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Full text of "Poetas líricos de los siglos XVI y XVII"

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BIBLIOTECA 



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lUTORES ESPAÑOLES, 

DESDE LA FORMACIÓN DEL LENGUAJE HASTA NUESTROS DÍAS. 



» • 



POETAS LÍRICOS DE LOS SIGLOS XVI Y XVII, 



POR DON ADOLFO DE CASTRO^ <&*¿¿ 



TOMO SEGUNDO. 



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MADRID. 

M . RIVADENEYRA — IMPRESOR — EDITOR. 

OALLB M LA UDUU, 8. 

1857. 






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VARIAS OBSERVACIONES 



SOBRE 



ALGUNAS PARTICULARIDADES DE LA POESÍA ESPAÑOLA. 



I. — Del culteranismo. 

El origen del culteranismo , cuyo apóstol, si apóstol puede llamarse, fué don Luis de Góngora, 
ha servido de asunto á muchísimos de nuestros eruditos para entregarse á suposiciones mas ó me- 
nos destituidas de fundamento, pero casi todas Lejanas de ia verdad. 

Mayans, por ejemplo, engañado por las alabanzas que á si mismo se da el autor del Panegírico 
funeral de doña Margarita de Austria, cree que el primer inventor del estilo culto fué fray Hor- 
tensk) Félix Paravicino , cuando este no hizo otra cosa que trasladar al pulpito lo que Góngora ha- 
bía introducido en la poesía. 

Don Ignacio Luzan atribuye unas veces á Góngora la invención , y otras al italiano Virgilio 
Halvezzi, sin notar que este escribió posteriormente. Otros afirman ser el inventor don Diego de 
Saavedra Fajardo, que se halla en el mismo caso; don José de Vargas Ponce cree que lo fué don 
Juan de Jáuregui , con su traducción de la Farsalia , cuando consta que este la comenzó después 
de ser conocidas las obras de Góngora; y por último, don Francisco Martínez Marina señala á 
Mariana y Cervantes como los verdaderos introductores del culteranismo, el uno con su afectado 
estilo , artificiosas arengas, estudiados períodos , y el otro latinizando en La Calatea , y con giros 
? estilos inversos y oscuros en el Pérsiles y Segismunda. 

No entraré á combatir esta postrera opinión, pues las particularides del estilo de cada uno de es- 
tos dos sublimes autores nada tienen que ver con el de los cultos. Haria un agravio al buen sen- 
tido de mis lectores si insistiera mas en esto. 

Tampoco pretendo analizar las probabilidades que puede tener la opinión de que Góngora se 
propuso ser el Séneca 6 el Juan de Mena de su siglo, imitando la afectación del estilo de entram- 
bos ingenios, sus paisanos. 

La ünea de los escritores latinizantes , como Juan de Mena , el marqués de Villena y fray Juan 
de Padilla , el cartujano , habia sido cortada por Garcilaso y sus discípulos. La manera de trovar 
de aquellos era en desuso ; por eso los modelos de Góngora se deben buscar desde Garcilaso has- 
ta su tiempo, no desde Garcilaso al de don Juan el Segundo. Bien seguro es que en las poesías 
de Góngora no se encontrarán rastros que demuestren llevar por objeto en el estilo la imitación 
de Juan de Mena. 

Otra opinión moderna hay sobre el culteranismo. Ya no se trata de autores muy conocidos, sino 
de uno celebrado en su siglo , pero no célebre en el nuestro. Hablo de don Luis Carrillo y Sotoma- 
yor, natural de Córdoba, caballero del hábito de Santiago, comendador de la Fuente del Maestre, 
y cuatralvo de las galeras de España, que tuvo por padre á don Fernando Carrillo, presidente del 
consejo de Indias , y murió á la edad de veinte y siete años, en 1610. 

Escribió muchas poesías, que, juntas con algunos trabajos en prosa, se publicaron en Madrid 
el año de 1613. 

El estilo de don Luis Carrillo es afectado. Por esta circunstancia, y la de haber corrido con aplauso 

p. ITI.-H. a 



ti OBSERVACIONES 

sus poesías antes que Góngora escribiese Las Soledades , algunos distinguidos eruditos modernos* 
no solo han creído, sino hasta han asegurado que el primero fué el inventor del culteranismo, y 
el segundo su imitador exagerado. 

Todo cuanto se ha dicho sobre el particular está destituido de fundamento. Yo mismo, en los 
apuntes biográficos de Góngora (tomo primero de esta Colección, xxxn de la Biblioteca), incurrí 
en el error que se proclama como verdad innegable por literatos cuya autoridad en estas materias 
es muy digna de respeto. Pero graves razones hay para combatir victoriosamente esta opinión. 
Góngora publicó el año de 1005, en I as /lores de poetas ilustres de España, treinta y seis com- 
posiciones. El original del libro estaba entregado en 1605, fecha de su aprobación, por Tomás 
Gradan Dantisco. Las poesías serian escritas con fecha anterior. 

Pues bien ; cuando Carrillo tenia diez y seis ó diez y ocho años, ya Góngora habia escrito mu- 
chas poesías, donde empezaba á usar en algunos pasajes la afectación culterana. Véanse los si- 
guientes: 



(Canción u.) 



Donde no sin decoro, 
Por brújula , aunque breve , 
Muestra la blanca nieve 
Entre los lazos del coturno de oro. 

El noble pensamiento 
Por verte viste plumas, pisa el viento. (Id. m. ) 

Entre templada nieve 
Evaporar contempla un fuego helado. (Id.) 

Fué aquel tronco vestido 

De algún dulce gemido. (Id. v.) 



Mas luego que ciñó sus sienes bellas 
De los varios despojos de la falda , 
Término puesto al oro y á la nieve, 

Juraré que lució mas su guirnalda , 
Con ser de flores , la otra ser de estrellas, 
Que la que ilustra el cielo en luces nueve. 

(Soneio.) 

El sueno, autor de representaciones 
En su teatro, sobre el viento armado, 
Sombras suele vestir de bulto bello. (Soneto.) 



Estos y otros pasajes cultísimos tenia escritos Góngora , cuando Carrillo era todavía niño. Im- 
presas las treinta y seis composiciones en endecasílabos ya citadas, corrieron con gran aplauso, y 
en ellas aprendió Carrillo la afectación de lenguaje que se nota en sus obras. De modo que, en ves 
de imitar Góngora á aquel |>oeta , fué imitado por el mismo. Cualquiera que coteje los sonetos de 
Carrillo con los del autor de Las Soledades y El Polifemo , no podrá menos de convencerse de es* 
ta verdad. 

Por otra parte, Góngora en sus últimos años no hizo mas que exagerar la afectación del estilo que 
ya descubrió en las poesías publicadas en 1605. En esto se asemeja el vate cordobés á las mujeres 
que se pintan , que empiezan por poco; pero como cada dia se les va acostumbrando la vista al 
matiz que luce en sus mejillas , cada dia también, sin advertirlo , dan mas color , hasta que, pasado 
algún tiempo, lo que al principio fué belleza, se convierte en fealdad ridicula ó repugnante. 

Se asegura igualmente que Góngora intentó imitar al caballero Harini ; pero creo que no hay 
que buscar en otras literaturas el origen del culteranismo. 

Góngora se propuso perfeccionar el estilo de Garcilaso , del mismo modo que lo habia pretendi- 
do Herrera. 

Tomó del primero el introducir frases extranjeras para enriquecer el lenguaje poético, asi como 
las violentas trasposiciones ; pero exagerando lo hecho por Garcilaso, empezando por poco en las 
poesías de Las flores ilustres de Espinosa , y acabando en Las Soledades y en la Fábula de Pira- 
mo y Tisbc. Garcilaso usó de trasposiciones como estas : 

— Y con voz lamentándose quejosa. 

— Ya de rigor de espinas intratable. 

— Los accidentes de mi mal primeros. 
— Guarda del verde bosque verdadera. 
— Aquella tan amada mi enemiga. 
—Entre la humana puede y mortal gente. 
—Como en luciente de cristal coluna. 



El mismo introdujo, ó autorizó con su ejemplo, las voces latinas mortífero , consiente, meta, reci- 
proco , mercenario, rígida nieve , fraterna , luciente , progreso futuro , lamento , umbrosa , unióse, 
ardua via , argento, ofusca , corusca , inerte , testa y licenciosa. 

No solo imitó Góngora , exagerándolos , los aciertos y los yerros de Garcilaso en el sentido de 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. Vii 

afectar el estilo, sino que también siguió en este particular las huellas de Fernando de Herrera, 
quien, en muchísimos de sus sonetos y en algunas de sus canciones y elegías, todo es afectación, 
todo arte, 
(¡áncora copia muchas de las frases de Herrera. Véanse algunos ejemplos : 

El sacro rey de rios , 
Que nuestros campos baña. ( Herrera.) 

Rey de los otros rios. (Góngora.) 

Las espumas 
Del rey corona de los oíros rios. (El mismo.) 

— El nuevo sol, présago de mal tanto. 

— Tanto heroico valor en solo un día. (Herrera. ) 

lialianismo que Góngora imita en las Soledades, y que hoy ya está admitido en el uso. 

A mucha fresca rosa 
Tanto garzón robusto , 
Tanto ofrecen los árboles , zagala. 

Las gracias amorosas 
Con las ninfas un coro , 
Tejieron en el claro hondoso seno. ( Herrera. ) 

Coros tejiendo estés. ( Góngora. ) 

También copió Góngora otros modos de decir de Herrera. Crespas ondas, purpúreas rosas, 
kmpo cano , oro cundiente, planta voladora , y otras frases se leen en las poesías de ambos. 

Evidentemente este fué el origen del culteranismo en Góngora : perfeccionar el lenguaje poéti- 
co de Garcilaso, de cuyas poesías constantemente se muestra el cisne cordobés apasionadísimo. 

Siempre he profesado la opinión de que Góngora sin Herrera jamás llegara á ser el Góngora del 
Mtfemo y de Las Soledades. 

Por otra parte , nada hay mas culto, nada mas gongorino (si se permite la frase ), que muchas de 
ks poesías amorosas del divino Herrera. 

Como muestras, sirvan los dos cuartetos siguientes: 



Luz , en cuyo esplendor el alto coro 
Con vibrante furor está apurado 
De dulces rayos bello ardor sagrado , 
Do enriqueció Eufrosina su tesoro. 



Ondoso cerco que purpura el oro , 
De esmeraldas y perlas esmaltado, 
Y en sortijas lucientes encrespado , 
Al que me inclino humilde, alegre adoro. 



Quien escribió así , y quien dio frases que imitar á Góngora , en él, y no en otro, aprendió este 
el culteranismo. 

Nuestros literatos hoy atribuyen esto á don Luis Carrillo; pero, después de haber probado que 
Góngora era afectado ya cuando aquel contaba pocos años, ¿cabe en lo posible que un genio co- 
mo el de nuestro poeta tuviese celos de los ensayos poéticos de un niño, y que lo imitase, cuando no 
podía aun ser conocido ? 

Como una prueba concluyente de esta verdad, baste decir que Espinel , en su poema La Casa 
icla Memoria , publicado con sus Rimas en 1591, no solo elogia á Góngora por su imitación de 
te latinos, sino que también lo excita á no limitar su ingenio á lo hecho; esto después de haber 
elogiado dignamente sus versos festivos. 



Ya que la propiedad antigua imitas, 
Tierno pimpollo , en verso regalado , 
Y en la materna lengua resucitas 
Del latino el concepto ma$ cendrado , 



Biüende el claro ingenio, que limitas 
De tu pesquera á descubrir el vado ; 
Que hallarás en tu apacible puerto 
Un caudaloso Nilo descubierto. 



Con efecto , Góngora, en la afectación que comenzó á ostentar en sus poesías graves, halló imi- 
tadores. La escuela poética granadina , con mas vivacidad de ingenio que la sevillana , produjo 
poetas notabilísimos, como se prueba de Las ¡lores ilustres de España. Pues bien ; muchísimos de 
ellos son secuaces de Góngora; no del Góngora de Las Soledades y El Polifemo, sino del de las 
canciones y de los sonetos, no escritos todavía en el estilo tenebroso de ambos poemas. 



vm OBSERVACIONES 

Cualquiera que lea la canción que A la armada invencible compuso el doctor Agustín de Teja- 
da Paez, poeta vehementísimo, descubrirá rastros del gusto de Góngora. 

—Y argente con espuma el freno duro. 
—Que la salobre plata le arreboles. 
— Contra el gélido inglés muestra su extremo. 
—Antes que enciende su conuco llama. 

En la canción A los Santa de Granada , se hallan estos versos enteramente gongorinos : 

—El gran rector del piélago espumante. 
—El claro dios del húmedo tridente. 

Mas aun : la denominación de culto i este género de estilo poético se halla usada por el doctor 
Tejada catorce ó quince años por lo menos antes que Góngora llamase culta en El PoUfcmo , ¿ su 
Bucólica Talla. 

Ofdos preste el mundo al verso culto. 

Leyendo estas poesías en Las /lores de poetas ilustres de España, casi se puede decir que pare- 
ce que Góngora imitó la manera poética del doctor Tejada , ó que el doctor Tejada imitó la de 
Góngora. 

Hay mas todavía : cualquiera que examine Las flores de poetas ilustres de España , en ellas en- 
cuentra ya planteado el culteranismo, no solo por Góngora, uno por muchísimos de los autores 
que forman esta pequeña colección ; culteranismo no exagerado, empero culteranismo al fin. 

Espinosa , por ejemplo , llama flébiles á las exequias ; Tejada usa en dos distintas ocasiones la 
voz ecúleos; Pedro Rodríguez la de lavacros; Espinosa habla de llamas reverberantes, de cerúleas 
alcobas; y otros, por último, de rayos rutilantes , introduciendo asi palabras latinas, de las cua- 
les algunas han quedado en uso. 

Pero ¿qué mas? La frase usada por Góngora en El Poli femó, frase que tanto ha dado que dis- 
currirá sus comentadores; aquella, en fin, comprendida en estos versos: 

Donde espumoso el mar siciliano 
El pié argenta de plata al Lilibco, 

se encuentra usada por Luis Martin en una de las poesías inclusas en Las flora: 

Y aquestos montes con tu plata argentas (i). 

Para terminar, si alguna duda cupiera sobre el origen del culteranismo como anterior á don 
Luis Carrillo, basta notar lo siguiente. 
Nada hay mas sabido que el fin de aquel soneto de Lope en burla de este estilo poético : 

¿Entiendes, Fabio, lo que voy diciendo? 
— Y ¿cómo si lo entiendo? Mientes, Fabio, 
Que yo soy quien lo digo y no lo entiendo. 

Pues bien ; en Las Flores de poetas ilustres se halla otro soneto de Pedro Espinosa contra el es- 
tilo hinchado y la oscuridad de los pensamientos ; soneto que evidentemente sirvió de modelo á 
Lope. Véase cómo termina : 

Tú, mirón, que esto miras, no te espantes 
Si no lo entiendes ; que aunque yo lo hice, 
Asi me ayude Dios que no lo entiendo. 

En resumen , Góngora quiso perfeccionar la reforma del lenguaje poético, comenzada por Gar- 
cilaso y continuada por Herrera, si bien este con infeliz suceso en muchas de las obras amorosas. 
Tomó de Garcilaso lo que en Garcilaso halló mas en consonancia con su gusto, como tomó de 
Herrera lo que mas se avenía á la fogosidad de su ingenio. Estimulado por la imitación que de su 
primitivo estilo hicieran los ingenios de la escuela de Granada en Los flores de poetas ilustres , se 

(I) Pellicer creía qae este era un modo de decir ándalas. 



i 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. rx 

consideró llamado á regenerar el lenguaje poético, llevando á la exageración lo que sin exagerar 
obtuvo el aplauso de los doctos. 

Sea como quiera, baste decir que, como poeta puro Góngora halló imitadores, halló imitado- 
res también como poeta con cierta afectación en el decir ; los halló, por último, cuando la llevó 
ai postrer extremo á que pudo su ingenio esclarecido. 

Casi un siglo después comenzaron á corromper el buen gusto Pedro Carlet de Marivaux en Fran- 
ca y Colley Cibber en Inglaterra. 



II.— Cervantes ¿fué ó no poeta? 

a Yo , que siempre me afano y me desvelo 
Por parecer que tengo de poeta 
La gracia que no quiso darme el cielo...» 

Esto dccia de si Cervantes en el capítulo primero de su Viaje del Parnaso. 

Tal opinión fué engendrada en su ánimo por los escritores de su tiempo, los cuales miraron con ' 
mocho desden las obras poéticas debidas á su ingenio y á su pluma. Pero la posteridad , venerado- ; 
11 siempre del mérito, no pudo menos de echar por tierra lo injusto de este parecer, reconocien- < 
4> que quien supo inventar y escribir el Quijote, precisamente debió estar asistido y ayudado de 
hs musas. 

Pao aquellos que creen que sin versificación no existe la poesía , responderán á mis palabras 
condecir : «Si Cervantes fué poeta , ¿cómo sus obras en prosa han alcanzado fama eterna , en tanto 
qoe de sus comedias nadie hace memoria sino para calificarlas de muy malas? (4)> 

Otros, por el contrario, replicarán : «Cervantes, como se prueba de sus novelas, no solo era buen 
poeta, sino excelentísimo. Las faltas que tienen sus comedias nacen de no saber su autor el arte 
de bien versificar. > 

Asi como creo que Cervantes fué un gran poeta , jamás podré convenir en que ignoraba el mo- 
do de hacer buenos versos. 

No solo buenos, sino sumamente elegantes, hay en casi todas sus comedias, y de ellos se pue- 
de presentar á los ojos de los incrédulos ó de los que sustenten la opinión contraria , multitud de 
ejemplos, bastantes á probar la exactitud de mis palabras. 

No son arcanos literarios los que ofrezco á la curiosidad de los lectores , sino fragmentos sacados 
de sus comedias , muy conocidas de los eruditos. 

¿Qwere verse en Cervantes la facilidad en versificar de nuestros antiguos romanceros? En la 
jornada primera de El gallardo Español se halla este pasaje : 



Escuchadme los de Oran, 
Caballeros y soldados, 
Qoe firmáis con nuestra sangre 
Vuestros hechos señalados, 

Alimucel soy , un moro 
De aquellos que son llamados 
Galanes de Meliona, 
Tan valientes como hidalgos. 

No me Une aquí Mahoma 
Averiguar en el campo 
Si «u secta es buena ó mala; 
0« él tiene de eso cuidado. 

Tríeme otro dios mas brioso, 
Que es tan soberbio y tan manso, 



Que ya parece cordero 
Y ya león irritado ; 

Y este dios que así me impele 
Es de una mora vasallo , 
Que es reina de la hermosura , 
De quien soy humilde esclavo. 

No quiero decir que hiendo , 
Que destrozo , parto y rajo ; 
Que animoso, y no arrogante, 
Es el buen enamorado. 

Amo , en fin , y he dicho mucho 
En solo decir que amo , 
Para daros á entender 
Que puedo estimarme en algo. 



Pero sea yo quien fuere, 
Basta que me muestro armado 
Ante estos soberbios muros, 
De tantos buenos guardados; 

Que, si no es señal de loco , 
Será indicio de que he dado 
Palabra, que he de cumplilla 
O quedar muerto en el campo; 

Y así, á tí te desafio, 
Don Bernardo el fuerte , el bravo , 
Tan infamia de los moros , 
Cuanto prez de los cristianos ; etc. 



Quien quisiere encontrar en Cervantes la encantadora sencillez de nuestros antiguos cancione- 
ros estudie en los siguientes ejemplos. 



i\) No debo tomar en consideración el extravagante juicio de don Blas Nasarre acerca de las comedias de nues- 
tro autor. 



OBSERVACIONES 
En las jornadas segunda y tercera de ¡a casa de los celos : 



I. 

1 krramastes el agua la niña, 
\o dijistes agua va ; 
justicia os prenderá. 
terramástesla á deshora , 
ué coa tan poca cuenta , 
t mqjastes con afrenta 
[jue os sirve y os adora ; 
«llegada labora, 
sde el daño so sabrá 
justicia os prenderá. 

II. 

taulivásttsmc el alma , niña , 
eneisla siempre allá ¡ 
vnor me vengará. 
nuestros ojos salteadores , 
ser de nadie impedidos , 
antraron por mis sentidos 
e hicieron salteadores. 
? áronroe los mejores , 
tneislos siempre allá ; 
vnor me vengará. 

III. 
7 enga norabuena 



Cupido á nuestras sel cas, 
Norabuena venga. 
Sea bien venido 
Médico tan grave , 
Que así curar sabe 
De desden y olvido. 
Hémosle entendido , 

Y lo que él ordena 
Sea norabuena. 

Quedan estas penas 
Ricas de ventura , 
Pues tanta hermosura 
Hoy en ella enseñas ; 
Brotarán sus breñas 
Néctar donde quiera ; 
Sea norabuena. 

IV. 

; Bien haya quien hizo 
Cadentias, cadenas; 
Bien haya quien hizo 
Cadenas de amor! 

¡Bien haya el acero 
De que se formaron 

Y los que inventaron 
Amor verdadero ! 

¡Bien haya el dinero 



lomada primera de Pedro de Urdemalas : 



VI. 

I la puerta puestos 
mis amores, 
linas y zarzas 
vuelven flores. 
l\ fresno escabroso, 
robusta encina , 
»tos á la puerta 



Do vive mi vida , 
Verán que se vuelven , 
Si acaso los mira , 
En matas sabeas 
De sacros olores, 
Y espinas y zarzas 
Se vuelven flores. 
Do pone la vista 
O la tierna planta 



De metal mayor, 
Bien haya quien hizo 
Cadenas de amor! 

¡ Bien haya el amante 
Que á tantos vaivenes, 
Iras y desdenes 
Firme está y constante ! 

Este se adelante 
Al rico mayor. 
¡Bien haya quien hizo 
Cadenas de amor! 

V. 

¡Corrido va el abad 
Por el cañaveral ; 
Corrido va el abad! 

Corrido va y muy mohíno 
Porque, por su desatino, 
Cierto desastre le vino , 
Que le hizo caminar 
Por el cañaveral. 

Confiado en que es muy rico , 
No ha caldo en que es borrico ; 
Y por aquesto me aplico 
A decirle este cantar, 
Por el cañaveral. 






La yerba marchita, 
Verde se levanta ; 
Los campos alegra, 
Regocija el alma , 
Enamora á siervos, 
Rinde á señores , 
Y espinas y zarzas 
Se vuelven flores. 



ü aqueHa facilidad que enamora en las letrillas y en los romances cortos de Góngora se desea 
• en Cervantes, la comedia La Entretenida presenta uno, que parece escrito por aquel insigne 
:enio cordobés : 



Tristes de las motas 
náen trujo el cielo 
r casas ajenas 
trvirá dueños! 
5 entre mil no salen 
itro apenas buenos ; 
» los mas son torpes 
e antojo» feos. 
a ¿qué, si la tris'e 
arta á dar celos 
una , que piensa 
» le tace tuerto? 
ñas ofensas 
jan sus cabellos , 
m sus oídos 
npre vituperios, 



Parece la casa 
Un confuso infierno ; 
Que los celos siempre 
Fueron vocingleros. 
La tierna fregona 
Con silencio y miedo 
Pasa sus desdichas , 
Malogra requiebros; 
Porque jamás llega 
A felice puerto 
Su cargada nave 
De malos empleos. 
Pero ya que ful te 
Este detrimento , 
Sobran los del alma , 
Que no tienen cuento. 



o Vén acá , suckraa , 
¿ Dónde está el pañuelo? 
Ia escoba te hurtaron , 

Y un plato pequeño. 
Buen salario ganas , 
De él pagarme pienso, 
Porque despaviles 
Los ojos y el seso. 
Vas y nunca vuelves, 

Y tienes bureo 

Con Sancho , en la calle , 
Con Mingo y con Pedro , 

Eres en fin pu 

W ta diré quedo , 
Porque de cristiana 
que me precio, 



Otra tez repito 
Cmcaosado aliento 
Cn lágrimas tristes 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. 

Y suspiros tiernos : 
; Triste de la moza 
A quien trujo el cielo 



XI 



Por casas ajenas 
A servirá dueños! 



¿Quieren examinarse pasajes poéticos de Cervantes que compitan en facilidad, sencillez, dul- 
¡ora y elegancia con los de Lope de Vega, tan sobresaliente en estas cualidades? 
La comedia La Entretenida nos ofrece estos ejemplos: 



A D5A FREGONA AMIGA DE CONQUISTAR VOLUNTADES. 

Eres muy solicitada • 

Y muy vista , y no está el toque 
En que la flor no se toque » 

Si á serlo está aparejada. 
Las flores del campo están 
Sujetas á cualquier mano , 
A las del bajo villano 

Y á las del alto galán, 
Al arado y al pié duro 
Del labrador que lo guia ; 
Pero la flor que se cria 
Tras el levantado muro 
Del recato no la ofende 
El cierzo murmurador, 
Ni la marchita el ardor 
Del que tocarla pretende. 



BU NÁUFRAGO DIRIGIÉNDOSE Á UNA DAMA HERMOSÍSIMA. 

No fué huracán el que pudo 
Desbaratar nuestra flota , 
Ni torció nuestra derrota 
El mar insolente y crudo. 
No fué del tope á la quilla 
Mi pobre navio abierto , 
Pues he llegado á tal puerto 
Y pongo el pié en tal orilh. 
No mis riquezas sorbieron 
Las aguas que las tragaron ; 
Pues mas rico me dejaron 
Con el bien que en vos me dieron. 
Hoy se aumenta mi riqueza, 
Pues con nueva vida y sor 
Peregrino llego á ver 
La imagen de tu belleza. 



La riqueza en galas poéticas, que tanto se encuentra en algunos pasajes de las comedias de Mira- 
mese ua, no aventaja seguramente á la que resplandece en estos versos de Cervantes, tomados de 
jornada tercera de La casa ie los celos: 



¿Ha« visto, pastor, acaso 
c entre aquella espesura 
i milagro de hermosura, 
r quien yo mil muertes paso? 
¿Has visto unos ojos bellos, 
¡e te estrellas semejan , 
unte cabellos que dejan, 
r ser oro , ser cabellos ? 



¿ Has visto , á dicha , una frente 
Como espaciosa ribera, 

Y una hilera v otra hilera 
De ricas perlas de Oriente ? 

Dime si has visto una boca 
Que respira olor sabeo, 

Y unos labios por quien creo 
Que el fino coral se apoca. 



Di si has visto una garganta 
Que es columna de este cielo, 

Y un blanco pecho de hielo , 
Do su fuego amor quebranta ; 

Y unas manos que son hechas 
A torno de marfil blanco, 

Y un compuesto que es el blanco 
Do amor despunta sus flechas. 



Bien quisiera que cuantos, siguiendo una vulgar opinión , destituida de verdadero fundamento, 
a afirmado y afirman que Miguel de Cervantes Saavedra no sabia hacer versos elegantes , pre- 
Qiaseri , á vista de los ya copiados , los grandes defectos que en ellos se encierran. Además, que 
isén las pruebas suficientes para convencernos de que estos no pueden ponerse al lado de los 
ijores de otros ingenios famosos por sus excelentes obras, asi líricas como dramáticas. 
Pero si ejemplos tales no bastan para que la luz de la verdad penetre en los entendimientos de 
aellas personas que son de opuesto parecer, aun hay otros, dignos también de memoria, en las 
nedias de Cervantes , y por tanto muy á propósito para el caso presente. Véase cómo en La casa 
los celos responde el Amor á su madre Venus : 



la* de saber, madre mia, 
en la corte donde he estado 

¿ay amor sin granjeria , 
intrres ha usurpado 

ttro y mi monarquía. 

o, Wen«lo que mi poder 

> me podía valer, 

<k astucia y ves time , 

a él eoiremetíme, 

k fué menester. 



Quité á mis alas el pelo , 

Y en su lugar me dispuse 
A volar con terciopelo , 

Y al instante que lo puse 
Sentí aligerar mi vuelo. 

Del carcaj hice bolsón , 

Y del dorado arpón 

De cada flecha , un escudo; 

Y con esto , y no ir desnudo 
Alcancé mi pretensión. 



Hallé, entradas en los pechos, 
Que á la vista parecían 
De acero ó de mármol hechos, 
Pero luego se rendían 
Al golpe de mis provechos. 

No valen en nuestros dias 
Las antiguas bizarrías 
De los Meros y Leandros , 
Y valen dos Alejandros 
Mas que doscientos Maclas, 



ni OBSERVACIONES * 

Cervantes en todas sus comedias nos ofrece modelos de excelente versificación, así en lo bies 
construido de los metros, como en lo correcto del lenguaje y en lo poético del estilo. 

Y si tan buenos trozos se leen en sus obras cómicas , no inferiores pueden trasladarse aquí cora» 
muestras del talento poético de Cervantes en el género trágico. En la Numancia hay muchos 9 y 
sobre todo algunos ya famosos , i causa de estar encarecido su mérito por varios críticos espételes 
de gran fama. Véanse las quejas de las matronas numantinas contra la opresión que padecía SO 
ciudad por las legiones de la soberbia Roma , terror del mundo : 



¿Qué pensáis , varones claros ? 
¿Resolvéis aun todavía 
En la triste fantasía 
De cejarnos y ausentaros? 
¿Queréis dejar por ventura 
A la romana arrogancia 
Las vírgenes de Numancia , 
Por colmo de desventura? 

Y á los libres hijos nuestros 
¿Queréis esclavos dejallos? 
¿ No será mejor ahogallos 

Con los propios brazos vuestros ? 
¿Queréis hartar el deseo 
De la romana codicia , 

Y que triunfe su injusticia 
De nuestro justo trofeo? 



¿ Serán por ajenas manos 
Nuestras casas derribadas? 

Y las bodas esperadas 

¿ Hanlas de gozar romanos ? 
En salir haréis error, 
Que acarrea otros mil yerros , 
Pues dejaréis sin los perros 
El ganado , y sin señor. 
Si al foso queréis salir, 
Llevadnos en tal salida , 
Porque tendremos por vida 
A vuestros lados morir. 
Hijos destas tristes madres , 
¿Qué es esto? ¿Cómo no habláis , 

Y con lágrimas rogáis 

Que no o* dejen vuestros padres ? 



¿No basta que el hambre insana 
Os acabe con dolor, 
Sin esperar el rigor 
De la aspereza romana? 
Decidles que os engendraron 
Libres , y libres naciste* , 

Y que vuestras madres tristes 
Libres también os criaron. 
Dacidles que , pues la suerte 
Nuestra va tan de caida , 
Que , como os dieron la vida, 
Asimismo os den la muerte. 

; Oh muros de e&ta ciudad! 
Si podéis hablar, decid , 

Y mil veces repetid : 

o ¡ Numanünos, libertad ! » 



Estos son pasajes verdaderamente trágicos , y dudo que del teatro de nación alguna se pued i 
sacar otros del misme género que los aventajen en hermosura poética. 

Por todo lo citado se infiere que Cervantes era un gran versificador y un gran poeta. Tanto ni*- 
mero de versos excelentes no están dictados por el acaso. Cuando no hay aptitud para cierto linaje 
de escritos, por mas que trabaje el entendimiento, nada bueno ni aun razonable podrá conseguir. 
Pero á esto se dirá : ¿Cómo Cervantes cornpuso comedias tan desmayadas en ¡a invención , y llena* 
de pasajes tan malamente versificados? 

La respuesta es por extremo fácil. Las primeras obras dramáticas de Cervantes se compusieron 
cuando el teatro español estaba en la infancia; cuando no hacia mas que seguir desde muy lejos las 
huellas de los griegos y latinos; cuando no habia aparecido el monstruo de naturaleza, el gran Lope 
de Vega, para romper las cadenas que aprisionaban á la poesía, y para dar nuevo ser y vida á las 
comedias. 

Las que se representaban antes de Lope en los teatros españoles eran tan sencillas y de tan 
poco artificio como las griegas y latinas. A similitud de estas compuso varias Cervantes. Parecieron 
bien entonces; mas luego que Lope desterró del teatro la sencillez antigua , ya todas las que se be- 
bían escrito de este modo parecían diseños ó sombras de las suyas. Un excelente crítico español 
del siglo xvu , ponderando el mérito de Lope por el importante servicio literario que habia pres- 
tado , disculpaba á aquel gran poeta contra los que dentro y fuera de España lo censuraban , y para 
ello decia : c¿No echan de ver que si los mismos á quienes tan atados imitan hubieran sido cobar- 
des y hubieran guardado las huellas de los primeros, quedaran cortos como ellos? Crece el arte 
con el tiempo. El lo alienta , él lo cria , él sobre sus hombros lo pone en la cumbre de la perfección. » 

Convencido Cenantes , cuando ya era viejo , de que sus primeras obras dramáticas, por su senci- 
llez griega y latina , con otras de este género, habían sido desterradas del teatro, intentó seguir las 
corrientes del gusto de su siglo, é imitar las comedias del gran Lope. Pero su vejez, aunque no lo 
habia privado de la invención , le quitó á lo menos el gusto delicado que se necesita para la com- 
posición de tales obras. Por otra parte , su ingenio , acostumbrado á escribirlas con menos artificio 
y en otra forma , no pudo acomodarse fácilmente á entregar á las aguas del olvido lo que aprendió eu 
los floridos dias de su juventud. Un escritor podrá variar de gusto literario en el discurso de su vi- 
da , pero jamás enteramente del estilo que supo formarse cuando comenzó á dar sus obras á la im- 
prenta. 

Por lo demás, es indudable que en las comedias y otros trabajos poéticos de Cervantes hay mul- 
titud de versos malamente construidos y de todo punto desapacibles. Pero entre ellos se encuen- 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. mi 

trn largos pasajes llenos de otros de buena construcción , mejor estilo , y sumamente gratos al oido 
de los lectores. 

Esto no consiste mas que en la suma facilidad de Cervantes en componer, y de su mucha pereza 
pra castigar los defectos de sus escritos. 

En la prosa no suele ser la incorrección ó el desaliño muchas veces tan reparable como en los 
Renos. El desaliño ó la incorrección bastan á matar los mejores pensamientos poéticos. 
Por eso Cervantes el de las comedias es muy inferior al de los siete entremeses que de él se 
rosaran escritos en prosa. Estas obrillas dramáticas son un modelo en su género, y descubren 
su autor un talento cómico de primer orden. 
Quede pues sentado que Miguel de Cervantes Saavedra, aunque incorrecto casi siempre, ni 
fbé mal poeta ni peor versista , como aseguran algunos ; pues para destruir tan falsa opinión , sobra- 
das pruebas existen en sus obras dramáticas y líricas. 



III.— De la poesía morisca. 

Los moriscos, que por espacio de siglo y medio vivieron entre los cristianos, aparentando pro- 
fesar la religión de estos, porque así lo mandaba la violencia, tuvieron una literatura particular, 
critirada por pocos , y esos en su mayor parte los que, huyendo de la opresión que padecían en 
k Península, pasaban á Africar. Solo allí, en tierra de libertad para la propagación de sus doctri- 
is mahometanas, hacían correr de mano en mano sus escritos. 

Casi todas las poesías que de los moriscos se conservan están compuestas en lengua castellana, 
b bien en algunos códices con caracteres árabes. El gusto literario de ellos de ningún modo se ase- 
nqa al de sus compatricios los cristianos. Odiados por estos y odiadores á su vez, no podia el es- 
tado de la literatura española ocupar la atención de los moriscos, que ni aun en el reposo del ho- 
gar doméstico lograban tranquilidad de ánimo, sin que una especie de fiscalización turbase hasta 
m costumbres. 

No se hallan por eso entre los escritos de moriscos poesías que se asemejen en manera alguna á 
bsde nuestros cancioneros ó á las de Boscan y Garcilaso, Las que se conservan son , por lo co- 
man, ó romances sobre asuntos de la historia de su nación, ó redondillas y romances en alabanza 
de la ley del profeta ó en vituperio de la religión cristiana y de los españoles. 

Solo en un códice, intitulado De la creencia y de lo que debe saber el mahometano (1 ) , se en- 
cuentran algunas poesías de autores cristianos entremezcladas en la narración , sin duda para dar- 
le nías encanto. 

En mi opinión, muchos de los romances contenidos en la Primera parte de las guerras civiles de 
Granada , por Ginés Pérez de Hita % son en realidad escritos por poetas moriscos. Este autor , se- 
guí él confiesa , no hizo otra cosa que publicar el libro que sobre estas guerras había compuesto 
en lengua arábiga un moro granadino, llamado Aben-Hamin , que después de la conquista de su 
patria se refugió en África, habitando en Tlemecen. 

No encuentro inverosímil el hecho, así como que Ginés Pérez de Hita se tomó la licencia de re- 
tocar en muchas partes el libro, para tributar elogios á los caudillos cristianos. 
I Esta primera parte del libro de Aben-Hamin , si con efecto Aben-Hamin es el autor , y no Ginés 
Pérez de Hita, ha servido también de base para trazar otro libro. Marie Hortensie Desjardins de 
Vflledieu, tan célebre por su vida galante como por sus poesías, novelas y la tragedia Manlio 
Torcuata, escribió las Aventures et galanteries grenadines, divisées en cinq parties, traduciendo 
i trozos , y á trozos imitando la Primera parte de las guerras civiles de Granada (2). 

Muchos de los romances que se leen en Pérez de Hita tienen un gran sabor morisco , debiéndo- 
se entender que no me circunscribo al asunto, pues en ese pudiera tenerlo, aunque fuera cristia- 

(1) Biblioteca de mi erudito amigo el célebre orienta- Pues que de la mar salieron. 

Hita forangos. Pleura qui ne pouvez m'affranchir 

(li Tengo presente la edición de Lyon, 1711. Véase D'une rigoureuse souffrance , 

traduce aquella famosa redondilla : Retoumes á la mer, lieu de votre naissance. 

Larri mas que no pudieron Madama de Villedieu suprimió en su obra los romances 

Tanta doreía ablandar, moriscos , no sé si por deseo de abreviarla , ó por pare- 

Yo !as volveré * la mar, cerle dificultosa su traducción. 



t 



4 

4. 



&▼ OBSERVACIONES 

noel autor, como se encuentra en muchos que están en este caso. Hablo solo del lenguaje y 

estilo. 

IGsler Ticknor, en su Hisiory of spanish literature, cita este fragmento de un romance, morisco 
por el asunto y por el autor : 



Al tiempo que el alba bella 
Ensena su rostro alegre , 

Y rompiendo las tinieblas , 
Su clara lux resplandece , 
Dando las nuevas que el día 
En su seguimiento viene , 

Y el rojo Apolo tras ella , 
Dejando los campos verdes ; 



Cuando las aves nocturnas 
Se recogen en su albergue , 

Y las que !a luz gobiernan 
El delgado viento hienden; 
Cuando' los hombres despiertan , 

Y el pesado sueno vencen, 
Para dar á su Hacedor 

El débito que le deben ; ele. 



Pira comprender el carácter de la poesía morisca , dejando aparte la cuestión de los roman- 
ces históricos y amorosos , creo oportuno reproducir aquí la versión de un cantar lastimero que 
Gonzalo Argote de Molina oyó á los moriscos de Granada : 



Alliambra amorosa , lloran sus castillos , 
¡Oh Muley Vuabdeli ! que se ven perdidos. 
Dadme mi caballo y mi blanca adarga 
Para pelear, y ganar la Alhambra ; 
Dadme mi caballo y mi adarga azul 



Para pelear, y librar mis hijos. 

Guadix tiene mis hijos, Gibraltar mi mujer, 

Señora Malfata , hecfstcme perder ; 

En Guadix mis hijos , y yo en Gibraltar , 

Señora Malfata, hecísteme errar. 



Las lamentaciones por la pérdida de su libertad y de su religión fueron los primeros acentos 
de las poesías moriscas. Has tarde ya no eran quejas, sino la expresión del odio mas profundo 
contra los españoles y contra el cristianismo. 

Ibrahim de Bolfad, andaluz , huyó á Argel, donde se avecindó para acabar tranquilamente sus 
(fias. En la Biblioteca Nacional (códice CC, 169) hay un comentario sobre sus poesías, c La inten- 
ción ha sido (dice el autor) el hacer comentación sobre un tratado que compuso Ibrahim de 
Bolfad, ciego de la vista corporal, y alumbrado de la del corazón y entendimiento. » 

Véanse algunas muestras del modo de versificar de Ibrahim de Bolfad , asi como de su numen 
poético: 



Con bi% milah (i) comenzamos; 
Su santo nombre invocamos ; 
No bay otro dios sfno él , 
Todos necesitan del , 
Y á él solamente adoramos. 



No es gobierno el dividido ; 
Tierra y cielo rige un Dios , 
Un reino no sufre á dos , 
Ni dos pájaros un nido (2). 



Otro poeta morisco floreció á fines del siglo xvi. Hablo de Muliamad Rabadán, natural de Rue- 
da, en la orilla del Xalon, el cual escribió un poema sobre el profeta Mahoma. De este Rabadán es 
el fragmento del romance que cita mister Ticknor (3). 

Véanse otras muestras de su versificación : 

Ya el azada se olvidaba 
Ni se hacia caudal de ello; 
Y si se hacia, era poco, 
Denunciado y sin respeto. 

Pero el poeta mas popular entre los moriscos fué un Juan Alfonso. De este se habla en el co- 
mento de Ibrahim Bolfad lo siguiente : 



(I) Biz milah ó W* miUMi es • en el nombre de Dios >. 

(1) Mi erudito amigo , misler Thomas Parker , en «ti 
ferttoa inglesa de mi Examen filotéfico de loa c*m$a$ de 
Jf decadencia da Etpa+a , Cádiz , 1855 ( Hisiory of reli- 
aiam$ intalerance i* Spain , London , 1853), traduce de 
fUt modo la redondilla de Ibrabim de Bolfad ; 



One G§é rulet botk e§rtk and ktétn ; 
7*4 krtdi ce* ■•/ im orne crow re$t. 
Ñor tro $tron$e btris riMii one nett. 

(3) El códice de este autor esta en la biblioteca Real 
de Londres. Véanse los Ocios de fot españolea emigrada*, 
tomo ii. 



SOBKE LA POESÍA ESPAÑOLA. Xt 

t Mucho había que decir en este particular, contradiciendo la Trinidad, como asi lo hizo en 

«i Aro particular que compuso el maestro Juan Alonso, maestro en teulugia, trayendo textos 

ée todas sus escripturas , y con ellas mesmas contradice la falsa seta que siguen y lo ciegos que 

crian en elk , como él también lo confiesa , siendo hijo de padres cristianos; pero , guiado de una 

buena consideración, referida en la dedicatoria que hizo á la soberana alteza, que, no atendiendo 

asi sus padres fueron moros, judíos ni cristianos, buscaba desengañarse y saberla verdad de lo 

qw le con venia, considerando y mirando los tres caminos de las tres leyes, cuál de ellos era el 

que guiaba á la salvación para caminar por él, y hallándola, como la halló, se vino á Tetuan á 

¿girarla, y dejando rentas excesivas, se contentó con el trabajo de su persona, ocupado en ga- 

su sustento miserablemente (1). » 

De este poeta hay un códice en la Biblioteca Nacional (CC, 174) , el cual se intitula así : Diversas 

toñas y apología contra la religión cristiana, y el romance de Juan Atenso Aragonés (2). 

En el principio hay esta copla , en que el autor pinta el estado de los moriscos para con los es- 



Razón duerme , 
Traición vela , 
Justicia falta , 
Malicia reina (3). 

Los celebrados romances de* Juan Alfonso son sumamente prosaicos. El escarnio que hacen de 
h religión cristiana, presentado en versos sin artificio poético, y al alcance de los mas groseros 
¿atendimientos , sin duda granjeó á su autor la gran popularidad que se ve por los demás códi- 
ces moriscos que han llegado hasta nosotros. 

« 

Cuervo maldito español, 
Pestífero Cancerbero , 
Que estás con tus tres cabezas 
A la puerta del infierno. 

Asi empieza uno de sus romances. Otro de los mas celebrados tiene este principio : 

Dejad cuidados aparte, 
Y oíd , padres reverendos; 
Que quiero de vuestra fe 
Decir algunos acentos. 

Mas adelante hace el siguiente elogio del Koran : 

Pues el mismo Cristo dijo , 
Hablando por su maestro , 
Tras él vendría un Paráclito , 
Que seria santo y bueno; 

Este sabed que es Muhámad , 
De Dios santo mensajero, 
El que trujo el Alcorán , 
Libro sagrado y perfeto. 



Pero sabed que mil años 
Y treinta y uno por cierto , 
Que el libro vivió , y ninguno 
Osó añadirle un preceto ; 

Y no hay alarbe ni turco , 
Ansí sabio como necio , 
Que ose añadir sobre él 
Una sílaba ni un verso. 



íl, Esto sin duda hizo poner á don Miguel Casiri esta 
K*a fo no códice (CC, 17i)dela Biblioteca Nacional: 

c Yo creo que ios autores de estos libros castellanos 
■ihometanos fueron unos cristianos apóstalas , pero doc- 
\m y eruditos , que habiendo aprendido la lengua arábi- 
p. para obsequiar á los mahometanos, tradujeron los 
ljLit'S de la ley mahometana en castellano , con el fin de 
perrertir á los cristianos que se hallan esclavos en Áfri- 
ca, como también compusieron otros libros impugnando 
fo artículos de nuestra religión cristiana. » 

(í) En este códice bay la siguiente nota: «El maestro 
Joan Alonso, maestro en teulugia , siendo hijo de padres 



cristianos, se vino á Tetuan ; dejando rentas excesivas , se 
contentó con el trabajo de su persona , ocupado en ganar 
su sustento miserablemente. Escribió mas de cuarenta 
cuadernos, y el autor solo pudo alcanzar dos.» Hallé esta 
noticia en un libro morisco que he trasladado de sus le- 
tras moriscas á las nuestras.— J osé Antonio Conde. 

(3) Mister Parker, al traducir mi libro sobre la De- 
cadencia de España, puso también en lengua inglesa esta 

copla ; 

Reason sleeps, 
Treason ¡lies, 
Justice faiU , 
Ualicc reigns. 



Tn -** OBSERVACIONES 

El romance , después de vituperar la religión cristiana , termina en estos versos : 

Dejad esos disparates , 
Tomad de mí este consejo; 
Que si esa fe no dejais, 
Cierto que os vais al infierno. 

[ En uno de estos códices se da noticia de la representación de una comedia sobre los Milagros 
de Mahoma. Véanse las palabras del autor morisco : 

c Este es uno de los milagros que consta por muchas cscripturas , asi arábigas como castellanas, 
de adonde sacó el poeta español , antes de nuestra expulsión , la comedia de los Milagros de nues- 
tro santo profeta, la cual se representó un dia en la corte , mostrando en ella la verdad, y figo-» 
rindolo con su vestidura verde, sembrada de estrellas, y cómo se partió la luna, y entró por 
ella , y salió cada media por su manga. Y visto el tribunal de la Inquisición , donde preside el de» ; 
monio, y tiene por consejeros el engaño y ceguedad, este declarar á los tristes inocentes la verdad,' 
estándola representando otro dia con grande atención y gusto de los oyentes, inviaron por los 
comediantes y poeta; ¿ los unos les vedaron el hacella, y ai otro quisieron castigar; y dando su 
descargo, y que aquello constaba por sus escripturas auténticas T lo recibieron por tal, y le man» 
daron callase y no lo dijese á naide , temerosos del vulgo (l).t 

Ignoro quién fué el tutor de esta comedia. 



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N.— De la poesia ascética. 

Hay un cierto género de poesia especial . formado en las soledades del claustro , que en nada se 
asemeja ¿ las demás composiciones de asuntos religiosos, en que tan rica es la literatura española; 
género de poesia filosófico . melancólicamente grave , como que tiene siempre por asunto la breve- 
dad de la vida y el temor de la eternidad. 

Sus consideraciones siempre se dirigen á pintar la fragilidad de nuestro ser, lo instantáneo de la 
muerte, y la necesidad de estar fortalecido el hombre con los auxilios de la religión para un suceso 
tan inevitable. 

La religión y la filosofía, hermanadas en estas obras poéticas, escritas con una sencillez de len- 
guaje que parece es usada de intento para engrandecer mas la sublimidad del asunto , debieran pro- 
ducir grande efecto en ánimos de hombres educados en siglos de ascetismo. Los autores de estas 
poesías eran monjes y frailes. 

La presencia de un Cristo y una calavera dictó sin duda los terribles avisos á la humanidad, que 
se descubren en estos trabajos , poéticos en cuanto á la forma ; pero encaminados esencialmente 
á difundir de la religión solo la parte filosófica. 

No aspiraban estos poetas ascéticos á levantar el espíritu de sus lectores á la contemplación de 
los misterios religiosos por medio del entusiasmo que lograran trasmitirles con las galas de la dic- 
ción ; no á conmover sus corazones por medio de la ternura , presentándoles las imágenes de dolor 
de Cristo, de María y de los mártires. El recuerdo de lo débil de nuestra naturaleza, con la profundi- 
dad que siempre acompaña á la idea de la muerte , servia de asunto á ios poetas para encender los 
ánimos en la fe religiosa por medio de las verdades filosóficas que les inspiraba la brevedad de 
nuestra vida, y por el temor que sabían difundir al traer á la memoria la nada de nuestra existen- 
cia (2). 



(1) Códice CC, ISO de la Biblioteca Nacional. 

(2) Impresas en hojas sueltas se conservan las Sartas es- 
péritmaies que las padres predicadores apostólica da la 
reUsnan seráfica da muestra pudra san Francisco van 
enmienda par Us talles en las misiones que hacen par toda 
España can arden de su Santidad. 

Asaque no soa cono las poesías que se ¡nsertaráo en 
el texto, ala embargo tienen una parte de la filosofía re- 
ligiosa que vamos tratando. 



CeaSéstta, pecador, 
Qm casado sus descuidado, 



I 



Paedes morir ea pecado. 
Doblad* coadeaacioa 



Merecerá la pecado 
Ea la confesión callado. 

Bu vano te confesaste 
Si aifan pecade cjllaste. 

Despierta. hombre, despierta; 
No aguardes á que I» nnerte 
Condenado »e dawirrtr. 

Si la muerte te cogiere 
Ea esa vida en que estás , 
Condenado morirás. 

Piesto Dios en ana enii, 
Tas maldades le clavaron , 



T las piedras le lloraron. 

Si deseas componerle , 
Hai espejo de la muerte. 

tlombre, que estás en pecado 
T que mes insolente» 
Teme morir de repente. 

tía mortaja , y no mas , 
Deste mondo llevarás. 

No tienes hora seftra ; 
Procura, paes, disponerte 
Para el trance de la m te ríe. 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. *Vü 

i pureza de ia frase da mas majestad á estas poesías. Escritas para todos, de todos pueden 
atendidas. Las personas de alta inteligencia deben admirar la sublimidad de aquella filosofía, 
de menos conocimiento, venerarla. ¡Mérito grande es sin duda el de estos autores, que en un 
>en que el gusto estaba corrompido , se hicieron indiferentes á la afectación del lenguaje que 
3 estimaban los doctos, para que sus obras mereciesen el aplauso general. 
en comprendieron que no es la pompa del estilo lo que da grandeza á los escritos, si la gran- 
no está en los pensamientos. 

las siguientas muestras , dignas de ser mas conocidas de lo que son. 

EÜ BOÜDE ESTÁ* RESUMIDOS LOS SERMONES QUE PREDICAN EN SOS MISIONES POR TODA ESPAÑA, CON ORDEN DE SO 
SAXTOAD, LOS PADRES PREDICADORES APOSTÓLICOS, DE LA ORDEN DE NUESTRO PADRE SAN FRANCISCO (1). 



■El que te has de morir, 
a que hay gloría é infierno , 
fatal, y todo eterno, 
i i juicio has de venir; 
1 luego á discurrir 
la y modo de obrar, 
i ahora sin pensar, 
Üese un accidente , 
raríeses de repente , 
fe irías á parar? 
Dsa bien lo que te digo , 
de enmendarte fiel , 
pie aun este pape) 
ontra tí testigo ; 

no olvides te obligo 
e, juicio, infierno y gloria ; 
oda vanagloria, 

cristiano talento , 
gas loco pensamiento 
atan cuerda memoria, 
ener has presumido 
postrera ocasión 
to de contrición , 
oeo* le han conseguido; 
que algunos le han tenido, 
n, di , tan loco será, 
n Ul riesgo se pondrá, 
t tan importante 
i para un instante , 
o hay otro si se va? 
le una gran cantidad 
oeota errada te hallaras, 
jes» arla ¿aguardaras 
ir con enfermedad ? 
¿cómo tu voluntad 
atendida s* advierte, 
iii negocio tan fuerte, 
» importa eterna vida , 
»s la mayor partida 
a para la muerte? 
qo debes de saber 



La ocupación del morir; 
Harto harás en resistir, 
Sin que tengas mas que hacer. 
En un momento has de ver 
Un libro todo verdad , 
Escrita tu corta edad 
Entre una y otra congoja, 
Donde al volver de la hoja 
Verás una eternidad. 

El tacto , el gusto, el oído , 
Olfato, vista y conciencia , 
Anda (en habiendo dolencia) 
Su ejercicio confundido ; 
Inobediente el sentido , 
Torpe le hallarás y vano , 
Pues ¿cómo quieres, cristiano, 
Estando en la enfermedad, 
Moverá tu voluntad, 
Si no puedes, una mano ? 

¿Qué importará que te den 
El Sacramento y la unción , 

Y que hagas tu confesión , 
Si no te confiesas bien? 
¿Cuántos serán los que estén 
Con tus mismos pensamientos 
En los eternos tormentos? 
Cuántos, cuántos habrán sido 
Los que a! infierno se han ido 
Con todos los sacramentos ? 

Aprisa no se han de hacer 
Cosas que importantes son , 

Y una buena confesión , 
Tiempo , tiempo ha menester ; 
Soorado tendrás que hacer, 
Cuando enfermo hayas caido, 
En cuidar de tu sentido, 

Sin que mas vivo tu amor 
Ande buscando un dolor, 
Que en su vida le ha tenido. 

Tus culpas se han de saber, 
No las quieras encubrir ; 



O tú las has de decir, 

O en público se han de leer ; 

Y si se leen , ha de ser 
En universal gobierno 
Para tu castigo eterno ; 

Pues ¿no es mejor con victoria 
Decirlas para la gloría 
Que oírlas para el infierno? 

Ninguno me negará 
Que de cierto ha de morir, 

Y no me puede decir 
Que sabe cuándo será ; 
El cómo le cogerá , 

Aun también está ignorando; 
Pues ¿no es para estar temblando 
De muer le que se previene, 
Ha de venir, y que viene 
Sin saber cómo ni cuándo? 

¿Es fácil allí un dolor 
Propósito, y confesarse, 

Y luego al punto pasarse 
Desde un olvido á un amor? 

No es fácil ; que , aunque el favor 
De la gracia es tan valiente, 
Aun está de ti pendiente ; 
Mira que es necia ignorancia 
Negocio de tal sustancia 
Fiarle de un accidente. 

Una sentencia , una muerte , 
Habrá sola, el juez es Dios ; 
Que desto no ha de haber dos, 
Donde se enmiende tu suerte ; 
¡Jesús, qué lance tan fuerte ! 
Mira que es para temblar; 
Que remedio no has de hallar 
En el cielo ni en la tierra, 
Si sola una vez se yerra , 

Y que esta se puede errar. 

Mira que has perdido el juicio , 
Pues de tí propio homicida, 
Te vas quitando la vida 



En la boj a suelta donde están impresas estas déci- 
1 lee la note siguiente: 

que aqoí se advierte es, que cualquiera persona 
va callado pecados mortales por malicia ó vergüen- 
sfesándose , se condenará sin remedio si no los con- 
tonque baga mas penitencia que nuestro padre san 
i*co ; j asi, sepa que aunque Laya cometido milla- 



res de pecados mortales, por grandísimos y feos que 
sean, hallará en cualquiera confesor de toda España la ab- 
solución y el remedio sin ir á Roma , y se salvará confe- 
sándolos, y si no los confiesa , se condenará sin falta algu- 
na, etc. Y vuelvo á decir que no es menester ir á Roma, 
porque en España hallará la absolución de cualquier pe- 
cado , por gravísimo y feo que sea. » Y 



v*- 



I 

i" 

I. 



t 

i 



XVM 

Coa ano y coa otro vicio", 
Porque del loco artificio 
Temporalmente te ves 
Lleno do humano ínteres , 
Ahora estás muy ufano ; 
Pero repara, cristiano , 
Que esto es ahora , y ¿después? 

Este después considera; 
Que este ahora ha de faltar, 



OBSERVACIONES 

Y el después ha de durar 
Eternamente á cualquiera ; 
Este después que se espera, 
Es el que cuidado da ; 
Que este ahora , claro está 
Que es ligero movimiento,* 
Nacido de un corto aliento , 
Que cuando viene se va. 
Dispon tu cuenta ajustada , 



Que aun así, cuando enfermares*, 
Del tiempo que allí encontrares. 
Aun no ha de sobrarte nada : 
Mira que desta jornada 
No se ha de volver jamás; 
Mira el paraje en que estás ; 
Que es cosa para aturdir 
El saber que has de partir, 
Sin saber adonde vas. 



No son menos notables por su majestad filosófica las siguientes 



SáCUUS k LA BfcBVEDAD DE LA VIDA , CON ALCSJON Á LAS MOKAS QUE DA OS MLOJ. 

(Paeroa eoapaettas por na fraile c*poehi*o. ) 



A launa. 

Ello es infalible y cierto, 
Sin que me pueda evadir, 
Que en una hora he de morir, 

Y el cuándo ó cómo es incierto. 
Peligro en todas advierto ; 
Mas sé que sin duda alguna , 
No viviendo mal ninguna , 

Es preciso que la acierte , 

Y lograré con la muerte 
Mi eterna dicha en la una. 

A las dos. 

Un recuerdo muy del caso ; 
La campana fiel me advierte 
Ya la hora de la muerte 
Que tan en ol vido paso ; * 
¡Oh qué terrible fracaso! 
¡Morir y dar cuenta á Dios ! 
Pues, alma, acordaos vos 
Que la vida es aire leve, 

Y que disiparse puede 
Antes de contar las dos. 

A las tres. 

Considera bien y advierte , 
Alma que en mi cuerpo moras , 
Que tenemos ya dos horas 
Andadas hacia la muerte. 
Mira, advierte , el trance fuerte 
Del morir; despierta , pues ; 
Gloria ó pena, el sitio es 
Adonde irás aparar, 

Y puede ser el marchar 
Antes de contar las (tes. 

A las cuatro. 

Oigo que la lengua dura 
Del reloj me está diciendo 
Que, de hora en hora muriendo, 
Me voy á la sepultura. 

Y ¡que malogre, oh locura, 
La ocasión que de barato 
Me da Dios en este rato 
De vida, sin merecerla, 

Y que puede ser perderla 
Antes de contar las cuatro! 



A las cinco. 

\ Ay de mi ! que á grande prisa, 
Sin detenerse un instante , 
El reloj, con su volante , 
Que viene la muerte avisa. 
Tras de mi vida remisa 
Corre ella con tal ahinco , 
Que puede ser que de un brinco , 
Por lograr su fatal lance, 
Sin advertirlo me alcance 
Antes de contar las cinco. 

A las seis. 

¡Oh, qué necio y loco soy, 
Pues que las horas contando , 
Sin saber cómo ni cuando, 
Malgastándolas estoy ! 
Muy dormidos hasta hoy, 
Alma , los ojos tenéis ; 
Ya es tiempo que dispertéis 
Para empezar á llorar, 
Pues que se os puede acabar 
Antes de contar las seis. 

A las siete. 

Con asunto mal distinto 
En cada golpe diciendo 
Está el reloj que rompiendo 
Va el hilo á mi ser sucinto, 

Y que en el corto recinto 
De un sepulcro, vil retrete, 
Sea capilla ó sea bonete , 
Rico ó pobre he de caber, 

Y esto puede suceder 
Antes de cootar las siete. 

Alas ocho. 

Solo , alma, el bien vivir 
A la vida, larga ó corta, 
Será lo que mas le importa , 
Pues es forzoso el morir, 

Y tu cuerpo ha de servir 
A gusanos y á serpientes 

De pasto hediondo á sus dientes, 

Y de esta fatal tragedia 
Puede empezar la comedia 
Antes que las ocho cuentes. 



A las nueve. 

Corriendo mi vida va 
Desde el uno al otro toque , 
Pues cada hora es un choque 
Que el tiempo á mi cuerpo da. 
Presto me derribará ; 
Casa soy de barro leve , 
Que día y noche la llueve 
El tiempo con su gotera , 

Y puede ser la postrera 
Antes de contar las nueve. 

A las diez. 

Deja , loca fantasía , 
Tantos vanos pensamientos, 
Pues ves que ya por momentos , 
Se nos va llegando el día ; 
Muriendo van á porfía 
Mi juventud y vejez, 

Y aunque estoy sin palidez, 
Tengo avisos muy bastantes 
De que puedo morir antes 
De poder contar las diez. 

A las once. 

Ya parece que al oído 
Me dice al tocar la hora : 
¡ Oh mortal ! despierta y Hora 
Lo que en pecado has vivido. 
Confieso , mi Dios , que he sido 
A tu ley inobediente , 
Terco , tenaz é insolente , 
Pues no muero al acordarme 
De que podéis condenarme 
Antes que las once cuente. 

A las doce. 

¡ Oh qué voces tan fatales 
A tod.is horas escucho , 
Que dicen me acerco mucho 
Del sepulcro á los umbrales! 
Todas son señas (átales , 

Y aunque salud las reboce , 
Mi ser caduco conoce 

Que á su principio camina, 

Y que puede ser mi ruina 
Antes de cootar las doce» 






SOBRE LA POESfA ESPAÑOLA. XIX 

Este género de poesía ascético, inventado en el siglo xvir, tuvo también imitadores en el sí- 
gnenle. El célebre padre maestro Feijóo, el Voltaire español, pero Voltaire como podia serlo 
m religioso benedictino, y religioso benedictino creyente, compuso también algunas poesías filo- 
ttioo-cñstianas sobre la brevedad de la vida. Véase la siguiente : 



Á LA COXCIE.XCIA, EN METÁFORA DEL RELOJ.— DÉCIMAS. 



Conciencia , reloj viviente , 
Qoe en el espíritu humano 
Ftbricó con sabia mano 
Ar:ifice omnipotente. 
Poiso suena indeficiente , 
Pues qoe sirve , bien oída, 
Esa máquina regida 
Ensarnas tranquila calma , 
De despertador del alma 
T de muestra de la vida. 

Tu artificio es singular, 
Pies del tiempo dilatado , 
lis qoe el presente , el pasado 
Aciertas á señalar. 
hra mí en particular 
fé to estructura precisa ; 
tes cuando , como va aprisa , 
Elisa curso no advertí , 
fe Jas liaras que perdí 
¡¿repetición me avisa. 



Cuando del tiempo ligero 
Lo que ya viví repasas, 
Aunque veo que te atrasas, 
No hay reloj mas verdadero. 
Riñes me entonces severo 
Errores del albedrío , 
Mas fuera nuevo error mío 
Sobre tanto desacierto 
Achacarle el desconcierto , 
Siendo mío el desvario. 

Noche y día sin parar, 
Tu agitación misteriosa 
Un momento no reposa , 
Ni me deja reposar. 
¿ Cómo no he de reparar 
Tu continua pulsación, 
O cómo á la distracción 
Lugar alguno le queda , 
Si los dientes de tu rueda 
Me muerden el corazón? 



Fuerza es que siempre constante 
Nunca el curso un reloj pierda , 
Donde es la reflexión cuerda 

Y el pensamiento volante. 
Mas que tal vez se adelante 
Tu vuelo quiero deberte ; 
Pues será feliz mi suerte 
Si, á mi atención prevenida, 
En el dia de la vida 

Das la hora de la muerte. 
Tu aviso con igualdad 
Observaré diligente , 
Sabiendo que está pendiente 
Del tiempo la eternidad ; 

Y pues con tal brevedad 
Vuela el dia, que me alienta, 
Bien es que adviertas atenta 
Cuánto te importa , alma mía , 
Tener cuenta con el dia 
Para el dia de la cuenta. 



Estas composiciones ascéticas se publicaban siempre en hojas sueltas y en una sola plana. Algu- 
bb de ellas se colocaban en cuadros en los claustros de algunos conventos y monasterios , para 
aspirar mas el recogimiento y la devoción en los ánimos , asi de los religiosos que los habitaban, 
como de los seglares que entraban en ellos. Unas décimas de lo que va de ayer á hoy, puestas en el 
dáostro bajo de los capuchinos de Cádiz, y frente á la entrada del panteón, causaban un efecto ter- 
riblemente melancólico en los que visitaban aquel sitio. 

El metro usado para esta clase de composiciones era siempre las décimas. Tal vez el poeta 
ascético se apartaba de esta costumbre, pero no con frecuencia ; y aun así, el verso octosílabo era 
e! preferido , y combinado de modo, que nunca perdían el carácter primitivo estas poesías. Una de 
las muchas que con el epígrafe de El ¡ay de mi! se han escrito, empieza de este modo : 



t Considera, alma perdida , 
k la muerte el trance fuerte , 

Y aun amarga es la muerte 
k juwi fué dulce la vida ! 

Jizcate ya muy postrado , 
Eauna cama tendido, 
focena y dolor molido, 

Y A»! todo desahuciado ; 
foc-'óte tan descuidado , 



Que ves tu salud perdida. 
¡Ay cuan amarga es la muerte 
A quien fué dulce la vida ! 

Aquel estar suspirando 
Con respiración turbada , 
Aquel «¡ay vida estimada ! 
¡ Cómo te vas acabando!» 
Aquel ver se va acercando 
La sepultura temida... 
; Ay cuan amarga es la muerte 



A quien fué dulce la vida ! 

Aquel ¡ ay ! tan repetido 
¡ Ay juventud desastrada ! 
Ay salud , ya estás postrada ! 
Ay vivir, ya estás rendido ! 
Ay tiempo mal consumido! 
Ay costumbre envejecida! 
Ay cuan amarga es la muerte 
A quien fué dulce la vida ! (t). 



Esta larguísima composición es muy inferiora las que anteriormente se han copiado Íntegras. 

Las poesías ascéticas españolas están escritas sin artificio , como he dicho , sin pompa de pala- 
bras; pero tal vez sus autores incurren en cierto desaliño, en alguna incorrección gramatical, en 
alguna dureza en los versos. Esto demuestra que. siendo, como son en su mayor parte, composicio- 
oes excelentes , en los autores se ve la espontaneidad con que escribían , poseídos de un entusias- 
mo, hijo del espíritu filosófico-cristiano que en el retiro de sus celdas animaba á estos religiosos 
¡ara trasmitir á los fieles sus desengaños de la vida. 



(1/ bnengaüot de la vida, hoja suelta, impresa en 
Urdoba, sin año de impresión. 



Don Juan Nicolás Bolh de Faber la reimprimió en su Flo- 
resta de rimas antiguas castellanas , tomo m 



~-4 



xi OBSERVACIONES 

Eran poetas, do para lucir sus ingenios y encender la fe en los ánimos con la parte poétic 
cristianismo ; sino para cautivarlos en medio de la armonía de los versos , conducirlos al fií 
se proponían, y grabar en sus memorias las sentencias, los avisos y los consejos que las medit 
nes engendradas en la soledad de los claustros les habían dictado (1). Entre la oda de fray Li 
León A la Ascensión y las poesías ascéticas de que trato , media la distancia que hay entre 1 
cantadora sublimidad religiosa de los cuadros de Murillo que representan el milagro de las t 
de Moisés, y el del pan y los peces de Cristo, y la espantosa verdad del cuadro que en compet 
de estos pintó don Juan de Valdés Leal, para la Caridad de Sevilla, representando dos cadái 



y. —De la poesía judaica. 

Los judíos descendientes de los que fueron expulsos de España cultivaron , al par de nu 
lengua, el estudio de nuestra literatura. En poesía siguieron el mismo gusto que dominaba 
Península, como se puede ver en las obras de Miguel Silveira , Miguel de Barrios y Antonio I 
quez Gomes. Este , sin embargo , se distingue de los dos anteriores y demás poetas por la 
fundidad filosófica de sus escritos, como tendremos ocasión de observar en sus apuntes 
gráficos. 

La poesía de los escritores judaizantes , á excepción de los pocos que han tratado de amores 
mas que nada , bíblica. Traducciones é imitaciones de los libros de Job , de los Cantares y Pri 
¿ios de Salomón, de los Trenos de Jeremías, y, sobre todo, de los salmos, forman el repertor 
esta literatura judaica , como puede verse en la Biblioteca Rabínica , de don José Rodríguez de 
tro , y en los Estudios históricos sobre los judíos en España , del señor don José Amador de los I 

Apartándome, pues, de los juicios críticos de estos distinguidos eruditos, y entrando en 
consideraciones, la misma literatura biblico-poética , cultivada por los judaizantes españoles < 
judíos de origen español, era también cultivada, y con no menos éxito, por nuestros bu 
autores. 



(i) Compárese este género de poesía con el usado en el 
mlsaío siglo en nuestros templos, en machas de las fes- 
tividades. Villancicos escritos en estilo caavacano, lin 
mas aspiración que la de an entretenimiento pneril , se 
cantaban dorante las mas graves ceremonias. ¿Qué fin 
se proponían sos autores y los que mandaban escribir ta- 
les obras? ¿Se encuentra en estas poesías algo que bable 
a nuestra ratón V 

Un solo ejemplo bastaré para dar una idea de lo que eran 
tajas poesías, escritas con un fin religioso , pero de nin- 
gún efecto para la religión. 

En la relación de las fiestas celebradas por la Inquisi- 
ción de Granada, en la canonización de san Pedro Arbués 
[Granada, por Baltasar Bolívar, 1664), relación escrita por 
H maestro Agustín Martines de Bustos , beneficiado j co- 
misario del Santo Oficio v se lee lo siguiente : 

c Entre tanto que se cantaba el villancico, el señor Inqui- 
lidor, que celebraba, con el diácono, stsbdiácono y asis- 
tentes llegó al altar, y haciendo genuflexión. Incensó tres 
reces la imagen del Santo, y volviéndose á su lugar, y 
lomando una casulla que era de tela carmes! de oro con 
iguas, se comenzó la misa con grande solemnidad , en 
la cual» después de la epístola , se cantó el siguiente vi- 
llancico. 

tataiauxo. — TIOTA. 

• tolden retar U orados 
Del tasto á qaiea ana aoebe 
■ató la hebrea aacioa , 
T Bandea á troche y moche , 
Qte jo rezaré á trompón. 
Tone aa caarto , devoto , y rece 
De Pe4ro sagrado la vita y la muerte 



Oigan pees , qae las coplas empiezo, 
Que yo me las canto y yo ate las rezo. 



COPLAS. 



• Pan atas resplandecer. 
Logró este ejemplar espejo 
El ser noble antes que el ser, 
Porqte Pedro , aan sia nacer. 
Era ya cristiano viejo. 

•Nació de Epila en la villa, 
Haciendo con maravilla 
De virtod tal provisión , 
Que hoy es santo de Castilla , 
be León y de Angón. 

•Creció el nifto,y llegó i estar, 
Desde so* tiernos albores. 
Tan perdido por lograr 
Las ciencias , qoe solo hallar 
Se podo entre los doctores. 

• De paciencia al dar seftales 
Bolonia dijo >• Tu «pruebo 
Qae entre con mis colegiales,» 
Donde le hicieron los ules 
Tener paciencia de nnevo. 

• Mas íoé en Zaragoza presto 
De la Seo prebendado , 

Bien qne, por ser tan modesto, 
Aan antes de acomodado , 
Era Pedro hombre compuesto. 

• Foé inquisidor primitivo 



De Angón, y tan activo 
Qae coa ardientes deseo 
Pan castipr hebreos 
En el santo un fnego vi 

• De aqnestos pnes rn 
A la fe gna mochedsmb 
Pero el qne no , Inego ar 
Qne al qae lumbre no qn 
De la fe , le daba lombn 

•Jfo solo del se a usen l 
Bascando parte segnn , 
Mas viendo qne los asal 
Porque el sábado guartfj 
Halan de la asadnn. 

•Mas nn dia qne le vic 
En el continno ejercicio 
Del rexo, coatnél se fo 
T como escribas qnisier 
Despacharle en el oOcio. 



• El primero que lo bir 
La espada , rayo sin Im , 
Hasta la erm le metió ; 
Qae en los judio» Uegó 
La crueldad basta la era 



En el ofertorio se cantó otro villancico del mism 
ñero, y otro al alxar. Pan — imposible que tales bu 
donaires se consintiesen los templos , y que tales 
las ó donaires se hk D por los mismos que se U 
bao ctUéore* ée la fr. 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. ni 

Benito Arias Montano, fray José de Sigüenza, Diego Alfonso Velazquez de Velasco, fray Luis 
ét León, Cristóbal de Mesa, fray Pedro Malón de Chaide , fray Alonso de Mendoza , fray Jeróni- 
mo Cantón, fray Juan de Soto, y otros escritores , hasta treinta , poco mas ó menos, tradujeron en 
deglutes versos castellanos todos ó una gran parte de los salmos , de que corren impresas algu- 
m colecciones. Tomaron por modelos en estas versiones seguramente las que del hebreo á los 
latinos hicieron Mateo Toscano, Marco Antonio Flaminio Bucanano , Antonio Botta, y otros 
no menos célebres. . 

Del conde de Rebolledo tenemos una excelente traducción del Libro de Job y de los Trenos de 
tremías. 

A excepción de las obras de Moseh Pinto Delgado, únicas que pueden competir con las versio- 
ks bíblicas de los autores citados , las demás de los autores judíos y judaizantes carecen de vigor' 
nía frase y de estro, no obstante que en tal ó cual pasaje de la traducción de los salmos de Da- 
rid, Abenatar Meló y algún otro autor resplandecen cierta gala y facilidad , dignas de aprecio. 

Dos versiones voy á presentar para que se compare mejor la poesia bíblica cristiana con la de 
«judaizantes y de los judíos oriundos de España. 

Lt versión del salmo Miserere, hecha por Benito Arias Montano según un códice antiguo, ó 
«r fray José de Sigüenza según quiere un erudito amigo mió , servirá de muestra dé aquella ; la 
nuera lamentación de Jeremías, con una introducción del poeta Juan Pinto Delgado, servirá tam- 
ben de muestra de la segunda poesía. 

Lis dos son las mejores que nos pueden ofrecer ambas literaturas. 

Téase la de Benito Arias Montano (1) : 



Dios, que en la eterna cristalina cumbre , 
Respetado de arcángeles , habitas , 
Pues la misericordia es la costumbre 
En que mas de ordinario te ejercitas , 
Según la grande inmensa muchedumbre 
De tus misericordias infinitas, 
Borra de mis delitos el proceso, 
En tu di ?ina eternidad impreso. 

Este frágil caduco pecho mió , 
V»ue en el cieno del mundo se revuelve, 
Vuelve á lavarle en el profundo rio 
Que nasce de tu mar, y á tu mar vuelve ; 
(*oe limpio de aquel loco desvarío, 
ífue, como el humo, en nada se resuelve, 
rVlrá quedar . mirando á su pobreza , 
Humilde imitador de tu pureza. 

Mi miseria conozco. No te asombre 
yoe lo di^a, Señor, desta manera; 
Que cuando quieres tú bajar al hombre , 
Sirve el conocimiento de escalera. 
Mi pecado cruel , que tiene nombre 
Y aun hechos bravos de espantable fiera, 
Por hijo es menester que le declare , 
hi^s. cual víbora, mala á quien le pare. 

Contra ti <olo cometí la ofensa, 
yue en ofrecer mis trazas no me fundo ; 
Porque estoy cierto que mi culpa inmensa , 



Después de tí , es mayor que todo el mundo ; 
Yo cometí este mal sin recompensa 
Delante tu valor, que es sin segundo. 
Aunque también , Señor, fuera lo mismo 
Cuando lo cometiera en el abismo. 

Cuando tu espada, que un cabello corta, 
Romper quiera mi pecho mas rígido, 
Por loque tiene do palabra, importa 
Cumplir lo que ú tu gente has prometido; 
El golpe y la crueldad templa y reporta 
De tal suerte, mi Dios, que seas vencido 
Cuando entrares de amor en las peleas, 

Y vencedor cuando juzgado seas. 
Para saber cuan miserable vengo 

A ofrecerte del alma los despojos , 
Mira el pecado original que tengo , 
Aunque es objeto indigno de tus ojos ; 

Y si en sus vanidades ine entretengo , 
Disculpa en cierto modo mis antojos; 
Que no es mucho ser padre de pecado 
Quien del fué concebido y engendrado. 

Mira que la verdad es una dama 
Que en un espejo de cristal se mira; 
En tu pecho encendió la ardiente llama, 
Que por los ojos el amor respira; 

Y aunque la he conoscido por la fama, 

Ya he visto su beldad que al mundo admira, 



íf En b selecta librería de m¡ amigo el doctísimo an- 
Kurio gaditano don Joaquin Rubio existe un ejemplar 
■prt*" de la obra intitulada Davidis Regís ac prophetae 
tmvmque tacrorum vatum psalmi , ex hebraica vertíale 
i kíutn/a carmen a Benedicto Aria Montano observatissi- 
'etnrerti. Antuerpia?; ex offleina Christophori Plantini, 
wujii Al fin bay varias hojas manuscritns, donde se con- 
ejo algunos salmos, puestos en verso castellano por 
«uto Arias ; y en ana nota escrita por mano moderna 

P. xn.-n. 



se lee lo siguiente : «El MS. que está en este libro, y si- 
gue basta la página anterior, desde el índice impreso, de 
los salmos de David , según mi inteligencia y tal cual 
conocimiento, es de la letra y puño del célebre Benito 
Arias Montano, grande doctor teólogo y humanista con- 
sumado; en el cual canta en verso castellano , sencillo y 
puro , muebos salmos de David , explica divinamente el 
salmo l en prosa y luego en octavas rimas. Es un MS. muy 
apreciable y demérito singular. » 

b 



un 



. ! 



Y el bien de tabella visto me resulta 
De lu sabiduría cierta oculta. 

nocíame, Señor, con tu hisopo , 
Que en la verdad que digo he descubierto 
Que , aunque dificultad en ello topo , 
Sé que ha de ser , pues lo dijiste , cierto; 

Y quedaré tan blanco como el copo 
De la nieve mas candida del puerto , 
Cuando entre sus diáfanas blancuras 
Se revuelven del sol las luces puras. 

Alégrese mi oído temeroso 
Con la voz que se forma en tu garganta , 
Cuyo divino acento milagroso 
Al cielo alegra y al infierno espanta; 
Que pues criaste al cielo poderoso 
Con sola una patabsa teuga santo , 
Con ella quedarán regocijados 
Estos huesos humildes quebrantados. 

De los pecados miserables mios 
Aparta esa divina faz serena , 
Que está, por ver mis locos desvarios, 
De furia, saña y de venganza llena; 

Y ya que de león tienes los bríos , 
Procura , pues tus pies en el arena 
Escriben mis pecados cuando corren , 
Que con la cola de tu amor se borren. 

Cria en mi pecho un corazón tan puro , 
Que tí va en él la humana carne muerta ; 
Porque este que aborrezco está tan duro, 
Que ser nada conviene que se advierta ; 
Aunque, pues es oreaciofi la que procura , 
Que habré de ser de nada es cosa cierta- 
Cria, Señor, con admirables mañas 
Un espíritu recto en mis entrañas. 

No me apartes, Señor, de tu presencia, 
Porque será del todo deshacerme ; 
Que , si estás donde quieres or esencia , 
Para apartarme , en nada he de volverme; 
Tu espíritu , que en mí tiene asistencia , 
Después que tanto quiso engrandecerme , 
No deje libre el corazón cautivo (i); 
Que quedar libre del es ser cautivo. 



Como al bien que pretendo me remontes , 
A cuantos aborrecen tu memoria 
De lejos mostraré los altos montes 
Por donde va el camino de tu gloria ; 
Y el que hace temblar los horizontes 
Con la gran voz de su crueldad notoria , 
Viendo que no tomaste en mi venganza , 
Ya que no tendrá fe , tendrá esperanza. 

Líbrame , Dios mió , de la muerte , 
Que me ofrece mi cuerpo , mi enemigo ; 

Véase la de Juan Pinto Delgado : 



OBSERVACIONES 

Que dos veces te llamo desta suerte 
Por mostrar el fervor con que lo pido ; 
Mi lengua , en todo rigorosa y fuerte , 
Quiere de tu clemencia ser testigo , 

Y alabarla también con voz propicia , 
Revuelta y disfrazada en lu justicia. 

Abre , Señor , estos rebeldes labios, 
Que cerrados están con los cerrojos 
De la gran multitud de los agravios 
Que cometí en presencia de tus ojos ; 

Y esta boca mortal , que á tantos sabios 
Suele causar de confusión enojos , 
Ocupará de hoy mas la lengua suya 
En la grandeza milagrosa tuya. 

Si sacrificios solos te obligaran 
A perdonar estos pecados graves , 
La tierra , el agua y viento me prestaran 
Gran multitud de fieras , peces y aves ; 
Pero estas cosas juntas no reparan 
Un pecado mortal ; pues , según sabes , 
Para (ener de sacrificio nombre, 
Ha menester el corazón del hombre. 

El sacrificio para tí mas bueno 
Es la pona y tormento que padesce 
Un espíritu humano que está lleno 
. De las tribulaciones que aborrece ; 
Del corazón quo , de sí mismo ajeno , 
Con la humildad profunda resplandece , 
Es menester , Dios mió , que le (2) agradet , 
Pues ores tan amfco de humildades. 

Con lu benignidad , que causa espanto , 
El monte Sion es bien que'adviertas 
En este pecho, que deshace en llanto 
De su ferocidad las cumbres yertas; 
Traza, pues , Señor mío, el lugar santo, 
Los altos muros , las famosas puertas , 
Las fuertes torres y las casas ricas 
Desta Jerusalen que en mí fabricas. 

Que entonces , á pesar dol mundo vano, 
Darle [ odrán mis sacrificios gusto , 
Cuando al altar divino y soberano 
Los lleve un corazón sincero y justo ; 

Y entonces con mi propria é indigna roano, 
Del nfihnal mas fiero y mas robusto 
Arrojaré, de amor y temor ciego, 
La palpitante víctima en el fuego. 

Glorifiqúese el Padre , á quien adora 
La máquina del circulo estrellado , 

Y el Hijo eterno que en su pecho mora, 

Y el Espíritu, dellos emanado ; 
Como era en el principio y es agora , 

Y ha de ser en el tiempo, que esperado 
Es para eternizar y hacer benditos 
Los siglos de los siglos infinitos. 



PRIMERA LAMEJTACIOX DE JEREMÍAS, COH BKA I3TR0D0CCI0K DIL POETA. 



Señor , mi voz imperfeta , 
Nacida del corazón, 



Que á vano error se sujeta , 
Hoy siga , con tu profeta , 



El llanto de tu Sion. 
Si del polvo á las estrellas , 



(1) Parece que debe decir ciquivo. 



(1) Parece que debe leerse te, y no le. 



modo en lo mas remoto > 
rú -us tí vas centellas, 
enos v el mas devoto 
í conmigo y con ellas. 
acede de alio tesoro 
12 i mi ciega vista ; 
:ieocia en lo qne ignoro , 
oe en ajeno mi lloro 
ipíis colpas resista. 
veo en el llanto mío 
irte de humor que encierra 
lente inmensa ,conGo 
*rácomo el rocío, 
fertiliza la tierra, 
mnque sin alas me atrevo 
ito vuelo , y me espante 
r que mis labios muevo , 
n en mí canto nuevo, 
je en mis lágrimas cante. 



n¿\ desventura , ob ciudad , 
oello en tan triste estado 
randeza y majestad , 
iei palacio sagrado 
*trago y soledad? 
■uién á mirarte se inclina , 
ios muros, derrocados 
a justicia divina , 
do vea en tus pecados 
tusa Je tu ruina? 
fuién le podrá contemplar, 
¿o tu gloria perdida, 
no de>ee que un mar 
auto sea <u vida 
poderte llorar? 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. 

¿Cuál pecado pudo tanto, 
Que no te conozco agora ? 
Mas, no advirtiendo , me espanto 
Que tú fuiste pecadora, 

Y quien te na juzgado, santo. 
En ofenderle te empleas 

Ya por antigua costumbre, 

Y en errores te recreas ; 

Y así , no es mucho que veas 
Tus libres en servidumbre. 

Tus palacios y tus puertas 
Fueron materia á la llama 
En esas calles desiertas , 
Por émulos- de tu fama 
En tus miserias abiertas. 

Por tus plazas y rincones 
Miro , por ver si pasea 
Alguno de tus varones , 
Porque crea á sus razones , 
Cuando á mis ojos no crea. 

Mas vano es este deseo ; 
Que animales sin razón , 
Sin dueño , balando veo , 
Que no articulando el son, 
Certifican lo que creo. 

Aunque se encienda mi pecho 
Llamando, siempre callaron 
Sus hijos en su despecho , 
Como sus dioses le han hecho , 
Que i>or engaño llamaron. 

La causa por que bajaste , 
Y porque humilde caiste 
De la gloria en que te viste , 
Fué la verdad que dejaste, 
La vanidad que seguiste. 



XXttt 

Ya no eres la princesa 
De todas otras naciones ; 
Ya tu altivez es bajeza, 
Tu diadema y tu grandeza 
Se han vuelto en tristes prisiones. 

Ya' tu palacio real 
Humilde cubre la tierra 
En exéquia funeral ; 
La paz antigua es la guerra , 
Y el bien antiguo es el mal. 

Si fuiste al Señor contraria, 
De los pecados el fruto , 

Son tu cosecha ordinaria , 
Ha sido el mismo tributo 
Por quien te ves tributaria. 

No solo viste perder 
La honra que te adornó , 
Mas tus hijos perecer, 
Que el Señor los entregó 
Al mas tirano poder, 

¿Cómo se puede alentar 
Tu pueblo entre su gemido, 
Llegando á considerar 
Lo que seguir ha querido , 
Lo que ha querido dejar? 

Llorando dice : a ¡ Ay de mí ! 
¿Dónde estoy? Dónde me veo? 
O ¿quién me ha traído aquí? 
¡ Tan cerca lo que poseo ! 
Tan lejos lo que perdí !» 

Lloren al fin enlre tanto 
Que no descansa su mal , 
Y obliguen al cielo santo ; 
Que no puede ser el llanto 
A sus delitos igual. 



rabas poesías manifiestan la aptitud de nuestra lengua para expresar con grandiosidad los 

>res pensamientos de la literatura hebraica. 

el estilo de Benito Arias Montano es inferior al original , ni menos el de Pinto Delgado. 

i literatura de los españoles cristianos ofrece mas repetidos ejemplos de aquella verdad que la 

* judíos; pero también es innegable que muchos de los escritos de estos en el mismo gc- 

írfj acercan en grandeza á sus originales, y aunque no aventajen , pueden igualar alguna vez 

poesías bíblicas de los mas ilustres ingenios que han cultivado la literatura patria. 



VI.-— De la poesía satírico-política. 



1 ingenio español también se ha dedicado ai género de poesía satírico-político , y no con infe- 
icéso. El estado de otros países , en que se han repetido revoluciones de mas ó menos dura- 
, permitía que las sátiras políticas de sus poetas corriesen con mas facilidad, impresas bien en 
lisnia patria de sus autores , ó en los lugares de ios acontecimientos , bien en Yenecia, durante 
i^los \vi y xvii, ó en Holanda en este último y en el xvm. 

issáiÍTris políticas de los ingenios e- panoles, casi todas anduvieron manuscritas en la época de 
ueesos, y después quedaron como curiosidades, en tomos de papeles varios de las bibliotecas, 
>úblicas como de particulares. 



uiY OBSERVACIONES 

Si se exceptúan los Ejemplos contra la mala gobernación del reino , por Gómez 
dondQ su autor pinta asi el estado de España en tiempos de don Juan II : 

Los mejores valen menos ; 
¡Mirad qué gobernación, 
Ser gobernados los buenos 
Por los que tales no son ! 



Vi se exceptúan (repito) las famosas coplas de Mingo Revulgo y alguna que otra rarísima coa- 
lición , ¿qué sátira política, escrita en los antiguos tiempos, pudo ser impresa en España? La fbr- 



Si 
posición , ¿qué sátira política, escrita en los antiguos tiempos, pudo ser impresa en España? Lá for- 
ma de gobierno que regia en esta nación no daba lugar á que se permitiese la publicación de estol 
rasgos de ingenio, como documentos históricos de otros tiempos ; rasgos de ingenio bastantes á ha- 
cer caer en menosprecio á los que gobernaban, viéndose retratados en los ejemplos que ofirechfl 
aquellas sátiras. 

En un país donde la suspicacia de los gobernantes llegó á impedir, mientras vivió Felipe U, qa( 
don Baltasar Álamos de Barrientos publicase su versión de Tácito, creyendo que llevaba la mil* di 
presentar el ejemplo de este rey en el emperador Tiberio, y el de Antonio Pérez en el de Seyaaq 
¿quién podía dará luz las sátiras de otros reinados para recreo de los curiosos? 

Sin embargo , esta poesía se cultivó mucho , especialmente en los tiempos de los Reyes Catdft 
eos y en todo el siglo xvu. 

Las célebres coplas del Provincial , atribuidas por unos á Fernando del Pulgar, y por don Luí 
de Salazar y Castro á Alonso de Palencia , son un libelo infamatorio contra los personajes da Ifl 
corte. Asi empieza: 

El Provincial es llegado « 

A aquesta corte real, 
De nuevos motes cargado, 
Ganoso de decir mal. 

Las coplas de la Panadera, que se atribuyen á Juan de Siena , tienen por objeto ridiculizar 4 loi 
que pelearon contra su rey en la batalla de Olmedo: 

Panadera , soldadera , 
Que vendes pan de barato, 
Cuéntanos de aquel rebato 
Que te conteció en la vera ; 
Di, Panadera. 

Las coplas del Provincial fueron prohibidas por la Inquisición. En un comento á ellas que aÉ 
halla en la Biblioteca Nacional (códice H, 40) se lee lo que sigue : 

c Estuvieron un tiempo tan acreditadas estas coplas del Provincial , que no solo hicieron emba- 
razo á grandes familias en los consejos de la Inquisición y de las Ordenes, sino que muchas casas M 
recataron de mezclarse con aqueljas que se hallaban ofendidas de tan livianos fundamentos. Entri 
después el escrúpulo y cuidado de mas piadosas noticias , y fueron perdiendo la cruda estimación 
en que estaban, haciendo particular y cristiano esfuerzo personas modestas y religiosas para ende- 
rezar la rigurosa y torcida aprensión de los honores; y últimamente, fueron interesados tantos en 
que estas sátiras quedasen desmentidas , que fácilmente se conformaron en que perdiesen aquella 
violenta y lastimosa voz que se oyó en paz en tantos anos. Aunque, pudiendo mas la noticia de k* 
que se imaginaban sanos desta dolencia que la venganza de los heridos de este achaque , en vei 
de que estos versos quedasen escondidos, se fueron aumentando en el crédito y el número , hatíá 
que, por último remedio , los inquisidores generales prohibieron , no solo la publicidad de estos pape- 
les, riño el tencllos y platicallos, excluyendo los informes y testimonios que se armasen de noticia* 
tan flacas. • 

Otras coplas, con el nombre del Provincial segundo , se escribieron en tiempos de Carlos V. En 
el mismo códice, ya citado, se dan sobre ellas las noticias siguientes: 

cY no mereciendo el autor (de las primeras) mas honra que la queja de tantos, quisieron que lo 
sea don Fernando del Pulgar, coronista de los Reyes Católicos, tan señalado en aquellos tiempos 
en toda erudición y doctrina... dudo que se embarazase en tan liviana y peligrosa ocupación. Si- 
guióla después eu el reinado del emperador Carlos V, con el nombre de Provincial segundo , don 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. xxv 

>de Acuna, caballero mozo y vano ; pero hablando con tanta desmesura y liviandad de las 
res nobles de aquella edad , que hizo mas injuria á las costumbres que el primero á la sangre 
rio.» 

tiempo de los Reyes Católicos se> escribieron, con el titulo de Quejas de Castilla, unas coplas 
las calamidades ocasionadas por la guerra de Portugal y conquista de Granada. Fueron es- 
en Jerez de la Frontera. De estas coplas se han publicado algunas por el excelentísimo se- 
ra Pedro José Pidal, en su erudito prólogo del Cancionero de Baena. 
una de ellas se alude al cardenal don fray Francisco Jiménez de Cisnferos (según se dice 
sódice M, 445 de la Biblioteca Nacional ) : 



s un lobo rapaz 
¡lo de cordero , 

a» de poner en paz , 
terde mas de ligero ; 
otra , do yacía , 
crudas comía ; 
oes se entró lamiendo, 

bato está mordiendo 
atines cada día. 
mastines los famosos, 
e tan mordiscados , 
adán asombrados-, 
\ de los raposos ; 
un mastín cuitado 
toóte lia trabajado 
r algún conejo , 



Tómasele el lotyo viejo 
.Que trae siempre á su lado. 

• ••••••••< 

O tú vienes engañado, 
O piensas que somos bobos , 
Trayendo por perros lobos 
Que no3 matan el ganado ; 

Y andan por tus aradas 
Mil ovejas barrancadas, 

Y comidos mil corderos ; 

Y por causa de los cueros 
Las das por bien empleadas. 

Consiénteles sus placeres 

Y que vivan entre nos, 
Porque hacen lo que quieres, 



Y no lo que quiere Dios; 
Andas siempre desvelado , 
Destruyendo tu ganado , 
Lo menudo con los padres , 
Sin dolerte da las madres , 
Como eres obligado. 

Si dices que fué tu impresa 
Por servicio de tu grey , 

Y por ensalzar tu ley 

Y crecer mas tu dehesa , 

Y que lo que has trasquilado 
Ha sido bien empleado , 
Pues allanaste las sierras, 

¿ Para qué quieres las tierras , 
Pues que matas el ganado? (i). 



> son muestras de la antigua poesía satírico-política. Hasta los reinados de Felipe III y Fe- 
no comenzó á tener una forma mas artística, debida con especialidad al eminente talento 
na esta clase de obras tenia el desventurado conde de Villamediana. Don Francisco Gómez 
vedo y Villegas siguió la imitación de este, igualándole en sus sátiras políticas, origen de 
s de sus adversidades. Además de estos autores , otros de no menos importancia, según se 
por sus mismas poesías, escribieron muchas contra el rey Felipe IV y el conde-duque de 
s, la mayor parte atribuidas falsamente á Quevedo. 

culpa al Conde le dan, I .a guerra de Portugal, 

lad ó sea patraña , Que se juzgaba por breve , 



rdicion <1e España? 
ti conde don Julián; 
afirmado han , 
h> juicios severos , 
spaíia «los condes fieros 
isa lo eternos lloros: 
tiendo á los moros , 
acanvlo dineros. 



Con tanto espacio se mueve , 
Que va aspirando á inmortal ; 
Tanto estrépito marcial , 
Tanta gente levantada, 
A pié y á caballo armada , 
Tanto aparato ¿qué lia sido? 
Muclia costa y gran ruido , 
Y ¿tanta jornada? Nada. 



Cuando asistirle conviene 
Monterey , la empresa deja, 

Y de Portugal se aleja , 
Misterio sin duda tiene. 
Leganés dicen que viene 
En lugar de Monterey , 

Y con buena ó mala ley, 
Que se quedan me parece , 
El catalán en sus trece, 

Y Juan de Berganza rey (2). 



o común estas sátiras políticas del tiempo de Felipe IV eran sumamente agresivas y per- 
j. Una muestra de esta verdad se halla en el romance Al hijo declarado por el Coíide-Duque. 
¡e antes de ser reconocido don Julián ; después tomó el nombre de don Enrique de Guzman. 
casado con doña Leonor de Unzueta. Pur el vicario de Madrid fué declarado nulo el matri- 
Casaron á la Unzueta con don Gaspar de Castro, caballero de Santiago, á quien dio el con- 
[ue una plaza de oidor en Indias y veinte mil pesos para el viaje. Don Enrique se casó lue- 
doña Juana de Velasco, hija del condestable de Castilla. Sobre este asunto se escribió el 
te romance : 



?xcepcion de la primera copla, impresa en el (lan- 
\e Baena y en mi Examen filosófico de las princi- 
pas de la decadencia úe España , las otras salen 
z por vez primera. 



(-2) Décimas satíricas al estado de la monarquía en el 
año de 1042 (MS.): 

Toda España eslá en un tris . 
Y J pique.de dar un tras. 



1XY1 

Habrá muy poquitos días 
{¿tía dentro la armada real , 
(Cantando jácaras nuevas 
Se añilaba don Julián , 

Y cargado de servicios. 
Con bien poquito caudal 
Se casó con la Cnzucta , 
Mujer que sabe ganar. 

Está contento con ella , 
Y ella con él mucho in;is , 
Porque nunca la hizo estorbo , 
Sino á comer y á cenar. 

Sucedió en esta ocasión 
l}ue el Conde, gran Tamorlan, 



OBSERVACIONES 

Andando á casa de hijos , 
Con él se vino á topar. 

Trasplantado en el Retiro , 
Escribió á Uxla ciudad ; 
Que de los yerros pasados 
Le quedó aquesta señal. 

Descasaron á la Unzueta, 
Y volviéronla á casar 
Con un oidor que la saque 
Extramuros de la mar. 

Y |«ra que sucesión 
Tenga aqueste ganapán , 
Con hija del Condestable 
Lo quieren amancehar. 



Comedia con sus tramoyas 
Es la que pasando está , 
Pues hay divorcio y hay bodas, 
K infante perdido hay. 

Hay condestable ofendido , 
Hay vasallo desleal , 
Hay rey que lo mira y calla , 

Y que nada se le da. 

Con la pérdida de España 
La comedia acabará , 
Haciendo el Conde á la Cava, 

Y su hijo á don Julián. 



Y no solo las sátiras políticas so escribían en tiernas de Felipe IV contra este rey y su 
Conde-Duque. También fueron muchas dirigidas contra personajes franceses de los que mas parí 
activa tomaban en los asuntos de su nación. Contra la célebre Fronde se compuso por un anón» 
este romance : 



César ó nada quería 
Ser el duque «le lia viera ; 
Y fuó mas tic lo que quiso , 
Porque es na<la y porque es César. 



1.a Francia con cinco reyes 
Acometen á una reina ; 
Si la vencen, ¡qué ruindad ! 
Si los vence , ¡ qué vergüenza ! 



I n gallo á siete gallinas 
No da abanto, ó le da apenas, 
Y una polla á siete gallos, 
O Un cipa ó lo< capea (i). 



La época de la minoría del rey Carlos II fué muy fecunda en este género de sátiras. Las dit 
cordias del infante don Juan de Austria y el confesor de la Ileinn viuda. el padre Everardo Nitliard 
dieron ocasión a muchos ingenios de uno y otro partido para ensañarse contra aml>os jefes. L 
rápida prosperidad de don Fernando de Vale nzucla fué igualmente el asunto de los poetas corto 
sanos, dedicados é este género de obras, escritas solo contra ambiciones personales , por ambicia 
nes |>ersonales igualmente ; pues entonces á esto se reducía la vida política de los pueblos. Con 1 
ambición personal no iba el deseo del triunfo de una idea , como sucede el dia de boy. 

Así como á Feli|>e IV se dedicó por Quevedo una glosa del Padre Muestro contra el mal gobierno 
Carlos II recibió otra escrita |>or un parcial de don Juan de Ausria , la cual empieza asi : 



¡ Y que debes , según ley , 
| Mostrar que eres, como diestro, 
l\id re nuestro. 



Carlos, el primero «lia . i ¿Corno de tanta alearía 

Oue empezaste ú guliernar . Tan apriesa lo lias privado ? 

Intentad? remediar , Mira . rev mal informado , 

1 * 

Kl mal de tu monarquía. | Qu»> aunque eres hijo , ere* rev , 

Obtenido por don Juan de Austria el valimiento en medio del entusiasmo de sus parciatai 
pronto |M>rdió en el poder el aura popular, que lo habia acompañado en mis ludias contra la RftflN 
madre y el padre E veranil i. No pudo satisfacer tanta ambición personal como babia despertado 
ni con sus hechos de ministro mostrar so digno del aplauso que babia conseguido, mientras sede 
diró a oponerse a la privan/a de aquel jesuíta alemán. 

Sátiras de todo genen», unas en prosa y otras en verso, inundaron la corte. Ku eso no hicicroi 
otra cosa sus enemigo* que herirle por los misinos tilos con que él habia herido al padn» Evorardo J 
a don Fernando de Yalcn/uela. ' Don Juan -se dice en un pa|»el de aquel tiem¡>o) se aprovech 
euanto piulo de pasquines, libelos y sátiras, y ahora cantiga con las mas leves sos{»echas, coim 
quien quita la escalera j>or donde subió y quiebra la puente por donde pasó, jmra que nadie puatfc 
andar el mismo camino <£).» 

4k>ntra don Juan de Austria s« esgrimieron armas de malísima lev. Lqs |>oetas satíricos , no stih 
n«* complacían en recontarle su nacimiento en una comedíanla, sino que también exageraban Im 
devaneos de la Caulerona, enumerando sus diversos amantes, todos favorecidos, v hasta daban i 
entender que no en hijo del rey Felipe IV, pareciéndose tanto como aseguraban que se parecía, a 



(1) Alusión a lu*jf*f«**de la Fronda, el principe di»f.on- 
<!•* ,H de C«mli , el «Impic de fcUbenf, monsicor de Uo\i- 
Uuu , ti duque de Itoaiifort , etc. 



(Si Aeiütmtn pditka del «I* de M»79 $ñbre eltokhrm 
del tenor don Juan de Austria. Se imprimió rn el &M 
nario endito de Valladares. 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. xxvn 

(pie de Medina de las Torres. Con respecto á su aptitud como general y como ministro, la 
a de sus contrarios lo retrataba con los colores mas denigrativos. No creo que don Juan de 
siria valia poco; pero casi todos sus enemigos valian tnucho menos que él, exceptuando á 
o Fernando de Valenzuela. No era este achaque del hombre, sino achaque de su siglo , ge- 
■oso en generales para Francia, Italia y Alemania, y avaro para los españoles. Una délas 
ras mas famosas contra don Juan de Austria es la siguiente : 



o fraile y una corona , 
toque y un cartel isla, 
uvieron en la lista 
i bella Calderona (i); 
\, y aiguuo blasona 
de cuantos han entrado 
i danza , ha averiguado 
■ llevó la prez del baile; 
yo aténgome al fraile , 
iero perder doblado, 
tan santa cofradía 
tdió un hijo fatal , 
ú al mas principal 
íikíoq de la obra pia ; 
> está que le daría 
le quisiese su madre ; 
oo habrá á quien no cuadre 
izon que se ofrece : 
e i quién se parece, 
* aquel será su padre. 



Solo tiene una señal 
De nuestro rey soberano , 
Que en nada pone la mano 
Que no le suceda mal. 
Acá perdió á Portugal ; 
En las Dunas su arrogancia 
Dio tantos triunfos á Francia , 
Que es cosa de admiración 
Quedar tanta perdición 
En un hijo de ganancia. 

Mande pues Carlos Segundo 
Ver si le hubo sin recelo 
El rey que vive en el cielo, 
En una mujer de mundo. 
En misterio tan profundo 
Solo puedo decir yo 
Que por suyo le juzgó ; 
Mas si , con todo , es extraño , 
No será el primer engaño 
Que Felipe padeció. 



En sus designios penetro 
Por una y por otra acción ; 
Que no tiene otra intención 
Don Juan que empuñar el cetro ; 
/ Abrenuncio ! ; vade retro ! 
i Hi de puta para él I 
Reinó Enrique , y aunque fiel , 
Noble y valiente le admira , 
Hasta el dia de hoy suspira 
La lealtad por el cruel; 

¡ Oh Carlos , gran rey de*España ! 
No te espante , no te admire 
Que el mundo todo suspire 
Por opinión tan extraña. 
No es porque al pueblo le engaña , 
Él pretexto del rumor, 
Sino que es tanto el amor 
De la plebe lastimosa , 
Que exhala una voz quejosa, 
Aunque la oprime el dolor (2). 



a sátira fué atribuida al insigne erudito don Gaspar Ibañez de Segovia, marqués de Mondéjar, 

) cual tuvo que salir desterrado de la corte. Dicen las memorias de aquel tiempo que don Juan 

istria halló en sus bolsillos una copia de estos versos, y otra el Rey en su mesa. 

opinión mas común hoy es, que fueron escritos por don Gaspar Enrique de Cabrera , almi- 

de Castilla. 

guerra de sucesión en los primeros años del siglo xviu igualmente dio lugar á muchas sátiras, 

as por poetas de uno y otro bando. Recuerdo haber leido una letrilla , obra de uno de los par- 

» del Archiduque, en que se lamenta del desconcierto con que se llevaba la guerra, y de la 

elección de generales y gobernadores. 



las cosas de la guerra 
que todo va bueno; 
puede ser que asi sea , 
(o , ciego , no lo veo. 

ti los califas <le Oriente, " 
io* «le alfanje y celo, 
eo de la barbarie 
echando á los griegos ; 
la patria de Séneca 
•1 fanático acero 
i militar de trabuco , 
iaoí de enviado del cielo; 
que e* útil reúna 



El férreo y místico imperio ; 
Bien puede ser que así sea , 
Mas yo, ciego , no lo veo. 
Para aterrar á los moros 
Bastó al castellano viejo 
Encaramar sobre un bruto 
Del gran Cid el esqueleto; 
Y de antiguallas pagados , 
Destinan en nuestro tiempo 
Al teatro de la guerra, 
Un cadáver de sí mesmo. 
Dicen que el mas moribundo 
Es el mas bravo guerrero ; 
Bien puede ser que asi sea , 



Mas yo , ciego, no lo veo. 

En toros, misas, disputas , 
Gastamos unos momentos 
Mas calvos que la ocasión 

Y mas veloces que el viento ; 
¡ Guay de nosotros si Holanda 
Con Luis hace un convenio ! 
Guay si Vandoma nos coge 
Sumergidos en el sueño ! 

Y en las cosas de la guerra 
Dicen que todo va bueno ; 
Bien puede ser que asi sea , 
Mas yo , ctV^o , no lo veo. 



itre las poesías satíricas que se dirigieron ai rey Felipe V sobre el estado político de este país, 
ce especialísima mención el Romance en que se declara el exceso de conventos y religiosos que 
'ii Etpaíta. Fué obra del sabio cuanto desventurado político don Rafael Melchor de Macanaz 



Vejóse los apuntes biográficos del rey Felipe IV. 

Mfmviresdc la cour d'Espagne^ por madame O.mlnoy , Lyon, 1093, 



xinn OBSERVACIONES 

en oposición de dos papeles de documentos morales dirigidos al Rey , uno por el marqués de Sal- 
merón 9 y el otro j>or el doctor Santa Cruz. 
Véanse algunas muestras del romance de Hacanaz : 



El soberano Monarca, 
Rey de los reyes supremo, 
Que el orbe formó «le un soplo, 
Lo mantendrá con el mesmo. 
En Francia hay frailes muy pocos, 
En España hay un mar de ellos, 

Y allá son los triunfos mas , 
Habiendo quien rece menos. 

Cuando se perdió á Larachc , 

Y otras plazas se perdieron , 
Fué por los pocos soldados 

Y hubo frailes con exceso ; 
Con que hallarás , gran Señor , 
Claro es aqueste argumento, 
l>ue ó los soldados faltaron , 

O los frailes se durmieron. 

Los que entran en religión , 



Que te hacen gran falta es cierto: 
Si buenos , para las armas ; 
Si malos , para los buenos ; 
Pues á tus reinos importa 
Ma< , cuando Ceuta está ardiendo, 
Quien cuarenta moros mate 
Que quien rece un Padre nuestro. 

¿Hay otros mas encerrados 
Que los cartujos? No, cierto; 
Y con voto de [pobreza 
Nos prestan dinero á censo ; 
Pues ¿qué mas claro has de ver 
Que aun los que están mas austeros, 
Vendiendo la libertad, 
Compran nuestro cautiverio? 

Pobres v ricos es daño 
El lialier muchos convenios , 
Si ricos, viven mandando; 



Si pobres, mueren pidiendo; 

Y si de un labrador pobre 
Quieres tomar el consejo, 
Para minorar lo malo 

Haz que los frailes sean buenos. 

Tenga la Iglesia los brazos 
Iguales , que es lo perfecto ; 
Pero si los dedos malos 
La hicieren manca, ¿qué haremos? 

De sagrada fe vestido, 
Serás un Moisés perfecto , 
Con las armas en la mano 

Y los ojos en el cielo, 
Procurando mantener, 
Para defender tus reinos, 
Mas penachos que capillas, 
Mas que escapularios , petos. 



Quien haya estudiado con alguna profundidad la literatura española , no podrá menos de sabe 
que las ideas de Macanaz sobre el excesivo número de conventos que existían en España no erai 
solo peculiares suyas; lo fueron de muchos de nuestros antiguos escritores cconómico-[K>liticos 
romo fray Ángel Manrique, Pedro Fernandez de Xavarretc y don (¡aspar de Oíales y Arve. 

En aquel mismo tiempo corrieron [Mirla corte las sátiras del Duende critico contra el Bey, contn 
su ministro don José Patino v contra las hechuras de este l'ztariz , Heves, Cuadra v otros muchos 

Llamóse el Duende critico su autor, por empezar de este modo la primen de sus sátiras : 



Yo sov en la corte 
l r n critico duende, 
One todos me miran 
Y nadie me entiende. 



Cuando meto ruido 
Kn el gabinete, 
Asusto íi Patino 
Y enfado dios revés. 



Como no me miran , 
Aunque ine ven siempre , 
Ni saben quién soy , 
Ni saberlo pueden. 



Algunas de las poesías del Duende critico están escritas con facilidad y gracejo. Fué su autor tn 
fraile carmelita [>ortiJgués, llamado en el siglo don Manuel Freiré de Silva, y en la religión ira; 
Manuel de San José. Por mucho tiempo corrieron sus sátiras , sin que se sospechase cosa algún 
acerca de la persona que las componía, haciéndolas divulgar manuscritas |»or la corte, con grai 
aplauso de los mas, enemigos siempre del que manda. Cuando se descubrió el nombre del doen* 
de por los ministros, fué recluso fray Manuel de San José en su convento de Madrid ; pero al rabí 
pudo burlar la vigilancia del f.obierno y huir á Portugal , donde el Rey le dispensó gran pro- 
tección. 

La colección de las sátiras del Duende critico de Madrid se publicó el año de 1K44 en la coril 
ron varios grabados en madera , y la vida de fray Manuel de San José , tomada de un maniiseríU 
de la época en que aquel floreció. 

Gimo una muestra de lo mordaz de las sátiras del Duende hasta contra las |>ersonas reales, véa- 
se el juicio que hace de Felqie V en la que intituló Procesión del Jueves Santo, que forma el Duen* 
de, y sale de palacio á las cuatro de la tarde (¿II de marzo de 17.T<>) : 



A'pii considera tápana 
A todo un monarca lelo, 
S n ser capaz d»* un yo >ov, 
yue hiciera cayesen hui-tI"- 

Sigúese el iley. anisado 
\nle »*l Supremo Consejo, 



(fue imita otra majestad . 
No en lo justo, pii el >¡lencio. 
Kf» acusan de quf n«> puede 
Sustentar enrona > retín. 
Por ma< nie un vicario pin 
Le mejore el qninlo en teirju. 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. xux 

Asemejanxa del Duende crítico de Madrid, hubo otro Duende crítico de Sevilla, en el siglo xviu, 
coil se dedicó únicamente á reprender las costumbres de aquella ciudad, y á censurar algunos 
ibtjos literarios. 

Bula aqui he tratado de poetas de los siglos xvi y xvii, que se dedicaron á componer sátiras po- 
lios, pues aunque algunos de los últimamente citados las escribieron en el xvm , habían nacido 
tei anterior. 

Por ampliación á las noticias que quedan apuntadas, pudiera ofrecer al estudio de los curiosos 
runas de las sátiras políticas de los reinados de Fernando VI y de Carlos III ; unas contra el fa- 
ko marqués de la Ensenada y el soprano Farinelli ; otras contra el conde de O-Reylli y algu- 
5 de los ministros del último de aquellos monarcas. 

Solo como una muestra, pondré aquí la décima que por algún parcialde los jesuítas se re- 
lió bajo un sobre á muchos de los principales señores de la corte; décima en que furiosamente 
ataca al Pontífice y al rey Carlos III por el proceso de canonización del venerable prelado Pa- 
oi : 

Que se le ha de hacer lugar 
A gusto del paladar; 
Porque así van los gobiernos : 



¿Que es el Papa? Un fiero hereje ; 
¿ Y el rey Carlos? Francmasón ; 
Pues aquesta es la razón 
Que i Palafox lo protege. 
Quéjese pues quien se queje ; 



Palafox en los infiernos , 
Y adorado en un altar. 



[n poeta sevillano respondió á esta décima con la siguiente y en los propios consonantes: 



Solo quien fuere un hereje , 
Ingerto én el francmasón, 
Blasfemará la razón 
Que á un venerable protege. 
El Papa y el Rey se queje , 



Y arranquen de su lugar 
Dientes , lengua y paladar 
De quien muerdo ambos gobiernos , 
Diciendo está en los infiernos 
El que es digno de Un altar. 



jerto poeta, con el seudónimo de Un verdadero cristiano, respondió también en las dos si- 
otes décimas : 



'w no ser el Papa hereje, 
I rey Carlos francmasón , 
Titán f-n razón 
m» á Palafox protege. 
fe?epues quien se queje; 
i su rabia y su pesar, 
poderlo remediar, 



Por mas que hagan sus desvelos , 
Pa'afox está en los cielos 
Y lo estará en el altnr. 

Goza en la opinión mas pia 
De Dios el consorcio eterno , 
No el infierno , que el infierno 
Es de diablos compañía. 



Roma y Lisboa algún día 
Pondrán fin á esta algazara , 

Y nos dirán á la clara 

Quién es santo ó quién es falso , 
Mala^rida en un cadahalso, 

Y Palafox en el ara. 



orno habrán tenido los lectores ocasión de observar , estas sátiras distan mucho de la majestuo- 
ravedad , de la indignación sublime , de la elegancia y de la acritud de Persio, Juvenal y Petro- 
Escritas para correr manuscritas furtivamente, tienen un carácter de familiaridad, que pudo 
Tías agradables á las personas que vivían bajo aquellos gobiernos que se reprenden ; pero que 
\ ojos de la crítica de nuestros dias, les quita todo valor literario. Mas parecen obras de co- 
or v salvo alguna que otra honrosa excepción, que de ingenios agudos y doctos. 
snozco que serian compuestas sin mas pretensión que halagarlas pasiones, ya excitadas, contra 
nalos gobernantes ; conozco también que la insolencia con que están escritas les daria gran 
ílaridad en el vulgo, como para el vulgo de todos los países son populares las sátiras llenas de 
asraos contra los que mandan, haya ó no haya en sus cláusulas agudeza, cultura y demás 
idas literarias , que tanto resplandecen en los modelos de este género de poesía, que nos ha le- 
> la civilización romana. 

?ro, pagados los sucesos, y en otro siglo, donde se deben juzgar las obras literarias por su me- 
rcal, v no por la malignidad de las pasiones del momento , las sátiras políticas de los ingenios 
íi!»b>, en su mayor parte, solo pueden apreciarse como curiosidades histórico-poéticas, pero 
•a corno obras que forman época en la literatura de un pueblo. 

aruna que otra de las poesías satírico-políticas de Forner se aproximan mas á aquellos gran- 
tj-mMos de la antigüedad latina. El que mas se asemeja á ellos fué un ingenio felicísimo , mas 
•cido por sus obras festivas que por las graves. Don Juan Ignacio González del Castillo, inge- 



xii OBSERVACIONES 

nio gaditano , émulo de don Ramón de la Cruz en la composición de sainetea , habla estudi 
mucho la literatura latina. Asi se advierte en la mayor parte de aquellas obritas dramáticas un 
bor á Plauto y á Terencio , poco común 011 los autores del siglo en que escribía. Compuso adei 
la tragedia El Numa, escrita en vigorosísimos versos. Maestro del famoso alemán don Juan Ni 
las Bolh de Faber en el estudio de la lengua castellana, supo inspirarle amor vehemenfl 
nuestros clásicos. Pues bien; este ingenio, digno de ser mas conocido, compuso una EUj 
la injusta como ¿olorosísima muerte de la constante heroína María Antonia de Lorena , retín 
Francia , victima inmolada en las aras de la impiedad, del fanatismo, de la anarquía. 

El lenguaje de esta obra en nada se asemeja al que corresponde á su titulo. No son elegiacoi 
versos de esta poesía .de don Juan Ignacio González del Castillo. El tono es el propio de la sá 
sublime , como podrá verse á continuación : 



¿Tiene , en fin , el osado , el negro crimen 
Diques ya que soltar? ¿Hay mas barreras 
Que rompa la maldad ? Ya no se eximen 
De sus insultos y asechanzas fieras 
Los sacros templos ni los justos reyes , 
Ni respeta ¡oh natura! ya tus leyes. 

Parece que los senos del abismo 
En ese ingrato reino han crutado 
El orgulloso y bárbaro egoísmo > 
El homicidio, el pérfido atentado, 
El erróneo ateísmo, la infidencia , 
Y su ciega ministra la demencia. 

Sí; porque de otro modo, ¿cómo hubieran 
Puesto esos monstruos las nefarias manos 
En su reina infeliz? Cómo pudieran 
Marchitar ¡ oh gran Dios ! esos tiranos 
Aquella ios», honor del galo suelo, 
Aquella estrella de su antiguo cielo? 

Has ¿qué furor, qué numen arrebata 
Mi mente enardecida? En e*te instante 
Parece que mi espíritu desata 
Sus lazos , y volando cual errante 
Exhalación, desciende hasta la arena, 
Do se ejecuta la terrible escena. 

¡Qué purblo, Santo Dios! ¿A quién no asusta 
Ese pmpo de fieras que ro'lea 
El suplicio fatal? La f¡iz adusta 
De cada impío dice que se emplea 
Alguna furia de la Estigh umbría 
En animar su alroi fisonomía. 

Mhs ¡ ah triste ! ¡ Ve aquí la real matrona 
En el alto cadalso ! Alinas crueles, 
¿Es esa ú quien ceñisteis la corona? 
¿A esos pies oír cistéis los laureles? 
Pues ¿cómo el humíllalo rendimiento 
Se ha trocado en aleve atrevimiento? 

¿Quién hizo 4 una gavilla de asesino i 
Arbitros de la ley , jueces del trono? 
¿Qui-n formó un tribunal de libertinos, 
Do vola la Impiedad, dicta el encono? 
Esta no es obra , no , del Ser eterno , 
Proyecto es solo del horrible infierno. 

Pero ¿me ciega el llanto, ó no es aquella 
La adorable lieroína ? ¿Qué se han hecho 
Sus brillantes pupilas? Qué la bella 
Tez de su frente? Qué del albo pqcho 
La dulce morbidez? ¿Adonde , adonde 
De su rostro la púrpura se esconde? 



La palidez ha impreso e;i su semblante 
Los rasgos de la muerte ; cada hueco 
Su trabazón descubre; aquí tirante 
Corre el nervio desnudo; nada ileso 
En sus miembros conserva, ¡oh Dios! ¿Quién pi 
Ver su figura y al d >lor no cede ? 

Solo vuestros malvados corazones, 
Que exceden al diamante en la dureza , 
No se apiadan. Sin duda, que embriones 
De alguna ruda roca , en la aspereza 
De los montes las tigres os criaron , 

Y ron su fiera leche os sustentaron? 
Vosotros, sí, vosotros... ¡Ah! ¿Qué es esto? 

La cuchilla cayó... ¡Qué horror! Ya miro 

La sangre vaciar den' ro del cesto 

Al exánime casco... Sí, yo espiro; 

¡ Ah bárbaros ! ¿Qué hicisteis? Cielo santo , 

¿Cómo \ue> tro poder tolera tanto? 

;uh gran Reina ! La candida inocencia 
Te lleva en su regazo. Aladas almas , 
Que en torno revoláis de su pretenda, 
Enarbotando las triunfantes palmas, 
Apartad esos velos de vapores, 
Porque temple su vi<ta mis dolores. 

Ya por el gran vacio revolando , 
Verá girar los astros y planetas 
Debajo de sus pies , y penetrando 
El alto firmamento hasta las metas 
De toda la creación , al Rey , su esposo , 
Se unirá en la morada del reposo. 

¡Oh bárbaros! Temblad. Ya la venganza, 
Sacudiéndose intrépida en el seno 
Del insondable Tártaro , se lanza 
Sobre vue>trus cabezas como un trueno ; 
Oid su ronca voz , clamando guerra 
Por todas las regiones de la tierra. 

Ya el león español , hiriendo el suelo , 
En nuestras selvas iracundo ruge , 

Y el águila imperial , alzando el vuelo, 
Con formidable son las alas cruje ; 

La Europa el peso de las armas gime , 
La muerte aquí y allí su espada esgrime. 
Nunca llegó mi ruego á tus umbrales, 
Sangrienta guerra ; solo , solo ahora 
Invoco tus estragos y tus males ; 
Pon en París la planta vencedora , 
Arrasa furibunda sus cimientos , 

Y envuelve al morador entre fragmentos. 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. nxi 



5o ce» ta furor hasta que hacine 
tato deshecho cráneo , que en las nubes 
La Insta pirámide termine, 
Tai coya punta , ai orgullosa subes, 
Desabra el orbe tu sañuda frente , 
Ta ra oiga el ocaso y el oriente. 



Y en esta tierra, ¡ay triste! salpicada, 
Con la sangre real , el arte erija 
Columna funeral ; porque grabada 
La venganza y el crimen , se corrija 
En la edad venidera la osadía 
Y la ciega y frenética anarquía. 



Salvo tal ó cual palabra, indigna de la elevación del asunto, no hay duda en que González del 
Castillo se muestra émulo de Juvenal en esta soberbia invectiva , llena de un enérgico y generoso 
escoro. Facit indignatio versum. No encuentro , examinando las obras de nuestros poetas de 
loa siglos anteriores, una obra política de este género , en donde su autor se haya expresado con 
tonta vehemencia y tanto furor poético. 



VIL— De la poesía española en Fldndes. 

En el siglo xvii la poesía española fué muy cultivada en Flándes por muchos de los ingenios de 
nestra nación que acudieron á aquellos estados. 

Ed Bruselas , corte del archiduque Alberto y de su esposa, la infanta de España doña Isabel , do- 
naba en todo y por todo el gusto español. Una gran parte de nuestras costumbres de aquel si- 
¿k) se había generalizado por aquellos países, y especialmente por su capital. Esto no puede parecer 
«trino á los que conozcan por la historia cuan fácilmente se acomodaban los antiguos pueblos á 
costumbres extrañas, cuando en. ello podian lisonjear las pasiones ó los gustos del príncipe extran- 
jero que los dominaba. Así se vio en tiempos del papa Alejandro VI, en la plaza de San Pedro en 
loma, una fiesta de toros á uso de España para solemnizar la reconciliación de don Alfoftso de Ara- 
gón con su esposa doña Lucrecia Borgia. 

Entre las fiestas celebradas^en Bruselas, á imitación de las españolas, se cuenta un estupendo tor- 
vo de los vasallos de Baco y cofradía Brindónica, hecho en un gran salón delante de sus altezas 
trinísimas. 

Véanse algunos pasajes de la relación de este suceso : 

eAver, domingo, que se contaban \ de noviembre, hallándose su alteza del Archiduque algo me- 
jor, eí conde de Añover entró á pedir licencia y convidarle para verla ejecución de un torneo que 
criados de caballeros deseaban hacer á honor de las buenas nuevas que habían venirlo de Francia, 
•le la mejoría de la Reiría. Mandó su alteza que fuese á hacerlo saber á la de la Infanta, que luego 
cooredió licencia, quedando espantada de tan súbita novedad y tan presta resolución de efeto ; por- 
f^esto era á las cuatro de la tarde, y convidaban para las cinco. Habíase ordenado esta fiesta con 
tonto recato y silencio, que no habia persona que no fuese della que supiese la mas mínima cosa 
isto. No eran dadas las cinco, cuando estaba todo presto, aguardando á su altezas, y llegado (pie 
habieron . $v dio principio , mostrándose primero el dios Baco , vestido de un lienzo muy justo , y 
pintado de tan buen arte, que parecía estar desnudo, venia caballero en un tonel con muchas guir- 
naldas de parras, repartidas por cuello, brazos y piernas. Por arracadas traia dos grandísimos ra- 
emos de uvas. Dio una vuelta por la plaza, llevando al rededor de sí ocho mancebos, que le venían 
kaci*.ndo tiesta... Llegado que hubieron delante de sus altezas, danzaron un ingenioso y concertado 
Mete ; v acabado, los instrumentos callaron, dando lugar á que se oyese una loa, que echó el mis- 
il* Baro en alabanza suya , publicando su gran poder y señorío , y prometiendo gran bien á los 
flif le venerasen ; cuyo acento sonó tan bien en el oído de algunos, que luego salieron á merecer 
*i> caballeros , armados de hojas de parras, y en las manos una lanza de pajas, por espada un pote 
jp^r daga una copa. Venían á pié , y una letra sobre el zapato, que decia : 

»Los caballos beben agua, 
Y es contraria á nuestra tema ; 
En los pies no lia de haber liorna 
Cuando buen vino se traga. 

>Traia esta cuadrilla cuatro padrinos , cuyos nombres eran don Trebiño Ociosidad , don Gcriltos 



X 



»■ 



I 



« I 



I 



xxxn OBSERVACIONES 

Inclinación , don Ariste Compañía y don Sulerpo Gusto, que, habiendo hecho el 

miento á Baco (que representaba el juez), le entregaron una letra del tenor siguiente : 

•Nuestra cuadrilla , gran Dios , 
Merecido tiene el premio, 
Por ser de tu casa y gremio. 

•Otra letra dieron de parte de la cuadrilla , que decía : 

»Con tu licencia divina 
Venimos á sustentar 
Vales roas que el dios del mar. 

i Pidió el juez los nombres de los caballeros, y los padrinos se los dieron con la letra de cada 
El nombre del primero era don Guülope de Aceituna , y su letra : 

» Beber se puede tras mí , 
Sin estar de comer ahito , 
Pues doy único apetito. 

DOS PALTOR LUQUETE. 

«Naranja mi madre fué : 
bella heredé tal valor, 
Que boy me llevaré la flor. 

DOH FALT1RO* ANCHOVAS. 

«Aunque del agua salí, 
Ya del agua he renegado, 
Sin pensar haber errado.» 

Tal es una parte de la relación de este torneo poético, hecho por españoles y flamencos. El 
se contienen los nombres y las letras de otros de los justadores en otra cuadrilla. La conclusi 
como sigue : # 

« Mientras se leían estas letras , se acogieron á su puesto los caballeros bríndenteos. Los pad 
fueron á acetar el desafío que les presentaban los padrinos de la otra cuadrilla , y se dio princ¡| 
torneo. No se daba mas de un golpe de espada , y era pote con pote. El que quedaba mas san* 
naba precio. Los precios eran un cuartelete de uno, otro de cerveza, un barrilejo de aceiti 
otro de anchovas, otro de arenques y una empanada. Vino á ganar tanto uua parte como oti 
de picados, se desafiaron á la folla , donde Naco, por verlos tan furiosos y encolerizados , tem< 
de algún mal suceso, les hizo quitar las espadas, por excusar alguna gran desgracia que pu 
suceder. Diéronse con las lanzas, tanto de punta como de bote, un gran rato de porrazos, y lúe 
juzgó por avisada orden la del dios Baco en haberlos hecho desarmar de espadas ; pues, con I 
hechas las lanzas astillas , no eran poderosos las padrinos de apartarlos de la barrera... Levant 
del suelo las desmenuzadas astillas , y sirviendo de polvo, se lo tiraban á las caras unos á otros 
que cegando, se retirasen los contrarios y quedasen con la victoria. Todo esto estaba mirando 
co, y considerando que, cansados los brazos de golpearse , habían de saltarla barrera, y á cx> 
mordiscónos estropearse, dijo en voz muy grave y sonora: — Alto, caballeros, alto. — Obed 
ron todos ; mandó á los padrinos que acudiesen por los precios , y se llegaron juntos á oír lo q 
juez juzgaba, el cual pidió silencio, y prosiguió : — En general digo, caballeros, he conocido ^ 
tro gran valor y incomparable ánimo, y el celo y devoción que me tenéis. Ambas cuadrillas d< 
diades un mismo sugeto , y por ser la razón de entrambas partes, el todo no ha querido favoi 
mas la una que la otra. Lo que yo juzgo es que, borrachos de vino ó de cerveza , al fin es todo t» 
chera, y os hago saber que me es acepta tanto la una como la otra ; y con esto, en paz y buen 
modidad podéis gozar de los precios , y el sacrificio que me habiades de ofrecer dellos, os m 
le hagáis en el altar de vuestros estómagos, con que me servis cumplidamente y á satisfacción 
y quedáis asentados eu el libro de mi gracia por saecula saeculorum. — Aquí calló, y haciendo 
mesurado una seña á los que le acompañaban , comenzaron los instrumentos á dejar oir su me 
co son , y ellos su gentil aire y gracia, en un bailete tan extravagante como bueno. Con estose re 
ron los de la tiesta , y sus altezas hicieron lo mismo, preciando la intención del sugeto. Lo que a 
macho á parecer tan bien , fué no haberse hablado desta fiesta hasta que se ejecutó. Algunos 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. xxxm 

hubo del secreto; pues estando en este sitio , no habían podido llegar á ver el principio , que 
e es cierto es, que tan presto se comenzó como se publicó.» 

i parodiaban los españoles en Flándes los juegos de cañas, que con tanta afición se hacian en su 
l Asi- recordaban los motes poéticos que usaban los justadores, imitando los que se leen en 
vos de caballerías. 

e juego báquico , celebrado en Bruselas , es el famoso cuadro de los borrachos de Velazquez, 
o en acción. • 

¡ sátiras políticas también corrían manuscritas contra los cortesanos españoles que tenían mas 
íento cerca del Archiduque y la Infanta. El mismo carácter de personalidad que se nota en las 
de este género escritas en España, se ve en las que se componían en Flándes. Véase cierto 
' de una de ellas : 

EL DOCTOR RANBAJO Á ALGUNOS DE LOS CORTESANOS DE BRUSELAS Sülutem pluritMm dot. 



dut experto doctor 
ts suertes de drogas 
bería á Bruselas 
ido por la posta, 
que trae medicinas , 
o su olor conforta , 
lio por mi cuenta 
rerdad cuanto pregona. 
k> de caridad 
doctor á su costa , 
> remedios mil 
otes personas , 



De cuyos nombres algunos 
Quise tomar por memoria , 
Por ver si cobran salud 
De enfermedades tan tontas. 

El primero que vi escripto 
En la primor plana y hoja, 
Es Ruy monte y ó monte ruin, 
Que es todo una misma cosa. 

Quísole poner primero 
Por el mas ruin de la tropa ; 
Suplico á quien le encontrare 
Que no le haga la mamola. 



Tras ese seguía después 
Otro de insigne memoria , 
Cuyo nombre es don Francisco 
De Bobal y de Cardona. 

Tras ese el magno Verdugo , 
Cuya necedad no es poca ; 

Y así, por su gran barreno, 
Cuantos le miran le cocán. 

Ese dicen que de vidrios 
Ha gastado una gran copia 
En remendar sus antojos , 

Y no sé qué se le antoja. 



oesia lírica había tomado , como era natural , algo del gongorismo, admitido en España. Siu 
50, noto en muchas de las obras cierto carácter extravagante , que solo se puede explicar por 
de seguirlos autores en parte el gusto literario del país en que escribían. ¿En qué se parece, 
mplo , á nuestras famosas letrillas esta del capitán don Miguel de Barrios? 



cta cuándo , Inés , 


Ha quedado ciego; 


Su dulce interés, 


mirar 


Y pues sin sosiego 


¿Hasta cuándo , Inés , etc. 


mdar 


Tu girasol es, 


Ves del sol que alistas 


tojos 


¿ Hasta cuándo , Inés , etc. 


El albor rosado 


# 


El sol te da en cara , 


Mejorado, 


vera que ves ? 


Por ver que mas claro 


Porque le han sacado 


mor el fuego , 


Con reparo , 


Tus ojos á vistas ; 


5 que postrado 


Sin costarle caro, 


' Y pues sus conquistas 


rado, 


Te sale á la cara , 


Están á tus pies, 


5 te ba dado , 


Ya que así declara 


¿Hasta cuándo , /ne>, etc. (1). 



misma extravagancia que se nota en este cantar fué la que hfeo á don Jacinto de Herrera 
r una comedia intitulada La reina de las flores ( Bruselas, 1643), que se representó en el pala- 
la misma ciudad por doña Beatriz , doña Mencía y doña María de Meló , hijas de don Francisco 
o, marqués de Torrelaguna, acompañadas de otras damas y varios caballeros. Los persona- 
la comedia son : la reina Rosa, la infanta Violeta , el principe Jazmin , Azucena, dama y pri- 
la Reina; el principe Clavel, don Junquillo, caballero de donaire, etc. 
o una muestra de lo estrambólico de esta comedia , véase un pasaje del coloquio que el Jaz- 
ne con la Rosa : 



I príncipe Jazmin , 
lustre, lisonjera , 
euna primavera , 
mas de algún jardín. 



Vi tu hermosura , y mi muerte 
En tu fama , á quien se dio 
Que á flores tales se oyó 
Licencia de pretenderte. 



Hállete cazando aquí; 
Y por no mirar sujeto 
A embarazos del respeto , 



o de las Mutas; Bruselas, 1672. 



UIIV 

De esos ramos roe cubrí. 

»•••••• • • 

Con tu gusto me acomodo , 
De suerte que ya te pido 
Perdoo de que me has herido 
Y de que me lias muerto y todo. 



OBSERVACIONES 

Y culpado, ó no sabré, 
Sin me noria, sin ternura , 
Sin pretensión , sin ventura , 
Siu esperanza , sin fe , 

Sin gusto, sin albedrfo, 
Sin alma , sin corazón , 



Sin voz, sin estimación , 
Sin ser tuyo , sin ser mió , 

Ser quien cuide desde hoy 
Solo de ser mi enemigo ; 
Que no lie de estar bien conmigo , 
Si mal en tu gracia estoy. 



i 
■f 

AL 

í: 

k 



El gusto literario de los españoles eu Flándes en nada se asemeja al mas admitido entonces en m 
patria. Es cierto que en muchas poesías publicadas en aquellos paises se ven rasgos del amor 4 Et» 
paúa que animaba á los ingenios; pero siempre revelan que su inspiración es hija de la preseaá|J 
de otras costumbres, de otros estudios , de otro trato , y hasta de otro cielo. 



Wll.—Loubaissin déla Marque. 

Francisco Loubaisstn de la Marque fué un caballero gascón de gran ingenio y muy fifirimnié 
i la literatura española. Floreció á principios del siglo xvu. 
Escribió en castellano las dos obras que siguen : 

I. Engaños deste siglo y historia sucedida en nuestros tiempos, dividida en seis paria, 
ion Enrique de Lomenyo, secretario de los mandamientos de S. M. cristianísima. Compuesto 
Francisco Loubassin de Lámar ca, gentil hombre gascón. En París , en casa de Juan Orry 9 
:n la calle de Santiago, aiciocxv. 

II. Historia tragicómica de don Henrique de Castro. En cuyos extraños sucesos se veen los 
y prodigiosos efectos del amor y de la guerra. Dirigida al illustrissimo y excellentlssimo Prlndf 
Luys de Lorena , cardenal de Guisa , compuesta por don Francisco Loubayssin de la Marca » 
hombre ordinario de la cosa de dicho Señor. En París. Véndense en la Galería de los prisoncros\ 
del palacio, en la tienda de la viuda de Matías Gillemot , mdcxvii. 

En francés compuso otra obra intitulada : 

Les Aventures heroiques et amor cuses du Comte Raymondde Toulouse el de D. ñoderitát 
por. París, 1617. 

La primera de estas novelas está escrita con la misma libertad que el Atno de oro de A| 
i que muchas de las novelas de Bocaccio. En cuanto al lenguaje , de ningún modo parece de 
extranjero. Loubaissiu de la Marque había estudiado mucho nuestros mas excelentes autores* j 
con especialidad á Miguel de Cervantes. 

En los Engaños deste siglo hay un párrafo que nos recuerda otro del Quijote. «El, que era 
caliente y de la hampa, como aquel que había seguido, cuando era soltero, los Percheles de, 
ja, playa de Saulúcar, arenales de Jerez, almadrabas de VeUz, oliveras de Valencia, 
:ion de Utrera , ventillas de Toledo , potro de Córdoba y azoguejo de Segovia , abrió fá 
lee orejas á lo que su tio había dicho ; etc. • 

A continuación cita á Cervantes en estos términos» recordando la ingeniosa novela El CtfiaM^ 
Extremeño : « Los celos de Juno, ni todo cuanto pudo hacer la industria de un viejo Carrizales, mj| 
astuto, á lo que dice Cervantes, que un tuses, pudo guardar que un Loaisa no triunfara de ffc 
bonra.» 

La Historia tragicómica de don Enrique de Castro es una novela cuya acción pasa en el P«&* *j 
En ella se habla mucho de las guerras de españoles con araucanos. La obra está Uena de mulUtoJ v 
le episodios larguísimos. 

En esta novela hay algunas composiciones poéticas de don Francisco Loubaissin. La mejor de : 
indas es este madrigal, que su autor intituló canción : 



Amado Redeator y dulce Esposo , 
Mansísimo Cordero , 
Señor y compañero 
De mi , que aun no merezco ser criado , 



Pues en servicio vuestro no me esmero ; 

Decidme , Niño hermoso , 

¿A qué tan presuroso 

En esta pebre choia habéis entrado? 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. xxxv 



Sio duda ha derribado 

Esa divina Alteza 

Amor de mi bajeza. 

Pues della habéis corlado hoy ei pellico, 



Y á fuer de pastorcico , 
Queréis disimular vuestra grandeza , 
Porque mi alma pobre no se espante 
Si viere que la busca un tierno infante. 



IX. — Déla poesía hisp ano-latina. 

España, en los siglos xvi y xvn, tuvo también poetas que escribiesen en el idioma de los sa- 
bios. No estaba reservado á las naciones extrañas honrarse con un Petrarca , con un Jerónimo Vi- 
t, un Alciato, un Scalígero, un Juan de la Casa, un Juan Segundo, un Giraldi y un Daniel 
Bein&k), sin que contase nuestra literatura con ingenios que recordasen en sus acentos latinos 
k Era de Virgilio, de Horacio y de Marcial. 

Y no podía ser por menos. Ya desde el siglo xv habian comenzado algunos autores á doctri- 
nal* juventud con el estudio de los buenos modelos déla antigua Roma. El célebre Antonio 
fcUbrija hizo mas que ninguno de ellos, pues juntó á la doctrina el ejemplo. 

En el siglo en que Luis Vives, con su clara filosofía, era venerado en Londres y en los estados de 
fundes; cuando Andrés Laguna oraba en la universidad de Colonia por la paz; cuando Juan Gi- 
m da Sepúl veda emulábala sencillez sublime de las epístolas de Cicerón en su corresponden- 
gi con un Alberto Pió , con un Erasmo , con un Juan de Valdés ; cuando Francisco Valles , con su 
5*n filosofía y sus obras médicas, daba un testimonio de la profundidad del talento de los es- 
pioles ; cuando don Diego de Simancas recogia las doctrinas mas sublimes de los sabios de la 
«Quedad sobre la gobernación de la república , y cuando otros muellísimos varones no menos 
nqpesque estos escribían sus obras en el idioma de los Cicerones, Salustios y Tácitos, ¿cómo 
bausas españolas podían desdeñarse de cantar en el sublime idioma del Lacio ; idioma que era 
iit sus filósofos , desús teólogos y de sus historiadores? 

So intento hacer un análisis detenido de las obras de los insignes poetas hispano-latinos , sino 
Anuía ligera idea de ellos, y aun de ellos, enumerando solamente los que mas fama han al- 
osado. 

D primero de todos es Alvaro Gómez de- Ciudad-Real, comunmente conocido por el señor de 
Ka. Nació en Cuadalajara el año de 1488, y falleció en 1538. Como casi todos los literatos segla- 
res de su época , se señaló en las armas , siendo en las campañas de Italia donde ejercitó su valor. 
En la famosa batalla de Pavía peleó denodadamente , recibiendo muchas heridas. 

Escribió un poema acerca del Toisón de Oro, con este titulo : De militia principis burgundi, 
pat Yeüeris Aurei vocant, ad Carolum Caesarem ejusdemmüitiae Principem. Por el mérito de es- 
ta obra , así en ka parte de inventiva como en el estro y la dicción , obtuvo Alvaro Gómez el dicta- 
do de Mrgilio español. 

Alvaro Gómez opinaba que la juventud debía educarse con los libros de autores cristianos , y de' 
rágunmodo con los de los gentiles. Por esta causa puso en versos latinos algunos de los libros 
Mgrados.En 1529 (Alcalá de Henares) publicó su Musa Paulina, hoc est, epistolae Pauli Apos- 
loii caníalae per Alvarum Gómez, atque elegís versibus interpretalae , y en 1538 (Toledo), Septem 
tkgiae in septem poenitentiae Psalmos. 

La célebre y discreta toledana Luisa Sigea, cantada por Daniel Heinsio (Ó coelo, salve, nova lux 
fue surgís Ibero), y cuya fama fué manchada torpemente por Juan Meursio con la publicación 
iA ingenioso libro De arcatüs Amoris ei Veneris, compuso, como tan docta en diferentes lenguas, 
lauchas versos y poemas en el idioma latino. 

El ilustre canónigo Juan de Vergara, amigo íntimo de Erasmo, y altamente reputado, por su 
*baduria, dentro y fuera de España; el que con valeroso ánimo se opuso al estatuto de limpieza del 
<anfcual Silíceo , promoviendo protestas de una parte de los cabildos eclesiástico y secular de To- 
Wu. también escribió muchas poesías latinas, á mas de otras castellanas de no escaso valor y muy 
>*o conocidas. Sabido es que Juan de Vergara usaba el símbolo de Epicteto Sustine et abstine, 
5 que lo comentó en este dístico : 

Sustine in ad ver sis et te compesce se cundís , 
Et temnes caecae numina vana deae. 



xnvi OBSERVACIONES 

El fumoso Benito Arias Montano también dedicó su numen ala poesía sacro-latina con aquel 
felicidad que resplandece en todas sus obras , hijas de un talento clarísimo , acompañado de m 
erudición universal. Davidis Regia ar Prophetae aliorumque sacrorum vatum ptalmi ex hcbrwí 
veníate in latinum carmena Benedicto Arias Montano observantissime conversi ( Anvers, por Pbi 
tino, 1575). Ilymnoset saecula sive poemata sacra (Anvers, oficina Plantiniana, 1593). 

Por aquel tiein|M> escribían también poesías latinas, Francisco Sánchez el Brócense, mas coa 
obras de arte que del ingenio; el insigne prelado Antonio Agustín ¡ad Latinum Latinium), el* 
bio teólogo Juan de Yerzoza, doctrinado cu las universidades de París y de Lovayna; Sanii§i 
Gallardo, Antonio Abraham, Francisco Fernandez de Oñhuela, Benedicto Bustamantc dePi 
Antich Boca de Gerona, fino clogiador de Ausías March ; y en fin, otros autores menos conockk 
El abad Luis de la Cadena floreció también en el siglo xvi para honra de la universidad de A 
cala. Sus epigramas latinos le dieron gran renombre. Alfonso García de Matamoros 9 en su lih 
De assirenda hispanorum eruditione, sive de viris llispaniae dodis narratio apologética (Ata 
lá, lo.*?), le llama clarissimum oralorem, numerosum etjocundum poetam, praestantem philom 
phum, optimum theologum. 

El sabio médico y gran anatómico Pedro Jimeno cultivó igualmente la poesía latina. Educad 
en las escuelas de París, Lovayna y Pavía, adquirió en ellas un delicado gusto literario. En su fi 
moso libro Dialogus de re medica (Valencia, loi9), pone unos versos en que describe con mu 
maestra la condición del médico sabio con respecto al vulgo ignorante (in varías ajunt nraffl 
Protea formas). Con un rasgo satírico, digno de Ju venal, dice que el médico tiene cuatro cara 
llamándosele Dios cuando llega á curar al alligido de grave dolencia; ángel, cuando la enfeim 
dad comienza á ceder; hombre cuando no ejercita su facultad, y demonio cuando encuentm 
aquel á quien curó, el cual aun no le ha pagado. 

Francisco Pacheco, el tio, canónigo de Sevilla, era un humanista distinguido, según se pnif 
hade muchas de sus |>oesías latinas. Este fué el fundador de la escuela poética sevillana, junta 
mente con Juan de Mal-Lara, el licenciado Francisco Tamariz, el maestro Medina, y otros ¡tal 
tres predecesores de los Herreras , Ar guijos y liiojas. 

Jaime ó Jacobo Juan Falcó, á quien se da el nombre de Horacio español, nació en Valencia l 
año de 1332. Escribió multitud de poesías latinas; Operum poeticorum Libri Quinqué (Valeudl 
1600; Barcelona, 1024; Valencia, 16-47). Muchas de ellas fueron traducidas en lengua castellaa 
por el jesuíta catalán José Morell (Poesías selectas de varios autores latinos ; Tarragona, 1684] 
También empezó á poner la filosofía moral aristotélica en hexámetros , á imitación de las Cedrff 
cas, y á escribir un poema épico sobre los hechos de los españoles; pero estas obras quedara 
sin terminar, las cuales seguramente hubieran contribuido á acrecentarla fama de Falcó, pao 
en su siglo, y aun en el posterior , la alcanzó grande. Era enemigo de muchos que osaban escribi 
versos en lengua latina no teniendo absolutamente imaginación poética. Contra uno de estos te* 
sistas mecánicos escribió una donosa sátira. Este mal poeta latino no era un hombre vulgar, st 
uo el estudioso humanista Lorenzo Palmireno : 

H a/tfe , Musae, si potestis amplias 
Amare Palmirenium. 

• 

Del siglo xvi pueden contarse mas poetas latinos ; entre ellos el ingenioso toledano Juan Petreyo, 
elogiado [>or el famoso abad de San Justo y Pastor, Luis de la Cadena; el músico Francisco de Sa- 
linas, Pedro Simón Abril, Juan de Mal-Lara, y otros humanistas y aun poetas castellanos, como 
(iarcilaso, fray Luis de León y Vicente Espinel. El famoso etiope Juan Latino, casado con la hija 
de un veinticuatro de Granada, escribió también su Austriados en elogio del vencedor de Lepanto. 

En el siglo xvu apreció un Tostado |H»ético, un ingenio valenciano, amigo estrechísimo de loi 
Lopes de Vega y de los Quevedos. Hablo de Vicente Mariner de Alagon , el hombre de mas facili- 
dad para inscribir versos latinos que ha producido nuestra literatura ¡Ylnccncii Mariner, YalentinU 
opera omnia poética et oratoria in íx libros divisa; Tomay, 11133 1. En este libro está el Gcncthlia- 
con in faustissimum et panolbium hispaniarum principis natalem auspicium ; poema que alcanzó 
cierta celebridad á principios del siglo último , á causa del pronóstico que hizo su autor acerca 
fie la sucesión de un principe galo-Mxpano, descendiente de la hija del león de Espaha y llamado 
Felipe. Por esta causa se reimprimieron varios fragmentos de este poema en Sevilla el año de 1707 
por algún parcial de Felipe V. 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA, 
ingtniesdel 3 xvut, con mas ó menos fortuna, se dedicaron también al cultivo de 
i latina. Tales frieron don Juan de Caramuel , Luis Tríbaldos de Toledo, fray Miguel Cejudo, 
Uros Jü*n de Aguilar y Blas López , el colegial trilingüe en Alcalá don Martin Miguel Na- 
ti poeta cómico don Antonio Martínez, el padre Antonio del Valle, y otros muchos que se- 
¡o enumerar, entre ellos algunos autores de los mas celebrados, sobresaliendo entre to- 
cenciado Francisco Cáscales por sus epigramas, llenos de agudeza, en los que se propuso 
Marcial , según él mismo declara en una epístola al maestro Bartolomé Jiménez Patón, 
t el catálogo de Iqs poetas hispano-latinos del siglo xvn el doctor doo Diego Teoork) de 
>édico gaditano , que publicó en su patria ( 1699) una colección de sus poemiiks. 
ireve idea de los autores mencionados es de alguu interés para los que se dedican al estu- 
uiestra historia literaria. 



