 
Poca pasión con la mujer bonita 

Y un si es no es de vaga indiferencia. 
El peligro menor asi se evita 

Y todo amor, mezclado de indolencia. 

Encierra tal encanto, tal bdleza. 

Que nos dá un nuevo bálago en la pereza... J 

5 



— 62 — 

Y el error mas fatal de don Rodrigo 
Fué su poca prudencia; con mas maña 
Hubiera sido don Julián su amigo 
Y no viniera el árabe á la España. 
El solo trajo sobre sí el castigo; 
Sembró con su imprudencia la cizaña 
Que habia de brotar sangre y encono 
Hasta voltear su abominable trono. 



El debia como hombre y como amante 
Proteger el honor de la que amaba. 
Para halagar su presunción, bastante 
Con haberla forzado la halagaba. 
Mas el rey se portó como un tunante 
Sin merecer ese baldón de Cava 
Que al fin era mujer y mujer bella/ 
¡No es él el desdichado sino ella.... ! 

El ahogó en Guadalete sus pesares, 
La adversidad de su contraria suerte ; 

Y más de un buen poeta en sus cantares 
Con lindos versos lamentó su muerte. 
Florinda, lejos de los patrios lares 
Llanto de sangre de sus ojos vierte 
Recordando ¡ infeliz ! en tierra estraña 
Su honor perdido, su perdida España. 

¡Amor! fénix humano, rayo, esencia. 
Sentimiento , virtud , nc^le palanca 
Que mueve la caida inteligencia 

Y los viciados gérmenes arranca ! 
Sublime agitación de la existencia. 
Perenne fuente que jamás se estanca 

De verdad y de anhelo.... Amor, desciende 

Y en tu fuego creador mi mente enciende... 



— e3-« 

Pobre Heloisa , en Idbrego retiro 
Enderra con tu amor tu juventud; 
Encubra el velo que en tu rostro miro 
Tu belleza tan tierna y tu inquietud; 
Purifica tu alma en tu suspiro, 
Tu corazón abrasa en la virtud , 
Mujer sublime y única , á quien cupo 
El alma mas ardiente que amar supo! 

Tú, Heloisa , la mas enamorada. 
Tú, ilusión de delirio y de ventura. 
Tú viviste en un claustro abandonada , 
Viva, enterrada en fria sepultura! 
Tú que pedias solo una mirada. 
Una larga mirada de ternura 
Al amado de tu alma, linda esfera, 
Cuya luz, cuyo centro su amor era. 

Amor y solo amor era tu vida. 
Amor tu pensamiento mas dichoso^ 
Alma pura, en dos rayos dividida 
En tu pecho y el pecho de tu esposo. 
Asi del árbol en su ramo asida 
La flor del aire crece ; y el frondoso 
Árbol sombra le presta, la fecunda, 
Y de roció bienhechor la inunda. 



En éxtasis al pié de los altares,' 
Cuando tu alma en sus raptos se subfiúia. 
Cuando pides alivio á tus pesares. 
Más el antiguo ardor se reanima. 
Los salmos te recuerdan sus cantares, 
Y junto al cuerpo de Jesús se arrima 
Otro cuerpo mas bello y mas gallardo 
Que miras sonreir y ^ Abelardo! 



— 64 — 

]Es el! En tus insomnios de tormeoto 
Una blanda emoción tu pecho agita; 
A tu palabra mézclase otro acento 
Y un espíritu nuevo te visita* 
Fijo en él se embelesa el pensamiento! 
Es él que llega á la nocturna cita» 
Que con labio dulcísimo te llama 
Para verte y decirte gue te ama! 



¡No la veis! Su mejilla por inslrntes 
Sonriendo colórase y se enciende, 

Y sus pechos eleva palpitantes, 
Deseosa agitación que ya comprende. 
Ved , ya estiende los brazos, los amantet 
Labios entreabre, y alcanzar pretende 
Otros labios allá y en su martirio 

llalla despierta que fingió un delirio! 

Heloisa , en un siglo como el nuestro 
Tu alma hubiera dos muertes recibido, 

Y d simpático amor de tu maestro 
El amor de un patán hubiera sido; 

Asi como en la esgrima es el mas diesUo 
Quien triunfa del contrario , asi el ruido 
Del dorado metal las almas vence, 

Y al mas rebelde corazón convence. 



La mujer es un fuelle que se hincha 
A voluntad del hombre, esclava en todo; 
Y el honor es á veces una cincha 
Para apretarla bien y de otro modo. 
Cuando el deseo en su nariz relincha 
El hombre entonces el siniestro apodo 
Abdica de tirano y como reo 
Ante su esclava póstrale el deseo. 



— 65 — 

Ya lo que era el 9mor se desconoce 
T solo el interés e^ de moda. 
¿Hay dinero? Si le hay. Tiene ámpUo goce; 
Elija usted— Nkiguna me acomoda. 
— ^Aqui tiene V. diez. — Tráigame doce... 
¡fjO puede amar? Como amará la boda... 
{Pero es joven de alcurnia y es muy rico!... 
¿Mas se puede vivir con un borrico? 

Fidelidad, mujer... Si nó las brasas 
En castigo te aguardan del infierno!.. 
£1 amor es mi vida].. Si te casas 
Tu suplicio ha de ser duro y eterno. 
Esa es la meta; si de aUi me pasas... 
Yo soy libre... Tu casa es tu gobierno... 
¡Ah, vieja sociedad! aplaude, aplaude 
Y deifica en tu creencia el fraude!... 



La mujer es un sol hedió pedazos 
Que vaga incierto en tenebrosa lumbre; 
Es una horrible máquina de abnu»s 
Que debe hacer caricias por costumbre, 
tdolo bello que apretó en sus brazos 
Y que exhibe la loca muchedumbre. 
La mujer es un trasto de capricho. 
Menos que bestia y poco mas que vicho. 



Hoy ¿quién no insulta á la mujer? üb mono 
Que gusta aún la leche de la mama, 
Con hablar por demás ^ con darse tono 

Y ser fatuo, las huella y las infama. 

Y cuántas ¡ ay ! en misero abandono. 
De su honor, de su vida, de su fuma 
Despojadas se ven por un cobarde 
Que de triunfos mentidos hace alarde ! 



— 66 — 

Hucbos de estos habrá que al leer esto 
£d mi su lengua ensayen, y que traigan 
Ya una tosca malicia, ya un supuesto 
Que sobre el blanco honor de alguna caigan. 
La lengua ¿ veces es un don funesto 
Cuando en el duro corazón se arraigan 
La vanidad, los celos, la perfidia 
ó la &tal cicuta de la envidia. 



Mujeres que sentís la llama pura. 
Que en su hoguera viviente os abrasáis, 
Que soñáis en el mundo una ventura, 
¡Ventura dulce que jamás lográis! 
Mujeres que perdéis vuestra hermosura 
Amando siempre y todavía amáis, 
¡Llorad, llorad! á vuestro oculto fuego 
Para avivarlo mas, dad ese riego. 

{ Y quizá alguna vez en ese llanto 
Que la pupila fulgurosa empaña. 
Sangre del corazón, riego el mas santo 
Que brota el ojo y el semblante baña. 
Quizá encontréis un pasagero encanto 
En esa suave conmoción estraña 
Que se siente al llorar cuando se llora 
Un a&n, una pena que aun se ignoro. 



¡ Padeced y llorad ! ¡ Mujeres que amo! 
¡Amad y padeced! ¡Pobres mujeres! 
El hombre no oirá vuestro redamo 
Entregado á su bolsa y sus placeres. 
En vuestro seno huérfimo derramo 
Una lágrima tierna.... |Eva, tú eres 
Toda la creación ! ¡ Sin tí no habría 
Ni placer, ni ansiedad, ni poesia! 



—67 — 

Casi siempre en pasión , siempre en ternura 

Y en amor la mujer nos aventaja; 
Si nos hiere la angustia, con dulzura 
Su mano nuestras lágrimas ataja. 

Su amante abnegación es la que dura. 
Su corazón el infortunio no aja, 

Y si cae la flor de su belleea ' 
Queda siempre en su alma una riqueza!... 

Como hecho soy de carne y no de risco 
IC enardecido corazón las ama; 

Y aunque soy por encima nn tanto arisco 
Por dentro soy mas dúctil que una llama» 
Yo no arrojara como San Francisco 

Un tizón á los ojos de una dama 
Porque ella tentadora me abrazase, 
Ó que— ¡horrible pecado!— -me besase. 

No: que yo en cambio miles le daría... • 

Y cual la flor el matinal ^pcio 
Ese aliento de amor recojeria 
Para mojar con él el peciio mió. 
Que es, por Dios, insufrible bohena 
Vivir de privaciones y de hastio; 

Y no atrapar el goce cuando llega 

Y una boca sus labios nos entrega. 

Y mucho mejor vida es ¿ mi juicio 
La del amor; las buenas cualidades 
Están siempre con él en ejercicio 

Y suele descubrir muchas verdades. 
Abstenerse, vestirse de silicio. 
Habitar en desiertas soledades. 

Es torcer, suicidar el corazón. 
Que venera el amor por religión. 



— 68 — 

Wií para qué? para vivir temiendo; 
Y como mi potro altivo á cada instante 
£1 audaz pensamiento deteniendo 
Que en pos de sus visiones va adehnle* 
¡Y luego la mujer no es monstruo horrendot 

No es taippoco de hiél su beso amante 

fOb! mejor es vivir, amar coa ellas, 
Que no al desierto durigir las huellas.... 



Pero no; ¡mujer, huye! El rosiro esquiva. 
£1 brillo de tus ojos me enternece , 
Y á mi amorosa conmoción lasciva 
Una contemplación mas grata ofrece. 
Cierra tus hojas tierna sensitiva. 
Limpia de espina que traidora crece, 
Qae eternamente quedaría impreso 
De mi manchada boca el agrio beso. 



Yo no quiero apagar por un cajHÍcho 
Esa chispa de amor que en ellos arde. 
Arrebatar á un ángel de su nicho 
Para echarlo á un abismo es de cobarde. 
{Consérvala, mujer; huye, te he dicho ( 
Que mañana, ¡ah! mañana será tarde, 
Y al recordar el hoy tu pensamiento 
Recordará la flor de un sentimiento. 



Yo en medio de las locas sociedades 
Que por nada se encienden y se agitan. 
En donde luchan mil necesidades 
Y se empujan y al mal se precipitan; 
En estas bulUdosas soledades 
Cuyos tardos rumores no me escitan , 
Viviré á mis ensueños entregado 
De mis recuerdos solo acompañado. 



Que aunque el éettpo k* corrido, aunque los dits 
VwnL otros hombrea muy lijeroa pasan, 

Y Ueyan ellos las memorias firias 

Y otras memorias en su vuelo abrasan; 
Jamás, jamás las impresioDes mias 

Con el tiempo se ameognau y se arrasan; 
Con la misma dulzura mí alma siente 
El placer que ha pasado y el presente* 

De tu voz el metálico sonido. 
Que era la nota de vibrante cuerda. 
Como antes hiere mi encantado oido 

Y á mi voz interior su voz se aonerda. 
Boca de amores, de armenias nido. 
Habla otra vez deslícese y se pierda 
Esa música en mi alma, y esos sones 
La bañen de inefables sensackmea. 

¡Aquí está! ¡Yo la veol Su semblante 
Gomo un junco doblada sobre el mió; 
Su cabello á mi frente palpitante 
De sus húmedas hebras dá el recio. 
¡Oh! ¡siempre tan hermosa y tan amante 1 
¡Oh! ¡qué dichoso soy! Vés aimo rio?...« 

¡Ya eres nube no mas ¡Ah! ¡ya le alejas! 

¿mÍLgen de oni amor pcNr qué me dejas? 

Bien haya esa ilusión de nú memoria 
Que al cielo me transporta, y me r^te 
Las hermosas escenas de esa historia, 

Y amar y recrearme me permite! 

Que el tiempo, la esperanza de la gloria 

Y la fortuna y la salud me quite, 
Áh! pero que me deje reeordaros 
Momentos de ventura, y siwipre «maros! 



— 70 — 

Que sin dulces recuerdos , la existencia 
Es un sol sin aurora, ave sin plumas , 
Letargo de monótona indolencia, 
Cielo sin tempestad, mar sin espumas! 
Tu alzas el pensamiento , intelig^acia , 

Y tu memoria su aridez perfumas, 

Y esparces en su senda algunas flores 
Regalo de amistad, prenda de amores! 

La memoria es la luz que poetiza 
El tenebroso horror de la pasión; 
Agua pura que riega y fecundiza 
En cada sinsabor una ilusión ! 
Es flor que eternamente aromatiza, 
Es la luz zodiacal del corazón 
Que el cielo alumbra y nuestras noches dora 
Con los gayos reflejos de uua aurora ! 

Oh! nunca perezcáis! Nunca los años 
Os arrastren recuerdos de ventura! 
Nunca los infelices desengaños 
Nublen esa alba de feliz blancura. 

Y cuando el cuerpo los mortuorios paños 
Cubran, y baje á triste sepultura. 

Esas luces fugaces, transitorias. 
Sean la irradiación de mis memorias! 



Hoy tal vez causen risa los ensueños 
Que sin cesar revuelven mi cabeza, 

Y el fantástico mundo de mis sueños 
No saldrá de la anchura de mi pieza... 
No tengo á la verdad raros empeños , 

Y á otras muchas añado la flaqueza 
De creer que en el mundo va muy mal 
Lo que llaman el eje principal! 



— 71 — 

Es decir y el producto de la ¿«rra. 
El mundo planetario^ el alma kumanat 
La rasum , los aprestos de la guerfa 
Entre la gente turca j h cristiana..! 
Quiero decir que el parto de una perra 
Hizo un motin en Chile una mañana. •• 
En fin, quiero decir..! lo que no quiero... 
Lo demás se lo sabe mi tintero! 



Bendito seas siglo diez y nueve 
Que tan nobles nos das sendas lecciones... 
Bueno será que tu caletre lleve... 
Pero ya se me turban los renglones... 
Iba á clamar contra este siglo aleve 

Y á lanzarle un millón de maldiciones 
Como es de moda. Maldecidas modas 
Que han dado en elogiar todos y todas...! 

Más que otros días he bebido boy dia, 

Y atendiendo al poder que tiene el vino 
No es estraño que esté mi fantasía 
Como anda mi razón, en desatino. 
Esta que todo comproider {ansia, 
Cielo infinito , humanidad, destino. 
Nada comprende : y en borrasca ruda, 
Ki ¡quiere creer ni sabe porque duda. 

Lector, emborracharse no es delito 
Una vez por lo menos en el año. 
Salchichón con Jerez es esquisito. 
Con el vino se> cuece y no hace daño, 
decaídas fuerzas asi escito, 
tenaces fiíntasmas asi engaño; 
En intrincados vértigos me pierdo. 
Ebrio me animalizo y... soy mas cuerdo! 



— 72 — 

Como hace el niño oon su fiíbo mono 
Que mil vueltas le da, lo para y luego 
Lo patea, lo rompe con encono, 

Y sus rotos pedazos echa al fuego; 

Asi cuando ¿ estos sueños me abandono. 
Continuamente con el ahna juego; 
Acá y allá la llevo y la destrozo 

Y me gusta arrojar trozo por trozo. 

Y allá va un sentimiento de ternura. 
Envuelto alguna vez en un sospiro; 

Y una bella esperanza de ventura 
Que con mucho dolor caerse miro. 

Y mezclados un sueño, una locura. 
Un noble amor, una creencia tiro. 
Páginas todas de una antigua historia 
Escritas en un éxtasis de gloria!.. 

El demonio del vino me ha arastrado 

Y por mas timorato que tu seas. 
Lector, de mi cerebro emborrascado 
No debes estrañar tales ideas. 

El cuarto se da vuelta.... á cada lado 
Se alza una luz... dos mas... ya son mil teas!,* 
Encomiéndate á Dios... que él te bendiga! 
Yo me duermo vencido de fittiga.... 



—78— 



n. 



La luz dd alba que h iiiehia uTOJa, 
El aura que déq>ierta las floroataa. 
El delgado rodo que las noja. 
Esas nubes graciosas que huyen prestas; 
Después de un largo sueno que aongoja 
De pesadillas graves y funestas. 
Me traen tal molicie, tal encanto. 
Que entonces con el ave vueloy oanto. 

Y wa mis cantes la espresion divina 
De lo que siente el alma; vagos, suaves. 
Cual los ruidos del aura campesina. 
Cual los trinos alegreé de las aves... 
Lector, vamos ¿ ver á mi hecoina; 
Para ir ¿ su mausion tenemos llaves. •• 
Ten paciencia y prosiguen-La padencia 
Es un don, la virtud por eaoelencia! 



En su ilusión de amor la mente fija 
Tiven en su retiro los amantes^ 

Y en la esfera ideal que los cobija 
Nada altera la paz de sus semMantes» 
La voluptuosidad del anux hqa. 

Con matices variados y elegantes 
Su délo de venturas ba pintado 

Y un mes en mutuos goces han pasado. 



— 74 — 

Atravesando largos corredores» 
Del castillo antiquísimo despojos. 
En uno de los patios interiores 
Un estenso jardin hallan los ojos: 
Huérfano casi de fragantes flores 
Alzando acá y allá duros abrojos; 
Ó un raro tulipán cuya cabeza 
Asoma entre la ortiga y k maleza. 



¡Cuadro bien triste , bien desesperado! 
¡Cómo ver en su lecho un hombre muerto! 
Que un jardin solitario abandonado 

Y de maleza en rededor culnertOy 
Es como un corazón martirizado 
Ya de ilusiones y de amor desierto 

Y adonde crece, burla de las flores. 
La cicuta mortal de los dolores! 



¡ Oh ! ¿quién la luz de la existencia amena , 
Quién habrá que con llanto no recuerde? 
Que al deletéreo aliento de la pena 
Su candido esplendor el alma pierde; 
Como al hielo de octubre la azucena. 
Como el campo en otoño el matiz verde. 
Como el tiempo que atierra las ciudades 
Y acumula en su frente las edades ! 



Pero aunque arrebató la desventura 
Sus flores al jardin, anchos, coposos. 
Crecen como una franja de verdura 
Dos hileras de sauces lagrimosos. 
Que, bajando sus ramos con tristura. 
Sombra dan á esos bordes silenciosos 
Y cual mudos esbirros de la muerte 
Llorar parecen la natura inerte. 



— 75 — 

Tal yez Telan las losas ignoradas 
De otros hombres que fueron y murieron , 

Y sobre ellas sus frentes inclinadas 
Vierten el llanto que otros no vertieron. 

Y tal vez de las brisas perfumadas. 
Si el aroma celeste recogieron , 

En la tumba olvidada irán dejando 
El aire suave de su efluvio blando ! 



Allí los dos amantes se pasean « 
Entregados loe dos al pensamiento 
Del supremo placer que saborean , 
Olvidando quizás en tal momento 
Lo que quieren gozar, lo que desean. 
El sol en la mitad del firmamento 
Las brumas del invierno traspasaba 
Y tibia luz al imi verso enviatüi. 



— 76 — 



IIL 



— ¡Qué bello sol! Su resplandor semeja 
A una mirada tierna y voluptuosa. 
¡Tantas delicias en el abna deja ! 
¡Qué triste estás, mi bien, pero qué hermeea ! 
¿Te festidio tal vez?— ¡Destino impío! 
¡Angélioo es tu amor! ¡maldito el miol 



¡Se ha de cumplir mi maldecida suerte! 
¡Oh! todo me huye , todo me amenaza. 
Siempre el lívido espectro de k muerte 
Las ilusiones que amo despedaza. 
Hasta las hojas que en redor se agitan 
Con mi aliento dañino se marchitan. 



!Ah! ¿por qué me has amado, ángel divino? 
Tu no has nacido á lamentar errores, 
No has nacido á cruzar este camino 
Con el tedio que engendran los dolores. 
La culpa es mia, yo he querido amarte 

Y no he podido nunca abandonarte. 

—¡Ten piedad de mi llanto! ¿Por qué quieres 
Romper de nuevo éí corazón herido?... 
Soy la mas infeliz de las mujeres; 

Y cual si nunca hubiera padecido. 
Cuando el destino contra mi se encona 
Hasta el hombre que amo me abandona. 



— 77 — 

Sí supieras, decía sollozando , 
La lamentable historia de mi vida; 
Si á tu vista trajera el cuadro infando. 
Los misterios del alma adolorida, 
No te enojara entonces mi quebranto 
Y sintieras la causa de mí llanto. 



¡Pero no! ¿Qué te importa mi desdicha? 
Condenada á sufrir eternamente 
Simular debo una mentida dicha 

Y bendecir al tiempo indiferente, 

Y esos años que arrastran en sus giros 
Con los negros cabellos los suspiros. 

Si, yo debo sufrir , debo callada 
Ocultar mi dolor, tragar mi lloro. 
¡Pobre mujer! ¡belleza desgraciada! 
Dentro del pecho ha tiempo que devoro 
Un secreto fatal que me atormenta 

Y que en mi propia vida se alimenta. 

— ^No sabes cuanto, Clarimunda, siento 
Cuando triste te veo; — y bien confia 
A quien fino te adora ese tormento. 
Quizás entonces la ternura mia 
Pueda dejar ¿ tu continuo duelo 
La débil esperanza de un consuelo. 

Sabes que te amo, que este amor divino 
Es la vida de mi alma, es mi creencia; 
Prenda bella ó fatal de mi destino. 
Ilusión que embellece mi existencia.. 
¡Oh! dime tus dolores porque espero 
Depurar en su luz mi amor sincero. 

6 



^». 



— 80-. 



IV. 



¡ Oh ! ¿quién resiste á k mortal dulzura 
De una mirada que hasta el alma llega. 
La pupila empapada de ternura 
Que en silenciosas lágrimas se anega? 
¿Quién oye entre sollozos de amargura 
Terco la voz de la mujer que ruega, 
Que filé mfeliz y que padece , en tanto 
Baña su linda faz cálido llanto? 

Á e"^ magia todo hombre está sujeto. 
De su acceso fatal nadie se libra , 
Que hay en el ahna en un rincón secreto 
Entre otras muchas una oculta fibra. 
Que conmoviendo el corazón inquieto 
Su eléctrico poder al todo vibra ; 

Y al pensamiento rápido que vuela 
En un circulo mágico encarcela. 

Y ima nube del iris matizada 
Como un velo de amor los ojos cubre. 
Velo que como el flameo de una hada 
Siempre un deseo misteriosa «neubre. 
Concentrando en sus radios la mirada 
Allí la forma de su amor descubre 
La peregrina maga que le atiende 

Y que en hebras de luz el aire enciende. 



— 81 — 

Ágil allá columpiase damando, 
Alli en un lecho de jazmín se acuesta: 

Y melodiosos cantos entonando 
Alma, palabras y armenia presta 
De los arroyos al murmurio blando 

Y al lento suspirar de la floresta; 
Canto de amor que entre deseos vaga» 
Grata esperanza que el sentido embriaga. 

¡Ella no mas! ¿Del mundo no se sabe 
Si existe! Ella es el mundo, no hay mas que ella! 
} Ella es todo ! Su atmósfera suave 
rota del labio que su labio sella* 
La sola imagen que en su pecho cabe 
Es su imagen de amor, y su &z bella 
La luz que adora el sol que atento misa 

Y cuya luz ardiéndose se inspira. 

¡ Ah voluptuosidad ! Sierpe traidora, 
Yeneno del amor, fuente de llanto , 
Cáncer que el sentimiento nos devora 
Dejándonos el mal del desencanto I 
La enardecida juventud desflora. 
Roba el perfume que quisimos tanto , 
Nuestra alma sola de ansiedades Uena 

Y á maldecir eterno nos coadens 1 



Sensual, siempre animal, siempre materia 
Heló al hombre no mas carne y sentido; 
De otra región mas pura , mas aéría 
Tal vez por su impotencia rey caido: 
Pordiosero que tapa su miseria 
Con un manto de púrpura raido 
Y pretende animar en su despecho 
Esa llama de amor muerta en su pecho. 



-82- 

Y por eso esclavizan la belleza. 
Porque pueda servir mas iacilinente 
A la brutalidad y ¿ la torpeza 

Y al cinico arrebato de su mente. 

Y por eso el amor es una pieza 

Que al fin gastada, hasta su feeha miente; 
Por eso se revuelcan en el lodo 
Que penetra do quier y ensucia todo. 



Enjugando sus mágicas pestañas. 
Que una nube de lágrimas cubría. 
Como suele en las áridas montañas 
Sutil niebla invadir la luz del dia*; 
Y en acento amoroso, suave y grato. 
Asi empezó la hermosa su relato. 



— 83 — 



V. 



cRica heredera de una gran fortuna 
A quince años me hallé... ¡Suerte dichosa! 
Mi pobre madre me dejó en la cuna. 
Pronto mi padre se le unió en la fosa, 
Y huérfima en el mundo, encomendada 
Quedé á una tía hipócrita y malvada. 



Inocente é ingenua no alcanzaba 
A comprender la infame h^)ocresia. 
La corrupción voraz que se encerraba 
En él vil corazón de aquella tia. 
Que con melosa voz y faz serena 
El ren(xnbre logró de mujer buena. 

Ídolo de su amor y su ternura 
Grecia yo como la flor mimada 
Que crece al borde de una fuente impura 
De su propia beldad enamorada, 
Y su luja me llamaba y cariñosa 
¡llamábala mi voz madre amorosa. 



Mira, deeia, cerca de nosotros 
En estensa mansión que mundo Uaman, 
Entre risa y festines viven otros, 

Y felices también aman y se aman. 
Alli encuentra guirnaldas la belleza 

Y placeres y gloria la riqueza. 



— 84 — 

Cada instante es un sueño, cada hora 
Una ilusión celeste, cada dia 
Una imagen de amor encantadora. 
Cada ruido una grata melodía 
Que empapando el perfume del ambiente 
De atmósferas de amor cubren la frente. 

¡AUi serás amada! Los jardines 
Para adornar tu si^ darán sus rosas. 
Serás reina de amor en los festines, 
Triunfadora rival de mil hermosas, 

Y tendrás á tu pié mil corazones 
Llenos de amor, brillantes de ilusiones. 

¡Yola creia! y loca, delirante, 
IGl imágenes bellas figuraba. 
Ora el tierno suspiro del amante. 
Ora un canto dulcísimo escuchaba 
Yago, sonoro, incógnito, distante. 
Que estremeciendo el aire en giro vario 
Llegaba hasta mi asilo solitario. 

Era él preludio de celeste orquesta 
Que henchía de sus sones el espacio; 
El esplendor, la pompa de una fiesta, 
El magnifico lujo de un palacio. 

Y canto, brindis, música, rumores , 
Danzas, aplausos, inquiet\id y flores. 

Y mil bellezas con la sien ceiüda 
De sendas joyas que la luz recaman, 
Bierven deseos engendrando y vida 
Con los suaves perfumes que derraman. 
La multitud con la mirada inflaman 
Como en tai'de serena la ancha dnta, 
Que el sol en el ocaso estiende y pinta. 



— 86-- 

Habitar ese mundo cada dia 
Ansiaba mas;— mi negra cabellera 
Enlazaba en brillante pedrería; 
Pregmitaba al espejo qué tal era: 
T veia en su centro una graciosa 
Figura que era espiritual y hermosa. 

Y yo también.... Los celos desterrad 
Que hoy la fúnebre losa dd olvido 
Cubre ya los^- recuerdos de esa edad. 
De esa edad en que el mundo corrompido 
Borda el puro cristal con luz estraña 
T la ignorancia y la inocencia engaña* 

Una noche de baile, ya cansada 
Del bullicio procaz de los salones, 
T ansiando respirar la embalsamada 
Aura libre del cielo en los balcones, 
Dejé á mi tía y al fugaz ambiente 
Abandoné mi enardecida frente. 



T sola allí mirando al firmamento 

Y entregada á mi loco devaneo. 
Soltaba el anheloso pensamiento 
AI infinito campo del deseo, 

Y mil sueños bellísimos forjaba 

De su ansioso anhelar mi mente esclava. 



Pero siempre encontraba un turbio velo 
Que atajaba mi dulce desvario. 
Que cortando las alas de mi anhelo 
Otra vez me arrojaba en el vacio. 
Donde de nuevo el alma adolorida 
Sentía el grave peso de la vida. 



— 86 — 

Y era una noche azul, clara y serena 
Como el sueño de un ángel en la cuna. 
Bullía el aura de perfume Uena 

Y en el espacio la radiante luna 
Blanqueaba sus nubes como encages 

Y sus orlas bordaba de celages. 

A la vez confundida y admirada 
Contemplando esos cuadros me embebía; 
Pero ay! en ellos no encontraba nada 
Que calmase del alma la agonía. 

Y siempre inquieta, siempre deseaba , 

Y por otras delicias suspiraba. 

Al suavísimo arrullo del ambiente 
Se mezclaba dulcísima armonía, 

Y al resbalar la luna por mi frente 
Estremecerse el corazón sentía 
Como la niña tímida, ignorante, 

Al primer beso de su tierno amante. 

Y soñaba , y mil sombras placenteras 
Cruzaban el espacio, y á mí anhelo 
Traían mil engaños , mil quimeras; 
Era el prestigio, la yision del cielo. 
Era la vida con su eterna vida 

En celestes perfumes consumida. 

Ohl esclamaba, qué gozo si pudiera 
Alcanzar en el mundo esa ventura! 
Si el misterioso arcano comprendiera 
Que el pensamiento adivinar procura! 
Ahí sordos permanecen tierra y cielo 

Y en vano canso mi ardoroso anhelo ! 



— 87-" 

Rasgando el aire, armonizando el viento, 

Y aromas invisibles derramando , 
Ama, responde un amoroso acento. 
Ama , y tus ansias calmarás amando ! 
Cruzó el espacio vagarosa llama 

Y estrellas y auras repitieron, ama! 

Resuelta vuelvo los avaros ojos 
Para dar gradas al mortal feliz 
Que habia consolado los enojos 
De un corazón doliente é infeliz, 

Y ante mi vista, que buscarle intenta, 
Apuestisimo jóvén se presenta! 

Su noble porte, su vivaz mirada 
Que iluminaba un rayo de la luna, 

Y su frente, altanera y despejada , 
Heraldos eran de su hidalga cuna. 

Y tal dulzura en su semblante habia 
Que arrastraba en amante simpatía. 

Fantasio, como vos, su cabellera 
Rubia jugal» por su móvil cuello , 
Y' cual vos una sombra pasajera 
De amargura velaba el rostro bello 
Ornado aun con las hermosas flores 
Que dan la juventud y los amores. 

Estática á su vista y aturdida 
Quédeme yo... Mi sueño, la sorpresa. 
La confusión del alma conmovida 
Cuando la imagen del delirio cesa, 

Y la verdad preséntale el deseo 
De su desconocido devaneo. 



— 88 — 

Á un mismo tmnpo ciegan mis sentidos. 
Nada sé» nada escucho, nada pienso. 
— ¡Ama! — ¡Ama!-— resuena en mis oidos, 
T ante mis ojos ábrese un inmenso 
Escenario , que cruzan vagas filas, 
Risa en los labios , fuego en las pupilas. 

Queda en silencio todo de repente.... 
Hi razón poco á poco se recobra.... 
Vuelve la calma al corazón demente, 
Cesan al fin la angustia y la zozobra.. .« 
Anhelosa dirijo mi mirada, 
La tomo exi derredor... y no hallo nada. 

¡Nada! ¡También despareció! Mis ojos 
S oltaron una lágrima penosa: 
Mas feroces sus dardos, los enojos 
davaron en el alma dolorosa.... 
Y el primer ¡ay ! de angustia, de despecho. 
De maldición y horror lanzó mi pecho. 



Y esta fué la primera flor marchita 
Dd jardin de mi alegre primavera. 
Joya preciosa, lágrima benditat 
Riego feliz ^e mi ilusión primera. 
Prisma donde el pasado resucita 
Tan variado, tan tierno como era, 
¿Por qué los ojos siempre no te guardan? 
¡Porque tan poco los engaños tardan! 



— 89 — 

¡Y llega un tiempo de fatal quebranto 
En que las fuerzas á las penas ceden, 
En que pedimos á los ojos llanto ! 
Llanto y los ojos ¡ay ! llorar no pueden. 
Las lágrimas se agotan, y entretanto 
Los dias ¿ los dias se suceden, 

Y las amargas horas que vivimos 
En suspirar inútil consumimos! 

• ••••••••••••• 

Del letargo arrancóme la sonora 

Y ronca voz de mi alhagüeña tia. 

—Oh! Te hallo al fin; buscándote una hora 
He andado. Sola, ¿qué haces, hija ínia? 
—El calor me abrumaba y fastidiada 
Quise aspirar el aura perfumada 

—Loca ! ¿ Y la bella reunión huiste 
Por tan necios caprichos, y la holganza 

Y el cielo raso y vago preferiste 
Ala ligera, voluptuosa danza, 
Donde en sedas y luz envuelto gira 
El amor que entusiasma y que delira? 

Y de im brazo arrastrándome hacia el coche 
Condújome entre airada y oiriñosa; 
—¡Vaya! ¡has pasado una envidiable noche ! 
í De qué sirve ser joven , ser hermosa. 
Si es mármol la belleza, el ahna nieve, 
Que á realizar sus sueños no se atreve? 

Es preciso en la orgia ornar de flores 
La delicada sien de la hermosura. 
Soñar fantasmas, delirar amores. 
Beber en su ancha copa la ventura, 
El supremo placer; ¡ que allí se encierra 
La verdadera dicha de la tierra! 



— 90 — 

¡Vaya! deja perderse en el olvido 
De esas sandias visiones el contorno,.. 
A gozar , á gozar solo has nacido! 
Abre los ojos y verás en tomo 
Celages puros y oirás cantares 
Que engendrarán deseos á millares... 

Intenté en vano en apacible sueño 
Sofocar los delirios de mi mente ; 
Aun en él me seguían con empeño; 

Y siempre estaba, siempre alli presente , 

Y le hablaba y su dulce voz oia , 

Y su aliento purísimo bebia! 

Y sentía sus brazos en mi cuello!.. 
Su rostro el mió dulcemente toca. 
Siento la ñxdcion de su cabello 

Y el niego aspiro de su linda boca... 
Retratarme en sus ojos me imagino... 

Y es un sueño no mas! ¡Sueño divino! 

De zozobra y pesar dentro del pecho 
Acongojado el corazón latía: 
Rio de acerbo llanto fué mi lecho, 

Y cada hora que pasar sentía 
Una nueva ilusión me arrebataba, 

Y mi intenso martirio redoblaba. 



Asi pasaron rápidos los días 

Y pasaron también los tardos años, 

Y de tantas risueñas fantasías 

Lo que dejan logi'é; tedio y engaños... 
Nunca la imagen del mortal dichoso 
Por quien sufría el corazón ansioso. 



— 91 — 

Másde él no se aportaba ni un momento, 

Y ora en rico festin ó alegre danza. 
Era mi enamorado pensamiento, 
Encontrarle era mi única esperanza. 
Por él ambidonaba mas riqueza 

Y por él adornaba mi belleza! 

¡Pero todo fué en vano! Cual la vaga 
Forma que entre las nieblas aparece, 
Que vuestra vista seductora halaga 

Y que á un rayo de luz se desvanece, 
Lo vi esa noche, mas también como ella 
Huyó' sin dejar rastro de su huella. 



Mi tormento aumentaba la presencia 
De mi ángel malo, mi malvada tia, 
De quien sabia ya por esperiencia 
La corrupción, la vil hipocrcsia, 
Y que quería hundirme en la amargura 
A un vil amor vendiendo mi hermosura. 



Me causaba ademas hielo y hastío 
Eso que amor el hombre necio nombra. 
Palacio edificado en un vacío, 
Interés, vanidad, espuma , sombra, 
Ilusión sandia, vaguedad, sin nombre. 
Deseo, en fin, he ahi el amor del hombre! 



¿Cómo encontrar en tan imbécil mundo 
Una alma que á la mia respondiese 
Sin solapado engafio, amor profundo 
Que sus ansias celeste comprendiese? 
Amor que crea un Dios que el alma eleva 
Hacia una esfera rutilante y nueva?.. • • 



— 92 — 

Amor que enlaza en comunión eterna^ 
Que dos almas extasía y fecundiza; 
Inexplicable percepción interna 
Que solo el amor puro realiza. 
Trozo del cielo que á la tierra cae 

Y ese perfume celestial nos trae. 

I 

Ilusión! engañosas venturanzas! 
Rayo que apagan los veloces años ! 
Ah! quien lanza al azar sus esperanzas 
Desilusión recoge y desengaños! 
Quien arroja en mar bravo su barquilla , 
Zozobrará en las peñas de la orilla ! 

De encontrar mi ilusión desesperada 
Di un tristisimo adiós á los amores ; 

Y en el alma guardé como encantada 
Prenda de horror, mi tedio y mis dolores: 
Vestí con falsa risa mi quebranto 

Y oculté al mundo mi perenne llanto. 

Al mundo, sí, que el mundo nunca estima , 
Nunca perdona en la mujer flaqueza; 
Su polvo corruptor arroja encima 

Y es siempre desdichada la belleza. 
Con cinismo mordaz mata su honra 

Y la pisa después que la deshonra. 



No mas amor, me cfije, no maSTida 
Si ha de ser el &stídio ¿ todas horas; 
No mas sombra ridicula y mentida. 
No mas fascinaciones seductoras. 
En tumba inerte, juventud querida. 
Enciérrate desde hoy con lo que adoras...** 
Vive en la oscuridad, en el martirio... 
Como en llanuras fétidas el lirio. 

Y brille el alba en el alzado ihonte, 

Y yazga el sol sobre la cumbre opuesta 
De púrpura inundando el horizonte 

Y encendiendo la cóncava floresta; 
Cada dia mas bello se remonte. 
Caiga la nieve de la cima enhiesta; 
Pasen años, en fin ; penas estallen 

Y resuelta y valiente siempre me hallen. 

Nunca hasta hoy he roto el juramento^ 
Con terquedad y fria indifereada 
He visto de los otros el contento 

Y ni un suspiro me costó su ausencia. 
Tal vez mi arrebatado pensamiento 
Alguna vez maldijo la existencia , 

Y maldijo á ese Dios terco é injupto, 
Que en vemos padecer encuentra gusto. 



7 



Fantasio, perdonadilEie.! La.meiQOItia, 
De esos recuerdos el presente .aaiarga 
Como el llanto en un biúiDO á» viotom : 
Ay! esa odiosa insoportable ovga 
£1 corazón abruma y aridece 
Y cada dia el desaÜMito. ccece. 



A los dos años de su bello mundo , 
Arrebató á mi tía presta muerte, 

Y el último ay del léiÁo moribundo. 
Sarcasmo fué de samecquioa suerte: 
Que esa alma corrompida no olvidaba 
Los goces que muriendo abandonaba. 

Sola de entonces, dueña de mi misma» 
Lejos de bulliciosas poblaciones , 
En muda soledad donde se abisma 
El espíritu en grandes creaciones 

Y en infinitos ámbitos se pierde. 
Busqué la paz de mi eiistenoía verde. 

Antes de muerta me cubrió el olvido , 
Como un cadáver preso en su mortaja 
Tal vez sueña del tieippo que ha vivido 
Alzar queriendo la funérea caja. 
Asi con las memorias del pasado 
Sufria el corazón desesperado. 



Aquí mis ayes escuchaba el ave 

Y el eco mis gemidos. repetía, 

Y el aire blando al revolar suaye . 
En tiernas emociones«respoodia..^ 

Y esos ruidos celestes^me extasiaban 

Y mis tenaces penas ^dnlzaban. « 



¡Oh! qué de veces bajo d techo «mfbl4o 
De estos sauces lloré! ¡Goántas oyeron 
La tremulenta voz del labio mió 
Recordando ilusiones que murieron, 

Y mezclando al susurro de sus hoja& 
El susjHro cmd de nús congojas..! 

Vos sabéis lo demás! Sola, expirante, 
Al dar mi adiós al mundo aboireekto. 
Junto á mi lecho de dolor, amante 
Hallé un ser como yo tcmbien perdido 

Y huérfano en el mimdo, desgraciado. 
Digno de amar también y ser amado. 

Juzgadme, pues, Fantasio ! Mi existencia 
Débil por vuestro amor reanimada , 
Os implora piedad! Vuestra asistencia 
Es nn única ambición. Si soy amada.». 
Renacerá otra vez... Huya el recuerdo... 
Si he amado, si he vivido no me acuerdo. 

Mi nebuloso cielo se ilumina 
Clon el alba de angélica pureza. 
Ya que he encontrado mi ilusión divina 
Quiero solo gozarme en su belleza. 
Oh! quiero amar, amar eternamente. 
Amar con el amor que el alma siente! 

Aqui calló la hermosa.*-Entemecido 

Y amoroso Fantasio sonrióla. 
Su rostro suavemente conmovido 
Tino de rojo vivida aureola ; 
Latió su corazón alborozado 

Y esclamó de entusiasmo arrebatado: 



1 



—96-^ 

Amemos , si ; y en inaoluble lazo 
Unamos nuestras aln^ns , vida mía. 
Alma mía , dormir en tu regasM) 
£s mi sueno, mi gloria, mi alegría, 
Ver tu angélico rostro, contemplarte... 
Admirar tu belleza y adorarte! 

Amemos , sí ; dichoso qváen delira 
Grata ilusión en brazos de quien ama 

Y su aliento purisimo respira, 

Y goza y ríe y en su ardor se inflama! 
Amemos , sí , y el mundo desdeñando 
Viviremos* aqui juntos y amandou 



Crear dos seres el destino quiso 
Para sufrir y amar ; pues biai, amemos... 

De esa candida flor dA paraíso 
El perfume celeste respiremos; 

Y gozando delicias y venturas 
Olvidemos siniestras amarguras. 

La vida es el amor, sin élpierecé!..» 
Es el aire que anima el corazón. 
Con él se fortifica y robustece. 
£1 brota la esperanza y la ilusión. 
Las heridas del alma cicatriza, 

Y las tristes memorias poetiza! 



Si has sufrido inocente , no, no llores. 
Tu acerbo lamentar mengua seria, 

Y el quejido mortal de los dolores 
Del corazón las cuerdas gastaría. 
Vive, no llores ; piensa en el prisente 

Y bañada de amor alza la frente! 



— 97 — 

Deja que en ella se retrate el puro 
Rayo del sol que alumbra tu belleza; 
Esa es la luz del porvenir oscuro 
Que entre las brumas á agitarse empieza. 
¡Oh 9 ven!., la vida , la esperanza , el cielo. 
Tras esos dias de miseria y duelo! ' 

—¡Oh! Fantasio, Fantasio, es imposible 
Resistir al placer que el alma inunda/ 
¡Qué armonía de luz! ¡Qué irresistible 
Hágia de amor nos mece y nos circunda! . 
¡Amemos 9 si ; renazco á nueva vida... 
Amando, el corazón late y olvida! 



--98 — 



IV. 



jY es la verdad! ¡Mas ay! ¿á quién le es dado 
Sondear el corazón de la mujer? 
¿Quién conoce en un labio enamorado 
La ponzoña interior que puede haber? 
Si el acento es hipócrita y mentido. 
Si el corazón es vil y corrompido? 

Tal vez la historia de su vida es nueva , 
Oculta red que tiende á su cariño; 
Rayo tal vez que á un precipicio lleva 

Y corre á él como engañado niño 
Siguiendo el resplandor de una centella 
Al ignoto peñón donde se estrella. 

Que de este gdft> en las brillantes olas 
Aparecen mil candidas sirenas , 

Y estremecen de amor las playas solas 
Con sus lindas y alegres cantilenas , 
Para envolver en fuertes eslabones 
Al que la magia oyó de sus canciones. 

Joven y rico de ilusiones bellas 
Ay ! quién puede vivir?... El pensamiento 
Su trasparente luz refleja en ellas , 

Y analizando encuentra el sufrimiento 
La sombra del dolor !— y hacia la nada 
Sin cesar corre el alma encadenada* 



Loco quien ama! Loco qúieo desea 

Y un nuevo mundo en (teícubrir se a&lla» 
Un mundo de üuáon ! Loco el que crea 
En la Tffldad de la Y»dad humanal 
Fango que pudre cihalaáon funesta. 

Que ciega la pupib, «1 aire apesta! 

Búscala, joven! Marüha, corre, vuela! 
Mas allá ! Mas allá ! Siempre adelante 

Y si una nube su h0ri»»ie vela, 

Alza la frente y pasa ! Eres gigante! u 
Las edades su curso retroceden, 

Y abrir la eternidad las ciencias pued«. 

Andando el tiempo , sabe al fin cuan -poea 
Vale correr tras la verdad dudosa 

Y dar espacio al pensamiento loco 
Que iluso anhela y delirante osa ; 

Y subir con el viento arrebatado 
Para caer herido y fulminada. 

Wme, ¿en qué piensas? ¿Descubrir acaso 
Orgulloso pretendes el secreto 
Que envuelve tu existir? Mira al ocaso... 
Pálido el sol en el océano inquieto 
Hunde su disco y á un remoto mundo 
Lleva sus rayos, luminar fecundo ! 

Todo perece , todo nace" ahora 

Y nace á parecer. Fatal sentencia.... ! 
Pero todo también en otra aurora 
Recobra nueva faz , nueva existencia. 
Que como el sol la humanidad caminft 

Y como él nuevos mundos flumina. 



7-100 — 

Hombre infeliz, juguete despredbblet 
Sarcasmo de ese Dios que te creara , 
Vive, sufre esta vida miserable; 
El destino esa senda te trazara. 
Marcha !-— El acíbar de la vida prueba 

Y hasta el sepulcro tus desdichas lleva! 

Remordimientos, dudas, sinsabores. 
Compendio necesario de la vida... 
Ahí ¿qué alma juvenil deliró amores 
Que no encontrar su ilusión mentida, 

Y desechase su alma en su amargura 
Hasta la idea de feliz ventura?... 



Que una vez sola el alma candorosa 
De verdadero amor goza y palpita ! 
Ay ! perdida esa nota melodiosa. 
El yerto corazón jamás la imita. 
Tal vez brote sonora y hechicera 
Ay ! pero nunca, nunca es la primera! 

¡Ay! nunca es la mujer, la voz aquella 
Que de amor y ternura arrebataba. 
La mirada de amor lúcida estrella. 
Que en nuestras noches de dolor brillaba 
La mustia frente con su luz bañando 
Y el ahna de armonías inundando ! 



Su dulce voz acompañaba el vago 
Cántico triste del laúd de amor: 
Su tierna voz, su cariñoso halago. 
Consolaban mil dias de dolor : 
¡Oh! ¡cuántas veces olvidé tu peso. 
Vida funesta, al saborear un beso - 



r 



— 101 — 

¡Cuántas veces sintiendo sus ccd)eIlos 
Por mi rostro vagar lacios y flojos , 
Vis suspiros de amor enrede en ellos I 

Y viéndome en el cielo de sus ojos 
£1 corazón salirseme quería 

Y abrazar ese sol que le atraia ! 



Y cuántas veces solo y afligido. 
Solo con mis amargos pensamientos, 
Su nombre por mis labios repetido 
Cambiaba en dulces himnos mis lamentos, 
Y su recuerdo descendía al alma 
Como un efluvio de celeste calma ! 



Para adornar su frente quise glorías!. 
¡Y eran siempre graciosos sus engaña» I 
Ahora son inútiles memorias 
Que añaden peso á mis dolientes anos; 
Escarnio ahora son de mi tormento, 
Verdugos de mi osado pensamiento. 

Solo una vez brilláis, daros luceros, 
Que el cielo del vivir llenáis de encanto. 
De codiciadas flores los senderos, 
Los mudos bosques de armonioso canto, 
De perennes aromas la belleza, 

Y el corazón de amor y de pui*eza. 

¡Solo una vez! Hipócritas mujeres, 
¿Por qué mentís amor y envenenáis 
£sa fuente divina de placeres 
Con los falsos placeres que nos dais, 

Y alimentáis vuestro ilusorio encanto 
Con el turbio raudal de nuestro llanto? 



De la inocencia ks celestes flores 
En el altar del frivolo egoismo, 
Gomo ofrenda de candidos amores 
En el fétido borde de mi abismo, 
Rompéis sin ver que todo se derrumba 
Del tiempo volador en la honda tumba. 

Y os va llevando los ensueños bdlos 
La color de la tez, los labios rojos, 

El orgullo gentil de los cabellos. 

La juvenil viveza de los ojos. 

La soltura del talle y la elegancia 

Con que ajustaba el pañolón de Francia. 

Y todo veis pasar indiferentes, 
Gomo la flor «:ue os muere en la cabeza 
Entregado al : ¿ar de esos torrentes, 
Sueño, inocencia , dignidad, belleza , 
Sin temer que mañana el rayo caiga 

Y una ruina ó un oíprobio traiga. 

Sin pensar que mañana, tristes, mustias^ 
En esos dias de fastidio odiosos, 
Recordareis entre hórridas angustias, 
Los siempre muertos dias venturosos; 

Suspirareis pt)r la ilusión primera 

Pero el tiempo no para su carrera! 



CANTO TERCERO. 



Fantaisie, aux aUe^d'orl 

GOETHX. 



I. 



cEs horrible no amar , dijo un poeta. 
Pero amar es mas duro, mas horrible 
Dejar á la merced de una eoqueta 
Todo el amor de un cerrazón s^sible. 
¡ Oh! y en eterna agitación secreta 
Caída vez mas inmensa, mas terrible^ 
Maldiciendo vivir como el leproso 
Para uno mismo y para el mundo odioso. 



•¡Amar! ¿y qué? La loca fantasía 
Ilusiones no mas se finge y ama ; 
Y un inmenso caudal de poesía 
En^arroyos de luz do quier derrama. 
Ama una sombra , un eco, una aftnonia, 
Ama una idea , una preciosa llama. 
Sueños que vienen , ángeles que llegan. 
Vagos meteoros que h vista degan. 



—104 — 

> ¡ Has alia ! ¡ mas allá ! y arrebatada 
Crece su anhelo cuanto mas camina, 
Y en ignota mansión , desesperada, 
Halla al fin los destrozos de una ruina; 
Como la que divisa la mirada 
En un desierto, fuente cristalina, 
Se torna al acercarse el caminante 
En un monte de arena amenazante. 



> Algunas veces al mirar el cielo 
Bañado en melancólica belleza. 
Los aires cruza mi atrevido anhelo 
Estasiado en su mágica grandeza. 
Huyen entonce el cuidadoso celó, 
El rencor, el fastidio, la tristeza.... 

¿Y por qué, me pregunto, necio he sido? 

Y si aun puedo olvidar ¿por qué no olvido? 

> Mientras pueda volar la fantasía 
Al Edén celestial del desvarío ; 
Mientras pueda la grata poesía 
Cubrir con sus perfumes el hastio 
Renovará su amor el alma núa, 

Y poblando de genios el vacio 
Vivirá sus imágenes amando. 
Vivirá sus deUrios recreando. 



> ¡ Delirar es vivir • La dicha pura 
Es un sueño celeste que desciende 
En un rayo de angélica ventura 
Que la esperanza y qI amor enciende. 
Y un canto de dulcísima ternura 
Penetra el corazón, y vago hiende 
Un tropel de hermosísimas visiones 
El aire henchido de perfume y sones. 



— 105— 

cY la luz y las sombras en manojos 
Mil bellos panoramas nos presentan. 
Que en grata confusión á nuestros ojos 
Los recuerdos mas dulces transparentan» 
Y bañando en su luz nuestros antojos 
£1 deyaneo y la locura inventan. 
Nuevos deseos quet)tras ansias forman, 
Nuevos deleites que el placer transforman. 



cOh! dejadme soñar cual tierno niño, 
Quie anhela el goce y el pesar no sabe. 
En el seno y el mágico cariño 
De la pereza fácil y suave ! 

Y se muestre en su rico desaliño 
Blanca , flotante como hermosa nave 
La isla risueña de mi dulce infancia. 

Con su luz, con su ardor, con su fragancia. 

cY luego con mis años juveniles 
La sed de amores recordando venza: 
Edad de las acciones mas gentiles 
Cuando el vigor y la ambición comienza; 
Cuando rotos los paños infantiles. 
No hace bajar el rostro la vergüenza: 

Y con mis sueños delirando vague 

Y su delirio mi entusiasmo apague. 



c ¡Reaparezcan de su escombro inerte 
Las gallardas y dulces ilusiones 
Arrastradas al aire de la muerte, 
Y en brazos del dolor á otras regiones. 
Venid, llegad! El corazón despierte. 
Haipas ocultas , flébiles canciones , 
Vibrad ; en tanto lánguida pereza 
Adormece y encanta mi tristeza ! 



c .... 



r • 

•• • 



>••••» 



n. 



c¡Mas nOy venga mi lira! Cantar quiero... 
£1 silencio me abruma y me confunde. 
Ya en mi frente mi espíritu altanero 
En encendidas llamas se difunde. 
El sol mi rostro enardecido quema, 
Y agita el alma inspiración suprema i 



c¡El intenso dolor ya no me inspira; 
Cese el tímido llanto ; dar anhelo 
Mas digno asunto á mi llorosa lira. 
Quédese lejos mi soñado cielo. 
Huid visiones que mecéis al niño 
Con vago canto y pérfido cariño! 



(¡Héroes! venid! El joven necesita 
Otras venturas hoy, otras pasiones: 
Otra mas noble inspiración le excita. 
Vivan los femeniles corazones 
Entre festines y en ociosas danzas... .. 
Huellen sus juveniles esperanzas. 



— 107 — 

c¡ Atrás, gente insensata y eorrampida ; 
Para vosotros la molicie ha sido... 
Consumid en orgias vuestra vida. 
En él cieno morid do habéis nacido. 
Vergüenza , ultraje y un despojo inmundo 
Serán la herencia queleguds td mundo» 

cPero quien siente en su anhelosa meóte 
Agitarse una idea : quien en su alma 
Grande mantiene un corazón ardiente. 
Desdeña como' vil la imbécil calma, 

Y aire dando á su grai|de pensamiento 
Altivo eleva su inspirado ao^to. 

cPorque otros-sufren, porque un pueblo gime 
Con la frente gloriosa destrozada , 
Bajo el yugo de oprobio, que le oprime. 

Y la Europa, cobarde ó infamada, 
Ifira con ojo enjuto el sacrificio 
Aplaudiendo en silencio su suplido. 



c¡ Y qué pueblo! ¡La Grecial que fué un dia 
Emperatriz del mundo como Roma, 
A quien dio TOligion y poesía 

Y pulió sus costumbres y su idioma, 
Enseñando las artes al romano 

Y abriendo un cielo al mundo con.su .mano* 



c También aunque el poeta penas llora. 
Es .hombre y es sensible: mudo, triste, 

Y acosado del mal que le devora, 
De fúnebre crespón su lira viste; 
A su asiduo gemir el labio cierra, 

Y entona su himno en ronca voz de guerra. 



— 108 — 

c ¡Y guayj de ti , caverna de leones , 
De tigres y de víboras guarida!... 
¡Guay de tu nedo orgullo y tus blasones, 
Sociedad vanidosa y corrompida , 
Que escondes la verdad cual vil tesoro 
Gomo escondes tu infamia en arcas de oro. 



c¡Ah! pero un dia brillará sublime 
El sol de la verdad; su luz hermosa 
Alumbrará la choza del que gime 

Y la estancia del noble suntuosa ; 
Refulgente, pacíñca, adorada, « . «i 
Gomo de Dios la paternal mirada. 

cEntonces no habrá esclavos ni señores , 
Para todos el bien será fecundo... 
Brotarán campos nuevos, nuevas flores. 
Que el tiempo marcha y descompone el muBdo. 

Y al eco libre de ese libre canto 

La vieja sociedad caerá de espanto. 



— 10»— 



III. 



Peuples esclüTes, qu'hesitez á abatre ees oiseaux 
moqueara, imUant la yoix da Maitce du mond^T "Se 
sontils pas restes trop long^temps perches sur lear ar- 
bre eleve T Nous sommes encoré cbassés par ced hi- 
boux, et nous preñóos pour des aigles ees Ignobles oi* 
seaux, quand le senl mol de liberté soffírait poar les 
mettre en faite, comme lenr peor vous le demontre 
trop bien ! 

Je combattraf , en paroles du moins (et, si Toccasion 
s'en presentait , en aetion ) ceux qni font la guerre & 
la pensée ; des enneniis de la pensée les plus cruels 
sont et ont eté toujonrs les tyrans et leors sycophan- 
tes. Jene saia qai sqrtija vainqueur decettelutte; ^ 
je possédais une telle prescience, elle [ne detruirait en 
ríen la haine farouche et onverte que j'ai jurée á tout 
despotisme chez tous les peuples!..,. 

Si tu retretes ta Jennesse pour quoi vivre? La con- 
tréeou la mort peut etre honorable...: la vioilá! Au 
combai Byron et dis adieu á la vle. 

Btroh. 



c ¡ La madre de los genios, la anúoníoea 
Hija del arte, de las ciencias cuna. 
Del Occidente reina poderosa 

Y querida del cielo y la fortuna. 
Como á esclava sumisa y vergonzosa 
Oprime la sangrienta Media-Luna, 

Y se estingue y perece lentamente 
Como un rayo de luz sobre un torrente! 

8 



— lio-- 

c { Grecia tu suelo en héroes tan fecundo, 
Se esteriliza yá? Tu grande historia. 
Abandonada en un rincón inmundo , 
No ensena los ejemplos de la gloria? 
Qué, ya tu voz que estremecía al mundo 
Con el himno inmortal de la victoria , 
En tus desiertas ágoras no suena. 
Con la voz de Demdstenes no truena? 



c j Ab ! todo ha muerto ; y en la Informe ru'na 
Y ¿ la pálida luz del occidente 
Que tu inmenso cadáver ilumina. 
El poeta murmura en voz doliente ; 
Allí fué Maratón ! fué Salamiña I 
El sepulcro de Ayax armipotente ! 
El sacro Parthenón! Héroes ! alzaos 1 
Pero todo está mudo como el caos ! 



c ¡Lívido como el rostro de la muerte. 
Callado como el Dios de la venganza, 
En inerme descanso yace el fuerte 
Y no apareja á combatir la lanza. 
La voz de los sepulcros os despierte. 
Esa voz del pasado os dé esperanza! 
Griegos! mirad ! Es esa vuestra Grecia? 
El musulmán la escupe y os desprecia. 



c ¡ Y sufriréis, por Dios , vergüenza tanta? 
Permitiréis que el bárbaro Otomano, 
Huelle venciendo con rabiosa planta 
El alcázar del arte soberano? 
Ved como aras y mármoles quebranta 

Ira en los ojos, cimitarra en mano 

Yuestros templos, cuarteles y serrallos..... , 
¡Oh! pesebre serán de sus caballos. 



»Y allí donde mil héroes aucombiány 
Donde el verso de Píndaro sonaba , 
Donde mil sabios á la vez nacian 
T Sócrates un Dios adivteaba , 
Donde reyes y pueblos combatían. 
Donde Solón sus códigos dictaba. 
Los turcos entrarán como leones 
Al ronco vocear de sus legimes. 

»Y las rosas y suaves clavelIifiaB 
Que zahuman alzándose ea tu esfera 
Los blancos lirios que en tus sacras ruinas 
Crecea de un manantial á la ribera , 
Ornarán de sus locas concubinas 
La voluptuosa y suelta cabellera, 

Y empa&aránco» su sonrisa imi^ra 
El cido del amor y la hermosura! 

•;^n qué rincón incógnito del mundo 
De la Grecia infeliz sonará el nombre , 
Donde no encuentre de un amor profundo 
Leal muestra en el alma de todo hombre 

Y un odio inextinguible y furibundo 
Hacia el vil que mancilla tu renombre? 
La belleza ideal allí vegeta 

Para el sabio , el artista y el poeta. 



•A la mente poética del niño 
Tú te apareces cual deidad risueña. 
Envuelta en rica clámide de armiño 
Que tu talle gentil marca y diseña. 
En el alma creciendo ese cariño, 
Piensa, joven, en ti, contigo sueña... 
Como una virgen de ilusiones te ama, 
Y en tus recuerdos su entusiasmo inflama. 



— 112 — 

lY te reviste de tu antiguo manto 

Y de tu antigua gloria y poderío, 

Y Grecia nueva, en prodigioso encanto. 
Puebla de grandes sombras el vacio. 

Y oye los ecos del solemne canto. 
La agitación hirviente del gentío, 

Y todo 11^^ y pasa como nieblas 
En un mundo de luces y tinieblas. 

>¡Sus! ¡á las armas! con acento fiero 
Llama á la lid la bélica trompeta... 
Ese grito conmueve un mundo entero 

Y tiemblan los sectarios del Profeta. 
Amenazante elévase el guerrero, 
Ensilla su corcel, la lanza aprieta... 
Guerra truena en el aire, el mar, la sierra, 

Y el poeta en sus himnos canta guerra. 

»A1 oir ese mágico concento 
De las tumbas los héroes se levantan, 

Y con voz de huracán en ronco acento 
Guerra también desde sus tumbas cantan. 
La libre voz de un pueblo rasgue el viento... 
Los venideros tiempos se adelantan, 
Enarbole el pendón, la espada vibre 

Y será el griego vencedor y libre. 

>Mas ¡ay! son pocos los que guardan pura 
La imagen de su patria esclavizada. 
Pocos son los que sufren amargura 
Al verla tan abajo prosternada: 
Pocos son los que anhelan la aventura. 
Los riesgos de una lucha porfiada; 
Pocos son, mas no importa; en su memoria 
Los hechbs viven de su antigua gloria. 



— 113 — 

c ¡La Grecia ha despertado, un hombre grita, 

Y el entusiasta grito se reparte. 
Mirad, mirad, cuan suave el aire agita 
Su flotante crucifero estandarte; 

La Grecia de otros tiempos resucita 

Y á sus hijos espera en el baluarte. 
A la lid, á la lid! Los aires rompa 
En son de guerra la temible trompa ! 



c ¡ Y el sonido que rápido se extiende 
Las almas nobles en fervor aniega , 

Y como un sol todo entusiasmo enciende , 
Toda esperanza como una alba riega. 

El águila de Albion los mares hiende. 
Sus grandes alas hada allí despliega. 
A Grecia, exclama Byron... ar combate! 
Tu pecho juvenil aun hierve y late I 

c ¡ Ya que la Europa acobardada y necia 
Su propio honor envuelve en la perfidia, 
Rompe Byron tu lira» vé á la Grecia, 
Por libertarla contra el Turco lidia. 
Con altivez impávida desprecia 
Los mordaces ladridos de la envidia, 

Y busca en la que fué patria de Homero 
Lauro de poeta y tumba de guerrero ! 



c [Cansado de buscar por donde quiera 
La idea que las sombras ilumina , 
Que hace infeliz una existencia entera 
Cuando en pos sin hallarla se encamina ; 
La verdad de esa frivola quimera 
Que enloqueciendo la razón fascina ; 
Y hallando al despertar de sus amores 
Vanidad, mezquindades y dolores ! 



-^114 — 
c ¡ Sin tener que creer. Dioses formando 
Para adorar su loco pensami^to 
E insultarlos después; siempre encontrando 
Vado él mundo» negro el firmamento ; 
Precipicios incógnitos sondeando 
De nucTas impresiones avariento. 
Llevando el noble corazón vacio 

Y manchado del musgo del hastio! 

c ¡ Qué puede hacer? Disgústale la vida 
Porque ya nada anhela*, nada ama; 
Mas de su suerte la injusticia olvida 
Cuando la Grecia á combatir le llama. 
La libertad es su última querida. 
Ella su anhelo decayente inflama ; 

Y el desgraciado y fónebre poeta 

Se transforma en guerrero y en atleta. 

> ¡ Y al Klepta astuto y al veloz Suliota 
Reúne á pelear ; y en su lenguage 
Como los héroes de la edad remota 
Reanima y esfuerza su corage. 
Invada el mar la musulmana flota , 
Pero á la orilla el enemigo baje , 

Y un muro humano encontrará en la playa 
Que su altivez feroz mantenga á raya. 

c ¡No es ya el bardo sombrío de la duda» 
Es el héroe que atiende la victoria 

Y que en las sienes de la Grecia anuda 
La guirnalda caida de su gloria ; 

El paladín que vuelve á la viuda 
Del intachable esposo la memoria; 
Es Tirteo sus himnos entonando , 
Es Pendes sus huestes ordenando. 



^ 



lAlzate, Byron, tiaate, esdaHnálMis, 
Ya tu Grecia, tu Grecia se desiÑeiti^ 
La heroína que esda^a lamentalMS 
Dormia nada mas... no «staba muerta! 
T en tus nobles delirioB ignorabas 
Que en su tierra tu fosa estaba abierta, 
Que animosa luchar no la venas 

Y que sin verla libre mx^irias. 

«¡Morir, morir! Y sin llevar siqoíeili 
Un consuelo fugaz, una esperensa; 
Morir sin divisar otra ribera 

Y el viento zumba y la tiniebht avanza» 
¡Morir y de la, vida en la postrera 
Hora sentir del mundo la venganza. 
Mientras carga el destino complaciente 
Su férrea mano en la angustiosa firente! 

» Morir y asesinar la inteligeÉda 

Que el soplo creador bullir sentía 

El amor ñié la luz de su existencia 

E iluminó también su poesia! 

El amor fué su anhelo y su creencia ; 

Y lágrima tristísima corría 

De sus ojos tal vez por una amada 
Que la muerte dejó petrificada... •• 



iLágrima pura, lágrima dSivina: 
Jugo interno de una abma generosa. 
Rocío de una estrdla en una ruina 
Aislada , memorable y silenoiosa ! • . • 
Ay! un rostro marchito no ilumina 
La luz celeste de otra faz hé^mosal... 
Ah! no escucha la voz que tanto quiere., 
Es triste morir solo! y solo muere. 



> Noble cantor de H&rold .y de Ma&fredo, 
Genio soberbio, genio de sarcasmo. 
Tus sombrías estrofas me dan miedo. 
Tus sublimes blasfemias me dan paspoo. 
Yo admiro tu carácter, tu denuedo, 
La confianza audaz de tu entusiasmo, 

Y se me huyen, leyéndote, los dias 
Entre sueños, delirios y. armonías! 

« 

>Yo te sigo en tu curso vagabundo 
Por la Albania y de Suli en las montañas, 

Y por la Italia que cobija un mundo 
Por tiranos mordido en las entrañas. 
Veo en Grecia tu esfuerzo sin segundo. 
Tu entusiasmo , tu ardor y tus hazañas ; 
Luego tu muerte que apagó ai un día 
Un sol de gloria, un sol de poesía! 

> Blondo amante del mar, yo te saludo. 
Irónico don Juan, Lara altanero. 
Admite el canto de mi labio rudo 
Que si no es armonioso es verdadero. 
Álzate con tu lira y con tu escudo 
Poeta del dolor, bardo guerrero, 

Y de tu siglo pretensioso en mofa 
Brote del labio una bvirlona estro£gi. 



>Ven á reirte, ven, de este gigante 
Con cabeza de plomo y pies de barro. 
Tanto en vanas palabras abundante 
Como en necios sistemas es bizarro. 
Si honradez y nobleza no hay bastante. 
No hay mentecato que no marche en carro; 
Y si milagros el amor no obra 
Engaños hay y sífilis de sobra! 



— 117 — 

cLlegá, don Juan» espacia tus antojos 
En este harem de lábricas bellezas, 
Y(cuadros dignos liallarán tus ojos 
De tus soñadas pérfidas proezas* 
Rostros de afeite y apetito rojos. 
Fábulas de fastidio y de tristezas, 
Almas en su amor propio envilecidas , 
Bellas estatuas al placer vendidas, 

cOh! quési^o, d(»i Juan! Oh! qué parodia! 
El débil se lamenta, el fuerte abusa , 
EL sacerdote en tono de salmodia 
A su antojo dá el ciek) ó lo rehusa. 
Perdido el tipo, la belleza se odia 

Y el ojo ávido ver tan solo usa 
Deformidad que insulta y horripila, 
Que fatiga y destroza la pupila. 

cTodo vá tan Ugero que no alcanza 
La mento á concebir ni en todo un año 
La sociedad hoy dia cuanto avanza 
Sobre la necia sociedad de antaño. 
Hoy la maldad en el vapor se lanza. 
Hoy en vapor camina el desengaño, 

Y d miasma del fastidio en todo el ovbe 
En la niñez , la juventud absorbe. 



cFarsa de amores, farsa de creencia , 
Vanidad de virtudes, falso juicio, 
Hucha doblez, raquítica indolencia. 
Necia bondad que es máscara de vicio. 
Perseguida por déspotas la ciencia. 

Crimen apellidando al beneficio 

He ahí la sociedad ! Siempre madrastra 
El lazo de sus crímenes arrastra. 



— 118— 

cVida tan trabi^Otti» tan desnuda 
Soporta el hombre eomo inútil cargm 
Y sin playa de sombra adonde acuda , 
En el marasmo que su mente embarga. 
Envuelto en las tinieblas de la diida 
Cuanto mas imposible mas amarga^ 
La eternidad como un rehigio invoca 
No usada al ruego su insolente boca ! 

tlbs no vendrás, don Juan, y faarto me pesa 
El no poderte hallar aunque te buscó. 
Oh! si una vez se alzase de k huesa 
Tu cuerpo frió, y con tu ceno brusco 
Oyeses, rota con la niebla espesa, 
Con sonido ya trágico, ya chusco , 
La armonía social ! Con qué desprecio 
Gritarlas, don Juan!— Siempre tan necio....! 



ji^ *■ 



— 119 — 



IV. 



c Adelante! adelaonte! inteligencia! 
Rompe el nublo que oculta las edades ; 

Y otros siglos trayendo á tu presencia 
Profundiza y sondea otras yerdades. 
Escrita en geroglificos la ciencia 
Sobre la ruina está de mil ciudades ; 

dus mortajas de polvo sacudamos 

Deletreemos sus cifras y leamos! 

•¡Misterio! iGonflision! ¡ Terrible axioma! 
El tiempo borra lo que el hombre traza. 
Nadie comprende un jolvidado idioma 
Hundido en los sepulcros con su raza. 
Ojo atrevido á su dintel se asoma. 
Mano profima el muro despedaza , 

Y encuentran el vacio del pasado 
De memoria y silencio acompañado. 



•¡Verdad! ¡verdad! ¡Ensuefiode mivida! 
Llama dotada de celeste fuegov 
Por la mente mortal no comprendida 
Eres en valle oculto oculto riego. 
Laméntate el filósofo perdida» 
El charlatán esclama, yo te mego; 
Y solo existes , creación inmensa. 
En el alma in&ntil que lAaica piensa* 



— 120 — 

>¿ Brilla acaso tu llama en la aureola 
Que circunda la sien de la belleza. 
Cual celage del alba en la corola 
De una azucena que á brotar empieza? 
En la sangrienta cruz que al justo inmola. 
Que envuelve un rayo de inmortal pureza; 
Santa tabla de amor, ¿de dónde mana 
La unción celeste de la fé cristiana ? 



>¿A dónde, á dónde estás? jEn los confines 
De la tierra quizás, ó en las comarcas 
Adonde entre divinos serafines 
Bendecidos vivieron los Patriarcas, 
No adormidos en mórbidos cojines. 
En la inmoble ambición de los monarcas, 
Sino en valles abiertos, donde quiera 
Un Dios hallando que su padre era? . 

^Entonces, si, la tierra respiraba 
Una aura celestial que difundía 
Germen de amor, y el sol que la oreaba 
No guerra y muerte, vida y paz traia. 
La virtud dulces vínculos creaba, 
La verdad las tinieblas descorria; 
Y el mar del existir con brisa suave 
La humanidad cruzaba en fácil nave. 



>Pero después los hombres elevaron 
Esa inmensa Babel, cuyos cimientos 
Con lágrimas y sangre se amasaron 
Para heredar castigos. y tormentos. 
La torre del orguUo fabricaron, 
Y tan alta que el choque de los vientos 
No resistió el gigante ^vanecido 
En columnas de barro sostenido. 



— 121--. 

iLevantdse ruj^endo de 811 escombro 
El destructor demonio de la guerra; 

Y de ruina, cadáveres y asombro 
En diluvio de borror cubrió la tierra. 
Genio funesto, con el hacha al hombro 
Hiere al hijo, al hermano , al padre atierra, 

Y ante el hombre que odia y que destruye 
La verdad etemal sus lares huye. 

>Y do quiera sus odios van cubriendo 
De cenizas y sangre á las naciones ; 
Los hombres en sus redes van cayendo 
Azuzando menguadas ambiciones. 
Estos lidian, y aquellos maldiciendo. 
Asestando mortifi^os cañones, 
A la lucha sacrilega se aprestan 

Y el pabellón de la venganza enhiestan. 

c Y bien ¿qué lid es esta? En la campaBá 
De vencedor ¿quién obtendrá la gloria 
Ciñendo el lauro que por digna hazaña 
Promete á la justicia la victoria!? 
Es una lid de hermanos; gente estraña 
No lucha, no ; baldón de nuestra historia 
Dos ambiciosos luchan por el mando 

Y por ellos la patria está peleando. 



cPobres soldados! La encendida bala 
Qu airada parte de su tubo estrecho 
¿No oís cual zumba y un gemido exhala 
Cuando penetra del contrarío el pecho? 
No os dice el corazón que bate el ala, 
cEse es tu hermano! mira qué te ha hecho!» 
¡Ah! y vosotros lucháis y hacéis alarde 
Del valor inflexible del cobarde. 



— 124— 

«Somos hermanos; todos anhelamos 
A la patria salvar de la tormenta; 
Si funestas desgracias lamentamos 
Harto lloramos wia misma afrenta; 
Al beUo porvenir unidos vamos. 
Un mismo suelo á todos alimenta ; 
Sea el triunfo la paz, y un mismo lazo 
Nos una i todos en fraterno abrazo i 



•Genio del mal, sobe?bia criatura. 
Genio de destrucción, ¿cuál es tií anhelo. 
Que ora ¿ un abismo oscuro, ora á la altura. 
Siempre caminas sin fijar el vuelo ? 
Es ttd vez encontrar k sepultura. 
Resolver el problema, hallar un cielo? 
Tal vez, apóstol falso, en tu impotencia 
Oculta la verdad tu propia ciencia? 

c¡Oh! ¿quién jamás revelará el arcano 
Verdad de tu existenda? ¿Quién enfrei^i 
La eterna actividad del Océano... 
Quién en limites fijos lo encadena? 
¿Quién dá ese anhelo al corazón humano. 
Vaso profundo que jamas se llena? 
Hombre soberbio, á tu impotencia cede. 
Tu fuerza es un sarcasmo..... nada puede. 



c¡Raza inicua, temblad! Vuestra corona 
De vuestra frente débil se desata. 
Vuestro alcázar de horror se desmorona 
Con el ruido de inmensa catarata. 
Escombro sobre escombro se amontana 

Y el odio crece y la cuchilla mata, 

Y el tiempo con sarcástíca sonrisa 
Cuerpos sangrientos por alfombra pisa 



* 



— 125 — 

t¡Oh! ¡tiranos» ténAlad! Mientras el llaíito 
Del pueblo inerme la pupila arrasa. 
Vosotros os burláis de su quebranto 
Y angustias nuevas añadís sin tasa; 
ó para recrearos en su espanto 
Lleváis al techo de su pobl« casa 
La deshonra del vicio: á su pobreza 
Añadiendo el horror de una vileza. 



«Alma de pedernal mostrando al Doro 
Á vuestro orgullo disponéis placeres, 

Y á manos rotas derramando A oro 
Adulaci<Hi gozáis, gozáis poderes; 

Y consumís la suma de un tesoro 

En juego infame y en perder mujeres, 
Prostituyendo el alma , el alma noble. 
En las doacas del vido mas innoble. 



< ¡Temblad nO se alce en medio á la alegría 
Que rodea el festin de los amores. 
El convidado de la faz sombría 
Que Ueva cardo agudo en vez de flores/ 

Y mezde á los cantares de la orgia 
La discorde canción de los dolores ; 

Y os aterre su voz y cada nervio 
Lata de miedo ¿ su mirar soberbio 1 



c ¡Es el pueblo infeliz, mas siempre erguido. 
Ira en los ojos y el puñal al brazo; 
El cuerpo magro por el sol teñido , 
Dd dolor mantenido en d regazo. 
De un harapo en el barro recogido. 
Herencia vil, envuelto en un pedazo... 
Su noble, alzado y vigoroso pecho 
Al firio hielo, á la intemperie hecho ! 

9 



— 126 — 

c ¡Gozad, cobardes, que tal vez mafiana 
La tierra besareis como reptiles, 

Y la huella dd pueblo soberana 

Que hace escabel la frente de los yiles. 
En vano eleva la maldad humana 
Muros de horror, obstáculos pueriles; 
Su planta fuerte aplastará los muros 

Y anchos caminos abrirá seguros ! 



< ¡ Quién de vosotros si el coloso grita 
Osa mostrarse, pérfida canalla ! 
¡Ay de vosotros si el furor le irrita, 
Ay de vosotros si padece y calla ! 
¿Quién su nobleza en la victoria imita? 
¿Quién su valor en medio la batalla ? 
Vosotros siempre al riesgo llegáis tarde*. • 
Vuestra raza tan solo es la cobarde ! 



c ¡ Vosotros quiénes sois? Mientras no siga 
La lengua al corazón, mientras no radie 
Vuestro ojo audaz alguna luz amiga. 
Seréis cuerpos sin alma, seréis nadie.... 
Aquel que -un grande corazón abriga 
Sobre otro corazón su luz irradie, 
Y una pequeña chispa acaso deje 
Guando esa luz de su lugar se aleje ! 



— 127 — 



J*aime eelnl qnl réve Tlmpostíble. 

GoBrax. 

Qne la Tostra avarixia U mondo attrUta 
Calcando i baoni e sallevando i pravl. 
Bi Toi paBlor s'aecone U VaogeUsta , 
Cuando colei cb« siede aopra l'aeqiM 
Pnttaneg^ar co'regi A luí fti vista» 
Quelle eh«eon le sette teste nacqne. 

Bahte (inferno) 

Ahi serva ItaUa, di dolore ostello, 
Kave senza nochiero in gran tempesta, 
Bon donna di provincie, ma bordello.... 
Vienl a veder la tua Roma che plagn» 
Vedova, sola é die 4 notte chiama ¡ 
Cesare núji, perché non m'aoeompagnet 
Vienl á veder la gente qnanto s'ama.; 
E se nnlla di noi pietA ti moovec 
A vergognarti vien della tna fama. 

DAins (purgatorio). 



c]Oh! cuántos sueños y que henoofios hila 
La fimtasia ardiente arrebatada 
Penetrando con su ávida pupila 
Esas otras regiones que hoy son nadal.. 
En.un mar de esplendor el alma oscila* 
G»no suele la luna balanceada 
En nubes de occidente recostarse 
jf en las ondas andes contemplarsel 



— 138 — 

>Y después de vagar con las historias 
Por las tumbas de pueblos y ciudades. 
De admirar sus grandezas y sus glorias 
Que vencen en prestigio á las edades. 
Me entrego enteramente á mis memorias 
O ¿ mis buenas y fieles amistades; 
A mis grandes poetas, cuyo genio 
Jpflftinft á veces mi abatido ingenio I 



»T Goethe, Calderón, Dante, Petrarca 
Despiertan y renuevan mi deseo, 

Y de su vuelo en pos mi mente abarca 
Los infinitos mundos que no veo. 

Aquí en mi cuarto están como en un arca 
Guardadas las imágenes que creo, 
A las cuales yo solo doy abrigo 
Que se animan y van siempre conmigo. 

lEUas me hablan con cantos hechiceros. 
Con dulces , inefables melodías; 

Y me dictan fantásticos agüeros 
Que tal vez hayan sido profecías.. «. 

Y me traen los nobles (ñj)alleros. 
Armados á la usanza de otros dias. 
Con el blanco penacho y roja banda. 
Ofrenda que el amor al amor manda. 

lY se aparecen á Ttti vista entonces 
De Castilla los fuertes paladines; 

Y oigo el sonido de los curvos bronces 
De un desierto de arena en los confinesl 

Y oigo girar sobre 'Sus- áureos gonces 
El portón que conduce á los jardines 
De los hijos del sol, en donde forma' 
Flores el oro de distinta Ibtmá. ^ 



** 



* • 4- 



7-129 — 

> Y escucho el son del agua eotre los o^s 
Que su magnificencia de plata hizo. 
Cayendo en la ancha taza de los baños 
Donde refleja el sol oro maciaao. 

Y las frutas, los árboles estvaños 
Cautivan con su sombra y con su hechizo, 

Y si aquellos frescura al dueño ofrece 
Estos le dan descanso y le guarecen. 

lY dd ombroso cenador adentro 
Mira pasar en su molicie el Inca, 
G<Hno un astro que gira hacia bu caütro. 
La alegre ronda que cu*Qula y brinca. 
Una ligera lánzase á su encuentro, 
Sobre las yerbas sus rodillas hinca, 

Y zahuma de Huayna la pereza 

Con las flores que vierte an su cabeza. 

>Que está o^da del LUniftú que libra 
Las borlas rojas y á compás el aire, 
Sujetas en dos piedras equilibra 
Dos plumas raras en veloz desgaire. 
El Arco Iris hacia un lado vibra 
Sus tintos pliegues con fugaz donaire; 
Pendón que anunda su celeste origen 

Y que los Incas en su trono erigen. 

>Yucay es el palacio favorito, 
Yucay es el jardin de los jardines ; 
Altivas sierras le hacen circuito. 
Frescos arroyos bañan sus confines. 
Aroma regalado y esquisito 
Embalsama el salón de su^ festines; 

Y escesiva, imperial munificencia 
Decora la mansión de su opulencia. 




— 130 — 

cAlIi están agrupados en la mesa 
Los parientes del sol; en su ropage 
Señalando su rango y en la gruesa 
Faja que indica su marcial corage. 
La negra , larga cabellera espesa 
Para impedir que hacia la frente baje 
Por una rica venda se sujeta 
Que tejen lanas y que el oro aprieta. 



cAlli el Amrula^ respetado sabio, 
Consejero leal, sabio maestro, 
Verdades mil con agraciado labio 
Al Inca dice y le maneja diestro. 
Su modestia, su tino hiciera agravio 
Hasta los sabios de este mundo nuestro. 
Que también como ellos nos descubre 
Los misterios de amor que el cielo encubre. 

c O ya en su canto el Haravee celebra 
Del padre ó de otro héroe alguna hazaña. 
Con voz que al son del agua que se quiebra 
En cláusula medida se acompaña. 
Gozad como se arrastra la culebra... 
F/onto vendrán los hijos de la España, 
Y ávidos de conquista y de tesoro 
Os ahogarán en vuestros baños de oro... 



cYa se cambia la escena. En las alzadas 
Mesetas y en los valles mas floridos 
Vénse lucir sangrientas las espadas 
Y del clarín retiñen los sonidos. 
Estas legiones huyen azoradas 
Lanzando lastimeros alaridos... 
Esas avanzan, hieren y destrozan; 
Todo lo arrasan y en matar se gozan. 



— 131 — 

cAUi su lanza un paladín bizarro 
Cual débil caña rehilando blande, 

Y como un triunfador sobre su carro 

En medio de la lid se halla mas grande. 
Allá domina el último Pizarro 
De gloria y oro en pos la sien del Ande 
Ambicionando honores y riqueza 

Para morir sin honra y sin cabeza. 

• 

¿Cuándo podré dar velas á mi aliento , 
En la nave gentil cruzar los mares, 

Y educar mi ambicioso pensamiento 
En esos monumentos seculares; 
Escuchar en veraz recogimiento 
Sus viejas tradiciones populares, 

Ver sus templos, sus sitios pintorescos, 

Y sus célebres fuertes arabescos? 



€ Yo quiero ver la creación bizarra 
De la Alhambra, en que un genio tuvo parte 
Cuando se unió al cincel la cimitarra 

Y al arte de la guerra se unió el arte. 
Cuando asiendo un pendón en cada garra. 
El Stagon Nazaríta, en su baluarte 

Sus triunfantes melenas levantaba 

Y Fernandos y Alfonsos desafiaba. 



€ Veré esa verde y espaciosa vega 
De la fértil Granada, alfombra rica 
A donde el sol á reposarse llega 
Y animación y fuerzas multiplica. 
Su vida y fuego á los del Norte niega... 
Alh penetra el alma y comunica 
Al granadino, que en su ardor se inflama. 
Su activa, roja y vigorosa llama. 



— 132 — 

Y al rayo de la aurora que blanquea 
Con dulcísima luz la niebla opaca , 
Quiero yer como irradia y alborea 
La cima que á su frente se destaca. 
Entre la sombra que su sien rodea 
Como una india meciéndose en su bamaca 
De la zona del trópico en la tarde 
Con descuidado y perezoso alarde. 



>Yo quiero ver á la árabe Sevilla 

Y sus ruinas de Itálica y su río; 
Su catedral, gigante maravilla, 
Que oprime las regiones del vacio. 

Y al reflejo del sol ver como brilla 
La tánica goteando de roció; 

£1 gigante de bronce que en su testa 
Cual religioso símbolo se enhiesta. . 

>Yo quiero ver la ninfa voluptuosa 
Que se baña del Amo en la ribera , 
Como Sara indolente y perezosa 
Dejando juguetear su cabellera; 
De la Grecia inmortal hija industriosa. 
Hasta en sus odios libre y altanera, 
Caprichosa y audaz; pero pujante 
Como el alma orguUosa de su Dante. 



> ¡Florencia sin igual! En ese suelo 
En poetas y en héroes tan fecundo. 
Nacieron Benvenuto, Haquiavelo, 
Y el hombre, en fin, que todavía el mundo 
Duda si fué hijo de él ó hijo del cielo ; 
El escultor sublime, el mas profundo 
Poeta de los siglos , cuya mano 
De la belleza descubrió el arcano! 



-^133 — 

•Yo quiero vei:te. Ñápeles risueña, 
Que danzas sin pesar al pié de un homo 
Cuya boca humeante al aire enseña 
Tétrica luz que inflama tu contorno. 
Mas tu anhelo esa antorcha no desdeña, 
En tus orgias sírvete de adorno; 
Y vives sin quemarte en esa hoguera 
Al son de la tarántula ligera. 



>Alli nace Pompeya tadtuma 
En su lecho de lava y de ceniga; 
iüli se alza otra isla como una urna 
Cuyos bordes el mar p^fuma y riza. 

Y el gigante Vesubio en la nocturna 
Sombra su cono inapagable atiza, 

Y con la niebla que su fuego tiñe 
Turbante rojo en derredor se ciñe. 

AUá él bello Panúlipo cimbrea 
Tyrsos y flores; Nísida su aerio 
Blanco ropaje que cual nube ondea 
Sacude entre armonías y misterio. 
Aqui está el promontorio de Caprea, 
Jaula muda y ruidosa de Tiberio, 
De Tiberio, del monstruo sanguinario. 
Cabro sensual y mono atrabiliario ! 



Allá en danzas aligeras circulan 
Las antiguas sirenas por tus rocas 

Y armonías riquísimas modulan 
Abriendo al aire sus canoras bocas. 

Y como una Odalisca á 'quien adulan 
Guzlas, guitarras, diversiones locas, 
Al compás de sus cantos y sus danzas 
Olvidas penas, cuelgas esperanzas ! 



— 134 — 

cY tus playas graciosas que recrean 
Los perfumes de Ischia y de Sorrento» 
Como fajas variadas que rodean 
Un tallado é igual cornisamento, 
Dan ¿ las frescas brisas que te orean, 
Á tu cielo y al aire de tu viento 
Armonía tan suave, tal blandura. 
Que el hombre en un ensueño se figura. 

¡Oh! ¡Ñapóles es bella! Es una acacia 
Siempre asomada, eternamente abierta: 
Si ima noche se abate á la desgracia 
Con mas primor al alba se despierta. 
En ti al amor la indefinible gracia 
Su donaire gentil une y concierta. 
El primero es fulgor, la otra fragancia, 
T ambos son inefable disonancia 



lYo quiero ver surgir como la ondina 
Al rayo temblador de las estrellas. 
Haciéndose un capuz con la neblina 

Y un nimbo de iris con las luces de ellas. 
La hada de Italia, la ciudad divina. 

Que posa en el Adriático sus huellas 

Y levanta gallarda á los espacios 
Su cerviz coronada de palacios! 



i¡Oh! Yenecia en sus árabes balcones 
Sus formas orientales diviniza. 
Embellece sus vagas ilusiones 

Y un porvenir con la memoria hechiza. 
Transforma en salas de arte sus prisiones, 
Su vida de terror idealiza, 

Al lado de la muerte pone el beso 

Y en el cruel tribunal al Yeroneso! 



— 135 — 

•Antes blandió tu poderosa mano 
La espada que aterraba y que vencía 

Y dos veces, baluarte del cristiano , 
Contra el Asia Véncia combatía. 
Pálido el sol cayendo al Océano 
£n tus cápulas de oro se encendía, 

Y al León de San Marcos se postraban 
Si sus crines.de enojo se eritaban. 



•Era entonces Venecia una anurzona 
Que si amaba las fiestas y la danza, 
La agradable canción que el arpa entona 
Rica de amor, si falta de esperanza, 
Con orgullo llevaba una corona, 
Sabia manejar la férrea lanza, 
Y jamás el clarin de la partida 
La bailó reaccia ó la encontró dormida. 



•Un cielo azul, una dormida luna 
Que instigan al deleite y los placeres : 
Una remansa y diáfana laguna. 
Ardorosas, lindísimas mujeres. 
Sueños de amor, de gloria y de fortima 
Que vivían alli como otros seres, 
Al acento de un mágico evocados 
Transformaron en hembras tus soldados. 



•Venecia se olvidó de su grandeza. 
Embriagóse en sus báquicos festines, 

Y el deleite, el placer y la belleza 
Fué la lid de sus fuertes paladines: 
Enmoheció sus armas la pereza; 

Y el águila del Austria con las crines 
Cortó las alas del león temido 

Y ahogó con hierros su feroz rugido. 



— 136 — 

» Pero asi esclavizada quiero verte , 
Esqueleto sombrío y disecado; 
Quiero en tu róstrojcontemplar la muerte 

Y las hondas arrugas del pasado. 

Y mientras que tu pueblo se divierte 
Por el mar en su góndoJa arrullado, , 
Desde el dombo mas alto con mi mente 
Iré al pasado y volveré al presente. 



«Repasaré tu fenecida historia, 
Tu tribunal fantástico y severo» 
Los trofeos del golfo de la gloria. 
La gigantesca escala de Fallero! 
Tu León de simbólica memoria, 
Tus palacios, tu Adriático altanero. 
Moderna Tiro, que llevaste o^da 
A todo mar tu vela desplegada. 

•Con mentida esperanza y vaticinio 
Ese buitre feroz de las naciones, 
¡Napoleón! ese rayo de estermioio. 
Fué el primero que ajó tus pabellones. 

Y el Austria estableciendo su dominio 
Sobre un pueblo desierto, atraiciones 
Su puñal en tus glorias introdujo 

Y á un saco de cenizas las redujo. 



tYo quiero verte, Roma! Prostituta, 
Sin fuerzas ya, de clérigos y papas; 
De reyes viles cortesana bruta 
Que con girones tu vergüenza tapas. 
Gomo tu antigua reina disoluta 
En ásio aroma tu cabello empapas 
Y por la noche tu bordel se puebla 
De cabelludos hijos de la Niebla. 



— 137 — 

tSi ya no enjendras SOas ó Nerones, 
& no luchan tés hijos con las fieras « 
Enjendras cardenales y aduloües 
Que luchan con farsantes y rameras.' 
Y enmueUedda en frivolas canciones. 
Como el aire en hs trópicas laderas , 
Tu lengua de Tostiana , áspera , ftierte. 
En ]di(AiBt dé burla se convierte. 



tGigante maniatado por idiotas 
Yespuesto á las afrentas de los vifes. 
Tus entrañas mas nobles están rotáis 

Y son pasto de hienas y reptiles. 

Ya el mar no empuja tus guerreras flotas 
A conquistar el mundo; las gentiles 
Palmeras de Damasco y de Judea 
Ya no escuchan tu trompa de pelea. ' 

tYo quiero verte y ver tus inmortales 
Monumentos , artísticas íiistorias, 

Y bajo tus arcadas colosales 
Resucitar, oh Roma! tus memorias í 
Agacharme en tus urnas sepulcrales. 
Soplar en las cenizas de tus glorias; 

Y con las grandes letras de otros nombres 
Envilecer ¿esclavos, crear hombres ! 



cY ojalá que el acento del poeta . 
Eléctrico, temible como el trueno, 
Ydoz como el acento del profeta 
Oh tierra! abriese tu profundo seno ; 
Y pudiera lanzar como un cometa 
Que de luz y prestigio marcha lleno , 
Armado á Bruto del puñal romano 
Que venga ¿ Roma' y postra á su tinanol 



"I 



— 138 — 
tNeron... La roja tea de la orgia 
Vé ¿ prender otra vez Incendia ¿ Roma I 

Y al torvo rayo que el incendio easlsL^ 
Empiece el canto, cíñate el aroma, 
ün montón de cenizas halle el dia ; 

Y sirva esa católica Sodoma 

Envuelta en Uama ardiente y barro inmundo. 

De ejemplo al hombre, de escarmiento al mundo! 

Y tal vez brotarían de esa ruina 
La apagada virtud del patriotismo. 
El libre corazón de un Catilina 
ó de un Catón, modelo de heroismol 

Y en lugar de esa cáfila mezquina 
Que predica el error y el egoismo. 

Un Trascas ó un Graco, esclavo Tibre, 
Hárian resonar su acento libre I 

cY de la gloria el sol, el sol ardiente, 
Dd arte puro el vigoroso instinto 
Baftarian en luz resplandeciente 
La yerta oscuridad de tu recinto. 

Y nuevos genios la inspirada frente 
Cog^ndo el arpa del marmóreo plinto, 
O de un zócalo roto los pinceles 
Alzarian cubierta de laureles. 



•¡Italia! ¡Italia! Bella Magdalena 
Al borde de un sepulcro arrodillada. 
Arrastrando de esclava la cadena 

Y por infames déspotas violada I 
Sobre tu rostro que surcó la pena 
Aun vive el resplandor de tu mirada; 
Álzala , pues; tu languidez sacude, 

Y que la acción á 4u entusiasmo ayude« 



, 



— 139 — 

• 

>¡Yo te amo, Italia! Y no porque presuma 
De valiente si te alzas algún dia; 
Y quebrantando el yugo que te abruma 
Te alzas grande en valor y en energía; 
La mano que maneja ora la pluma. 
Que te incita á lidiar con sangre frh. 
Manejando una espada en la batalla 
Sabrá buscar donde el peligro se ludia. 



•Ella sabrá gmar á tus hermanos 
Donde sea la muerte mas gloriosa; 

Y abrir á sus imbéciles tiranos 
En tu fértil campiña estrana fosa. 
Sangre enemiga inundará tus llanos... 

I La libertad con sangre es mas preciosa ! 
t Sangre , mil vidas la victoria cueste» 

Y huya diezmada la contraria huestel 

•Esos hijos del Norte y de la nieve 
¿Por qué dejan sus tálamos de hielo? 
¿Qué nuevo Atila á conquistar los mueve» 
Italia hermosa, tu fecundo suelo? 
Borrón de su país un hombre aleve, 

Y traidor de su fé, mintiendo al cielo. 
Su cetro inicuo á sostener los llama; 

I Y es italiano y á su patria iníamal 

•Italia! Italia! Cuando des él grito 
Que sea grito de águila; que sea 
Oamor de un pueblo que se ve proscrito 

Y que su patria libertar desea* 

Dn pueblo es invencible, es infinito.... 
T á veces el baiitismo de una idea 
Es bautismo de sangre ; aunque costoao 
Entre siervo v tirano úmoo honroaol 



— 140— 



Es la razón un tormeiito 
Y Ttla mas délittt 
Skk JuiciOy que el sentimiento 
Cnerdamente analizar, 
F^o en él^el pensamiento. 

ESPROKCIDA. 



VI. 



>Bella es la vida, si, cuando los aüos 
Envuelve cariñosa la inocencia ; 
Cuando el opio letal de los engaños 
No ha envenenado aún nuestra existencia. 
Entonces no se lloran desengaños 

Y abriga el corazón una creencia; 
Entonces flores huella nuestra planta, 

Y mundo, vida, amores, todo encanta! 



c ¡ Bella es la vida cuando amor extiende 
Para envolverla su flotante ropa; 

Y en éxtasis sin fin que no se entiende 
Las amarguras de este mundo arropa. 
Con sonrisa amorosa amor le tiende 
Del ansiado licor la dulce copa 
Donde el encanto delvivir se anida; 

Y entre amor y placer bella es la vida I 



— 141 — 

c ¡ Joven el alma sin parar avanza 

Y por una mujer gime y suspira ; 

Y á la luz de su mágica esperanza 
Cándida virgen en cada una admira. 
Ardiente y sin cesar en pos se lanza 
De esa bella ilusión porque delira... 
Angélica visión, madona pura , 

Que crearon sus sueños de ventura ! 



c ¡ Oh ! amar á una mujer y entre sus brazos 
Dejar rodar la vida sin enojos, 
Beber amor en lánguidos abrazos , 
Beber amor en sus rasgados ojos ! 
Con sus negros cabellos formar lazos , 
En su boca apurar nuestros antojos, 
Y en deliquio de amor contra su seno 
Unir el nuestro de ternuras lleno/ 



c ¡ Ved! Entre nubes de luciente gasa 
Forma aérea bellísima aparece; 
Estrellas nacen do su huella pasa 

Y en un trono de luz blanca se mece; 
Sol es su rostro, su mirada abrasa, 

Y cuanto mas se acerca la luz crece; 

Y semejante á maga peregrina 
Por el empíreo rápida camina ! 

f ¡ Ella es ! ella es ! Su albo ropaje 
Azota con el aire y lo armoniza 

Y remeda, crugiendo enlre el foUage, 
Canto de amor que mueve y electriza. 
El viento agita el desigual ramage 

Y un rayo de la luna se desliza 
Sobre su frente, y teje en sus cabellos 
Orla de luz para prenderse en ellos. 

10 



— 142 — 

c ¡Qué bella está! De su entreabierta boca. 
Guarnecida de perlas y corales. 
Exhala aromas y el amor evoca 
Envuelto aun en candidos cendales; 
Su mirada inocente amor provoca : 
Y en peregrinas formas ideales 
Donde quiera que pisa nacen flores 
Que se cuajan del alba en los colores ! 



c ¡ Una mujer ! Consoladora fuente 
Que de esta vida brota en el desierto, 
Donde logra apagar su sed. ardiente 
El corazón desconsolado y yerto ! 
¿Quién en sus ondas no bañó la frente ? 
¿Quién no detuvo aUi su paso incierto 
Cuando hastiado del mundo maldecía 
Y en eterno dolor se consumía? 



c ¡El amor en sus redes aprisiona 
El alma virgen que ilusiones sueña : 

Y á ese mundo celeste se abandona 
Que su extasiada mente le diseña. 
Sigue do quier la angelical madona 
Que su delirio en adorar se empeña 
Rodeada de encantos y belleza 
Como copia gentil de su pureza ! 

Es su querida el solo pensamiento, 
Ella es su vida; vela á cada instante 
En las alas pasar del raudo viento, 
En los rayos del astro mas distante. 
Oye do quiera su armonioso acento. 
Arpa que vibra y se estremece amante. 

Y esa mujer, delirio, sombra, idea. 
Ocupa su alma^ su ilusión recrea ! 



— 143 — 

ff ¡Oh fantástico amor! Ángel caído 
Y encarnado en otro ángel ; tu sonrisa 
Del alma encanta el fúnebre gemido 
Gomo el espacio la sonora brisa. 
En perezoso y'lisonjero olvido 
La vida entre celages se divisa, 
Como entre flores encerrada fuente 
Alumbrada en los iris del Oriente/ 



c ¡ lias ay ! después que adora estos encantos 
La delirante mente del poeta. 
Cuadros divinos, melodiosos cantos , 
Que crearon su lira y su paleta ; 
Dolores , penas , desengaños , llantos , 
Inundan sin cesar el alma inquieta; 
Palidece la frente, y á los ojos 
El briUo quitan lágrimas y enojos ! 



c ¡ Y el corazón desgarran á porfia 
Lentos pesares, fúnebre amargura : 
Las horas ay ! son siglos de agonía 
Y los días brillantes noche oscura. 
¿Cómo hallará placeres y alegría , 
Quien perdió para siempre su ventura? 
¿Quién lleva en su alma desgarrante duelo? 
¿Quién vé entre nieblas su soñado cielo? 



c ¡ Ah ! vosotros, vosotros cuya vida 
Entre delicias y esperanzas rueda , 
Por los halagos del amor mecida. 
Do mas deleites la ilusión enreda; 
No comprendéis de una ánima transida 
Que en el mundo infeliz nada le queda, 
£1 tétrico gemir ; y el mudo llanto 
De quien ha amado y padecido tanto. 



— 146 — 

>¡Todo pasó! Cual desprendida estrella 
Las Ousiones puras se apagaron ; 

Y de esa vida tan hermosa y bella 
Lamentables recuerdos layl quedaron! 
Solo quedó en el alma la honda huella 
Que horribles desengaños le dejaron... 
Aroma vago de un celeste encanto 
Duda, amargo pesar y amargo llanto! 

»Los años á los años se agruparon; 

Y al delirante corazón de amores 
Unos ojos divinos cautivaron, 

Y mi senda el amor sembró de flores. 
Llegó undia fatal!... Se marchitaron! 
Ella aspiró un instante sus olores; 

Y después jb, cansada y desdeñosa 
Rompió la flor de mi ilusión dichosa ! 

cEsa mujer que yo creía pura 
Vila cruel, hipócrita, molesta. 
Bello modelo, artística pintura. 
En el museo terrenal espuesta. 
Esa que un ángel, celestial figura. 
No es mas qué una mujer, ¡copia ñmesta! 
Mujer sin alma que sedienta entrega 
Su corazón al último que llega! 

»Una mujer es rápida centella 
Que en tenebrosa noche se desliza; 
Deja en el cielo relumbrante huella, 
Ms^ al instante tómase en ceniza. 
Una mujer encantadora y bella 
La mente del mortal la diviniza 

Un altar elevándole en el pecho 

¿Y el Ídolo dó está?... Rodó deshecho! 



— 147 — 

lY quizás la mujer nace á este mundo 
Para ángel del mortal ; y ángel seria 
Si este miasma mefítico é inmundo 
No turbara en la cuna su alegria. 
La sociedad del árbol mas fecundo 
El tronco horada, la raiz desvia; 
Y lo dobla, lo insulta , y lo convierte 
En el árbol estéril de la muerte. 



>Eso eres mundo! Se te cree un cielo 
Cuando el joven abriga alma inocente; 
Has la horrible verdad descorre el velo, 

Y adiós placer, candor, amor ardiente. 
Huyó la Silfa en vaporoso vuelo 

f la Ondina también huyó la fuente. 
Ya tu goce desdenes solo inspira. 
Todo en tí es vanidad, todo mentira! 

»¿Qué es el amor? Una ilusión dorada 
Que el mortal va siguiendo delirante. 
Playa de bendición , isla encantada 
Donde se arroba el corazón amante. 
Mas al irla á habitar ¿qué encuentra? ¡Nada! 
Fué una luz pura que brilló un instante. 
Nube que transfigura el sol de enero, 

Y engaña en alta mar al marinero. 



»¿yeis esa flor que en el jardin gallarda 
Con su hermosura espléndida se eleva» 

Y el rojo cáliz que en abrir se tarda 
Aromas lanza que delicias lleva? 

Has ay! no la toquéis. Veneno guarda: 

Y el que su olor á respirar se atreva 
Envuelto en la dulzura de su aroma. 
Del eterno dolor, las hieles toma. 



— 148— 

> Y con la realidad aborrecida 
Llega esa edad que de recuerdos vive; 
De los recuerdos de otra edad florida 
En que apenas su goce se percibe. 
Cenizas apagadas dánle vida; 

Y con ella también pesar recibe 
Porque llora los años que pasaron 
Fugaces, ay! y el tedio le dejaron. 

»¿Qué mira en el pasado? Erial desierto. 
¿Qué en el presente? Oscuridad y nada. 
Dirige al porvenir el ojo incierto 

Y entre sombras se pierde su mirada. 
Halla á sus plantas un sepulcro abierto 

Y mas allá ni una esperanza amada; 

Y cual la nave que el pampero azota 
Entre peñas sin rumbo en la mar flota! 

I Y desaliento, angustia y desengaños 
El alma acosan con tenaz poi^ña; 
Pasan los dias pérfidos y huraños 
Una ilusión llevando cada dia. 
Del fastidio después llegan los años, 
Has amarga con ellos la agonía; 
Hasta que el alma como flor maldita. 
Pierde la última hoja y se marchita 



>Bien dijo Calderón; la vida es sueño! 
La gloria y el poder son humo y ruido; 
El porvenir, fantástico diseño, 
El pasado, un enigma indefinido; 
Una mujer constante , es uo ensueño ; 
Aura, el placer de momentáneo olvido. 
Resplandor mentiroso, la esperanza 
Que sigue el hombre, sigue y nunca alcanza. 



— 149 — 

>Y eternamente al corazón pegado 
Como un remordimiento está el deseo 
Que roe el corazón desesperado. 

Como el buitre feroz de Prometeo 

Al suplicio del odio condenado 
IGra en densa tiniebla el rostro feo 
De la envidia que ríe y que gestea. 
Que mintiendo blasfemias aletea. 



iPero olvídese todo! Indiferente 
AI placer y al dolor, ruede la vida; 

Y alzando al cielo la abatida frente 
Por el tedio nublada v desteñida. 

En los sueños busquemos de la mente 
Una esperanza, una ilusión querida! 

Y sofocando el ¡ay! de los martirios 
El corazón renazca en los delirios!.... 



— lao — 



ANHELO. 



Je t'adore ange , et t'aime femme. 

V. Hcco. 



cEl sol cae! Las nubes á Occidente 
Pintorescas se esparcen y una faja 
Del moribundo sol ciñe la frente 

Y su cabello desteñido alhaja. 

Al lado opuesto blanca, trasparente» 
Como una perla que en el mar se cuaja, 
Tiende la luna su celeste alfombra. 
Gaya en celages, multiforme en sombra. 

»E1 sol, como la sangre activa y roja. 
Las nubes del ocaso colorea, 

Y como un héroe á quien el triunfo enoja. 
Sus propias armas en su muerte emplea. 
Dardos de fuego sobre el mar arroja. 
Hierve la niebla , el horizonte humea; 

Y los peñascos de la enhiesta cumbre 
Llamas embeben y reflejan lumbre. 

iLa luna blanca como lo es la pluma 
De la garza, benéfica, amorosa. 
Las montañas ceñidas con la bruma 
Salpica en grumos de su luz hermosa. 

