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Full text of "Protocolo de Antiguedades, Literatura, Agricultura, Industria, Comercio,&."

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iitnttu 

INTNOiillBS, URÚTHU , lüKNIlLnill , 



POR 



I5í><í<i[ttitt i^0$i %mi^u* 



•TOlC 1. 




^ /^ ^ ^ > / *!PV / t «. ' ^ <,.-.-'^ X / ^ *^í;>^^ </'<**€<;•, ¿^ 



faffeiU de I Soler, «alie de k Mirilla Nm. 82; 

IMB» 



i .! * '"*" ' ' ' . Digitizedby Google 



HARVARD COLLEGE LIBRARV 
MAY 3 1917 

UTIN-AMERICAN 
MOFESMMHIP FUNIX 



MCROFlUyiED 
AT HARVARD 



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JULIO DE 1845. 



i|ui BU üyiiiiM (lili lii intiprn j nTtiiltrr'TT ' ■ ' ' • i ^^ *^ 



JimtDBUBIS, LimiT1IU,;JSIIIISL1VU, 

htoUB, CMKfeii, Artes, OfioM, kt. 



Sajo Me tkwiaj m mas avxUÍM qM mt Mliíles ftiersM, ne 
propoBfo pitUiear iiiui obni e* doce tonos per entregas de i díes 
püegofl, que te díetríbuirán todos los neses, koeieado esds seis na 
tomo ea eaarto ■Mjror, que debesi eoateaer sobre qaiaáeatas págiaas. 

Enríqveeido mí srehíro eoa preciosas d s sa aM tit e s qae Im debí- 
do si fcror j proCecdon de aús baoaos aiaifos aqnf « ca la Peaf asóla. 
j ea otros pooCes de Earopa» seria aaa Moagaav «aa pérdida irrepa- 
rable que se estramrsai i q«e qaedasea olridados ea la aocbe de los 
tiempoi^yesteesiraode lospriaeipaleeaMtifos qosaM baa estima, 
lado á ím preseéie p qb U ea ci oa. 

Ifome Kmiti^soio i insertar eaesu obra el copioso aáoMro de 
•poales histéricos del pais« qac be rsnaido en dios aios de constaa' 
tos soBcitndes, j correspoadeiicia con los prtnis r e s genios del atando 
eÍ¥Ílíxado, sino que los nuevos descabrimientos en las artes yea las 
ciencias, los sucesos mas agradables / sorpreadcntes, los fenomcDOs* 



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— 4— 
lo« procedimientos agrfcoTas de inler^f , Ua deaeripciones pintoreteas 
de los lugares mas famosos del globo, viajes, biografías de hombres 
célebres, y muj especialmente los de nuestros compatriotas, poesías 
puramente cubanas, jr todo género de amenidad farmaWbi el tegido 
bello j variado de esta preciosa colección. No entrará en mi plan ni 
la religión ni la política; asf lo protesto desde ahora, porgue estas son 
de SUJO delicadas y op u estas á mk ofajeláh £1 Sm^ que me 
> esiá mámMo ádoa palabfasr la ■aimr^lagn j la iad«slria* 

Aquellos artículos que demanden láminas para la mas perfecttt 
inteligencia, irán desde luego con este adorno, y para cu ejecución 
cuento con la ayuda de los mejores artistas que tiene la Capiul. 

La bondad del público eaftpeñar& mis erfheisos, y no podrá de- 
cirse que haya engaño entre nosotros: hace treinta y cinco años que 
nos conocemos y traUmos con mñtua intimi^d, debiéndole siempre 
consideraciones madores de las qae merece— 



Tcoonuv to6¿ H^icía. 



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—5— 

hiao 1» oiodad de Saa OrliAébalde laBabaam m la witrt» 
do ra &ey el Mr. 9, 7e]if0 !▼• 



To, el alférez Diego Dia-z Dávila, c^ríbano de minas, re|;ittroe 
j aduanas, y del Cabildo y Ajuntamiento de esta ciudail de la Ha- 
bana, doy fé que ajcr miércoles que se contaron 6 de julio de 1666, 
se empezaron las obsequias y honras que se hicieron por la muerte de 
nnestro Rey y Señor I). Felipe IV, (que finta gloria posea) como i 
las cinco de la tarde en las casas de la habittelon del seior maestre 
de campo don Francisco <Dávila Ortjon Q»ston, Gobernador y Capi- 
tán General de esta d¡cb{^iudad é isla de Cuba por S. M,, que soo 
las de Cabildo y cuerpo de guardia principal. Estaba S. S. en la sala 
mayor de ellas con la justicia y regimiento, la cual estaba toda cu- 
bierta de luto de bayeta de alto abajo, y á la^estera desviado de la 
pared lo proporcionadamente bastante, un bufete cubierto de dosel de 
terciopelo morado y un baldoquia de lo mismo y todo bordado de 
oro, y encima de dicho bufete dos Cojines de terciopelo carmesf, j 
sobre ellos una almohada de brocado de color pajizo en que estaba 
una corona imperial y un cetro, y al rededor, en hacheros que pare- 
cían de plata, veinte y cuatro círios,y en candeleros del mismo, vein- 
te y cuatro velas de altar, de 4 Wbra, y todo á la vista de cera blanca, 
y estando en esta forma, á dicha hora cinco de la tarde, se empeza- 
ron los oficios fúnebres, viniendo ^s religiones denlos conventoH que 
hay en esta dicha ciudad que son del orden del Sr. Santo Domingo, 
Sr. San Francisco, Sr. San Agustín y Sr. San Juan de Dios, cada re- 
Hgton según su antigüedad en forma proocsional, con cruz alia, ci- 
riales y preste que cerraba la comunidad, coa capa de coro y minis* 
tfos eon dalmática, diáconos y subdíáconos y subieron i lo alto de 
di^as easas y entraron en dichn forma á dfoho salón, y en 61 hicie. 
roa el ofieie de entierro conforme el ceremonial Romano y estilo de 
la foaeieo, y haüéndele acabado eada uaa de dichas religiones, bajfr 

» suMó á la plaza de armak de dielio euerpo de guardia, dond^ 
i a^eapitaa don Josépit Calatayod con waa eompafila de dos- 
. eaentea piquertie que tnarcharon por retaguardia de todo, arrastran- 
do lis píeas 4oe soldados, vueltos los hierros al suelo, y tos alféreces 



• 



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— 6— 
con las banderas negras arrastrando, y todos vestidos de luto, á que se- 
guían muchas gentes nobles y ciudadanos, todos con sus lutos largos; - 
7 luego las dichas religiones que se pusieron en orden conforme di- 
chas antigüedades, después de haber hecho sus oficios, vino la clere* 
cía en la misma forma procesional con sobre-peilices, cruz alta y cirin- 
Jes y cuatro cetreros con sus cetros altos: y por remate de ella el se- 
ñor Obispo de este obispad^, el Illmo. y Bmo. Dr. D. Juan de San- 
ta María Saepz de Mañosea y Murillo, vestido de pontifical con sus 
dos diáconos asistentes, y ocho sacerdotes delante con dos coros con 
sobre-pellices y capa de coro; y habiendo subido á dicha sala, hizo 
el oficio de entierro^ dichoteñor Obispo y el clero cantaron el respon- 
so en forma, y acabadtib salieron á dicha plaza como vinieron, y en ei 
lugar que le tocaba iba la dicha almohada en que estaba dicho cetro 
y corona, y la sac6 hasta la primera posa efüPeniente y Auditor gene- 
ral, y después la fueron llevando los capitulares según sus antigüe- 
dades en lus demás posas; y delante de dicha almohada iba el alfere^ 
mayor con el estandarte en que estaban las armas de S. M. (que Dios 
tenga en su santa gloria) y en forma de ciudad con sus maceres todo 
el Cabildo, justicia y regimiento que seguian dicho clero, y en medio 
de dichos capitulares en la forma dicha, iba dicho estandarte j al- 
mohada y todos los dichos justicia y regimiento con lobas y capuces, 
con colas largas, y el ultimo en su lugar de presidencia dicho señor 
Gobernador y capitán general, así mismo con loba y capuz muy lar- 
go; y detras de S. S. se seguia otra . compañía de piqueros como la 
que marchaba delante y en la misma forma; y delante de ella venia- 
un caballo despalniodo y enlutado^y con las armas reales curiosa- 
iñente dibujadt.s y matizadas de oro. Las religiones y clero iban todos 
con velas blancas de á media libra que llevaban en la mimo eneeo- 
didas y en la forma dicha, prosiguieron siguiendo la dicha compañía 
primera de piqueros que iba delante. Toda esta fúnebre pompa por 
espacio de siete (^uadras haciendo en cada una de ellas una suntuosí- 
sima posa con todo adorno y hacie;íjflo el oficio dicho Sr. Obispo jr 
cantando los respoosos la espilla y música de ja iglesia majror par** 
roquial de .esta dicha oiudad| se |leg6*al anochecer á.fUoha i^lesiai en 
la cual» al niecUo de ella, Junto á iM'gradas del ^Itar mayor, estaba 
fabricado un túmulo, que lleg^ hasta el techo de dicha .igksi», y «fls^- 
p^wha sobre tres gradas. que cogían el esfiacio del cuerpo de ella, so- 
Ure las cuales á su proporciou^se levantaban otrosí dos y(o«UseBl«(a*- 



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das, y cargaiíao sobre eUas ocbo $;oliimtta8 propofctonaifaM á la «bra^ 
cubiertas coo viros jaspeados de pintur^i oercmadas con laa ama» 
reales que, disididas en otros oehaf^cttartelesi le fterríaa de diadeata á 
eada una, aiúéadoae toda de enairo eoraísfts i)«e los enlasaban én 
mesf naciendo de estas otras cuatro que sujetaban una media nara n* 
ja, cuja circttulereAcia rodeaba el túmulo, j en.su frente una Umfé^ 
rial corona dorada y con esmaltes de piniflras que cerraba; el remate 
superior estaba cercado en figura ochavada sobre las gradas de baran- 
dillas de mas de ?ara de alto, en las cuales estaban, al parecer, ar- 
diendo doeóentos cirios blancos, j por la Aadra y |^«tef oonyeten- 
tes trecientas velas de á libra en candeleros de plata, todo cera blan- 
ca, y en el frente principal entre las columnas, un altar y en el centro 
de este túmulo una urna yj^^a de terciopelo morado, sirviéndole de 
cielo las armas reales^ sobre la cual orna, eneinaa de dea co rn e e dé 
lereiopelo earmesi se poso la dicha almohada con la dicha corona y 
cetro y se emplease el oficio de difuntos que se aeabó á lad ocho de la 
noche y bo volvieron dicho Sr. Gobernador y OSpitan general,ju8ticia 
regimiento á las dichas casas de Cabildo, 

El dia siguiente, hoy que se cuentan siete de este dicho mes de 
jtolio, <56mo á las siete de la mañana, fué dicho Sr. Grobernadori jus* 
ticiay regimiento con sus macaros en forma de ciudad y con los mes« 
mos lutos que hablan ido la tarde antecedente 4 la dicha igleiía pnr* 
roquial mayor de esta dicha ciudad^y en la pnarta de eOa por donde 
se entra ordinariamente^ que mira á la pcffte del Sur, estaba diehe se* 
ñor Obispo con el clero que recibió, á dicho Sr. Gobernador y ciudad, 
y todo estaba con la mesma forma y solemnidad de túmulo, cera y lo 
demás que habiá estado á la vigilia la tarde antes que vi dicha, y latf 
religiones hablan ya todas hecho sus oficios, cantando cada una misa 
de difunto por S. M. y sentados todos eoiifoii»e oostnmbre en s<i8 lu- 
gares, empoBÓ el oficio el dicho señor Obispo y le hiio y eelebr6 la 
misa con el clero y música de la capilla^ en el dicho altar que vi di- 
cho, estaba en la frente principal de dicho túmulo y acabada la misa 
predicó la oración fúnebre el Dr. D. Francisco de laa Casas^ cmtm 
rector Bdo. proyisor y vicario general de este obispado^ por dieiio se- 
ñor Obispo, y acabada la dicha oración se dijeron los responsos eon 
mucha solemnidad de música, con que sé di^ fin á las obsequias y se 
volvieron en forma de ciudad dicho Sr."Gobernador y Capitán gene- 
ral, justicia y regioúeuto: y para que de dio conste, íe su mandato 



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— 8- 
éoj el pvBsente en la Habana boy % de dicho julíoi como á las diez 
éñ la BMiñana de 1M6, etendo á todo testigos y á dac^este el alferev 
iBtístíéáé Oabrera Montalran, Buq^ordomo de ios propíos y reatas ée 
osla eMdad, el tenieme Bernabé Tobal, proeorader general de eHa j 
el eapilan Temas de Urabarroi regidor j tesorero general de la Santa 
OruMday pnsentes de qae doy íL^Diego D%a% l>éot7a« 



CRmiBÍAIJSS 



ám»wm de cuatro ttrM de instala €#a ám balaa cadsi 
aum que le dlspararoa em la alen derecha, fiíé libre per 
la Virgen del Rosario en el afto de 17d6» 



■IP'** Asi dice et eocabezamiento del testimonio que vamos á publicar, y 
qne debemos á la atención de an amigo. Trae este documento todos los ates- 
tados de la Tetdad, se designa el punto en que pasó, sé nombran los jueces 
y tas psrssnas qoe tetenrlnieron en el asunto. Sin embargo, los hombres mas 
Httstradoa hoy qee enSteces^ haiAa el juicio que quieran de este suceso que la 
cieeBcia áe a^loe dias IIstó basta el infinito, y sin adminmne del auto final 
que manda registrar e/ eaetys jf ti hokio ékirtotnpa» de traütoé 6 qae ne sw- 
licit tener el negro M^^l poeto maligno 6 heohicerimJ ! ! eomparem he Hempü^ 
k/ digan: lo que fuimos, y lo que eomoo. 

Estando en el ingMÍo de (bbriear abocar nombrado 8. Joan, qire 
eA& dos legnaa de la ciudad de la Habana en 90 de octubre de 1736 
aAos, el Sr. Cépüan Don Antonio Barreto, Regidor y Alcalde mayor 
praviiMiat de dicha eiadad y sn jurísdiocion, por S, M., diji^su mer- 
ced: que se halla con noticia como en el ingenio nombrado San Hipó« 
tito, deqne es dueño el Sn D. Juan de Barrera Sotomayor, oficial 
nal 4a dieba ciudad de la Habana, ha acaecido Incendio en uno da 
los cañaToralea asas principales de dicho ingenio, y que ahora 16 é «9 
dias asimismo aeaeció dicho incendio en la casa de vivienda de dicho 
ingenio, y que para que se averigüe lo* referido, sa merced mandó ha* 



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Itm xeaúgí^que |Mi4Á8rfa Mr bebidest y ««pierMí de di«bo ¿MMiidiot jr 
•cebTCMi de dicbo »n^^pÍQ pam mverigoar lo rderkkH pm e«i víala d« 
todo dar la ptovidencía que ooovenga; y por eate que b« meMed iir* 
loó a«i lo pivvi^f^ / ai aadó ^i^iirwte»^-%áme aw^ Wieetia PAorac 
RiiWo. • 

JPgctorqfim.'-^Rtfwadff eael ingenia nemWado S«ii HipóUio aa 
31 ileoctobre de 17^ años, el Sr» QapUan IX Antoaia Banwlo, Ai* 
calde major pro?iiic¡al de la ciodad da la Habaae / •« jsmdífieMí 
por & H.t liaUeiK)u fto «lerced petado 4«ile díaho ingeaía aii cam. 
plimieoto de lo maududo por el auto de la vuelte, ao «letfced hitó paiá^ 
^r aote •( «n aegco q«e d^ l|««iare Laureano, eoefe^aaelavada IX 
Juma de la Barrera, de quiea M reaíbid^ joraaieata qaa hmo par 
Díoe y la arax, aegaa deteeho ofreeió deeir ?«rdad, y prtgaMadaáel 
tenor da 4icboaMtOf y béelyíle laa pcegunlef neoeeariaa, dífo; qtfe 99^ 
tando el que declara ea el cunaaeral aomlira^ S« Hip6Uta eo aam. 
pañía de Miguel» Cristóbal» A Iqyo, ^ebastiaa^ Attbroeía* al dia hít- 
mo eo que le qaemó la caaa de esteiageaio, iel^dífo el aefra Mijiiet 
& loe e«pra»ado« oomo qaarta queoMur la caaa ila rifieada del aegenía 
y habiéndole aeplicado lee diehoa y ro gád e l e ao hicici» lal por ei peiu 
Juicio que lee podía eobreveair» iasieüá e a au diaiéaHNi el eepresado 
Miguel, dicieudo que eelaba peeaudo. aiueboe trabi^Joat ^ae a» qtieria 
peear oms; j habiéudoiie veaido i la fuella de loe eeeaa del ie g eaia 
y wmumo al que declara coa loa espresedoe ea aeguiaMeaia óm tí^ 
hallaron la caaaardieudo* de bhmío que eo ea pude rea w d ii f , y tfm 
auaque después ee quemó el ca%»verel oeatibrado fi« Juea« ao eaha 
d que deelsíra si fiii el mbaso Miguel quíeu i^ qaeaii, 6 olraulgaaoi 
j qi«a la que ba ^solaruda es U verdad so cargo de su juraMamoi w 
lirnó por no seber» y que ea de edad da 20 eáon, y su neased i»fir-* 
mQ.^r-Barreto.««'Ajite mii-^Nioolas de Floree Bubio^ 

Ollra^-^(«u«^iacoatkieati s« oieroed etSrl AieaÚeoiaywpia» 
Tíncial para la averiguación de lo contenido en el auto que esi& pai^ 
eabefsn daestoe^biao pasecer ifute si á Sebastian Pepo, de quíaa fué 
raeíbido jiiramento ipie biio por Dios y la crua» e^gan defaeborofta- 
ció decir verdad* 7 peeguotado por el teaor de diebo auto, j béebala- 
las preguntas iiecesariaa»dijo; que ua domingo, dia aales que se qaa« 
mera la casa de este iugien'u), kv oyó decir' á el uegro Miguel que la- 
quería quemar porque su amo k> vendiera por^o paaabu maohos 



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fmbtjOff, y que entonces el que dedira le dijo que ne hiciera tal coiM^ 
porque fiMurtan machos tmlmjos todos; qiie si qtiem que sa amor 
lo vendÍMv, que se huyera, 6 fuera .& ta Habana, y que entonces el 
dicho Miguel le dijo que sí decía i su amo 6 al mayoral algo de lo ((oe 
Jo-hnbia dicho, qtie fe había de ánr wan puñalada; y qile aunque des- 
pues se quemo el cañaveral no sabe quien fué; y que esto es lü ▼er-' 
dnd so cargo de su juramento, y que en oflo se aítrma y^ratífica; no 
firtn6 por no suber, y que será de 22 años, y su merced £rm6.-*Bar-' 
reto.'^Anta mt:-^NfCofas de Flores Rublo. 

Otra^ — Luego in continenti su merced ef 9r. Alcalde mayor pro-^ 
vhicial para la averiguación de lo acaecido, hizo parecer árite si 4 
Ambrosio mondongo, negro esclaro> de quien ímé recibido juramento 
que bítto por IMos y la croe, según derecho ofreció dech' verdad, y 
preguntado d el tenor del auto que está por cabeza de estos, dijo^ 
-Que lo que sabe y puede decir es que ri&ftrder la casa de ririendac 
de este ingenio, y que jtio le oyó decir nada itl negro Miguel, ni que 
méttos sdbe- quien quQm^ el cañaveral, por no haberse hallado aqui^ 
en ese día; y que esto es la verdad so cargo de su juramento, y que 
en ello se afirma: no ílrm6 por no saber, y era de edad de 90 años, f 
su merced lo firmó.^^Barreto. — Ante mf: — Nicolás de Flores Rubío^ 

Oirek-^En el propio acto su meroed hizo parecer á Alejo, congOt 
esclavo, de quien fué recibido jucamento que hnto por Dios y la ero?, 
sagm derecho ofreció decir verdad, y preguntado al tenor de dicho 
«itOy d^ac-que ef negro Miguel le comunicó como quería quemar la 

1 de vfviettda; y le replicé el que declara que no lo hiciera porque 
I todos muchos trabajos; qnei;s¡ no quería servir á su amo, que 
le pidier» popel y bascara amo, y reposo el díelio Miguel que nó, que 
quería quemar lu casa, y con efecto la quemo, y que no sitbe quien' 
hieendió el cañsrveral, y que eéto es lo qué sabe, y la verdad, so car^ 
go de su juramento, cfoe era de edad de 30 afios: no firmó por no sa^ 
ber, hfsolo su merced de que doy ff .^-^arreto. — ^Ante mí:—- Nicolás 
4e Flores Rubio. - 

Otfra.-— In continenti su merced, dicho Sr. Alcalde mayor, hizo 
ccfmpftreoer i Cristóbal, carabalí, esclavo; de quien fijé recibido jura- 
menso que hizo por Dios y la cruz, según derecho ofreció decir ver- 
^^ 7 pivguatado id tenor del auto que está por cabez« de eslos, di- 
jo: Que lo que sabe es que el negro Miguel quemó la casa de vivien^ 
da, y que no- le conAa que quemó el cañaveral, y que esté es la ver<> 



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—11— 

^i«dM «Mfo de 8Q iima>Miti>, y que en ello se afirma y ratifien; m^ 
ñrmó por no saber; Maolo «u mar^d de que doy DL-^Barraia.' — ^Aai* 
m í:--*N¿cola« da florea Rubio. 

ApTo.^-£8laQdo eo el ingenio nombradoS. Hipólito anSl da ocia* 
br«deI736 añoa, el.Sr. Capiun D. Antopio Barretón Alcalde aa^jor 
protincial de la ciwdad daTa Habana y an jurisdicción por S. M. Ha. 
bíendo visto estos autos y que de ellos jesuíta culpado el n^yro MiguaJt 
natvral de b^ Martinica^ dijo su merced sa ponga en prisión in conti* 
nentit y ae pase ,á tomarle su confesión» j por este ^fc su pierced fir- 
mo, asi lo proveyó y mando. — Barretq.9-Ante mh^NicaJaa de Flo- 
laa BuUpy escpbano real. 

Catifcnmí. — Luego in continenti su merced el Sr* Alcalde major 
provinciHl pas6 aloalaboz o de este injenio donde se baila fNraM el negro 
contenido en el amo de arriba, el cual bizo su merced comparecer ante 
H para efecto de tomarle su aonfesion, y babiéndole recibido juramen-i 
o que hizo por Dios y la cruz, según derecho, ofreció decir verdad k 
laa pr^igiHitaa y repreguntas que se le hicieavs. — !• " Preguntado co- 
mo ae llama, de que casta aa, de quien es csclavn y que edad (Jene,dyojt 
que se llama Miguel, que es natural de la Martinica, que es esclavo de 
D. Juan de la Barrera, y que será de edad de 30 afíos, y responde. — 
2. * Preguntado quién lo prendió, cuanto tiempo ha, y por que 
causa, dijo: que lo prendió su merced ahora poco'ha; y que la causa de 
aa pnsion es por haber quemado la casa de vivienda do su amo, y 
le^Mmde.^ — 3. * Preguntado .qué motivo tuvo para haber quemado 
la casa de su amo, dijo: que porque los compañeros le dijeron que el 
majoral que su amo había meti^ en el iogenio era mal hombre, Y 
porque au amo lo votara lo hizo, y responde.— 4. ^ Preguntado que 
si lo acompañaron otros de los negros del ingenio para el incendio de 
Ja casa, dijo qua sí, que el negro Alejo, Laureano, Ambrosio y Cris- 
tóbal; aunque es verdad que estos habiendo llegado á la cocina, se 
quedaron tras de ella, y solo él í\ké el incendiario, poniendo un tizón 
en una vara larga, en donde lo amarró, y que-asi introdujo el fuego 
por arriba, y responde* — 5. ^ Preguntado á donde fué después de 
haber quemado la casa, dijo: que se incorporó con los compañeros, y 
que se apartaron del fuego, y después acudieron como los demás ne- 
gros & la voz de la campana 7 del mayoral, y responde.— 6. • Pre- 
guntado si tuvo otro motivo para el incendio, como falta de comida 
y mantención ó por castigo, dijo: que no, porque se les asiste 



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^12- 

eon el mantenimtetrto neoesano, y ^e el urayonJ éssde qoe entró tñ 
^8C6 tffigaiilo BO le hft omtignda y responife.-^?. ^ Pregantado tf sa 
be quien quemo el cañaveral» dijo: qi|e lo qtiemi el qne dejitra, J f^^ 
DO le acompañó otro negro alguno, j que sabe que ef negro Laurea- 
no ecbo unaar braaas de candela «obre on colgadizo de paja, que eatá 
anexo á la caafa de mofíenda, j responde.— 8. * Pfegantado ti «ab« 
que cansa taro dicho LaureaiMF^ara querer quemar el coIgadhBO, di- 
jo: que «abe que lo ejecutó para^que echaran fuera unos preaoa, 6* 
bien porque el líiajoral se dttirtiese con e! incendio, 6 porque se 
quemase ef referido colgadizo, y responde.— 9. * Preguntada de 
donde sabe ser verdad lo que contiene la antecedente pregunta, dijor 
Que antes de poner fuego al cañaveral y al referido co!gad!*zo« qi^ 
toéo fué á nri*mÍBmo tiempo, trató el qué declara con los cnatro con- 
tenidos lo mismo que lleva declarado y que convinieron unánimemen- 
te, aunque es verdad que solo introdujo el fuego el que declara en el 
cañaveral, y su compafiero Latireano en eí cof^dÍ2^o, aunque este 
no tuvo efecto por catar* el mayoral inmediato y responde. Fuéronle 
ftechas muchas preguntas, y á todas dijo lo que dicho tiene, y en este 
estado su merced mandó suspender esta confesión, para proseguirla 
cuando convenga, no firmó por no saber: su merced lo fiizo, de qua 
doy fé.— Barrete— Ante mi:— Nicolás de Plores Rubio, escribano 

^^^* ---- 

Auto.— En el ingenio de S. Hipólito en 31 de octubre de 178» 

«ños, el Sr. Capitán D. Antonio Barreto, alcalde mayor provhidaí, 
de la cindad de la Habana, habiendo visto estos autos y confesión en 
ellos fecha por el negro Miguel, d#hacion francés, y la culpa que 
contra este resulta, dijo su merced que para mas calificación de lo- 
referido se careen este y los demás comprehendidos en su confesión 
y por este que su merced firmó así lo proveyó y mandó.^ — Barreta- 
Ante mí: — Nicolás de "Flores Rubio» escribano real. 

Careo. — In continenti su merced el señor alcalde mayor provin. 
cial hijso parecer ante sí á los negros Miguel, Alejo, Cristóbal, Lau- 
reano y Ambrosio, y preguntidole al dicho Miguel en presencia de 
los demás y recibídoles i todos el juramento necesario que hicieron 
por Dios y la cruz,segun derecho; y preguntado Miguel quien le aeom. 
paño á la quema de la casa de su amo, dijo que los espresados le a. 
compañaron hasta que se escondieron los cuatro traala cocina y que 
el dicho Miguel pegó fuego á la casa y entonces todos los 4 ne- 



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STDS unánimes bnjo dícliójuramoato aegaron babetle acompallado, 
ni que menos se escendíeron dHraa de la cocina; antes sf ttcoaseja* 
roo á dicho Miguel que no le hiciera á su amo semejante daño, qntf 
mirase lo que hacia; j en este estado su merced mandó suspender 
este careo, y lo firmó su merced: doy té, — Barreto«-*Ante mí: — ^m* 
colas de Flores Rubio, escribano real. 

Otreu — In coutinenti su merced^¿6 tíarecer i Seliastian Pope» 
ono de los testigos de la sumaria par^fecto de que se rati8que, de 
quien fué recibido juramento que hizo pjr Dios j^Nliicrus según de- 
recho ofreció decir verdad, y habjéndele^do yo er|[resente escriba- 
no su declarracion de verbo ad verbum, y enterado de su contenido 
d^: qaíB es h> mismo que tiene dicho ya, en ello se afirma y ratifica 
j 2k mayor abundamiento lo vuelve i decir de nuevo; jb preguntado 
por su {perced por qué motivo luego que el negro Miguel le dijo que 
queria quemar la casa é después de haberla quemado el susodicho; 
DO se lo dijo al mayoral, respondié qu^el tiempo en que se fo dijo 4 
la quema de hi casa no hubo lugar por haber ||áe intempestiro, y que 
aunque después lo intentó decir, recordó fo que et citado Miguel le 
habia dicho, que si lo comunicaba á alguno le habia de dar una puRa. 
lada por lo que no lo verificó y responde. Preguntado por su merced 
si cuando ef negro Miguel le dijo lo espresado estaba borracho, ó loeo« 
dijo que no sabe que se emborrache, y que no lo estaba en lo presen- 
te & su parecer, y que esto es la verdad, no firmó por no saber, hizo* 
lo su merced. — Barreto. — Ante mí: — Nicolás Je Flores Ibibio, escri- 
bano real. 

Otra. — In continénti en el propio dia su merced hixo parecer al 
negro nombrado Ambrosio, mondongo, uno de los testigos de la su- 
maria para efecto de que se ratifique; y habiéndole recibido juramento 
que hizo por Dios y la <^ruz, según derecho, ofreció decir verdad, y 
habiéndole leido la declaración que hizo á ft>jas 2 vnelta, y oídohl dé 
verbo ad verbum, dijo que es lo mismo que tiene dicho y que en elTo 
se afirma y ratifica y en caso necesario lo vuelea i hacer de nucro 
por ser la verdad; y preguntado si sabe tiene noticia que el negro Mi- 
guel sea borracho ó loco, dijo que no la ha visto nunea borracho, ni 
loco, y que esto es la verdad so cargo de su juramento, no firmó por 
no saber, hízolo su merced: y doy fé. — Barrete. — Nicolás de Plores 
Bobío, escribano real. 

Otra, — In coutíuenti su merced hizo parecer á Alejo & efecto de 



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—14— 
que fe ratificase en 911 declaración^ y siéndole recibido juramento que 
hizo por Dios j la cruz, ofreció deeir verdad, y habiéndole leido su 
declaraciou verbo ad verbum, y habiéndola oído y entendido dijo: que 
tM¡o migino que tiene dicho, y que én elfo se afirma y ratifica, y que 
ea caso necesario volverá á hacerlo de nuevo por ser la verdad, y 
siendo preguntado porque motivo, luego que Miguel le. comunicó que 
quería quem|U' la casa, no jrtoo y lo anunció al mayoral? Dijo que 
porque lo amenazó el citado «ifí^tiel con que le habia de dar una pu- 
ñalada, preguota^ si el dicho negro Miguel estaba loco ó borracho 
en aquél acto, 890 que no, hi que nunca lo habia visto, y que esto es 
la verdad so cargo de su juramento no firmó por no saber, hízolo su 
merced, y deello doy fé. — Barrete.— Nicolás de Flores Subió» escri- 
bano real. ^ * 

Luego in continenti su merced hizo parecer i su presencia á Cris* 
l^bnl, reo en estos autos para que se ratifique en la declaración que 
tiene fecha en estos autos; dc^uien fué recibido juramento que hizo 
por Pios y la cruz, s^gun derecho, ofreció decir verdad, y habiéndo- 
tele leido, y enteraddwsu tenor, dijo: Que es lo mismo que tiene de- 
claradoi y que en ello se afirma y ratifica, y en caso necesario lo lia- 
ría de nuevo por ser la verdad, y preguntado si sabe que el negro Mi- 
guel estaba borracho 6 loco cuando hizo el incendio, dijo que no sabe 
ni tiene noticia que el dicho Miguel hubiese bebido aguardiente y que 
no lo ha conocido por loeo, y que esto es la verdad, no firmó por no 
saber, hízolo su merced, de que doy fé.^Barreto.— Nicolás de Flo- 
res Rubio, escríbano real. 

Auto. — Estando en el ingenio de San Hipólito en 31 de octubre 
de 1736 años: el Sr. capitán D. Antonio Barrete alcalde mayor pro- 
TÍncia! de la ciudad de la Habana y su jurisdicción por S. M., ha- 
biendo visto estos autos y la confesión y careo en ellos ft^cho 4 fojas 
4f 5 y 6 de ellos dijo; Que para que mas plenamente conste 
en ellos el incendio ejecutado por Miguel, de nación, y natural de la 
Martinica en la casa j cañaveral, debia mandar y mandó su merced 
que irfbontinenti pase su merced en compania de mí, el presente escri- 
bano y de testigos oculares, y 'se reconozca el incendio acaecido, y 
que fecho se ponga pondiligencia en estos autos para que conste, y 
por esle que su merc^ firmó y así lo proveyó y mandó. — Barrete.— 
Ante mf : — Nicolás de Flores Rubio, escribano real. 

Diligencia dt recanocimicnia. — In continenti su merced el Sr. al 



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^15— 
^Ide tbajrot provincial puso en compañía de rúi el presente K<^ 
eHbano; la del teniente D. Diego Delgado j el teniente D. f*eUpé 
áb Verdejo y Francisco Pérez González, al paraje ó sitio donde eÉUL* 
ba fundada la casa de TÍviendá de este ingenio, j nií mismo á el del 
eafiaTeral, los cuales se hallaron convertidos en carbón j cenizas. Id 
ífae notoriamente se esperímetitó por to^os Fos sujetos espfesadosi y 
4 mayor abundamiento lo flritiaron ¡(m^mke supieron y su merced lo 
firmo, de que jo el presente escribano doy fé. — Barreto.— Diego pel^ 
gado y Irarga.^-^FelipeYerdejo.—^Franciaeo Pere»^|^zalez.«^ Ante 
tait — Nicolás de Flofes Rubio. 

Aüfo.-^Estando en el in^fenio riombrado San Hipólito éil 31 de 
octubre de VT96 aflos, el deñor cnpitan D. Antonio Birreto, alcalde 
mayor jpfoWnclal de la ciudad de la Habana y sU jttrisdiccion poi* 
S. M., habiendo visto este auto, y las diligetícias en eMo» fechas, dijo 
au merced que para que mas plenameník conste en ellos él delito c6^ 
metido por Hi¿uel,negro natural de la Martinica ^debia matídár y man- 
dd que* este y los testigos áé la sumarla sé randdueh en la cónfesiolt 
7 declaraciones fechas en estod autos y que espresa niente se les pre-* 
gante á el reo y testigos de la sumaria' si cuando coiüetiefon el iiA 
cendio estaba borracho 6 denieüte el espresado reo^ 6 si antes lo ha 
estado^ ó tiene de costumbre y qué á continuación de este auto se 
cosa el parecer dado por el Dr. D. Bernardo de Urriitia y Hatos, a-' 
bogado de la Real Audiencia de Santo Ddmingo y «"ecino de la CiU'* 
dad de la Habana, y para en tista de todo proveer lo que confengn, 
y por este que su merced firmo, asf Jo proveyó y maodó;T-Barreto.-^ 
Ante mí: — ^Nicotaa de Flores Rubio, escribano real. 

' Señor Alcalde Mayor Provincial don Antonio Burreto.-^ Muy 
Sr. mió: he visto los autos formados por V. eontra Miguel, negro na^ 
toral de la Martinica, esclavo del Sr. contador D; luán de la ^arre^ 
re por haberle quemado l^asa y un cañaveral de su ingenio; y oido 
la consulta que en stt nomf re me ha hecho D. Felipe Terdejo, propo- 
fiiéndoiDe la grave decesídad de nn castigo igualmente ejemplar, á el 
esceso, y la instancia con qué el dueño deiea la sktitfaccion pública 
y la corrección i los demás sus esclavos por el precedente recelo dé 
«¡ife' se repitan nuevos y mayores daños, si se deja este delito sin el 
castigo pronto y debido que éli gravedad r)equiere. — Y reconocido el 
proceso, me parece que-V. mande ante todas cosas que se haga ins- 
pección de la casa y cañaveral quemados, para que así conste suñ* 



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eienlecnente del cuerpo de delito» poniéndose en Iq9 autos la difigen- 
cisi que M hará por V., el escribano jtoetigos» Ejecutado lo cual^pro- ' 
verá V. otro autOt para que los testigos de la sumaría se ratifiquen 
en presancia del reo por si esta Qonfroiitacion pudiere abrirle pami- 
no i alf una defensa mas que lo que hiciera la pura citación, tenien* 
do cuidado de que se pregunte i dichos testigosteí dia y hora de lo» 
dos incendiost j si en ella réáljioeieron que el leo tu? íeM alguna in-* 
mutación del estado natural de au'juieio por embriaguez, furor (i otro 
motÍFoi^obre lo Oñ^fX hará V. ecsaminar con oitaoiolfy que le dé á en- 
tender á el reo su'^efecto otros dos 6 tres de aqudlot operario» de roaa 
r^oQ que hubiere en el ingenio y. que comunicasen i tk reo loa mis- 
mos drns y horao, no olvidando saber de su vida j eostumbres lo qua 
que condujere á el mayor coneeimieeto de su buena 6 maU indina- 
cioni ni tampoca preguntar á los oegroe Laur^aiio^ Seboatian y Ale* 
jo, porque motivo no dieron autet gritaron ó de otro' modo contuvie- 
ron el mal propóslo que le^Vmunicó dicho reo; /ai de todo esto re^ 
aultare que el daOo cenado por el incendio fué grave» y que lo lii%o 
el reo premeditado y" dolosamente» estando en qI estado natural de 
ay juicio, pronunciará V. luogq auto definitivo» condenándole á muer^ 
te natural» la que hará* ejecutar iif emisiblemeiite, sin mas dilación 
que la que requieren las disposiciones cristianas» previniendo que sea 
en el mismo par^e donde delinquió, y con la publicidad mas oportu- 
na á el escarmiento de esa «ooíndad. Y para que no queden sin aj^unot 
los negro8,Laure{^n0t Sebastian y Al^o» mandará V. que estando á la 
vista del auplicio» y después dq él, ae les dé, castigo de a«oWSt d^áo-*. 
doles por último en. el servicio de su anio f que por su condición 
estáa sujetos; loque es m¡ pareoer salvo 4&c* Dios guarde i V. mu- 
chos oños como deseo* U^aoa 31 de.octabre de 1736.*-PoQtor Ber<« 
nardo de Urrutia y Matos. 

El teniente ^ranqiaco Garda BritOieacribaao de S, ML qoqsq ma« 
jor puedo y debo» certifico que en mi pres^ftia firmó el . doctor don 
Bernardo de Urrutia y Matos, abogado de la Real Audiencia de San-, 
to Domingo, el parecer antac^nta* Hallaaa y octubre 31 de 1736^ 
— iFraociaco García Brito» escribano reaL 

RaliJicacÍ9n^-^\j\íkgo in cootinenti su merced el Sr. Alcalde ma« 
yor provincial pasó ^n compauia de mi /el prégate eacribono al cala- 
bozo donde se halUn presos los testigos de cata sumaria de e^tos auto^ 
á hizo parecer á Laureano, esclavo de D, Jum de la Barrera, uno de 



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-ir- 
los testigos de quien fué recibido juramento que hizo por Dios y la criit, 
según derecho ofreció decirverdad,y habiéndole leído por mí el escriba- 
no la declaración fecha por el susodicho de ?erbo ad verbum, y oídola y 
entendido, dijo: que es la misma que tiene fecha, y que en ella se afir- 
ma y ratifica, y en caso necesario la vuelve á hhcer de nuevo, y sién- 
dole preguntado por su merced que por que motivo cuando Miguel le 
dijo que iba á quemar la casa no vino y jsc lo dijo al mayoral, 6 cuando 
llegó á vista de la casa que la halló ardiendo dijo: que por miedo de* 
negro Mígtiel no lo ejecutó, porque 'le amenazó dJ£¡^idole que si re. 
Telaba al mayoral ó á otra persona lo que le habia espresado, le había 
de dar una puñalada, y temeroso de qfie no lo ejecutara si lo flegaríi 
á saber, no se lo dijo nunca á el mayoral.— Preguntado si sab^quc el 
negro Miguel en tiempo pretérito, ó en el de haber puesto íbego á la 
casa, le consta que ha sido borracho ó demente; dijo, que sabe que en 
algunas ocasiones en la ciudad ha bebido aguardiente; pero que en 
aquel entonces que le espresó lo que lleva dicho, no supo que lo es. 
tUTiese* Y que esto es la verdad so cargo de su juramento, y que de 
noero se afirma y ratifica, y que es de la edad dicha en su declartf- 
cíon: no firmó por no saber, hízolo su merced de que doy ^.-^Barre» 
to.— Ante mí:— «Nicolás de Flores Rubio, escribano real. 

En el propio acto hizo su merced comparecer al negro Miguel, 
reo en estos autos para que se ratifique en la confesión que tieme fecha 
en ellos, del cual fué recibido juramento que hizo por Dios y la ero?!, 
y ofreció decir verdad, y habiéndole leido su confesión de verbo ad 
▼erbpm, habiendo oido y entendido que era la misma que antea liabía 
pronunciado, dijo que no tenia que añadir ni quitar cosa algnna,enqne 
ae afirma y ratifica, y qne en caso necesario la haría de nueve por- ser 
▼erdad; siendo preguntado el didio Miguel si ha estado loco ó lo eati^ 
cuando introdujo el fuego, ó si estaba borracho á la sansen, dijo <f«e 
nanea ha estado loco, y que. algunas veces se ka emborradñralo en h\ 
lugar; pero que acá en el monte nanea ha estado borracho, y que esto 
es la verdad: no firmó por no saber, bízblosu Mierced de que doy lék*-^ 
B arreto, — ^Nicolas de Flores Rubio, eseriteno real. 

Raüfieadon dt cdreo.— In continenti su merced híxo paraotr 
á los negros Miguel, Alejo, Laureano, Cristóbal, Anbffoaío ^ák- 
bastian, y estando todos juntos, se les reeibiv jnranrtntb fne hiéieMn 
por Dios y la cruz, según derecho ofreeieron.deéif - veiKMv y liabiJNi- 
doles h;idó el careos que tienen * fecho para finde qbc jse litüf tiif|.eii 

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^t8— 
élf habiéndolo oído todos y entendido de ? erbo ad verbunii anáatmei^ 
dijeron que es lo mismo que tienen fecho j que se afirman j ratifican 
▼olviéndolo á hacer de nuevo en caso necesario, por ser todo la pura 
▼erdad) no firmaron por no saber, hízolo mu merced de que doj fé.«-^ 
Barreto. — Nicdas de Flores Rubio, escribano real. 

Lu«go su merced el Sr. Alcalde provincial para mas averíguacjov 
de lo que se les tiene pregunudo en las ratificaciones que tienen fechan 
los testigos 7 reo en estos autos, hizo parecer á Francisco Pérez, mti* 
yoral de este ipgenio, de quíett fué recibido juramento que hizo por 
Dios y la cruz, y siendo preguntado si ha visto al negro Miguel, reo en 
estos autos, loco ó borracho, ó si el día del incendio loestuvQ, 6 recov 
noció el menor indicio de ebrio en el ciudo Bfiguel, dijo: que ha masd« 
dos mese/ está mandando este ingenio, y que desde el mismo dia en 
que vino, conoció al referido negro Miguel, y que nunca ha visto ni re* 
conocido que se haya emborrachado, y que la noche del incendio hl* 
so ctnfianza del antedicho Miguel,asi para sacar las efigies de algunof 
Santos que estaban en la ermita, como para pasarlas de la casa que s^^ 
estaba quemando, y que mediiinte su diligencia, escapó asi las efigies 
eomo algunas albajas, aunque también es cierto que después de hai> 
bertas evadido del fuego unas y otras, esperimentó en dicho negro ai^ 
guna locuacidad mas de la que comunmente conoció en él, con cuyo 
motivo concibió que seria porque habia algunas botellas de vino y 
•f uardíeQtety que valiéndose de la ocasión ternaria algunos tragos, de 
dende infiere haberse escedido en el modo de hablar, ó levantado la voa^- 
auD^ue en le formal nunca faltó al respeto ni obediencia, eomo tam» 
poce á la amistad y buena alianza que debe tener á sus compañerosi 
BÍ otra demostración que realmente indujese al conocí miento'de estv 
Arte, y que esto ea la verdad so cargo de su juramento, y lo firmó, 
^[ne era de di años, y su merced rubricó de que doy ft.-^ Barrete.-^ 
FrenoisAS Pérez González.^— Nicolás de Flores Rubio, escribano reaL 

EUtaudo ea el ingenio nombrado SKu Hipélik) que estará tres 
4egiH» de la Habasa, en 1 P de noviembre de 1736 el Sr. capitán J>. 
Antonio Barrete, alcalde mayor provinAal de dicha ciadad y su J^- 
tisdJBcion por S.M. habiendo visto eatos auloa y la culpa que de ellos 
faaulta eeotn Mignel de nación francés, negro esclavo del Sr« contf • 
éar D. Joaé de la Barrera, por haber <)uemado la casa de vivienda/ 
aB OMfíaveral de dicho ingenio y que de las diligencias ejecutadas jrfi- 
múKá qm Hé el dafte gravítiapo por ser la casa y lo que en ella pji^ 



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— w- 

ikaió de coiiÁdefiíUe ?ftlar^ hasu eo «Mt 4e 600 ¿MQ pi. y ek-ct» 
üaveralr^ulado en 300 panes de aBucar» oujo iuceodio perpetró di* 
cho Miguel dotova y premeditadamente: estando en el eatado naiarat 
de au juicio, teniendo presente que delito i¡m grave neoeaita de añ 
pronto y ejemplar castigo que contenga semejante» atrerlmientoe, via • 
U> j considerado lo demás que eo«vtno, áfjo su merced* qoe eonfor- 
«láadose con el parecer del Dr», D. Berna|iÉ|o de Urrntia que consta 
4 íofae 8, j haciepdo justicia debía condenar j condenó 4 dicho «e- 
gro Miguel á la pena natural de muerte, la -que se le dé atado 4 «a 
palo, por medio de armaede fuego por no Kaber jrerdugo que de otra 
•tierte lo pueda ejecutar, y que sea en el parage del delito, dándosele 
liasta qnB muera naturalmente, y que allí sea llevado acompañándo- 
le pregonero qae publique su detito; por la culpa que Resulta contra 
ios negros Laureano, Sebastian y Alejo, los gondenaba y condenó, 
¿e que á rtsta del suplicio de MigQ0y|||Lyj^ 200 azotes y después 
sean entregados 4 su mayoral pan|j^^q^dei^n su cautiverio, y 
por este en fuerza dé definitivo así i(pPrOTeyó, mandó j firmó.^ — An- 
tonio Bárrelo.— Ante mí: —Nicolás de Flores Rubio, escribano real. 

En dicbo día yo el escribano bice saber el auto dé arriba al ne- 
gro Miguel, francés, reo en estos autos preso en el calnbozo de esté'' 
ingenio en su persona. — doy fé. — Nicolás de Flores Rubio, escribano 
real. .^ 

En el diclio dia hice saber dicbo auto á Laureano, Alejo y Se- 
bastian, negros esclavos de! Sr. D. Juan de la Barrera, reos en estos 
autos, estando todos juntos en sus personas, — doy fé— Nicolás de 
Flores Rubio. 

