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Full text of "Primeras páginas de un libro de leyendas históricas de Venezuela"

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THE LIBRARY OF THE 

UNIVERSITY OF 

NORTH CAROLINA 




ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 



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DATE DUE 



1MAY 2 9 21)03 



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PRINTED IN US 



A. ^y 



Digitized by the Internet Archive 

in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/primeraspginasdeOOroja 




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ARISTIDES ROJAS 

PRIMERAS PAGINAS 

DE UN LIBRO DE 

LEYENDAS HISTORIGA 

"DE 

VENEZUELA 



HOMENAJE DEL AUTOR A MARACAIBO 

EN EL CENTENARIO 

DE SU MAGNO HIJO EL ILUSTRE PROCER GEN ER AL 



41 



EDICION QUE HACE EL GOBIERNO SECCIONAL DE EL ZULIA 




bvVt5<iriv' 




TIIPOCKR-A.ZF'X-A- 13353 33L COJO 

1888 







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A MA.RACAIBO VII 

La primera nodriza de Bolivar 1 

Aramendi 15 

Penovacion milagrosa de una pintura ... 26 

Jalon, Salomon y Marimon 37 

La Santa Reliquia de Maraeaibo 51 

La Leyenda del Moriche 60 

ISTo la hagas y no la temas 70 

Las Plagelantes de Maraeaibo 82 

El primer buqne de vapor en las ecstas de Paria 90 

Peor que el olones es el ingles . 100 

De como los franeeses huyeron de Caracas sin 

saquearla 114 

La primera taza de cafe en el valle de Caracas 125 



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KJte#1$r?j? /e^x^^^ 




A MARACAIBO 



A ti, pcitria de TJrdaneta, d,e Bctralt, d,e 
Aiulrade, de Yepes, y de tantos varones, euya 
memoria es timbre de tit suelo ; d ti, con el 
corazon henchido de gratos recuerdos , dedico 
estas primeras pdginas de un Libro de Le- 

YENDAS HlSTORICAS DE VENEZUELA que COlhSCrVO 

ineditas. Acepta mi homenaje a tus glorias, 
en lbs diets en que tu, lleua de jubilo, vas a 
celebrar, con fiestas de gratitud,, la primera 
centuria, de uno de tus magnos hijos. 

JVaturalezaprodigate concedio ricos dones, 
y dilato d tus miradas las aguas de tu lago 
para que te ensancharan el camino del porve- 
nir. Y, en tanto que tus naves, ufanas con las 
ricas mieses de tu indnstria, llevan los pro- 



VIII 

duotos de tu suelo al mercado deambos mun- 
dos, til cines coronas de laurel y mirtos a 
la frente de tus hijos eximios. A unos les 
did la Providencia la espada de Marte, para 
defensa del patrio suelo: a otros, la pluma 
de Tdcito y las galas del buen decir, herald os 
que publican las glorias de America: d estos 
la inspiration, hija de las musas, para epic 
celebraran las sonrisas de la Primavera y los 
afectos de la fcnnilia ; a aquellos la elocuen- 
cia cle la tribuna y del pillpito, potencia po- 
litico, y religiosa ; dtodos el amor sagrado 
de la patria, sublime virtud que te enaltece. 
Concedeme un lugar humilde donde pue- 
da colocar estas pdginas que te dedico : ellas 
constituyen mi ofrenda, tan espontdi/ea , tan 
entusiasta, tan patridtica, como es puro el 
recuerdo que de ti conservo. 



Octubrc 20 dc iSSS 



(3-LCl a-< 






LA PRIMERA NODRIZA DE BOLIVAR 



A fines del ultimo siglo, por los anos cle 
1770 a 1780, figuraba entre los altos empleados de 
Caracas un distinguido e ilustrado oficial, Don Fer- 
nando de Miyares, de antigua nobleza espanola e 
hijo de Cuba. De ascenso en ascenso, Miyares llego 
al grado de General, siendo para comienzos del siglo, 
Gobernador de Maracaibo, y aun mas tarde en 1812, 
Gobernador y Capitan General de Venezuela, aun- 
que por causas independientes de su voluntad, no 
pudo tomar posesion de tan elevado empleo, rau- 
riendo poco despues, antes de la emancipacion de 
Venezuela, en la isla de Puerto Rico. Don Fer- 
nando habia llegado a Caracas trayendo a su joven 
esposa, Dona Ines Mancebo de Miyares, de noble fa- 
milia de Cuba, muchacha esplendida, poseedora de 



LEYEXDAS 



un caracter tan recto y lleno de gracia que, al trataiia, 
cautivaba, no solo por los encantos de su persona 
sino tambien por las relevantes prendas morales y 
sociales que constituian en ella tesoro inagotable. 
No menos meritorio era su marido, caballero pundo- 
noroso, apuesto oficial, de modales insinuantes y de 
un talento cultivado; bellas dotes que hacian de Mi- 
yares el tipo del militar distinguido. Don Fernando 
poseia, como su senora, un caracter recto, incapaz 
de engano, no conociendo en su trato y en el cum- 
plimiento de sus deberes, sino la linea recta, pu- 
diendo decirse de esta bella pareja que caminaban 
juntos en la via del deber, sin que les fuera permi- 
tido desviarse. Y en prueba de esta aseveracion 
refieren las antiguas cronicas el percance que 6. Don 
Fernando paso, en dos ocasiones, por la rectitud 
de su esposa. 

Fue el caso que Miyares, en la epoca a que nos 
referimos, despues de haber fijado la hora de las diez 
de la noche, para cerrar su casa, regreso a ella en 
cierta ocasion despues de las once ; ya la puerta 
estaba cerrada. Al instante llama, y como nadie le 
responde, vuelve a golpear con el puno de su baston. 

— ^Ouicii llama? pregunta una persona desde 
la sala. 

— Ines, abreme, es Miyares, responde Don Fer- 
nando. 

— ,; Ouien es el insolente que se atreve a nom- 
brarme y tutearme, y a tomar en su boca el nombre 
de mi esposo? Fernando de Miyares duerme tran- 
quilo, y nunca se recoje a deshora. Y retiriindose 



LA PRIMERA NODRIZA DE BOLIVAR 3 

a su dormitorio, Ines cle Miyares, tranquila y digna, 
se acostaba, sin darse cuenta de los repetidos golpes 
que sobre el porton diera su marido. 

Despues de haber dormido en la casa de algun 
militar, Miyares tornaba al siguiente dia a su hogar, 
Al encontrarse con Ines, el saludo cordial era una 
necesidad de aquellos dos corazones que se amaban 
y respetaban. 

— Corao estas, mi Ines? preguntaba Don Fer- 
nando. 

— Como estas, Fernando? contestaba aquella. 
Y ambos, dandose el osculo de la paz domestica, 
continuaban, sin darse por-entendidos, sin hacerse 
cargos de ningun genero, y como si hubieran estado 
juntos toda la noche. 

Doce 6 quince dias mas tarde, pues que los 
buenos maridos son como los ninos de dulce indole, 
que no reinciden, despues de la primera nalgada que 
les afloja la madre, sino algunos dias mas tarde, Don 
Fernando quiso tornar a las andadas. 

Don Fernando habia dicho en cierta ocasi6n, 
delante de su servicio, lo siguiente : mi esposa Dona 
Ines Mancebo de Miyares es el alma de esta casa y sus 
ordenes tienen que ser obedecidas como las mias. 
Olvidandose de esto, Don Fernando, en cierta tarde, 
ordena a su esclavo Valentin que le aguardara en la 
puerta de la calle, pues tendria quiza que recojerse 
tarde. 

A las diez y media de la noche, Ines manda 
cerrar la puerta de la calle, cuando se le presenta el 
esclavo Valentin y le dice la orden que habia reci- 



4 LEYEXDAS 



bido de su amo. Por toda contestacion Ines le or- 
dena, cerrar inmediatamente la puerta de la casa. 

Al llegar Don Fernando, tropieza con la puerta 
cerrada, y creyendo que el esclavo estaba en el 
zaguan, comienza a golpearla. 

■ — Valentin, Valentin, abreme — grita Don Fer- 
nando. 

— tQuien es el insolente que da golpes en el 
port6n? — pregunta Ines desde la sala. 

— Abreme, Ines, abreme, no seas tonta. Es tu 
marido Fernando de Miyares. 

— Mi marido due rme, insolente — responde 
Ines — y retirandose a su dormitorio se entrega al 
sueno, cerrando los oidos a toda llamada. Don 
Fernando partio. 

Al siguiente dia, se repite la misma escena pre- 
cedente, y todo continua sin novedad. Asi pasaban las 
semanas cuando Don Fernando le dice a su esposa 
en cierta manana. — Ines, eres una esposa admirable, 
el metodo que te guia en todas las cosas domesticas, 
el orden que observas, la atencion que prestas a 
nuestros intereses, la maestria con que cultivas las 
relaciones sociales, estas y otras virtudes hacen de 
ti una esposa ejemplar. Debo confesarte que estoy 
orgull oso y contento. 

Y variando de conversation, anade Don Fer- 
nando: — l sabes que manana estoy invitado por el 
Intendente Avalos a im desafio de malilla ? m El In- 
tendente creyendome habil en este juego desea que 
luchemos. Como llegare tarde de la noche tengo el 
gusto de ad^'ert^rtelo para que sepas que estare fuera. 



LA PRIMERA NODRIZA DE BOLIVAR 5 

— Bien — responde Ines. — Quedara la puerta 
abierta y el esclavo Valentin en el corredor para que 
atienda a tu llamado. Celebrare siempre que me. ad- 
viertas cuando tengas que recojerte tarde de la noche, 
pues ya en dos ocasiones no se que tunante atrevido 
ha osado llamar a la puerta, tomando tu nombre. 
Todavia mas, tomando el mio y tuteandome. Es- 
taba resuelta a si esto continuaba quejarme al Ca- 
pitan Gobernador para hacer castigar tanto des- 
parpajo. 

— Cos'as de los hombres, hija — contesta Don 
Fernando — y besando la frente de su senora salio a 
sus quehaceres. 

La familia Miyares vivia, cerca de la esquina de 
San Jacinto, en la casa hoy No i5 de la calle Este 2. 
A la vuelta y en la calle Sur 1 vivia el Coronel Don 
Juan Vicente de Bolivar casado con la senora Con- 
cepcion Sojo y Palacios. Amigas intimas, habian 
de verse diariamente, pues entre ellas existian atrac- 
ciones que sostenian el carino y la mas fina cortesia. 
Ines criaba uno de sus hijos, cuando Concepcion en 
visperas de tener su tercero, pidio a su amiga que la 
acompanara y le hiciera las entranas al parvulo que 
viniera al mundo. 

Hacer las entranas a alguno es frase familiar 
antigua que equivale a nutrir a un reciennacido, 
cuando la madre se encuentra imposibilitada de ha- 
•cerlo. Antiguamente se aceptaba esto por lujo, en- 
tre familias de alto rango, y entre los pobres, como 
necesidad. Casi siempre se elegia de antemano una 
madre que en condiciones propicias pudiera alimen- 



6 LEYENDAS 



tar no solo a su hijo sino tambit-n al del vecino, del 
amigo, 6 del pariente. 

Concepcion quiso que su amiga Ines, hiciera las 
entranas al hijo que esperaba, y este nacio el 24 de 
Julio de 1783. Apenas vio la luz, cuando Ines le 
llevo a. su seno y comenzo a amamantarle, — sirvien- 
dole de nodriza por muchos meses, hasta que el nino 
pudo ser entregado a la esclava Matea. Dias despues 
del nacimiento, el pirvulo fue bautizado con los si- 
guientes nombres : Simon de la Santisima Trinidad 
Bolivar. 

En el curso de los anos, el nino Simon, familia- 
rizado con la amiga de su madre, hubo de tomarle 
cariiio, cuando supo que ella habia sido su primera 
nodriza, lo que contribuyo a que la llamara madre. 
El Coronel Bolivar murio en 1786 y su senora en 
1792, dejando a Simon cle nueve anos de edad. 
El nino, aunque travieso y desobediente, continuo, 
no obstante, llamando madre y tratando con venera- 
cion y respeto a la que con tan buena voluntad 
le habia alimentado durante los primeros meses de 
la vida. Fue por lo tanto, Doiia Ines Mancebo de 
Miyares, la primera nodriza de Bolivar, a la que su- 
cedio la negra Matea que obtuvo cierta celebridad 
y alcanzo larga vida, pues murio en 1886, habien- 
do el Gobierno de Venezuela costeado su entierro. * 

Ascendido Miyares a Gobernador de Maracaibo, 
dejo a Caracas y se instalo con su familia en aqnella 



Unci tie mis leyemlrts inedit.xs lleva ol titulo de La A' 



LA PRIMERA NODRIZA DE BOLIVAR 7 

capital, con regocijo de sus companeros. * Ama- 
do de los habitantes de esta region por su gobierno 
paternal y justo, estaba Miyares en posesion de su 
empleo, cuando revento en Caracas la revolucidn 
del 19 de Abril de 1S10. Empleado espanol, opiisose 
al torrente de las nuevas ideas, sabiendo sostenerse 
en la provincia de su mando, la cual no entro en el 
movimieiito revolucionario de Caracas. Nombrado 
mas tarde Capitan general de Venezuela, a causa de 
la deportacion del mariscal Emparan, una serie de 
obstaculos se opusieron & que llegara a tomar pose- 
sidn de tan elevado encargo, sobre todo, la invasion 
inoportuna del oficial espanol Monteverde en 1812. 
Estaba destinado Miyares a ser victima de este triste 
mandatario, que de otra manera, otros habrian sido 
los resultados al figurar en Caracas un militar de los 
quilates de Miyares. 

Iniitiles fueron los esfuerzos que hiciera este 
legitimo mandatario espanol de Venezuela en 1812, 
para traer a buen camino a Monteverde, que pre- 
firio perderse a ser justo y amante de su patria. 

En la correspondencia oficial que medi6 entre 
estos hombres publicos, se establece el paralelo: Mi- 



* No puede hablarse del general Miyares sin recordar su gobierno de Maracaibo, 
tan patriarcal, tan justo, tan progresista. Han pasado cerca de noventa afios, y todavia 
el nombre de este mandatario espafiol lo recuerdan los hijos de Maracaibo con placer 
y orgullo. Noble destino el de hacer el bien y dejar tras si bendiciones que se 
perpetuan ! El buen nombre del general Miyares, que respetaron los hombres no- 
tables de las pasadas generaciones, sin distincion de partidos, brillara siempre a orillas 
del dilatado Coquibacoa. Mora aqui un pueblo inteligente, amante de lo grande y de 
lo bello, que, al hacer justicia a sus grandes hombres, rinde igualmente veneraciona 
los mandatarios espanoles que contribu} r eron a su grandeza y a su dicha. 



8 ■ LEYENDAS 

yares aparece como un militar pundonoroso, cabal y 
digno; Monteverde como un hombre voluntarioso, 
cruel y cobarde. 

El triunfo de la revolucion de Venezuela contra 
Monteverde en 1813, encontro a Miyares en Mara- 
caibo. La guerra a muerte comenzaba entonces y 
con ella las confiscaciones y secuestros de las pro- 
piedades pertenecientes ci los peninsulares. Entre las 
haciendas confiscadas en la provincia de Barinas, es- 
taba la que pertenecia a la familia Miyares. Dona 
Ines juzg6 que era llegado el momento en que pu- 
diera recordar a Bolivar la amistad que le habia 
unido a su madre y la aprovecho para pedirle que 
le devolviesen la hacienda de Bocono, que estaba 
secuestrada. No se hizo aguardar la contestacion 
de Bolivar, y en carta escrita al coronel J. A. Pulido, 
Gobernador de Barinas, entre otras cosas le dice : 
dCuanto U. haga en favor de esta senora, correspon 
de a la gratitud que un corazon como el mio sabe 
guardar a la que me alimento como madre. Fue ella 
la que en mis primeros meses me arrull6 en su seno. 
jOue mas recomienda que £sta para el que sabe 
amary agradecer como yo! — Bolivar. » 

Al acto fue libertada la propiedad de Barinas, 
y hasta patrocinada, pues la orden de Bolivar tenia 
tal caractei', que para un hombre como el coronel 
Pulido era gala complementarla. 

Perdida de nuevo la revolucion, tuvo Bolivar 
que huir de Caracas, en Agosto de 18 14, para que 
de nuevo la ocuparan las huestes espanolas, 6 las 
ordenes de Boves. Entre tanto el general Miyares, 



LA PRIMERA NODRIZA DE BOLIVAR 9 

despues de haber estado en Maracaibo, Coro y Puerto 
Cabello, partio para Puerto Rico, donde fenecio por 
los afios de 1816 a 1817, despues de haber celebrado 
sus bodas de oro. No pudo este militar tan dis- 
tinguido llegar a la Gobernacion de Venezuela, pero 
si la obtuvo su hijo politico el Brigadier Correa, mili- 
tar recto y caballeroso, que si como espanol supo 
cumplir con sus deberes, supo igualmente dejar 
un nombre respetado y recuerdos gratos de su 
gobernacion, que han reconocido sus enemigos 
politicos. 

Era la tertulia del Brigadier Correa, en la cual 
figuraba la incomparable viuda Dona Ines Man- 
cebo de Miyares al lado de sus hijas y sobrinas, 
centro de muy buena sociedad. Esto pasaba en los 
dias en que la guerra a muerte parecia extinguirse, 
y los animos menos candentes dejaban lugar a la 
reflexion. Una solucion final se acercaba, y Morillo, 
victorioso, era llamado de Espana. La parte dis- 
tinguida de la oficialidad espanola, con Morillo y 
La Torre a la cabeza, frecuentaba la amena tertulia 
del Brigadier, donde era venerada la viuda de 
Miyares. * 



* Esta casa es la de alto situada en la esquina de Camejo, donde estuvieron 
primero los patriotas en 1S13, despues los espafioles, y nnalmente el Gobierno de 
Venezuela desde 1834 hasta 1841 

Vive en Caracas una anciana muy respetable que revela en sus modales, con- 
versacion variada y anieno trato, lo que ella fue en los dias de su juventud, cuando 
ahora setenta y cinco afios, conocio a Miranda y a los hombres de la revolucion de 1810, 
y trato mas tarde a Morillo, La Torre, Correa, y despues a Bolivar y las celebridades 
de Colombia y de Venezuela. Es Dona lues Arevalo, descendiente de aquel Luis An- 
tonio Sanchez Arevalo, de antigua familia espanola, que se enlazo en Caracas a media- 
dos del ultimo siglo, con la espectable familia Hernandez Sanavia. Fue el padre de 



JO LEYENDAS 



No habia noche de tertulia, y sobre todo,.cuan- 
do la "Gaceta de Caracas^ publicaba alguna derrota de 
Bolivar 6 de .sus tenientes, en que no fuera la politi- 
ca militante tema de conversacion. El haber Dona 
Lies amamantado a Bolivar 6 haberle hecbo las en- 
trafias, co'mo se dice vulgarriiente, era motivo de 
burla 6 de sorpresa. — «; Como es posible, senora, que 
una mujer de tantos quilates no le diera a ese mon's- 
truo una sola virtud? — Sedicioso, cobarde, ruin, am- 
bicioso, insurgente; he aqui la lista de dicterios que 
tenia que escuchar Dona In6s con frecuencia. 

Pero como era mujer de espiritu elevado, atodos 
contestaba. — « Para obras el tiempo, » decia a unos. 
— « Hay meritos que vienen con la vejez, » contestaba 
a otros.— « l Y si las cosas cambian?» preguntaba en 
cierta noche a Morillo. — « En las revoluciones nada 
puede preverse de antemano, » aiiadia. — «E1 fiel de 
la balanza se cambia con frecuencia en la guerra.» 
— « El exito corona el triunfo. » 



Ines el Dr. Don Juan Vicente Sanchez Arevalo, Oidor honorario de la Audiencia de 
Caracas y caballero que respetaron los partidos politicos de su epoca. 

Cuando queremos refrescar algunas fechas, aclarar algunos nombres, buscar la ver- 
dad de hechos dudosos, durante la epoca de 1812 a 1824, visitainos a esta distinguida 
compatriota y amiga nuestra, la cual nos deleita con el relato de hechos curiosos, de 
dichos notables, y nos habla de aquella sociedad espanola y venezolana en la cual figuro 
en primera escala. Ines conserva la memoria, apesar de haber ya pasado de ochenta y 
seis anos. 

Retiraiia del mundo social, y dedicada solamente al amor de sus sobrinos, despues 
de haber visto desaparecer cinco generaciones, Ines ha perdido esa vanidad que aliinen" 
ta n entretiene los primeros cincuenta aflos de la existencia, y ania el aislainiento, aspi- 
racton de los espiritus que se acercan a la tumba. Pero como nosotros hablamos en este 
cuadro de la tertulia del Brigadier Correa donde figuro Dofia Ines Mancebo de Miyarcs, 
y con ella, la amiga que la ha sobrevivido, nos es satisfactorio decira nuestro lectores 
que todavia existe una de las distiriguidas venezolanas de aquella epoca: venerable 
anciana que es honra tie su familia y niodelo de virtudes sociales y domesticas. 

Reciba nuestra amiga publicamente los sentimientos de nuestra gratitud. 



LA PRIMERA NODRIZA DE BOLIVAR II 

De repente llega a. Caracas el correo de Espana 
con ordenes terrriinantes a Morillo, Marques de la 
Puerta, Conde de Cartagena, para que propusiera a 
Bolivar un armisticio, y regresara a Espana, dejan- 
do en su lugar al general La Torre. Tal noticia cayo 
en la tertulia del Brigadier como una bomba, pues 
sabiase que Bolivar acababa de llegar a Angostura, 
despues de haber vencido a Barreiro y libertado del 
yugo espanol a Nueva Granada. El aspecto de los 
acontecimientos iba a cambiar de frente y nueva 
epoca se vislumbraba para Venezuela. 

En la noche en que se supo esta noticia en la 
tertulia del Brigadier, las conversaciones tomaron otro 
rumbo. Bolivar no aparecio con los epitetos de cos- 
tumbre, sino comq un militar afortunado con quien 
iba a departir el jefe de la espedicion de 1815. Dias 
despues Bolivar y Morillo hablaban amigablemente 
en el pueblecito de Santana. Bolivar se presenta 
acompafiado de pocos, mientras que Morillo lo esta- 
ba de lucido estado mayor. Cuando se acercaron, 
ambos echaron pie a tierra. — «E1 cielo es testigo de 
la buena fe con la cual abrazo al general Morillo » — 
dijo Bolivar al encontrarse frente de su temido adver- 
sario. — <tDios se lo pague» — contesto secamente el 
espanol, dejandose abrazar. A poco comenzaron las 
presentaciones por ambas partes, reinando la inti- 
midad y buena fe que caracteriza entre hombres cul- 
tos, un acontecimiento de este genero. 

Entre los diversos temas de conversation que 
tuvieron Bolivar y Morillo, este hubo- de traer al 
primero recuerdos gratos. 



LEYENDAS 



— En Caracas tuve el gusto de conocer y tratar 
a vuestra bondadosa madre en la casa del Brigadier 
Correa — le dice. 

— Mi madre, exclamo Bolivar, como sorprendi- 
do de semejante recuerdo, y llevando la mano a la 
frente afiadio: — Si, si, mi madre Ines <;no es verdad? 
Que mujer! que matrona tan digna y noble! cuanto 
talento y cuanta gracia! — afiadio el Libertador. 

— <j No os parece una de las mas elevadas ma- 
tronas de Caracas ? 

— Si, si, contesto Bolivar. Mas que elevada es 
un angel, afiadio. Ella me nutrio en los primeros 
meses de mi existencia. 

— Si es cierto — dijo Morillo- — -que las madres 
al nutrir a sus hijos, les comunican algo de su carac- 
ter, en el vuestro debe haber obrado el de tan digna 
matrona. 

— No se que contestaros — replico Bolivar. — En 
medio de estas agitaciones de mi vida, ignoro lo que 
me aguarda ; pero creo que el hombre debe mas al 
medio en que se desarrolla, al curso de los acon- 
tecimientos y a la indole del caracter, que a la 
nutricion de la madre. Estas influyen mucho en 
los primeros afios de nuestra vida. Despu6s, pierden 
el poderio y la influencia, conservando el amor 
modificado. 

Doce afios mas tarde, en 1S21, Bolivar entraba 
triunfante en Caracas, despu^s de Carabobo. Hacia 
ocho afios que no la veia. Entre sus necesidades mo- 
rales figuraba la de hacer una visita k In£s de Miyares 
que habia dejado la casa de su yerno, en la esquina 



LA PRIMERA NODRIZA DE BOLIVAR 1 3 

de Camejo, por una casita modesta y pobre situada 
en la actual Avenida Este. Alii me Bolivar a visitarla. 

— Simon! Erestii!... — esclamo Ines al ver a. 
Bolivar en la puerta interior del zaguan. 

— Madre querida, vengan esos brazos donde 
tantas veces dormi — esclamo Bolivar. 

Y aquellos dos seres en estrecho abrazo, perma- 
necieron juntos prolongado rato. 

— Sientate — dijo Ines enternecida — cuan que- 
mado te encuentro! — afiadio. 

— Este es el resultado de la vida de los campa- 
mentos y de la lucha contra la naturaleza y los hom- 
bres — contesto Bolivar. 

— Y <iqu6 te importa — replico Ines — si tu has 
sabido sacar partido de todo ? 

—Si, parece que la gloria quiere sonreirme. 

Bolivar habia comenzado a hablar de los ultimos 
sucesos de su vida militar, cuando de repente, toma 
las manos de la senora, las estrecha y le dice : 

— Os he recordado mucho, buena madre. Mo- 
rillo me hizo vuestro elogio en t£rminos que me cau- 
tivaron. En que puedo seros util ? 

— Los bienes de Correa estan secuestrados ! 

— Seran devueltos hoy mismo — dijo Bolivar. — 
Vuestro yerno es un oficial que honra las armas espa- 
nolas. Nos ha combatido corao militar pundono- 
roso. Os ofrezco un pasaporte para todos vuestros 
hijos, agrego Bolivar. Es necesario que ellos figu- 
ren con nosotros. 

— Eso no, hijo, eso n6 — esclamo dona Ines — 
como herida. Todo te lo acepto menos eso. Ellos 



14 LEYENDAS 



pertenecen a una causa por la cual deben aceptar 
hasta el sacrificio. Mucho te agradezco este rasgo 
de tu bondad, pero creo que cada hombre tiene una 
causa, la causa de la patria. Ellos son espanoles y 
su puesto esta en Espana. 

— Muy bien, muy bien — contesto Bolivar. — Asi 
habla la mujer de inteligencia y de corazon. 

Al siguiente dia Bolivar libraba del secuestro los 
bienes del Brigadier Correa. 

Ignoramos si cuando Bolivar estuvo por la ulti- 
ma vez en Caracas, en 1827, visito a su madre dona 
Ines. Es muy natural suponer que asi lo hiciera, 
pues ya en la edad avanzada en que estaba esta, 
con sus hijos ausentes y sin lortuna, las atenciones 
y la gratitud son corao rocio del cielo en el hogar 
silencioso y digno de la pobreza. 

Dona Ines no sobrevivio a Bolivar sino en tres 
anos, pues murio en 1833. 

Cuando alguno de los descendientes del general 
Don Fernando de Miyares, escucha a alguien que 
hace gala de poseer algfin recuerdo del Libertador 
6 de agradecer algun servicio hecho por £ste, hay 
siempre una frase que ahoga toda pretension, y es la 
siguiente : « Quite usled, que en mi familia fue don- 
de se le hicieron & Bolivar las cnlrauas^ queriendo 
decir con esto, que la primera nodriza de Bolivar fue 
la esposa de aquel notable militar, Dona Ines Man- 
cebo de Miyares, noble hija de Cuba. 



c^^^A 



$p4$$£<&$p4®$®£&$p4&£tf&£&i 



ARAMENDI 



De los llaneros de Paez, de aquellos hombres 
agiles, fornidos, herculeos, siempre dispuestos al 
combate personal y a. la pelea en el campo de ba- 
talla, para quienes no habia fuerza de la naturaleza 
que se opusiera a. sus ardores belicos, de aquellos 
hombres semejantes a los dioses-bestias, los antiguos 
hipantropos, escaladores del Olimpo, puede decirse 
que no habia entre ellos que escojer. Tan valeroso 
y habil aparecia Aramendi, como Carmona, Rondon, 
Mina, Paredes, y como estos, Mujica, Infante, Fi- 
gueredo, Camejo, Angulo, etc., etc., que cada uno 
de ellos y todos parece que habian sido fundidos en 
un mismo molde, 'formado del bronce de los heroes. 
Solo uno, a quien todos reconocian como Jefe, des- 
collaba, cualnuevo Centauro, en medio de estos ada- 



1 6 LEYENDAS 



lides que hubieran podido rivalizar con los heroes de 
la antigua Grecia. 