Y alzándose de un tálamo de espuma 
Parece una odalisca voluptuosa 

Que sale de su baño envuelta en gasa, 

Y al pabellón de su tocado pasa. 



— 151 — 

c¡El sol! ¡El sol! El centro de la vida, 
Imán que todo atrae y todo abraza , 
Luz que en piros planetas repartida 
En movimiento eterno los enlaza! 
La luna por sus fuerzas atraida 
De la tierra en redor su órbita traza, 

Y mundo sin atmósfera , refleja 

La luz que el sol partiéndose la deja. 

c ¡Contraste singular, enigma oscuro! 
La noche vive de la luz del dia , 
De los goces pasados el futuro, 
Del porvenir la eternidad sombría. 
Nuestro camino incierto é inseguro 
Allá quiebra ó se oculta , alli desvia; 

Y flotan corazón y entendimiento 
Entre duda y verdail, goce y tormento. 

cEn la edad ambidosa en que se ama 
Cuanto se puede amar y no se duda. 
Un sol nos arde con su activa llama. 
Un sol nos fortifica y nos ayuda. 
La sangre en nuestras venas se derrama 
Inflamada y vivaz, como en la ruda 

Y nudosa corteza del arbusto 

La savia que ha de harcelo árbol robusto. 



cLuego Uega otra edad y solo brilla 
Esa pálida luna del pasado 
Que alguna vez transporta á la mejilla 
Un rayo puro de ese sol amado! 
Asi sobre el altar de una capilla 
£1 drío sepulcral casi apagado. 
Remedando la vida , en vago alarde 
S alza, vuelve á caer, se inflama y arde! 



— 152 — 

c ¡Estrella de mis sombras , alma mia 
Flor de mi corazón! ¿En qué lugares 
Abres tus ojos á la luz del dia 
Para mandar á ellos mis cantares. 
Para lanzar allí mi fantasía. 
Para llevar á ellos mis pesares, 
Para fundir mi alma en tu mirada, 
En la tuya mi alma extravasada? 



cSi, porque quiero amar y en una vida 
Unir dos almas que sin tedio se amen. 
Doble escencia en una ánfora vertida 
Las dos en un perfume se derramen. 
Una esperanza entre ambas dividida , 
Un mismo pensamiento sin examen. 
Indivisible, eterno, puro« fuerte, 
Que salve los dinteles de la muerte t 

€¡0h! ven! Por qué te ocultas? Voz del cielo. 
Repítete otra vez, mi ruego atiende, 

Y aunque rompas el éter en tu vuelo 

Y caiga el rayo sobre mí desciende! 
La zozobra, el hastío, el vago anhelo. 
El amor que se compra y que se vende. 
La amistad sin pudor y sin conciencia, 
¡ Ay! serán siempre mi fatal herencia? 



c¿He de vivir sufriendo eternamente 
Sin cesar maldiciendo y devorando 
El fuego atroz del corazón que siente 

Y que se está en sus llamas abrasando? 
¿No brillará otro sol en el Oriente 

Y en volcan concentrado reventando 
No lanzará del cráter sus dolores 

Para que el tiempo los convierta en flores? 



— 153 — 

«El hombre es débil pero triunfo al cabo. 
La voluntad se burla de la suerte, 
Y rotas sus cadenas, el esclavo 
En sefior á su tumo se convierte. 
También sude dormir el tigre bravo 
En los sangrientos campos de la muerte; 
El volcan en las nieves que fermenta, 
T el cóndor, hijo de ella, en la tormenta...! 



— 154 — 



vm. 



Asi Fantasio sus amargos dias 
Con ensueños y anhelos endulzaba , 
Delirando diversas fantasías 
A quienes alma en su cerebro daba. 

Y eran hijos de insólitos pesares 
Sus sombríos y fúnebres cantares. 

Que amando demasiado, como lento 
Recuerdo criminal su alma roía 
Azaroso » fatal presentimiento 
Que su cielo de amor oscurecía. 
¡Oh! imposible, decia; es tan hermosa...! 
Imposible que sea mentirosa ! 

Y entonces desterrando esas visiones , 
Visiones de las nieblas de su mente , 
En endechas y fáciles canciones 
Envolvia los rayos de su ardiente 

Y purísimo amor, siempre bañados 
En suspiro de su alma enamorados. 

Asi del bosque entre las verdes hojas 
Ayer mansión de dicha , hoy de amargura. 
Alza el ave tiernisimas congojas, 
Encantadas memorias de ventura; 

Y el aire con sus cantos embebece 

Y las sensibles aves enternece. 



— 155 — 

¡Pero suerte &tal! Volvían luego 
Los siniestros presagios de desdicha ; 

Y Tolvia el tenaz desasosiego 

A atormentar el goce de su dicha. 

Y Tolvian los fúnebres delirios 

Y volvían de nuevo sus martuíos. 



Hijo Fantasio de este siglo de oro, — 
Que el oro es el señor que lo gobierna , 
Yes oro la virtud, oro el decoro, 
Y oro además la salvación eterna ; 
Siglo de corrupción é hipocresía 
En <pie todo es negocio y mercancia. — 

Hijo, pues, de este monstruo de terrores 
En su misera cuna había tejido 
Con su pobreza el manto de dolores 
Para cruzar el mundo aborrecido ; 
Sin tener otro don, otra riqueza. 
Que su alma, su audacia y su cabeza! 



Guando se halló en la sociedad mendigo. 
Cuando se vio por pobre rechazado. 
Infortunios hallando en vez de abrigo , 
Desalentado, pero no humillado. 
Imaginó su loco atrevimiento 
Campo abrir con su noble pensamiento. 

Visitó las escuelas de los sabios. 
Penetró los abismos de la ciencia , 
Recogió las verdades de sus labios. 
Abrazó lo ideal su inteligencia, 
Y entre tedios, miserias y trabajo 
A estudiar solamente se contrajo. 



— 156 — 

Y en sus plácidas horas de descanso. 
Su mente en escuchar se compiada 
£1 aliento del aire vago y manso 
Que inche las selvas al caer el día , 
Haciendo de cada árbol un concenlo» 
De cada hoja una voz , un instrumento. 

En tanto el sol hundíase á lo lejos 
Como una taza de oro en un abismo, 

Y alumbraban sus últimos reflqos 
El mundo de su ardiente idealismo; 
El bosque conmovido era un santurio 

Y la brisa su móvil incensario ! 



En sus ondas de olores implorada 
Descendía la virgen del reposo ; 

Y sobre su pupila fatigada. 
Estendia su pliegue misterioso; 

Y vertiendo letárgicos beleños 
Acariciaban su alma lindos sueik» ! 

Sueños de amor, de gloria, de grandeza! 
Sueños de libertad, de poesía , 
Que bañados en lumbre de pureza 
Estasiaban su ardiente fantasía , 
Entre irizadas nubes revolando. 
Entre círculos de oro centelleando. 

Y una mujer angélica y divina 
Las flotantes hileras abandona, 

Y gallarda y risueña hada él camina 
En su mano trayendo una corona ; 
Baja; su frente con un beso sella 

Y en ella enlaza la corona bella. 



— 157 — 

Ora se encuentra ayentajando en vuelo 
El curso de las rápidas edades , 
£n tierra estraña bajo estraño cielo , 
En incultas y vastas soledades; 
T mira lo que fueron Macedonia 
Tiro, Jerusalen y Babilonia. 



Ora la antigua roma, ora Venecia 
Con el poder luchando de la luna ; 
Ora se cree combatiendo en Grecia , 
O al pueblo despertando en la tribuna 
Del letargo ser Adl de la impotencia 
El trueno vibrador de su elocuencia! 



Y su madre taníbien aparecía 
De una estrella en el nítido regazo ; 

Y de sus secos labios se pendia 
Atrayéndola á si con tierno abrazo ; 
Cual si un peligro al hijo amenazara 

Y libertarlo entonces intentara. 



Ah ! estos sueños tal vez présagos fueron 
Del fatal torbellino de su vida. 
Esos sueños tal vez en su alma hicieron 
De pesar y tristezas honda herida ; 
Y fué el primer amor de su edad tierna 
De doloroso llanto fuente eterna. 



Era su madre ! En su niñez precaria 
Compañera afanosa de su cuna ; 
Arcángel velador de su plegaria 
En la edad de ambición y de fortuna; 
Cuando todo anhelaba y pretendía. 
Guando todo odiaba y maldecía. 

11 



Y siempre hallaba , siempre en su regaso 
La blanda paz del maternal cariño : 
Siempre su madre un amoroso abrazo. 

Un halago como antes para d niño 
Tenia para el joven desgraciado , 
Que era el mismo su hijo idolatrado. 

Y él á su Tez la amaba con el ñie^ 
De su alma juvenil de amor henchida; 

Y su nombre mezclábase ¿ su ruego,. 

Y su historia á la historia de su vida; 
Eran dos rayos de una misma llama..... 
¡Feliz la madre que tan tierna ama! 

Ah! cuando un dia despertó y helado 
Un cadáver halló sobre su lecho. 
Frenético, infeliz, desesperado. 
Quiso mil veces destrozarse el pecho. 
Sacar su corazón, despedazarlo, 

Y con ella en un túmido enterrarlo. 



¿Cómo vivir si para siempre lejos 
De su amorosa madre vivirla? 
Ah! de qué labios, besos y consejos 

Y palabras de amor recibiria 

Si el mundo, como insípida maleza. 
Siempre desdeñaría su pobreza? 

Blas la voz de su madre grata y suave 
Resonó en sus oídos;— hijo mió. 
Hay otro mundo que el mortal no sabe. 
Hay un Dios de bondad en quien confio ! 
No llores! no me olvides yo te sigo, 

Y á donde vayas yo estaré contigo. 



— 159 — 

Como la madre que de la hija escucha 
Que creyó muerta el conocido acento. 
Se anima , se alza , y la pasada lucha 
Olyida y el horror de su tormento; 
Y solo piensa en la hija que respira 
Que cariñosa rie y que la mira, 

Asi queda Fantasio; un grave peso 
Esa voz le quitó ! Volvió la calma 
Al corazón, mas su recuerdo ileso 
Ysu imagen grabáronse en su ahna 
Como en la dura roca del desierto 
El hondo rasgo por el trueno abierto I 



— 160-- 



IX. 



¡Ab! qué dolor iguala al que sentimos 
Cuando vemos cadáver macilento 
El cuerpo de la madre que quisimos; 
Árido el seno que nos dio alimento, 
Á donde tantas veces nos dormimos 
Al blando arrullo de su suave acento. 
Muda la boca, inmóviles los brazos. 
Pródigos en cariños y en abrazos! 

Una madre! Una madre es la primera 
Blanca estrella de amor que pura brilla 
Junto á la cuna y en la incierta esfera 
Do vaga incierta la niñez sencilla. 
La voz que en el dolor nos dice: Espera... 
Puerto de salvación, última orilla 
Á donde llega el náufrago del mundo 
Para aguardar la paz del moribundo. 

Una madre es la luz, es la existencia... 
Es el único amor que no concluye, 
Que dentro al corazón como una esencia 
Que purifica esparramada fluye. 
Cuando abate el pesar toda creencia 
Jamás esta creencia se destruye; 
Y queda en nuestras almas tan asida 
Que parece la hiedra de la vida/ 



— 161 — 

En la tumba do yacen tus despojos 
Arrodillarme, madre, aun no he logrado, 
Pero vives en mi alma; harto mis ojos, 
Harto mis ojos, madre, te han llorado. 
Cuando mi huella ensangrmité en abrojos 
Sentí mi corazón desesperado, 

Y vi rodar mis juveniles años 
Entre un delirio y justos desengsAos! 

Y con ansia febril buscaba un seno 
Donde posar mi frente entristecida 
Manchada ya con el inmundo cieno 

Y de odiosos pesares abatida; 

A donde desahogar mi pecho lleno 
Con las angustias de la amarga vida; 
Pero un seno de madre que latiera. 
Que mi horrible amargura comprendiera. 

Entonces ay! entonces como pura 
Imagen en la sombra apareciste; 
Duminaste mi esperanza oscura. 
Con sonrisa de amor me sonreiste; 

Y yo te vi llorar mi desventura. 

Como el mió también tu rostro triste 

El hijo de tu amor, madre, te adora, 

Y su alma es templo do tu imagen mora. 



Do quiera siempre igual conmigo viene 
Como celeste incógnita armonia; 
Tu nombre el corazón grabado tiene 

Y lo tiene también mi fontasia. 

El será el eco postrimer que suene 
En mis murientes labios, madre mía! 

Y será en mi sepulcro relicario 

Que guardarán mi losa y mi sudario!... 



— 162 — 

El porvenir ¿Quién sabe en su carrera 

Que me reserve? Pooo de él confio. 

El infinito mi esperanza fuera 

Si el corazón haÜára el primer brio. 

Hasay! en vano la ideal barrera 

Saltar intenta el pensamiento mió; 

Que el cielo mismo que en mi orgullo creo 

Encadena la mente y el deseo. 

Madre , yo busco ! Descubrir anhelo 
En el mundo una luz, una verdad» 
Una esperanza arrebatar al cielo 
Para alegrar la pobre humanidad. 

Y cuanto mas mi poderoso vudo 

Me sumerge en la inmensa eternidad. 
Mas pierdo; mi vista mas se ofusca, 

Y casi ciego el pensamiento busca. 

Creer no puedo en ese Dios que ensefia 

Y que Moisés en el Horeb haUára ; 
Que hizo brotar el agua de la pena. 
Que fecundó la ancianidad de Sara. 
Dios que á su pueblo indómito despeBa 
Sobre un lago de sangre y cuya cara 
Como el desierto airada lanza enojos, 

Y el rayo destructor lleva en los ojos I 

Creer no puedo I El Dios de los cristiaiioa 
No es el Dios que yo adoro : inconsecuente, 

Y envuelto siempre en lúgubres arcanos 
Jamás se muestra á la anhelosa mente, 
ídolo que veneran los tiranos» 
Incógnito poder de esa insolente 
Fuerza que aprisionando la conciencia. 
La condena al horror de la impotencia. 



— 153 — 

¿Sobre qué alma dolarosa y muda , 
Muda por la ansiedad que hablar impide, 
Como un roclo descendió tu ayuda, 

Y el remedio del mal que en ti reside? 
Al desgraciado que padece y duda, 

Y que su duda resolver te pide. 
Le diste alguna Tez ese consuelo? 

No, que mas te enoerrastes en tu ctelol 

Yo he entrado en tus templos y postrado 
Luz para mi razón, luz te pedia, 

Y al fin de mi plegaria fatigado 
La duda mas amarga conseguía. 

Todos somos el fruto del pecado 

Allí está Dios, la turba me deda 

Y yo perdido en mi dolor gritaba:.... 
Muéstrate, pues, y nú suplicio acaba. 

Y cada vez mas tercíb y mas adusto 
Concentrándote mas en tu grandei|i. 
Ora cargas tu enojo sobre el justo 
Yabatescon pesares su cabeza. 

Y te gozas en esto y es tu gusto 
Arrancar la virtud y la pureza, 

Y en cuanto existe de grandioso y flierte 
Que te pueda igualar darle la muerte. 

No es mi Dios ese Ser incomprensible 
Que al crear al mortal su propio aliento 
£n su frente infeliz grabó terrible 
La eterna maldición del sufrimiento; 

Y que á nuestros gemidos insensible. 
Desoye siempre el dolorido acento 

Del mendigo, del huérfano que implora, 

Y de la madre que en sus templos ora ! 



— 164 — 

Rompe una vez el tenebroso velo 
Que cubre eternamente tu semblante; 
Déjanos ver un ámbito del cielo, 
Enviaun refrigerio al caminante! 
Fé, conciencia, virtud, eterno anhelo. 
Son una red, el sueño de un instante; 
Falsas palabras, engañosos nombres.... — 
¿Y una cifra no mas somos los hombres? 

¿Por qué creaste entonces? ¿Por qué alzaste 
El polvo y le digiste: sé criatura? 
¿Por qué de inteligencia lo adornaste? 
¿Por qué de libertad y de ternura? 
¿Por qué le diste un cielo y le mostraste 
La Maga de la vida, la hermosura, 
Si habia de llevar eternamente 
La sentencia del reprobo en la frente? 

Contra ese Dios que odia y que fulmina 
La razón poderosa se rebela: 
En la ignorancia arrástrate y camina; 
Cree le dice; mi poder recela. 
Pero otra voz mas grande, notas divina. 
Voz del cielo también, le dice: ¡vuela! 
Es luz de Dios la inteligencia humana 

Y cuanto existe aqui con Dios se hermana. 

De un Dios que es de bondades un santuario. 
Falsos profetas, necios habladores. 
Han hecho del mortal el peor contrario, 
Ansio de sangre, monstruo de terrores. 
Él dirigió su brazo sanguinario. 
El germen vertió en él de los rencores. 

Y anda , le dijo; á tu dolor te entrego; 
Hijo falaz , mi protección te niego. 



— 165 — 

¡Dios es mas grande! Si la noche estiende 
Su cinturon magnifico de estrellas. 
Si el sol su tea fulgorosa endeude, 
La mirada de Dios refleja en ellas. 
En la suave armonía que desciende, 
En el perfume de las flores bellas, 
En el monte, en el árbol, en el viento. 
Vive de Dios el paternal aliento. 

De ese Ser es mansión el infinito. 
La creación su templo; sus altares 
Son las moles gigantes de granito. 
Los vastos bosques, los inmensos mares. 
Donde quiera ese nombre vése escrito, 
Verbo de amor: y ensalzan sus cantares 
Los mil seres que crecen y se animan, 

Y que en su propio ser se reaniman. 

Yo no creo en la muerte. Lo que vive 
Naturaleza sin cesar renueva. 
Ella sola perece y se concibe 

Y donde un ser acaba otro se eleva. 
Cada cosa al morir de ella recibe 
Nuevo existir, metamorfosis nueva. 
Nada de lo que vive se anonada 

Que no puede haber vida donde hay nada!.., 



Sé que el infierno me dará este mundo 
Si en su idólatra altar no me prosterno.... 
/Madre mia! Mi Dios es el fecundo 
Sol de bondad, justicia y bien eterno. 
Padre de amor, no déspota iracundo. 
De un cielo creador, no de un infierno. 
Dios de esperanza que á sufrir no obliga 
Dios que siempre perdona y no castiga 



«•*. 



— 166 — 

¡Oh madre! si es delirio, si es mentira 
Cuanto pienso y anhelo» cuanto creo. 
Si son lío mas arranques de mi lira 
O febril ambición de mi deseo; 
Mi joven corazón enciende, inspira! 
Sí y negar á ese Dios es ser ateo... 
¡Ah! pide una esperanza para tu hyo 
Que por no comprenderle le maldílo: 

¡Ah! pide que descienda alguna gota 
De fé en su alma que el amor consume;. 
Flor de los mares que entre escollos flota 
Y ora se alza á una peña» ora se sume. 
Tú la yes, Madre, doblegada y rota. 
Mas todavía rica de perfume: 
Todavía es capaz la inteligiencia 
De esdamar : tú eres Dios!.. Oh! la creencia! 



Mis héroes yacen en ocioso olvido 
Mientras mi pluma en digresar se emplea; 
Mas te juro , lector, que no he tenido 
De ser tan krgola menor idea. 
Cada palabra nueva, cada ruido. 
Cada imagen de amor qjue me recreat. 
Envuelven en lujosa poesía 
Mi juvenil cambiante fantasía. 



Ya en veloz entusiasmo me arrebata 
De la bélica trompa el son agudo: 
Ya de un sueño infantil la imagen grata 
El éxtasis de amor profundb y mudo. 
Ya la mágica luz que se desata 
Del espléndido sol cuando el desnudo 
Peñón de varios arreboles toca, 
Y hace saltar mil rayos de su rooa^ 



— 167 — 

Pura mí toda cosa es poesía. 
Todo es animadon y pensamiento, 

Y todo se modula en armonía , 

Y todo se transforma en sentimiento: 
Como urna de cristal el alma mia 

A cada toque suena en el momento,. 

Y su amor, su üusion, su angustia propia 
Son de poético ardor inmensa copia! 

¡Es tan grande el poeta cuando canta. 
Cuando sublime inspiración le alienta!!.. 
Ni el nebuloso porvenir le espanta 
Ki el abismo del caos le amedrenta. 
En das de su genio se levanta. 
Audaz se déme en medio k tormenta, 

Y siguiendo las fiíces de su idea 
Absorto en su pensar encuentra y crea! 

Sagaz, todo penetra su mirada 
Que reflejó infinito es infinita, 

Y en su frente que late apresurada 
La inspiradon magnética se agita. 
Él di mórbidas formas á la nada,. 
La ronca voz dd huracán imita , 
El suspiro dd aura entre los tallos 

Y d escape vdoz de los caballos. 



Las nubes sigue que en la alti?a cmibre 
Como negra cintura serodean 
Sosteniendo en su grande pesadumbre 
Los metéoros que en su vientre humean; 

Y ante sus ojos como dará lumbre 
Esas sombras confusas centellean, 

Y escudia de los trueno^Ios mgidOB 

Y dd monte los ásperos latidos^ 



— 168-^ 

Gomo el buzo atrevido que desdeña 
Los riesgos del abismo oscuro y hondo. 
Se arroja desde lo alto de la peña 
Para arrancar la perla que está al fondo; 

Y luego al claro sol con faz risueña 
Secando el agua del cabello blondo. 

Se goza en su conquista que es la cuna 
De venidera dicha y de fortuna; 

Asi el poeta en su ambición suprema 
Penetrando del alma en el abismo 
Ni riesgo que le asombre ni que tema 
Encuentra en su ardoroso idealismo; 

Y cuando vé completo su poema, 
Animación y parte de si mismo. 

Se consuela y tal vez en su memoria 
Goza en su creación, piensa en la gloria! 

Jamás Fantasio en su dolor mas bellas 
Imágenes creara! En su locura . 
Necia quizás, resucitando en ellas 
El recuerdo feliz de otra ventura 
Alumbrando de pálidas estrellas 
El negro cielo de su vida oscura. 
Orna de flores y esperanzas mustias 
El desierto vergel de sus angustias. 



Y triste vaga y solitario sueña 
Victima del fastidio y de su anhelo; 

Y en la porfiada lid que su alma empeña 
Mas lejos cada vez mira su cielo ; 

No puede, no, de su ilusión risuoba 
Seguir arrebatado el audaz vuelo 

Y el llanto que sus párpados empaña 
Dia y noche su rostro árido baña. 



— 169 — 

Y dia y noche lamentando espera 
Como el preso en su negro calaLozo, 
Del sol de libertad la luz primera 
Que su pálida faz inunde en gozo! 

Y sienta arderse su megilla fiera 
El corazón latiendo de alborozo; 

Y respire su pecho el aura suave 
Libre como la brisa, como el ave. 



Y pueda soltar rienda á sus antojos 
Sin tener en prisión su pensamiento 

Y tender pueda los audaces ojos 

Por la inmensa región del firmamento. 
Siguiendo en pos de los celages rojos 
Que vibra el sol iluminando el viento, 
Nubes de gayo resplandor formando 

Y la verde campiña matizando. 

Y en la embriaguez de sus delicias mira 
Como im placer su cárcel, sus cadenas; 
Que el perfume celeste que respira 
Arrebata las sombras de sus penas. 

Y son las auras, ecos de una lira. 
Auras que vagan de armonías llenas; 

Y lo arroba en incógnita alegría 
La clara luz del trasparente dia. 



¡Ay! en esa pendiente en que se agita 
Solamente el amor salvarlo puede. 
Un corazón que huérfano palpita 
Á un amor puro fácilmente cede; 
Porque alientos el hombre necesita 
Cuando en su propio padecer se excede; 
Porque tal vez mil veces ha adorado 
Un ángel que en sus sueños ha creado. 



— 170 — 

¿Y quién por solo é infeliz que viva 
No sueña alguna vez? Y quién no tiene 
En su alma una imagen fugitiva 
Con la cual sus fastidios entretiene! 
Es una idea bienhechora y viva 
Que la imaginación en si contiene. 
De cuya esfera parten los fulgores 
Que doran fantasías y dolores. 

Y el mismo corazón, la misma pena. 
Sus gemidos le dan y sus anhelos 
Una existencia de martirios Oena 

Y hasta el acibar de sus propios celos; 

Y el hombre encuentra en esa vida agena 
La ilusión de la vida de los cielos: 

La idea misteriosa que reúne 
Cuanto inventa el dolor y el amor une. 

Asi viviendo solo y cada dia 
Con la ceniza que guardada lleva 
El corazón que anhela todavía 

Y que aun el goce de la vida prueba. 
Nuevos sueños creará la fantasía. 
Nuevo deUrio y esperanza nueva 

Que van, vuelan, se agitan , se reparten, 

Y en irizados átomos se parten. 

¿A dónde está la imagen que se pinta 
En su pupila ardiente? A donde vaya 
En la tierra, en el cielo , en la áurea dnta 
Que el sol partiendo sobre el monte raya. 
En la armonía fácil y distinta 
Que modulan las ondas en la playa 
Armoniosa también su voz escucha 
Que con el aire en ligereza lucha.. 



— 171 — 

Oh! 8i entonéis sus ojos amorosos 
HaUáran otros ojos! ^ á su acento 
Se unieran esos sones armoniosos. 
Lenguaje dd oculto sentimiento 
De una alma toda amor! Oh! los 0(fiosos 
Maldecidos fantasmas del tormento 
En su lóbrego abismo se hundirian 
T al corazón sus sueikM Tolverian! 



Que nada puede en niebla tan oscura 
Como es el mundo para el que ha sufrido^ 
Más pronto despertar nuestra ternura 
Si una voz dulce vibra á nuestro oido. 
Cántico de esperanza y de ventura 
Penetra como eléctrico fluido 
En las intimas ñbras y responde 
A la amante ansiedad que alli se esconde. 

Y es deseo , ambición, sueño, esperanza 
Lo que se agita entonces en la mente 
En son alegre de confusa danza. 

Y es deseo de amor lo que se siente 
Es deseo de amor lo que se alcanza 
Hasta en las sombras que el delirio miente» 

Y si es martirio ese voraz delirio , 
Es deseo de amor ese martirio! 



¡Por qué no puede el hombre á su deseo 
Dar el soplo de vida, dar la Dama, 
Transformar en mujer su devaneo 
Y su alma transvasar en la que ama! 
Fuego generador de Prometeo 
Su corazón con una chispa inflama» 
Santa hoguera de amor, y en su pupila 
Un rayo solo de esa luz destila!.. 



— 172 — 
Casi siempre el amor por sueño «"i piem 

Y concluye dejando el alma esclava; 
FaDtasio souó un ángel; la belleza 
De su madre en su rostro renovaba; 
En su alma de su alma la pureza. 
Su dulce voz su labio remedaba, 

Y lo mismo aliviaban su amargara 
Sus palabras de amor y su ternura. 

¡Cómo no amarla! Figuraos que era 
Su creencia el aliento de su vida; 
De su madre la imagen hechicera 
Que á su alma estaba eternamente unida. 
Su delirio 9 su gloria, su quimera... 
Era, en fin, como dicen, su querida, 
Luz de su poderosa fantasía, 
Animación del alma que sufría. 

Volvió de nuevo al ideal camino 
Que antes abandonó desesperado, 
Gomo vuelve á su senda el peregrino 
Por alguna luciérnaga orientado. 
Y á luchar otra vez contra el destino 
Se aprestó de ilusiones rodeado... 
Siendo amado creyéndose invencible. 
Abarcar pretendiendo el imposible. 

¡Qué le importaba el mundo si en los brazos 
De la que amaba lejos de él vivia? 
¿Qué le importaba si en eternos lazos 
Prenda de amor con ella se uniría... 
El prisma juvenil hecho pedazos 
Elsa vida de amor renovaría; 
Que por cada ilusión que el tedio lleva 
Nos trae el amor una delicia nueva. 



— 173 — 

Oh! Fantasio es fdiz! Brioso, ardiente^ 
Ya el pesar no le agobia ni le humilla.* 
YecQo qué audaz! En su altanera iirente 
De la dicha suprema el gozo brilla. 
Mirad de amor teitirse suavemente 
La enantes flaca lívida megiUa, 
De esperanza y placer radiar sus cjos 
No muerta luz de insomnios y de enojos. 

Y ella ! Oh! jamás apareció mas bella. 
Mas gentU , mas amante y vaporosa. 
Si algo en el mundo se parece á ella 
Es el suave perfume de la rosa, 
La tranquih mirada de una estrella, 
De un ensudko la sombra voluptuosa. 
De una arpa la lejana melodía. 
El sereno crepúsculo de un dial 

Con descuido en sus brazos reclinada 
Al rostro de Fantasio el suyo allega. 
•Su negra cabellera desatada 
Que con lascivos movimientos juega. 
Como una densa atmósfera nublada 
Sobre su blanca espalda se repliega; 

Y con mirada lánguida lo mira 

Y él con ternura y languidez suspira. 

—Oh! déjame en mis brazos estrecharte, 
Adorada ilusión de mi ventura! 
Oh! déjame estasiado contemplarte. 
Oh! déjame arrobarme en tu heriqosura! 
En sus raptos jamás, jamás el arte 
Ha copiado tan mágica pintura! 
Oh! si tanta hermosura im ángel viera 
Su perfección :envidia al ángel diera! 

12 



— 174 — 

—No piensas, dime, que ese amor violento» 
Que esa llama que crece á todo instante, 
Que roe el corazón y el pensamiento 
Con su lengua de fuego devorante, 
¿No piensas, dime , llegará un momento 
En que el incendio rápido, incesante. 
Todo consuma y en castigo eterno 
Nos condene á las penas de un infierno? 

—El infierno! El infierno! Necedades! 
El infierno es no ver tus ojos bellos, 
Vagar en tenebrosas soledades 
Sin recibir la luz que vierte de ellos! 
Oir roncas tronar las tempestades 
Sin sentir la fruición de tus cabellos.... 
Deseando vivir, loco, impaciente. 
Sin aspirar las rosas de tu frente. 

A tu lado mirando el rayo hermoso 
Que de tus ojos parte de amor lleno. 
Recibiendo tu beso cariñoso. 
Sintiendo junto á mí laiir tu seno. 
Oh ! entonces en mi rapto venturoso 

Y en tu risa, en tu voz, en el sereno 
Ambiente, en su perfumé, en su armonía, 
Mi cielo enciiientro, Clarimimda mia. 

Allí donde tú estas allí está el cielo. 
Allí recobra el pensamiento fuerte 
Su audaz constancia, su incansable vuelo; 
Allí en ángel el hombre se convierte. 
Pero donde no estás cae el anhelo. 
La mente encuentra oscuridad y muerte; 
Sus alas de ángel desolada pliega 

Y en su tumba de horror maldice y niega! 



Ah! sonrieme bsü Respire d suaye 
Aliento que se escapa- de tu boca^ 
Armonía que en mi alma solo cabe. 
Aire de amor que respirar me toca. 
¿La madura razón , la ciencia grave , 
Y esa que el sabio en su delirio invoca 
Engañosa y audaz filosofía , 
Pueden darme esa luz, esa armonía? 



Ah! de tus ojos la dulzura mana 
€ual de im bosque de almendros agua pura, 

Y en mí refleja, con mi amor se hermana, 

Y el alma envuelve en celestial dulzura. 
¡Oh, yo adoro esa luz! Si es sombra vana 
JNo me robes su imagen! ¡Si es locura, 
No vuelva á la razón! ¡ Sombra ó misterio 
Es mi sueño ideal , líü sueño aério I 

Amor! Amor! Y el corazón latiendo 
Ensancharse y fundirse y derramftrse. 
En una esfera tenebrosa viendo 
Un astro de esplendor sobre otro alzarse ; 
Una armonía de ángeles o^ndo 
En fuga melodiosa renovarse ; 

Y otro mundo, otro sol y otra existencia 
Transformai'se , querida , en tu presencia ! 



Vagos deseos, sueños, misteriosas 
Angustias , ilusiones perfumadas! 
De la niñez inmarchitables rosas. 
Imágenes de amor, de amor doradas. 
Flores de dicha y de creencia t hermosas 
Fantasías de genios y de hadas, 
<}ué sois?.. Qué sois?.. ¡Mezquinas tradiciones 
Cuando ha unido el amor dos corazones!... 



-^176— 

Asi Fantasio su pasión demuestra; 
Esconde el sol su luz esplendorosa 

Y el funesto crepúsculo se muestra: 
Casi invisible el rostro de la hermosa 
Una sombra tiñó, fea» siniestra, 

Y sonrisa infernal y cavernosa 
Crespo sus labios; sus tranquilos ojos 
Vibraron de odio resplandores rojos. 

Pero al instante recobró su faz 
De amor una apariencia indefinible; 
En su mirada lánguida y vivaz 
Adivinar lo cierto es imposible. 

Y su acento melódico y fugaz. 
Precioso don de un corazón sensible » 
Dijo : Fantasio , mira al horizonte! 
Cima de llamas no parece el monte? 

• 

¿No te parece que hay algún arcano 
En ese inmenso cortinaje rojo 
Que enciende la montaña, abrasa el llano, 
IVolongando sus orlas á su antojo? 
Tal vez » tal vez la omnipotente mano 
Colgóle alli como padrón de enojo. 
Cifra gigante en rayos esculpida 
Que recordara al hombre su caida. 



¿Nada, Fantasio, el corazón te dice? 
~^ada, bien mió! Ven, qué nos importa! 
Solo bienes el cielo nos predice... 
Esas quimeras la ignorancia aborta. 
¿Acaso con amor no eres felice? 
Pues bien, gocemos esta vida corta 
Y dejemos dormir al pensai^eato 
Del aura del amor al dulce aliento. 



— 177 — 

—Dices muy Uen! La Tida es pasajera; 
Para gozarla es jPuerza apresurarse. 
{Cuánta delicia el poryeñir espera 
A dos que saben cual los dos amarse!. • 
Y d son de un beso dilató en la esfera 
La perfumada brisa al retirarse. 
Que fué á perderse murmurando amores 
En el tranquilo seno de las flores. 



Y Fantasio en los brazos de su amada 
Unddiquio dulcísimo sentia; 
Casi desfalledda su mirada 
Por instantes apenas se entreabría. 
De repente confusa yretirada 
De una arpa resonó vaga armonía 
Y aparecerse vio blanca figura 
De fabulosa célica hermosura. 



En un dosel de nubes que destella 
Azucenas de plata y lirios de oro. 
Cruza el espacio de figura bella 
Su arpa tañendo con viril decoro. 
Olas de aire encendido detras de eUa, 
Ricas cual nebuloso metéoro, 
Van envolviendo un manto peregrino 
Que señala de estrellas el camino! 



Asi en las altas cumbres que maltrata 
Eternamente el rayo, se desliza 
Luminosa centella en noche grata 

Y rodea su sien banda rojiza. 
Asi rompe veloz ondas de plata, 
Nave audaz y gentil espumas riza , 

Y dragón de la mar^ encorva y vuela 
Dejando en fpos de sí fulgida estela. 



— 178^ 

Desliimbrado Fantasip ¿ andar no sK^ierta, 
Que sin poderlo remediar tenia 
Al paladar la lengua inmóvil , yerta. 
Desenclavar sus ojos no podia 
De la visión, y en su oarrera incierta 
Anhelante su huella perseguia 
Como el alción su nido idolatrado 
Al furor de las olas entregado. 



Y sonoro, melódico y suave, 
Dulce como esos cantos de ternura 
Que Bellini tan bien remedar sabe. 
Su canto alzó la candida figura ^ 
Que subiendo ora trémulo, ora grave. 
Impregnando la esfera de dulzura 
Acompaña en acorde movimiento 
La musical ondulación del viento! . 



X. 



COBO* 



Teged guirnaldas á los amantes 
Que su esperanza cumplida ven; 
Perlas, rubíes, oro y diamantes. 

Corona espléndida,. 

Ornen su sien! 



í 



— 179 — 



CANTO. 



Genios que erráis incógnitos 
Entre la niebla vaga, 

SaUd! salid! 
Acompañad con júbilo 
El canto de la Maga. 

Venid! venid! 

Amando 

Se olvida 

La muerte , 

La vida; 

Gozando 

La suerte 

Temida 
Nos muestra su faz 
De risa bañada, 
Cual virgen ornada 
Be un iris de paz. 
Gocemos! Amad! 

Amad! Los ñímebres 
Recuerdos huyan, 
Y como plácidos 
Aromas , fluyan 
Sueños de calma ! 
Mezcan al alma 
Bellas imágenes 
Del porvenir! 

Soles magníficos 
Doren el cielo ! 
Alegres cánticos 
Pueblen el suelo! 
Los secos árboles 



— 180 — 

Sus hojas muden, 
Y en voz armónica 
Todos saluden 
£1 alba mágica 
Que ha de lücif . 
Gozad! Reidl 

Gozad amantes 
Tanta ventura; 
Adormeceos 
En vuestro amor. 
Que los instantes 
En devaneos 
En la aura pura 
De los deseos 
Aunque tan rápidos 
Pasan mejor. 
Olvido! Amor! 

Y callen 
Las brisas 
Sus risas 
De olor. 
Y os hallen 
Riendo 
Las horas. 
Muriendo 
De amor I 

Y bellas magas, encantadoras. 
En vago arrullo de arpa ideal 
Con melodías tejan las horas 
Sin que su estambre rompan jamás! 

Gozad! amad! 
Tendréis en premio la eternidad! 



— 181 — 



XI. 



CaUa.— Al instante la movible escena 
Cambia; la esfera luminosa y pura 
Como el candor de la niñez serena. 
Suave como la célica figura. 
Entre sus nieblas se encapota y truena... 
Se toma negra, tempestuosa, oscura, 
T débil, melancólico gemido 
En solemne compás hiere el oido. 

Como queda la tierra, ocmmovida 
Largo tiempo confusa y turbulenta 
Si es por gran terremoto sacudida 
Que el eje desvió donde se sienta. 
Asi tiembla Fantasio; distraída 
La vista tiende y traspasar intenta 
El misterio &tal ; mas nada puede 
T á una fuerza mayor se rinde y cede. 

Roja, lívida llama que aparece. 
Que cual igneo pendón flota y se encumbra. 
Que subiendo se estiende y se engrandece. 
Con sus reflejos la tiniebla alumbra. 
Poco á poco la sombra se enrojece 
Y á sus rayos sulfúreos se vislumbra 
Un colosal fimtasma, atroz gigante. 
En un trono de fuego llameante. 



--182 — 

Y al rededor de esa anchurosa pira 
Con grotescos lascivos movimientos 
Multitud de demonios danzar mira 
Fantasio acariciándose violentos. 
Y escucha al son de desacorde lira 
Desacordes diabólicos acentos, 
Sordos como el rugido de los mares 
Entonando diabólicos cantares. 



xn. 



UNA VOZ. 

En este mundo de ilusorio encanto 
Es la hermosura horrible fealdad; 
Acibar el placer, la risa llanto, 
Y verdugo del hombre la verdad! 

OTRA voz. 

En vano el hombre se empeña 
En hacer buena su suerte; 
Si la esperiencia le enseña 
Que viviendo anhela y sueña, 
Que el fin de todo es la muerte. 

OTRA voz. 

Recorre el mundo buscando 
Tu engañoso devaneo; 

Cree lo que estás amando. 
Loco mortal. 
Cada deseo pasando 
Va engendrando otro deseo^ 
Que va mil formas tonaando^ 
Para tu mal. 



— 188— 



OT&Á voz* 



A veces es la vida 
Una insufrible carga; 

Y la mujer querida, 
Como la muerte amarga, 
Pai^ siempre envenena la vida! 
Que viéndose perdida 

Esa esperanza bella. 

Mi el cielo luz destella,- 

T es odiosa mazmorra la vidaL 

otiu voz.. 

Qué es el amor! Un rápido 
Gelage de ventora; 
. Velo que encubre el pérfido 
Rostro de la hermosura. 
La mentirosa idea 
Que en su delirio orea 
Y el hombre adora. 

El insensato póstrase 
Ante la imagen pura 
De sus creencias idolo. 
Que vierte la amargura 
Como el volcan su lava 

Y que en el pecho clava 

Flecha traidora! 

OTRA voz. 

El mundo es la nada, la vida es el caos! 
£1 hombre es el grande, las fuerzas son de él. 
Menguados Aiortales, osad!... Levantaos! 
De un Dios que no existe subid al dosel. 



— 184-^ 

¡El Dios es la fuerza! Pues bien, opondremos 
Á fuerza que reina la fuerza mayor; 
El hombre y el ángel unidos lidiemos 
Y el hombre en la lucha será vencedor ! 

La frente cobarde del polvo levanta , 
Los brazos robustos apresta á lidiar. 
La gloria es el premio, y el Dios que te espanta 
Su trono usurpado tendrá que abdicarl 

OTRA voz. 

Yo soy del hombre que llora 
La virgen consoladora; 
Yo el puro bálsamo vierto 
En la herida del dolor, 

Y en el árido desierto 

Hi aliento engendra la flor! 

OTRA voz. 

Yo soy la dulce esperanza 

Y á su lado siempre estoy; 
Soy la señal de áHanza 

En el ronco torbellino; 
Soy un lucero divino; 
Tea que alumbrando voy 
La lobreguez del camino. 

OTRA voz. 

No es la luna, como dicen. 
El esqueleto apagado 
De un mundo que han sepultado 
Las olas del existir. 
Es la antorcha que ilumina 
Con su bienhechora lumbre 
Esa prodigiosa cumbre 
Que refleja el porvenir. 



H —185 — 
Es espejo traspalante 
Que la eterna luz Mrata; 
Es una rueda de plata 
Que gira en la inmensidad: 
Es el ojo de la noche 
De cuya inmóvil pupila 
Brota la luz mas tranquila. 
La mas tierna claridad! 

CORO DE DIMOinOS. 

IGsteriosos ensueños del hombre 
Descended» descended á su mente » 
Como rayos del alba en Oriente, 
Como nubes de atroz huracán! 
Que ya el hombre se eleva atrevido. 
Ya d esclavo ha rompido su hierro ! 
De la vida concluye el destierro; 
Sonó la hora de la eternidad! 

Esterminio! Venganza! Victoria! 
Ya el clamor de los bronces se escucha. 
Sus! valientes! Porfiada es la lucha 
Pero inmenso será el porvenir ! 
Ved! ya huye aterrado el ccmtrarío; 
Del combate ya cesa el encono. 
Nuevo rey, ascended á ese trono— 
La corona inmortal os ceñid! 

Salve, sdve al doncel valioso, 
Salve, salve á la púdica dama. 
Cuyo fuego enardece al que ama , 
Cuyo amor inmortal vivirá ! 
Asentado su trono en mil soles 
Él A cetro tendrá de la tierra! 
Y orguUosa bandera de guerra ' 
Cual cometa de horror flameará ! 



— 186 — 

Ante el grande doblad la rodilla: 
Nuestros cantos de gozo y victoria 
Estremezcan el aire en su gloria. 
¡Él es grande! ¡él és fuerte! ¡él es Dios! 
Ciña, pues, la aureola de fuego 
Del coloso la frente altanera. 
¡Maldición, maldición al que quiera 
Entre nubes cubrir su esplendor! 

SL ECO. 

¡Maldición! ¡maldición! ¡maldición! 



XIII. 



Al coro estraño unióse estrepitosa 
Disonante algazara y gritería, 

Y á su compás la danza voluptuosa 
En vuelco audaz meciéndose seguía. 
Sierpe informe, la esfera tenebrosa 
Al ardiente volcan se recogía 
Formando pliegues como un manto y luego 
Invadía el espacio un mar de fuego. 

Envueltos en sus ondas coruscantes 
Moviendo torvos, ensañados ojos, 
BGl demonios de lúbricos semblantes 
Venían apiñándose en manojos; 

Y en pos de ellos fantasmas aterrantes 
Como espadas blandiendo hachones rojos 
Inflamaban su ardor, los empujaban, 

Y á su bronco estridor su voz mezclaban. 



— 187 — 
¿Habéis visto los mares elevarse 

Y coa el son de destructora boniba 
Sentido sobre su hombro desplomarse 
Nube de horrores, la temible tromba? 
¿Habéis visto del cielo abalanzarse 

El vivo rayo en prodigiosa comba^ 

Y habéis sentido cual desgarra el senb 
Del aire condensado en ronco trueno? 

Pues bien , tal es feí ruido y tal la bulla. 
Centro horroroso del horrible infierno, 
Guando Luzbel con mitra y con casulla 
Les predica un sermón contra d Eterno; 
Quién cual gato frenético mahulla, 
Quién salta y brinca resoplando un cuerno , 

Y en atroz batahola los malditos 
Atruenan el espacio con sus gritos. 

Como aquel que de horrible pesadilla 
Inmoble roca que agobió su pecho 
Amenazando ahogarle, cuando brilla 
El alba amedrentado deja el lecho , 
Fantasio se levanta , la amarilla 
Vista ilusa , aterrada, eleva al techo. 
Mas la pupila tiembla.., á ver no llega 

Y como herida por el rayo degsL. 

¡Pero él oia! Y el discorde ruido 
Estrepitosa, informe melodía. 
Hiriendo mas su taladrado oido 
A cada vez mas hórrida crecia. 
Creía que era un sueño, estar dormido 
Tal vez en su estupor le parecía, 

Y el infeliz temblando se negaba 

A dar crédito á aquello que escuchaba. 



AI mismo instante exhalación rojiza 
Del borde del abismo se de^xrende; 
Vivida entre la sombra se desliza 

Y pasando con niego el aire enciende ; 
Se abate, sul>e , truena y en ceniza 
Deslmnbradora tómase, desciende; 
Con la esfera cilindrica se iguala 

Y olor á azufre de su vientre abala. 



Y una voz tienuí oyó que le llamaba 
Dulce como un ensueño de ventura ; 
Voz que dichas pasadas recordaba. 
Voz envuelta en perfumes y dulzura, 
—ídolo de mi amor, por fin acaba 
En nuestra odiosa vida la amargura. 
Hoy empieza la vida; ven, bien mió» 
Porque besarte y abrazarte ansio. 

Desceñido el cabello, coronada 
De una aureola de fuego que despide 
Igual roja, sulfúrea llamarada 
Que destroza la esfera en cuanto mide ; 
Y en una inmensa trípode sentada 
Que coronan relámpagos, preside 
Como una reina su elegante corte, 
Clarimunda su lívida cohorte. 



Fantasio inmóvil á esa idsta queda, 

Y horrorizado—; Clarimunda !— grita. 
De boca en boca Clarimunda rueda 

Y el eco en bronco son su voz imita. 
£1 pánico terror hablar le veda 

Y quiere huir; veloz se precipita. 
Mas al salvar el pórtico encendido 
Por su brazo se siente detenido. 



— 189 — 

—¡ Y no te irás ! — con cavernoso acento 
Clarimunda le grita; lo has jurado! 
Es predso cumplir el juramento 
Que mil veces me hiciste arrodillado. 
De ser ambos felices el momento 
Largo tiempo en tus ansias implorado 
Llega, Fantasio; ven, el fuego eterno... i 
Pero amando, ¿quién tiembla del infierno? 

Ven, pues, Fantasio, á amar eternamente. 
Ven, no te espantes; reinarás conmigo. 
Una corona bríUará en tu frente 

Y el poder de Satán tendrás contigo. 
¿Qué gloria ansia tu ambición demente? 
Allá rey del infierno, aqui mendigo...! 

Y cada vez lo estrecha mas , lo enlaza, 

Y en sus brazos coléricos lo abraza. 



Y de un' dragón la proporción tomando 
La Esfinge colosal por la ancha boca 
Homo de fuego, Uamas respirando. 
Con sus lavas lo ofende y lo sofoca. 
Sus gigantes anillos enroscando 
Semeja al fin una luciente roca; 
Figurando la entrada de una cueva 
Su boca atroz y abierta que se eleva. 



Tenaz lucha Fantasio, y lucha en vano; 
Con mas fuerza los brazos lo sujetan 

Y con furor y ahinco sobre humano 
Mil demonios lo acosan y lo aprietan. 
Arrojante á la faz con gesto insano 
Brasas, ardiente pez... , fieros le retan; 

Y con descompasados alaridos 
Acá y allá lo arrastran confundidos. 



13 



— 190 — 

«^Idos, raza del mal, con desmayada 
Voz que mas ¿>ieD diriase gemido, 
Fantasio prorrumpió; mujer malvada. 
Red de mi perdicion.tu amor ha sido. 
Idos» raza maldita, disfrazada 
Mujer demonio, Satanás caido. 
Jamás, jamás me arrastrarás contigo... 
Yo detesto tu amor, yo te maldigo ! 

Con voz de trueno Satanás exclama : 
No hay salvación, tu perdición es cierta. 
Para vivir, Fantasio, con quien se ama 
En la mansión de amor, esta es la puerta. 
.Mira! Ven! El infierno ya nos llama ; 
Es preciso cumplir! Trémula, yerta. 
Siente Fantasía vacilar su planta 
Ante el hórrido monstruo que le espanta. 

Ya vá á ceder; sus nervios oprimidos 
Débiles, ¡ay! á resistir no alcanzan; 
Ofuscados de miedo sus sentidos 
Fallecen mientras mas sus pies avanzan. 
Ya aspira los alientos encendidos 
Del monstruo horrible; ya los diablos danzan 
En la órbita de horror que los atrae; 
Se hiela su alma; ya vencido cae 

Pero alzándose en pié y cobrando aliento 
Cual si diese el postrer adiós al mundo , 
--¡Madre! — prorrumpe en inspirado acento 
Á la tierra cayendo moribundo ; 
Madre mia, salvadme !— y al momento 
El orbe sacudió trueno profundo; 
Y sintióse en la esfera tempestuosa 
Del huracán la v(» estr^itosa. 



— 191 — 

Sacude su encendida cabellera 
El rayo mil centellas despidiendo, 

Y en un instante cúbrese la esfera 
De nubes anchas y hórridas ardiendo; 
En su rauda Tivisima carrera 

Del castillo los muros encendiendo. 
Como un cielo de brasas se desprenden 
Sobre él, y todo cruzan , todo prenden. 

Una ola inmensa como enorme valla 
Arroja á los demonios y defiende 
Al infeliz que exánime batalla 

Y libertarse en convulsión pretende. 
Un largo trueno pavoroso estalla; 

£1 monte tiembla, en la mitad se hiende.... 
Un cráter se abre y el siniestro bando 
Se sumerge al infierno blasfemando. 

Cálmase la tormenta; en la llanura 
Solo queda Fantasio y se adormece: 
De una brisa celeste la frescura 
Sus tristes sueños recrear parece. 
Ella es ! Su madre ! En una nube pura 
Manto de gasa candida aparece; 
Virgen feliz de la feliz morada 
€on la santa aureola coronada. 



Deteniendo- en la atmósfera su vuelo 
En actitud ferviente y religiosa , 
Su mirada de amor alzando al cielo 
Eleva una plegaria silenciosa. 

Y desciende y postrándose en el suelo 
Un casto beso en su megilla posa; 
Acaricia su frente, lo bendice, 

Y rauda vuelve á la mansión felice. 



1 



— 192 — 

^i se eleva el vagaroso aroma 
Del lirio de los valles: así sube 
Desde la dma de la enhiesta loma 
Diáfana, clara, vaporosa nube. 
Asi el alma inmortal, blanca paloma. 
Vuela al trono celeste del querube 
La forma terrenal abandonando, 
La existencia del ángel encontrando» 



XIIL 



Gratos susurros por el aire vagan. 
Fácil remedo de armonías bellas; 
£1 corazón, memorias que le halagan. 
Imágenes de amor, formula en ellas. 
Y mas y mas palideciendo apagan 
Sus radiantes pupilas las estrellas; 
Cubierto el rostro de funérea velo 
Son descarriadas huérfanas del cielo. 



Condensadas las nubes en roció 
De la montaña en derredor se apilan ; 
Besan su blanca frente y el vacio 
De medias tintas rayan y perfilan. 
En los cristales límpidos del rio 
AI retratarse tiemblan y vacilan... 
Suben, crecen, se estieñden, se amontonan 
Y del monte las cúspides coronan. 



— 193 — 

Bulle la selva estremecida; en tanto 
Se agita el hondo mar; la flor despierta, 

Y el de esmeralda peregrino manto • 
Tine una orla de luz suave é incierta. 
Deja el ave su nido y para el canto 
En armónico son su voz concierta; 

Y se escucha en la selva y mar undoso 
Un concento sublime y graindioso. 



Coronada de rosas y azahares 
La matutina silfide desciende, 

Y desatando rayos á millares 

El lúgubre capuz del monte enciende ; 
Desbordante de luz en anchos mares 
De un polo al otro rápido se estiende 

Y cuanto encuentra vivido colora 
Con los mágicos rayos de la aurora. 

• 
Jamás brilló en el mundo una mañana 

Más tranquila, mas clara y mas amante; 

Jamás en lecho de mas pura grana 

El sol abrió su párpado brillante. 

El ambiente de nieblas se engalana, , 

Riega las castas flores abundante, 

Y derramando aromas resucita 

La llanura que vibra y que palpita!... 

¿Y Fa;ntasio? Después del caso estraño 
No se le volvió á ver; y nadie pudo 
Saber si se hizo fraile ó hermitaño 
Por mas que preguntó y buscó sesudo. 
Hacerse cenobita no es de ogaño; 
Que él buscara ese alivio mucho dudo. 
¡ Quién sabe si mas sabio y mas esperto 
Huyó las rocas 7 salvó en el puerto! 



— 194 — 

Yo no sé lo que haría. Has la pura 
Verdad» pues que decirla es ya preciso, 
Es que no le mató su desventura 
Como tal vez su pena atroz lo quiso. 
La esperanza es el bien de la amargura, 
La herencia del perdido paraíso, 

Y ella sostuvo su cabeza mustia 

Y consoló también su acerba angustia. 

Aquí concli^ye el fastidioso cuento. 
Bueno tan solo para dar letargo. 
De mentiras conñiso hacinamiento. 
Drama asaz descosido, odioso y largo. 
Humilde como autor, en tal momento 
Carísimo lector, mucho te encargo 
Que si faltas corriges, no atribuyas 
Las faltas de la imprenta á faltas suyas. 

i te ruego también que me perdones* 
Si juzgas que estuviesen muy de sobra. 
Bondadoso lector, las digresiones 
Algo estensas que abundan en mi obra. 
Sí eres joven y vives de ilusiones. 
Si eres viejo de angustia y de zozobra. 
Pregunta tú al placer, tú á la esperienda. 
Cuál es mejor, la muerte ó la existencia?... 

1851.— 1882. 



FIN. 



LA HIIM MISTERIOSA. 



1 



REMEMBRANZAS. 



Que vous aí-Je done fait, ó mes Jeunes années 
Pour m'avoir fui si vite, et vous élre eloi^ées. 
Me croyant saÜsfailT 
Helas! pour revenir m'apparaitre si belles, 
Qnand vous ne pouvez plasme prendre sur vos alies. 
Que vous ai-je done fait? 

V. Hüco. 



Cuan fáciles se muestran 
A nuestra mente joven 
Las sendas que en el mundo 
Tenemos que seguir ! 
Deslízanse los años 

Y pasan sin que roben, 
Su sueño á la esperanz», 
Su luz al porvenir ! 

La fantasía quieta 
Con perfumados sueños 
De la engañosa vida 
Bordando vá el azar; 

Y vé en divinos éxtasis 
Arcángeles risueños, 

Y escucha por la atmósfera 
Hil cánticos sonar! 



— 198— 

Entonces no hay martirios. 
Ni espinas en las flores. 
Ni sombras en el cielo, 
Ni engaño en la ilusión ! 
Y vive descuidado, 
Síp conocer dolores, 
En bellos paraísos 
El libre corazón ! 



¡Qué bellos son, se dice , 
En su visión tranquila. 
El cielo, las montañas , 
El sol, el rio, el mar! 

Y donde quiera tiende 
El ávida pupila, 
Incógnitas bellezas 
Encuentra que admirar!.. 

En silencioso arrobo 
Escucha los arrullos 
En el colgado nido 
Del pájaro feliz! 

Y de las verdes hojas 
Sorprende los murmullos, 

Y de la ^or silvestre 
El diáfano matiz! 



En todo halla primores 

Y dichas y misterios. 
Secretos que no alcanza 
La infancia á comprender! 

Y si recorre su oja 
Los ámbitos eteríos, 
Quisiera de los cóndores 
Las alas poseer! 



Para elevarse rápido » 
Para subir con ellas 
En pos de un pensamiento 
Que aguija su ambición; 
Y ver si en los espacios 
Que jiran las estrellas 
Está de aquel que manda 
La célica mansión ! 



De aquel que por la npche 
Le muestra su nodriza 
Herido, ensangrentado, 
Pendiente de una cruz; 
Que en todas sus bellezas 
El orbe patentiza 
Del que creó los mundos. 
Del que engendró la luz ! 

De aquel á quien envian 
Cantares y plegarias 
El hombre con su lengua,. 
El mar con su rumor í 

Y el niño electrizado 
Bellezas vé tan varias, 

Y grita con voz trémul» 
— Estás alli, Señor!— 

Edad de gracia ! Nunca. 
La duda con sus nieblas 
Entolda el puro cielo 
De la feliz niñez ! 

Y siempre vemos blanca 
Brillando en las tinieblas 
La fé como astro mágico 
En mustia lobreguez! 



— 200 — 
¡Ah! entonces sin el vano 
Orgullo de la ciencia , 
En cuanto puebla el mundo 
La mente adora y cree ! 
Respeta , no analiza; 

Y como su inocencia , 
Su corazón es puro 

Y candida su fé ! 



Por flores retozando 
£1 niño todo el dia , 
En todo encuentra goce. 
En todo libertad! 

Y el beso de su madre 
Aiunenta su alegria 
€on labio que le enseña 
Amor y caridad ! 

Y duérmese tranquilo; 

Y un ángel cariñoso 
Con misteriosos sueños 
Halaga su dormir! 

Y á su pureza préstale 
Su resplandor hermoso , 

Y aroitt con su aliento 
Su púdico reir ! 

¿Por qué tan pronto pasas 
Edad de la inocencia. 
Edad de la ignorancia. 
De la felicidad? 
Solo es bella contigo 
La misera existencia, 
Porque irradias en todo 
Tu mágica beldad ! 



— 201 — 

Kás impaciente, altiva » 
Llega mintiendo amores 

Y glorias mil quiméricas 
La ardiente juventud. 
La vanidad enciende 
Sus falsos resplandores 

Y apaga con su aliento 
La luz de la virtud! 



Devora el alma horrible 
Cruel desasosiego; 
Anhela otras delicias, i 
Delira otro placer. 
La soledad detesta 
Y un poderoso fuego 
En sus delirios siente 
Su corazón arder! 



Ceñida de aureolas 

Y un nimbo de reflejos, 
Entre una nube blanca 

Y un cielo de zafir , 
Divisa á la esperanza 
Que en caprichosos lejos 
De amor, fortuna y glorí^ 
Diseña un porvenir! 



La senda es muy incierta ^ 
Es débil la barquilla... 
Pero está azul el cielo. 
Está sereno el mar! 
Mi estrella, si, mi estrella 
Cuan rutilante brilla!.. 
¡Ea! valor] las ondas 
Marchemos á surcar! 



— 202 — 

Y audaz siguiendo el rastro 
De sus visiones locas. 
No siente el aire tórrido 
Que anuncia el huracán; 
Ni al lado de su barca 
Alzarse ve las rocas. 
Cuyos agudos picos 
A destrozarla van! 



Y voga sin temores... 
Después de mil tormentas 
La playa tocar logra 
Que tanto deseó. 

Y por el ancho mundo 
Camina andando á tientas, 

Y el tiempo de su dicha 
Olvida que pasó. 

Ya son un sueño apenas 
Sus jcándidas delicias; 
Un sueño su inocencia, 
Un sueño su ilusión. 
Ya su alma corrompida 
Anhela otras caricias; 
Desea otros placeres 
Su hartado corazón. 



El lóbrego fastidio, 
Atmósfera de brumas. 
Para cubrir su espíritu 
Desplómase en su sien! 

Y el viento con su polvo 

Y el mar coa sus espumas 
De su horizonte borran 

La imagen del Edén. 



L 



— 203 — 

Reptiles las pasiones 
Arrojan su veneno^ 

Y el alma apasionada 
Carcomen sin cesar... 
El mundo le arrebata 

Y en su podrido cieno 
Cayeron para siempre 
Sus flores de azahar! 

Y fué sarcasmo impio 
Su juventud lozana ; 
Fué burla del engaño • 
Tanta ilusión de amor ! 
Hoy gime maldiciendo 

Y espera otra mañana , 
Que penas mas crueles 
Le traerá como hoy ! 

Mañana y qué le importa 

Si rota está y marchita 
La joya de su alma , 
La savia de su ser?.. 
Si entre febriles sueños 
£1 corazón se agita ; 
En noche de esperanzas, 
Sin ansia de placer.. 

Mañana! y qué le importa 
Si llora sin consuelo , 
Si solo ya sus párpados 
Se abren para llorar . . . 
Si solo vé tinieblas. 
Tormentas en su cielo ; 

Y es débil su barquilla 

Y está agitado el mar?.... 



— 204 — 
Volad dulces recuerdos 
De la niñez querida! 
¿A qué turbar el ajma 
Si no podéis volver?.* 
Ay ! en la senda oscura 
De nuestra corta vida 
Cuan pronto el amor pasa! 
Cuan breve es el placer! 

Si ser queréis felices 
Guardad vuestra inocencia ; 
Huid denlos fantasmas 
Que mienten el amor: 
Y en soledad tranquila 
Vivid vuestra eristencia 
Lejos de los placeres 
Del mundo tentador ! 

Huid ! no creáis nunca 
En ese canto blando 
Que llaman de esperanza. 
Que llaman de ilusión! 
Cual venenosa sierpe 
Os estará halagando 
Para morder segura 
El joven corazón. 

Feliz quien nada sabe , 
Feliz la tierna infanda! 
Tranquila reposando 
En el paterno hogar. 
Pomada delirante 
Suspira su ignorancia ; 
Y cree y goza y rie 
Sin nada desear ! 



PRIMERA PARTE 



INOCENCÍA Y SEDUCCIÓN. 



Ya sepulta en Occidente 
El sol sus últimos rayos 
Tiñendo de leve púrpura 
La esmeralda de los prados. 
Entre las flores prendido 
Bulle el ambiente callado 
Y el arroyo silencioso , 
Copos de espuma elevando. 
Apenas llega á los bordes 
Perezoso y descuidado. 

El crepúsculo indeciso 
Desluciéndose vá en tanto; 
Hasta que rotas las nieblas 
Del horizonte lejano, 
Cruzando la vasta atmósfera 
Uno que otro fuego fatuo, 
Al mundo la negra noche 
Envuelve en su negro manto. 

14 



— 206 — 
Todo es terror. Mil fantasmas 
El miedo crea en su pasmo, 

Y ni piensa el pensamiento 

Y entre las sombras atado 
El corazón retrocede; 
Revuelve precipitado, 

Y hiere el pecho convulso 
Con un latido de espanto. 
Mas... un instante!... La cumbre 
Del Andes colora un rayo. 

Que rápido transparenta 
Como vivido topacio 
La nieve que orna su frente. 
Las nubes que encuentra al paso; 

Y la tiniebla ilumina 
Reflejo armonioso y claro. 
Es la Luna! La esperanza 
Del amante desdichado, 
La compañera del triste 
Que vé ahogadas en el llanto 
Las ilusiones hermosas 

Y los anhelos fantásticos 
De una alma pura delirios 

Y de sus jóvenes años...! 

¡Oh Luna! ¿Quién que en el alma 
Ueva del dolor el dardo, 
Maldiciendo él sol ardiente 
Que aumenta mas sus agra'\ios9 
Fanal misterioso y puro, 
Ah! no ha. implorado tus rayos 
Que benéñcos riegan 
. Su corazón abrasado? 
Símbolo de la inocencia. 
Reina de aéreos palacios. 
Amante qne infatigable 
Sigues á tu sol amado. 
Pulida porque no puedes 



— 207-^ 

Caer de anttor en sus brazos ! 
Ah! brilla y aunque de lejos 
Bástete al menos mirarlo! 
Un ameno bosqu^ciUo, 
Circundado de naranjos 

Y limoneros, que llenan 
De puro aroma el espacio, 
En medio del prado se alza 
Como una mansión de encanto. 
Allí jamás nadie pudo 
Penetrar el hondo arcano 

Que se encierra en ese bosque 
Siempre mudo y solitario. 
Todos huyen á su vista, 

Y si se acercan acaso 
Dentro de él escuchan ayes, 
Gemidos, g^tos y cantos. 
Que en algazara confusa 
Un mismo cuerpo formando 
Esparciéndose en los aires 
Dan miedo al mas temerario. 
Nadie habita ese recinto 

Y solo dicen por bajo 

Que es mansión de hechicerías, 
De espectros, brujos y diablos. 
Mas son temores indignos, 
Visiones del vulgo insano. 



En el mágico recinto 
De ese solitario bosque, 
Llenas de suave perfume 
Alzan la frente mil flores; • 
Cargadas de ámbar las brisas 

Y de armoniosos acordes. 
Como las notas de un piano 
Cruzan los aires veloces 

Y se posan cariñosas 



— 208 — 

En los entreabiertos broches; 
O las ondas del arroyo 
Encrespan « baten y rompen. 
Allá ostenta una amapola 
Sus dorados pabellones; 
Allá una esponjada rosa 
Sus vividos tornasoles. 
Allí la blanca azucena. 
Acá la diamela doble 
Con la morada violeta 

Y el clavel de cien colores» 
Del arroyo murmurante 
Tapizan los lindos bordes, 

Y con tanta simetría 
Colocados y tal orden 

Que es cuadro á la vez y rica 
Animación de colores. 



Naranjos y limoneros 
Poblando el aire de aromas 

Y de ruidos armoniosos 
Elevan su verde copa. 
El ruiseñor melodioso, 
La enamorada paloma. 
En lecho de blando musgo 
Habitan, entre sus hojas, 

Y al rayo del sol que muere 
Fléviles cantos entonan, 
Recordando venturanzas 

Ó suspirando congojas. 
En medio del cenador 
Que los árboles adornan. 
Una casa, aunque pequeña. 
Se alza de elegante forma. 
El arroyo sus cimientos 
Lamiendo va con sus olas 

Y en sus límpidos cristales 



— 209 — 

Que el viento turbar no osa, 
Cariñoso la refleja . 

Y la adula y la aprisiona. 
Allí vive en quietud blanda 

Y en soledad misteriosa , 
una virgen inocente 

De hermosura encantadora. 
Apenas diez y ocho mayos 
Doran sus megillas rojas; 

Y sus ojos de esmeralda 

Y su cabellera airosa 

Que en negros rizos ondea 
Por su espalda leve y mórbida, 
Dan tal acanto á su rostro, 
A su frente candorosa 
Dulzura tan atrayente, 
Tan celestial aureola , 
Que parece un querubin 
Oculto en humana forma. 
En ese retiro vi<*e 

Y eterna paz siempre goza; 
Jamás le turban los ayes 
De los que sufren y lloran 
En ese lóbrego abismo 

De vértigos y zozobras. 
Jamás aÜí zumba el trueno 
Ni el vendabal rudo sopla, 

Y nunca tiembla de miedo, 
Nunca sus flores se agostan. 

Y ella vive recreada 
Con sus ilusiones propias , 
Dando vida á los espíritus 
Que la rien y enamoran. 

Ojalá nunca tu paz 
Arrebaten los dolores, 

Y tus bellas esperanzas 



— 210 — 

Ojalá nunca se tronchen ; 
Porque, ay ! son ellas del alma 
Las mas delicadas flores ! 
Vive dichosa , que lejos 
De la vista de los hombres. 
Solo vive la inocencia 

Y viven las ilusiones! 

La blanca luna de enero 
Con luz pura adorna el bosque 

Y entre los árboles juegan 
Sus luminosos vapores. 
Como un enjambre de silfos 
En las nieblas de la noche. 
Ora radiando en las hojas. 
Ora en círculos veloces 
Disolviéndose en el aire, 

Ó meciéndose en las flores. 
Trenzadas crenchas de espuma 
Quiebra el arroyo en sus bordes,. 

Y dilatándose suaves 

Entre las sombras se esconden 
Formando incógnita mezcla 
De vapor, susurro y voces. 
¡Oh! todo es luz en el cielo. 
Todo alegria en el bosque. 
El aura rie placeres, 
El arroyo dice amores; 

Y en dulcísima armonía 
Amor el cielo responde 
En las danzas misteriosas 
Que encadenan esos orbes. 
Siempre en esferas iguales 

Y en movimientos acordes! 



En un banco estrecho que adornan mil flores 
Cercano á la orilla del claro raudal. 
De la blanca luna á las tenues fulgores 



— 211 — 
Sentada se mira gallarda beldad. 

Su mustia cabeza pensativa inclina 

En la diestra mano soñando tal vez I 

Apenas la luna su faz ilumina 

Y teme los su^os de encantos romper. 

Risueño el ambiente fugaz se desliza 
Llevando en sus alas purísimo olor 
Que vaga en su negra cabellera riza 

Y mece sus sedas con blando rumor. 

¿Quién es esa hermosa? ¿Por qué su belleza 
De un ángel celeste/ retrato gentil. 
Entolda una nube de mustia tristeza? 
¿Por qué se lamenta, por qué es infeliz? 

Es que ama y espera, y aquel que ha robado 
Su ánima ardorosa, dichoso mortal. 
No llega, y ¡ay! teme que la haya engañado. 
Traidor, inconstante, por otra quizás! 

« 

Por eso inclinada se lleva las horas 
Contando que pasan en triste ansiedad* 
Por eso la acosan penas roedoras 
Que manchan con nubes su hermosa beldad ! . 



Suenan las doce en el reloj lejano 

Y ella al oirías sorprendida exclama: 

— Cuatro horas hace que le espero en vano* 

Y es terrible esperar para quien ama! 
Llévale en tu ala céfiro liviano, 

Hi suspiro de amor ! Vorace llama 

El corazón abrasa! y á las flores 

Cariñosa refiere sus amores. 



— 212 — 

cPronto vendrá... ¡Oh! arroyo, flores* brisa. 
Guardad vuestro perfume lisonjero» 
Y en mansión de placer, de eterna risa. 
Este bosque tornad: borrad ligero 
Esa niebla sombría é indecisa 
Que la cúspide dñe al limonero, 
T esparcid en un cielo azul radiante 
Luz y perfumes porque él es mi amante. 

cÉl es mi vida, mi única esperanza! 
Por él tan solo el corazón vacío 
Allá en el porvenir dichas alcanza! 
Por él riquezas y ventura ansio. 
Pasa rápido, ¡oh! tiempo; avanza, avanza! 
Ven á mis brazos, ven, dulce bien mió! 
No dejes, ¡ay! en vértigo de pena 
Llorando á la infelice Magdalena! 

Tendió sus ojos y volvió en seguida 
A sepultarse triste en su amargura; 
Tal vez una ilusión cruzó perdida'. 
Memoria de sus horas de ventura! 
Y en letargo infeliz adormecida. 
Ora febril su mentase figura 
Estar en brazos de su amante , y ora 
Al verse abandonada gime y llora. 

Alma del cielo , huérfana lanzada 
En el mundo á luchar con la fortuna ; 
Débil ave á los vientos entregada 
Para no hallar jamás senda ninguna! 
Bella naciste, y con su mano airada 
£1 infortunio te aferró en su cuna. 
Sé desgraciada para siempre, dijo ; 
Llorando vivirás y te maldijo! 



—213— 

¡Ah! Magdalena, dueroie,. que en el sueno 
El impío dolor no se cxMnprende ; 
£1 cuerpo lacio en' lánguido beMo, 
Música dulce el corazón suspende. 
Duerme, alli no verás el torvo ceño 
De la fortuna... y ay! al que se vende, 
Al que se burla de tu amor ardiente, 
Veráslo siempre puro é inocente. 

Feliz quien puede su ilusión siguiendo 
En el sueno encontrar paz y ventura 

Y lejos ¡ay! del horroroso estruendo 
De este mundo su mente audaz y pura. 
Hacia otro espado rápida subiendo 
Encantos mil á su anhelar figura, 

Y á su^antqjo se elevan , desparecen, 

Y en armónica unión menguan ó crecen! 

Feliz, Magdalena; durmiendo, las penas 
Olvida de su alma , y amante y feliz 
Rompiendo del cuerpo las férreas cadenas 
Hacia otros espacios anhela subir. 

Allá van, quién sabe! los sueños divinos 
Que halagan la mente: su rostro el placer ' 
Con tintes colora de amor purpurinos. 
¡Ay! sueños que el alma recrean tal vez! 

¡Oh! aquel que ha perdido su mágico encanto, 
Que ha visto sus sueños de candido amor 
Hundirse en las ondas de fúnebre llanto. 
Perderse en las sombras de eterno dolor: 

Y ve de repente cruzar vaporosa 
Cual rayo de luna su áurea visión. 
En eco sonoro cantando amorosa 
Aquella de dichas alegre canción. 



-«214 — 

¡ Oh! ese tan solo del pecho oprimido 
La inmensa alegria podi^ comprender! 
¡Óh! ese tan solo el fuerte latido 
De un corazón lleno de amorosa fé! 

¡Oh! rápido entonces volaba sediento 
De glorias y amores, de ensueño y placer, 
Hacia otras regiones su audaz pensamiento 
Los muros vedados queriendo romper. 

En alas del viento , corcel impaci^te. 
Abismos saltaba corriendo veloz; 
Al cielo elevado tocaba su frente 
f alli de sus sueños caminaba en pos. 

Allí de mil soles los rayos briOaban 

Y antorcha era opaca la luz de este sol; 
AUi de mil arpas do quier se escuchaban 
Canciones divinas en mágico son. 

Y silfidas, magas, jardines y flores 
Do quiera se vían y un mundo de luz ; 

Y fuentes y lagos de varios primores 
Alzando sus olas en blanda quietad. 

Henchia la esfera de aroma el ambiente, 
El viento callado se oia zumbar; 

Y nunca turbaba gemido doliente 
De aquella morada el gozo y la paz. 

El tiempo sus alas plegando de espanto 
No habita en sus salas la atroz s<»iectud, 

Y en vida risueña de amor y de encanto 
Alli eterna dura feliz juventud. 



— 215-- 

¡ Oh bellas ficciones, oh dulces ensu^os 
Que el alma en su éxtasis creara de amor! 
¡O mundo cercado de encantos risueños 
Que solo en la mente de amante existió! 

Delirios hermosos^ dulcísimo aroma 
Que embriaga en deleites y que hace soñar ! 
Do el alma lanzando la sucia carcoma 
Se anega en los rayos de un mundo ideal. 

Entonce él eqpiritu la cárcel impura 
Ld cuerpo abandona y anhela vivir 
En campos eternos de eterna ventura. 
Donde los tormentos no acuerden de aquí. 

I Oh mundo fantástico, mil veces sediento 
Se lanza á tu esfera el triste mortal ; 

Y allí solo aspira su audaz pensamiento 
£1 aura purísima , el aura vital! ... 

Parece que un ángel bajado del cielo 
Sobre ella tendiera sus alas de azuU 
Vertiendo en su pecho reposo y consuelOf 
Volviendo á su mente su mundo y su luz. 

Palpita su seno, sonríe y estiende 
Sus brazos buscando la bella ilusión : 
La estrecha y los labios de púrpura tiende 
Ansiosa por darla un beso de amor ! 

Delira! Sus labios pronuncian un nombre.... 
Arturo I y exhala fatídico ay . 
Rompió sus ensueños la sombra de un hombre 

Y en hondo letargo profundo recae! 



— 216 — 

Apareció de repente 
De entre la espesa enramada 
Un hombre de alta estatura 
Encubierto en una capa; 

Y con pasos cuidadosos 
Como el ladrón que repara 
Por no dar el golpe en falso. 
El campo de sus hazañas. 
Dirigióse hacia el lugar 
Donde la hermosa soñaba. 
Párase allí, la contempla, 

Y temiendo despertarla 
Entre dientes murmuró 
Apenas estas palabras: 
>/Que bella está asi dormida! 
Parece un ángel que aguarda 
Para volar al empíreo. 

Su prometida morada. 
Que el señor la llame y suba 
De un querubín en las alas. 
Qué bella está asi dormida! 
Con qué donaire y qué gracia 
Caen sus negros cabellos 
Sobre su torneada espalda! 
¡Oh qué dulce es esa risa 
Que por sus labios resbala! 
Cuantas esencias divinas 
Lleva en sus pliegues el aura , 
¿Cómo pueden compararse 
Con el aliento que exhala? 
¡Oh cuan feliz! hiocente 

Y creyéndose adorada 
Deja rodar los instantes 
Durmiendo en plácida calma! 
¡Oh sueño puro! ¡oh ficciones 
Que crea la niñez candida! 
Venid, guardad su inocencia 



T aearjGiad su ardiente alma! 
Duerme en paz, ángel divino, 
No seré yo quien desbaga 
Con mano proíana y torpe 
El ramo de tu esperanza. 
Vive en paz, olvídame 
Porque mi amor te matara; 
Tu corazón secarían 
Los desengaños mañana 

Y seria horrible infierno 
Tu existencia desgraciada. 

No, duerme en paz, no, no quiero 
Corromper, ángel, tu alma » 

Vá.á partir, mas al instante 
Volviendo sobre sus pasos 
Se acerca como si fuese 
Por un. demonio impulsado. 
Con indolente desdeño 
La cabeza echando á un lado ; 

Y torciéndose el bigote 
Con ademanes de guapo. 
Esclama: tBah! casi, casi 
Una necedad hoy hago. 

Yo á muchacha tan hermosa 

Y en un bosque solitario 
Abandonar? Imposible; 

Seria un podenco, un bárbaro. 
La chica es buena y sólita 
En la red se ha aprisionado. 
Ea, vaior y arda Troya, 
A Roma por todo vamos. > 

Y el diablo de la lascivia 
Con el deseo impulsándolo. 
Tentólo. Ángel de pureza. 
El cielo te ha abandonado! 



— 218— 

— Despierta; mi dulce amor! 
Velando en triste ansiedad 
Contempla á tu trovador 
A los pies de su beldada» 

Al escuchar ese acento 
Quo la infeliz tanto ama , 
Rie^ despierta al momento, 

Y con voz rápida esclama: 

— ¡Ah! eres tü!— y en sus brazos 
Lanzándose enamorada. 
En tiernos dulces abrazos 
Goza creyéndose amada. 

Y él mentia , mas amante 
De amor palabras risueñas. 
¡Ah! pobre paloma errante , 
En vez de amar, ¡ay! tú sueñas. 

Que por su mano cortada 
La rosa de tu candor , 
Te dejará abandonada 
AI peso de tu dolor. 

Huye» aun es tiempo; con brio 
Rompe la dura cadena 
Que te ata ese amor impío. 
¡Huye la espantosa hiena! 

Porqué el arrepentimiento 
Será muy tarde mañana, 

Y en brazos rota del viento 
Volará tu flor lozana. 



-ae- 
llas ella entretanto de amor ddirante 
En brazos del que ama solo ansia vivir; 
No escucha y no mira ; tan solo su amante 
Habita en el bosque ; solo él vive alli. 

Y en mudo silencio « silencio impotente» , 
Los dos se contemplan, se besan los dos; 
Se abrazan dichosos y en vértigo ardiente 
Habitan del goce la etérea mansión. 



—Al fin estás aquí, dijo la bella 
Sonriendo de amor; no sabes cuánto 
Padece el corazón! Mira la huella 
Surco profundo de mi ardiente llanto. 
Soñaba y era una encendida estrdla 
Que caía en las s(»nbras del espanto, 

Y al caer un fatídico gemido 

¡Ay! resonaba en mi doliente oido. 

¿Por qué has tardado tanto? En este umbrío 

Y solitario bosque , yo afanosa 

Te he seguido do qnier, Arturo mió. 
Como madre obsecuente^ y cariñosa. 
Yo te veia en mi dulce desvarío 
Sentado aqui: tu lira melodiosa 
En delirio de amor me arrebataba , 

Y en mi angustiado seno te estrechaba. 

Te besaba mil veces; el aliento , 
La vida de tus labios me venia; 

Y á tí solo veloz el pensamiento 
En ímpetu de amor se dirigía. 
Aqui escuchaba tu amoroso acento. 
Arrullo blando, célica armonía! 

Y olvidada de todo, enamorada. 
Era un cielo esta lúgubre morada. 



— 220— 
Y pasando sus brasos por el cuéDo 
Ella amante inspirada proseguía 
Al aire suelto el nitído cabello; 
Dime que me amas , dimelo, alma mia, 
¿Por quién el mundo me parece bello, 
El hipócrita joven respondía. 
Sino por ti que delirante adoro. 
Por ti mi amor y mi único tesoro?.. 

Si te amo , me preguntas? ¿ Puede acaso 
Decirlo el corazón? La pura llama 
Que en la alma encierra este precioso vaso 
Al aliento del aire no se inflama. 
El ardiente volcan en que me abraso 
No lo comprende sino aquel que ama! 
¡Oh! te amo con delirio, Magdalena... 
Tú eres del corazón la luz serena. 

— Mira , en el mundo yo no tengo nada; 
Padres, familia me arrancó la suerte, 
É infeliz sin apoyo abandonada, 
Solo esperaba con valor la muerte. 
Pero un dia ¡memoria idolatrada! 
Te vi , Arturo, tan bello y bastó verte 
Para soñar contigo , para amarte, 

Y mi triste existencia consagrarte. 

Tú eres mi vida , mi pensar , mi cielo; 
Espantosa mansión sin ti es el mundo; 
Tu amor, Arturo, es mi único consuelo, 

Y solamente en él mi dicha fundo. 
¡Oh! cuántas veces en mi amante anhelo 
Dando al olvido mi penar profundo. 
Bendigo la existencia y te bendigo. 
Alma de mi alma , bienhechor amigo. 



— 221 — 

¿Mas por qué tadtiorno no reaptrnám 

Y me miras estático y sombrío? 

A mis caridas, ay! no correspondes... 
Dime , ¿te causa mi presencia bastió? 
Algún secreto fúnebre me escondes; 
Dime qué sientes, dimelo, bien mío. 

Y él con voz halagüeña respondia, 
—Es que de amor estático te-oia. 



Era música dulce á mis oídos 
Tu melodioso acento: arrebataba 
En éxtasis ardiente mis sentidos 

Y él ánimo y las fuerzas me quitaba. 
En regiones bellísimas perdidos 

En pos de si llevando el alma esclava 
Vagaba sin cesar , y suave el viento 
A mi trai^ tu amoroso acento. 

¡Oh! era la mansión de los amores; 
Era , alma mia , la ideal ventura, • 
Él eterno gozar : gala y olores 
Yertian de los campos la verdura. 
El sol ardiendo en dulces resplandores 
Tendia un panorama en la llanura, 

Y entre tantas bellezas , alma mia, 
Tan solo á ti mi pensamiento via. 

Guando el sol en el pálido Occidente 
Hunde en la tarde su radiante lumbre; 
Cuando aparece el alba refulgente 
Sobre la nieve de la agreste cumbre, 
Tú estás alli cual ángel inocente 
Consolando mi amarga pesadumbre, 

Y en la sombra, en la luz, do quier te veo, 

Y do quiera te finge mi deseo. 

15 



— 222 — 

—Será cierto , mi hieD?— Yo te lo juro'. 
Tu eres la virgen de mis sueños de oro ! 
— Hi amor es como el sol ardiente y puro. 
—La única mujer que üemo adoro. 
— ¡Ay de mi si me engañas ! Solo, Arturo , 
Perdido ya su virginal decoro. 
Quedarla á esta triste sin ventura. 
Por postrera mansión la sepultura! 

—Magdalena , engañarte ! Mi promesa 
Escuche el cielo si á olvidarte llego; 
Pártame un rayo al punto y en pavesa 
Mi traidor corazón consuma el fuego. 
Ni aun en el seno de la oscura huesa 
Encuentre alivio ó bienhechor sosiego; 
Que hasta allí me persiga tu lamento. 
Tu dolor y mi cruel remordimiento! 

—Oh ! calla, por piedad. Oh! si, te creo, 
Me amas y basta para el alma mia. 
El presente es feliz , nada preveo ; 
El porvenir traerá dicha, alegría. 
¡ Qué hermoso estás asi ! Nunca el deseo 
Mas amante te vio ! Mi fantasía 
Hierve, se enciende y vuela arrebatada. 
/Feliz aquella que por ti es amada ! 



Y en brazos del amor ambos olvidan 
El pasado dolor; seqúese el llanto ! 
El lugar y el silencio á amar convidan ; 
La voluptad con su flotante manto , 
Donde los goces próvidos se anidan , 
Cubre á los dos amantes, y entre tanto 
EDos un cielo ven , luz y colores , 
Mecerse en rica ondulación de amores. 



— 223 — 

En hondo 
Silencio 
£1 bosque 
Quedó. 
Redondo 
Su disco 
La luna 
Mostró. 
Apenas 
Se mueve 
La brisa 
Con breve 
Pausado 
Rumor: 

Y arranca 
Déla hoja, 
Ya blanca. 
Ya roja. 
Un canto , 
Una voz. 
La luna 
Tras leve 
Cortina 
De nube. 
Que sube 

Y camina. 
Que pasa 

Y cual velo 
De gasa 

Se estiende 
En el cielo , 
Su rostro 
Ocultó. 

Y niebla 
Oportuna 
Se tiende 
En redor. 



— 224 — 

Tiniebla 
Divina 
QijLe cubre 
El amor... 
Aromas 
Pasaron, 

Y en gruesos 

Y espesos 
Limones 
Rodaron 
Mil sones ; 
Hil besos 
Sonaron 

Y nada 
Se oyó. 

Mas pronto 
Ilumina 
La luna 
Argentina ; 

Y música 
Alegre, 
Que halaga 
£1 oido 9 

Y vaga 
Armonía, 
Que arroba 
El sentido 

Y roba 

El gemido, 

Y deja 
Reir, 

Comiénz:ise 
Á oír. 

La brisa 
Serena 
Con risa 



— 225 — 

Y ventura 
Resuena 
Do quier, 
Amores 
Murmura 
Moviendo 
Las flores; 

Y en trémula 
Escala, 
Exhala 
Placer! 

Acordes 
Divinos 
La fuente 
En sus bordes 
Ensaya ; 
Su playa 
Fecunda 
E inunda 
De amor. 

Y luego 
Se aleja 
Llevando 
En sus olas. 
Cual rubia 
Madeja 
Temblando, 
Variando, 
Celajes 
Rosados, 
Encajes 
Bordados, 
Ya sHfos 
Alados; 
Que vuelven 
Revuelven, 



— 226— 

Dejando 
En visión , 
Dn blando» 
Melódico 
Son! 

Como eco 
Delira 
Que espira 
En el hueco 
De duro 
Peñón, 
Cual dulce , 
Hechicero 
Primero 
Susfñro 
De candido 
Amor! 

Y blanca. 
Risueña 
Paloma 
Sin hiél. 
Aroma 
Celeste 
De tierno 
Clavel, 
Su esencia, 
Su casta 
Inocencia , 
Entrega 
' Al infiel. 

Siguiendo 
La huella 
De aquella 
Divina 
DusioOt 



^227 — 

Qae un dia 
Arrobara 
Súmente 
Y su alma 
Inocente 
Con sueños 
De amor. 

Mas ya á sus ojos 
Se disminuyen 
Esos reflejos; 
Allá á lo lejos 
Rápidos huyen ; 
Ya tenue sombra 
Queda no mas. 
Ya es el arroyo 
Cinta de plata; 
La ilusión bella 
Ya la arrebata ; 
Ya la atropella 
Brisa fugaz ! 

Todo 

Cubre 

Niebla 

Lúgubre 
A su alrededor. 
Y ella en tanto 
En su anhelo 

Puebla 

Un cielo 
Defimtástico 

Color. 
Neblina parda , * 
Nube gallarda. 
Que alumbra vivido 
Un sol de aroorl 



— 228^ 

£1 verde de sus ojos cubre un vek) ; 
Hinchado el seno de placer se agita ; 
Crece, el constante ardor, crece el anhelo 

Y la sangre veloz se precipita. . 
Cruzan luces fantásticas el cielo, 

Sus suspiros de amor el bosque imita, 
Los alza el aire, los remeda el viento, 

Y apenas se oye su espresivo acento. 



Yo te amo....! y doblada la cabeza. 
Presa de dulce vértigo, [la inclina 
Sobre su pecho : lánguida tristeza 
Tiñe su faz angélica y divina. 
Poco á poco recobra su belleza. 
Tenue luz sus megillas ilumina , 

Y su ardiente pupila se dilata 
Donde su alma amorosa se retrata. 

No hay tiempo para ellos ! Son las toras 
Insensibles instantes, vagos ruidos 
Que pasan entre nieblas seductoras 

Y desmayo y dulcísimos gemidos ! 
Amor, delirio , filtro que devoras 
Cómo posees ! Cómo los latidos 
Del corazón precipitando alientas ! 
¡Que inmensidad de dicha nos presentas! 



¡Oh, momentos felices^....! Cómo inflama 
Al corazón henchido y delirante 
De un amor puro la celeste llama! 
El pensamiento rápido al instante 
Por el estenso espacio se derrama « 

Y de alegres ficciones anhelante 
Do quiera cielos de ventura crea 

Y cuanto la ambición finge y éesea. 



— 229— 

Todo á 8US ojos de esplendor se vbte; 
l^da recobran las marchitas flores 

Y cuanto seco en este mundo existe 
Se engalana de pompas y colores. 
Hoy es alegre lo que ayer fué triste. 
Que el alba celestial de los amores 
Rompe del cielo la horrorosa niebla 

Y de luces magníñcas lo puebla. 

¡Ohy qué dulce es amar y ser amado! 
Tener un corazón que lata y sienta 
Por otro corazón enamorado 
Que de su amor tan solo se alimenta ! ' 
Ver á im ángel mujer siempre á su lado 
Que los pesares con su amor contenta ; 
Que embalsama los fúnebres enojos 

Y las lágrimas seca de sus ojos ! 

Horas dulces, ¡oh! ¡quién que amado ha sido 
No ha visto en cielo convertirse el mundo 

Y olvidándolo todo no ha sentido 
Dentro del pecho un vértigo profundo 
Que no habia hasta entonces conocido ! 
Edén celeste , manantial fecundo 

De luz que los sentidos aletarga 

Y en éxtksis divino el alma embarga ! 



Y.... mas silencio: en dulce paz dejemos 
Gozará los amante: su ventura 
Con acentos profanos no turbemos. 
Respetad el pudor de la hermosura! 
Siempre han sido fatales los estremos. 
Amor que es mas amor raya en locura! 
Y así, caro lector, por no cansarte 
Aquí concluyo la primera parte. 



SEGUNDA PARTE. 



OESENGAÍÍOS. 



Todo es luz, todo armonia : 
Serena está la mañana; 

Y las nieblas oscilando 

Ya se arrollan ó se alargan 
Como inmenso cortinage 
En la sien de la montaña. 
Sobre las cumbres de nieve 
Acá y allá tiende el alba 
Cintas de varios colores 
De arreboles esmaltadas* 
Quieto en el bosque susurra 
Por entre una alfombra blanda 
El arroyo modulando 
Sonidos como las auras; 

Y en sus límpidos cristales 
Diáfanos hilos de plata 
Que coa la luz juguetean 

Y con sus rayos se enlazan. 



— 232 — 

Ostentando gentileza 
Los candidos cisnes nadan; 
Ó el alado pececillo 
Deja ver su linda espalda, 
Prisma hermoso que refleja 

,La luz, que en ella se cambia. 

^ Do quiera el plácido ambiente 
Nubes de aroma derrama; 

Y mil pajárillos trinan , 

Y sacudiendo sus alas 
Ligeros como una flecha 
Hacia el espacio se lanzan; 

Y árboles, flores, arroyo, 
Con voz unisona cantan, 

Y con acentos melódicos 
Saludan la luz del alba. 
Al oir en ese bosque 
Tanta dicha, voces tantas. 
Lo creerian mansión 

De una hermosísima fada. 
Habitada por huries. 
Por sílfides encantadas; 
Mansión de eternos placeres 
Para goz»r reservada. 

Has ¡ay! que ahora es tan solo 
Una mansión infernal. 
Donde vive A infortunio 

Y donde reina el pesar. 
Una belleza lamenta 
Su didia perdida ya 

Y sus encantos hundidos 
De la desgracia en el mar. 
¡Oh, cuan otra es Magdalena! 
Seis dias bastaron, ay! 
Para marchitar de ese ángel 
La guirnalda celestial. 



— 233— 

Seisdias h¿ que lamenta 
T que gime sin cesar; 
Seis días há que no duerme 

Y presa de intimo afán 

No puede arrancar de su alma 
Esa memoria fatal. 
¡Oh, cuan otra es Magdalena! 
Seis dias bastaron, ay! 
Para ahuecar su mejilla, 
Su frente altiva doblar, 

Y trocar en risa amarga 
' Su sonrisa virginal; 

Para apagar de sus ojos 
El encendido volcan! 

Y ahora es solo un fantasma 
De lo que fué nada mas; 
Una sombra que en ensudios 
Vimos rápida cruzar, 
Livida, triste y callada 

En alas del huracán. 
Un espectro que se alza 
Con su mortuorio cendal 
De su túmulo desierto 
Para rever la ciudad. 
Magdalena, aquellas hojas 
Que arrastra la tempestad 
Sin volver á florecer 
A un abismo á morir van. 
Las flores que tu perdiste 
No florecenJUQ jamás. 
Que al abismo de la muerte 
Llevólas el vendabal. 
Pobre mujer! Casi niña 

Y tan infelice ya! 

Para romper su esperanza 
Seis dias bastaron, ay!.. 



— 234^ 

Seis días há que aguarda 
La pobre Magdalena, 

Y en soledad tristísima 
Lamenta ser mujer; 

Y ya su amante tarda 

Y su amorosa pena 
Arranca de sus párpados 
La luz que puede haber. 



/Oh brisas ténnes, ralas. 
Que en tomo de las flores 
Pasáis, los tiernos cálices 
Bañando en suave olor. 
Llevad en vuestras alas 
El ay/ de sus dolores. 
Las quejas de esa huérfana 
Al pérfido amador. 

Del aire hijas lijeras 
Que el ancho firmamento 
Cruzáis en vuelo rápido 
Venciendo al huracán , 
Servid de medianeras, 
Llevadle su lamento, 
Contadle su martirio. 
Su pertinaz afán. 



Ya se alzan las neblinas..! 
Ah! no vayáis; quedaos. 
Que solo traeríais 
Tormento mas cruel. 
¡Oh' brisas, golondrinas, 
¿A qué volar al caos? 
Exhala miasma fétido 
Y moriréis en él. 



— 235 — 

En brazos noche y dia 
De lúbricas mujeres, 
No piensa en la alma candida 
Que le irradió su amor. 
Ahora en loca orgía 
Buscando está placeres 
En senos que son públicos 
Y en labios sin pudor ! 

Y tú, infeliz^ ¡delirio! 
En su pasión creiste. 
En su caricia hipócrita. 
En su mentido ardor. 
Su halago era martirio. 
Era un presagio triste. 
Ponzoña de una víbora • 
Su aspiración de amor. 



Mas ella entretanto inerte y sentada 
En la amena orilla del claro raudal. 
Cual pálida virgen en llanto bañada 
Da libre carrera á su hondo pesar. 

¿Qué harás deshonrada, mujer sin apoyo. 
Si el mundo tu frente de ultrage marcó? 
¡Ay triste! En el mundo serás como arroyo 
En páramo yerto sin árbol ni flor. 

¿Qué importa que digas que un hombre malvado 
Robó tu inocencia mintiéndote amor? 
Amar fué tu crimen..! De amor el pecado 
El mundo castiga con mengua y dolor. 

¿Por qué si los cielos te dieron, hermosa. 
Un ánima ardiente^ de amores capaz. 
Tan grande falsía por qué permitieron. 
Por qué tu inocencia dejaron burlar? 



— 286— 

Ay! pobres quioce años! Edad de ventura. 
Edad de los sueños , volved, si» volved! 
Cual flor del almendro pasó su hermosura... 
Mirad, es la sombra de lo que era ayer. 

Malvados ! vuestra alma de Iodo manchada 
La casta inocencia no alcanza á mover? 
¿Y vuestra conciencia no tiembla azorada 
Inicuos, al ruego de pobre mujer? 

Mintiendo pasiones con férvido acento 
Su casta pureza lográis engañar, 

Y al fin vuestro inmundo, fatídico aliento, 
Marchita las flores de honor y beldad. 

¡Ay, pobre hermosura! Ah, si, llora, llora; 
El llanto del alma alivia el sufrir. 
La fiebre tu vida consume y devora... 
¿Por qué tan hermosa naciste infeliz?... 

Cesando un instante su triste lamento 
Ahogó sus suspiros, su llanto secó, 

Y dijo : aun no viene, con tétrico acento; 
No vuelve, no vuelve ; mentira es su amor! 



¡No vuelve! Dios mió 
Que ves mi dolor. 
Escucha piadoso 
Mi tímida voz 
Que sale entre el ronco 
Sollozo de amor, 
Y desde tu trono 
Me envía el perdón. 
Qué triste presente , 
Qué fúnebre hoy! 
Ayer en mis brazos 
Mentíasme amor. 



Y en trovas ardientas 
Verace pasión; 

Y hoy misera y sola 
JUÍe dejas, traidor; 
Sumida en los ayes 
De angustia feros. 
Mirando entre sombras 
Envuelto mi sol, 

Que joven, amante, 
Hi audaz coraEon, 

Gomo él es eterno, 

^^ > » 

Etenio creyó! 
Mas ¡ay! fué un engaSo ; 
Pasó ya veloz... 
Murieron mis dichas, 
Murió mi ilusión , 

Y solo en mi cielo 
Tipiebla quedó. 
Tiniebla que envuelve 
Con noche de horror. 
Amor, esperanza, 
Ventura , fé y Dios. 
¡Qué triste presente. 
Qué fúnebre hoy! 

¡Seisdias! Un siglo 
De angustia y afán. 
Perpetuo martirio , 
Combate mortal. 
Seis dias he visto 
Subir y bajar 
El sol que alumbraba 
* Con luz celestial. 

Alegre y radiante 
De gozo mi faz. 
¡Qué bello era el mundo ! 
¡Qué dulce era amar ! 

16 



-.238— 

Ahora sus rayos 
Tan solo verán 
El llanto que surca 
Mi rostro tenaz; * 
Los ayes del alma 
Tan solo oirán. 
Recuerdos de gloria. 
Pasad ¡ay! pasad. 
Pasad, ilusiones, 
Dejadme llorar! 
Si nunca esos tiempos 
De amor volverán , 
¿A qué importunarme 
Con sombra falaz, 
Que como mis dichas 
También huirá? 
Cesad, dulces cantos. 
Visiones, pasad! 
Detestóla vida... 
Dejadme llorar! 



No vuelve ! Mas, cielos ! 
Ha muerto tal vez ! 
La vida del hombre » 
Precaria, corta es. 
Mañana no existe 
El hombre que hoy fué. 
Del gran poderoso 
Igual es la ley. 
¡Oh ¿quién su sentencia 
Burlar puede, quién? 
A ella obedecen 
El pobre y el rey; 
Altiva la muerte 
Derriba el poder ; 
Nada es á sus ojos 
El vano oropel ; 



— 239 — 

Todo hace al instante 
So aliento caer. 
Las perlas quo adornan 
El regio dosel ; 
Los grandes tesoros 
Que amasan la sed 
De pompas mundanas, 
La gloría , el laurel , 
Si quiere la muerte 
Mañana romper y 

Serán menos que humo 
Del viento á merced. 

Mas no , no es posible... 

Tormento cruel! 

Morir él tan joven 

Soñando tal vez 

Corones de gloria 

Ceñir á su sien. 

Atroz pensamiento! 

Quizá otra mujer 

¿Podré resignada 

Suñir su desden? 

En tanta amargura 

Dios mió , qué haré? 



¿Qué haré, cielo santo, 
¿Qué hará esta infeliz, 
Si lejos del mundo 
Yo siempre viví? 
BBl veces, me acuerdo, 
Mil veces y mil 
Declame Arturo; 
Vamonos de aquí. 
Si es cierto que me amas 
¿Porqué aquí vivir? 
Allá en ese mundo 
Hay risas; allí 



— 240 — 

Hay casas, palacios... 

La vida es feliz! 

Eternos placeres 

En dulce festín 

Cual nunca has gozado 

Se gozan allí. 

Mi bien, abandona 

Tan triste vivir; 

Los goces del mundo 

Serán para ti... 

Infame! En el mundo 

Qué baria infeliz! 

En dónde ocultara 

Mi vergüenza, di? 

Más quiero en mi bosque 

Llorar y gemir 

Que nadie á lo menos 

Se burla de mi 

Mas no, es necesario 
Buscar á ese vil; 
Lanzarle el escarnio. 
Su rostro escupir, 
Odiarlo, arrrojarlo 
Cual roto tapiz!... 
Mas ay! son delirios... 
No pueden así 
Vengar las mujeres 
Agravios aqui. 
Los hombres nos roban 
Ardor juvenil. 
Honor, alma, vida. 
Perdido matiz, 
Y solo nos queda 
Llorar y sufrir! 



Pero él es muy joven; 
Tan vil no ha de ser. 



— 241 — 

Yo iré , sí, á buscarle, 
Mi amor le diré. 
Vivir esta vida 
No puedo sin él. 
Que él es mi esperanza, 
Mi vida, mi ser: 
Esclava si quiere 
Con él viviré. 
Ay! triste hermosura! 
Ay! flaca mujer! 
!Ay, flor arrancada 
De ameno vergel! 
¿Por qué entre panteras 
Sensible nacer? 



Calla y con pasos trémulos 
De ese lugar se aleja; 
Mas por instantes débiles 
Los ayes de su queja. 
Como un susurro lánguido 
Entre furiosas ráfagas 
Piérdense en el jardin. 

Ay! harto sufre! Bárbara 
Quien la hizo desgraciada: 
Quien arrancó la vivida 
Lumbre de su mirada, 
Que como luz efímera 
floy anegada en lágrimas 
Aiuineia pronto fin! 

¿Cómo en su rostro candido 
La seductora huella 
Que lá virtud pintábale 
Haciéndola mas bella, 
Borróse ya, trocándose 
En huella de fastidio. 
En huella de dolor? 



—242 — 

Adiós, ensueños plácidos 
Y bosques y delirios ; 
Deseos de los jóvenes. 
Dulcísimos martirios ! 
Ah! que horroroso vértigo... 
¡Ah! qué pesada atmósfera; 
Qué abismo es el amor ! 



¡Ay de aquellos infames que transitan 
Con la virtud de la infeliz doncella 

Y con manos impúdicas marchitan 
La flor de su inocencia pura y bella! 

I Ay de aquellos que al lodo precipitan 
Del cielo azul la rutilante estrella; - 

Y en qna frente candida de crimen, 
La marca de los reprobos imprimen ! 

Y esto en la sociedad , do eternamente 
£1 vicio reina y la pureza gime, 
Es ensalzado y mii*a indiferente 
A la que el peso del baldón oprime. 
Ella la burla al seductor consiente ; 
Ella el cuchillo de venganza esgrime 
Contra aquella infeliz que engañó artero, 
É impime el seductor marcha altanero. 

La sociedad... Fantasma, sombra vana, 
Que respeta y adora el hombre necio. 
Él &bricó esas leyes que mañana 
Le condenan injustas al desprecio. 
Ella crea y deshace ; ella pro&na 
Con torpe lengua religión y aprecio, 

Y toda su bondad, todo su juicio , 
Es d ropage hipócrita del vicio. 



--243 — 

Rebaja la virtud » ensalza el crimen, 
. Y ¡ay dd que rompe sus feroces leyes 
La verdad enseñando á los que gimen 
Bajo el pérfido yugo de esos reyes! 
Viles bastardos el cuchillo esgrimen , 

Y como tropa de pacientes bueyes 
Bajo el hacha feroz del carnicero , 
Llevan á todo un pueblo al matadero. 

¿Y esto es la sociedad? ¿La ley es esta 
tíne debe siempre respetar el hombre 
Donde al que mata mas menos le cuesta 
La gloria de alcanzar lauro y renombre? 
El vicio manda ; la virtud , funesta 
Para la adulación , es solo un* nombre; 
Al lodo han arrojado á la justicia 

Y han puesto en el altar á la injusticia. 

¿A qué Dios se venera? Al Dios del oro. 
Ese mas que Satán de oprobios [Ueno. 
¿Eres rico? pregunta ; yo te adoro , 

Y como madre te abriré mi seno. 
¿Eres pobre? Te arrojo con desdoro. 
El mendigo jamás puede ser bueno ; 
Con desprecio insultándole le veja 

Y de hambre y desnudez morir le deja. 

El orgulloso noble^mieiitras tanto 
Su desvergüenza por do quier pasea 

Y sin oir dd miserable el Uanto 

En el juego y los vicios se recrea. < . 

La crápula , el amor hacen su encanto : 

Allá un capullo virgen pisotea ; , 

Acá de una mujer con oro alivia 

La torpe liviandad de su laspivia. 



-^244^ 

No traspasa la ipiel el sentimiento 

Y ha muerto anonadado en tanta mengua. 
Todo ¡ay! exhala venenoso aliento, 

Todo la corrupción consume y mengua. ' 
Dura el honor apenas un momento 

Y vive la virtud solo en la lengua; 

Y amistad , compasión, deber y gloria 
Son en el dia despreciable escoria. 

Ay! la infeliz en vano se lamenta 

Y llora sin cesar su impía suerte; 
Quiere borrar la mancha de su afrenta 

Y en su loca ansiedad se dá la muerte. 
Pobre flor que brotaste en la tormenta 
Hermosa y pura, que halagaba verte.. > 
¿Por qué al caer el sol te marchitaste 

Y sobre el tallo exánime quedaste? 

¡Ay infeliz! La sociedad impía 
Sobre tu frente su anatema lanza; 

Y se burla feroz de tu agonía 

Y hasta tu tumba su desprecio alcanza. 
Loca te llama en bárbara ironía; 

Ni de un cielo te deja la esperanza; 

Y no contenta con tu triste muerte 
Sobre tus restos su veneno vierte. 



Quizás á ti no llega porque el cielo 
Compasivo tus faltas te perdona. 
Dándote de las vírgenes el velo, 
Ciñéndote del ángel la corona. 
Allí tú vives, y al mirar al suelo 
No olvidas lo que fuiste; se abandona 
Tu mente á los recuerdos del pasado 
Y lamenta el horror de tu pecado. 



— 245 — 

La mujer! la mujer! Pobre paloma 
Que ea lóbrega mazmorra el hombre encierra; 
Rayo de blanca luna cuando asoma 
Sobre la cumbre de la enhiesta sierra; 
Cáliz que guarda virginal aroma, 
Ángel lanzado á sostener la guerra 
Al borde de un horrible precipicio 
Entre el amor, la sociedad y el vicio. 