X. — De los poetas Úricos portugueses que han escrito en lengua castellana. 

3ratura portuguesa , hermana , como su nación , de la española , ha seguido siempre el 
usto literario dominante en esta. Sus cancioneros y romanceros nada han tenido queea- 
os nuestros , sus poetas han sido puros como Garcilaso, cuando los acentos de su lira ae 
entusiasmo como el mas tierno y encantador de los ingenios ; han sido cultos, euando 
fué aclamado por todos los ámbitos de la Península como el mas sublime. La nación que 
un Juan de Barros, modelo de historiadores, un biógrafo de levantado y elegante estilo 
a jacinto Freiré de Andrade, un poeta épico como Luis de Camoes, y un satírico como el 
ntonio Vieyra, no se contentó con que sus ingenios hablasen solo en el idioma con que se 
a los hechos de sus héroes en el Oriente. A pesar de las preocupaciones del vulgo en odio 
añoles , muchos poetas lusitanos acompañaron con sus acentos la voz de Garcilaso , de 
• de Castillejo , de Herrera, de Rioja y de Góngora. 

s excelente de los ingenios de Portugal , el tierno cantor de la desdichada muerte de Inés 
o, que inútilmente intentó Bocage llorar con mas dulce entonación en el pasado siglo; el 
animador del cabo de Bueña-Esperanza, el ilustre Camoes, en ün , apasionado admirador 
:ros cancioneros , se dedicó á imitarlos en preciosos juguetes, que corren impresos con sus 
>bras. 

ie algunas muestras , no del talento poético del príncipe de los ingenios lusitanos , sino de 
npefio en una lengua en que escribía por afición. 

as encantadora de estas sencillas composiciones es sin duda alguna el oautarcillo de la 
, que , enamorada de un marinero , se proponía dejar el prado por la inconstancia de las 
mar, para vivir en compañía del objeto de sus amores, 
uno sigue : 



juiero, madre, 
a galera , 
larinero , 
trinera. 

\, si me fuere, 
■a que vú 
liero v--i ; 
mor lo quiere, 
iuo fiero 
i me muera 
oarioero , 
i nuera. 



El que todo puede , 
Madre , no podrá , 
Pues el alma va, 
Que e' cuerpo se quede. 
Con él , porque muere , 
Voy porque no muera ; 
Que si es marinero , 
Seré marinera. 

Es tirana ley 
Del niño señor 
Que por un amor 
Se deseche un rev. 



Quiero irme , quiero , 
Por un marinero 
A ser marinera. 

Decid, ondas, ¿cuándo 
Vistes vos doncella , 
Siendo tierna y bella, 
Andar navegando? 
Mas ¿qué no se espera 
De aquel niño fiero? 
Vea yo quien quiero 
Y sea marinera. 



acia y facilidad con que está escrita esta cancioncilla hacen recordar las galas que se ate- 
d nuestros cancioneros, del mismo modo que las siguientes : 



XTl.-U. 



I XI Vil! 



I. 



De dentro tengo mi mal ; 
[)ue de fuera no hay señal. 

M¡ nueva y dulce querella 
Es invisible á la gente ; 
El alma solo la siente ; 
Que el cuerpo no es diño della. 

Como la vira centella 
Se encubre en el pedernal, 
De dentro tengo mi mal. 

II. 

Amor loco , amor loco , 
lío por tos , y vos por otro. 

Dióme amor tormentos dos 
*ara que pene doblado , 



OBSERVACIONES 

Uno es verme desamado , 
Otro es mancilla de vos; 
Ved que ordena amor en ñus , 
Porque voshaceisme loco, 
Que seáis loca por otro. 

Tratáis amor de manera, 
yue , porque así me tratáis , 
Quiere que , pues no me amai< , 
Que améis otro que no os quiera ; 
Mas, con todo, si no os viera 
De todo loca por otro, 
Con mas razón fuera loco. 

Y tan contrario viviendo, 
Al fin , al fin conformamos, 
Pues ambos á dos buscamos 
Lo que mas nos va huyendo. 



Voy tras vos, siempre buyenik 

Y vos, huyendo por otro , 
Andáis loca y me hacéis loco. 

III. 

Todo es poco lo posible. 

Posible es á mi cuidado 
Poderme hacer satisfecho. 
Si fuera posible al hado 
Hacer no hecho lo hecho , 

Y futuro lo pasado. 

Si olvido pudiera haber, 
Fuera remedio sufrible ; 
Mas ya que no puede ser, 
Para contento me hacer 
Todo es poco lo posible. 



El siglo xvi 9 fecundo en ingenios para nuestra patria , produjo otros muchos en Portugal, g 
os de emular sus glorias , no solo en el ingenio, sino hasta en el idioma, que no era el de su na 
Sntre los muchos que pudieran citarse, solo quiero enumerar los mas principales. Francisca 
le Miranda nació en Coimbra por los años de 4495: estudió leyes en la universidad de su { 
lasta recibir el grado de doctor; viajó por Esiwíia.éJtaHa ; vencido del amor, casa en Coimbn 
ina dama muy principal, llamada doña Brianda de Acevedo , en la cual tuvo varios hijos ; y pe 
imo, muerta ella en 4555, cayó en una profunda tristeza, que paso á paso lo llevó á la ti 
>n 1858, á los sesenta y tres años de su edad. Fué gran helenista y no menor latino. Escribió 
¡has obras en verso, parte en lengua castellana y parte en portuguesa. Todas se imprimieron 
Mies de su muerte , con presencia de borradores muy maltratados (4). Pero enmendáronse h 
on vista de manuscritos mas correctos (2). 

Saa de Miranda compuso dos coinedias en prosa y lengua portuguesa, con bastante liberta 
il decir. Sus titulos son Os Villalandos y Os extranjericos. Ambas se representaron por cabal 
kotables de la corte ante el cardenal rey don Enrique. 

El gusto de Saa de Miranda, en sus poesias castellanas, participa de la manera de trova 
tuestros antiguos y de la de Boscan, aun mas que de la deGarcilaso, pues se encuentran ei 
ersos el desaliño y la falta de vigor que la buena critica ha notado en los escritos de aquel | 
a talan. 

En la égloga Alejo, Saa de Miranda recuerda á nuestro famoso Juan de la Encina. La versi 
ion y el estilo son un remedo del vate salmantino. Sin embargo , casi al fin de la égloga se hi 
tgunos cantares en octava rima, llenos de pensamientos que los portugueses de entonces llana 
wejias ie amor por dirigirse contra Cupido. 



¿No veis que va desnudo y que no lleva 
ino con que haga mal, y bien ninguno? 
aetas, arco y fuego, con qué os prueba 
ou todos los tormentos uno á uno. 
os uno á uno os vi dando la nueva , 
|ue es falso , que es sin fe , que es importuno ; 
Qué es esto , me decid, hombres perdidos? 
a que ojos no tenéis , tened oído*. 



Y tú , ¿que ungimiento es este tuyo , 
Niño desdido, desarmado y ciego? 
Huyes si voy á ti, vuelves si huyo; 
Ahora vencedor , vencido luego ; 
¡ Ah ! que no tiene amor cosa de suyo ; 
Nos las armas le damos , nos el fuego ; 
¿Queréis su divinidad ver tan loada? 
Abrid los ojos bien , no veréis nada. 



La Fábula del Mondego está tan en el estilo de Boscan, que fácilmente pudiera tenerse por • 
e este autor. Hay la misma incorrección y flojedad, y hasta algunos consonantes agudos, que 
íal sientan en el verso endecasílabo , á menos que no se usen ai tratar asuntos festivos, ó qu 
on Pedro Calderón de la, Barca los engrandezca con su vigorosa entonación. 

A pesar de todo esto, hállense en la Fábula del Mondego algunos pasajes que demuestran 
entemente el gran numen de Saa de Miranda. Véase la descripción de un pino abrasado po 
ivo : 

(1) As obras de ioutor Francisco Saa de Miranda; Lis- (i) Lisboa , 1605. por Miguel de Lira.— Lisboa , i 
»a , 1986. por Viceete Alvare*. 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. 



xxxu 



El pino, en la montaña combatido 
Del impetuoso Tiento y la tormenta fc 
A cuantos que lo ven pone en recelo ; 
Los truenos amenazan, acrecienta 
El agua por las nubes ; ¡ exlo erguido ! 
Exlo ya corvo é inclinado al suelo, 



Hasta tanto que el cielo 
Se abre en llama ardiendo ; 

Y entre viendo y no viendo, 
El bravo rayo en vueltas mil desciende, 
Y las sus galas en el suelo tiende. 



Otro poeta portugués cultivó aun mas que Camoes y Saa de Miranda la literatura española. Gre- 
gorio Silvestre , natural de Lisboa (4520), pasó de siete años á la ciudad de Granada, donde.per- 
mneció el resto de su vida. Allí recibió educación , allí trató cariñosamente á poetas tan ilustres 
comodón Diego Hurtado de Mendoza, don Fernando de Acuña, Juan Latino, Luis Barahonade 
Soto y Luis Galvez de Montalvo ; allí se puede decir que con su buen gusto echó las raíces á la doc- 
ta, ingeniosa y rica escuela de los Espinosa, Paez, Martin , Espinel , Mirademescua y tantos otros, 
fue, aunque mas aficionados al verso endecasílabo que su maestro, no por eso dejaron de apren- 
der en sus escritos. 

Gregorio Silvestre soba decir de si que no era poeta , sino glosador , si bien Pedro de Cáceres ad- 
mite que este juicio no debe extrañarse, como hijo solo de la humildad del autor. 

Murió en su patria adoptiva , y fué sepultado en la iglesia del Carmen , con este epitafio : 



Yace en esta iglesia chica, 
Y entre sus piedras, aquel 
De quien la fama infiel 
Mas entiende que publica; 
Mas , pues ella no lo explica , 



Pregúntenselo al laurel , 
Al moral , lirio y clavel , 
Y á mil glosas que por él 
Hacen nuestra España rica. 



rorel laurel quiso significar el autor del epitafio la fábula de Dafne y Apolo ; por el moral la de 
Knmo y Tisbe , y por el lirio y clavel la de Narciso. Véanse dos muestras del talento poético de 
Sfartre : una , imitación de nuestros cancioneros , y otra , un soneto : 



Señora , ¿creéis que vos 
Smi rf fin de mi deseo? 

bcid, Señora : a Si creo.» 
tespoe* que supe miraros, 

,Creei> que no sé de mí , 

m amar !o que en vos vi . 

joereros \ < lesearos , 

repesólo en ala liaros 

í «grandeceros me empleo? 

M, Señora : «Si creo.) 
¿ T o»jn el bien del alma nria 



Creéis que os ha hecho Dios , 
Que no me luce sin vos 
El sol ni me alumbra el dia? 
¿Creéis que sois la alegría 
De mis ojos cuando os veo? 
Decid, Señora : « Si creo.» 

¿ Vos creéis que está adornado 
El cielo de un sol lumbroso, 
Claro , lustrante y hermoso, 
Luciente v clarificado , 



Y que, con vos comparado,- 
Viene á ser oscuro y feo? 
Decid, Señora: «Si creo.» 

¿Creéis, Señora, que os hizo 
Dios en la tierra un vergel 
Para que hallemos en él 
Gran lindeza y gran aviso , 

Y que en este paraíso 
Me deleito y me recreo? 
Decid, Señora : «Se creo.» 



; Qué lejos está un necio de entenderse! 
Qué cerca un majadero de enojarse ! 
Qué pesado es un torpe en atajarse ! 

Y ¡ qué liviano un simple de correrse ! 
El uno , es imposible conocerse; 

El otro , no hay querer desengañara ; 

Y así, no puede el necio. adelgazarse , 
Que todo es para mas entorpecerse. 

Al fin se han de tratar con presupuesto; 
Que son en defender su desatino 
Mas zafios y mas tiesos que un villano. 

Mas si el mas sáhio dellos es un cesto , 

Y no hay poder meterlos en camino „ 
Dejarlos por quien son es ío mas sano. 

iurjtt <lf Móntenla yor, tan conocido por su novela La Diana, que tan imitada ha sido, nació en 
^mor, \ illa de la jurisdicción de Coimbra. No fué hombre de estudios en universidad; pero 
« :T¿nde ingenio se perfeccionó con la lectura de obras escritas en algunas de las lenguas vulga- 
vua> comunes entonces en Europa. En sus mocedades siguió la milicia, cultivando entre los 
atajos do Marte las dulzuras de la música y poesía. Vino luego á España, y logró ser admitido 



u. OBSERVACIONES 

como músico en la capilla real que llevó Felipe II , siendo principe, en su famoso viaje á ha! 
Países-Bajos y Alemania. Fenecido este, tornó á España y fué a habitaren León, donde pan 
que amó entrañablemente á una dama, y como quisiese celebrar su mucha hermosura y cantar 
amares, imaginó sacarlos ¡i la luz del mundo por medio de una novela pastoril, intitulada La Dia\ 

Escribió también multitud de poesías, parte originales, parte traducidas del Marino y otros au 
res italianos. 

También estuvo en la ciudad de Valencia algún tiempo , donde comunicó con los principe 
ingenios que allí moraban ; y del trato de ellos nació seguramente en él la afición á ios aoügi 
poetas lemosines , y con especialidad á Ausias March, cuyas obras publicó. 

Fué llamado por su gran princesa, como él afirma, la reina duba Catalina, hermana de O 
los V, la cual, siendo recente de Portugal , y teniendo suma afición al ingenio de Montemayor, 
concedió, |>or premio de sus tareas literarias, un muy honroso cargo en la casa real, en cuyo deseí 
peño es lama que murió antes del año de 1362. Pellicer asegura que su muerte acaeció en el P 
moi.te , y otros autores que eu un desafío , lo cual parece m.is probable , atendido su carácter bi 
coso, tan opuestoá la dulzura en las pasiones, cuya descripción forma el asunto de su ingeniosas 
vela La Diana. Recuerdo que viéndose reprendido por cierto eclesiástico, le dijo que el rezar < 
propio de los religiosos , pero que el pelear y tratar de amores solo de los caballeros oomo 4. 

Lo indudable en todo esto es, que perdió la vida en lo mejor de sus años, y que tal desdicha 
aconteció en su patria, según parece de una elegía de su amigo Francisco Marcos Donantes* en 
cual dice que sus dolorosos acentos salgan de España : 

Y con '¡íjero vuelp y veloz «alto, 
Primero á Lu<¡tania se encaminen 
Hacia Mouleuiayor sublime y alio. 

La Diana, según opinión de respetables críticos, fué impresa en 1543, 1360, 1380 y 159&, v 
pitiéndosc en otras muchas ediciones dentro y fuera de España. 

Parece imposible la gran popularidad que adquirió este autor con su novela. Díganlo, si no» I 
varias continuaciones que de ella se lian escrito y los libros pastoriles hechos á su semejan». 

En la poesía lírica no ejerció gran influjo su Cancionero sagrado; no es en verdad un libro i 
primen» ni aun de segundo orden. 

Las poesías que en su Diana introdujo Montemayor fueron muy estimadas. Sabido es de I 
eruditos que Eduardo Young publicó en Londres, aüode iriíW, la versión inglesa de La Diana, i 
como que Pa vi Hendió á luz la suya francesa en París el año de 1605. En la colección de pocri 
intitulada England's Helicón hay veinte y siete composiciones de Bartolomé Young, tomadas I 
mas • si no todas , de La Diana. 

Según la opinión de Cervantes, los versos cortos de Montemayor valen muchísimo mas que l 
endecasílabos. 

Entre los otros poetas lusitanos dignos de memoria en los fastos de la literatura española, esti 
Francisco Rodríguez Lobo, con su Primavera; Francisco Bo: .lio, con su Panegírico historial genet 
lógico de la familia de Souza; y por último , Manuel de Faria y Souza , con su Fuente de Aganip 

Eitc último, como comentador que fué de liamoes y epitomador de las historias portugués! 
aspiró al renombre di 1 critico. Efectivamente , no carecía de ciencia, gusto y penetración , si bi< 
solía apasionarse rúas de lo que es permitido á quien anhela la veneración que consigo lleva 
magisterio. Para el , como buen portugués , el verso endecasílabo fué usado en la poesía portugu 
sa antes que en ninguna otra de. las modernas de Europa, y hasta el gongorismo no nació en Gol 
g'ira, sino en iugeuios antiguos lusitanos. 

Su juicio con respecto á los poetas mas afamados de Italia pecaba de severo. Véase el que foro 
del caballero Marini : 

cEI Marino, aunque en las pinturas os \ivo poeta, en lo científico y cuerdo y modesto estal 
mal instruido, \ linalmeiile, fueron mas sus laníos que sus propiedades. Y el Adonis, por mas qi 
le celebran , eu el orden puede causara la misma paciencia , y en lo mas acepto es mas aboen 
nable. » 

Con respecto á Torcuato Tasso, no pudo mirarlo con mas prevención. Era natural entonces. I 
moda había ejercido su pernicioso inllujo eu la naciente critica, y Faria y Souza no pudo 



SOBRE LA POESÍA ESPAÑOLA. tu 

de convertirse en eco de las apasionadas invectivas que en la Italia misma se lanzaban contra el 
tutor de Godofredo. 
Vétse esta muestra : 

i De todo esto se ve clarísimo cuánto se engañaron los que dijeron que estaba en el Tasso la ma- 
jóte) heroica por haber hablado con mucho examen de voces; pues ella no está en eso, mas en 
líber ordenar un poema , y fingir mucho, y no hablar sin erudición. Erudición, ninguna hay en el 
bao; h ficción es poco mas de nada , la orden es pedestre. Quien hubiere de asegurar que su Je- 
mmk* es perfecto poema , hp de vencer primero que lo es)la Farsalia de Lucano , de quien todos 
los doctos afirman que no lo es, sino una historia continuada desde el principio al fin con lances 
poéticos, y el Tasso es puntualmente Lucano; estilo ruidoso, sin orden de poema. Alegoría que es 
b singular de un poema famoso, no hay en el Tasso, que, conociéndolo , quiso persuadir la ha- 
lía, y dijo una friolera tan notable como esta : de que los demonios allí introducidos se repre- 
«otan á si propios, oponiéndose á las virtuosas acciones, y que los ángeles significan los divinos 
monos ; y que por el escudo de diamante en Raimondo se entiende la divina guarda, y otras co- 
mde esté género, tan pueriles y superficiales, que es lástima. En él , finalmente, no hay de poeta 
■b de algunas imágenes , afectos, faltando todo lo principal, y que no se puede suplir con lo purga- 
fcdd estilo ; y si este es poesía , serán poetas Tito Li vio, Cornelio Tácito, Lucio Floro, Veleyo 
Mércalo, Salustio, Justino, Tucídides, Antonio de Fuenmayor, don Diego de Mendoza, y otros 
fe escribieron historia con elegante estilo. Sigúese con mucha claridad que el Tasso es poeta en 
baenos esencial , y que en lo mas es un elegantísimo versificador. Pero el ser versificador elegan- 
tümo no es ser poeta alto , profundo y misterioso. > 

5o cumple á mi intento, de trazar solo unos ligerísimos apuntes de los poetas portugueses mas 
BO&Mes que han escrito en castellano , tratar de los autores dramáticos. Algunos pudiera enume- 
rar, desde el famoso Gil Vicente , émulo de Lope de Rueda, hasta don Juan de Hatos Fragoso, asi 
eono entre los que han pretendido dar ásu patria una epopeya, á Miguel Botello de Moraes, autor 
del Alfonso. 

Ltstiernisimas poetisas lusitanas Violante do Geo y doña Bernarda Ferreira de la Cerda tam- 
bo han engalanado con sus acentos las auras del Parnaso español. 

Este afecto literario que por parte de los ingenios portugueses se mostraba en los instantes en 
f& el rencor politico era vivísimo, primero por la ocupación española de aquel reino, y luego 
por la guerra que hubieron de sostener los lusitanos en pro de su independencia , demostraba que 
parparte del talento en Portugal no habia oposición hacia los españoles. Si la política los dividía, 
por la situación en la misma peninsula , el talento quería hacer hermanos á entrambos pueblos, di- 
luidos por las turbaciones de los tiempos y por las rivalidades que la ignorancia levanta entre 
peises vecinos. 

Una nación como el Portugal , con una historia tan parecida á la nuestra, compañera en nuestras 
fclas con cartagineses y romanos , invadida al par por los bárbaros del Norte , y al par también 
por las huestes de la msdia luna, llevándolas gloriosas quinas á las remotas islas orientales, en 
tato que sobre los castillos y leones trasladábamos á las desconocidas tierras del Occidente la cruz 
íeCrisío, no podia menos de amar, por medio de sus hijos mas ingeniosos, la lengua y la litera- 
tolde otro país hermano del suyo. 



APUNTES BIOGRÁFICOS 



DE 



GUNOS DE LOS AUTORES CONTENIDOS EN ESTE TUBO. 



FELIPE IV. 

< 

cupe IV hay la constante tradición de que escribía obras dramáticas, las cuales se publíca- 
lo Je un ingenio de esta corte. El gran número de comedias que se hallan en este caso, y 
ncia en la inventiva , en los estilos y en los gustos hacen inverosímil que todas sean de 
IV. Particularmente se le atribuyen dos: una, Dar la vida por su dama. el conde Essex, y 
?/ rey Enrique el Enfermo. 

imera está, sin embargo, impresa también como de don Antonio Coello, compañero de 
ncisco de Rojas en la composición de algunos dramas trágicos ; y con efecto , en 'su estilo 
diferencia. 

ribuven al mismo Felipe IV una traducción manuscrita de la Historia de Italia de Guie- 
, y otra de la Descripción de los Países-Bajos, por Luis, sobrino de este, inédita igual- 
marca en cuyo siglo florecieron dramáticos tan eminentes como Lope y Calderón, y pinto- 
famosos como Velazquez, Murillo, Ribera, Zurbarany Alonso Cano, no fué insensible á 
mtos de la poesía y de las artes. Las tiestas teatrales en el Buen Retiro, y la protección que 
ó á Velazquez y otros autores, demuestran su afición decidida á las obras del ingenio. El 
escribió varias poesías, de las cuales apenas quedan noticias. Mas aun : sabido es que mu- 
ce>, en compañía de otros poetas , contribuía á la improvisación de comedias burlescas en 
íete, siguiendo la moda de su tiempo (1). 



u José Man -he na , en sus Lecciones de filosofía 
icribe sobre el mismo asunto lo siguiente: 
oorancia de Felipe IV, menos supina que la de 
)t estupido padre, se maridaba en aquel con 
ación de costumbres, que mal podía con el fer- 
reli#ioii avenirse. En las escenas de lasmon- 
u Plácido , por las cuales el autor de la nueva 
ie la Inquisición* el señor Llórenle, pasa co- 
ima de ascuas , sin duda porque lo escandaloso 
ser puntual había de ser su cuento, derdice de 
¡ion de sacerdote, representó el Monarca uno 
iucipaies papeles. Las anécdotas del siglo xvn 
»rvado la memoria de las comedias de repente 
coarto del Bey se representaban, sacadas casi 
Je historias de la Escritura, tratadas á lo bur- 
las cuales, hacían igual papel los nr:s ilustres 
le aquella época y el mismo Itey, y en que lie— 
fa de los mas sagrados misterios á tanto, que 



ordenado Calderón de sacerdote , se abstuvo por escrú- 
pulos de seguir participando de ellas. La respuesta que 
en una de estas farsas dio el que hacia de eterno Padre 
al que figuraba el primer hombre, y que había dicho una 
prolija relación, bastará para que se formen nuestros lec- 
tores idea del desacato con que era la religión tratada en 
estas concurrencias : 

«Por Cristo crucificado, 

Que, como soy pecador, 

Que me pesa haber criado 

Un Adán tan hablador. 

»Felipe IV, mas puede calificarse de rey majo y libertino 
que de monarca popular; y si bien es verdad que reunía 
á literatos, poetas y pintores en su palacio, los pasatiem- 
pos en que se entretenían, las piezas de repente que 
componían, mas propias eran de juglares y truhanes que 
de doctos, que se aprecian en lo que valen y no condes- 
cienden en desairadas bajezas. » 



tur APUNTES BIOGRÁFICOS 

En tanto» la gobernación del reino estaba entregada exclusivamente á su valido el conde-di 
de Olivares. Felipe IV en eso imitaba á su padre. La pintura que del estado de la monarqu 
hace en los papeles satíricos de aquel tiempo no puede ser mas lastimosa. 

En el primer periodo de su reinado, solo usó de su poder Felipe IV para aquello que tena 
lacion directa con sus pasiones. Por eso la historia de su vida galante es tan copiosa en suo 
Sus amores con la célebre comediante María, llamada la Calderona, ó, según Gregorio Leti 9 
Isabel, han sido mas públicos que otros algunos, por varias circunstancias. La Calderona era ai 
vehementisimamente por el duque de Medina de las Torres, y el duque de Medina de las Torre 
correspondido por la Calderona con igual vehemencia. Cuando mas encendida estaba esta oo 
pasión, la vio Felipe IV, y no pudo menos de amarla. Desde entonces se apartó de conü 
sus aventuras galantes con una principal señora, dama de la Reina , y en la cual babia teñid 
hijo. Nopudiendo sobrellevar con resignación el olvido del Rey , á quien de buena fe amaba, 
señort ié encerró en el convento de las Desbabas ftcalct , no sé si á llorar sus falta* , ó los 
vios de Felipe IV. En tanto la Calderona no se atrevía a escuchar al Monarca sin saber si el D 
lo consentía. Cuéntase que ella le habló, ofreciéndole retirarse á un lugar determinado, dond 
cretamente podían verse; pero el Duque, temeroso de caer en desgracia del Monarca, de 
ceder d su majestad un bien que no se hallaba en estado de disputarle. La Calderona lo llamó 
dor d su cariño é ingrato para con su amante, díciéndole, por último, que si estaba satisf 
por disponer de su corazón como quería, ella no se encontraba en iguales circunstancias, 3 
tanto» que se decidiese á continuar visitándola, ó que se preparase á verla morir de desesf 
cion. No pudo el Duque permanecer insensible á tan señaladas pruebas de cariño; y asi, l 
emprender un viaje ú Andalucía , regresando encubierto á la corto , y ocultándose en un gab 
de la casa de la Calderona , según habían convenido entrambos. 

En este tiempo el Rey era correspondido por ella , y se consideraba el mas dichoso de los 
tales, y en este tiempo también ella dio á luz un niño, á quien llamaron Juan de Austria, en m< 
ría del hijo que fuera de matrimonio había tenido el emperador Carlos V. 

Al cabo de algún tiempo Felipe IV sorprendió en casa de la Calderona al Duqpe. Dominai 
la pasión de los celos, echó mano á un puñal para herir á su contrario; pero ella se interpu 
él , vencido del cariño que la profesaba , se contentó solo con desterrar al Duque. Pero, noti 
de que en ausencia seguían correspondiéndose ambos amantes , determinó buscar un nuevo 
to para poner en olvido á la Calderona. Cuando se encontró ya con fuerzas suficientes para d 
nar su antigua pasión, le intimó la orden de encerrarse en un monasterio. Con efecto, á po 
Calderona recibió de manos del Nuncio (que luego fué papa con el nombre de Inocencio 
velo de religiosa. 

Siempre tuvo Felipe IV una gran predilección por el fruto de estos amores. Asi es que , di 
muchos hijos adulterinos, incluso uno que fué obispo de Málaga, solo reconoció publícame 
don Juan de Austria, dándole cargos importantes, como todos los honores que á su dignidad c 
fante de España correspondían. 

En los sucesos políticos del reinado (Je Carlos II , sabido es cuánta parte tomó don Juan de 
tría, granjeándose numerosos partidarios, así como enemigos crueles y muy importantes. 

Así es que su nacimiento servia de constante objeto á la conversación de los unos y 1 
otros. Mientras estos decían que se parecía mucho al duque de Medina de las Torres , y que e 
no Felipe IV, parecía ser su padre, los otros contaban como verdad innegable el hecho, íbvi 
mu, de que estando preñadas de un mismo tiempo la Reina y la Calderona, cuando llegó la \n 
los respectivos partos , se trocaron de orden del Rey los niños , siendo, por tanto , el hijo 
Calderona el principe don Baltasar Carlos , y el hijo de Isabel de Borbon don Juan de Austria 
La pasión por la Caklerona y por su hijo don Juan de Austria fué grande en Felipe IV. El 



(!) Estas noticias son tomadas del Viaje por España, 
que escribió madama d'Aunoy. Con respecto al principe 
don Baltasar Carlos , sabido es que murió á la edad de 
catorce anos por excesos cometidos , superiores á sn 



St catata que don Pedro de Aragou , primer gentil- 
nosafere de su cámara , lo condujo prematurasaente al 
libertinaje. 



En I&44 se entretenía el Principe en capar ga* 
gun aquellas décimas que dicen : 



Príncipe , mil mentecato* 
Murmuran, sin Dios oi ley. 
De tos, que habeh de ser rrt. 

Y 6* andai» rapando pato»; 

Y es qae, coa sis mío» tratos. 
Se tesiea qae as tastisis. 



Y mando a reinar Neg 
En este reino t atino, 
No quede tato ainfin< 
Qae loes o no le rapéis 
El canillero ea Esa* 
A qeiea sa saagra la ii 



DE FELIPE tV. ilt 

ai naeiruient este , hizo retratarlo infante en el regazo materno y en medio del 
méclm amores , cu • imaginado por el fogoso ingenio de Rubens , y # que se reprodujo con 
lies variaciones para lisonjear su amor propio como amante y como padre (1). Mas se hizo aun: 
ú fin de declarar el pensamiento de la obra se aplicaron sacrilegamente aquellas palabras: 
m wocabitur nomen ejus, et in nativilate ejus mullí gaudebunt, al asunto amoroso, colocándo- 
on lado del cuadro esta inscripción. 

^sátiras escritas contra el mal gobierno de Felipe IV son innumerables. Un romance* que se 
ije falsamente á Quevedo , censura los grandes tributos que pesaban sobre el pueblo español 
pe Fclipk IV pudiese malgastar sus productos en sus divertimientos , en la construcción del 
b y formación de los jardines del Buen Retiro , en fuentes y otras cosas. 



ndo aquestas ocasiones 
» sin esperarse, 
efearuoii. Señor, 
s vasallos leales 
defensa del reino 
i la vida y la sangre; 



Pero no es buena razón 
Que, cuando hay tantos desastres, 
H gas buscar fuentes de agua 
Guando corren ríos de sangre. 
No es razón que cuando el cielo , 



Desenvainado el alfanje, 
Se mira contra nosotros 
Por nuestros pecados graves. 
Andes haciendo retiros f 
Y no haciendo soledades (2). 



«re las ocupaciones del Rey y su ministro el Conde-Duque hay un soneto satírico de bes- 
mérito. En él se retratan perfectamente las caracteres de ambos. 

PREGUNTAS T RESPUESTAS ENTRE UN MONAPCA T UN CONSEJERO DE ESTADO. 

¿Qué es lo que hacéis?— En nada discurrimos. 
¿Pensáis en algún medio? — No sabemos. , 
¿Búscatele en la justicia? — No podemos. 
¿ Esforzáis la milicia? — No la vimos. 

¿Dónde está el bien común? — No lo sentimos. 
Su honra ¿dónde está? — No la tenemos. 
Habladme sin rebozo. — No queremos. 
Advertidme siquiera. — No advertimos. 

¿Qué consultáis?— Los cuándos y los cómos. 
¿Y los motivos? — E ; o no alcanzamos. 
De guerra ¿ qué sentís ? — Perdidos somos. 

¿Socorréis al imperio? — No atinamos. 
¿Hay alg.ina esperanza? — Ni aun asomos. 
¿Y el caso de la copa? — En eso estamos (3). 

este soneto se alude á la merced que concedió el rey Felipe IV al conde-duque de Olivares 
1 oportuno socorro de Fuenterrabia. Consistía en una copa de oro, que anualmente habia de 
arle el Monarca en memoria del triunfo conseguido. 

ando Cataluña se sublevó , el Rey salió á campana con el Conde-Duque y gran parte de la no- 
i, pero sin pasar de Zaragoza , desde donde se disponían las cosas de la guerra. Al cabo de al- 
tiempo regresó Felipe IV á Madrid con su privado, á lo cual se escribió por un felicísimo in- 



iido, te ejercita 
caballo de rafia , 
(¡estro, ea la campaña 
b al bruto mas fiero ; 
,joét *os espero 
»a diestro quedaréis., 
ñesdo fraude , capéis 
• ■m ■atr ollero. 
dada alfana os inspira 
Ko ejercicio el cielo , 
íi io vale en el suelo 
rtrobo y !a mentira; 
■e*:ra alteza mira 
•fia anteaos Masones , 



Vera que sus infanzones, 

Como vasallos ingratos , 

Ya se han convertido en gatos 

Y dejan de ser leones. 

No sin muy alto misterio 
Es, Señor, Mies tro ejercicio , 
Pues nadie os hace servicio 
Que no sea nn gatuperio; 

Y pues con tan grande imperio 
De tan ilustres vasallos, 
Gatos son los que eran gallos, 
Cuando dejéis de ser chico , 
Si queréis ser rey y rico , 

No hay cosa como capados. 



moliéronse por vez primera estas décimas en El 
fier español. Se han corregido por la copia que hay 
códice de la biblioteca provincia! de Cádiz. 
Mi «sigo y coaBpftóero el seüor don Manuel Saenz de 



Tejada , académico de la de Bellas Artes de Cádiz, tiene 
este cuaflro en su magnífica y escogida galería de pintu- 
ras, donde hay admirables obras de Durero, de Ilafael, 
deMurillo, de Alonso Cano, Zurbaran, Gerardo Dow, 
Rembrant, Pablo Bril, y otros no menos célebres autores. 
No teniendo á la vista estampas del cuadro del Jardín 
de los amores que hay en los museos de Madrid y Dres- 
de, no puedo puntualizar las variaciones que hay en el 
cuadro de la galería del inteligente aficionado señor Saenz 
• de Tejada. 

(2) Este romance empieza asi : 

Ya ^Felipe Cuarto, rey, 
Que el cielo mil años guarde , 
Que se mira España llena 
De mil infelicidades. 

(3) El original existe en la biblioteca provincial de Cá- 
diz. 



xlti APUNTES BIOGRÁFICOS 

genio este romance satírico, que falsamente se atribuye en algunos códices á don Francisco 
Quevedo. No se pue.de hacer de un soberano pintura mas lastimosa, y al propio tiempo i 
exacta: 



León que invencible ruge , 
Prevenga aparato y pompa 
A vuestra vuelta Castilla 
Mas que á sus cesares Roma. 

Venga vuestra majestad 
Muchas veces en buen hora , 

Y apréstense arcos triunfales , 
Como han sitio las victorias. 

De conquistadas banderas 
Colgad la iglesia de Atocha , 

Y al labrador san Isidro 
Remitiréis las que sobran. 

Este sí que es rey valiente , 
Que deja su tierra propia , 
No como otros reyes diablos , 
Que en la extraña se coronan. 

Estén Lutero v Calvino 
Mu> despacio en Barcelona . 

Y si ha de dar Dios remedio . 
Por acá no se disponga. 

Y qut» Rosas no se pane 
Chico pleito ) \toc-A ropa ; 
Que se hará la primavera 
Lo mi-mo, Señor, que ahora. 

Si Pcrpifiau se perdió, 
Poco, gran Señor, importa; 
Que hacia atrás la socorrieron 
Lóganos y la Hinojos. 

Todos vuestros grandes ciñen 
Infinidad de coronas, 
Yá oso rondo, á eso Morale>, 
he preclaro* loores honra. 

Materia ha dado la fama ; 
[)ue. cu las >i>guas mas briosas 
i ontra Lérida tomaron 
Caballos de Zaraitfza. 

tiran soldado es Lemanes , 
Testigo Italia «mi su* obras , 
Que el Casal «le Montara I o 



Ya le pilló por la cola. 

Hablemos claro , mi rey , 
Toda España va de rota , 
El portugués mas se engríe , 
El catalán mas se entona. 

Lo militar no se ejerce , 
Lo político lo estorba, 
Los que pierden nos gobiernan , 
Los que ganan se arrinconan. 

¿Quién mete á José González 
En cosas que no le tocan? 
Que no siempre se convienen 
Las garnachas con las cotas. 

Hoy no se acierta en España 
Acción humilde ni heroica , 
Desdicha es errar algunas , 
Malicia es errarlas todas. 

\ aya Oropesa ;í Navarra 
Para perder á Pamplona , 
Será vuestro hijo Peláyo 
£1 de las Asturias solas ; 

Porque \a os vi¡» en la jornada 
El que mas se os a |>asiona , 
Con pies de ¡domo á la ida . 
Y á la vuelta por la posta. 

Si cariños del Retiro , 
Señor , tan apriesa os tornan. 
Rey que á retirarse llega , 
Mucho sus armas desdora. 

No se castiguen soldados 
Aunque se vuelvan á tropas ; 
Que buen ejemplo les da 
El mismo Rey en (>ersona. 

Justamente se quería 
El de Medína-Sidouia 
Alzar con algunas tierras, 
Pues han de perderse todas. 

Mirad que es f.uzman el Bueno , 
Soltalde, á ver si las torna, 



Y os podrá volver aquellas 
Después que perdáis estotras. 

Y advertid que el Conde-Dtqa 
Pues por alcaide le toca, 
Conserve á Fuenterrabía ; 
Si no, que os vuelva la copa. 

Julianíllo el jacarero 
Es fuerza que la socorra, 
El casado por ventura , 
Descasado por tramoya. 

Por «asarse Enrique Octavo, 
Viva su mujer, con otra , 
Se introdujo la herejía 
Que hoy la Gran Bretaña Don. 

De Enríeme le han coofirmadtj 
Harta desdicha os informan ; 
Nombre de Enrique y Julián, 
Cuenta, Rey, con las historias. 

España gime oprimida , 
La Iglesia está peligrosa , 

Y pienso que en los mas grandes 
La fe y la lealtad zozobran. 

Llora la ciudad de Dios 
Por llena de pueblo y sola , 

Y en mi , sin ser Jeremías, 
No son las lágrimas pocas. 

Pero \o ¿de qué me aflijo? 
Solo á Cristo el alma adora; 
Por él moriré , aunque el turco 
Me lleve a Constan t inopia. 

Están en tan triste estado 
; Oh majestad poderosa ! 
Vuestros vasallos , que tienen 
Aun la muerte ¡K>r lisonja. 

Volved pues, tenga el Retiro 
Fiestas , banquetes , pandorgas; 
Que para perderse aprisa , 
Asi se lin de hacer las cosas. 



Las sublevaciones de Cataluña y Portugal despertaron el ánimo del Rey. Isabel de Borbon, 
medio do los apuros en que se hallaba la monarquia , fué personalmente á empeñar sus joyas p 
remitir á su esposo ochocientos mil escudos, que el joyero le dio solo sobre su palabra y absorto 
la novedad del hecho. Creciendo luego los apuros del erario , la Reina remitió al Rey las joyas p 
su venta. 

Felipe IV conoció el amor de su esposa y los peligros de la privanza que había dado al O 
fie-Duque. Este no pudo por mas tiempo mantenerse en ella , y se retiró de la corte. Felipe V) 
'ncontró á mas de la mitad de su vida, con el peso del gobierno en circunstancias sumamente c 
¡cas, é ignorando el modo de ser rey. De monarca solo había tenido la dignidad y los med 
[tara conseguir como hombre cuanto deseaba. 

¿Se desea conocer ¿ Felipe iy como rey, como hombre y como literato? En las cartas á lan 
Iré Agreda se presenta él mismo tal como era. 

Cuando en I C43 tomó el camino de Zaragoza para desde allí dirigir las operaciones milita 

ontra Cataluña, pasó por Agreda , donde vio á la madre sor María de Jesús, abadesa del conve 

Je la Concepción en aquella villa. Esta monja tenia gran reputación de santidad, y fué auto 



DE FELIPE IV. xlvii 

Vida extensísima de la Virgen , escrita y publicada con el titulo de Mística ciudad de Dios. 
y es que, por asegurarse en este libro que la misma Virgen lo habia inspirado , se formó pro- 
Mitra ella; pero que, á instancias de la corte de España, se sobreseyó en él , contraía cos- 

> que en casos análogos se estilaba en la Inquisición de Roma. Sin embargo de esto, fueron 
idos estos libros por la Sorbona , y dieron lugar á vivas controversias. El Rey quedó muy 
ido á la madre Agreda de resultas de la conferencia que con ella tuvo. Desde entonces se 
midieron por cartas , adquiriendo la monja sobre el ánimo de Felipe IV gran influjo. 
orrespondencia entre ambos es sumamente curiosa (4). 

6 de julio de 4643 la madre Agreda le escribía, diciéndole : c Todos los criados de vuestra 
tad entiendan cuánto le sirven, y darán gusto en guardar el recato que conviene en Zaragoza, 
e no es razón desmerecer los favores del cielo, al mismo tiempo que se los pedimos del buen 

> de la flota y todo lo demás que vuestra majestad me dejó mandado... Puesta á los pies del 
no se lo pediré , y de nuevo me lo ha renovado, en nombre de vuestra majestad, don Luis de 
dándome la limosna de vuestra majestad. Presentaréla al Señor para que la remunere. A la 
nuestra señora escribí á otro dia que vuestra majestad partió deste lugar , y continuaré esta 
?ncía con toda felicidad y cuidado. • 

ta carta acompañaba la madre Agreda un regalo, que seria de inmenso valor para Felipe , y 
otivaria mas y mas su ánimo, c Esta prenda (decía la monja) , que estimaba mucho, de 
ide Cristo , envió á vuestra majestad. Perdone vuestra majestad la pobreza, y reciba mi vo- 
I.» 

«es de dos cartas mas ( 16 de agosto, i A de setiembre) , el Rey se determinó á escribir á la 
Agreda , no pudiendo menos de darle esta prueba de afecto á quien continuamente estaba 
o á Dios por el triunfo de sus armas. En 4 de octubre , desde Zaragoza , le decia : 
* Varía de Jesús : Escríboos á inedia margen , porque la respuesta venga en este mismo pa- 
ros encargo y mando que esto no pase de vos á nadie.» 

?mbargo de esta orden, ella, por disposición de su confesor, se quedó con copias de las 
Jel Rev v de las suvas (2). 

ntinuacion de aquellas palabras , dice Felipe IV : 

de el dia cj'ie estuve con vos, quedé muy alentado por lo que me ofrecisteis rogaríais á 
ormi y por los buenos sucesos de esta monarquía; pues el afecto conque os reconocí en- 
¿ a lo i|u^ rne tocaba, me dio gran confianza y aliento. Yo, como os dije, sali de Madrid sin 
? humanos , /¡ando nulo cu los divinos... Sin duda los ajínelos son muchos y grandes, y 
»lo, o> con tieso que no es ello lo que mas mu aflige, sino tener por cierto que esto no nace 
í tener enojado á nuestro Señor ; y como él sabe que deseo desenojarle y cumplir con mi obli- 
i en todo, quisiera que , si por algún camino llegáis á entender qué es su santa voluntad que 
ra para aplacarle, me lo escribáis aquí; porque yo ando con deseo de acertar, y no sé en qué 
» 

5 de octubre fa madre le dio varios consejos, y entre ellos, algunos acerca de los privados; 
que respondió Felipe IV, en 16 del mismo mes, diciendo : « En lo que toca á apartarme del 
o y modo del gobierno pasado, estoy resuelto; y aunque no faltan personas que quieran os- 
algun valimiento (pues esto es cosa muy natural en los hombres), viven engañados; que yo 
pode valerme de todos, cada uno en lo que toca, y fio de la misericordia de Dios que me man- 
•sin dar nota en razón de este punto; y espero que presto llegarán á vuestra noticia y de to- 
luevas que acrediten mi verdad y aseguren al mundo que lo pasado se acabó ; porque, aun- 
o realidad de verdad esto es cierto, hay quien lo dude ; y asi , he resuelto que los efectos 
íestren mi verdad. En todo deseo hacer la voluntad del Señor; y si faltare á algo, será como 
•e frágil, y no de malicia. Yo os pido que, si vos entendéis con mas individualidad cuál es la 
ad de Dios que yo ejecute, me lo advirtáis; porque solo deseo ejecutarla en todo. > 
J de noviembre escribía á la misma madre, dándole cuenta del sitio del castillo de Mon- 
"f minaba diciendo : « Yendo tanto en este lance, me ha parecido encargaros con todo cui- 
e encomendéis muy de veras á nuestro Señor, apretando estos dias'mas las oraciones y 

i es la biblioteca pública que no conserve algún guardaba el Rey la*, nrl.ts. A I.i mueiie de ambos se d¡- 
t**<L>s carias. vulgaron, por lo cual añade aquel autor: « Üe las (pie pu- 
ne* ^maníe^o, en el Epitome de la Vida déla diéremos recoger, formaremos otra o'ua, que no dudo 
eái dice fine en el secreto de un escritorio «será un clarísimo ejemplo de principes católicos.» 



n*«i APUNTES BIOGRÁFICOS 

ejercicios que acostumbráis, pues yo no hallo otro camino mejor que acudir i tu 

►Unces tan apretados. • 

Después de la toma del castillo de Monzón , Filipb IV reg id para visitar ú m 1 

ia. Las palabras de su carta de 29 de diciembre revelan de: > tan rande que tenia i s 
x*a é hijos. Ya Fauri IV no era el Felipe amante de la Calderona y galanteador de Las d 
le su esposa (1). 

c No quiero dejar de decir (exclama ) el gozo que tuve cuando llegué á este lugar y vi á li 
►na y á mis hijos , porque ya ia ausencia se me hacia muy larga. Están muy buenos, sea Dita 
>chto; y aunque sentiré vivamente dejar tal compañía, trato ya de volver á salir, pues prime 
•cuidar de mis reinos que el gusto de asistir con tales prendas. Permita nuestro Señor que I 
►el tiempo" en que pueda gozarlas con mas quietud . > 

En 9 de marzo de 1644, á mas de encomendar á la madre que afrétate con mas instalad 
Naciones por el estado de ios negocios públicos, que tanto le apuraban, le decía : 

f También os encargo mucho encomendéis muy particularmente á nuestro Señor á la I 
»que le dé mucha vida y salud , y acierto en lo que ayuda en esta ausencia , y á mis hijos loa 1 
►mine y crie para su mayor servicio. Aunque mis ocupaciones son muchas, no dqjo de fatal 
►gun ratítlo para leer la historia que me enviasteis. le leido ya un gran pedazo de ella 9 y ■ 
►holgado mucho de haberla visto, porque es cosa g ande y muy á propósito su lección pan 
►santo tiempo de Cuaresma.» 

El amor á la Reina se había acrecentado extraordinariamente en su esposo. Cuando ya ai 
lifestó en toda su vehemencia fué en su muerte. Las décimas que escribió, al parecer, i 
lesdichado suceso , respiran una gran ternura* La carta que sobre el mismo escribió en 15 d 
riembre de 1(>44 no puede ser mas lastimera. 

cYo me veo (dice) en el estado mas apretado de dolor que puede ser, pues perdí en so 
►sugeto cuanto se puede perder en esta vida ; y si no fuera por saber, según la ley que profeso 
►es lo mas justo y acertado loque nuestro Señor dispone , no sé qué fuera de mi. Esto me bao 
►sar mi dolor con resignación entera á la voluntad de quien lo dispone , y os confieso que h 
bido menester mucha ayuda divina para conformarme con este golpe... Habiendo nuestro t 
dado á mis armas tan feliz campaña este año en Cataluña, y habiéndose visto manffiestameBl 
►solo su roano poderosa ha sido la que ha obrado, pues los medios humanos, ni el trabajo dea 
sonaquehe puesto, con el deseo del descanso de mis vasallos, no hubiera sido suficiente á a 
zar una mínima parte de lo que se ha alcanzado ; y cuando parecía que llegaba la ocasión de 
estos frutos en compañía de la Reina , á quien tanto amaba, y de mis hijos , fué esto tan al 
trario, que hallo dolor y pena, congoja y ternura, ocasionada de la mayor pérdida que podi 
Ello son justos juicios; y así, no debemos hacer mas que conformamos con su divina voleo 
bajar la cabeza. • 

Pero ninguna de las cartas descubre mejor el natural bondadoso de Felipe IV , que la a 
m 20 de julio de 4645 sobre la guerra y sus estragos : 

• Si eJ fruto de los trabajos es como me decis , puedo tenerme por muy dichoso padedénd 
y quisiera saberlos ofrecer á nuestro Señor, como se debe , si bien mi flaqueza temo me lo I 
da. Los que yo padezco , los llevo bien y con aliento, pues todos son mas benignos oestíg 
>lo que merezco; pero el ver padecer tantos pobres y tantos inocentes en estas inquietudes J[ 
►ras... me atraviesa el corazón, y si con mi sangre lo pudiera remediar, la empleara d< 
nfsima gana en ello. Fio de la misericordia de nuestro Señor que se ha de doler de todos, 
tigar sus justos castigos... Las guerras de antes, que se movieron en Italia sobre Casal de i 
ferrato, he oído hablar en qué se pudieran haber excusado ; y aunque siempre he seguido b 
nion de mis ministros en materias tan graves, y si he dado causa para menos agrado de un 

• 

(1 ) En el códice 31 , 2 16 , de la biblioteca provincial de del saeta, se bajó tanto, que llegó dos veces al soek 

*4dit hay ana reladon de la venida del Infante cardenal dllla derecha , mirándose los dos tan tiernamente 

Ion Fernando. se les sallaron las lágrimas, y pobUctm sala so las I 

Dice asi : . ron con los lienzos. > 

1 8t apeó ( el luíante Cardenal ) algo apresurado, qaita- Por estas palabras se ve caen trocado estaba Pan 

lo el soaibrero ; llegó adonde estaba so majestad y so Un tiempo miró basta con desvio y prevención é sa 

cbó é sos pies, y le pidió la mano . y sa majestad nanea manos ; laego no podo ver al lofaote Cardenal ala i 
e la consintió tomar, antes abratáadolo para levaataríe • mar lagrimas de temara. 



DE FELIPE IV. xm 

ha sido en esto. Ahora tengo en Hunster mis ministros con orden sobre el ajustamiento de 
▼ deseóla tanto, que aunque sea perdiendo algo, vendré en ella, por ¿vitar los daños y ofen* 
)¿os nuestro Señor que la guerra trae consigo ; y si mi vida fuera necesaria para conseguir 
od de la cristiandad , la sacrificara de muy buena gana por ella. • 

ta correspondencia no creo oportuno trasladar mas pasajes, cuando los que van copiados 
mejor que pudiera el mas profundo historiador el carácter de Felipe IV, considerándolo 
tres puntos de vista , de rey, de hombre y de literato. 

ía hay otro escrito suyo, donde consigna sus errores políticos de un modo que revela el 
esengaño y arrepentimiento por la privanza absoluta con que favoreció por espacio de tan*- 
o al conde-duque de Olivares, con grave perjuicio de sus estados. En su testamento, és- 
Íadridá26 de junio de 4673, recomienda encarecidísimamente á sus sucesores que en 
alguna se entreguen á validos , y hasta llama necia á la confianza que él puso en el Con- 
le. Véase esta importante declaración : 

manto, por desgracia mía , tengo sobrada experiencia de lo pernicioso que es el entregar 
¿pe todas las riendas del Gobierno , y aun su propia voluntad, á la de un privado , pues de 
litan los mayores detrimentos de los vasallos y la ninguna autoridad del Príncipe, pues 
» en el nombre, por serlo verdaderamente el privado en el ejercicio; y que estos males, 
perjuicios que nacen de esta sujeción , yo los conocí tarde , por mas que algunos vasallos 
s y leales me lo hicieron saber varias veces en sus escritos , á que yo no di crédito , por la 
afianza que en mi privado tenia, encargo mucho á mis sucesores no tengan semejante es- 
valido6 ; y si alguno tuvieren, sea de tal modo, que nada pueda obrar sin noticia suya (l).t 
primeros tiempos de su vida sé ve á Felipe IV entregado al mas completo libertinaje, 
indo solo de la autoridad real el nombre y el respeto que por él se daba á su persona. El 
verdaderamente el conde-duque de Olivares, el cual , con toda sagacidad, supo adularlas 
del Príncipe y apartar de los negocios de estado su ánimo , ocupándolo tan solo en fiestas y 
. Mas hizo aun : apagó en Felipe IV todo sentimiento hacia las personas de su familia, con 
e que no pudiesen estas dominarlo. La segunda época de Felipe IV es la del desengaño, 
s en guerras exteriores sus ejércitos con poca fortuna , en sublevación los catalanes y los 
sses, tomó Felipe IV las riendas del Estado sin saber el arte de gobernar. Los sentimien- 
osos se despertaron con extraordinaria fuerza en sü ánimo , poniendo en Dios la confianza, 
) podía tener en sí mismo. Con los sentimientos de religión se despertaron igualmente los 
& y padre. Humano, mas bien que por religión ó filosofía , por la misma debilidad de su ca- 
niraba con horror y pena la sangre de tantos de sus inocentes vasallos vertida en las 



xnbre de buen ingenio; pero, ejercitado desde joven solo en devaneos, no pudo dar de sí 
tras brillantes que hubiera dado á haber nacido particular. Por lo común los sucesos de 
on los que hacen á los hombres. Felipe IV tenia grandeza de alma para haber sido un ex- 
MÍncipe ; rasgos de ella se descubren en las cartas á la madre Agreda ; pero cuando á los 
taños quiso ser rey, no se acostumbraba á serlo. De aquí nacia que los apuros en que se 
iba le parecían mayores de lo que eran en sí. El que siempre se vio dominado por sus pa- 
¡amás contrariadas, ¿cómo podia dominar lo difícil del estado de los negocios públicos en 
on cuya grandeza excesiva se iba cayendo por su propio peso? 

a necesitaba en aquel siglo, en el solio ó en la privanza, un genio superior á los sucesos. 
V, amante de todo lo grande, supo admirar, pero no ejecutar ni elegir. Tuvo, sí , de gran- 



el códice 99, 217 de la biblioteca provincial de 
He una copia antigua de este testamento . En 
1 68 te faabla de las cartas de la madre Agreda, 
is paJahrai de Felipe IV : 
amo yo mantuve ana larga correspondencia con 
sor Mará de Agreda , bailando eu sus venera- 
i inmensos consuelos, y tal vez conociendo por 
mas cosa* ajenas de la inteligencia humana, 
m> sania , profetizaba lo venidero y decía de lo 
que sin ella yo nunca pudiera saber ; y que to- 
chas cartas, con mis respuestas, de mi letra, es- 



tán encuadernadas y forman un libro, que tengo en mi 
librería secreta , encargo cuanto puedo á mi sucesor pon- 
ga todo cuidado en que el dicho libro se conserve y guar- 
de donde se baila , pues está lleno de doctrina sagrada 
de amor , de sabiduría , y de avisos y documentos celes- 
tiales. » 

En la misma biblioteca, códice 16, 105, está la infor- 
mación que dio fray Andrés de Fueomayor en la causa de 
la canoniíacion de la madre Agreda, empezada, y no pro- 
seguida, en tiempo de Clemente X. 



l APUNTES BIOGRÁFICOS 

de el titulo que le dio la adulación; pero ni lo fué en el trono ni en la religión ni en la I 
tura (1). • 



EL INFANTE DON CARLOS DE AUSTRIA. 



Do» Carlos de Austria , hijo del rey Felipe III , nació en Madrid el dia 15 de setiembre de 
Fué su padrino su hermano el principe don Felipe. 

Era de graude ingenio y amaba mucho la poesía. Escribió bastantes versos , de los cuales s< 
servan poquísimos. Don José de Pellicer y Tovar logró juntarlos en colección, que guardaba 
biblioteca. 

Según Gil González Uávila , era muy dadivoso y callado. Bocángel Utizueta lo celebra por 1 
vedad de su juicio, diciendo : 

Nunca le mereció los dos oídos 
Primer informe, ni uno el lisonjero. 

Su vida fué cortísima, pues murió en Madrid el 29 de julio de 1632 , á poco de volver de 1 
lona la corte. 

Sobre su muerte se ha escrito mucho , especialmente en papeles satíricos. 

Desde luego se da á entender en algunos que Felipe IV prefería al conde-duque de Olivar* 
bre sus hermanos, los infantes don Carlos y don Fernando, por lo cual estos le aborrecían. 

Prosigue , y no te espantes, 
Viendo que te aborrecen los infantes; 
Pero con gran cordura 
Traza su muerte , y tu quietud procura , 
• Procediendo de espacio, 
Y por tí solo quedará el palacio (2). 

El infaute don Carlos era muy amado por sus altas prendas. No hay memoria de un príncipe 



(1) Tristísima idea dan de los gobernantes de aquel 
ligio lat disposiciones siguientes, que se hallan, en un 
rolúmen de impeles varios , en la Real Academia de la 
Historia (J -7 jesuítas): 

c Sepáde s que se nos ba dado noticia por personas ce- 
osas del senicio de Dios y nuestro que algunos enemi- 
gos del género humano tratan de sembrar los polvos que 
on tanto rigor han cantado la peste en el estado de Milán 
r en otros estados aliados y amigos... y que para este 
•fecto vienen varias personas á estos reinos , cuyos re- 
ratos y senas están en nuestro poder y del gobernador del 
mestro consejo. Y porque tan inofmc y atroz delito solo 
o habrán podido iuventar y procuran ejecutar los que, 
labiendo apostatado de la religión católica, pretenden 
lestruir toda la naturaleza humana... y es justo que 
engan el condiguo castigo , si lo puede haber en las pe- 
ías temporales , de tan horrible y nefando crimen... 

»Y si la persona que hiciere la dicha delación fuere 
¡ómplice, viniendo voluntariamente á delatar y declarar 
os demás, se le promete > dará el mismo premio de 
einte mil ducados, > demás dello, desde luego le damos 
concedemos inmunidad y perdón de los dicho* delitos y 
4ros cualesquiera , por graves y atroces que seau , que 
aja cometido, y le damos por libres dellos á él y á sus 
tienes, para que no se pueda proceder contra él ni ellos 
or ningunas justicias destos nuestros reinos... Y jor- 



que de*de 1.° de agosto deste año tenemos o 
han entrado muchos extranjeros en estos nuestn 
nos. y de su entrada y asistencia puede haber i 
riesgo y ocasionar falta de pan y mantenimientos . i 
mos y mandamos que dentro de tercero dia de la 
cae ion desta nuestra carta salgan de esa dicha < 
( Sevilla ) y logares de ese partido . y destos nuestr 
nos dentro de quince días, so pena de la vida , si m 
teniendo licencia nuestra ó de los del nuestro consej 
estar en ellos, que se la darán , examinada la causa 
cesidad. Madrid, 4 de octubre de mil seiscientos y I 
unos. » 

Monarca (pie creía en los polvos de la peste de M 
en que, por haber eutrado en Kspaña muchos ext 
ros , podia haber falta de pan . y ministros que I 
creer, y crciau igualmente , Ules sandeces al Mo 
¿qué extraño es que contribuyesen á la pérdida d 
derio de esta nación, que no saldan gobernar? 

Leyendo estas y otras cosas del reinado de Fcui 
del de Carlos II , no puedo menos de maravillarme 
España siguió siendo uacion. Creo que entonces 
que por el poder, se sostenía por el nombre. 

(i) La cueva de Meliso (MS.) V sátira en verso < 
el Conde-Duque , atribuida falsamente , por unos á 
vedo, y por otros á Francisco de Rioja. 



DEL INFANTE DON CARLOS DE AUSTRIA. u 

Austria que fuese tan popular (1); tantas y tan grandes esperanzas se tenian de su claro 
f de sus virtudes (2), Un tiempo se pensó en que pasara á gobernar á Portugal; pero se 
íe lo alzaran rey los portugueses, y se desistió de ello (3). 

das las sátiras de aquel tiempo se dirige contra el conde-duque de Olivares una grave acu- 
la de haber apresurado la muerte del infante don Carlos por medio de una sangría, hecha 
> que aconsejaba la conveniencia ó con una lanceta envenenada. 

Carlos , tu hermano , murió , 

Y con él nuestra esperanza ; 
Que una lanceta fué lanza 

De Longínos, que le hirió (4). 

ra sátira se dice , aludiendo al temor, que tuvo el Conde-Duque , de que Carlos pudiera 
luerto su hermano : 

Aunque principé modesto , 

Y en el hablar tan sucinto , 
A Carlos le hicieron quinto 
Porque no llegase á sexto (5). 

arlos no quiso que corriesen sus versos con el nombre del autor. Así es que de su orden 

n José de Pellicer que fuera suyo un soneto al Rey, su hermano. 

se ha celebrado mas que su soneto á Anarda. 

in Lope de Vega escribió una Égloga panegírica al epigrama del serenísimo señor infante 

los (6). Véase este pasaje : 



TIRSl. 

; ¿cómo por allá te de tenias? 

SILVIO. 

escuchar de algunos cortesanos , 
a Crag. nentos de ignorancias mías, 
divinos versos , aunque humanos , 
dulces para mi gustoso cebo , 
estático medí los aires vanos ; 
rama de un ínclito mancebo , 
pudiera vencer en desafío , 

conclusión: 

Ya desespero, 
5i me quejo, tu rigor me mata; 
callo mi mal , dos veces muero. 

TJRSI. 

le habia de abrir llave de plata 
rrarle después con llave de oro, 



A Adonis la belleza , el arco á Febo. 
; Oh , rompa ya el silencio el dolor mió ! 
Con dulce exclamación de Anarda amante , 
Buscaba entre sus gracias su albedrío; 
Yo, hurtando el eco al aire circunstante, 
Las razones bebí por el oído, 
Y á los aplausos atendí constante; 
Daba el lector a! verso igual sonido;- 



Dijo Damon , que de epigramas trata. 

SILVIO. 

Las voces colocaba igual decoro , 

Y tales locuciones le vestían , 

Que le admitieron del Parnaso al coro. 



é principe muy amado del pueblo y de su no- 
*sta los oídos hicieron en la corte extraordina- 
«traciones, haciendo procesiones con los pies 

> (Gil González Dávila , Vida y hechos de Fe- 

que dejó á la posteridad, fué la memoria de su 
la esperanza de lo mucho que fuera si el cielo 
as larga vida.e (El mismo autor.) 
ondosa de Escalante , Tratado y advertencias 
' una mujer celosa del servicio del Rey, 16G5, 
ioteca provincial de Cádiz : 

> niña, y cuando se dijo que el señor infante 
>f iba j gobernar á Portugal , le be oído decir 
dcísco de Hora , portugués, gobernador de la 
i hurto se holgaran los portugueses, para levan- 
ey ; y respondiendo yo que no lo admitiría, me 



respondió : Le matarán ó le prenderán si no lo admite, 
ó levantarán á otro.» 

(4) Quevedo , Padre Nuestro glosado. ( Véase mi libro 
El conde-duque de Olivares y el rey Felipe IV.) 

(5) Redondillas inéditas, que empiezan : 

Abre los. ojos, Filipo, 
Y cuida de tu ganado. 

(6) Léese en la Vega del Parnaso, Madrid, 1637. 

En la dedicatoria al duque de Medina de las Torres 
dice : 

Aplica pues atento 
El grave entendimiento 
Al bajo son del instrumento mió; 
Cantarán dos pastores, 
A desdenes de amor , versos de amores. 



ui APUNTES mOfl/UÍFICOS 

Don Pedro Calderón de la Barca compuso ¿ la muerte del tufante oe* Ciau» *at ktgi f 
que ampien con el primer verso de aquel celebrado sonety : 

¡ Oh , romja ya el silencio el delur mié! 

Pon José de Pellicer y Tovar escribió igualmente una Glosa al cpigrqmQ $e\ Iffor i*f$* 
Carlos , que comienza : 

¡Oh, rompa ya el silencio el dolor mío! 

Tiene mas de mil quinientos versos. Fué publicada en Madrid §• ano 1631. 

El doctor Juan Pérez de Hontalvan , en su Para todos, pu$o también este soneto con el e¡ 
de Apolo á la crueldad de Anarda , segunda Dafne , y can este, elogio : « El asunto es meta 
co ; y así , sus sentencias graves, sus voces misteriosas y bien colocadas, y sus versos gmD 
profundos y elegantes. » 

Don Luis de (Jlloa lo insertó también entre sus obras con un soneto en su elogio; lo mtafl 
Gracian en su Agudeza y arte de ingenio. 

El mismo Pellicer escribió, con el título de Pira augusta, una oración fúnebre en la moa 
infante don Carlos ( Madrid , 4632). 

Don Antonio de Solis y Rivadeneyra también dedicó un soneto á su muerte , conúdemm 
infortunio á vista de la quietud misteriosa de su vida. 

Empieza asi : 

• 

Tanto reposo en jóvenes alientos , 
Y Unta madurez en verdor laato, 
Denotaban su muerte y nuestro llanto. 

Y termina : 

O vivo yace, ó , si murió, parece 
Que , sin turbar la paz de sus sentidos , 
fpnlínuó la muerte su sosiego. 



EL CONPE PE VILLAMEDIANA. 

Don Juan de Tássis, conob di Villamediana , gentil-hombre y correo mayor de España, 
casado con la hija segunda de don Enrique de Mendoza y Aragón, Mecenas del famoso 
Luis Gal vez de Montalvo. 

En 1604 fué á Inglaterra á dar, en nombre de Felipe 111, el parabién á Jacobo I por haber i 
al trono. De la visita resultó desearse la paz : para capitularla, envió Felipe III al condestá 
Castilla y otros señores. Asistió también con el Condestable el conde de Villamediana. C 
Jacobo el juramento de las paces con una gran comida , á la cual asistió don Juan. El titulo d 
de le fué dado por Felipe III. 

En los últimos años del reinado de este escribió una porción de versos satíricos contra el 
de Lerma , el de Uceda , fray Luis de Aliaga , el duque de Osuna , don Rodrigo Calderón y 
validos del Monarca. Esto le costó ser desterrado de la corte. 

Un caballero residente en Madrid escribía á otro de Sevilla, en 20 de noviembre de 1611 
conde de Villamediana fué á ver don Luis de Paredes. Prendióte de parte de su majestai 
metió consigo en un coche, y tres leguas de aquí le notificó, pena de la vida , que no c 
veinte leguas al rededor de Madrid y otras tantas donde hubiese audiencia del Rey, Salams 
Córdoba, y escogiese el lugar que quisiese para vivir en él (1).> 

• 

(1) Potsfas y relaciona w &r i m . Biblioteca Colombina, de Villauediaja! Se be castigado coa uñateas 

AA V 14 , nom. 3 * En carta de 7 de noviembre del mismo miedo. Ules , que eoteodieron te ib*. Hasta agor 

iño decía el mismo autor de la que se cita en el texto so- ha hecho demostración con él. Temo le asegui 

bre las sátiras de Vjllahcdiasa : «Acá, fuera de lo que es andan arriba. Ellas son desvergooxadas y tieoen p 

do cantarlas los muchachos por las calles , todo lo demás alabar aun en su género.» ' 

do hay quien do las diga, aunque todos con recato. ¡ Pobre 



DEL CONDE DE VILLAMEDIANA. uh 

lo Felipe 111, regresó á la corte. Siguió escribiendo sátiras contra los validos del monarca 
r, y aun llegó i escribir algunas contra el conde-duque de Olivares, 
ste tiempo se enamoró de la reina Isabel de Borbon. Acompañándola como gentil-hombre á 
a, vio que sobre el altar habia mucho dinero que ella había dado para las almas delpurga- 
Iprovechándose de la ocasión, dijoá la Reina: cHi amor será eterno; eternas serán tam- 
is penas. Las de las almas del purgatorio acabarán; pero ¡ay ! las mias no tendrán fin. 
peranza las consuela ; yo no tengo consuelo ni esperanza. Asi , estas limosnas que se les 
n , toas bien deben dárseme que á ellas. > 

in madama d'Áunoy, el Condi era joven, bello, bien formado, bravo, magnifico, galante 
tioso , y la Reina necesitó de toda la austeridad de su virtud para no ceder al mérito del 

ttdo el Coüdb en la iglesia de Atocha, un monje le pidió limosna para las almas del purga- 
)ióle el Condi una moneda, y el monje dijo: c Acabáis de sacar del purgatorio un alma. > 
tra moneda en el cepillo , y luego otra y otra , y siempre el monje decía lo mismo. Cansado ' 
ib, le preguntó: t¿ Estáis cierto que todas han salido del purgatorio t» El monje respondió : 
be duda; todas han entrado en el cielo. » El Conde entonces dijo: c Pues devolvadme mi 
, puesto que ya es innecesario; porque las almas que han entrado en el cielo ya no pueden 
al purgatorio; % 

o* de, en unas fiestas de cañas, se presentó con el vestido bordado de reales de plata, todos 
i, llevando una divisa que decía: Mis amores son reales. El conde-duque de Olivares, ene- 
ecreto de la Reina y del Condk, hizo notar al Rey la temeridad de este caballero, que osaba 
^esencia declarar sus sentimientos amorosos; y desde este instante lo persuadió á ven- 
una d" Aunoy , en su Relation du voyage (FEspagne, cuenta que en la representación de una 
ia compuesta por el Conde para celebrar el nacimiento del Rey, Isabel tenia que aparecer 
nube. El Conde sobornó á un hombre para que prendiese fuego á las cortinas. Hecho estoá 
oal suya , tomó en sus brazos á la Reina y la condujo á un lugar seguro, donde él consiguió 
s favores. Un pajecillo que lo vio fué al punto á advertirlo al Conde-Duque. De resultas de 
iceso, se decidió el día de su muerte. Ignoro de dónde hubo madama d' Aunoy la relación 
i hecho (I).' 

ó no cierto todo esto, el Conde fué herido mortalmente el 21 de agosto de 1622, yendo en 
3e con don Luis de Haro. 

onde siguió la escuela de Góngora en muchos de sus versos, especialmente en las fábulas 
tonte , El fénix y otras. En los versos satíricos y en los cortos se preservó del culteranismo, 
unos y otros muy ingeniosos y elegantes. 

Jgunos de los sonetos se nota una gran profundidad en los pensamientos y una grave ento- 
poco común. 

ietiembre de 1854 se publicó en el Semanario Pintoresco el siguiente testimonio : «Yo, Ma- 
e Per?ia, escribano del Rey nuestro señor , de los que residen en su corte, certifico y doy fe 
y dh de la fecha desta, á la hora de las nueve de la noche, poco mas ó menos, fui en casa de 
iü de Tássis, conde de Villamediana, correo mayor destos reinos, al cual doy fe que co- 
y le vi tendido en una cama, muerto naturalmente, que dijeron haberle muerto de una os- 
en la calle Mayor, cerca de la callejuela de San Ginés. Y para que dello conste, de pedi- 
»de la parte del conde de Oñate , di este en Madrid, á 21 de agosto de 1622.» 
a opinión del vulgo , Villamediana era profeta. Efectivamente , muchos de sus pronósticos 
q ciertos, 
üsmo decía de sí : 



Villamediana , pues ya 
Sois estrellero eminente, 
Y en vuestra patria la gente 
Nombre de profeta os da, 
Proseguid , y acertará 



La pluma que osclerniza ; 
Mirad que el vulgo os atiza, 
Diciendo, por si hay mas gatos , 
Como Cristo ante Pílalos: 
Profetiza , profetiza. 



también se cuenta que el Rey una vez fué de pun- con las monos , y que Isabel , creyendo que era Villame- 
«trasde ella, y que de repente le cubrió los ojos duiu , le dijo : «Estaos quieto, Conde.» 



P. xtl-h. 



liv APUNTES BIOGRÁFICOS 

Villamiouna mismo, en unos versos amorosos á una dama que iba cazando, y que veroaim 
te seria la Reina , pronostica su muerte prematura á causa de su pasión. Véase esta octava: 



No faltará quien diga que es locura 
Poner en tal lugar el pensamiento, 
Que no puede llevarle la ventura 
A mas que á muerte por conocimiento ; 



Yo sigo como bien mi desventura, 
Y sin sentido voy tras lo que siento , 
Teniendo por disculpa de atreverme, 
Ser tanlo lo que gano con perderme. 



El condi di Villamediana era muy aficionado á armas antiguas , á pinturas y á caballos, I 
gió mucho á Góngora. Tenia faina de liberal y pródigo , según Cervantes. 

En el códice X, 87 de la Biblioteca Nacional se refiere este dicho suyo : 

«Diciendo unas damas al conde de Villamediana á cómo valia el abadejo, él respbndi 
zaudo las colas á los caballos : — Entren en la botica, y se lo diré.» 

En el códice H, 8 de la misma Biblioteca hay este soneto, atribuido á Lope : 



A VILLAMEDIANA. 



Al que sobró de buen entendimiento 
Vino á faltar tan presto su sentido , 
Y el que en ajenas vidas se ha metido , 
La propia le sacó su atrevimiento ; 

Principio fué, no (in de su tormento , 
El caso lastimoso que ha tenido , 
O por su lengua y mano merecido, 



Con que aplauso ganó por sentimiento. 

Con un tiro fatal mas esforzado 
Una Villamediana destruida 
Se mira , ¡ oh tiempo duro ! Oh dura suerte! 

Su fin , sus hechos le han pronosticado ; 
Su vida fué amenaza de su muerte , 
Y su muerte fué paga de su vida. 



De las poesías de Villamediana (menos las sátiras contra determinadas personas) se han 
varias ediciones. Zaragoza, 1029; Madrid, 1634; Id., 1655; Id. 9 1643 (1). 



DON FRANCISCO DE TRILLO Y FIGUEROA. 



Fué natural de la Coruíía don Francisco di Trillo y Figubroa. A la edad de once aíios | 
[¿ranada, donde estudió las buenas letras. Sirvió á su patria en la carrera de las armas, p 
:ual se trasladó á Italia. Regresó á Granada al cabo de algunos años , donde se dedicó ei 
nente á la poesía y á la historia. 

Publicó las siguientes obras : 

Epitalamio en las felicísimas bodas de los señores don Francisco Ruiz de Vergara y Álaví 
wnsejo de su majestad, y doña Guiomar Venegas, hija de los condes de Luque. Granada 
<Yancisco Sánchez y Baltasar Bolívar, ano de 1649. 

Epitalamio al himeneo de don Juan Ruiz de Vergara y Dávila, señor de Villoria , y doña 
te Córdoba y A y ala, hija de los señores marqueses de Valenzuela. En Granada, por los mi 
iíio de 1630. 

Panegírico natalicio al excelentísimo señor marqués de Monlalvan y Villalba, primogénito d 
^lentísimo señor marqués de Priego, duque de Feria, etc. En Granada, por Francisco Sane 
íaltasar Bolívar , 1650. 

Notas al panegírico de 11 señor marqués de Montalvan , respondiendo q un curioso en otras / 



(I) En las acias del a> untamiento de Cádiz, que he le- 
liüo ocasión de examinar en varias ocasiones, se hallan 
as siguientes noticias del cosde de Villamediana: 

«En octubre 11 de 1509, vista del privilegio del correo 
nayor dos Joas di Tassis , y del nombramiento de su te- 
tiente en esta, Lope Ruii de Cattrejoo. 

» En abril 16 de 1005 te aupo la noticia, comunicada por 



♦»! correo mayor do* J can de Tássis desde ValladoH 
fecha 8, de haber parido la Reina un nido, y mm 
ron varias demostraciones públicas, y de librar cic 
les ( ¿de piala?) á dicho correo en albricias. 

»En diciembre II compróse por el ayuntaoota 
Cid i i al cosde de YiLLAMiDUJtA el oficio de correo 
de esta ciudad.» 



DE DON FRANCISCO DE TRILLO Y FIGÜEROA. LV 

que jridió se le declárate la idea y argumento de este poema. Granada , por Francisco Sánchez 
y Baltasar Bolívar, 4651. 

Neapolisea, poema heroico y panegírico al gran capitán Gonzalo Fernandez de Córdoba, dirigida 
¿excelentísimo señor don Luis Fernandez de Córdoba y Figueroa, marqués de Priego. En Grana- 
fe, por Baltasar de Bolívar y Francisco Sánchez , año de 4651 . 

Jtesfeis varias, heroicas, satíricas y amorosas. Granada, en casa de Juan Bolívar , año de 4652. 

Dejó inéditas las siguientes obras : 

Historia política del Rey Católico. 

Efktome de la historia del rey Enrique IV de Francia. 

Historia y antigüedades del reino de Galicia y su nobleza. 

Antigüedades de la ciudad de Granada. 

Notas y adversarios á los autores de la historia antigua de España. 

Discursos políticos y militares. 

tortas. 

Discunos cronológicos. 

Kasones y armas de la nobleza de España. 

Era do* Francisco de Trillo y Figüeroa hombre de gran erudición y no inferior criterio. Co- 
muestra de la rectitud de sus juicios y de la profundidad de su doctrina, traslado á con- 
loo algunos pasajes del prólogo de la Neapolisea , en que Trillo discurre sobre los poemas 



cSí mi opinión valiera , mayor que él poema heroico , sin alguna comparación , es el poema trá- 
( según cuantos habernos visto en todos idiomas), siendo aquel una comedia de gente de 
Ka, donde representa el villano, el tambor, el soldado, el piloto y aun el porquerizo, como en 
, Odisea (libro xiv), y toda la demás caterva de sugetos que á los ministerios viles concede- 
en el orbe ; causa de que dijese Ovidio, y por él Polidoro Virgilio ( libro i , capítulo 10 de los 
ksnUores de las cosas), y otros autores, que 

Omne genus scripti , gravitóte tragoedia vincit. 

>Los defectos de los poemas que conocemos, aunque venían á consecuencia, no son todos de 
apeste lugar; algunos lo pueden ser para que estimes mas el panegírico , así por carecer dellos, 
«no por la gravedad del estilo , semejante al de la tragedia, sin humillarse jamás á comunes vul- 
fridades, de que comunmente están llenos estotros poemas, andando las mas veces á milagros 
por salir de un episodio. 

>As¿, habrás observado en el Godo f redo del grande Torcuato Tasso, que todo se le va en traer 
tapies volantines, que ya el escudo, ya el yelmo, ya la lanza conduzcan á Godofredo, sacán- 
4¿del riesgo , no con valor, con milagros, á que no hay oposición (1), y también con el Arios- 
to,hariendo hadado á su héroe : CKera inviolabile e\affatato, dice en el canto xli y otras par- 
te, y que solo podían herirle por el pié, con que no deja lugar al valor, pues no habia en qué 
fdfrase. 

•Demás, que en estos poemas, el Boyardo , el Dolce, el Anguilara y los demás, todo es vestirse 
fcbrsa, usando las acciones mas comunes y aun algunas indecentísimas, en términos relativos, que 
fainas veces huyen la ponderación conceptuosa por la demonstrativa, que no ignora nadie, sin que 
a suficiente decir que cada cosa en su género será muy perfecta, porque si el género es malo, 
ifiien dudará que fué mala la elección del poeta?... Y dejando aparte la inmensidad de desvarios 
fK tienen aquellos poemas italianos, ¿adonde habrá sufrimiento para leer todo un Ariosto, tanta 
■Densidad de octavas ociosas, sin cultura, erudición ni propósito, que parece vestía, comia, dor- 
na, hablaba y andaba aquel autor en octavas ; y vulgaridades bien indignas de tanto nombre co- 
bo le dan los suyos , queriendo asombrarnos con sus obras , como si igual no tuvieran? 

¿Asómbrame verdaderamente desatención tan grande , y mas cuando considero ( entre otras 
s cosas de que pudiera hacer demostración) aquella tan indecente, indecorosa, lasciva y aje- 

, do solo de la alteza y gravedad de un poema heroico , sino también de la civilidad de una co- 



\\) Recuerdo a este propósito lo que eo Ja comedia 
D nj* de Andalucía dice un rey moro á un general 
marido mflagrosj mente por los cristianos : 



La fama , a quien me consagro , 
Dirá que mejor ha sido 
Ser por milagro vencido 
Que vencedor por milagro. 



lti APUNTES BIOGRÁFICOS. 

media, aquella deshonestidad de octavas (canto vn) con que se deja llevar de so natural ¡t 

hasta donde 

»Del gran piacer, ch'avean lordi cerio tocca, 
Che speso avean piú (Tuna lingua in boca. 

iNoesmas limpio (aunque por otro camino) aquello del Dante, canto llvnc 

oTra le gambe pendeban le minugia ; 
Lacosata pareba, el trislo saco: 
Che merdafa di quel, che si Irangugia. 

•Luego sufriera nuestro idioma aquella deshonestidad y aquesta bajeza y ascosidad de pal 
Vean pues los que tanto ponderan los idiomas extranjeros cuan poco los conocen* y cuan 
nuestro. 

»No pretendo yo por esto decir que es posible obrar sin yerros, pues en el grande Homero 
leido cinco dilatados libros de su ¡liada antes de encontrar el héroe quo decanta» y en este 
poema, y en la Odisea, hallaras luego las indecencias é impropiedades de ir una princesa p< 
á la fuente , ponerse a lavar sus panos, como si fuese Marica, é ir á sacar el dulce vino para los 
tes huéspedes ; y lo que es mas , que en el libro xiv de la Odisea finge tan hambriento á Ulis* 
en los mismos asadores le ponen en lamosa dos lechónos muy apriesa para que cene, como 
ra Milon, que en un dia so comía un grande toro. 

»Y en el libro xv es tan casero Meneluo, que manda a su • amarero Ethconeo que vaya a eo 
la lumbre y asar el almuerzo para Telétnaco, con otras civilidades é inconsecuencias indig 
tanto autor ; causa de que dijese Horacio por él , en su Arte poética: 

Quandoque bonus dormitat ííomerus. 

»Pero aunque le disculpa por sor sus obras tan largas y prolijas, como ni los hombres, 
dioses, ni los teatros concedieron á los poetas medianía, sino que han de ser consumadi 
grandes para merecer este nombre , como él mismo dijo : 

Sed tamen in pretiu est mediocribus esse poetis 
\on homines , non Dii conceserc colunne ; 

mal merece la disculpa quien comete tales yerros, los cuales no son menos comunes. c< 
pudiera dar á entendor , en Virgilio y otros grandes poetas, con que nos amedrentan á cadi 
como si aquellos autores hubiesen sondado el mar de la poesía y agotado el grande golf 
erudición. » 

Esto en cuanto al criterio v erudición de Trillo y Figueroa, con respecto á su conocí 
en la lengua castellana; sirva de muestra este pasaje de sus Notas al Panegírico natalicio: 

• Y en tanto grado es cierto ser la liccion la mas alta poesía , y la fábula la alma del poen 
no es poesía otra cosa. Nuestro grande Alfonso de Patencia, primero ornato de buenas leí 
España, en el Diccionario que escribió mucho antes que so le trasladase por suyo (como otra 
ajenas) el maestro Antonio do Nebrija, y que imprimió en Sevilla el año de 1490 en dos 
dice a nuestro propósito, con atención á comprender con una voz lo que otros no pudiei 
muchas , que el poeta es fingidor de versos, y que el oficio del poeta es cscrebir las cosas acá 
mudándolas en otra manera en figura y con famoso ornato. 

•Aunque algunos entiendan por atletas lo mismo qnemetatores, porque Nonio Marcelo» 
uotas dice Metari, parare mulé el metatores, y otros, reciben engaño, porque metaton 
quipracctdenles locum etigunt cuati i*, como advierte Toma» Densptero sobre Juan Rosino, ! 
capítulos 1¿ y 19, y con él todos los críticos; y mucho antes que ellos lo había advertido i 
Alfonso de Patencia en su Diccionario , diciendo : Melalor dictm, qui et castra desígnate vel 
cumpraeparat hiis qui adventuri sunt in civitatem . idein est menwr ; con que se explica mejí 
que ante* había dicho ; esto es, que metatores ó mensores eran lo mismo que hoy los mar; 
Memores (dice) se dicen los mariscales que en el campo miden los logares donde los guerra 
quen las tiendas y pabellones» Con que so conocerá qué oír io es el de mariscal en España, } 
to se engañaron Lúeas de Pena , Cujacio y otros en su derivación siniestra, como también 
de Mendoza [Dignidades ugUures, libro m, capitulo ±i). en querer hacer dos géneros de mar 



DE DON FRANCISCO DE TRILLO Y FIGÜEROA. lvii 

uno habernos dicho, y otros descendientes de otro Adán, como lo demás que escribe. Me- 
seriaron Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana , y el padre Mariana, libro xviu, 
>5.°; pero erraron en entender que era lo mismo que hoy maestre de campo; pues hay uno y 
ció hoy en España con diferente ejercicio. » 

a bien, Trillo y Figueroa, con tanta erudición y con un juicio tan claro, se olvidó ente- 
? d¿i buen gusto que parecia tener, y nos dio una pobre muestra de su numen poético en 
olisea , en sus Panegíricos y en sus Epitalamios. He dicho de su numen poético, y he dicho 
illo y Figükroa, cuando escribió esos poemas , para nada se entregó á su imaginación. El 

> era quien hacia los versos, sino el erudito, y erudito que tomaba á Góngora por modelo. 

> que los ocho libros de su Neapolisea, escritos en octava rima, no pueden hallar lectores, 
s sus poemas cortos. La excesiva erudición malogró el ingenio de muchos poetas en aquel 
a que mas se estudiaba el modo con que se habian de presentar los pensamientos que lo 
labia de pensar. 

nente Trillo y Figceroa , imitador de Góngora en lo malo, quiso serlo también en lo 
En el tomo de sus poesías varias hay letrillas escritas con toda la soltura y gracia de lalen- 
teHana , con toda la sal ática y la ñna malicia que realza las obras de los primeros poetas 
u Quizá note alguno que ciertas letrillas de Trillo y Figueroa están escritas con demasía- 
tad. A esto nada hay que oponer seguramente. Es cierto, ciertísimo; pero no podrán rae- 
íonvenir conmigo las personas juiciosas que la libertad de los escritos de Trillo y Figue- 

> está patente para aquellos que se hallan en estado de comprenderla. No son torpezas del 
le las de Juvenal , de las de Luisa Sigea , ó mas bien Juan Meursio, y de las del célebre 
gundo. 

as de las poesías de Trillo se hallan en algunos códices como de Góngora , taato de las ya 
s como de las no publicadas. Sin embargo, alguna diferencia se encuentra en el estilo, y 
reneia se descubre á primera vista por la fina malicia con que las de Trillo están 

• 

primeóse ahora por vez primera. No sé por qué causa nuestros colectores han estimado en 

> unas poesías en que tanto resplandece el ingenio español, y en que la lengua castellana se 
inejada con tanta destreza y donaire. 

rtubre de 1660 vivía aun Trillo y Figueroa , según se prueba de un romance y unas octa- 
escnbió para la justa poética celebrada en Jaén en aquella fecha, con motivo de la trasla- 
í Sacramento á la nueva iglesia catedral. 

• muchos ingenios granadinos mantuvo viva por mucho tiempo la afición á los sencillos c 
sos romances de Góngora. Uno de sus discípulos, cuyo nombre ignoro, le dirigió este Un- 
■oinance, modelo de sencillez, facilidad y buen gusto : 



¡ellas pasadas fiebres 
je qui<* morir. 
lo* ar 4 lores, 
i con fiene<í. 
in^rii- á rni ví»na 
Jo qu<* al Poto-i 
, por d^angrnr o. 
fie; Hra-ií. 
i^o porque á Biedrna 
uüance le «Jí 
le mi mal v y espero 
<li-a su sentir. 
íslro ha llegado ahora, 
c fe tardó , advertid 
bien á los romances 
a su San Martin. 
50 va de! que en marzo 
bi«tei< , que esculpir 
en bronce (aquí vienp 
i mol le el Luril). 
, aprieta ; mas no abones 



Alguna mole matriz , 

Yr que soy de tus conceptos 

La comadre de parir. 

A vos, que imitéis la peña 
De Marios e 1 el vivir , 
Ya que en la ciencia ¡mitai* 
A la pena Cíeme sí. 

A vos, dueña plañidera , 
Que, como en tiempo del Cid , 
Os sin en las luengas canas 
De locas (h caniquí. 

A vos , que, no siendo pobre 
Poeta, sabéis lucir, 
Buscando los consonante? 
Comoá moco de candil. 

Piies en concurso de versos , 
Puedo, sin pasión , decir 
Que sois mi gallo y que soi< 
Mi duli ,'- quiquiriquí. 

Sabiendo que estáis en Maro 
Despacio ahora muy en mi , 



Señora doña Melcliora, 
De las damas la Beatriz, 

Esta epístola os escribo 
Un romance , no en latín , 
Pues ya sabéis que no sabe 
Mi musa aun el quisvel qu¡. 

Agua mucha hace cascado 
E-e navio , mas bin 
Darle á la bomba podrá 
Ya en mejor puerto surgir. 

En la célebre Almuñécar 
Quedamos pura os servir 
Los amigos , yo y los dos , 
(Meas vcl de f'ambil. 

Mas pasos nos lia costado 
Este viaje feliz 
Que si fuera esle viaje 
A la cosía de Pekín. 

A uno su matada muía, 
Y á otro so flaco rocín, 
Plantó en esta tierra, adonde 



LT11I 

Echaré quizá raíz. 

Los caballeros andantes 
(Como el gran don Belianls) 
Imitamos, con licencia 
Del doctísimo Turpin. 

No culpéis nuestra venida , 
Que en un tris solo el venir 
Estuvo; y así, culpar 
Podéis solamente al tris. 

Todos aquí nos regalan 
Muy ricamente , y aquí , 
Como hay tanta miel , es pan 
De pobre el pan de maíz. 

Todo nos sobra , y los viernes 
Enviamos á pedir 
Sus lentejas y sus ajos 
Á iete y á Lentejí. 

Si acaso alguna criada 
De Biedma quiere, civil , 
Freimos algún pescado , 
La enviamos á freír. 

Para ir á veros, á Biedma 
Por faraute y adalid 
Tenemos, que ya sabéis 
Que es bravo chisgara vis. 

Mendocino , yo el viaje 
Le consulté á un zahori, 
Y dijo que contra vos 
Había un bellaco arfil. 

Muy lindo chasco será 
Que cuando á Maro os venís , 
Sin despediros os salga 
Á la frente el perejil. 

No para ser Faraón 
Me creáis Josef á mí , 
Porque hacer verdad los sueños 
Es disparate gentil. 

So' o de ese vuestro ingenio 
Deseamos conseguir 
Los versos tan !ulce< como 
Las mañanitas de abril. 

Con una olla dcmacln 
Cumpliréis, y del perníl 
De un puerco una lonja , aunque 
S*a de algún puerco espin. 

Puerco ahí no ha de faltar , 
Pues no ha de faltar ahí 



APUNTES BIOGRÁFICOS 

Algún rústico que sea 
Como un grande jabalí. 

Y si no, á perdiz por barba 
( En lugar de macho vil ) 
Nos podéis dar , y tendremos 
Por macho cualquier perdiz. 

No sea en vos de guardar 
Tal fiesta, ni traign , en fin , 
Vigilia , pues que no sois 
Periquillo el de Madrid. 

Tres camas para los cinco 
Bastan sin colcha ó terliz , 

Y aun las haremos nosotros , 
Que os las sabemos mullir. 

Pero , si alguno de noche 
No me dejara dormir, 
Un follón me vengará 
Del picaro malandrín. 

Para daros alegría 
Llevamos mas de un cahíz 
De carcajadas , y mucha 
Cantidad de ajonjolí. 

Los sucesos del viaje 
Tomó á su cargo escribir 
El Olea , y de camino 
Manifestó lo sutil. 

Yo solo, por devoción 
(A Dios gracias, no monjil), 
Escribo estas coplas que 
Me dio gana de escribir. 

Mirando el mar me suspendo, 
Poniéndome á discurrir 
En cada concha un milagro, 
Como si fuera Agustín. 

Bueno es adquirir noticias, 

Y mejor fuera adquirir 
El tesoro que hoy posee 
Un Fulano de Tintín. 

Él es condictur tesaurum, 
Que halló un Antonio Ruíz , 
Hombre docto, que dejó 
Muchas obras de albauil. 

Pero yo , por no tener , 
Amigo, con quién partir 
Un maravedí por medio , 
No tengo un niara vedi. 

Un arúspice me ha dicho 



He de ser muy infeliz 
Hasta que por un San Juan 
Me florezca un alcaucil. 

Y aunque soy limpio , después 
Que moro en el Albaicin , 
Tengo un cuarto de morisco, 
Muy honrado para mí. 

Todo el mundo está perdido» 
Pues en Granada hay cien mil 
Ladrones , y mas los sastres 
No me dejarán mentir. 

En un altar de san Marcos 
Un hermano , hombre ruin, 
Ayudó á misa , y diz que 
Se quedó con el atril. 

La vega está helada, y como 
No necesita de atril , 
Parece que no hay mas Flándet 
Que ver su hermoso país. 

Solapado con sus hielos 
Mudo camina el Genil , 
Pues lo estorba el murmurar 
Quien le suspende el reír. 

Los hombres del campo dicen 
Que este año será astil , 

Y que cabrá la cosecha 
En un medio celemín. 

Pero ya quiere llover t 

Y bien lo puedo argüir 

De los callos, que me hacen 
Astrólogo cagachín. 

El consonan tillo agudo 
No quiere dar mas de si; 
Que la mejor aceituna 
Da por postre el alpechín. 

Gracias os doy por aquella 
Rergamota de Guadix , 
De que vos aficionado 
Sois grandísimo algarin. 

Esto os he dicho por esto ; 
No tengo mas que decir , 

Y si algo quedare mas , 
Diga lo demás Motril. 

En (¡ranada os esperamos 
El mes de octubre ; y así , 
Os rogamos que vengáis 
Por San Francisco de Asís (1). 



Siguiendo la costumbre galante de su siglo, escribió Trillo y Figukroa algunas composiri 
á asuntos sumamente triviales. En liras escribió una Deprecación que invoca la atención y ben 
leticia de los poetas que justan para disculpa de los yerros de su asunto , que es la acción de 
dama que rizándose el cabello, se quemó en la frente con el hierro, escrita en diez redondilla 

La deprecación empieza asi : 



(i) Biblioteca provincial de Cádiz. , códice 31, 216. 
En el mismo te l*e otro romance que empieza : 



Este roaaoee o» entio 
Porque atento lo enmendéis , 
Y mas, que no os acordéis, 
K\ enceldarlo, qae es «lo. 



A tos , doi Fea* cisco, i «os. 
Generoso don Fiarcisco, 
Cobo qalen na diré nada , 
Esto roaaoee os escribo. 



Vos , que sois en Almené* ar 
(•rave poeta melifluo, 
Cayo ingenio ocioso vare 
Qmia por hita deatfo. 

Vos, dulcísimo poeta, 
A qoieo admira prodifto , 



Granada por G ardías* 
Y Almnftecar por Martí*. 
Vos , dtlce, claro , sou 
Misico, cisne del Pindó, 
Que hicisteis al Oanro di 
Claro , sonoro Cafstro, ti 



DE SALVADOR JACINTO POLO DE MEDINA. 

Calíope divina, 
Pulsa mi rudo plectro , 
Dictando á mi discurso 
Sonora voz , armoniosos ecos. 

redondillas son como se verá á continuación : 



LIX 



nube de tu frente , 
¿quién se atreverá ,. 
el mismo fuego está 
por accidente? 

pues mi atrevimiento, 
i fuego al cuidado , 
nizas desatado, 
1 mar mi sentimiento. 
i ser que undosa pira 
ientn me inspire, 

en sus cenizas mire 
miento á que aspira. 
>osa de tu hielo, 
beja de tu llama , 



Si amor se rindió á tu fama, 
No al desden sujeto el vuelo. 

No las flechas de su aljaba % 
Rindió contra sí animoso; 
Basle que en lo receloso 
Confiese que te ignoraba. 

¿Qué mucho pues, si ofendido 
Se juzga de tu rigor , 
Que, negándose al valor , 
Fulmine el hierro atrevido? 

¿Qué mucho, si ardiente ruego 
A tus oídos llegó , 
Y con el desprecio halló , 
En vez de nieve, otro fuego? 



Sean pues rojas espumas 
Los rizos de tus cabellos ; 
Porque amor sediento en ellos 
Bañe las ardientes plumas. 

Mas ¡ oh amor ! ¿cómo no advierte 
Tu rigor que aquella herida, 
Ambiciosa de tu vida , 
Salió á festejar tu muerte? 

Mas ya la rnzon prefiere 
Tu fin al mas glorioso, 
Juzgando es harto dichoso 
Quien dichosamente muere (1). 



Fravcisco de Trillo y Figueroa tuvo un hermano, llamado don Juan , natural también de la 
u Habiéndose avecindado este en Granada con su hermano, fué veinticuatro de aquejja 

• 

bien tenia igual afición á las letras que don Francisco , y especialmente en cosas de erudi- 

nealógica. En ese género escribió : 

m de la casa de Tobar y árbol genealógico de don Francisco Cañaveral (Granada, 1662). 

:ia de la sucesión de doña María Nuñez Cabeza de Vaca (Granada, i 664). 

I certamen de las fiestas de la catedral de Jaén se escribió este vejamen de don Francisco 

XO Y FlGOEROA : 

>ele el primer lugar y premio al padre fray Juan Alegre y á don Francisco de Trillo, á 
e le aumentó premio. Este caballero escribe oscuro, y el padre claró, con que llenan este 
i triste y un alegre. Tan filósofo es uno como otro; y así, parecen Heráclito y Demócrito. 
do sus poesías , yo sé que todos le hurtarán sus afectos , porque el uno es para llorado y 
> para reído. La cabeza del tal don Francisco es calva, mas sus versos rio tienen entrada, 
es cerrado de mollera , mas sus versos no vienen á pelo, j 



SALVADOR JACINTO POLO DE MEDINA 



> en la ciudad de iMurcia por los años de 1607 (2) , donde hizo sus primeros estudios. Desde 

iemostró gran afición á la poesía, y especialmente á la satírica. T)e edad de veinte años 

a escrito muchos romances y epigramas , conociéndose desde luego en los primeros que 

eido mucho los festivos de Góngora. 

>se con otros poetas en unas academias literarias celebradas en la villa de Espinardo, cerca 

cía , en las cuales hizo ostentación de su ingenio y agudeza en el decir. 

muy aficionado á representar , y segun él mismo dice de sí , lo hacia con acierto , merecien- 

clios aplausos. El papel de don Carlos Osorio en No hay vida como la honra, comedia del 

Juan Pérez de Montalvan , fué uno de los que representó con mas destreza (5). 

blioteca provincial de Cádiz , códice citado. (3) « Y después de haber acabado , se previnieron para 

o un romance , en que se retrata, decía, en tb'30< la representación de la comedia , que, porque el tiempo 
na veinte y tres años. no les dio lugar á que ellos Rescribiesen , eligieron (por 



r APUNTES BIOGRÁFICOS 

Jacinto Polo había escrito muchas poesías con ciertos resabios del culteranismo ; resabios 
I mismo no conocía, como aconteció á muchos de los mejores ingenios de aquel siglo. Sin< 
argo, en las academias mencionadas se burla sangrientamente de los poetas cultos, y con « 
íulidad en unas cédulas que presentó á sus amigos. 

Véanse algunas de ellas: 

< Por estas cédulas pregunta un curioso á los señores poetas que le digan con verdad lo que 
c la aurora cuando nace , porque unos dicen que llora y otros que ríe. » 

< Estu cédula dice que ha llegado á este lugar un maestro graduado en torre de Babilonia; 
iña todas las lenguas , y principalmente la culta, por moderado precio, y á los poetas de bt 
osa en casa de un amigo. > 

t Esta cédula dice que han llegado á este lugar dos poetas religiosos, que van convirüen 
uestra lengua católica poetas herejes y cultos. Vuestras mercedes les ayuden con su limoso 
jmplirán con lo que mandan los cuadros de las ánimas del purgatorio: Sácame de aquí; que 
ana será por Ü. > 

c Cierto poeta, que se ha convertido á su Dios , y dejado la mala secta culta en que vma, 
[>r esta cédula que rueguen á Dios por él , porque le conserve en su claridad, y á vuestras i 
ides no los deje caer en la tentación.» 

c Esta cédula dice que ha venido del Parnaso un pesquisidor coutra los poetas del sol, á< 
buenas noches las coplas , que después que usan tanto el sol , son las mas coplas solecismos 

Jacixto Polo era muy aficionado además á Cervantes y ¿ Que vedo, como escritores satirio 
rosa. A la edad de veinte y tres años escribió un'juguete , donde en el titulo imita á Quevec 
n lo demás á Cervantes en el fin de la Adjunta al Parnaso. 

Véase este donoso capricho (1) : 

ECUXDA SRCUNDAE DEL CABALLERO DE LA TENAZA , QUINTA LUNA, COMO QUINTA ESENCIA, MATERIi 
ESTADO PARA LA BOLSA; PHEMATiCAS Y LEYES QUE DEBE GUARDAR TODO POETA HABIDO Y POR HAl 

cXos Apolo y las nueve de nuestro consejo, contra la herética culticidad y apostasia casi 
a; viendo la baja de moneda que ha venido por nuestros poetas (pues hasta la plata les qui 
uitar délos versos), para mayor ahorro de sus miserables gastos, habiendo sutilizado con ve 
era hambre, como piídresque somos de su pobreduría, mandamos que guarden y observeí 
ds ahorramientos v ordenanzas. 

•Primeramente mandamos que ningún poeta tenga en su casa pintadas frutas ni otra < 
uier cosa de comer ; porque ojos que no ven , corazón que no llora. 

>Itcm, mandamos que el poeta que cortiprare manjar blanco , no lo compre en papelillos 
) que se pega ; que es mejor lamer los dedos, y no el papel. 

»ltem, que poique mucha hambre gasta mucha comida, mandamos que ningún poeta llej 
jner mucha hambre , sino que al principio de comenzar á enhambrecer lo remedie ; porqi 
nhornar se hacen los panes tuertos, y porque los estómagos y las hambres son como las 
ias , que por un punto se van deshaciendo todas. 

i ítem , advirtiendo que del p:in duro se come menos, mandamos que todos le tengan al a 
olgado, donde todos le estén mirando siempre; porque privatio cst causa appetitus. 

• ítem mas, que ninguno coma cosa provocativa y que haga caer en tentación de mas co 
orno son aceitunas y queso, que son gentes que gastan mucho pan. 

• ítem, sutilizamos y mandamos que todos los que comieren uvas muerdan del grano, y 
rrauquen con los dedos, porque acontece quedarse alguna parte pegada al palillo. 

i ítem, prohibimos, por ser cosa contra la buena ahorrativa, las castañas cocidas, que ti 
nicho disperdicio y menguan la cuarta parte con el cocimiento; y queremos que coman y g 
en inviolablemente (ó á daño de sus bocas) el comer castañas de otra cualquier manera; 
ue es tropelía para las tripas y comida común de dos; pues es fruta, y se hace pan de ella. 

?r la qu<9 mas privaba con <u gusto) la di? So hay vida por rio ser menos que lodo», retirándose por breve 

imola honra, escrita por el ductor Juan Pérez de Mon- po, le hizo esto midri^al a io bien <pie había re ni 

iIvdii : re|.rcM»n!:nof !j con la m.i>or gjla v destreza que dicho nque!f.is terneras \ árcelos amoroso*, en que 

t puede creer de ia u buenos ingenios; pero aventajóse oóoiro.sdíjs que con mucho primor había repres 

todo* Jacinto , que representó el primer papel con mu- do con sus amibos. » (Academia* del jardín. ) 

ba valeuüa, a quien dicrou todos alabanzas, y Silvio, (I; Lees*» eo las Academia* del jar di*. 



DE SALVADOR JACINTO POLO DE MEDINA. Ui 

a, por ser materia de estado importantísima á los estómagos, mandamos que si algunos los 
tren á comer (quizá por hacer prueba si comen los poetas) , que aunque les den libertad 
nago, como de conciencia, no coman mas de lo ordinario; porque es hacer los estómagos 
costumbres, y luego pedirán gullerías. 

i, que en materia de dar ninguno se atreva á dar de una pesadumbre arriba; y aunque sea 
queremos que cuando tire , no tire á dar, ni dé jamás, aunque sea en blanco; solo les 
anos que, si quisieren dar y regalar á sus damas con gallinas turcas, con turbantes de ná- 
on perdices á la jineta (calzadas tafilete de rubí) , sean pintadas en un soneto ó en el plato 
íicolás , que guardando estas tretas para la hambre , y otras que aquí la miseria nos irá ad- 
o, podrán hacerle sisas á los gustos y trampas al comer. Fecha en nuestro Parnaso, á dos 
embre , en menguante de cuartos de luna y de bolsa , año de mil y seiscientos y treinta. 
polo y las musas. — Por mandado de don Apolo, mi señor. — El secretario Bóreas.* 
ro Polo pasó, por el año de 1650, á la corte á continuar sus estudios. En ella trabó estre- 
amistad con el célebre don Antonio de Solís y Rivadeneyra, hasta tal punto , que este fué 
dor como poeta lírico. 

o de 1630 publicó en Madrid Las Academias del jardín, y también el Buen humor de las 
(|ue es una colección de poesías festivas , según lo da á entender el titulo. En ella dio á co- 
Solís como poeta lírico, con la publicación de aquel romance que empieza : 

Hoy en un piélago entro , 
Pero no me anegaré; 
Que en piélagos de pies largos 
No es difícil hallar pié. 

nance dirigido al pié grande de una dama. 

>ula burlesca de Apolo y Dafne en silva , y la de Pan y Siringa en romance , fueron muy 

las , y mas aun la primera. 

ocho años de haber pasada á Madrid ya era sacerdote. En el libro Lágrimas panegíricas á 

fc de Montalvan (Madrid, 1638) se halla una de sus poesías con este epígrafe: Al doctor 

r ez de Montalvan. verdadero competidor de los dos Aristófanes , griego y mantuano, por el I¿- 

» Salvador Jacinto Polo de Medina , natural de Murcia y secretario del señor obispo de Lu- 

)¡ó además El hospital de incurables, viaje de este inundo al otro , obra en prosa á imíta- 
los Sueños de Quevedo, á quien elogia. Hace en este punto lo mismo que el célebre sa- 
mcés Cyrano de Bergerac en su ingeniosa epístola xx sobre un sueño, en la cual finge 
osando én las visiones de aquel autor, se quedó dormido y soñó que bajando al infierno 
), vio lo que refiere (2). 

ima de sus obras fué una filosofía intitulada Gobierno moral á Lclio, dedicada á don Alón- 
¡oral Usodemar y Fajardo. Fué impresa en Murcia en 1657, y con tal aceptación , que en 
r» año se hiciere i dos ediciones. El estilo es muy cortarlo , á semejanza del de su paisano 
20 de Saavedra Fajardo, 
una muestra : 

senoso es mandar que obedecer. Entrar en los cuidados por obligación es desdicha; por 
icura. No desees ¡oh Lelio! ser poderoso. De muchos es la carga con que oprime. Tu va- 
i de ser lu paciencia. Cargos y oficios; hiedra en el muro que engalana y destruye. Los 
s por el lucir sufren el arder.» 



at'T del Diccionario crítico burlesco se engañó 
a Jacinto Polo médico corduvés. Notado por 
Ihouu folleto tratando de probar que uo había 
ibüid id en que Poi.o hubiera sido médico y clé- 
jt ••! limarlo médico cordobés no era decir que 
¿urdoba, sino que fué médico en Córdoba. Pero 
aebi .«!¿;uin de que J ácimo Polo hubiera cjer- 
uelia<iud<idlj medicina. Desde muy joven abrazó 
ecíe>i:islica, cumo se demuestra en estos apun- 
lücoá. 'A los treinta y un años ya aparece, no 
;o , sino secretario de uo obispo.) Eo ninguno 



de sus escritos da noticias de que hubiera seguido la car- 
rera de medicina ni de su residencia en Córdoba , ni hay 
frase suya la mas insignificante que revele conocimien- 
tos médicos. Al contrario, contra los doctores en la cien- 
cia del curar tiene sangrientos epigramas. 

(2) Les oeuvres diverses de monsieur de Cyrano Berge- 
rac. ( A Rouen, 1663). «Cette visión de Quevedo, que nous 
leusmes hier ensemble, laissa de si fortes impressions 
eirnia pensée du plaisSntiableau qu'il depeint, que celte 
nuil je me suis trouvé en songo aux enfers. » 



luí APUNTES BIOGRÁFICOS 

» Es el mandar oficio de hacer descontentos. No bastan los aciertos paré acallar las calumnias 
mas que justifiques los premios, tendrás contra tí al que queda sin la pretensión ; el indigno le 
ta mas el grito para la censura. En los dos hay que recelar. En el premiado está dudoso el i 
decimiento , en el otro segura la queja. Tiene mas memoria el enfado de lo que no se consigo 
el conocimiento de lo que se alcanza. • 

Salvador Jacinto Polo, en este tratadito de filosofía moral, vertió sentencias tan exactas 
rritas con toda la elegancia de la lengua castellana. Cualquiera que sepa lo que es mandar, y 
experimentado las calumnias que se levantan contra las mejores intenciones y contra lo qi 
practica como lo mas conveniente, no podrá menos de conocer las verdades que encierra] 
párrafos que quedan trasladados. 

Tuvo Polo, como filósofo moral, la gloria de haber fundado hasta cierto punto una escue 
sus doctrinas y de su manera de expresarlas. 

El licenciado don José Prudencio Rubio v Bazan escribió el helio instruido de Jacinto P 
Fabio; Gobierno moral. Su estilo es elegantísimo, aventajando algunas veces al de su m 
mismo (1). 

Decia Jacinto Polo en el prólogo de su tratado : 

< Las acciones de la juventud siempre son mas vistosas que sustanciales. El árbol en las I 
estudia el fruto. Esto digo por mis primeros años, que se divirtieron en escribir algunos dom 
Decente empleo fueron de entonces; que tengo por especie de locura el demasiado seso ( 
mocedad. > 

Pues bien, Rubio y Buzan se expresó del modo siguiente al tratar de su maestro. No pued 
»u estilo mas florido ni su modestia mayor , ni su respeto á Polo mas dignamente manifestad 

tDc la juventud las acciones (tlice el discretísimo Jacinto Polo) siempre son mas vistosa! 
sustanciales. Esto me desanima ¡oh lector! al ofrecerte estas mias, porque quisiera fueran 
sustanciales que vistosas. El aplauso del que lee es el premio del que escribe. Ño digo esto pe 
nc premies con tu aplauso; que seria indiscreción buscar premio á mi trabajo , cuando mis en 
leben solicitar tu piedad. Digolo porque , escribiendo á Fabio , doy á entender que me ha U 
gustosamente ocupado el erudito Jacinto Polo en su Gobierno moral. No ha podido mi insufk 
ia copiar sus divinas perfecciones; que, aunque lo procuró mi ansia, me hizo falta su tale! 
ii primor... El leer solo parecióme corto agradecimiento á tan grande beneficio; por eso quisi 
xibir... (Ion Ileso que mi edad no es la de escribir; pero, habiendo de escribir como Lelio, no 
lo escribir en otra edad. Árbol nuevo siempre da mas hojas que fruto; pero está hábil ádar 
ruto que hojas. Las de este volumen pocas son, aunque de árbol nuevo. Aquel hace galán 
nayo con su frondosidad; yo aun no he querido coronar con hojas mi primavera. El fruto 86 
pie tú sacares ; tu habilidad lo hará mas copioso. Si eres discreto, compadécete de mis falta 
íecio, no hablo contigo. > 

Otro autor siguió también la imitación de la filosofía moral de Jacinto Polo. El padre m* 
ray Juan Bautista de Aguilar publicó en 1698 su libro intitulado Fabio instruido de Lelio d ¡A 
Gobierno moral. 

Su estilo es muy inferior al de Jacinto Polo y al de Rubio y Bazan. En el prólogo da una m 
ra de ello al tratar de entrambos autores. Véanse sus palabras : 

c Ingenioso lector : Siempre leí con gusto el Gobierno moral, que en doce morales discursos a 
>ió á I*elio el facundo sutil ingenio de don Jacinto Polo de Medina. A este quise seguir, disponi 
¡1 que Lelio instruyese á Fabio con otros doce documentos morales ; y lo que yo intentaba con 
ación, ejecutó con felicidad don José Prudencio Rubio y Bazan. Haberse adelantado en el iu 
o no ha de estorbar el proseguir jo en la empresa; que el ir adelante en la carrera empren 



(I) Sor Juana Inés de la Cruz también quiso imitar el 
>Milo usado por Jachto Polo en la famosa fábula de 
\pofo p Dafne. La poetisa americana se propuso descri- 
ur una belleza. Véanse algunos pasajes : 

La* cejas son... ¿agora diré arco*? 
No; qne es so ron«onante luego urcot 

Y »i jo pinto iéres •■ hermosura , 
Dará I.Uarda al diablo la pintara , 

Y ate dirá que solo algún demonio 
Levantara tan falso testimonio. 



¡ Válgame Dios, lo qne *e signe agora ! 
Haciéndome esta coco» el aurora 
Por m m la comparo con so boca ; 

Y el Oriente con perlas me provoca; 
Pero no hay qne mirarme, 

Que ni ana »rd de oriente ha de follarme 
Es en efecto de colorían fina, 
Qne parece bocado de cecina , 

Y no he dicho muy mal , pies de salada. 
Dicen qne se le ha pnesto colorada. 



DE DON AGUSTÍN DE SALAZAR Y TORRES. lxiii 

estorbo á que corran muchos. Asegurarse, sí, es el premio que cedo muy gozoso, porque lo 
d mi curso son tardos pasos, en las plumas de don Jacinto y don José son velocísimos vuelos. » 
os tres tratados se reimprimieron, juntos coa los de otros autores, en la colección intitulada: 
% elocuentes libros, recogidos en uno (i 755). 

sobrevivió mucho tiempo Jacinto Polo á la publicación de su Gobierno moral. Con este li- 
irece como que se quiso despedir de la vida, dejando una memoria de su talento filosófico, 
ya había ostentado la lozanía de su ingenio en las sátiras en prosa y verso. 
obras han sido impresasen diferentes ocasiones. 

k Fábula de Apolo y Dafne con la de Pan y Siringa hay una edición de Zaragoza. La cir- 
iicia de haberse impreso con ellas La universidad de amor y escuelas del interés ha hecho 
>r algunos se atribuya á Jacinto Polo esta obrita. Es cierto que en los versos, y en algunas de 
»s acerca del pedir de las mujeres, parece obra de Jacinto Polo; pero, aunque se publicó la 
ra parte como del maestro Antolinez de Piedrabuena , y la segunda como del bachiller Gas- 
liso de Orozco, Nicolás Antonio la atribuye toda al dominicano fray Benito Ruiz. Por las 
5 causas se creyó infundadamente que era de Jacinto Polo la Fábula de las tres diosas, 
o consta que la escribió el licenciado don Gabriel del Corral. 

> dc Medina , según cuanto llevo manifestado , era un poeta de vivísimo ingenio , incansa- 
eliz sobremanera en apodos y calificaciones. Tuvo por modelo en los romances satíricos á 
ra; sus epigramas son tan buenos como los de Baltasar del Alcázar, distinguiéndose por mas 
3 en la sátira. En el estilo festivo en prosa imitó primero á Cervantes y luego á Quevedo, en 
«á don Diego de Saavedra. Sus obras fueron muy estimadas en su siglo y aun después, 
se prueba de las muchas ediciones quede ellas se hicieron. La Fábula de Apolo y Dafne es, 
concepto , la mejor de sus obras poéticas (1). 



DON AGUSTÍN DE SALAZiVR Y TORRES. 



ó don Agustín dk Salazar y Torres en Soria el año de 1642, á 28 de agosto. Sus padres 

don Juan de Salazar y Bolea y doña Petronila de Torres y Montalvo. 

dad de cinco años pasó á Nueva-España con sutio, don Marcos de Torres , obispo de Cam- 

, que llegó á ser luego virey de Méjico. 

ido de este señor pasó su niñez y adolescencia. De tal modo se dedicó al estudio' de las bue- 

ias, que en el colegio de la Compañía de Jesús, teniendo doce años, recitó de memoria Las 

des y El Poli femó , de Góngora , y comentó los lugares mas oscuros de ambos poemas. 



Üaones mas conocidas de las obras de Jacinto 

muas del jar din, Madrid, 1630; Buen humor délas 
y las fábulas de Apolo y Dafne y de Pan y Siringa, 
,1630. 

Ul di incurables, viaje de este mundo al otro, Ma- 
336. 

rmo moral á Lelio, Murcia, 1637. Se hicieron dos 
es en el mismo año y en la misma casa , una de 
«ioasy otra de 218. 

& de las musas y honesto entretenimiento para el 
oieccioo de algunas de las poesías de Polo , por 
fay , impresa con una novela de Montalvan; Zara- 
te. 

'ten prosa 9 verso , Zaragwa, 1664. 
Bilmas, Zaragoza, 1670. 
nismas, Madrid , 1715. 
Bisojas, Madrid , 1726. 



La Fábula de Apolo y Dafne está impresa, juntamente 
con la de Pan y Siringay la Universidad de amor, en Za- 
ragoza , año de 1664. 

INifo , en el número 51 del tomo vn del Cajón desastre, 
reimprimió la Fábula de Apolo y Dafne , y en el núme- 
ro 20 dos de sus poesías, una sobre un mono quemado, y 
otra á un licenciado muy flaco. 

Sedaño , en el tomo m del Parnaso español, también re- 
produjo la misma fábula con varios epigramas. 

Nicolás Antonio cita de Polo Los ocios de la soledad y 
dos obras, que no logró ver. El descanso de las veras y la 
novela de Irene y Carlos. 

Jacimo Polo de Medina hace en una de sus poesías su 
propio retrato. Según él , era en 1630 de mediana estatu- 
ra, delgado, de cabellos castaño-oscuros, de nariz lar- 
ga y delgada , de poca barba , de grandes pies , cargado 
de espaldas y estevado. Llevaba la cabeza siempre baja, 
mirando al suelo. 



tiT APUNTES BIOGRÁFICOS 

Estudió artes, cánones y leyes, aventajándose en la teología. Muerto su tio, regresó i Esp 
njo la protección del duque de Alburquerque , virey y capitán general que había sido en llc$ 

En la corte contrajo estrecha amistad con varios ingenios, y especialmente con don Pedro ( 
eron de la Barca , de quien logro ser discípulo aventajadísimo en la poesía. 

Algunas comedias de don Agustín se representaron entonces con singular aplauso. Por este tk 

tomó estado, casando con dona Maria Fernandez de los Cobos , ilustre dama cordobesa. 

Al poco tiempo pasó a Alemania con la Emperatriz, á quien dedicó su Real jornada, su Epi 
\mio y varias poesías festivas. A su vuelta, el duque de Alburquerque, virey de Sicilia, le dfii 
irgo de sargento mayor de la provincia de Agrigento . haciéndole después su capitán de un 

Regresó luego á la corte, donde falleció el 29 de noviembre de 1675, á los treinta y etn 
ios de edad. 

Su amigo tiel don Juan de Vera Tássis publicó en Madrid, con el titulo de Citara de Apolo* i 
jas de sus poesías y algunas de sus comedias (1694). 

Las obras que Tássis logró recoger, y que no publicó, fueron : 

La Jornada de la señora emperatriz de Alemania, con el epitalamio A sus reales bodas. 
,Dos autos sacramentales, v una comedia burlesca. 

Aun mas de una jornada de la comedia de Minos y Britomártis. 

Un tratado que intitula Espejo de la hermosura. 

Dos fábulas joco-sérias , una en octavas y otra en un romance. 

Ix)s Metamorfóseo* mejicanos, á imitación de los de Ovidio. 

La loa de la comedia de Tétis y Peleo. 

Tres bailes, sin algunas traducciones de poetas griegos y latinos, con otras poesías difereí 
icras, heroicas, líricas, amorosas y burlescas. 

Tássis, al publicar esta lista, añade: 

« De todos estos papeles tengo seguro informe : pues por hallarse en poder de algunos (que 
lal segura conciencia se hacen mercaderes de los estudios y desvelos ajenos, sin atender á 
>tc trabajo es afanado caudal de aquel riquísimo talento i, no salen hasta que se conformen c 
ligo, con sus conciencias y con los teólogos: conmigo, en los intereses que piden; con susc 
encías , en restituir lo que usurpan ; con los teólogos , en seguir su segura opinión , pues no 
rá ninguno que les excuse de pecado, y mas concurriendo las circunstancias de piedad y c 
id que todos saben. 

•Tanto ha sido en unos el desahogo, que los lian llegado á imprimir por suyos, á quienes el ai 
ado decir, con Virgilio : 

Hos ego versículos feci , tulit alter honores. 

» En otros tanta la osadía, que los leen como si fueren partos de su ingenio, y también les p 
ecir, con Marcial : 

Qutin recitas meus cst, ó F i ¿entine , libellw , • 
Sed male cum recitas, incipit esse tuus. 

» Muchos tengo de ellos en borradores, que no los doy ahora á la estampa , por no sacar el 
>slro colores á la vergüenza, y en su ingenio defectos al público teatro. Algunos también se 
aran en el libro mal colocados, por haberse entregado fuera de tiempo; y muchos llegaron i 
lanos diminutos y defectuosos i que esta es infeliz propensión á que se sujetan todos los i 

idos^.i 

Sin embargode todo esto, Vera Tássis publicó como obras de Salazah algunas de otros auto 
¡n duda las halló manuscritas entre los papeles de su amigo, conservadas por este para su ei 
io, y no con deseos de apropiárselas. En este casóse encuentra el poema El Qrfeo, de don Juai 
luregui , que se lee en la Citara de Apolo como escrito por Salaz ar. con la variante de esta od 

1 principio del |>oeroa : 



IM trario Orfco canto el lacriino«n. 
Tráfico fin , que obró <1 amor impío , 
Oe Ci1ío¿h» v Apolo h¡joe> glorioso; 
Y así , en mi si ero numen boy < onfio 



Que ron métrico impulso vonoroso 
Herirá el destemplado pleciro míu, 
Pues pudo mi dulcísimo instrumento 
Imponer yugo al mar, coyunda al viento. 



DE DON AGUSTÍN DE SALAZAR Y TORRES. lxv 

íbien en muchos versos se encuentran notabilísimas variaciones. El titulo del poema es en 
;ui El Orfeo, y en la Citara de Apolo , Euridice y Orfeo. 
comedias mas conocidas de Salazar son : 
mor mas desgraciado, 
tío y Prócris. 
ibien se ama en el abismo. 
pr al enemigo. 

ncanto es la hermosura y El hechizo sin hechizo. 

última, con el titulo de Celestina, se ha impreso alguna vez como de Calderón. 
día se leen estos sabidos versos, que mi paisano Cadahalso atribuyó á Que vedo : 

Es esto de las estrellas 
El mas seguro mentir, 
Pues ninguno puede ir 
A preguntárselo á ellas. 

poesías de Salazar , especialmente las festivas, están escritas con gran ingenio y suma gra- 
> lenguaje es puro y correcto. 

Denna Las estaciones del dia y olvidado por los colectores de poesías, es una obrita muy do- 
fluidamente versificada. Muchos de sus sonetos festivos están escritos con tanta sencillez y 
íto donaire, que, mas que de Salazar, parecen obras de Lope de las que publicó con el nora- 
l loco Tomé Burguillos. Puede servir de modelo. 

jue mas á Salazar distingue es la bueua entonación de sus versos, perfectamente construi- 
ablando en general. Sus canciones y estribillos prueban hasta la evidencia que el idioma 
roo se presta á la música tanto como el de Petrarca y Tasso. 

trámente nada tienen que envidiar en armonía los siguientes versos de Salazar á los mejo- 
oas musicales de Metastasio: 



ral , zagaiejas , 
libertad ; 
destrozad 
>r tirano 
y carcaj. — 
e . corred ; 
da el niior , 
rué el «leuden. — 
le >i2ue? 
•alcanza? — 
ado el desprecio, 
con armas. — 
correr, 
volar. 

d, mí;¿j lejas, 
i libertad. 

én «on aquellos 
delito el pe irlos, 
el temerlos ? — 
?s «abe rio ? 
i son azul- s, 
» son celos. 

e. Psiques, espera, 
<M-ierte> , 

ue ícican-a el mundo, 
amor fuerme. 
tirana, teme 
lú te despiertas , 
¡siele. 



¿Quién es amor? Quién es amor? 
Es un leal traidor, 
Un firme inconstante, 
Un niño gigante , 
Un bien sin sosiego, 
Con ojos un ciego, 

Y un ?uave dolor; 

Si tus senas ignoras, 
Casan dra, estas son. 

Coplas. 

¡Ay , cómo lloro de amor! 
Escuchen , atiendan 
Aquellos que saben 

Cómo es su dolor. 

• 

¡ A y , cómo lloro un cuidado 
De tan dudoso dolor , 
Que es menos que desengaño 

Y mas que imaginación! 
; Ay , cómo lloro , etc. 

¡ Ay , cómo sien l o el agrario 
De aquella ardiente pasión , 
Que no he de llamarla celo», 
Porque no infame la voz ! 
¡ Ay, cómo lloro , etc. 

¡ Ay, cómo lloro un engaño, 
Que cuando buscando voy 
La razón para culparlo, 
Culpo el bailar la razón! 
¡Ay, cómo lloro, etc. 



A LA NATIVIDAD DE CHISTO , SEÑOR 
NUESTRO. 

Estribillo. 

Al Sol que el aurora 
infante nos eto , 
Venid y adorad . 

1. 

Astros brillantes, que al cielo 
Esmaltáis el azul velo, 
Y su esplendor aumentáis , 
Venid y adorad. 

II. 

Flores fragrantés, que bellas 
Imitáis de las estrellas 
El resplandor y beldad, 
Venid y adorad. 

III. 

Aves canoras , que graves 
Del Sol , con voces suaves , 
Al nacimiento cantáis , 
Venid y adorad. 

IV. 

Fuentes sonoras , risueñas, 
Que del sol que nace , señas 
Dais en lenguas de cristal, 
Venid y adorad. 

V. 

Plantas amenas , que al suelo 
De su esperanza el consuelo 



IV1 

on verdores le anunciáis , 
enid y adorad. 

VI. 
Luces serenas , que ensayos 
oís de sus divinos rayos, 
ues mas que ardéis alumbráis , 
'enid y adorad. 

TODOS. 

Y todos unidos 
n lazo inmortal , 
stros brillantes , 
lores fragrantés, 
ves canoras , 
uen tes sonoras, 
lanías amenas , 
tices serenas, 
r enid y adorad. 

Al Sol, que la aurora 
ufante non da, 



APUNTES BIOGRÁFICOS 
Venid y adorad. 

Astros y flores , 
Aves y fuentes , 
Plantas y luces, 
Brillantes, fragrantés, 
Canoras , sonoras , 
Amenas , serenas , 
Venid y adorad. 

Al Sol, que la aurora 
Infante nos da , 
Venid y adorad. 

AL MISMO ASUNTO. 



Venid , pastores , 
Siguiéndome á mi ; 
Venid , venid, 
Veréis en la tierra 
El eterno Zafir. 



Venid, y veréis 
Al Sol, que amanece 
Con rayos de oro, 
Y el rico tesoro 
Que al hombre se ofrece ; 
Clavel que florece 
Mejor que en abril. — 
Venid , pastores , 
Siguiéndome á mi; 

Que ya yo le vi, 
Cordero sagrado, 
Cupido abrasado 
De amor peregrino , 
Roció divino 
Que vierte por mí; 
Venid, venid, 
Que ya yo le vi; 
Venid, pastores, 
Siguiéndome d mi. 



Calderón , es cierto que en muchos de sus autos sacramentales nos ofrece algunas canción) 
ste género ; pero en realidad no tienen toda la armonía para la música como estas de Salaj 
'orbes que quedan copiadas. No es extraño que este, durante su residencia en Italia y esta 
on ahinco la construcción de las coplas y canciones escritas en el idioma de aquel pais, y q 
nitase en las que luego compuso en su lengua patria. Sea como fuere , no cabe género algtn 
íuda eu que Salazar y Torres ha sabido mejor que ningún otro poeta de su siglo escribir v< 
íusicales , sin que en este punto tengamos nada que envidiar á Italia. 

Don Francisco Bances Candamo, poeta Úrico y dramático , fué muy imitador de Salazai e 
¡as de sus canciones , teniendo algunas un especial encanto por su sencillez y armonía , con 



sta 



A LA FORTUNA. 



Si me quejo , fortuna , 
De tus reveses , 
Tiempo vendrá , pues tiempo 
Tras tiempo viene , 
Que tú de mi constancia 
También te quejes. 
; Ay , que me rio, fortuna , de verte 
A ti tan airada ,y ámi tan alegre ! 



El hacerme infelice 
De ti depende , 
Empleando en mi vida 
Iras aleves ; 
Pero tú hacerme triste 
Sin mí no puedes. 

¡Ay, que me rio, fortuna, de verte 
A ti tan airada ,yámi tan alegre ! 



Como poeta dramático, nada escribió Salazar que pueda compararse con su comedia El €M 
5 la hermosura. No pudo terminarla, prevenido de la muerte ; pero Felipe, IV encargó á su fiel i 
o, don Juan de Vera , que le diese fin , lo cual cumplió exactamente , como se comprueba d 
éreos que se leen al fin de la misma comedia : 

Y don Juan de Vera os pide 
Perdón del atrevimiento 
De acabar una comedia 
De tan superior ingenio ; 
Pues lo hizo motivado 
De un soberano decreto, 
Y por confirmar que es solo 
El mejor amigo el muerto. 



DE MIGUEL MORENO. lxtii 





MIGUEL MORENO. 

Fbé natural de Villacasün, notario en la curia regia y secretario de su majestad Católica (i). 
Cotudo pasaron á Roma don fray Domingo Pimentel , obispo de Córdoba , y don Juan Chuma- 
y Carrillo f del consejo de Felipe IV, con comisión de este monarca para presentar en su nom- 
d famoso memorial de los excesos que en Roma se cometían contra los naturales de España, 
Morb.no fué enviado en compañía de aquellos por orden del mismo Rey , conocedor del 
talento y erudición en las sagradas letras de este ingenioso autor. x 

Verosímilmente escribiría Miguel Moreno la réplica á la respuesta que de orden del Papa dio el 
io de breves. Hombre de pluma , y como tal enviado por el mismo Rey cerca de sus co- 
en Roma , lo mas natural es que estos le mandaren ordenar la dicha réplica, que ma- 
se conserva en muchas bibliotecas, así como en ediciones furtivas. 
Según Nicolás Antonio , escribió Miguel Moreno lo siguiente : 
Amo para los oficios de provincia, y consecuencias generales para otros. 
[ Mtmorial á su majestad en favor de la suficiencia de los servicios. 
UHogo en defensa de damas. 

%m novelas, La desdicha en la constancia y El curioso amante. 
'li conozco de las obras de Miguel Moreno mas que la colección de epigramas , impresos en Ro- 
M»o de 1735, con el título de Flores de España. 

li dificultad de escribir doscientos epigramas buenos debia haber arredrado á nuestro autor. 
Sítalos son Marciales para presentar con agudeza y brevedad un pensamiento. Algunos de los 
Alonso son excelentes, pero poquísimos en número. Los mas carecen de la viveza necesaria 
Ha dase de composiciones ; quizá consista esta falta en que Miguel Moreno no sabia versificar 
fcflkted. 

* Unreza de las obras de este autor me ha obligado á insertar íntegras en la presente colección 
hfbres de España (2). 
B prólogo que puso Miguel Moreno á sus epigramas es como sigue : 

tUega á ser, no solo lícito, sino conveniente, en los mas graves manejos de materias , asi espi- 
ritules como profanas, divertir el ánimo con algún paréntesis de recreación ; quedando á cuenta 
M que necesita de este alivio, elegir el mas honesto. Hallándome en Roma en servicio de su ma- 
jtttod. con ocupación y cuidados no pequeños, hube menester alguna vez este socorro. Queriendo 
■arde la elección , consideré que cuanto menos vulgar y público fuese , tanto mas agregaría de 
tena conveniencia á lo escrupuloso y ejemplar de mi obligación. Por esto, de la manera que los 
|K5e«Linal retiro de sus comunes habitaciones procuran en ellas una parte de sitio reservado, 
pbhdo de plantas y yerbas, para que en la variedad de estas y espacio de aquel (y en su muda 
«•versación • respire y se esfuerce el espíritu, así yo quise fabricar y erigir un plantel de flores 
fcmi corto ingenio, que á solas me entretuviese con decencia ; y dado de mi mano , pudiese ser 
cortés y familiar festejo á mis aficionados. Poniéndolo en ejecución, junté los materiales antiguos 
ogo que me hallaba ( producidos de la especulación , la observancia y ocasiones cortesanas) , y aña- 
I otros de nuevo. Redújelos á esta composición y título ( bien que pudiera aprovecharlos en argu- 
mentos de diferente calidad), porque siendo el intento de diversión apacible, se consiguiese con 
fcrifidad, haciendo tránsito breve y suave los ojos y el discurso de una flor á otra, sin difusión 
Bolesta. 

'Aunque es obra tan sin presunción y perjuicio (y dictamen de mi propio gusto, en que no ás- 
pela interesar aplauso), no faltará quien la embista con su censura mordaz por todos lados; que 
para esto, por el mas intrínseco recato, y contra el asunto y erudición mas elevados, hay siempre 
entrada y se afecta materia. Podrá ser que culpen el tiempo empleado en ella ; el título, juzgando que 
para convenirle habian de ser las flores nobles y hermosas; y la sustancia, teniendo por indignos 
ár. !■ «.r los escritos de que no pueda resultar algún fruto. En este cuidado , no he de creer que la 

i Monta Ivau, eo el Para todos, dice que Moreno era litado por el ingenioso poeta sevillano don Juan José 
•toral de Madrid. Bueno. 

.2, El ejemplar que ha servido de original me fué faci- 



;tm APUNTES BIOGRÁFICOS 

• 

isencia es fatal ruina de la amistad f puesto que en rigor no la sobra crédito de lo contrai 
mfianza he de mantenerme de que conservo amigos (á quien he merecido duración) qi 
Hiderán por mi ; pero porque no es justo obligarlos á toda suerte de finezas , los quiero 111 
je riñan esta pendencia , y responder desde Roma. Claro es que pudiera exonerarme de u 
?rdiciado empeño, siendo casi inútil el que se dirige á templar lenguas, y masen acción 
i exponen al común teatro del mundo. No obstante v ya que la censura no ha de morir de 
ssía, quise aventurarme, no prometiéndome benevolencia , sino solo por volver en alguna 
i por las dádivas que, como esta, se comunican de gracia y sin necia vanidad. Señor 
«servo á los á quien se debe reverencia, y hablo con los incurables) , no digo que nos 
>n sus obras para que respetemos y toleremos sus objeciones; que ya veo el despejo y pr> 
>n que se emprenden estas , y la dificultad que hay pura aquello. 

•Digo que si llegare á este humilde jardin , y se dignare de entrar en él , podrá y será de 
>r no haberle dispuesto para granjeria , ni habrá quien le tire de la ropa para que se déte 
sne derecho aprobado por practica de buen juicio (ni mas que por la libertad que livian: 
: toma) para tachar lo que no le venden , cuesta dinero ni reputación. En mi sitio, y á i 
msas, no puede privarme de que diseñe y saboree á mi beneplácito, ahijándole nombre 
mtemplacion. Pues sufrimos que se llame á un caballo Mendocilla, licencia tengo para n< 
lores de España á mis conceptos. No le duela el tiempo que gasté en reducirlos á roétoc 
ledo asegurar no hizo encuentro al que ha requerido mi principal ocupación. En llamarb 
s no hay grave impropiedad ni bastardía, antes le cuadran! legítimamente á ser un inge 
s que poseen elepiteto de floridos. La desemejanza (si la hubiera) será queja, que agre 
ituraleza á las demás que puede formar, de que, por no habernos puesto precepto irritan 
ndemos su primitiva institución á varias ideas. Puesto que no sean muy nobles y hernu» 
>mbre genérico el de flores , que incluye rústicas y plebeyas. Si parecieren estériles , por 
* no dejarán de ser flores, cuyo oficio es mas deleitar que fructificar. Vendrá á parar 1 
ncia en ser mas ó menos pomposas y fragantes , lo cual tal vez suele ser defecto del co 
as que de no ser ellas odoríferas. No todas serán tan silvestres y desgraciadas, que careí 
ntencia , concepto, artificio y elegancia. Con lo cual, y una mano que las reciba y un olfato 
vorezca, tendrá mi ambición suficiente objeto , y exceso de premio y estima mi trabajo, 
rdines se afloja la cuerda al arco. No se predica (por instituto) circunspección y austerkla 

pasean , rien y desenfadan , desde el monarca hasta el mas mesurado y recogido religioso 
stro, agradándose de la aptitud y no indispensablemente de la opulencia. No hay cosa ma 
i á fastidiar que el querer que todos sean elevados preceptores en sus escritos, ni otra mí 

que ser casi mas lo que se deja de leer que lo que se lee. Los principes soberanos se reg 

Hemos de presumir que rectamente y en todo acontecimiento no podemos negarles q 
aisladores. Para los demás estados sobran libros y discursos políticos selectos, que abum 
cetrina numerosa, y quizá están arrinconados. De que resulta convenir que tal vez se escr 
odo que, excluyendo lo obsceno, sean auxiliadas las fatigas públicas y singulares, se 
tstar, adornados dé dulzura, los documentos , y vayan entre un concepto sonoro los que n< 
n de conceptos bien pensados. Y pues ni el señor censor tiene á su cargo la reformac; 
undo ni al parecer puedo yo perder mas crédito en esta resolución del que su condi 
tilo ociosamente intentare quitarme , mortifiqúese y haga bultos con los que se mostraren 
i ó'indifereutes ; que, demás de ser esto lo mas prudente en las acciones libres y men 
luntarias (y no mala razón de estado hacer buen paso á lo que no se le puede impedir ) , 
rá muy respondido en los mismos conceptos (pues hay áspid entre las flores), caso que n< 
r debido á tan hidalga y discreta cortesía. > 



DE DON JERÓNIMO DE CÁNCER Y VELASCO. lxu 



DON JERÓNIMO DE CÁNCER Y VELASCO. 

iGqo pues de los que merecen amor, aplauso, veneración y premio, es don Jerónimo de Can- 
l, ingenio á quien Dios hizo gracia de toda la poesía, cosa que en muy pocos se ha visto ; ¡con 
I grandeza, con qué gravedad ha escrito las veras ! Con qué ligereza, con qué donaire las bur- 
Goo quépropriedad las comedias ! Lo común, ¡ eon qué novedad ! Lo nuevo, ¡ qué sin extrañeza! 
riftin, ¡ qué sin aguijón! La chanza, ¡qué sin hiél! Los amores, ¡ conque sal! Y no sal cual- 
■*, sino cogida en el mar en quien nació Venus; las jornadas de comedias que le han tocado, 
é revueltas, qué cortesanas, qué decorosas! Nadie entendió mejor los versos teatrales; pues 
ido que el pueblo quiere mas flores que fruto, le labró flores, pero medicinales ; pues en ellas 
oculto lo desengañado de la sentencia ; y el oyente , que solo se imaginó entretenido, se halló 
n casa enseñado. Muchos han escrito burlas, pero unos saladas y otras salobres. Mucho menor 
1 número de los primeros, entre los cuales á ninguno es segundo don Jerónimo, cuyo estilo es 
oquisito, que déla manera que él no imitó á nadie, puede ser de nadie imitado. Quien en este 
buen echare menos la suma gracia, tiene traza de no hallar la dulzura en la miel.» Asi decia 
i Juan de Zabaleta en el prólogo de las poesías de don Jerónimo de Cáncer y Velasco, publica- 
ia<r vez primera en Madrid el año de 1631. En 1654 y 1761 se hicieron otras en la misma villa. 
Uderon las aprobó en estos términos : 

i Por mandado de vuestra alteza he visto este libro, que su autor don Jerónimo Cáncer intitu- 
haies varias; y aunque el ingenio de su autor (tan celebrado en España) es su mas segura 
flotación, con todo eso le he leido con cuidado, y no hallo en él inconveniente que reparar ; antes 
n mucho que agradecer al estilo , en quien se hallan usados con agudeza y donaire los primo- 
>te la lengua castellana. Este es mi parecer, salvo, etc. Madrid y noviembre 20 de 1650.» 
ky poco se sabe de la vida de Cáncer. Consta por sus escritos que estuvo casado y siempre en 
m pobreza ; que los condes de Luna y de Niebla le dispensaron alguna protección , y que al- 
m vez representó con los criados del rey Felipe IV en las comedias que se hacían en palacio, 
i uno de sus tibios protectores decia en cierta ocasión : 



Esto supuesto , sabed 
Que estoy como diez adanes, 
Y os lo daré , gran señor , 
Firmado de cuatro sastres. 



Las llagas de mis calzones 
Son, Señor, tan incurables, 
Que pasan las entretelas, 
Y vau descubriendo el cáncer. 



ti mismo rey Felipe IV representó de este modo sus cuitas : 

Mi familia lo; mas días 
Se suele pasar con versos , 
Y mi mujer dice á todos 
Que come platos compuestos. 



Pero vamo- al negocio: 
^o so\ comediante vuestro, 
Y ahora en « ste papel 
Lástimas os represento. 

Cáscca fué muy amigo de don Juan de Zabaleta, de don Juan de Matos Fragoso, de don Agus- 
iMorfeto, de don Sebastian Villaviciosa , de don Pedro Rósete Niño, de los dos hermanos Figue- 
•,dc don Antonio de Huerta y otros poetas dramáticos. 

Unecesi.lad de estos, y la afición del público á novedades, obligaron a muchos autores á for- 
ttenuv si una sociedad para componer en brevísimo tiempo las comedias. Por lo común jún- 
tate tres ingenios , trazaban el argumento, y cada uno se encargaba de escribir una jornada. 
i * comprenderá cómo ha sido tan grande el número de obras dramáticas que se conservan del 
do\v;i. por lo general, como obras de diversos ingenios, y escritas con toda precipitación, con 
ihyjl.) v exclusivo de ganar dinero, no tienen gran mérito estas comedias. Rarísima es la que 
I'srad j adquirir fama. 
Cuela be burlaba de estas obras de varios ingenios en esta redondilla : 

Escribimos tres amigos 
Una comedia á un autor; 
Fué de un santo labrador, 
Y echamos por esos trigos. 

V xw.-u. * 



xi APUNTES BIOGRÁFICOS 

A pesar de esto , Cánceb ha sido uno de los mas incansables poetas de la sociedad de escri 
oraedias. Poquísimas son las que compuso él solo, y de esas no he alcanzado á ver masque 
tuerte de Baldovinos y Las mocedades del Cid , ambas burlescas. 

La fuerza del natural es obra suya y de Moreto ; Caer para levantar, de Hatos 9 Cáncie y Me 
d; El bruto de Babilonia, de Hatos, Moreto y Cáncer; Hacer remedio el dolor, de CÁxciaJ 
os y Moreto; Chico Baturi, de Huerta, Cáncer y Rósete; El mejor representante sanGiná, 
Iáncer, Rósete y Martínez; El arca deNoé, de los mismos; La adúltera penitente, de CÁitcn, 1 
eto y Matos. 

No cito mas obras de este autor escritas en compañía de otros, por ser trabajo , á mas de prol 
umamente difícil. ¡ Tan grande es el número de ellas ! 

Cáncer murió en setiembre de 1654, y verosímilmente de un ataque de perlesía, enferma 
le que ya estaba tocado , según dice él mismo en una de sus composiciones. 

¿Es Cáncer alguno de los muchos poetas adocenados del siglo xvn, y un sectario mas del 
[usto? Nada de eso. Cáncer tenia un vivísimo ingenio. Su Tabula del Minautauro encierra bt 
as de primer orden ; no obstante que en tal cual verso se notan rastros del mal gasto domiai 
m aquella edad. 

Pero lo que mas fama dio á Cáncer fué la facilidad en el uso de los equívocos. En ellos, te 
Nicolás Antonio , sobrepujó á todos nuestros poetas. 

Fray Andrés Ferrer de Valdecebro , en El templo de la fama, califica á Cáncer de antea a 
\quivocos y el primero que les dio alma ; que el cuerpo lo dio Ilorozco. 

De este Horozco, que fué muy estimado en su tiempo, hoy se conservan poquísimas notictai 

Llamábase Juan , y es autor de aquel epigrama, puesto en boca de una menina de palacio, < 
ún citar el nombre del que lo escribió , copia con elogio Gracian en su Agudeza y Arte de tn§§ 

El galán que me quisiere 
Siempre me regalará, 
Porque de él se me dará 
Lo mismo que se me diere. 

De don Juan de Horozco es también esta ingeniosa Pintura de una dama: 



Oye , Amarilis discreta , 
[>e tu beldad eztremada 

La pintura ; 
l tinque siendo tan perfeta , 
Sadie puede ver pintada 

Tu hermosura. 
Mas préstame , te suplico , 
Fu abanico por un rato; 

Que al desaire 
re pintaré en tu abanico. 
Para que te dé el retrat > 

Algún aire. 
Naciste prodigio bello , 
Y al registrar tu belleza 

Milagrosa , 
En mirando tu cabello 
Se te puso en la cabeza 

Ser hermosa ; 
Que tan crecido y precioso 
Mata á mata se dilata 

Por tu cuello, 
Que á ser yo ladrón dichoso , 
Hiciera un salto de mata 

I)e cabello. 
El que huye de tu frente. 
§a libra cuando se enoja 

De una v buena : 



Porque nació tan valiente , 
Que es tentada de la hoja 

De azucena. 
El amor dice que iguales 
A tus cejas se previenen 

Mil despojos ; 
Porque son tus cejas tales 
Y tan buenas , que so vienen 

A los ojos. 
Tus ojos , cuando no faltan 
Rayos con que atenta pules 

Sutil velo, 
I ¿a color con que se esmaltan 
Dudo ; pero son azules , 

Como hay cielo. 
Esos claveles que brillas 
Persuado á mis antojos 

A que han sido 
Dos brasas que en tus mejillas 



<«> 



Se han caído. 
De tu nariz bella copia 
Miro , con tan buen semblante , 

Los matices , 
Que parece que tú propia, 
Sin dar caída , te has hecho 

tas narices. 



Lo que en aquesta pintura 
Por muy grande no he tenido 

Es tu boca; 
Que con ser tu hermosura 
Tan grande , tu boca ha sido 

Cosa poca. 
Cuando roe pongo á mirar 
La proporción y blancura 

De tu cuello, 
Me es forzoso confesar 
Que en la mayor hermosura 

Echó el sello. 
Tu talle, con ser airoso, 
A ha' erse herido muriera 

De un rasguño; 
Porque es talle tan medroso, 
Que le meterá cualquiera 

En un puño. 
El que tus manos admira , 
Su belleza sin enredos 

Le da en ojos , 
Porque ninguno las mira, 
Que no le metan los dedos 

Por los ojos, 
l'n pié tan pequeño animas. 
Que tal vez que sin desdenes 

Tu pié toco , 



(i) Falta no verso. 



DE DON JERÓNIMO DE CÁNCER Y VE LA SCO. 



LXXl 



que no te estimas, 
eo que te tienes 
d tan poco. 



Lo demás por que yo peno 
A ninguno se concede 
Registrar; 



Pero sé que es tau bueno , 
Que es todo lo que se puede 
Desear. 



irozco hay también un epigrama de uno que se tiraba mucho de los bigotes, siendo estos 
tos: 

Toda la paciencia junta 
En este bigote miro ; 
Porque yo siempre le tiro , 
Y él solamente me apunta. 