No hay pluma que pueda describir esta legion 
mandada por Paez. Era la tromba, el alud, el 
rayo electrico, fuerzas de la naturaleza en su de- 
sorden vertiginoso obedeciendo a una sola voluntad. 
Para descollar entre ellos, Paez habia tenido que ven- 
eer & cada uno y a todos en conjunto, apareciendo 
sublime, ya en defensa personal contra el jaguar 
y el caiman, ya luchando contra el toro indomito, ora 
salvando el rio desbordado, soportando el hambre y 
la inclemencia del clima, ora venciendo cuerpo a 
cuerpo a sus rivales, ya descollando en el manejo del 
corcel y de la lanza, ya finalmente con la astucia, con 
la inteligencia, con los hechos fabulosos que relata 
la historia de este portentoso hombre. 

Semejante figura tenia que ser el ideal de sus 
tropas, siempre dispuestas a obedecerle sin titubear, 
cualquiera que fuese el peligro. Y si por una de tan- 
tas flaquezas del corazon humano, en un momento 
de duda, aquella falanje retrocedia ante fuerzas su- 
periores, un grito del Jefe bastaba para que los fugi- 
tivos cambiando de direccion, tornaran a la pelea y 
aparecieran entusiastas, valerosos, invencibles. 

• Entre los centauros de Paez figuraba Francisco 
Aramendi, que llego al grado de Coronel, despues 
de haber conquistado brillante hoja de servicios. 
Pelea en Chire, Mata de la Miel, Yagual, Acha- 
guas, Banco Largo, Santa Catalina, Barinas, Pedra- 
za, Calabozo, Oueseras del Medio y en mil acciones 
mas al lado de Paez. Cuando lleq-a la trasmontada 



ARAMENDI I 7 



delos Andes en 1819, acompana a Bolivar y brilla en 
Paya, Bonza, Gameza, Vargas y Boyaca, para des- 
pu6s sobresalir en Carabobo, siempre valeroso, siem- 
pre afortunado. 

Paez y Aramendi comenzaron casi en una misma 
epoca en las guerrillas de la pampa venezolana ; pe- 
ro Paez por sus meritos llego a ser Jefe, mientras que 
Aramendi se quedo como subalterno. Era Aramendi 
un hombre alto, bien formado, de fuerzas herculeas, 
de caracter altivo y dominante, el primero en la pe- 
lea, y mas que todo, decidido por la causa republi- 
cana que habia aceptado con entusiasmo. 

Para conocer el temple de este oficial de Paez, 
basta referir el siguiente hecho que es la fotografia del 
hombre de caracter; de audacia y de resolucion. En 
uno de tantos encuentros que tuvo Paez con las tro- 
pas de Lopez, de Calzada, de La Torre, de Mo- 
rales y de Morillo, sufrio Aramendi la desgracia de 
ser sorprendido en las filas enemigas. Por supuesto 
que & un hombre tan valeroso, conocido y admirado 
de los espanoles, no podian estos sacrificar, sino 
tratar de atraerle por cuantos medios pudieran po- 
nerse en juego. Esto mismo sucedia con los hombres 
de valor que cafan prisioneros en las filas patriotas; y 
Paez refiere en su «Autobiografia,» como hizo para 
que el venezolano Pena, decidido realista, seconvir- 
tiera en terrible defensor de la causa americana.— 
Solo militares como Monteverde, Morales y Boves 
sacrificaban a los prisioneros, dignos de general 
admiracion. 

En el campo espanol, Aramendi fue agasajado 
3 



I 8 LEYEXDAS 

con promesas, si aceptaba la causa del Rey ; pero co.- 
mo el llanero era hombre astuto, hacia concebir tales 
esperanzas, agregando que era obra del tiempo y que 
de ninguna manera podia hacerlo ininecliatamente, 
porque ellos mismos le verian con desprecio. Este 
modo de raciocinar Aramendi le conquisto la amis- 
tad de los espanoles, quienes le regalaron un hermoso 
caballo y un sable de lilo cortante, pues le querian 
como jefe y no como lancero. 

Llego al fin el dia de la prueba, en que Ara- 
mendi debia, segim los espanoles, aceptar el siguien- 
te dilema: 6 destrozaba a sus compaiieros y amigos y 
se afiliaba en la causa del Rey, 6 resolvia pasarse a 
los patriotas, y, en este caso, iba a ser victima de 
aquellos. En una de las ocasiones en que de ante- 
mano se anunciaba uno de esos encuentros terribles 
entre los lanceros de Paez y lospeninsulares, Aramen- 
di fue colocado en la primera fila, entre dos oficiales 
que montaban buenos caballos y manejaban buenos 
sables. Bien comprendio el prisionero que aquellos 
hombres iban & sacrificarle si no atacaba como ellos 
deseaban, a los lanceros de Paez. En vista del 
peligro, Aramendi concibe su plan, y al divisarse los 
ejercitos, los dos bandos se precipitan uno contra otro. 
Al grito del jefe espaiiol « jadelante! » Aramendi 
grita igualmente, « jadelante, compaiieros, adelan- 
te!...» Ya van a chocarse los combatientes, cuando 
gritando a toda voz « j adelante ! )> y con velocidad in- 
creible, Aramendi derriba de un sablazo la cabeza de 
uno de los oficiales € instantaneamente la del otro, y 
grita: «[Viva America libre!)> en el momento en que 



ARAMENDI 1 9 



los suyos gritaban tambien: «j Aramendi, Aramendi !» 
y se confundian en la pelea. Voltear gurupa y caer 
Aramendi sobre los lanceros espafioles, derribando 
cabezas e inilindiendo el espanto, fue obra de me- 
mentos. Asi pudo el celebre llanero salvarse de un sa- 
crificio al cual estaba de antemano destinado. Al lie- 
gar al campamento esfelicitado porsus companeros, 
por la manera como se habia salvado de las garras 
del tigre, segun la frase de Paez. 

Todos estos guerreros estaban ya tan acostum- 
brados a estos episodios variados y repetidos, que 
juzgaban como hechos muy naturales, luchar contra 
el toro y el caiman, tomar embarcaciones a caballo y 
a nado e introducirse en el campo enemigo y salir 
despues de produeir espanto y confusion. 

Celillos ocultos que con frecuencia se trasparen- 
taban, abrigaba Aramendi contra Paez. Es siempre 
la superioridad una fuerza de tal prestigio, que si la 
mayoria de los hombres la acepta y la admira, es pa- 
ra la minoria una pesadilla constante. De aqui esas 
rivalidades ocultas que estallan cuando menos se las 
aguarda. Aramendi se manifestaba reacio a obede- 
cer las 6rdenes de Paez, en tanto que los otros oficia- 
les de igual graduacion, Servian con expontaneidad 
y placer. Necesitaba por lo tanto aquel una 6 mas 
leccioncillas de su jefe que le amellaran el caracter 
altivo y voluntarioso ; y Paez que venia estudiando 
a su subalterno hacia tiempo, velaba el momento 
oportuno en que debia domar a su inconsciente rival. 

En cierta maiiana, cuya epoca y sitio no po- 
demos fijar, pues los beligerantes cambiaban con 



20 LEYENDAS 



frecuencia de localidad, juzgo Paez que habia lle- 
gado el momento. Presentase Aramendi en el cam- 
pamento estrenando una camisa de fuerte cotonia, 
de la cual hacian mucho uso los llaneros, en tanto 
que Paez tenia una muy galana y fina de la tela que 
se conocia entonces con el nombre de purciano. En 
una lucha personal, Paez se hubiera salvado de su 
eontendor porque su camisa sin resistencia, no ofrecia 
apoyo a la mano que la asiera, mientras que la de 
Aramendi, de tela tramada, podia ser agarrada y 
ayudar a su contrario a sacudirle y echarle por 
tierra. 

— Salgamos a la sabana — dice Paez a Ara- 
mendi — tengo necesidad de tus servicios. 

Y ambos bien montados y acompanados de 
tres ayudantes caminaron largo trecho. Paez co- 
nociendo el caracter del oficial que tenia a su iz- 
quierda, dobla la pierna derecha sobre la cabeza 
de la silla como en disposici6n de desmontarse sin 
dificultad en un momento dado. 

— Te necesito, Aramendi — dice Paez — lleva 
este oficio a su direccion, sin p£rdida de tiempo, 
pues es urgente. 

— Yo no llevo oficio de ninguna especie. 

— I Como que no llevas oficio ? Inmediatamente 
te pones en marcha para estar de regreso dentro de 
cuatro horas. 

— No obedezco; no voy a ninguna parte — con- 
testa Aramendi. 

Y Paez, dejandose caer del caballo, agarra a 
Aramendi por la pechera, le derriba y le imposibi- 



ARAMENDI 



lita todo movimiento. Y sacando su daga para 
amagar a su contendor, le dice: 

— Voy a matarte, insubordinado. 

lY que supone el lector que contesto el valien- 
te llanero ? 

— Mateme — contesto Aramendi — con la mayor 
sangre fria. 

Al instante Paez se pone de pie, guarda la daga, 
y reculando hacia atras, le dice a Aramendi que se 
habia erguido al verse libre de los herculeos brazos 
de Paez. 

— d Corao matarte? N6, no; los hombres de tu 
temple, de tu valor, de tus servicios, no se sacrifi- 
can asi. Venga esa mano — agrega Paez — dirigi^n- 
dose hacia su contendor. 

Aramendi leextiende la mano, ambos sejuntan. 

— Obedezco, mi Jefe — dice Aramendi — ire 
adonde me habeis indicado. Podeis darme la vida 
que quiero; yo sabre emplearla. 

Aramendi sigue a desempenar su encargo, 
acompanado de un ayudante, en tanto que Paez 
regresa al campamento. 

Pero si esta primera lecci6n habia sido elocuen- 
te, pues Paez habia probado a su contendor que po- 
dia vencerle con la iuerza, Aramendi, a poco andar, 
grufiia a solas, indicando que aim necesitaba de 
otra. 

En efecto, 11 ego el momento de recibirla. Un 
dia, antes de la celebre batalla del Yagual, en el 
camino que media entre este sitio y Bancolargo, mar- 
chaba aquel ejercito de llaneros, infantes, emigrados, 



22 LEYENDAS 

militares de todas graduaciones, abogados, clerigos, 
medicos, hombres notables arrojados por la suerte de 
la guerra al campamento de Paez y entre los cua- 
les descollaban como militares y jefes de la infante- 
ria Urdaneta, Santander y Servier. 

Paez habia puesto al frente de la retaguardia a 
Aramendi que venia en esa mafiana algo pesado y 
bamboleante. Cuando Aramendi estaba excitado 
por alguna gota de licor, se haeia impertinente, 
amenazante y todo el mundo le temia. Viendo 
Paez que la marcha se retardaba, envio dos 6 
mis edecanes cerca de Aramendi para que apurase 
el paso ; pero el jefe de la retaguardia se contento 
con dirigirles algunas chuscadas. 

En esto se presenta Paez y apremia a Ara- 
mendi a acelerar el paso. 

— Que marcha ni marcha — contesta el Uanero. — 
Yo ando como me acomoda y los otros que anden 
como quieran. Yo a nadie temo. Sov hombre 
para todos, y soy tambien hombre para usted, 
sefior General. Y al acabar la ultima frase, echa 
pie a tierra, como en son de atacar a Paez. 

Este se desmonta, avanza sobre el atletico Ua- 
nero, le mete una zancadilla y le arroja a distancia. 
Inmediatamente le dice Paez con voz de mando : 

— Levantate, monta, y sigueme. 

Y Aramendi se levanta, monta su caballo y sigue 
sin proferir una palabra. 

Al siguiente dia, tenia efecto la celebre batalla 
del Yagual. 

Pero no por esto se extinguieron en Aramendi 



ARAMENDI 23 



los celillos que de vez en cuando se daban a co- 
nocer, aunque ya debilitados. La gloria de Paez 
se agigantaba, despues del Yagual. Los antiguos 
militares y los hombres de la ciencia habian fallado 
sobre el heroe que habia salvado con gloria los res- 
tos admirables de las campaiias de 1813 y 18 14. 
Los hechos eran mas elocuentes que las luchas de 
los pujiles. Aramendi iba a ser vencido con un 
acto de generosidad. 

Recordaran nuestros lectores aquel dialogo que 
tuvieron Bolivar y Paez, cuando 6ste promete al 
primero que tomaria con sus lanceros las flecheras 
espafiolas ancladas en el rio Apure. * Ha llega- 
do el momenta en que Paez, escogiendo cincuenta 
de sus centauros y a la cabeza de estos Aramendi, 
va a dar cima a una empresa desconocida. Ya las 
monturas han rodado por tierra sin que los ginetes 
hayan tenido que apearse de los caballos y solo se 
aguarda la orden de Paez, cuando este dice a sus 
companeros : — «Debemos apoderarnos de esas fle- 
cheras 6 morir. Sigan a su Tio.» ** — Al instante 
salen del monte ginetes y caballos y se lanzan al 
rio y riadan en direccion de la escuadrilla espanola. 

Al ver la velocidad con la cual Paez se lanza 
al agua, Bolivar, que desde la orilla asistia a todos 
los preparativos de la empresa, sin poder darse cuen- 
ta de si era realidad 6 suefio lo que pasaba, excla- 

(*•) Vease cAutobiografia de Paez,» vol. i, pag. 145. 
(**) Noml)re que daban los llaueros a Paez. 



24 LEYENDAS 



ma, dirigiendose a Paez: — «Usted es un loco, usted 
es un loco. » — Y abriendo los ojos y fijando toda su 
atencion observa c6mo los llaneros llevaban las lan- 
zas en la boca, nadaban con un brazo, mientras que 
con la mano que sostenia la rienda, acariciaban los 
cuellos de los corceles, animandolos a veneer la 
corriente, al mismo tiempo que, segun el relato de 
un escritor ingles testigo de este suceso, ahuyen- 
taban con gritos la muchedumbre de caimanes que 
poblaban las aguas. Bolivar escucha el disparo de 
los canones espanoles, ve levantarse las espirales 
de humo y dispersarse los marinos de la escuadrilla, 
en el momenta en que los centauros conducidos 
por Paez, desde el anca de los caballos, brincan a 
bordo de las flecheras. Antes de llegar, Aramendi 
que seguia a Paez, dice a este, en el momenta de 
acercarse a la prim era embarcacion : 

— Mi General, si usted pone la mano sobre la 
flechera, primero que yo, se la corto. 

— A ti te pertenece esta gloria — contesta Paez. 
— Ninguno mas meritorio que tu. 

Y Aramendi parandose sobre el anca de su 
caballo, se agarra del borde de la flechera y brin- 
ca. El capricho de Aramendi estaba satisfecho. 
Bien podia concederselo quien era el autor de 
aquel pensamiento que al realizarse, deja atonito 
a Bolivar y causo espanto a Morillo. 

j Inexcrutables destinos del mundo ! Este hom- 
bre que habia alcanzado tanta gloria, que habia 
figurado en tantos choques y batallas ; este hombre 
que se hubiera sacrificado por Venezuela y por 



ARAMENDI 25" 



Paez, -k quien habia acompaiiado por todas partes, 
fue villanamente asesinado en el pueblo de Guasda- 
lito en 1822. 

Dormia Aramendi acompanado de su esposa, 
en una hamaca colgada en el corredor exterior de 
la casa, cuando en oscura noche llegan los asesi- 
nos que iban a sacrificarle. Acercanse a la hama- 
ca, pero viendo que el llanero tenia al lado a su 
senora, cortan uno de los hicos de aquella, y 
la pareja cae en tierra. Aramendi que comprende al 
instante lo que pasa, se levanta como un leon, y 
sin tiempo para defenderse, porque los asesinos le 
acribillan y le circundan, siente que le falta el 
brazo derecho que ha quedado colgando, al sablazo 
de uno de los conjurados. Haciendo entonces uso 
de la otra mano, logra cojer por el pescuezo a otro 
de los conjurados y le extrangula, en tanto que los 
restantes acaban de asesinar al atletico llanero que 
cae examine. 

Asi murio aquel corazon de hierro, aquel cele- 
bre adalid de los centauros de Paez, que habia 
salido triufante de los mas crudos lances, y habia 
sabido esculpir su nombre en los anales de la pa- 
tria colombiana. 



Vi*>^^^^^i^?i$<^^^^ 



RENOVACION MILAGROSA DE UNA PINTURA 



; Como se trasparentan los milagros y se dispu- 
tan los origenes de las virgenes americanas a pro- 
porci6n que cada pueblo, en posesion de un retablo 
6 de una escultura, rinde a estos constante culto ! 
De las tres secciones de la America espaiiola que 
sintetizaron en remotos dias la civilizacion indigena, 
cada una de ellas proporciono a los conquistadores 
alguna virgen milagrosa. Pertenece a los mejicanos 
Nuestra Sefiora de La Guadalupe, y a los neo-gra- 
nadinos la de Chiquinquird, en tanto que los perua- 
nos vieron surgir a la de Copacabana de las orillas 
del hermoso Titicaca. Al traves de los aiios y de 
las revoluciones, el culto a estas virgenes de la con- 
quista espaiiola en America, se conserva, y todas 
ellas tienen sus templos y cofradias al par que sus 



RENOVACION MILAGROSA 



panegiristas y biografos. La historia de ellas ha 
proporcionado tres libros que se conservan en todas 
las bibliotecas antiguas y son consultados todavia 
por curiosos y devotos modernos. 

Estas tres obras, segun su antigiiedad, son: 

Andres de S. Nicolas (P. Fray Agustin Des- 
calzo) — Imagen de Nuestra Senora de Copacabana, 
portento del Nuevo Mundo, ya conocido en Europa. 
— Madrid, i vol. en 89, 1663. 

Pedro de Tovar y Buendia. — Verdadera 
historica relacion del origen, manifestacion y prodi- 
giosa renovacion por si misma, y milagros de la ima- 
gen de la Sacratisima Virgen Maria, Madre de Dios, 
Nuestra Senora del Rosario de Chiquinquira, que 
esta en el Nuevo Reino de Granada, etc., etc. — Ma- 
drid, 1 vol. en 80, 1735. 

Francisco de Florencia. (De la Compaiiia 
de Jesus) — La Estrella del Norte de Mejico, apare- 
cida al rayar el dia de la luz evangelica en este Nue- 
vo Mundo, en la eumbre del cerro de Tepeyac, 
etc. , etc. en la historia de la milagrosa imagen de 
Maria Santisima de Guadalupe que se aparecio en 
la manta de Juan Diego, etc., etc. — Madrid, 1 vol. 
en 80 1741. 

Entre los conquistadores del Nuevo Reino de 
Granada (hoy Nueva Colombia), figuro un tal An- 
tonio de Santana, hombre devoto de la Virgen del 
Rosario. Encomendero de los pueblitos de Suta 
(hoy Marchena) y de Chiquinquira que dista del 
primero ocho leguas, quiso hacerse de una imagen 
de la Virgen para el templo que habia levantado en 



28 LEYENDAS 



Suta, lugar de su residencia ; y para realizar su 
deseo fu6se a. la ciudad de Tunja y encargo al pin- 
tor Alonso de Narvaez una imagen del Rosario que 
tuviese de un lado al Apostol San Andres y del otro 
a. San Antonio de Padua, dandole al efecto larga 
manta de algod6n que le sirviera de tela. Conclui- 
da la obra y puesta en cuadro, como mejor se 
pudo, fue colocada en el altar de la capilla y ex- 
puesta a la devocion de castellanos e indios. 

Como el altar se mojaba cuando llovia, sobre 
el cuadro corrieron abundantes goteras de agua, 
lo que contribuyo a que lentamente sufriera la 
obra y desapareciera en ciertos lugares la pintura. 
Y a tal grado llego el deterioro, que obligado se 
vi6 el Cura doctrinero de Suta, a recurrir a San- 
tana en solicitud de nueva imagen de la Virgen, 
puesto que ya la primera no inspiraba devoci6n al- 
guna. Como no pudiera Santana satisfacer los 
deseos del Cura, se vio este en la necesidad de exi- 
gir de su padre, Juan Aleman, la imagen del Cruci- 
ficado pintada en Nueva Espana, que este poseia. 
Exornado de nuevo el altar de Suta con el cuadro 
del Cristo, dispusose que el lienzo deteriorado de 
Nuestra Senora del Rosario fuese remitido a la 
Capilla del vecino pueblo de Chiquinquira, nombre 
este que en idioma chibcha equivale a lugar dc 
muchas lluvias y conthmas nieves. 

Tenia Antonio de Santana un hermano 11a- 
mado Pedro, cuya esposa, Maria Ramos, habia 
permanecido en Espana, en tanto que Don Pedro 
buscaba fortuna en Tunja, donde llego Maria en 



RENOVACION MILAGROSA 29 

1585 llamada por su marido. Feliz fue la travesia 
y alegre se preparaba Maria a encontrarse con 
su cara mitad, despues de prolongada ausencia, 
cuando al abrazar a Don Pedro no encontro en este 
sirio un marido indiferente, un corazon frio a las 
ternuras de la esposa, y cierta fisonomia en la 
cual habia dejado huellas el olvido. Abundante 
llanto fue el consuelo de Maria ante tan cruel de- 
sengano ; pero lenitivo a este fue la oracion, que 
es la piedad consuelo y tambien amor que a Dios 
dedica el alma dolorida. 

En cierta manana del ano de 1585, Maria, con 
permiso de su esposo, siguio al pueblo de Chiquin- 
quira con el objeto de visitar a su pariente Catalina 
Garcia de Irlos. Devota de la Virgen del Rosario, 
solicitaba Maria una imagen de esta, ante la cual 
queria orar, cuando al visitar la triste Capilla del 
pueblo tropieza con un cuadro que yacia en el suelo: 
era el lienzo de Nuestra Senora del Rosario que de 
Suta habia sido trasportado a Chiquinquira, donde 
caido del altar permanecia en tierra, mezclado con la 
basura de la Capilla. Maria lo toma, lo examina, 
quiere desciirar lo que en el figuraba y nada logra : 
tal era el estado de la pintura hecha en 1532 y borra- 
da en su totalidad en el espacio de cincuenta afios. 
Maria barre la Capilla, y despues de haberorado 
delante del lienzo, regresa a la casa de Catalina, 
quien al verla tan contristada, le refiere la historia 
de la imagen. Desde este momento, Maria poseida 
de nuevo entusiasmo, continua con perseverancia en 
sus oraciones y visitas al templo en el cual, llena de 



30 LEYENDAS 



extasis, imploraba de la Madre de Dios la renova- 
cion de aquel lienzo, creyendo hallar de esta manera 
realizadas sus mas nobles aspiraciones. 

Corrian los dias y con ellos las visitas de Maria, 
cuando encierta maiiana, el 26 de diciembre de 15S6, 
despues de prolongada oracion, sale a la ealle. 
Y aun no habia llegado a la puerta, cuando tropieza 
con cierta india cristianizada que traia un nino que 
llamaba la atencion de la madre hacia el interior de 
la Capilla, diciendole : — Madre, mira a la Madre de 
Dios, que esta en el suelo. — Y observando la india lo 
que pasaba, vio en efecto que la capilla estaba ilumi- 
nada yla imagen llena de suaves resplandores.- — La 
india, llena de asombro en vista de tal prodigio, lla- 
ma la atencion de Maria, que a la sazon salia del 
Templo, y le dice: «Mira, mira SeTwra, que la madre 
de Dios se ha bajado de su hi gar, y esta alii en tu 
asiento parada, y parece que se esta quemando. Vuel- 
ve Maria Ramos el rostro, refiere la tradicion ; y ve, 
que la madre de Dios estaba de la manera que decia 
la india ; y admirada en presencia de tan inesperado 
portento, llena de asombro y pasmo, dando voces 
y derramando lagrimas, entra de prisa al lugar 
donde estaba la milagrosa Imagen, y arrojandose a 
sus santisimos pies, con mucho temor, fija los ojos 
en ellay vecumplidossus deseos, porque estaba mani- 
fiesta la Imagen de la Madre de Dios, con hermosu- 
ra celestial, y con colores muy ^"i^'os y alegres, y con 
el rostro muy encendido, y rosado, despidiendo de 
si grandisimo resplandor, que banando de luces a los 
santos que tenia a su lado, llenaba de claridad toda 



RENOVACION MILAGROSA 3 1 



la Capilla, y el alma de Maria Ramos de celestial 
consuelo," como agrega el Cronista. «Y derramando 
lagrimas de alegria y devoeion, prorrumpe en estas 
razones : Madre de Dios, SeTiora mia, 4 donde me- 
rczco yo, que os bajeis de vuesiro lugar, y esteis en 
mi asiento parada ? » * 

A los clamores de Maria, acude gente a la Ca- 
pilla, y todos y cada uno de los concurrentes son tes- 
tigos de la sorprendente renovacion del lienzo en el 
cual hacia cuarenta anos que habia figurado la Ima- 
gen de Nuestra Sefiora del Rosario. 

Desde aquel dia comienza la fama de la renom- 
brada imagen de Chiquinquira, divulganse los mila- 
gros que hace, y acuden a ella enfermos de los sitios 
mas distantes. Peregrinaciones de fieles visitan a la 
virgen, y a su turno, esta es conducida en triunfo a 
las ciudades de Tunja y de Bogota para salvarlas de 
las epidemias que las afligian. Brota cerca del tem- 
plo de Chiquinquira fuente de agua milagrosa, pro- 
porcionan salud los panecillos hechos con barro del 
templo de Maria, en tanto que mano invisible llena 
de aceite la lampara inextinguible que arde delante 
de la Virgen. Fiindase en Chiquinquira convento de 
Predicadores, y la devoeion a la Soberana de los cie- 
los pasa los limites del suelo nativo para recibir culto 
en Ecuador y Peru y cruzar el oceano en solicitud 
del mar gaditano y de las islas Filipinas del archipie- 
lago indico. Ciegos, tullidos, envenenados, naufra- 



32 LEYENDAS 



gos, heridos, cuantos neeesitados acuden a la Virgen 
son otros tantos clarines que pregonan la gloria de 
la Rosa Mistica y de la Casa de Oro de los Andes de 
Chiquinquira. 

Al recibir culto a orillas del Magdalena era na- 
tural que aquel se propagara por las costas que des- 
cubrieron Ojeda y Vespucio y que recuerdan al vir- 
tuoso Bastidas ; pero solo la ciudad de Maracaibo 
estaba destinada a que el milagro de la renovacion 
del cuadro se efectuase por segunda vez, haciendo 
de esta ciudad el nuevo santuario de la celebrada 
Virgen de Chiquinquira. 

I Como aparecio a orillas del hermoso lago de 
Coquibaeoa el culto a la Virgen andina ? La tradicion 
maracaibera, conforme nos la contaron ahora muchos 
afios en la casa numero 5 de la calle del Milagro, es 
la siguiente : — Vivia en esta por los afios de 1749 a 
1750 una molendera de cacao, cuyo nombre se igno- 
ra. En su trabajo estaba en la manana de un sabado, 
cuando le llama la atencion ligeros golpes que sobre 
una de las paredes del corredor de la casa, daba un 
cuadro de pequeiias dimensiones alii colgado. Re- 
presentaba este copia de la imagen de Chiquinquira 
que poseia la molendera hacia muchos afios. Por 
segunda vez la buena mujer oye los golpes del cuadro 
y dirije a este sus miradas ; mas viendolo inm6vil, 
torna la vista a su trabajo. A poco golpea el cuadro 
por tercera vez, y la mujer, ya excitada por la curio- 
sidad, se encamina hacia la imagen de la Virgen. 
Pero cuanta fue' su sorpresa, cuando al acercarse, 
observa que la vieja y denegrida pintura se ilumina, 



RENOVACION MILAGROSA 



apareciendo visibles todas las figuras. Al grit( ) de « Mi- 
lagro » acuden los vecinos, testifican muchos el he- 
cho, comienzan las visitas, establecese la peregrina- 
cion, surge el culto a la Virgen de Chiquinquira, y la 
pequena choza es convertida en sitio de adoracion. 
Con esta comienzan los milagros, acuden los enfer- 
mos y necesitados, en tanto que los nuncios de la fa- 
ma publican por todas partes los prodigios de Maria, 
bajo la advocacion de la Chiquinquira. 

Pero esta leyenda difiere en algo de la que con- 
servaban escrita los frailes dominicos de Caracas en 
sus viejos libros que leimos.y de los cuales extracto 
el viajero frances Depons lo que acerca de este suce- 
so figura en su obra, * Sabese que la orden de pre- 
dicadores ha sido desde que aparecio la Virgen de 
Chiquinquira, la gran panegirista de los portentos 
de esta, y la que mas ha contribuido a extender el 
culto y veneraci6n a Nuestra Sefiora del Rosario. 

Refieren los Padres dominicos, que una anciana 
mulata de Maracaibo, al tomar en cierta manana, por 
casualidad 6 necesidad, el unico limpion 6 toalla que 
tenia en su casa, noto con sorpresa que en el lienzo 
se dibujaban ciertos colores ; pero mayor fue la emo- 
cion cuando al extender el lienzo, vese en este a la 
imagen de la Virgen de Chiquinquira. Sin poder 
darse cuenta de lo que pasaba, la mulata, con los ojos 
fijos sobre la pintura, observa que los colores se avi- 
van y que el cuadro se inunda de brillo deslumbran- 
te. Llama, la pintura vacila en las manos que la sos- 

* Voyage a la partie orientale de la Terre-Fernie.— 3 vols. Tans. 1806. 