Nieolas efe Flores Rubio, escribano de S. M., como mejor puedo 
doy fé y verdadero testimonio, como boy dia de la fecha en cumpH- 
miento de lo mandado por el auto á la fi»ja antes de esta del Sr. Capi- 
tán D. Antonio Barreto, Alcalde mayor provincial de la Habana y su 
jurisdicción, por S, M., be visto sacar el negro Miguel, fVances, reo en 
'estos autos, del calabozo en que estaba preso, acoto pairado de los H. 
HR. PP. Pray Pedro Mártir, y Fray Mannel de León, religiosos 
de bi venerable órden'de nuestro padre san Francisco, que le ib«D 
aytfdando; atado de las manos, y con unos grillos en los pies, á vor 
de pregonero, que decia en alias é Inteligibles voces: ^Estaes la jus- 
ticia que manda hacer el Hey Nuestro Señor, y en su nombre el 9r. 
"Oapitan D. Antonio Bárrelo, Alcalde mayor provincial de ia ciudad 



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de la Hubana j.tu jurÍ9Ücek»n, por S, IVI. á este Kombre por haber 
J^ltado al respeto y temor de Dioi, de la justicia y de su amo, que- 
mando las casas de la morada de dicho su amo, y uno de los caftsve- 
rales mas principales de este ingenio, quien tal hizo, que tal pague" 
en cuya conformidad fué llevado hasta donde estaba asignado el patí- 
bulo, y habiendo llegado á^l fué atado por el verdugo á un palo» en 
cuyo intermedio dicbo re» llamé al M. R, P. Fray Pedro Mártir, j 
llegándose á él, el dicha Fádre diciéudole que si quena reeoncilkir; 
dijo el reo que sí, y con efecto, hi;&o la demostración de arrimarse á 
él, y el reo dijo que^solo lo'que se le ofrecia, era el que diolto Padre 
dijese á gritos, que decia dicho reo que los tres negros nombrados 
Laureano, Sebastian y Alejo que estaban presente* no habían ineiur- 
rido en cosa alguna, que él los había cargado injustamente, y que t^ 
dos lo perdonasen pQr Dios, como así lo refirié dicho religioso, y 
prosiguió dicho verdugo ^ánU^á un palo, por la garganta y cuerpo, 
tapándole los ojo^ est<ni|^flMO, cogió una pistola que estaba car- 
gada con dos balitílS^ en ía^íei^jfrecha se la descargó; que bi*o ar- 
rojar un caño de sangre por las heridas y otro por las narices, é in- 
clinó la cabeza para el suelo como que qujsria fallecer, y habiéndosele 
-reconocido que estaba vivo, se mandó que con otra pistola cargada 
con dus balas, se le disparase por la misma sien derecha, como asi lo 
ejecuté el verdugo, y habiéndola descargado en el parage citado, en- 
^derezó didio negro la cabeza con mucbo alientu,y abrió los ojos por 
haberle levantado las balas la visera, y con la mayor prontitud que se 
pudo ae cflU'garon de nuevo las pistolas con otras dos balas cada uua« 
á vista y conocimiento de su merced, y de mí el presente escribano, y 
tapándole el verdugo los ojos, le dio tercer pistoletazo, por Ja misma 
ftien derecha, y ejecutado, dicho reo con gran valor pidió misericordia 
por medio de los RR. PP. y no obstante, su merced mandó se volvie- 
se á disparar cuarto tiro, como con efecto se ejecutó asi, y después 
con gran valor llamó á los Religiosos,y junto con ellos pidieron mise- 
ricordia; en cuyo estado su merced el Sr. Alcalde mayor á vista da 
tan crecido suceso, y de que cada ve/, que se le disparaba» parecía re- 
vivía, le perdonó, y á los demás reos, y se msindó quitar del patíbulo 
y llevar para las casas, para que le curasen, como con efecto asi se 
jecuto, 'y fué dicho reo por su pié Iftsta el calabozo de doade había 
aalido, en donde se le quitaron los pillos, y dijo dicho negro Miguel 
que había visto patentemente á María SautísimA del Rosario en el pa- 



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—21— 
libiiln> j habiendo su merced mandado llamar á Df Tomaa Bonom, 
Maestro Cirujano, para que curase dicho aegro, y este naoif«(it4» 
dolo en mi presencia, la de au merced, y de otras muchas personas, le 
sacó de las heridas dos balas, la una «a poco abollada, y la otra toda 
rajada; y viendo dicho cirujano que echaba mucha sangre, porque no 
se le desmayase, suspendió diciendo,qi1|||Pl día siguiente le acabaña 
de sacar las que le quedaban, y en este estado lo dejó; y para que cons- 
te donde convenge, doy la presente en eF ingenio de S. Hip6lito, q^e 
estará dos leguas de Guanaba coa, en 3 de uoviembfe de 1736 añus, 
siendo testigos el Teniente D. Diego I>eígado j( Vargas: el Capitán 
-SLPairMkideOfta^TttaiaQte.Simoa Ueroaiidka; el Subteaieftt» A«r 
mon MarrerOf y. Teniente O* /osé Mjlao» y otras machas personas 
que 8^ hallaron presentes, de que doy fé. — Bn testimonio de rerdad. 
i — Nicolás de Flores Rubio, escribano ri^uí. 

En la ciadad déla Hubann en '> -^^^ '^ ■ 'Tf>vieiubre de I7íjf5 »ño* 
el Sr. Capitán Don Antonio \^u\ i I Ja ninyor provincml 

de la ciudad de la Habana y ?u jurk^i^eú^it por S<,M.>MbÍendi) riscrf 
estos autos, y \o acaecido el li > 'í í*! - nrrietite coa el uegro Miguel 
de nación francés, reo en ^stos autos, que consta de esta y las dos fo- 
fas antecedente8,dijo su merc^ que in continenti pase D. Felipe Ver- 
dejo, comisionado de este tribunal en cumpañia del escribano al inge- 
nio del Sr. Contador D. Juan de la B^irrera, en donde se halla dicho 
negro, y le registren todo su cuerpo y bohío, á fin de ver si le puedea- 
encontrar algunos trastos de que se malicie tener dicho negro algún 
pacto maligno ó hechicerias, y fecho lo pondrán por d¡ligencia,hacien- 
dolas mas eficaces que se puedan pora averiguar lo referido,y por este 
asi lo proveyó mandó y firmó. — Barreto. — Ante mí — Nicolás de Flo- 
res Rubio, escribano real. 

Noticia del entierro de dicho negro^despues del tiempo pie vivió. -^ 
Libro pri/nero de entierros de negros á fojas 177 vuelta, partida 3. " 
está la siguiente. 

En la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Aisuncion do 
esta villa deGuanabacoa, en 14 de noviembrode 1736 años: Miguel, 
criollo da la Martinica, esclavo del Contador D. Juan de Ja Barrera, 
falleqpó, habiendo recibido losjiantos Sacramentos, y se ledió sepul- 
tura en el Cementerio de diclia.SaiHa iglesia, y.para que conste lo fii'<^ 
mé.-r-José Hdario Diaz. 



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E« copia dé su original ri^ire para orclii?ado en el oficio de P. Jo* 
fté Diax. Fué copiada en 1. ^ de Mnrzo de 1809. 

Concuerda con su original que existe en el erclriro de mi cargo* 
Guanabacoa y muyo 21 de 1813. — Francisco de la Madrid, 



itihe dalttii en las imectendcM He eHammá, 6 

«os A medlUMÉ de la Altiina cenfnifa. 

Don Tomas de jp Torre, ?ecíno de esta ciudad de la Habana^ 
vendió en 20 de iJLciemlKe a« 1740 á ttüña Juana Teresa' de Zayat, 
viuda, vecina da 1« nii^ma, iigun escrüura, ante eJ escribano pnbli^ 
po don ^unn de Sfilínus, ef haiu y rorruJ deque era dueño, nonabrado 
San Pedral de la Lfc^tiadfu, con un síÜkí í\k ganado mayor y menQ!* úrr 
tulado Yagüitaa, 40 leguas 4 sotavento de piie Puerto: en |qs aiiaie^ 
se comprende otro jiitio, en cuya población se está entendi^nc|o para 
hacer un corral. I^as tierras bajo los términos porrespoqdfcnl^ á hatoa, 
en 6,000 ps., y adenia^ el yaiof que resulte de las fábricaa» corrales y 
ganados á los respectos siguientes, que de intento se copian para qui» 
se cotejen con los precios de ahora. 

P». »»• 

Jjñ^ vacas, rejegas y novillos de 3 años, á. . ^ m 

Toros viejos. 4 ,, 

Toros y novillos de 2 años, á 3 „ 

Novillos de 2 años, á 4 „ 

Añojos, á 1 4 

GANADO DE CERDA, 

Pu<»rca8 madres, y machos de 2 años, á. . . '3 ,, 

Machos de 3 años, á. ...••«. ^ ..* t 3 4 

Oochinatos de año, á. . . . 1 4 

Berracos de 2 años, á . . . - « • 3 4 

Lechones de 6 meses, á. • ,i ^ 

Lechones de 4 meses, á ••.•••• „ 4 



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-9$- 

BS«TUS« 

Garañones y caballos de silla, á ...... . 25 ,, 

Yeguas de vientre, á . • . 7 „ . 

Potrancas de 2 años, á . i ......... . 5 „ 

Potros de 3 años, á . . • . : • • 10 „ 

Potros de 2 años, á". . 8 „ 

Potros fedoDíoiies^ ¿ ............ , 12 ., 

Cabajlos do medía rienda, á ........ . 15 „ 

Caballos de carga, á . . ; 12 „ 

Potricosy potraocas de año, á. ..,..,• . 2 „ 

Júsguese por esta tasación la diferencia de aquel tiempo & esto,* 



Don Mateo Pedroso y Florencia por escritura de 3Í de^marzo dé 
Í742, ante el escribano don Dionisio Paneorbo, otorga á doña Juanai 
Teresa de Znjas, viuda del regidor don Juan de Zayas Basan, recibo 
de los bienes totales de su esposa doña Teresa Martina de Zayas, hija 
de aquellos, j entre los dichos bienes, recibe el hato j corral San .Pe- 
dro de la Llanada, incluso en él un sitio riombrado Yagüitas^ 50 le. 
giias á sotavento de este Puerto^ para la parte del Sur. Las tierras en 
precio de 6,000 ps. inclusos en estos los 4,000 ps, de unai capelíaniaí 
fundada por Phelipe Guillen. 

1,124 reses en, ,•«•,•,,«•.««.,. 4350 „ 

511 cerdos ,.,,,,,. 1060 6 

Í99 cerdos en Yagüitas, 346 6 

t'ábricas y herramientas del hato y sitio. . • 441 7 

t5 reses anecsas á Yagüitas ....... 328 „ 



Suman 6536 



Ésta escritura es muj curiosa y por eso la protocolamos. Se cita 
fina calle de la Tenaza y otras «alies que no teniendo non^bres se de- 
signan |K)r rodeos. Se refiere tatnbien á un colejto de San Isidro, y 
2dlf cerca el paliicio donde vivió un obispo. — Los rotares de la calle 



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—24— 
de O-Reilly, que prímiliMpiente se Ilfttn6 del Sumidero, se estiraabaa 
en aquella época de 8 á lU rs. vara, y los que están por detras de Be- 
lén, lugar que conocían por el Quemadero^ donde estuvo ^ Rancho 
de los Isleños^ de 4 á 6 rs., y las ventas se hacían con difíoiiltad, re- 
cibiendo es parte de pago mueblos de uso y otros electos rezagados. 



BAYAMO. 



^ CNMLJL-ñA BlUb CAFZSAZT VBJkMCXMCO TAMJLÚJL. 

\ 



^ Que á la mitad del ^fffo XIX , cuando todos estudian y se afu- 

, nan por adquirir conocimientos en las ciencias y en las artes, hay^ 

hombres ilustrados que favorezcan con sus dones esa propensión ge- 
I neral, no parece admirable ni causa novedad, pero que en 14 de mar- 

I • zp d^ 1571, (¡217 anos!) un individuo que no hiibia probado las deli- 

cias del saber, que^estaba dedicado á las armas y al cuidado de sus 
haciendas de crianza, distante de la capital 198 leguas, que el capi- 
tán Francisco de Parada hubiera pensado entonces en consignar sus 
^ cuantiosos bienes, como lo hizo en su testamento de aquella fecha 

i para dar clases y propagar la instrucción en la villa del Bayamo, me- 

rece un recuerdo honroso, y un tributo de gratitud á su beneficencia 
y patriotismo. 

Ordenó que con el producto de sus muchas haciendas se funda* 
ra una obra-pía, se edificase una iglesia, se estableciera clase de gra. 
mática y se eligiesen tres capellanes que doctrinasen álos esclavos de 
aqueHas. Asi se cumplió, aunque sin mucho esmero y sin la constan- 
cia que 86 impende en negt>cio8 de ínteres particular. Por fortuna los 
reverendos padres de Santo Domingo, obtuvieron de los capellanes la 
necesaria conformidad para solicitar la conmutación de esta obra-pia 
en la fundación del convento de la orden que antes había sido dene- 
gada por S. M.: tuvo el éxito que debían prometerse, sabido por el 
Rey, que la intención de Parada no^'se ejecutaba con exactitud, 6 
t)ue los bienes en que descansaba no recibían el cuidado, ni daban el 
aprovechamiento que se habia prometido, y descendió la Real Cédula 



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--as- 
de 12 de febrero de 1739, con la cual el Illn^ / Rmo. tenor Obiepo 
don Fr. Juan Lazo de la Vega y Cancinorpronunció tu auto do 
coomutacion en 11 de octubre de 1740, quedando aiS instalado el con* 
▼ento. 

£1 buen éxito que tuvo aquella obra lo declaran muj bien tan^* 
toe religiosos como se educaron para la iglesia en oquel convento, j 
muchos seculares que recibieron en sus aulas los primeros rudimen- 
tos, riñiendo solo á.esta capitaJ para completar su carrera con el es- 
tudio de las lejes, ó para recibir grados en la Unirersidad. En el ma- 
nejo de estos bienes se portaron los Dominicos con esplendor, pues 
consta de papeles oficiales que en 1796 tenia el convento un Rejente 
de estudios, que lo era el R. P. Presentado Fr. Antonio Remires, 
que en 1803 lo era otra vez el mismo padre Remires j catedráticos 
de teología el R. P. Fr. Francisco Bobadilla, propietario de Ttsperas 
é interino de primaj de fílosofia el R. P. Fr. Miguel Selteira, y da 
gramática el R. P. Fr. Rafael Pérez. — En 1801 era Rejente el ciu- 
do R. P. Ramirez, lector de. prima de teología el R. P. Fr. Pedro 
Caballero, de-vísperas el R. P. Fr. José de Luna; de arte el R. P. Fr. 
Rafael Pérez y de gramática el R. P. Fr. Vicente González.— Eu 
1806 era Rejeute de estudios el R. P. Fr; José Soler; lector de Utmt 
Ifigía el R. Pi Fr, Silveira y de gramática el R. P. Fr. Jacinto Ber- 
nal, cuyas asignaturas han continuado hasta estos (fitimos dias.* 

De todo esto somos deudores, y principalmente los de Bayamo 
á su insigne bienhechor Parada, y pues que el contesto de los docu- 
mentos á que aludimos en esta pequeña noticia, esplica muy bien el 
justo motivo en que se apoya este recuerdo, se ponen á continuación* 



~ A RET. — Por cuanto habiéndoseme representado por parte de la 
provincia de Sta. Cruz del orden de Predicadores, que por los cape- 
llanes y patrono de la iglesia de N^ra. Sra. de la Asumpcion, dota, 
cion de la Obra-pía que mando fundar Francisco de Parada en la vi- 
lla de San Salvador del Bnynmo de la isla de Cuba se habia cedido 
j donado á favor de su religión hi referida iglesia con todos los orna- 
mentos conducentes á su culto, y asimismo las posesiones de hatos, 
estancias y negror que le pertenecían, cuyo valor pasnba de 70,000 pe* 
aos de que en la expresada villa se fundase un convento de su 6rden 



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áoñát se ensenase la íU^fiiay la teología, y se lograse por este lui- 
dlo el pasto espiritualice se facilitaba á sus moradores como coas- 
taba de instrumeotos que se presentaban j suplicando me fuese ser* 
tido conceder licencia para que fundase el enunciado convento, y sé 
verifícase plenamente la voluntad del citado Francisco Parada, tuve 
por bien espedir varias órdenes en 20 deabrll de 1730, para que m0 
informase en este asunto con justificación de la espresada obra-pia^ 
sus bienes y rentas é información de la iftilidad del mencionado coa- 
vento, y en su consecuencia lo ejecutaron el obispo de Cuba y otro« 
sujetos, espresando que las baciendas de la obra-pia pasaban del va* 
lor de 70,000 p9« y que era congrua suficiente para la manuteoícionf 
de proporcionado número de religiosos de que habia falta, por ser 
mucha la mies y pocos los operarios para el pasto espiritual y des- 
tierro de la ignorancia que reinaba en aquel pais; y que asimismo se* 
ria mas segura la administración de las espresadas baciendas por lot 
religiosos; señalando al patrón y pariente inmediato de la obra-pia^ 
porción de tierras para que sus descendientes se socorriesen con ía la* 
bór personal de ellas. En cuya vista y atendiemlo á que la citada do- 
nación no contenia la aprobación y autoridad^ que segim derecho de* 
M6 intervenir para su validación, denegué la fundaci<m del conven- 
to, mandando por despacho de 18 de diciembre de 1734 se cumpliese 
la primitiva erección de la obra-pía, según la mente del fundador de 
ella, como está dispuesto por otro de 3 de julio de 1573^, entreganda 
la» haciendas á su patrón y capellanes, cuya providencia suspendié 
el obispo, representándome, le parecía no se faltaba á la uitima vo* 
Inntnd de Francisco Parada con la fundación' del •convento, respecto 
que las capellanías permanecerian siempre con aumento del culto de 
la iglesia y de las mismas haciendas, y de no hallar motivo que im- 
pidiese la conmutación é interpretación de la última voluntad en una 
obra taa pía y santa, y ahora por Fr. Garios Pérez Bello, del^rden 
de Predicadores, se me ha representado que habiendo reconocido el 
obispo don Gerónimo Valdes en su visita el año de 1718 la falta de 
educación y enseñanza espiritual de la espresada villa de Bayamo^ 
|K>r defecto de escuelas y cátedras, di6 providencias para que delcon* 
vento de la Habana pasasen á ella dos operarios de su religión, cuyas 
misiones produjeron tan favorables efectos^ que los vecinos y morado- 
res le pidieron su peraiunencia por el lamentable estado de la referi- 
da obra-pía que después de 170 anos estaban deteriora Jos sus ftncaa 



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por disipación de sus adiDiiiistradores; y que por el patrono j eape- 
lianes de ella, se habían traspasado sus derechos y accionea á favor 
de la religión, haciendo donación inter vivos de las haciendas que ec- 
sistian, suplicándome fuese servido aprobarla, permitiendo la funda- 
ción del convento, por ser este el único medio de añanzar elcumpli* 
miento de la voluntad del testador con beneficio de los vecinos y de 
fas haciendas que desde su erección eran espirituales. Y habiendo vis- 
to an mi consejo de las Indias esta instancia con los instrumentos que 
para su justificación se han presentado, lo que informaron sobre ella, 
así la Audiencia de Sto. Domingo* como el gobernador, el Obispo, 
Bean y cabildo en sede-vacante de la ciudad de Cuba,'y los cabildos 
eclesiástico y secular, curas beneficiados, oapellanesde la referida o* 
bra-pía, y el guardián y convento de San Francisco de la villa del 
Bayamo, sobre las utilidades que resultarían de la espresada funda- 
eiou del convento, por la numerosa población de aquella vrlla, del 
pasto espiritual que necesitaba y las suficientes rentas que subsistían 
para la manutención de sus religiosos, y el logro de que por su me- 
dio .hubiese estudios de gramática^ filosofía y teología moral para la 
crianza de ministros, su aumento, educación y de8tie^ro de la- ociosi- 
dad é ignorancia que feinabn, como también para, dar fin á los contt- - 
tinos pleitos en que se disipaban las rentas de la espresada obra-pía^ 
y considerándose que aunque por leyes y Beáles órdenes está man- 
dado no se permita en adelante fundación alguna de convento sin las 
circunstanciad prevenidas para ellas de conocida necesidad y utili- 
dad, servicio de Dios y raio, yqiie los que asisten en la del Bayamo 
son, sin gravamen, del común ni de mi Real Hacienda, hallándose 
con iglesia formal,, oficina y rentas necesarias para su permanencia, 
siendo una de laacláusnlas del (estamento que otorgó el espresado 
Francisco Parada el ailo de 1571 para la fundación de su obra-pía, 
hi de que hubiese txefi cspellnn^sixiiie el uno fuese preceptor de gra- 
mática y tuviese la olilig^icion áií iitstruir y eoñfesAr á los esclavos y 
penóyiRiB que asistian en sus l^sicí^iidns, los cuales hubiesen de ser 
faábSesr^y suficientes, modesto^, áa "ejemplar vida y loables cbstum- 
bres,.y que para ocurrir al cumpíl miento de la illtima voluntad del 
fundadqr, pasaron \n% inism^^ cr^pclij^nes de pnotJ propio, y sm mu- 
dar la forma y disposición .suya,^ lífic^n diñacioo inter Vivos por 
via de limosna y Obra-pía para la eréctfijOFn de; convento, de la 
iglesia, sacristiai imájenes y demás alhnjas del adorno y culto de c- 



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ibiSf con los batos y las otras conas que le pertenecían bajo la obliga' 
eion dé enseñar la gramática y cumplir con las capellanías y fiestas 
prevenidas por el fundador^ de ser el convento tiasa profesa de novi» 
cíof, y de mantener lectores de filosofía y teología para enseñanza de 
predicadores y confesores, y aumento del culto espiritual, y que con 
el nuevo informe del Obispo y su consentimiento en esta conmuta- 
ción, cesa toda dudn y se yerifíca que sin perjuicio de la primitiva 
fundación se ocurra á las utilidades que resultan del convento. He re- 
suelto á consulta de 12 de diciembre de 1730, que precediendo la for- 
mal conmutación de la mencionada obra-pía de Francisco Parada, con 
aprobación y autoridad del espresado Obispo de Cuba (que ofrece 
concurrir por su parte á ella, y á quien encargo su ejecución) se eri- 
ja y funde el convento de Predicadores en la villa del Bayamo con 
solo los bienes de la espresada obra-pla por ser desde su oríjen ecle- 
aiásticos y espirituales, y que el espresado Obispo prefina al tiempo de 
bacerse la fundación el número de religiosos que fuere preciso y cor- 
responda á la renta con qae establece, imponiéndoles el puntual cum- 
plimiento ¿le las cargas y obligaciones contenidas asi en la primitiva 
fundación de la:* Obra pía que se intenta conmutar^ como en la escritu^ 
ra de fundación ^otorgada por sus patronos y capellanes , para que ae 
verifique en todo lo posible su ultima voluntad, se aumente el culto de 
la iglesia, el pasto espiritual y la enseñanza de aquellos moradores* 
Por tanto mando á mi 6roberaador y Capitán General de la is- 
la de Cuba y ciudad d§ San Cristóbal de la Habana, al Goberna- 
dor y capitán agúerra de la de Santiago de Cuba, al Cabildo, Jus- 
ticia y Regimiento de la villa de San Salvador del Bayamo y á todos 
los demás ministros,jueces, justicias y personas de cualquier estado y 
calidad que sean, y ruego y encargo al Obispo de la iglesia catedral de 
la ciudad de Cuba, su provisor y vicario general, Dean y cabildo de 
ella, y los demás prelados y jueces eclesiásticos á quienes en todo 6 
en parte tocare el cumplimiento de esta mi Real deliberación. Que 
luego que por parte de la provincia de Sta. Cruz, del orden de. pre- 
dicadores se les presente este deapacbo, guarden, cumplan y ejecu- 
ten, y bagan guardar, cumplir y ejecutar su contenido, sin poner 
embarazo ni impedimento alguno para que precediendo la formal 
conmutación de la enunciada Obra-pia (le Francisco de Parada, con la 
aprobación y autoridad del obispo de Cuba, que por derecbo le 
corresponde; y ofrece concurrir por su parte á su ejecución, se erija 



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y tuoie en la villa de satv Salvador del Bayamo el convento del ¿J^ 
den de Predicadores que se solicita, conlurme á lo dispuesto por- hf 
'ejes de mi Real patronato, y con ^lo lotf bienes pertenecientes 4 

. la refeiida Obra-pía, á cuyo fin encargo asimisino al espresada obis- 
po de Cuba, aplique todas las providencias que tuviere por conve- 
nientes, prefiriendo al tiempo de hacerse esta ¡fundación el«nú^ero' 
de religiosos que fuere preciso y correspondiere á la r^t3 con que 
se establece, é imponiéndoles d grávame delpuntuql cumplimiento' 
de las cargas y obligaciones contenidas en la primitiva fkndaeion de 
la enunciada Obra-pia, y la escritura de donación otorgada en ll de 
marzo de 1720 por su patrón y capel 1 a ifss, para que por estcm^dio 
se verifique y ejecute en todo lo posible la última voluntad del Cata- 
dor en aumento del culto de la iglesia, del pasto espiritual y ense- 
&anza de los vecinos y moradores de aquella villa; para lo cualquie* 
ro y es mi voluntad se dé por todos el favor y auxilio que conviniere 
7 se necesitare, y derogo por esta vez las cédulas de 19 de marzo- 
de 1593 y 3 de abril de 1605, 14 de julio de 1643, 4 de marzo de 
1661, 19 de febrero de 1704 y 15 de mayo de 1717que prohiben las. 
fundaciones de conventos y otras cualesquiera que haya en contra^ 
rio, dejándolas para ea adelante en su fuerza y vigor para su preoii^A 
y puntual observancia, por ser así mi voluntad. Fecha en el Pardo 
en 12 de febrero de 1739. — Por mandado del Rey N. Sr. — D, Fran- 
cisco Campo de Arve. — Y* al pié de dicha Real cédula están tres, 
señales de rubricas diferentes. 

Auto de conmutación. — En la ciudad de la Habana en 11 de oc-> 

* tubre de 1740 años, el limo, y Rmo: Sr. D. Fr, Juan La^o de la Ve- 
ga y Cansino, dignísimo obispo de esta isla de Santiago de CubH» 
Jamaica y la Florida, del Consejo de S. M., mi Sr., habiendo vhx& 
estos autos y lo pedido en ellos por el Rdo. P. Fr- Carlos Seres 
Bello, del orden de predicadores, en nombre de la provincia/ áh Sta. 
Cruz,por su escrito de 26. de setiembre próximo pasado,con. licencia 
iuscriptis del M. Rdo. P. Prior y vicario provincial del convento de 
SrSto. Domingo de esta dicha ciudad, y de patente y carta de su Rmo. 
P, Mtro, general de 30 de marzo del año pasado, y áp las actas de 
dicho Rmo. en 15 de mayado 1726 sobre qu^e dé cumplimiento y 
ponga en ejecución lo encargado k S. S. I. poRtenl cédula su fecha 
en el Par^o^ 19 de febrero del año próximo pasado de 1739, en 6r» 
den á que se connuite la erección de la Obra-pia de Francisco de 



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—80— 

Pliradü, y «e funde con ella en la villa del Bayamo un convento 
líe .dtcha orden can la condición de que en todo ¡o posible se ob* 
gerffe y guafde'Ja últimd íwlíif^tad de dicho '^ranci$to de Para- 
da^ y lat puestas por' el patfdno y capellanes de dicha Obra-pia en la 
escritura de donación y cesión, que liicieron- á dicho orden, y lo de* 
mas i)ue.coiitiene y espresa dicho Real despacho, qae todo corre pre- 
sentado 'á /sonliniíacíon de esfos autos: visto asi mismo lo dicho en su 
cbfitfadicQioD pof el .padrejy-omotor fiscal en su escrito de 30 del c¡- 
.tado njes do-setiembre, e» queppope la escepcion de no darse al dicho 
reverendo padre fray Carlos Bello- por no haber presentado poder de 
dicha jpVoTincia, en cuyo nombre ne ha. presentado ni el necesario, y 
con Tas- solemnidades legítimas para admitir como gravosas y perpe- 
tuas las condiciones referidas, y conque precisamente se ba de' hacer 
la did)a conmutación, y. que caso que ésto se efectúe debia de prece- 
der él conocimiento judicial de causa neqésaria legítima para ello, y 
7^ en todo caso, cuando 8. iS« J« ie sirviese usar de su ' autoridad ^ no 
fuese absoluta^ 9Íno condicionadamente. Y v¡«to asimismo lo que des- 
pués por otro escrito cié 6 del corriente' alegó el dicho reverendo pa. 
dte Fr: Carlos Pérez Bello,, con lo demás, que en materia tan grave 
yjJe tanta circuspeccion ver. y- considerar convino, S. S. I. dijo: que 
lisando de la autoridad de dignidad concedida, y en obedecimiento de 
dicho 1R,¿fL\áe%!pfkíih^ teniendo presente las misma.s^.causas que.se infor* 
fMCrpn d 8\ itf,.(Q* 1>, ¿r.) en su Real y supremo consejo de las 
Indiásde donde dimanó, y en aquella via y forme que mejor haya lu- 
gat por derecho haeia, é hizo formal conmutación de la dicha Obrar 
pía de Francisco Parada, para qj^e de sus t)ie{ies.y no de otros, se 
fundé en dicha villa del Bayaoio en esta isla y diócesi», un convento 
Véfórd^en de Predicadores con las condicioqedy declaraciones, cargos 
y obUga(XÍones 8igu¡entes:-^Prinieramente) que poi cuanto por dicho 
]^eaf despacho en primer lugar se encarga, á S. Suj. que al tiempo de 
Imcer Ja'íundacioiI^de dicho convento, prenna el numeró de religiosoa 
qué fuese preciso y corresponda á la renta con que se establece, desde 
tni^c^lo^Aoe de el de veinte y cinco religiosos, y teniendo presente 
8. S%1. que esta se convertirá por ahora en ¡a matorral fundación de 
dtcKb convento, clau^may casa de nO>^cios y.demtfs oficinas que ee re- 
quiereti á su petfeccK, reediíícaoion de la iglesia, prnígiientos ^ de- 
más necesario pva la decencia del^ulto divino^ dentrp^de nueve a.ñosi 
que «S8¿1 qíae S. S- Ivha considerado necesario paro la perfeijcioii dp 



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diciias obras, debíanle mau Jar y mandó, que por ahora ^náená di- 
cha villa ocho religiosos, que seguQ la constitución del. S^o Pad* 
lo V., aprobada por S. IVÍ. componen. formal convento én qué se in- 
eluja el dicho R. P. Fr. Carlos Pérez Beno, como Ticairio y C091Í; 
aairio constituido por su Rmo.^ en cumplimiedto 7 observadcitt dt^líL 
patente que tiene presentada pura que desde luego tomen posesión ^e 
los bienes que fueron de dicha dbra-pía y contribuyan las divinas alai 
hanzas, según sus reglas y constituc¡ones,'9fean cátedra de níofia),*é in- 
erin que no se finaliza el convento y obra, las conferencias que sean 
odos los jueves no impedidos, se tendrán en la parroquia de dicha vi* 
b, y empiecen la obra de dicho convento y demás (Jue ^á referido^ 
'dentro del término de dichos nueve anos que precisamente se les se^ 
ñaia para ella, que han de comenzar á correr y contarse desde el di;« 
que tomen posesión de dicha obra pía, y concluidas que sean las men-. 
Clonadas fábricas, han de pasar á completarse el número espresado da 
los veinte y cinco religiosos prefinidos. * 

2. ® ítem. — Que han de reconocer por patrono al que lo, es ue^ 
iualf y á los que le sucedieren^ con soló la facultad de poder nombrar 
capellanes^ y de que dichos religiosos le contribuyan de las rentas 40 
dicha 06ra-pia^ los diez pesos que le éslán señalados por la funcja- 
cioní 

á. ^ ítem. — Que á los dos capellanes se les contribuyan por di- 
chos religiosos, de las dichas rentas con los 230 peso^ asignudos pot 
el fundador^ y con el pan, vino y cera, ornamentos, cantores ydemay 
üdcesario para el cumplimiento déla misa de ellas, 

4. ® ítem/'-'Que al preceptor de gramática que ha de durar ^.oii 
el tiempo de su vida, y después han de recaer en dicho convento perpé» 
tuofttente^ se le contribuyan por el de las dichas rentas, los 300 pesos 
que le están señalados con la precisa obligación de asistir con los es- 
tudiantes á la misa de N. ^. el sábado, y á la tarde^á vísperas, y á lat 
mifa f vísperAs del dia siguiente, y por cuanto S, S. I. se haya infor-: 
mado que dicho preceptor de gramática está en posesión de una det 
dichas haciendas, para hacerse cargo de dichos 300 pesps que le per^ 
ienecen, debia mandar y mandó la restituya á dichos religiosos^ y 
estos le contribuyan con dichos 300 pesos. 

$. ® ítem. — Sean obligados dichos religiosos S: recDnocer en di- 
chos bienes 1875 pesos de principal á favor de la Capellanía de 
jTranctseo Camacho y capellanes. 



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^82- 

6. ^ Item.-^Así mismo 500 peso? á faror de la de Prancisco 
Ba)lejo4 y «US capellanes, de la que al presente lo es D. Luis de Pi- 
nas. 

Y. ® Item.-^Que han de celebrar todos los años con toda soiem 
nidad de vísper&s, misa cantada y sermón las dos festividades de la 
Ascensión de N. S. Jesucristo, y Asunción de N. S. por lá intención 
del fundador en la conformidad que lo dejó disputsto. 

8.^ Ilem. — Que diclfl^ convento ha de ser casa de novicios, j 
han de mantener en ella lectores de filosofía j teología para su ense- 
ñanza; 

9. '^ ítem. — Que ha de ser de la obligación de dichos religiosa 
estar á la mira sobre el cumplimiento de las misas de dichas capella- 
nías, j especialmente sobre lo que pertenece al preceptor de gramá- 
tica dando cuenta á S. S. I. de cualquiera falta á omisión que hubie- 
re, y desde luego se apercibe á dicho preceptor, que en caso de ha. 
berla.sin Jegítima causa se íe despojará y pasará la lección y renta 
al referido convento para que se sirva por sus religiosos. 

10 ^ ítem, — Que por cuanto dichos religiosos están convenidos 
en que el patrono se mantenga en la posesión en que está del Corra. 
litQ de Gibacoa por el tiempo de su vida, por lo que ha de haber de 
dicho patronato con la pensión que hasta aqui ha tenido de contri- 
bui^r 4 botijas de manteca, mandó S. S. I. no se innore, y que por 
su muerte pas^ al convento y á los sucesores en dicho patronato, 
se les contribuya el derecho seáalado por el fundador. 

11.® ítem. — Que en atención á que por el padre promotor fis- 
cal se ha puesto reparo al dicho R. P. Fr. Carlos Bello, sobre fa le- 
gitimación de su persona para solicitar en nombre de su provincia 
esta conmutación y obligarse á las cargas y pensiones de ella, y aqui 
se han referido, para que se proceda con la seguridad que á seme- 
jante materia y su perpetuidad corresponde, ha de ser de la^'obliga- 
cion de dicho reverendo padre de que tratada esta en el capituló pro- 
vincial qijie de próximo se espera hacer en el convento de Predicada- 
res de esta ciudad con los instrumentos todos, y aceptadas las car- 
gas y obligaciones referidas por dicha provincia, y obtenida aproba- 
ción y confirmación del Reverendísimo Padre Maestro General, pre- 
sentarse con todo ello, y ratificación de lo que ha obrado en este tri- 
imnal. 

12. ítem. — Que para que dichos religiosos tengan presentes las 



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eargM y obligactonet & que van obligados y m sepa el dia deedc 
cuando empiezan á correr los nueve años que les vun eoneedidos pa- 
ra la obra material de dicho convento, se les dé para lo primero, y 
qae se presenten en dicho capítulo testimonio de todos estos autos e« 
pública forma y de manera que haga fé, y para lo segundo, y que se 
les dé posesión de todas las rentas, iglesia y bienes de dicha Obra-pia 
despacho con inserción de este auto para el ricarío juei eclesiástico 
de dicha tíIIh del ^ayamo. ^ 

13. ^ ítem.— Que aunque S. S. I. está muy satisfecho de que 
la provincia de Santa Cruz y sus religiosos no omitirán el cumpli- 
miento de todo lo proveido por este auto, no obstante porque puede 
en lo adelante y especialmente en el término que está señalado para 
la construcción de convento, acontecer el que no se perfeccione, 6 en 
étra manera faltarse al cumpUmunio en todo^ 6 en parte de lo áti- 
puesto^ S. 8. 1, declara que en este paso {á escepcion de alguna justa 
causa que para ello haya^ aprobada por 8. 8. L 6 sus sucesores) sea^ 
en si nula de ningún valor ni efecto la conmutación que lleva kecka^ 
declarándola desde ahora para cuando llegue el caso por irrita^ y co' 
mo si en ninguna manera se hubiese hecho, quedanho la dicha Obra- 
|iia, y sus bienes en su primitivo y antiguo ser, sujeta á la jurisdicción 
de S. S. I. y demás señores sus sucesores en la conformidad que lo 
estaba antes de hacerse esta conmutación, sin que los religiosos pue- 
dan tener ningún derecho á ella, y en esta forma, y no en otra se 
entienda hecha la conmutación, y esta cláusula en toda la antece- 
dente y cada una en particular y aunque S. S. I. tiene repetidas es- 
periencias del gran celo y cordial devoción que los reverendos padres 
tienen al Santísimo Rosario, les ruega y encarga que luego que to- 
men posesión de' dichas haciendas y demás pertenecientes á dicha 
Obra-pia, y teniendo el número completo de los 8 religiosos, soliciten 
con su acostumbrado y apostélico celo, que en dicha iglesia y ante la 
milagrosa imagen de la Asunción se reze diariamente las tres partea 
del Rosario, y que los domingos y dias de fiesta que él tiempo per- 
mitiere salga por las calles de dicha villa cantando el mencionado 
Santo Rosario, esperando sin duda que en los menciouados dias de 
fi^ta exhorten al pueblo con una breve plática en el lugar y sitio que 
le pareciere roas cómodo á la secuela de las virtudes, detestación de 
loa Ticios, y cordial devoción de nuestra Gran Reina y Señora María 
SaBiisima*del Rosario; que por este auto asi lo proveyó y tírm6 de 

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qne day (K.*-Fr. Jumn, obiipo de Cuba«— Ante mi:— Isidro Ignacú» 
Magttñfi, notario pábl¡co« 

£• conforme á la Real Cédula y auto de conmutación cjtie «n 
teetinHMÍo te hallan en loa autos para proveer de capellán la capeUar 
nía deMOO pesos del capitán Francisco de Parada á que me remito. 
— Bay amo 18 de majo de 182 K — Fructuoso Moxia, notario públi- 
co archifista. 



DE R£¥IL.L.A-GIGEDO, 



TIREY OB MÉJICO. 



[Cbfi una láminaJ] 
El teniente general D. Manuel Flores, virey deSta. Fé de Bogotá, 
fué promovido á Méjico donde llegó en julio de ITS?, pero deseamto 
disfrutar de la vida privada, renunció el vireinato y se march<( para 
Espaia en noviembre de 1769 en el navio san Ramón, que arribó á 
Teracruz en 8 de octubre anterior conduciendo 4 su bordo al Sr. D* 
Joan Vicente Guemes Paclieco Horcasitas y aguayo, conde de R«- 
viRa-Glgedo, y virey nombrado por el Sr. D. Carlos III para reen- 
placar al citado Flores. 

La serie de virejes que precedieron á Flores no habían hecho 
mejoras notables en la administración general y eeonómiea de la 
colonia, hasta que llegó por el camino de la Florids, Tejaa y pro» 
i^inctas internas D. José de Qalves, nombrado visitador y con am- 
plias instrucciones dé la Corte para corregir, reformar y componer 
cnanto no estuviese en perfecto orden y arreglo. Galvez era hombre 
activo, tenia talento de Invencien y sobre todo grandes deseos de 
dpear algunos ramos j. reformar otros par& acreditar hasta cierto. pim- 
to 4 la borona su gapacídad y celo. D. José de Galvez en el tiempo 
de ^ii visita hizo reformas de oonsideraeion, tajes como laa de anre- 
glar tas compañías presidíales de ios estados intvmos dé Oráme y 



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—35 — 

OtH^idente, pam evitar las guerras sangrientas áñ las tribus bárbaras 
del desierto; fundó la renta del tabaco y dictó otra multitud de pro* 
▼ideneias otiles que no es del caso mencionar. D. Manuel Flores, 
hombre de juicio, aunque no instruido en los asuntos de estas colo- 
DÍas^ no hieo en el corto tiempo de su gobierno mas que cumplir 
con las disposiciones del visitador, pues no pudo de pronto compren* 
der la entidad deJ etnpleo que tenía, ni hacerse cargo del millón de 
asuntos de que ere necesario tener exacto y minucioso eonoeimíento* 

No sabemos sí D. José de GalreK se dí6 por satisfecho con ttra 
disposiciones y si juzgó que nada faltaba ya para la prosperidad y 
buen gobierno de la colonia; pero lo cierto es, que Renlhi«6lgedo 
encontró muchos abusos y defectos que procuró corregir eon la aetí* 
vidad .de su carácter y con la prodigiosa comprensión de su enten* 
dimíento que abarcaba desde las cosas al parecer mas pequeñas é in* 
signiñcaotes hasta las do mas entidad 6 importancia para la Corona. 

Revilla-Gigedo tomó posesión del gobierno el 17 de octubre de 
1789, y el primer suceso en que dio á conocer su actividad yjgrnnóe 
rectitud fué el de los asesinatos peVpetrados por 1). Felipe Atdama, 
D. Joaquín Blanco y D. Baltazar Quintero, en las personas de D* 
Joaquín Dongo y familia. El día 24 de octubre aconteció este hor- 
rible atentado; á los trece dias, es decir, el 7 de noviembre, los reos 
faeron ejecutados en un tablado que se colocó entre las puertas del 
palacio y cárcel de corte. 

Algunos meses bastaron para que Revilla-Gigedo comprendiera 
lo que habia que trabajar en todos sentidos, para dar una forma re- 
gular al conjunto de miseria y desorden que hasta. entonces se no* 
taba. No se erea que pretendemos exagerar. Un cuadro del es. 
tado que guardaba la colonia en 1789 dará una perfecta idea 
del mérito del insigne magistrado á quien no detuvo en su carrera 
de progrlsso* ni lo limitado del tiempo, ni las consideraciones socia- 
les, ni la lucha constante de preocupaciones que le fué preciso repe- 
ler.-*Veamos como estaba la policía entonces. Las calles sin ataiv- 
jeas, banquetas ni empedrados, eran el común depósito de labasum 
é ibmundicia de las casas, y las lluvias, año por año, ívirmaban natu- 
ralmente asquerosos albañales, de don^ emanaban mefíticas y da- 
ñosas exhalaciones: la acequia continuaba hasta el* Palacio y ot-raé 
eslíes siendo también el receptáculo de las basuras que te estanca- 
ban en el agua represa; el merc'>do estaba frente del Palacio y M 



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oompoou de un coiniin en el oentrOf y multitud de grandes y peque. 
ftos tejados de madera, donde »e espendian las vituallas, arrojándose 
las podridas i un lado, que algunas noches servían de alimento á los 
cerdos j vacas que pacían libremente por toda la ciuilnd. En esos 
tejados de madera dormían á pierna suelta hombres y mugares, / los 
vagos y ebrios tenían seguro asilo donde pasar la nc che ó cometer 
no pocos crímenes. Los baños en Mégico eran unas grandes galerías 
con tema$eaU$ en los lados y bateas en el centro,, y todo el q ue pa- 
gaba su t*scote tenía derecho á entrar, pues no había la separación 
debida para los sexos, 

A las nueve de la noche (si era oscura) no se podía andsr en Ift 
ciudad, pues no hnbia alumbrado público y solo los dueños de tien- 
das 6 casas tenían obligación de colocar en su puerta un farol^ pero 
no cumplían con esta disposición, ó sí cumplían retiraban la luí 4 
cierta hora de la noche. La mayor parte de la plebe andaba casi des • 
nuda« púas su único vestido consistía en una manta que les servia 
tambiej^e ropa de cama, y un sombrero de petate. 

Era una costumbre, tanto veniler la ropa de los difuntos en tieo« 
das públicas, como enterrar estos en las iglesias dentro de las pobla- 
ciones,»- Ambas cosas unidas al desaseo de las calles, causaban fre- 
cuentes epidemias. 

En cada puerta 6 balcón había un tejado, lo cual daba á la ciu- 
dad un aspecto feo y triste, y ocasionaba algunas desgracias por la 
caída de los ladrilloM 6 tablones. 

Indistintamente se fabricaban edificios, sin cuidar de la armonía 
ni rectitud de las calles, y á casi todas Ins casas se les ponían 6ana- 
les voladas á la calle, lo cual descomponía notablemente el piso. 

No había mas paseo público que el plantado por el virey Buca- 
rely que llevaba su nombre. 

Las fuentes públicas, que eran unos grandes tazones de mara- 
posterla, regularmente estaban sucias, así con el sedimento de la mis. 
ma agua, como con el polvo de la calle y el contacto de las manos 
de los aguadores, y tampoco era estreno el que las gentes se lavasen 
la cabeza y los pies en ellas. 

Las pulquerías (1) abui|daban: casi en todas las plazuelas ha- 



(1) Aan ha quedado una que otra de estas pulquerías y es en verdad de 
toda urgencia que se acaben de destruir. 



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—37— 
bia iifi enorme JHcalon semejunte á una trox de hacienda. En elceti- 
tro hallábanse colocadas inultifUd de tinas enormes llenas de pulque, 
j 4 su rededor pululaban los léperos casi desnudos, las prostitutas j 
loa mendigos. Todo lo que habia de mas sucio j de mas miserable en 
la población se reunía en estas casas. Allí se jugaba á los naipes j i 
U rajuela, allí se cantaban versos obcenos, allí se decian entre risas 
y algazaras las palabras mas soeces del lenguaje del pueblo, allí, en 
fin, había riñas y asesinatos y complots para robos y otras malda- 
des. 

Las siembras no eran entonces de lo mas abundalites así es qne 
cuando las cosechas se perdían algunos acaudalados monopolizaban 
losgraooi y el pueblo sufría hambres espantosas. 