Como si Dios en su bondad divina 
Para el hombre no mas creara el mundo, 
Té, dijo á la mujer; junto á él camina, 
Consuela tierna su dolor profundo. 
En sus hondas tinieblas ilumina. 
Sé de bondades manantial fecundo. 
Venturas y pesar dividid ambos: 
Id al mundo, vivid, gozad entrambos! 

Has los hombres malvados que dictaron 
Esas leyes inicuas, su inocencia 
Con feroces cadenas aherrojaron 
Y amargaron su mísera existencia. 
En triste oscuridad la abandonaron; 
Mata el tedio su audaz inteligencia ; 
Para ellos del saber la rica fuente... 
Para eUas pesares . solamente. 

Por el deseo impúdico llevado 
Anhela la mujer ; amor la miente, 
T á sus plantas rendido, enamorado. 
Arrastra en pos su fantasía ardiente; 
La promete la dicha y engañado 
Su corazón adóralo inocente; 
Al fin la goza : y cuando ya le enoja 
La aja atrevido y con fiíror la arroja. 



— 246 — 

Y llegó la malicia á tal estado 

Del hombre, que su pérdida os achaca 

Y de una fruta que no habéis gustado 
El labio débil los hollejos saca. 

Vive eterno en vosotras el pecado. 
La cólera del hombre no se aplaca: 

Y siempre en cada una se renueva 
La fruta 7 el reptil de la madre Eva. 

Necedad! cobardia! El paraiso 
¿Qué era sin la mujer? Bello desierto. 
Fl rayo de ese ojo fué preciso 
Para animar ese recinto muerto. 
Las flores á su luz. hicieron viso. 
Aromas dieron, y en su espacio abierto 
Volaron llenas de perfume y risas 
Las antes frias y caUadas brisas. 

Las arpas de los ángeles del cielo 
Al nacer la mujer mudas quedaron, 

Y las esferas su armonioso vuelo 
Fn medio de su curso sujetaron. 

El firmamento contemplaba al suelo, 
la mujer los ángeles miraron, 

Y viéndola tan bella sonrieron 

Y ángel del porvenir la bendijeron. 

Y el don que el Creador hizo á la tierra, 
Don el mas bello y mas sublime es este,| 
Que en esa hermosa creación se encierra 
Cuanto hay de mas humano y mas celeste. 
Hombre que anhelas el motín , la guerra , 
El vivo aplauso, la sangrienta hueste. 
Arrastraren tu carro también quieres 

El puro corazón de las mujeres? 



— 247 — 

Ésdavo, vino! La botella escancia » 
Toquen á danza, alégrese la fiesta! 
Goce! — Quiero apurar en abundancia 
Guantas delicias este mundo presta! 
Deslumbre de esa niña la : gnoranda 
El brillo, el lujo, la armoniosa orquesta. 
Solo en la cama !a mujer domina... 
Ella solo gobierna la cocina. 



Regocíjate! aplaude! Ese trofeo 
Es digno de un villano! Los clarines 
RoncQS anuncien el triun&l paseo 
De esos tan esforzados paladines, 

Y entre el estruendo y vago clamoreo, 
EntrQ el báquico son de sus festines, 
Almas habrá que su dolor devoren. 
Ojos habrá que ocultamente lloren. 

Pobres mujeres! Y ellas son el sueño. 
La inspiración del huérfano poeta; 
Solo á ellas busca coq avaro empeño 

Y sin cesar adora su alma inquieta. 
En las místicas sombras del ensueño. 
Armonía dulcísima y secreta 
Arrebata su altivo pensamiento. 
Ansio de glorias y de amor sediento. 

Y entonces cruza en el azul gallarda 
Fantástica mujer, vivida estrella 
Que rompe el centro de la niebla parda 
Para ludr esplendorosa y bella. , 
La fantasía con ardor la aguarda. 
Sigue anhelante su perdida huella; 
Dulce, amoroso vértigo la agita 
Y deseando el corazón palpita. 



— 248 — 

Mas basta ya: de tanto digresar 
Aburrido estarás, caro lector. 
Si nada ha de poderse remediar 
¿k qué me meto yo , pobre cantor! 
El mundo que ande como quiera andar; 
Que yo lejos del mundo engañador 
Con mi ilusión dichoso viviré 

Y de ti, Sociedad, me reiré.... 

Yo no soy ambicioso, y solo ansio 
Para AÍvir aq ai, sociedad loca , 
Pues todo tu placer me causa hastío 

Y tu farsa á la risa me provoca, 
Una mujer que me ame á gusto mió; 
Un dulce beso de su dulce boca, 
Elacer versos, dormir á pierna suelta, 

Y que él mundo entretanto dé su vuelta. 

Y no envidio el tesoro de Pizarro 
Ni del sultán la espléndida riqueza 
IGéntras pueda sin reuma ni catarro 
Cielo de hadas, gozar de tu belleza ^ 
Del buen café, del soñador cigarro 
Que halaga blandamente mi pereza 
Mostrándome en sus nieblas peregrinas 
De mi soñado £den formas divinas ! — 



r 

Despidiendo sus últimos fulgores 
El sol tras las montañas se perdia, 
Y el astro protector de los amores 
En el confín opuesto aparecia. 
Resuelta Magdalena 
Á la dudad camina. ¿Tus dolores 
Olvidaste infeliz? ¿Cedió tu pena? 
En ese mundo á tu aflicción estnAo, 
Tu labio apurará la copa llena 
Del crimen , del baldón, y del engaño! 



TERCERA PARTE. 



>—* 



U OBGIA. 



Allá vá la infeliz ! con planta débil 
Las calles atraviesa; 

Y su faz estraviada 
Hueca y amarillenta 

Anuncia de su alma la tormenta. 

Y aunque las casas de mirar no cesa 
En ellas no repara; 

Atrás quedan tapices y pinturas 

Y ricas colgaduras; 

La incrustada mampara, 

La pared de simbólicas figuras 

De orgullo y necedad en mezcla rara; 

Que solo un pensamiento • 

La absorbe en tal momento. 

En cada hombre que encuentra 

Cree ver á su Arturo; y engañada 

De zozobra temblando 

Ágil, precipitada. 



— 250 — 

Vuelve á tomar el anterior sendero 
De desgracia fatal como un agüero. 

La luna en tanto como blanco cisne 
Entre rizos de luz voga tranquila, 

Y risueña, rielante, encantadora. 
En el rio se baña, 

Que en oleadas de azul tiembla 7 vacila. 
Ebrio de la beldad que lo enamora 

Y que en su móvil rastro lo acompaña! 
Magnifica se alzaba 

La ciudad que la luna iluminaba. 

Por una estrecha calle 

Camina Magdalena; de repente 

Un estruendoso ruido 

Por el aire traído 

Casi á su lado siente. 

Escucha; y sorprendida 

En rápida carrera 

Dirígese á la casa do se oyera 

La báquica algazara, 

Quizás por un instinto conducida. 

Llega á la puerta; en el umbral se para. 

Volver quiere asustada del bullicio, 

Mas por fuerza magnética impulsada. 

Perdida la razón, perdido el juicio. 

Hacia un atrio espacioso es arrastrada; 

Sin darse cuenta va desatentada ; 

Aquí mira, allí escucha, acá se estrella; 

Y á una sala que estabs^ iluminada 
Adelantó su huella. 

Mas clara dintinguia 

La afgazara buUente de la orgía. 

A la ventana llega , 

Bada adentro miró , 

Y deslumbrada y ciega 

Gomo estatua de nieve se quedó ! 



— 251 — 

En un estenso salón 
Que mil bugias alun'J>ran , 

Y al rededor de una mesa 
Donde en arroyos circula 

El pimch ardido , diez hon^bres 
Ohidan la barabúnda 
De este mundo y en orgia 
Estrepitosa se juntan , 
Para emborrascar pesares • 
f buscar nuevas venturas. 
En las suaves llamaradas 
Que perdiéndose se azulan. 
Otras tantas ^ijas de Eva 
Con sus halagos endulzan 
Los instantes en que el vino 
A los tunantes ofusca. 
En desorden los cabellos , 
Ondeantes, medio desnudas. 
Las megillas palpitantes , 
La mirada casi oscurar. 
La frente ardida, la boca 
De vino y de besos húmeda ; 
Acaloradas del vino, 

Y por la horrible lujuria 
Parécense del infierno 
Las concupicentes furias; 
Ellos estregada el alma 
En las orgías impuras; 

Y ellas Circes engañosas, 
Sin corazón , prostitutas , 
A los deleites se entregan; 

Y todos en orgia inmunda, 
Deleites, placer, amores 

Y la embriaguez solo buscan. 
Gente perdida, ni teme 

De Dios la sentencia justa , 
Ni piensan en el presente , 



— 252^ 

Ni el porvenir les asusta , 

Y el pudor con lengua iatpe 
Mofan, desprecian é insultan. 
cEl hombre nadó á gozar. 
No á correr tras la fortuna. 
Buscando placeres y oro 

Que tal vez no encuentra nunca. 
Luego de engaños cargada 
Llíega la vejez adusta , 

Y al repasar de su vida 
La historia desde su cuna 
Solo encuentra sinsabores 

Y desengaños y angustias. 
Ningún placer , ningún dia 
De amor le dio la fortuna ; 

Y pobre, desconsolado. 

Se encieirra en la sepultura. 
Gocemos, sí; el sol renazca 

Y en Occidente se hunda , 

Y al lado siempre nos halle 
Del vino y de la hermosura , 
Que para dicha del hombre 
Creara Dios en su suma 
Bondad; y goza, le dijo. 

Es mi voluntad augusta. 
Amémonos, pues ; gocemos 
Mientra el sol áéí vivir luzca. 
Mientras haya buen Jerez, 
Mientras viva la hermosura 

Y con paso raudo viene 
La vejez fría y caduca. 

Que mañana en polvo y nada 
Nos convertirá ea la tumba. > 
Asi dice el corrompido 
Que entre infames prostitutas 
Pasa su vida manchando 
De Dios 1^ sublime hechura* 



--253 — 

El vapor de los licores 

Y las bujias que alumbran; 
El aliento de las gandas, 
Las flores que la perfuman , 
Forman en la estensa sala 
Pesada y ardiente, una 
Atmósfera que fatiga. 

Que los sentidos sepulta 
En horrorosos engaños 
Que en esa atmósfera cruzan. 
Uno vencido del vino 
Entre mil espectros lucha; 
Otro menos embriagado 
Ter demonios se figura 
Que entre la niebla flotante 
Con sus colas se dibujan» 
Con un cortejo de trasgos 

Y una cohorte de brujas, 
Que danzan, chillan y cantan. 
Visiones que el miedo abulta. . 
Arturo solo á un estremo 
Pensativo se disgusta, 

Y una nube de dolor 
Su serena frente enluta. 
Algún recuerdo le agobia. 
Algún pensamiento turba 
Su mente , y entre si triste 
Estas palabras murmura: , 

f¿Por qué si ansio gozar 
Tengo siempre que llorar?... , 

Y encuentro en vez de ventura 
Un abismo de amargura. 

Un infierno de pesar? 

• 

Si en brazos de una muj^ 
Doy treguas á mi gemido; 

17 




- 254-- 
Si en su pecho adormeddo 
Sueño deleite y placer, 
HaUo momentáneo olvido; 

Aterrado me despierto, 
Busco mi hermosa ilusión. 
Giro mis ojos incierto 
Y encuentro en mi corazón 
Un espantoso desierto. 

Esa mujer hechicera 
Sueño de mis sueños era! 
Era un loco devaneo 
La caprichosa quimera 
Que nutria mi deseo. 

Sus besos ^an de hielo; 
Fuego les daba mi anhelo; 
Fatalidad su cariño, 
Husion de pobre niño 
Que cree en amor y en cielo! 

Idos en paz mentirosas 
Sirenas que amor cantáis! 
Esas risas que ostentáis 
Son las notas melodiosas 
Con que á las almas burláis. 

Ofreced , locas mujeres, 
En almoneda el amor , 

Y hallará vuestro impudor 
Quien compre vuestros placeres 

Y os dé oro en vez de honor! 

¿Qué importa que el corazón 
De fastidio se destroce 
Sin creer una ilusión , 
Si encuentra el ansiado goce 
En su impúdica pasitHi? 



Cubrid , vírgenes de un dia ^ 
Vuestra cabeza de flores, 
Y sembrad diestros amores 
En la mesa de la orgia 
Al riego de tos licores. 

T á hé exequias se una 
La bacanal del festín; 
A la risa de la cuna , 
Reflejo de serafin, 
La carcajada importuna. 

A la guirnalda bendita 
La flor por el vicio ajada; 
A la frente sonrosada 
La oscura frente maldita. 
¡La luz del cielo á la nada! 

Sin el amor, ¿qué es la vida? 
El esqueleto de un muerto. 
Sol entre nublos cubierto. 
Aurora desconocida 
En el fondo de un desierto. 

No soy bermosa? Pues bien , 
Yo quiero gozar también. 
Dadme dichas, dadme amores; 
Quiero aspirar esas flores 
De los parques del Edén. 

Asi la belleza esclama; 
Busca ansiosa al rededor... 
Hoy anhela, mañana ama, 
Y cual la tigre se inflama 
Con el deseo menor... 

Solo té, blanca paloma, 
Lirio oculto, oculto aroma... 
De su éxtasis le arrancó 
Una voz que le gritó : 
Arturo, ya el alba asoma, 



J 



^256— 

Y te estamos aguardando 
Para beber; ¿vienes ya? 
Otra voz dijo : estará 

En su futura pensando 

Y el serio hacerse querrá. 

— ¿Se ha celdbrado el contrato ! 
— ¿Cuando se hace el matrimonio? 
—Mal amante, falso, ingrato. 
— No se le ocurre al demonio 
Tan solemne desacato. 

—¿Casarte tú? Bah! seria, 
Arturo, tu perdición. 
¡Abandonar nuestra orgia! 
Esa sandia bobería 
No mereciera perdón. 

— Renunciar á la amistad 

Y obligar su libertad. 
Su entusiasmo de poeta, 
Al azar de una coqueta 
Que nunca diga verdad. 

Y cuanto hay como un tesoro 
Entregarle en su pasión, 

Y al decirle yo te adoro 
Bañado en sentido lloro 
El amante corazón. 

Vamos, ya no eres un niño, 

Y tú debes conocer 
Que en corazón de mujer 
Siempre es engaño el cariño. 
Porque engaño debe ser. 

— Déjalo, Pedro. Tu sabes 
Que á veces el gavilán 
Hace el pulido galán 
Para cautivar las aves 
Que huyendo sus uñas van. 



— 257^ 

— iOh, que maldita cliaveta. 
Ja! ja! si, sí, eso será. 
Arturo, y eso te inquieta? 
Vamos, mañana, poeta. 
En tus garras caeni. 

— Dime, Arturo; esa mujer 
Es mas hermosa que yo? 
— ün sol no mas puede haber. 
—Arturo, me engañas.— No. 
¡ Oh, qué infierno es el placer! 

Pero á poco recobróse 
Arturo de su estupor, 

Y halagüeño, sonriendo. 
En su silla se sentó. 
—Vamos, cuéntanos Arturo.... 
—¿Qué os diré? Mentiras son. 
Enamoré á una muchacha, 

La dije mi ardiente amor. 
Tan amante, tan rendido. 
Que ella al punto me creyó. 
Me citó, acudí á la cita, 

Y la noche, la pasión 
Que devoraba mi pecho 
Cual volcan abrasador, 
Mis besos y mis abrazos, 
Todo^ en fin, contribuyó.... 

—i Qué tiempo ha que no la ves? 
—Siete dias.-— Buen pichón! 

Y ella i qué, no t§ ha buscado? 
—Si no puede hallarme ; no. 
—¿Pues cómo?— Si es una niña 
Que jamás el mundo vio, 

Y en un bosque retirada 
Lejos de aquí es su mansión. 
—Vamos, qué eslraño ideal; 



— 258 — 

Es un poético amor. 
— ¿Y ya le olvidaste, Arturo? 
— Oh! si ; ya sabéis que yo 
Amo un dia cuando mas, 

Y si no alcanzo á los dos 
Lo que deseo, me marcho;* 
ídem si logro mi amor. 

¿Qué he de hacer? No es culpa mía 
Si es frágil mi corazón. 
Pero dejemos en paz 
El amor que se olvidó, 

Y pensemos en beber 

Y ea gozar, que esto es mejor. 
Dejad, amigos, dejad 

AI muerto en su panteón. 
— Brava idea! Si, bebamos 

Y después venga el amor! 
Vino! vino!— y cada cual 
Copa tras copa apuró. 

— Ahora como es de costumbre. 
Prorrumpió una ronca voz, 
Es preciso que improvise 
Arturo alguna canción, 
Pues ya aparece en el cielo 
Del alba el primer fulgor. 
— Si, si, que improvise : versos. 
Versos, que los versos son 
Para concluir la orjia 
El desenlace mejor!— 
Arturo, pálido el rostro, 
Bamboleando se elevó; 
Los ojos se le saltaban 
De sus órbitas; feroz 
El cabello en su cabeza 
Por la embriaguez se erizó, 

Y en tan horrible figura 
Mirarle daba pavor. 



— 259 — 

La sangre ea las anchas venas 

Coagularse sintió; 

Con mano trémula el yaso 

Llenó de puro licor, 

Y haciendo un último esfuerzo. 

Con ronca y vinosa voz, 

De esta manera su brindis 

Con sarcasmo prorrumpió: 



Ea, pues, el contento 
Irradie ya en locura: 
Las copas elevad! 
Y alegres recordemos 
Los sueños de ventura, 
La ilusión bella y pura 
De la primera edad. 

Cantemos los placeres. 
Brindemos por las bellas. 
Brindemos por su amor! 
Por esas hadas puras 
Que dejan en pos de ellas 
Blanquísimas estrellas. 
Perfume encantador! 

Lo demás olvidadlo! 
La vida está en el vino... 
Dejad al tiempo huir. 
El amor es la vida. 
Su resplandor divino 
Alumbrará el camino 
Que guia al porvenir! 

Ea, elevad las copas... 
Los brindis de la orjia 
Resuenen por do quier. 
Con brindis saludemos 



— 260 — 

La faz del nuevo día. 
Retumbe la alegría! 
La vida es el placer! 

¿Qué importa que mañana 
La muerte nos sorprenda? 
Cansados de gozar , 
Contentos, resignados. 
Sigamos una senda, 

Y hacia la huesa horrenda 
Lleguemos sin pesar! 

Gocemos , sí ; la vida 
Nos trae mil placeres , 
Delicias trae en pos# 
Goza tú mientras vivas 
Del vino y las mujeres, 

Y si mañana mueres 
Te reirás de Dios ! 

Ea, pues, el contento 
Iradie ya en locura ! 
Del vino bullidor 
No quede ni una gota; 
Bebed á la ventura , 
Bebed á la hermosura, 
Al vino y al amor. 



Apenas concluyó Arturo 
Entre los brazos cayó 
De una mujer, abatido 
De cansancio y de licor. 
Un^aplauso prolongado 
£n el salón resonó, 
Y nadie con los aplausos 
Un lúgubre ¡ ay ! escuchó 
Que salia de lo intimo 



De un llagado coirazon. 
¡Ay! que deda ; en el mundo 
La esperanza se perdió. 
Ay que exhala una infelice 
En su ledio de expiación. 

En profunda oscuridad 
La sala en tanto quedó; 
Dd alba apenas k alumbra 
. El tremulento fulgor. 

Lúgubre 
Otro ay 
Se escuchó. 
Y tácita 
Lóbrega 
La estancia 
Quedó, 
Cual tétrico , 
Fúnebre , 
Horrible 
Panteón. 
Todos vencidos y exánimes 
Del vino y la corrupción. 

El pájaro 

Amante 

Su canto 

Entonó. 

Lafólgida 

Aurora 

Su lumbre 

Lanzó. 
Y al rayo vivido 
Del alba bella. 
Un bulto candido 
Pasar se vio. 



Cual dstte en limpido 
Tranquilo lago 
Con rauda phifmi 
Corta la espuma, 
Y en su onda piérdese 
De un zabullon ; 
Asi tan rápida 
En la espesura 
Aqudla candida 
Bella figura 
Fugaz se hundió! 



Joven y bello Arturo habia sido; 
Rico y dotado de celestes dones, 

Y niño audaz, formar habia querido 
El mundo aquí según sus ilusiones. 
Por la esperanza acariciado, hundido 
Siempre en un mar de mágicas ficciones , 
Solamente en la vida ambicionaba 
Alcanzar ese mundo que soñaba. 

Poeta de elevada fantasía , 
El lodo de este mundo desdeñaba 

Y en alas de la ardiente poesía 

Su mente á otras regiones se lanzaba. 
Águila audaz hasta el zenit subia; 
Has la impura materia que abrigaba 
Esa alma grande, de su hermoso cielo 
Otra vez la arrojaba al triste suelo. 

Y vuelto aquí, segunda vez el llanto 
Empeñaba su diáfano semblante; 
Segunda vez helaba el desencanto 
Su corazón de glorias anhelante. 
En vano suspiró! Perdido en tanto 
En tinebla de horror, proscripto, erranfe. 
Cruzaba indiferente su camino 
Entregado á la fuerza del destino. 



— 268 — 
¿Qué me importa, docia, que en el alma 
Sensible y pura mi inocencia guarde. 
Si no hallo mi ilusión, si no haMo cahna? 
¡Oh! si, la inspiración en mi frente anie; 
Has ¿qué me importa si la ansiada palma 
No podré conseguir? Tarde , muy tarde 
Tendré un poco de gloria! Sutil viento... 
éYqxüén consuela ahora mi tormento? 

¿Qué me importa esa gloria si mañana 
Con ella llegará la edad impía, 
Y yerta ya mi juventud lozana 
Cubrirá mi ilusión niebla sombría? 
Adiós visiones de una gloria vana! 
Hi corazón gozar tan solo ansia, 
Pero eterno gozar! Un mundo, un cielo. 
Grande, sublime, conquistar anhelo. 



Un dia oyó decir que las mujeres 
Aromaban la vida ; que sus ojos 
Prodigaban de amor dulces placeres; 
Que su risa ahviaba los enojos. 
Que en sus brazos los tristes padeceres 
Se olvidaban, y que ásperos abrojos 
Acariciados por las manos de ellas 
Se tomaban al punto en fiores bellas. 

Este es mi mundo, dijo , y anhelante 
Lanzóse á él, como el corcel brioso 
Sujeto en el pesebre, si un instante 
El lazo corta, rápido, ardoroso» 
Relincha, y corre, y vuela, y palpitante 
Bajo su planta el suelo polvoroso 
Altivo bate y con pujante aliento 
Respira llamas y aventaja al viento ! 



— 264— . 

Has cada día una ilusión hallando. 
Marchita á su nacer cayendo fueron 
Las flores juveniles, y arrugando 
Su tez rosada en pálida volvieron. 
Pero su ardiente corazón ansiando 
Volver á hallar las dichas que se huyeron , 
Del candor juvenil la última rosa 
Perdió en la orgía diaria y licenciosa. 

Ya solo tiene un corazón malvado 
Que se burla de todo: que reniega 
De ese Dios que á su imagen lo ha creado 

Y en su impiedad á'provocarle Uega. 
Prostituido y de vivir cansado, 
Enamora, blasfema , bebe y juega. 

Y él esclama que siempre se divierte 
Porque le halle riéndose la muerte. 

Encontró á Magdalena en su camino, 
Ángel que á consolarlo descendía 

Y á arrancarlo del hondo torbdlino 
Que amenazaba hundirlo cada dia; 
Dióle esa flor su aroma peregrino 

Y con desden después , con alma fría , 
Le arrebató sus virginales hojas 

Y dejóla entregada á sus congojas! 



CUARTA PARTE. 



LA MUERTE. 



Feliz quien ha amado y en su alma no lleva 
El dardo pimzante de horrible pesar; 
Y lejos del mundo , del mundo no prueba 
La hiél venenosa que el mundo nos da ! 



Feliz el que niño con dulces engaños 
Tranquilo, recuerdos no llora jamás; 

Y alegre uno y otro pasar vé los años 

Y nunca le arrancan del alma el solaz! 



Feliz el que ignora... que vive y no siente... 
Feliz quien ha amado, mil veces feliz! 
Y ay! triste de aquella mujer inocente 
Que angustias lamenta , que gime infeliz ! 



— 266 — 

Aquel desdichado que ha visto perderse 
En hondos abismos su hermosa ilusión ; 
En nieblas oscuras su cielo envolverse 

Y su alma acosada romperse al dolor; 

Quien solo en el mundo contó desengaños , 
Quien ya ni flusionesse puedd fingir; 

Y en el alba apenas de sus verdes años 
Maldice la vida y anhela morir ; 

Aquel que en el mundo sin dicha , sin glorias. 
Camina indolente, vagando do quier ; 

Y quiere y no puede borrar las memorias 
De amores que huyerbn, de dicha que fué; 

Aquel que inocente amó y fué olvidado , 
Que en dulces sonrisas de amante beldad 
Porque eran tan puras creyó y fué engañado 

Y lenta amargura le dieron no mas; 

Quien noches enteras pasara en su lecho 
Soñando delicias que habrán de mentir ; 

Y desesperado desgárrase el pecho 
Con rabia doliente , con ansia febril ; 

Y cuenta una á una las horas que pasan 

Y lleva cada una mas lejos su amor ; 
Lágrimas de fuego sus ojos arrasan 

De celos, de angustia, de horrible pasión; 

Quien ama imposibles y vé cada dia 
Menguar la esperanza, crecer el dolor ; 

Y al par que se aumenta la horrible agonía 
Al par cada dia se aumenta su amor; 



Y olvidar no puede porque presa el alma 
No anhela otra cosa que aquella miqer; 

Sin ella desdeña la vida y la calina^ 
Sin ella este mundo desierto es para él ; 

Y olvidar no puede y esa mujer bella 
De su honda amargura se mofa quizás... 
Tal vez le desprecia y aduérmese ella 
Mecida ea los sueños que crea un rival ; 

Quien victima ha sidQ de k alevosía 
De hipócrita boca que amores mintió, 
Ese podrá solo comprender la impía 
Angustia que roe su audaz corazón! 

Quien ya para siempre perdió la esperanza; 
¡Oh! ese tan solo su acerbo gemir; 
Del hondo del pecho los ayes que lanza. 
Puñales que el alma desgarran al fin ! 

Al viento esparcidas las negras guedejas 
Encubren á medias su pálida faz. 
Cesando un instante sus fijoiebres quejas 
Un nombre querido murmura quizás. 

¡Mujer! ;aun recuerdas? La infanda memoria 
Desecha infelice de amor tan cruel. 
De llanto y dolores olvida esa historia 
Que en tu alma destila la copa de hiél. 

Se para, camina, los árboles mira. 
Se vuelve ligera, conten^pla el raudal ; 
Se extásia un instante y luego suspira 
Y dobla su frente y Tuelve á llorar. 

Má . 



— 2e8— 

f No hay otro remedio: 
Resuelta estoy ya » 
Que es fuerza concluya 
Tan hondo pesar. 
¡Dios mió! ¡Dios mió! 
Si soy criminal, 
Perdón os demando , 
Tenedme piedad. 
Vivir no es posible 
Llevando en mi faz 
De infamia y vergüenza 
La horrible señal. 
En yermos oscuros 
Iría á ocultar 
Mi férvido llanto, 
Hi infamia; ¡mas ay! 
¿En dónde ocultara 
tm eterna ansiedad? 
¡En dónde, infelice! 
Su imagen que está 
Grabada en el alma... 
Que adoro quizás , 
Do quier roería 
Hi pecho el afán; 
Do quier los suspiros 
Hi angustia tenaz. 
No, no, no es posible; 
Resuelta estoy ya ! 
Al hondo sepulcro 
Los ayes no van; 
Los tristes recuerdos. 
Su imagen, cuanto hay 
De caro en la vida, 
También morirá! 
Y nunca mi asüo. 
Mansión de la paz. 
Acentos humanos 



— 2^9 — 
Vendrán á turbar. 



Oh! joven y bella 

Creía vivir 

Mil años; pensaba 

Que todos aquí 

De viejos tan solo 

Morían al fin.... 

La vida, deda, 

Es dulce y feliz; 

El mundo un continuo 

Y alegre festín ; 

Amor es el alma... 

¿Por qué han de morir? 

Amor ¡ay! guardaba 

Veneno sutil.... 

La vida es pesada, 

Ventura es morir... 

Arroyo tranquilo 

Que bulles asi. 

Ceñido en tu cuna 
De rico matiz, 
Mas lejos encuentras 
Desiertos sin fin; 
Al rio potente 
Te vas á sumir 
Hallando sin fondo 
Tu túmulo allí : 
Remedo, arroyo, eres 
De mi porvenir. 
Ahora la muerte 
También como á tí 
Mi vida destroza. 
La arrastra á su fin. 
¡Oh flores divinas, 
¡Oh dulce pensil, 
Que en tiempos pasados 

18 



— 270— 

Me visteis feUz 
Bli amor confiaros 
Queriendo Tivir; 
Ahora infamada 
¿Qué resta, decid. 
Sin dulce esperanza 
A aquesta infeliz? 
El eco en son lúgubre 
Responde: ¡morir! 



¡Morir! desdichada!... 
Ay! harto lo sé; 
Es fuerza que cumpla 
Bli sino cruel. 
Oh! cuánto la muerte 
Pesárame ayer ! 
Mas hoy la deseo; 
Sin pena tal vez 
La vida abandono. 
¡Oh solí ¡Oh vergel! 
Ahora o& contemplo 
Por la última vezi 
Tan solo vosotros 
Mi pena sabéis; 
Aqui abandonada 
Mi tumba hallaré, 
Mas de ella á los bordes 
¡Oh flores, creced! 
Vosotras tan solo 
Diréis : aqui fué 
La victima triste, 
La frágil mujer 
Que fué desgraciada , 
Que muere por qué 
Amando, no pudo 
Sufrir el desden 
De quien amor candido 



i • 



— 271 — 
MintiéralB infieL 



Mujer» aun recuoda»? Con fiuB melaDcóli 
A su estaüda entró.^ 
Y al pérfido amante bañada en sus lágrimas 

La trbie escribió: 

cYo te lo dije, Arturo; mi inoceM», 
Mi alma te entrego, si, porque te adoro; 
Mas si me engaiks, mi fatal sentencia 

Pronunciada está ya. 
Robaste mi virtud que era un tesoro ;' 
Desdeñada, olvidacb sin clemencia. 

En tanta desventura 

Solo la sepultura 
La paz que me has quitado me dará. 

A pesar de sus nubes, un reflqo 
En mi horizonte de esperanza habia; 
Hoy desapareció ! Yo na me quejo. 
Otra mujer... la corrupción... la orgia... 
Vive feliz! Vé en pos de tus placeres... 
Pero no engañes ¡ay! á otras mujeres. 
En su amarga aflicción el alma mia 
Amor tiene no mas! £1 vil encono 
Huye el silencio de la tumba fria. 
Arturo sé feliz...! Yo te perdono ! » 



M veces la carta besó y con se0d>lante 

Sereno rió. 
Sacó una redoma del pecho y de un sorbo 

Toda la apuró. 
Con voz acentuada, mas dulce y sin cólera , 

Después continuó. 



— 272 — 

Todo acabó. Ifis dulces ilusiones 
¿A dónde están? Hi délo de ventura , 
¿A dónde de mi rostro la hermosura? 
¿A dónde mi soñado porvenir? 
¿Y mi amor? ¿Y mi amor? Fué sombra leve 
De mi mente exaltada; fué un delirio; 
Realidad es solo mi martirio 
Y necia falsedad cuanto creí. 



Volad» volad á vuestro hermoso cíelo 
Amorosos ensueños de otros dias. 
IGsteriosas, sentidas armenias » 
Para qué desgarrar mi corazón? 
En vano, en vano vuestras voces suaves 
Canciones de placer modularían; 
En fúnebre silencio se hundirian 
Y se ahogara en gemidos vuestra voz. 

Porque soy infeliz... idos al mundo... 
Dgadme en paz, no atormentéis la vida; 
No recordéis al alma dolorida 
Un amor desdeñado y su baldón. 
Oh! allí una voz que mi agonia burla. 
Una insultante risa... no; primero 
Morir en lentas agonías quiero 
Que vivir con vergüenza y sin honor! 

Y tú. Señor, que en d empíreo habitas. 
Tú que duriges uniforme al mundo. 
Tú que conoces mi dolor profundo 
Concédeme el perdón ; soy criminal! 
Concédelo al impío qne tronchara 
Kn iu beldad la flor de mi inocencia; 
No desdeñe mi ruego tu clemencia... 
IG postrimera suplica aceptad! 



— 273 — 

Adiós, vida infeliz, adiós amores; 
Belleza, juventud, pompa, esperanza, 
A la mansión de eterna bienandanza 
En raudo vuelo mi alma va á subir. 
Aquí dejo la inmunda vestidura 
Que su candido espíritu cubría ; 
Alli están la pureza, la alegria... 
La corona inmortal le espera alli. 

Alli d coro de arcángeles divinos^ 
La ventura eternal... Ay! en mi seno 
Ya siento hervir el matador veneno, 
La sangre se aglomera al corazón! 
Mi frente el soplo de la muerte hiela. 
Todo es sombra glacial... Cesó la vida! 
Con su paz el sepulcro me convida.... 
Adiós Arturo!... para siempre.... adiós! 

Sobre su blanco seno la cabeza 
Inclinó la infeliz; aun yerta y fría 
Conservaba su mágica belleza.... 
Una virgen dormida parecía 
En un sueño de lánguida tristeza! 

De repente una nube purpurina 
Como un velo de grana la cubrió; 
Tin ángel en la nube descendió. 
Voló su alma á la región divina 
Y de aroma la estancia se inundó. 



EPlLOiiO. 



A la tarde de ese dia 
Recibió Arturo la carta; 
Rompió fríamente el sello; 
Leyóla con mucha calma, 

Y después con voz irónica 

Y con sonrisa sarcástica 
Esdamó : bah! está loca: 

• 

Ya será cuerda mañana. 
Que eterno mi amor seria 
Esta muchacha pensaba? 
Taya, ¿en qué siglo vivimos? 
El mas dormido tiene alas! 
Rompióla, y echó á los trozos 
Una insolente mirada. 
Por su párpado , inflamado 
Tal vez de vergüenza ó rabia, 
Gomo una lluvia cdeste 
Quiso brotar una lágrima; 
Has arrugando la frente 
Dejóla^ su centro ahogada, 

Y calándose el sombrero 

Y embozándose en la capa 
Rápidamente salió 

Y fliése á su orgia diaria. 



— 276 — 

Pobre mujer! El infame 

Que te hizo desgraciada 

Te desdeña, y— necio!— loca 

Porque le amaste te llama. 

¿Por qué de su hondo sepulcro 

Tu sombra airada no se alza 

Trayendo en su diestra el rayo 

De la celeste venganza 

Para hundir al traidor 

Al monstruo vil que te ultraja?.. 

Mas ay! mujer infeliz!.. 

En tu sepulcro aun le amas! 

Y allá en el cielo por él 

Quizás el perdón demandad! 



Del solitario bosque 
Huyendo con pavura , 
Nadie á turbar se atreve 
La soledad profunda , 

Y al centro oscuro nadie 
Osó penetrar nunca. 
Algunos que se acercan 
Curiosos, aseguran 

Que cuando allá en los montes 
Nevados que circundan 
Como oriental turbante 
Las fértiles llanuras , 
Debilitado, pálido. 
El sol su disco oculta, 

Y esparce su luz tenue 
La macilenta luna, 
Entonces aparece 

Al bosque una hermosura 
Que envuelta en negro manto 
El bosque entero cruza. 
En rizos suelta al viento» 
Su cabellera ondula , 



— 277 — 

Mostrando despejada 
Su frente altiva y mustia, 
Que todo lo recorre 
La angélica figura; 

Y llega á la casita , 
Hira: se sienta muda 
Junto al arroyo límpido 
Que bullidor muimura; 
Después prorrumpe en llanto. •• 
Tristes ayes se escuchan 

Y se lamenta y habla; 
f con horrible angustia 
Las manos se retuerce... 

Y en su agonía lucha 
Con lúgubres .espectros 
Que pasan y la asustan.... 

Y al fin como una fatua 

Luz que un instante alumbra, 

El mágico fantasma 

Se pierde en la espesura. 



El peso del martirio 
Tu frente doblegó. 
Los destructores gérmenes 
Sobre ese tierno lirio 
El vendabal echó. 

Y sin olor, sin hojas 
Exánime quedó. 
Has el ansiado término 
Á sus muchas congojas 
En el sepulcro halló. 

¡Murió! Su. sepultura 
Yace en la oscuridad. 
Que como su amargura 
La muerte es sin piedad. 



— 278 — 

En su desierta losa 
Nadie por ella rnefca, 
Y nadie en faz quejosa 
Con lágrimas la riega. 

Tan solo el viento zumba 
Con ecos de dolor ; 
Como un recuerdo candido 
De su inf elice amor 
Al borde de su tumba 
Credo una blanca flor. 

Y esta flor, cuando suena 
En las veloces ráfagas 
El viento bramador. 
Repite: Magdalena!.. 
Con un eco tan blando 
Que en el aire temblando 
Remeda un ay de amor ! 



¡Luna, antorcha bendita, 
Peregrina del cielo, 
Mira un instante al suelo ; 
Y mientra el aire agita 
Donde el silencia habita 
En son de estraña música , 
Las hojas de los árboles 
Como casta plegaria 
Celeste luminaria 
Tu luz tranquila vierte. 
Con luz , murmurio y flores 
La tumba solitaria 
Es trono de la muerte. 
Es tálamo de amores ! 



— 279— 

¡ Ay ! desdichada la que al mundo viene 
Adornada de ang^ca hermosura , 
T sensible al amor una alma tiene 

Y un corazón henchido de ternura! 
¡Ay! desdichada la que no se aviene 
Con las leyes del mundo, y su alma pura 
En pos de una graciosa fióitasia 

Hacia otro mundo , hacia otro cielo envía! 

Escaldará sus párpados él llanto. 
Su alma consumirán vagos dolores, 

Y donde brille luz hallará espanto 

Y vértigo sombrío en sus amores. 
Su rápida existenda será un canto. 
Canto de aromas como el de las flores ; 

Y al morir, con su amor transfigurada 
Alma será de una ideal morada. 

Emanación del puro sentimiento 
Acrisola, zahuma el alma mía; 

Y siéntase el aroma de tu aliento 
En cuanto pueda crear mi poesial 
Brilla; oh sol del eterno pensamiento... 
Ángel inspirador de la armonía ; 

Oye mis versos, y en tus arpas de oro 
Vibren después en cántico sonoro! 

1850. 



FRAGMENTOS 



mE 



ÜN POEMA INÉDITO. 



— 283 — 



I. 



Voy á escribir! ¿Qué cosa? Aun no he pensado; 
Pero voy á escribir alguna cosa. 
¿Será una historia? ¿Un cuento endemoniado? 
¿Será alguna leyenda milagrosa? 
Yo no lo sé : mi diabliquillo alado 
A favor de su esencia misteriosa 
En mi espíritu entra , y como llama 
Mi ser conmueve, mi cerebro inflama. 

Todo me habla armonias ; todo luce 
Con mágico fulgor, todo modula, 

Y un deleite dulcísimo introduce 

Que, engendrando el amor, el mal anula. 
Cuanto pienso en sonidos se traduce 

Y en agradable música circula; 
Todo se anima y canta, rie y siente... 
La creación asílase en mi frente! 



Luz bella, eterno germen, poesía 
Del cielo y de la tierra ; lira eterna 
Que transforma y espresa la armonía 
Y que el ritmo de amor alza y gobierna ; 
Inspiración profética del dia, 
Yoz de la noche vaporosa y tierna. 
La forma es solo de tu imagen copia, 
Copia feliz que el ideal se apropia! 



— 284 — 

Suaves acentos los espacios hienden * 

Flores sonoras derramando en ellos; 
Vuelven y giran y girando encienden 
Luces errantes de otra luz destellos. 
Yo aspiro el grato aroma que desprenden ; 
Siento el tacto veloz en mis cabellos 
Y la voz que el silencio melodiza 
Suspende el corazón, el alma hechiza. 

Huya el duro pesar que me consume. 
Apagúese el gemido de mis penas , 
Soplo de cielo el corazón sahume, 
Aspire la razón auras serenas. 
Mi ser se transfigura en un perfume; 
Canta un himno la sangre de mis venas*. • 
Virgen de amor la poesía calma 
La voz del mal, la tempestad del alma. 

¡Con qué grata emoción dentro se agita 
£1 móvil corazón! ¡Con qué ternura 
El bello rostro del recuerdo imita 

Mi idea que sus sueños transfigura! | 

Espíritu de amores me visita; i 

Mi soledad tristísima murmura j 

Cantares de pasión , cantos de gozo , I 

Lamento y risa lágrima y sollozo. 



Escucha, sombra de mi amor , escucha, 
Tanto he llorado y padecido tanto 
Que el alma mia, que constante lucha, 
Casi estenuada se aniquila en llanto. 

Y cada dia la aplazada lucha 
Comienza, y yo de nuevo me levantoy 

Y vencido de nuevo nunca pido 

La menguada clemencia del vencido 



Si al fin triunfa la ftierza, si algon día 
Precoz tumba me cava>la tristeza, 
No triun&rá jamas de mi energía 
Serena el alma, altiva k cabeza! 
Alas celestes» la esperanza mia. 
En infinito espacio de belleza 
Vibrará sin temor, y de otro cielo' 
En la luz pura encontrará su anhelo. 

¡Y tú estarás allí ! ¡ tú, mi querida! 
Tú, el alma de mi alma, etemam^te, 
Á mi existencia transformada, unida. 
De ese sol de mi amor alba naciente, 
¡Oh! el amor inmortal, la eterna vida!... 
Satisfacer el corazón, la mente 
Que la idea infinita apenas sacia ...! 
Causa fatal de su fatal desgracia. 

jOh! existe esa otra vida! Es imposible 
Sm la otra aceptar esta existencia. 
Un anillo las une que invisible 
Conoce la razón mas no la ciencia. 

Y esa idea es la idea irresistible 
Que arrastra sin cesar la inteligencia, 

Y absorviendo sus rudas facultades 
Borra errores y escribe otras verdades ! 

Esa idea es la idea que sublima 
Á los éxtasis la alma del devoto. 
La quelafé muriente reanima. 
La que alza á Dios en suplicante voto. 
Esa idea es la idea en cuya cima 
Arde la idea del misterio ignoto 
Que encierra la parábola infinita 
En la infinita eternidad descrita! 

19 



— 286^ 

Hombre osado, levántate! Abandona 
El cieno vil que la materia encierra. 
Corta el lazo servil que te aprisiona 

Y aprende á amar y á bendecir la tierra. 
Rey inmortal, afirma tu corona 

Y la vista clavada en esa sierra. 
Respetuoso y doblada la rodilla. 
Aguarda al sol que eternamente brilla. 

Tiemble el necio que agrupa á sus temores 
La infernal creación del fanatismo; 
Cuya vida sin goce y sin amores 
Es calabozo de odio y de egoísmo; 
Tiemble quien vá á apagar sus esplendores, 
Apóstata del bien y de sí mismo. 
En la huella de iaü)éciles tiranos 
Para alzar la picota á sus hermanos I 

Tiemble el malvado cuyo turbio seno 
Es el fondo de un lago pantanoso; 
Cuya lengua mordaz vierte veneno. 
Cuyo aliento es un miasma contagioso; 
Carcoma de lo bello y de lo bueno 
Pervierte la virtud, roe lo hermoso, 
Y en la peana de ese Dios que invoca 
Una imagen hipócrita coloca. 

Mas yo no tiemblo, y al feroz destino 
Con alma y voluntad resisto fuerte; 
Anhelando mas bien el torbellino 
Que ese silencio, esa indolencia inerte. 
El tipo de lo bello es lo divino... 
De otro ser mas viril molde es la muerte. 
Hombre osado, levántate. Tu forma 
Sin que jamás se pierda se transforma I 



—287 — 

Y cada forma de existencia tiene 
Lo mas noble de la otra, la mas pura 
Pincelada sublime que contiene 

£1 reflejo ideal de la figura. 
En cada forma de existencia viene 
A dejar en el alma su dulzura, 
Ese amor celestial que fué la vida. 
Sangre del corazón de una querida ! 

Y por eso mil veces recordamos 
Algo de muy real que nunca vemos; 
Por eso deliramos y soñamos 

Y en ensueños fantásticos creemos; 
Por eso siempre con pasión buscamos ; 
Un ser que casi nunca poseemos. 

Y por eso retiene la memoria 

Algo confuso de una antigua historia. 

Dime; cuando ñus brazos á tus brazos 
Se unen de amor en rapto venturoso» 
¿No ves vagar, sintiendo los abrazos. 
Una imagen de un mundo misterioso? 
No te acuerdas, mi vida, que esos lazos 
Que ese amor, que ese anhela cariñoso , 
Son tal vez las dulzuras ideales, 
Delirios ya soñados y hoy reales....? 

Yo recuerdo que he amado , que he sentido 
Arder mi corazón cómo arde ahora; 
Que á mi boca otros labios se han unido 
Derramando una luz fascinadora. 
Esa armonía mágica en mi oido 
Vibró mil veces, diáfana, sonora, 
Como el son Je las flores agradable. 
Cual la voz de los astros inefable! 



^288 — 



n. 



No ; el poeta no es ave de pasaje; 
No es el lindo don Diego de las damas 
Que lleva el corazón en un encaje 
Siempre anhelante de amorosas famas. 
Áspero» si armonioso su lenguaje, 
Quiebra sonidos , ilumina llamas , 
Estalla en rayos su oración bendita 

Y alas al cielo con dulzura agita. 

Si respira el aroma de las flores , 
Si en los astros estásia su pupila 
Celebrando tiemisimos amores 
Con enfónica voz y alma tranquila, 
También sabe vibrar á otros dolores 

Y en abismo de vértigo vacila ; 

Que su ser de ser débil tiene el nombre 

Y si nació poeta ha nacido hombre! 



En su vasto cerebro se elabora 
La idea universal y se condensa; 
Su vista largos ámbitos esplora 
Aqui vaga y curiosa, alli suspensa. 
Busca el secreto que la ciencia ignora. 
Busca lo eterno , en lo infinito piensa ; 
Y en largo estudio y meditar profundo 
Desde un valle celeste mira al mundo. 



—289^ 

T Té desde las cioias en cascadas 
Cristalinas las aguas despearse; 
Unirse en ancho lago en las quebradas 
T por ocultas grietas derramarser 
Luego en cauce bellísimo encerradas 
Con su peso uniforme equilibrarse 

Y baja al campo, sosegado rio^ 
A ser fresco y cosecha del estío. 

Purifica la atmósfera su influjo 
T en efluvios salubres se desprende; 
Huye el germen enfermo que introdujo 
El sol que la abochorna y <pie la enciende. 
La tierra exhibe su variado lujo. 
Perfumado vapor de ella trasciende, 

Y el olfato y el ojo se regalan 

Con los países que ese aroma exhalan! 

Oh ! belleza do quier , do quiera vida; 
Do quiera actividad y sentimiento ; 

Y la pura simiente difundida 

Es la idea de un mismo pensamiento. 
Es la copia alterada y dividida 
De una imagen... Es luz y movimiento 
De un foco universal, de un centro mismo « 
Linea espiral , pirámide y abismo ! 

Y el hombre » solo el hombre despedaza 
El anillo que liga al universo; 
La cadena magnética que enlaza> 
Alma invisible y átomo diverso. 
Verdugo encarnizado de su raza, 
En odios nutre el corazón perv^so. 
Sofoca su bondad, su anhelo tuerce, 

Y el torpe juicio del rencor ejerce. 



— 290 — 

Siervo de las pasiones que destruyen, 
Se educa en la ambición y la avaricia; 

Y esas pasiones lóbregas le instruyen 

En la astucia, en el miedo, en la malicia. 
Los divinos afectos disminuyen. 
La razón en sus crímenes se vicia 

Y del verbo de dios el molde augusto 
Es cárcel tenebrosa de lo justo. 

Su alma, que de lo bello y de lo bueno 
Es lámina purísima y recinto, 
£1 reflejo inmortal cubre de deno 

Y á la vista preséntalo distinto. 
Un nido de culebras es su seno; 

Su instinto celestial es torpe instinto; 
El odio y el dolor roban la calma 

Y la ignorancia fealdad del alma. 

Aquí lanza el anónimo, allí acusa 
* Y en contra de su prójimo declama; 
Acá el cielo fanático rehusa 

Y al que piensa, al que duda, hereje llama. 
Allá un menguado de su fuerza abusa, 
Otro de un pobre la desgracia trama; 

Y eternidad de males y de infierno 

Al hombre siguen en contraste eterno. 



Has no ; la humanidad, como un cometa 
Que si gira sin ley á un centro aspira, 

Y se convierte en astro ó en planeta 

Y ya con leyes armoniosas gira. 
Busca su centro alborotada, inquieta; 
Invade un nuevo espacio , se retira, 

Y al fin como esa estrella pasajera 
Concentrará su acción en otra esfera. 



— 291 — 

Y homogéneas serán las simpatías 
Con el mmido esteríor del mundo interno» 

Y serán dos acordes armonías, 
Vida infinita y sentimiento eterno. 
Enlazará la serie de los dias 
Actividad, virtud, amor fraterno; 

Y la idea del bien realizada 

Ni habrá dolor ni asombrará la nada. 



Y de esas tierras áridas que inunda 
La miseria y el llanto del hambriento, 
Trabajo doloroso que redunda 

En favor del ocioso y avariento, 
La semilla estendiéndose fecunda 
Por un grano de trigo dará ciento, 

Y el hambriento después de su faena 
Tendrá buena comida y choza buena. 

Y si fué por el odio desdichada 
La raza humana y por el odio gime, 
Si por el odio no respeta nada 

Y si al débil por odio el fuerte oprime. 
La raza del amor degenerada 

Eleve su alma á la región sublime 

Y abrazando el espíritu de vida 
De allí descienda pura y redimida, 

¿Qué no alumbra el amor? ¿Qué no rescata? 
¿Qué deseo no ensaka y santifica? 
£1 rencor embrutece, el odio mata... 
¡ El amor engrandece y vivifica! 
Los terrenales vínculos dssata 
Del alma; con su unión los purifica.... 

Y templada y ardiente su influencia 
Es como la virtud de la inocencia. 



Yo lo espero, soy joven; algún día 
£1 salmo del amor á toda boca 
Prestará la sublime poesía; 
Himno de Dios que el virtuoso invoca. 
En vano ahora una creencia impía 
Sus instintos tiránicos desboca; 

Y sacerdote vil ó apóstol falso 
Enfrente de su iglesia alza el cadalso. 

Hay otra religión, religión pura, 
De santa abnegación, que el mal destierra; 
Que bienes inmortales asegura 

Y siembra la virtud sobre la tierra. 
Religión de bondad y de ternura 

Que no persigue al hombre cuando yerra; 
Que trata de elevarlo si desciende 

Y alumbra su razón y su alma enciende! 

Abre el cielo á la vista del profeta 

Y al sabio que lo anhela y que medita; 
Que las leyes eternas interpreta 

Y el código de Cristo resucita. 
Religión del artista y del poeta, 
Emblema de lo eterno, fé bendita, 
Purifica las almas en tu llama 

Y amen los hombres como todo ama! 

Regocíjate, ensánchate , alma mia; 
Vuela, sube, atrevida inteligencia; 
Ábrete bella flor de fantasía 

Y perfuma y adorna la creencia. 
Oda armónica, grata sinfonía. 
Palabra inmaterial, lírica esencia, 
Vuestra urna de armonías se desborde - 
Con la música interna siempre acorde! 



— 2»3 — 



m. 



No hay mas grande pesar (lo dijo DanU) 
Que recordar el tiempo venturoso 
En la dedada!... Lo que está distante 
Se presenta en miraje síemprehermoso. 
Mucho mas siendo el alma del amante 
ün cielo transparente y luminoso; 
Cada nube pasada es un celaje,. 
Cada lágrima el iris de un miraje! 

Luego es tan dulce perseguir los sueños 
En verde monte y solitaria cbozal 
Oh! cómo el corazón en sus empeños 
Se ensancha, se refresca y alborozal 
Traza la fantasía sus diseños. 
Los arranca á la luz y los emboza 
En poéticas nieblas, y ella misma 
Es el rayo lumínico y el prisma» 

T la primera nota, el primer canto^ 
Á cuyo blando son nos adormimos^ 
Produce en nuestras almas tal encanto 
Que siempre el aire inolvidable oimos. 
Si lloramos resuena en nuestro llanto. 
Circula en nuestra risa si raímos; 
Y tono aéreo ó vibraoion sentida 
Es el acorde y ritmo de la vida. 



— 294-- 

Recordar!... Para el hombre en cuyo pecho 
Una pasión sublime se alimenta» 
Un deseo de amor no satisfecho 
Que dia á dia sin cesar se aumenta!... 
Pasar noches insomnes en su lecho 
Presa de una emodon calenturienta. 
Sintiendo al buitre que con pico y garra 
£1 corazón y el hígado desgarra!... 

¡Oh! recordar entonces! Ver siquiera 
Amanecer un rayo de ventura 

Y oir el son de la canción primera 
Esparciéndose en ecos de dulzura! 
Abandonar el alma á esa hechicera 

Y prodigiosa fuga de ternura. 
Es lavar la impureza y en el seno 
Matar el mal y recobrar lo bueno! 

Yo recuerdo mis bellas ilusiones 
Con tantas esperanzas enredadas. 
Mis aéreas poéticas visiones 
Tan tiernas para el niño y tan amadas. 
Mis continuas y serias reflexiones 
Templadas con la luz de sus miradas; 

Y ahora recordando me embeleso 
Con su primer caricia, el primer beso. 

Poema de celestes fantasías, 
De himnos de amor, de aventuradas odas; 
Episodio que nunca concluias 
Agotando en tu acción mis fuerzas todas. 
Concierto de inefables sinfonías. 
Universal harmonium que acomodas 
La palabra á la voz , á aquella el ruido^ 
Modulando á la vez letra y sonido! 



— 295 — 

Esa bella leyenda, ese poema 
De amor imnenso , de sublime gloria , 
Es la playa feliz adonde retíia 
Siempre, siempre anhelante mi memoria. 
Es de otra vida símbolo y emblema 

Y la única hoja de mi historia 

Que ha escrito el corazón, que limpia creo, 

Y que siempre conservo y siempre leo ! 

Yaun siendo desgraciado yo no digo 
Como Dante: ¡qué triste es el pasado! 
A ese pasado del amor bendigo 

Y gusto todavía el bimí gozado. 
Lejos de todos, del silencio amigo , 
A ese Edén de mi vida me traslado, 

Y al calor de ese sol de mis amores 
Siento dd alma retoñar las floresl 



Y de nuevo mis ojos se dilatan 
Por declives verdosos y colinas, 
Que en los agrestes peñascales atan 
El encaje sutU de las neblinas. 

Y de nuevo esas nieblas me retratan 
ó forman mis imágenes divinas. 

Y renuevo en mi dulce desvario 

Y en los raptos sublimes me extasío! 



¡Poder de los recuerdos! Una urna 
Os hizo el alma y os conserva en ella; 
Si se alumbra mi frente taciturna 
Parte de alli la mágica centella. 
Cuando cerca mi vista la nocturna 
Sombra de los cuidados, una estrella 
Profética tal vez , si vaga , encuentro 
Con suave luz iluminando un centro. 



—296 — 

Y divido mis horas de lectura 
Con esos cortos ratos de yagajom^ 
Engertando en el árbol que madura 
El vastago flexible de k infancia! 
Esa edad es tan grata en su looura, 
Yive tan satisfecha en su igxKMBaeia«. 
Que si ataca el dolor alguna fibra 
No sabe por qué duele y por qué vil»al. 

Ahora yo sé ma^! Sé porque siento; 
Conozco la emoción, sé cómo obra; 

Y sé cómo el humano pensamiento 
Su fuerza espiritual pierde ó xecobra. 
Ahora ha reemplazado al sentimiento 
Una nueva inquietud, una zozobra. 

Un perpetuo vaiven.y asiduo anhelos- 
Penas de un ahna que trasporta un cielo!.. 

El dolor purifica y dá energía; 
Con el dolor el hombre se completa. 
Él une corazón y fantasía 

Y organiza y sostiene al gran poeta!... 
Fuego generador de unalmafria 
Toca y enciende la región secreta; 

Y en día arraiguen al calor del riego 
Pasiones de virtud, cantas de fuego i 

¡Qué distinta es la 4ichal ¡Qué distinto 
Es el goce, si le hay, cuando ese goce 
Es goce de razón y no de instinto 
Que su tierna dulzura desconoce! 
¡Oh! cómo se divierte en su recinto 
El ahna que se place y se conoce I 
¡Y cómo el corazón. tranquilo late 

Y ala de amores lisonjeando bate! 



¡Qué de estériles ramos eristafaa 
El exaltado espíritu en su idea ! 
Qué quimeras tan beHas reafisa, 
T qué ufano se engrie y se pompea ! 
Lo que ama en su visión se diriniza^ 
Es deseo inmortal lo que desea; 
Y palabra ideal y voz sublime 
En raudo acento su cerebro 



Y ya no es esa forma indefinida 
Como un sueño fugaz, como ima ola, 
Felicidad, caricia presentida. 
Que gusta el alma enamorada y sola! 
Inmensa dicha, plenitud de vida. 
Aura del cielo y luminosa aureola 
Agita el alma, la respira el pecho, 

Y en luz se baña el ojo satisfecho.... 

Desnudar, oprimir el taUe esbelto 
Como la carne mórbido y pulido; 
Velar el seno en el cabello suelto 
Como en sedas oscuras albo nido; 

Y entre dos brazos con cariño envuelto 
Las caricias gozar de un ser querido; 
El calor de su alma á otra alma dando: 
Vivir amado y con al alma amando! 

Fuerza divina, misteriosa esencia. 
Pulsa mis fibras, mi cerebro inflama. 
Abre tus arcas pródiga existencia, 

Y esos tesoros de virtud derrama. 
Antorcha del espíritu es la ciencia 
Que la verdad y el infinito ama. 

Y es luz de bendición y luz que guia 
A eterno amor y á eterna poesía! 



— 298 — 

Si se ensalza el espíritu, se eleva 
El puro sentimiento y se realza; 
Conquista nuevo ardor, pureza nueva, 

Y al nivel del espíritu se ensalza. 
El espíritu es águila que lleva 

En su ala al corazón ; con ellas lo alza» 

Y para hacerlo idéntico á sí mismo 

Con sus fuerzas lo nutre en alto abismo!.... 



—299 — 



IV. 



¡Oh, niña candorosa!., si en tu oido 
No ha vibrado jamás un eco blando. 
Un suspiro de amor enternecido 
De unos labios que hablan suspirando; 
Si jamás otro seno has oprimido 
Lleno de amor, al tuyo y palpitando, 
Y si la llama del delirio ardiente 
No encendió tu alma ni brilló en tu frente; 



Tú no sabes entonces lo que anhela 
La mujer que suspira enamorada; 
Que soñando visiones se desvela 
FeUz quizás, quizás desesperada. 
De pensamiento en pensamiento vuela: 

Y la imaginación, esa mirada 

Del porvenir le muestra lo que existe 

Y con su forma á lo que vé resiste 

Ya es el amante, el desgairado mozo 
Quien á sus ojos se presenta , y loca 
Los brazos estendiendo en su alborozo 
Cree que lo oye, sueña que lo toca. 
Su cuerpo ardiente se desmaya en gozo, 
Besos aspira su anhelante boca, 

Y en ese sudQO de feliz ventura 

Su alma se anega en mágica ternura! 



Amor delira , amor en su deseo 
Con ilusiones del amor la halaga, 
Y gota á gota filtra el devaneo 
Que empapa el alma y la razón embriaga. 
Aire de amor en plácido reoveo 
Gira armonioso y armonioso vaga 
Con murmurio tan trémulo y tan leve 
Que se armoniza mas cuando se mueve. 



Música dulce que en la interna fibra 
Del corazón sin la palabra mora, 
Hasta que el golpe del amor la vibra 

Y se estremece lánguida ó sonora. 
El sonido en el aire se equilibra 

Ó en ritmo compasado se evapora, 

Y vuelve, y gira, y se separa, y llega !.. 
Se une en ola ó en lluvia se despliega. 

¡Oh! tú que no has amado, tú no sabes 
La emoción que del alma se apodera 
Al balbucir de amor las letras suaves 
Que traduce la voz por vez primera... 
¿Oiste el canto de distintas aves 
En el bosque al volver la primavera? 
Asi en el alma que el amor encanta 
Todo hermoso retoña, todo canta. 



El corazón se ensancha cada dia 

Y se juzga mayor cuanto mas ama, 

Y la mente redobla su energía 
Fortalecida y pura en esa llama. 
Acerqúese el amante y le sonría, 

Y veréis á su ojo que se inflama 
En manojo voraz latir centellas. 

Que demando el rostro su amante en ellas. 



— 301 — \ 



No sé cómo, mas siempre aunque yo trate 
De olvidar , yo no olvido el triste año; 
Y esa memoria en mi cerebro late 
^Trayéndome de nuevo el desengafk)... 
Oh! me haria decir un disparate 
La presencia de huésped tan estraño, 
Si no estuviera siempre en mi cabeza 
Alojada la fúnebre tristeza. 



Hace ya tanto tiempo que mis ojos . 
Se abren solo á llorar mi desventura . 

Y á contemplar inútiles despojos 

De virtud, de bondad y de hermosura ; 
Duda , fastidio , fealdad y enojos ; 
Ayes fugaces de fugaz ternura. 
Espíritu febril, neda creencia....! 
Ancho vado, estéril existencia....! 

• 

Oh ! aquel año fué el año de las flores. 
Oh ! fué el año de su^o y poesía ! 
Año de fé , de religión y amores , 
Bello como una bella fantasía. 

Y fué el año también de los dolores , 
El año de la tarde mas sombría , 

De la noche mas sola y mas amarga : 
La noche del martirio insomne y larga ! 

Recuerdos tristes de una triste pena, 
Visiones bellas de un hermoso sueño ; 
Con las alas del aura mas serena 
Música haced en tomo de mi ensueño. 
Robusto luchador, en mi faena 
Como en su surco el labrador me empeño, 

Y aguardo el desenlace resignado 
Sin cesar trabajando y trabajado. 

20 



— 302 — 

Y por eso alejado en nü retiro 
Ni busco sociedad ni la deseo. 
En su atmósfera de odios no respiro , 
En sus tinieblas lóbregas no veo. 
Ella dice que es cuerda, yo deliro; 
Ella dice que cree, yo no creo; 
Yo destruyo el poder que tiraniza; 
Yo quiero libertad , ella esclaviza*.... 



¿Que vil prostitución , que cobardia 
Esa mezquina sociedad no acepta? 
¿Y qué odiosa y servil hipocresía 
La raza de los sátrapas inepta? 
¿A qué innoble perfidia no abre via, 

Y qué digno entusiasmo no intercepta 
Esa ley de maldad y servilismo 

Que forma ima virtud del egoi^mo? 

El fuerte dominando, siempre el fuerte; 

Y el terror, el mutismo, la igoorancía, 
Estendiendo las vendas dé la muerte , 
La faja de tinieblas en la infancia. 
Sacerdotes del miedo y de lo inerte. 
La idea, el sentimiento, esa fragancia, 
Al odio condenáis y al anatema....? 
¿Negáis á Dios negándole su enü)lema ! 

El hombre nace hombre! Su mirada 
Revela el fuego que su ser fecunda; 

Y su alma en ese hogar purificada 
De aroma y flor el universo inunda. 
Toda idea en la forma cincelada 
Trae un reflejo de esa luz profunda ; 
Luz armoniosa que el amor reparte , 
Rayo divino que modela el arte! 



— 303 — 

Y asi como en aérea transparencia 
Se percibe el delgado lineamento. 
En la forma que dá la inteligencia 
Aparece brillante el pensamiento. 
Flota en su creación como una esencia. 
Varia en su espresion como un acento ; 
Se derrama en la luz, ) en cada fibra 
Múltiple canto se estremece y vibra! 

No hay sonido , no hay voz que decir pueda 
Las frases bellas de esa lengua viva. 
La música, su hermana , atrás se queda 
Sierva del orden, del compás cautiva. 
La palabra del hombre la remeda. 
Has de ternura y variedad la priva; 

Y al silabear las voces del aroma, 
Quiebra su voz y quiébrase su idioma ! 

Armonia interior , himno sublime 
Del éxtasis del alma solitaria ! 
Nota increada que lo eterno esprime 
En emoción, en cántico, en plegaria! 
Cuerda celeste con la pena jime , 
Canta de amor con la emoción contraria ; 

Y armonizados cántico y sollozo 
Son un delirio de inefable gozo. 



La conmoción eléctrica que toca 
Las alas del espíritu levanta ; 
Se esparce ardiente, nuestras fibras choca, 
Las mueve , las dilata y las quebranta. 
Apriétanse los labios de la boca , 

Y dentco el alma alborozada canta 
En escala melódica ascendiendo 

Y en su rapto al espíritu siguiendo. 



— 304 — 

Afinidad, oculto magnetismo 
Que las partes del todo al todo enlaza; 
Que atrae la montaña hacia el abismo 

Y el rayo hacia el peñón que despedaza. 
Concentrando el espíritu en si mismo. 
Dominando áese todo, al todo abraza; 

Y si palabras fútiles no encuentra , 
Lo esplica su silencio y se concentra. 



— 305 — 



V.. 



(Maxxafira durmiendo. Renxo llega trayendo una guü'^ 
nalda de flores y la contempla extasiado de amor.) 

¡Duerme! !Es fdiz! ¡Quién sabe si un ensueño 
Acaricia su amante fantasía, 

Y en un cielo de amor traza un diseño 
Copia imperfecta de la imagen mia! 
El reposo de un ángel es su sueño, 

Y su boca conserva todavía 

De su risa de amor la linda huella. 

Qué líneas! qué armonía! 

¡Qué cuerpo tan feliz de alma tan bella! 

¡Con qué gracia descienden sus cabellos 

Por sus hombros de mármol! ¡Con qué gracia 

La desnudez del seno cubren ellos 

Sensación del pudor que mas le agracia! 

Y ese brazo en escorzo 

Y esa frente que alumbra la pureza 
De su alma candorosa, 

Diviniza su diáfana belleza. 

Es un botón de rosa 

Que las hojas de amor á abrir ejnpieza!... 

Estas flores, bien mió, entrelazadas 

Son la imagen de nuestros sentimientos; 

Las almas separadas 

Se buscan tiernamente enamoradas 

Y se unen en placeres y en tormentos. 
En tu alma penetran mis miradas 

Y en la mia tus bellos pensamientos! 



— 306 — 
Asi! Qué hermosas estás! Late tu seno 

Y en tu rostro sereno 

Anima la inquietud sus pinceladas. 
Guardadme su cariño. 
Guardadme su pureza 

Y el taller solitario del artista 
Ilumine y recree su belleza. 

Y cuando huya la tienra fatigado 
En su cielo repósese nú vista; 
Amar y ser amado. 

Vivir con otro ser enamorado; 

Doblar el corazón, doblar la vida. 

Prever la eternidad!-.. Oh! quién pudiera 

Fijar el porvenir en un instante 

Antes que el hombre y su esperanza muera! 

Ah! sueño del artista y del amante, 

Alma de amor que espera y desespera! 

Morir!... oh! no... imposible! ¿Quién podría 
Arrancarte de mi alma, flor eterna, 
Perfiímada de aroma y poesía 

Y que el amor del ideal gobierna! 
Lo celeste de tu alma es ahna mia!... 
Tengo miedo! . . Me asombra 
Contemplar su figura y verla inmóvil... 
Es tan bella su boca cuando rie. 

Su voz tan musical cuando me nombra! 

Oh ! bendita espresion, boca bendita 

Que elevas el espíritu y derramas 

Inmortal ilusión, savia infinita, 

Eternizando para amar lo que amas, 

Mazzafira!... Silencio! 

Al deseo bozal, agua á las llamas; 

Despertarla... Quizás de sus visiones 

Separarla... Romper la red hermosa 

De dulces ilusiones 

En que su puro corazón reposa... 



— 507 — 

Despertarlal-^La nube del delirio 
Que un valle florecido transpareota 
Condensar con la nube del martirio 

Y traer á ese valle la tormenta... 
Oh! no! descansa y sue&a... todavía 
Rica de luz la nubedlla flota; 

La música de tu alma todavía 
Envuelve tu semblante en su armonía, 

Y enbebe el aire la celeste nota! 



Arrobado de amor yo te contemplo, 

Y vuelto como el místico en el templo 
Al ídolo que adora , hacia tu rostro 
Adorándote estático me postro! 

La inocencia tranquila , 

La virtud, el pudor aqui se asila ; 

Y no del vicio la grosera mancha 
Desvia y avergüenza á la pupila. 

Aqui anhela y bendice, aqui se ensandia 
£1 espíritu triste y afligido, 

Y por su amor inmenso , 

Y su inmenso deseo conmovido. 

Se esparce en canto audaz , sube en incienso. 

Siendo á la vez atmósfera y sonido. 

Ave del cielo, vuela; 

Alma eterna, ilumina; 

Espíritu del hombre anhela, anhela, 

Y busca el centro á tu órbita divina. 
¡Atrás, superstición! Un astro solo. 
Astro de amor, alumbre y te conduzca, 

Y magnético polo 

Atraiga todo el bien y el mal repela...! 
¡Morir!.. La vez primera que la suerte 
Presentó ante mis ojos un cadáver , 
Una niña eligió rama florida 
Que se mecia en la alba de la vida! 
¡Ohl qué artista tan lívido es la muerte... 



— 308 — 

Pero ¡ay qué verdadero...! 
Mi memoria no olvida 
Aquel rostro hechicero 
Que lineas y perfiles conservaba 

Y que la misma muerte dibiqaba. 
Siete meses tenia 

Y á ratos se animaba 

Y como que gozosa sonreia...! 
¿Quién sabe! Una alma bella 

Si va alegre 9 se atrae 

En círculos de luz como una estrella, 

Y es una perla si en la infancia cae! 
Otra vez la enlutada misteriosa 
Penetró en mis hogares 
Trayendo una noticia dolorosa. 
Una carta fatal de otros lugares. 
Como la vez primera 

No era un soplo de amor, un ángel no era. 
Era un árbol lozano, 

Un hombre inteligente... era un hermano! 
Lejos, muy lejos, en estraño lecho 
Acostaron su cuerpo los dolores, 

Y fiebre aguda desgarró su pecho 
Lejos de su familia y sus amores. 
¡Oh! fueron silenciosos sus tormentos. 
Silenciosas también sus agonías, 

Y la voz de sus últimos acentos 
Espresion de sus bellos sentimientos 

Y canto de ideales armonías... , 
Después... yo recibí de su& veladas 
La flor azul de su modesta gloria; 
Un libro de incompletas poesías. 
Un manojo de estrofas cinceladas , 
Severisimas páginas de historia; 
Profundo estudio de épocas pasadas 

Que el pueblo lleva siempre en su memoria 
De ignorancia y de odios disfrazadas. 



—'309 — 

Hermano, hermano mió» ¿qué delirio, 

Qué maléfico genio con su influjo 

Al valle de la fiebre te condujo? 

Ese largo martirio. 

Martirio de la ihuerte , te sedujo, 

Y solitario y triste 

Para resucitar morir quisiste? 

¡Ah! crud! Irte lejos y dejarme... 

Morir y abandonarme... 

Privarme de tu amor y tus consejos, 

Aniquilar la doble simpatía 

Que pensamiento y corazón ui^ia.... 

¡Gruell ¡Para morir irte tan lejos!... 



Otro año ahora empieza 

Y celebrarlo quiero.... 
Adorne su cabeza 

Esta guirnalda que tejí yo mismo, 

Y sea buen agüero 

De la corona de laurel que espero, 

Y que daré á su amor y á su belleza. 
¿Tengo acaso otro anhelo? Si ambiciono 
Los laureles del arte. 

Si algún dia con ellos me corono 
Servirán para tí, para adornarte, 

Y yo seré dichoso con amarte ! 

\ Oh! ¡ qué orgullo ! ¡ Qué fáciles venturas 
Ilusi(Mi, en tus brazos nos procuras!... 
¡Ideal, ideal! ¿Podré alcanzarte? 
Dos celestes pasiones, dos anhelos 
Inmortales dominan mi existencia; 
¡La gloria y el amor! Doble creencia 
Que aguija mi esperanza y mis desvelos. 
Una guia mi grande inteligencia 
Al futuro y mis obras eterniza; 

Y el amor me transporta hacia los cielos 

Y con tu alma mi alma se armoniza. 



— 310 — 

¡ La gloria y el amor! Si mi pdeta. 
Si mi mano pudiera los modelos 
Y las tintas copiar; si el arte humaix) 
Pudiera del poeta 
Manifestar el misterioso arcano 
Dando forma perfecta y colorido 
A la divina idea 

Que si estampa su forma en una parte 
Débil imagen de su forma crea... 
Reflejo de un reflejo interrumpido 
Adoración y maldición del arte!.. 
I Que paleta, qué idioma . 

Una amorosa sensación imita. 

Siendo una flpr de aroma 

Que el tacto mas lijero se' lo quita; 

Si es inmóvil la letra, 

Si la sublime vida que se agita 

^Ni en el pincel ni en la espresion penetra? 

Gloría! Amor! Inmortales esperanzas 

Floreced, floreced! Y mientras viva 

De nuesjtras dos pasiones 

El artista reciba 

De su poder la conñanza altiva, 

Y con su amante fé sus creaciones! 
Oh! quisiera besarla 

Y en sus ojos.... mas temo despertarla. 
Adiós.... Cuando recuerdes 
Contempla tu semblante en ese espejo 

Y al verte coronada 

Soy bella, te dirás, y soy amada; 
Pues del diáfano vidrio en el reflejo 
De mi alma enamorada 
La transparente irradiación te dejo. 

(Sale y al llegar al unUnral vuelve á conUmplar de nue- 
vo el rostro de su amada y esdama:) 
¡Oh! la adoro! es tan bella.... 
Si su amor es verdad yo víto en ella. (Sale.) 



— 311 — 



VI. 



Yo vivo en uha atmósfera sonora; 

Y amor y poesia en cada aliento 
Vibra, armoniza, exhala y evapora 
Zahumando y elevando al pensamiento. 
Viuda infeliz, la poesía llora; 
Descuidado el amor ríe contento. 

Y amor y poesia el alma anhela; 
Uno la hace sonar; la otra revela. 

¿Qué deleite, qué gozo el mundo ofrece 
Igual al largo beso de la amada. 
Que sobre nuestro pecho languidece 
Pálida, temblorosa, enamorada? 
Crujen los nervios, el delirio crece: 
Húmeda la pupila y dilatada 
Luce, refleja, magnetiza, atrae, 

Y alza agitado al párpado que cae 1 



Besos y abrazos, poesia y floresl 
El alma toda se confunde en ella, 
Y tierna melodice los amores 
Con la voz musical la letra bella. 
En igual proporción forma y colores 
Allá deslumbre vaporosa huella 
El inderto horizonte iluminando. 
La faz del ideal multiplicando. 



— 312 — 

Amor y poesía! Transparentes 
Enblemas de los sueños inmortales; 
Soles perpetuamente renacientes, . 
Bálsamo espiritual de nuestros males! 
Poesía y amor, celestes fuentes; 
De eterna inspiración limpios raudales ! 
Tú eres amor, la luz , tú la armonía, 
Y la forma divina tu poesía ! 



¡Oh! dejadme poblar con mis visiones 
De mi vida el recinto solitario. 

Y ojalá que en estáticas pasiones 
Fuese siempre un ensu^o imaginario ! 
El alma de sus altas concepciones 

De su anhelo de amor es un santuario; 

Y el perfume que escapa de su urna 
Viene á aromar mi inspiración nocturna. 

Siempre esa imagen de gentil figura , 
Siempre la faz de la mujer que adoro! 
Su ojo es un rayo de fatal ternura; 
Su voz Be queja en lamentable lloro. 
Dudando y solo en mi tiniebla osciua 
Mi amor oculto, mi pasión devoro. 
Mas dueño de su efigie á ella confio 
VH audaz pensar, mi amante desvario. 



Ella está aUi mirándome tranquila 
Cdn su espresion amante y misteriosa. 
Ella está allí!.. Mi alma en su pupila 
Se condensa y su luz respira ansiosa. 
Asi como en la niebla A sol vacila 
Y en celajes la estiende caprichosa. 
Recibo ardor de su mirada bella, 
Gozo en su luz, me transfiguro en ella ! 



— 313 — 

Flores que abris el nitído capullo 

Y el aire retoeon pobláis de aroma; 
Árboles que os mecds con noble orguUo 

Y bablais del alma él animado idioma; 
Olas que entrelazadas el arrullo 
Imitáis del jilguero y la paloma, 

Ifis cantos escuchad , y vuestros sones 
Concierten con el aire mis canciones. 



En un sol deslumbrante el pensamiento 
Gomo el ojo de un águila se fija, 

Y anheloso , divino sentimiento 
Dentro del pecho al corazcm aguija; 
Respira el labio zoEobrante aliento. 
El dma en lo interior se regocija , 
Triunfa del infortunio, se adelanta, 

Y ama sus penas, sus amores canta! 

Formas divinas , bellas creaciones 
Que el hombre admira , que el artista adora; 
Religión del amor, irradiaciones 
De una alma luminosa y creadora. 
Si tal vez engañada en sus visiones 
Ymda infeliz , la poesia llora 
Déle el amor la luz y la armonía 
Y ame y crea su amor la poesía. 



— 314--. 



vn. 



Marcha» vuela , poeta! Y no postrado 
Yazga tu anhelo en árido egoísmo ; 
Es verdad , es verdad lo que has soñadol 
Es la vida del ser tu idealismol 
Siempre ilumina el sol tras del nublado 

Y la perla en el fondo del abismo; 
Siempre , siempre en el alma la luz bella 
Que eterna fé y eterno amor destella. 

Quién sabe! En algún astro , en algún cielo 
Nací para sentir y para amarte , 

Y alli en tu seno adormecí mi anhelo 
Contento con oírte y con mirarte* 
Tú eres quizás el ideal modelo 

Que en vano trata de copiar el arte. 
Que mi alma guarda exactamente impreso 

Y cuya amágen en memoria beso... 

Yo no puedo creer en la miseria 
Con que el dogma católico intimida; 
En la tumba separa á la materia 

Y da solo al espíritu otra vida. 
Libre del cuerpo ya, la forma aeria 
En un vacio piérdese y se olvida; 
La forma corporal aquí se aloja; 
Libado el vino la ánfora se aroja. 



¿Y qué, ni aroma queda de ese yiho 
Aljarroqueen su seno lo oonserva? 
Lo que puede adorar un ser divino 
Una imbécil será , será una aierva? 
;Será el ser creador un asesino? 
¿Será la vida empozoñada yerba? 
Fósil el alma , la materia lodo, 
Y eterna destrucción el fin de todo? 



Bóveda imnensa, b<Weda ii^nita» 
Dombo augusto y azul de lo creado; 
Mar de esplendor que sin descanso agita » 
Soplo viviente de aire iluminado. 
Tú sabes que lo eterno necesita 

Y que vive en lo eterno recreado 
Este éer cuya fuerza, cuyo aliento» 
Son reflejo de augusto pensamiento. 

Si, lo eterno, lo inmenso de la idea. 
Lo perpetuo en la forma furtiva; 
La posesión del alma que desea; 
La concepción eternamente activa... 
Cuanto la mente adora, cuanto crea» 
Hallarse puede alli en imagen viva; 
Girando como un astro de ventura 
Renaciendo de amor y de hermosura!... 

Levanta, noble artista, la cabeza; 
Fija la vista en el azul sereno 

Y adora el resplandor de la belleza. 

La imnensa irradiación de lo que es bueno. 
Para el alma que siente es la grandeza» 

Y el anhelo de amor que hinche tu seno 
Es soplo creador, germen fecundo 

Que al medio del vacio arroja un mundo. 



¿No escuchas ese canto que desprende 
£1 arpa de los aires... melodía 
Que el corazón en éxtasis suspende 

Y eleva pensamiento y fitntasia? 
¿No ves ese horizonte que se estiende 
Derramando una luz de eterno dia, 
Luz que el iris despliega en las alturas 

Y el crepúsculo ténué en las verduras? 

Es una fuerza incógnita y sublime 
Quien te empuja á ese mundo, quien te eleva; 

Y ella en tu alma generosa esprime 
Enerjía, salud , potencia nueva. 

El cuerpo material se cansa y gime 

Y el espíritu siempre se renueva; 

Y siempre en los espacios incansable 
Asph^ lo inmortal, vé lo inefable. 

Oh! cómo el alma en su ternura inmensa 
Generosa se espacia y comunica!... 
Oh! cómo el sentimiento se condensa 

Y enlazándose mas se purifica! 
Marcha, vuela, poeta! Artista piensa; 
El ideal por lo real se esplica. 

Si todo es il'ision, todo delirio, 

De qué sirve el amor? De qué el martirio?... 

Estático deleite, emodon grata 
De un deseo infinito! Yo he sentido 
Esa dulce esperanza que dilata 
El indeciso oriente del olvido. 
Yo he escuchado ese himno que arrebata 

Y esa voz inmortal de eterno ruido 
Que traspasa los siglos, y en la historia 
Graba el nombre dd hijo de la gloria! 



— 317 — 

Ser grande, ser glorioso! Lerantarse- 
Como un Dios sobre la ola ^1 pasado; 
En una obra de genio eternizarse 
Viviendo en los demás resucitado. 
Ser grande, ser glorioso • Presentarse 

Al bello porvenir transfigurado 

Gloria, gloria inmortal, sueno de artista. 
Oh! mil veces feliz quien te conquista! 

¡Pasar dias y dias; pasar años, 
É inclinando la forma de una idea 
Que en giros impalpables ó ya estrados 
Se escapa del amor que la desea. 
Luchar con el &stidio y losengaños^ 
Ver la mancha sombría que la afea» 
Que rebaja la forma... Y pasar días 
Conjurando y creando £euQtasias! 

Fatigar el espíritu anheloso 
En pos de una visión que se evapora , • 
Sosteniendo un combate silencioso 
Con la duda y la idea creadora. 
Presentir un Oriente luminoso, 
Encontrar esa cifra que se ignora; 

Y al querer esplicar la cifra muda, 
Esplicar... nada; y entender la duda! 

Pero no. La tiniebla se ilumina 

Y recobra el espíritu su anhelo; 
¿Esa luz que me atrae y me fascina 
Es la luz inmortal, es luz del cielo! 
Ya la idea en su forma mas divina 
Rompe y abrasa el círculo de hielo... 
Ya arroba la mirada su faz bella... 
Virgen del arte la belleza es ella! 



21 



El molde vive! La ideal figura 
Se alza para vivir eternamente. 
Como el mármol que púlela escultura 
Se anima al tacto del cincel ardiente , 

Y recibe la piedra tosca y dura 

La fibra que obra, el corazón. que siente; 
La sangre roja que en efigie viva 
Por arterias y venas fluye activa! 

¡Aparezca esa imagen! RaaMce 
El artista la idea que le exalta. 
La linea con la linea se armonice. 
La gracia supla si la linea fidta. 
£1 fluido del genio la electrice... 
Del zócalo parezca que ya salta... 

Y la estatua de piedüra conmovida 
Sienta en sus poros rebullir la vida. 

¡Sublime creación! Vasto poema 
Que ensalza el hombre, que su mano escribe. 

Y que lega á los siglos en problema 
Para hallar la razón de lo que vive. 
Asi en el bosque que el incendio quema. 
Roja la llama y devorante, exhibe 

La prodigiosa vena de un tesoro 

Que se esparce y derrama en ascuas de oro! 

fEa, al trabajo! La visión radiante 
])e su forma ideal la copia aguarda. 
Sus músculos se agiten; su semblante 
Esprese i\i emoción, su frente arda ! 
Su cabeza altanera se levante; 
Inspire el genio su actitud gallarda 

Y detenga arrobada la pupila 

La noble audacia de su faz tranquila. 



— 519 — 

Belleza, luz del alma, flor del arte... 
¿Quién no busca esa flor, quién úo te adora? 

Y el que se ha lastimado por buscarte 
En cada espina tu recuerdo llora. 
Tu eres del alma la celeste parte 

Y la nota mas dulce y mas sonora: 
La única tal vez que no acompaña 
El agrio son de una armonía estraña! 



— 320 — 



VIII. 



¿Quién es quien sabe amar y no desea 
Eternizar las horas con la que ama? 
En la sombra de amor que lo rodea 
Con propia luz ardiéndose se inflama. 
Fija otra imagen en su amante idea 
Se extasía acariciándola la Uama... 
¡Oh! quédate, amor mió.... Todavia 
Hay tiempo para amarse , aun no es de dia. 



¡Con que verdad Shakespeare ha espresado 
La ternura del alma ep su Julieta ! 
¡Cómo vibra en str acento enatnorado 
La dulce sensación vaga é inquieta.... 
El ruiseñor que canta en el ganado 
Amante alado, tímido poeta, 
Canta sus quejas, sus amores llora.... 
Es de noche, mi bien; aun no es la aurora! 



¡Oh! quédate, amor mió.... Y dulcemente 
En sus labios fluctúan mil caricias; 
¥ en sus ojos celestes y en su frente 
Hablan de amor fantásticas delicias. 
Óptico vidrio su cerebro ardiente 
Refractii al alma imágenes facticias: 
Y el alma misma en su lenguaje interno 
Alza un canto de amor vehemente y tierno. 



^321 — 

Canto de amor que en intima cadencia 
Annoniza la idea y sentimiento; 
Que halaga al corazón con su influencia 

Y al cerebro con grato arrobamiento. 
Canto de amor que atrae la existencia 
A ese beUo y estático momento, 
Haciendo de cada astro un sol brillante, 

De una hora un siglo, un año de un instante ! 

¡Oh fuese asi la vida! Siempre un canto 
De amor, de bendición y de alegría. 
Onda celeste de celeste llanto 
En nieblas de perfumes subiria* 
Eco continuo de un poema santo 
En el alma feliz resonaría , 

Y eternamente el eco repitiendo 
'^viria cantando y bendiciendo!.... 

Vida activa de amor que se rqparte 
En creadora luz, en vida inmensa; 
Luz que la duda en otras luces parte, 

Y en solo un astro la verdad condensa. 
Dios y universo, poesia y arte, 
Inerte abismo, humanidad que piensa, 
Eñmero placer, dolor eterno.... 
Cielo que cubres tenebroso infierno! 



Todo... La vida con su luz risueña... 
Todo... la muerte con su torba sombra... 
Cuanto de dulce la ventura enseña. 
Cuanto de triste la desgracia asombra! 
Mi alma ese anhelo en alcanzar se empeña 
Y si muerte ó verdad caos se nombra, 
IG espíritu la alumbra y lo circunda; 
Nazca la luz.... la vida se difunda! 



— 322 — 

Alli esa forma que la mano traza 
Del genio humano su espresion recibe. 
Existe como el hombre, es de su raza. 
Vedla! se mueve... se adelanta... vive!... 
Nudo inefable 4 la materia enlaza 
Con lo real que lo ideal concibe; 

Y el arte grande que la idea apropia 
Al ser perfecto realiza y copia! 

Ea; los rayos de la turbia imagen 
Fijanse al centro; á iluminarse empieza! 
En negros rizos los cabellos bajen. 
Pula la gracia su gentil cabeza. 
No rojos tintes su mejilla uitragen , 
Que es triste su poética belleza. 
Su frente sueñe, su pupila llore; 

Y mujer infeliz su labio implore ! 

Asü—Qué hermosa!— Con el alma mia 
La acaricia mi amor! Calmo el deseo. 
Tinte de amor apasionado envia 
Su alma 4 su rostro que inquietarse veo. 
Esto el amor realizar podía! 
Yo con el arte y el amor te creo! 
Yo con el arte y el amor reúno 
Tu ser al mió y á los dos en uno ! 



En uno solo, en una imagen bella 
Que no cambie jamás, que no me deje; 
Que tu alma tierna me suspire en ella. 
Que conmigo no mas hable y se queje ! 
Y asi como con rayos, una estrella 
Cinta de luces en el aire teje, 
El ojo del amor en tu alma pura 
Rayos vertiera de inmortal ventura....! 



— 323 — 

Ya comienza á soplar la brisa fresca* 
El este brilla ^zul; el oeste arde. 
Se avanza la montaña gigantesca; 
¡Qué alegre vista... qué tranquila tarde! 
El valle es una alfombra pintoresca ; 
El naranjo de asombros hace alarde. 
Tardo se agita , estiéndese isonoro, 
Y enseña en verdes ramas globos de oro. 

No hay hora mas sublime ! No hay ninguna 
Que mueva el alma á una espansion mas grata , 
Luz deliciosa de cambiante luna 
Por la atmósfera tenue se dilata. 
Sueltos pañales de revudta euna , 
Hilos volantes de bruñida plata. 
Son esas nubes que del sol donaire 
La luz transforman celajeando el aire. 

Hora de amor, de vagas creaciones , 
De inefoble ternura para el que ama; 
Hora de melancólicas visicmes 
Para el que sombras imposibles llama ! 
Hora en que tierra, cielo y corazones 
Su voz entonan en la misma gama; 
Hora atroz para el malo, hora bendita 
Para el sabio que estudia y que medita I 

Crespas espumas de nevadas blondas 
En su orilla de arena el mar estiende, 

Y agrupando y moviendo verdes ondas 
Penachos de iris sobre jaspe enciende. 
Ya delinea sus márgenes redondas, 

Ya un borde baja y otro borde asciende; 
Ya el viento sopla la movible fragua 

Y chispea el ocaso y hierve el agua. 



— 324 — 

¡Qué de forma»' diversas I ¡Ckxmo oeoila 
En mar de fuego el horizonte puro! 
Es un cono de nubes que vacila 
Sobre un zócalo de ascuas inseguro. 
En súbitas distancias la pupila 
El rojo funde en el color oscuro, 

Y asi divisa imágenes estrañas 
De fantásticas riúnas y montanas. 

Ora es gdtíca torre cuya flecha 
Horada el muro de negruzca ruina; 
Ya es base de pirámide desecha 
Que en fosfóricas luces se ilumma. 
Ya es caimán , ya es león, «tigre que acecha; 
Ya es una tienda regia que camina; 
Es la proa de un buque que naufraga. 
Ya es un foco , una llama , una luz vaga! 

Cae la noche y en bronceada tela 
Lista gayada la tiniebia pinta; 
Ya con la ola que sube se nivela] 
O del monte en la sien se arrolla en cinta. 
Con anchas alas la tiniebia vuela 

Y al ojo vuelve la visión distinta. 
Caos do quiera y confusión y sombra!.. 
Tiembla la vista, el corazón se asombra! 

Nada es mas bello ni distrae tanto 
Lentos y misantrópicos pesares, 
Como esa hora á que dá místico encanto 
Su variado crepúsculo en los mares. 
Olas y brisas en solemne canto 
Unen su voz á incógnitos cantares 
Hinmo inefable que en el aire £k>ta 

Y esprime lo inmortal en cada nota, 



> ••m 



— 825 — 
El espacio y el mar... dos infinitos. 
Dos inmensos que absorben las ideas... 
Son mudos que al hablar se aspan á gritos 
En tormentas, borrascas y mareas. 

Y surcan rayos, caen aerolitos... 

Y como un viejo tu cerviz blanqueas 
Blar que violento tu r«acor desfogas, 

Y en mar de espumas tu ladrido ahogas. 

El espacio y el mar!.. Cuando este ruge 

Y asalta en tumbos la riscosa playa. 
Que al fin invade su vehemente empuje, 
¡ Ay de la nave que en sus olas vaya! 
Cuando el espacio como un lienzo cruge 

Y de chispas eléctricas se raya , 
¡Ay del alción que lejos de su nido 
Partió para volver y aun no ha venido! 

Aquí de pié sóbrela arisca peña 
Núbbse el ojo, el pensamiento dada^ 

Y el alma en los abismos se despeña 
Por su fuerza atraída seria y muda. 
Desvaría la ciencia , el arte sueña ; 
Jamás la eterna imagen se desnuda*. • 

Y error, verdad, la nada y lo que existe 
Son ropa eterna que 4 la imagen viste. 



~M6-^ 



K. 



¿Qué es la muerte, decidme? Toda vida 
Contiene muchas muertes; el anciano 
Muere en su madre, muere en su querida. 
Muere en su hija, en su amigo y en su hermano. 
El hombre 4 cada tierna despedida 
Goje con frenesí la inmóvil mano, 

Y con su anhelo y con su vista quiere 
Renovar la existencia al que se muere. 

Y es horrible, es horrible ver á instantes 
Huirse el resplandor de la pupila, 

Y aparecer los ojos semejantes 

A olas oscuras que la sombra osdla. 
Los brazos en caricias tan amantes 
Desfallecen ; la boca está tranquila; 

Y mueve apenas el hermoso cuello 
Ahogada queja y cóncavo resuello! ••• 

¡Oh delirio! ¡Oh furor! Y ya nos cerca 
La fúnebre esperanza. Ya yo miro 
La atmósfera mortuoria que se acerca 

Y rodea su lecho en ancho jiro. 

La muerte llega.... y obstinada y terca 
Ya sofoca su último suspiro. 
¡Es un cadáver!... Se cumplió su suerte*. .. 
¿Estás bastante satisfecha; oh muerte? 



— 327 — 

Ahora y para siempre nos separa 
Una negra barrera; losa inuda. 
Fúnebre, triste, impenetrable^ ara. 
Do golpea el dolor y ora la duda. 
Ta del noble calor la muerte avara 
En masa informe la existencia muda; 
Fria tiniéUa los contomos roza 

Y la pureza de la linea emboza. 

¡ Silencio!... ¡La hablo y no responde! Allego 
A su labio de amor mi labio ardiente: 
Friol— Del labio disipóse el fuego; 
Su mano helada está; fria su frente. 
Bañada en llanto 4 su mejilla pego 
La mia en rapto de pasión demente.... 
¡ Nada! ¡'^Silencio !~La mortuoria sombra 
En eco triste vuelve al que la nombra. 

¡Huerta! Ha&ana se abrirá tu fosa. 
Mañana en tu sepulcro abandonado 
Llanto sordo de una alma dolorosa. 
Que ha sufrido dirá, dirá que ha amado. 
Tu cuerpo ya de su inquietud reposa, 

Y A cuerpo de tu amante desgraciado. 
Tumba viviente donde el alma yace. 
De su pasión jamás se satisface. 

Ah! ¿por qué el mundo desató los lazos 
Que á nuestras almas tiernamente unia, 

Y con risa cruel hizo pedazos 

El ara santa en que el amor ardía? 
Ya nunca, nunca mis temblantes brazos 
Serán el lecho de la amada mia!... 
Nunca vendrán á disipar enojos 
En luz de gracia sus amantes ojos. 



— 828 — 

Siento que el aire al corazón le ftlte. 
Siento en el alma conmoción profundt. 
Ayer volaba á la región mas alta 
Y en lodo ahora su esperanza fonda. 
Lágrima ardiente de mis ojos salta. 
En ola amarga mi Bemblanle inunda; 
Moja la tinta y mis estrofas borra.... 
¡ Ab! ¡corra el llanto y para sienqpre oorra I 



¡Llorar y solo! Espíritu divino, 
Comprendes la amargura de mis quejas? 
¿Quizás en busca de mejor destino, 
Ángel de amores, de mi amor te alejasl 
Mustia la frente en tu sepulcro inclino 

Y nuevo anhelo en mi cerebro dejas; 
Con mas ardor resucitada te amo 

Y con llorosa voz muerta te llamo. ..I 



¡Muerta en el mundo y en el alma viva! 
Viva en el alma que su imagen besa 

Y que sopla vivaz la llama activa 
Que á la memoria de irradiar no cesa! 
Brasa quemante ó llama fugitiva 

La forma cara transparenta ilesa, 

Y de mis ojos la visión engaña 

La sombra débil que el reflejo empaña! 






— 329— 



X. 



Meditabunda siempre» 8iein|»« sola , 
Su alma era sentimiento y "melodía; 
T eú los ojos de la árabe española 
De la altiva pasión el fuego ardia« 
Como el río que lanza ola tras ola 
Mezclado al mar en tumultuosa ria. 
Asi vagos deseos á su frente 
En oleaje feroz lanza su mente. 

. ¡Es bella é infeliz! Flor anraneada 
De su tierra » en la agena se marchita. 
Su alma al sol del Oriente acostumbrada 
En un sol sin calor hiela y tirita. 
Por eso con su mente su mirada 
En conmoción vivísima se agita 
Como el ala del ave cuando sube 
Envidiando los iris de una nube. 



Ora sigue la lenta earávma 
Que esos mares de arena surca inquieta. 
En pos de la ciudad mahometana 
Repitiendo las suras del profeta; 
Ora vuda á su valle en donde mana 
Claro fkudal que músico y poeta 
Disipaba las penas, y el oído 
Deleitaba en armónico ruido! 



— 330 — 

Más ¡ay! su mdanoólico semblante 
Se dobla sobre el hombro fatigado, 

Y como un pensamiento delirante 
Tiembla su corazón acongojado. 

De un recuerdo de amor la efigie anumte 
En la sombra se mueve , y á su lado 
llega, estiende los brazos, se prosterna, 

Y la llama su voz intima y tierna* 

¡Qué infinito poder, cuánta duhura 
Tiene la voz del labio que se ama! 
Como una nota angélica mormura, 

Y Qan^ como el pájaro en la rama. 
Voz de amor, de recuerdo y de ternura 
Gomo un filtro en la sangre se derrama... 
Al corazón en éxtasis anega 

Y ama en silencio y en silencio ruega. 

Esa voz es acento que modok 
Del alma misma el inefable idioma. 
Que todos sus deseos articula 
Y.es imagen sutil ó aire de aroma. 
Asi la niebla vacilante ondula 
En el declive de la verde loma; 
Ora al valle desciende, ora se aleja 

Y un pais lindo con la luz bosqueja. 

¡Oh! no tienen los bosques y las fuentes 
Armonía mas dulce ni mas grata!.. 

Y el agua que destuercen los torrantes 
Con susurro mas lento se dilata. 

£1 mundo se concentra en dos vivientes, 
Con dos ojos el cielo se retrata; 
Luminaria de amor es cada estrella, 

Y el mundo es él, el firmamento ella!... 



— 831 — 

Hay mas allá!.. ¿Quién Alega , .qtdén lo sabef 
Maestro ser y no ser doHe misterio. 
La nada en el espíritu no cabe 

Y á otros mundos escapa soplo aério? 
¿Por ventura este cuerpo p% una nave 
Oue al llegar de arribada al cementerio, 
Ya ni ancla, ni tímon, ni mares halla, 

Y para siempre en su süencio encalla?.. 



¿Qué le importa á quien ama? La existencia 
Al momento presente se limita, 

Y abarcando lo inmenso en ^ demencia 
Le transforma en eterna é infinita. 

El amor eterniza su creencia , 

La abna del mundo m su interior palpita ; 

Su pensamiento multiforme absorve 

Y en si viviendo se reparte al orbe. 

Todo recuerda la persona amada , 
Estrella, nube, vibracicm, idea; 
Aquel astro ilumina su mirada^ 
Ese tenue celaje la recrea. 
Ese roce es su voz enamorada 
Que no alcanza ¿ espresar lo que desea; 

Y esa sombra en mi sombra confundida 
Es la parte mas bella de su vida. 

Ella va donde voy , viene á do vengo , 

Y gira sin esfuerzo á donde giro. 
CoD mis propios estudios la entretengo 

Y suspira conmigo si suspiro. 
Yo , si ella desfallece la sostengo , 

Y los dos en un plácido retiro 
La pureza del aliña alimentamos, 

Y sin cesar de amar nunca olvidamos!.. 



— 332-. 

No es 6l amor la ▼floaaosa yerba 
Que destruye las grandes emoeionei; 

Y tósigo de honor , filtro que enenm* 
Cerca el mundo de sandias itosiODesI 
Flor de pensfles célicos conserva 

Su aroma virgen , sus cdestes dones» 

Y el aire con su aroma purifica 

Y el germen de la vida multiplica. 

Esa ardiente pasiott» Tonáz, inmensa» 
Es escala de luz que guia al cíelo; 
Alumbra al pensamiento cuando piensa 

Y las alas de un ángel dá ¿ su anhelo. 
Si un nuUado de lágrimas condensa 
Del cruel dolor la emanación de hiato» 
El amor lo refleja en luz ardiente 

Y las lágrimas caen dulcemente 

¡Cuántas veces mi loca fantasía 
En los brazos de rápidas quimeras» 

Y negando lo mismo que creia 
Ha subido á buscar otras esferas! 
Encontrar en sus órbitas queria 
Del destino las cifras verdaderas. 
Anhelando saber lo que se ignora 

Y poder adorar lo que se adora! 



¡ Cuántas veces insomnio caluroso 
Mis pupilas abiertas het tenido. 
Ya la orilla de abismo lumino^. 
Ya en tinieblas de dudas sumergido* 
El corazón con pulso doloroso 
Tocando las arterias, un gemido 
Lento, profundo, sofocado alzaba, 
Y el respiro en las fauces se apagaba. 



I 

1 



— 333^ 

Manantial de verdades es la cjaúcia. 
He dijeron los sabios; y al momento 
A su estudio eduqué mi inteligenda, 
En su cauce encerré mi pensamiento. 
Aislé en mi ii^inito mi existencia; 
Consagré al ideal mi sentimiento, 
T amé ideas^ fantasmas de verdades. 
Peregrino fatal de otras edades ! 

De muchos pueblos la completa historia, 
Gomo los lances de un funesto drama, 
He recorrido, y grande en mi memoria 
Con los vicios de aquel, de este la &ma. 
Allá deslumhra una' visión de gloria, 
Aquí de un himno el arrebato inflama; 

Y vicio y duelo, y poesía y guerra, 
Alborotan el mar, mueven la tierra!... 

Hijo de Isís, el mercader del Nilo, 
Sus macizas pirámides decanta; 
Deifica el inmóvil cocodrilo 

Y se postra á la voz del Hierofanta. 
El griego su elegante perystilo 

En columnas armónicas levanta; 
Al arte mas sublime dá su nombre 

Y enseña al mundo y diviniza al hombre. 



Entre tanto la raza israelita 
Atenta á su misión, al deber sorda, 
Como yegua feroz se precipita. 
Como torrente asiático desborda. 
Puebla el desierto que el chacal visita 
De despojos humanos: y la horda 
Por una senda de terror camina , 
Y en sangre empeipa su misión divina 

22 



—334 — 

Lucha doquier, y destrucción y muerte. 
Do quiera esclavitud y despotúnno ; 
La libertad eñ momia se convierte. 
La religión en triste fimatismo. 
La inteligencia moribunda, inerte. 
Poseída de imbécil egoísmo 
Confunde con su sombra ala belleta 
Y débU ya con el error tropiezaí 

Vaga esperanza el horizonte vago 
Como una aurora boreal lo enciende; 
y entre la lucha y tenebroso estrago 
Como una luz de porvenir se estiende. 
La oscura gruta del artero mago 
Ya ni verdades ni elixires vende. 
Hombre, en tu frente el universo vive 
Y Uos en tu alma su evangelio escribe! 



->-335 — 



XI. 



Nuevo Moisés, en la sangrienta cima 
Firma otra Biblia, anuncia nueva era; 
La esperanza en su sangre reanima 

Y otro mundo señala en otra esfera. 
La libre inteligencia se sublima, 
Su espíritu inmortal se regenera. 
De la odiosa prisión rompe los lazos 

Y alza al cido los ojos y los brazos. 

Has ay ! la humimidad desesperada 
Todavía está enfrente del problema , 

Y simboliza en números la nada 
O establece un fantástico dilema, 
¿La certidumbre, la verdad probada. 
Será de todo el evidente ^mJriema , 

O será un nuevo engaño, nueva frase 
De otros engaños y misterios base? 

Vértigo ¿orrible, precipicio inmenso 
*Stt centro ofusca , su espiral asombra. 

Y en la agria curva el torbellino denso 
A su mudo terror añade sombra. 
Crece la fiebre del anhelo intenso 

Y otro delirio en su delirio nombra. 

Y orgullo imbécil el cerebro asalta 
Si la idea se esconde y la luz falta....! 



— 336 — 

Asi pienso y deliro ; asi navego 
Por incógnito mar tierras buscando ; 
Y mi existencia al infinito entrego 
€antan¿o mi partida y esperando. 
Sé que he perdido el bienhechor sosiego 
Del que vive creyendo y no pensando; 
¿Mas qué importa la estúpida creencia 
Si no le dá su luz la inteligencia ? 



Es preciso pensar ! Llama divina 
Gomo ella inmaterial, como ella eterna, 
£1 pensamiento crea é ilumina 

Y del finito á lo infinito alterna. 
Todo bosqueja , nada determina; 
Presta una forma á su emoción interna ; 

Y en cada forma, de su ardiente llama 
Los luminosos átomos derrama! 

Tinieblas de otros mundos, condensaos..! 

Y arrojad nuestras grandes creaciones: 
Espectros del pasado , levantaos 

Y apareced, fortísimas naciones! 
Hay una luz en el conAiso caos ; 

Y esa luz sus divinas proporciones 
Manifiesta en la sombra Todavía 

Del cielo es la verdad....! La duda es mia..../ 



— 337 — 



XII. 



Yo desato los vínculos sociales 
Que han atado el error y la perfidia. 
Trama espesa de medios criminales. 
Malla del interés, red de la envidia. 
La hipócrita creencia, los sensuales 
Instintos y la estúpida desidia 
Que chupa á la razón sus jugos tiernos 
¿Son acaso los vínculos eternos? 

Vivir con la mentira, disfrazarse, 
Librar las apariencias, haUar modo 
De ocultar su ambición y de ocultarse, 
Ser zorro y ser reptil; hé aquí todo. 
Oh! Mentirse á sí mismo, profanarse; 
Sus gérmenes de amor sembrar en lodo, 
Y revolcar su espíritu en sentinas. 
Son leyes de la tierra, no divinas.... 



La maldad, la codicia, el fanatismo. 
Invocando de un Dios el santo nombre, 
Formularon la ley del despotismo 
Para esplotar y esclavizar al hombre. 
La codicia dio á luz al egoismo; 
Y el cetro real, sin que al esclavo asombre. 
Propiedades legó, partió riquezas, 
Taló ciudades y cortó cabezas. ... 



— 83»— 

Alzó la sociedad sobre esas bases 
Su edificio de horror, su cárcel muda, 

Y con distintas fórmulas y clases 

A donde suelta el bien el odio anuda. 
Dádiva inútil y pomposas frases 
Nutren al siervo que trabaja y suda; 

Y el noble, hombre también y de su raza. 
Gusta vianda sabrosa, duerme y caza; 

O hace un circo y rujiendo, abierta boca» 
Una tigre azotada arroja en medio, 

Y á sus esclavos á la lid provoca 
Para curar y divertir su tedio. 
Con la fija mirada de la loca 

La tigre al luchador tiene en asedio. 
Ya salta.... ya lo aferra.... se retira; 
Salta otra vez.... y el desgraciado espira. 