34 LEYENDAS 



tienen ; grita, como queriendo tener testigos de un 
hecho del cual no podia darse explicacion alguna. 
A las voces de la pobre mujer acuden los vecinos, 
que quedan absortos en presencia de la luz que bana 
el cuadro. La admiracion, el recogimiento se apode- 
ra de todos, brilla la fe en los corazones sencillos y 
la Virgen comienza a recibir culto y admiracion de 
todas las secciones de la ciudad en derredor de la 
calle del milagro. A poco, el culto cobra creces, se 
trasparentan los milagros, y la capital Maracaibo di- 
rige fervientes votos a Nuestra Senora de Chiquin- 
quira. 

Tamano exito no podia pasar por inadvertido 
a las autoridades civil y eclesiastica, las cuales 
comprendieron que era imposible a la imagen reci- 
bir culto en el lugar donde se habia efectuadu el por- 
tento, y para remediar tal inconveniente presentose 
el Ayuntamiento, en cierto dia, en la casa de la mu- 
lata anunciandole que la Virgen seria trasladada a la 
iglesia parroquial. Abundantes corrieron las lagri- 
mas de la buena mujer al ser enterada de la resolu- 
cion del Ayuntamiento, que no cedio ni a las repre- 
sentaciones, ni a las reiteradas suplicas. 

Llego al fin la tarde en que el clero, las autori- 
dades civiles, el sefiorio y pueblo de Maracaibo dan- 
dose anticipadamente cita, llegaron en procesion a 
la calle del milagro en solicitud de la Virgen de Chi- 
quinquira para colocarla en el templo parroquial. 
•Por orden del gobernador, dos caballeros de los 
mas distinguidos de la ciudad tomaron la tela pinta- 
da, poniendose en marcha la procesion. Pero joh 



RENOVACION MILAGROSA 35 



prodigio! al llegar la imagen a la primera esquina 
que debia doblarse, la pintura adquiere un peso tal 
que la fuerza humana es impotente para levantarla. 
Entonces comienzan las suplicas y ofrecimientos de 
los devotos a la Virgen. Opinaban unos porque esta 
regresara a la casa donde se habia verificado el por- 
tento, en tanto que otros senalaban la esquina como 
sitio que escogia la Soberana para que se le levantara 
una Capilla. Encontradas parecian las diversas opi- 
niones cuando uno de los eoncurrentes dijo, que qui- 
z& la Virgen no queria ir al templo de la parroquia, 
es decir, a la iglesia matriz; y si a la de San Juan de 
Dios que estaba mas cercana. Este parecer fue el que 
triunfo, porque al instante la imagen se aligera, lo 
que fue bastante para que continuase la procesion y 
la llevasen en triunfo al templo mencionado. Desde 
aquella tarde, Nuestra Senora de Chiquinquira es 
no solo la protectora y abogada de los morado- 
res de Maracaibo y ciudades que bordan el dilatado 
lago de Coquibacoa, sino tambien la Virgen de los 
marinos zulianos, que la invocan en las noches tem- 
pestuosas, para saludarla y bendecirla de nuevo a los 
rayos del sol naciente. 

Como se ve, un mismo origen y semejantes 
incidentes acompanan a la aparicion de esta imagen 
de Chiquinquira, tanto en los Andes de Cundina- 
marca, como a orillas del lago de Coquibacoa, aun- 
que medie entre una y otra renovaci6n de las pin- 
turas el espacio de dos siglos. La leyenda mara- 
caibera tiene cierto caracter local que la realza: 
no es culto que ha Uegado de otros paises y se ha 



LEYENDAS 



impuesto, sino la posesion de un hecho sobrena- 
tural que da a la narracion nacionalidad indispu- 
table. El culto a esta Virgen esta en la indole de 
la poblacion maracaibera y en sus viejas tradicio- 
nes. El vocablo Chiquinquira pertenece ya a la 
topografia zuliana y a la familia, pues el nombre 
de Chinea, contraccion del de Chiquinquira, abun- 
da en las mujeres de Maracaibo, desde mediados 
del ultimo siglo ; y a proporcion que el culto ex- 
terno toma creces, y la familia zuliana se desarrolla 
amparada por la fe, el marino de Coquibacoa no 
abandona a. su estrella confidente que le guia la 
prora en los mares procelosos. El la contempla 
como a Nuestra Senora de la Guarda los marinos 
de la antigua Marsilia, como los de Genova a la 
Virgen de Monte Alegre, y a la de Monte Negro 
los que viven en el bello golfo de Tigulio ; que cada 
puerto de los antiguos mares, al derrocar los ge- 
nios tutelares del paganismo, encontro en la histo- 
ria del Cristo las nuevas creaciones de la fe cris- 
tiana que han continuado en los relatos de la 
familia. Asi el marino zuliano al dejar su hogar, 
al dirigirse a la Virgen de su devocion, recuerda 
aquellos versos del poeta Chiabrera, con los cua- 
les in\ r ocan los marinos de Savona, desde remotos 
tiempos, a la Virgen de la Misericordia : 



i In mare irate-, in snbita procella. 
tlnvoco te, nostra benigna Stella.) 



cT-^-^P^ 



Jalon, Salomon y Marimon 



Jalon, Salomon y Marimon fueron tres distin- 
guidos militares espanoles que figuraron en la epo- 
ca de la guerra a muerte. Cultos, insinuantes como 
hombres de educacion esmerada, corrieron casi una 
misma suerte en los dias mas crudos del Terror, 
1813 — 1 814. Unfa a estos militares la nacionalidad, 
pero los separaban las opiniones politicas. Jalon 
se habia afiliado en el bando patriota, mientras que 
Salom6n y Marimon pertenecian al espanol. 

Jalon, joven de relevantes m^ritos, domiciliado 
en Caracas y con amigos caraquefios, acepta el 
movimiento revolucionario del 19 de Abril de 18 10, 
y entra de lleno en el cambio de las nuevas ideas, 
figurando desde muy temprano en los ejercitos im- 
provisados del Gobierno. Cuando se verifica el 



38 LEYENDAS 



terrible saeudimiento del 26 de Marzo de 181 2, Ja- 
16n que estaba en Barquisimeto ve desaparecer bajo 
los escombros de la ciudad casi todas sus tropas 
con los elementos de guerra que tenian; suceso del 
cual se aprovecha el General Monteverde que, en los 
mismos dias, invadia a Venezuela, y victorioso se 
dirigia a la capital. Cuando a poco se libra la 
accion de San Carlos contra las tropas de Monte- 
verde, Jalon, sin recursos, sin tropas, sin elemen- 
tos que oponer al invasor, cae prisionero de ^ste 
y es encerrado en el Castillo de Puerto Cabello, des- 
de el momento en que esta plaza cayo en poder de 
los espanoles. Un ano mas tarde, en ella se en- 
cerr6 tambien Monteverde, cuando hubo de aban- 
donar a Caracas, al aproximarse Bolivar, despues de 
la fructifera campana de 1813. 

El primer deseo de Bolivar al llegar a Caracas 
fue poner sitio a Puerto Cabello, en lo que anduvo 
con tanta fortuna, que hubo de apoderarse de la 
poblacion y del mirador de Solano, durante los 
primeros tiempos del sitio. Entre los prisioneros que 
fueron cogidos, despues de tomada esta avanzada 
de la fortaleza, figuraba un monstruo de figura hu- 
mana, cuyo nombre goza todavia de triste celebri- 
dad : Zuazola, uno de los feroces tenientes de Mon- 
teverde. Llevado a presencia de Bolivar, tiene el 
cinismo de proponer a este que le canjeara por el 
Coronel Jalon que estaba preso en el Castillo. Con 
rara extraneza escucha Bolivar semejante proposi- 
ci6n hecha por un hombre de tan bajas condicio- 
nes como Zuazola; pero ante la desgracia de Jalon, 



JALON, SALOMON Y MARIMON 39 



la necesidad se hacia deber y Bolivar ordena a 
su Mayor General Urdaneta entablar la correspon- 
dencia con el jefe del Castillo, a fin de obtener la 
libertad del Coronel patriota. Con fecha de 3 de Se- 
tiembre, Urdaneta remite al General Monteverde 
el siguiente oficio: 

«Alascuatro dela tardedel dia deayer, ha sido 
hecho prisionero, por las tropas de la Union el 
atroz Zuazola, cuyo nombre puede apenas pronun- 
ciarse sin horror; este hombre, 6 monstruo degoll6 
innumerables personas de ambos sexos en el paci- 
fico pueblo de Aragua, de la Provincia de Bar- 
celona ; tuvo la brutal complacencia de cortar las 
orejas a varios prisioneros, y remitirlas como un 
presenle al Jefe de la division de que dependia: 
atormentaba del modo mas barbaro a los desgra- 
ciados presos que gemian en las mazmorras de La 
Guaira ; de modo que por todas razones debio ser 
pasado por las armas en el acto de su prision, y 
mucho mas cuando sus hechos forman una parte de 
los motivos que hemos tenido para declarar la 
guerra a muerte ; pero la humanidad que nos ca- 
racteriza mueve al General en Jefe a acceder a la 
proposicion que acaba de hacerle el referido Zua- 
zola, y es, que sea canjeado por el C. Coronel 
Diego Jalon, apesar de la diversidad de graduacion, 
principios y circunstancias que distinguen incom- 
parablemente uno de otro. 

«Tambien propone y acepta el General, canje 
de cuatro espanoles mas por otros tantos prisione- 
ros ; pues nunca el Jefe de la Republica retendra 



40 LEYENDAS 

en prision a los americanos, como supone Zuazola, 
cuando aquellos, sean cuales fuesen sus extravios, 
son recibidos por nosotros con las demostraciones 
de amistad y union que hemos proclamado. 

«Se espera la contestacion definitiva en el ter- 
mino de tres horas, pasadas las cuales no tendra 
lugar el canje propuesto por los prisioneros y ad- 
mitido por la bondad del Jefe de las armas de la 
Union, como advertira US. por los oficios que in- 
cluyo. 

«Todo lo que tengo el honor de decir a US. 
de orden del mismo General en Jefe. 

«Cuartel General de Puerto Cabello, 3 de Se- 
tiembre de 1813, tercero de la Independencia y pri- 
mero de la guerra a muerte. 

«Rafael de Urdaneta, Mayor General.)) 

" Senor D. Domingo Monteverde, Comandante de las fucrzas cspa- 
nolas de cste Puerto." 

No se hizo aguardar la contestacion de Mon- 
teverde que dice : 

«E1 senor Capitan General, cuya humanidad 
ha sido bien conocida en Venezuela, se halla horro- 
rizado de las crueldades cometidas contra los euro- 
peos por D. Simon Bolivar : por tanto se ve en la 
dura necesidad de valerse de la reciproca, y ha 
resuelto que por cada uno que en lo sucesivo sea 
sacrificado ahi, lo hara con dos de los que se ha- 
llan en estas prisiones ; y por ningiin caso accede 
a dar a Jalon por Zuazola y si canjear persona por 



JALON, SALOMON Y MARIMON 4 1 

persona de igual caracter. Todo lo que de su 
orden hago presente a U. en contestacion de su 
oficio de este dia. Dios guarde a U. muchos anos. 
—Puerto Cabello : 3 de Setiembre de 1S13. — Juan 
Nepomnceiio Qnero, Mayor General. 

" Sciior D. Rafael dc Urdaneta." 



A un oficio tan amenazante, Bolivar contesto 
por medio de su Mayor General, la siguiente nota: 

((Horrorizado el C. General del EjeYcito Liber- 
tador de Venezuela de las perfidias, traiciones, cruel- 
dades, robos y toda especie de crimenes cometidos 
por Domingo Monteverde, ex-Gobernador de Ca- 
racas, ha decretado la guerra a muerte para tomar 
en parte la represalia a que el derecho de la gue- 
rra lo autoriza, cuando el de gentes ha sido vio- 
lado tan escandalosamente. Si el intruso ex- 
Gobernador Monteverde esta pronto a sacrificar 
dos americanos por cada espanol 6 canario, el Li- 
bertador de Venezuela esta pronto a sacrificar 
seis mil espanoles y canarios que tiene en su po- 
oler por la primer victima americana. En cuanto a 
la desproporci6n que existe entre el ilustre y bene- 
merito Jalon y el infame asesino Zuazola, a nadie 
es desconocida ; y sin duda el martir de la libertad 
C. Diego Jalon preferira primero perecer en las 
aras del despotismo de Monteverde, a ser canjeado 
tan vilipendiosamente por un monstruo. Dios guar- 
de a U. muchos anos. Cuartel General de Puerto 



\2 LEYENDAS 

Cabello, 3 de Setiembre de 1813, tercero de la In- 
dependencia y primero de la guerra a muerte. — Ra- 
fael de Urdaneta, Mayor General. 

" Senor Mayor General de las tropas espanolas en la Plaza de 
Puerto Cabello." * 

Inmediatamente Bolivar dispone que Zuazola 
sea ahorcado, ejecucion que dene efecto a extramu- 
ros del poblado y frente al ejercito de Monteverde, 
quien contesto fusilando cuatro prisioneros patrio- 
tas poco conocidos. 

Dejemos por un momento al Coronel Jalon su- 
friendo su desgracia con la fe del hombre fuerte, 
que nuevos sucesos nos aguardan en el puerto de 
La Guaira. Figuraban en esta plaza como Coman- 
dante de ella el Coronel Leandro Palacios, y como 
Comandante segundo jefe de la guerra, el General 
Jose Felix Ribas. Dias hacia que por los espias de 
la costa, sabiase que el convoy espanol que habia 
zarpado de Cadiz, favorecido por los comerciantes de 
este Puerto, detenido por vientos contrarios en 
aguas de Naiguata, estaba proximo a llegar, lo que 
desperto en Ribas la ambicion de hacerse si no de 
toda la escuadra, por lo menos de los principales 
Jefes ; y dando comienzo a su plan mucho antes 
de que fueran avistadas las embarcaciones, manda 
que la bandera espaiiola sea izada en los sitios en 
que antes se acostumbraba, y que sus tropas y ofi- 



* Estas notas han sido tomadas de la fuente primitiva la »Gaceta deCaracas,» 
dc 9 de Setiembre de 1S13. Numero 3. 



JALON, SALOMON' Y MARIMON* 43 

cialidad vistan uniformes espanoles, y & falta de 
estos llevara cada uno las insignias y escarapelas 
correspondientes. Al saber que todo estaba listo, 
forma las tropas y en breve pero energica arenga, 
les participa su resolucion de apoderarse de la 
escuadra espafiola, para lo cual necesitaba de hom- 
bres valerosos. En seguida manda el Jefe patrio- 
ta que traigan a su presencia al ex-Comandante 
de la plaza y dos 6 tres prisioneros mas. Cuando 
el excelente espanol Don Francisco Marmol y sus 
companeros salian de las bovedas en que es- 
taban, creyeron que habia llegado para ellos la 1 
ultima hora, pero al llegar frente al General - 
Ribas, saben que se trataba de representar un sai- 
nete, lo que les hizo sonar de nuevo con la libertad^ 
y con la vida. Consistia la farsa en que dos 6 mas de N 
los prisioneros espanoles, uniformados, debian reci-- 
bir a sus compatriotas, como si fueran ellos emplea-- 
dos del puerto, y sin que se trasparentara el verdade- 
ro estado de las cosas ; ' es decir," debian representar" 
la comedia, aunque nunca h'ubieran asistido al teatro;- 
Enterados del triste papel que iban 'a desempenar,*- 
y de que un gesto, una mirada de inteligencia, un'' 
signo cualquiera, les podia costar la vida, los prf-- 
sioneros espanoles aceptaron el encargo. Pdr la ! 
demas, el Jefe patriota, hombre astuto y resuelto' 
movio cuantos resortes pudo disponer para que la - ' 
estratagema no fracasara. 

Esto pasaba en los dias n y 12 de Setiembre,. 
cuando el 13, 6. medio dia se divisa el convoy espa- 
nol, compuesto de una fragata de 40 canones, una 



44 LEYENDAS 



goleta de guerra y seis embarcaciones de trasporte. 
Venia a bordo el regimiento de Navarra, compuesto 
de i. 200 soldados, mandados por lucidos oficiales. 
Ignorante el Jefe de la escuadra de lo que habia 
pasado en Caracas, meses antes, se dirije al 
puerto, creyendolo en poder del gobierno espanol. 
Aguardaba, sin embargo, algo que le indicara el 
camino que debia tomar. 

Viendo Ribas que el Jefe de la escuadra no 
envia a tierra ningun oficial, ordena que Don Es- 
teban Moloni, su amigo, hombre astuto, insinuante 
y resuelto, fuera a bordo de la escuadra, corao alto 
empleado del puerto, e invitara a venir a tierra a 
los Jefes espanoles, a nombre del Comandante de 
La Guaira, Don Francisco Marmol. Al oir este 
nombre, algunos recordaron que habian sido sus 
amigos y companeros y que deseaban verle ; dicho 
de que se valio Moloni para enderezarle unas tantas 
mentiras a nombre del supuesto Comandante. Aun- 
que Moloni hablaba con buen acento el espanol, 
despertaronse a bordo de la fragata ciertos temores, 
que motivaron el que quedaran como rehenes, el 
comisionado de Ribas y sus marinos, zarpando 
para tierra el alferez Begofia, con el unico objeto 
de explorar la situacion. 

Cuando llega este al muelle es recibido por el ex- 
Comandante Marmol y sus ayudantes. j Admirable 
apego del hombre por la vida, sobre todo aquel que 
gime entre cadenas! Marmol, sabiendo que tenia su 
cabeza pendiente de un hilo, desempena su papel con 
tal precision, que lo hubieran envidiado los mejores 



JALON, SALOMON Y MARIMON 45 



aficionados. Con modales muy cultos y con pre- 
guntas oportunas entretiene Don Francisco al joven 
alferez, quien retorna a la escuadra mas satisfecho 
que dudoso. Durante el tiempo de esta conferen- 
cia amigable aunque falsa, Ribas, mudo, porque al 
hablar se hubiera hecho conocer, permanecio cerca 
del grupo observando hasta las mas insignificantes 
contracciones musculares de cada uno de los acto- 
res de este sainete que muy pronto iba a conver- 
tirse en tragedia. 

Apenas llega a bordo de la fragata el alferez 
Begona, cuando se desprenden del convoy dos bo- 
tes. En el uno venian Moloni y los marineros de 
La Guaira, en el otro el segundo Comandante del 
Regimiento de Granada, Coronel Don Ignacio Va- 
lle Marim6n y diez y seis granaderos, habiendo 
quedado a bordo el primero, Coronel Don Jose 
Miguel Salomon. Recibidos en el muelle por Mar- 
mol y sus ayudantes, siguen Marimon, Marmol y 
General Ribas a la sala de la aduana, quedando en 
las calles los soldados espanoles. 

Al saludarse Marimon y Ribas en la sala de 
la aduana, exije este al espanol que mande a 
desembarcar al Coronel Salomon y a los oficiales, 
a lo que se opone aquel, juzgandose victima 
de un engano. Ya para entonces la escuadra 
habia anclado en el puerto. Sea que el Coronel 
espanol se apercibiese del silencio de la muchedum- 
bre, de sus miradas inquietas, de la ausencia de 
cuerpos de tropa veterana que hiciera los honores 
a los nuevos conmilitones, 6 finalmente, que en la 



46 LEYENDAS: 

pronunciacion del castellano, el General Ribas tras- 
parentase ser de origen americano, es lo cierto que 
Marimon estaba inquieto. Uno 6 dos gritos de 
— « traicion, traicion! w-lanzados en la calle de la adua- 
na, en el momento en que los granaderos espanoles 
se confundian con la gente del pueblo, bastan para 
resolver el enigma. A estos gritos siguen ruidos 
de alarma, desorden, carreras y tiros de fusil. Un 
choque preparado 6 casual entre los oficiales de 
Ribas y los granaderos peninsulares, de los cuales 
murieron diez, motiv6 la escaramuza en las calles 
de La Guaira. Con precipitacion deja Ribas la 
sala de la aduana, en tanto que Marimon compren- 
diendo lo que pasaba sale al balcon de la aduana, 
sacude en repetidas ocasiones su panuelo como 
en serial a la escuadra y trata de salir, cuando ofi- 
ciales del Jefe patriota, le detienen. En esto ve- 
se & la escuadra que corta sus amarras y huye. 
Era el momento en que por orden de Ribas los 
canones de todas las baterias banaban de fuego los 
buques de Salomon, sin causarle daiio. Solo la ba- 
teria del castillo de la Princesa molesto un poco 
una de las embarcaciones. Al instante, Marimon ren- 
dido al General Ribas, seguia a una de las bove- 
das de la fortaleza acompanado de los compatriotas 
que le habian dado la bienvenida en el muelle, lle- 
vando a su frente al ex-Comandante Manuol. * 
En el (cBoletin del Ejercito Libertador» numero 
12, leemos : 



* Este relato tlifiere en muy poco del que figura en la biografia de Ribas por 
Gonzalez. Nosotros teneinos los hechos de testigos que figuraron en el suceso. 



JALON, SALOMON Y MARIMON 47 



«Por fin ha llegado de Espafia una pequena 
expedicion asalariada por el Consulado de Cadiz, 
para sostenener su pillaje mercantil en Venezuela. 
El 13 se presento el convoy en La Guaira, com- 
puesto de una fragata, una goleta de guerra y seis 
buques mercantes ; logramos aprehender al segundo 
de la expedicion, el Capitan de fragata Don Igria- 
cio Valle Marimon, con quince soldados y toda la 
correspondencia : los buques, despues de sufrir un 
destrozo terrible, picaron los cables, y han podido 
arribar a Puerto-Cabello, donde existen sin haber 
intentado el desembarco. 

«Llegan tropas de todas partes, se presentan vo- 
luntaries, se advierte un entusiasmo general, de modo 
que se ha aumentado considerablemente el ejercito, 
y este ansia por ver presentarse al enemigo para 
atacarlo y vencerlo corao acostumbra ; si logramos 
medir nuestras fuerzas, su destruccion es segura, 
y la paz de la Republica de Venezuela sera la con- 
secuencia del triunfo. 

«Cuartel General de Valencia, 19 de Setiembre 
de 1813, tercero y primero. — Rafael de Urda- 
neta, Mayor General. » * 

Dos dias despues del suceso de La Guaira, 
Ribas dirigi6 desde Maiquetia al Gobernador de 
Caracas, el siguiente oficio : 

«A las ocho del dfa de manana tendra V. S. 
en seguras prisiones a todos los espafioles y cana- 

* "Gaceta de Caracas,)) de 30 de Setiembre de 1813. 



4<5 LEYENDAS 

rios que se hallan sueltos, hasta aquellos a quienes 
yo mismo 6 el General Bolivar hayamos dado pa- 
pel de seguridad, sin exceptuar otros que aque- 
llos pocos amigos conocidos de nuestra causa, y 
que hayan sido perseguidos con nosotros, los cua- 
les son bien conocidos de V. S. Los demas no 
solo seran presos sino asegurados con grillos. Dios 
guarde a V. S. muchos anos. — Maiquetia : 15 de 
Setiembre de 1813. — Tercero y primero. — Jose Fe- 
lix Ribas.w 

Desembarcado el regimiento de Granada en 
el Castillo de Puerto Cabello, comenzo a ponerse 
en campana bajo las ordenes de su jefe el Coronel 
Salomon. Para esta fecha Monteverde, sin pres- 
tigio, es la burla de sus companeros, que le despo- 
jan del mando y le echan fuera del Castillo, te- 
niendo que embarcarse para la isla de Curazao, 
sin mado, sin gloria y acoquinado por la suerte. 
Suc6dele el Coronel Salomon, a quien Bolivar pro- 
pone nuevo canje de prisioneros espanoles por el 
Coronel republicano Jalon ; pero el espafiol se niega. 
Necesitaba Salomon ver con sus propios qjos la 
destruccion completa del bello regimiento de Gra- 
nada, que poco a poco fue diezmiindose por la igno- 
rancia de su jefe, las enlermedades y el cansancio 
de los diversos encuentros que tuvo con las tropas 
de Bolivar. Asi que lo vi6 destruido, acepto Sa- 
lomon el canje de Jalon por su companero el 
Coronel Marimon. En el curso de los dias, Salo- 
mon sufrio la misma suerte que Monteverde y hubo 
de abandonar el Castillo. 



JALON, SALOMON Y MARIMON 49 

Vuelto a sus penates, presentase a Bolivar el 
Coronel Jalon, eon el semblante de los que pre- 
sienten triste suerte. Parecia un expectro. Despues 
de doce meses de mal trato y vejaciones inauditas, 
aquella vigorosa naturaleza se sentia decaer fisica y 
moralmente. Sinembargo, quiso prestar de nuevo 
sus servicios a la causa americana, e incorporose 
al ejercito. Distinguese al lado del Libertador, en 
Araure, San Mateo, Carabobo, hasta que cae prisio- 
nero de Boves, en la desgraciada batalla de « La 
Puertaw el 12 de Junio de 1814. 

Ya habian ahorcado 6 fusilado a todos los pri- 
sioneros, cuando un edecan, por orden de Boves, se 
acerca a Jalon y le dice: — «E1 General le invita a 
usted a que le acompane a la mesa. » — Jalon es con- 
ducido y se sienta, comprendiendo quizas, con el co- 
razon transido de dolor, todo el sarcasmo de aquella 
invitacion. Durante la comida, Boves le dirije la 
palabra, sin insultarle, mostrando aquella dulzura 
del carnicero, que acaricia la oveja que va *k sacri- 
ficar. Al concluir la comida se pone Boves de pie, 
siguenle los invitados y entre £stos el Coronel Jalon, 
cuando Boves, sonriendo, llama a uno de sus tenien- 
tes, y con la mayor naturalidad le dice: — «Fusilen 
& este insurgente.w — Minutos despues, yacia tendido 
por tierra el Coronel Jalon. 

I Que habia sido de Salomon y de Marimon, 
de Monteverde y de Boves ? ,; Que de Bolivar, de 
Ribas, de Palacios y del desgraciado Marmol ? 

Salomon y Marimon habian huido en aque- 
llos dias del Terror, despues de haber visto desapare- 



50 LEYENDAS 



cer el regimiento de Granada. Zuazola habia re- 
cibido en la horca el castigo de sus hechos, en 
tanto que Monteverde, que pudo salvarle, tenia que 
huir del Castillo de Puerto Cabello, lanzado por 
sus compatriotas que le arrojan a playas extran- 
jeras, llenandole de anatemas y de improperios. 
Jalon muere con la serenidad del justo, mientras que 
su implacable vencedor en «La Puerta,» en el ex- 
tertor de la agonia, se ase de la paja de Urica, ya 
tostada por los cascos de su caballo, que como el 
de Atila, quemaban la yerba de los campos. Bo- 
livar habia huido del incendio y buscaba descanso 
en el extranjero, en tanto que Ribas, fugitivo de 
Urica, es decapitado. Su cabeza fue colocada en una 
jaula de hierro en el camino de La Guaira. Ya los 
prisioneros espailoles en este puerto, y entre ellos el 
excelente Marmol, habian sido pasados por las armas, 
ejecucion que presencio el Coronel Palacios, por 
orden del Libertador. 

En el espacio de pocos meses, casi todos los 
actores que figuran en estos sucesos que dejamos 
relatados, habian bajado a la tumba. Eran victimas 
y victimarios de todos los partidos, que colmaban 
la profunda fosa de la guerra a muerte, siempre 
ansiosa de sangre y de cadaveres, sobre los cuales 
bajaban sin cesar los buitres andinos que dejaban sus 
nevadas regiones para hartarse de carne humana. 



-k>. jgV.^ ^V *2& £fe ■s^ssSs* ^>4<^ ^?%(fi< ^& £*>r ^i<^ •- X '- '■ ; 



LA SANTA RELIQUIA DE MARACAIEO 



El nombre arabe de Gibraltar lo llevan boy en la 
superficie de la tierra dos localidades: el Gibraltar 
europeo, tan celebrado, y el Gibraltar venezolano, 
pueblo situado en el extremo Sur del lago de Ma- 
racaibo. 

Para los que conocemos un poco la historia 
y la geografia antigua del Mediterraneo, el nom- 
bre de Gibraltar trae & la memoria los de Calpe 
y Abyla, esas columnas de Hercules del mundo fe- 
nicio, la ultima Tule por el Oeste de los navegantes 
antiguos. 

Todo en Gibraltar es marcial, desde su nombre, 
grandiosidad de la naturaleza y tenacidad del hom- 
bre. Gibraltar es corrupcion del nombre arabe Dje- 
bel alTarik que equivale a Montana de Tarik, 



52 LEYENDAS 



nombre este del primer general moro que desembarco 
en aquellos lugares en 71 1. En cuanto a su naturaleza, 
Gibraltar es un penon de cuatrocientos metros de al- 
tura, baluarte de rocas, aborto titanico, cuando en 
remotas 6pocas surgieron las montanas hespericas 
que luchando con las de Atlas y los Apeninos for- 
maron la cuenca del Mediterraneo, que despues de- 
bian conquistar las aguas de Atlante. Desde entonces 
este pasea sus olas sobre las costas y lame los pies de 
las montanas, en tanto que las aguas del Mediterra- 
neo, vergonzosas y pesadas, se escapan por debajo y 
van al Oceano, subiendo escalas a manera de saltea- 
dores que surgieran de los antros tenebrosos. 