éel modelo que Cáncer tuvo para jugar del equivoco en muchas de sus poesías satíricas. 
atajó á don Juan de Horozco es indudable, si bien no puede negarse á este mucha facili- 
ta versificación y no menor sencillez y elegancia en el estilo. 

a también fué uno de los poetas que escribieron versos tratando burlescamente asuntos di- 
sta manera de celebrar los misterios de la religión cristiana^ las vidas de los santos, rara 
eckS la desaprobación de los inquisidores. Solo recuerdo ahora la prohibición que hicieron 
utgos de Noche-Buena (Barcelona, 1611), obra de Alonso de Ledesma. Uno de ellos es 
orlescamente , dedicándolo á Cristo , este mote : 

Adivina quién te dio, 
Que la mano te asentó. 

lubieran escrito tales versos el dia de hoy, cualquiera persona tacharía de impio á su au- 
o entonces , según las costumbres y la religiosidad de aquellos poetas , se consideraba co- 
de ingenio llevar á los ánimos la devoción por medio de los donaires. Y esta costumbre fué 
¡ aun á la mitad del último siglo se publicó el poema burlesco de San Benito de Palermo, 
tdillas, con aplauso general y aprobación de muy reverendos padres, sin que su autor fue- 
do de herético (1). 

límente debió llegar á este extremo la poesía religiosa. Villancicos se han cantado en nues- 
plos, composiciones de poetas á lo divino, que eran todo festivas agudezas; nuevo modo 
ir la devoción por medio de las burlas. 
Cáncer , tratando de la vida de santo Domingo de Guzman : 



e con gran cuidado 
jo consagrado , 
gracia se fragua ; 
i pasar por agua , 
e estaba estrellado. 

úr siempre dispuso 



De los herejes el yerro ; 

Y tanto sintió su abuso, 
Que antes de nacer se puso 
Contra ellos hecho un perro. 

Siempre en oración estaba 

Y en continua penitencia, 

Y cuando se maltrataba 



Un domingo quebrantaba 
Muy sin cargo de conciencia. 

Fué notable su virtud 
En los milagros que obraba , 
Y un dia con prontitud 
Dio vida á un muerto que andaba 
Muy quebrado de salud. 



etas de aquel siglo , si trataban así las cosas de la religión, ¿cómo habían de tratarse unos 



ator fué don José Beoegasi y Lujan. Véase es- 


Presto el buen cocinero 


Miz, una y muchas veces 






Tiene la prueba, 


Le va diciendo; 






Según lo declarado 


El animal diria: 


gato romo , 


Cierto que en parte , 


Por cierta presa ; 


¡Zape en el lego! 


ct>, 


Racionales he visto 


Presa y bastante, 


Con gatos linces 


sa vara : 


Mas animales. 


Que en la boca del galo 


Son zapes en sus fugas 


■ |K>. 




Tuvo su cárcel. 


Todos los mices. 


fi*eo. 


El cocinero simple 


Una ración elige, 


Encontrólos Benito 


ío tiene 


De él se fiaba; 


La mano alarga; 


Dando carreras, 


rraode. 


¡Oh lego, mas que lego, 


Y él con sus propias uñas 


Y á su voz todo un gato 


en Palé roa o 


Cómo te clavas! 


Se la señala, 


Se vuelve oveja ; 


r corte , 


¡Qué ! ¿No recelas? 


Tan sin melindre, 


Pues al instante 


s gatos 


Pues ¿ha mudado el gato 


Que él así se la lleva 


En sus manos humilde 


:$. 


Naturaleza? 


Y él se la sirve. 


Puso la carne. 


ib le , 


De ruines y animales 


Corriendo el cocinero, 


Ni el dar pies á tullidos 


rt¿ sobren 


Recelad siempre, 


Le dice Suelta ; 


Ni vista á ciegos 


* 


Que si el miércoles cumplen 


Mas ¿qué importa que corra , 


Son portentos que igualan 


ilC4!i*e&U». 


Faltan el jueves; 


Si el gato vuela? 


A este portento ; 


ito, 


Y es, aunque cumplan, 


Que en apreturas, 


Dejen me aturda 


* se pierdeo 


Violento, y lo violento 


Para volar los gatos 


Que restituya un gato , 


lio*' 


May poco dura. 


Tienen sus plumas. 


Que restituya. 



m APUNTES BIOGRAFIÓOS 

i otros ? Malisimamente. Dejo aparte las rencillas, movidas por envidia ó una mal entendida 
ación , como las de Góngora y Lope , Que vedo y Montaban. Un ingenio, y grande, al ftnali 
entremés del poeta, definía el de su tiempo en esta copla : 

Díganme : el ser poeta 
¿En qué consiste? 
En hablar mal de todos 
Cuantos escriben. 

Paso solamente á tratar de los vejámenes en <Jüe se ridiculizaba á los ingenios. En las justa 
icas por canonizaciones de santos y restauraciones de templos , y aun en memorias de acad 
e hallan estas burlas , donde ¿ veces mas se procuraba sacar los defectos personales del po< 
os de las poesías. Don Juan Rutz de Alarcon y don Juan de Zabaleta fueron los mas herí 
ino por sus corcobas y el otro por su fealdad. 

Hasta en su (rato particular se trataban duramente. De Luis Velez de Guevara se cuenta q 
ontrando de noche á don Juan Kuiz de Alarcon, al verlo con las dos corcobas, le dijo : A 
vasa vienes? Alarcon , que, según parece, no se lamentaba de sus defectos personal* 
igraviaba por las burlas de sus compañeros, le respondió, siguiendo la burla : Voy y vengo 

Cáncer, siguiendo la costumbre de su tiempo, escribió un chistosísimo t célebre vejamen 
lo secretario de una academia. En él hace donosísima burla de don Agustín Moreto, don 
¡¡seo de Hojas, don Juan de Matos Fragoso, doii Juan Tetez , don Pedro Rósete , don Juan < 
caleta, y otros ingenios. 

También con la facilidad que tenia para ios donaires, escribió dos de sus comedias bur) 
[¿ muerte de haldovtnos (prohibida en 1790 por la Inquisición; y Las mocedades del Cid. i 
meden competir con las de don Francisco Antonio de Monteser, autor del Caballero de 01 
ngenk) dichosísimo en estas obras de cuerdos disparates. 

Asi pinta el Cid la acometida que dio á un moro : 



Descubro un moro en un overo prieto, 
De buen color y guainicion al canto; 
Díle un golpe , blandiendo el fuerte abeto ; 
Cayósele el bonete , que, de espanto, 
Se quedó boca arriba , y con respeto 
Tan alto de la silla le levanto, 
Que en tierra de cabeza dio el jinete , 
Y te metió otra vez en su bonete. 

LAÍft. 

Victoria fué con exceso. 

CID. 

Cuatro mil moros maté. 

REY. 

¿Cuatro mil? 

CID. 

Sí , en buena fe. 

RET. 

Este mozo es muy travieso. 

CID. 

Y ahora , señor y dueño , 

En paga de acción tan buena , 

Os pido solo á Jimena. 

RET. 

¿ A limeña ? ¡ Grave empeño ! 

(1) Hállase esta noticia en el códice X, 87 , de la Biblío- 
íeca Nacional. Kn el mismo se baila esta otra : 

< Habiendo silbado una comedia a Luis Velez , dijo don 
Inlooto de Mendoza: 

• tmtrt tos nelUi cékñiiot 
De U awsittetera lente, 



Ved que es mujer, y se siembra 
Gran daño si con vos casa. 

CID. 

Señor , todos en mi casa 
Hemos casado con hembra. 

RET. 

No debo mas que avisaros; 
Después no os quejéis de mí. — 
Jimena, salid aquí. 

JIMENA. 

Aquí están mis ojos claros. 

CID. 

Bella está como mil rosas. 

RET. 

Atended á lo que os digo : 
Decid , ¿queréis con Rodrigo 
Casaros , entre otras cosas ? 

Digo que el cura de Astorga 
Venga á casarnos aquí ; 
Digo que sí y que res í. 

REY. 

Bien está; quien calla otorga. 



Qor par el palio silbaron 
Entre lo Roque lo Yeltz. 
•Este respondió á aquel poeta curlesstio 

• Ettotlo armaéo de hiedra, 
Yo te conocí servicio ; 
BJe»plotfe lo qoe iaíe 
U »... Ce los validos.» 



De DON ANTONIO AHR4£glfl2SCUA. 



LXZUI 



DON ANTONIO MIRADEMESCUA 



• Avtokio Mibadimescüa ó DE Ahescua fué natural y arcediano de Guadix. 
1610 estuvo con el conde de Lémos en Ñapóles , y murió en Madrid siendo capellán de bor 
i Felipe IV. 

finó varias comedias, algunos autos sacramentales y algunas poesías. 
comedias mas conocidas son : La fénix de Salamanca , Galán valiente y discreto. El emi- 
tían y mesonera del cielo, La rueda de la fortuna , Obligar contra su sangre , Lo que puede el 
», El conde Atareos, El negro del mejor amo (i ), La tercera de sí misma , El pleito del diablo 
otra de Madrídejos (escrita con Rojas y Velez de Guevara) , El rico avariento , No hay bur- 
las mujeres. El palacio confuso (imitada por Corneille en Don Sancho de Aragón), y por 
», la comedia burlesca El rey don Alfonso el de la mano horadada. 
bien se atribuye á Mirademescua un poemita intitulado Acteon y Diana , en donde se lee 
hnirable pintura de unos perros fatigados después de una cacería : 



sebo en tierra están , y ensangrentadas 

, y las manos extendidas, 

, y latiendo las ijadas , 
d en las piernas encogidas ; 



Las lenguas con anhélitos sacadas 

Y las orejas flojas y caídas , 

Ni al sueño ni al manjar ni al agua atentos ; 

Solo con respirar están contentos. 



is las comedias de Mirademescua están llenas <Je versos líricos, de un mérito extraordina- 
adie ha imitado la sencillez y ternura de Lope con ,ma& acierto que este feliz ingenio, 
ose algunos pasajes de la Rueda de la fortuna : 



oofieso que en el yermo, 
¡ ma> el perro ladra , 
|ue en la rica cuadra 
};« oveia- duermo. 
>la< gobierno y domo, 
mí- silbos las llaman , 
dé5 ubre- derraman 
a leche que como. 

s cortes de Jos revés 



No hay mancebo mas bizarro ; 
El movimiento de un carro 
Detiene con cuatro hueves. 
Tan ligero corre y salta, 
Que alguna vez ha alcanzado 
Al corzuelo remendado, 
En la montaña mas alta. 

Venirme mas bien no pudo , 
Porque allí las piernas quiebre 



Al jabalí colmilludo, 
Corra la tímida liebre , 
Saque del agua al pez mudo. 

Seguiré la veloz gama 
En otoño , cuando brama , 
Hasta que caiga herida 
En la yerba guarnecida 
Con la sangre que derrama. 



oEMEsciA no se dejó llevar de la corriente del mal gusto de su siglo . a excepción de los ca- 
que **scribia para certámenes. Entonces el deseo de conseguir el premio, le llevaba á imi- 
a cierto punto el lenguaje de los poetas cultos, tan del agrado de los jueces que habian de 
alio. 

eja de ser también notable Mirademescua en los versos satíricos, como lo demuestran algu- 
los sonetos que se copian. 



Bunio df i i «omedia El negro del mejor amo es 
>nntkiiiü> de Palermo. Benegasi, en su poema 
áiibs^obr»- la \\<l¿ «leí mismo, censura así á 



f >fn/5ra 

M 

I 

if Mbre , 



De un tal Portocarrero 
l.e hacen esclavo; 
Pero es una comedía 
Todo aquel paso ; 
Que en los ingenios* 
Suelen ser las mentiras 
Mas que los Tersos. 



¡ Oh vulgo , vulgo ! 
¡Quede ficciones causa 
i Tu necio gusto ! 



Espadachín le fingen , 
Guapo y tremendo; 
Que á mucho mas obligan 
Los mosqueteros ; 



tno de los aprobantes de la obra escribe sobre lo mis- 
mo: «Una comedia bay escrita del Santo, que tiene mas 
mentiras que escenas ; allí se hallan bandos fingidos , mi- 
lagros falsos , travesuras indignas , rodamontadas quimé- 
ricas, y en fin, se lialln en aquella pieza del teatro cuan- 
to no hubo en toda la vida del sujeto.» 



mv • APUNTES BIOGRÁFICOS 

En Lo que puede el oir misa se lee lo siguiente : 

Déme tu alteza los pies 
Para hartarme de besa* ; 
Pero si tienes que andar, 
Gran Señor, no roe los des. 

Escribió también en verso una obrita intitulada Avisos para la muerte , que se imprimió el 
Irid el año de 1653, y es bastante rara. Cervantes da á entender, en el Viaje del Parnaso 
liftADEMiscuA era hombre de conciencia limitada y justa , y de santa vida. 

En un códice (M, 180) de la Biblioteca Nacional hay una comedia inédita de Miiadbu 
on el titulo de Examinarse de rey. 



DON ANTONIO DE SOLIS Y RIVADENEYRA 



Don Antonio de Solís y Rivadbnbyrá nació en Madrid, á 18 de julio de 1610. 

Estudió humanidades y dialéctica en su patria, y jurisprudencia en la ciudad de Salamanca 

De diez y siete años compuso la comedia Amor y obligación. 

El conde de Oropesa , virey que fué de Navarra y Valencia , y presidente de Castilla , lo hi 
¡ecretario, y mas tarde por su influjo obtuvo de Felipe IV igual cargo cerca del Monarca pa 
>rotegido, á mas de la gracia de oficial de la primera secretaría de Estado, que Solís renunc 
avor de un pariente. La Reina Madre nombróle en 1661 oficial de la misma secretaria, di 
idemás el cargo de cronista mayor de Indias , por muerte de Antonio de León Pindó. 

Siendo de bastante edad , se ordenó de sacerdote , renunciando á la poesía. Dejó sin dar 
lun á la primera jornada , su comedia Amor es arte de amar. 

Sus comedias fueron pocas: La Gitanilla de Madrid, Eurídice y Orfeo, Las amazonas de S 
Un bobo hace ciento, El alcázar del secreto, El doctor Carlino , Amparar al enemigo, Triun¡ 
mor y fortuna , á mas de la ya citada de Amor y obligación , que fué la primera de todas. Su 
remeses mas conocidos son: El niño caballero y El salta en banco, representados, con Tri 
le amor y fortuna , en el Buen Retiro el año de 1658. 

Además de varias loas, compuso dos representaciones graciosas : una El baile perdido t ot 
retrato de Juan Rana. 

La comedia El amor al uso, la mejor que escribió , fué imitada por Tomás Corneille en La 
i la mode. 

Muerto Calderón , no quiso, por mas instancias que le hicieron , componer autos sacramen 
por no entregarse de nuevo á la poesía ni aun para asuntos místicos. 

Escribió luego La historia de la conquista de Nueva-España , cuya primera parte vio la luz \ 
ca, dejando la segunda incompleta y sin corrección ; y asi quedó inédita. El estilo de Solís 
historiadores á veces acertado ; pero por lo pomun es mas poético de lo que el asunto reqi 
Así es que su obra tiene pasajes que mas parecen de un poema en prosa que de una historia. 

La de Bernal Díaz del Castillo, soldado que se halló en la conquista, no puede en manera 
na competir con la de Solís. Como obra de arte es desaliñada, y aunque la frase se tache de 
culta, huele á rancho. Por otra parte , hay que advertir que estaba escrita por quien peleaba ; 
mente , y rudamente escribía ; la de Solís es toda afiligranada, como obra de un cortesano qi 
cribia á larga distancia del suceso y de los lugares, lo cual siempre engrandece é idealiza 1< 
jetos. Nada hay mas ideal que los caracteres de Xicotencal y de Motezuma , tales como Sot 
retrata en los discursos que pone en sus labios. 

Diaz del Castillo los pinta mas semejantes á la verdad , como hombre que los vio de cerca, d 



DE ANDRÉS LAGUNA. lxxv 

e la imaginación no tuvo parte en sus relaciones. Para Solís , Cortés fué impecable ; por eso 
■a se acerca mucho al panegírico. Diaz censura á Cortés en todo cuanto cree que erró, 
jscrito de Solís es hijo del entusiasmo. Bernal Diaz del Castillo solo tiene un arranque de 
lera elocuencia : la descripción de la batalla de Otumba. Eso prueba que la grandeza de los 
6 puede hacer también grandes á los escritores. Sin embargo, exageración hay en el ñáme- 
los mejicanos , puesto que en el valle de Otumba no pudo caber el ejército que nos pintan. 
tibió Solís igualmente varias epístolas muy notables por Su sencillez y elegancia. 
10 poeta dramático , lo juzga Marchena, diciendo: t Exceptuando en ¿os triunfos de amor 
ma , que mas bien es ópera ó zarzuela que comedia, el juicioso Solís se ha preservado de 
«tinos tan comunes en Calderón. > 

10 poeta lírico, fué muy aficionado al discreteo y álos retruécanos. Amigo estrecho de Jacin- 
> desde los primeros años de su juventud , participó mucho del gusto literario de este , y aun 
ó en bastantes ocasiones por modelo , como se deduce de varías poesías , y especialmente 
ibula de Hermafrodito y Salmácis , donde Solís quiso imitar la de Apolo y Dafne de aquel 
pero siempre quedó Solís muy inferior á su amigo , teniendo , como tenia, ingenio para ha- 
rto muy bien en estilo propio. 

ó este á la edad de setenta y ocho años, el 17 de abril de 1686. 

us poesías acertó muchas veces con lo que es verdaderamente ingenioso y culto, tanto en lo 
como en lo festivo, 
in de ejemplo estos pasajes : 



Ataja , que tan violento 
rre el corzo hacia la fuente , 
e va la flecha en su frente 
$ feioz que iba en el viento. 

Cuidado, 
lia eJ perro antes del robo ; 
1 fes la sombra del lobo 
a inquietud del ganado? 

1 mujer mas recatada 
nos pone á su amador; 
Diana era doncella , 
los puso á Acteon. 



¡ Rara estantigua ! Los hombres 
Cuando á ser muy viejos llegan , 
Ya no aciertan á ser viejos , 

Y se van volviendo viejas. 

Responded , niña , un renglón ; 

Y si no hay pluma con qué , 
Avisadme, y pelaré 

Un ala del corazón. 

Púsose el sol , mas miento , no se puso ; 
¡ Qué presto he tropezado en el abuso ! 
Dime, inventor de frase tan maldita , 
¿Cómo se pone el sol cuando se quita? 



üeleite de la discreción se cuenta lo siguiente : < Ordenóse de sacerdote el discretísimo 
ktiode Solís , y á poco tiempo del nuevo estado, estando una tarde con el duque de Me- 
í conde de Oropesa, altercando los dos con dictamen opuesto, dijo el de Medina: Y so- 
qué dice el señor don Antonio? A que respondió don Antonio : Yo, Señor, digo misa. 1 



ANDRÉS LAGUNA. 



:s Lago* a nació en Segovia el año de 4499. Estudió latín en Segovia , dialéctica en Sala- 
griego y medicina en Paris; siendo estudiante tradujo del griego al latin la Fisonomía de 
les ;1535>. En el mismo año publicó también su Methodus anatómica , y después la traduc- 
ina de dos libros de Galeno ( Galeni, de Urinis). 
556 regresó á España con gran reputación, por lo cual obtuvo una cátedra en la universidad 



n APUNTES BIOGRÁFICOS 

Alcalá , donde tradujo del griego al latín y publicó dos diálogos de Luciano y el libro Dfc 

Aristóteles. 

darlos V lo llamó á Toledo en 4559, para que asistiese á la Emperatriz en su parto. Gradada 

ítor en Toledo Andrés Laguna el mismo año, y siguió la corte del Emperador á Gante, da 

iedict> á traducir en lengua latina la filosofía de Galeno. 

Sn 1540 pasó á Metz , donde con su elocuencia procuró con feliz éxito apaciguar los ánimos, 

ados por las discordias religiosas, y en 1542, con un valor heroico, fué el ángel de consueto 

iquellos naturales v en medio de la dcsoladora peste que los diezmaba. 

reniendo que pasar á Colonia , los habitantes de Metz, agradecidos, querían impedir so pot 

t>al fin cedieron, mediante el juramento que Laguna les hizo de volver á visitarlos denM 

i meses, lo cual cumplió. 

Sn Colonia tradujo del italiano al latín una obra sobre varios sucesos acaecidos recientecH 

Constantinopla , asi como la de las plantas , de Aristóteles. 

ja universidad de Colonia le rogó orase en público para consuelo de la república en madk 

guerras de todo género que asolaban á Europa. 

i las siete de la noche del 22 de enero de 1545 pronunció una magnifica oración latina e 

versidad, colgada de negros paños, y con un túmulo cercado de hachas en la sala principa 

[Yasladóse á Metz , donde enfermó á consecuencia de sus graves y continuos estudios. 

>asó mas tarde á Roma, donde el papa Paulo III le nombró soldado de san Pedro, cabatten 

'spuela de oro y conde palatino , y donde se dedicó á la enseñanza pública. Julio III lo noca 

médico de cámara. 

5n Roma concluyó su traducción castellana y comento del Dioscórides , que lo ha hecho 

«o. 

tasó á Ambéres en 1555, en tiempo de peste , donde trabajó cuanto pudo en bien de la ha 

lad. En ese mismo año, y en Ambéres también (en casa de Juan Latio\ imprimió el Diotc 

i, edición sumamente rara. Las mas conocidas son las de Salamanca de 1566 y 1586, asi ce 

je Valencia de 1656. 

lambien tradujo en castellano Las cuatro caülinarias , Ambéres, 1557. 

tfurió Laguna en Segovia el año de 1560. 

)e sus poesías solo se consena impresa la Invectiva á la parra , obrita ingeniosa y de uní l 

ad de estilo encantadora. 



**■ 



DON GABRIEL DEL CORRAL. 



3o* Gibriel del Corral fué natural de Valladolid y sacerdote. Estuvo en Roma por los a 
1633 en servicio del conde de Monterey , según Monta! van , el cual afirma que escribió al 
* comedias, pero no son conocidas. 
Corral fué canónigo en Zaragoza, y residió mucho tiempo en la ciudad de Toro, como abac 

iglesia colegial. 

21 ano de 162:) publicó en Madrid , en la imprenta del Reino , un librito intitulado La CintU 
injuez, prosas y versos , \ »or el licenciado dom Gabriel del Corral. En el prólogo escribe : 
ijuan Bautista Annulo confiesa que le dio motivo para escribir unlibro que intituló de Pida I 
hallar unas láminas ociosas en la oficina de un impresor , ñ que apuró unos emblemas de peq 
gusto y erudición. Asi yo, imitando esta ingenuidad , confesaré que todos los versos que 
«n escritos antes del intento, y para hacerlos tolerables los engarce en estas prosas y acón 
con estos discursos, no atreviéndome a publicar rimas desnudas, donde tienen conocido pei 
ingenios mas sazonados.) 



DE ItfQENTC ESPINEL. ixuii 

bedel prólogo en Za , á 45 de agosto de 1628. 

uan de Jáuregui fui ano los aprobantes de la obra. 

oesás de Corral q aquí se publican , sacadas de la Cintia unas, y tomadas de otras partes 
ás, son sencillas y elegantes. Escritas con gran facilidad 7 gracejo, merecen la estimación de 
nados á la poesía satírica. 

is Antonio afirma que Corral era doctor en ambos derechos, 
yo de latín en verso castellano las obras poéticas del papa Urbano VIH. 
ien vertió á nuestra lengua la ingeniosa novela de Argenis y Poliarco (Madrid , 1626). 
nédito un Discurso sobre la suspensión de la jurisdicción de la nunciatura en España. 
osé de Pellicer elogia á Corral en estos términos : c Nuestro docto amigo y competidor 
en su Argenis , don Gabriel del Corral.» 



VICENTE ESPINEL. 



c Esphtel nació en Ronda, donde residió muy poco tiempo, viajó fuera de España, ba- 
lido muy pequeño de su patria. Él dice de si : 

Y si amansó mi canto al mar Tirreno 

Y al bélgico furor ardiendo en rabia , 

Y en el Lacio plaaté la hesperia musa. 



Llorando en las mantillas me enviaste, 
Tierno , desnudo y pobre, 
Y el pecho levantado. 

hombre , volvió á Ronda, con cuyo motivo escribió un soneto y una canción. No se ha- 
d su patria , pues no era tratado como él esperaba, por lo cual pasó á la corte. Fué raaes- 
>e de Vega , según este confiesa : 

A mi maestro Espinel 
Haced , musas , reverencia , 
Que os ha enseñado á cantar, 
Y á mí á escribir en dos lenguas. 

, hizo su propio retrato en estos versos á don Francisco Pacheco , obispo de Málaga : 

Que como yo , Señor, por mis pecados , 
Tengo una ronca voz que me acobarda , 
Los pulmones y el pecho tan cerrados , 
Bronca pronunciación , la lengua tarda , 
Colérico el hablar ó vizcaíno , 
Peor al disparar que una lombarda. 

epístola al marqués de Peñafiel dice : 

gordura tengo un ser de monstro , 
cara, el cuello corto y ancho, 
rs crasos , casi con calostros , 
s corto* . muy Iiorondo el pancho , 



Cada mano parece una centolla , 
Las piernas torpes , el andar de pato, 
Y la carne al tobillo se me arrolla ; 

Cualquiera cosa para andar me estorba. 



idrid, el ano de 1591 , por Luis Sánchez, se imprimieron las Diversas rinias de Vicente Es- 

)eneficiado de las iglesias de Ronda. 

lonso de Ercilla las aprobó, diciendo : cEn este libro, que los señores clel Consejo me man- 



mili APUNTES BIOGRÁFICOS 

aron que viese, no hallo cosa mal sonante ; tiene buenos y agudos c< eptos, declarados por 

l término y lenguaje ; y los versos líricos son de los mejores que yo fie \ Uo. 

La academia de Madrid • y su protector don Félix Arias Girón , latir n con grande apfan 
inores é ingenios á Vicente Espinel (Lope, dedicatoria del Laurel úe Apolo). 

Inventó la composición que en su tiempo se llamó espinela, y ahora se conoce por déetm 
i vención consistió solo en la colocación de los consonantes y en la pausa en el cuarto verso 
oplas de diez versos son entre nosotros mas antiguas que Juan de Mena. Sin embargo» Es 
só de esta composición una sola vez en sus obras impresas , llamándola redondilla. La pri 
s esta: 



No hay bien que del mal me guarde ; 
Temeroso y encogido , 
I)e sin razón ofendido , 

Y de ofendido cobarde ; 

Y aunque mi queja ya es tarde , 



Y razón me la defiende , 
Mas en mi daño se enciende ; 
Que voy contra quien me agravia , 
Como el perro que con rabia 
A su mismo dueño ofende. 



Jacinto de Espinel y Adorno, en El premio de la constancia y pastores de Sierra Bermeja, 
Décimas se llaman porque tienen diez versos, y espinelas porque su inventor primero filé i 
isigne ingenio de Vicente Espinel , que no dudo que si fuese en tiempo de los romanos lek 
isen estatuas de oro.» 

Añadió Espinel la quinta cuerda á la vihuela. 

Compuso también el libro de El escudero Marcos de Obregon , del cual aprovechó Lesage mi 
asajespara la novela El Gil Blas de Santillana, como notó Voltaire el primero de todos. Véaos 
\notacione$ al Gil Blas, impresas con el texto por don Ángel Fernandez de los Ríos, Madrid, i 
n donde pruebo', contra la absurda opinión del padre Isla y de Llórente, ser Lesage el verdi 
utor del libro , habiendo copiado é imitado pasajes y argumentos de comedias y novelas esp 
is, que se citan, juntamente con el papel intitulado Caida del conde-duque de Olivares. 

Murió Espinel en Madrid, en la mayor pobreza, el año de 1634, á los noventa de su edad. 

Don Gregorio Mayans niega á Espinel la invención de la décima, diciendo que su verdader 
entor fué Juan Ángel, bachiller en artes, en su Tragitriunfo de don Rodrigo de Mendoza , mm 
e Cénete (año de 1823), y que Espinel solo hizo una variación en los sitios de la consou 
Spccimen Bibliothecae Ilispano-majansianae) . 



ANDRÉS REY DE ARTIEDA. 



Micer Andrés Rey de Artieda nació en Valencia por los años de 1549. Estudió artes y ley* 
\ universidad de su patria, graduándose en las primeras á la edad de catorce años, y en la 
undas á la de veinte. Dedicóse después á la carrera de las armas , llegando á obtener el grac 
«pitan de infantería , sirviendo en las campañas de Flándes y en las guerras contra torcos y 1 
eses. Se halló en la batalla naval de Lepanto. 

Ignoro si antes ó después obtuvo una cátedra .de astronomía en Barcelona. 

El año de 1581 publicó en Valencia su tragedia de Los amantes de Teruel. Tres comedias < 
uso además, que no son conocidas. 

Fué uno de los académicos de Valencia conocidos por los nocturnos. Murió en su patria el 
e 1613. 

En el de 1605 había publicado en Zaragoza, por Angelo Tavanno, Discursos, epístolas y ep\ 
\as de Artemidoro, por Micer Andrés Rey de Artieda. El nombre de Artemidoro, según se < 
tenderá , era poético. 



DE ANDRÉS REY DE ARTIEDA. lixiz 

m se lee : El caballero determinado espiritual, á imitación del que hizo en lenguaje francés 
ráela Marcha. 

•rio imitó ai autor francés, sino también al traductor castellano Hernando de Acuña. Véase 
neipio : 

Después que las armas tuve 
Que á Cristo dio el Precursor, 
Cuando apareció en la nube 
La paloma y resplandor 
Que con ella baja ó sube. 

Epístola sobre la coinedia española ha granjeado á Artieda una gran reputación, por la facili- 
b sus versos , por la excelencia del estilo y por su gran criterio, 
rántes ( Viaje del Parnaso) llama á nuestro poeta mas rico de valor quede moneda. 
use las teorías poéticas y gramaticales de Artieda en la dedicatoria á don Martin de Bolea , 
s como sigue : 

•uién duda, Señor, que si á un niño le pusiesen delante una joya de valor , y junto con elkuf 
«jo trasparente , ternia por mejor lo postrero ? ko cuál nace de falta de conocimiento ; porque 
ríe, reconociendo el valor de la prenda, la estimaría harto mas que el espejo. De aquí nace 
inguna criatura puede estimar á Dios ni quererle tanto como Dios á si mismo , que se conoce 
lamente , del cual conocimiento procede el amor inmenso que se tiene. Rióme muchas veces 
) obras, en su género perfectas, dedicadas á personas (aunque illustrcs) idiotas; porque es 
¡ble, no conociendo el valor dellas, tenerles amor ni estimarlas en lo que se debe. Infiera 
ú vuestra merced cuan dichoso es el libro de Artemidoro, pues se dedica á persona que 
artiende , no digo en artes liberales, pero en ciencias profundas, ejercicio militar y larga 
encía de sucesos. Y como los que he procurado imitar, inclinado al arte de poesía los ratos 
le ha vagado, hayan sido Virgilio y Ariosto, cada uno, aunque por diferente estilo, único 
alar, y estos tengan tanta cabida y crédito con vuestra merced, no puedo creer que no sea 
¿en recebido Artemidoro , pues en el epitalamio y la mayor parte de los discursos representa 
So, y en las Justas de Páris, fábulas, sátiras y epigramas al divino Ariosto ; al cual he procura- 
lar con tanto cuidado, que así como él procuró evitar en una octava que los consonantes de- 
sen todos verbos ó todos nombres, asi, á imitación suya , no se hallará en mis escritos octa- 
\ si precede verbo , el consonante siguiente no sea nombre , y ya que lo sean ambos, no sea 
sustantivo, y adjetivo el otro. Acordándome muchas veces de la justa causa que tuvo Pau- 
le levantarse por no oir á un orador que comenzó diciendo : In tempore illorum anticorum 
orum; porque es imposible que no le causen fastidio tantos consonantes juntos, 
ütéle también en aprovecharme de verbos que llevan apegado el artículo consigo del nom- 
ecedente , como son conoclle, dirélo , porque debajo del verbo decir y conocer , aquel le ó lo 
k añade , descubre el nombre ó la oración precedente, que tiene fuerza de nombre, como 
?mplo, Ariosto en el canto xxxvm del Furioso: 

» Cade in la sabia die il ultimo crollo 
Del regnator di Libia il grave tronco, 
Corsé il spiritu al aqua , onde tirollo 
Charon nell legno suo col graffio adonco. 

ste mismo género de consonantes imitó Garcilaso de la Vega en la égloga última , donde dice : 

»El álamo de Alcides escogido 
Fué siempre, y el laurel del rojo Apolo , 

Y de la hermosa Venus fué tenido 
En precio y en estima el mirto solo , 
El verde sauz de Flérida es querido , 

Y por suyo entre todos escogiólo. 

onde tirólo es tanto como decir tiró el espíritu de Agramante, y escogiólo fué lo mismo que 
escogió el salce, que tanto agradó á Filis; en la cual imitación mostró descuidarse Garcilaso, 
ae adonde dice escogiólo había de decir escogióle, hablando congruamente español ; porque, 
) este nombre salce sea masculino , el artículo lo había de ser también. Para inteligencia de lo 



uk APUNTES BIOGRÁFICOS 

«al diga que en la lengua española no hay ninguna palabra neutra (i); soló son mascabas 
aeninas , las cuales se señalan con el articulo el ó con el articulo la; pero, con todo, hay oti 
)ue tienen fuerza de aooibre , y estas toles son neutras y se scéakn con el articulo i*,coiifi 
loclrina de Antonio: 

Dictio non nomen pro nomine sk Ubi neutra. 

> Conforme á esto decimos : Yo dije esto, y entendiólo Pedro. Lo que yo digo e$ verdad. D< 
sel articulo neutro, y toda aquella oración, que yo digo, sirve de nombre. Entenderse ha c 
stos tres versos : 

Iba Laura dolante, conocí la; 
Iba detrás don Félix y llámele ; 
Lo demás del suceso callarélo. 

•Pende Laura ( como femenina ) tiene el artículo la , don Félix (como masculino) el arti 
.ó demás <lel suceso, que es neutro, el artículo lo. 

•Si no es que disculpemos á Garcilaso con decir que trocar los artículos está ya poesto 4 
erdadero legislador de lo que se habla , según Horacio en la Arte poética : 

Si volet usus , 
Qucm penes arbürum est vis et norma loquendi. 

>Yde ahí viene que, siendo el artículo masculino, le propone á palabras femeninas, ootn 
ima, el agua , según se ve en la égloga segunda : 

» En medio del invierno está templada 
El agua dulce desta clara fuente , 
Y en el verano mas que nieve helada. 

»Lo que sin duda debió hacer por evitar el yahto ó quiebra que hay siempre y cuando la 
unenina comienza con vocal, porque entonces, precediendo el artículo el, suena mir 
I oído. 

»Hasede advertir que estas oraciones que tienen fuerza de nombres neutros vienen tan 
iertas algunas veces, que parecen puros nombres, como cuando decimos lo malo, lo p 
\al, lo deshonesto. Dimite tácitamente se entiende lo que es malo, lo que es perjudicial, 
i deshonesto; porque si solamente fuese adjetivo, diriamos el hombre malo, el perjudk 
eshonesto suele escandalizar la república, etc. 

•Procuro también imitará Ariosto, hablando siempre que pude con verbos de presente,] 
a de pretérito son tantos, que por aprofanados y vulgares despintan la gloria que el poet 
mde alcanzar, con decir cosas dificultosas y agradables por la dificultad facilitada del con 
!. Y dejando esto aparte , que, por ser lenguaje tan gramático, no se compadece con lo que a 
ipio iba diciondo (donde faltó poco que tratando del conocimiento y amor que del procede 
3 misterios de la Trinidad), concluyo con decir que le imité en algunos versos graves, po 
I acento principal en la octava silaba de las once que tiene el endecasílabo, siéndole tan pr 
asi necesario tenelle en la sexta. Visto y considerado que Ariosto la primer octava del prira< 
> del Furioso (que fué de ostentación) la cerró con el siguiente verso: 

Sopra it re Cario, imperator romano ; 

onde en la última silaba de la palabra imperator, que es la octava del verso referido, \ 
cento que falta en la sexta. Y concluyendo, digo que le imité, poniendo todas las veces qu 
n medio los versos palabras esdrúcholas (es á saber, las que tienen el acento en la sílaba a 
última), como son termino, ánimo, limite, porque hacen correr y rodar con gran suavidt 
mi el verso. Esto escribo, no [>or ignorancia, que vuestra merced lo sabe mejor que yo, s 
i complacencia qu * tengo dello , y que , como sabio , reconocerá á Artemirioro , y como d 
iente de los ínclitos reyes don Sancho Abarca y don Jaime el Conquistador, lo terna debaj< 
rotec".ioii y amparo, siendo hechura del mayor servidor que tiene vuestra merced, á quii 
uestro Señor guarde muchos años. — Micer Andrés Rey de Artieda. > 

(!) Si biy : tedtgo, iudto, etc. 



DEL CONDE DE REBOLLEDO. 



LXXXI 



EL CONDE DE REBOLLEDO. 

BcBJUBDiüODE Rkbolledo , señor de Irían, fué natural de la ciudad de León. Siguió la carrera 
armas, cultivando al propio tiempo la poesía y la ciencia política. 

n claro talento y eminentes servicios logró que Felipe IV lo nombrase su embajador cerca 
r de Dinamarca. También consiguió ser conde del sacro romano imperio. 
monarcas del Norte tuvieron al conde de Rebolledo en gi*an estima , especialmente Fernan- 
da Hungría y Bohemia, y Cristina de Suecia. 

ücó una colección de poesías con el titulo de Ocios, enAnvers,el año de 1650; Lasciva 
* y política , en Colonia , Agripiüa (4652) ; La constancia victoriosa, égloga sacra, y Los Tre- 
Jeremías, en Colonia igualmente, el año de 1655. 

as estas obras, asi como La selva dánica, se reimprimieron en un volumen, en An- 
1660). 

is ochenta años de su edad murió Rebolledo en Madrid , el de 1676. 
í autor procuró conservarte, en cuanto le ftié posible, inmune de los vicios que en la elocución 
i hecho tan comunes en los poetas los sectarios de Oóngora ; pero nó supo librarse de caer en 
remo contrario : en el prosaísmo. 

[foque algunas de sus obras, como Lá setva militar y política, son didácticas, en las cuales 
permite un estilo tan elevado; mas hay que convenir que el conde de Rebolledo no acertó 
itenerse en el estilo rhedio propio de estos asuntos, que tanto enaltece' la epístola de Horacio 
Pisones, y la paite del tratado De re rustica, que escribió en verso Columela. 
tse como una muestra el principio de La selva militar y política, donde el autor discurre al 
o tiempo sobre los sucesos de su vida : 



Si haber peregrinado 
este la edad primera 
a remotas provincias 
e estilos y costumbres diferentes , 
e tan ásperos climas y naciones, 
otnbatido de varios accidentes, 
e contrarios sucesos agitado, 
atiendo \ eligrosas experiencias 
ie ana y otra fortuna , conferidas 
tos canos ejemplos de la historia , 
dudosas noticias de las ciencias 
jrebaUdamente percibidas 
itre el confuso estrépito de Marte , 
t debiera juzgar bastante parle 
art hacerme decente 
e aconsejar al que absolutamente 
fepone del gobierno de un estado, 
1 fuera tan culpado 



Lo que de mí llegáis á prometeros , 
Ni recelara lanío obedeceros. 

Víctima desterrada 

Por ajenos delitos , 

De espíritu y de cuerpo fatigada , 

De males iniinitos, 

Con rigor arrojada 

De la suerte enemiga 

A las vastas regiones , 

Imperio de los rígidos trionea , 

En que de lo supremo de su cielo 

Y de Alcides vestida la loriga , 

£1 sol apenas contrastar procura 

El invencible hielo 

De que siempre las armas Cinosura, 

Los prevenidos riesgos acometo, 

Venciendo mi temor vuestro respeto. 



el idilio sacro, que es la vida de Cristo sacada de los evangelios , se encuentra tal cual pasajfe 
o con vigor poético. La selva sagrada , versión de todos los salmos , no carece de mérito; pe- 
mejores obras del conde de Rebollledo son sus epigramas y la versión del Libro de Job, con 
ilo de La constancia victoriosa , égloga , y la de los Los trenos de Jeremías, con el de Elegías 
i. 

is dos pueden servir de modelos en su genero , tanto por la grandiosidad del estilo con que su 
ha trasladado al castellano las bellezas de aquellos libros, corno por la robusta versificación 
vb ba sabido encerrar los pensamientos. 

leer las Elegías sacras (1) no pueden menos de recordarse las odas quu con el título de La- 
ationsde Jeremie posee la literatura francesa, debidas á D'Arnaud (Dresde, 1752). 



El mismo lita Jo de Elegías tacras tiene una versión francesa del año 1754. 



n 



i, 



11x11 APUNTES BIOGRÁFICOS 

Esta obra, tan celebrada por su estro poético, no es seguramente superior á la del coxm di 
ledo. D'Arnaud, á pesar de su fogosa imaginación y del gran modelo que i altaba 9 descufacei 
Igunos pasajes que era hijo de un siglo de poesía prosaica. El mismo conocía el estado de 
n su país cuando exclamaba : Je dis peut-élre un blaspheme , sommcs-twus la nation la moim¡ 
l que. 

Las Lamentaciones de Jeremías % del autor francés, como paráfrasi de aquel profeta, 
ritas con todo el entusiasmo del dolor y con una riqueza de imágenes encantadora. 

¿ No reúnen estas cualidades Lo* elegías sacras del conde de Rebolledo f En mi opinión , 
¡ten estas con las odas de H. D* Arnaud ; mas aun : por su grandilocuencia, y por acercarle al* 
i nal hebreo mucho mas que las del poeta francés, en mi opinión deben preferirse, sin que! 
ion por la literatura de mi patria me engañe. A lo menos , tal es mi creencia. 

Cotéjense, si no, estas estrofas de la oda 1 con la versión de Rebolledo que se halla en el 

Quel spectre en ees déserts ! Est-ce toi ma patrie , 
Du pain de la douleur , d'amertumes nourrie, 
Sous le sac et la cendre aux portes du tombeau? 
Oh! Sion est-ce toi qui meurs dans la poussiéref 
Tes champs ne m'offrent plus qu'un vaste cimetiére , 
Oú fume de la mort le lúgubre flambeau. 

Veuve des nations, oh mere miserable , 
Tu vois s'évanouir une race innombrable; 
Seule, de tes malheurs tu supportes le poids t 
Ciel! Quí forgea les fers frémit dans les entraves ! 
La reine de la terre est au rang des esclaves , 
Soumise au dur tribut qu'elle imposoü aux rois ! 

Oh nuit , tu la revois les sanglots á la bouehe 
De longs ruisseaux de pleurs tremper sa froide eouche! 
lis desséchent sa joiie , ils y sont imprimes ; 
Aucun de ses amis n'adoucit ses allarmes! 
Que dis-je? Les ingrats insulteni á ses larmes? 
Tous sont des loups cruels de sa chair affamés. 

La filie de Juda dans sa fuite incertaine, 
En tratnant aprés soi son malheur et sa chatne 9 
En vain ¿est transporté en d'étrangers climats; 
Elle n'y trouve point ce repos qu'elle implore, 
Tous ees loups dévorants l'y poursuivent encoré , 
Veselavage et la mort ont volé sur ses pas. 

El conde de Rebolledo, no obstante la superioridad del estilo y mas exactitud en la 
o ha obtenido una celebridad tan grande como M. D f Arnaud. Le ha faltado un Benedicto XIII, 
9sde Roma califique de excelentes sus Elegías sacras, y un cristiano Wolflf, el Newton de 
ia, que contribuya á difundirlas por el Norte con el aplauso de todos los doctos, como se dito 1 ] 
íeron en tres ediciones consecutivas. Se han necesitado cerca de dos siglos para que un filósofo 
iñol haya preconizado en todo su valor el indudable mérito de la versión del conde de RebollIM» 
ablo del célebre abate don José Marchena. 

Antes de concluir este breve artículo , no dejaré de notar que las mejores traducciones de 
ias que tienen las literaturas española y francesa han sido hechas en los países del Norte. 
El conde de Rebolledo era embajador en Dinamarca ; M. D'Arnaud consejero de la legacioa 
»y de Polonia cerca del elector de Sajonia. 
Ambos publicaron sus obras en Alemania ; el uno en Colonia, el otro en Dresde , mediando 

glo. 

Ambos también dedicaron sus traducciones ¿ dos princesas. Rebolledo á la reina Cristioade 

necia ; D'Arnaud á la reina de Polonia. 



DE CRISTÓBAL PÉREZ DE HERRERA. lxiiiii 



ALONSO DE BARROS. 

M natural de Segovia. Escribió una colección de sentencias fílosófico-morales en verso octosi- 

cooel titulo de Filosofía cortesana moralizada (Madrid, 1567, por la viuda de Alonso Gómez). 

¿fr 159$ se hizo otra edición por Luis Sánchez , con el título de Perla, acompañada de un pró- 

de Mateo Alemán y de poesías laudatorias de Hernando de Soto y de Lope de Vega. Dormer 

bngoza reprodujo esta el año de 1664. 

DEudoso maestro Bartolomé Jiménez Patón publicó en 1615 (Báeza, por Pedro de la Cuesta) es- 
proverbios , concordándolos con sentencias de los grandes filósofos y poetas griegos y 
Púsole el titulo de Heráclito de Alonso de Barros. El texto que se ha seguido para la reim- 
de estos proverbios ha sido el de la edición dé Patón , por lo cual se le ha conservado 
■Mofare , no obstante no incluirse en esta las concordancias latinas. 

iQ ánimo (dice hablando de Alonso de Barros) así mío como suyo, ha sido dar recopiladas en 
epílogo las riquezas de los antiguos, cubiertas de las lágrimas de Heráclito ; que bien conoci- 
ierán perlas para el adorno de las costumbres de nuestra vida , si ya por nuestro descuido no 
ocasión á Demócrito que salga con su risa á hacer burla de nuestra locura, por no saber 
el tiempo y aprovecharnos del. > 
Dúmo Bartolomé Jiménez Patón cuenta lo siguiente al tratar del mérito de esta obra de Alon- 
«n Barios : 
Be nuestro español puedo decir que , con haber sido tan enemigo de poesía el rey nuestro señor 
Felipe II (que Dios tenga), se cuenta de su majestad que recibió particular contento y gusto 
hdestos proverbios , y aun mostró que lo ternia en que los otros sus criados los tomasen de 
ia. Y también que ningún autor tan moderno se ha visto tan presto citado, y de escritores 
bats graves de su tiempo, como lo es el presente. Y de todo esto goza por la gravedad de sus 



Coq efecto, el librito de Alonso ds Barros, como obra poética de filosofía moral, es digno de 
•ararse. Encierra pureza en la dicción, dignidad en la frase, versificación sencilla y clara, y 
•doctrina excelente , como fruto c|£ la incesante lección de los escritos de los varones mas emi- 
■eotesde la antigüedad. No es tan pueril en muchos de sus proverbios morales como madama 
Dclusse en los que dedicó á la duquesa de Borbon (1777). 



CRISTÓBAL PÉREZ DE HERRERA. 

A imitación de los proverbios de Alonso de Barros, compuso otros Cristóbal Pérez de 

hlil! A. 

Este ilustre médico nació en Salamanca el año de i 558. Sirvió en las galeras de España , y ha- 
teen much>s encuentros con bajeles de piratas déla Rochela, de Holanda y de Turquía, de- 
mostrando un valor á toda prueba , y una sagacidad para vencer con gloria cualquier género de 

peligros. 

En Madrid , depuestas las armas, se dedicó únicamente á su profesión médica y al socorro de la 
«agencia. Seis años empleó en idear y escribir un libro intitulado Amparo de los legítimos pobres 
inducción de vagabundos, logrando que se estableciese en Madrid una casa albergue, y ser nom- 
trailo pn*r Felipe III protector y procurador general de los albergues del reino. 

Falleció en Madrid, teniendo muchos años. A mas de algunas obras de medicina y de algunos 
t^culos filantrópicos , compuso Proverbios morales y consejos cristianos muy provechosos para 
encurto y espejo de la vida, adornados de lugares y textos de las divinas y humanas letras (Ma- 



uuv APUNTES ftlOGRÁFICOS 

id 9 1612 y 1618, por Luis Sánchez ; 1733, por los herederos de Francisco del Hierro, y 184 

iv tomo de la Historia de la medicina española, por Horejon. 

No es esta obra despreciable, como supone el erudito anglo-americano autor de la Bistar 

literatura española. Los proverbios de Pérez de Hkrekra son sentencias recogidas de k» 

bios autores , y de ningún modo pueden compararse con los proverbios vulgares de nuestra 

la, pues son cosas enteramente distintas. En la versificación es inferior á Barros. 



FRANCISCO DE ALDANA. 



Fbancisco di Aldana fué natural de Valencia, y hermano de Cosme, de quien hablé ya 

mo de Curiosidades bibliográficas, al reimprimir su Invectiva contra el mundo. 

Se dedicó á la poesía, al propio tiempo que ¿ las armas. Sus contemporáneos le dieron el ra 

e de Divino como poeta , y el Rey el grado de capitán por su esfuerzo. 

Francisco de Aldana fué alcaide de la fortaleza de San Sebastian. Después Felipe II, cuan 

«nenzó á tratar en Portugal la guerra con los moros de África, mandó á Aldana que fuese 

tnocer lascostas y los lugares á ellas inmediatos, y lo envió al rey don Sebastian, el cual lo it 

iriñosamente. Aldana le informó con suma detención, y aun le describió la empresa de la conqi 

«no cosa mas difícil de lo que el Monarca pensaba. Después don Sebastian quiso saber de Au 

tino de hombre Un experto en 1% milicia, algunas noticias sobre el modo de mandar ejército 

las pláticas resultó que don Sebastian deseó poner por obra cuanto había oído, no sabi 

kánta diferencia hay dp entender una cosa á ponerla en ejecución. 

Dio licencia á Aldana para volver á España , y un collar de oro, de valor de mil dttcadoi 

«nda de afecto, haciéndole prometer que al tiempo de la expedición pasaría á servir < 

ército. * 

Con efecto, Aldana pasó al campo del Rey, según la promesa que le habia dado. Sin masol 

íe desempeñar su palabra, solicitó y obtuvo licencia de Felipe II para ello. 

Llevó Aldana al Rey un presente y una carta del duque de Alba. El primero consistía en 

liada del emperador Carlos V y una sobreveste blanca , con la cual este monarca entró vid* 

> en Túnez. En la segunda le decía que no le aconsejaba emprender la conquista por tierra; 

íe puesto que, según una carta suya, solo trataba de tomar á Larache, sentía en ello una sati 

on, y no podia menos de alabar su propósito. 

Aldana , como tan experto en la guerra, se dedicó á organizar el ejército , que estaba en el 

>r desorden posible , sirviendo casi todos los oficios principales ; pero, como no era conocido <j 

ildados, no tenia entre los portugueses la autoridad suficiente, por lo cual no podia con» 

lanto deseaba 

En la batalla donde pereció el rey don Sebastian (8 de agosto de 1578), Aldisa, el duqi 

veiro y algunos otros señores principales , á la cabeza de algunos caballos , acudían ya á una f 

i i otra , donde el peligro era mayor, para esforzar los ánimos. 

Aldana murió herido de un arcabuzazo. 

Todas estas noticias, poco conocidas , son tomadas del libro intitulado Dell uuione del reg 

ntogallo olla corona di Castiglia f del Sig. Jerónimo de Franchi, genlil-huomo genovn 

>va,1885). 

Cosme de Aldana lamentó la muerte de su hermano en varios sonetos y algunas octavas qi 

iblicaron en Milán el año de 1587. 

Recogió después en un volumen las poesías que pudo hallar de su hermano, y con el epign 

remera parte las dio ¿ luz en Milán el año de 1589. La segunda parle en Madrid, por Pedn 

igal, año de 1091. Todas las obras en Madrid, por Luis Sánchez, año de 1893. 

CoaoM de Aklaaadiee que su hermano tradujo en verso suelto ls& Spístoláutk Ovidio, j que < 



DEL DOCTOR CARAY. ' lxxiv 

ma obra, escrita en innumerables octavas, con el titulo de Angélica y Me doro. Ni una ni otra 
o hallado. 

aeralmcntc las poesías de Aldana , no obstante los elogios de Cervantes , Gil Polo y otros mu- 
de sus contemporáneos, son en realidad muy inferiores á su fama. De todas ellas, lo mejor se 
entra recogido en el texto. Por lo común no podia Aldana dar buena entonación á sus 
?. 

sé si por efecto de haberse hecho la edición por manuscritos defectuosos, las poesías de Al* 

aparecen incorrectísimas. 

i de esto lo que fuere , Aldana , como poeta lírico , tenia gran ingenio; pero carlfcia de fuer- 

ra exprés ir sus pensamientos en el tono que convenía al asunto. 

» descripciones quj se copian en el texto son , sin embargo, excelentes, a^í como el soneto á su 

ano. ' 



EL DOCTOR GARAY. 



ocurrieron en aquel tiempo en aquel género de letras algunos insignes hombres, que quien 
s noticia de sus escritos, sabrá quj merecieron este nombre: Pedro Lainez, el excelentísimo 
«arques de Tarifa, Hernando de Herrera, Galvez Moatalvo, Pedro de Mendoza , Marco An- 
ida Vega, doctor Garay, Vicente Espinel. ..i 
Jecia Lope en respuesta á una carta de un señor de estos reinos. 

¡én Fué este doctor Caray? Un Blasco de Garay, racionero en la iglesia de Toledo, floreció 
ados del siglo xvi, y fué autor de unas cartas en refranes (Venecia, \ 533), género de escritos 
rea de dos siglos después imitó el autor del librillo Le facecieux drolofique ct comique ( Van- 
t, iTio'i, incluyendo dos epístolas en proverbios con el títulode Lesecretaire hipocomlriaquc. 
• que el doctor Garay no fué el racionero de la catedral de Toledo. Si hubiera tenido esto 
lo de doctor , no lo hubiera callado. A mas que por el estilo me parece el primero, autor quo 
:> de mediados á fines del si^lo xvi. 

poesías se conservan en un manuscrito de mi amigo el señor don José María de Álava, catc- 
» en la universidad de Sevilla, y de ellas se insertan en el texto las que he tenido por 

ÍS. 

>ctor Garay tomó el nombre poético de Fabio ; así como Galvez de Montalvo el de Siralvo, 
el de Arelólo , Cervantes el de Tirsi y Francisco de Figueroa el de Damon. 
ion celebrada por el doctor Garay lo fué con el de Fabia, á semejanza de los demás in- 
de aquellos y posteriores tiempos , que cantaban ai objeto d¿ sus pensamientos con nombro 
). • 

octor Garay fué mal correspondido de su amada, puesto que se casó con otro, según una 
i de aquel poeta, jen que así lo dice á un amigo , y también en otra dirigida á la misma Fubia 
ísde casada. 

sardel desaliño con que están escritos, no carecen de mérito estos pasajes de la epístola á Fa- 
pouta , llamcdo por su amada, antepone á su felicidad el deseo de.que la. paz del matrimonio 
urbe ; los consejos que le da no pueden ser mas morales, expresados al propio tiempo con 
1 entusiasmo de un amor tieriiisiino. 



sue'c el capíian que triunfo ordena 

ue muchos uíios há venciendo, 

dejó y tendidos en la arena, 

su carta mandar que lue.ro en viendo 

Jola l , pues es señora suya, 

i ante él, que Jos está atendiendo; 

. xvl-u. 



De esta misma manera, por la tuya, 
Que vaya á verle mandas, y sí fuera, 
Sino lo que me ampara, me destruya, 

Si mas, señora Fubia, no temiera 
El daño que de aquí venirte pueda, 
Que niiiguuo que á mí venir pudiera ; 



APUNTES BIOGRÁFICOS 



I 



LSXXTI 

Pues no bay ninguno que al que tengo exceda ; 
Que, según tu descuido me ha parado , 
Ni qué esperar ni que temer me queda. 

Y asi , Señora , estoy determinado 
Que cortemos el hilo á nuestra historia 
Antes que quiebre por lo mas delgado.* 

No sea que la fortuna busque gloria 
Cn mi pena, cual suele, perturbando 
La tuya por llevar ma\or victoria. 

Leyendo puesta , me estarás notando 
De falso y de traidor y de cobarde , 
Y de otros mil delitos ue acusando; 

Pero , Señora , entiende , aunque es ya tarde , 
Para me conocer según me dejas , 
Que no es medroso quien de amores arde ; 

Y que esto no es vengarme de las quejas 
Que tengo ; que de estas no bay venganza , 
Ni la loman del lobo las ovejas. 

Por mi no temo del rigor la lanza, 
Que ya me atravesó de parte á parte 
Cuando vi tu firmeza y tu mudanza. 

No quiero con mis quejas lastimarte , 
Pues no tienen remedio, sino ahora 
De lo que es justo que liegas avisarte. 

Ya sabes , mi bien , mi Fabia , mi señora . 
Cómo á tu voluntad y á mi disgusto , 
En el lugar de Fabio, Ardonío mora ; 

Y que aunque el caso para mi fué injusto , 
Al fin él es tu esposo , y tú su esposa , 
Ordenación de Dios, que todo es justo. 

Y que no hay en el mundo* cato ó cosa 
Qotsetf bastante á deshacer lo hecho. 
Si no es de Dio? la mano poderosa. 

Pues considera ahora alia eu tu pecho, 
Siendo, cual es, forzoso el matrimonio, 
Cuan mal lo pasarás á tu despecho; 

La villa que tendrás si siente Antonio 
Que porolro suspiras y y tus ojos 
No dan y tu semblante testimonio. 

Sus p:i<at¡empos te serán enojos , 
Penosa soletlad su compañía, 
Y iu cama mas dura que de abrojos. 

Ya ves , Fabia , que e:i ser por causa mía 
Te habia yo de incitar á que lo hicieses , 
Mas es nueva cu amarle mi porfía. 

Y el cielo no me dé sino reveses 
En cuanto ponga mano , como suele , 
Si he mirado jamás mis intereses, 

Ni si cosa en el mumlo mas me duele. 
Ni me puede doler, aunque tu casa 
De la que tienes ora al cielo vuele, 

Como que Ardonio goce Van sin Usa 
Lo que sin lasa solo Fahio quiere, 
Aunque fortuna de < lio me fué e<c <n. 

Cada vez qu • este golpe el Mina hiere, 

El doctor Caray escribió en 1583 una canción ni casamiento de la infantil doña Catalina. 

Por el contexto de dos epístolas, una á'don Bernardo de Samlotal y Rojas, y otra ¿ Vehu 
obispo de Osxna, se infiere que en los últimos aúos de su vida hubo de seguir la carrera 
siástica. 

Este poeta es muy parecido en la manera de versificar á Gutierre de Cetina. 



Siento venir la muerte poco á poco, 
Mas nunca llega á quien yiv endo muera. 

Discreta Fabia , tu saber es poco , 
En consejo te dar que al tuyo amengua, 
Ver que á una cuerda dé consejo ua toco. 

Mas tuyo es el consejo; que mi lengua 
Tú la mueves , Señora , y cosa tuya 
A ti sola no puede echar en mengua. 

Y no es bien que tal bien en mal conchiva, 
De celos incitado tu marido. 

Con nuestra muerte en la venganza suya. 

Y acuérdate que mientras te he querido, 
No estuvo á Dafne tan sujeto Apolo 
Como á tu voluntad yo siempre he sido. 

Y que en mi pecho ni hubo ni habrá dolo, 
Ni cosa que de firme amor no sea; 

Que con tanta lealtad yo he de ser solo. 

Y eu cuanto cine el mar v el sol rodea 
Clara mudanza se verá primero 

Que en el amor de Fabio tal se vea. 

Ya satas que el fiador de aquesto es Duero, 
Que atrás no vuelve; y pues partí, yo be sido 
Mártir de amor, milagros hacer quiero. 

Quiero dejar el bien que he pretendido 
Porque no se haga mas que es ir á verte. 
Pues que de la razón m<) he defendido; 

Que razón solo me obligó á quererte , 

Y la razón me obliga á no gozarte , 

Y esta rnzon me obliga hasta la muelle. 

Y si en tu voluntad yo tengo parle , 
Te pido , por el paso en que me veo, 
Que sepas con la fuerza concertarte. 

Con prudencia enfrenando tu deseo, 
Que importa mucho, porque en ti. mi Fabia, 
Parecerá lo razonable feo. 

También, aunque de aquesto el alma rabia , 
Porque so agravan mis pasados males, 
Mas es razón , y la razón no agravia, 

Te pido , mi señora , que regales, 
En cuanto tú pudieres, á tu dueño, 
Para que de otro amor no dé señales. 

Y no le muestres ya copete ó ceno, 
Ni esa divina cara contrahecha , 

Ya que este sé que no es dolor peqaeuo. 

Esto te pido , por lo que aprovecha, 
Para que p;»ses mas alegre vida , 

Y no lo ver cn lágrima* deshecha. 

Y á solas , en tu alma recogida , 
Acuérdate de Fabio , y ni mi ral le 
Los ojos vuHve, do el amor se anida. 

A mi me has de querer, y á él regalaDe, 

Y pues que no pretendo hacerle agravio, 

Ya que es fuerza que el cuerno hayas de dalle. 
Parlamos : dale el cuerno , el alma á Fabio. 



DE PEDRO DE ESPINOSA. vuxm 



PEDRO DE ESPINOSA. 

ural ¡Je Antequera. A fines del siglo xvi ya tenia alguna importancia literaria, puesto que 
i relación con los principales ingenios para formar la colección que lleva por titulo : Flo- 
tas ilustres , obra que se imprimió en Valladolid , el añcf de 1G05 , por Luis Sánchez. 
>, á mas de las poesías que se incluyen en esta colección : . • 

2/ retrato del duque de Medina-Sidonia. 
ie cristal fino , y antorcha que aviva el alma ; Málaga , 1625. 

de penitencia, importantísimo para alcanzar perdón de los pecados; Sanlúcar de Barra- 
jo. 

ico á la cxxídad de Antequera ; idem, 1626. 

ico al excelentísimo seTwrdon Manuel Alonso Pérez de Guzmfin el Bueno, duque de He- 
ñía; Sevilla, 1629. 
escondido; Sanlúcar, 1644. 
bien morir ; ¿Madrid ,, 1 651 . 
:o se sabe de la vida de este autor. 

edro de Espinosa, que sirvió en las guerras de Italia, hay un manifiesto del duque de Sesa, 
si : 

Fernandez de Córdoba , duque de Sesa, etc. , gobernador del estado de Milán y capi- 

1 por su majestad en Italia. Teniendo en consideración á que agora. ni en ningún tiempo 
írsona pueda, en ofensa de la verdad ni contra la honra de Pedro de Spinosa , tratar ni 
usar lo que no fué ni pudo ser, como paresce por el mesmo caso y por las providencias qué 
gor de justicia en él se hicieron, ordinaria y extraordinariamente visto y mirado por todos 
i quien pertenecía el conocimiento de la causa, y decidido y declaradojror el senado de 
ue desapasionadamente, siguiendo toda equidad, verdad y ligereza, dio por libre y sin 
ñero de culpa al dicho Pedro de Spinosa en el caso que aquí se dirá , y al que, qyerien- 
hombre, sin mirar á Dios ni á su conciencia, provocar al dicho Pedro de Spinosa á cierta 
ue no conviene nombrarse, por la atrocidad y graveza de su fealdad, como tampoco el 
ro de Spinosa pudo sufrir en el momento que lo entendió de darle el castigo de su mano 
•-eis ó siete puñaladas, y que si no se le huyera á él y á amigos y criados suyos que estaban 
a junto al mismo aposento donde sucedió, lo acabara de matar; el cual, para encubrir 

y por poder recibir alguna venganza de su muerte, creyendo que era cierta, volvió la 
mentira , diciendo del dicho Pedro de Spinosa lo que habia de decir de sí mesmo; y en- 
►r el dicho Pedro de Spinosa, nos dio parte del caso y se presentó á la justicia á tiempo 
lia ninguna seguridad de la vida de Artemon Tudesco, que así se llama el delincuente, 
mdamos que le siguiese toda la orden que se debe con fe ú derecho, y así se declaró lo 

está dicho; y porque sea notoria á todos la limpieza del dicho Pedro de Spinosa, tuvi- 
ien de darle esta declaración, firmada de nuestra mano y sellada con nuestro sello y re- 
leí secretario. — Fecha en Milán, á 30 de octubre 15(53. — fíZ Duque y Conde. — Lugar 

pjrar qu? este Pedro de Espinosa fuera el mismo que el editor de las Flores de poetas 
necesitaría ignorar que el afi > de la muerte de este último fué el de 1G50 (en Sanlúcar, 
tubre-. Pudo ser, sin embargo, el mismo, feneciendo de edad de mas de cien anos, 
rnpo en que se refiere aquel suceso servia en Italia, siendo muy favorecido del duque 
n Juan de Espinosa, autor del Diálogo en Iñude de las mujeres (Milán , 1580), capitán va- 
^creto, el cual tuvo cerca de doce años la cifra del emperador Carlos V y de Felipe H en 
la de Venecia. En esta obra hace la apología del regicidio, elogiando á Marcia por la 
l emperador Commodo. Apoya su teoría con la autoridad de Cicerón, 
emente no pudo ser aquel Pedro de Espinosa el Juan autor de este libro. No era fácil que 
!e Sesa repitiese en su manifiesto una equivocación del nombre, caso que la hubiese, 
j'-'go puede asegurarse que Peduo de Espinosa debería tener una edad mediana cuando 
a i6{)oj las Flores de poetas ilustres. 



untii APUNTES BIOGRÁFICOS 

En 1625 era capellán del duque de Medina -Sidonia , que le nombró rector del colegio < 
de fon so, fundado ¿ sus expensas enSanlúcar de Barramcda. 

Desde luego es creible que con su ciencia cultivase el entendimiento de doña Luisa Fra 
Guzman, bija de aquella casa ilustre, la cual, como esposa del duque de Braganza, mas 
el almn do la revolución de Portugal y de la guerra que por su independencia sostuvo es 
contra España. 

El doctor Cristóbal Suarez de Figucroa parece como que quiso censurar á Espinosa por 
tenido mucho acierto en la elección de poesías que forman las Flores. En el prólogo del 
pregunta qué titulo sería mas conveniente : c ¿Acaso seria bueno Flores de la edad? Mus no 
chas flores no dan fruto. » 

Sin embargo, hay que convenir en que el licenciado Pidro de Espinosa prestó un ser 1 
rario dando á conocer á poetas eminentes, algunos de los cuales mas tarde publicaron en 
nes diversas sus obras con aplauso de propios y extraños. Muchos poetas de aquel liempe 
mas de memoria, ¿qué reputación hubieran alcanzado á no ser por Pidro di Espinosa, 
sus poesias? El mas absoluto olvido hubiera pesado sobre sus nombres. 

Peono dk Espinosa es un ingenio de gran inspiración y de estilo sumamente poético y 
Patriarca venerable de la escuela granadina, intentó difundir con su ejemplo y con el de si 
el amor al arte, y enseñar lo que pueden reunidos el entusiasmo, la cultura del lenguaje y 
armonía de la versificación. 

Las tres escuelas poéticas andaluzas tienen gran semejanza con las tres escuelas artistic 
villana, la cordobesa y la granadilla. Las floridas silvas de Rioja son las dulces crcacionc 
rulo; las canciones de Góngora, ya amorosas, ya guerreras , los estudiados y severos ci 
Céspedes y de Castillo, las purísimas unas veces, otras afiligranadas poesias de un Pboro 
nosa, de Dona Cristobalina Fernandez de Alarcon y otros ingenios de Granada, ¿á qué se a 
Aquellas ¿las dulces y poéticas concepciones del primer tiempo de Alonso Cano; estas 
gunda época , donde parece que con su rica inspiración nos da á entender el inspirado f 
animaba la fantasía. 



PEDRO SOTO DE ROJAS. 

Fué canónigo de la iglesia colegial de Granada y abogado del Santo Oficio. Floreció en el í 

Publicó en Madrid, año de 16¿3, su Desengaño del amor en rimas ; en Barcelona (1G39 
yos del Faetón , y en Granada (1652) Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos pa 
con los fragmentos de Adonis. 

Este último libro es una completa aberración. El buen gusto, que tanto enaltece los e 
Pcofto Soto di Rojas, parecía en él que lo había abandonado del todo. Quiso el autor des< 
casa de placer que tenia en el Albaicin , y para ello se olvidó de la escuela á que perten 
tregándose enteramente á los mas absurdos delirios de los partidarios de Góngora. 

Precede á la obra uu discurso de su amigo don Francisco de Trillo y Figueroa. 

Soto di Rojas fué muy favorecido del conde-duque de Olivares. Desde antes de 16 
obtenido los cargos que dejo referidos, puesto que asi se titula al frente de un soneto que 
de don Miguel Colodürerode Villalobos aparece en el libro de las rimas de este (Córdoba, 

Bizarro joven , cuya ardiente lira , 
Dulce ejercicio de canoros labio?, 
Mecenas Cresos , y Pisones Fu!) ¡os 
Suspende numerosa , culta admira. 

Asi comienza este soneto, que termina asi : 

Que cuanto no es virtud , es sombra , es sueño. 

* 

Pipío Soto oí Rojas se asemeja mucho en el gusto literario 4 Pedro de Espinosa. La é| 



DE ANTONIO ENRIQUEZ GÓMEZ. lxxxix 

fe en el texto es de lo mejor que hay en lengua castellana. Encierra aquella poesía, no solo 
»nsam¡entos, sino en las palabras, que es el origen de la simpatía literaria que hay entre los 
¡s y alemanes. Frases como las siguientes, que se encuentran en los poetas mas célebres de 
r Alemania, descubren cierta identidad de gustos en los principales genios : el azul de los 
a rosas de la aurora , la plata de las aguas, el oro de las mieses f la púrpura del sol, las per- 
ido, y otras muchas semejantes á estas, que se hallan en Gesner ♦ en Kleist, Klopstock, 
, Rost, Cronegk y demás poetas alemanes, confirman mas y mas mi opinión en el asunto, 
Bptran con las frases del mismo genero en que tanto abundan nuestros ingenios, y en es- 
B<le la escuela granadina, como Pedro de Espinosa y Psono Soto de Hojas. 



AXTOrVIO ENRIQUEZ GÓMEZ. 



b Nicolás Antonio, fué portugués. El autor del libro de La judería de Sevilla dice que su / 

jera Enrique Enriquez Paz. Su padre se llamaba Diego Enriquez Villanueva. 

o parece, vivió en Segovia, y también residió algún tiempo en Sevilla, de donde huyó 

odo, como judaizante, por el santo oficio de esta ciudad. 

ido en Amstcrdam hubo quien !e dijera : / Oh, señor Enriquez, yo vi quemar vuestra estatua 

la! A lo cual respondió prestamente y con gran risa : Allá me las den todas. 

ancia fué muy protegido. Obtuvo el grado de capitán , el hábito de caballero de san Miguel 

tidad de consejero del Rey. 

jo hijo, llamado Diego Enriquez Basurto, el cual publicó en Rohan, el año de 4649, un 

scrito á los veinte v cinco de su edad, con el titulo do El triunfo de la virtud y pac/cn- 

b. 

rtas palabras de Antoxio Esriqcez Gómez, puestas en el prólogo de una de sus obras, se 

tazadamente á los causantes de sus persecuciones (1) : 

fiaras, con razón, haber dado ala imprenta este libro en extranjera patria; respóndate la 

e escribí sobre mi peregrinación, si no voluntaria, forzosa; y si no forzosa, ocasionada 

ios que, inficionando la república recíprocamente falsos, venden por antídoto el veneno á 

lilitan debajo del solio. No pretendo justificarme desluciendo la seguridad de mi espíritu, 

asegurarme de que vivo en la justificación de mi verdad ; que si la sangre de Séneca in- 

su virtud, yo te aseguro que la mia en esta parte, sin pedir venganza , se inmortalice á 

muchos Nerones.» 

ó y publicó fuera de su patria las obras siguientes: 

ks del primer peregrino, Rohan, 46Í4; Madrid, 173o; obra en verso. 

ido de Dios á Luis y Amia, y Samuel dado de Dios á Elcana y Amia; París, 1643, en 

i angélica; Rohan, 4647, id. 

e de Babilonia, id., 1649; Madrid, 4670, id. 

) pitagórico y vida de don Gregorio Guadaña, Rohan, 4644; id., 4682; en prosa y verso. 

tías morales de las musas, Madrid, 4660; Barcelona, 4704; obra en verso. 

son nazareno; Roban , i 656. 

so además varias comedias, tales como La prudente Abigail, El cardenal de Albornoz 

y segunda parte», Engañar para reinar, y otras, hasta el número de veinte y dos, las 

a en el' prólogo de su cultísimo poema heroico El Sansón nazareno. 

en corren otras suyas con el nombre de don Fernando de Zánte, noticia que di en. mis 

f*¿ Blas de Santi llana. 

\cwda* morales 



te APUNTES BIOGRÁFICOS 

En los Índices expurgatorios del siglo xvii se prohibe una comedia, diciéndose obra 
? ernando de Zarate , que es Antonio Enriquez Gómez. 

Desde luego no cabe duda en que el Santo Oficio, al afirmar esto de la manera que se 
abia muy bien que el Zarate y el Enriquez Gómez eran una misma persona. 

Ahora conviene averiguar el verdadero nombre y apellido de este autor. ¿ Sería por venti 
ornando de Zarate? Viéndose perseguido , ¿lo mudaría en el de Antonio Enbiqcez Gómez 1 
úera de duda que su padre se llamaba Diego Enriquez Yillanueva, según resulta de unas < 
iscritas á su muerte, por su hijo; sin embargo, pudieron ambos usar sus segundos nombre 
lidos durante la persecución. 

También pudo atribuirse esta variación á deseo de ocultar su nombre en las obras que 
tara su ftnpresion desde el lugar de su destierro, ó ser solo ardid de los impresores para c 
¡eran fácilmente y sin recelos por parte de la Inquisición las obras de este judaizante. 

Sea lo que quiera en este particular, pues con las noticias que hoy constaif, nada cierto a 
firmar por la buena crítica; las mejores obras dramáticas de Antonio Enriquez Gómez 
|ue corren con el nombre de Fernando de Zarate, tales como La presumida y la hermosa , 
Unte Campuzano, El maestro de Alejandro, Los filósofos de Grecia Ileráclito y Demócrito 
método es mi amigo, El médico pintor san Lúeas, etc. 

El estilo que se ve en las obras impresas con uno y otro nombre no puede ser mas pi 
Ak comedia do Zarate Los filósofos de Grecia tiene por asunto el llanto de Ileráclito y la 
)emócrito. En las Academias morales de Antonio Enriquez Gómez hay elegías con el ti 
ada uno de estos filósofos. 

cSite causare risa (dice el autor) lo ridiculo deste mal gobernado siglo, llora en mi ele 
leráclito; y si te afligieres de ver al pobre desvalido con virtud , y al rico en el trono de su 
in ella , ríe en mi elegía con Demócrito. > 

Esto demuestra la predilección que daba á este asunto; á mas, hay algunos pasajes de < 
nedia que parecen escritos por la misma pluma que El siglo pitagórico : 



Demócrito, rn¡ pena,' mi tormento, 
Y aquello que mas siento, 
Es ver que cuando c>loy mas afluido, 
De Lisipo y del reí o perseguido, 
Huyendo por los montes y collados, 
Sin sustento, buscando los poblados, 
Cuando lloro tus penas y las mias, 
Gimiendo noches, suspirando dias , 
En vez de hacer el llanto >acriücio, 
De risa, claro está , pierdes tu juicio; 
Sí noi falta el sustento, 
Dices : « La risa M'rvc de alimento ; » 
Si la muerte esperamos, 



Respondes : « De la muerte nos riyamc 
Si falta la limosna que pedimos, 
Dices : a Si no la dan , ya nos reimos ;i 

Y con osla del juicio travesura, 
Que tú llamas cordura, 

Yo pierdo la paciencia ; 
Tú llamas á la ciencia, 
Yo lloro y no la liul!o en tu locura; 

Y entre si fué cordura 
O fué ¡ntcrv do mió, 

O delirio mortal de mi albedrío, 
Veo que vives cuando estás riyendo, 

Y que yo con mi llanto estoy muriende 



El siglo pitagórico es un poemita burlesco, que dedicó Enriquez Gómez al famoso marta 
empierre; su asunto, referir las diferentes trasmigraciones de un alma, según la doctrín 
ágoras. 

Nuestro pceta no comprendió, ó no quiso aparentar que comprendía, el verdadero oríge 
a opinión filosófica. Después que el profundo talento del célebre profesor de la univers 
'isa, Antonio Cocchide Mugello, autor de la Disertación sobre el régimen pitagórico, comput 
amenté de vegetales para conservar la salud y contribuir á la curación de muchas enfen 
Florencia, 1742), ha demostrado que la doctrina de la trasmigración de las almas fué so 
in pretexto para autorizar la prohibición de los alimentos de carne, y evitar la gula, que ta 
ta á la salud del cuerpo y ¡i la vivacidad del espíritu, no puede en buena crítica afirma 
iquel filósofo creía esta parte de sus doctrinas, que difundía, no para los hombres de ingen 
>ara el \ulgo grosero é ignorante. 

El siglo pitagórico, de A.rroxio Enriquez Gómez , está escrito con suma fluidez y gracia, 
lo las diversas trasmigraciones de un alma en los cuerpos de un ambicioso, de un malsín , 
lama, de un valido, de un hipócrita, de un miserable, de un doctor, de un soberbio, de 
Iron , de un arbitrista , de un hidalgo, y otros, hasta parar eu el do un virtuoso. 



DE ANTONIO ENRIQUEZ GÓMEZ. ici 

hmbicn introdujo en estas trasmigraciones la novela galante de Don Gregorio Guadaña. 
Como ana muestra del Siglo pitagórico , trasladaré algunos pasajes de la pintura de un valido. 
Creo que Ex riqcez Gómez se propuso retratar al conde-duque de Olivares , tanto por el recuer- 
\éá nombre de Nerón, que la nobleza le daba por su nacimiento en Roma, en el edificio que mo- 
nunente ocupaba el sitio de aquel en donde respiró el aura primera de la vida aquel empera- 
r,oomo por la manera con que se refiere el fin de su privanza : 



Fué entrando en el gobierno 
Rezando en estas Loras del infierno, 

Y cnanto mas sus reglas observaba, 
Tinto mas de virtud se desnudaba. 

Empezó á recibir los ateístas, 
Quiero decir, los malos arbitristas, 
Gente Un desalmada, 
Que antes de serlo, vino condenada. 

Fué cargando los pueblos de tributos, 
Gm solo el parecer deslos cañutos; 

Y ellos de mano en mano 

Le fueron dando nombre de tirano. 

El pobre no dormía , 
Pero menos la triste monarquía ; 
El la desgobernaba, 
T si ella se quejaba , 
Oliendo á Faraón , siendo el segundo, 
U despachaba para el otro mundo. 

Fué turbando la paz, siendo la tierra 
Teatro de la guerra , 
T coo violento estilo, be de decillo, ' 
Proba los vasallos á cuchillo. 

Rodeado de vanos consejeros , 
Hacia y deshacía caballeros; 



Uuos decían : « Muera este maldito 

Estadista infinito ; » 

Otros : « Lindo gobierno 

Páralos propios del diablo infierno.» 

El pueblo, mal previsto, 

Le llamaba Antecristo, 

La nobleza Nerón , los niño* coto, 

Los viejos venerables necio y loco, 

Santo los arbitristas , 

Gran hombre para mal los ateístas , 

Las damas ambicioso, 

Los tontos 4 poderoso , 

Y todos (aun aquí tiemblo de oillo) 

Le deseaban ver en Peralvillo. 

Una noche, que estaba mi valido 
De cierto mal suceso consumido, 
Cierto ministro vario, 
Emulo secretario, 
Con un decreto decretó su ida , 
Que fué lo mismo que acabar su vida. 
Cayó de la privanza ; 
Que esla fortuna alcanza 
Quien pretendió de un vuelo 
De Babel en Babel subir al ciclo. 



U« poesías de este autor que se insertan en el presente tomo casi todas son filosófico-morales. 
tovío Eniuquez Gómez no se propuso en ellas seguir la imitación de Horacio. Generalmente todos 
asunto* están tratados con cierta originalidad en los pensamientos y en las formas. Sin que lo- 
se este poeta la perfección á que todo el que escribe suele aspirar, estas poesías no carecen de 
rito. Tienen también alguna importancia para la historia de nuestra literatura. Son de las po- 
de filosofía moral que se han escrito en castellano. 

tes defectos se encuentran, sin embargo, en ellas: uno común á casi todos los poetas sus 
temporáneos, resabios del estilo culto; el otro, cierto prosaísmo. El primero halla su disculpa 
>1 gusto de su época; el segundo es muy frecuente en los poetas filosófico-morales. 
Acaso la mayor parte de las poesías de Haller y Wieland no adolecen de este último defecto? 
autores que escriben este género de obras se cuidan mas de la profundidad del pensamiento que 
a alteza de la dicción. El Horacio francés, Juan Bautista Rousseau , Pope , Gray y Young ¿no 
leu ofrecernos algunos ejemplos de esto mismo? 

jrroüio EsiiiQ'jEz Gómez merece ser mas conocido, y ocupar en el Parnaso español el lugar que 
eñala su talento. 



n 



APUNTES BIOGRÁFICOS 



DON JUAN DE JAUREGUI. 



Poeta so villano, discípulo do Herrera , y caballero del hábito de Calatrava , nació por los i 
o 1570. Llevado sin duda de su amor á las artes, estuvo en Roma , donde se ejercitó en la pií 
i 9 copiándolas mejores obras de Rafael, Miguel Ángel, Guido Reni y otros autores no un 

isignes. 

También allí siguió cultivando la poesía. Tradujo El Aminta , poema pastoral de Torcuato 1 
>, que 83 imprimió en la misma Roma, el ano de 1607, por Esteban Paulino. 

Ésta versión se considera como la mejor que del italiano posee nuestra literatura. Por regb 
oral, elgrau Lope de Vera aborrecía las traducciones del idioma toscano. 

cS¡ uo es violenci i en mi , decia, plegué á Dios que yo l}eguc á tanta desdicha, por necesfc 
ue traduzca libros de italiano en castellano, que para mi consideración es mas delito que pasar 
tilos d Francia (1).» 

Dedicó Jáurkgui su traslación á don Fernando Enriquez de Ribera, duque de Alcalá, maail 
ndole su manera de entender el modo de traducir, y á mas las razones que le asistían pan pn 
r el verso suelto. 

Son dignas de conservarse. 

c Yo quisiera en mi traslación (dice Jáuregui) no haberla tratado mal , por no ofender i so tfl 
s quien soy por extremo aficionado; mas no sé si me lo consiente la gran dificultad delinterpra 
abijo deque salen casi todos* desgraciadamente; y en estos pocos versos, fuera de las cuam 
rolijidades, he tenido otra mayor : que, como es el coloquio pastoril, consiente muchas frases i 
ires y modos de decir humildes, y estos en italiano suelen ser tan diferentes de los nuestros, < 
trece casi imposible transferirlos ¿ nuestro idioma ó propia locución. Tiene también el toscaoti 
Jims partículas que entremete á la oración , las cuales dan cierto aire al decir , y en castellano 
ly manera que les corresponda ; sin esto, nuestra poesía huye de machos vocablos por huiniU 
njen la italiana se usan por elegantes; propongo varias dificultades, para certificar tras ellas á vu 
a excelencia que ha sido trabajada esta pequeña obra no con poca diligencia, procurando abl 
ir sus asperezas , de manera que no muestre la versión haber sacado de sus quicios el lengí 
islellano ; y aunque muchas veces se declaren los cotícelos 'poc diferentes palabras y modo, 
3 por eso pierdan de su gi acia ó gravedad ni del verdadero sentido. Bien creo que alguno* 
gradarán poco de los vers >s libres y desiguales, y sé que hay orejas que, si no sienten á ciertas i 
acias el porrazo del consonante, pierden la paciencia, y queda el lector con desabrido pala* 
) no si en aquello consistiese la sustancia de la poesía ; mas á estos gustos satisfará algo el coro • 
il>la en versos ligados ; y d¿ los libres es menester saber que no van tan acaso como parece, f 
jj al usarlos largos ó cortos , se guarda también su cierta disposición y decoro. Suplico i vue 
tcelencia admita por suyo este breve escrito; él es de muy poco valor para ofrecerle á vue 
icclcncia, etc. Roma y julio 15 de 1607.1 

No quedó Jáuregui muy satisfecho de esta versión ; asi es que la enmendó al incluirla en la < 
ccion de sus rimas (Sevilla , por Francisco Lira , 1618», omitiendo algunos pasajes de la prioM 
semejanza de lo que hizo con las suyas el divino Herrera. 

Las rimas de Jáuregui fueron muy celebradas por varios ingenios notabilísimos; Francisco! 
liceo f el pintor, le dedicó el siguiente soneto: * 



La muda poesía y la elocuente 
Pintura, á quien tal vc¿ naturaleza 
Celo ou la copia, admira en la belleza , 
Por vos, do* Je**, florecen «llámenle 

Aqui la docta lira, allí el valiente- 
Pinrel , de vuestro ingente li grandeza 
UuOdlrun , que con ulaua ligcre¿a 



La fama extiende en ana y otra gente. 

Alce la orna. la frente el Bélis sacro, 
Sn tesoro llevando al mar profundo, 
Y de Jalrlcli el nombre y la memoria; 

Ei lauto que su ¡luido simulacro 
Venera bNpafia, reconoced inundo 
Como do nuestra edad iusigno gloría. 



(I) Carta a oa scGor # dc estos reíaos. 



DE DON JUAN DE JÁUREGUT. xera 

Doo Joan de Argaijo escribió en su alabanza estas décimas : 

Yo, que con fuerzas menores 
No presumo tu alabanza, 
Ni mi corta voz alcanza 
Lo menos de tus primores. 
En vez de elogios mayores , 
A que el deseo me inflama 
Y á tan alta empresa llama , . 
Dejaré que en breve suma 
Lo que no puede mi pluma 
Tome á su cargo la fama. 



Den oíros á tus pinceles 
Lo que sin lisonja pueden , 
Mostrando, dos Juan , que exceden 
A los de Céuxis y Apeles; 
Prevengan sacros laureles 
Para tu inmortal corona, 
T en las cumbres de llelicona 
Honren tu canto divino 
Sobre el griego y el latino, 
Que la auligüedad pregona. 



Siguiendo el plan que me he propuesto, traslado aqui el prólogo de Jáuregui, como una muestra 
\m manera de considerar la poesía : 

«Estas rimas, que me pareció entresacar de algunos borradores, ofrezco a los ingenios que fa- 
•Doen las buenas letras, mientras de la misma oficina pueden salir á luz mayores obras. Contiene 
li volumen al principio el Aminla , que ya.se imprimió en Italia; siguense luego diversas compo- 
iues humanas , y entre ellas una pequeña muestra de la traducción de Lucano , y á lo último 
tetras sacras. 

iBen querría (aunque no me será posible) notar con brevedad algunos requisitQS de la fina 
mk; no porque yo presuma haberlos conseguido , sino porque deseo que todos los conozcan, 
■nirencon advertencia lo que leen, para apreciar con justa estimación el mérito de cuales- 
anversos. 

«tejando pues aparte preceptos particulares, imaginemos de común que toda obra poética, 
rpequeua que sea , se compone de tres partes : alma, cuerpo y adorno. Y considérese primera- 
míe que el alma es el asunto y bien dispuesto argumento de la obra, y quien errare en esta par- 
to t* queda esperanza de algún merecimiento. Luego se adviertan las sentencias proporciona- 
l y conceptos explicadores del asunto; que estos dan cuerpo, dan miembros y nervios al alma 
\k composición. Últimamente, se note el adorno de las palabras, que visten ese cuerpo con ai- 
y bizarría. En todas tres partes luce con imperio el gallardo natural , esto es , el ingenio propia- 
ste poético, sin cuyo principio no hay para qué intentar los versos; mas no se entiende que 
rotee ha á solas, porque es incomparable y forzoso el resplandor que le añaden las buenas le- 
B y capaz conocimiento de las cosas, por cuyo detecto de ordinario sucede que andan á ciegas 
fas de ojos infinitos ingenios poco enseñados. Y adviértase que no solo el conocimiento del arte 
necesario eu la poesía, sino el aparato de estudios suficientes para poner en ejecución los do- 
■entos del arte (digo esto por algunos que, en llegando á sus manos una poética vulgar de las 
lebas de Italia , ya les parece que lo alcanzan todo) ; no nos basta sin duda el entender preceptos, 
itolode la ignorancia proceden los comunes errores. Vemos unas poesías desalmadas, que no 
neo fundamento ni traza de asunto esencial y digno, sino solo un cuerpo disforme de pensa- 
ntes y sentencias vanas, sin propósito lijo ni trabazón y dependencia de partes. Vemos otras 
■esolo contienen un adorno ó vestidura de palabras, un paramento ó fantasma sin alma ni cuer- 
ql Esto resulta de que los escritores mal instruidos en la noticia de su facultad, y sin caudal de es- 
lías, embisten con la materia por donde primero pueden, y hacen de ella á veces por los retazos 
leUestido, donde meramente emplean todo su furor poético. Y aun muchos de los que presu- 
mí, veremos de ordinario que se abalanzan en sus composiciones con lo primero que se les 
«enea la boca; y sin ver el camino que siguen ni el fin que los aguarda, van A parar donde ca- 
rimente los lleva el ímpetu de la lengua. Otros mas considerados, que ya alcanzaron algo en el 
igwaento y conceptos, saltan en el primor y gala de las palabras; acertaron con la buena senten- 
¿,mas no se acomodan á explicarla en términos elocuentes ni distribuirla cabal yjusta en los ver- 
is: antes la desaliñan y abaten con voces humildes, ó ya la tuercen y desvian con frases violen- 
6. duramente amarradas al metro y consonancias. Y no se ha de dudar que el artificio de la locución 
Terv» es el mas propio y especial ornamento de la poesía, y el que mas la distingue y señala en- 
e las demás composiciones, porque la singulariza y la reduce á su perfecta forma con esmerado y 
¡timo pulimento. Mas también se supone como forzosa deuda que esa locución trabaje empleada 
emprc en cosa de sustancia y peso ; no es sufrible que la dejemos devanear ociosamente en lo su- 
srfluo y baldío, contento solo con las redundancias de las dicciones y número; antes vamos siem- 



nr APUNTES BIOGRÁFICOS 

e cebando asi el oido como el entendimiento de qui*n oye , y no le dejemos salir d 
eve lectura, ayuno en la sustancia de las cosas, y sobradamente alto de palabras. Ni 
r el corto juicio de muchas cuando encarece algunos versos solo por hallarlos nueva < 
sonados ; y si les advertimos que la sentencia de ellos es impropia ó frivola, respondí 
tisfaccion que por lo menos está bien dicha. Sépase que en la escuela de Apolo r 
n fácil como el decir bien en cuanto á las palabras, si se nos consiente usarlas en cual 
íencia ; y por ser tanta su facilidad, es su plaga tan común, y se extiende no solo i 
«trina, sino también á muchos estudiosos, que se hallan desnudos de agudeza y g 
vestidos de lectura y arte. Asi que, no pretendan estimación alguna los escritores 
splandor de palabras, si en el sentido juntamente no descubren mucha alma y esj 
rpulencia y nervio. Por tan estrecha senda caminaron los autores célebres que con < 
y eficacia rara hoy mueven y deleitan á quien los lee. Y esto es ya lo difícil y V 
•se al buen asunto y señalado tema, reforzándole siempre con pensamientos y sen 
¡obre ese fundamento sólido ir galanteando el adorno de argentadas frases, sin que 
i darse á entender y decir precisamente buenas cesas nos violente y quebranti 
jnidaddel lenguaje, ni ellas y él se embaracen y dificulten con la estrecheza del 
m de sílabas y cadencias. Entonces si merece venerable aprecio la elocución sublii 
flor, su lustrosa y abierta claridad, que no fácilmente se aviene con lo magnifico 
monfa suave y pompa resonante de los versos, parte eficacísima al oido, cuyo reg; 
irán los mas cultos. Mayor hazaña efectúa el que en pocos pliegos observa estas ci 
tantos sin ellas despenden innumerables reamas. Débese también procurar que en to< 
:a haya perpetuada continuación ; porque el amontonar no menos paja que grano e 
tos, y levantar con buen garbo una docena do versos, atropellando otros tantos, no 
icos, y son mas que infinitos los que compran cualquier ilustre locución á costa de u 
eces. Karo será el escritor que do quiera que le asalten sus versos le hallen siempí 
sentido de las cosas, despierto y aprovechador , y en el tenor de las palabras apa» 
engrandecido, según la calidad de la materia; y si el asunto es humilde ó media 
rseverancia se reconozca (yi el estilo y método que le perteneciere, 
t A semejantes extremos de dificultad puedo decir que han aspirado siempre mis 
i duda que habrán quedado cortos; mas si en algo se ajustaren a lo que pretendió roí 
crecerían ser correspondidos con alguna estimación.» 

Es mas importante de lo que á primera vista parece tener en cuenta estos juicios ( 
bre la poesía en general , para poder formar mejor los nuestros acerca de los poet 
mos. 

En esta colección de poesías se muestra Jáuregui discípulo de la escuela sevillan 
iy una en que se burla del estilo de la canción de Cóngora , A la toma de Larach 
íestro poeta imitador de Herrera, mas imitador de lo que debió ser para no incurri 
>r eso, separando la elegía A la muerte de la reina Margarita, la paráfrasis del salí 
ina Babylonis, El acaecimiento amoroso, uno que otro soneto, y alguna rarísima rom 
|ué hay entre las obras de Jáuregui que revele el talento fogoso de un gran poet 
seto lo era? 

La elegía citada es excelente. En ella hay la imagen de la caida de un árbol, que 
andes alabanzas á esclarecidos críticos : 



¿Quién tío tal vez en áspera campana 
Arlx>l hermoso, cuya rama y hoja 
Cubre la tierra de verdor sombrío , 
.Donde el ganado candido recoja 
Alejado el pastor de su cabana , 
T allí resista al caluroso estío? 
La planta con ilustre señorío 
Ofrece de su tronco y de sus flores 
Sustento y sombra á ovejas y pastorea. 



Hasta que la segur de avara mano 
Sus fértiles raices desenvuelve , 
Atormentando en torno su terreiu 
Por dar materia al edificio ajeno ; 
Siente la noche el ganadillo, y vu 
Al caro albergue, procurado en v; 
Y viendo de su abrigo yermo el II; 
Forma balido ronco , y su lamento 
Esparce ( ¡ ay triste ! ) y su dolor a 



Don Ignacio Luzan la califica da hermosa como grande y noble comparación , teji 
íégene$ par tu variedad y propiedad extremadas. 



DE DON JUAN DE JÁUREGUI. ict 

tridentemente Jáubbgui recordó á Herrera cuando canta la caida del excelso Líbano en la elegU 
hpérdida del rey don Sebastian. 
Upnfasi* del salmo Super flumina merece contarse entre las mejores que hay , no solo en 
i, sino en todas las lenguas europeas. Reúne cuatro cualidades esencialísimas para esta cía- 
ittcrito*: inteligencia del sagrado texto, elocución vehementísima, sublimidad en la frase, 

en el estilo, 
►looomualosque con mas alteza han tratado estos asuntos bíblicos han incurrido en oscuri- 
f tomoCramer, por ejemplo, en Alemania. Se familiarizan estos ingenios con las valientes lo- 
delos profetas, y remontándose á las regiones intelectuales, se olvidan que son hora- 
tfie escriben para los otros hombres. 
fInúM JíüRiGUi además : 
tmmo poético contra el hablar culto y oscuro. 
\*miiaiel retraído. 

Id Re¡ nuestro señor, ilustra la singular honra de España , aprueba la modestia &n los 
teon/ra Francia , nota una carta enviada á aquel rey, etc. 
-tvdvkdt la pintura, discurso que se halla en los diálogos de Vicencio Carducho, 1633. 

ufe estas obras, Jáuregui escribió otras, abandonando enteramente el gusto de laescue- 
nerülina. Gdngora , que con su talento avasalló á su siglo , contó al cabo entre sus imitadores al 
> lo había combatido. 

;n compuso el poema El Orfeo (Madrid, 1624, por Juan González), y hasta escribió una 
de un sermón gongorino (4 ). Su estancia en la corte como caballerizo de la reina dona 
de Borbon , primera esposa de Felipe IV, fué lo que corrompió su gusto literario. Se l e 
de los autores del Tribunal de la justa venganza, escrito por los parciales de Hontalvan 
Quevedo. 
bel Orfeo hay algunos pasajes excelentes. Véase la pintura de una ninfa convertida en árbol : 



Caanto forceja mas, siente la planta 
ibr5e.1l terreno con mayor firmeza , 
f el pecho cu que albergó dureza tanta, 
Ya de roble ostentar nu >va dureza ; 



Levanta el brazo y ramo le levanta , 
La fresca tez ya es árida CQrteza , 
Seguido al tronco se pro onga el cuello , 
Ya es leño el rostro y hojas el cabello. 



E conjunto del poema es malo, así como malo el que sobre el mismo asunto escribió él doctor 
uo Pérez de Monta! van. 

D«*>pues se dedicó Jáuregui á traducir la Farsalia de Lucano ; pensamiento que en su juventud 
ibiaya tenido, como se prueba del fragmento que publicó en su colección de rimas. Esta versión 
»saüó a luz sino después de su muerte, acaecida por los años de 1640. 

Al tratar de este poema, y nombrará Lucano, séarne permitido reproducir, en vindicación del 
jenio de este ilustre español el paralelo con Virgilio que á otro propósito formé en cierto tiempo, 
tu visto ya la luz pública en mi Examen filosófico de las principales causas de la decadencia de 
\fana: 

1 Ai escribir Lucano su Fa rsali a no trajo á la memoria los antiguos poetas mas que para saber en 
que liibia de apartarse de ellos. No quiso imitar, sino ser imitado. Su entendimiento no reco- 
cía superior: por eso queriaque los hijos de su entendimiento fuesen exclusivamente suyos, sin 
:b:-r a k»s pasados cosa alguna. 

iDi?put«i a Virgilio el laurel de principe de los poetas épicos de Roma, y salió vencedor en la 
icha. pira gloria de España. 

: Lucano fué gran filósofo, gran orador y gran poeta; Virgilio gran poeta tan solo. 

íR-;: jitíó á paso lento Virgilio Jas faldas del Parnaso para coger las mas suaves rosas, y, quitadas 
ts finias, formar la guirnalda que destinaba en ofrenda á las aras de la poesía y al dios de los 
:&>:^. 

» V>nó su voz en Roma ; pero Roma no oyó la voz de la libertad, sino la de la adulación, hija de 
intime servidumbre. 

¡Citaba las glorias imaginadas de Eneas, para fingir que la casa délos Césares descendía de 



A \pol<gia por la verdad , ó respuesta á una censu- vicho predicó en las honras del rey Felipe III , Ma- 
»?« i¿ hizo del sermón que fray Hortensio Félix Para- drid , 1625. 



i APUNTES BIOGRÁFICOS 

nel varón , escapado de la mina lamentable de Troya por el favor de loa dioses y para bien 
eblo romano. 

> El ingenio cordobés no subió á la cumbre del Parnaso para conducir á ella las flores de so fal 
10 para incitar á las musas á que lo ayudasen en la empresa de cantar i Roma la pérdida < 
¿hada de la libertad , cuando, para desdicha de Roma y del mundo, Nerón ocupaba el tron 
l>erioydeCal¡gula. 

•Virgilio lloraba sobre los muros de Troya, como la tórtola solitaria, que canta las memoria) 

esposo , posada en las frondosas ramas de los árboles , en presencia de las adelfas y de loa 

nes, y al blando murmurar de las fuentes. 

t Lucano lamentaba con voz de leona herida la infelicidad de Roma por la destrucción di 

íestes de Pompe) o, cuando el sucesor de Julio César incendiaba á su patria , y mojaba su ñu 

púrpura en la sangre de su familia y de los mas ilustres patricios. 

» Virgilio era la lisonja, que fingía héroes y hazañas para crear una nueva ascendencia al < 

rador Augusto; Lucano, el grito de lamento que lanzaba la humanidad ultrajada por los 

ncieron en Farsalia y Munda. 

> Virgilio representaba el valor romano rendido á la fortuna de los Césares, y cantando las 
les que no tenian estos al son de los grillos de oro con que Augusto oprimía las cervical 
ieblo y la nobleza. 

i Lucano parecia el amor patrio, que echaba en rostro sus iniquidades á los Césares, despttt 
ber huido de la haz de la tierra la libertad. Sus acentos se asemejaban á los rayos del sol, 
cen en los mas altivos collados luego que el astro rey del dia desaparece de los horizontes.» 
Tal es el paralelo que formé entre ambos eminentes autores. 

La versión de Jácregii salió á luz en 1684, juntamente con el Orfeo, llena de errorestipográft 
Como traducción es esta obra demasiado libre , y en honor de la verdad , muy inferior a la d 
baida de Estacio hecha por el licenciado Arjonn, que hemos impreso por vez primera en el tt 
Curiosidades bibliográficas. 

Sin embargo, Jáltiegi'i, cuando olvida á Góngora, tiene pasajes verdaderamente sublimes y i 
s del cantor de aquella guerra. De cualquier modo, vale cien mil veces mas la versión ó muta< 
JÁunEGCi que la que tienen los franceses hecha en prosa por Harmontel. 
Véase cómo define á César : 

Dio corto , en fin , á la indecisa lucha 
César, aun vencedor, con quien* lo escucha. 

De este modo pinta el acto de remar : 

Entonce* carga el pecho el bogavante , Las proras al encuentro resonante 

Los brazos tiende , y á s i reino eslrilia ; # Resurgen sesgis por el agua rrriba , 

Luego, esforian !o d pulso y 'a pujante Y allí la flecha y lanza revolando, 

Espalda , sob:e el banco se derriba ; Y el dardo avientan uno y otro bando. 

Algunas sentencias hay dignas de memoria, entre otras muy pueriles : 

No es libertad , ni sombra ó semejanza , 
Si con sujeta : doracion se alcanza. 

Puedo el noble asistir á ser vencido; 

No os pido que venzáis , que os venzan pido. 

¡O-i tú quien fueres , aunqrc imperios mandes , 
No hay grande nombre sin hazañas grandes ! 

Jáuregoi fué muy amigo de Miguel de Cervantes, cuyo retrato hizo: también lo hizoFranc 

icheco; aquel se tiene por perdido, y de este ignoro si también lo está. 

Creo que no tendríamos retrato de Cervantes, á no haberlo trazado él mismo en el prólogo de 

>vclas. 



DE LOS DOS ARGENSOLAS. xcvu 



LOS DOS ARGENSOLAS. 



•Ingenios verdaderamente felicísimos y nacidos paralas buenas letras, en que siempre se ejerci- 
• los llama fray Diego Murillo. c En poesía igualaron á muchos de los antiguos mas famosos, i 
el mismo ingenio aragonés (1). 
Lis obras poéticas de los dos Argensolas siempre han corrido juntas. Siempre se citan sus 
ubres juntamente también ; juntas del mismo modo irán aquí estas breves noticias de sus vidas 
Rescritos. 
Lcpiecio y Bartolomé Leonardo de Argexsola nacieron en la ciudad de Barbastro , aquel 
1 1563 5 este en 1564. Sus padres fueron Juan Leonardo y doña Aldonza de Argensola, que 
pálmente hubieron en su matrimonio dos hijos mas, Pedro, que murió fraile agustino, y Ana 



Ambos hermanos , Lupercio y Bartolomé, hallándose su padre en Alemania al servicio del em- 
foador Maximiliano II, entraron á estudiar en la universidad de Huesca, bajo el magisterio de 
tobes Schoto, elocuencia, historia antigua y lengua griega, y á mas filosofía y leyes. Ambos de- 
Smnron desde muy corta edad su afición á la poqsia , como consta de las composiciones que se 
tfélii nron (1579) en alabanza del libro de la Divina y varia poesía, del padre fray Jaime de 



Ltpiício en 1385 entró al servicio de don Fernando de Aragón, duque de Villahermosa, en ca- 
de secretario, y con este motivo, al lado de aquel personaje unas veces residía en Zaragoza y 
en Madrid. 

Por aquel tiempo se fundó una academia, llamada Imitatoria, en Madrid, á semejanza déla de 

eCada académico adoptaba un nombre al entrar en ella. Asi como Pedro Soto de Rojas 
el de -ínflente, Lupercio se hacia llamar Bárbaro. La principal causa de este extravagante 
re consistía en ser doña Mariana Bárbara de Albion la dama á quien servia. Con ella casó 
a 1583, teniendo 24 anos de edad. 

Compuso en tan cortos aíios tres tragedias: La Filis, La habeía y La Alejandra, muy aplaudi- 
: te en los teatros de Madrid y Zaragoza, muy celebradas por Cervantes, y á pesarde todo, muy 
desmayadas en la invención y en el estilo (2). 

Lcpercio llegó á ser presidente de la Academia Imitatoria. Algunos de sus discursos he visto 
aanuscritos en la Biblioteca Nacional. 

Cuando las alteraciones de Zaragoza por la huida de Antonio Pérez á Aragón,' Lupercio tomó 
na parte activa en aquellos acontecimientos, procurando que ni fuesen en ofensa de Felipe II ni en 
detrimento de las leyes del reino. El mismo lo declara cuando dice : t Yo me hallé presente á las 
cosas mas graves en Aragón y en la corte del Rey, y traté con los ministros reales mucha parte de- 
Bas. Finalmente, como dijo aquel troyano, yo puse las manos y fui parte en ello (3).» 

Terminados aquellos sucesos, la emperatriz María de Austria, que residia en el convento de las 
Descalzas de Madrid, juntamente con su hija la infanta doña Margarita , eligió á Lupercio, por reco- 
mendación de los duques de Villahermosa, para el cargo de su secretario. El archiduque Alberto 
b nombró al propio tiempo gentil-hombre de su cámara. 

En la corte se dedicó Lupercio á traducir los Avales de Tácito, ignorándose si dio fin á su tarea. 
Itmbien se cree que en 4597 escribió un memorial al Rey para convencerle que debían suspén- 
dese las representaciones teatrales á causa de la muerte de la infanta doña Catalina, hija de Feli- 
pe II y reina del Piamonte (4). 

Felipe 1. 1 creó la plaza de coronista mayor de la corona de Aragón. Laque habían dado has- 
ta entonces los diputados de Zaragoza era solo la de coronista del reino. Lupercio Leonardo fué 
elegido para el nuevo cargo. 

•! Fundación de la capilla de la Mr gen del Pilar, y (3) información de los sucesos del reino de Aragón en 

eztcteicias de la imperial ciudad de Zaragoza; Uaice- los anos de 1100 y 1501 ; Madrid, 1808. 

Swa. 1G16. (i) La imprimió ÍY;iy Jo*ó de Jesús Haría eo su libro 

% El cronista Andrés de Uztoarroz solo le atribuye Excelencias de la castidad. 
las dos uiiimas. 



cfin APUNTES BIOGRÁFICOS 

En Febrero 22 de 1602 murió la emperatriz doña María , por lo cual Lupntóio abandonó la 

Los diputados de Zaragoza, estando convaleciente de una gravísima enfermedad, le encaí 
scribiese una información de las alteraciones de aquella ciudad cuando lo de Antonio Pera 
>bra no llegó á imprimirse en su siglo por las razones que da el mismo Lupebcio: iLos dipata 
Lragon , á cuya instancia se escribió este discurso, queriéndole imprimir, se presentaron al < 
uan Francisco Torrnlba, regente de la cancillería , para que diese licencia , el cual de su | 
nano añadió muchas cosas en diversos lugares, las cuales yo no quise que saliesen ámi do 

así, cobré este original, donde están escritas, como digo, de mano del regente las adicione) 
ue hagan |»erpétuo testimonio de su autor. Estaba este libro en [>oder del doctor Pedro Jer 
lendieta, lugarteniente del Justicia, al cual le entriparon los diputados para que declara 
onsulta en que pedían facultad para el gasto de la impresión, y hacerme ámi cierto reqi 
liento por el trabajo ; mas \o, por razón de las dichas adiciones , y porque con roas acuerdo i 
eré que me poniaá peligro de irritar voluntariamente á muchos, no siendo yo cronista del 
ino del Hey, saquete de las manos del lugarteniente , y aunque ios diputados del año siguiei 
3 han enviado á pedir con Lorenzo López de < he*, su oondiputado, no pienso darle. » 

Este libro, escrito en vindicación de los aragoneses contra los escritores castellanos y extra 
ue habían hablado contra su fidelidad por causa de ios tumultos en defensa de Antonio Pérez, 
íuy buen estilo, claridad en la narración , y hasta cierto punto exactitud en los hechos, si bí 
jicios suelen flaquear por aquel deseo que toman los autores de Aragón, dando á entender qi 
miente unos |>ocos imprudentes, guiados por un espíritu de rebelión, y no por la razón y la 
ia, fueron los que turbaron la paz del reino, perjudicando á la nota de lidelidad que siempre 
snido. 

También escribió Lupiucio una vindicación de Jerónimo de Zurita, y recibió el nombran 
e cronista del reino de Aragón. 

Con licencia de los diputados pasó á Ñapóles con el docto é ingenioso conde de Lémos , el 
n su vireinato quiso estar rodeado de hombres notabilísimos. Lupercio fué en 1610 uoml 
jperintendente de la secretaría del vireinato de Ñapóles. 

De acuerdo con el conde de Lémos fundó en la capital una academia con el titulo de los Oc 
n su cargo no dejaba de prestar servicios al reino de Araron , á las autoridades y hasta á un 
articulares. Para conocer su manera de juzgar en los asuntos de su siglo, véase lo que e* 
[i carta al Justicia desde Ñapóles, á 8 de setiembre de 1611 . 

c No crea vuestra señoría que la causa del expolio del señor Arzobispo ha tenido en Rom 
Dmbre, sino entre los interesados; que aquel papel impreso que llegó á mis manos abrió lo 
muchos. Y cierto personaje gravísimo y muy docto, y aun mas que esto, habiéndole leído 
s los aragoneses : Estos Milhombres. Es cierto que en Roma tienen las cosas de España n 
jen lugar de lo que nos quieren dar á entender ; y es cierto que si España quisiese, le podr 
er mejor , porque es sin duda que no hay Roma sin España, y hay España sin Roma (habí 

temporal (i).» 

Cervantes estaba quejoso en este tiempo por el olvido que hacia él tenían los Argensolas 
íz le ofreciesen interponer su iullujo cerca del conde de Lémos para que le emplease en Naf 
luego nada hicieron. 

Lcpciicioeu tanto, estimando en muy poco sus escritos, como acontece frecuentemente 
>rsonas de mas talt-nto y mas erudición, á medida que el uno y la otra se acrecientan ce 
ios y la experiencia, quemó en Ñapóles todos sus manuscritos poéticos. Su hijo don Gabriel 
irdo de Albion trabajó cuanto pudo [K>r restaurar esta pérdida , recogiendo con suma diligí 
s que se conservaban esrarcidos entre sus amigos, y publicándolos en 4654 con las rinu 

imOLOME. 

Pasados tres años de residir en Ñapóles, pidió á los diputados del reino próropa en su lice 
cual le otorgaron en atención á sus graves estudios en medio de los negocios públicos, que l 
afanaban. Poco tiempo gozó de esta licencia. En 1013 murió en brazos de su protector, el o 
í Lémos. 

Su hermano Bartolo» ya en 1388 liabia obtenido el curato y rectoría de Villahermosa, p 
esentacion que en él habia hecho don Fernando de Arngon. 

[I) Biblioteca del cronista don Luis de Salazar j Castro , agregada Loj a la dt la Real Academia dt la I 



DE LOS DOS ARGENSOLAS. xctz 

nado las alteraciones de Zaragoza ayudó á su hermano Lupercio en la empresa de defender 
delidad del reino. Algunas cartas de los diputados á Felipe II fueron también escritas por 

priendo en todo la suerte de su hermano mayor, fué capellán de la emperatriz doña María de 

m. Coando murió esta señora, pasóá la corte, que estaba en Valladolid. 

ÉHKancias del conde de Lémos escribió la Historia de la conquista de las islas Malucas (Ha- 

,1609), obra de amenísimo estilo, mas propio de la novela que de la historia en muchísimos 

B, por mas que su hermano Lupercio se esforzase en probarlo contrario. 

mismo Conde lo llevó al vireinato de Ñapóles con el importantísimo cargo de secretario de Es- 

f Guerra. Viajó en 1615 á Roma en solicitud de un canonicato en la metropolitana de Zaragoza. 

«abajador en Roma, don Francisco de Castro, hermano del virey de Ñapóles, fingió que Bar- 

m había muerto para escribirle por donaire este epitafio : 



Siste el grado , caminante , 
Porque derrienga esta losa 
Al rector de Yillahermosa, 
Ancho de tripa y semblante. 
De Zaragoza un instante 



Fué canónigo , y mus fuera 
Si caminara en ¡itera ; 
Mas del agua se fió , 
Y el Tibre le zabujló 
Por dar nombro á su ribera. 



■do leyó esta décima Bartolomé, y supo que no se le conferia el canonicato hasta que mu- 
d que lo ocupaba , respondió con la siguiente : 



No te pares , caminante , 
En lo que dice esta losa ; 
Que el rector de Yillahermosa 
Navega el Tibre adelante. 
Dale tú que la vacante 



Le salga tan verdadera 
Como él andará en litera ; 
Mas pienso que no vacó , 
Que no muere nadie , no , 
Cuando conviene que muera. 



iitolohé di Argewsola al fin obtuvo la canongía, y mereció que el Papa mismo le dijese cuan 

«dorio consideraba á mayores premios. 

a 1615 fué nombrado cronista del reino de Aragón , y al año siguiente regresó á Zaragoza, ter- 

kJo ya el tiempo del vireinato del conde de Lémos. 

a cumplimiento de su cargo de cronista, escribió Primera parte de los anales de Aragón, que 

igue los del secretario Jerónimo Zurita desde el año íolG (Zaragoza, 1630). Este volumen so- 

aiie encierra la historia de los cuatro primaros años del reinado de Carlos V. 

ma> de otros muchos opúsculos que cita Pellicer en el Ensayo de una biblioteca de traducto- 

xpauoles, compuso una Relación de las alteraciones populares en Zaragoza, año de 1591 (pri- 

a parte ». Los diputados del reino de Aragón le mandaron que no continuase esta obra, con 

>de s--*r una vindicación contra los que habían escrito contra la lidelidad de Zaragoza, espe- 

nente Antonio de Herrera. 

orno bu°n aragonés, debió componer este libro muy en favor de aquel reino por los sucesos 

Intonio Pérez , muerte del Justicia y demás violencias cometidas por Felipe If . 

miera el modo de ver do Bartolomé Leonakdo de Argensola aquellos lamentables hechos 

en detrimento de las libertades públicas, se halla en el siguiente pasaje de una carta suya, 

ii en Ñapóles a 2*> de enero de 161o (Biblioteca de Salazar, MS. II , 25) : 

Papa fue ros llamaron en Flándes á los soldados del tercio viejo que pasaron allá en aquellos 

ücharfos tiempos de la entrada de don Alonso de Vargas; y desde entonces , á opinión casi común, 

Iw quedado en Aragón fe ni leyes favorables. > 

lurió Bartolomé Lkonahdo de Argensola en Zaragoza el dia26 de febrero de 1651. 

oé, s^run Pellicer, de estatura mediana, de rostro lleno y abultado, de tez blanca, de ojos 

uiios, d¿ trente espaciosa y de nariz proporcionada. Ambos hermanos tuvieron estrechísima 

slad y se correspondieron por medio de cartas con hombres de lo mas eminente que habia en 

#o, tales como Mariana, Justo Lipsío y Lope de Vega. 

.xrrj po?ías han alcanzado entre los españoles gran fama por lo correcto de su estilo y por la 

aa eutonacion de sus versos. 

loo y otro quisieron imitarla gravedad de Horacio, aventajando Bartolomé en profundidad á 

lerauno Lupercio. Escribieron varias odas, que carecen de entusiasmo, y muchos sonetos, de 



c APUNTES BIOGRÁFICOS 

los cuales, algunos se cuentan entre los mejores que hay en lengua castellana, por t< 

fectamente encerrados muy buenos pensamientos de filosofía moral. 

Los dos hermanos se dedicaron á componer sátiras, que lian sido juzgadas bajo un 
equivocado. Son, en verdad, prosaicas; pero ¿cual sátira no lo es? Las de Horacio ¡ti 
ventura sublimidad poética? La tienen las de los clásicos italianos Ludovico Ariosto, I 
Sansovino, Hércules Bentivoglio, Ludovico Alataanni y Ludovico Dolce? Encuentro cu 
estilo tan bajo , que á veces se confunde con la prosa. 

Estos autores italianos tienen una ventaja á veces sobre los dos ingenios de que tratan 
la profundidad del asunto que elegían. Tul juzgo el de aquella sátira de Bentivoglio en ab 
la paz, donde descubre la crueldad de las guerras, y llora la infelicidad de Italia , presa c 
biciones de los principes extraños, que contendían en su suelo mismo |>or señorearla ; 
aquella de Alamanni en que se duele de que la tiranía prevalezca sobre la libertad, y que 
y la avaricia sean la esperanza de los privados y. aun la de muchos principes ; tal el de la 
ciano Antonio Vinciguerra en que reprende á la plebe porque , no sabiendo discernir le 
lo verdadero , hace juicios de lo que no entiende. 

A excepción de la sátira contra las malas mujeres pru* el secretario Lupercio, y alguní 
de Bartolomé Leonardo á otro objeto, casi todas son invectivas contra los cortesanos, 
excelentísimas sátira*» de Ludovico Ariosto y otros ingenios elegantes de la fecunda Italia., 
versos de Argensola se recuerdan los acentos de Antonio Abboudauti en su Gazeta Mtn 
Andrea de Bérgamo , y especialmente los de Antonio Abbati en su Fraschcrie, cuando di 

Troppo chiari in peccar fansi i profilli 
. é Copre Vinfamie altrui veste honoranda , 

E soh modc del' alma hoggi i dclitli. 

Los Argensolas no carecen de energia para la sátira ; pero tienen dos grandes dcfe< 
los hacen muy inferiores á aquellos maestros italianos: uno es la falta de vivacidad. A 
demasiado los pensamientos, é incurren en la perisologia ; el otro es cierta dureza en el e 
contrasta mucho con la soltura que en este género de asuntos han empicado los poetas d 

Asi y todo, los Argensolas merecen ser estudiados por su buen lenguaje. Sus defecto 
también en algún modo disculparse. Contra los vicios del gongorismo, que el uno vio se 
y el otro nacer y extenderse con general aplauso, quisieron oponerse con la corrección 
guaje. Bartolomé Leonardo tuvo discípulos en un don Esteban Manuel de Villegas, un 
de Mesa y un príncipe de Esquiladle. 

Desgraciadamente en aquel siglo , tan fecundo en ingenios de primer orden, pusieron 
poetas todo su conato mas en la forma que en los pensamientos, los unos para recargarla 
naciones, los otros para presentarla con una sencillez desnuda de todo entusiasmo. 

La excelencia del lenguaje de estos últimos ingenios mas es como gramatical que com< 
6 poética. Así como los otros sacrificaban todos los pensamientos á la pompa de las pala 
uso de falsas figuras, estos, no solo los pensamientos mismos , sino hasta la elocución uob 
rada , como lo exige la oratoria y la poesía , á la pureza y á la rotuudidad de la frase. 



FERNANDO DE VALEXZÜELA/ 



Nació en la ciudad de Ronda, hidalgo de una pobre cuanto antigua casa. Muyjóve 
Madrid , donde logró entrar al servicio del duque del Infantado cuando este señor se p 
i pasar á Roma con el cargo de embajador. 

Era don Fernando de muy gentil persona, de simpática fisonomía (I), de gran fidelidad 

(1) Cotudo algunos autores del siglo xw dicen por pooderadoa qpe las alafas al correr pártelas 



DE DON FERNANDO DE VÁLBNZUELA. tt 

fNydadoal estudio. El ]uedel Infantado tuvo en tan alto aprecio á su paje, que, al 
b Italia» le alcanzó e to ¿^Santiago. Poco tiempo pudo este principe proteger á Va- 
s, poesía muerte ¿c o relaciones entre ambos. 

IsoaFiaiuKno, con la a de su protector» en la mas grande miseria, desempeñando «el 
pridaposoplM» «aro, con sus puntas de caballero de fortuna 6 del milagro , como se de- 
«Dioncesák* infinitos pretendientes que pululaban en las calles y en los pasctos de Ma- 



tmo le indicó encamino de salir de aquel estado lamentable áque se hallaba reducido; Se 
loiinedios que empleó; pero fueron tales» que consiguió la amistad del orgulloso favorito, 
r de lamina Mariana de Austria» el padre jesuíta E verardo Nithard, y la amistad de tal modo» 
abo de algún tiempo Valiwxuela poseía todos sus secretos. Entonces el astuto je^uita» para 
jMfeerca de su persona» hizo que don FsanAin>o entrase en la servidumbre rea). El antiguo 
[éatpe del Indotado, temeroso de que su nuevo protector sucumbiese en las luchas po- 
p sustentaba contra muchos grandes de la corte, capitaneados por el infante don Juan de 
, fino bascar seguramente otro apoyo » menos arriesgado á caer» por lo mismo que su pri- • 
na la Reina no estaba- combatida por émulos dé ningún género. 
Hlora alemana, llamada do&a Eugenia» gozaba todo el favor de Mariana de Austria. La her- 
, ¿talento y el artificio de Valkiuuela ganaron de tal suerte el corazón de doña Eugenia, 
lio aceptó por esposo» consiguiendo para dow Fkbn ando una plaza de caballerizo de campa, 
•din de la privanza el padre Nithard, no sin lágrimas de despecho y de 'dolor por parte 
en», (Migada á apartarse de su confesor por la violencia de los sucesos. Nithard , que en 
aos días de su caída encontró» como sucede siempre en los que so hallan en iguales ó se- 
et casos, poquísima lealtad y menos gratitud de parte de aquellos á quienes había dis p ensad o 
tfecáoD generosa» tuvo ocasión de admirar en Valckzuela una lealtad sin limites. Por eso 
■eadiencarecidisimamente á la Reina» como una persona de quien podia fiarse, con es- 
U en aquellos momentos en quo don Juan de Austria habia triunfado. 
Meo su retiro nada ignoraba de lomas secreto que en la corte se discurría por sus ene- 
TAunnjtLA» introducido en las habitaciones de la Reina á las altas horas de la noche y en 
¿de su esposa» le daba cuenta del estado de los negocios públicos y de la crónica secreta 
■id. 

Jibciegos, que no conocían el medio con que Mariana habia conseguido poseer la clave de 
b intrigas de sus contrarios, dieron en decir que tenia un duende. A poco tiempo se hizo 
><ped duende de la Reina era Valenzuela, el cual con el nombre de Duende se conoció 
ai época. 

noiLA empezó á gozar públicamente del favor real. Con oposición del caballerizo mayor» 
i de Castel-Rodrigo, fué nombrado primer caballerizo» merced que fué acompañada déla 
os de titulo de Castilla» bajo la denominación de marqués de San Bartolomé de los Pinares. 
uerte del marqués de Castel-Rodrigo obtuvo la dignidad de caballerizo mayor » juntamen- 
igrandeza y con la llave de gentil-hombre de cámara. 

i entonces nadie dudó de su omnímodo valimiento. Como privado» era el dueño absoluto 
srcedes regias. Ganó con ellas muchos amigos, y también muchos contrarios, asi de los ta- 
is como de los que nada habían podido lograr. Don Juan de Austria , desde Zaragoza, veia 
rqoe en la expulsión Nithard nada habia conseguido para sí y para sus parciales. Solo habia 
arabio de favorito : pasar de la austeridad de un jesuita á la bizarría de un joven hermoso, 
poeta. 

nitores satíricos se desencadenaron contra Valenzuela, concitados por la envidia» por la 
y por otros objetos á cual mas innobles. Retrataron una vez en un pasquín á la Reina y al 
Este tenia á sus pies todas las insignias de las dignidades y de los honores, como las mi- 
)ison , las bandas, las coronas de los títulos, las llaves de los gentiles-hombres, las espa- 
; condestables , y las áncoras de los almirantes. Encima de todas ellas se leia : Esto se 
Reina , apoyando sobre su corazón su mano, decía estas palabras : Este se da. 

crea que aladeo al célebre valido de la reina (1) Véase la Historia anecdótica de la minoría de Cdr- 

i celebrado como buen jinete, sino á los ca- lot //, que publicó en el Semanario pintoresco (1852) el 

a célebre casia, llamada de Valenzuela, eo la ingeniosísimo y elegante critico don Ramón Mesonero 

i Córdoba. Romanos. 

L-u. a 



„ APUNTES BIOGRÁFICOS 

Mariana de Austria despreciaba semejantes calumnias, y continuaba dispensando con mas t 
ion su protección ¿ Valehzüela , y este por su parte atendía ai bien público, proporciona 
tueblo de Madrid abundancia y baratura en los viveres , y trabajo en multitud de obras di 
lad y ornato. 

Refiérese que era arrogante y orgulloso hasta no mas , y refieren el siguiente suceso con 
rueba de aquellos calificativos, que sus émulos difundían entre grandes y pequeños. 

En unas tiestas de toros y cañas se presentó ricamente vestido de negro y plata y aludiera 
iudez de la Reina, y ostentando sobre su pecho una banda de seda negra bordada de oro, o 
errta en la divisa , que era un águila mirando perpendicularmente al sol, ó con un rayo en I 
as: A mi solo es permitido, ó yo solo tengo licencia. 

El rey Carlos II , niño aun, habia cobrado un extraño aborrecimiento á Valiitzuela. Prai 
i ruina de este fué lo que aconteció en una cacería. Carlos, disparando contra un cieno 
geramente á don Fernando; suceso que afectó tanto, según cuentan , á doña Mariana, qm 
n un desmayo. 

Acercándose la mayor edad del Monarca, lograron muchos grandes , parciales de don Ji 
uistria, apoderarse del ánimo de Carlos. En la noche del 14 de enero de 167? este huyó 4 
icio con sus consejeros , atravesó de incógnito la capital, y se acogió al Buen-Retiro, expi 
na orden para que la Reina, su madre, permaneciese detenida en sus habitaciones. La n 
el pueblo hicieron locas muestras de alegría al ver aquel acto enérgico, que anunciaba un 
a de voluntad irresistible en el joven monarca. El fuego que parecía animará Carlos II lúe 
ocos momentos, presentándose instantáneamente, é instantáneamente quedando reducido i 
as. El Príncipe se convirtió en caudillo del odio de sus cortesanos, como el joven rey Luis ! 
ahia sido en Francia contra su madre y el mariscal de Ancré. 

Üon Juan de Austria, llamado por su 'hermano, ocupó el cargo de ministro. La Reina Ai 
errada á Toledo , y don Fernando de Valenzuela arrancado de la celda del prior del Es 
onde enfermo, se creia al abrigo de toda violencia de parte de los satélites de su enemigo. 

Trasladado al castillo de Consuegra (que era del gran priorato de Castilla en la orden de 

como tal enteramente de don Juan de Austria), se lamentaba de este modo con sus guau 

tedio de la agudísima enfermedad que le aquejaba , y del miserable trato que recibía , red 

orno se hallaba, á la mayor pobreza : / Oh Dios mió ! ¿ no hay para mi siquiera la esperanza i 

ar con la vida cuanto antes (1 )? 

De allí fué traido á Cádiz y encerrado en el convento de la Merced , no en alguno de sus 
os , como se asegura por algunos escritores. Embarcado para Acapulco con destino á I 
ecibió á l>ordo la notificación de que el Key lo degradaba de todos sus honores y cargos, dej 
olo el nombre del bautismo. Del hábito de Santiago no fué privado; sin duda la destitución 
ucia solo á lo que por el favor de la Reina habia conseguido. 

Al recibir esta noticia dicen que exclamó : Ahora conozco que soy mucho mas infelice y dc$ 
o que cuando fui á la corte y entré á servir de paje al duque del Infantado. 

Una señora de elevada estatura y enteramente cubierta con su manto, compadecida quntí 
riste suerte de Valenzuela , se acercó al tiempo de embarcarse, y le dijo : Ten valor, Valen 
ti enemigo morirá, y tú volverás á España. Los que la oyeron , intentaron prenderla, peni et 

Esta profecía se cumplió en parte. Don Juan de Austria murió al poco tiempo. La Reina, 
onciliarse con su hijo, lo primero que le pidió fué la vuelta de Valenzuela. Vn navio sal 
iresam'ente para Filipinas , con objeto de traer á España al desterrado favorito. Este regr 
'ilipinasá Acapulco, y por intrigas del secretario de Estado don Jerónimo dcEguia, que pr> 
►a estorbar su vuelta á la Península , fué detenido en Méjico , donde murió de resultas de la a 
in caballo. 

Su esposa y sus hijos , que cuando su prisión habían sido reclusos en un convento de moi 
ralavera de la Reina, con prohibición de hablar con persona algumr, mucho antes de la mu< 
'aleüzuela habían recobrado su libertad. 

Entre las sátiras que se escribieron contra este caballero , recuerdo un cartel burlesco de U 
nones que en la cuaresma de 1677 se decia que ibaná predicarse. 



(I) Mirabel j Catadevanle, en las adiciones aJ Morerl. 



DE DON fBWAJ»G DE ntWZUELA. mu 

tal.'— Predican Valwxuila y él Vicecanciller : Memento homo quiapulvises ct in puberc 

*. 

Enes !•'— Valemiuiia al señor donjuán: Haec oftijtia HH ddbo , d adoraberü me. Vade 

ia& a — Vaoobosla : Homojfrufomerati \ 

pinas 3/—¿a monarquía predica el mudo, y . loáVÁiMZüiu(I).» 

|ln autores que han jescrito algo referí a 9 ti pálido convienen en 

iMteahaantepo^,yelestUodesusve m j or (Xj. 

i jmeme colección ge incluyen dos de « i :lapr raí a las endechas que oempu- 

Ifwtode Aoapulco , donde se embarcó nilajlaot un romance endecasílabo,. 

perito, impreso en la justa poética de h 3 nde i Juan de Dios, cuando estaba 

láidc»s cargos y honores. Presad imprimirla, oyeron que i de F wuumo d* Y*r 

u, quitándole hasta el don. 

pdachas {¡Q son de lo mejor que en so género hay en lengua castellana, f^crita^ en lenguaje 

i y fropio del sentimiento , están dictadas x*r U^xperienck las quisque contraía eniid^ 

Vios de la ambición profiere Vauwzhula. Todo contribuye j haoqr esta composición una 

rtflhinm , ya como documento histórico de un personaje tan impértante en la punoria de 

I« ja como poesía, hija del dolor mas intimo , escrita con el corazón, y no por alraeiocinio, 

lelfadocinio y para el corazón. 

tes endechas el autor es poeta filósofo, no fm el estudio de los l grandee immlbtaa» «no |»r 

a hecho en el Hhro de su propia vida. .*>. 

rpti* anatematizar la envidia es mas po<] a aun que k de Horacio y de Lucw^ 

¿ios mucho mas autorizados. Cuando un aui habla conel lenguaje de la experiencia, cau- 

«iirion en el ánimo de sus lectores qu< ido las verdades que profiere han nacido de su 

■lo. En las endechas de Valídela no ido la menor parte sufaaiasí*, nada su ip* 

; h rendad, expresada sencillamente y con el lenguaje del corazón, basta para dar. un mé- 

idaroá esta poesía. 

ido de esta misma manera , mas nos conmueven los tristes cantos de Juan Bautista Bous- 

ado lamenta sus propias desdichas, que el gran Federico cuando escribía en vento dis- 

e ponía en boca de Catón á sus hijos y amigos antes de arrebatarse la vida, ó del empera- 

á sus parciales , antes de ceder la corona á su competidor por medio de la punta de sU 

vada en su propio seno. 

do II ¿ se halló alguna vez en el caso en que nos pinta al censor de Roma, ó al émulo de 

amas ; por eso la pompa y el artificio de sus palabras no pueden herir tan directamente 

orazon como las del Horacio francés , porque Juan Bautista Rousseau, modelo de elevación 

onía, cantaba con el acento del desgraciado , con la voz de un pecho herido por el infor- • 

ir la injusticia de sus contemporáneos. 

vela demuestra en estas endechas la grandeza de su espíritu. No era un hombre vulgar, 

ian sus émulos , ni habia facilidad en aquel siglo para ascender un hombre desde paje de 

á favorito real , con cuantos honores pudiera desear , á no tener un talento muy superior 

ás que se ocupaban de los negocios públicos. 

Por grande me envidiaron , 
¡Qué dictamen tan necio! 
Como si el ser yo grande 
Fuera hacer á los otros mas pequeños. 

¡a el ilustre Valknzuela. Al leer estas endechas, no puedo menos de recordar loque el 
>ndc Francisco Fontana cantó en su oda pindárica : 

Colpa é la gloria , e la virtú demerto. 

Heca provincia! de Cádiz , códice 31 , 217. presentasen á la Reina Madre. » (.Mirabel , traducción del 

m> todo se evidencia eo sus obras , y con espe- Diccionario de Moreri.) 
diversas comedias que hizo para que se re- (3) Biblioteca provincial de Cádiz, códice citado, 



AFOMTtS BIOGRÁFICOS 



DON FRANCISCO NIETO Y MOLINA. 



Fué natural de la ciudad de Cádiz , y autor poco conocido. En todos tiempos han exisl 
ios que han conservado, contra el gusto reinante en su siglo, el del anterior. Enamora* 
rmas con que los antiguos presentaban sus pensamientos , veian con desden los progre 
llevas escudos; y asi , viviendo realmente en su edad, la vida de sus ingenios era otra 
ata. Existían con el entendimiento en otro siglo, y escribían como si escribiesen para 
Urano, pues, que el siglo en que vivían no les diese el aplauso que solicitaban? De esl 
*accionario$ , si me es permitido usar esta palabra, recuerdo en el siglo xw á Joaquii 
5 Cepeda, que casi á los fines de él escribía apartándose enteramente de la manera i 
guiendo el gusto de las coplas, como cualquiera de los autores que forman parte de lo 
aros. Algunos otros» como Gregorio Silvestre y Luis Oalvez de Montalvo, también procur 
srvar este gusto, pero al propio tiempo no se desdeñaban de imitar á Garcilaso. Esto pi 
1 uno escribía como si estuviera en la edad antigua, y que estos,, por bizarría de ingenio, 
> mismo las coplas de Garci-Sanchez de Badajoz y Castillejo que los sonetos y cancioiM 
laso y Hurtado de Mendoza. 

En el siglo xvm hubo algunos poetas que quisieron conservar el gusto literario de la | 
glo anterior : tales fueron un don Diego de Torres Villarroel, un Gerardo Lobo, un B 
ujan; pero en medio de sus esfuerzos era ya degenerado. Puro el gusto del siglo xvn, 
n la parte buena que en la mala , soló se presenta en don Francisco Nieto Molina. En 
licó su Fabutero , cuyo prólogo es como sigue : 

c Lector amigo , esas son mis poesías ; léelas , si gustas , y si no, haz lo que quisieres ; p 
ecusada , pues asi lo ejecutarás. Me persuado que al informarte de ellas, hallarás verse 
tedíanos y malos. De todo tiene la viña , uva, pámpano y agraz. Mi intento ha sido d 
ues mal pudiera atreverme á ascender al Parnaso , cumbre donde pocos han llegado, 
ten es , salvo el de los eruditos, que solos cinco poetas españoles ha gozado el orbe. De 
es primeros merecieron coronarse de laurel , cuyas verdes hojas jamás marchitará el tiei 
is nombras el mayor elogio : un fénix español, frey Lope Félix de Vega Carpió, del háb 
jan ; un portentoso don Francisco de Quevedo y Villegas, caballero del hábito de Santia 
e la Torre de Juan de Abad; un asombro de los líricos, don Luis de Góngora y Argote, 
e la santa iglesia de Córdoba ; un ingeniosísimo doctor don Juan Pérez de Montalvan , cié 
itero y notario de la santa Inquisición ; un excelentísimo don Francisco de Borja , pr 
squilache. Estos son los poetas. En sus obras verás sentencias, conceptos, donaire* 
legantes, alusiones preciosas, imitaciones especiales, dulzura, suavidad, gala, fácil ida 
eza. ¿En cuáles otras registrarás este primorosísimo compuesto? En ningunas. Si me 
is selectas poesías del discretísimo don Antonio de Solís y Rivadeneyra , secretario de 
ey de las Españas , y su coronista mayor de Indias ; si las chistosísimas de don Jerónir 
Velasco, si las cultas del elevado Hortensio, si las elegantes de Francisco Lo|>ez Zar 
gradables de Anastasio Pantaleon , si las graciosas de Jacinto Polo de Medina , si las de 
on Antonio Hurtado de Mendoza, comendador de Zurita; si las plausibles de don Jua 
is, conde de Villa median a, diré que deben llamarse doctas, elocuentes, graves y digna 
io y veneración ; pero no colocarlas ni numerarlas entre las de aquellos sublimes héroes 
el vigor, nervio , sustancia y fundamento con que las anteriores se atraen la admirac 
enden al mas perspicaz. Después de estos ingenios, los que han pulsado la lira no han 
lio. No nos engañemos : las metáforas , tropos y otros brillantes adornos de la retórica 
n ellas relucen. Posteriores á estos han intentado imitarlos otros; pero todos se han c 
on emprender, siéndoles imposible el empeño de conseguir. Yo, excluido de todo n 
loriaré con haber acertado á complacerte, y mas , que me estimes por mínimo é inútil 
is musas. Vale (i). > 

(I) El Fabulero , por do* Francisco Nicto Moluia , natural de la ciudad de Cádiz. Madrid . por don An 
el Valle, 1764, 4.°, 124 paginas. 



DE DON FRANCISCO NIETO MOLINA. cr 

? prólogo se ve cuánto entusiasmo tenia do* Fiun circo Niito Molina por los poetas del si- 
t cuan grande era el estudio que había hecho de ellos. 

o aparte el juicio que habia formado de los ingenios españoles del siglo xvu, se admira en 
r la viveza y gala en el decir , juntamente con la pureza del lenguaje. Comparada esta fa- 
esta sencillez tan agradable con el estilo de muchos de los juiciosr críticos formados en el 
i sobre autores antiguos , se nos ocurre esta pregunta : ¿qué aprendían en los autores que 
10 eruditos , como Sedaño y otros , en cuyas obras ninguna gala del buen decir se presenta? 
Moliüa, no solo se muestra en el prólogo del Fabulero fino apasionado de los antiguos ¡n- 
kablando como hablaban los mejores , sino también en algunos pasajes de sus fábulas de- 
oioantemente su anhelo de imitarlos. 

¡ Oh quién gozara el chiste 
Que á Cáncer asistió, 
Y el que Jacinto Polo 
Mostró en su Buen humor ! 

estas fábulas son burlescas , y los asuntos estos : Polifemo, Alfeo y Arclusa, Apolo y Daf~ 

K Siringa, Hipomenes y Atalanta , Las tres diosas , ñero y Leandro, El Narciso, La rosa y 

Europa; asuntos, como se ve, todos tratados en serio ó burlescamente por los autores 

ivi y del xvu. 

louaA tomó por modelos con especialidad á Góngora, cuando se aparta del culterante- 

ts que nada , á Jacinto Polo y á Jerónimo Cáncer, á aquel en la invención y facundia en 

á este en los equívocos. 

la de Pan y Siringa, que se inserta en el texto de este tomo, es un modelo de facilidad y 

i este género. 

i Rosa , que es un lindo juguete poético, termina así : . 



La rosa copo de nieve 
ites en los campos era, 
la Venus la salpicase 
va el carmín de sus venas. 



Pisóla , é hirió la planta 
A la cipria deidad bella , 
Y del rubor encendida 
Hoy colorada se muestra. 



bula de Hero y Leandro se encuentran ciertas reminiscencias de la que escribió con el 
lo don Luis de Góngora. Véanse algunos ejemplos : 



e , si quisiere , 
o ó castaño , 
i de los amores 
•o v Leandro, 
orosa ninfa 
dre á un anciano , 
fué de cesto, 
de canasto. 
una buena griega 
i v en el trato , 
ual ninguna , 
o trapo. 
Irito prole 
udero hidalgo , 



Que allá en Ávido servia 
Por causa de sus trabajos. 
Conocido por el diente 
En los banquetes mas amplios , 

Y á las horas del comer 
Sugeto muy aliegado. 

Orfeode mala gracia, 
Conseguía con su canlo 
Llevarse tras sí las piedras 
A impulso de los muchachos. 

Este amador tenebroso 

Y pretendiente anublado 
Partióse para un viajo, 



No sé si á pié ó á caballo; 

Viaje al que caminaba , 
Atravesado en un asno, 
El alcaide , su consorte 
En burra , y Hero en cuartago. 

Iba la mozuela como 
Una primavera andando , 
Toda plumas el sombrero , 
Toda flores el tocado. 

Aquí Góngora la pinta , 
En sus semicultos rasgos, 
Encerrada en una torre 
Que bañaba el Océano. 



¡guíente publicó también en Madrid una fantasía poética , en redondillas , con el titulo de 
laquia. El prólogo no es inferior en gracejo al del Fabulero. 

amigo, con decirte que la obra que te presento es una fantasía poética, no tengo mas 
e. Si eres discreto, serás bien intencionado , y no te causará novedad que pintando á los 
dadores y enamorados, te los figure danzarines , valientes y comilones. Además de» esto, 
intoquc elegí era precisa circunstancia que así fuesen, pues de lo contrario, ni yo mo 
iría ni ellos acertarían á desempeñarse. No te los demuestro críticos, porque me oonstu 
;una persona capaz se le oculta que el crítico no es otra cosa que un can regañón , quo 



™ APUNTES BIOGRAFIÓOS 

son ei hocico retorcido todo lo muerde, roe y babosea. Grandemente büOMQÜdm 

Vntonio Bances y Cándamo , y por eso en su segundo romance al primer moistio, M. 68 

Razón de bulto es en ellos 
Torcerla boca fruncidos; 
Que elocuentísimo tienen , 
No el labio, sino el hocico. 

»No dudo de que en mi escrito encontrarás muchas faltas ó sobras; pero, reflexiona 
ítulo, podrás perdonarlos. Si has leído la Gatomaquia, la Burromaquia y la Mosquea , h 
o Consultas de oráculos , razonamientos exquisitos , y extraños sucesos practicados po 
ratos y burros. ¡ Mira qué personajes para empresas racionales! Con todo, si cuanto a 
«stare , y te mantuvieses en tus trece, preciándote de aquellos que nada les gusta sino I 
lacen , no quiero desagradarte. Prosigue en tu opinión. Solo te encargo que me compn 
lespues me vendas. Vale (1).> 

Don Pedro Alonso y Padilla , librero de la cámara del Rey , dio al principio de este pe 
toticia de esta' clase de libros , bien curiosa por cierto. 

Lecciones naturales contra el descuido común de la vida, las cuales contienen losdi 
lientos siguientes en verso : 1.* El gusano de seda.. 2.° La hormiga. 3.° La púrpura. 4. 4 
osa. 5. # La remora. 6.° La abeja. 7.° El mosquito. 8.° La salamandra. 9.° La luciérm 
amalean. U. La araña. 12. La perla. 

La Mosquea. 

La pulga , de Lope, en las Rimas. Es un soneto precioso. 

La pulga j de don Diego de Mendoza. 

La pulga , de Lope , en su Dorotea. 

El poema de los ratones. 

Im Burromaquia. 

La Gatomaquia. 

La Gigantomaquia. 

Batrocomiomaquia, ó poema de las ranas. 

La Monomaquía. 

La Butomiomaquia , poema por don Ignacio Luzan ; MS. 

Coloquios de la mosca y de la pulga, por T. 

El poema de los puercos (Pugna porcorum, per Publius Porcius, poeta). 

Im Perromaquia, por don Francisco Nieto Molina. 

Este poemita está escrito con gran facilidad y gracejo , y todo al gusto del siglo xvu , 
utor se dejase llevar, por el deseo de la imitación , hasta el punto de copiar á loa ingeni 
empo , no solo en sus aciertos, sino hasta en sus errores. La obra está inmune del cul 
miendo por lo demás todo el carácter de las mejores poesías festivas del siglo de Gón 
as festivas en las cuales nuestro Parnaso aventaja al de otras naciones. 

Don Francisco Nieto Molina no habia hecho solamente un profundísimo y atinado 
>s excelentes líricos del siglo xvn ; el teatro , en que tan rica es nuestra literatura de a 
a, fué también objeto preferente de la alicion del ingenio gaditano. Como una mués 
>nnó un catálogo de las obras dramáticas de los mas ilustres autores, á semejanza del 
ieron á luz los herederos de Medcl del Castillo (1735) , del que formó donr Juan Isidro 
el que mas tarde publicó don Vicente García de la Huerta. El de Nieto Molina no se ha 
ti titulo es : 

Colección de títulos de comedias, autos sacramentales, tragedias, zarzuelas, loas, ei 
úneles de varios famosos autores, con una breve noticia de la patria y escritos de algum 
or don Francisco Nieto Molina; Madrid, año de (774 (2). 

Atendiendo solo á la época en que escribió Nieto Molina , sus obras no debieran ten< 
»ta colección. Sin embargo, estando como escritas enteramente 'en el gusto del sigl 



(I) La Perromaquia Jan tasía poética en redondilla*, con Aznar, á costa de don Pedro José Alonso y P 
ts argumentos en octavas, por do* Francisco Nieto Molí- (2) Esta obra manuscrita pera en poder de 
a , año de 1763. En Madrid, en la imprenta de Pantaleon erudito poeta sevillano don Joan José Baeao 



SOBRE OTROS POETAS. cm 

it ucencia de incluirlas entre las de los poetas que su ingenioso autor tenia en tan alta 
h» la el honor mas grande que he podido prestar á la memoria de un compatricio mió, y 
m consonancia con sus deseos de igualar en agudeza y gala del decir á los poetas festivos 
xtu. Y aun comparado Nieto di Molina con algunos ingenios extranjeros de su tiempo, 
i toda en que aventaja á Pignotti en su fábula de Narciso al fonte por la fluidez de la ver- 
il y á monsieur de Moustier en los versos que se leen en sus cartas á Emilia sobre la mi- 
i y por el donaire con que trata las vidas y las costumbres de los pretensos dioses. 




BREVÍSIMOS apuntes sobre otros poetas. 



raunple á mi propósito prolongar mas estos trabajos preliminares. Si hubiera de continuar 
la minuciosidad los apuntes que tengo sobre las vidas de los poetas , no bastaría integro 
tomo. Me he reducido , pues, á dar cuenta de las de aquellos que para mi tienen cierta 
icia, por el influjo que ejercieron sobre su siglo ó por otras causas. También si hubiera de 
una colección abundantísima de las Flores del Parnaso español , fecundo y notabili- 
en poesias'festivas que en las graves, no bastarían seguramente ocho tomos de la Bi- 
•na para Henar cumplidamente este trabajo. Por otra parte , los lectores de esta Biblioteca 
hñn curiosísimas noticias sobre las vidas de Juan Rufo, de don Luis de Ulloa y otros poetas, 
los tomos de Épicos , ordenados por el ingenioso y florido crítico don Cayetano Rossell; así 
Id de otros autores de los siglos xvi y ivu en las notas al Laurel de Apolo, de Lope de Vega, 
Hhs con gran copia de erudición por el mismo ilustre académico. 

[•noticias que siguen , mas van como memorias curiosas para recreo de los lectores , que como 
fteesidad absoluta para la cabal ilustración de este tomo. 

ITAX HOSCA X fué el que con su ejemplo, seguido por Garcilaso , popularizó en España el 
«endecasílabo, usado ya por antiguos escritores en rarísimas poesías. 