¡Oh! ¡Vergüenza, anatema á los tiranos! 
Maldición á esos déspotas feroces. 
Caprichosos, estúpidos y vanos; 
Hombres sin alma, doblemente atroces. 
Querían ser gigantes los enanos, 

Y midiendo sus fuerzas por sus goces 
Sus entrañas podrían en el vicio 
Para aumentar su goce en el suplicio. 

La conquista pobló las soledades. 
Construyó en las colinas fortalezas. 
Abrigando en su centro las maldades, 

Y traidixies, y hazañas, y proezas; 
Allf de las futuras sociedades. 

Del orgullo futuro y las grandezas. 
Trazóse el dogma, y por la ley de gracia 
Hubo pueblo servil y aristocrada. 



— 389— 

La flierza fué la ley , la fuerza bruta. 
La injusticia esculpióse en los blasones» 

Y una raza cobarde y absoluta 
Mató la libertad en las naciones. 
Voluntad arbitraria y disoluta. 
Falsas creencias , fijsas religiones , 
Como soplo letal de miasma inmundo 
Respiró el hombre y se esparció en el mundo, 

¿A dónde, á dónde está la soberana 
Ley que los astros y los hombres rige? 
En noche oscura la razón hiunana 
Vacilante y á tientas se dirige. 
La lepra aqui de la amlncion tirana 
Con bárbaro terror su anhelo aflige; 

Y su espíritu allá, persigue , ahoga. 
Garrote, hoguera ó retorcida soga... 

Como tiembla en airado terremoto 
Reclinando en sus quicios , la monti^. 
Desde Occidente al ámbito remoto 
Sacude al mundo vibración estraña* 
Aparece Colon! Un mundo ignoto 
Promete el genio... se lo ofrece áEspa&a: 
Lo acepta España, y en mezquino leño 
Hiende los mares para hacerla dudío. 



— 340 — 



XIU. 



Descuidada la América vivía 
Inocente en sus bosques seculares, 

Y su hamaca que el agave tegia 
Como un nido colgaba en sus manglares. 
Eterna primavera sonreía 

Á sus valles estensos, y en sus mares 
Linglaba como el ave la piragua 
Que lastrada con perlas ihi al agua. 

Sus pacíficos golfos á lo lejos 
Abrazaban lamiendo dos riberas; 

Y del mar en los diáfanos espejos 
Se miraban mil islas hechiceras. 
Irradiando sus prístinos reflejos 
El sol en las gigantes cordilleras, 
En penachos de fuego descendían, 

Ó en aires trasparentes se fundían! 

Rezongaba el león en sus llanuras, 
En sus ríos nadaba el cocodrilo; 
De la selva en las hoscas espesuras 
El Zinzontlí ensayábase tranquilo. 

Y el cóndor de los Andes, en las duras 
Rocas abría cavernoso asilo; 

Y en medio de las ráfagas violentas 
El rayo iba á traer de las tormentas. 



— 341 — 

La voz de sus torrentes cristalinos 
Es la voz de sus amplias soledades» 
Que en esfera de cánticos divinos 
Reproduce la voz de otras edades. 
Se deslindan con flores sus caminos; 
Son verjeles, sonpanpas sus ciudades. 

Y la tribu que habita , inventa y copia 
De un nuevo edén la encantadora utopia. 

Y como la india que al arroyo baja 
Su cabello á peinar después de siesta , 
Blancos collares en su trenza encaja 

Y su ilusic»! á deleitar se acuesta; 
Asi su cuerpo lujuriante alhaja 
En cada paso, un valle manifiesta 
Un tesoro la América, y refracta 
En cielo y mares su belleza intacta! 

(k)lon arriba, se prosterna y ora. 
Cumplió su genio la atrevida empresa. 
Magnánimo Colon, la España ahora 
Reclama tu magnifica promesa; 
Gente voraz que el interés desdora 
En pos de él el Atlántico atraviesa ; 
Con grillos recompensa al hombre ilustre 

Y del nombre espaiíol arranca el lustre. 



Pobre Colon ! El hijo de tu mente 

Y equilibrio del orbe, el mundo nuevo, 
Será la presa de rabiosa gente. 
Hambre de zorros y de tigres cebo. 
Vendrán á bordo de interés demente 
Anciano vil y lúbrico mancebo. 
Trayendo espada en las traiciones sucia 

Y en la alma engaño y corruptora astucia !. 



— 342 — 

Vinieron muchos , de riqueea avaros i 
Á rescatar con oro cuna hidalga. 
Sórdidos timbres que salieron caros 
Al que con ellos aplastó la galga* 
Los verdaderos héroes fueron raros !••••• 
¿Hay uno solo que de entre ellos valga 
Lo que un Cortés que el entusiasmo loa? 
¡Cuántos Arias sin & por un Balboa? 

¡Mirad! Incendio y destrucción llevimdo 
Talan valles en flor, pueblos abrasan, 

Y una cruz roja de esterminio alzando 
Monumentales Teocalis arrasan. 
Proclaman paz y con furor matando 
Ríos de sangre por su huella pasan. 

Paz y amistad! —y el lábaro que ostentan 
Con sangre de inocentes ensangrientan. 

En destino y poder, moderna Roma, 
La ciudad santa del imperio azteca 
Como muro en ruinas se desploma 

Y el libre mando en servidumbre trueca. 
Corta el retoño que en el tronco asoma , 
Savia robusta la ignorancia seca. 

La envenena, la tuerce y despedaza 
El árbol joven de una noUe raza! 

Hijos del sol, un trono de gigantes 
Alzan los Incas sobre bases de oro. 
Cuajan sus valles granos abundantes 

Y flores que ama el voluptuoso moro. 
Ya el sol refleja láminas vibrantes. 
Petos y cascos... Dueños de un tesoro 

Ay , no se gasta en ídolos de barro 
La aguda lanza del primer Pizarro...! 



— 3^ — 



XIV. 



En tu nombre comieoKO este poema , 
Ensueño de mi amor, sombra querida , 
De mi celeste aspiración emblema, 
Flor perfumada de mi estéril rida. 
Si acaso ciñes inmortal diadema 
Será esta joya á tu diadema unida? 
Si acaso vives en perenne llanto 
Consuelo grato te será mi canto? 

Mifa; yo vivo solo, á todo estraño. 
Vivo en mi patria pero estoy proscrito* 
A muchos he hecho bien, á nadie daño; 
Más pensar libremente es mi delito. 

Yo no miento jamás, jamás engaño 

Espíritu de amor , yo necesito 
Tus favores, la luz de tu belleía. 
Para dejar un rayo en mi* trístesa....! 

Yo te amo á ti con el amor del hombre, 
Te amo también con el amor ÚA loco. 
Si doy una limosna es á tu nombre. 
Si pido inspiración tu nombre invoco ! 
¿Qué habrá que á mi alma enamorada asombre 
Si cuanto pienso y veo , en cuanto toco. 
Hay siempre un lado hermoso que refleja 
Tu imagen pura que jamás se aleja? 



— 344 — 

Y este amor me sublima, me engrandece;. 
Es un fuego divino cuya llama 
Inmortal como el sol reaparece 

Y en luminosas ráfagas se inflama. 
A su calor el alma vive y crece , 

Y se siente mayor cuanto mas ama. 
Que es tu dulce mirada su delicia. .. 
Su deseo mas grande tu caricia ! 

A mi no me ha mecido la fortuna. 
Ni el cañón saludó mi nacimiento; 
Madre amorosa en sosegada cuna 
Me alimentó de amor y sentimiento. 
Por eso amo las flores y la luna 

Y la variada música del viento. 

Por eso amo la mar por eso te amo! 

Por eso amor del corazón te llamo. 

No voy como otros van en busca de oro; 

Y viviré contento en la pobreza. 
Pues el mas raro y el mejor tesoro 
En el alma lo llevo y la cabeza. 
Si fuera rico, secaría el lloro 

Del que gime infeliz mas la riqueza 

Es la fuente también del egoismo 

Y no la quiero si he de ser lo mismo. 

Yo no quiero otros bienes, vida mia. 
Que tu amor nada mas, amor fecundo. 
Religión , ambición y poesía 
Única fé que me sujeta al mundo. 
Tu alma es la antorcha que á mi alma envia 
En su noche la luz, y en el profundo 
Desierto en que padece y en que llora 
La esperanza , cdaje de otra aurora ! 



— 345 — 

Si, yo espero y te amo! Y aunque Yierte 
Hoy lágrimas el alma dolorida » 
Yo creo que he de hablarte , amarte y verte 

Y amarte para siempre en otra vida ! 
Nuestro altar será el l6eh9 ^^ ^ muerta» 
Nuestro lazo de unión nuestra partida; 

Y el lamentable y postrimer acento 
De nuestro eterno amor el juramento! 



Si, yo te amo y espero. Que el destino 
Descargue en nuestra frente sus furores; 
Que aglomere un imbécil, un mezquino. 
Sobre un alma de amor odio y dolores.... 
Esperando y amando, mi camino 
Sigo con la virtud de mis amores ; 
Carga preciosa, celestial bagaje, 
Hasta llegar al término del viaje.... 

Y tú , pobre mujer encadenada. 
Aroma de virtud que mancha el vicio. 
Por la ley de la infamia condenada 
A vivir en perpetuo sacrificio; 
Ama, espera también : eres amada 

Y todo amor redime del suplicio. 

Al fin la virtud triunfa y resplandece, 

Y solo el crimen huye y se oscurece. 

¡Ama! ¡Espera! Las bellas ilusiones, 
Esos sueños del ahna en nuestra infancia. 
De otra vida quizás apariciones. 
Credulidad tal vez de la ignorancia; 
Cuando enlaza el amor dos corazones 
Aparecen de nuevo, y la distancia 
Uniendo de esas épocas que huyen 
Las fugaces ideas restituyen. 



--346 — 

¡Y qué reeaerdoft traenl ¡Guantas bellas 
Esperanzas perdidas recojamos! 
I Cuantas creeneias que perfuman ellas 
Huyen entre las flores que cojemos! . 
¡ En la noche indecisa qué de estrellas, 
¡ Cuántos celajes encenderse vemos! 
¡Ama, espera esa yida ¿ que te llamo.... 
Yo que sufro también. ••• espero y amo! 



FIN DEL TOMO PRkNERO. 









índice. 



UN CDENTO ENDEMOMADO. 



Títulos. Páginas. 



Dedicatoria ix 

INTRODUCCIÓN 1 

Canto PRIMERO 11 

— SEGUNDO 53 

— TERCERO 103 



LA MUJER MISTERIOSA. 

Remembranzas 197 

Primera parte. — Inocencia y seducción 205 

Segunda — — Desengaños 231 

Tercera — — Laorgia 249 

Cuarta — — La muerte 265 

Epílogo 275 

Fragmentos de un poema inédito 281 



poesías 



DE 



GUILLERMO MATTA. 



Z>E 



GÜELERMO MATTA 



poesías líricas. 



itpaii eJicÍM cmegMa y aueiUia. 



TOMO SEGUNDO. 



MADRID: 

1MPRE?ITA DE LA AMÉRICA Á CARGO DE F. S. MADJROLAS, 

CALLE DEL BAÑO, XÚM. 1. 

185». 



A MIS HERmANOS 



FELIPE SANTUGO y MANIEL AÜÍTOMO. 



40ii^ mejor preracio qoe el nombre deYds. part 
nteceder á mis poesías; y en qué Ingar podrían ir 
mas bien enlazados nuestros nombres? 

Al ponerlos aqnl echo de menos el nombre de 

otro hermano , qne debía inscribirse el primero 

El mayor en la vida ha querido serlo también en 

la mnertel ¡, Ha desaparecido? No : vive! Y vive 

con nosotros en la vida de las almas. Nosotros no 
comprendemos la NADA de la existencia . ni acep- 
tamos el olvido, esa negación de lo que debe ser 
eterno. 



VUESmO HUIMAN*, 



GmLLEanio matta- 



Santiago de Chile , jaUo de 1856. 



PRIMEROS CANTOS. 



(l»i7-i8Si) 



— 19 — 



JEHOVÁ. 



Oh ! tú que habitas la inmortal morada , 
Tú que por todas partes te presentas, 
En el tranquilo espacio , en las tormentas, 
Ó en el estéril jérmen de la nada. 

Tú que la eternidad inmensurada 
Son los años de vida que aqui cuentas ; 
Tú que entre soles mil tu trono asientas 
Bañando en infinitos tu mirada. 

• 

Jehovál Jehová! justo y divino; 

Tú que al hombre creaste á imagen tup 

¿Por qué le dejas solo en su camino? 

¿Por qué dejas que tu obra se destruya, 
Y que, asido á la huella del destino. 
El hombre adore el mal y del bien huya? 



— 20 — 



INSPIRAOON. 



Vírgenes puras que guardáis la fuente 
De fecunda y grandiosa inspiración , 
"Venid á mi ; verted sobre mi frente 
De vuestra onda magnífica el torrente » 
Para lanzar al viento mi canción. 

Venid, que siento poderosa llama 
Dentro del pecho conmovido arder ; 

Y se alza en espiral y se derrama, 

Y mi entusiasmo juvenil inflama 

En inefable, incógnito placer. 

* 

La gloría , sí , la gloria ; único ensueño 
Grande, sublime, que conservo. igual. 
Única adoración que no desdeño, 
Única luz que en perseguir me eippeño ; 
Luz que brilla en las sombras inmortal. 

Inspiración , inspiración, yo quiero 
Alzar el pensamiento á otra región. 
Hender las nubes cóndor altanero » 
A mis plantas mirando un mundo entero . 
Que vejeta en raquítica inacción. 

Quiero oír el bramar de la tormenta 
En el cráter hirvíente de un volcan; 

Y el trueno que los valles amedrenta , 

Y el rayo que en las cúspides revienta 
Sobre peñascos que rodando van. 



— 21 _ 

Y el mar que se alza y en violento empuje 
Agolpa ola tras ola con furor... 

Y ora con voz de torbellino ruje, 
Ora en la arena pedregosa cruje 
Soltando las espumas del rencor. 

Despliegúese á mi vista el infinito 
Manto que oculta lo que fué y será; 
Abismo de ceniza ó de granito 
Que cubre los misterios del delito; 
Monte de escombro que cayendo vá. 

¡Venid!... yo quiero levantar la mente; 
Quiero arrancar la vida del dolor » 
En puras lluvias refrescar la frente 

Y con la*alegre faz del inocente 
"Vivir de luces y vivir de amor. 

¡Ay! esta vida que doliente vivo 
Es la odiosa inacción del ataúd. 

Y si la enciende un rayo fujitivo 
Tengo que refrenar mi orgullo altivo. 
Tengo que anonadar mi juventud. 

Olas de luz mis altos pensamientos 
Se me agolpan en rápido vaivén; 

Y dando nuevo brío á mis alientos 
Sobre mi frente azótanse violentos 
Chocando las arterias de mi sien. 

¡Oh! no hay un labio que me diga canta! 
No hay unos ojos que con luz de amor 
Duminen la senda que me espanta ! 
¡Ah! ningún astro mi martirio encanta. ... 
Es noche» eterna noche mi dolor. 



— 22 — 

¡Ay! nadie escucha mi penosa qucga, 
Dolorosa espresion de mi existir. 
Lágrima de ateísmo que refleja 
Una visión tenaz que no me deja 

Y que me hace dudar y maldecir. 

Fantasma de terror, horrible gota 
Que empañara el cristal de mi virtud; 
Delirante ilusión mil veces rota, 

Y cuyo espectro en los escombros flota... 
Fuego fatuo que alumbra á un ataúd !••• 

No importa, no; llevemos esa carga 

Y lloremos del harpa al ronco son. 

La existencia mas triste es la mas larga. 

Y cada vez mas lenta, mas amarga 
La angustia vá royendo al corazón. 

« 

Espíritu celeste , sube , vuela ! . . • 
Burla la impía tradición del mal; 
La nube rasga que á la imagen veb» 

Y si otro mundo tu ambidon anhela 
Tú le hallarás, espíritu inmortal I 

Rujan los aires por el rayo heridos 
Gomo ruge en las pampas el jaguar; 
Los montes en su quicio sacudidos 
Mezclen su ronco son á los rujidos 
Azotados por la onda de la mar. 

1 

¡Oh! sublime, magnifk» armonía! 
La creación palpita de placer. 
Amalgama de fiíerza y de apatía, 
Lucha de la existencia y la agoniat 
Preludio de la vida y del no aer!. 



i«.* 



— 23 — 

En vano un mundo ya desierto pueblas* 
Palacio ideal que habita el porvenir. 
Como tiene la noche sus timd)las. 
También el corazón tiene sus nieblas. 
Sus varías estaciones que cumplir. 

Las negras nubes por la esfera pasan 

Y azulan mas su mágica rejion. 
Las otras ¡ay! el corazón arrasan , 
En pelotones hórridos se amasan 

Y siempre agüeros de tormenta son. 

Vírgenes puras que guardias la fuente- 
De sublime y fecunda inspiracioDy 
Venid á mi; verted sobre nú frente 
De vuestra onda profética el torrente 

Y se esparza con ella mi canción. 

Y á mis cantares se una la amorosa 
Armenia del aire, ese laúd 
Qué arranca de su cuerda misteriosa 
Voz de ternuras que jamás reposa. 
Himno de aspiración, de juventud! 



Dadme del gémo el vigoroso 

Y voz de la estension del huracán. 
Para espresar mi altivo pensamiento, 

Y dar su Uama al sol, su polvo al viento;, 

Y el germen ¿ los siglos que vendrán! 



— 24-^ 



CONSUELOS, 



I. 



¿Por qué y hermosa , en tus ojos vagar miro 
Las sombras del dolor, 

Y en tus rosados labios el suspiro 
De tu risa ha turbado el esplendor? 

¡Mira y contempla!— En el azul sereno 
Brilla radiante sol ; 
Su hermoso disco en tu virgíneo seno 
Lucirá su mas fúlgido arrebol. 

Ven; alegre y tranquila es la montaña 

Y convida al placer y los amores: 
La pradera aromosa se alza ufana 
Con su diadema de pomposas flores. 



IL 



Lejos aquí del mundo y su falsía 
El alma gozará; 

Y á otros campos feliz tu fantasía 
En alas de la dicha subirá. 

El álamo te ofrece grata sombra, 
Su canto el ruiseñor; 
Las purísimas flores blanda alfombra 

Y la brisa perñimes y frescor. 



— 25 — 

Ven, infelice, ven ; de la amargunt 
Apuraste la copa envenenada! 
¡Ay y bella rosa que naciste pura 
Para vivir tan solo una alborada! 

III. 

¡Lloras... ¿Qué lloras? ¿Tu perdido hechizo? 
Tu perdida ilusión? 
Ya pasaron... El tiempo los deshizo, 

Y hoy un sarcasmo de tu vida son. 

Ayer tu alma latia al eco blando 
De amorosa canción; 
Hoy vive solo en su ddor pensando 

Y permanece helado el corazón. 

Pasa entre flores al nacer la vida; 
Luego espinas no mas la planta huella! 

Y ay! solo queda de esa edad florida 
De un primer sueño la memoria bella! 

IV 

Aquí ohidaiido cuanto fué mentira 
De un ensueño falaz, 
Tu corazón , hermosa, que suspira 
Tendrá un instante de contento y paz. 

Aqüi el alma arrobada se consuela 
Y engaña al padecer/ 
Ay! El tiempo feliz tan presto vuela, 
Llevándose ilusiones y placer!.. 

¿Usé qué importa? En el campo entre las flores 
Hallarás otra vez tu muerto encantd. 
Ven á olvidar tormentos y dolores!.. 
Ven de tns ojos á enjugar el llanto. 



-«28 — 



III. 



¡Oh , yo te adoro ! Cual la blanca estrella 
Que en el océano guia al marinero, 
Do quier me {[uia tu mirada bella 
En mi penoso, lúgubre sendero! 

« 
Do quier tus pasos con amor ardiente 

Sigo anhelante... Eterna tu memoria 

Vive risueña en mi infelice mente 

Como el recuerdo de futura gloria... 

Mas ¡ay! quizás en otro amor mecida, 
Mientras que yo sin esperanza canto, 
En dulce halago rodará tu vida... 

Y con desden desecharás mi llanto...! 

¡Dichoso aquel que á todo indiferente 
Sin pensar en ayer ni en el mañana , 
Esas torturas del amor no siente 

Y goza sin pensar su edad lozana! 

¡Triste de mi que de placeres ávido 
En el albor apenas de mi vida, 
A ése mar del amor me lancé impávido 
De amor el alma y de esperanza henchida! 

Entonces no temía los dolores ; 

Y corriendo á ese mundo de placeres 
Apuraba en la orgia los amores 

Y en los brazos de impúdicas mujeres. 

Alli embriagado en báquicos festines 
Creí habitar el mundo de mis sueños; 

Y aUi vía mis fuentes, mis jardines, 

Y los cuadros de amores haJagueSos» 



— 29- 

¡ Ay de aquel que las sendas de la vida 
Cruza buscando frivolos placeres I 
¡ Ay del que arrofa su ilusión florida 
En el seno de lúbricas mujeres ! 

AI término haUará de ese camino 
Adonde ansioso de gozar se lanza; 
Que el fatídico dedo del destino 
Adiós decid , ha escrito, á la esperanza ! 

IV. 

Oid un instante 
Mi acerbo quebranto; 
Del alma transida 
La amarga aflicción ; 
Los dulces amores 
Que fueron mi encanto 
Y que hoy agostados 
De carga me son..... 



Un dia sereno 
Brilló en que lucia . 
Has bello que nunca 
Mi cielo de amor. 
Cubriólo una nube 
Compacta 9 sombría; 

Y el rayo en su vientre 
Rugió con furor. 

Cruzaron relámpagos. 
Los rayos cayenm: 
Se alzaron revueltas 
Las ondas del marl 
Los lúgubres ecos 
Unay! repitieron 

Y el trueno en la atmósfera 
•Sintióse rodar! 



- 80 — 

La nave muy débil 
Rompióse al momento ; 
El mástil quebrado 
Del rayo cayó. 

Y en brazos la nave 
Del mar turbulento 
Con pompa, ilusiones 

Y amores se hundió. 



Yo triste, cansado. 
Quédeme en la orilla ; 
El pecho Yació 
Yelabnasinfé. 
Tan solo del tedio 
La luz amarilla. 
El áspera senda 
Le muestra á mi pié ! 

Tal vez ay ! muy pronto 
Mi yerta amargura, 
Los rayos apague 
De mi juventud. 
Y escanda esos sueños 
De fatua locura 
En mísera tumba, 
Estrecho ataúd! 



El livido espectro 
De muerte temida 
Á mi alma no espanta , 
No temo su horror. 
Que venga si quiere.... 

He cansa la vida 

Deseo la muerte 

Me agovia el dolor ! 



— 31 — 
V. 

¿Mas para qué, ¡oh, hendosa 
Tu cristalino cielo 
Radiante de alegria 
Con nube» encubrir?.. 
Jamás esas fantasmas 
De maldecido duelo 
Se alzarán á ocultarte 
Tu hermoso porvenir! 

Jamás j jamás! Henchida 
De candidas ficciones. 
Como la flor que guarda 
Su virginal o]pr ; 
Tu vives, hechicera. 
Un mundo de ilusiones. 
Un cielo de delicias 
De risas y de amor. 

Tu planta aun no ha tocado 
El lodazal inmundo; 
De la miseria horrible 
No traspasó el dintel; 

Y lejos de los vicios 

Y abismos de este mundo, 
Tu púdica inocencia 

Te sirve de dosel 

Felice tú , felice! 
Los ayes de amargura 
Tu corazón tranquilo 
Jamás perturbarán. 
Impíos huracanes. 
La flor de tu hermosura 
Con su hálito pestífero 
Jamás marchitarán. 




-«32 — 

Que allá en tu delOy ¡oh ángel! 
A^viendo sin mancilla. 
Las auras aspirando 
De plácida ilusión; 
Jamás el llanto quema 
Tu Cándida -megilla, 

Y vive sosegado 
Tu virgen corazón. 

Vive allá! Nunca bajes. 
Porque el impuro aliento 
De esta cloaca inmunda 
Manchara tu beldad: 

Y tu alma roerían 

£1 áspid del tormento 

Y el orgulloso tedio 
De herida vanidad. 

No temas que atrevido 
Penetre en tu santuario, 
¡Oh virgen pudorosa 
Que en mis ensueños vi! 
Yo quedaré en la tierra 
Vagando solitario, 
Cantando mis dolores. 
Pues que á llorar nací! 



Quédate allá! He basta 
Mirarte en mis ensueños, 
Y entre las brumas pálidas 
Me basta oir tu yoas, . 
Que modulando flébil 
Cantares halagüeños 
En armoniosos ecos 
Disuélvese veloz. 



— 33 — 

He basta contemplarte 
Angelical y pura 
En el primar reflejo 
Del alba al despertar. 

Y aunque doliente, triste. 
Tu mágica hermosura 
Poder cual la imagino 
En mi laúd cantar 

En tu mansión sagrada 
Contempla el mundo vano. 

Y envíale un recuerdo 
A aquel que te cantó!.... 

Quédate allá en tu cielo. 
Querube soberano. 
Mientras que acá en la tierra 
Tu hueUa busco yo ! 

Yo viviré adorando 
Tu candorosa imagen , 
Gomo el recuerdo, hermoso, 
De un ya perdido amor; 
Y mis profanos cantos 
No temas que la ultrajen, 
Ni los acentos fúnebres 
De mi tenaz dolor ! 



ToMOlf. 



— 34 — 



OLVIDA. 



¿Por qué estas siempre, adorada. 
Taciturna y silenciosa. 
Como el ángel que reposa 
En una tumba olvidada 
Arrodillado en la losa , 
Muda estatua de dolor? 

Las flores de tu hermosura 
Las ha marchitado el llanto.... 
¿Qué resta de tu ventura? 
¿Qué te queda de tu encanto? 
No vive en tu desventura 
Ninguna dulce ilusión.... 

¿El recuerdo te devora 
De tu dicha ya perdida?.... 
Volverá con otra aurora. 
Bella , tus penas olvida. 
£1 llanto te descolora, 
Di á tus pesares adiós. 

Olvida si, que el olvido 
Es bálsamo de la vida. 
Del ánima dolorida 
Aparta el triste gemido. 
Y la esperanza perdida 
Vuelve al yerto corazón. 



— 35 — 



PRONÓSTICO. 



— JÓ¥eD» adonde vás?--Voy hacia el mundo. 
—Y qué Yas á buscar?-— Una esperanza. 
— Sabes lo que es el mundo?— Has profundo; 
Pero tengo en mis fuerzas confianza. 

—Qué quieres conquistar?— Quiero la gloria; 
Quiero para mi frente una diadema. 
— No sabes cuánto vale esa memoria, 

Y que es tu don tal vez un anatema? 

— Qué me importa? La artística coluna 
Aun estando caida es tan gallarda •... 
Es monótono el sol sin niebla alguna; 
Solo me hace infeliz porque ya tarda. 

— Y bien, camina ; tu ambición ardiente 
Lleve tu genio y juventud consigo. 
¡Ay del rayo que abrasa.... j Ay del torrente.... 
Joven, te perderás; yó te lo digo! 

—Qué me importa! Yo siento que he nacido 
Para saber morir, para ser grande ! 
Quiero triunfar del tiempo y del olvido. 
Que hable mi gloria al que mi ser demande, 

Y repitan los siglos grande ha sido! 

Pindaro, Calderón, Dante, Petrarca, 
¿Qué hay mas bello, decid, que vuestro nombre? 
Si mi nombre el destino entre ellos marca 
¿Qué importa lo demás? Perezca el hombre. 
Descienda esclavo, y álzese monarca! 



— 36^ 



ENCUENTRO. 



Blanca como la nieve de las cumbres» 
Púdica como el velo de una virgen, 
Gomo la primera flor, 
La encontré esta mañana 
En su sofá tendida 
Recreándose dormida 
En éxtasis de amor. 

Bella como un recuerdo de ventura» 
Tímida como tórtola inocente 
Que acosa el cazador. 
Despertóse admirada 
Buscando su núrada 
Sus sueños en redor. 

Tierna como la flor de la montaña 
Que se arroja á las aguas del torrente» 
Delirante de amor 
Arrojóse á mis brazos 
Formando estrechos lazos 
De fé, de amante ardor. 



— 37 — 



JUVENTUD, 



' Cuando me dices: cNada 
Deseo yo oi tus bitizos, 

Y mi alma enamorada 
Prendida en esos lazos 
De su pesar olvidase 

Y sok) aspira amor; 
Oh! si» tu dulce acento 

Gomo acordada lira 
Semejase á un concento. 
Ora tierno suspira 
O arrebatado en éxtasis 
Se esparce con vigor. 

I 

V 

Oh! Que te escuche deja. 
Por compasión rclpite 
Esa sentida queja; * 

Y el eco que la imite 
Esa armonía angélica 
Conducirá hasta mi. 

Que cuando estás ausente 

Y con el tedio lucho, 
Vibrando dulcemente 
Esa canción escucho; 

Y al son de su voz mágica 
Estoy pensando en ti.» 

Oh! entonces , vida mia. 
Siento bullir un fuego. 
Deliro, y ay! querría 
A tu amoroso ruego 
Cantar como los ángeles 
Angélica canción. 



— 38 — 
Y audaz, amante y tierno 
No envidio al ángel mismo. 
Que allá el laúd eterno 
Del puro idealismo 
Dará al amor sus cánticos 
Uniendo letra y son. 

Que aquí materia impura 
9G corazón aprieta. 
Subir hasta la altura 
En Taño ansia el poeta» 
Queriendo como d águila 
£1 firmamento hender. 

Estréllase en ks rocas 
Su vigoroso anhdo ; 
Son ilusiones locas 
Su luz, su amor, su cielo; 
Es una planta fúnebre 
Que crece á padecer. 

Sus penas, sus dolores 
En este mundo cante ; 
Lamente sus amores 
Has de él no se levante. 
Un anatema férreo 
Detiene su ambición; 

Vagando eternamente 
No encontrará una almohada 
En que posar la frente; 
Y la mujer amada 
Será en su noche lóbrega 
También una visión. 

Le mentirá mil goces 
La mágica esperanza 
Que pasarán veloces 
Siguiendo la mudanza 



— 39 — 

De este anchuroso océano 
Que bate el huracán. 
La juventud lozana 
Agostará sus flores. 
La cercarán mañana 
Fastidios y dolores; 
Solo recuerdos fúnebres 
Al ahma quedarán!... 

El viento la hoja leve 
Arrastra en presta huida; 
Si fueras /ay! ulf breve 
Beso de amor ó vida. 
Ni lloraría el misero 
Angustias de dolor! 

Oh! Si pudiese en brazos 
De la por quien deliro 
Gozoso en sus abrazos 
Dar el postrer suspiro, 
Y recibir el último 
Beso de tierno amor! 

Muriendo de esa suerte 
Cual la mayor ventura 
Bendeciré la muerte. 
Que alivie mi amargura 
Cortando el hilo efímero 
Que enlaza mi existir; 

Y me concede al lado 
De la mujer que adoro. 
La que canté inspirado, 
La que calmó mi lloro. 
Alzando el postrer cántico 
La dicha de morir! 

Porque junto á ella olvido 
Hundo , dolores , penas ; 



— 40 — 

El ¡ay! de mi gemido; 
f> siento por mis venas 
Hervir el fuego armónico 
De ardieiáe inspiración. 

Oh ! Déjame en tu pecho 
Posar mi ardida frente!... 
Se calme mi despecho.... 
Así.... ¡Cuan dulcemente 
Penetra tu suave hálito 
Hasta mi corazón!.... 



— 41 — 



CUNA Y SEPULCRO. 



,m ai^ A 



Tejido de miserias y de engaños,* 
Vida, nudo fatal , ¿quién te desata 
Si 41 c<intinuo trastorno de los años 
Cuanto mas lo anhelamos mas te ata? 

Corriendo sin cesar, corriendo vamos 
Tras un mundo que fínje el devaneo, 

Y sin descanso , inquietos caminamos 
De un deseo que espira á otro deseo. 

¿ Y es acaso la vida este delirio 
Que el alma mata, que el sentido embarga? 
¿Y es acaso la vida este martirio 
Que la ilusión mas dulce torna amarga? 

¿Qué hay en la tierra que brindamos pueda 
Un goce verdadero, sin pesar, 
Si el mismo goce con su azar nos veda 

Y nos obliga siempre á lamentar? 

Como esas flores que el curioso admira. 
Estendiendo á la luz bellos colores. 
Dejan al pobre que su aroma aspira 
Inagotable germen de dolores. 

¿Qué hay en el cielo? Crédulo, dichoso 
Niño, quenada malo comprendía. 
Tras ese velo azul y esplendoroso 
La ventura y im Dios hallar creia. 

Pero después miré las tempestades 
De 8u seno brotar.... Vi que aterraba. 
Que á destruir humanos y ciudades 
El rayo destructor vi que lanzaba. 



— 42— 

Amontonando nieblas sobre nieblas 
Roban la luz que el existir difunde; 

Y flotando en un aire de tinieblas 
Con la nada la vida se confunde* 

Tal vez existe, pero mas lejano 
Ese cielo que el hombre hallar pretende. \ 
Cielo á do vuela el pensamiento humano 
Cuando en grandiosa inspiración se enciende. 

Oh! Si á lo menos candida é inmoble, 
Como losa sagrada en una ruina, 
Quedase al alma una creencia noble 
En la duda voraz que la domina!... 

Luz inmortal, inestinguible llama; 
Eco del cielo, augusta poesia, 
En mi insaciable corazón derrama 
Esa verdad que comprender ansia. 

Separa de él la temerosa sombra. 
Que tu divino resplandor oculta, 

Y él espectro de muerte que me asombra 
En su mezquina oscuridad sepulta. 



Porque anhelando vivir 
No es vivir, es padecer. 
Sin encontrar que creer. 
Sin tener que bendecir! 

Por el lóbrego camino 
De la firia indiferencia. 
Es un tedio la existencia 
Y es su verdugo el destino. 



— 43 — 

Envuelta en el temporal 
¿Adonde irá la barquilla.. .7 
Irá á encaUar en la orilla 
Sobre el peñasco fatal. 

En desatado torrente 
Ay! pobres hojas caidas. 
Eternamente perdidas, 
Hundidas eternamente! 

¿Pero qué hacer? ¿En el mui^do 
Do está la verdad escrita? 
¿Donde la letra bendita 
De ese lenguaje profundo? 

Si el sol de la juventud 
Ha de nublar la esperiencia , 
¡ Maldita sea la ciencia 
Que resuelve un ataúd! 

Alli la verdad se encierra; 
Alli, nos dice, está el hombre 
Con su fortuna y su nombre , 
Montón de polvo y de tierra! 

Y es este el hoiobre orgullo^ 
Que remontaba su vuelo, 
Creyendo inmortal su anhelo 
Imponente y jactancioso. 

Y de la loca esperanza 
Y la loca vanidad , 

¿Es esta, ¡oh Dios! la verdad 
Que al fin pensando se alzanza? 



— 44 — 

Guando mañana despierte 
D^ su largo desvario, 
¿Verá su írostro sombrío 
Escjímio, impotencia, muerte? 

Y han sido rayos fugaces 
Tantos momentos perdidos. 
Tantos dolientes gemidos , 
Tantas dudas pertinaces! 

Y la continua agonia 
Eco de mi soledad, 
Por alcanzar la verdad 
Que la vida consumía ! 



Mis largas noches velando 
A la luz de vela incierta , 
En mi cámara desierta 
Sobre un libro meditando! 



Ya en aislado cementerio 
Sobre una losa olvidada , 
De la existencia pasada 
Interrogando el misterio. 

Ya en respetuosa oración 
En el templo sacrosanto. 
Pidiendo un Dios en mi canto 
Que DO hallaba la razón... ! 

Y todo inútil ha sido; 
Y tan solo á mi plegaría 
En su nave solitaria 
£1 silencio ha respondido. 



-,45 — 

Eae silencio profundo 
Que rdna sobre una tumba , 
En donde nunca retundía 
Ningún suspiro del mundo. 

' Silencio fúnebre. •• muda. 
Pavorosa oscuridad, 
Que encarcela á la verdad 
En la noche de la duda. 

Adonde estás? Mi deseo 
Verdad , en vano te busca. 
¡Qué nube tétrica ofusca 
Tu esplendor que no le veo ! 

¿Será preciso morir 
Verdad , para comprenderte? 
Verdad, si estás en la muerte 
Por qué viviendo sufirir? 

¿Por qué en vértigo violento? 
¿Por qué en delirio incesante 
Gomo un cometa flotante 
Arrastras al pensamiento, 

Si no eres mas que una idea. 
Una mágica mentira. 
Que la vanidad retira 
Cuanto mas se le desea?... 



La muerte es la existencia. Peregrino 
El mortol en este áspero camino. 
El término del viaje encuentra alU. 
T bella mariposa desplegando 
Sus blancas alas, rápida volando 
El alma alcanza su ilusión de aquí. 



— 46 — 

¿Y adonde váf ¡Quién sabe!... El esqueleto 
Deja sobre su túmulo el secreto» 
lncmn|Hr«nsfMe ser, quién eres tíñ 
Los siglos á los siglos se suceden 

Y nunca, nunca, comprenderse pueden 
Los misterios que guarda un ataúd. 

El hombre nace, y en su sol primero 
Su cuna alumbra pálido lucero, 
Llanto y gemidos su lenguaje son. 
Agovia su alma vigoroso peso; 
Un suspiro desgarra en cada beso 

Y el viento zumba en ecos de dolor... 

Tal vez cuando mañana yo despierte 
Se alzará el esqueleto de la muerte 
Ostentando sus odios junto á mí. 

Y los hombres dirán: ha descendido... 
Un nuevo astro su luz ha oscurecido ; 
Brillar lo contemplé, caer lo vi!... 

Caigan sobre su tumba bendiciones 

Y rueden misteriosas ilusiones 
Por la desierta lóbrega mansión, 

Y recuerden sus gratas armonías 
Las muertas dichas de pasados dias, 
La esperanza postrer del corazón! 

• 

De la mentira rasgúese la venda, 

Y la verdad angélica descienda 
Entre los rayos fúlgidos del sol. 
Como esas creaciones ideales 
Ornadas de riquísimos cendales 

Y en nubes- de jacinto y de arrebol 



—47 — 



DESTINO. 



Hay seres en el mundo desgraciados 
Para quienes la vida es una carga; 
Seres tal vez para sufrir creados 

Y á quienes la injusticia de los hados 
Cuanto ella es mas penosa mas alarga. 

Seres que nacen con una alma pura , 
Exenta de mentiras y de engaño ; 
Pero en quienes se ceba la amargura 

Y el feroz Satanás del desengaño, 
Que en su casta virtud babas destila 

Y su esperanza virgen aniquila. 

¿Qué haoer? ¿Qué hacer? En tan adversa suerte 
Es preciso buscar algún consuelo 
En los lívidos brazos de la muerte 
Tal vez soñando un ilusorio cielo. 
O si para el tormento es alma fuerte , 
Arrojando al pasado un denso velo, 
Vivir llorando su ignorado duelo. 



— 48— 



EtfPROVISAaON. 



Sophd brisas, soplad; alzaos Qores; 
Henchid de aromas la ondeante esfera 

Y empapad en riquísimos olores 
Su finísima y negra cabellera. 
Meced su corazón, puros amores, 
Sueño feliz de su ilusión primera; 

Y ocultad su mentido devaneo 
C(m las fáciles gracias del deseo, 

Ah ! Que no vean sus hermosos ojos 
En ese vidrio que la luz refleja. 
La existencia de tedios y de enojos 
Que el gozado placer al fin nos deja; 
De im penoso recuerdo los sonrojos ; 
La precoz senectud que nos aqueja 
Guando nos dan los maldecidos años 
Inútil fuego, angustia y desengaños I 

Y brille el alba en la azulada cumbre» 

Reflejando la luz del sol tiaciente ; 

Y siempre alegre su inocencia alumbre 

Y de suave esplendor bañe su frente. 

Y cuando el sol con su fecunda lumbre 
De la tierra ilumine el otro oriente 

Y la noche estos cielos amortaje, 
Para velar su sueño un ángel baje ! 



— 4» — 



LA BELDAD Y LA ROSA* 



BKIAAlk 

¿Dime , flor altiva y bella , 
Quién te ha dado esos olores 
Y ese matiz que destella 
Tan hermosos resplandores? 

¿De algún espíritu aerio 
Eres acaso morada , 
Ó tienes en cautiverio 
Al amante de alguna hada? 

¿Y tal vez ese color 
Que tiñe á tus bellas hojas , 
Es el fuego de su amor» 
El aire de sus congojas? 

¿Ó al descender ¿ su ocaso 
£1 sol entre rojas llamas. 
Alguno te preste acaso 
De esos rayos que tanto amas? 

Pues te alzas tan orgullosa , 
Tan esponjada y gentil. 
Que pareces linda rosa 
Sultana de este pensil. 

¿Dime, flor, tanta belleza 
Será burla de la suerte? 
¿Doblegará tu cabeza 
£1 aliento de la muerte? 
ToHoIL 



— 50^ 



ROSA. 



* No preguntes, niña hermosa ; 
Sigue ignorante el camino. 
Nace gallarda la rosa 
Y morir es 6ü destino. 

Soy una flor como todas 
En vejez y juventud. 
Si luzco en mesa de bodas» 
También orno el ataúd. 

Yo no tengo en cautiverio 
Al amante de una hada. 
Ni soy de espíritu aerío 
La bellisima morada. 

Este perfume suave, 
Este pabellón de grana. 
Si el viento sopla , ¡ quién sabe ! 
Serán cenizas mañana. 

Y cuando el astro incansable 
Luzca su dulce esplendor. 
Un escombro miserable 
Hallará en vez de esta flor. 

Yete, vete, niña hermosa, 
Sigue ignorante el camino , 
Que la beldad y la rosa 
Yiven el mismo destino! 



-51 — 



HORA. 



Cuando el crepúsculo Vago 
Estiende en los horizontes. 
Banda que ciñe á Santiago 
Orillando opuestos montes. 

Guando todos anhelantes 
Corren en pos del placer. 
Yo en ver tus ojos amaAtes 
Cifro mi dicha, mujer. 

¿Qué me importa esa infinita 
Multitud que cacarea, 
Que á ciegas se precipita 
Sin saber lo que desea, 

Que un altar hoy levantando 
En él á un héroe coloca; 
Y que mañana insultando 
Su propia hechura derroca? 

Y entre el ronco clamoreo 
Del apiñado gentío. 
La mente turba el mareo. 
Prensa el alma intenso frió. 

Si, porque nada germina 
En ese estéril terreno; 
Ninguna chispa divina 
Miro brotar de ese cieno. 



f» 



Nada de grande, de noble. 
Se lee en niguna frente; 
Acaso la envidia doble. 
La corrupción insolente. 

O la miseria escondiendo 
Un destrozado girón; 
Y un amargo pan comiendo 
Debido á la compasión. 

Pan que en lágrimas bañado 
No le alcanza á alimentar, 
Que en odio y sangre amasado 
Puede en truenos reventar. 



O mas lejos adornada 
Camina con sus diamantes, 
La mujer desvergonzada, 
La mujer de mil amantes. 

Oh! mas vale contemplarte 
Lejos de ese precipicio; 
Y poder sin mengua amarte 
En ese charco de vicio. 



Y olvidar con tu belleza 
Que me traza mi ideal, 
El fastidio, la tristeza, 

Y el rostro feo del mal. 

Y vayan otros buscando 
Engañosas ilusiones. 

Los monstruos alimentando ^ 
Que ellos llaman sus pasiones. 



Oenpoíd^ kxMoijíaB 
SudteD el freno al deelvio. 
Haciendo laa aeches días. 
Ahogando á la mente en yíqo. 

Que yo en estar á tu kdo 
Hallo todo mi placer; 
Y tu rostro enamorado 
Me hace en un cielo creer* 

• 

Si, yo en tus púdicos ojos 
Todos mis ensueños leo; 
Hallo todos mis antojos , 
Satisfago mis deseos. 

• 

Cada palabra es un canto 
Que yo eu los mios repito; 
Eco melódico y santo 
De otro concierto infinito. 

Mírame, habíame, bien mió! ^ 
De nuevas alas reviste 
Sin disgusto, sin hastio, 
A esta alma huérfana y triste. 

Porque en los perfumes de ella. 
De tu alma que es una flor, 
.Hallaré otra luz, mi estrella. 
Otros delirios mi amor. 



Yo quiero subir contigo 
Mas aUá de esta región. 
Que en vano aquí me fatigo 
Por hallar la inspiración. 



— 64— 

Las flores del pandeo. 
De los astros la anrmonia.... 
Amor de cMo es predso 
Para cantarle» alma miat 

Y yo no tengo, ay de mi! 
El harpa del rey-^profeta.... 
¡Oh! Ven, sonriéme asi ; 

Y yo .seré tu poeta. 

Y tu serás, vida mia, 
La que mis versos inspires. 

Y la dulce poesia 
£stará donde tu mires. 

Ángel de mis ilusiones ! 
Oasis de mi desierto! 
Hay en nuestros corazones 
Una ilusión que no ha muerto. 



RISA. 



Cada vez que dichosa 
Te miro sonreír, 
Mi frente temerosa 
Brilla como una rosa 
Que al sol se empieza á abrir» 

Incógnita armonía 
Conserva el corazón ; 
Y de esa melodía 
La risa, hermosa mía, 
Es el mas dulce son. 

¡Oh! siy sonríe ! Llena 
Hi alma de ese esplendor. 
Eres dichosa y buena ; 
Si no hay en tu alma pena 
Debes reir , mi amor ! 



— S)— 



A UNA SIEMPRE-VIVA, 



Siempre-viva, flor hermosa» 
Símbolo de la constancia. 

En mi pecho 
Te guardaré eternamente , 
Del tiempo y de la distancia 

A despecho. 

En mis horas de fastidio 
Tu me recuerdas flor pura, 

Flor querida, 
Quizás ia noche mas bella 
En que radió la ventura 

De mi vida. 

¿Te acuerdas? Su labio dijo; 
Símbolo sea esta flor 

De constancia. 
Y nuestro amor no marchite 
Ni pesares ni dolor 

Ni distancia. 

Yo la escuché y extasiado 
Auardarte te prometí 

Flor que adoro. 
Conmigo vivirás siempre 
Y tu valdrás para mi 

Lo que un tesoro! 



— w^ 



LIRA. 



La pobre flor ha caido,^ 
El viento la arrebató. 
La pobre flor ha caido • 

Y eu las ondas del olvido 
Arrastrada pereció. 

¡Oh! quién hubiera creído 
Tu desgracia, pobre flor! 
¡Oh! quién hubiera creído 
Que hubieras ¡ay! perecido 
Al primer beso de amor! 

Horrible es haber vivido 

Y morir con su pasión. 
HoiTible e$ haber vivido 

Y liaber tan joven herido 
De muerte su corazón. 

£1 mió ya ha fenecido 
Víctima de su dolor. 
El mió ya ha fenecido, 

Y en su ruina se ha escondido 
La última sombra de amor. 



FUSIÓN. 



Ella es flor, ella es nube y es estrella,. 
La oMadon es ellal 



--58 — 



RUINA. 



Siniestras creaciones de un mundo de tinieblas^ 
Espíritus malignos que el alma atormentáis, 
¿Quién sois? ¿Quién os empuja que por las negras nieblas 
Cual zumbador enjambre en confusión flotáis? 

Yo siento vuestro roce, yo aspiro vuestro aliento. 
Cargáis sobre mi frente sonibria de dolor 
Un peso mas horrible que el mismo suMmirato 
Que hace latir sus ñbras de angustia y de terror. 

¿Quién sois? ¿Quién os empuja? ¿Por qué como las olas 
En temporal deshecho rugiendo os agolpáis? 
¿Por qué las reflexiones de mis veladas solas 
Fatídicos delirios, con vuestro horror turbáis? 

Mi mente arrebatada pensando recorría 
Los mundos invisibles que niega la maldad, 

Y en el espacio y límite del infinito vía 

Otro orbe y otra esfera, un Dios y una verdad. 

La vista se estendia ; la mente transformada 
En pos de sus deseos hollaba el porvenir, 

Y el alma en el sepulcro de la impotente nada 
Dejando sus harapos probaba el existir. 

Caiga sobre vosotros , espectros repugnantes. 
Verdugos de mi dicha, mi eterna maldición! 
Vosotros que ludMs hedió , chacales devorantes, 
Pasto de vuestra rabia mi ndDie oonoon. 



— 59 — 

Oh! 8i, bien os conozco! Vosotros sois los Husmos, 
Los mismo que hace un año vagar miré también , 
Gomo una negra nube flotando en los abismos 

Y al verme triste y solo riendo con desdén. 

Vosotros sois los mismos horribles pensamientos , 
Los mismos que remedan la voz de la virtud; 
Los éxtasis del alma, los puros sentimientos. 
Amor, ventura, gloria, fortuna y juventud. 

¡Zumbad, insectos viles; nifid torvos leones... 
Luchar contra vosotros altivo me veréis, 

Y aunque llevéis el alma en pálidos jirones 
Cobarde ó temeroso jamás me humillareis. 

Que aunque os parezca débil , tengo para el combate 
Una armadura doble que os ha de resistir. 
Como en las tristes tuinas que dia á dia abate 
El tiempo que no cesa de alzar y destruir. 

Burlando sus fiírores debajo de una piedra 
Á donde nunca llega ni ruido ni ñilgor. 
Cual de un ropaje sucio cubiertos por la hiedra 
Eternamente viven un idolo^ una flor; 

A3Í dentro del alma, como en una arca santa 
Que no ha manchado un tizne, una profanación. 
Perpetuamente vive , ilesa se levanta 
Tu imagen, poesia; amor, tu adoración. 



—«o 



ÜN fflíO. 



Si, yo le vi Uorar.. Sobre su pecho 
Inclinada la frente , junto al ledio 
De un cadáver helado. ^ 
Si, yo le vi llorar. Y sus jemidos. 
Por el dolor intenso comprimidos. 
Lanzaba el desgraciado. 

¡Ay, lloraba á su madre! Pobre anciana, 

Justa, alegre, feliz, buena cristiana, 

Y de repente muerta. 

¡Huerta, muerta! Cadáver insensible! 

El destino es un Dios bien infl|8idble... 
¡ Cuánta cuna desierta 

Llora, amigo; perfuma con tu llanto. 
Riego de la viitud , incienso santo , 
Ese mudo esqueleto. 
Llora á tu madre, llora, pobre amigo! 
Yo, de iu amargo padecer testigo , 
También lloro en secreto. 

Que sé por esperíencia, aunque muy niño 
¡Ay! d^ la mia me faltó el cariño. 
Lo que una madre vale. 
Y el pesar que acongoja nuestra vida , 
Pesar oculto que jamás se olvida 
Cuando de esta ella sale. 



— M — 

Cual suelta pkuda qu6 abatata el viento 
Perdidos en la sombra del tormento. 
En los mares del odio , 
Vagamos sin tener quien nos consude. 
Quien nos muestre la ruta , quien nos vele 
Como un ángel custodio. 

« 

¡Oh, Hora, amigo» llora! Cuando el cielo 
Como negro ropón de grande duelo 
En los espacios tienda, 

Y la noche sombría y silenciosa , 
Triste como el dolor que nos acosa. 

Sobre el mundo descienda, 

Al cementerio aislado ambos iremos 

Y esos sagrados restos guardaremos 

En su terrestre cima. 

Y uniremos los dos nuestros gemidos 
Con los ayes y flébiles quejidos 

De la brisa nocturna. 

Y tú irás á llorar por la que ahora 
En ese lecho ya difunta mora ; 

Yo á recordar la mia. 
Porque ¡ay! su sepultura está lejana. 

Y otra noche, otro ambiente, otra mañana. 

Doran su piedra fría ! 

Pero los dos, amigo, enlazaremos 
En la santa plegaría que elevemos. 
Sus dos nombres sagrados. 

Y en las sombras tenignas y calhdas 
Vendrán á oir las súplicas amadis 

Sus manes respetados! 



— 62 — 

FELIGI1>AB. 

La tarde está serena, azul el cielo. 
Como un hermoso Sehall de terciopelo 
Tendido en el espacio; 

Y del centro que se abre ó se dilata 
Ya un menudo diaoumte se desata « 

Ya germina un topacio, 

Al opuesto confín, entre mil olas 

Que ^e agitan cual blancas banderolas 

De guerrero navio, 

Aparece la luna, roja, ardiente ; 

Y cual rueda de fuego escandeciente 

Corta el mar del vacio. 

El sol agovia; su calor inflama. 
Arrastra al pensamiento, mas su llama 
Calcina adonde cae. 
Oh! La luna á la calma nos incita, 

Y si la sangre con vigor no agita 

Mil ensueños nos trae. 

Su inefable y poética belleza 
En ú ahna infdiz grata trisieza 

Y dulce calma vierte. 
Música regalada y nunca oida 

Que hace olvidar, aborrecer la vida , 

Y desear la muerte. 

Oh I Dejadme soi&ar sueños de amore84 
Aromas del pasado , últimas flores 
De mi desecha cuna. 

Y mi frente agobiada de quebranto 

Y mis ojos quemados por el llanto , 

Baña en tus rayos, luna ! 



— 63 — 



ORACIÓN. 



ArrodQIate y ruega ! Aqui reposa 
Una victima mas! Joven , hermosa; 
Flor temprana cortada. 
Nació ornada de halagos y fortuna... 
Ah! pero un áspid la mordió en 6u cuna... 
Y hela en polvo tornada I 

Su vida fué un tormmto, una agonía 
De pena y de dolor , triste armonía ! 
Un martirio incesante! 
Ángel, buscaba un cielo que no via ! 
Mujer ardiente, palpitar sentía 
Su corazón amante ! 

¡Qué estraño sueño! ¡Qué distinto lecho! 
¡Qué horrible cuarto! ¡Qué siniestro techo 
Son la tumba y la losa ! 
Vivir... y el mundo su riqueza ostenta! 
Soñar y como un rayo en la tormenta 
Apagarse en la fosa ! 

Arrodíllate y ruega ! Tal vez lleve 
A la difunta virgen, aunque leve. 
Tu plegaria un consuelo ! 
Asi brilla en la noche tenebrosa , 
Joyel de su diadema luminosa , 
Una estrella en el cielp ! 



Las horas fugitiva, oon las horass 
Se unen y pasan ; rápidas auroras. 
Van formando la vida. 

El tiempo, esclavo vil , feroz monarca , 
En su fatal reló la última marca; 

Y suena la partida ! 

¿Y quién puede después de que ha sonado 
La hora prescrita, sorprender al hado 

Y decirle: mañana? 

¡ Qué porvenir tan bello se ofrecía! 
Oh! dejadme aguardar hasta otro día!... 
¡Delirio, ilusión vana! . . 

Tü no has hecho al morir, pobre hermosura, 
Mas que subir á otra mansión mas pura 
Donde todos iremos. 
Has cumplido la orden del destino; 
Has llegado á la meta del camino 
Que todos tocaremos! 

Tus labios beben en la eterna fuente; 
Eterno, claro sol, baña tu frente 

De amor sin mancha emblema. 
Y la ciñe de eternos resplandores 
En vez de perlas y terrestres flores, 
Angélica diadema! 



— 65 — 



SUCESIÓN. 



En la vida los pesares « 
Se suceden al dolor. 
El gemido á los cantares^ 
La desgracia á los azares, 
lias vive eterno el amor. 

« 
Fuera de él las ilusiones 
Ensueños fúnebres son; 
Incógnitas vibraciones 
Que no arrancan las pasiones 
Del laúd del corazón. 

Todos la diclia buscamos, 
A todos ella sonríe; 
Todos adelante vamos 

Y esa esperanza llevamos 
Que de nosotros se ríe. 

Que con paso lento viene 

Y con la ilusión camina 
El dolor que la estermina; 
La edad que no se detiene 
Que de todo hace una ruina. 

« 

Divina luz, bella aurora 
En la noche de la vida, 
Esperanza encantadora, 
¿Eres sombra engañadora 
De una fantasma perdida? 

Tomo U. 



^66— 

¿Eres acaso esa llama 
Sublime, pura, inmortal 
Que siente arder el que ama, 

Y que en su pecho derrama 
La luz de lo celestial? 

De la divina inocencia 
¿Eres acaso una flor 
Que marchita la opulencia, 

Y que crece en la indigencia 
Con el riego del amor? 

Di , ¿esas nieblas vaporosas 
Que del valle se levantan 
Transformándose graciosas, 
Con sus brisas vagarosas. 
Te preludian ó te cantan? 

¿Ese incógnito ruido \ 

Que cruza el bosque es tu voz, i 

Que en el aire enrarecido ¡ 

Ya armonizando el sonido j 
Del viento que huye veloz? 

¡Oh! Si, quien ama revive 
Como revive la flor! 
Todo el deleite recibe 
De una alma que amando vive; 
La esperanza es el amor! 

Cuando la duda nos clava 
Su dardo envenenador; 
Cuando el reflejo se acaba 
De esa luz que nos guiaba, 
Queda otro sol, el amor! 



—67 — 

Y en la triste soledad 
Que nos depara el dolor. 
Hay una realidad, « 
Un consuelo, una verdad ; 
Hay un refugio ; el amor ! 

• • • 
Si nacimos á llorar. 

Unamos para vivir 

Mi pesar á tu pesar. 

Sepamos antes amar 

Para aprender á moiír ! 



— «— 



TRISTEZAS. 



>■ W I 



Triste como las sombras de la, vida 

Camina el desdichado. 
La frente cabizbaja y abatida 

Y el corazón llagado. 

Cuando el sol ilumina el firmamento 
Su rostro el llanto empaña. 

Cuando brilla la luna, su lamento 
Con su luz acompaña. 

Y nació para amar y en su memoria 

Cien creaciones vagan, 
De esperanza y fortuna, amor y gloria. 
Que su cerebro embriagan. 

Y un mundo mas allá viviente, mira 

Que por luces se estiende; 

Y otro espacio, otra bóveda que gira. 

Otro sol que se enciende. 

Himnos y cantos, grata sinfonia , 
Escucha en el misterio, 

Y raudales de inmensa poesía 

Pueblan su mundo aerio. 



—69 — 

¡ Oh ! ¡La vida! La vida con la rica 

Savia que ella derrama ! 
Con el amor que eleva y purifica 

El alma etérea Uama! 

'^vir con la esperanza creadora 

Que anima la existencia. 
Vivir con la ambición que el vulgo ignora ^ 

Del genio noble herencia ! 

¡ Oh ! ¡ Qué ilusión , qué porvenir tan bello t 
¡Oh! ¡ Cómo el pecho late ! 

Hijo de la verdad alza tu cuello. 
El genio no se abate. 

Vive; en el fin de la creación inmensa 

Es como sol tu aliento. 
Para el mortal que el infinito piensa , 

Es vida el pensamiento. 

Llena en tanto la copa de tu vida , 

Copa de afán y anhelo , 
Con la frente doblada y abatida , 

Con la mente en el cielo ! 



— 70 — 



CENTELLA. 



Hoy he \isto caer una centella, 
Desprendido joyel del cielo hermoso, 

Y al describir su fulgurosa huella 
Evaporarse en humo luminoso. 

¿Qué puede ser? ¿Del círculo luciente 
Una línea de mas brillante y vaga ; 
Ó el rayo presuroso pero ardiente 
De algún orbe de luz que ya se apaga? 

¡Oh! Yo no sé; su vida es im secrelo, 
Mas yo siento el influjo de esa vida. 
También el corazón se aflije inquieto 

Y lamenta su rápida caida. 

Así las esperanzas son falaces; 
Asi las ilusiones de la gloria 
Nacen, brillan y piérdense fugaces 
En la tumba shi luz y sin memoria. 

Asi se esconderá cuanto he soñado. 
Coronas, porvenir, aplausos, nombre. 
Asi se olvidará cuanto he amado 
Niño, quimeras, vanidades, hombre! 



— 71 — 



SARCASMO. 



Vino, amor, alegría y abandono, 
Algazara, embriaguez y confusión. 
Reid ¡oh! si; bebed mientras entono 
Mi lúgubre canción! 

Los bordes de la copa ornad de flores, 
Vuestros sueños con ella perfumad ; 
Que su escencia enbalsama los amores 
Opio de la verdad. 

Ea! amigos, la dicha es una maga 
Que anhela los banquetes del placer; 
£1 amor es un sol que no se apaga, 
Su foco es la mujer. 

Vino, vins y escándalo, abandono. 
Algazara, embriaguez y confusión. 
Reid, ¡oh! si, bebed mientras entono 
Mi lúgubre canción I 

Qué! ¿Os asusta esa voz desconocida 
Que se mezcla á los cantos del festin? 
Ay! del necio placer! Ay! de la vida! 
¿Quién conoce su fin? 

Mentira! Necedad! Y bien, ¿qué importa 
Entre tanto delirio una verdad? 
En continuo festin la vida corta 

Es una eternidad. * 



-72- 

Ese canto fatídico que llega 
A interrumpir las cantos del amor. 
En 8U plácida atmósfera se anega 

Y transforma su horror. 

No haya miedo ; cantad vuestras delicias. 
Amigos, sin temor reíd, bebed, 
Y con besos y lúbricas caricias 
Ahogad la amante sed. 

Un corazón ardiente necesita 
Inmensa luz, obstáculos, pasión; 
Una mujer que el imposible escita 

Y espacio á su ambición. 

¿Por ventura esa voz desconocida 
Vuestra fiesta ha podido interrumpir? 
Vivir gozando es emplear la vida; 
Lo demás es morir! 

Vino, vino y escándalo , alegría; 
Olvido al porvenir, tregua al dolor. 
¿En la manchada mesa déla orgia 
Puede haber una flor? 



— 73 — 



VERDAD, 



¿Sabes tú, querida mia. 
Cuánto vivirá esa flor , 
Aliento de poesía. 
Que el ángel llama armonía 

Y que el hombre llama amor? 

Cuando en la tarde tranquila 
Ves al sol desparecer, 

Y á la estrella que titila 
Brillar como una pupila 
Ebria de amor y placer; 

Y al soberbio mar que espanta 
Dominando su furor, 

Y en su monstruosa garganta 
Solemne canto levanta 
Como himno á su creador? 

¿De pié en la arenosa playa 
Te has preguntado jamás 
En qué punto el sol desmaya. 
Quién mantiene el mar á raya. 
De do vienes? Á do vas? 



— 74>- 

¿Si has reflexionado , dime , 
No has maldecido de ti? 
Todo aqui una huella imprime » 
Mas del símbolo sublime 
La esplicacion no está aqui. 

En perseguir á esa idea 
No gastes la juventud. 
El alma que lo desea 
Dejar suele en la pelea 
Toda fe, toda virtud. 

Porque el vértigo la toma 
En esa cumbre voraz. 
¿Y cómo ha de ir la paloma 
Desde su nido de aroma 
Adonde el cóndor audaz? 

¡Ay! También la verdad lanza 
Fatídico resplandor. 
Que nos da como en venganza 
En la muerte una esperanza. 
Un recuerdo y un dolor! 









— 75 — 



Á UNA NIÑA. 



¿Por qué, por qué llorar? Cada centella 
Que desde el firmamento el sol destella, 
Dora un sueño, un amor. 

Cada viento que el aura nos envia 
Trae un eco, una angélica armonía, 

Y fecunda una flor. 

¿Por qué, por qué llorar? Celeste llama 
La juventud purísima derrama 
En el mundo su luz. 
La sombrías visiones arrebola 
Y cuelga como ofrenda una aureola 
Hasta en mortuoria cruz. 

¿No oyes, di, cuando posas descuidada 
Tu cabeza en las plumas de la almohada. 

Como un canto vagar 
Que so esparce en la niebla misteriosa 
Como la voz lejana y vaporosa 

De un concierto en el mar? 

¿Y no ves con los ojos de la idea. 
En la sombra que flota y se clarea, 
* Mecerse ir v venir. 

Como un rayo de luz , y labio ardiente 
Besar tus labios, alumbrar tu frente, 

Y en tu seno morir? 



— 76 — 

Nina, taza de aroma, flor agreste, 
Ángel , esa armonia es la celeste 
Voz de tu corazón ; 
Que en la noche callada se evapora 

Y de suaves cadeacbs que aun ignora 

Imita la espresion. 

Son los sueños que guardan tu belleza. 
Los cantares que eleva tu pureza , 
Prestigio del Señor. 
Y ese rayo de luz que te acaricia 
£s la vida , el encanto, la delicia... 
Niña, ese es el amor! 

Si el porvenir es bello , si te augura 
Esperanza, ilusión , gloria, ventura, 

¿Por qué , por qué llorar? 
Ahoga en dulces risas tu tristeza 

Y descubre sin duelos tu belleza... 

Ser hermosa es reinar! 



\ . 



— 77 — 



INCREDULIDAD. 



En vano intentas con fingidos ayes. 
Con mentidas palabras qne no sientes , 
Enamorarme mas! Yo se que mientes. 

Yo sé que eres mujer! 
¿Cómo creer suspiros qne se exhalan 
Mientras vaga en los labios la sonrisa? 
¡Ah! no las flores de un sepulcro pisa 

Quien va ¿ rogar en él! 

¡Gdmo creer si cuando á veces triste 
Doblo mi frente mustia y abatida 
Te sorprendo gozosa y distraída. 

Recordando quizás, 
Recordando aventuras del presente, 
Delicias del pasado!.. Y yo entretanto 
Solo pienso en mi angustia , en el encanto 

Que ya no volverá! 

¿Y eres tú , y eres tú quien remedando 
Suspiros de dolor y de ternura, 
¿Piensas dar un alivio á la amargura 

Del roto corazón? 
Y bien, ¿Qué le darás? Una esperanza? 
Ya no puede nacer. Una creencia? 
Ya no puede creer. ¿Otra existencia? 
Ya no hay resurrección! 



— 78 — 



PESADlLU. 



El alma es nn torbellino ; el 
sueño nn vértigo de la vida. 



Terrible noche! €omo inmensa roca 
Han pesado sus manos en mi pecho, 

Y he sentido sus labios en mi boca 

Y sus toscas rodillas en mi lecho. 

Era una esfera de agrupadas nieblas 
Sobre una cima de gigantes llamas. 
Que reflejaba entre hórridas tinieblas 
Del vigoroso monstruo las escamas. 

Feo, siniestro, duro, macilento. 
Asqueroso y audaz su rostro era; 
Incesante, convulso movimiento. 
Agitaba su larga cabellera. 



Sus ojos casi ñjos y abrasados, 
Sangrientos, cual los ojos de la hiena. 
Y traia en sus brazos descamados 
Una tea infernal y una cadena. 



El fatídico monstruo semejaba 
Fantasma de odios en rencor ardiendo, 
Y las nieblas espesas levantaba 
Las tempestuosas crines sacudiendo. 



to- 



sí, yo le tí! Con risa de venganza 
Un corazón famélico mordia, 

Y cúa ojos de bárbara esperanza 
Contemplando su presa ise engreía. 

Sí, yo le vi llegar hasta mi locho, 

Y al sentir su pisada cavernosa 

Y su mano cargar sobre mi pecho. 
Quedé como un cadáver en su fosa. 



Luegp sus ojos túrbidos clavando 
Sobre mí con el gesto de la hiena, 
Mira! gritóme, el corazón tirando; 
Ese es el tuyo, y esta tu cadena! 

Y azotando en el aire sus cabellos. 
Soltando horripilante carcajada. 
Atmósfera de horror hizo con ellos, 
Vdcó la tea y la dejó incendiada. 

Mis nervios convulsivos se agitaron; 
Y diabólica mezcla de alaridos 
Mil voces subterráneas elevaron 
Que zumban todavía en mis oidos!... 



^hMí 



— SO- 



PIEDAD! 



No lancéis á su rostro el anatema!.. 
Piedad por la mujer prostituida 
Que profiatna en el vicio su diadema. 
Que á precio vende corazón y vida! 

Piedad... no la insultéis! Hartos dolores 
Dia y noche se clavan en su pecho; 
Corona de vei^enza es la de flores. 
Sepulcro de sus goces es su lecho! 

Nació bella y amante y fué engañada; 
La seducción llevóla á ese camino; 
Pobre mujer! — ^Y la primer pisada 
Fué la postrera de su buen destino! 

No la insultéis, vosotros los dichosos» 
Momias sin corazón ni sentimiento. 
Que no sabéis los nudos dolorosos 
Con que aprieta las almas el tormento! 

No la insultéis, vosotras las mujeres 
Que de amantes cambiáis como de joyas; 
Que el ansia audaz de cínicos placeres 
Buscáis entre misterios y tramoyas. 

No la insultéis! No caiga en vuestra frente 
Esa saliva que arrojáis sobre ella! 
Ay! quién puede decir que es inocente 
Si alguna« vez amó y ha sido bella! 



J 



—81 — 



INMENSIDAD. 



libro sublime, Biblia que oonlienet 
La eterni&ul incégmta y sombría; 
Arca secreta que el misterio tienes. 
Voz de la inmensidad, ¿de dónde bienes? 
¿Quién te comprende mística armonía? 

Inmenridadl Inmensidad! GrandioBO 
Símbolo augusto que otro ser esconde; 
Inacabable luz, sol luminoso. 
Sobre este mar sin playas ni reposo 
Donde el silencio á la razón responde: 

¿Será tal vez de la materia misma 
Ese mudo estupor? Mezquina, inerte. 
En la solemne inmensidad se abisma; 
T mancha de la TÍda el claro prisma 
Con la& espesas sombras de la muerte... 

Velad, volad, sublimes pensamientos. 
Volad en pos de la elevada esfera; 

Y en presteza rivales de los vientos. 
Arrebatando al alma sus alientos 
Seguid al astro en su inmortal oannera. 

Ya el alma en vuestro espíritu se inflama, 

Y en vuestro aéreo fuego se consume: 
iDe un incensario desprendida llama 
Quiere elevarse; los espacios ama 
Para subir en ondas de perfume. 

Has allá! Hacia la cuesta! Háeia la cima , 
€on sus espesas sábanas de nieve; 
Con los volcanes que su vientre anima. 
Con el perpetuo nublo que sublima 
£1 fuego que en sus cráteres se mueve: 
Tomo II, 6 



J 



— 82— 

Mas allá, á las alturas que dominan 
La linea horizontal del firmamento; 
Donde brillan los soles que calcinan 
Las raudas tempestades que dominan 
Con rayo y trueno la región del viento : 

Alli donde hay mil bordes y mil foetites 
Que bajan á los valles en cascadas, 

Y formando purísimos torrentes 
La luz parten en rayos diferentes 
Derramándose en olas matizadas: 

Alli son mas brillantes las estrellas. 
Su atmósfera mas tenue v mas liviana. 

m 

Las nieblas de la noche son tan bellas 
Que parece vagar en todas ellas 
La vaporosa luz de la mañana. 

Alli la luna, de la tierra amante , 
Por nubes luminosas se desliza, 

Y su luz amorosa y rutilante 
Incrusta una diadema coruscante 
Con las nevadas cúspides que eriza! 

¡Óh! Quién me diera el arpa melodiosa, 
£1 arpa que pulsaron los profetas. 
Para cantaros , luna silenciosa. 
Naturaleza altiva y grandiosa , 
Inspiradora madre de poetasl 

¡Oh! Quién me diera el ala vencedora 
Del cóndor incansable , hijo del trueno. 
Para hallarte, verdad, que el hombre ignora; 
Ó tenebrosa noche ó limpia aurora. 
Amar tu luz y desdeñar tu cieno! 

Que á pesar de mi angustia y mis doiores 
De mi precoz vejez y mi tristeza. 
El aUna guarda incógnitas dos flores. 
Dos esperanzas vivos, dos amores. 
Tu esperanza, verdad ; tu amor, belleza! 



— 83 — 



REALIDADES Y SUEÑOS. 



(WmmUmim.) 

Una suave brisa apenas 
Riza las ondas del mar; 
De varios colores Uenas 
Magnificas y serenas 
Se ven mil nubes flotar. 

Sentado en la agreste pe&a 
A^as dando al pensamiento 
Que el ideal ama y sueüA, 
Tras una mentida enseña 
Cruza páramos de viento! 

En el pálido Occidente , 
En su propia luz difunta. 
El sol envuelve su frente , 

Y al mar que se agita ardiente 
Otro mar de fuego junta. 

Yo he visto un sol, una playa 

Y un espectáculo asi. 

¡Oh! Mientras la lumbre raya 
Dejad que la mente vaya 

Y recuerde lo que vi. 

Inmenso el sol descojia 
Luminosos resplandores , 
El horizonte encendía 

Y la mar se recojia 
Como augurando terrores. 



— Si- 
Cada rayo desprendido 
Vibiaba sobre sus oks, 
T en cada una repetido 
Su verde lomo encendido 
Coronaba de avreolas. 

Y lenta, suaye , argentina , 
En armoniosos acordes. 
Una música divina 
Iba á espirar en la fina 
Suelta arena de sus bordes. 

Rayos vagos que pasaban 
En ráfagas se esparcían; 
T mil cantares formaban , 
Y mil nombres murmuraban 
Los auras que se mecían. 

Mirad qué cuadro se estiende ! 
Qué grandiosa inmensidad ! 
Es una escala que asciende , 
Alfabeto que se enciende 
En la oscura eternidad! 

Acá y allá vagarosos 
Ricos destellos del sol , 

Y cual penachos airosos 
Flotan trozos luminosos 
De vivísimo arrebol. 

¡Cuántas memorias despierta 
Ese sol que se va á hundir. . . 
Esa eternidad abierta, 

Y con esa luz incierta 
Que pronto debe morir! 



— 85 — 

De ese sol que resplandece, 
Los rayos do viva lumbre , 
El fantasma que aparece, 
Que entre púrpura fenece 
Sobre gigantesca cumbre; 

^n tal vez las ilusiones 
Que transforma el ataúd ; 
Los luminosos jirones, 
Las perdidas vibraciones 
Del sol de la juventud? 

Ah! con vosotros lleváis 
Anos felices, el alma; 
La esperanza arrebatáis, 

Y tan solo nos dejais 

La estupidez de h calma. 

Y hasta la dulce mentira 
Que nos mece y nos halaga, 
Que nuestros cantos inspira 
Acordando nuestra lira 
Con el dedo de una maga. 

Que en el sueño , cuidadosa 
La soledad acompaña, 

Y que enjuga cariñosa 
La lágrima dolorosa 

Que nuestros párpados bcAa! 

C!omo esos rayos que pasan 
Pasaron tantos delirios... 
Hoy los recuerdos me abrasan 

Y el corazón me traspasan 
Aun mas feroces martirios. 



— 86 — 

Que siempre y siempre adorando 
Imágenes transitorias, 
Voy mis penas engañando... 
Con reflejos circundando 
El sepulcro de mis glorias. 

Que no puedo en mis dolores 
Sulcidar el corazón ; . 
Que á recordar sinsabores 

Y desgraciados amores 
Se escapa de su prisión. 

Alli su cuerpo elegante 
Con el mágico atavio 
De un vestido rozagante , 
Al aire, suelto, flotante. 
Ostentó su poderlo. 

Allí se estampó su huella 
Sobre la arena menuda, 

Y todavía destella 
Amor su mirada bella 

En la roca alpestre y ruda. 

Alli su rostro un espejo 
Del agua diáfana hizo, 

Y ese trémulo reflejo 
Doró lucido y perplejo 
Su tendido y negro rizo. 

Oh! es un martirio sonar 

Y es un martbio creer! 

Y es un martirio dudar, 

Y vivir y desear 

Y adorar á una mujer! 






— 87 — 

Y el 8ol también se ocultaba 

Y el horizonte se ardía 

Y sus llamas desplegaba ; 

Y el ronco mar elevaba 
Incógnita melodía! 

Y cada ola que en el viento 
Quebraba al pié de la roca, 
Desparecia al momento. 
Como el último lamento 

De desfallecida boca / 

Triste y fatidico ruido, 
Augurio del per^'enir; 
Melancólico gemido 
De un corazón oprimido 

Y condenado á sufrir. 

Cuando se han visto una á una 
Las ilusiones caer; 
Desde la huérfana cuna 
Adversa hallar la fortuna 

Y no poderla vencer; 

Cuando en pos de juveniles 
Dorados sueños, seguimos 
Los no trillados carriles, 

Y de floridos pensiles 

El dañoso áspid trajimos. 

Que ncs roe, que nos muerde, 

Y destroza dia á dia 
Para que al alma recuerde. 
Lo que tuvo, lo que pierde, 
Lo que ella eterna creia! 



— 88 — 



¡Oh! entonces todo á k mente 
Se presenta yermo, oscuro» 

Y apenas confusamente 

Un rayo alcanza en Oriente 

Y junto á su luz un muro. 

Una scHnbria muralla 
Adonde rugiendo azota » 
El torvo mar que batalla. 
Donde el relámpago estalla 

Y un pendón de muerte flota. 

Mas no ! Todo es creación 
De tormentoso delirio; 
Acosadora ilusión 
De un gastado corazón 
Por la lima del martirio. 

Todo está en paz ! Sonriaodd 
Murmura el aura liviana. 
Cantos aéreos fingiendo; 
En las neblinas tendiendo 
Bordadas orlas de grana. 

Y el mar levemente agita 
Sus tornasoladas ondas; 

Y alzando espumas imita 
La luz que en ellas palpita. 
Iris de luz, crenchas blondas. 

V la tarde está serena 
Como el rostro de la infancia^ 
Como el alma justa y buena 
De loca ambición ajena 

Y en la fé de la ignoranek. 



— 89 — 

Y mas aUá el Occidente. 
Del sol encendida hoguera 1 
Vestdiio resplandeciente. 
Cuya cresta roja, ardiente. 
Inmensa luz rever bera, 

Y al pié de la roca altiva 
Forman acorde cadencia. 
El aura sonora y viva 

Y la onda fugitiva 

Que remeda la existencia. 



Ondas, brisas, misteriosas 
Armonías de la tarde, 
Seguid, seguid vagarosas 
Las esferas luminosas 
De ese orbe rojo que arde. 

Brillad , suaves esplendores; 
Nubes pintadas, flotad; 
Y de variados colores 
Como cinta de mil flores 
£1 borizoDte adornad. 

En ese ignoto camino 
Seguid ; yo sigo entretanto 
Vuestro residandor diviüol... 
Ah! no envuelva el torbellino 
La débil voz de mi cantof 



- 90 — 



EL BARDO ERRANTE, 



AGUIÜAIiDO. (1) 

A mii «inígAf !*• iCDorilAi. 
I. 



Oid al bardo, que cantando vaga. 
El dulce canto que el amor le inspira: 
La juventud!... Esta celeste Maga 
Pulsa su lira. 

El año empieza!— En la pradera hermosa 
AJbre la flor su cáliz de 'esmeralda. 
El bardo amante os tejerá de rosa 
Bella guirnalda. 

Allá en el bosque susurrando salta 
La fuente pura que las flores riega, 

Y entre sus ondas que la luz esmalta 

Céfiro juega. 

Ya el alba asoma su esplendor radiante, 
Ya el sol el lecho de los mares deja; 

Y en la espesura la avecilla amante 

Flébil se queja 

Dad al olvido el funeral lamento; 
Venid, venid á la gentil pradera, 
A respirar el perfumado aliento 
De primavera. 



(1) Aguinaldo.^-El regalo que se dá con motivo de Pascnay en la de 
Natividad 6 dias inmediatos. 



^91 — 

En ella es todo aniínacion y olores , 
Es bello en ella cuanto á ver se alcanza ; 

Y renacen á su hálito las flores 

De la esperanza. 

¡ Oh! es bello, bello tras invierno frío 
Mirar de flores tapizado el suelo ; 

Y ver brillar tras nubarrón sombrío 

Límpido el cielo..! 

Oid al bardo, que cantando vaga. 
El dulce canto que el amor le mspira ; 
La juventud..! Esta celeste maga 

Pulsa su lira. 



II. 



¡ Qué bellos sou los sueños 
Del que feliz delira 
Una ideal ventura , 
Un mundo encantador ! 
¡Qué dulces son los cantos 
Del que en sonora lira 
Entona las delicias 
De un halagüeño amor ! 



Se muestra el mundo entonces 
Cual bello panorama ; 
De flores circundado 
Espléndido jardin. 
El ruiseñor preludia 
Sus ayes ila que ama, 
Y hermosos siempre crecen 
El lirio y el jazmin. 



— 92-- 

Alli la fuente clara 
Entre florida calle 
De rosas perfumadas 
Yjuncos y clavel. 
Se estiende mansamente 

Y fertiliza el valle 
Hasta encontrar el rio 

Y confundirse en él. 



¡ Oh ! todo aqui es hermoso I. . 
El alba que aparece 
En la nevada cumbre 
Del Andes colosal; 
La flor que adornad suelo... 
El sol que la enrojece, 
Y el que su cáliz baña 
Pacifico raudal 



Venid, yo soy el bardo ; 
Venid, lindas mujeres; 
Los mágicos placeres 
Yo canto en mi laúd. 
Los cuadros halagüeños 
Y los radiantes sueños 
De gloria y juventud 



Venid yo soy el bardo: 
Yo canto los amores; 
Yo tejeré de flores 
Guirnalda á nuestra sien. 
Yo os mostraré la senda 
Que guia á la ventura, 
Y la radiante y pura 
Estrella del Edeo* 



— 93 — i 



Venid , Undas mujeres ; * i 

Yo sé bellas historias ] 

De altivas castellanas } 

Y fuerte paladin, 
Sn el palenque osados. 
Sus inmortales glorias, 

Y el fausto esplendoroso 
Del imperial festín. 

in. 

Vosotras que adormidas 
En lánguida pereza, 
Pasáis los largos dias 
Viviendo de ilusión. 
Yo os mostraré el serrallo 

Y la oriental belleza. 
Rodeada de perfumes 
Tendida en su almohadón. 

Veréis cuál se desatan 
Sobre su ebúrnea eqpalda, 
Cayendo en ondulosa 

Y trémula espiral. 
Formando de una virgen 
Magnifica guirnalda, 
Sus crenchas perfumadas 
Del ámbar oriental. 

Veréis á la odalisca 
Cerrada en su retrete 
Cantando de su guzla 
Al armonioso son; 
Tranquila respirando 
El humo del pebete 
Que sube por ios aires 
Envuelto en su canción. 



— M — 
Verasla en los umbrales 
De arábiga ventana 
Mirando de los cidos 
La dulce daridad: 
f aunque es de aquel serrallo 
La hermosa soberana , 
Suspira su adorada. 
Perdida libertad* 



Y ora las ondas mira 
Que riza manso el viento 
Espumas levantando 
De limpido cristal ; 
Ó como en raudo vuelo 
Recorre el firmamento, 
Tranquila y poderosa 
£1 águila real. 

¡Oh! si pudiera en alas 
Delzéfiro liviano 
Huirse de esa lóbrega 
Tristisima mansión, 
Y hendiendo con su amante 
Las ondas del Occano, 
Yogar con bajel rápido 
A otra feliz región. 

iQué espera alli? ¿Qué eqpera? 
Tras de bronceada puerta 
Vivir siempre encerrada 
Sin (Uchas , sin amor; 
Como en sepulcro misero 
una belleza muerta, 
Sufriendo las caricias 
Del bárbaro seuor. 



-^95 — 

Y lloni la inMice 
Su disipado enoanto» 
Y llora sus ensue&oa 
De dulee libertad... 
Más ¡ay! que á cada instante 
Las gotas de su llanto 
Marchitan y deshojan 
La flor de la beldad I 

Vereisla en los saraos , 
Tereislaen los jardines 
Cruzar como la silfide 
Por el sereno azul. 
Gallarda y melancólica 
Vereisla en sus jardines 
Ceñirse una guirnalda 
De rosas de Stambul. 

Las flores, sí, las flores, 
Que adornen su belleza* 
Las flores , que mañana 
Marchitas caerán. 
¿Qué importa ser sultana 
Si el tedio y la tristeza 
£1 corazón sepultan 
En perdurable afán ? 

IV. 

Vosotras que soBando 
Magnificas quimeras 
Que os llevan á otro mundo 
De ensu^os y placer, 
Pasáis enamoradas 
Las horas placenteras 
Los goces recoixiando 
Del venturoso ayer. 



Venid, 70 sé la liisloria 
Del braTO ooballero 
Que por rendir la dama 
Que le robó su amor, 
Se lanza i los combates 
Gallardo y altanero, 

Y alli renombre y gloria 
Conquista su valor. 

Vereifllo en el robusto 
Corcel de Andalucía , 
Del anchuroso circo 
Cruzar la redondez ; 

Y mientra el campeón llega, 
A la hermosura enyia 
Saludo enamorado. 
Depuesta la altivez. 

Vereislo cuál combate; 
Cómo resuena el campo 
Al choque de uno y otro 
Valiente lidiador: 
Veréis de las espadas 
El reluciente lampo, 
Cuando en mitad del circo 
Se atacan con furor. 



Ya os diré los aplausos 
Y la guirnalda que orna 
La firente gloriosa 
Del fuerte vencedor: 
Esa corona ansiada 
Que cuidadosa adorna 
De una belleza angélica 
El virginal pudor. 



— 97 — 

Yo 06 nKMtraré la ondina 
En su sitial de espuma 
Que duerme á los arrullos 
Del gigantesco mar. 
Yo os mostraré la silfide 
Que envuelta entre la bruma» 
Los canqpos del espacio 
Recorre sin cesar* 



Yo os mostraré la virgeq 
Que en vuestros dulces sue&os 
En tomo i vuestro lecho 
Revolotear sentís. 
Hermosa desparciendo 
Perfumes halagüeños ^ 
Sonoras melodías 
Que encantan y no oís. 

Yo es diré cómolleg^ 
En pos de la alborada 
Al cáliz de las flores 
Las perlas de cristal; 
Y del capuUo haciendo 
Su espléndidft morada. 
En nube se deshacen 
De aroma cele$(iaU 



Yo os diré las canciopes 
Que el burdo enamorado 
Entona en la ventana 
De su hechicero amor. 
Los ayes plañideros 
De amante desdeikido, 
Suspiros de amargura, 
Canciones de dolgr* 

ToKoU. 



íVenid!— Yo á vuestras sienes 
De diáfana blancura, 
Coronas hechiceras 
De flores ceñiré. 
Yo vuestras dulces horas 
En que soñáis ventura. 
Con melodiosos cantos * 

De amor arrullaré. 



Venid, lindas mujeres, 

Y no temáis que en brazos 
Del tierno enamorado 

Y ardiente trovador. 
Fastidios os sorprendan. 
Que rompan en pedazos, 
Del amoroso prisma 

El cielo encantador. 

Alli con vuestro amante 
Gozando entre delicias. 
Del mundo que soñasteis 
La halagadora paz; 
Adormirán el alma 
Placeres y caricias. 
Sin ver del desengaño 
La aterradora faz. 



Yo os canta i*é armoniosas , 
Dulcísimas canciones ; 
Canciones que extasíen 
El mudo'corazon. 
Yo os mostraré las lindas 

Y aéreas <;reaciones 

De un mundo que conozco 

Y que reales son. 



—•99"-^ 

¡Venid l-'-Con mis tentares 
Hechizaré vuestra ahna ; 
Cuanto soñáis fingido 
Real os mostraré. 
Hermoso será el mundo, 

Y en placentéira oalma 
Vuestra risueña Vida 
Cantando ineoeré....! ' 

V. 

r 

Venid también vosotras 
Mujeres desgraciadas , 
Que habéis de las pasiones 
En el horrible mar. 
Visto hundirse los sueños 
E imágenes doradas , 
Envueltos en las nieblas 
Del lóbrego pesar : 

Vosotras que ótico tiempo 
Pasasteis vuestros anos 
Al aura cariñosa 
Del voluptuoso amor; 
Risueñas y apurando 
La miel de sus engaños. 
Sin ver el que ocultaba 
Veneno matador. 

Venid, yd tengo cantos 
Que en didoa arrobamiento, 
Gomo tranqiiilas ondas 
El alma mecerán; 

Y un instante olvidadas 
Del fúnebre lamento , 
Vuestros kJbios la dicha 
Quizás aspirarán. 



— 100 — 

Qmk$ vuestra eotudisto 
Sublime fuatasla 
Lanzada en el espacio 
Con impetuoso ardor; 
En otro mundo aéreo 
Recuerde las que un día 
Gozaba dulces horas. 
De dichas j de amori 

Entonces como vuelve » 
Cuando la aurora brilla» 
Su nacarada púrpura 
La flora recobrar. 
Volverán los colores 
A la árida mejilla , 

Y volverá á los ojos 
El fúlgido mirar. 

/ Mirad ! —La primavera 
Ya de esplendores Uñe 
Las fértiles campiñas 
Que invierno aridedó ; 

Y una banda de flor^ 
El horizonte ciñe 

Que con su virgen mano 
Un ángel estendió r 

Con ella tambieo Ikgaift 
Las Qoehes perfomadas; 
En que la luna tünidí^ 
Cual virgen del Seüort 
Riela en las coposas 

Y espesas enramadas 
Do entona sus cancjoaes 
Amante el ruiseikor ! 



— 101 — 

AUi vereift la ftiente 
Lanzando en espirales 
Sus <MMlas cariñosas 
Al plácido jardín: 
Veréis de las estrellas 
Los fulgido6«fanales. 
Hermosos titilando 
Del dele en el eonfin. 



Venidy venid, yo canto 
Dulcisknas canciones; 
Venid, venid ; los aires 
Escuchan nu laúd. 
Yo 08 volveré las dulces 
Perdidas ilusiones; 
Yo 06 volveré los sueños 
De vuestra juventud. 

Yo os mostraré la Maga 
Que vaporosa pasa, 
Cuando la aurora rompe 
El pardo nubarrón, 
Cubierto el puro rostro 
De un velo de alba gasa 
Y desde él esparciendo 
Placeres é ilusión! 



Venid, con mis historias 
De amores y ventura , 
Hermosas creaciones 
De un tiempo que pasó, 
Ahuyentaré las sombras 
De tétrica amargura, 
Y los fantasmas vanos 
Que el tedio os figuró. 



Venid, vuestros dolores 
Endulzará mi oanto ; 
Venid, un mundo henuoso 
Mas bello os mostraré: 
De vuestro rostro pálido . 
Secad el triste llanto, 

Y á Edén de eterno goce ' 
Venid, os He varé 1... . 

Venid, yo soy el Lardb; 
Venid lindas mujeres, 
Los mágicos placeres 
Yo canto en mi kud. 
Yo canto de la vida 
Los cuadros halagüeños, 

Y los radiantes sueños 
De gloria y juventudl 

Venid y rodeadme, 
Mi frente orlad de flores. 
De esas que en los verjeles- 
Empiezan á crecer. 

Y os cantaré delicias. 
Purísimos amores. 
Ensueños, magas, silGdes,. 
Venturas y placer!. •• 



— 103 — 

A POLONIA (1).' 

A flM liennaao IMk A. Matte. 

Et loi, pauvre aigle blanche, á Tailc raulilce, 
A la pliinie avilie et longlemps fíncrellée ' 
Par les chaínons de cn'it du Krioul irtpérlal, 
Pologne» valcreuse, i. la Toaie étoitóei 
Tu reviendras aussi la sublime volee 
£t tu rempliras l'air de ton cri triomp|ial. 

Barbier. 

¿Las sanguinarias hordas del Cosaco • 

Siempre en tu suelo encontrarán guarida? 
¿Indiferente mirará el Polaco 
Su nación á un imbécil sometida? 
¿Verá en sus campos aV feroz austríaco 
Su caballo lanzar á toda brida, 
Y vergeles, y viñas y sembrado 
Talar al golpe de su casco herrado? 

Todo do quicr es destrucción y ruina ; 
Do quier la espada de la muerte avanza ; 
Todo el caudillo bárbaro estermina 
Para saciar en sangre su venganza. 
El autócrata infame te asesina ; 
¿Mas en la sombra unVayo de esperanza 
Sobre el azul de un cristalino cielo 
No lucirá para calmar tu duelo? 



(1) Esta composición se escribió el año 48 cuando llegó la npticia de 
ja primera insurrección polaca. Entonces creiamos en la resurrección de 
Polonia; pero ^desgraciadamente, nuestras esperanzas fueron fallidas. 
Volvió otra vez á ser vencida; y en vano en su acerba lucha pidió sq- 
corro á sus hermanas. Todas enmudecieron I Y la Francia , que preludia- 
ba en febrero su libertad , olvidóla , y la vio impasible luchar y perecer. 
La Virago del Norte volvió otra vez á Uorar en los calabozos de Rusia y 
.en las minas de Siberia, su manchada gloria y su libertad pisoteada por 
el estúpido Cosaco. 



— 104 — 

Si, y mientras que él en torpe ceremonia 

Y en su imbécil orgullo eleva altares. 
Adormido en perfumes, ¡ oh Polonia! 
Sin que le turbe el ¡ ay! de tus pesares. 
En los muros de esa otra Babilonia 
Aquel terrible Mane , Thece, Phares^ 
Escribirá de Dios el justo encono 

Que hará temblar al déspota en su trono. 

Oh! si, concluirá!... Y en la alta esfera 
Do brillan las naciones , poderosa 
Te elevarás triunfante y altanera. 
La sien orlada de laurel y rosa. 
Te alumbrará otro sol en tu carrera, 

Y libre de opresión ignominiosa 
Podrás decir al mundo envilecido: 
cEs ya señora quien esclava ha sido.» 

Así, Polonia, les diríis, salvada 
Del yugo vil. Los pueblos animosos 
Blandiendo entonces la cortante espada 
Destrozarán los déspotas odiosos. 
Mientras llega luciente esa alborada 
Que anunciará de paz dias gloriosos, 
Lidia, Polonia, lidia ; ten confianza 

Y afila tu puñal á la venganza. 

Si, no desmayes, ya la Italia bella (1) 



(i) La Italia también creyó que la aurora de la libertad habla lucido 
l»ara ella ; y entusiasta y llena de sns g^Ioriosos recuerdos , rompió cus 
cadenas y se lanzó al combate. Aunque débil y tímida por tantos siglos 
de esclavitud , quizás hubiera vencido ; pero las traiciones de los reyet, 
y últimamente los mismos cañones que proclamaron en Francia tlibertad 
á los pueblos,» la ahogaron y la 'arrebataron su posirer esperanza. KI 
papa, el sucesor de Cristo , que derramó su sangre por los hombres , sn^ 
ble á su trono temporal entre los ayes de su pueblo y los cadáveres saii« 
grientos de sus hijos. Loa que quisieron libertar á su patria enviltdA^ 



— 105 — 

Tantos años sumida entre dolores^ 

So Ídolo impuro contra el sudo estrella 

Y mira renacer dias mejores. 

Donde imprimió la esclavitud su huella 
Lanza la libertad sus resplandores» 
T planta el tricolor republicano 
En los muros del vie}o Vaticano. 

Salud, ota Italia ! Si otra vez quisiera 

Imponette un tirano férreo yugo: 

En tu suelo flamear otra bandera 

La sacrilega mano de un verdugo; 

^Tus campos arrasar con rabia fiera 

Y cadalsos alzar donde le plugo. 
De libertad lanzando el foerte grito 
Lave en su sangre vil su vil delito. 

Nadie puede del hombre acá en la tierra 
Sujetar con cordeles la garganta, 

Y elevando el pendón de injusta guerra 
Hollar los pueblos con altiva planta ; 
Del calabozo inmundo que le encierra 
Gigante al fin el pueblo se levanta.... 
El grillo rompe que enervó sus manos 

Y cdéríco ahoga á sus tiranos ! 

Lidia, y de lanzas al tirano fuerte 
Oponle en el combate una muralla , 
Que mas vale encontrar honrosa muerte 
Si al menos libertad en ella se halla: 
Vale mas esconder su adversa suerte 



han tenido qne AbAndontrU é ir á mendi^ur á otro meló el amargo pan 
del proseripto. Mientras tanto el papa reina por la intervención del es- 
tranjero, y la Roma de Augusto y de Scipion, avergonsada, mira otra 
ves pastaren el Capitolio los corceles de los bárbarok del Norte. /Anate- 
ma á quien vende su patria por nn trono! 



— 106 — 

Bajo una Io$a, do jamás estalla 
Ddi desgraciado el fúnebre gemido 
O de la patria el llanto dolorido! 

Has no!., no será asi: La voz potente. 
La voz que habló a Moisés en el desierto^ 
A los pueblos ha dicho; alzad la frente, 
Despertad el ardor que está ya muerto. 
Dice, y fúlgido brilla en el Oriente 
De santa libertad un rayo cierto!.... 
Los pueblos al mirarlo se postraron 

Y en su trono los déspotas temblaron. 

Su voz ha sido oida! El mundo entero 
Ve resplender un rayo de esperanza, 
Que del Sena liasta el Pó vuela ligero 

Y en tí Polonia á relumbrar alcanza. 
Despierte, pues, el adalid guerrero.... 
Polacos, despertad; á la venganza, 

Al combate marchad. — Ya llegó el dia 
De confundir la odiosa tiranía! 

Proscriptos, cese vuestro amargo llanto. 
Cese el dolor que vuestro pecho agita, 

Y alzad risueños victorioso canto 
Que Polonia ya libre resucita. 
Sublime Mieckwicz tu lira en tanto , 
Arrojando el crespón, dulce repita 
De Polonia la gloria en noble verso, 
Que como el sol recorra el universo! 

Y tu, águila atrevida, alzando el vuelo 
Rompe ya de tus alas la atadura. 
Vuela libre á cernerte en libre cielo 

Y á beber en los aires la ventura. 
Sacude el lodo del inmundo suelo, 

Y cobrando otra vez tu alba hermosura 



— 107 — 

Allá en el pico de montaña ruda 
Con voz de trueno al huracán saluda. 

£1 jDtindo entonces te yeti ciAstbnta» 
Como otros tiempos de olvidada gloria, 
Pasar entre el fragor de la tormenta 
Entonando cantares de victoria. 
Época asaz grandiosa y turbulenta.... 
Has para qué 'evocar sacra memoria?.... 
Lidia; Polonia!... Lo pasado ha muerto, 
Y^el porvenir hermoso se halla abierto! 



—IOS- 



LA LUNA EN EL MAR. 



AménguaBe el crq^úsoido 

Y apenas débil cinta 
En el inmenso limite 
Su último rayo pinta 
Como mi celaje májico 
Capricho de mi pintor. 

Y sus contornos fúnebres 
La sombra ya dibuja. 
El viento frío, rápido 
Ola sobre ola empuja 
Que en desacorde estrépito 
Agotan su clamor. 

Ifirad! La sombra dórase, 
La tenebrosa espalda 
Del verde mar 9 alúmbranla' 
Tintes de rojo y gualda... 
Ya hiende el éter diáfano 
El astro bienechor. 

La luna en hondas trémulas 
Su blanca faz retrata,^ 
Formando en verdes circuios 
Golfos de azul y plata: 

Y cisne en niebla aérea 
Nadando espacios va. 

Como un solemne cántico 
Que la quietud inspira. 
Se oye en acento unánime 
Vibrando oculta lira, 



En aire, cido, océano, 
Solemne tos cantar. 

Poder, laureles, triunfos, 
¿Qué 8(ñ8? ÜQBquúio suelto. 
El hombre es sombra efimera. 
El mundo es muy pequeñol 
Entre él y Dios elévanse 
La inmensidad y d mar... 



EN MI CAMAROTE, 



tmimm^f^m^ 



Noche no mas y sufrimiento y Uanlo 

Y el pobre corazón adolorido; 
De memorias tristisfanas roldo 

Y latiendo de amor en su quebmto; 

Espero al ponrenir con modo espanto 
Pues el presente tan cruel me ha sida. * 
]Ayl Voz del ahna, fiiaiebre genndo! 
|Ay! Voz del corazón, fltaidNie cantot 

El sol que ayer no mas brillaba puro 
En palidez e^brma y amarilla 
De un pálido dolor se ha amortajado. 

Y hoy luce mustio en horizonte oseurot 
Como en un teñólo lámpara que brübt 
Postrera luz de un sol que se ha apagado» 



— uo— 



A LA NOCHE. 



f 11 ■ I 11 



Su ancha diadema de ébano 
Que roja cinta prende, 
La noche en la alta bóveda 
Del firmamento estiende 
Con pou^pa y majesíad- 

Como deidad propicia 
Sacude sus cabellos, 

Y en el espacio lótfrego 
Brotan vagos destellos 
De dulce claridad. 

Eb d confia escúchase 
Del valle solitario, 
Vibrar al eco trémula 
La vozi del campanario. 
Que al dia el adiós dá. 

Hacia su nido rápüiíbs 
Dir^ense las aves; 

Y á su cabaaa riistíca . 
De sos cuidados gcaves 
Ya libre el pastor vá. 

Bien vengas oocbe plácida 
Con Ui irisado ambiente^ 
Con tu silencio lúgubre. 
Tu. luna transparente 
Que esparce calma y luz. 

Tú oyes la triste súplica 



Del infeliz -qtié gime; ' 
Tú ves del hombre crédulo 
£1 éxtasis sttblime 
Orando ante la cruz. 

* 

Otros te es^RHi ávidos 
De comenzar la danza, 

Y los placeres frivolos 
Que alienta la esperanza 
Oculta en el'deior. 

Y en el festín espléndido 
De ensueños rodeados, 
Libando en copas áureas 

Se embriagan, nunca hartados 
De crápula y de amor. 

Obi noche mbda; témante 
El preso, el pepegrino, 
£1 sanguinario déspota. 
El pérfido asesino. 
El monje criminal! 

Témante el juez inicuo 
Que vende la jnstieia^ 
£1 virtuoso h^pdorita, 
La sórdida avaricia 
Que solo engendra el laal; 

■ 

No yo que gualdo incólume 
La luz de la. pureza, 

Y á quien no agravia el ansia 
De estólida riqueía 

Ni el sueño del poder. 

Y admiro en ti las candidas 
Sombras de tus tinieblas; 
Imágenes poéticas 

Que escriben en las nieblas 
Estrofas de placer. 



— lia ^ 

Y amo la vo» enfánk» 
De ruido, eairto y n»»» 
Que vaga con las ráfagaa 
De tus sonoras brisa» 
Cargadas de frescor. « 

Y amo tu luna páUdft 
Como una hacha moítuoria, 
Como una virgen pWka, 
Triste cual la memoria 

De un desdichado amor* 

Oh! si pudiera, mísero^ 
Borrar de mi memoria 
Esa indeleble p&gifia 
De mi incompleta historia. 
Con llanto escrita y hiél ! 

Oh! si airancar de loIntimA 
Pudiera de mí pedio 
Esa amorosa y pévfida 
Que aun vive á mi despecho. 
Imagen de la infiel. 

Dejadme, espectro^ Uiridos. 
¿No os basta con el día 
En que de angustia y tedio 
Llenáis el akta mia. 
Que muere de dolorT 

IG mustia fiante páfid» 
Refresca aura notunH|. 
Alma sonora, elévate, 
Y arranca de la urna 
Un cántico de amor 1 



— 113 — 



LA PENA DE MUERTE. 



Lánguida la mirada, vacilante; 
Mustia la frente» lívido el semblante; 

Desfallecido, inerte. 
Camina el reo. Por instantes mide 
Su existencia y del mundo se despide 

Al umbral de la muerte. 



Infeliz! Infeliz! Ronca y apriesa 
La carreta las calles atraviesa, 

Y el pueblo la acompaña. 
¡Cómo sorprenden de ese pueblo necio 
Las palabras ^ las risas de desprecio, 
La agitación estraña! 



¿A dónde, á dónde va? ¿Por qué esa ira? 
Por qué, tímida virgen, se retira 

De su torva figura 
La compasión, esa virtud grandiosa. 
De inocencia y perdón mezcla gloriosa» 

Fé de la desventura? 



Van á asistir al espantoso drama; 
Al crimen que la ley justicia llama; 
A ver morir á un hombre! 
Oh! Raza infame, resignada al yugo, 
Tú misma de tí misma atroz verdugo, 
'¿Raza, cuál es tu nombre? 

Tomo U. 8 



— 114 — 

Guando el poeta que por todos fpme. 
Apóstol santo, buscador sublime. 
Vé el fondo del abismo, 
Y allí en su fango á la miseria humana» 
RevoMéndose estúpida y tirana 
En su propio egoísmo ; 



Cuando ve abofeteando á la conciencia 
Cumplir como justicia una sentencia 

Bárbara, impía, injusta. 
Triste mirada á esa miseria arroja, 

Y agoviada de lucha y de congoja 

Dobla su frente augusta. 

Y el carro marcha y su veloz carrera 
Redobla las angustias del que espera 

Un minuto, un instante! 
Un rayo mas del astro refulgente 
Que nunca, nunca apareció en Oriente 

Has claro , mas brillante ! 

V llega ya, desciende, y enlutado 
El verdugo preséntase á su lado, 

Y en un banquillo lo ata... 
Parte la bala al corazón derecha... 
Ahí ya está la justicia satisfecha... 

Al que mató se mata! 

Crueles! ¿Es lección? Es un ejemplo 
Para el pueblo? Aterrado yo os contem|lo; 

Juristas, me asustáis ! 
Usurpáis un poder ultra-divino, 

Y para castigar al asesino 

También asesináis ! 



— 115 — 

Ayer había qna familia viuda , 
Hoy habrá dos que llorarán sin duda 

En misero quebranto. 
Y los huérfanos hijos á sus madres 
Preguntarán llorando por sus padres 

Que ellos amaban tanto. 



Y ellas reponderán, á sus acentos 
Mezclando ya sollozos, ya lamentos : 

€¡Ay> su tumba es profunda! 
Ya nunca los veremos. Su morada 
No es el mundo...» Y la voz acongojada 
En lágrimas se inunda. 

r á sus hijos que lloran y que jimen, 
Cándidas flores, ángeles del crimen» 

Estrechan á su seno. 
Y siempre desoladas caminando 
Las calles atraviesan invocando 
La limosna del bueno. 



Poeta , qué lección ! Con la p(d)reza 
La zafia corrupción, el odio empieza. 

Que al crimen los arrastra. 
Y tú lesr das por colmo de esa suerte , 
La vergüenza, el patíbulo , la muerte. 

Sociedad, vil madrasta...! 



— 116 — 



pOR SU DIOS Y POR SU DAMA. 



BAEíADA. 



I. 



Edad media , edad de glorias , 
Que en sus hojas las historias 
Han llamado edad de honor... 
Se ignoraba la vileza; 

Y eran libros de nobleza 
La honra pura y el valor. 

La adornaban fausto y pompa , 

Y al sonido de la trompa 
Como al eco del festin, 
De entusiasmo palpitaba 

Y al combate se lanzaba 
£1 resuelto paladín. 

Y orgulloso en los torneos, 
Ostentando los trofeos , 
De sus triunfos noble prez, 
Proclamaba la pureza. 
De su dama la belleza , 
Doblegando su altivez. 