Cuando se dice Gibraltar, viene a la memoria no 
solo la obra de la naturaleza, sino tambien la de los 
hombres, la fortaleza ciclopea erizada de caiiones, 
llena de fosos y de galerias subterraneas, armada 
& mara villa y custodiada por soldados invisibles. — 
j Santo Dios! que monstruo tan dispuesto siempre a 
vomitar toneladas de metralla sobre los pobres bar- 
qaichuelos que atraviesan el famoso estrecho! Hace 
ciento ochenta y tres afios que Albion se ha incrusta- 
do en el cuerpo de la madre Espafia, y hasta hoy no 
ha habido poder humano que haya podido sacar de 
las carnes de la sefiora esta garrapata, este polipo, es- 
ta escrecencia que ha resistido a todos los cauterios y 
disolventes mas poderosos. Iniitil ha sido la diploma- 
cia e iniitil sera la sorpresa, porque Gibraltar es campo 
volante, avanzada donde janiils se duermen los centi- 
nelas ni se abandona la boca del canon. El dia en que 
este volcan de metralla extremezca las aQuas del Me- 



LA SANTA RELIQUIA 53 

diterrdneo, sera el clia de la ultima ratio rcnnn, es 
decir, Europa victoriosa contra J hon Bull. 

No puede al pronto comprenderse por que se le 
puso el nombre de Gibraltar, que implica las ideas 
de roca, de montana, de alturas, de escarpados y 
abismos, a. una costa de Maracaibo, baja, anegadiza 
y cubierta de bosques. Tal contraste tiene que haber 
obedecido a causa desconocida. Los castellanos bau- 
tizaban las mas de las regiones americanas por lcs 
recuerdos que les despertaban de las provincias espa- 
nolas. Asi llamaron con el nombre de Nueva An- 
dalucia, las bellas regiones bafiadas por el Magdale- 
na y el Orinoco, con su cielo azul, su vegetaci6n 
esplendente, sus noches pobladas de estrellas, que ha- 
cian recordar las costas andaluzas bafiadas por los ti- 
bios rayos del Africa. Los mismos recuerdos tuvie- 
ron cuando fundaron a Nueva Cadiz, Nueva Cordo- 
ba, Merida, Trujillo, Nueva Segovia, Valencia, etc., 
etc. Pero si en la mayoria de los casos, el recuerdo 
de la patria fue la idea dominante, en el nombre de 
Gibraltar no entr6 como actor principal sino la guasa 
de la soldadesca. Es el caso, refiere la tradicion, que 
cuando el conquistador Gonzalo de Piiia Liduena me- 
rodeaba a orillas del lago de Maracaibo por los afios 
de 1594 a 95, en persecucion de los indios motilones, 
hubo de pernoctar, en ciertodia, en los lugares donde 
fue fundada la villa de Gibraltar. Los soldados, sin 
esperarlo, fueron sorprendidos por un eclipse total de 
luna" que les trajo recuerdos gratos del patrio suelo. 
Todos se extasiaban en la contemplacion del feno- 
meno, cuando uno de ellos, a quien habian desper- 



54 LEYENDAS 



tado, aparecio entre sus companeros y exclamo : — 
« Este lo vi yo en Gibraltar, cuando estuve de guar- 
nici6n. » — « Como ! - le interrogaron sus companeros - 
como es posibie que hayas visto este mismo? » — « Si, 
si - exelamaba el palurdo-es el mismo, el mismito.» 
■ — La guasa que se apodero de la soldadesca contra el 
ignorante soldado, die tal, que Pina Lidueiia, al fijar 
el lugar en que debian establecerse para dominar a 
los motilones, le bautizo con el nombre de San An- 
tonio de Gibraltar, en memoria de este suceso y de 
ser Gibraltar el lugar de su nacimiento. 

Posesionados los castellanos de esta localidad 
comenzaron a edificar casas y templos, a desmontar 
las costas para fundar haciendas de cacao, y a traer 
a la villa cuantos recursos podian haberse de Mara- 
caibo y Espana. Y a tal grado llego el entusiasmo 
de los pobladores, que familias ricas de la nobleza de 
Maracaibo juzgaron como meritorio fundar hacien- 
das en Gibraltar, introducir esclavos y pasar en la 
nueva localidad algunos meses del ano. La compe- 
tencia entre las dos villas llego a su colmo, cuando 
hubo de concederse a la de Gibraltar mas riqueza y 
comodidades que a la de Maracaibo, y mas porvenir 
por la fertilidad de sus tierras, abundancia de sus 
cosechas, y las importaciones que hacia para su co- 
mercio con los pueblos andinos. 

Figuraba en el primer templo de Gibraltar una 
imagen del Crucificado, lacual era venerada portoda 
la poblacion. Asi corrian los aiios y con estos la pros- 
peridad de la pajiza ciudad, cuando en cierta noche 
aparecieron de siibito los indios motilones, quienes 



LA SANTA RELIQUIA 55 



habiendo aparentado retirarse de sus tierras en pre- 
sencia de los conquistadores, se habian fortalecido a 
ocultas para caer con toda la saila de que eran capa- 
ces sobre la indefensa poblacion. En efecto, armados 
y resueltos, llegan en gran numero y acometen al 
poblado durante la oscuridad de la noche. A tan 
inesperado suceso, los moradores de Gibraltar, no 
tuvieron tiempo sino para huir; llegan unos pocos a 
las piraguas que estaban ancladas en efpuerto, mien- 
tras que gran numero son sacrificados por los fe- 
roces motilones. Estos, victoriosos, ponen fuego al 
caserio, y concluyen por abandonar las ruinas des- 
pues de haberse embriagado y cometer todo genero 
de desmanes. Asi concluyo la primera Gibraltar en 
1600, casi en los mismos dias en que su fundador 
Gonzalo de Pina Liduena, ascendido por sus meritos a 
la Gobernacion de Caracas, moria subitamente en 
esta, despues de haberse captado el amor de sus 
moradores. 

Entre los objetos escapados de las llamas estaba 
el Crucifijo venerado de los gibraltenos. Habia 
sido ennegrecido por elhumo, como se le ve hoy en 
Maracaibo. Refiere la tradition que la cruz lue des- 
truida por el fuego, permaneciendo el Cristo en el 
aire : que los indios le dieron un flechazo en la meji- 
11a izquierda, el cual produjo un tumor, conocido en 
el vulgo con el nombre de macana : que por mucho 
tiempo se creyo que este tumor crecia y que fue nece- 
sario limarlo, enciertas ocasiones, para que la imagen 
pudiera salir en la tarde del jueves santo. Agrega la 
tradition que, cuando los indios vieron al Cristo en 



56 LEYENDAS 



el aire, se llenaron de pavor y huyeron, mientras que 
otros pidieron perdon. Sea de esto lo que se quiera, 
el historiador Oviedo y Bafios, al hablar de Mara- 
caibo, nos dice : « Ven£rase en la iglesia parroquial 
una devota imagen de un milagroso Crucifijo, a quien 
los indios Quiriquires, habiendose levantado contra 
los espanoles el ano de i6co, y saqueado y que- 
mado la ciudad de Gibraltar, en cuya iglesia estaba 
entonces esta hechura, con sacrilega impiedad hicie- 
ron bianco de sus arpones, dandole seis flechazos, 
cuyas senales se conservan todavia en el santisimo 
bulto, y es tradicion asentada y muy corriente, que 
teniendo antes esta imagen la cara levantada (por ser 
de la espiracion), como lo comprueba el no tener 
llaga en el costado, al clavarle una de las flechas que 
le tiraron sobre la ceja de un ojo, inclino la cabeza so- 
bre el pecho, dejandola en aquella postura hasta el 
dia de hoy.» * 

Al abandonar las ruinas de Gibraltar los pocos 
de sus moradores que sobrevivieron a tanta desgra- 
cia, llevaron consigo el Santo Cristo que depositaron 
en el principal templo de Maracaibo. Pero & poco 
hubieron de retornar, obligados por la necesidad, 
con el objeto de levantar a la segunda Gibraltar, que 
fue reconstruida de una manera tan solida como dura- 
dera. De nuevo apoderose de los habitantes de esta 
comarca el espiritu de comercio con los pueblos de 
la ccrdillera andina, apareciendo Gibraltar rica, po- 



* Oviedo y BAN'OS. Historia de la Conquista y Poblacinn lie la Provincia de 
Venezuela. — Madrid 1724. 1 vol. en 4? 



LA SANTA RELIQUIA 57 

blada y sin temores respecto de los indios moti- 
lones, que no se atrevieron a sorprenderla. En 
posesion de nuevas riquezas y construida la ermita 
que iba a servirles de Templo, los gibraltefios recla- 
man el Santo Cristo a los moradores de Maracaibo, 
quienes se niegan a entregarlo. Guardianes de una 
efigie que habia resistido al fuego y a los instru- 
mentos mortiferos de los indios, se resisten por re- 
petidas ocasiones a la entrega del tesoro piadoso que 
se les habia encomendado, prefiriendo que se les 
hiciera el reclamo por los tribunales, antes de ver sa- 
lir la santa reliquia, de la cual no poseian ningun titu- 
lo de propiedad. 

Enojosa cuestion iba a ventilarse, y, como en 
casos semejantes, dos partidos surgieron, reclaman- 
do iguales derechos. De un lado aparecian los mo- 
radores de Gibraltar, compactos y firmes, acompana- 
dos de muchos habitantes de Maracaibo, y del otro, 
gran porci6n del pueblo de esta ciudad. Competen- 
cia tan absurda, despues de engendrar disgustos 
personales, hubo de atravesar el Atlantico, como to- 
das las que se ventilaban en las diversas capitales de 
America, en solicitud de una solucion real. Segun 
dice la tradicion y asegura un escritor de Maracaibo, 
«los sefiores del Consejo de Indias remitieron la re- 
solucion al mismo Cristo, ordenando que la imagen 
fuese embarcada cuando soplase el viento hacia Gi- 
braltar, y que el lugar de la costa del lago adonde 
llegase el divino Pasajero, ser'ia el duetio de tan de- 
seado tesoro. » * 

* SANCHEZ. Geografia y breve historia de la Seccion Zulia &. &. i vol. Caracas iSf3- 
8 



5<S LEYENDAS 



Despues de sentencia tan peregrina, los dos par- 
tidos, deseando concluir cuestion tan enojosa, quisie- 
ron tomar parte en la ceremonia que iba a efectuarse, 
y la cual consistio en colocar la Santa reliquia en una 
embarcaci6n, en medio de las aguas, distante de Ma- 
racaibo, y dejarla a la ventura, desde el momenta en 
que soplara el viento hacia Gibraltar. Pero corao el 
resultado final, no podia conocerse sino despues de 
hechos repetidos, estableciose que debia hacerse el 
ensayo en tres ocasiones. Dispusose que ambos par- 
tidos en embarcaciones de todo genero formando alas 
separadas, irian tras de la nao conductora del Santo 
Crista, y a distancia. En la primera sesion, despues 
que se inflaron todas las velas de la comitiva, en di- 
rection de Gibraltar, condujose al lugar designado 
de antamano la nave misteriosa, la cual fue entregada 
al capricho de las olas. Con gracia surca las aguas y 
es saludada por los vivas de ambos partidos, cuando 
de repente se detiene frente a la Punta del chocolate, 
de donde no continua ni con el viento, ni con el remo. 
Al siguiente dia se celebra la segunda sesion y lo 
mismo acontece. Cuando al tercer dia, todo el mundo 
aguardaba igual resultado, y colocase al Cristo en 
nn cayuco, los animos quedan de pronto sorprendidos 
])or un milagro. El Cristo seguia los impulsos del 
viento, cuando estecesa, y el cayuco retrocedealpuer- 
to de Maracaibo, saludado por los gritos de ambos 
partidos. De esta manera tan misteriosa como ines- 
perada, pudo la sociedad de Maracaibo entrar en 
posesion completa de la Santa reliquia de Gibraltar. 

Gibraltar que habia perdido su Cristo a poco de 



LA SANTA RELIQUIA 59 



comenzar el siglo decimo septimo, debia perder su 
grandeza a fines del mismo siglo. Saqueada fue por 
el pirata trances El Olones en 1666 y por el pirata 
ingles Morgan en 1669. 

La primera Gibraltar desaparecio bajo el fuego 
de los motilones ; la segunda bajo el saqueo de los 
filibusteros ; la tercera, monton de casas pajizas, sin 
poblacion, sin riquezas, es una triste reminiscencia 
de supasada grandeza. Entre losviejos escombrosde 
piedra y en medio de las espaciosas salas de la noble- 
za maracaibera, vegetan arboles seculares, mientras 
que a orillas del lago, graznan las aves acuaticas, y 
el boa duerme entre las raices cenagosas de los man- 
glares, al soplo ardiente de temperatura tropical : 



Lo que va de ayer a hoy r 

Ayer maravilla fui 

Y hoy sombra de mi no soy. 




S^$?^^^>^]>^>^?^? 



LA LEYENDA DEL MORICHE 



Los poetas de todos los tiempos, los viajeros 
que han visitado las fertiles campinas de nuestro Con- 
tinente, asi como los pintores que han contemplado 
el paisaje tropical, estan de acuerdo en conceder 
a la palmera el primer rango entre los diversos ti- 
pos del reino de Flora. El arbol de la palma ha 
sido llamado por donde quiera, el principe del reino 
vejetal, simbolizando el triunfo de la fuerza y de la 
belleza. Tal es su porte, tales sus atractivos, que, 
si el mundo antiguo hubiera conocido los mas es- 
beltos tipos de esta familia, cuya aparicion data del 
descubrimiento de America, de Africa y Oceania, 
el arte escultural se hubiera enriquecido con nuevos 
modelos que aparecerian hoy en las ruinas de pa- 
sadas civilizaciones. 

El dia en que fue descubierto el nuevo mundo, 



LA LEYENDA DEL MORICHE 6 1 

la palma aparecio en toda su belleza y majestacl. 
Las islas que saludaron a Colon, el Continente que 
surgio mas tarde, el Africa que acabaron de descubrir 
los Portugueses, las costas que escucharon los can- 
tos de Gama, aparecieron a. la mirada del hombre 
europeo, exhornadas de palmas. Saludaron estas 
a los nuevos conquistadores, como habian saludado 
a los primeros y los acompanaron hasta las nevadas 
cimas de los Andes, despues de haber descubierto 
las costas, los oasis, los valles, las altiplanicies y las 
cimas encendidas del dorso del planeta. Comple- 
mentado el relieve geografico, de este. aparecio la 
zona de las palmas cinendo el ecuador terrestre y 
vistiendo de verde follaje la fecunda zona que al 
«sol enamorado circunscribe. » 

Si fuera posible contemplar desde el espacio se- 
mejante anfiteatro de verdura, nada habria mas sor- 
prendente que esta zona torrida banada por los gran- 
des oc6anos, y coronada por las inaccesibles nevadas 
y los volcanes del planeta. En ella figuran todas las 
alturas, todos los colores, todos los climas, todas las 
formas, la gerarquia vegetal y geologica, siempreas- 
cendiendo hasta ocultarse bajo las eternas nieves. 
Ora es el templo, ora es la gruta, ya el portico, ya la 
columna solitaria : aca el bosque, las palmas apina- 
das queriendo estrangular la roca secular de los 
Andes, alia en lontananza, el oasis con sus palmas 
solitarias a cuyos pies apaga la sed la caravana, 
y mas alia las hoyas de los grandes rios, las cos- 
tas y los archipielagos que hacen horizonte. Seguid 
y cavad en uno y otro mundo la tierra, penetrad 



62 LEYENDAS 

en las cuencas carboniferas, en estas hallareis las 
palmas que acompaiiaron en su cuna, a los con- 
tinentes y a los archipielagos en sus tumbas. En 
las viejas hulleras reposan ya carbonizados y fosi- 
les las palmas del mundo primitivo, cuando el 
hombre estaba niuy lejos de aparecer sobre la cos- 
tra terrestre. 

He aqui la pal ma en el reino vegetal y en las 
entranas de los continentes, buscadla ahora en la 
historia y la hallareis aeompanando al hombre des- 
de sus primeros dias. La palma es el primer ve- 
getal que preseneia el nacimiento de las primeras 
familias. Los pueblos biblicos aparecieron en su 
cuna coronados de datiles. Recuerda esta palma 
a Persia, a Arabia, a Egipto y a las costas del 
Mediterraneo. Aceptaron los romanos la palma 
como simbolo y dio esta su nombre a Palmira. 
No puede hablarse del Lago de Genezaret, de la 
peregrinacion de Jesus y de la entrada de este a 
Jerusalem, sin recordar al pueblo que, llevando 
palmas, saludo al Salvador del mundo. Tama- 
riz llamaron los hebreos a la palma, para recordar 
asi la elegancia, majestad y belleza de aquella mu- 
jer del mismo nombre que cautivaba a cuantos la 
veian ; y Jerico fue llamada igualmente la ciudad 
de las Palmas. El datil de hoy es bella reminis- 
cencia del de los tiempos biblicos, cuando la so- 
ciedad antigua, desde la hoya del Mediterraneo, 
comenzo a establecerse y a poblar las regiones de 
Asia, de Africa, de Europa, y a navegar las costas 
del mar Indico. 



LA LEYENDA DEL MORICHE 63 



La palma figura en las pagodas del pueblo de 
Buda, en los archipielagos asiaticos, cuna de la 
civilizacion indostanica. Asi, en los mas antiguos 
pueblos de la tierra como en los mas modernos, 
la palma ha presenciado la historia del hombre, 
desde los pueblos biblicos hasta la conquista de 
America, desde los mares de Grecia y de Egipto, 
de Persia y del Indostan, hasta las columnas de 
Hercules, desde las costas del Atlantico y del 
mar Indico, hasta las del dilatado Oceano de 
Balboa. 

La palma datil tiene su patria; a orillas del 
Mediterraneo; ella es la palma historica por exce- 
lencia. La palma del coco tiene la suya en los 
archipielagos asiaticos de donde ha pasado a 
todas las costas de la zona torrida. Representa 
ella los antiguos pueblos del Asia, cuyos descen- 
dientes yacen sumidos en la ignorancia. Simboliza 
la palma moriche la llegada de Colon a las costas 
de Paria, las bocas del Orinoco, patria de los Gua- 
raunos, el descubrimiento del Continente Ameri- 
cano. No puede comprenderse el oasis en los 
desiertos de Africa, sin la palma datil ; no puede 
admirarse la pagoda del malayo sin el cocotero : 
no puede recordarse la pampa venezolana sin el 
moriche. A la sombra del moriche vive el hom- 
bre, porque el moriche es pan de vida como la 11a- 
maron los primeros misioneros castellanos, y a sus 
pies esta el agua potable, la cabana, la familia. 

Refiere Schomburgk que los indios Macousi, 
en las regiones del Esequibo, creen que el unico 



64 LEYENDAS 

ser racional que sobrevivio a una inundacion ge- 
neral, volvio a poblar la tierra cambiando las piedras 
en hombres. Este mito, anade Humboldt, fruto 
de la brillante imaginaci6n de los Macousi y que 
recuerda a Deucalion y Pirra, se reproduce todavia 
bajo diferentes formas entre los Tamanacos del 
Orinoco. 

Debemos la tradicion de los Tamanacos, sobre 
la formacion del mundo, despues del diluvio, a un 
celebre misionero italiano, el padre Gilii que vivid 
mucho tiempo en las regiones del Orinoco. Re- 
fiere este misionero que Amalivaca, el padre de 
los Tamanacos, es decir, el Creador del genero 
humano, llego, en cierto dia, sobre una canoa, 
en los momentos de la gran inundacion que se lla- 
ma la edad de las aguas, cuando las olas del Oceano 
chocaban en el interior de las tierras, contra las 
montanas de la Encaramada. Cuando les pregun- 
to el misionero a los Tamanacos, como pudo sobre - 
vivir el genero humano despues de semejante catas- 
trofe, los indios le contestaron al instante, que to- 
dos los Tamanacos se ahogaron, con la excepcion 
de un hombre y una mujer que se refugiaron en 
la cima de la elevada montana de Tamacu, cerca 
de las orillas del rio Asiveru, llamado por los espa- 
noles Cuchivero ; que desde alii, ambos comenza- 
ron a arrqjar, por sobre sus cabezas y hacia atras, 
los frutos de la palma moriche, y que de las se- 
millas de esta salieron los hombres y mujeres que 
actualmente pueblan la tierra. Amali^ ^ aca, via- 
jando en su embarcacion grab6 las figuras del sol 



LA LEYENDA DEL MORICHE 65 

y de la luna sobre la roca pintada ( Tcpu-mercme ) 
que se encuentra cerca de la Encaramada. 

En su viaje al Orinoco, Humboldt vio una gran 
piedra que le mostraron los indios en las llanuras 
de Maita, la cual era, segun los indigenas, un ins- 
trumento de musica, el tambor de Amalivaca. 

La leyenda no queda, empero reducida a esto, 
segun refiere Gilli. Amalivaca tuvo un hermano, 
Vochi, quien le ayudo a dar a la superficie de la 
tierra su forma actual; y cuentan los tamanacos, que 
los dos hermanos, en su sistema de perfectibilidad, 
quisieron desde luego, arreglar el Orinoco de tal 
manera, que pudiera siempre seguirse el curso de 
su corriente al descender 6 al remontar el rio. Por 
este medio esperaban ahorrar a los hombres el uso 
del remo, al buscar el origen de las aguas, y dar al 
Orinoco un doble declive ; idea que no llegaron a 
realizar, & pesar de su poder regenerador, por lo 
cual se vieron entonces obligados a renunciar a se- 
mejante problema hidraulico. 

Amalivaca tenia ademas dos hijas de deci- 
dido gusto por los viajes ; y la tradicion refiere, 
en sentido figurado, que el padre les fractur6 las 
piernas para imposibilitarlas en sus deseos de viajar, 
y poder de esta manera poblar la tierra de los 
Tamanacos. * 

Despues de haber arreglado las cosas en la 
region anegada del Orinoco, Amalivaca se reem- 
barco y regreso a la opuesta orilla, al mismo lugar 

* Gilli. — Sa^gio de historla nmericana. 
9 



66 LEYENDAS 



de doncie habia venido. Los indios no habian 
visto desde entonces llegar a. sus tierras ningun 
hombre que les diera noticia de su regenerador, 
sino a. los misioneros; e imaginandose que la otra 
orilla era la Europa, uno de los caciques Tamana- 
cos pregunto inocentemente, al ' padre Gilli : « Si 
habia visto por alia al gran Amalivaca, el padre 
de los Tamanacos, que habia cubierto las rocas de 
figuras simbolieas. » 

No fue Amalivaca una creacion mitica sino 
un hombre historico; el primer civilizador de Ve- 
nezuela, cuyo nombre se ha conservado en la me- 
moria de millares de generaciones. 

« Estas nociones de un gran cataclismo, dice 
Humboldt, estos dos entes libertados sobre la 
cima de una montana, que llevan tras si los fru- 
tos de la palma moriche, para poblar de nuevo 
el mundo; esta divinidad nacional, Amalivaca, que 
llega por agua de una tierra lejana, que prescribe 
leyes a la naturaleza y obliga a. los pueblos a re- 
nunciar a. sus emigraciones; y estos rasgos diver- 
sos de un sistema de creencia tan aritiguo, son muy 
dignos de fijar nuestra atencion. Cuantose nos refie- 
re en el dia, de los Tamanacos y tribus que habian 
lenguas analogas a la tamanaca, lo tienen sin duda de 
otros pueblos que han habitado estas mismas regio- 
nes antes que ellos. El nombre de Amalivaca 
es conocido en un espacio de mas de cinco mil 
leguas cuadradas, y \'uelve a encontrarse como de- 
signando al Padre de /as hombrcs (nuestro gra&de 
abuelo) hasta entre las naciones Caribes, cuyo 



LA LEYENDA DEL MORICHE bj 

idioma se parece tanto al tamanaco, como el aleman 
y el griego, al persa y sanscrito. Amalivaca no 
es primitivamente el Grande espiritu y el Vicjo del 
cielo, ese ser invisible, cuyo eulto nace del de la 
fuerza de la naturaleza, cuando los pueblos se ele- 
van insensiblemente al sentimiento de la unidad; 
sino mas bien tin personaje de los tiempos heroicos, 
un hombre extranjero que ha vivido en la tierra de 
los Tamanacos y Caribes y grabado rasgos simboli- 
cos en las rocas, para en seguida retornar mtis alia 
del Oceano, a paises que habia antiguamente 
habitado. * 

Ningxin pueblo de la tierra presenta a la ima- 
ginacion del poeta leyenda tan bella: es la expre- 
si6n sencilla y pintoresca de un pueblo inculto que 
se encontro poseedor del oasis americano, coronado 
de palmeras, de majestuosos rios poblados de selvas 
seculares, de dilatada, inmensa pampa, imagen del 
Oceano. 

La palma moriche no solo recuerda la exis- 
tencia de un pueblo que desaparecio y nos dej6 
su nombre y la traza de sus conquistas ; sino 
tambien a aquellos misioneros que fundaron en la 
pampa venezolana el cristianismo a fuerza de cons- 
tancia, de amor y sacrificios. jComo viven en la 
memoria de estos pneblos aquellos ministros del 
Evangelio! En cada uno, palmeras de diferente por- 
te, al mecer sus penachos a los caprichos del 
viento, parecen tumulos de verde follaje sobre ex- 

* HUMBOLDT. Viajes al Orinoco. — ROJAS. Estudios indigenas. 



6S LEYENDAS 

tinguidos osarios. La palma Piritu recuerda a los 
padres observantes en la tierra cumanagota, en las 
sabanas que banan los afluentes del Orinoco. Re- 
cuerda la palma Corozo al pueblo Chaima, y a los 
padres capuchinos, en las fertiles dehesas de Matu- 
rin. Chaguarama es el nombre de la palmera que 
desde las costas cumanesas, cautivo a los misio- 
neros catalanes del Guarico: Oreodoxa la llaman los 
botanicos, nombre griego que significa alegria del 
monte. Temiche llaman los guaraunos, en el Delta 
del Orinoco, a una de sus bellas palmas; nombre 
indigena que equivale a phima del sol. Pero nin- 
guna de ellas, con mas historia y atractivos que el 
moriche, la palma historica de cuyo fruto nacio 
el hombre venezolano; la palma que saludo a las 
naos de Colon, abrig6 a los misioneros, dio alimento 
al conquistador fatigado y agua al herido que, despues 
del sangriento combate, en los dias de la guerra a 
muerte, sucumbia al pie de los palmares. 

Tu tienes tambi6n tus palmas, tierra de Coqui- 
bacoa. Tu portico de verdura que saluda al via- 
jero que visita las aguas de tu dilatado lago, esta en 
«Punta de Palmas," y son tus cocales florones de 
penachos, cinta de esmeralda que circunda tus 
costas. 

Cuando Amalivaca, el creador de la civiliza- 
cion venezolana, al verificarse el ultimo cataclismo 
geologico que levantara el suelo del Orinoco y se 
paseo sobre las llanuras dilatadas, para que brotaran 
hombres del fruto del moriche, ya el ramal andino de 
Itotos guardaba por el Oeste la tierra de Mara, 



LA LEYENDA DEL MORICHE 69 

en tanto que la cuenca de Coquibacoa al llenarse 
con el agua de sus inntimeros tributarios, se abria 
paso.al mar, despues de haberse coronado de pal- 
meras que celebran las glorias de Amalivaca y de 
su esposa, fundadores de la gran nacion caribe- 
tamanaca. 



<^^^pi^ J ^ 



NO LA HAGAS Y NO LA TEMAS 



La epoca de los filibusteros en la America espa- 
nola, desde 1529 hasta 1717, es una de las paginas 
ineditas de nuestra historia patria. Durante un siglo 
vSe ha creido en Caracas, que esta ciudad me saqueada 
por el corsario Drake, cuando este marino no visito, 
en ninguna epoca, las costas de Venezuela; y a pesar 
de que, en escritos publicados ahora afios, hemos 
probado esta verdad, y combatido las falsas asevera- 
ciones del historiador Oviedo y Bafios, todavia hay 
quien crea que fue Drake, y no Amyas Preston, el 
que saqueo a Caracas en 1595. 

Son interesantisimos los pormenores de cada una 
de las invasiones extranjeras a los puertos de Marga- 
rita, Guayana, Cumana, Barcelona, Caracas, Coro y 
Maracaibo, durante los siglos XVI y XVII. Nada 



NO LA HAGAS Y NO LA TEMAS J I 

dicen los espanoles acerca de esta materia, — - que 
tiempo les falto para defenderse en todas las islas y 
eostas del continente. Para conocer estas paginas de 
la historia antigua, es necesario consultar a los cronis- 
tas holandeses, franceses € ingleses, en cuyas obras se 
encuentran todos los datos. Es necesario leer & La- 
bat, Du Tertre, Charlevoix, Oexmelin, Esquemeling, 
etc. , etc. El linico cronista espanol que nos ha dado 
a conocer las primeras expediciones a la isla de Mar- 
garita, es Castellanos, en sus Elegias de varones ihis- 
tres de Indicts. Poco tienen Herrera y Fray Simon, 
mientras que Oviedo y Bafios no conocio las fuentes 
verdaderas de la expedicion inglesa de 1595. 