. . . Boscak , que fué el primero 
Que trujo acá el capaz verso toscano, 

tm contemporáneo don Luis Zapata en el Cario famoso. El mismo Boscan lo asegura en 
fc á la duquesa de Soma, que se lee al principio del libro n de sus poesías. Por ser catalán, 
e lo tenia por extranjero en nuestro idioma. Con razón Faria y Sousa , comentando las odas 
Cunoes , dice : t Si Boscan los resucitó , fué con gran escabrosidad , y Garcilaso los prosiguió 
rimero suave. > 

BRXAXDO DE ACUÑA fué imitador de Garcilaso , si bien inferior á este ; pero con mas 
•poético y corrección de estilo que Juan Boscan. A mas de sus poesías líricas, se conserva de 
m traducción del poema Le Chevalier delibré, de Olivier de la Marche, escrita en quintillas 
as de fluidez y de armonía. Según Van-Male, esta versión fué hecha en prosa por el empera- 
Cirlos V, y «puesta en verso de su orden por nuestro poeta. Mi amigo, el erudito anticuario 
íbno don Joaquín Rubio, posee un ejemplar ricamente encuadernado y con primorosa ilumi- 
ioa en sos estampas , que parece ser el que perteneció á Carlos V. 

tRAXClSCO DE FIGUEROA es otro de los poetas que , como Francisco de Aldana y Fer- 
íelo de Herrera, adquirió el renombre de Divino. Dulcísimo en la expresión de los afectos, poeta 
Bode fuego y de pasión , y fácil en el versificar, es muy superior á sus dos compañeros en el 
imto de la divinidad. Seguramente Francisco de Figukroa puede competir con el mismo 
■tflaso. 



crin APUNTES BIOGRÁFICOS 

EL ANÓNIMO, AMIGO DE JUAN DE MAULARA (que quizá sea Argot* de 

escribió cuentos en octava rima, que se leen en la Filosofía vulgar i aquel ingenio* Esl 
tos con bastante libertad , sin tocar en la licencia del abate Grecourt ó en la del autor di 
Je las cerezas, ú otros poetas obscenos que ha producido la Francia. Se asemeja elam 
que tratamos, mucho mas que á los franceses, á los poetas italianos. Yo encuentro mu 
malicia de Casti en sus donosos cuentos. 

De DON ESTEBAN MANUEL DE VILLEGAS, el cisne deNajerilla. se ha hafa 
mucha variedad por los críticos. Por ejemplo, Mayans, en su Retórica, le tributa extrae 
elogios. 

cDe la primera especie son los hurtos de las ninfas, los himeneos, las cantinelas , los 
los convites, las danzas y todas las poesías de Safo y de Anacreonte que tenemos en espi 
biendo las graciosidades de aquel amoroso viejo á don Esteban Manuel de Villegas. 

»Las palabras suaves tienen su propio lugar en las cosas gustosas, alegres y agradable 
se ve en las odas anacreónticas de don Esteban Manuel de Villegas. 

>En este género de ficción de voces fué muy feliz don Esteban Manuel de Villegas, d 
de armiño armiñar, y de vidro envidrar , diciendo : 

Guando enero 
Los collados armiña, 
Los arroyos argenta 
Y los prados envidra. 

> Y con igual felicidad , de enero formó enerar , cantando con elegancia : * 

Desacredite tarde 
El tiempo tus verdores , 
Ni el cierzo los enere 
Ni el euro los agoste. 

>El mismo poeta , de trofeo formó trofeista, de púrpura purpurar, de guirnalda guirnc 
irtificio artificiar t de anciano ancianar, de diluvio diluviar. > 

Sánchez Barbero, en su Retórica, por el contrario, censura mucho á Villegas y loe 
nuy inferior ¿ su fama, según se deduce de su censura de la cantinela 

Yo vi sobre un tomillo 

« 

Quejarse un pajarillo , 
Siendo su nido amado , 
De quien era caudillo , 
De un labrador robado. 

Marchena, con aquella severidad de juicio que tanto distingue sus trabajos críticos, 
Villegas lo siguiente : 

c La anacreóntica forma un ramo aparte en la poesía lírica : imaginada y perfeccionad 
lumno de Baco y las Gracias, los griegos nombraron las composiciones que el cantor d 
mitaba , anacreonteia , y todos los pueblos que han tenido la dicha de instruirse en la es< 
a literatura griega le han conservado- esta denominación. De nuestros poetas del siglo 
[ue mas, de cuantos en este género se ejercitaron, merece citarse, es don Esteban de V 
|ue en sus Delicias , 

A los veinte limadas, 
A los catorce escritas, 

e propuso por dechado las composiciones líricas de Anacreonte. Pero además de que ni 
legas escribió cosa que con las obras de Rioja , de Herrera, délos Argensolas competir 
n sus anacreónticas se hallan todos los defectos que de la corta edad del escritor son de < 
>in duda la pintura del pajarillo, á quieu un fiero rústico ha robado su amado nido , está I 
racia y afectuosa ternura. Son las locuciones tan naturales como poéticas, y el no qu 
ústico, con que se concluye , termina la patética escena con una pincelada maestra. Mas < 



V CU 

i tica, se < *o\ ekebdehtelo, la abeja 9 *er- 

t, y otros d m . » 

Uno, doo José Anf > Conde, i eiprófc déla 1 A la I 

É$f$itnéeUmim i te t y 

p tomo de las reglas del buen gusto pi se 



\ 



JOAQUÍN 8ETANTI, caballero catalán del hábito de Montosa, escribió un librito en 
rito, con el titulo de Avisos de amigo. Es autor de dos obritaa en prosa, intitulada* 
k Hktorim (Barcelona, 1610) 7 Centellas de varia conceptos (Id*, 1814). Estas se im- 
■ juntamente con los Aforismos de Cornelio Tddto, recogidos por Benito Arias Montano. 
wisoe de amigo son dignos de memoria. Sin embargo de fue algunos pecan en tririiles, 
ande energía en el pensamiento 7 de igual vigor en la frase. Gomo obra moral, mereoe 



MANUEL SALINAS Alé un racionero de Huesca que ti 4etic¿ á traducir ¿ Mardal, 
ona muestra de la superioridad de este traductor, nota mi paisano Vargas Poooe lo 

i acaso el francés mas conciso 7 exacto que numeroso 7 armónico? Dígalo otra tra- 

• 

Marcial: 

vNuper erol medicus, mme est Vespüto Diautus : 
Quod Vespillo faeit » fecerat et medicus. 

Boilbau: 

vPaul , ce groad médecin , reffiroi de son quartitr , 
Qui causa plus de mam que ¡a peste et ¡a guerre , 
Est curé mamtenantetmet les gene aterre; 
11 ria point changa de métier. 

Don Manuel db Salinas, racionbaodkHubsca: 

' »Diaulo es hoy sepulturero, 
Y há poco que era doctor; 
Lo que hace enterrador, 
Hizo médico primero.» 

1 de lo que dice Vargas Ponce, DON FERNANDO DE LA TORRE F ARFAN, en el 

panegírico al certamen poético que celebró la hermandad insigne del Santísimo Sacramento 
, 1663) 9 tradujo aun con mas concisión muchísimos epigramas de Marcial 7 Juan Owen, 
> un competidor esclarecido en DON FRANCISCO DE LA TORRE, caballero del há- 
Zalatrava, el cual , no solo tradujo elegante é ingeniosamente las agudezas de Owen, sino 
i, siguiendo al Marcial inglés, compuso multitud de epigramas, á cual mas discretos, 
parte 9 Madrid , 1674; Segunda , 1682.— Esta segunda fué obra postuma. 

% Poesías de MIGUEL GOLODRERO DE VILLALOBOS (Córdoba , 1629) solo se in- 
en esta colección algunos epigramas. Las demás son cultísimas , sin embargo de decir 
le el estilo suyo era florido, el lenguaje advertido 7 los pensamientos honestos; 7 de este 
so epigrama de una poetisa, oculta ce u el nombre de Filida : 

Para su fin canta altivo 
De Liguria el rey alado; 
Si como él has cantado, 
Don Miguel , ¿cómo estás vivo? 

Mas tu suave decir 
No es uno en las dos gargantas; 
Que tú para vivir cantas, 
Él canta para morir. 

F.IfL-fl. * 



x APUNTES BIOGRÁFICOS SO I OTROS P 'AS. 

De DON PEDRO DE CASTRO, autor de Lasa h le, dada Lope : fQuiei 

retuviere en su lección podrá coger muchas flores de s >i rsos, y no pequeño 

us estudios poéticos. > 

Algunas poesías de Castro son cultas. Los epigramas y una composición amorosa, qu 
sta colección , contienen rasgos de ingenio delicadísimos. La ctfncion á Clori viendo em 
dos palomas es en el género exótico de lo mejor que hay en castellano. Para mi aventaj 
tfngora á Clori presentándole un ramo de flores. 

Por conclusión , no olvidaré citar lo que de DOX LUIS DE ULLOA , entre burlas y ve 
ia el secretario de un vejamen ( Descripción de las fiestas de la catedral de Jaén , Málaga , i 

cEn el segundo asunto tuvo primer lugar don Luis di Ulloa. Ha escrito muchos son< 
mamorados, y otros bien desengañados. Tradujo el Miserere con música , mas no con di 
'ambien tomó este mismo trabajo en los Salmos penitenciales, con que vienen á ser de 
renitencia. La Raquel salió tan desmadejada como una lia. 

>Diósele por premio un vernegal de plata , y dentro va esta quintilla : 

»Muy oscuros y escondidos, 
Aunque vienen tan medidos, 
Tus versos , Ulloa , están , 
Y aquese premio te dan 
Para que los des bebidos. » 



A-kfa 



FLORES 



DE POETAS ILUSTRES, 

POR PEDRO ESPINOSA. 



GRANDEZA DEL DUQUE DE BÉJAR, EL CONTADOR JUÁTÍLOPK DEL. TALLE 

SONETO. -."•••.• 

Receñid blandamente, oh los de Espala, 
Las flores de lis masas mas pórtelas * - #■ 

faé han resonado en liras de poetas 
En cnanto el sol alambra y el mar baña ; 

Que á maltas de librarse de la saña 
Del tiempo, 4 cuya injuria están sujetas , ." 
Serán con general aplauso acetas ¡m% 

Si vuestro alto valor las acompaña. ^ ' ' 

Que pues la clara fama, con las blancas 
Promas de aquestos cisnes excelentes, 
Eterno monumento les levanta, 

Vos, rana al fin de majestades francas , 
Debéis, en honra de tan doctas (rentes , 
Hacer sombra , si sombra hay en luz tanta. 



AL GRAN DUQUE DE BÉJAR. 

s ilustres ingenios que hoy en España profesan el estudio de la poesía he juntado (con al- 
ibajosa diligencia) las mas Incidas flores; y ahora dichosamente me rinden colmado fru- 
ís la grandeza de vuestra excelencia se sirve salgan á luz al amparo de su clarísimo nombre, 
ido, como es, sin igual en el mundo, cumplo con la obligación que debo á tan ilustres in- 
y los que nos bailamos tan ajenos de aquellas cosas que suelen parecer bien á los ojos de 
Mies principes como vuestra excelencia, es fuerza que, cuando recebimos merced, nos val- 
le trabajos ajenos para satisfacer en algo las obligaciones propias. Nuestro Señor guarde 
i excelencia , como sus servidores deseamos. En Valladolid, á 20 de setiembre de 605. 

Pedro Espinosa. 

AL LECTOR- 

mais, señor letor, que os tengo de moler, dando, cuenta del intento que tuve en hacer 
o, y al fin de seis pliegos de prólogo, decir que mis amigos me importunaron que lo im- 
r, ni penséis que os he de quebrar la cabeza con el almozada de agua del villano de Jérjes, 
xo que he de volverme á los maldicientes, llamándolos áspides de lenguas ponzoñosas, que 
i los coturnos de oro. Creedrae , Señor , que si no temiera enfadaros , no hubiera buscado 
i brevedad , pues esta trae la hermosura y el gusto, y tanto he hecho en no escribir cosa 
orno en admitir esto bueno; porque para sacar esta flor de harina he cernido docientos 
e poesía, que es la que ordinariamente corre. No quise escribir mas volumen, porque este 
mesura del paño; esto es entrar un pié en el agua para ver si está quemando; si os conten- 
tréroos al libro un padre compañero, y si no, me excusaréis de trabajo tan grande como 
v el mundo con cartas, y después de pagar el porte, hallar en la respuesta la glosa de 

P.IVWL 1 



PEDRO ESPINOSA. 

te á Juana estar lavando, ó algunas redondillas de ks turquesas de Castillejo ó Montemay 
rabie reliquia de los soldados del tercio viejo), ó cuando mas, algún soneto cargado de esp 
rto de vista, que no ve palmo de tierra, que estos ya gozaron su tiempo ; mas ahora los { 
)iritus del nuestro (como parecerá en este libro) nos han sacado de las tinieblas desta aor 
>rancia, y yo, por no exceder los rigurosos preceptos de los prólogos, cubriré su alabaí 
irelo del silencio. De paso advertid que las odas de Horacio son tan felices, que se a venta 
smas en su lengua latina. Vale. 



LICENCIADO RODRIGO DE MIRANDA. 
SONETO. 

Con lazos de datura el pié travieso 
Prendió Espinosa a Guad alerce santo, 
Mientras con bien nacido alegre espanto 
Sudaba miel dorada el olmo espeso. 

En sí mismo se vido el viento preso, 

Y pasmados los linees; mas en tanto, 
Pensando ase de Apolo era su canto , 
Tembló del laurel sacro el gentil peso. 

Ya que en la castidad de sus congojas 
Le dijo al tronco la vecina fuente 
Que no era Apolo, aunque mayor su fama , 

Los versos escribió en sus verdes hojas, 

Y hornillo el precio eterno de su rama , 
Premiando el canto con honrar so fuente. 



JUAN DE AQUILAR. 

nstar apis , quae veré nono florentibus errai 

Vollipus, etfacili seligit ore tkgmum. 
Purjmreasque mctit violas roremquemorinum, 

Et florum quidquid fert geniales humus. 
Ingenioque argutasvo, miramqueper artcm 

Doné fácil, puri nectaris alma, favos, 
Vamasi per amoena levis , Spinosa, rogar is : 

Prata per Áonidum florea rurea tolas : 
Omnia so lia tus huiros, pulckerrima solers 

Carpís , et ex variis óptima quaeque legis. 
Ex quipus ecee paras nobis mirapilc néctar, 

AEterni mensis muñera digna Joeis. 



LICENCIADO JUAN DE LA LLANA, 

MATUBAL DI ANTEQDIBA. 

Dulcísonos postquam Spinosa audivit olores, 

Quos placida m ripa Baetis amoenus alit. 
Illorum cura: pukhros elígete cantas , 

Adiungensque suis dulciler ipse canil , 
El voces vanas uno dum gutture proferí. 

Arte letal mente*, otuue canore placel, 
llrataque per tustrons divinae Palladis arva, 

Florieus inservit florea serta sipi. 
Quac simsU egregium sertum collegil in unum , 

Et larga noPis oPtuHt Ule menú. 
Hunc watem eximtum docü celébrate Poetae, 

Ejus et aetema cingite fronde capul. 



• EL MARQUES DEL AULA. 
SONETO. 

Tü , que das vista , sol hermoso, 4 cuanto 
Ciega la fea noche ; tú, qne aojas 
Las rubias trenzas en las aguas rojas 
Del caudaloso y siempre ilustre Xaato ; 

Tú , que la vida quitas, con espanto 
De Nlobe arrogante, si te enojas . 

Y a Jas cavernas del infierno arrojas 
Al sacrilego Ticio, atado al llanto; 

Al fiero Aquilea el vivir quitaste 
Porque ofendió tus muros, y en la arena 
Vertiendo el alma , diste al mundo ejemplo ; 

Td en este libro un templo levantaste : 
Advierte que merece mayor pena 
Quien profanare tu divino templo. 

DON RODRIGO DE NARVABZ ROJAS. 

SONETO. 

Honró las verdes selvas de honor santo 
Un tiempo de Espinosa el tierno acento, 
Dio al monte de esmeraldas ornamento, 

Y al rio margen de florido acanto. 

Su voz (en gloria ajena) puede tanto, 
Que ilustra ahora la región del viento , 
El cual lleva con blando movimiento 
Al rio, al monte y selva el nuevo canto. 

Y en agradecimiento, y porque vuelva 
Otra vez á ilustrarles su horizonte , 
A oir la voz , que hiere el aire frió, 

Con alas de laurel vino la selva , 
Con plantas de esmeraldas vino el monte, 
Con riendas de cristal se paró el rio. 

JUAN BAUTISTA DE MESA. 
SONETO. 

Si mostrándose Roma agradecida 
A quieu un ciudadano libertase 
Cuando con el morir le amenazase 
Su enemigo, ya duefio de su vida , 

Quiso, para que fuese conocida 
Hazaña tan honrosa y se imitase , 
Que corona sus sienes adornase 
(Honra á que fué muy grande, bien debida); 

España , si cual debes lo agradeces , 
A quien te libra tantos ciudadanos 
( Que cun su muerte amenazó el olvido) , 

¿Cómo tantas coronas no le ofreces. 
Haciéndole con nombres soberanos. 
En cuanto el sol alumbra , conocido? 



FLORES DE POETAS ILUSTRES. 



LIBRO PRIMERO. 



DMPOSIQONES VARIAS. 



UDO LUIS MARTÍNEZ DE LA PLAZA. 

xlo á so dulce olvido me convida 
be» y en tos faldas me adormece, 
el sueño la imagen me aparece 
ella que roe suelto eo esta vida, 
rio temor que so desden lo impida) 
aios tiendo al gusto que me ofrece, 
a (sombra al fin) se desvanece, 
10 el aire donde esta escondida, 
borlado, digo: « ¡Ah falso engafio 
iclta ingrata, qoe aon mi mal procura ! 
aguarda , lisonja del tormento.» 
ella en tanto por la noche oscura 
corro tras ella. ¡ Oh caso extraño ! 
pretendo alcanzar, poes sigo al viento? 

PEDRO ESPINOSA. 

ra del mar de España , ilustre rio, 
>n dnias de azándar y verbena 
10 margen» de claveles llena, 
ido alegre ultraje al cierzo frió, 
a con tierna planta y dulce brío 
i la ingrata , causa de mi pena, 
r tus perlas y pisar tu arena , 
ms huellas con el llanto mió. 
la aurora vierta por tu orilla 
tilles de aljófar y esmeraldas , 
ks auras , flores el verano; 
esto ' s poco, asi mi pastorcilla 
;<1o tos lirios ponga en sus guirnaldas) 
licencia de besar su mano, 

EL CONDE DE SALINAS: 

Esperanza desabrida , 
Poco mejoras mi suerte ; 
¿Qué importa excusar la muerte, 
Si matas toda la vida? 

Eres sombra del deseo, 
lamas hablaste verdad, 
Noy cruel para piedad , 
Cnerda para devaneo. 

Falso esfuerzo de paciencia , 
Pecado de fantasía , 
Placer con hipocresía , 
Bien cubierto de apariencia. 

Sin fundamento fabricas 
Porfías ¿in entender; 
l*o que menos puede ser 
t< lo que mas certilicas. 

De la color del deseo 
Te disfrazas cien mil veces; 
Por atajos te apareces, 

Y aun no te das por rodeo. 
Entras con buenas señales , 

Y agravas los accidentes ; 
No das vida á los dolientes , 

Y d;isla a sus propios males. 
Matas con buena intención , 

Ojdio el imprudente amigo; 
Quieres que siendo castigo, 
Te adoren por galardón. 



Hoyes de sanos consejos , 

Y porque te vean los ojos 
Tu misma les das antojos 
De desesperados lejos. 

Todos te pagan tributo , 
Desde el grande basta el menor; 
El bien nos muestras en flor , 

Y nos escondes el fruto. 

Tu ensalmo promete vidas , 
w Con hierro en diamante labras , 

Y aun menos ave con palabras 
Quieres sanar las heridas. 

Muerte viva al que te trata , 
Manjar forzoso del yermo. 
Agua en gue pasa el enfermo 
El tósigo que le mata. 

Del dolor falsa cubierta , 
Que entretiene la razón; 
Fuerza de Imaginación , 
Que sueña estando dlspierta. 

Madre del desasosiego. 
Maestra del que mas ama , 
Lena que ahoga la llama 
Para dar mas fuerza al fuego. 

Altiva y entremetida 

. Donde menos hay por qué, 

Medio qne puso la fe * 

Entre la muerte y la vida. 

Eres un largo morir. 
Ciega á los inconvenientes : 
No ves los tiempos presentes, 

Y allanas los por venir. 
Mentirosa y lisonjera, 

Aborrecida y amada , 
Consiste en ser tú pesada, 
En ser liviana y ligera. 

Tanto el alma no desea 
Cuanto ella ofrece y promete ; 
Es niebla que se entremete 
Porque el tiempo no se vea. 

No cuentas horas ni leguas, 

Y asi en nada satisfaces ; 
Siendo enemiga de paces , 
Finges mentirosas treguas. 

Hacia las cumbres mas altas 
Caminas contra corrientes ; 
Faltas siempre porque mientes , 
Mientes siempre porque faltas. 

Nunca nos das libertad , 
Perpetua sed de cuidados, 
Siempre acompañan tus lados 
Deseo, infidelidad. 

A placa dora de iras, 
Falsa gitana encubierta , 
Que por una cosa cierta 
Persuades mil mentiras. 

En las casas grandes tratas, 

Y aunque en las casas habitas , 
La muerte que solicitas 

Es la misma que dilatas. 
Todo lo difícil quieres , 
Vives mientras no se alcanza ; 
Mantiénestc de tardanza, 

Y con los efetos mueres. 
Yo siempre te conocí, 

Aunque me dejé engañar ; 
Pero no se puede estar 
Ni contigo ui sin ti. 



PEDRO ESPINOSA. 



Con tus (lados placeres 
El alma traes engañada ; 
Eres nada , y con ser nada , 
Todas estas cosas eres. 

LICENCIADO LUIS DE SOTO. 

OCTAVAS. 

¿Son estos lazos de óralos cabellos 
Que , ya en madeja , ya Tolando al viento, 
Ya en red cogidos, fueron cárcel olios 
Gloriosa, do el amor vivió contento? 
Son estos soles los divinos , bellos 

Y alegres ojos , do mi peusamiento 
Mil veces se abrasó? Y ¿es esta nieve 

Y grana el rostro que mis glorias Hueve? 
Y ¿son estos rubíes y estos granos 

De blancas perlas, labios, di en les, boca 
Do los venenos dulces soberanos 
Gusté , por quien mí pena ba sido poca? 
Asi glorificado en gozos vanos 
Estaos , cuando el sol mis ojos toca 

Y biere. Deslizóse el sueño , y luego 
Al vivo de mi vista quedé ciego. 

LICENCIADO JUAN DE VALDÉS Y MELENDEZ. 

Pobreza vil , deshonra de) mas noble, 
Has habladora mientras mas callada, 
Tu fren le, de mil sabios coronada , 
Ciñe robusta encina , tosco roble. 

Usan todos contigo trato doble ; 
Siendo sabia, de simple eres notada , 
Tu solar y tu casa esta manchada ; 
Que del oro el linaje luce al doble. 

Cualquiera es para el rico fiel Acates , 
Vuélvese al pobre, cual Sinon en Troya , 

Y sus obras consisten en deseo ; 

Mas yo, pobreza , aunque tan mal me trates, 

§uiero estimarte como rica joya, 
olo por las verdades que en tí veo. 

EL MISMO. 

Llora la viuda tórtola en su nido, 

Y enternecida, con amargo llanto 
Llama al ausente, que con dulce canto 
Responde alegre, de su fe movido. 

El mar contempla la burlada Dido , 
Vuelve los ojos con temor )" espanto, 

Y Olimpia a su Vire no llama en tanto 
Que da velas al viento, fe al olvido. 

Soy cual tórtola , ausente de tus ojos , 
Dido, cuando rendida me miraron , 

Y Olimpia, aunque sin obras ofendidas, 
Pero son mas crecidos mis enojos ; 

Que Olimpia y Dido de su amor gozaron , 

Y yo soy sin gozarle aborrecida. 

EL DOCTOR AGUSTÍN DE TEJADA. 

Al rey don Felipe, nuestro señor. 

Tú, que en lo hondo del heroico pedio 
Mides, con el cuidado congojoso. 
Cuanto mide con luz el sol dorado, 
Ya del indio, de perlas abundoso 

Y con ricos metales satisfecho. 

Ya del fiero alemán y hesperio osado, 
Levanta el rostro, dé esplendor ornado, 

Y enhiesta la cerviz nunca domada 
(Desde el Austro á las Ursas respetada) ; 
Que colma con espíritus mis sienes 

De sus sagrados bieues 
El favorable Febo, 

Y me promete palma y lauro nuevo, 
Si me escuchas lo que él te profetiza 
(Que es gloria que a los tuyos eterniza;; 
Si despreciando el oro, ornare acero 

AI ítalo, alemán y español fiero. 

Mida el caballo con herradas manos 
Loque hay desde la cincha basta el suelo, 

Y argente con espuma el freno duro, 



Y guarnezca el bruñido doble Telo; 
Los pechos osadísimos hispanos 
(De la misma fiereza recio muro) 

Y el mar (de tu potencia do seguro) 
Horade el espolón , cercene v abra , 
Cou quien de crespa nieve el mar se labra 
Den á la luz de) sol vistosas luces 

Tus coloradas cruces, 

Y azote al viento vago 

El vencedor pendón de Santiago, 

Y relumbren al sol yelmos grabados 
Por entre los penachos encrespados, 
Porque ya del inglés piden venganza 
Yelmo, peto, caballo, espada y lanza. 

Pues en tu gente invicta y laureada 
La virtud su virtud acendra y prueba, 
Data Milán el duro yunque, bata, 
Greve los yelmos, temple bien la greva, 
Enbaste hierros v acicale espada , 
Que en sangre tina su color de plata , 

Y en fragua (do la llama se desata) 
Con los roncos martillos armas forje 
Contra el reino que un tiempo honró a si 

Y con la belicosa baraúnda 
Se amedrente y confunda, 

Y el español supremo 

Contra el gélido inglés maestre su extrem 

Y el atanor de bronce por do pasa. 
No el agua dulce , mas sulfúrea brasa, 
Escupa, con relámpagos horrendos , 
Rayos de plomo y truenos estupendos. 

Al atamnor se le reviente el parche, 

Y el canon á la trompa le reviente , 

Y el aire atruene su sonoro aliento, 

Y adonde el pié de tu soldado asiente 
Cuando tu vitorioso campo marche, 
Con la sangre enemiga esté sangriento ; 
Cuando puebles el húmedo elemento, 

Y con movibles casas abras surco 
Al inglés rojo y al soberbio turco. 
Tus c. roñadas popas y tus gabias , 
Llenas de gentes sabias , 

De despojos tan llenas 
Vendrán, que los que están en las caden; 
No podrán con el remo abrir camino ; 
Mas para proseguir tan buen destino, 
AI duro banco el brazo hereje amarra , 
Para que el mar con remos are y barra. 
Pero ten cuenta, cuando ya la lanza 
Contra el pirata inglés, bravo enarboles. 

Y el i.ervio estires del corvado arco, 
Que la salobre plata la arreboles 
Cou su herética sangre por venganza , 

Y des rojo color al blanco charco; 
Su nao inajor tu mas pequeño barco 
Ajorro arrastrará , y aun sus banderas 
besaran de la mar las aguas lleras; 
Veíanse en sus navios abrasados 

Los arcos destrozados, 

Y sus botas espadas 

Sin gloria por el suelo derribadas, 
Ricas aljabas y saetas fuertes 
En propio daño suyo y propias muertes , 
Sus galeras quemadas, sus naos rotas, 
I' reas, barcas, esquifes, galeotas. 

El mar envuelto con arenas hondas , 
(<on los ruernos que nadan , no nadando 
Por estar déla vida despojados, 
Como con azanefas. adornando 
Su oiilla irá con ellos y con ondas, 
De los» rojos esmaltes ya cuajados. 
Veráuse por tus mástiles alzados 
Ricos trofeos de inmortal memoria, 
Del león vitorioso justa gloria; 

Y al cielo perlas liquidas veremos 
Que arrojaran tus remos 

Por mensajeros ciertos 
De las vilorias que honrarán tus puertos, 
Con que se turbarán esos turbantes 
De lo • bárbaros lieros arrogantes , 
Sin que le valga al seila y masageta 
El cielo barrenar con la saeta. 



' FLORES DE 

atas pies rendidos 
atantes y celadas, 
¡, dardos, tablachinas» 
itaq nci. piéis, con espadas, 
, brazaletes y lucidos 
rodelas. cotas, culebrinas, 
daros , matias jacerinas , 
, pasavolantes y bombardas, 
porteaanas y alabardas , 
, basiliscos y mosquetes, 
morteretes, 
yforgoces, 

, roncas grevas, arcabaces , 
. escopetas y comas, 
lulas, testeras, frenos, masas; 
5 lodo, sos cervices doras 
tas lasos y ataderas, 
snpollo tierno y tierna planta , 
n nombre del que fué segando, 

> de Austria singular renuevo , 
eoo tu edad el bien al mondo, 
ves caáo soberbio se levanta 
a poco del hermoso Febo, 
nacva gloria y siglo ooevo. 
brío joveoil apenas 

srtido por tos reales venas, 

I tiempo qoe de acero claro 

caerporaro, 

«da y masa 

i opinión de tn esperanza , 

a de la nuestra eres colana, 

hado, tiempo ni fortana ; 

[oerer (del mondo respetado) 

ras fortana, tiempo y hado. 

>U>, oh tn , gran reino de Bretaña 

i an tiempo singular trofeo ), 

[oeeta infamia qoe te infama ; 

blasón con el deseo 

e quiere honrar la invicta España 

qoe á voces te apellida j llama), 

encienda so corrosca llama 

i, capiteles y moldaras , 

* del tiempo no seguras ; 

mielas lo feroz braveza 

vileza, 

valentía 

de seso tan vacía? 

gia corona y la diadema , 

puesta en frente tal, blasfema , 

is digna tan lasciva frente 

> de oro encrespe el fuego ardiente. 
as i tu Arturo becbo cuervo, 
lorias y de triunfos Heno, 

de tí no arrojas esa graja 
cunda mas su cruel veneno? 
rra de varón protervo , 
er que dio á Pedro Cristo ataja, 
esto su gloria se aventaja , 
•oblado por su hereje celo, 
s horcas, ánimas el cielo; 
> de mártir sangre santa , 
»se levanta, 
y tos flores v 
otro tiempo mil olores 
rtos , de victimas y ofrendas, 
i de Israel queridas prendas , 

> dan horror eterno, 

gio del horrendo in tierno. 
deten el vuelo ; 
lauro te promete el cielo 
loza da la britaua gloria, 
i el mondo al verso culto ; 
e ser Virgilio de tal Harte, 

el nombre sayo y mi memoria 

e hasta aquella parte 

•I fuego del Canopo oculto, 

ceano 

que con hielos esta cano. 



POETAS ILUSTRES. 



EL COMENDADOR DON DtfGO DE BENA VIDES. 

Amor, en tos altares he ofrecido 
El froto amano de mi s desengaños, 
YentuspareoWlosmctedospsAes 
Con qoe de tos peligros be salido. 

Ya en estos riscos ásperos de olvido, 
Ya en los de celos, por temor y engaioa, 
Las frescas Sores de mis tiernos aloe 

Y el joveoil tesoro h+ c o ns o ml do. 
Perdona el oro, bálsamo y sncisaso, 

Y las primicias qoe de mis amores * 
Te soelo dar si ano por trlboto ; 

No esperes del qoe pobre has hecho. 
Ni alegres frutas délas dulces Sores, ' 
Pues no me respondió á la Sor el froto. 

BALTASAB Di ESCORAR. 

Ea elogio de Femando da Barréis. 

Asi cantaba en doto son Berrera, 
Gloria del Bé0s espacioso, casado 
Iba las quejas amorosas daado 
De so mansa corriente ea la ribero ; 

Y las ninfas, del bosqae ea la frontera, 
Selva de Alddes. todas escachando, 
En cortesas de olivos entallando 
Sos versos, eosJ si Apolo los d^era. 

Y porque, tiempo, ta no loa coa 
En estas hojas trasladados fueron 
Por sacras manos del castalio coro. 

Dieron los cisnes de saa blancas pl 

Y las ninfas del Bétls esparcieron, 
Para enjugarlos, sos arenas da ero. 

JUAN BAUTISTA DE MESA. 

Por donde el sol se pone 
Tus dos soles se vieron, 

?ue cuando hiciste aosenda se pusieron; 
aunque me prometiste 
Volverme presto el día, 
Estuvo el alma mia, 
Mientras este llegaba, en noche triste, 
Porque aunque mego torna 
El sol que aforando adorna. 
No excusa de la noche el negro velo, 
Que luego que se ausenta, 
Escurece la tierra, cobre' el cielo. 

EL MISMO. 

Dormía en un prado mi pastora hermosa, 

Y en torno della erraba entre las flores, 
De una y otra usurpando los licores, 
Una abeiuela, roas que yo dichosa, 

Que vio los labios donde amor reposa 

Y á quien el alba envia los colores, 

Y al vuelo refrenando los errores, 
Engañada, los muerde como á rosa. 

¡ Oh venturoso error, discreto engaño ! 
Oh temeraria abeja , pues tocaste 
Donde aun imaginarlo no me atrevo! 

Si has sentido de envidia el triste dafio, 
Parte conmigo el néctar que robaste; 
Te deberé lo que al amor no debo. 

PEDBO ESPINOSA. 

En una red prendiste tu cabello 
Por salteador de triunfos y despojos, 

Y siendo él delincuente, 
Lo sueltas y me haces del cadena. 
No lies del ¡oh lumbre de mis ojos! 
Que es lazo, y mucho se te llega al cuello ; 
Llégalo al mío y pagaré la pena. 
Porque diga, el amor siendo testigo, 
Que mi premio nació de so castigo. 



PEDRO ESPINOSA. 



luis marAn DE LA PLAZA. 

En rola nave, sin timón ni antena, 
El ancho golfo del amor navego, 
Kn royo mar las olas son de fuego, 

Y en pechos se quebrantan, no en arena. 
Aquí lloro, amarrado en la cadena 

De un pensamiento, para el bien tan ciego, 
Que pretende hallar algún sosiego : 
Donde fuego dan voces, fuego suena. 
Kn esto mar de mí derrota incierto, 
Tiendo los ojos, de llorar cansados, 

Y muy lejos el puerto se me ofrece. 

Y apenas con placer saludo el puerto, 
Cuando grande tormenta de cuidados 
Atrás me vuelve, y ól se desparece. 

LICENCIADO JUAN DE VALDtiS Y MELENDE7,. 

La lux mirando, y con la luz mas ciego, 
Kompe Leandro espumas plateadas, 

Y entre las olas, con el viento hinchadas, 
Pido al cielo piedad , al mar sosiego. 

Acuden olas en sintiendo el fuego, 

Y asi les dice, viéndolas airadas : 

« Dejadme mientras voy, olas sagradas, 

Y anegarme podréis, volviendo luego. » 
Tiembla su amor el trance riguroso, 

Sepulta su esperanza el mar airado, 

Y la postrera voz entrega al viento. 

¡ Oh tres y cuatro veces venturoso, 

Y triste yo, que, tras haber gozado, 
Perdí las esperanzas y el contento! 

LICENCIADO HARTOLOMti MARTÍNEZ. 

Oda primera de Horacio : 
Mecenas atabit edite regtbux, etc. 

Mecenas, decendiente 
De real tronco, generosa rama , 
Amparo ünne y honra dulce mia, 
Cual hay que busca y ama, 
En la contienda, olímpica porfía, 
Correr en carro ardiente, 

Y juzga por divina y dulce gloria 
Ganar la noble palma de Vitoria ; 

El otro, que Jia alcanzado 
Del inconstante vulgo los favores 

Y los cargos sublimes que pretendí» ; 
El otro, que ha encerrado 

Kn sus graneros propios los mejores 
Frutos que Libia extiende 
En su benigno gremio y fértil suelo, 
Cuando mas colma la cosecha el cielo; 

A cada cual, que tanto 
Se agrada del oficio que escogiera, 
No apartarás de su aheion un punto, 
Aunque le ofrezcas cuanto 
El rey Átalo tuvo, porque (juiera 
Ser navegante receloso, \ junto 
Su lea r el mar con vaso fuerte, ó nave 
De Chipre, que es madera menos grave. 

El mercader, temiendo 
Al áfrico furioso (que luchando 
Con las icarias olas, mueve guerra), 
Con ansia está loando 
El sosegado albergo de su tierra , 
Mas torna rehaciendo 
Los cascados navios, no ensenado 
A estar en I a. pobreza sosegado. 

Hay otro, que tendido 
Debajo de los árboles amenos, 
O ya do nace alguna dulce fuente, 
De Masico eseogido (1) 
Se huelga de agotar los vasos llenos, 
Y con deseo ardiente, 
Del usado cjercirio y tiempo justo 
Hurlar gran parte por seguir su gusto. 

1) Músico, monto dr Campaña. LUrníb^c a>i un \nm ^'in. ro- 
que salía de bus \idcv 



A machos les contenta 
La vida militar y el fiero estruendo 
De la trompeta ronca, que mezclado 
Con el clarín, se aumenta ; 

Y el bélico furor y aquel horrendo 
Ejercicio de Marte ensangrentado, 
A quien maldicen virgines y madres, 
Donde unas pierden hijos y otras padres 

El cazador olvida 
De la tierna mujer el blando lecho, 
Quedándose la noche al aire frío, 
O fué la corza olida 
De Jos sagaces perros, que en acecho 
Orean el valle, el monte, el soto v rio, 
ya de Marsia el jabafi mestizo (2) 
Rompió las redes de cordel rollizo. 

A mi la verde hiedra, 
Gloriosos premios de las doctas frentes 
Me dan un ser divino y soberano, 

Y aquesto mas me arredra 

Del confuso bullicio y vulgo vano, 

El bosque umbroso y plantas diferentes, 

Y de las ninfas el liviano coro. 

Que en bellas perlas cierne plata y ero. 

Y si mi dulce musa , 
Eutcrpe, sus favores no me niega, 

Y de templarme el lésbíco instrumento 
Polimnia no rehusa, 

Y á mi voz su calor divino llega, 

Y tu me dieres el glorioso asiento 
Entre poetas líricos, de un vuelo 
Llegara mi cabeza basta el cielo. 

LUIS MARTIN. 

Iba cogiendo flores , 

Y guardando eu la falda , 

Mi ninfa , para hacer una guirnalda ; 

Mas primero las toca 

A los rosados labios de su boca, 

Y les da de su aliento los olores ; 

Y estaba, por su bien, entre una rosa 
Cu abeja escondida, 

Su dulce humor hurtando, 

Y como en la hermosa 

Flor de los labios se halló, atrevida, 
La picó, sacó miel, fuese volando. 

PEDRO ESPINOSA. 

Estas purpúreas rosas, que á la aurors 
Se le cayeron hov del blanco seno, 

Y un vaso de pintadas flores lleno, 
¡Oh dulces auras! os ofrezco agora, 

Si defendéis de mi divina Flora 
Con vuestras alas el color moreno. 
Del sol , que ardiente y de piedad ajeno. 
Su rostro ofende porque el campo dora. 

; Oh hijas de la tierra peregrinas! 
Mirad si tiene mayo eu sus guirnaldas 
Mas frescas rosase mas bizarras flores. 

Llorando les dio el alba perlas tinas, 
El sol colores, mi aticion la falda 
De mi hermosa Flora , y ella olores. 

LICENCIADO JUAN DE AGUILAK. 

Oda ii do Horario : 
Jam xnti* terrix ntris, atque dirte, ele. 

^ael Padre omnipotente 
Cubrió de nieve y de granizo el mundo, 

Y eon su mano ardiente, 

(latiendo el sacro alcázar sin segundo, 
A liorna puso eu un temor profundo. 
En un espanto horrible 

Y miedo puso á todos ios \ ¡vientes: 
Pensaba que el terrible 

Siglo tornaba que ahogo á las geittt-s 
hn a:,ua \ copiosísimas corrientes. 

.2) Lon m.irsos itjii pueblos ilc lUliu. 



FLORES DE 
condolía, 

l novedades prodigiosas, 
i conducía 

¡añado y focas espantosas 
es y peñas caTernosas. 
río* pescados 
le los olmos en la altara, 
»egados, 

■ paloma simple y pora 
ida casa y mal segura, 
os y las lleras, 
lor cobarde y sobresalto, 
s carreras , 

)bre el mar tendido y alto. 
>1 agua un salto y otro salto, 
agua roja 

que violento, sus corrientes 
scano arroja, 
o sus ondas y ver lien les 
edificios mas potentes. 
|ue mostraba 
•I río al mujeril deseo ; 

> se quejaba 

iber con atroz meneo 

e vengar el hecho feo. 

i desatino 

»tro lado un ancho seno ; 

i el vecino 

taño, de braveza lleno, 

aprueba Júpiter por bueno. 

os descendientes 

emoria del cruel castigo, 

as gentes 

¿rlador, y un ancho lago 

igre á nuestro vicio el pago. 

mejor fuera 

uro v riguroso acero 
rabia Üera 

arlo feroz, bravo guerrero, 
duro scita y persa fiero. 
Jeidad , pues, luego 
nvocará para el caído 
Con une ruego 
*s piadosas, y gemido 
le Vesia el sordo oído? 
re soberano 

ara el divino y sanio cargo, 
medio sano 

upie, y cure mal tan largo, 
;n dulce risa el llanto amargo ? 
s, oh fa>orable 
nciador del alegría, 

1 agradable 

moso, v un dichoso día, 
una blanca nube, envía, 
enus graciosa ! 
, dé muestra el bello riso 
ozo reposa, 
or alegre nacer quiso, 
al mundo en dulce paraíso, 
rte encendido, 

lelve al pueblo que engendraste, 
'Ciado ha sido, 
i brava furia apacentaste ; 
uego ya de espada baste, 
landos 

o gritar y las celadas 
) rara idos 
. y del inoro las espadas 

> a'pie es mas fiero) ensangrentada». 
Je grande altura 

• Atlante nombre diste, 

h*gtir.i, 

'Muroso de-cendiste 
lo joven te venciste, 
de llamarle 

*n#ador, ¡oh joven claro! 
»• es tu parte, 
ueivas. y con jjozo raro 
mí) pueblo eterno amparo , 
gem vuelo 
ute ; aunque los vicios nue¡>lios 



POETAS ILUSTRES. 

Te ofenden en el suelo, 

Primero en él tus grandes triunfos diestros 

Canten del sacro monte los maestros. * 

Ten por blasón honroso 
Ser dicho padre y principe extremado, 

Y al medo belicoso 

No consientas correr en campo armado 
Sin la pena debida á su pecado. 

LUIS MARTIN. 

Hoy, muerte, porque jo esperaba el fruto, 
De un árbol tierno cortas los despojos : 
Cierras con manos de ébano unos ojos 
A quien pagó de luz el sol tributo. 

Cubres el cielo, y con razón, de luto, 
La tierra deja flores, viste abrojos; 
Llora el alba de nuevo sus enojos, 

Y el sol no muestra el triste rostro enjuto. 
Mas yo mi vida, y no su muerte, lloro; 

Que la vida en su ausencia no me alegra, 

Y ellos verán k Dios eternamente. 
i Ay claros ojos, av cabellos de oro! 

Que ya la noche de la muerte negra 
Esconde vuestro sol en ocidente. 

EL MISMO. 

Vuelvo de nuevo al llanto, 
Pues se esconde del sol la hermosura, 

Y puesto el negro manto, 
Del cielo baja ya la noche escura 

Y cargada de olvido, 
A dar descanso al triste y afligido. 

Solo a mi, desdichado, 
Jamas me trae alivio, sino pena; 
Que cuando sosegado 
El triste duerme, en esta blanda arena 
Mi triste cuerpo halla, 
En vez de lecho, campo de batalla. 

Aquí, cansados ojos, 
Pagad vuestro tributo al dolor mió ; 
Que ya de mis enojos 
Tienen piedad las aguas deste rio, 

Y á escuchar mi lamento 
Corren los montes y se para el viento. 

Y si el sueño piadoso 
A vencerme viniere, de cansado, 
En su licor sabroso 
Olvido hallaré de mi cuidado; 
¡ Oh venturosa suerte ! 
¡ Que el bien hallo en la imagen de la muerte ! 

Mas cuan en vano espero, 
Que ya la muerte acabará mi pena, 
Que como alegre muero, 
El contento á que viva me condena, 

Y asi con vida quedo, 
Que porque es bien morir, morir no puedo. 

Desmaya el sufrimiento, 
Faltando de morirme la esperanza, 

Y es mi mayor tormento 
Desta tormenta no esperar bonanza, 
Ni estar ¡ ay triste ! cierto 
De ver la muerte, de los males puerto. 

En ilanto me deshago, 
Como al rayo del sol la blanca nieve, 

Y con lágrimas pago 
Aquesta deuda que la muerte-debe, 
Porque solo pretendo, 
Pues no puedo morir, vivir muriendo. 

Así afligido y solo 
Me escondo en una gruta desta playa, 
Cuando el hermoso Apolo 
Las altas cumbres de los montes raya ; 
Que para mas enojos 
En noche eterna vivirán mis ojos. 

Allí estoy esperando 
Que el sol coja sus hebras de oro puro, 

Y salgo luego, cuando 
Su negra sombra pone al mundo obscuro, 

Y aqueste campo riego 
Con agua de mis ojos, que es de fuego. 



PEDRO 



Tanto, que por mi pierde 
De estar cubierto de so rica alfombra, 
Que en él no hay árbol verde 
One al sol defienda su apacible sombra, 
Ni de aljófar lo esmalta 
La clara fuente (fue entre guijas salta. 

Por mi el florido majo 
Ya no le restituye sus colores. 
Ni el sol con puro rayo 
Abre en los prados las pintadas flores , 
Ni la rosada aurora 
Liquidas perlas sobre el campo llora. 

Por raí, con tiernas quejas, 
Lamentau las ovejas con la hambre, 

Y errando las abejas. 

Vuelan perdidas del nativo enjambre. 

Porque por donde paso 

Quemo las flores y la yerba abraso. 

Solo este rio crece 
Con la continua pluvia de mis ojos, 

Y tanto se embravece, 

Qiit* cuando al mar despena sus despojos, 

Como rey absoluto, 

Parece que da guerra, y no tributo. 

Canción, bien puedes'irle, si quisieres, 
Que yo llorando mis desdichas quedo, 
1 dirás donde fueres 
Que puedo poco, pues morir no puedo. 

DOCTOR TEJADA. 

Despoja el cierzo al erizado suelo 
Del verde y hermosísimo atavio ; 
Detiene el curso el presuroso rio, 
Porque a sus sueltas aguas prende el hielo. 

El cielo, vuelto en nubes, muestra el velo, 
Kl viento sopla proceloso y frió, 
El mar, bramando cou hinchado brío, 
Corrientes monles de agua sube ul cielo. 

Asoma la florida primavera, 

Y el campo, antes desnudo, adorna y viste, 
Suelta las aguas, da templanza al viento. 

Aclara el cielo, aplaca la mar llera ; 
Que al fin tiene mudanza el tiempo triste, 

Y espero la tendrá mi gran tormento. 

INCIERTO. 

¿Ves la instabilidad de la fortuna, 
O al animoso viento hoja ligera. 
Ves tierno junco en húmida ribera, 
Que obedece a las ondas de una en una/ 

Ves, en la tempestad mas importuna 
Del orgulloso mar, veloz galera? 
Ves cu la celestial azul esfera 
Kl vario vulto de la blanca luna? 

Pues ten ñor cierto que es fortuna estable, 
La hoja al viento, el junco al agua fuertes, 
Inmoble la galera al mar mudable, 

Los vj.llos de la luna sosegados, 
Siu crecer ni menguar de varias suertes, 
Si son contigo, Alcida, comparados. 

DIEGO DE LA CHICA. 

Al dinero. 

Como el que de las estrellas 
Trata y revuelve su esfera, 
Cual si tan cerca estuviera 
Cuanto esta distante dellas, 

Yo, que llego solo a verte, 
Dinero, y á desearte, 

Y del deseo a tocarte, 
Jamás me tocó la suerte. 

Trataré en muy breve suma 
De tu valor sobrehumano, 
Porque donde un la mano, 
Siquiera alcance la pluma. 

Aunque es opinión antigua 
Entre personas discretas 
Oue huyes de los poetas 
Cual de la cruz la estautigua. 



ESPINOSA. 

Y hallo por mi lenguaje 
En mi esta regla imperfeta; 
Soy pobre como poeta, 
Poeta como un bagaje. 

Y sobro ser Un pesada 
Mi vena cuanto escabrosa, 
Mándanme tratar de cosa 
De mi la mas apartada. 

Y habré de llevarle al cabo. 
Que podrá ser por ventura 
De cuantas dó en la herradura, 
Que acierte alguna en el clavo. 

Y pues be de proceder 
Con pluma tan baja y ruda. 
Dame, dinero, tu ayuda 
Para decir y hacer. 

Porque es tanta tu grandeza , 
Que á quien te tiene le das 
A las veces mucho mas 
Que le dio naturaleza. 

Que si del hombre primero 
Son los demás descendientes, 
¿Quién los hizo diferentes 
Sino tu poder, dinero? 

Que no es de otra quinta esencia 
Kl rey que el pobre ganan, 
Kl papa que el sacristán, 
Que por ti es la diferencia. 

De los linajes mas buenos 
Hasta el que es mas abatido* 
No hay mas de haberte tenido 
Poco Tiempo mas ó menos. 

Tú abates y tú engrandeces. 
Ya al abismo, ya á La luna, 

Y la sangre, que es toda una, 
Ya la aclaras y oscureces. 

Los de memorias tan raras, 
Doña Isabel y Fernando, 
Itien te conocieron cuando 
Te acuñaron con dos caras. 

Mostrando en esta señal, 
Dinero, que en ü se encierra 
Kl mayor bien de la tierra, 
De la tierra el mayor mal. 

Que tú haces que semeje 
Ángel el hombre en beldad» 

Y por tu necesidad. 
Que tenga cara de hereje. 

Cuál muestra á su amigo que es 
l'n Pitias leal y grato, 

Y ñor ti le hace el trato 
Del apóstol catabres. 

Cual muy de casta se precia, 

Y por tí se pone en precio, 

Y al pobre marido necio 
Le da á entender que es Lucrecia. 

Pues cuando á uu amante ayudas 
Kn sus amorosos juegos, 
-Qué de linces haces ciegos 

Y que de picazas mudas! 
Los mas ocultos rincones 

Tú los descubres y sabes. 
Dinero; que abren tus llaves 
Mil cerrados corazones. 

Das al hombre entrada franca 
Do no se la dio su pena. 
Das lo blanco á la morena, 

Y aun al moreno la blanca. 
La que mas se remontare 

Tu la trairás á la mauo, 
Cual dice el de Mariuano, 
Con diñare e piu diñare. 

Eres de este mundo ciego 
La agradable sinfonía, 
Que en oyendo tu armonía. 
Hasta el perro baila luego. 

Y aun yo de experiencia se 
Que en la casa que no asistes 
'I (mí s riñen y au !an tristes, 
\ n. mIíií sabe porqué. 

Mostró que eras sin igual 
Kl im poli taño uso 



FLORE* DE POETAS ILUSTRES. 



*r Masón te paso 
■tonal; 

¡ las heroicas obras 
anuido Un altas, 
mita si fritas, 
bra si sobras, 
o figón alguna 
bien cuadrarte pueda, 
pues eras rueda, 
ser la Fortuna. 

MI DIEGO PONCE DE LEÓN. 

Oda ni de Hondo: 
Su * éU* ftm* C&ri. 

dichosa nave, 

4ste eo buena eonflansa 

Irgtlio v grave, 

que salvo y con bonanza 

s en Atenas sin tardanza. 

la la igual parte, 

í mitad del afana mia; 

ruardarte 

lulce estrella de alegría, 

ina de Chipre bella envía ; 

dos hermanos 

, saludables dos estrellas, 

(hagan llanos 

j ñatean estas luces bellas, 

de peligro irás con ellas; 

rQaymlre 

de ios vientos muy osados, 
ate aspire 

> Yapis de Calabria, alados (!) 
is, oprimidos y encerrados, 
la el que primero 
¡ó al mar furioso en frágil vaso 
Inerte acero 
, ó de metal mas duro y craso, 

enterneció tan bravo caso. 
siióla mucha 

1 Bóreas y Áfrico arrojado, 
irtnna lucha 

- otro viento arrebatado, 

re guerra al bravo raar hinchado. 

¡ó las lloviosas 

|ue amenazan triste lloro, 

lima I da ó rosas, 

i de su llanto y gran decoro 

i Trente de! d orado toro. 

ó el brio loco 

frío y regañado, cuando 
ia poco a poco, 

ar Adriano tiene mando 

* calma ó tempestad soplando. 

oerl* arrebatada 

que vido, sin sentir lo que era, 

ua salada 

1 naves y hacer carrera 
[rosa, incierta y tan ligera, 
no al mar hinchado, 

-aunios montes, que se empinan. 
al diestro lado, 

mal los que en el mar caminan, 
itragios tristes adivinan, 
o suma prudencia 
is del Océano dividiese 
terna ciencia, 
ib'e y (irme les pusiese, 
neciió para que el hombre cese 
t'gar los mares 
>eligrososy apartados, 
o, ya á los cares , 
>io furor pasar los vados 
'hieran de hombre ser pisados? 
unto atrevimiento 
humana, en su peligro osada , 
>'de tormento, 

apt?u ó la Polla, favorable para los que de Italia 



Se arroja con codicia demasiada 
A la maldad, por Justa, léj vedada! 

¡ Qué osado, aunque discreto, 
Cuan atrevido fué, qué diligente, 
El hijo de Yapeto, 
El cual hurtó del cielo el fuego arómente, 

Y lo introdujo y extendió en ¡agente! 

Y después de este fuego , 
Con engañosa astucia acá traído, 
Entró el dolor y luego 

La flaca amarines, y el mundo vido 
Su fuego de otros fuegos oprimido* 

Y al punto la foriosa 
Necesidad del triste hado y suerte, 
Que era antes pereíosa, 

Ligera arremetió, y pagó á la muerte 
El hombre en corto plato él censo fuerte. 

Dédalo muy ufano 
Las carreras tentó Jamás andadas 
De algún viviente humano , 

Y con ajenas plumas anegadas 
Anduvo por el aire susjornadas. 

Alcides, cuyo pecho' 
A mil trábalos sin temor se opuse, 
Rompió y abrió el estrecho 
Del Aqueronte hórrido y confuso , 

Y al Cancerbero en duros grillos puso. 
Nada hay dificultoso 

Que no acometan y osen los mortales; 
Con ánimo furioso 

Y necio pretendemos nuestros males , 

Y en cuerpo humano ser aeá inmortales, 

Y por la maldad nuestra 
Indignamos á Dios omnipotente , 

Y de su fuerte diestra 

No consentimos que Jamás, se ausente 
De su justo castigo el rayo ardiente. 

INCIERTO. 

Señora, vuestra hermosura, 
Valor y merecimiento 
Han hecho á mi atrevimiento 
Hico y de buena ventura; 

Que' viendo el cielo tan bello 
De ese rostro milagroso, 
Cuyo sol maravilloso 
Es el dorado cabello, 

Tomé la pluma con celo 
De celebraros en suma ; 
Mas ¿quién con sola una pluma, 
Podra \olar á ese cielo? : 

Cielo sois, como es notorio, 
Pues cuando de vos carece, 
El alma que os vio padece 
Las penas del purgatorio. 

Y asi, sin ningún consuelo , 

Y de toda gloria ajena , 

Ks ánima que anda en pena 
Hasta ver aquese cielo. 

Si un mundo abreviado es 
Cualquier hombre que hay criado, 
Vos sois un cielo abreviado; 
Que el mundo está á vuestros pies. 

Cielo sois, cuyo arrebol 
Son las mejillas rosadas, 
Con los rayos esmaltadas 
De vuestro divino sol. 

LICENCIADO BARTOLOMÉ MARTÍNEZ. 

Traducción de Horacio, oda xn, lib.i: 
Quem virm aut keroa , etc. 

Oh Clio, musa mia, 
¿A qué varón celebrarás ahora 
Con versos de alegría , 
Con lira dulce ó flauta muy sonora , 
A quien del valle hueco 
En su alabanza me responda el eco? 

Oja ahora resuene 
En las umbrosas faldas de HeUcona, 



PEDRO ESPINOSA. 



O ya en el Pindó suene 

Mi voz , á quien la dulce tuya enlona , 

O ya en el Heroo helado, 

en el Ródope monte celebrado, 
De donde se movieron 

Las selvas a la voz del tracio Orleo , 

Los ríos detuvieron 

Su curso rapidísimo y rodeo, 

Y los ligeros vientos 
Enfrenaron sus varios movimientos; 

Y también las encinas. 

Sonando el instrumento y voz, mostraron 

Maneras peregrinas, 

Porque sus altas cumbres inclinaron , 

Y con ramos tendidos 
Parece que alertaban los oídos. 

Pues ¿qué diré primero 
Que las honras, con mas razón cantadas 
Del Padre verdadero, 
Que con prudencia sabia gobernadas, 

1 mando poderoso, 

Las cosas tiene en orden amoroso ; 

Y templa el mar y tierra, 

Y al mundo rige en tiempos diferentes , 
Adonde no se encierra 

Cosa mayor ni fuerzas tan potentes ? 

Tras desto el alabanza 

Palas en trecho muy distante alcanza. 

Y no olvidaré agora 

¡Oh Haco , en las batallas animoso! 

Tu fuerza vencedora ; 

Ni á ti, virgen de brazo poderoso, 

Que con flechas ligeras 

Persigues en los montes á las fieras. 

Tampoco callar quiero 
;Oh santo Febo! tu valor temido 
En el tirar certero ; 
Diré de Alcidcs, el jamás vencido, 

Y á los hijos de Leda 

Diré , con tal que tanto decir pueda. 

Al uno y otro hermano, 
Castor y Pólux , cada cual honrado 
En arle sobrehumano; 
El uno diestro en lucha, el otro usado 
A mil glorias triunfantes, 
Corriendo los caballos espumantes. 

La estrella de los cuales. 
Luego que luce, al navegante alegra , 
Destierra los mortales 
Mécelos tristes de la muerte negra ; 

Y al piélago revuelto 

En paz lo deja , y en quietud resuelto. 

Pierde su furia el viento, 
Huyen las nubes su presencia sania , 

Y el húmido elemento, 

Que en valientes escollos se quebranta. 

Muestra con alegría 

Sus oudas de luciente argentería. 

Pensando estoy dudoso 
Si tras de aquestos cantaré primero 
Al bravo y belicoso 
HómuIo,ó de Pompilio, rey severo, 
Pacifico y divino, 
O el imperio soberbio de Tarquino. 

O si del atrevido 
Catón diré la honrosa y dura muerte, 
Con pecho agradecido ; 
También la lastimosa indigna suerte 
De Marco Atilio digo , 
Que fe guardó y palabra á su enemigo. 

Y cantarán mis versos 

A los Escauros graves y constantes 
Kn mil casos adversos'; 

Y al cónsul Paulo en otros semejante* , 
Kl cual con pecho ufano 

Dio la vida al furor del africano. 
A Fahricio y Camilo, 

Y á Curio, de "cabellos mal peinados. 
Diré en el mismo estilo; 

Los cuales fueron en la guerra opados, 

Y sin temer bajeza , 

Se houraron con el áspera pobreza. 



La fama de Marcelo 
Cual árbol en oculto tiempo 

Y de Julio en el délo 
La estrelle entre las otras resplandece 
Como entre otras estrellas 

La clara luna con sus luces bellas. 

¡Oh hijo omnipotente 
Del Padre antiguo ! Oh padre, Qel repj 
De aquella humana gente! 
Tú del gran César tienes el amparo; 
Gobierna pues el mundo. 
Siendo rey, César y sefior segundo; 

O ya á los partos bravos , 
Que están a Italia siempre amenazan* 
Como á viles esclavos. 
Sujete al yugo de su fuerza y mando; 
O va de la india gente, 
O de los seras triunfe en el Oriente ; 

Que rigiendo la tierra. 
Será inferior á ti de buena gana, 

Y tú moverás guerra 

Con truenos de potencia soberana. 

Y tú harás castigos, 
Arrojando mil rayos enemigos. 

PEDRO ESPINOSA. 

Kompe la niebla de una gruta escur 
Un monstruo lleno de culebras pardas 

Y entre sangrientas puntas de alabarda 
Morir matando con furor procura. 

Mas de la escura horrenda sepultura 
Salen rabiando bramadoras guardas, 
De la noche y Pluton hiias bastardas, 
Que le quitaíi la vida y la locura. 

Deste vestiglo nacen tres gigantes, 

Y destos tres gigantes Doralice, 

Y desta Doralice nace un Deudo. 

Tú , mirón que esto miras, no le eso 
Si no lo entiendes; que aunque vo lo n 
Así me ayude Dios que no lo entiendo. 

INCIERTO. 

Cual bate el viento en medio el golfe 
Las blancas alas de velos navio, 
Asi el suspiro ardiente el pecho mió 
Rale en mitad del llanto apresurado; 

Y antes que al rostro y pecho congoj 
Falle el fogoso aliento, y turbio rio 

Al sutil elemento, y licor frió. 
Faltará el raudo curso y soplo helado ; 

Y antes (mudando el natural estilo) 
Será muy mas posible que carezcan 
De aliento el Austro, de humildad el N 

Que en mil borrascas y turbiones ro 
Las fuentes de mis males no meofrezc 
Austros al pecho , Ni los á los ojos. 

LICENCIADO BARTOLOMÉ MAM I 

De Horacio, oda xv: 
Pastor atm trakeret per freía narikm 

El pastor fementido, 
Páris, al tiempo que iba el mar surcam 
Contento y engreído. 
Con sus ligeras naves, y llevando 
A Elena, hecho ultraje 
A la debida fe del hospedaje , 

Al inquieto viento 
En este punto sosegó Nereo. 

Y dijo el triste cueuto 

Y amargos fines de aquel hecho feo , 

Y los funestos hados 

A Troya por tan grande mal guardada 

¿Cómo con mal agüen) 
Llevas á la mujer de ajena casa? 
¡Ay cuánto griego liero 
Conjurado, sin número y sin tasa, 
Te romperá el contento 

Y desliara tu infame casamiento! 



FLORES DE 

noel Imperio 
loMe , rico y celebrado, 
vituperio; 

ador y aprieto está guardado 
escuadrones 
5 y de ínclitos varones! 
spantoso estrago 
i troyana triste gente! 
ion él pago 

presto ; que Detona ardiente 
e celada , 

arro, y rabia ensangrentada, 
con Gado 

k) de tu Venus Üera, 
scuidado, 
cabeza lisonjera, 
lauda y verso 
al tierno sexo adverso, 
huirás en vano 
>sadas armas y inquietos 
rofano , 

nse fiero las saetas, 
«o estruendo 
ero, aue te irá siguiendo. 
que al fin revueltos 
cabellos muy peinados, 
y sangre envueltos; 
tos ardides fabricados, 

• Laerte, 

e tu patria total muerte? 

I prudentísimo 

:ómo el teucro Salamino, 

pienlisimo 

ii batallas peregrino), 

o va guiando, 

londits alas va volando? 

II con horrendo 

iste y temeroso trance ; 
is el estruendo 

?ue ya te va al alcance, 
ydeo, 
or ganar de ti el trofeo? 
Íes digo, 

padre fuerte y mas valiente, 
ivo enemigo 
mujeril) cobardemente 
ti tierna cierva, 
ni lobo, olvida pasto y yerba. 
'tías esto 

indo echabas mil blasones 
■o gesto, 

i armada y fuertes escuadrone- 
enojado 

* Tioya i*l triste hado. 
le ii nevo años 

iego fn (filien tu amor atiza) 

>r cufíanos 

iya >o'\era en ceniza . 

lesii-rta, 

unios y de hollín cubierta. 

LTASAH DE ESCORAR. 

Dcidt-ntal reino apartado, 
no se juntan y el estío, 
infa» <|iit' del Jauja frió 
irjúou reu*o sagrado, 
re dun Pedro) celebrado 
estr-» nombre, y<» confio 
;.yiid:in las d»d "líi-ti* inio. 
M^ion <|iie me li:m dejado. 
i nia^müco, eminente , 
•r quiere al cielo con eeniellj'» . 
ron tesoros eimiiuecc, 
T'mi;^. no, por la excelente 
ijr.'ioo m , mas rica (pie ellas, 
o: i lo 1 1 tu* .i<|iie>ta ofrece. 

I.NCJKItTO. 

'►orí.* e! tiempo mal ciiado 
süal , imagen laraj 



POETAS ILUSTRES. 

Los matices y esmaltes de tu cara , 
Rasgos divinos del pintor sagrado; 

Antes que el cierzo con su soplo airado 
Desas lumbres apague la .luz clara; 
Antes que desengaste muerte avara 
Las blancas perlas del coral preciado, 

(tozad la vida, pues tenéis bonanza, 
Si no queréis después de vuestro yerro 
Os dé a vos corrimiento, a mi venganza. 

Mirad que tras la edad que agora es de oro 
Se ha de seguir por fuerza la de hierro. 
Pobre de risa, rica de ansia y lloro. 

JUAN DE MODALES. 
Acloca. 



Tártb, Góridon. 

Tírsis amaba (sin temer mudanza) 
A la tebana Ardelia, mas la muerte 
Llevó tras si ventura y esperanza. 

Vino á llorar la miserable suerte 
Cerca del Bétis, do cantar solia, 

Y en tales versos el dolor convierte. 

TÍasis. 
¡Quién llevará mi voz donde la envía 
El justo sentimiento , de humor llena , 

Y encienda en llanto la memoria fría! 
Llorante Ardelia con amarga pena 

Los álamos y cisnes deste rio, 
Al son de mi silvestre cantilena. 

CÓaiDOM. 

Tú vienes , Tírsis , al intento mió, 
Según mueves la lengua dolorosa, 
Sentado al pié deste peñasco frió. 

TÍRSIS. 

¡Oh Córidon ! ¿qué suerte venturosa 
Te trujo por aquí con tu instrumento, 
En ocasión tan triste y lagrimosa? 

Donde podrás con el suave acento 
Traer las piedras á llorar contigo, 

Y remover las peñas de su asiento. 

córidon. 

Dejó escrito Anfión (;oh dulce amigo !) , 
Al entrar en la cueva del Aurora : 
* Ardelia es muerta , y Anfión testigo.» 

Tan gran dolor seiili . cpie vengo agora 
Ku esta soledad á lamentarme. 
Do el árbol que me escucha también llora. 

Mas ¡oh! que es necesario retratarme; 
Tírsis , mi sentimiento ha sido poco , 
Pues ha de ser mayor para matarme ; 

"tírsis. 

; Do'orpara volver un hombre loco! 
Siéntate, lloraremos; que siOrfeo 
Los áspides movió , yo los provoco. 

Llama cruel ul cielo el padre Alceo, 
Llorando á Ardelia de cruel ventura, 
Muerta en mi suerte y viva en el deseo. 

.Niega el Bétis al mar el agua pura; 
Que le parecen pocas las que lleva, 
Para llorar tan grande desventura. 

Áspid ni fiera no se alberga en cueva. 
Que. sintiendo este caso desastrado, 
Ku larga copia lágrimas no llueva. 

Ruey no gusta la verba deste prado , 
Ni cuando el sol ardiente reverbera, 
Itusca la sombra y fuentes el ganado. 

Amintas ya no Viene a la ribera , 
Que a la sombra cantó del sauce verde, 
Antes que el gran Lisaro se partiera. 

¡Oh cuánto bien, oh Oóridon, se pierde 
Kn un momento, y deja con el daño 
La importuna memoria que lo acuerde! 

La bella Filis no defiende al baño, 
Ni persigue las fieras (í:ilatea, 
Ni el labrador espera fértil año, 

Como la vid al olmo hermosea. 
Que, de pendientes uvas adornada . 
Los pámpanos extiende y los rodea: 

(.orno la fruta de sazón , colgada 



11 



PEDRO ESPINOSA. 



En su nativo ramo, es ornamento 
Del árbol . y las mieses del arado. 

Asi mientras qu'el cielo fué contenió, 
Krus, Ardelia, de pastores gloria; 
Agora polvo, y mi esperanza viento. 

Escriban, pues, mis lacrimas la historia 
Kn duro pedernal, si pueden tanto, 
Para su eterna y trafica memoria. 

Celebran está muerte con su llanto 
Las tigres de la Armenia, que en la vida 
Ardelia enterneció con dulce canto. 

Ardelia , que en el canto es preterida 
Al sabio Klpiu , cuya zampona clara 
Fué fie los montes' dulcemente oída. 

\ al son , sí su Licóris lo escuchara, 
Corriera el rio en leche convertido, 

Y de la dura encina miel sudara. 
Jamas cerca del Isniaro se vido 

< laucar Oifeo con la voz tan grate. 
Llorando tiernamente el bien perdido; 

Ni desataren modo tan suave 
La lengua de Arion, con quien acaso 
Fué piadosa la mar, y no la nave. 

Lamentan los pastores este caso 
Desde (pie en el oriente se descubre 
Hasta que el sol se esconde en el ocaso. 

Pasa . y deja los árboles otubre 
Desnudos al rigor de escarcha fria. 

Y abril de nuevos pámpanos los cubre. 
Pasa la noche, y viene luego el dia. 

Asi si; van los tiempos variando; 
Que el cielo iras un mal un bien envía. 

Mas yo, cuitado, uuevivi cantando, 
\'¿ libre, por mi mal, de la mudanza 
{Jne en todo Miele haber, muero llorando. 

Pastores, á quien pena desto alcanza. 
Poned en el sepulcro do reposa 
Estas pocas palabras de alabanza : 

o Ardelia soy, por mi virtud famosa, 
De la sangre de Alcídcs el tebaito, 
No menos desdichada (pie hcrmo.>a.» 

CÓRJ DON. 

Tal me es tu voz, poeta soberano, 
Cual es al caminante caluroso 
Descansar á la sombra en el verano, 

Y al cazador sediento y polvoroso, 
Subido el sol á la mitad del cielo. 
La fuente clara y sitio deleitoso. 

Hace a las aves olvidar su vuelo. 
Hace con su dulzura tu garganta 
Que nazcan llores cuando abrasa el hielo. 

Cantando, aunque tu lengua nos espanta, 
Ofieccré mi cauto a su ceniza ; 

Y eras cuanto su nombre se levanta. 

Y pues eu tí su amor se canoniza, 

Y Ardelia á Condón también amaba, 
Y«ras cómo mi verso la eterniza. 

1ÍHS1S. 

Es deuda general . que aun la cantaba, 
Por fama Klpino, que su Un suspira 
Mu la esmaltada margen que Amo lava. 

CÓRIDOX. 

De verse entre los ángeles se admira 
Ardelia, y adorando el sol divino, 
Las nubes á sus pies y estrellas mira. 

Las dríadas se alegran, y el vecino 
Solo responde con rumor sonoro : 
'•Dichoso el que nació con tal destino.» 

Del cauto lobo se asegura el ton». 
Del perro el ciervo, porque Anlrlia ¡lítenla 
VoUer Ion campos ni los siglos de oro. 

Itcsuena el talle, Cói»<lo:i alimenta 
Con sacros himnos el honor del nomhic 
Que el numero ib» dioses acrecienta. 

Yo te haré un altar para que el hombre 
Que es natural le adore, y si extranjero, 
le alabe, con razón , cuándo le nombre ; 

Do la sangre inocente de un cordero 
\ ierta la mano del pastor devoto , 

Y consagre su victima el vaquero: 
Do queme los olores? del remoto 



Saneo el peregrino en fuego puro , 

Y á lu contemplación absuelva el voto ; 
Do, por tener su término seguro , 

Te hagan los pastores cada un ano 
I-na solene tiesta en lo futuro; 

Y aunque sufra la pena de on engaño, 
Con regalada musa y voi aguda 
Te cámara Llsaro en reino eitraúo; 

Que de nuestra amistad y fe desnuda 
Aun es|>ero ver mas, si bien es cierto 
Que quien muda lugar, voluntad muda. 

Mas cuaudo (roto el natural concierto) 
El oso errare por el mar salado* 

Y el delfín habitare eu el desierto; 
Cuando el uso antiquísimo trocado, 

El babilonio beba de la Sona, 

Y el francés del Eufrates apartado, 
Entonces faltará de mi persona 

La religión que digo, y á tu fama. 
Poeta ilustre, la inmortal corona. 

TÍRS1S. 

No cedro sonando entre la rama , 
No al fatigado el sueño es tan sabroso. 
Tendido sobre tierna y verde grama; 

No el murmurar de arroyo sonoroso, 
Que entre menudas guijas se quebrante. 
Es tal como tu verso numeroso, 
Digno de que trofeos y armas cante. 

MATEO VÁZQUEZ DE LECA. 

; Cuerpo de Dios! Leandro enlernecid 
¡Cuanto mejor te fuera haber |iasado 
Kn barcos de la vez el mar salado , 
Que no pasar á nado desde Abido! 

¿No le fuera mejor haber vivido, 

Y a pies enjutos lu mujer gozado, 

Y no llepr á Sesto resfriado 

En la primera noche de marido? 

No son tan necios otros amadores, 
Que pasan á Triana de Sevilla 
Todas las noches en barqueles nuevos. 

buen aliño tuvieron tus amores : 
Tú pasado por agua, Mero en tortilla, 

Y cenóse el diablo ei par de huevos. 

INCIERTO. 

Del sueño en las profundas fantasías 
Te me presenta un dulce pensamieuto; 
Creólo \o, y enlazo en un momento 
Tus blancas manos con las tristes mías. 

Procuro asir al Ün de mis porfías 
El deleznable, vago y hueco viento, 

Y como no te hallo, luego liento 
La cama yerma y almohadas frías. 

Amor quiere que viva desta suerte, 
Engañado del sueño y su locura. 
Dormido mas dichoso que despierto. 

\ asi, pues este es sombra de la mueit 

Y eu el tengo mas gloria y mas ventura, 
Démela ya mayor estando muerto. 

Á USA MUJER FLACA (I). 

No os espantéis , señora Notomla, 
Que me atreva este dia, 
Con exprimida vozcouvalecieutc, 
A cantar vuestras parles a la gente; 
Que de hombres es, en casos importante: 
Kl caer cu flaquezas semejantes. 

Cantó la pulga Ovidio, honor romano, 

Y la mosca Luciano, 

De las ranas Homero; ) o con tieso 
Que ellos cantaron co>a de mas peso; 
\o escribiré con pluma mas delgada 
Materia mas sutil y delicada. 

Quien tan sin carne os viere, si no es ci 
Yo se que dirá luego. 

di Es «le Qurverio ; pero ñor «os muchas uñantes > 
presiono de la misma potóla, *c poiic aquí. 



FLORES DE POETAS ILUSTRES. 



13 



m iums puntas qn « ¡lio, 
H *adi 6 algún miera »»lo; 

Bctosltaart, nodew 
te, tras ser negra, se 
afeieada v daina,io|i .„, 
ó zapatero, 

mnxon ó alesna, escaso llano 
nal os cerrará en la mano; 
» pienso que, por mil ratones, 
r atei un viernes con cecciones. 
m miente Tnestro amigo, dama, 
li carne os llama; 
deis jamas en carnes Teros , 
ira «no os desnudéis en eneros, 
bien que quedan en la calle 
tas de dos de vuestro talle, 
que apasionáis los corazones , 
us mas pasiones 
i dies cuaresmas con la cara. 
Mere con vos como con jara ; 
por lo flaco , tenéis voto 
lis mas sutil que lo fué Scolo. 
ie estáis tan angosta, flaca mia , 
may tan fría, 
lada y enjuta y tan delgada, 
, exprimida y destilada, 
lente os amaré con brio, 
K>r de raía el amor mió. 
ama no os come con su gula , 
eisbula 

istenlar cosas vivientes ; 
rr de hueso tenéis dientes, 
arse ja en partes tan duras, 
Ima dn que tiene mataduras. 
moa de Adán en este suelo, 
s nuestro abuelo , 
e vos tan parecida, 
is Alistes algo en esta vida ; 
abra os defiende, no el donaire, 
x, y aqueso es cosa de aire. 
res enemigos que hay del alma 
s la palma, 

r y pruebas excelentes 
éraues vos entre las gentes , 
jar la carne de que hablo , 
no os tuviera por el diablo. 
una mujer por cosa cierta 
i vuestra puerta 
in ponto dilatar la entrada, 
('e hallarla muy cerrada ; 
ito deteneros aun llamando, 
squicios os entráis volando, 
¡er tan aguda y amolada , 
a , estrujada , 
a, buida, magra y fiera, 
ínesler, por no picar, contera, 
remeto; que si llego al toque, 
de mi el señor san Roque. 
, cuando muráis tras tanta guerra , 
la la tierra 

ara el vientre de mal año; 
>eis de ir flaca en modo extraño 
las ancas y la panza) , 
enterrar en una lanza. 
l>ido, por vuestro beneficio , 
del juicio 

on otro muerto en las cavernas 
laderas y esas piernas; 
s con huesos tan mondados, 
haréis reir los condeoados. 
vos tras esto es cosa cierta , 
pues de muerta, 
por cosa muy sabida 
n cuan estrecha es vuestra vida ; 
os vendrá al justo se sospecha 
i angosto y cuenta estrecha . 
, ved que es forzosa 
pa a vos muy ancha cualquiercosa. 
s es negocio averiguado 
e quiebra por lo mas delgado. 



PEDRO ESPINOSA. 



Levantaba (gigante en pensamiento) 
Soberbios montes de inmortal memoria, 
Para escalar el cielo, en cuya gloria 
Procuraba descanso mi tormento; 

Guando bajaron rayos por el viento , 
Vestidos de venganza y de Vitoria, 

Y renovando de Tlfeo la historia, 

La máquina abrasaron de mt intento. 

Y ya Paquino, LUibeo y Peroro 
Me oprimen con pesada valentía, 

Y mi pecho es ardiente Mougfbelo. 
Perdón • Señora, pues mi ealpa lloro; 

No mostréis mas que son, á cosía mia , 
Vuestros ojos tos rajos, vos el délo 

ANTONIO MOHEDA NO. 

En vano es resistir al mal que siento, 
Si echada por el suelo mi esperanza, 
Sujeta mi ratón con tal pujanza , 
Que ni aun Ubre le deja el sentimiento , 

Asi padece y calla el sufrimiento. 
Sin elperar del tiempo la mudanza, 
Ni en aquesta tormenta la bonanza; 
Que siempre ha de soplar contrario-et viento. 

Estoy a padecer el mal tan hecho. 
Que en el bien estaré, si viene, extraño, 
Porque el mal en si propio-me convierte. 

Y temo venga ya, porque sospecho 
Que el bien ha de cansar en mi mas daño 
Que causa el mal, pues no me da, la muerte. 

DOCTOR AGUSTÍN DE TEJADA. 

Caro Constancio, á cuya sacra frente 
Las hojas de Peoeo 
Promete en galardón el dtos Timbreo 
Por ser la clara espuma de su fuente, 
Préstale oido atento 
Al son confuso de mi sordo acento; 

Que aunque suene mi voz baja y confusa. 
No es de tau poca estima, 
Que no humillase la soberbia cima 
Del sacro Pmdo á cercenar mi musa, . 
Con sus tiernas querellas, 
Del aire y cielo las reglones bellas. 

Y va se vio colgar de un verde lauro 
Su bien templada lira , 

Quien por Dafne cruel sime y suspira, 
Mientras que orillas del sagrado Dauro 
Sonaba mi instrumento, 

Y darle grato oído estando atento. 

Y ya se vio también vibrar la lanza, 
El brazo sacudiendo , 

Y el escudo fogoso Marte horrendo. 
Vestido de diamante y de venganza ; 
Mas mi canto, aunque rudo, 

Le hizo suspender lanza y escudo. 

Y entre las sombras que la muerte viste 
De amarillez y espanto 

Hubo atención á mi acordado canto, 

Y porque el Cancerbero horrendo y triste 
Su dulzura no dome. 

Pluton se enterneció y el canto oyóme ; 

Que el verso fácil . terso y numeroso 
Los dioses celestiales 
Aplaca, v a los dioses infernales, 
Porque la concordancia es son glorioso , 
Tanto, que su enemigo 
De si mismo no puede ser amigo. 

Mucho puede, Señor, y mueno vafe 
Cualquiera estilo terso 
De un sabio, sonoroso y alto verso, 
Que de un sabio y divino pecho sale, 
Tal cual es ese vuestro, 
A Febo espanto, gloria al siglo nuestro. 

Vese este tal entre salobres ondas, 

§ue al cielo se levantan, 
que en peñascos cóncavos quebrantan, 
En muerte envueltas, las arenas hondas; 



PEDRO 

Mas sacando su aliento, 

Calma el mar, rinde el tiempo, enfrena el viento. 

Vese este tal donde el furioso scita 
Entre escarchada nieve 
Sangre espumosa de caballos bebe. 

Y va ant'él , aunque mas su furia incita, 
.Mas supuro y constante 

Que ante el ladrón desnudo caminante. 

Y si por caso de su patrio muro 
El contrarío avasalla 

La libertad á fuerza de batalla, 
Futre el despojo como está seguro. 
Hurla de su enemigo, 
Porque sus bienes llevará consigo. 

Dichoso el tal , dichoso , pues que puedo 
Su trofeo divino 

Colgar de cualquier roble ó cualquier pino. 
Sin que fuerza ó invidia se lo vede , 
Pues nunca á su esperanza 
El tiem|K) volador hizo mudanza. 

Sale hermosa del rosado oriente 
La aljofarada aurora , 
Que el cielo de oro y bermellón colora. 

Y sale al caer el sol en ocideute 
La noche de su gruta, 

Qucal/.ael mar, cubre clmundo, el ciclo enluta. 
Viene el verano, y de pintadas llores 

Y verdes esmeraldas 

Horda del campo las tendidas faldas , 

Y tras el de humedad, frió y temblores. 
Luego el invierno marcha, 

Que hojas bate, flor quema, campo escarrba. 

Arenas de oro entre cristal luciente. 
Mezclando el claro rio. 
Ya a descansar al mar su fuerza y brío, 
Pero no siempre lleva una corriente 
Por una misma tierra, 
Que ya Uv impide un valle, ya una sierra. 

No siempre el justo cielo favorece 
Los intentos humanos ; 
Porque penetra bien que son livianos 

Y que cualquier favor los desvanece, 

Y por esto fortuna 

Imita en sus mudanzas á la luna. 

¡Qué de veces se vio en noche serena 
Lleno el rostro hermoso 
De blanca plata y resplandor lustroso . 
Llenos los cuernos de la luna llena, 

Y despedir centellas, 

filaras y rutilantes, las estrellas! 

Y ¡ qué de \eces en un punto luego 
Se vio triste y nublada, 

Hotos los cuernos, y la luz menguada , 
Amarilla su plata, muerto el fuego, 

Y las centellas muertas, 

Y las estrellas de humedad cubiertas! 
Sécase el rio, el manso mar se altera , 

Eclipsase la luna, 

Truécasp el tiempo, múdase fortuna, 

Pasa el dia, y la noche se aligera, 

Y todo nos molesta. 

;Oh santo cielo! ¿qué mudanza es esta? 

Solo el sabio se ve firme y constante 
Entre mudanzas tantas. 
Porque tiene lirmisimas las plantas 
Sobre duras colunas de diamante; 
Mas ¿quién será este sabio? 
Que en su alabanza moveré mi labio. 

«¡Oh salve! (le diré; tú, que seguro 
De las injurias largas 

Del tiempo flan mudables como amargas), 
Hurlas dellas y del, firme cual muro, 
Tus pies humilde beso, 
Pues para tanto te ha bastado el seso. 

»Tu solo ves el cauteloso pecho 
Del hombre fementido, 
Que el cuerno agudo en heno trae escondido, 

Y que solo procura su provecho, 

Y en apariencia humana 

(-ubre el intento cruel de tigre hircana. 
•Tú solo ves (con gloria de tu nombre, 
Aunque fortuna ruede) 



ESPINOSA. 

Que el mayor mal que al hombre le mee 
No es de las Aeras , no , sino de otro non 
Que la fiera se amansa , 

Y el hombre en da&o de otro no descans; 
«Arman al fiero león las garras gruesa* 

Cuerno al loro furioso, 
Ligereza á la onza, fuerza al oso. 
Uñas y pico al grifo, al lebrel presas, 

Y al mortífero seno 
De la sierpe cruel mortal veneno. 

•Mas al hombre, por ser nías cruel y ft 
Que onza y león furioso, 
Que sierpe , loro , grifo , lebrel , oso , 
Naturaleza lo arma en ser ligero , 
Veneno, cuerno, presas, 
Fuerzas , unas y pico , y garras gruesas. - 

Mas ¿<J"é divino espíritu memfiama, 
Que á mi llano lenguaje 
De trágico le adorna y alto traje, 

Y de la humilde tierra lo encarama 
A la cumbre sagrada. 
De \irginales plantas paseada? 

Mejor será , Señor, que nos burlemos 
De ver las pretensiones 
Que encierran los humanos corazones. 
Siguiendo sus mortíferos extremos, 

Y en amistad constante 
Enlazados pasar de aqui adelante. 

Y en vos (como laurel verde y sagrada 
Después que he dado al viento " 
La ronca voz) suspeudo mi instrumento, 
Que ha sido tan oído y celebrado, 

Y por vos ha podido 
De la muerte triunfar, tiempo y olvido. 

Y oiréis, al descolgarlo, mil hazañas 
Que gentes españolas. 
Del mar sulcaudo las bramantes olas, 
Hicieron en regiones mas extrañas; 
Que si Echo no miente, 
Darán espanto al sur, miedo al oriente. 

SOTO. 

('uando las penas miro 
De tu martirio fuerte. 
Amor, gimo y suspiro 
(Como ultimo remedio) por la muerte ; 
Pioeuro, por perderte. 
Perder contigo la enojosa vida, 

Y viéndola por ti mas que perdida , 
Del gran placer que siento. 
Vuelvo á vivir y crece mi tormento. 

MARTÍNEZ. 

Oda xvu de Horacio , lib. i : 
Yelox amoenum saepe Lncrehlem. 

De su dulce acogida 
Que en el Liceo monte el fauno tiene , 
Con ligera corrida 
Al suelo fértil de Lucreti) viene, 
Para tomar contento 
En este dulce sitio y fresco viento. 

Este lugar defiende 
Mis cabras siempre del fogoso estio ; 
Tampoco les ofende 
Aquí la fria escarcha ni roció, 
Mi los recios inviernos 
Pueden dañar los corderinos tiernos. 

Seguramente pacen , 
Buscando anuí y allí las tiernas gramas 
Que en este bosque nacen. 
El cítiso y tomillo, y otras ramas, 
Que á las cabras engruesan, 

Y de sustancia y leche las retesan. 
Apriscos y rediles, 

Do es>lán los cabrilillos encerrados, 

No temen las sutiles 

Mordeduras de sierpes ni pintados 

Lagartos , ni los robos 

Que hacer suelen los hambrientos lobos 



FLORES DB POETAS ILUSTRES. 



15 



J ¿alee caramillo suena, 

losabra umbrosa 

s Callea ea derredor resuena ; 

beaya cumbre 

d trabajo y pesadumbre. 

¡a y alegría 

Dios, y mi piedad le agrada, 

masa mía. 

oopia gozaras colmada ; 

lerrama el cuerno 

ente flor y froto tierno. 

ralle y flores 

b canícula el gran fuego, 



ora citara del griego 

creoota, 

amorosos cisnes se remonta. 

t las -pasiones 

se y Circe* y los recelos 

los corazones, 

otra loa rabiosos celos; 

«al muy fuerte 

»r el hijo de Laerte. 

ibra holgando, 

qol los fasos llenos 

sbio blando , 

Baco v Marte, muy serenos, 

morosos, 

rán combates sanguinosos. 

tubumanos 

i protervo y duro amante, 

»ntas manos 

el villano, que delante 

guirnalda , 

isguetu inocente falda. 

SOTO. 

>s bamadriades c¿ue cria 
¿rete Da uro el bosque umbroso, 
do y oloroso prado , 
triste día , 
&pues famoso, 
pastor Pilas celebrado , 
ae el ganado 

>r y <ie otros, que abrevando 
11 ro pié de la nevada 
aron, estuviesen quedos, 
y canciones escuchando. 
r cantaron de una mal lograda 
(mes que con moríales bledos, 
cantuesos 

la preciosa carne y huesos. 
s, mirras, bul sanios y palims. 
o > cinamomo , desgajando 
irás, que después tejidas 
inosas palmas, 
ransformando 
canastillos, do las vidas 
>s partidas, 

rocas fueron despidiendo, 
le de un olor precioso, 
tirto y lirio azul y blanco, 
ticada enriqueciendo , 
avonio al tiempo presuroso 
¡e en solo voces franco, 
lido y lumbre 

mundo en celestial costumbre. 
de Felicio celebrada, 
ílebró el pastor Silvano, 
r del bélico Parnaso, 
¿cantada 
¿ozú ufano 
ielo libertado y raso, 
i del caso, 

de brocado á las espaldas , 
sus gargantas, despidiendo 
e que dan á sus pastores, 
las sienes con guirnaldas 
las, al amor prendiendo 
aljaba y nuevos pasadores , 



Honraron con su acento 

Y enriquecieron el delgado viento. 

No oréate aliento en olmos y avellanos 
El cedro apacible, ni nos siembre 
De aljófar cristalina el verde suelo, 
Ni uos hinche las manos 
El meloso setiembre 
Con dorado racimo teruexuelo, 
Ni nos otorgue el délo 
Los madroños, bellotas y castalias, 
Dulces manzanas y sabrosas nueces, 
Ni alegres flores de la primavera. 
Ni á las silvestres cabras las montanas 
Los verdes ramos den (cual otras reces), 

Y la manada de hambrienta muera, 
Si no fuere aplacada 

Con humos la alma de la ninfa amada. - 

La escura selva, de árboles tejida. 
Cubierta de alcornoques v quejigos, 
A quien la inexplicable hiedra abraza, 
Serán de mis gemidos 
Fidisimos testigos, 

Y del dolor que el alma me embaraza , 
La parlera picaza. 

Diversa en pasto de las otras aves, 

Y desde aquellos troncos la corneja, 

8ue solo mal agüero nos pregona» 
irán que alegres versos y suaves 
Por este siglo no ocupó su oreja 
En cuanto abarca nuestra oblicua zona, 
Ni se retumba el llano 
Con mas que Tirsa, frecuentada en vano. 

savAiu. 

Pues que sus raerías y calor refrena 
Kl encendido Febo, v la villana 
Gente no teme de sufrir su lumbre, 
Ni ronca voz resuena 
De la cigarra vana, 
Que añade en los calores pesadumbre, 

Y sobre la alta cumbre 

El seco y frió temporal asoma, 
Ocasionando á túmulos funestos, 

Y á Tirsa nos da el cielo helada v yerta , 
Mostremos el dolor que al alma doma 
En las palabras y los tristes gestos , 

Y la alegría con la nina muerta, 

Y siempre sea este dia 

Honrado en llanto y falto de alegría. 
Solenes pompas, versos funerales 
Honren cada año la dichosa tierra 
Que oculta y guarda los amados huesos. 
Los castos anímales 

Y la blanca becerra 

Con sangre ablanden los terrones tiesos; 
Violetas y cantuesos, 
Ligustres, blancos lirios y azucenas, 
Alhelíes, rosas, trébol , madreselva , 
Aquf marchitos dejen lustre y vida, 

Y aqueste dia ofrezcan tristes penas, 
No solo el rio , sierra , campo v selva, 
Mas á la gente oculta y escondida, 
En galos y britanos, 

Y cuantos hace el sol meridianos. 

FENISA. 

Si con sus rayos el noveno dia 
La blanca aurora el mundo oscuro diere, . 
Las nubes con su rostro destruyendo, 
Una novilla mía 
A 1 que mejor corriere, 

Y dos al que luchare, dar pretendo, 

Y al otro que, blandiendo 

El recio brazo , abarca mayor trecho, 
Un toro de cerviz macizo y duro, 

Y un buey hermoso al que mejor cantare, 

Y al que, de versos epitafio hecho 
Sobre el sepulcro me escribiere, juro 
Darle lo que él en mi manada amare, 
Y , lo que es mayor gloria , 
Nombre inmortal y palma.de Vitoria. 

Vendrá Bermejo , el dios de los pastores , 
Con bermellón y fina sangre ungido, 



PEDRO ESPINOSA. 



Que en vivas conchas se produce y cria , 

Por ambos derredores 

De sus sienes ceñido 

(.011 las monteses ramas que solía, 

Y vendrán á porfía 

Pastores Tuertes, diestros y zagales, 
Cuál por correr, cual por luchar, llevando 
Dulce Vitoria, premio vitorioso, 
Pues los marchitos versos funerales 
Las largas fald:is ornarán, piulando 
M túmulo funesto y doloroso, 
Lleno de ciprés verde, 
y ue eternamente su color no pierde. 

Con casta oliva y olorosa tea, 
(Ion la sabina yerba y el incienso, 
Fn sacros fuegos quemaré el redaño 
De lio manchada ó fea 
Cordera, cuyo censo 
A tal sepulcro paparé cada ano ; 
Después por fértil caño 
De los colmados vasos la caliente 
Leche enn sangre viva, entreverada, 
liaré mojar la victima humosa, 

Y la yema del vino que la gente 
Do la' rica Lucelia da á Granada, 
La triste faz de la terrestre diosa , 
Vertida , humedeciendo, 

Vendrá los sacrificios consumiendo. 

SILVKRIA. 

Si les es á las almas concedido. 
Desnudas ya de cor|H>raIes cargas , 
Prestar oreja á los piadosos llantos , 
Divina Tirsa , oido 
Habrás nuestras amargas 
Querellas, que suspensos tiene á laníos 
Frutales. ticia< , cantos; 
Mus donde quiera que las tristes voces 
Nuestras le hallen , 6 en el cielo ilustre, 
O al derredor de robles y manzanos, 
O ya que elíseos aposentos goces, 
Pasada el agua lóbrega y palustre, 
O junto al olmo de los sueños vanos , 
Rogamos que recibas 
Ku voces muertas intenciones vivas. 

Tu alma bella nuestras selvas creo, 
Hermosa ninfa, que andará lustrando 
Con sosegado y saludable vuelo; 

Y asi , de mi deseo 
Las voces escuchando. 

Nos has de ver culpar de injusto al cielo. 
Verás el venir suelo. 
De vergonzoso \ triste , no dar flores , 
Ni los frutales apacibles frutos, 
Ni claras aguas las delgadas fuentes , 
Ni ios zagales publicar amores. 
Ni nuestros ojos, sin dolor, enjutos, 
Ni las cabrillas , ni las de dos dientes , 
Pacer la tierna grama , 
Ni responder al hijo si las llama. 
Pues si las voces tristes comprchendes , 

Y ves que el humo de las piedrazufres 
No purga el hato y recental rebano, 

Y nuestro mal entiendes , 
¿Por qué, mi Tirsa , sufres 
Vivir los tuyos en notable engaño? 
Pues uno y otro daño 

Con solo respondernos sanarías, 
O con mostrarnos tu hermosa cara 
O con dejarte ver por do pasares; 
Pues tú eres, Tirsa , que en placer solías 
Dar á la noche . y reducirla clara 
Con rostro alegre y lícitos cantares ; 
Mas ya lu cantilena 
Nos deja sola su memoria en peí. a. 

su. vasa. 
Tú con palabras dulces y elegantes 
A las contiendas término pusiste, 
Mil veces inclinadas á \ i loria , 
Pastores litigantes. 
De suene que saliste. 
Contentos ellos . tú ron igual gloria , 



Y aun tengo en b memoria 

Sue á veces en las ondas cristalinas 
ostraste tu cabeza orlada de oro, 
Cantando versos del postor Silvano, 
A cuyo son debajo las encinas 
Kl ganado de Pilas y Peloro 
Itumió la yerba el ano j otro en vano. 
Mil veces se arrojaron 
Al agua , mas tus carnes no tocaron. 

Yo vide al tiempo que la aurora mués 
Fu este dia su rosada lumbre, 
Al triste Pilas, húmedas mejillas, 
A quien la mano diestra 
De la doliente cumbre 
Fra coluna, y della las rodillas ; 
Que dcstas florccillas 
Con sus lamentos marchitó tal snma, 

Y desgajó de robles tanta rama , 
Hoinpiendo de ias peñas tanta parte , 
Cual suele Horcas en la helada bruma 

Y cual el cierzo que herido brama , 
Con ardientes suspiros á Invocarle 
Se compelió, y cantados. 
Aquestos versos dijo mal limados. 

rÍLAS. 

Sin lu presencia «Tirsa , el fresco vh 
Helado quema las fragantes yerbas, 

Y el rubio trigo que en el suelo echami 
Pereceen el momento; 

Las uvas son acerbas 

Que de las tiernas vides desgajamos , 

Y en el lugar hallamos 

De trigo, avena y de cebada blanca. 
Vallico inútil y del tino grama , 

Y de lechuga dulce amargo cprdo. 
Ni nos alegran ya con mano franca 
Céres v I taco, yon perpetua llama 
Fu todo tiempo me consumo y ardo, 
Hasta que venga el dia 

Que goce de tu cierna comoañia. 

Dos blancas reses, de vedejas llenas . 
De cada cuatro cuartos poderosas, 
Fjei citadas al palestre oticio. 
De lirios > azucenas 
Las frentes y de rosas 
Coronadas, he j ni esto al sacrificio, 

Y siempre es mi ejercicio 

Honrar con premios el sepulcro amado 
Haciendo tiestas, ya con tallos tiernos 
Ya con mis flores , "ya con dulces frutos 
los toros y novillos he apartado 
De sus becerras, que con los internos 
Mugidos cercan los fúnebres lulos, 
Al tiempo temeroso 
Que el trabajado cuerpo va al reposo. 
Descansa en paz. hermosa , rusta y I 

Y tierna carne; que el dorado Apolo 
Con sacros versos te eterniza y calila , 

Y la noturna estrella 
Que rige el primer polo 

Tu tierra huella con piadosa plañía , 

Y el fauno se levanta 

Antes que el sol, y de apio, pino y lau 

Y de quejigo premios vitorlosos , 
Guirnaldas hechas en tu tiesta ofrecen 

Y sus divinas aguas nuestro Dauro 
De leche y miel y de oro muy precios* 
Sobre sus faldas siembra y enriquece 
Quedando el suelo honrado 

Que fué á tus huesos por sepulcro dad 
Loable envidia en las \ecinas ninfas 
For/.ó a seguir de aque>los las pisada 
Que en copas de alabastro y vidrio hei 
Las cristalinas linfas. 
Con azahar templadas, 
Con rosas y boletas contrahechas, 

Y cu cestas nada estrechas , 

De casia y amaranto y mirabeles, 

Y de alheña y saúco tristes flores , 
Y' los cogollos brota dores tiernos 
De piálanos, naranjos y laureles 
Presentan por los anchos derredores 



FLORES U POETAS ILUSTRES. 



I> 



«lo», é «aleo por snU infiernos 



iomoiíMea. 
pote euleeces trasmo o, 
fe varios nubes el pou«w, 
i , yo violadas , yo sangrientas , 
loo despintando, 
e lo oporeote 

aque st a s y otras mal contentas v 
suyo atentas, 
boo el metal bruñido 
o Febo con loo fimbrias de oro, 
irae de la plata el rastre da ro; 
ojosas el contar rompido, 

illom 



> ol campo do el oca 

guarda con el pufo aforo , 

sometieron 

cinoo huecas do solieron. 

EL PADRE ROA. 

injusta culpo esjoofo pena, 

leodo m ere cida pego , 

lerir ae dejo , mortal llago , 

i ae entró en lo cárcel, lo cadena. 

roto espero qaieo sembré en la arena? 

es quien de Unto mol sü paga? 

uieui de so sol la luz apaga? 

lo quien so nove al mar barrena ? 

f ! que en mió razones me condeno, 

» ton á ciegos tal derrota , 

i mas me persigue pido ayuda. 

el qoe comino Ion sin freno, 

Teso, ciego, en nove roto, 

lo qoien puede y no me ayoda. 

K JUAN DK VERA Y VARGAS. 

señora, así yo viva 

esto corta qoe se aguarda , 

o ¡o mocho qoe torda , 

ebedeaer misiva. 

ex carta de paso, ha sido 

mal pagado mi amor ; 

es carte de favor, 

es el favorecido. 
es carta de excomunión , 
e remedio lomaré? 

de examen de mi fe , 
leesta mi corazón. 
es de borro, y tal pretende , 
le quiero libré ver; 
enla debe de ser, 
i que palabras me vende, 
lerria , para no errar, 
t de seguro no es 
inora, que después 
Bese de marear, 
is holgaré que livianos 
¿nienlos , como el uiio, 
»gan de desafio, 

venir a las manos. 
¡uando en vuestro contrato 
istiein ó laslo sea , 
oigo á pleito se vea , 
se lo meta a barato. 
•qoe recelos traidores 
ríian d* su persona 
babrá d> ser de corona , 
ere caru de amores, 
mí sé, para mi á lo menos, 
en el pesor ó el placer 
d daño habrá de ser 
i de mas ó de menos. 

Jí CIADO JUAN DE LA LLANA. 

kfUh\$. Ilorac, lib.i, oda xx. 

s dulce y caro , 

iczuela y heredad vinieres, 

do v claro 

qoe te cause mil placeres, 

xn.-n. 



Que yo lo eocorré cuando 
Todo el teatro lo Miré alegrando, 

Y cuando allí oe oyera 
Aplauso mas alegre y favorable. 
En toda la ribera 

Y en todo el monte retoñé un a oia hU 
Concento de alabanzas. 

De gloriosas y ciertas espeta****. 

Beberás del templado 
< aleño con el cócono espumoso (I) 
Que yo tongo guardado; 
No del falerno fuerte y rigoroso (i), 
Ni los vinos livianos 
Que crian los collados femianos. 

CEPEDA. 

La que nació do la marta espumo , 

Y el que sobro las anuas tiene imperio. 
Este y aquella mu fetos y hermoso 
Que oyó mortal jamas ni es cr i bió pluma, 
Al deleite lascivo en adulterio 

Con suavidad^ rendidos dios y diosa, 

Y en concordia amorosa 

Los miembros pode ros o s y desnudos, 
En ciego laso atados 
Con una red sutil de fuertes nudo s . 
Pudo un torpe berreso • 

Prender á la mas bello y si saos- tero. 
Cuando uso mis el délo de tooJemencios, 

Y la tierra padece mas lahurias , 
Azotada de pluvias y de vientos v 

Y todo es terremotos y violencias, 
Hielos, rigores, tempestades. Ruta 

Y guerra dederade entre elementos 
Con mayores alientos, 

Solo en el corvo dlen te de un arado 

Kl villano brioso 

Sale de la Vitoria confiado,. 

Y triunfando del tiempo. 

Siembra , y el dulce premio eos» á tiempo. 

Aquella qoe con oréelo in estim able 
Soltó primero al viento crespas hebras, 

Y después castigada por decreto 
De la ofendida diosa inexorable , 

Los hilos de ero convirtió en culebras, 

Cuya vista mortal de tanto afeto 

Le fué á la fiera Alelo, 

Que hurtando el oficio al basilisco, 

Mataba al que miraba , 

Mudándolo de hombre en duro risco. 

De Jove el hijo pudo 

Vencerla con la lumbre de un escudo. 

Cuando levantan las sublimes frentes, 
Al cielo amenazando y las estrellas, 
Las pirámides altas y obeliscos , 

Y las torres espanto de las gentes , 
Que siendo tau caducas como bellas, 
Fueron a nuestros ojos firmes riscos ' 
Los humildes lentiscos 

Que el pastor pobre en bajos techos ata. 

Perdona el raudo rayo 

Cuando del aire denso se desata , 

Y solo a lo mas fuerte 

Humilla con el peso de la muerte. 

Al tierno catador que errando el tiro, 
Herido de la fiera por la ijada, 
Cayó, dando a la muerte paso abierto, 

Y el alma envuelta en el postrer suspiro 
Voló , del grave peso desatada , 

Y el cadáver de horror dejó cubierto; 
Que pudo tanto muerto, 

Que á la inmortal privó el mortal de vida 

Cuando lágrimas tiernas 

Sin sentido vertió sobre la herida , 

No le fué de algún fruto 

Venablo ni belleza contra el broto. 

Cuando el que rige el mar con el tridente, 
Sobre el carro de conchas nacaradas 

(i) Cécubo, vino de Campanil noy cstiaudo. 
(2) Falerno. 



Mide veloz el piélago espacioso, 
Descompuesto el cabello en barba y frente, 

Y las revueltas canas con laudas 
De verde musgo asidas , y furioso, 
Con giro presuroso 
Va componiendo las soberbias olas , 
Venciendo el marinero 

La borrasca cruel con velas solas , 
Vuelve del golfo incierto 
La nao cascada al abrigado puerto. 
Del fundador de Tébas , deseoso 
De dar a su familia ciudad nueva , 
Cuando seguía la robada hermana, 
Kl brazo vengativo y valeroso 
Privó de habitador la escura cueva , 
Donde sagradas aguas Dirce mana. 
Con fuerza sobrehumana 
Mató al dragón horrible, cuyos dientes, 
Sembrados, produjeron 
Hombres vivos , armados y valientes , 

Y del monstruo de Marte 

Tuvo Vitoria con industria y arte. 

Cuando están libres en Hircana el tigre , 
El león en Libia , en Asia el elefante , 

Y en la ludia él feroz rinoceronte , 
Suele no atravesar sin que peligre 
Kl solo y temeroso caminante 

Las ciegas sendas del desierto monte; 

Mas mudando horizonte , 

Suelen mudar las lleras de costumbre , 

Y con sa¡¿az industria . 

Desnues de algún trabajo y pesadumbre, 

Si el hombre el freno toma , 

Su furia no domada con él doma. 

Kl hijo de Alcumena , que ahogando 
Ku la cuna las sier|>es venenosas , 
Puesto en años mayores venció a Neso, 
A Rusíris , 6 Caro v Anteo, cuando 
Las formas imitó de varias cosas. 
Del rielo tuvo sobre el hombro el peso, 

Y con notable exceso 

Del Krebo rompió las negras puertas , 

Y dejando arco v claví , 

Y al mundo sus hazañas todas muertas, 
Pudo, fuera del uso, 

Rendirle una mujer al hilo y huso. 

Cuando clama el estrépito de guerra , 
Que en los vecinos montes se repite , 

Y el dios de los ejércitos airado, 
Por debido castigo de la tierra. 

Que haya discordia universal permite, 
Perturbando de paz el santo estado, 
Kl principe soldado 

Aplicando á las armas el gobierno), 

A furor que sembraron 
Las tres furias que habitan el infierno 
Enfrena , si es prudente , 

Y libra de temor la amiga gente. 

Venus, Meuusa. Adonis, Marte, Alcides 
PuduTon ser vencidos, y ve noel los 
Arte, encanto, Turor, destino y vicio. 
Tiempo, ediücios . mar. bestias y lides 
Se pueden sujetar, y triunfar déllos 
Sazón , fuego, uso, industria y ejercicio ; 
Que al bu mano juicio 
Ku fin todas las cosas son sujetas. 
Solamente yo, indigno 
(Por causas' reservadas y secretas) , 
No pude de algún modo 
Vencer á Klisa , vencedora en todo. 

DOftA HIPÓLITA DE IS'AHVAKZ. 

Fuese mi sol , y vino la lormeiita ; 
Que yo no espero de su ausencia menos , 

Y el cielo turquesado tus serenos 
Ojos cubrió, obligado de la afrenta. 

Un acento tristísimo revienta 
Entre los vientos , de tinieblas llenos : 
Tiemblan las nubes con los roncos truenos, 
Arden los campos , el temor se aumenta. 

Salió mi sol , y de dorados jaspes 



PEDRO ESPINOSA. 

Vistió tu oriente , y da esmeraldas Inai 
Los altos montes y las llanas tierras. 
Bordó las vagas nubes de giraipes, 
Sudaron rubias mielea las encinas 
Y blanca leche las azules sierras. 



fe 



LUIS DE SOTO. 

De los mas claros ojos, 

Y del mirar mas dulce y apacible , 

Y del cabello de oro paro y lino 
Mas que se vio en la tierra , 
Formó la causa amor de mis enojos. 
Dentro escondió de un parecer divino, 
Para hacerme guerra , 

Un áspide terrible , 

Cruel y venenosa 

Bien mas que lo posible ; 

Pero uo tan cruel como hermosa. 

LICENCIADO JUAN DE VALDÉS Y MEL 

Celia , a ti mujer ninguna 
No te pudo aventajar, 
Ni agora puede llegar 
A lo que es Marffea alguna. 

Esta lo que tú sera, 
Tú no puedes ser lo que ella ; 
Que es lo que el tiempo atrepella. 
Quiérala , quisete ya. 

LUIS MARTIN. 

Si el sol se pone , yo a la muerte llegí 
¿Quién detenerlo, por vivir, pudiera? 
Deten , dorado Apolo, el carro, espera ; 
Mas el sol no se para a nuestro ruego. 

¡Oh tú , Señora, por quien vivo cieg 
Alza los claros ojos á la esfera, 

Y di le al sol que pare su carrera , 
O no le prestarás la luz y el fuego. 

Que por solo mirar tu hermosura , 
Parara los caballos, admirado, 

Y no vendrá la noche de mi muerte. 
Mas ¡ ay, triste de mi ! ¿quién me ase 

Que de ver que lo excedes, afreutado. 
No les dé rienda , y buya por no verte? 

LUIS BARAHONA DE SOTO. 

Geni I . que ves la sombra en tu con 
Que amor llenó de glorias y despojos; 
La lumbre digo de los claros ojos. 
Que sombra en tanta lux no se coosien 

En beneficio del amigo ausente 
Revuelve de tus riendas los manojos. 
Con nuevas de mis lástimas y enojos. 
Adonde es mi levante y tu poniente: 

Y al tiempo que el sereno rostro vea; 
De aquellos ojos verse entre tus ondas 
Dirásle : • Ingrato corazón, venciste. 

■Venciste, no me huyas ni te escondí 
Alégrate , pues sé que 'lo deseas; 
Que muerto es ya el que tauto aborrecí 

DON FRANCISCO DE LA CUEVA 

Porcia . después que del famoso Brut 
Supo v cre\ó la miserable suerte, 
«No v!\a yo sin ti (con pecho fuerte 
Dijo , llorando sobre el casto luto). 

»Yed que las armas me escondéis sin 
dente curiosa en impedir mi muerte; 
Que amor me da con <iue á pagalle aci 
Desla limpieza > desta fe el tributo.» 

Tragó las brasas , y aunque allá sin 
Que las de amor, si amor lo permitiera 
Bastaran á vencer su fuerza esquiva, 

Como todas á intento igual unieron , 
Concertáronse al fin de tal manera , 
Que la mataron por dejaría viva. 



FLORES DE POETAS ILUSTRES. 
IAOb BARTOLOMÉ MARTÍNEZ. 



II 



Ota vea Bonete, lie.i. 

id vo mozuelo, 

00 mil olores rodado, 
! tío recelo 

» nt braios anudado 
strecbamente 

dable grata y lecho ardiente ? 
tes sencilla , 
isa falsedad de afeite, 
mejilla 

is, con que enciendes su deleite, 
m cabellos 

, y le tiendes red con ellos, 
i veces el nedo 
ideóte llorará so dafio, 
y desprecio, 
rio* añores y el engallo, 
m Tientos 
ro mar de ras contentos. 

1 y creíble 

hermosura gota agora 
pactble, 

nanea le has de ser traidora, 
miserable 

rer es Tiento deleznable, 
es, desdichados, 
qoien to (astrosa cara 

> ensenados 

to fe modable y cara, 

i serenas calmas 

i contentos de sos almas! 

con aírenla 

; en el mar de tos engafios, 

la tormenta 

rotos y mojados panos, 

Id mar amigo 

tabla, de mimal testigo. 

LUIS MARTIN. 

Terde amaranto y espadaña 
ilborce baña 
derada llave el sueño 
os dos ojos, claros soles, 
tnoso dueño, 
•o los rojos arreboles 
flor cubiertos oloroso, 
rislalino dios del río, 
sale de su albergue undoso, 
enerpo de ovas y rocío, 
dos labios bebe y toca 

> aliento de su boca, 
intió el hielo, 

soles del sereno cielo, 
iecbo de escarcha asi le ofenden, 
ya so pecho como fragua, 
e los rayos que lo encienden 
tan en agua, 
ido y ciego 

agua y escapó del fuego. 

DOCTOR MESCUE. 

que en el tiempo de Rodrigo 
egas anchas 

e un feroz bravo enemigo 
tinas de bronce y duras planchas 
memoria 

bien, lu fin y su Vitoria, 
letn sangre rojas manchas ; 
cerviz su yugo y brava, 
ando, que te cerca y besa, 
ja y te lava, 

10 roo remos de otra Cava, 
flote inglesa, 

do tu espuma de alabastro, 
■brientos hipos 
itrutr los dos Filipos, 
nombre el Austro, 



A coyas sienes orla 

La eterna fama con so dan borla. 

Menos muy pocas de decientas Telas, 
Sagrada mar de España, 
Cortan el nácar que en to espoma bielas, 
De la Anglia hereje de encendida sala, 
En cayo regimiento 
Una calla preside, oo fácil Tiento; 
Que la moler es Tiento, es ftdl cana. 

Y cuando blancas perlas vierte el alba , 
Llegan al puerto que Hércules rompía, 

Y hadando alegre salva, 

Toman, sin darles la ocasión la caifa, 
De Cádiz la bahía; 

Suenay disparate española flota, 

Aqui guerra, allí guerra , 

España viva, muera Ingalaterra; 

Vence esta, aquella es rota, 

El flaco vence al fuerte. 

Mas no es Vitoria despertar la «raerte. 

Famosa España, qoe la espoma soleas 
Dte las saladas olas, 
Idólatras, herejes, moras, toreas. 

Y coando es menester las arrebolas, 
Ya que en los templos metes 
Randeras, estandartes, gallardetes, 

Y a pesar de sos duenoslas tremolas, 
Arma tos hijos, á tos btfos trocóos, 
Que rayos y relámpagos escapea ; 
Que quieren los ajenos 

Rasgar tns faldas y romper tos sesos. 

Tus ondas desocopeo, 

Qoe se infama la mar ancha y profunda 

Con mano acerba y dora; 

Cádiz les sea cálix de amargora, 

So armada se les bonda, 

Y déle fin protervo 

El águila española al inglés enervo. 
Eíque del Ganges arenoso bebe. 
Piedras en so honda coja ; 

?uien bebe el Tañáis de riles olere 
iré las flechas qoe dd arce arroja 
Con gallardo desprecio, 
Enhieste al hombro so venablo redo; 
Quien las haldas habita del Pelero 
Vibre y arbole sos feroces picas ; 
Atraviese el Bosforo 

Quien coge á Hidaspes sos arenas de oro ; 
Con armas de prez ricas. 
Quien cubre el espumante Alpe Ródano, 
Sus bombardas prevenga, 
Que aunque de todos una armada venga , 
Vencerá el pueblo hispano 
Al indio, scita, egipcio, 
Macedonio, francés, inglés, fenicio. 

Quedará preso cou so hambre ciega 
El hereje pirata, 

Cual escamoso pez que al cebo llega , 
Si del anzuelo sus agallas ata, 
Que el sacrilego infame desta suerte 
A España viene por buscar su muerte, 
Cudicioso del oro y de la plata, 

Y aunque vence un ratou a un elefante, - 
Al áspid la mujer, al león el carro, 

¿ Cómo es tan arrogante, 
Que se pone el inglés asi delante 
Al áspid,' elefante, león bizarro, 
Al soldado español, qoe ya se atufa, 

Y por hollar la cincha. 

El caballo andaluz salta t relincha, 
Huele las armas y erizado bofa? 
Aquí guerra, allí guerra, 
España viva, muera Ingalaterra. 

Delfines verdinegros y lascivos. 
No porque son hermosos 
Saquéis á tierra los ingleses vivos; 
Tritones medio humanos y escamosos, 
Tañed á las sirenas, 
Porque arrojen cantando en las arenas 
Los bárbaros cismáticos furiosos ; 
Hija de Porco, ladradora Scila, 
Desde Sicilia hasta Cádiz ladra, 



Tus colmillos aGla, 

Traga, consume, anega y aniquila 

A la herética escuadra. 

Moviendo con gran furia una borrasca ; 

Tú, mar, al ciclo sube, 

Haz de tus ondas una parda nube, 

Sus naves hiende y casca, 

lias no se aneguen luego, 

Por no morir en agua, sino en fuego. 

LICENCIADO JUAN DE VALDÉS. 

A una dama que se aficionó de un tuerto. 

Entóldese mi musa 
Con mas justa razón que la del griego, 

Y si ha cello rehusa 

Porque ha cantado ya de un niño y ciego, 

El sugeto mejora. 

Pues de un tuerto y crecido canta agora. 

Vuelve, señora mía, 
Aquesos soles, de tu cielo adorno, 

Y mas claro que el día 

.Verás de tus amores el retorno, 

Cuando en tu calle asoma 

Del un lado Cartago y de otro Roma. 

Tu gusto se deshace. 
Vencido dejas el coral del labio; 
Que si al que un tuerto hace 
Suelen decille que comete agravio. 
Que á ti te agravia es cierto. 
Pues mirándote está y haciendo tuesto. 

Todo en tu humor desdice ; 
Que si al que á amor le rinde sus despojos. 
Comunmente se dice 

?oc entró el amor, Marfisa, por los ojos, 
eudrá poco ó ninguno, 
Pues para entrar amo», no halló más de uno. 

Yo no sé lo que viste 
Cuando por tales ojos me dejaste, 
O qué presagio triste 
En su ventura y mi desdicha hallaste, 
Si no te ha parecido. 
Afilándole de Indo, otro Cupido. 

Goza el tuerto Narciso, 
Que lleva de un derecho lauro y palma. 
Que me dicen que (pliso 
(Como los ojos son puerta del alma ) 
Tener una encubierta. 
Por tener falsa y principal la puerta. 

A los que preguntando 
Van por tu nuevo gusto y su ventura , 
Los del cielo imitando, 
Responden los que saben de escritura. 
Que tiene este tu dueño 
Grande el un luminar y otro pequeño. 

A tus herniosos ojos 
Los suyos, aunque turnos, te ha vendido, 

Y si tales despojos 

Con los hermosos tuyos has vencido, 

Ya no sé qué deseas , 

Pues venciste otro Turno, como Eneas. 

Consuélame una cosa. 
Aunque parezca en mí sugeto extraña : 
Que si tu boca hermosa. 
Vencida del amor que la acompaña. 
Quisiere darme enojos. 
Que por lo menos no dirás tmis ojos». 

Tuerta canción, si acaso 
En el camino encuentras á mi dueño, 
Enderezando el pas.\ 
Hile que ponga de la frente el ceño 
Junto, porque eres mia. 
Porque un derecho á su deidad te envía. 

PEDRO DE LISAN. 

Es la amistad un empinado Atlante, 
En cuyos hombros se sustenta el cielo; 
Nilo, que por regar su patrio suelo, 
Sale de madre, repartido amante; 

Cristal que hace el rostro semejante. 
Voluntad que en dos almas unió á pelo. 



PEDRO ESPINOSA. 

Arnés á prueba, temple sin recelo. 
Iris divina de la fe<lríonfante. 

S'i madre es la igualdad; por ella viví 
Del corazón ajeno se sostente, 
Y el ajeno del suvo basta acabarse. 

Si mucho puede dar, nacho recite; 
Si poco, con lo poco se contenta; 
Ni sabe hacer ofensas ni quejarse. 



PEDRO ESPINOSA. 

Cantar que nacen perlas y granates 
Si e. lampas los toribios de tos pelas. 
Llamar coturnos breves tos úpalas, 
Escrebir que eres ninfa del Eufrates; 

Decir, siendo tos codos acicales. 
Que son tus brazos tiernos como natas 
Cuyas canillas te vendió baratas 
La 'ninfa de que hacen los enlígales. 

Es un cierto mentir á fuego lento, 
Para que se derrita un pecho moro. 
Si nace á ser verdugo cíe poetas. 

Mas tú misma echarás de ver que raí. 
Que las ninfas bordaban paños de oro: 
Tú no sabes echarme unas soletas. 

EL MISMO. 

Llegó diciembre sobre el cierzo hela 

Y de llores el campo vio vestido, 

Y la redonda flama del sol vido 

Sin luz, y el cielo de otra los honrado. 

Paróse el mes, en felpas aforrado, 
Por mirar el milagro nunca oído. 
Cuando á mi sol de lumbre v»ó ceñido. 
Que el cielo alumbra, que enriquece el 

La admiración de maravillas tantas 
Obligó al mes y el casi» sin segundo 
A contemplar la luz del claro ravo; 

Mas huyó luego con veloces plantas. 
Porque, mudando el natural del inunde 
Se ¡l>:i ya convirtiendo en mes de mayo 

LICENCIADO BARTOLOMÉ MARTII 

Oda viii, lib. i de Horario : 
Lidia, dtc, per mmm, ele. 

Por los dioses te ruego 
Me digas. Lidia, ¿cómo afliges lanío 

Y quitas el sosiego 

A Siharisel mozo, que con tanto 
Amor te quiere y ama, 

Y tú lo abrasas en su ardiente llama? 
;Por qué aborrece, di me. 

Sufriendo el polvo y sol sin pesadumbí 

Al campo marcio, y gime? 

¿ Por qué, enseñado á militar costumbí 

No juega ni arremete 

Entre lauto y gallardo igual jinete? 

¿ Por qué ya no corrige 
La feroz boca del frison brioso. 
Ni con freno la rige 

De hrida, (pie es mas duro y rigoroso, 
N¡ su raheza enhiesta 
Con yelmo cubre y penachada cresta? 

¿Por qué tanto rehuye 
Tocar del Tiber las bermejas ondas? 
Por qué mas teme y huye 
Que á la sangre de víboras hediondas, 
Al lucio aceite y grueso, 
Que hace al luchador mas fuerte y tiei 

Ya de la dura malla 
No viste el jaco, ni arma mano y dedo; 

Y ya de la batalla 

En los brazos nervosos y molledos 

No muestra cardenales. 

Ni de gloriosos golpes las señales. 

Mil veces con gallardo 
Semblante hizo en la contienda raya, 
Tirai. lo el fuerte dardo 

Y arrojando un gran peso y azagaya: 



FLORES DE POETAS ILUSTRES. 



SI 



tmmm 

Mid seiatado trecho. 

i cuta escondido 

ti á tos triol de la gente, 

Ijovmsmeido 

¡* Mies da la guerra ardiente 

t,áqtie*eugalos 

ristSeroa mujeriles palos. 

LOPE DE VEGA (1). 
rae ja de mis Yertos y pasiones 



dea 



pierda so alcaldada, 
estilo y de ratones, 
s misma pana me consume, 
i lira meaos Mcn templada, 
rubia manada t 
tea d e m ás que paso á paso 
m alcaceles del Parnaso, 
e vuestra ayuda ó meledna, 

> el y gachón qne me adefina 
ada loa coa c etos 

* vuestras albardas van secretos. 
eacribieado en socarrón estilo, 
fea pretende 

osa a mis Tersos, desde agora, 
ae habitan el egipcio Hilo 
een la Etiopia el sol enciende, 
ordados remos del aurora , 
I atabe mora, 
ré la lengua no entendida, 
escura ama en larga vida; 
o, Piérides, qne en tanto 
ts las canchas a mi canto, 
\ este lenguaje 
e dará franco pasaje. 
is del estreebo Hamanares, 
se antiguamente 
l los limites postreros 
aivo á Joñas en los ijares, 
o tarbia la raudal corriente 
? vino del albarda y caeros, 
i de los fleros 

y dardos de la gente armada 
la poeote le estorbó la entrada, 
lleno de verdura y caza, (. 
raeban los toros de la plaza, - 
i orilla amena 

os, lirios, sauces y verbena, 
te un martes, pardo, aciago y malo 
las y telas, 

i grama y los menudos juncos 
•1, á cuya vista me regalo, 
s ojos como dos candelas, 
o si dijera dos carbuncos; 
e los aruncos 

ros montañeses vieron dama 
la los antojos de la fama; 

> vi su rostro de manteca, 
solovella el pensamiento peca, 
i i mi derecha 

lapido disparó una flecha, 
ele el sol tan libre y licencioso 
por los resquicios 
aquizaoiíes de teja vana, 
itró, por matarme, poderoso 
li vino sol, cuyos solsticios 
n desta vea mi alma ufana; 
or la tenían a 

ístos ojos á mi helado pecho, 
i me lo dejó ceniza hecho, 
]ue el humo espeso que salia, 
o de ladrillo parecía ; 
do nie encontraba, 

> de mi mal estornudaba. 

me á \er la causa de mi muerte, 
lien está mi \ida, 

iapruair los versos satíricos con el nombre de 
•o esta canción con grandes Tañantes. Es otra eo- 
eso se reioprinu en las Fiores. 



Y con toda esta cara de puchero 
Le dije de la suerte que mi fuerte 
Mi pura voluaiad dejó rendida 

Al yugo del amor sabroso y Aero, 

Y mostréis el garguero 
Traspasado de hambre á causa soya ; 

Y ella, por darme un poco de aüeraya, 
Me tiró coa te mano que tente 

Un corazón de nena que comía, ' 

Diciendo : c Por el tuyo, 

Este que tengo á mano restituyo.» 

Dióme en la núes el golpe, que me hizo 
Sacar toda la lengua, 
Como perro con bueso atravesado; • 
Mas luego con el gusto se desbiso; 
Que no se ha de tener á mucha mengua 
Por un favor salir descalabrado. 
Sentíme consolado 

Del golpe, que en señal de mi Vitoria, 
Sonó como quien muerde zanahoria, 
Mas apacible que al villano oído 
El dulce son del rábano partido, 

Y como dio en lo hueco, . 
Abajo respondió la ninfa Eco* 

Al fln se fué la causa por quien muero, 
Mas sorda á mis querellas 
Que el golfo sepultura de Leandro, 

Y en no se detener la que yo quiero 
Mi muerte lamentaran mas doncellas 
Que la del hijo del famoso Erandro ; 
Mas yo, que de Alejandro 

Imito el pecho firme cuanto puedo, 
Como pilar de bronce tuve quedo, 

Y ella como quien corre sobre apuesta, 
Como Atalanta en el correr dispuesta, 
Al viento dio las faldas. 
Esparciendo turquesas y esmeraldas. 

No suele algún sardesco de mañana 
De su cbozuefa pobre • 
Sa'ir brioso dando mil carreras, , 

Repicando á su son de buena gasa 
Los abollados canteros de cobre, 
Entre las sonadoras aguaderas, 
Ni fueron tan ligeras 
De Dafne las castizas cosetadas, 
Como de mi enemiga las pisadas, 

Y aquel donoso y zahareño brio, 
Que allá se lleva el pensamiento mió, 
Dejando á mi alma sola , 

Como Progne, una pluma de su cola. 
Yo despechado por las selvas fuime, 

Y hallé entre unas carrascas 

A Venus con su hijo en gran ruido; 
Por escuchar las voces reslstime 
Contra el furor de las moríales bascas, 

Y acomodé á las voces el oído. 
Estaba yo encogido 

Cu:il se suele poner tierno gazapo, 

Y vi que Venus, sacudiendo un trapo. 
Limpiaba con sus manos tan hidalgas. 
De aquel niñón las azotadas nalgas; 

Y triste en ser su madre, 
Maldecía al herrero de su padre. 

Reiste entonces yo de un boticario, 
Que en todo su juicio 
Decía que su dama no bada 
Lo que á nuestra pasión es ordinario, 

Y bastóme á creerlo aquel indicio. 
Viendo que el mismo amor lo padeoia. 
; Ay loca fantasía 

De enamorados pechos, no os engañe 

El bien que os venga ni el dolor que os dañe; 

Que amor es un cagón lleno de aotojos, 

Y yo lo he visto por mis propios ojos, 
Que en comiendo ciruelas, 

Se en el dolor de vuestras muelas. 

Canción, si acaso vas a pasearte 
Al prado ó 4 otra parte, 
Pásate por eo cas de un alojero, 
YUilequememuero, 



PEDRO ESPINOSA. 



PEDRO ESPINOSA. 



Con planta incierta y paso peregrino, 
Lesbia, muerta la luz de tus centellas. 
Llegaste i la ciudad de tus querellas. 
Sin dejar ni aun señal de tu camino. 

Ya el dia, primavera y sol divino 
De tus ojos, tu labio y trenzas bellas, 
Dieron al agua, al campo, a las estrellas 
Lux clara, llores bellas, oro fino. 

Ya de la edad tocaste tristemente 
La meta, y pinta tu Vitoria ingrata 
Con pálida color el tiempo airado. 

Ya oscurece . da al viento, vuelve en plata 
De los ojos, del labio, de In frente 
El resplandor, las flores, el brocado. 

EL MARQUÉS DEL AULA. 

Profundo lecho, que de mármol duro 
Me guardas el descanso postrimero, 
Abre tus seuos, que, según espero, 
En breve ocupare tu sitio escuro. 

Si en parte alguna puedo estar seguro, 
En ti no me hallará daño tan fiero, 
O no veré quizá el mal de que muero, 
Faltándome la luz deste aire puro. 

Y rola la cadena que detiene 
En esta miserable y triste vida 
El alma, á su pesar aherrojada , 

Descansará del mal que en ella tiene 
El agua del olvido, ya bebida. 
En los elíseos campos olvidada. 

LUIS MAIt TIN. 

Cubierto estaba el sol de un negro velo. 
Luchaba el viento con el mar hinchado, 

Y él en huecos peñascos quebrantado, 
Con blanca espuma salpicaba el cielo. 

El ronco trueno amenazaba al suelo, 
Tocaba el rayo al monte levantado, 

Y pardas nubes de granizo helado 
El campo cobijaban con su hielo. 

Mas luego que su clara luz mostraron 
Los bellos ojos que contento adoro, 

Y á quien el alba envidia las colores, 
Calmó el mar. calló el viento y se ausentaron 

Los truenos, pintó el sol las nubes de oro. 
Vistióse el campo de olorosas flores. 

ANTONIO MOHEDANO. 

Aguarda, espera, loco pensamiento, 

Y no lleves volando la memoria 

A ver la causa de tu amarga historia, 
Que doblas la ocasión al sentimiento. 

Para el curso veloz y muda intento, 
Huye la senda de tu fin notoria. 
Pues ves que el mal publica la Vitoria 
De mi vida, vencido el sufrimiento. 

Ya, pensamiento, cese tu pujanza; 
Llegado habernos á la muerte triste , 
Posada cierta del dolor amigo. 

De ti quiero tomar justa venganza, 

Y es, pues que tú contigo me perdiste, 
Morirme yo , y perderte á ti conmigo. 

JUAN DE MORALES. 

Al sefior ile Goadalráiar. 

No creas que mis versos, por ventura, 
Habrán de perecer como su dueño. 
Del Bélis hijo y de su margen verde; 
Antes no entregara la vida á un leño 
Kl inglés en la mar, que lo asegura 
Del osado español, que el tiempo pierde. 
Ninguna edad vendrá que no se acuerde 
De l'lndaro, Simónides y Alceo, 
¡>e la suave pena 
De Anacreon, contento en su cadena, 

Y de la tierna Safo y su ceseo. 
Siempre se cantará que por Elena 



Fué la ciudad de Dárdano asolada, 

8ue aun hoy maestra Sigeo 
eridas que le dio la griega espada. 
No fué solo en el mundo Ayax vatieou 
Ni el valeroso Héctor el pr i m e ro 
Que murió peleando por su cierra; 
Mas estos la divina voz de Homero 
Conserva en la memoria de la gente, 
Aunque breve sepulcro los encierra. 
Hombres hubo famosos en la guerra 
Antes de Agamenón, mas de ventura 

Y fama lamentable, 

Por falta de quien baga memorable 
La gloria que cubrió su sepultura. 
Esto me da ocasión que de ti hable, 
Ora viva en la Sirte mas desierta, 
Ora en parte segura; 
Que la virtud oculta es como muerta. 
Tú nos muestras, con trato virtuoso 
En la flor de tu vida bien gastada. 
De la inmortalidad la yerta via. 
La cual llegando a ser desamparada. 
Hombre no se podrá llamar dichoso 
Con cuanto Arabia en sos entrañas cria 
Sabes lo <iue se encana el qne confia, 
Subiendo los palacios levantados 

Y las cuadras doradas. 

De follajes azules adornadas. 
Sobre jaspes en África cortados, 
Que andan entre las almas condenadas 
Tántalo y Creso, como Dios ordena; 
Que á los desventurados 
No los excusa el oro de la pena. 

Cual fundación antigua y peregrina. 
Un tiempo de naciones estimada. 
Soberbia con sus triunfos y Vitoria, 
Que si acaso la vemos derribada. 
Con la contemplación de su mina. 
Sirve de entristecernos la memoria; 
Tal es, Antonio, «le Aníbal la historia. 
In tiempo de mil triunfos coronado, 
Que viéndole vencido, 
('.oii la recordación de quien na sido 
El ánimo nos deja lastimado 

Y de memorias tristes ofendido ; 
Tú. que la fama ilustras cada dia, 

Y valor heredado. 

Dejas memorias llenas de alegría. 

Itien fueras en el mundo venturoso. 
Si la ventura li urna na consistiera 
En sangre noble, titulo y blasones, 
Pues fué tu descendencia la primera 
De Agesilao, varón el mas famoso 
Que vieron ni verán lacedemones ; 
Origen de clarísimos varones. 
Con mucho tiempo antecesor de Egíd< 
Al cual verás, si adviertes. 
Que para quitar eolios y dar muertes, 
Sucedieron tortísimos Alcides, 
Que con prudente industria y pechos fi 
Nenoieron valentísimos Anteos 
En singulares lides, 

Y vistieron los templos de trofeos. 
España lo dirá, y el africano, 

Mirando de su sanare húmedo el suelu 

Y el granadino rey en la cadena. 
Turbado el turro de medroso hielo, 
Dejó caer el cetro de la mano 

Y la imperial diadema en la arena. 
Cuando por libertar la patria ajena 
Pisó Cnnzalo sus menguantes lunas, 

Y de la misma espada, 

I)e modo lloró Fronda lastimada, 
Oiieaun no enjugó sus aguas importun 

Y 1 1 del daretlano colorada 

Lleva corriendo al mar cuerpos desnuí 

he diversas fortunas. 

Volé -nido yelmos, flor de lis y escudos. 

Pero seras dichoso y laureado, 
Si pueden d;ir mis versos tantos bieues 
Al son de trompa digna del empleo. 
Porque unta nobleza como tienes 



FLORES DB POETAS ILUSTRES. 



laasasililndesadori do, 
eras eete debe un mi leo. 
stras entes obras d<U~»o, 
et al prudente, amas al Justo, 
raí la andana, 
Jema anudo y de templanza , 
tro grave v con semblante angosto; 
leaos de Piris la esperanza, 
s eo qoe de Asáraco dedende, 
sai brete gesto ■ 
Espuria, y fuego en Asia enciende. 

UCENCUDO SOTO. 

Ilesa de rodo 

llr v loe campos alegrando, 

aurora con el rostro helado, 

resoplando, 

el verde prado • 

i paslorcilla al llanto mió, 

• alegre el sudo, 

i gradan envidioso el délo. 

eeseste arte 

■leve del marmóreo cuello, 

beatas» larga vena de oro, 
uriqeecdlo 

• mayor tesoro, 
■adejaa farias se reparte, 
ieudomcara, 

la luna y las estrellas dará, 
na yerba crece 
i planta sienta y cris olores, 
al ove desgaja con so mano 
m brota y Sores, 

• fresco y vano, 

o, con olores lo enriquece, 

Je alegría» 

► ti mondo Tentoroso dia. 

s tista loteo, 

dver lleió tras si la tambre 

01 dio al rio, al monte, al orado, al Talle; 
sa costumbre, 

lay do no se baile 
elíeza el amoroso fuego; 
ogió los ojos. 

Je gloria y ricos de despojos, 
a yo midiendo 
dichoso bien mi desventura, 
de mis pasiones deseado, 
1a limpia y pura, 
temblante amado, 
ojos clarísimos leyendo 
'lía qoe no fuera 
tan cruel si no me fiera ; 
cuello sentía e* vano» 
res lazos , los estrechos nudos 
erroosos brazos, que aun se vian 
I codo desnudos, 
me fingían 

ion y la dieba por mi mano, 
mirando atenta , 

iine descubierto amor se afrenta, 
illa temerosa 
d pié de víbora pisada 
ta ligereza, ni el herido 
i la deseada 
correr se vido 
ia mas Teniente v pavorosa, 
volvió la espalda, 
o al viento la delgada falda, 
lede improviso 
ido Unta pérdida) del suelo, 
evado pie y la (tierna bella, 
cado velo, 

ienio ondeaba en ella, 
. descubriendo del paraíso, 
orlaba el viento 
a que merece mi tormento, 
íera se ofrecían , 
orzarme el curso, varias cosas , 
mbrientos ojos seguidores : 
blancas rosas, 



Alltlu tiernas flores, 

Ote huyendo de mi ae le calan ; 

Ya d pié en la Manda arena, 

Y el cabello, que d aire desordena. 
Mas tanto se apresara 

El diestro miedo y el deseo á porfía , 
A nuestras plantas alas enlazando, 
Que en las piedras rompía 
El milagro mayor de hermosura, 

Y sobre blanca nieve 

La sangre roja se derrama y lluev e. 

¿Cómo podrá sufrirse 
Tanta crueldad en tanta gentileza, 

Y en Unto amor efetos Un crueles, 

Y qoe UnU aspereza 
Rompa la* blancas pieles. 

Vo la gloria de amor puede escribirse f 

Confuso asi conmigo. 

Parando d curso, cobro aliento y digo: 

tMarfil, ébano, nieve. 
Rubios, ámbar, pJaU, perlas, oro, 
Mis ojos, mi alma, nü regalo y vida, 
Deten; qoe no so? toro, 
Ni llera que, herida. 
En tu desgrada y desamor ae muere; 
Un alma soy sedienta, 
Que con mirarte vive y se sustenu. 

•Deten d paso agora, 

Y vuelve á co nocerme; no me huyas, 
Ya no te dgo, bástanme mis males; 
Detente, no destruías 

Las carnes celestiales, 

Y aquesa dará rus, que el soladora, 
Deten ; que esas espinas 

No conocen el bien por do caminas. 
•Matarme no te asombre , 

Y pues bis fieras maU en las mooUaas, 
Vudve esa flecha y mátame aquí agora; , 
Rómpeme las entrenas» 

Donde tu imagen mora. 

Fiera á los hombres, y a las fieras nombre ; 

Que no aprovecha, esquive , 

Matarte , si en mi pecho quedas viva. 

i Vuelve esos ojos bellos 
A aquesu tierra por donde has pasado. 
Que por lastima mia está sembrada 
De a q o ese humor sagrado, 
Teñida colorada, 

Y cojamos del suelo los candios 

Y los Ceros abrojos , 

Que tienen de tu sangre los despojos. 

»¡Oh gloría mal perdida! 
Oh licores divinos derramados! 
Oh sangre senuluds entre estss pellas! 
si destos desdichados 
Miembros no te desdeñas, 
Tú serás mi manjar y mi bebida, . 

Y la enemiga tuya 

Estará siempre en mi aunque mas buya. 

» ¡Oh hebras que snpistes 
Vencer al oro y á la luz del dia , 

Y como al mió, encadenar mil cudlos! 
Oh toda mi alegría , 

Manojos de cabellos, 

Que de la ingratitud os despedistes, 

Quedaos, quedaos conmigo. 

Que os seré mas piadoso y mas amigo! 

»¡ Oh corazón de acero. 
Jamás de mis miserias lastimado, 

Y mas soberbio y mas presuntuoso 
Que el pavón alabado, 

Mas bravo y desdeñoso 

Que osa de Libia , y que león mas fiero! 

Oh , si el cielo ordenase, 

Que otro cual tú me traUs te traUse! 

»Mas ¡ay de mi ! ¿qué digo? 
Nunca jamás te veas ablandado. 
Pues para mi dolor oo te ablandaste; 
Que aquesto que he rogado, 
Ya tú lo procuraste 
Por hacerme de todos enemigo; 
Antes asi fenezcas, 



Que nadie te ame y tú los aborrezcas.» 

Estando yo esparciendo 
Aquestas quejas, de mi mal do boodas, 
Ella bu jó con ligereza tanta, 
Que por las claras hondas , 
Sin mojarse la planta , 
Pudiera de los ríos ir corriendo, 
Y encima, sin fatiga , 
Del alto trigo, sin doblar la espiga. 

PEDRO DE LlSAN. 



Si el que es mas desdichado alcanza muerte, 
Ninguno es con eitrcmo desdichado ; 
Que el tiempo libre le pondré en estado 
Que no espere ni lema injusta suene. 

Todos viven penando si se advierte : 
Este por no perder lo que ha ganado, 
Aquel porque jamás se vio premiado ; 
Condición de la vida injusta y fuerte. 

Tal suerte aumenta el bien . y tal le ataja, 
A tal despojan porque tal posea. 
Sucede a gran pesar grande alegría. 

Mas ¡ay ! que al fin les viene en la mortaja, 
Al que era triste lo que mas desea, 
Al que es alegre lo que mas temía. 

DON PEDRO TELLEZ JIRÓN, 

Dl'Ql'E DC OSUKA. 

¡Oh si las horas de placer durasen 
Como duran las horas del tormento! 
Oh si, como se tan las del contento, 
Las de pesar tan presto se pasasen! 

¡Oh si en algo los tiempos se mudasen, 
De mal en bien, siquiera algún momento, 
O, ya que no se muden en su intento, 
En aumentarnos el dolor cesasen! 

¡Oh si el mal se midiese con la fuerza 
Del que padece su trabajo fiero, 
O fuese el sufrimiento cual la pena! 

O, ya que no hay quien la desgracia tuerza, 
Un daño no nos fuese mensajero 
De mil, á quien, viniendo, nos condena. 

LICENCIADO BARAHONA DE SOTO. 

i Quién fuera cielo, ninfa mas que él clara. 
Por gozar, cuando mira sus estrellas 
Con luces mii, la inmensa de lo cara! 

O porque alguna vez te agradas dolías, 
O por gozar por siempre tal riqueza ,' 
Pues cierto te lnsde ver contada entre ellas; 

O por desnudo de mortal corteza. 
Con forma incorruptible eternizado , 
Conservar con los cielos tu belleza. 

Hiciera el aire en su región templado, 

Y diérale buen signo v buen planeta 
Al rico suelo de tus pies pisado. 

Jamás prodigio triste ni cometa , 
Rayo , nieve, ni trueno, ni granizo. 
Turbara la región por tí quieta. 

Y á mi, en tus blancas faldas llovedizo, 
l : n torbellino de oro y esmeraldas 
Gavera, y aun el cielo que lo hizo. 

La luna te pusiera á las espidas , 

Y el sol dorado sobre el blanco pecho, 

Y mil luceros juntos en tus faldas. 
Creciera allí la fama, no el provecho; 

Que darle á tu beldad mayor belleza 
Solo sirviera de aclarar lo hecho 

Mostrara mi valor y sutileza. 
Nacido del amor, pues no pudiera 
Mostrar, aunque quisiera, mas grandeza. 

Ninguna ñus que tienes te añadiera , 
Ni se le puede dar, porque si el suelo 
Pudiera caber mas , mas se te diera. 

Esto hiciera yo por mi consuelo . 

Y porque le debieras á mi mano 

Lo une le debes al que agora es cielo. 
Al fin te diera, pues esotro es vano, 



PEDRO ESPINOSA. 

El manjar que losafios di sia eaeata, 
Sacando tu vivir del cono humano, 

Y lo que es mas , tu viérate contenta. 

DON LUIS MANUEL DE PIGUEROJ 

Por montes canoa con el yerto mviernt 
De mi prisión arrastro la cadena, 

Y solo mí gemido ronco suena 
Por huecos valles, no mi llanto tierno. 

Que aun no merezco , por mi mal gobii 
Con mis gemidos publicar mi pena; 
Que la justa ocasión queme condena 
Sella mi boca cou silencio eterno. 

Asi, á costa de penas inmortales. 
Sustento el fuego que en mis veoas ardí 
Mas no me quejo de dolor Un fuerte. 

Quiero morirme y publicar mis males: 
Mas ¡ay ! que llega ya el remedio tarde 
Cuando el mal se descubre con la muer! 



DOSA HIPÓLITA. 

Engañó el navegante i la sirena. 
El dulce canto en blanda cara rolo, 

Y ayudado del santo su devoto, 
El cautivo huyó de la cadena. 

De la serpieute que en la selva suena 
La virgen se libró con alboroto, 

Y de las ondas se escapó el piloto, 
Haciendo remo el brazo , nao la entena. 

Yo , fuerte, presa, timida , constatite , 
Venzo sirenas, sierpes, ondas, hierro, 

Y solo muero a manos de mi daño. 
Virgen, piloto, esclavo , navegante ♦ 

Ven, libres, que uo importa á mi desliei 
Voto , temor, necesidad , engaño. 

PEDRO ESPINOSA. 
A ana mnjer gorda. 

Porque sois para mucho , 

Y mujer tan de hecho 

Y de tan grande pecho , 
Os quiero grandemente, 

Y aquesto muy sin artes; 
Que sois de grandes parles , 
\ de cuatro costados, 

Con nueva maravilla. 

Sois grande de les grandes de Castilla. 

Y aunque os liareis lan grave. 
Que á muchos sois |»esada, 
Como os ven bien tratada, 

Y es tal vuestra grandeza, 
No se atreve ninguno • 

A seros importuno; 

Que sois mas mujer que otra ; 

Y asi. cualquiera siente 

Que lo podréis moler muy fácilmente. 

Mas si os tenéis en mucho 
Con grande fundamento 

Y con mayor asiento , 
Estima en mucho á lodos ; 
Porque si sois grosera 

En ser terrible y fiera. 
Sudar os hará alguno, 

Y con tan sucio ultraje , 

No es mucho que manchéis vuestro liiuj 

LICENCIADO JUAN DE VALÚES Y MELi 

Al misino sageto. 

C ra ve señora mia, 
A quien quiso dolar naturaleza 
he gracia y cortesía . 
De tantas partes y de tal grandeza. 
Oye; que, hablando en seso, 
Eslov metido en cosa de gran peso. 

¡ Quién fuera el que en tu pecho 
Pudiera estar cuando de amor se abrasa 
Pues estoy satisfecho 
Que no tuviera en él estrecha casa, 



FLORES DE 

n> poom 

n* Jouás, al tercer dia. 
lo que eres noble, 
i al ia lo fueron toa pasados, 
aa al doble. 

tsm, de todos los costados, 
ibrea y fajas 

e | candad los a? enlajas, 
taque contigo 
ca anduvo en algo escasa, 
■o soy testigo 

Machas las puertas de tu casa , 
aa excedes, 

ellas apenas entrar puedes, 
o que es dichoso 
i tanta blandura llega á echarse; 
le tu esposo 

í puede con ratón quejarse; 
(úe tu ser te abona, 
in sobrehueso en tu persona, 
írauos la palma 
d cielo pretende aventajalle, 
los tres del alma, 
neme han de poder (entalle 
o y el demonio, 
i carne le excasa el matrimonio, 
e contigo trata 
ortnna a su ganancia aplico, 
color de plata 
ira decir que no está rico, 
ra grande exceso, • 

do contigo , trata en grueso, 
lo tan cumplida, 
o persona de gran pecho, 
icho ser querida, 
ro, de tus partes satisfecho, 
o de mil modos ; 
o tienes entrañas para todos, 
tanta tu hermosura, 
e falta nada en boca y. frente , 
bra gordura, 
icé se dice comunmente, 
úa ese embargo , 
otas en ancho como en largo. 
>n. aquí te queda; 
tiro tan gruesa y tan hinchada, 
Jes de soberbia ser notada. 

EL MARQIÉS DE TARIFA. 

i los garántanles una fue uto 
r oculta calidad del suelo, 
tiene fría como hielo, 
la hiere el sof resplandeciente ; 
tego que en la mar moja la frente, 
»do fíe escur**cc , \ en el cielo 
a negra noche el rico velo, 
abrasa como fuego ardiente. 
triste , en fuente convenido 
), estoy helado en la presencia 
j<>s, que son el sol que temo; 
ego qut* esrurect; mi sentido 
isima noche de su ausencia, 
fuego me consumo y quemo. 