No era entonces j cosa estrs^ ! 
Como ahora digna hazaña, 
Al mas débil humillar; 

Y entre nobles era mengua 
Con inicua, torpe lengua. 
La inocencia mancillar: 



— 117 — 

¡ Oh ! entonces no eran nombres 
Dios, fé, glorias; y los hombres 
Ensalzaban la virtud. 
Al mendigo protegian : 

Y por eso no vendian 
Los cantares del laúd, . 

Y el que enantes férrea malla 
Revistiera eñ la batalla. 
Invencible campeón; 
A los 'rayos de la luna 
Lamentaba su fprtuna 
De su flébil lira al son. 

¡ Oh edad media venturosa , 
En hazañas prodigiosa i 
Edad de oro, edad de honor!.. 
Solo vives en la historia 

Y en la ardiente fiel memoria 
Del altivo trovador! 

IL 

• 

Es de noche ! Nadie vela. 
Solo el torvo centinela 
Guarda el muro del Señor: 
Solo se oye melodioso 
Como un cántico amoi'oso 
De las auras el rumor. 

Luna llena blanca brilla, 

Y en las torres de la villa 
Que descansa sin pesar. 
Su luz tenue quiebra y riza 
Cual la espuma movediza 
Que en sus ondas alza el mar. 



-^ US- 
ES Granada! Cuan hermosa! 
La sultana voluptuosa 
<2ue llorara Boabdil ; 
La odalisca de la Alhambra, 
<}ue en eterna, dulce zambra. 
Vive á orillas del Genll. 

Fuerte el moro es en la guerra. 
Dos tesoros su alma encierra, 
Honra limpia, pura fé. 
jEn bravura quién le iguala! 

Y le envidian si en la sala 
Elegante posa el pié! 

¿Quién le alcanza en su carrera? 
¿Quién traspasa una barrera 
En el campo mejor que él? 
En las justas es primero; 
¿Quién le iguáh caballero 
Revolviendo su corcd? 

Y si canta, qué hermosura 
^0 entregara su ternura 
Al rendido Trovador! 
Su alma ardiente no podría 
A su acento quedar fría. 
Insensible á tanto amor, 

IIL 

De la luna vése al brillo 
Entre escombros un castillo 
Que conserva un torreón. 
Blasa informe que intimida 

Y en la noche desteñida 
Aseméjase á un peñón. 



— 119 — 

Y en la torre armiñada 
Como virgen encerrada 
Be un convento en la mudez. 
Ck>mo estrella en noche oscura, 
Gomo un ángel de ventura 
Se divisa una mujer. 

Su pomposa cabellera 
Con descuido cae ligera 
Por su espalda de marfil. 
Su vestido brisa leve 
Cariñosa besa y mueve 
Llena de ámbar del pensil. 

f ¡Ay! decía, la belleza, 

Y la iHÍsa con tristeza 
Sus acentos repitió! 

¡Ay! En vano gimo y lloro. 
Nadie llega!.. Soy del moro, 

Y en la torre muero yo.» 



f ¡Ay! Qué lentas son las horas 
Guando al alma torcedoras 
Penas roen sin cesar! 
Cuando vemos entre el llanto 
Sombra horrible, mustio encanto, 
Y el fantasma del pesar!» 



f Cuando Iqos de quien se ama 
Como arroyo se derrama 
Por el mundo la ilusión; 
Y en las nieblas que lo ofuscan 
Nuestros ojos solo buscan 
Lo que adoran con pasionl» 



--120-^ 

«Mas ay! Todo se consume! 
La flor pierde su gerfumey 
La esperanza su virtud ! . . . 
Pierde el alma su inocencia; 
Es odiosa la existencia; 
Y es su anhelo el atahud....» 



«Si mañana ¡fatal suerte! 

No me rindo, me dá muerte.... 
Ay! tan joven y morir 

Mas no; fuera mas desdoro. 

En los brazos de impio moro, 
Las caricias recibir.» 



lA una noble castellana. 
Que es honrada y es cristiana, 
Mancharía un musulmán! . .. '. 
Oh! Si acaso mis acentos 
Ir pudiesen, do los vientos 
En sus alas llegarán! 



iMas delirio!.... ilusión vana! 
Ay! la noche de mañana, 
A esta triste no verá.» 
Y la joven bella Lola, 
De la patria lejos, sola, 
Sin su amante morirá. 



«¡Adiós!» dijo: y un lamento 
Desgarrante, triste el viento 
Suspirando murmuró. 
Y la luna tremulenta 
Entre nube cenicienta 
Su luz pura sepultó! 



— 121 — 

• 

Cubrió al mundo la tiniebla ; 
Y la esfera gruesa niebla 
Con su manto encapotó. 
Negra nube de su seno 
Vibró el rayo; bronco el trueno 
Cual metralla retumbó. 

IV. 

Mas las sombras arrastrando 
Llega el alba luces dando 
De magnifico arrebol. 
Luminosa se enrojece. 
La alta cumbre, y aparece 
Magestuoso, rojo, el sol. 

Cruje y ábrese el rastrillo; 
A la puerta del castillo 
Se presenta un adalid. 
Su penacho negro ondea, 
Negra banda le rodea: 

Y está armado en faz de Ud. 

Cuelga al cinto larga espada; 
Es de luto su celada, 

Y de negro su broquel. 
Todo anuncia gran tristura. 
Su semblante, su armadura, 
Los arreos del corcel. 

Con segura, altiva planta, 
Hacia el muro se adelanta: 

Y asi grita el campeón: 

f ¿Do te escondes, mal nacido? 
Ven, cobarde, que he venido 
Arrancarte el corazón!» 



— 122 — 

Como el trueno payoroso. 
Un acento sonoroso 
Que en los aires resonó: 

f ¡áy!-~contefta, — del que osado 

A mis muros ha llegado» 

Y á combate me llamó!»- 

• 

— f Ven... y tiembla; que aunque fuerte 
En mi lanza hallarás muerte. 
De doncellas vil ladrón!... 
Ven, te espero; tu tardanza 
Mas aviva mi venganza: 
Sangre pide mi baldón.» 

Dice; al punto, como toro 
Furibundo, sale el moro 
Tiritando de rencor. 
Una yegua torda rije, 

Y al cristiano se dirijo 
Que le espera con valor. 



Gomo roca que el mar bate 
Firme queda y al combate 
Lo provoca el paladín. 
f Lanza enristra, campo toma. 
Tu altanera yegua doma. 
Yo te reto moro ruin.» 



Nada el moro le responde. 
Su despecho dentro esconde; 
Son sus ojos un volcan. 
Mas no asusta al caballero. 
Que es cristiano y es guerrero. 
El caudillo mulsulman. 



J 



— 123 — 

Miden campo^ se separan, 
Lanza enristran, se preparan.... 

Y se encuentran con furor. 
Al esfuerzo del empuje 
Tiembla el suelo, el monte cruje. 
Rimbombando con fragor! 

Desprendiéronse ambas cotas, 

Y ambas lanzas caen rotas ; 
Pero entrambos fuertes son. 
Al instante los guerreros 
Enárbolan los aceros, 

Y descienden del Inridon. 



Con la corva cimitarra. 
El almete desamarra, 
Y ¿ la tierra cae también: 
Ay! hirióle ; sangre roja 
Del cristiano la faz moja.... 
Rie el moro con desden. 



Vé su sangre el castellano, 

Y cual fiero tigre hircano 
Da un rugido de dolor; 

Y se arroja hierro en mano 
Al rabioso musulmano 
Que vacila de terror. 



No mas pronto rayo ardiente 
Surca el tielo ; de un hendiente 
La cabeza le partió. 
Cayó el moro, como fiera 
Maldiciendo, la postrera 
En sus labios espiró. 



— 124 — 

El guerrero victorioso 
Monta el potro generoso 
Que de gozo muestras di : 
Encamínase al castillo; 
Llega, baja, alza el rastrillo, 
Y á la torre raudo va. 



Pronto pasa los cerrojos, 
Y llorosa vé de hinojos 
Blanca dama en oración, 
—i Don Bermudo! ¿Vos á esta hora? 
— No preguntes; ven, señora. 
Tus cadenas rotas son. 



Bajan raudos las escalas. 
Atraviesan anchas salas. 
La coloca en su bridón ; 
Y triunfante con su amada 
Sale el héroe de Granada 
De amor lleno el corazón. 



Como un punto negro, lejos 
De la tarde á los reflejos, 
Su penacho vése ondear. 
Ya se pierde en la llanura.... 
Y los ojos nube oscura 
En el cielo ven flotar. 



--125 — 



EL ALMA ERRANTE 



(Ea im albom.) 



En la noche profunda y misteriosa» 
Cuando el aire paciñco murmura, 
Cuando la tierra en soledad reposa 
Como un cadáver dentro de su fosa; 
Cuentan que vagan en la niebla oscura 
Las almas de los tristes que sufrieron, 
Que doloroso llanto derramaron, 

Y que una vida por un beso dieron 
Ofrenda pura á la mujer que amaron. 

Y vagan esas almas hasta el dia 

En que el ángel que guarda el infinito 
«Venid, les dice; remontad el vuqIo, 
iLa sentencia cumplió vuestro deUto; 
>Id á habitar el cielo!» 

De un alma de estas en el mundo errante 
Llena de sentimiento, alma de amante, 
Oid, señora, la penosa historia 

Y grabadla, si os gusta, en la memoria. 

«¿Cuándo hallaré, decia suspirando. 
El ténninafeliz de mi camino?.. 
Sin cesar, sin cesar andar v^g^ando 
En el mundo, tal vez fué mi destino 
Como una carga mi existir llevcmdo. 
Impulsada por recio torbellino 
Recorro los espacios; mis lamentos 
Como la débil nota de un sonido 



— 126 — 

En el soplo se pierden de los vientos. 
El reposo demando, calma pido: 

Y otra vez en su vuelo me arrebata 
El huracán que en torno se desata 

Y con truenos responde á mi gemido, i 
¡Ay del alma que gime abandonada! 

¡ Ay del que en vano implora* 
Del destino perdón, perdón del cielo! 

De esa alma desgraciada 
Doleos por piedad; para el que llora 
La compasión de otra alma es un consuelo. 

Era una noche diáfana, y tranquila 
En que la brisa derramando olores. 
Susurraba en las hojas y en las flores: 
Luciente cual la vivida pupila 
Del ojo de un arcángel, en el monte 
La luna aparecía, y la llanura 

Y el inmenso confin del horizonte 
Bañaba en rayos de su lumbre pura 



Lámpara de las tumbas, misteriosa 
Antorcha del amor, yo te bencHgo; 
Tu iluminas el rostro de la hermosa 

Y la lágrima humilde del mendigo; 

Y eres, silfa del aire rutilante. 
Igual al desdeñado que al amante!.. • 

Mas en tanto placer solo aquella alma 
Solitaria lloraba sus dolores. 
¿Cómo aliviar» cómo goHUr mfrieQdo , 
Si goza angustias, si recuerda amoreif 

Gomo una melodia del desierto 
Resonó en los espacios un concierto, 

Y del empíreo descendió un enviado 
En un rayo de luz transfigurado; 



— 127 — 

Una voz esclamó: cumplido está! 
El eco la repite y armoniosa 
El aura la conduce vagorosa 
Abriendo de esplendores un camino; 
Y en pos del fausto , embajador divino 

El alma transformada 
Hendiendo nubes á los cielos vá! 

Feliz, feliü! El alma enamorada 
Allí el premio encontró de su dolor; 
Murió feliz viviendo desgraciada!... 
En su tumba de amor iluminada 
Alzad bellas el himno del amor. 



— 128 — 



EL INCENDIO DEL BUQUE. 



Serena está la mar! El buque en tanto 
Entre las ondas rápido camina. 
El marino en las vergas se reclina 

Y entona melancólico su canto. 

La noche tiende su borroso manto 

Y cubre el cielo azul parda neblina 

De repente la nave se ilumina 

Y un grito se oye de terror y espanto. 

Incendio!— Roja llama aterradora 
De la cámara sale , y al momento 
La nave abraza de la popa á proa ! 

Las llamas con las Uamas'se difunden ; 

Y marinos y nave y cargamento , 
En el abismo inexorable se hunden. 



— 129 — 



ENTUSIASMO. 



Finge imposibles la indiscreta niña. 

Y como un mundo sin amor la enoja, 
£1 ala frágil de su mente arroja 

A donde el cielo su nublado apiña. 

Sus sentimientos en perpetua riña 
Le dan ya una ilusión , ya una congoja; 

Y del libro de su alma cada hoja 
Espera en blanco que de amor se tina. 

Y y& la niña y vuela ! Con su anhelo 
Mas allá de esas cumbres se sublima 
Astros buscando en un desierto cielo. 

Una secreta inspiración la anima... 

Ya una ala cae Ya le falta el vuelo... 

Ya es un abismo lo que fué una cima!.. 



Tomo II. 



— 130 — 



CONSTANCIA. 



¿Qué esperas, llorosa niña. 
Postrada eq ese sepulcro? 
Tu frente pura, tus ojos 
Que brillan como carbunclos, 
A la vida pertenecen, 
Son del amor, son del mundo. 
A la muerte lo que ha muerto. 
Los ojos sin brillo , mustios , 
MejUla seca y hundida , 
Frente de fúnebre luto , 

Y un corazón sin amores 
Helado como un sepulcro. 
Retírate , hermosa niña , 
Aun tiene amores el tuyo ; 

Y tus ojos y tu rostro 

Son del amor, son del mundo. 
— Ah ! Te engañas ! Esta tumba 
A que dá mi amor tributo , 
Es una tumba que encierra 
Dos cadáveres en uno. 
Vivan otros eñ su vida;. 
Yo vivo en este sepulcro, 

Y mis ojos y mi rostro) 

Son de este amor, de este mundo. 
Aqui espero goces nuevos... 
Aqui lo que yo amo busco I 
— Niña, espera, busca y llora. 

Y el amor, el amor puro, 
Como la luna del cielo. 
Ilumine este sepulcro ! 



— 131 — - 



IMPRECACIÓN. 



Venid, llegad, espíritus maléficos. 
Hijos espúreos que abortó el rencor: . 
Llegad vosotros que en las nieblas hórridas 
Estremecéis el mundo con pavor. 

Venid, ya el sol en un sudario lívido 
Gomo un cadáver envolvió su faz: 
Venid , ya el mundo entre las sombras tétricas 
Inerme yace , adormecido en paz. 

Vuestro es el mundo ; por el mundo rápidos 
Vuestro imperio de horrores estended , 

Y preñados de rabias y de crímenes 
Su estensión infinita recorred. 

Vuestro es el mundo , espíritus incógnitos 
Que cabalgáis en medio al huracán , 

Y que lleváis en vuestros ojos cárdenos 
La devorante llama de un volcan. 

Ea, lanzadla; y en el mundo súbita 
Alce el incendio su aterrante sien. 

Y allá en el centro de las llamas vividas 
Danzad riendo con feroz desden. 

¿ Quién os lo impide? Hacia el abismo ondisono 
Descienda de una vez la.humanidad. 

Y el mar abriendo sus entrenas lóbregas 
La sepulte en su inmensa oscuridad. 



-.132-. 

Ea, vuestro es d mundo. De las vírgenes 
Con mentiras llenad el corazón, 
T presentad las lúbricas imágenes 
De impúdica y feliz prostitución. 

Horrorizado con fantasmas tétricos 
Herid la vista del que adora al mal, 

Y al juez traedle la sangrienta víctima 
Armada ya del vengador puñal. 

Acorred , acorred , funestos présagos 
Del espanto , del crimen y el horror, 

Y negra nube de su vientre cóncavo 
Descoja el trueno en eco aterrador. 

Acechad del infame el sueño pivido 

Y su lecho de oprobio sorprended. 
Alzan plegarias á mentidos ídolos 
IGentras los roe sanguinaria sed. 

Venid, abortos que engendró terríficos 
Para asombrar, el báratro infernal; 
Venid y hundid á los abismos lúgubres 
A esta impía y continua bacanal. 

Vuestro es el mundo; espíritus maléficos 
Que cabalgáis en medio al huracán, 
Ea, lanzad de vuestros ojos cárdenos 
La abrasadora llama de un volcan. 

Y allí de pié sobre el escombro irónicos. 
Del incendio á la torva claridad, 

Y en descompuesta conmoción histérica 
Vuestra risa sarcástica lanzad. 

Aplauso digno, conclusión dramática!.. 
A su caos volvió la creación... 
De rodillas Obispos , Papas , Césares. 
¡Dios mismo viene á ver la destrucción! 



— 133— 



HISTORU. 



Es una historia de lágrimas 
Que solo cuenta dolores; 
Es una historia de amores. 
Historia de una pasión. 
Pasión triste y desgraciada. 
Pasión inmensa, infinita; 
Recuerdo grato que habita 
Dentro de mi corazón. 

Y tu , mujer tan querida, 
Con mi recuerdo ¿qué has hecho? 
¿Has borrado de tu pecho 
Esa imagen de virtud? 
¿Has olvidado esa historia 
Que entre llantos y caricias 
Conserva nuestras delicias, 
Toda nuestra juventud? 

¿Esas horas que pasaban 
En amables coníSdencias, 
Mis proyectos, las demencias. 
De mi loca exaltación? 
Esos sueños inefables 
De ventura, de pureza; 
Brasas ¡ay! de la cabeza. 
Chispas ¡ayl del corazón? 



Hoy ya tengo otra querida 
También dulce, también bella; 
Has tu imagen y la de ella 
Unidas conmigo van. 
Una recuerda memorias 
Que amé y que amo todavía... 
La otra anuncia un nuevo dia, 
Nuevos goces que vendrán. 

¡Oh! Yo la amo! Y es la muerte!.. 
Es la esperanza bendita, 
El amor que resucita 
Ija eterna felicidad! 
Unamos nuestras dos almas 
En un abrazo! Soñemos... 
Y después despeitaremos 
Á amar una eternidad ! . . 



— 135-— 



NEGACIÓN. 



Quien no comprende ese éxtasis del alma, 
Vasto en ideas, delicioso en calma. 

Profundo como el mar; 
Quien no tiende á elevar su pensamiento, 
Quien desdeña la fé del sentimiento , 
Ese no sabe amar. 

Y en ese corazón de polvo y cieno. 
No arraigan ni lo bello ni lo bueno, 

Ni gracia ni verdad. 
Junto á los vicios tempestuosos, duermen 
Viles da3eos , ponzoñoso germen 

De estúpida maldad ! 

Y en ese corazón siempre vacio, 

Y cada vez mas duro y mas sombrío. 

Se estrella hasta el pesar. 

Y para su mirada , su alma misma 
Es una oscura vértice que abisma 

Y que espanta sondear. 

Ob! vale mas el éxtasis del alma, 
Vasto en ideas, delicioso en calma, 

Profundo como el mar ! 
Fuego que purifica al sentimiento, 
Arrobo que levanta al pensamiento 

Para sentir y amar...! 



— 136 — 



REUQÜIAS, 



Todavía conserva los encantos 
Del ángel en su voz ; la noble gracia 
Que modela sus formas, todavia 
Revela y dice su celeste patria. 

Hay algo en esos ojos que chispean. 
Algo divino que recuerda y habla 
De otra vida mas bella, mas dichosa; 
De otro cielo perdido, de otra alma! 

Infeliz! Infeliz! Rayo divino 
No ilumina sus ojos , los abrasa ; 

Y cae en las tinieblas de su pecho 
Como una triste y luminosa lágrima. 

Es que alumbra las ruinas de un palacio. 
Los vestigios de amor de una esperanza; 
Una estéril llanura de recuerdos, 

Y enfrente de la dipha la desgracia... 

Cuando duerme, ios sueños deliciosos 
Del lecho en torno voltijeando vagan , 
Esparciendo en las auras de la noche 
Aroma de murmullos, ruido de alas! 

Y su mente transpórtase al espacio 

Y su alma transfóndese en las auras. 

Y luz y amor su corazón aspira 

Y su ardiente ilusión sue&a y descansa. 



— 137 — 

Mágicos sueliosy transformad el mundo. 
Edenes bosquejad con vuestra vara, 
T de un astro inmortal la luz fecunda 
Irradie eternamente en su mirada! 

¿Acaso el alma que perdió su estrella. 
Que camina sin guia y solitaria, 
Mo puede hallar otro astro luminoso, 
Otra alma nueva de la suya hermana? 

¿El dolor y las lágrimas acaso 
No son la redención, no engendran nada? 
Por un bien que no existe en parte alguna 
Piensa la mente , el corazón se extásia? 

.¿Será tan solo vanidad de orgullo 
Nuestra idea inmortal? ¿Y aniquilada 
La materia terrestre en ese polvo 
También se envuelve y aniquila el alma? 

Mudas tinieblas en confusa noche 
Con las sombras del miedo apelmazadas , 
Si ya no hay esperanza en otra vida, 
Densas llegad y oscureced el alba!... 

Si el auna ruega y no responde nadie. 
Si el ojo que la busca luz no halla. 
La esperanza inmortal es un engaño. 
Superstición ridicula del alma.... 



— 138 — 



PARABIÉN. 



Perlas, rubíes, brillantes, flores, 
Ornen la frente de la beldad. 
Lindas quimeras, tejcdle amores. 
Blancos ensueños á su abna dad. 

Pasen sus horas como ilusiones 
Bañadas todas en luz y amor, 
Como una escala de gratos sones. 
Como los cantos del trovador. 

Porque ella es pura como el aroma 
Que aspira el alba del ancho mar; 
Como el arbusto de la alta loma, 
Como la esencia del azahar. 

Porque es hermosa como la luna 
En el crepúsculo de estiva luz ; 
Como la garza de la laguna, 
Como un tranquilo cielo andaluz. 

Genios del aire, traedla ruidos. 
Ruidos que encanten su soledad ; 
Lánguidos, suaves, vagos, perdidos, 
Cual los delirios de su ansiedad. 

A otras regiones llevad su mente; 
Auras mas puras dadle á beber. 
Cuidad á esa alma, flor inocente. 
Que ya se agita por el placer. 

Perlas, brillantes, rubies, flores, 
Ornen la frente de la beldad. 
El rayo angélico prestadle amores. 
De odioso engaño su alma guardad. 



— 13a— 



DESCONFIANZA 



¿Cómo anudar los lazos 
De un nuevo amor, si antiguos daños siento; 
Si á dejar volvería en otros brazos, 
Mi ilusión, mi vigor, mi sentimiento; 
Mi corazón, en fin, hecho pedazos? 

¿Y para qué? ¿Para vivir fingiendo. 
Para pasar las noches suspirando, 
Los dias deseando y maldiciendo ; 
Ilusorias verdades esperando 

Y caricias mintiendo? 

» 

No, no corazón mió ! 
Guarda el vigor de juventud que resta 
Para cruzar el porvenir sombrío; 
No de una estrella en pos triste y ñmesta, 
Sino de un sol fulgente cual lo ansio. 

Como el óleo en la urna del sagrario. 
Conserva allí el amor ardiente y puro. 

Y en tu vida de triste solitario. 
Con él será tu mar menos oscuro , 
Mas blando tu calvario. 



— t4a-- 



CONSEJOS, 



Tú que á cruzar empiezas 

En esta vida» 
Bordada de esperanzas, 

Senda florida; 

Que sin temor 
La que es joven contempla 
Gomo un vergel en flor; 

Escucha los consejos 
Que voy á darte, 

Niña, y con ellos puedes 
Aqui guardarte. 
Porque el destino 

Las mas veces obstruye 

Con males el camino. 

Y lo que antes creíamos 

¿den abierto 
Al instante se trueca 

En un desierto 

Donde la arena 
En torbellinos gira 
De angustias y de pena. 

Tú, paloma, inocente 

Como gallarda. 
Creerás que aqui todo 

Pureza guarda; 

Y delirando 
IGl fantasmas amantes 
Vives siempre soñando. 



— 141 ^ 

T cuando duermes, didce 
Llega á tu nido, 

Gomo un eeo del cielo 
T aire qnmdo, 
La cantilena 

Que eleva entre las sawSinB 

Una oculta sirena. 

T esa sirena amable 
Es niña hermosa. 

La juventud que ¿ todo 
Da luz de rosa. 
£lla aparece 

Y todo lo que se mustia 
Bello rejuvenece. 

Solo con la inocencia 
Dichas se gozan, 

Y nunca esas delicias 

Ay ! nos destrozan. 

Porque destella 
En cuanto á verse akanaa 
Su luz de luna bella. 

Si amas, niña, no creas 

En las palabras. 
Billetes amorosos 

Ay! no los abras. 

Por un encanto 
Dejan al alma crédula 
Dias de tedio y llanto. 

No lleves á ese abismo 

Flores queridas. 
Porque es peor llorarlas 

Después perdidas. 

Lo que se pierde, 
Si el mal lo ha ajado , nunca 
Retoña y crece verde. 



^142 — 

Mira ; en el valle el lirio 

Crece feliz; 
Puesto en el jarro de oro 

Pierde el matiz ; 

Porque esa flor 
Para vivir anhela 
Aire libre v calor. 

Asi la flor del alma 

Gana congojas-. 
Cuando del vicio el hálito 

Toca sus hojas. 

Y languidece, 

Y cual la flor del valle 
Asi también perece. 

Vive siem]f)re guardando 
Muy cuidadosa. 

De tu inocencia pura 
La joya hermosa. 
Porque robada. 

Serás en este mundo 

Huérfana y desgraciada. 

Y no temas que el odio 

Su influjo ejerza, 
Que el candor en si mismo 

Tiene su fuerza. 

Fuerza divina! 
Que sin astucia vence. 
Que sin fraude domina! 



I 



— 143 — 



CARTEL DE DESAFIO DE UN GRANADINO, 



(Aben ITerrai.) 



¿A dónde están los altivos 
Denodados campeones? 
Como cobardes raposas 
En las cavernas se esconden. 
Para la lid perezosos 

Y para el robo veloces. 
Con la gente desvalida , 
Con inermes labradores , 
Mo ilustran los caballeros 
Sus militares blasones; 

Que hazañas que nada cuestan ' 
Son de esclavos, no de nobles! 
En el trono de los vientos. 
En el centro de los bosques, 
Águilas lidian con águilas 

Y leones con leones; 

Y sijson hombres valientes 

Los hombres luchan con hombres. 
Dejad vuestros escondrijos, ' 
No incendiéis las poblaciones, 
Mo ataquéis sus habitantes 
Como bandidos de noche. 

Y si es cierto que en las venas 
Del español sangre corre, 



— 144 — 

Sangre de nobles abuelos 
T no de viles traidores, 
Salid al campo; los valles 
Miren flamear los pendones , 

Y los caballos se opriman 

Y las espadas se choquen ; 

Y los escudos brillantes 
Partan al sol en mil soles, 

Y atruenen los añafiles 

Y las trompetas asorden... 
cjGloria al que muere luchando...! 
¡Inmortal el cielo goce...!» 



» 



— 145 — 



PENSAMIENTOS EN LA SOLEDAD, 



I. 



Pláceme mas que la ruidosa fiesta 
Eu que ostenta sus plumas el orgullo , 
La tranquila quietud de una floresta 

Y de las aves el amante arrullo. 

La soledad me agrada! Aire mas puro 
Respira el pensamiento; se desprende 
Del sucio fango de este mundo oscuro 

Y á otro mundo mejor sus alas tiende. 

Ah ! Cuan bello es mirar desde la cumbre 
Agantesca de altísima montaña , 
El ocaso del sol cuando su lumbre 
Eo verdes olas de la mar se baña !.. 

De celages riquísimos lo inunda , 

Y la frente del sol que alli llamea 
De una cinta de sangre se circunda 
Como un Toqui araucano en la pelea. 

Murió ! Mas su esqueleto centellante ' 
Tinieblas y tinieblas traspasando. 
En otro cielo incógnito y distante 
Antorcha universal irá alumbrando. 

> 

Desciende, oh sol,* en paz á tu Occidente. 
Cuando el alba amanezca en vivo luego 
Yo te bendeciré , sol refulgente ; 

Y el océano de hielo en que navego 
Será de luz á tu mirada ardiente. 
Tomo 11. 10 



— 146 — 

n. 

Plácame á orilla de la azul laguna 
Recostado en la alfombra de esmeralda. 
Ver como cuelga el rayo de la luua 
Cendal de nieblas en su blanca espalda. 

Y la ola que alza su murmullo blando 
Y enrolla en muelles giros suave espuma. 
Mientras la luna su fulgor vibrando 
Gelajeando la luz dora la bruma. 

¡Oh fuente, fuente que en sutiles hebras 
De plata y oro tu corriente ahondas, 
¿Dó van las flores que á tu paso quiebras? 
¿Adonde callan tus cantantes ondas? 

Ay! A morir al rio, al Océano, 
Adonde van los sueños de la gloría, 
Las ambiciones del orgullo humano; 
Algo mas que humo y menos que memoria. 

Por el orgullo sin cesar mirando 
Cree el hombre alcanzar lo que desea, 
Y palacios en viento fabricando 
Su vanidad estúpida recrea. 

Ta vá á llegar! Su altivo pensamiento 
Vence al espacio! La diadema toca. 
Se proclama señor; su fuerza invoca. 
Hiergue su sien y estréllase en la roca 
Arrepentido de su propio intento! 

Si, todo para cual la blanca niebla 
Que flota en él espacio y se disipa; 
Todo tiene su luz y su tiniebla. 
Todo de ángel y de hombre participa. 



Combatir es tívít! Cana tranqoib 
En su infancia celeste al ángel meee; 

Y el alma duda y la razón vacik 
Cuando elhombre examina^ piensa y crece. 

Oh! Cuántas veces cuando el sol asoma 
Rie el alma encantada en sus visiones; 

Y cuando en ocddente se desploma 
Con él las vé volar á otras regiones! 

El sol mañana volverá! Has ellas 
En invisibles rasgos se disuelven; 

Y en el aire perdiéndose sus huellas 
Jamás al alma que alumbraron vuelven. 

Fueron visiones! Con el sol nacieron 

Y con el sol purísimas brillaron. 
Rayos quizá del sol perdidos fueron 

Y con el sol por siempre se apagaron. 

Y quedóle al herido pensamiento 
I^ memoria no mas de esa ventura. 
El artista en su móvil sentimiento 
En vano vacia al molde otra figura... 
La vida no repite ese momento! 

Aqui en la- soledad errando el alma 
Olvida su pesar, vive otra vida; 
Bálsamo puro sus dolores calma 

Y no fluctúa el odio en lo que olvida. 

Allí la mar, la altidma montafia. 
Que oculta fuego cuando muestra nieve; 
Acá el arroyo que las flores baña 
Bordes lamiendo con susurro leve. * 



— 148 — 

Y allá en su aereo, majestuoso imperio, 
Hebncólica luz la luna vierte; 
Antorcha del terrestre cementerio 

Tiene su luz lo inmóvil de la muerte. 

Piensa en sí misma el alma recojida; * 
La duda aparta ; reflexiona y cree. 
Y la noble esperanza de otra vida 
En lo inmortal, en lo infinito lee! . 

Do quiera vuelva su mirada, al cielo 
Cruzado de fulgores, ó á la tierra 
€éñida de vapor, su grande anhelo 
El ser concibe que en su ser se encierra. 

Y se postra á adorar! La inteligencia 
Mide la inmensidad como ella grande. 
Transportada la lúgubre existencia 
Por ideas de luz sus alas blande* 
Dentro del cerco de la eterna esencia! 



V. 



¡Ojalá nunca en su delirio insano 
Llegara el hombre á desear la tierra! 
¡Ojalá siempre el pensamiento humano 
Soltara el nudo que su vuelo aferra! 

£1 alma elevaría sus altares 
Orando por el Dios de su creencia; 

Y subiría envuelta en sus cantares 
Como ofrenda sagrada, su inocencia. 

Y libre entonces de ambición desnuda* 
Fijaría sus ojos en lo bueno; 

Y no el lívido aborto de la duda 
Vendría á ser del hombre inmundo cieno. 



— 149 — 

Caerian los Ídolos que adora. 
Las torpes ceremonias de su rito; 
Donde el orgullo solapado implora 
Haciendo de pantalla al infinito. 

Oh! aquí en la soledad el pensamiento 
Como águila inmortal en Dios se fija; 
Nació para volar en su elemento... 
Sube hasta allá que la verdad te aguija! 

Atrás materia vil! Forma divina 
Vístase el cuerpo y transfigure al alma. 
Sol de los infinitos, ilumina! 
¿Quién es quien puede arrebatar la palma? 
Eternidad de Dios, ¿quién te adivina? 



ESPERIENCIA. 



La dicha es un sueño que acaba en locura. 
La gloria es palabra que mil tumbas labra. 
Ay! cuántos trocaran presente ventura 
Por esa locura, por esa palabr^! 



-.150» 



JEREMÍAS. 



Ay! del infame que con rostro enjuto 
Ve sufrir al mendigo , 

Y á quien no mueve la horfandad de luto 

Ni el llanto del amigo. 

Ay ! del inicuo que con alma impura 

Y mentirosa boca 

Destila en la virtud hiél de amargura, 

Y á un Dios que niega invoca. 

Profeta falso, sacerdote impio. 
Predicas la justicia ; 

Y en la ambición de humano poderío 

Tu corazón se envicia. 

^Adonde está tu Dios? ¿Dónde el calvario 
Que purifica al mundo? 

Huye la fé tu impúdico sagrario 
Que mancha lodo inmundo. 

Si queréis que la luz dd cristianismo 

Penetre al universo , 
La mentira arrojad y el fanatismo 

Del corazón perverso. 

Y mostrada los ojos ¡del que ansia 

Alcanzar ese cielo , 
No el Dios oculto tras la nube umbría 
Como en fúnebre velo; 



— 161 — 

Sino aquel Dios que donde quiera muestra 

Su fiíz bella y augusta. 
Que tiende al triste y al feliz su diestra. 

Que con terror no asusta. 

Ese IKos que proclama en su lenguaje 

Con espresion sublime 
El sangriento suplicio del ultraje 

Qne en el amor redime. 

Y ay! del que entonces con su lengua impía 

La ponzoña derrame , 

Y aun ciego en los vapores de la orgía 

A la inocencia infame! 

Ay ! del inicuo que el martirio vende 
Que á las almas engaña , 

Y con una creencia que no entiende 

De Dios la gloría empaña ! 



— 152 — 



ESTATUA. 



Arcadas , monumentos , catedrales , 
Coliseos, pirámides tríunfiíles, 

Asombros de la ambición ; 
Telas, cuadros , estatuas colosales. 
Del arte maravillas ideales 

En el olvido ahora son. 

Oh ! Si abriese cual suelen las montañas 
En terremoto , el tiempo sus entrañas 

Que abrigan la eternidad; 
¡ Qué cosas viera el hombre tan estrañas! 
¡ Qué de ruina y cenizas, qué de hazañas ; 

Cuánta luz , cuánta verdad ! 

Cada siglo está allí con sus mandones. 
Con sus armas, sus falsas religiones, 

Con su altar y su dosel. 
Con sus desvergonzadas traiciones» 
Su cínico descaro y sus pasiones 

De su vergüenza al nivel. 

Con su fuerza brutal, con sus torturas. 
Sus cadalsos y viles hermosuras 

Que se gozan en el mal. 
•Y allí el tiempo entre emblemas , vestiduras , 
Trono, sangre y escombros y armaduras , 

Solo, inmutable, etemal! 



— 153 — 



LUZ Y SOMBRA, 



¡Oh 9 si, sentencia atroz! En toda frente 
Ha de brillar un rayo del Oriente , 
Suaye, hermoso, vivaz; 

Y á través de su circulo luciente, 
Una pálida sombra de Occidente 

Debe teñir la faz. 

Las roncas tempestades en el viento. 
En las olas flotantes el lamento , 

£1 dejo en el licor ; 
En el alma que espera el desaliento; 
La duda en el sublime pensamiento. 

La angustia en el amor. 

Burla del tiempo , alcázar arrogante. 
Alza su muro, aterrador, jigante, 
De piedra, cima y pié. 

Y en la cruz de sus torres, elegante 
Garzota airosa, su pendón triunfante 

Ondulando se vé. 

Todo es contrariedad, todo misterio ! 
Un choque descompone un hemisferio. 

Otro lo hace surgir. 
Mañana muere un reino, hoy un imperio. 

Y ese alcázar, labema ó cementerio 

Será en el porvenir. . . ! 



— 154 — 



A lA BRISA. 



¡Oh brisa pura 
De la noche bella i 
Á la que adoro 
Llévale en tu ala 
El ay de mi quereUa; 
Dila que lloro ! 

DUa que jimo 
Porque de ella ausente 
Todo es dolores. 
Dila que mi alma 
\iye solamente 
De sus amores. 

Dila que el mundo 
Do no están sus ojos 
Es yermo oscuro y 
Pues que tan solo 
Calman mis enojos 
Su brillo puro. 

Y si te escucha 
Con carino, brisa, « 
Si rueda pura 
En su alba boca 
Plácida sonrisa. 
Suave murmura. 



— 1«— 

Baja; en sus labios 
Posa un dulce beso 

Y el Tpflo toma. 

Y hábia mi trae 
Sobre tu ala impreso 

'Su grato aroma. 

Sepa que aquella 
Que constante adoro 

Y que es mi vida, 
£1 ay conduele 

De mi amargo lloro 
Que no me olvida! 



CELOS. 



Celos me dan las flores 
Que enlazan tu cabello, 

Y esa cinta de mágicos colores 

Que abraza el busto de tu móvil cuello. 

Y el rayo de la aurora 
Que al pasar por tu puerta 
Ilumina esa faz que me enamora, 

Y con temblor de dicha te despierta. 

Y la tierra que pisas, 

Y hasta el agua que tomas; 

Pero estoy mas celoso de las brisas 
Porque en tu seno dejan sus aronias. 



!S6 — 



ESTABILIDAD. 



Todo, todo está igual; la misma mesa 
Rodeada de mis libros; el estante 
Mostrándome á Voltaire , á Goethe , á Dante 

Y al cantor desgraciado de Teresa. 

La ventana está alli, la puerta es esa, 
El espejo do he visto mi semblante. 
Todo es imagen de un recuerdo amante 
En mi memoria eternamente impresa. 

¡Ah! Solo las caricias han pasado!.. 

Y vida solitaria y alma inquieta 
Es la vida del pobre desdichado. 

Mi cántico de amor fué una saeta* ; 
Yo la maté y estoy desesperado. 
Infelices los dos, musa y poeta! 



LUZ. 



Lindas quimeras de diciía y gloría. 
Áticas formas del ideal ; 
Dulce esperanza, grata memoria. 
Éxtasis puro, vida inmortal ; 
Mágico aroma del sentimiento 
£1 alma mia purificad, 
Y como soles del pensanmient^ 
En las tinieblas iluminad. 



-»7^ 



lA CANaON DEL BOSQUE. 



Aire celeste, brisa armoniosa. 
Cantiga agreste de la arboleda; 
Lira armoniosa, plácida y leda 
Allá meciendo, riendo aquí. 
Trémula y leve las hojas mueve 
Y en son de fiesta todo el follaje 
Como una orquesta module y baje 
Acá creciendo, cayendo allü 

Murmura fuente tranquila. 
Fecunda nuestras raices 

Y destila 
Las gotas de tu agua pura 
Que cubre el sol de matices 
En la^tierra seca y dura 

Abre tu mágico hechizo 

Clavel rojizo. 
Flor de las flores hermosa 

Álzate ó rosa. 
Pradera con tus olores 

Embriaga el valle. 
De perfumes y colores 

Formando calle. 
Del iris l.as varías cintas 

Copien y enreden; 
Ah^! qué hermosas, qué distintas 

Se suceden! 



¿Qué agita los aires? Los Tagos sonidos 
Se esparcen, se quiebran, se juntan en ruidos 

Y el bosque todo se oye temblar; 

T silban cual sierpes las hojas chocadas 
T ep gritos se cambian ks notas aladas. 

Es un airado revuelto mar!... 
Él álamo verde doblado vadla 

Y al fin de su tronco sus hojas apila 

Y en pos del aire las vé rodar; 

El viento las lleva, el viento las mueve, 

Y entre ellas caminan las flores de nieve 
Que ornan tus ramas, bello azahar. 

Ruje, viento; ruje airado 

Y violento y desatado, 
Satisface tu furor. 

Con tus huellas abrasadas. 
Con tus tímidas oleadas. 
Atrepellas nuestras bellas 
Hojas tímidas y amadas 
Huracán abrasador! 
Ruje, viento sañudo, en derredor 

Y sacia destruyendo tu furor! 



— ist— 



.• / 



EL AVE. 



Ave perdida que la selva cruzas 

¿Adonde vas? 
Entre las nieblas de esa noche oscura 

Te perderás. 

Pobre avecilla , tus hijitos buscas 

Y no los ves. 
Rayo de fuego en su musgosa cuna 

Hirió á los tres. 

El mismo viento que tu yudo empuja 

Causó ese horror, 
Y entre las ruinas de tu amor se burla 

De tu dolorl 

Pobre avecina que la sdva crozas 

¿Addnde vés? 
Donde tu nido y tus hijitos buscas 

Muerte hallarás! 




-léo- 



CANTO FÜNEBRE, 



Enlute la armonía su ropaje, 
Y cuerda de dolor y voz de llanto 
Acompañen el canto. 



I. 



Murió ! La dulc^e risa de su boea. 
El fulgor misterioso de sus ojos 
En sus labios no está , ni en su pupila... 
La belleza inocente es un cadáver ! 
En tomo de su lecho solitario 
Vaga el ala del ángel y su rostro 
Se ilumina en la luz de su misterio ! 
¡Que tintas tan suaves ! ¡Que perfectas 
Líneas pulen su faz ! Es una imagen 
Del éxtasis tranquilo y vaporoso 
Que goza el alma que contempla el cielo! 
No hay nada en esa frente que no inspire 
Virtud y religión... Virgen honesta 
El nimbo de la virgen la circuye... 
De pié junto á su lecho 
Asi llorosas sus amigas cantan. 

Enlute la armonía su ropaje , 
Y cuerda de dolor y voz de llanto 
Acompañan el canto. 



— 161 — 



II. 



¡Cuántas veces su madre destraizando 
Sus sedosos cabellos amorosa 
Acercaba á su pecho su cabeza 

Y de besos y llanto la cubría..! 
Esperaba y temia ! La celeste 
Tristeza de sus ojos presagiaban. 

La decian quizás su pronta ausencia. •• 
Pobre madre/ acechaba su ternura. 
La muerte envidiaba sus caricias... 
Pobre madre ! La flor de sus entrañas 
Creció para morir y abrió sus hojas 
Al aire perfumado de otro mundo ! 
La ofrenda del amor es una tumba, 

Y el himno de la muerte es un sollozo ! 
De pié junto á su lecho 

Asi cantando sus amigas lloran. 

Enlute la armonía su ropaje , 
Y cuerda de dolor y voz de llanto 
Acompañen el canto. 



III. 



¡Cuántas veces la voz de su plegaria 
Resonó como un himno de consuelo 
En el alma infeliz del desgraciado ! 

Y la dádiva grata era la ofrenda 
De virtuoso amor, linK)sna santa. 
De santa caridad , de amor divino! 
Qué sublime ternura y que congoja 
No ha sentido esa alma ! ¡qué miseria 
No halló la compasión en su alma pura... 
Riqueza, vanidad, todo olvidaba 

Y hermana de los pobres cariñosa 

Tomo U. 11 



— 102 — 

En los pobres bailaba su familia. 
Yivió para hacer Uen , á todos lo hizo. 

Y ya en su lecho de virtud descansa. 
De pié juAto á stt lecbo 

Asi llorando sus amigas gimen ! 

Bnluite la armonia su ropaje ^ 

Y cuerda de dolor y voz de UbüIo 
Acompañen el canto. 

IV. 

Dios eterno. Dios justo, tú oue pesas 
Las acciones humanas; tú que alumDras 

€on la luz de lo bueno las virtudes ; 

Tú que siempre perdonas y bendices 

A los que lloran siempre y á los que aman , 

En tu seno de amor recibe á este ángel ! 

Su alma es tan bella como lo es su rostro. 

Y amor y caridad, como divinos 
Resplandores, de lo alto purifican 
Su belleza terrena y transfiguran 
A sus ojos la tierra y un espacio 
Infinito y celeste les señalan. 

Alma bella, nos quedan tus virtudes ! 
El mal pronto se olvida , el bien se hereda ! 
De pié junto á su lecho 
Asi gimiendo sus amigas cantan. 

Enlute la armonia su ropaje , 

Y cuerda de dolor y voz de llanto 
Acompañen el canto. 



— 163 — 



DOLOR. 



Yo vi, yo vi caer de sus pupilas 
El llanto del dolor! Yo de su pecho 
Los suspiros oí Suspiros tristes... 
Que mi oido doliente penetraban! 
Yo escuché de su labio sollozante 
Las palabras de queja y de amargura; 

Y yo la vi como el celaje hermosa 

Y pálida después, evaporarse! 

En vano con los nombres mas queridos 
Mis labios la llamaban!— Solamente 
Como un eco perdido del pasado 
Un suspiro lejano respondía! 

Ah! ;serás tan cruel? ¿De mis pesares 
Jamás te apiadarás? ¿Acaso tu alma 
Que era sol de mi amor , ya me abomina? 
Ah! no... yo siempre te amo, yo no creo 
Que en tu alma quepa el odio; no... deliro... 
La que me amó mujer, ángel me ama! 
¿No es verdad?— Tú qiie escuchas mis lamentos, 
Tú que ves mi dolor me compadeces! 
Noche sombría como el crimen, oye, 
Uanda á las brisas que tu frente enjuguen, 
Que arrojen la neblina y que te traigan 
£1 perfume mas grato de las flores; 
Enciende tus antorchas y que todas 
Como luces de boda resplandezcan! 



— 164 — 

9 

Una alma que padece quiere unirse 
Con otra que padece, y como un aire 
En tu inmenso infinito confundirse. 
Yo lanzaré mi espíritu anheloso 
En pos de esa visión; yo mis dolores 
Aliviaré en su seno v su mirada 
Dará luz á mis ojos apagados! 
^vir triste y llorar sus ilusiones. 
Yacer como un cadáver insensible, 
Ah! es muy triste vivir! Alma bendita 
Desciende... yo te espero, yo te llamo. 
Yo no quiero olvidar; yo siempre te amo! 



ORGULLO. 



¿Por c[ué del vulgo la opinión te inquieta 
Que infama á la virtud y ensalza al vicio? 
El águila no busca el precipicio; 

Y el águila del genio es el poeta. 

Del sabio escucha la opinión; respeta 
Su elevada razón, su claro juicio. 
Huye el humano estrépito, el bullicio, 

Y bebe allí la emanación secreta. 

Alimenta en la lumbre creadora 
De la verdad, la poderosa idea 
Que el pensamiento engendra y elabora. 

- El hombre es inmortal ! La ciencia atea 
Niega; cada accidente es una aurora. 
¿No es el Dios que destruye el Dios que creal 



— 165 — 



HALLAZGO. 



/Dichoso aquel que encuentra todavia 
Una flor que admirar, una belleza 
Llena de juventud, de poesía, 
Alma de virgen que á vivir empieza! 

Y marcha alegre en su ilusión seguro; 

Y á las estrellas y á la luna fía » 
Las esperanzas de ese amor tan puro 
Que se exalta y renueva cada dia. 

¡Oh, vivir!., ser amado con ternura... 
En su seno estinguir los devaneos. 
Mis ojos encender en su hermosura 

Y en sus labios de fuego mis deseos; 

En su aliento de amor zahumar el alma ; 
Empapando esa atmósfera tan pura 
Armonía de luz, aire de calma. 
Fué mi sueño ideal, fué mi locura! 

Seguí en el cielo sobre azul esfera 
Nubes que engastan vividos celajes; 

Y sobre sombras que la luz altera 
En fondo aéreo artísticos paisajes. 
Seguí en el mundo la feliz mirada. 
Rayo de la mujer que ama y espera ; 

Y el alma á su ilusión encadenada 
Maldijo su ilusión y su quimera. 

Ciega tal vez no sabe lo que adora. 
Su propio idealismo es la muralla 
Que oculta la visión encantadora 
De esa belleza que do quiera se halla. 
Vístese el árbol, ábrense las flores. 
La niebla en blancas brumas se evapora. 
Ya vuelve la estación de los amores... 
¡Ay que es muy triste cuando el alma llora! 



— 165 — 



RECUERDO. 



Yo te vi cuando apenas , niña hermosa, 
Reflejaba en tus labios placentera 
Esa sonrisa pura y hechicera 

Del amable candor; 
Si surcaba una lágrima tu rostro 
No era el recuerdo de un dolor ihipio.... 
Era límpida gota de roclo 

Sobre una tierna flor. 

I 

i 
Has ahora, infelice, cuan cambiada ! 

lA dónde están tus candidos rubores? I 

En vano busco las hermosas flores ! 

Que ornaron tu bddad. 
Ese llanto que surca tus mejillas 
Es recuerdo de amargos desengaños.... 
Volaron ya tus inocentes años 

Y tu felicidad. 



— 167 — 

COSTÜJIBRE GRIEGA. 



(En oa álbum. ) 

Ah! colocad guirnaldas en la frente 
De esa virgen inmóvil! — Su mirada 
Como un rayo fugaz del Occidente 
Envuelto en el fragor de una cascada» 
G>nserva aun paciQca, inocente. 
La ultima espresion enamorada; 
La postrera memoria de la vida. 
La sonrisa de amor en la partida! 

Y anudados los brazos sobre el pedio. 
En la actitud modesta y religiosa 
De la virtud, que duerme en blando lecho 
Asaz tranquila, tristemente hermosa. 
Tal vez quisiera en el abrazo estrecho 
Amante fina , enamorada esposa, 
Al esposo apretar en su regazo 

Y recibir de amor su último abrazo. 

Pobre ángel de inocencia y de poreza^ 
Ave infeliz perdida en el desierto! 
Corazón abatido de tristeza, 
Joven para sufrir temprano muerto. 
Yo gimo contemplando tu belleza 

Y tu mortaja y tu sepulcro abierto. 
Pobre niña!— Morir!— Flw de ventura 
Cortada para ornar la sepultura! 

Tejed con flores su gentil tocado. 
La de la muerte escapa de su fiesta. 

Y la imagen feliz de su pasado 

Al presente infeliz sus risas presta. 
Deje el alma esta vida que ha acabado; 
A la otra pase con recuerdos de esta. 

Y él corazón deleítese en el cielo 

Si algún aroma reoqió en su vuelo!.*.. 



^' 



I 



— 168 — 



TEMOR 



Ese junco cuya frente 
Se dobla tan tristemente, 
Sobre tu pecho está bien. 
Esa flor tan desgraciada 
Quizás vive enamorada ; 
Quizás Hora algún desden. 

Contemplando tu belleza 
Olvidará su tristeza, 
Olvidará su dolor. 
Y será amor su despecho 
Al sentir sobre tu pecho 
Los latidos del amor ! 

Si yo de ese hogar la quito 
Que la nutre, la marchito. 
¡Déjala por Dios vivir! 
Si esa flor es desdichada. 
Bajo el sol de tu mirada 
Podrá contenta morir. 

Yo no puedo darla el riego. 
Que en tu seno bebe; el fuego 
Que le dá tu corazón , 
Los ayes de mis congojas 
Caerán sobre tus hojas 
Para aumentar tu aflicción. 






— 169 — 

Porque yo busco como elh 
La mirada de una estrella , 
El rocío de un amor 
La esperanza de una vida 
Lamentable y afligida , 
Como vida de dolor. 

Y por eso tristementa 
Como él inclino la frente 
Mustia de tanto sufrir. 
Y solitario camino 
Sin saber de mi destino, 
Sin saber del porvenir. 

No, no, ese junco doliente 
Que tal vez sufre inocente , 
Sobre tu pecho está bien. 
Esa flor tan desgraciada 
Quizás vive enamorada ; 
Quizás llora algún desden. 



— 170 — 



UNA NOClHE. 



{Oh que bella es la luna reflejada 
En el agua purísima del rio ! 
Cisne de plata por sus ondas nada 
Haciendo alarde de oriental primor. 
En las ramas del álamo sombrío 
Su cristalina luz cambia reflejos» 

Y luego dilatándose á lo lejos 
Vagos iris transforma en derredor. 

Tu luz! oh virgen misteriosa! inunda 
En misteriosa magia el.alma mia. 
Tristeza vaga, estática , profunda. 
Que aniquila memorias de pesar. 
Oh ! Siempre, siempre eg esta oscura via, 
Via que cruzp sin hallar la senda, 
Un rayo puro de tu luz descienda 
Hi oscura soledad á iluminar! 

Astro de bendición , yo te contemplo , 

Y tu belleza dolorosa admiro; 

Y mil afones á su influjo templo 

Y veo mirensueños revolar. 
Desde mi ignoto y lóbrego retiro 
Llegue á ti melancólica mi queja; 
Junto á este rio que tu luz refleja 
Yo sabré bendecirte y olvidar. 



— 171 — 



BERTA. 



¿Quién me volverá los días 
De mi grata venturanza. 
Los dias de la esperanza 
De los deliquios de amor? 
Incógnitas armonías 
¿Qué se hicieron esos sones 
Que en acordes vibraciones 
Herían al corazón? 

¡Ah! Me responde una queja; 
¿Es cierto , por Dios , es cierto. 
Que para siempre habéis muerto 
Creaciones de mi amor? 
Esa nube que se aleja 
Tal vez en sus sellos guarda 
La forma pura y gallarda 
Que adoró mi corazón. 



Como un guerrero triunfante 
Vístese el campo de gala, 
Y de sus poros exhala 
Cantos, perfumes, amor! . 
Cada flor, como una amante, 
Abre sus hojas al viento» 
Solo yo, huérfana, siento 
Partírseme el corazón! 



^172 — 
Vuestra belleza no alegra 
Si no la miran sus ojos; 
Vuestras flores son abrojos 
Si no las riega su amor ! 
En la noche triste» negra. 
En que vagando se ajita. 
Su presencia necesita 
El doliente corazón ! 



Mi fervorosa plegaria 
Tal vez no llega á tu oido. 
Oh! Vuelve, ven ; ¿do te has ido 
Dulce prenda de mi amor? 
Como una ave solitaria 
Siempre á ti va mi reclamo 

Y siempre en vano.... y yo te amo! 

Y tu eres mi corazón! 

Brisa, cuya voz scmora, 
Con la del ave concuerda, 
Ah! decidme si se acuerda; 
Si no ha olvidado su amor! 
Al dolor que me devora 
Dadle siquiera im consuelo. 
Espacio dad al anhelo 
Que arrebata al corazón! 



En el seno perfumado 
De alguna altiva belleza. 
Tal vez posa su cabeza 
Jurándola eterno amor! 
Tal vez su rostro inspirado 
Un beso lúbrico enciende!.. 
Y es la ramera que vende 
Su beso y su corazón! 



— 173 — 
Ingrato! Con el olvido 
Págame antes. Ah! no vayas! ' 
Las arenas de esas playas 
Mustian la flor del amor. 
Ingrato! ¡Porqué has rompido 
Mi ilusión y me has dejado? 
Que con el tuyo enlazado 
Llevaste mi corazón ! 

Si he de vivir condenada 
A llorar y á nunca verte , 
Fuera un consuelo la muerte 
Pues muriera con tu amor ! 
Imagen idolatrada 
Que en el pecho ilesa vive, 
El llanto tierno recibe 
Que brota del corazón ! 

Asi al borde de una fuente 

Y de un bosque en la espesura, 
A la luz de una alba pura 
Berta lamenta su amor, 

Y en el agua transparente 
Que remeda su quebranto , 
Gota á gota cae el llanto 
Que sube del corazón I 



— 174 — 



MÁRtm. 



Vuela» vuela pensamiento * 

Y siguiendo en pos del viento , 
Vuela, vuela á otra región. 
En fastidio agui la vida» 

Vé á buscar á tu querida » 
Vé á buscar tu corazón. 

En una estéril campaña 
Al borde de la montaña 
Donde se eleva un ciprés. 
Hay un sepulcro escondido 
Por su sombra guarecido 
Con una cruz á los pies. 

AUi un cadáver reposa... 
Hace un año que esa fosa 
Se abrió para un ataúd» 

Y yo la vi enflaquecerse 
Gemir y desvanecerse 
En toda su juventud. 

Yo vi cae^ sus cabellos» 
Cerrarse sus ojos bellos 
Para no volverse á abrir. 
Su boca convulsa y fría 
Ay! esclamó en su agonía; 
Ay 1 ¡ cómo siento morir ! 



— 175 — 

Pobre niña..! era dichosa. 
Era inocente y hermosa 

Y su delirio era amar. 

Y cuando se ama , la vida 
Es una prenda querida 

Que es muy duro abandonar ! 

Allí, pensamiento» llega. 

Y esa dura losa anega 
En .lágrimas de dolor« 
Bien merece un sentimiento 

Y un compasivo lamento 
Esa mártir del amor ! 



— 176 — 



EL CANTOR 



(Leyenda.) 



En un desierto espira 
De angustia el trovador. 
Y un cántico de amor 
Canta en su lira. 

Adiós, campos floridos. 
Adiós, bello pensil. 
De mi edad juvenil 
Años queridos. 

Adiós, límpida fuente 
Ceñida de verdor! 
Onda cuyo frescor 
Bañó mi frente. 

Adiós, colina hermosa. 
Adiós, paterno hogar: 
Ya mi cruel pesar 
Me abre la fosa. 

Primer amor! Elvira! 
Adiós, blanca ilusión. 
Mi triste corazón 
Ama y espira. 

Mientras llega el instante 
Para partir de aquí. 
Los ayes son por ti 
Del labio amante. 



Tú eras brillante cfstrella; 
Y es 8u dulce fulgor 
El suave resplandor 
De tu íáz bella, 

• Oh! si, al morir te miro 
Como otra vez te vi: 
T tu perfume aquí 
Ángel aspiro. 

Solo siento perderte.... 
El infeliz tembl^il 
T su Tostro cubrid 
Livida muerte, 

¡Cuánto padezco! Fria 
ID sangre siento ya... 
Menguando la voz vi... 
jEs la agonía! 

• 

To desfallezco! Espera 
Mi cuerpo el ataúd... 
KieblsL mi juventud. 
Huyó llfera! 



La noche el cielo envuelve 
En densa oscuridad! 
Ay! la primera edad, 
P&sa y no vuelve! 

¡ Mi vista languidece! 
Se hiela el corazón!... 
Es mi última canción !... 
¡Todo fenece!... 
Tomo IL 12 



— 178 — 

•Kdun léngmdo lamento 
Y exinimé quedó. 
El eco repitió 
Su último acento. 

'tAdio^, edad dichosa. 
Adiós , paterno hogar! • 
Ya mi cruel pesar 

Me -abre h feáat» 



El canto t}é tu lira 
Fué un cántico de amor; 
El infeliz cantor 

Amando espira. 



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DESCONSUELO Y ESPERANZA. 



II » I ■■ 



La vie habite daos chaqué etoUe. 
(Goethe.) 



Si es la* amistad la niebla pasajera 
Que arrebata y destroza la perfidia; 
Si la TÍrtud eternamente lidia 

Y es él amor ridlcida quimera ; 

Salta» audaz penÉamiento, la barrera^; 
Es la muerte del alma la detífia; 

Y á despecho del doloy dé la enridSa 
En alas dd amor subei oiCra esfera. 

Sube á la esfera donde clara yierte 
Su lumbre la Terdad; do se oompretide 
De la Tida el misterio y de la" muerte. 

Y abandíóina esta tierra corrompida. 
Este mundo qile todo coifq[ira y tende; 
Martirio de la muerte y de k vida f 



— 180 — 



MAGIAS- 



) 



TodoetpáUdodeipcilo 
Dd hastio 7 del dolor. 
Todo eaiita triste eiN||o 
Si no lo anima el amor. 
(Tma del Jfocitt.)] 



BLCAirroit. 

T 

Eq la torre de ArjoniUa^ 
Negro gigaule que se alza 
Como un espectro sonobrio 
En un confin de la España, 
El infelice Maclas , 
Amante sq^pir^ y canta. 
Ucranio su t)\en perdidp 

Y su fortuna contraria* • 
Mas los ecos de su lira 
Ddirios sonde sm alma, 
Que la ilusión creó bellos 

y qi|e el desengaBo amarg^t! 
En vano en tristes endechas 
8u«i ^fi^jas al vienta mand^ 
Sitas rejas de sucArcel 
Niegfm paso ¿^ su esperan» 

Y solo inertes paredes 
Oyen sus amantes cantigas! 
Él alli solo, encerrado, 

Y su Elvira idolatrada 

De odioso rival en brazos. 
En amor la vida exhala. ' 
Muchas veces ¿ las rejas 



El infeUi fle «cercaba 

Y daba al imneiiBO espado 
Lasmelodias deau harpa. 
El viajero ocannovido 

Sus acBBtoe esouehaba. 
T al oir 8ua tristes ayes 
Sentía romperse el alma! 
¡Cuántas de amor f lastimeras 
Murmuraron en las awras. 
Quejas sentidas y dulces 
Que su citara t»t>tabal 
Si los viajeros después 
En sus liras las cantáraSt 
Ó si el aura vagarosa 
Que errantes las escu<!hára 
En sus pUegues las Uei^ase 
A donde estaba su amada. 
No se sabe; mas la hermosa 
Por quioi el triste cantaba 
De su anoAnle trovador 
Supo la forftima amarga; 

Y ¿ sus oidos llegaron 
Déade la torre apartada 

De su harpa el lánguido eco. 
Sus endechas y sus lágrimaSé 

LA VENGANZA. 

En el corazón de Elvira 
Los ayes del prisionero 
Penetraron , y en to íntimp 
Profunda herida le hicieron; 
De sus megillas las rosas 
Perdieron el matíz bello, 

Y Uanto eterno anubló , 
Sus ojos color de cielo. 



— 182 — 

Para Elvira no hay festinM^ 
Para Elvira no hay recreo; « 
Que en todas partes le sigue 
De Macías el recuerdo» 
Qne perturba sus placeres , 
Perturba sus dulces sueños, 

Y de su alma desgarrada 
Acrecienta los tormentos. 
£1 conde, esposo de Elvira, 
Espiando con sus celos, 
Ha adivinado la <»usa 

De sus continuos lameñtosi^ 
tAun encerrado, deda. 
De ese doncel temer debo. 
Pues los ayes de su lira 
Quizá hasta aquí trae el viento» 
Ya que la ausencia no basta 
Para apagar ese fuego 
Que en él alma de mi eqposa 
Encendió su atrevimiento; 
Entre ambos alzaré un muro 
Mas horrible y mas espeso... • 

Y lo que no ha hecho la ausencia 
La muerte logrará hacerlo.» 

Y cual sifuese á la guerra 
Férrea armadura vistiendo. 
En un robusto morcillo 

Se dirije el conde fiero 
Á la torre de Arjonilía 
En ira y venganza ardiendo. 
En las rejas justamente 
De su solitario encierro. 
El amoroso Macías 
Cantaba su harpa tañendo; 

Y arrobado no sentia 
Ni los rujidos del viento 
Ni del caballo del conde 



— 188 — 
Los atronadores ^cos. 
iQuizá sonaba en su mente 
Algún fantástico cielo 
Do 86 meda estasiado 
Su inspirado paasamiento! 
Al verlo el conde la lanza 
Con brazo fuerte blandiendo 
Apoyado en los arzones ^ 
La arrojó al cantor colérico... 
Un instante fué : la pica 
Silbó los aires partiendo « 

Y pasando por las rejas 
Vino á clavarse en su pedio, 
T atravesado Macia3 
Exánime cayó al suelo. 
Murió cantando cual dsne 
Que en el cristalino espego 
De una tranquila laguna 
Ifiere cazador certero. 
Orgullecido del triunfo 
Vuelve el conde brida presto, 

Y hada Galicia confia(¿> 
Aguija el potro ligero. 

KL CASTIGO. 

Vano delirio I Mácias 
Murió, mas viven sonoras 
Repetidas por do quiera 
Su endechas amorosas. 
Que canta el amante triste 
Si de amores penas Hora. 
Cantos suaves que volaron 
Como el olor de la rosa , 
En su camino dejando 
Pura esencia, grato aroma. 
¿Con su traidora muerte 



— 184 — 

Dióle al olvido la esposa? 
No ; eii A tíma sü recuerdo 
Vivió siempre (;on sus trovas. 
Sincera amante , cada año 
Dejaba en su yerta losa 
Un recuerdo de su amor. 
Un Tamo de puras violas « 
Con SI) llanto humedecidas 

Y los besos de su boca. 
Tampoco el conde malvado 
Con su traición alevosa 
Gozó la paz que anhelaba. 
Donde quiera á todas horas » 
En la estancia solitaria. 

En la orgia bulliciosa , 
O cuando en lecho de plumas 
El ansiado sueño goza , 
Tristes ayes le perturban 
De interminable congoja 
Que quebrantan su reposo 

Y que su espíritu agobian. 
Donde quiera amenazante 
Yé de Blacíad la sombra. 
Sangre chorreando, gritarle 
c ¡Asesino!» cotí voz ^orda. 

Y si apartarse un momento 
De aquestasí visiones lo^a , 
Oye el rumor de mil citaras 
Que sones lúgubres tocan; 

Y como voces de espectros 
Que se aháií huecas y broncas. 
Oye cantar de Maclas 

Las enamoradas trovas 
Que claras repite el eco 
Por las solitarias bóvedas. 



— 185 — 



EL CASTILLO DE BALLAKLAVA. 



(De Mie*kiewi€i.) 



Krimea, estos escombros, informe masa pálida 
Que fueron un castillo que un tiempo se elevó , 
Yacen en la montaña como gigantes cráneos 
Que habita el reptil solo ó el hombre mas feroz. 

Las torres escalemos, las armaduras bélicas 
Busquemos en su alcázar. ¿Qué yeo? Una inscripdon. 
De un héroe quizá el nooibre , que en su mamsion funérea 
Como una hoja marchita el tiempo sepultó. 

Aqui antiguos relieves pintaba el griego lurtistíco ; 
Alli daba el romano cadenas al Mogol ; 

Y del coran sagrado el sabio creyente árabe 
Palabras murmuraba de bendición y anuMr. 

Los buitres hoy tan solo coronan los alcázares 

Y los sepulcros regios que el oro fabricó; 

Y del artesón rico del mausoleo espléndido 
Los carniceros lobos han hecho su mmision. 

Todo es silencio tétrico, todo es despego DCinebre ! 
Cual flota en las murallas dé triste poblacioii 
Diezmada por la p^te, desconsolada, exánime. 
De la tremenda muerte el negro pabdlon! 



— 188 — 



BRONCO DE MAYO. 



(€Nia de Alejandro Maueni.) 



El fué ! Cual queda exánime 
Dado el final lamento , 
Del alma grande huérfano 
El cuerpo en el momento, 
Asi al anuncio , at<teito 

Y herido el orbe está ; 

Mudo piensa en la hora última 
Del hombre del deslino , . 

Y duda si otro impávido 
Pié de hombre, su camino 
De roja sangre aun cálido 
Á pisotear vendrá. 

Vele en su alcázar fúlgido 
m genio , y enmudece 
Cuando con voz asidua 
Cae, se alza y perece: 
Su voz al canto unánime 
No se mezcló jamás. 

Virgen de encomio pérfido 

Y de baldón mezquino. 

Se alza inspirado al súbito 
Morir del sol divino; 

Y arranca á la urna un cántico 
Que vivirá quizás* 



— 187 — 

Del Alpe á hs PiMmideSt 
Dd Manzanar al Reno , 
Despnes de los relámpagos 
Lanzaba d rayo y trueno , 
Que desde Sdk al Tánais 
Cruzaron todo mar. 

¿Fué gloría cierta? Juzgúele 
Posteridad. La frente 
Doblemos ante el Máximo 
Que quiso en esa mente. 
De 8U creador espíritu 
Mayor muestra estampar. 

El agitado y trémulo 
Gozo de Tasta idea. 
La ansia de una alma indómita 
Que dominar desea. 
Que <d>tien6 y logra un premio 
Que era loco- esperar, 

Todo probó. La gloria 
Mayor tras del encono ; 
La rota y la victoria. 
El destierro y el trono. 
Dos veces en el légamo 
T dos sobre él altar. 

Nómbrase; lo oyen; tímidos 
Cesan la lucha á muerte 
Dos siglos , y á él volviéndose 
De él esperan su suerte. 
Calla, y entre ambos siéntase 
Como arbitro y señor. 

Cae... y en estrecha ínsula 
Pasa en ocio su vida. 
La envidia en eHa cébase 
Y la deidad «aida 
Es blanco de odio y lástima 



— 188 — 

Y de invencible amor. 

Cual pesan sobre el náufrago 
Las ondas que le alzaban. 
Las mismas, ¡ay! que al misero 
Cercanas le mostraban 
Las salvadoraa márgenes 
Donde llegar podrá; 

Asi pesaba el cúmulo 
Sobre él de las memorias; 
Tentó escribir las páginas 
De sus propias victoríaSt 

Y en la boja cayó trémula 
Su mano débil ya. 

¡Cuántas veces al tácito. 
Finar de tarde muda» 
Bajos los ojos de águila 
Ambos brazos anuda; 
Calla, y piensa en los prístinos 
Dias de su poder. .. 

Y vé las tiendas m^Sviles 

Y el valle conmovido; . 
Las ondas de su ejército 

Y el pabellón temido; 
El concitado imperio 

Y el presto pb^^cer! 

Tal vez con tanta injuria 
Desfalleció su anhelo; 
Desesperiii; mas válida 
Mano bajó de) cielo 
Yá más serena fitá(nósfera 
Piadosa le llevó. 

Llevóle por el mágico 
Sendero de esper^nza^ 
Adonde el premio obtiénese 



— 189— 

Qo^ á lodo apbelo avann. 
Óonde es sDencio lóbrego 

La gloria que pasd. 

» . 

Bella, inmortal, benéfica, 
¡Qh fé, siempre triunfante. 
Escribe aun este: gózate; 
Que gloria mas gigante 
Ante la cruz del Gólgota 
Jamás se prosternó. 

Tú de su yerto túmulo 
Calumnia vil separa. 
Dios que aflige terrífico. 
Que juzga y que repara, 
Al lecho solitario 
T al héroe sé acercó. 



Noviembre de Í849. 



t» 1 



— 190 — 

EL CANTOR STRADEUA (i) 

(ImHaoSoB de L. Camr.) 

I. . 

Es de su voz angélica 
LsL dulce roelódia . 
Que arrodiUadOt en éxtasis. 
El pueblo entero oia ; 
Guando en los sacros pórticpp . ^ 
Eleva su oración. , 

Yo sorda 9 en tantp, al mistipo 

Y celestial reclamo, ', 
Ardo en amor sacrilego, 

, A él solamente amo ; 

Y mi gemir, del órgano 
Confundo con el son. 

¿Por qué no te dgo , oh mágica 
Voz al morir el dia. 
Subir del lago límpido 
A esta mansión sombría. 
Do nadie escucha, misera! 



(1) Stndella nftdó en el siglo pasado , en Veneeia , y eomo etntor de 
Ss:le8Ía tuvo macha fama. Enamoróse de éi una joven patricia, y habl^- 
doles ta padre prohibido el nu^trimonlo , huyerom ambos y anduTleroA 
vagando mucho tiempo por Italia incógnitos y segaros. No habiendo eft> 
•ado de buscarlos el padre, tuvo al fin noticia de los fugitivos. Partió al 
SAomento y mató á Stradella con su propia mano , en Gónova» según al- 
gunos, ó en Turin, según otros. El autor supone que la nifia, conducida á 
easade su padre, muere loca. En la imitación se ha seguido el mismo 
metro, que varia en cada una de las cuatro partes del original, el mlmM 
¿r^en de esdrújulos, y hasta la misma coloeacieii de consooantet. 



¿Por 9ué stguiendo el férrido 
Deseo^pie me abruma, 
Contigo en henea rápida 
Hender la suaye espuma 
Del ciroonstante piélago 
No me oonoede amor? 

¡Y tu ea cojines mórvidos 
Junto á quien te ama tanto, 
Liuizar al y^o céfirp 
Tu melodioio omto» 
Que en acordada múaica 
La onda repetirá ? 

¡Si golondrina candida 
Pudiera ser, yo iría 
En tu ycfntaqa frígida 
A llamar cada dia. 
Diciendo : yen , despiértate, 
7u amor ccmtigo está ! 

La nocbe en llanto fúnebre 
Pasé de ti apartada; 
Ronca es mi yoz y lánguida 
Por el dolor turbada ; 
Mi bien, ámame, y límpida 
Y clara yolyerá. . 

I Ay! delirando piérdese * 
El áninaa ^ifli^da ; 
Naci á llorar.. Indómito 
Pesar roe mi yida» 
Que en el sepulcro lóbrego 
Solo concluirá. •• 

H; 

L^ alegría del alma agoyiada 



— 192 — 

No es tm sucSo, d^rio no es: 
Te abandono» paterna morada, 
Pero viene conmigo nd Uen, 

Huye, barca, velos como el viento 
Que á otras playas me debes llevar* 
¡Oh, mi amado» levanta tu acento : 
Que no escuche el dolor patomalt 

¡Ah! la niebla en las auras ffotanto 
No me turbe estas horas de amor! 
No me muestre un anciano semblanto 
Alterado de saña y dolor! 

Tú no sabes, oh padre, la pena 
Que me cuesta dejarte , infeliz! 
No me llames cruel. Me condena 
El destino á alejarme de ti! 

En las pompas de espléndida cuna 
Siempre d Danto mi rostro nubló. 
Hoy tan solo mudando fortuna 
De alegría latió el corazón. 



Aborrezco las nupcias reales 
Que en secreto apfestábasme ayer. 
£1 que adoro no sufre rivales. •• 
Fué el primero y el solo que amé. 

Adiós, patria. Por tí es ttík Uántó» 
Mas las lágrimas seca mi bien : 
jAy! Ifl pecho desgarra el quebranto^ 
Mas la cahná éñ soé brazos hallé. 

{Oh Yeneda! Si guardas memoria 
De un amor que nos fué tan fetal; 
A los que amen ks cuenta sulñstoriiii 



— 193 — 
Y un susiHio quizás nos darán!.. 

III. 

^Pálido, pálido 9 

Torvo y saAudo 

Al viejo vístele 

Miramos mudo 

En el magnifico 

Templo de Dios? 

Huyamos, sálvate 
Mi dulce amor. 

Y mientra el ánimo 

Te conmovía. 

Cuando la súplica 

Do quier se oia. 

Solo á él de cólera 

Temblar vi yo. 

Huyamos, sálvate 
Mi dulce amor. 

No es de mi espíritu 

A^sion mentida ; 

Yo le vi tórbido 

A la salida 

Del templo y tácito 

Nos persiguió. 

Huyamos, sálvate 
Mi dulce amor. 

Ifi bien , jperdóname 

Que no lo nombre. 

Del viejo livido 

Conozco el nombre 

Mas ¡ ay ! decírtelo 

No puedo , no. 

Huyamos, sálvate 
Mi dulce amor. 

Tomo U. 13 



Ven, ido ofrécenos 

Segura vida 

Entre sus márgenes 

Baya escondida, 

O á la ancha Ñapóles 

Con su rumor. 

Huyamos , sálvate 
Mi dulce amor. 



Si ansias espléndida 
Mansión mas bella , 
A Roma vamonos 
Que el arte sella , 

Y del pontífice 
Serás cantor. 

Huyamos, sálvate 
Mi dulce amor. 

Has si el estrépito 
Te enoja , amigo , 
Cabana rústica 
Nos dé su abrigo , 

Y fuentes y árboles 
Dicha á los dos. 

Huyamos, sálvate 
Mi dulce amor. 



Que á mi teniéndote 

Siempre vecino. 

Las rocas áridas 

Del Alpenino 

Semejaránseme 

Dulce mansión. 

Huyamos, sálvate 
Mi dulce amor. 



-^l»y-^ 



IV; 



Te cofnoioo, antiguo muro 
De la paterna morada ! 
Mas no estatm tan oscinro 
£1 cielo, ni la onda airada 
Tm-buiente asi gimió 
Cuando él conmigo partió ! 

Partió... mas me ba prometido 
Volver pronto... y cariñoso 
Me ha regalado un vestido 
Para adornarme... es mi esposo... 
¿Quién el vestido me dá? 
Urge el tiempo... y él vendrá f 

i Mas qué veo? ¿En el canal 
Un ataúd , chapas , cruces? 
Un cortejo funeral... 
¡Cuántas voces ! ¡ cuántas luces ! 
Miserere... escuchad! Oh! 
Cantan todos... ¿Quién murió? 

Nadie habla! Pregunta vana! 
Dime al menos, padre mió, 
¿Por qué tañe la campana? 
Lloras?.., Venalsano nuo» 
Feliz soy en mi aflicción 
Con tu llanto y tu perdón, 

¿Al fin tú le has perdonado 
Para aliviar mi desdicha? 
¿Consientes verlo á mi lado 
Y gozarle en nuestra diclia? 
Padre mió , en tanto afán 
¿Cuándo las nupcias se harán? 



— 196^ 

En la enramada sencilla 
Donde canta el ruiseñor 
Sé alza una pobre capilla: 
Alli..» ¡Oh acerbo dolor! 
Un puñal? Escuchad,. • Oh! 
Miserere. ¿Quién murió? 

Me llama... al fin ha tornado; 
Llegó ya la hora esperada. 
Traedme el velo^rosado 

Y la diadema dorada... 
Ay!... mi dolor es mortal! 
Todo es sombra sepulcral. 

Tomad este adorno impio! 
Velad mi sueño entretanto 

Y después... Ah! será mió... 

Y allá entre el célico canto 
Le escucharé siempre yo... 
Dio un gemido y espiró! 



—w— 



EL MORO. 



I. 

Oye, ó moro: grando suma 
De zequies te prometo; 
Pero escúdiame eo secreto 
Y sé fiel esplprador. 

Narentinos, genoveses 
He vencido» pero en vano; 
Tengo de Aniña la mano. 
Has no consigo su anior. 

Busco en vano entre las bellas 
Que diviso por do quiora, 
Ifi^ft hermosa cabellera 
O mas puro sonrdr. 



De los maridos 
De los jóvenes deseo; 
Solo conmigo la veo 
Indiferente gemir.» 

Asi hablaba él altanero 
Almirante veneciano; 
Qu6 de Aniña hubo la mano. 
Mas no ha obtenido él amor. 

Al mando d negro avendo 
Los brasos cruza id momento; 
Basta, dice, un solo acento; 
Soy esclavo, y vos se&or. 



— 1«8 — 



IL 



Má en su alcoba, sola entretanto 
En tedio Aniña sumida está; 
Huye el teatro, de^dd^ ú cmto. 
Danzas, festines, despreda ya. 

Tiene loa ojos fijos al suelo» 
Ó bien levántalos bada un alCar» 
Parece un ángel que buyo del délo; 
Aunque ella ignora lo que es peear« 

Y cual en valle cóncavo arditfte 
Vapor se junta sobre vapcur» 
Á cada dia que pasa siente 
Que el triste tedio se bace mayor. 

La amarga pena que ladevcwa 
Oculta á todos quiere tener; 
Consigo lleva quien, ay! esplora 
Su eterno tedio, su.padeeer. 

Ob! cuánto aumenta su aeerba pena 
Yer un testigo de su jemr: 
Ay! de la suerte férrea cadena 
Que alli la ha atado pava sttfcirl 

Si un suefio dulce , su alma abosada 
Aroma y radia jeon su fidgor^ 
Encuentra al lado torva mirada 
Que envuelve al pimío du eruel dolor. 

Parece rueda que nunca cesa 
En tomo al perno de drcukr; 
El dolor intkno en su alma opreía. 
Sin treguas gira, vuelye i gbar. 



— 199 — 

En el empíreo radia la luna , 
Su luz alegra todo mortal; 
Mas en su rostro no hay luz alguna; 
Dicha ó fastidio siempre es igual. 

Música dulce no hay para ella 
Ni de la tarde blando frescor; 
No [halla de flores corona bella, 
Que las mardiíta llanto y dolor. 

Ahi quien en su alma lleva el hastio 
A nada puede jamás reir, 
Triste es el mmido y d sol umbrío. 
Desierto lóbrego el porvenir! 

ni. 

Lo aborrece? Aquella alma inocente 
No aborrece ni i nadie desdeia. 
Ser nacida para otro se siente, 
Mas con nadie tampoco ella sueña. 
Para todos misterio será. 
Ni lo sabe ella misma quizá. 

Si tan solo una vez el acento 
Del que adora, la triste escucharal 
A gozar, olvidando el tormento. 
Su alma en alas de amor se limaáral 
Más ese imo jamás se mostró; 
O fué un suefto que raudo pasó. 

Si despierta á su lado en el lecho 
Halla siempre el martirio de su alma 
Que le cuenta los ayes del pecho 
Y arrebata su plácida calma; 
Un fantasma mostrando el deber 
Tras los sueños de gloria y {^cei*. 



— aoo— 

Ese tiene den ávidos ojos 
Siempre atentos; también cíen oidos. 
Él le trueca la flor en abrojos. 
Él le cambia la voz «n gemidos, 
i Ay! ¿qué espera entre tanto sufrir? 
¡ Solo espera , inMce, morir! 

De un devoto buscando éL consuelo 
A las plantas se postra llorosa ; 
T los ayes ahogando de duelo 
Decir quiere el pesar que b acosa. 
Tristes voces al fin sollozó, 

Y ¿los otros^y ¿ si se acusó. 

Del piadoso señor la req>uesta 
Fué tan solo ; paciencia ! paciencia ! 
En el cielo tener su fé puesta. 
Dar limosna^ oración , abstinencia. 
La virtud solo pena halh acá : 
La guirnalda errada está allá. 

IV. 

Al fin un dia prorrumpió ella : 
¿Por qué ese moro sigue mi huella? 

¿Tai vez que ándase siempre á mi lado 
Por mi marido le fué mandado? 

Vergüenza ! Siempre tener delante 
Lleno de furia su vil semblante. 

Dice : su rostro se enciende en ira 

Y con desprecio su ultrage mira ! 

Entre sí A moro, ¿por qué, dice, ella 
Tan desd^osa no es menos bella? 



Obi si supieses la pe&a mia, 

T ooD qué ahinco mi ojo te espia!... 



Menos airada me mirarias ; 

¿Qué digo» nedo? ¡ mas me odiarías! 

Ódiame! Y pueda tu atroz desvío 
Helar h audacia del siervo impío. 

ódiame» y bellos, aunque con ira. 
Hada mi siempre tus ojos jira. 

Burla é insulta mi atroz tormento 
Para que escuche tu dulce acento. 

De tu altanero sefior protervo 
Ya no me tienen las iras siervo. 

Donde tú vives vivir prefiero: 
Nunca á mi patria volver ya quiero. 

Allí entre flores» no aroma bello 
El suave efluvio de tu cabello! 

Veré en el cielo la luz radiante» 
Mas no la risa de tu semblante. 

De las florestas oiré el ruido» 
Mas no el del roce de tu vestido. 

Tronco horadado» de fieras nido» 
Seré volviendo donde he nacido! ••.. 



Cuando contemplas de la terrasa 
Del mar hirviente la onda que pasa » 

Desde la orilla la imagen miro 
De tu semblante caro» y suspiro. 



—202— 

Oh ! cuántas yeces atti al mirarla 
Ahogarme quise por abrazarla , 

T entre sus aguas algún consuelo 
HaUar al lóbrego, intenso duelo ! 

Oh ! si supieses , durmiendo en calma 
Las ideas tétricas que acosan mi alma!*. 

Pienso en d hcMoobre que en tal momento 
Dormir te mira, bebe tu aliento* 

En él impío que insano ahora 
Me roba el fuego que me devora I 

Que á mis tormentos al fin yo ceda» 
Porque tranquilo vivir él pueda. 

Cruel ! mas gCkay! güay ! si revienta 
Mi odio y ansio lavar mi afrenta! 

Sabré mostrarle con esta mano, 
C!ómo no se ama ni se odia en vano! 

V. 

Entre olmos y plátanos 
Hay sitio escimdido 
Do raudo camina 
El límpido SU. 

Goza allf la misera 
Con su hosco marido 
La esencia divina 
Que brota el pensil. 

—¿No escuchas cuéa plácido 



El rio murmura? 

¿No escuchas del viento 

El vago rumor? 

Parece que indómita 
Oculta amargura 
Te quita el contento! 
¿Cuál es tu dolor? 

— Preguntas inútiles , 
¡Ay, cesa te ruego! 
Esta alma placeres 
No nació á gozar. 

Yo nunca y recuérdalo» 
He hallado sosiego ; 
¿Por qué , por qué quieres 
Mi pena aumentar? 

—Mi amor en ti» pérfida» 
Jamás respu^ta tuilla. 
Tenaz mi decoiH> 
Manchaste también. 

La sangre á la mísera 
Rebulle» ma3 calla. 
Y rueda entre el lloro 
Disuelto el desden. 

Pero él mas colérico 
Perdida la calma » 
Encuentra en el llanto 
De crimen razón. 

—Soy reo porque el pérfido» 
Combato de tu alma. 
Asiduo .quebranto 



--204 — 
GoDtüiua aflicción ; 

Y siempre solidto 
Yo de ella he apartado 
Esa ¿nsia de amores 
Contniria al deber? 

Tu cólera, Fosean , 
Sufrí demasiado; 
Tan necios furores 
Podránte doler. 

;Qué9 insultas?— Y tórbída 
La mente, á una ofensa 
Has vil y ultrajante 
La mano elevó ! 

Al Ímpetu hallándose 
Aniña indefensa , 
Esquiva el semUante 

Y rápida huyó. 

Tropieza en los céspedes, 
YFóscari, viendo 
Caida ¿ la esposa , 
Aquiétase al fin. 

En. casa su cólera 
Burló; mas cayendo. 
Su collar la hermosa 
Perdió en el jardin. 

Ahogan las lágrimas 
Su pecho angustiado; 

Y el tedio alli oculto 
Le arranca el solaz. 



— 205 — 

La injuria ella liyiáia 
fiel hombre malvado ^ 
£1 bárbaro insulto 
Mostraba en la faz. 

VI. 

El palado en desorden se ha alzado 
Traición!— £1 señor ahorcado 
En su estancia se mira espirante. 
Con su sangre teñido el semblante 
Por la soga del moro fetal. 

Se persiga al inicuo , se prenda , 
Sq encadene, mas nadie lo ofenda, 

Y el proceso, el castigo, que sea 
Un ejemplo á la impía ralea; 
Que lo juzgue el mayor tribunal. 

Tales gritos do quiera resuenan; 
Duros grillos su mano encadenan; 
Ya una rápida barca lo guia 
De Venecia á la cárcel sombría 
Do el sol nunca su luz penetró. 

De sus jueces llevado á presencia. 
Pronto , esclama , dictad la sentencia. 
El delito negar no deseo... 
Defenderme no quiero , soy reo; 
Con mi muerte la de él pague yo. 

—¿Consejero no hubisteis? ¿Del hecho 
Esperabais sacar cuál provecho? 
— Yo le odiaba con odio furente, 

Y ver quise ese rostro insolente 
Cuál quedaba en el ansia mortal. 

Él de cnegro» el apodo me daba, 

Y «tizón inf(9|rnal >m6 Uamabal... 



— 206 — 

Quiero al cueHo esta soga apretarte» 
To me dije, y tan negro dejarte 
Que no tenga la Nubia otro igual. 

Y asi lo hice ! ¡ Si hubieseis mirado 
Ese rostro en su sangre manchado I 
Más él nunca escupió raestra trente^ 
No le oiste el mandato insolente. 
Ni su látigo nunca os hirió! 

Impasibles vosotros juzgadme. 
Gente altiva, absolved, condenadme; 
Resignado yo aguardo el momento; 
Más del alma el oculto tormento 
Mientras viva jamás diré yo. 

Castigadme, juzgadme, estoy pronto; 
Menos dura es la muerte que afronto 
Que esa vida infelice y esclava. 
Donde un necio señor me obligaba 
Del baldón la cadena á arrastrar. — 

Calla el moro! Y doblada la frente 
Ya camina el cortejo doliente 
Entonando su canto medroso, 

Y apiñadas de pueblo curioso 
Son las vias por do han de pasar. 

vn. 

El collar encontró después Aniña, 
Que en el fatal jardín perdido habia 

Y que encerrado en un papel venia. 
Donde en estilo rudo se leía. 

cPara ultrajaros ya, mujer divina, 
Nadie alzará otra vez la mano impia. 
Lo jura el Moro.»— Apena hubo leido 
Ler faltaron las fuerzas y el sentido^ 



— aw— 



HÜRRÁ DE LOS COSACOS. 



(Garrar.) 



La lanza en ristre, cosaco, vuela. 
Las riendas suelta, clava la espuela 
A tu caballo, y hiere y vá... 

Hurrá! hurrá! 

Hurrá, cosaco; baja la lanza. 
Corre cebándote en la matanza. 
A- tu carrera ¿quién se opondrá? 

Hurrá ! hurrá ! 

Y bajo la uña del bridón fiero 
El yelmo roto del caballero 
Como campana resonará! 

Hurrá! hurrá! 

Fuanaiio fidte ni via á tu mano. 
M al franco altivo ni al italiano 
En sus hogares se im vera! 

Hurrá! hurrá! 

Los bravos muertos por tu arrogancia 
Italia llore , lamente Francia. 
Tu audacia á ambas humillará. 

Hurrá! hurrá ! 



—208-. 

Sobre las bellas cúpulas de oro. 
De templos rusos pompa y decoro 
La hostil bandera tremolará. 

Hurrá! hurrá! 

De ricas joyas de oro luciente. 
Que orgullo fueron de estraña gente. 
Tu pobre choza se adornará. 

Hurrá! hurrá! 
Entre las danzas y los festines 
Helar la sangre y alzar las crines 
Solo al oirlb tu nombre hará. 

Hurrá! hurrá! 

Al oir solo tu ardor guerrero, 
La beUa esposa del estranjero 
Tiembla en su lecho pálida yá. 

Hurrá! hurrá! 

Mas ay! en vano gime llorosa. 
Que ya no puede llamarse esposa 
Del que en el fondo del Neva está« 

Hurrá! burra! 



— 209 — 



ÜLTIMOS CANTOS DE SAFO. 



(A mS lünmoo FcttMiND de P. MMls.) 



FratfilU, 8 un ttmpo stesio, anigre e morte 
Ingeneró lasorte. 

Leopardi 



I. 



Sueltos al aura los cabellos de oro, 
. Mustia la frente, la megilla hundida. 
Safo derrama en el pefion sagrada 
Lágrimas tristes. 

Pulsa su lira que la Grecia aplaude, 
Ayes dolientes de su pecho exhala; 
Y con acento lastimoso entona 
Últimos cantos. 



n. 



> Bella es el alba; centelleante quiebra 
Dardos lucientes en la crespa espuma, 
Nubes pintando en horizontes vagos 
Rotas en iris. 

Vivido en tanto como inmensa tea 
Sale el monarca de los astros vida, 
Y da su rayo al resplandor, las sombras 
Tímidas huyen. 

Tomo n. 14 



— 210 — 

Muelles sus ondas el Océano eleva. 
Blando murmurio resonar se escucha, 
Y en la ancha playa lentamente mueren 
Como un suspito. 

Vida destella la risueña aurora, 
Vida destellan de ese sol los rayos; 
Aire, perfumes, fruición, amores, 
Zéfiro trae! 

¡Cuánta belleza! Por do' quier Natura 
Pródiga muestra de su bien los dones; 
Próvida ornando con su pompa y gala 
Cuanto le admira. 

Dióle á la noche su pensil cubierto 
De flores de oro que cobijan perlas; 
T la que cruza sus azules prados 
Cándida cievra. 

Dióle á los montes en su cumbre nieves. 
Hojas al bosque y á las aves cantos; 
Agua al arroyo juguetón que baña 
Campos y flores! 

Dióle á los mares él oculto viento 
Vago, incesante, musical, sublime. 
Que revolviendo sus gigantes ondas 
Truenos respira. 

Cuadros perfectos! Admirables ruidos! 
Záfiros blandos, yo os envidio... os amo! 
Solo conmigo universal natura 
Fuistes avara! 

Suerte funesta ! Impenetrable arcano! 
Ay! qué delito en la inocente cuna 



-^211 — 

Yo cometiera, para tal Tenganza 
Dioses injustos! 

Solo un instante de placer me disteis; 
Uno tan solo que pasó... Teloce, 
Como los ecos de mi débil canto 
Rápidos pasan. 

m: 

Ay! de la vida los felices años, 
Ay! esos años de ikision dichosa. 
Guando sonríe en su pureza el alma, 
Son los mas breves ! 

intimo fuego me abrasaba, horrible... 
Subir quería de mi orgullo en alas 
Hasta el Olimpo, délos Dioses trono. 
Nubes hendiendo ! 

Gloria soñaba, inmarcesibles lauros ; 
Bella esperanza me prestaba lumbre. 
Ávida subo.... y donde quier me cerca 
Fúnebre sombra. 

¡ Lucho, y en vano ! La tiniebla aumenta, 
Hielo de espanto se divide el aire. 
Y del tenante el vengativo rayo 
Hiere mi frente. 

Safo,— un acento pavoroso esclama: — 
Sufre, la vida es un tormento ; el niño 
Nace , y apenas en la cuna , brotan 
Llanto sus ojos. 

Todos lloramos ilusiones bellas, 
Flores dd alma que k angustia arranea, 



— 212 — 

Dulces recuerdos que el abismo esconde 
Del desengaño. 

Oh! Si; delirios de la mente ilusa 
Son las delicias que el mortal sie finge. 
Solo la angustia es verdadera, solo 
Ella es eterna! 

Lauros, amores, juventud, cantares, 
Vagos sonidos de la Eolia lira ; 
Débiles-quejas que en la noche exhala 
Niño doliente. 

Gloria, grandezas, foscinantes luces^ 
Rayos indertos de lejana antorcha. 
Que hoy nos alumbran y mañana espiran 
En el sepulcro, 

Y este es el mundo, nuestra vida es esta... 
Llanto en la cuna y agitados sueños. 
Pasa la infimcia y encontrando vamos 
Penas mas hondas. 

Lento consume el inmortal deseo 

Alma, inocencia; y á la ansiosa mente. 

Siempre anhelante, satisfecha nunc^. 

Dudas asaltan. 

Quiera atrevida comprenderlo todo; 
Habla su orgullo, la razón se ofusca; 
Y en playa estéril reluchando queda 
Sin eqieranza. 



IV. 

Sol que entre rojas aureolas subes. 
Orbe de fuego , animación del mundo. 



— 213-. 

Vivido el rayo de tu disco alumbre 
Hiúltímodia. 

Soy desgraciada! Soportar no puedo 
Vida tan triste de continuo llanto ; 
Único alivio á mis tormentos busco. 

Busco en la muerte ! 

¿Ya qué me importan del imbédl mundo 
Esos aplausos que tributa al genio. 
Si el fuego siento del cantar sublime 
Yerto en el alma? 

Cantos no tienen para mi las aves; 
Niégame el bosque su profunda sombra ; 
Triste á mi vista su murmullo blando 
Ca&a el arroyo. 

Hórridos sueños en la noche oscura 
Turban mi mente, mi reposo arrancan ; 
T ante mis ojos desvelados muestran 
Lívido espectro... 

Lira, delicia de mis tiernos años, 
Grato consuelo de mi odiosa vida. 
Causa inocente de mis crudos males, 
Yo te bendigo! 

¡Ayl Otro tiempo tus sonoras cuerdas 
Dulces vibraron melodiosos sones ; 
Dócil el labio sin cesar brotaba 
Versos divinos. 

Era dichosa ! Dd amor las ansias 
De grande, ardiente inspiración me henchían; 
Ávida en brüzos de Faon gozaba 
Bl&fndas C€f rielas. 



— 214-- 

¿Qué soy ahora? Desolada amante; 
Nada me inspira , no apetezco nada ; 
Quiero el olvido , d eternal reposo 
Solo deseo...! 

Aura que en tomo de mi frente jiras , 
Vuela batiendo tus ligeras alas; 
Dile al ingrato que mi amor desdeña , 
Oile que muero. 

Dile que lloro su perfidia ; dile 
Vierta algún dia compasivo llanto 
Guando recuerde mi destino y vea 
Cuánto le amaba...! 

Mar cual mi pena inexorable, inmenso, 
Como el destino impenetrable, oscuro. 
Frágil é incierto cual la humana vida. 
Abre tu seno. 

Hundan tus aguas en su negro abismo 
Lívido el tronco de este cuerpo helado ; 
Y esta corona que por él ansiaba 
Traguen tus (Midas. 

Vulgo ignorante me pondrá al ludibrip. 
Yo seré el blanco de rastrera envidia. 
Necios, ¿qué importa si la paz eterna 
Hallo muriendo? 

Última cnerda de mi lira amada, 
Cuerda gastada de la acerba angustia. 
Harto cantaste mi martirio ; ahora 
Muere conmigo. 

Sol, montes, patria, flores, aura, amigos, 
. Muero ; el destino decretó mi muerte ; 



Tumba y olvido me darán las olas , 
Faon... espiro! > 

Dice: las ondas conmovidas se abren. 
Tiembla en las brumas un suspiro débil , 
Pasa murmullos susurrando el viento... 
Vuélvela calma! 



-'216 — 



UN RECUERDO Y UNA FLOR. 



Ah ! tú ignoras lo que valen 
Para una alma dolorida , 
De pesares consumida. 
Un recuerdo y una flor. 
¿Es lA yez una memoria 
Que renueva el muerto encanto? 
¿Y esa flor que admiro tanto 
Un pensamiento de amor? 

Ah! No sabes, no, no sabes, • 
En los sueños que me. agitan 
Qué memorias resucitan 
En mi oscura soledad ! 
Qué de imágenes dichosas 
Á ocuparla se (levantan!... 
¡Cómo embriagan, cómo encantan , 
Los recuerdos de otra edad ! 

Yo diviso allá á lo lejos, 
Como formas ideales. 
Las fantasmas celestiales 
Que cree en mi frenesí. 

Y yo escucho sus cantares 

Y observo sus movimientos... 
Son los mismos sus acentos , 
Son las sombras que yo vi 



— 217 — 

Es el mismo sol inmenso 
Que alambraba mis tinieblas. 
Son las mismas pardas nieblas 
Que envolvían mi placer! 
El anhelo de mi vida , 
De mi esperanza el aliento, 
La flor de mi sentimiento 
Que aniquiló una mujer ! 

Ah! ¿Por qué, porqué las flores 
Si resucitan memorias , 
Por qué recordar historias 
Que son vértigos de horror? 
¿Para qué esos pensamientos 
En las horas de agonía? 
Yazga el alma muda y fría 
En las ruinas de su amor ! 



— 218 — 



EFECTOS DE LADISTANCIA, 



Oh! solo á la distanda comprendemos 
Lo que valen los goces que perdimos. . 
Otro mundo , otro sol abarse vemos. 
Otro mundo que nunca conocimos! 

¡Con qué gracia el pincel de la memoria 
Del pasado la imagen nos retrata! 
Imagen juvenil como la gloria. 
Como el deseo voluptuosa y grata! 

No! Ya no es la mujer cuya perfidia 
Nos dejó en esos mares sin ribera. 
Espuestos al sarcasmo de la envidia 
Con la angustia por sola compañera! 

No! Ya es un ángel de espresion dichosa 
Cuya mirada el sufrimiento encanta, 

Y la orfandad del alma dolorosa 

Que adora en ella y que por ella canta! 

Es una imagen del amor primero 
Que en lo interior del corazón se eleva. 
Ünico, ardiente, puro y verdadero 

Y que en sus restos siempre se renueva. 



— 219 — 

Y llega hermosa la mujer que amamos; 
Su rostro del amor, de amor se enciende. 
Junto á ella la dicha deseamos 

Y aromas del Edén ágil desprende! 

Y sentimos sus húmedos cabellos 
Nuestros labios tocar, y los latidos 
Del anhelante pecho y los remellos 
En las horas de amor tantas unidos! 

Y escuchamos el son y la armonía 
Que nuestros besos en los labios forman... 

Y las horas de duelo y de agonía 

Que en tan dulces recuerdos se transforman! 



— 220 — 



SUS CABELLOS, 



Ofrenda del amor, dulce memoria » 
Cabellos de su negra cabellera , 
Repasemos las hojas de esa historia. 
Lindos ensueños de la edad primera! 

¡Qué distintos los dos entonces fuimos! 
¡Cuánta gala y adornos! ¡Cuánto anhelo! 
¡Qué de horizontes espaciarse vimos! 
¡Qué inmensa luz nos reflejaba el cielo! 

Diadema de su frente pudorosa 
Los dedos de las auras os rizaban, 
Ó flotando en la espalda en trenza airosa 
Cintas de seda unidos os ataban. 

Oh! erais bien felices y admirados! 
Hartas flores secáronse en vosotros,.. 
Ahora solos, incógnitos, cortados. 
Envidiareis la suerte de los otros! 

Pobres cabellos, pobres fantasías 
Para siempre arrastrados á un abismo!... 
Recuerdos dulces, ilusiones mias !... 
Cruel pasión que alimenté yo mismo! 

Vivid aqui conmigo como viven 
Huchas otras imágenes de gloria. 
Animación, color de mi reciben.... 
Urna será de todas mi memoria! 



_22i — 



VOCES DE LA VIGILIA. 



(Diálogo MDftímeiiUl de im poeta Jéven.) 

EL POSTA. 

Pasad sombras, pasad sueños de un dia. 
Imágenes celestes de un delirio. 
¿Para que atormentar mi fantasía? 
¿Aun venis á reir en mi a^onia 

Y á burlaros tal vez de mi martirio? 

Pasad, yo os aborrezco! En mi locura 
Os bendije mil veces, embebido 
En vuestros cantps de falaz ventura; 
Pero ahora os maldigo en mi amargura 
Escombros de un palacio destruido. 

Yo os aborrezco! £1 melodioso acento 
Que en el aura envolved ya no me inquieta; 
En inacción dormita el pensamiento; 

Y agita solo el ay! de su tormento 
El corazón del infeliz poeta. 

Pasad sombras, pasad sueños de un día. 
No le engañéis; dejadle en muda calma, 

Y en el silencio de la noche umbría , 
Confundir con el ay de su agonia 
Los fúnebres suspiros de su alma ! 



— 222 — 



LA MUSA. 



Poeta , toma tu harpa j ven conmigo, 
Ven á Qan^r de un cielo los primores. 
Ea, templa el laúd. 
Porque á ese cielo subirán contigo 
Las delicias, los sueños, los amores, 
Que ornan la juventud. 

Allí los cantos de tu dulce lira 
En el abierto cáliz de mil flores 

Suaves murmurarán. 
Y en las alas del aura que suspira 
Ruido, armonía, inspiración y olores . 

Los ecos traerán. 

Allí hallarás los mágicos placeres 
Que en tus delirios te fingió el deseo, 

Gloria, amor, ambición... 
T las celestes candidas mujeres 
Que en los dias de ardiente devaneo 

Amó tu corazón! 

AUi entre flores de perfume henchidas 
Vertiendo aromas el ambiente vaga, 

Aire, vida, placer! 
Y de perlas de luz enriquecidas 
Las ilusiones, cual celeste maga 

Se mira á la mujer. 

Ven y subamos juntos á ese délo. 
Ven y mi poeta ; y con mis alas bellas 

Te ayudaré á subir. 
Juntos los dos en atrevido vuelo 
Tocaremos la faz de las estrellas, 

La gloria!... el porvenir!... 



— 223— . 

Qué! ¿no me escuchas? ¿y tu altiva frente 
Inclinas de pesar, descolorida 
Gomo agostada flor; 

Y oigo el respiro de tu pecho ardiente 
Exhalarse como ola combatida 

Por vientos en furor? 

Ay! otro tiempo con amante acento 
Tú me llamabas y y en la niebla pura 
Descendía á tu voz. 

Y acordado, en magnifico concierto, 
Brotaban mil canciones de ventura 

De tu laúd precoz. 

De tus sueños la virgen misteriosa 
Envuelta en blancos velos revolaba 
Como el ángel del bien. 

Y una corona de azahar y rosa 
Con dulcisima risa colocaba 

Sobre tu ardida sien. 

Y fugaz , cariñosa, en cada giro 
Sobre las cuerdas del laúd sonoro 

Posaba el blanco pié; 
Resonaba en los aires un suspiro, 

Y al eco blando los bordones de oro 

Uníanse también. 

¡ Cuan bello eras entonces! En tus ojos 
Aun no habla ima lágrima de llanto 
Ni huella de dolor. 

Y en tu rostro brillaban los sonrojos 
De inocencia feliz, y el suave encanto 

Dd juveoU pudor. 

¡ Qué alma tan pura ! La radiante lumbre 
Que la aurora purísima destdla 



— 224 — 

En él claro oonfio ; 
La blanca nieve de la alzada cumbre. 
La suave luz de la amorosa estrelb* 

La faz del serafin; 

Las blancas hojas del silvestre lirio. 
El arrullo de tímida paloma. 
El eco de un laúd: 
El fantasma celeste de un delirio , 
Del templo santo el esparcido aroma , 
La oración, la virtud; 

Eran tan puras, como esa alma pura 
Que cantaba y cráa ; que do quiera 
De un fanal yepdo en pos 
Entre las sombras de la noche oscura 
Yia la clara luz que reverbera 
La mirada de un Dios ! 

¿Y por qué melancólico y soBOÉbrío 
Ahora estás y tu doblada frente 
Al cielo no alzas ya? 
No palpita de amor tu pecho frió? 
¿Por qué ceñido de un crespcm doliente 
Mudo el laúd está? 

Ea, púlsalo bardo, y dulce suene. 
La pereza sacude que te abruma... 
Es preciso cantar i 

Y hacer saber al mundo, quedquetiend 
Del águila real el ojo y pluma 

Nació para volar 1 

Si, porque entonces con su canto ansia 
Para su frente una inmortal diadema; 
Y un nombre es su ambición. 

Y lanza su robusta fantasía 



\ 



— 225 — 

Buscando en otros mundos un poema 
Para su iD3piracion, 

Ea, toma tu lira y ven conmigo. 
Ven á cantar de un cielo los primores. 
Ven á ser inmortal... 
Porque ¿ ese cielo subirán contigo 
Las delicias, los sueños , los amores 
De ese mundo ideal ! 



EL POETA. 



Triste de mi ! que tiempo tan dichoso ! 
¡Qué ilusiones tan bellas las de ayer I 
El délo azul brillaba luminoso 
Reflejado en el rostro pudoroso 

Y en la tierna espresion de una mujer. 

Has, pobre musa! como raudos sones 
Pasaron ay ! las dichas del amor. 
Vi agostarse mis bellas ilusiones, 

Y el vendabal feroz de las pasiones 
De mi beUeza marchitó la flor. 

Nada me queda ! Tétricos cantares 
Que entona entre gemidos el laúd. 
El llanto que mis ojos surca á mares; 
¿Mas qué le importa á nadie mis pesares 
Ni mi infeliz caduca juventud? 