Por fin, esta ciudad sin un plan regular, sin fa zanja que ahora 
la circunda, llena de edificios ruinosos y deformes, con sus callea 
Ciogoaas, su plebe desnuda y la suciedad en las casas, en las plazue- 
las y hasta dentro del mismo palacio, era el receptáculo de los ladro- 
nes, de loe fulleros, de los polizones que venían ocultos en los barcos, 
y de multitud de gente ín moralizada y ociosa de ambos sexo^que go- 
zaba de la mas segura impunidad, como ne comprueba con el suceso 
de Dongo y otros crímenes que han pasado en silencio las crónicas 
del tiempo, porque refluían contra personas poco notables en la so- 
ciedad. 

No sé cómelos antecesores del conde de Revilla-Gigedo, podían 
habitar en un país tan puerco. Está visto que nadie hizo por Mégico 
hasta que D. José de Galvez indicó algunos pasos en su favor, que 
eonclay^ el ilustre Horcasíta. ^ 

Pues todavía eran mas grandes los defectos que notó el conde* en 
hi organización moral del reino. Encontróse con multitud de juzga- 
dos privativos y con diferentes y multiplicados sistemas de administrar 
la JQsticia: era el superintendente de Hacienda, el de mopeda, el tri- 
bunal del consulado, el de minería, el de alzadas, el p roto medí cato, 
el del marques del Valle, las audiencias de Mégico y de Guadalajara, 
la Acordada por último, que ejercía su jurisdicción por medio de maa 
de 2,500 dependientes y que imponía penas infamantes y aun la de 
muerte, sin que tuviese ni aun la molestia de que otro tribunal revisa- 
se sus sentencias. Cada jurisdicción de estas tenia su fiscal, su escri* 
baño y tas formulas y reglas particulares para seguir sus juicios. 

En los lugares foráneos, las cosas pasaban todavía peor, puea 



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--am- 
para los juicios comiines hahia «Hbdelegadoíi, cíe que rríiiltubn nntii- 
ralinente una confusión y demora eif la administnicíon áe justicia, 
perjuicios que especialmente resentían los que se hallaban en el caso 
de venir á pleitear desde trescientas y cuatrocientas leguas de distan- 
cia/ pues los tribunales superiores residían en la capital. 

Révilla-Gigedo, asombrado y no queriendo creer que pudiera lle- 
gar la agudeza del entenditqiento humano, hasta el grado de inven- 
tar ub sistema tan monstruoso y complicado, tendió su vista pene- 
trante y observó los otros ramos generales: ved lo que nptó. 

Ninguna eeítnela de primeras letras gratuita, había establecida en 
la capital y ni en ninguna parte del reino. La instrucción de la ju- 
ventud estuvo al cuidado de los padres jesuítas: y cuando estos fue- 
ron espulsadoren 1767 quedaron solo algunas escuelas bajo el cuida- 
do de frailes, que no se ocupaban con empeño .ni eficacia en su ma- 
gisterio. En cuanto á las escuelas públicas eran regenteadas pormaes- 
ras que alimentaban el corazón de las niñas con cuentos absurdos y 
ficciones supersticiosas; maestros que enseñaban á los discípulos á 
mal lee^ peor escribir, después de haberle sacado la mitad de la 
saagréá azotes, y haberles hecho perder la vergüenza con la coroíá 
y otros castigos ridículos é ineficaces. 

KI colegio de Minería establecido por Carlos III, merced á los 
esfuéra&os que hizo Velazquez de León con el visitador Galves, esta» 
ba mivy lejos entonces de llamarse propiamente colegio, pues «e ca- 
recía de profesores de instrumentos, y de aparatos para la práctica dé 
ks ciencias. .La academia^ establecida también recientemente y con 
una /amosa colección de yesos, y algunas buenas pinturas permane* 
eift^estacionaría. 

£n cerca de trescientos años que llevaba la España de poseer 
hA regiones de los trópicos, no había pensado un solo día en conocer 
BU botánica, y en hacer participante al viejo mundo de los aumen- 
tos en esta ciencia, que proporcionaba la e.spontánea producción de 
vegetales, de flores, y de fhitos nuevos. Fué Bucareli 6 mas bien 
Galves, qiiien tuvo la idea de plantear en el potrero de Atlampa uti 
jardín botánico. Flores persistió en la idea, mas en discusiones é is- 
^rmes se había tráDscurrido mucho tiempo, y el eiftableaimíeato no 
se planteaba. 

En cuanto á los caminos (cosa increíble! El de Yeracruc no9# 
podta transitar mas fue en muía, y otro tanto sucedft eon los de Tp- 



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luca y Tierrii Culieote depópito de ios granos^ j poiset tan itíles CaaM.. 
lo cercaoíKM á la capital* *) 

Los ayuntamientos invertían sus fondos eñ cohetest festividades 
y sueldos inútiles, y nada hacían en beneficio de sus municipalidades 
sin que por supuesto hubiese una oficina que (Cuidase de contener .e»« 
los abusos* 7 de glosar las cuentas del riquísima ramo de -propios. 

Las oficinas y efnpleados estaban. en armonía con todo este dé's^ 
orden. En ninguna había datos ni ideas para formar la eieítadística- 
IM ios Irbros, asientos 6 espedientes se llevaban, con 6rden 6 bajo cier^ 
tas reglaSf sino conforme á la invención .ó capriclio (tel - e:e£e« ninas 
oficinas ja de tabacos^ ya de alcabalas^ y puJques estaban -ai tanto poi^ 
ciento, otras á sueldo fijo,. unas con menos tralrajos tenían mas de*- 
pendientes que otras que tenian mucho recargo de quehaceres. 

£1 Tribunal- de-Cueutas era insignificante porque nada -hacia, y 
aun pretendió tener cierta superioridad al virey« No óbstalite todo sa 
tren, las cueotus no se glosaban, y tina que otra quA se revisara,, «ra 
á instancias de ios mismos responsables.~^o habla «fdiivo.íbrmadpi 
y las cuentas confundidas unas con otras estaban a^logi/eradasóomo 
fardos inútiles. Lo que dá mas cabal idea delestado y abandíopo #b 
que se bailaba esta oficina, es recordar que el méitQda.de clasificar Iim 
pageles, era por mesas, y para mayor claridad, pónfan á-los 4egajos 
un rótulo quedecia: asuntos de la mesa 'i'.^^lísüniosdelamesd:^^^ 
^c.Todo esto referido en el informe de Revilla^Gigedo á S^M., «oH 
tono serio, no puede menos que b^er reír. " - -- ' 

Sin ningunosjeonocimientos geográficos))! lep^ráfices,«flKÍmiMiBí 
hecha iuna rarísima diyjsion de suelos ó alcabalatorioá; diferí mí 'q^ 
jamas pqdo enteudei^ nadie, que di6 «rigen ^^cumtiloscwi.eiqpfkdiliiltes^ 
y q^,.amcbafr veces "í^e exigiesen iijj (I Btoftpngt3s.^K!*ta división tlt^ sue- 
los. teoia.por objeto el'fepeítir el cobróle alcabala tantas veces ci^ajitaa 
laj^ t|iercana)^ pasjibcíti cj^ :«.n In^^+ir á otro. ' • -^ 

>4p^A' ,49^11^^ 5^00^^'^^'?^ ^^^ V^^^ q^& JiÍ£Qul>-'Fra«icisea 
Aj^tcMHóf.Ci^esppv est^ el cjérdtp ppc j^akqrden 

áú ff^^ (¿Q^\¿t. de Í.'^^U.ie^J."0?n^> liábiíi lefiiflií efi^etiry fáítAlw f^^"- 
cbg pai:¿;)^iiá ¿^ completase» él iiu mero íd6!^03|4a;Ei^ (^m d$b# 

. ^j^ifip-BíiliriaMltaB^ ^^^^ inótiles, parqi^no.te- 

ni*l^»i <H»i5^^ fron|«wi«fe*toalUi- 

ban vau custodia m\ guarnición, y arUii los jiocas ©uerp»« vetcratiíf» 



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—40— 
qoe había no eran de mocha confianzav porque U major parte de 
JU8 gefes y oficiales eran jü virtud de beneficios, honabres acomoda- 
dos en el pais, que nada sabían del arte de la guerra. 

Tal era'el estado de las cosas en Nueva-España, (3) y es me 
nester notar que lo que á otro hubiera costado largos años de esta 
dios y observación, Revilla-Gigedo lo hizo con la presteza de un re- 
lámpago .Antes de seis»meses habia ja conocido y profundizado el 
origen j causa dé estos males. 

Otro que no hubiera estado revestido de esa energía, y fuese de 
alma que constituyese á un hombre de genio, hubiera retrocedido á 
ia vista de tantos inconvenientes y de tantos obsiáculos; como que 
habia que vencer para poner en mediano orden eso conjunto infor- 
me de que se ha procurado dar una idea. Reviíla-Gigedo eoiAenz6 
jcon mano firme ^ segura á reformarlo todo, y merece que mencione- 
mos ahora con el mismo orden lo que ejecutó y lo que intentó eje- 
cutar en beneficio de este precioso país, que con nada pagará á tu 
-memoria el gran «tributo de gratitud de que le es deu'dor. 

Cuando llegó el nuevo virey á Veracroz, no perdió el tiempo en 
Aicuchar adulaciones, ni recibir visitas, sino que se dirigió al castillo, 
Mconocíó minuciosamente la fortaleza y en el acto remitió á España 
los cationes instiles que habia, diciéndolo al ministro que los de bron- 
eneran de construcción antigua, y que los de hierro se inutilizaban 
«<m el clima. (3) 

Se acostumbraba que en el tránsito de los vireyes de Veraemz á 
Ílf4)l«so, se hiciesen muchas solemnidades y regalos; pero Revilla- 

€ri¿e'do nV> adnbitió ninguno, y aun representó á la Corte contra esta 
"costvmbre. La primemí orden que ó\6 al llegar á Méjico, ftié man- 
dar asear el palacio,. desterrar las almuercerías'que habia dentro de 
■él, y*1)rohibir severamente qu^ arrojasen suciedades en los tránsitos. 
B» fifeguida mandó destruir los tejados que formaban el indecente 

ínercadihdelaDte de palacio, y construir tres plazas /cuevas; una en 



(2) Solohabia tres estabifecimientos medianamente arreglados cuando vj- 
^10 Revilla-Gigeao, y eran el de 'Montepío de Pied&d, fuAd^dópór el condfde 
Re^la, la Cuna y el Hospicio de pobres. 

(3) El aSo de 89*c0n8istia la artillería de ITlúa en 139 cafÁnés áe bronce 
de vari^ calibres y 173 de hierro, pero se enviaron át Espafla los inúül^, y 
asi quedaron el ano de *79i, 198 callones de bronce y HW de híenoy » i 
teros: total 301 piezas. •* 



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el e#ttado ée a<|Nel*(4)« "blra «n el Fnctor ó baratilto, y otra en la pía- 
xiMl.^derSanta- Catalina, fiínnándi^es un. fegtaiaeaio qiie^ «tímente 
loa prodfictoa haatar 1^.000- ps.^'CbíiHMonó uii regidor para ^uevisi- 
Caae loa'btf^a^.fofíiHiffi un regltiifen|a|A>'«fÍBl aeirerificó mlkidán- 

Ox4'esióf^f^^rH0i^9-p¡^t¿¿*lqa. eUierk>a{ qné recf>g¡erañ íaa vñ- 
t9ñ f 991^09 qWfBHÚek^n fíi.^Íjm<Mes tantea de día conoide no- 
coa* * # , : ■ -.* , . -•-^p 

• Fara remediar la desRudejE de ttf plebe^ manduque loa opéraríoa 
de}aJttUbeica4B;{>urda jhoig arroai-ee .pi^^ntaíeo v«arido8 dentro de 
elerr(UMmp#, ^uea^je Ja.ee4itrariai>áo-:aQ»a4iiiiimiiiv áátfahiijfir.- Esta 
neiltda d»á»pficJ'eBtittf\do«tip,84ilo'qve aftJri|^ecatlll|a8 dtf*10,000 ta- 
ba<)tiiiro«» aiiMM)iie con éLic^nipIgae vialidKa la «niay qi> par (e de. la 

« JVreTtnó que ae quhaa^eh ló/t ^jadtfS de laa jiuertaa y^iml^nem^ 
qoe^ietb-ie^^^éJaiíte wa^á ppgiJwefioní^mr mngiia edifioio-aín la cor- 
ceap^ndieiUaJi^iú^tg^^l^jpa'^eJKite Jas irrefiikiM!ftd^ea'.y:,pocA -aelidez 
eoia qiie«pof^,felipfcal*ae'baeianf . í^-- . ..,.- 
. ^ Soló en 4áv^aUeari4e l|i,Salma, X}otiaep-y -aan^^ranciaca ae ha- 
bla cpmiiníBado el eDipedi(lido, jr no aecontíniraira por. faitea* de feo- 
do: ^rtMaNGigade tom¿ praatade dóUd^agiie l<MKe0^pa« ^ 
qiifiedeUfnaó el trib«líla^<del Centfitíadoi^jrKQandójcoiiUn narria obra 
eoñ la^pf^on^aotiridad. -Se* conatruyeron 451^35 varas- de- atargea 
Hpit||Mpal: fál^AMe-meDOP^ra ce/nuniiMirlna con 4aa casas: 42 )^.S17 
«ac9«.cuadfédaaf4ei«n4iedra<i&4^jiief Oy.y^se iarfapJenaro^3,¿00 • va. 
l|unL4i|%contbnta agüía^iiftnuiMlá: toda ^to CMfl43i7.7Í5 pe.: 
^^e^sáai tQdt^a^iaa cattee ae eeknpuaíefon en tievipo'de.Rer 
^eiaia»Gíf^tf(*je&)<^-«: . /'. • 1 / :. 

ipenMT^ pei^r deie maedlídof {as^^ato conío se lia dicho al 
(Hliíj^Md, -péraiáneeían piíctHasi ptóyeptó j flev6 4aabo el estab)e- 
etmíenteuiél alumbrado <]iié tuvo de coafeo en hierro, farolea d¿c. la 

(4^* El meroádo del eoatado de Pftlaoto ae ha auatitutdo'^onJa hermosa 
ptua demanipoate'ria, y el baratillo ae ha trasladado á la pla'auela de Villa- 
oul. . 

■ (5) .Pftrt el t^rao dé empedrado se destiiló el -producto de lácontríbaciotí 
de 2 gráLhoa por arroba de pulque, pSro estearbi^o siempre ha stdo iilsiifi- 
«léala, y Jlavüla-Oigedo faé de opinión que ae puaieran otnia contríbueionea á 
loa carr^ffea y -cSnaiba qae son los que jnaa deatrayen loa empedradas. 

6 



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—42- 

iuma de 35.42D ps. con un gasto uuual de 2 M40 pfi. íncluao cicuer" 
po de BOronoH, (6) á^^^^fttm 

Estableció en el mismo tiempo ^i^ondas y patrullas qiii? ciütodia' 
sen la ciudad, cosa qrie i)Oj|e J^ablu liecbo haBtti eritóueeai 

Se Jialiia mandad^ ínatpijr ^n espediente para la copstrucciúTi 
de bombas para apagar toa incendio?, pero esie proyecto ^ae Imbia 
dormido en laa oficinas como er4.de co6tum|^rQ, bauta que el virey 
mando construir varíaa parala Aduana^/ábricft de tabacos y otros 
edifícioa. 

Ya se ba dicho el estado de lua Fuenes públicfip. ReyiUa*Gt- 
gedo mando coaatrnjrp«300 varaa de cnneria general, 3^200 de par- 
ticnlar y 20 fuemes con^ grifos en jej ^e íñZQtitBf pfira qu^ loa f eci- 
noa bebíeset]^ sgua limpia. 

El des^^den de laa,puTqueríai ilajió sti. aleppipn,. y inanUo for- 
niar el espediente respectivo, resuítando como debe supoaorae,Ja 
deatrnccion de Jas grandca tabernas que ae ban descrito y las pifi- 
venciones conBÍguienteS| ppra que eo las casiJlud donde ^e espendit^- 
ra ese licor no bubicra ni vendedoras d& ahmiel^os, ni rcuiiioJíta de 
pillos y borrachos* 

Feneo también nériamcnte el abastecar de granos raríaa alhon^ 
digas para evitar el monopolio; maa no llego el caso, pues Jas coae- 
cbas fueron ricas y abundantes* 

Mando formar el plqno de Méjico, reducido ^ una area^cgtilar 
y circundado de una zanja prdfundaque t^irviera p^ra^la custo4ia y 
cJ desagüe de las calles. Esta obra no se f jecuíi* en su tiempo, por 
que no Hegc» oportunemenlc la aprobación de 1r' Corte. - . «_* 

Estableció el ficí conirasie para que vigil^ira sobre la legalidad en 
el peso del pan, en la medida de los granos, y áio opotlunas priívir 
dencinspnra que no ae vendieran jcarues corrompidas ni tn^ileadaa. 

Prohibió la venta-de la ropa de loa muertos, de enfermedadea 
comagíosaay el enttcrro dentro de las iglesias, matkdó constnifr ce- 
menterios á estramuros do las poblaciones. 

, Eecompnso la aJameda y paseo de Bucarelli, se formaron laa 
Calzadas de S. Cosme, la Verónica ^ la Piedad, compcitiiéndosc igti^- 
mente el Camino de Tacubaya, TlalnepantJa, y algunas calleas del 
pueblo de S. Agustín dejas Cueva% 

(G) Para sostener el aluminado f^r ímptiBf» ta roniríhnírion rff 3 realeí^ á 
rada ear^a fk hEnnii, y esla recursu se t-ükylo üu 3ti,5Uií j)S, aauabü* 



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— 13 — 
* Llev6 & cabo et prdjrecto úet Jardín botánico, y lo estableció en 
CháfMiltépecrmedida qoe foé aprobada en rea! cédula de 20 de liiar- - 

EataWRNÓ* eséufflls de primeras letras e^ Santiago' Huat&sco, 
Tepfr, Sffbta ' Aná;**^za¿an, la Parroquia de ]S. Sebastian deQue- 
réterbr'Qtepetl&xtpc, rilla-de Sai\tia¿e, Téquisquiapan, ran^eriarde 
S. ]^ell^t*^^^*com|itep.ec; y Cho^amart. ' • 

*• So la^eapltal di4;)t6 prbridencias para que los maestro^ y maes- 
tras, ñlesend^ boeiias costumbres^ tfpro4>ádos 7 exaitfiiuados, y que 
ks esc(4líd sc%isitaran con frjecuejici^. 

» < XMtlÍ«)io8y la8ártes'me^áfri6asiBstában divididas en 50 gremios 
f«gidd$[ftTjí>rdbttaniltesinujrantigufls. Revilla-Gígedo consultó* á la 
Cort0 la 411 presión dealgu'nbs de. estoa gremios, y la reforma de sus 
.Offdeiiai|zitoi^ro()e8graciadáoronte nada ptrdo hacer de provecho en 
favor de 'wtoft#emos-qu«^ miraba- c5b predilección, por falta de of^or- 

tifDa res^luVioiT.' ^ , * : 

• • 9« Dotóla b Academia (7) cOh 'íesceleotes-profesolres, -mi en -^r- 
*j^it«et{ira^ o^moel^lafeácultura, pintura y grabado, peosionando al 

dire^u/r.deeste'ultiiOQ ramo con trescientos peaos mas,-para que en- 
*8eñ|tse gratis algunos jóvenes (8)^ fundó ademas una cátedrajde ma. 

temificas apli|ada & la «arquitectura, 7 nombró trece académicos de 

lionui^para qiie consttfntétnente protegieran tan útil establecimiento. 

He .aquí como^^Jtqr unu especie dé magia fundó* Re Wlla-Gigado 

. la porcia, eosa deéconociüa ba^á esa épooa, como creó y reformó es- 

t$d>teÍMÍitUQs>ttti)as ^^)I>ef|iCi ha podjde el-tiempo destruir, y ^ue se 

dbnservan Jiaati^ naeaUflrs días, y. como dio vida y movimiento á estas 

A4PIMtM^^ ha^Q permanMüJo ea una prolongada noche de ma- 

i^an^Q y ^hatjfjieiito. 

Jgnc^ |pdaa«ast4|s oosAfr tuta«qu^JuGbar con I09 magisti^os, con 

ía trf Mf i*^iPiá^Pfl)"**^^ ''Ti^^lf " ^J oon«todo8 les kieon veniente» que trae 

.-7^'—- •• #'•• : — 7 

(7) Los fondos de la academia de S. Carlos, consistían en 13,000 ys. de 
'asigwiipn real; 1,000 daba le ciudad deJJdéjico; 5,000 el tribunal de minería; 

300 la ciudad de Veracruz; 200 Guanajuaito; 100 la de Querét^ro; 50 la villa de 
S. Miguel el Grande; 15 la de Córdova; 15 la de Orinaba y 4,000 ps. rédito 
de 80,000 del capkal impuestos al 5 p. §: total 26,580.' 

(8) No hemos podido averiguar si en este liempo era director del graba- 
dla el'hábü profesqr D. Gerónimo Gü que grabó las medallas de la Jura de 
Carlos IV, y aun muchas para Kspana, según asienta el Ldo. Bustamante. 



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—44— 

cmmgii ft\ hnznrse con eepntju en mntio á iJé^errarr virios cnvcjeci- 
tlua, — 'Pem fas coaMs que íiacia d .Vir^j eran tají coiiochJnmeffte biie- 
lint y cojrfíjr/nei á (a justítía, que todas se Hpfobabftn por Ja corle. 

•El espíritirfiiosoticode reformu dd Cdlltle liO ^e Ihhíto á est6s 
cosftA^^por decirlo nsí^ meragneiite lixfiteritilef.»^ la ''primara ofeada 
coinpréDtíió todos los víoióa de la adtnhiistcttcjoii mor^h y f(»fmó es- 
podkttiea pnra cort»^ de^raíz el mát; péfo urudia» úé e»A8 cosas de 
mÁa eiu¡dQdf'SupÍHrati. entorpecerlas .losVen¥Ídioros de^su iuarcJta* 
Sin ejiíbargOr ooiisíguió {jue-las stíiitencJHS'deí trifeunaj tie In A corda- 
dü, fueran revisrtíJaB por-d ViKcya regla m en 4 6 vário^ribtjittitesf ít>r- 
mó arnncele» para el cobro de Jos-de réchd» de la Real A Wíeiibiaf y 
luvo-eijfrande senUfuiento de que üo viuitíratla aprobatiQft^ de 1u 
rli forma que propuso para eJii^iider en laa' atribticionefl de Jóa ttiten^ 
dentes y Slib-d tí legados^ asúrilb que lo preocupó iiiycho*y *en que pu^ 
■íTS« raayor 'c«nato, - -',».;* % ^ 

#Líi rtíineria y Ja a^j-Joii1turaiíuer(in*4«inb¡en comtf debe pen^r* 
sc^tbj^tos de su niayornit end Olí- El üokgio/e crea>l¿rgLNdé 1-7Í7, y. 
fué iirra grají forlíiiia qiie-el sabio VfeJazquéz'de^lfÉoií ,(9 )'bii bífera ^r- 
d o a uto r de es e proy e ct o, po rq u e pu edé a seguid rse tj u e .e^ le ' ea C)|iH e^ . 
cimiento ejitííba en. toda Ja perfección *po8Íblo, - ' . ^' V* 

La minería entonetrs estaba en flu auj^e. J^ag rícas^inaa de lá Va- 
lenciana y Veta-GríMide prpfipéríibpJJ,'y así el*arbitm de ocliq^ jaranos 
por.mariOo.de piala {t^j producía consiJerabí^a'sohias, con las que 
.el tribunal tuvo ba^tit^^te pcú porción de baoerJoB deaemlKtko^'^^eBpre- 
jadosveo ía iiotH y Jar vueío'-y fBBi.e«tó''qlw"flJtíVw , * * * ' ./ 

Doí» espediemea volucaiuQsosTorinq HevÜla-^GJgédQ «obre minas: 



{ 9 ) V el azq ue£ d e -León' pcompafÍQ ^\ vm tad crr D . José ¿p^Gi\%e%f 4esípuea 
Harques deSoriQríi á.su espa^icion á esta ^rüví^ia» con aolo el^ctjfjetctde Qb-* 
servar e! paso de.Véo^s por el dUco del &ol, y^l^aquea-eptistrujcí lo^ inaini- 
jnentos neceaafÍDa para ealü, los cuales" se coaaervan aun ep el Cdleglb dje mi- 
nas., 

(40) Este '¿rfíí trio producía c pin o 1 6d,0ÍK> p?. al año: loa ^stós eraki los sf^ 
ginentes:saddoSdrél t ri batial 39,000 ps.; i cjéni del colegio 26,(KM>; asigbáclonea 
11,000. Los 85,006 fi obran tea ee dedicaban para aviar las minas. El tribunal 4 b 
minería hizo dos préstataüs al Eji^f cada uno de 1,000,000 ^-y ^oaíp 550,000 
de donqtiv^o!*,' Gastó ad«tiias J .000.000 pSrínaYiar 31 negoeiactonea qae no^pro* 
dujeron-nÍ4iguii resallado favorable. Calcúlese por esto la que eraa la» mina* 
de Nueva España* 



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•t.iinQ</9é.p«ra «} eaiftl^eeimi^oip de Í4s dtputacíoBés proríMialett y 
oCro cpnoialíro de'la llognd» de.algiipo8 fnioeros aUmanea que en- 
rió l%^Gáile. El primero quedó sía rMelucipn, j sobre el^seguodo ee 
dfterniuó qm regraaaaeu. lo^ filejnaDe8,,i9tue4Mgwil los mform^.OQ 
hicieron nd^aatoa oí en el. beneficio denlos metales ni en el lalíorio 
de]a4.mi|pn8. \ .*•'*: 

• El««ci]^o dsl-'desagüe (11), liLagricpUui'a y Ion caminos fueron 
ranos jqne ipialménie Jfamaroii i«u.at^ácion» Esj,a ob/a se contrató 
coii''eV Cjoñsuiaxla en ,@00,00(^ pf .-y.- se dio pcir ooneluida^n tiempo 
del ViffpjhtlX^^pnel Antonio J^^res^qn^dando un sobrante de trein 
ta mí) pesos; R^i^^-Gríi^d «omiyi^ó al unidor don. Cosme de Mier 
pMH- qiM» la Q06a«lil)J^^•y;Ito qantQAto cop ^io, ísxfi ep persona; y 
parac^pdple qu^i^i%Gonsiilad%h# habÍA'<eUni^lid¿, promovi^ que U 
rafianocieaeif loa ingenieros Gerraf ^-Konce^tnas e|to nu,se venficó 
por balJafs^^iieilosocupadoseu. Verusdcuz/BosUUó poes^ la^.o* 
bri»i9|;«i^palQ qiíe «I Gonsttjada-habia'diebot y que solo tenia la Ven- 
J^jía d^arj^idiaLriade j(rafltiili^}, sipquQ por esto quedase \^ cío- 
da^c<u;nf)p^taQaeille^bJ^ idegéi9*;inundaeionea. Dióse cuentü.al Rejr 
XQ». este espedienléf pero e^ noble conde turo el pesar de. que nunca 
8# le contestara. * . »i.*,* • * '* : ' * • ' * 

Coma, las fjÉbricasno'sokménte'^esCabaif^ probibid sino que 
•terapia ae procciFaron alvcxgar Jos^ -pr impero» y eapontáneoV adet^dtéa 
de^la'tndas^ia; «1 conde informó al Rey lo Ventajoso y conveniente 
^Éetefia fulneMar la siembra del algodón, del cálamo, ^el lirfb y de 
la seda; L»:Górte (?onvinaen ello, y Revilkt-Hjrigédo tomó tanto enw 
pitffio.ipie. eomtmtco á Las Intendencias- las-órdeiíes-másjpeirentbrias 
para.qoe se entendiera en. estos ramos, y aun les envió semillas de 
inor6ra,.f J^*df>euló la memoria- sobre la cria de \ú%. gusanos de se- 
da poblióflda eWMttdrid ptM- ^í.Jtián de Lunes. Résripecto á los cá- 
'mfndst'tíTJfe^eraoráatr^tó'dé'cortt^ córóheKD. Pedro Aris- 

téguí con ciertas condiciones que ocasionaron que en Irámites é in- 
fprmes no:-ííe. -resüíviéra el eáppdiente, hasta que muy posteriormen- 
te^ emprendió íaobr^el Consulado.de Vecacruz. El camino de ^To- 

.'> ■^ ■ ' ' # * ■ ,^-^ ' .. ' *. . ..,,.-.. 

(U) Para el WLmp d^ desagüe se habiainapu^to.la contribución de. 4 
». peí cada liarril de vino que se importase . en •VeJ'abruz- y otros puertos ha- 
bilrfeaáOS|¿ ei> la aduana de Mégico pagaba el vino de Espada 5 rs. Cíida 
barril y 410 granos el d«. Mógico. 



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--46— 
luca, después de no pocas dificultades, se comenso el año de 1793 
bajo 1» dirección de los iogenieros D. Maaue( Mascátó y D« Diego 
García Conde, con 102,000 ps. que á razón de uo 5 |^. § prestó D. 
.Antonio Pérez Soñanes,. tigato para pagar esta deuda como para 
componer el catníno de ^A^apulco, estaUeeió una^ontsíbucion «obre 
los carruages, caballos y jiestias de carga, llamad» peage^ y. mejo- 
ró inmediatamente el camiuo da la Tierra calieitie, mandando cons- 
truir unpuei^e en el rio Papagayo con dinero quQ.miHistFÓ da su 
bolsa / que mucho tiempo después isfcreintegró el ramo da peage. 

£n la Intendencia de Yueataa>ea eoastruyefo»>o*iitfiosy tam- 
bién en la de<vuadalajara..£u««áanto' & facititarJasftcomttnicaciones, 
los proyectas del Virey eran psandiosps. Quaria s^stablaoer laoave- 
gacion^Qn losxioa^la'Tlilpatalpaa jM^oaamaloapan y aún abrir un 
c*anal que ^or el rio y laguna de Í.ermá se conuin^ára con ^i de San- 
tiagOf 

Así quedaba unxanal de comunicación desde Tampico Iftatrsan 
Blas; Estos proyectos que aun hoypcft'ecen atrevidos y da iApoaible 
realización, los hubiera 'llevado á cabosil hoblé oastellano, si hulúera 
tenido tiempo y el omnímodo poder con ^ue vinidronlos Virey es^kas' 
ta D;LuisdeVelasco. - - • . * • ' . 

* Respecto al hospicio, cana y* fondos de comunidad, (12) tám> 
bien tenia proyectos; uao dé ellos era fundar ocro Montepío noctur- 
no, para prestar á los infelices cortas sumas y remediar la espantosa 
raisefia que habiá en la clase baja del pueblo, y que era \xn tormento 
para el Virey que de&eaba ver á ^odos «felices. Estos proyectos no 
ile¿arofK4 realizarse: , » 

Para que todos los empleados cumplieran* con sus deberes íi|o 
las horas diarias de asistencia á 4as oficinas, y preyino que se le pa- 
"-♦' ' 

(12) I4OS Condes del Hospicio* de.* )>pbres c(»a8ÍB^aQ^a«40JMK^:ps. de 
asignación sobre la lotería: 2525 dé arrendamientos'sobre unas tablas, y al- 
gunas limosnas que harían subir el total á 20.000 ps. Había 750 pobres y 
el gasto indispensable en eada adp^i^talaba'.ragulad^n dO.OOO^ps. 

iios fondos de la Cuna consistían en 1.46&-p|. de rédito,, tiq^ casa que 
rendía I.IQO y algunas limosnas. Mantehía 143 níQos h^sta dé tifa aIlos> 41 
qu^ pasaban de esa edad, 112 amas de leche y 14 sirvientes, 
i , JLos fondos de £pmu(^idad de indios para fundación, de pueblos y raa- 
chop produ^iaircomo 500.000 ps. cada año. Se enviaron á España^én calidad 
de préstamo. 



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-4t- 

Basé Un diairío esacio d^ lils faltas que se notasen, así como que estos 
en sus inaoeras,nraj*eapy c.ostumbres se portasen con la decencia y 
decoro correspondientes. Mandó formar los archifos, diitríbuir Idis 
asQotos porgamos, eticuadernar todos los papeles de la corresponden^ 
cía de los* ' Vlreyés cfon }&• €)lAc; rég^m^hCó los resguardos y oficí. 
ñas, exigiendo- noticias y dictando nfll prevenciones^ sin las cuales ' 
nunca se'habian podido 'formur los ctiriosoa* datos -sobre rentas, co- 
ni€iCt>,^(i8) agricultura y población, de que tiara una ideárel estado 
que cob 4üs respéctiras notas «bemos formado é insertamos ¿ conti* 
nuacioAipo/\t^ de apéndice á estQs apuntes biográficas, (14) 

EJ f^rcito que encontró viciado é incompleto yrn íin cabal imi- 
tado de dcflórdt^n fué ühjetn q«e4ó oeupó dntenidnmántef }r en «n lA- 
bio ybien combinado reglAm6ntr> propuso su reformrTen 3 'de cnem 
de 1792; (15) cnlcüfiHíiMas tí c fen sfi dtr' Uis costar, frofNfía* y pla- 
sas, j no perdiendo de viatfi lajnas eslricla economía. Entret:intO| 
usaiklo dr sus facuftade^, nr^nnwM la compañía de alaViarderon^ fir- 
IQÓ an regí Amcmo pura lr>5 huqiics giiard^^stas^ mandó con^truTr 
üirciijirtel en Vemcruas que tuvo de cosiu I^OiOOí^pesoF, y otro» en 



(19) E!1 Talor de las importaciones de efectos ascendió ea loe allds de 91^ 
93 y 93 a 14 mill^nip de pesotf.* La .espeatacion de efectos á 3.600^0^ ps^ 
Cera iafroclurid» de la Habana á SloJOOO quíntale^; Cacao de los.pyíerio^'d^ 
H America d^l 8ml g 30.000 cargas. S^^das^v loza de la China á 500.000 ps« 
Cítfl a a R f>. G rana jííí coaeehíi ba cada aíla 2 3 .600 arn^ba^ y se ^mpleabj^n^sobre 
30.000 personas. Kstoí^ dí\lo3 indican güñcientemente la actividad y arreglo 
en qiie paso las oficinas de hacienda. ^ . 

(14) Entre las reformas que quiso plantear el Virey^ fué iiBrotíucir en 
las bfieínas el sistema db partida ^dobje, para lo cual vinieron dos contadores 
de EspaOa. TodasT las oficinas alzar^ la voz contra esta reforma que eorui« 
deiaban herética y no pudo tenqr efecto. El ^rey dedicó á los Contadores á 
^osar las'cuentas, ^ con notorio dpróbio del tribunal, D. Itunon Martines 
del Mazo, sac^ en poco tiempo sobre 200.000 ps. de resultas que fueron rein- 
tegradas al erario en su mayor parte. 

(15) Con motivo del arreglo del ejército, el Virey mandó formar ün pa. 
dron y creemos será curioso reproducir ahora estás noticias estadísticas. En 
un |iárraíMíe su instrucción, dice entre otras cosas:— ^^ 'Formado un Tesú« 
men general de todas las opefaciones y sos resultas, sé deduce que hay en el 
leino familias deisspecie de c^ta limpia 141.348* y de pardos T8.774 siendo 
el total 1320.122 y el de almas de la primera clase el de 606.276 y el de la 
6<^gunda 331.360 y la- suma total de almas í)39.627. 



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—is- 
la capital, cuya recompAsicion im portó 14.000 pesoSf y ho8pitale« 
miljtaresen Chibuoliiia y Aríspe, con la dotadíoñ d#S5caniaf. 

* Por Élcimo,i|^ para que do se diga ffiie la- atención dé Rerilla- 
Gigedo se limitaba á las cosas que reki de cerca; estendi^ sus provi- 
dencias y el influjo benéfi'(!b ele stf gr)l}nm« 4msfra -los lugares mas re^ 
'nibtos de Méjico. -Formó iin.plnti para el arregló^nle Jas ciáí^o pro- 
vincias interiores, .disfribnyendo'unn compAtit^ presidia! •6jítW Nue- 
vo León, ífea' en. Nii»vo*8antander; y xíinco en CJafiforiMir. Se^^/Hkh" 
han antes en los ^coadps t!e las. jVrovinéias l.Ó2SwB:16 pesos. 4t)ivilU- 
Gi'gedo e8tab)l?bi6 economía^ de tal^áecte qué estund4f^nAjo1i%%teudi* 
dasresuUitbá un nímrro anuñl de 2-1.000 pt-sti.^. • ^ i 

El actinio da Cnlifornta^ «1 deloiilMfi minuto de ufi ptiao por el 
pimtfi N'í>Mltn,15a aviuicfif de loá r(»:ín?iV*lHr ¡jsitjiiicifrtiíji del gobierno 
ingle* á*pí1Wflñn2Ír.sí? cle,nf¿É^ tit^nr, c nfK VtAwim^i^^ty'w citíibari en 
«rf^ti. Vntíci>uvert, Coolí, y el Cún*hi ¿|u Iíj, Puróiisü bubian dado unii 
iilca eij fiíiVftpa de In iiíiportfincií\íle CiiTiílífnriia, y despeftaLJo la .cu* 
rfosidrid dfr hiH MííiíñrcqgTnnnqiie el inr^^íitm iiíijlc f[e?cuiJ¿ en onfe- 
*nar S í¿e yir^yci'qi¡e?nft^d¡i!!i€ri efp(ídícicií>(iés,'j^t;ij su coM^i^uCn- 
tún líR bficieron vurl.js finges de rPCiriKacimííínib, ^1 pri fuero el año 
de 1774.*erí Ja -fruíala Saruin^n, sieíid^ Vire; I>. ii,níor>ií> Bucareli. 
El sej^tiníioj^l. nño sigiikata^fl fanniK^Tmi fru^ratínSfintiagn^y en la 
g*if*rt:i rfíMcidiid, e?ff>eili©fon fjiTc/uó íi cargfí del Tiflitiiie dn N&vio 
D*^iíriína K^^a^. ni. tercero' k^ leriílcó i^l nno de Vnt^^mhf Virey. 
^T), Mviffín»-iJ#Mfly<íf fí, en lú& fra|Htn* PríucRifr /•¥*!{* o rít/i ñ\ fhnilAo 

rBbde- 
¡ragfttn 

ne7,«afférez de la Marina, Real/ R^ilInGigedo' %f\V\6 la' quinta es- 
pedicton al n^an^bVerY^niente de nnvio D. Francisco Elisa, com- 
puesta de la frngntf\ .Concepciooija balandra rtincesa. Real, y «I 
paquebot S. CárloSr No tenia esta espedicion otro objeto que guarne- 
cer y fortificar Jos puertos de Monterey, \h Bodega y Nopi||a, lo 
cual se ege€utó con arrala á 'las -instrucciones del Virey. 

. Deápués si kicieron otras esploraciones por Salvador4*idalgo y 
Juan de Faca, y de todo dio cuenta el Virey á la Corte, enviaado 
también para su ap.róbacion, el reglañiei^^ que form6 para el depar- 
tamento de marina de S. Blas. 

Fam que en el corto tiempo de cinco anos, pudiera hacer las 



u, j»tiffin»-U^Ptllfly<n^p, en Iu& fragHtn* PrnicRifry^Fiípfont/i ñ\ fh^ 
de li>K teMe^Iós Je riíívm D, Ignctcííj .Aiteíifii jrÜ, Juan de? U^B 
gs/'lj«J||^tii en 17f*t?, sitando \ivcy D. MíUiutíl^ Fíoreír, en )a fta 
Fri^césíi y PnqUebfjt í^: Cárlotní nyn^io rli^ Dr£stebnii Joí^é»W 



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—49— 
reformas ^ue te liaa relacionado» j otras que por no nlarfar este af* 
tículo otnidnios, fuf. necesario un trabaja contiauo. Eo efecto, Reñ- 
ila-Gigedo trabajaba todo el día j parte de la n^be, pues solo dor- 
mis tres ó coatro boras, regularmente se acostabiA las nueve de la 
noche, j se levantaba á la i|Ba á continuar sus trabajos, ó bien sa- 
lía por las calles á examinar por sí mismo si las llaves de las fuentes 
dafa^Bgua, si las rondas vigilaban, si habia ebrios por las calle#, sí 
alg^K laroles estaban apagados* si babta desordenes en los' fandan- 
gos o velorios: si en fin, se cumplían todas las disposiciones que díte* 
tabh para la seguridad y bienestar del pueblo; era sumamente asea- 
do en su persona^ y nimio oBservador de la etiqueta. Comía solo dos 
veces al día, j aunque sostenía con mucha decencia su mesa de es- 
tado, jamas probaba bocado de su cocina, pues los nflQkres los con- 
dfímentaban en el convento drca'^chinas, j se los. enviaban en una 
arca cerrada, que tenía dos llavgs^''una él y otra la abadesa. Cuentan- 
se muchas anécdotas curiosas de este hombre célebre, de las cuales 
estamparemos algunas para mas amenizar el articulo. . * 

Una ocasión enTró en su secretaría, y raparS que uri'oAslal de 
ella tenía las uñas muy largas y sucias. Se fué sin deoir nada y á po- 
co nk^Jmandó al o6cíal unas ligeras finas con urí recado espresivo; 
para que las recibiese en su nombre, y colilla se cortase las uñas 
diariamente antes de ir á la oficina. Desde entonces todos los em- 
pleados concurrían al despacho eon asco y decencia. Otra vez fué al 
tríbonal de Cuentas, y como eran las diez y no habían llegado sua 
empleados, el Vírey se paso á arreglar un legajo que eslabón el ma* 
yor desorden. Cuando *traron los contadores y lo viero^^Bqueda- 
ron sorprendidos. RevillaGigedo tomo entonces «lu somüf^ff^con 
una sonrisa penetrante les dijo: *'Ya es tarde, me voy, pero tendré 
cuidado de venir desde las ocho hasta las once á arreglar el arcluvo, 
que no ne parece estar en buen orden; miéntraó tanto no hay nece- 
sidad que Vdes. se fatiguen; pueden dormir y almorzar con todo des- 
can^confiados en que ePiservicio del Rey no sufre atraso.^' 

Vevílla-Gigedo no corría bien con los oidores, y aprovechaba 
cuantas ocasiones se le presentaban para humillarlos. Una vez man- 
dó á las once de la noche que le llamasen al oidor D. Cosme de Mier, 
uno de los hombres mas orgullosos y engreídos de la época. £1 oidor 
estaba ya recogido; pero fuéle preciso levantarse, como lo hizo, asaz 
de mal humor, y se dirigió al palacio. Se mandó anunciar, y el Vi- 



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é 



—90— 
fey te eontectft qire ngiiardase an^poco. Dieron las doce, la una, las 
dos de la mañana, y el 8r. Mier se retorcía de cólera en los escaños 
de la antesala. Impaciente por deman, mand6 decir al Virey qne si 
«e habla olvidado que el Oidor Mier aguardaba sus órdenes, jr éf lé 
contestó que jamas se olvidaba de las losas, que tuviera tm poco ét 
paciencia. 

Dieron las tres, las cuatro, las cinco; el Tirey no salla y^ .Ole- 
dor desesperaba. Por fin, á las siete de la mañana se present^^vi'' 
Zla-Gigedo restregándose las manos y le dijo: Sr. Mier, es necesarié 
que salga V. ahora mismo á Huehaetoca á rei^onocer el desagtie.-*— 
Sr. estoy aquí desde las 11 de la noche. — Como hé estado trabajan* 
do y ocupa^^n asuntos del Real Se£i¿cio, no me he cuidado de 
contor las hor|is, contestó con índi|érencia el Virey. — Iré á mi casa, 

y...... — El coche espera á V. en lu py^rta^ señor Oidor. — Señor 

— En el acto parte V. ó me responded las resulta?, replicó el Vlrey 
con voz firme, entrándose en sii gabinete. 

El oidor*- bajq echando chispas, entró en ^1 coche y partió. Lá 
Audiencia por este y otros sucesos elevó sus quejas á la Corte, pero 
jamas surtieron ningún efecto. 

Otra anécdota muy^jgna de citarse, y que dá á. conocei*t1 ca- 
rácter de Revilla-GtgedTes la que refiere -el Ldo. Bustamante, y re^ 
producimos testual mente para completar el bosquejo que nos hemos 
trazado. 