El Olones (L' Olomnais) que equivale en espa- 
nol al natural de Olona, pueblecito (Sables d' Olone), 
a orillas del mar de laVendea, en Francia, fue el so- 
brenombre que llev6 el celebre filibustero Juan Da- 
vid Nau, nacido por los anos de 1630 a 1636. Era 
adn muy joven, cuando el deseo de venir a la Ameri- 
ca espafiola, le hizo abandonar el patrio suelo. Tan 
dispuesto se hallaba a la vida de aventuras y de pilla- 
je, que sin perder tiempo, quiso comenzar la carrera 
que debia proporcionarle triste celebridad. Despues de 
entrar en ella corao subalterno, y corrido con fortuna, 
llegopor sus hechos a ser jefe, hasta que victima deun 
naufragio, en las Costas de Campeche, tuvo la fortu- 
na, diremos, de caer prisionero de los castellanos, 
joven aun, pues rayaba en los treinta anos. Mai 
herido, despu6s de una defensa de muchas horas, 
hubo de fingirse por muerto, para lo cual mancha 
sus vestidos con sangre y se confunde con los 



72 LEYENDAS 

cadaveres de sus companeros. Al retirarse los 
castellanos, David se levanta, sigue al riachuelo 
vecino donde se bana, y poniendose los vestidos 
de uno de los castellanos muertos en la refriega, se 
introduce en las cercanias de Campeche, y sin darse 
& conocer, p6nese al habla con unos negros de las 
haciendas limitrofes. Como hablase el espanol, con 
astucia y tino pudo seducir a algunos de los esclavos 
contra sus amos, y les ofrece la libertad, si en una 
de las canoas de la cercanias, podian tomarle en si- 
tio determinado, y seguir juntos a la isla de La Tor- 
tuga, refugio en aquella £poca de los filibusteros 
franceses. Realizada que fue esta estratagema, David 
cumpli6 su palabra, di6 libertad a los esclavos, y 
comienzo a nuevas aventuras. Implacable era el 
espiritu de venganza que le animaba contra los cas- 
tellanos, que quedan sorprendidos al oir de nuevo 
el nombre de El Olones a quien tenian por 
muerto. 

En La Tortuga, David tropieza con uno de 
sus antiguos companeros, Miguel Vasco, llamado 
tambien Miguel el Vascongado, hombre de averia, 
muy conocido de los castellanos. 

El Olones y el Vascongado, despues de haberse 
asociado de nuevo, convinieron en ser jefes de una 
nueva expedicion, en la cual el primero mandaria a 
bordo y el segundo en tierra. No habian fijado el 
rumbo a donde debian ir en pos de botin, de robos 
y de asesinatos, cuando se lanzan al mar y la fortuna 
les favorece. Despues de renido combate de tres 
horas, se apoderan de una embarcacion espanola, de 



NO LA HAGAS Y NO LA TEMAS 73 



diez y seis canones, tripulada por setenta hombres, 
que tenia a bordo elementos de guerra, doce mil pe- 
sos en plata, y provisiones abundantes. El Olonts 
remite la presa a La Tortuga y hace regresar el bar- 
co prisionero, que une a la escuadra. Un hecho ca- 
sual le indica entonces el rumbo seguro que debia 
seguir. A bordo de la ultima presa estaban dos 
franceses ex-prisioneros de las autoridades de Mara- 
caibo, donde durante algunos anos, uno de ellos 
habia servido de practico en la barra del lago. En 
posesion de los importantes informes que le diera 
este, acerca de la riqueza de Maracaibo y Gibral- 
tar, El Olones resuelve seguir a ambas ciudades. 
Llevaba a bordo un piloto conocedor de la barra, y 
esto le bastaba. 

Contento David, con tener un guia habil, da 
las ultimas disposiciones a sus companeros, se hace 
a la vela, y llega en el termino de la distancia a la 
isla de Oruba, donde debia hacerse de algunas vi- 
tuallas. Como era su objeto llegar a la barra del lago 
al amanecer del siguiente dia, y permanecer en ella 
el menor tiempo posible, leva anclas por la tarde, 
navega toda la noche y muy temprano estaba ya 
cerca de la sonda y frente a la barra, donde me visto 
por el vigia que con senales aviso al castillo. Cano- 
nazos repetidos, indicaron, muy temprano, a los mo- 
radores de Maracaibo, que habia enemigos en la ba- 
rra. Los piratas tropiezan con dos islitas, en una 
de las cuales se levantaba un vigia elevado, y en la 
otra, que se conocia entonces con el nombre de « Isla 
de las Palomas torcaces,» figuraba un fortin. El vi- 



74 LEYENDAS 



gia pudo estar quiza en la isla de Zapara, y el 
fortin debio ser la pequefia fortaleza que precedio a 
la actual de San Carlos. El nombre de Palomas 
torcaces que entonces tenia la isla de San Carlos, lo 
debio a la abundancia de estas aves. En el curso de 
los siglos, parece que las palomas torcaces han aban- 
donado su primitiva patria por la isla de Toas. 

j Que escena para los tranquilos moradores de 
la capital, cuando se enteran de la fatal noticia que 
les indicaba el canon! 

Al instante cunde el pavor por todas partes y 
aprestase cada uno a huir y salv r ar lo que puede 
llevar consigo. Salen los unos por agua, en direc- 
cion a Gibraltar, salen otros por tierra, y se aprove- 
chan de las bestias de carga que habia en la ciudad; 
y unos y otros se internan sin darse cuenta de lo 
que les aguardaba. 

La poblaci6n de Maracaibo no alcanzaba en 
aquella 6poca, 1666, sino a cuatro mil almas 
mas 6 menos, aglomeradas en un recinto muy 
diferente del actual. Las aguas del lago llegaban 
hasta el convento de los franciscanos, que tenia puer- 
tas hacia el mismo, y un castillito insignificaiite de- 
fendia la ciudad por la punta de Airieta. De ma- 
nera que durante doscientos veinte y dos afios, las 
aguas han formado nueva y extensa area de tierra, 
donde figuran la actual calle de la Marina y la calle 
Ancha. 

El filibustero llega a la costa, a un sitio distante 
una legua del castillito, donde el Gobernador de 
Maracaibo tenia una emboscada. Al desembarcar 



NO LA HAGAS Y NO LA TEMAS 75 

las tropas, Miguel el Vascongado se pone a la cabe- 
za de estas, y embiste a la pequena fortaleza que era 
de gaviones formados de estacas y de tierra, detras 
de los cuales, estaban listos catorce canones y dos- 
cientos cincuenta hombres. Ruda y tenaz fue la pe- 
lea por ambas partes; mas como los filibusteros apun- 
taban mejor que los castellanos, estos fueron diez- 
mados de tal manera, que los invasores pudieron 
penetrar en las troneras, degollar gran parte de la 
guarnicion y dejar prisonera la restante. * 

El Olones, despues de destruir los gaviones y 
clavar los canones, sin perdida de tiempo, sigue a 
Maracaibo. Cuando los expedicionarios llegan a 
esta, en pocas horas, se ven Irente a una ciudad aban- 
donada. Ni un curioso que viniera a encontrarlos, 
ni un criminal que acusara a sus jueces, se acerca a 
la playa: era una ciudad sin habitantes. Al mo- 
mento los franceses desembarcan y se apoderan del 
caserio, donde habia almacenes repletos de mercan- 
cias y cuevas llenas de pipas de vino. Con seme- 
jante hallazgo comienza la vida alegre, y comienzan 
tambien las correrias por las calles de la ciudad y de 
los alrededores de esta, tropezando con seres des- 
graciados que sin medios para huir, se habian que- 
dado a merced de los piratas. 

El Vascongado establece su cuartel en la iglesia 
matriz, se apodera de las principales casas de la pla- 
za y da licencia a sus tropas para que a rienda 



* Anos mas tarde, el O'.iispo Fray Antonio Gonzalez de Acufia, al vtsitar estos 
lugnres, niando levantar en Zapara, nneva y solida fortaleza, que resistiera a nne- 
vos invasores. 



76 LEYENDAS 



suelta, gozaran del ricobotin que habian conquistado. 
En seguida visitan y registran los cuatro conventos 
que entonces tenia Maracaibo : dos de franciscanos y 
neristas, y dos de concepciones y clarisas. Y entre- 
tanto que los soldados profanaban los templos y go- 
zaban de vida licenciosa, El Olones, acompanado de 
ciento sesenta soldados, registraba los alrededores de 
la ciudad, en solicitud de riquezas y de prisioneros, 
para regresar a poco con recuas cargadas de mercan- 
cias, de dinero, y con veinte prisioneros. Ninguno de 
estos se atreve a comprometer a sus compatriotas, e 
indicar el rumbo que habian seguido, cuando el ini- 
cuo pirata los somete a tormento, y aquellos infeli- 
ces tuvieron que confesar que los ricos de Maracai- 
bo habian seguido a Gibraltar. 

Diez dias mas tarde, El Olones dejaba la capi- 
tal Maracaibo para seguir a Gibraltar. Cuando los 
prisioneros castellanos llegan a bordo de la nave 
capitana, revelan a los piratas que Gibraltar estaba 
fortificada y toda la poblacion lista a defenderse. «No 
importa, anadi6 el jefe, la captura sera mejor.» Des- 
pues de tres dias de navegacion, la escuadra anclaba 
en el deseado puerto. Los fugitivos habian construi- 
do gaviones a lo largo de la costa, tras de los cuales 
se habian atrincherado y parapetado, para atacar 
sin ser vistos. Habian tambien levantado un cas- 
tillejo, a manera de terraplen, donde me colocada 
una bateria de seis canones. Y para oponer al ene- 
migo cuantos obstaculos pudieran, habian derri- 
bado grandes arboles con los cuales obstruian los 
caminos, que anegados por las lluvias de la estacion 



NO LA HAGAS Y NO I,A TEMAS 77 



y llenos de barrizales peligrosos, contribuian como 
agentes de destruccion contra los resueltos invasores. 
Apesar de todo esto, El Olones hace desembar- 
car su gente, acomete con furia la primera linea de 
defensa y vence a los castellanos, que retroceden y 
pasan a la segunda, donde se hacen fuertes. Al ver los 
jefes piratas que sus contrarios se defendian con buen 
exito, se valen de conocida estratagema. Y fue el he- 
cho, que simulando derrota, huyen en desorden, lo 
que estimula a los castellanos a abandonar su venta- 
josa posicion y perseguirlos. Cuando El Olones ve 
que no le queda para avanzar sino el camino que los 
espanoles le habian dejado, y en el cual podian mar- 
char seis en fondo, vuelve cara contra aquellos. 
Animo, hermanos, les dice. Es preciso apoderarnos 
de esa genie 6 perecer. Seguidnze, y si sucumbo no os 
desanimeis. Asi les dice y se avalanza con todas sus 
fuerzas contra los espanoles. Cuando estan a tiro de 
pistola del atrincheramiento, se hunden en el lodo 
hasta las rodillas, apesar de haber aplanado el cami- 
no con varas de arboles, incidente que aprovechan 
los castellanos para disparar sobre los piratas los vein- 
te canones de la bateria. Caen muchos, pero las ulti- 
mas palabras de los que caian no hacian sino reani- 
mar el valor de los restantes. Animo, se decian, No 
os acodardeis, que nuestra sera la victoria. Y en efec- 
to, despu6s de inauditos esluerzos, se apoderan del 
atrincheramiento, y obligan a los castellanos a rendir- 
se, despues de haber sucumbido gran numero de escla- 
vos. De seiscientos que eran los castellanos, queda - 
ron en el campo cuatrocientos muertos y cien heridos 



78 LEYENDAS 



sucumbio casi toda la oficialidad y entre esta el 
Gobernador de Merida, gran capitan que habia ser- 
vido en Flandes al Rey catolico. Los aventureros 
solo perdieron cien soldados entre muertos y heridos. 

Despues de tan fructilera victoria, El Olones y 
el Yascongado ponen todo en orden, y piensan en 
reunir el deseado botin. Con tal proposito salen par- 
tidas por los alrededores de Gibraltar en solicitud del 
oro y de la plata que los castellanos habfan escondi- 
do en los montes, aplican el tormento a los prisio- 
neros que no querian declarar, y aun a los heridos, 
que sucumbieron de tan feroz manera. 

« Los aventureros se detienen seis semanas en 
Gibraltar, continua el cronista frances, y al ver que 
ya no encontraban nada mas que saquear, resuelven 
retirarse; lo que se habrian visto obligados a hacer 
tarde 6 temprano, porque principiaban a resentirse 
del mar olor que exhalaban la sangre esparcida y los 
cuerpos muertos que solo estaban a medio enterrar ; 
pues los vencedores no se habian tornado este traba- 
jo sino con los que estaban proximos a ellos; y dejado 
a los demas abandonados a las aves y a las moscas. 

« Los soldados que no estaban bien curados de 
sus heridas, se ven atacados por la fiebre, sus Uagas 
se abren de nuevo, y muchos mueren repentinamen- 
te. Las enfermedades obligar.on, pues, al Olones a 
retirarse mas pronto de lo que quisiera; pero antes 
de su partida, hace saber a los principales prisione- 
ros, que tenian que pagarle rescate por aquel caserio, 
6 que lo rednciria a cenizas. Los espanoles conleren- 
cian sobre el caso, pero inutilmente, porque mientras 



NO LA HAG AS Y NO LA TEMAS 79 



que ellos altercaban entre si, El Olones hace em bar- 
car su gente con todo el botin, despu£s de lo cual 
vuelve a insistir sobre el rescate. 

« Por ultimo, al ver que los espafioles no habian 
resuelto nada, hace pegar fuego al caserio por sus 
cuatro esquinas, y en menos de seis horas queda con- 
sumido. En seguida da a entender a los prisioneros, 
que si no pagaban cuanto antes el rescate en el lugar 
a donde iba a. conducirlos, tendrian que prepararse 
a recibir ellos mismos igual trato. El rescate fue 
pagado. 

« En el termino de la distancia, El Olones re- 
tornaba a Maracaibo, acompanado de sus prisione- 
ros, a. quienes da la orden de traerles quinientas vacas 
gordas para reabastecer sus barcos. Asi lo hicieron 
prontamente creyendose libres con esto; pero la cosa 
fue de otra manera, porque les pidi6 ademas el res- 
cate de la ciudad, concediendoles ocho dias para pa- 
garlo, sin lo cual les juro quemarla como habia he- 
cho con Gibraltar. 

« Mientras que los espafioles trataban de reunir 
el rescate que El Olones les exigia por la ciudad, los 
aventureros demolian los templos, embarcaban los 
ornamentos, cuadros, imagenes, esculturas y campa- 
nas, para llevarlo todo a la isla de La Totuga, donde 
querian construir una capilla. Y no habia aun tras- 
currido el tiempo concedido por el jefe de los pira- 
tas para el rescate, cuando este llega : tan intranqui- 
los estaban los castellanos por tener tales huespedes 
en sus casas. 

« Los aventureros despues de recibir el rescate, 



So LE YEN DAS 

sin mas que cojer, saquear 6 romper, resuel- 
ven al fin dejar a Maracaibo. A lospocos dias 
estaban a la isla de La Vaca donde proponen repar- 
tirse el botin; pero como no todos estaban de acuer- 
do, no la llevaron a termino sino en la isla de Santo 
Domingo.w * 

« No la hagas y no la temas,» dice una sentencia 
castellana. El Olones, despues de nuevas aventuras 
por las costas de la America Central, despu6s de ha- 
ber saqueado nuevas poblaciones; torturado y sacri- 
ficado a centenares de hombres desgraciados, ve que 
su estrella mengua y que la fortuna le abandona. 
Son las amistades constantes y sen'iciales si la 
fortuna sonrie, e inconstantes y fugitivas cuando 
sopla el viento de la desgracia. El primero que 
abandona al Olones es Miguel el Vascongado, des- 
pues todos los discipulos del famoso pirata. Cuando 
le llega la ultima hora, El Olones, despues de nau- 
fragar en las cercanias del golfo de Darien, busca la 
costa, y cae en manos de indios antropofagos de la 
isla de Barou. 

Alegre se llevan los indios bravos la buena pre- 
sa que les proporcionaba la suerte. Ni llanto, ni 
suplicas, ni promesas de nin'gun genero, aplacan el 
corazon de los indios. Rica es la presa y abundante 
sera el festin. Despues de bailar en derredor del Olo- 
nes que fue amarrado de un arbol, los antropofagos 
le sacrifican, dividen en diversas porciones el cuerpo 



* OEXMF.LIN. Mistoire des aventuiiers fiilibustiirs etc., etc.— 1784. I.yon, 

vols. 



NO LA HAGAS Y NO LA TEMAS 8 1 

las asan; y lentamente, en medio del entusiasmo, 
los indios dejan satisfecho su apetito. 

El que hizo derramar tantas lagrimas, atormen- 
to tantos hombres y arruino tantos pueblos, estaba 
destinado a tener por sepultura, sin cruz y sin flores, 
los est6mag'os de los caribes del mar antillano. 



£tfg£?($£pZ$£^£&<&& 



LAS FLAGELANTES DE MARACAIBO 



De las epidemias morales que, en remotas 
epocas, han afligido a los hombres, ninguna mas 
alarmante que la conocida en la historia con el 
nombre de « Los Flagelantes. » Consistia en pro- 
cesiones numerosas de penitentes, en ocasiones 
desnudos, en otras vestidos de sayones blancos y 
cubierta la cabeza de lobrego capuz. Poseidos del 
amor divino, creian estos, que sin dolor y torturas 
no podia conseguirse el perdon, y por lo tanto, 
armados de fuertes disciplinas rematadas en sus 
extremos de puntitas de acero, se inflingian sendos 
azotes, hasta que de la espalda, que llevaban desnu- 
da, brotara sangre. 

Como las procesiones habian de ser publi- 
cas, la epidemia ganaba proselitos, a proporcion 



LAS FLAGELANTES 83 

que atravesaba campos, pueblos y capitales, 6 
infundia horror al pecado y la necesidad de sa- 
tisfacer a. Dios por medio de penitencia tan es- 
candalosa como repugnante. <; Cual fue el origen de 
esta perversion del sentido comun ? Sin duda que 
causas superiores tenian que engendrar semejante 
rnonomania. La intermitencia de la epidemia in- 
dicaba su origen tambien intermitente; y para so- 
licitar la causa de estas perversiones del espiritu, 
debemos buscarla en las persecuciones de los go- 
biernos, en las guerras religiosas, en las epidemias 
fisicas que, llevando a la desesperacion a ciertos 
hombres, los precipitan a. buscar la reaccion en nueva 
serie de males interminables. Un historiador nos 
dice que los primeros penitentes aparecieron du- 
rante el siglo XI. En 1260, en los dias en que 
la sociedad italiana habia quedado aniquilada por 
las luchas entre giielfos y gibelinos, la reaccion re- 
ligiosa vino como corolario de situacion tan precaria. 
En 1348, durante la peste que azoto a Alemania, 
conocida con el nombre de la mtterte negra, la 
epidemia llego a su colmo, y hombres y mujeres 
aparecieron casi desnudos y confundidos en publico, 
y se flajelaron a. maravilla. Viejos y jovenes, nobles 
y plebeyos fueron victimas de esta penitencia feroz, 
en que todos parecian como poseidos de la necesidad 
de desgarrarse las carnes, de verter sangre y de 
martirizarse de la manera mas cruel que les fuera 
posible. 

Asi figuraron estas procesiones de alucinados, 
durante muchos afios de la Edad Media y aun 



84 LEYENDAS 

despues del descubrimiento de America, las cua- 
les recorrieron la Alemania, el Austria, Italia, 
Francia, los Paises Bajos, Espafia, Suiza y hasta 
Inglaterra. Censurada por el sentido comun, tales 
muchedumbres fueron igualmente perseguidas por 
el clero y comunidades catolicas, y amenazadas por 
los gobiernos y los Papas, y hasta por la Inquisi- 
cion, que las sometio a severos castigos, y hubo de 
lanzar a la fatidica hoguera a algunos de sus pro- 
motores. 

Poco a poco fue modificandose la epidemia, 
hasta el punto que las procesiones salian una 
vez por afio, el viernes santo, en que se repetian 
las mismas escenas repugnantes que en pasadas 
epocas, sobre todo, en los primeros treinta anos 
del ultimo siglo. 

Un celebre historiador italiano, en el estudio 
que hace de la epidemia moral, nos dice que los 
espiritus estaban no solo dominados por el amor 
divino, sino tambien en parte por el terrenal. «Y en 
prueba de esto, asevera que ciertos flajelantes, bajo 
las ventanas de sus pretendidas, redoblaban con 
vigor los azotes en honor de la dama de sus pensa- 
mientos, e indicaban con ello que estaban dispuestos 
a sufrir por ellas. Una mirada a Dios y otra 
a la angelica nina. Un latigazo para el cielo y otro 
para la tierra.» * 

Tal hecho esta en armonia con la razon. El 
amor terreno, si es puro, exige tambien el su- 

* Ailolfo B.'irtoli.— Estudios Historicos, Roma 18S1. 



LAS FLAGELANTES 85 



frimiento. « Toma tu cruz y sigueme, » dijo Jesus. 
La cruz del matrimonio, para ser fructifera, necesita 
del dolor, de la resignacion y hasta del sacrificio. 

Los disciplinantes actuales, que se mortincan, 
ya en el recogimiento del claustro, ya en el hogar, 
pero sin hacer gala publica, sin ostentacicn ni 
fanatismo, han contribuido, animados de una es- 
peranza celeste y apoyados por la fe, a desterrar 
por completo, hace ya muchos anos, las escanda- 
losas procesiones de las turbas de monomaniacos que 
infestaron la Europa en pasadas epocas. 

Fue costumbre en Caracas, desde antiguos 
tiempos, sacar en procesi6n por las calles de la ciu- 
dad, la imagen de la Virgencita de Copacabana, 
siempre que la sequia tostaba los arboles, agota- 
ba las fuentes y era causa de malestar y epide- 
mias. La poblaci6n llena de fe, acompanaba a la 
imagen, y a poco llovia a cantaros. Este culto 
a la Virgen indicada, que habia comenzado des- 
de los primeros dias del siglo decimo septimo, pudo 
conservarse hasta ahora cincuenta anos. Demoliose 
la antigua Ermita de San Pablo, fundada en 1580, y 
la Virgen fue conducida mas tarde a la Basilica de 
Santa Teresa, donde hoy se conserva. 

El culto de los pobladores de Maracaibo por 
la Virgen de la Chiquinquira, llego a mediados del 
ultimo siglo a tal grado, y fue tanta la confianza 
que en ella tuvieron los necesitados, que al fin tu- 
vo que ser aquella la abogada de cuantos infortu- 
nios afiigian a la comunidad. En efecto, al 
comenzar el ano de 1 770, siendo Gobernador de 



S6 LEYENDAS 



la provincia Don Alonso del Rio, presentase una 
sequia con caracteres tan alarmantes, que las auto- 
ridades politicas se hallaron en la necesidad de 
tomar energicas medidas. Corrian los meses sin 
que cayera una gota de agua, se secan los algibes, 
comienzan los arboles a agostarse, a morir los ani>- 
males y a surgir enfermedades debidas al exceso 
de elevada temperatura y a la ausencia de vapor 
acuoso en el aire. 

Entre lamentos y oraciones, lanzanse los rao- 
radores de Maracaibo a los templos, al llegar la 
tarde, y en ellos lloran y piden a la Providen- 
cia, que los salve de tan crudo trance. Y como 
en esta capital es de necesidad urgente apelar a 
la milagrosa imagen de la Virgen de Chiquin- 
quira en todos aquellos casos en que haya nece- 
sidad de calmar dolores, de satisfacer necesidades, 
de veneer con la fe y de esperar en la misericordia 
divina, la Virgen fue el ancora de todas las aspi- 
raciones. 

Durante las noches en que los templos estu- 
vieron abiertos, oradores sagrados ocuparon la 
Catedra del Espiritu Santo, porque se hacia ne- 
cesario mitigar la desgracia con la palabra de Dios. 
Asi se sucedieron los dias, y el agua no caia, cuan- 
do por orden del Vicario de la ciudad, los sacer- 
dotes anuncian en cierta noche a los fieles, que 
habia llegado el momenta de la mortificacion, y 
que para calmar la ira del cielo, los pobladores 
de Maracaibo debian salir en procesion publica y 
publicamente azotarse cada uno, como unico medio 



LAS PLAGELANTES 87 

que podria ponerse en accion para que cesara la ira 
del Senor. Los moradores acojen el pensamiento, y 
al instante los sacerdotes comunican a los habitantes 
un extracto del acuerdo, del cual tomamos lo si- 
guiente: 

« A fin de aplacar la colera divina, en las criticas 
y aflictivas circunstancias en que estamos, ordenamos 
la salida de seis rogativas publicas que se verificaran 
asi: las tres primeras seran de hombres, y saldran 
desde el anochecer por todas las calles del pobla- 
do, acompaiiadas de uno de los sacerdotes de Ma- 
racaibo; las siguientes, de mujeres, recorreran las 
calles mas publicas, desde las 9 hasta las 11 de la 
noche, € iran acompafiadas de todos los sacerdotes 
existentes en la ciudad. Ademas, como la morti- 
ficacion de la carne y el castigo de si mismo, agra- 
dan al Senor, tendran hombres y mujeres que pre- 
sentarse provistos de gruesas disciplinas, para que 
se flagelen publicamente las espaldas, ademas de lle- 
var, los que quieran, cruces y maderos pesados cuya 
conduccion sirva igualmente de mortificacion al cuer- 
po, etc., etc., etc.» 

Al enterarse el Gobernador detal acuerdo, man- 
do llamar al Vicario y le manifesto la extraneza que 
le causaba el que las mujeres hicieran parte de actos 
publicos que la civilizacion habia reprobado y con- 
denado hacia rantos aiios. 

— Obedezco, sefior, a dictados de mi conciencia, 
y puedo probaros que la iglesia catolica tiene auto- 
ridad en que apoyarse para tolerar y hasta patrocinar 
estas saludables procesiones. 



LEYENDAS 



— Ossuplico, senor — contesta el Gobernador — 
que suprimais la asistencia de mujeres a semejante 
acto, que sera para ellas causa de corrupcion y para 
la ciudad un escandalo. 

— Obedezco a ordenes superiores, senor Gober- 
andor, y no me es licito separarme de ellas. 

A pesarde todo esto, las procesiones comienzan. 
Si en la de hombres hubo escenas ridiculas € inmora- 
les y se oyeron dichos equivocos, pues desde las 
ventanas, las mujeres de Maracaibo veian pasar la 
procesidn y se recreaban en presencia de escenas gro- 
tescas, y prestaban los oidos a frases que, cual flechas 
lanzadas por habil cazador, llegaban a su destino ; en 
la de mujeres, la delicadeza descendi6 bajo cero, 
y las ninas recibieron la primera leccion de amor 
mundanal. 

Cuando concluyeron las procesiones de hom- 
bres, el Gobernador Don Alonso de la Riva exhorto 
de nuevo al Vicario a que no llevase a remate 
atentado tan publico contra el pudor de la mujer. 
El Vicario se hizo en esta ocasi6n mas sordo que 
en la primera, y el mandatario politico hubo de 
ser testigo obligado del vilipendio inferido 6. la mujer 
venezolana. 

En el oficio que aquel dirigi6al monarca, leemos: 
« Jamas, senor, ciudad alguna de America y de Espana 
presencio actos tan inauditos, tan ofensivos & la dig- 
nidad y pudor de la mujer. Cuando presencie" las 
procesiones de hombres, nada dije; pero cuando vi 
que se Uevaba a cabo la de mujeres, trate" de impe- 
dirla con consejos y observaciones, mas todo fue 



LAS FLAGELANTES 89 

inutil. Ni por cortesia me comunicaron las autorida- 
des eclesiasticas de Maracaibo tan funesta y repug- 
nante innovacion en la historia de un pueblo. » 

Cuando Carlos III conocio los pormenores de 
lo que habia pasado en Maracaibo, dicen que excla- 
mo: J Santo Dios, la mujer vapulandose publicamen- 
te, en las prolongadas horas de la noche y en pre- 
sencia de los hombres de una ciudad! Y dirigiendo- 
se al Secretario de Ultramar, agrega: «Diga usted al 
Gobernador de Maracaibo, que sea esta la primera y 
ultima vez en que salgan las mujeres en penitencia 
escandalosa. Que no haya procesion de ninguna es- 
pecie, sin la licencia concedida por el Obispo, y que 
cuanto dispongan el Vicario y curas de Maracaibo, 
tiene que ser sometido al dictamen de su Goberna- 
dor. En cuanto a los sacerdotes autores de tamano 
escandalo, mando que sean sometidos ajuicio, por 
haber desobedecido las sinodales del Obispado de 
Caracas, pauta que debia servir en casos semejantes.» 