Ya los recuerdos de lo que he querido 
No agitarán sus alas de zafir. 
Que es el presente mar embravecido 
Donde se hunde el pasado confundido 
Con la sombra falaz del porvenir. 
ToKo D. 15 



— 226 — 

Ya aqüeDos sueños de virtud y gloria 
Que aromaron mi candida niñez , 
Confusos se han perdido en mi memoria , 
Cual los sucesos de una ajena historia 
Que por cansada disgustó tal vez. 

Ya me importuna el dule arrobamiento 
Que en éxtasis meció mi edad feliz. 
Se ha estinguido en el alma el sentimiento, 

Y aletargado el triste pensamiento 
Solo sabe decir que es infeliz! 

Llévate , oh musa , tu cantar sonoro ; 
Ángel divino vuela á tu mansión 
No a^tes, ppr piedad, tus alas de oro... 
¡Ay, ya no puedes consolar mi lloro 
Ni volverle la dicha al corazón! 

Sube á tu cielo! Tu sagrado manto 
Recoje y vuela al cielo. #. mas allá...! 
El mundo necio burlará tu canto 

Y reirá de tu doliente llanto; 

Y á tu dolor sarcasmos lanzará. 

Adiós, querida ! Tus hermosas flores 
Contigo lleva y el feliz cantar; 
Déjame á mi , poeta sin amores , 
Llorar abandonado mis dolores, 
Mis ilusiones muertas lamentar. 



— 227 — 



EL AN6IL DBL ftEGCERDO. 

¿Por qné, poeta , de tu edad florida, 
LcKcana pnmavera de la yida. 

No cantas el placer? 
Cuando entregado al mundo que soñabas 
Para vivir tan solo ambicionabas 

Tu Hri... una mujer! 

¡Oh, que gozo cantar teniendo al lado 
De una bella querida el rostro amado...! 

Mirarla sonreír! 
Oir su voz y respirar su aliento, 
Y palpitar de amor y sentimiento 

Su corazón sentir! 

Y saber que ese amor, que esa hermosura. 
Que esa alma, como de ángel alma pura. 

Solo vive para él. 
Que su inocencia la doblez ignora. 
Resplandeciente perla de la aurora. 

Sobre un blanco clavel. 

Y la hallastes al fin. ¡ Oh, qué hermosa era! 
¡Cómo en su frente pura y altanera 

Reflejaba el candor ! 
La risa de su Übio, qué inocente! 
¡Qué armoniosa su voz^ y cuan ardiente 

£1 beso de su amor ! 
¿Te acuerdas del primero? Oscuro velo 
Entoldaba la bóveda del cielo ; 

Rugia el huracán... 
Por instantes un lampo la alumbraba 
Y los negros nublados incendiaba 

Con fuego de volcan I 



—228 — 

Todo callaba. El mundo estremecido 
Del vendabal al hórrido silvido 
GalbdMi de pavor. 

Y en la atmósfera negra se estendia 
Una sombra de horror que parecía 

La imagen del terror. 

T en medio á ese terror dos almas pufttt 
Ideaban fiíntásticas venturas 
En brazos del amor. 

Y mientras los relámpagos brillaban 
Olas en sus amores se extasiaban 

IKgnas de tanto ardor. 

¡Oh, qué dulces instantes! Como lira 
Que al aliento del céfiro suspira 

Melódica canción. 
Palpitaba tu seno voluptuoso 
De nús iMrazos al tacto cariñoso 

Con férvida pasión! 



¡Cuántas veces el aura me traia 
De tus cantos la dulce melodia. 

Tu ardiente inspiración: 
Como en el agua límpida que ondula 
Por las noches el céfiro modula 

Blando, armonioso son. 

De tu lira las cuerdas resonaban 
Llenas de amor; mil sueños aromaban 

Tu bella juventud. 
Y adormecido en placentera calma 
A tu hermosa ilusión prestaba tu alma 
La luz de la virtud. 

¿Por qué no cantas, di? ¿por qué suspiras? 
¿Se han roto ya las cuerdas? ¿Ya noaspúías 



—229 — 

Lauros para tu sien? 
{Qué , ya no sientes en tu altiva mente 
Vivaz hervir la inspiración valiente 

Que no temió el desden? 

Esa mujer que engalanó tu vida, 
Flor entre espinas para amar nacida* 
Siempre honrada está aqui* 
Mírala, ríe; y su mirada bella 
Entre una nube mágica destella 
Cual brillante rubí. 

Mira, es la misma... su sonrisa suave. 
Su talle angelical, su paso grave; 

Su cuello de n^arfíl^ 
Donde la luz se esmalta y reverbera» 
Atada atrás su negra cabellera 

Muestra frente gentil. 

¡Qué hermosa está! Poeta, el alba asoma 
Y dora la tiniebla: el harpa toma 

Y canta su beldad: 
Quizá por ti su corazón palpita. 
El recuerdo tal vez su mente agita ' 

De la felicidad. 

Tal vez su acento es una dulce queja 
A la ilusión divina que se aleja 

Arrastrando su amor. 
Para dejar entre la sombra oscura 
F^ demonio feroz de la amargura 

Vooütando al dolor! 

Canta, poeta, de tu edad florida, 
Cielo divino de la triste vida. 
El inmortal placer. 
Canta el mundo dicbo30 que sonabas 



-«230 — 

• 

Guando solo en el mundo ambicionabas 
Tu lira... una mujer!... 

Veinte y dos años, juventud, placeres 
Te promete la vida; joven eres! 

Canta; grade serás... 
Bella es la vida cuando roja en ella 
Su pura luz la juventud destella. 

Ama y renacerás! 



EL POETA. 



Mi mente que bullía cual la lava 
Del centro de un volcan eferveciente. 
Bellos creaba en anhelar demente 
Mil fantasmas de amor! 
Si, porque mi alma acongojada y sola 
Sin la luz del amor se marchitalMi, 

Y apenas en su aurora se doblaba 

Cual sin agua la flor. 

Oh! yo quería amar pero no hallaba 
Una alma ardiente como el alma mia. 
Ambición de inocente fantasía. 
Delirio celestial. 

Una mujer que mi existencia toda 
En sus mágicos besos absorviera, 

Y esencia en ellos á beber me diera 

De otra vida inmortal ! 

Mujer que en sus ensueños solo puede 
Realizar aqui la poesia. 
El hálito del mundo mancharía 
Su blanco corezon. 



— 231 — 

Una mujer tan pura como el ave 
Que en la enram&da sus amores canta; 
Pura como la virgen que levanta 
Al cielo su oración! 

Pues bien; esa mu]er creí encontrarla 

Y el alma le rendi; fué mi ventura 
Loco adorarla y de aureola pura 

Ornar su bella sien: 

Mas ¡ay! esa mujer tan solo era 
Una mujer sin alma, una coqueta !••• 

Y la ilusión divina del poeta 

Destrozó con desden. 

» 

Destrozó un corazón joven y ardiente 
Que tiernamente amándola, latía, 

Y que ¿ su beso aún se estremecia 

De respeto y pudor!.... 

Todo al lodo arrojó, y el desengaBo, 
Como una ropa en crímenes zurcida. 
Vistió el espectro de mi antigua vida.... 
¿Qué soy contra el dolor? 

¿Qué puedo hacer? Herido y estenuado 
En la lucha tenaz con mis pesares. 
Ya no alcanzan mis débiles cantares 
A darme olvido y paz... 

Lloremos, si , lloremos! ICentras viva 
Lleve este corazón desespeurado 
La memoria cruel de su pasado 
Gomo un diente mordaz/ 



— 232 — 



LA ESPERANZA. 



Basta de Danta, poeta, 
Tal \)ez es belk la yida; 
Los juramentos olvida 
De esa insensible coqueta. 
Mujer como otras perdida... 

Creiste tú á esa mujer 
£1 ángel de tus amores, 
Y una senda de placer 
Con cantos , rayos y flores 
Le señalaste do quier. 

Y en prenda de ese cariño 
Le diste tu corazón 

Con su noble desaliño 
Adorando una ilusión 
En tus delirios de niño. 

Necio! £1 májiso esplendor, 
Esa tinta de pudor. 
Que su semblante ostentaba. 
Era luz que les prestaba 
La pureza de tu amor. 

Era el reflejo brillante 
De tu ardiente corazón ; 
La mirada de un amante. 
El sueño de tu ilusión, 
De tu lira el son vibrante! 

Y esa mujer que creia 
Celestial tu corazón, 



— 233 — 

Henrosa tu fiaitasía. 
Era una^ belh creadoQ 
De tu joven poesía. 

Mírala ahora; rasgado 
El que lá ornó lindo Telo , 
Mira, ¿qué es lo que ha quedadoT 
Del ángel puro del cielo 
Un espectro blanqueado!... 

Oh! necio el que se figura 
En sus amantes delirios 
Duradera la ventura ; 
Duradera la frescura 
De las rosas y los lirios. 

Débiles flores que mecen 
Las auras del medio dia, 

Y al llegar la noche fría 
Se marchitan y perecen... 
GaUardas flores de un dial 

Si esa mujer enga&ó 
Tu candorosa inocencia» 
Si falsa siempre juró 

Y tu feliz existencia 
Con su beso envensnó. 

Olvídala, y otras nul 
Con constancia te amarán. 
Con su ardor revivirán 
Tu yerto ardor juvenil 

Y tu llanto secarán. 

Que si encontrastes en ella 
Esa celeste hermosura. 
Esa mirada de estrella. 



-.234 — 

En el mundo tu alma pura 
Se creará otra tan bella. 

¿El pesar de tu dolor 
A tus desengaños te ata; 

Y pasando en esa ingrata 
No olvidas tan necio amor 
Que te devora y te mata? 

. ¿Y crees que ya en la vida 
Llorarás eternamente , 
Doblada al suelo la frente , 
De tu ilusión la partida 
Lamentando tristemente..? 

Yo, la esperanza divina , 
Que embalsamo los pesares. 
Que entono suaves cantares 
Mientras el hombre camina 
Por desiertos ó por mares; 

Yo, que de mágicas flores 

Y de gayos resplandores 
Adorno su senda triste, 
Colocando en cuanto existe 
Un rayo de mis amores ; 

Yo , que le mezco en su sueño 
Con perfumados delirios 

Y con poético ensueño ; 

Yo , que cubro sus martirios 
Con mi ropage halagüeño ; 

Yo, que quedo siempre en su alma. 
Cuando todo ha perecido , 
Como en el fondo perdido 
De un arenal, verde pahna 
De aves tiernas sombra y nido ; 



- 235-- 

Y cuya copa gigante 
Mantiene un divino faro 
'Cada dia mas brillante, 
Que guia y ofrece amparo 
AI descarriado viajante ; 

Yo mujer que seco el llanto » 
Que hago olvidar los dolores 
Al suave eco de mi canto , 

Y de unos sandios amores 
El desvanecido encanto ; 

Yo 9 haré brotar en el mundo 
Frutos de mi amor profundo; 
Para ti glorias y amor, 

Y serás un trovador 
Siempre en cantares fecundo. 

Te darán su luz el dia. 
El arroyo su murmullo; 
£1 Occéano su armonía , 
Las aves su blando arrullo 

Y su acento la voz mia ! 

■ 

Confia en mi ; cuanto anhelo 
Aqui mi poder alcanza 
¡ÁguUa, apresta tu vuelo! 
¡Canta, bardo! La esperanza 
Hace de un infierno, un cielo... 

EL POSTA. 

Oh ! si ! Esperanza , última 
Estrella de la vida ! 
En ují nublado cielo 
Lámpara suspendida , 






— 236 — 

Tú calmarás mi duelo ; 
En las tinieblas lóbregas 
Mis pasos guiarás. 

Bajo tu. manto próvido 
Cobijaré mi frente 
Que entristeció la angustia : 
Sobre el alma doliente 
Que el tedio asiduo mustia. 
El celestial y diáfano 
Rocío lloverás! 

Ven, con tu aliento angélico 
Destierra mis pesares. 
Dame glorias y amores; 
É inspírame cantares 
Para rodear las flores 
Y de transportes mágicos 
La senda del vivir. 

Cual tierna madre el candido 
Manto sobre mi tiende!... 
Ya en ecos melodiosos 
Mi espíritu se enciende. 
Volved, volved dichosos 
Recuerdos, cantos líricos, 
Sueños del porvenir. 

En su murmurio el zéfiro 
Mi flébil canto ]Ieva: 
Ora el placer mi inspira : 
La niebla que se eleva 
Arranca de mi lira 
Como un sonido eléctrico 
Mi mágica canción. 

En atracción magnética 
Céfiro, niebla, flores. 



Perftimes desprendMos 
Que el aire hendhis de olores» 
Subid todos unidos 

Y en un acorde aimdnico 
Volved mi último sonl... 

Y tú, precioso bilaamo 
Del corazón llagado; 
Consuelo en todas partes 
Del hombre desgraciado. 
Jamás de mi te apartes 
Inspiración poética. 
Mujer angelical! 

Tú sostendrás mis debites 
Fuerzas. Del alma inquieta 
Separa las memorias!... 

Y vuélvele al poeta 

Los sudlos de sus glorias... 
Vuélvele las imágenes.... 
Su primer ideal.... 



EL 6ENI0 DKL MAL. 



En vano , en vano de tu pecho quieres 
El recuerdo arranear de tu dolor; 

Y con bellos fantasmas de mujeres 
En su estéril verdad mentir placeres; 
Delirar las venturas de otro amor! 

Ah! tu orguUo iatal, nedol te engaña 

Y delicias te forja á tu placer!... 

La gloría es una espléndida patraña. 
La ilusión con el llanto se acompaña; 

Y es un ángel demonio la ipujerl 



— 238^ 

La esperanza es la luz fascinadora 
Rayo de la ardorosa juventud; 

Y suele dar al necio que la implora 
De mentirosos sueños una hora. 
Un delirio de mas ó un ataúd!... 

Sigue creyendo y esperando , vagas 
Ilusiones fingiendo al. porvenir ; 
Sigue creando seductoras Magas, 
Sierpes traidoras que tú mismo halagas 
Para tener al fin que maldecir! 

Llora, hombre vili— Llorar!... esa es tu suerte 

Y dormir en un lecho de ilusión , 
Para encontrar la sombra de la muerte 
Guando tu ojo cansado se despierte 
En cuanto amó tu débil corazón. 

Llora! La vida es un desierto horrible 
Batido de huracanes sin cesar. 
¡ Ay del que tiene im corazón sensible... ! - 
¡ Ay del que adora en su alma un imposible 

Y ese yermo fatal cruza al azar... ! 

¡Ay del que mira muerta su ventura 

Y vé partir su corazón fugaz ! . 
Yo ceñiré de horror su frente pura , 
Yo verteré en su alma la amargura , 
Yo el anatema esculpiré en su fez! 

-1881.-. 



_.2S9— 



AMOR DEL POETA. 



(A nú «migo V. Magullanet). 



Era de noche... Pálida 
La luna aparecía; 
Con resplandor fatídico 
En las tumbas lucia 
Del lúgubre panteón. 

La brisa entre los árboles 
Silenciosa jemia... 
Delante de un sarcófago 
Al bardo se veia 
Postrado en oración. 

Por sus mejillas férvido 
Llanto correr se mira ; 
Enjugando sus lágrimas 
Le alza, toma su lira, 

Y eleva esta canción. 

Ven , olvidada citara 
Li^s dichas recordemos; 
i^! Su temprana pérdida 
Juntos aqui lloremos. 

Y tú , Elvira , concédeme 
Fecunda inspiración. 



—240 — 

Aun otra vez los célicos 
Jardines recorramos : 
Recordemos las últimas 
Caricias que gozamos 
Cuando la vida, en éxtasis 
De amcMT se de^ó... 



Cual ondas que en medio del mar se atropdlan 
Al soplo empujadas de ardiente huracán, 
Al pié de las rocas sonoras se estrellan 

Y espuma y murmullo nos dejan no mas. 

Asi las memorias de hermoso pasado 
Desgarran] y acosan A alma infdiz; 
En nube transforman el rayo dorado, 

Y eia tallo rompido la flor del pensil. 

¡Oh Dios! ¡Cuánto es triste, sus flores gentiles 
Recordar que un día brindónos amor. 
Allá en esos años de paz in&ntiles 
En do nos alumbra magnifico el sol. 

Entonces llevamos por bello cariño 
El pié vacilante de la juventud ; 
Radiante en las sienes un rayo divino 
Que dice á los hombres: cHé aqui la virtud. > 

Camino sembrado de aromas y flores. 
De arroyos bordados de rosa y jazmín, 
Y en prisma risueño de gratos colores 
Miramos los años que están por venir!.. 

¡Los años , los años fugaces pasaron 
Cual hoja que arrastra feroz vaidabaL 



J 



— 241 — 

Cual rápida brisa ; y ay ! solo dqaron 
Amargos recuerdos, aoguatia fetal. 

Un eco tan solo quedó al alna mia 
De aquellos instantes de dicha y de pas. 
Delira melódica, sonora armoeia. 
Disuelta en los pliegues del viento feígaz. 



m. 



Recuerdos funestos! Muy triste es por cierto 
En nada tomados los goces lairar. 
¡Qué yermOy qué oscuro, sombrío y desierto 
Se encuentra á este mundo síb nada que amar I 

« 

Do quiera nos sigue penosa amargura 
Clavando en el pecho su agudo puñal; 
Del cielo azulado la luz roban pura 
Tristísimas nubes de tedio y pesar! 

¡Oh Dios! ¡GuAn hermosos brillaron los dias 
De aquella envidiada y alegre niñez! 
Cantábate trovas y tu las oías 
Con rostro amoroso postrado á tus pies. 

Ah! tú eres, decna, aü dulce embeleso. 
Elvira, tú eres mi vida, mi amor. 
Su grata esperanza en un tierno beso 
Ó en una sonrisa vé tu trovador. 

El mundo allá goce deleites y amores 
En rico, esplendente , ruidoso festin, 
Y en danzas alegres trajes de colores 
Hermosas mujeres ostenten allí. 

Embriagúense en vino y en suave perf ume. 
Olviden las penas con tanto gozar; 

Tomo IL 16 



— 242 — 

Al fin ya cansada se enerva y consume 
El alma acosada de tedio mortal. 

Aquí mientras tanto, gocemos, Elvira, 
La dicha que envidian, la dicha ideal; 
Placeres mas puros el alma respira 
En alas llevada de amor celestial. 

Si bulle la brisa, su alegre murmullo 
Es música suave que es grato el oir. 
Si eleva él arroyo su plácido arrullo. 
El alma extasía cual sueño infantil. 

Aquí no tenemos del mundo el encanto; 
Mas todo, querida, nos habla de amor. 
Mis dulces caricias, mi amoroso canto. 
La brisa, el arroyo, la mágica flor!... 



IV. 



Así yo cantaba; mas ahora cuan triste!... 
Distintos han sido mis goces después. 
¿Dó está mi esperanza, mi amor? Ya no existe; 
Y Elvira?... La cubre perpetua mudez. 

En fúnebre losa cerróla el destino; 
Allí su hermosura la muerte agostó. 
Mas su alma purísima al trono divino 
En nubes de incienso voló hasta su Dios. 

Porque era tan pura cual virgen del cielo, 
Cual lirio del valle, cual rayo de luz; 
Bellísimo arcángel errante en el suelo. 
Perfume oloroso de la alma virtud! 

Miró los abrojos que cubren la vida. 
Oyó de los honores la angustia y dolor. 






— 243 — 

Miró de este mundo la faz corrompida 

Y huyó á la morada de paz y de amor!... 

Elvira querida, huistes del mundo 

Y á mi alma dejastes eterno sufrir 

<}ue el pecho desgarra, y acerbo, profupdo, 
Amaga y acosa mi vida infeliz. 

Si gozo un instante, ya tétrico avanza 
Tu pálido espectro mi dicha á turbar. 
Ay ! nada me resta.... Fugaz la esperanza - 
Sus últimos rayos pronto apagará. 

Cual barco juguete del mar alterado 
Que arrastra y azota rujíente aquilón, 

Y ya entre las rocas con furia estrellado 
El mar en sus ondas lo envuelve feroz; 

Asi desde entonces vogando en la vida, 
Me lleva en su manto do quiera el dolor; 
La dulce esperanza mirando perdida.... 
La vida aborrezco, me cansa el amor! 

Si allá en los festines amante un acento. 
Me dice, hechicera y hermosa beldad; 
Recuérdete Elvira.... Se acrece el tormento*. .. 

Y digo: placeres.... pasad, ¡ ay ! pasad!... 

Belleza, ilusiones, deleites, amores; 
¿Qué sois? Sombras vanas, fantasmas sin luz. 
De un sol que no existe mentidos fulgores. 
Hermosas ficciones de la juventud! 

La blanca azucena sus pompas ostenta. 
Su suave perfume gallarda y gentil.... 
Ya llega el mañana ! Rugió la tormenta I 

Y rota y marchita quedó en el pensil.... 



— 244 — 

¡ Oh flores , yo os amo! De Elvir» la fnante 
Ceñisteis un idia...» i Guáa Mbs os vi | 
De encantos mayores su rostro inocente 
Brilló con la rosa y el blanco jasmin I 

Has ¡ay! i bt larde, el soplo d^ pmerie 
Su casta hermosura » su vida agoaió. 
Y fué allá en sus sienes, ¡ oh Dios ! vuestra suerte 
Morir con ese éngd <iue tanto os wnóU... 



V. 



Elvira, Elvira, oh Dios, que atroe tormento! 
Hasta el hondo sepulcro en donde estás 
No llegará jamás nú triste acento 
Mi mi canto de amor escucharás. 

Canto de amor y de pesar que en vano 
Brota armonioso (A lánguido laúd ; 
Puro como el acento soberano 
Que eleva en el empíreo la virtud. 

Mientras aliento el corazón la vida 
Como to amó otro tiempo to amaré. 
Si , tú serás la antordba bendecida 
Cuya luz en las somlnras seguiré. 

Tú serás para mí la sombra augusta 
Donde pueda cansado reposar, 
Si gime el alma bajo pena injusta, 
Si tiene desengaños que llorar! 

Duda fatal el corazón abriga. 
No sé á dónde marchar, á dónde ir» 
¥ agobiado de tedio y de fatiga 
Sigo la estéril senda del vivir. 



— 245 — 

En vano quiero en mi atrevido vuelo 
La mansión escalar de la verdad!... 
Mas cada dia se ennegrece el cielo. 
Cada dia es mayor la oscuridad. 

La amarga duda empomoñó mí vida. 
Tragó ese mar inmenso mi batel; 

Y para siempre vi desvanecida 

La blanca flor de la esperanza en él. 

Mentira, dice, es k verdad, mentira;' 
La virtud de este mundo falsedad, 

Y el alma impla sin cesar delira 
La mentira adiwando por verdad. 



VI. 



Jamás , jamás el alma emponzoñada 
Hallará paz. — ¡ Fatal es esta duda! 
No oyes, Elvira?... ¿no respondes nada? 
Llamo á tu tumba y permaneces muda. 

En vano vengo á tu sepulcro santo 

Y pregunto; ¿dó esta mi Elvira... dónde? 
De mis ojos en ondas brota el llanto 

Y solo el eco á mi gemir responde... 

Arrodillado elevo mis plegarias 
Al que su trono en el empíreo asienta ; 
Al que reina en las urnas cinerarias 

Y en el rudo fragor de la tormenta. 

Al que lanaandaai mar una mirada 
Como un león levántalo iracundo , 



— 246-- 

Y de rayo y relámpagos preñada 
Truena la tempestad y asorda al mundo. 

Y á un movimiento solo de su frente 
En dulce brisa tónianse los vientos ; 

Y á una señal dd dedo omnipotente 
Mudecen de terror los elementos... 

¡ Loco de mí! La inexorable tumba 
No vuelve á dar jamás lo que ella encierra ; 
Cada dia un encanto se derrumba 

Y para áempre guárdalo la tierra. 

En vano, en vano en tu sepulcro santo 
Ha llamado mi labio dolorido; 
Hi débil voz ahogábase en el llanto 

Y nadie á mi gemir ha respondido. 

Porque, Elvira, quizás tu dulde acento 
Fuera un bálsamo puro para mi alma, 
Porque quizás este fatal tormento 
Hallaria un instante blanda calmal . . . 

Porque tu acento anjelical darla 
A mi transido corazón consuelo. 
Esta mezquina duda arrojaría , 

Y en alas del amor subiera al cielo 1 . . . 



Mas ya que no es posible , pues un ángel 
Te arrebató para ángel del Eterno, 
Porque eras de virtud retoño tierno 
Nacido á padecer : 

^ Porque eras una perla desprendida 
De su inmortal corona al triste suelo; 



— 247 — 

Entre la yerba impura flor garrida 
Para morir tambira : 

En el coro de arcángeles divinos, 
Que al rededor del áureo trono cantan, 

Y entre inciensos sus cantos se levantan 

Al Supremo Haoedm*, 

Ruega, si, porque baje hacia mi eimst; 
Presa ominosa de la duda impía. 
Un rayo puro de celeste calma. 

De la fé el resplandor!... 

VIL 

Si, ruega que descienda al alma inquieta 
La bienechora fé ; 
Que abandonado é infeliz poeta 
El cáliz del dolor casi apuré. 

Ya no tengo ni encantos ni ventura. 
Rápido huyó el placer. 
Solo han quedado hastio y amargura 

Y los recuerdos miseros de ayer!... 



Elvira, mientras tanto que aquí lloro. 
La celestial ventura goza tu alma 
En esa mansión pura. 
Donde recibe la virtud' su palma, 
Y del ángel divino la corona.... 
¡Feliz quien esta vida de amargura 
Por esa vida célica abandona!!... 



Calló el poeta. Fúnebres 
Ayes del pecho lanosa. 
¿Lloras, bardo? — Consuélate » 
Ño pierdas la esperanza... 
¡ ^YÍr es padecer! 

En el eekste empíreo 
Ceñida de esplendores. 
Hermosa cual los ángeles 
La YolTerais i ver!... 
Y allí vuestros amores 
Eternos han de ser!... 

1849. 



»•!»■ 



-146 — 



GENEROSIDAD. 



Vive felk!... Para otro mas di<Aoso 
Guanla ese amor que envidio. 

10 amor es un veneno canceroso, 
IG amor es el fostidiot 

Tú me darás tu mágica belleza^ 
Tu attgéiica ternura, 

Y yo te daré en cambio mi tristeza, 

Mi fúaebre amargura. 

Tú vendrás hacia mi señdUa y buena, 

Coniada y amante. 
De infinito deseo el alma llena 

Y risueño el semblante. 

Yo pagaré favores tan preciados 
Quizás con un martirio. 

Y sobre tus amores desdeñados 

Descenderá di delirio. 

Hay en mi alma un pesar, hay «n vacio 

Que cada dia aumenta. 
Yago soñar, inesplicable hastío. 

Sierpe que roe lenta. 

Y cada dia su empañado espejo 

Me presenta á ios ojos 



— 250 — 

Una vida desierta y sin reflejo: 
Vida de odio y de enojos. 

Y en vano intento su cristal impuro 

Cubrir de blanco velo. 
Siempre traza en su centro el foco oscuro 
Un semblante de duelo.... 

Huye, mujer, conserva tu pureza , 

Tus juveniles flores!... 
¡Tú no sabes qué abismo es la tristeza! 

¡ Qué abismo los amores ! 

Solo, marchito, como pobre tronco 

En yermo abandonado. 
Mañana de la muerte el viento ronco 

Tal vez me habrá arrastrado. 

¿Adonde?... no lo sé! Sin fé camino 

Y vivo sin creencia. 

Y mas allá de aqui no sé el destino 

Que aguarde á mi existencia. 

Tal vez, astro caido de la cumbre. 

Me tragará la tierra 
Ó á otro mundo tai vez lleve su lumbre 

Que otro circulo encierra. 

La vida es un misterio.... otro misterio 

Nos oculta la muerte! 
La esperanza del hombre es sueño aéiio. 

Un misterio la suerte! 

Cruzan y cruzan por la estensa esfera 

Mil órbitas de fuego. 
Sacude el sol su roja cabellera 

Y las apaga luego. 



— 251 — 

Vé en paz, mujer; no vuelvas la cabeza. 

Camina á tu ventura. 
No descienda una arruga á tu belleza, 

A tu alma una amargura. 

No encuentres al volver sobre tu cielo 

Que tan bello figuras, 
Vestido al sol con un crespón de duelo 

En tenieblas oscuras. 

No sientas, no, la sierpe que se esconde 

Y la planta te muerda; 
Y la voz que á tus sueños corresponde 

En gemidos se pierda! 

yive feliz... Para otro mas dichoso 
Guarda ese amor que envidio, 

IG amor es un veneno canceroso... 
IG amor es el fiístidio! 



— 252- 



REID, NO^A. 



Reid » Bina! —Vuestros aios 
ÜDTuelTe aún la inocencia. 
La flor de vuestra eiisteneia 
Aun no ha tocado el dolor. 
Gozad ^ niña ; los placeres 
Os prefieran duke vida. 
Que veréis rodar perdida 
Entre niil sü^os de amor. 

No penséis en el destino ; 
A veces la suerte es dura 
Y recela la amargura 
Tras un plácido gozar. 
Pero mirady ese cielo 
Lleno de luces y encanto» 
Suele también triste llanto 
De su seno derramar. 

Vos tenéis , candido lirio. 
De un jardin que cuida el viento. 
Ese dulce sentimiento 
Del que nace á ser feliz. 
Tenéis la calma del ángel, 
De los niños la sonrisa. 
La pureza de la brisa. 
De las flores el matiz. 



Gozad, reid, mientras tanto 
Que viven las ilusiones 
Que el soplo de las pasiones 
Arrastre pronto quizás. 
¿Quién en el mundo no tuvo 
Alfum il w<m (penda 
Que ha pasado y que perdida 
Ya no encontrará jamás! 

Esas flores, esos valles 
Son ricas tazas de aroma , 
Ese sol rojo que asoma 
Es una antorcha de amor. 
¡Qué panorama tan beUol 
¡Qué hermosa naturaleza I 
Lasflores á la beUsea, 
Los aromas al Señor. 

Para vos aun dura esa alba; 
Gozad los encantos de ella, 
Para vos la vida es beHa^ 
Para vos aun hay placer! 
Mirad; las flores hermosas 
Os brindan su aroma blando: 
Niña, aspíralo, y goaando 
No lo dejes perecer! 



—254— 



CANTO DE LA ONDINA. 



Blanca la luna , asoma 
Su encantadora fiíz 
En la vecina loma ; 

Y despide fugaz 

Záfiro aroma. 

Su broche perfumado 
Abre la tierna flor, 

Y en su cáliz dorado 
Dala un beso de amor 

Ángel alado. 

En la enramada espesa 
Entona en dulce son 
Entre dos rocas presa. 
Melódica canción 

Fuente traviesa. 

Y una amorosa ondina 
Bella como una flor. 
En la onda cristalina 
Lamenta su dolor 

Con voz divina. 

En la luz reverbera 
Su espalda de marfil : 



— 255 — 

La espuma placentera 
Arjenta en globos mil 
Su cabéOera. 

De pendidas espumas 
Navega en un dosel 
Que con tijeras plumas , 
Cual rápido bajel 

Hiende las brumas. 

Y con la diestra mano 
Tañendo su laúd , 
Sonó del viento vano 
En la dulce quietud 
Canto liviano. 

c Bulle, susurra blando, 
¡Oh, Zéfiro fugaz, 
y á mi alrededor cantando 
Aire , perfume y paz 
Pasa dejando. 

Ondas , meced con suave 
Y armónica quietud 
IG encantadora nave; 
El canto del laúd 
Imite el ave. 

Mi tétrico lamento 
No asorde el huracán, 
Dormido yazga el viento... 
Duerma también mi afán. 
Mi pensamiento. 

Porque mi alma amores 
Hoy quiere delirar; 
Mecerse en sus fulgores, 



— 256 — 

Dichosa recordar 

Tiempos meíores. 

Quiere otra vez el cielo 
De su esperanza ver. 
Y calmo el triste duelo ; 
El néctar del placer 

Beba en suanbielo. 

Si, ya cual rauda nube 
En alas de aquilón. 
Mi pensamiento sube. 
Aliento, corazón! 

Ay! sombras hube! 

Ddirios... Cada dia 
Con pérfida ilusión 
Engaño al afana mía... 
Ay! sufi'e el corazón 
Tanta agonía! 

Mil veces delirando 
Mis penas alivié. 
Dulce es vivir soñando; 
Mas mi destino fué 
Vivir llorando I 

En delirar engaños 
Pasa la tierna edad. 
Al fin los desengaños 
Con la estérU verdad 
Traen los años I 

Si hoy un encanto adoro 
Con ciego frenesí. 
Mañana llega el lloro« 
Y deseando asi 

[i afán devoro» 



— 257^ 

¿Qué importa que la fuetite 
Eleve su rumor? — 
Semeja tristemente 
De un desdeííado amor 

Qu^ doliente. 
Mi llanto cada dia 

Aumenta su caudal 

Ay! yoga, nave mia; 
Que anuncia temporal 

El onda fría.» 

Dijo : batió sus plumas 
El mágico batel. 
Dorándose las brumas 

Y sepultóse fiel 

En las espumas. 

Un ¡ay! la bella ondina 
Lanzó al hundirse; hirvió 
El onda cristalina; 

Y el raudo viento ahogó 

Su voz divina. 

Sus alteradas ondas 
Alzó el limpio raudal ; 
No ya claras ó blondas, 

Y «asordó el temporal 

Las cuevas hondas. 

4881. 



Tomo O* 17 



— 258 — 



A FREIRÉ. 



ErtfoAt pnuuaoímáu en el ¡asUnto de iamaamm m cftátaa. 



Allí el héroe se alza ! El héroe noble 
Que amó á su patria, que le dio victorias. 
Coronas del pasado son sus glorias 
Rancagua, Concepción, Maypoy el Roble! 

Hoy en el bronce de esa estatua inmoble 
La envidia el filo de su diente mella. 
Encienda el pueblo su entusiasmo en ella 

Y muda faz al contemplarla doble. 

Déspota nunca, siempre ciudadano; 
No fué su via la ambición menguada. 
Los espectros que acechan al tirano 
Nunca durmieron en su pura almohada. 

Del niño ejemplo, admiración del hombre 
Vele á Chile tu estatua eternizada... 
Freiré, símbolo augusto fué tu nombre 

Y hoz de laureles tu gloriosa espada! 

Setiembre de 1849. 



— 259 — 



DIVERSIONES. 



Deje el obrero su obra 

f el enfermo la cama; 
Desde hoy ni se paga ni se cobra ; 
Se ordena divertirse... por programa. 

Guando despunte el alba 

Habrá canto , habrá salva , 
Y después, al bostezo délas viejas^ 
Las carreras de huiros. •• sin orejas. 

¡ Ah, cuántos elegantes ! 
Hay de todo; hay de bello y de muy feo. 
Pero, ¡qué seriedad en los semblantes... f 
Decidme , es cementerio ó es paseo? 



— 260 — 



NUEVO ARTE POÉTICO, 



Si quieres ser buen poeta 

Y alcanzar eterna fama, 
Piensa, sufre, siente y ama , 

Y al amor en tí respeta. 

No busques á la coqueta 
Que enciende lasciva llama. 
Ni sea el circo la cama 
Donde bestia á bestia reta. 

Alza tu espíritu ; muerde 
En la verdad, no en la duda. 
Que halla luz quien sombras pierde. 

Genio, el hombre te saluda ; 

Y corona siempre verde 

La gloria en tu frente anuda. 



— 261 — 



TRANSMGRACÍON. 



Tan solo pienso en ti.... Cuando en mi lecho 
Tiendo mi cuerpo que el descanso anhela , 
La fruición de tus besos me desvela 

Y solo pienso en ti! 
Guando cruzo mis brazos sobre el pecho 
Mi corazón se agita enañiorado. 

Por tus labios se siente acariciado 

Y palpita por tí! 

Yéndome á mi paseo favorito 
El ahna se me huye, el aire pasa» 
Y espíritu de amor entra ¿ tu casa 

Y va á posarse en ti!... 
Aquí, sobre la mesaren que medito 
Un poema de amor... nuestro poema, 
Flores del alma cada estrofa quema 

Para zahumarte á tí! 



—262 — 



LA CORONA DE VIOLETAS. 



Corona de tristes flores 
Bien le sienta á mi cabeza. 
Idolatría de amores, 
Veneración de tristeza. 

Esas flores han crecido 
Humildes en una viña ; 
Un gandul las ha cojido, 
JNo la mano de una niña. 

Ellas nacen desteñidas 
Porque el sol nunca las toca , 
Ellas crecen confundidas 
Entre pasto y yerba loca. 

Flores tristes, yo ós admiro. 
Tuestro aroma delicado 
¡Ay , penetra... Es un suspiro 
Por las lágrimas ahogado. 

Corona de tristes flores 
Bien le sienta á mi cabeza. 
Idolatría de amores, 
Veneración de tristeza ! 

I Ay, también el alma mia 
Brillantes flores ha visto 
Tejer, rayos de armonía 
Dignos del alma de Cristo. 



• 



— 263 — 

Ellas abrieron sus hojas 
Del corazón en las grietas ; 
Vivieron con mb congojas 
Gomo huérfanas violetas. 

Eran las Agres mas bellas 
Adoración de la vida; 
Hice guirnalda con ellas 

Y se la di á mi querida. 

Yo quedé con las raices 

Y después no han florecido. 
¡Cuántas almas infelices 

La misma suerte han tenido! 

Corona de tristes flores 
Bien le sienta á mi cabeza. 
Idolatría de amores. 
Veneración de tristeza. 



— 264 — 



OTOÑO, 



I. 



Una en pos de otra gimiendo 
Caen las hojas de otoño , 

Y vuelan ¿ ser basura 
Lejos del paterno tronco. 

Las que fueron galkrdia 
Del árbol, fleco y adorno ; 
Las cuerdas que armonizaban 
De la brisa el vago soplo ; 

Las que fueron abanico 
En el tiempo caluroso. 
Son hoy pisados harapos , 
Juguete del viento... polvo. 

¡Cuánta vida que ya es muerte! 
¡'Cuánto valle silencioso!... 
¡Cuántas aves expatriadas!... 
La tristeza enferma todo. 

Aqui se tienden los Andes, 
411á el horizonte rojo ; 
Las montañas son el arco 

Y el firmamento cimborio. 



Yo esas grandezas contemplo, 
Me ^lero á ellas, me arrobo; 
Y subiendo con las nieblas 
En esas cumbres me gozo. 

Allí , quebrando el eq>iritu 
Su estrecho molde de lodo. 
Quiere lanzarse... yse lanza... 
¿Adonde? Siempre á lo ignoto ! 

Y siempre ya esperanzando, 
Siempre enérgico y brioso. 
Sol eterno, 2 adonde moras? 
De esas luces ¿dó está el foco? 

¿Nunca ya mi inteligencia 
Verá un hogar luminoso? 
¿Condenada está á ese limbo 
De tinieblas y de asombros? 

II. 

De la lira de mis sueños 
La cuerda de oro se ha roto, 

Y la de bronce á mis penas 
Responde en Ued melancólico».. • 

Yo era joven. Horas y horas 
Me extasiaba como un tx)bo, 
Mas creyente que Mahoma 

Y mas risueño que Momo. 

Mi inteligencia, mirando 
Por la soberbia del mozo. 
Divisaba estensas islas, 
Lagos pintorescos, golfos ! 



— 266 — 

He arrobaban SI» paisajes. 
Me encantaban sus contornos. 
Las islas i^orlimadas 
Enamoraban mis ojos! 

En una nave insegura 
Hete mis deseos todos 
Teniendo un mar de borrascas 

Y por timonri á un loco! 

/ 

Sin rumbo fijo á las playas 
Mas solitarias abordo. 
Queriendo hallar como Fcanklin 
Un nuevo mar tras el polo. 

Desgraciado! Con audacia 
Salvar quise los esccdlos 

Y las montañas de hielo 
En que han perecido otros. 

Cayeron ardientes lágrimas 
Sobre el semblante de Momo, 

Y al alzar el rostro al cielo 
Luz de horror hirió mis ojos. 

Adiós, osadas conquistas. 
Adiós, amantes reposos. 
Con el alma en el vacio 
Vivo triste. y vivo solo! 

m. 

Linda estrella de la tarde, 
Lirio de pétalos de oro, 
Tienda de luz, rubí aéreo 
Que un genio fijó en su Kiosko, 



— 267— . 

¿Quién eres tú? Cada tarde, 
. Gomo á sus picos el cóndor , 
Vuela úii mente ¿ tu esfera 
Por sendas que desconozco. 

Cada tarde, como un monjOt 
Estático y silencioso , 
Como él á Dios en sus aras 
Adorándote te imploro. 

¿Quién eres tú? Contemplándote 
Sublimes cánticos oigo 

Y emanaciones divinas 
Siento filtrar por mis ojos. 

Oh ! lo sé ! Cuando del alma , 
Como esas hojas de otoño. 
Se desprenden las venturas 

Y quedan fastidio y odio : 

Cuando la tierra sepulta 
Las ideas en el polvo, 
O evaporadas en humo 
Lo espiritual dejan solo; 

Entonces el hombre piensa , 
Crece alas sobre sus hombros, 

Y de su origen divino 
Vuela en pos , siendo ya otro. 

Vuela á su cuna; á los mundos 
Que en delicados esbozos 
Le han dibujado mil veces 
Sus sueños, recuerdos propios. 

Estrella, estrella ; la vida 
Perdió su vara de gozo. 



— 268 — 

Y la mano de la muerte 
Señala un estéril tronco. 

Estrella, estrella, ilumina! 
Abre, oh flor, tus hojas de oro. 
La tierra , planeta incierto. 
Es la pérdida de todo I 



— 269 — 



MIEDO. 



Todas las formas que nos muestra el miedo 
En nuestro mismo ser toman la forma. 
En ios ojos la mente los transforma 
Copiando nuestra dicha ó nuestro horror. 
Asi veia Baltasar el dedo 
Escribiendo en el muro su sentencia ; 
Asi grita en el malo la concienda. 
Asi palpa la muerte el vil traidor! 



— 270 — 



JUSTICIA. 



No humiUeiB al caido ! El vil insulto 
No añada vuestro labio. 

No laoeeis ¿ su honor d dardo oculto 
Del traidor agravio. 

¡Qué grandeza! Arrastrarse por d lodo, 

Y sacudir su mengua ; 
Y de arrobos fanáticos beodo 

Podrir en hiél su lengua. 

Ah ! no ! La virtud santa , la mas pura, 

Consuela, no abomina; 
Con bálsamo de amor las penas cura... 
Perdona, no fulmina. 



— 271 — 



CHOQUE. 



Yo he querido tívíf tranquilo y solo 
Lejo6 del mundo que lo innoble afrfaude , 
Que llama hábil al dolo 

Y "virtud santa al fraude. 

Mas ay! la nave en que yogaba el alma 
Rápida al mundo enderezó la quiDa , 

Y naufragó mi calma 
En la escabrosa orilla. 

Ahora el mundo con su fuerza bruta 
Siervo del mal mi inteligencia postra. 
El brazo que ejecuta 
Su maldición arrostra. 

Grita, obedece, y el suplicio muestra. 
No, ea tus doaoas k virtud se vicia. 
La verdad es mi diestra 

Y escribe la justicia! 



— 272 — 



CRISTÓBAL COLON. 



(OolnbTO de 14M.) 

Ala marcha veloz del pensamiento 
Obstáculos el mundo pone en vano; 
Solo el débil se abate al sufrimiento. 
El genio es invencible y soberano. 

Colon, Colon, renueva tu ardimiento. 
Ven , ya te espera el hemisferio indiano; 
Y en frágil nave desafiando al viento 
Hiende en pos de tu gloria el Océano. 

Tu genio el globo misterioso abarca. 
De pie junto al timón, audaz piloto; 
Siempre al Oeste, siempre, guia tu barca. 

¡Oh gozo! I oh triunfo ! En el confin remoto 
Naciendo el alba entre arreboles, marca 
La estensa playa de ese mundo ignoto! 



273 — 



VASCO NUÑEZ DE BALBOA. 



de 1513.) 



Hirad; el héroe á quien la gloria anima 
Busca el riesgo, lo vence y no se espanta; 
A trayés de las quiebras se adelanta 

Y él solo monta á la breñosa cima. 

Su mirada veloz se reanima; 
El mar sus olas á su pie quebranta; 
Los brazos tiende, póstrase y levanta 
Su alma al cielo que tanto lo sublima. 

Luego al aire flameando la bandera 

Y la espada que al sol desnuda brilla, 
Vasco Nuñez desciende á la ribera. 

Soberbio y con el agua á la rodilla 
Grítale al mar: Océano, aquí impera 
El león poderoso de Castilla. 



Tono lí. 18 



— 274 — 



FRANCISCO PIZARRO. 



(1599.) 



Dadle oro; es bu ambición, es su deseo. 
El oro es su esperanza, es su creencia. 
Sus ensueños son minas de opulencia; 
Oro es su gloria y sangre su trofeo! 

Alma de piedra y corazón pigmeo. 
Indigno aventurero sin conciencia. 
Manchará de su cuna la indigencia 
Con el crimen mas vil, odioso y feo. 

Tiembla, Pizárro! La imparcial historia 
Ya te juzga y senteqcia ; y aunque tarde 
Rasga el velo dorado de tu gloria. 

Marca tu frente con la letra estrafia 
Que señala al avaro y al cobarde; 
¡Digna corona de tu indigna hazaña! 



— 275 — 



KOGER DE lAURIá. 



Gavilán de los mares, la fortuna 
jSscIava fué de tu brillante gloria. 
Para Aragón enseña de victoria 

Y de terror á la morisca luna. 

Defendiste las rocas de tu cuna 

Y por ello inmortal te hace la historia. 
Aunque menguan del héroe la memoria 
La deserción, la sangre inoportuna. 

Oh! murieras mas bien de gente estraña 
Tu patria defendiendo como bueno, 
Que atacando á tu patria en pro de España! 

Ah! te estraviaba la ambición sin freno; 

Y por eso á tu gloria siempre empaña 
Atroz venganza, sangre pura y cieno!... 



— 276 — 



JOSÉ MIGUEL CARRERA, 



cLa mnerte eon que V. S. me amenaza es el 
mayor premio que podría recibir por mis fatl* 
gas : moriremos todos defendiendo la libertad 
de nuestra patria. ¿Podrá haber mejor recom- 
pensa para hombres que no tienen otro interés- 
que el bien de su país? No : yo no soy merce> 
nario y debe creérseme!..» 

iPalQbrai de J. M. C) 



Si la patria una estatua 
No eleva á su memoria , 
Estatua que recuerde 
Honor , patria y virtud ; 
Los cantos del poeta 
Celebrarán su gloría, 
Y el pueblo al escucharlos 
Esclamará: salud! 

El fué el primero que miró con saña 
El cordel del estraño servilismo, 
Y encendido en patriótico heroísmo 
Él fué el primero que se opuso á España. 

En vaQO quieren rebajar su hazaña 
El odio ,^a mentira, el egoísmo; 
De ese noble soldado el patriotismo 
Vivirá cuanto viva esa montaña. 



— 277-^ 

Héroe del Andes, tu inmortal renombre 
Es el timbre mayor de nuestra historia. 
Su mas ilustre página tu nombre. 

Digno adalid de su prim^ yictoria, 
Fuistes genio y valor, y fuistes hombre!.. 
Justicia y honra á este, al héroe gloria! 



— 27g — 



MGÜEL DE CERVANTES 



Aplaude y goza, España ! Todo el mundo 
Tributa incienso á su glorioso nombre. 
Mas vé si ríe el escritor fecundo. 
Lágrimas de miseria llora el hombre. 

¿Y qué déspota nunca, ni qué hazaña 
Han llevado hacia playas mas distantes 
Tu renombre y tu gloria, ínclita España, 
Como la obra y el nomlMre de Cervantes? 

¡Cuánto interno dolor y cuántas penas 
Tu burlesca Odysea no ha calmado/.. 
Sancho , de risa las mejillas plenas 
Fl dia del misántropo ha alegrado. 

¡Y has muerto en la miseria!... ¿Y un tesoro 
Heredaron de ti los que ahora viven? 
És la Biblia bufona, el libro de oro. 
Los hombres lo comentan, no lo escriben. 

Oh! ¿Quién no rie con el chiste agudo 
A mandíbula abierta como un zote ? 
Son refranes el yelmo y el escudo, 
Es la historia del mundo Don Quijote. 

Aplaude y goza , España ! Su memoria 
Reverencian los pueblos mas distantes. 
Hay muchos genios émulos en gloria; 
Pero no hay entre todos un Cervantes. 



— 279— 



DON FRANaSGO DE QÜEVEDO. 



BravQ, noble poeta; el temerario 
Quedó en el campo, se vengó á la dama. 
Has tienes que vencer á otro adversario 

Y ley infame á un tribunal te llama. 

Huyes á la Sicilia que el sol ama. 
Te recibe su suelo hospitalario, 

Y de allí vuelve sabio y erudito 

El noble genio que llegó proscrito. 



— 280 — 



ARISTÓFANES 



Genio mordaz , espirita valiente, 
No mi lengua el aplauso te rehusa, 
Justa la tuya con los otros, miente 
Cuando por odio á Sócrates acusa. 



—281 — 



FREY LOPE DE VEGA CARPIÓ 



Lope, grande es tu gloria y es eterna; 
Tu rica pluma fatigó á la fama. 
Tu edad ante tu genio se prosterna 

Y la futura edad monstruo te llama. 

Y tus fáciles trovas populares 
Empapadas de amor y poesia» 
Las repite la España en sus cantares 

Y el pueblo las entona todavía. 

Todaifia los hijos de tu genio, 
Del genio de tu patria favoritos, . 
Honarquizan las tablas del proscenio 
Entre el ruido de aplausos infinitos. 

Todavía esas bellas creaciones 
De sus tumbas poéticas se elevan, 

Y arrebatan de amor los corazones 

Y puro aroma de las almas llevan. 

¡Oh Lope! Con razón tu inmensa gloría 
Cada día á t^s obras dá mas fama; 

Y tu patria en su crónica y su historia 
Monstruo de genio con razón te llama. 



— 2S2 — 



DON PEDRO CALDERÓN. 



Sobre ricos tejidos de armonía 
De tu imaginación las joyas ruedan ; 

Y al compás de una estraña poesia 
Vagan sonoras ó en collar se enredan. 

Para pintar, si exhibes á una dama. 
En luces de alba tus colores liues; 

Y cuando un héroe tu entusiasmo inflama. 
Corona eterna á su memoria ciñes. 

Siempre galán, en tus hermosos versos 
Jamás ensalzas cortesana mengua; 
No eres cronista de áulicos perversos. 
Ni es disoluto artificc tu lengua. 

Tal vez te arrastra tu improviso ingenio, 
Tal vez violento por escollos saltas, 

Y recitas una oda en el proscenio 
Ornada de bellezas que son faltas. 

Oh! quién pudiera entonces darte alcance. 
Sellar tus labios, detener tu pluma, 

Y entresacar del lírico romance 

El largo pleonasmo que lo abruma ! 

Pródigo de riquezas, las derramas; 
Ciego del arte, por el arte miras. 
Palacios orientales son tus dramas 

Y por la gracia, por la \ut admifas^ 

Imperfecto y confuso , grande y tierno, 
Giras en una elipsis de cometa... 
Escribiste en tus obras nombre eterno; 
La gloria lo ilumina.— Eres poeta! 



-283- 



AUGUSTO DE W^ATEN. 

(poeta ALEXAN.) . 



Sublime enamorado del arte y la bellesa 
Poeta, fué tu vida , su ofrenda y su holocausto ; 
El arte fué tu bálsamo , el arte fué tu hiél. 

Prostérnese la envidia donde la gloria empieza, 
Y ya vencido el odio de tu destino infausto 
Crezca en tu fosa aislada el inmortal laurel. 

Tu genio de los genios te ensalza á la nobleza ; 
Por pensamientos grandes con el cantor de Fausto, 
Por sentimientos bellos con el cantor de Tell. 



— 1»4 — 



GOETHE. 



Menos ciencia, maestro, menos calma. 
Doctor Fausto; haz aun lad6 tu esperiencia. 
Adonde hay sentimiento brilla el aliQa 
Y esparcida esa luz , sobra la ciencia. 






-285- 



PHIDIAS. 



La envidia lo persigue , lo aprisiona ; 

Y el tósigo fatal en su alma vierte. 
La Grecia lo corona 

Y el artista renace con la muerte. 



— 288 — 



A Ég(PRONGEDA. 



Estrofas escritas en la primera págiaa 
de un Diablo Mundo. 



Espronceda, cantar fué tu destinó , 
Como Byron, cantar la acerba duda; 
El anhelo de un mundo mas divino. 
La lid del alma y la materia ruda!.... 
Consuelos necesita en su camino 
La noble humanidad, huérfana, viuda ; 

Y ella pide cantores que la ensalcen, 

Oue amantes de su gloria al trono la alcen. 

Grande de corazón, de pensamiento, 
Vibró tu lira uncánttco'de Uam^; 

Y cada estrofa tuya es un acento 

Que llora triste, que anheloso inflama. 
La vibración del dulce sentimiento 
Suspendida en el labio que se ama. 
Realzaron en luz tu poesía 
Nueva en ideas, varia én armonía. 

Atrevida, profética, tu mente 
Campo fecundo al porvenir hallaba, 

Y como al rio rápido torrente 

A ese mar sin riberas se lanzaba. 

Y latían los nervios de tu frente 

Y tu negra pupila centellaba 



Y deseo, y atoor, y dtcka y glocta. 
En borrasca «sáUabau tu memoria. 

Ya rolaba tu espíritu al paéado 
En busca de valor , de digna bazafia , 
Ya animaba ai héróioo soldado 
Que dio al. moro terror y gloria ¿ E^)aña ; 
Ya volvia á su patria etiadAorado, 

Y proscripto iafelir en tierra estraña 
Partian el anhelo de su vida 

Dos amores, su patria y su querida! 

¡Qué dé sueños de amor, qué de ilusiones 
Traen y esparcen los primeros años! 
Son los duelos poéticas visiones 
Que anhela el corazón que adora engaños; 
Las tristes alegrías son canciones 
Que cantan ideales desengaños ; 
Fuego es la sangre; su contacto inflama, 

Y es fuego el aire y la palabra llama!»... 

No olvidaba tampoco el buen poeta 
Que era hombre ; y el arpa entre sus mano$ 
En el tono sombrío del profeta 
Habla al pueblo, y maldice é sus tiranos 

Y con esfuerzo enérgico los reta 
Al gritar Ubertad á sus hermanos ; 
En luz divina iloimnando el ojo, 
De noble oigúüo au semblante rojo. 

Luego pasaron los felioes dias 

Y la ilusión envejeeió «on ellos; 

Y fueron laa primeras melodías 
Ecos celestes de cantares bellos. 
Llegaron^ ay{ las lentas agonías. 
Emblanqueció el fastidio sus cabellos: 



— 288 — 

Perdió el sensible corasen la calma» 
Asesino el amor, suicida A alrna^ 

Amores, religión, yirtud, conciencia. 
Todo es sueño, dijiste, del deseo; 
Una ofrenda de burla es la existencia; 
Solo en la paz de los sepulcros creo 

Y esa flor inmortal tu inteligencia, 
Era fuente de amor y no trofeo ' 

De mezquino sarcarmo, de odio injusto. 
Frivola idea de un cerebro augusto ! 

Necio, ese mundo consumió tu vida, 
Aisló tu alma en el yermo del hastió ; 

Y gimió como el águila vencida. 
Tu genio torturado en el vacio. 
Estrella luminosa, desasida. 

Busca el centro armonioso y su desvio 
De su centro la aleja, incierta gira; 

Y á su perdida elipse siempre aspira. 

Si, que ese mundo sobre el hombro arroja 
El odio de su impuro fanatismo. 
Guando ese hombre sus Ídolos despoja 

Y la imagen de Dios busca en si mismo; 
Guando huyendo la estraña paradoja 

Y el dogma del estéril egoísmo, 
Gon el verbo de Dios á Dios esplica 

Y alzándose hasta él su ser no abdica...* ' 

La noche del sepulcro con su eombm • 
Veló el rostro ideal de tu Teresa 

Y tu labio de amor cuando la noiábra> 
Gon beso ardiente su recuerdo besa. 
Gomo un sueño feliz, como una sombra , 
Su figura en tus cantos atraviesa. 



-.289.- 

Y su rostro, de llanto y de amargura, 
Baña un reflejo de inmortal ternura! 

¡Pobre cantor y desdichado amante! 
Bello arcángel sin cielo y sin diadema, 
Ya tu voz se eunguió, ya no hay quien cante 
Anhelo, amor, agitación suprema. 
Rayo de genio, exhalación brillante, 
La espresion de tu vida es tu poema; 
Poema de dolor, fragmento santo, 
De una vida mas noble y de otro canto.... 

Ah! las páginas truncas d^ esta >?istoria 
Que escribió la pasión y eL sentimiento 
Ilumine el amor, guarde la gloría 
De injusto olvido, de mordaz intenta. 
Del doUenta poeta la memoria . 
Trace en ellas un bello pensamiento; 

Y su alma regocíjese en idea : 
Cuando llore en su libro quien lo lea !... 



• • 



i « * ^ 



Tomo \U 



19 



2ro — 



VÍCTOR HUGO. 



Más brilla tu corona de profierito 

Que la imperial diadema. 

La tuya en la justicia se ha bendito ; 

La otra en el anatema. 

Tus subditos son almas mas perfectas. 

La que es bella te aplaude. 
Solo los hombres de odio, almas abyectas. 

Idolatran al fraude. 

Sufre, ¡oh poeta!... sufre, inteligencia. 

Voz de lo inmenso, calla. 
Ál mundo, con la mano en tu conciencia. 

Puedes decirle: faUa! 

cComo púrpura ese hombre vistió al crimen; 

Marcó á la Francia el hierro. 
La virtud llora , las familias gimen... 

La muerte y el destierro. ... 

c Ignominia y vergüenza; y el infame 

Cruces y sogas cuelga. 

En la columna de las glorias lame 

Y alli, puerco, se huelga... 

Sufre ¡oh poeta !... sufre , inteligenda.^ 

Voz de lo inmenso , calla. 



Al mundo, con la mano en tu conciencia. 

Puedes decirle: falla! 

Que es mas bella en tu frente de proscrito 

La eofoaa de espinal. 

Que esa diadema que ciñó el delito 

Con manos asesinas! 




— 292.-^ 



LA PRIMERA HOJA 



Siempre á ti, siempre á ti! No hay otro nombre 
Que donde cupo el tuyo en mí alma quepa; 
Ni en el bello idioma que habla el hombre 
Hay otro mas hermoso que yo sepa. 

Tu nombre es una flor tan delicada 
Que temo que al nombrarla se deshoje; 
Es mi tesoro; quede alli guardada 

Y aire de aromas solamente arroje. 

Esa flor es la flor de mi .existencia. 
Esa flor es la flor de mis cantares ; 
Poesia y amor trae á la ciencia , 
Poesía y amor á los pesares. 

Lee, pues, estas bellas poesias 
Inspiradas por tí, para tí impresas; 
Si el público las toma como mias. 
Tú bien podrás decir : mias son esas. 

Tú, que sabes que siempre cuando escribo 
Tu imagen está fija en mi memoria ; 
Que en el mundo prosaico en que yo viro 
Tu risa es mi laurel , tu amor mi glorial 

No salga, pues, de aqui... Sagrado asilo 
Tenga en mi corazón... Nadie lo toque. 

Y en su éxtasis poético y tranquilo 

Lo adore él corazón , la voz lo invoque I 



La_ 



93 — 



SUEÑOS DE amante: 



El alción á los mares 
Dice su queja 9 
A la ola, alma viviente, 
La que se aleja ; 
Dulce aunque ignota , 
Todo en el orbe inmenso 
Vibra una nota. 

Por eso mis cantares, 
Bella espresion 
De lo que mi alma siente 
Para ti son. 
Tú eres, la llama 
Que alumbra en lo que pienso 
La nota que ama. 



— 294 — 



APARICIÓN DCffiLE. 



Envuelta en una nube luminosa 
Yo te vi aparecer, figura hermosa. 

Celeste aparición. 
A mi lecho risueña te acercaste. 
Mi boca con un beso consaf^raste. 

Ofrenda de pasión. 

En medio de una nube vaporosa 
Yo te vi aparecer » cual dolorosa 

Y fúnebre visión ; 
Oiste mis gemidos, te alejaste; 
Y anegado en sus lágrimas dejaste 

A un tierno corazón. 



—.295 — 



BÁLSAMO. 



Cuando agudo pesar y amargo duelo 

Hieren el alma mía, 
Guando mi no)[)Ie anhelo 
Cae en la prosa rutinera y fría. 
En un libro de buena poesía » 
Lenguaje material que habla del cielo» 
Acuesto mi alma enferma ; 
Y grata melodía, calma grata. 

Por ella se dilata... 
Ya despierta poetícese , ya duerma. 



— 296 — 



PAUNGENESIA. 



El ideal es forma de una idea 
Que el espíritu fija en otra forma ; 

Y el espíritu mismo que la crea 
Para su nueva faz sirve de norma. 
Lo bello es la verdad , v la belleza 
En espresion ó idea se transforma; 
El ideal en lo real empieza , 

Y la idea renuévase en la forma. 



— 297 — 



QUIEN ES ELLA. 



Es una sombra que do quier me sigue» 
Es una imagen que jamás se borra, 
Es un recuerdo delicioso y trisle 
Que yo llevo esculpido en mi memoria. 

Es un deseo que nació conmigo. 
Parte de mi alma que ella misma adora ; 
Es de otra vida celestial y bella 
Fantasía tal vez, tal vez aroma. 

Ese es el ángel que en la noche oscura 
Viene, tomando seductoras formas , 
A acariciar mi frente con sus alas, 

Y con su beso á perfumar mi boca. 

Esa es la voz que canta las canciones 
Que luego el alma estremecida entona; 
Voz inefable que en estraño ritmo 
Envuelve cadenciosas mis estrofas. 

Esa es la risa que en los secos labios 
Como un reflejo de otra luz asoma, 

Y enjuga el llanto que á los ojos mios 
Dolor fatal del corazón arroja. 

Esa es la estrella cuya luz divina 
Del mar enciende las oscuras olas, 



— 298 — 

Y muestra lejos, pero hermosos siempre , 
Fértiles valles y gigantes rocas. 

Es un deseo que nació conmigo 
Es una imagen que jamás se borra. 
Es un recuerdo delicioso y triste 
Parte de mi .alma, que ella misma adora. 



— 299 — 



TRANSFIGURACIÓN. 



Ofelia, Beatriz, Gretchen, Haydia, 
Creaciones del genio y del amor, 
Solo la poesía 

En sus transportes mágicos podia 
Dar Tida ¿ un sueño, cuerpo ¿ una ilusión. 

Solo ella pudo arrebatar al cielo 
Ese tipo de angélica beldad ; 
Solo el constante anhelo 
Que lleva al alma en ardoroso vuelo 
A lo que es siempre bello, á lo ^inmortal! 

¿Quién no os adora , bellos ideales. 
Hermosuras que nunca caducáis? 
Bellezas ya reales 
ffijas de aqueUos genios inmortales. 
Con lengua viva de su gloria habláis. 

Vosotras sois su grande pensamiento. 
Vosotras sois su tierno corazón. 
El dulce arrobamiento, 
La pura irradiación del sentimiento. 
La aspiración sublime del amor! 



— 300 — 



MODELO. 



Artista, en tu modelo 
La titTra lata y se adivine el cielo. 
Artista, en tu paleta 
Los colores diversos armoniza; 
Rima como el poeta 
Y la belleza en lineas realiza. 



-*801 — 



DIFEREj^fGI/lS DE CLIMA. 



Donde el sol ilumina 

Y nn azul siempre claro transparenta 
La belleza en sus gracias se presenta ; 

Y es humana y divina. 
Donde el trueno domina 

Y la luz en la niebla se transforma 
En grave cambia su degante forma. 



— 802- 



HOP! HOPI 



Solo en el lMalé*e el sentimiento 
divino U^Aal esV^do de conciencia. — 

AiU9r«STBi.i$ 



Alza los ojos y contempla al cielo... 
Todo es grandioso, todo iluminado. 
AUi se sacia el infinito anhelo 
En la grande ostensión de lo creado. 
Arriba , arriba ! El noble pensamiento 
La creación* abraza. 
Hop I Hop ! el divino sentimiento 
La creación enlaza... 
El hombre echa el cimiento 
Y Dios sobre él el edificio traza. 



— 303— 



país. 



Bello horizonte ! Incomparable vista ! 
El sol en el ocaso reverbera , 

Y refleja en la blanca cordillera 

Su luz de sombra y claridades mista. 

Corta la nieve caprichosa lista 
Que sube desde la húmeda ladera ; 
Verdura al pié, verdura en la ribera.... 
Tus colores mas blandos muele, artista. 

Completan el pais tres hermosuras; 
Son las gracias que llegan á la orilla 

Y en el fondo destacan sus figuras. 

Á la izquierda las casas de la villa ; 

Y entre nubes rogizas, semi-oscuiras , 
Como un ojo de fuego Venus brilla. 



— 301— 



UN GENIO Y EL POETA. 



Dime: qué quieres?— ¿Inscribir tu nombre 
En las hojas eternas de la historia , 
Y guerrero fatal, de la victoria 
Hacer la trompa fíe! de tu renombre? 

¿Quieres riquezas? ¿que postrado el hombre 
Adore la tbrtuna ? ¿ Quieres gloria ? 
¿Que como la de César tu memoria. 
Domine al universo, al tiempo asombre? 

¿Quieres posar sobre tu escelsa frente 
El nimbo luminoso del poeta ^ 
Astro del genio siempre renaciente? 

¿Quieres que el mundo redentor te llame? 
No!.— Entonces qué desea tu alma ii\quietB? 
— Un sol sin nube, una mujer que me ame! 



\ 



— 305— 



UN POEMA. 



Todo un poema de gloria 
Está impreso en mi memoria 

En estrofas de amor. 
Es un poema sublime 
Que con sangre en ella imprime 

£1 alma del cantor. 

Poema que en si conserva 
Como la esparcida yerba 

Del sol , luz y calor, 
Mis ensueños , mis congojas; 
Y cada cual de sus hojas 

Es un himno de amor. 

'Poema triste y divino 
Que encierra todo el destino 

De una vida de horror. 
Aquí risa , alli sarcasmo. 
Acá anhelo y entusiasmo 

De celestial amor. 

Duda y fé, mengua, heroísmo, 
Impiedad y panteísmo. 

Alegría y dolor ; 
Has en dicha ó en tormento 
Siempre un noble sentimiento 

Y en la duda el amor. 
ToKo IL 20 



— 306 — 

Es un poema infiDÍto 
Escomulgado y maldito , 

Aborto del rencor ; 
Revelación misteriosa 
De una existencia penosa 

Que lamenta su amor. 

Aspiración incansable 
Hacia la dicha inefable, 

Hacia el bien creador. 
Alma que quiere elevarse , 
Unirse y purificarse 

En inmortal amor ! 



— 907 — 



HECÜERDO. 



Alli me dijo : cte amo;> y en sus ojos 
Brilló la Toz de amante desvario ; 
Acá bañó su boca tierna risa, 
Amor unió su labio al labio mió, 
Y un eco dulce moduló la brisa... 
Galla, lira indiscreta; 
Guarda las confidencias del poeta. 



— 308 — 



UN RAMO. 



Predoso ramo de varías flores^ 
Esos aromas, esos colores. 
Son las imágenes y la armonía 
Que como lindas visiones, 
Y como mágicos sones 
Flotan en mi poesia* 



— 309— 



¿QUÉ SERA? 



¿Hay mas allá? ¿La tumba es un abismo 
Ó en un trono de luces se transforma? 
¿Queda en la tierra parte de mi mismo, 
O de una idea agena soy la forma? 
¿He ha creado el amor ó el egoismo? 



— 810 — 



SOLEDAD. 



Amo la soledad oomo ama el cielo 
£1 puro corazón de alma devota, 
Gomo el agua la flor que se marchita, 
Como el ave nocturna ama las sombras; 
Como ama sus ensueños el poeta 

Y el marino el balance de las olas. 
Bosques inmensos , perfumados valles, 
Fuentes que saltan por estrechas rocas, 
Montes nevados que circundan nubes, 
Nubes que el sol á competencia adornan 
Un risueño pais, en donde el ojo 

De todo abraza la diversa forma. 
Mi fantasía rápida bosqueja 

Y lo fija á la par que lo colora. 

Luego el amor se acerca, y contemplando 
Entre un cerco de luz y otro de aroma, 
Del risueño pais las bellas flores. 
Urnas de amor que se derraman solas, 
Con su rico pincel y firme mano 
Desparrama la luz, une la sombra, 

Y en medio de las flores aparece 
Forma adorada, aérea y luminosa. 
Ya todo tiene voz, todo se anima. 
£1 pais antes mudo se transforma; 

Y hablan las aguas y murmura el aire 
Palabras inefables en las hojas. 

De vapores de luz finos encajes 
Cuelgan del cielo, transparentes flotan. 



— 311- 
Imitan de la luna el rayo tenue 
Ó el rosado matiz del alba copian. 
Ella está allí! Su frente se ilumina, 

Y sus negros cabellos que aprisionan 
Negras cintas, reflejan suaves tonos 

Y en las cintas de seda tejen otras,.. 
Acercadme á esos ojos que mi sangre 
Hacen bullir intrépida y armónica. 
Como una ola de sones que se quiebra 
Vibrando en ruidos sus acordes notas. 
Oh! dejadme enlazar esa cintura, 

Y apagar en los labios de esa boca 
El deseo insaciable, el voluptuoso 
Rayo de amor que el corazón devora. 
Vivir solo es vivir cuando se ama, 

Y es el libro de otra alma la memoria; 

Y hay recuerdos que encanten los pesares 

Y el frió tedio de las lentas horas. 
Vivir solo es vivir tranquilamante. 
Sin relaciones frivolas y zonzas. 
Sin tener que ostentar falsa alegría 
Ni falsa fé de una creencia hipócrita. 
Vivir solo es vivir tranquilamente. 
Como una flor en retirada loma 
Purificando el alma en amor puro 

Y en el fuego de estáticas estrofas; 
Aquí sin importunos que me sitien. 
Sin que ninguna voluntad se oponga. 
Yo sacio mis miradas en las tuyas 

Y el supremo placer el alma goza. 
Aquí solo eres mia ; aquí te trae 

De mi espíritu audaz la fuerza propia, 

Y uniéndose contigo se levanta 

Al mundo de los sueños, de la gloria ! 

En vano rompe la ilusión el velo 
De mi contemplación y se evapora. 



— 312 — 

Otro velo el amor de nuevo tiende ; 
Gratos perfumes suavemente sopla, 

Y se eleva otra vez reanimada 

De mi ensueño ideal la talla hermosa. 
No, no quiero vivir de otra manera; 
No , no quiero que mi alma se corrompa , 
Lanzando á todo mar sus sentimientos 

Y á pies inicuos mis ideas todas. 

I Qué me dará la sociedad?— Miserias, 
Soledad de amargura^ si ruidosa, 
Invencible fastidio, eterno choque 
Entre dos creaciones que se odian.... 
No, no quiero vivir de otra manera: 
Vivir solo es vi>ir cuando se adora! 



— 313 — 



CONVICaON. 



¿Quién no va en pos de un mundo, en pos de un astro, 
Gomo Herschell y Colon? ¿Quién algún día 
No halló en su senda un luminoso rastro 
De verdad, de virtud, de poesía? 



— 314 — 



POEMA 



El amor, {Jnia mia, es un poema 
Ya triste, ya sombrío, ya travieso, 
Distinto en formas, pero igual en tema; 
Y es la estrofa mas linda el primer beso. 



— 815 — 



aiEDIA NOCHE, 



Todo es triste y oscuro.... Lentas horas. 
Nublados días, solitarias Doches, 
Infinitos deseos y esperanzas 
Que no llegan jamás , que siempre anhelo.... 
¿A dónde, á dónde estáis? ¿Esa tiniebla 
Que al choque de la idea se ilumina 
Transparentando imágenes celestes. 
Oculta á la verdad , lo bello ofusca? 
¿Será preciso para entrar al fondo. 
Para bañar el alma en su luz santa. 
Para elevar la mente á su sagrario: 
Será preciso abandonar sus sueños, 
Desnudar su ilusión de la belleza 

Y acostumbrar á sombras mente y akna? 
O mártir, ó rebelde. ¡ Y cuántas veces 
Es necesario ser rebelde y mártir!... 
¿Hay algo que creer? ¿Vive en nosotros 
Un espíritu eterno , ó solamente 
Ajitase convulsa la materia, 

Y la vida no es mas que el movimiento. 
Un impulso del aire?... Sobre el rostro 
De un cadáver reciente, mis pupilas 
Se han fijado anhelosas; recojido 

Mi cerebro estudiaba, y en los labios 
Como dos rimas armoniosas juntos. 
Buscaba algún susurro de otra vida. 
Nada. Silencio y palidez. Inmóvil 



— 316 — 

Como una estatua que de blanco mármol 
En su taller el escultor cincela; 
Más todavía. En la disforme roca 
Vierte el artista inspiración de fuego 

Y remeda la vida , engaña una alma!... 
Limbo de dudas, esperanza írágil. 
Rómpete para siempre, ó en la oscura 
Soledad resplandece, y la tiniebla 
Celaje sea de la eterna aurora. 

Soy bastante infeliz ! Hartos dolores 
Bttñ echado raices en mi pecho; 
Sirva ese jugo que circula en eUas 
Para inundar los brotes que se arraiguen, 

Y si á llorar, si á padecer nacimos. 
Suframos, pues! De penas y de dudas 
Tejamos la mortaja, y resignado. 
Para dormir el sueño de la muerte. 
Con aire de desden vístala el cuerpo.... 



— 317 — 



OFRENDA. 



Otros dan flores, yo te doy versos» 
De mis amores bella expresión; 
Si una guirnalda formas con ellos 
Atas en ella mí corazón. 



— 318 — 



RECETA. 



¿Te cansa la ambición? ¿De la opulencia 
El brillo fatuo, el oropel te ofusca? 
Consagra á la verdad tu inteligencia. 
Ama el cielo y la luz : ama la ciencia 
Y una alma hermana, una alma tierna busca. 



— 319 — 



ARMONÍA. 



En el alma del hombre, en ese valle 
De armonía y de flores misteriosas. 
El hielo de las cumbres ha caido. 
Todo muere al nacer, todo es estéril! 
La corrupción de fétidos miasmas 
Como una negra enseña, en las ciudades 
Abre sus pliegues; y avaricia y crimen 

Y furores desprende en viles hombres. 
Sentimiento, grandeza, poesía, 

Noble anhelo del alma , en los desiertos 

Como huraños leones ocultaos. 

¿Aqui, qué hacéis? Lo bueno se persigue 

Y alcanza la verdad desprecio ó befa. 
La mujer, esa taza de alabastro 

Que conserva el licor de la esperanza 

Y del amor la transparente esencia , 
O insultada sucumbe y en gemidos 
Como una aura á los cielos se suspende, 
O acostada en el vicio prostituye 

Al vicio su, virtud, y á su contacto 
Se gangrena , se muere ó se corrompe. 

¡Ah, vosotros, plajiarios sin ingenio 
Del célebre D. Juan monos bastardos : 
Águilas-tigres de inocentes niñas 
Pavoneáis en las calles vuestro orgullo. 
Bravo! ¡Qué lauro! La servil lisonja 



— 320 — 

Arrastró su ignorancia... lengua imbécil 
La mintió amor y se rindió. ¡ Qué lauro!. .. 
No es un lauro, D. Juan ; es una infamia! 
Hombres y oid; de la egoísta ciencia 
Las ramas estended... Crezca su sombra 
Y la mujer la goce. Asi la madre 
Dará al hijo feliz mas pura leche; 
Asi el mundo encontrando un eje firme 
Rodará sin chocarse, y la armonía 
Una sola familia hará de todos! 



<-3iH- 



AVAmOA. 



Como la perla lunúnosa y pura 
Que el mar esconde en au tranquilo fondo. 
Esa ofrenda de amor y de ternura 
Oculta de tu pecho en lo mas hondo. 
Mas como suele de su centro en calma 
Sacarla el buzo que alcansara á verla. 
Deja ¿ mis ojos penetrar en tu alma 
Y sea yo solo el dueño de esa perla! 



Tow) n. 21 



•^382^ 



BÜSÍTO. 



De tu cabello suelto 
Las negras ondas, 
Semqan mar revuelto 
Crespado en rocas; 
Litmte heXlo , 
Al mar de ébano fija 
Tu blanco cuello. 



—san-' 



Á hk LUNA; 



No be visto en el paseo á mi querida, 
Y yo en buscarla insisto. 
La quiero consolar: está affijidai 
Ob! luna, buron noolfimOy ly tú la bas vistof 



— 324 — 



DIABLOS AZULES. 



Mi cerdNTo reyienla; eotmicubesa 
Enorme peso úentOt 

Y ayes de melancólica tristeza 
Arranca al akna oculto aealiiiiiento. 
Nuevo delirio empieza; 

Nada encierra mi loco pensamiento. 

Tengo fiebre... Los párpados caldos 
Transfiguran la luz en sombra inerte; 
Agítanse del pulso los latidos. 
Zumba horrible terror en mis oidos 

Y sofoca el respiro ansia de muerte. 

¿Qué es de mí? ¿Dóndaestoy? ¿Qué luz es esa, 
Luz de infierno que atrae y que fascina? 
La atmósfera es espesa, 

Y el rayo que á momentos la ilumina 
Nuevas chispas eléctricas derrama 

Y el aire respirable vuelve llama. 

¡Qué calor!... Ese aire me sofoca, 
Ese aire me quema los pulmones. 
La sombra inerte á mis pupilas choca 

Y engendra horribles trasgos y visiones... 
Aire á mi corazón, aire ¿ mil)oca! 

Ay! qué horrible cansancio, cuánta arena! 
£1 desierto es inmenso; 



— 325 — 

Como en mi alma la pena 
Eterno gira el torbellino denso. 
No hay flor, no hay una fuente. 
La maldición despoja, esteriliza- 
Soledad misterios» 
De escombros de murallas y ceniza, 
Aqui todo reposa 

En un letargo mudo é impotente... 
Se ofusca mi razón, se arde mi frente... 
¡Oh martirio y dolor! ¡ Yida penosa! 



326-* 



AURORA BOREAL. 



Rayos bellos de rico meteoro 
Cruzan mi alma sombría, 
Y en tus ojos que adoro 
Se concentran y ofuscan, vida mia. 



— 927 — 



LAS TRES ALMAS. 



— ¿Dónde Tas, alma perdida? 
—Voy en busca de una flor 
Cuyo nombre sea vida , 
Cuya esencia sea amor. 

—¿Dónde vas, alma perdida? 
—Yo, de un ser, camino en pos, 
Cuya esencia sea vida , 
Cuyo nombre sea Dios. 

—¿Dónde vas, alrña perdida? 
— Yó á buscar en un Edén 
Esa flor que llaman vida, 
Cuya esencia es la del bien... 

No busquéis , almas perdidas , 
l^da. Dios, bondad , amor. 
Son esencias divididas , 
Pero es única la flor. 



— 828- 



LOS ASTROS. 



Déjame , amigo » contemplar los astros ; 

Y suspensa en sus rayos mi pupila 
Estienda su horizonte al infinito. 
Cuando veo esos orbes que circundan 
La inmensa creación , soles hermosos 
Que iluminan incógnitas regiones; 
Cuando miro esos orbes , en el alma 
Callan todos los ruidos terrenales 

Y habla todo el silencio de otro mundo. 
Sirio luce, y su esfera luminosa 

Se ensandia , y la tiniebla como un nimbo 
Se empapa en su fulgor y lo corona ; 
Como una isla del cielo, sus estrellas 
La vía— láctea descubre á mis miradas 

Y sus bordes aéreos se tapizan 

De orlas vagas , de sombra y de esplendores. 
¡ Qué paz en todo reina, y todo cum[áe 
Su ley de actividad, su faz de vida! 

Y phmetas, y soles , y oometas, 
Origen ó reliquias de otros orbes. 
Atraviesan su giro sin chocarse. 
¿Por qué la humanidad, astro divino. 
No recoge sus fuerzas y las guia 

Sin romperlas jamás al bien de todos. ..•? 
Déjame, amigo, contemplarlos astros ; 
Quizás el porvenir sobre sus fases 

Está escrito Quizás la inteligencia 

Busca en la tierra lo que está en el cielo. 



-r329 — 



MESALIENTO 



I . 



Estoy triste » muy triste ! Hi existencia 
Es un bosque del trópico , sombría ; 
Que si arraiga la flor de una alegría 
Ningún astro le presta su influencia. 

Sube en vano íni libre inteligencia 
Avarienta de amor, de poesía; 
Está herida de muerte el alma mia 
Y tu lumba precoz es la esperíencia. 

¿Para qué , para qué suéfio esos Uenes , 
Bienes que pasarán como mi anhelo , 
Quemando las arterías de* mis sienes t 

I Adonde irá del pensamiento el vuelo 
¡Oh mundo, si la atmósfera que tienes 
Es lienzo burdo que amortaja al cielo? 



— 330 — 



DESEO. 



—¡Oh! sí pudiera de estrellas 
Hacerte un nimbo» bien mió! 
—¡Delirio! no pueden ellas 
Alumbrar de luces bellas 
Un corazón ya sombrío ! 
—¡Pobre! ¡ Pobre, bien mió! 

—Entonces aqui no hay nada » 
¿No podrá latir jamás? 
— Un rayo de tu mirada 
Para aquella que es amada 
Es un sol y vale mas I 
—No me olvides jamás ! 



^331 — 



LA FLOR DEL VALLE. 



Flor del ralle , flor del valle, 
¿Di, qué estrella te perfuma? 
¿Algún ángel vierte en bruma 
Su roció bienhechor? 
Solitaria tu existencia 
Pero siempret perfumada, 
£s una alma enamorada 
Y de eterno, puro amor! 



— :^32— 



LOS Gocm. 



Conserva en su pureza 
Niña alabada» 
La flor de tu belleza 
Tan codiciada. 
Tu no conoces 
Guanta amarga tristesa 
Dejan los goces... 



-83S — 



PAISÁGE Y AMOR. 



Bajo este estendido boMo 
Que nos forma verde toldo 
No te encuentra» iA&a , tni amor? 
Reflejada en tu pupila^ 
Qué suave his» qué tranquila 
Parece k kisdeléol! 

Mira^ las altas montabas 
Alzan sus faees estrafiae 
Del inmcMO lago al pié; 
Y el gracioso campo verde 
£nl6jaiHa se pierde 
Con rubias eras de mies. 

¡Qué paisaje! La fwmida 
Pradera que el sol inunda 
Reir de gozo se vé* 
Allá el castaño domina. 
Acá ri arbusto se ineKna , 
Aqui verdea el maiten. 

Y luego el lagol... esa tienda 
De hermoias aves, vivienda 

Y encanto de preces mil! 
Donde en acuática zarza 
Pone ivL itf dé la garza 

Y nada el tísne geotñ. 



— 334 — 

Alli en travieso recreo 
Como en la lid de un torneo 
Nadan, vuelan, vienen, van, 

Y entre las olas que quiebran 
Con roncos gritos celebran 
Su placer, su Übeftad. 

¿No es verdad, querida mia, 
Que hay aqui mucha poesia 
Mucha dicha , mucho amor? 
¿No sientes tu alma devairse. 
Tu pensamiento ensancharse 

Y latir tu coraron? 

¿No parece que descienda 
Un ángel, que nos suspende 
A otra esfera, á otra región; 

Y mariposa estraviada 
El alma transfigurada 
Vé el infimto en su amor? 

9 

\ 

¿No es cierto, que la beUexa 
De la gran natunakia 
Es sublime, sin rival? 
Fáltale vos al poeta 

Y color á la paleta 
Para llegarla á imitar. 

Los cocBSOoes que «e anvuit 

Que en múlua dkha se inflaman' 
La pueden solo sentir. 
Naturaleza, eresbellal... 
¿Más qué serias sia ella? 
Unsilencfoao festín. 

Vuelve á ini tus ojos bellos. 
Querida mia ; por ellos ¿ 



— 885- 

Quiero gozar^ quiero ver! 
Mi placer en ti se asila;. 
Tú eres luz de mi pupila. 
Eres ángel y mujer l 



.♦ ■ 



■ • 



— 338^ 



LAS FLORES. 



Emblemas de temm^ son las flores. 
Símbolo de la mia es este ramo. 
Amor mió» no llores; 
Esas flores te digan cómo te amo. 

Las flores se marchitan , y su tierno 

Y suave perfume se evapora; 

Mas en mi alma es eterno 
El tierno amor que en tu pureza adora. 

flores, mientras viváis dad á sus penas 
De frescura y aroma las primicias. 

En horas mas serenas 
Su alma yo aliviaré con mis caricias. 

Y ojala que pudieran mis amores 

Y mis dulces caricias aliviarla ; 

Y para siempre... ¡oh flores! 
Como á la luz amáis yo sabré amarla! 

Eterno amor nuestras dos almas liga 
Como las flores de este hermoso ramo ; 
Alégrese la amiga 

Y piense la querida cómo la amo. 



J 



— 337 — 



VIAGE. 



—¿A dónde vas, rayo hermoso^ 
De tu centro desprendido? 

—Voy á un astro luminoso 
Para ti desconocido. 

—¿A dónde vas , germen tierno , 
Que el huracán arrebata? 

—Hay en mi un fluido interno, 
Y como un reloj eterno 
La vida á la muerte se ata. 

— ¿A dónde irás, alma mia. 
Cuando la tumba sombría 
Cerque tu luz con su horror? 

— Iré á un mundo mas hermoso, 
A un astro mas luminoso 
A vivir de luz y amor. 



Tomo U. 22 



— 338 — 



BRISA T FLOR, 



Las flores aman al día. 
El ambiente ama á la flor. 
Mi corazón , alma mia , 
Es brisa y flor de tu amor. 



— 3J»9~ 



VOTO. 



¡ Piensas en mi cuando tu hermosa estrella 
Aádia en un cielo diáfano y turqui? 
Al fijar tu pupila en su luz bella , 
[Ah;piensaenmi! 



- / 



— 340 — 



SU LLANTO, 



¿Por qué dejas, bien mió, que las lágrimas 
Aridezcan tu rostro? 

¿Por qué dejas que tomen melancólica 
La luz de tus dos ojos? 

Me dirás que padeces, que las fúnebres 
Memorias te atormentan; 

Que el pasado es un brillo de relámpago 
Y el presente una niebla. 

Pero bien; ese llanto que tu pálido 
Semblante inunda triste. 

Esas pupüas dilatadas y húmedas 

¿Qué anuncian, qué me dicen? 

Yo no quiero que salgan de tus párpados 
Esas lágrimas mias ; 

Riego de amor, emanaciones intimas» 
De nuestra oculta vida. 

No llores, no destruyas, ay! las únicas 
Compañeras del alma! 

No agotes el roció de los ángeles 
Que alienta la esperanza. 

Y luego, sufrimientos del espíritu, 
Jamás son lastimados; 



— 341 — 

O encontramos tal vez de los imbéciles 
Los inicuos sarcasmos! 

Ah!... cuando quieras que tus dulces lágrimas 

Te den algún alivio. 
En él arrobo de amorosos éxtasis 

Ven á llorar conmigo. 



— 342 — 



caNto del artista. 



Mi firente tiembla ; luz desconocida 
Mis pupilas enciende. 
En mis venas ensánchase la \ída 
T con ruido armonioso se desprende, 
T aura blanda» oh! delicia» 
Mis cabellos ardientes acaricia. 

¿Quién es? ¿Qué voz es esa que modula 

Esos cantos suaves? 
Enjambre melodioso que circula, 
Dulce recreo de amorosas aves. 

Las notas van y vuelven 

Y en cascadas de sones se disuelven. 

Las hojas laten , las amantes flores 
Murmuran; y la loma 
Al valle envia cláusulas de amores» 
Lengua de ruido» música de aroma; 
Y el valle á la montaña 
Con su coro de ninfas acompaña. 

Artista sin igual , Fidias del canto» 
Sublime Goethe» llega; 

Y húmedo él rostro en voluptuoso llanto» 
Tu alma de artista en ese cuadro anega. 

Canta y admira el mundo» 
Escultor inmortal» saUo profundo. 



I 



— 34a^ 

La flor sonríe; el astro luminoso 
Adora su belleza. 

Y Gretchen inocente en su reposo 
Guarda en. su amor su angélica pureza. 

Bellisima existencia ! . . . 
Su cuerpo es una flor, su alma una esencia! 

Y tú, poeta tierno, alma celeste. 

De luz y de armonía, 
Ven!... La belleza del paisaje agreste 
Perfumará tu triste poesía. 

Y Tecla y Max unidos 
Darán dulzura á quien les dio gemidos. 

Venid vosotras, almas desterradas, 
Soles de otro hemisferio; 
Almas de la virtud enamoradas, 
Flores que os entreabrís en el misterio,.. 

Perfume solitario 
Que rodea un incógnito santuario!.... 

La sangre hierve. El corazón palpita; 
Es fuego la mirada; 
Todo en alegre ooníiision se agita 

Y se traduce en sinfonía alada. 

Que pasa, se difunde, 

Y en efluvio de aromas se confunde. 

Ea, al trabajo! Démosle á mi nombre 
La gloria por emblema. 

El alma aprecia lo que ensalza al hombre. 

Monumento inmortal es mi poema ! 
Ea, al trabajo! Envidia 

Tus uñas roe desleal perfidia ! 

Ya canto ; ya la inspiración desea ; 
Ya el alma se levanta ; 



— 344-- 

El mundo oprime mi infinita idea, 
T poso en astros mi altanera planta. 

Y un sol mas esplendente 
'Circuye en nimbos mi inspirada fírente. 

Y allí» mas bella que ese sol, tan pura 

Gomo la flor divina, 
AIU apareces, mágica hermosura ; 
Pensamiento sublime que domina 

Mi ser, y forma parte 
De mi ideal poético y del arte. 

Alli estás, alli estás! Aglomeraos 

Palabras y colores ! 
Un mundo nuevo arrancará del caos 
El verbo celestial de los amores. 

Adelante, adelante. 
Obra sagrada del artista amante! 

Ya en bronce esculpe lo que alli concibe; 

Ya dio forma á su utopia; 
Ya su esperanza eternamente vive!... 
Salud! Es de su idea digna copia... 

Ea, al trabajo, artista! 
Lauros eternos el amor conquista. 



— 315 — 



LA PRIMAVERA. 



La primavera ya estiende 
Su rico tapiz de flores ; 
£1 cielo en rayos se enciende 

Y matizados fulgores 

Cruzan la esfera. 
Sobre la empinada loma 
Que el campo estenso domina. 
Ya la verde espiga asoma, 

Y la gente campesina 

Gran lucro espera. 

No se escuchan otros ruidos 
Que el que los árboles mueven, 

Y los músicos sonidos 
De los arroyos que beben 

Agua en el monte ; 

Y el galope acompañado 
Del corcel en la campiña. 
Del viento al soplo cansado 
Que los nublados apiña 

Al horizonte. 

Reverdeced , nobles plantas , 
Brotad , fértiles llanuras ; 
De las montuosas gargantas 
Libres caed aguas puras 
Fecundizando. 

Y en vuestro rápido viaje, 



— 340— 

Arroyos murmuradores» 
£1 atrayente paisaje 
De délo, campos y flores , 
Id retratando. 

Volad» Cándidas palomas: 
Quemad» bosques» vuestro incienso; 
Subid, cantares y aromas» 
Al trono del ser inmenso» 

Núcleo de vida. 
A esta alma que en cada cosa 
Alma inmortal aparece » 
Esa hecatombe grandiosa 
La naturaleza ofVece 

Reconocida. 



— 347 — 



rocío. 



Cierra, blanca flor, el broche, 
Y el roció de la noche 
Conserva en él , tierna flor; 
Que el rayo del sol que asoma 
No te arrebate ese aroma 
Que es tu vida, que es tu amor. 

Labio que estuviste unido 
Coq otro labio querido. 
Como la abeja en la flor. 
Llama del alma es un beso. 
¡ Ah! no oscurezca el esceso 
Esa llama del amor! 



— 948 — 



HORÓSCOPO. 



Feliz tan solo en nombre. La fortuna 
Tiene burlas horribles. 
¡Cuántas almas sensibles 

Han mamado el <}oIor desde la cuna! 






.349— 



YXION. 



Un fantasma celeste va conmigo 
Que de mujer y de ángel participa. 
Me habla, respondo. Llámame, la sigo.., 
£1 deseo á la dicha se anticipa. 
Mas si abrazar su cuerpo al fin consigo , 
Es la nube de Txion que se disipa.! 



-350 — 



GAZEL. 



Rostro de junco pálido 
Triste y hermoso; 
Ojo bañado en lágrimas 
Pero amoroso ; 
Dad al olvido 

Vuestras memorias fúnebres , 
Vuestro gemido. 

Cuando en la noche lóbrega 
Pobre viajero 
Desesperado ó tímido 
Pierde el sendero ; 
Vacila 9 duda, 
f á ese poder incógnito 
Demanda ayuda. 

Y si en la niebla tétrica 
Lejos divisa 
Alguna luz, murmúrale 
El labio risa; 

Y hacia la lumbre 
Aguija el corcel rápido 
Sin pesadumbre. 

Guando abaten tristísimas 
Penas al alma, * 

Y dias melancólicos 



— 351 — 

Quitan la calma ; 
La luz de un cielo. 
Aunque lejana, préstanos 
Fuerza y consuelo. 

Ojo bañado eñ lágrimas 
Pero amoroso ; 
Rostro de junco pálido 
Triste y hermoso; 

Vuestra esperanza 

Del corazón en lo intimo 

Has se afianza. 



-^362 — 



LAS MARIPOSAS. 



Por entre redes de álamo y rosas 
Las mariposas van revolando. 
Sus blancas alas como un espejo 
Suave reflejo transparentado 
Aquí y allá. 
Ora se esparcen , ora se agrupan, 

Y el jugo chupan de las hojitas. 
Ora en el árbol sus alas pliegan 

Y en jiros juegan por las ramitas 

Allí y acá. 

Enjambre airoso que el alba anima. 
Sobre la cima del alto cerro 
El sol ardiente su luz derrama.... 
Su viva llama vuestro destierro 

Viene á anunciar. 
Vivisteis poco, mas á lo menos 
Aires serenos os arrullaron.... 
Los frescos zumos que las hojitas 
Maripositas os regalaron 
Podéis libar. 

¡Qué mas! Las aves que en pos se lanzan 
A donde alcanzan las gaviotas, 
Encuentran siempre balas terribles 

Y olas temibles en las remotas 

Playas del mar. 



-*3S3 — 

Y la fiítiga.... y el sol que quema...» 
Ohl quien no tema la mar altiva 
Envidie ese ala tan poderosa.... 
La mariposa» quien sola viva 
Qui«^aipíupl.,.j 



Tomo IL s3 






I 



SUEÑO ALEÚRÉ. 



Sueño alegre de un instante 
Ya pasastes, y me dejas 
En un insomnio de quejas. 
Fatigado y delirante; 
Sueño alegre de amor, ¿por qué te alejas? 

Ah! gozaba tanto , tanto 
Con mirar entre mi ensueño 
Ese rostro tan risueño. 
Ese labio que es mi encanto, 
Esos ojos tan dulces como el sueño. 

Su voz como una armonía 
Arrobaba alma y sentido; 
Y el amoroso latido 
De nuestros pechos se unia.... 
Imagen de mí amor, ¿por qué te has ido? 

Ay! solo escucho despierto 
La queja de mis dolores. 
Soy primavera sin flores; 
Fría lápida de un muerto. 
Ah! vuelve por piedad, sueño de amores! 



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liaauíino Aaermé« 



) , 



£1 viento agita las verdes hojas, 
El techo débil reclina y cruje, 
Y al sur batiendo rápidas alas 
Barre las nubes. 

Blancas algunas sus curvos flecos 
Al choque cuelgan en el espacio; 
Ó cual bandada de aves ligeras 
Rozan el prado. 

Así en tarde, cuando el sol muere 
T al valle empuja leves vapores. 
Vuelan las garzas hacia su nido. 
Gala del bosque. 

Aves dichosas, oh! quién pudiera 
Volar con ellas por esos valles ! 
Oh! quién tuviera su nido y alas 
Como esas aves! 

Yo y otra pobre que gime y sufre. 
Que amores llora, que anhela amores, 
Como esas aves al valle fuéramos 
Juntos entonces! 



Y á mi querida le haria un nido 
De flores blancas y verdes hojas; 
Y una mordaza die gratos sueños 

Para su boca. 

Y en la nocturna: soifabra del bosque 
Haciendo mallas de es» mordaza^ 
Como en celeste red dejaría 

Toda mi alma!... 
Ah! ¿por qué siempre scm mis deseos 
Vanos delirios, pérfidas luces?...' 
Viento, con ellos arrastra, empuja, 

Garzas y nubes! 



I litinfi 



.-. J • 



• * I 



— 957~ 



PR061. 



Siempra, eiempre lo misiiiot Fantaúas, 
fliiMOiies, misaria y pcwwdumhre^ 
La misma sucesión de horas y cKas.*. 
Oh! la proéa de todo es hi costumbre. 



--3S8' 



UN RATO ' DE ÍLUNA. 



Ese rayo conmueve las tinieblas, 
Como mi djó feriliante quo se pota 
Con ternura ea el rostro de quien so ama^ 
Y ese rayo celeste lüSidiaipa ' 

Cual la aérea sonrisa que oiicuh 
En un labio de amor» el mal del alma. 
Rayo divWo, mágica sonrisa. 
En mi noche infeliz os vea siempre! 



— 3Í9-— 



MíPíWW); f 



Ay! ya pasaron los dias 
De religión y de canto. 
Ay ! ya pasaron los dias 
De risas y dulce llanto. 
Ay! ya pasaron los dias 
De flores y de amof tierno. 
Ay! ya pasaron los dias!... 
La primavera es invierno. 



— a6o<« 



CLAttOOSCÜRO, 



Gomo el ave que alza el Yuelo 
De su velo la blancura 
En las sombras se disata. 
Ay ! ¿qué tiene la hermosura ? 
Su ternura llora 6 fmbát 



— sel — 



SOSPIRO. 



¡Suspiras! ¿Es por mi? No lo merezco 
Ese tierno gemido que me inquieta. 
Es verdad que yo sufro y que padezco; 
¿Blas lastimas al hombre ó al poeta? 

El hombre siempre llora y siempre triste 
ídolos rompe, ídolos levanta. 
Ave, el poeta solitario existe; 

Y alegra su dolor cuando lo canta. 

Los dos son desgraciados , los dos lloran 
Las causas de sus penas en si mismo. 
Blancas alas al cielo Tos elevan, 

Y alas negras los traen al abismo. •• 

¡Suspira y no por mi! Fuerza ninguna 
Alcanza á desviar siniestro influjo. 
Si en las noches sin luz bella es la luna, 
En los dias con sol... brilla por lujo. 



— 3GÍ — 



ENüN ALBKVI. 



De la mujer el dulce sentimieato 
Es á la ves ternura y pen^amienlo» 






t I 



' 1 " 



— M8— 



ARTÉÍ t -AMdWlA. 



• I 

La mujer es pintok*á y poetisa. 
Su alma es toda colores ; toda cantol 
Quiere mucho gd2ar y goza ápilsa; 
Nace á amar y ama taMó 
Que vive con la idea 
Que su mente de artista traza y crea. 
Por eso siempre junto con su risa « 
Música triste suele, estar el llanto! 



— aet-* 



jímsfKsim. 



El poetfi es una flor 
Que crece eu la Mdedad ; 
Que se arraiga eo el dolor 
Y se aroma.ea la verdad. 



.• I 






INCIENSO. 



, < I • , 



El Uaniaeiila qhi^ ^ di iiici«»«o 
Que queaia á su hermoéura. 
Cuando sopla el dolor, ed humo^enso..* 
Guando sopla el nmor es nube pura. 



—866 — 



PENSAMIENTO. 



'1 . 



¡Imposible, imposible! Cada hora, 
Cada dia que pasa mas la amo! 
Es una idea eterna revestida 
Con la belleza corporal que arrastra 

Y su origen divino manifiesta. 

Su amor es mi eristeneta ; á todas partes 
Con mi aliña camina, y donde quiera 
Que mi alma se fija, alM me espera. 
Son dos almas de un cielo que se atraen 

Y en un mismo deseo se comprenden. 
Yo naci para amarla; para ella 

Mi pensamiento y corazón nacieron. 
Las flores virginales de mi infancia 
Su guirnalda adornaron; de mis ojos 
Las primeras miradas, en los suyos 
Se inundaron de amor y de ternura. 
Ella fué la primera que á mis labios 
Acercó la dulzura; la primera 
Que oyó latir mi corazón sensible, 

Y que me dijo: te amo! Oh! si algún dia 
£1 ángel de la poesía me descubre 

Un tesoro divino, ese tesoro 
De esa dulce palabra será premio. 
Mi poesía es tuya como mi alma! 
Es una forma de mi amor celeste. 
Es un eco sublime y armonioso 
Bello como la luz que lo ilumina. 
Oh! si, lo espero ! Con mi nombre el tuyo 
Vencerá las edades ; y enlazados 
Nuestros dos nombres vivirán eternos^ 
Puros en A amor, grandes en gloria \ 



— ser— 



jGOINSEIO. 



. í f 



Tus blancal alas 'agitas 
Paloma, en raudo volar, 

Y en tus vueltas infinitas 
A una blanca vela imitas 
Que se aleja adentro el mar. 

¿Tú, criada entre las bojas 

Y entre el musgo del vergel. 
De blancura te despojas, 

Y al cráter del sol te arrojas 
Para afrontarte con él? 

¿Huyes la red que ba tendido 
El certero cazador? 
¿O en busca de us bien perdido 
Dejas huertano tu nido 
Que te abrigaba de amor? . 

, Ah! vuelve á tu hjjerto amepo 
Aunque vuelvas á gemir; 
Que en las regiones del trueno. 
Romperá el rayo tu seno 

Y vas segura á morir! 

Alli tus débiles plumas 
Al aire se esparcirán... 
Ah! no de águila presumas! 
No abandones ay! tus brumas 
Por el sol del huracán! 



— 368» 



CANCIONi. 

A. A. R. L. 

(Ea el día de i« omwplcaiot,) 



I I ■! 



Un año mas, amiga! Otra esperanza 
Que el tiempo te arrebata! Otra pareja 
Que en la animada danza 
De un vacio cruel la falta deja! 
Un año mas , amiga , es otra arruga , 
Un paso mas que te conduce á vieja ; 
Una lágrima tierna que se enjuga 
Con el aire de un canto 
Para verter después mares de llanto. 

Cada año de muchas ambiciones 
Es funesto sepulcro , ó mausoleo 
De muchas ilusiones 
Crecidas en el ala de un deseo. 
¡Cuántos ensueños , cuántas fantasías 
En su abismo de horror perdidas veo! 
¡Ay qué de polvos y cenizas frías! 
¡Cuánta angustia y engaño 
Ha dejado en el alma cada año ! 

Respeto á las cenizas ; la menroria 
De muertos tan querido^ no insultemos ; 
Su lápida mortuoria 
D9 luz y bendicimíes adometnos. 
¡Bella es la juventtid, bella la cuna... 



Sus púdicaa delicUis recordamos.*. . . 
Que en las Dochj^.opiicas y ftUí huía , 
Si alumbra alguaa estrila , 
Refleja entero d firommealo en ella. 
La vida es mitad prosa y poesia; 
Mitad realidad, ceniza y Uaam; 
El alma cada dia 

Maldice ó.ruegm desesperad ama. • 
Cada dia no eflun^ el pen9ao)ieiiio 
Sobre estériles vastagos derrama, . 

Y cada dia el vago sentimiento 
Tegiendo luz y sombra 

Con nuevas cifras sus deseos nombra. 

¡Cuántas veces nuestro ojo entristecido 
Miró h%cia el cielo para hallar la duda! 
Es tan duro el olvido... 
¿Habrá dolor? La eternidad es muda. 
¿Esos astros que jiran nada dicen? 

Y los labios del ser que b^nos querido 
Con cariño desde ellos nos bendioeo, 

Y sus almas envian 

Todo su amor á la que mas querían. 

Ojala que mis versos en el aura 
Pudieran recojer todo el aroma 
Que anima y que restaura, 
Grata primicia que á las flores toma ; 

Y traducir el canto de los mares, 

Y de los cielos el acorde idioma. 
Para que fueran plácidos cantares 
Los que mi labio enlaza , 

Fúnebres cantos que el placer rechaza. 

¡Oh si escuchase un genio del poeta 
El ferviente rogar, el noble anhelo! 
¡Oh si su ahna inquieta 

Tomo U. 24 



Subir pudiera m afirmado vuelo 
A do el BuUime pensamienlo afcanea! 
¿Sabes qué traerla de ese tíeM 
Traería i tu alma la esperanza^ 
A tu rostro el contento 
Y á tu cuerpo el divio del tormento. 

Y traerla además ¡de esas regionea 
Para adornar tu frente enCristeoléBt 
La flor de las eternas ilusiones 
Aquí desconocida; 

En fin, si ese buen genio me escuchara 
Haria un paraíso de tu vida, 
Donde nunca el pesar de una tristeza 
Doblara tu cabeza!.... 

Canción , dile ¿ la amiga cariñosa, 
De quien vas á ser hoy humilde prenda. 
Que te reciba afable y bondadosa 
Porque eres de amistad sincera ofrenda. 
Si no puedes llevarle la alegría 
Pueda á lo menos aliviar su duelo 
Con su Manda armonía 
La dulce poesía, 
Flor de la tierra que perfuma el cield» 



—371 — 



CREPÜSCULO. 



Hay una bora solemne» 
Hora de melancolía, 

Y de escelsa poesía 
Para quien sabe sentir; 
Cuando las nubes dispersas 
Del horizonte se escapan, 

Y en los reflejos se empapan 
Del astro que va á morir. 

Entonces el pensamiento. 
En sus sueños embebido, 
Olvida el mimdano ruido 

Y se levanta á pensar. 
Seguir quiere al astro rojo 
En su brillante carrera; 

y ^ su arrebato quisiera 
Los espacios traspasar. 

i A dónde van esas nubes 
Que por el cielo resbalan 
Que se alejan y se igualan 
En encontrado vaivén?.. • 
Asi en el hondo cerebro 
Los pensamientos se agitan, 
Se chociin , se preciiHlan^ 
Latiendo sohre mi sien. 



— 372 — 

Oh! pudiera ser un rayo 
De ese sol; ser una nube.... 
Gomo esa que linda sube 
Enamorada del sol. 
Va ¿ morir , pero á lo ajenos 
Morirá de enamorada. 
Con la luz amortajada 
Del Tespertino arrebol. 