^ **C¡erta señora viuda se le presentó diciendo: que habiéndose 
ido á eqJH|gar á su marido por una deudq^de orden de un juez en 
los úki|^Hlia%de su vida, ella cuido de poner en salvo un cofreci* 
to d^aihsPFs en que tenia su dote, el cual entregó en depósito confi- 
dencial y muysecreto, aun caballero, sin exigirle recibo ni constan- 
cia. Que urgida de la necesidad en su viudez, se la pidió al deposita- 
rio; quien no solo le negó que lo habia recibido, sino que la había 
insultado tratándola como á una loca. « 

Revilla-Gigedo la emplazó para la noche siguiente, prg[li|ién- 
dota que se mantuviese oculta en cierto lugar, del que saldría á cWta 
seña que le haría. Llamó asimismo al depositario, y le recluí amis^ 
tesamente por las alhajas, quien le negó haberlas recibido: el Yirey 
lo escitó repetidas veces á que las devolviese, tratándolo de caballe- 
ro á caballero, y le ofreció que aquel hecho quedaría oculto y cu- 
bierto su honor, maa el persistió en negarlo. Durante la conversación 



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Godgle 



-61- 
!• pregunto éi toinaba mpéi si señor, le diyo; tome V. B. •> ^r«e gmk 
te^ 7 le^HMiqveó hi oaia; enlbnoee el Viref «iectando distraeeioii f 
vmgmoiu ée deipaeher un negocio de momeate,^ 9epav6 y Uem* 
reürftidiimente k un ayudante de su persona^ á quien dijes-¿*Fa«e V. 
á la eaaa de D. Na entregúete V. á su esposa esta eiija de polvos, y 
q/miwm señas de ella le BMindb el eofireeito de alhajas que tíe«e osla» 
jFloflBraa señas que le detallo^ iguales 4 las que k Itabia reisrido la 
duerna DenUo de poco tiempo hé aqui el ajudante oon el bauitew El 
Vifejr hiso salir á la señora, á la que preguntó si era aqueUa la eaji* 
ti ^ue deinandaba««,«.aorprettdi(k al verla: es la mi«ma, señor» diio> 
que entregué & este caballero en depósito; nada falta de ellut-*^»..*». 
Ahora hiea, dijo RevUla-Gigedo dándole una mima de indig- 
naoioOf eon que usted ha osado engañarme como á caballero, y 
como & Virey, desfMies de haberle allanado el camioa para eu- 
hric su honor, y satisfietoer á esta infeliz v¡uda?...«Pue8 bien, u ste d 
eatender& que no debe barlarse impunemente de mí. Queda ustA 
aorestado y con vigilancia en el cuerpo de mi guardia; Mae al punta 
sr un coohs da camipo eon una escolta, y que partiese á «n casti* 



llew B|te es el hombre que mereció el titulo justo de vengador de la 
jmgÚMSi^jusiitia: vindex, ¿Y no podremos dlcir en su elogio lo que 
Eneas agradecido dijo'á Dido?. ^,Ser>^r honus nomenque tuum^ lau* 
de$que^ méaubnnt, 

Aabemes que el conde de Revilla- Gigedo nació en la Habana, y 
qtte d es c e n día de una ilustre familia, pues su padre, el primer conde 
de este título, fué de Vfty á Méjico el año de 1747. En^|y)rímera 
edad ia dedicaron al estudio: pero después abrasó la ca^P|||k^ las 



■jn^|y)nmf 
nto de sus ( 



acaias, donde siempre fué exactísimo en el cumplimiento de sus de- 
heses; flffiistió al memorable sitio de Gibraltar, y se asfgura que loa 
ingleses en lo vivo del fuego conocían cuando estaba de gefe de día el 
conée» Por felleeimiento de su padre heredó el título, y ñ»é después 
condecorado con muchas dignidades* Kl 15 de mayo de 1794 (10) 

(16) Los sucesos notables que ocurrieron durante el gobierno de Bevilla- 
Glg€^do fueron. La Aurora boreal aparecida la noche del 14 de noviembre de 
I7§9l. La Juií. de. Garios IV. £1 asesinato de la ñunilia de Donge. Elasesi»* 
nato del prelado de S. Agustín por un fraile del mismo cenvento, v el del ca^ 
pitan general de Yucatán D. Lucas de Gal vez. D. Toribio de Mazo y Pina 
á quien se atribuyó este último delito, estnro preso nmcho tiempo en una 
myy fnnrra de Ulua. Al fin SO descubrieron los asesinos que eran Alfonso Lo> 
pe%, Esteban de Castro, y Pifia fué puseio en Hbertad. Lopes, condaoMo 
ante el tribunal, comenzó á sudar y murió. £n esta causa informó en eslrac« 



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<|«e llegó su sucesor el marques de Branciforte, salió de Méjico^ y 
permaDeció algún tiempo eo la hacienda de Lucas Martin: á los poeos 
deas se embarcó pm. España,' donde el gobierno le nombró director 
general de artillería. El 2 de mayo de 1799 murió en Madrid, donde 
uaiversahneate fué sentido, asi como en Méjico, donde por lo general 
se conservaba indeleble la memoria de sus buenas acciones* El 4fetflM 
párrafo d^ su Instrucción completa la idea del carácter de este ifluire 
digno de uu trono, y cu va gloría vivirá mientras haya mejieauoa 
agradeeidoe y amigos del mérito, y de la herojosa virtud que ejerció 
el Coode, y que consistía en cumplir con sus deberes, y hacer bíoB i 
sus semejant^L El párrafo á que nos referimos dice asi: 

^^Deseo á^. E, (á Branciforte« su sucesor) todas las felicidades 
que no dudo merecerán sus esmeros y aciertos en el gobierno de es* 
tos reinos, dignos en realidad de que se mejore la infeliz situación y 
^atraaos en que han vivido por siglos enteros unos vasallos tan fieles á 
siitooberano, tan obedientes á sus gefes, y tan agradecidos á lo que es. 
tos hacen en so beneficio, como irá esperímeotando V. £• con aque- 
lla satisfacción que dá el obrar bien, y conocer que se logra el fruto 
de las tareas que se toman en el mejor servicio del Rey y ntiliéad do 
pfiblicoi la cual es la mejir recompensa que se sac^ de las molestias 
que son inseparables del mando/' 

Hé aquí la espresion mas sincera del carácter del Coode eo es* 
te único párrafo, donde este hombre sin soberbia, sin presuncioo ni 
vanidad se atrevió á hablar de su persona, al legar á su sucesor ki 
/a^ruccMÉ^Jpnon omento de eterna gloria y bibor. 

BftjBBbrte ni pensó ni obró como RevíHa-Gigedo; ««oque si 
contribuyo^ darle el ultimo toque á su reputación, influyendo en 
que el Ayun^míento lo acusara* La miseria y la envidia son necesa- 
rias, indispensables para realzar el esplendor de los hombres grandes 
como son precisas las nubes del cielo, que al disiparse hacen luck ai 
sol con mas brillo y claridad. 

En cuanto á nosotros, si fuéramos hombres de poder y de in- 
fluencia, haríamos levantar una estatua al que fué el padre« el bien* 
hechor de la colonia mejicana; contentémonos, pues, con hacer esto 
rápido bosquejo de las gloriosas acciones del mejor de los Vireyes, 
del mas admirable de los gobernantes. 

lo el Ldo. Bustamante, el eoal dá ana relación estensa de estos sncesosen su 
contiiiuacion del Padre Cavo. 



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PROTOCOLO DE ANTIGÜEDADES 




COM)E DE REVILLAGIGEDO. 



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-58- 

DC LhM RENTA9 QVB TENIA EL GOBIERNO B^TA^OL BL aRO DB ITtly 
BPOCA EN <|UEElJnREY, CONDE DE REV1LLA-O10B8O, ENTB««ÓBL MAIWO A 
SU B0CE90B W^nX^íaEg DE BRANCIEORTE. 



I 1 fibnVtB. " — T ••«•' 

A«of[iw** — 

Salinas. •••• ^ ...**. 

Póhrora 

Naipes 

AeuRacton de moneda 

Aleábala 

Pnl^MS •#•••• 

Tibaeoe 

Palpedas >• 

Balas 

Lotería 

Coffse s • ••••• 

Qointo de plata 

Deieeko de fondieioD 

Dlesmos 

Bfedia annata eclesiástica- 
ídem secular 



*Produeto$ 
Uimk9. 






U^ímá. 



N! 



,— « 

— 3 

— 4 

,— 6 

,— 6 

,— 7 

— n 
• — 1» 

,—14 
,—16 

,— n 

.-18 

.—19 

—80 

.-«1 

► -«6 
,—26 

r-»7 



,-31 
► -39 
,-33 
,-34 
-35 
-36 
,-37 
.-38 



,— 4Í 



--47 



Oficios Tendibles y renunetabs 

Aguas 

GaUos. 

Cordobanes 

Nlere 

Papel sellado 

Licencias, multas, comisos* • 

Alambra, «<]|>re, estaDo 

Aprovechamientos 

Aliaojarifaago 

Caldos 

Grana 

SstnccíoBde plata***-' 

Imposición de yenas 

Panaderías 

Hospitak^^»** 
Entnda y^flffida*.* • • • 
Aumento en el tabSU^d 
Miel de purga* •**'77*< 

Negros 

Tegidos de seda**** 

Aaoiage 

Diferentes frutos**** 

Chancilleria 

Arrendamientos *w ., • 

Censo 

Pastes 

Fletes 



• •é •«• • • • • 



.069titu 



1.166.000 

700.000 

150.1 

500.000 

180,000 

1.7004)00 

3.400.000 

800.000 

6.360.000 

1 10.000 

300.000 

189 .000 

150.000 

14.977 

96.000 

900.000 

65.000 

74.880 

13.660 

30 



100.000 

50.000 

56.000 

300.000 

50.000 

400.006 

400.000 

50.060 

8.800,#00 

i^.400 

^S.966 

^•.060 

50i)00 



SfTMA* 



17.223.878 



55.000 



5.991 



::::::*í 



20.000 



4.041 



1.400 



1.060.000 

650.000 

160.660 

900.000 

70.000 

1.300.00» 

3.000UMHI 

750.006 

3.500.600 

165.666 

980.660 

100.660 

106.000 

14.977 

86.000 

950.009 

65.066 

66.866 

13.660 

30.060 

9.531 

50.000 

9.800 

30.000 

60.009 

7.100 

^6.996 

SOMO 

779.139 

35.060 

60,000 

5.000 

85UM0 

16.000 

5.000 

3.000 

9.100 

190 

140 

930 

9.980 

996 

700 

630 

1JV70 

I.IOO 

380 



4.394.791 



12,829.087 



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NOTAS DEL ESTADO ANTERIOBL 



I . E^der^^ d« tiibnta üié impuesto el afto de I56f ; se cobiaba á los in- 
dios con desiguaiáad, si bien estaban esentes áel pa^ 4e aUabala. « ^ 

3. El azosae de Almadén se Tendía por el Rey á les mineros^ ¿raxon de 
41 ps. d rs. qi. y el de China y Alemania i 63 pe. Los predoetos liquides de 
oM» nmo, estaba mandado ifne se remitieTan á Espalla. 

3. Las salinas se administraban por separado por cuenta áA Rey, las de 
Tehuantepec y PeDon Blanoo. Las del Zapotillc en san Blas las trabajaban 
lfD8 particulares, paffand o cierta pensión. 

4. La pólvora nna se vendía á 10 is. Ib*, la eomun á 8 rs., la coiríeMta'á 
Ise- mineros se les bajaba per gracia especial 9 rs. en cada libra. 

6. Las barajas se yendian a im peso cada una. Por- la gran eesistencia que 
había se mandó V^Wif^^ Orden del ailo de ^1, qae se Tsadieimn las finas á 
4 m. y las corrient^H|0. 

6* La utUidad qopMfUltaba al Rey, era kr de 3 rs. en cada maioo. La aea- 
üaoion subió en los aSos del gobierno de Reyillá-€Kgedo, 6t ñas de Ysinte mi- 
llones de pesos. 

7. La alcabala de mi^ ^ae se satisfacía en Veraeros, eia á rason de on tres 
por ciento sobre el valor de los efectos en el paerto, y bajo igual preporeienrse 
cunaba la de tierra, á razón de un 6 porcirato. Bn algunos pantos fronteriios 
aofte sa cobraba el 3 por ciento. 

8. So íntrodurian anualmente sobre cuatro millones de arvobas de pt^oe, 
y ae cobraba á ríifln TirroÑi un real nueve y medio granos en Méjico y un lual 
nueve granoa oq l*iir il i, 

9. El tíibaco ir? i^ jEv^ 9^ tüdíIi 1 i 90 rs. Ib.; los puros de 6 &, 6, 7 r 14; 
y las cajillas coi\ trf!^ y me^fb d 04 rúas de cigarros. Se vendían 50,000- de n- 
pé, 35Ü,(XíO en rain ;i. 5(HljKK> cji fu r.is y 5.400,000 de cigarros. 

10. Las p I '< 1 1 1 «' r i ; i - r I" ; : ] M 1 1 V.1 r s j ^ <.'^o ie de tiendas de comestibles que "pagaban 
30 p3, cada i.riií ^.U■í t;^»iUnl>iK/M^ii. 

II . Xia^ líuMde nruKíiík, tenia u un pr^io desde 2 rs. hasta K) ps.- 

12. ' La utiltJat] iiütí quedaba, era la de un 16 por ciento sobre el fondd que 
varió mucho. En Real Orden de 28 de enero de 1782, se concedió la graoia 
de ana rifa semanaria al convento de la Enseñanza, y en octubre de 93 se otor- 
gó igualffracia al Hospicio de pobres. 

13. En cada gofesta-correo que llegaba, se embarcaban de esta renta que se 
■anejaba por separado 30,000 ps. Las cuentas se llevaban por reales y no 
por pesos. 

14. Este derecho muy antiguo y demasiado ñierte,-ae.redujo por Real Cé- 
dula de 1 . ® de marzo de 1777 al 3 por ciento y un real por cada marco de pe- 
so de la alhsja que se presentaba á recibir la marca llamada quinto. 

15. Se satisfacian 3 ps. por cada 10 marcos de la plata que presentaban 
kM plateros para su ensayo. Los tiradores pagaban también 2 reales por cada 
Marco de retazos que presentaban para su fundición. 

16. Los décimos pertenecían antiguamente á la Corona, quien pagaba á 
los eclesiásticos y gastos del culto; después quedaron cardados con a&unas 
•ontríbucionea llamadas vacantes, novenos, media annata, &c. Los sueldos de 
los empleados eclesiásticos vacantes se apireaban al Erario, asi como dos no- 
venos del producto liquido de los décimos. 

17 y 18. La media annata secular y eclesiástica consistía en el de8Cuei|to 
del sueldo de seis meses á los nuevamente provistos en destinos, producto <pie 
se apKeaba al Erario. 



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i«w €Wa.<l||||^«b(iOf0Éilla ff^t por éBMh»d» \wmm ^1 fi. al «0$ 
al^moft ae c^diíaiaa dA»te govámea dando do noa raai 10,000 pa. 

20. Muchosg|Éi|p4n.96 vendían, como los oficios de escríbanos, capíta^ 
tóas, &ó. *^ ^ 

21. También se Tendían tierras y merotdes de aguas; pcv^ete raoM) pr(V 
dueía poco, porque no estuvo bien arreglado desde el princi|||B 

33. ly^ un jumdo pnvaUvo óa gaUosw y se ptfpiüba iindereolio por hm 
peleas. iWRenta dmgobierne se constmjó la plain & sao Agustín, que co»- 
tó 6,838 ps., y en dos años dejó de utilidad 1,740 ps. 

93. A petición de los mismos lapateros se impuso un deraelio sobre lo« 



k nieve estaba estancada. 
S5. la papel sellado se vendía entónoes á 3 ps. el sello primero, 6 rt. el 
segmido, 4 rs. el tercero y medio ireal el cuarto. 

36. La tercera parte *de Hw «vitad imptiestaS á loe delincuentes, se apli- 
caba al erario. 

37. El cobre estaba estacado nara remitido á las Tuiciones de Ssfvüm j 
Barcelona. -^ 



88. Eslft TUM se ODupoBát de ta veata da altundipHloa ^ue oD se nece- 
sitaban y restituciones por mayor cantidad de platas* iADdwadas en la casa 
de moneda. 

39. Ei Almojari&sgo era un derecho que se cobraba con variedad, pues ea 
Veracruz se pagaba el 3. el 5, el 7, el 15, y aun el 30 por ciento sobre el va- 
lor d» las mefcaMéaa. En Acáp«dco pacadyan los efectos de Ifl nao de Chiaa 
17 por ciento; mas después se aumentó a 33 sobre el valor que tníaa los eleo» 
tos de Manila. ^ ^Ml. 

30, á 47. Todos estos derechos insignificante^Mpm ImpuestoA por Mb» 
I reales ^idenss. 






% 



^* 



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leste bene articulo 



tra detpaetao, ú, mío de nuestros mas affrectaMes c o ai pa" 
triotas, bastante conocido por su ilustracloiH^ amor ú lao 
letras. 



FBRDWt PEKBÍ BB rilLGAL 



El último Rej. de lo« godos liabía perdido en la« márgeoet del 
Oundalete «n corons, y con efln la libertad de su patria. Desde las 
columnaa de Héfciiíer, liaBin las montañas de Asturias ondeaba la 
trtunftitite Medmíann, j^f'! pií^ Hel árabe orgulloso, liollabalos bellos 
cam po^ d B A mi ni iic i ri , profa rj ^n h io por todas partes el Santuario del 
verdadera Dió!^...,,.....^']iuéii sakaria la España? Pelajo fué quien 
empezó h reacoiot) cri&iUana contra el poder africano. Sin embargo» 
DGb(^¿D8 fufftn prad9o«t y €Ínco mil batallas para lavar las^injo- 
rias que el lascÍTo amor de Rodrigo y la traición de D. Julián traje- 
ran á su patr¡a...,..:...«¡Cuánta sangre derramada en estos eombates 
por la inmoralidad de tales bombres! ¡Cuántas maldiciones y cssn- 
tas lágrimas, basta que á Fernando é Isabel les copo la gloria de es* 
tampar en fli minaretes de la suntuosa Alhambra los ókimoa csrsCf- 
térds de yenganza! ,^^ ., f _ MPl, 

**¡C6mo sucumbió tu poder, 6 Grac]^|! ^ Cómo se ha ajado ttt 
,,belleza9 ciudad de los bosques y de fas fuentes! Tiis placas, tus 
„calles tan animadas en otro tiemp€>, como ahora se encuentran de- 
^siertas y silenciosas. Ya no se tc llegar á tus puertas al nercsder 
,,cargaáD con las riquezas de remotos climas: las ciudades que te pn- 
,,gaban tributos, no reconocen ja tu señorío, j los nobles caballeros 
,,que enftoblecieion tus circos con justas y torneos perecieron en los 
^combates. La Albambra eleva aun sus murallas bermejas entra po« 



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~m^~^ ^-51 * -MI rf -^m^m m ebr au . . .^^ .i^ ^ 



—57— 
^^mfferoa irbohp; jnás la melancofía se ha sentado en sus safas tile 
fiinimiol, y j^^^et^ sus balcones no ve el monarca mas que una 
,^des?astada planicie, donde hace poco ostentaba la perfumad» Tega 



f^sns tesoros." . '*• 



Tal|uen las Tamentaciones de lev eserhoces árabes á fines del 
siglo XV, sobre el deplorable estado de Granada, que no coDsenraba 
entonces mas que una sombra ds so aatígiía grandeza. Las coseehas 
deáquelkif áñós eran enteramente destruidas por el hierro eaemigo, 
}ija%l4abmdor nocultiv.aba los campos, persuadido de que no llega- 
na á recoger elfnitode sus fatigas. Y con efecto, durante el inY¡e»> 
no el Rey QatóKcÓ hiciera todgs los preparattros para -Ja última cam- 
paña que Mbift de decidir tá suerte de Granada, y en- 11 de atfríl óm 
1491, .partió eon |a ReinrKii^ra ^ sitio, resnelte á no levantar las ar- 
masffaasta f^lántar'^l «stándartede 4a Cruft sobre las torres de la Ai- 
hambre. ^ 

£^ dia 33 ya el Monarea.eipafu)! babia sentado sn tienda 4 le- 
gua, y ^ny^dia de Gran atlp, 40,Q00 infantes y 10.000 caballos compo- 
.t|ían el ejército cristiano, mandado por Jos-^s hábiles bapitaoesde 
a^fuel tiemp0,^Cá cfonstelraacion, el espanto se esparció en la ciudad 
sitíadn.' W*^ 

Ncf faltó quien aconsejara á Beoadil'.qWiQmediatainpnte se en- 
fr^^pí^e^ la generosidad deFerffando; pero el -valiente Muan ae opu- 
so .con ardor, y af.írente«de la"caballería.erapezi á inquietar fas tro^ 
pas españolas,' qué'jiQ se' determinaban todavía á eiñbestic aluerta* 
mente á las mu rallas « 

Pequeñas escaramuzas fueron, por algún tiempo los. combates 
qtie tenían lugar eátre loe guerrerop épl^s áoa opuestos y eficarni- 
zadojí ejércttofi; p«r qvte Fcjiíandrt había resuelto rendirla por hom- 
bre, á peear de la .]jmpQólei»:ÍA ó,€ tus soldados que coniínliamenie 
ne veían provocados iií^*>s mDros. Vjs^o mas atrevido .q«« Iqs dei«js% 
Ttt rfe , a ftt rr» ad o po r ^ a ? (^ i ' ' r ZiíB^y o u d a c ra , y : p í trrñúh ^r© r I a üiaí'.- 
eion de los sitiadoces, se §rrojó entooce;^ á^la mas temerarja em- 
prean. Sitie de las puertas de Graii^O 1^4:^11 algunos compafieros-, 
í ue^i^.^Jas . pr t/n e r ^^ t^iu c h^F^ t r^\^ ^P^ h^ ^1^ ^H^ M ^^^ \ ^ % ^^£JP^^^^i^ 
j G I aira^jm. í ei|¡z> a ijg^ %l p n hé ki n ^mi,, - C ^ff^'^^ n ^^^$^|^^fitéÉ|^ 
los guardasen su perseciicioM; mas CQiiÍ0;sÍ &fíra ua^tafií^ajpa^^L 
^ftrece del oampo,QrÍJtífi|o. ^ l^l^hza ápl uioro^^iíicbí^f^f^ 
billete dirJgiiio %;JaJ^j^a f^bel. .{]fobi^^yQ;ti;^iig%'d4^ 



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—58— 
Ioacír ud caballero llamadu Femando Pérez de Puigar^ coiiotido 
por el hombre de lasfazañas^ y desde luego se infejki que el honor 
español no quedaría mucho tiempo mancillado. Sale pues á la sí-, 
guíente noche del campo con^ilS caballeros mas, tan intrépidos como 
wforososy aproxímate con cautela á la ciudad, encuentnyuUreabier- 
ta una de sus puertas, no vacila un momento en forzarla, y mientras 
sos compañeros pelean con valor. Pulgar el valiente, clavando es^ 
puelas á su caballo, atraviesa la ciudad y llegando á la primera m'ez* 
quita, eeha pié á tierra y en altas voces declara que toma poseaion 
dfel edificio como convertido en iglesia cristiana y consagrado á la 
Madre del Salvador. En testimonio d^ estv ceremonia, tom6 un 'lis- 
tón qde consigo llevaba, 7. sobre el cual en letras grandes estaba es- 
erito Ave María, j con su puñaNo.clavfu»en la puert»de. la jmoe- 
quita. Monta seguidamente en au. fogoso corcel y vtielve en busca 
de sus soldados. «. 

Habíase dado 7a el grito de alaripa, corren los infieles por to- 
das paites despavoridos 7 aterrados, Tiendo. á uñ caballero oriftttsmO' 
pasearse por la ciudad.— 'Pérez de Pulgar sigue ipfipávido al Iravgs 
de la muchedumbre y atrppellando á unos é hiribiiáb SI otros, entra 
en el ca^ppo de los suTo^a^abiendo añadido un título mas á la famu 
que se le daba de hombre de las hazañas. ¿Y quién podrá leer esta 
acción grande 7 salerosa de nuestros nobles antepasados, sin recQpp- 
dar con orgullosa arrogancia que somos e^añoleft? 



1 US BELimS 

a»ai^ iiv wa>Áiw»a* 



*> ¥||t0nv»Bejb^.oÉcelesl¡a( frovidetidli poique ha» nrnmKMiaSo 
^rii^^ !9i%05 Mulnh» laMmíoünisid^ de tu ^otM*de UvilHibiddrh^ de 
tÍl^¿bd7.Arfógtortlb. ' ^ ;' 

* ^tb me>^oto i las cun*m%» 8«l -Í^^P^^ow^^so, del Fichinota, 
4A ifa^fficdf €itbpa*f, del Óiítava y dd^guíA) PopocatcpctI, 7 



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^59— 
cercano ja i tu escelso trono, oigo mugir las tempestades, reo bri« 
llar los relámpagos y que se lanza él rajo bajo mis pies. Allí obser* 
▼o sin telescopio el curso luminoso de los astros, respiro oo aire se- 
reno j puro, noto á lo lejos mares dilatados, j que corren grandes 
rifis, como hilos de plata en campos de esmeralda. [Dónde están los 
hombrest Son sus ciudades, puntos imperceptibles, Icres manchas en 
la estensa superficie de la tierra.: [Y ellos? Átomos inteligentes, f a* 
liosos en la presencia de los seres, nada delante de Dios. 

[Y esa aye que revolotea sobre mi cabeza j la cubre como ona 
ancha tienda, es el gigante de los aires? Es el Cóndor que deposita 
su presa ensangrentada en la región de la niere eterna. 

No envidies, pequeñísimo colibrí las largas alas, j la garra 
atror. del dominador de los Andes: eres tú el epílogp de las maravi- 
llas de la Providencia, que visita tu nido, te fiste de púrpura j oro, 
hace que no vivas mas que en la estación del amor j de los placeres 
j que duermas en loa dias j en las noches del desconsolado j mortí- 
fero invierno. 

Goza de tu libertad en las llanuras del Nuevo Mundo, Bison- 
te, ó Cíbolo, cuja frente indomable jamas ha sufrido el jugo que im- 
pone el hombre con halagos y sostiene con rigor. Bendice á nues- 
tro Dios, j que tus hijos conserven en lo mas oculto de los bosques 
la feliz quietud que debieron 4 la naturakza. 

Y tú. Ballena, monstruo del profein; surca las verdes ondas del 
Pacífico, como el vapor de Fulton venció los ríos, j se enseñoreó de 
los mares. Teme, teme el harpon del pescador codicioso que viene 
de lejanas tierras á darte la muerte, para que hermosas bugías 
alumbren los festines del poderoso, j los espléndidos salones de 
Windsor j de las Tullerias. 

Puesto de rodillas y el pecho en tierra, jo adoré la imigen del 
Omnipotente, en las cTfiras aguas de la sublime catarata del Niágara^ 
Un continuo y estrepitoso ruido me sobrecogió con el espanto que 
sentian los medrosos hijos de Israel, cunndc^esperaban en la falda del 
monte Sinaí, las lejes que grabó el Altísimo en tablas menos dura» 
que sus corazones. Una alta j dilatada nube me envolvía de la cabe- 
za á los pies, j al derredor de mí, cien j cien arcos de es|>eran'/a j de 
consaelo, se formaban para recibir en triunfo, al Señor^ cm¡fo eipiri- 
tu era conducido sobre las aguas. Con una lágrima tibia, nacida de un 
pecho religioso y conmovido, jo aumenté el caudal del torrente, f 



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— «o— 

enta lágrima no fué perdida, porcj^ue Dios cueDta las gotas y Ua sire- 
nas del mar. Yo arrastré al vil ateo hasta Jas orillas del praeipicio» y 
fui libio iamimdo prouunció temblaado: Niágara dicé 9u»s gus wñ 
conciencia* 

Otro portento en el Surü! El salto da Tequendama! La altura j 
el volunoeu de la columna de agua, que baja á confundirse con el rio 
de la Magdalena, el aspecto de las rocas porfíríticas, tantos ái>bolea 
vigorosos que nacen sobre variadas alfombras de plantas berbicaaat 
todo concurre á inspirar en el viagero el sentimiento del terror, y el 
mas dulce, de lo bello, y un contraste de afectos que solamente eonr 
vienen en proclamar la inefable sabiduría de Dios« Los encinos ere* 
cen en la parte eminente de la cascada, y á sus pies Ka palma de la 
ardiente Arabia, el plátano y la caña de azúcar. Las produecioaas 
de todos climas, y de todas las temperaturas están iinidat oatño por 
un lazo, y este lazo ea un rio perpendicular de ciento aetei^ta y cíba» 
metros de elevación. 

. Entre las románticas y magestuosas escenas de los Andes, po- 
cas son comparables con la del puente natural de Icoaonzo, en el 
pintoresco valle de Parndi, Hállase el puente á la altura de cuatro- 
cientas cincuenta y ocho toesas sobre el nivel del mar, y de ciento 
doce varas sobre el del torrente, que serpentea en una caverna oscur 
ra; habitada por pájaros, cuyo canto monótono y lúgubre contribuye 
á dar á este sitio una apaMencia triste y misteriosa. Tres enorme» 
masas de rocaS| cierran el arco; y en esta obra asombrosa pudieron 
aprender los antiguos habitantes de la región, los principios mas en- 
cumbrados déla arquitectura. El puente de Cedar-Creek^ en Virgi- 
nia; el de Rumichaca^ en las montañas de Chumbar; el de Danto^ en 
Jas carcanias de Atotouilco, son fanómenos geológicos que sumimsir^n 
un campo estenso á las investigaciones del sabio, y á las meditacio- 
nes del hombre religioso, que descubre el ded6 de Dios, al travea de 
la nube de nuestra ignorancia. Digitus Dei est kic. 

Piso cenizas cállenos, y atravesando una cadena de conos ba« 
sálticos, me aproximo ál cráter del volcan de Jorullo. He aqui une 
de las catástrofes fisicas mas notables y recientes de nuestro planeta 
El valle cedió lugar al monte, y el monte se transformó en valle, 
donde vapores muy densos comunican al aire un calor sofocante. 
ELJúpiter de Homero estremecía las cimas de las montaña^ con una 
contracción de su ceja airada: el^ verdadero Dios ha dado leyes á la 



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—61— 
•tftturale/^a, y la transforma p^r un selo pensamiento. AqneX era na 
•tieño poético de la dit ioidad: la poesía do puede oomprendef al 
Todopoderoso, mentira. 

La f^uta de CacakucamUpa^ esplendor de Méjico, deja muy 
atrás las combimidaB impresiones de temor j de deleite, qut causaa 
en el ániaM» sorprendido las cavernas dé Darvi, de Antiparos y da 
Fingal, Gotas de agua filtradas por los intersticios de piedras cal- 
eáreaS) en una serie desconocida de siglos, han obrado allí milagros 
^ua Ten los ojos, y apenas alcanza la imaginación. En este palacio 
saKtario del Dios de la naturaleza, corresponda el lujo del ornato á 
la magnificeneia del ediñcio. Aqui y acullá se multiplican las ilusio* 
BaSt lanía como las estalactitas, y en el pavimento se ob^rvan blan- 
cas estalármitas, qne reproducen incesantemente los colores del 
prisma y la reverberación del diamante. El sabio confundido, pre- 
gunta ¿para qué tantos primores y encantos] Calla, hombre mise- 
rable, respimdaij} eco lejano: Dios y su$ designios son inescrutables. 

Ettel Sud y en el Septentrión de América, el ore y la plata sea 
•I fruto mas eom un de las entrañas de la tierra. En la isla Margari- 
ta y en loS mares de California, se recojen \v perlas cohio los gra- 
nos en un campo de trigo« El diamante y el topacio se producen en 
el Brasil: Oajaca se gloría de sus matizades opales, y Sanm Fé de 
BWi lindas esmeraldas. ¡Cuántos objetos para la ambición!' (Caántos 
prodigios que admirar! ¡Cuántos motivos de tierna grntitnd para el 
que vi6 la Inz primera en est<^ suelo tan favorecido de I>ios! 

¿Y sos rios? El Missiaipi es el mayor del glotío: el de las Ama- 
zonas, el Orinoco, el Missouri, el de la Plata, humillan con su in- 
menso raudal al Tajo, al Ebro, al Sena y al Danuvio, orgi»llo de 
las cultas naciones que han poblado ^ riberas, y que tantas veces 
bao teñido su corriente con la sangre-de los combates» 

Los lagos de América son mares; y el -Superior lo es á ese mar 
Negro qne tanto figura en los intereses de Europa. Yo he navegado 
en el lago Ontario, y en él se advierte el flujo y reflujo, y se levan- 
tan de tiempo en tiempo trenaendas tempestades. ^ 

£1 suelo de la América es una alfombra de florép, y eada-flor 
asbsorve la atenciipn del que estudia á Dios en los pétalos y en los 
delicados pistilos, 

jCtian bellas y galanos son (^ aves que hienden nuestros aires! 
El Quetzal es un iris en los bosques deChiapa y de Guateaiala. El 



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—62— 
Centzúntli varía todos los tonos y recorre toda la escala. ¡Pájaro 
humilde! tu melodioso canto arrebata mas el alma, que las arias y 
los duettos de Rossiní. 

Colosales udh los arboles del Nuero Mundo. [Cuál mas Corpu- 
lento y frondoso que el de Santa María del Tule? Visitándolo con el 
ansia y curiosidad con que se examina un monumento en los desier- 
tos arenosos de Palmira! 

Bálsamos y olores son el tesoro de miestras selvas. El tolú, el 
copáiba, el liquidambar, la vainilla, son blanco de especulación y 
>CQUsa de universal sorpresa. La salud del hombre se conserva por 
inumerables plantas medicinales: el descubrimiento de la corteza de 
quína^ es suficiente precio de la refinada civili'/.acion de que somos 
ilendores al viejo hemisferio; á las clases pobres de sus habitantes 
los alimentamos con papas. [Se ha olvidado ya que la cochinilla de 
Oajaoa, tifie de grana el manto de los reyes? 

£1 hombre fué la concepción privilegiada de Qíds, y por esto lo 
formó á su imagen y semejanza. [Cómo pues, el hombre de Améri- 
ca, habia de ser inferior á los seres prodigiosos que lo rodean? La 
fuerza y la paciencia son el carácter distintivo del americano: él ad- 
mira la tersa blancura del europeo, porque el ardiente sol de su pa- 
tria, le ha tostado la piel, al acercarse á convertir en astros sus bri- 
llantes ojos. La muger de América, es una hermosura de la monta- 
fia, adornbda por Dios y esquivada por el lujo de los salones. Ma-^ 
yores dotes son las de ingenio, y el hombre y la muger del Nuevo 
Mundo, reúnen á una vasta comprensión, una memoria siempre 
nueva y fecunda. £1 corazón del americano es noble, generoso y 
sensible; las lágrimas que derrama, son las de la piedad y de la ter- 
nura! Entre los nacidos,- es ff americano el que perdona á su enemi- 
go con mayor júbilo y presteza. [A quién imita? A la deidad mori- 
bunda del Monte Calvario. 

¡Omnipotente Dios de América! Tu nombre es bendecido desde 
la bahía de Baffin hasta la tierra del Fuego. En las apacibles noches 
que platea la luna, te glorificamos y ensalzamos: en los dias en que 
el sol nos vivifica^ sentimos y confesamos el poder inmensurable de , 
tu soplo crei^dor. ¡Dios de mis padres, Dios mío y de mis hijos, pro- 
teje á mi adorada patria, y haz que nunca desmienta su conducta 
acrisolada! Dilo, y su felicidad será cumplida. ¿Hay acaso, imposi* 
bles para la voluntad de un Dios misericordioso/ 



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--63— 



í 

4|inB PROIVUJVCIO BMj FUHOBO BIR. DrPJQf (EL MAwmx 

CONTBA 

U J^DHBSTA nENDPieiOJI HE U» BIUFIM; 



Se ba repetido freeaentemente qtíe en otro tiempo 6NI irl(ñi0 
«1 duelo coo mucha rigor, la piena de muerte, sq dice, seri) inei0lii> 
paYa contener á perbona» que sin duda alguna no temían él mdrír*' 
pues q«e voluntariamente se esponlan á ella$ y ,que urna* pena maá 
moderada que llevase consigo, la pérdida de los derechos ei^ileü, b» 
esdusion de las funciones públicas, aparecería mas apropotito-pnra 
eonsegliirél fío. Sea asi, pero entretanto que el duelo no s'ea caetí^ 
gado con penas articulares pof una ley especial^ ¿se deduce quesea 
un acto enteramente permitido? No: el duelo seguido dé miii^rte* a 
heridas, entfa en la categoría de heridas y asesinatos, por*t»sola«^ 
Konde no estar eseeptuados de este género de atentados: lai|use(^aÍK 
de una ley qtte haya hecho de él nn crimen aparté, no le ha eoloqpidp 
en el rango <le los hechos laudables 6 inocentes. ... 

Los tribunales, preciso es decirlo^ se lian condi(cido -cotidema-> 
siada desidia en esta cuestión del duelo. $le alega en favor-la^prep^^ 
pación que lo protege; pero, ¿de esta preoctrpacion d€ÍMBrán«p|i;^a«í|i^ 
también los magistrados? ¿No es su primer deber el saber ¡yri^^af- 
ae de ella? ¡T que en una época en que han sido atcolidas tantQp^jSA* 
aas, únicamente pojrque han parecido fundadas sobre* pcegcup«oio)i<v 
(annqae estas hayan sino algunais veces m uy jyipft^fi}>iq8)^ t^gpfeiá 
precisamtute aquella á que menos debería hacerle gracia^I^ |i^oe«- 
pacioB jpas destructora déla mór^)-del ^rden- socíafy* áj^^ la QbsKÜy^» 
^ á laa iey^s, y d6 la sujec^n ^ los^^ra^g^tfadfis!. . 

£1 díñelo, seüoi^s, e8^el.e8t4i4o^l«agé}'-^^ n^,:^ 4Q«p»hp, «lt# 
laxazoo jJel mas fuejrte 6 dd m^itdiststrp,. y algrnia» vanes* 4 
insolente. 

En k^ififancía de^itií^Ma sociedad-seJia fux^dct t|pr el 
Judicial, pero esto tocaba á la barbarie dé los tiempos, Los h^m/btm 



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—64— 

no sabiendo hacer justicia, apelaban á lo que ellos creían ser é\ juicio 
de Vio^. Mas aun. entonces se buscaban algunas formas de justicia» 
el procedimiento del combate estaba arreglado; habia un juez del 
campo, se encontraba alguna suerte de regularidad, y el concurso 
ele la acción del poder públicoj á este no se le insultaba; y si habia 
ignorancra y falta de civilización, al menos no hubia ni levantamien- 
to ni insubordinacÍGüi. 

' ]?éro desde ^1 momento en que hicieron progreso^la civilización» 
el orden social j.ln» ideas sanas de gobierno, desde que hubo leyes 
nia^ humanas y tribunales mas instruidos, los duelos fueron prohibi- 
dos i:paio juna infracción del derecho; ¡y. no lo serian bajo. un g^ier- 
po«bten constituido, es decir, bajo un gobierfio de dereolto y de Ijsjl 
¿El d¿ieL(> no constituya splumente un ataque 6 un .deliro contra 
los paHiculares, comoiin robo 6 uú asesinato ordinario; és.jiina ai- 
^acbQ deia paz publióa^ un desprecio de la ley, una pr€ites|íi con- 
UaJ¿ organización^ spciai; es.k> mismo que gobernarse ft si mismo 
pou.. desprecio deja 9oberai)ia del pais en donde se vive; ftsli^ue.en 
olro^enipo, bájala legislación de'Lui? XIV» el du^o era ao^Os que 
iqd.6,-un'crimende lesa mageatad. 

^U-¿y'p»i«fl? ser tolerado semejante orden de cosas? Si un^ riña 
estalt? ep^^rjp dos hambres del pueblo, resultando deella algunoagol- 
i^esj si ' pop ,ei mislilo motivo algunos compañeros de divei^as. profe- 
siones se citan concurriendo con palos, al momento se interviene, ^ 
Iq^ sejínra^ ^e les funnu un procoso ci>rr«cci(ínal, y lodo m^io con 
laititílm ruí^prr; perü qtiti lioyn algunos que se provoquen con la espa- 
da 't h pi^toluj^que se trate, no ya de algunas coniuirones sino da 
\íi iT^vitNc niisftiíi. Sé recUmarYi eiuónces como de jusücia la ímpuni- 
dttiü^^^ yendo todüvia mas léjns, se dirá que loa combatían ttf.«i haa 
sali^^ko-al húnorl iX \qs periüdicos hubbrán de ellos con uatenta- 
41ÍOU j^c9 11 pI í> gi ü í He , n q u í , . co mo en el se n o d e II n a e r í ci e d ad U us- 
tiMd^í^tié-te vmmgUulaxbhaber^veiU^ado.en civUizflcioii'4 Jos si- 
glníi ;Aíir. lí ores, j^qufijleuá. (le £>rjgullo descría :.á Jos del poryenirt iw 
í Ft f j 2 a s i> b re 1 os c í pí ri, I UÉt^ íu^ id ea ^á e q u e Jba el u <ta d nn os p oe den a pf ^ 
líJHTttraJtítlü ÍL^a (yoíz^ilbrnrla <^^ det^'d^elaa cuestiofic» á 

!§ j>lfl^;^ j^ ¿spaitlaT, j Cüígpar 1^ roljiota JbJiyiduajj^n el j»ga£:(}e 

-^^M^ %criO|e^ lic^^j&^^efigiri^fj^^ . preoci^pa^iones é¿ 

4ftt5^i^Uií4Q i^ ule ^trprq á degii; que ^on tónos generales de lo (|H« 



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—65— 
te pretende que sean) no temo levantar contra elTas la roz con toda 
la entereza de mis fanciones, y proclamar que el duelo es la fióla- 
cien de todas las leyes divinas y humanas. 

Ved ahora el deber de los magistrados; siempre que se en-, 
enentre un hombre 6 herido ó muerto, aquel debe al punto tomar 
del caso una instrucción jurídica; los procuradores del Rej son culpa- 
bles si no requieren una información al punto. A todo duelo debSn 
seguir inmediatamente las mas escrupulosas indagaciones, con el 
objeto de aclarar sus causas, catiSfid fútiles las mas veces, provoca- 
ciones insensatas 6 groseras de personas que no se conocen, que ja- 
mas se han visto ni volverán á verse; querellas miirerables de teatro, 
donde uno reclama el silencio porque tiene derecho á ello, y ofendí- 
do el otro lo provoca. ¡He aquí una causmde desafio! He aquí'el 
motivo para que una níuger piarda su marido, una madre ásu hijo* 

La grande objeción que se hace es, que el dutfio sirve para cas 
tigar hechos que no están aY alcance "de la reprensión ordinaria, fli 
esto Aiese asi, preciso es entonces que estos hechos sean muy insig- 
nificantes, puesto que las jejes no solo reprimen los crímenes, sino 
los detttos y las sim^fes contravenciones, no solo castigan las heri- 
das sino los golpes, el ultrage y aun las simples amenazas; ellas 
condenan igualmente la calumnia, la difamación, la injuria; y pof 
nn acto que tal vez no tendrá nada de esjlo un hombre mal contento 
ébíi las leyes, y desconfiando, de los magistrados emprenderá imponer 
|M>r si mismo la pena de muerte á aquel de quien se cree ofendido» 
haciéndose á la ve2 en pi'o|[)ia causa, legislador, juez y verdugo! 

Para legitimar tales violencias, se inventan todávia otros sofis- 
ifias; ae dice qu^ el lance ha sido nada Aias que un encuentro. ¡Men^ 
tira^ Ssos encuentros son siempre originados por una cita anticipa- 
da en que se ha fijado' el dia, la hora y el lugar. Se dice que aquel 
qtie ha muerto á su contrarío estjiba en estado de defensa» Sí, pero 
ambos estaban en estado de agresión y atacándose mutuamente; ^ 
mas segura'defensa es-la muerte, que cada uno procui^ dar á su ad- 
versario. 

H^céd, pues, haéed llegado el caso, las diligencias convenientes 
ante el jurado; tales el juicio del pais, y bajo este título puedetle- 
cíhe que llai competencia pero conocer de los duelos, debe Ht!r de- 
vuelta á la autoridad del mismo jurado. Si este, fascinado por f a 

^eoettpacion 6 subyugado por los hechos, quiere pronunciar tma 

y > 



• 

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—66- 
sontcncia de absolución, lo liará; pero aun asi se liabrá cumplido con 
la ley, se le habrá rendido homenage, puesto que en su santuario se 
liabria pronunciado la sentencia, j para esto Irabia sido preciso bu- 
millarse delante de ella, 7 pedirle sumisamente un )jecreto de indem- 
uisacion, €i por el contrario, el jurado cree que baj culpabilidad^ 
pero viendo motivos de escusa en los lieclios que ban motivado ^ 
acompañado el duelo, declarará la existencia de circunstancias ate^ 
Buantes, 7 disminuirá la pena en proporción. En fin, si se trata de 
uno de aquellos casos inesplicables acaecidos entre personas que tie- 
nen el duelo como una profesión, y en quenin hombre incapaz de 
ofendef y falto de esperiencia baya sido víctima de la provocación, 
teniendo estedesaiio lo» caracteres de un asesinato, se pronunciará 
lampona debida á este crimen. Así ten'dremos completa la escala des- 
de In.pena de muerte hasta la absolución. 

De-'este modo al menos, ni se desconocerá, ni se despreciará la 
justicia^ y ella hará sentir su -legitima y ft^rmidable acción, -En el 
gran diade la audiencia, la madrede familia hará defender la causa 
de su dolor, su enlutado trage y la desesperación de su acento for- 
marán el suplicio del acusado, la voz públicá'se unirá á la sUya, y 
aun cuando se diese una sentencia de absolución,, siempre resultarán 
impresiones vivas y útiles lecciones. Los periódicos publicarán esta 
audiencia y en vez de la apología del duelo, solo se leerá en ellos 
la*deshonra de estos cscesos, ¡Aun se habla de la preocupación! Hft 
aquí el niedio de destruirla, de luchar contra ella, y reemplazar una 
insensata opinión, por otra sana y arreglada. 

Mirad si es ya tiempo de atajar el mal! El ha inñcionndo hasta 
las escuelas, y aun allí se hacen también puntos de honor! 

íAh! qué harán esos niños cuando ya sean hombres, si desde lá 
infancia se educan con la idea de que cada uno en etfte mundo es ei 
vengador de su propia causa, sin subordinación á la ley alguna, ni 
recurso á la autoridad de los magistrados! 

¡No hemos visto también qn desafio para la historia; entre el 
historiador de una parte y de la otra un oficial que encontraba na 
estar bastantemente encomiada por aquel la gloria del general, como 
si la verdad de uo hecho histórico, pudiese depe^er de una estoca- 
da! Duelo mil veces mas insensato que aquel ordenado para de- 
cidir una contienda de representación en materia de sucesión ^ 
porque al menos este duelo debia poner término y decidir ei^ 



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— G7— 
realidad la cuestión, mientras quo en aquel la muerte del historiador 
jamas hubiera cambiado 1& historia. Esta carrera no conoce lUnilest 
.se Tsn algunos funcionarios desafiados á ua cpmbate • singular para 
dar razón de sus funciones; duelos parlamentarios, diputados provo- 
cados por haber señalado con imprudencia 6 con valor, hechos ^ue 
juzgan de su deber denunciar á su pais! También podremos ver jue. 
ees llamados al campo^ para sostener con la espada In justicia de sus 
sentencias, como en el siglo XII en que un desafío se consideraba 
como el acto de desmentir. 

Señores; si en algunos espíritus se conserva aun esta preocuDa- 
cion, no por esto es menos feroz ni menos absurda; y hja llegado eo 
mi opinión, el momento de decir, honor ^erno á aquellos que re- 
husen un desafio, y que rinden de este modo el homenage debido á 
la ley y á la sociedad entera. 

La última escusa á que se apela en los duelos es el convenio 
de ambas partes! Pero qué, todo ha de arreglarse indiferentemente 
por convenio? ¿No hubria pues, una barrera que pueda detener el 
orgullo humano? ¿No hay cosas, actos, hechos que nunca podrán ser 
la mateiia de un contrato? Por otra parte, ¿será cierto qué el hom- 
bre tenga sobre sí un dominio tan absoluto, hasta el punto de com- 
prometer su vida cuando quiere? En mi opinión el suicidio es un 
crimen, y por tanto creo deber considerarse como muy sabias y ís^o- 
rales las antiguas leyes que imponían la deshonra y execración k la 
memoria del suicida, ya que no podían castigarlo en su persona. El 
hombre pertenece á la tierra por su cuerpo, por su alma al Criador, 
quien no U ha dado el derecho de destruirse por sí antes de tiempo; 
de otra manera, y si el hombre pudiese darse él mismo la muerte 
¿no es cierto que podriu también válidamente decir á otro que lo hi- 
ciese; suplicárselo á un amigo, encargárselo á un mercenario? Y 
bten ¡el suicidio no es mas que un duelo á medias! En aquel se dis- 
pone de la propia vida; en este de ella y de la agena, y tales contra- 
tos de ningún modo pueden permitirse. 

Yo formo los mas sinceros votos para que la ley pueda ser ejecu- 
tada en Francia como lo ss en la Bélgica, donde el mismo testo es 
nías sanamente entendido y mas moralmente aplicado. Deseo que la 
cuestión se presente á la Corte y se discuta con exactitud; entonces la 
trataré no de improviso como, ahorn, sino de una manera mas com- 
pícta y cstcnsa, y llamando sobre ella lodo vuestro examen: no dudo 



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—es- 
fue destruiremos la fatal preocupación que se ha apoderado de una 
jurisprudeiuúa anterior, demasiadamente indiscreta. 