JCEXGIADO LUIS MARTIN. 

Sátira á Judas Escarióte. 

idas ladrón , ¿qué os provoca 

minar tan apriesa , 

así con furia tan loca 

* tañíais de la mesa 

el bocado en la boc » ? 

£s porque estáis satisfecho, 

> queréis mas cenar? 

mas antes yo sospecho 

lo vjrís á vomitar, 

|oe os entró en mal provecho. 

•otaos: mirad que es mancilla, 

oe os ha escogido D:os 

uno de su cuadrilla, 

termal jinete vos, 



POSTAS ILUSTRES. 

Tan presto perdáis la silla. 
Pero ya mi lengua calla, 
¿Quién san mete en avisaros? 
Que , pues ? os queréis dejalla , 
Después no habrá en qué sentaros, 

Y os quedaréiade la agalla. 

Y ea bien, pues sois tan ruin, ' 
Que vuestra silla perdáis. 
Pues como villano al in , 
Por interés os trocáis 
De apóstol en belleguin. 

No ejecutéis tan mal tratl, 
Porque se conoce en vos , 
Al confirmar el contrato, 
Que llévala hartado i Dios, 
Pues lo véndela tan barato. 

Mas sois picado y fullero, 

Y en aqueao no advertís, 
¡Oh cuitado bordonero I . 
Pues cuando por Dioa pedia , 
Os dan tan poco dinero. 

Ciego os tiene la ambición 
Que en vuestro pecho se cria. 
Pues no veis , con la pasión r 
Que cometéis simonía, 

Y oa eotfdeda á suspensión. 
Si el dinero habéis Jugado 

Con sisones despenseros, 
Pedidle a Pedro prestado; 
Que él os prestará dineros, 
* Aunque empeñe su terciado. 
Mas si el buen viejo repara , 

Y siente que sois aleve, 
Tened por cosa muy clara 
Que antea que Cristo croa lleve, 
La llevaréis por la cara. 

Y aun quila os irá con él 
Tan mal , si á saber alcansa 
Vuestra pretensión cruel , 

gue no deje la vengansa 
ncomendada al cordel. 
Que no podrán resistí!» 
Cuantos se pongan delante , 
Para que con su cuchillo. 
Primero que el gallo cante. 
No os corte á vos el gallillo. 
Con vos enfadado estoy. 
Porque en tal precio vendéis 
A quien yo el alma le doy ; 
Que aun en todo no tenéis 
Para un juego del rentoy. 

Y asi , con justa razón 
A cólera me provoco 
l)e ver que en esta ocasión 
Para dinero tan poco 
Lleváis tan grande bolsón. 

Advertid que es desatino, 
Pues sin blanca ha de volver; 
Mas , á lo que yo imagino, 
Del cuero queréis hacer 
Unas bolas de camino. 

Porque es necedad pensar 
Que la civil Sinagoga 
De cuartos lo ha de colmar, 
Porque no os dará una soga 
Cuando os queráis ahorcar. 

Tomad el premio gentil 
Oue vuestra codicia espera ; 
Mas ¿qué le han de dar á un vil 
Que le abolló la mollera 
Al padre con un astil? 

Quiero dejaros, cuitado ; 
Que debéis de estar corrido 
Por la vaya que os be dado. 
Pues como quien ha perdido, 
Hacéis cara de ahorcado. 

LEÓN ESPINEL. 

« 

Cuando á la dulce guerra de Cupido 
De tus besos me llame el instrumento, 
Cuando vea ondeando por el viento 



PEDRO ESPINOSA. 



El fuego de tas ojos esparcido, 
Sé que be de acometer como atrevido , 

Teniendo por muy cierto el vencimiento; 

Mas ;ay! que al fin me fallará el alíenlo, 

Quedando tú triunfante y yo vencido. 
Divina vencedora de mis ojos. 

Hermosa triunfadora de mi gloria , 

Señora , si me vences lú , paciencia. 
Como vencido, te daré despojos , 

Como rendido, te daré Vitoria, 

Y como esclavo, te daré obediencia. 

PEDRO ESPINOSA. 

El sol a noble furia se provoca 
Cuando sin luz lo dejas descontento, 

Y por gozarte , enfrena el movimiento 
El aura , que de gloria se retoca. 

Tus bellos ojos y tu dulce boca , 
De luz divina y de oloroso aliento, 
Envidia el claro sol y adora el viento, 
Por lo que el uno ve y el otro toca. 

Ojos y boca , que tenéis costumbre 
De darme vida , honraos con mas despojos ; 
Mi ardiente amor vuestra piedad invoca. 

Fállame alíenlo y fállame Ja lumbre, 
Prestadme vuestra luz , divinos ojos; 
Beba yo vuestro alíenlo, dulce boca. 

LICENCIADO BERRIO. 

No estraga en batallón de armada gente 
Tanto la bala del caíion Toposo, 
Ni el rayo celestial que impetuoso 
Al suelo baja de la nube ardiente ; 

Ni el ábrego horrísono y valiente 
En las flotas del mar tempestuoso, 
Ni el fuego que con ímpetu furioso 
Del monte eme la selvaje frente; 

Cuanto estraga el amor el pecho amanie, 
Amando en parle donde no es amado , 
Que es un linaje de infernal tormento; 

Tanto, que es á la gloria semejante , 
Con esta mortal furia comparado, 
Rayo, bala, naufragio, fuego y >ieuto. 

EL DOCTOR DON COSME DE SALINAS Y BORJA 

No pica lanío á mmijascl pimiento. 
Como el amor, sin ser pimiento, pica ; 
Que antes que recelara en su botica , 
Fui sacristán del templo uVI contenió. 

Yiiue como canónigo avariento. 
Mas gordo uue lechon de viuda rica , 

Y mas fértil que tetas de borrica, 

Y lucio mas que llaves de convento. 
Agora ni eou burra ni herracn 

Me puedo comparar, porque Cupido, 
Por matarme, á mis ruegos esta sordo. 
Sin carne, triste , seco, estérd, flaco 
Estoy, sin conocerme quien me virio 
Contento, libre, lucio, fértil , gordo. 

LOPE DE VEGA. 

Con el tiempo el \illano á la mc!< na 
Obliga al toro que la frente enriza ; 
Cou el tiempo el halcón la pluma eriza , 

Y niela y caza, y vuelve á mano ajena ; 
Cou H tiein|K) se linde a la cadena 

El oso y el Icón , que atemoriza , 

Y con el tiempo el agua llovediza 
Vuelve una piedra como blanda arena. 

Y con el tiempo yo mover no puedo 
l ! n oso, un toro, león , halcón ó piedra. 
Donde se ve que su crueldad los vence. 

Y pues cou tiempo, aunque sin tiempo, quedo 
Desasido del muro como hiedra, 

Mi vida acal>e v mi dolor comience. 



EL MARQUÉS DEL AULA. 

Mientras las duras penas 
Con suspiros y llanto enterneciendo 
Estoy entre estas breñas, 
Los danos que padezco repitiendo. 
Los tieros animales 
Me escuchan y se duelen de mis males. 

De mi se compadece 
El áspide mas fiero y ponzoñoso, 

Y tanto se enternece 

De verme suspirar tan sin reposo. 
Que manso, atentamente 
Escucha mis querellas y las siente. 

Aquí todas las aves 
Con dulces lenguas y diverso canto, 
Formando quejas suaves, 
Procuran imitar mi triste llanto, 

Y en llorar ocupadas, 

Están de sus hijuelos olvidadas. 

También con sus balidos 
Responden en los valles los ganados , 

Y en esto divertidos, 

Olvidan el pacer los verdes prados, 

Mostrando sentimiento 

Con altas voces y con ronco acento. 

Las silabas postreras 
De las razones dichas , suspirando. 
Repiten casi enteras , 
Las cóncavas cavernas resonando, 

Y en fin , sienten mis males . 
Arboles, piedras, aves y animales. 

Mas todo esto es en vano; 
Que no me sirve nada de consuelo, 
Pues sé que está en tu mano 
Trocarme tanta pena en gloria y cielo, 

Y gustas de que muera, 

Siendo sola entre tantas tú la fiera. 

LICENCIADO LUIS MARTIN. 

¡Oh mas de mi que el céfiro eslimado 
Húmedo Noto! tú , que al sol y al cielo 
Cou negros toldos y con pardo velo 
Cubres el rostro azul , el crin dorado; 

Asi nunca jamás el cierzo airado. 
Barriendo nubes y arrojando hielo. 
Te quite el manto', te ahuyente el Mielo, 
De espesas pluvias y del mar hinchado.. 

Que en las ondas levantes alboroto, 

Y aquella nave en que mi bien navega 
La traiga al puerto lu animoso aliento. 

0>e mi justo ruego, fresco noto : 
Mas ¡ a y ! ¿qué fruto aguarda quien le en 
Sus lágrimas al mar, su ruego al viento' 

EL MISMO. 

He visto responder al llanto mío . 
Que baña al campo las tendidas faldas , 
Los árboles , el rio, el monte hueco. 

Los árboles con lenguas de esmeralda 
Con lenguas de cristal el claro rio, 
Cou lengua el monte, que le prestó el e 

JIJAN JERÓNIMO SERRA, 

GL.YML-HOMDRE DEL DIQUE DE ALEA 

Preso estaba en la cárcel de unos ojo* 
Negros y hermosos , por mi tri<te í uerlt 
Dulce prisión tal vez , tal dura y fuerte 
Por su desigualdad y sus antojos. 

Sin tiempo me causaban mil enojos. 
Cuando al discurso el desengaño advier 
Que amor me condenaba a injusta muer 
Que estos son de sus glorias los des|>ojo 

Tanto pudo el pHigio persuadirme , 

Y tanto me apretaron sinrazones , 
Qiih la cárcel rompí . de amedrentado. 

No pude de los grillos ciiuiirme; 

Y asi , me descolgué con las prisiones , 
Con que quedé , aunque libre , aprisiona 



JUAN JERÓNIMO SERBA. 



i Dafnes , ana moza hermosa , 

ró on día t y admirado, 

i mi bellos ojos transformado, 

lino al martelo melindrosa. 

casion juzgó por venturosa 

del capricho violentado, 

■se en sus brazos enlazado, 

capóse . huyendo presurosa. 

te Apolo; que él fué un majadero 

r por lo tierno enamorarla ; 

:ernezas solas raterías. 

os, que a ser su pecho fuerte acero, 

con sus minas ablandarla , 

indola el coche algunos días. 

O JUAN DE VALDÉS Y MKLENDEZ. 

, exequias de mi corta vida , 
n icios de mis verdes años, 
lé me mostráis los desengaños 
mas peligrosa está la herida ? 
eranza pcnsata ver florida , 
zer el fruto vi mis daños ; 
«de saber si eran engaños* 
ina voluntad tan bien nacida. 
)n estar casada , apenas creo 
Ke que respetas es tu esposo, 

• tiempo atrevido roe ha burlado, 
un ilusiones del deseo; 

i s nuevo gozar un venturoso 
i que merece un desdichado. 

EL MISMO. 

s columnas te parecen sueño, 
mtan los triunfos y banderas . 
ieras, huésped, si las glorias vieras 
©eos años alcanzó su dueño? 
se el mundo, y vitiole pequeño, 
las fuerzas de su edad primeras ; 
; la causa fué , si causa esperas, 
ra venganza que le enseno. 
-ca (>>u su agravio, y codiciosa 
reviriu la teng.iu/a á pechos; 
y yace en esta losa fria. 
rtíra mas cjne el mundo venturosa ! 
.'ierran tus limites estrechos 
?u tan anclio globo no cahia. 

EL CAMOES. 

breves de mi contentamiento, 
•usé j:im;»s cuando os tenia, 

• uii m il , tro<;id;is os \eria 
miiplidas horas de tormento, 
rres que fundé se Ile\o el viento, 
viento velo/. las siistenia; 

ndo e<te mal !:i culpa es mia , 
e sobre f.dso el fundamento, 
ron vanas muestras aparece , 
bjce ll.iiio > lo asegura , 
% lo mejor oVsapaiece. 
ande mil ! Oh grande desventura ! 
eqiK'íio bien que desfallece 
ir un bien que siempiedura. 

LMS ÜE SOTO. 

spiro caliente , al pocho frió 
la vita piedra por quien muero ; 

• \a de culna el mensajero. 

10 sé en tal parte , y siendo mió. 
has que en extraño señorío 
mis querellas tú el primero, 
lindaste un euiazon de acero, 
mplo en mis ojos, hechos rio. 
vas, pu»*s el amor te gui;i , 
rando une* as de mi muerte 
osean gloria con mis daños. 



FLORES DE POETAS ILUSTRES. 

Quixá entrará el amor do no tolla , 
Y con el fin de mis pasados años 
Comenzarán loa buenos de mi suerte. 



17 



PEDRO ESPINOSA. 

Selvas, donde en tapetes de esmeralda 
Duerme el verano alegre ; 
Plantas , cuyas cortezas 
Ilustré con el nombre de Crisalda ; 
Calvos peñascos , votadoras aves , 
Templadores arroyos , 
En cuyas verdes márgenes 
Os convidé a mis glorías , 
Agora os llamo i que miréis mis lagrimas , ' 
Vueltas en cautiverio mis Vitorias 

Y en fuego mi esperanza. 
¿Cuándo oistes decir de tal mudanza? 

Pájaros , fuentes , peñas , plantas, selvas*, 
Pues ayer escuchándome , 
Vosotras , selvas , me ofrecisles auras ; 
Vosotros, verdes árboles, silencio; 

Y por oírme os acerca stes , peñas ; 
Vosotras, claras fuentes, os parastes, 

Y las plumas al viento le nefcastes 
Vosotros , dulces pájaros; 
Muévaos mi daño á lástima, 
Pues aquel basilisco 

Con entrañas de hierro 

Derramó por mi seno su ponzoña , 

En aparenda angélica , 

Tagora, como Hércules, 

Muero con la camisa del Centauro, 

Y no de verde lauro 
Coronado veréis mi monumento, 
Mas de cenizas débiles ; 

Que en fuego me consumo. 

Iré con mi esperanza envuelta en humo, 

Sin las ezequias flébiles 

Que la piedad ofrece á los difuntos. 

Llorad en tanto juntos, 

Selvas, plantas, peñascos, fuentes, pájaros. 

Encanto destos montes, 

¿Qué te movió á matarme 

Y á colgar en tu carro mis despojos? 
¿Por qué, si vicie tus divinos ojos, 
No merecí librarme, 

Como quien vido al rey yendo al cuchillo? 

¿Pidole yo la grana dé tus labios 
Ni el azahar de tu oloroso aliento? 
¿De tus mejillas púrpura y jazmines? 
No, sino el resplandor de aquestas luces , 
De cualquiera trabajo dulce premio. 
Yo haré mis gemidos 
Por bárbaras naciones conocidos ; 
Mas callaré tu nombre ; 
Que no has de ganar fama con mis males , 

Y vo sé que son tales. 

Que he de ver trasladarlos á los cielos 
Por la color que tienen de mis celos, 
Kn donde orlados de oro, • 

Acompañando á las lucientes Hlades , 
Ornarán la cerviz del rubio Toro, 

Y yo a tus manos muerto, 

Tu imitarás á las demás mujeres, 

Y en la dureza á las colunas frigias. 

Mas ¿puede haber crueldad eu rostro angélico? 

En pecho de ángel ¿puede haber mudanza? 

Bien que el dolor me ha puesto en tanto extremo, 

Que de rabiosas quejas 

Henchí los aires anchos , 

La adoración negué á tu casa y rejas ; 

Mas era como esclavo fugitivo, 

Bellísima Crisalda , 

Pues que las libertades que fingía 

Trueca agora el amor en duras cárceles, 

Desde donde despacho peticiones 

Al tribunal sagrado de tus ojos. 

Ya un tiempo vide yo de claras lágrimas 

Ricos tus bellos nácares , 

Pomas en los altares de mi ausencia ; 

Ya un tiempo mi presencia 



PEDRO 

Granjeaste con votos , 

Y en los templos de Cipria 
Quemaste con devota reverencia 
Bálsamo de Jodea, encienso arábigo, 
Porque ni yo adorase otra belleza 

Ni lardase a tus brazos. 

Los venenos de Coicos , 
Las yerbas de Tesalia , 
¿Por ventura hurtaron tu memoria? 
¿No fué mi padre el Cauca so? 
No trebejé los pechos de las tigres ? 
Mira-que aun no ine falta entendimiento 
Para tu gloria y el dolor que paso. 
Deten , no hagas caso 
De ser solo tan falto de ventura; 
Que si el airado cielo me la niega , 
Puedes hacer aun mas que el cielo mismo, 
Concediéndome tanta. 
Que des á mi mal gloria , al cielo envidia. 

Yo grabaré tu nombre eu cedro y mármores, 

Y levantaré templos, 
Donde á tu bella imagen 
Tendrán desde los blancos alemanes 
Hasta los turquesados agatirsos 

En santa y religiosa reverencia ; 

Que tanta es de los versos la excelencia. 

Y en tanto ámis querellas 
No cierres con las palmas los oídos, 
Pues no hay dios tan de bronce , 
Que no se ablande á los humildes ruegos, 
O no agraden los humos de los fuegos 
Que encienden en sus aras. * 

Y pues que con los dioses te comparas , 
Recibe el corazón ardiendo, en vitima , 
O gusta que lo ofrezca en tus altares ; 
Que tal favor divino 

Al alma será gloria, al cuerpo epítima. 

Si es indicio de penas mal sentidas 
Saber decir un hombre lo que siente, 

Y si en las pastoriles boscarechas 
Caben también pasiones ciudadanas, 
No te admire el ornato de mis versos. 

BALTASAR DE ESCOBAR. 

Entrada á fuerza de armas Cartagena, 

Y rendida al ejército roinaim, 
Dieron al saco la violenta mano. 
Que hace propia la riqueza ajena. 

Reservan de la presa la mas buena 
Joya , para Scipion guardada en \ano v 
Pues al coman desorden el humano 
Querer el joven capitán refrena. 

La esposa de Luceyo al afligido 
Amado esposo ( liberal hazaña ), 
Sin violar su honestidad, envía. 

Luceyo, á tal valor reconocido. 
La tierra le rindió, y asi la Españi 
Veucida fué, mas fué de cortesía. 

• ANTONIO DE CASO. 

Sugeto de la gracia milagrosa, 
Cu\o espíritu altivo y soberano 
A los cielos que pisas se levanta ; 
Que aunque alas no te dé el amor tirano. 
Te subes por los vientos presurosa 
Al cielo por los pasos de garganta ; 
Pues hoy tus gracias caula , 
Gracia divina v bella . 
Mi toz, dame la gracia 
Que á tu espíritu agracia , 
Pues que tan mal podrá cantar siu ella 
Quien celebra tu gloria. 
Que de amor escurece la vítoria. 

Quien levantó su altivo entendimiento 
A contemplar el óideu y armonía 
Que en todo el universo esta cifrada. 
La dulce consonancia v melodía 
Que con el estrellado fundamento 
Hace la tierra inmóvil y pesada, 
Verá cuan acordada 



ESPINOSA. 

Música está sonando 
Desde el humilde sudo 
Hasta el supremo cielo, 
Cuyos altos y bajos cooeerUndo 
Está uo ángel divino. 
Que rige el primer cielo crisUltoo. 
Pues si del universo la excelencia 
Es música perfeta solamente, 

?ue un ángel diestro rige noche y día, 
us consonancias, Grecia, claramente 
Muestran eu si mr»yor correspondencia 
Que el cielo y tierra, el luego y agua fría. 
Pues todo faltaría 
Faltando un elemento ; 
Mas tú con solo el aire 
Muestras mayor donaire 
Que el ángel con su presto movimiento, 
Pues almas inmortales 
Mueves, y el ángel cuerpos celestiales. 

Y como en ese pecho tan hermoso 
Tu peregrina vos, que mueve el alma, 
De un aire puro y blando se fabrica. 
Los vientos, por gozar de ti la palma, 
Se atropellan con ímpetu furioso 
Por tocar tu garganta bella y rica , 
Porque les comunica 
Tu espirito divino 
El mismo ser y vida 
Que con gloria cumplida 
Alienta aquese cuerpo peregrino; 

Y asi, divina Gracia. 
Les das tu vida, que es la misma gracia. 

Y cuando de tus labios de corales 
L'cva tu aliento el aire á la ribera 
Que baña de Pisuerga la corriente, 
Se convierte el invierno en primavera, 
Saliendo entre las flores los cristales 
A recebir tu espíritu excelente; 
Suenan tan dulcemente 
Los cantos de las aves. 
Que imitándole quiebran 
Su voz y te requiebran 
Con músicas sonoras y suaves, 
Que se conoce % al punto 
Que aprendieron de ti su contrapunto. 

¡ A y Dios, si el blando viento me prest 
De sus ligeras alas la presteza. 
Con que a tu cielo hermoso se levanta, 
Supiera cierto, al fui, de tu belleza. 
Cuando á tu cristalino pecho entrara 
Por tu divina boca y tu garganta, 
Que con dulzura tanta 
Despide el blando viento, 

Y en su lugar recibe 
Mi alma, que en ti vive. 
Si era tu condición como tu acento. 
Para que claro viera 
Si vida de ti el alma ó muerte espera. 

Mas ¿dónde mis altivos pensamientos 
Me llevan á intentar un imposible 
Que tanto el mismo amor ha pretendido 
Pues mil veces, haciéndose invisible. 
Se vistió de las plumas de los vientos, 
Para poder entrar sin ser sentido, 

Y es de tí despedido 
Con tanta resistencia , 
Que á los vientos le igualas , 
Quebrándole las alas 
Del metal de tu voz con la violencia; 
Que tu voz peregrina 
Los vientos quiebra y el amor inclina 

Canción, hoy gozarás el triunfo y palo 
En el cielo de Gracia justamente, 
Que por lus buenas obras has ganado; 
Que se te debe el cielo eternamente. 
Pues que naciendo dentro de mi alma. 
Habrás nacido en Gracia y acabado. 

LICENCIADO LUIS MARTIN. 

Tiúe tus aguas, en señal de luto. 
Guadalhorce, y aumenta tu creciente; 



FLORES DE POETAS AUSTRES. 



ws m veras eternamente 
tai margen, ni en tus pitólas fruto ; 
I tfios del mar robó, ladrón astuto, 
onró sol hermoso tu corriente, 
de cristal y oro luciente, 
, le negaras el tributo, 
na espera tu afrentosa injuria, 
» al mar con tus arenas hondas, 
lot con guerra, no con ruego. 
, no temas su arrogante furia, 
t te dan para vencer sus hondas 
is ojos y mi boca fuego. 

DOSA CRISTOBALINA. 

dos ojos míos, 

sea llorar el mal que siento, 
corrientes ríos; 
Igun almo á mi tormento, 
le pensamiento 
to me atormenta 
•is con vuestra gran tormenta, 
el perdido gusto 
uvo otro tiempo el alma mia, 
roo disgusto 

ti ve muriendo noche y dia; 
indo mi alegría 
iros ausente, 
que lloréis eternamente, 
riva yo penando 

m tanto de amarme se desdeña ! 
ndo esiov llorando 
roa señal la dura peña, 
su zahareña 
jo no la muevan 
ñas lluvias que mis ojos llueven ! 
uras que en noche oscura 
de la tierra el hondo centro, 
?, ¿por ventura 
on mi mal el de aHá dentro? 
! que nunca encuentro 
n el mismo infierno 
to igual á mi tormento eterno, 
ido tendrá, alma mia, 
irosa noche de tu ausencia 
a dichoso dia 

4 alegre sol de tu presencia? 
lien tendrá paciencia ? 
la esperanza amarga * 

el mal es prolijo y ella es larga. 
, sagrado Apolo, 
alegre oriente al triste ocaso 
r otro polo 

} vas midiendo paso á paso, 
scubierlo acaso 
a sacra cumbre 

tferio á quien mí sol da lumbre? 
¡e, si lo esconde 
iiebosas faldas el aurora, 
jue corresponde 
ta alma cautiva, que le adora ; 
siempre ñiora 
del pecho mío, 
asado cuanto el frió es frío. 
io de mis penas, 
Tdupo de mis tiernos años , 
i fuertes cadenas 
el alma presa en tus engaños, 
os desengaños, 
se ven tan ciertos , 
llegan al alma llegan muertos, 
iré sin verle, 
i, si tú gustas que asi viva, 
iré la muerte, 

te pide to crueldad esquiva ; 
rdes esa altiva 
*ñirde gloria, 
or te ofrece cierta la Vitoria. 
s son mis despojos, 
la< paredes de tu templo; 
d.\ ¡nos ojos 
ores del mando los contemplo; 



Ellos serán ejemplo 
De ingratitud interna, 
Como los míos de firmeza eterna. 
1 Ay ojos! ¡ quién os viera 1 

8ue no hubiera pasión tan inhumana, 
ue no se suspendiera 
Con vista Un divina y soberana. 
Quedara tan ufana. 
Que el pensamiento mío 
Cobrara nuevas fuerzas, nuevo brío. 

Si amor, que me transforma. 
Quitándome el pesado y triste velo* 
Me diera nueva forma. 
Volara, cual eFpirítu, a mi cielo, 

Y no abatiera el vuelo, 
Que yo rompiera entonces - 

De cualquier imposible duros bronces. 

No estuviera seguro 
El monte mu excelso y levantado, 
Ni el mas soberbio muro. 
De ser por mis ardides escalado, 

Y á despecho del hado. 
Descendiera . por verle, 

Al reino oscuro de la oscura muerte. 

Mil veces me imagino, 
Gozando tu presencia, en dulce gloria, 

Y con gozo aivfoo 

Renueva el alma su pasada historia ; 
Que con esta memoria 
Se engaña el pensamiento, 

Y en fiarte se suspende el mal que siento. 
Mas como luego veo 

Qu'es falsa imagen, que cual sombra huye, 
Auméntase el deseo, 

Y ansias mortales en mi pecho Influye, 
Con que el vivir destruye ; 

Que amor en mil maneras 

Mo da burlando el bien, y el mal de veras. 

Canción, de aqui no pases, 
Cese tu triste canto ; 
Que se deshace el alma en triste llanto. 

LICENCIADO MARTÍNEZ. 

Oda xtx, libro i : 
Muter tim Ctpidimm. 

La madre cruel, ufana , 
De los amores, y el mozuelo fuerte 
De Sémeles, lehana, 

Y el ocio, que es de las virtudes muerte, 
Me impelen vuelva luego 

Al amoroso va dejado juego. 
El rostro bello y claro, . 

Y la tez, mas bruñida y espejada 
Que mármoles de Paro, 

De mi Glicera dulce, enamorada, 
Me enciende en blanda llama, 

Y en su veneno mismo amor me inflama. 
Enciéndeme el sentido 

Su gracia y natural desenvoltura, 

Y el melindre atrevido, 

Y del semblante tanta hermosura, 
Que el que á mirarla empieza. 
Con ojos y alma y corazón tropieza. 

Dejó á su Chipre amada 
Venus, y edificar su templo quiso, 

Y hacer su morada ' 

En mi pecho, su antiguo paraíso, 

Y tiéneme ocupado. 

Ajeno de cualquier otro cuidado. 

No consiente que cante 
Del indómito cita, bravo y fiero, 
El osado semblante, 
Ni al animoso parto, que ligero 
Revuelve y espolea 
Al caballo, y huyendo mas pelea. 

Ponedme, pues, las aras 
Aqui, esparcidme rosas y verbenas, 
Vaciad las copas claras. 
De ardiente licor llenas, 

Y dad encienso al fuego; 

Que la victima hecha vendrá luego. 



PEDRO ESPINOSA. 



DOÑA HIPÓLITA DE NARVAEZ. 



Leandro rompe, con gallardo intento, 
El mar confuso, que soberbio brama, 

Y ei cielo, entre relámpagos, derrama 
Espesa lluvia con furor violento. 

Sopla con fuerza el animoso viento; 
¡Triste de aquel que es desdichado y ama! 
Al fin al agua ríndese la llama. 
Ya la inclemente furia el sufrimiento. 

Mas ¡oh felice amante! pues al puerto 
Llegaste, deseado de ti lauto, 
Aunque ron cuerpo muerto y gloria incierta. 

Y desdichada yo, que en mar incierto, 
Muriendo entre las aguas de mi llanto, 
Aun no espero tal bieu después de muerta. 

LICENCIADO LUIS MARTIN. 

Nereidas, que con manos de esmeraldas. 
Tara sangrarle las ocultas venas, 
De perlas, nác r y enrules llenas, 
Azotáis de Ncpluno las espaldas; 

Y ceñidas las frentes con guirnaldas, 
Sobre a/ules delíines y ballenas 

Oro puro cernéis de las areuas, 

Y lo guardáis en las mojadas faldas; 
Decidme, asi de nuestro alegre coro 

No os aparte aquel dios que en Eolia mora, 

Y con valiente soplo os hace agravios, 
¿Halláis corales, perlas, nácar, oro, 

Tal como yo lo hallo en mi señora , 

En cabellos, en frente, en boca, en labios? 

DON FERNANDO DE GUZMAN. 

En cuanto el mustio invierno. 
Con triste ceño, se nos muestra airado, 

Y del cielo nublado 

Se ve el semblante lagrimoso y tierno. 
Tú , alegre y descuidado, 
Valerio, al calor dulce de tu fuego, 
Engaña el tiempo entre el comer y el juego. 

Bien ves el puerto cano, 
Con alta nieve desde el pié á la cumbre. 
Mientras del sol la lumbre 
No le rejuvenece en el verano; 
Mas la humana costumbre, 
¿Cuándo mudó su invierno en primavera , 
O volvió un punto atrás la edad ligera? 

Del tiempo ido me duelo, 
Del presente deseo poder gozarme, 
Del por venir no darme 
Ningún cuidado, mas dejado al cielo ; 
Que pues no ha de importarme. 
Para estorbar su voluntad, la mía, 
Corra cada planeta por su vía. 

Dos dedos de las tejas 
Nunca subas el vago pensamiento. 
Ni ahondes el cimiento. 
Otros dos de los su Icos de las rejas; 
Que después de años ciento , 
Que iremos al profundo , ó real palacio, 
Veremos sus secretos muv despacio. 

Si el norte, ó las cabrillas r 
Son ó no son por cuenta seis ó siete, 
Agora ¿quién nos mete, 
Ni en apurar el número de millas 
Quchav desde Rstigia á Lele? 
Pues después fie salverlo y penetrarlo, 
¿Qué importa al bieu ó al gusto el apurarlo? 

De sabrosos manjares , 
Que despierten el gusto mas dormido , 
Mañana apercebido 

Me espera , porque quiero á mis |>esares 
Retirarme escondido. 

Y contigo y con Uaco alegremente 
Consolar de mi estado el mal presente. 

Desde agora te brindo 
Tantas veces de vino antigu^o y fuerte, 
Cuantas violas vierte 
Flora, con manos pródigas, en Pindó, 



por mejor vencerte , 

Cuantos abrojos siembra, mi despecho, 

La soberbia Líiodon en este pecho. 

Y si la razón hace» 

(Como i las leyes de Borgofta debes), 

Y á contender te atreves , 

De hoy mas serán mis guerras y mis paces 

No las de amor aleves, 

Ejercitadas por la injusta auno 

De aquella á quien adoro y sigo en vano. 

he hiedra coronado 
Saldré, de tu vitoria jatancioso , 

Y con seso dudoso . 

Trabada lengua y pié desatinado 
Gozaré del reposo 

Que infunde el vino a un animo afligido, 
Dañando mis tristezas en su olvido. 

Posea el oro caro 
Quien va por él sediento á los japones, 

Y cuéqtelo á millones 

(Si piensa mitigar su pecho avaro); 
Que yo en estos colchones 
(Si lomo alegre mona , y do mohína) 
Pienso hallar cuanto oro hay en la China 

Y en cuanto presurosas 

Vuelan nuestras edades , que aun florece 
(O al menos no descrecen), 
Corónennos las sienes ambas rosas, 
Gozando , si se ofrecen , 
De baños , ámbar, ñores , vinos , juego. 
Nieve , música , amor , sueño , ocio, foej 

Asi siempre yo pueda 
Vivir, y al trono del supremo imperio. 
De aquel ó este hemisferio , 
Suba fortuna a otros en su rueda , 
Que en muerte un cimenterio 
Me basta, y en la vida un día cierto. 
Pasado en un alegre desconcierto. 

INCIERTO. 

No queda ya , cruel señora mia , 
Ningún género grave de tormento 
Kn que probar mi firme sufrimiento 
(Que ser mas bien tratado merecía). 

Tomaste en noche oscura el claró dia, 
Tu fe y mis esperanzas diste al viento, 
Deshecisle en un hora el Arme asiento 
Que en nfll años fundó mi fantasía. 

Y tras todo . pensando derribarme, 
Muéstrasme duramente altivo pecho. 
Que me desprecia con desden tirano. 

Hártate va . cruel , de atormentarme; 
Que al fin fia de quedarme (a tu despee! 
La gloria de ser muerto por tu mano. 

DON LOPE DE SALINAS. 

Los claros ojos abre y pnerta al cielo , 

Y ala desierta tierra la mañana 
Siembra de flores y oriental tesoro. 

El sol robando el lustre de su hermana , 
El mundo claro, el estrellado pelo 
Del celestial león tornaba de oro. 
Cuando en amargo lloro 

Y en áspero destierro , 
Por un injusto yerro. 

Sentado al pié del mas gallardo pino 
Que corona la frente de un vecino 
Monte de Alverche , que al dolor que si< 
Olvida su camino. 
Se queja Solvió , y dice lo siguiente : 

«Mis tristes ojos, ¿dónde están aquell 
Adonde lira v vuehe mas agudo 
Amor su dardo, y mas ardiente el fuego 
Dónde los nudos, que de cada nudo 
Cuelga mil almas, y los rayos bellos 
Del sol anublan y oscurecen luego? 
Mas ¿cómo estoy tan ciego* 
Que aquellos arreboles 
La lumbre es de mis soles. 

Y aquellas flores de mi hermosa Aurora 



FLORES DE POETAS ILUSTRES. 



r mantenimiento 

eo mas provecho 

m las doleos salsas y sainetea; 

leo molletes 

se cuajados 

aadej moreno 

eos centeno; 

oo sus sabrosos sus boctdos 

s sos perdices, 

dios, capones, codornices. 

leda tristeza 

00 dinero, 

ello que alcanxa le sustenta ; 
r so pobreza 

1 lisonjero, 

aumentos les mentiras cuenta ; 
le atormenta 
i casi ausente 
ido amigo 

que el dinero fué presente ; 
9 ssns ser pobre 

lebas del oro ó rabio cobre. 
io eocusabrado 
ode en palacio, 
s aborrece aquella alteza, 
itar obligado 
muy despacio 
ría virtud y la grandeza , 
¿era bajeza, 
e averiguara; 
Jarle contento, 
el pensamiento, 
e mirando cara á cara, 
i de ser so oficio 
por moy boeno lo que es vicio, 
pela las platas, 
dignidades, 

gama tan alta qoe le asombre ; 
son sos trazas 
raaidades, 

arar engrandecer so nombre, 
«er qoe es nombre 
Ide y baja suerte, 
jor que alcaoce 

1 mejor lance, 

r en el lance de la muerle , 
índri á tal baja, 
mucho le quepa una mortaja, 
osos y I os juros, 
s y- rentas, 

as, posesiones y heredades, 
litis segaros 
en mil tormentas, 
mbicion levanta tempestades ; 
le novedades, 
laje y suerte, 
el hiio a la madre, 
o y al padre, 

darles, les desea la muerte ; 
pobre el hijo 

, en viendo a su padre, regocijo, 
bs entoldadas 
t y brocados, 

os casas y soberbias puertas , 
fabricadas, 
osos estrados, 
las de plata descubiertas, 
i antepuertas 
len igualarse 
ajuar que tiene , 
o le conviene 

con qoe puede sustentarse, 
te nada Je sobre, 



Contento vive, sin mirar qoe os pobre. 

El verse respetado* 
Cercado de sos pales. 
Que son nuestros forzosos enemigos; 
Aquel andar hinchado. 
Haciendo mil visajes 
Aun con aquellos que habla por amigos, 

gtfe luego son testigos 
q plazas v cantones 
De sus vicios y excesos, 
Haciéndole procesos 
Con dañadas entrañas y intenciones; 
Pero al pobre humilde 
No le pueden notar en una tilde. 

Aquellas camas blandas 
De la delgada ploma» 
Las colchas y las sábanas delgadas 
Con encajes de randas, 
No se igualan en suma 
A sus bastos colchones y frazadas 
Ni á las pobres almohadas, 
Pues en ellas reposa; 
Pero el rico de nma 
Da vuelcos en la cama, 
Como m mala vida altt le acosa; 

Y la triste condene» 

Aun en sueños le llama. a penitencia. 

Aquellas rev e ren ci as 
Tan largas y cumplidas, 
El hablarles hincada la rodilla, 
Con Untas advertencias, 
En uso recibidas 

Del que leyó del mundo la cartilla, 
¡Ob mundana polilla, • 
Que tanto mal has hecho! 
Pero el pobre en sos días 
No quiere fantasías , 
Pues cuando tenga levantado el pecho 

Y la vela en la mano. 

Iré, sin estos cargos, mas liviano. 

La capilla adornada 
De armas v blasones. 
Los túmulos de jaspe fabricados, 
La losa retulada, 
Los antiguos pendones 
De muros y de alárabes ganados ; 
Los bultos bien labrados 
Del mármol costoso, 
Que se ven por defuera, 
Mas si alguno los viera 
Por dedentro, quedara temeroso, 

Y si otra ves entrara. 

Los ojos, por no verlos, se tapara. 

La antigua casa y rica, 
De solar conocido, 
De sus pasados los famosos hechos, 
Que la fama publica. 
Le traen desvanecido, 
Como si acaso no fuesen deshechas , 
Polvo y cenizas hechas, 
O mire las señales 
Que quedan de su suerte 
En manos de la muerte, 
Por ser pensión que pagan los mortales, 
Los reyes y villanos. 
Ser, hediendo, manjar de los gusanos. 

Canción, si ¿este punto 
Pasar el sentimiento me dejara, 
Aun mas dijera junto, 

Y con vos, como pobre, descansara ; 
Mas en tal pensamiento 

Falta la vos y cansase ei aliento. 



PEDRO ESPINOSA. 



LIBRO SEGUNDO. 



DON CRISTÓBAL DE V1LLARR0EL. 

Al árbol de Vitoria está fijada 
La arpa de David, que no de Apolo, 
Resonando del uno al otro polo, 
Con tren clavijas de dolor templada. 

Haciendo estaba música acordada, 
De siete voces, que las canta él solo, 

Y oyéndolas Neptuno, el fuego, tolo, 

Y la tierra tembló, de alborotada. 

Ei lamentable aceuto llegó al cielo, 

Y donde no se vio dolor ni llanto, 
Señales vimos de tristeza y duelo. 

Oyó una Virgen el lloroso cauto, 
Que es Madre del dolor y del consuelo, 

Y eu lágrimas bauó su rostro sanio. 

VICENTE ESPINEL. 

A la Asunción. 

Humíllense á tu imagen, luz del mundo, 
Las angélicas turbas, y el divino 
Cristal se rompa y dé segura entrada, 

Y en los eternos brazos, cou profuudo 
Gozo del Uno, eternamente 1 riño, 
Se reciba tu carne inmaculada. 
Virgen á Dios criada, 

Mas que el cielo hermosa, 

Con cuya vista santa 

Se alegra el cielo, y el infierno espanta ; 

Y alegre y vi lodosa, 

Por cielos y elementos vas rompiendo , 

Y en la trina figura, 

Eu Dios mismo estás viendo 
La pura carne de tu carne pura. 

Igual al que te hizo y engendraste. 
Fuiste en los fines de la luz del suelo, 
Que por ambos pasó el rigor de muerte ; 

Y si resucitó, resucitaste, 

Y si subió, subiste al patrio cielo, 

Que para siempre puedes verle y verte; 

Y auu fué de mayor suerte 
La Asunción sania tuya, 
Que al sacro Verbo eterno 
Salióle á recebir del santo Temo 
La persona igual suya, 

Mas a ti, de tal Hijo esposa y madre, 

A recebirte vino 

El mismo eterno Padre, 

El Verbo y el Espíritu divino. 

Angeles, querubines, pues ajenos 
De novedad, leñéis Taima suspeusa, 
iQué novedad sentistes este día? 

Y teniendo de Dios los ojos Denos, 
Firmes y atentos á su gloria inmensa, 

L Os obligó á mirar la que venia? 
a santa liierarquia, 
Los movimientos célicos, 
Divinos escuadrones. 
Patriarcas, seráficas legiones» 
Espíritus angélicos. 
La maquina del cielo toda junta, 
«¿Quién es esta que viene, 
Eu alta voz pregunta, 
Que al sol y luna por ministros tiene?* 
Esta que viene, cual dorada aurora, 
Lleno de estrellas el cerúleo maulo, 
Sembrando paz por la región del tiento. 
Que con su hermosura y luz decora 
El coro celestial, divino y santo, 
Es quien del primer cielo y firmamento 
Nos bajó el sacro asieuto, 



Con su poder inmenso, 
Al suelo y al abismo, 

Y sin que careciésemos del mismo ; 

Y esta, que ya suspenso 

El orbe tiene, y con su lux excede 
A cuanto el sol rodea. 
Ya que ser Dios no puede, 
Es mucho mas que cuanto Dios no sea. 
Virgen excelsa, que eu aquel dichoso 
Tránsito desta ¿ la invencible vida* 
Fuiste incapaz de humanos acídenles, 

Y con triunfo inmortal y viuráso, 
De ángeles colocada y recebida 
Con cánticos divinos y excelente*, 
A las devotas gentes 

Que tus fiestas feslean, 

Con divina alegría 

Apellidando el nombre de Maris, 

Y á los que en ti se emplean, 

Y en tu memoria cánticos levantan 
Con celo de agradarte, 

Y pues tu gloría cantan, 

Dales ¡ oh Virgen ! de tu gloria parte. 

EL RACIONERO TEJADA. 

A la Asundoa. 

Angélicas escuadras, que eu las salas 
Llenas de olor de gloria, coa inmenso 
Gozo, de que llenáis el claro cielo. 
Andáis batieudo las doradas alas, 

Y al i terno Regente dais enclenso, 
Que olor espira de inmortal consuelo, 
Torced el- blando vuelo, 

Y receñid en vuestras bellas plumas 

A la que encierra en si las uracias suma 

Pues que, rompiendo la fulgente mas? 

Del cielo cristalina , 

Que á la tierra le sirve de cortina, 

Veis que el un firmamento y otro pasa. 

Hasta llegar al trono do reside 

El que del cielo el movimiento mide. 

Viendo que, unida al cuerpo la alma 
Virgen gloriosa, para el Hijo subes. 
Por ser df I a! nía pura el cuerpo puro, 
La luna a recebirte se adelanta, 

Y dejas envidiosas á las nubes; 
Mercurio y Venus dan lugar seguro. 
Llegas al cuarto muro. 

Que en luminoso carro el sol rodea, 

Y viendo que tu luz la suya afea. 
Dejan corona, carro, cetro y silla; 
Jove. Saturno y Marte 
Admirados se apartan á una parte. 

Y el tirniameutootavo se te humilla, 
MI áqurociHn, con el primer molde. 
Hasta que llegas al empíreo inmoble; 

Donde por los lucí IV ros halcones, 
A quien adornan cvreos rutilantes, 
Se as<mau á mirar tu triunfo egregio 
Las «-deslíales ínclitas legiones 
De divinos espíritus triunfantes. 
Que ¿;ozan de tan alto previlegio; 
Cu>o santo colegio 
V.u dulces voces pregonando entona : 
¿Quién es esta míe goza tal corona , 
Que muy mas bella que la aurora bella, 
D« k desiertos collados 
Viene a habitar los cielos estrellados, 

Y el sol y luna con sus plantas huella , 
A cu\;is puras y nevadas plantas 

Se posirau las escuadra» sacrosantas? 



FLORES K POSTAS ILUSTRES. 



W 



la m ucnjunta que, brotando grada, 
> aunas, rica de despojes, 
« loa loa cielos serenando» 
adro oloroso, que se espacia • 
■o» tras si lleta los oíos, 
iktorio alegre está alegrando?! 
>eder mostrando, 
riña, que en la corle santa 
rábida admira, eleva, espanta ; 
fní én ea este, na tiempo preguntaron , 
e sangre para 
rae la aaora vestidura?» 
sabiendo Críalo, so admiraron; 
e que del Hijo y de la Madre 
a el cielo y se contenta el Padre. 
I con Yot t á quien respeta el cielo, 
o inmenso de la inmensa ciencia, 
atento el santo coro alado, 
esta saco, quitando el Telo 
taba la angélica prudencia, 
le tal valor lo preguntado : 
veie á mi lado, 
i oom estrellas manto y laidas, 
tos pees y aoi en las espaldas, 
seoroe ea el rico erario, 
■ canon, • 

osada donde popa aproa, 
le mis reliquias relicario, 
nastro Unigénito Jocundo 
délo y dio á la lux del mundo. 
es la ano eiegi por dulce esposa 
e en dos quiciales de oro puro 
isa el celeste Inmortal velo, 
e diese olor el lirio y rosa, 
ne con la falda el suelo duro 
¡I monte, y con la cumbre el délo ; 
ejmdaóelo 
las sedas y colores, 
ar enfrenaban los furores, 
la radiante muchedumbre 
ancos diamantea, 
«relias» rayos rutilantes 
> sol aun no esparcían su lumbre , 
estaba elegida esta doncella 
madre y por esposa bella, 
es la palma altiva de quien orno 
itad excelsa de mis sienes, 
ser flor humilde, es palma altiva ; 
i oliva que es del cielo adorno, 
fruto produce varios bienes, 
no el fruto de la buena oliva ; 
a fuente viva , 
iros y líquidos cristales 
i de mi Hijo los corales, 
iprés que corrupción desvia; 
nerte y cerrado 

e el hombre y Dios se han concertado, 
ira, buen tiempo, alegre día 
a causa fué de tal concierto 
ia, oliva, fuente, ciprés, huerto!» 
ofuudas palabras del inmenso 
w desta máquina admiraron 
os héroes de la Iglesia santa ; 
oleucio tácito y suspenso 
na del cielo contemplaron 
loria que entre ellos se levanta, 
ana y otra planta 
re los coros de los ángeles, 
principados, los arcángeles, 
les virtudes, deja, atrasa, 
minaciones, 

«os, de Dios ricos blasones, 
ios querub i nes, y do abrasa 
seralin, y llc^aal solio, 
ríos pisa el claro capitolio. 
oce cisnes, que con voz subida , 
la senté de los dos coluros, 
fj de Dios nuevo publicaron, 
irse a la dulce despedida, 
s nubes por los aires puros 
i cumbre de Sion llegaron , 
se ayuntaron 



El que pisaba de la negra Etiopia 
De verdes esmeraldas rica copla, 

Y el que la estéril Libia y rica Acaya, 

Y el que vido de Huma 

La frente altiva, que soberbios doma» 

Y el que de Egipto ta llanura arraya, 
Donde el mar frito cuando en él se meta» 
Siete heridas da con cuernos arete. 

No Altó el que á la santa Palestina 
Dio nuevo lustre con su sangre roja, 
Ni el que la Frigia vio al Cancro sujeta, 
Ni el que en España el santo cuerpo indina» 
Ni el que bebe dd rio que te arroja 
Con corriente mansísima y quieta, 
Ni el que bañó en Tayuela 
Los labios, ni d que en la radia ancha ijaote 
De horrendas gentes torpes obras nota» 
Ni el que dd templo en Efeoo sé admira» 
Ni el qae anduvo do el Istro 
Al mar hace de d daro registro. 
Al fin de cuantas partes efsd mira 
Llegaron los apostóles sagrados 
De Sion á loa fértiles odiados. 

Alzó d divino atonto b corona, 
De nuevas flores guaroedda y nena, 
Apartando las hojas déla frente; 

Y el claro Siloe, á quien no corona» 
Cual suele, humilde ciña 6 tierna arena» 
Mostró el rostro de nácar excelente. 
Ámbar puro y luciente 

En los vellones de oro le retoce, 

Y en cuernos de coral la plata luce, 

Y la sublime barba venerada 
Despide mil raudales 

De aljófares, de perlas y cristales 
Por entre la corriente sosegada , 
Que mostraba este dia su tesoro 
De aljófar, perlas, ámbar, olata y oro. 

Subió la Virgen, y subió fe vista, 
Tras ella, del colegio esdareddo, 
Que aumenta d agua d rio con so lauto; 
Dejaba por dondeiba bocha lista 
De un purpureo color áureo, encendido 
De los rayos que daba de si el manto 
Puro, cerúleo y santo ; 

Y víanse los délos estrellados 

De racimos de espíritus coajados, 
Midiendo en áureas liras dulce acento, 

Y las celestes puertas, 

De diamantina chapería cubiertas, 
Lleno de triunfo el reino del contento. 
Al fin, coros, la Virgen, suelo, esfrra 
Cantan, triunfa, se alegra y reverbera. 

Canción, que tras la aurora vas subiendo 
A las empíreas salas, 
Con su luz ilustrándote las alas, • 
No lemas del olvido el golfo horrendo, 
Que pues te argentan rayos de tal luna, 
De olvido triunfarás, tiempo y fortuna. 

DOCTOR TEJADA. 

A la desembarcados de los Santos de Grasada. 

Por las rosadas puertas del oriente 
Ya se asomaba la purpúrea aurora, 
Derramando mil rosas de su falda , 
De perlas y cristal y oro luciente. 
Las flores aljofara, el campo dora 
Con los rayos que arroja su guirnalda. 
Cuando sintió hender su ondosa espalda 
El gran retor del piélago espumante; 

Y en ver tal maravilla, 

Deja el asiento de cristal bruñido, 

Y la cana cabeza alzando, vido 

Sus ondas cercenar libre y pujante. 
Una, aunque pobre, célebre barquilla. 
Que á unos siete varones da hospedaje. 
De alto ser, grave aspecto y pobre traje. 
Las ondas, con el céfiro encrespándose, . 

Y de la aurora el resplandor hiriendo, 
Las aguas en cristal las convertía , 

Y asi la alegre barca deslizándose, 



PEDRO ESPINOSA. 



Segara iba con impeta hiriendo 
La rápida y veloz, argentería; 

Y a la dulce marea que balita 
Se vieron las nereidos y tritones 
Danzar en torno della, 

Y los delfines, por hacerle salvas. 
Por las bocas brotar espumas albas, 

Y hacer diferencias de mil sones 

De las ninfas la escuadra alegre y bella, 
Favoreciendo á su divino intento 
Aurora, ninfas, mar, tritones, viento. 

Y el claro Dios del húmido tridente , 
Mirando su segura confianza, 
Aunque las ondas rinde, el viento enfrena, 
Tres veces sacudió la helada frente, 
Diciendo : c Veteen paz, que mucho alcanza 
Quien a mi reino y Tientos encadena. 
¿De qué fleidad, me di, barca, vas llena, 
Que de mis ondas triunfas tan segura. 
Que enojarte no puedo? 
O ¿qué escuadrón es ese desos siete , 
Que mil grandezas cada cual promete , 
La menor de las cuales te asegura, 
Te otorga triunfos y me pone miedo? 
Vete en paz, pues que puedes, como es cierto, 
Rendir mar, salvar hombres, tomar puerto.» 

Asi la humilde barca sosegada, 
De blando golpe de la mar batida. 
Tomando tierra, despreció las olas; 
La tierra digo, invicta y laureada, 
De mil bienes del cielo enriquecida , 
Que al moro y turco lunas pisa y colas, 

Y cuando en las arenas españolas 
Los siete héroes de valor inmenso, 

Y del mundo blasones, 

Pusieron las desnudas sacras plantas, 
Que agora pisan las estrellas sanias 
Con un silencio tácito y suspenso 
Del gran Cecilio escuchan fas razones, 
Que asi, movido de un impulso santo 
De valor, pone brío, quita espanto. 

Ya veis la tierra á quien promete el cielo 
Mil glorias y mil triunfos y mil palmas, 
Para sembrar dispuesta el sacro grano ; 
Dispuesta está la mies, dispuesto el suelo 
Para poblar el cielo de mas almas 
Que a los árboles hoja, arena al llano, 

Y para la labor de vuestra mauo 

Os da, cual \eis, España tallos tiernos, 
\ ofrece vides tantas, 
Que lleven fruto, que produzcan flores. 
Que enamoreu al cielo con olores, 
Que quebranten la furia á los infiernos, 
La mies, tallos, olor, granos y plantas, 

Y puedan, imitando estos ejemplos, 
Creer en Dios, tener fe. levantar templos. 

Ved el ganado que por altos riscos 
De la fe verdadera se remonta, 

Y á Dios con ritos bárbaros ultraja; 
Vuestro es el recogerlos á los apriscos 
De verdadera fe, de virtud pronta, 

Que ensalza humildes, que soberbios baja. 
La humildad veis tan pobre, humilde y baja, 
De que Dios nos levanta y entroniza 
A tan divino oficio, 

Pues que nos hace ¡oh maravilla extraña ! 
Los primeros apóstoles de España, 
Por quien sus estatutos eterniza, 
Da fe al ganado, ritos quita y vicio; 
Por quien puede la geute deste suelo 
Ver a Dios, vestir luz, pisar el cielo. 
No nos promete púrpura de Tiro, 
A quien la crespa concha del mar tiñe. 
Ni altos [«lacios con follajes de oro, 
Ni diamante, rubi, perla, zafiro, 
Ni la corona que los reyes ciñen, 
Ni montes altos de inmortal tesoro. 
Ni. guardando el cincel bello decoro, 
Ebúrneos lazos de soberbias tallas, 
Dorados chapiteles. 
Ni arcos altivos de artificio raro. 
De los bruñidos mármores de Paro ; 



No estatuas, no trofeos, no saedaRst, 
Raros milagros de únicos pinceles. 
Por conocer riquezas desU suerte , 
Tener fin, ser escoria, alcanzar muerte. 

Mas en lugar de púrpura demanda 
Quien rige el globo de inmortales luces. 
Nuestra sangre que tina aquestos llanos 

Y en lugar de oro fúlgido* nos manda 
Convertir estos pueblos andaluces. 
Bravos al mundo y a su Dios profanos. 
Estos son los blasones soberanos. 
Perder la vida y darla á la esperanza 
Por cumplir su mandado; 

Que obedecer a Dios y so decoro 
Es reino, mando, honor, riquezas, oro, 
Porque el que sirve á Dios todo lo akai 

Y cada cual del cónclave sagrado, 
Al razonar del capitán valiente , 
Las cejas enarcó y alzó la frente. 

Y asi, Indalecio, Tesifoo, Secundo, 
Torcato, Isicio y el sagrado Barrado 
Animo cobran para el sacro oficio, 

Y entrambos polos visitar del mundo 
Aman, y quieren de su ancho espacio 
Tropellar la maldad, quitar el rielo. 
Porque el honroso fin de un ejercicio 
A honrosos pechos á valor incita ; 
Que la virtud es rayo, 

Que lo dificultoso siempre emprende, 

Y el rayo al robre, y no á la cana, ofend 

Y la dificultad el premio quita, 

Y el oro se acrisola en el ensayo; 

Y asi responde, firme mas que un moni 
En nombre de los cinco, Tesifonte : 

« Puede el rigor de la arrogante Rom 

Y el fiero orgullo de Nerón tirano, 
Las fieras manos de sus gentes fieras. 
Mostrar su furia , que medrosos doma ; 
Su rabia airada, su furor insano. 
Afilar armas y encender hogueras. 
Inventar mil crueldades carniceras. 
Toros de bronce, á quien el fuego infla 
Mil ecúieos y abrojos; 

Que la fe mostrara su valor luego 
En ecúieos abrojos, toros , fuego. 
Venciendo su rigor sangriento, infame, 

Y alcanzando por él tales despojos, 
Que pueda el resplandor de nuestra llai 
Ser blasón, tener vida y darnos fama.» 

Movidos pues de un fervoroso celo 

Y ardiendo en un católico coraje. 
Se apartan y dividen por la tierra; 
Pero tú , granadino y feliz suelo, 
A quien el mundo rinde vasallaje. 

El triunfo alcanzas de tan noble guerra 
Pues que tu seno abriga, oculta, enciei 
De los siete faroles, tres faroles. 
Cuyas claras centellas, 
Acrisoladas en ardientes hornos, 
Son del cielo bellísimos adornos, 
Esmaltes claros, rutilantes soles, 
Que al sol dan luz, valor a tas estrella* 
Pues sus nobles cenizas y carbones 
Dan materia a la fama, a" ti blasones. 

Para, canción altiva ; 
Que si la luz de Castro te recibe, 
\ivo será tu bien, tu fama viva, 
Mieutras del cielo el firmamento vive ; 

Y pues tienes por timbre y mejoría 
Fortuna compañera y virtud guia, 
itien podrás en el templo de la fama 
Tener luz, enviar rayos y alzar llama 



D05iA LUCIANA DE NARVAEZ 

¿Dónde está el oro, ilustre Madaletia. 
Que al ruello de marfil riquezas daba? 
DómJe de ricas perlas la cadena 

Sue el cabello enlazaba? 
as ya el amor ordena 
Lo que él mismo estorbaba. 



UIT.t El, SÁNCHEZ 
• Cordero , 

I ■ I .1(1 l(|<l . 

fa inuiiiirj l.iipecadosqultas. 
i|o mwicru 
■■■i. i(, |r r ,,i,, 

que ifcttlMte i mi nc mcitaj ¡ 
imilde marchitas 

hermosura 
■■i ilinnu . 
le ««vino. 

< vi allua soberana y pura 
i ultimiv, 
i mansii* ojns A mirarme. 



* I1E POETAS IL11STIIES. 

Poique i(? acierta, das la vida a un clejio. 

A Ixieit liouiffO be llegado, 
Pues es cuando tus liiei.es 
RaptfM en el Xuovn Testamento. 
SI ¡i ln(l(15 liar- mandada 
Ciinnio* presentes llene». 
ambicn ja au!e m« ojo» me ptMHIft 



cu g camina las cortinas, 

■ l[,í,Ll-U . 

. Clarada eon espina», 

¡adre inclina*; 
vo» despides , 
ítrañas reales , 

lera de lu Padre pide* 

[-■rdonado-, 

■, Señor, do mlspecailos, 

njí das muestras 

•** » Ut([i>, 

u>u* abierta* con lu> clavos 

ll|.:i. I,ui-ri:l. 

1.1 alocarlo; 

le redimen los esclavos, 

[ lodu* rabo» 

lias brou*, 

o*o|K>cbo 



rl cuerpo de !a sangre agotas; 

1 iimr . quiero 

i juicio yo el primero. 

dor metido 

a prisión de tas errores; 

mate aires 

i ofendido , 

aasdoestás por pecadores, 

i» mayores 

ie mas declaran 



precias 

do las n 



grare* ic leparan , 

un t rr empleas, 

i inclemencia le rtnmi. 

, que e! peso grave 

* présenle 

■are mi flaco v corvo cuello , 

(o snawe 

nbedieme , 

en durs sujeción por ello; 
b tierra huello 

Un cansados. 

por el bien mió 
soberanos piésclaiadiis 
tero firme, 
y iiue no podra- i^iiikii- 

,.,,, . |, ,.,.-. IINU . 

i jo lo deseo , 

jt de ur c-Jen encía al puerto ; 



B drve cuerpo ahi.'iln. 



-, piadoso llios, mlmlo. 



)'Y" 



(I ■■"! 1 Ilflllll 



A la Madre, hijo mandas. 



Monde morir te veo; 
yues!, como deseo, 
(ij es la voz piados» que le llora. 
En lu clemencia cipero 

, siendo hijo, quede 

ir testimonio pido 
A cuantos te csMn riendo, . 
i. unió íi osle puntu bajas la calida. 
Señal que lias concedido 
Loque le estoy pidiendo. 
Como tnsnprt espere de tu arandela 
^ ineJahlr larguen, 
Caridad verdadera. 
Porque aunque (como es cierto) 

Une. ellcid idnr mi i -lo, 

\olienoeJ bWOffltntS lucro culera. 

Tan magnánimo iio, 

une porque iodo se confirme muere*, 

I ;a ucion.de aquí uo na so; 
Las lagrimas sucedan 
Ln ve» de la- palabras que me quedan, 
Clin! lo requiere el lastimo tu caso ; 
No canto masaron), 
Pu esquela tierra, mar y cielo llora. 

N. M0I1ILLA. 

Deja ya, musa, el amoroso canto; 
ijtie lodoes vanidad , todo locura , 
iodo [tata, cual sombra, en un momento. 
Suelta una vena de profundo llamo , 
Muestra en ella el dolor y la amargura , 
A une le llama el arrepentimiento. 
Suspiros llevó el tiento, 
lie tuno amor nacidos, 
U'ie.á ser por Dios cebados, 
Fueran mas bien pagados 
yuelc fueron deavoor agradecidos. 
Lagrimas derramé, dando disculpa 
l)e unos celos fingidos, 
Une, í¡ ser por Dios, lavaran cualquier culp 

Fuera uicjurcl lieuq.iv que has gasCnlo 
I ¡Oü lorpe mina ! ) encareciendo el velo 
He blancas nmmii-.de cabellos de oro, 
Gastado en alabar al que ha criado 
Les elementos, el infierno, el cielo; 



!',■!■ I:r- , iii(ia' in - iiiih ilc, en un madero, 

[le uu rostió llwoJalO, 

Por quien te cruediean cada diaf 

II, -i uliii.-. |,e...-.a míenlos amorosos, 
.lili, premio hubiste* de las horas largas 
Une gaslasles. quimeras fabrica mi o" 
(Aj vanos pensamientos eiigañosuii" 
Ay horas dulces, para #1 alma amarg» 



PEDRO ESPINOSA. 



Si do las purga el corazón llorando , 

A Qué estiba des pensando? 

Si buscáis hermosura, 

Si dorados cabellos. 

Si ojos crac ¡osos bellos, 

¿En quién los hay como en la Virgen pura? 

AHÍ hay que ver,* al li hay valor eterno, 

Y no en una figura , 

Que puede despeñarnos al infierno. 
Decid, falsos, ingratos ojos mios : 
Veis los de Dios vertiendo sangre viva 
Por las culpas de todos los humanos, 
¿Y andáis con tiernos y amorosos brios 
Buscando aquellos cuya vista esquiva 
Os aparta de Dios? ¡ Ay ojos vanos! 
Veis clavadas las manos 
Que cielo y tierra han hecho , 
Veis el costado abierto 
Del que ñor vos ha muerto , 
;Y buscáis blancas manos, tierno pecho? 
Miraldo agora que os está llamando, 
En puro amor deshecho ; 
Mirad no os llame cuando esté juzgando. 

PEDRO RODRÍGUEZ. 

A Santiago, en la academia de Granada. 

Hijo del rayo y del tronido fuerte , 
Bravo y famoso capitán de España, 
De la justicia y de la fe estandarte, 
A quien locó la parte 
Mejor que Febo alumbra y Tétis baña, 
Siendo gozo al dolor, vida á la muerte, 
Pues que también por suerte 
A mi cantar de tu valor me toca , 
Guia la mano tú , mueve la boca; 
Verás las honras á tu culto dadas, 
Tan bien debidas cuanto mal pagadas. 

Por ti se vio del español valiente 
Humilde la cerviz al yugo santo, 

Y la mentira á la verdad sujeta , 
Siendo antes imperfeta , 

De una mágica suerte, de un encanto. 
Que engaño tanto pecho y tanta gente; 

Y tú dichosamente 

Alzaste el primer templo á la doncella , 
Después de Dios, mas pura . limpia y bella, 

Y al injusto tirano acometiendo, 
Libre saliste , y vencedor muriendo. 

Tú al reino plateado de Keptuno 
Con la barca de piedra suspendiste , 
Viéndole en ella navegar sin vida , 

Y a la escuadra lucida 

De las nereidas celebrar hiciste 

La extrañeza mayor que vido alguno . 

Y tú en el oportuno 

Rigor de los novillos, la fiereza 
Cambiando en natural domestique» , 
Las reliquias al pueblo diste santo. 
Que tanto aprecias y te cuesta tanto. 
Al túmulo santísimo que encierra 
La venerable majestad que adoro, 

Y al pobre suelo, con tus plantas rico , 
Visita el grande , el chico, 

El turco teme , y reverencia el moro , 
En paz el justo/ y el rebelde en guerra ; 

Y aquella estéril tierra, 

Entre bordadas láminas pendiente, 
Los rué los honra á la cristiana gente, 
Humildes inclinando á tus umbrales 
Los cetros y las púrpuras reales. 

Y tú después de la total ruina 
De el ultimo señor y godo injusto, 
Cuando el joven magnánimo, atrevido, 
Con otros recogido. 
Temblar hizo al soldado mas robusto, 
De la canalla, por su mal \ecina , 
Con grandeza divina. 
Vuelos los arcos contra si derechos, 
Rompiste mil entrañas y mil pechos; 

Y antes que el mas ligero se remonte. 
Le señalaste por sepulcro el moute. 



Por ti de tos 
El cordobés alárabe arrogante 
Libre quedó, quien libertó á Castilla, 
Haciendo al gne se humilla 
Que cual cedro del Líbano levante 
Su cuello , su valor , sus pretenaionei ; 
De muertos mil montones 
Palpitando se vieron hecboa partes, 

Y en las cortas banderas y estandartes, 
Sierpes , rayos , alfanges y colimas , 
Enteras cofas y menguantes ninas. 

Y tú heciste del tributo exento, 

Al rey pechero, de las diei ¿oncenas, 
Por su cobarde antecesor rendidas, 

Y á gentes oprimidas 

Tal potencia pusiste y (nena en ellas, 

?ue moros sujetaste ciento á dentó, 
tú, pisando el viento. 
Con tu bandera y tu ven» cabillo 
Conducirlos pudiste, y obligado 
A que te ofrezca y le presente el foto 
Que no verá la muerte ó tiempo roto. 

Y por ti de las Navas la vitorla 
Mavor que vido Espala y goió el monde 
A Dios ofrece sacrificios santos, 
Mostrando en dulces cantos 

Que eres del cielo el capitán segundo, 

Y el mas querido y mejorado en gloria; 

Y por ti la memoria 

Triunfante vive del Salado estrecho, 
A quien paga la fama eterno peche , 
En sus riberas publicando solas 
Teñidas aguas y sangrientas olas. 
Por ti el aragonés y Marte fiero, 

Y de Castilla la inmortal Belona 
Sacaron de sos limites cristianos 
Los pérfidos paganos . 
Ganando de Granada la corona , 
Negada al mas valiente y mas guerrero; 

Y allí su rey ligero, 

Huyendo de tu nombre, oyó las voces , 
Almaizares, marlotas, albornoces, 
En vez de flores ap'icandoal suelo. 
Que vio tu imagen y adoró túcelo. 

Y tú al Cortes , cortés y agradecido , 
Camino abriste y señalaste traza 
Para rendir v atrepellar ligero 

De su enemigo fiero 

Su presunción , su rombo • su amenaza 

Viendo el soberbio y vencedor vencido. 

El indio mas temido 

Tembló de ti , y del brazo, espada y ma 

La cumbre , la ribera, el monte, el lias 

Dando en plumas, tesoros y follajes 

A España ricos y vistosos gajea. 

Y tú, vibrando la invencible lanza. 
En trances arriscados mil le arrojas, 
Por mas favor de la española parte, 
Queriendo señalarte 

Con blancas armas y encomiendas roja 
Para mostrar que á lo invencible •lean» 

Y allí tomas venganza 

Del bárbaro genld, del turo y cita , 
Que el daño de tu pueblo solicita , 

Y entre ellos rompes, quiebras y desga: 
Yelmos , frentes , turbantes, cimitarras 

A ti se debe el inmortal renombre 
De la noble y gentil caballería. 
Que tantos pechos y linajes honra , 
Cesando la deshonra 
Donde el color de tu señal se envia , 
Que no hay vilorta donde no hay tu non 

Y a<i, es justo que el hombre, 

Con discreto primor y lengua sabia, 
c ti ingenio ofrezca, y su tributo Arabia, 
Porque suba, resuello en mil lavacros. 
Igual el humo a los cantares sacros. 

M:*s en tanto (: oh patrón ! ) que á tu d 
Sepulcro humilde el navegante ofrece 
Las velas rotas, los mojados panos , 
Testigos de sus daños , 

Y de la vida que por U merece. 



s*sjt»ai*>voioawegrino 



4esu 

bar 

rtlse 



sitare* el emplea 
y del licor sobeo, 
a c ad em ia el don rtdfat , 
y por ti me. 



PEDRO ESPINOSA. 



fgra noche con mojadas plumas 
todo por te turbia sombra v 
do sueftoeneima do la gente, 
Mkro etarissmas espumas , 
i tos tiernas plantas hoco alfombras, 
abo ol Jordán á socorriente , 
laudóla escarchada frente 
ni sos aguas bellas, 
saas que en el dolo vldo estrellas; 
s se alegró , coando admirado , 
(erdeleieta 
agaa Mandiéodote; 
an ángel, que, de lumbre armado, 
m aires en Huero vuelo, 
fc#}aa sobra et viento helado 
legrando el suelo, 
üabrasde inmortal sonido : 
Jofdau, rey dorios, escogido 
• para que á Dios le desmañana 
aa del batismo soberano , 
gen Tesuras do honor florido, 
ees peina , tu corriente allana 
geueiaa do piadosa maoo.t 
las plumas por el aire tino, 
ttre fuegos rojos, 
sel rio seguidores ojos 
b el cielo ; y el Jordán, volviendo 
sm espanto, 
> sus blancas náyades, 
•dsmiento celestial diciendo , 
kt manos al trabajo santo , 
, perlas, márgenes tendiendo 
dar y amaranto, 
is galas de la tierna Plora, 
ade el agua frágil , bullidora, 
acogimiento de las piedras 
■aba con labios espumosos . 
de corre muda, vio la aurora 
i y flores , de espadaña y hiedras. 
*tones, arcos ambiciosos ; 
trios y tallos olorosos 
roncos selvajes 
ados lazos y follajes ; 
orilla, rica "de pintura , 
is de corales 
Mares líquidos 

ordan, con gallarda hermosura, 
en claros hilos de cristales, 
ya convertido en agua pura, 
con iguales 

quietando el reino cristalino. 
i Jesús y el Precursor divino, 

por tendido espacio hecho 
sas merced con su presencia. 
Señor la ropa, y el vecino 
risa desasido el santo pecho, 
hacen las aguas reverencia. 
es con devota diligencia 
aedio humano 

henchir el nácar que en la mano 

1 Baptista, v otras, oprimidas 
>ue vienen luego, 

90 labios húmidos, 

t, las reliquias mas queridas 

ielo guarda, el cual, lloviendo fuego, 

mbra y no consume nuestras vidas, 

fr, dejando ciego 

i luz mayor el sol dorado. 

mego el Espíritu sagrado , 

toMeza al valle y a las cumbres, 

la humanidad del Verbo, 

al fué testigo, si admirado , 

e estaba muy lejos, por las lumbres, 



FLORES K POETAS ILUSTRES. 

El Infernal espirita protervo; 

Mas mientras que se admira el ángal siervo, 

En agua, en viento y plantas 

Se vieron nuevas maravillas santas , 

En el viento los ángeles cantando, 

Y en las floridas ramas 
(numerables pájaras, 
A Dios gloriosas alábenlas dando , 

Y en el Jordán r e ter b era a tca llamas, 
Donde los mudos poces, levantando 
Plateadas escamas, 
A Dios le daban alábanlas mudas. 



' al SAjrrísiao ucujdxxto. 

Por un amoroso omaso» . 
Al mas potente Señor 
Lo tiene el divino amor 
En estrecha cárcel preso; 
Y está con tanta afición, 

?ue aunque él es prisionero, 
alta la prisión primero. 
Que él falte de la prisión. 

k um mu CTAxamjrnu 



Joan , aunque sois tan querido, 
No tratéis de regalaros, . 
Estando Cristo afligido; 
Que es mucho regalo echaros, 
Sobre lo que habéis comido. 

Coando en la cenaos encuentro 
Durmiendo , por descubrir 
Lo que es Dios aHá en su centro, 
Digo que eso no es dormir, 
Sino mirar hada dentro. 

Y tan abonado estáis 
En cuanto queréis hacer. 

Que aunque contra opinión vais. 
Después nos hacéis creer - 
En los sueftos que sonáis. 

Vos en sustancia escribíales 
Cuanto de Cristo está escrito, 

Y tan gran letrado fuistes, 
Que siendo Cristo infinito, 
Su principio conocistes. 

Negó la humana ambición 
A Dios-hombre su nobleza, 

Y vos, contra esta opinión, 
De su prosapia y limpieza 
Nos sacáis la información. 

Y como tan buen amigo, 
Solicitáis esto tanto , 

Que, en desden del enemigo, 
Al mismo Espíritu Santo 
Presentastes por testigo, 

Conforme al dicho, del cual 
Nos asegurastes vos, 
Que es Cristo tan principal 

Y tan bueno como Dios 
Por la linea paternal. 

¡Oh cuánto alto aquí subís! 
¡Cuanto esa pluma os remonta ! 
Pues si de Cristo decís, 
Lo infinito que Dios monta 
En una plana escribís. 

Al fin la genealogía 
De Cristo sacáis en suma; 

Y asi, con razón diría 

Que agradece á vuestra pluma 
La prueba de su hidalguía. 

Y aunque, conforme á derecho, 

«uedar franco y libre es visto, 
>uiso por tan alto hecho 
A solo vos pagar Cristo 
De sus reliquezas el pecho. 
Cuando á los diez rinde el miedo, 

Y huyendo todos van, 

Vos tenéis tan gran denuedo, 
Que muriendo el capitán, 
Estáis con él á pié quedo. 



PEDRO I BPfNOSA 



Y aunque con pena distinta 
Allí sois mártir con él, 

Kn Moma no se os despinta 
Cuando en la tina un infiel 
Nunca os halló de otra tinta. 

A la Virgen sin mancilla 
Os la d;m por madre a vos. 
Para ampararla y servirla. 
Porque tina ausencia de Dios 
Solo vos podéis suplirla; 

Y asi, ron razón colijo 
Que ruando por nuestro bien 
\A Virgen llama a su Hijo, 
Quo respondéis vos también. 
Pencando que á vos os dijo. 

Electo os lia de su mano 
Por su capellán Maria, 

Y fin'* acuerdo soberano 
Darle la capellanía 

Al pariente mas cercano. 

Y vuestras manos le dan 
La carne á su misma carne, 
(lomo digno capellán. 
Aunque ella nos la dio en carne, 

Y vos se la dais en pan. 
Como en la iglesia viiis , 

Desde el principio á la gente 
l-Iii la doctrina inMruis. 
\ en las misas comunmente 
M evain.clio decis. 

Levantáis á Dios el vuelo. 
Sin ser de ninguno visto, 

Y despidiéndoos del suelo, 
«-nal ¿»eiii¡l-hoiuhre de Cristo. 
En cuerpo entráis en el cielo. 

PEDRO ESPINOSA. 

A san Acacio. 

Acacio, si fueron dos, 
('orno son diez mil soldados. 
Los que tenéis á las lados, 
Os adoraran por Dios 

olOSA. 

Quiso la muerte temer 
Cristo, i'iial si no estmier.i 
( nido a< eterno ser, 

Y eu:il si do I)i<s no fuera 
la fortaleza y poder. 

Mas tema una muerte Dios: 
l. ! ue yn se. Santo, de vos 

Y dc'viic«h<> Aalor santo, 
Qih» no tduic'radcs tanto, 
Acacio, <i f eran don. 

Que al morir por su oraron . 
Os da con mano sagrada 
Santa deleruiiinciou 
Dios; asi á capa y espada 
Peleáis como un león. 

Yá los que honran vuestros lado* 
Promete diez mil ciuzadns, 

Y según ludidnos visto, 
Diez mil hábitos de Cristo, 
i'umo son diez mil soldados. 

Por ganar tales guirnalda^ 
r.ilos tifien ron furor 
!>•• caniiin las esmeraldas. 
N echan, por vencer mejor, 
Ll esni'lo a la* espaldas. 

\ a*i, los mas arrisca lo* 
Ib-conocen, admiradi», 
■ .' 1 1 » • son. siguiéndoos á v<>, 
Hiavus p »i la fe de Dios 
/ ;».< t/t/e traéis >'' Iva lados. 

\ no o niurhaesa gr:oide/a . 
i.iif , tomo \os imitáis 
Del Mtcstio la preste/a. 
A lodos les ensenáis 
Su \erdadera destreza. 



Dios es diestro, y dfestro tos, 
Gran deslreía hay en los dos, 
Y por Dios, que sois tan. diestro. 
Que á no ser Dios el maestro, 
On aderaren p§r Di*$. 

EL MISMO. 

A la navegación de san Raimando desde Vallorta , 

Tiran yeguas de nieve 
El carro de cambiante argentería. 
Sobre que viene el día. 
Con rubias trenzas, de quien perlas llue 
La alcatifa sembrada de diamantes 
Se borda y se matiza 
De gennli , ormin y azal ceniza. 
Cuando de sus alconas, 
Cerúleas, espumantes, 
Sale Neptuno horrendo. 
Quitando de la frente el musgo v ova*. 
Alborotado con < 1 sordo estruendo 
Que hacen los tritones. 
Que en torno van de on manto 
Que el agua corta, qae sustenta no saní 

Y recostado en el azul tridente 
Con arrugada frente, 

Mira el barco veloz goe va volando. 
Sus erizadas ondas despreciando. 

De claridades bellas 
Yido pintada y rita la canoa. 
Que la luna era proa, 
La popa el sol, y lo demás estrellas ; 
N viendo aquesta m:¡ravilla santa. 
Debe el delgado viento, 

Y á un caracol torcido le da aliente: 

Y en el profundo estrecho 
Oyendo furia tanta , 
Doris con miedo helado 

Los azules hijuelos llegó al pecho. 

Aparecieron sobre el mar salado 

Los escamosos dioses, 

A quien Neptuno pide 

Apriesa el carro que las ondas ndde. 

Encima sube , á los caballos grita, 

Y á valor los incita, 

H::sta que el venerable Santo llega, 

Y con espuma los tritones ciega. 
Parece el mar que bulle 

Di ocado azul , de p'ata la entretela 
Por donde el carro vuela, 
Que, por mas gala, á veces se zabulle. 
Ib* nácares cubiertas las espaldas. 
Dclumhra el dios que rige 
Fieros caballos, de color de acige. 
Onecen las ondas chocan. 
Del cual entre esmeraldas 

Y sanguinos corales, 

los cabellos al pecho helado tocan 
(De quien manan clarísimos cristales ■, 

Y sobre el carro verde 
l'n caudaloso rio 

De las barbas preñadas de roció; 

Y los <pie deste triunfo allí se admiran 
También del viejo miran 

Que las canas, por mas órnalo, aforra 
De una arrugada concha en vez de gor 

Arrojan los delfines 
Por las nances Tdaiica espuma en arco 
Sobre el profundo ch:;rco, 
> destilando «le las \erdcs criiieb 
Aljófar, las nereidas asomaron 
>i la* dulces s lenas 
Sobre pintadas conchas de ballenas; 
Triion, Forro y Proteo 
Melante se mostiaiou, 
< liando salii». rii^endo 
I ii ra!<a!lo ni: itrio, el dios Nereo 
•Que ci u hendido píe va el iiiarhci diei 
La escuadra de las ninfas. 
Limeta, en torno zarpa. 
Midiendo ücci tos en disc.iUlr \ aipa. 

Y tu , Raimundo, sobre el pobre u.. mu 



I i ID tantiftlma persona 
rudo mar de Barcelona. 
Itj pujai-ia 

• "ipii- >■ too hlncba Jas nUl, 
l»e tu Vuela», 
■ota barquillo su esperaiua. 
nai espuma ,-l ni. ¡i cerúleo: 
■iii».. i|ai> vogan , 
rc-n-.it- ■ de! batir , se abogan : 
■ ■ni- | ;■.- Iwmilii 
linletil" hercúleo, 



B crespa* t sonante* ondas , 
>a lm furiosos *mi>elloiie» 

ras de Abeto: 
•do», remando, 

do iniiof iban sudando, 
eoiirndequeiiiituiíar no fíat, 

■ M abra*» . 

Bdodk un dolor tUon, 

i coraje por rl rustro tierno. 

i. tomando tierra. 

vi «dmirarioii I» orilla. 

li barguilla. 

kttdi i HñHVW) |*MNi 

-Nvlita* en «agrado templo, 

al templo consagí ú el pilólo. 
bre» que inirai'OU 
i» ejrniplu . 

lote infinito», 

1» r tirelas con lo» grilo» ; 
Vi padre Bll— Jül 
A le adelanta* 

i 1 1 ■!■ m!..i,' i sosegadas pintas, 

elda encerrado, 

I toras y gimes el pecado. 

kMM fvtta apriesa apriesa. 

iente. le busca y te conlirs*. 

«, que navegando 

desan Kaimumlti, 

rar de Jon Andrés de Córdoba, 

cfo bramando 

lago profundo 

taque ■• Virgen patinpea 

ixnrlido cierto 

i»po. mar tranquilo, dulce puerto. 

GMSTORAl. DE VILLAIiRUEL 
ilpedioei araordiei mil heridas. 



S DE POETAS ILUSTRES. 

Los que. en ven de brocado y tafetanes. 

Visten púrpura ardiente y Mancas luces: 

Escucha mí lamento. 

Si mil piadosas lifttBU 

Pueden subir al reino d id contento. 

MtDBO MHR08A. 

En turquesadas nubes y celajes 
Ksian en los alcázares empíreos. 
Con blancas haeimsv con hhmcos cirios 

Hornean de mil suerte» y linajes 
Entn amaranto ) plateados lirio» , 
Knn.n-'.-ne i - ;, bele. sirios 
Sobre asde atoa j fotojM, 



|BBM i 
rué- -i 



■» armO diez mil soldadas. 
mi illet mil crucilicados, 
i mu muerte diez mil vidas; 
o se rurtú a «tic* mil medida.'. 
lo a diez mil encomendados. 
!* boatnjdiex mil crinados, 
■. '.inn erua idutlíczmil Midas: 
M atJieiiiJud diez mil amigos, 
u te ciuUti die» mil glorias, 
ría lleió diez mil espacios; 
16 una verdad diez mil lesivo.. 

ardejó iiieim 

W> heredo die 



OOSA CRfttTOMAUKA. 

A la Virgen. 
d cíela. i(ue con bellas plantas 
Ha « alcjlifas bellas. 
kÍRiinn y pisando estrellas, 
«ata* ilé doncella» santas , 
i- - tinta* 
oilriu corte los galanes, 



Echáronse a =us pita los senunes. 
Caiilürnide los anudes la gnla, 
V leiHÚlll su lado el Verbo sanio. 

LtCEKCUQO juan de v aloes. 

Dejando aira» el estrellado manto 
El Del Mercurio, del divino aliento 
lluiiijie la-i lililíes, i Calmando el viento. 
Unja ala Vlrg'-u, queje lurha en lauto, 

■ Salve, le dice el paraninfo sanio, 
¿Deque l eme l u cuto pensamiento, 
Si el prupiioUio'.liiiiiaiilnlniiii.Mi.i asiente. 

Encarnar* m m rlMln •tcretaitofi 

Onda Mana, el eMfl se suspende. 

Ludia la hoiii-siid .el v i 1 temor imito. 

Viendo que al concebir falta la forma. 

Mu* matulo lru'« ttt lie! cié. o rntiiinli- , 
■ Hiígnie.t iI.it; v i-o b1 propio luinlo 
El mesmo Iíiiimii hombre, .se tramfnrin.i, 

ALONSO de SALAS HAilBADILLO. 

\ tu Jujii fltaiisia,— Al A'íw A$u»t De¡ 
Cumbre de santidad, monte sagrado. 

Íue al cielo nos enseña v encamina, 
.id señalado en santidad divina, 
Que mI proprio l)io*|ior **» Tuí aeíialado, 

índice de aqncl libro crlelirado 
Hela verdad que. t la virtud inclina, 
" — 10 me corrisiei la cnrlina 



A un pueblo que después tlranaitiente 
ll;i de ser de sil sangre Címiri'ro» 

Encoged vuestro dedo milagroso. 
V adserlid <|ite iiiiHlrarl" a aiiuesa gente, 
Es mostrara los lobos el r-ordrro. 

EL MISMií. 

A un Junn BaiíllílA.— Al lialter «Ido |ii«cun»r. 



■o de bullas luces coronaste' 
Loa campas vefden qna emap ¡ia Hora ¡ 

Ave ibd ilarudia ;niiiin*iai]ora. 
Une cual ave los campos babitasXe . 
V ni despuntar su lu* lan bien tañía»!.', 
i.iiie tu voí, le suspende y enamora; 

tii' CrUuctpHu, ueedi •■mi.hi.i, 

b.ii.i satn'i' i-I nonio de l, guerra 
De Lucifer furioso l trrrjfide, 

iioslrando tu e«1uerzo y valentía. 



ttm 



POESÍAS 



DE 



FRANCISCO DE TRILLO Y FIGUEROA (,) . 



IPOSICIONES VARIAS. 



SONETOS. 

I. 

e amor, a mísero lamento, 
lias , oo Urde reducidos , 
I ocio sean proferidos 
>rolijo afán del escarmiento, 
re pues á todos mi tormento; 
> es capax de afectos no dormidos , 
nira la playa sin oídos 
los en cuanto brama el viento. 
ftk> macho la amorosa arena 
¡los pocos á mi paso incierto, 
I riesgo sirviese de atalaya, 
mes mi escarmiento la cadena , 
Teed en la tormenta el puerto, 
ar tranquilo en la amorosa playa. 



II. 



i el sol . precipitando el día , 
ondas l.i purpúrea frente , 
)aliso, en confusión doliente, 
e! llanto sobre el mar tendía, 
t ingrata , mas cruel (decia) 
reuas de la Libia ardiente , 
iuripo inquieto la corriente , 
i dable que la suerte impía. 
qué desprecias los maternos lares 
ra llama , que alumbrar pudiera 
is playas de los anchos mares? 
|ué. si no hay deidad á quien debiera 
t Neptuno mas altares , 
u.or. trofeos la ribera?» 

III. 

con el cuento de un cayado 
■e deshaciendo estaba un dia 
¡•la ingrata, que él había 
t»re en la corteza va grabado; 
udo que ya el tronco había quebrado, 
yado, la tenaz porfía, 
el nombre \a con él crecía , 
>rque por él fuese honorado. 
o es posible, amor tirano (dijo;, 
bre apartar de mi firmeza, 
e> uu tronco aun elefante? 
n a pe>ar de mi sentir prolijo, 
mn *'s de bronce una corteza , 
)noce que es mi fe diamante ? ♦ 

? ron los mismos epígrafes que su autor les 
\»e también en machos nombres propios la ma- 
s escribía. 



IV. 

En una' sobra «I mar calda roca. 
Que un monte , de las ondas carcomido» 
Habla de su cumbre sacudido, 
Hacho aviso escondiendo»en ralos pooa , 

Da liso estaba ana esperanza loca 
Repitiendo del mar al sordo ofdo f 
Que al duro son del llanto enternecido, 
Apenas sin temor la arena toca. 

«Si de un monteaos oe es Arme ti esfera, 
¿Qnién en la fe de una fortona fia? 
Dice una y otra ves con doro aliento ; 

»Si aun a esta roca la mina aleaos*, 
¿ En qué se fonda la esperanza mía? 
En qué , si nunca tarda ei escarmiento f» 

V. 

Los sordos talles, la infle! floresta , 
Al son Filida bada destemplado 
De un prolijo rabel , y so cuidado 
Estar pendientes ana ardiente siesta. 

Era, cruel Üaliso, la respuesta • 
De un eco, del silencio desatado, 
A cuyo son la soledad del prado 
Alternativamente estaba expuesta. 

Infame turba de prolijas aves 
Le respondían con gemidos roncos, 
Piedad mintiendo en el lamento doro. 

¡ Ah ciego amor! ¿Quién á tus plomos graves, 
Quién á tu red , á tos bálagos broncos , 
Mal conducido, el pecho fia puro? 

VI. 

Al suceso de Jezabel y Nabod. 

No siempre el alto escollo en la ribera 
Seguro esta del proceloso viento, 
Que uno y otro combate al escarmiento 
Alguna vez conducen la carrera. 

Bien de Nabod la sangre hacer pudiera 
Notorio á Jezabelel fin violento ; 
Que harto dice callando el modo acento 
Del que venganza sin pedirla espera. 

¿ Lomo pues el poder se precipita , 
Si nunca llega el escarmiento tarde, 
Ni hay suficiente en la crueldad disculpa? 

Asi el riesgo soberbio solicita 
Mas el que menos le recela ; que arde 
Muy á ciegas la llama de la colpa. 

VIL 

Al himeneo del sefior don Francisco de Ventara*, ao habiéndola 
entendido loa mas, y censurándole machos. 

Salió Himeneo muy a lo romano , 
Y el gran Talasion muy á lo griego, 
Ante el Heredes del vulgacho dogo, 
A tanto sol implóme gavilaoo. 



5 DON FRANCISCO DE 

Dejáronse llevar de mano en mano 
Al tribunal de la ignorancia , y luego 
'•'urba de escribas vomitando fuego, 
Fnjugar presumía el Occeano. 

La Razou muy acaso fué á deshora . 
Inquiriendo el tropel do tanto insulto, 

V «fijo á los crueles asesinos : 

«¿Por que con ignorancia burladora 
A vuestros dioses revocáis el culto? — 
Porque sou en su patria peregrinos.* 

VIII. 

i un i>ajarillu á quien una dama sacó de la jaula , y quitándole 

los ojos, le echó a volar. 

Surcando dudas con dudoso aliento, 
I. as ciegas alas al meló lia 
I n Cupido de pluni:t, quepodia 
Imagen ser ilel pálido escarmiento. 

Sus graves algias tiende al frágil viento, 
Masque la pluma al nebuloso di;», 

V embarazando el vuelo en#la porfía , 
Naufraga en el dolor otro elemento. 

Efectos sou tle Fili rigurosa 
Estos por quien mi fe se constituye 
Victima heroica de un rigor tirano 

Dichoso tú , que en pira lagrimosa 
Venciste el ha<lo. que inconstante huve 
De darme tnucrle. con piadosa mano. 

I\. 

\ una dama que miraba dulorusa el sepulcro de mi «alan, 
ron quien había sido esquiva. 

¡Qué tarde, oh Fili . tu rigor se admir.i 
Del efecto que amor hace oprimido, 
Pues >a en ruego tu hielo convertido. 
Solo sirve de hacer mayor la pira! 

¡Qué tai de , oh Fili /tu rigor aspira 
A detener el riesgo prevenido. 
Pues ni ira < su memoria en el olvido 
(.liando el olvido tu memoria admira! 

Mas ¡;iv cruel! que no es piedad tu llanto. 
Siiu» rigor, con que le solemniza* . 
Porque arda n.as apriesa su alia gloria. 

Mas ella vivirá felice en cuanto 
Abrigare tu hielo «mi sus cenizas 
La gran te il'^la última memoria. 

X.-- FÚNEBRE. 

liiiii» afedo?. de una dama, mirando el sepulcro de su uin-mit' 

Si con morir pudiera mejorarte. 
Si viviendo pudiera i>o perderte. 
,t,iue poco mereciera con la muerte ' 
oué poco ir.e debieras por amarle! 

>! con llorar pudiera consolarle, 
.si risueña pudic.i no ofenderte . 
; (»ue poco me ru* iar;i oí merecerla ! 
; Oh cuanto u creciera en olvidarle! 

Si la elección me fuera permitida , 
Si en tus cenizas abrigar la pena , 
(Jije ardiente parasismo es de mi vida . 

¡Oh cuan gozosa en la lata! cadena 
Aprisionara la alma condolida, 
nne tanto esta «le libertad ajena ! 

XI — FISU'.RK. 

Un aiuaote eu la muerte de su damj. 

Temprana flor, crecía en confianza, 
Mi amor, de un tiempo blando y lisonjero, 
«'.liando del hado el siempre duro acero 
Kl vinculo corló de mi esperanza. 

; Oh ciego liado, lince en la mudanza 
Solamente del bien! > ¡cuan ligero 
Vuelas al daño, perdonando fiero 
Al infeliz para iiia.vur venganza! 

¿Que gloria adquieres cuando el leño rolo 
Las ondas vence , naufragando en ellas 
De la soberbia entena la osadia ? 

Mu ¡ay cruel! ¡ No fuera* tú el piloto! 



TRILLO Y FIGUEROA. 

Que uii amor ablandan laa estrellas . 

Y Fílida viviera. ¡ Ay, Filia aula! 

XII.— Aioaoso. 

Cual la inquietud del Ponto forihunl i 
Se retira y explaya en la alta arena 
Cuando gimiendo el mar, en larga tena 
Las corvas playas lagrimoso inunda . 

O cual furioso el aquilón circunda 
Con duro aliento la campaña amena . 
De amor al son de la cruel cadena. 
Decía Da liso su inquietud profunda: 

o ¡(Mi amor, con el reudido solamcni? 
Arrogante, soberbio, jactancioso! 
Del indefenso ¿<jué trofeo alcanzas? 

»Con hielo á Hli, a mi con llama anl; 
Hiere a un tiempo tu brazo poderoso 
I'nes f en qué he de fundar mis esperan 

XIII.— Aüoaoso. 

Al fénix, en alusiou a uoi esperanza úttesfr 

Oídos pone aun a la muda llama. 
Centellas profiriendo armoniosa , 
Futre sacros aromas religiosa , 
Purpúrea fénix eu la inculta rama. 

Mudas cenizas mudamente inflama 
Kn los acentos de su voz gloriosa. 
Haciendo aun mas su pira espaciosa 
Oue los términos largos de. su fama. 

Kl pecho rompe . y de la pira enjuta 
Kl humo las cenizas humedece, 
Nueva materia tributando al cielo. 

; Ay de quien llanto, quien ardor trirn 

Y solamente a las ruinas crece , 
Sin abrasar, sin renacer el vnelo ! 

XIV. — SATÍRICO. 

lie*!. midiendo á una censura i|oe hito una dami; 
Del botón hien redimía*, ele. 

Cándida , hermosa flor, que en la avaí 
Zar/a , de una censura presumida, 
si deshojada no, si no ofendida, 
luíste violada de atención sangrienta. 

He tus espinas el rigor fomenta 
Contra rústica abeja , cuya herida 
Afanes sude , r a tus pies' rendida , 
Reconozca el honor que la alimenta. 

Mas no. que harto castigo se apercib 
Quien del néctar suave hace veneno, 
Pisando el áspid por hollar la rosa. 

Segura pues de su ignorancia vive: 
Oue no está el fuego de su las ajeno 
Porque ignore su luz la mariposa. 

XV. — HKRÓICO. 

Al -.uresn de Judas y Turnar, su nuera , en ala>ii>n 

de los halagos fcmeuiles. 

No asi del mar las ondas impaciente* 
Combaten el escollo sumergido. 
Como lámar al suegro inadvertido 
Combatió con halagos inclementes 

No el pedernal almies suda ardiente- , 
Del duto acero duramente herido. 
Veloz a<i , como el enternecido. 
Llamas a la ocasión prestó indecentes 

No asi eu la selva Calidouia . cuando 
Fiero león es del cordero insulto. 
Igual peligro hallar Judas pudiera. 

¿Qué ti^re, los corderos devorando 
Cutre las sombras del silencio inculto. 
Iguala a una mujer que esfinge es (lera i 

XVI. — AMOHOSO. 
Dulces embiae, de Virgilio. 

«¿Oh duras prendas, bieu que dúlcese 
Su acíbar escondía entre laa flores 
El duro hado ! Ya de sus rigores 




coweaicwmta varus. 



• ene la el ciclo, lu que el inundo 
Btaialí --i" naiUnic, 

■ >ropT |>Odtii al ofoaMRfloi 

•oMm mi dolor fttSaaúK* 

Í'.fiIj ll.' -II LU :c:||n .iiiMiiti' , 

U infrliccIJído- 
XVII.- lw ico. 

lie la» mujer». 
no imOto, imt mas que IMpjaiUlll. 
iba el Iuufr»i;anle IMO, 

■ ■ ■■ M .ii'iiiiii-'inlorf ceño 

u tta mador. Jet noto airtilu. 
b-lud dt> Im oodaí ; vi cuidado 

■ — * j» [.rendí» vi sueño, 

■ 'ijtrilo.lueíio. 



*J" P»J 

•t iracundo h 



.,-■ ir j I mi i' tita Imrrildfi, 
i : i¡u<r ere* mujer, v no tes 
114a cauteloso eiüvrho. 
.teas, golfos apacibles. 



ip dogmnlo irwmjiiloo . 

ik- M-odiras ciccas coniluciitu« , 
irfle Huí. desconocidos 

1 loteu umo Mima *Jofcbtadüí. 

Jqolere U tuerte , tu. I... kxdot 
I rigor >r hallaron [¡revenido ; 



>brc duro en la leñar, corleía 
ombrede su Pili había 
iwvu fe. donde crecía 
■> crecía -u DnuM. 
ululo-... rainal, la. lidltMtn 
iki- ri|icrjiií.i rupODdll . 
día engafiando en iilru tlia , 
■alionaba eu su iiijiefi'ij, 

100 »t Cu con iieni|>o logo 
•o tai riroi* . y el amante 
1 ■ r ■ i] largo lliiol» enjuto. 
ii lur, tu ííiisIu «ido amargo. 
Mi de MÍ fe gloria IncoliMaulc ' 
mlt ainurel deseado fin tu 'N 

XX.~- iiiiiiuvi. 
■dnu hila . carcomida 
>c ios i'iii ano iiii»., piudo , 
m monta ñas y sagrado 
«. i qeíen era aromóla, 
(.rebelde* desbrida 
biliso hubia cortado 
«ir de »u cavado 
■a». la anciana fe ronqiiila. 
Ipirto baslou (aunque |.r-iltjoy 
*ie á mi U1.1.--1 1 .1 nono . 
ml.K,. 1 aM impaciente. 
**.ÚÍO*e*. de Uua iugrji:., dij". 
miíai mego es tan humano, 
JOJM fe UU ill Clc me tile.» 



b "1. . i.-<- t-i i-i . ■ 1 < 1 .'1 . I ¡1 ji li.ii 1 i'li'in. iifn . 

Krmofuí >Ío ni rot. de denlo en cita 
klrujoudu i.i- ■ i-. | I.- 6 roa. 

Los mndni de lu ondú adora 

Do alga mi, fardel ow , rljjl MOlUl 

bina» conchas y libitdn |dol vrslldos ' 

I.LlS ll 'I L'll'i lll'.J 

La i|e la selva mas ¡uciill; a, 

Caparos a su Vuí plMÜadO OHOa. 

XXII.- 1. limo. 



Dichoso aquel á tpiii 
Nu fritura i'l lienqio 'li 
V aquel que 1 ■ ■ 



1)0 In alta mina a qu' ul honor aspira . 

V mucho mol aquel que relindo 
VI w de la fortuna Incontrastable , 
Limando cesta pnn-crul ir». 

XXIII.— «otioso 

Como 1'nrlosn el tuLir t'n ondas eieiit» 
Se i_<»[ilava eun unilusa iiiuchedniíibrí- 
Sobre l:i nena , ó coran en la allaViimtu. 

Nllll.- .I,'.:,l, l.L ■.[.■,-..!,, ..| M,l,M. 

I.ásrliiins ■ib* en dolorido acento 
\ el mar un i"si:,iltir, ijue va cusltimbre 
Habla liecho en di la iiesailiuobre 
Di-i ii>|iciidii:>riin de su itiriiieulo, 

• hinses, ib'tia (sí trí '(lie liay illm aluniu 
i\ 411i.11 se deba ol l'alcrnal i'uiíladn 
lie couiolir ú el eniiiñado atnaule ) . 

» ..Cuándo de m¡ [iriníuii el ÍLiinortuiio 
1 .niel acero se verá limado 
Culi la paciencia de mi fe ci 



XXIV.- h Moteo. 



11 enol las nieve» de la cumbre al|titia 
Uiísaladas en liquidas eorriemes ; 
De Betulia lo* muros ya dolientes 

\-i ni i;,il|.|. ,-,■„.■! .1,-mi lllniii . 
C,u;tltilo oaula JuJIt los avecina 
Del honor a los ravos mas lucieolt's. 
Bl débil ^paáfittUddbll mano 
¿ííuiéli ¡oh fortuna! roer lur pudiera 
A uiilium|«i tan iicíhiI» y dellrioso? 



Mucho ronqueen ol golfo urocloso 

XXV,-MHÓICO, 

A uní is]ivrani) ilioluia. 

De andino robro un irunco mal vrstidti, 
Con déhtles ralees nmarrudo 
A lili lluro escollo, a quien el liem]>u airarli.. 
De una alta roca había dividido , 

Vacia en laniooijun, ilifendiil" 
Maí del riesgo a. queestaba dcdioaío, 
Que de amiga segur o de olvlrlailo 
Rigor, no al tufcliee concedido. 



41 






DON FRANCISCO DE TRILLO T FIGUBROA. 

Doliente asombro del hermoso día, 
De mi esperanza simulacro era , 
Y liorreudo asilo de aves gemidoras. 

¡Oh cunn ingrato el riesgo se desvia 
De quien trofeo el precipicio fuera ! 
Oh cuánto muere un triste en breves horas ! 



XXVI.— heroico. 

I un poema de san Bruno, que escribió el padre don Bruno 
de Valeniueht, cartujano. 

Aun la alta cumbre de la invidia sea 
Pequeño afán al vuelo de tu pluma , 
¡Oh docto Urano! cu>a ardiente suma 
De acentos no apagada el tiempo vea. 

Kl canto hctóico de tu sacra idea 
Del serado (lenil la blanca espuma 
Comunique á ambos mares , y aun presuma 
Luciente hacerlo en cuanto el sol rodea. 

Tu nombre al santo cuya vida cantas . 
De hoy mas iguale ( bien que reverente) : 
Que bien podrá, pues le acrecientas gloria 

Y este culto trofeo que levantas 
A su fama, en la tuya se acreciente 
Auu mas allá de la mayor memoria. 

XX Vil.— heroico. 

Artuceso de Acab, en la batalla en que murió. 

Muchos , huyendo el golpe recelado, 
Se acercaron al riesgo no advertido, 
Como el Uíñocn el puerto sumergido. 
Ya de las ondas hV ras perdonado. 

Huyendo Acab del vigilante hado, 
Pretende en vano ser desconocido; 
Mas la ruina afila en el olvido 
Quien piensa que ni la culpa está olvidado. 

Vistiendo engaños , ya de honor desnudo, 
La púrpura depone por librarse , 
Como si lejos de si mismo fuera, 

Mas también embozado el hierro agudo 
Dos veces vio en su iiecho ensangrentarse, 
Porque dos veces (le una vez muriera. 

XXVIII. — HEROICO. 

Al licenriado Joan Agudo, autor del Epitome de profetas 
y patriarcas y sagrad* historia. 

No el tardo vuelo del infiel olvido 
La llama apague de tu vuelo ardiente, 
¡Oh culto Agutlo! cuya docta frente 
Honre sacro laurel de honor ceñido. 

De la iinidia tenaz enmudecido 
Halles jamás el venenoso diente; 
Que el estado mas misero dolieute 
Ks estar de sus leyes excluido. 

Tu Epitome* capa/ di* trompas ciento, 
Cante la fama en plectro armonioso. 
Si basta á tanto son tan poco aliento. 

Y el paso de los siglos presuroso , 
Kncadenado en tu elegante acento, 
Sea una vez al riesgo perezoso. 

. — HEROICO. 
Al suceso de Aman y Mardoqneo. 

Ya las infieles llamas en que ardia 
Quiere apagar en la enemiga muerte 
Kl invidioso Aman , si bien la suerte 
Kn sus pasos su riesgo conducía. 

Pendiente pues del lazo en que pendía 
Su cruel esperanza , en vano advierte 
Que por grande el bajel, nunca divierte 
Dr las ondas crueles la porfía. 

La playa experimenta procelosa , 
Cual pudiera el humilde Mardoqueo, 
Que en la doliente arVna fluctuaba. 

¡Oh cuanto la ignorancia injuriosa 
Ruinas alimenta en el trofeo, 
Flechando riesgos A su misma aljaba ! 



XXX.— nhroaE. 

A la muerte de don Joan Alfonso Barlques, abtim* 



Ya no los rayos del purpureo oriente 
Rompan las sombras de la aurora fria , 
Tacituruo silencio asombre el día. 
Siendo al llanto ano «I mar poca corriei 

Ya el pálido lamento en so* doliente 
Confunda de tos orbe» la armonía , 
Vuelva el caos á su indómita porfía , 
Kstremecieudo el frió el polo ardiente. 

Del grande Enriques la inmortal mea 
Honoren todas , tristemente haciendo 
Luto a la paz , obsequias A la guerra. 

Siendo el papel diáfano A su historia 
Volumen poco, y a su diestra siendo 
Leve el materno peso de la tierra. 

XXXI.— amohoso. 

No bien los rayos de sos loeet bellas 
La blanca aurora recordado baMa , 
Cuando a un valle profundo conduela 
Su rebano Daliso y sus querellas. 

Huella las flores" porque un tiempo en 
A su Filida ingrata hallar solía, 
Pisando asi de su esperanza fría 
Las que abrigaba amor frías centellas. 

Kl curso de las ondas soñoliento, 
Kl silencio frondoso de las ramas 
Solicitaba al son de su lamento. 

« Kilida, dice, ¿adonde estás? Mis Ha 
Alumbren ya ¡oh amor! el escarmiento, 
O enmudece el ardor con que me inflan 

XXXII.— Uaico. 
Al suceso de Jacob y Rastel. 

Siete veces el sol quitado habla 
Al frió polo el tenebroso velo, 
Cuando Jacob el engañado vuelo 
Segumla vez a la esperanza Da. 

Kn cambio de las llamas en que ardia, 
Kxaminaba uu perezoso hielo. 
Sin que apagase tan infiel recelo 
Kl ardor que en su fe resplandecía. 

¡Oh amor de n i naun hombre imagina* 
Oh suerte, no de alguno conseguida ! 
¿Que hubiese vida igual á incendio tanl 

Poco fué amar, pues pudo ser preuti; 
Tan largo amor en tan pequeña vida , 
Y tanto riesgo en tan debido llanto. 

XXXIII.— mtaóico. 

A un desengaño de fortuna. 

Quebranta ya , fortuna, las prisiones 
Kn que amarrada mi esperanza . inciert 
Tantos días halló el amigo puerto. 
Arrastrando mi fe tus eslabones. 

Honren ya tus paredes sujeciones 
Del animo rendido al desconcierto ; 
Que en las aras inciertas encubierto 
No esta bien el ardor de mis pasiones. 

Halla donde tu halago no se esconde 
Cual la espina en la flor insidiosa 
Alimenta el recelo en la es|»eranza. 

Básteme a mi saber que no responde 
A mi ruego tu mano cautelosa; 
Que harto es dichoso quien su riesgo al 

XXXIV.— heroico. 

Sentimiento de Cornelia, imaginándose á vista d< 
lumbre en que Competo ardia. 

¿ No basta, ingratos dioses, que esa li 
Con resplandor cobarde abrigue aquel I 
Altas cenizas , sin que ardiendo en ell¡ 
De vuestra ira esté la pesadumbre T 

¿ Por qué al grande Pompevo la costi 
Aun del morir negáis? En mis querella 



C0MP0MGI0NB8 VABUS. 



tendieran mas cui centellas, 
toa de un gran rigor vislumbre. 
uogoeis qae en la crael ribera , 
■oyendo te disculpa en vano, 
ii esposo en mi doliente pira. 
i cenizas conceded siquiera 
honor de jim plebeya mano ; 
o kan dicto sos glorias vuestra ira. 

XXXV.— LÍBICO. 

A la Ameu del amor. 

de «na afta nava en dnlce avena 
ios» Titiro laftia , 
!■»• no anas le respondía 
tmbroso. qoe i so voz resuena. 

> on triste zagal , qoe la cadena 
lo do amor también habla , 

He sos cabras conducto 
>aso de ana amarga pena, 
triste pastor y dijo : «En vano 
ido las frondosas ramas , 
sola j taciturna selva , 
so hay piedad en el amor tirano 
dar, ni ano las difuntas llamas , 
a on llaoto el homo se resuelva.» 

XXXVI.— Unco. 

seles, retrato y atrás preadas de ana día*. 

s ondas , cauteloso puerto, 
los escollos, doras peñas, 
so b b nqo ea o las ingratas senas 
piraban on trofeo incierto; 
"habéis las heridas descubierto, 
esar del dolor, juzgué pequeñas, 
Fi Hda, ya : basteo las scuas 
pr el precipicio cierto. 
is ondas ya , deje las redes 
amor, y penda la barquilla 
escollo ó del piadoso ejemplo. 
a ya mis prisiones sus paredes , 
•os hincados en la orilla 
m al mar, cuando no templo. 

XXXVI I.— heroico. 

e faego, ejecutado en un cómplice, üe machos, 
el menos poderoso. 

4 delito en las crueles aras 
cesidad mas encendidas 
fuego, brotando las heridas 
tientes señas cuanto avaras. 
da segur, torcidas varas. 
Hitre Hanto sumergidas 
amo descubre , aunque oprimidas 

> polvo y las pavesas claras. 
eces impacientes rodearon 
is el cadáver, apartadas 

»os del juez que del suplicio. 
nos con la vista salpicaron , 
ron de pocos veneradas; 
a mucho ei silencio de un juicio. 

XXXVIII. — lírico. 

qoe , dando tornos desde una luz á los ojos de una 
:aji> en una fueute de agua, } se abogó. 

;a de uiu luz que tanto inflama , 
gloiia qoe en su ardor te espera , 
e dudas cuál será postrera , 
? ignora términos tu fama; 
i undosa que tu suerte infama 
i culpa . y sea la vez primera 
res el morir, porque tu esfera 
ipaz de tan luciente llama. 
interne llera el frágil viento 
irde* cenizas á la cumbre 
ei reposo del ardiente dia. 
ese aplauso mereció tu aliento, 
4 crisol de tan divina lumbre 
te mi amor le «crecía. 



XXXIX.— líbico. 



Proles* al Litro é$profeté$ t f«frterett, del Itamctado 

lean Asado. 

Culto buril de artífice elegante 
Tau docto esto volumen acredita , 
Que eterna duración se faculto 
Aun mas en el papel qoe on ol diamante. 
. La muda voz incluye resonante» 
Que oído á tantos siglos soUcila 
Desde la edad primera , á la inaudita 
Desolación del pueblo mas triunfante. 

Presta, lector, en atenciones ciento, 
Cien ojos, don oídos y den plumas 
AI grave estilo dosia culta historia ; 

Qae al profetice, ol sacro, al dulce aliento, 
Con que te informa de noticies somas , 
Bien es debida la mayor 



XL.*-» OMOIOO* 

Al orofeta Jeremín, estado eseeadld el meto mate ea aa pose, 
de adonde le Mearon desames da maches ales, convertido ea 
agua crasa, y rodando les altares coa ella, se eassadlerou. 

¡ Oh cuánto, envuelta la sagrada lumbre, 
Esplendor manifiesta de tu celo ! 
Oh cuánto! Mas ¿que mucho, si á tu vuelo 
De los cielos se hornilla la alta cumbre? 

A los antiguas aras la costumbre 
Volviste dd loeir, su honor al cido» 
Ya de tu fe lo diga sin recelo 
La undosa de ceñidlas muchedumbre. 

Arder en llamos liquidas las ondas, 
¿ A quién no ensena á convertirse en llaoto, 
Que es la fe de un profundo sentimiento ? 

¿ Qué importa pues qoe el fuego en agoa escondas, 
Si aun el mar arderá mi pensamiento, 
Bebiendo siglos de dolor ea tanto? 

XL!.— líbico. 

Fortuna , cura Impla providencia 
Condena al pobre á eterno sufrimiento, 
Si no hay bien en sus males, ¿con qué Intento 
En su daño es piadosa tu inclemencia? 

Si entiendes que es hacerle resistencia 
Tener paciencia en el mayor tormento, 
Fallezca en él , sepúltese su aliento ; 
Que la muerte en el pobre es conveniencia. 

«La muerte ignora que en el pobre hay vida,» 
Respondes; ¡oh cruel mas que la muerte! 
Pues ni muere ni vive , reducida 

Su vida á entrambos riesgos de tal suerte , 
Que la muerte se eicusa con la vida , 

Y la vida se excusa con la muerte. 

XLH.— OEBÓICO. 

Al Jocoso de Susana en el bailo. 

El frió pedernal de nieve cano, 
A pesar de las llamas que fomenta , 
i, Quieres ¡oh duro amor! que el golpe sienta 
Del acerado impulso de tn mano? 

Caduco robre hade ilustrar el llano 
Cuando su ancianidad vive por cuenta 
Del duro escollo que en la cumbre alienta , 
Débil raiz fortalecida en vano. 

¿Qué flecha el casto pecho de Susana 
No rebatiera, aun cuando la porfía 
De cuerda juvenil le diera plumas? 

Quebranta el arco pues , la fombra vana 
Desata de esos ojos , porque el dia 
No muere aunque fluctúe en las espumas. 

X Lili.— AMOROSO. 

Lucinda , si me adviertes naufragante , 

Y lejos tanto de tu dulce puerto, 
¿Cómo culpas mi fe , si el paso incierto 
Estoy siguiendo de la suerte errante? 

¿Quién puede de entro el piélago inconstante 



Oponerse del hado al desacierto, 
O de áspid en las ondas encubierto 
Redimir la barquilla fluctuante? 

Bien pudiera enjugar el Océano 
Mi ardiente amor, si ya del mar pudiera 
Dejarse combatir violencia alguna. 

Mas ¿quién puede abatir la cumbre al llano, 
Las ondas amistar con la ribera , 
Ni oponerse al rigor de la fortuua? 

XLIV.— amoroso. 

Quien tanlo duerme y so pasea tanto, 
O quiere poco ó ya querer no quiere , 
Pues bien olvido" ó alencion requiere. 
Enjugar vos . Lucinda , vuestro llanto. 

Y si esquc amáis, como decis, en cuanto 
Vuestra luz á mis ojos se transfiere , 
De amor tan soñoliento ¿qué se intiere , 
Si vos no deshacéis (an ciego encanto? 

Ver yo contra mi amor airado el cielo, 
Y arder mi fe en holocaustos sumos. 
Votados al rigor de vuestras aras; 

Buscaros y abatir mi dulce vuelo, 
¿Qué puede ser sino que aquellos humos 
Son ya de poca luz señales claras? 

XLV.— SATÍRICO. 

e*pondiendo a un amigo sobro la tragedia de lloloférncs, escrita 
en ciento cuarenta y ocho coplas, por don Francisco Varón. 

Cuarenta y ocho veces sobre ciento 
El romance leí , y aun mas doliente 
Quedé que si á las rocas impaciente 
Desde las ondas me arrojara el viento. 

Sin duda peñascoso dio alimento 
El Cáucaso á la musa balbuciente 
Del Varón que elegante (al revés) monte , 
El de Holoferues profirió escarmiento. 

Tragedia y triunfo, como noche y dia, 
Compuestos' de dos simples, mano y pluma, 
Sin duda recetar quiso el dotor. 

Bien pues , en cambio de la turnia fría , 
Que recelaba entre la blanca espuma. 
Merece de grau lumbre grande ardor. 

XLVI.— FOKBRE. 

Al sepulcro de don Luis de Gongura. 

Yace, mas no fallece en la copiosa 
Que admiras urua ¡oh peregriuo ! el que antes 
Mármores culto acentuó elegantes, 
Que su lira se ótese espaciosa. 

Tu admiración revoque ponderosa 
Aquella que aun sus pórfidos sonantes. 
Bien que en vano, morder con vigila. des 
Quiere duros aceros lagrimosa. 

La atención su holocausto sea debido, 
La ceniza alumbrando en sus altares 
Cuanto el pórfido culto esplendor sella. 

Cuanto el mármor no puede enternecido, 
Aun desatado en lagrimosos mares, 
Dar á entender con sola una centella. 

XLVIt. — IIEKÓICO. 

Al sacrificio de Abralian. 

En la alta cumbre de la IV, animando 
Bastante ardor a sacrificios ciento, 
Cien aras de Abrahau el sufrimiento 
Fuera poco encender, sacrificando. 

Menos luces el sol esparce ruando 
Sale de entre las ondas soñoliento, 
Que ardores a la fe prestó su aliento, 
Las dudas con las dud.is devorando. 

Cegar las luces para ver con ellas. 
Esperar sucesión dándole muerte. 
Hacer sepulcro la llamante cuna , 

No es creíble al poder de las estrellas; 
Que aun a Dios excediera acción tan fuerte , 
A poder excederle cosa alguna. 



DON FRANCISCO DE TRILLO Y FIGUEROA. 

XLVIIL— desoigo. 



Celebrando el' dia en qne naeló el eiedeaUíuBo i 

de Cardos* y Seg orbe. 

Culto buril en inármor elegante 
Aceutúe el ardor de la que boy dora 
Nativa expectación, la sacra aurora 
Del Febo de Cardona purpurante. 

Sea en luces grabadas resonante 
Aun la muda ceniza á cuanto mora 
(Bien nuc sus rayos cual el sol ignora) 
La úiiima Tule, bárbaro arrogante. 

Con piedra blanca elogie su memori 
Con el jamás de acentos bronce avaro, 
Este anterior al mas glorioso dia. 

Si acaso insuficiente á tanta gloria 
No es el volumen de sus luces claro. 
Aun desenvuelto de la «ornara fría. 

XLIX.— lírico. 

A un Capido de nieve, iludiendo i la flrmeía de 

¿Qué es esto, amor? ¿Acaso soñoliei 
Están tus flechas, y tu engaño ciego? 
¿ De nieve tú , que la región del fuego 
Con ansias encendidas alimentas? 

¿Adonde están las iras , que san griei 
En la rueda se aGlan del sosiego? 
¿Helado tú? Sin dnda que mi ruego 
O de Kilida el pecho representas. 

¡Oii Filida cruel! Oh amor Urano! 
¿Con el ardor de mi encendido pecho 
Tu hielo implo á combatir se atreve? 

¿Mi afecto vencer quieres soberano 1 
Pues yo cu su abono (bien que á tu des 
Quemaré el hielo, abrasaré la nieve. 

L.— LÍRICO. 

A un retrato de una dama, hecho de cera, ali 
a la inconstancia de las mnjere». 

Piedra el original , cera el retrato; 
Aquel ingrato, aquesta lisonjera. 
¿ Quién inármor duro unió con blanda < 
Si esta es piadosa y aquel es ingrato? 

¿Quién, sino amor, pudiera con su tr 
Quién, sino el trato, con amor pudiera í 
Como el *<>1 y la luna en la alta esfera 
Con la sombra > la luz tienen contrato. 

Bic'i pues de Fili abeja susurrante 
Al retrato ofreció libadas flores. 
Pues amor vuelve cera el mármor duro 

Mas ¡ay de mi! que es cera en lo iucoiis 
Y piedra* solamente en los rigores. 
¿Quién pues de su inconstancia está sej 



FÁBULA DE LEANDRO.-icaóic. 

Al mar se arroja Leandro, 
Con su esper.nza midiendo 
El mar, su amor y fortuna, 

Y con su fortuna el riesgo. 
A la escusa luz que daba 

Atalaya infiel expuesto. 
Trémulo su amor miraba, 

Y al débil soplo del tiento. 
Se^uia el norte de aquella 

Que en el accidalio templo 
Su esliella fué, si ya errante, 
luían de su pensamiento. 
Ero, \cueno*o halago 

Y lasci\o desconsuelo 
De cuanto Fauno malezas 
Vence, pero no deseos ; 

Ero, amoroso cariño 
Pe cuanto floriüo aliento 
Juveniles frutos labra 
En los corchos de Himeneo; 



COMPOSICIONES VARÍAS. 



Sb «n cnyai aras 
enciento 
i Leandro 
aiiwcio; 
a quien debe el dia 
l»wi queaFebo, 
q«r al mijo Flor», 
ue al bronce rl tiempo; 
i quien íerla al liba 
lirio» risueños, 
,.«ra de hálanos , 
e de desprecios; 
i el maro es imidla, 
imí Id/ trofeo 
'mitades arden 
■res I. ib I eos; 
■ la meliflua abeja 
a contrario efecto 
1 euel temblante. 
■él eii el cerní; 
detuvo* labios 
iDbar lisonjero 
ares dormidos 
rales di «pierios; 
■o cujas mejillas 
aira a ii compuesto 

prana. esparcida 
idado ó precepto; 
por cuja lista 
jo» losluceros. 

blanca Trente 
I por el cabello; 

pue», de quien era 
; tnavor vuelo 

abnau&S, 
e . > i i rl,ii..'i.rni; 

ro amaba, y lanío, 

.11 tranquilo puertii 

■ "mu la un ve. 
a el estrecho; 
taque de Abido 
n a Scsto, 

uii.ii turo amante, 

anuir el jugo 
rece* ciento 
voluntades , 

o el nupcial pavilu 
paito Himeneo 
■■■|i .<_■>:< llama 
■.■■, ¡ i . denso, 
leva m llamas 
mas afecto, 

•a b esperanza envueltas, 
-.i.i j el silencio, 
alia- ceñirás 
dientes esíuerios, 

■ ,H filillll 

caban su acierto, 
il cruel Nepluno 
«i ardimientos 
ti amor dispone, 
■n ciego otro ciego. 
entrega:! .as ondas, 
el as con el incendio 
avoco sa llama, 
oherae eo fuego, 
ble contacto 
t profundos senos, 
ote festivos, 



as hondas lamiendo 
d esparcida, 
(a amores nucios. 
•I peí sos escama», 
ve avariento 
dormidas perlas, 
1 1¡' .re 6 el centro, 
Leaudro! ¿que importa 
ad de tu fuego, 



Si donde siembras halagos 
Te producen escarmientos T 

Mide con su amor el mar 
Leandro, y hallando estrecho 
El mar. atan «rinde amor 
Iguala el inaf a*imesmu. 

Lucha un elemento j otro. 

Puesto que combóle mellos 
k\ iiiip rfli'i mas esperanzas. 
Bu fe de su ai rojumieiito. 

El blanco surco que hacia 
Horraban con otro nuevo 
La- muías que le seguían, 
Cual si le tuvieran lijos. 

Valiente el amor luchaba, 
Cuando el uní loa» Dría reo 
Cien gulr"* nbticnta.en uno, 
Cien ininas, cien portento», 

Va las ruadas e>putni». 
Arrebatadas del euro, 

Al viw rebatido 

Vuelven con mayor encuentro. 

No asi en el vasto Océano 
Ilími- el nido, brama el cierto. 
Cual en el Ponió las ondaa, 
Su estrecha margen rompiendo 

Fluctúa Leandro, al paso 
Que solicita sediento 
Beber el mar con la vista, 
Agotarle con el pecho. 

Hidrópico le oprimía. 
i ii.,iii!n I, imntilvi *¡n¡f,iro. 
Su norte al soplo Injurioso 
Tivs vWi! apago ¡i U tiempo. 

; Oh luí. que ya ser pudieras 
Antorcha del llrniameiito. 
io ardiste al principio 



Verás estrellado el cielo. 
Antes que el mar de tu humo 
El capuz se vista negro, 

No asi la incauta avecilla 
Enlata el cobarde vuelo 
luiré la llama improvisa 
Del catador lisonjero. 

Cual pendiente de las ondas 
Leandro ae batió, siguiendo 
A vista de su desdicha 
La ceguedad de su dueño, 

• ;0b tú, tres veces luciente. 
Cuyos rayos soñolientos, 
l'ecia. alumbran la noche 
Con esplendores febeos t 

■ Deja la corriente oscura 
Del siempre Urdo Leteu, 
V arbitro igual te conllesen 
Linos y otros elemento». 

■■Nú 1 1 selva te detenga, 
Ni del fatigado centro 
Supersticiosos balados, 
O bien ¡.-émidos horren-lns. 

•Si aquellos si líos anciano) 
[i ■ anciano pastor no han muerto. 

En la memoria que hiélale 
(¡lerna con dulces ecos . 

■I leba Leandro 1 tus luces 
Lo que Indimeon al diestro 
Pulsar de lu amante cuerda 
En su rústico instrumento. 

•Asi jamís de la tierra 
Pueda el nebuloso peso 
Fatigar con negro eclipse 
La candidez de tu aspecto. 

«Asi de turba ruidosa 
Jamás el furor molesto 
En los afanes del ocio 
Conjure lu lucimiento. 



DON FRANCISCO 

Dijo ; mas no el hado injusto 
De tenia el avariento 
Golfo, que hidrópico hacia 
De lan poca vida objeto. 

Antes con su trisle J lauto 
El mar te acrecienta, haciendo 
Que al bronco son de sus ansias 
Gima fatigado el viento. 

La sorda noche, que al día 
Se opuso con rayos negros, 
Knviiellacn negras espumas. 
Ya el mar confunde, va el cielo. 

No ahora delfiu piadoso, 
La corva espalda ofreciendo 
A segundo triste amante, 
El mar pende de si mesino; 

No ya sirena lasciva, 
Con peligros halagüeños, 
A ia ruina apacible 
Conduce el errante lefio; 

Antes ya el amor rendido, 
Con la muerte combatiendo, 
Cuanto menos la resiste , 
Le esfuerza mas el denuedo. 

Ero entonces, que explayando 
Del mar los anchos extremos, 
Consultaba con su llanto 
El iccelado suceso, 

A t;ila> ando las sombras 
A ciiabjuiera movimiento, 
» Leandro», dice, v solloza, 
Este nombre repitiendo^ 

«¿Adonde, oh dulce Leandro, 
Te oculta de mis afectos 
La impaciente resistencia 
Que hace la suerte á mi pedio? 

»,, Quién puede enlazar lu paso, 
Si aun no bastara el adverso 
Diente mordaz ó el letargo 
Frío de adusto veneno 1 

*¿ Quién, oh piadosas deidades , 
De cuantos rodea senos 
La corva inquietud de la agua , 
Niega su Leandro á Ero? 

•Oh tú , á quien aleve planta 
De mortífero vele fio 
Hizo deidad, siendo humano, 
Cuando mas quisiste serlo; 

» Acuerda con tus desdichas 
Las mias, asi el molesto 
Gemir de sus Ueras rocas 
Cambie Scila en halagüeño ; 

•Tú, en cu)a diestra fluctúan 
Los tres, de piedad ajenos, 
Golfos que en varias provincias 
Gozan cristalino femío, 

Kepi inie el cobarde brio 
Del enfurecido Egeo; 
Que á tanto mar no es aplauso 
Contrario lan indefenso. 

»No en las amorosas redes 
Temas pesados anzuelos; 
Que suelen de amor los p'omos 
Mas que el corcho ser ligeros. 
•Tal vez tu blanca diadema 
Purpúreos rayos, sujetos. 
Dio en pálida rtMslciicia 
Al dulce amoroso cebo. 

•No añora, pues, en Leandro 
Sean culpables los y» mu», 
Que no lo fuerou eu Coicos, 
Que en un biuto no lo fueron. 
•Deja que eu amanlch lazos 
Tus victorias celebremos, 
Aunque después fiia mm-uc 
Nos deje eu lúgubre Mieño; 
«Deja ardci m tus aliares 
De nuestra esperanza el fuego, 
Lascivamente libado 
De nuestros lascivos besos. 

•¿Qué le importa uu desvalido? 
Déjale; que yo te ofrezco, 



DE TRILLO Y FIGUEROA. 

No de cera, na mor de Bario, 
Para colgar en tu templo. 

•Y tú. que del frió polo. 
Nevado Bóreas, saliendo. 
Extiende* en iodo el orbe 
El blanco erizado *e*o ; 

• Deja, mi dulce Leandro. 
Libre de ese móostroo inquieto; 
Asi de tu ingrata Urioüa 
Sea apacible el despego. 

•Deja la humilde barquilla, 

Y no tu rigor severo 
Se embarace en quien no es roas, 
Ni puede venir a menos. 

•¿Quién de tosotras, oh impiai 
rijas del profundo Erebo, 
Tranquilos montes de espuma 
Desarraiga de su peso? 

»¿En qué le ofendió Leandro, 
Iracunda y tor pe Alelo, 
Que tanto volcan de nieve 
Puieres abrasar en hielo? 
% «Vosotras, qoe el tierno esttarf 
Dividís con torpe acero, 
Sin que al buso diamantino 
Ablande buril sangriento, 

«Tocad propicias la teta 
Que está el rigor dividiendo, 

Y lia lie la muerte en mis brazos 
Quien halló la vida en ellos. 

»Si es que ha de morir, no teng 
T.::i salobre monumento 
Quien dulce pira en mis ojos 
Labró con lan dulce acuerdo. 

•Acabe adonde fallezca 
Yo también, y pues nacieron 
Nuestras luces en uu dia. 
ILillen el ocaso á un tiempo. 

•Júntenos la &c|x>llura. 
Pues estorba no* juntemos 
I a ingratitud de la suerte 
Lu tálamo lisonjero. 

»No es piedad que yo no vea 
Morir a quieu temo muerto; 
Que no es para quien se abrasa. 
No ver la llama, consuelo. 

• Noel agradable peligro 
Del abrojo fraudulento, 
Porque entre flores se oculte, 
Hace mas suave el riesgo. 

• Menos ejecuta el rayo 
De lo que amenaza el trueno, 

Y no es triunfar de su llama 
Ñepai* la vi* I a al reflejo. 

• Si he de acabar á la pena, 
Acabe el rigor violento; 
Que el acero mas impío 
Es el que no llega presto. 

»Tú, que presides á cuantas 
Fumen ¡des el averno 
Viste de lúniea oscura, 
Lucriuo de blanco lienzo, 

•Recibe en dos voluntades 
Dos sacrilieios <¿ue ofrezco 
Por dos aliñan reducidas 
Hoy á un mismo sen ti miento. 

»(>yeme : que no hace dioses 
El buril, ni arde deseos 
Fu las obedientes aras 
La victima, sino el ruego.» 

í'ijo; \ por la Corva playa 
La triste vista extendiendo, 
Crece al dolor, crece al llanto, 
Igualmente al mar y al Mentó. 

Ya la espumosa resaca 
Traia a Leandro euvitello 
Entre laft manchadas ovas 

Y remolino:* sangrientos. 
Ya le arroja en las arenas, 

Y el mar rehuve, temiendo 
Lúe aun lastimadas las rocas 
Castiguen su desacierto. 



COMPOSICIONES TAMAS. 



iBer*e*qoeCintfe, 
> al marine lecho, 
« al occidente 
tubuloso cuerno. 
|oe al golfo eminente , 
inferior al supremo 
e su injusto liado, 
el bajel deshecho, 
nlada al peligro, 
a Unte empeño, 
lo porque no muere 
s dé so tormento, 
pode el dolor, y al paso 
mira en el espejo, 
semblantes, quedando 
nía del primero, 
e a examinar sus races, 
ido, en reí de reflejos, 
s de funesto día, 
de un cuerpo yerto, 
la Imagen pedazos , 
en las aras de Venas 
idas dos vidas, 
o dos sentimientos. 

OMANCB fl.— amohoso. 

A una dama ausente. 

a cuando, ingrata Filis, 
rán las séllales 
gor los sagrados 
roncos tiestos sauces? 
a cuándo mis acentos, 
los ea el valle, 
o rumor de un silbo 
apacentar pesares? 
ta cuando, si en tu ausencia 
ees ha entrado en Aries, 
Miado tres Teces 
>s profundos mares? # 
ima de mis afectos, 
mora ciegos altares, 
decida en mi llanto, 
»ga victima yace, 
ooo las frias cenizas 
ro páviloen que arde, 
jr podra piadosa, 
ir inexorable? 
i, cruel, lo permitas, 
yor ausencia, y antes 
dolientes heridas 
liten incurables, 
las crueles Hechas, 
sangrientos pedernales 
amor, mi pecho 
•roa herida rasguen, 
ja, sagrados dioses, 
igor, si es bastante 
á limar, sufriendo 
están durables, 
gloria adquirir pudierais, 
yor no fuera en darme 
imor, mayor dicha, 
i el ultimó vale? 
gloria, oh cruel, adquieres 
jdo al paso errante, 
a embozada ausencia, 
nto, un feroz áspid T 
orvo diente mordida 
a en diversas partes, 
ees por las heridas 
cun<:o> afanes, 
;ras inflamado el pecho, 
* infatigables 
]qp aun e:. tu presencia 
todran mitigarse. 
e, pues. que ya desata 
amas orientales 
rez el frió polo 
helado la margen. 
e, t el amor permita 
¿ uíplaHta dilate 



El dolor en lana vena, 
Aunque á<ni afecto no igualé. 
, Mira las dolientes aras: 
No quieras, por no escucharme, 

Ílue el silencio de ta oreja 
Convierta en húmela sanfcre. 

No bien las pesadas sombré* 
Huyen del sol, desiguales 
Haciendo los borhontea 
Entre confusos celajes , 

Cuando fatigando el monté 
Mucho mas con el semblante 
Que con la planta, le obligo 
A mi pena lamentable. 

Mas cuando loa altos monté! 
Mayores las sombras hacen. 
De playa en playa bdscaudo 
El sol donde reclinarse. 

Soñoliento el duro olido 
De mis ojos incansables, 
Jamás se concede al ocio ' 

Ni aun para fingidas paces. 

¿Cuántas veces de mi vida 1 
Dividiera el tierno estambre, 
A ser el piadoso acero 
Como el dolor penetrante? 

i Cuántas, pepdMtfté dé tó rtaod, 
Solicitando agradarte. 
Col el último suplido 
Me halló la noche cobarde? 

¡ Oh noche cruel! Oh sueno, 
A porfía vigilante 
En mis ojos! ¿qué trofeo 
Conseguís en no acabarme? 

Rompa el arco la costumbre 
De mi dolor, ó los males 
Aflojen ya de la cuerda 
Lazos tan incontrastables. 

No ya la flecha enemiga 
El duro vuelo dilate ; 
Que harto es piadoso el acero 
Que á la muerte satisface. 

LA ROSA SOLICITA AM0S0SA A rtLiDA. 

En imitación de la oda vu de Anaereonte : 
Ro$am amoribu* dicñtam. 

El cuidado primero 
Del floreciente prado, 
La rosa de Cupido, 
La gala del verano; 

La que el ámbar lascivo 
Al color junta casto 
Con tan suave embozo, 
Que en ninguno hay engaño, 

Juntemos, dulce Fili, 
Al dulce siempre halago 
De las fecundas vides, 
Honor del padre Baco; 

De cuyas verdes hojas 

Y rosas coronados, 
Sus Gestas celebremos 
Con vino dulce y blando. 

Yo le daré mi afecto, 
Tú le darás tus labios, 
Adonde el dulce vino 
Beba en mas dulce vaso; 

Con que estafa contento, 

Y nosotros pagados, 

Y la deidad propicia 

El ruego no hará ingrato. 

Corona tus cabellos 
De florecientes rayos 
De la purpúrea rosa, 
Del hechizo del mayo. 

De aquella donde escribe, 
No sin purpúreo llanto, 
La aurora dulces quejas 
Con florecientes rasgos. 

Donde la dulce abeja 
Halla el jamás ingrato 



DON FRANCISCO DB TRILLO T F1GÜEROA. 



Dulce panal, de la alba 
O reído ó llorado; . 

Donde áspides espinas 
Con deudoso halago 
Hieren desde la tisis 
Las deliciosas manos; 

Donde la aura suave 
Al lascivo contacto 
Se convierte en aljófar. 
De púrpura esmaltado. 

Corona tus cabellos 
De los fecundos ramos 
lie lascivos sarmientos , 
Siempre a Lieo gratos. 

También en tus cabellos 
El sol aprisionado, 
Corone de heoras de oro 
Los montes y los llanos. 

También la virgen rosa, 
De los dioses descanso, 
De tu boca y mejillas 
Hurte el carmín nevado. 

Y juntos nuestros pechos 

Y juntas nuestras manos. 
En sus lascivas hojas 
Hallen lascivos baos. 

Y asi del vino dulce 
Juntamente bebamos, 

Y juntos celebremos 

La rosa, honor del campo; 

La rosa de mi Fili , 
A quien el dulce Baco 
Acuerda con mi lira. 
Celebra con mi canto; 
. La rosa , cuyas hojas. 
De mi Fili en la mauo, 
Son con ricor suave 
Flechas del dios vendado. 

; Ay dulce Fili ! Ay Rosa, 
En cuyas hojas hallo 
Mil áspides dormidos. 
Mil snaves leíanos ! 

Haz, pues, dulce Lieo, 
Que, della coronados, 
\o y mi FHida dulce 
Tu templo hallemos grato ; 

Donde con dulce vino 
Juntos nos ofrezcamos 
Al consorcio festivo 
De tu lascivo amparo. 

Suaves daré olores, 
Suaves diré cautos, 

Y juntos yo y mi Fili 
Seremos tu holocausto. 

ROMANCE III.- Ubico. 

A on sentimiento de amor mal correspondido. 

Adonde poco heredadas 
De nuevo esplendor, y mucho 
De honores antiguos, yacen 
Las murallas de Sagunto, 

Al pié de una alta ruina, 
Donde ardían importunos 
Del no apagado escarmiento 
Los mal encendidos humos , 

Daliso, un pastor, estaba 
Del sacro Genil, que pudo, 

Y á un tiempo espaciosos llanos , 
Murar de rediles suyos. 

Anciano joven, en cuatro 
No aun bien terminados lustros, 
Cano á fuerza de escarmientos, 

Y á fuerza de amor caduco. 
Dura flecha t no impelida 

De nervioso brazo adusto, 

De tierno, si dulce, arco, 

De esplendor flechado ebúrneo. 

Su pecho escondía larde, 
Rebocada de alto impulso, 

Y tanto, que ya del riesgo 
Se alimentaba el insulto. 



Tierno amante fué da PIH, 

Y amado igualmente algonoa 
Años, que su amor trajeron 
A ser de su fe verdugo. 

Llegó a ser pobre Daliso, 
Rica FHida, y al ponto 
Amor, fortuna y mujer 

Y mudanza fueron uno. 
Huyó las ondas Daliso, 

Mas ¡ay amor! que no podo 
Huir de si, ni del golfo 
Mirar su vestido enjuto. 

Allí, pues, acompañado 
Estaba de sn infortunio, 
De cabras y ovejas pocas. 
De celos y afanes muchos. 

Mirando nn anciano tronco. 
Cuyo hueco infames bobos 
O urde ó mal ó prolijos 
Redimian de nocturno, 

Al son de un rabel, templado 
Lastimosamente á hurto 
Del llanto que en larga tena 
La memoria le proposo, 

cTú fuiste honor desloa campos 
Oh tronco, decía, robusto, 
Rien que ya, cual mi esperanza, 
El verdor cambiado en loto. 

»Tú fuiste honor destoa valles. 
Adonde tiernos arrullos, 
Implicados con las ramas, 
Producían dulces frutos. 

» Yo fui el pastor mas dichoso 
Que el sagrado Genll tuvo. 
En cuanto Fili á mis brazos 
Implicaba dulces nudos; 

»Y ahora somos los dos 
Escarmiento fiero y doro 
De nuestra propia ruina. 
Del ja merecido triunfo. 

•Mas ¡ay de mi! que tn riesgo 
Sirve de sagrado culto 
A estas incultas campanas 
Que aun son de tu honor tributo. 

«Aun tu corteza desnuda 
Algún dios viste, no inculto, 
Rien que ignorado, quizá 
Porque te miran desnudo. 

»Mas yo, ausente y despreciad< 
¿ Qué oídos no hallaré mudos , 
Si aquella ingrata á mis voces 
Pudo ensordecer los suyos? 

•Escúchame tú, pues yo 
También tus penas escucho ; 
Quiza entenderás las mías; 
Que no siempre un robre es ruo\ 

ROMANCE IV.— heroico. 

A la ambición de los qoe Davepi 

Vuelto al revé* un escollo. 
Pendiente al mar, hacia sombra 
Con el hueco a muchos robres . 
Con la cima a muchas ondas; 

A cuyo espacioso abrigo 
Redes conducía no pocas , 
Ya la ardiente pesquería, 
Ya la inquietud procelosa. 

Entraba el mar tan adentro 
Por la rotura, aunque poca, 
Qne en él fluctuaba el monte 
Al retroceder las olas. 

Del las el escollo herido, 
Rebatiendo unas en otras. 
Montañas de nieve escupe, 
Golfos de espuma solloza. 

Y á veces tantos marisuios 
Entre la resaca arroja , 
<;ue red el mar de si mismo 
Parece en nadante copia. 

Allí Palemón una siesta. 
Varada su barca entre otras. 



Dté si svnv« plomólas redes, 
1 al leve nar m persona. 

Penetrar el hueco intenta 
Ote Halo sagrado mora 
mriso dios, el silencio, 
Oprebno altar le esconda. 

Gime, á so peso oprimido, 
Q fiero mar, aunque sobra 
A todo el monte nn bostezo 
De sas tocos cavernosas. 

Pero no á la dora oreja 
Del joven, que, al riesgo sorda, 
Oye soJameote el paso 
Qóf ni* sos extremos toca. 

Ya el mar le encalla en las peñas, 
Tp Palemón azota, 
Caal él furioso la plaja, 
Se cerúlea espalda corra. 

Ya le sacude en la arena, 
\i pende al viento, ya logra 
Sa atrevimiento, ya vuelve 
Doode su esperanza ignora. 

Tres veces su intento sigue, 
Y feces tres le revoca, 
Mesurado joven, vestido 
Ya de almejas, ya de ovas; 

Monte de escama eminente, 
4 qaiea sirve de corona, 
Aamloaada de. espumas, . 
La verde madeja intonsa. 

Penden de su inculta frente 
Las corrientes espumosas, 
De na piélago no, de cuantos 
üs iamensas playas brotan ; 

Caja tos, robusta bija 
De aquella montaña bronca, 
Desatada de su pecbo. 
Todo aquel contorno asombra. 

•i Adonde vas, lo decía, 
Pescador humilde? ¿Ignoras 
Voelu la quilla al naufragio, 
Ato pendiente de esas rocas? 

>¿No basta que de ambos mundos 
indiciosamente rompa 
Li distante ley el ciego 
Piso de oua armada v otra, 

•Sin que aun vertido en la arena 
Ellboioqoela alba llora, 
Seguro este ó embozado 
Lo sas avarientas conchas? 

»¿No basta que vuestras vidas 
Ina ubia disten sola 
De la muerte, siendo tumba, 
Ycadaterdesi propia, 

lAqui donde retirado 
El sagrado culto mora 
Ürl ¿ran Júpiter marino, 
Sin *rdor, eucienso ó pompa? 

•i^ue, ambicioso, solicitas? 
Aquellas ciernas hondas 
Todoiuteres, lodo aplauso, 
Hdigiosameule ignoran. 

»Casa de Nereo es esta, 
Cojo cóncavo se adorna 
Solo de pendientes votos, 
Bijosdí* mil tablas rotas. 

•No aquí el múrice avariento 
Niel verde coral pregonan 
L» majestad de su dueño 
úu Bienes fe que lisonja; 

*.Ni aquí el ámbar, desatado 
Al homo de cie^a antorcha, 
Dus v«*ce* inliel, profana 
El callo que mas honora. 

• Riscos de ambición desnudos, 
I*» de mano duela. 
Tachonados de marisroos, 
ti sacro edití ció forman. 

¿Deslizadas mil corrientes 
Por entre guijas cauoras , 
Los ardientes riscos sudan, 
Eofei de prolijo aroma. 



COMPOSICIONES VABIAS. 

•Envuelto el silencio, vuela 
Eutre unas vocea tan sordas. 
Que urde ó mal ae desprenden 
De los horrores que embozan. 

»No aquí jamas entro el dia, 
con luz tan perezosa, 
Que su paso alcanzó nunca 
Lo cóncavo de las rocas. 

«¿Cómo pues, profano, intentas...! 

Y afprosegnir, le divorcia 
De Palemón la resaca , 

Y el dia envuelto entre sombras. 
Volvió Palemón i su barca, 

Y aunque no el semblante, cobra . 
Los remos de la ribera, 

Y las redes de las ondas. 



ROMANCE V. 

LA COPA. 

En imitación Ae la oda zvm de Aaaefteate : 

mWW^Mr IfcvSlSpV •nfñnUwMni 

Filemon, nazme ama copa 
Adonde el dulce Lleo 
Los racimos de su frente 
Me ezprima en dulces conceptos. 

No en ella me graves armas, 
Ni los voceados hechos 
De los valientes Atridas 
Con el arrastrado Héctor. 

Solamente allí desnuda 
Lasciva me pinta á Venus, 
Desatando mil caricias 
De sus amorosos pechos ; 

Todas lss gracias desnudas, 
Ondeando los cabellos 
Por un mar de halagos dulces , 
Sin ley fiados al viento ; 

Entre pampanosas .vides 

Y parrales de amor llenos; 
Pendientes de los racimos 
Mil Cupidillos traviesos; 

Desnudo Amor y sin flechas; 
Desnudo, que pues su pecbo 
Tantos fuegos alimenta, 
No temerá ningún hielo. 

Sean sus follajes vides , 
De cuyos pámpanos tiernos 
Pendan los dulces racimos, 
Arrastrando por el suelo. 

Sea espaciosa y profunda, 
Tan igual á mi deseo, 
Que navegue golfos muchos 
Sin apartarme del puerto. 

Mira que á mi dulce Fili 
Ha de brindar con su aseo, 
Yo á Filida con mil gustos, 

Y ella á mi con mil festejos. 
Ka, Filemon amigo, 

Hazme una copa; que quiero, 
De pámpanos coronado, 
Hurtar a mi Fili un beso. 

Quiero de mi dulce Fili 
Chupar los labios hibleos, 
A los susurros del vino 
Arrullando el blando su e fio. 

Hazme esa copa, en que el gusto 
Sea lisonja al veneno, 
Lascivamente libado, 
Del dulce panal de Venus. 

Vén tú también, y á las musas 
Festivos ofreceremos. 
Tú la copa y yo el vino, 

Y Filida los requiebros. 

Mi dulce Fili, eme al mayo 
Presta el ámbar lisonjero 
De su boca para el prado, 
Como los matices bellos; 

Fili, á quien cortés invidia 
Del alba el blanco lucero, 

Y el sol mil veces dormido 



DON FRANCISCO DE TRILLO T FK5ÜBROA. 



En los rayos de su ptlo. 
Ea, Fileinoo, acaba; 
Que con dulce vino espero, 
Con mi Filkla y contigo, 
No iovidiar al dulce Orfeo. 

ROMANCE VI.— aiokoso. 

QUEJAS DE UN AMAHTl MAL COR1ESPOHBIDO. 

El tardo paso del ocio 
Seguían las tardas sombras, 
Pendientes ya los arados 
De los humos de las chozas, 

Y de Filida seguía 
Las pisadas desdeñosas 
El triste Daliso, al solo 
Son de su esperanza sola. 

Resonaba el valle menos 
Al crujido de su honda, 
Della desatado el austro, 

Y del la respuesta bronca, 
llenos que de su lamento 

Pendientes las cumbres sordas. 
De Filida el dulce nombre 
Resonabau cariciosas. 

Pastor pobre era Daliso, 
Rica Filida y hermosa ; 
Ella la deidad de todos, 

Y él la adoración de todas. 
Había amor eu sus pecho*, 

Importunamente ociosas, 
Desde el oriente de entrambos 
Madrugado algunas horas. 
Mas como ya do su amor 
Ardiese el sol en las ondas 
De un profundo sentimiento, 
Rebalido de una y otra, 

Y le tocase la cuerda 
De la coyunda amorosa, 
Templada en ajenas dichas , 
Bien que en esperanzas propias, 

Disonantes á su oreja 
Los acentos le retorna, 
Que al fin tiene amor sus vueltas, 
\ baila al son que le tocan. 

No mal Filida quería; 
Mas llegando á la forzosa. 
Venció el interés, Caribdis 
Adonde fluctúan todas. 