Y en otro oficio al Obispo de Caracas, leemos, 
entre otras cosas: «Ordena S. M. decir al Obispo de 
Caracas y de Venezuela, que lo sucedido en Mara- 
caibo respecto de las procesiones publicas de muje- 
res, no es la religion de Cristo, que nada tiene de 
escandalosa y de ludibrio.» >:< 

I Llovio despues de las flagelaciones ? Lo igno- 
ramos. 

r JULXJULx_ 

fi Pape'.es y Rentes Cedulas de la Obispalia de Caracas. 
12 



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EL PRIMER BUQUE DE YAPOR EN LAS COSTAS DE PAR1A 



Ninguna region tan esplendida en la historia 
de America, ninguna mas digna de recibir en sus 
costas la primera nave de vapor en los mares antilla- 
nos que la celebre de Paria. Uno de los majestuo- 
sos rios del Nuevo Mundo, el Orinoco, al abrirse 
paso por entre numerosas bocas, vacia sus aguas 
en el Atlantico, cuyas olas huyen a gran distancia 
de la costa americana, lejos del hermoso delta coro- 
nado de islas y de' palmeras, y del dilatado gollb, 
ya manso, ya temido, desde cuyas costas saludaron 
los Parias a las carabelas de Colon, en 1497. La 
brisa embalsamada de los montes, la perla que ocultan 
los escollos de las islas, los manglares, entre cuyas 
raices aereas, se rompe la ola que lame las orillas; 
ruinas seculares que nos recuerdan la lucha san- 



EL PRIMER BUQUE DE VAPOR 9 1 

grienta entre dos razas, y el sepulcro de los primeros 
martires en las costas del Nuevo Mnndo; la coli- 
na siempre verde, porque la acaricia primavera 
eterna; las rocas, los arboles, los rios, las grutas 
y ultimamente, los descendientes de aquellos Pa- 
rias vencidos por la fuerza, hoy vencedores, des- 
pues de sangrienta lucha: he aqui los factores de 
esta sublime regi6n de Paria, en cuyo Golfo, la ima- 
ginacion de Colon creyo ver el Paraiso terrenal. 

La peninsula de Paria limitada al Este por el 
golfo del mismo nombre, lo esta al Oeste por el 
de Cariaco, cuna y tumba de los primeros misio- 
neros cristianos sacrificados por la humana codicia. 
En toda la costa, entre uno y otro golfo, estan los 
sitios de Maracapana, Cariaco, Cumana, Rio Caribe, 
Carupano, Guiria y otros mas, todos celebres en los 
dias de la conquista castellana, mas celebres auh 
cuando la guerra a muerte hizo de cada hombre 
un centauro y de cada roca 'un baluarte. Her- 
mosas islas descubiertas por Colon, coronan la cos- 
ta Norte, en tanto que la isla inglesa de Trinidad 
cierra el golfo de Paria por el Este. Al Sur esta 
el pintoresco Delta, despues, Orinoco, con sus nu- 
merosos tributarios, y la tierra que se prolonga hacia 
el austro. Ya hemos dicho en otro escrito, que Paria 
es el portico oriental del Nuevo Mundo. 

Desde el cabo Galera, hoy Galeote, al Sur- 
este de la graciosa Trinidad, contemplo Colon el 
dilatado Delta del Orinoco, en la mafiana del 31 de 
julio de 1498. El 2 de agosto siguen sus cara- 
belas a la punta del Arenal, hoy Icacos, hacia el 



92 LEYENDAS 

Sudoeste, donde anclan. Al instante puede cono- 
cer a los moradores de la comarca, que, en grande 
canoa, se adelantan a. contemplar las carabelas: eran 
esbeltos, simpaticos, mas blancos que cuantos 
indios se habian conocido hasta entonces, y de ade- 
manes cultos y graciosos. Cargaban escudos, y 
en la cabeza pafiuelos de algodon tejidos a labo- 
res, por lo que juzgo Colon que eran mas civiliza- 
dos que los indios de las Antillas. Manda el almi- 
rante a los marinos castellanos que danzen al son 
de la musica; pero los parias tomando esto por 
comienzo de hostilidades, retroceden a la costa, 
despues de lanzar sobre las carabelas abundantes 
flechas: eran dos civilizaciones que al acercarse, no 
podian de pronto comprenderse. 

Tranquilo estaba Col6n en su carabela, cuando 
durante la noche del 2 de agosto escfichase hacia 
el austro ruido espantoso. El almirante sube y cu- 
bierta y ve elevada montafia de agua que se preci- 
pita sobre el bajel. Por instantes, la embarcacion 
temblorosa queda suspendida sobre la espantosa 
ola, y Colon se cree perdido: pero al momento 
todo vuelve a la calma: era la corriente impe- 
tuosa de uno de los cafios del Delta que buseaba 
salida por la boca situada al Sur del golfo. Es- 
ta impresion de un peligro inesperado, asi como 
las contorsiones del agua, entre numerosos arrecifes, 
dio motivo para que Colon diera a aquel estrecho 
el nombre de Boca de la Sicrpe. 

Al nacer la aurora del 3, y favoreeido por la 
brisa, sigue C0I611 hacia el Oeste, donde aparece 



EL PRIMER BUQUE DE VAPOR 93 



a sus miradas mar tranquilo de agua dulce, con sus 
bellas costas exhornadas de palmas: era el celebre 
Golfo de Paria que saludaba al hombre europeo. 
Desde aquel momento estudia Colon la topografia 
de la localidad, da nombre a los cabos, a las islas y 
a las puntas, descubre la salida al Norte del golfo, 
y hace que uno de sus tenientes acompanado de 
tropas, tome posesion de aquella tierra, en el 
puerto de Macuro, cerca de Irapa. * Armados de 
penachos, los indios parios de las costas occiden- 
tales del golfo, salen en canoas y se dirijen hacia la 
carabela de Colcn. Cojidos por sorpresa algunos 
de ellos y conducidos a presencia del almirante, 
este los agasaja y despues de adquirir noticias de 
la localidad, deja cuatro a bordo y despide a los 
restantes : acababan de entenderse las dos civilizacio- 
nes que momentos antes no habian podido avenirse. 
A poco comienzan los obsequios por ambas partes. 
Regalalos el almirante, y son por los caciques de 
Paria, festejados los marineros, despues de saborear 
los frutos y vinos de la costa de Irapa. Obsequianles 
igualmente las mujeres parias con graciosas sartas 
de perlas procedentes de la isla de Cubagua. Colon, 
en presencia de las bellezas de aquella costa, la 
bautizo con el nombre de Los Jardines. 

Despues de dar nombre a muchos sitios y de 
contemplar los manglares de Paria con sus raices 



* Lamartine, en su « Vida deColon," asegura que este durmio una noche en la 
costa de Paria, al abrigo de una tienda de campafia. Esta es una mentirahija de la 
inspiracion de este gran poeta, Mai podia Colon, enfermizo conio estaba, dejar las 
comodidades de que gozaba a bordo, por dormir en una p'.aya hiimeda y poblada de 
hombres desconocidos. Colon no piso jamas el Continente. 



94 LEYENDAS 

aereas, entre las cuales se crian perlas, las ca- 
rabelas siguen al Norte del golfo buscando la 
salida. Al presenciar el choque de la corriente con- 
tra los arrecifes, el almirante duda si debe seguir; 
pero marino experto, lanzase resuelto; mas de 
repente cesa el viento. Ya van las carabelas a 
precipitarse sobre los escollos, cuando la corriente 
de agua dulce que viene del Oeste, las levanta y 
las conduce victoriosas al mar Caribe. El temor 
que le infundiera tan inesperado peligro, causa fu6 
de que bautizara el estrecho, al Norte del golfo, con 
el nombre de Boca del Dragon. Se habia salvado 
de Sibdis para veneer a Caribdis. 

Al llegar a la mar libre, Colon tropieza con las 
diversas islas que coronan la costa oriental de Vene- 
zuela. Detienese en la de Cubagua, se pone al habla 
con los indios. Regalales platos de Valencia, y las 
mujeres agradecidas, obsequian a los marineros con 
abundantes sartas del aljofar que llevaban al cuello. 
Colon acababa de descubrir la existencia de la perla 
en las costas de Cubagua y de otra isla a la cual le 
puso el justo nombre de Margarita. He aqui el punto 
de partida de los mas horrorosos crimenes y de la 
mas escandalosa irrupcion de aventureros que iban a 
surgir en los primeros anos de la conquista castellana. 

Y dejando aquellas islas y la dilatada costa de 
la peninsula de Paria, comienzo de la porcion Sur 
del continente americano, parte Colon para no vol- 
verlas & ver mas. 

Vieron los parias partir las carabelas que 
pronto debian retornar a aquellas regiones con horn- 



EL PRIMER BUQUE DE VAPOR 95 

bres feroces, los cuales debian exterminar una gran 
porci6n de la raza indica, incendiar los poblados, ta- 
lar los campos y dejar como recuerdo de victoria, el 
suelo empapado en sangre y sembrado de cadaveres. 
Pero de aquel monton de ruinas debia surgir el 
cisne de la fabula. El paria que no habia conocido 
por embarcaciones sino el cayuco y la curiara, llego 
a contemplar la carabela que le anunciaba el progreso 
de la nautica. Anos mas tarde, conoce la goleta y tras 
esta el bergantin. A poco, apareceen los mares de Pa- 
ria el navio y tras este la fragata. Asiste el indio a 
la lucha del castellano contra filibusteros franceses, 
ingleses, holandeses, feroces buitres que se disputan 
la presa americana. Contempla el indio a sus anti- 
guos perseguidores en la defensa del suelo america- 
no, y tornase el odio en admiracion. Asi continuan 
los parias, y con estos sus hermanos los chaimas, cu- 
managotos y guayqueries, hasta el dia en que de las 
mismas cenizas de razas mezcladas debia renacer, por 
segunda vez, el cisne de la fabula. Cuando llega esta 
epoca, armansetodos ellos en defensa del patrio suelo, 
y a los clarines belicos de Margarita, de Cumana, 
de toda la region de Paria, asisten a la pelea, ven- 
cen, luchan, mueren y renacen para asistir de nuevo 
a la lid. Presencian las carnicerias de la guerra a 
muerte, afilianse en los batallones de Marino, Ber- 
mudez, Gomez y Arismendi, e impasibles ven 
llegar la bella escuadra de Morillo, para ser a poco 
testigos del incendio del navio «San Pedro, » en las 
aguas de Coche. Habian luchado contra la naturaleza 
y contra los hombres, y nada les habia arredrado, 



9& LEYEXDAS 

porque ignoraban el progreso de la ciencia y no ha- 
bian conocido los prodigios de la nautica; es a sa- 
ber, el monstruo marino, la maquina que rueda so- 
bre las olas embravecidas, y deja tras si blanca 
cabellera de espuma, y avanza y se aleja, 6 se acerca, 
brama, ronca, mtije, silba, lanza a los aires sus bo- 
canadas dehumo, tachonadas de chispas, y celebra 
ella misma sus triunfos sobre el salado elemento. Lo 
qu2 habiau hecho sus antepasados, hacia tres sigios, 
huir delante de la carabela de Colon, debian ha- 
cerlo sus descendientes en presencia de la obra de 
Fulton, cuando por la primera vez visit6 esta las 
costas de la America del Sur. En una y otra epoca 
eran dos civilizaciones que de pronto no podian 
comprenderse. 

Eran los dias en que Bolivar, despues de pro- 
longados aiios de sacrificios y de desventuras por la 
emancipacion de Venezuela, alcanzaba triunfos bri- 
llantes en las pampas del Apure y el Arauca. En este 
entonces, fines de 1818, llega a las costas de la isla 
inglesa de Trinidad, frente al golfo de Paria, el pri- 
mer bote de vapor que iba a recibir los saludos del 
continente americano, en las costas orientales de Ve- 
nezuela. El primer ensayo de Fulton en las costas 
de la America espafiola, no podia efectuarse sinoen 
el Delta del Orinoco, en el celebre gollo que vio zozo- 
brar la carabela de Colon, y donde tierras y aguas, 
y pampas y cordilleras, soles y estrellas, cantaron 
hosanna al descubridor del Nuevo Mundo 

El gobierno revolucionario de Angostura se olre- 
cio a secundar esta primera empresa de comunica- 



EL PRIMER BUQUE DE VAPOR 97 

ci6n rapida entre el Orinoco y las costas de la Trini- 
dad; empresa que por el pronto solo exigia veinte 
novillos gordos y baratos, eomo carga, y el combus- 
tible necesario para alimento de la maquina. El bote 
caminaba 6^/2 millas por hora, salvando en tres la 
distancia que antes exigia nueve; suceso que hubo 
de llamarla atencion de toda la comarca. Refierese 
a esta epoca el hecho de que cuando el Goberna- 
dor de la Trinidad senor Wooffor, paseaba en el 
bote-vapor las aguas de Paria, y salia de Rio Caribe 
una goleta con pasajeros que iban a la vecina isla, 
los tripulantes al encontrarse con el monstruo flotan- 
te, como llamaron los guayqueries y parias al bote, 
y ver las ruedas que cortaban lasolas, y la chimenea 
de la cual salian en confusion espesas bocanadas de 
humo, gritan, se desesperan, claman misericordia. 
Los unos acuden en su dolor, a la Virgen de su de- 
vocion, otros a los penates protectores de los rhari- 
nos; y creyendose perdidos, se lanzan al agua, y con 
rapidez, a nado, ganan la costa, no dejando a bordo 
sino a un pobre cojo que, por no poder huir, se 
resigna a ser victima del monstrzw marino. * El go- 
bernador Wooffor, testigo de suceso tan imprevisto, 
viendo abandonada la goleta, la hace remolcar por el 
bote y la conduce a la casa consignataria en Trinidad. 
Referia el cojo, que, cuando la tripulacion de la goleta 
vio de cerca el monstruo, fue tanto el pavor que este 
infundiera que, el mismo, olvidtindose de su cojera, 
iba a lanzarse al agua, cuando cayo y no pudo levan- 

* La noticiade este suceso covre inserta en el -Correo del Orinoco,- Angostura 
1818— 1819. 



9S LEYENDAS 



tarse: tal fue la impresi6n que entre los descendien- 
tes de los primitivos Parias produjera el primer 
bote de vapor en las costas de la America del Sur. 

En 1822 los sefiores Alfredo Seton y Juan Bau- 
tista Dallacosta, de Angostura (Ciudad Bolivar), so- 
licitan privilegio del Poder Ejecutivo de Colombia, 
por ocho anos, para navegar en aguas del Orinoco, 
en un bote de vapor. El Gobierno, no encontrandose 
con autoridad suficiente para firmar el contrato, ma- 
nifesto a los interesados, que la concesion del privile- 
gio competia solamente al Congreso de la Repu- 
blica. 

En 1823 el Coronel James Hamilton obtiene del 
Congreso de Colombia el privilegio de navegar el 
Orinoco y otros rios, por buques de vapor, a cuyo 
efecto se comprometia apagar la suma de veinte mil 
pesos, si al cumplirse el plazo de un afio no habia 
dado comienzo a los trabajos. Llegado el plazo fija- 
do, el Ejecutivo de Colombia quiso cobrar la multa a 
Hamilton, por no haber llenado los requisitos del 
contrato; pero el contratista prob6 lo contrario, que 
habia dado cima al proyecto antes de vencerse la 
fecha fijada. 

A fin de cuentas, el 29 de enero de 1829, a las 
10 de la noche, llega a Angostura el primer buque de 
vapor que saludaba de antemano a la ciudad historica 
que debia tener y tiene el nombre glorioso de Ciu- 
dad Bolivar. Este primer vapor llamado Venezuela^ 
su capitan E. A. Turpin, fue propiedad del Coronel 
Hamilton. 

Doce anos mas tarde, en 30 de noviembre de 



EL PRIMER BUQUE DE VAPOR 99 



1 841, anclaba en aguas de La Guaira, el Flamer, 
primer paquete de vapor que abria el franco entre 
Europa y los paises de la America del Sur. 

Ninguna region mas celebre y meritoria para 
saludar la cieneia de Fulton que aquella de Paria, 
donde esta el celebre golfo quesaludo a Colon, la pri- 
mera tierra que contemplaron sus miradas en 1498, y 
donde tres siglos mas tarde, creo Bolivar la primera 
Asamblea de Colombia. La cieneia de Fulton saludo 
a Colon en las aguas de Paria en 1818: seis afios 
mas tarde, la primera idea de una locomotora al 
traves de los Andes, debia surgir en el espiritu de 
Stephenson, en presencia del pico de Naiguata, y en 
la cuna de Bolivar, en los dias en que el triunfo de 
Ayacucho coronaba la libertad del continente, 1824. 
Asi, los grandes sucesos en el mundo politico, coin- 
ciden con los fecundos descubrimientos del mundo 
cientifico. Bolivar, Fulton y Stephenson no podian 
ser sino contemporaneos. Si; a proporcion que los 
pueblos se emancipan, el espiritu de la cieneia viene 
al encuentro de las nuevas nacionalidades, como 
para probar que la libertad del hombre y la luz de la 
cieneia son emanaciones de Dios. 







PEOR QUE EL OLONES ES EL INGLES 



Cuando visitamos, ahora treinta y cinco anos, 
a Maracaibo, nos llamo la atencion un refran vulgar 
que dice:- <i Paga un ingles la que hace un frances»- 
refmn que nos parecio inexacto, pues hasta hoy, 
que digamos, el ingles no ha sido responsable de 
lo que hagan las demas naciones. Los maracaibe- 
ros de entonces ignoraban quizas, que a fines del 
ultimo siglo, durante muchos anos, se repitio otro 
refran que decia todo lo contrario, y es el que 
encabeza este cuadro : Peor que el olones es el ingles, 
con lo que quisieron significar que tan malo es uno 
como otro, cuando llega el caso. El Olones habia 
saqueado y destruido i. Maracaibo y Gibraltar, en 
1666, y anos mas tarde, en 1669, el ingles le supe- 
dit6, y di6 origen al extinguido refran: Peor que el 
olones es el insults. 



PEOR QUE EL OLONES ES EL INGLES IOI 

El joven ingles Enrique Morgan, nacido en la 
misma epoca que< David Nau ( El Olones ), se 
habia dado a conocer, desde los primeros anos de su 
juventud, por cierta aficion al filibusterismo, la 
que debia elevarlo A la condicion de pirata, terror 
de los castellanos. Protegido de un viejo corsario, 
Morgan ascendio muy pronto a mandar una 6 mas 
embarcaciones, y llego a triunfar con ventaja en las 
costas de Cuba y de la America Central, y con menos 
fortuna en las de la Espanola. 

El saqueo de Maracaibo y Gibraltar por El 
Olones, en 1666, debia traer mas tarde, 1669, el 
de las mismas ciudades por el famoso filibustero 
Morgan; y de aquella expedicion tan fructifera, debia 
salir el marino piloto que aconsejara al nuevo invasor. 
Pedro de Picard, espiritu brioso, que habia acom- 
panado a Nau, aconsejo a Morgan, despues de 
la rota que £ste tuvo en las costas de la Espanola, 
a que siguiera al Continente y tomase a Maracaibo, 
lugar rico y poblado que le proporcionaria abun- 
dante botin. Con piloto tan expontaneo, el ingles, 
sin vacilar, acepta la indicacion, que pone en prac- 
tica, y sigue con su flota compuesta de ocho naves 
tripuladas por 500 hombres, a la isla de Aruba, con 
objeto de hacerse de vituallas. 

Horas mas tarde, estaba a la vista de la isla 
de Zapara, donde figuraba el fuerte llamado de la 
Barra, que habia sido reconstruido, despues de las 
desgracias de 1666. Consistia el tal fuerte en un 
reducto pequeno, con s6tanos llenos de pertrechos, 
a los cuales se llegaba por medio de escaleras de 



102 LEYENDAS 

hierro. Los canones de este vigia fueron los que 
alertaron a los pobladores de la ciudad. Los fili- 
busteros, despues de pasar tres dias en aguas de la 
Barra, y de destruir el vigia, ya evacuado por las 
tropas espanolas, siguen a Maracaibo. La ciudad 
habia sido abandonada, y aunque los piratas se 
presentaron en son de guerra, hubieron de cesar en 
sus hostilidades, al anclar a poca distancia de un 
castillejo guarnecido de cuatro canones, que figuraba 
en aquella epoca cerca de la punta de Arrieta. 

Morgan dispone que cien hombres desembar- 
quen y registren la pequena ciudad. Los pri- 
meros moradores con quienes tropiezan, son en- 
fermos del hospital y esclavos inutiles; pero mas 
adelante encuentran fugitivos, a la cabeza de gran 
numero de bagajes. Sometidos los primeros pri- 
sioneros a tormento, declaran el camino que habian 
seguido las recuas cargadas de riquezas, las cuales 
caen en poder del pirata. Como corolario de este 
botin, es ahorcado uno de los guias que trataba 
de escaparse. 

Aqui comienza el drama sangriento, a cuya 
cabeza figura Morgan. Asistamos a estas diversas 
escenas de contrastes entre el bien y el mal. 

Dos esclavos que venian a Maracaibo en so- 
licitud de comestibles para las familias que estaban 
ocultas en los montes, son cojidos, y como nada 
quieren revelar de cuanto se les pregunta, ordena 
Morgan que scan sometidos a tormento. iQue 
sublime escena! Uno de los esclavos sufre los mas 
agudos dolores, con admirable abnegacion, y espira. 



PEOR QUE EL OLONES ES EL INGLES IO3 

Los ingleses descuartizan el cadaver, y someten 
a tormento al segundo esclavo; pero cuando, des- 
pues de heroico estoicismo, se le creia triunfante, 
flaquea de animo y delata al amo que fue capturado 
y hubo de entregar treinta mil escudos en vajillas 
de plata. Asi, el tormento aplicado a todos los pri- 
sioneros y aun a aquellos que no tenian bienes de 
fortuna, proporciono dinero y noticias acerca del 
rumbo que habia tornado la poblacion. 

Ocho dias mas tarde, la flota inglesa cargada 
de prisioneros y de riquezas, era conducida por el 
capitan Picard a las costas de Gibraltar, donde los 
castellanos, en son de guerra, aguardaban a los fili- 
busteros ; mas inutilmente, porque Picard conocedor 
del terreno, en lugar de arremeter a los castellanos 
en sus atrincheramientos, desembarca con su gente 
en la costa libre, con el objeto de atacar a los si- 
tiados por la espalda, plan que le produjo admi- 
rables resultados. * 

Continuemos con las escenas horribles del 
drama sangriento. El primer prisionero que cae en 
poder de los ingleses es un hombre, al parecer aco- 
modado, a quien someten a interminable serie de 
preguntas, las cuales evade de una manera gra- 
ciosa. Creian los ingleses que aquel buen hombre 
evadia las preguntas con el objeto de escaparse y 
lo someten a tormento, le suspenden y le amarran 
piedras pesadas en los pies. Durante dos horas, el 
infeliz, en medio de horribles sufrimientos, dice 

* Oexmelin. Obra citada 



104 LEYENDAS 



llamarse Juan Sanchez, y ser hermano del goberna- 
dor de Maraeaibo que poseia cuantiosas riquezas, 
y les ofrecia carta para su hermano. Entonces 
atanle los brazos y le conducen a Gibraltar. Cerca 
ya del poblado, el prisionero dice a sus verdugos: 
— -«Yo soy un mendigo que vivo de la limosma pu- 
blica y duermo en el hospital." — Encolerizados los 
filibusteros, ya quieren ahorcarle, ya quemarle, 
para lo cual preparan la hoguera, cuando, entre 
aquellos salteadores, hay uno que clama por la 
desgracia: el buen hombre estaba demente. 

A poco un anciano es ahorcado en presencia 
de sus hijas; y un esclavo, para vengarse del mal- 
trato que le habian dado los castellanos, revela el 
paradero de muchas familias. Morgan le ofrece 
entonces la libertad y le arma para que sacrificara 
a cuantos castellanos hubiera a las manos. Otro 
anciano de origen portugufo, a quien un esclavo 
acusa de poseer riquezas, es sometido a tormento. 
Como declarase que nada tenia, manda Morgan 
que le amarren por pies y manos a los cuatro 
rincones de una sala, y que se le ponga sobre el 
dorso enorme piedra de quinientas libras de peso. 
Cuatro hombres golpeaban sobre las cuerdas que 
sostenian el cuerpo de aquel martir, para que asi 
sufriera mas. Colocan en seguida una fogata que le 
ahumase el rostro y le abandonan, en tanto que a su 
companero se le suspendia de una manera toda\ r ia 
mas atroz. . . . Cuando llegan a Gibraltar, que toman 
sin esfuerzo, el portugues es atado a un pilar del 
templo y alii le tienen durante ocho dias, sin comer 



PEOR QUE EL OLONES ES EL INGLES IO5 

ni beber, al cabo de los cuales, el pobre hombre con-' 
fiesa que poseia mil escudos que tenia enterrados, 
los cuales entrego. 

Tras este desgraciado, es interrogado un 
prisionero de tipo respetable, acusado de poseer 
fortuna, por un antiguo esclavo que le guarda- 
ba rencor. Niega el prisionero la calumnia del 
esclavo, y es por lo tanto sometido a tormento. 
Sufria aquel hombre su martirio en silencio y con 
entereza, cuando los prisioneros castellanos indig- 
nados de semejante hecho y rechazando tamana 
injusticia, manifiestan a Morgan que aquel compa- 
triota no tenia bienes de fortuna, y que era victi- 
ma de algun resentimiento del esclavo delator. El 
jefe de los piratas aparece entonces corao recto 
juez, manda suspender el tormento, y pide permiso 
al castellano para hacer del esclavo lo que el amo 
quisiera. El castellano renuncia ser juez y parte, .y 
Morgan para satisfacerle, hace descuartizar al victi- 
mario en presencia de la victima. 

Despu6s de quince dias de pillaje por los cam- 
pos y haciendas de Gibraltar, Morgan llega a esta 
cargado de riquezas y de prisioneros. A poco se le 
unen las cuatro embarcaciones igualmente repletas 
de familias y de tesoros que habian sido capturadas 
en la desembocadura del rio Zulia. Durante cinco 
semanas de merodeo, Morgan exige el rescate a los 
moradores de Gibraltar, y parte. 

A su arribo a las costas de Maracaibo, el ingles 
sabe que en la Barra estaba anclada una escuadra 
espanola, la que enviaba el monarca a estos lugares, 



106 LEYENDAS 



despues de reiteradas siiplicas de diversas ciuda- 
des, tanto de las Antillas como del continente, que 
pedian un auxilio eficaz contra los repetidos 
ataques de los filibusteros. En efecto, era la que 
mandaba el contra-almirante Don Alonso del Cam- 
po y Espinosa, compuesta de tres naves de guerra: 
<(La Magdalena,« de 38 cafiones, con tripulacion de 
350 hombres, el « San Luis,» de 26 cafiones y 300 
hombres, y « La Marquesas de 14 cafiones y 150 
hombres; total, 78 cafiones y 7C0 marines que aspira- 
ban a veneer a Morgan. 

Oueria el jefe de los filibusteros cerciorarse de 
la verdad, y con tal objeto despacha a la Barra una 
de sus embarcaciones para que observara lo que alii 
habia, la que regres6 confirmando en todas sus partes 
la hoticia. Morgan reune entonces sus oficiales y les 
pide consejo, acerca del plan que debia seguir en tan 
criticas circunstancias: comisiona en seguida a dos de 
los prisioneros espanoles para que siguieran a la 
Barra y notificasen a Don Alonso la resolution del 
Consejo de oficiales, es a. saber: — tc Si la ciudad no 
paga los veinte mil escudos que debe por su rescate, 
sera quemada ; y seran pasados por las armas todos los 
prisioneros, sin que la escuadra que esta en aguas de 
la Barra, pueda impedirlo.» — Fue tal el terror que 
infundiera esta amenaza entre los prisioneros, donde 
sobresalian hombres notables, que estos pidieron a 
los comisionados que intercediesen cerca del Contra- 
almirante, para que dejara pasar a los filibusteros, 
pues de lo contrario, los inoradores de Maracaibo 
iban aser victimas del fuegfo y de la horca. — A la 



PEOR QUE EL OLONES ES EL INGLES 107 

fanfarria del ingl6s, contest6 el Contra-almirante con 
lasiguiente baladronada espanola: 

« Sabedores por nuestros aliados y vecinos, de 
que vosotros habeis tenido el atrevimiento, a pesar 
de la paz y buena amistad que se conserva entre 
el Rey de Inglaterra y Su Magestad Catolica el 
Rey de Espana, mi Senor, de entrar en el lag-o de 
Maracaibo, con el unico objeto de hostilizar y pillar 
sus siibditos, 6 imponerles rescate; he creido que era 
de mi deber, llegar lo mas pronto posible para renie- 
diar estos males. Pof tales razones, me he apoderado 
del reducto que esta a la entrada del lago, destruido 
por vosotros, despues de haber sido abandonado por 
hombres tan cobardes como afeminados. Lo he 
puesto en estado de defensa, y pretendo, con los 
navios de mi escuadra, haceros entrar en razon y 
castigar vuestra temeridad. No obstante, si que- 
reis devolver lo que habeis robado, el oro, la pla- 
ta, las joyas, los prisioneros y esclavos, asi como las 
mercancias, os dejare pasar para que retorneis a vues- 
tra patria. Ahora, si rehusais la vida que os concedo 
y que no debia hacerlo, llegare a cojeros, a pesar de 
todo, y os pasar6 por las armas. He aqui mi ultima 
resolucion, reflexionad acerca de lo que debeis hacer 
y no molesters mi paciencia, al abusar de mi bondad, 
pues tengo valientes eompaneros que no aspiran sino 
a vengar las crueldades que habeis inferido diaria e 
injustamente a la nacion espanola. » 

D. Alonso del Campo y Espinosa. 

Navio « La Magfdalena.n anclado en la embocadura de la Barra del La;, r n de Mara- 
caibo, 24 de abril de 1-69. 