Hojr en la cuestión puramente civil que se os ha presentado, 
concluiré á pesar del proveido, tributando mis elogios á la Corte por 
haber pronunciado* una sentencia á que daré el nombre de muy beUa. 



CÁRCELES 

Para mengua del género humano, al cual parece que debiera 
ser inherente la divina máxima, de no hagas d nadie el daño que no 
quisieres para tí mismo; el genio del mal lleno el vacio de las flaque- 
zas que deshonran á nuestra especie con un veneno tan mortífero, 
que originó la necesidad de oponer medios enérgicos al torrente de 
las ofensas mutuas: tal fué la emanación de las leyes j de las prisio- 
nea. La sensibilidad misma, esta deidad, compañera inseparable de 
la justicia, que suaviza sus primeros ímpetus de rigorosa indignación 
j la dispone á una ternura compasiva hacia los delincuentes, que de 
ordinario llevan tras sí la pobreza, desde el momento mismo de la 
perpetración del crimen, y no tienen tal vez otro padre tutelar que 
aquel que ha de juzgarlos, se interes.6 sin duda en la adopción de 
las capturas con el doble objeto de reparar los daños inferidos á ter- 
cero, 6 mas bien á la sociedad entera, y cuidar aun de que el esira- 
viado é infeliz causante no fuese, mientras le exonerase la ley física 
ó moralmente, víctima de su delito. 

Ya pues que la conveniencia pública, y los sentimientos de Ifu* 
manidad tienen un influjo tan directo sobre establecimientos taJe8,y 
se interesan tanto en que los seres conducidos á ellos, lejos de fami- 
liarizarse mas con la relajación de costumbres, y acabar de perderse 
en la carrera del crimen, se les procure guiar de nuevo hacia el ca- 
mino de la dicha, lo cual es lo mismo que reclamar de las potestades 
á quienes compete, porque es posible, necesaria y útil la creación de 



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—69— 
unas eseuebui e«peeiales de buenas costumbres, j la plaotífieacton de 
tallores; de suerte que la virtud y el trabajo contribuyan é. hacer en 
ules huéspedes un cambio feliz de ideas y de costumbres; no alean- 
fiamos la razón por qué las cárceles, particularmente aquellas muy 
frecuentadas y numerosas, y las casas de confinación correccional 
donde debieran generalmente encontrarse establecidos unos remedios 
tan importantes, se hallen en muchos paises en un estado tan ooo- 
tradíctotio* 

¿Cómo, pues, coadyuvar con nuestro silencio á la continuación 
áe tan grave^males, ni demorar la ocasión que se nos presenta de 
manifestar al mundo la dulce emoción con que hemos visto mucjios 
establecimientos de seguridad y corrección en los Estados-Unidos, 
que pueden servir de modelos para organizar aun ios mejores de go- 
bierno de las sociedades? 

Estas casas correccionales empiezan desde su construcción 4 
estar de acuerdo con el digno objeto que demandan la seguridad de 
los confinados y la humanidad: ningún departamento está negado & 
la claridad de las luces, ni á las comodidades compatibles con la 
coikUcion de los presos: todd^ respiran aires libres, y aun tienen ter- 
renos destinados al ejercicio y al recreo: grandes salones contienen 
talleres para los que profesan algún arte, y para aprenderlo los que 
carecen /de tan importante enseñanza: otros departamentos están 
consagrados á actos de virtud, y á escuelas de instrucción. No se 
ven allí andrajo&ni miserias, y el aseo y la policía de salubridad son 
atenciones de un celo preferente. 

Personas de probidad y suficiencia están encargadas del orden 
civil y religioso. Separados absolutamente los sexos, intervienen ade- 
mas clasificaciones subalternas de cada uno: los individuos de corta 
edad constituyen sección aparte para educarlos, precaverlos del roce 
é instrucciones peligrosas de personas mas crecidas y adelantadas en 
la relajación de costumbres, enseñar á leer y escribir á los que no sa- 
ben, é inculcarles los preceptosde la religión y buenas costumbres y 
ponerlos á aprender algún oficio de los que contiene el establecimien- 
to. A las, personáis adultas se les conduce igualmente por el camino 
de la virtud con lecturas, exhortaciones persuasivas y ejemplos á que 
se destinan por departamentos ciertas horas de descanso y los niias de 
devoción: y por ultimo, una vida activa les abre nueva senda hacia 
la prosperidad. 



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—70— 

Aquí ge vé una máquina que dá impulsos á otros artefactos de- 
dicados á moliendas, hilazas, tegidos, ¿lc: allí talleres de quincalla, 
carpinterías de blanco y de ebanistería, y en una palabra, un pueblo 
artista aplicado enteramente á estas y otras varias manufacturas, con 
un silencio 7 orden admirables que hacen observar los vigilantes. Es* 
tés trabajos tienen sus horas determinadas, y sus productos se npli. 
ean al fondo común del establecimiento para costear la subsistencia 
y proporcionado vestuario de los confinados, sueldos, gastos de con- 
sumos 4&C., y los sobrantes en acopios de primeras materias para sos- 
tener la empresa. Pero lo que es aun mas laudable, ei^a de aquellas 
horas cuentan los presos con otras cedidas á su utilidad partícula' 
^n trabajo remuneratorio, cujo pago proporciona ahorros á unos, y 
medios á otros para socorrer á sus mugeres 6 hij«>s indigentes ¿Qué 
alma al examinar este cuadro no se sentirá conmovida de la mas 
tierna efusión de gratitud á los promovedores de tantos bienes? Asi 
es que los confinados por causas leves á pocos meses de corrección, 
salen menos felices en su arrepentimiento que aquellos que han es, 
perimentado por años sus ventajas, dándose en estos muchos casog 
de resistirse á volver á su libertad, y i^i^do raros los ejemplares de 
baber reincidido en aIgMn delito. 

Asi es, en suma, que estos establecimientos luego que obtuvie- 
ron los fondos para tan laudables fines, se dedicaron á la compra de 
primeras materias, y á darlas beneficio y salida en el comercio, re- 
saltándoles de uño en año el uso de grandes capitales y sobrantes de 
consideración. 

Ciertamente que si en los países en que están tan mal organiza'* 
dos estos establecimientos se suscribiesen primero las potestades con 
señalados rasgos de paterna! beneficencia y abriesen listas de suscrip- 
tores, las almas generosas se acelerarían á seguir el egempló con do- 
nativos tan profusos que sobrarian para calcular sobre grandes em- 
presas artísticas y comerciales, en que sin duda se interesarían tam 
bien accionistas por el lucro que se prometiesen sacar de ellas. 

Concluimos demostrando cuan fácilmente pudieran desterrarse* 
de todas las cárceles el terror, la miseria y la inmoralidad, convir- 
tiéndolas en depósitos piadosos de aquellos seres que por criminales 
que aparezcan, no pueden dejar de interesar á las almas sensibles. 



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—71— 

MVEGKÜfiNMMBIOIELVlPOI. 



lS9|perlmeiito de an barco de esta clai^ liefAo en el finerM 
de Barcelona, Á presencia del Emperador Ciar- 
los T en 1543. 



Este íiectio tan notable viene acompañado de una comitiva Ó9 
pruebas tal, que no permiten ponerlo en duda. Hemos encontrado su 
'elación en un d¡«rio de los Estados Unidos de América, y este dia- 
rio le ha tomado de una obra española que ha atr^esado el Occcnno 
antes de venir á FraBcia,y que se vá traducir al ingles en América, 
siendo apenas conocida en la misma España. Este abandono por un 
lado, y esta dili§(Qiicía por otro son fáciles de esplicar; ^e trata de la 
obra de D#Maj^in Fernand«?zde Navarretc, sobre los viage$ y los des^ 
cuhrimunios de los españoles desde jínes dtt siglo ?CV^ en que se ha» 
lian documentos inéditos sobre- los establecimierrCos españoles en fae 
ludías» Estos documentos pueden no ser estimados en España, pero 
no dejarán de serlos en América. En cuanto á Iss^lSstadós-Unido» 
basjta que el Sr. Navarrste, dé nuevas notictn» ¿obre ^olen^-fmra qu« 
sus esgritoa sean deseado» en esta parte del Nuevo«Mundo, que toma 
la iniciativa en todo lo qu% es grande y generoso, y que ha sabida 
alejar de sí la reconvención de ingratiiud que se lia hecho frecuente-' 
nvcAte á' Jos p9«bl(M ilustrados: se acerca el tiempo efi ^j^ue todos los 
puebJo8 4eLcontt nenie americano elevarán; de-'cótnuh acuerdo un ñio- 
Dumento al grande luunbre ^ue descubrió aquel Nuevo-IVÍundoy en 
que brillaráula verdad-^ las cianci^sy las virtudes. EstAs pueblos sa^ 
ti«(aráa^i latf4i^uufca de agiiiiiaaimiento de que la E^iropa no ha q4ie- 
rido car^iys^. Un sentimiento- que acompaña opdhiarifiiCn^Ote á Ka 
gratitud» y qne proviene del mismo origen, es la c^idadr los Esta- 
dos-Unidos dan^tambieñ un ejemplo' de ella. Aunque ifn ciudadano 
de esta mcpÍLblififí e$i^ tousiderado generalícente como el inventor de 
la navegación por el vapor, consienten da buena voluntad en d^r €t 
honor de est^descubrimiento al que presente titulos anteijpres ái^a 
de Fulton, La Revista de la América del Norte {Nortk Amerkaü Rc" 



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—72— 
view) nos ha hecho conocer los de Bl^isco de Garay, capitán denaTÍOf 
que v¡?ia eti el siglo XVI. 

En 1543, este capitán puso á la vista .de Carlos V una máqoína 
que habla inventado para hacer naover grandes navios sin velas üi re* 
mos. Como siempre sucede, esta novedad encontró incrédulos, y 
uaa fuerte oposición prU^iiro estorbar que se espiusiese á la gran luz 
de un esperimento publico. El emperador lio fué de esa opinión, y 
por sus órdenes se hizo este esperimento en el puerto de Barcelona 
el 17 de junio del mísmo-año^. • 

El inventor no publicó la descripción de su máquina; pero los 
espectadores vieron que esta consistía princípalnfiente en un aparato 
pota ha9er hervir una gran cantidad de agua; ruedas que servran de 
reraos:^. un uíecaqúmo que les transmitía la acción del vapor de agua 

Se hizo el esperimento en una embarcación de doscientas tone- 
ladas, cargada de granos, llamada la Trinidad^ mandada por el ca- 
pitán Pedro de Scarza, en virtud de órdenes del emperador y de su 
hijo Felipe II, que. también se hallaba presente. Fueron citados los 
testigos siguientes: Enrique de Toledo, el gobernador Pedro Cardo- 
na, el tesorero RálVago^ el vícé-canciller Francisco Gralía,y otras va- 
rías personas de distmcjoñ castellanosy Catalanes. El emperador y e! 
príncipe su" hijo; como también los asistentes, quedaron muy satisfe- 
chos de la máquíRa }^ de sus efectos; pero el tesorero Rávago," qife 
ya anterWrmehíe'séfiaBia decrn'ro'd^ contra rainveftcion,dijo que*nO 
daba ai búque-^srno iino marcha de dos leguas en tres horas; que el 
mecanismo era 'co'mplicado;-qué 1^ caldera^sponia al barco áb riesgo 
coTitíiiuüíle tatiíi cs(>!tí3Íon, é^-t. Otros miembros de*lá comisión afir- 
niArWt píír c^ hab'm méno§ s.egurldífd en un buque 

ini pr I j J.i> [ior , í ■ ; en liña galera , y cjúe coñitinfbabci al 

iij^íó iVti'lníj hmy firr4ifey una- velocidad-* d« una legua'por 

»*!•■-' '■.■J""'--.' ':.':■ • '■.^■•,.• '^ ./'■■■'■ 

q*ii no I rrífwjS'ftM eí i f* I n csíural de fíñ rc'eluiia tocfás las pvbüé^áf méde^ 

uh v'[M'-Fcii^ii V ¡:í. .füicrííoa'de Rávngfe fiicífi^jípoca iínpréisíoQ 
y el t!ríV"jirrn<Ií>r IniMi rn h<#fic><:oiTtlnuar las príle!lfas«Q^fMii]évá má- 
f|íiyá¿5W en/rtqinJIa época rm- huí) i era csstsviloTa'ft ócupado.''€te redom- 
peSBKVOtffny oorí tjtlíréíntitflSít j>íí!nn1^>ria y con otrps'favorés^iy-la 
ivl^ííñ/rXi Ritfil prvgM íinlus lfi? Víistaí i!i uunstruccioh y ensayo* 



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— 78-i 
Bites fidchórettiif tomñias áé los nitros origimifet confer* 
▼ttdét 6fi «I ansliiro Retí de Sícnaneaff, enm h»v pApefes^e ¿atalu' 
Kv, jr <le lot tegi8trcy)s de la secretaria de fa gttttm del afio' de Y648.' 



NOTA DEL TRADÜ¡ 



'w 



No ea e8ta la prirnera ni la aegundaHn?enc¡oii, que nacida y ol« 
vidada en Eapaña, ba^rosperado en el estrangero, j que eite lia per- 
recciona4o coD ufilidU jrgloriit.- Via heiñvs podido meuoií de insertar 
este artlctiJo, im porque oljiec^o. aea totalmente ignorado en Espa- 
ña, aino porqtio no e« tan generalmente eonocido, e^ittio'pareee qvn 
te pedHina él fi'onor náeion'af. La TngMterré «e enyunvee-ArHaniar 
inrent^s dé la bomba de rapor ales Wat y Bohon, y los 'Estados* 
XIiijdgA*4f qM W «ÍMdiiiMo Futlto baja ulada principio á lit.nave- 
fsfiioa. fWüT madiiMiel. vapor* S^a'^aerer disaiinHif en* Aada Ja justa 
floria qfm e«lqa («a» ^Hiahras c^>r«« k^ ^4^miid^ eq fas respect)' 
voa ianalasb v JKjJiearippta. aa d#Jkaaaa p(m»iúr «laf- queda eq el al. 
kmIo aksiafialm- l^aa^Toa in p<iii{ar*.««9«uaa^Q. dé J9 niqaióa de 
TafoTi jda«u aplHuywtai-^o ^'« aavegar» beeba toda por uu esjui. 
ñol carca de dos siglos / medie ante^que. Wat y Boltoa eonstrn/e- 
•en so. primera bomba de. vapor, y cerca de tres siglos antes que Ful- 
too f^MiiUiyfm b ^V^M da este.. pcnUrosa agaata í la aceioa da l^s 
▼elas y de los rtm^Ét,'- ^ , * ^ 

9tspi^á|»nse las ciudades, griegas, y siete de ellas reclamaban 
cada una para sf, el bonor de haber dado el ser al inmortal Homero: 
^concuánta man razón podrá disputirse algún día la gloiin del sUéRi 
naMil del primer ín?entor de In mayor potencia que linsta. ahora se co- 
noce, T.cuyas a]{>(icacíone8 son ya tan {irodigiosai) como la potencia 
mismaf Ninguno de cuantos inventos lia pr oducidb la casunlKiad o 
el astodípi^y ha gi^eccionado el entendimiento h umano, poede coro- 
ppraraa tu sus restrltados y aplicaciones con el de la bomba dé va- 
ppi^atiB incluso el d^ la pólvora, ror ellas se han acoHado las dís- 
taaaias qae separan los pueblos y las naciones; por ella se han re- 
BMMitado la« aocfiantes casi inaccesibles anteriormente á la fuerza de 
laairiaatoay de los remos: por ella se ha faciliudu el coroe rcjft i nta- 
Hén^^^t^^ ^i* Ia^lMfa»a piadifioM acaiaa da ^-^ÍJ^jfi tie 
bra^of y de igOO.OOO caballo» it^fatigaMes , acción que se aHmenta de 

agua y carbou de piedra: y elÍ4i, eu fin* ai?«riia¿a eu Ju aeitu»Iida«l 

JO 



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*• ^ 



—74— 
trastornar todo el arte luiJitar, 8iutitujfeu4o 4 íh p»Jvora alll•9é^te iii" 
íiiiitaftieirtQ m^ pod«itl¿o y ci««triictAr. Estos progresos ha he^io.Ui 
apJieaciatn (t«l va|>oc en aus¿io siglo ¿quién será capaz de calc«lar sua 
resultados en otro tauto tiempo como el que lia transcurrido desde 
su primera in?encioa e||^España basta su aplioacton en el estrangero. 



coNMines Dnifes-MRNK 



•» 



^preparar al ace|l» secante que «eemplea immU$ 
en iMi Juntaras como en.yra liuleflu barnices jr^cbaB^es. 

De Htargirio, aK»aja4de.cHleiKdot tierra de aotubfa y talco, me, 
dia onza dé cada ttnp pars una lihr» de aceite de tino, [*] que se pone 
á hervir áua-fnego^suafe é igaal por espacio de ceros de ilhs b«>ras, 
remofiémiole inaetias vecas pnrá <|«ie ne s^iti^eztia; cuándo fiiei<- 
va se espuma, y cuando la eS|Mim4 se enrojezca H aceite está sufi- 
demeraentc cocido'jr desengrasado, se deja 'ciaf tfc^ r /a está lit«ko« 



Barals traspsu*ente qne aplieado soiire te pintara, vúeéé 
servir de cristal en los cnadMSi 

Se estiende la tela en un bastidor, y se. le <Íá por ambos lados 
con el barniz siguiente. Se toma aceite de pe/., que se incorporará en 
firio con esencia de trementina, renioviéndolo sin cesar basta que la 
mezcla tome consistencia dolara de iiuevo, y couúnuando batién- 
dola por media hora; después se deja reposar un poco, y se 'decanta 
Ip claro en otra basijn: en seguitlu se estiende por amibas partes coq» 
un pincel grueso, se alisa con un cuchi lio de uiad<?ra, de hueso o de 
marfil» y se .deja secar á la sombra en un lugar aseado; cuando e<<té 
seco fe Je puede dar segunda mano del Inismamode y eot6nC€lS fa 
tela queda tan trasparente como el cristal, 

á^fticuémrtnae esftiB frogas lej^Atns y vdy Mas ^topSisdas ea^íos 
teborSWTios 4e los hábiks profesores doctores D. José Maocd^.p^aza del Cns» 
to, D. Francibco de Paula 8uarez, calle de Mercudcrcb iiíiíu. 85 J y D, JaaS 
Matías Cabeza, calle del OMsik» núm. Sé. ' * ' ' 



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SISAL (SEBT7L A D± S. Iff. 

Y 

SEI^ORES DEL. dhNSEJO. 

Se declam, qne no solo el ofíck) de curtidor, buio también Iqk ¿^mms arle* y 
oñcios de Herrero, sastre, zapa(ero; carpintero y otros á este modo, son 
honestos y honrados; y que el uso de ellos no enrilece la fiunilia, ni la 
persona del qtie los eferce, ni hi -infniblHtii para obtener tos «mpIeM mn- 
Nteifalss ée la Eepáblkaa en que estén avedndadoa tsa artesanos ó ma** 
\ qna ka éjeacilea; oon lo éenms qne aa aapresa* Alto I78S% 



Doa C&rlo« p/vt Ja Grarák de Dios, rey de CaatUla, da Leo»« de. 
Araf[Mi«#e laa doa SeoUiais de Jerasalenfde NaTarra^ de OraMidat 
de T<iM», de Vafe^eia, de Gaikiat de Mallorca, de Sevilla, de Cer-, 
defta,de Cóf44iTa, de Cireefa, de JMnreio, de Jaén, de loa Algarbea, 
de Ayeeiíaa, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de laa Indiaa Oríen-, 
talea y OcftidenUUp, iada» y tiemirfirme del Mar-Ooéaoo^ Archídvque, 
de AfMlffia* dttqiHi d« Borgofla,4k Bmbaote j de Milao; coiMie de 
Abfb«rg,4)e FlatKleai TiroJ y Bareei^na, nthor de Vizcaya y de Mo-. 
Iiae;j|tc« A Ua del mi Cona^jo, preeidente y oidores de mta Audien- 
ctae y Chancillerías, alcaldes, alguaciles de mi Casa y Corte, y 4 to- 
dos loa oorrefidcMtea, aawtemes, gobarnadoiea, alealdei aaayorea y or- 
diaarioa, asi de maleofo como de,9f rii>rim,abadengo y órdenes, di^ 
rectores é ÍJ)dlv(duoade laa Sociedades Económicas esiaJilecidas, y ^tte 
ae eatabledareii ea eatoa reines* / deaMe jneeef , naioia^os y penoMe. 
de ceel^iiier eelided, eaiedo y eondicioo <|iie seen, temé 4 lea qtie 
ebeaii «km. eemo 4 los ^ue aeran de aquí é4«UAle» 4 qeteeei loéoA*' 
tfieidoqn^ eeU m\ Real Cédete toca ó tececp^eeda eé.eiiak|eittf m^ 
ñera: Sebed^-qiie por la Soeiadad fiGeeóeoiee ié laBiijae del ^>Me4e 
Meriád ee» aielífo de ttita meieerta preeeeledae» eMa,4» Ime imM 
ra|^s ei Ha.gMyi al t^i Consejo en I. ^ de afosco d#l ete Py^i <fe 
i7§f,BeBÍfeiMnd<i^ ^ io&lisevuido en qee ea hettan lee e^j^krea 
del reteo 4^ G adicta en^meclio. de ^a mndias Mfft»; le biiena diafio* 



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-.76— 
«icion que tienen pora ejercer el curtido uniéndole con la labranza; 
\iñ mucho0 8<ie^fT08q(ié'1ev ofrece este rAm#: queaiii eiabargo de ello 
es generalmente abandonado este ofició en el mismo reino, en donde 
no se hace comercio alguno actifo de los curtidos, pues la major 
parte de Ihs pieles que se gnstan en él entran curtidas d^otros paíaea, 
deapojando ad á aqu^^' dinerorque es tan iféeesarfoc ^ue no petin 
dé esto de ociosidad de los naturales, sino del desprecio en que sé 
tienen las artes é industria, porque su genio es sumamente laborioso 
y no perdonan fatiga alguna para asegur ar*8u aubsistencia, deducién. 
d(»se«claramente que las verdaderas causas de donde procede el aban- 
dono de los^ifrtidos son del error comufi, producido d^ que por las 
constituciones gremiales, estat\jt08 de las hermandtrdes, comunidadea 
6 cuerpos, se esdujre como viles á Ion qjie profesan el oficio de cur* 
tidor, y á sus deseendient^s, 7 por tanto dejan da ipMear 4 sus faijoi 
á su mismo ofteto por no incurrir en la nota 6 tnfiíRala an q«« están 
de lo cual dimana su ruina; y que teniendo la provincia de Galicia 
las BMJores proporciones para fomentar este jramo de coraerefo con 
•I que se logrará dar ocupnelon á sus naturales, f etítará H estrao^ 
clon de crecidos caudales que se sacan por lus eimtdéS| la- hñbkñ pn- . 
recido conveniente ponerlo en notidia del mí Consejo para que, revio* 
viendo los obstáculos que han embarazado un progreso ^ «delata-* 
miento, rúe consultase seria conducente dedanir^ qite á Im ouAMNh 
res, surrndores y demás artesanos de cualquiera oMo qod sean^ sé 
tengnn en la clase de personas honradas, y que sns nftcios n» fés en^ 
vllezcnn, ni fes obsten para obtener los empleos municipales dé Re* 
püblfcA. 

Visto en el mi €oi»^jo, hubtendo examinado este asunte eon la 
réüexion y cuidado que pide su gravedad, y teniendo presente lo eS' 
pnestso por mi primer fiscal Conde de Campemanes, jne pr^pvso en 
<9eMNflu deicineo de lebrero pi*6]timo la decadehék en ^»e se lia" 
Ihiti, pf^ solo las artes y oficios, sino también el comercio y fóbr^a», 
praduvtdtt de I* precrevpaeion migar de Tilesa que se les ha ido mñ^ 
bVfeiMÍ« por espüeaekaies casuales de hs Leyes$ y por las diftposi*- 
ekñtm fHirti^vteves dt Batatotos y OonstftaCrovres de tvrias eoíHidfas¿ 
Iwsnwawdaéer 7 otros everpos poHicM MigkN)s eon attieridad' ptfMI- 
et; Sj^|iltcc«}dad de tonanM umt eñcnn provfdenda, que borrsné»' 
dtelt^jytocitpamon, promueva l<ni reftfridoB ofiéíos y ftlñfea^ponián' 
dolos en la clase de hvnrades^ para que con eit» disrintion ae fjeiw 



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~77~ 
•iten j MgftV de tkodret*á liijot, eoino ac Kace^en etrte. raíaos v pro« 
micnii. ¥ pncmk Red jímoIucíini á Ja ciudt toocuitá, 1» tenido á 
Uon db 'dedamis oono declaro, que no «Ho el o6cto de etirti(k>r, 
•ÓM» tftifcioii k» denlai «rlee j oficios de herrero, MttBtm^ ze^e^eeo, 
e a r pi ai er oy etrot 4 eete modo, eon Iionteto^ y benradoe; qme el neo 
de «Ib» n« enrileee hi familkii ni la peraoftfi d^f que los ejerce, ni la 
iiikaWiui-paradteaer lee enpleee manieipalee d0 la HpúMen en 
q«e eateo.ayeeindaéoi k)e arteennot ó oieiieetfalee que títs ejerehen; 
j qaa tampoao han da perjudicar los artee j o6efo« para el g^ce y 
pmr^gativae de la bidi|%tda, á >oa que la tavíeren legítimamente 
cfNfforiiie á Jo def^^aradcr^eit mt Ordetfag»7.a de Beemplszos del tjér- 
oito de^ tres de aevlembrede mil tetecfetttoe y entente, fiuñqne ba 
éfareiaeea por tus miemaa personas: aieado rsceptaados de estd re* 
gla laaartistaa 6 meifestniles, 6 aus híjbs que abandonaren su ofició 
d el de sar padrea, y no se dedieiirená otro, óá cttBlqaiera Arte 6 
profbsiofi conr apHeacion y aprovechamiento, aunque .el abaiidono' 
Béé- por eatrta de Hq'«(¿^a . y abandancta; pues en tal caso, viviendo 
oeíeiea f tlñ destino^ quiero les obi^tea los añctoé y estatutos como 
MMa depreeenfe; en intellgenoía de que el mi Consejo cuando lia- 
liara quérentreé ¿eaeráciones de padre, hijo y nieto, ha 'ejercitado 
yf siga eferdtando ana fiímífía el comercio, ó las fübrícas, con ade-' 
laütamienfoi ¿^(«Melty^ de atHidad al Estado, me propondrá (según 
hf he fvreifenldo) ta divikíeton qtte podi^ concederse al que se supiere 
jjaeliífeare ser director A cabeza de la tal familia que promueve y 
c<HHMrV« su aplieaciun, sin esceptuar ín concesión ó privilegio de 
nobleza st le considerase acreedor por fa calidad de tos adelanta-' 
mfomoftdef comercio 6 fábricas. Y mando se obserVe inviolablemen- 
te esta ftealireéorueion, sin embargó de lo dispuesto en las Leyes 6 
y'%, tHalo 1, libro 4 del Ordenamiento Real; la 3 y 3, título 1, ü- 
\m 6, y ta ^tlmlo 16, Kliro 4 de la Recopilación que tratan de loa 
ofivKaa bifJoe,^Uaa j mecáfrleos, j todas las demás que fiabfen de este 
punto aunque aquí no se especifiquen, pues las derogo y anulo en 
o mi to traten y ee opongan á'lo rvft}r?do, y quiero que en esta parta 
qoeden ain ningún efecto, como también cualesquiera otras opinio* 
oes, sentencias, estatutos, usos, costumbres y cuanto sea en con- 
trario. 

Publicada en el mi Consejo esta Real resolución en dacQrdel 
corriente^ acordó su cumplimiento, y conforme á ella, y á lo que 



é 



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fc 



—re- 
sobre el nodk> ¿e tu ejeencioa esputíeron ni» ñsoulev^ espedir esUi 
mi Real cédula: por la eual os mando á todos» 7 á ende uno de voe 
en fuestros higares , distritos j jurisdicciones^ veáis esu oh Reat re* 
solución, y la guardéis, cemplais y ejecutéis, y bagáis gamémt cubi- 
plíf y ejecutar en todo y per todo como en ella se eo«tieiie« SM <oa« 
uavenirla, ui permitir su oontrarencion con ningún preteslo6«aiiea, 
antes bien para que tenga su entero y debido cumplisiieoto, dsa reis 
las órdenes y pro?idencÍ4s que eonvengan, y liareis se eepíe en l«e 
libros capitulares de los ayutitaroiantos, para que se tenga presente 
al tiempo de las elecciones de oficios mutúeípAles de repüiblioa, j no 
se4Mieda alegar igoorf ncia ni contrario uso en tiempo alguno: á e«»« . 
yo fin dispondréis también se registre y copie esta mi Real eédula 
por el escribano de ajuotamieniO| á continuaoion de las Ordeoanaas 
de los gremios, 7 de las cofradías, coi'gregncioiies, colegios j elrea 
cuerpos en que baja estatutoi* contraríos á Jo diepuesto en ella] ceo 
encargo particular que os bage i vos ios tribtuMdes y Socisd a d ea 
Económicas, de que cuidéis de la obücrvancia de dicba mi Real re* 
solución, sin interpretaciones ni variedades: é igualmeate eaeaxg» 4. 
ios M* RRt arzobispos, RR» obispos, sus provisores y vicarfOf g » M hl 
rales, conourran á su cumplimiento por lo if^spectivodies^congre* 
gaciones, hermandades y demás estableciipierUos da simares e» lo, 
que les corresponda. Que asi es mi voluntad; y q«e al traslado m* 
preso de esta mi ReaJ.cédub, firmada de D, Pedro gseolano de 
Arrieta mi secretario y escribano de Cámara mas aiitigno de goUer^ 
no del mi Consejo, se le dé la misma fé y crédito que á su mgisml* 
Dada en el Pardo á diez y ocbo de marzo de mU .setecientos oeb«t- 
u 7 tres.^YO EL RE Y.-* Yo Den Juan Francisco de Las(iri« se- 
cretario del Rey nuestro señor lo hice escribir por su man^^da.^- 
D. Manuel Ventura Figueroad — D. Joséf Martines de Poos/^— 9* 
Antonio de Inclan:-rD. Tornee Beraad.-^D. Bernardo Can|ens*«««- 
Registrada,— D. Nicolás Verdugo.-rTeaiettte de caMÜler nie7e«'-'*- 
D. Nicolás Verdugo. 

f!,9 copia de su original, de que certíi|0o.^->i>. Pedro Esc^Umt^^ 
de Arriéis. ^ 



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—79— 

\S^ Eft^TA C1\]DAB Y S\3B\3EB10S. 

En^todo el Me* de Jiuüe dé lg45. 



€E]91EIVT£triO OElVteRAI^ 



Eiijutiío fe ban eot^rrodo, KU0OOS , . , é . . * * 4 . , é . Iá4 
De color . ; 4 . . 2$5 



XOTAL • é • é • • d^B 



Cutre icH» priiflerofinc^niofl los siguieutef codávereéi qu« lian 
oeupudo nichos / tramos, 

]>oft« Harú d^ Socorro Perea&t natural de esta ciudad^ casadarj 
vecina del barrio de Guadalupe. 

D« ^ Marm del Rosario Andren^ natuAd de esta ciudad, soltenfi 
tecina de Jesos María. 

Pi- Manuel López Hid^ilgo^ natural de e^ta ckidad, casado4 ñtí* 
tigiio oficial de cuaterno de la escribanía de Marina, Vecino de GMa* 
¿ákipff* . 

D. "^ María de la Luz íinrraznbal y Arnieutefos< natural de et-* 
la ciudiiA» casada^ vecina de Gruadalupe^ 

i). * Antonia María del Valle, natural de esta ciudad^ casada^ 
d#,5a añoif. vecina de Guadalupe^ 

Señora I>. ^ Maiáana Estrada, niarqtiesa viuda de Üuquesna, 
iiaturidd0 esu eindad^ vecina' del sagrario de la Catedral, 

I). ^ Merced Rodrí^U^z^ viuda, vecina del Espíritu*8anto« 

D« ^ María de la Conceocion Lanz, natural de esta ctüdadi cil« 
aada^ de 50 años« vecina de Cfuadulupe^ 

D« Bernardo Dominguez, natnral de la Orotava, v¡ndo« vecino 
del Honserrate. 

D. * Trinidad Torrontegui^ natural de esta ciudad, tíikUi, veci« 
na del MonserratCé 

D« * Josefa Ortiz^ natural de San Juan de los Remedios, viuda, 
▼ecina de Jesús Maríaé 

D. ® Josefii de Castilla^ natural de esta ciudad, viuda, de 80 
añoe, vecina de Guadalupe. 

D. Francisco Martincz Troncoso, natural de la Nueva Granada, 
«iltcro, deS3 años, vecino de Guadulu|>e, 



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D. Daniel Bain, natural de Irlanda, soltero, de 35 añof, vecino 
de Jesús María. 

D. Dionisio Giiirali natural de esta ciudad, casado, de 50 añoff, 
segundo comandante de estas matrículas, vecino de Guadalufie. 

D. Mariano Gelabert, natural de esta ciudad, vecino de Guada- 
lupe." 

D. ^ Prudencia Díaz, natural de Guane, casad.i, de 38 años, 
vecina de Guadniupe, 

D, ^ Josefa Cagides, natural de esta ciudad, viuda, de 60 añoct 
vecina de Jesús Mariu. 

D. ' Josefa Lop^z, natural de Guanabacos, soltera de 78 años, 
vecina de Jesús Mftna. 

Presbítero D. Alejo Ramírez Gallo, natural de esta ciudad, veci- 
no del Espíritu Santo. 

D. José Roig, natural de Cataluña, casado, de 66 años, vecino 
de JcMus Maríat 

Dv Juan Baez, natural de esta ciudad, soltero, de 60 años, pro- 
curador público, vecino del Sto. Cristo. 

]X Santiago Neira, casado, segundo comandante del regimien- 
to de Leop, vecino del Monserrate, 

D. *^ 'Maria del Rosario Cliarum, naturU de esta ciudad^, viuda, 
¿e 80 años, vecina de Jesús Marin. 

D. Ráinon Rosique, natural de Carta ge na ^«(Murcia) casado, ve- 
cino del Espíritu-Santo, 

D. Alfonso de Cárdenas y Sania Cruz, naturarde esta ciudad, 
soltero, vecino del sagrario de la Catedral. 

D. Oubrief Bachiller, natural de Madrid, casfido, áe 75 años, 
teniente coronel de egército ret¡ra3o, vecino de Guadalupe. 

D.Enrique HomoboQO Nattes, (pátvul<»^ natural de ^staetudaé. 
Lijo legítimo de D. Antonio, vecino del Espíritu-Santo. 

, D, Julián Mendoza, natural de e¿'ta ciudad, casado, vecino del 
Monserrnte. 

Dofvi Mariana Giles de Perreli, naturfl) de cstd ciodad, vivAa; 
de 48 años, vecina de Guadalupe. * * 

Doña Dolores Pérez, natural dé esta^ciudad, soltera, de 70 añof, 
vecina del Santo Ángel. 



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AGOSTO ME ms, 



Ámx0 2,-^nttm ^- 



Cuantos escritos se inserten en esta obra, serán de ínteres permanente, 
qve no espiren con las pasageras y accidentales circunstancias dé la época de 
' Mi poMkacion. 



CRISTOBAt COtON- 



a>aia(8m3v<o]n!>» 



En 



El Vftroes: 3. da Rgosto de 149*2 muy temprano,, dio £ ]« reía 
Críftólml Colon, de, la Ivirra de Saltes (Puerto de Palos) frente da la 
eitidad deiUnelvo, Qon destíopásu piinpier ?iaje de deacubrimiantoob 
Goosiftia. esta, e^ppdicion* eo tres buques,. & saher:. el majpor de 
ettaa.eapreaiaiPBnte preparado; para el^ objeto y con cubierta, se U»- 
mahatv^o^a Varia^ en quo levantó aa pabellón; eJ segundo I» PiV 
i Mi idiMAdo de M3rtin Alonso Pínzoo, y el tefcero Vbí Niña^i^ 
mandaba ViceAte Yañez Pinzoiu Iban de pilotos supecoumer^iríos 
Sancho Ruiz, Pedro 4^1oDZO. Niño y ^rtolomé Roldan. Era inspector 
general de la armada Rodrigo Sancho, ^Jguacil mayor Diego de Ara- 
na y Rodrigo de E8Cobar,0Kcribano real, encargado de tomar nota au- 
téntica de todas las transacíones. También ibao un médico y un ci- 
r^ijwoycoa varios aventureros, particulares, algunos criados y 90 
m^ria^rost hApi^ndu el total de 130 personan 



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—62— - 
Los incidentes de este viage anteriores ul gran suceso de ve^ íá 
nueva tierra, son de lo mas poético que jamas nos trasladó la liisto* 
rin. La variación de la aguja, el terror superticioso de las tripulacio- 
nes de aquellas carabela?, la estrana perspectiva de un golfo cubier- 
to por leguas enteras de semillas y yerbas que parecian islas s^er- 
gidas; el constante viento del Este, llevándolos hacia un mar dftco- 
nocido; el vuelo no interrumpido de loe pájaros que venian á salu- 
darlos en señal de bienvenida; las nubes que se aglomeraban en el 
horizonte occidental como lejanas montaTias; los estraordinarios me- 
teoros que brillaban al través de los cielos; y finalmente, la temblador 
ra é incierta luz que descubrió la penetrante vista de Colon la noche 
memorable del 11 de Octubre, forman un conjunto de misteriosas, 
belle'/as, que prepara el ánimo para admirar tan maravilloso evento 
señalado por el diestro pincel de Chapman. Este pintor an^o-ame- 
rícano ha trazado hábilmente el noble carácter de Colon, no en elf 
acto de posesionarse de aquella tierra en nombre de España, sino en 
su simple aproximación á las playas del Nuevo Mundo. Mr- Gree- 
nough concibió la idea de una estatua de Colon, que destinó á ser 
la primera de una serie de eventos americanos, que por bella y pere- 
grina la citareiQos aquí como un incidente ^ue ilustre la pintura á 
que nos referimos. La feliz imaginación del estatuario presenta á 
Colon en un gran sillón de estado, envuelto en los ropages de aquel 
tiempo, sujetando con la mano una bola, símbolo del globo, y cuya 
redondez parece examinar con profunda atención. 

Las facciones fijas é interesantes escitadas en la estátun, <lnun- 
cian al/nundo, que este es el primer pensamiento del marino Geno- 
vés, sobre la existencia de un nuevo hemisferio. La pintura de Chap- 
roan nos ofrece al mismo héroe trasladado del sillón de estado, á las 
playas de un incógnito continente, realizando el sueño de la estatua^ 
y ya puede Colon delinear sobre el globo que le sirviera de entrete- 
nimiento, los límites de un mundo que se habia escapado al eserim- 
nio é investigación de todos los tiempos anteriores. 
Tal vez de una humilde fuente 
Nace copioso raudal, 
Y de frágil arbnstillo 
Roble fuerte y colosal. 
El hijo de un escardador de lana de Genova; primero estudiante 
de la universidad de Pavía, y luego marino, jugando con un globo 



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—93— 
«oncíbió 9I pensamiento de descubrir un Nuevo Mundo, y á fuerza 
de los mas arduos é infatigables trabajos y vejaciones, consiguió el 
cumplimiento de su designio sublime. 

Chflpman en su admirable cuadro nos ha dado, eo verdad, una 
esphlndida representación de Colon, en el momento mas glorioso de 
su vida. Vá á desembarcaren una tierra con la que habia soñado co- 
mo pais encantado, y todas ^s atrevidas y azarosas esperanzas esta- 
ban ja cumplidas. Lleva eti la mano el estandarte real ¿y cuál serían 
las intensas palpitaciones de su corazón al ecsaminnrr la hermosa isla 
que tenia delante, y ver sus selváticos hijos confundidos de espaoto- 
y admiración á su arribol ¡Con cuánta gloria habia consumado já \m 
gran ambición de su delirio! Conquistó al mundo entero, porqae la 
«úeocta de toda la Europa habia pronosticado su mal écsito. ^as tes- 
tas coronadas le hnbian condenado como á un loco visionario; y con 
^ iodo á la faz ¡Yiisma de eBá ciencia y de todas las diademas, el intré- 
pido marino triunfa y tiene delante un Nuevt>-Mundo. ¡Homt^re afor- 
tunado! ¡Cuántas veces brilló la escena que ahora tienes delante en 
tus lisoujeros sueños! ¡Cuántas veces tu imaginación te pintó la loza- 
na isla* la fugitiva y asombrada multitud, los bajeles de tu misma 
osada flota moviéndose, y aun tú mismo de pié sobre la proa de tu 
chalupa como ahora estás! 

El gran esfuerzo de la mente de un pintor es la concepción de 
los caracteres que quiere trazar, y seguramente que Chapman estudió 
la vida de Cdon; se identificó con el proto-marino en sus pruebas y 
sufrimientos; gozó con él la palpitación de sus esperanzas, y con é^ 
partió la amargura de su ominosa desesperación. Solamente en este 
estado de mental simpatía con el gran héroe de su pintura, pudo ha- 
ber encontrado la noble semejanza del carácter que en él nos ha da- 
do; y solamente escitando su espíritu á la completa ilusión de glorias 
y adversidades, pudo haber hecho respirar sobre un lienzo al valien- 
te* genovés de que tratamos. El descubrimiento del Nuevo-Mundo por 
Colon, es la grah era de los siglos modernos, y ocupa en la historia 
universal el puesto Importante de un acaecimiento, que no cede i 
ningún otro en los anales del tiempo por la magnitud de sus conse- 
cuencias. P arece á la verdad que ha creado de nuevo la mente de* 
hombre, y que le ha arrojado al espacio de las edades futuras con u- 
oa celeridad profética de mas alto destino. 

A la distancia de mas de trescientos años dirije sus recuerdos el 



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—64^ 
que estudia la fautoría, y ecsamioando las liueste^ de implica c«/a 
existencia decretara el genio de Colon, adora la sola repreaentaeíett 
de, ese hombre mas que humanp en su hora de tríunfb. Colon éetaW 
en Ja proa d^ «u chalupai y en el momento que pisé la arenóla orí- 
lia del Nuevo-Mundo cambió ki suerte del hombre* Los límites de las 
empresas se aumentaron, y el eiitendimieato humano fué iluaúnado 
con una nueva y briJíanteJuz. {lotendil^ose hasta los génnenes del 
pensamiento j de la acción. U&a rasa de silrestres bárbaros fué áem* 
cubierta 7 estinguida; y generaciones sobre generaciones de eristia-» 
nos aparecieron en activa y itictoriosa existencia. Fué á no dudtarlo^ 
la hora crítica de la segunda redención del mundo; 7 cuandg ColoA 
desembarcó sobre el territorio'de San ISélvador, dio un impulso á la 
corriente del destino, que estendiéndose por loa innletísoa desiertos 
del Nuevo-Mundo atlántico, desde el cabo de Hornos hasta el pehl 
del Norte, bate y vnelve de la cima de dus eternas montañas en el 
reflujo de su triunfante carrera. 

' El hijo de la ciencia adorará la memoria de Colon, el poeta dé 
la naturaleza se sentirá inspirado al repasar su heróicíb vida; el filoso- 
fo aprenderá con su ejemplo una lección de paciencia, de meditación 
y de sabiduría, y todo el género humano le mirará como agente del 
cielo, revelando al hombre civilizado la existencia de otro miludo.'^ 
La lámina qne ofrecemos hoy es copia esacta del cuadro de 
Chapman, grabada por Mr. Danforth en los Estados^ Unidos. 



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rV"^-' ,^XAV#fc £^fi 









pjívv' >*^ 



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—86— 

MBRIMIBNTO OB Ll IMte. . 

PRIMER DESEMBARCO DE COLON. 

•• . 

EiBtracto déla obra de "W ashingtou Imtig. 

Vio Colon por primera vez el Nuevo-Mundo, el viernes 12 de 
octubre de 1492. Al rayar el dia empezó á aparecérsele una bella y 
llana isla de algunas leguas de circuito, muy verde, fresca y lozanat 
7 cubierta de árboles como una dilatada floresta. Aunque todos los 
objetos parecían existir aun en la lujosa libertad de la inculta natura- 
leza, estaba la isla poblada, y se veian salir los habitantes de los bos- 
ques, y correr hacia la orilla á donde se paraban absortos contem- 
plando los bajeles. Todos estaban desnudos, y sus actitudes y gestos 
indicaban la mas profunda maravilla. Colon mandó echar anclas y 
armar los botes. Entró en el suyo ricamente vestido de escarlata y 
con el estandarte real en la mano; mientras Martin Alonso Pinzón j 
Vicente Yañez su hermano, ocuparon los otros, ambos llevando ban* 
deras de la empresa con una cruz verde por blasón, y las letras F. é I.9 
iniciales de los monarcas de Castilla, Fernando é Isabel, con sus co- 
ronas encima. 

Al aprocsimarse 4 la playa los alegró la vista de amplias flores- 
tas, que en aquellos climas tienen estraordinaria belleza j vigor ve« 
jetaL Estaban los árboles de la costa cargados de frutos de preciosos 
colores, cuya especie desconocían. La pureza y suavidad de la at- 
mósfera, la diafanidad de las aguas que bañan aquellas islas, les da- 
ban inesplicable hermosura, y debieron producir mucho efecto en el 
ánimo de Colon, tan susceptible dt este género de impresiones. No 
bien hubo desembarcado, cuando se arrodilló reverentemente, besó 
la tierra y dio gracias al Todo-podei^oso con lá^ímás dealegrfd. Si- 
guieron los de la comitivs sti ejemplo Henos d^^ntitud y dé jubiló* 
" Coton se levantó después, desnudó la espada; y tremolando el real 
estandarte, llamó al rededor suyo á los dos capitanes, á Rodrigo de 
Esoovedo, escribano de la escuadra, k Rodrigo Sánchez y los demás 
que habian desembarcado, y tomó posesión de |ft isla en ntníbre de 



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—se- 
les monarcas de Castilla, dándole el nombre de San Saloador.Cum* 
plidas aquellas ceremonias y formas, exigió de los presentes el jura- 
mento de obediencia, como almirante y yirey, representando las per- 
sonas de los soberanos [*]. La tripulación dio entonces libre, ruido- 
sa j estravagante muestra de su al«;gria. Los que no había mucho te* 
mian apresurarse háck^u destrucción, se consideraban ya como fa- 
voritos de la furtuna; y se entregaban al mas ilimitado gozo. Su esce- 
sivo celo no les permitia separarse del Almirante. Unos le abrazaban; 
otros le besaban las manos. Aquellos que mas turbulentos é indóci* 
les habían sido durante el viaje, eran entonces los mas asiduos y en* 
tusiastas. Algunos le pedían favores, como á. un hombre que ya te- 
nia riquezas y honores que distribuir. Ciertos entes viles que le habían 
antes ultrajado con su insolencia, se arrastraban entonces á sus píes, 
pidiéndole perdón por todos los agravios que le habían hecho, y ofre- 
ciéndole para en ^delante la mas ciega obediencia. 