Puesto que algunas cenizas 
Alumbraban cariciosas 
Ciertos humos que ya fueron 
De su amor claras antorchas; 

Y puesto que feces muchas, 
A pesar de suerte poca, 
(labia en la dulce lucha 
Ceñido alta laureola ; 

Que también amor sus guerras, 
En campañas deliciosas 
Tiene al dulce son del ocio, 
Sin que baya quien paces rompa, 

Del dia el último paso 
Llegó con él, donde honora 
El sagrado de una fuente 
Lo cóncavo de una roca ; 

Donde al sou Filida hacia 
De mía prolija zampona 
Tener la selva mas ojos 
Que babia en sus ramas hojas. 

; Pobre Daliso, y qué hielo 
Los acentos te divorcia , 
Bien que a dulce maridaje 
Tu esperanza los convoca! 

Llegó, pues, y caricioso 
Cortésrneute saludóla. 
Dando á su errante cabrio 
Libertad, y a su con poja. 

«Cruel Filida, le dice, 
Mas que las intíeles ondas 
Embozadas en la arena 
De las sirles cautelosas, 



•¿Dónde está le te «pétatelas 
Vivir con la selva moros». 
Grabada en tos verdee raí 
Mas que no ellas vividora? 

»¿ Eres tú quien le eorrk 
De aquesta ribera certa 
Volver atrás prestuata 
Antes que ta té engañosa? 

»¿ Cuántas veces ase dijiste, 
Haciendo al gusto Nsoaja , 
Que amor el cayado buinilde 
Iguala con la corona t 

•Pues ¿cómo el biseco pellico, 
Que la alba vistió de aljófar 
Del tierno humor de tus ejes, 
Sangriento se vuelve ahora ? 

»No hace el mayor sacrücio 
Mayor deidad, cuando sobran 
Mas los humos que no el ruego, 
En los marmórea que honora. 

> Pobre soy, mas no comekeo 
Con mi ser cuautos provoca 
Al honor de la palestra 
La campaña espaciosa. 

«Pobre si, mas cuanto escoeds 
En sus anchos senos Flora, 
Céres en sus rubias trojes, 

Y en su regazo Pomona ; 

» Cuanta -esquila Pales nieve, 
Cuanta deidad viste conchas 
Lúbrica piel, ó de escamas 
Blanquea las negras rocas, 

»No arden tan luciente llama 
En los pechos que te ¿doran, 
En los pasos que te asisten, 
En los ojos que te gozan, 

«Corno mi amor, bien que has 

Y tú , que tanto blasonas 
De saber amar, bien sobes 
Que al amor lodo le sobra.» 

Dijo ; y de zagales muchos. 
Que ignoraban su persona, 
Interrumpido fué el ocio, 
Volviendo á seguir las sombras. 

SEST1MIEXTO DE ülf ABARTE. 

En imitación de la oda zixti de Anací 
Uirunáo tu qmérm **wi*. 

Avecilla importuna, 
Golondrina enfadosa , 
Que con tantos gorjeos, 
Ni bien cantas ni lloras; 

Tú, del fértil verano 
Primera anunciadora, 

Y del invierno Irlo 
La última de todas; 

Tú, siempre caminante 
De una posada en otra, 
Imagen de mi pena, 
Nunca jamás ociosa; 

¿Qué quieres, di, si apenas 
Há que llegaste un hora, 

Y ya de tu escarmiento 
Renuevas la memoria? 

Alia eu la ardiente Libia , 
Que los calibea moran, 
¿Qué mas hacer pudieras 
Con quien tu pena Ignora? 

Deja , déjame el sueño : 
Que yo te ofrezco toda 
La atención del silencio 
A tu prolija historia. 

Deja dormir mis celos; 
Advierte que las ondas 
(,ue lia surcado tu vuelo 
No son tan escabrosas. 

Ya tú lias llegado al puerto. 
Ya tes la playa sorda; 
Ensordezca tu p«*na. 
Mientras la mía ignoras. 





' 




composiciones va ñus. 


5T 


*rrhla MénfU 


Me lias «nido *) rema. 




HHW 






TO el p»l>i> 


naufragando siompre 




MU, 

Wor mió 


Ln esperanza incierta 
Eli rl puerto artiiuu. 




tve» horna ; 


Ca)l si iro lo farra. 




ni tarín mío 


Va mi desengaño, 




■•a*» 


Con la tabla nciirat»*. 




«rtuw halaga 


Mueatn del naufragio 




ilalieut* 


Lia niojijikis sL'iiai. 




lawmoriu; 


Antes i]iis se beba 




■* que no atole* 
mamtm 


El mar los escollo» 




Como mis Aneas», 




rotador»*!. 


Pender la barquilla 




n*r «pañosa. 


D» la» Heles prfiaa, 




aporta mi oblo* 


(¿no» los ii sufra gaii Ir» 




■lUPBICWpwl»,,, * 


lie escarmiento ato. 




■ ■:.■, ■!,,,. 


Digan U| drilroau* 




u estorbas? 


Atitesipie la arena 




'ic.4nnfílo»t 


El miel halago 
De lili ondas «cris, 




mili bjají Mi 




s ■ J ■■- 1 mundo 


O vurlla la quilla, 




Hllmosaaf 


Min' la loi ttiriit* 




i m Ji Tin alio . 


besde la alta roca. 






Sin romperse en ella. 




«prolija. 


Y aun allí pe rnllenb'. 




paja y hoja». 

le 1' 110 M débil 


Mt dolor roerla 




Que, eti fe de tu habió. 






bu riesgo nllnitmlo 




i"inoi«. 


Mas no rapi-rn» nunca 




tai tiocla. 


Que a bis ondas vurha. 






Aunque á sus oídos 




uildn choza 


Canten mil sirenas: 






Une si alus acentos 




TatMlniriy 


H«v serán de plomo. 








lempo interpolara 


Cual de amor las Archas: 




■pMP 




• 


nrusa. 


Qur lian sido sangrienta». 




i la rotura 


Para ñu pesadas , , 




paro poca 


l'ara U ligeras. 




cia ignorada 


Y asi, rl mismo riesgo 






Traiga a la ritan 




«Orle ;. lil it.ii 


l.os crueles plnma«. 






La red halagüeña; 
l'ues i|ne valosaüos 

Se han entredi» euella. 





'Orresponde , 
ejidos oigas 

i tus quejas, 
Dios goza ; 

* permites, 

ue ni hallo «luido. 



■ntmiienlor. 
is propias? 

quien inierroinpa 

no dudosas? 



r por fuer/a 
arrastrando 

I oí siglos 



Con que i pocos lances 

H om [ir ran la cnerda. 

Y asi. mi Lucinda, 
Que mejor dijera 
Mi apacible riesgo, 
Sli suave pena. 

Pues que no han podido 
Cuatro prima ver as 
Florecer mis ansias. 
Viendo fruto de ellas. 

Piadosa ce n lia 
Nuestra llana envuelva, 

O apagada O ciega; 

Dejando los humos 
En que arde sangrienta 
Para quien se abrasa 

Donde un se queman. 

EOUANCE VIL 

SOLICITA AaOKOSA i SD »* 

En Imita clon de la oda 

Cfli/fd Utaa Aíriitt. 

Musa, cantemos de amor , 
Enmudezcan ja las guerra»; 
Que solo amores me agradan , 
Solo me agradan ternezas. 

Alia se lo nava Vulcano 
Con Venus ala verguea*», 
Jove se llovizne eu oro, 
Dafneen laurel se convierta. 

Sea Harte un jabalí , 
Y Júpiter una bestia. 



DON FRANCISCO 

Y Baco, mello en camero, 
Honore las cornamentas. 

Aufion se arroje al mar, 

Y eolre espumas Calatea 
De su fugitivo Acis 

Los dulces miembros envuelva. 

El dios corniamanle suene 
La genital castradera. 
Bien sea de cera y canas, 
O bien de cáñamo y cera. 

Vayase Anteon al monte, 

Y el perricidio resuelva 
Una garnacha de encina 
O un alcalde de madera. 

Vaina sea de su amante 
La otra lasciva griega, 
Cortándose toda pluma 
En los filos del y della. 

Su norte siga Leandro, 

Y á la luz de una lanterna , 
Butano del mar de amor, 

La muerte baile en vez de perlas; 

Que yo á mi Filida quiero 
Entre lascivas cadenetas 
Abrazar con dulces versos , 
Atraer con dulces quejas 

Vén, Filida, y gozaremos 
De la dulce primavera 
De nuestros purpúreos años 
Las florecientes ternezas; 

Que mas quiero de tu boca 
La púrpura lisonjera , 
Kn lascivo ámbar locada , 
Que el sur declarado en perlas. 
' Vén , Füida . y de mis brazos 
Lieo pendientes vea 
Los halados á racimos , 
A manojos las finezas. 

Bebamos su dulce vino, 

Y la hermosa Cilerea 

Al brindis de sus cariños 
Nuestros regocijos beba. 

De traviesos Cupidillos , 
Fn vez de dulces abejas , 
Kn los lascivos panales 
Las caricias estén llenas. 

Vén, Filida, y los arrullos 
De las tórtolas alterna. 
Sin que en sus piros se escuchen , 
Sino en las caricias nuestras. 

De mi boca y de tus labios 
Chupe amor lascivo néctar; 
Que bien puede un beso tuyo 
Melifluas hacer sus flechas. 

Dame un tieso, dulce Fili , 

Y verás cuánto alimenta , 
Lascivo incendio en mis labios, 
Veneno dulce en mis venas. 

¡Oh dulce Filida! oh dulce! 
Oh quién siempre te tuviera 
Con el agua hasta la boca , 
Aunque se anegara en ella ! 

¡ Oh dulce beso lascivo ! 
Oh auién de Baco pudiera 
Grabarle en las dulces vides 
Por acrecentarle en ellas ! 

¡Oh quién al blando ruido 
Del ámbar que se descuelga 
De tus florecientes labios 
Dormir el amor pudiera ! 

Bebamos pues, dulce Fui; 
Que mas el vino me alienta. 
Desatado de tus labios, 
Que no las armas de César. 

Cesen , pues , las armas , cesen . 

Y en lascivas cantilenas. 
Baco. Filida y .mor 
Canten á mi amor la fiesta. 



DB TRILLO T F1GÜOT0A. 



CASTILLA »IL ABO* AL OSO.— SJ 

A asas damas qae preseatoroa eapl 
coi aífaaas cstrsffas. 

A losboqvirubios. 
Señora zas mias. 
Que por damas dneodes 
Se hacen estantiguas ; 

Que yo soy mas oegro 

Sne cuantas endrinas 
el árbol de Adán 
Monicongo cria. 

ün liempo fui cisne. 
Mas la melodia 
De mi dulce canto 
Se ha tornado en risa. 
• Con que ya soy enervo ; 
Que asi cambian días 
El pelo y la tos 
Con sorda armonía. 

Blanca fué mi cari , 
Mas, de mny enrtida , 
A cualquiera pié 
Viene á la medida. 

Pero no anda eu pontos, 
Aunque en sus heridas 
Se descubren tantos, . 
Que está hecha una criba. 

Ix>s floridos prados 
De vuestras caricias. 
Que al hielo florecen 

Y al calor marchitan , 
Ya con sus humillos 

Muy poco me tiznan , 
Porque sobre ne^ro 
No asienta otra tinta. 

Vuestra madre-selva , 
Ya es mi madre Silva, 
Aquella entre zarzas, 

Y aquesta entre rimas; 
Couque hasta su olor 

Temo con espinas , 

Que si no ensangrientan , 

Por lo menos pican. 

El traidor ceceo 
Con que hacéis de almíbar 
La caja de guerra. 
Los botes de picas. 

Es á mis orejas 
De la gracia misma 
Que al traidor LilUes 
Cahbdis y Scila. 

Vuestra edad primera, 
Que de falso envida, 
N con cualquier punto 
Con el resto tira, 

Métase en baraja ; 
Que yo áesis pandillas. 
Cuando mas no puedo. 
Pierdo la cencilla. 

Fn viendo que un manto 
Risueño me atisba, 
No solo delpolfo, 
Huigo de la orilla; 

Calóme el sombrero , 
F?lseo la r¡<a, 

Y al través del viento 
Pongo la barquilla; 

Y asi, aunque me tiren, 
Como es balería 

Hecha «Mitre obras muertas 
Y' desgracias vivas, 

Á palabras dulces 
Es mi peche acíbar, 

Y un Bellido ' olfos 
Tan las Bellidas. 

Ya sabéis conozco 
Que sois como gibias , 
Blancas por defuera. 
Por de dentro limas; 

Y que cuando menos, 









COMPOSICIONES VARIAS. 


¡89 


TUMflMIIMl 


En entrambas sillas. 




fu ilma de cancha. 


Pero sime pide. 




tif engaño* vestida. 


lia sordo que lima. 




Pensáis que me abraso , 


Abro los pmUl 

V hecho la maldita. 








De pandos gustos 


K lujóme celoso. 




Hilad» «ninas; 


Mucslrascmc esquita . 




['.ir. ¡o- a lata Dore», 


V id rabodcljnego 




tor la real» misma , 


Todo se desquita. 




Auirfjuv cueste sangre. 


V si me amena» , 




Tile* la* espinas; 


Mueslromo de euciua , 




Ti vuestros amuelo» 


Aunque cabrahigo 




Dan» son huí Jai, 


Me haga su codicia. 




\«¡- ao ban ilo hacer lance 


SI merced me dice. 




til mi ¡ii". f| in-ri.i ■ 

Porqne ile lo» muchos 


Doyle señoría; 




(.lúe en materia do aire 




Que irague algún dia 
Tengo la* a Ka) tai 


Lo (lar* las India*. 




Oid , amadores . 




Nu) empedernidas; 


Que andáis ludo el dia 
Güiiio eulre muchacho» 




Uki que , al pe agarran 




lijen o mejillas, 


Perra con vejiga. 




Vui royendo el lato. 


Va clamor unes ciego: 




T lite quien lira. 


Que agujas enhila 




SI llora mi dama. 


Y cuernos ensarta 




Piro id que lio ti xna. , 


Por cualquiera vista. • 

Aprended amores 




i -[-ciip. a «u« trueno* 
Llío mil leíanlas 




[■::. esiu cartilla . 




hfatotagMot, 


V leed tercera 




hnMMnHi 


l.i¡ lugar de prima. 






Estudiad en mi 




i ttperaüas dichas; 


Leves del" .olida, 




\ ti «¡o na hasta . 


Cuestiones de Baldo , 




1» bitu mil jarricas 


Fueros de loniisias. 




«rénganos al uso, 


Las leves de Toro 




Lleno* de agua tibia. 


No os hagan cosquillas : 




Piano que me engaña 


Uue para BU liMiiip» 




Cltiuilo miel destila , 


Son iniiv «n'orrldus; 




Our sipiesus abejas 
(« lo dulce pican. 


V con' el BttMKU 
De 1» musa mía . 




■ Mis ojo*, la llamo, 


Si» otro* dlgcsto», 




Llinime-tU vid»,; 


ITltlI digcrulas. 




Mu lia ella veo , 


Nú tratéis en celos, 




1 lin ni palpita. 


Que ea mercaduría 




Dice que no come 


Que, como el aceite. 




Por memorias mías , 


Anda siempre encima. 




"arriendo que trague 


Nunca entréis con lana 




lo ni tainerias ; 


Donde se trasquila, 
Mas con pies de plomo 




1 luego mar tierno. 




Sin íní.ií í.'.liva, 


V pólvora il.ia. 




U hi^o mil pucheros, 


V si fuereis gallos. 




i.i'ii f]ui» queda ahila; 


Seo COU pepita . 




li.ín ipiedel retorno 


Sin que nadie sepa 




Lino la barriga 


Cuándo es vueslro dia. 





"ae treinta vejigas. 

Dice une soy suvo , 
Dígale que e» mia", 

* «unos entrambos 
I* quien no* alquila. 

Mu por sus desdenes 
Meiruesloep camisa, 
Huerde buen gallo 
tnire las gallinas. 

Lomo mas temprano , 
1 con la laliga, 
Hilad eo el gusto 
(teniendo con guindas. 

Hateóme no poco, 
iHiniil.elestln» 
L'n di- luí, ii. -¿ 
(sel* chilindrinas: 

Con que vuelvo a verla, 
I ii no abre aprisa. 
Ka ves dv disculpa*. 
Amontono riñas. 

Juego .i I* trocada, 

* si me empandilla 
Al|una figura. 
Losordoia vista. 

llame mil abríaos , 
V entre miel y acíbar 
Corremos parejas 



il han curado 

De cierta sobrina 
Con un nial de madre 
V iirli. (tunde lia; 

V fué el mal tan grande, 
Que de una sangría. 
Quedaron mis Venas 
lie calor vuelas. 

Vino el desengaAo , 
■ al iuslanle aplica 

Con su Alejandría ; 

Con que quiero al uso. 
Doy por plata alquimia. 
Yporbchrssdeoro 
Cerdas de mandinga. 

No se me da nuda 
Que de mi enemiga 
Vengan :, la playa 
Leños de Turquí!, 

Ni que desembarque 
Toda Herbé ría 
Donde yo me embarro 
A velas tendidas. 

Es mi amor muy llmu; 
Ya no tiene esquina*. 
>i hace pasacalles, 
Ni echa -^HldlHa». 

Desde irf - 



DON FRANCISCO 

En los rayos de su ptki. 
Ea, Filemoo, acaba; 
Que con dulce vino espero, 
Con mí Filida y contigo, 
No invidiar al dulce Of feo. 

ROMANCE VI— Aioiioso. 

QUEJAS M ÜN AMANTE MAL COR1CSP01ISIDO. 

El tardo paso del ocio 
Seguían las lardas sombras, 
Pendientes ya los arados 
De los bunios de las chozas, 

Y de Filida seguía 
Las pisadas desdeñosas 
El triste Daliso, al solo 
Son de su esperanza sola. 

Resonaba el valle menos 
Al crujido de su honda, 
Dclla desatado el austro, 

Y del la respuesta bronca, 
llenos que de su lamento 

Pendientes las cumbres sordas, 
De Filida el dulce nombre 
Resonaban cariciosas. 

Pastor pobre era Daliso, 
Rica Filida y hermosa ; 
Ella la deidad de todos, 

Y él la adoración de todas. 
Habia amor en sus pecho*, 

Importunamente ociosas, 
Desde el oriente de entrambos 
Madrugado algunas horas. 
Mas como ya do su amor 
Ardiese el sol en las ondas 
De uu profundo sentimiento, 
Rebatido de una y otra, 

Y le tocase la cuerda 
De la coyunda amorosa, 
Templada en ajenas dichas , 
Ríen que en esperanzas propias, 

Disonantes á su oreja 
Los acentos le retoma, 
Que al fin tiene amor sus vueltas, 

Y baila al son que le tocan. 
No mal Filida quería; 

Mas llegando á la forzosa. 
Venció el interés, Caribdis 
Adonde fluctúan todas. 

Puesto que algunas cenizas 
Alumbraban cariciosas 
Ciertos humos que ya fueron 
De su amor claras antorchas; 

Y puesto que veces muchas, 
A pesar de suerte poca, 
Había en la dulce lucha 
Ceñido alta laureola ; 

Que también amor sus guerras, 
En campañas deliciosas 
Tiene al dulce son del ocio, 
Sin que baya quien paces rompa, 

Del día el último paso 
Llegó con él, donde bonora 
El sagrado de una fuente 
Lo cóncavo de una roca ; 

Donde al son Filida hacia 
De una prolija zampona 
Tener la selva mas ojos 
Que había en sus ramas hojas. 

¡ Pobre Daliso, y qué hielo 
Los acentos le divorcia . 
Rien que á dulce maridaje 
Tu esperanza los convoca! 

Llegó, pues, y caricioso 
Cortésmenle saludóla. 
Dando a su errante cabrio 
Libertad, y a su conpoja. 

«Cruel Filida, le dice, 
Mas que las infieles ondas 
Embozadas cu la arena 
De las sirles cautelosas, 



TULLO T FK5UBR0A. 

»¿ Dónde está la fe ove hadas 
Vivir con la selva ■sabrosa. 
Grabada en sus verdee ramas, 
Mas que no ellas vividora? 

»¿ Eres tú quien la corriente 
De aquesta ribera corva 
Volver atrás presumía 
Antes que tu fe engañosa? 

»¿ Cuántas veces me dijiste, 
Haciendo al gusto lisonja , 
Que amor el cayado humilde 
Iguala con la corona t 

•Pues ¿cómo el blanco pellie 
Que la alba vistió de aljófar 
Del tierno humor de tus ojos. 
Sangriento se vuelve añora ? 

»No hace el mayor sacrificio 
Mayor deidad, cuando sobran 
Mas los humos que no el ruegt 
En los marmórea que bonora. 

> Pobre soy, mas no compitei 
Con mi ser cuantos provoca 
Al honor de la palestra 
La campana espaciosa. 

«Pobre si, mas cuanto esoaat 
En sus anchos senos Flora, 
Céres en sus rubias trojes, 

Y en su regazo Pomona ; 
» Cuanta esquila Pales nieve, 

Cuanta deidad viste conchas 
Lúbrica piel, ó de escamas 
Rlanquea las negras rocas, 

»No arden tan luciente llama 
En los pechos que te ¿doran, 
En los pasos que te asisten, 
En los ojos que te gozan, 

«Corno mi amor, bien que ai 

Y tú , que tanto blasonas 
De saber amar, bien sabes 
Que al amor todo le sobra.» 

Dijo ; y de zagales mochos. 
Que ignoraban su persona, 
Interrumpido fué el ocio, 
Volviendo á seguir las sombra 

SENTIMIENTO DE ülf AHAKT 

En imitación de la oda xiiti ét An 
lUrundo t* quidcm mnmi$. 

Avecilla importuna, 
Golondrina enfadosa , 
Que con tantos gorjeos, 
Ni bien caulas ni lloras; 

Tú, del fértil verano 
Primera anunciadora, 

Y del invierno frió 
La última de todas; 

Tú, siempre caminante 
De una posada en otra, 
Imágeu de mi pena, 
Nunca jamás ociosa; 

¿Qué quieres, di, si apenas 
Ha que llegaste ao ñora, 

Y ya de tu cscarmieuto 
Renuevas la memoria? 

Alia en la ardiente Libia , 
Que los calibea moran, 
¿Qué mas hacer pudieras 
Con quien tu pena ignora? 

Deja , déjame el sueno : 
Que yo te ofrezco toda 
La atención del silencio 
A tu prolija historia. 

Deja dormir mis celos; 
Advierte que las ondas 
(,ue ha surcado tu vuelo 
No son tan escabrosas. 

Ya tú has llegado al puerto, 
Va \es la plata sorda; 
Ensordezca tu pena, 
Míeulras la mía ignoras. 



mberbia WcnlU 
\ bumot.is 

I «I «1 |H)1«0 

dolor min 
revé» bar»: 
mi tormenta 



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i.^MÍll 



>rreioili-KW, 
mar rngaünu. 

i>.,|mr i ;, mi oidor 
. ¿quV- me importa». 
lo «cu dio. 
un estorbar*? 
ierea de merdoso ? 
•-».'.rrlO!ilofri*, 




ilU* IB uíiio . 

■.!,■■■ ln'.r|ii..|- : i 

a i nitrato 



«cía ignorada 
ajarles*; 
■u'orlf amigo 
ilunias broocas, 
luciiti llanto 

■■■■■•: DIOJI. 

I corresponde . 
nejidos oigas 
i esquita , 
Jeliciosa. 
es luí quejas, 
«dios gosa ; 

le permites, 
: retorna. 

que ni bailo «1 nido , 



■biciota , 

sentí míenlos 
115 propias? 

>y quien i n terrón pa 

os lascivos 
i aun duilosas? 
rmir mi ueua : 
Jasa bogan 

i rigurosa*. 



'SI a, l.ucinila , 
ier por fuerza 

té arrastrando 

va los siglos 
rado eo ella 



Stn aliar tus velan. 

Naufragando siempre 
La e*pr rauta Incierta 
En el puerto amigo. 
Cual ti no lo fuer». 

Va mi desengaño, 

Con la i.ii -ii ■ 'v . 

>|in'.lr;t del naufragio 
Las mojadas senas. 

Y ser* ruoti. 
A ules que M beba 



i.miisl 

Pender 1. 



HMttn 

■ h.mil:!];! 



lie la 

Utica IOS naufragantes 
Iif '•.carmienUuea. 

[i,-.-,, : . i,.-., 

Aniesqite la arana 
El cruel balaan 
De heoudastcr»*, 

vuelta la quilla, 
Mírela lormeola 
Ilúdela alta roe», 
Sin romperse en ella. 

Y aun allí p endiente. 
Hi dolor rece!» 
Que, en fe- de tu bálago. 
Su riesgo alimenta 

Mas tío espire* nunca 
Que » las ondas vuelva. 
Aunque á sus oídos 
Cunten mil sirenas ; 

Que si á tus acento 1 ; 
fueron va de cera. 
Hoy serán de plomo. 
Cuál de amor las Hecha»; 



PQ 






«;¡ngrie[]las. 
rara ull pesada», 

I 1 ara ti ligeras. 



[.a i ■ - - . I Ijjlagiieña; 

Pues que va los años 
" ' -,n entrado en ella. 






-l:u 



liomperau la cuerda. 
Y asi, mi Lucinda, 

nne mejor dijera 
i¡i ipa.il'le riesgo, 

Pues que no bau podido 
Cuatro prima ven* 
Florecer mil ansias, 
Viendo fruí o de ellas, 

Piadosa c en isa 
Nuestra llama envuelva, 
A ii les que se mire 
O apagada 6 ciega; 

Dejando los bamoi 
En que arde sangrienta 
Para quien se abrasa 
Donde no se qseman. 

ROMANCE VIL 

SOLICITA AS0B0SA A ID MM*. 

En Imitación de la oda 

Calem Htm ÁlriéM, 

Musa, cantemos de amor , 
Enmudeican ya las guerras; 
Que solo amores me agradan. 
Solo me agradau lerneías. 

Alia seluhava Vulcano 
Con Venus á la'vergáeasa, 
Jovese llovisne en oro. 
Dafne en laurel se convierta. 

Sea Marte uo jabalí, 
Y Júpiter una bestia, 



DON FRANCISCO DB TRILLO Y FIGÜOTOA. 



Y Baco, mello eo camero, 
Honore las cornamentas. 

Anfión se arroje al mar, 

Y entre espumas Calatea 
De so fugitivo Acis 

Los dulces miembros envuelva. 

El dios corniamante suene 
La genital castradera. 
Bien sea de cera y cañas, 
O bien de cáñamo y cera. 

Vayase Anteon al monte, 

Y el perricidio resuelva 
Una garnacha de encina 
O un alcalde de madera. 

Vaina sea de su amante 
La otra lasciva griega. 
Cortándose toda pluma 
En los filos del y della. 

Su norte siga Leandro, 

Y á la luz de una lanterna, 
Buzano del mar de amor, 

La muerte baile en vez de perlas; 

Que yo á mi Fílida quiero 
Entre lascivas cadencias 
Abrazar con dulces versos, 
Atraer con dulces quejas 

Vén , Filida , y gozaremos 
De la dulce primavera 
De nuestros purpúreos años 
Las florecientes ternezas; 

Que mas quiero de tu boca 
La púrpura lisonjera , 
Kn lascivo ámbar tocada , 
Que el sur declarado en perlas. 
' Vén , Filida . y de mis brazos 
Lieo pendientes vea 
Los bálagos á racimos , 
A manojos las linezas. 

Bebamos su dulce vino, 

Y la hermosa Citerea 

Al brindis de sus cariños 
Nuestros regocijos beba. 

De traviesos Cupidillos , 
Fn vez de dulces abejas, 
Kn los lascivos panales 
Las caricias estén llenas. 

Vén, Filida, y los arrullos 
De laslórtolas'alterna. 
Sin que en sus pieos se escuchen , 
Sino en tas caricias nuestras. 

De mí boca y de tus labios 
Chupe amor lascivo néctar; 
Que bien puede un beso tuyo 
Melifluas hacer sus flechas. 

Dame un beso, dulce Fili , 

Y veráscuánto alimenta , 
Lascivo incendio en mis labios , 
Veneno duice en mis venas. 

¡Oh dulce Filida! oh dulce! 
Oh quién siempre te tuviera 
Coo el agua hasta la boca, 
Aunque se anegara en ella ! 

¡Oh dulce beso lascivo! 
Oh auién de B:ico pudiera 
Grabarle en las dulces vides 
Por acrecentarle en ellas ! 

;0h quién al blando ruido 
Del ámbar que se descuelga 
De tus florecientes labios 
Dormir el amor pudiera ! 

Bebamos pues, dulce Fui: 
Que mas el vino me alienta. 
Desatado de tus labios, 
Que no las armas de César. 

Cesen , pues , las armas , cesen , 

Y en lascivas cantilenas, 
Baco. Filida y . mor 
Canten á mi amor la fiesta. 



CARTILLA DIL AMOR AL USO.— SA 

A asas damas qoe prestsrierea espi 
coa tifias* estradas. 

A losboquirubios, 
Señorazas sotas. 
Que por damas duendes 
Se hacen estantiguas ; 

Que yo soy mas negro 
Que cuantas endrinas 
Del árbol de Adán 
Monicongo cria. 

ün tiempo fui cisne. 
Mas la melodit 
De mi dulce canto 
Se ha tornado en risa. 
• Con que ya soy cuervo ; 
Que asi cambian días 
Él pelo y la voz 
Con sorda armonia. 

Blanca fué mi cara , 
Mas, de muy curtida , 
A cualquiera pié 
Viene á la medida. 

Pero no anda en pontos. 
Aunque en sus heridas 
Se descubren tantos, . 
Que está hecha uns criba. 

Ix>s floridos prados 
De vuestras caricias , 
Que al hielo florecen 

Y al calor marchitan , 
Ya con sus humillos 

Muy poco me tisnan , 
Porque sobre fierro 
No asienta otra tinta. 

Vuestra madre-selva , 
Ya es mi madre Silva, 
Aquella entre zarzas, 

Y aquesta entre rimas; 
Con que hasta su olor 

Temo con espinas. 

Que si no ensangrientan , 

Por lo menos pican. 

El traidor ceceo 
Con que hacéis de almíbar 
La c.íja de guerra, 
Los botes de picas, 

Es á mis o re i as 
De la gracia misma 
Que al traidor Clises 
Caribdisy Scila. 

Vuestra edad primera, 
Que de falso envida, 
N con cualquier punto 
Con el resto tira. 

Métase en baraja : 
Qu<> yo á es<s pandillas. 
Cuando mas no puedo. 
Pierdo la cenciUa. 

En viendo que un manto 
Risueño me atisba , 
No solo del golfo, 
Huigo de la orilla; 

Calóme el sombrero, 
F?lseo la risa, 

Y al través del viento 
Pongo l.i barquilla; 

Y asi, aunque me tiren. 
Como es batería 

Hecha «Mitre obras muertas 

Y desgracias vivas, 
Á palabras dulces 

Es mi peche acíbar, 

Y un Bellido ' olfos 
Pan las bellidas. 

Ya sabéis conozco 
Que sois como gibias , 
Blancas por defuera. 
Por de dentro tintas; 

Y que cuando menos, 



COMPOSICIONES VANAS. 



flsntmaaaiMnrh 
Blasmado concha, 

tensáis que ase abraso , 
Y san mis caricias 
topando* gustos 
Heladas cenizas; 

Porque á Ules flores, 
Par h regla misma , 
Ainqie cueste sangre, 
Tales las espinas; 

Ya vuestros anzuelos 
Datas son buidas, 
Qae no han de baeer lance 
En ni pesquería; 

Porque de los muchos 
Qae tragué atoradla 
Tengo las agallas 
May empedernidas; 

ton que , si me agarran 
Ojos ó mejillas, 
Yov royendo el lazo, 

Y ure quien lira. 

Si llora mi dama, 
Meno que llovizna , 

Y opongo á sus truenos 
Cieamilleteniaa 

Do pasados gustos, 
Presentes mentiras. 
Potados bienes 

Y esperadas dichas; 

Y ti esto no basta , 
Le bago mil jarritas 
De engaños al uso, 
Llenos de agua tibia. 

Pienso que me engaña 
Colado miel destila; 

Se aquestas abejas 
i lo dulce pican. 
«Mis ojos» la llamo, 
Úname «su vida»; 
las sin ella too , 

Y sio mi palpita. 
Dice que no come 

Por memorias mías , 
Meriendo que trague 
lo sos zainerías; 

Y luego muy tierno , 
Sio tragar saliva, 

Le ha^u mil pucheros, 
Conque queda ahita; 

Bit* ti que del retorno 
Lletu la barriga 
Lleoa de mas aires 
t¿oe tremía vejigas. 

Dice que soy suyo , 
Digolequees mia", 
\ somos entrambos 
ue quien nos alquila. 

Mas por sus desdenes 
Me acuesto en camisa, 
A foer de buen gallo 
Kmre las gallinas. 

Como mas temprano , 

Y con la fatiga. 
Paladeo el gusto 
Bebiendo con guindas. 

Paseóme un poco , 

Y rn mi Celestina 
Leo dos liciones 

Y "i* chilindrinas; 

Con que vuelvo á verla , 

Y «' no abre aprisa . 
ko m de disculpas. 
Amontono riñas. 

hego á la trocada , 

Y si me empandilla 
Alguna figura, 
"jordo la vista. 

Dame mil abrazos, 

Y entre miel y acíbar 
Corremos parejas 



En ertramba* slfles. . 

Pero si me pide» 
Mas sordo que lima. 
Abro los gaznates 

Y hecho la maldita. 

Fiajomecelosot 
Muéstraseme esquita , 

Y al cabo del juego 
Todo se desquita. 

Y si me amonan," 
M uéstrome de encina , 
Aunque cabrahigo 
Me baga su codicia. 

Si merced me dice, 
Doyle señoría; 
Que en materia deafam 
Le daré las Indias. 

Oíd, amadores, 

8ue andáis todo el día 
orno entre muchachos 
Perro con vejiga. 
Ya el amor no es ciego; 

?ue agujas enhila 
caernos ensarta 
Por cualquiera vista. 
Aprended amores 
En esta cartilla. 

Y leed tercera 

En logar de prima. 

Estudiad en mi 
Leyes de Partida. 
Cuestiones de Baldo, 
Fueros de tomistas. 

Las leyes de Toro 
No os bsgan cosquillas ; 
Que para una trampa 
Son muy socorridas; 

Y con el comento 
De la musa mia , 
Sin otros digestos, 
Están digeridas. 

No tratéis en celos, 
Quo es mercaduría 
Que, como el aceite, 
Anda siempre encima. 

Nunca entréis con lana 
Donde se trasquila , 
Mas con pies Je plomo 

Y pólvora fina. 

Y si fuereis gallos , 
Sea con pepita , 

Sin que nadie sepa 
Cuándo es vuestro dia. 
A mi me han curado 
De cierta sobrina 
Con un mal de madre 

Y achaque de lia; 

Y fué él mal tan grande, 
Que de una sangría, 
Quedaron mis venas 

De calor vacias. 
Vino el desengaño , 

Y al instante aplica 
Un recipe nuevo 
Con su Alejandría ; 

Con que quiero al uso. 
Doy por plata alquimia, 

Y por hebras de oro 
Cerdas de mandinga. 

No se me da nada 
Que de mi enemiga 
Vengan á la playa 
Leños de Turquía, 

Ni que desembarque 
Toda berbería 
Donde yo me embarco 
A velas tendidas, 

Es mi amor muy llano; 
Ya no tieue esquioss , 
Ni hace pasacalles, 
Ni echa siguidillas. 

Desde mi almohada 



DON FRANCIBCO DE 

Sé cnanto» me envidian 
Pagar con mudanzas 
Lágrimas fingidas. 

Si Paula no puede , 
Busco á Catalina ; 
Una la hace sacia , 
Otra la hace limpia; 

Y ro <»l entre tanto 
Doy con mi Lucía 

Un jabón ni gusto 
Futre mil lejías; 

Y si está ocupada , 

Y otro la convida , 
Cuelgo la guitarra 
Con la chirimia, 

Y voynie á otro coro 
Con In chanfonfa, 

A suhir los fuelles 
De mis organistas. 

Si vuelve medrada 
De ropa ó basquina , 
Nunca me entremeto 
Con quién la entapiza ; 

Que esto es saber solfa, 
fteñorazasmias. 
Para que sus teclas 
A mis tonos sirvan. 

Sin errar los puntos 
De aquesta armonía 
De las socarronas , 

Y tal sea mi vida. 

amoroso. 
A una dama ingrata , volviéndola 4 rogar. 

Ya, mi Kilida dulce, 
Vuelvo otra vez á verte, 
Gozoso aun mus que el cielo 
De entre la Manca espuma el sol luciente. 

Ya, mi Filida dulce, 
Vuelvo á mirarle alegre , 
Y á decir que eresmia, 
Mía y dulce, a |>esar de tus desdenes. 

Ya en mi pecho y tu ira 
A ensangrentarse vuelven 
Las dolientes heridas 
Que en tu ir;» y mi pecho aun mas se encienden. 

¡Oh iuipia . y si por e'las 
El corazón iw vieses! 
Quizá le perdonaras . 
Por no ofenderle tanto y ofenderte. 

Mas ¡ ay ! que si conoces 
Cuan agradables hieren 
Tus apacibles iras, 
Contra ti volverás las iras siernpre. 

No , pues , fu Imines tantas ; 
Que repetidas, pueden 
La inhumana violencia 
Convertir en costumbre ya impaciente. 

Escucha ya hermanada 
La armonía doliente 
De mis hierros cautivos 
Con tu ira , que en ellos se enmudece. 

No de la inquieta playa 
Las ondas ensordecen 
Al que del Nilo ingrato 
Emparentó con el ruido aleve. 

Deja, pues , que en el golfo 
De tus iras crueles, 
Aunque á mavor mina , 
Las ondas con mis ansias se sosieguen; 

¡Qué dolor mas ingrato. 
Que en margen nunca estéril , 
Sobresaltar la empina 
Al que hallaba la rosa floreciente! 

Dichoso, ingrata Kili , 
Dichoso > o mil veces 
Si ya de íus ri poros 
Los escarní ieni os últimos oyese. 

Dichosa mi esperanza 
Si tusrigoies fuesen 
Azar intempestivo 



TRILLO T FIGÜEROA. 

De los dulces sróons estañar? 

Deja , pues, que tas feas 
Con mi dolor se acuerden t 
Y el repetido llanto 
Del escarmiento li cadena qokt 

Cayendo al mar el din. 
No estorba que le 
En otros horizontes. 
Que á muchos race cuando á ro 

Dichoso yo, dichoso. 
Vuelvo á decir mil veces, 
Si pasado ya el puerto, 
Me asaltaran ¡as ondas» avoque 

Dichoso yo, enemiga , 
Si adonde tú lucientes 
Me escondes las cenizas , 
Pudieras ver el humo en que se i 

Mas ¡ay amor! que nunca 
Menos bien se convence 
La continua desdida 
Que donde mas la dicha se tneri 

Tendiendo la esperanza 
Los brazos á la suerte 
Para que donde bálagos , 
Abrojos pise , áspides encoentr 

¡Oh , si de diversa estrella 
La oposición rebelde 
De mi pecho y tu ira 
Acordase las ansias diferentes ! 

Ya , pues , Filida dulce, 
Las iras se avergüencen 
De ver que los halagos. 
Viviendo en todos, en tu pechona 

SATÍRICO. 

A una dama muy desvanecida 

Niña de mis ojos, 
Que, por tus costumbres. 
Con las de los martes 
Me pegas los lunes; 

Sin que haya dia santo 
Que , por tus'virtudes, 
No parezca viernes. 
Cargado de cruces ; 

A mi sufrimiento 
Ya se le trasluce 
Que lo que mas quieres 
Es lo que mas cumple. 

Dumas como gatos , 
Que al ratón que huye 
Siguen con silencio', 

Y cogido, gruñen , 
Hagan sus araños 

Donde se los curen 
Con mayor herida , 
No con ¡ñauo dulce. 

Busque el dios vendado 
Otros que le ayunen 
Sus tiestas movibles 
Siernpre en pesadumbres; 

Quien de sus vigilias 
Los traspasos cuide, 

Y á sus flechas llame 
Varas de virtudes. 

Busque quien le traiga 
Por sus arcaduces 
Agua para el fuego 
Que á tantos consume: 

Y á los bobos vaya , 
Para que dibujen 
Cifras por los tioncos 
De los acebnches. 

Déjeme en la calle. 
Pues que contribuyen 
Otros con las parías 
Que á su corte truje. 

Para sus algalias 
Otro bobo sude 
A palos el alma, 
A celos el buche. 

Guarden sus fronteras 



COMPOSICIONES VARIAS. 



Otras arcabuces; 
Qae ya yo soy lanza 
pansas pespuntes. 

Si archivo de engaito» 
Pireico á sos laces , 
Ni pecho es las armas • 
Pin coando juste; 

Porque ya so aljaba 
Se ba tornado estuche , 
Cuyas nerramleutas 
Caernos toa comunes. 

Estas fleclias tira 
Porque le desnude 
Fl bus fuerte el pecho 
Cuando hacer lo excuse. 

Pero ya consigo 
Bien puede ser yunque; 
Porque ya no hay polvo 
Coo que yo estornude. 

Pan mi sus veras 
Se han toreado embustes , 
Y<usalleluyas, 
Beoríes y capuces. 
Usos sus florestas 

Huerto de legumbres , 

Y so ámbar precioso, 
Con so piedra sufre. 

Sos leyes se han vuelto 
Alcorán de Túnez; 
Que sabiendo á todas, 
Coa ninguna cumplen. 

Si en sos almadravas 
Se pescan atunes. 
Ya jo soy tortuga ; 

Y asi, no me busque. 
Quítese la venda; 

Queja nadie sufre 
Tanta ceguedad 
Enqoieo tanto luce. 

Arroje las flechas, 
Cirgaese de cruces; 
Que le lleve acuestas 
Quien come sus dulces; 

Queva mi paciencia 
De minr se aturde 
Que estoy en el suelo, 

Y estás en las nubes. 

Y asi, no me mandes 
Quede nuevo estudie 
tu tus cartapacios 
Nmas pesadumbres; 

Une yj leer puedo 
Cátedra de embustes 
Con los que en tu escuela 
Tantos años su,:e. 

Y aunque mi experiencia 
De nueto me arguye 

Con tu fal-o amor 
Para que le escuche, 

Tos blandas caricias 
0!i 3 tecla pulsen; 
Que argumentos falsos 
Nada me concluyen. 

Ouiere á quien te quiere, 
£"fre á (filien te sufre, 
Vive alo durable, 

Y mi ser no enturbies. 
Hoy (Je bina marca 

Frisoues te rúen , 
t mañana hermosos 
Po. ros andaluces; 

Ora te enmarqueses , 
<| agora le embiques. 
Con ias excelencias 
Qu p de merced cubres; 

t a brocado vistas, 
Terciopelo ensucies, 
Telas almidones 
damasco ahumes; 

Oue en el entretanto 
Je iré á lasque zurcen 
"!« jerga y jerga 



Mil roturas dotoea. 

Tañerán mi flauta, 
Rascaré su adufe, 
Mientras que tu escuetas 
Arpas y laudes. 

Y pues que otila 
Tan atura escapes. 
Tus sacres le melea, t 
Pues tan alto sobe*. 

ROMANCE YOL- Ubico. 

Una hermosa pastorcilla 
Haciendo estaba tma noguera 
Para quemar de su amante 
Las dulces, ya ingratas, pr e ndas» 

Quejosa , burlada y triste, 
En las llamas alimenta, 
Salamandría sus rigores. 
Mariposa sus ternezas. 

Los cordones de un turrón 
Desató con ia: paciencia , 
Adonde ardid su coraje 
Mas que la encendida lena. 

Lo primero que sacó 
Fueron dos pliegos de letras ; 
Que , aunque pastor, su cuidado 
Se preciaba de poeta. 

Y entre unos cabellos rubios 
Sacó una antigua patena 

Con un Cupido desmido, 
Tirando a «dos ojos perlas. 

Por otra parte lema. 
Entre mil lascivas Medras , 
Un sardesqutUe de alquimia 
Con Venus a n vergüenza; 

Y un retrato de su amante 
Bordado de rubias cerdas. 
Que es la pluma del Japón 
Que se cria en las aldeas ; 

En cuatro anillos de plomo 
Engastadas cuatro olearas, 
Hijas de una hermosa fuente , 
Que era el sur de aquella sierra. 

Sacó luego un coraron , 
Que aljaba de muchas flechas 
Parecía , aunque pendiente 
De un verde cordón de seda ; 

Favor que, entre otros muchos, 
Ya le había dado ella 
Por paga de otro admitido, 

Y en señal de su firmeza. 
«¡Ay fieles engaños, dice , 

Ay crueldades halagüeñas , 
Que, siendo terceros mudos , 
Tenéis hechiceras lenguas! 

»¡ Ay ciego amor, que no hay árbol 
En quéamarrar la tormenta 
Que levantas al oido 
Con tus voces de sirena ! 

»¡ A y dulces señas, y a un tiempo, 
De quien sabia aun por señas 
Deletrear solamente 
La cartilla de mi escuela !» 

Era niño Amor entonces, 

Y aunque hacia mala letra , 
Eran borrones del gusto, 
Pero no de la paciencia. 

Ya que al fuego se acercaba, 
Se llegó Daliso á ella, 
Que, encubierto de unas ramas, 
Estaba de allí muv cerca. 

•¿Qué haces Filida? le dice, 
¿Quién te ofende? ¿Por qué quemas 
A los que el fuego no sienten , 

Y á los que le sienten hielas? 
• Mucho de tu esfuerzo fias , 

Si tan rigurosa piensas 

Quemar imaginaciones, 

Que arden hasta el humo á ciegas. 

> Mayor fuego esto desprecio; 
A él la venganza deja ; 



DON FRANCISCO DE TRILLO Y HGUEROA. 



Sue es muy costoso castigo 
acer rostro á las ofensas.» 

ROMANCE IX.— Lía ico. 

Pensativo y cabizbajo. 
Puesto en un peñasco el codo , 
La mauo eu la sucia barba, 
Estaba el pastor Chamorro, 

Viendo cómo van y vienen 
Las aguas de un claro arrojo 
Que por entre altas pizarras 
Se precipitaba undoso. 

Tenia la cara surcada 
De lágrimas y de mocos , 
Fruto que le dio un catarro 
Del sereno de unos ojos. 

Andaba de su pastora 
Amargamente celoso, 
Porque con cierto zagal 
La vio bailar en el soto, 

l na tarde en que las otras 
Mudanzas hacían con otros 
Al son de sus castañetas 

Y al rumor de sus antojos, 
Pisóla uu pastor el pié , 

Haciéndola, no sé cómo , 
Dar una vuelta en el aire, 

Y a su zagal mil corcovos ; 

De que procedió estar manca 
Por siete meses ú ocho. 
Haciendo otras tantas faltas 
A los ordinarios corros. 

Estaba ya, de quejarse, 
Con el garguero tan ronco 
Como si de noche hubiera 
Dado voces a los lobos. 

Pero con un ay de esparto. 
Liado entre mil manojos 
De lágrimas negras mas , 

Y mas ciegas que los topos. 
«¡Oh mas traidora , decía. 

Que las trampas de los osos, 

Y mas dura que tortuga , 
La concha que no ei meollo ! 

»¿Cómo en una vuelta sola 
Me sacudes lauto el polvo? 

Sue ya tus tratos de cuerda 
c han sido tratos de ioco. 

i»S¡ lo piensas encubrir. 
Eso, Teresa , á los bobos ; 
Que bien se ve por la saya 
Cuándo se quema el quillotro. 

*Par Dios, Teresa, quees bueno 
Que sea yo el astrólogo, 
N que tú aloes la lisura. 
Siendo aslrolahio Bartolo. 

»A te <iue ie quieres bien; 
Juega , 1 cresa , de lomo; 
Que ese que agora es coluna 
Algún diasciá rollo. 

»Mas plegué á Dios que entre tanto 
Que tus discantes entono, 
.se te ohide lo que sabes. 
Aunque se te olvide poco ; 

»\ que mientras eu él piensas, 
O hiles el cerro a trompos, 
O al son de tus cabezadas 
El candil te queme el copo, 

•Plegué á Dios que de tus huevos 
Milanos comau los pollos, 

Y que al volver á mirarlos, 

Se le queme el pan del horno. 

» Plegué a Dios que en tus sembrados 
Solamente nazcan hongos, 

Y que te abrase hasta el grano 
El fuego de tu rastrojo. 

•Plegué a Dios que cuando ciernas 
Sea el cedazo de plomo, 
Pues haces tan mala harina, 
Que me ha puesto cual de lodo.» 



I 



DÉCIMA* 



Respondiendo á una dama qae se eetjaaa de ta 
habiendo eita «sao la 



Divina«Aiiarda, el 
Como ciego apunta y tire. 
Mas bien cuando quiere mira 
Por uo errar en el dolor; 
Bien á su ciego esplendor 
Se alumbra mi sentimiento; 

Y asi, no está soñoliento 
Al ardor de vuestra llama; 

Que aun otro incendio le Hifiama, 
Mayor que vuestro lamento. 

Ño es querer no recelar 
Que se haga mayor U herida, 
Pues la mas correspondida 
Es difícil de sanar; 
El ceguezuelo, flechar 
Bien sabe el arco inhumano, 

Y vos guiarle la mano 
También contra mi sabéis ; 

Y asi, Anarda, ó no os quejéis, 
O confesad que es eu vano. 

Dulce abeja á dulce flor. 
Si me atreví susurrante. 
Fué picar de muy amante, 
Lisonjeando el dolor; 
Mas si inconstante favor 
Hizo de mi gusto empeño. 
No es mucho que i ingrato dueño 
Rompa la cadena impla ; 
Que uo siempre muere el día 
Er.lre los brazos del sueño. 

Vuestro cauteloso naso 
No se esconde á mi desvelo , 
Que mal se aduerme uo recelo 
A la vista de un fracaso; 
No es aquel desdeo escaso 
Que un escarmiento produce, 
\ mal la nieve iutroduce 
Su tibieza cou el fuego, 
Pues al fin apaga luego 
La misma llama en que luce. 

KOMANCEX.— satírico. 

A una monja, habiendo dado al poeta anos p¡ 

locutorio. 

Marica, no le perdono 
Que, si no por las agallas. 
Me pesques por los gaznates, 
Toda la mitad de la alma ; 

Y menos que entre las redes 
Me cojas, cuando á la playa 
Se conducen mal mis pasos 

A nadar sin calabazas. 

Es muy bueno que al principio 
Andemos á gaznatadas. 
Comenzando nuestro amor 
Por donde lodos acaban; 

Y que pendiente de un susto 
Mientras que me desgaznatan. 
Mariposee mi amor 

De esperanza en esperanza. 

Válgale Dios por Marica; 
Sin duda que amor estaba 
Con nosotros en las redes ; 
Mas á fe que no era rana. 

Al Un es niño y ciego, 

Y como entre bobos anda, 
Al son de sus oraciones 
Cualquiera di-vuto baila. 

l5ra\os birolazos tira : 
Por tus ojos, que me alcanza. 
Por tu boca, por tus manos. 
Todo el rigor de su aljaba. 

Dióme con palo de ciego, 

Y como quieu no hace nada, 
Prolongando las heridas. 
También el remedio alarga. 



COMPOSICIONES VARIAS. 



¿Esta es querer ? A sus galos 
Arroje «pesas escamas; 
Qte por ai nunca diré: 
i be peje i la capaeba. » 

Mai ¡«y de ni ! si á tu fuego 
Sene queman las pestañas, 
é üóstt be de estudiar el humo, 
&■ deletrear la llama? 

Mas dirás que uo se pescan 
Trechas tan á enjutas bragas, 

Y en verdad que jo quisiera 
One estuvieran mas mojadas. 

Pero eu llegando á este punto, 
Adiós, y la colorada ; 
Qte esto de andar con vergüenzas 
Paede salir á la cara. 

ROMANCE XI.- SATiaico. 

Utotm te Córdoba aae pidió al poeta escribiese en un cer- 
taét tota ciitad, ea qoe era Jaez, y no premió el asunto. 

De Alejandro los elogios 
Boy, gran Zoilo, enmudezca 
H raido que en lu nombre 
Miserablemente suena. 

Mal año para sus obras; 
Parece qoe fueron hechas 
Para contigo en pecado , 
Pves tan poco se te acercan. 

No excede el mar los escollos 
Coa m*s alta diferencia, 
Ni sobre el punto arrogante 
Se levanta la ribera, 

Qoe le excedes generoso. 
;0h bien hayan las orejas 
Qse el rabel admiten, cuando 
La dulce lira desprecian! 

Cerumen á mi. que be sido 
Capitán de la academia. 
Con premios de hurta-cordel, 
Cono nnieo al trompo juega. 

Hijo de Córdoba al fio: 
• Qoe me maten si no es fea,* 
Dije cuando vi el donaire, 

Y par Dio*, qoe salió negra. 
; yué bien se le reconoce 

Oar te criaste en la escueta 
m? los ciegos antípodas 
De Laca no o y Sénecas! 

Vite Apolo, que tu nombre 
Auna ¡josa chimenea 
He dt? consagrar chorizo 
«'on cerdas en vez «le letras; 

¥ son ios deshechos altares 
Itonde miserable humea , 
Entre difuntas cenizas, 
Apagada la vergüenza, 

BV de alumbrar en tu aplauso, 
T en vez de sagradas leas. 
Arder en pávilos tristes 
Liqar desperdicias cera; 

A los (tendientes trofeos, 
Qoe ya la envidia descuelga 
Del glorioso monumento 
Qoe á tu mérito se espera. 

¿Qné no te debe la lama? 
ttaulo cuantas cadenas 
Vetadas A su ruina 
Aauesa c¡udad vocea. 

Wl r'aro Bétis lo digan 
L" encinas que alimenta; 
(fue bien |»ar¿ elogios tuyos 
Tendrán voces sus cortezas. 

MtaMvS SATÍRICAS POR SU MISMO ESTILO. 

Bpoiiietdu j las décimas de don Luis de Gongora contra 
Galicia. 

; Ob llanos de Andalucía , 
Caja, ror decir verdad, 
Cutara es ociosidad, 
Cajoi frutos caresüa; 



Aun no os amanece el dia 
Cuando á irionfosconsulares 
Os presumís familiares, 
Siendo el mas alto solar 
Antiguo familiar 
De Tarifes y Aliatarea! 

Qualquiera avecilla vuestra 
Se vista, por varios modos, 
De las plumas de los godos, 
Haciendo de si gran muestra; 
Mas relación no siniestra 
Me dice a tan grande estruendo 
■ Que el sol que estáis presumiendo 
Procede do nuestras luces; 

Y asi, llanos y andaluces, 
Nadie dirá que os ofendo! 

¡Oh Bétis, tú, cuya frente 
No ya coronan nogales, 
Sino los duros frutales 
De las sienes de tu gente ; 
Bien de tu arena pendiente 
Puedes noy prestarme oido, 
Si no es ya que, enmudecido. 
Quieres que mi voa revoque 
De tu Homero de alcornoque 
Algún poema florido 1 

¡Ob serafines humanos, 
De carne no, si de hueso. 
Donde son sagrado exceso 
Los impulsos mu profanos! 
Oh que. bien jugáis de manos! 
Teniendo la menos tierna 
Gara que alumbra su pierna, 
Pierna que ciega su cara, 
La que aun de dia no es clara, 
Siendo á la noche lucerna. 

; Oh mujerigo labrante, 
Cuyo olicio, cuya tela, 
Ningún marido recela, 
Aunque la trame el amante; 
Donuo cualquier caminante 
Puedee+trar su lanzadera. 
Corundo toda tijera 
A su gusto de vestir. 
Sin que se pueda zurcir 
Jamás rotura tan fiera! 

¡ Oh posadas de ladrillo, 
Arcas de Noé, adonde 
Llamo al huésped, y responde 
Un venado ó un novillo; 
Donde cualquier pececillo 
Vale por una ballena, 
Siendo de jueves la cena 

Y de viernes la comida , 
Vinagre y hiél la bebida, 

Y el lecho un golfo de arena! 
¡ Oh Adonis, valientes non 

Con la lanza ó con la espada, 
Sino con lengua aforrada 

Y doblado corazón ; 
Vuesira rueda es de pavón, 
Vuesira arrogancia de pluma; 

Y asi, aunque mucho presuma, 
Bu mirándose á los pies, 
Toda esa jactancia es 

Lo que en las ondas la espuma! 
Yo vuestra gala no os niego, 
Mas sois como el caracol, 
Que los cuernos saca al sol, 
\ se queda en carnes luego; ' 
Que os calienta poco fuego 
Por esla causa presumo, 
Alumbrando á lo mas sumo 
Cual esparcidas centellas. 
Que el calor, la llama y ellas 
Presto se resuelve eu humo. 

satírico.- 
A las damts cortesanas de Granada. 

Sirenas del Dauro, 
Que, cual sus almendros, 



DON FRANCISCO DE TRILLO T FIGÜEROA. 



One Le da quien pasa, 
Tiene puesto un cepo 
Para meter almas; 

Que sus indulgencias, 
Aunque sou tan amplias, 
No quitan tormentos, 
Puesto que los pagan. 

Y en efecto, es, 
En obra y palabra, 
Un hechizo toda, 
Que á todos encanta. 

DÉCIMAS. 

A una monja que qveria la galanteasen. 

Marica, yo soy Carnal, 
Tú Cuaresma, y no podemos 
Juntar estos dos extremos 
Sin pescado original ; 
No hallo medio natural 
Que pueda darnos remedio ; 
Siu duda es milagro el medio, 

Y si milagro ha de ser, 
Marica , ver y creer, 

Y echaremos por enmedio. 
Yo confieso que el pescado 

Me sazona mas el gusto, 
Aunque tiene algo de suslo 
Aquesto de echarse á nado; 
Mas el tuyo es tan guardado, 
Que siempre de las agallas, 
Sin saber dónde te hallas, 
Me quedo asido á las redes; 
Con que veo que no puedes 
Abrilias como cerradas. 

Hagámosla, pues, cerrada " 
Dulce Marica , y amor 
Cure el dolor con dolor, 
Pues nada hiere cou nada; 
Consulta con su almohada 
Si yo soy rana ó tú |>eje ; 
Pero no, que es un hereje, 

Y dirá que con su lacha, 
Peje ó rana, a la capacha, 

Y está mejor que nos deje. 
Haya, pues, conversación, 

Cuanto llegue á la camisa. 
Porque no ha de ser precisa 
Voluntad la obligación; 
Que una monja sin jamón 
Ls un jarrete sin lonja, 

Y agua que aun con una esponja 
Jamás se puede coger; 

Y asi, ¿quién la ha de querer, 
Aunque sea por lisonja? 

ROMANCE XII.— SATÍaico. 

>eta de la ciudad de Lorena, qoe, sio darse á conocer, feú- 
co* aspereza el soneto XLvu,al seAor duque de Cardona. 

Incógnito poeticida, 
Que mis números censuras, 
Pitagórico Zoilo 
De los ceros que no rumas; 

Gramalicou de la escuela 
Del gran padre de las uvas, 
Adonde un mosquito mas 
Que treinta vocttias zumba; 

¿Tu al sol examinas luces? 
¿De cuando acá las lechuzas, 
Noctivagamente rayos , 
Cual si fuera aceité chupan? 

Su incestuoso graznido, 
¿De cuando acá se pronuncia 
En armoniosas luces 
Con voces tan lucífugas? 

¿Qué sabes tú de Aganipe? 
¿Piensas que á coplas enjuta* 
Has de pescar, rameista, 
Los conceptos como truchas? 

¡Qué justamente presumes! 
Qué noticias! Qué gran pluma! 



8ué sonantes cattanaeJoa! 
ué lirizadalmdantn. 

¡ Mal a5o en tu oomp e teacia 
Para cuantos avetnrin 
Del corvo marfil la órela 
A lo cuervo de la taya! 

Yo aseguro qoe A tu acento. 
Mas veloces las tortugas. 
Que al mar la piafa 
Que 4 Granada las maneas. 

Contigo no simbolisan 
Las crecientes de la rana , 
El pavón mas oJeriso, 
La garza mas ojeruiat 

Yo aseguro qoe conoces 
Las virtudes de la ruda, 
La quinta esencia del paerro 

Y la flor de la lechan. 

Sin duda á la flor del berro, 

Y á la del ocio sin dada» 
Sallando de rama ea rama. 
Te andas bebiendo las unas. 

Si no es que bebes loa vientos, 
Camaleoncillo de atacar. 
Por ver si de algún ¡mea aire 
Sopla alguna vez la musa; 

¡ Qué armado de panta en blanc 

Y galán de tinto en punta, 
Kstarás enamorando 
Fieramente á doña Coba! 

¡ Oh qué fieros birotasoa 
Tirarás á su hermosura, 
Con el arco de un tonel , 
Plantado de linea corra! 

De boy mas el templo de Apolo 
Deberá á tu crencha rabia 
Mas rayos que en los solsticios 
De ambos mundos se columpian. 

"Mas bien sabes, ranicida, 
Cuan abortiva se arrulla 
la adopción mas elocuente, 
Si la afinidad rebuzna. * 

Y mal ignorar se deja, 
Aun entre ceguedad mucha, 
Concepto que, a fuer de abrojo, 
Menos florece que punza. 

Cuál es su mano derecha. 
Muchos hay que lo presuman. 
Mas ¿cual tronco, bien que rodo. 
No afecta deidades cultas? 

Grazna , pues, pata viniste 
De la escuela de las pallas; 
Que el cisne, aun cuando se muet 
Hace de la muerte burla. 

Y advierte que há siglos muchos 
Que saben aun las criaturas 

Que nadie vende mas humos 
Que quien se quema y no alumhn 

ROMANCE XIII.— ¿nososo. 

Del Genil claro en la playa 
Estaba el pastor Francisco*; 
Que no siempre en los pastores 
Ha de haber nombres postizos ; 

Allí donde desatada 
La nieve en torrentes fríos. 
Parece que de si huye, 
O <|tie se peina en los riscos. 

Kra el pastor un Adonis 
Aforrado en un cabrito; 
Que no siempre los Adonis 
juraron de lechuguinos. 

Kl cabello y barba eran , 
Como los ojos, endrinos, 
La nariz un almendruco, 

Y la boca un madroñico. 
Lo demás de su persona 

Aforraba en un pellico, 
\)¿ mucho desden zurrado 

Y de mucho amor curtido, 
Donde birotazos muchos 



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JU^nun 1 aaenejrtUnj ^OUnnjPUiennsonnjnnpg 

fiero eareii escondía, 
taotecs harto prolijos. 

Fieramente enamorado, 
Yiencorrea?Modado 
Estaba de una zagala, 
Coa ñas nodos que o* membrillo , 

Alpengertu en cortesana, 

Y de ido* tren veces cinco, 
lo sol de azabache toda, 

ooe también hay solea Indios; 

.legra la noche en su frente, 
Cb nar peinaba donnido 
De ensortijados Lcteos, 
be halagüeños precipicios; 

De pardo sayal sos ojos 
YiUasamento vestidos , 
Encapotaban su gesto 
Desde el Grava? ai Peináis***. 

Con lo cual , aantumo de en roslfo 
A tos poetas equivoco* , 
So le daremos en cata 
Coa ningunos dtstJliot. 
. De tas manos, que habla dado 
Á la garganta un armiño, 
Parecían nnas y otra, 
í le demás eUo mismo. 

Quiso el pastor navegaría, 

Y en tasto snar sabnllido , 
las negro se bulto que pez, 

Y agarrado en el gurttte. 
Era rica ia pastora, 

Robre el sagal, y á esto viso. 
Él la floraba muy falsa, 
T ella kreis fino. 

AUi,pues, 
Estaba del claro rio, 
Si acóntate qoJen se vi, 

Y las «as veces corrido; 
Devanando entre mil quejas 

Ca Úsate, «as hilo ahilo 
De vas madeja de engaños 
Desataba pensativo. 

t Dichoso tú, que te van, 
Decía, adonde sorbido 
Seras del último riesgo, 
Dando término si castigo. 

» liifelíce yo, pnes quedo 
Adonde eternos pellizcos 
He esta dando el corazón , 
Entre mil bálagos tibios.» 

Con esto, sacó un retrato 
De sn pastora, a quien dijo, 
taire mil ansias despiertas, 
(Jen mil pesares dormidos. 

Y Tiendo que ya la noche 
Nenia dando mil gritos, 
Al sol. que aun en la alta niere 
Ardb con rayos fríos, 

De crepúsculo se puso, 
1 llamando al son de un silbo 
Sos errantes ovejuelas, 
Tomó en la mano el camino. 

AUOBOSO. 

A una dama ausente y remisa. 

be <pnts que me dejaste 
¡Ghrilida! cual dejan 
bs ondas impacientes 
Lo mi ira embozada la ribera , 

,0b cuantas mi desvelo 
taras brotó centellas 
I 'ti corazón, herido 
Ojo el impío acero de tu ausencia ! 

;<'b cuantas vio en mi llanto 
Encendidas tinieblas 
I-i tardj noche, huyendo 
El doro son de mis prolijas quejas. 

¡Ay enemiga, y cuanto 
¡¡«sígnales fomentan 
"sos qne huyendo siguen, 



O pasos que sigu i en d o no se son r ean l 

Mira (jue ya es el pocho 
Las heridas so encuentran f 
La vida que estas qnitao, 
A la salida fisabarsiando aquellas; 

Y que no es gran trofeo 
De la nerviosa cnerda 
Ver sacudido el arco, 

Pues no hay oposkson á m violencia. 

La insidiosa mano 
Que, embonad» en la selva» 
Desde las sombras nano 
A Insultar» coreilla soñolienta. 

i Qué aplauso fin al robre* 
Aunque en ana raaUM penda 
Del engañoso acero 
La frente no vencida, bien queepresa? 

No bien en los altaren 
La sangre se calienta 
De víctima engañada 
Al resonante son de la ondean; 

Y nunca las cenizas 
Sin venganza se quedan,. 
Pues aun el humo anee 

La poca fe qoe resplnndece en ellas. 

Bien sabes, dulce ingesta, 
Cuan pocas veces yerra 
Los afectos quien arde, 
Adonde muchos ruegos se calientan; 

Que no siempre un doñeo 
Se na de ahnnbrar á dogas* 
Pues bien pierde las. atas 
Quien adora la llama en eme ae quema; 

Mas yo, que miro el golfo 
Desde la playa incierta, 

Y dos veces al riesgo 

Fio, dudoso, las dudosas vetan» 

¿ Por qué en el puerto nmigo 
Permites que padezca, 
Sin arrojarme al fallé, 
Adonde premio ef ensarmiento famruf 

¿Por qué, si aun de tensan» 
Tiene filos la arena, 
Que hiere cuando halaga. 
Cariciosa embozando la tormenta? 

Dirás que en la ceniza 
Auu se esconde halagüeña, 
Del no cumplido voto 
La dulce fe que mucho incendio sella. 

Mas ¡ ay dulce enemiga , 

Y cuánto es menos fiera 
La herida que fallece. 

Que no la que al remedio no se cierra ! 

Bien enemiga dije; 
Asi dulce dijera, 
O de una vez ingratas, 
Examinara las dudosas flechas. 

¡Oh, si ya mis acentos 
Llegasen á tu oreja, 
Sin revocar, prolijos. 
Del templo de tu ira mis cadenas! 

¡Oh amor! ya lo permita; 
Que no es preciso tenga 
Siempre sangriento el arco, 
Puec aunque duro, alguna vez se quiebra. 

ROMANCE XIV.-. lírico. 

cFílida, pues de amor sabes, 
No andemos en niñerías; 
Que ojos zarcos, trenzas rubias 
Me están haciendo cosqui i bs. 

•Confieso que amor es niño, 

Y que por serlo, podría , 

Ai son de mis dulces ansias,' 
Eslarse liacienuo'jarricas; 

•Mas haya entre llanto y llanto 
Algo que parezca risa; 
Que las lágrimas son agua," 

Y se quedarán corridas. 
•Abrasáronme tus ojos 

La mañana mas bendita 



DON FRANCISCO DK TRILLO Y FIGURROA. 



Soe de la mejor aurora 
espreodfó el mas alto dia. 
»Y asi, para tanto fuego 
No Tiene bieu asna tibia, 
O dar materia ai incendio, 
O al Tiento dar las cenizas. 

»¡Qué fiero está el ceguezuelo ! 
Bravos birotazos tira; 
Al fin anda el nobre en carnes. 

Y asi muestra las heridas. 
•Andemos, pues, á su paso ; 

Déjame curar la mia, 

Y el ceguezuelo se arrulle 
Al son de nuestras caricias. 

•Arroje el arco y la aljaba, 
Pues con tus desdenes tira ; 
Que para mi cualquier susto 
Es pieza de artillería. 

•Echémonos con el resto; 
Que no hay mayor fullería, 
En el Juego del amor, 
Que querer á quien embida. 

•Quiéreme, pues yo te quiero, 

Y á un mismo ardor se derritan 
La nieve con que me abrasas , 
El fuego con que te enfrias 

•Basta para quien se aboga 
Estar léios de la orilla , 
Sin que la plata le esconda 
Una y otra onda esquiva.» 

Esto al son de su bandurria, 
Daliso, un pastor, decia 
Al oido soñoliento 
De su amorosa enemiga. 

Y viendo que poco á poco 
Ya la alba desenvolvía 

El recien nacido sol 
De las mojadas orillas, 

Lió el trompo a malas noches, 
De tal suerte, que podía 
El hielo de su esperanza 
Hacer la Etiopia fría. 

ROMANCE XV.— lírico. 

Señora doña Lucinda, 
Pues sabe querer, y sabe 
Que donde un amor se cierra 
Trescientos amores se abren, 

Acortemos de desdenes, 

Y no echemos en la calle 
Al primer tapón los gusios; 
Que habrá quien nos los repare. 

Abrasáronme sus ojos 
De San Lorenzo en la tarde; 
Mas no porque lo confieso, 
Quiera vusted que sea mártir. 

Bien es que de tanta fiesta 
Víspera sean azares, 
Pero no que ine chamusque 
En lugar ae calentarme. 

Tengamos amor que dure; 
Que no ha de ser de portante, 
Puesto que será de porte 
Cuando yo la nema rasgue. 

Esotro dia me dijo 
Que la asistiese en el baile, 
Donde todas las zagalas 
Festejaban los zagales. 

Y par Dios, que fui el primero; 
Pero debió de olvidarse. 

Si bien donde se hacen vueltas 
Es de admirar que faltase. 
Si fué por darme una vuelta, 

Y picarme y repicarme 
A castañetas cerradas 

Y á muy abiertos ultrajes, 
Andaréle yo á las vueltas, 

Y aunque á las mudanzas ande, 
No negará por lo menos 

Lo que por lo mas negare. 
Déjete, pues, de desdenes, 



Y al son que le hago ente, 

adonde las dan ut tome; 
Que quien las taba-las tafte. 

Volvime , al fin , tomo toda 
Cuando las nocturnas aves 
Volaban, en vea de plumas, 
Con muy pesados célales. 

Y aunque anochecí a tu pu< 

Y amanecí á sos umbrales. 
Quedóse amor á la luna, 

Y no sé si fué menguaste. 
Salió el sol y entróte la alba 

Donde cien mil sacristanes 
De la capilla del día 
Solfeaban mis pesares. 

Y vusted queda que queda 
Baste , pues , de burla, y basu 
Que fluctúe la paciencia 

Sin que se anegue el coraje. 

Toque al arma Cupidillo, 
Sin que se rompan las paces, 

1 veremos á qué oido 
Llega el eco de los parches. 

A UNA DAMA AtJSXKTt. 

Sobre el logar de Virgilio : Ne tscrimis o 

De flor las abejas, 
El amor de llanto. 
De vides las cabras, 
Ni de yerba el campo, 

Se ven satisfechos, 
Oh Filida.en tanto 
Que en mi rostro miran 
Tu desvio ingrato. 

No bien se avecinan 
Del nlaheta helado 
Las númedas llamas 
Al luciente carro, 

Cuando á mis suspir 
El mar alterado, 
O enmudece el dia, 
O le invia tardo. 

La selva, que un tierr 
Mi voz imitando, 
Repelía umbrosa 
Tu nombre sagrado. 

Aun aquese alivio 
A el dolor negando, 
En sus troncos deja 
Mis ecos grabados. 

Aqueste arroyuelo, 
Que con mudo paso 
Corría festivo 
Por oir tu canto, 

Ya entre las arenas 
Su curso embozando, 
La prolija playa 
Humedece en vano. 

Las ramas adonde 
Mi voz, resonando 
De Filíela el nombre. 
Producía halagos. 

Pálido escarmiento 
Son al verde prado, 
Y á las dulces aves 
Avarientos lazos. 

La robusta encina, 
Que un tiempo retrato 
r ué, sudando néctar, 
De mi dulce engaño. 

Ya en vez del susurn 
Amoroso y blando, 
Alimenta un áspid 
Cual tu pecho ingrato. 

Las veloces sombras 
De los montes altos 
A caer no aciertan. 
Descubriendo el llano. 

Quizá por no verme, 
O porque el pesado 



COMPOSICIONES VARIAS. 



de mis ojo* 
Leí agrava el paso. 

Ya tu dulce nombre, 
Cono ha tiempos tantos 
Que en fecundos troneos 
Le escribió mi mano, 

Con las ramas crece» 
Mi amor ocultando; 
Qse eadoca hiedra 
Las abrasa en vano. 

¿Cuando será el día, 
Oa Filida, coando, 
One la cnerda aflojes, 
te rompa el arco? 

¿Coando será el dia 
Ose aquestos collados, 
Los profundos ralles 
Y tos ríos claros 

El semblante cambien, 
Es qoe demudados 
Los dejó tu ausencia 
Tan nrolQos anos? 

Vuelve ya y divide 
De mi tiempo infausto 
Loa prolijos dias t 
De vivir cansados; 

Y á tu sombra muera 
Quien vivió á tns rayos, 
Si acaso la suerte 
Oye al desdichado. 

ROMANCE XVI— heroico. 

m usarte, «se ae ofendía de lo mismo que debiera 
oaligarla. 

El mar enmudezca cnanto 
Escollo en b playa undosa, 
Al doliente oido ingratos, 
Los acentos me revoca. 

Eajnme humilde centella 
La illa inquietud de las ondas, 
fríe a ai escarmiento en la playa 
Se esconden insidiosas. 

Remora el volante lino 
Sea de nua playa y otra, 
V bien a pesar del viento 
k miicbo mar mucha roca. 

Humilde red prenda el golfo, 
Cayos eslabones rompa. 
Tarde ó mal ó en vano, el corvo 
Cetro de la playa corva. 

Bien tanto piélago, ingrata, 
To oreja disculpe sorda. 
Si en el caido mi llanto 
To ingrata vista no informa ; 

Ma< si aun te avisa la arena 
En las corrientes que arroja. 
Bien ijoe mudas de mi llanto, 
»Cvmo asi mi llanto ignoras? 

¿(Jaién se ba ofendido del ruego? 
Ooifn hay que no reconozca 
Masdei'lád en la obediencia 
Qtieeii los ardientes aromas? 

Destroce el golfo la nave, 
Qoe pendiente de las rocas, 
Siempre que acosa el escollo 
Sos amores triunfos logra. 

¿(Jué importa que mis ardores 
En tos tibíelas escondas. 
Si alumbra el humo las aras 
En que ano arde tn memoria? 

En rano, Filida, en vano 
La carrera polvorosa 
Monda las ruedas, si antes 
Al rie5£o el valor se arroja. 

¿Tan poco es mi amor, que entiendes 
fWer á distancia corla 
Alanzarle el sufrimiento 
? anegarle en la congoja? 

«I.o qoe bas de amar aborreces ! 
Noy poco, Filida, importa 
toe la playa el mar desvie 



Si el mar á mil playas sobra. 

Que la noche apague el din 
Es ceguedad de las sombras, 
No crédito de su locos , 
Pues que la mayor Ignora* 

Por cuantas estrenas viste 
En luciente vos pregón. 
Que i beber al sol los rayos 
Por tantos ojos se asoma. 

¿Qué, pues, con mi fe pretendes? 
¿No ves ya en4a ubl%rota 
Las señas de mi naufragio, 
Que en tu desvio se houosaf 

Tu ingratitud y mi amor. 
En una distancia propia, 
Estén igualmente naciendo 
De la ruina corona. 

¿Cómo, pues, vencerle quieres , 
Si es preciso que responda 
La cuerda al pulsar del arco, 
Hasta que el arco se rompe? 

Redima el hombro ya fi peso, 
O los eslabones dobla: 
Quizá lograras propicia 
Lo que prolija no logras. 

Bien lisonjea la herida 
La corriente que la mola; 
Mas el humor ya perdido 
¿ Dónde nuevo aliento cobra? 

Dilátese , pues, y arroje 
Con la flecha la nonaona, 
O fallesea la ruina 
Donde fallece la gloria. 

Mas no eslabones arrastre 
Quien , ya las prisiones rotas, 
Al duro son de los hierros 
Aduerme sus quejas propias. 

Rómpase ya mi esperante , 

Y conocerás qne sobra 
Aun sin ella tanto amor 
Cuanta ingratitud blasonas. 

ROMANCE XVII.— satírico. 
A unos críticos censuradores de todo. 

Señores antipoetas, 
Que aun los versos ya olvidados 
A su juicio 6nal 
Resucitan por ensalmo; 

Vustedes, que á toda pluma 
Tiran tan feroces tajos , 
Que, de puro abierta, apenas 
Puede escribir garabatos ; 

Los que tantas obras tienen 
Acabadas, esperando 
El graznante advenimiento 
De algún presumido ganso ; 

Descúbranse ya esas caras, 

Y de sus obras veamos 

La equivoca fas; sabremos 
Quién son los cisnes del Dauro. 

Y digan , pues nada ignoran , 
Según dicen, ¿qué es ser sabio, 
Qué ignorante, qué poeta, 
Qué politico y letrado? 

¿En qué pecó Juan de Mena 

Y aquel grande lusitano, 
Honor de uno y otro siglo, 

Y de lodos gloria entrambos? 
¿En qujé don Jorge Manrique 

Y el inmortal Garcilaso, 
Por quien Madrid es -Atenas 

Y por quien Caístro el Tajo? 
El divino Herrera ¿en qué 

Les ha parecido humano, 

Y en que menos el que mas 
Trofeos rindió al teatro? 

El gran padre de las musas 
¿ En qué pareció padrastro, 

Y de quién será segundo 
Jáuregui de los pasados? 

El Hurtado de Mendosa, 



DON FRANCISCO DE TRtLLO T fIGUEROA. 



También de Aganipe Hurtado, 
Sin quien la corle los filos 
Tiene ya como embolado?, 

¿En qué dejó de ser grande , 
En qué, don Guillen de Castro , 
Mira de Méscua, Molina 

Y el felice trinitario? 

Los dos soles de la corte , 
Cutos folios soberanos 
Al toro, al Bétis no solo 
Dau luz de fecundos rayos, 

En comentar ¿qué perdieron? 
Qué laurel no granjearon 
De Salcedo y Pellicér 
Los blasones literarios ? 

El que á la fama dio vuelo 
Desde el valle Araucano 
Hasta donde nace el sol , 
Escribiendo y peleando, 

¿Qué defectos, qué ignorancias 
Tiene, á quien no dé Lucano 
Preceptos á la¿ historias , 
Métricamente ajustados? 

Aquel que cantó las armas 

8ue en el golfo de Lepanto 
primieron las riberas , 
Duramente militando, 

¿En qué delinquió? decildo; 
Que no es bien censurar tanto, 
En fe de largas orejas. 
Sin créditos de muy asno. 

Los archivos de las ciencias, 
Nuestros grandes ciudadanos , 
Cuyos aciertos Granada 
Produce en fecundos granos, 

¿En qué, señores Zoilos, 
Durísimos Aristarcos, 
Momos invidiosos, ciegos 
De ciega ambición guiados; 

En qué les parece yerran? 
¿Atreveránse á enmendarlos, 
Sin hacer mayor la herida 
Con sus versos adiados? 

Naveguen profundos mares , 
Dejen el humilde charco 
De sus versos, y veremos 
Si pueden salir a nado. 

Si es poco ingenio imitar. 
Traducir, hacerse esclavos. 
Seguir preceptos, flaqueza 

Y andar por ajeuos pasos ; 
Tocar fábulas, estilo 

De ingenios para trabajo, 

Y ceremonias de altares 
Ya del tiempo profanados; 

Presunción usar de frases, 
De nombres , estilo claro, 
De verbos , desatención , 
De rodeos, embarazo ; 

Sin mirar que la poesía 
Es imitación, mostrando 
Por medio de sus agentes 
Relación , concepto y caso ; 

Que la fábula es su esencia, 
No el estilo encadenado 
De los versos, no la historia, 
Según pasó, no los años. 

Veremos de qué se pagan 
Cusios tan desalumbrados. 
Que andan siempre entre dos luces , 
Sin ver que se están quemando. 

Su academia censurante 
Veremos si hace milagros 
Con los sudores ajenos, 
Midiéndolo todo a palmos. 

LETRILLA I.— trovada. 

Soy loquera 

Y vendo tocas , 

Y tengo mi cofre 
Donde las otras. 



Es chiquiticoy de onero. 
Tiene el pelo rabie? liso« 
De los que en dna r aéso 
Adán descubrió el primero ; 
En él recojo el dinero, 
Que vacio de machis bolsas, 

Y tengo mi cofre 
Donde las otra. 

No tiene hierros oíannos, 
Porque nunca esté mohoso. 
Aunque, por lo dadivoso, 
Tal vez se toma de sigamos; 

Y basta en advientos j ayunos 
Me sirve de muchas cosas, 

Y tengo mi cofre 
Donde las otras. 

Él se ensáñeos j se reviene 
Conforme á la cerradora, 

Y no tiene mas anchura 
De la que la llave tieoe; 
Pero cualquiera le viene. 
Porque lo acomodo á lodos, 

Y tengo mi cofre 
Donde las otras. 

Las locas encarrujadas, 
Como tan tupidas soo , 
Las meto sin alaiidoo, 

Y salen almidonadas; 
Siempre las meto estiradas 

Y siempre las saco flojas , 

Y tengo mi cofre 
Donde las otras. 

No es un tahúr mas voltaru 
Siempre haciendo pre«a y píi 
Aunque está de mala tinta 
Si pasa del ordinario ; 

Y aunque en querer es muy i 
Siempre á envidar se aconiixi 
>' tengo mi cofre 

Donde las otras. 

LETRILLA II.— trova i 

Miedo guarda viña, 
Que no viñador; 
Y así, hermosa nina, 
Guárdate de amor. 

A la niña hermosa, 
De las manos lindas, 
Mas rubia y mas blanca 
Que las clavellinas; 

La que de mi escuela 
Leyó la cartilla , 
Pasando entre todas 
La leciou de prima; 

La que al mejor juego 
Siempre me empandilla 
tara darme en todo 
El basto y malilla ; 

Ya no ir.e da escritos 
Por su reendija , 
Billetes de gusto. 
Como hacer solia. 

Debe ser la causa 
Cualque fullería , 
Con que su ganancia 
Es mas extendida. 

Diz que á resto abiertc 
Jugó el otro dia 
l'n gusto prestado 
Sobre su basquina, 

Con un perulero. 
Que otras nuevas Indias 
Colon descubriendo, 
Cada paso envida; 

Y estando en el juego, 
Los vido su tía 
Jugando sus cuartos 
Con mil chilindrinas. 

Tenia merienda , 
A fuer de Galicia, 
Entre dos jamones 



COMPOSICIONES VARIAS. 



.« 



Cu loaganiza, 

Coa la cual jet Juego 

Suri la saetilla, 
tal si por la posta 
Faeno á la Orina. 

Y por ui enfile 
Qte tal le metía , 
A meteos andaban. 
Cobo quien trompica. 

Riúeudo la vieja, 
Solió la maldita, 
Porque débanlo 
5o tomó una brizna ; 

Has ellos responden 
Coa mov made risa : 
«Ya está descartada; 
Yasi t calle, tia.i 

• 

LETRILLA 01.— tiotada. 

¡Vélame Ate, que tes mugres suelan ! 
Warne Wat, que saben salar! 
Aodando en el suelo 
Yide un ánsar chico, 

Y tinado su pico, 
Yiooáaí de vuelo; 
Diome un eran consuelo 
De verlo alear. 

lupa* titos* etc. 
El aasar gracioso 
Comenzó á picarme v 

Y son á enamorarme 
Su pico amoroso; 
Hat, como alevoso, 
Volvióme á dejar. 

Vilprnt Diss, eU. 

Bra tan bonico, 
Qoe me dejó en calma , 
Dudo gusto al alma 
Sa agraciado pico. 
Pues era, aunque chico, 
Grande en el picar. 
Válgame Dios, tic. 

Mas quisiera yo 
Nunca haberle visto, 
Pues dulce le asisto 

Y cruel se huyó : 
Sol»» me dejo* 

Qué sentir y amar. 
Válgame ¡Hot.etc. 
; Av amor cruel , 

Cuándo quieres paces 

Qué de halagos haces , 

Cuando no, qué infiel! 

¿lleude iré tras él; 

Que noté volar? 
; Válgame Dios, que los amares vuelan! 
Sálgame üiot, que saben volar! 

LETRILLA IV.-tbovada. 

Etta niña te lleva la flor; 
Qae Int otras no. 

Esta niña herniosa, 
Cuyos rizos sou 
La cuna eo que el día 
Se recuesta al sol ; 

Cuya blanca frente 
La aurora nevó 
Con bruñidos copos 
De su blanco humor ; 

Pues en cuello y manos 
Tal mano le dio 
He carmín Devado 
Cual jamás se vio, 
Esli niña te lleva la flor, etc. 

Arcos son sus cejas, 
Con que hiere amor 
Con tan linda vista , 
Une a ninguno erró ; 

Canela y azúcar 
Sos mejillas son , 



Y quien las divide 
De leche jarros; 

No es nada la boca ; 
Mas allí engendró 
Sus perlas la aurora. 
Su coral el sol. 
Esta niáa se Ilesa lé floréete. 

No lava la cara 
Con el alcanfor, 
Porque avergonzado 
De verla quedó; 

Y en sus descuidlllos 
Siempre confió 
Cuanto en los cuidados 
De mi dulce amor; 

Pues si canto, canta, 
Llora cuando yo, 
Ríe cuando rio, 

Y baila á mi son. 
Siempre está conmigo, 

Y siempre jo estoy 
Sujeto a su gusto, 

Y ella i mi dolor. 

Esta niña se llena lafter; 
Que las otras ne. 

SATÍSJCO. 

A anas damas muy prselaáti de aeslef osas, 
siendo may eortesaaas. 

Encerradas ninas, 

Y pocas cerradas, 

?ue en la calle angosta 
eneis la morada; 

Calle sin salida, 
Con salidas tantas 
Cuantos son los «asios 
De vuestras entradas; 

Sabed que he venido 
De partes mnj varias 
Para daros ferias 
Con muy lindas chantas. 

Para que entendáis 

8ue todo se alcanza, 
ue todo se vende, 
Que todo se paga , 
Traigo zaioerias 
Para las taimadas , 
Que parecen monas 

Y son como mazas. 
Pero esto se entiende 

Para las casadas , 

Que, mordiendo a todos, 

A ninguno tragan ; 

Dejando á cualquiera 
Que de las agallas 
Se quedo, cuando ellas 
En tinta las gastan, 

Para dar colores 
A sus dulces cazas, 
Que para los bobos 
Todas son de gangas. 

Traigo nuevos usos 
Para las veladas 
Que no echan á tiempo 
Alforza á la saya. 

Para los velados 
Que á las vueltas andan 
Del baile de amor, 
Traigo mil mudanzas; 

Jarabe de suegra, 
Purga de cuñada 
Con su urbanidad 

Y visitas largas; 
Aquello del barrio 

Y vecina honrada , 
Pariente cercano 

Y amigo del alma. 
Traigo el «¿qué dirán 

Si estoy encerrada?» 

Y el « quiere mi esposo 
Que yo ande galana », 



DON FRANCISCO DE TRILLO Y FIGÜBROA. 



Para el ordinario 
Que de vuestras carias 
Lleva los deseos 

Y tray las ganancias. 
Traigo por la posta 

Lo de echar las nabas f 

Y el que en una artesa 
Berros y bongos nazcan. 

Para las viadas 
Que con tocas blancas 
Se tocan al uso 
De las desposadas f 

Repasando siempre 
Las cuentas pagadas , 
Porque de ordinario 
Se cumplan sus faltas, 

Traigo unos repulgos 
Como de empanada , 
Con su sal pimienta 

Y una dulce salsa 
De gozar de todo 

Sin ser censuradas , 
Porque sus acciones 
Todas son al alma. 

A las Celestinas, 
Que sobre sus alas 
Sacan á volar 
Las doncellas castas ; 

Falsos cerrajeros 
Que adoban las faltas 
De las cerraduras 
Que pierden las guardas ; 

Traigo un nuevo nombre, 
Que llaman beata, 

8ue consta de un breve 
ue el turco despacha. 
Cometido al tiempo, 
Cuya dulce data 
Es fecha en la rota 

Y en la remendada. 
Traigo limas sordas 

Para las criadas 

Que con pies de plomo 

La ocasión no guardan ; 

De labor doncellas, 
Por donde á sos amas 
Dan tan malos puntos , 
Que andan pespuntadas. 

A las monjas traigo 
Muchas calabazas 
Echadas en sal 
Por si se les daña, 

Y antojos muy largos, 
Con que á ver alcanzan, 
Tornos dando al gusto, 
La mayor distancia. 

Tráigoles también 
tina hermosa malla. 
Con que en cualquier justa 
Sean torneadas. 

Sin romper la tela 
Ni enristrar la lanza, 
Aunque a puros golpes 
Queden hechas rajas. 

Mas para vosotras , 
Doncellejas faltas. 
Que de quince á veinte 
Nos ponéis mil chazas, 

Y con dos sentidos 

Y equívocas faldas 
Siempre las pelotas 
Pasáis de la raya, 

Traigo un (irme amor 
Con su arco y su aljaba. 
Con que, en vez de flechas, 
Gustos nos dispara. 

Esto solo quiere, 
Solo esto le agrada. 
Por coger finaras 
Sembrando esperanzas. 

Tierra no rompida 
Es adonde labra 



Esperados frutos 
Y cosechas largas; 

Porque ñusca capera 
De tierra cansada 
Colmos sazonados; 
Que el amor so es rana. 

SATíaico. 

¡Ea 9 muchachas hermosas. 
Que de aquí á venéer comienza 
Muchísimos quésu casas! 
¿Compran liento? 

Yo soy grande mercader, 

Y Vengo a vender á todos, 
Aunque ya por varios modos 
Todos me pueden vender; 
El interés me dio el ser; 

Y asi , en interés condenso. 
¿Compran lienza? 

Traigo holanda de la fina 

Y extremado caniquf y 

Y aunque me miráis asi, 
Soy nieto de Celestina; 
Traigo piedras de la China, 

Y también famoso incienso. 
¿Compran lienza? 

Traigo la haz y el revés, 

Y con ellos machas galas, 
Gorgueras , tocas, menéalas, 
Cambray, hilo portugués ; 
Traigo lo que es y no es , 

Y lo que piensan v pienso. 
¿Compran lienzo? 

Traigo tocas de espumilla , 

Y traigo guantes muy blancos. 
Traigo chapines y zancos 

F.n que subir la jerbilla ; 
Traigo la hambre amarguilla 
Con humos que dar á censo. 
¿ Compran lienzo ? 

Traigo para las casadas 
Cómo puedan consolarse 
Solamente con rascarse 
Donde les dan las picadas; 
Traigo conjuros y hadas, 

Y de mentiras un cuento. 
¿Compran lienzo? 

Traigo para las doncellas 
Una cierta cosa y cosa , 
Que si la ven es preciosa, 

Y si no, lo serán ellas; 
Traigo pleitos y querellas, • 
Motivos y pensamientos. 
¿Compran lienzo? 

Traigo á los ociosos guerra , 

Y á los mentirosos paces, 

Y otros enveses y haces , 

Que es fruta de cualquier tierra 
\ vendo cuanto se encierra 
En aqueste mu mi o inmenso. 
¿Compran lienzo? 

'Yo vendo judicaturas, 
Canongias, obispados. 
Premios jamás heredados , 
No pensadas aventuras ; 
Yendo castas hermosuras , 
Si alguna por vender tengo. 
¿Compran lienzo? 

Vendo el nacer y el matar, 
El cansarse y el dormir, 
Entristecerse y reir, 

Y también el suspirar ; 

Y también el engendrar 
Que se puede vender pienso. 
¿Compran lienzo? 

Al rico vendo nobleza , 
Aunque sea su solar 
Kl puerto del muladar. 

Y al muladar doy limpieza ; 
Vendo al engaño largueza, 

Y basta la fortuna vendo. 



COMPOSICIONKS VAHIAS. 




¿üasraiititmiet 


^ i 1 Ik->ii|i<i iiilliiini, 




Un quien compre valentía 

i£mMiMMg«to 


Traidor herbó hirió, 




He engaño con ellnl. 




¿impii-las , y *obre --I lado 


.Vil me itprotieeharun. 




Cra !i .lap 'otlo «1 día* 


Madre, lat yerbal; 




IIj.i -(itirii compre en 1* porfía 


ft'ii mí ■priMMtami 
K derramóla*. 




¡OmrmVmMtt 

lobato oro d» cobro, 


LETRILLA VI.-TnovtoA. ■ 




(at trr rico nn cal tierno, 






iiroiia de nn pescadero 


La morena hermosa 




|i;o dulce el mar talobre ; 


(Jnc vendo á lu fuente 
Perdiólos zarcillos, 




Mi rorleía de un robre 




[.¡uiiMfNl M*uco j terso. 


¿l)in> pena merece? 




fi'ttprta tifie? 


Ulóme mi telado. 




Yo 10; consejo de guerra 
r«a vencer las batallas. 


Hoy Iiik'c mi mese*, 




Zarcillos dorados 




Drjuilldi pan dallas 


Con dos mil saínetes. 




1 1'.» propio» de nii tierra : 


[ios canda ilos eran 




l*r hacienda, en la i|iie ilesr ierra 


Para que ng oyese 




[ir mi propio mi consejil. 


Palabras de amores 




,ij»ff»n litntof 


Oue otros me dijesen. 




Soi el consejo de Rilado, 


Pordllns lavando; 




>■.-. |">' I"' tndil", , 


jOue dirá mi ausente, 
Kmo que sun unas 




hrqitr jo por varios modos 




So de todo» consultado ; 


Tudas las mujeres y 




l» Indi» fu tu aprovechado, 


Dirá que no quise 




IdoCutilU tn lo i ni iiuiiio . 


Candados que cierren 




ií'mfrt» liexitf 


Con guardas que nunca 




Vr^pina mi los amantes. 


Pirniileu rompersi- ; 




Lud-gui, modos, tullidos, 


Ni de oidos mudos 




Vk fimos, ojos y oído» 


Los acentos Heles, 




Biüirin en mi Bamaotes; 


Sino llaves falsas. 




lxn(inlMpleiiiaiites, 






IWr irnderles lores picoso. 

/ ■'■■■■;■; hin-.ú' 


Dirá que asi escucho 




Cuantos van y vienen. 




, l'i, Kuchachat heruwiat. 


V que ¡i pocas vueltas 




l/tr ir Of*/ á rendir Tumitnio 

mHmmjpHTuml 


Toda soy vaivenes. 




liir.i que es mi «usto 
Cuinlo el gusto ofrece ; 








El domingo en tiesta, 




LETRILLA V.— tiiotmia. 


En mercado el jueves. 
(.ni.' mi fe se vlslo 




\o me aprovteharon , 


He muchos dobleces , 




Wíírr.lm gerbo*; 


Y que somos unas 




\ti*ttit!irnvecliarBn 


Todas las mujeres. 




llwimám. 


Dirá que su amor 




tuor arraigado 


Prendí en alfileres. 




ítrbií no le vencen , 






ItHiim Convencen 


Hechas son crueles; 




slqnersla olvidado; 

i- lililí [-n.il :<ilí> 


Cuando en sus tinezas 




Cada dia prende 




V tío bailo peor ; 


Mayores afectos , 




Iiti. mi dolor 


Deseos mas Heles. 




A qorjirse vuelva. 


Dirii que no son 




So m iprarecharon 


Estos accidentes 




Herrtmtlai. 






loa -tirana yerba 


Porque una centella 




Mr aplico mi ensaño, 
Qo* fué ile iijjv da fio 
Por «>r mas acerba; 




Mucha llama emprende 




Donde sopla el viento 




N" wlu pr cierva 






Hiilolur iirimcrn. 


Y que el humo apenas 




Sino que uus Aero 


Hay á quien no ciegue , 




Me pica y me deja. 


Porque ya encendido. 




mm tfriMskcrvi 


Tanie se resuelve. 




T imemtínt 


Has cuando lo diga 




Cogí la verbena 


Le diré que miente, 




rm — im ■m jui . 

V ilion* en lo» ojos 


¥ que no Son unas 
Toda 5 las mujeres, 




Li iniiftii cadena ; 


Y que mas estimo 




i<Jsr verba UA ira buena 
Pira «ciego olvido, 
Si rl prado llorido 


Su cabaiíay bueyes 




Que el palacio y coches 




De los grande* revés. 




'"Htárll roe deja? ■ 


Diré- que los chopos 




fcWttnMrtaTM 


De su dulce albergue 




¡intimeiu. 


Son de mi espera ota 




Celosa t aic-rur.-. 


frondosos doseles ; 




«i >aorir mi nbi- 


(Jue las majestades 




Virhjnuetn* acaba. 


No se adoran siempre. 




0=1 'Mor no aumente; 


A fuer de las luces. 




Sunl.MlKkM siente, 


Por lo que parecen; 





DON FRANCISCO DE TRILLO Y F1GUBROA. 



Que él es mi corona , 
En quien mi amor üeue 
Cuanto fructifica 
El mayo y florece ; 

Cuanto .el mar escondo 

Y el arado hiende , 
Peinando la tierra 
Con su corvo diente ; 

Cuanto mira el sol 
Desde que amanece 
Hasta donde el día 
En las ondas muere ; 

Que mi dulce fe 
Suya será siempre t 

Y que no son unas 
Todas las mujeres. 

SATÍRICO. 

A una dama muy altiva, y que pedia y despedía 

Casadilla hermosa , 
Mas bella que en julio 
La aurora luciente 

Y el sereno escuro, 
¿ Acerca de qué 

Me andas en dibujos? 
Puntos llanos quiero, 
No soberbios puntos. 

¿ Por qué he de ser necio, 
Como lo son muchos, 
Eu llevar la solfa 
De (us contrapuntos? 

Sin tocar las ledas 
Ni aun con uo amusgo, 
¿ Por qué estás tocada 
Del amor al uso? 

¿Por qué has de adargarte 
Contra mis escudos , 
Sin que yo esté nunca 
Con la lanía en puño? 

¿O acerca de que 
Te parezco rubio, 
Para que agradezca 
Los desprecios tuyos? 

Si el amor pechero 
Te paga tributo, 
Esa ejecutoria 
Véndesela á un turco; 

Que yo, annquo soy negro. 
No nací en el Cuzco, 
Puesto que pudiera 
Darle cuzcos muchos. 

Quien cuidados compra 

Y vende descuidos , 
Siembre en la ceniza , 

Y cogerá humo. 

Si a fuerza de dones 
Se han de asaltar chuzos , 
Una buena lanza 
A fuerza de puños , 

Quieres que te asista 
Como el mar profundo, 
Por dentro mojado. 
Por de fuera enjuto. 

Puesto á tus esquinas, 
Amante de bullo. 
Estatua que diga : 
«Aquí cayó Bruto.» 

Y que al pedirte algo, 
Aunque no estornudo. 
Con un « Dios le ayude» 
Pienses que haces mucho; 

Y que luego al darme 
Estas flores, fruto 

Sea con espinas 
Donde me rasguño. 

Pues no, casadilla; 
Que yo no me curo 
De llagas chorizos , 
Que sanan al humo. 

Voluntad que arda 
Es lo que procuro 



mucho. 



Que se esté 
Donde me 

Nounaiaordssotfi, 
Para cuyo* piafc» 
Sea yo el tercero 
De treinta segundos. 

Que es amor do noria , 
Que cuando yo sobo. 
Por la misma nieda 
Bajan otros cobos. 

Y asi , me parece 
Tomar otro rumbo 
Para entrar al puerto 
De mis dulces gastos. 

Moveré los remos 
Por adonde signaos 
En otros viajes 
Han dejado surco. 

Madrugue mi dssta , 
Como yo madrugo, 

Y en siendo de noche 
Cace como bobo. 

Hágase lechuza, 
Pues yo soy lechuzo, 

Y lámparas limpie. 
Pues yo las ensucio. 

Déme su ruibarbo, 
Pues con él me porgo 
De agravios presentes 

Y celos futuros. 

Y tú , mas estéril 
Que un abril enjuto, 

Y traidora mas 

Que en agosto un nublo, 
Quédate en tu trono, 
Porque yo me modo. 
Válgame lo fácil; 
Que lo fácil busco. 

LETRILLA VIL— tbovas*. 

Encimar entré, 
; Ay % Dios! i Si me anegaré .' 

En un mar de amor 
Entré con bonanza, 
Dándome esperanza 
Un dulce favor. 
Mas ¿cuál grande ardor 
De temer no fué? 
/ Ay, Dios ! ¿ Si me anegaré i 

Hermosa es la nave 

Y apacible el viento, 
Suave el intento, 

Y el sentir suave ; 
Pero donde acabo 
¿Cómo lo sabré? 

/ Ay. Dios ! ¿ Si me anegaré f 
Estuvo en mi maoo 

Querer embarcarme; 

Pero el sosegarme 

Ya parece ea vano. 

Porque un Océano 

¿ Quién le ha de vencer ? 

/ Ay, Dios! ¿Si me anegaré? 
Las velas tendidas , 

Tendidos los remos, 

Todos son de extremos 

Glorias conocidas; 

Mas ¡ ay ! ¿Si ungidas 

Serán al volver? 

¡Ay, Dios! ¿Si me anegaré! 
En camino incierto 

¿Quién se fia? Quién? 

Y mas cuando al bien 
No hay seguro puerto. 
El peligro es cierto, 
Frágil el bajel , 

/ Ay, Dios ! ¿ Si me anegaré ? 

Mas si las estrellas 
Pueden enjugar 
Las ondas del mar 
Cou pocas centellas. 



ni* querella* 



o permita; 
«nía ¿1. 

t! , Si me anegaré f 

ICE XVHI.-üwa., 

¡¡e rri rn tu «¡üllfiidu inicrí, 

mor que SUS flechas 



i o mor desnudo 

udar de jire , 
i» perdidas 
ue pudiese , 
i; pro» indas, 
que |Mb el uro 

ron 61 

meólos y riñas; 

no hay Porcia algún» 

brisas libias , 

n enciende 
n atlta; 

cansado mucho, 
ilaScilia, 
m enmohece 

Irettjidas, 
le la tierra 
saegriman ; 

i 1 . '¡ii. !.i yerba , 
se marchita, 
i doncella 

londe los mares 
«déla orilla 



COMPOSICIONES VABIAS. 

• ¿Qué pretendes de mi pecho, 
Si ■peeal incendio ahí ¡na 
Miie li.'<¡4.i nías señal que el humo 
lie huí heladas ceñirás ? 

.Que me calientan m* Oeebas 
V¡i lo TM . pues encendidas 
rinmi ruego estío; mas vo 
No estoy dellas eiiceuiliiía. 

•Tiras la* lleras lunflcrha*; 
Que mas tu ellas lastima* 
Aferlnsdeamorqueno 
A la dama roas servida, 

• ¡Oh! vele al ciclo, rapaz , 
Ames que mi justa ir» 
Las plumas te «bruno Indas 
i.nir de tantos vuelos quilüs.i. 

Corriilu el amor, respondo : 
•¿Cómo es posible , enemiga , 
Muí» mi le abrasen mis Archa.?. 
Si te calientan sos iras? 

. ¿Cómo las flechas que á unios 
Dieron moríale* heridas, 
Ai-iüi-mliii-ii lu mismo fungo, 
r.stan al fuego remisas? 

>;Oh condiciones helada* ! 
jOaí pueda mi alma altiva 
Kucender la nievo, y no 
Pueda encender una fría la 

Con Mto levantó el vuelo, 
V ella con muy grande risa 






ir»» 



as j» encendidas, 
las las flechas, 
ere ni da , 



Hijo : < Al 
¡Mal baya 



quien de ti Ii»!> 
LETRILLA VIII. 



Parecen m 
Y tai* moledor. 

Pudieras ya satisfecho, 
Niño in Del. «lar de mi, 
Pues vo las flechas te di 
Ctm(¡ae lualjaha m<- has hecho. 
Si se enruenlrnn en mi pecho 
Va laspuntas repetidas, 
,. ['¡ira i¡in'r son mis heridas* 
Para que nuevo duiur? 
Pareceit malitiero, amor, ele. 

Si ya de otra nueva pena 
Me aseguraste los pasos , 
¿Por qué, de esperanza escasos. 
Los vuelves a la cadena? 
Que una engañosa sirena 
liante ú mi mal dispicrlo oído 
liicn puede ser permitido; 
Mas a quien no duerme , no. 
Parecen molinero, amor, etc. 

Va esian cubiertas las |ieñat 
[>e las señas de mi lulo. 
Sin que el sentimiento enjuto 
S. haya visto ni aun por silos, 
, Porqué de rutero me enseñas 



ead as, rompidas. 
indo el rapaz, 
lis repelía , 
pecho todas, 



irle oirás muchas, 
■ advertida, 
■has al fuego, 

*, niim hermoso? dioc; 

<le semblante, 
u, rayos vibras? 



(Jue quien do conoce el fuego 
Llegue la vista a la llana , 
Aunque de ciego le infama , 
También le disculpa ciego; 
Mas yo, que al buaao me niego 
Como á las duras centellas , 

RCómo be de querer en dlaa 
aliar iregnasal dolor? 
fareceit molinero, amor, etc. 

No hace el riesgo mas guate 
Áspid que entre lores hiere ; 
Que ames mas glorioso muere 
Quien de lo que muere sabe. 
Pensar que el jugo no es grave 
Que la libertad oprime, 
Con Déselo quien lo estime. 
Mas quien le conoce , no. 
Pareen* molmert, amor, etc. 



DON FRANCISCO 

Baste pues, doro homicida, 
El continuo sentimiento, 
Sin que de un nuevo escarmiento 
Vuelva a ensangrentar la herida ; 
La cadena ya rompida , 
Colgada en tu duro templo , 
Sea del engaño ejemplo, 
Mas no lo sea el valor. 

Parecéis molinero, amor, 

Y sois moledor. 

ROMANCE XIX.-satírico. 

A nueve meses de achaque 
Se fué en casa de su abuela 
Marica , a ponerse en cura , 

Y era el cura su dolencia. 
Había sido la causa 

Que en on jueves de la Cena 
Se la vendió j.or lo justo 
l n Judas de tocas luengas, 

Destos que con pies de prima 
Tienen manos de tercera, 
Con que á cualquier instrumento 
La cuerda ajustan mas cuerda. 

Dióle una letra á Marica ; 

Y entróle tan bien la letra , 
Que hizo pasos de garganta 
Antes de romper la nema ; 

Y organistas del amor 
Fueron luego de manera , 
Que ella le alzaba tos fuelles 

Y él le tocaba las teclas. 
Parecióle bien la solfa , 

Y a juntar Marica empieza 
Un instrumento con otro, 
Con que luego fui* maestra. 

Pero del mucho tocar, 
Le dio un dolor de cabeza , 
Con no sé qué mal de madre , 
Que le apretaba las cuerdas. 

Üieu que parecía opilada 
Con la mucha diligencia ; 
Que opila aquí el ejercicio, 
Si allá opila la pereza. 

Quéjase mucho del bazo; 
Mas no falla a sus haciendas ; 
Que es doncella de labor, 

Y despunta de doncella. 
Demás, que esto de aguardar 

A coger el fruto dellas 
La traia, cual de parto, 
Mas corrida que una dueña. 

Y si bien disimulaba 
Con cierto galán qu* á vella 
Madrugaba con el sol , 

Y volvía con estrellas, 
Sabia también de solfa , 

Y templando las terceras , 

La música entendió al punto , 

Y las da vi jas le aprieta ; 

^ Con lo cual saltó Marica 
Como si guitarra fuera , 
Toda la puente rompida. 

Y de abajo arriba abierta. 
Con esto vino un dolor 

Mas sabido que un alhéitar, 
Graduado de legumbre 
En las huertas de Valencia. 

Y habiendo alzado ligura 
Para hacer juicio del la , 
Halló por sus aforismos 
Muy opiladas lai venas. 

Habló como una comadre ; 

Y así , el acero le ordena , 
Porque aquesta opilación 
Tiene mucho de lanceta. 

Sangran al tin á Marica, 

Y con ser la vez primera , 
Fué sangría entie dos aguas , 
Pero no fué en obras muertas. 

Sanó del mal ; |>ero uuuca 



DE TRILLO Y FIGUEROA. 

Yol? ió Marica i te 

Que siempre los males pora 

La salud cono de vuelta. 

Mas viendo el mal arraigado, 
Le ordena el dolor qoe vuelva 
Marica á ponerse ea cora. 
Pues hay quien so cora entienda. 

ROMANCE XX. -anón». 

Introduciendo aaa academia. 

Ya que la tarda tiniebla 
Mayores las sombras hace , 
Fatigados horizontes v 
Siendo de la noche Allantes; 

Como el sol entre las ondas , 
Del concurso en el semblante 
Aplauso sea el afecto, 

Y tendrá el afecto altares. 
Tendrá victimas láclenles, 

En cuya fe se desaten 

Mas humos armoniosos 

Que arde el sol , qoe el fénix arde. 

Sea pues on vuestro afecto 
Panegírico el vejamen; 
Que voces tienen las llamas , 
Aunque las cenizas callen. 

No de las rudas cortesas 
Se ofende el sagrado valle» 
Pues aun los desnudos troncos 
Visten sagradas deidades. 

No pues comunes se adviertan 
Los preceptos del donaire ; 
Que auu los términos del día 
No entre sus ardores caben. 

Sea puerto á mi esperanza 
De las ondas desiguales 
El igual rumor; que aun tienen 
Oidos los anchos mares. 

Oidme todos , y sea 
Tan poco alguno cobarde , 
Que sin vanidad de luces 
Mas allá del cielo pase; 

Que no hay término al discurso, 

Y es ya mucho limitarse 
Parar en lo que se ve , 
Pudiendo andar adelante. 

Ka, valientes atletas. 
Veamos romper las paces 
Alguna vez al silencio, 
Sin que se le oponga nadie. 

No el humilde altar se juzgue 
Digno de holocausto fácil ; 
Que en breve circulo el sol 
A muchas esferas nace. 

Jamás enga Han las flores , 
Puesto que embozado el áspid, 
Kl candor infiel ensuelva 
En purpura susurrante. 

Bien alguna vez sus puntas 
Supieran , sudando sangre , 
Purpurear los candores 
Por desmentir los celajes. 

Mas cuando las mudas hoja» 
Permitieron que se engañe 
En su silencio la abeja, 
Puesto que le haga ultraje , 

Sea pues á nuestras voces 
Honor, oh concurso grave. 
Vuestro silencio, ya unido 
Hoy á nuestras voluntades. 

ROMANCE XXI.— satírico. 

Señor Apolo, ¿porqué 
De licor festivo nunca 
Ha de tener mi Taha 
Ilehosaudo la testuza? 

¿ Nací yo acaso en las malvas. 
Que es solar de grande ayuda 
A cuantos , á fuer de marzo, 
V'uelveu al tiempo la grupa? 



C0MP0MC10NBS VARIAS. 



(tas «i divinos Magos 
Guato festivo rodea 
Bd aitear drealo el pato* 
h ose permanente eea. 

ROMANCE XXV.— móico. 

t tunda r* eJse d padre fray AJoaso da Castilla, da la 
ftjfcftdftrm Aguatla, de aa stalo Cristo i aaa aaeva ea- 

■1^8 peeoca* 

Levante el Genil sagrado 
Sa bbaea frente, rompiendo 
U estrecha margen que inunda 
latre perezosos hielos; 

Paat ja de boj mas se corriente 
b sao j otro hemisferio 
Sari Boaor del Océano, 
A pesar de golfos dentó. 

Ti no los ancianos siglos, 
Neiose en aptsoso primeros, 
8a aoble origen blasonen 
De soberanos trofeos ; 

Pses mal, aunque renacieran 
De aqoel apagado incendio, 
radiaran boj sin flaqueza - 
leareaeatar lo que fueron. 

Boj qne del grande Angostillo 
Celebra ei sagrado templo 
El najor triunfo de Cristo 
Desases que snbió á los cielos : 

La traslación de sa efigie, 
iJtoj singular sogeto 
De la ama sonora trompa 
Qae vetos anima el Tiento. 

¡0b! siempre festivo sea, 
Tea fe de tan grande empeño, 
lecoBOzca on siglo y otro 
Del pande Castilla ei celo; 

El abócelo qne ahora 
Coa religioso ardimiento 
De sa atenden los aromas 
aaana en altares nne? os, 

Victima haciendo en sos aras , 
Rosólo cuantos acentos 
Le ofrecen admiraciones 
En el ruidoso silencio. 

Sido también las memorias 
Qaeea gloriosos monumentos 
Eternizaba la fama, 
Atujando este día lejos ; 

Esie, que anterior á todos, 
Limita á los venideros 
igual triunfo, iguales glorias, 
laaal pompa, {goal afecto; 

Este, de cojos laureles 
DfTorador será el tiempo 
Jamás, aun cuando faltara 
El sagrado de so dueño. 

Meaos humillar la cumbre 
Del espumoso elemento 
Es difícil, que alabanza 
Dar igual a tanto acierto ; 

Henos del dia los rajos 
Sepultar fuera en el centro 
De la tierra, j roas posible 
Limite hallar en lo inmenso. 

¿Quién, pues, ob grande Castilla, 
Claro honor del siglo nuestro, 
A la cumbre de tu fama 
Podrá llegar con aliento? 

Perdona ; que á tanto nombre 
» discurso Tiene estrecho, 
le) imposible disculpa 
« osadía, mas do el riesgo. 

ROMANCE XXVI.— heroico. 
A ni bu esqtiva, después de muy amorosa. 

Sagrado honor de la selva , 
Coja sombra fié dormido 
■a de una ves mi desvelo, 
Del aire á los dulces silbos; 



En cajas tiernas cortesas 
Es devorado* prolijo 
De mi pecho el doro nombre 
De Fill, en ellas escrito. 

Robustas cambras, qne al cielo 
Llegáis con los altoe riscos, 
De mi Fili registradas 
Contra el cierro fugitivo; 

Obedientes á so planta. 
No menos que al estallido 
De su onda, resonante 
Lev del vagaroso aprisco. 

Umbroso ralle, al contado 
De Fílida mas florido 
Qne á los fecundos halagos 
Del sol desatado en ríos ; 

Menos deodor i la aurora 
Que aso risa ral roclo 
Lascivamente libado, 
Menos qoe á so pié lascivo. 

Fuentes en cuyas riberaa 
Serán torrentes proiQos 
Mis ojos, en largo llanto 
Desatados de al mismos; 

Vosotras, que tantas reces 
El espumoso roldo 
Al son de mis dulces quejas 
Librasteis de precipicio. 

Pues Fitida toé mudable, 
Cambiad mesero ser preciso ; 
Mas no, qne el dolor no tiene 
Con semejantea alivio. 

Cruel aon mas qoe las ondas 
Del Océano, esparcido 
En cautelosas riberas 
Contra el naufragante lino; 

Dora mas que el alto robre , 
Honor de la aelva antiguo, 
Ya en su grave pesadumbre 
Contra el austro defendido. • 

¿Asi el lazo ha de romperse 
En qoe el sol nos halló unidos 
En cuanto de entrambos polos 
Tres veces entró en los signos? 

¡ Cuánto inflamar las heridas 
Mas piedad hubiera sido, 
Que adormir el sentimiento, 
Revocándolos suspiros! 

¡Cuánto la venida sangre 
Honor fuera del suplicio, 
Si en las aras se apagara 
La llama cuando el delito! 

¡ Cuántas veces aplaudiste 
De las fieras el bramido. 
Antes grabado en mis flechas 
Que llegase á tus oídos ! 

¡ Cuántas mi dudoso anzuelo 
Pulsado se vio, j mordido 
De quien después á tu planta 
Fluctuaba parasismos! 

Nuestro redil, ¿cuántas veces 
Halló el errante cabrio 
Sin distinción? Las ovejas 
¿Cuántas sin pastor distinto? 

¿Tuvo algún pastor el Dauro, 
Que en su curso cristalino 
Menos invidia bebiese, 
Ni á mayor fuese admitido? 

Pues ¿ por qué nuestra esperanza 
Abrass, cambiando giros. 
El desalumbrado vuelo 
En altares divididos? 

¿ Por qué? Mas ¡ aj ! que su corso 
Antes sobre el monte Olimpo 
El Dauro verá, que firme 
Pueda hacerte aun el olvido. 

ROMANCE XXV1L— amoroso. 

Señora doña Marica, 
Dulcisimamente grave, 
El azúcar de las gracias 



6 



DON FRANCISCO DE TRILLO Y HGUEROA. 



I de los donaires; 
[ue al sol opone un golfo 
idos azabaches, 
drópicamente beben 
[rente los crista I es; 
e los ojos dormidos» 
lermoso maridaje 
ia al día mas luces 
ntia caza celajes ; 
i risa, cuyo aliento . 
Jece los corales, 
me las blancas perlas 
güenza los ambares ; 
uva garganta amor 
; a sus flechas hace, 
arco de sus pechos 
lo halagos moríales; 
lien |>or la compostura, 
n por la mano, nadie, 
por el pié, ganar puede, 
p de altar, cual de imagen; 
d hábito la costumbre 
ia mas deleitable 
i la capilla del gusto 
a paternidades, 
ja que por lo devoto 
nás en ceguedades, 
le amor con muchas rejas 
re sus desdenes labre. 
! vusted que la quieran 
ñor mas conservable , 
► abeja en las palabras , 
i» en las obras es áspid, 
quemónos estas almas, 
e comen mil desaires, 
na sarna el amor 
itra presto y se va tarde, 
loslc, pues,' con el jueves 
jar de con el martes , 
falta de pan, el cartera, 
gloria y después nadie. 

LETRILLA X. 

Solia que andaba 
i mi molino* 
ti i a que andaba, 
ahora no. 

En mi ed.Ml primera , 
uando la alegría 
n mi florecía 
e la primavera , 
uiso molinera 
aeerme el amor. 
f>/ia que andaba , etc. 

Liciones me daba , 
de cuando en cuando , 
a piedra picando, 

todos picaba; 
unto, (¡ue volaba 
oh la picazón. 
nlia que andiba, etc. 

Era lan bou ico 
i molino, y tal , 
ue no había caudal 
ue fuese tan rico ; 
ra chiquitico 

como una flor. 
)lia que andaba, etc. 

Con cualquier corriente 
olía su grano, 
r:i> endo á una mano 
I flaco y > aliente. 

Juma» (Kí grille 

a cío m» vio. ' 

olía ame andaba , etc. 

Hacia una harina 
bu blanca y picante, 
ue en un mismo instante 
iega y encamina ; 

era peregrina 
anta en el olor. 



Solía qm$ ■ ■» 

Era muy de ver 
Cuan enharinado* 
Hasta en les salvados 
Todos querían ser; 
Todo era moler 
Con la presunción. 
Solia qua andaba , ak. 

Vino una avenida 9 
Que con el caudal 
Dio en el hospital, 

Y quedé perdido. 
Ya lo presumida 
En mi se acabó. 
Solia que orneaba , efe. 

Tarde me arrepiento 
De no haber molido 
El grano escogido 
Que arrojaba al viento. 
El conocimiento • 
Tarde á mi llegó. 
Solia que andaba , etc. 

Las aechaduras 
Tomara yo ahora , 
Que muy burladora 
Daba á las criaturas. 
Estas aventuras 
Trujo aquel rigor. 
Solia que andaba, etc. 

En su lozanía 
No lie ninguna, 
Que apaga la lona 
Cuanto enciende el dia. 
Quien del tiempo fia 
Mire cuál estoy. 
Solia que andaba , ríe. 

¡Oh! tomen ejemplo 
En mí las mas bellas. 
Porque mis querellas 
Alumbren su templo. 
¡Oh ! tomen ejemplo 
En mi gran dolor. 

SoHa que andaba 
El mi molino, 
Solia que andaba, 

Y ahora no. 

RETRATO ML POETA. — SATÍRI 

A anas damas que le pidieras se pinta: 

Señor «zas mías , 
Pues que los retazos 
Quieren que les pinte 
De mis rotos años, 

Y que sea al fresco, 
Sin traer los mayos 

A gastar colores 

Con quien no las gasto. 

Allá va mi vida , 
Que tendrá de largo 
Hasta cinco cuartas 

Y hasta cuatro cuartos. 
Ella es bien marcada , 

Y con tan buen marco. 
Que siempre se ajusta 
A cualquier retablo. 

Pero en las costumbres 
El lienzo es muy ancho; 
Vusledes lasuruen, 
Pero yo las tramo. 

Con lo cual bien puedo 
Yo de sus tejados 
Tapar las goteras, 
Sin subirme en zancos. 

Que en viéndola mía, 
Aunque esté muy bajo. 
Tengo ciertos medios 
Con que crio á palmo». 

Y asi, nunca pierdo. 
Aunque esté picado. 
Por cobarde ó corto 
Ni por mal echado. 



CílMPOSfUOMiS VARIAS. 



dio, uri* señora*, 

filo del lanwnn; 

Oae rn |o Jema» mienlo ; 

No sé si mi' hirieron, 



líii la ilniieole 
So» de ligua rábano, 
*rgun mu picante 
Hj.h por los cabos. 

'I ■- lo i i¡i i' ie lieue 
■ - i* acertado. 



r-ique 



., N| ■ 



Hir.-n *l uio'u barro. 

I.n tiempo tui eime. 
Peto ja ,o\ mju ¡ 
i.ibc 111 ni o ja el tiempo 
U rulo» ; el canto. 

Tengo aran cabcia, 

\ nunflii lamo, 
QÑ m que li ralreu 
HM que e* de un atrio; 

Pero ila mi cuerpo 
Mi rn la mas alio, 
fruí ni Crenle al dm 

Y «guie *¡ cabo. 
Eila.cnmoaide», 

H>|iaruda rn barrios. 
i.iiii.ini mil entradas 

Y raíame* «arios; 
Y «O) »rntulera 

Huilla tul los tasco*. 
BÜI ii tu rria rali 
úralrcbe de nabos. 
ruede» la* oreja» 



luwalquicf 



Vrin Ijr^iniMilr 

bt toldo el verano. 

Prro, alo muí áspid. 
So» i lo» «traillo» 

!'■■.'■■ t»3l | '.i l.i I II ai 

vrJas iodo el ano. 

I.i Frruli' J lai cejas 
En color y espacio 

- "i]"i una puente 

Ütdui Rrandes ai 



rordd 
lUU; 



• OfOJ 



I« mis desengaños, 
Y por iJwule iiiiiiv 
tita ni; liten. no a 



Sm (¡iludir mojado. 

Linar» ludiera, 
itolu tajólo v largo, 
Ser un de alcalde 
lUltaUíileualu; 

luí J I.- lliilliMn'. 

!« dosel t estrello, 
'mi mejillas 
UIik«i de alio abajo. 

l>e la boca puedo 
liccir «ujn mi ras(to, 
BinDuue 1 nn grande pliego 

Tienípocui dienlcs 



Pedro 

■WfH tila negando, 
l tdanilijleaprioiali, 
<«)i Inde Pablo. 

rtro es Mu de f,tetO, 
i mi imka tamo. 






V romo I» i-rlaen, 
lie rucio roda tío; 

Sif niprr ejlü rn remojo, 
Por ll de iiluun lado 
Piratas Medra* 
Tocan a inhalo. 

lili rollo iw el cuello, 

Adonde estiraros 
Verdugo* de»eo8 
Piensan muy despacio, 

Y adonde A lo mismo 
Se miran colgados 
Por mucho» deliUis 
Lo* bombros j Untos. 

Mas tales Ion llene 
Lo quede si han darlo, 
Que por todo H suelo 
Amlaii arruilraiido; 

Y ;i|i;iii;ii!r!i! piedras. 

Cea qué ]■ tontN 

Tienen en el rollo 
Piedra que tiraros. 

Iiesile ¡mili 1 los pié» 
Kuem es dar un tranco, 
Porque el medio es miiclio, 

Y liar riesgo en pasarlo. 
No puedo hacer pierna* 

Yi por mi* necados. 
Puesto que lo* pies 
l.rs vinieran largos. 

Y asi. n» ando en imnlM ; 
liue despumo lanío. 

Ciue mis punto» ya 
Se miileii a palmos. 

N*l lengum,- ei ib», 

llien que no soy Mi»; 
Que ¡mies lodo colero 
Uuepoeo un HM**, 

lis mi condición 
Cual la de los gatos . 
Que en diciendo >íapu>, 

Me Silbo !ll Ir'jliil.. 






mielo 



a fría 



linio.' 



rerla. 






Fué desde 
Muy grande letrado, 
Porque el Xtle mmandi 
IMudie por baldo; 

V asi. mi derecho 
Para todas guardo 
Con gran rerlliud, 
Sin hacer un tallo. 

En esto de tersos 
So] poeta bravo, 
Ifueeriunmismoinslanle 
Corro, embisto y paro. 

V a quien me da el pie 
Le tiloso la mano 
Huela la pechuga. 

Con que voy pagado 

lie lenguas cutiendo 
Todas cuaulas nublo, 
Como no me pidan, 
(lúe escullo vocablo- 

lie I asir oíosla 
Es lo y casi un liulmn, 
CÑ que airo llgura 
Aun sin as tro labio. 

Sé la geogralt* 
Como unhniieirio,- 
Con ocie mío della 
Lo que del ruibarbo ; 

Pero bien entiendo 
üue el Alpe esta blanco 
Apódenle nicles. 

V que en parle es llano; 

i "ir es el mar muy bou Jo, 
Los vallen muy bajos, 
Los peñascos dums , 

V los montes utioi. 



DON FRANCISCO DB TRILLO T FIGUEROA. 



Pues ¡la medicinal 
No hay pulso Un flaco, 
Qae 50 do I* esfuerce 
Si llego 4 tentarlo. 

Pues ¡el orinal! 
Soy en esto un pasmo : 
Aunque no le vea. 
Con solo el olfato, 

No hay perro de muestra 
Que huela un gazapo, 
Ni que asi la caza 
Saque por el rastro. 

Soy gran filósofo 

Y gran teologazo, 
De cascos abiertos 

Y libros cerrados; 
Contador tan grande, 

Que en guarismo parlo, 
En guarismo como, 
Ceno, visto y calzo. 

Mas no vivo apriesa. 
Bebo si despacio, 

Y tengo gran cuenta 
Con lo del regalo. 

Por no ver fantasmas 
Me acuesto temprano, 

Y para no serlo 
Tarde me levanto. 

Es mi agua de nieve 
De Lucena un jarro, 

Y un jamón de Rule 
Mi azúcar rosado. 

Con esto refresco 
El bigado y bazo ; 
Que por desayuno 
Con poco estoy harto. 

A las once como, 

Y á las cinco salgo. 
Durmiendo la siesta 
Este poco rato : 

Lo que en el invierno 
Hacer el verano. 
Porque yo mas quiero 
Frito que no helado. 

No me meto en guerras , 
Ni de nuevas trato. 
Porque con las viejas 
Hago mis recaudos. 

Poco me alborota 
Que bajen armados 
Treinta mil franceses 
Hasta Cal de Francos, 

Ni que el turco ó persa, 
Con cien mil caballos, 
Baje por la Armenia 
Contra los polacos. 

Si duerme mi dama, 
El sueño le guardo 
Con otra dispierta. 
Porque hace otro tanto. 

Si riñe, la riño, 
Si halaga , la halago, 
Doy le, si me pide, 

Y si sale, salgo. 

Y al lin. reinas mias. 
Yo soy el cosario 

De ese mar de amor 
Donde nadan tantos; 
Pescador de caña. 
Que un anzuelo traigo, 
Con que le doy cuerda 
A cualquier marrajo. 

Y asi, a rio vuelto 
Mis ganancias hago, 
Porque á cualquier pesca 
Entro por uu lado. 

Y en toda mi tida 
Me vide ahogado. 
Porque en cualquier agua. 
Como nadan, nado. 

De mi original 
Este es un tetrato; 



Muchas copias lies», 
Mas ninguo U as ta do. 
Si bien oa parees. 
Bien podréis lomarlo. 
Y si no contento, - 
Quedaré pagado. 

ROMANCE XXVTH.-üiut 

Dando la bienvenida á esta ciada* á ai teftor, 
y mi sefiora dofia Francisca de fliaeslrosa, 
mochas ¡Iumas. 

Ya la oprimida corriente 
¡Oh sacro Gentil dilata 
Por las dolientes arenas 
Que antes festivo inundabas. 

Ya, pues qae del vario tiemp 
La permanente mudanza 
Dorados juncos prodoce 
Donde antes lúgubres canas. 

Vuelve á la antigua rUjera , 

Y las ya difuntas plantas 
Resucitar sus cenizas 
Vean en la undosa llana. 

Vuelve , pues ya vuelve Mise . 

Y en fe de deidad tan alta 
Aqueste día señale 

La invidia con piedra blanca. 
Exhale aromas el prado, 

Y de la avarienta zana 
Mas dulce néctar fe libe 

Que amor en sus corchos labra 

De lascivos Cupídillos 
Lasciva flor venerada , 
Limite á las verdes puntas 
Las purpúreas esperanzas. 

Cante esta vez Filomena 
Sus tristes, si dulces, ansia*, 
Al dulce son del olvido. 
Si olvido cabe en quien ama. 

Las blancas horas que al día 
Abren entre nubes blancas 
La negra puerta del ocio, 
No sin afanes cerrada , 

Cuanto las húmedas sombra 
Suave concento enlazan 
En armoniosas voces. 
Reciprocamente abran. 

Dulce hija de la espuma , 
Francelisa soberana, 
¿ Quién á tu hermosa ribera 
Podra conducir mi barca? 

¡ Ob musa ! tú , que a mi*rue| 
En otro tiempo obligada , 
Kn vez de laurel caduco. 
Fiaste la heroica palma , 

Propicia ahora me asiste. 
Asi en las inquietas aguas 
Veas la tranquila frente 
De aljófares coronada. 

Mas ¡ay! que el ciego deseo 
Mal puede veloces alas 
Mover sin prestarle plumas, 

Y vista alguna esperanza. 
Mal resplandeciente lumbre 

Disculpa ciega arrogancia , 
Pues las tinieblas alumbran 
Cuanto los ardores callan. 

Si de las inquietas ondas 
Sin riesgo viera la playa , 
¿Cuál trofeo mas heroico 
Fuera que una débil tabla? 

Mas ¡ ay amor ! ¡ qué de veces 
Vencido el golfo, amenaza 
Dura roca , frágil leño 
En las ondas embozada ! 

Remora pues al deseo 
Sea respectiva causa , 

Y el mar la ceniza inunde , 

Si ha de ofender con las brasas 

Y vos , divino sujeto 
De cuanta pluma consagra 



COMPOSICIONES VARIAS. 



t 



(NnlM holocaustos 
Ea obedecidas aras, 
Dad oído á los acentos 
fe ■¡avena mal templada; 

& tarde ó mal te arrepiente 
■ emprende coaas arduas. 
Dadme oído, asi corona 
Sois de nuestra Granada , 
De aso y otro mar, de cuanto 
Cao y otro polo abrasa. 

ROMANCE XXIX.— heroico. 

im tina ea Gtall» nürtadola •■ galas, lio atreverse 
da le viese, sor se enojarla, hartóle ana banda para 
fcatfesdon. 

D sol y Filida á un tiempo 
Se arrojaban á tas ondas ; 
El ni apagando laces, 
¥ Pili encendiendo sombras. 

Nadó el silencio en las aguas, 
Mido también en las bofas : 
A lucha Terba apenas 
Lasan inqnintoo perdona. 

fo tapíela frondoso mirto 
Avecilla que, celosa, 
El pendiente nido acosa 
Csando ausente oido llora. 

Mi san bien de sus blancas laces 
Lacrar la húmeda antorcha . 
Podido había reflejos 
Es las sgaas bulliciosas. 

Pendiente de las arenas 
B sacro Geoil revoca 
bel acelerado curso 
La corriente presurosa ; 

Gemí, que la undosa fista 
Tiende por la playa undosa v 
Tan recatado, que apenas 
Las verdes pesuñas moja. 

No asi Daliso, que un tronco 
De oo anciano fresno adorna 
Demás deseos que arenas 
Oprimen la playa corva ; 

Daliso, amaute de Fui, 
A cuta Inz mariposa , 
A cujas ardores fénix , 
Arde el vaelo, enciende aromas ; 

Daliso, a quien dura flecha, 
Teñida en dulce ponzoña , 
Abrió en dilatada herida 
Suerte y esperanza corla. 

Argos la playa examina ; 
Mas ¡ay Daliso! ¿qué importa 
Ra&ar la herida en el agua , 
Si es el agua ponzoñosa ? 

Mocha vista en pocos pasos 
Temerosamente otorga 

A sq amante f á los cristales , 

Quédeseos le retornan. 
Arde el agua á los reflejos 

De so incendio, y misterioso , 

Ea vea de apagarle el humo, 

Mayores fuegos le arroja. 
l*o volcan son las arenas, 

De cava nadante copia 

lirada la infiel orilla, 

Mwtaqasde amor estorba. 
Sediento extiende la vista 

Coi y otra vez ; y ociosa 

Vn#lVe retirada al riesgo, 

Tinieodole por lisonja. 
¡Oh amor! ¡Si las ciegas plumas 

Batieras a un tiempo, y todas, 

Sin recelar precipicios , 

Del hierro hicieran corona ! 
El vaelo pues que atrevido 

Abo mavor riesgo blasona , 

.Oh manto engolfado en dudas 

Sigce contraria derrota ! 

;0h como ciego «1 deseo, 
too el agua basta la boca , 



Ni bien el ardor natóga. 
Ni bien la cenisa sopla I 

Desatado de m cumbre 
El peñasco vuelve, j gloría 
Juzga el padecer, callando, 
Por quien su dolor ignoro. 

Una banda de su amante 
Adquiere , purpuren aotta 
Déla esfera de so amor, 
Helada á un tiempo y íbjgoea. 

Si ño incluye sfjnms doce , 
Señales mil aprisiona, 
Que á su cobarde e sper anza 
Los eslabones le dobla. 

Cede á su intento el amante ; 
Que aquella banda , aunque sorda , 
Desatada en sus acentos , 
Teme que el silencio rompa. 

Habla en tanto sus rayos 
Por Is playa nebulosa 
Tendido la blanca Clntia , 
Mediando el curso á les torta. 

Caliginosos celajes , 
Húmedos ya, perezosas 
Permitían tu estrellas, 
Y soñolienta la aurore. 

Resumida á su adorno 
Ys Fili, de la carrosa 
Oprimidas tas riberas* 
Agua y sentimientos brotas. 

Volvió Genil ¿ su curse, 
Cuya corriente abundosa 
De tan glorioso trofeo 
Uno y otro mar honora. 

ROMANCE XXl-unofco. 

Al milagro del profeta Elíseo, qse resadtó i aa dlfnato aja ar- 
rojaron sobre su asesas ea ana caverna. 

¿Quién de la pesada sombrs, 
Que odo perezoso y torpe 
Envolvió en mortal silencio, 
Llamas desató veloces ? 

¿Quién vio alumbrar las tinieblas 
Los confusos horizontes, 
Rayos desatando al día , 
Sombras hnvendo á la noche? 

¿ Quién , sino el grande Elíseo , 
Que entre ciegos resplandores , 
Donde mas acusa el riesgo 
Obra milagros mayores? • 

Aleve homicida arroja 
Difunto cadáver donde 
Sepulte , dos veces muerto. 
De una vez sus dos traiciones ; 

Allí donde, retiradas 
Sus reliquias , desconocen 
Los vivientes de aquel siglo, 
En sepulcro horrible y pobre. 

Mas ; oh juicios divinos! 
El medio para que ignoren 
El delito, es quien le acusa 
Prodigiosamente noble. 

No asi el pedernal herido 
Desata á los duros golpea 
Las tenebrosas centellas 
Que fogosa vena esconde , 

Como el obscuro cadáver, 
Tocado apenas , descoge 
Entre mortales tinieblas 
Lucientes admiraciones; 

Tocado apenas de aquellos 
Insepultos eslabones , 
Puesto que dos veces muertos , 
Huesos ue tan gran renombre. 

Levántase , y mal distintas 
Desala prolija;, voces 

Del aprisionado pecho, 
Solo en repetirlas doble. 
Y aun en muchas dice menos 

De las que inmensa responde 



La admiración , que asimismo 
Le acosa que no se ignore. 

Mas ¿quién, oh grande ti ¡seo, 
Alia admiración del orbe, 
No erige a prodigio tanto 
Lucientes aclamaciones ? 

¿ Quién no admira que un cadáver, 
Desatado en ilusiones , 
De la vida que no tiene 
A otro cadáver informe ? 

¿Quién no admira que una sombra 
Vitales aplique ardores 
Al tenebroso desmayo 
Del último ser del hombre? 

El que ya prolijamente 
Encadenado entre horrores, 
Limadas vio las tinieblas 
Que enlazó el primer desorden, 

i Qué holocausto dar pudiera 
Que á tus altares conforme 
Fuese en todo, bien que el humo 
Desatase en esplendores ! 

Aun no los vivientes siglos , 
Que á su precipicio corren , 
Tendrán bastautes acentos , 
Si otros siglos no los oyen. 

La enmudecida caverna 
Que sellaba tanto nombre , 

Y abrió gloriosamente 
Homicida mano entonces, 

* Al sordo oido del tiempo 
En largo acento pregone 
Tu alabanza , hasta los troncos 
Parleros haciendo el monte. 

DÉCIMAS. 

A una dama musirá , que , cantando, despedía á su galán 

y lisonjeaba á otro. 

Fili, tú cantas mi muerto 
Como pudieras mi vida , 
Pues tan mal correspondida 
Está de tina y otra suerte. 
Que no vivo en ti me advierto 
De tu voz el falso acento ; 
Que no muero, el sentimiento 
Cotí que te acuerdas de mi: 
Con que muero y vivo en ti, 
(¡no al ser, otro al lamento. 

Si midieran lns deidades, 
Est > Ingratitud vengaran; 
Mus á machóse obligaran 
Si oyeran tus liviaudades ; 
Que ni tus facilidades 
No ensordecieran su oreja , 
Va fuera menor mi queja , 
Ya mas cruel tu castigo, 
O se anegara conmigo 
Quien en las endas me deja. 

Canta, pnes, mis escarmientes, 

Y llora tu ingratitud. 
Porgue ya mi esclavitud 

Lu cadena iUó á los vientos; 

Y estos últimos acentos 
Que eu mi oído desconoces , 
Para que mejor los goces 
Heliérelos á tu oido, 

A ver si está tan dormido 
A (11 voz como á mis voces. 
Si de dueño no mejoras 
Ni le acrecientas de bienes, 
Mal á tu culpa previenes 
La disculpa que le ignoras ; 
Si no es «i uc lu vida lloras 
Cuando ya mi muerte cantas, 

Y cual cisne te adelantas 
(Hidrópica de mi oido) 

A que el llanto fementido 
Se anegue entre voces lanías. 

Cuita pues, y dulcemente 
De segundo dueño encanta 
La atención ; que en dicha tanta 



DON FRANCISCO DE TOLLO T F1GUEROA. 

Hoy á tu vos ie 

Veamos quién 

De los dos pea* cruel; 

Pues conmigo eras miel , 

Y con él no ñas de ser Irme, 

Con que en quedan* y en inee 

Ni á mi me tienes ui i él 



DÉCIMAS. 

A ana dama que dejó á sa galán sor na íi 
era sa confesor para caauwr coa la 

Primero que mi dolor 
Son los dioses; que mis celes 
No han de atreverte á loa cielo) 
Aunque es deidad el amor. 
Si fuera canaa menor, 
Fili ingrata, tu desvio, 
Presumiera el llanto mió 
Poderle en parte vencer; 
Mas buscar Irme mujer 
Es volver atrás un rio. 

Que con la Iglesia cumpliese 
Fili, ¿quién lo excusarla? 
Que yo el alma te darla 
Porque allá me condujeses; 
Mas que con otro absolvieses 
Lo que pecaste conmigo, 

?uedaodo aquel por amigo, 
por enemigo yo, 
i Quién no dirá que cumplió 
(No tú) la Iglesia contico? 

Tenga pues celos divinos 
Mi amor, siendo tan humano; 
Que no sueleo ser en Taño 
En él tales desatinos ; 
Mas eu tan ciegos caninos 
¿Cómo puedo hallar salida? 
Pues estás arrepentida 
Con tan rara penitencia. 
Que haces del acto potencia , 
Quedando en él convertida. 

De tu culpa v confesión 
Raio ha sido eí prcvilegio. 
Pues haces un sacrilegio 
Para alcanzar un perdón. 
Que es acto de religión 
El que has hecho, bien te ve ; 
Pero no es acto de fe. 
Pues con ese nuevo insulto, 
O le profanas el culto, 
O haces que Ignorado esté. 

DÉCIMAS AMOHOSAS. 

Glosando esta redondilla, diciendo el amo 

á ana dama : 

Ardo y lloro sin to$iego % 
Ardiendo y llorando Unto, 
Que al fuego no apaga él llanto 
Si al llanto consume el fuego. 

A ser posible en amor 
Querer sin decir por que , 
Bien se atreviera mi fe 
A cautelar el dolor ; 
Pero callar no es valor, 
Pues jamás ofende el ruego ; 
Mas si dais oido ciego 
A mi enmudecido llanto, 
¿Cómo no be de callar cuanto 
Ardo y lloro tin omtgo ? 

No diré por quién ni Uama 
Tanto incendio solemaisa , 
Enjugúese en la ceniza 
Llanto que basta el fuego influí 
Pero si aun el humo os Manía , 
Viendo queá arder le adelanto, 
Para que veáis mi llanto 
Aun en las mudas centellas . 
¿Cómo he de callar en ellas, 
Ardiendo y llorando tanto? 



A decir que soy qnion soy , 
Ttl estoy , qne no ate atreve, 
toes mas atención os debo 
Cásate mas afecto os doy. 
lideteraü malo voy 
A ver este eie*)» encanto, 
Pnes cundo «as ase adelanto 
A dteir «I ardor «rio, 
hilo con mayor des? Jo 
Qu tí fuego mo aran ¿Unto. 

¡Oh si ya de la cadena 
Unfiera los eslabones , 
doblara las prisiones 
Coso se dobla la pena 1 
Os, quién besara la arena , 
ataje* se anegara luego } 
las ;ay ! qne es en vano el mego 
Cando es tan sordo el rigor, 
Qk ai al incendio el dolor 
*úUmd*-m*wmeHfue$: 



COMPOSIOONIS VARIAS. 



DÉCIMAS AMOROSAS. 
Cutáis cas ¿a á entender la redondilla. 

GLOSA. 

AtoMoontinvo dolor 
riMAtf, Qori, sufrimiento; 
Husmos es mi toruternto. 
Husmos es tu rioor. 

¿QtJea , Clori ingrata 9 no ve 
Délos dos la ardua porfía, 
Ta por ser conmigo impla , 
Yo porque entiendas mi fe? 
Ose esperanza no me dé 
El etetiaoado rigor, 
las crédito es de mi amor, 
Pses cuanto es mas el desvio, 
Adelanto el amor mío 
XtmcsoMuuo dolor. 

Deja, pues, de presumir 
Qoe bas de poder, inconstante , 
Ketruccderme de amante 
Cuando es mi premio el sufrir. 
Solo me deja sentir 
(Eo tan eitraño tormento) 
£1 prolijo pensamiento 
be vencerme y no acabarme, 
Porque, á presumir mudarme , 
Uno hay, Clori , sufrimiento. 

Que el mar azote la playa 
Caaoxtaella queda se esta, 
Coo los* golpes que le da 
U acosa cuando se vaya. 
Si es nú tormento atalaya 
Demi propio sufrimiento, 
¿Cómo be de estar soñoliento 
k los golpes de mi llanto, 
Si mas crece mi amor cuanto 
Mu y mas es mi tormento ? 

Si jo alcanzar presumiera 
De mí amor el alio empleo, 
Allí acabara el trofeo 
Donde también la carrera ; 
Mases djí amor de manera 
Qie no hay térmiuo a mi amor; 
Luego ¿premiarle es mejor? 
Luego el tormento ¿es villano? 
Luego bien S2 ve que en vano 
Vu y mas es tu rigor. 

LETRILLA XI. 

^ivolatdo i «n amigo en una pérdida grande. 

Triste pastor del (ícnil , 
Quede sus nevados copos 
Los acentos te bao llevado 
Por los oídos los ojos , 

¿(fué escuchas en sus cristales? 
So margen armonioso 



ÍNo ?es como precipita 
lucho mar en cristal poto? 

¿Quién te ha doblado las penas? 
Las doras prisiones solo 
Del ánimo numllde trinnfan , 
Jamas del valor heroico. 

El mismo riesgo que juzgas, 
Hace al GenJI lastimoso ; 
Es so aumento, pnes ya es mar 
- El qne antes humilde armo. 

Allí , donde el mar le bebe , 
Bebe él también machos golfos; 

Y si antes de humildes calías, 
Ya se corona de escollos. 

¿Quién diré que noel Oenfl 
Todo el msrf Mira onin sordo 
Dio el oído á lamina. 
Pues le aumentó los elogios. 

LETBíLUXÍt 

Anarda safio al ejido 
De su aldebueta na du tonto, 

Y haciéndote todos ojos , 
En verla se deslumhraron. 

Qne el sol tállese sin alba 
Pareció* á todos minero : 
Mas aunque antes salió el sol , 
Por los dos la saludaron. 

A receñirla van todos; 
Pero no festivos tanto, 
Que no se helase algnnfbego • 
En la nieve de sus manos. 

Bellísimas zagalelas . 
Unas y otras sin cuidado, 
Las Vénns de las florestas 9 
Las Dianas de los campos : 

Pero asi qne llegó Anarda , 
Tantas bellezas quedaron 
Sin color r porque so rostro 
Era de todas et blanco. 

Viviente jardín de amor, 
Producía con so halago 
Al cielo lucientes flores, 
Si al valle floridos rayos. 

Y Anfriso, que la seguía 
Como su norte , embozado 
Entre sordas esperanzas 

Y no mudos desengaños , 

« ¡Oh , que te pierdes , amor ! 
Decia , dispara el arco, 
A ver si, como me hieres , 
Hieres pecho tan ingrato.* 

LETRILLA XIII. 

Una tarde de San Pedro 
Riñó Teresa con Bras ; 
Mas y mas fué necio el uno, 
Necio el otro mas y mas. 

Quiso para todo el año 
Tenderla el triste zagal , * 

Y par Dios que la acertaba , 
Si fuera en la de San Juan.' 

Cerrada la hizo Teresa, 

Y tanto, que no podré , 
Aunque dé treguas al gusto, 
Dejar de romper la paz. 

De tan bella retirada v 
Admirado amor está ; . 
Que no hay Bras , amor ni celos 
Donde Teresa no hay. 

Juraron ambos no verse , 
Porque tan ciegos están , 
Que no ven ; que si se viesen, 
Han de volverse á mirar. 

Mas el amante , que al verla, 
Con gusto y disgusto igual , 
Ve que si se va la pierde , 

Y también si no se vt, 
Entre quedar y partirse , 

Quiso partir, y quedar 



DON FRANCISCO DE TRILLO T FfGDEROA. 



Coo la pesadumbre y ella , 

Y asi comeuzó a cantar : 

Dulce zagalejo 
De las llamas Sitias , 
Hiela como ardes 
O arde cerno enfrias. 

LETRILLA XIV. 