Yo, poeta desgraciado. 
Que, lanzado de mi cielo. 
Vivo en triste desconsuelo 
Llorando lo que perdi. 
Mis años dia por dia 
En esperanzas consumo... 

Y pasan ¡ay ! como el humo 

Y se evaporan asi. 

Alma mia! alma que sufres 
Los martirios de la vida, 
Tantas veces ¡ay! caida 
En las redes del azar; 
Aun hay luz, no desesperas! 
Aun los mares tienen perlas... 
La inocencia podrá verlas; 
Aun hay virtud! Hay que amajc!* 

Ya la grata primavera 
Con mano próvida arroja, 
£1 fruto sobre la hoja 

F i 

Y el grano sobre la mies ; 
Ya esas cumbres de basalto 
Que el crudo invierno nevara, 
Ven caer el agua clara , 

En torrentes á sus pies. 

Goza, elérate, alma mia ; 
Todo vive^ todo ama! 



— 373 — 

En cada fibra derrama 
Sus fluidos el amor. 
Vive ! El aire purifica ! 
Ama, ama! El amor crea! 
Y siempre nace una idea 
Donde se agosta una flor. 

Yé, nube, surca el espacio. 
Pasa el valle y la montaña... 
Sol, en tu púrpura baña 
El firmamento y el mar. 
Mientras á otro hemisferio 
Yuestro paso se encamina... 
Aquí otro mundo germina. 
Otra vida va á empezar. 



— 374 — 



LA NUBE. 



Peregrina de aéreos parajes. 
Hija errante de móvil cascada. 
En las cimas de nieve eres toldo 

Y en los valles rocío del alba. 

Linda nube, tus flecos tendidos 
En la luz como cintas circulan; 
En el aire se alejan, se atraen, 

Y las joyas del iris anudan. 

Tú reflejas del monte las sombras, 
Tú la luz de tus orbes disuelves. 
Tú del campo florido y estenso 
El fantástico espejo pareces. 

Ah! por eso mis ojos, ¡oh nube! 
Se desbordan en llanto al mirarte; 
Que un recuerdo se pinta en mi mente 

Y tus nieblas me vuelven su imagen. 

Y á ti suben del labio quejoso 
Los cortados y tiernos suspiros; 
Melodías de un roto instrumento 
Que reparte la brisa en gemidos. 

Linda nube, retrata las nieves 

Y del cielo las sombras veloces; 



— 875 — 

Pabellón de frescura en la cima 
Y en el valle abanico de amores. 

Linda nube, si TueWes de nuevo 
Peregrina de aéreos parajes. 
Esas nieblas de luz que te inundan 
Siempre, siempre, me vuelvan tu imágen> 



— 376 — 



LA SOÜIIBRA. 



Los orientales dicen que Alah áíó la 
sombra al hombre para que no hiriese 
sus ojos la arena abrasada del desier- 
to. — El recuerdo es lo que la sombra 
para el que vive triste. 



¡ Qué dulce es el recuerdo en esos dias 
De calor» de tristeza, de aislamiento , 
Guando solo en mi cuarto poetizo 

Y hablando con tu imagen me recreo! 
En su anhelo de amor, evaporada 

El alma va á buscarte en tu aposento, 

Y te encuentra las páginas de un libro 
Amorosa leyendo en el misterio. 

Oh! ese libro de lineas desiguales 
Es un libro de amor y de recuerdos. 
Escrito en una época funesta 

Y en horas de tristísimo silencio. 
Enjendros de dolores misteriosos. 
Ilusiones y escéntricos deseos 
Sacudian mis nervios desmayados 

Y cubrian de sombras mi cerebro.... 
Oh ! lee , que pasando por tu boca 
Esas silabas rudas de mis versos 

Se suavizan, y, música de tu alma» 
Tu dulce voz se melodiza en ellos. 
Además, esos versos, alma mia, . 
De tu vida y la mia son el eco, * 



— 377 — 

Y son tuyos y mios , pues tan solo 
Lo que ambos sentimos yo lo espreso. 
Ese canto sonoro, como un nido 
Apoyado entre flores, en tu seno 

Y al suave calor de tus caricias, 
Batió sus alas y emprendió su vuelo. 
Esa estrofa fué hecha en un deliquio, 
En uno de esos rápidos momentos, 
Momentos que el amor brinda al que ama 

Y que la tierra transfigura en cielo. 
Esta imita él silencio de las almas 
En sus visiones de inmortal deseo, 

Y aquella que en metáforas ardientes 
Empasta un colorido mas risueño. 
En la unión inefable de los labios 

Se mezcló de sonrisas v de besos. 
Oh! lee, que pasando por tu boca 
Esas silabas rudas de mis versos 
Se suavizan, y, música del alma. 
Tu dule voz se melodiza en ellos. 
Recordar, recordar; de la memoria 
Iluminar los ámbitos secretos, 

Y presentar la imagen de los dias 
De amores, de delicia, y no de tedio. 
Poblar la soledad de la existencia 
De agradables y prístinos^ recuerdos 
Es volver á vivir con esa vida, 

Es volvOT á soñar con esos sueños ! 



—378 — 



LA TARDE. 



¡Qué cielo tan bello, qué tmles tan suaves! 
Cambiantes de sombra , mosaico de luces ; 
Guirnaldas anudan rosados celages 

Y sueltan vellones blanquísimas nubes. 

Parece que rompen el lienzo del aire 
Cubrirado su masa de tenue vislumbre. 
Los montes escelsos que en fúnebres bases 
Apoyan sus cerros y afirman sus cumbres. 

£1 rio que en piedras deslinda su cauce « 
Estiende y agrupa sus olas azules; 

Y empújanse recuas de yeguas á escape. 
Botando la espuma que el choque produce. 

¡ Qué bien estos ruidos á mi alma le saben ! 
Las nubes se pinten, las aguas murmiiren. 
Pais de colores, dejad que me extásiOb.. 
Un mundo de artista mis ojos descubren. 

Dejad que llegando la plácida tarde 
€on libres pulmones respire el salubre 
Aroma que el viento recoje del valle , 

Y en frescos espacios las auras sacuden. 

Critique el tartufo y el clérigo rabie ; 
Las almas que piensan, las almas que sufren, 



#: 



— 379 — 

En £bad]fw teiapios no eocuentrtn á nadie. 
Lo que es infinito en ddos te bosque! 

Por eso á esla hora de redes infiunes 
El alma divina la malla destruye, 

Y alegre batiendo las alas del ángel 
Por éxtasis yuela y en cánticos sube ! 

Quien piensa se eleva; quien gont decae , 
Feliz quien obtiene del alma el perfume; 
Felices los sabios, los sabios son grandes. 
Que Dios y la ciencia se atraen y se unen. 

Lo bello y lóeteme, gemelas verdades.... 
Comienza en Dios uno y el otro concluye! 
Dinna es la cieneia, divino es el arte.... 
Ensalce sis almas los hombres quQ duden. 

En esas alturas que engarzan gigantes, 
En picos de nieve cendales de nube , 
El fuego que muda del orbe las faces, 
Por astros ocultos voraz se difunde. 

Dejad que sus nervios de llama se alarguen. 
Por tubos de roca dejad que circule. 
Ma&ana aparecen rubíes, diamantes, 

Y á pingües tesoros su lastro conduce. 

Mañana en efluvios á quidsras salvajes 

Y á estériles tierras calor distribuye. 

Y ciñe las cuestas de plantas audaces, 

Y enciende volcanes en áridas cumbres. 

El fuego destruye y el fuego rehace ; 
Del duro granito las masas que funde, 
En manos del hombre y en manos del arte, 
Son piedras que exhibe, son mármol que pule. 



— 380 — 

¿Quién cuenta del orbe las muertas edades? 
jQuién almas ooü almas enhxa y oonfunde? 
El fuego que empapa las almas amantes. 
El fuego que cifras en montes esculpe? 

Asi todo muere y asi todo nace. 
Asi muevo mundos aninime empuje. 

Y el perno en que jira la rueda inefable 
Amor, siempre dice, ya avanxa ó recule. 

Idioma que espresan en brisas las ares, 
£1 agua, en susurros variados y dulces; 
En notas dispersas, los montes y valles, 
En himnos <»llados, las almas que sufren. 

Idioma del mundo, bendito lenguaje. 
Que en letras divinas los cielos traducen; 
En mi alma esas letras por siempre sa graven 

Y en ellas creencias mi mente se busque. 

Lo bello y lo eterno, lo bueno, lo grande, 
Alli se alimente y alli se fecunde; 

Y el arte que brota semillas vivaces 

Con agua las riegue que nunca se enturbie. 

Vigor y energia, que el triunfo no es fácil; 
La muerte que acecha, lo eterno descubre... 
Quien ame y anhele, padezca y trabaje.... 
Asi de la vida las leyes se cumplen! 



—381 — 



BARÓMETRO. 



< 



¿Nada me dices y tu rostro bajas? 
¿Respondes taciturna si te llamo? 
¿Por qué hieres mi amor, por qué lo ul trajas 

¿No sabes harto bien qué^yo te amo, 

Y que por ti del alma la riqueza, 
Pródigo, alegre, con placer derramo? 

¿Y qué por ti , de pálida tristeza 

Y de locos anhelos, he ee&ido 
Diadema de fastidio á mi cabeza? 

¿No sabes que los años que he vivido , 
Como los dias de celeste infierno , 
Dias de pena y de ventura han sido? 

¿No he llorado contigo, amante tierno , 
Consolándote... yo desesperado?.. 
¿No me has jurado amor y amor eterno?... 

Ah! comprendo! Mis besos te han hartado. 
Mis caricias vehementes ya te asustan. 
Amar con tanto amor es demasiado. 

Ya hay hoy otros placeres que te gustan. 

Y quizás los delirios , las ideas , 
Del hombre apasionado te disgustan. 



Vete , no quiero que mi esclava seas. 
El amor no se manda ni se obliga, 
Y no en el caso de ^gafiar te veas: 

Si mi amor ya es un guiso que te ostiga 
Deséchalo» maldícdo; no comas..! 
Es un crimen mentir! Cuidado, amiga..! 



[i alma es un tabernáculo de aromas , 
Y quiero conservar en la amargura 
La pura esencia de virtud que tomas. 

¿Para qué , si mi amor es ya locura « 
Arrebatar, ¡ cruel ! de mi existencia 
Ese tranquilo germen de ventura ? 

Ya no me amas... Adiós! La indiferencia 
Heló tu amor! Adiós..! Aun yo te adoro! 
En esta alma de amor, en esa esencia, 
Hay una joya oculta..! Hay un tesoro..! 



— 383 — 



LOCA. 



Pi^sa en su amor... Doblada la cabeza 
Sus ojos fija en el quebrado suelo. 
Piensa en su amor y dobla su tristeza 
Porque ya no está aquí y está en el cielo. 

Hurló, sobre su pecho reclinado 
El ay! postremo se. exhaló en su boca. 
Después de eso los dias han pasado; 

Y ella piensa en su amor amante y loca. 

Ya no arrulla el contento su mejilla; 
Ya no adornan su frente negros rizos; 
Su mirada amorosa ya no brilla... 
Un vestigio no mas son sus hechizos. 

Pobre loca! A las márgenes amenas 
Ha ido como Ofelia á arrojar flores. . 
En sus orilhis á contar sus penas, 

Y á cantar con las auras sus amores. 

Y alguna Tez las auras la aliviaron ; 
Pero nunca los hombres... Pobre loca..! 
Los hombres con desprecio te insultaron.. • 
No cuentes tu pesar... cierra tu boca. 

Cuando quieras contarle, cuando quieras 
Hallar algún alivio á tus dolores, 



— 384 — 

Yete de alguna fuente á las riveras 
Y en su claro raudal esparce flores. •• 

£1 que amando murió jamás olvida; 
Siempre amante resida en nuestra alma. 
Su presencia es guardián de nuestra vida... 
Eterno es el amor como la palma!... 



r 



— 385 — 



SU RETRATO. 



¿Qué tienct»? ¿Que estás pensaaiu 
Gloria de mi pensamiento? 

Ceuvartes. 



Es su mismo semblante, su mirada 
Triste y enamorada, 

Y su boca entreabierta , en donde bale , 
Como en la ola la brisa , 

La dulce risa que en sus bordes late. 

Apoyada en tu mano tristemente 
Tu dolorosa frente 
Pansces ima Eva desdichada 
Llorando amarga pena , 
Por culpa agena, de tu edén lanzada* 

¿No es cierto, vida mia, que es horrible 
Tener alma sensible, 

Y abrigar un sublime pensamiento 
De eterno bien emblema 

Que es anatema de odio y de tormento? 

Si vieras, dulce bien, cuando te miro 
Cómo sufro y suspiro 
Ese rostro marchito contemplando..! 
Porque sé que tu lloras 

Y que á estas horas estarás llorando! 

Tomo II. 25 



— 386 — 

Retrato de mi amor , contra mi seno 
Te estrecho de amor lleno 

Y con nombres tiernisimos te llamo. 
Mas ay ! vano martirio 

Es mi delirio , lo que beso y amo. 

Pero al fin de esta imagen que yo estrecho, 
£1 alma está en mi pecho; 

Y yo sé que de amor ella palpita. 
Yo sé que en este instante 
Conmigo, amante, de placer se agita. 

Yo sé que aunque en dos cuerpos y en dos >idas 
Las dos almas unidas, 
Juntas piensan y viven, juntas lloran. 
Seque mi alma y la de ella 
Son de una estrella rayos que se adoran. 

Yo sé que son dos olas que se atraen 
Que se enlazan y caen 

Y se alzan , comprendiéndose y marchando; 
Espíritus que se aman 

Y que se llaman sin cesar llorando. 

Por eso , alma de mi alma , yo suspiro 
Cuando triste te miro 

Y en tus ojos de amor lágrimas veo ! 
Ah ! temo que el hastio 

Mate , amor mió , tu feliz deseo. 

Consuélate..! Quién sabe! A noche lynbria 
Sigue un brillante dia; 
A lluvioso huracán, plácida calma. 
Nuestras ahnas unirse 

Y confundirse pueden en una alma. 

Yo , aunque siempre padezco, siempre espero; 



— 387 — 

Yo creo que si muero 

A amarte eternamente resucito. 

Dos seres que se adoran 

En si atesoran germen de infinito. 

Retrato de mi amor, prenda querida. 
Ternura de mi vida, 
Imagen cariñosa , hasta mañana! 
Adiós, alma inocente. 
Alma doliente, de la mia hermana. 



— 388 — 



PREGUNTAS SIN RESPUESTA 



Aves audaces que vdais ligeras, 
Puros rocíos que animáis al suelo, 
Vientos que el agua condensáis en hielo. 
Nubes y plantas , luna, sol, esferas. 

Fuentes del vaHe, flores, rocas , fieras. 
Errátiles quimeras del desvelo. 
Vagas creencias de virtud y cielo. 
Mar infinito, incógnitas riberas. 

Santas visiones que jamás hallamos 
Mas que siempre seguimos y que vemos 

Y con ansia del alma deseamos. 

Decidme: ¿es realidad cuanto creemos? 
Decidme: ¿es ilusión cuanto esperamos? 

Y en la tumba morimos ó nacemos? 



— 389 — 



BELLEZA DE LA MUERTE. 



¡Ah/ ¿Por qué cuando el alma se recrea 
Y sonríe en tus brazos» vida mia, 
Nubla mi sien una horrorosa idea? 
¿Por qué llega esa sombra de agonía 
Cuando el alma sonrie y se recrea? 

¡Oh! Pudiera morir como esas flores 
Que mueren con el sol que las despierta! 
En el beso feliz de tus amores 
Hallarla su cielo el alma muerta 
Si pudiera morir como esas flores. 

Fuera bello morir!.. Dulce bien mió, 
¿No es verdad que tu alma lo desea? 
¿No es verdad que suspíralo que ansio? 
¿Cuando el alma sonrie y se recrea! 
¿Fuera bello morir, dulce bien mío? 



— 390 — 



CONTEMPLACIONES. 



Estrella pura de la clara noche, 
Antordia que iluminas misterioaa 
Las nubéculas débiles que vagan 
En la órbita radiante de luz viva. 
Fascinantes relámpagos vibraiKlo, 
Tú que me miras pensativo y sdo» 
Tú que ves en mi rostro de las lágrimas 
La huella que deslustra su írescurá; 
Tú que lees en mi alma y tal vez sidies 
El interno &stidio que la rpe. 
El incesante anhelo que la Aguija, 
La esperanza funesta que la engvua, 
En uno de esos rayos luminosos 
Envíame un consuelo, estrella pura! 

¡Cuántos, ah, cuántos desde el sitio amena 
De su felicidad , con la pupila 
Chispeante de amor y desvario 

Y sonriendo mirarán tus luces ; 

Y allí verán la imagen reflejarse , 
Como en sus ojos se refleja, hermosa, 
Siempre pura la imagen de la que aman. 
Arranca , arranca , un pálido celaje 

De tanta dicha y al pasar mi frente 
Con su calor vivificante toque ! 

Bendita estrella , yo te miro y creo 
Que un ser amigo desde allí contempla 



— 391 — 

Y mis amargas penas compadece! 
Poi-que quizás tu envuelves cariftosa 
También una alma , un corazón que sufre. 
Tal vez los rayos que del centro aitiiente 
Brotan y caen alumbrando el cielo 

Son los samuros que la pena agiida 
Arrebata á tu pecho dolorido ; 

Y por eso á las nubes que rodean 
Con tu sombra tu disco, de ti misma 
En lux las bañas , como si ellas fberan 
Las confusas imágenes que giran 

En el oscuro porvenir lejano, 

Y que las ilusiones se complacen 

En hermosear con inefables rayos!... 

Feliz aquel que puede todavía 
Saborear un deleite; con los suaves 
Deseos de esperanzas juveniles 
Ornar sus ideales esperanzas, 

Y caminar la vida, satisfecho, 

Sin un remordimiento que incesante 
Despierte del pasado las angustias... 
Óh! cuando llega la existencia á verse 
Como veo la mia , sin las nubes 
Que tiñen las pasiones , color rosa , 
Sobre ese cielo que nos lingen ellas ! 
Entonces ay! entonces á do se abra 
La pupila anhelante de ver algo. 
Como un severo crítico, nos guia 
La reflexión que alumbra en cuanto vemos 

Y muestra la verdad desnuda y clara! 

Y sin embargo esa esperienda hostiga , 

Y es un horrible tedio obedecerla!.... 
Hallar en todo la verdad! en todo 
Penetrar ! Descubrir hasta los Íntimos 
Pensamientos... Buscar nobles placeres 

Y encontrar nuevos tedios, nuevas luchas. 



— 392 — 

Y asir en copa de oro amargo acíbar ! . • . 
Oh! suerte del mortal!... Estrella, estrella. 
Vibra tus rayos; dóranie esas nubes 

Que circundan tu disco luminoso 
Con una rica aureola de celaje ; 
Inúndame en tu luz ; mis tristes ojos 
Alumbrados en ella te contemplen... 

Y pueda al menos olvidando al mundo , 
Creer que tú comprendes mis dolores; 

Y que añades, tal vex compadecida. 
Un esplendor benéfico, un reflejo, 
k la empañada estrella de mí vida. 






— 393-- 



EL IDEAL. 



¿Adonde, adonde estás, fama sublime. 
Que modela el amor, que el arte admira? 
¿Eres la nube que en el cielo gira? 
;.Eres d ángel que el amor redime? 

¿Dime, quién eres; lo que traes dhne..? 
Mas de repente de mi pluma tira 
Brazo ebúrneo; una voz me dice: mira!... 

Y otro labio en el mío un beso imprime. 

Kho los ojos, deslumbrado miro, 

Y al encontrar los rayos de una estrella 
Tierno se escapa un inmortal suspiro. 

Encama mí ideal su forma bella. 

Y con ella me extasió si deliro, 

Y cuando pienso en arte, pienso en ella'. 



— 394 — 



DiPOTENCIA. 



¡ Qué fastidio , qué tristeza ! 
Cómo abate mi cabeza 
Este peso de dolor I 
Estinguióse mi enerjia ; 
No hay en mí alma poesía. 
No hay anhelo, no hay amor. 

Ese velo del engaño 
Va cayendo año por año 
Desnudando á la visión. 
Ya de usado se enrarece, 
Y un cadáver apafece 
En viokDta transición. 

Y mañana.... Pobre loco! 
Yo que pienso, yo que invoco 
Lo que es bello en mi dolor. 
Oh! mañana habré pesado 
A ese mundo tan buscado 
Sin mi anhelo, sin mi amor! 



-^395 — 



ORIENTAL 



Corcel aobertao, brota con brio. 
Traspasa el Ihno, vuela corcel; 
Ya en las orillas del mar sombrío 
El sol reviste negro alquicel. 
Allá el desierto de roja arena 
Su presa aguarda, como la hiena 
De ojos sangrientos que vive en él. 
Todo es horrible, todo es sombrío! 
Ti*aspasa d llano.... Vuela, corcel! 



— 396 — 



ÉXTASIS. 



No te estingaSy armonia. 
Que arrebatas mis sentidos, 

Y envuelve mi fantasía 
En una esfera de ruidos. 
En ondas de poesía. 

Alli estás, si, yo te veo 
Imagen de mi ventura, 
Como mi primer deseo. 
Tristeza en tus ojos leo, 
Melancólica hermosura. 

Y lloras con mi lamento. 
Con mi angustia te entristeces. 

Y escucho tu suave acento 

Y en mis brazos te adormeces 

Y es mi suspiro tu aliento. 

¡Amor, deleite, esperanza! 
Dichosa, dulce es la vida; 
El tiempo rápido avanza. 
Oh, dame un beso, querida , 
Para darme confianza. 

Yo conquistaré si quieres 
Fortuna, gloría, grandeza; 
O si mis versos prefieres 



— 397 — 

Yo ensalzaré tu belleza 
Sobre todas las mujeres. 

Yo de cantos inmortales 
Cincelaré una diadema ; 
Que en tus ojos celestiales 
Hay un grandioso poema , 
Todo un libro de Orientales. 

Que cuando en rápidos jiros 
Apasionados se encienden ^ 
Dirianse dos zafiros 
Que con las llamas se prenden 
De mis amantes suspiros. 

Y ora molicie respiren , 
Ora despidan enojos, 
Ora nieguen ó ddiren, 
Siempre son bellos tus ojos, 
Siempre an*astran á quien miren ! 

Sombras de la fantasía 
No oscurezcáis mi delirio; 
Allí está mi poesía, 
El consuelo del martirio. 
El edén del alma mia. 

Allí está la imagen bella 
Que en alcanzar me fatigo; 
Ora rayo, nube, estrella , 
Que en todas partes yo sigo 
Sin poder dar con su huella. 

Es ella , si! Es el contorno 
De su figura... La brisa 
Ondula su blanco adorno , 
Y oye mi oido su risa 
Resonar, volar en tomo! 



— 398 — 



¡ALAS! 



¡Alas, alas, espacio, movimiento! 
Imnensidad de luz al ojo mió. 
Aqui oprime la sombra al pensamiento , 
Aqui flota la mente en un vacio. ^. 

Aire, aire á mi aliento 

Y treguas al hastio. 



— 399 — 



AL AÍÍO 486... 



Acuérdate en la muda sepultura 
Donde número son siglos y años, 
Año de angustia, de ansiedad, de engaños, 
be esperanza y amor, sueño y locura. 

• 

Fatal contradicción ! Nuestra ventura 
Es buscar sin descanso desengaños; 
Vivir dormidos, huéspedes estraños, 
Ilusos viendo un sol en alba oscura. 

Año, muere! Yo espero al que dormita. 
Que aun está envuelto en la gigante rueda 
De ese reló que el tiempo precipita. 

Del año que ya espira, qué nos queda? 
Un año masf Otra ilusión nos quita... 
Año funesto una mortaja hereda! 



— 400 



ESBOZO. 



Dormía el joven ; su gentil cabeza 
La falda de su madre sostenía. 
Débil arruga de precoz tristeza 
Turbaba de su frente la armonía 

Y su semblante tierno 

Algo anunciaba de su duelo interno. 

Como en cóncavo vibrio» lumíuosos 
Rayos se buscan y en el centro se unen, 
Como ardientes suspiros amorosos 
En dos labios se atraen y reúnen, 
Asi agitados sueños 
Llegan, ya vaporosos, ya risueños. 

La madre le contempla y su mirada 
Dulcemente en su rostro se detiene. 

Y besa la mejilla aniquilada 

Y besa la cabeza que sostiene... 
Separa sus cabellos 

De su alma el soplo evaporando en ellos. 

A lo lejos, las negras cordilleras 
Proyectan ancha sombra; y á lo lejos 
Alfombra de verdura en las praderas 
Transfigura la luz, cambia reflejos; 

Y flecos las neblinas 

Echan sobre la faz de las colinas. 



— 401 — 

Naturaleza ! humanidad ! secreta 
Fuerza os une!... Divina simpatía 
El mundo y el espíritu concreta; 
Así como la voz y la armonía , 
G)mo el arco flexible, 
AI son que vibra el corazón sensible. 

Allí están... La postura » el sentimiento. 
Habla en ellos la voz de la pureza. 
£s un grupo de acción y pensamiento. 
Es un cuadro de amor y de tristeza... 
Quien lo trace presuma 
O Rembrant tu pincel, Goethe tu pluma! 



ALUCINAaON. 



Aqui estabas! Les sombras poco á poco 
Fundiéronse en la luz y una figura 
Sobresalió de la tinid[>la oscura. 
¿Es el sueno de un loco? 
I Creación vaporosa del deseo?... 
Ohl no, que yo te veo 

Y yo siento tu beso de ternura; 

Y tu ojo ardiente eii la tiniefala oscura. 
Enamora y atrae nii deseo. 



I 

> 



ToMa lí. t6 



— 402 — 



ECOS, 



Ayi de tí! cuando sople 
Él huracán, 
Y en tus oidos truene 
La voz del mal ! 
Presagios tristes ! . . . 
De la amargura próxima 
Ecos terribles! 



TRISTEZA. 



Siempre triste! En vane el arte 
He sublima á las regiones 
Donde habita la belkza. 
No pudiendo contemplarte , 
Mis hermosas ilusiones 
Son visiones de tristeza. 
Soy artista; mas sé amarte! 



— 403 — 



EL DESTINO. 



Vieja deidad, deidad del egoísmo, . 
Destino, Dios fatal, yo te desprecio! 
Ensalce tu poder el ateismo. 
El genio mira donde ciega el necio. 



LAS HOJAS. 



Del árbol fuisteis verdura ; 
Hoy caldas, sois basura 
Que desdeña el animal. 
¿Esperanzas ideales. 
Vuestros bienes serán males, 
O es el árbol inmortal? 



— 404 — 



PREVENCIÓN. 



La mujer caprichosa, alñn hostiga... 
Cuidado, pues, amiga! 



REPULSA. 



Flor aérea, en aérea perspectiva. 
Mi alma jira hacia tí. 
Ah ! tú no quieres que contigo viva. 
Niégame el cielo que adorando vi ! 



— 405 — 



SEMEJANZAS. 



Las hojas arrebata invierno ft*io, 
Y el árbol vive, pues la savia queda. 
Frutos lozanos traerá el estío. 
De la muerte, la vida, todo hereda!... 



A CARLOS BELLO. 



Viértanse flores ! Cuando el hombre nace 
Cantos y flores al nacer recibe. 
Cuna es la tumba ; quien en ella yace 
Su ser eterno transfigura y vive. 
Luce, estrella de amor; alma, renace! 






— 406 — 



COMO MUCHOS. 



Don Panfilo decía: ees un axioma. 
La libertad sin orden, anarquía.» 
Y su boca de vagre y nariz roma 
Con su gesto disforme respondía. 



ENVITE. 



De azabache es tu pelo, 
N^Qs tus ojos ; 
Y una naranja abierta 
Tus labios rojos. 
Cuando te ríes 
La luz en ellos halla 
Perla y rubíes. 

Y tu mirada es bella 
Qomo yna nube, 
Que con el sqI poniente 
Diáfana sube.... 
Si me miraras 
Diera mi alma, y la vida 
Si me besaras ! 



— 407 — 



DEUQUIO. 



La estrecho aoiante; la digo te amo. 

Y como un aire , junto á su boca» 
La llama candida en que me inflamo 
Amor suspende , deseo choca... 

Y ella no habla» ni yo la llamo!!.. 



COMPAÑÍA. 



Ángel es ella que hacia mi se inclina. 
Su alma es mi fié ; raí cielo su mirada ! 
Eterna luz de amor trans^turada 
Que mis lóbregas noches ilumina! 
Como una perla oculta en una mina 

Y en la roca granítica incrustada. 
Asi en mi corazón» urna de gloría» 
Vive tranquila su feliz mem(»ria. 

Si yo sueño es con eUa ; si levanto 
Hi noble inteligencia» voy con ella» 

Y allí ¿ la par de lumiMsa estrella 
Luce adornada ccm un nimbo santo. 
EUa es la compañera de mi canto ; 
Es de mi concepción la imagen bella. 

Mi alma es un astro que en su centro jira- 
Soy la cuerda no mas: ella es la lira ! 



--408 



FLOR CELESTE. 



La flor que nace al alba 
Es flor celeste. 
£s una flor que anuncia 
Próiimos bienes. 
Aquí el aroma 
Brinda á las almas bellas , 

Y allá lo toma... 

Tú eres la flor caida 
De esas rejiones;. 
Tú purificas mi alma 
Con tus amores. 
Nunca me dejes. 
Nunca el perfume célico 
De mi alma alejes. 

Si un corazón quo sufre 
Penas agudas, 
Alguna vez detira 
Quejas injustas, 
Tu voz lo acalle; 

Y en ese labio que ama 
Su perdón halle. 



PORVENIR. 



La libertad no muere, tampoco la esperanza. 
De Dios es verbo la una, la otra su emanación. 
Después del cielo implo de guerras y venganza^ 
Vendrá la época santa de paz y redención! 



— 409 — 



AL CORAZÓN. 



No Uoi^es, corazón, no sufras tanto. 
¿Qué valen esos ayes, esas lágrimas, 
Si el funesto capricho de la suerte 
A vencer, corazón, jamás alcanzan? 
¿Qué harás? El pajar illo aprisionado 
Acaricia los hierros de su jaula, 
Y aunque envidia el espacio, el vuelo, el aire. 
Si alguna vez lamenta, en otras canta. 
Tú has vivido hasta hoy como las flores. 
Prodigando dulzuras y fragancias. 
Deliciosos ensueños, fantasías. 
En medidas y fáciles palabras; 
¡Ah pobre corazón, corazón noble, 
¿Qué valen esos ayes y esas lágrimas, 
Que si el himno repiten de los goces 
Anudan el dolor en la garganta? 

Esta luz de misterio y de ventura. 
Ese ramo de bellas esperanzas, 
Ese éxtasis de amor... dulces recuerdos. 
Tiernas memorias que de penas hablan! 
¡Cuántas hojas caidas! cuántas luces 
Que como antorchas fúnebres irradian! 
Las ilusiones, esas ricas telas 
En donde gira y se aprisiona el alma. 
También pasaron y los restos cubren 
De lo poco que deja la desgracia. 
Desdeñados andrajos, miserables. 
Que el esterior ridiculos disfrazan. 



— 410 — 

¿ Ah pobre corazón , corazón noble , 

Tu sangre pura se disuelva en lágrimas! 

Hay un recinto solitario y mudo 
Que circundan altísimas montañas, 
Que limitan soberbias alamedas 

Y que fecundan cristalinas aguas. 
Allí á la dma del doblado sauce 
Sube y se anida la fraterna parra , 

Y al lado del nogal y del naranjo 
Sus ramas el ciprés en conoafasa... 
Allí los aires que el pulmón respira 
Dan vida á la razón, aliento al alma ; 

Y es vivir de armonias y de sudkos 
Vivir entre perfiímes, cielos y ¿ura». 
¡Ah, pobre ooraaon, conaon noble, 
A ese valle feliz lleva tus lágrimas! 

Pero no, ooonizon, tú eres ingrato 

Y egoísta también en la desgracia. 
¿Quieres ir á loa campos silenciosos 
De ilusiones en pos, en pos de cahna, 

Y dejar anegada en sus desdichas 

A otra infeliz que sufre por tu causa? 
¡Ah, no! vuelve á sus brazos, con ternura 
Recibe sus caricias!. «• Desdichada 
Ella pena también ; ella en sus ojos 
Muestra los duelos que atosigan su alma. 
EUa sufre las penas del deseo, 
Ella llora también, pero te ama. 
Ah, pobre corazón, coraaon noble. 
Con ese corazón une tus lágrimas. 



— 411 — 



SUIMÁ/GEN. 



(LcyendU á Petraiea.) 



Siempre, siempre su imagen de ternura, 
Aun cuando la pupila esté cerrada, 
Pues está en su rival tan bien gravada 
Que la sirve de luz la sombra oscura. 

Y si la abro no encuentro otra figura 
Que no ceda á la suya comparada; 

Y el alma, el pensamiento, la mirada 
Esparcen y trasforman su hermosura. 

Por no verla me acojo á nd retiro, 

Y alli de mi pasión en el esceso. 
Lloro por ellas por su amor deliro. 

En recuerdos celestes me embeleso , 
Habla en ansias mortales el suspiro, 

Y amante v loco su retrato beso. 



— 412 - 



MI AMOR. 



Ingrata á tus caprichos te abandonas 

Y desgarras el pecho de quien te ama. 

Y sorda al ruego que^e amor te llama 
Al tierno amante victima coronas. 

Con funesto placer tu herida enconas^ 
Con la sal de tus lágrimas se inflama; 
En vano mi alma por su dicha clama , 
Tú diciendo que amas, no perdonas. 

Tus labios enmudecen, indignada 
Tus ojos vuelves, y cruel me dejas... 

Y aun siendo tan cruel no eres odiada. 

Yo te sé amar, y cuando asi te alejas. 
De mi alma injustamente maltratada, 
£n vez de gritos de odio salen quejas. 



- 413 — 



PARA SIEMPRE ! 



Los dos lo hemos jurado, para siempre!... 
Nada puede en el mundo separarnos; 
Consolamos los' dos, los dos amamos 
Debemos en el mundo, caro biea. 
A pesar de las criticas vulgares 
Los cantos de mi lira serán bellos, 
Inmortales quizás... yo haré con ellos 
Diadema de arnxonias á tu sien. 

Esos cantos son tuyos ; son las flores 
Del jardín de tu alma. En ella nacen. 
Crecen, aroman, mueren y renacen. 
Que es un germen eterno cada flor. 
Yo recojo el perfume y transvasado . 
Del alma mia en el crisol intenso. 
En estrofa sublime lo condenso 
O lo esparzo en un cántico de amor. 

Mi amante corazón es una selva 
En sombras rica, en armonjas grata; 
Y el eco anuda y ¿ su vez dilata 
Con la canción que acabí^ otra canción. 
Lira viviente, cada nota akda 
Vibra en sus cuerdas, su emoción .espresa; 
Ave incansable de cantar no cesa. 
Tampoco el labio de imitar el son. 



— 414 - 

¡Oh si pudieses asomar tus ojos 
Dentro de mi alma! Si leer pudieras.... 
¡ Cuántas odas bellisimas leyeras. 
Cuántos fragmentos que sin copia están! 
Todo un poema , en fin , todo un poema 
Transfigurado, armónico, infinito. 
En caracteres gráficos escrito 
Que tus ojos no mas traducirán. 

Y verias allí tu exacta imagen 
Con la luz del amor iluminada 
En toda su hermosura retratada 

Y revelando su ático perfil ; 

Los labios que he besado tantas veces, 
Los ojos que mil veces he mirado, 
El talle que otras tantas he abraiuido, 
Talle de hada , brevisiUtio y gentil. 

En tu pecho también la imagen rrria 
Gravada está; ¿ no es cierto que allí mora 
Con tu alma esta otra alma á quien adora 

Y á quien inspira celestial pasten? 
Cuando miro el cristal de tu pupila 
Empapada en la luz de mi deseo; 
Cuando en su negro circüilo me veo 
El labio calla y habla el coraiíod. 

Nuestro amor es inmenso; es una Ihima 
Que el espíritu enciende y eterniza. 
Es un germen que el cido fecandiaa 
Para animar la creadon dd bieni. 
Es el bosque florido á cuya sombra 
Las ardientes cabezas reposamos; 
Es el mundo divino que espmMuos, 
Que solo amndo nuestras alkiias ven. 

Si alguna vez mi {¡rente se oscurece, 



— 415 — 

Si vacua la fé de mi creencia , 

Si trastorna un error mi inteligencia 

Anhelosa de cienda y de verdad ; 

Tu memoria es d punto luminoso 

Que alcanzo en mi horizonte ; es una isla 

A donde herida mi razón se aisla 

Para vivir de amor, de eternidad ! 

¡Cuántas noches sin alba! ¡Cuántas horas 
De invencible fastidio! ¡Cuántos dias 
De infernales y locas fantasías 
Que hacen cortejo á dias de terror! 

Y siempre tu memoria, como un ángel, 
Mi frente mustia á consolar desciende; 
En luz de amor la fantasía egiciende 

Y el alma toda es música de amor. 

Yo vivo en tu recuerdo, como vive 
El sonido en el mágico instrumento. 
Tú eres de mi cerebro el pensamiento, 
La energía, la fe, la elevación. 
Tu recuerdo es mi atmósfera celeste. 
Es el aire de mi alma y su anooiiia, 
Tu alma tierna respira con la mía, 

Y es el mió tu amante corazón. 

Cuando estoy en tus brazos , cuando aspiro 
El ambiente aroinal de iu» caricias; 
Cuando alli las dukisímas delicias 
De tus labios me embriagan de ¡dacer; 
Todo entonces se cubre de celajes 

Y bajo un mismo sol todo se inflama;^ 
Todo vive y se atrae , todo ama. 

La creación se reanima por mi ser. 

Que ee el amor la emanación divina , 
El misterioso anillo que circunda 



— 416 — 

Cuanto existe, ^ el soplo que fecunda 
En ese orbe la luz , la vida aquí. 
Ansia de amor, las olas á las olas 
Empuja sin descanso Mcia la orilla; 
Rayo de amor devuelve la semilla, 

Y transforma la piedra ea un rubi. 

¿No es cierto, hermosa mia, que me amas? 
¿Qué eres mía no mas y siempre mia? 
¿No es cierto que conmigo noche y día 
Soñando amores y pensando estás? 
¿No es verdad que tu alma para siempre 
Está unida á la mia, y que ha jurado 
Amar hasta la tumba como ha amado, 

Y amar con fé sin olvidar jamás? 

Esa muerte que al vulgo atemoriza 
No es la eterna mansión de la amargura. 
¡ Ay , no cae en la misma sepultura 
El bárbaro anatema del dolor! 
No, la muerte transforma nuestras vidas 

Y de otro mundo el túmulo es la puerta. 
La muerte es otta cifra descubierta. 
Otra faz de la fiíz del Creador. 

V morir sin llevar de la existencia 
El recuerdo feliz de lo que Aiimos; 
Si olvidamos allí lo que quisiox» 

Y si amar no se puede ni sentir; 
Dios seria un deUiio , una quimera, 
La eternidad un nombre del vacío. 
La existencia una forma del hastio 

Y ridicula idea el porvenir. 

Pero no ; la existencia continúa 
En un mundo « en^un astro, én otro ciclo. 
No es efímera llama el puro anliek < 



— 417 — 

Que eleva y guia el alma á lo inmortal. 
No es engaño ese místico lenguaje 
Que á favor de sus éxtasis penetra ; 
Bella espresion , inesplicable letra, 
Que revela su origen celestial. 

Si lo que llama el mundo en su miseria 
Leyes de honra y deberes nos separan ; 
Si una vida de llanto nos deparan 
Su inicuo proceder , su corrupción ; 
Otro mundo mas bello, una aureola 
De amor , de eterno amor , de vida inmensa , 
Nos dará como justa recompensa , 
Del martirio cruel en redención. 

¿Y quién dice que es crimen el amarnos? 
¿Quién podrá aniquilar mi pensamiento? 
¿Quién la luz apagar del sentimiento 
Que vive en mi alma , que ilumina en tí? 
£1 corazón, la fé, la inteligencia. 
El dolor, la bondad , nos han unido ; 
Las almas vivirán como han vivido. 
Muertas las almas se amarán asi. 

Y si esa sociedad prostituida 
Quiere marcar de oprobio nuestra frente , 
Yo me alzaré, yo le diré que miente , 
Yo lucharé con ella y... venceré. 
Osado con tu amor, al universo 
£1 genio asombrará de mi poema ; 

Y en vez de oprobio , celestial diadema 
A tu frente bellísima ataré. 

Si ; algún día ese mundo que yo creo 
Se alzará de su caos á la vida ; 

Y la idea en mil forouis dividida 
La armonía será , será el amor. 

Tomo li. 27 



— 418 — 

Será la copia delicada y bella 
De un divino crepúsculo lejano , 
La eternidad del bien, el verbo humano 
Que yo siento agitarse en mi interior. 

Yo , el artista amador de la belleza » 
En mi mente reúno los pedazos 
Del mármol ; los cincelo , y en mis brazos 
Aparece la imagen ideal. 
Y ya flota en el aire con las nubes , 
Ya juega entre los rayos de una estrella , 
Ya en el valle su túnica destella , 
Ya posa en la montaña colosal. 

¡Oh, no tienen las ondas melodías 
Mas tiernas en sus golfos, ni cantares 
De más sublime voz tienen los mares 
En su inmensa, infinita vaguedad ! 
Almamia, remóntate! Los astros, 
No son mudos testigos de la tierra ; 
En su orbe vivo , cada cual encierra 
Nuevas formas de nueva humanidad. 

Y esa joya del alba y de la tarde , 
Esa estrella preciosa que tu amas. 
Donde tu alma poética derramas 
Como aroma de anhelo y de virtud ; 
¡Quién tobe si esa estrella tan hermosa. 
Quién sabe si estrella , vida mia , 
Es un orbe de amor y de armonía 
O morada de eterna juventud ! 

¡Quién sabe si alli vamos los amantes , 
JLos que vivimos siempre deseando , 
Nuestro amargo destino trasformando 
En canto de esperanza y porvenir ! 
Nosotros que en la cuna recibimos 



— 419 — 

Del amor y el pesar la doble herencia ; 
Nosotros que al venir á la existencia 
Venimos para amar, para sufrir. 

Amemos y suframos, nuestras almas 
Unidas en la buena y mala suerte 
Sufrirán en la vida, y en la muerte 
Para amarse sin fin renacerán. 
La mortaja que cubra nuestros cuerpos 
De las nupcias será nuestro vestido ; 
Y el ¡ ay ! postrero , el último jemido , 
De nuestra eterna unión himnos serán. 

Los dos lo liemos jurado para siempre , 
Nada puede en el mundo separamos ; 
Consolamos los dos, los dos amamos 
Debemos en el mundo, caro bien. 
Á pesar de las criticas vulgares 
Los cantos de mi lira serán bellos. 
Inmortales quizás... Yo haré con ellos 
Diadema de armonía á tu sien. 

Esos cantos son tuyos , son las flores 
Del jardin de tu alma ; en ella nacen ; 
Crecen y aroman, muei*en y renacen, 
Que es un germen eterno cada flor. 
Yo recojo el perfume , y transvasado 
Del alma mira en el crisol intenso. 
En estrofa sublime lo condenso 
Ó lo esparzo en un cántico de amor. 



— 420 — 



RUEGO. 



Habla, si, tu voz me encaota. 
Tu frente mustia levanta. 
No te humilles, por piedad. 
La humildad á los infames. 
Que no es un crimen que me ames 
Y no es virtud la humildad. 

Nuestro amor es puro , santo, 
Ha nacido con el llanto , 
Ha crecido en el dolor. 
Es un alma en dos partida. 
Es un cuerpo, es una vida. 
¿Quién puede ajar nuestro amor? 

Guando miro tu semblante 
Melancólico y amante 
Como un sol qué va á morir , 

Y en tus negros ojos veo 
La vaga luz de un deseo 
Que tal vez te hace sufrir. 

¡ Oh, entonces, vida mia. 
Tú no sabes la agonia 
Que siente mi corazón; 

Y quisiera consolarte 

Y contra el seno estrecharte 
Loco de amor, de pasión! 



— 421 — 

Y con besos y caricias , 
De mi amor gratas primicias 
Te invitaría á olvidar; 

Y con besos repetidos 

En mis labios tus gemidos 
Conseguiría apagar. 

Tu mustia frente levanta. 
Habíame, tu voz me encanta, 
Santo y puro es nuestro amor. 

Y nadie puede, mi vida, 
Desunir una alma unida 
A otra, por el dolor. 



— 422 — 



CREENCIA. 



Ninguna nube en el cielo. 
En el valle ningún ruido. 
La brisa murmura suave 

Y con misterioso vuelo 
Hacia su materno nido 

Vuela el ave. 

Las claras ondas del rir> 
Se deslizan mansamente 

Y su agua el cielo traslada. 
¿Audaz pensamiento mió, 
Ese preludio naciente, 

No te agrada? 

Esas orquestas agrestes 
Que pueblan de voz y sones 
La soledad y la calma, 
Son los conciertos celestes 
Que en sus altas concepciones 
Oye el alma. 

Y las hojas que menea 
El aire que las perfuma, 
Que las proteje y las ama; 

Y ese cielo que alborea 

Y sobre nubes de espuma 

Luz derrama ; 



— 423 — 

El pensamiento arrebatan^ 
El alma en amor endeuden 

Y crece en ella el anhelo. 
Esas cosas lo retratan; 

Y los sentidos comprenden 

Que hay un cielo.... 



ESPERANZA. 



Oh ! llega tú, con tu divino aliento, 
Del amor inmortal soplo cuereado, 
A esforzar el cansado pensamiento, 
Esperanza feliz del desgraciado! 
Luzca de nuevo la sagrada llama 
Muerta en el corazón desesperado 
Que se agita infeliz é infeliz ama. 

De esta vida que pasa delirando 
Dime el arcano, sea triunfo ó nada. 

Y si cuando se vive deseando 
Se toca al fin esa ilusión amada. 

Dime si hay otro mundo, espacio ó cielo. 
De venturosos ángeles morada 
Rico de amor y de virtud y anhelo 

Dime si entonces en su blando seno 
Podré dormir, caido entre tus brazos, 

Y el corazón sintiendo de amor lleno 



— 424 — 

Vivir de besos y vivir de abrazos? 
Esperanza, esperanza, luz sublime, 
Caiga ese muro de odios en pedazos. 
¡Solo el amor la creación redime! 

Astro de gloria! Baje á mi pupila 
Un solo rayo de tu sol fecundo. 
Empapa, adumbra con tu luz tranquila 
Un terreno sombrío é infecundo: . 
El alma mia cuelgo por ofrenda 
Sobre tus aras que venera el mundo. 
Paz y esperanza sobre mí descienda! 



LAS FLORES. 



Creced , hermosas flores ! Algún dia 
£1 seno adornareis de alguna bella. 
Mas si amáis la bondad, la poesía. 
Una alma de ternura y de armonía 
Si podéis elegir, que sea el de ella. 



— 425 — 



LÁGRIMAS DE AMOR. 



Oh ! jamás os sequéis , lágrimas santas 
De mi primer amor. Es un recuerdo ; 
Es luz que de mi TÍsta jamás pierdo 
Y refleja mi dicha y mi dolor. 
Ah ! con tu acento melodioso encantas 
Ave dichosa, huésped de la selva!... 
Vuelva á mis ojos e»a imagen» vuelva; 
No os sequéis nunca , lágrimas de amor ! 



MISTERIO. 



¡ Cuántos arcanos encierra 
Y enseña la soledad!... 
Para arraigar en la tíerra 
Cuántos crímenes y guerra 
Preceden á una verdad! 



—426 — 



PUMFICACION. 



Las lluvias puriGcan la frente de los cielos. 
Záfiro es el ^pacio, su bóveda un cristal. 

Y el Andes , sin las nubes invade el horizonte. 
Como el sagrado muro de un templo colosal. 

El llanto purifica la frente del que sufre» 
Su rostro es una estrella y su alma una oración. 

Y en ella» como el himno de una alma religiosa. 
Se eleva hasta los cielos el libre corazón! 



CONSUELO. 



Haciendo versos yo me consuelo.... * 
El alma mia— sin poesía. 
Seria un cielo— sin resplandor. 
Yo vivo solo de melodía. 
Vivo de anhelo— vivo de amor! 



— 427 — 



BUEN VIAJE. 



Sobre tranquilo mar nave gentil, 

Infla la lona parda; 
Y sobre el agua que broncea el sol 

Contémplase gallarda. 

Ya rechina en sus goznes el timón ; 

Ya sus alas de lino 
Comienzan á agitarse.... va á partir. 

Dios te dé un buen destino! 

La mar es caprichosa! la alta mar 
Guarda tantos secretos! 

Cuántas fortunas estarán allí... 
Y cuántos esqueletos! 

Pero tú, viento en popa, sin temor 

Yoga ligera nave! 
El porvenir es mar, y de ese mar 

Ninguno el fondo sabe! 

Al rayo incierto de la incierta luz 
Que temblorosa brilla, 

He venido á decirte, nave, ¡adiós! 
Desde esta estrecha orilla. 



- -J28 — 



UNA FAZ DE LA VIDA. 



Yo soy un ser que vive estraño á cuanto existe 
Aislado, pensativo, sin fé, sin religión; 
Las hórridas tinieblas de un desengaño triste 
Cubrieron muy temprano mi joven corazón. 

Yo vivo como viven los seres desdichados. 
Sin luces en sus noches, sin llanto en su dolor. 
Yo vivo como viven los ángeles lanzados. 
Entre esperanza y dudas, admiración y amor! 

Pero mi alma es pura, mi alma está tranquila! 
Uno de tus misterios revélame, oh verdad! 

Y con tu luz profética bañando mi pupila 
Comprenda ese misterio la pobre humanidad. 

¡Oh flor de la existencia; entreabre tu capullo, 

Y sea ese perfume de vida manantial! 

Del hombre es la grandeza, del hombre es el orgullo^ 
El hombre es fuerza y vida, el hombre es inmortal! 



AFINIDAD. 



Cuando veo dos seres que se aman 
Mi corazón se aflige y enternece. 
Cuando escucho dos aves que se llaman 
Mi enamorado corazón padece. 



— 429 — 



VANIDAD. 



Mi poema es inmenso. Una corona 
Tejed para mi frente. 
Las inmortales páginas que escribo 
En un rapto divino las concibo. 
Atraneso los siglos con mi mente 
Y eterno en ellos con mis versos vivo< 



PESAR 



Nada te hace feliz, nada consigo 
Con mi amor. ¡ Ah cruel! y mientras tanto 
Escalda mi pupila inútil llanto 

Y llorando te adoro y te bendigo. 

;Es mentira ó verdad la fé que abrigo? 
¿Es un astro infernal ó un astro santo? 
Con el alma sé amar, con ella canto 

Y celeste 6 fatal nació conmigo. 

Lo que llamas, bien mió, mi aspereza 
No es tiniebla del odio, es que yo quiero 
Conservar tu bella alma en su pureza. 

Asi limpia la tierra el jardinero. 
Arranca la benéfica maleza, 

Y tan solo en la flor pone su esmero. 



^432- 



ÜN RAMO. 



Mil gracias, tu hermoso ramo 
Simboliza nuestro amor; 
Una flor á la otra flor 
Decirla parece : amo! 

La violeta el sentimiento 
Revela de oculto amor. 
La rosa espresa su ardor, 
El dolor el pensamiento. 

Esta en su suave blancura 
De tu alma dice el candor. 
Amante como esa flor. 
Como ella anhelante y pura. 

Esas flores me consuelan; 
Y en mis horas de dolor 
Eterno como mi amor 
Otro mundo me revelan. 

Yo lo espero, y cada dia 
Esa esperanza es mayor.... 
Un mundo eterno de amor. 
Un cielo eterno, alma mía. 



— 433 — 



DESVARÍO. 



Tal vez reposas quizás 

El hermoso panorama 

Que el sueño muestra á quien ama 

Alegre mirando estás. 

Quizás con arrullo de ave 
En el bosque que se agita, 
Tu alma anhelante palpita 

Y por qué late no sabe. 

Espíritu enamorado , 
Vuela á su mágico lecho. 

Y tranquiliza su pecho. 
Con otro sueño encantado. 

Hurmúraie las canciones 
Que su amor, su amor inspira. 

Y silfo armónico gira 
En un circulo de sones. 

Canta allí, como yo canto: 
Ayes, vientos, mares, brisas; 
Versos mezclados de risas , 
Versos bañados en llanto. 

Estrofas tristes, sombrías, 
Como mi int^so dolor. 
Cantares dulces de amor, 
Vaporosas elegías. 
Tomo II. 28 



— 434 — 

Vuela, espíritu! Quizás 
£ncanta tu alegre sueño; 
Otro espíritu halagüeño; 
Y si tardas, tarde irás ! 

Locos somos los amantes. 
Locos somos por que amamos; 
Porque unidos siempre estamos. 
Ya cercanos Ta distantes. 



DESDE LA aUD/ü). 



A. G. 



Amigo, cuánto envidio tu fortuna! 
Te adormeces al canto de las olas, 

Y ves entre nocturnas aureolas. 
Radiar sus blancas crestas á la luna. 

Una cuerda vibrante es cada una ; 

Y en la ribera al esplayarse solafi. 
Suenan como lejanas barcarolas 
De amante pescador en au laguna. 

Tiende el oído, escucha esa annonía; 
Sus palabras difíciles recibe; 
Ya palabras de amor, ya de energía. 

En el mar, todo canta, todo vive; 
Admira su grandiosa poesía, 
Recoje su espresion... después escribe! 



— 435 — 



aiARURIO. 



Los sueños son los sueños! La vida en su belleza 
'üo tiene nías que sombras sin órbita y jsin luz. 
¡Qué instantes dura el goce y qué años la tristeza ! 
^l hombre siempre marcha con la siniestra cruz. 

¡Allá, grita el dichoso , allá, sobre esa cima, 
Y allí á la cima blanca mordiendo ^tá el volcan. 
¡Al valle, y en el valle al árbol que se arrima. 
Saltando sus relámpagos lo quiebra el huracán. 

Oh, el signo del encono , la reproba sentencia 
Irradian. en su fnaite con lúgubre esplendor. 
Maldita es tu esperanza, maldita tu existencia... 
Padece los suplicios de tu inmortal amor! 

¿Y qué, no hay un descanso , un monte ó una playa» 
No hay una incógnita isla en medio de la mar, 
Á donde el hombre triste desconsolado vaya 
Á padecer tranquilo, á bendecir y á amar? 

A amar ; pero á amar solo en éxtasis profundo » 
En nubes esculpiendo la imagen de su amor. 
Sin escuchar la risa sardónica del mundo , 
Sin que recuerde al alma la angustia del rencor. 

¡Ah, lejos, si, muy lejos de todos esos viles 
Que al rostro dd que sufre escupen toda hiél ! 



— 436 — 

T hienas sanguinaría» ó titnidos reptiles 
Para ellos ganan gloria y oprobio para él. 

¡Oh y brisa de los sueños, dilata mis pulmones! 
Circula con mi sangre atmósfera vital. 
Aura, densa en aromas de fértiles regiones. 
Refresca mis deseos, perfuma mi ideal. 

Las plantas de esos valles , las vírgenes praderas^ 
Las aves que se embeben cantando ese primor, 
Idean lindos grupos de májicas quimeras 
Y aduermen con caricias de labios del amor. 



Has ¡ay ! son sueños vagos! La vida en su belleía 
Opacos soles mira sin órbita y sin luz ; 
¡ Qué instantes dura el goce y qué años la tristeza! 
£1 hombre siempre marcha con la siniestra cruz. 



¡OH, NO QUIERO MORIR!.- 



¡Oh, no quiero morir! 
Soy joven todavía, y todavía 
El destino me puede sonreír. 
2 No escuchas, corazón, esa armonía? 
¡ Oh, cabna ilusión grata mi agonia» 
ifo no quiero morir ! 

Mi cerebro se incendia. 
Mis cajiellos eléctricos frotando 
Los nervios de mi frente, la estremecen* 
La luz me va faltando 
T los astros centellas me parecen; 
Las sombras quedan, las tinieblas crecen» 



— 437 — 

¿Oyes cuan silencioso 
Palpita el corazón? Llegó la hora 
Del eterno reposo. 
Oh, no, ¡quiero vivir! 
El alma mia llora , 
Pero también adora 
Y no quiere morir. 

Adoro y soy amado; 
Feliz y desdichado 
Quiero amar y llorar, quiero sentir! 
¿No escuchas, corazón, esa armonía? 
Soy joven... todavía 
Puedo mirar tu rostro enamorado... 
Dame un beso, alma mia ; 
Yo no quiero morir! 



BUENA SEMILLA, BUENA COSECHA. 

Todo en diversos átomos drcula, 

Y atrayéndose todo se encadena. 
Una edad se consume en la faena. 
Loque un siglo balbucía, otro articula. 

Sobre el presente el porvenir ondula; 
El vil error con la verdad se enfrena; 
£1 mar del odio la virtud serena 

Y vibración de amor el cielo azula. 

La flor humanidad abre sus hojas 

Y cuaja en la estación el dulce fruto 
Que sacia de placer, no de congojas. 

Ser divino, lo bueno es tu tributo. 
En tu alma cabe lo infinito estemo, 
Sembrando el bien cosecharás lo eterno. 



— 438-- 



RAPTO. 



Hoy al paseo por desgracia fui: 
Encontré á mi querida , la núré. 
Con los ojos amantes la segui... 
Y de vuelta sin alma me encontré. 



DESAHOGO. 



Sombría ley del destino 
Siempre el mal y nunca el bien. 
Siempre el hombre peregrino 
Va alejando su camino 
De las sendas del Edén. 

¿A dónde vá? No lo sabe. 
¿De dónde viene? Lo ignora. 
¿Su occidente es una aurora? 
¿Lo infinito en su ahná cabe? 
¿Y viviendo, canta ó llora? 

¿Soy tal vez luz desprendida 
De un planeta , de una estrella? 
¿Es un efluvio mi vida 
De alguna llama flOida, 
Y yo giro y voy con ella? 

¿Es de Dio^ el pensanüento? 
¿Es una cifra mi nombre? 



— 439 — 

¿O creación de un momento 
Exhibe Dios, cual portento» 
Este ser que llaman hombre? 

Y á pesar mió una arcana 
Voz que erea» me responde: 
Es divina el alma humana. 
Se revela en lo que ^aiana, 
En lo que piensa, se esconde.... 

Misterio, oscura existencia; 
Libro jamás comprendido. 
Miserable inteligencia, 
Perdida en una creencia. 
Sepultada en un olvido. 

Misterio.... llama secreta 
Que iluminas y devoras; 
Fogosa sibila, inquieta. 
Que en el alma del poeta 
Antro de lágrimas moras. 

Yo pienso; yo el infinito 
Con el pensamiento abrazo; 
Mentira, tu ser finito 
No puede leer lo escrito 
Ni adivinar lo que trazo. 

¿Voz incógnita é inmensa 
Burla asi nuestra ambición.... 
¿Engañará el corazón? 
¿Será ilusión cuanto piensa 
En su orgullo la razón? 

¿Nada puede comprender 
La razón en su verdad? 
Dios, abismo, caos, ser!... 



— 440 — 

Ignorancia de saber 
Que traga una eternidad. 

Atmósferas luminosas 
Giran en la estensa esfera ; 
Cual transparenta las rosas, 
Cual las ondas armoniosas. 
Cual la silvestre ribera. 

No la creáis; esa lumbre 
Solo nos muestra el reflejo. 
Lo mismo la certidumbre; 
Por mas que el cerebro alumbre 
Es nada mas que un bosquejo. 

¡ Miseria, y tanta jactancia! . 
Tanta necia ostentación! 
Nuestra ciencia es la ignorancia... 
Olvida , pues , tu arrogancia. 
Póstrate, loca razón! 



-441 — 



ARMONÍAS. 



I. 



¡ Con cuánta pompa el sol en Occidente 
Esconde altivo su radiosa frente ! 

¡Alzando montes de revuelta espuma 
Brama el Océano entre la densa bruma!» 

Bella cortina de bermejo y gualda 
Gira y se estiende sobre su ancha espalda. 

Sacude el sol su roja cabellera 

Y el mar apaga la flotante hoguera. 

Tristes las brisas en redor ondulan... 
¡Tristes las aved, cánticos modulan! 

¡La fuente clara en conmoción se agita , 

Y el verde bosque su lenguaje imita ! 

Doblega su capullo la flor muda , 

Y al sol que se hunde tétrica saluda. 

Parece en su color que el mundo llora 
La ausencia de la lumbre creadora. 

Incomprensible voz truena en el monte. 
Se ennegrece al instante el horizonte. 

Do quiera cunde un fúnebre gemido y 
Naturaleza esdama: f ¡elsolsehaido!» 



— 442 — 



II. 



El crespón de la nid^a se desciñe 
T el horizonte en rosicler se tiñe 

Por la esfera dlTísanse á lo lejos 
De arreboladas nubes loS reflejos. 

Sobre el luciente azul ba&ado en plata , 
Tiende el alba su manto de escarlata. 

Y rico cejo de variada lumbre 
Ciñe del Andes la gigante eumbre. 

Suaves las brisas , por el bosque ondulan ! 
Dulces las aves, cánticos modulan ! 

La fuente eleva plácidos rumores 
Quebrando espumas y bañando flores ! 

La flor que el rayo de la vida siente 
Alza del suelo su adormida frente. 

Y aves, flores, pradera, fuente pura. 
Respiran á la par gozo y ventura. 

Celestial melodía se desprende ; 
Plácido ruido por los aires hiende. 

Y en ese himno en las rá&gas disuelto , 
Naturaleza dice: el sol ha vuelto..! 



— 443 — 



PANtEISMO. 



El bosque tiembla, y su perdido aroma 
Grato á los cielos como un ángel sube; 
Humo se esparce por la Verde loma, 
Mientras la luna al horizonte asoma 
En pos seguida de ondulosa nube! 

¡Cuánta emoción, qué inmensa poesía, 
Salud, valles floridos, salud nieblas. 
Elevad vuestra grata sinfonía; 

Y empápese en calor y en armonía 
El sombrío vapor de las tinieblas. 

De cada flor se eleva algún acento. 
De cada hoja un susurro, algún sonido. 
De cada roca brota un pensamiento ; 
Cada brisa murmura un sentimiento. 
Cada esplendor un melodioso ruido ! 

Cada estrella parece que acompaña 
El cántico terrestre y cadencioso ; 

Y el oido en su atmósfera se baña, 

Y en tonos varios la armonía estraña 
Sube y se enlaza en giro armonioso. 

Música dulce, música sensible, 
Que arrebata y transporta los sentidos; 
Inefable, grandiosa, indefinible 

Ah! pero que espresar es imposible. 
Porque espresk» no tienen sus sonidos.- 



— 444 — 

Himno infinito que repite entera 
La creación diversa que se anima; 
Lo que dice una esfera á la otra esfera. 
Lo que dice la mar á su ribera. 
Lo que dicen los valles á la cima. 

Lo que dicen las nieves ¿ la pefia, 
£1 arroyo á las rocas de su cuna. 
La cascada á las aguas que despeña , 
La tierna flor á la otra flor que sueña 

Y los astros amantes á la luna ! 

Himno infinito de placer, de vida; 
Himno de amor, de anhelo, de alabanza, 
Que escucha el alma eternamente unida, 
A esa alma en todas partes esparcida; 
Alma llena de amor y de esperanza! 

Ella aroma en el cáliz de las flores. 
Savia, luz y color, al valle presta. 
Resuena con los vientos bramadores. 
Vuela con los insectos zumbadores 

Y aqui, en la soledad, se manifiesta. 

Aqui vive, aqui adorna su belleza 
Con todo su esplendor y poderío; 
Aqui la nota de ese canto empieza. 
Que se liga en armónica grandeza 
A los inmensos mundos del vacio! 

En estos bosques vírgenes que apenas 
Holló la uña del león ó el pié del hombre, 
Aqui donde las albas son serenas. 
Do de olores las auras vagan llenas, 
Donde crece la flor, libre y sin nombre; 

Aqui, donde las rocas tienen voces 



— 445 — 

Y los árboles tienen melodías, 
Impalpables, incógnitaa, veloces; 
Donde las sombras mismas tienen goces » 

Y las noches se pierden en los dias ! 

Oh! aqui donde el hombre latir siente 
ün corazón capaz de grande aliento, 
Debe, elevando la orgullosa frente|, 
Su ojo lanzar al prestigioso Oriente 

Y á la vasta creación su pensamiento! 



CANTO DEL POETA. 



(A GidUeraio Bleft CUaa). 

Salve , aliento inmortal , pura armonía. 
Del cielo digno emblema ; 
Creadora, sublime poesía, 
De los mundos magnifica diadema ; 
Salve y puro destello 
De la eterna verdad y de lo bello. 

Salve, verbo de Dios! Tú eres la roca 
Que vida y salud mana. 
Tú eres el ángel que el martirio invoca. 
Tú eres la inteligencia soberana : 
Formas pueblos y reyes 

Y como la justicia dictas leyes. 

Ora en himno grandioso arrebatando 
Lamente te sublimas; 

Y á la tierra los cielos transportando 



— 446 — 

Arden los astros en la& blancas eimas; 

Y en orden armonioso 

Les sefialas su curso y su reposo. 

Fúlgida como el núcleo de un cometa « 

Lúgubre como el llanto 
Iluminas el rostro del profeta» 
Deslumbradora y fúnebre en su canto. 

Mandas iras , castigas, 
T soltando huracanes los mitigas. 

Dios habla en el desierto , en la montaña. 
Dios las nubes condensa; 
Habita en el palacio, en la cabana, 

Y del pueblo de Dios lucha en defensa. 

Dios es grande , su nombre 
Murmura el universo, y canta el hombre. 

Después, como el rocío déla aurora 
Tu palabra fecunda; 
Efluvio de la luz reveladora 
Donde mará el bien su trono funda; 

Y siempre noble y bella 

Le espresa con la luz , suena con ella. 

Tu armonía es amor, divino anhelo, 

Y tu espresion grandeza. 

Tu pupila de fuego abrasa al cielo 

Y chispea en el arte y la belleza. 

Cuanto tocas transformas 

Y esparces tu unidad en varias formas. 

Salmo del orbe, cántico infinito; 
Verbo eterno que inflamas 
El alma, y como fúlgido aereolito 
Rasgas tinieblas y esplendor derramas, 

Verbo eterno, aparece: 
£1 bien redime , el bien rejuvenece. 



— 447 — 

El presente al pasado se eslabona ; 
Surge una nueva idea ; 
£1 porvenir su esclavitud corona 

Y otras ideas con la nueva crea ; 

Asi todo se enlaza 

Y borrada una linea otra se traza. 

Alza la fraitey escucha, atiende , mira, 

¿No oyes bajo la tierra 
La voz de un canto que se ensalza y jira 
Ya voz de bendición , ya voz que aterra? 

¿Y no ves agitarse 
Vagas sombras del ser y tcansformarse? 

Un hálito de vida, do qui^ ík^a 

Ya todo una aima presta. 
Desde el ave á la estrella mas remota 
Do quier la animación se manifiesta ; 

Do quiera el pensamiento, 
La armonía, la luz, el movimiento. 

Alza la frente! De la imagen bella 
La forma allí circula: 
Perfumes pisa su graciosa huella 
Y creación de luz, en luz ondula. 

Poeta, alza la frente! 
La eterna idea es hija de tu mente! 

¿No la ves? ¿no la ves? Esa luz pura 
Indica su mirada. 
Ese aliento de mágica frescura 
Es aire de su boca perñimada. 

El valle se ilumina , 
Todo se mueve y en la luz germina. 

Es Elena, el amor de la belleza 
Creándose á si mismo; 



— 448 — 

Es Beatriz, la fé de la pureza. 

La irradiación del puro idealismo; 

Esperanza y deseo 

Del poema de amor que en mi alma leo! 

Dulces estrofas de ternura inmensa. 
De inmenso sentimiento, 
Las negras nubes que el dolor condensa 
En el cielo del alto pensamiento. 
Vuestro tacto disipe 

Y esos goces de cielo me anticipe. 

Difúndense las santas melodías 
De estáticos amores ; 
Abrense las graciosas poesías 
Vertiendo sones, exhalando flores! 
Se inunda el universo 

Y un perfume de amor es cada verso. 

Amor, dice la nube pintoresca 
Que el sol en luz embebe; 
Amor, esa montaña jigantesca; 
Amor, la roca á la apretada nieve; 

Y el poeta que canta 

Himno de amor á la creación levanta. 

La nota entrelazada , con diversa 
Nota , á aquella responde ; 

Y el sonido en manojos se dispersa 
Ó en el aire perdiéndose se esconde; 
¥ vuelve y conmovida 

Repite solo amor la nota herida! 

El poeta es el único! El poeta 
Solamente armoniza • 
Con palabras la música secreta ; 
£1 solo el sentimiento vocaliza; 



— 449 — 

Y con 8u idea interna 

Cambia el ideal de la belleza eterna. 

Salve» verbo inmortal, luz increada; . 
De Dios, fulgido idioma; 
Salve, imagen de Dios transfigurada. 
Astro del cielo , de la tierra aroma; 
Salve, puro destello 
De la eterna verdad y de lo bello! 

Eres astro, eres fior, indefinible 

Ser de triple belleza. 
Suspiro para el alma que es sensible ; 
Consuelo para el llanto y la tristeza , 

Y espresion animada, 
Letra voraz del alma apasionada... 

Corazón que engiras y que amas , 

Que pasas largas horas 
Triste y un nombre misterioso llamas , 
Nombre que lleva la mujer que adoras ; 

Canta , y su nombre sea 
Digna aureola de tu grande idea!... 

Cuando á tu puerta el desgraciado venga 
Contento siempre salga. 
Nunca el vicio en sus mallas te detenga , 
Valga el poeta lo que el hombre valga, 

Y siendo hijo del arte. 
Hijo de la virtud puedan llamarte ! 

¡Ama y canta, poeta! La existencia 
Es amor y esperanza; 
Es un sol inmortal la inteligencia ; 
Cuanto el hombre desea al fin alcanza!... 

Amigo , el amor puro... 
Á nuestra alma inmortal, al Dios futuro!.*. 
Tomo U. 29 



— 450 — 



MISANTROPÍA. 



Afuera, afuera, inútiles engaños. 
Voluptuosa ficción de la materia ; 
Maestros de esperiencia son los años/ 
La vida no es festin, la vida es seria ; 
Basta ya de sociales devaneos. 
Afuera de esta cárcel de miseria 
Tormento de rebeldes y pigmeos. 



PREGMÁCTICAS. 



Habla de lo que sepas y habla poco , 
Ten los dientes cerrados si habla el necio ; 
Pues no tiene razón, dásela al loco, 
Y al que miente, respóndale el desprecio. 



UN PAR. 



¡Oh, no te engrias, niña bermeja. 
Mozo puffista no andes tan ancho ; 
Cada cordero con su pareja, 
A novia lesa galán de gancho ! 



— 4»1 — 



COMBDA CRUDA. 



Yo pienso, luego existo. ¡Patarata! 
Soy hombre, luego como; esto es lo mismo. 
La de existir es una idea innata; 
La de comer es nata de egoísmo. 
¿Y este nudo de niebla y embolismo 
Acaso con la duda se desata?... 
Absurda pretensión ! Se ciega el nudo; 
Gastamos leña y hay que comer crudo. 



ANDRAJO. 



¿Hay andrajo mas vil que ese adulón? 
Si. — ¿Cuál?— Su corazón. 



¡OH, TÉMPORA! ¡OH, MORES! 



Te ascendieron ! ¡ A andar has empezado 
Tú, reptil y que hasta hoy te has arrastrado! 



^4S2^ 



CORRESPONDENCIA. 



Feo es tu rostro como tu alma es fea. 
Tu cabeza es el bosque de tu juicio; 
Eres vastago, en fin, de tu ralea; 
Humana efigie de impudor y vicio. 



DÓMINE MEÜS. 



Líbrame del hombre gordo 
Que habla mucho y mas eruta; 
Y haz que sea mudo y sordo 
Cuando el necio es quien disputa. 



— 458 — 



EL PAJARITO. 



Ah! pobre pajarito, yp no quiero 
Mas tiempo atormentarte. 
Sal de tu jaula, lindo prisionero; 
La libertad , la vida quiero darte. 

Vuela á tu espado, á tu desierto nido. 
Tal vez allí reclama 
Otro huérfano triste á su querido. 
Llorosa amante que á su amante Uanla* 

Vé, pajarillo, á recrear la selva 
Con tus gorjeos suaves. 
£1 alado poeta al bosque vuelva 

Y rime su cantar con otras aves. 

Adiós, pájaro hermoso ; yo no quiero 
Mas tiempo atormentarte. 
Sal de tu jaula lindo prisionero ; 
La libertad , la ^ída quiero darte. 

El aire de las fértiles praderas 
Aspire tu garganta! 
Visita tus collados , tus riberas... 
A ser libre has nacido, libre cania. 

Hijo del aire, ese destino envidio. 
Tú habitas en el cielo, 

Y yo en la tierra, en orbe de fastidio, 
Fatigo y claro mi sublime anhelo. 

Oh! pudiera subir á las montañas... : 
Vivir en esas selvas... 
Ilusión caprichosa cómo engañas!... 
Vele al bosque florido y... nunca vuelvas! 



— 454 — 



IMPOSIBLE. 



1 

Solitario cantor de la amargura 
De este mundo no sé mas que las penas. 
Ay ! en el cielo de mi noche oscura 
No han brillado jamás albas serenas ! 

Alguna que otra vez tus ojos bellos 
Su luz divina á mis tinieblas lanzan , 
Más ay! fugaces» rápidos destellos 
El negro fondo á iluminar no alcanzan. 

Oh! si por siempre mis amantes ojos 
Pudieran sin zozobras contemplarte, 
En tu seno abrigando mis enojos , 
Recibir tus cariños y besarte! 

La perfumada luz de la alborada 
En mi fúnebre noche irradiarla ; 
Y mi alma en tus labios desmayada 
Con su tierno silencio te hablaría... 

Solitario cantor de la amargura 
De este mundo no sé mas que las penas. 
Ay! sobre el cielo de mi noche oscura 
No han brillado jamas albas serenas ! 



— 455 — 



EL ARTE. 



El arte es el espejo 
En que se mira Dios ; es el reflejo 

De la luz infinita 
Que absorbe Dios de cuyo centro parte ; 
Es la historia en parábolas escrita 

Del universo externo ; 

Y la unidad del arte 
Es el bueno infinito , el bello eterno. 



CONFIANZA. 



Como el avaro su oro 
Aqui, en mi corazón, guardo un tesoro... 
Un tesoro de amor! Tú bien lo sabes. 

Pues solo á ti, bien mío. 
De esa arca fio las ocultas llaves. 



LA ESTRELLA DE LA TARDE. 



Diamante del espacio, linda perla , 
En la luz del crepúsculo inflamada, 

Errante enamorada 
De las aguas, del árbol, de la flor. 

Si amas y eres amada 
Acompaña con luces de ternura 

El canto de amargura 
De quien padece solitario amor. 



—456 — 



HUMORADA. 



Si fueran mías todas las vinas 
Que al borde arraigan dal bello Rhin» 
Á buenos mozos y á lindas niñas 
Diera un festín. 

Y hasta agotarse los vinos todos 
Habría cantos, feraas y riñas. 
Que siempre en besos tuvieran fin. 

Y ellas amantes , y ellos beodos. 
En varias voces y en vanos modos 
A Hafiz unieran Dschelaleddin (1). 



AÜROIU. 



Rimas gentiles y versos suaves, 
Sed para el ángel que el alsia adora 
Canoro enjambre de lindas aves, 

Grata armonía 

De verde selva, 
Y como al valle, radiosa aurora, 

Mi poesía 
En alegría y en luz la envuehu. 

(1) Hafiz es el Anacre^nte pena , el poeta del geiisiulisno. Dachela. 
eddin es el David porsa , el safierdote del penteíemo. 



— 457 — 



LMPRESION. 



Su labio ardiente se posó en el mió. 
Paralizó nú sangre, y tuve frió. 



PROSAPIA. 



Su abuelo fué canónigo ; su padre 
Un fraile capuchino ; 

Alcahueta su abuela, y fué su madre 
Viuda de un asesino. 

¿Habrá destino que mejor le cuadre? 
Espía... va en camino! 



BUITRES. 



Los hombres &on ingratos , y muy pocos 
Compadecen el mal de los que sufren; 
Al que llega á caer lo pisan todos. 
Los buitres siempre en el cadáver se unen! 



— 458 — 



LOS POETAS. 



Como hay globos oscuros y otros globos 
Luminosos, asi hay poetas bobos 
Y poetas de jenio. Estos del arte 

Son los grandes profetas , 

Mas los bobos poetas 
Tienen jurisdicción en otra parte. 



LOS FILÓSOFOS. 



Tiene cada maniático su tema , 
Tiene cada árbol su diversa fruta ; 
Cada filosofía su sistema 
Y siempre la verdad queda en disputa. 



I 



-459 



POSTIZO. 



Quitad , quitad el pollo. Que no vea 
La sangre que gotea. 
Ver sangre me horripila...» 
A hipócrita que llora , 
Que no muestra ¿ la vida faz tranquila , 
Envidia ruin el corazón devora 
Y en el pecho sus vívoras asila. 



PAGINA DE LA fflSTORIA DEL PAPADO 

(Alejanpro vi.) 

Auro ccelum pandiiur , 
Auto chri$lut teiidUur. 

(P£TRAACA.) 

Sanguinario y feroz, reptil y lobo, 

Papa incestuoso y público asesino. 

Fuiste Dios de la crápula y del vino , 

Por templo el crimen, por tiara el robó. 

Tu boca audaz al bendecir al globo 

Besa la inicua faz del Aretino, 

Al mundo y Roma— César y Lucrecia. 

Vendes la iglesia y el demonio aprecia. 

Sacrilego sin fé, tu horrible influjo 
Estendió sobre Italia la epidemia 
Que la fiebre de crímenes produjo. 

Todo contagia el enfermizo miasma. 
Dios es el diablo, la oración blasfemia... 
Maldito seas, líibrico fantasma! 



— 460- 



LO QUE VA DE AYER A HOY, 



Amor raro amsunü 4itfrar9 púlgitut. 
Amor nihil pottei amori degenerare, 
Amant coamantis soledut tatiari non patett. 

(CÓBIGO SE AMOA DEL SIGLO XII. 

El amor es un ser que vive oculto 
En el ser de otro ser enamorado. 
El que ama con pasión ama callado 

Y á ese ser de otro ser le rinde culto. 

El amor de otro amor no sufre insulto; 

Y el ser en nuestra alma transvasado 
En el viejo es un ser divinizado 

Y es un ángel— mujer en el adulto. 

El que ama , de amar jamás se sacia , 

Y del ser adorado la presencia 

Es un cielo en la dicha ó la desgracia. 

Es una ninfa áeria , es una escencia. 
Es la imagen perfecta de la gracia. 
Forma de una visión , de otra es^istencia ! 



LINEA RECTA. 



La muerte es una faz mas luminoea; 
La muerte es una vida mas per&cta; 
El espíritu bumaiM no reposa; 
Contiene un naevo espíritu la fosa. 
Como en la linea curva está la recta» 



-•461 — 



LA MÚSICA. 



¡Qué sublime emoción » cuánta ternura 
Agita el corazón ! Cada armonía 
Responde á un sentimiento ; cada nota 
Es una letra alada que traduce 
En acordes sonoros mis deseos. 
Idioma de sonidos inefables 
Espresa los mas dulces, los que solo 
Con su oido interior escucha el alma ! 
Ya soy nota también , ya en una fuga 
Con otra nota lánguida armonizo 

Y subo hasta perderme en el espacio... 
Ya ei aire del nocturno me recuerda 
La V02 de la querida, el tierno beso; 

Y esa imagen bdlisima acaricio 
YiTiendo en ei pasado y adorando. 
Ya el alegre sonido .medespierta 

Y vibra , y alejándose me arrastra 
Al yalle del amor y de las dichas. 

Y yo veo mis sueños ideales , 
Blis visiones celestes satisfechas. 
Ya la onda melodiosa me arrebata 

Y vertiendo inocentes armonías 

A un valle de la Suiza me transporta. 

Y las aguas poéticad del Señan 
Sostienen la chalupa, y yo las surco 
Yiagero de esperanzas anheloso.. ! 
Asi duerme en Atenas el artista 

Y en la forma del arte poseído. 
Evoca en sueños la preciosa imagen, 
El modelo ideal de la belleza... 

Y aparece y lo copia y en sus ojos 



— 462 — 

El tipo griego estampa para siempre. 
¡Oh! la música habla, poetiza; 
' ¡ Hace soñar ! De la terrestre forma 
Liberta el alma y en la forma pura 
De la armonía á contemplar la lleva 
La eterna luz de la celeste patria... 
Vibra cuerda sonora , y en mis sueños 
Mi pensamiento viaje y mi alma goce. 



CADENA. 



La vida es el martirio. Es la cadena 
Que enlaza la existencia con la muerte. 
El amor verdadero con la pena, 
La luz del alma con la masa inerte. 
En la cuna principia la faena. 
La lucha del deseo y de la suerte; 

Y la vida con cielo, orgullo y nombre. 
Es un libro cerrado para el hombre. 

Cada dia una hoja de su historia 
Lee en las hojas del pasado escrita; 
Que es solo en el presente una memcNria 
Dulce ó funesta, célica ó maldita. 
Ora imagen de amor, ora de gloria; 
Bosque florido que el silencio habita. 

Y el porvenir, el porvenir lejano. 
Envuelto en nubes siempre es un arcano! 

Asi desde ese monte que ilunünan 
Primero el sol y su penacho enciende. 



— 463-- 

Cuando la vista huyendo la colina 

Por el campo vastísimo se estiende. 

Espera, vé tristísima neblina 

Que como un manto hasta su pie desciende; 

Cuyos pliegues le ocultan la lejana 

Ciudad gentil que en descubrir se afana. 



A MI MADRE. 

(En 1853.) 

Cuando en mi contra sus lebreles lanza 
Con ladrido feroz la hipocresía , 
Tú me enms un rayo de esperanza 
El eco de esa voz á ti no alcanza; 

Y tú no me maldices, madre mía! 

Esa gavilla de menguados grite. 
La nube amase la caterva impía 

Y á mi frente sus rayos precipite; 
Tu voz que ame y espere me repite, 

Y tu voz me consuela, madre mía! 

Tú eres fuente que riega en mi camino 
La ddieada flor de la armonía. 
Dulcificas la hiél de mi destino, 

Y eres del fatigado peregrino 
Salvaguardia y descanso, madre mía! 

Con esa vasta imagen de mi cuna 
Mi frente las tormentas desafia. 

Y aunque el rostro me vuelva la fortuna 
Mientras tu alma á mí alma se reúna, 
¡Qué podrán sus rencores, madre mía/ 



— 464 — 

No es el <idio la ley del pensamienlOy 
No es la eetéríl envidia quien lo guin, 
Una noble ambición es m tormento 

Y no de vanas glorias avariento 
Prostituyo mi nombre , madre mia ! 

En mi rostro, que alumbra una alma pura^ 
No hay la lívida huella de la orgia. 
No soy el buho de la noche oscura 
Que alza fúnebres cantos de amargura 
En la choza del pobre, madre mía. 

Nunca á mis labios el rencor asoma 
Con la uña voraz de la ironía. 
Yo bendigo el candor de la paloma. 
Bendigo de las flores el aroma 

Y á Dios en cuanto existe , madre mia ! 

Tú que ves mi anheloso desconsuelo 
Compadeces mi fúnebre agonía. 
Tú purificas mi terrestre anhelo. 
¡ Tú no me arrojas, y en ei mismo cielo 
Nos hallaremos ambos, madre mia ! 

Yo espero en tí ; yo siento tu presencia 
Sol que ilumina mi morada umbría. 
Tú eres ser y virtud de mi creencia. 
Siempre que se alEa á tí mi iüteligeiicia 
Encuentra afoyo y fu^íza, madre nía. 

Hoy que mi alma combatida Uora, 

Ruega á tu amor y en ese amor confía. 
Ansia de luz mi corazón devora. 
Brilla en mi noche celestial aurora 

Y bendice á tu hijo , madre mia. 



— 465 — 



¡AYI 



Corazón, corazón mió. 
Cesa por Dios de sentir. 
Queda como mármol frío. 
Hiélate para vivir. 



LA MADRE Y EL HIJO. 



—Yo soñaba , madre mia; 
Melancólica belleza 
Estaba aquí entre los dos. 
Una corona traia 
Que brillaba en su cabeza 
Como brilla el sol del dia^ 
Como la aureola de Dios. 
—Hijo; tu oración empiesea. 
Por tu muerto padre reza. 
—¿Y no rezáis, madre, vos?... 

Escuchadme. Cariñosa 
La visión sobre mi frente 
Se inclinó, asi como vos. 
Una música armoniosa.... 
¿No la oís? Mi alma la siente. 
¡ Qué magia tan prodigiosa! 
¡Veis lo que hay entre los dos? 
Es el rostro de un ausente. 
Es mi padre!— Hijo, detente!... 
—Hasta luego, madre, ¡adiós! 
Tono II. 30 



— 466 — 



BALADA 



No hay en el cielo una estrella. 
La noche á amarse convida.... 

Ven , mi vida ! 
La oscuridad es tan beUa.... 
Donde hay amor sin zozobra 

La luz sobra. 

Acaso para abrazarse 
Nuestros pechos, que se agitan 

Necesitan? 
Los labios sabrán hallarse. 
En las tinieblas unirse 

Y confundirse. 

El rayo de tu pupila 
Será mi luz! ¿Qué mas quiero? 

La prefiero 
A la antorcha que vacila; 
Y que en el muro nos muestra 

Faz siniestra. 

Y tu mirada ilumina 
Mi semblante oscurecido. 

Bien querido, 
A mi &z la tuya inclina. 
¡Qué suave cutis! ¡Qué bello 

Es tu cuello 1 

Ven y unidos confundanx» 
Nuestras almas, amor mió!... 
Sientes frió? 



— 467 — 

Pues que tanto nos amamos 
llis candas te den calma. 
Fuego mi alma! 

Tu ojo como un astro luce. 

Y tu beso cariñoso 

Voluptuoso, 

Dentro del pecho introduce 

Un deleite, que el beso ama. 
Una llama! 

No eres feliz, alma mia? 
Ese rayo de amor tierno. 

Ese interno 
Anhelo de poesía. 
Es amor, amor que crea 
Y desea. 

Mientras pueda yo en tu seno 
Reposar mi alma agitada 
Enamorada; 

Y en tu labio de amor lleno 
A cada beso una nueva 

Dicha beba; 

Mientras puedas siempre amarme, 
¿Qué me importan los dolores? 

¿Qué las flores? 
Mientras puedas abrazarme, 
¿Qué me importa la memoria? 

¿Qué la gloria? 

Que tus ojos de Madona 

Y ese rostro que amo tanto. 

Son mi encanto! 

Y tu amor es mi corona. 
Sueño y única conquista 

Del artista! 



^466 — 

No hay en el cielo una estrella. 
La noche ¿ amarse convida. 

Ven, mi vidal 
La oscuridad es tan bella! 
Y tus ojos celestiales 

Son fanales. 



CANCIÓN. 



Solo estando á tu lado 
Feliz me creo, 
T loco enamorado 
De tu deseo. 
Solo atando á tu lado 
Feliz me creo. 

Cuando amante te miro 
Inmóvil quedo; 
Si anheloso respiro 
Tengo yo miedo 
Que huyas con mi suspiro » 
É inmóvil quedo. 

Cuando te echas, amante, 
Y vo te estrecho , 
Te abrazo delirante 
Sobre mi pecho, 
Porque es solo un instante 
El que te estrecho. 

Ámame como dices 
Que ahora me amas; 
Seamos dos felices 



— 469— 

Ardientes llamas. 
Pero, ¡ay! dos infelices 
Si no me amas. 

Yo si pudiera darte 
Hi vida entera. 
Solo por contentarte 
Yo te la diera. 
Ufas te doy con amarte 
Mi vida altera. 

Alma de mis amores 
Pues tú me quieres, 
Son inodoras flores 
Otras mujeres. 
Y cesen los dolores, 
Pues tú me quieres! 



DIOS. 



Toda existencia en Dios se reasume , 
De ese ser todo vive, todo emana ; 
La benéfica luz es su perfume , 
Su reflejo infinito el akna humana. 
¡El universo es Dios I En cuanto crea 
Aparece su ser como elemento. 
Él es la concepción, la eterna idea 
Traducida en color y pensamiento 1 



— 470 — 



EL POETA. 



Lo que apenas el sabio deletrea 
El poeta traduce. En lo que ignora 
Penetra su mirada indagadora. 
Del genio celestial la lengua emplea 
Y saca un universo en una hora ; 
La luz da forma , su palabra crea ! 



PRESAGIOS. 



¿Qué nube entolda lúgubre 
El sol de mi alegría? 
Siento en mi frente trémula 
Batir su ala sombría 
Al buitre del pesar. 

¿Es un presagio? 

Perseguidor fatídico 
De todos mis amores , 
Vendrá con nuevas lágrimas. 
Traerá nuevos dolores. 
Si nunca han de acabar 

¿Por qué no muero ? 

Vivir ! Amar ! En mágicos 
Ensueños estasiarse ! 
Con ese mismo tósigo 



— 471 — 

Vivirydevararse, 
A qué, si han de venir 

Los desengaños? 

Esos espectros áridos 
Que matan con su aliento; 
Y las voraces víboras 
De atroz remordimiento, 
Royendo hasta morir 

Dejan al hombre... 

Ay ! Esos han sido ! Efímeras 
Sombras mis ilusiones; 
Mi vida una continua 
Borrasca de pasiones. 
En donde la razón 

Ciega flotaba. 

De lo que fué en lo intimo 
Cenizas no mas quedan; 
Ruinas, pedazos, ídolos, 
Que entre su polvo ruedan. 
El pobre corazón 

En una tumba ! 



YO TE AMO. 



Voilá ce qui va%ít un lociptr. 
(Lamaatiiis). 

Ángel doliente que en la tierra moras 
Oye el acento que mi voz te envia ; 
Del cielo hermoso que perdido lloras 

Es armonía. 



— 472 — 

Flor de pensUes que no ofende el hielo^ 
Virgen hermosa de enarcadas cejas , 
De ojos ardientes y de negro pelo, 

Oye mis quejas. 

Mra, yo te amo con amor profundo ; 
Como ama el césped á la tierna viola. 
Imán del alma que la atrae al mundo 

Eres tu sola. 

Mira 9 yo tengo un corazón de llama. 
Tengo una lira, que si tu me inspiras 
Puedo con ella aventajar en fama 

Todas las liras. 

Sol de mis ojos , ilusión de mi alma» 
Bosque de almendros , celestial roció. 
Brisa que todos mis dolores calma. 

Lluvia de estío ! 

Lago tranquilo que refleja al cielo. 
Del paraíso embalsamado ramo. 
Tiesto de rosas que no ofende el hielo. 

Mira. •• Yo te amo! 



LÁSTIMAS- 



¡Cuántas flores se marchitan 
Donde los hombres habitan 
Por falta de agua y calor ! 
¡Cuántas mujeres padecen , 
Se doblan y languidecen 
Por falta de aire y de amor ! 



— 473 — 

Ah ! Es horrible , muy horrible , 
Para toda alma sensible 
Ver desdichas, sombras ver. 
AUi un astro se oscurece. 
Aquí una ilusión perece, 
Acá sufre una mujer. 

Aquella flaca, llorosa, 
Que fué alegre , que fué hermosa , 
Nació para ser feliz. 
Nació ¿ amar y ser amada. 
Fué una alma privilegiada... 

Y el hombre la hizo infeliz. 

Otra en deseos ardia 
De virtud de poesía , 
De esperanza celestial. 
Vivió tan solo un momento; 
La mató su sentimiento; 
La vbrtud le fué fatal! 

¡Cuánta ilusión que ya es tierral ' 
¡Cuántos misterios encierra 
Tan rara decrepitud! 
Es un rasgo la hermosura. 
La esperanza es amargura 

Y vejez la juventud. 

Esa flor que se consume 
Que pierde gala y perfume 
Amaba á otra ^ era flor. 

Y al hallarse triste y sola, 
Cerró su linda corola 
Blando nido del amor. 

Y en vano aguarda á que vuelva^ 
Allá se quedó en su selva 



— 474 - 

Su flor, su vida, su bien! 

Y las bellas mariposas, 
Amantes de esas dos rosas. 
Allá quedaron también. 

En vano aguarda! Ya cubre 
Abrojo y tierra insalubre 
Su aniquilada raiz! 
Su tallo fuerte se cae. 

Y el insecto no le trae 
Ningún mensaje feliz. 

¡Oh , las rosas, los jazmines 
Que tapizan los jardines 
De la enojosa ciudad. 
Son los buenos corazones 
Sumidos en las prisiones 
De horrible necesidad. 

Son los pobres, los mendigos. 
Que nunca tienen amigos 
Ni consejo ni salud. 
Es esa raza proscrita 
Que el hambre desacredita, 
Que mata la esclavitud. 

¡Cuántas flores, cuánto aroma, 
Cuántas almas de paloma 
Sarcasmo del hombre son! 
¡Cuántas trasforma en materia 
El engaño, la miseria 

Y la vil prostitución!... 

Vive, linda flor silvestre. 
En tu morada campestre, 
Sin envidiar el jardin. 
Crece junto á ese arroyuelo. 



— 475 — 

Donde se contempla al cield 
Y se baña el serafin. 

Donde el árbol gigantesco 
Te aguarda del sol , y fresco 
Rocío puro te da. 
Donde el insecto volando 
Te besa y pasa cantando . 
Guando viene y cuando va!.. 

Oro guardar es pobreza* 
Sin espresion no hay belleza. 
La virtud es el amor! 
La libertad es la vida. 
Una alma con otra unida 
Pueden triunfar del dolor. 



AGÜERO, 



Sube el vapor en nieblas al espacio, 
La atmósfera de lágrimas se. inunda. 
Húmedas brisas cruzan por el llano, 
Lejano trueno estremeciendo zumba. 
Surcan el aire eléctricos crispazos, 
Aguarda labrador, esa es la lluvia. 



— 476 — 



EL HOMBRE. 



Suerte fatall El hombre siempre el mismo. 
De parásitas yerbas rodeado, 
Ahoga el jugo del fruto delicado 

Y engendra corrupción , odio, egoísmo. 

Sofista religión , abre un abismo, 

Y exhibiendo los dogmas del peoado 
Regocija el anhelo del malvado 

Y ensalza en el altar al fanatismo. 

El bien , dicen , el bien es la mentira! 
El mal es como Dios, uno y eterno. 
Quien ansia el bien es hombre que delira... 

¡Oh , no! Mi Dios, del hombre es padre eterno... 
Fecundad el amor, lanzad la ira... 
£1 odio y el error son dd infierno. 



OTRO. 



El honor! Grita el hombre y cada dia 
Prostituye ese honor y lo embadurna. 

Y en crápula nocturna 
La corrupción enciende de la orgía 
Y á mía vuelta de dado el honor fia. 



— 477 — 



LA ROSA. 



Rosa bella , rosa bella, 
Tu eres mi preciosa flor. 
Pues el nombre tienes de ella 
Rosa eterna de mi amor. 



NULIDAD. 



Ay! de aquel cuya existenda 
Ningún aroma embalsama... 
Que no tiene una creencia; 
Que no llora, que no ama. 
Ay! de aquel cuya existencia 
No ilumina alguna llama... 

En silencioso egoismo 
Ni las desgracias alivia, 
Ni le inflama el heroísmo; 
Y tan solo su alma tibia 
En silencioso egoismo 
Se calienta en la lascivia. 

Ah! la vida sin amores 
Es un laúd sin sonido, 
Es un sol sin resplandores, 
Es un astro consumido. 
khi la vida sin amores 
Es un insomnio de olvido! 



-478 — 



SOÑAR DESPIERTO. 



Nave gentil y velera 
Tranquilos mares cruzando» 
Nos conducia lijera 
De una brisa al soplo blando 
Hacia otra nueva ribera. 

Y yo allí te preguntaba 
Adonde llegar querias 

Y qué tierras preferías... 
Yo que despierto soñaba 
Imbéciles fantasías. 

Adonde quieras iremos, 
Te decía: nuevos mares, 
Nuevas ciudades veremos; 

Y en todas encontraremos 
Amor y patria y hogares. 

Ya París, esa opulenta 
Ciudad del orbe ; grandioso 
Arco de triunfo que ostenta 
La gloria, el genio y la afrenta 
Sobre su faz de coloso. 

París, madre de la ciencia, 
Templo y altar de la idea. 
Muladar de la opulencia , 
Alcázar de la indigencia. 
Circo eterno de pelea. 

París, que miente el valor» 
Que fanatiza el amor. 



— 479 — 

Paris, que estatua sus plazas. 
Para que luego otras razas 
Ceben allí su rencor. 

París, Vesubio del mundo, 
Gomo ély dañoso y fecundo. 
Que en eterno y loco afán 
Mira en su vientre profundo 
La lava hervir del volcan. 

Paris, que todo guarece. 
La virtud* la corrupción; 
Donde todo mengua y crece 
Y que en sangre un trono ofrece 
A un imbécil Napoleón! 

París, que guarda en su seno. 
La mentira y la verdad; 
Aire revuelto y sereno. 
Bálsamo puro y veneno 
De la pobre humanidad ! 

Si tú, bien mió, no quieres 
Vivir esa vida estraña 
Que fascina y desengaña; 
Ni gozar de sus placeres: 
Iremos, bien mió, á £spaña. 

Y en sus árabes bridones , 
Memoria de antiguas razas, 
Veremos sus poblaciones 

Y sus circos y sus plazas 
Envidia de otras naciones. 

Las celadas fortalezas 

Y los torreones macizos 

Que aun conservan en sus piezas 



— 480 — 

De sus héroes las proezas , 
De sus brujas los hechizos. 

Pues me place recordar 
Las glorias desvanecidas , 

Y con recuerdos formar 
Un túmulo ó un altar 

A esas deidades caidas. 

Asi, aunque imberbe mancebo. 
Ayudado por la historia , 
Sobre un viejo mundo elevo 
Los muros de un mundo nuevo 
Sobre cimientos de gloria. 

Y asi abato la tristeza. 
Pueblo asi mis soledades; 

Y amador de la belleza 
Reedifico en mi cabeza 
Los imperios y ciudades. 

Y el porvenir y el pasado 
Se reúnen al presente ; 

Y cuanto el hombre ha inventado « 
Cuanto el arte ha fabricado , 
Siento chocarse en mi mente ! 

Hazañas, guerras, orgias, 
Reyes , glorias , monumentos , 
Grandezas, caballerías , 
Inspiradas poesías 

Y robustos pensamientos. 

Y mi mente iluminada 
Todo enf su vuelo recorre; 

Y detienen su mirada, 
Ya la ciudad arruinada. 
Ya desmoronada torre. 



-^481 — 

Ya la idea que germina . 
En la horrible oscuridad; 
Pequeña luz que ilumina 
Sobre una negruzca ruina 
El rostro de la verdad. 

Todo brilla, todo nace» 
Todo oculta un nuevo ser. 
La vida en el polvo yace ; 

Y esa vida satisface 
Mi deseo de saber. 

Y mi mente iluminada 
Todo recorre en su vuelo ; 

Y detienen la mirada 
Ya la ciudad arruinada. 
Ya las montañas de hielo. 

La pintoresca Sevilla, 
£1 alcázar del rey moro , 
Los baños de la Padilla, 
Del Guadalquivir la orilla. 
La antigua torre del oro! 

La grandiosa catedral, 

Y en su cielo de zafir 
Ese sol meridional. 
Que hace en el alma latir 
Aspiración celestial. 

Sol prolifico V que inunda 
La tierra en luz y la acendra! 
Que el llano estéril fecunda 

Y en la corteza profunda 

La virtud de amor engendra. 

Y siempre hacia el Mediodía 
Tow> n. 31 



^ A V> 




— 482 — 

Desde esa tierra eticaBtada, 
Pasando por Alntieria 
Llegaremos á Granada , 
La joya de Andalucía. 

Genios fueron los que alzaron 
Su Alhambfa monumental ; 
Los árabes la adoraron 

Y con razón la llamaron 
La Damasco occidental. 

Allí, mi bien, cuanto brota, 
Árbol, rio, fuente, vid. 
Eleva una dulce nota , 

Y en una atmósfera flota 
De amor, de danza y de lid. 

¡Qué lujo, qué jentileza! 
¡Qué esplendor, qué bizarría! 
Granada es una belleza 
Que el tiempo pule , y ate2a 
El sol de la Andalucía... 

¿No quieres ir? No te enfades. 
Si esas ciudades desdeñas 
Iremos á otras ciudades ; 

Y si tú, mi bien, te empeñas, 
Á las yermas soledades. 

¿Te gusta Italia? Pues vamos. 
País de flores y amor 
Sus grandezas recorramos , 
Sus monumentos veamos 

Y admiremos su dolor. 

Recorramos una á una 
Sus ciudades. Ya Hilan, 



— 48» — 

Florencia de ingenios cusa, 
Venecja con su laguna » 
Ñapóles con su volcan. 

¿A Boma? No! Roma fué!... 
Hoy escarnio de la historia 
Abofeteada se vé 
Por la mano de la fé 
Oue aborrece hasta su gloria. 

£1 Austria la despedaza 

Y la tiara la injuria ; 

Y yace su débil raza 

Como un hombre con mordaza 
En la abyección y la incuria. 

La Necrópolis cristiana 
Apoya su arquitectura 
Sobre la Roma pagana. 

Y en la disforme peana 
La cariátide murmura 

Y el grandioso Goloseo, 
Edificio de gigantes. 

De un emperador trofeo. 
Si fuera tu orgulo antes 
Hoy es tumba y mausoleo- 

Y esos zá&os cardenales 

Y tus papas, tus tiranos, 
Yan borrando tus anales, 

Y tus nombres inmortales 
Son ludibrio á los villanos. 

Ese cadáver sombrío 
A derrumbarse ya empieza. 
Alejémonos, bien mió. 



— 484 — 

De esos montes, de ese rio. 
Que proclaman su grandeza* 

Silencio! Paz á la muerta I 
Queda alli, grande ciudad, 
Acongojada , desierta. 
Como una monja cubierta 
Con la toca de humildad. 

Bajo esa tierra sagrada 
Que el rojo alemán insulta, 
Gomo una perla inflamada, 
En los centros de la nada 
Glorioso laurel se oculta. •• 

Te agrada Venecia? Bien. 
Iremos allí si quieres 
Que ese marítimo edén 
Recuerdos tiene también 

Y delicias y placeres. 

En las ondas levantada, 
Por las ondas arrullada 
Que la cantan sin cesar; 
Es una garza que nada 

Y que acaricia la mar. 

Allí el sol es mas brillante, 
Has poética la luna; 

Y la canción del amante 
Es el viento de levante 
Que armoniza su laguna. 

Y la brisa cariñosa, 

Y la góndola que pasa, 

Y la guitarra amorosa, 

Y la canción voluptuosa, 

Y el vestido de alba gas% 



— 485 — 

Y la corrida cortina 

Y el son del agua en los bordes, 
Forman música divina 

En cuyos dulces acordes 
Siempre el del amor domina. 

Pero ah ! También allí suena 
El sable *del estranjero; 

Y duro hierro encadena 
El cuello de esa sirena 
Vencido su gondolero! 

Carnaval, ducado, bodas» 
Cantan ya en tono distinto. 
En tus cloacas te enlodas 
Conquistadora de Rodas, 
Vencedora de Corinto ! 

Huyamos lejos, querida. 
Es cieno tanta ciudad; 

Y hagámonos otra vida 
Lejos de aquí dividida 
Entre amor y libertad. 

He leido y sé que existe 
Un lugar encantador 
Que en invierno no está triste ; 

Y que en estip se viste 
De flotes que son primor. 

A cuyo pié el mar diseiki 
Vasto horizonte y se esplaya; 

Y el volcan cercano enseña 
Siempre su encendida greña 
Como una inmensa atalaya- 
Es Sorrento , rico vaso 

De ^rfumes y de flores ; 



— 486 — 

Dichoso Oriente del Taso, 
Que arrojaron á otro ocaso 
Harto infeKces amores. 

Poeta tierno , nacido 
Para amar , para sentir; 

Y que se tío reducido 
Como un águila sin nido 
Á aborrecer y á morir. 

Allí , mi bien , la existeáéia 
Será un éxtasis de amor ; 
Unidos en la indigencia, 
Unidos en la creencia. 
Unidos en el dolor. 

Y ya yoguemos los vaBLtes^ 
Ya los bosques visitemos, 
Ya los antiguos lugares, 
Entre amor , entre cantares 
Nuestra vida pasarenos* 

Que otros busquen los onUcmas 
Del orgullo ó del valor, 
Que otros amen las diademas ; 
Yo te daré mis poemas 

Y tú me darás tu amor. 

Yo en la noche y en el dia, 
En las playas y en las olas 
Llevaré mi poesía, 
Flor de tu alma y de la mia 
Que tú leerás á solas. 

Y tú por cada embeleso 
Que te traiga su armonía 
Me darás.... un tierno beao! 



— 487 — 

Y pagarás con esceso 
Mi amor y mi poesia.... 

Desdichado! El alba brilla 

Y mi encanto se destruye.... 
Roma» Granada, Sevilla!... 
Y' por mi seoa mejilla 
Ardiente lágrima huye. 

Yo que en Sorrento pensaba 
Me háUé solo como un muerto; 
Una ilusión me arrastraba. 

Y Guando vi que soikaba. 
Vi que soñaba despierto. 

Ah ! Despierto sueño y canto 
Con la voz de la aflicción 
Lejos del bien que amo tanto! 

Y solo corre mi llanto» 
Solo tiembla el corazón. 

Pero aunque solo y llorando 
Mi irreparable pesar 
Es dulce vivir cantando ; 

Y es bello vivir soñando 
Lo que se puede esperar I 



-488 — 



REVERSroiLIDAD. 



¡Cuántos versos he hecho 
Recostado en tu pecho ! 
¡Cuántas veces tus besos me han servido 
Para contar las silabas sonoras 

Y por ellos nüs versos he medido I 
En esas dulces horas 

De cariños » de ensueños y de abrazos, 

Himnos y cantos bellos 

Han tenido su origen en tus brazos » 

Y he hallado ritmo y consonante en ellos. 
Son tuyos, alma mia; 

Nuestro amor, es amor y poesía. 



FRANQUEZA. 



Mas odios todavía ! Todavía 
Parar el sublime artista la miseria; 
£1 rudo bofetón de la materia , 
Y del necio procaz la burla impía ! 