Los naturales de la isla, cuando habían visto aparecer los baje- 
les con la aurora» rodeando 4 vela tendida sus costas, los habían su- 
puesto grandes monstruos, salidos por la noche de las aguas. Acudie- 
ron á la playa y observaban sus movimientos con temerosas dudas. 
Su virar sin esfuer¿o alguno visible*, el desplegar y recojer las velas^ 
parecidas á desmesuradas alas, los tenían llenos de sorpresa. Pero 
cuando vieron venir los botes hacia la orilla y tdntos entes estrailos, 
vestidos de reluciente acero, 6 de ropas de diversos colores, saltar in- 
trépidamente en tierra, huyeron despavoridos á sus bosques. Viendo, 
empero, que ni los seguían ni molestaban, se recobraron gradual- 
mente de ^ terror, y se acercaron á los espuííoles con grandísima re- 
verencia, postrándose frecuentemente, y haciendo señales de adora- 
ción. Mientras duraron las ceremonias oñcíales de Colon, se mantu- 
vieron admirando con timidez y asombro el color, las barbas, las res- 
plandecientes armas y las espléndidas ropas de sus huéspedes. El Al- 
mirante atrajo particular atención por lo elevado de su estatura, p ^r 



[* En las tablas cronológicas del padre Claudio Clemente, hay una ora^ 
cien que se dice h^o(^|becho Colon entonces, y que por orden de loa leyea 
la usaron después Balboa, Cortes y Pizarro, en sus descubrimientos. Domine • 
Ihu8 aetcrnc tt omnipoUnSy mero iuo verbo, cxlum ei terram^ et more ereatiú 
benedicatur et giorificcíur nomen tuum, laudatur tua majestas, quse dignala e$t 
per humilem servum tuum, ut rjus sacrum nomcn a^noscatur et prxdicetur in 
hac aU9r(f\nundi partea 



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«1 aire de autoridad, su vestida de escaríalo, j la deferencia cdh mié 
h miruban sus compañeroi., todo lo cual daba á entender que él fue- 
seel comandante. Después de haberse disipado todavía m^s su mié 
do, se aprocsimaron á los espillóles, les focaron las barbas, y ecsal 
mmaron las manos y rostros admirando sii blancura. Colon contento 
con Ja sencHIeí, la mansedumbre y la confianza que ponían en entes 
que debieron haberles parecido tan estraño^^ formidables, sufri«5 a- 
quel escrutinio con perfecta condescendencia. Los admirados salvajes 
no f«eron insensible» á esta benignidad. Suponían c^ue los bajeles h«. 
brian salido del firmamento de cristal que cerraJÜr su horizonte, 6 
que habrían bajado de arriba con sus dilatadas alas, y que los mara- 
villosos seres que venían en ellos serian habitantes de los cielos [•]. 

hoB de Ihs islas no eran objeto de menor curiosidad para los es- 
pañoles por diferenciarse tanto de todas las otras razas de los hom- 
bres. Su apariencia no prometía ni civilización ni riqueza, porque 
iban enteramente desnudos jr pintados de varios colores. Algunos se 
tefíian solo parte de la cara, la nariz 6 los párpados; otros estendian 
este ornato por todo el cuerpo, adquiriendo con él un aspecto fantás- 
tico y salvage. Era el cutis tostado, de color de cobre, y estaban en- 
teíamcnte destituidos de barbas. No tenían los cabellos crespos, co. 
mo las recien descubiertas tribus de la costa africana en la misma 
latitud; sino lisos y Ordinarios, corlados en parte por encima de las 
orejas, pero dejando algunas mechas detrás que les caian por los 
hombros y espaldas. Las facciones, aunque oscurecidas y desfigu- 
radas por la pintura, eran agradables; con elevadas frentes, y hermoa 
sisimos ojos, L^ estatura modi^na y. bien hecha: los mas d^ ellos pa- 
recían de menos de treinta anos; y solo había una hembra muv j6vefi 
desnuda como (os hombres y de bellísimasformas^ 

Como suporta Colon que había desembarcado en una isla de la 
estremidad de la India, nombraba á los naturales con la apelación ge^ 
neral de indiano^niversalmente adoptada antes de conocerse la ver* 

dera naturaleza del descubrimiento; habiéndose estendido después 

!odos los indígenas del Nnevo-Mundo. 






[•] La idea deque los blancos venían del cielo, era general entre losha« 
Hitantes del Nuevo-M ando. En los snbsecnentes viajes preguntó el Cacique 
Nicaragua á los espióles, como habían bajado del cielo, si vinieron volando 
ó si descendieron eiBubes. ^ 



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Prooto deBCubrieron los españoles que eran aquellos isleñoa ób 
dtfiposicioa suave y amigable, sencillos é iooceti|B8 por eBtremo. Noi 
teoían mas armas que ciertos bastoxiea que usaban como, laaaaa^ aiir 
dureciendo al niego una de las puntas, 6 poniéndoaela de pedernal 
Q de espinas de pescado. No se veía hierro entre ellos, ni pareet qiia. 
conocían sus propiedades; porque habiéndoseles presentado una e»- 
pada desnuda, laempu^jon incautamente por la hoja. 

Colon distribuyó entre ellos gorros de colores, cuentas de ▼idtíot 
cascabeles 7 otras bagatelas, como las que solían cambiar los poctu- 
gueses por el oro de la costa áfrica na« Recibían estos dones comci. 
joyas inestimables,, poniéndose las cuentas en el cuello, gozándoce 
con admiración, en su propia elegancia, y absortos de placer con el 
sonido de los cascabeles. Los españoles permanecieron todo el día 
en la costa, descansando de su trabajoso viage, en las ricas arboledaa 
de que estaba llena; y no volvieron hasta por la noche, sumamente 
satisfechos de todo lo que habían visto. 

Al rayar el día siguiente ya estaba la playa llena de indios^ que 
habiendo perdido el miedo á los que creyeron de antemano mons- 
truos del mar, venían nadando á los bajeles; otros traían ligeros bai)« 
quíchualos, que ellos llamaban canoat^ formadas de un solo árbol' 
y capaces de llevar desde uno hasta cuarenta ó cincuenta hombres* 
Los manejaban diestramente por medio de canaletes, j^ sí. se volca»> 
ban, seles veía nadar al rededor con perfecta seguridad como. si es- 
tuviesen en su natural eleniento: restablecían las. canoas sin difícuK. 
tad, y las vaciaban con calaba^&as. (*) 

Mostraban vehemente deseo de -adquirir mas regaos» de. los; 
blancos; no tanto, según parecía porque tuviesen alta idea. é»i su var, 
lor intrínseco, sino porque todo cuanto venia de loa estrangoros» p<ii 
seia á sus ojos una virtud sobns natural, creyendo que habrift bogado 
con ellos del cielo. Hasta recogían los fragmentos: der vidriOi quaen-» 
contraban por el suelo como preseas de. gran val^ Xcmiw po^]^ 
obj^os^ue daren cambio, escepto loros^ deque; ha^ndpmas|ícfl^^ 
muchos, y algodón, que también poseían en. abundancia; y. Cíifmfif 
ban grandes ovillos* de veinte y cinco libras tk peso, por el inasjn-^ 



{*) Las calabazas de los indios, que les servían de vagtlh, y lss.soniinie«« 
traban toda clase de utensilios domóstícos, las producida ciertod árboles del 
tamaño de los olmos. ^ ^ 



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--89— 
«igntfieviUa juguete. También trageron tortas de una esperie de pmi 
c|iie llainaban cMsave^ que cotiatítuia la parte principal de a« aKmeiH 
to,y fué después importante a«ticulo de previsión para los eapanotea. 
Eota>^ lieoho de una grande raíz, aambrada yuea^ que coltinbaii 
•o sus campos, se cortaha esta en pequen r^s pedassotí se raspaba f 
preosaba, haesendo de ella una torta esteadida j mmy delgeéa, que 
aeetidurecta después de seca; duraba rtiHcho tóeafipo, y era w saa ea ic r 
mojarla en agua para comerla. Era insípida, pero nBtritín^ f el 
agm que la prensa hacia deetilar, uii mettílero veneno. Había otra 
esperte de juca sin esta cualidad ponzoñosa, que te eoBMi ertidaí 

eociila 6 asada. 

La avaricia de los dcd<*.ubridore8 no tardó en encenderse á la 
vista de alguoos pequeños ornamentos de oro que llevaban los íodioa 
en li^ naiiees: los cuales cambiaban ellos alegremente por cueotaa 
de vidrio ó cascabeles, y ambos contratantes se vanagloriaban del 
a|uatei cada uno sorprendido sin duda de la simplicidad del otro, 
pero con^o el oro era objeta de monopolio regio en todas las empresas 
df dascubrimientbs, prohibió Colon traficar en él sin su sancíoa es- 
preíftit esteudiendo la prohibición al tráfico de algodones* que quiso 
taoAbien r^nervar para la corona, siempre que se tratase de. caytiJa* 
dea consideraliles. ^ 

Preguntó á los índins donde se procurabao el oro. EUot rea^ 
pondjíeron por señas iodicaado el Sur; y aun supuso que decian que 
alU moraba un rej de tan grande- opulencia y tan rico, que le sej>- 
vian en vajillas de oro labrado» También le pareeió entender que 
biibia tierra hacia el Sur, SO. y NE.y que la gente del último puor 
ti> viajaban con frecuencia al SO. en Uiaca de ojro y piedras precior 
saa; y deeamino venSa svhre las i«lus y se Ikvaba & tus habitantes. 
AlguAQs ludios le enseñaron cicatrices díi heridas reeibidaa en bm- 
tallas coptjca los invMores. Es evidente que la mayor paule de e^ 
íiMiginadM infiel igeucia 6té una mera fíguraeion de loe deseo» y es- 
transas del A||MÍrantet popque estaba aometído á um eaeaato.dia la 
juaf tev 4(iie daba sus propias fosmas y oah>ree 4 todos las al^felai» 
Ytvta persuadido de que había Htgado i las islas ctesccitas por Mea* 
em Polo, como opuestas al Gathay an hi mar China 6 kiterptetaha 
. laa índioaciones délos iadfoa con arreglo á la supueata a pul ea e ia 
da aquqHos pai;Ms« Ahí loe piiemigos del^ NE* de qpie haUaban^ lúe 

indiee, pensaba qiie debian de surla^geqtes dul coiitiaeuiede MíK 

12 



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—ro- 
los subditos del grao Kfaao de Tartarwt á quienes eJ viagero vene* 
ciaao pintaba aeostumbrados á guerrear por Jas islas y á esclavizar 
á sus habitantes» El país del sur, tan albuudante en preciosidades, 
no podía ser otro que la fañosa isla de Oipaogo, / el tej á «luieB 
ser? ian en vasos de oro» debía ser aquel monarca, cuya suntuosa 
ciudad y espléndido palacio, cubierto con láminas del mismo na- 
tal, había Marco Polo celebrado en tan magníficos términos. Esta 
isla en que Colon puso por primera vez el pié en el Nuevo-Mundo, 
se llamaba por los naturales de ella Chtanakemí. Todavía eonserva 
el nombre de san Salvador que le dio el Almirante, aunque' los in- 
gleses la llaman Cafs Island (isla del gato.) En la mañana del 14 
de octubre salió el Almirante al amanecer con los botes de los bu- 
ques á reconocer la isla, dirigiéndose al A'E. La costa estaba ro- 
deada de una banda de rocas, dentro de la cual había fondo y anr- 
plitud bastante para recibir todos los bajeles de la cristiandad. La 
entrada era muy estrecha, y dentro se hallaron alganos bancos de 
arena, pero el agua tan sosegada coráo en una lagnna« Estaba la 
isla bien poblada de árboles, tenía muchas corrientes de agua y un 
gran lago en el centro. Pasaron can sus botes por dos 6 frea tuga- 
res, cuyos habitantes de ambos sexos acudieron á las orHfas^ pos^ 
trándose por tierra y levantando los ojos y manos, 6 bien para dar 
gracias al cielo, 6 bien en adoración de los españoles, como entes so- 
brenaturales. Corrían paralelamente á los botes, llamando á los es- 
pañoles, convidándolos por señas á desembarcar, y ofreciéndoles 
frutas y agua. Pero viendo que continuaban los botes sus oamiuos, 
muchos indios se arrojaron al mar, nadando detras de ellos y otmr 
siguiéndolos en canoas. £1 Almirante los recíbia á todos benigna y 
' halagüeñamente, dándoles abalorios y otras bagatelas que tomaban 
con estasis de alegría, como dones celestiales, porqne era idea in- 
variable de los salvages, que los blancos habían bajado del cíelo. 
Así continuaron su curso hasta Negar auna pequeña Península que 
podía separarse en dos 6 irea días de la isla, dejái^ola rodeada f)e 
agua, y que consideró Colon por lo tanto escelente situadon para 
una fortaleza. £li etk había seis chozas indianas, rodeadas de ar- 
boledas y jardines tan hermosos como los de Castilla. Estando loa 
mairinerüs cansados de remar, y no parsNciéndole al Almirante la isla 
de sufieiente importancia para colonizarla, volvió á sus buques, to- 
mando con él siete indios para que aprendiesen el español y le sk- 



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—91— 

viemn de intérpretes. Después de proveerse de leña y sgiin, dejaron 
la isla de san Salvador aquella misma noche: con tal impaciencia 
deseaba el Almirante continuar sus descubrimiento, tan satwfacto- 
riaroente comenzados, y sobre todo llegar á las opulentas regiones 
del Sur, donde se lisonjeaba encontrar la famosa isla de Cipango. 

Dudaba Colon al dejar á san Salvador el rumbo que tomaría. 
Numerosas y bellas islas, verdes, fértiles y llanas, le convidaban en 
▼arias direcciones. Los indios á bordo de «u buque de le decían por 
•eñas que eran innumerables, bien pobladas y en guerra unas con 
otras. Nombraron mas de ciento de ellas. Odlon supo inmediata- 
mente que habia llegado al Archipiélago descrito por Marco Polo, 
como eslendido por la costa de Asia, y compuesto de siete mil cua- 
trocíentas cincuenta y ocho islas abundantes en especias y arbolea 
odoríficos. Contentísimo con tal idea, eligió la mayor isla que divi- 
saba para su próxima visita, la cual distaría unas cinco leguas, y 
era, según los indios, mas rica que In de san Salvador, pues que sus 
habitantes llevaban brazaletes y otros adornos de oro ^aeizo. Como 
M acercase la noc^e, mandó Colon que se quedaran los buqnet á 
la capa, por ser la navegación difícil y peligrosa entre aquel grupo 
de islas desconocidas, é imprudente acercarse en la oscuridad i ana 
costa estraña. Por la mañana soltaron de nuevo las velas; pero 
impidieron su progreso algunas corríentes contrarías, y no pudieron 
anclar en la isla hasta el sol puesto. A la otra mañanai (la del 16) 
bajaron á tierra y tomó Colon solemne posesión de ella, llamándola 
Sania María de la Concepción, La misma escena ocurrió con sus 
habitantes que con los de san Salvador. Manifestaron la propia sor- 
ffresa y asombro, la propia sencillez y gentileza, la propia desnadez 
y fflkft de bienes. En vano buscaba Colon con la vista los brazaletes 
de oro y otros artículos preciosos: todo había sido ficción de los 
guias indios, ó mala interpretación suya. Viendo que no había nada 
en esta isla que le convidase á detenerse, volvió á bordo, y se pre- 
paró para navegar á otra de mucha mayor ostensión que se veía 
hacia el ocQÍdente. En aquel momento uno de lo* indios de san 
Salvador, que estaba á bordo de la Niña, viéndose llevar tan léjoa 
de 80 tierra por aquellos estrangeros, se arrojó al mar, y se refugió 
nadando & una canoa llena de indios. £1 bote de la carabela salió 
en su persecución, pero los indios resbalaban por la superficie del 
mar en su ligero batel tanlnañosos y velocei, que no pudieron ser 



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^^y 



—92— 
ftleanziuloií; j saltando eu tierra huyeron como corzos á los bosques* 

Los marineros tomaron por pre^a la canoa, y se volvieron á bordo* 
Poco despuea vino otra canoa chica de otra parte de la isla, con un 
solo indiano en ella, que traía algodón que cambiar por cascabeles. 
Como se pero al lado* de uno de los buques, temiendo entrar en él, 
varios marineros se arrojaron al mar y le prendieron. Coleo deseaba 
por estremo arrancar todo terror y desconfianza, que la caza de los 
fugitivos, ó el guia indio que se habla encapado, hubiesen podido 
sembrar en la isla, creyendo de la mayor importancia conciliar U 
benef olencia de aqudloe naturales en bene^cio de los futuros via« 
gerof»; y habiendo visto desde su castillo de popa, todo loque pasa- 
b»! mandó que le trajesen el cautivo. £1 pobre indio llegó temblan- 
do de miedo, y ofireeió su algodón humildemente como grato dona- 
tivo. £1 Almirante le recibió con la mayor benignidad j sin admitir 
su ofrendki le puso en la cabeza un gorro colorado, le ciñó los bra« 
aoa eott algunas sartas de cuentas verdes, le colgó muchos cascabe- 
les en las ore^s, y mandando que él y su algodón se acomodasen ds 
BUSTO en la canoa, le despidió libre y regocijadísimo* Tanibiea 
dispuso que la otra canoa que se habia cogido y que estaba atada á 
la Nifia, se dejase suelta para que la tomasen sus dueños. Cuaado 
llCfgó el indio á la orilla, pudo ver Colon á sus compatriotas agol- 
pándomele en derred<tr, examinar con admiración sus brillantes orna- 
tos y escuchar la narrativa del generoso reeilámiento que habia es- 
perimentado. Tales eran las sabias y suaves medidas que Colon 
tomaba para dejar entre los indios una opinión favorable de los blan- 
cos. Otro caso semejante ocurría después de salir de la Concepictois» 
yendo á una isla mayor que aquella, situada algunas leguas á su'e^ 
cidentc« £n hi tratesía del golfo que separa las dos islas, alcanz»' 
ron á un indio que iba sofo en sn canoa. NcflIeTaba mas que an 
bocado de pan de casabe; un calabazo de agua para el ca»iflN>« j 
On poco de tinte rojo con* que pintarse á su llegada. También lo 
encontraron una sarta de abalorios como los que se habian reparta 
do á !os naturales de' san Salvador, lo que manifestad . qoe de aHI 
tenia, é iba probablemente de isla en isla dando la noticia do la apa- 
rición de los buques. Colón se admiró dé lii fortafóza de aquel so- 
fitario nauta, que emprendía en tan frágil bajel vi^je tail' düátado. 
Como la isla estaba ibdavia léffos, manda que se recogiesen k botdo 
el indio y su canoa; y Te trató después con fa mayor bondad, dándo^ 



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—os- 
le pan y miel para que comiesey vioo para que se refrigerase. Estaba 
el agutí muy sosegada, y no llegaron á la Ula liasu que ya era de- 
masiudo tarde para anclar, por el peligro de que las rocas cortasen 
los cables. Es la mar por aquellas islas tanuliáfana, que se podía 
Ter su fondo y escoger sitio para el ancla, y tan profunda, que 4 
dos tiros de cañón ya no linbia aurgidero. Volviendo, pues, el vía* 
jante indio al UMir conl todos sus efectos, le enviaron alegremeige á 
la playa á preparar á los naturales para su llegada, mientras que 
los buques esperaban á la capa la mañana, £1 benévolo tfatamieiito 
del pobre indio tuvo el deseado efecto; vinieron los naturalea por la 
Doebe en sus canoas, deseosos de ver aquellos benignos y admirables 
estrangeros. Rodearon los bajeles, trayendo cuanto su isla produ* 
eia, frutas, raices y el agua cristalina de sus manantiales. Colon lea 
distribuya ligeros regalos, dando á los que subieron á bordo miel j 
azóear. 

Desembarco por la mañana y puso i esta isla el nombre de 
Pemandha en honof' del Rey. Ahora se Hama Exujpa. Loa habí* 
tñtiteB eran pareclBiis en todo á los de las islas precedentes, eacepCo 
4u#mo8traban mayor actividad é inteligencia. Algunas mugerealle- 
vaban escasos cubrídores 6 delantales de algodón, y otras mantos de 
lo mismo; pero la generalidad estaba enteramente desnuda. Sus mo« 
radas eran sencillas, en forma de pabellones 6 tiendas redoadaa de 
campaña, construidas con ramos de árboles, cañas y hojas de pal- 
ma. ^ataban limpias y cómodas, protegidas por los estendidos bra- 
cos de helémosos y robustos árboles. Sus lechos eran redes de algo* 
don colgadas por ambos estremos: ellos les llamaban hatáacaSf nom- 
bresque después se ha adoptado universalmente por los marinos. 
^ Al círennftavegar la isla encontró Colon i doa leguas del cabo 
del NO. un éstenvo puerto, capaz de contener cien bajeles con doe 
entradas, formadas por una isleta que le servia como dé puerta. En 
éfffl descanso Colon mientras desembarcaron los marineros á llenar 
de agua sus toneles", espaciándose á la sombra de las arboledas, que 
áiée erati las mas delíoiosas que jama» había visto. Estaba el campo 
ta^ fresco y verde, como suele por mayo en Andalucía; loe árboles^ 
^Oi fhitos, las yerbas, las flores, hasta las mismas piedras, eran en je* 
úéM tan diferentes de las de EspaHa, como el dia de la noche. Loa 
babitaiites dieron las mismas pruebas ^ue los otros isleños de setles 



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—94— 
totalmente nuera la vista de hombres cifiliztdoe. Miraban á Jos es^ 
pañoles con terror 7 admiración j se acercaban á ellos con ofrendas 
propiciatorias de cnanto su pobreza, ó mas bien su vida natural y 
•encillat les proporcionaba, los fruteado sus campos 7 selvas, el al- 
godón, qae era el articulo de mu7or valor que tenian 7 sus loros do« 
mestices. Cuando los españoles desembarcaron para hacer agoadat 
los lleváronla los mas frescos manantiales, á las dulces 7 cristalinas 
fuentes, llenándoles los toneles, rodándolos á los botes, 7 esforzán» 
dose por todos los medios imaginables en agasajar á sus celestiales 
huéspedes* 

Por mucho, empero, que este estado de primitiva pobreza hu- 
biese podido deleitar la fantasía de un poeta, era oríjen de continuo 
quebranto para los espedicionarios, cu7a avaricia 7a apuraba hasta 
al estremo las escasas muestras de oro que habían visto, 7 las repe- 
tidas noticias de auríferas islas que recibian sin cesar de los indios. 

Dejando la Fernandina el 19 de octubre, tomaron el rumbo del 
SE. en buscado una isla llamada Saometo^ adonde entendí6 Colon 
por los signos de los guias, que se encontraba una^nina de oro, 7 un 
re7 morador de cierta opulenta ciudad, poseedor de grandes tesdlDs» 
7 que se adornaba con ricas telas 7 jo7as de oro como soberano de 
todas las islas del rededor. Encontraron sí la isla, pero no la mina ni 
el monarca, 6 bien entendería mal Colon á los indios, ó ellos midién-^ 
dolo todo por su propia pobreza, habrian ecsageradi) el miserable se* 
ñorío 7 triviales adornos de algún caudillo salvaje. Colon celebra, 
empero la belleza de la isla, á la que dio el nombre de su real patroi> 
na Isabel. En el dia se llama Isla larga y Exumtta, Por deliciosas 
que fuesen las otras que habia visto, ninguna se podia comparar con 
aquella. Como las demás, estaba cubierta de árboles, arbustos 7 7er- 
bas de desconocida especie 7 de la rica vejetacion de los trópicos. El 
elima tenia la misma suavidad de temperatura; el aire delicado 7 fra- 
gante; la tierra mas alta 7 con una hermosa 7 verde colina; la costa 
de fina arena lavada por plácidas 7 trasparentes ondas. Colon estaba 
absorto contemplando la belleza 7 paisage de aquella isla: no sé, de* 
cía, donde ic primero, ni se cansan mis ojos de contemplar esta pre* 
cíosa verdura. Al SO. de la isla encontró abundantes lagos de agua 
dulce, coronados de árboles 7 rodeados de feraces praderías. Mandó 
que se llenasen en ellos todos Iqs toneles de los buques. Aqui €$ una$ 
grandes lagunas^ dice en su diario, y sobre ellas yá la rueda es elar^ 



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—95— 

tQkdó en matavüla. y aquí y en toda la ida sen tedes verdes, y toe 

yerbas cómo en el abril en él Andalucia; y el cantar de les pajarites^ 

que parece que el hombre nunca se querría partir de Ofuá^ y las numa- 

das de los papagayos que ascurecen el sol; y aves y pajaritos de tantas 

maneras^ y tan diversas de las nuestras^ que es maravilla; y después 

ha árboles de mil maneras^ y todos de su manera fruto^ y todos huelen 

que es maravilla^ que yo estoy el mas penado del mundo^ de los no eog^ 

noscer^ porque soy bien etertu^ que todos son cosas de valia^ y de ellos 

traigo la demuestra, y ad mismo de las yerbas. Colon estaba empeñi^ 

doeii descubrir las drogai j especies del Orieotet j ai acercarse á esta 

isla imaginó que sentia en el aire de ella los olores que ecsalan las 

del mar Indialio. Al llegar á este cabo^ dice, vino el olor tan bueno y 

suave de jtores b árboles de la tierra^ que era la cosa mas dulce del 

mmido. Creo que ha en ellas muchait yerbas y muchos árboles, que va- 

ten mucho en España para tinturas y para medicinas de especería^ mas 

yo no los cognozeo, de que llevo granpfina^ 

El pescado, abundante en aquellos mares, participaba de la no^ 
Tedad carocterístic» de los objetos del Nuevo-Mundo. Rivalisaba 4 
loe pájaros en la brillantez de sus colores, y reflejaban en las esca- 
mas de algunos • iSs rayos de luz^ como lo hacen las piedras precio^ 
sas; al jugar por junto á los barcoSf lanzaban vislumbres de oro y 
plata al través de límpidas olas; y los delfines arrancados de su ele" 
mentó, deleitaban la vista con los cambios de colores que dá la fábu- 
la á los camaleones^ No babia en estas islas otros animales que la- 
gartos, perros mudos, cierta especie de conejos (los indios Uamaban 
hutias) y guanacos. El áltimalo miraban los españoles con horror 7 
asco, suponiendo que fuese a.lguna fiera y nociva serpiente} pero 

«go conocieren s.u mansedumbrCf y supieron que los indios la es- 
aban como esquisik manjar. Pormuchos días se mantuvo Colon 
cerca.de esta isla, buscando en vano, su imaginario monarca, é loa 
medios de abrir comunicación con él, basta que al fin trabajosamen- 
te se convenció de su error^ Pero np bieii se habia desvanecido esta 
ilusión, cuando ocupó otra su lugar. En respuesta ^ lae contfnuaa 
pregunus de los españoles respecto á las fuentes de donde sacaban 
el oro, habian los indios untíormemente señalado el sur. Colon em- 
pezó k reunir noticias de una isla que estaba en aquella^ dirección 
llamada Cuba, pero cuaVito podria colear acerca de ella por los sig- 
no» de los indígenas lo doraba y engran*cia él en su propia imagi- 



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nación. Entendí6 que era muy estensaY que abandabii eo ovo, perlaf 
y especias, que sostenia grande comercio de estoa precioaos artlculoa 
y que muchos buques mayores Tetiiao á traficar con sus habitantes* 

Comparando estas mal interpretadas esplicaciones con la cost» 
del Asia, según estaba situada en su mapa, y descrita por Marca 
Polo, concluía que la isla en cuestión era la de Cipango, y los bu- 
ques los del gran Khan, que comerctaban por aquellos mares. For- 
mó su plan con arreglo á estas suposiciones, resolviendo darse in. 
Ihediatamente á la vela en busca de aquella célebre isla, examinar 
sus puertos, ciudades y productos, y establecer desde ínego sus rcln- 
ciones mercantiles. Después pensaba buscar otra llamada jBa&ío, da 
que los naturales hacian también maravillosas pinturas. Sa morada 
en aquellas, islas dependería de las cantidades de oro, especias, píer 
dras preciosas y otros objetas de tráfico oriental que encontrase. I>ea- 
pues pasando al continente Indio, que debia estar á unos dies diaiF 
de navegación, buscaría la ciudad de Quinsay, que según Marco Po- 
lo, era una de las mas suntuosas capitales del mundo: en ella entre- 
garía en persona las cartas de los soberanos de Oastilia al gfan Kiian« 
y cuando recibiera su respuesta, rol vería triunfante á España coa es* 
te documento, probando que. había acabado el gr^uáe objeto de au 
TÍage. Tales eran los espléndidos proyect4»s con que aUmentaha Cor 
Ion su fantH8Ía,al dejar las Bahamas^ y saür para la isla de Cuba. 

Dilataron por muchos dias la partida de Colon calmas y vientoa 
contraríos, acompañados de fuertes aguaceros, qtie hablan prevaleci- 
do con mas 6 menos constancia desde su llegada á las islaa. Era la 
estación de las lluvias de otoño, que en los climas tórridos suceden & 
los ealores del verano, desdp la menguante de la luna de agosto haa- 
ta el mes de noviembre. Al fin, se dio i la vela el 24 de octubi;i^4 
media noclie; pero no pudo alcóarse de la islcikabela, por liaher Iv 
nido calma hasta el día siguiente, cuando á cosa de las doce |ie le~ 
vantó un viento suave, que empezó á soplar, eomoél dice, mu^.amo' 
roso. Se estendieron las velas, tomando el rumbo del OSO & cuyu 
dirección decían los indios que estaban las tierras de Cuha. Despuai 
de tres dias de navegación, durante los cuales tocaron on grupo da 
siete 6 ocho isletas pequeSas, qne él llamó islas de arenas (aboi;^ 
las Mucaras) y habiendo atravesado el banco y canal da S^ham^» 
llegó el 28 de octobre por la mañana á la vista de Cmb€U La par^ 
que descubrió primero, se su|)one qu^ aea la ooeta ocoitktitiU de iVifc- 



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t>ka» del Príncipe. Al acercarse á mtñ noble UAn,'qne46 sorpreMM» 
de 8u nififnitud, j de la grandtosMd efe -««•• contornos, de stls en-- 
eiimbrudas montufins que le reeordabftn his de Sicilin, de la Istaet* 
dad de sus Tallef j dilatadas llivnñras, huriaHas \mr caitcMoeosTMNíj 
eoronadas f{e 8nntfl^sa• y altas ñfimsttw^f^ sus atwktces^ pf ow Mp m»» 
rtos 7 eiAendldos cabos i|fte se de«vánl?etan á la vista ew*refnal<rt hn ii 
estancias. Añcfó en nn hermo80.nOf libif^de n>cas7 de-baneo^ de 
trasparentes aguas j márjeáes restidas difirbr'd^. T^esetiilMiraii|^ 
y tfimando<^osesion de la isla; Ib-dió el jiombre-de Jíemim, en.bcMr 
deF principe don Juan, j-al ríoe|de SkinMahffld9K ^ 

A la llegmla de los bt^nes salieron*dos'canoaff ^omndicM de Im 
costir, pero f iendd^qne se^acercaban Jo« botes lá smidearlsl Jjl'paia 
bitscdr surgidero, hityeron^ a medren Ados. r^ aliofnmtff TÍsitó é^9§ 
cbo7#as abandmiadas pñr sus dffeños. Contenían poeos eletliw, algiK 
nns redes hecha* de fibras de palmf^ anzuelos y harpones de hn^o*, 
y litros instfomentos de pesca, y nn 'perro de los que babia visto en 
las otras islas, que nmfba ladran^ Mai^ que'á nada se tóense, eon- 
tentándose con ^bser#ir los'medíoyr mbdo (t^ Vivir de los hsbiltii'* 
tes. V#fviendo% du bote, prosigo^ jjtfariEft^^lda vev mas gotumm 
al oooteiQphir M hermosura d^aq^^^ts. Las florestas qiie^vbrían 
ambas orillas, eran de abos í&rboles oe dVatfidas y- sFiiebas cepMl utU" 
ehos cargtfidos de frutos, otro^ de^res, y aun aI|í«iios de florea jr de 
frutos mezclados,. como si tuviese la tiereg\iu círeiUo perpéttip de fer- 
tilidad: entre eJbs había palmas, pera JiTerentes de las de JBspMia f 
Afíriea: con sus grandes hojas. teeHbban los Indios^sus^^aMS. Loa 
repetidoé elogios de Coloo ecsagerlEindo la belleza del palsafe, loa 
islificaban las escenas que tenia á la vista. Es ineapIieRbleel iespUo« 

variedad 7 pon||^>sa vejetacion d'e üquellos ardientes. y vivifica- 
es climas. £1 v^mr de las arSQ^das y los matieea do las plantao 
y de las flores, anonetaf^ nuis beldad que encarecerse puedo, de la 
pura trasparencia del airé, y de la profunda calma de los acules cíe. 
los. Las florestas también estáh llenas de vida, atrav||^)dolas de eon- 
tltooó, bandadas de pájaros de brillante plumage. La inmensa varie- 
dad de loros y picamaderos que huyen por la selva, y las numerosas 
aredllas que vagan de una flor á otra, parecen por su vivo lustre, 
como alguno ha dicho, partículas vivas del arco iris. L<io flámeneoe, 
6 fenicópterofl escarlatas, suelen verse también porgas aberturas do 

la floresta en algún distante llano, formados en escundrones. como loo 

13 






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faeneros, con una esoitcha oleru pam dar noticia id cercano pcln 
gro«-Nt «8 la eecd<Hi máiHfS bcMa át la naturaleza aninuida la q%t9 
^BOWra tantas (rí^s de ítis«etoe <|ije pueblan todaa laa plantas, ha* 
cwado aia»4ad»8«M brillantes cota» de malla qu« resplandeeon oo^ 
no jcifM pr«dÍMaa. 1^^^^ <iu<s despide el émadh^ es iQtpehor á la 
^uerpoiduceB l<M^dbíeS| zánroBty 'dianMntes. Tal es el esplendor de 
la jffeaaion ammal y v^j t a! en aquellos dinas, á donde un sol ai<- 
J^to «aoitttti^'au pfDpio^ostre á todos ios objetos, y vtvifioa la nata^» 
V^zaj ileiiáiidolá de exuberante feauodídad. Las aves no se dtstin' 
gnéh en geneyl por ao nie4odla, lu^fMéndose obaervada que Tara tea 
i(f junta en ellas, ki dulsara^del canto c<^n la briUantee del plumaje. 
CMo4i^bs6rvó, eaipoao, que tantaban Dteiodiosáfñetite %atre los ar- 
boléis y con.ñ^ttenci#lb engañaba creyendo que oía la va» d^ ran 
aa^or, pálpro deseonocido en aquellafi regiones. Estaba Colon, en e* 
¿Mío, diap^iesto á verlo todo á través de un propicio^ favorable me* 
dio« Su ooraoon rebosaba en Jú plenitud del j6bilo de haber akaaaa* 
do aus esperanzas, y ef ^laro D|éro glorioso piéaua de sus trabajos y 
peligroa. Todo lo c(tnteniplab9|f on el ojo penetrante dd desct^'* 
OMeatOé fnesohiBdo jp^a||^rnd|ht |gii el triunfo; f e^dificil ooacebtf 
loa éaiaats de so ánimo, miéflHH|spferaba las graciSs de nn nmido 
virginal, ganado por su valoi^y sus empresas/ 

Da sas repetidas observación^^ acerca de la belleza Vef pais y 
del placar qa^evtdentem€te||le causaban los sonidos y obfetos rura- 
les, se infiere que fué en estremo crusceptible á aquellas deüciosas ín^ 
llaanciaa qaé ejevcen en alguna^ knagiinaciones las gracias y prodr* 
glasda la naturaleza. Pronuncia estos sentimientos con caraetsi^Btioo 
etttadasmo, y al mismo tiempo con infantil sencillez y dicción. Oaaa|^ 
do habla de algún bello paraje Sle las arboledaa^dopeciente co«t^^HL. 
aquella hermosa isla, dtcé que pé^ia vwir ttetmmenU en ella. Ca¿<^^ 
grabó en ra mente las,imájenes de un EUseol Bb la moi hermosa üia^ 
añade, quejamos viersn ejes humanos] Ikña de esukntes puertos f 
profimdos rios^JI^ clima mas templado que en las otras islas^ las ao- 
ches til &iai ni calurosas, y los pájaros y his cigarras cantabiUi Dada 
alia. En afecto, hay una belleza en las nocbes de los trópioos, eü la 
profiíttdidad de su cielo azol y diáfano, en la pureza y despefo de fae 
aatrallas, y an la hiz re^landeerente de la luna, bañando el rico par* 
saje y odorifícaa arbaiedas, ngias encantadoras que el mismo eaplen- 
dor del día. En ef olor de los bosques y de las flores de q<re venia 



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eu^da la bmt, ioiagHuira C«loit rMonocer k fagwtia ute hm «•• 
p«c¿a» orieolafefl, j eMeoniri? por Isa |>ki|rfl»<«BolM9lle 1m #iit«vt)tie 
prnliMen ptrkw. P^ Im jwrbte-que otm'^ haeta la mntmh «fula 
tU agua, aooooio la nuMiseéiMBlbiMel Oeémio^ quebailapaqueltaa m 
\m 9m azatar janaa ana-^oataa eon éflA^||^idfli anáa#«HBfbade Ém 
Uagfida áks AatüMb ao babea Op aria t entada mas'qiía suaiFr j feto- 
namMe tiempo, ila deada eonoluia qae rcÁaaba perpetua Mdanidatf 
aa aqaaUo» fauces páras^ Léjoa aatába «le ;^sp^ohar«qpe tas éMi%^ 
taa á Teces luriosisiaaas lampastades» ^€yjiirkí¥ohE obéMnrpoa «i^l^ 
rieaaia propia» quee^ia mmr d¿ aquéU^ i§las%as pae^m ík gtmrmh 
qm. Im tmmlfüai p&ra emmo.Hfiff» de las ^híUs qde se Aeiím con ^ 
JUmUádf y cm^os acctsQs^^icét¡^a sgm tm ^ Mti iHs «ama noi4|^ ^ 
territde a§mUa mar mamd^ üegm á irriUsne. Jlaaq» Ud^s loe éifms^ ^ 
tiuna^Ia las smspos^ omhBia tuanUf se le epmu; y dijm dtiimUmmrm 
sms rMqtáas y atselsumm^ psr dé quiera que tíe9&sus kmeHme. ihe pmtf 
de mttm ianMméms, csHon^m eon etnom^ drMkrtseamss^es suamh S ^ 
enñ ^ e nirast las p^as et^wrias és esmchas fttttinas^ mmf mt^riortr 
en lastre y bdUnu áJa$, d^i^ wutres europeos. ¿I ao hacho «tai^olfr, 
eoipara, qae ^e haracanes qoe tHriMbalil^|Pt|||devaataii.lai BsAm- 
mas, 7 otras islas iamediatas á* Ri^^Bn^i, rara Vez bao eatanéido 
so inflaencia á esta tierra fiíTorecida, Pateco qae ham ios elemenioa 
sa ooeaat#i*ydaloifícan al aaeveaase á ella. En unaepaoie de tamaU 
to de la imaginación, encuentra Colon |^l^da puso eorrobor aci a aas 
da las notioias que ha tecibido^ 6 cree haber recibido de los indios, 
l*efiia pruebas ooacliiTentes en sa sentir, de'que posaift Cuba arinaa 
da oro y arboledas de especias, y de que las ag aaa- arístattaas de saa 

«abundaban en perlas, I^^ dudaba estar en la isla de Cipaago; 
wla vebs oontt|z6 á. costearla hacia el Occidente; en euyu d»- 
n, según las H^&b de aas inHlprétes, estaba la magiiifietf^a. 
dad dai Bey* En el discurso dal viaje solia desembarcar, y ^'mnk wir 
rioa ]«garaa,partieolan»ente uno en las lAírgen^li de «n ancho fío, al 
caal poso Rio de los Mares» Laa casas le paraaiero^^Miy ingaaiosa* 

EinM^pÍGibi 



1 



mattta aonstruldin de braaos de palmas en íi^or 
fa fw a abaB calles^ nno qiM estaban diseminadas entre los bos<|iits, y 
beg/Q kí aoBubra de árboles da firoadoaa copa, c«al suelen las tiattéBa 
de «n campo militar: asi se usan ana en madiaa colonias espaMati 
y en laa lagares del iatenar de Cubsu Los hnb itaa tea haian á laa anoh 
lajlas, Q se ocoltaban^eB los bosques* Calón obacrvó caidadoaMBeala 



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k M^Mteciura y.mueiilet) «ie siüa u»^aAÍi««. Lus easas eMaban por as* 
ifífm^ iiiwyinf yamJQf eüi&ea^an que todiÍB ias qvc basta. eiüóttCM lt«!* 
bÍA i(iato.^uooutró eii eihy^ciKliid «MtéMMy másoams át mñá^im an- 
uUadas^M^adiuirii^le jnaña. T(4lás '««tas eraa indicsoiiiiies do mas 
acte jr oMInmoícmi ^e UiApA» había uUerf^^ en las otras islas, y 
sujfottinque üigiti'eii pragroéiqu-asscMclaate, á «ii4Úda que se aoaroa* 
Iw á úosrS fipflM.' Vieiuk |K>r todoe ias oasa« ioslriuiiencos <k pasea, 
^Mfaifió qae i^qiiatia cotta^ estaba habitada solu por pesoadoras ^a 
M%baii s«i. mercaneiá á'-hs^^judades ioteriias. Tambiea creyó üabar 
eneaatradft eisráuso d#un» váira, lo qtle probaba qiie liabia jfsMdos 
e»»la ishifatm^ue lal vez stsiaii huesos del aiauali, 6 foca de aqiaa- 
lU 9oék.JH8pfáM da naira^r pi>r . alf ui^ieaapo alNO., dtó Colom 

^vista á na graa*caba, al cual por las^rboledas que esuba «ubierto, 
Ilttflíi6 cabo de Jas Pahnm$i él fjrma la entrada orienul da lo qna ae 
llama hoy iagum^de M^on, Aquí trea indios nacuralas de k^ isla ám 

^ vattahani, que astabaliá bdRb de ia Piula, le digeraii á sit caolaa- 
daatio'Martiu Alonso Hhzon, qaa detrás da aquel q§bq había tm rk» 
desde et ciiaT salo qaMabao cuatro días de^^^ito pan llegar á Ca« 
6anas<n, pacaga abtyjdtetbenVi^^ir^sta palabra queriaa stgaifi- 
cax ttoa provincia situada en^^^Rrd de Cuba; pues naemn^ signífi* 
CA aa SM leligua gl medio. Ptaio rinzon bnbia estudiado cutdadpsa- 
meute. el mapa de Todcanelli, y recibido dé Colon 'todas%u8 idea* 
raapactaáIa.coBta del Asia,.^Joocluy6 de aquí que hablaban los in- 
dias de Cublay Klian, eí 8oberan<^ tártaro, y desiertas regiones de sus 
doBlittios descritas por Marco Polo. Creiá haberles entendido, que no 
era Cii^a 'lina ísta, sino tierra ftrme,'e8tendiéndose dilatadlsitaamante 
h&cia el norte, .y que el Rey que regla por aquellas cercanías estal 
en guerra con el gran Khan. Comunicó inmediy^enta i Colon 
te tegtdo da errores y equivooaciílTes, destru^lao. la ilusión de 
isla da. Ci pango, qae tanto había deleitado al Almirante, quisa no 
tardó, anspero, as «assítuirle Ifera no menos lisongera. Pensó qua ha- 
bía llagado aiy^inenie de Asía, ó eomo el decía, de la India, aii 
cayo aaaa no p^MRestar muy léjós de Manguí y Cathay, áltímo ab* 
jeto da su vtage. Cl principa en cuestión, que gobarnaba los paíaa» 
círetuivectnos,. debía ser por consiguiente algún potentado oríaotah 
asi, se resolvió buscar el río mas allá del cabo de las Pateos, y en- 
viaf un regalo al monarca, con una de las cartas de reeonandacíao 
de las soberanos de Castilla, y después de visitar sus dominios, con* 



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-loU 

imiMria hMta H capital de Caihaj, residencia del gran KIihii. Pero 
■o pttdo eSre^iHrarse dieho río. Qiredaban sr^empre niievDs cabos que 
«Mbr, no hHbni bjuen surgidero, se levantó- viento contnirlo, f «ne- 
MMlkaclo mnl tiempo las apariencias del cielo, se volvió á un rio don- 
de bAbúi aaclado dos 6 ttesBías cñites, /lll^indolo. rio de los Mares, 
El primeiro de noviembre al romper el dia envio^sus botes á la 
f^fñ á visitar varías casas, pero ^s bastantes hnBian huido^á los 
bfwqiteirK Goleti 8Up4ráo que temeiéan sh et!>cuadráí crejréndola itnf^^ 
'té «spedfetones^tie enviaba el gran Khan ptfra coger esislavos.'IW^^ 
la tiNñáe volvíé>á mandar el 1)0(6- c(9^nn intérprete indio, á quien se 
difo que «««iiciasé i^\ñ genXe lar paclfiead^y bienechorésintenemnes 
da loa espadóles, y 'que no^enian conéAon alguna con el grat/%than. 
I>e%Hie#qite'asi -lojiu^ el indto proclamado de^de el «bote á \<M 8*l'á 
.V8gaaK|u# étfiaéan es' la* playa, se affnj6 al agua, 7 nadó á la orífta* 
La racibieroB 'bien los naturales, y^ogró oalmar tan Completamente 
aiM tamore^, qae aletee det anochslber ya habia 4nas de diez y seis jv • 
ooaa aá raded|&r <^^te baqjtf^, dhrgatlaa'fl^titgodon y otros artículos 
eeneíHos de^ trifiao de aquellbs isleños. Colon p>ohibi6 comerciar en 
teda BtéfMM.an oro, paramentar ^jofnatur^s^á prodiftir las iique- 
zaa verdaderas ár* sa pais. Nó teniafi^nuiguno qi\^ ofrecer, y estaban 
destituidos d^ todo adoriro de metales preciosos, es||^pto uno que lle- 
vaba en ln naríz una pieza de plata latirada. Colon entendió que de- 
cía este botabre, que vivia el Rey cómala cuatro dias de distancia 
liáctá el interfoaaque se le habian dt'spaclíado muchos mensages con 
nuevas d% la llegada de los. estrnngeroÍ5.á ln costa, y que*en menos 
deti'ee días se esperaban órdenes suya», y varios comerciantes del 
^n^ior qae vendrian á trafíóSr^con los buques. Es de notar cuan in- 
^^^ÉuMABoénte la fai^|^ de Colon lé^Mrañaba á cada paso, y como 
^^Hiatle varios a^cmRms úaa unifbrflpila de falsas conclusrjm. 
Comemplaado sin descanso el mapa de Voscanelli, refiriéndose á los 
eáleulos d^ su viage, y apropiando á flVaesco las mal interpretadas 
{mlabras deloslndros, imaginaba hallarse á los bor^^el Cathay, y 
cama uoaa cien leguas de la capital del gran Rhad^T deseoso de lle- 
gar allá cuanto antes, deteniéndose lo menos posible en los terríto- 
ríos del príncipe inferior, resolrió no esperar la llegada de mensage- 
roa ai comerciantes, sino despadhar enviados que buscaaÜ en su mis- 
hm reeidancia at vecino monarca. 