Mal contenta de su Anfriso 
Lucinda salió una tarde 
A competir con el sol 

Y 4 hacer de los dos donaire. 
Muchas zagalas la siguen f 

Y también muchos zagales: 
Aquellos por lo que piensan , 

Y aquestas por lo que saben. 
Era el cuidado de todos , 

Y de todas el ultraje , 

T rayéndolos á dos manos 
En continuos pasacalles. 

Si no eran sus ojos soles , 
Porque aunque abrasan oo arden, 
A cualquiera luz pudieran 
Deslumhrar sin apagarse. 

Llegó a mirarse en Genil , 

Y Gemí llegó a mirarse 
También en ella , y corridos 
Se miraron á dos haces. 

Y Anfriso, que la seguía , 
Reparando en los cristales 
Que en la imagen de Lucinda 
Parecían despeñarse , 

Deja y dulce ingrata. 
Dice, esas ondas; 
Basle ya que mis ansias 
Te admiren roca. 



AMOROSO. 

A ana dama tímida. 

Si como es cierto mi amor, 
Vuestro rigor fuera incierto. 
Diera Un , dulce Anarda , 
Al repetido afán de mi tormento; 

Que amar sin ser amado, 

Y si esto no, á lo menos 
Sin ser correspondido, 

Es grabar en un mármor mi deseo; 

Eu duro mármor, donde 
Mis dolorosos ecos 
Tarde ó mal se repiten 
A vuestro oído, sin mirarse ajenos. 

Mirad menos esquiva 
Los males que alimento 
En el pecho doliente , 

Y nodra ser que enternezcáis el pecho. 
I)e mi me olvido apena* 

Cuando de vos me acuerdo; 

Que el deseo no duerme 

En el lecho en que amor está dispierto. 

La memoria impaciente 
De los desvíos vuestros, 
¡Oh cuan prolija ' Oh cuánto 
Os sigue allí veloz con paso lento ! 

Si enpaño mis pesares , 
Concediéndome al sueño, 
Por ver si duerme al ocio 
La costumbre continua de mi afecto, 

Entre ilusiones tristes 
Suena en mi oído un eco 
Tan vecino de la alma 
Cuanto distante de el doliente cuerpo; 

Un eco repetido 
Con tan cruel silencio, 
Que á sus desmayos modos 
Dispierto vivo para estar mas muerto. 

l/n eco desatado 
De un ¡ay! tan macilento, 
Que en palideces tristes 
Deja embozado el doloroso lecho. 



Si amante 
Los favores me meterlos, 
O ya mudos o tibios. 
Non* negaron la ocaeioa ó el tice*»; 

Como nanea se logras v 

Y está en el golfo el puerto 
De mi esperanza incierta , 

Y nunca enjugo les mojados remos, 
Ya náufrago y dudoso. 

Aun en la arena temo» 
Embozadas las rocas. 
La agua dormida . ensordecido el tic 

Y todos en mi daño. 
Para que sea mas fiero 
En el favor implo 
El duro halago, el apacible riesgo. 

Si pensáis acabarme 
Con rigor tan molesto. 
Duplicando desvíos 
Crece la llama de mi ardiente rueg 

Divino dueño mío, ' 
Mi amor es verdadero; 
Merezca ser creído 
Por vos f ya que por al aojo m erca c 

SÁTIBA IL 

Que de la casada hermosa 
Ande la alma cosquillosa , 

Y que al fin su red me enlace. 
Que me place; 

Pero que ella libre viva 
Cuando en hierros me cautiva, 

8ue sou á sus pies de cera , 
uarda fuera. 

Que su ingratitud se alambre 
Desde la mas alta cumbre 
Que ve el sol asi que nace. 
Que me place; 

Mas que mí cautividad 
Le sirva de libertad 

Y de abrirle la mollera , 
Guarda fuera. 

Que se ponga á la ventana , 
Dando á entender muy lozana 
Que nadie la satisface. 
Que me place ; 

Mas que sea en su balcón , 
Cual tablilla de mesón , 
Que da posada á cualquiera , 
Guarda fuera. 

Que á sus amigas visite , * 

Y que yo lo facilite , 
Aunque algo nos embarace , 
Que me place ; 

Pero que trate con una 

8 ue en los cuernos de la luna 
ueve de Venus la esfera , 
Guarda fuera. 

Que á la comedia algún dia 
Vaya con licencia mía , 
Aunque alli su papel hace. 
Que me place; 

Mas que equivoca de laidas , 
Haga á dos visos espaldas , 
Cual si \o no lo entendiera , 
Guarda'fuera. 

Que ya del amor cansada , 
Como á vida sepultada , 
Diga requiescant in pace . 
Que me place; 

Mas que me tenga por muerto , 
Cuando á otro le hace cierto, 

Y luego que yo la quiera , 
Guarda fuera. 

Que tenga confesor viejo. 
Adonde , como en espejo. 
Enmiende los yerros <\ue hace , 
Que me place ; 



ton este embozo 
* mi de contera, 
farra. 

Irrie la mar ido 
es. joya y vestido, 



leportnadar deporte, 

.-.■!■"■. de corte 
b pollera, 
tora. 

SÁTIRA III. 
11/ hay en elatéegielo 
WfML 
■HuA mayo i enero 

.1 de opilación , 

aludirse undoa , 

ng laOM acero, 

lUonjero 

r la terde rama ; 

irlll m mus indania 

que le asegura, 

I el hacerle b cura 

irle la cadena. 

I kan "* ' l aldCQÜcla , ele. 

iones tan iguales. 

los bienes v en los males 

tumbos •? 'doblada. 

>iempre la parada , 

lo día presa, j pinta 

iilvoca v (lidióla , 

arcaduz toledano 

re con ana mano, 

iira le condena. 

r/flíj en el aldtfliiela . ele. 

riada presumo, 

mas tibia 1 se léele . 
rime el alma se enciende 
po se tiste de bumu ; 
mU a lo mas sumo 
r sea un grande rio), 
i irr el sudor frío 
el fuego natural; 
liu es cera el panal , 
í robre la colmena. 
ilhay en ei alargúela, tic. 
>ltera que de todos 
e muy enfadada, 
luego enlodada 
idos hasta los codos , 
se por i arios modos 
el mejor estado, 
le el >iudo y casado, 
lio o i galán , 
e piden, le dan 

■i aa* en tíaliúgiiela, ele. 
Mi'ij.i (rana entre redes), 
espece ni animal, 
¡en Cuaresma el Carnal, 
i por esas paredes. 
te , amor, lu que puedes ; 
■ ■ darnos por disculpa , 
atratar la culpa , 
>reie condena mas. 
wunoca vuelte airas , 
alante tasu pena. 
Mlliigeiirlnlilrgiicla 



> en rl mundo no ha; verdad ; 
■■ . ¿quien melé a mi musa 
liique i iodos escusa 
á=p necesidad * 



composicionf.» varias. 

Falto la dorada edad. 
Vnl viéndose el oro en hierro; 
Todo el pan es pan de perro, 
Que eatsladrandnála luna; 
V quien piensa que fortuna 
No rueda mas que una bola , 
Mamola. 

■lácese el rico avarienln, 
Que fué cebolla y es ave; 
Fué ligero, mas va es grave; 
F.scaballo. y fué jumento; 
Has si no valiera un cuento. 
Como su vida , su hacienda , 




II ¡iv quien diga que la rienda 
Fuera una soga de esparto, 

Y quo el purpúreo lagarto 
No se pegara con cola, 
Mámelo. 

Está el otro prebendado 
En ei coro, que es mancilla, 
Porque le mala la silla 
Has que a su rucio rodado, 

Y quiere ser venerado. 

Sin ver que el maiileo y capa 
En él parece gualdrapa ; 

Y si a la espalda se mira , 
Vera que á ser falda aspira 
La que pudiera ser cola. 
Mamola. 

La doncella, cual culebra. 
Va que el pellejo no muda, 
Futre 'los piedras de ayuda, 
t lomo cámaro, se quiebra ; 

Y el otro que la celebra 

Muy tierno con su hermosura , 
No ve que pierde la hechura 
Siempre que nava de romper 
La duda Je no entender 
Que él uo es solo ni ella sola , 
Mamola. 

La soltera que en remojo 
Tiene el parecer de nilis , 
Siendo un ave de rapiña , 
('.oii nu^ puntas que un abrojo, 
il.ieii.-mlo a mrlrjs mal de ojo, 
Con dos higas los saluda, 

Y a cualquiera que estornuda 
Le responde con un ti, 

Al que amaneció alhelí , 
Anocheciendo amapola , 
Mámala . 

Cifra en galas el valor 
El otro soldado, y es 
Que da plumas i los pies. 
Como los pies al temor. 

Clin presunciones Je Marte : 
bravo a la guerra se parte; 
Mas en llegando a la guerra, 
Sin ver H mar toma tierra, 
A autub r U lO a cualquier ola, 
Mame /o. 

¿A quien no asombra el devoto 
Que vhe y bebe penado. 
Pudiendo arrojarse á nado 
V hartarse como un pilólo? 
Finezas en saco rolo 
Echa asido 1 un duro banco, 
Por eriiner hiicoehn blanco 
Contal vida de galera, 
Oue jamas alza bandera 
Cuando el amor la euarbola , 
Mamola. 

No menos me admira el modo 
Con que tiran nuevos gajes, 
Ya en los palacios los pajes , 
A la parle entrando en todo. 
Dana sus amos de codo. 
Yásus amas de rodilla; 
El amo el caballo ensilla, 
La yegua corre el lacayo. 



DON FRANCISCO DE 

Con que debajo de an sajo 
Ya es manípulo, ya estola , 
Mamola. 

SÁTIRA V. 



Comojuez de pelota 
He venido á juzgar faltas, 

?ue unas se pasan por altas 
otras por de humilde nota. 
Seré juez de la Rota t 
Pues todo va tan rompido ; 
Mas ¿quién me ha de dar oído, 
Juzgando de ajenas vidas? 
Canee rtadme esas medidas. 
Que al otro le den en dote 
l:u hábito colorado 
Por la sangre que hao quitado 
A quien ya los llevó á trote ; 

Y que ef tal no se alborote 
Con hábito per costumbre , 

Y que antes con él alumbre 
Donde tiene las heridas . 
Concertadme esas medidas. 

Dan le á uno saya con ropa, 

Y á otro con jubón de azotes , 
A aquel le tiran los botes, 

Y á este le encienden la estopa. 
Que en la miel cayó la sopa 
Piensa el otro gran letrado; 
Pero yo sé que embargado 
Eslá con mejor derecho 

Kl volumen de su lecho, 
Según leyes de Partidas. 
Concertadme esas medidas. 

Esláse el otro doctor, 
Sabio mucho eu orinales, 
Con dos aforismos re a Jes , 
Tomando el pulso al amor. 
Es él quien siente el dolor, 

Y Menga quien lo padece; 

Y al paso (pie el dolor crece, 
Crecen idas y venidas. 
Concertadme esas medidas. 

Exagera su nobleza 
Kl otro ricazo terco, 

Y no quiere comer puerco 
Por mas guardar su limpieza ; 

Y luego tiene pereza 

Tal, que siempre eslá esperando, 
Sin saber el como ó cuándo 
Sean sus deudas redimidas. 
Concertadme esa* medida*. 

Culpa el valiente á su espada 
En una y otra pendencia , 
Siendo él quien hizo la ausencia, 

Y su espada la quedada. 
Luego del arnés tranzada 
La cabeza hasta los pies, 
Se va con su doña Inés 

A curarse las heridas. 
Concertadme esas medidas. 

La otra miel virgen, que está 
De aguijones aun mas llena 
Que pudiera una colmena , 

Y acíbar por gustos da f 
Con su re~mi-fa~*ol-la 
Mil teclas tuca amorosa , 

Con que esta muy melindrosa , 
Haciendo r:isia 4 escondidas. 
Concertadme eses medidas. 

Forzoso es que á su mujer 
Vea el marido postizo 
Kl vestido que no hizo, 

Y que otro mandó hacer. 
Querernos dar á entender 
Que es tra/a , y no I ivi ¿tiritad , 
Díganlo en la vecindad 

Las entradas y salidas. 
Concertadme esas medidas. 



TRILLO ¥ FrGUEROA. 

La otra loa, qae de aadnjsi 
Es eterno muladar, 
Y si tiene , es al quitar 
Con mil reveses y tajos , 
Después de andar eo trabajos 
Mil tierras á largo trato , 
Si le ruega un ourqoeaote, 
Hace de las engreídas. 
Concertadme esas medidas. 

SÁTIRA VI. 

Ahora que estoy i solas , 
Templar quiero mis Besares; 
Pues que va todos mis bienes 
Me los ba llevado el aire. 
Engañaré mis desdichas 
Con algunas novedades , 
Cantando vidas ajenas ; 
Que todo lo nueva aplsve. 

Enfadarále al casado 
Su mujer, aunque sea an ángel, 
Porque es frota de tal data. 
Que se ba de comer coa hambre ; 

Y camaleón de esquinas. 
Andará papando el¿ire 
Por una lechuga engerta; 
Que todo lo o**** aplace. 

Tendrá la casada hermosa 
l'n marido con mil sales , 
(¡alan , discreto y sufrido, 

Y famoso para padre; 

Y por variar el gusto. 
Absolverá con un fraile 
Lo que con un paje peca; 
Que lodo lo nueva aplace. 

Andará el galán soltero 
Con mil ninfas de portante , 
De aquestas que á toda costa 
Corren leguas á millares; 

Y querrá que la duquesa 
Le solfee nn pasacalles , 
Porque le toque las teclas; 
Que lodo lo' nuevo aplace. 

La reverenda viuda 
Tendrá su quita-pesares. 
Ya en reverendas capillas , 
Ya en bonetes colegiales; 

Y querrá que el escudero 
De la mano la levante 
Después de caer con todos; 
Que todo lo nuevo aplaca. 

Tendrá el señor racionero 
La hija de Peribaftei, 
Hermosa , rica , y guardada 
Mas que una pera en tabaque; 

Y por comer de otro plato, 
A su ama Dominga Sánchez 
Le apretará las agujas; 
Que todo lo nuevo aplace. 

Dama tendrá de respeto 
El Adonis estudiante. 
Siendo el sexto su derecho. 
Su Instituía y Decretales; 

Y por glosar'oiro texto 
De las leyes cor n tibiales. 
Hará su blanco una negra ; 
Que todo lo nuevo aplace. 

Cubriráse la otra dama 
Debute el Rey, como grande. 
Con treinta mil excelencias 

Y otras tantas majestades; 

Y porque vido al soldado 
Redo por trecientas partes. 
Le querrá echar nn remiendo ; 
Que todo lo nuevo aplace. 

Estará la otra beata 
Con un gusto como nn padre, 
Rodeada de cien bijas , 
Que todas la llaman madre; 



H otro motílelo 
t*lll»coctil» calle. 
uno hasta el codo ; 
le MPM tpltte. 

■ illnt/;>ilii ni 1 1 ii ¡:i . 

Hí tortor hechos iinfi 
* ahos f> ilope 

l"i atabales, 
dOnBelianli. 
Hijo nna tarde 
I sol de la mañana ; 

■ nutre aplace. 
música tendrá 
paesesen la calle, 
alguna letra 

as que entran con san 
;con un negro, 
tt jqtlela taile. 
dos mil gorjeos; 



COMPOSICIONES VARIAS. 

Pues por vuestros ojos mira? 
Que i mayor trofeo aspira 
>o vanamente presumo. 
Pues inidiera 1 lo mas mimo 
Estar con vos satisfecho. 
Sin arder llama en mi pecho 
ijiie alumbrase aun ,'i>n el humo- 
La» llores, pues, i)e atgun frulo 
Sean hoy á mis querellas, 
f) si no, vueltas centellas. 
Vean ya mi llanto enjuto ; 
SI el lagrimoso tributo 
De la alba en ellas vertido 

tj la en nécLir convertido 

A la aheja susurrante. 
>r quéH llanlo de ui 



il gorjeo 
'•> api are 



rlU recogida, 
leliiidrcs j ajes, 
Mreuola loque 
lllt toe* el aire. 
ra por marido 
(irve galante , 
>l que? no conoce ; 



rdiiia ni i ama ules . 

■Dada ya, 

- á tu puerta ladre 

e «u * eciuo ; 

■■ nut.ru aplace, 
tode vano», musa? 
|oe acato nos rasque 
■jiiii la mollera, 
mido .!• grave» 
s* las veras, 
n disparates 
locos poetas; 
* nuera aplace. 

DÉCIMAS. 

un timo de flores 1 na gil 
MV Marcela, 

dio vuestra mano, 
t parercí en vano, 
i el amor recela; 
*M se cautela 
■ble, pues aí amor 
lores por favor, 
verse fué en Dores, 
abras mayores 
I fué i-l esplendor. 
UN ellas dormido. 
lo, el áspid i-sia, 
ledras manos ya 
unías rendido; 
tty favorecido, 

„.,t, I,.-;':.,'' 

coa ni veneno, 
q» hacerte bu 

deluda! l,i:,r. 



él vi 



eeaellaiy 

oto respondido, 
s han florecido, 

Sra nn trufen; 
eein el deseo, 

ego, adonde tira 
ría, ¿qué sera 
•o ín esta. 



tl'or ipir n naiiiu uc un i 
era menos presumido" 



Pintan de ti n<»clic dcsitr an crrpilkrnlii I olí. 

Si alguna ver., Eulerpo. 

Mereció ser oída. 

Mi atención dedicada 

Al dulce acento de tu heroica lira, 

Agora que entre sombras 
De verdades Ungidas, 
Vacilando mi pluma, 
Ni vuela, ni desmata, ni se anima. 

Concédete » mi ruego, 
Oye mi voz propicia; 
Pulsa del mar ti i corvo 
I ;■ i'itiTila intr.'. miada que rompida 

Cantaré de la noche 
I.as sombras confundidas 
En pálidos horrores, 
Silencio inste, lucubre armonía. 

Cantaré de mi pecho 
También las sombras frías. 
Del ardor desaladas 
(jiie tanto alumbra la memoria mía. 

Ya entre la axil espuma 
Caído el blanco dia, 
La purpura luciente 
Daba á las ciegas ondas mal dormida. 

Va los húmedos rayos, 
r.;isuimi-nb: lasciva, 
Tétis batatal en perlas, 
De múrice avariento recogidas. 

Ya en las ondas los rayos, 

Y ellas en ellos, Iban 
De abrasadas espumas 

l:n bis alas volando fugitivas. 

Allt las ondas arden. 
Aquí los rayos vibran, 
bu vez de ardientes luces. 
Las sombras desaladas de si mismas. 

Tan otro el Océano 
Era en ardiente pira. 
Que. no mar. sino incendio 
Envuelto en cristal mudo parecía. 

Asi en la undosa llama 
Las ondas sumergidas. 
Tal vez desmienten rajos, 

Y tal nevado incendio se arredilan; 
Novado incendio, adonde 

' «determina 



Si las ondas se apagan, 

■s cenUa el sol donde se abrigan. 
el antípoda adusto 
Por las sombras cuidas 



O si es c.i 



Desde los altos polos 

Águila, al sol los rajos examina ; 

Y ya el vociferante, 
Dichoso patriciA». 
Pties de tantas estrellas 
Es norte el ciego impulso de mi Ira 

Aceleraba el paso, 
A quien obedecía 
De Arturo hasta Calisto 
Cuanta luz de la sombra es mas t*ci 



DON FRANCISCO DE TRILLO T PIGÜEROA. 



Oe las búmedsi llamas 
Tantos humos respira 
La tierra, que ya vuela 
En sombras, desatada de ti misma . 

Y del averuo escuro 
La corriente enemiga, 
Al siempre negro Amsanto 
Las siempre duras sombras conducía; 

De quien oscura fénix 
La noche renacía , 
Batiendo negras plumas, 
Calmando el viento v. apagando el dia. 

El ruidoso silencio 
Solamente se oía 
Del taciturno paso 
Con que el mar se explayaba en las marinas, 

Treguas jurando á cuanta 
Por la sagrada orilla 
Deidad coudeusa perlas, 
Desata aromas y corales liba. 

No en la profunda selva, 
De la robusta encina 
El silencio i n te r rompen 
Las ramas, de los vientos sacudidas, 

Ni el dulce nido acusa 
Recelosa avecilla. 
Bien que con sordas quejas, 
Con mas voces le escucha que le mira. 

Solamente so oyen 
De sordas fuentecillas 
Deslizadas corrientes, 
No sin temor, por entre blancas guijas, 

A quien responde apenas 
Concavidad vecina, 
Bruta deidad la habite, 
Guarda del bosque ó bien sagrada ninfa ; 

Si bien tal vez Neptuno 
Tanto silencio implica , 
Pendiendo de las rocas 
El rumor de las ondas repetidas; 

De las ondas lucientes, 
Que a la tiniebla impía 
Ceniza encender quiere 
La arena, antes enjuta que bebida. 

No así violencia entonces 
De nube mal rompida, 
El aire dividiendo, 
Taladra la montaña mas altiva ; 

Como ti priende la agua. 
De su peso itnpt'l ida, 
Mariposa abrasada 
En las estrellas que apagar queria. 

Pende asi á los escollos, 

Y en ellos sustenida, 
A lento paso bebe 

Los rayos de las luces cristalinas. 

Mas luego envuelta en sombras. 
Se advierte conducida 
Entre el mudo silencio 
De las que >a la noche aves seguían. 

Apenas salió, cuando 
De todas fué asistida 
Entre gemidos mudos. 
Sordos acentos, pálida alegría. 

Con funesto semblante 
De uno en otro subía 
Levantado horizonte, 
De estrellas, ni desnuda ni vestida ; 

Mal lunado el coturno, 
Hipócrita la vista, 

Y la intonsa mndeja 

En negra auüsibetia recogida. 

Oe fiores coronada, 
Aprisionando enigmas. 
Ya se desmiente Céres, 
Ya Cintia, ya Diana y Proserpina. 

Con leve movimiento 
Celajes esparcía, 
Que de las negras alas 
El soñoliento peso multiplican; 

El peso leve, en cuanto 
Consiente ansias dormidas 



Al breve espado, eo eme árdea 
Ociosas las centellas de la vida. 

Ya del Shttro dorado 
La funesta armonía 
Melancólicas lacea 
Vocea en sombras machas ya oseen 

Unas que el viento errando. 
En breve espacio giran 
Su muerte, antes pavesas 
Que al aire exhalaciones esparcid» 

Otras que al ser humano 
Adversas siempre j fijas. 
Si afectos no violentan. 
Con violencia suave loa indinan. 

Aquella siempre ingrata, 
Que ardiendo en llamas tibias, 
Del Orion armado 
Las frías venas arde en sangre fría 

Aquella luego, adonde 
Benévola y propicia 
La fortuna se aduerme. 
De luz copiosa, clara, para y limpi; 

Y aquella al siempre armado 
Fiero Trace, encendida. 

Que antorcha de su acero, 

Le alumbra ó le señala las herida 

Y tú, del quinto délo 
Estrella no enemiga, 

Que entre sangrientos hamos 
Sangre y furor aun con el hamo it 

Y aquella macilenta. 
Cobarde y saturnina, 

Suc entre desvíos yace, 
elancólica siempre y pensativa ; 

Con otras muchas, antes 
De aquellas conducidas , 
Que al dia naufragante 
Norte es luciente en los opuestos c 

Con ellas, pues, la noche 
Luciente se encamina 
Hasta donde Morfeo 
Caliginoso lecho le of recia; 

Negra inculta pizarra. 
Cuyo hueco respira 
Indenso humo ygra«e. 
Pesado y perezoso aun á la vista ; 

Tan cóncava v profunda. 
Que la laguna Ésligia 
Sin duda en ella nace, 

Y nunca de algún hombre conocid 
De beleño cubierta. 

De sombras siempre amiga, 

Y de un silencio sordo 
Sordamente al oido repetida; 

Donde un rumor ingrato, 
Que no se determina , 
De la humedad que, tarda 

Y muda, en breve arroyo se destil 
Se escucha perezoso, 

Y tan lejos, que olvida 
til mismo su memoria. 
Dejando un son de infiel m el anco 

De gemidoras aves , 
Broncas siempre y prolijas. 
Que tardamente vuelan. 
Por todos sus espacios esparcida! 

Tristemente habitada, 

Y de un horror que indigna 
Aun los oegros escollos. 

Cu vas frentes también están dormí 

Y tanto, que parece 
Que ya se precipitan 
Hasta el profundo Erebo a 
Desarraigadas todas de si misma* 

Expuesta al frió Bóreas, 
Allí donde marchita 
Nace la flor, si nace, 

Y pende helado el mar de la alta 01 
Del sol siempre ignorada. 

La estancia es en que habita 

Morfeo, en cuya diestra 

Las llaves se aprisionan déla vida 



COMPOSICIONES YAHIAS. 



Mees laemndo, en cunto 
a si slaaaa rendida 
Uavrssettfatt fomenta 
Isaw tristes, torpes alegrías; 

Ea enmato al celo amigo 
t* úsenoste esquila, 
Delalaasieaapfeiagrato 
La caidadosa oreja ae des? la. 

Coa él, paos, ate detiene 
la taato que registra 
laüa esfera el silencio, 
Gaa Mando oído, ai con tos tranquila. 

Aaáaiio,á quien ei paso 
Útero desmentía. 
Tías sellados labios 
' Lajeveucnd en tantos advertida. 

Parte, y sos pasos signe 
Astsrcna, á quien Loeraa 
Til tea trttmta rayos. 
Tal los apaga» enciende ó los retira. 

Al ancho asar dedende, 
Tsaiaqoietod altiva, 
lamíase en la arena, 
Ts ao es de golpes daros rebatida. 

Caima el viento, y la hoja 
(^ ti snida a vecilla 
■ovia levemente, _ 

Asa ao perdona, en partes dividida. 

EaJaza entre las sombras 
fe las leras la ira, 
tolmeras el vuelo, 
T se tos peces la inqnietud festiva. 

Detiene al caminante, 
latorpece la espía, 
T al marinero eiperto 
teteade de la gavia basta la quilla. 
Cea sordo y lento paso 

Las ríos se desusan 

Por b callada arena, 

Eatoncessolaiiiente no oprimida. 
Señolean a la alba 

Sss margenes floridas , 

De iQofar esmaltadas, 

fon sea sudor, ó llanto sea ó risa. 
Duerme el celoso amante 

T la vorai invidia , 

Si es que imposibles pueden 

Dormir donde imposibles se imaginan. 
EJ anciano avariento 

Descansa en su avaricia, 

1 eo ocio mudo duermen 

De lodos los comercios las fatigas. 
Cátodo el ave de Marte, 

Sin temer la ruina 

De altivo capitolio 

De soberbia romana monarquía, 
Con la crestada trompa 

Velos el viento hería, 

Casi el cavado bronce 

Del belga en la campaña tiberina. 
Demora no al silencio. 

Fue vos tan repentina. 

Mana si vigilante, 

ftar á las enjutas ursas le avecina. 
Brujuleaba estrellas, 

Cuando la mas benigna 

Ka«o a rayo le muestra 

ferie de sombras por su lux vencidas. 
Sacude de los ojos 

Las húmedas cenizas, 

Qstel peso de la noche 

A w ardor ciego rodeado babia. 
Era ta hora cuando 

La esposa mal dormida 

k Titon, presurosa, 

Del soñoliento lecho se partía ; 
Cuando las negras luces 

Al mar se precipitan, 

Centelleando la agua 

Ctal pedernal del eslabón herida. 

(i) 

K B ocb|Ut tue se na tenido presente es de ana rareía 



ROMANCE XXXI.-naóico. 
Al nacimiento es asestra 8eaor Jesucristo. 

Nace el sol, y Amncboa orbes 
En breve tírenlo naco. 
Victima siendo la noche' 
De ao ardor en los sitares. 

Nace, y no loe altos montes 
Mayores las sombras nacen. 
Bien que indicios do su ardor 
Se reconociesen tarde: 

A su esplendor, de ras cumbres 
No solo laa sombras caen. 
Sino también de su esfera 
Fulminadas laa deidades. 

Fulminado el ciego culto 
Que en los egipcios altares 
Por tantos siglos habla 
Parecido fulminante. 

Mas ¿qué mocho, si sao sos playas 
Con los destrozos infames 
De su mayor escarmiento 
Voceaban kamentableaf 

¿ Qué mucho, ai aun las minas 
Tantos créditos esparcen. 
Que por testigos en ellas 
Viven modas laa edades? 

Nace, pues, oh claro día, 
Que a machos ardores naces 
Si de tsntos vaticinios 
No enmudecen las séllales. 

Crece ya, y cuantos aromas 
Pancaya sábeos arde, 
En esa humilde cenias 
Serán lucientes celajes. 

Crece pues, y ya en tu nombre 
A la playa el mar ao enlace, 

Y solo á besar la arena 
De las rocas se desate. 

Y las que purpureas flores 
Venenoso Insidia el áspid, 
Concede al blando raido 
De la abela susurrante; 

De la aneja oue al rugiente 
León presumió panales, 
Si no encender luminosos, 
Abrigar innumerables ; 

Al fiero león, y á un tiempo, 
A cuyos bramidos yacen 
Balando los corderinos 
Por las ya rompidas paces. 

Ya ei perspicas basilisco 
Vea á todos, sin que nadie 
De achaque de ser bien visto 
Muera sin tener achaque. 

La pesada anfisibena 

Y veloz corcilla igualen 
Con los pasos el veneno, 

Y ser» el veneno fácil. 

Ya la muda voz resuene 

Sue a tantos ofdos antes 
nsordece los acentos 
Que las dudas les declare. 

Ya se apacienten a un silbo 
El honor y los ultrajes. 
Siendo ya cetro el cayado 
Mentido en tantas verdades. 

Crece pues, y la alba hermosa, 
Que tus rayos dio brillantes, 
De eterno esplendor se vista 
Si hay esplendor que le iguale. 

en cnrrÁntn poético. 

Al santo san Juan de Dios, cuando, predicando i las mujeres de 
la casa pública , les dló dineros porque le oyesen , y coarlrUó 

algunas. 

¿Quién en conceptos tan pobres 
Mi Tersícore será 
O mi Talla? 

singular. No me ha sido posible hallar otro para restaurar la fal- 
ta de la hoja en qae se concluye esta poesía y se empieza otra. 



DON FRATCBCO DE TRILLO T P1GUEROA. 



•i 



■»i>u .¿s .:orn*tQieA -aiobres 
•<a\-. 4 5 iic i|iiicur:i 

-. »»s. *eñur Juan le Dios. 
.-.ütn i»* .!•• ¡nenesier. 

-. ut- ¿viuiaii. por Dios, 
."ir mi aun» :iau -le nacer 

• iii-*>iri*s iiouru*. 

Kü-h |ue sois uu bendito. 
"Ii:t >-:¡aIo. y \\v: siempre f aisléis 

la& o ->u tutiu me remito 
i j* uma>a «juien disteis 
\i\ ii¿i»n). 

"rf-Mii-nior -i tí opinión 
'!.t eni-u a abéis salido, 

N*"» .»u;¿:ilS 

V inn'i*»» <u iieucioa, 

> .iiioiuie Dios es servido 
Lj> lei.iis. 

!-.¡i .ciiguas de fueuo ya 
;|ji>io j«|ueliu deidad sania 
v mis ¡Miados: 
Ha* vi» en lengua queda 
1 .u oiti panada, que espanta 
L >> lubíjtios. 

liten os pudieran decir 
Por Mii^uUr prevílegio 
l»'Ci» Je oro. 

Puo pa^a.s el convertir* 
ñu o<* meter sacrilegio, 
tu '.tu ie*oro. 

^t;iN bien pudiera pensar 
Oiu- hiv bos tan esclarecidos 
n>m ai roces, 
Puy* el modo de papar 
Es hartarles los oídos 
Por i as voces. 

Ñu menos también me admira 
Que pedís a todas horas 
>in cesar ; 

Vas s eotuo es quien tanto mira 
{mi m'íhmt cou las sonoras 
fe' ¡i cldaí ■.' 

S: le uu Cristo acompañado, 
iV*xi^ a predicar 

V liles iiama>. 

.Par» que es lo adinerado? 
{ K n.i que irles a llorar 
Italia ¡a* camas? 

. \ :r.ie mu> bien lo desnudo, 
IV tod:Kj*. en la I casa, 
\ „v i i! arte . 
\\-¿f i¡K!jr mu y a nieuudo 
N,. iv :» uJien^o cuan lo pasa 

* • «ímI.ju'cv parle? 

íV%'x .«i:n-;neeu la castidad 
IV v « <ue vuestros intentos 

V* • *»i:\ U,»0*, 

\.» ^ muí bien uue es verdad 
^,v • »«»jui muchos comentos 

V oii% » 1 »>v* 

vj i ,.*. S4i¡|.\ >o bienes 
l\ o.i.i.Miicib\x*u lodo», 

\ -.-*, : a \:Ja, 

IV v r.n !%»*|«**e ve. 

V ,- »»,v¿» bien \ue*lros modos 

* . t. : pMC». > callaremos, 
,» »,. , :*o ¡*« verdades. 

\ ... * ^ * um»« exirenios 

*v s » ..v;v uní liviandades 

Nv< » . ■.% -ubriciido al ladrón 
i < .\.«:u«u. Ukfcliwvra 

^; *** im.a^iv* retiera 
>***** u*. piiei abe» 



I Tantas cosas denoMür 

Sin vuestra tacha! 
Dichoso, pues las podéis 
Tan de una vea redncir 
A la capacha ! 

¡Otra v mas veces dichoso 
Quien el mundo gota tanto 
Como vos; 

Pues en él sois tan glorioso, 
Que en vos se gloria cnanto 
Quiere Dios! 

Débaos pues, divino Juan, 
Mi victima insuficiente 
Algún amparo ; 
Que aun las cenizas darán 
Alguna seña luciente 
Del reparo. 

De estas cenisas heladas 
Húmeda centella sea 
Vuestro ruego ; 
Ponjue en fe del animadas, 
Lucir los humos so vean 
De mi fuego. 

CMCEDIO. 

Al sepulcro del floridísimo poeta Garriiast de 

Mármor esconde culto 
Mucho esplendor en poca llama, y mu< 
Deidad en poco bulto ; 
Vo/ numerosa, enfallecklo aliento. 
No poco á muchos siglos escarmiento, 

Y bien que en voces mudas, elocuente 
Cultos aromas, que arde reverentes 
La atención que le escucha. 
No menos que admirada, ponderosa. 
Pues mira del florido Garcilaso 
Por t:in adverso caso, 

Y á la purpúrea edad luciente rosa. 
Esta, si no espaciosa 

Urna abundante, citara es doliente 
De su voz, cuanto dulce, lacrimosa, 
Del llanto desatado de su pluma . 
Que el tiempo volador jamas consuma, 
Si alguna alcanzar puede lauto vuelo, 
¡Oh ! ya propicio el cielo 
Kn el \olúmen de sus luces claro. 
Su volumen, de luces nunca avaro. 
Eternice en poéticas estrellas; 
Que si no las mas bellas, 
Si no las mas lucientes. 
Mas que todas serán las elocuentes 
Que los poemas siempre califiquen, 
Porque en su nombre todos se publlqu 

AL SEPULCRO DE ü!f MÉDICO ASTRÓLOGO , i Ql 
LA JUSTICIA C03 VERGÜENZA PUBLICA POR C? 
HIZO ILÍCITO. 

Yace aquí, oh peregrino, el que en lac 
De alzar figura tuvo competencia 
Con un allante de habito y capilla. 
Porque si aqueste al solaúó figuras, 
Kl las alzó á la sombra, y aun i escura) 
Si aquel en relación sigilos conoce : 
Kl fué la misma linea de los doce. 
De Virgo hizo liguras treinta feces ; 
En su Aeuario nadaron muchos peces. 
De Céminis retrato 

Fué mucho tiem|H>, en cuyo dulce trate 
A diez maridos, sin lloverse en oro. 
Convirtió en Aries, Capricornio y Toro 
Por ser peso la Libra, en muchos peso 
Sisó la carne á quien dejó en los hueso: 
León, adonde entraba 
Cou su cura voraz, curas llamaba, 
^ siempre en contrabajo 
Echando la salud por el atajo. 
Fué con aspecto venenoso y liero. 
Matador Escorpión de enero a enero. 
Después, por uu juicio temerario. 
Fué encima de un jumento Sagitario, 
Habiendo ejecutado mil heridas 



•t le royó lo* ai 



tllCTO* DE CS 1**111, 

>t mi d«i* Ai-.iiMi. 

■ Itrtlir-O ''II ■ >,,,;,, IblUd. 

'■' > ■ i'¡-' l'-'-.i.il : s.-ii, 

Ir ana ribera deliciosa, 
kn no tinto e*pat-.lo6a 
raode mar. qu» en hnfol bwlUDti 
u i" po lagos de montea, 
Mudo lince i una «Iremos , 

.■■..f..[ur alumbraba 

rand* e en el ingrato* remo*. 

e ardiente, paos, duro obelisco. 

tarrago mira de laa unda* 

tWtia camino 

aato nno, 

■BwcHttft ilibato incierto 

Mal deaenlgaiido al puerto, 

H cvucrauía uaufraíiaiite 

m é íl mucha» 

i de mi Kilida ¡uconsiante, 

porque* mía q«ejascorrcsp<m<l;i;, 
-•-■, iuundoelmaryelvíenlc, 
it»i«<l (H-oIunda 



COMPOSICIONES VARIA». 

Igual napoesu UMtfnMBrtftEtt 

Llegue a mi pecho ilrsvrl«d«al|(unj 

Di- (antas muerte* como calan durmiendo; 

lias ;uv atnnrl que en *>uo 

Me iijjoiifio a quien e»Wv nlülhiliniin 

>.(JucbraiiU el arco pilen; n» va disponga 
En la nervio»* cuerda ingrata mano 
Piadoi¿o algún acero; 
Mueca al rigor que muero, 
l''iliit;i inórala, lu desvio «leve. 
U'iiíi'i di' hi '-.iilciia m-mulc |ir>;vc 

l'mlra r |ht toque el deiden no pudo; 

Omza [os eslabones 

Despreciados serán al riesgo escudo. 



nju-etad profui 
ijoí manda, 

¡i' i mu i,j(,s |i 



I* rigores; 

i'.- • átamelo, los ilulures 
ara hit herida comunico, 
l* tolo el llamo 
ti doto» aero que no explico 
I dichoso aquel cimi lormenlo 
irto acallar puede dura lili?, 
» ornan «rala 
[a* -lítala, 
el glorioso a»; ,e inb'ere 



H í::,.ii,... 
■ HM ti 



c 1m flore* deliciosus, 
ip.il, dormid*), 

» a la muerte, no a tai rosas, 
ainio fuera menos lam enlabie, 
rata, un dolor, si fuera 
Miau» el día 
:r ama mi* < 

> rl llanto trlHe que presumo, 
o de ardor ciego surdp humo, 
beréico á !i mi da corriente ! 

et poíno de la Lrhia ardiente , 
el ruidoso mar, no la ribera, 
••tosa de mí empleo; 

> ea bonanaa 



nietud. (US rocas fraudulentas. 

ida 6 de mi amor tedíenlas, 

un al riesgo cauteloso ; 

»be la ruina 

i id i cha do glorioso, 

rdaa empresa .le mi grande cnipie 

jera las retoces plumas 

¡ew '..!.. .i. a; 
I Buclu*** 
aor en la menor ts niela. 

es .I.i I i que recela 

ia.de el eiameu le acredita, 

rae en la nieve 

ene n ira, hielos solicita. 

•úsenle de mí, cruel, presuma* 

aro* eslabones arrastrando 

i mi planta; 

a ao adelanta 

el precipicio, la asegura ; 

lera aquella ¡leel.a i dura 

herida pasa tí u desvelo, 

lina con piadoso vuelo. 

,: ", [iii'n, aquel 4ra será, en lo, 

mor. que I» opresión deponga 

radia mi oído 



apu. 






Puedes entrar en el douenta peeba, 

Ailntiile l.i salida 

Hallarás déla berida 

une laníos dias há cubierta rslaha: 

Itien li miiies, i'i eiisanurii'nU'i Iiirn la aljaba, 

Vo lengo de quedar con Hbre paso, 

Vivo ó no mi memoria; 

Que nunca el riesgo último e* escaso.. 



Pues me das lo que )u quierj. 
!'i>i luíiill.i lisonjera, 
Entenderás 

Ouc lo que mas me placiera. 
Tenerle en mis manos fuera ; 
I u« quiero mai. 

V cuando me hubieres dado 
r.l nombre mas invidúdo. 
Me darás 

I ji ni alto ni humilde estado, 
Con que esté mu; SefNniH»; 

Después de una vida luenga. 
Casa v salud cual «Jinenga 
Mc darás, • 

V por donde vaya j venga 
l)ri ir'11 iins muslos cnlri'lciiga; 

l'na bneria eu buen camino. 
Donde tenga buen vecino 
Ale darás, 

V una heredad que comino 
Lleve generoso vino; 
l'nof ulero ara*. 

Mujer me darás que ira 
Ni muy hermosa ni fea. 
En que tendrá* 
Cuenta con que yo la vea 
He suerte, que en ella exea ; 

V naquim mal. 

Será sabía y obediente , 
Casta, limpia y diligente. 

Sin niailie, primo Ú pariente, 

Rutile y ile ciad tlorecientífi 

Hijos ba«ta dos docenas, 
sin dolor, riesgo ui penas. 
Me darás , 

8ue lengan á manos llenas 
minias cusas ge balbu buenas; 
¥ no quiero mn*. 

De veinticuatro un oficio, 
Con curato y beneüclo. 
Me darás, 

Con que estará á mi jnício 
Hacer bien ó perjuicio ; 
I' tic juiero mía. 

Después de mucho dinero. 
Trino, sin que sea logrero, 
Me darás, 

V un poco de invencionero, 
lie buena lengua y sombrero; 
I no quiere mal. 






DON FRANCISCO 
Un dulce I llorido «líenlo 

V grácil en contar un cuento 
He dari». 

Y mi poto de valimiento 
Con Un logado de asiento; 
>' n<) quiero mal. 

V pues que mi celo es Justo, 
Después de vivir con gusto, 
Ya sabrás 

One he de Ir al cielo sin susto. 
Como si fuera un gran justo; 
y «o («ero mi. 

SÁTIRA Vil. 
Btíe mundo el una etcala, 

?ue uno» la tuDen 
elret la baja*. 
El vago primera grada 
Sea por iloi.de al honor 
Suba el puliré labrador 
A hacer cetro la^n'i'J-" 1 -'- 
Suceda i la t— Wl BPM* 
El estoque venerado. 
t.it nuji-htail al cajado, 
Al sayal purpúrea gula : 
Etté lamida el «na escala, ele. 

Un lurc. bárbaro - 6ero 
Sirva aquí de horrendo pato. 



S TRILLO Y HGUEHOA. 

Paso sea elcolegial. 

Chus letras de melón 
Cali, el i; u chillo pelón 
De algún instituía real; 



Cuiji texto es» 

Elle mundo ««««(•«,* 

Pnso sea rl born marido 
Oue » su mujer, por heroio». 
Hace tres veces esposa 
De un yerro bieo admitido. 
De a o u el es enriquecido 
Y del otro aeompafiado . 
Yalfin. del mas ignorado 
Enviado noramala: 
Elle aundo e* MU eiealé, tU. 



Sean 






... de acero; 



Al que aun ■ • - >< '<■."-" 

Eile mundo el una etcala, ele. 
De nn cordel /lo 1» escaler» 
Ya í8luvo»lK | i» , "'" | i ;;l ""' 
(¿m- la dec.mlló tirado 
LM collar de ima ■venen. 

AÍÜu',1 ¡."'.!i"..;1 i-». 



I,* gran soberbia del mar 
Paso desia escala es. 
Adonde puso tos pléi 
Alguno para volar. 
Naves supo gohernar 
De un» armada vencedora 

Su i en i un remo gime ahora 
n lo* banco» de 'V* 
Etle mundo « y «o eieala, ele. 

El liviano proceder 
|lf la* damas paso sea; 
pues, bien hermosa ó bien re», 
Nme ilira di- moler 
Yin quilina pluma ai"*' 



\.i i, 



I tl'r munéo ti una etcala, efe. 
L»ll»nnJ»»ubió i ciento. 



ROMANCE. 



■ yt.ii 



runda un» torre en el viento, 

Y luegiidellaretb»!»: 

¿ii« muuée U una tétala, ele- 



Yo estoy ji . 
Otro desde unos amores 
Por quien troje con mil nudot 
Las cimas de mis callones; 

Y asi, querer que de nueio 
Me amánele, como entonces . 
F.s tirar Huchas al aire 

Y llamar nn mudo 4 voces. 
Mas. por si acaso quisiere 

Alguna que la enamore 
Con aquestas calidades. 

Y jurarme por su hombre. 
A toda hermosa soliera 

I m plato para las corlea 
One monsiur Machín celebra 
En junta de caracoles. 

Y aunque ya conocen todas 
Une yo uo soy marquesolr , 
Tendré para festejarlas 
Muy gentiles posesione*. 

Ademas que loco y canto, 
Yvisio.alusode Londres . 
Con las aberturas larga*. 
Por si se alargare el molde. 

No soy discreto ni hermoso, 
Pero ni tan feo ni torpe. 
Que lo que en barlM me falta 
No me sobre en ■•! binóle. 

Casto muv grande soíiego, 
llequisilodiii™ ynob.1», 
Por eslarde día i la mano. 
CWM al iiié toda I» noche. 
Solamente juego barras. 
Por lo que tienen de emboque 

Y porque soy muy amigo 

De dar a cualquiera uu toque. 
Y a la que hubiere doncella 
Le daré muy lindo dote, 

Y ademas, a mas, en arras 
Dos bolas y un paletoque. 

La que jugare conmigo 
Le aseguro, entre mil dones, 

8ue mientras guerrea su raja, 
rde ganársela doble. 
Sé la brida y la jineta, 

Y i las yeguas uns veloces , 
En medio de la carrera , 
Les hago tomarjralope. 

tengo seis ramas de fcid*lg< 
be poeti dos troncones 
Con que alaliaré u car» 

Y i-umiÍmI'' su nombre. 
Andar» de villa« villa 

En mis rimas y tinciones , 
Sin ioiimi- j.oiu- posada 
N andar en muia ni coche. 

Pero todo ha de entender»! 
Con iqueaia» coudldooei : 



COMPOSICIONES VARIAS. 



acaso no lo doy, 
i:.!e dejar por pohre. 
une no lia de pedirme 
ra, mulé ni asombre. 
. .. ri mundo 
* di casa y corte ; 
i, que hice ¿Celestina 
<»•■ irritila iTOlca 
rrifguattfMl, 
■rrio df i estoque. 
qni jo pawre. 
b MUdfl e' escote, 

■ UagalaeOSla 

,(ue a mi el escote. 
« ^si le pareciere, 
e cuándo ó dónde 
»« darnos las manos 
el cura nos despose. 

LETRILLA XV. 

t tí ti del Prior. 

Peor que pt»r. 
enamorarme quiero 
Jiiin t la mejor ; 
adonde pnciln hallarse 
u que dudoso esloy; 
dt, >i oí doncella, liay riesgo, 

mil. afufón. 

tullera, 01 un mar 

■irada rl amor; 

ielPritr, 

«peer. 

;>i es viuda! Parece 

,■1., l'.r.u.N. 

la doy. nrrae* ; 

Sff -i l| di'Y. 
mi dii inucbss bodis , 
nuicn «re mi dolor, 
plato de nao sota, 
e lo pago yo; 
itlPrfr, 
<tf*»r. 

liesfras son en mentir, 
nca (i ■ iiun ri/nii . 

■ ve* por los ojos 

ro un fraile que el sol. 
mozo, dicen que es primo , 
iciano. qoe es tutor. 



■ M |rt' de i oiiIVsion ; 
M Prior, 

HMr. 

. el afio tiene achaque, 

le venga el dolor, 

baque dd achaque, 

ie nn re-lni-fs-»nl. 

del primo la prima 

era da el bordón, 

r leliempla laseueidas 

lelaftbltircio: 

U\ Prtor, 

ttpeor. 

ansio de qmtsatgu, 
■a del coeaaon 
rMa a la comedia , 

ti pjpt-1 del traidor, 
i forastero la busca, 
He le Irai labor, 

ra hallad cabe ¡ion; 
íri Prior, 

a son en lodo Circes , 
i ion bijas del Sol, 
u- de la Luna hermanas 
uar de condición. 
Ib te moda por ruarlos , 
aarun hay mas de dos 
aben hacer tnudanMS 
». ro.-n. 




A luda leu, imirire mia 
(La tttmát fi neredad), 
Iteualoi deteñarla 
Y obras de ¡uileniiiluil. 
De enamorado) Brtandov, 

liue en Turbios dan después. 

Huí Iw'Iic 

Pero de manos muj 

ISo bav que esperar aguilandos 

M ilidiv.i de provecho; 

Porque visten inin estrecho 

Y enamoran i pufe. 

A luda leu, madre mia, ele.. 

Ciwíiiiifco qq| b:\rr- |iiwi. 

<'. o alano, ii ouj cuitada , 

Y etilre*¡oja conservada 
La I lene como camuesa. 
Fslíse Solo 

{fue vo no . lulero muy vana 
Ver al sol pur cerbatana 
llelrás de una celosía. 

rl/i'do le y, madre (pin, íIí. 
Los casquilucios poeta*. 
Cargado* ile ;irfi)í aljalia, 
(fue, íi ver ipiieti mejur la ida va. 



te aire 



«flgun 



A quiei 



Andan muy á 
El cabello blando y liso. 
Las manos crespas y duras. 
Volverles las borraduras, 

V clávenla en otro panel 
Que á mi la gala ni el arto 
He libra de carestía. 

A totl/i ley. madre mia, ele. 
Venga un señor Je vas a líos 

V un ira de pule ti le y grave; 
Los demás no los alabe 
Sino es quicu sabe lavallos. 
Enjaeces los caballos 

V engalane sos persona»; 
Yo rezo tercias * nonas. 
Aunque vengan noclie y día. 
.4 loria Uij, madre mía, elf, 

Solo a eslos dos enmanten 
Esle mi amor singular; 
A uno porque hace lugor, 
A otro porque me buce rica, 
Toih lo demasíe aplica 
Par» Icsoro de duende : 
Porque el atoe* __ 
I» le el interés se enfría 



DON FRANCISCO DE TRILLO Y FIGUEROA. 



LETRILLA X Vil.- Satírica. 

Pasa el melcochero, 
Salen ¡at moza* 
A los catcabeles 
Yá la$ melcochas. 

lozas encerradas, 
cerradas pocos, 
men unas y bailan otras, 
il tabaque se acercan todas : 
n golosas 

los cascabeles y las melcochas. 
Salen á las puertas 
ias opiladas, 
mo ellas cerradas , 
mo ellas abiertas, 
s colores muertas 
sucila el son : 
mau el latón , 
man el acero. 
ta el melcochero, etc. 
Salen á las puertas 
u mil aldabadas; 
leu opiladas 
•uel ven engerías; 
das andan muertas 
r el cascabel , 
le a unas les da miel 
a otras les tía suero. 
ta el melcochero, etc. 

Viejas también salón t 
itas inocentes, 
ie no tienen dientes , 
& chupar mas valen ; 
tin que las calen, 
nden el melón , 
rqtie la afición 
ece de ligero, 
va el melcochero, etc. 

Kntre blancas toras , 
amor encendidas , 
cen sus salidas 
s viudas locas : 
rradas las bocas , 
urrtas las manos; 
e polvos indianos 
ron de mortero. 
xa el melcocheroi etc. 
salrn las veladas , 
e mi nca salieran 
rque no \ol vieran 
seaheleadas : 
rdau empeñadas 
si a la cintura , 
Hinque mas lo apura 
pobre cordero, 
na el melcMhero, 
fr'n Int mona 
■•« cascabel et 
i las melcocha*. 
lloras encerradas, 
erradas poeas , 
metí unas) bailan otras, 
I tabaque .se acercan todas: 
ii golosas 
los cascabeles y las melcochús. 

SÁTIRA VIH. 

luí;», \o estov Mordido, 
dudrado a cualquier hora , 
que ni esta edad traidora 
en no tiene no es tenido, 
la el sidio perseguido, 
lerio tiene ilescauso, 
•i míenle llaman manso, 
ias de alguno lo es, 
eu.il m diré desputS, 
lie dejaren hablar, 
* ¡tora lodo hay lugar. 



Soldado el soldado toda, 
Escudo es el escudero, 
Tercero el mejor tercero , 
Cualquier bajel Ta á la banda. 
Desterrado el honor anda , 
Sin que baya ya quien le quiera , 
Tiniendo esta edad ligera 
Por adorno los maridos, 

Y la lengua y los oídos 
Para oír soló y callar; 
Que para todo hay lugar. 

La doncella qoe ya asoma 
A la edad qoe preteodeis, 
Aunque mas blando os mostréis , 
Si no toma no se loma. 
No hay Rorbon que asaltea Roma, 
Si no hay delante dinero. 
Villano es el caballero 
Si hay donde meter la mano, 

Y el serafín mas tirano. 
Si le dan , se Tiene á dar; 
Que para todo hay lugar. 

Al mozuelo como un oro 
Tiene la dama corrido, 

Y le da cuerda al marido. 
Aunque sea como on loro; 
No hubiera ningún Medoro 
Que se volviera encornado 
Si muchos hubiera dado. 
Habiendo alguno que pasa 
De las pelotas que en casa 
Sabe volver y sacar; 

Que para todo hay lugar. 

Su confesión hizo agudo 
Un casado, y dijo al fin 
Que él era lo que en latín 
Suena el corazón desnudo. 
Kl confesor no era rudo, 

Y aplicó á su gran paciencia 
Sobre cuernos penitencia 
Que muy contrito cumpliese, 
Porque del no se dijese 
Aquel proverbio vulgar : 
Que para todo hay lugar. 

Sale el oficial de obras, 

Y maestro viene á ser, 
Que, á faltas de su mujer, 

I a u su casa ha? muchas sobras, 
r.oñ aquestas buenas obras 
Se liare suave el atajo , 
Aunque no le hay sin trabajo; 

Y yo sé quien desús hijas 
lli/o alguna vez botijas, 
Con que ha podido nadar; 
Que para todo hay lugar. 

La \iuda reverenda 
Oue tiene por ley su gusto, 
Tan sania, que de lo justo 
I lace lodo el dia tienda, 
Su voluntad encomienda 
Al padre de confesión , 

Y es un continuo mesón 
De pasajeros su casa, 

(Ion quien sus panes amasa. 
Sin torcerse al enhornar; 
Que para todo hay lugar. 

SÁTIRA IX. 

A Madrid se vuelve la nina , 
Y deja ti Valladolid ; 
Que todo pana en Madrid. 

De muy ilu<lres solaros 
Hay ;ilh muchos hidalgos, 
Que corren, como unos galgos. 
Liebres y lolsas á nares. 
Por parecer consulares 
fon cascos y cascas huecas, 
L <ceu sus cuerpos babiecas, 
Sin tener nada del Cid: 
Que todo pata en Madrid. 



mis mercedes 

is corte? Iss. 
sica ño redes, 
lailas 1 1.1 rede» 
os pautes, 
i mil Saúles 
tan Datiil; 
» M Madrid. 
¡ara* muy graHs> 
T» Ir. Dieron, 
iras tuvieron, 
y baratas. 

ti la tierra; 



«lee 



rául; 



I ffl Madrid. 

ti>s hundidos 
le el poro airón, 
* de melón 
onucidos. 
(remetidos 
rotadores, 
lutacrnadores , 



n muchas cuentas, 

cora ro u es. 
cauciones 
tt noche y din", 
ñas deespia, 
de adalid; 
i en ilairii. 
que dan otas tomos 
, que suele al sol 
n girasol, 
líos sobornos. 
>en unos hornos, 

lasaliías.' 

\ en Madrid. 
rá mercader 



a el poder; 
írsona.s reales 



SÁTIRA X. 
meo a llorar 

) fian lanares, 

rpa estimar; 
s cantar, 
tedades cuento, 
•do instrumento 
t soledades; 
í veriadet. 

i de un falsario. 
> que eslá vario 
tercerías, 
rrcaderias 
tu amistades; 
t ventades . 

atas penadas, 

el i nd rosas. 

it cosquillosas, 
sur oí de paderes 



COMPOSICIONES VARIAS. 

Cinen hombres y mujt 
Remendando U¿ edades; 
)' fluí, vaya de verdades. 

Hay mormurantes corrientes 
¥ mormurados corridos. 
Penitenciados maridos. 
Porque son nulos creyentes; 
Ha; eruditos oyentes, 
F.n cuyas conversaciones 
Dan a onza las diserecioues 

V a quintal las necedades; 

V ati, vaga de verdades. 
Poetas hay afamados , 

Sin ser de gloria ambiciosos, 

V otros hay mu; insidiosos 
Oiip presumen de iuvidiados: 
Oíros hay mu; retirados, 
Como pollastros criollos, 
(Jue nli'gau muy a lo pollos 
Pollinas autoridades; 
ful, vaya de verdades. 

Famosos para pedir, 
(Ju« al tiempo de recehir 
Son mas que valdeses llanos; 
Hacen el deber muy vanos, 

V eiwudo la paga llega, 
. No tiene el fi io en Noruega 

Tan heladas sequedades; 
Yatl, vaya de vtrdades. 
llamas hav muy añiladas, 

V otras que están «I quitar, 
Como lus bancos de herrar, 
Del mucho hierro tomadas; 
Otras hay tan encerradas, 
Que no hay llave que les venga, 

V no hay candado que tenga 
Tan abiertas falsedades; 

V ílí, vaya dé verdades. 
1.a solitaria viuda 

Llora de noche y de día , 

V es una pastelería 
Ikni'k' todo el mundo acuda; 
Perdiga la carne cruda , 

V empana la de i ufan iones, 
fio ' ay cazuelas de capones 

V picadillos de abades; 

V mí, vaya de verdades. 
Está el otro presumido 

De muy grande caballero. 
Tieso tanto de sombrero 
Como tiniente de oído ; 

V si no hubiera tenido 
Por majuelo un orinal, 
I4Í jamas tuviera un real 
Ni tan buenas heredades; 
Yatl, vaya de verdades 

El otro que no tenia 
Con qué alumbrarse de noche. 
Porque ahora rueda un coche 
Con su rueda y con la mía, 
Muy grave el rostro desvia 
De cualquier hidalgo pobre, 



I asi, vaya de verdades. 

Reza el otro Hénl un salmo, 
Vacaba 

Va por ensalmo a curar 
Has de una herida tie á palmo; 
Saludador por ensalmo 
Se vuelve hecho al momento, 
Pues de un soplo rabias ciento 
Quila i sus paternidades; 
Yatt,vayadt verdades. 



DON FRANCISCO 



LETRILLA XVIII.-Satimca. 

Las damas de ogaño, Bras, 
No se contentan con galas; 
Querránte trien, si regala*, 
Y mas, si regalas mas. 
Ya el amor no es niño y ciego, 
Ni agradece niñerías, 
Porque á llantos y porfías, 
Nieve enciende en vez de fuego. 
La otarla mira, no el ruego, 
Volviéndose Venus Palas. 
Querránte bien, ti regalas, 

Y mas, si regatas mas. 

La mas levantada pluma 
Vuela ya riesgos de cera. 
Siendo como en la ribera 
Deshecha la blanca espuma ; 
Nada quien no da presuma, 
Antes arroje las a lis. 
Querránte bien, si regalas, 

Y mas, si regalas mas. 

Ya para dar un favor 
El mejor camino es 
El paso del interés, 

Y mejor, cuanto mejor. 

No hay sin este medio amor, 
Porque en vano el cielo escalas. 
Querránte bien, si regatas, 

Y mas, si regalas mas. 

Las mas discretas razones, 
Si no dan , no tienen fnerza, 

Y no hay valor que no tuerza 

El necio que habla en doblones. 
Cautiva los corazones 
Con su brío, con sus galas. 
Querránte bien, si regalas, 

Y mas, si regalas mas. 

¿Qué es ver hablar á un pastor 
junto ñ un noble ciudadano, 
Si aquel extiende la mano, 

Y aqueste extiende el amor? 
A aquel le dan el favor, 

Y á aqueste le arrojan balas. 
Querránte bien, si regalas, 

Y mas, si regalasimas. 

SÁTIRA XI. 

Mucho puede un manto; 
Pues encubre tanto. 

Menos engaños descubre, 
A lo que vo me presumo, 
Vomitando el Etna humo, 
Que un manto de humo cubre. 
;Qué de Medeas encubre! 
Qué de Circes ! qué de engaños ! 
Quitando rugas y años, 
Cual pudiera el fio santo! 
Mucho puede un manto, etc. 

¿Que es ver un traidor ceceo, 
Que parece de años veinte, 

Y por la tecla de un diente 
Está locando un guineo? 
Cada voz, cada meneo, 

Ks una dulee armonía: 
Mas si el manto se desvia. 
La armonía es triste llanto. 
Mucho puede un manto, etc. 
Pues el cabello, que el sol 
Se descahcll.i por sello, 

Y está, en llegándose á vello. 
Puesto en un troncho de col. 
El es de sexto el farol, 

Y de quinto la cuídela. 
Por Leandro >e desvela, 

Y apéasele entre tanto. 
Mucho puede un manto , etc. 

Encubre un ojo de dia, 

Y otro descubre de noche, 



DE TRILLO Y FKUEROA. 

Y en el oriente de va coche 
Al mismo sol desafia. 
Arde aquel, aquesta enfria, 

Y en llegándote i adrar, 
El une es. para espantar, 

Y el otro es el mismo espanto. 
Mucho puede «s momia, etc. 

Verá quien la flsla afila 
En él tan diversas cotas, 
Que las feas son hermosas, 
> la gorda es una anguila. 
Aquí tuerce j allí biU 
La señora de la obra ; 
Aqui paga y allí cobra. 
Vendiendo tanto por tanto. 
Mucho puede un maní; ele. 

Verá doncellas tempranas, 
Que para duefias se guisan. 
Que á lo muy pesado pisan. 
Siendo en lodo muy Fifia nas; 
Muradas de barbacanas. 
Que defiendan el castillo, 

Y luego abren nn porliUo 
Para el gordo y el maganto. 
Mucho puede un monto, etc. 

La casada es de notar 
Cómo se pule y compone, 

Y suele ser porque pone 
Lo que no puede quitar. 
P : ce que quiere agradar 
De aquesta suerte al marido; 

Y él se hace desentendido 
Porque ella se entienda entinto. 
Mucho puede un manto, ek. 

Atraen cual piedra ion», 
Descubriendo el arrebol. 
Mas el ser imán y sel 
Lo tienen de solimán. 
t'n tirón y otro dan, 
\i as no al hierro, sino al oro. 
Con que le pone el tal moro 
A cualquier cristiano un lauto. 
Mucho puede un manto, ele. 

Barros y cosas vedadas 
Comerán para opilarse, 

Y querrán luego ablandarse, 
Como breva, á pulgaradas. 
Pero yo por atentadas 
i evocara aquestas diosas. 
Pues son las mas melindrosas. 
Como el áspid al encanto. 
Mucho puede un marte, etc. 

Tan engañados estamos, 
Que la carne no nos tienta. 
Sino el blanco que se asienta 
En el blanco á que tiramos: 

Y aunque una y otra asestan»». 
Dulce Hecha, á dulce flor. 
Como no es masque el cilor. 
No hay dulce miel, sino llanto. 
Mucho puede un manto, etc. 

Una garza pensó i no 
Que levantaba del suelo, 

Y cuando descubrió el velo. 
Aun no fué pavón de Juno. 
No quiso quedarse ayuno, 

Y á los visos de una salsa, 
x :ó que tenia, muy falsa. 
Pechugas de cal y canto. 
Mucho puede un manta, etc. 

Y es tan fácil el engaito. 
Que hay amante boquirubto 
Que después de un gran diluvio 
Tiene por muy seco el año; 
Con que ya me desengaño 
De que lá dama tocada 
Se ha de tener por jugada. 
Aunque sea con un santo. 
Mucho puede un manta. 
Pues encubre tanto. 







COMPOSICIONES VARIAS. 101 




Pasa cuentas por un cuento, 


TIRA XII. 


Bemonlando rl pensamiento 


tt» Dio», amen. 


Al pesebre ili' Belén. 


Man 

ento y al hirco. 


Remedíelo Oto», amen. 


P¡0 ¡i.'iv doncella lan en flor. 

Que no llegue alquil» abeja, 
l'r.is furnia da n santa vieja. 


■ ni/ j un cuarta 

r liguru. 

> tiene can, * 


A pillarle con ■mor. 




Al punto pierde, el color, 


d»l mar, 


Hnslrmdose desabrida. 


<r i quien. 


Mas luego halaga la herida 




Con polvos de plusde argeu. 


el tiempo dyble, 

tta :i ll, tillo . 


fíem/iüela Diot. amen. 
Alégrase en su convenio 


sencillo, 


La madre monp parleía. 


muy doble. 


V aunque l;i Baní es defuera, 
Tota ONtro el Instrumento. 




Si su» voces lleva el viento, 




Por dolor ó melodía. 


d vaivén. 


Calh-lolamusa mía, 

Pori|iii' no ha de sonar bien, • 


ndJfct» 


Itemídiela Dios, amen. 


i ibm Me, 


SONETO, 


m» i nimia. 


Al dir niii (lamí un rtitilo inj-n 1 un pina , 


untar ntU 




•urii 


Si el borrar lu retrato, Anarda herma*», 


nilleru 


Castigo es sacro de pincel segundo. 

Cuanto contiene de lielleía el mundo 




,tn 


Puedo borrar luoiano rigurosa; 


la hrrmoiu. 


El Illanco litio, h purpure» rnw, 


MfIMN 


l;l coral tierno, el muí lee fecundo, 


rtindros»; 


Del fol los rayos, v del mar iirulundo 


l,a aml color, la espuma deliciosa. 


• uenerou 


Y í¡ os porque le ofende ct ser querida, 


J IIIÉlill, 


Huveildu siempre. íii¡¡i-;jui . el nudo estrecho 


purgadas 


De los la ios de IBM? siempre inenustante. 


fun el aen. , 


Cierra á nti peclm la doliente herida, 


MNK 


Ü lu retrato vivirá cu mi pecho 


latí lanas 


Mas limt- que pudiera en uu diamante 


f la Rente. 




Man Ir fuente, 
Ims cana*: 


OTIIO. 




A uní iIpsgTiiía ite amor, dejándose na amante i otro, 


11 V j'' 1 -:.'!"-; 


sin dejar iU- .u.i:ir>c ni pretende) olildar. 



la decoro 

l oro luce, 
ie Introduce 



.•rao Marte, 
io el arte, 
coi. la Llanca; 



a pdr tlor 
■ilud, 

i co'or. 



¡Cuánto dijera, olí Pili, si pudiera! 
Tú, que sabes callar por logue sabes, 
lis bien ■] ue rienias, y rallando alabes 
Lo que puede ofender de ol rn manera. 

«osera, Fili.no, la ve* primera 
Que las del mar ya redimidas nave», 
Mas que las roca* las aroaal graves, 
Y mas que el ¡¡olio encuentren lu ribera. 

Blanquear veo en la enemiga playa 
El laníos siglos lia difunto exceso, 
\ quien hirió de amor el plomo grave; 

Y uunirue por esto no mi fe desmaya, 
Pues doy el hombro humilde é tanto peso, 
Quéjeme yo de amor antes que acabo. 



Por el rojo ordinario de su Lice, 
Clilo remile a su atención liviana. 
Un aviso que dicen tío era rana. 
Bien que lo pareció , según se dice. 

Salir con la respuesta deinfelice 
Imaginó, mas riendo hahlar la rana, 
Creyó en el hombre diligencia vana 
Pensar con las mujeres ser felice. 

,0b raro al mundo aviso, prodigioso! 
Tengan de hoy mas las ranas sus al lares, 
Y entre los signos el lugar primero. 

Mas ¿quéle i m por la ú Clilo ser celoso. 
Si aunque le pon¡;a ranas á millares. 
Ha de ser carne Lice y él carnero? (I). 



u de Cuntirá, tt 



01 



SONETO. 

Al interés de las mujeres. 

Plumas puniendo estaba á sus birotes 
Amor, para romper pechos Uranos , 
Pensando con los golpes inhumanos 
Poner á toda vista capirotes. 

Llegó Cupido el nuevo á grandes trotes, 



DON FRANCISCO DE TRILLO T FIGUBROA. 

En vex de aljaba, y flecha* m Iti naoot, 
Con dos bolsas de reates castellanos, 

Y dióle al viejo amor mil papirotes. 
Embrazó el viejo el arco formidable, 

Y al joven despidió una dora flecos, 
Que herido hubiera una robusta roca. 

Dio en la bolsa de amor, ;caso nouble 
Pues á sus pies cayó rota v deshecha , 
Sin despegar el viejo mas la boca. 



AL QUE HUBIERE LEÍDO. 

Lector amigo, ya en estas obras habrás conocido mis yerros, y en ellos, que do so 
isí, no pretendo disculparme, pues en esto soy común con otros muchos; y loque ning 
or en algún siglo ha conseguido , mal podría alcanzarlo yo, y mas en tan detractivo tieti 
juiero adviertas han sido estas obras descanso de otras mayores ; pues estos asuntos, y o 
;hos que, por menos limados, no te comunico, se escribieron cuando el poema del Gran 
y los panegíricos y epitalamios que ya conoces, demás de la Historia del señor Bey Cal 
Grandezas y antigüedades del reino de Galicia, el Epitome de las guerras de Francia, y r 
>ey Enrique IV; un tomo de discursos políticos y militares, otro de notas á los auto 
Historia antigua de España, otro de epístolas críticas , notas y comentos á varios lugares i. 
sion, propia y ajena; y lo mas prolijo, un libro de blasones y armas de España, orígenes 
logias ; obras todas para poderse dar á la estampa , y que han llevádome toda la atenck 
nda, puesto que ni aun sin ella escribí aquestos juguetes. En ellos advertirás quealgí 
ribillos de las sátiras y letrillas están ya escritos por otros, y aun algunos asuntos. Cotej 
3tros, y conocerás no me visto de ajenas plumas. Vale (i). 



(1) En varios códices de poesías de Góngorn se hallan como de 
¡sle autor algunas de las de Trillo. En el 445-11 de la biblioteca 
Colombina se hallan las dos letrillas siguientes: 

Caracol?* pide! la niña, 
Y pídelos cada din. 

De una vez que la tacaña 
Los caracoles comió, 
Tul gusto el manjar le dio, 
Que por él se desentraña ; 

Y con inquietud extraña, 
Diversas veces repite 

Oue no hay cosa que asi quite 
Toda su melancolía. 
Caracola, etc. 

Si ella viese cuando estriba 
En su concha el caracol, 

Y saca, suspenso, al sol 
Los cuernos y frente altiva, 

Y dando espuma y saliva, 
Se despega y desanuda, 
Para mi no tengo duda 
De que lo aborrecería. 
Caracoles, etc. 

Yo no sé qué nuevo efeto 
Puede hacer eMe manjar, 
Oue al gusto del paladar 
De la niña es tan arrio. 
Hila sabe este secreto. 
Pues cuando la persuado 
Oue no es carne ni pescado , 
Ella que es carne portla. 
Caracoles, etc. 



OTRA. 

Cura que en té rechicé 
Vire con desenvoltura, 
¿ Para qué le llaman cmru, 
Si es lo misma enfermedad' 

El cura que seglar fié, 

Y tan seglar se quedó, 

Y aunque órdenes recibió, 
Hoy un sin orden se ve, 
Pues de sus vecinas sé 
Que perdió la continencia, 
No le llamen reverencia ; 
Que se hace patera. dad. 
Cura, ele. 

Si es una y otra comadre 
De cuantas vecinas vemos, 
De hoy mas su nombre mudemos 
De cura en el de compadre. 

Y si le llamase pudre . 
Algún rapaz tiernamente, 
La voz de aquel inocente 
Misterio encierra y verdad. 
Cura, etc. 

Cura qne a su barrio entero 
Trata de escandalizólo. 
Ya no es cura, sino gallo, 
De todo aquel gallinero; 
Oue enfermó con su dinero 
A las mas que toca el preste; 
Ya no es cura, sino pe»te. 
Por su mala cualidad. 
Cura t etc. 



FIN DK I.AS l'OKSIAS VE DON FRANCISCO ÜK TRILLO T FIGl'EROA. 



POESÍAS 



DE 



DON JUAN DE JAUREGüI. 



JUICIOS CRÍTICOS. 



DE MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA. 

{Quijote.) 

» Inducir de lenguas Sibiles ni arguye ingenio ni elocuencia, como no le arguye el que tras- 
ai el que copia un papal de otro papel ; y no por esto quiero Inferir que no sea loable este ejer- 
dd traducir, porque en otras cosas peores se podría ocupar el hombre y que menos provecho 
tjesen. Fuera de esta cuenta van los dos famosos traductores: el uno el doctor Cristóbal de 
»roa, en su Pastor Fido, y el otro don Juan de Jáuregui, en su Aminta, donde felizmente ponen 
ula cuál es la traducción ó cuál el original. 



DE DON ANTONIO DE SOLIS Y RIVADENEYRA. 

(Aprobación de la Farsalia.) 

nque don Juan pudiera emprender por si la fábrica de un poema heroico, porque supo los 
»ptos de Aristóteles con fundamento, y tuvo el numen y los estudios necesarios para escribirle 
a los Virgilios y Horneros de su tiempo , se dejó llevar de esta imitación de Lucano por haber 
o con grande aplauso en su mocedad la batalla naval de los romanos contra los griegos ma- 
ses , contenida en el libro tercero de la Farsalia , cuya versión imprimió en sus Rimas , el año 

518 

é don Juan de los caballeros mas celebrados entre los grandes ingenios de aquel siglo, porque 
manejar el pincel con el mismo acierto que la pluma. Los papeles que dio á la estampa enea- 
fe su erudición en todo género de letras , sagradas y profanas. 



DE DON LUIS JOSÉ VELAZQUEZ. 

(Orígenes de la poesía castellana.) 

m^-jor traducción que tenemos del italiano es la que del Aminta del mismo Tasso hizo t en 
su *lto , don Juan de Jáuregui , y se publicó, con sus demás poesías, en Sevilla, 4618, Esta 
ccion es tau excelente como su original. 



^M 



*5^a= 



POESÍAS 



DE DON JUAN DE JAUREGUI. 



COMPOSICIONES VARIAS. 



SONETOS. 

I. 

A Marco Antonio, en su batalla naval. 

Sobre las ondas acosado Antonio, 
Al fuerte Augusto y á Cleopalra mira : 
Una al dominio del incauto aspira , 
Otra al diadema del imperio ausonio. 

Entrega si* el amante al golfo Jonio , 
Mas cncendHo en vil amor que en ira: 
Inmensa armada en su favor conspir-t 
Del modo y persa, egipcio y macedouio. 

Puede triunfar de \tigtisto acometiendo ; 
También huyendo de Cleopntia , puede 
Vencer astuto su malicia y ario. 

Trueca la acción : y del contrario huyendo, 
Sigue su amada fugitiva, y cede 
Ambas victorias ni amor ya Marte. 

II. 

A Murió Ovóla. 

Librar del fuego la encañada mano 
Manda Porseua , y el acero agudo, 
Que Mucio abrasa , de temor desmido, 

Y del castigo de si ínesmo ufano. 

La propia diestra qn»j el varón romano 
Ardiendo pudo ver, inmoble y mudo, 
Ksa mirar intrépido i;o pudo' 
El ofeudido prn.-cipe tolano. 

En alta admiración cambia la saña, 
La vida al enemigo reservando, 
Que para darle muerte armó la diestra. 

¡feliz error , que mejoró la hazaña ! 
¡Mano siempre leliz , pues pudo, errando, 
Ser ejemplo de tantas y maestra ! 

III. 

A h haiala de don Alonso Pérez dV C.uzman el Bueno, 
en la defensa de Tarifa. 

Las altas voces y rumor travieso 
Oye el Guzman hispano desde el fucile, 

Y al hijo mira amenazado a muerto. 

Y entre las huestes enemigas preso. 
Del paternal amor el grave peso 

Le representa su contraria suerte ; 
Mas el alto valor del pocho Inerte 
Se aventajó con espantable excoo 
Del muro arroja su desnuda espada, 

Y esta sus tilos en el hijo emplea , 

A quien dice con voz no alborotada : 

«Manche el suelo tu sanare derramada, 
Primero que la misma en tí se vea 
Cou el infame deshonor manchada.» 

IV. 

Epitafio á las ruinas de Roma. 

El nombre ausonio, que ligei.» v suelta 
La fama un tiempo resonó, y el culto 
Templo lar peyó, a quien el indio oculto 
Rindió tesoros, y el iberio celta, 



Aquf difupto yace : aqai ratutJta 
La piedra en polvo y el antiguo vulto. 
Nos muestra Roma su sepulcro incuUc 
En las cenizas de si misma envuelta. 

Fué rara fénix , que su cuerpo misu 
Quiso abrasar en encendidas guerras , 
Porque su vida renovase el vuelo; 

Y 6i un tiempo rigió las anchis tierr 
Hoy extiende desdedías al abismo 

Su sacro imperio, y al empíreo cielo. 

V. 
A la edad del aflo. 

De verdes ramas y de frescas flores 
Vistió la tierra en su niñez infante 
Kl virgen seno, y su vivaz semblante 
Ornó de mil guirnaldas de colores. 

Joven después . en placidos amores 
Gozando al cielo su amador constante, 
De las entrañas, como tierna amante. 
De suspiros en vez, lanzó vapores. 

Mil frutos de sazón , el vientre abier 
Luego produjo al puro viento ufana . 
Bronca, pero, la faz mostrando \ ruda, 

Hoy arrugado en su vejez el yerto 
Rostro , la vemos , y de nieves cana : 
Todo la edad lo descompone y muda. 

M. 

Condena el fabricar soberbies ¡alario 

¡ A y! de cuan poco sirve al arrogan! 
El edificio que soberbio empina 
Sobre pilastras de Tenaro , y fina 
De mármol piedra y de color cambian! 

Pues cuanto mas del suelo se levant 
Máquina excelsa, al cielo convecina, 
Tanto mas cerca atiende á su ruina. 
Tanto mas cerca al rayo del Tonante. 

Consumirá en los jaspes su tesoro, 

Y consumidos de la propia suerte 
Ellos serán en término ligero: 

Y por ventura entre alabastros y oro 
Del alto capitel, vera su muerte,' 
Pobre y desnudo, el sucesor primero. 

VIL 

A un navio destrozado en la ribera del 

Este bajel inútil, seco y roto. 
Tan despreciado \ a del agua y viento. 
Vio con despreció el vasto movimientc 
Del proceloso mar, del Euro ? Noto. 

Soberbio ai golfo, humilde a su pilo 

Y del rico metal siempre sediento, 
Trajo sus minas al ibero asiento, 
Habidas en el indico remolo. 

Ausente yace de la selva cara , 
Do el verde" ornato conservar pudiera, 
.Mejor que pudo cargas de tesoro. 

Así quien sigue la codicia avara . 
Tal \"z mezquino muere en extranjera 
Provincia , fallo de cousnelo y oro. 



COMPOMCIONPS VARIAS. 



Vfll. 
La virtud a la inyidit. 



, que culpas ¡normes no corriges, 
lod condenas y aborreces : 

en la ajena dicha te entristeces, 
ño ajeno por alivio eliges ; 
lia, qoe traidoras armas riges, 

•*ar , si el animo embraveces , 
iado honoras v engrandeces , 
idioso con ahínco afliges ; 

podras de tu veneno empleo, 
do el pecho que mis obras culpa, 
mi uo alberga de tu fuego indicio ; 
a mayor venganza no deseo 
> meinvidia , que su propia culpa, 
es castigo de si mesrao el vicio. 

a» estatua del rey Flllpo III, esculpida 
por un insigne artilee toscano. 

o a solas el trasunto vero (1) 
^culpir del macedonk) Marte , 
liada» fortaleza y arle, - 
escultor igual a su guerrero, 
tú . que agora juntas , Marte ibero, 
do antiguo tu segunda parte, 
'bequieu intenta figurarle 
la industria del buril primero, 
orno de Alejandro el soberano 
e aumenta el cielo , gran Filipo, 
la escultor que ni suyo excede. 
>> docta labor en tosca mano, 
poreciendo el arte de Lisfpo, 
rilu infundir al mármol puede. 

X. 

rl túmulo que fabricó Sevilla a la reina 
doDa Margarita. 

>or Vandalia insigne y su cabeza 
n.» sepulcro al cuerpo sonto 
pinta se dedica, en tanto 
jIuiü p-o/a de mayor alteza, 
rico -ii'urno y la imperial grandeza 
» < :;r;<ivi admiración y espanto 
* nii«iuo< que á dolor \ a llanto 
•■u*r, \ á funeral tristeza, 
cuanto espacio el universo extiende 
e fa/, todo placer destierra 
rte . ufana de tari noble palma. 
»e alegre ; alégrese la tierra, 
ceni/as envolver pretende, 
o puro, que atesora el alma. 

XI. 

5 blasona la corcilla ó gama , 
¿re ci»la eniic su hosi|ue espejo, 
• p i lelnvl y acusador sabueso, 
Iri'lo !a .iiiieiia/a y i'ama. 
i t eii^i¿i;;d.i de la veihay ^rama, 
c.'iinjio e\ti»'ii'lc el pie h avieso, 
iu pa^a su libero exceso , 
do H gremio <le las selvas ama. 
ueutr.i.s cenado en mi aspereza 
irijha , ainoi , de tus rigores , 
¿aiptuie un rostro lisoujero. 
I" iiti siguiendo la l>elle/.a 
¡>.ir.ii«oc«»u peipéiuas llores, 
a tn> manos li^uro^is uiucro. 



XII. 

Al *o!, amaneciendo. 

r ' I- 1 -la-ta, cuya lumbre pura 
■mj-. inífi»* cada punto y hura , 

.T.\\-- Jjqrepui este \erso. Estala, en su mlci-cion, 
.•Li^ip.i >o!o el busto verdadero.» 



Si el bello objeto qoe mi pecho adora 
Solo le gozo entre la noche oscura , 
' ¿ Por qué ya se adelanta y -se apresura 
Tu luz injusta , y el oriente dora. 
Las sombras alejando de la aurora , 

Y con las sombra* mi feliz ventura i 
Dirás que el dulce espacio defraudado 

Ya de la noche , me darás el día 

Tal , que de vida un punto oo me debas. 

Si debes , causa del ausencia mía ; 
Que es vida todo el tiempo que me llevas, 

Y el que me ofreces , un mortal cuidado. 

XII!. 

Si eq el amado pecho mas constante 
Teme el olvido el amador ausente. 
Porque en la ausencia el tiempo no consiento 
Memoria ó voluntad perseverante ; 

Yo, que en presencia (miserable amaste) 
No fui correspondido, y al presente 
Mi ausencia Filis no recela ó siente, 
¿ Qué olvido espero a su rigor bastante? 

Esta imaginación, al alma asida. 
Mil muertes puede darme, y yo con ella 
Ser puedo á mis tormentos homicida ; 

Af as como agradan á su causa bella 
Tanto mis males, me reserva en vida; 
Que es mayor mal que lo sera el perdella. 

XIV. 
Un ausente navegando. 

Jamás por larga ausencia • amada Flora, 
Sentir podrá mi fe mudanza alguna, 
Itien que me engolfe y lleve la fortuna 
Por la remota mar hircana ó mora. 

Si en cada espuma que levanta agora , 
Brillando el agua al rayo de la luna. 
Naciesen Venus ciento, y cada una 
Fuese de un nuevo amor engendradora ; 

Y estos y aquellas con igual denuedo 
Cuidasen aumentar el fuego mío. 

Mi se aumentara, ni mi fe creciera ; 

Y aunque de acrecenlalla desconfió. 
Vivo en eterno alan , porque no puedo 
fuereros tanto como yo quisiera. 

XV. 

Dame el peñasco, Sísifo cansado, 

Y tú, infehee Tántalo, tu pena; 
Dame , Prometeo , el águila y cadena , 
Herido el pecho , y al Caucaso atado. 

Dame , Ixion , la'rucda en que amarrado, 
A eterno giro el cielo le condena ; 

Y llevad todos la miseria ajena 
De un corazón en celos abrasado. 

Aliviaréis el peso á mi tormento, 
Mientras al trueco y desigual porfía * 

Fuere vuestra paciencia poderosa ; 

Y cuando á alguno falle el sufrimiento, 
No juzgara después tan rigurosa 

La pena suya , experto dé la mía. 

XVI. 

l'n amante, abrasando las prendas de su dama. 

Pasó la primavera y el verano 
De mi esperanza , y el agravio mío 
Ku la estéril sazón del seco eslío 
Fulrega estos despojos á Vulcano. 

Üieu que el sagaz amor intenta en vano 
Oponer al incendio un hielo frió. 
Donde el turbado pecho pierde 'el brío, 

Y se entorpece la cobarde mano. 

Mas la razón, que mi derecho ampara , 
Quiero fomente el fuego merecido: 
Reliquias mueran de memorias miag. 

Y el desengaño (como fénix rara), 
Que estuvo de mi llama consumido, 
Vivo renazca cutre cenizas frías. 



DON 

CANCIÓN. 

Al oro. 

Sabia naturaleza, 
Que al bien de los humanos 
Aplicas tu saber, tu industria y mata; 
Yo la sagaz destreza 
Alabo de tus manos , 
Que en viva peña, en áspera montaña 
Los metales avaros escondiste. 
Cuyo tesoro \¡1 el mundo houora; 
O ya los envolviste 
Kn las arenas de abundantes ríos , 
Adonde retirados y baldíos 
Nunca los viese la codicia , autora 
De aquella sed , que con ahinco instiga 
Siempre á si misma, y nunca se mitiga. 

Tu providencia alabo, 

Y al hombre vitupero, 

Que destruyó su paz , buscando el oro , 
Para servirle esclavo, 

Y en oculto minero 

llompiú, anhelando, su taladro y poro. 
Do n (ir el fiero metal se engendra y cria 

Y se derrama en escondidas venas*, 
Sin conocer al día ; 

Que en ciega noche envuelto y soterrado, 
A un tiempo nace y yace sepultado, 

Y de la tierra se disiin^ue apenas , 
Hasta salir á luz, el metal tiero, 

Aun mas nomo que el sangriento acoro. 

Deja su centro ocioso 
Cuando sobre la tierra 
Descubre el rostro pulido y llamante, 
Anuncio temeroso 
De la discordia y guerra 
Amenazada en su vivaz semblante. 
Ya su valor ostenta y su ¡irro^ancni, 
Kn cetros y diademas engreído; 

Y el que en humilde estancia 
De riscos y terrones se escondía. 

Ni al sol, siendo su padre, conoria, 
Yedlecou alto imperio introducido 
Por excelso monarca soberano. 
Que apenas cabe en el distrito humano. 

Oro, tirano altivo, 
A quien los vicios viles 
Honran cual dios, y su malicia amparas , 
Por ti el amor lasci\o 
Mil pechos femeniles 
Vence , que ya se postran á tus aras , 
En torpe ofensa del honesto celo ; 
A ti procuran la traición y engaño 

Y su común desvelo , 

Y por ti se dedican tantas vidas 
Al rencor de las armas homicidas, 
'huitis á extraño mundo, al clima extraño, 
Al su Ico incierto di* nadantes pror..s, 

Y al furor de las ondas bramadoras. 
Tú ya de los metales 

Fuiste el primer caudillo, 

Sus tilos provocando a la matanza ; 

Dieron los minerales 

Aceros al cuchillo. 

A la tajante cimitarra y lanza , 

\ atilda puul:i al dardo y la saeta; 

Láminas dieron de talón canoro 

A l:i marrial trompeta; 

Dieron el bronce al bélico instrumento, 

Del rayo y trueno imitador sangriento, 

Y todos atendiendo a tu decoro, . 
Por ti militan, v tu gloria vana 
Fscribcu f;oh furor!) con sangre humana. 

¿Quien tus b i/añas íieras , 
Funestas y llorosas, 
Ku reino alguno de la tierra ignora? 
Diraulo las lilteras 
Del Xanto . y las tres diosas , • 
Kn beldad cada cual competidora; 
Do pudo el premio de tu vil manzana 
Encender tales iras, que abrasaron 
La¿¿ran ciudad tro vana. 



JUAN DE JAURKGU!. 

Tus pomos lo dirán, que de Atalanta 
Ya suspendieron la volátil planta, 

Y al lustroso metal la encaminaron , 
Donde, con maestras de aparente dieai 
Tuvo principio so fatal desdicha. 

Por ti de las infieles 
Ondas , y su camino. 
Sacar nudo escarmiento el mu osado, 
Cuando a la antigua Heles 
Prestaste el vellocino 
Del animal que al piélago salado 1 
Ya la condujo , y la anegó en so abisn 
Mas hubo quien tentó, sin escarmienta 

Y por el precio mismo. 
Dar á los vientos de so vida el cargo 
En la primera de las naves Argo. 
¡ Oh cuántas vidas lia llevado el viento 
Tras un peligro tan horrible y triste, 
Que á los humanos riesgos añadiste! 

Ya con la argiva dama, 
Servida del Tonante, 
Fueron de Acrisio los recatos vanos , 
Cuando apagó la llama 
Del cauteloso amante 
Tu espesa lluvia de láclenles granos 
Tú encendiste el indómito deseo 
Al que trazó (por tu avaricia instado) 
La muerte de Siqueo; 
De ti vimos á Midas tan sediento. 
Que no le consentiste otro alimento. 
Til , como precursor del fiero hado. 
Ocasionaste el misero suceso 
Contra el romano Craso y lidio Creso. 

De toda dicha y gusto 
Eres ajeno y falto 

Contri el avaro, que lo nombre adora 
Pues pagas en disgusto, 
! íce el o y sobresalto 
La cierna adoración con que te honor 
¡Oh , insano el que te busca v le prucí 
Siempre sujeto á ser el ofendido 
De tu malicia impura! 
Si mil afanes cuestas procurado, 
Temores laníos causas conservado, 

Y no menor tristeza das perdido, 
Sin que pueda gozar de algún contení 
Sino el que esta de tu codicia exento. 



CANCIÓN. 

LA MONARQUÍA DE ESP A* A. 

En la muerte de so reiaa dona Xirp 

Ya que en silencio mi dolor no igua 
Ni mis ocultas lágrimas? llanto, 
Al superior afecto que las vierte , 
Justo será que mi funesto canto 
Las acompañe . y que del alma e\hal< 
Nuevos clamores de tristeza y muerte 

Y pues me ofrece la contraria suerte 
Presente el caso mas infausto y grave 
Que caber pudo en su vigor violento , 
Que asi mi sentimiento 

Llegue al extremo que en mis fuerza 
M;»s vence su rigor las fuerzas mías , 
Ni admite el grave daño recompensa 
Faltando á Fspaüa su mayor tesoro. 

Y >o, aunque ciega de perpetuo lloro 
Quiera sentir su rigurosa ofensa, 
Veré primero en las cenizas frias. 
Por quien suspiro, fenecer mis dias, 
Que de llorarlas quede satisfecho 

Mi estilo y pluma , ni mi lengua y p< 
¿Quién vio tal vez en áspera caínp: 
Árbol hermoso, cuya rama y hoja 
Cubre la tierra de verdor sombrío 
Donde el ganado candido recoja. 
Alejado el pastor de su cabana, 

Y allí resista al caluroso estío? 
La planta con ilustre señorío 
Ofrece de su tronco y de sus flores, 

Y de su hojoso toldo y fruto opimo 
01 ¿r y dulce arrimo/ 



COMPOSICIONES 

■mora é orejas y putares , 
legar de avara mano 
tices desenvuelve, 
O en torno su terreno 
ria al edificio ajeno. 
be el ganadillo , y vuelve 
•goe, procurado en tino ; 
m abrigo yermo el llano, 
) ronco , y su lamento 
triste!) y su dolor al tiento. 
suerte, oh planta generosa, 
loa alcázares del cielo, 
imo. sombra y acogida 
ito del iberio suelo, 
a virtud, cual flor hermosa , 
penetrado la extendida 
a; asi desposeída 
nfia de la prenda soya, 
Tero golpe de la parca, 
i comarca 

tada con la ausencia tuya, 
en ti goiaron tan colmada 
os, sus ofensas miden 
aejas, y á llorar forzados, 
des rostros, erizados, 
os de dolor despiden , 
querella congojada 
rzas a la voz cansada ; 
a llorar los bríos , 
a los ojos faltan ríos, 
me su lamento vano 
ielo mejorar de imperios, 
ronos y coronas santas ; 
de los principes ¡herios 
iban á besar tu mano, 
días besarán tus plantas; 
á España dejas prendas tantas, 
lias de tu sacro fuego, 
y próspero gobierno 
temo, 

sentar de su parte el ruego; 
nirar tu viva lumbre , 
en fué rayo, siempre unida, • 
o esplendor al alto cielo ; 
muestras de tn santo celo, 
íplos, que en edad florida 
• su excelsa pesadumbre; 
;l rojo Febo el mundo alumbre, 
ínizando tu corona, 
►re liberal patrona. 
e el tiempo y la razón porfíe 
mimo afligido 
ble y vivo sentimiento, 
o ó tiempo ó largo olvido 
uto funeral desvie 
itigado pensamiento. 
sgusto cederá el contento 
itíenda, y por despojos 
luestros humildes pechos, 
ya deshechos, 
stilen ñor los ojos. 
raran los pardos chinos, 
gros y alemanes rubios, 
lieron su imperial grandeza; 
ido, conj^ual tristeza, 
en lluvias y diluvios, 
*s distantes y vecinos 
s vuelves ya divinos, 
lora con amor profundo, 
>e, como puede, el mundo. 

ELEGÍA. 

•o, conde de Lemas y presidenta de las In- 
>u hermano, don Fernando de Castro, conde 



ie de su albergue oculto, 
das extendía, 
i tierra el ciego bullo, 
•e. por el muerto dia, 
u* exequias celebrando 
isas luces encendía. 



VARIAS. 

El mundo sosegaba en ocJo blando; 
Solo don Pedro, ajeno de reposo. 
La muerte lamentaba de Fernando. 

Mas entre el sentimiento doloroso, 
Vino á ocupar al lu sos fatigados 
Miembros el sueno, á su dolor piadoso. 

Ya tiene los sentidos entregados 
Al ocio, y los amárcos pensamientos 
En el profundo olvido sepultados. 

Cuando sobre los altos elementos 
Ver le parece dividirse el dolo» 

Y en luí bañarse los delgados fiemos. 
Luego lleno de espanto y do recelo» 

Delante mira al tallecido normano, 
Resplandeciente su corpóreo velo. 

Confuso levantó la amiga mano 
Por abrasarle, y al ceñirle el cuello» 
Los átomos abrasa y aire vano. 

Vuelve otra yes á coatemplallo y vello, 

Y reconoce su mortal figura. 

Si bien de aspecto aun mas Ilustre y bello. 

Le engaña la aparente compostura, 
Mirando el cuerpo de gentil concierto, 
La nieve de sn rostro y grana pura. • 

Y de su muerte lamentable incierto, 
t ¡Oh caro hermano! el generoso Conde 
Pregunta, dime si eres vivo ó muerto. 

»— Yo vivo soy, Fernando le responde, 

Y tú á mis ojos muerto, y el humano 
Bando que el cerco de la tierra esconde, 

•Mientras el alma con volar liviano 
No cambia la terrena cárcel triste 
Por el eterno asiento soberano. 

» — j Oh tu, que de mi alma dividiste, 
Dijo don Pedro entonces, una parte. 
Cuando á la esfera superior partiste! 

» ¡ Oh planta bella, que á la empírea parte, 
Dejando lleno de dolor el suelo. 
Pudiste en años verdes colocarte! 

•Mira de España la tristes» y duelo 
Común desdéis cumbre de Pirene 
Hasta do Calpe se levadla al cielo: 

» Y aquel antiguo reino que contiene 
El término Galaico generoso, 
De do la estirpe de tu sangre viene. 

•Llorando allí verás á su famoso 
Pueblo, que ilustra el gran apóstol santo, 

Y protector de Iberia belicoso. 

• Tal desconsuelo muestra á daño tanto 
Vandalia, y con inútil impaciencia 

El Bétis cambia su corriente en llanto; 

»Y mas lastima tu perpetua ausencia 
A la andaluz metrópoli de España, 
Do floreció tu verde adolescencia. 

•Ver puedes, Heno de tristeza extraña, 
También de Hesperia el corazón interno, 
Que Manzanares y Pisuerga baña; 

• Donde por gloria de tu nombre eterno, 
Basta que al fuerte pecho de Filipo 
Tiene tu auscucia lastimado y tierno. 

•¿Qué ingenio ya deCénsis ó Lisipo 
A figurar bastara," ó qué Timante, 
Nuevo dolor que á lodos anticipo? 

• Fuerza será que el húmedo semblante 
Un velo cubra á tu querida esposa, 

Pues no hay estilo á su dolor bastante. 

•Ni fué tan lamentado de la Diosa 
Su Adonis bello, que dejó tendido 
Del jabalí la furia impetuosa, 

•Ni de Lampecia el joven atrevido, 
Por cuyo ciego error desatinado 
Vimos él orbe en llamas encendido ; 

» Bien que á la orilla del ausonio Pado, 
Aun hoy llorosa, culpa su carrera. 
Ya el cuerpo en duro leño transformado. 

•Pues ¿cuál ejemplo denotar pudiera 
De tu querida madre el sentimiento? 
¿Qué aliento y voz, aunque de bronce fuera? 

• Queda inferior el misero lamento 
De la que, en duro mármol convertida, 
Es de si misma eterno monumento : 

•La que,por,dura flecha despedida 



DON JUAN DE JAURBGUI. 



De Apolo, vio mis hijos, udo a uno, 
Privar en un i ñutan te de la vida. 

•Ni á todos ofreció Un importuno 
Llanto la madre, j eran siete y siete, 
Cuanto la nuestra ofrece á solo uno. 

»Mus ¿quién se admira de que tanto inquiete 
l.. desconsuelo un corazón materno, 

Y tanto el suyo á la consorte apriete , 
»Si el mas remoto, con amor paterno, 

Tu muerte llora, y ñ tu muerte ofrece 
Por honra funeral dolor cierno? 

«Que al mismo peso de su llanto crece 
El ansia de dar vida á tu memoria, 
A quien el tiempo ni la muerte empece. 

«Quieren que ensalce tu lúgubre historia 
Nuestra española musa, v amoneste 
A inmensos siglos tu alabanza y gloria. 

• Verás cómo del término terrestre 
Se extienden los confines de tu fama 
Al estrellado circulo celeste. 

•Así la patria, que indignada exclama 
Contra la muerte, anulará su ofensa. 
Guardando tu memoria en viva llama. 

•Será del triste luto recompensa, 
Si en vida alegre de perpetuo día 
Tu oscura noche funeral dispensa. 

»No solo llora el bien que poseía, 
Mas una felicísima esperanza, 
Que eu tu mavor edad se prometía. 

•Bien que de tus afectos la templanza, 

Y tu prudencia cuerda y reducida 
Apenas ya con la vejez' se alcanza. 

•Mas si en lo floreciente de la vida 
Tanto se adquiere, ¿qué virtud fraguara 
La experiencia en los anos adquirida? 

» ¿Quién ya dirá tu ingenio y gracia rara, 
Vestida de valor cortés y afable? 
¿Qué mármol te miró qiie no te amara? 

»¡()li inicua diosa, injusta, inexorable. 
Que al mas alto valor mas presurosa 
Embistes con asalto inopinable ! 

»;Oh siempre injusta, inexorable diosa! 
Pues fuiste en caso tal acerba, impía, 
Nadie espere jamas verte piadosa.» 

Kl ('onde á su dolor mu tal porfía 
VA ánimo entregaba, y trasportado, 
A dilatar sus quejas atendía, 
^ Si con semblante alegre y sosegado 
Kl buen Fernando asi no respondiese. 
En apacible acento y regatado : 

< Ilustre hermano, tu lamento cese, 
Pues no ha de haber aí'an que de tus ojos 
Lágrimas saque , ni te canse ó pese. 

•¿Por qué á la muerte acusan tus enojos, 
Si al cuerpo solo su poder se extiende, 

Y no son mas sus miseros despojos? 
"Y cuai do osada escurecer entiende 

Al pecho justo el fuego de la vida, 
En luz perpetua su vivir enciende. 

»>o se que te alegrara mi partida, 
Si ya tener pudieras de mi gozo 
Cualquier mínima parte conocida. 

• Es un bosquejo vil y oscuro bozo 
El bien ma\or que á íi mirar alcanza 

Tu mente, "opuesto al que discierno y gozo. 

«¿ Quién la mundana, débil esperanza, 
En un perdida llora, si poseo 
Premio seguro en la superna estatiza , 

• Donde agora colmando mi deseo, 

Aun por las prenda que dejé en el mundo. 
Mi íiiitjgua estirpe eomu u ico y veo? 

• Allí de honor y de grandeza abundo, 

Y miro la ascendencia generosa 
Nuestra, y sus hechos y valor profundo. 

•>Miio cu sublime parte gloriosa 
Al noble y antiquísimo Flaminio. 
Cimiento'iirme de su ca<a honrosa ; 

•Aquel «pie de legitimo escrutinio, 
Juez primero le nombró ('astilla, 

Y se entregó la misma á su dominio. 
•Este, por ejercer á maravilla 

Justicia y equidad, severo y blando, 



Hoy rige su bata» y su caeUMa. 
•Luego á Bermudo miro y á Feraaad 

Y al defensor del Cid, al buen don Sw 
Contra los condes y su feebo tafeado; 

•Y aquel anciano t fuerte caballero 
Gutierre, que la bélica Almería 
Dirá su esfuerzo y ánimo guerrero. 

«Esplende en la divina compañía 
Nuestro primero Castro, el castellano 
Fernando v su consorte Estefanía; 

•Tiene él marido ilustre de la mano 
La honesta Infanta, y delia satisfecho. 
Los golpes mira del acero insano: 

• Hurla del ciego, temerario becbo. 
Cuando de torpe afrenta receloso, 
bañó de sangre el inocente pecho. 

•Yese don Pedro, capitán famoso 
Del moro rey, triunfando en la frontera 
Del jerezano término espacioso. 

•Alvaro, general en la ribera 
De Goadalete. cuyo esfuerxo osado 
Espanta á Libia y su región postrera. 

• Este igualó su campo limitado 
A incomparable número de gente. 
Con fuerza sola v coraran sobrado. 

•Dio el nombre de Machuca a su vahe 
(•uerrero Diego Peres, y teñido 
Vio en regia sangre el duro hierro ardif 

•Con muestra heroica de valor crecidí 
Se representa don Esteban, fuerte. 
Ilustre por sus hechos y temido. 

»Luego don Pedro, que por impía sa 
Kn la áspera batalla de Alsedra 
Sus obras lo entregaron a la muerte. 

¿Aun hoy España de dolor suspira, 

Y él sus crudas heridas en el cielo 
Resplandecientes cual estrellas mira. 

•Yese el varón eterno, cuyo celo 

Y gran fidelidad dice la fama 

Sor la mayor que reconoce el suelo. 
>■ Luego Isabel, prudente y bella dama 

Y de Fadrique noble el hijo" amable, 
•Que en goto eterno la contempla y ama, 

»l)c Sarria y Lémos conde memorabk 
De TraMamara,y fué de Santiago 
Maestre y de Castilla condestable. 

» Yese "de Arjona el duque, en aciago 
Siglo nacido, que una cárcel dura 
Le dio de su valor injusto pago. 

■ Muéstrase el hijo, en grave rompost 
Del generoso duque de Dragama, 
De sangre lusitana la mas pura. 

>Alli Fernando su lugar alcanza. 
Luego mi ilustre abuelo y eminente, 
Digno por largos siglos de alabanza. 

¡> A nuestro caro padre últimamente 
Miro entre todos estos, y contemplo 
Su gran virtud y su valor prudente. 

• Fué de justicia milagroso ejemplo: 
Asi del mundo alcanza viva fama, 

Y gloria suma del etéreo templo. 
"¡(Mi cuánto Ausnnla condolida excla 

tjuc sin gobierno la dejó la parca. 
Trocando el I eme de tan noble rama! 

• Kn fin, amigo, lo que el mundo abaí 

Y el cetro y posesión de todo cuanto 
Hoy rige tú católico monarca, 

bl.o miro agora con desprecio tanto. 
Que á un vil cavado y choza miserable 
Apenas lo prefiero y adelanto. 

mY el hondo señó de la mar instable, 
One las terrenas islas bate y cerca, 
De anchura á los humanos espantable; 

• Hoy. que a la suma latitud se aceic; 
Del cielo ya mi vista, lo reputa 

Por una angosta, reducida alberca. 

t-I.a tierra pues, (pie la común dispat 
Divide eu tañías zonas, la templada. 
La algente y la de fuego mas enjuta ; 

Ksa. qué tan extensa y prolongada 
Su habitador la estima, es a mis ojos 
Por solo un punto mínimo juzgada. 



. ««w el llanto y los enojos 
i ye mi dulce y bella esposa 
betas rubias a manojos; 
a celeste esfera laminosa 
i ser puede, mi alegría 
liona angustia dolorosa. 
ar el sol al mediodía, 
onfin del ocidente, 
mferar al indio se desvia ; 
arja lana refulgente 
Modela noche, y vela 
alba al colorar so oriente, 
do, qoe no menos se desvela, 
Ida madre, y ao lamento 
las en suspiros vuela, 
i tiempo que á mayor intento 
I noble corazón, mostrando 
ilor el sufrimiento, 
te hermano, ya que gobernando 
nado asistes y presides, 
á tu edad aventajando ; 
de la virtud no te divides, 
artera angosta y yerta 
isos la distancia mides, 
• el golpe de fortuna incierta, 
ncuentro del adverso bado 
o un paso te divierta : 
e el cielo mires quebrantado 
erra con estruendo homb'e , 
firme corazón turbado ; 
niga suerte y apacible, 
alor, te levantare 
ilteta inaccesible; 
ido a sumas honras te ensalzare, 
i fama el vuelo facilites, 
da tu renombre ampare, 
indanos bienes acredites, 
rules términos estrechos 
Juzgas y limites. 
[ue admiren los humanos pechos 
as obras, mas en tanto 
han de mirar tas hechos. 
>ntenipla el cielo sací osanto, 
ijo el alma el gran origen, 
>ase del corpóreo manto. 
is obras santas se dirigen, 
e jamás su espacio gira, 
, que sus vuelcos rigen, 
le bajo de tus plantas; mira 
litara, desechando el suelo, 
»terno que te espera aspira. 
onvida á levantar el vuelo 
y el número de estrellas 
raltado se demuestra el cielo. 
mira de sus lumbres bellas: 
>ria de su Autor divino; 
acriben y la annncian ellas, 
r otro globo cristalino 
pierte, que en acorde acento 
e vuelve su camino, 
i sus voces el sentido atento, 
r bellísima fijada 
a vista- y pensamiento, 
felicemente desatada 
de los miembros sea 
edad, en años aumentada; 
ante de la inmensa idea, 
ra y corazón ardiente 
is aprehenda y vea.» 
indo el vuelo* diligente 
Icázar encumbrado, 
nano, que le escacha y siente, 
lo, alegre y espantado. 

MADRIGAL. 

da en oro con el retrato del rey Filipo III, 
ina empresa del nmmo. 

al efigie, en oro impresa, 
>u materia excede, 
t voz expresa 
enio con el ariepaede. 



COMHWK30NES VARIA». 

Filipo aquí por generosa 

El ínclito león describe hispano, 

gue su derecha mano 
mpufia regia lanza y amenaza 
Crudo rigar, y la siniestra abrasa 
De olivo un ramo tierno 
Y la sagrada cruz, blasón eterno* 
Asi denota que la paz y aaaparo 
Ofrece al mas humilde y observante 
De la cristiana fe, y al arrogante 
De errada seta observador avaro 
Promete rigurosa 



Guerra con mano acerba-y poderosa, 

Tanto á los unos áspero y airado, 

Cuanto á loa otros placido y elementa; 

Esto dijera mismo el figurado 

Generoso león, que denodado 

Respira, vive y siente.; 

Mas rehusó el artífice prudente 

El dar á su Viveza 

La vos que le negó naturaleza. 

MADRIGAL. 

A LA ESTATUA DE DISÓ. 

Trsdnceisn del «v^rrists sai de Aasaata 



IUa ego wat DM9, nal fm* — m pfa to *upét, etc. 

Huésped, que mi semblante 
Miras en esculpido 
Trasunto y semejante, 
Cuya labor, cuya belleza espanta* 
Yo soy aquella memorable Dido, 
A quien la fama canta : 
Tai fué mi aspecto, cosan vea» al vivo; 
Pero mi mente y proceder esquive 
No fué cual finge y pinta fabuloso 
Marón latino, ni ana versos creas. 
Do mi vivir describe alegre, ufano, 
Con un amor lascivo; 
Que ni su teucro Enea* 
Me vio jama*, ni al término africano 
Con flota vino ni bajel troyano; 
Antes yo, rehuyendo el belicoso 
Amor de Jarbas y su vano exceso, 
A muerte me ofrecí, la acción confieso, 
Saltando mi propuesta 
Fe y la entereza de mi fama honesta. 
Mi fea jamás violada. 
Para romperme el pecho 
Movió los filos de una ca6ta espada; 
No el rabioso dolor y sin provecho 
De un agraviado amor oo satisfecho. 
Lícita muerte obtuve, 

Y vida sin ofensa de mi fama. 
Yo feneci después que mi deseo 
Pude cumplir, vengando á mi Siqueo, 

Y después que su templo y fijo muro 
En mi ciudad edificados tuve. 

¿Por qué á mi honor y su luciente fiama 

Ingraia fuiste, oh musa, estimulando 

La voz de tu poeta , 

Que así ofendió mi celo casto y puro, 

Siguiendo su ligera fantasía? 

Vosotros, los que el nombre y la memoria 

ñuscáis de Di do, acreditad la historia 

Que me autoriza, y no el confuso bando 

Que en su falaz poesía 

Altera la verdad y la interpreta , 

Y de los dioses canta fabulosos 
Hurtos y engaños torpes, amorosos. 
Las mentes semejando soberanas, 
En su vicioso afecto, k las humanas. 

LIRAS. 

Traducción del epigrama primero de Marcial, en qae se antepone 
el anfiteatro de Tito, emperador, á los mayores edlfleioa del 

mundo : 

Barbara pyramidmn sileat mirocul* Mmphi't, etc. 

No Ménfis generosa 
Sus bárbaras pirámides ostente, 
Labor maravillosa, 



DON JUAN DE JAUREGUI. 



Ni o Mal ce vanamente 

Sus muios Babilonia entronizados. 

Con sumo afán y brevedad formados. 

Su presunción ufana 
Itiuda el efesio habitador, que honora 
Kl templo de Diana; 
Y el míe en Délos adora 
Al i unto sol, con semejante ejemplo, 
Sus anís no celebra id su templo. 

No extienda ni levante 
Sus alabanzas al etéreo polo 
('aria , por su arrogante 
Sepulcro de Mausolo, 
divo edificio, y su techumbre altiva. 
Pende en el aife, al parecer, y estriba. 

Cedan de Atlante a Huiro 
Mil obras dianas de memoria eterna 
Al mngno anfiteatro 
De César, cuya fabrica moderna 
Honren los tiempos, y la faina acete 
Su maravilla sola por las siete. 

OCTAVAS. 

Traducción del epigrama xxvi de Marcial, en qac celebra 
los espectáculos del tlnperador Tito : 

Angustí laudes /ueraHt conaaitiere ciase* , etc. 

Fué Augusto en sumas honras colocado 
Por su trabada lid, y la espantosa . 
Flota, (pie sobre el golfo alborotado 
Solicito la trompa belicosa: 
Mas fué un ejemplo leve, comparado 
A la naval contienda poderosa, 
Do César hizo, en su ungida guerra, 
Del campo mar y de las ondas tierra. 

Vio Tctis en el agua y Calatea 
Silvestres fieras , y su reino frío 
Vio, (pie el ferviente carro le pasea, 
\ alza menudo polvo de rocío; 
Tritón , mientras se atiende a la pelea, 
Juzga que de su reino el señorío 
Hompe Ncptiino, y doiMa su tridente 
De sus caballos la cerúlea frente. 

Cuanto miramos apacible y liero 
En ciicosy teatros populosos. 
Todo concede su lugar piimero 
Hoy, tesar, á tus juegos industriosos. • 
No se celebren ya de Claudio y Ñero 
Navales espectáculos vistosos; 
Que el tuyo solo con ilustre gloria 
Debe honrar de los siglos la memoria. 

CANCIÓN. 

adacción del epigrama liiiii, lib. 8. de Marcial a su amigo 
Instancio. Afirma que el amor hace ilustres» los poetas : 
Inxtanti, quo nec sincerior, etc. 

Instando, cuyo honor y cortesía 
Estimo y amo, si mi hombre y gloria 
Procuras encargar á la memoria; 
Si dar fervor y aliento á mi Taha 
Quieres, y autorizar mis versos, dame 
Que algunos ojos ame. 
De Cinlia el dulce amor templó la lira 
Tuya, Propercio, cuya voz admira; 
Dastó Licóris a mover el genio 
Del noble galo y su gallardo ingenio. 

También al docto y candido 1 ibulo 
Dio eterna fama Némesis hermosa ; 
Rigió la lengua culta y numerosa; 
Ya Lesbia del suavísimo Catuln. 
Así , cobrando honor la musa mía 
Fu su feliz poesía. 
Verás, amigo, que jamás invidio 
Kl diestro canto de Marón y Ovidio, 
Como alcance mi citara latina 
Su Alexis, que celebre, ó su Corma. 



CANCIÓN. 



Traducción de la tercera oda de Hondo, en pe r* 
brado osar de los hombres, diodole motivo la ir 
Virgilio hizo i Atenas : 

Sic te iba poteut typri. 

Nave , que por entrego 
Al gran Virgilio debes. 
Fiado ya en tus gúmenas y entenas. 
Yo te amonesto y mego 
Que en salvo me le lleves * 

Y restituyas al confia de Atenas 
Con sosegada calma, 

Y me conserves la mitad del alma. 
Asi la blanca mano 

De la espumosa hija 
Del mar , y las estrellas radiantes 
De Castor y su hermano 
Te amparen, y te rija 
Kl padre de los vientos arrogantes. 
De cuyo reino helado 
Solo respire el céfiro templado. 
De roble endurecido 

Y de redoble acero 

Tuvo ceñido en torno el pecho Crio 

Quií-n al embravecido 

Mar entregó primero 

De frágil lefio el cóncavo navio. 

Sin miedo al austro acuoso. 

Que pugna en contra al aquilón rabioso. 

Y de temor exento 
Vio la Pléyade triste, 

Y el Noto; que del Adria en la marina 
Solo este liero viento 
Predominando asiste, 

Ora con su borrasca repentina 

Halir el golfo quiera, 

Ora tener en calma su ribera. 

¿Cuál género de muerte 
Temió la frente osada 
Que con enjutos ojos vio nadando 
Tanto linaje y suerte 
De monstruos, y la airada 
Furia del mar hinchado resonando, 

Y de Cerauuia horrible 

Kl peligroso monte inaccesible? 

Kn vano el providente 
Jove distintas puso 
Las tierras, interpuesto el Océano ; 
Si el hombre inobediente, 
Al navegar dispuso 
De leves troncos su bajel liviano, 

Y ya del extendido 

Golfo atraviesa el reino prohibido. 

Arrójase, enefeto, 
A todo atrevimiento 
Nuestro linaje resoluto y ciego; 
Ya el hijo de Japcto 
Con temerario intento 
Kobo al Tunante por engaño el fuego, 
\ eternizó su nombre. 
De etéreas llamas animando al hombre. 

Mas luego á los mortales, 
Por el hurto alevoso. 
Cargó un enfermo estrago lastimero 
De pestilentes males; 

Y el término forzoso 

De la lejana muerte, que primero 

Llegaba á paso lento. 

Voló después con raudo movimiento. 

Ya Dédalo atrevido 
Con plumas enceradas 
Trato del aire el término vacio, 
Fn alas sostenido, 
Nunca del hombre usadas; 

Y Aleídes, lleno de arrogante brío. 
Partió del hemisfero 

Nuestro á robar el infero Cerbero. 

Ku fin. al hombre vano 
No hay difícil empresa. 
Que contra el cielo mismo acometemos 
Ciego furor insano, 



noca cesa, 

cia indómita , no vemos 

altivo 

ponto el rajo vengativo. 

E DOS HERMANOS DE SICILIA, QUE LIBRARON 
ES DEL MAYOR IXCEXDIO DEL ETNA. 

icion del epigrama de Claadiano: 
dwtei re*trandn pondere freiré*. 



cuerpos ves y los semblantes, 
e aquellos siculos hermanos 
amor tan semejantes , 
incendio y su peligro ufanos, 
encargan el amable peso, 
uro y diligentes manos, 
pauta el temeroso exceso 
lo monte , que derrann, 
el bunio en remolino espeso; 
ece que la propia llama 
valor y acción piadosa, 
de perpetua tama. 
>s dos un ansia deseosa 
recer al padre anciano 
¡da madre temerosa, 
oble enseña con la mano 
su patria envuelta et. fuego, 
ragú se lamenta en vano, 
ímenil desasosiego 
tro inclina, y las deidades, 
invoca con oculto ruego, 
erva el cincel las propiedades 
vivaz naturaleza, 
mes suyas son verdades. 
a piedad y la terneza 
i metal representada, 
iivenil y fuilaleza. 
bronce inmoble ejecutada 
ud y el movimiento, 
lor de la vejez cansada, 
nezclaxel animoso aliento 
nes con igual cuidado 
Ir su diferido intento; 
•pia vida descuidado, 
.a c;ala cual procura, 
*l aire, en llamas inflamado, 
•ien que la materia dura 
artille»» prudente 
su difícil escultura; 
idu-tria cauta y diligente 
ernos rostros semejanza, 
gn , y ni» correspondiente, 
saga/ desemejanza 
*lro del uno al padre imita, 
<m ile edades» y templanza; 
|ue se ajusta y se limita, 
i madre cu sus facciones, 
en la vejez marchita, 
[lis! ilición los cora/unes 
da cual su semejante, 
•luíales alii'iones. 
los lu-lrs de valor constante, 
caridad clemente, 
.•I tiempo os eternice y cante! 
»» e! ma\oraile experimente 
"imtilacro* su eficacia, 
ama honores acreciente. 
>ra voz. destreza y gracia 
ierras liras, no envidiosas 
■ni o de la griega ó lacia ; 
lanifestó con mas piadosas 
Huer/o el que á su padre anciano 
is llamas espantosas 
10 bélico troyano. 

ELEGÍA. 

!j «iil.». — Imitación de Pantadio y Marcial 
♦ n *us epif'Nm.is. 

. Lieino, vulgarmente 
&a juzgas esa vida, 
a común plebeya gente. 



COMPOSICIONES VARIAS. 

Ver ana y otra mano enriquecida , 

De arábigos diamantes relevados, 

Y en ámbar preciosísimo escondida; j 
Revolver i los hombros delicados 

Las blandas pieles, que alimenta y cria 
El moscovita en sus amenos prados ; 

Y del puro metal que «1 indio envia 
Grabar los crespos recamados lechos, 
Menos comodidad que bizarría; 

Aposentarse entre dorados techos, 

Y paredes forradas en brocados, 
Que tanto aprecian los humanos pechos; 

Y en graneros ocultos y cerrados 
Atesorar las mieses , cuantas siega 
Kn sus cerros el África tostados; 

Y en pos de la cudicia torpe y ciega 
Amontonar riquezas excesivas. 
Que la fortuna varia á tantos niega; 

Y en mesas abundantes y lascivas 
Trinchar el ave noble, el-pece raro 

Y las fieras del bosque fugitivas; 
Ganar lustrosa fama y uombre claro 

Con la supértlua copia de sirvientes, 
Que admire el ignorante y el avaro. 

¡Oh cuan ajenas son , cuan diferentes, 
De la vida feliz y descansada 
Estas vulgares honras aparentes! 

Oye, Lieino, pues , y la engañada 
Multitud á mi voz contigo atienda. 
Si el bien humano conocer le agrada. 

Este será la moderada hacienda. 
Habida por herencia , y sin que el dueño 
Con perpetuos afanes la pretenda. 

Florido y fértil campo , aunque pequeño, 
Guva cosecha al que lo siembra ufano 
Ni fe desvele ni perturbe el sueño. 

Cómoda habitación , que en el verano 
El fresco admita , y en invierno el fuego, 
Atizado tal vez con propia mano. 

Tranquilidad del ánimo y sosiego. 
De litigios exento y pretensiones, 
Nunca pendiente del favor ni el ruego. 

Bien compuesta salud, sin presunciones 
De aliento y fuerzas, que á seguir te obliguen 
Las tropasde guerreros escuadrones. 

Prudente sencillez, do se mitiguen 
Los vuelos del ingenio remontados, 
Ni en desvelos ocultos se fatiguen. 

Iguales los amigos, no encumbrados, 
Donde obliguen á ser destituidos 
O con violenta maña conservados. 

Fácil , templada mesa, do servidos 
Serán manjares limpios , naturales, 
No los adulterados o Ungidos. 

Y pues nacidos somos y mortales. 
Ni tiembles de la muerte aborrecida, 
Ni la procures; que en templanzas tales 
Hallarás el descauso de la vida. 



M 



CANCIÓN. 

Pondérase cuan diversas y vehementes sean las inclinaciones del 
hombre.— Imitación de la primera oda de Horacio, reducida á 
la costumbre moderna. 

Ttil y cierto amigo, 
Que en voluntario nudo inseparable 
Liga á los dos una alma solamente; 
Quiero observar contigo 
Este mundano vulgo innumerable, 
Ven sus inclinaciones diferente. 
Ya ves el diligente 

Fervor del que regala, trenza y limpia 
El andaluz caballo, á cuya planta 
Ninguna se adelanta 
De las que abrieron la carrera Olimpia, 

Y cuya frente se sujeta al freno, 

Y no al gran toro, de arrogancia lleno. 
En bandos dividido 

Ves el concurso de la docta escuela, 
Que al repartir sus cátedras contiende, 

Y trae desvanecido 

Al estudioso, que subir anhela 



i DÓH AJAN DE 

Al propio honor que el émulo pretende. 
Uno cultiva y hiende 
De su heredada granja el fértil suelo; 
Otro de rubia mies amontonada 
Tiene la troj preñada, 

Y siempre encarga su cosecha al cielo, 
Porque le fruten ya sus sementeras 
Cuanto se barre de las libias eras. 

¿Cuál próspero tesoro 
Habrá de Creso y Átalo abundante, 
Que a alguno de estos mude y lo divierta 
A que del suelo moro 
Hasta el confín amcrico distante. 
Temblando, mida la marina incierta? 
Luego su nave experta 
Kl codicioso marinero entrega 
Al mar, y en la borrasca temerosa 
Ya quien» ver la ociosa 
Vida del campo; mas apenas llega 
Al caro puerto en paz , cuando rehace 
El frágil vaso , y navegar le aplace. 

Muéstrase embarazado 
Aquel sobre la mesa bastecida, 

Y mosto envejecido en Ribadavia ; 
De si tan descuidado. 
Que aun los respetos del honor olvida 
Cuando las orlas de la copa enlabia. 
Este la cruda rabia 
Gusta seguir del áspero Mavorte, 

Y de la trompa y caja el tiero cauto, 
Aborrecido lauto 

Ya de la madre ó ya de la consorte. 
Que entre los caros hijos llora y siente 
La incierta vida de su padre ausente. 

Con un fguul desvelo 
Se entrega el cazador al bosque espeso , 

Y sin invidia al lecho regalado, 
Pasa la noche al hielo, 
Al jabalí atendiendo, que el sabueso 
Ya levantó, ó al ti mido venado. 
Tras el neblí templado 
Otro se avienta, y de la vista pronta 
No pierde el blanco de la garza alada, 
Con el halcón tratada, 
Que en vuelo oblicuo al cielo se remonta, 

Y su halcón tal vez y sn con tentó 
Le lleva el aire, como pluma al viento. 

Asi mi fervorosa 
Inclinación se afana porque estrene 
El lauro, en premio de la gran poesía, 
Mi frente gloriosa , 

Y del vulgo plebeyo Melpomene 
Distinga el nombre y la memoria mia. 
Trato de noche y día 
Del griego y de Marón las prendas raras 

Y de Lucano la grandeza y pompa, 
A cuya grave trompa, 
Si en' algo mi atrevida voz comparas, 
Ufano pensar;'' que en alto vuelo 
Ya me corono de la luz del cielo. 

BATALLA XAVAL HE LOS I)ü ChSAll , T DÉCIMO BRUTO , SU 
GESFRAL, COMRA l.OS CRUDOS IIAMTADORKS DK MARSK- 
I.LA , ni'.SCRITA POR I.CCAXO FN Kl, lERCFUO LlliKO I»E SI' 

Var salía, y transferida á .icestiia lkxgca. 

Sobre el marino campo el rojo Apolo 
Tendió su luz llamante una mañana ; 
Libre de nubes y sereno el polo, 
Su maulo á partes retocaba en grana ; 
Aló los vientos el soberbio Kolo, 
Al Euro, al Noto, al Cauro y Tramontana; 

Y sosegando el mar su movimiento. 
En calma estuvo, á la batalla atento. 

Cuando sos remos á la par tentaron 
Entrambas flotas, y en igual concierto 
De Eblécade los ítalos zarparon, 

Y los grecianos de-su pal rio puerto, 
Con la violenta boga rechinaron 
Los bien trabados troncos, y cubierto 
Quedó de espuma el piélago extendido , 
De los continuos golpes sacudido. 



JAÚHEGUt. 

Pues ya que en medio de tas dot 
Un espacio de maf tan corto ñama, 
Que en dando los remeros do* brazada! 
Una con otra flota se embestía. 
Las voces á los aires derramadas 
Alzan tan sordo estruendo y gritería, 
Que ni se escucha el remo ni la trompa, 
Por mas que el mar y viento asóte y roí 

Entonces carga el pecho el bogavante 
Los brazos tiende, y en so remo estriba 
Luego esforzando el pulso y la pujante 
Espalda , sobre el banco se derriba; 
Las proras, al encuentro resonante, 
Resurten sesgas por el agua arriba, 

Y allí la flecha y lanza revolando. 

Y el dardo ahuyenta, uno y otro bando. 
Volando encubren la sopeña estera 

Las astas, y cayendo, la marina; 
Las naves se revuelven, y ae altera 
El orden con la brega repentina; 
Cuál de la armada be retira afuera , 

Y cuál á su adversario se avecina; 
Cual va girando a torno, y cual deshace 
Los sulcos que la nao contraria hace. 

Son ágiles y prestas laa grecianas 
Fustas, al embestir y al retirarse; 
Del timón se gobiernan mas liviauai. 

Y en breve cerco intentao rodearse; 
(«oii mas pesado rumbólas romanas 
Procuran en valor aventajarse. 
Que, á semejanza de la Urme tierra. 
Son aptas para el uso de la guerra. 

Dijo, por tanto. Rruto al vigilante 
Piloto : ¿Por ventura en ligereza 
Compitos cou el griego navegan le, 

Y con sus mañas v sagaz destreza? 
No sulques, no, fas ondas vacilante; 
Atiende á la batalla con firmeza. 

Y de través opon los vasos nuestros 
Contra sus barcas y bajeles diestros.» 

Mostró el piloto obedecerle , y fuere 
Todos atravesando su navio : 
Las fustas enemigas embistieron 
Como acetando el nuevo desairo ; 
Del propio encuentro algunas se rompii 
Las otra* por el it to gentío 
Futre cadenas fueron enlazadas 

Y con agudos garitos aferradas. 

Asi dos flotas, la romana y griega. 
Formaron un tablado espeso unido, 

Y suelto el remo, la naval refriega 
Fué y el combale rígido encendido; 
Ya nadie al viento su rejón entrega. 
Ni ofende ya de lejos despedido 

El dardo ó' lanza , mas la espada aguda 
Ilustro con rostro á batallar desnuda. 

Al bordo cada cual se acuesta y cirg 
De su frv.gata , y al contrario bando 
F.l brazo y mano rigurosa alarga • 
Mortales golpes recibiendo y dando; 
Del áspero combate el agua'amarga 
Hierve en espumas rojas . y nadando, 
Lleva los miembros y cabezas sueltas. 
En sangre helada ciegamente euvuelti 

Ya el número de muertos y auegsdtt 
Que ve sobre las ondas cada' nave 
Impide que se junten sus costados. 
Por mas que el garfio los aferré y trah 
Algunos medio vivos y cansados. 
Sostienen cou el alma' el cuerpo grave 
Bebiendo a su pesar la espesa copia 
Del mar, mezclado de su sangre propia 

Así bebiendo el mar , el mar los trag 

Y otros que su bajel cascado miran, 
Antes que se rehunda ó se deshaga, 
Al agua sallan y á vivir aspiran ; 
Cualquiera flecha ó lanza ofende y llsg 
Que allí los griegos y romanos tiran. 
Pues aunque al agua errando se derril 
Hay cuerpo que su golpe en sf recibe. 



C0MP08ICKMB8 VAB1AS. 



m 



nnsdn.Memlmconti 
y en kmal porf) 
s ambos mee 



i ansien sola coutend 
■tote Vitoria dilataba] 
n^ resigne eo osadt* 
atender el braio temerario , 
Jardea del bajel contrario , 

> en en espalda y peebo reparlidaa 
• é la per lo atravesaron f 

le do so eoerpo introducidas , 
as aceradas se eneoBtraroo ; 
sagre á cual de tes heridas 
iceaeeter.yal fin lanzaron 
at bocas dos iguales fuentes , 

> en partes rota diferentes. 

ea entre las ondas sa madero 
a griego, qoe chalona alguna 
mis tan diestro marinero, 
rondo en la naval fortuna ; 
demore el tiempo venidero 
indo al rostro de la lona 
y anticipada revolvía 
onde el viento requería. 

i deja abierto en la marina 

Sie embistió con su pojante , 
lejos llena , repentina , 
ar son pedios ana lama ; 
ando el alma, y la vecina 
f ocupa su vital estarna ; 
, sin piloto sobrestante, 
entro Ina ondea vacilante ; 

o vaso, vagabundo y falto 
Memo, no diestro marinero 
no á saltar desde lo alto 
rata en ademan ligero ; 
So agudo, en la mitad del salto, 
la atravesó* y el inerte acero 
tos tablas que topara enfrente, 
il griego de la nao pendiente. 

cometo de la guerra armados 
os hermanos, que, nacidos 
e nn parto, á diferentes hados 
or Taria estrella conducidos ; 
i grato error á los borlados 
urque sus rostros parecidos 
nodo, que el mortal y agudo 
lo distinguirlos pudo. 

i muerte , reservando al uuo , 
rrebatar su semejante, 
loa padres sin engaño alguno 
ttinto at qnico restante, 
llanto renueven importuno 
étno dolor perseverante , 
mirando el natural trasunto 
rabie hermano ya difunto. 

de los dos con muestra osada 
carabela del romano , 
o un golpe de ligera espada 
le cortó la diestra mano, 
con sos nervios aferrada 
r asida de la barca en rano , 
lustre pecho del mancebo 
aeva arrogancia y vigor nuevo. 

iso de las armas aplicando 
í izquierda, a la batalla atiende, 
ista el cuerpo derribando , 
a mano dividida entiende, 
in alfjnge del opuesto bando 
on feroz impelo desciende , 
fríen la siniestra vengativa # 

desde el hombro le derriba. 

privado de regir se mira 
lanza ni acerado escudo , 
oge adentro ó se retira , 

> rinde el corazón sañudo ; 

ejar el puesto, ardiendo en ira , 

1 pecho á nueva lid , desnudo , 

■ hermano guarda y lo defiende , 
ejpoJdas por igual contiende. 

r.-0. 



Plantado y vuelto al enemigo asiste, 

Y como firme y sólida trinchera. 
La flecha , dardo y lama allí resiste, 
Porque á ninguno de los suyos hiera; 
Las muchas llagas de su cuerpo triste 
Ya le compelen a que espire y muera f 
Mas él sn poca sangro y noca faena 
Ensirecoge,yávlvirseesfueria. 

Sostuvo el alma el Joven temerario 
Mientras saltaba en sn enemiga nave , 
Por ofender siquiera al adversario 
Con solo el peso de su cuerpo grate ; 
La nave ya, del impeto contrario 
De griegas proras» todo lefio y trabé 
Mostraba poco firmes , y cubiertos 
Sos altos bordos de los nombres moertos. 

Asi que la oprimió con su añadida 
Carga el osado salto repentino, 
Del agua por sus quiebras recibida 
Se hinche, y tuerce al fondo su camino; 
La mar propincua , en cerco removida t 
De espuma forma un ancho remolino; 
Ábrese recibiendo la chalupa. 

Y luego el puesto que ella deja ocupa. 

Hubo portentos raros aquel día : 
Sus garfios los romanos aventaron , 
Creyendo de aferrar una saetía , 

Y en vez de aquella, á Uslda enclavaron; 
Por le salvar, sus griegos áporfia . 

Le asieron ambos pies, luego tiraron 
El cuerpo asido de contrarias partes, 
Hasta que le troncaron en dos partes. 

Toda su sangre entonces despendida 
Por toda vena el piélago manchaba, 

Y la pordon buscando dividida 
Del cuerpo y del espíritu, saltaba. 
De los últimos miembros desasida 

Fué en breve el alma, y donde se alojaba 
El corazón y entrañas se entretuvo, 

Y alli gran rato batallando estova . 

De un griego bergantín toda la gente, 
Por ir á defender el diestro lado , 
Dejó el siniestro bordo enteramente , 
Sin consideración desocupado; 
La mal partida carga de repente 
Vuelca el ligero casco, y trabucado, 
Ya el árbol nada , y la carina y suelo 
Es techo de tes ondas vuelto al cielo. 

Viva la gente en ciega sepultura , 
Al fin rabiando perecer espera. 
Sin que los deje su caverna oscura 
Tender los brazos por el agua afuera. 
Trazó una extraña muerte la ventura 
De un Ítalo mancebo, injusta y fiera, 
Él cual iba nadando , y dos canoas 
En medio lo encontraron con las proas; 

En cuyos espolones suspendido, 
Bramando pereció , sin que estorbase 
Su cuerpo y duro nervio entremetido 
Que una con otra punta resouase. 
Abierto el vientre, el corazón parido, 
Le provocaron ambos vomitase 
La espesa tinta de su sangre, a vueltas 
De las entrañas, con el alma envueltas. 

Ya que, esparcidos uno y otro vaso, 
Cayó el mezquino entre las ondas muerto, 
Hallaba puerta el mar y franco el paso 
Por la gran boca de su vientre abierto. 
Otro bajel por misero fracaso 
Se vio hundir, y procuraba experto, 
Rompieudo el golfo cada bueu soldado, 
De un barco amigo socorrerse a nado. 

Alzaban con ahinco y agonía 
Sus manos á las jarcias y madera ; 
De cable ó remo cada cual prendia , 
Según salvarse de la muerte espera ; 
Mas la embarcada chusma, que temía 
Henchir de nueva carga su galera. 
Los brazos les cortaban desde arriba 
Con furia de enemigos excesiva. 

8 



4 DON JUAN 

Asi quedaban üe la nao colgando 
Los brazos, cuyo cuerpo desasido 
Se descolgaba de sus manos , dando 
De espaldas sobre el golfo aliorrecido; 
Luego los simples troncos rehilando 
Andaban por el piélago extendido, 
Que en breve sustentarlos no podía, 

Y en su profundo seno los sorbía. 

Fué extraño de mirar cuando faltaba 
Ya el dardo ó flecha á la guerrera gente , 
Cómo el furor y cólera inventaba 
Mil ofensivas armas de repente. 
Este el fornido remo levantaba , 
Aquel la entena misma, y ciegamente 
Otro desembrazaba los enteros 
Bancos, atropellando á sus remeros. 

Y aun hubo algunos que, sin armas viendo 
Su diestra en lo postrero de la vida, 
Sacaron de sus llagas el horrendo 
Hierro y el asta y dardo su hemirida ; 

Y con esfuerzo y ánimo estupendo 
Tapaban con la izquierda la herid» , 
Guardando así la sangre en stf pujanza, 
Por dar mas fuerxa al tiro de la lanza. 

Mas mientras se contiende y se milita, 
No se vio tan mortífero cosario 
Contra las naves, como la infinita 
Copia del fuego , su mayor contrario ; 
Que en hachos aplicado de exquisita 
Forma , y compuestos de betúmen vario. 
Ardiéndose arrojaba, y al momento 
Las urcas le prestaban alimento. 

Arde la pez, y liquida se inflama 
La cera asida de la tabla y brea, 
Sin que á extinguir la resonante llama 
Bastante el colmo de las ondas sea ; 
Antes cuando se rompe y su derrama 
L'u barco en parles, el azufre y tea 
Conserva el fuego, y en igual estruendo 
Van los pedazos por el agua ardiendo 

Al mar se arroja entonces diligente. 
Huyendo el fuego de su lancha, ei uno ; 
Otro se abraza de la tabla ardiente 
Por defenderse del atroz N óptimo ; 
Que en riesgos tantos la infelice gente. 
Aunque es forzoso padecer alguno , 
Siempre aborrece y huye l:i fiereza 
De aquella muerte que á morir empieza. 

Los que en el alto piélago nadando 
Se hallaban, á lo menos ofendían 
Con dardos, que':) la armada de su bando, 
Del golfo recogidos, ofrecían ; 

Y alguna vez rabiosos , estribando 
Mal sobre el agua floja , des|iedian 
Hacia el contrario la mojada lanza 
Con pulso incierto y fallo de pujanza. 

Si para contrastar al enemigo 
Asta ninguna por el agua hallaban , 
El agua misma á fuueral castigo, 
En vez de agudas armas aplicaban : 
Porque abrazando cada cual consigo 
A su contrario, al fondo «» calaban, 
Alegres de comprar (¡cuitada suerte! ) 
La ajena a costa de su propria muerte. 

En este modo de matar \iolento , 
Fosco Greciano á todos excedía , 
Ituzano que en el agua el vi\o aliento 
Por un espacio largo enlretenia; 

Y á escudriñarle su arenoso asiento. 
Como veloz dellin se zabullía , 

A veces destrabando la ferrada 
Ancla en el centro de la mar hincada. 
Este fue dt* mil hombres homicida , 
Hundiéndole con ellos abrazado, 

Y luego, tras la oculta zabullida. 
Tornando arriba salvü \ descargado; 
M.is una vez él mismo a la salida 

Él mar halló de barcas ocupado, 

Y allí , faltando su nadar experto, 
Quedó debajo de las ondas muerto. 



DE JAUREGUI. 

Algunos en el agua pereciendo. 
Por desigual vengara ae arrimaron 
A su enemiga nao, y el reno H i end e, 
Su apresurado curso embarazaron. 
Así en la brega militar muriendo. 
Todos vengarse el aenoe intentara, 
Y que su sangre y vida se tendiese 
Cuanto costosa cada cual pudiese. 

Tirreno, valentísimo romano. 
Jugando estaba de su limpio acero. 
Cuando le vido Ligdamo. gredas». 
De d.-rdo y honda el tirador primero. 
Allá le enderezo con diestra mano 
l na pelota el bárbaro guerrero. 
Que le acertó en las sienes, y sangrienta 
Los ojos le ausentó de sus asientos. 

Tirreno entonces á la grave ofensa 
Queda y al golpe atónito de suerte, 
Que sus tinieblas ya recela y piensa 
Ser triste efetode la propia muerte; 
Mas como vuelve en si, y á la defensa 
Aun leconoce pronto el pecho faerte. 
Alza la dura fas manchada y ciega. 
En tanto que á los sayos labia y rasga. 

« Amigos, dice, como ya asestado 
Ponéis un ballestón á lejos trecho, 
Asi no menos vuelto y aplicado 
Al enemigo me poned el pecho; 
Siquiera por mis brazos aventado 
Será algún dardo & término derecho , 
Haciendo en tanto que la vida acabe. 
Lo mas que en mi valor y fuerzas cabe. 

»Yauu algo entiendo aprovecharos «a 
Porque, burlando al escuadrón villano , 
Cual hombre vivo, mi cadáver yerto 
Será flechado do su gente en vano.» 
Dijo; y eo su chalupa descubierto 
Luego desembrazó con ciega mano 
Un asta al enemigo, la primera. 
Con ciega mano si , pero certera. 

Hecibe el golpe el delicado y blando 
Pecho del joven Argos de Marsella, 

Y sobre el basta el cuerpo derribando. 
Ayuda él mismo á atravesarse en ella. 
Su padre, que morir lo está mirando 
De lejos , por los bancos alropeha. 
Sin que la chusma el pasóle embarace, 
Hasta do el hijo agonizando yace. 

Este , cuando mancebo, competía 
En ei: tender y usar de la robusta 
Guerra con cuantos de su tiempo había , 

Y así de la palestra y de la justa; 

Y aun hoy, que á su vigor y valentía 
Los años vencen, de las armas gusta, 

Y entre los suyos, débil y cansado. 
Sirve de ejemplo ya , no de soldado. 

Viendo á su hijo el misero , no pudo 
Batir sus pechos , ni bañar en llanto 
Sus tristes canas, mas helado y mudo 
Quedo un espacio de dolor y espanto. 
De la terrible angustia el golpe agudo 
Turbó la \ ista de sus ojos tanto , 
Que al fin desconoció la pura frente 

Y el rostro amado del doncel presente. 
Alza sin fuerzas la cabeza y cuello 

Lánguido entonces, y i su padre mira 
El pálido garzón, y al conocello 
Hablar no puede, y tácito suspira; 
Las señas mudas de su rostro bello 
Piden , en tanto que la vida espira , 
Los paternales últimos abrazos. 
Ansioso el joven de mover ios brazos. 

Mas despertando el viejo , y de so nart 
Fucrz:.* cobrando su dolor mas fiero, 
* Argos , perdona (dice), si negarle 
Puedo mis brazos á tu fin postrero. 
Fáltame corazón para mirarte 
Difunto en ellos; moriré primero 
Que tu vital espíritu despulas. 
Pues hierve aun viva sangre eu tus heridí 



7\¡o 



S^UUUflUSaaalraveSI 

is»s« muerte ala 4 
estorbo anticiparse, 
rias*k> sn vivir proify , 
m ondas enrejan n 
* ai agua v de morir contento , 
tan dentada al Tiento. . 

la Vitoria (que dudóte 
p espado eJ fiero alarte) 
os pelan gloriosa, 
tresnóla su estandarte, 
vesos de la lid furiosa, . 
oídos, y anegados parte , 
ra la restante amada , 
amas ocupada, 
oso el llanto y plaga lastimera 
d aflicta y dolorida, 
asease que del muro afuera 
nr concurre désparcida. 
a madre ea la ribera 
gafas desconocida; 
es de esposos y de hermanos^ 
brasao cuerpos de romanos. 
aiy con otro contendía 
tdaver ya deforme y fiero , 
por hijo le encendía 
nuestra del honor postrero, 
ino, en la naval porfía 
riego valor , j fué el primero 
si asar, con próspera Vitoria , 
■ente renombre y gloria. 



SILVA. 

9 «seto y aul coatento oe tas obras 

ñoras que al estudio atenta 

su y é ganar aspiro 

oh Lesoto! con respeto admiro 

nano escribe mal contenta. 

m tus escritos se alimenta 

■rsos breves, 

arte y natural extremas, 

indo ensenas y conmueves 

rror que el razonar verboso 

irías largas y poemas. 

medroso 

s arguyo : 

lio tuyo 

lias que venero y precio 

lente araiao , coa desprecio , 

puedo estimador bastante 

toso verso y elegante 

tu mano, 

Meramente 

al vaso de tu mente? 

ardo en vano 

bra tuya satisfecho , 

10 humano, 
jor escriba , 

U ni con distancia y trecho , 
róelo de tu ingenio arriba ; 
se iulenU, es devaneo, 
H>ro canto á tu desqo. 
do la perfecta idea 
idída altísima poesía : 
habrá que de tan alta esencia 
retratar las formas sea. 
o de aquellas se desvia 
o frasis la potencia , 
lice al justo 

oinpostura de tu gusto , 
no de tu capaz iugenio , 
tyguaje y numeroso canto , 
so á tanto. 

íWe fatigaba el genio , 
ina lengua mover pudo 
'irgilio a su morir cercano, 
le propria estimación desnudo , 
bregar sus versos á Vulcano. 
pe allí la parea ( i avara suerte ! ) 



COMPOSIClOrlES VABlAS. 

Diera á su vida y a su gloria muerte» ' 
Si el César providente 
La cláusula mortal uo revocara , 
Rompiendo leyes con legal' violencia , 
Antes que la Ucencia 
Del fuego su costumbre ejecutara ; 
Luego la altiva mente, 
En gobernar el mundo embarasada, 
Reduce solo al caoto y ala musa; 
No la imperial ocupación le excusa 
Dé se hurtar al celador gobierno, 
Mientras en verso ilustre v venerable 
Celebra el merecido nombre eterno 
De un siervo al fin. v la memoria honron. 
¡ Ejemplo memorable ! 
¡Fuerza de la virtud maravillosa ! 
Trueca el Ínclito cetro 
En el canoro pletro , 
Y con sentida vos el aire inquieta; 
Voz tímida y sentida 
• Solo de la intención de su poeta, 
c ¡Oh musas ! dice .socorred al fuego. 
Latinas musas, ninfas del boscaje, 
Custodia de la selva entretejida , 
Al fuego iojusto socorred os ruego ; 
Verted aquí las ondas de los rios , 
Del mundo el dallo general se ataje; 
No en los incendios se resuelva bunios 
De nuevo.Troya, que ea los versos vive. 
Elisa , en sus amores ya encendida , 
¿Misera ha de abrasarse en nueva llama ? 
Obra tan digna de perpetua vida , 
Que en años untos de labor se escribe, 
i En solo un punto ha de acabarse ? ¡ Oh fama ! 
Viva Marón por mil edades, viva; 
Si fué á si mismo ingrato, 
Por su desprecio solo, 
Su verso al mundo, le aeré mu «rato ; 
Tal obra el tiempo en au memoria escrita; 
Viva, y en cuanto Apolo 
Su cuarta esfera cóncava rodee, 
Se alabe, bonore y ame, estime y lea.» 



«IB 



DIÁLOGO 

ENTRE LA NATURALEZA Y LAS SOS ARTES PINTORA Y ESCULTURA, 
DE CUTA PREEMINENCIA SE DISPUTA V JUZGA. 

Dedicado á los prácticos y teóricos en estas artes. 

ESCULTURA. 

Tú, venerable maestra 
De las artes , docta y diestra , 
Pues somos ambas tus hijas, 
Es bien juzgues y corrijas 
Esta diferencia nuestra. 

En fin, quiere la Pintura, 
Siendo sombra y vanidad, 
Tener honra y calidad. 

PINTORA. 

Mucha tiene la Escultura, 
Si iguala á su cantidad. 

Mas no juzgue por honor 
Ser material su labor; 

gue acción mas calificada 
s hacer algo de nada, 
Acción rara del pintor. 

ESCULTURA.- 

Hacerte callar podría 
Tu humilde genealogía. 

, PINTURA. 

Pues la tuya no me asombra. 

ESCULTURA. 

Fué tu principio la sombra. 

PINTURA. 

Y el luyo la idolatría. 

NATURALEZA. 

Según mi naturaleza, • 

No le ofende la vileza 
De su padre al hijo noble ; 



Mas la adquirida nobleza 
Su ser califica al doble. 

TINTURA. 

Asi por su industria pura 
Se ba ilustrado mi pintura; 

Y es mas honrosa costumbre 
Sacar de la sombra lumbre 
Que de la luz sombra oscura. 

ESCULTUIA. 

También si mi origen vauo 
Fué algún ídolo profano, 
Ya imitan hoy mis cinceles 
Al Dios Trino, al Dios humano, 
Con mil simulacros Heles. 

Yo soy bulto y corpulencia, 

Y tú un falso parecer ; 

Y asi, te excede mi ciencia 
Con la misma diferencia 
Que hay del parecer al ser. 

PINTURA. 