La sociedad moderna es una orgia. 
Orgia monacal, lúbrica y seria; 
Es un burdel surtido, una gran feria, 
Que recibe toda alma en mercancía. 

El artista es el único que guarda 
Sa fé OÍ el cíelo ; y en lejana parte 
AisladQ cuida su visión gallarda. 



— 489 — 

Aprende á desddiar y aprende á amarte! 
Lata tu corazón ^ tu cerebro arda ! 
A Dios comprende, quien comprende el arfe. 



PRIMAVERA. 



Sopla, sopla huracán ; mientras añiera 
Vereda y calles el chubasco innunda. 
En mi pecho tu imagen hechicera, 
Trasparenta una luz de primavera 
Y celestiales gérmenes fecunda I 



AMOR Y MUERTE. 



(Leopardi). 



(A D. Franmeo Mum.) (1) 



El amado del cielo muere Joven. 

(MzHAlfSRO.) 

Hermanos á la Tez crió la suerte 
Al amor y á la muerte. 
No tienen las estrellas , 
No tiene el mundo aquí cosas tan bellas. 
Del uno nace el bien y el sumo goce 
Que en esta mar de la existencia se halla ; 
La otra, el dolor y el mal mas grande acalla. 

w 

(1) Don Francisco, le dedico las tres traducciones siguientes de uno 
de los primeros poetas modernos de Italia ', porque recuerdan mucho á 
los griegos que V. tanto admira , y con quienes Leopardi parece haber 
vivido. 



— 49^ — 

Qsrmow niiía, con su faz no asusto; 
Que no es su faz como la pinta el miedo, 
Al niño aoKMr acomfanar le gusto 

Y en el mortal camino juntos ambos. 
Vuelan, consuelos prístinos, 

De todo sabio corazón, entrambos. 

Ni hubo alguna mas sabio sino herido 

Por el amor ; y nunca mas osado 

La infausto vida desdeñó al olvido. 

Jamás por amo alguno 

En el riesgo mas proffftO' te ha id)negsdo« 

Alma que amor convieita 

Ora enjendra el corage ó k> despierto* 

Y asi la humana estirpe. 

No en vanas mentes, ooraosoele, yace; 
Enérgica en su unicm sus hebras hace. 

Cuando empieza á nacer amante afecto, 
Lánguido, en la alma ardieate. 
Vago deseo de morir se siente : 
¡Cómo, no sé! mas es primer efecto 
De verdadero amor y amor potente. 
Quizá entmces sus ojos 
Asombra este desierto : y esto tierra , 
Para el hombre ton fértil en abrojos. 
Se le presento oscura 
Sin esa nwsva, a^la é ia&iito 
Dicha inmortol que e^ su ilusión Qgwa: 
Va, causa de su amor, l>orrasca.horrible 
Presintiendo en el alma que se agito; 
Anhela dulce calma , 
Quiere acogerse al puerto, 

Y huye al deseo que el deseo escito, 

Y que rugiendo atemoriza su alma. 

Después cuando esa fuerza irresistible 
Hace todo rodar y solo deja 



El cuidado invencible» 

Ah ! cuántas veces con deseo intenso 

No eres suieitle implorada 

Del desgraciado amante <pie se qoeja 1 

¡Cuántas en noche ó alba iluminada, 

Aflostediystt cuerpo en frío lectio 

Se haU6 U&z ai nunca su mirada 

Volviese á ver aqui la hlz odiada! 

Y muchas al tímido 

De la eampfl&a fuDebre, y al núde 

Del canto que conduce 

Al que ha finado al sempiter&o* olvido; 

Con su^^os anuentes recH)ia 

Al muerto, y envidiaba al que dkhoso 

£ntre los muertos á habitar venia 1 

Hasta la plebe incuka» 

El labriego, ignorante 

De la virtud que dá sabiduría ; 

Hasta la virgen tiiiiida y modesta 

Que al nombre de la muerte 

Se aaora y llanto vierte. 

Ora la tumba y el fiméreo manto 

Mirar con ojo de constancia Heno; 

Y el hierro y d veneno 

Medita , y en eiu indocto pensamienilo 

Que á esa idea se enciende, 

La gentüesa de morir compreade. 

Tanto á la muerte inclina 

De amor la disciplina. 

Muchas veces dolor interno, fuerte ^ 

Taladra el alma y al fatal embate 

Cede el cuerpo , se abate 

Exánime, y entonces 

Con fraterno podsr triimfa la muerte. 

O el amor los aguija de tal modo 

Que el palurdo aldeano , 

La niña tierna , sin saber lo que faaoea. 



— 492 — 

Con la violenta mano 
Jóvenes miembros á la tierra yacen. 
Sabiendo su infortunio el mundo rie 
A quien paz y vejez el cielo fie. 

A los de altivo ingenio , i los dichosos, 
A los que sangre calorosa aim queda. 
El hado les conceda 
Uno ú otro. Señores cariñosos, 
Déspotí^ dulces de la especie humana, 

Y á cuya tiranía 

Nada iguala en el mundo , y solo vence 
La que crea la suerte, otra tirana! 

Y tú, á quien desde la infancia mia 
Honrada siempre invoco. 

Bella muerte , piadosa 

Tú sola, en esta vida dolorosa. 

Si alguna vez has sido celebrada 

Por mi ; si alguna vez de tu divina 

Faz intenté la odiada 

Sombra quitar que el vulgo ingrato arroja, 

Mo tardes mas , inclina 

A tan estraña súplica el oido. 

Cierra á la luz que aumenta mis enojos, 

¡Oh reina de la edad , mis tristes ojos! 

Y me hallarás, cualquiera que sea la hora 
Que desplegues las alas á mi ruego. 

La frente erguida , armado 

Y renitente al hado. 

La mano que castiga y que está roja 

Con mi sangre inocente 

No colmaré de aplauso y bendiciones. 

Como acostumbra hacerlo 

Por antigua vileza humana gente. 

Toda vana esperanza que entretiene 

Con los niños, al mundo. 

Todo necio consuelo 



Aleja ya. De ti solo me viene 

El alivio: en ti fundo 

Mi esperanza : y aguardóla sereno 

La hora en que adormecido 

El rostro pose en tu virgíneo seno. 



Á Si MSMO. 



(Leopardi.) 

Corazón fatigado, para siempre 
Reposarás desde hoy! La última imagen 
Que eterna yo creí desvanecióse! 
Pasó! Bien claro veo 
Que de caros engaños 
Ha muerto ya en nosotros 
No solo la esperanza , hasta el deseo! 
Reposa para siempre! 
Bastante palpitaste muchos a&os. 
Ninguna cosa vale tus latidos, 

Y no es digna la tierra de gemidos. 
Hastío y amargura 

Es la vida no mas y fango el mundo! 

Quieto, pues! Desespera 

Por la postrera vez! Solo la muerte 

A nuestra humana especie dio la suerte! 

Ahora á la natura 

Desprecia, y á tí mismo y al deforme 

Poder que oculto manda nuestros daños» 

Y á la infinita vanidad del todo! 



—494' 



A LA LUNA 



(Leopardi.) 

¡Oh, bellisima luna, yo recuerdo 
Que sobre esta colina, hoy hace un año. 
Angustiado venia á contemplarte! 

Y entonces, como ahora, en esa selva 
Diáfana claridad y paz vertias. 

Mas trémulo y nublado, con el llanto 
Que saltaba á mis ojos al mirarte 
Tu rostro aparecía! Mi existencia 
Era duelo y fatiga, amada luna ; 

Y es la misma eídstencia todavia! 
Pero me alegra recordar... Me alegra 
Contar de mi dolor los largos dias. 
De la edad juvenil, cuan grato viene 
£1 recuerdo pasado, aunque nos sigan 
íntimo duelo y el afán perene! 



TRAJICOMEDIA. 



No hay hora dulce para una alma triste. 
No hay música inefable que la halague, 
No hay recuerdo de amor que no empalague^ 
Y duda del amor, duda si existe... 

Si Arlequín de la púrpura se viste 
Con justa pena su insolencia pague; 



I 



—495 — 

En mares de aire el pensamiento vague 

Y verdad de aire por su bien conquiste. 

Que es dúctil tanto la verdad que encuentra 
Que no la ataja niel menor resquicio 

Y con menümsy.eomo-el aire, sa entra. 



»»«• 



¿Disfiaisa aoaeo la virtud al vicio? 
El sol» la nieblft con la luz concentra? 
¿Qué hay en el mundo? desarreglo ó juicio? 



GALÁN. 



Hermoso cuerpo, todos lo ponderan. 
Está bien entallado. 
Ay! si esos mismos lo de adentro vieranl 
Con qué susto dijeran, 
Si todo es burujón! está corchado... 



PROCESIONES. 



Viva la farsa! Las beatas lloran. 
Las viejas papan moscas y bostezan. 
Los niños con los sind)olos se espantan^ 
Los mozos á las mozas enamoran , 
Mano con mano rezan ; 
Y los diez mandamientos se quebrantan! 



— 496 — 



CHASCO. 



Niña del manto de garboso talle, 
Descúbrete la faz , la noche alegra... 
Rasga el manto la esquina de una caUe. 
Ya la vi... Santo Dios... era una negra!... 



FIN DE AílO. 



Las doce! El año acaba! Otro comienza... 
¿Qué traerá? ¿fortuna ó desengaños?.. 
Misterio de dolor, quién te penetra? 
Sudarios de la vida son los años. 



PANACEA. 



Divisarla no mas, sentir el roce 
De su vestido cuando cerca pasa; 
Mirar desde la puerta de la casa 
Su cuarto que mi amor tanto conoce. 
Causan á mi alma tan celeste goce 
Que de tanta amargura 
Solo él me alivia ya , solo él me cura. 



— 497 — 



LOS VIAJEROS. 



Cuando tú quieras escribir tus viajes 
Por otros pueblos, miente. 
Atajo y á cercen escribe ultrajes; 
Di que has visto volar á los salvajes; 
Lo que hay se calle; le que no hay se invente. 



DESDICHAS. 



Tú padeces, bien mió, y yo no puedo 
Consolarte ni verte; 
Tu pálido semblante me dá miedo. 

Y me asusta la muerte ! 

Sufres tanto! Y tu cuerpo enflaquecido 
Carga tantas cadenas t 
Tu espíritu abatido 
Vive muriendo en inquietud de penas ! 

Si yo pudiera verte, y como antes 
Ser dos en la velada ! 
Silenciosos los dos, los dos amantes, 
Enviándonos salud con la nürada!... 

No hay dolor que no calme su influencia 
Si otro la partidpa. 

Y amando no hay dolencia... 
Que un beso, una caricia la disipa. 

Yo poetizo quizás mientras tu lloras ! 
Gozando, alegre niño, 

ToMt II. 32 



-498 — 

En recordar las solitarias horas 
De mutuas confidencias y cariño. 

Quizás mientras evoca el alma tierna 
Ese sueño querido. 
En su amargura interna 
La tuya vibra funeral gemido!... 

Y yo no estoy allí junto á tu lecho!... 
No puedo consolarte!... 
Ni hacerte abrigo en mi amoroso pecho; 
Y dormida 9 velarte!.. 



UN MOMENTO 



Luna , qué hermosa tu esplendor derramas 
Entre las ramas de este bosque umbrío 2 
Cómo el rocío que en las nubes traes 

Sobre ellas caes ! 

El limpio arroyo que murmura al lado 
Corre empapado en vaporosa lumbre, 
Y la vislumbre como azul madeja , 

Flota y se aleja! 

Todo una dicha celestial respira ! 
Solo suspira con anhelo el alma!.. 
Dime, la calma puede darle un beso? 

Si, mi amor, eso!.. 



— 499 — 



DISGUSTOS. 



Tres cosas me disgustan en la vida: 
£1 invierno 9 por la agua y por la tos. 
El corsé porque oprime á mi querida 
Pero del preguntón líbreme Dios! 



INTERIOR. 



La tierna niña dormia, 

Y en un ensueño de amor 
Armonioso canto oia 
Vibrando de un barpa el son. 

Era el mágico sonido 
Del barpa del corazón; 

Y el canto grato á su oido 
La música del amor! 



IMTACION. 



(PXTKA&CA.) 

Áh ! Cuántas veces mi deseo vuela , 
Y queda inerte en solitaria cima ! 
Mil veces quise en armoniosa rima. 
Trazar él rostro que á mi amor desvela. 

Mas ¡ay ! Lo que me falta no es la tela 
Ni es obra de pulirse con mi lima ; 



— 500 — 

Duda el ingenio que su fuerza estima, 

Y al tratarlo de hacer, de espanto hiela. 

Pero ¿qué son habrá que se presuma 
Digno de Concertar con su belleza?... 
Es pálida la luz , negra la espuma ! 

Con versos? Ay ! Los versos dan tristeza. 
Es obra inútil! Se cansó la pluma!.. 

Y nunca acaba ese borrón que empieza. 



VAClLAiClON. 



Nubla mis ojos amoroso IkintPt 
Riego fecundo de aflicción interna. 
Imán de amor al coraron gobierna, 

Y amores sufro si de amores capto! 

En horas largas de fatal quebranto 
Débil el alma, como la hoja tierna. 
Cree perdida su ilusión eterna 

Y llora muda de pesar y espanto. 

Único alivio de funestos males. 
Llanto celeste del amor que lloro, 
En sangre pura de los ojos sales. 

Hombre, la marca de la angustia llevo; 
Poeta , un astro un imposible adoro. 
Como hombre dudo, como artista atrevo! 



— 501 — 



LÁGRIMAS. 



Caed, lágrimas tristes, caed, fúnebres hojas, 
£1 árbol de la vida destroza la afliceion. 
Amantes sentimientos, dulcísimas congojas, 
Por qué si dais el cielo matáis al corazón? 

Hastio solitario, frenéticos delirios. 
Alargan cruelmente mis horas de dolor. 
Mi propio pensamiento es cruz de mis martirios. 
Mi copa de amargura la bebo en el amor. 

No hay alma mas enferma , no hay pecho mas herido t 
Ay! ¿solo entre sepulcros te elevas, ilusión? 
El ídolo no existe, los velos han caido; 

Y el resto de sus dudas aisla el corazón. 

Ah I Bárbaros sofistas , gusanos de egoísmo, 
¿Para dañar el fruto podrís la bella flor? 

Y el hombre en su ignorancia, verdugo de si mismo. 
Os cree y se hace mártir de su esdosivo amor!... 

Caed , lágrimas tristes , roclo de mis peilas! 
Es don del cielo mi alma! Y fué funesto don! 
La sangre que incendiada circula por mis venas 
Escombra de cenizas mi noble corazón! 

Yo he visto que he soñado un mundo, otra existencia. 
Un sol que nunca apaga su eterno resplandor; 

Y en vínculo armonioso unió mi inteligencia 
BioSy mundo, muerte, vida, humanidad y amor! 

Yo he visto aparecerse en circuios de estrellas 
La imagen adorada que siempre he amado yo. 



— 502 — 

La he visto entre tinieblas desvanecer sus huellas 

Y él hielo de la ausencia mi espíritu agobió!... 

I A dónde, flor del alma,, á dónde, á dónde moras? 
Yo busco tu existencia , yo te amo con pasión! 
Ay ! Cuándo son de llanto qué horribles son las horas! 

Y solo entre suspiros te elevas, ilusión!... 



VANITAS. ETC. 



Ilusión, ilusión, dice el anciano! 
Vanidad, vanidad, el sabio esclama! 
£1 viejo siente vacilar la mano, 
Y el sabio hartado ni desea ni ama! 



OJEADA. 



Magnifico papel, tipo escojido! 
¡Con qué limpieza la impresión resalta. 
El proto en la elegancia se ha escedido.... 
El autor solo falta. 



CLARO OSCURO. 



Al rayo de la luna , en su ancho manto envuelta^ 
Asi como una forma de luz y de vapor, 
Dibújase la suya bellísima y esbelta; 
Y sigúela el artista en alas de su ardor. 



— 503 — 

SANS GULOTTE. 

Político soberbio y vanidoso^ 
Haces muy bien en rebozar la capa. 
Que si cubre la manta al andrajoso 
Tu fea desnudez la capa tapa. 



SIEMPRE LLORANDO. 



Sobre el escombro mudo de esas ruinas 
Alma doliente 9 por piedad no llores. 
Son tantas en el mundo las espinas 

Y tan pocas las flores! 

Por un sol que ilumina una ventura 
¡ Cuántas noches de insomnio y de dolores!... 
Ah, conserva, bien mió, esa ternura 

Y por piedad no llores! 

Llorar! Siempre llorar! y la existencia 
Dividir entre angustias y temores. 
Si otros tienen la dicha y la opulencia 
Nosotros los dolores! 

Nosotros que al sentir en nuestra boca 
El beso celestial de los amores.... 
Sobre los labios el pesar coloca 
Angustias y temores. 

Llorar! siempre llorar! llorar eterno!... 
¿Por qué para quien no ama nacen flores?... 
Tener los dos un corazón tan tierno 

Y padecer amores! 



— 504^ 

Llama de inteligencia que iluminas 
Los ensueñas de amor fasdnadores. 
Deja un suave perfume en las espinas 
De esas llprosas flores ! 



LELIA. 



En «1 velamen de las mi^eret de Joije Sand. 

Lelia, tu eres el ángel del deseo, 
Encamación de amor y de martirio. 

Y en esos ojos semi-oscuros leo 
La gigante ambición de Promoteo 

Y de tu alma el poético delirio. 

Sublime en tus blasfemias y en tus preces 
Dios, cielo, tierra, corazón, abismo. 
Eres miedo esclamabas , y otras veces 
Gomo un blanco fantasma reapareces 
Postrándote á creer tu anhelo mismo. 

Para tí la pasión en su grandeza 
Dominadora , intensa , creadora ¡ 
Que terminando en Dios ^i Dios empieza. 
Eterna intuición de la belleza, 
ídolo y fé que el sentimiento adora. 

Para tí la armonía del Océano, 
Del ronco viento el cavernoso grito. 
La aspiración del genio soberano. 
Del incansable espíritu el arcano, 
Para tí, mujer noble.«. el infinito. 

Para tí la verdad pura y completa. 
Faz luminosa de otro sol eterno. 



Y otra alma, para tu alma de poeta. 
Grande como la tuya , audaz , inquieta , 
Copia feliz de tu ideal interno. 

¿Y nada hallaste lamentable, viuda? 

Y en el lecho del tedio consumida 
Águila enferma, resignada, muda. 
La sombría mortaja de la duda 
Cubrió tus sueños de futura vida ! 

¡Cuántas mujeres como tú se inspiran 

Y sienten como tú, mujer sublime! 
¡Cuántas mujeres como tú deliran 

Y se elevan soberbias cuando miran 

El yugo infame que á su mente oprime ! 

¡Cuánt&s viven sufriendo, cuántas lloran 

Y el fastidio tenaz roe y maltrata ! 
¡Cuántas como una esencia sé evaporan 

Y en un deseo incógnito devoran 

La alma que anhela amor, y el amor mata ! 

Y el destino de Lelia es el destino 
De todas las mujeres. Todas nacen 
Trayendo en su alma un ideal divino. 
Un recuerdo feliz de otro camino. 
Un deseo que nunca satisfacen. 

£n sus almas de puro sentimiento 
Un rayo de ese sol jamás penetra. 

Y su propia ternura es un tormento, 
Sin comprender jamás su pensamiento 
De ese alfabeto mágico la letra. 

Hebras puras de luz , hermosas flores 
Ruminen y adornen sus cabellos. 
Haya un resto de aroma en sus dolores. 
Ya los tiempos presentes son mejores. 
Los que vengan quizás serán mas bellos ! 



— 506 — 



IN MEMORIAM. 



A mi hermano Francwoo de Paula. 

No, hermano, tú no has muerto, has renacido! 
S{, tú has ido á habitar otra morada^ 
Otro mundo, otro cielo prometido, 
Otra esfera por Dios iluminada. 
No es la tuya mortaja del olvido. 
No es tu tumba la tumba de la nada. 
Tu mortaja es cendal de tu memoria. 
Tu sepulcro es la tumba de tu gloria. 

Ya te has unido á la materna rama 
Hoja verde... temprano desprendida; 

Y ella en tu noble espíritu derrama 
La augusta savia de la eterna vida. 
Lo que tu alma anhelaba, ya lo ama. 

Ya ves, hermano, tu ansiedad cumplida. 
Los labios de mi madre te llamaban 

Y sus brazos abiertos te esperaban! 

Joven moriste, hermano, joven naces! 
Renueva, pues, redobla tu existencia! 
Ya tu mente robusta satisfaces 
En la verdad de la sublime ciencia. 
De un ser finito en otro ser renaces, 

Y astro celeste de inmortal esencia 
Cayendo luminoso al Occidente 
R^dzas tu magnitud en otro Oriente. 

No, tú no has muerto, hermano!... No, tú vives, 

Y mas cerca de mi! Y estoy contigo. 
Tú mis amantes lágrimas recibes. 
Tú vienes á llorar aquí conmigo. 



— 507 — 

Tú que el misterio terrenal concibes. 
Maestro siempre, hermano y tierno amigo. 
En mis ojos el llanto purificas 
T el dolor en mi alma dulcificas. 

Si, yo te veo de mi madre en brazos; 
De nuestra madre que muriendo abría 
Sus ojos, y á nosotros los pedazos 
De su alma cariñosa,- bendecía... 
Ayl tal vez te buscaban sus abrazos 
Y su primer nacido no venia... 
Su voz, su voz celeste te bendijo. 
Porque eras de su amor su primer hijo. 

Bladre! hermano! de hoy mas un lazo tierno 
Os une para siempre. Os ilumina 
En su órbita de amor, un sol eterno 
Lámpara santa de una luz divina. 
Rasgo primero del amor materno 
Retoma allá... Reúnete y germina... 
De una suerte inmortal eres bien digno... 
Yo te lloro, te canto y me resigno. 



SOL. 



Cuando el sol aparezca en el Oriente. 
Saluda á ese astro que tan bello luce, 
Y piensa cuando vaya al Occidente 
Que esa sombra fatal que lo rodea 
Hacia otro nuevo Oriente lo conduce. 
Así la humanidad por cada frente 
Hace morir y renacer la idea. 



— SOS- 



FLORES Y ESTRELLAS. 



Las flores son estrellas terrenales 

Y las estrellas flores celestiales. 

La armonía divina. 
La lumbre de los astros trae al suelo 

Y el olor de las flores lleva al cielo. 

Todo se une y combina. 



INMORTALIDAD. 



La vida es un crepúsculo. 
La tumba un horizonte 
Do eterno raya el sol! 



BV MEMORIAftI. 



A mi hermaBO Fraaoiioo de PaolA. 

Oh! siempre que recuerdo su semblante. 
Sus ojos luminosos y serenos. 
Cuyas crespas pestañas encubrían 
De su mirada inteligente el fuego. 
Converso con su imagen. 
Hablo con su recuerdo! 

Era tan digno de acabar la vida 
En un lecho de flores y de sueño; 



— 509 — 

Divisando una playa mas dichosa, 
T entre los brazos del amor fraterno. 
¡Qué triste está tu imagen I 
¡Qué triste tu recuerdo 1 

Ah! morir solo, lejos de la patria» 
Acongojado, taciturno, inquieto. 
Sin poder consolar á sus amigos , 
Que lloraban también con su silencio. •• 

Ah! ¡Qué triste es tu imagen! 

¡Qué triste es tu recuerdo! 

Cuando las olas de los mansos mares, 
Condudan tu nave i aquellos puertos , 
Gondudan también una esperanza. •• 
Amor, familia, con la muerte fueron. 

¡Pálida está tu imagen! 

¡Y tristte tu recuerdo ! 

¡No es derto, hermano mió, que mi madre 
Te abrió sus brazos, se acercó á.tu lecho? 
¡No es derto que so labio cari&oso 
Acarició tu labio con un beso? 
¡Sonriese t'i imagen ! 
¡Qué bello es tu recuerdo! 

¿í sentistes las alas de su espíritu » 
Con el roce de un tierno sentimiento, 
Alejando la fiebre de tus sienes , 
Apagando el suspiro de tu pecho? 

¡Sonriese tu imagen! 

¡Qué bello es tu recuerdo! 

Ahora, en otro mundo, junto á eUa, 
Aire aspirando de dulzura, eterno ; 
Hadre! la dices; y ella, con cariño, 
ffijo! responde, te llamé y has vuelto ! 



— 510 — 

Oh! Bendita es tu imagen! 
Es santo tu recuerdo! 

No sé cuándo, ni cómo; pero un dia, 
Y para siempre, hermano, nos veremos. 
El alma lo adivina , si la mente 
No lo comprende. Adonde? Es un misterio!... 
Oh! Bendita es tu imagen... 
Es santo tu recuerdo! 



GLORIA Y DESGRACIA. 



Que largos son los dias!... cómo pesan 
En la dolida frente las memorias! 
Ay! Son puñales que de herir no cesan. 
Ay! Son recuerdos de perdidas glorias. 

Hallarse solo! ^endo á cada instante 
La imagen dulce que recuerda y ama!... 
En el libio sentir su beso amante; 

Y oir su voz que con amor le llama! 

Hallarse solol Y mientras que delira 
Tanta ilusión de su adorada en brazos. 
Palpar la realidad de la mentira 

Y su ahna delirante hacer pedazosl 

Hallarse solo! Y nunca á sus pesares 
Unirse otros pesares, ni á su mano 
Otra mas tierna — Montes seculares. 
Tened piedad del corazón humano! 

Ese desde que jamás se sacia. 
Tenaza ardiente que sus fibras quema. 
Es su dicha mayor y su desgracia ; 
Es corona de gloria y de anatema! 



— 511 — 



LOS DOS. 



Yo no teogo, bien mío, que ofrecerte 
Has que amor, nada mas; amor profundo 
No de riquezas me colmó la suerte. 
No tengo honores que lucir al mundo. 

¿Tú con mi amor te llamarás dichosa? 
O pretendes honores y riquezas , 

Y ambicionas cegada y vanidosa 
La guirnalda real de otras bellezas? 

¡Ahy no! Tú eres mi vida, tú comprendes 
£1 éxtasis de una alma enamorada. 
Amor tan soló, eterno amor, pretendes, 

Y honra y fortuna para ti son nada. 

Ven, yo te ofrezco cantos y pesares. 
Nuestro amor con nü lira eternicemos. 

Y si logro un laurel con mis cantares. 
Ese laurel entre ambos partíremos! 



POR Ti. 



Si alguna vez en ilusiones bellas 
Hi pensamiento arrebatado inflamo. 
Es porque miro otra ilusión en ellas; 
Mi vida, es porque te amol 



— 512 - 

Si alguna vez el corazón palpita, 
Gomo el ave que escucha su reclamo; 
Es que tu imagen en su centro habita; 
Mi vida, es porque te amo! 

Si lejos huyo del social estruendo. 
En cada hoja del bosque, en cada ramo. 
Un semblante bellísimo estoy viendo; 
Y es el tuyo, que amo! 

Si el grato aroma de una flor aspiro. 
Llanto de fé sobre esa flor derramo; 
Que es tu aliento el aroma que respiro. 
Aliento que tanto amo! 

Una sombra está unida con la mia, 
Una vez me responde cuando llamo. 
Hechicera ilusión de poesía 

¿Me amarás como te amo? 



ESCEPTICaSMO. 



Cada uno ante sus ojos 
Tiene siempre algún objeto; 
Ya mujer de labios rojo6. 
Ya raquítico esqueleto. 

Cada ser su afán coloca 
En un astro quenQ alcanza; 
Y manía de una loca 
Es su insípida esperanza. 

Quién se dice entusiasmado; 
Yo conquistaré la gloria 



Y mi büito eiacelado 
Vivirá lo que ia Usloria. 

Otro dice : en esa tela 
Mi idsal, himortalito. 
Lo que el hombre en Dios anhela 
El artista noble lo hiso. 

Y el poeta á quien üistidla. 
De los otros la aere Hema , 
Yo soy grande! dioe. Envidia 
Yo te dejo mi poema ! 

Siempre, siempre ante su vista 
Xienfsn todos un objeto. 
Oh! Dichoso quien conquista 
Un magnifieo esqueleto! 



AFINIDAD. 



Es cierto: hay un ambiente 
De dulce poesía. 
En esos labios rojos 
Que mi delicia son. 
En vibración ardiente 
Se agita su armonía 
Y blanda, por mis ojos; 
Penetra al corazón. 

Oh! Deja que el poeta 
Respire en su delirio 
Ese aire de esperanza, 
Ese ámbar celestial 
Su vida es tan inquieta ! 

Tomo IL «33 



•^514 — 

Tan largo su raartiriol^.^ 
Allí solo se alcanjHt 
El paraíso ideal. 

No me amas! No me dioes; 
Que oon locura me amas?. 
Y no eres fu bien flüo. 
Mi ensueño, mi ilusión? 
Si somos tan. felices, > 

Nos unan, cual dos llamas 
Cual dos ondas de un río» 
La boca,, el corazón. 



EL NIÑO DEL CÁNTARO. 



Lloraba el niño! El cántaro quebrado 
A sus plantas yacía; 

Y al verlo el desdichado 

£1 rostro con hs manos se'cubria. 

Pobre niño! El sollozo 

De su risa infantil turbaba el gozo) 

Niño ¿qué tienes? ¡Lloras! ¿Pojr qué lloras? 
Dimelo, sufro tanto 
(Tú, mi bien , no lo ignoras) 
Guando en ojos ágenos mii^o el Uantoi.. 
Señor, señor, decia... 

Y el gemido su voz interrumpía* 

Pobre , señor , mi madre ci^ga , vengo 
Por agua cada dia! Descuidado 
He distraje , y el cántaro quebrado 
Aquiá mis plantas t^go. 
¿Qué hará la pobre vieja 



— Sis- 
Si el hijo idolatrado 
Lleno de agua ^1 oántaro bo deja? 

Varaos! Toma dinero. No te aflija». 
Compra un nuevo mañana, / 
Y quiero que le elijas 
De fina porcelana. 
Para que en loza nueva 
La pobre ciega de tu madre beba. 

« 

¡Ah, señor! La limosna!.. <^Es deber mió. 
El bien obliga á todos. 
El egoísta frió * • 

Quiere zalamerías , quiere apodos. . 
Yo oraciones no quiero. 
Que hacer el bien, por solo el bien prefiero. 



SINFONÍA. 



Puro roció de una noche en calma» 
Lluvia celeste de irizada nube, 

Dulce riego del alma. 
Llanto de amor! 

Ah! En mis insomnios que entristece el duelo 
Gomo una niebla vuestit) incienso sube; 
Es grato ese consuelo! 
Tierno el dolor! 

* 

Yo amo! Yo la amo! Es una flor qumda ; 
Es una imagen que en mi pecho vive. 
Es su vida mi vida, 
JUü Beatriz! 



— 516 — 

Versos que inspira esa pasión anuente, 
Versos'que el mismo oorason esoribe. 
Decidla lo que siente. 
Soy míéái* 

Lloro las horas que me alejan de día; 
Horas que paso entre temor y llorOé 
Marino , en una estrdla 
Pongo mi tél 

Tal vei maS^ana ^ si nuUada ahora 
Saldrá brillante con la luz que adoro ; 

Y estrella de la aurora 
La llamaré! 

Lágrimas tiernas de emoción amante. 
Lluvia celeste purifica el alma, 

Y á pálido semblante 
Brille de amor! 

Himno armonioso- con las auras jira, 
Música tierna de la noche en calma. 
Cada árbol sea lira, 
Voz cada flor! 



EL BESO. 



Sabes lo que es \m beso, vida xniaT 
Un beso, es la esperanza, la ventura; 
Es del alma la intima armenia, 
La suave vibración de la ternura! 
Un beso, es la ilusión, la poesía; 
Es un raíyo de luz: que el labio apura; 
Es una ahna en dos bocas dividida; 
Es todo el corazón , toda la vida . 



— 517 — 

LA CITA. 



• « 



Plena la luna v su argentado globo 
Cuelga enlacíala del soiaertrio iliooÉe; 

Y entre la niere que sus rayos doran 

Giran celages. 

Tiempo, camina. Mi medrosa amada 
Ta hacia mb brazos fiítigada llega. 
Nube que vagas á merced del viento, 

Cubre á la luna. 

Vela ese rostro que curioso mira 

Y que las Tiieblas para ver separa. 

No la que adoro cuando aqui me bese, 

Tiemble de miedo. 

Yo , aunque otras veces te canté entusiasma,. 
Yo, aunque otras veces invoqué tu lumbre. 
Sombras ahora y misteriosas nieblas 

liUna , deseo. 

* Quiero las sombras que en su noche ocultan^ 
La faz divina de mi oculta amante, 
Los ojos negros cuya lux enciende 

Toda mi alma. 

Quiero las sombras que me dan su labio. 
Húmedo y rojo de incesaotes besos; 
Quiero las sombras que á mi seno la echaa 

Timida hablando! 

Vélate, <3b luna! Los soberbios montes 
Radien y esparzan tu lujosa lumbre. 
Déjame en sombras! Die tu faz curiosa. 

Celos tendría! 



— 518 — 

UNA FLOR DE LA SOLEDAD, 



En un ^Ue desierto , en un declive, 
Oculta entre las yerbes crece sola; 
Quizás soñando y deseando TÍve; 
Mas su deseo á su razón inmola. 

Flor desdichada, de la vida acerba 
La dulce paz], h, animación comprende; 

Y habita resignada entre la yerba 
Porque modesta de la luz se ofende. 

Perfume de virtud, celeste anhelo. 
Realzan el pudor de su belleza; 

Y urna de aroma que conserva el cielo, 
Al cielo mismo exhala su pureza. 

Flor del desierto, tu divina esencia 
En luz de poesía se transforma. 
Vibra el aire dulcísima cadencia. 

Y su eterno esplendor viste la forma.... 



GAZEL. 

Tu pupila se dilata 
Y luz esparce ¿ manojos. 
Son dos estrellas tus ojos. 
Hi alma en ellos se retrata! 

I Cuánto amor, cuánto embeleso! 
¿Son del cielo las estrellas? 
Oh! Deslúmhrame coii ellas, 
Ya su luz me acerque un beso.... 



— 619*^ 



TALISMÁN. 



(A G. B. «A la noolie de tu BMitrinonio.) • 

Las majeres tienen íe en los taUsmane*. 

GOITRK. 

El mundo es un océano infínitOy 
Cuyo limite y fondo nadie sabe; 
Y el alma inmaterial es una nave ' 
Que vaga en su impalpable circuito.... 
£1 amor es la brisa mas suave. 

« 

Da música al dolor, aire á la calma....' 
Niña y surca el océano infinito. ... 
A la isla de las perlas singla el alma ! 



LA FLOR. 



¿Conoces tú la flor que no marchita 
El Danto acongojado del dolor? 
¿Has visto el astro que en el délo imita 
Con luz un canto de inmortal amor? 
¿Has visto tú esa estrella, conoces tú esa flor? 

Es un aroma que tranquilo exhala 
Éxtasis, vida, inspiración, calor. 
En la alma misma que se viste otra ala, 
Y sube al cielo en ideal ardor. 
¿Respiras ese aroma, comprendes ese amor? 

No hay en el cielo mas bríllainte estrella. 
No hay en la tierra mas intenso olor. 



— 520 — 

Y al contemplar tan solo esa flor bdla 

El alma aspira celestial amor. 

¿Has visto tú esa estrella, cdnteeá esa flor? 

Pregunta á tu alma y te dirá: ¡Esperanza! 
Ángel perpetro del &tal dalor. 
Su yoz tan suave á modular alcanza : 
Esa estrella soy yo , yo soy la flor, 
Escucha esa voz suave y cuídame ese amor. 



IMAGE». 



En mi vida monótona y sombría. 
El único recuerdo de ventura» 
Es tu amor, alma mia, 
Y la única imagen tu hermosura.. 



MEDICINA. 



No hay medicina que el dolor mitigue. 
Que pueda consolar á un corazón. 
Una sola mirada k> consigne... 
Tu mirada dulcísima dé amor! 



METAMORFOSIS. 



En tus negros cabellos , 
Prenda esta flor ; 
Como pupila en ellos 
Brille de amor. 
Si se marchita. 
No la arrojes, qué mi alma 
En ella habita. 



^«21^ 



una lluvia bienhechora, 
Son los lágrimas, querida^ 
Si el pesar roe ta vida» 
Gazela huérfana, llora. 
Que esa lluvia bienhechora , 
Lava el cáncer de la herida ; 
Gazela huérfana, llora ! 



GAZEL. 



Iluminad su frente 
Rayos del alba* 
No hay niogvBa mas pura 
Ni de mas gracia. 
Es un espqo» 
DondQ mnoa se ha visto 
Mas puro el cíelo. 



HEBE. 



Escánciame en la copa la esperanza. 
Diosa de juventud. 

Si en ella el alma á refrescarse alcanza^ 
Bebe el amor, la dicha , la salud ! 



— 522 — 



EN LA MUERTE DE DOS HERMANAS. 



Pobre familia! La suerte 
Bien cruel con ella ha sido. 
Cada brisa se convierte 
En ráfaga de la muerte. 
Que vá despojando el nido. 

Colgadas sobre un altar 
Ha dejado cada una 
Las perlas de su collar. 
La guirnalda de azahar 
Y los sueños de la cuna. 

Yo os he visto/lindas flores. 
Llenas de perfume y gracia; 
Has ay! inocencia, amores. 
No son valla á los dolores 
Ni son muro á la 



Gomo ánj^les pasajeros 
En menos de un afio huisleis, 
Y con los besos primeros 
•De un vasto amor, los postreros 
De la vida recibisteis. 

Yaced en paz! La inocencia. 
La aureola del amor. 
Son el vale á otra existencia. 
Alma sube; vuela esencia! 
En el cielo ábrete ¡oh flor! 

Y quién sabe si exirtir 
Es morir y padecer ! 



— 529 — 

Quién sabe si allá morir. 
En Tez de dejar de ser 
Es renacer y vivir!... 



LA INTELIGENQA. 



No hay valla» no! La humana inteligenda 
Por los inmensos ámbitos se lanza. 
La eternidad de vida es su esperanza , 
La creencia en un Dios es su creencia. 

Guiada por el sol de la conciencia, 
De la verdad el horizonte alcanza; 
Mostrándole la senda en que ella avanza, 
Como el guia de Dios, marcha la ciencia. 

Seguid! Seguid! Columna luminosa 
La fé en la noche de la duda zela 
De lo inmortal el arca misteriosa. 

Hay mas allá! La creación revela... 
El mundo eterno, la Sion gloriosa 
Hija de Dios... Inteligencia, vuela! 



LA MUJER. 



Envanecido el hombre con su ciencia 
Todo penetra, estudia y examina, 
Y según él la creación domina. 
Has la mujer, sin luz , sin esperiencia, 
Donde escolla de aquel la inteligencia 
Se salva y adivina! 



— 524 — 



QUÍMICA. 

Me diste un ramo de flores 
En prenda de tos amonen 

Y en símbolo de tu fé; 

Has ya en mis versos disuelto 
Su perflime i tu alma ha vuelto 

Y en su esencia mi alma toé. 



MIRADA. 



Siempre el dolor en su semblante miro, 
Siempre en tu boca agitase.el auspiro. 



A H. ENVIANDOLE mis CUENTOS- 



Con colores muy ásperos mi pluma 
Pintó quizás la vida y su tormento ; 
Soplad sobre ellos. Desechad la espuma» 
Y conservad lo puro, el sentimiento! 



— 625 — 



ÉL* 



Con sa rostro de amor y de béllezft 
Que dulcemente el pensamiento mclint. 
Nos recaerda la imagen peregrina 
Del deseo callado y la tristeza. 

Y cuando alza altanera su cabeza 
Su rostro de tal modo se ilumina. 
Que admira el ojo creación divina 

Y donde acaba el hombre Dios empieza. 

Espíritu fecundo , en su alma vierte 
£1 reflejo inmortal de tu luz bella 

Y en noble anhelo su dolor convierte. 

Ensancha los espacios de esa estrella, 

Y en el ffinebre lecho de la muerte 
El rayo del amor i^uba coíi día. 



TODO. 



—Nubécula , vas al cielo! 
—Voy al cielo.— S¡ á caer 
En lluvia fría hacia el suelo. 
Nubecilla, amaina el vuelo; 
Subes ayl á descender. 



^526^ 



LAMENTO. 



;Ah! Tú no sabes cómo te amo; ignoras 
El fuego ardiente que me abrasa el pecho. 
Mis turbios dias , mis acerbas horas. 
Mis largas noches en insomne lecho! 

Tal vez un dia , al releer la historia 
De tu existencia fijarás la vista 
En una foja de sublime gloria^ 
Idea de amante que inspiró al artista. 

Quizás entonces como luz inquieta 
El sentimiento brillará en tu cielo; 
Y ante tus ojos se alzará el poeta 
Mustios los suyos de amarillo duelo. 

Quejas entonces de tus ojos tiernos 
Lágrima ardiente verterás con pena. 
¡Ah! tus duelos, dirás, han sido eternos! 
Injusto padecer de una alma buena. 

Mas no, no llores! Si en mi sombra fijas 
Los ojos tiernos que yo adoro tanto, 
Lo pido por mi amor, no los aflijas 
Con muda queja de sentido llanto. 

Que yo mas quiero recordar los bellos 
Siendo estrella de amor en dulces horas. 
¡khl Cuántas veces fascinéme en ellos! 
¡Ahí Cómo siento y cómo te amo ignoras. 



—527 — 



CON ELLA. 



Parlando ebté éhe il tacera e Mío. 
' ' Dahu. 



¡Qué bella estás! Tuaojps 
Con su espresion anwit^i 
Con,]a atrevida llama 
Que su cristal atrae» / 
Parece que quisieran . 
En otro idioma hablarxno. 
Idioma de ternuras ; ,i 
Dulce». armonioso, £&¿ily / 
De májicaS) palabras 

Y frases ideales. 
Asi baja tu rostro 
Asi sonríe; abrsUam^l 

Y aspire de tus labios 
Aromas inefables , • 

Para entreveer el cielo ^ ^ 
Para sentirme graudo» 
Tú ignoras, vida mía, 
O bien quizá lo sabes» 
Lo que es una caricia - 

Y lo «pie «n beso vale. 
¡Qué .espacios tan inmensos 
Se ven desarrollarse! < 
¡Qué luces tan celestes f 
En infinitos arden, 

Tan solo en la pupUa 
Que nos sonria y ameí 
Oh! allí se fija di míundo '■ 

Y viene á reflejarse 
£1 cielo eon sus 



— 528- 

Como en su propia imagen. 

Y flores, astros y auras 
Son el fes piro ainante. 
La vibración aérea 

Que su morada esparoe; . 
O el liiD^ido reflejo 
De su gentil semblante. 

trázame, bien mió! 
Di» tus deseos habíame 

Y dime lo que pienses ^ 

Y cuéntame lo que haces* 
¿Piensas en mi? ¿Te acuerdas 
De aqueHas dulces tardes 
En que bajando solos 

Y 'Sin temor á nadie. 
Yo para ti cojia 
Las flores de los yallesf 
Yo las recuerdo: esoocha. 
En tu alma esto se graye» 

La garza que rempuja 
Su candido plumaje. 
Los Gjos encantando 
Con vueltas eiegasfeca; 
Del cristalino estero 
Los revcdtosos canees 
Con bordes circmdados 
De espinos y rosales. 
De zarzas y de yeibaí 
Y lastimosos sauces ; 
Entre sus verdes ramos 
£1 voltijear del aire. 
Ora iHÚtando el ruido 
De voces en un baile; 
Ora el scmido bronco 
De los leíanos maves; 



— 529-. 
O ya el sonoro pió . 
De independientes aves. 
Canciones perfumadas , 
Harmónica salvaje» 
Que g:uarda melodias 

Y ritmos celestiales . 
Que suben en alientos 

Y que en sonidos caen. 
Sublime voz oculta , 
Voz divina, voz de ángel 
Que nadie imitar puede , 
Que escucha todo amante. 
Es himno de los cielos, 
£1 himno de la tarde ! 

Neblina vaporosa 
Las cumbres de los Andes 
Como de incienso» tenue, 
Como un cendal flotante. 
La luz transparentando 
En múltiples celajes. 
Fugaz Kaleydoscopio 
De cielo y tierra hace. 
Su cauda luminosa 
Que luz ¿ luz atrae, 
£1 sol, como un cometa 
En sombras impalpables. 
Sacude en el est)acio 

Y á sombras luz añade. 
Inflámanse las nubes, 

' Se tronchan, se reparten, 

Y en golfos de tiniebla 
Islas de fuego nacen. 
Abismos de infinito 

Que en lo finito se abren ! 
Magnífica pestaña 
Del monte sobresale 

TOMO II. 34 



— Me— 

Y en brumae se oondeima 
O en hilos m deshace. 
Cenefii salpicada 

De trémulos eambiantes , 
Adorna y resplandece 
Las cimas de los taUee; 
Pues bien, esa armon4a 
De la harpa de la tarde , 
Ese perpetuo dúo 
Que cantan tierra y aire, 
Enviándose las letras 
De un místico lenguaje; 
Esas neyadas cimas 
Cuyas profundas bases 
Se afirman en pilastras 
De piedras inmortales, 
Gtavando en sus cimientos 
La edad de las edades ; 
Esa gayada atmósfera. 
Ese oriental paisaje , 
Unen dentro de mi alma 
En un deseo, amarte! 
Sus luces, sus tinieblas, 
Sus cantos y sus frases! 
¿Qué importa esa hermosura. 
Si mientras tú me ames 
Puedo mirar tus ojos , 
Beber la luz que irradien 

Y un cielo de caricias 
De amor iluminarme? 
¿Qué valen esos ruidos. 
Si mientras tú me hables 
Celestes melodías 

En misterioso enlace. 
Mi espíritu embebecen. 
Le alhagan y distraen? 
Mi amor es quien anima, 



Quien da voz y realce 
AI valle silencioso, 
Á.la ^ym]ití enraate 

Y al sol que ^n las montañas 
Transfigurado cae, 

Como un volean que iqeendia 
La soledad del aire. 
Abrázame, bien mió! 
De tus deseos habíame 
T^ime lo que piensas 

Y cuéntame lo que haces. 
¿Lees mis versos? ¡Pierdes 
Tus horas agradables 

En repetir estrofiís 
Que solamente valen 
Lo que una copia exacta. 
Lo que una bella imagen? 
La poesía tierna 
Mo puede, no, espresarse. 
No hay sones que la imiten, 
Mo hay voces que la igualen. 
Sus Iftras son miradas 

Y besos son sus frases ! 
Asi, baja tu rostro ! 
Asi , sonrie ,- abrázame; 

Y oirás la melodía 
Del alma evaporarse 
Como un sagrado aroma, 
Como un vapor del valle. 
Asi, baja tu rostro! 
Asi, sonrie , abrázame; 

Y aspire de tus labios 
Aromas inefables 
Para entrever un cielo, 
Para sentiríne gande! 
Calle la voz, y ahora 
£1 alma solo cante. 



*--&S2-^ 



EL RUISEÑOR. 



Bajó el toldo de las hojas 
Que tienda le hacen de amor , 
Melodiza sus congojas 
El amante ruiseñor. 
Ave tierna 9 ave de amor..! 

En tus In^azos» alma mia. 
Que es también tienda de amor, 
Mí alma enlaza su armonía; 
Y se espresa en melodía - 
Como ú dulce ruiseñor» 
Ave tierna, ave de amor... 



REFLEJO. 



ídolo de mi amor, tan bella eres 
Como tu corazoD. 
¡Cuánto te amo, bien mió ! 
De todos mis placeres 
Eres tu la dulzura , la ilusión 
Como á la luna, el rio 
En sus aguas retrata 
Colgando hilos^de plata 
Tegidos con primor. 
Asi tus ojos bellos 
Reflejan mi alma en ellos 
Y añaden sus ternuras á mi amor! 



-538^ 



VERGISS MEIN NICHT, 



Mañana muy distante 
El sol verá á tu amante 
Llorando su dolor. 
Es hombre y desdichado. 
Oh te ama... y ha llorado. 
No olvides ay ! su amor. 

En valle, monte ó playa. 
Do quier su planta vaya. 
Consigo su dolor« 
Recuerda sus pesares , 
Repite sus cantares, 
No olvides ay I su amor. 

Su aitior, querida, ha sido 
Un rayo descendido 
De un cielo de dolor. 
Bendice esa luz pura , 
Lamenta su amargura. . 
No olvides ay ! su amor. 

• El vá... quién sabe á donde!. 
Su labio no responde. 
Es mudo su dolor. 
Mafiana otra colina 
Reflejará su ruina; 
No olvides ay ! su amor. 

Este hombre serio y triste 
Que solo por ti existe 
Esclavo del dolor. 
Ha puesto en tu memoria 



Sus sueños y su gloria. 
No olvides ay ! su amor. 

Perdona si algún dia 
Su negra fantasía 
Nublara tu dolor. 
El marcha con su pena... 
Perdona á una aliíia buena. 
No olvides ay ! su amor. 

Mañana . . . Adiós bien mió ! 
El solitario hastio , 
El bárbaro dolor... 
AIi! mi alma se destrona; 
La niebla el cielo emboza... 
No olvides ay! ihi amor. 



NIGROMANCIA* 



¿Quieres poseer los bienes de la tierra? 
¿Quieres que hermana toda flor te llame ? 
La escencia del ¿imor en tu alma encierra. 
Innoble vicio de ese amor destierra 
Y abre tu corazón ¿ quien te ame ! 



MISANTROPÍA Y FILANTROPÍA. 

(A Franoíioo Bilbao.) 

Lejos , kjos del hombre ! Ya me cansa 
Su grosero interés, su vil codida. 
No es posible vivir dónde se apaga 
Todo rayo de amor eñ la inmundioíi ; 
No es posible vivir dondfe resuena 



-.535 — 

EterDamepte del orgullo humano 
La atronante alcatara» rabia loca. 
Cuya espuina laefitíca envenena 

Y el fruto varonil pudre en la boca* 
Lejos, lejos! A todo íodUérente 
Busquemos en calladcis soledades 
Alguna piedra do posar kt frente 
Sin oír fíl rumor die las eiudfides«#M 
Del bosque inmensQ la sagmda «ca,loui|) 
El rugir de las torvas tempestades 
Arrastrarán la inteligencia y mi alipa 
A la et^ma mansiop .^ otrajs verdades. 

Lejos, l^o&l Busquemos otro ambiente 
Donde recpre librameaie el pec];M> ; 
Donde el sereno espíritu $a lance 
En pos da otra región que siecopre anhela^ 
Sin quetairle su anhelo el muro eatrecho# 
Sin que el temor ep. tierra lo afianoelt^ 
Oh! Ya vitelo ^i espíritu; ya veo 
Entre sombras un mundo misteriasq. 
Que aparece en un cerco luminoso* 
Es la luz de w crepúsculo indeciso» 
Bosquejo de un futuro paraíso. 

Y es una ainrora tenue que blanquea 
Las dos cimas del tiempo inaccesible 
En cuyo fin el ojo deletrea 

La eterna forma de la eterna idea 

Y la augusta razón de lo in visible!. •• 

Soles inmensos, infinitos orbes* 
Del espacio inmortales paregrinosi 
Del sol de Dios satélites divinoa; 
Fuerzas del universo, creadoras 
Sustancias infinitas, impalpables 
Atracciones magnéticas, sonoras ^ 

Olas de luz, fluidos inflamables. 



— 536 — 

Suprema ley de unión , que enlaza , anida. 
Los gérmenes eternos de la rida!... 
Arrebatad mi mente, mis terrenos 
Ojos en luz bañada , y en la luz pura 
Fíjense contemplándola serenos. 
Naturaleza su divino arcano 
Revele á mi anhelar ; la verdad hizca, 

Y alguna vez el pensamiento humano 
Su pensamiento en silabas traduzca. 

Alza tus cantos, férvido océano, 
Órgano inmenso que en eterno ritmo 
La creación transformas y modulas; 
Poesía empapada en luz magnética 
Que el terreo movimiento determinas. 
Acá invadiendo cuando allá reculas! 
Asi la humanidad que en Dios empieza. 
Que én Dios se reasume y desarrolla. 
Arquetipo inmortal de la belie:ía 
Hacia él como el mar remueve y gira, 

Y venida de Dios á Dios aspira. 

A Dios su senda guia , en Dios remata; 

Efluvio de la eterna inteligencia, 

Se confunde también y lo retrata. 

Su alma en Dios se condensa y se reúne; 

De su puro existir la triple esencia 

No se separa; con la muerte se une!... 

Esta luz, este anhelo vehemente 

De mi alma hacia el espacio ; esta' otra llama 

Que siempre de mi mismo renaciente 

En prodigiosa actividad me inflama ; 

Este noble y akado> pensamiento 

Que la luz infinita , que el sol ama. 

De otra vida mejor son el acento. 

Son las letras gravadas en la interna 

Y fiel hoja del alma ; la armonía 
Que se traduce en espi-esion esterna 



I 



— 537 — 

Sus acordes fundiendo en melodía!... 
Oh! si , llevadme lejos de las sombras 
Que circulan al orbe. Luz eterna 
Eterno bien al pensamiento ansia! ... ^ 

Yo quiero hacer la humanidad mas grande . ' 
Yo quiero sacudirla y levantarla; 

Y de un Dios que es verdad siendo el emblema 
Con efluvios de amor purificarla. 

De un hosanna inmortal vivo poema!... 

Alza tu frente, hijo de Abel; divina 
Flor crecida en el llanto, abre tus hojas, 
Ya el hermano al hermano no asesina, 
Ya no son vuestra herencia las congojas. 
Ya el grito de la sangre que iba al cielo' 
Dice amor y perdón y no venganza. 
Noble trabajo fecundiza al suelo 

Y la vida es consuelo y esperanza. 
El poder cimentado en bruta fuerza 

Cede á la acción, á la igualdad se postra, ' 

Y un mando augusto al déspota reemplaza i 
Oh ! No haya miedo que el poder se tuerza 
Mientras el corazón su influjo ejerza 

En el grandioso circulo que abraza.'... 
Tienda sus ramas la egoista ciencia 

Y á todos dé sus frutos ; ilumine 
Como el ojo de Dios toda existencia; 

Y como eterno faro en la creencia, 
Palanca audaz de la razón domine. 

Y el viejo despotismo anonadado 
Con sus leyes infames escoltado» 
Desaparezca al fin ; y otras auroras 
Sobre la faz del orbe renovado 
Apresuren el dia deseado 

Y sus rayos inicien nuevas horas...-. 

¿Escucháis ese ruido de cadenas 



— 538 — 

Que arrollándose en nubes, se dilata 
Como el trueno veloc , forraapdo mare^ 
Que azotan los gemidos de las penas 

Y los ayes de fúnebres cantares? 
El pasado no existe , y en su ruina 
El porvenir osado se levanta. 

Es el mundo de Dios, 1^ era divina 
Que el hombre ve llegar, que el ángel canta« 
¿Oís esa armonía que remeda 
La voz de los ensueños interiores. 
Atmósfera vivifica que enreda 
En un rayo de luz otro de amores? 
¿No la oís, no la oís? Acá modula; 
Allá en raptos harmónicos circula..** 
Hermosa^ la mujer regenerada 
Al sol muestra su faz; y su belleza. 
Por la luz del amor reanimada. 
Comunica ternuras y pureza* 
Ella el cáliz de horrible sacrificio 
Trago á trago bebió , y esclavizada 
En b profunda oscuridad del vicio 
Existió para amar sin ser amada* 
Eva feliz! La humanidad recobra 
De nuevo su virtud, su sentimiento; 
Ansia de amor conmueve el pensamiento,, 

Y la materia vil divinizada 

En mutua unión con el espíritu obra.** 
Ya las leyes tiránicas no insultan. 
Ya las leyes imbéciles no infaman. 
Ya los hombres los crímenes no abultan 

Y el odio vil ó la vei^anza ocultan* 
Todos saben amar y todos se amanU* « . 
El hombre y la mujer se satís&cen 

En el festín divino de la ciencia ; 

Libres cruzan el mundo , libres nacep^., . 

Y es el verbo de Dios la inteligencia... 
Humanidad, humanidad! Uadi^ 



Llegarás á esas cumbres... Dios te guia, 

Y de Dios el sublime pensamiento. 
Traducido en amor y en arntonia 
Será en la creación fecundo aliento 

Y en las almas celeste poesía!... 



iArtH 



LA MUERTE MAS FEL3Z. 

(UhlMMl.) 
I. 

Yo de delician 
Había muerto; 

Y mi sepulcro 
Era su seno. 
Resucitado 
Fuipoi'su^ besos; 
Miré á sus ojos 

Y vi mi cielo. 



n I I 1 1^¿^— »r 



EL DESTINO- 

Yo te comprendo, destino. 
Mi dicha no existe aquí. 
Hay un anhelo divino 
Que soñé mas que perdí. 
Ahora la poesía 
Da armonía al alma mia , 
Y el quebranto alivia un canto. 



—MO- 



LA MONJA. 

IIL 

En la noche silenciosa 
Joven triste pero hermosa 
Al jardín del claustro va. 

Y con YOz trémula dice 
La plegaria que bendice 

Al que en tierra duerme ya. 

cFeliz yo que te he querido 

Y aunque muerto no. te olvido. 
Que es un crimen olvidar. 

De Dios hijo , con Dios moras; 
Ángel puro , á Dios adoras» 
Yo puedo ángeles amar! i 

Junto al ara de María 
Se prosterna. Virgen pia » 
¿La consuelas: La oirás?.. 
Brilló otro astro sobre el cielo, 

Y cayó su negro velo 
Que no debe alzar jamás. 



SETIEMBRE. 



Verdura y flores la silvestre loma 
Gallarda ostenta en tu declive ameno. 
Vuela del monte al valle el aire lleno 
'De fulgores , de ruidos y de aroma. 

El toro muge , arruUa la paloma, 
Libre el potro encabritase sin freno. 



— 541 — 

Su huerta mira e\ labndor sereno 

Y franca risa sobre el láfaio asoma. 

La ü&nebre campaña es ya pradera, 
Las nieves son arroyos , el iotíémo 
Caduca en la lozana primavera. '• 

Feraz naturaleza , el jugo, tierno 
Avive en mi alma la estinguida hovera, 

Y amor sea su luz, amor eterno. 



OFELIA. 

Be thau as chaste as ice as pare 
sñow, thau shalt nbt escape calmnoy. 

Hahlet. 

En ma volumen de las mujeres de Shaslcspeara. 

Loca, ah ! si, recuerda y canta, 
Hija pálida del Norte. 
Alma pura como el cielo. 
Sensible como las flores. 
Ese éxtasis amoroso 
Que Uama locura el hombre. 
Es un dulce sentimiento 
Que aqüi el hombre desconoce. 
Es el delirio sublime 
Que á la inteligencia absorbe, 
Guando al ñn el pensamiento 
Los lazos del cuerpo rompe 
Y va á habitar otros mundos 
De celestiales visiones. 

Ofelia, lo oyes? Su acento 
Se mezcla al tuyo, ¿no lé oyes? 
Esa es su amájen querida. 
Silencio , no te la roben. 



— 542 — 

Su T<w con U^mts pft)$br9t 
A Uis jmnidos responde* 
Está muy triste, silencio! 
Gest, oasa tu» eancton^s* 

liWra y aim* pobre, ainm 
Tan infeliz y Min joven I . 
Virgen postrada en la tumba 
De: »UB perdidos afliDree. 
-Gomo esas ílores que entena 
Para que tu frente adornan, 
Guirnalda que de la muerte 
Enreda las tristes flores. 
En un útimo lamento 
Suspende tus Uusioaes; 
Y en el agua cristalina 
Con esas flores se ahoguen. 
Pobre Ofeliai Pobre victima. 
Del sentimiento ipas noble. 
Estrella de un cielo oscuro 
Apagada en una nodie. 
Todavía hay quien te aákmre. 
Todavía quien te llore \ 



VILLANCICO. 

Ay! quién siembra en dura roca. •• 
No cosecha. 
Alma mia» tu eres loca. 
Amas astros, amas flores; 
Y no sabes, ay ! no sabes 
Que son aires los amores. 
Las mujeres son las aves. 
Luego pasan, vuelan luego. 
Ay I quién sieiñbra en dui*a roca! 
Nieve fría apaga el fuego. 
Alma mia, tu eres local 



— 543 — 

UNION. 

Como fhtnja orlada en plata 

Se dilata 
Aérea nube, baja y sube; 

Y en las ondas, verdes blondas 

Se retrata. 

Y lá garza en presto vuelo 

Cruza el cielo. 
Retratada en la mar nada 

Y remonta á otra morada. 
Asi á cimas te sublimas 

Noble anhelo! 

Cual la nube, cual la garza 

Flor ó zarza 
Sentimiento ó penaamiento. 
Todo suba y se refleja; 
Se bosqueja en el abismo 

Y en un mismo firmamento. 

Mar eterno, sin riberas 

Infinito. 
Luz eterna reberveras 

Y en tus rocas de granito 
De tu arcano soberano 
Leo cifras que han escrito 
Otra pluma y otra mano. 

Hombre necio que cavilas 

En la nada ; 
Que mas oro al oro apilas, 
Que á tu tierra llevas guerra. 
Allí fija tu mirada 



— 644 — 

Y en su espejo vé el bosquejo 
De otro Dios, de otra morada. 

La virtud sin caridad 

Es maldad. » 
Lá hermosui:a sin pudor 
Es adorno tan inútil 
Que DO enoja al puro amor. 
Ser sensible, no es ser fútil. 
Hay guirnaldas de dolor! 



PLACER. 



Oh! ven, dulce bien mió, yo quiero oir tu voz; 
Yo quiero ver tus ojos entre la niebla atroz 

Que mi vida circunda. 
Oh ! tu amoroso acento, embriagará mi ser. 
Acércame á tu cielo ! Dame amor y en placer 

Mi corazón innunda. 



INFINITO. 



¿No parece la nave que se aleja 
Un ave de esperanza y de consuelo? 
La bahía tranquila, alegre deja . 

Y transporta otros frutos á otro suelo. 
Asi en dias floridos llega el ave 

Y á los bosques amenos rije el vuelo. 
Corta las olas atrevida nave. 

Si la tierra se pierde, empieza el cielo! 



— 545 — 



(A flú «migo BenMo AUdnot BdamOem.) 

AL PARTIR A EUROPA. 
I. 

Pronto el buque , caro amigo, 
CoQ viento en popa , 

Surcará la mar contigo 
Hacia la Europa « 

Pronto el aire de otro viento 

Y de otra orilla , 
Vendrá á empujar con su alienta 

La recta quilla. 

Yo contigo no puedo irme 

Mas al marcharte' 
Un recuerdo en tierra firme 

Quiero yo darte. 

Y te exijo que le lleves 

Hasta esas playas ; 

Y entre riscos y entre nieves 

Adande vayas. 

Nunca dejes que se pierda , 

Ñique á otro iguale; 
El amigo "que recuerda 
' Es quien mas vale. 

El recuerdo en la existencia. 
Los años une; 

Y al mismo punto en la ausencia 

£1 nos reúne. 

Tomo IL 3$ 



— 546 — 



a. 



Todos Yaraos caminando 

Gomó iba Hamleto, 
A las tumbas demandando 

El gran secreto. 

Y volvonos de ese viaje, 

Ay! pensativos; 
Que la muerte es un celage 

Para los vivos. 

Ese cráneo fué el sagrario 

De noble idea ; 
Mas la antorcha en su santuario 

Ay ! no llamea. 

¿Dónde está? ¿la luz divina 
Ya se ha estinguido? 

Un Dios hombre en esta ruina 
Habrá existido? 

¿Tuvo un ser inteligente 

Esta morada? 
¿Ser que piensa, alma que siente, 

Todo eso es nada? 

Árbol que botas las ramas 

¿Quién las absorbe? 
¿Es un espectro lo que amas ? 

¿Nada es el orbe? 

m. 

Oh I misterios 1 ¿Quién concibe , 
Quién los resuelve ? 



J 



— 547 — 

Transfórmase lo que vive ; 
Huye, mas. vuelve I 

T se engendra la existencia 

Gomo la palma. 
Mas la esencia es siempre esencia^ 

Alma es el alma... 

Tú verás esas naciones. 

Verás las huellas. 
De esas mil generaciones 

Que hubieron ellas. 

T al espíritu enlazando 

La tierra y cielo; 
Los espados ensanchando 

De nuestro anhelo. ' 

Y oirás la eterna armenia 

Que si se esconde, 
Oíra oculta simpatía 

Aqui responde. 

La ciencia libre, esa inmensa 

Lniea que abraza , 
Lo que el filósofo piensa 

Y el arte traza! 

IV. 

Mas no todo, amigo, sea 

£1 pensamiento; 
El es cuerpo, es idea 

Y sentimiento. 

Junto al árido trabajo 
Es muy preciso^ 



— 548— 
Colocar siquiera un gajo 

El c61era que tlesvasta 

Esas ciudades; 
La Upocresia que gasta 

Hucha&' verdades ; 

A buscar al hombre obligan 

Mágicas flores, 
Que con su«tacto mitigan 

Hondos dotores. 

De una bella en la alma pora 
Tan solo arraigon ; 

Y no hay didia ni ventura 

Que eUas no traigan. 

En dos labios amorosos 
Siempre hay consuelo; 

Y en dos ojos luminosos 

Un doble cielo !••• 

V. 

Anda , amigo , anda á la España ; 

Y te aseguro 
Que leerás una hazaña 

En cada muro. 

Si fueron nuestros señores , 

Nuestros tiranos: 
Oprimidos y dprescHies 

Ya son hermanos. 

¿Y qué poeta, qué artista , 
Mo la ha ensalzado? 



—519— 

Su crímeo fuáJa conquista... 
Bien lo baipurgado!... 

Harto ;sua déspotas reyes 
Harto la ultrajan ; 

Y á su puebh) viles leyes 

Harto rebajan. 

Hoy parece- despertarse 
De su vergCtenza. 

Pronto sabrá- libertarse 
Si yk comienzía^ 

Esa España todavía 
Tiene buen brillo; 

Y en pintura y poesía 

Lope y Müríllo. 

Vi. 

A la Italia tu entusiasmo 
Le halló tan. justo- 

Que por eso no me pasano .. 
De tu buen gusto* - 

Es tan beHá' y^desdichadah.» 

Como la amante 
Tiernamente condenada/ 

Por el gmn Dante* 

El amor á su- tristeza t 
Le damas .grada^. 

Y realza su belleza 

Tanta desgrtcoa... 

Oh! burdal del fiíialismo 
Roma devota, • . 



— 550 — 

Has arrojado ¿ un abismo 
El dardo y eota* 

Nueyo rey con nuevo cetro, 

Hoy te golpea. 
Por leyes un vade retro 

Y un: adsea. 

Los romanos son tan mansos 

Bajo ese sólip; 
Que ya solo habitan gansos 

El Capitolio... 

VII. 

Y si en la lengua toscana 
No eres muy diestro, 

Busca á una linda romana 
Para maestro. 

El modo dá garantías ; 

Y es tan perfecto 
Que hablarás en pocos dias 

Lengua y dialecto. 

Quien.de unos labios de aroma 

Oye : io Vamo! 
Tiene el verbo del idioma, 

Muerde en el ramo. 

Luego á la fruta , un novicio 

Bien no penetra... 
Requiere mucho ejercicio 

La buena letra. 

Con amor y con delicias 
Todo se aprende. 



— 551 — 

La lengua de las caricias 
Pronto se entiende. 

¿í qué ruina no se puebla 
Con dos amantes? 

Roma yace entre la niebla; 
EUos distantes. 

VIH 

El amor , amigo mió, 

Es un remedio 
Contra las lluvias, el frió, 

Y contra el tedio. 

El de los espesos dias 
Es un ariete, 

Y te hará hacer elegías 

Como hizo Goethe. 

Elegías mas graciosas 
Que las de Ovidio, 

Ceñidas de mirto y rosas 
No de fastidio... 

Estudia, pues, viaja y goza 
La dulce vida ; 

Y elige ¿ una buena moza 

Por tu querida. 

No es de fraile este consejo; 

Pero es fecundo... 
Reine una vez sobre el viejo 

El nuevo mundo. 

Ea, pues, las gavias suelta. 
Zarpe tu nave... 

¿Nos veremos á la vuelta? 
Si! not quién sabel 



— 562 — 



ABDERRAHMAN EL GRANDE. 



A mi amigo José Morón* 
LA REGItlGEIIÁ* 

Dame tu manow Este signo 
Predice buena fortuna. 
Cuna real es tu cuna. 
De un regio trono eres digno! 

EL JOVEN 

Vamos. ¿Te burlas? 

HECHICERA. 

jEspera! 
Último tú de tu raza. 
Si el oriente té amenaza, 
El poniente te venera. 
No , no alcanza el asesino 
Como villano encubierto, 
Al arenal del desierto 
Ni ¿ la tienda del beduino. 
Tú vencerás ; tú de reyes 
Ceñirás alta diadema, 
De gloria y de paz eaUema ' 
Y apoyo de sabias leyes. 
Vuela, joven : ten confianzaí 
Suelta el potro á toda brida!.. 
Qué de lauros á tu vida! 
Qué sublime es tu esperanza!^ 

EL JOVEN. 

Hechicera^ no dB^píaftes- 
En mi seno las memoritis» • 



— 553 — 

Ay! he visto muchas glorias 
Convertirse en dantas-muertes.... 
Desterrado, vagabundo. 
Con mi alfanje y mi caballo, 
Cuando me hablafujimo y caUo. • 
Solo estoy evi este mundo! 

Y por eso me sonrio 

Cuando me hablas de grandeza. 
Busca, busca otra cabeza.... 
El deseo ya no es mió! 

LA HECQICERA« 

¿Dudas, joven? Ya las olas 
Al impulso de aura suave. 
Traen hacia aquí una nave 
Desde costas españolas. 
Ya la veo ; á las orillas 
Gente llega ; desembarca. . . . 
Ya te aclaman por monarca 

Y se postran de rodillas. 

Y tú, el pobre que aquí vive, 
Atraviesas esos mares; 

Y entre vivas y cantares 
Todo un pueblo te recibe. 

Y á las playas mas estrañas. 
Siempre en pos de la victoria^ 
Con tus huestes va la gloria; 
Con la gloria tus hazañas.... 
Ya del llano en los confines 
Fortalezas V6o alzarse, 

Y palacios fabricarse, 

Y mezquitas , y jardines. 
Estiende, joven, la vista ;> 

¡ Qué conquisia tan inuMsnsal 
Pues tamaña, recompensa 
Tu vil*tud escalen conquista* 



— 554^ 

EL lóVCN. 

m 

¿Será cierto? El asesino 
Me ha lanzado con encono 
Para hallar al fin un trono 
De grandeza? 

LA HSCHIGSRA. 

Es tu destino! 
Tú reinarás; y la historia. 
Que no adula á ningún hombre. 
Te dará de grande el nombre 
Eternizando esa gloria. 
Y una flor de estos aduares 
Te dará, como las flores 
Su belleza en sus amores. 
Su perfume en sus cantares. 
Africana valerosa, 
Con los otros será altiva; 
Mas contigo, tierna y viva, 
Será corza temerosa. 
Ea, joven, ten confianza.... 
Suelta el potro á toda brida. 
Qué de lauros á tu vida! 
Qué infinita tu esperanza! 
Vé. Ya escucho al universa 
Que te ensalza y te bendice. 
Ya le escucho que maldice 
Al Abáside perverso!... 

EL JOVEN. 

Pues lo lees en este signo, 
Yo venceré á la fortuna ! 
Cuna real fué mi cuna; 
De un trono regio soy digno!... 



— 555 — 



ALGO DE MUCHO. 



Epislola. 

Aun estoy libre , amiga , aun estoy vivo, 

Y en dádiva de amor, de aprecio ofrenda. 
Mi epístola poética te escribo. 

Olvido la política contienda 
Que tanto tiempo me obligó á la prosa. 
Para soltar al corazón la rienda. 

Déjalo libre en rima armoniosa 
Saltar , correr, ó detenerse encima... 
La libertad del mundo es otra cosa. 

De veras que me agovia y me lastima 
Del pueblo honrado la penosa suerte 
Que á dura esclavitud el vicio arrima. 

Mientras que el usurero se divierte 
Con la sangre del pueblo compra goces 

Y obtiene vida holgada con su muerte. 
Bichos del crimen: sátrapas feroces, 

Si pudiera marcaros en la frente!.. 
Tú quizás dudarás, no los conoces! 

Ah! tú ignoras que ese hijo delincuente 
Fué victima de dolor, que el honor puro, 

Y si fué criminal, era inocente. 

La ley castiga. Yo á esa ley recurro 

Y rechazo á ese juez y á esa injusticia 
Que ensalzan como ley bárbaro abuso. 

¿Se protege y se apoya á la avaricia? 
¡JSo respeta esa ley la ley estema? 
¿Es acaso un misterio la justicia? 

No! Aunque sin fé la sociedad moderna , 
Ábrele á la verdad ancho camino 

Y estima á la virtud que no gobierna. 



— 556- 

Ya no entregan los hombres su destino 
En las manos de un déspota bergante; 
El origen de todos es dirino. • 

Jamás papel y tinta habrá bastante 
Que alcancen á narrar las fechurías 
De toda raza vil que foé remante. 

Infamia , iniquidad , todos los dias; 
Eso dirá la historia si se eleva, 
Si no se pierde en cabalas implas. 

Cuando con brazo varonil se atreva 
A levantar el mármol que los tapa 

Y á arrojar á esas hienas de su cueva. 
Ninguno será Dios. Ninguno escapa. 

La verdad santa mostrará el prestigio 
Del rey ladrón, del simoniaco Papa. 
Con la lisonja cesará el prodigio, 

Y época nueva de virtud sincera, 

De esa que infama borrará el vestigio... 

Has ya mi pluma en súbita carrera 
Sus sendas primitivas abandona 

Y vuelve á la política embustenii 

Mi involuntaria distracción perdona « 
Me exalta hasta la rabia el despotismo 

Y es símbolo de atraso una corona; 

La historia, amiga mia, es un abismo 
Colmado de desgracia y de maldades; 
De mezquina arrogancia y servilismo. 

Esqueleto de .pueblos y ciudades^ 
Pirámides de triunfos sanguinarios» 
Son la cifra de horror de esas «dadesL. 

Olvídenlos. Quien huella los osarios. 
Cuando feliz la. creación renace 

Y en guirnalda los valles- soliiariosi 
Cuando tu afecto cariñoso me faapc 

Concentrarme en mímico, y de teraum 

Y de inme.asB bondad rae ^iisfaice. 



— 657 — 

Es tan bello mirar en onda pora 
Un astro hennoso! Es duloe en •otros ojos 
Mirar una esperanza de ventura! 

Flores del alma que arranqué á manojos 
¿Habréis en otro mundo germinado? 
¿O flores os crei y erais mstirojosot? 

Las lágrimas ardiendo que he lanzado 
¿Habrán sido la inútil energía 
De un corazón que late inanimado? 

La vida es una estúpida ironía. 
Una loca que canta , rie y gime 

Y blasfema y bendice en su agonia? 
Si la muerte á la vida no redime 

¿Qué eres vida? La nada! ¿Qué eres, muerte? 
Nada de metempsicosis sublime!.. 
Retrocede el espíritu mas fuerte; 

Y de ese mar que arranca el infinito 
Al fondo cae como masa inerte. 

Los mundos que el astrónomo lia descrito 
¿Serán una esperanza lisonjera? 
¿Cuando de este* me vaya, alguno habito? 

¿O bolo cree la ciencia una quimera. 
Creyendo en Venus inmdrtal verano, 

Y en Júpiter eterna primavera? 

Y cada astro ¿es quizás espacio vano. 
Globo incapaz que sustentar no puede 
Ni otro linaje ni el linaje humano? 

Misterio oscuro que á mi luz escede. 
Sondear abismos y eneerder tinieblas 
Para otro dia mas funesto quede. 

Las luced filosóficas son nieblas. 

Y á pesar de las dudas y misterios 

Yo los pueblo también y tú los* pueblas. 

Nuestras almas en duro cautiverio 
Siempre amando , simpáticas sollozan. 
Siempre aspirando hacia otro mundo aério. 

Yo bien sé que las alas se destrozan 



— 558 — 

A fuerza de volar; pero en desquite 
Largos momentos de placer se gozan! 

Asi» sin que ninguno se lo quite 
Posee un universo el alma mia. 
Sin que nadie tampoco lo limite; 

Y un libro de inefable poesía 
Se abre á mis ojos» compitiendo en ella 
Con la palabra grave la armonía. 

Cada estrofa de amor es una estrella. 
£1 matiz de una idea es un celaje. 
Cada dulce ternura, una flor bella. 

£1 poema completo es el paisaje 
Que el artista traduce y Dios escribe. 
Con flor , con astro , cúspide ó miraje. 

¿Acaso el hombre que en el fango vive, 
A quien el lucro mercantil gobierna, 
£sa existencia célica concibe? 

¿Sabe él ucaso lo que una alma tierna 
Arranca de esplendor cuando suspira 
£1 aura santa de esta vidi eterna? 

c¡ Deslumbrante ilusión! Bella mentira! 
La sociedad ¿qué medra? Un buen negocio 
Produce gran provecho si no inspira. 

£so es soñar para alegrar el ocio. 
¿Y quién manda con sueños á la plaza? 
No; á la vida que marca yo me asocio.» 

La realidad del arte asi rechaza 
£1 hom1)re cuentas ; y hace por sensato 
Mucho papel... pero papel de estraza. 

¡Qué! ¿Aduanas libres y guimon barato, 
Alumbrarán del pueblo la ignorancia? 
£nseñarán razón al mentecato? 

£1 paño inglés ó el cashnir de Francia, 
Vestirán como siempre al ignorante; 
Y solo al mercader darán ganancia. 

La senda de la industi'ia no es bastante 



— 659 — 

Para llevar á un pueblo i la grandeíEa ; 
Para que no se hostigue y adelante. 

Si la idea rea) de la belleza. 
Esa idea inmortal , no le acompaña 
Ciego del alma« alo mejor tropieza. 

Duda de la honra, de la verdad se engaña. 
Ensalza al crimen, la moral anula. 

Y otra alma que olvidó do quiera esttaña. 
Si siente, no lo espresa; disimula. 

Si piensa, no se eleva ; cifras piensa. 

Y si ama, multiplica y especukv. 

La influencia del arte es tan inmensa 
Que todo lo engrandece y fluye en todo; 
Se ensancha á lo infinito ó se condensa. 

Talla la piedra informe, esculpe el lodo. 
Anima el lienzo; y con palabra viva . 
Manda las almas por diverso modo. 

La nota que se escapa fugitiva, 
Alianza indecible y misteriosa. 
Punza la idea y á la forma activa. 

Y la indecisa imagen caprichosa 
Vaciándose en el molde, al aire saca 
El coiTecto perfil, la linea hermosa. 

En pais de colores se destaca 

Y se baña en ambientes de vapores, 
O se esconde en matiz de luz opaca. 

El amor, tan avaro de sus flores. 
Las derrama á puñados, las deshoja, 

Y embalsama alegrías y dolores ! 
Cuando cuelga del árbol marchita hoja. 

El aura loca la tendida rama 

Y el seco adorno por la tierra arroja. • 
Si el arte, el noble corazón inflama. 

Con aire puro sopla la ceniza 

Y nutre en la virtud su eterna llama. 
El arte lo celeste realiza^ 



En lo esoalBO se arraiga^ álH floivoe. 

Y descendiendo al hombre, civiliía. 
El arte de verdades enriquece; 

Y el germen de lo bello y de lo bueno 
Sembrándose en «u- surco, á su luz crece. 

.Es la viña perpetua, el huerto ameno. 
Que siempre se bosquejan á la vísU. 
Vaso de tierra por el cielo Heno! 

Grandes buros un pueblo se conquista 
Si cuidando- del cuerpo, cuida el alma. 
Si es un pueblo industrioso y puetdo artista. 

Asi sofoca al vicio, al odio calma; 

Y del hombre las frivolas pasiones 

No en mexqiiífidedes, en virtud ensalma... 

Oh! cuando lo que llamas mis visiones, 
Feliz realidad serán en Chile 

Y elogio de devados corazones! 
¿Cuándo esta sociedad corre^ve^dile* 

No aplaudirá en Tartufo la aparieoda, 
Ki dirá al pillo que la garra afile? 

¿Cuándo podrá guardarse la inocencia 
Del gusano que ie ebhasu babaza 
En su amor,t6u virtud y su creencia? 

¿Cuándo el banco de arena que embaraza , 
La vil superstición, llegar al puerto 
Dará á la nave suficiente braza? 

Sopla el viento en favor, el rumbo íes cierto. 
La nave va rompiendo olas serenas 

Y viento y mar la llevan de concierto. 
Iba á aplaudir frenético... y apenas 

Grito: ¡fortuna! por los aires zumba 
Largo estrépito de ayes y cadenas. 

Cárcel que estingue, bala que retumba. 
Noble proscrito que rotoso llega 
A estraña tierra para abrir su tumbal... 

La esperanza en las lágrimas se anega; 



— 561 — 

Y las velas que al viento desataba 
Al mástil del dolor húmedas pliega! 

El hombre todavía elódio alaba; 
Todavía mstrero el odió tiene 
£1 hombre siervo á la mujer esclava. 

Y en su frente purísima mantiene 
De una falta ridicula el castigo 

Y el crimen de una fábula, perene. 
Aislada la mujer, único abrÍKo^ 

Busca en tarda y raquítica indolencia > 
Ya que un monstruo de horror lleva consigo. 

Súmase én la materia su existencia. 
Tendrá comfort y trapos; lujo y modas.... 
Mas nada de lo que es inteligencia. 

A los quince, años la preparan bodas; : ' 

Y el color celestial de los quince años 
Aun dura menos que la flor de Rodas. 

Ya en el lienzo, que vértigos estraños 
Pintaban sus deseos juveniles. 
Lúgubre tedio traza desengaños. 

Y al salir de los piños infantiles 
Halla en brazos del hombre corrompido 
Goces siniestros y caricias vilesl 

La mujer es un mueble del marido^ 
£1 pobre mueble, con su dueño viva 
Sofocando el suspiro y el gemido. 

Inicua ley; que ala inocencia priva, • ^ 
Huir de esa tortum que la infama 

Y que enredes de injuria la cautiva. 
Indigno escarnio lo que honor se llama. 

Mo se cambia el espacio por la alcoba ; - 
Ni es tumba del espíritu la cama! 

Si un vil se arrastra y ese honor os robaí 
La sociedad fulmina y os insulta; 

Y gruñendo virtud ladra la loba. 

¿Por qué se fija en eso? ¿Por qué abulta 

TOMO ii. '36 



— 562.— 

La desdicha fatal y la pur^sa 

Bel alma niega con perfidia oculta? 

¿No resida en el alona la grandeza? 
¿En ella no es dc»ide el honor se arraiga? 
¿No es ella la virtud, no ^ la belleza? 

¿La que una alma celeste al mundo traiga 
Será estrella inmortal cuando es dicho¿^y 

Y una masa de lodo cuando caiga? 
Para lucir con su agua mas bermpsa» 

Exije buena luz la blanca perla 

Y salir de la concha tenebrosa. 

Para juzgar i esa alma y comprenderla» 
Romped la dura costra que la abruma 
•Y iraedla á la luz que pueda verla. 

Con mármol y cincel^ papel y pluma. 
En ciencia egrejia, en sapientísimo arte. 
Penetre osada y descubrir presuma. 

No ha sido el hombre organizado aparte ; 

Y bien puede partir de sus delicias 
Quien sus desgracias, con recargo parte. 

Goce con libcartad de las primicias 
Que da al alma la noble inteligencia. 
Quien se encorba á derechos de injusticias. 

Si un pecado de frutas es su herencia, 
Con entera razón y digno celo. 
La flor de la verdad coja en la ciencia. 

Que no se aleja por mirarlo el cielo 

Y al revés si se logra un telescopio , 
De entrever mas allá crece el anhelo. 

La ignorancia adormece como el opip., 

Y despierta el saber. La razón gira 
Siempre á él como al sol el heliotropio. 

Cada vez que la playa se retira. 
La acerca la verdad que nos la muestra; 

Y ella endereza cuando el alma vira. 
Con ella la esperiencia nos demuestra 

La virtud del deber, iluminando 



— 563 — 

La sombra del error, noche siniestra. 

ir asi nuestros instintos elevando 
Los ennoblece , ensancha y purifica , 
Las dañinas maleras arrancando. 

La mujer, que á ilustrarse se dedica, 
No cierra el corazón á la dulzura 
Ni el cetro del amor por eso abdica. 

Adquiere nuevo brillo su hermosura ; 

Y del ojo que piensa, la mirada 

Es siempre mas intensa en su ternura ! 

Da náuseas la coqueta empavesada 
Que entra al mar de las turbas, galeotas , 
De maleable vanidad cargada. 

Y en esas olas inconstante flota, 
Rjpmando los deseos inconstantes 
Tripulada de vicios y chacota. 

Mirad: cómo deslumhran sus bríllaitte^! 
¡Con qué gracia sus senos se dibujan. 
Ganchos lascivos de pescar amantes! 

Sus encantos ocultos sobrepujan 
A los que exhibe ; y a la caza de ellos 
Fornidos cazadores se rempujan. 

Ya lucirá de mármol miembros bellos , 
Ya suelto el nudo que sus crenchas ata, 
Desnudo cuerpo velará en cabellos. 

Pues' bien ; esa mujer que ahora mata. 
El daño que vá á hacer quizás ignora 

Y una pasión sin freno la arrebata. 
Anhela el fausto y el placer adora 

Porque todos la alaban... por costumbre. 
Por calmar un airdor que ía devora. 

Ella vive en estraña pesadumbre. 
En la noche del polo, siempre incierta; 
Rastreando una estrella qtie la alumbre. 

Cuando duerme, su espíritu despierta, 

Y transpórtase al mundo de los sueños 



-564 — 

Sobre inmenso vacio el ala abierta. 

Poseida de sueños halagüeños 
A su frágil cerebro preocupa 

Y de todo imposible forma empeños. 

{Qué distinta es la vida que se ocupa! 
La vida« que en el centro de una idea 
De locos sueños la falange agrupa. 

£sa alma , no en burdeles se recrea 

Y no muda de amor con el peinado. 
Alma instruida, lo inmortal desea! 

Nada para el amor está vedado. 

Y el placer verdadero, el inefable, 
Gózanlo en plenitud los que han amado. 

No esos, que en andrajo miserable 
he lascivia procaz ó vil lujuria, 
Envuelven su pasión abominable. 

El amor no es el vértigo, la furia 
Que su horrible trastorno al alma lleva 

Y que al pudor con su cinismo injuria. 
No ! Es soplo celestial , á la que eleva 

A el alma enamorada á otras regiones; 

Y es sublime el dolor que la conmueva ! 
Idea, que dos puros corazones 

Confunden en un mismo sentimiento. 
Qué dulcemente á la virtud dispones ! 

Qué bien rima en los dos el pensamiento ! 
Son dos seres jemelos en dos vidas ; 
Has que aguardan igual renacimiento. 

Melancólicas almas afligidas 
Quién no lleva un dolor que cree eterno» 

Y un recuerdo de imágenes queridas?... 
Pero ya veo que me pongo tierno; 

Y siento humedecerse mis pestañas» 
Efluvios caros de un raudal interno. 

Gentes á todo lo sensible estrañas 
Si notan un dolor en el semblante , 



— M5-. 

Creen que sus estragos son patrañas. 

TOy aunque pase á sus ojos por tunante; 
Siempre que hable , hablaré con mi franqueza; 
Leal conmigo mismo y fiel amante. 

Jamás á la mujer cuya pureza 
Tanto ensalza mi amor haré un agravio ; 
Ni humillaré con cargos su flaqueza. 

Jamás dirá el apostrofe mi labio ; 
Aunque á mi lengua se atropellan voces 

Y en dignas vias al ahogarlas rabio. 
Ah ! tú esas situaciones no conoces ! 

No sabes cual se avienen» cual se chocan. 
Penas con risas , con martirios goces ! 
Se conjuran recuerdos y se invocan. 
Se bendice á la vez y se blasfema ; 

Y hasta espectros de victimas se evocan !.... 

Has ya variando de uno en otro tema. 
Voy haciendo la epístola tan larga 
Que exige, para leerla , tiempo j flema. 

Como tú no eres de paciencia amarga. 
Espero que tendrás la que es precisa.... 
Mi amistad á lo menos te lo encarga. 

A la luz del crepúsculo indecisa 
Ojalá que la leas, cuando tengas . 
Tu alma en la boca retozando en risa. 

Y ya que inmenso mar y tierras luengas. 
Como nuestra amistad lo deseara, 
impiden que yo vaya y que tú vengas; 

Siempre que mires tu graciosa cara 
En la luna azogada , tu pupila 
Otra recuerde en que antes se mirara. 

Es verdad, no como esa tan tranquila; 
Que si la luz de la pasión los hiere, 
Chispeante se fija , inquieta oscila. 

Mas es espejo vivo que te quiere, 
Que en si concentra tu figura impressi. 



— 566 — 

Que mas realóe oon el tiempo' adquiere. 

Y aunque la edad y la aoiargura espesa 
La s(Mnbra que esa niebla ea otros dias. 
Siempre tu imagen se conserva ilesa! 

[Qué penas si me rieses sentirias! 
Misántropo infeliz, aislado paria. 
Mis goces son aqui melancolías. 

En todas partes mi alma solitaria 
Construye el ara santa de su rito 

Y eleva ardiente, estática plegaría. 
Aqui, donde en entrañas de granüo. 

Concibe sus abortos la fortuna. 
Que apadrina mil veces el delito. 

Mas hay en cambio una preciosa luna, 
Con un cejo de atmósfera tan rala 
Que no alcanza á espesar nube ninguna. 

La luz como un son mágico resbala ; 

Y al azul de este cielo vaporoso 
Solo el cíelo de Ñapóles iguah. 

Cada estrella es mi ojo luminoso 
Que abriendo rojos párpados por vemos 
Aguaita todo espléndido y curioso. 

¡ Cómo se asustarían ios gobiernos ! 
Son funestos los astros que iluminan. 
La luna es un sarcasmo con su» cuernos.. 

Castigo de los hombres qtie dominan. 
Si piensan en los otros, piensan tramas; 
Si un poeo se levantan, se abominati« 

El proberbto de andarse por la$ ramas 
Es frase de un ritual que nadie observaí. 
Todos son en la secta Oblai^-lamas. 

El vicio, que algo la ccrhtifa enerva. 
Aquí se estiende enérjico y robusto; 

Y sus nativos* gérmenes conserva. 
Idea de lo justo y de lo injusto 

Aqui no existe. £1 individuo es nada. 



— 567 — 

Ni tiene la razón dominio á gusto. 

La fibra del amor metalizada 
Suena cuando la toca el egoísmo 
Con el timbre agrio de una cuerda airada. 

Pero en mi sociedad conmigo mismo 
Mis héroes bellos de sus tumbas alzo^ 

Y hablo de libertad y de heroísmo. 
Con tanta gloria á veces los reako 

Que casi apareciendo en la edad media, 
Bruñida espuela do adalid les calzo. 

Turba de espectros mi bufete asedia ; 
Funámbulos que haciendo sus cabriolas 
He cercan como á Dante en su comedia.... 

Ay ! No aroman mi cuarto las violas, 
Ni mis libros, mis buenos compañeros^ 
Vienen á distraer mis noches sola^. 

Después de repasar siglos enteros 
£1 cerebro se cansa y debilita. 

Y quién sabe!.^. tal vez cree en ag&eros. 
Leyendo, se contempla y se medita^ 

Y las hojas sublimes de una historia 
Calman la fiebre que la sangre agita. 

Inquieto anhelo de futura gloria, 
De un amor celestial anhelo intenso. 
Continua evocación de la memoria. 

Solo en'vosotros con ahinco pienso, 

Y me llevan ideales fantasías 

Por 8U tránsito fácil á lo inmexiso.... 
Si mig libros me faltan , esos diaa 
Se nublan coa> la atmósfera imposible 

Y echa su sombí^ en las ci^eencias miás. 
Horribles dias de una duda horrible. 

Que forja en la razón y en d deseo 
El puñal del espíritu invisible. 

Pero no temas. Si en ta Dios no creo, 
Siempre- creo en el alma, que es dWiúa^ 



— 568 — 

Quien diviniza al alma no es ateo. 

No un insípido dogma me fascina ; 
Ni oraciones venales digo al diablo. 
Hay otra religión que me ilumina. 

Y aunque no me arrodille en un retablo. 
Tiene un cielo también mi inteligencia, 

Y hablando con pureza, con Dios hablo. 
Por eso purifico mi existencia 

En virtuoso bien , en deber justo. 
Apoyando en lo escelso mi creencia. 

Y el orgullo pueril y el odio injusto, 
Gomo ruinas en fuerte terremoto. 
Caen al tacto de su choque augusto. 

Nave es mi alma que su cable ha roto 

Y dejando las anclas en la rada. 
Singla en mar infinito á un orbe ignoto. 

De virtuosos bienes yá cargada. 
Quizás la playa de ese mundo aborde. 
Tal vez sea con cantos saludada. 

Y ese tono que hoy suena tan discorde. 
En periodo de grata melodía, 
Formará con bs otros un acorde. 

Ciencia del hombre la filosofia. 
Enseña la verdad quó üo íxíuuui; 

Y es su forma inmortal la poesía. 
Aquella, erróneas cascaras machuca 

Y esencia de bondad destila de ellas; 
Esta nuestra alma en lo que es bella educa. 

Una impulsa el Océano y las estrellas ; 

Y la otra en sensible magnetismo. 
Une para vivir las almas bellas. 

No comprende esa vida el egoísmo , 
El recio orgullo, que colgado vive 
Be las frágiles ramas de un abismo. 

Cabeza de odios el error concibe. 
Mano que azota á la grandeza humana » 



— 569 — 

No sobre bronce, sobre arena escribe. 

Hay alguien qqe por ciencia chavacana 
A toda idea noble Uama utopia, 

Y escupe en la virtud que no es cristiana. 
Qué! ¿los hombres del Asia ó de la Etiopia 

Gomo todos los hombres no han nacido 

Y su ser de otra imagen es la copia? 
En perpetuo delirio habrá vivido 

Ese hombre que en su vida de trabajo 
La castidad del alma no ha perdido?... 

Para muchos el cielo está tan bajo 
Que desde aqui divisan lo que quieren, 

Y contemplan á Dios de arriba abajo. 
Luego al punto, mil cosas nos referen. 

Mil cosas estupendas que son... cosas. 

Y así viven contentos y asi mueren. 
Si han tenido sus horas dolorosas 

La causa del dolor jamás indagan. 
Ellos cojen la espina con las rosas. 
Con risueño después su vida halagan. 

Y el después de esa vida tan risueña 
Es místico jardín por donde vagan. 

Si la ciencia con fábulas no sueña, 
El rumbo verdadero nos señala 

Y á percibir lo eterno nos enseña. 

La inteligencia en ella crece otra ala. 
Con ella se remonta. Y asi el hombre 
Con su destino su grandeza iguala. 

Quizás mi modo de pensar te asombre; 
Has tú piensas lo mismo que yo creo. 
Lo mismo adoras con diverso nombre. 

Tú sientes vacilante tu deseo, 

Y le buscas la fuerza que yo gozo; 

Tú ves luces no mas donde astros veo. 

Antes aún de ennegrecer el bozo 
Mis ojos atraía esa montaña. 



— 570 — 

Líneas gigantes de un gigante eÚ3f^to ! 

Y yo en sus bhncas ciitias que el sol bafia 
Con sus rayos primero^, en idea 

Buscaba la verdad que nunca eñga&a. 

La única verdad ! — la que llamea 
En la nodie del tiempo, luz viviente 
Que guia á Dios y á la justicia crea. 

La que alumbra mi pecho en fuco ardiente. 
La que en soplos de tierna llamarada 
Vá de tus ojos á efíiceúder tu frente. 

Santa y pura verdad ! no disfrazada 
Gomo el tosco suyal de paño burdo 

Y en inútiles claustros encerra(h. 

La que el sabio respeta , no el pathirdó. 
La que es verbo de Dios, no de tiranos. 
Verdad sublime, no sublime absurdo ! 

La que uniendo á los horribres comoheflhflaanos 
Servidumbres hipócritas condena, 

Y no hace enigmas para abrir arcanos. 
Santa y pura verdad ! T(i faz ^teM ; 

Será del torbo erro^ arma triuñftinte, 

Y adoración virS de una alma buena!..*. 
Has aquí pongo punto. Ya es bastante. 

Lee la carta del auséhfe amigo; 

Y (escúchalo al oido) del amante. 

He escrito largo por hablar coñfigfó; 
Pues, aunque tú no estés, á tu recuerdo 
Como á tí Aiisma lo que siento di^. 

Ah! soy yo ítíti felife cuando recuerdo f 
Existo en el pasado, y en sus buellaá 
Las tardas huellas del presente pierdo! 

Ágiles aves qoe escucháis querellas. 
Llevad á esa ave triste mi redamo ! 
Tomad voz , cuando os lea , rimalé bfeÜás, 

Y decidla- eh uit hxiñno cuánto la áhíb!... 



ÍNDICE. 



PigÍMB. 

Djcdicatoriaa *. I ...... . 5 



'• 



Jehová ^ 19 

Inspiración 20 

Consuelos • 24 

Canlo de un bardo 26 

Olvida.. , 34 

Pronóstico «... 35 

Encuentro • . . 36 

Juventud 37 

Cuna y sepulcro 41 

Destino 47 

Improvisación 48 

La beldad y la rosa , . . \ . . ^9 

Hora 51 

Risa • 55 

A una siempre-riva 56 

Lira . 57 

Fusión id. 

Ruina . 58 

Un hijo 60 

Felicidad 62 

Oración , 63 

Sucesión > . . . 65 

Tristezas * . . . 68 

Centella > . . . 70 

Sarcasmo • ' . . . 71 

Verdad 73 

A una niña • . . . 75 

Incredulidad «... 77 

Pesadilla 78 

Piedad 80 

Inmensidad. . . , «... 81 

Realidades y sueños. , ..*•... 83 

El Bardo errante. . ' «... 00 

A Polonia 103 

La 'una en el mar i . • . . . 108 

En mi camarote . , . 109 

A la noche ' 110 

La pena de muerte ... 113 

Por sn Dios y por su dama. . . . . . . 116 

£1 alma errante. ... ,.'........ 125 

El incendio del buque.. .'.'*.*. 128 



u 



PlfloM. 

Entnilaimo 129 

ConsUneia ','.'.'. 130 

Imprecación \ 131 

Historia \ i33 

Negación I35 

Reliquias 136 

Parabién , 138 

Desconfianza. 139 

Consejos 140 

Cartel de desafio de nn Granadino .143 

Pensamientos en la soledad 145 

Esperiencia. 149 

Jeremías. 150 

Estatua 152 

Luz y sombra , 153 

A la brisa 154 

Zelos 155 

Estabilidad 156 

tnz id. 

La canción del bosque 157 

El ave 150 

.Canto fúnebre 160 

Dolor. . 163 

Orgrullo 164 

Hallazgo , Í65 

Hecuerdo 166 

Costumbre griega. . « 167 

Temor 168 

jbna noche. 170 

Berta. 171 

Mártir 174 

El cantor 176 

Consuelo y esperanza 179 

Hacías. 180 

El castillo de BaUaklava*. 185 

Kl cinco de mayo. 188 

£1 cantor Stradella 190 

El moro. ...*.• 19? 

Urrá de los eosacos 207 

Últimos cantos de Safo. 209 

Un recuerdo y una flor. 216 

Efectos de la distancia 218 

8us cabellos 220 

Voces de la vigilia 221 

y^mor del poeta. 239 

Generosidad / 249 

^eid niña. 252 

Canto de la Ondina 254 

CMbMmdm. 

• • • ■ ' 

A freiré en la inauguración fie su estatua 25^ 

Diversiones ' . . . ' 250 

Nuevo arte poético. 260 

Transmigración 2H 

¿a corona de violetas. S^ 

ÍHf ño. 2^ 



A«do. ^ 269 

JbsticU. • 270 

• Choque 271 

Crístóbal Colon 272 

VascoNuñez de Balboa. . , : . . 273 

Prancigco Pizarro 274 

Roger de Lauría 275 

José Miguel Carrera 276 

Miguel de Cervatttei 278 

Don Francisco de Quevedo. 279 

Aristófanes, . 280 

Frey Lope de Vega Carpió 281 

Don Pedro Calderón 282 

Augusto de Pláten -283 

Goethe 284 

Phidias 285 

Espronceda 286 

Victor Hugo .290 

» 
Libro delabiuu 

ta primera hoja 292 

Sueños de amante 293 

Aparición doble 294 

bálsamo 295 

Palingenesia 290 

Quien es ella. 297 

Transfiguración. 299. 

Sodelo 300 

fereneias de clima 301 

Hop, Hop 302 

País 303 

Ün genio y el poeta 304 

0n poema 305 

Recuerdo 307 

ün ramo 308 

¿Qué será? 309 

Soledad 310 

Convicción 313 

Poema 314 

Media noche 315 

Ofrenda 317 

Receta. 318 

Armonía 319 

Avai-icia 321 

Busto 32Í 

A la luna 323 

Diablos azules 324 

Aurora boreal 326 

Lu tres almas 327 

Los astros 328 

Desaliento 329 

Deseo 330 

La flor del valle 331 

Los goces 332 

Palsago y amor. 333 

tai flores. 836 



IV 

Pifiuu. 

Vi^e 331 

Brisa y flor "... . . 338 

Voto ,....!.!. 339 

Su llanto. . 340 

Canto del artista 342 

La primavera 345 

Rocío 347 

Horóscopo 348 

Ixion 349 

Gaiel 350 

Las mariposas 352 

Sueno alegre 354 

Vigilia .355 

Prosa 357 

Un rayo de luna 358 

Estribillo 359 

Claro oscuro 360 

Suspiro 361 

En un álbum 362 

Arte y armonía 363 

Definición ' 364 

Incienso . 365 

Pensamiento 366 

Consejo 367 

Canción 368 

Crepúsculo 371 

La nube 374 

La sombra 376 

La tarde 378 

Barómetro 381 

Loca 383 

Su retrato 385 

Preguntas sin respuesta . 388 

Belleza de la muerte 389 

Contemplaciones 390 

El ideal 393 

Impotencia 394 

Oriental 395 

Éxtasis 396 

Alas 398 

Al año 185 .399 

Esbozo . 400 

Alucinación ... 401 

Ecos , . 402 

Tristeza id. 

Él destino 403 

Las hojas id. 

Prevención 404 

Repulsa id. 

Semejanzas 405 

A Carlos Bello id. 

Como muchos 406 

Envite . id. 

Deliquio 407 

Compañía id. 

Flor celeste 408 

Porvenir id. 



V 

PégioM. 

Al corazón. . 409 

Su imág^eQ ^ ' .. \ 411 

Mi amor 412 

Para siempre 413 

Ruego . 420 

Creencia 422 

Esperanza. 423 

Las flores 424 

Lágrimas de amor 425 

Misterio . id- 

Purificación 426 

Consuelo id. 

Buen viaje 427 

Una faz de la vida . 428 

Afinidad. id. 

Vanidad 429 

Pesar id. 

Profesión de té : . . 430 

Soliloquio id.. 

Un ramo 432 

Desvario 433 

Dfísde la ciudad 434 

Martirio: 435 

Oh I no quiero morir 436 

Buena semilla, buena cosecha 437 

Rapto 438 

Desahogo , id. 

Armonías 441 

Panteísmo 443 

Canto del poeta 445 

Misantropía 450 

Pregmáticas id. 

Un par • *. . id. 

Comida cruda 451 

Andrajo |d. 

Oh , témpora ! Oh, mores ! id. 

Correspondencia :,..'.. 452 

Dómine meus 1 1 . id. 

El pajarito 453 

Imposible 454 

El arte 455 

Confianza. id. , 

La estrella de la tarde id. 

Humorada 456 

Aurora id. 

Impresión 457 

Prosapia ¡ . , . id. 

Buitres id. 

Los poetas 458 

Los filósofos id. 

Posüzo. . . . • 459 

P|igina de la historia del papado id. 

Lo que vá de ayer á hoy 460 

Línea recta : * ' ^^' 

La músicai . . . . I '. . 461 

Cadena :..:....,. 462 

A mi madre en 1853 463 



PifiOM. 

Ar? 4tó 

ta madre y el hijo idf; 

Balada 466 

CáncioQ 46$* 

DiOf m 

El poeU 470' 

Presagio! Ü. 

to te amo. 471' 

tástimas 472 

Jlgfiero 475 

El hombre 476 

Otro id. 

Ca rota 477 

Nulidad ' id. 

SoOar despierto 4T8 

ReversibiUdad 489 

Franqueza id. 

l^rimavera 489' 

Amor 7 maerte id. 

Asimismo 499 

A la luna 494 

^rajícomedla id. 

Galán 41» 

Procesiones id. 

Chasco 496 

Fin de año id. 

Panacea id. 

Los viajeros 497 

Desdichas id. 

Ün momento 498 

I^sgustos. 499 

Interior . . .' id. 

Imitación^ id. 

Vacilación 500' 

Lágrimas 50t 

Vánitas 502 

Ojeada id. 

Claro-oscuro.. id. 

Sana-culotte 509 

Siempre llorando id. 

Lélia 504 

In memoriam 5M 

Sol 507 

Flores y estrellas . 509- 

Inmortalidad. id.' 

Iiimemoriam id. 

Gloria y desgracia 510' 

Loados 51 i' 

Por tí id.^ 

Escepticismo 512' 

Afinidad 513' 

El niñodelcá&Uro 514' 

Sinfonía 515 

£1 heso 516 

La ciU Si7' 

Una fior de U soledad 518 

Gazd id/ 



VII 
PigiM . 

Taliiman 519 

La flor Id, 

Imagen 520 

Medicina id. 

Metamóribtis id. 

Gázel 521 

Gáiel id. 

Hebe [ id. 

En l^ muerta de dos hermanas ! ... 522 

La inteligencia 523 

La mi:^er [ [ id. 

Química ! . . ! 524 

Mirada ', . '. id. 

A H.enviándolemis eu9nio$ id. 

El 525 

Todo id. 

Lamento !..!.'. 526 

Con ella !!!!.' 527 

El ruiseñor , . [ . 532 

Reflejo . . id. 

Vergiss meln nicbt ! . . ! . 533 ' 

Nigromancia . . [ . 534 

Misantropía y filantropía id. 

La muerte mas feliz ! . ! . ! 539 

El destino I . . '. . id. 

La monja '.!.*!! 540 

Setiembre , . . . id. 

Ofelia .'!!!*** 541 

Villancico . , . \ 542 

Union ,..,,[ 543 

Placer ^ ! ' Í ! ! ! ! 54^ 

Infinito !'.!!!!' W. 

A mi amigo B. A. González.. . ! . ! . Í [ .' ' 545 

Abderrahman el grande. 552 

Algo de mucho '..',[ 555 




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