£ieogi6 para eita misión á los dos españoles, Rodrigo de Jerea 



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■»i 



—103— 

y Luis de Torres,, el último sabia ItaUar el bebfeo, otUho j áfabei, 
al|[una de cu^as lenguas pensaba Coloa que debarm «albader ua 
príi^ipe or^ntal. Fueron con ellos dos gniaff indios, uno natural é** 
Guanahaní, y otro habitan^ de una cbosa de las oriHas del hmSmb 
rio. Se provey6r á los embsMbres de sartas-^ «ueatas y otras iaga« 
telas para sus gustos de caminOf dándoles por iostniteson al nismo 
tiempo, quQ infomasen al Aej de como iba Coloo de parle de- lea 
mo¡iiircas 4^ CastUHi, i llevarle Una^carta y un re^lo que dibia en- 
tibar personal mente'cen el objeto de establecer uim oomaBicaeíoii 
amigable» ebtre ambas pqtencias^.llamiHe» Uefi|batíHristfiioeáo««»pft. 
ra observar escrupulosamenie la situación y distancia de •iertas' pro^ 
vinciai#puefto8 y rios, especlibadosieOfi w0S noatbfe» por .d AÍmíran* 

^tegMsfun las descripciones que tenia d« la costt^e Asia« Igu Wmoft te 
se les dieron muestras de espécüb y drofas, -para que lii fu atigaien sí 
abundaban en aquel pais. «Coa estos eA»ctos é ÍBitMweioftea salivroví 

^ Mto|mbajadores, habi^ndoseflh concedido aeis día» para a fti e fa f au 
^ge de ida y vuelta. P«Mh|ft4iQy canear rita esta4l){>ajlda á un dea* 
nudo caudillo salvag^del interior de Cuba, tomado eqáivoaadament» 
por u^^ monaftca asiáyo^* perottaUara Ja svogular naturales* de aAe 
viage, serie cootiuna de doradK#Í«eñof , y todas ftitetf pretaeíonos dei- 
ilusorio volumen de ^arco P^^lo.' 

Mientras se esperaba la vuelta do los embajadores mand^eí Almí. 
rante carenar y reparar los bageles, empleándose 61 misn|p ^ el exi- 
men del pais. Subió en sus- botesario arriba como uq^*dos laguna, 
hasta encontrar agua dulocr y desembarcando, ascendió i«U oilisa 
de una colina, desde donde se dominaba bien el interior. Pero le in- 
terceptaban la vista muchas entreteg1dti% elevadas iorestas de ro*. ^ 
busta y bella vegetación. Habi^iytre lo5* árbol es^g unoa que ai ce;^^^ 
BÍdAjj^ lináloes, y otros mu^jj^Bodor^eros qu^^^udaba Colon po^^^ 
seyesen preciosas cualidadefí 'Somáticas. S« notaba entra los viage- 
ros un deseo vehemente de ^^j^ontrar loa artículos de Qom|Vcio qae 

* crecen en los c^mas orientales, y sus imaginaciones %e eaigafiabMi * 
continuamente pUllus esperanzas.' Estuvo el Almirante por dos 4 
tres dias vivamente escitado, oyendo continuos rumores aMlCft de 
hallazgo de canelos, ruibarbos y nnez moscada; peco el ez&mes «cr» 
dito que era^falsos. Ensenó á los natiarales muestras de esUa y oCsaa 
especias y drogas cfúe habia tiaido de España, y enteadió que le de* 
ciau hallarse aquellos artículos en abundancia hicia ol SO.» Ikss kizo 



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—101- 
V«t i^rbis |r ofof y cbjertHi alfttiwt tndiocr nticidiios qiie4iabia utl pais 
•ujroshaMaiitBs Hcirabaa ;||bniM de eHos ai rededor d^uelto^ bra- 
MM 7 leUlofl. Repetían mmókio^ ^hhta B^Mn^ que Colon supuso 
üQMWtdél Aio.en CMé^ioQ^ el cual serta algún ríeo distrito ó isla; 
pero meidiiban BMMbas estMFafancias con sos imperfeotas descríp- 
ei^esv púi^nde lejatlas gentes ipie solo tenían an ojo, otros con ca- 
biÉae de perfte y caníbales, que degetfaban los prisioneros y les be- 
bi^i ki sangre; Todo estos rumore^^ de oro, perias j especiad mu- 
chos de-^^Hot pr|bablemente formados para agradar al Almirante, 
«MMéboiati á nSüener la persuasión deque se hallaba eiftre las eos- 
las y opnfonlae tsiasdd oriente. k\ enceijger Afego para calentar la 
brea coa que habían de carenaje ios buques, hallaron los marineros 
qttC' deepcdía la madera quemada mi olor fuerte y agradable? y de- 
clararon aletaminarla que era almáciga,. Abundaba mucho aquella 
madera en las florestas reciñas, de modo que se lisongeaba Colon^e 
i|iM cálela año podrian juntarse. aH( mil||i|Uates de ésta preciosa go- 
ma, 7 precvrar^ifas abucdaneia de ell% q«c pudíerao dar Scio 
ylodaa lasiclastiíel Archipiélagvi» Bn el discurso de sus escnninios 
por el retAC rcgetol, en basca de las preciosidades conftrciales, en** 
cootrc la patetCi hmilde raíz, poco apreciada entonces, aunque ad' 
quisiciígi .mas ralaable para el hombre que todas 4as espacia* del 
oríeot^ 

Bl (d^mricMibre rolrierdii los embajadores, y todos sos com- 
{taAcros los rodÉEiiiroii paca cíe. noerm^del interior de aquellos^aises 
y ¿^ prhieipe« á coya capital habiali sido enriados* Después de pe* 
netrar óot/t leguas^ llegarotí & un lugar de cincuenta ciisas« edificado 
como loe de lo cosie, pero algo májor; fifué» tendria por lo menos mH 
J|ftliltimtee. Fueron ngibidos con gran^olemoidad, los indios los^mi • 
CBijeron & la mejor Wlh; lospttsieronl^^que parecía indfcar*flpi 
de eabnio, entalladas en forma de cuadrúpedos, cada una de una sola 
pieza de madera. Les ofrecieron luego j0 principales artí<!alo8 de so 
áRiiiento, frutas y legumbres. Después de haber cuijUído con las le* 
yes dé salraje^ cortesía y hospitalidad, se sehtaro'n tierra al rede* 
dor de sus risitantes para oir lo que tenian éstos que decirles. Luii 
ác Torres ri6 que du hebreo, caldeo y árabe le eran muy poco útiles» 
y turo que ser orador el intérprete de las Lucayas. RMI^ona arenga 
en fiorma, según la manera indiana, en que ensalzo el poder, opulen- 
cia y liberalidad de los blancos. Cuando hubo acabadOi se rodearon 



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itts 



mas ettrecliameate los admirados itniuMi, de aqiielloii enteír, i sQ pñ^ 
rec«r, sobreb^^nanos. Algunos Íes to«dM^ •esamiottmlo'ss eMís f 
▼estidos, otros leí» basaban hw pies f* manee en sedal de aderaeiew» 
Al. poco tiempo ;Be retiraron Jos hombres, daAdf»Jufar áJas. nMijeece, 
que repitierpu las mismas ceremonias. Algunas train mi li^iero eebri* 
dor de algodón por medio del cuerf^pero ios .mas de los liikMlao|ee 
de ánibos sexos estaban entera menie desnudos^ Parece tfue había ea* 
tre sll^s ciertos rangos y órden^^ de sociedad y un g«fe con podeff 
irTténtrasveinaba uoax^ompteta igualdad entre los indioif qyie.Ukbiaii 
encontrado ^n las otras islas^^Tales fujeiron los vestipTos que h^|ariMi 
de la ciudad % corte tf i^t^l ^ donde iban. No había en eléa la a|fe- 
nor apariencia de oro ni ae. otros aalcnlos preciosos; y eueodo lee 
enseñaron á los indios muesiras«de canela* pimienta y^emiM eepch 
cías, d^cian ellos que no las l^^ibia por aquella vecindad, sino nuijr 
lójps al SE* 

Los enviados 4etermíigiro¡r, pues, yolrer á sue buqeee* por oMe 
instaneias que lee hacían Jps indios para que pesaMti oen-eljos alf«» 
nos días, pero yiéndolos fesuel tas á nrarclijairY desearon muchos aeoai- 
paüarlosy iiaeginando que irian á reodOQtarse á loe cielos;. bms eolo 
quisieron llevar los españoles consigo á uno de Íoe prinoipelits iodioe 
con ^ h^Oy acotnpanados por uo^ criado. 

A BU vuelta vieron por la primera vez el uso de*una yerba, que el 
injenioso capricho humano ha eleva<iK> des'pues 4 li^o^ á|tíci|1o de 
geneitteonfttmo, á pesar de la^oposiciou de Jos senii^Jos. Ibab/puedt 
muchos indios con tizones enceadidos en las Hianoa^ y cierUis bopis 
«ecas de que hacían un rollo 6 especie de oanuto, y encendiéndole 
por un lado, se ponían e^tnto en la boca y chupaban el hiimo y le 
echaban después al aire. Llenaban á'estoe r<^os tabaioSf aoesl 
tlHulfido luego á la plaiy^V que esubanh^ftos. Los espaííolesT 
aunque preparados, á ver j^Hl^os, no pudieron méniié,áe adnúrar- 
se de esta estratía distraccí^ 

A su lleg^ á los buques dieron favorable informe de la belleza 
y fertilidad del pl^. Habían visto muchas aldeas de cuatro ó cioeo 
casas, bien pobladas, y rodeadas de árboles de d^co<M>cidoy hermoso 
y sabrosísimo fruto. Al rededor de ellas había campos de "pimientos^ 
patatas, nrnjg^ legumbres. También vieron otros de la planta (yuca) 
cuyas raices dan el pan de casave. Estos con los frutos de sus afbo- 
ledas, producían el alimento principal de los naturales, cuya comida 



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era frogal y tnnple p<Hr ettrtoHK Vieron ademae gmodee 
de algodont, parte acaMo de «embr ar, parte crecido, y u É ppw> lieefao 
hiJa»!, ó convertido y-aien las redes de que fvrnsaban sus haaaaeas* 
De este teaian gran provisión labrado y por labrar en mm easaa* Bsi- 
contraroQ también aves de raro pluasage, pero de deseoüoekU espe- 
cie; niMcbo^ patos y perdices paqaeAasf y h«bian oidOf ceno GdkMüt 
el canto de un pájaro qae creyeron fyese riiiseñer. Todo ottaata vie^ 
rott» indicaba un estado primitivo de 8odsd«d, porque attttqne beJIe, 
estaba le tierra inenlta y satvage* La admiración con que habían st- 
do vfstoSf mostraba con evidencia que no cataban bechos loe indios 
al trato de hombres civilizados, ni bal^ oído baUar d# wmg m vm 
eiudad del interior, mejor que la que acababan de visitar. Los inAil- 
mes de los enviados destruyeron mucbes espléndidas fantasSas de 
Colon; respecto á aquel bárbaro principe y su cérte^ Vagaba no obe^ 
tante, el Almirante por encantadoras regiones, sobre bis cuales e$er* 
cia so iumginacion mágica y absoluta influsuoia. No bien se babia 
desvanecido Una jhisiop cuando otra lo deslumhraba* Durante laaur 
seocia de los emisarios, le babian dícbo los indíoe por señas, que ha^ 
bia un 6itio háeia el Oriente donde por la noche i la luz de las an- 
torchas, se recogía oro, que después se hacia barras á nuMtillasoa» 
Al haldar^de esta región, usaban da nuevo las palabras BaW^y^Q* 
Ais, que Colofi» como de ordinario, supuso que serian los nombres 
propios de ly islas ó paisea» £1 verdadero sentido de estas palabcas 
se ha esplieado con variedad. Se dice que las aplicabsn los iftdios^á 
la costa de Tiorra-firme, llamada por ellos Caritabu. También se cree' 
qpie Bohío sigoifíca casa, y lo usaban con firecoaacia Iqs índiosi pam 
dar á entender la 'mucha población de una isla. De aquí la oontínaa 
^aplicación de esu voz á la Española llamada taaibien Uaift^mm 
quiere decir tierra alta y alguna vez Q^JMu^^a (el todo) parara^* 
sar. su mpcbn esieeaion. 

La mala intelifjeQoia.de esta y otihis palabras cantaba ¿ Colon 
perpétuoa errores. Algunas veces confundía B^bcqm con Bokio^ ce» 
mo si.fuarairQna misma isla; otras creía que deberían ser diíéraatee 
y ertar situadas en diversos puntosi y Qwwgtuya suponía que sigáis 
^ca^ Qf^tA ó Qnwaí, (1 saber, la cii^dad pcleítial) dala cu«l, có- 
mase ha dicho, había formado tan m^gpifici^.ideA por los eaojcitoa del 

viaj/tfo v^B^QÍ^no. 

El grw^i^ objetada Colon ei^a llegar i alg^n pai^ opulento jr 

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eiViÜzndu del Oriente, con cnyo soberano pudiese ^^sfiitilcccr reí&tílo* 
ne» oooMfMies y volrer á Ksparm con nna rica cantidad tie mercan- 
eíafl, como triunfo de eos de«cubrimiento«. La estación avanzada en 
tanto; kiiVesciira de las noches daba indicios de la oercanía del \n- 
¥Íerno, j aat determinó abandonar el rumbo del N., y no detenerse 
por lugares incultos que no tenia ^ar entonces medios de colonizar. 
Concibiendo que estaba en la costa Oriental del Asia, determinó to-* 
ma^ la Ftielia de E.S.E. en busca de Babeque, en que esperaba baflaf 
«na rica y civilizada isla. Antes de dejar el rio de Ufares^ tom6 
consigo para llevarlos á España algunos indio?, con el objeto deqrre 
aprendiesen' la lengua y sirvieran de intérpretes en los futuros vinje*. 
Llevó de los dos sé.Tos, habiendo sabido por los descubridores por<^ 
tugneses que iban los hombres mas contentos y se mostraban mas 
eervicialea á la vuelta cuando los acompannban sus hembras. En la 
«xtfitaeion de su entusiasmo y de los sentimientos religiosos de nqne- 
lla época, antícipabf^ grandes triunfos para la fé, y gloría para la co- 
*fona, en la conversión de hs naciones salvnge.«, por medio de los in- 
dígenas así instruidos. Imaginaba que no tenían los indios sistema 
de religión, pero que estaban bien dispuestos á recibir sus impresio- 
nes, y 4HA0 veían con mucha atención y reverencia las ccremoniaa 
religiosas de los empanóles, pronto repetían de memoria cualquier re- 
7.0 que se les ensefiabni haciejfdo la señal de la cruz con edificante 
devoción. Tenian idea de un estado futuro, pero limrtaéa y confusa, 
era düTcif para meros salvages concebir la idea de una deliciosa ec- 
^aistencia pura y espiritual, separada de la alegria de los sentidos, y 
áe aquellas dulces escenas que los habian hecho felices en vida. Pe- 
dro Mártir, contemporáneo de Colon,, habla de las opiniones de Toa 
liij^^en eata materia. ^^Confíesan, dice, que es el alma inmortal, y| 
h*IBR]08a desnudado de yftaroe, imaginan que vuela á los bosques 
y á las montañas, y que vive perpetuamente en sus cavernas; ni la 
eaceptuan de las necesidades corporales, ptfea dicen que allf ha de 
aumentarse. Laa .voces de retorno que se oyen por las cuevas y cavi- 
dades, á que los latinos flamaban ecos, suponen que sean de las al- 
mas de los difuntos que vagan por aquellos fugares.^* 

De la tendencia natural hacia la religión, que creyó Colon dea- 
cnbrír entre aquellas pobres gentes, de la benignidad de sa carácter, 
de su ignorancia en las artes belígeras, dedujo que sería fllcH haéer- 
los á todos devotos miembros de la iglesia y sábditos leales de la Co- 



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r«B|L Cattcinye siy especniacion^s sobre los ventajáis ^qoé se deriva^ 
rí*n de eo^^izar aquellos puutos, anticipando inue!io^|per«i»de 
oro eu que abüaduría el interior; de perlas y piedras precresas, de ItM' 
cítales, aanqae no había vi^to ninguna, habia recibido frecnentee/in- 
ftirmes; de jojas y especias, de que pensaba harber hallado indubita^ 
blea sefraleSf f del algodon^que nada por todos los campoM. >fü^ 
eboa de estos artiealog, añade, tendrán probablemente mas cercano 
mercado que en España, en los puertos y ciudades del gran Khan, 
adunde no dudaba llegar pronto. £1 13 de noviembre tomó Goloii 
el rotaba de ESE, para retrogradar en la dirección de la eost^Esto 
debe considerarse como otro cambio critico en su viage, y de grande 
oeaseeueacia en loa descabrimieutos posteriores. Ya había entrad» 
baataote en lo que se llamn el antiguo canal, entre Cuba y las Ba» 
haoias. En dos ó tres días mas hubiera descubierto su e^ivoeacioii 
eu aupoiier á Cuba paffe de la tierra firme; error en que estuvo hfs* 
taeldia|iesu muerte» Hubiera allí podido saber la vecindad. del 
continente, ó navegado para la costa de la Fierida^ ó ser impelido 
á ella por lus corrientes del Golfo, 6 continuando por la parte de 
Cuba que lleva al SO., alcanzar la costa opuesta de Yucatán, reali- 
zando quizá sus mas vehementes anticipaciones con el^Mcubri' 
miento de Méjico, Pero fué suficiente gloria para Colon h^mf des- 
cubierto el Nuevo-Mondo. Sus mas ricas regiones estaban reser?a- 
éas para dar esplendor á otras empresas ulteriores. 

Navegó, pues, por dos ó tres dias á lo largo de la costa, sin 
pararse á esplora/la: no se vio por toda ella ninguna ciudad popu- 
losa, Al pasar por on gran cabo, que él Ilnnió de CaAa, puso la proa 
al oriente en busca de Babeqiie, pero se vio pronto obligado á vol- 
ver, por arreciar el viento y levanlarrie el mar. Surgió en uiy^^ro- 
^méo y seguro puerto, á que di6 el noii^e de Puerto delPrínmgii 
y pasó algunos dias esplorando con sus botes un archipiélago de 
pequeñas, pero bellísimas ¡«las que cerca estaba, conocido desde 
enrónces por el nombre de Jtírdín del Rey. Al Golfo, esmaltado por 
eetas islas le Hamo mar de Nuestra Señora: en tiempos modernos, 
ka lÁéo amparo de piratas que encontraban seguro refugió en los ca- 
nales y solitarias calas de sus islas. Estaban estas cubiertas de gi- 
gantaieos árboles, entre los cuales pensaban reconocerlos españoles 
)a almástiga y el alce. Colon supuso, que serian aquellas, parte de 
las iiinumeTubles islas que orlan la costa del Asia, célebres por sua 



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Tin IH • — — ' 



— lee— 

espfleias. Mientras estalla en el Puerto del Prtngpe^ larantó «m 
eras ea uon elevada coliaa, cerca del puerto: señal acost^bra4« de 
haber tomado posesión. • 

£1 diez y aaere dio otra vez á la vela, aunque casi en calnM^ 
pero como el yieatd se levantase del oriente^ viro hacia el NNE^ y 
al ponerse el sol estaba 4 siete leguas d^ Puerto del Prijtc^ft. Dea* 
de entonces se viá tierra al oriente, como á sesenta millas de distan* 
cia« la cual con las señas de los indígenas supuso que sería la tan 
deaeadií isla de Babeque. Continuó, pues, toda la noche al NE. Al 
otro di|« tuvo viento contrario, soplando en línea recu del pimío k^ 
dond^eseaba ir. Estuvo algún tiempo delante de la ish Isabela, & 
la que no quiso tocar, no fuera que se desertasen sus intérpretes i»» 
dios naturales de Guanahaní, que dista solo ocho leguas de Isabela* 
No quítabau la vista los indios de la dirección de su isla natal. Vien* 
do1)ue estaba el viento obninad amenté adverao, y que había mucha 
mar; se determinó al fin Colon á volver i Cuha^ haciendo señalas á 
los otros buques paraque le siguieran. La Pinta, mandada por Mar 
tin Alonso Pinzón, habia ya adelantado mueho hicia el oriente, y 
como podía con facilidad unirse i los buques, teniendo para el/o 
viento en [¿opa, repitió Culón sus señales, pero sin efecto. Como vi* 
no la liedle, acortó vela y puso luces en los mástiles, pencando qiMi 
Pinzón 8^ le juntaría; mns al romper el alba se vio que la Pinta ha* 
bia desaparecido. En efecto, dio Pinzón créditos á los estravaganlai 
ofiM'mes de un indio que iba á bordo de su carabela, y le ofrecía 
guiarlo i una isla ó región de grandes riquezas* Su avaricia se des* 
pertó repentinamente, y siendo su buque el mas velero, podia con' 
faciJidad virar á barlovento, á donde en vano le seguiriaa los olfoS« 
Podia ser él mismo por lo tanto, el primero que descubriese la rc; 
gion dorada, enriqqecién4£ise con sus primicias. Ya hacia ro«clN> 
tiempo que llevaba con impaciencia el dominio del Almirante, con 
quien creía deber estar en términos iguales, por haber contribuido 
con muchos fondos al armamento de la espedioion. Era naveganí» 
veterano, oráculo de la comunidad marítima de Palos, y acostumn 
brudc su influjo á dar la ley entre sus asociados náuticoa. Lhvó il 
mal par consiguiente verse obligado á navegar como segundo á bor- 
do de su propio buque, y ya se habían ocasionado muchas disputas 
entre él y el Almirante. La súbiui tentación que se presentó á su 
avaricia, unida á los previos resentimi^tos, fué bastante fuerte para 



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ve»oerftt áuher* {MtidttBdo.Io que debía al Alsimáte, cotas i «i 
^ÜBf Jiabjii desatendido iaa señales, siguiendo al oriente y separán- 
doee á,íümzñ de ?ela dé la escuadra. Se indignó CokfliKen estremo 
eoo 60ta deaerctoii. Adftnas de ser un ejemplo pernicioso de inobe* 
dieooia, sospechaba en ella algún designio siniestro* O bien Piazoa 
quería arrogarse mando separado y separadas ventajas, ó apresurar- 
se á volver á EUpaña» para arrebatar el laurel del descubrimiento* 
Pero eomo lo poco veJero de su buque inutilizaba todo esfuerzo par* 
seguirlo, continuo su rumbo á la isJa de Cuba, con el objeto de aca^ 
bar de esplorar las costas. 

El 24 de noviembre dobló de nuevo el cabo de Cuba y ftcló en 
untiWW puerto formado por el desembocadero de un rio; que llamo 
de Sta. Catalina. Corria cnUe ricas praderías y estaban las mobta-< 
Sas vecinas bien pobladas de árboles^ entre los cuales habia robustas 
encinas y pinos bastantes altos para servir de mástiles á los jpaa 
grandes bsjeles* £n el lecbo del rio encontraron piedras con venas 
de oro. 

/^ Colon continuó por algunos días costeando lo que quedaba de 
Cuha^ y celebrando con entusiasmada^ palabras la magnificencia, 
frescura y colorido del paisage, la pureza de las aguas y el número 
y comodidad de los puertos. Su descripción de uno, á quy n dio eb 
nombre de Puerto Santo, es una muestra de su viva y candida per*, 
capción de las bellezas naturales. „La amenidad de este rio, esda- 
ma, la claridad del agua, en la cual se veía hasta la arena del fondo 
7 OMiltitud 4^ palmas de vigías formas, las mas altas y hermosos que 
be hallado, j otros infinitos árboles grandes y verdes, de los pajari^' 
lloay verde de Idb campos, hace este paU, Príncipes Serenísitnoa en- 
tente aMUcavilla hermoso, que sobrepuja á los demás en nmenid^ y 
belleza» eomo el dia en luz 4 la noche: por lo cual sofóa yo decir á- 
mi geckiía muchas veces, que por mucho que me esforzaae 4 dar en« 
tera relación de él á VV. A A., no podría mi lengua decir toda la ver*. 
dad| ^i mi pluma escribirla; y cierto que yo he quedado asombrado, 
viefidP tD^t^ h^mo^ura que no sé como contarlo.'* La diofanidad 
del mar, que atribuye Colon á la pureza de los ríos, es propiedad del 
océano en aquellas latitudes. Tan clara está la mar en las cercanías 
de .algunas de las islas, que se puede ver el fondo en tiempo sereno,. 
€U>mo el de una cristalina fuente, y los habitantes bucean á cuatro ó 
«neo brazas, en busca de conchas y otros mariscos que se ven desde 



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— lio— 

k superficie. Laa ddicndat briras y p<ireH aguas de Tus isíaSf pue- 
den contarse entre sus mejores bellezas. Como prueba Éb la vege*» 
tacioD gigaátbsca de aquellas ^stas, Itace mérito Colon» del enorme 
tamafio de las oanoa^i formadas de un solo^tronco de árbol. Habni 
▼ísfo^ canoas capaces de contener 150 personas. Entre otros ártica-^ 
los Hallados en las habitaciones de los indios, vi6 una torta de cera« 
que la trajo de regalo á los reyes» obserrando que donde hay cera, 
debe haber otras mil cosas buenas. En tiempos posteriores sé ha bh^' 
puesto que vendria aquella cera de Yucatán, pues los. habitantes cte 
Cuba no tenian la costumbre de recogerla. 

EPcinco de diciembre llegó Colon al término oriental de Cuba 
que suponid fuesen los lindes del Asiu, ó como siempre la llamaA)iaf 
de India. Le dio en consecuencia el nombre áe Alfa y Onuga^o 
el principio y íin. Se vio después perplejo, aeer^i del rumbo quo 
toii|^ria. Deseaba seguir la costa en su vuelta al SO., que le ñevaria 
á las regiones mas civilizadas y opulentas de la India. For otro la* 
do, tomando este rumbo era forzoso abandonase toda esperan^.a de 
encontrar la isla de Babeque, que aseguraban los indios hallarse aF' 
NE. y de que seguían dándole magníficas descripciones: embaravso- 
so dileoxa, característico de un viage tan estraordinario en que ne es- 
tendia uiyle&conocido mundo á la vista del esplorador, convidándo- 
lo por todas partes con maravillas y bellezas, pero un mun^o eti 
que, cualquiera que fuese su elección pedia separarlo de los verdade- 
ros países del provecho y de lu delicia. 

Mientras navegaba Colon mas allá ¿el estrenao oriental de Cu« 
ba, dudoso del rumbo que tomaria, divisó cierta tierra al S£„ que 
4 medida que se acercaba, le reveló altas montaña^ por cima del 
denigÍAdo horizonte, anunciando una isla de grande eslensioii. Loa 
indios .esclamaron al verla, Bohío; nombre por el eaal érela Cotón 
que' daban ¿ entender pais ubumlante en oro. Cuando le vieren les 
indios tomar rumbo para ella, dieron señales de profundo terror, im- 
pleráudole que no la visitase, diciéndole por señas, que sus habitan- 
tes eran fieros y crueles, que no tenian mas que un ojo,* y que áe^XH 
raban á sus prisioneros. El viento era contrario y las noches largas, 
y como no acostumbrabnn navegar en la oscuridad por aquellos ma- 
res desconocidos, emplearon cerca de dos días para llegar á la isla. 

Ya se ha observado, (jue en la transparente atmósfera de los 
trópico», se divisan los objetos á larga distancia, y que la pureza de* 



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—111— 

wYt ysérenidsd del eidír, producen ' mágicos efectos en el paisage^ 
C«o ettaflefiliiJAé «imreció á su vista la beltn isla de Hm^L 



Fu^ tóñ bien recibido del pá|»Ilco e^t^ documeiito, t 
tan riYpida su salida, conndo en'aftos pasados lo Inserta- 
mos en las Utemorlas de la Real*S<»cledad Econx^mlc^ qiM 
teny breve se conclnj'eron los ejemplares y desapareció 
la etfeio^. l»tft eltw^nnsi^cin esforzada coik la süiriMA áé 
(«rsOfl^U respetables, nos obliga á pnrtocoWlo hoy «ü 
«mestra obra con el nol4e ol^f o de per^tnar la bella pro* 
dncelon del venerable sacerdote ^oe supo honrar el pate 
siempre atareado en el ejerelcio de la- moral y adelanto 
de las letras. 



£a elogio del Escmo. Sr. D. Cristóbal Colon, primer almirante, rirey j 
gobernador general de las Indias Occidentales, su descubridor y conquis- 
tador, pronunciado con motilo de bahorse trasladado sus censas de^ la 
iglesia Metropolitana de Sto. Domingo, á esta catedral de Ntra. Sra. de 
la Cmicepcion de la Habana, por el Dr. D. José Agustín Caballero, mae«- 
tto de filosofía en este Real y Coheilla^ Cdegio Seminario de Sm Car« 
loe y San Ambrosio, en la maílana del 19 de enero del aOo 1796. 

Al M. I. A^ntamícnto de esta ciudad de k HabuM. 

SírT ILUSTRE Sr. ^ 

Si yo bife el sacrificio de mi salud y de algunas de mis octtpa« 
tíones, éuando me encargué de formar el elogfia ftinebre á^ síimpre 
famoso almirante don Cristóbal Colon ahora que V. S. M. L se b« 
i^rvido pedirme el cuaderno para darlo á la pfjlfliea l«7s, aaeriieo U»^ 
da la fuerza de mi genio y quiz.i la tranquilidad ele mi espíritu. Aq««l 
primer sacrhlcip ftié un homenage que rendí guatow» y jua tatt w n f á 
mi é^go el Sr. Dr. D. Diego José Perél Bodrigfoei^ .ctftóttif o d# 
m€tteáá% esta catedral, este segundo ea onapolfciott d«ÍBfeiiei« i Um 
deseos é Insíb ustiones de V. S. M, I. para mi muy rtapenMf »• De 



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—112— 
iioo y otro podcia jo dedaehr derechos incontestables á redamar im 
dot)le paUoátf iou Pero ya que V. S« M. I, añade á la» fíneílis ú&o fue 
me honra en su oficio de 29 de enero prócsimo, la de querer se im- 
prima mi sermón, sin duda para que ho ignore el mundo ni la menor 
de las demostraciones que ha Hecho la Habapa en honor 7 obsequio 
del descubrimiento de las A maricas. V. S* M« I. debe quedar consti* 
luida i franquearme su protección; condescendencia que siendo en 
V.S.M.I, una mera franquicia de su generosidad, será en m4 una hon- 
ra y un provecfio. Una honra: ¿Quién no se realzará con la estampfi 
del esclarecido nombre de V. S. M. I.? sUii provecho:- jo espero cof|- 
fi«daiaente que^los Aristarcos que mordieron mi serm^ al oirí* ^m^ 
botarán sm dientes al. igual que los zoilos que lastHiiaron eat&neM j 
después mi reputación á vista del. digno Mecenas que abriga mi pro- 
ducción. 

Tenga jo la gloria de ser autor de la primera obra que sale im- 
presa bajo los poderosos aaspicios de V; S.M. I.; j tenga Y. S. M. I» 
la bondad de opeptarla j protegerja también^ si alguna luz maligna 
la ofendiese de nuevo. V^. M. L sabr^ sincerarme j escusar mir 
jerros» mientras yo no sé mas que complacer á V. S. M. I. en* 
fregándole el cuaderno que me pide» mas trémula mi mano en este 
acto quería de Teófilio» cuando puso sobre las aras del Capitolio la» 
obras de Marco Tullo. I» 

M* I. S. Queda de V. S» M. I. su mas átenlo servidor j capeHaD 

tír. Xosé Agustín Caballera, 



^ " Patasme vivent ossa í*te? I^eq. cap. J?, v, 3. 

¿Qué 08 parece, vivirán ó no, estos haesosT 

¡Qué diversa eSf esclarecido CristóbahColon, grande almirai^ 
de las Indias, q^e diversa.es Ja entrada que acabas de hacer esta w^ 
nana por las calles 3rplazas.de la Habana, dé la que hiciste en ia 
isla deiioiosn de Guanabaní, por lósanos de I492S*¡Qirédis^ntpa 
loa motivos de la una j de la otra! ^Qué desem^ántes sod sift ol^ 
tos! i^Xk entonando &sti?a hacimíent<^ de graeias^ rocHado c^ un ^ 
parato de trninfa^ rouaícift «niliur y b^nderaa de^gadaa, f^iia^^ 
primera en pisar \m márj^aea ipcqkas de aquel fiii^vo terrilom: UÁ 



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én medio de iinn pompa fúnebre, etirdludos los pabeltones ofH!ionii« 
)és, tordü^R músicn, destempladas las cajas 7 afmgado el*i%tphindor 
de 8U afta di^njílad, erescondocido en ajenoabrasos hasta elintaríor 
• del Santtmn(»« Allá se incitó el deseo de rer realiaadaa tus «ónjettr 
ras, y comprobadas tna profundas meditaciones, Aibre la ecaíateacia 
deoQ Nuevo ^undo: acá te trae eliJereeJto qiieeaelaaívameiile aai»- 
\é á loa americanos, de conservar t^ia Qei^i^as.jr escaparlas del insul- 
to que podría i nferírras alguna envidiosa; alfa, en fin, foiste á ea-^ 
grandécer los timbres del Evangelio y dilatar el imperio da los fejtp 
eatolicoi*: ñ^ viisnes á rjecit|ir decoroaamasfe loa «snfrtifiofl que na» 
nsee tu digna alma. jSiiiiio Dios! ^Dios inmortnJ! Beadfto aaaa pof*^ 
que mediante una cadena de sucesos inesperados^l vales hoy delot 
huesos del célebre Colon para presentarnos un contrasta aaombrtMa 
de gloria y mimtllacion, de flaqueza 7 poderi ¿Pai'o qaét ¿ao e« vfr* 
dad, señores, que el hntnbre, aun el mas noble j «I maa distinguid* 
pñada faducirse á polvo? ¿río es verdad que eata mismo polvo pueda 
elevarse á la cumbre escelsa de los honores? Subamos si quaraoMMi 
desehgaftitmos, al orljbn de la verdad^R^andeza« verenMs eanci- 
lladas estas aparente! contradicciones j^iistificada la ee/amonia qua 
estamos practicando sobre los huesos siempre vivos del faraiMO Co|att* 
l^lciierpo humano, esta obra admirable del Omnipotente, m ea 
tan precRso como seio figura el sectario de Epicaro qua lo idolatra» 
ni tan despreciable como aa lo cree él impio que lo desatieade; ni 
merece el aroma que se le qnem(V«á su hermosura, ai los ultrages da 
que suelen cubrirae sus reliquias: 61 es un objeto ótil ó fanaato, odio* 
so i respetable según el uso á Jo^e se le aplica: la virtad le atrae ho- 
nores; el pecado lo llena de hWror; el cumplimiánto de las obUga* 
donetf, esoribia, San Gregorio Na/Janzend lo exalta j anaablaee; el 
vicio lo denigra y lo diffHHa% Paraíso^ iníianio, las almas solaa tío sos 
las que gustan vuestras delicias 6 viiastroa torasaatoa: biea podría su* 
ceder que oa habitasen loa espiritus, como aoaadé ouatmio la obe- 
diencia 6 desol>ed¡encia separó los ángeles malas de los buaaoa: asas 
Dios ha querido qne los cuerpos, £ quien se unan las almas* auaieii- 
ten nuestra luz ó nuestra tiniebla. Cuando él venga sobra laa atAaa 
á pesar en su fiel hnhinza las oparaetoaea de los vivos y de loa mvtW" 
tos, Hu trompeta reanimará las yertas cenizas de los sepulcros, para 
que las criaturas congregadas al pié de su tribunal* oigan y vean e« 

Jecutar sobre sus propios caerpoa la seatenoiaqiie proaua«iára« 

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LéjoK, Ujos ik «qui el que sospeobáre que yo trato Je preveuU 
el jiitéto 4|u» formará Díob y el deatkio que dará al eiierAde Coloo 
el día do la retribución general. Mit anatemas estambadot en el oaof 
vo y viejo testamento, cneriañ sobre mí, si yo delinquiese en este pan* . 
lo. Mi ánimo ba sido justificar segundas doctrinas de la relifi«>B qiia 
ftfofesamos, los honores qi»e rendimos- á los huesos á^ CoIoRi omi- 
tiendo, como superfluos, muchos ejeniplos que nos suministran loa 
egipcios en el reslibulo de<sus sepulcro?, los atenienses eo el osdá* 
ver del venoedor de Sáoios, Perícles; y los mismos hebreos ea el 
ftineral de Jesffphat, Oslas y el general Abner. Y si esta justifieaoíoo 
use deriva dé la dignidad de los objetos á que se^ aplicaron los difiín* 
tos cuando vivo^^ingunos honores, ni mas justos ni mas merecidos 
que loe qne estamos haciendo á las cenizas del descubridor de la Amé* 
rica. Vosotros me' preguntareis, y [cuáles fueron eaoe cwjetos, esaa 
ocupaeionest yo oe respondo: Dios y el estado: una multitud de vir* 
tudes morales y cristianas. Ved aquí el plan del elogio, que ae ata tía 
encargado forme á la me mori a de Colon. 

Si ni fantasía y mnHÉ|e elocuencia igualasen al estapojr que 
me eausan las acciones déoste héroe tan singlilar, mi discurea eoi> 
responderla á vuestra espectacion, á mis deseos y á su gloria* Sta 
embargo, por grande qué él haya sido en la opmjon de los hombres, 
no recibirá de mf el homenage servil de una adufaoian engmrosa. láS 
verdad simple, pura, ingenua, es el lenfuage que debe eeeoobarie 
en ta cátedra del R9píritu«Saato.<Asf, pues, óoa lodo el respetada* 
bido á este lugar, y con arregU» á loi mandatos de la Silla Apostó* 
lica, en especial al de Urbano VIII,^] comenilré diaíetido que J 
de cuatro ciudades [2] se disputan ffilavfa la cuna de CMoa, < 
disputarcm la de Homero los eolofiintos y chios, Jos aalaamoa 7 •ép 
■Hineess prueba incontestable del aprecio con que todos míraJí el 
verdadero «vérico» Deade muy temprano' le encierran sus padrifi an 
k UnévertkkiddePavfa, mientras logra poaeer eompletaaaeale la Um» 
g«a lalMia, la eosmograáa, la astronomía y el áisefio. Su genio le ia* 
olina deapnes á la navegación, hasta el estreíAo de considerar conse 
es fer a muy reducida el Medkerráneo todo; él quiere visitarlos ma« 
P69 del Norte y las orillas de Islaadta. Su curiosidad lo arroja allá 



[1] Deeretodsfirde janiodel6dl. 

]9] Géaova^ Plaseacia, Sabona^ Nerrt, €ugurcoi 



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•I dffiüo pokr, y m «M^a i mi penc# tm^Aim <{«• kaeia eiilMcaa 
•I eooo á^8 irenecUnoi y ttifWM, rivalet ^ los genov^Ms: ti le rké» 
lau con que presencMi 4e etpirilu se sostiene enlre las •llamas que m* 
ceadiao sa baque: eo« qué liiUepidex saltad Agua j aada dos legtia% 
ékeitm que el Altísinao lo pnrtega j reeeff ab^ para algunas grandes 
fifaaas, asi eomo fNneaenrq jui otro tiempo de las oatrientes del im^ 
p e tr os o JKih» al que deetinaba para gele de su pfeblo. £1 ansia por daseiH 
brir nueves países, lo ascribeai serrieio de Portugal: fija su nsslde»^ 
6ia eo Lislipa y allí contrae matriiuoiiío e»m Felipa Mui&iz Parea* 
irallo- 

Lñé d^das de[ nuevo esttfdo, ni relajan la integríckd de sos 
eostniíibres, n^ener? ao la aetifidadde su,espiritu. Ujo muy bien San 
Jaan ^th^ííiojgOi el matrimo^o no se opone á las costumbres, y pa- 
ra €olon fué uji motiro de «^pe? as ocupaótones. Su snegro gocabn 
•«téaeea la reput^etoivdel mejor u4utico entre los portifgneses. Loe 
jliarioa y obserrat^ones jáe este eapiton, inflaman y lisonjean su.ps* 
•looy lo llevan-á U Madera, doivde establece comercio por miicbo 
tienipo.^con (^Cañarías, las» Azores y^|M|M)8e8ÍouésJSortUguesa8 ea 
Ouineky eg'el pniiti|Aent<rd^ África. ^Vp 

Ir^MiUemei^ demos «ralbado yápala famosísima época de la 
irültt^^^ m naaqugüa,.digft¿en que los mas .^partos náatieos atar* 
iiM|^H^uSjl)igeffl9s po( descubrir un tránsito á las ludias Orien* 
tales; este fué el importante astinto, que ocupó entonces los entendi* 
ii»ieii^)a btimanos;^ pareció seria fur/.oso costear todií la pauta del 
Afriea, derreiero dejQoñociJo, Awy dilatado, difícoHoso é incierto* 
fil sabio Colon tcntá. si era poflble, hallar otro mas Qorto y üms de* 
reeho. Befleéstonando profunqW^nte sobre la materia... no me atre* 
ao á prosegoir: ráte paso de mi disenrso' ezije una lengua ménoabal* 
Inicieále queja ii|ia', unos retorísmos mas humosos y una energía 
de qua carecen, mistlblos labios. ;Gómo podré yo pintar la tituacion 
liel cerebro de Colon en este momento disipando preo'copaoionesi re* 
tdríeiido Jiñas Y||eas y creado tiUa^ lasr mas étiles qoe ha armada 
la mJ^ del J^in0(el.i(lómo podré re{^8ei\(ar rivamente á ¿a sa- 
Ms qoe bamiata^ conjetura á i^ co8mÓ|ra^;que,midet i «n astro, 
mo q9e4&alc4a, á Calón, én ñn, que navega idealmente hacia el mar 
Atlántice! Somei^Ma en laj^ aha madítaetm, trae á rífaroso exá- 
«len los pnnciptos de l^fis^Reinaote y las doctrinas úb foteolegía, 
¡aéPavo podrán oainhtar eoa las cabezas absfi Wofnbrea eolimvdea m 



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# —116- 

tttt ktmidferio X)piie8lo aI imectrü! ¡oótno es |>oMb)e que iin<ta hofulurM 
separudus de. nosotros por los abisnos*4el Océano, teni^n uneslro 
mismo orí jen,. desciendan & Adaii y perlicipen dei beae6oio de ia 
l^edeiMÚou! ¿Podrá hábiftir la especie hutiíana bi^ la xona tórrida, 
donde es tan violenta ij acción directa de los^ rayos Solares) Por otra 
^arte Ta figura esférica do ia^ierra meii9ce eoftcluir que los coati-i 
nenies de Europa, Asia y ▲&ica, solo componen una pequemaÍMH 
porción dei globo terrestre. La sabiduríory'LieiieficeoQia del Aulocda 
la Naturaleza, me prohiben pensar que el* vasto espacio nji^ioiioeido; 
8ea«eubierto enteramente de un estéril Océano; no hay di-íicultad ea 
íirferir que el continente del mundh conocido^ puesto sobre las cos- 
itas del (^lübo, es^ontrapesaiio po» una cautided igual casi de tiefras 
en el emtsferio opuesto. ¿Qué otra cosa éomprueban ^s f^g^entoe 
lis madera labrada, procedentes del Oefte, que #ehnn visto nota» stt- 
bre las aguas? ¿Qué otra coáa dengtan esos irbf^s desarraigiidos, esoc 
hoqabres de estraña fisonomía vpmílado portel mjf sobre las costy 
de li^ Azores? Así filosofaba, señorea, nuestro profundo niuttoo,.& 
veces conven(¿Mov á vece^ia^piso, cuando se acuerda de los coiise* 
jos del libro de los prpveiiiBrno fies*de*tU'pri\(^ncia: ifo*sei¿f sabio 
en tu esiimact01l^ pregunta, busf^^a^04)sulta d^. otro, «fletólo á, es- 
tés dictámenes oaurreji su cuñado Pédrj^. Correa^ t)|strgo^Mar .'A 
los hechos, referidos en los papeles públiqps, jr^'^d^ ^IMp^nc^y, 
ntédi^ florentino muy célebre por «ua conocimientos en U ^osmoi- 
grafie. Si el tiempo nie Jo permiúera me áex^n^í^ de buen gcoiioeii 
reeomlndar las^escelentes virtudesi esc'bniíidas en este pasage de Ui 
vida de Colon^ su modestia, su hurmidod, la desconfianza de si pro^ 
pto,.la confianza en Dios, la defere^C ^ ^^^ semejantes: os haría ver 
que^estas virtudes solo nacen y. florecen en los terrenos bañados ^ 
fertilizados con el rocío def Evangelio; y. que cuándo la QÍejDcíá'no se 
apoya en el teiiior santo de Dios, hincfas^el coraron, no ilustra al al- 
ma, antes bien^la oacurece y ridicu1iza«al Jionibre, como le aua^dió 4 
cierto presumido filósofo qite, desnudas sus carues^^e iaátaba da .un 
despAbjrimiento^ gritando por las ealles púbikiis,f|pveiy, Hui^^ P^'^ 
mas adelante úoidlti^rá cdj^uirtifri^'oportiiaft para ^Maajerar la rali^ 
ftoiidad de 'Colon. • . ' f t ,* • , 

Corrfa y Toscaoelly aprueban eUyvisinwt 4MM»yect^ y elaiH#r 
resuelve pasai" de la teoría á k practHl|^ G«ncibe queeMa hada ser 
■say oostosai conoce li^ escasez de sus laeolladea; y que es j 