IOS LEYENDAS 

Don Alonso, al entregar esta misiva a los comi- 
sionados, les encargo que dijerana Morgan, que la 
moneda con la cual seria pagado el rescate que re- 
clamaba, no consistia sino en balas de canon, y que 
dentro de poco, vendria el en persona a saldar la 
cuenta. 

Morgan reune su oficialidad al instante, y les 
lee en frances y en ingles la misiva de Don Alonso, 
y todos, despreciando las bravatas del jefe castella- 
no, resuelven que se luche hasta el exterminio, an- 
tes de devolver las riquezas adquiridas. Y ya porga- 
nar tiempo, 6 por tantear fortuna, despacha uno de 
los prisioneros con las siguientes proposiciones: ia 
Que dejaria a Maracaibo, sin las exigencias pedidas, 
y devolveria los prisioneros y la mitad de los escla- 
vos. 2a Que aunque no habia sido pagado el res- 
cate de Gibraltar, serian devueltos los rehenes sin 
rescate, ni para los prisioneros ni para la villa. » 

Rechazada por Don Alonso la lectura de propo- 
sicion tan ventajosa para los intereses generales, 
Morgan resuelve aventurarlo todo, a pesar de que 
los castellanos tenian una escuadra superior & la in- 
glesa, y admirables ventajas topograficas. Morgan 
pone toda su gente en movimiento, y, despues de 
algunos dias, aparece el navio espaiiol tornado en la 
desembocadura del Zulia, transformado en brulote. 
Para que el ardid proporcionara el resultado espera- 
do, el ingles habia hecho construir a la lijera, canones 
de madera, y colocar bastones rematados de gorras 
marinas, que simulaban compacta tripulacion. Cuan- 
do todo estuvo concluido, es izado el pabellon almi- 



PEOR QUE EL OLONES ES EL INGLES 109 

rante y la escuadra deja las costas de Maracaibo. 
Adelante surcaba las aguas la nao capitana, erguida 
con el pabellon ingles y cargada de soldados y caiio- 
nes de madera. 

Morgan llega al canal y se coloca frente a frente 
de la escuadra castellana la cual aparacia gigante 
comparada con la de los filibusteros que simulaba 
un convoy de pescadores. Cuando estan a tiro de 
fusil, avanza el brulote de Morgan, sobre la Capi- 
tana de los espanoles, que la aguarda sin disparar un 
caiionazo. El brulote se acerca mas y mas; cuando 
Don Alonso le acomete, le apresa, y ordena que 
le corten los mastiles. Llenase al instante de solda- 
dos espanoles, y cuando Morgan cree que ha llegado 
el momenta, pone fuego al brulote. Al acto llama- 
radas en torbellino se levantan de las dos capitanas 
rivales, sin dar tiempo a Don Alonso, sino para 
lanzarse a la primera canoa con que tropieza, y la 
citable conduce a tierra. En este momenta avanzan 
los filibusteros sobre los bnquescastellanos que que- 
daban, toman uno al abordaje, mientras que otro, 
libre de su amarras, es arrastrado por la corriente 
quelo precipita sobre el puerto, donde es consumido 
por las llamas antes de recibir auxilios. 

Tras este triunfo, los piratas efectuan un de- 
sembarco, para hacerse duenos del Castillo, em- 
presa dificil, pues carecian de escaleras : por lo tanto 
fueron violentamente rechazados, despues de perder 
treinta soldados y de tener muchos heridos fuera de 
combate, lo que motivo el regreso de Morgan S la 
costa de Maracaibo, despues de dejar uno de sus 



IIO LEYENDAS 



buques en observacion de Don Alonso que unido 
a los naufragos escapados del incendio, se hizo fuer- 
te en el castillo. 

Morgan victorioso, pide a la ciudad de Maracai- 
bo el valor del rescate, amenazandola con quemar- 
la, si dentro de ocho dias no entregaba la suma pe- 
dida. Exige quinientas vacas para la flota, las cuales 
fueron entregadas por los maracaiberos a los dos 
dias, regalo que fue complementado con el valor 
del rescate, a la hora del vencimiento. Quince dias 
despues, durante los cuales Morgan dejo bien abaste- 
cida su escuadra de todolo necesario, siguio para la 
Barra. 

Llegamos al acto final de esta narracion. 

El pirata al encontrarse cerca del castillo, envia 
uno de los prisioneros espanoles a. Don Alonso, y 
le exige que le dejara pasar, y aceptara la entre- 
ga de los prisioneros; y que de lo contrario los ex- 
pondria atados a las cuerdas de sus embarcaciones 
a los canonazos del castillo, para arrojar al agua a 
los que sobrevivieran. * 

Apela el ingles a cierta estratatagema, pero an- 
tes de ponerla por obra, se ocupo durante ocho dias 
en distribuir el botin, frente a Don Alonso, testigo de 
cuanto pasaba sin poder remediarlo. 

Eran los dias de mayo de 1 669, cuando Uego a 
Morgan el momento de forzar la barra. Para esto 
hace gala de preparativos, como en son de querer 
atacar el castillo. Al momento gran numero de sol- 

* Oexmelin. Obra citada. 



PEOR QUE EL OLONES ES EL INGLES 1 1 I 

dados bien armados y escojidos, acompaiiados de la 
bandera inglesa, descienden a las canoas y Uegan a 
tierra. Cuando los filibusteros se ven cubiertos de los 
arboles de la costa, sin dejarse vcr de los castellanos 
del Castillo, se acuestan en las canoas, y casi arras- 
trando^e vuelven a bordo sin ser vistos. 

Don Alonso, en la inteligencia de que era 
plan de los aventureros atacar el fuerte por detras, 
hace trasladar, para impedirlo, la mayor parte de 
sus caiiones al reducto que miraba a tierra; lo que 
iba en provecho de los soldados de Morgan que tenia 
a bordo todo listo para pasar la noche, a la luz 
dela luna. Acostados estaban los mas, bajo el entre- 
puente, y otros preparaclos a cerrar las troneras 
que abrieran los canones, cuando la escuadra, aun- 
que atacada por los fuegos de tierra, sale y se ve 
libre de los tiros de Don Alonso que queda con un 
palmo de narices. Morgan le remite entonces 
los prisioneros que tenia a bordo. La teme- 
ridad del Contra-almirante espanol habia costado a 
Maracaibo perdida de hombres y riquezas, y a 
la escuadra espanola tres navios de guerra bien ar- 
mados ytripulados. 

La flota de Morgan, habia dejado apenas las 
aguas del lago cuando la sorprende furioso huracan. 
Durante los tres primeros dias, luchan aquellos hom- 
bres contra las fuerzas de la naturaleza, de manera 
heroica. Ya habian perdido anclas y velas, se habian 
hecho impotentes las bombas, faltaba el alimento y 
los hombres se sostenian con cuerdas; ya habia 
desaparecido el suefio, y los marinos estenuados 



112 LEYENDAS 



se entregaban a la desesperacion, cuando llega el 
cuarto dia y el huracan no cesa. Muerta la es- 
peranza, la imaginacion cree ver en las rocas y 
arrecifes de la costa, abismos que van a sepultar 
a los tripulantes que se creian ya presa de indios 
antropofagos 6 de castellanos vengadores. De 
pronto, sombra pavorosa se proyecta en el ho- 
rizonte: era la escuadra francesa del Conde de 
Estrees, en persecucion de los piratas. Avanza 
sobre los marinos-espectros, y cuando estos, llenos 
de duda, temian el valor de Estrees, participaron de 
su bondad. Informado el jefe de la escuadra francesa 
de las desgracias de que eran victimas aquellos pira- 
tas, supo socorrerlos de una manera tan generosa 
como esplendida. 

Asi concluyo esta invasion que tan fatal fue 
para los pobladores de Maracaibo y de Gibraltar. — 
Los que merecian la muerte, como piratas perpe- 
tradores de tantas tropelias, alcanzaron el perdon, 
en mementos de terrible angustia. 

Un cronista ingles, Dalby Thomas, que escri- 
bio acerca de la historia de las antillas inglesas en 
1690, despues de hablar con entusiasmo de las ex- 
pediciones piraticas de Morgan, agrega: «Este hom- 
bre, grande honra de Inglaterra y terror del castella- 
no, fue traido de Jamaica a Londres y encerrado en 
una prision, sin que se le acusara de crimen alguno, 
ni le juzgase tribunal. Despues de tres anos de 
encierro, agotadas sus riquezas, perseguido de sus 
conmilitones, y baju la influencia de un clima incle- 
mente, Morgan fue poco a poco estenuandose, sin for- 



PEOR QUE EL OLONES ES EL INGLES 1 1 3 

tuna, sin amigos y devorado por tisis lenta que le 
llevo al sepulcro.» * 

Es sensible que cuando este gran bandolero 
desaparecia, abandonado de sus semejantes y de la 
suerte, no hubiera tenido a su lado a los descendien- 
tes de las numerosas victimas que, en la America 
espanola, constituyeron su efimera gloria. De ellos 
habria recibido el perdon, en tanto quedesuscom- 
patriotas no habia alcanzado sino el desprecio. 



C^~<^--Pi^^ 



* SOUTHEV Chronngical History of the West Indies. 3 vis. en S" 1 , 1S27. 
15 



^fe^^^a^f^f^a^?^ 



DE COMO LOS FRANCESES HDYEROB DE CARACAS SIN SAQDEARIA 



Dice la tradicion y confirman los geografos e 
historiadores de Venezuela, que Caracas fue sa- 
queada en 1679 por piratas franceses. El jesuita 
Coleti asi lo asegura, en su Dizionario Stotico- 
Geografico delT America Meridionale— 1771, y tam- 
bien Alcedo en su Diccionariogeografico-historico de 
las Indias Occidentals 6 America, que fue publicado 
anos mas tarde, 1789. A estos siguen, Yanes en 
su Compendio de la Historia de Venezuela publica- 
do en 1840, y Baralt en su Resumcn de la Historia 
de Venezuela, que vio la luz publica en 1841. Y 
si los primeros citan el hecho, Baralt agrega a la 
aseveracion de sus predecesores, « que los piratas se 
llevaron gran botin a bordo.» 

Pues bien, nada de esto es exacto, aunque lo 



D.E COMO LOS FRANCESES HUYERON 115 

hayan escrito cronistas, historiadores y gecgrafos 
de ahora cien anos, y confirmado Yanes y Baralt, y 
se repita en Manuales y Compendios de la Historia 
de Venezuela. Todo esto es un mito, pues Caracas 
nunca fue saqueada por filibustered franceses. 

He aqui una cuestion, al parecer, embrollada, 
y sin embargo muy sencilla. Caracas nunca fue 
saqueada por los franceses, y no obstante, los fran- 
ceses huyeron de Caracas: Caracas no fue saquea- 
da por filibusteros franceses, y sin embargo, estos 
se llevaron a" bordo un rico botin. Y lo mas cu- 
rioso de todo esto es, que los unicos perjudicados 
con motivo de la entrada de los franceses en Cara- 
cas, fueron los miembros del venerable Cabildo 
eclesiastico, a quienes cost6 el percance la suma de 
seis mil pesos. 

Ahora parece la noticia mas intrincada, pues 
entra un nuevo factor, el Cabildo eclesiastico. De 
manera que Caracas fue y no fue saqueada en 1679 ; 
y los franceses entraron y salieron, llevandose 
hasta las gallinas; y ademas, los capitulares de 
nuestra Catedral, fueron los unicos que tuvieron que 
pagar rescate a los invasores. 

Referian nuestros antepasados y lo sabian sin 
duda alguna de sus padres y abuelos, que un tal Don 
Jaime Urrieta, hombre muy acaudalado, que figuro 
allet por los anos de 1608 a 1610, tuvo el capricho 
de llamar a sus hijos varones con un solo nombre y 
a las hembras con otro. Hubo dos hembras y estas 
se conocieron con los nombres de Francisca y de 
Paquita. Hasta aqui todo va en orden ; pero como 



Il6 LEYENDAS 



Don Jaime llego a tener seis varones, al primero 
le llamaron Pablo, a los dos que siguieron se les 
bautizo con los derivados Pablito y Pablote. Al 
lbgar al tercero, Don Jaime, sin querer contrariar 
su resoluci6n, limitose a estudiar los defectos fisicos 
de sus nuevos hijos, antes de bautizarlos, para darles 
un distintivo que pudiera acentuar el nombre que to- 
dos debian llevar. Asi se le puso al cuarto el 
nombre de Pablo el tuerto ; y al quinto Pablo el 
zurdo ; pero el ultimo, por haber salido algo zote, 
obtuvo el nombre de El gallo pelon. 

He aqui en que" paran las manias de dar un 
mismo nombre a. una serie de hermanos. Y esto 
mismo puede decirse respecto de los nombres 
geograficos. La Caracas saqueada por los filibus- 
teros franceses en 1679 <;fue la Caracas de Pablito 
y de Pablote, la de Pablo el zurdo, la de Pablo 
el tuerto, 6 finalmente, la Caracas de El gallo 
pelon ? 

Caracas es el nombre que lleva, no solo la 
capital de Venezuela, sino tambien un riachuelo 
en la costa, a barlovento de Naiguata, que se des- 
prende de la Cordillera y desagua en el mar. La 
ensenada de los Caracas figura en estos lugares, y 
los Caracas es el nombre que tienen, igualmente, 
las ricas haciendas en la misma costa. El valle en 
que esta construida la capital de Venezuela se llama 
valle de Caracas, y Caracas dicen tambien delgrupo 
de islas de la costa, a sotavento de Cumana. En los 
primeros anos de la conquista castellana, no se co- 
nocio con el nombre de Provincia de los Caracas 6 



DE COMO LOS FRANCESES HUYERON 117 

de Caracas, sino la porcion de costa vecina a las 
cimas del Avila, y tierrras interiores despobladas. 

Por los anos de 1678 a. 1680, el conocido fili- 
bustero frances Francisco Gramont, despues de 
haber saqueado varios lugares de la costa vene- 
zolana, se apodero en 1680, del puerto de La Guai- 
ra, del cual torao lo que quiso y se llevo pri- 
sioneros al Jefe y a la guarnicion del puerto 
que alcanzaba a 150 hombres. Y no se limito 
a pillar este lugar, sino que arraso con los anima- 
les y objetos que hubo en la costa de los Caracas 
y haciendas de este nombre, para las cuales 
fue terrible azote. Este es el hecho que con- 
firman las frases del historiador Baralt, cuando, al 
repetir lo que habian dicho sus predecesores, res- 
pecto del saqueo de la capital de Venezuela por 
filibusteros franceses, agrega: «llevaron a sus bajeles 
gran botin. » Este botin no salio de la capital Ca- 
racas, ni menos fue conducido por el camino y vere- 
das que comunican a esta con el puerto de La Guai- 
ra; sino tornado en las costas Caracas y haciendas 
ricas de esta comarca, que fueron saqueadas en 
1680, por el celebre pirata Francisco Gramont. * 

Esta es la Caracas del gallo pelon, teatro de 
las fechorias de los franceses, y no la capital San- 
tiago de Leon de Caracas que no ha sido saqueada 
sino en una sola vez, cuando en 1595 estuvo en ella, 
durante ocho dias, el filibustero ingles Amy as 
Preston, aunque los mismos cronistas e historiadores 

* Southey — Chronological History of the West Indies.— 3 vis. 8° 1H27. 



IlS LEYENDAS 



como Oviedo, Alcedo, Baralt y otros, hayan asegu- 
rado que fue Francisco Drake. 

En los dias de que hablamos, los moradores 
de Caracas eran victimas a cada momento, de alar- 
mas que infundian el panico en las familias. Era la 
epoca del filibusterismo, cuando Inglatera, Holanda 
y Francia, armadas contra Espafia, trataban de 
arrancarle a esta su conquista de America. Y 
aunque Caracas, por su pobreza, no despertaba 
la codicia de los aventureros extranjeros, sus habi- 
tantes temblaban, cuando se anunciabaen la costa 
alguno de tantos buitres rapaces, conocidos enton- 
ces con el nombre de filibusteros. 

Por uno de estos sustitos pasaron los mora- 
dores de Santiago, en los dias en que Gramont se 
llevo hasta las gallinas, de las costas de los Ca- 
racas. Figuraba como gobernador de Veneznela en 
ese entonces, Don Diego Melo Maldonado, hom- 
bre activo, que en presencia del peligro que podia 
correr la capital, hizo abrir fosos en las cuadras cer- 
canas a la plaza mayor, donde penso atrincherarse 
y defenderse. A la realizacion de esta idea con- 
tribuyeron los pobres con su trabajo personal y los 
ricos con sus caudales. En la lista de magnates 
de la capital se inscribi6 el Cabildo eclesias- 
tico, voluntariamente y sin ninguna coaccion, 
con la cantidad de seis mil pesos. Grande se 
despierta el entusiasmo en el momento del peligro, 
y menguado aparece cuando cesa el temor. Al 
partir los piratas, despues de pillajes repetidos, Ca- 
racas respira, kuye el pavor, y los moradores se 



DE COMO LOS FRANCESES HUYERON 119 

entregan al regocijo religioso, pues la Providencia 
los habia libertado de la miseria. Creia el Cabil- 
do, que, por no haber Gramont bajado a Caracas, 
se libertaba de la suma que habia suscrito, cuan- 
do el gobernador, despues de recoger la suscricion 
en totalidad, recuerda a los capitulares, la obliga- 
ci6n a que se habian comprometido. Es curiosa 
la correspondencia que se entabla entre el goberna- 
dor que apremia y ellos que tratan de escaparse 
por la tangente, como con frecuencia se dice. 
Despues de idas y venidas, de vueltas y revueltas, 
el Cabildo, en fin, de buena 6 de mala gana, con 
sonrisa 6 con lagrimas, entrega los seis mil pe- 
sos. * 

Y tan escarmentados quedaron los canonigos 
despues de este chasco, que, cuando mas tarde, 
el monarca quiso comprometerlos, en caso seme- 
jante, es decir con contribuci6n espontanea, pero 
forzoza, por la manera de pedirla, el Cabildo 
logro, en esta ocasion, irse de veras por la tan- 
gente. 

Esta probado que Caracas jamas fue saqueado 
por los franceses; pero como es cierto que los fran- 
ceses tuvieron que huir de Caracas, departamos 
acerca de este hecho, para que asi desaparezcan los 
mitos y triunfe por completo la verdad historica. 

En los dias de la segunda expedicion de Mi- 
randa y arribo de este a las costas de Coro, 1806, 
fue tal el espanto que este suceso infundio 

* Archivo del Cabildo eclesiastico. 



120 LEVENDAS 



en el animo de los caraquenos que, el gobernador 
Guevara Vasconcelos, a pesar de haber desplegado 
grande actividad, juzgo que era oportuno pedir 
un auxilio a la isla francesa de la Guadalupe, 
de donde enviaron a Caracas, en el termino de la 
distancia, doscientos soldados al mando de un 
oficial, cuyo nombre no hemos podido averiguar. 
Es lo cierto, que los doscientos franceses fueron 
instalados'en el Cuartel de San Carlos, y que en 
este permanecieron hasta fines de 1808. 

Muy lejos estaba de la mente de Vasconcelos, 
suponer que aquellas tropas iban a salir de Cara- 
cas, dos anos mas tarde, empujadas por un mo- 
tin popular, contra los franceses, y mas lejos aun, 
prever su muerte que acaecio en 1807. 

Muerto el capitan general, sucediole en el 
mando el segundo designado por la ley, el coronel 
teniente de Rey Don Juan de Casas, espanol de 
buena indole, aunque de caracter debil para 
afrontar las dificiles circunstancias que iba a 
atravesar su gobierno. Sabia Don Juan los su- 
cesos de Bayona, en mayo de 1808, cuando & 
mediados de julio, fueron aquellos conocidos de 
la poblacion de Caracas, de una manera inespe- 
rada. En aquellos dias, dos comisiones habian 
sido enviadas al gobierno de Venezuela, con en- 
cargos diametralmente opuestos: la una era francesa, 
inglesa la otra. El gobiero de Napoleon en- 
cargaba a su representante que entregara al go- 
bernador y capitan general de Caracas, los docu- 
mentos referentes al cambio politico que acababa 



DE COMO LOS FRANCESES HUYERON 121 

de verificarse en Espana, e invitar a la Colonia k 
hacer parte de la nueva monarquia. El gobierno 
ingles encargaba al suyo que alertara al misrnp 
gobierno de Caracas, para que no fuera victima 
de las perfidias de Napoleon, y le ofreciera todo ge- 
nero de proteccion, como aliado que era de Espana. 
Ambos delegados, que llegaron a Caracas casi a "un 
tiempo, fueron recibidos por el gobierno y pueblo 
de la capital de diferente manera, pues estaban 
diametralmente opuestos. 

El 15 de julio se sabe en Caracas que habia 
llegado & La Guaira el bergantin frances Le Ser- 
pent, que tenia a bordo al comisario frances, el que 
en el termino de la distancia se presento ante el 
coronel Casas, y le entrego los pliegos de que era 
portador. No habian corrido breves instantes, 
cuando se trasparenta en el publico la comisidn que 
traia el emisario frances, y grupos de curiosos 
llenan las calles principales. En esto, uno de 
los oficiales de la comision, Mr. Lamanois, que 
estaba alojado en la posada del Angel, se pone 
a leer las noticias que acerca de los sucesos de 
Bayona, contenian las Gacetas francesas. Es- 
cuchabanle algunos curiosos y entre estos el ofi- 
cial ingeniero Diego Jalon, que, indignado 
con procedimientos tan bajos como los emplea- 
dos por Napoleon contra Espafia, prorrumpe en 
dicterios contra el gobierno frances. Comienza la 
polemica, exaltase el patriotismo, es secundado Jalon 
por oficiales venezolanos, y la posada se convierte 
en campo de Agramante, cuando se escuchan los 



122 LEYENDAS 

gritos de: — « j Viva Fernando VII y muera Napoleon 
con todos sus franceses ! » — Por instantes la concu- 
rrencia se hace mas numerosa, mas entusiasta, y, en 
menos de una hora, como diez mil personas, escribe 
un testigo presencial, se hallaban al frente del palacio 
de gobierno y gritaban con furia : — « Viva Fernando 
VII y muera Napoleon. » * 

En esto se reune el Ayuntamiento en la sala 
capitular, y envia una comision de su gremio 
al capitan general, con el objeto de que se reco- 
nociera a Fernando como Rey, y se le jurara pu- 
blicamente la obediencia debida. Por tres oca- 
siones el gobierno quiere evadir el deseo popular, 
y por otras tres se presentan los diputados del 
Ayuntamiento, el cual triunfa por complete Mo- 
mentos mas tarde, el gobierno, acompanado de 
todos los cuerpos oficiales y de numeroso concurso, 
proclamaba a Fernando VII. 

Entre ta'nto, los comisionados de Napoleon que 
almorzaban tranquilamente en la casa del comer- 
ciante Joaquin Garcia Jove, para quien habian 
traido cartas de recomendacion, llegan a alarmar- 
se, al conocer las proporciones que tomaba la aso- 
nada contra los franceses. Asi lo participan al go- 
bernador Casas y este les envia a su secretario, el 
joven Don Andres Bello, quien al ponerse al habla 
con el principal, oye la siguiente bravata del bona- 
partista : 



* La posadadel Angel, destruida por el terremoto de 1812, estuvo en el sitio que 
ocupa la actual casa de dos pisos, numero 9, en la Avenida Norte, cerca de la Metro. 
politana. 



DE COMO LOS FRANCESES HUYERON 1 23 

«Sirvase usted decir a su Excelencia que 
ponga a mi disposicion media docena de hombres, 
y no tenga cuidado por lo que pueda hacerme 
la turba que esta vociferando en la calle.» * A 
pesar de esta fanfarria, los comisionados franeeses 
hubieron de salir de Caracas en aquella misma 
noche, protegidos por el gobernador, que les fa- 
cilito una escolta de seguridad. 

En la misma tarde en que se verificaba en 
Caracas el suceso que acabamos de narrar, llegaba a 
La Guaira la fragata inglesa Acasta, a cuyo bordo 
estaba el capitan Beaver, comisionado del gobierno 
ingles para manifestar a los venezolanos, que los 
pueblos de la Peninsula se habian levantado con- 
tra los invasores. Y mientras que los franeeses 
bajaban a La Guaira, muy bien escoltados, el capitan 
ingl6s subia a Caracas, donde fue recibido con 
frialdad por el gobierno, y con entusiasmo por las fa- 
milias, lo contrario de lo que habia pasado con 
los franeeses. Esto contribuia a que la situacion 
se definiera y el horizonte se despejara. De todos 
modos, estos sucesos de 1808, fueron los precurso- 
res de la revolucion de 18 10. 

Antes de dejar a Caracas, el capitan Beaver 
quiere apoderarse del bergantin frances, en aguas 
del puerto, pero el gobernador Casas le amenaza 
con hacerle fuego, si intenta tal proyecto. Sin 
poder contar, por lo tanto, con una proteccion deci- 
dida de parte del gobierno de Caracas, Beaver baja a 

* Amunategui. Vida de Don Andres Bello. Santiago de Chile i vol. en 4? 1882. 



124 LEYENDAS 

La Guaira, se reembarca y parte. Dias despues, el 
gobernador Casas mandaba salir, en dos porciones, 
a los soldados franceses, que desde 1806 estaban en 
Caracas, con el objeto de que permanecieran en 
Puerto Cabello y en La Guaira, de donde debian 
seguir a Guadalupe, en la primera ocasion. Mientras 
que esto pasaba con los franceses de 1806, ya los 
comisionados de Bonaparte y el bergantin Le Serpent 
habian sido buena presa del capitan ingles Beaver. 
Asi fue como los franceses que, en remotos 
tiempos, segun los cronistas e historiadores de 
Venezuela, saquearon a Caracas, huian de 6sta, 
dos siglos mas tarde, sin haberla saqueado. 



.<« 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE EN EL YALLE DE CARACAS 



Con el patronimico frances de Blandain 6 Blan- 
din, se conocen en las cercanias de Caracas dos 
sitios ; el uno es la quebrada y puente de este nom- 
bre, en la antigua carretera de Catia, lugar que 
atraviesa la locomotora de La Guaira; el otro, la 
bella plantaci6n de cafe, al pie de la silla del Avila, 
vecina del pueblo de Chacao. Recuerdan estos 
lugares a la antigua y culta familia franco-vene- 
zolana que figuro en esta ciudad, desde mediados 
del ultimo siglo, ya en el desarrollo del arte mu- 
sical, ya en el cultivo del cafe, en el valle de Caracas, 
y la cual dio a la iglesia venezolana un sacerdote 
ejemplar, un patricio a la revolucion de 1810 y dos 
bellas y distinguidas senoritas, dechados de virtudes 
domesticas y sociales, origen de las conocidas fa- 
milias de Argain, Echenique, Baez-Blandin, Ague- 
rrevere, Gonzalez- Alzualde, Rodriguez-Supervie, 
etc., etc. 



126 LEYENDAS 

Don Pedro Blandain, joven de bellas pren- 
das, despues de haber cursado en su pais la profe- 
sion de farmac6utico, quiso visitar a Venezuela, y 
al llegar a Caracas, por los afios de 1740 a 1741, 
juzgo que en esta podia fundarse un buen es- 
tablecimiento de farmacia, que ninguno tenia 
la capital en aquel entonces. La primera botica 
en Caracas databa de cien afios atras, 1649, cuan- 
do por intervention del Ayuntamientp, formcre 
un bolso entre los vecinos pudientes, para llevar 
a remate el pensamiento de tener una boti- 
ca, la cual fue abierta al publico, y puesta ba- 
jo la inspection de un sefior Marcos Portero. 
Pero esta botica, sin estimulo, sin poblacion que 
la favoreciera, sin medicos que la frecuentaran, 
pues era cosa muy rara, en aquella epoca ver a un 
discipulo de Esculapio por las solitarias calles de 
Caracas, hubo de desaparecer, continuando el ex- 
pendio de drogas en las tiendas y ventorrillos de la 
ciudad, como es de uso todavia en nuestros cam- 
pos. El estudio de las ciencias medicas no comen- 
zo en la Universidad de Caracas sino en 1763. 

La primera botica francesa que tuvo Caracas, 
fundada por Don Pedro Blandain, figuro cerca de 
la esquina del Cuji, en la actual Avenida Este, nu- 
mero 54, casa que hasta ahora pocos afios, tuvo 
sobre el porton un balconcete. * 

A poco de haberse Don Pedro instalado en 
Caracas, uniose en matrimonio con la graciosa cara- 

* Ya sea porque los liniites al Este de Caracas, llesjaban, en la epoca a que nos 
referimos a la esquina del Cuji, ya porque los sucesores de Don Pedro quisieron vivir 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE 1 27 

quena Dona Mariana Blanco Valois, de la cual tuvo 
varios hijos: y como era hombre a quien gustaba vivir 
con holgura, hizose de nueva y hermosa casa que 
habito, y fue esta la solariega de la iamilia Blandain. 
En los dias de 1776 a 1778, la famila Blandain habia 
perdido cuatro hijos, pero conservaba otros cua- 
tro: Don Domingo que acababa de recibir 
la tonsura y el grado de Doctor en Teologia, 
y figuro mas tarde como Doctoral en el Cabildo 
eclesiastico, Don Bartolome, que despues de via- 
jar por Europa, tornaba a su patria para dedi- 
carse a la agricultura y al cultivo del arte musical, 
que era su encanto; y las senoritas Maria de Jestis 
y Manuela, ornato de la sociedad caraquena en 
aquella epoca. A poco esta familia, con sus entron- 
camientos de Argain, Echenique, Baez, constituyo 
por varios respectos, uno de los centros distin- 
guidos de la sociedad caraquena. 