Con esa falsa razón 
Mal tus honores se aumentan; 
Que una y otra imitación 
No atienden á lo que son, 
Sino á lo que represen tan. 

Mal puede el arte formar 
El ser mismo de la cosa. 

HATO RALEZA. 

Fuera quererme igualar. 

PINTURA. 

El esculpir ó pintar 
Ficción na de ser forzosa; 

Y habiendo de ser fingido 
Lo pintado y lo esculpido, 
Bien debe ser mas preciado 
Lo que finge el relevado, 

Y le aumeula el colorido. 

ESCULTURA. 

Mi relie vo no es ficción. 

PINTURA. 

No; mas el arle esencial 
Es fingir lo natural ; 

Y siempre tus obras sou 
Algún mármol ó metal. 

Yo con inis tintas suaves 
La vista engaño y desvelo ; 
Prueba tú si engañar sabes 
Con el racimo las aves, 
O a Céusis con otro velo. 

ESCULTURA. 

A mas mi buril se atreve ; 
Pues sin color el relieve, 
Cuando al vivo se conforma, 
La perfección de su forma 
Sola los afectos mueve. 

Tanto, que una piedra dura 
Ha encendido tierno amor 
A fuerza de mi escultura ; 
Fuerza que de la pintura 
No la refiere escritor. 

PINTURA. 

Será ofendiendo mi fama; 
Que en mas de un galán y dama, 
Sin conocimiento ó trato, 
Amor encendió su llama 
Solo mirando un retrato. 

ESCULTURA. 

Es asi : mas , bien mirado, 
El que allí la llama enciende 
No es el retrato pintado ; 
Porque el amor solo atiende 
Al ausente y retratado. 

Y cuando'alguno abrazaba 
Al simulacro que amaba. 



DON JUAN DE JÁUREGUL 

Todo su amoroso afolo 
En el mármol se empleaba, 
Sin pensar en otro objeto. 



Quien tal extremo hada, 
Ya ves que solo atendía 
Al torpe ardor y lascivo; 
Mas no por eso creía 
Que era el simulacro vivo. 

Yo con vigor diferente 
Convenzo la vista humana, 
yue Juzga, al verme presente, 
Ser cuerpo que espira y siente 
Lo que es superficie Uaná. 

Asi que, tu bollo es vano 
Junto al colorir, que engaña, 
Tratado con diestra mano; 
Hablen Corregió y TJefeso, 
O El Mude, pintor de Espala. 

BSCOLTOBA. 

En fin ¿un hombre sin habla 
Ha de ensalzar tu pincel f 

rnrruiA. 

Si; que en cada liento y tabla 
Su pintura á voces habla 
Con elegancia por él. 

NATURALIZA. 

En tal profesión bien pudo 
Ser, aunque mudo, tan diestro; 
Y no hay mas docto maestro 
Que las acciones de un modo 
Para el ejercicio vuestro; 

Que, como sos intenciones 
Declara con las acciones, 
Asi quien aquellas pinta 
Puede en pintura sucinta 
Pintar distintas ratones. 

Y si Homero componía 
Su gran pintura canora 
Sin ojos, también podría 
Formar sin lengua sonora 
Un mudo muda poesía. 



Pintura, tú no me arguyas 
Con tantas grandezas tuyas; 
Que esos hombres que aedas, 
Han de olvidarse en dos días 
Kilos y las obras suyas. 

Dar puedes por acabada 
Fama, cuyo fundamento 
Es solo una tez delgada 
De un lienzo ó pareo pintada, 
Que en breve la borra el viento. 

Mis bronces son poderosos 
Contra tus vanas envidias, 

Y en mármoles espantosos 
Vivirán siempre famosos 
MisPraxitélesyFidias. 

P1HTCRA. 

No está en los mármoles rotos 
La fama do tus cinceles; 
Que hoy la alcanzan mis Apeles; 
Parrasios y Polignotos 
Sin rastro de sus pinceles. 

Nunca la materia puede 
Dar al artífice honor. 
Que con el arte la excede; 

Y á ia cera le concede 
Lo que al bronce vividor. 

Nuestras artes se acreditan 
Si perfectamente saben 
Copiar las formas que imitan, 

Y su honor no le limitan 
En que duren ó se acaben. 

NATURALEZA. 

Sosegar vuestra contienda 
Quisiera, sin vuestro agravio, 



t verdad se entienda, 
i que se ofenda 
mas sabio. 
es que no dudéis 
m nobleza tonal 
irle esencial, 
fin a que atendéis, 
mi natural, 
medios solamente 
se fin se procara 
érela Escultura) 
nra preeminente 
i la pintura, 
mediante la unión 
lo per feto, 
otropreceto, 
iu imitación 
(ble objeto, 
is tintas mezcladas, 
bajo fondadas, 
er tan creídas 
nes fingidas 
obras formadas, 
no na de imitar 
en materia alguna 
il rayo solar, 
campo, al mar, 
relias, sol y lona. 
|ue el sumo bonor 
or y pintor 

• imitar procura 

, que es la criatura 
ante al Criador; 
t en el nombre es llano 
¿n los colores 
ables primores, 
lo al cuerpo humano 
es interiores. 
« ojos no engaña 
ad extraña 
faz, donde asista 
•Tillar de la vista 
itil pestaña? 
mbien calidad 
verle agravado 
¡a dificultad, 
necesitado 

• y capacidad, 
scullor alega 
pes la fatiga, 
m muy ciega; 
cansancio se obliga 
na, cava ó siega. 
rte liberal 

rincel y buril 
i un trabajo tal, 
>s honra igual 
lica y vil. 
jo superior, 
irtes da valor, 
nio se emplea, 
iempre el que pelea 
el pintor, 
llora, mas templada 

• y mas descansada, 
e sin engaño 

tos que traslada 
acción y tamaño. 
ue en lo llano pinta, 
, acción ó forma 

• que ve, le informa, 
dad distinta, 

1 no lo reforma, 
ncdida que le ayude, 
le asegura, 
ttgaz no acude, 
industria pura 
)rrija y mude. 
va la prospectiva. 
miento estriba 
lora el pincel : 
I y esquiva, 



COMPOSICIONES VARIAS. 



117 



T mas que difícil, fiel; 

Que si el pintor une la entiende 
La regala y no la ofende 
En los escaros, y claros. 
Forma loa escorzos raros, 
Con que á los sabios suspende. 

Desta admirable labor 

Y dificultad extrema 
Vive ajeno el escultor, 

Y al ingenioso pintor 

Le da autoridad suprema. 
Re ponderado las parles 
De mas grandeza y agrado, 

Y no diréis que be negado 

El honor que á entrambas artes 
Debo, en eminente grado. 

CANCIÓN. 

Afecto amoroso coamnicado al tileaeio. 

Deja tu albergue oculto. 
Mudo silencio; eme en el margen irlo 
Deste sagrado río. 

Y en este valle solitario inculto, 
Te aguarda el pecho mió. 

Entra en mi pecho, v te diré medroso 
Lo que & ninguno digo, 
De que es amor testigo, 

Y aun á ti revelarlo apenas oso. 

Véu, ¡ob silencio fiel ! y escucha atento, 
Tú solo, y mi callado pensamiento 

Sabrás; mas no querría 
Me oyese el blando céfiro, y al eco ' 
En algún tronco hueco 
Comunicase la palabra mia, 
O que en el agua fría 
El Bétis escondido me escuchase; 
Sabrás que el cielo ordena 
Que con alegre pena 
En dulces llamas el amor me abrase, 

Y que su fuego, el corazón deshecho, 
De sus tormentos viva satisfecho. 

Al incendio suave 
De un soberano ardor estoy rendido ; 
Que ni remedio pido, 
Ni quién me le ha de dar mis penas sabe, 
Porque á su casto oido 
No se atreve mi lengua; en fin, no aguardo 
Otro mayor consuelo, 
Sino saber que un cielo 
Es el incendio en que padezco y ardo, 

Y que el honor de tan ilustre empleo 
Es premio suficiente á mi deseo. 

Si extremos semejantes 
Te maravillan, ¡oh silencio amigo! 
No entiendas, no, que sigo 
El vano razonar de los amantes. 
No extraño que te espantes ; 
Pretendo si que mis verdades creas. 
Mi gozo es el tormento, 
El mego mi sustento, 

Y deste se alimentan mis ideas. 

Con tal regalo, el corazón me inflama 
La causa bella de mi pena y llama. 

Silencio, no te niego 
Que osado alcuna vez tentar quisiera 
Que ya Lisarda oyera 
Cuánto me abrasa de su vista el fuego, 

Y mi verdad creyera. 

Ardo en la pura luz del claro dia, 
Veme la uoche ardiendo; 
En nuevo ardor me enciendo 
Cuando su oscura sombra el sol desvia, 

Y lodos los objetos igualmente 
Son á mis ojos una llama ardiente. 

Mas huyo que lo entienda 
í¡ Justo recato !} si ha de ser preciso 
Le dé mi lengua aviso, 

Y mi atrevida voz al fin la ofenda. 
¿ Ob alegre paraíso ! 

No quiera el cielo que á la dulce calma 



DON JUAN DE 

De tu beldad serena 

Turbe una breve pena. 

Aunque mil siglos la padezca el alma ; 

Dile, silencio, lú, con señas mudas. 

Lo que ha ignorado siempre y lú no dudas. 

Mus ¡ay! no se lo digas, 
Que es forzoso decirlo en mi presencia ; 

Y bien que la decencia 
De tu recato advierto, al fin me obligas 
Que espere su sentencia , 

Y el temor ya me dice en voz expresa : 
«No has sido poco osado 
Soló en haberla amado : 
No te abalances á mayor empresa ; 
Basta que sepan tu amorosa historia 
El secreto silencio y tu memoria.» 

SILVA. 

Acaecimiento amoroso. 

En la espesura de un alegre soto, 
Que el Bétis baña, y de su fértil curso 
Cobran verdor los sauces acopados, 
Donde el ocioso juvenil concurso, 
La soledad siguiendo y lo remoto, 
Logra de amor los luirlos recalados ; 
Aquí prestar alivio á mis cuidados 
Pense yo triste un dia, 
Porque la ninfa iniu 
Vi que, emboscada y de recelo ajena. 
Ya el cinto desceñido. 
Sus miembros despojaba del vestido. 
Dejóle al lili compuesto cu el arena. 
Manifestando al cielo 
De su desnuda forma la belleza. 
Luego a las puras ondas con presteza 
La vi correr, do el cuerpo delicado 
Sintió del agua de tepenle el hielo, 

Y suspendió su brio, 
Viéndose eu la carrera salteado 
Con líquidos aljófares del rio; 
Mas reclinóse al Un sabrosamente, 
Cubriendo de los húmedos cristales 
Toda su forma de la planta al cuello: 
Tal vez la hermosa fren le 
Sola mostraba de su rostro bello: 
Tal con ligeros saltos paseaba 
La orilla, y en sus frescos arenales 
Sus tiernos miembros liben I mostraba. 
Yo, en tan alegre vista embebecido, 

Y en los tejidos ramos eseondido, 
Al cielo con el alma agradecía 
Mi desigual ventura, 

Y el recalado labio no movia. 
¡Ay, si mis ojos con igual cordura 
Celar pudieran sus ocultas llamas ! 

Y no que, ansiosos de mirar cercano 
Aquel hermoso bulto soberano, 
Se divirtieron a mover las tamas ; 

Y apenas el ruido 

Hirió á la bella ninfa el pronto oído, 
(alando su aguda vista y rostro honesto 
Le descubiió mi hurto inauiliesto. 

Y como la coreilla descuidada 
Mientra las hojas tiernas y menudas 
Despunta de la\erba rociada, 
Que al mas leu- rumor el cuello enhiesta, 

Y vuelve la» agudas 
Orejas y la frente pa\orosa 
A la vecina selva o la tloresta, 
Do con alada planta voladora 
Se embosca, y deja :il eazador burlado ; 
Tal su ligero curso amedrentado 
Siguió mi amada ninfa al mismo instante 
Queme miro delante 
c ;Oh bella ¡mírala , :'i r¡uien el alma adora ! 
Millonee* dij», y me arrojé tras ella: 
Detente, a guarda ap>r.i; 
Del enemigo es jiMo que se hu\a . 
No del amante qiif !,i ¿¿loria su\a 
lia puesto en adorar tu imagen bella. 
Tras ti me llevas, del amor u'ncido, 



JAUREGIJI. 

Y no de tus agravios persaadido. 
Ya que matarme lu soberbia quien , 
Permite solo que á toa ojos muera. 
Mas ¡ay ! que en vano pido 

Te duelas de mi daño, pues tampoco 
Sientes el tuyo, ninfa, en la carrera. 
Mira que ofende el áspero camino 
Tus blandos pies , reporta b buida; 
Que yo te seguiré <-mas poco á poto.» 
Kn cuanto asi la voz enternecida 
Convierto á moderar su desaliño, 
KHa, esforzando el corazón medroso. • 
Penetra el bosque ,jrálo mas fragoso 

Y oculto el curso aplica. 

Los árboles , al verla , enamorados. 
O ya de mi dolor compadecidos , 
Parece que se oponen a encontrarla, 
O bien á contemplarla. 
Kco mis voces con afán replica. 
Las broncas peñas mi dolor sentían. 
Lleva mi ninfa al viento derramadas 
De modo sus cabellos y tendidos. 
Que en lomo al bello rostro parecían 
Los rayos puros de Titán dorados. 
lié aquí, mientras sin orden se esparw 
Las hebras de oro por el aura helada. 
De un sauce humilde en loa hojosos bt 
Se marañaron los hermosos naos, 

Y de mi ninfa amada 
Embarazaron algo la carrera. 

Ella , al sentir su estorbo, de manera 
Alzó la. voz con alarido al cielo. 
Que . porque menos el dolor sintiera , 
Sin la seguir, me derribé en el suelo, 
Diciéndole : «Ya, ninfa , no te sigo 
Sino con sola el alma enamorada. 
El alma llevas, y no más, contigo; 
Modera la violencia acelerada, 
O ya , si el peso rehusar pretendes. 
Déjame el alma, v huye descansada.» 
• Mas no porque mi voz' la asegurase , 

Y lejos bien distante me quedase, 
Tu punto quiso detener sns plantas. 
Ni perdonar la ofensa á su cabello; 
Antes , cargando la cabeza y cuello 
Hacia adelante con ahinco y fuerza. 
Deja perdidas de sus hebras cuantas 
Le pudo arrebatar la rica rama, 

Y mas furiosa su carrera esfuerza. 
Abriendo el paso entre la yerba v gran 
De mi burlada \ista al fin se aleja , 
Los árboles la esconden , y me deja 
Cual queda el cau liviano qne seguía 

A la veloee liebre en la fragosa 
Sierra , donde «día pudo cautelosa 
Torcerse éntrelas matas y quebrarse. 
til, >a que de cobralla déscooBa, 
Descuida el pié ligero, y sin cansarse, 
Contempla solo la difícil via 

Y el rastro que dejó por los breñales 
De su velluda piel cuando huía 

La astuta liebre á saltos liberales. 
Asi cuando perdí la ninfa mía. 
Me fui yo triste al ramo venturoso 
Do estaban sus cabellos enlazados , 

Y dije, lamentándome quejoso : 

- ¡Oh lazos , dulce anuncio á mi severa 

Muerte , y á ejecuta I la conjurados. 

Despojos de la prenda á quien adoro! 

Bien pudo suspenderse mi carrera 

Por vuestro honor cual su volátil planl: 

Detuvo atenta al oro 

La codiciosa virgen Atalanta : 

.No es oro el vuestro de menor tesoro. 

¡Oh dulces lazos, muestra conocida 

De la aspereza de mi I mí lia ingrata! 

Oh faKo bien, que regalando mala • 

Y aparente lisonja de la vida , 
Do i- mu i a mi dejo el rigor ajeno 
Kn vaso de oro su mortal veneno! 
Prenda seréis para mi mal guardada 
Kn el estrecho seno; 



CO»OSKUONES 



seeowsneqeedel 
ided de mi enemiga 
1 OWBIB argfcya , 
vende soya, 
■daré mi deba «loria. 



moría 



maderista 

irritado en amorosa llama , 

• corso entretuviste 

■i ooHWbni contraria , 

eo tan breve lo despojas 

roooe to adorna ? Tiste. 

Mear tos ricas hojas 

sModéidepositaria; 

o al recibido 

Pésente , al cielo pido 

censa ahora 

pa qoe tos bojes brota , 



Bocealro i la remota 

bood ora , 

rboiedaaaolorices 

i siglos con ajoal t ardura.» 

sobra* rabias ssaratadas 

ecJmrde y temeroso, 

rentoroso 

mr p r esi da s regaladas ; 

« necec rse el oddente v 

al ssár de tteria presoroso 

I sol la felfeada frente, 

jo triste oí boaqee umbroso. 

SÁTIRA. 

es aomere se as galán poce lisonjero 
eoasaaasu. 

aras , oh Lidia engañadora , 
lostero corazón no entiendo 
tdido finges que me adora ; 
t oo te acoso ni me ofendo, 
s lo saetea fox me enlabia 
llamas del amor me enciendo, 
que fuera yo nacido en Babia , 
i mi seso torpe y Urdo 
no me quiere quien me agrafía? 
i lo mostrenco y lo bigardo , 
te me dan , y no averiguo 
il to amor ó si bastardo, 
e, mi Lidia , el tiempo anliguo; 
ices yo llamarte mia ; 
»re el tuyo general ó ambiguo, 
entonces lo fué, yo no lo via; 
ic de lo fe amorosa 
redoble hipocresía. 
lido to ciencia artificiosa 
inorantes en el aula 
wsidad maravillosa. 
loe es trapaza , embuste y maula, 
te llevar sabrosamente 
pajarillosá tu jaula; 
le reñir perpetuamente 
le poco recatado 
a iglesia se te pone en frente; 
qoe te mire sin cuidado 
jr f porque ninguno advierta 

su lugar acompañado. 

t> de ia dueña, siempre alerta, 

1 uno entró y estotro llama , 
aliena sus solas puerta? 

t los amantes se derrama 
s, ir arrimando aparte 
concernientes á la dama. 
; ?e jamás en el descarte 
isa ó falta de galanes; 
arecer de astucia y arte, 
atractivos ademanes, 
iel cebo desmandados 
treuna docena de bausanes : 
)Q aquellos repudiados, 
i sus pnestos ocupando, 
¡entidades graduados. 



VARIAS. «tf 

Mas ¿quién sabré decir to indostria eoando 
Les arrojas el gario alas agallas, 

Y qoedao boca arriba , palpitando í 

i Con qué sabor los prendes y snsallas f 

Y llevas por sos pies al matadero, 
Ya qoe rendidos á to ley les hallas? 

De tos ardides «no putar quiero, 
Ya que con él me amaste de gatam, 

Y alcanas entre ellos el logar primero. 
Tudas principio a la sagas estafa 

Con el mas nuevo género de eavüe 
Que na iaveotado goiltola ni pMrafc. 

El cebo de lo pesca es un convite 
De on cristianismo, qoe el mezquino amante, 
Ya tonto del amor, al fin lo admite. 

Echase á caestss so llorón Manta. 
Tu , que eres la madrina juntamente, 
Sacas el temo entonces magante , ' 

Y con sereno rostro y ieda frente. 
Bizarro talle y on semblante honesto» 
Que al de Lucrecia representa y sáfente » 

Abrasas on compadre i.lo modesto, 
Dejándole Infandido to veneno, 

Y á varios modos de morir dlspoestO. 
También lo dejas do moneda ajeno; 

Y él da á entender si es Wberel ó escalo, 
Tanto como decir al es malo é"bneno. 

Si de otras circunstancias bago caes», 
No acabaré en oo sirio: asi repito 
Por cima tus costumbres t de paso. 

Cierto me mamilUe Infinito, 
Viendo qoe en mil distintas effmtnss 
Yo solo me escapase del garlito. 

Ni ya me desatinan tos patrañas , 
Ni el verte en mil amantes dividida, 
Es cosa qoe me aflige las éntralas; 

Antéeme parecieras desabrida, 
Si creyera que á solea en to seno 
Pasaba yo la solitaria vida. 

Mas quiero hallarle de rivales lleno» 

Y me serás mas dulce y mastabrosa , 
Como la frota del cercado ajeno* 

No m e verás formar guerra celosa 
Aunque diez mil contrarias culebrinas 
contrasten to muralla vidriosa ; 

Y aunque tras esto sepa qoe te inclinas 
Al mismo escapulario y la sotana , 

Y admites gmovesas contraminas , 
Esa reputación tan soberana 

Con que tu lengua siempre te reputa , 
Te la concederé por cierta v llana ; 

Mas no, sino reviente un ni de puta 
Por conservar en medio de la corte 
(Piélago inmenso) su chalupa enjuta. 

Todo faraute , amiga , trinche y corte ; 
Que al mas encarnizado en tu pechuga 
No lejAré jamás que se reporte. 

SojBIcbo á la manera de tortuga , 
Que no la ofende un guizque ni guijarro, 
Si el pié recoge y el pescuezo arruga. 

Así yo con mis conchas de socarro, 
Si se trastorna el cielo, bajo el morro, 

Y es dármele los como dar en Darro. 
Esta moneda gasto, y no me corro, 

Porque con ella la del rey de España , 
Que en tí debiera despender, me ahorro. 

Aquí consiste, oh Lidia, la maraña ; 
Que en ti faltando amor y en mi dineros , • 
Dura el consorcio, y cada cual se engaña. 

Conoces de mi lengua los aceros ; 
Que á no templarte ese temor, ya hubiera 
Probado yo de tu rigor los fieros. 

El miedo te reporta y te modera. 
Porque de ti no cante y no desbuche 
Cuando me halle de tu gremio fuera. 

Tiemblas de la tijera de mi estuche, 
Que ha de cortar á tu medida el paño 
Ante el primer corrillo que me escuche. 

En fin, porque no haga con to daño 
De tus costumbres pésimas alarde , 
Formas de amor un solapado engaño. 

Que el miedo nazca del amor cobarde 



DON JUAN DE JÁUREGII. 



Es muy coman ; pero qae engendre el miedo 
Tu amor, es caso que lo vemos tarde. 

Lidia , prosigue tu amoroso enredo; 
Que si con tus mentiras me halagas, 
No se me da de la verdad un bledo. 

¿ De qué me sirve un corazón con llagas , 
Si en ios favores anda limitado, 
Traiéndome picado con aulagas? 

Trátame, Lidia , tú con dulce agrado 

Y afables muestras, y siquiera el pecho 
Tengas allá en lo intrínseco dañado; 
Que yo en mi engaño vivo satisfecho. 

CANCIÓN. 
A ana dama antigua, flaca y fea. 

Cuando tus huesos miro 
De piel tan flaca armados y cubiertos t 
Señora, no me admiro 
Desa tu liviandad y desconciertos ; 
Que es fuerza ser liviana 
Quien es en lodo la flaqueza humana. 

Cúlpete en una cosa . 

Y es que adornarte quieres y pulirte , 
Crevendo ser hermosa ; 

Y ta'u difícil hallo el persuadirte 
Para que no lo creas, 

Como el hacer en algo que lo seas. 

Pero quizá no en vano 
Mi lengua te amonesta y aconseja , 
Aunque el consejo sano 
Tú debas darle, como anciana y vieja; 
Pues por no parecerlo, 
Pienso le has de tomar y obedecerlo. 

¿Para qué persuades 
Al mundo que ha treinta años que naciste? 
Pues a decir verdades . 
Habrá sus treinta y dos que envejeciste ; 

Y no solo eres vieja , 

Mas la vejez en ti ya es cosa añeja. 
Hoy buscas matrimonio , 

Y no hallarás , según tus calidades, 
Marido en el demonio ; 

Porque después que mira tus fealdades , 

Que agora yo deslindo, 

Presume Satanás de airoso y lindo. 

Mil años ha que hubiera , 
Según tu edad , llevádole la muerte ; 
Mas cuando armada y fiera 
A ti se acerca y tu ligura advierte , 
No llega ni le embUle , 
Creyendo haber diez horas que moriste. 

Mas guárdale no sea 
Que ella, tal vez pagada de lu vista 
Abominable y lea, 

Te asalte y de tu cuerpo se revista,* 
Por ser los huesos tu vos (B 

Mas proprios de la muerte que los suyos. 

MCFIXICIOX DE AlOn, SKGl'ü EL USO DC LOS MODERAOS. 

Es el amor un desden 
En todo á si mismo igual , 
Do siempre reside el mal 
Para lisonjas del bien. 

Es una traición segura 
Con fidelidad traidora , 
Que á tiempos se aleara y llora 
Quien la huye ó la procura. 

Es alba que en su arrebol 
No hay sombra que la avergüeñee; 
Es sol que a la une he vence f 

Y noche que vence al sol. 

Es el iui.in que en el fuego 
Presta su quilate al oro, 
Cu\o escondido tesoro 
Se ma ni tiesta al mas ciego. 

Es el vapor del aroma 
Que de ajena luz procede , 

Y si vent'4» á quien le excede. 
De si la venganza toma. 



Es serena teopeitad 

Y procelosa tenaza; 
Es nivelada batanea 
Con fiel de infidelidad. 

Es el rumbo de la ate. 
Que al délo encambra se < 
El breve soleo del remo 

Y el meló simple del ave. 
Digo que el amor en son» 

Es, aunque nadie lo crea , 
Cuanto quisiere que aea 
Cualquier disparada pluma. 

CANCIÓN.— Lucent (ti 

.VI húngaro Tlbardo, en la osmios * 

Espiraba la luz , y el destempla 
Olimpo en raudos truenos envolvü 
La quebrantada nube rimbomban! 
Cuando el leñero monarca entrón 
La densa roca en sus escarchas fri 
Vibrando impele , á emulación de 
Que el eco redundante f 
Imagen combustible , aunque bta 
De la expedida voz , trincha en le 
Ya opuestos elementos 
Contra los orbes , que veta dése 
Ni el bronce adusto en cárdena pi 
Brujiera audaz los piélagos instal 
Con los ferrados y temblantes cali 

Mas el abismo de las ondas bou 
Ya entonces aposenta al rojo amai 
De la que en Chipre al Mfoolauro 
Por mas que á Cintia el circulo r 
Lóbrega luz de eclipse radiante 
Bordar intente al coronar su aun 
Pues ni la fértil Flora , 
Tal vez precipitada, y tal pendiei 
En los racimos de la hercúlea pl; 
Ni el Mauro ó Garamanta 
Prestara ardor á su metal fervien 
A no estrechar el ámbito sucinto 
Cual Tifis el cretense labirinto. 

El grao sepulcro, a los egipcios 
Allí oprime la bárbara difunta, 
Ronusto honor del que idolatra I 
Sobre el collado se levanta , y so 
Ei cimiento capaz crece la punta 
Piramidal , con que taladra el cu 
Allí el forjado hielo 
Es á las breñas funeral mordaza 

Y Cipariso en ademan triunfante 
Con lenguas de diamante 

Y brazos de coral el monte abra 

Y en los pendientes riscos le ami 
Aun mal vengado de la tarda inju 
Trance fatal del monstruo de U( 

¿Qué indicio pues recuperar t< 
En rudo engaste de peñascos ru< 
Tanta vivacidad , tan crespo ing< 
Qué ardor, qué altiva luz , qué < 
De celsitud , entre holocaustos i 
No se postrara , dedicando el ge 
Al deTemishoy Enio? 
Que de menor estimulo forzado 
Hoy ven lograr el resonante plec 

Y de fumoso electro 

Grabar tos turbios de vapor nubl 
Mas luego en su peíion precipita* 
(ínclito Ibero) , atropello tu alfai 
Cuanto dora Titán del Mincio al 

Canción, al que indignare 
Tn voz altiva y silabas tremenda 
Dile que en silogismos no repare 
Que no te faltara de quien lo api 
Basta que tú me entiendas, 
> que el lenguaje culto 
Muchos no le distinguen del occ 

il) E>u caución es baria de la de Góofon 
tal serpiente breves 



COMPOSICIONES VARIAS. 



411 



KXXW M ALGUNOS HIMHOS.DE LA IGLESIA. 

Tmi 9 SmeétSpMtu t eU. 

Vén , Deidad suprema , 
Espirita Santo, 

Y ala tierra envía 
De talarlos rayos; 

Padre de los pobres , 
De rioueías franco, 
Caya lumbre ilustra 
Corazones mansos ; 

Singular consuelo, 
Refrigerio grato, 
T huésped del alma 
Dalce y regalado. 

Vén , descanso alegre 
Para los trabajos , 
Del calor refresco, 
T solaz del llanto; 

-Vén, lumbre divina. 
Penetra abrasando 
Maestros coraron es, , 

Intimo regalo. 

Sin tu los el nombre 
Pierde el ser humano , 
. Pues su vida es muerte 
De continuos danos. 

Riega t& lo estéril , 
Látalo manchado, 

Y nuestras heridas 
Sana con tos manos. 

La asperesa ablanda , 
Calienta lo helado, 

Y los pasos rige 
Del descaminado. 

Concede á tus fieles , 
• Que en ti confiamos , 
De tus siete dones 
El tesoro sacro. 

Danos tus virtudes . 

Con mérito , y danos 
Saludable muerte 

Y eterno descanso. 

Jém hcit orto tidcre , etc. 

Pues ya la luz alegre 
Del claro sol nos mira, 

Y de sus rayos huye 

La oscura sombra y fría , 

Al cielo supliquemos 
Que en este nuevo día 
De iodo mal nos libre 

Y a lodo bieu nos rija ; 

Qoe enfrene nuestra lengua 

Y sos turbadas iras , 

Y de arrogancias vanas 
Retire nuestra vista. 

Qoe el corazón sea puro 

Y el alma corregida , 
Coyas templanzas huellen 
La ciega carne altiva ; 

Porque cuando la noche 
La loz del sol despida , 
Cante a los cielos gloria 
Nuestra pureza limpia. 

Sera la gloria al Padre, 
Sera (1) la gloria misma 
Al Hijo, y al que entrambos 
Con un amor espiran. 

AL SANTÍSIMO SACRAMENTO. 

fa«,¿Mfii«, glorio si corporü müterium , etr. 

Moeve la voz , lengua mi a ; 
Dirás el alto misterio 
Do asiste humanado Cristo, 
WovHombre en alma y encuerpo. 

•So sangre , de precio lauto , 

Bbriicíoo primitiva; en la de Fernandez se leo Sea. 



Dirás , con que el Re; supremo 
Podo redimir el mundo , 

Y el mundo comprar el cielo. 
El que fué para los hombres 

Dado por el Padre eterno, 

Y fué de una virgen pora 
Nacido para los mesroos; 

El que humanó su deidad ,' 

Y conversando en el suelo, 
Sembró su palabra santa , 
Que fruto le da perpetuo; 

Y para volverse al Padre, 
Entre los hombres primero, 
Con maravillosa industria 
Quiso quedar, encubierto. 

Dispuso la noble hazaña 
En el convite postrero, 
Guando observó con sus doce 
La ley del pascual cordero. 

Allí á la feliz escuadra 
Del escogido colegio 
Se dio con sus propias manos 
Por manjar y por sustento; 

Allí el pan, con su palabra, 

Y el vino se convirtieron 
En pura sangre y en carne 
De su vivo cuerno entero. 

Si tan profundo milagro 
No alcanza el humano ingenio, 
La fe sola por firmeza 
Basta al corazón sincero. - 

Reverenciemos humildes 
Tan sublime Sacramento , 
Supliendo la fe sencilla 
Al sentido débil nuestro. 

Las ceremonias oscuras 
De los antiguos precetos 
Cedan a la luz presente , 

Y al sacro rito moderno. 

Al Padre nunca engendrado , 
Sumo Autor del universo , 
Demos honor, gracia y gloria* , 

Y mil alabanzas demos. 
Oon igual honra' se alabe 

Su igual concebido Yerbo, 

Y el que de entrambos procede, 
Siendo los tres uno me sin o. 

LIRAS. 

EN LA FESTIVIDAD DEL CORPUS. 
Lauda, Sion, Salvatorem , etc. 

; Oh tú , Sion dichosa ! 
Alaba al Redentor, pues siendo esclava , 
Con mano poderosa 
Te dio la libertad perdida; alaba 
En himno sonoroso 
Tu buen Pastor y Capitán famoso. 

Couviene que te atrevas 
A cuanto el arte y el ingenio pueden ; 
Que sus grandezas nuevas 
A lodo extremo de alabanza exceden , 

Y no sera tu mente 

Jamás para ensalzarlas suficiente. 
Tienes por sacro tema 

Y propio asunto, que tu voz entone 
Con alabanza extrema , 

El que hoy la Iglesia con amor propone 

De aquella gran comida 

Que vida causa , y ella mesma es vida. 

Del pan que en la sagrada 
Mesa divina, de misterios llena , 
Con mano regalada 
Se dio á los doce de la santa cena , 
A cuyo gran convite 
Ninguno en gusto (1) iguala ni compite. 

Haya alabanzas llenas 
De gozo alegre y de sonoro acento; 

Y asi, de las terrenas 

Mentes despierto un general contento , 

(1) La edición primitiva dice : «Ninrono en gasto,» 



DONJUÁN 

Muestre so ardiente y vivo 
Afecto el grato corazón festivo. 

En este sacro día 
Se solemniza v trae á la memoria 
Con célebre alegría 
Aquella institución, llena de gloria. 
Que en la primera mesa 
Quedó á los Heles para siempre impresa. 

Y ja en esta lucida 
Mesa de ostentación del nuevo Rey, 

Y en esta conocida 

Pascua, que instituyó la nueva ley, 

Se acaba , y se averigua 

La oscura usanza de la pascua antigua. 

La novedad escombra 
Con lumbre clara de verdades puras , 
La antigüedad y sombra 
De contusión é imágenes oscuras, 

Y el nuevo sol destierra 

La ciega noche y triste de la tierra. 

Aquella acción piadosa 
Que el Redentor eterno obró primero 
Ln la cena dichosa , 
Dejó enseñado al pueblo venidero 
A que jamás la excluya , 
Mas la ejercite a la memoria suya. 

Asi el derecho santo, 
Según decreto del Autor divino , 
Por orden sacrosanto, 
Hace consagración del pao y vino , 

Y en gracia y beneficio 

De la salud lo ofrece en sacrificio. 

Mas un preceto honesto 
Al fiel cristiano con amor se advierte , 

Y un firme presupuesto ; 

Que el pan en viva carne so convierte , 

Y el vino en sangre nura 

Del sumo Redentor ue la criatura. 

Lo que la mente vana 
Es no posible (1) entienda ni perciba , 
Ni de la vista humana 
Mirar se deja, la animosa y viva 
Fe lo confirma y dice, 
Ríen que del orden natural desdice. 

Debajo diferentes 
Especies que a la vista se le ofrecen , 
Donde sus accidentes 
Señalan , y no son lo que parecen , 
Por singular portento , 
Se encierra el vivo Cristo en sacramento. 

Su carne es la comida 
Dada al cristiano que la goce y precie , 
Su sangre la bebida ; 
Mas tatito en uoa como en otra especie 
Se incluye el verdadero 
Cristo y los miembros de su cuerpo entero. 

Cuando en manjar sagrado 
Ks del terreno pecho consumido , 
Ni roto ó quebrantado 
Ser puede, ni su cuerpo dividido; 
Mas su entereza vive, 

Y el hombre enteramente lo recibe. 
Si lo recibe alguno, 

Y es recibido de miliares ciento, 
Tanto recibe el uno, 

Cuanto recibe el número sin cuento . 

Y en una y otra boca 

Nunca se gusta, apura ni se apoca. 

Recfbenlo decentes 
Los justos, los injustos lo reciben ; 
Mas es con diferentes 
Contrarias suertes; que los unos viven 
Ku wda saludable, 

Y estotros mueren muerte mi^rable. 
Desventurada muerte 

Ks en los malos, en los buenos vida. 

Tú agora pues ¡idvierle 

Cuánto un igual manjar y una comida 

Resulta en desiguales 

Efectos, saludables y mortales. 

Ed U eriiciou de Fernandez <¡c Ice : • K» iiupo»ibtc.« 



DE JÁORIGUI. 



En fin , es evidente 
Que si la hostia se divide y parle , 
Tanto precisamente 
Contiene alli la mas peque** pane 
Como la forma entera : 
Nadie me arguva ni la cansa loquera. 

Alli la esencia pura 
De Cristo no se rompe; solo toca 
El corte y la rotura 
A las especies, y jamás se apoca 
Del Yerbo disfrazado 
El cuerpo , de estatura ni de estado. 

Del serafín divino 
Aqui verás el pan , qne ha sido hecho 
Manjar del peregrino , 
Pan verdadero del cristiano pecho , 

Y del hijo amoroso, 

No del infiel blasfemo y can rabioso. 

Mostrósenos primero. 
Por sus figuras de notable Indicio, 
En el pascual cordero. 
De Isac en el antiguo sacrificio , 

Y en el maná que el cielo 

Dio al pueblo suyo en el arabio snels. 

Mas ¡oh Jesús precioso , 
Pan de verdades j pastor sagrado! 
Tú con amor piadToso 
Nos alimenta y guarda, y á tn lado 
Nos deja ver ¿I día 
Perpetuo en la encambrada jerarquía. 

Tú ( pues todo lo vales 

Y sabes), tú, que agora nos mantienes, 
Allá tus comensales 

Nos haz , y compañeros en los bienes 
De los que en tu presencia 
Gozan eterna la celeste herencia. 

CANCIÓN. 

IXTERPRKTACIO* SEL SAUIO VIII '. 
Domine, Domtmu niler, etc. 

Trata de las % raadeías y ataeSeles de D 

¡ Oh cuánto el nombre vuestro, 
Supremo Emperador y Señor nuestro, 
Al mundo admira, y cuánto so memori 
Es ensalzada con ilustre gloria 
Kn la extendida redondos del snelo! 
Por vuestra liberal perfecta esencia, 
Que excede en eminencia, 

Y en sus grandezas y valor, al cielo. 
Vos del sencillo y mudo 

Infante, y del grosero labio y rodo 
Recibís alabanza , y con sus voces 
Seguis contra los impíos t feroces 
Pechos blasfemos la vitona honrosa ; 
Yernos por vuestra mano fabricados 
Los orbes , y esmaltados 
Con las estrellasy la luna hermosa. 

Pues en tan grande alteza 
Pregunto : ¿ Qué es el hombre y su ha, 
¿ Quién es de Adán el ínfimo linaje » 
Para que del se acuerde y io agasaje 
Vuestra inmensa bondad , vuestra meo 
Haciéndole ávos mesmo semejante. 
Noble y participante 
En vuestro reino de perpetua gloria? 

Hicisteis tan cercano 
Su ser al ser del ángel soberano. 
Que el velo corporal solo divide 
Su igual honor , v un breve tiempo im| 
Que obtenga el alma angélica potencia 
Sobre las obras vuestras mejoraste* 
Su forma , y le eulregastes 
De todas el imperio ▼.preeminencia. 

A su dominio honroso 
Reudistes . y a su yugo, el tigre y oso , 
Lasovcjuelas en distintas gre>es, 
Kl caballo veloz, los tardos bueyes, 
Las simples aves, el halcón Ihiaiiu, 
La del sonoro canto filomena. 
El dellin, la ballena. 
Que en sus senos engendra el Océano , 



amotraoras vahas. 



, volátUti , entápeles 
aa aida, aa hueco n encierra 
flecando (1), el aire y •„.-. ja. 
nsMetro, y coaw vuestro nombre 
mararihas admirable , 

adida Itabitack* del hombre! 

TOtlClOM DEL SALMO CXBI: 
wtsim hrtsli* ¿Efipto t eU. 

I ée los hebreos en Eftsto, los beneficios qae 
tefes, y estafa fiftreftdi baya de los falsos 
ve Dios. 



de Egipto a so fettt Jornada 

ncroaya los israelitas , 

del bárbaro dominio 

de Jaeob multiplicada , 

cada 

te; aüiooa musites . 

a de safare patrocinio 

brió Batéate ea desiaio. 

«tendía 

so y el mar, anea con respeto, 

saino á la felice (tente, 

etirakte.ydeecabria 

sájalo , y el Jordán f olfia 



ifoente. 

raro, eme del golfo inquieto 
ts tas pendientes ondas, 
altos montea y collados, 
stres bandea y ganados 
orejadas! 

¡n tos senos y eaTernas hondas 
te letanías y rebelas 
tirapo, ¿cómo entonces fuiste 
r retirándote, huíste ? 
orno tu curso 
á su natural discurso? 
lontes , ¿cómo os encumbrasteis, 
¡lio rústico imitasteis ? 
la obediencia 
nriolable 

ios de Jacob y su presencia , 
dora piedra indomeñable 
seos broncos obedecen , 
to y miedo enternecidos , 
de su dureza ofrecen, 
i y fuentes convertidos. 
),ho, Señor, tantas grandezas 
s humanos alcanzadas 
fez reconocemos nuestra ) ; 
ílo para gloria vuestra , 
as promesas otorgadas 
pueblo, con amor piadoso , 
ritas fuesen , 
mnidad verificadas, 
ilico vulgo numeroso 
lado labio 
tz pudiesen , 

roos por baldón y agrario : 
a vuestro Dios?» Inüel pregunta, 
ra podemos fiel respuesta , 
i empacho ni recelo 
o Dios habita el alto cielo, 
ice v junta 
moipotencia , 
id por sus efectos vieron 
manifiesta; 
pudieron 

Dios de Jacob se diferencia 
renos simulacros vanos, 
;idos por mortales manos 
s mortales ; 

■cío mavor es su materia 
es metales, 

10 priine ra ; la de Fernandez dice piélago pro- 



8¡ 



oe engendra Arabia ó la ram sl s Iberia; 

istihioa labios y oosapuesu boea 
Vemos en ellos, y aparéales ojos 
(De la escultura tonillos despojo*). 
Orejas y narices bien formadas « 
Manos v pies, mas todo sin sañudo; 
Que ni la dura mano palpa 6 toea. 
Ni el pié se ba do mover, ni aa las (aecisnes 
Hay tísu v ohmio, tea, guato ni «ido; 
Todas sin oso y por igual pa sma d as . 
Imite sos acciones 
Con insensible pasmo sométanle 
Quien los fabrica , al gao Idolatra cuellos, 

Y envezdeaborreeeltas, 

En su engañosa fealdad eonua ; 

Sue en Unto al pueble de áMrae^»trioamoU 9 
n su Dios deposite «espérenla, 

Y de su protección perpetua la. 
Viendo qae de sa maso le beodtio 

Y con amor le ampara como á afyo. 
Blas ¿quién le negará aa a ontamia 

A un Dios siem>re benéaoo, y expuesto 
A bendecir aqaellos qaa le boaoran » 
Le temen y le adoran, 

Y para enriquecerlos fraaoo y presto, 
A la criatura simple, al aáblo aaotano , 
Al pastor ó monarca sobaraaot 
Siempre el Señor as acara y uforesca 

VOh temerosos da aa nombre aaato ! ), 
vuestros sucesores enriquezca; 
Veréis que un Dios, nbrieador del dalo, 
Os galardona, no la estatua balada* 
De artífices humanos fabricada, 
j Oh tu , Señor supremo! 
No importa» no, qae et pertinas blasfemo, * 
Adormecido an sas errores tanto , 
No te respete ni to nombre alabe; 

gue ni respeto ni alabanza cabe 
n broncos pechos, que de torpe nielo 
Ciñen sos fieros corazones yertos; 

Y asi, los reputamos con los muertos 

Y encaminados al prof ando infierno. 
Basta que el nombre tuyo bendecimos 

Los fieles ( ¡oh Señor! ) , que en ti vivimos, 

Y le daremos siempre honor eterno. 

CANCIÓN. 

PARÁFRASIS DEL SALMO C XXX VI : 

Super fumino Babitonto , etc. 

En que se lamentan los hebreos de so cautividad en Babilonia. 

En la ribera undosa 
Del babilonio rio 
Los fatigados miembros reclinamos , 

Y allí con faz llorosa 
Junto á su margen frío 

Con lágrimas sus ondas aumentamos. 
Entonces de ios ramos 
De los silvestres sauces suspendimos 
Las citaras y arpas, do solía 
Alentar sus enojos algún dia 
Alegre el corazón , cuando vivimos, 
En ti , Jerusalen; mas la memoria 
De tu asolado imperio , 

Y el duro cautiverio 

En que trocamos hoy la antigua gloria , 
Nos despojó del regocijo y canto 
Para entregarnos al afán y al llanto. 

Allí, por mas tristeza, 
La escuadra victoriosa, 
Que uos condujo en miseras prisiones , 
Templada su fiereza, 
Nos preguntó piadosa 
Por nuestras dulces rimas y canciones , 

Y con blandas razones 

Nos animaba á repetir alguna; 
Mas respondimos con ajeno intento : 
« ¿ uómo dará señal de algún contento 
Quien se ve reducido á tal fortuna? 
Cómo cantar podremos himnos sanios 
En región extranjera, 
Do la deidad primera 



DON JUAN DE JiDREGüI. 



Es ofendida? ¿Entre enemigos Untos 
De aquel Señor, * cuya gloria aspira 
Nuestro piadoso canto y nuestra lira?» 

Sacra ciudad, que adoro, 
Si acaso yo olvidare 
Este dolor, que tu memoria pide; 
Si al cántico sonoro 

Y al plectro me aplicare, 

Antes mi diestra el movimiento olfide, 
La lengua . que divide 
De la voz el acento y la cadencia, 
Se pasme y hiele, a mi garganta asida, 
Si a todo canto alegre preferida - 
No fuere mi tristeza por tu ausencia. 
Solo fijando en la memoria mia 
Tus muros encumbrados, 
Que yacen hoy postrados, 

Y las" felices horas de alegría 

Que en ti perdí, que en ti gocé primero, 

Y alguna vez recuperar espero. 
Pues fuiste el ofendido, 

Acuérdate , indignado, 

Señor, del impío y bárbaro idumeo, 

Cuando cayó rendido 

Tu pueblo, v el osado 

Contrario obtuvo su marcial trofeo ; 

Que en odio del hebreo 

Instigaba sus huestes y decia : 

« Asolad , asolad desde el cimiento 

Sus homenajes.» ¡Oh rencor sangriento! 

Dichoso el que á tus ojos algún día, 

Fiera Babel, con semejante estrago 

Y merecida pena 

Ha de vengar la ajen."., 

El que l.a de dar a tu soberbia pago, 

Y quebrantar con furias semejantes 
En las peñas tus miseros infantes. 

SONETO. 

En el (lia de la Presentación. 

El justo Simeón al Yerbo humano 
Abraza, y á la muerte apetecida 
(¡rato se ofrece, al tiempo que la vida 
Tiene, y el mismo Espíritu en su mano. 

Y cuál sonoro cisne, el sabio anciano, 
Ya su esperanza y gran edad cumplida, 
Alegre de su fin,' la agradecida 
Yoz funeral asi levanta ufano : 

« La muerte agora ¡ oh claro Sol. que abierla 
Senda nos muestras a la vida ausente! 
Llegue, y cu |>az el cuerpo desanime. 

»Nu precie ya nuien ve tu luz presente, 
Ver otra luz, ni el que la firme y cierta 
Salud alcanza, la mortal estime.» 

EPIGRAMA. 
A la invención de la Cruz. 

Siempre del Redentor crucificado 
La cruz fué semejante imitadora; 
Si en ella pristo se recuesta y mora. 
Ella le carga el hombro delicado. 

Él honra el leño de la cruz sagrado, 
l.a cruz á Cristo ensalza, al misino honorn ; 
Hoy ella resucita vencedora, 
1 filé, cual Dios, su lefio sepultado. 

Si Magdalena busca y halla á Cristo, 
Hoy á la cruz Elena busca y halla : 
Él vence v huella h región precita. 

Ella á tfageucio rompe y avasalla. 
Muchos tras él resucitar fué visto ; 
Asi la cruz los muertos resucita. 

También a Cristo imita 
En su mas inefable sacramento, 
Pues como, dividido en parte* ciento. 
No apoca su entereza; 
Asi con inmortal naturaleza. 
Viéndose en p: irles dividir sin cuento. 
La cruz mantiene su cabal grandeza. 



CANCIÓN. 

A la retadoi boma. 



La profétlca vnx del labio poro. 
Que abrasó el afln coa ucro fregó. 
Sigue mi lira, moque en humBde aceat 

Y varias plomas, que en el siglo ciego 
Los casos predijeren del futuro 
Tiempo y del cíelo el prevenido intento; 
Corrija mi instrumento 

Quien voz distinta al mudo 
Dio, y elocuencia al rudo. 
Tanto que imite el venerable cuito 
De aquellos cuto genio Ilustre y santo 
Halló el misterio, y le locó profundo 
Del cielo mismo espanto. 
Paz y rescate universal del mundo. 
Crecerá de Jesé la fértil planta. 
Cuya frondosa Tara en huerto ameno 
Produzca nueva flor candida j bella, 
Que el cielo- adorne y ef confln terreno; 

Y la piedad, la fortaleza santa 

Y Espirito de Dios descante en ella. 
Nueva, luciente estrella. 

Ya en otra edad prevista. 

Do I a piadosa vista 

Fije el remoto habitador de Oriente; 

Lucero y luna, cuya los ardiente 

Honre el impireo con eterno día, 

Y sol resplandeciente 

En sombra oscura, de los cielos gola (1). 
¡ Oh cuánto á la sazón la renovada 

Y enriquecida redondel del suelo 
Alegres gozarán sos moradores ! i 
Que ya la tierra sin la escarcha y hielo 
Del aterido ivierno matizada 

Se verá de olorosas, frescas flores ; 
Los tiernos y menores 
Corderos y novillos, 

Y errantes cabrilillos. 

No temerán, en fieros escuadrones, 
Al oso y lobo, tigres y leones. 
Con pura sencillez verá delante 
Áspides y dragones, 

Y habitará seguro el simple infante. 
Feliz edad presente, en que miramos 

Efectos de evangélicas verdades. 

Que fueron en un tiempo indicio y muei 

\ con segura posesión gozamos 

Cuanto esperaron antes las edades, 

Como envidiosas de la gloria nuestra, 

Ya el claro sol nos muestra 

Su luz alegre t pura 

Contra la sombra oscura 

En que la faz terrena se envolvía ; 

La planta generosa su flor cria. 

Que esparce, como luna, lumbre bella, 

Y forma un nuevo dia, 

Como lucero y matutina estrella. 
Ya pues la tierra, en frutos abundanti 

Y antes estéril, la matizan flores 
Cándidas y de púrpura teñidas. 

Que al cielo puro esparcen sus olores; 

Ya el infiel y gentil, mas arrogante. 

Fieras del universo, enfurecidas, 

Humillan , convencidas , 

La temerosa frente 

Al Cordero inocente; 

Va del dragou en la caverna ó nido 

Yernos á Dios infante entretenido. 

Que , sin contagio de veneno impuro, 

Planta sobre el rendido 

Áspid y basilisco el pie seguro. 

SONETO. 

A la coronación de nuestra Sil ora. 

Sois nueva esfera, oh Virgen, que la 
Descubre eterna y su saber pregona , 

(1) En la edición de Fernandez se lee : «De los ci 



COMPOSICIONES 

amiL coya luz blasona 
smMlan el cooln de Oriente ; 
labra osnnipotefl te 
espléndida ce ana, 
de ladeóle toi 
oeecttM de lasam... i. 
o, coya bella compostura 
fue apariencias hace, 
¿verso lo Mis alterna; 
debajo de sai astros nace 
id v le añónela v asegura 
Hiddad y gloria eterna. 

CANCIÓN. 

Blata Coucendoa te aiettra Se&ora, 
il ila de 8aa Petoid-Fau»/*. 

postrado en miseras prisiones 
pootatceyaeta, 
la prlaaero fundamento, 
i afectos y razooea 
lengua y corase* volvía, 
al r emon ta do pensamiento, 
s atento 

oración ¡oh Virgen santa ! 
iones voettros Inefables, 
lo con doctos venerables 
veta limpia y sacrosanta, 
lenas broncas aherrojado, 
a acento regalado : 
miar, purfsima criatura, 
¡Seriad principio santo, 
asclavitnd desden eterno! 
do m pristen rompisteis dora, 
taños convtrüeado el llanto 
gozo, y en abril su ivierno, 
amo gobierno 
trar en ella el pié sagrado ; 
la colpa so cadena, 
(rada, de qoe fuisteis llena; 
«os el error turbado. 
ñas ene á Dios, por quien se alaba 
entra de so sola esclava, 
lijaron para vos los hierros; 
La cadena de tinieblas, 
m religaba, quebranlasles , 
gipdos miseros destierros 
aobe de palpables nieblas 
letta claridad cambiasles. 
, eneadenastes 
caide, al carcelero mismo, 
Ira, á su pesar, los prisioneros 
s arillos y herrajes ñeros, 
i de los reinos del abismo ; 
ada, siempre triunfadora, 
sitad Madre y Autora, 
■il veces del sin par trofeo, 
la con eternos dones, 
I délo la mejor diadema ; 
squino, de mis culpas reo, 
ito¿ grillos j prisiones 
llega la feliz y extrema 
m la suprema 
slade sin estorbo el alma.» 
s <H sacerdote santo, 
soche humedecida en tanto 
liseorsos apacible calma, 
no a sus ojos, porque el cielo 
►dése de mayor consuelo. 
do estaba el gran apóstol, cuando 
voz angélica en su oído, 
dice, sin romperle el sueño : 
o y piedra y padre venerando, 
tre millares escogido 
no de su Iglesia y dueño ! 
sitio pequeño 
oo habitas, cobra esfuerzo; 
os cadenas v tus grillos 
wes delicados y sencillos ; 
bien cómo redoblo y tuerzo 
quicios de las altas puertas, 
certas á to paso abiertas. 



VARIAS. 

•Seras nuevo Sansón, qoe aprisionado, 
Sos vínculos toéiHet rontpia. 
Amedrentando al bravo filisteo, 
Al qoe ignoraba qoe ao esfuerzo otado 
En so cabeza oculto residía;. 
Asi to fuerza, con Igual trofeo» 
Miedo sera al hebreo, 
Cue te aprisiona y ata porque ignora 
Qoe resido lo otada fortaleza 
Depositada, pedro, en to cabeza. 
Como cabeza a quien la agiente honora, 
Opuesta ya con armas dtanet- 
A los encuentros de enemigas haces. 

» ¿Quién ya permita qoe d humilde tóelo 
Te oprima y ate en cárcel miserable, 
Siendo tu mismo aquel por quien se obliga 
Siempre á ligar y desalar d délo 
Cuanto en la tierra, oh Pedro venerable, 
Por medio luyo te detata ó liga? 
¿O es justo qoe te diga 
Que entre cadenas toscas y ferradas 
Ln pontifico yaco sin decoro, 
En vez de aquellas de purísimo oro, 

8ue al pectoral pendientes y trabadas, 
ruaron ya de Aaron to enriquecido 
E ilustre asaz pontifical vestido? 

»No lo contiente el ddo, poet ordena 
Ya lo contrario: aqoi veras so efeto; 

Sueel de aqudía celestial Princesa 
los retiro la culpa y la cadena> 
A cuyo tazo d mondo ceta sujeto. 
Verdad precisa qoe to vos confiesa, 
¿Cuanto menor empresa 
Será romper tus débito prisiones? 
Yo en nombre tuyo quebrantarlas pienso. 
Leve señal de to poder Inmenso, 
Bien que aumente valora tu blasones, . 
Hasta qoe ya por triunfo preeminente 
Reines, cual IHot, en una cruz pendiente. 

» Y porque entiendas d honor qoe esperas, 
YDtostecomonJeaytepredeue 
Por el que otorussá su Madre, sabe 
Que mil edades largas venideras 
Celebrarán con término solené 
Esta prisión en que resides grave ; • 
Júzgala ya suave. 

Cual sacra semejanza y misteriosa 
De aquella cárcel, que sin ver su entrada 
Fué desde afuera rota y quebrantada 
Por mano de una virgen poderosa ; 
¡Misterio raro que, en tu Iglesia oculto , 
Aguarda en fin so venerable culto !| 

•Sabe que el sumo Hacedor se agrada 
De que sus fieles en continua duda 
Este misterio ignoren, y que el celo 
De cada cual y devoción sagrada. 
Mejor se manifieste en lo que duda. 
Hasta que el tiempo, obedeciendo al cielo, 
Rompa el confuso velo 
A la verdad, y la descubra dan, 

Y algún prelado de to Iglesia pia 
Resuelva ¡ oh tiempo alegre ! que Maria, 
Por excepción y preeminencia rara. 
Fué, siendo madre de la gracia y vida, 
Sin mancha de pecado concebida. 

•Mas mientras llega la sazón dichosa, 
Sabe también que, como nobles bijos, 
Tus sacerdotes, de su celo instados, 
Imitarán tu devodon piadosa, 

Y con alegres justos regocijos 

Se ofrecerán á conservarla aunados. 

Ya miro en los sagrados 

Templos remolos de Vandalia noble, 

?ue se congrega numeroso el clero, 
del misterio santo y verdadero 
Ya jura y vota la certeza inmoble, 
Ligando alegre el corazón devoto 
Al nudo fiel del juramento y voto. 

»Mas en aqueUa sujeción ligado/ 
Un libre esfuerzo le será infundido, 
Con que defienda intacta la pureza 
Mayor qoe podo Terse en lo criado. 



DON JUAN DE JÁUREGU1. 



Tú pues, a tanto honor reconocido, 
Venera siempre con igual firmeza 
Su original limpieza, 

Y colma el pecho de feliz consuelo; 
Deja esa cárcel lóbrega, funesta. 
Comprobarás*; mi verdad propuesta; 
Desecha diligente el duro suelo, 
Veras en él troncados en pedazos 
Tus ponderosos vínculos y lazos.» 

Desta manera dijo, y el costado 
Del Pontífice tora, y le despierta. 
Al>re sus ojos él, la estancia mira 
Bañada en luz, y el ingel venerado 
Cercano :il quicio de la férrea puerta. 
Ya en lo interior del corazón suspira, 

Y embelesado admira 

Tantos honores y grandezas juntas; 
Ve en tierra las cadenas destrozadas. 
Luego en las puertas mira quebrantadas 
Las recias verjas y rollizas puntas, 
Hasta que á si se "mira libre y suelto, 
Kn alto asombro y regocijo envuelto. 

OCTAVAS. 

A nuestra Srúora, aplicando algunos atributos 
á la limpieza de su Concepción. 

Sois palma excelsa, ¡oh Virgen! triunfadora 
Del árbol del error. Sois verde oliva. 
Que en lo supremo de las aguas mora, 
Verde á pesar de su diluvio y viva ; 
Sois vid, que el golpe de la hoz ignora. 
Ciprés, que, exento de la muerte esquiva. 
Anuncia muerte con funesta guerra 
Al que esperaba derribarle en tierra. 

Sois lirio asido á la pungente y dura 
Rama de espinas, y jamas violado ; 
Itosa, cuva beldad intacta y pura 
No marchitó la noche y viento helado. 
¡Oh «iii igual, purísima criatura, 
One, preservada del común pecado, 
Sois, en desprecio suyo, victoriosa 
Palma, oliva, ciprés, vid, lirio y rosa ! 

Sois plátano (te ramas tan copioso 
Al fértil riego de perpetua fuente. 
Que nunca el hielo su verdor frondoso 
lia penetrado, ni el agosto ardiente ; 
Mirra escogida, bálsamo oloroso, 
Cuya interna virtud perpetuamente 
Os reservó incorrupta y sin ofensa 
Contra el contagio de la culpa inmensa. 

Sois el ciitaniode fragante y lina 
Kspecie, oculto en aspereza tanta. 
Que ni guadaña al tronco se avecina, 
Ni falla un ramo de la fértil planta. 
;Oh eu los humanos excepción divina, 

Y del Criador imagen sacrosanta! 
Por mil blasones dignamente os llamo 
Plátano, mirra, bálsamo, cinamo. 

Sois torrv ebúrnea, altísima y fundada 
Para asilo feliz del bando amigo, 
Que su notoria inmunidad sagrada 
Fué siempre incontrastable al enemigo : 
Ciudal, en cuya cerca levantada 
No abrió el contrario entrada ni postigo, 
Kscaia del Olimpo, inaccesible 
Al pié atrevido de la bestia horrible. 

Puerta, que aun antes que su Autor la abriera 
Ya estaba al adversario defendida ; 
Fuente, oue al áspid y culebra fiera 
Dios negó de sus ondas la bebida. 
¡Oh en soberanas honras la primera, 
Sin sombra de pecado concebida! 
Ilien sois con semejanza preeminente 
Torre, ciudad, escala, puerta y fuente. 

Sois encendido sol. y tan fogoso, 
Que no permite congelar nublado, 
Ni el factor de las sombras espantoso 
Ha visto el globo de su lux turbado: 
Sois lucero del alba luminoso, 
Que en los solares rayos Inflamado, 
Huye el eclipse lóbrego funesto, 



Cercano siempre al sol y tranca opuesto. 

Norte , que de las ondas se retira , 
Sin ver jamás en ellas triste ocaso ; 
Luna , que al sol supremo siempre mira, 
Ni el inundo estorba de se vista el paso. 
¡Oh singularidad que al eielo admira ! 
Rindo á tan pura loa mi ingenio escaso, 
Píies no se incluye en alábanla alguna 
Vuestro sol y lucero , norte y rana. 

CANCION. 

A la Reina de los ángeles, probando la línpi 
de su Concepeloa sanusuu. 

Plantó el Criador para el Adán primero 
1 11 paraíso, estancia, aunque terrena, 
De recreación y de belleza inmensa , 
Tan puro y limpio, que la mancha ajem 
No pudo consentir, lanzando al iero 
Agresor primitivo de la ofensa. 
Trazada la costosa recompensa 
Del grave mal por el Autor del mudo. 
Kn vos plantar, oh para Virgen, quiso 
Segundo paraíso, 

Y recreación para el Adán segundo. 
¿Quién pues dirá que entre sus limpias t> 
Hallar pudo la culpa alojamiento? 

Ya fuera conceder al hombre vano 
Mas pura habitación que a Dios banano. 
Huerto florido siempre, y siempre eientt 

Y detendido sois de los errores, 
Dando fragrancia eterna sus olores. 
No a Adán, vencido ya de la serpiente. 
Mas al que oprime su soberbia frente. 

Labor mas noble, sólida y entera 
Fué reparar el inundo y reuo vallo, 
Estableciendo cu ¿1 la Iglesia santa , 

Y mas difícil que lo fué el cría lio ; 

Y si en aquella fabrica primera 

Fué el primer hombre fundamento y pUi 

Y tuvo original justicia tanta, 
En esta mejor fabrica segunda 

Sois , Virgen , vos principio y fandameau 
¿Diremos que el cimiento 
Fué ya minado de la colpa inmunda? 
Obra tan rara , y en la esencia Irma, 
Tantos y tantos siglos meditada, 

Y enriquecida de costoso arreo , 

¿'He de pensar que de un error tan feo 
Fué en el primero limen deslastrada? 
Afirmaré mejor que la divina 
Mente os previno , como piedra fina, 
Para ilustrar en so labor el puesto. 
Do siempre estriba el edilicio enhiesto. 

Preciase tanto el humanado Verbo 
De Redentor , que no le satisface 
t'n simple modo de ejercer la haiaús; 

Y ¡»i levanta al misero, que yace 
Hendido á manos del error protervo, 
También con mas ilustre y sabia mafia 
Querrá oponerse i la contraria sala. 
Preservando tal vez y el saludable 
Socorro anticipando a la calda , 
Pues hiendo socorrida , 

Se liberta del golpe inevitable. 
Redención perfectlsima, empleada, 
Olí Reina , en vos, cuyo dichoso empleo 
Os pertenece |»or honor sublime; 

Y a quien al sacro seralin redime , 
Do no pudo la culpa alzar trofeo. 
La misma acción ejecutar le agrada 
En vos; que no ha de ser aventajada 
La muchedumbre angélica, superna, 
A los honores de su Reina eterna. 

Si en misteriosa voz la Iglesia os llama 
De la* vírgenes hoy virgen gloriosa , 
Ya Os concede purísima entereza • 
No solo en vuestra carne geuerosa. 
Mas en el alma , si el renombre y fama 
Se ajusta a la razón v su firmeza ; 

?ue la suprema virginal paren 
ambieo al alma atiende ; y si la vuestra 



OOMM«aO«S TAMA* 



infn do m culpa aleve 
m «pació breve 
amumudbledlesti \ 

r ya. Discurso os; o 
calidad os niega 
ycamrpo, ccanojoij y puedo, 
■■nUdms oa ooniceuu, 

Íada dala culpa ciega, 
i en eembra de pecado. 
amas en el supremo grado , 
• lai ea vea respeta 
ad de virgen mas perfeta. 
icuerdo en la faenada j frente 

de espléndido tesoro 
Jgoo teaspto venerando ; 
tone* y coronas de oro 
«nerón que miraba á oriente, 
lee rayos de su les brillando. 
toe pues oe negaremos, eaando 
leí divino temple os nombra? 
¡nosaccaeepoien sagrada 

*l pesiada. 

aaatagua Ase ignra y sombra , 
enlutarle su rkjoesa 
y an luciente ornato; 
mean en contra se rédate, 
> sen mancha y deslace, 
de la razón ingrato. 
■ el sol vneatra pureas, 
lo entente an Anexa , 

> resplandor contemplo 
naneo la Cas del sacro templo. 

CANCIÓN. 

tasa ée aaestia Sefiora, aplicándole 
atildad Us propiedades déla fénix. 

¿acoge la sanan templada 

meva an vejes molesta 

a del Arabia rica, 

tu albergue, eo la floresta 

, eÜge nn ramo de empinada 

b aromas abundancia aplica 

i fabrica, 

tsada espira, 

'aspira, 

ieado entre la Inz fragranté ; 

oradas plumas rozagante 

ida en procesión pomposa 

volante, 

apaña a su región I umbrosa. 

i fénix , Virgen soberana , 

emplo, ausente del eterno 

ergue tn yo , do pretendes 

enoo; ya pasó el ivierno 

y aflicción mundana ; 

en nuestros piramos extiendes , 

orna enciendes 

tdes santas, 

te levaatas 

«una , al sol de Dios atenta , 

inrasa y tu vivir aumenta , 

1 humo de un olor inmenso 

> alimenta, 

mirra , cinamomo, incienso. 

alero vital, que i un mismo instante 

rte fecunda , y nacimiento 

isitar las nubes alias, 

jos matizando el viento, 

xtdes de águila triunfante , 

nonte Libano te exaltas. 

ro esmaltas 

tte y cuello ; 

isigoe y bello 

itador del lirio y rosa ; 

os de paloma hermosa ; 

ciclad , que el viento agravia , 

ras generosa 

ek> tu felice Arabia. 

•esa y tínica, levanta 

tato; que tus plantas bellas 

t la luna la alta frente, 



Ya envuelves la caben en las estrellas , 
Ya el sol te vistes y su lumbre santa. 
Volátil pompé , angélica, laoieate , 
Te sigue al sacro oriente, 
Te alaba en su armonía 
Con dulce metodia, 

Y en ¿orno á tn dorado cuerno y alas 
Vuela, y admira el nnevo rastre y pías, 
Hasta que á Dios acercas tanto el vuelo, 

Y tanto á Dios te Igualas , 

Que alia no aleante serafia del cielo. 

Canción, no na sido poco lo Intentado : 
Ya de tan alto asunto ni el osado 
Genio se encargue ni la mane-escrwe; 
Que donde el amero sevafln no arriba, 
De infatigables piusas sustentado. 
Es vano orgullo qne llenar presuma 
El frágil vuelo de una débil pluma. 

CANCIÓN. 

Al dichoso triaslto y sseneloa da aatstrs Mar*. 

Ya la corona y lauro ge ner o so 
Previene el dele a ta cabeza y mano, 
¡Ohíavl(UísimaVirgeo,triunfador# 
Del 4ue tríenlo, sagaz, del bando Iraniano ! 
Dejar puedes el Líbano frondoso , ■ 

Y penetrar loa vientes voladora , 
Que ya rompió sn oscuridad la aurora. 
Tiende tus alas al empíreo délo, 

Ob candida paloma , pues florece 
La tierra , y despaveoe 
El bronco horror del Ivernizo hiele. 
Los nuevos rayos de en lumbre viva . 
El sol esparce • la borrasca cesa 
Del lóbrego diluvio, v nuestras vidas 
' Escapan de las onda* homicidas. 
Digna serás que , en pago de la empresa, 
Con sacro honor d área la reciba , 
Pues con el ramo do la verde oliva 
Vudvea triunfante & do salíale, y Heves 
De la terrena paz tan derlas nuevas. 

¡Ob tú , do b serar atemore temida 
No es ya ministra de dolor interno , 
Ni del vivir contraria aborrecible , 
Mas medianera de reposo eterno 

Y causadora de perpetua vida , 
Dando al cuerpo vi^or incorruptible 
Eu carne y en espíritu impasible ; 
Que siendo tú. por inefable suerte, 
Hija y esposa de la vida, j madre , 
Tu esposo, hijo y padre 

§uiere te ofrezcas á la débil muerte , 
asi le imites y seguirle esperes. 
Será tu muerte ejemplo de la suya; 
No deuda , no , de aqudla culpa inmensa ; 
Que á tu pureza no tocó su ofensa , 
Ni sus tinieblas á la iun\bre tuya. 
Por culpa no , sino por gracia, mueres, 

Y el privilegio de tu rey adquieres: 
Mueres para nacer, cual fénix una , 

Do el marmol sirve de sepulcro y cuna. 

Como ilustro a la vil naturaleza 
Dios , cuando se redujo a muerte humana , 
Tal quiere que la tuya al hombre honore; 
No juzguen que tu forma soberana 
Es angélica forma • ó tu pureza 
Cause que alguno cual deidad te adore. 
No es justo que tu ser d mundo ignore. 
Que es terrena tu forma , aunqne divina , 

Y en ella excedes {admirable extremo! 
Al sera fl u supremo, 

Que al nombre tuyo tu cabeza indina ; 
Ni eres deidad , mas un humilde opuesto 
Del que lo quiso ser por su arrogancia ; 

Y asi, por tu humildad se recupera 

Lo que él perdió por su arrogancia fiera. 
Ser criatura mortal fué tu ganancia, 
Para alcanzar inacceaible puesto. 
Llegue el tránsito fausto, y no funesto; 
Sera tu muerte la dichosa entrada 

Y el primer arco á la triunfal jornada. 



DON JUAN DE MUBEGUI. 



Apenas de lu muerte alegre y tierna 
Pasarás el umbral , cuando la vida 
Cobre su cuerpo, con el alma unido, 
Pues tu corpórea forma está ceñida 
Con la de Cristo, incorruptible, eterna, 

Y fué tu carne su mortal vestido. 

Ya miro al sacro triunfo embebecido 
El cielo y tierra , y venerarte aunados 
Los que fueron discordes elementos , 
El fuego , el mar, los vientos. 
Luego los astros miro deslumhrados; 
Cimia á (u bella luna inclina el cuello, 
Rinde Cilcnio al nuevo cetro y alas 
Sus alas y su cetro , insignia vana. 
Desprecia Venus su beldad profana , 
Que la envilecen lus lucientes galas, 

Y es solo Dios de amor tu hijo bello. 
Turba tu frente al sol , que tu cabello 
Pudo enlazar , por amoroso exceso, 
Al sol eterno de tus ojos preso*. 

Sus armas postra el invencible Marte 
(Despojos tuyos) , y por ti le aplace 
Que su nombre aniquilen tus victorias. 
El rayo del lonante helado yace; 
Saturno s* apresura á consagrarte 
Del siglo de oro sus antiguas glorias. 
Ya cesau los blasones y memorias 
De cuantos al octavo firmamento 
Se trasladaron, cual estrellas fijas. 
Ya excelsa regocijas 
Los altos coros del eterno asiento , 

Y envuelto ei regocijo en alto espanto, 
De las felices almas adorada 

Eres , como su reina venerable. 
Ya la volante escuadra inumerable 
ilesa tus huellas, á tus pies postrada ; 

Y los que en dulce y misterioso canto 
Siempre á su lie i na exclaman Santo y Santo, 
Con trémulas gargantas y veloces 

A ti dirigen sus acordes voces. 

« ¡ Oh palma excelsa (dicen) > triunfante 
Del árbol de la culpa ! Oh verde oliva , 
Que encima de las aguas floreciste • 
Verde á pesar de su diluvio, y viva! 
¡Oh vividor ciprés ♦ que al arrogante 
Dragón anuncias dura muerte y triste ! 
: Plátano, que tus hojas extendiste 
ikmtra el calor adusto y contra el hielo! 
¡ Oh vid , que el golpe ele la hoz ignoras ! 
Oh templo, que atesoras 
L'nicas ams del Autor del cielo! 
¡Escala oculta á la serpiente impura! 
¡Arca de eterna inmunidad sagrada ! 
¡ Ciudad ceñida de invencible ínuro! 
S Torre invicta al campeón del reino oscuro! 
¡Puerta, al móstruo sagaz siempre cerrada! 
Ocupa y goza la mayor altura , 
Donde pudo arribar mortal criatura 

Y la mejor corona que á tu frente 
Pudo aplicar la diestra omnipotente. • 

OCTAVAS. 

AI singular fa\or que nuestra Sonora hizo á san Ildefonso, 
(lindóle la casulla en b iglesia de Toledo. 

Présaga del honor que la seguia, 
Apresuró la noche el diestro vuelo (i), 

Y despreciando el resplandor del dia , 
Cubrió de alegre oscuridad el suelo, 
Cuando de la encumbrada jerarquía 
Partió la Reina que tunera el cielo; 
Los ojos puso en el coníin hesperio 

Y en la ciudad primera de su imperio. 
En cuyo templo á la sazón entraba 

Ya por sus puertas Ildefonso el Santo, 
Que el frágil cuerpo apenas sustentaba, 
Seco al ayuno, humedecido al llanto. 
Las tersas losas del umbral hollaba , 
Cuando le asalta con alegre espanto 



1) Asf en la edición primitiva ; en U de Fernandez se lee ra%- I 
nub. 



Tal resplandor, que i n lúdeme tah 
Es sombra el sol y elegí soche el ala 

En torno el pueblo coa temblor m 
A la excesiva lumbre el pié retira, 
Huyendo del portento luminoso. 
Que aun mas le atemoriza que le adn 
Solo con rostro firme el generoso 
Prelado al nuevo sol atento mira 
(Águila invicta), en lauto la rodilla 
Ante las aras de su templo hornilla. 

Ya entonces á sus ojos se presenta 
Aquella que su pecho interno adora, 
Cuya pureza con ajena afrenta 
Docto defiende , si celoso booora; 
La Reina grata, que entallarle inten 
Con diestra liberal y premiado». 
De mil coros celestes se acompaña , 
Testigos fieles de su noble hazaña. 

La cátedra feliz (donde solía 
A veces los misterios Inefables 
Ensalzar Ildefonso de Marta) 
Fué trono de sus plantas venerable»; 
Las piedras su durexa bronca y fria 
Ya templan , delicadas y tratables, 

Y los pies besan con terneza , en tan 
Que los adora reverente el Sanio. 

Póstrase con humilde maravilla 
A la que atiende alegre á enriquecer! 

Y cuanto mas á aquel honor se bumií 
Mas crece la razón de merecerle. 
Le aplaude en torno la feliz euadrilk 

Y cada cual procura ennoblecerle; 
Él siente el pecho, de gozoso, inqnie 

Y al gozo iguala su cortés respeto. 
Un vatio afecto pavoroso y grato 

Por la humildad y amor, que el peri 
Mezcla el placer y el intimo recato, 

Y es una la virtud de que resulta; 
Tal , que se juzga descortés é ingrafa 
Si su Trente en las piedras no sepnlfc 
Ante los pies que en el impireo extre 
Forman corona al Serafín supremo. 

Allí el silencio é inmoble reverenc 
Sirven de abiertas voces y de acciom 
Do el mudo corazón con vehemencia 
Libra el caudal de afectos y razones 
¡ Oh cuánto aquella tácita elocuencia 
Mueve los circunstantes corazones , 

Y el simple de la candida paloma 
Bien doctrinado en semejante idioma 

c Oh Ildefonso (le dice), que obse 
Casta pureza v limpia , y que la mia 
Celoso defendiste y veneraste 
Con fe invencible, generosa y pia; 
El premio y joya que por mi alcanza; 
Mi eterno esposo liberal te euvia, 

Y en honra tuya y de tu reino hispan 
Hoy le recibes de mi propia niano.t 

Dijo, y vistió los hombros del prel 
De celestial casulla , insignia santa, 

Y al aire, de sus rayos inflamado. 
En si misma se encumbra y se levan 
Dejando impreso el mármol consagr 
Con los vestigios de una y otra ptant 

Y rayando de luz con recto vuelo 
La gran distancia de la tierra al riel* 

ROMANCE. 
A san Bernardo. 

Mueve mi lengua, Bernardo 
Para cantar de ti mismo 
Que en mil prodigiosos santos 
Fuiste el único prodigio; 

Pues las virtudes, que á lo< 
Dieron blasonesdislintos. 
En ti reducidas , hacen 
Solo un compuesto divino. 

¡Oh nueva luz de creyente! 
Que en el paramo escondido , 
Cual á Abraban , te promete 
Dios inumerables hijos. 



Mam tiempo figura 6 sombra 
ja el tosigue Benito, 
ata qne á su manto oscuro 
• tos tn Muco vesticK 
Mate el Manco de la i 
i faro de mármol Un 
yaaitorcaa alumbras untos 
tos piéiago* del siglo. 
Mste el rentado apóstol, 
es, reclinado al abrigo 
I eeno de Cristo, asistes, 
el propio Cristo. 



COMPOSICIONES VARIAS. 



tnticsoado trasunto 
(seráfico Francisco, 
es Dios mide con tus brazos 
i snvos , en sangre tintos. 
San ladrador generoso, 
les qne el noble Domingo , 
tos entrabas , cual él , 
tibien de tn madre fisto. 
Mate no Agustín perplejo, 
«do qne te nan ofrecido 
teca* la Virgen Madre, 
Tira sangre Dioa Hjjo; 
f nuevo Cristo, inventor 
apóstoles escogidos, 
, en tos de Pedro, nn Eugenio 
egir en Iglesia vino, 
ti Dios produjo los panes 
«do dudaba Fflipo, 
, mando dada Gerardo, 
convences con lo mismo. 
i escribiera Joan tus hechos, 
al tos de Cristo infinitos , 
apoco fuera capas 
mundo á abarcar los libros. 

CANCIÓN. 

lata, estafe nuestra Señora la dio leche 
de sas pechos. 

i f viva sangre que al humano 

tío de carne á Dios unida , 

onvertfda 

«be, alimentar su infancia , 

lardo, agora te convida 

Ice alimento soberano. 

el pecho ufano, 

*s tan próspera ganancia ; 

! dio la natural sustancia 

ido Cristo, y á tu boca 

ca ( ¡ oh raro sacramento ! ) 

de una virgen , cuyo asiento 

ayor arcángel se coloca , 

n solo toca 

m licor tu rico labio, 

y sabio 

I antiguo que en el siglo ciego 

lera 6 n coa sacro fuego. 

tn labio un regalado 

ego, envuelto en leche pura , 

mi dulzura 

endida caridad , que abrasa 

mas helado y piedra dura , 

a aliento preparado 

ader lo helado. 

la leche luya ardiente brasa , 

netra de la lengua , y pasa 

razón , y le despierta ; 

t leche , no, que le entorpece , 

ta que a Sisara adormece , 

o de su vida incierta , 

be y muerta , 

a ser mortífero cuchillo 

■o caudillo, 

i entregando al clavo y leño, 

zó su miserable sueño. 

leño se siguen al precioso 

le Cristo ( ¡oh noble santo! ) ; 

»soe tanto , 

quellot muerte y estos vida , 

cambian el afán y el llanto. 

¡VI.-II. 



Bebe sin miedo tu licor sabroso» 

gue es néctar misterioso, 
n qne le vida misma está escondida ; 
Miel y teche del alma agradecida, 
Cuya mésela suave y regalada 
Cristo apetece en su divina esposa, 

Y en la arboleda fresca y olorosa 
Esta bebida es la qne mas le agrada ; 

Y pues comunicada 

También contigo, tanto to apeteces, 
A él mismo te pareces 
En la eledon del generoso gusto, 
Por serie en todo imitador al justo. 

Fuiste y serás ( oh gran Bernardo) aquella 
Tersa y blanca paloma , tan sencilla , 

Sue en la dorada orilla 
abita de la prospera corriente. 
Dando á la Iglesia alegre maravilla 
Sus ojos puros y su forma bella ; " 
Faltaba solo en ella 
El dulce baño de tn leche ardiente. 
Ya lo recibes hoy felicemente. 
Será ya incomparable tn pureza ; 
La paloma seras perfecta y rara, 
A los divinos ojos siempre cara 
Por tu esmerada singular limpieza. 
¡Oh abundante riqueza - 
De aquella tierra fértil de liaría, 
Donde ae engendra y cria 
La dulce miel y leche , y siempre mana ; 
Cambio feliz de la mortal manzana. 

DISCURSO ALEGÓRICO. 

A la milicia aspirltaal 4e ata Bernardo, segaa la varead 
de sa historia, caya acucia se sapees. 

Antes que el fuerte capitán Bernardo 
Viniera al mundo á militar por Cristo, 
Gran término del orbe poseía 
El enemigo horrible ; apenas bobo 
Donde se guarecer el gran caudillo 
(Como Pelayo en la asolada Hesperia); 
Hizose fuerte en un cerrado bosque, 
Donde con breve numero de infantes 
Los bélicos encuentros rebatia. 
Dióle el asalto la invencible carne, 
Sale Bernardo á la batalla, y dentro 
ife un lago helado la sumerge y hunde. 
Quiso por hambre misera rendirle 
El apetito, en cuyo grande aprieto 
Le fueron pasto las silvestres hayas , 

Y alguna vez por milagrosa industria 
De limitado pan le entró socorro. 
Ya embisten la discordia y la fogosa 
Ira , y procuran derribarle y hieren 
Su desarmada faz , mas no le vencen ; 
Que en su ayuda llamando al sufrimiento, 
Sin mudar puesto alcanza la Vitoria. 
Crece la fama del campeón cristiano, 

Y en breve acuden á su blanca enseba 
Guerreros infinitos , cuya lista 

Dios le mostrara en una (leí consulta. 
Firmes presidios luego les fabrica. 
Do el orden suyo militar siguiendo, 
Las posesiones de su Rey ensanchan. 
Siente su oprobrio el enemigo, y arma 
Nuevos guerreros que su furia venguen. 
Parle sagaz la vanagloria , y tienta , 
Hacer parcialidad con las virtudes. 
Ellas las rebatieron , mas sobre ellas . 
El muro escala y á ganarle aspira. 
Precipitóla , en fln , de lo mas alto 
Bernardo, temeroso de su encuentro ; 
Viéndola asi yacer, ya no se halla 
Soldado alguno que la lid mantenga. 
Pudo Bernardo de 6U campo y huestes 
Libre ausentarse á diferentes guerras, 
Que el enemigo mismo en la corona 
Del imperio católico encendia 
Contra Inocencio, de la Iglesia padre. 
Llegó, miró y venció Bernardo heroico 
Con animoso esfuerzo y con prudencia : 



DON JUAN DE JÁUEEGUI. 



Dirálo Pedro, oí misero caudillo, 

El que usurpaba de Anúdelo el nombre, 

Y aun lo dirá el indómito Guillermo, 
Guerrero entonces del contrario bando, 

Y por Bernardo al nuestro reducido. 
Volvió el campeón á vis i lar los fuertes 
Soldados de su campo veteranos, 

Y los presidios de modernas haces , 

Y con hazañas nuevas espantosas 
Amedrentó los enemigos viles, 
Que de infelice gente apoderados. 
Atormentaban con horror sus cuerpos. 
Huyeron pues los monstruos, retirólos 
A lo escondido de su reino oscuro. 
Pobló la tierra de colonias santas , 
Donde lo conquistado conservasen 
Contra el ardid y máquinas contrarias. 
En medio de las armas no sabia 
Dejar la pluma, como ya el prudente 
Valentísimo César ; vén se agora 

En sus escritos las industrias Unías 
De la milicia que conquista el cielo. 
Agradecidos á servicios tantos 
Del capitán los soberanos reyes , 
Fueron á visitarle en la balaila 

Y á otorgarle magnificas mercedes. 

Ya Cristo, el (ley, le abraza estrechamente 

Y le adjudica por ilustres armas 

La cruz, los clavos , la coluna y lanza, 

Y otros despojos, que Bernardo abraza. 
Acogióle la Reina entre sus brazos 

Con los halagos que a su propio Hijo. 
A vista de los reyes siempre anduvo 
El guerrero feliz en mil victorias. 
Hasta que ya en su excelso capitolio 
Triunfando obtuvo la corona y palma. 

CANCIÓN. 

la beata madre Tercsi de Jesús, que por espacio de veinte 
fios fué examinada de Dios con perpetua sequedad y ausencia 
n la oración. 

Con dulce afán y grato desconsuelo 
Sirvió Jacob a su lluquel hermosa. 
Viviendo en su presencia ausente y solo, 
Mientras el sol por senda luminosa 
Dio siete y siete veces vuelta al cielo, 

Y luz al nuestro y al coniiario polo. 
Premió al pastor su fiel amor; premiólo, 
Dando seguro tin a su esperanza. 

Tú en semejante , aunque mayor, empresa , 
Viste, insigne Teresa, 
Cuánto una te perseverante alcanza ; 
Que en temerosa ausencia, intolerable, 
A tu esposo Jesús también serviste 
Por años veinte ron mayor firmeza 
Que el yerno de L.ibau f "y mas tristeza, 
Siempre ardiendo en amor y siempre trille, 
Sin ver su faz alegre v \oz amable; 

Y fuera va el desden incomparable, 
Si mas tiempo, en combate tan penoso, 
Dios te negara a tu querido Ksposo. 

Como del jóxen prospero Tobías 
La ausente, madre, entonces te contemplo, 
Cuando buscabas a tu raro ausente 
(Bien que á iiiainor es limitado ejemplo). 
¡ Oh cuantas veces ella y cuantos días 
Con flébil rostro y corazón doliente, 
Remota de si mi>ma y diligente , 
Los campos del contorno visitaba. 
Por \er si en esta . si m esotra senda 
Ya su esperada prenda 
Distante alguna vez se divisaba ! 
Tú , con ansia mayor. Teresa santa, 
Por mil derrotas y \eiedas nuevas 
En la oración á tu Jesús procura*; 

Y aunque enterneces su> entrañas puras , 
El de tu vo/. se esconde . y varias pruebas 
Hace en tu amor, de cuya fe se espanta ; 

Y en lucha tal y repugnancia tanta, 
Tu vigor crece", y como fértil palma. 

Con mas y mas virtud se encumbra el alma. 



El prevenido artífice prudente, 
Que la materia generota y fian 
Del oro limpio conocer espera* 
No vemos que lo loca blandamente , 
NI sus quilates puros examina 
En tierna masa ó regalada cera; 
Antes lo experimenta en la severa 
Piedra, al examen doro diputada. 
Asi de tu virtud (rico tesoro) 
Dios manifiesta el oro, 
No con afable trato y sosegada 
Luz de contemplación , mas con amargí 
Ausencia temerosa y con desvíos. 
Muestras de sequedad «coja dureza 
Descubra enteramente la anexa 
De tu lealtad , de tns ardientes brío*. 
Pon firme el hombro á la terrible carga 
Que el desamparo y el ausencia larga 
No es sequedad en Dios , es contara 
Del fuerte aliento que tu pecho aleama. 

Sufrir del apetito un vil contralle 
El Mina en la oración siempre eligida, 
Camino es agro de subir al cielo : 
Mas siendo un breve término la vida. 
Sera el cansancio corto, aunque se gas 
Toda en perpetua angustia y descontad 

Y si tu gran constancia y vivo celo 
A la escabrosa lid se aplica tanto. 
Aun sin ver de tu vida el fin cumplido, 
Tendrás ya merecido 

De gloria soberana el premio sanio. 

Y sobrará te edad en que ya vea 

Tu feliz alma aun antes de la muerte 
El rostro amado del eterno Esposo, 

Y sientas de su labio el amoroso 

Y dulce razonar (¡oh alegre suerte!). 
Date gran priesa a padecer; emplea 
Sin miedo tu caudal , para que sea 
Mas breve el plazo de goiar los bienes 
Sacros que en vida prevenidos tienes. 

Tú ves, canción , que me fatigo en va 
Las guerras procurando enamoradas 
Reducir de Teresa en versos breves. 
Siendo á su ejemplo frivolas y leves 
Las del latino Rey, las del greciano. 
Ya en tan luengos discursos relatadas. 
Si á empresas intentadas 
Se debe, honor, merécelo mi intento; 
Proseguiré callando 
Humilde , y protestando 
Que apenas he templado el Instrumento 

CANCIÓN ALEGÓRICA. 

Al mismo asalto. 

Rompió Teresa al alma las amarras 
Del mundo en las riberas engañosas , 
Por dar su bella nave al golfo abierto. 
Aligeró de máquinas pomposas, 
De flámulas distintas y bizarras, 
Que la adornaban , ocupando el puerto; 

Y abriendo el mar y su camino incierto, 
Propone en su viaje, 

Por mas que el viento su bajel trabaje , 
Las ricas Indias ver del sacro Oriente; 
Conoce que en la playa ociosamente 
Gastaba el tiempo favorable, y sabe 
Que fuera contingente 
Allí anegarle el huracán su nave. 

Partió, y apenas se miró engolfada , 
Cuando, expelido de la propia tierra , 
El recio viento con horror la embiste. 
Arman las olas espantable guerra , 
El cielo se le encubre, y contrastada 
Del mar y viento, intrépida resiste. 
Oye Teresa con murmurio triste 
Los pasajeros viles 
Formar quejas y llantos femeniles ; 
La tropa de rebeldes apetitos, 
Que n voces y clamores infinitos 
Ya revocar pretenden la derrota , 
Fuera seguir sus gritos 



COMPOSICIONES VARIAS. 



181 



mtre las ondas rola, 
inte el temeroso encuentro 
tpestad , y no desmaya 
as mil en pos de aquella , 
arrojan á (aplaya, 
evantan , ya en el centro 
airado dan con ella. 
5 y su divina Estrella 
ncida , 

Mistante, aunque oprimida , 
rao de la nave encarga, 
íbulacioo se alarga 
cja al piélago marino 
i carga 

de estorbo i su camino. 
i el cielo que el alivio baste 
lado mar; ¡ ob cuántas veces 
a seco, vio presente 
¡o, y los inmundos peces 
alia , dando al traste , 
iicible y diligente 
cía en el arena el diente ! 
to amargo 
mino triste y largo, 
ro y ausencia tan penosa 
ribera venturosa , 
los reinos deseados , 
tosa 

« , de llorar cansados. 
es elegiste 
y triste, 

fiero golfo expuesta; 
i mas dulce que la mia 
ldia 
trribe con alegre fiesta. 

[LLOSA DB SANTA TERESA EN SUS REVE- 
JO AL MISMO CRISTO, NO LO CREÍA ; AN- 
ISUS CONFESORES , SE SANTIGUABA T LE 
VISION DE DEMONIO. 

se levanta al cíelo, 
vuestra humildad , 
stra capacidad 
n su alabanza el vuelo, 
probar tal virtud 
traza milagrosa, 
a sospechosa 
de ingratitud, 
uando , muerto por vos , 
o os anda á buscar, 
s a consultar 
crédito á Dios, 
ae de alguno oigáis 
>s pesara de oir ; 
1a de mandar huir 
no á quien adoráis. 
nientras reprimida 
i es Dios . mejor es 
ilde ser descortés , 
ortés presumida. 
iil bigas á su luz , 
ios á cruces del ; 
> es hombre que en él 
;n las higas y cruz, 
iz , por dársela vos ; 
is, por lindo y bello; 
cumplís en ello 
bediencia y ccu Dios. 
toco á Pedro imitáis 
mbre del Tabor; 
?ra el resplandor 
o, y vos le ultrajáis. 
Lieñdo fué de manera 
ceguedad oscura, 
s con lumbre tan pura 
ejase ver quién era. 
n esa alma sencilla, 
lavoluutad, 
misma verdad , 
edienciase humilla. 
humildad que seguis 



Cual no sabré encarecer. 
Pues no os consiente creer 
Lo que veis, mas lo que ois. 

Rara prudencia os refrena , 
Asegurad cualquier daño; 
Si hubiere riesgo de engaño 
Correrá por cuenta ajena. 

Y mejor es , de advertida 
(Por no arrepentiros tarde), 
Salir cauta de cobarde , 
Que de osada arrepentida. 

La siempre humilde María , 
Cuando encarnó su Criador, 
Indigna de tanto honor, 
Preguntó cómo serla. 

¿Qué mucho pues que tembléis, 
Teresa , aunque el propio Dios 
Sintáis que se alberga en vos, 
Diciendo que no dudéis? 

Él quiere temáis viviendo ; 
Y asi , cuando os busca y llama , 
Aun crédito a lo que os ama 
Gusta que le deis temiendo. 

LIRAS. 

Al desposorio que celebró Cristo con la misma santa. 

Espíritu abrasado, 
Que ya mi celo y mi rudeza has visto, 

Y viste el celebrado 

Fiel desposorio de Teresa y Cristo, 

Mueve mi voz al canto 

Endulce y breve epitalamio santo. 

De la suprema alteza 
Partió Jesús á visitar el suelo; 

Y siendo á su grandeza 

Palacio angosto la región del cielo, 

Quiso alojarse ufano 

En solo un simple corazón humano. 

Fué humilde la morada 
Para el supremo Rey, mas limpia y bella , 
De telas adornada , 

Que el tierno corazón prestaba en ella; 
Aquí la esposa pura 
Alegre atiende su feliz ventura. 

Tamas las luces fueron, 

Y llamas de su amor que ardiendo estaban, 
Que el sol escurecieron , 

Cuyos mortales rayos se afrentaban ; 

Y asi, Teresa via 

Sola su luz, no la común del dia. 

Dióle Jesús piadoso 
L a diestra mano, y dijo dulcemente : 
a Yo quiero ser tu esposo.» 
La esposa, ardiendo en fe correspondiente, 
A la palabra suya 
Responde : t ¡ Oh mi Jesús, también soy luya.» 

Grato coloquio y tierno 
Forman los dos, que en vivo testimonio 
Contírma el lazo eterno 
De su constante y puro matrimonio; 
En Cristo el alma bella 
De Teresa reside, y Cristo en ella. 

El gozo de la esposa 
¿Cuál encendida voz podrá decirlo, 
Si al alma generosa 
Capacidad falló para sentirlo? 

Y aun lo sintiera menos 

Si Dios no usara de ensanchar sus senos. 

De la superna altura 
Los ángeles se avientan á la tierra 
Por ver una criatura, 
Cuyo Criador su corazón encierra. 
Los orbes y elementos 
Forman en tanto armónicos acentos. 

Las almas se alegraban 
Del ancho empíreo en todos sus confines; 
Con viva voz clamaban (1), 
c Teresa es de Jesús,» los serafines; 
Mas otros que lo oían, 

(1) Asi la edición primitiva ; la de Fernandez dice : «Con vivalu> 



DON JUAN DE JAOREGUI. 



cY Jesús de Teresa , > respondían. 

En lln, el alma pura 
Quedó bañada en go/.o (un profundo, 
Que ya por vil y oscura 
Juzga la vida y luz del bajo inundo ; 

Y del corpóreo velo, 

Cual Pablo, espera la desate el cielo. 

SONETO. 

i la paloma que salió de la boca de cata santa en su muerte. 

La candida paloma, honor del suelo, 
Que es la perfecta y una, á quien su Esposo, 
Llamó del monte Líbano frondoso, 
Ya partea su llamado del dármelo. 

Pasó el rigor del ivernizo hielo, 

Y del cóncavo nido pedregoso 
Vuela á gozar el intimo reposo; 

Ved cual se encumbra, ya penetra el cielo. 

; Oh cuánto la remira ¿I que la aguarda , 
Desde sus pies hasta sus ojos bellos ! 
Oh cuál la admite con abiertos brazos ! 

Alegre puedes acogerte en ellos. 
Do c«»n tu Esposo dulce, ave gallarda, 
Unida vivas en eternos lazos. 



AM1NTA. 



FÁBULA PASTORAL DE TORCÜATO TASSO, 

TIADCCID4 

POE DO\ JFAX DE JÁURKGl'l. 

PERSONAS. 



OR , en hábito pastoril. 
KNE , compañera de Silvia. 
iVIA, amada de Aminti. 
INTA, enamorado de Silria. 
1S1, compañero de Aminla. 



SÁTIRO, enamorado de Siliia. 
NKKINA, mensajera. 
1! U ( ¡ A STO , mensajei n . 
ELPINO, partir. 

Cono DL PASTURLS. 



PROLOGO. 

AMOR, en hábito pastoril. 

¿Quién creyera que en esta humana forma. 

Y asi en estos despojos pastoriles. 
Estaba oculto un dios? No un dios agora 

'Salvaje ó de la plebe de h»s dioses , 
Mas entre los celestes v los grandes 
El de mayor poder; que muchas veces 
Derriba á Marte la sangrienta espada 
De la robusta nu.r'i, y a Nepluno, 
Que las lienascomhat", el gran tridente, 

Y los rayos á Júpiter supieiuo. 

En es le aspecto y en aqu estos paños 
No reconocerá tan fácilmente 
Mi madre Venus al Amor, su hijo. 
Esme forzoso andar huvemlo della, 

Y disfrazarme asi. porque ella quiere 
Disponer á mi gusto «le mis Hedías 

Y de mi mc.Miio; y u\» ;inil>ii' j<ni movida , 
(lual Imana mujer, me insiste y lleta 

A las ÜiiMres cortes > los cetros, 

Y alli procura que mi luer/a emplee; 

Y solo al vulgo de minisiros inios. 
Mis menores hermanos, da licencia 
Que puedan alojarse entre la* se|\a«, 

\ u>ar las armas en silveslri s peritos ; 
Yo, que no soy criatura, aunque mi rostro 
Lo representa y mi ademan traxieso, 
Quiero usar de mis armas á mi ¿insto 

Y disponer de mi scgmi mi antojo; 

Que á mi fué eonrcilido, y no á mi madre, 
El fuego omnipotente y arco de oro. 
Por esto, disfrazándome y huyendo, 



No su imperio, que en ni no tiene liga 
Mas los ruegos, que al fin, tiendo denu 
Tieuen fuerza, me escotado entre las sel 

Y en las cabanas de la gente humilde. 
KHa me signe y busca, prometiendo 

A quien me manifieste un dulce abrazo 
O algún premio mayor, cual si no fuese 
Yo poderoso para dar en cambio 
Regalos semejantes ó mayores 
A quien me encubra della. Bato i lo oh 
De cierto sé : que los halagos mtos 
A las doncellas les serán mas gratos. 
Si yo, que soy Amor, de amor entienda 
Así me busca' de ordinario en vano; 
Que nadie quiere revelarme, y caltas. 
Pues por estar aun mas oculto, y que ei 
No pueda descubrirme por las senas, 
Dejé las alas, el aljaba y arco; 
Mas no por eso vengo desarmado, 
Que aquesta que parece simple vara. 
Es mi encendida hacha transformada, 

Y toda espira llamas invisibles ; 
También aqueste dardo, aunque no Üa 
La punta de oro, es de divino temple, 

Y do quiera que pica, amor imprime. 
Hoy he de hacer una profunda herida, 
Noúmenos incurable, al duro pecho 
De la mas cruda ninfa que en los campe 
Siguió jamás el coro de Diana. 

Sera tan grande lian la de Silvia, 
Que este es el nombre de la ninfa fien 
Como una que yo hice, babri algún ü> 
Al tierno pecho del saga! Aminta, 
Cuando los dos de un modo pequenuel 
Él por el campo i caza la seguía; 

Y porque el golpe en ella mas encarne, 
Esperaré que la piedad primero 
Ablande el duro hielo, que apretado 
Al rededor del corazón le ha puesto 
La honestidad y virginal decoro; 

Y en el instante mismo que lo sienta, 
Algo mas tierno, lánzame el dardo; 
Pues para ejecutar cómodamente 

Mi empresa noble, ir quiero(t)á entrera* 
Kuwiclto con la turba de pastores, 
Que todos festejantes, coronados, 
Aqui se juntan ya, donde los días 
Soleues gastan en solaz y fiesta, 

Y ungiré ser uno de su escuadra. 

En este puesto, en este, haré mi golpe 
Que no 1c puedan ver mortales ojos. 
Hoy estas selvas en manera nueva 
Se oirán hablar de amor; hoy ha de ve 
Que aquí presente mi deidad asiste 
Ella en si misma, y no en ministros su; 
Inspiraré sentido noble y puro 
A los rústicos pechos , y en sus lengua! 
Pondré un estilo dulce y delicado, 
Pues en cualquiera parte que yo asista 
Soy Amor eu efeto, en los pastores 
No menos que en los héroes poderoso! 

Y la desigualdad de los sugetos. 
Como me place, igualo. Esta es la sum 
Gloria que alcanzo, «I gran milagro mü 
Que sudo hacer las rústicas zamponas 
A la lira mas docta semejantes. 

Y si mi madre, que desdeña el verme 
Andar errando por agrestes bosques, 
Ksia verdad no reconoce acaso, 
Klla es riega, no yo, que falsamente 
L'sa llamarme ciego el ciego vulgo. 



ACTO PRIMERO. 

DAFNE y SILVIA. 

DAFBE. 

¿Querrás, Silvia, en efeto 

Sin l os placeres de la hermosa Venus 

(1) Otras ediciones dicen inquiera. 



COMPOSIOOPfKS VARIAS. 



tuerte y ioridos tíos? 

i el duke nombre 

e, ni «eras los tiernos hijos 

Me Juego rodearte? 

sda de intento, 

la de Ü, que no te e des. 

SILVIA. 

loe contentos amorosos , 
> hay en el amor algún contento. 
tida gusto, y mi deleite 
val arco fía saeta, 
lera fugitiva, y luego 
•abatiendo la mas brava ; 
is no fritaren 

» feras y ala aljaba flechas, 
que placeres falten. 



ee placeres 

>, y vida en todo desabrida, 
ora te agrada, 

> babor probado otra ninguna. 
Me que habito primero 
ndo, que aun era simple infante, 
dulce j buen mantenimiento 
cuotas; va bellotas v agua 
r y bebida do animales, 
■estas en oso ovas y trigo, 
mtora ai una Tez gustases 
r mínima parte del contento 
un corason amante amado, 
aspirando, arrepentida : 
tiempo se pierde 
nar no se gasta, 
tasados anos! 
colijas noches, 
Uvestres solitarios dias 
nido en vano, 
mi ocuparlos 
lamosos pasatiempos.» 
ida de Intento, 
la de ti, ano no te entiendes, 
itirse tarde importa poco (i). 

SILVIA. 

o arrepentida, suspirando, 
bras diga, 

ges y adornas a tu gusto, 
rúenles volverán los ríos, 
ambriento lobo del cordero, 
le la liebre, amará el oso 
otando y el delfín los Alpes. 

DAFNE. 

a la juventud esquiva. 

res tú, también yo be sido ; 

»n gocé de gentileza , 

hermoso y de cabello rubio ; 

mal tú. los labios rojos, 

lenas mejillas delicadas 

asi con el jazmín la rosa. 

ic que solo era mi gusto 

pie gusto! ) componer las redes, 

i liga la una y otra mata, 

* tilos en la piedra al dardo, 

' de las fieras en el bosque 

r huellas ; y si vez alguna 

la de lascivo amante, 

rista rústica y salvaje 

:on vergüenza desdeñosa, 

adorne entonces la hermosura 

io á los otros agradaba , 

era mi culpa ó mi deshonra 

La. querida y deseada. 

no puede el tiempo, y qué no puede, 

, mereciendo v suplicando, 

importuno y uel amante? 

ú. yo lo confieso, y fueron 

dor las armas 

litiva. 



Humildad y continuo sufrimiento, 

Llanto, suspiros y piadosos megos. 

Mostróme, en fin, entonces 

La oscura sombra de tina breve noche 

Lo que la loa de mil enteros días 

En largo tiempo no me habla mostrado; 

Reprehendióte entonces de mi engaño 

Y simple ceguedad, y suspirando, 
Con voi alegre dije i 

« Toma allá, Clntia, tu bocina y arco; 
Que desde aquf renuncio 
Tu aljaba, flechas, ejercido y vida; 
Asi también espero que tu Amista 
Llegue á domesticar en algún día 
Esa tu condición rústica y dora, 

Y ablande en ese pecho 

El intratable corazón de acero. 

¿No es un gentil mancebo ? No te quiere? 

¿ Acaso no es querido de otras ninfas T 

i Te deja a ti por el amor de alguna 

O por el odio tuyo? 

Pues a en noblesa acaso le aventajas? 

SI tú eres hija de Cidipe, y esta 

Nació del dios de nuestro noble rio, 

El de Silvano es hijo, cuyo imdre 

Fué Pan , aquel gran dios de los pastores.. 

No es menos que tú bella, si te miras 

Alzapelo tal vea de alguna fuente. 

La candida Amarilis, y él desprecia 

Sus afables caricias, 

Y sigue tas desprecios desdeñosos ; 

Haz cuenta, y quiera el cielo que sea vana, 
Que él, de tí desdeñado, al fin procura 
Agradarse de aquella que'Io adora; 
Qué sentirás me di ; ¿con cuáles ojos 
Verás tu amante con ajeno dueño, 

Y ya en ajenos brazos. 

Feliz y alegre, estar de ti burlando? 

SILVIA. 

Haga Aminta de ai lo que gustare, 

Y de su amor, que á mi me importa poco; 

Y como no sea mió, 
De quien quisiere sea ; 

Mas no será, no le queriendo, mió, 

Y aunque él lo fuese, yo no seria soya. 

i DAFNE. 

¿ De dónde nace tu aborrecimiento? 

SILVIA. 

De su amor solamente. 

DAFNE. 

Padre apacible de hijo riguroso, 
¿Cuándo se vio del corderino manso 
Nacer el tigre, ni del cisne el cuervo? 
O á mi, Silvia, me engañas, ó á ti mesma. 

SILVIA. 

Aborrezco su amor, porque aborrece 
Su amor mi honestidad , y amelo en tanto 
Que de mi quiso lo que yo queria. 

DAFNE. 

Tú quieres lo peor, y él te desea 
Lo que á si mismo. 

SILVIA. 

Tú, mi Dafne, calla, 

O habla de otra cosa, si pretendes 

Que te responda. 

DAFNE. 

¡ Qué desapacible ! 

Qué soberbia rapaza! Dime símenos, 
Si otro alguno le amara, 
¿Admitieras su amor desa manera? 

SILVIA. 

De aquesta misma admitiré á cualquiera 
Insidiador de mi virgíneo pecho, 
Que tú llamas amante, y yo enemigo. 



DON JUAN DE JÁÜRRGÜL 



DAFNE. 



¿Juzgas por enemigo 

Por ventura el carnero de la oveja , 

El toro de la vaca ? 

Juzgas por enemigo 

Al caro esposo de su tortolilla? 

Juzgas por licmpo, acaso, 

De enemistad y enojo 

La dulce primavera, 

Que a}?ora alegre y verde 

Enseña a amar el mundo y animales, 

Los hombres y mujeres, y no adviertes 

Cómo todas las cosas 

En este tiempo están enamoradas 

De un amor apacible y provechoso? 

Mira allí aquel palomo 

Con qué dulces arrullos y caricias 

Besa a su compañera , 

Oye aquel ruiseñor, de ramo en ramo 

Como salta, cantando : «Yo amo, yo amo.» 

Puesta culebra, si es que no lo sabes, 

Deja el veneno y corre 

Fervorosa al amante; 

Siente de amor el tigre , 

Ama el bravo león ; tú sola , fiera 

Mas que las fieras todas , 

Le niegas en tu pecho acogimiento. 

Mas ¿qué digo león, serpiente y tigre, 

One tienen sentimiento? 

También aman los árboles y plantas. 

Mirar puedes la vid con cuanto afecto 

Y con cuántos abrazos repelidos 
A su marido enlaza. 

Ama un abeto al otro, el pino al pino, 
El tresno al fresno, el sauce por el sauce, 

Y una por otra haya arde y suspira ; 
Aquella grande encina. 

Que parece tan áspera y salvaje, 
Siente también el amoroso luego; 

Y si tuvieras tú de amor sentido. 
Bien sus mudos suspiros entendieras. 
¿Que has de ser en etelo para menos 
Que las plantas, huyendo ser amante? 
Muda, muda de intento, 
Simplecilla de ti , que no te entiendes. 

SILVIA. 

Pues bien, cuando a las plantas 

Oyere los suspiros, 

Digo que entonces quiero ser amante. 

DAFNE. 

Tu recibes á burla mis consejos 
Fieles, y asi con mis palabras Juegas. 
¡Oh en amor sorda, cuánto boba y necia ! 
Mas anda, vendrá tiempo en que de veras 
De no halterios seguido te arrepientas. 

Y no le digo ruando irás huyendo 
Las fuentes , donde a '¿ora te deleitas; 
Cuando huirás las fuentes, por el miedo 
De verte ya tan arrugada y fea , 

Hien que esto te avendrá.' Mas no te anuncio 
Ksto solo, que aunque es tan «rave daño, 
Es daño al hn común ; ¿no le se acuerda 
Lo que Elpino contaba el otro dia , 
El sabio Elpino, á su Licori hermosa? 
i. La que en El pin o puede con los ojos 
Lo que él debiera en ella con el cauto. 
Cuando el deber en el amor se hallara? 
Pues lo contal), i, oyendo Bato y Tirsi, 
De amor grandes maestros, eu la cueva 
De la aurora , do encima de la puerta 
Escrito está : « Lé.¡os de aquí , profanos.» 
Él dijo (y dijo que se lo había dicho 
Aquel, de ingenio grande, 
One cantó los amores y las armas, 
Cuya zampona le dejó muriendo) 
(Mié hay una oscura curva eu el inlicrno, 
Allá donde los hornos de Aqueioule 
Exhalan negro humo abominable, 

Y que eu aquesta con tormento eterno 



De llanto y de tinieblas 
Son castigadas mereckumente 
Las mujeres Ingratas y rebeldes. 
Aguarda, pues, que alU se te apareje 
Albergue a tu fiereza , y será Jnito 

Sue saque el humo Danto de unos ojos 
o la piedad Jamas podo sacarlo. 
Sigue, sigue tu estilo, 
Desconocida ninfa y obstinada. 

SILVIA. 

Y ¿qué le respondió Licori entonces 
A tales cosas? 

narni. 

Tú del propio hecho 
Nada cuidas, ¿é inquieres los ajenos? 
Con los ojos le dio respuesta. 

SILVIA. 

¿Cómo 
Responder podo con los ojos solos? 



Ellos, a Elpino vueltos, respondieron 
Con una dulce risa : 4 Tuyos somos, 

Y el mismo corazón de la que miras. 
Ni mas debes pedirle, 

Ni mas te puede dar.» Y esto bastara 
Por muy cumplido premio al casto anual 
Cuando él aquellos ojos 
Juzgara verdaderos como bellos, 

Y entera fe les diera. 

SILVIA. 

Y ¿por qué do ios cree? 

DAfUC 

Luego ¿no sabe 
Lo que Tirsi escribió cuando, perdido, 
Sin seso , ardiendo anduvo por los caiip 
De tal manera , que á la par movía 
Piedad y risa en ninfas v pastores? 
No fué fo que escribió digno de risa* 
Si bien sus hechos, como ves, lofneroi 
El escribió mil troncos, y con ellos 
Creció la letra juntamente y versos , 
Donde me acuerdo haber asi leído : 
c Falsas lumbres, espejos engañosos 
Del triste corazón, bien os conozco, 

Y los engaños vuestros ; mas ¿qué impoi 
Si amor impide que de vos me aparte?» 

SILVIA. 

Yo estoy perdiendo el tiempo aqui en nafa 
Sin acordarme que es el día prescrito 
Que habernos de ir á la ordenada caá 
Del encinal. Si te parece , Dafne, 
Me espera en tanto que en la fuente lavo 
El polvo , de que estoy toda cubierta 
Desde ayer, por seguir un presto gamo 
Que al Un pude malar. 

DARVE. 

Esperaréte, 

Y aun yo quizá me bañare contigo ; 
Mas quiero ir antes a mi casería • 
Pues hasta agora no parece larde. 
Espérame en la tuya : iré á buscarte, 

Y en tanto piensa tú lo que te importa 
Mas que la fuente y caza , y si no sabes , 
Cree que no sabes, y á los sabios cree. 

AMINTA v TIRSI. 

AMISTA . 

He visto al llanto mío 

El mar, las piedras responder piadosas 

Y suspirar las hojas 
He visto al llanto mió; 

Mas no he visto jamás, ni ver espero, 
Compadecerse mi enemiga bella 
(Que no sé si mujer la nombre ó fiera) ; 
Pero ya niega ser mujer humana 
La que piedad me niega, 



tañendo 
mañanada piedra. 

T11SI. 

*o la menuda yerba, 
ilimenta del cordero; 
le lagrimas se ceba, 
lostrarse satisfecho. 

AMISTA. 

te el amor bien satisfecho 
i llanto ; solo tiene 
agre , y quiero que mi sangre 
la con los ojos beban. 

TI18I. 

infeliz ! ¿Qué devaneas? 
»iendo? Esfuérzate y conforta, 
a bailaras , si te desprecia 

A1MTTA. 

lomo podré hallar otra, 
mi no puedo? Y si yo mismo 
aé ganancia 
sás que me contente? 

TIRSI. 

tgal! no desesperes; 
ss la misma que deseas, 
lempo largo enseña al hombre 
al león y tigre hircana. 

AM1ZTTA. 

¡sdicbado 
go tiempo 
irdanza de su muerte. 

TIRSI. 



COMPOSICIONES VARIAS. 

Bien conoces la hija deCidipe 

Y del rico Montano , Silvia cara, 
Honor de nuestras selvas 

Y ardor de nuestras almas ; desta digo. 
Viví con esta un tiempo tan unido, 
Que entre dos tortolitas mas conlorme 
Fidelidad ni se verá ni ha visto. 
Eran nuestros albergues 
Bien juntos , pero mas los corazones ; 
Conformes las edades, 
Pero los pensamientos mas conformes. 
Con ella muchas veces 
Tendi la red á pájaros y a peces ; 
Segui con ella el ciervo y el velos gamo» 

Y era común la caza y el contento. 
Mas mientras de animales hacia presa, 
Sin saber cómo, fui yo mismo preso. 
Poco á poco nació en el pecho mió 
No sé ele qué raiz (como la yerba, 

8ue suele de si misma ella nacerse) (1) • 
n incógnito afecto, 
Que mi deseo movía 
A ver siempre delante 
Mi compañera Silvia , 

Y de sus bellos ojos 
Solia gustar una dulzura extraña, 
Que ai fio dejala un no sé qué de amargo. 
Mil veces suspiraba , y uo sabia 
Cuál fuese la ocasión de mis suspiros. 
De manera que fui primero amante 
Que al amor conociese. Vine al cabo 
Biená entenderlo; mas el modo escucha, 

Y nota cómo fué. 

TIRSI. 

Debe notarse. 



irdanza , porque en breve 
i mujeres y se aplacan , 
raleza hizo mudables 
>ja al viento y qne la punta 
piga. Pero yo te ruego 
alto de tu triste estado 
as; que si bien me has dicho 
ís que de veras amas , 
tu amor siempre callaste; 
stad pienso merece , 
q estudio de las musas, 
abras lo que á todos celas. 

AMIXTA. 

contento de decirte 
Ivas, montes y los rios 
os hombres no lo saben ; 
loy lan cerca de mi muerte , 
rta dejar quien manifieste 
la causa , y que la imprima 
de una haya iufausla, 
ir do yacerá mi cuerpo , 
i pasando aquella ingrata , 
»r los infelices huesos 
bio pié, y entre si diga : 
riuiífo ; » y de mirar se alegre 
lente su Vitoria á lodos 
vecinos y extranjeros , 
;a la suerte , ) ser podría 
espero) se llegase un dia 
nque tarde, de piedad movida , 
irlo al que quitó la vida , 
¡ Oh ! ya viviese y fuese mió.» 
ra. 

TIRSI. 

Di , que bien le escucho , 
ejor fin que tú no piensas. 

A MIMA. 

igalejo , 

ipenas con la tierna mano 

arde las primeras ramas 

eños árboles el fruto , 

mistad con una ninfa 

ble y bella 

o dio jamás sus hebras de oro. 



AMISTA. 

De un álamo á la sombra Silvia y Filis» 

Y yo junto con ellas , 
Huyendo el sol estábamos un día, 
Cuándo una abeja, que ligera andaba 
Su miel cogiendo en los floridos prados , 
A Filis fué volando , 

Y en la mejilla hermosa , 

Mas fresca y mas rosada que la rosa , 
A nuestros ojos le picó, atrevida 
(Quizá engañada con la semejanza , 
Creyó que fuese flor;. Eulonces Filis, 
Como impaciente, comenzó á quejarse 
Déla aguda picada; 
Pero mi bella Silvia dijo : « Calla, 
Calla; no le lamentes , Filis mia , 
Que con palabras, que yo sé, de encanto 
Te quitaré el dolor. Este secreto 
Supe de Aresia , maga , y le di en trueco 
Mi cuerno de marfil y engaste de oro.» 
Esto diciendo , avecinó los labios 
De aquella dulce boca á la mejilla 
Herida, y blandamente murmurando, 
Dijo no sé qué versos , y al momento 
¡Maravilloso efecto! sinlió Filis 
Quitársele el dolor. Ó fué la fuerza 

Y virtud de las mágicas palabras, 
O, como yo presumo , 

La virtud* de la boca, 

Que sana lo que loca; 

Pues yo, que hasta entonces 

Otra ninguna cosa deseaba 

Que la agradable lumbre de sus ojos , 

Y sus palabras dulces , mas suaves 
Que el lento murmurar de un arroyuelo 
Que rompe el curso entre menudas guijas , 

Y el resonar de céfiro en las hojas, 
Entonces me encendió nuevo deseo 
De juntará los suyos estos labios; 

Y con mayor astucia y mas aviso 
Que uunca había tenido (mira cuánto 
El amor sutiliza nuestro ingenio) 

Se me ofreció un engaño con que en breve 
Llegar pudiese á conseguir mi intento, 

(1) Otras ediciones dicen : «Por si misma.* 



DON JUAN 

Y fué desta manera : que fingiendo 
Me había picado otra molesta aneja 
El labio bajo, comencé á quejarme 

De suerte , míe el remedio que la lengua 
No demanda oa , el rostro le pedia. 
La simplccilla Silvia. 
Piadosa de mi mal , se ofreció luego 
(Ion el remedio á la engañosa herida, 

Y hizo ( ¡ay triste ! ) mucho mas crecida 

Y mas mortal mi herida verdadera 
Cuando llegó sus labios á los míos. 
Ño suelen las abejas 

Coger tan dulce miel de flor alguna , 

Como yo entonces de sus frescas rosas , 

Aunque el vivo deseo , 

Que ardien le me incitaba á humedecerlas, 

Se abstuvo, de temor y de vergüenza , 

Siendo mas lento y menos atrevido; 

Mas mientras descendía 

Al corazón la gran dulzura , mista 

De un secreto veneno, 

Tanto regalo de este bien sentía , 

Que Ungiendo no habérseme del todo 

Pasado aquel dolor, iiicc de suerte, 

Que ella mas veces repitió el encanto. 

De allí adelante de manera anduvo 

Creciendo mi impaciencia y mi deseo, 

Que como ya en el pecho no cupiesen , 

Por fuerza hubieron de salir; y un dia 

Que en cerco se sentaban muchas ninfas 

^ pastores, haciendo un juego nuestro, 

Que cada uno por orden le decía 

En la oreja un secreto al mas vecino. 

Le dije á Silvia : * Yu por ti me abraso, 

Y moriré si tú no me remedias. » 
A estas palabras inclinó su rostro, 

Y de improviso le tino de rojo, 
Dando señales de vergüenza y rabia. 
No tuve otra respuesta que un silencio 
Mudo, turbado y lleno de amenazas. 
Quitóse de allí iuegu, y nunca quiso 
Mas hablarme ni verme. ^ ya tr^s veces 
Ha el segador cortado las espigas, 

Y tantas el ivierno ha despojado 

Los verdes bosques de sus frescas hojas , 

Y todos los caminos he tentado 
Por aplacarla, fuera de la muerte. 
Morir me fallí en tiu por aplacarla , 

Y moriré en buen hora , como entienda 
Que he tic causarle sentimiento o ¿!0/.o. 
Ni sé cuál quiera mas de estas do< cosas: 
Bien fuera la piedad mas rico premio 

De mi fe verdadera , 

Y mayor recompensa de mi muerte ; 
Mas no debo querer cosa qne turbe 
La luz serena de sus ojos, bellos, 

Ni que moleste aquel hermoso pecho. 

TIRSl. 

¿ Es posible que Silvia , si le oyese 
Palabras semejantes, no te amase? 

AMISTA. 

No lo sé ni lo creo ; 
Mas hu)e mis palabras, 
Cual áspid el encanto. 

Tinsi. 

Pues confia ; 
Que el corazón me dice 
Que he de ser poderoso á que te escuche. 

AMINTA. 

O nada alcanzarás, ó cuando alcances 

Al fin que yo le hable. 

Yo sé que nada lie de alcanzar hablando. 

TIllSI. 

¿Por qué asi de>espeias? 

AMMTA. 

Desespero 
Con justa causa , porque el sabio Mopso 
Ya me pronosticó mi dura suerte ; 



DE JÁUREG17L 



Mopso, queentl te el cuto de 
La virtud de la* ¿ srbas y laa faenes. 



e dices? i Del quítete 
ilabras, 



jDex nú 

Enlabie». >< tas las. 

Un amigable *<. loo eo los labios, 

Y engaños y traiciones en el pecho? 
Ora está de buen ánimo; que lodos 
Los pronósticos suyos infelices, 

Que entre ignorantes vende con su bisa 
Severidad Jamás tienen efecto; 

Y de experiencia sé lo que le digo. 
Antes , por eso solo qne él te anuncia . 
Me atrevo á asegurarle un fin dichoso 
En tus amores. 

AHÜCTA. 

Pues si sabes cota 
Que ali,ente mi esperanza , no b calles, 

nasi. 

Dirétela en buen hora : á los principios 
Que me trajo la suerte en estos (Meques, 
Ese hombre conocí , del coal jupia 
Lo que tú juzgas. Una tox, en tanto. 
Me vino gusto de ir donde su asiento 
Tiene la gran ciudad cerca del rio, 

Y primero, tratándolo con este. 

Me dijo asi : « Tú irás á la gran tierra 
Donde el astuto vulgo y cortesanos 
Soberbios é insolentes machas veces] 
Hacen pesadas burlas de nosotros, 
Como de gente rústica y salvaje. 
Asi , vé sobre aviso: no te acerques 
Mucho á las sedas de color ni al oro, 
Nuevos trajes, divisas ni penachos, 

Y sobre lodo guárdate no veas , 
Por mala suerte 6 juvenil descaldo, 
La casa de los chismes y las charlas; 
Huye aquel encantado alojamiento.— 

6 Qué puesto es ese?» pregunte ; y él dyo: 
< Aquí habitan las magas, que encantando, 
Hacen que se trasoiga y se trasvea; 
Lo que parece de diamante y oro 
Es vidrio y cobre ; aquellas ricas arcas. 
Que juzgarás muy llenas de tesoro. 
Espuertas sou de viles trasloa llenas. 

Aquí están las paredes con grande arte. 
Que hablauy responden al que habla, 

Y no responden la palabra escasa , 
Cual Eco suele por las selvas nuestras. 
Mas la replican toda entera, entera 

Y aun aumentada de lo que otro dice; 
Hasta las sillas, mesas y los bancos, 
Los escaños , las camas , las cortinas , 

Y el mas adorno de la casa , todos 
Tienen su lengua y voz, y siempre gritan. 
Las charlas , en tigura de rapazas , 
Andan triscando, que si entrase un mudo. 
Cu mudo á su despecho charlaría ; 

Mas este es , hijo, el mas ligero dafto 
Que te avendrá : tú puedes tranformado 
Quedar en sauce , en llera, en agua 6 fútp 
Agua de llanto y fuego de suspiros.» 
Asi me dijo , v yo me ful con este 
Pronóstico infeliz á mi Ferrara. 

Y como quiso Dios benigno, acaso 
l'n dia pasé por el feliz albergue. 
De donde dulces y canoras voces 
Salían de cisnes, ninfas y sirenas ; 
De sirenas celestes , y salia 

Tu blando y claro son", con tal dulzura. 
Que atónito gozando y admirando , 
Emhelwcido me paré un gran rato. 
Estaba encima de la puerta un hombre 
De semblante magnánimo y robusto , 
Como por guarda de tan grao belleza , 
Del cual . según pude entender, se duda 
Si es mejor capitán que caballero, 
hl , con afable y grave cortesía , 
Siendo un ilustre príncipe , yo humilde 
Bajo pastor, me convidó á que entrase. 



COMPOSICIONES VARIAS. 



ot 



! i Lo que senil yo entonces ! 
•dioses, ninfas bellas , 
res purísimas, y Orfeos, 
también sin velo 6 nube. 
, cual suele aparecerse 
•ríales, esparciendo 
oro y su rocío de plata. 
o relucir en tomo 
s musas , y acogido 
estas; y eu aquel instante 
iodo hacerme de mí mismo , 
i virtud , lleno de nueva 
o cantando héroes y guerras , 
storil rústico verso, 
pues por gusto ajeno vine 
selvas, no por eso 
aer alguna parte 

espíritu ; no suena 
1a humilde cual solía, 
mas alta y mas sonora, 
rompa, hinche las selvas. 
le Mopso • y con malvada 
, me aojó , que ronco 

; de que callé gran tiempo, 
pastores que me hubiese 
y era Mopso el lobo. 
hio, porque entiendas cuánto 
darse a lo que dice, 
puedes esperar sin duda, 
ste quiere que no esperes. 

A MIXTA. 

gra todo lo que cuentas. 
>, Tirsi, te remito 

TIRSI. 

Yo tendré el cuidado , 

a aquí dentro de un hora (I). 

COMO OE PASTORES. 

ad del oro venturosa ! 
\ el bosque distilaba 
s leche se vertía; 
sus frutos abundosa 
al arado no tocaba, 
•rpé consentía ; 
cía 

es el serano cielo , 
enripiada primavera, 
evera , 

1 jn el calor y el hielo , 
la extranjera tierra 

:> la sangrienta guerra. 
jue entonces este \ano , 

nombre sin Migólo, 
rrores engañoso, 
anidad v el vulgo insano 

honor , y es en efeto 
x opuesto odioso, 
icioso 

dulcísimos amores, 
ey tan importuna 
Ig'uiia 

rscuadra de amadores, 
ural, ((ii<* consentía 
uello que placía. 

el agua y por las flores 
s brilles reto/ando 

sin aljaba ó lazo. 

na termina el arlo de este modo. En la de 
:ui t'»do el ultimo Nz.mamiento de Tirsi. 

»>•■» intento ; asi que, debes 
■finirá* es|ierjn/j> 
ou* quiere que no espere.*. 

\*[NTA. 

elu nyerid'i lo que diré». 
do , tirsi , te ri-mito 

j. 

TI«*I. 

Yo tendré el cuidado , 
ira jqui dentro de un hora.» 



Sentábanse las ninfas y pastores , 
Caricias mil al razonar mezclando , 

Y á las caricias uno y otro abrazo ; 
De velo ni embarazo 

Jamás cubrió sus rosas encarnadas 
La pastorcilla, ni la pura frente. 
Desnudo juntamente 
Su blanco pecho y pomas delicadas, 
i á menudo en el agua detenida 
Triscar se vio el amante y su querida. 

Tú , honor, fuiste el primero que negaste 
La fuente de deleites tan copiosa , 

Y a la sed amorosa la escondiste. 
Tú á los hermosos ojos enseñaste 
A encubrir en si mismos temerosa 
La viva luz que en su belleza asiste; 
Tú en redes recogiste 

Las hebras de oro que trataba el viento , 

Y tú pusiste el ademan esquivo 
Al proceder lascivo, 

Freno á la I enana y arte al movimiento. 
Efecto ( ¡oh vil honor! ) es solo tuyo 
Que el don de amor se llame hurto suyo. 

Y suelen ser tus célebres hazañas 
Las penas del que oprimes á tus leyes. 
Mas tú , sefior de la naturaleza 

Y del amor, tú, que sujetas reyes, 
¿Qué pretendes oculto entre cabanas , 
Donde caber no puede tu grandeza? 
Allá con la nobleza 

Te va á turbar el sueño preeminente; 
Deja sin tí nuestros humildes pechos 
En limitados techos 
Vivir al uso de la antigua gente. 
Amemos ; que no hay tregua diferida 
Entre los tiempos y la humana vida. 

Amemos, que el sol muere y luego nace; 
A nosotros se esconde y se deshace 
La breve luz deldia, 

Y el sueño eterna noche nos eovia. 



ACTO SEGUNDO. 

SÁTIRO. 

Es pequeña la abeja por extremo, 
\ con sus breves armas, cuando pica , 
Hace moleta y grave la herida ; 
Mas ¿qué cosa lan breve y tan pequeña 
Comí) el Amor? que en todo bre\e espacio 
Entra y se esconde ; ya en la sombra escasa 
De unas pestañas, ya entre las primeras 
Sutiles hebras de un cabello rubio, 
Ya en los hoyuelos de una dulce risa ; 
Y en pequenez tan mínima, le vemos 
Hacer mortales incurables llagas. 
¡Triste de mi, que es lodo llaga y sangre 
Mi corazón y entrañas, y mil dardos 
l*u«o el Amor en los airados ojos 
De Silvia; crudo Amor, ingrata Silvia, 
Mas cruda y mas ingrata que las selvas! 
¡ Oh cómo te compele el nombre, y cómo 
Quien tal nombre te puso lo entendía ! 
La selva encubre al oso, tigre y sierpe 
Eu su arboleda verde, > tu en el pecho 
Escondes impiedad, soberbia y odio, 
fieras mayores que oso, tigre y sierpe ; 
Que aquellas suelen aplacarse, y estas 
i\o se aplacan por dádivas ni ruegos. 
Tu, cuando te presento llores nuevas, 
Esquiva las desprecias, por ventura 
Viendo en tu rostro mas hermosas flores; 
Pues si te traigo las manzanas frescas , 
Tu las desdeñas arrogante, acaso 
Porque en lu pi'dio las verás mas bellas. 
Cuando le ofrezco los panales dulces, 
Altiva los ultrajas, por ventura 
Por ser mas dulce miel la de tus labios. 
Mas si no puede darte mi pobreza 
Cosa que no haya en ti mas dulce y bella, 



A mf mesmo te doy; ¿por qué desprecias 

Y aborreces el doo? Que no merezco 
Ser despreciado, si en el mar tranquilo 
Bien me miré, cuando, callado el viento, 
Sus claras ondas serenaba un día. 

Este mi rostro de color sanguino, 
Estas anchas espaldas, estos brazos 
De duros nervios, mi cerdoso pecho 

Y vedijudos muslos, son indicio 
De mi viril y poderoso esfuerzo. 
¿Qué piensas tú hacer destos donceles, 
Apenas florecido el blando bozo 

Kn sus mejillas, que con arte y cuenta 
Disponen su cabello limpio y crespo ? 
Mujeres son aquestos en semblante 

Y en obras. Diíe á alguno que te siga 
Por selva y monte, v que por ti combata 
Contra el valiente jabalí y el oso. 

No soy. pues, malo yo, ni tú me dejas 
Por la forma que tengo, sino solo 
Por mi pobreza ; en tin , las caserías 
Siguen délas ciudades el ejemplo. 
Sin duda alguua el siglo de oro es este, 
Pues solo vence el oro y reina el oro. 
¡Oh tú, quien fuiste el inventor primero 
De vender el amor* maldita sea 
Tu enterrada ceniza y huesos fríos, 

Y no alcancen jamás pastor ó ninfa 

Que pasando les diga : • Hayáis descanso;» 
Mas los bañe la lluvia v mueva el viento, 

Y con inmundo pié todo ganado 
Los huelle. Tú primero envileciste 
La nobleza de amor, y su dulzura 
Alegre convertiste en amargura. 
Amor vendible, amor siervo del oro 
Es el monstruo mas vil y abominable 
Que el mar y tierra engendran y producen. 
Mas ;par:i qué me quejo al aire en vano? 
Isa las armas cada cual que expuestas 
Le dio naturaleza á su defensa. 

Isa los pies el Heno, el león las garras, 
El jabalí el colmillo; asi son amias 
De la mujer beldad y gentileza. 
Pues ¿cómo vo al presente no me valgo 
De mi ferocidad para defensa 
De mi salud, pues la naturaleza 
Apto me hizo a la violencia y robo? 
Yo me quiero robar lo que me niega 
Esta enemiga, y al amor ingrata. 
Pues como agora me contó un cabrero, 
Que sabe bus costumbres, ella suele 
Refrescarse á menudo en una fuente, 

Y me enseñó el lugar: pienso esconderme 
En él entre los céspedesy ramas, 
Aguardando á que venga, y como vea 
Buena ocasión, me arrojare tras ella. 
¿Qué puede contrastar una mozuela 

Con la débil carrera ó con los lirazos 
Contra mí, tan ligero y poderoso? 
Llore, suspire, oponga toda fuerza 
De piedad ó hermosura, que si puedo 
He\olver esta mano a su cabello, 
lie allí no ira, sin que primero tina, 
Por venganza, mis armas de su sangre. 

DAFNE y TIBSI. 

DAFXE. 

Como te dije, Tirsi, ya yo vía 

Que Aminta amaba á Sifxia, y sabe el cielo 

Cómo le he hecho siempre buen oficio, 

Y agoraron mas gusto he de hacerle, 
Porque los ruegos tuyos intervienen. 
Mas antes me atreviera, te prometo, 
A domar un novillo, un tigre, un oso, 
Que una npaza dcstas simple y boba, 
Tan boba como bella, que no advierta 
Cuan ardientes y agudas son las armas 
De su belleza, y" con el llanto y risa 

A muchos mate y del herir no entienda. 

TIRSI. 

¿Qué mujer hay tan simple, que en saliendo 



DON JUAN DE JÁURBGUI. 

De las mantillas, ya m 

De contentar y parecer 

id ando y 



De matar agrá 
Armas pueden herir y 
Y cuales dan salud y 



el trie 
coáiss 



MPHL 

¿Quién es maestro de Un gruta 



Tú finges y me tientas: el que em 
El canto y vuelo á las ligeras aves, 
El nadar á los peces, efeoeoeniro 
A los carneros, á los bravos loros 
Usar del cuerno, y al pavo» soberbio 
Tender la pompa de bizarras ptamu. 

nam. 
¿Cual es el nombro suyo? 



«Di 



¡Oh falsa lengua I 

TJML 

Luego ¿16 no 
A dar á mil disdpulas escuela? 
Aunque, a decir verdad, Mea 
Les hace otro maestro ; su 
Es la naturaleza, y a las voces 
También la madre y ama al 



cansan parte» 



Tú eres en suma malicioso, Tirsi ; 
Pues yo te sé decir que no resuelvo 
Si es ya Un boba Silvia y Un sencilla 
Como en sus hechos y palabras muestra 
Vi ayer cierta señal, y esU me puso 
En mucha duda. Yo la hallé cercana 
A la ciudad, donde sus anchos prados 
Tienen entre lagunas una islett 
Con un estanque transparente y Hiñólo; 
AUI la vi, toda pendiente d cuerno, 
De suerte que mostraba deleitarse 
De mirar ¿ si mesma, y le pedia 
Consejo al agua cómo dispondría 
Por cima déla frente su cabello, 
Sobre el cabello el velo, y sobro el velo 
Diversas flores, que tenia en la falda. 
De allí sacaba la azucena y rosa, 

Y la llegaba á su purpúreo rostro 

Y a su candido cuello, cotejando 
Las colores, y luego, muy ufana 
De la Vitoria, un unto se reía. 

Como diciendo : c Yo en efeto os vento. 
No os traigo aquí por ornamento mió, 
Mas solo os traigo por vergüenza vuesti 

Y por mostrar que os llevo gran ventají 
Mas mientras se adornaba y componía, 
Volvió los ojos bien acaso, y viendo 
Cómo vo la miraba, de veranease , 

Se alzó del suelo y derramo las lores. 
Cuanto mas yo de verla me rola. 
Mas ella de mi risa se encendía; 

Y porque estaba descompuesto en partí 
Su cabello, y en parte recogido, 

Dos ó tres veces revolvió los ojos 
Hacia la fuente consejera á burlo. 
Como temiendo ser de mi entendida. 
Miróse desconipuesu, mas con todo, 
Se satisfizo, qu*sc vio muy bella. 
Si descompuesta; yo enteodilo todo, 
Pero callé. 

tissl 

Tú me refieres, Dafne, 
Lo que he pensado siempre; ¿no lo di 

OAMC. 

Bien lo dijiste, mas a lodos oigo 
Que no fueron las ninfas y pastora» 
Tan entendidas antes, ni yo tuve 
Tal juventud. El mundo se envejece, 
Y.en la vejez so aumenU su aaaUda. 



COMPOfllOONIS TARU5. 



ver alampo ti-,, ras, 

«US MMttTM UgtleJ « 

i dudad: ya están a idos 
tftambres ; mas deja v 
i oteamos , i no barias 
tara SUfla en que le hablase 
^ ó fea delante, un dia? 

SAFRI. 

a es esquiva por extremo. 



or extremo comedido. 

narro. 
•á nada comedido amante ; 
ieja qae á otra cosa atienta, 
tomar. £1 qae saber quisiere 
aje respetos» ose y pida, 
portune, y si no basta, 
e podiere; ¿tu no sabes 
m coadieion prednf 
rendo, quiere que la alcancen ; 
gando» quiere que la apremien ; 
«beodo, quiere que la venían; 
irsi, que de ti me fio, 
Aleado guardes lo que digo. 

rafe 

don por qué de mi sospeches 
liga cosa que te ofenda; 
e, mi Dame, por la dulce 
t tásanos Juveniles, 
as, ayudando á AmtoU 
t perece. 

DATO. 

i Qué conjuro 
m buscado este inocente ! 
I me trae á la memoria ; 
ido es el presente enojo, 
alees que haga? 

Tiasi. 

No te falla 
oosejo; basta solo 
ir te dispongas. 

DAFNE. 

Ora sabe 
Bufia y yo, dentro de un ralo, 
que llaman de Diana, 
aquel plátano da sombra 
ce, val lugar convida 
tasadoras ; en aqueste 
delatar sus miembros bellos. 

TIRSI. 

náiifE. 
> pues bien? ¡ Qué mal entiendes ! 
i discurso, eso te basta. 

TIRSI. 

>; mas no sé si ha de atreverse 

DAFIIE. 

*ues si él no ba de atreverse, 
aguarde á que lo busquen. 

nasi. 
erto tal, que lo merece. 

dafjte. 

x, ¿do hablaremos algo 
* Di, Tirsi, ¿tú no qujeres 
, pues aun eres mozo, 
a tus años veiote y nueve, 
nocimos bien criatura? 
r ocioso y sin contento? 
be de placer el que ama. 

Tinsi. 

de Venus los placeres 



Quien se retira del amor, mas gota 
El dulce del amor sin el amargo. 

ftAFKB. 

Es desabrido dulce el que le (alta 
Mezcla de algún amargo, y luego cansa. 

«asi. 
Mas vaie, pees, hartarse 
Que estar siempre hambriento. 

SATO. 



Msee: 
agrada. 



¿Quién es un poseedor de lo que gusta, 

Que a todas horas pueda 

Hallarlo expuesto a su apetito y hambre? 

nara. 
Mas ¿quién halló Jamás le que ao busca f 

tosí. 

Es peligro buscar loque, adquirido. 
Causa breve contento, 
Y no adquirido, mucho mas tormento.* 
Hasta que llantos y suspiras falten 
En el amor y en su tirano reino, 
Tirsi no ha de volver á ser amante. 
Ya basta lo que tenga padecido. 
Otro fiel amador hará su parte. 



Mas no tienes goaado lo que basta. . 

tosí. 
Ni gozarlo deseo. 
Si tan caro se compra. 

ñafia. 

Amar te será fuerza, si no gusto. 

tirsi. 
No me pueden forzar, estando lejos* 

»Arm. 
¿Quién está lejos del amor? 

Tiasi. 

Quien huye. 

DAFNE. 

Y ¿qué importa que buyas de sus alas? 

TIRSI. 

Tiene al nacer amor las alas cortas, 
Que apenas le sustentan ; 

Y así, no las extiende á todo vuelo. 

DAFKE. 

Pues no conoce el hombre cuándo nace, 

Y cuando lo conoce, es grande y vuela. 

TIRSI. 

No, si otra vez no ha visto cómo nace. 

DAFNE. 

Ora veremos si tus ojos huyen. 
Como dices , y luego te protesto, 
Ya que presumes tanto de ligero. 
Que cuando te veré pedirme ayuda, 
No moveré por ayudarte un paso, 
Un solo dedo, una pestaña sola. 

TIRSI. 

¡Bravo rigor! ¿que me podrás ver muerto? 
Pues Dafne amiga, si pretendes que ame, 
Quiéreme tú, y estamos concertados. 

DA fui. 

Tú me burlas en fio, y por ventura 

No me mereces por amante; ¡ay cuántos 

Engaña un rostro colorado y liso ! 

TIRSI. 

No burlo á fe; mas antes me parece 
Que con esa protesta me desechas, 
Cual bacen todas ; pero ¿ qué remedio? 
Viviré sin amor, si no me quieres. 



DAFKC. 

Vive, Tirsi, contento, ocioso me; 

Que en ocio tal siempre el amor se engendra 

T1RSI. 

;Oh Dafne, en esta ociosidad me ha puesto 
El que en las selvas como á dios honramos , 
Para quien los ganados grandes pacen 
Del uno al otro mar, por las campañas 
Extendidas, alegres y fecundas, 

Y las alpestres cumbres de Apenino; 
Él dijo asi, cuando me hizo suyo: 

4 Tirsi, ahuyenten otros los ladrones 

Y los lobos, guardando mis rebaños ; 
Iteparta otro los premios y las penas 
A mis ministros, otros apacienten 
Mis ganados ; en fin, otro conserve 
La lana y leche, y otro la despenda : 
Agora canta tú, que estás ocioso; 
Asi será razón que oo le burle 

Con mundanos amores, sino cante 

Los abuelos de auueste verdadero, 

No sé si Apolo ó Júpiter lo llame, 

Que á ambos parece en el aspecto y obras, 

Abuelos de mayor merecimiento 

Que el uran Saturno y Celo. Agreste musa, 

A mérito real, mas no por eso, 

Que suene dura ó ronca, la desprecia. 

De su misino sugeto nada cauto, 

Porque no puedo dignamente honrarlo 

Sino con el silencio y reverencia; 

M;is no tallan jamás en sus altares 

Las flores d<' mi m:ino ni los fuegos 

De inciensos olorosos y suaves, 

Ni faltará en mi pecho esta devota 

Y pura religión, hasta que vea 
Pacer el aire por el aire el ciervo, 

Y que mudado el curso de los ríos, 
Beba la Soua el persa, el franco el Tigris. 

daf>e. 

Tú vas muy alto, ora desciende un poco 
Al propósito nuestro. 

TIRSI. 

El punto es este : 
Que en estando en la fuente tú con Silvia, 
Procures ablandarla, y yo entre tanto 
Procuraré que A minia vaya, y pienso 
Que no es menos difícil que la tuya 
Mi diligencia. Vé eu buen hora. 

DAFXE. 

Voyme, 
Pero nuestro propósito no era ese. 

TIRSI. 

Si bien diviso desde aquí su rostro, 
Allí parece A:ninta : él es sin duda. 

AMISTA r TIRSI. 

AVISTA. 

\ eré si ha hecho Tirsi alguna cosa ; 

Porque si nada l.i hecho, 

Antes de coi^umirme he de matarme 

Ante los ojos mismos de la ingrata ; 

Que pues le agrada tanto 

Ueste mi corazón la viva llaga , 

Agudo golpe de sus ojos bellos, 

También debe agradarle 

La llaga de mi pecho, 

Colpc furioso de mis propias manos. 

TIRSI. 

Nuevas te traigo, Aminla, de consuelo; 
Hicn puedes ya dejar tanto lamento. 

amista. 

Ay Tirsi, ¿qué me dices? 
¿Traes la vida ó la muerte? 

TIRSI. 

Tnigo salud y vida, si te atreves 
A acometerlas; pero vé dispuesto 



DON JUAN DE JÁDREGÜL 

A ser no hombre, Aminta, 

A ser un hombre de ánimo resuelto. 



¿Cómo y con quién el anta» me Impon 



Si estuviese tu ninfli en un sefri. 
Que, cercada de alUsimos pélaseos, 
Diese albergue á los tigres y leones, 
¿Fueras allá? 

AHJftTA. 

Fners seguro y pronto, 
Mas que en la fiesta sagaleja al baile. 

ñau. 
Y si estuviese entre ladrones y armas, 
¿Fueras allá ? 

AMMTA. 

Fuera resuelto y presto, 
Mas que á la fuente el cierto caluroso. 



Mayor empresa importa que acometas. 

AHIRTA. 

Iré por medio el rápido torrente. 
Cuando la nieve desatada en agua 
AI mar se precipita; iré por medio 
Del vivo luego, y al infierno mismo. 
Cuando en él estuviese, si ser puede 
lullerno donde está cosa Un bella. 
Descubre, acaba, lo que pasa. 

nan. 

Escueta 
Silvia te espera agora en una fuente, 
Desnuda y sola; ¿irás allá? 

AUE1TA. 

¿Qué dices 
¿Silvia me espera á mi, desnuda y sola 

riasi. 
Sola con Dafne, que es de nuestra pan 

AHIUTA. 

¿Y desnuda me espera? 

TtlSI. 

Desnuda digo ; mas... 

AMISTA. 

¡ Ay tríate ! acato 
¿ Qué mas, Tirsi? Tu caitas, tú me mu 

Tiasi. 
Mas no sabe que has de Ir allá. 

AUUfTA. 

Terribl 
Y fiera conclusión, que ya en veneno 
La dulzura pasada me convierte. 
Cruel, ¿con cuál estudio me atormen 
¿Tan poco desdichado le parezco, 
Que aumentar quieres la miseria mía 

Tiasi. 
Has tú mi parecer; serás dichoso. 

auinta. 
¿Qué me aconsejas? 

TIRSI. 

Que pasar no de 
La dicha que te ofrece la fortuna. 

AMINTA. 

Dios no permita que jamás yo intenh 
Cosa que la disguste ; ni yo supe 
Hacer cosa jamas contra su gusto, 
Sino es amarla , y el amarla es fuer» 
Fuerza de su hermosura , y no mi ce 
Asi, no se verá que, en cuanto pued; 
No procure agradarla. 

TUttl. 

Ora responde: 

Si potestad tuvieras 



COMPOSICIONES VARIAS. 



iÜ 



desamarla, 
teaawfwr agradi 

ahita. 
coártente amor que diga. 



▼er en tiempo alguno 
e amar» aunque pudiese. 



irise 
Je ai 



era á ao pesar la amana, 
ao quererla. 

AUUITA. 

n petar, maa la amaría. 

TI1SI. 

ato eo efeto? 

AamrrA. 

SI por derto. 

mi!. 

m fin mi gusto ao te atreves 
harte de tu bien presente? 
»rf ndpio le la de dar disgusto, 
ü Id que le aera agradable. 

AUIKTA. 

amigo! Amor por mi responda; 

rimo acierto 

b dice el eoraaoa. Tú agora 

' diestro por el uso grande 

ir de amor, é mi me liga 

aquello mismo 

razón me liga. 

nasi. 
«en efeto? 

abiuta. 

Iré sin duda , 
•de tú piensas. 

rasi. 

Pues ¿adonde? 

AunrrA. 

r, si en mi favor no has hecho 
que me dices. 

T1RSI. 

¿Y esto es poco? 
que Dafne nos aconsejara 
ate, cuando no entendiera 
•I pecho? Por Tentara Silvia 
•orierto, y no querrá se