A estas familias, como a las de Aresteigueta, 
Machillanda, Ustariz y otras mas que figura- 
ron en los mismos dias, se refieren las siguientes 
frases del Conde de Segur, cuando en 1784, hubo 
de conocer el estado social de la capital de Ve- 
nezuela. « El gobernador - escribe - me presento a 
las familias mas distinguidas de la ciudad, donde 
tropezamos con hombres algo taciturnos y serios; 



en un mismo vecindario, es locierto que las hermosas casas de la familia Blandain y 
de sus sucesores Blandain y Echenique— Blandain — Baez— Blandain, Aguerrevere, Al- 
zualde, etc., etc., figuran en esta area de Caracas, conservandose aun las que resis- 
tieron el terremoto de i v 'i2. 

* Esta casa destruida por el terremoto de 1812, bellamente reconstruida hace 
como cuarenta y cinco afios, es la marcada con el numero 47 de la misma 
avenida. 



1 28 LEYENDAS 



pero en revancha, conocimos gran numero de se- 
noritas, tan notables por la belleza de sus rostros, la 
riqueza de sus trajes, la elegancia de sus modales y 
por su amor al baile y a la musica, como tambien 
por la vivacidad de cierta coqueteria que sabia unir 
muy bien la alegria a la decencia.» Y a estas mismas 
familias se refieren lcs conceptos de Humboldt que 
visito a Caracas en 1799: — « He encontrado en 
las familias de Caracas- escribe -decidido gusto por 
la instruccion, conocimiento de las obras maes- 
tras de la literatura francesa e italiana y notable 
predileccion por la musica que cultivan con exito, 
y la cual, como toda bella arte, sirve de nucleo que 
acerca las diversas clases de la sociedad.w — Toda- 
via, treinta anos mas tarde, despu^s de concluida 
la revolucion que di6 origen a la Republica de 
Venezuela, entre los diversos conceptos expresados 
por viajeros europeos, respecto de la sociedad de 
Caracas, en la epoca de Colombia, encontramos 
los siguientes del americano Duane, que visito 
las arboledas de Blandain en 1823, y fue obsequia- 
do por esta familia. Despu6s de significar lo 
conocido que era de los viajeros el nombre de Blan- 
dain, asi como era proverbial la hospitalidad de ella, 
agrega : « el orden y felicidad de esta familia son en- 
vidiables, no porque ella sea inferior a sus meritos, 
sino porque seria de desearse que toda la humanidad 
participara de semejante dicha.» * 

En la epoca en que el Conde de Segur visit.6 

* Conde de Segur. Memoires, Souvenirs et Anecdotes, 3 vol. — Humboldt, 
Viajes.— Duane. A visit tp' Colombia, '1 vol. 1827. 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE I 29 



esta ciudad, el vecino y pintoresco pueblo de Chacao, 
en la region oriental de la Silla del Avila, era sitio 
de recreo de algunas familias de la capital, que, 
duenas de estancias frutales y de fertiles terrenos 
cultivados, pasaban en el campo cierta temporada 
del afio. Podemos llamar a tal epoca, epoca prima- 
veral, porque fue, durante ella, cuando se desperto 
el amor a la agricultura y al comercio, visitaron la 
capital los herborizadores alemanes que debian 
preceder a. Humboldt, y se ejecutaron bajo las 
arboledas al pie del Avila, los primeros cuartetos 
de musica clasica que iban a dar ensanche al arte mu- 
sical en la ciudad de Losada. En estos dias nnaJ- 
mente, veian en Caracas la primera luz dos inge- 
nios destinados a llenar paginas inmortales en la 
historia de America : Bello, el cantor de la Zona 
Torrida; Bolivar, el genio de la guerra, que debia 
conducir en triunfo sus legiones desde Caracas 
hasta las nevadas cumbres que circundan al dila- 
tado Titicaca. 

,; Como surgio el cultivo del cafe en el valle 
de Caracas? Desde 1728, epoca en que se 
establecio en esta capital la Compania giiipuz- 
coana, no se cultivaba en el valle sino poco trigo, 
que fue poco a poco abandonado a causa de la 
plaga; alguna cana, algodon, tabaco, productos 
que Servian para el abasto de la poblacicn, y muchos 
frutos menores ; desde entonces comenzo casi 
en todo Venezuela el movimiento agricola, con el 
cultivo del anil y del cacao que constituian los prin- 
cipales articulos de exportacion. Mas la riqueza 



I "}0 LEYENDAS 



de Venezuela no estaba cifrada en el cacao, que 
ha ido decayendo, ni en el anil, casi abandonado, 
ni en el tabaco, que poco se exporta, ni en la cana, 
cuyos productos no pueden rivalizar con los de 
las Antillas, ni en el trigo, cuyo cultivo esta limi- 
tado a los pueblos de la Cordillera, ni en el algo- 
don, que no puede competir con el de los Estados 
Unidos, sino en el cafe, que se cultiva en una gran 
parte de la Repiiblica. 

Sabese que el arbusto del cafe, oriundo de 
Abisinia, fue traido de Paris a Guadalupe por Des- 
clieux, en 1720. De aqui paso a Cayena en 1725, 
y en seguida a Venezuela. Los primeros que in- 
trodujeron esta planta entre nosotros fueron los 
misioneros castellanos, por los afios de 1730 a 1732, 
y el primer terreno donde prospero fue a orillas 
del Orinoco. El Padre Gumilla nos dice, que el 
mismo lo sembro en sus misiones, de donde se 
extendio por todas partes. El misionero italiano Gilli 
lo encontro frutal en tierra de los Tamanacos, entre 
el Guarico y el Apure, durante su residencia en 
estos lugares, a mediados del ultimo siglo. En 
el Brasil, la planta data de 177 1, probablemente 
llevada de las Misiones de Venezuela. 

La introduccidn y cultivo del arbol del ca- 
fe en el valle de Caracas, remonta a los anos 
de 1783 a 1784. En las estancias de Chacao, 11a- 
madas «Blandin,» «San Felipe » y «La Floresta,» 
que pertenecieron a Don Bartolome Blandin y a 
los Presbiteros Sojo y Mohedano, cura este ultimo 
del pueblo de Chacao, crecia el celebre arbusto, 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE 



mas como planta exotica de adorno que corao 
planta produetiva. Los granos y arbustitos reci- 
bidos de las Antillas francesas, habian sido distri- 
buidos entre estos agricultores que se apresuraron a 
cuidarlos. Pero andando el tiempo, el padre Mohe- 
dano concibe en 1784 el proyecto de fundar un 
establecimiento formal, recoge los pies que puede, 
de las diversas huertas de Chacao, planta seis mil 
arbolillos, los cuales sucumben casi en totalidad. 
Reunidos entonces los tres agricultores mencionados, 
forman semilleros, segun el metodo practicado en las 
Antillas, y lograron cincuenta mil arbustos que rin- 
dieron copiosa cosecha. 

Al hablar de la introduccion del cafe en el valle 
de Caracas, viene a la memoria el del arte musical, 
durante una epoca en la cual los sefiores Blan- 
din y Sojo desempenaban importante papel en 
la filarmonia de la capital. Los recuerdos del arte 
musical y del cultivo del cafe son para el campo 
de Chacao, lo que para los viejos castillos feuda- 
les las leyendas de los trovadores : cada boscaje, 
cada roca, la choza derruida, el arbol secular, 
por donde quiera, la memoria evoca recuerdos 
placenteros de generaciones que desaparecieron. 
Cuando se visitan las arboledas y jardines de 
«Blandm,» de «La Floresta» y « San Felipe,)) ha- 
ciendas cercanas, como lo estuvieron sus primitivos 
duefios, unidos por la amistad, el sentimiento y la 
patria ; cuando se contemplan los chorros de To- 
come, la cascada de Sebucan, las aguas abundo- 
sas que serpean por las pendientes del Avila ; 



132 LEYENDAS 

cuando el viajero posa sus miradas sobre las rui- 
nas de Bello Monte, 6 solicita bajo las arboledas 
de los bucares floridos, cubiertos con manto de es- 
carlata, las arboledas de cafe coronadas de al- 
bos jazmines que embalsaman el aire: el pensa- 
miento se trasporta a los dias apacibles en que 
figuraban Mohedano, Sojo y Blandin; epoca en 
que comenzaba a levantarse en el viejo mundo 
la gran figura de Miranda, y a orillas del Anauco y 
del Guaire, las de Bello y Bolivar. 

El padre Sojo y Don Bartolome Blandin 
acompanado este de sus hermanas Maria de Jesus y 
Manuela, llenas de talento musical, reunian en 
sus haciendas de Chacao a los aficionados de Ca- 
racas; y este lazo de union que fortalecia el amor 
al arte, 11 eg6 a ser en la capital el verdadero nu- 
cleo de la musica moderna. El padre Sojo, de la 
familia materna de Bolivar, espiritu altamente pro- 
gresista, despues de haber visitado a Espana y a 
Italia, y en esta muy especialmente a Roma, en 
los dias de Clemente XIV, regres6 a Caracas con 
el objeto de concluir el convento de Neristas, que 
a sus esfuerzos levantara, y del cual fue Preposito. 
El convento fue abierto en 177 1. * 

Las primeras reuniones musicales de Caracas 
se verificaron en el local de esta institucion, y en 
Chacao, bajo las arboledas de « Blandin » y de «La 



* En el area que ocupo el convento y templo de Neristas, figura hoy el parque 
de Washington, en cuyo centro descuella la estatua de este gran patricio. Nuevos 
arholes han sustituido a los afiejos cipreses del antiguo patio, pero aun se conserva 
el nonibre de esquina de los Cipreses, a la que lo Ueva hace mas de un siglo. 



LA PRIMER A TAZA DE CAFE 1 33 



Floresta.» El primer cuarteto fue ejecutado a la 
sombra de los naranjeros, en los dias en que sonreian 
sobre los terrenos de Chacao los primeros arbustos del 
cafe. A estas tertulias musicales asistian igualmen- 
te muchos senores de la capital. 

En 1786 llegaron a Caracas dos naturalistas 
alemanes, los seiiores Bredemeyer y Schultz, quie- 
nes comenzaron sus excursiones por el valle de 
Chacao y vertientes del Avila. Al instante hicie- 
ron amistad con el padre Sojo, y la intimidad que 
entre todos \\eg6 a formarse, fue de brillantes re- 
sultados para el adelantamiento del arte musical, 
pues agradecidos los viajeros, a su regreso a Eu- 
ropa en 1789, despues de haber visitado otras re- 
giones de Venezuela, remitieron al padre Sojo 
algunos instrumentos de musica que se necesitaban 
en Caracas, y partituras de Pleyel, de Mozart y 
de Haydn. Esta fue la primera musica clasica 
que vino a Caracas, y sirvio de modelo a los 
aficionados, que muy pronto comprendieron las 
bellezas de aquellos autores. 

Planteado el cultivo del cafe, corao empre- 
sa industrial, los duefios de las haciendas men- 
cionadas acordaron celebrar aquel triunfo de la 
civilizacion, es decir, el beneficio del arbusto sabeo 
en el valle de Caracas; y para llevar a ter- 
mino el pensamiento, seiialaron en la huerta de 
Blandin los arbustos que debian proporcionar los 
granos necesarios para saborear la primera taza 
de caf£, en union de algunas familias y caballeros 
de la capital aficionados al arte musical. 



134 LEYENDAS 



A proporcion que las plantaciones crecian a 
la sombra paternal de los bucares, con freeuencia eran 
visitadas por todos aquellos que, en pos de una espe- 
ranza,,veian deslizarse los dias y aguardaban la solu- 
cion de una promesa. Por dos ocasiones, antes de flo- 
recer el cafe, los bucares perdieron sus hojas, y apa- 
recieron sobre las peladas copas macetas de flores de 
color de escarlata que hacian aparecer las' arboledas, 
como un mar de fuego. jCuanta alegria se apo- 
dero de los agricultores, cuando en cierta manana, 
al cabo de dos aiios, brotaron los capullos que 
en las jovenes ramas de los cafetales anunciaban 
la deseada flor! A poco, todos los arboles apa- 
recieron materialmente cubiertos de jazmines blan- 
cos que embalsamaban el aire. El europeo que 
por la vez primera contempla una arboleda de 
cafe en flor, recibe una impresion que le acom- 
pana para siempre, Le parece que sobre todos 
los arboles ha caido prolongada nevada, aunque 
el ambiente que lo rodea es tibio y agradable. Al 
instante, siente el aroma de las flores que le invite, a 
penetrar en el boscaje, tocar con sus manos los jaz- 
mines, llevarlos al olfato, para en seguida contem- 
plarlos con emocion. No es nevada, no es escarcha; 
es la diosa Flora, que tiende sobre los catetales en- 
cajes de arm in o, nuncios de la buena cosecha que 
va a dar vida a los campos y pan a la familia. Pero 
todavia es mas profunda la emoci6n, cuando, al caer 
las flores, asoman los frutos, que al madurarse apa- 
recen como macetitas de corales rojos que tachonan 
el monte sombreado por los bucares revestidos. 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE 135 

De antemano se habia convenido, en que la 
primera taza de cafe seria tomada a la sombra de 
las arboledas frutales de Blandin, en dia festivo, 
eon asistencia de aficionados a la musica y de 
familias y personajes de Caracas. Esto pasaba a 
lines de 1786. Cuando llego el dia fijado, desde 
muy temprano, la familia Blandin y sus entron- 
camientos de Echenique, Argain y Baez, aguar- 
daban a. la selecta concurrencia, la cual fue llegan- 
do por grupos, unos en cabalgaduras, otros en ca- 
rretas de bueyes, pues la calesa no habia, para 
aquel entonces, hecho surco en las calles de la 
capital ni el camino de Chacao. Por otra parte, 
era de lujo, tanto para caballeros, como para da- 
mas, manejar con gracia las riendas del fogoso 
corcel, que se presentaba ricamente enjaezado, segun 
uso de la epoca. 

La casa de Blandin y sus contornos osten- 
taban graciosos adornos campestres, sobre todo, 
la sala improvisada bajo la arboleda, en cuyos 
extremos figuraban los sellos de armas de Espa- 
na y de Francia. En esta area estaba la mesa 
del almuerzo, en la cual sobresalian tres arbustos 
de cafe artisticamente colocados en fioreros de por- 
celana. Por la primera vez, iba a verificarse, al pie 
de la Silla del Avila, inmortalizada por Humboldt, 
vina fiesta tan llena de novedad y de atractivos, pues 
que celebraba el cultivo del arbol del cafe en el valle 
de Caracas, fiesta a la cual contribuia lo mas distin- 
guido de la capital con sus personas, y los aficionados 
al arte musical, con las armonias de Mozart y de 



136 LEYENDAS 



Bethoven. La musica, el canto, la sonrisa de las 
gracias y el entusiasmo juvenil, iban a ser el alma 
de aquella tenida campestre. 

Esplendido apareci6 a los convidados el poe- 
tico recinto, donde las damas y caballeros de la 
familia Blandin hacian los honores de la fiesta, 
favorecidos de la gracia y gentileza que caracteriza 
a personas cultas, acostumbradas al trato social. 
Por todas partes sobresalian ricos muebles do- 
rados 6 de caoba, forrados de damasco encarnado. 
espejos venecianos, cortinas de seda, y cuanto era 
del gusto de aquellos dias, en los cuales el do- 
rado y la seda tenian que sobresalir. 

La fiesta da comienzo con un paseo por los 
cafetales, que estaban cargados de frutos rojos. Al 
regreso de la concurrencia, rompe la musica de 
baile, y el entusiasmo se apodera de la juventud. 
Despues de prolongadas horas de danza, comienzan 
los cuartetos musicales y el canto de las damas, 
el cual encontro quizas eco entre las aves no 
acostumbradas a las dulces melodias del canto y a 
los acordes del clavecino. 

A las doce del dia comienza el almuerzo, y 
concluido este, toma el recinto otro aspecto. Todas 
las mesas desaparecieron menos una, la central, 
que tenia los arbustos de cafe, de que hemos 
hablado, y la cual fue al instante exhornada de 
flores y cubierta de bandejas y platos del Japon 
y de China, llenos de confituras, y de salvillas 
de plata con preciosas tacitas- de China. Y por 
ser tan numerosa la concurrencia. la familia Blandin 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE I37 



se vio en la necesidad de conseguir las vajillas de 
sus relacionados, que de tono y buen gusto era en 
aquella epoca, dar fiestas en que figurasen los ricos 
platos de las familias notables de Caracas. 

Cuando llega el momento de servir el cafe\ 
cuya fragancia se derrama por el poetico recinto, 
vese un grupo de tres sacerdotes, que precedidos 
del anfitrion de la fiesta, Don Bartolome Blandin, 
se acercaron a la mesa : eran estos, Mohedano, el 
padre Sojo y el padre Doctor Domingo Blandin, 
que, desde 1775, habia comenzado a figurar en 
el clero de Caracas. * Llegan a la mesa en el 
momento en que la primera cafetera vacia su con- 
tenido en la trasparente taza de porcelana, la cual es 
presentada inmediatamente al virtuoso cura de Cha- 
cao. Un aplauso de entusiasmo acompana a este 
incidente, al cual sucede momento de silencio Alii 
no habia nada preparado, en materia de discurso, 
porque todo era expontaneo, como era generoso 
el corazon de la concurrencia. Nadie habia sona- 
do con la oratoria ni con frases estudiadas ; pero al 
fijarse todas las miradas sobre el padre Mohedano, 
que tenia en sus manos la taza de cafe que se le 
habia presentaclo, algo esperaba la concurrencia. 
Mohedano conmovido, lo comprende asi, y cliri- 
giendo sus miradas al grupo mas numeroso, dice : 

«Bendiga Dios al hombre de los campos sos- 
tenido por la constancia y por la fe. Bendiga Dios 

* El Doctor Don Domingo Blandin, Racionero de laCatedral de Cuenca, en el 
Ecuador, tomo posesion de la niisma dignidad, en la Catedral de Caracas, en 1^07. 
El 25 de junio de este ano, ascendio a la de Doctoral, y el 6 de noviembie de i£i4, a 
la de Chantre. 



138 LEYENDAS 



el fruto fecundo, don de la sabia Naturaleza a los 
hombres de buena voluntad. Dice San Agustin 
que cuando el agricultor, al conducir el arado, 
confia la semilla al campo, no teme, ni la lluvia 
que cae, ni el cierzo que sopla, porque los rigores 
de la estacion desaparecen ante las esperanzas de 
la cosecha. Asi nosotros, a pesar del invierno de 
esta vida mortal, debemos sembrar, acompanada 
de lagrimas, la semilla que Dios ama : la de nues- 
tra buena voluntad y de nuestras obras, y pensar 
en las dichas que nos proporcionara abundante 
cosecha. » 

Aplausos prolongados contestaron estas bellas 
frases del cura de Chacao, las cuales-fueron con- 
tinuadas por las siguientes del padre Sqjo : 

((Bendiga Dios el arte, rico don de la Provi- 
dencia, siempre generosa y propicia al amor de 
los seres, cuando esta sostenido por la fe, embe- 
llecido por la esperanza y fortalecido por la ca- 
ridad.» * 

El padre Don Domingo Blandin quiso igual- 
mente hablar, y comenzando con la primera frase 
de sus predecesores, dijo: 

«Bendiga Dios la familia que sabe conducir a 
sus hijos por la via del deber y del amor A lo 
grande y a lo justo. Es asi como el noble ejem- 



* Hace mas de cuarenta afios que tuvimos el placer de escuchar a la sefiora Do- 
lores Baez de Supervie, una gran parte de los pormenores que dejamos narrados. 
Todavia, despues de cien afios, se conservan muchos de estos, entre los numerosos 
descendientes de la familia Blandin. En las frases pronunciadas por el padre Sojo, 
falta el ultimo parrafo que no heinos podido descifrar en el apagado manuscrito con 
que fuimos favorecidos, lo mismo que las palabras de Don Bartolome Blandin, bo- 
rradas por complete 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE 1 39 

plo se trasmite de padres a hijos y continua como 
legado inagotable. Bendiga Dios esta concurren- 
cia que ha venido a festejar con las armonias del 
arte, musical y las gracias y virtudes del hogar, 
esta fiesta campestre, comienzo de una epoca que 
se inaugura, bajo los auspicios de la fraternidad 
social.)) Al terminar, el joven sacerdote tom6 una rosa 
de uno de los ramilletes que figuraban en la mesa, 
y se dirigi6 al grupo en que estaba su madre, a la 
cual le presento la flor, despues de haberla besado 
con efusion. La concurrencia celebro tan bello 
incidente del amor intimo, delicado, al cual sucedie- 
ron las espansiones sociales y la franqueza y libertad 
que proporciona el campo i. las familias cultas. 

Desde aquel momento la juventud se entrego 
& la danza, y el resto de la concurrencia se dividio 
en grupos. Mientras que aquella respiraba sola- 
mente el placer fugaz, los hombres serios se ha- 
bian retirado al boscaje que esta a orillas del to- 
rrente que bafia la plantaci6n. Alii se departio 
acerca de los sucesos de la America del Norte 
y de los temores que anunciaban en Francia 
algun cambio de cosas. Y como en una reunion 
de tal caracter, cuyo tema obligado tenia que ser 
el cultivo del cafe y el porvenir agricola que aguar- 
daba a Venezuela, los anfitriones Mohedano, Sojo 
y Blandin, los primeros cultivadores del caf6 en 
el valle de Caracas, hubieron de ser agasajados, 
no s61o por sus meritos sociales y virtudes eximias 
sino tambien por el espiritu civilizador, que fue 
siempre el norte de estos preclaros varones 



140 LEYENDAS 

Ya hemos hablado anteriormente del padre Sojo 
y de Don Bartolome Blandin, aficionados al arte mu- 
sical, que despues de haber visitado el viejo mundo, 
trajeron a su patria gran contigente de progreso, del 
cual supo aprovecharse la sociedad caraquena. En 
cuanto al padre Mohedano, cura de Chacao, nacido 
en la villa de Talarrubias (Extremadura), habia pi- 
sado a Caracas en 1759, corao familiar del Obispo 
Diez Madronero. A poco recibe las sagradas orde- 
nes y asciende a Secretario del Obispado. En 1769, 
al crearse la parroquia de Chacao, Mohedano se 
opone al curato y lo obtiene. . En 1798, Carlos IV le 
elige Obispo de Guayana, nombramiento confir- 
mado por Pio VII en 1800. Monsenor Ibarra le con- 
sagra en 1801, pero su apostolado fue de corta dura- 
cion, pues murio en 1803. Segun ha escrito uno de 
sus sabios apologistas, el Obispo de Tricala, Mo- 
hedano lue uno de los mejores oradores sagrados 
de Caracas. Su elocuencia, dice, era toda de sen- 
timiento religioso, realzado por la modestia de su 
virtud. La sencillez y austeridad que se tras- 
parentaban en su semblante, daban a su voz de- 
bilitada dulce influencia sobre los corazones.» 

Hablabase del porvenir del cafe, cuando Mo- 
hedano manifesto a sus amigos con quienes de- 
partia, que esperaba en lo sucesivo, buenas cosechas, 
pues su producto lo tenia destinado para concluir el 
templo de Chacao, bianco de todas sus esperanzas. 
Morir despues de haber levantado un templo y de 
haber sido util a mis semejantes, sera, dijo, mi mas 
dulce recompensa. 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE 141 

Entonces alguien aseguro a Mohedano, que por 
sus virtudes cxcelsas, era digno del pontificado y 
que este seria el fin mas glorioso de su vida. 

— No, no, replico el virtuoso pastor. Jamas 
he ambicionado tanta honra. Mi unico deseo, mi 
anhelo es ver feliz a mi grey, para lo que aspiro 
continuar siendo medico del alma y medico del 
cuerpo. >;< Rematar el templo de Chacao, ver de- 
sarrollado el cultivo del cafe y despu6s morir en 
el seno de Dios y con el carino de mi grey, he 
aqui mi unica ambition. 

Catorce afios mas tarde de aquel en que se 
habia efectuado tan bella fiesta en el campo de 
Chacao, dos de estos hombres habian desapareci- 
do : el padre Sojo que murio a fines del siglo, 
despu£s de haber extendido el cultivo del cafe' por 
los campos de los Mariches y lugares limitrofes ; y 
Mohedano que despues de ejercer el episcopado a 
orillas del Orinoco, dej6 la tierra en 1803. S6I0 
a Blandin vino a solicitarle la Revolution de 1810. 
Abraza desde un principio el movimiento del 19 
de Abril del mismo ano, y su nombre figura con 
los de Roscio y Tovar en los bonos de la Re- 
volucion Venezolana. Asiste despues, corao su- 
plente, al Constituyente de Venezuela de 1811, y 
cuando todo turbio corre, abandona el patrio sue- 
lo, para regresar con el triunfo de Bolivar en 1821. 

Siete aiios despues desaparecio Bolivar, y cinco 
mas tarde, en 1835, se extinguio a la edad de no- 



* Aludia con estas frases a la asistencia y medicinas que facilitaba a los enfermos 
de Chacao y de sus alrededores. 



142 LEYENDAS 

venta anos, el linico que quedaba de los tres funda- 
dores del cultivo del cafe en el valle de Caracas. 
Con su muerte quedaba extinguido el patronimico 
Blandain. 

Blandin es el sitio de Venezuela que ha sido mas 
visitado por nacionales y entranjeros durante un 
siglo; y no hay celebridad europea 6 nacional que 
no le haya dedicado algunas lineas, durante este 
lapso de tiempo. Segur, Humboldt, Bonplamd, 
Boussingault, Sthephenson, y con estos Miranda, 
Bolivar y los magnates de la Revolution de 18 10, 
todos estos hombres preclaros, visitaron el pinto- 
resco sitio, dejando en el corazon de la distinguida 
familia que alii figuro, frases placenteras 'que son 
aplausos de diferentes nacionalidades a la virtud 
modesta coronada con los atributos del arte. 

Un siglo ha pasado con sus conquistas, cataclis- 
mos, virtudes y crimenes, desde el dia en que fueron 
sembrados en el campo de Chacao los primeros gra- 
nos del arbusto sabeo; y atari no ha muerto en la me- 
moria de los hombres el recuerdo de los tres varones 
insignes, orgullo del patriosuelo: Mohedano, Sojo y 
Blandin. Chacao fue destruido por el terremoto de 
1 81 2, pero nuevo templo surgio de las ruinas 
para bendecir la memoria de Mohedano, mientras 
que las arboledas de «San Felipe," y las palmeras 
del Orinoco, cantan hozanna al pastor que rin- 
dio la vida al peso de sus virtudes. Del padre 
Sojo hablan los anales del arte musical en Vene- 
zuela, las campinas de «La Floresta» hoy propie- 
dad de sus deudos, los cimientos graniticos de la 



LA PRIMERA TAZA DE CAFE 143 

fachada de Santa Teresa y los arboles frescos y 
lozanos que en el area del extinguido convento de 
Neristas circundan la estatua de Washington. El 
nombre de Blandin no ha muerto : lo llevan, el 
sitio al Oeste de Caracas, por donde pasa despues 
de veneer alturas la locomotora de La Guaira; y la 
famosa posecion de cafe, que con orgullo conserva 
uno de los deudos de aquella notable familia. 
En este sitio c61ebre, siempre visitado, la memo- 
ria evoca cada dia el recuerdo de sucesos inmor- 
tales, el nombre de varones ilustres y las virtudes 
de generaciones ya extinguidas, que supieron le- 
gar A lo presente lo que habian recibido de sus 
antepasados : el buen ejemplo. El patronimico 
Blandin ha desaparecido ; pero quedan los de 
sus sucesores Echenique, Baez, Aguerrevere, Ro- 
driguez Supervie, etc. , etc. , que guardan las virtu- 
des y galas sociales de sus progenitores. 

Desaparecio el primer clavecino que figuro en- 
tonces por los afios de 1772 a 1773, y aun se con- 
serva el primer piano clavecino que Ileg6 mas tarde, 
y las arpas francesas, instrumentos que figuraron 
en los conciertos de Chacao. Sobresalgan en el 
museo de algiin anticuario las pocas bandejas y 
platos del Japon y de China que han sobrevivido a 
ciento treinta anos de peripecias, asi como los cu- 
riosos muebles abandonados como inutiles y restau- 
rados hoy por el arte. 

Los viejos arboles del Avila aun viven, para 
recordar las voces argentinas de Maria de Jesus 
y de Manuela, en tanto que el torrente que se 



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LEYENDAS 



desprende de las altas cumbres, despues de 

banar con sus aguas murmurantes los troncos 

anosos y los jovenes bucares, va a perderse en 
la corriente del lejano Guaire. 




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