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»Jk — m t, ■ j^ 



—117— 
p«iMUe l« pm f ttpio a ée algún pivlHiUido de la Europa, Por ^a 
e gyc ie de p^tnoiiaRio te dirige á Génoim: la repéblíca fe trata de 
visionario* Convierte deiipues^os reetir»O0 á los tronos de Juon II 
de Portugal, Enri^we Vll'de Iñgbiterra y Lois XI de Fjraoci^: todas 
eaJiioao —ñ propu^ftas py^ aiieñoe de una imarginaeion epferma y 
•eaiofada. No obstante, in^l^vMo sienipre<»^ attud maacitd euto- 
ai aa a io <]tte sugi^ gramlc^ éinpreaas, y eesteni<k>. siempre *de a». 
e i tsria ^h aatáduria , djgvofa interiormén^loatiieultoay loa afWKÍo^ y co- 
MÍenza á aegaoiaroou' España. La dará gnerra t|ue niafttefitajpií;^6n- 
•ea noaatra unclop contra el reiao de Granfida, el carácter de ^r* 
M»do el Caiólioo, qu^.no entpeiba ltj|U'aMieMte- en nego^i^éS' f^^ei^ 
aíua ísoH rauoliA prémeditaeion, y lo6-géte8.<|ue dieron algunos pre* 
aantaosoi^. pusilánimes, le ahuyentaren del territorio^dé España*. Ya 
faid>iir entiE^á en |n. Pnente de Pinos, cuando loa reyes cal^li^os, ra^ 
jor¿nA»mffidoa-por-lo9 buenos pficjos que praeücaron .cuatrp espanoi' 
lea de no migar M||truccion [1] haeen que Colon retJM>cÍQda á la ^¿f« 
le. Es imponderHble,«8ep^oras, la rapidez coa que Isabela arr^glii y 

. funaali^ el plmi deLviage* ' ^^^. ^ ^ * *•:• *"' 

Sus arbttrios«y;^i^{Mbsid¡6 de ^te]]^ff 'florines qoe'^rMa el-e»- 

^nbanafl^^^eí, apeo ntjAU, tres enrabíelas en elgujAto.de P^tfy 
CoM^^^^H^páchüdo paoi partir. Mas él no quier^.Ut^avia ha* 
e^^^^^^^^B|ii su juicia carece de los primerojí preparatin^ Bl 
fiab^M^irorqiie si Dios na edifica, tr^baj^ en vano loéuarqilitoe* 
toa y «que eHi^i/iibré crue nada puede sin el aukilio.divino, ia púaile 
ando eoafortado dé la gracia^oder, protección, riqueza, arftina, (ff^ 
aaia todas vosotraa en la iQ^ncia del Señor dal universo? Su víata 
«8 eá^fMi^ de estpeiQ^cer ei glójl^el ceniacto di stf dedo hace hiK 
mear lo*8 mondes mas sólidos y entonces vesotrhs dssapareceia <)dfl«o 
sátiles pajas atropelladas de vientOr^leno e|¿peclio de Colon deetf- 
toa faügíosos setitimieaibs, invoca por un acto público de devoemí 
«i patffoeániojdel .cielo.' ^j^nsorcio de^lbs otros viageros eatr«pfe- 
aeaioaaimente en el mon^j^rio di^Rt^bida: todt>s conÜM^oa y ab- 
aiieltipf i r^piban de^. pnor Pérez aq^iel gaA sagrado cdin que se'aliea- 
laii ÍQa*béroea cfistíapos. C^nr señores, Ijh j^enido ai^ui á solicitar 
iikloftaleza'ji.el aaiarto,.nO coma los héroes 'del pe^aniamo» deipstr 



[1] Lii^.de San Ángel, ABpo de Qointamlla, don Pedro Gon^al^ 4e 
Ff . Joan Pstts, eonáesar de la ^ÜMu 



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—118—^ 
dazaodo el vUotM de Iok aniíaeiiu pera regitlrtrlet^M 9mitmam j^evf 
en eUa la «ueit» que le4 enfieraba, si r«cibieMÍo el «nerpo de Jenwei»- 
to coiuo lo usarou Sátíro Alfonso VIH y- GreciaotK 

Cuan||o JO me figuro la 6ic««4fa de Oolon ei«fiaQdod mar liár 
eitf el .Oeste en poM del NiMfo- Muad^v^e pa«<ece nsortMlir de Imí 
ac^mpao^entoe de Israel, aquella p^r^imí de varenee es co ydoe ém 
/cada lina de las4ribus, para deaoubrlr ^espiorar^a ««era cotí 
de Canaa^. Es niujr parecido el f iage de los . uoos jr de léi i 
aqtiellos murmurando toda la jornada contra' Moitee 5 Aaren, y ám* 
rey do mas bien iiaber perauínecido en el Bgipt^: estos reveladse 
^pya Cb(pn| casi^ decididos ñor el regreso á Europa: los pnaseves 
intimidados de los rumores q4ie corrían soiire el carácter j cerpuieii* 
eia de los habitantes de |a tierra que iban ád«acabrirvloe<«cfiindoa 
Msfria4!0S d® baber emprendido el desctibriraiento de unos4)<ibee íg^ 
norados de los mismosoiávtscos. |¡n un solo purttcnlar diUbren eetM 
afluí espediciones^ i saber, ea que Dios oostigó ^os d^raetores de 
M oÍ4pff y ahord no quiere esearoMntar á lo; qil^ v^jan, amenazaii de 
naerte á Ci^ltm** 7 l# jur^^bandonarlo si al tercer día n^^avietatt 
«ierra. ¡Qué estrecho! ¡qc^errjl^le e^eclu> ^tu^ G.oKmi! él apura 
cua|^ medio8*le ^inspira ia humanidad, y^lega. cilan^^hgaes 1|^ 
dieta su Biricia naval: ya les pone delqj^te las glorias^^^^H^po^ 
deroflfrJA el suelo que iba á tomar el fH>inbre es^^^^^^^Hb» 
lus naciones del Orbe^ nadgi logra«^Cíertagaentfi <^uemiPM|BiBOce 
hftsta entonces se hübia visto • en empeño táo apretijdo) tan eia r^ 
duróos. Bven sé el estrecho en que sevióJulio César con todas tue 
liumitM i las orilles del Rubicon, pero^ffmbien se halla el íelb m» 
«urso de vadear i aiMo las «^asj^jj^hiiiooo ignoro el coi||hcko^de 
A^iía.cttando Darío aeampó répeaii ñámente doseiei|^ rail íuImí- 
lee.y diez mil caballos.á mil pas09.de los muros poco «mis; pero ae 
•abe que la intrepi^ea del joven Mi (ciados, .eludió un lavce que p^^ 
reda inevitablemente {uné^. La Hislfiría Ssfrada sos refieM te 
ttíete aititacion en que puso.LiqHi á Judas Maeabeo, hastajiaoe^ 
Uoref delante del Señor; peco segoi^mente nos diee, que^pnreeié»- 
étme un áofel de improviso, arrolló el agército» y los •elefantesito Li* 
Mas el estado actual de las cosas, y las aüterier^ eaor r e oda ^ 



no permiten á Colon tomar algún parü^. fie arrojarla al agua eo. 
mo «1 Césarl ese sería un suicidio pri3|pido por IfM leyei toda*. ¿A- 
camparia de repente como Müeiadesf No había tropaa. - [ laya o art a 



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^' 



^K im§9l ñomo el Maemlwol aaos etpirttut aguardMi l« vot M 
Jüt^imáK Ho Ifi t&t,fk otro arbiirio que sUefieiiL^ sufrir con p^eiMichi 
y ««elaioar al cielo con d probeta Davtdt -ni anerte^ Señor, sea la que 
fitere, esti ea tus ásanos. En eíeeiov Dios,' que jamas abandona fas 
notas intaaeion^^ les presenta á loe ireüita y tres días óg natega*- 
cioa la isla de Gtianahanl) al puntoi Colon^. siguiendo ePegempro de 
Jiijast bendice íaa misericordius del Selk>r$ lf>s'ecos agradables del 
binoo Té^Deum^ resuenan por la carabela SMtá-Mafla^ y en esta 
Venturoso momento se acallan las hi^tlaa de la tripolaclon, se secg» 
sea los ánimos, queda confuudida la errada fisícartle los antiguos» 
asqtorado^os deseos de Alejandro, y presEiiada^la virtlté dif f9olon.* , 

\kh\ ¡ah! yo no sé hablar Dios mío; yo boj rouchaebo; es Bienes» 
Isor qiie t(v me enseñes; á la manera que enseñaste en la tatigua lej 
bI larlamudo Moisés; comuuícalg á mi espresion tt vigor que neos* 
aila pava que este rasfio que voy k producir de los merecimientos áe 
Cotón» no pierda de su valor ni salir por mr boeat ¡Qué gusfoao espéc» 
lÉSMiU^pava Colon estar pisando unas arenas basta entonces descono* 
eidaal Verse ea la pMya de In nueva Isla,^ que uno«irteVfí} un torrqp^ 
te*de lág[imas sobre <a omBllo, de regocijo otro le estrecRli afectuosa* 
IfS bracos, aquel le imprimeen lo»pies un oséalo d^re» 
\ le besa las manos, y todos de rodillas le piden par- 
cidad, de su ignorancia y de su insolencia; CeNKi asi» 
fa estaMI5¡ffSs~como dones «gratuitos de Dios; su obrazon no se engríe 
en la prosperidad, y muy distnnte de aquella (broa aftoganeta qae ins- 
pira ea las almas bajas el^dUí suceso, congrega á su gen te, y Mhro* 
te de un crucifijo rinde la^ mas religiosa sccion de graciaS| ^Jnvoca 
nuevos auxilios para las empresaVfuturas. Al otro día bojea toda 1a 
isla; descubre á Santa .María de la Concepclomá la ,FeriTI1il9hia| i 
la I^Sibela y á JuanH, que es esta en que novWidfnos al preseBle^ 
coneeida con el nombre de Cuba. En la primera srngladif^ que ha* 
ca de aquí hiela ehLeste, avisHt la Tortea, y no puliendo aqefoar- 
•e|yef losvíeatoe contrarios se mantiene dando vueltas á la Isabela ^ 
Bespnee de corridas ciento stetq leguas al Levante, por la costa de 
Cuba, dirige et rumbo á la puntaoriental de elln, fondea en el Puer- 
to San Nicolás, pasa adelante vuelta al Norte, y cnfra en la ftm. 
cepcion y en la Española, antas Tortuga. 

Yo querría viviesen boy los naturales de Haytí para^que ellos 
Miismos fuesen -los pregoneros de la humanidad y amor con que les 




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trataba Cdlaii« También querría víriete el cacique Chíacanmiéh^^ pn^ 
rñ que él recomendase Iñs virtiiJes qrie admrrden Colno, cuando áes^ 
de Ja jsJa de Santü Tomns le bizo venir al entro FrHnces^ par media 
de pnlftícoa cuinpUmrenlod. 9i, 8i-eif.f írtiacanakari no podría ca|l»r 
líi prudencia con que el A^mirFnte manfjiñ Ihs estimulaciones que ce-^ 
lebrafon entr'e tí; \n diligencia con rftia levo ni 6 eJ fuerte Naridnd,' y 
el acierio er> úomhruré, Diego de Ai-Tiira por su comandiuiteamtreints 
y oclio bombita óe guhrtúcion. El cach^if^ \n liara cnnndn «e deipi* 
de; pero á. Colon le precian retirarle, sus mirns don otrat: lan romnr- 
caa que va deiciíbriendo m)T\ para an^ reye^r es menester les dé cuerr^ 
ta«eaii}0 biren vjfBallo; y tomando el rombo del C^té descubre totlett 
esos puertos del Se pie ii trio». 

Yfl eatan do vuelta en el deflierto de F:*ríin íoi cspJopadores de 
Egipto: traen canlígo higoa hermniflp, g^ruesua racim6»de nvaiy gra- 
nadas; nsew'iirno que el paia deacubit^rlo ea amenfj^imo, y que por su 
püvimenlo fiuypn raudalet de leclie y da mieL Hé aqui un reiriitü 
del descubridor Cidon, qoe presenta á los reyeií cntólicos,^ 1« JiabU 
aobre las nVarovHloaas pnjdm'.cioneB de la América; bfinrbre^ de ea- 
Iraordinaria "corpiílencia, metale» esquisíta?^ piedras prf^í'inaíi* fru- 
tos nunca vistoaj rio? de plata, costas de oro. Fernando f íiuti 
no aatisftícltos con d magnífico apRrato que díHpíisiemn par/i eu en- 
trad a^agfegan nnev ai marcas de distinción, y les ronfirmarn los^rt- 
viiegios estipulados eo el tratado de Santa Fé. (*) E^in< in^estras de 
buen suceso del Viage de Colon, despierian á los eepaúoles: Jacurío- 



(*) 4é Fernando é Isabela como soberanos «kí OfcéaDO, liaeian á Colon 
gnu almí Ante de lodos los mares, isl^a y continentes que descubriese^ dig* 
nielad i|ü|yj^sari{i á sus liertHleros con las niismus prerrogativas que el gran 
Almirante de Castilla; ^CoLon quedaíja nombrado yirey de todas las j^jas y 
con ti nenies que descnbrieseí y si para el tieap^icho de loa negocios fuese ne- 
cesario esti^btecer algnnos otros go1>e madonna, Colon eslava auiorrxado á nant- 
brar tres s age tos: el ano escogWo por Femando é Isab&la. Kste oñcm de vi- 
rey seria tartuiien hereditario en la familia de Colean. 3* Femando é Isabela 
concedían a Colon para siempre, el die^rno de las ti til ida des del comercio y 
demás producciones. de los paisas que descabriese* 4. En caso do qnerellas, 
ó pleiltj suscitado sobre materias mercantiles en el te rr i lorio recien tómenle 
descubierto, Colon las teniiinaria por sí o por jueces nombrados á su arbiino. 
L, Se Ie p^miuaá Colon adelaniar algo para gastos de la esj^edicion, y fon- 
dos del comercio que iba á esiablecerse por lo qae tiimria una ocla? a parte d» 
lodos lüscmolunMíntos. 



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—121— 

Mad Im artm, y et 35 de setiembre Taelve á falir Colon con ana e** 
ealia mas numerosa fue la primera. 

Ahor» sigae ifha moUitad increíble de descubrimientos, 7 para 
IM eanaar yuestra atencibn imitaré á los cosmógrafos, que en sns 
■Hipas representan ^na gran. ciudad en nn pequeño punto, asilo bi- 
sa MA obispo, príncipe de Gínebrs, %logiando las proezas del gran 
Felipa Manuel de Lor«^nn. (1) Quiero ^ecir, Sres., no baré mas que 
aonkbraroa la isla Deseada, la Dominica, Marigalante, la Guadalupe» 
Antii^ua, San'Jiian de *Puerto-Rlco, j qué sé jo que otras mqchai 
báaia el Norte/ Culón visita á Diego de Arana j halla atracada *la 
foblacion, por desavenencia entre indios .y españoles; trabajada 
nucTo para pacifi<5arIofi; su prudencia resiste InS malignas persuacto* 
•ea de los que quieren se apodere de la persona del cacique; traslada 
laaoloiii^ á danta Isabel y concome el tiempo restante en precaver 
^mi ciertos re]|)nraentos nuevos disturbios. Los seis meses siguiep- 
iea fueron una serie de peligros j naufragios, sin adelantar^ otro ha- 
Maxgo que la isla da Jamaica y los Jardines deja Re[na^ Castigado 
as(*de fli^fbrfuna, se fuelve á Ih Isabela. El erftuentro inesperado 
con so hermano Bartolomé, alivia sospesares; y las adoraciones queV 
recib^w. todos los colonos, le llenan de gloría y satisfacción: se le 
Miira.C^BQ un jiámen bajado de los cielos. [Pero qué es lo <^ue es- 
etchol^^iyLme engañará mi imaginación? Rato há me parece estoy 
escuchando los susurros de la envidia. Asi será|^porque no puede 
halüaiae de los' héroes sin oir pronunciar este nombre. ¡Qué enfer- 
medadtanvH y cruel, desgraciadamente conocida en tddos tiem- 
pos, en todos logares! Los siglos, escribía el mejor orador de Fran- 
ela, las artes" las leyes, los» usTos, todo, todo, se muda menos la en- 
tidiH: enemiga eterna é. irreconciliable de todo h> que es grande, 
combate el talento ó la virtud apenas se presenta. Ella fué la que 
matb á Alcibiades, desterró í Temístocles, tiznó la reputación de 
Dátames y viene ahora á oscurecer los méritos de Colon. Aguado, 
Aguado, ea el fttal instrumento de que se vale:, mas el Ahnirante 
siguiendo el consejo del Evangelio, si os persiguieren en una ciudad 
pasaos á otra, remite la administración en las manos de su hermano 
j se restituye 4 Europa. 

La tranqaila y modesta confianza con que aparece, previene en 



(1) San Frattcisce de Sales. 
' 16 



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— I2á- 

favor de su virtud y su inocencia, y hace vier que sognn ei^éña el 
libro de sabiduría. Dios proporciona en lo8 jifstos e^tós recios cotli-» 
hateET, para que ae conozca es mfis ftterte la vJrtTitf. Bnile decir que 
CofoQ ie preeentn otra ves en l«i I^abeh,'trítififjOfTte r{e fa envidin^ 
mas grande á mi ver, mas respetíible.qMe 1ü qiie pareció después 
con lfís*lnurt?íí'a gnnndos en e^ desciíhrJmipnio de In isla de Trinis 
dad^ de Cnhagua y de ^/ai^gnriia^ Sin embarga» aquel í a fiera ve- 
nenoga coma la fJnmó Crjsóistomo, vuefve á vomitar f;u veneno; un 
nuevo torbellino $e forma otra vez eobrc tn cníje?:» dé Colon^. Algu^ 
nrfs portugueses /j espftñoleB que se bwn npafecido en* América, fi 
Idea de descubrir también nuevos pni^e? espesan el iiublado: talca' 
fueron Gama, Ojedra^y AmcHco Vespucio* 

Siispenjauios por un rtto el elo*o de Ciflotf; empíeemoi atgana 
parlo del tiempo en iameniFir fíi.injuBiicja mas atroz qire han'cumeti* 
do ios hoÍTíbrea coii otro líombre* Levántate tij,'grail4le Almiranlct 
levántate de ese sueno augUflio de la muerte: sal de esa noclie eter- 
na y vetTá feclíimnr tns dcrf^cbris violnílfís, tus méritos dcpateiididos 
y tus, trabajos prftfniadníi en age na Cflbéxnr sal de cfSe magesítjoso 
^^%nteon y reclama In Injtts^tjcia con que. escofi continentes descuhirr* 
tos ^ fuer de tna medilaeiorcíí, de tus (fesTelos y de tns^filwl^, lle- 
van hoy el nombre de un viíígero intruso y envidioso ^ue J<<í*ÍJ4íto 
siete auos después que tí, ¡lujiiital deangradecida anEigLÍ|¡¿¡j|^l! ¿í*ftr 
qué no llamaste á estas islas Culombianas^ si Colon fué qnien las des^ 
CtiWióT ¿Por qué con una sola palabra Iras ajíidb el printer laurüfdR 
íEU corona, le has usurpa d^.tnJa tn gloria? ¿Me perniitfs decir lo qnc 
quiero? Qtiisiera que las naciones todas congregadíis en pkno con- 
sejo tratasen de restituir A Colon ésle'derecbo imprescríptiürf á [n 
rr^rdad, por nías qne loa hombres -pronuncien siempre Américaf yn 
quisiera qiie reproduciendo la sentencia defin¡t¡va"^prBnuni4flaa por 
el supremo consejo de Indias el aúo dé" J50S..-»Pero á. qué me deten- 
go en inutiW esclamacioueji y vanos ei^fuerzost si el mismo nombre 
de Anfíéficft recordará siempre la injusticia de su aplicación y loa 
merecimientos del Almirante, como los ha recordado á mi meraotia 
solo el haber proferido Aniérico Vespucio* 

Iba diciendo que un nuevo torbellino se babia levantado sobre 
la cabeza de Colon.. Bobadilla es abora el perquisidor, el encargado 
del proceso; y desempeña su comisión con tal abuso, que lo declara 
reOf y lo manda cargar de cadenas para enviarlo á Ea[iíiMB, ¡1*6 



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oreeriaiSy Sres* nadie, nadie de Jos ^ue están en derredor del Altniran* 
te se atreve á |iotierle los grillos: todos según id frase del Crisóstomo» 
hasta loa enettiigoA admiran la virtud:, la éj||pucion de la sentencia 
se dilata, aporque no hay uno qjie no coi^pudeft^;' que no respete 
á CoJon: por últiiiio,es menester que ye^pga un monstruo de la espe- 
cie humaim,.no querréis coniicerlo, á dar cumplimiento al bárbaro 
decreto fallado por BobudiiJa. Colon eucadenudo entra ^n el buque, su 
capitau Alonso Valido, npéuas pierde dv vista la tierra de Sto*. Do« 
mingo, le ofrece quitar «los grillos si se lo permite: no bien ¿abia 
acabado de hublar, cuando le contesta Colon: „nv'mi amigo» yo loil 
cargo por ójden de mis- reyes; debo obedecer este mandato como he 
obedecido los otros: elios han querido despojarme de mi libertad^ 
eUos miamos me la restablecerán» 

. Virtud^ s^gr^diláSw^ij'Midea^^vuQgálioas^hijas de hi religión de Je* 
«ueristp, 'vosotras solas uonTunicais al corazón de las criaturas unos 
iji^tos como los que respiaudeceu en las palabras que ha eructado el 
virtuoso Almirante. Si en nuestros tiempos, señores, jiubiera habido 
iBUclíos hombres maeatfos y profesores de la u^rnl de Colon, no 
hubiéramos tenido que lamentar todos^ esos desastres, esas estraviw 
gaiicias q9e han asombrado la faz del giiobo y deslucido para siem- 
pre el si<r|o en que vivimos. Coufeseiüos hay mucho de escelente y 
cristiuiiS^p la respuesta del Almirante; y que este es uno de aque- 
llos raágCs que, par^^do del corazón, caracterizan á un hombre 
ni iiamrai; no merece se le sepulte en el silencio y en el olvido; yo 
k> estiiito digno de grabarse con letras de oro, y mas digno de la 
ÍDBOortali|(ad que todas las otras hasañas de que abunda su vida. * 
Vosotros. ^abei 8 muy bien las sentencias de ambos testamentos, que 
Mcomiendu la sumisión á los reyes, Ja obediencia á sus soberanos 
decretos, la necesidad de someterse á un hombre que sea el mas su- 
Mime de todos, y otras doctrinas contenidas en el libro del Ecleslás- 
tM, en Jos sainaos -de David y en las cartas de S. Pablo á los romanos 
y á Tko. Muy pronto pretmó el cielo la generosa resistencia del 
prisionero. Apenas arriba á España cuando los reyes rompen sus 
cadeiiaft, le surten de mil ducados y vuelven á enviarle á la Américit 
para satis^iOerie y desagraviarle. Oportunamente me ocurre lo que 
#0eribi¿ el Orísóstomo esponiendo la conducta de Nabucodonosor 
•oo Daniel y los tres niños, á saber; que la virtud es tan respetable, 
que el flúmo rtj no. se avergonzó de adorar á ios catitivos* 



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— IW— 

Un nzflr hacpquc Coíou onde eii In Eiipañob, Su ^oUcjrníidof 
Ovando Je nicgn la iMiÑfíitAlidad, Na impoiLFi: él iieik«3 bnstante con 
aquel Dw^, de quien cniító D»vjd jamás habia de^aikTpnrado al justo. 
Itimedmtaniente a| Unce á la vela, descubre la GiiByarvn, el Dnrien, 
toda la costa del con ti líente, desde el cabo de Gracia liaila Fuerto- 
Belo, j funda *u na pequeña colonia en la f>rnrihcia de Vei'iiguní á Jiis 
órdenei de sir hermano. El maa furioso temporal deacii labra 9U escita- 
drft, lo arroja á Jamaica y Jo pone en la triste necesidad de encalluf 
á propósito por nq Terse náufrngo. Podría. decirse que aquí pc agra- 
vó la mano del Todo-poderoso, y como que ae agotaron acilire Co- 
lon aquellus que llamó el Proreta Real, i misionen de los ángeles 
maloa. DÍÉitante de la Española, tin bitqneR^ en qne lalir i pro- 
curar socorro; eacasos los víveres; si por forttina los naturalef 
le franquean sus pequeñas caonaa y Aletee? y. FwncUi snlen en po» 
del remedio, el corazón de 0?ando está «cerrado á Ins aentifoienioi 
de la humanidad; oclm meses detiene á los erai^arií^s aUi despai;hftr- 
loi. Entre tanto i CnUm, el anciano, el virtuoffo Colnn, abionLonado 
de nlgnnos da los suyos, ío su liad o como autor de aqueHos trabnjoa, 
y beclio ya huésped pecado para íos indios, mendiga el husteiito inli- 
'^midándolos artificiosamente con el pronostico de on eclipic^ Do ba- 
jel aparece en eMa cojnniurs; es un espía del gobernadc^r Ovando; 
lo monta Escobar, ent^mi^o inveterado de Cohtn. Def^pue^ñe fingi- 
dos cumplimientos epistolares, se retira á sanrre fiin, hio remediar 
fa estrema necesidad. Para apurar mas, m^rdiclio, para probar 
Dios mas y mas la coujítiincia del Alo»irnnte, esa virtuíl, que como 
^habeia visto ha sido la arquiíectonica de todns susoperaeioi^es, le afli- 
ge con la gota hasta el efstremo de no poder ir á sofocar una ftediciaii 
entre indios y eiipañolea. Al cabo se ablandaron ios cielos, llovió la 
misericordta sobre el ¡nocente, apareciéndose e! socorro déla Espa- 
ñola. Allá ae trasporta Colorf^fuego, luego, á ejercitar su paciencia 
con la hipócrita política de Ovando, y allá creo jo, qne al llrgar le 
jara Dios la misma verdad que juró etí%tro tienapo á David, prome- 
tiéndole que iria allá á descansar de sus enemigos, porque el no tra- 
ta de otra cosa que de regresar á España de una vez. 

Cuando arribó, acaboba de desfallecer doña laabelo: aintió lU 
muerte, mas no estrañó su protección, Fernando le ofrece dar. no 
lolo los privilegios que le pertenecían, sino otras muchas mercadea 
de la Eeal Hacienda: le insinuó, sin cnibargOf qoc no quiere resol- 



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—lid- 
ver 6Ín ei'conooímíeuurdf su híjn Jaana, á quien esperaba con en 
é$po&o Felipe II« Mientras Fe¡-nando esperaba en Laredo, Colon r^ 
«de en YaUadolld.. ¡Quéeorta, que breve íl^pki residenoia! \ky\ ya 
me acerco, eeñ<«re8, al* momento fatal que jra 4 0ü||>ender para siem- 
pre el curso de los años de Colon;. terrible prueba para todos los 
boflsbr^p, y prineipalineote pBra aquellos á quienes ciertos lasos bon* 
roaos y brillantes como* que los mantiene iT ma's atados á la tierra, 
bueQ tealif o de lo que hablo fué el temblor y consternación con que 
i^ii rey de Anfaleo eselamaba al morir: feon que ía 'inerte me arran- 
ca así del mundo por una cruel separación!* Consado ya el cuerpo 
dai lilflnírante cTe habeP corrido y recorrido los dos mundos; no pu- 
diendoya su cabeza sostener'mi^s tiempcn^l ^eso de los laureles ar- 
libelados ora de las sienel de Minerva, ora de' Ins. de Marte; entor* 
|>ecidas con la gota aquellas manos qne con tanto acierto manejaron 
U brújula por el espacio continuo de diez años, y aquellos pies que 
babtaa eslaaspado sus huellas en el suelo amerieano, con preferen- 
•ia á todos loa europeos, InandlT buscar «los ministros del Dios vivo 
y frts próñsfas, no para imitar 4 Ochoisras («n'm&itítestarles flaqueza 
y pesadutdt>ré, si para p'edh'lea el pan de vida eterna, como gajesa* 
grado de la roturiTO Bi ortalidad; lleno, IB fin, según In frase del Pa- 
ralípom^^n liabliHR&de David, lleno de dias, de glorias, de mere<* 
c¡m«^^HRi buefta ve/ez, y asistido de los sacramentos He la igle- 
sia, ¿üp^Kl día d^H^scension, 20 'de mayo de 1506. 

Tal ha sido,* eenoM, el héroe cuyas cenizas honramoa; tale* 
iaeron los objetos de'esos áridos haesos cuando loj an¡m6 el espiri* 
la; lates las oc» paciones del Aímirniile Cofon, cuytts restos presen** 
Isa 4 Dueslros rijo^, nos nrroncfui jiiF^tas lágrimas, como á Jacob la 
vtsca^ile \ñ iiliiica erisfiTigrentnda de su JmJo Jit^fpfi; tí, bien podéis 
derramar lágrimft?, cierto üe que Ih^úevmm^rvh iobre el mismo 
CMoiif lo repito fidrede, sobre el miamo Colon. La eniigüedad, justa 
algutin vez, ha conservndoS^ttn itoísotros líis tni^mos rtliqííias de ese 
pers^age qtie Ui realxo Mis gloriüí^. Eslá comprobnílo cnu testimo- 
BÍoa aniéutieos, que Oolr^tt niHn^cla trnsliiijnr sus huesos de las cuevai 
dO'StviUn en donde se iepuíteron, á la ciudad de Santo Domingo; 
^ilíO^sta los encerró en el pre^sbiterio da-su catedral, jnrjto al araboo 
d^ Evangelio. Así lo escribe el historiógrafo Antfmio de Herreras 
Diego Ortiz de Zuñiga, aotor de los a ri ti les eclet^l ¿Zaticos y seettlaret 
de SevUla: así aparece en el padrón general de notielfts y doctimen- 



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á ..^. «. 



tos exiüteirtes eu los firtliiios óc átiiboí^ cübilHií»* th* SíiiíIo DtíMiingr^; 
aef ]q leetnoa en el tflutüguiiiiu Je] SJiiodu liu üt{t](íl1« ineiro^iiili; u«' 
en fin, Jo hají escrito^^a det reino el barón SiitntJi;! PuffeiiJurf en 
sü iniroilucciotí 4 leí hiiatofía^ general de vmges. 

En IjfjrüLueiiu sean eartü» U>» llli!^m11s liueiios de ChÍojt; esiá lien 
todo cuaiilo liemt*s hablado acerca de 4o» ulíjetos y_ ncnpacioiiea á 
tjue se destihnrfjii'^en los dian de Ju vida; tit Verdnd que fueron lun- 
ch Qi y jJUíTvaB; [jero «íl elogio queda trunco y preferido el lema, si «e 
cierra aquf ol^íutursit* Juistifíquese jiucs, Ja dígtiidliJ de esos objp* 
toa y de esas ocupnciolies* 

¡ Ah! ¿puede liuber rnnyor drguidiid en ítíS objelo's, qiie la de pro- 
ducir tarntiB gJurJua al etfto y á lu tiérrn; á Diojs y al Rey; á la relí 
|rion y al eiiudo?. Ninguna stn duda itias escelente y níÉigiiii» otm 
fué la de las ocupa ció n es de Culón, ¡CuíiijIüü nuevo* alumnos JeJ 
Cütolieiíímo! ¡Cuántas almas í^alvadas, qite hub]t^rnn siempre yacido 
tuí la ig^norancia tieí i^^rd adero Dio**! ¡Cuántos ináriireá ilel Evan»fe- 
lio! ¡qné multitud de noe\^£i arn?,' de éjÚlvh» ohlacioiie&i ^uuánlua 
iiuefOs teatinfotiios de la Divina Oniuipoiliicia! ¡qué reforma en hs 
ciencia» y en (uh unes, Jia«ta eulúucef! no Ilahian comenzado á sci^r- 
carse á »u verdadera consAueioul Desde el ianiT^rlal Colon (estoy 
hablando con las mismas eBjiresiones de un hislDriudur <^mBoJ}4(J) 
desde et ?tÍitnorial Cuíon liasta el iiicoinparaLle'^Cook, la j^^^^K, In 



historia natural y todai> Jaií cíeoeiníi raperinie^uJeB, linn ITIgmlo au- 
mentos superiores á los que habtan tenido <frfcie su t»rlj^en en lu ñjus 
remota antigüedud. La ioineoí^u cnpin de metíales, los nuevos ramoií 
de comercio y tus tmevaí» osadas ijave|iíacÍones, varian Im&tu ef siste- 
ma moral del mundo; los mures antea desiertos, se ptiablan de innu- 
inerahlea tíotas: descubrir, con lju i i>tar y coíntifíiar, vienen á ser los ca- 
minos del honor y de la j;1o¿u, y toda esta revolución, «eñores, co- 
menzada por un lioábre so1(^ftr la subiduría, desí?it¿ií69 y consfanciti 
de Crisióbui Colaíf. *^ • ' 

Ahora sí es tiempo oportuno d^^ffjpar á los huesos d« Coló» 
el testo de su elogio* AtguncTdirá quehé defeordenado eJ discurso; pero 
advierta que la muchedumbre de hechos autoriza á veces el desorden^ 
Responded, pucs^ á la pr^gunfe que os hice al principio: fE&tos 
huesos vivirá uí ó es posible mueran cslos huesos? Yo no siento, es- 



(1) Don Juan Bamisin Müfio?.. 



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wi«MbfteÍ p^vtifiee J.e Nukír nzerM elogia pdo á CesartOf-^su hermano* 
»o siento que el cuerpo.de m¡ hermaim cuando mnera te corrompa 
y se rediizxA á polvo; lo qué sientaj^^i^iQ^ cuerpo, obra de las 
manos Dlvíhasi un cuerpo adoriiado^Rn espíritu racional, sujeto 4 
una ley j alctntado di^la^as lisonjera esperánea, perezca. como el 
de los brutos )rsert de (abisma condición. Así también sentiría yo» 
seúores, que estos hu^s que ejercieron tantas viríudeff, que nivela- 
ron 8US operaciones por el contesto déla ley^ y que obraron tantos 
prodigios, quedarán ahora confundidos con los de I^Ü^estias; ó con 
lo« de aquellos otros hombres que procedieron, á ma^Re de irraclo* 
ualeei qile carecen de entendimiento. Pjregtinto pot la ultime vez* 
{^vivirán ó'n^orjrán? Vaticina^, vuticinad sobré'esbs huesos, vaticinaré 
j^ ossibúsütis, ¿Qué es jo <\iie responderé^? Mas |k> entiendo bien 
^y^ttro silencio: mucho, habéis prevenido mi pregunta: mucho ha* 
beí||jj|do 4.entendf.t^que, lo» hfueaos dé Colon no morirán, que se 
conservarán siempre vivos en vuestro 'reconocimiento. Yo he visto y 
todnvif^ estoy viendo las poiup^asu^^n^etraciones con que se quiere 
DeracUiar y los fíistos deja nación la memoria del célebre descu- 
bridor'd^ las América^ ¿Quién ¡gnqraia,magnííica exhumación que 
hizo la Metrópoli fie eetcis digno!* huéso^ ¿Quién no sabe la Ml'UIan' 
te a^)gicU| A hiín^^K^cihimmúo que acaba deiíacer ía Habana á 

W^^^tífif^íf r,M:EiiM >r. t¡i>be|'nod(>f informa al muy noble Ayun-» 
tnni rento, pe I mi huí * n in Iniliín, cuando el ilustre cuerpo acalorado de 
Un eníuiííasnia dt ^rf,tiiíul y leítUad caracterÍ8tiicfK''é imitando á Jo- 
sppb que solicita permiso cíol soberano de BÍgipto para enterrar á 
8u padre* SÍ inveni gratiam in consptctu vestro ascendam ^ sepeliam 
pai^ifm^ met/ta, pide costear' de sus propios toda la ceremonia :de la 
sepultara; convocar toílas las |¿erarqiiín.<^ y las c(pses, providencie co- 
mo á porfíej con IN iwr^^í"^ rTirrpos, ^ nnntocondiizca á la mayor pom- 
pa con que deb*eh sep.alrn >e \(\^ \y lu^mnvaós del- gran Celon; y echan- 
do el réflo de su recorní luiieüi s H^cuerda supIjcLar. á la^pjedad del 
Rey no' selga jamás d(i esta Catedríil ^ I círtimablé deposito q^ieapabn 
de entrar por ^u^ puertas; y qué será d<>sde hoy el timbre mas alto, 
el primer blasón de la ciudad* El fueg'o eléctrico del entusiasmo se 
comunica de irnos á otros, y yo los veo á lodoí eii una satita agita- 
Hqo exhalando ahora sus alientos sobre Colon: como para sacar ca- 
d4|iino un retrato según se lo figura su fantasía y mantenerle siém- 



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^'T 



— 1«— 

pre tWo en flus eerasenM^ Si la nía no me alucia*, bm pUMee <|MI 
a»i como loff haMos que tío Ezequíel en los campos de Seanar, se 
reanimaroD coa el it^Hp^^^íeato que soplo sobre ellos el espí- 
ritu del Señor, así digo, me^^krece estar viendo los de ,Colon reanl« 
tnados al calor de nuestras oraciones j suri(|g¡#ii3 reanimados al g^l^ 
pe de las vibraciones de ese aire, que conmtleve hoj estos tumultuó** 
sos afectos de que nos ^sentimos sobrecogicAf; reanimi|dos para pe» 
dimos miseración. Plegué al cielo le veamos el día del juicio finaf| 
no como ac^^e representárnoslo la imagíi* ación, recibiendo loe bo<* 
ñores del fulreral» ai moviendo nuestros pechos á piedad j coaspa* 
sion; si como y\é ensueño San Gregorio Nazianzeno á^sa berpaao 
Gesario, refulgente, gozoso, impasible, ^ei^o de gloria. 

„Yo se lo deseo pura que descánsenlo paz'.** ¿^ 



|S^p 



QtJE 



En la sql^mne dpec(ara de la UMveMdádlR^iygtt^ 
ibogado dejos tribunales de la nMKItf catedrático de 



pronunció el LdaD. Francisco de«|||^üffHRm? 




humanidades' ér la misma Uñirersiclad- 



Flúnnt cixitutes, ai pililos ophi impenuntr 
^- JlR^ffpc rato rea philoaopUíititur, 

ijnl. OapiLoL iH >ig Auio n phiioso|ih) 

SEÑORES. ^^§ * ^* ^ 

La sabiduría hace la felicidad de- lai tmcione*. Penetrado^ de 
esta verdad los ingenios mas .sublimes corrieron en pos de belleza 
tan luminosa, visitando nuevos pueblos, j vadeando los mares, para 
recibir lecciones desús mejores, oráculos, Pitágoras escuchó á los 
sacerdotes de Ménfís; Platón discurrió por e) Eppto y aquella costa 
de Italia; que se llamaba la gran Grecia; y el que en Atéaaa esa 



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4 



tnaeilro y poJeroap, j cuya doctrina resonaba en la tfeadcmia, wé 
hntn peregrino y ¿R^cipulo. Cicerón se |£É|Mk"">^" Teces de cntu^ 
siasino para hablar délas uti1iJaderV)i)K^^I)iaiij[ia hizo á la patria. 
f,Oli tú\ (esclaraMj^uim de sus Tusculanaf...;) tá has parido 
las ciudades; tu á ípa ^'ínbres derrainado|^nvocaste en una vid* 
sociable; tú los jiintaste^primero por los ^^lUU)'^^ después por lój 
ipatrimonios, ({e^pues por la comunicación defj^qma j^e las leihií^ 
tá fuiste la inventora de las leyes; tú la luaejlKa d^^il^jd[^ y dé 
las costumbres/*^ ^_ ^^_. — ■ ^, ^^B^^T ^ 

Aquí toca^ este Wraaor ^^yiBf¿H|gy'"^'P'*^^* «rtíciilmi^qti^ 
airven & la constitución de j«^^i>^^^tj¡^^ ^$,^^^ ^^^ '^'^^^ FratM 
3e la i»bt(lurfii. Élln es la escuela de Ihí biienns Ifyea y de la poTi- 
'llca; forma' un 01 buenos PriiTcipee, y m^igiatradni Uiimniios y sabios; 
«rtü un pueblo dncil y obediente á Ifis padres de h'pntrin, é inlrocJtr- 
ice !á pn/, la cnnfinn/,n y «una proporeionadn ignaldnd entre lo» ciif- ^ 
laJam^?. í? i guien do \ué biielfíiH tiobrf» de etle ?h!iÍ(> romnno, drbo 
inanifostívr íjuo fa H»bklinia hace la felicidad de Ioíí citidadai^os y de 
las naciotiee. Si coJísigo inipiírircia un divtno entusiat^mo por estn 
deidad luniiiioBa, y uti üe^eo ardienie de recibir en ehtc año Uterarío ^ 
s\j« lecciones vnriasy »irb|tnie?» í^e luibrán cumplido Ins mies. Para 
Jleiinr estü» grnndWsn? Ideiia, pitbi TUe&tra vcina, como Cicerón cu 
el Senado romano Iñ ííc loa pnd rea couscriploa* > * * ^ 

La sahidfíria ftaqe la fditidüd^t los dududanüs^ ' ""** 

Desde que el priiitiT hombre fné anejado del deliciopo Eden^y 
guíirdadaa stra puertas por un Qiíeriibin con empajo de fuegOj te vio 
precisado á estudmflá ivatnraleza. Al prírícipiaíTas primeras so- • 
ef^fladcs y fi*rmarse las iirtciorie^, las ciencirii y las artcB dtbian cul- 
tUaree, y obtener sus profesores \m primeras filhit: aaj 'es que en 
'las varias «edades de1 niundOf los bot^bres ciehilffcoa bnit deicolbido 
sobre íoá dem^a fer^s, y les tiié contjíido el rétrimeri de b'S luieblas. 

Golado por híli ríidismtea 1 tices de la sabiduría, ^iiix.deíir la pro- i 
fundidad de Ion abismos; l|j?ga á vér el origen cíe las »corrÍenteií, lf>í 
tOÁpros de donde ialen los virrsto^, y m din ira los ninneiruris y prodi* 
gios*qtiQ eieotide el mar¿n su seno, l'erietra en las selvas y sierras, 
loca las TH ices de bjs íttos níoiitcií, ve sus bóvedas y Jos surtldeton 
^ las fue n les; nota Ja ealructnra del globo y la rudera de ]<^ precio- 
^ol minerales. Sabe k fas eniLuenci^jS! vé bs rocas qoc barí quedado 
dí4 nudas de los icrrcin^s qtíc po^r/ íi4ífíctí*llcTnron'!aií'f!g.tro^, trasbi- 

17 



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dáiítl{>W á otros piiUea con hs fértilrs hereilnJes. jAbÍ arrebaton loé 
Vientos y \nB UnMims eetn» poseí^ioiies qtie ÍJamnmos €terjin»t 

A\í¡ se II bufo v^ d cVrau que llcivan Jb& nber^s^ casi paralelo al 
lie laíi monUiruis, á quienes lian farnindo, útmfurm&úáo fa antigua 
"Cura de ta Ú€rru« Cotitinnplí^ t» fuer/a dVeeias tinísiniaa limas de 
«gun, que roen inc^f^aritpmentB los fiit^damüMlos Je los tnonit:?. Es^ 
IÍ4I0 p4;i|j>zi>tf irregiiinres Je uiánniJf (pie eii%tra tiempo rodaron lisa- 
ta el Iüclit> Jtí líí ribtrríi, líimidos coiitínttamettte en torno por elaguA 
corriente» han goltaJo sus alíenlos y cFqtiinaK^ suVá^peraa superfi- 
ciejí 8G aligaron y (f^esentnii tina ñgurn rtv;ií}a y puEido. 

DeftJe el fundo Je ias' afehas leviinta snn inirns á la£ estrefías, 
nota sue lugares y aspectos, a visan Jo á íos fabrnjorea las sa/.ftnes, y 
á loa sacerdfitett los tiempoa Je la« fi'átjvijajoífi. A tos fiaatore» d4 
avifos jmpfírlaiít^s para mejorar las latja§ y eoloftfs de yusfebaños^-y 
p paro niultiplicartoi, enÉí€Hliodol^e"^á cniiiar«8i( vida indcettÉF, y^e»ti- 
nisrlt^ T^ébic la atterle de íi>a r^yes, A los príncipes dá lecciones áe 
|JOidbnc¡a y de inoderactotí^ liaciéJiJMei preft^Hr lifjtiaticia ¿!la gto^ 
na, y la pal: á las vícionaa^ Sun esiudií»» fortaleceti á !#jiivenmJ y 
■^ ulegran la edad decrépita^ son un aJortio efí la prosperMiidj y en ln 
adversidad un aiilo: el bienestar, bs honoree^fj^ík íelíci Jad siguen eil 
|ios de ella* \ * ' • ^ 

Las cieiinias liaceii iiuet»! honilí^c b'rilfc en In Sí- ii.dntf, Plafoof 
' A rhin t«le s^ G i cero ii , Sé i leca y iít r os as i g riogoe € t j 1 1 1 ^ j r > ■ n i . j i ■ o ? , fu e - 
Fort los atácalos de su ^i;,^jp« lio los tietnpáv'híj&deniosr multitud Je 
íligeuiot^ sublimes, después lie labrar su felJtifdad^Hian ilustrado á su 
|iatria, ya con sus escritos íitaiinosos, ya eo'h^'Bti^rofundas conocí* 
tifien to«) en los cütisajoj del reinOf en el saiÉtuario de las leyeSfreri 
«i teíuplo de la Justicia, en laa u^tvérsiJaJes, nceiJemins y Mcebs. 

La agricultur», 6t*gur» JeHofonleí é^lfí matirelde todas laa aftes^ kt 
república' sin ag^ricultm'^fc cstS. );ir;Tein a íiMtieiisa^neCesiJívdesi i|V»e 
son causii inmediata de eríft^rtHedades I ^i?rlii:Kiues* y guerrns*eJvilMf 
Con BU ejercicio se aUmcntiiii las gocc^tkl l ¡udad&na y ¿c jrafecienta 
la riqueza publién; ella Jio'á K^er E^Ufíos hombres éminetiteB. Bu pas- 
tor se ki£0 gran soldado y. caplLt1i4:mn[nor^ Vjriatn,* cuyas ñBfóieatf 
«t;cioiics llenaron de terror al soberbio Oti pítollb. Lo\ (]u^ ^j^eroo .jt 
rjamar á Alitio de parte del Bcutido para <iue t*juiáso'ercftrgo*de elit* 
f»eradur ^general del pueblo r'onlMou Ic bailaron q4ie estaba/semokAfi- 
ú^: l*e r< j ai|u i^Htíf • mmto n^^stíi^ia t^ni jiit^^M^^s del ca Jitpo rofi^tlK* 



*i?. 



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-^■^^í iÉ btM 



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cleron el rem^h piíliHco, y tuvieron las riendifs del carro trii»nfiiK 
Quincío Ciocinaio cultiv^aba d^la otra parte del Tiber una harmo»»' 
keredüd, cuando fué 9<^>n^^*^||ÍctadbjM^|H^^ ¿Y qué diremos ^é 
laa artes? Not^oriaes la fama qjie |¡^n^g^|ptdojp.or -^i^ obras iiiino{||^. 
let loa^ Ijisíypes^rofen^pm^ la escuj^urarj piíiturj^ En Italia, MjeaeV^^ 
Ang4?lo, BraijíiMiéJíí, Ríifieí Urbiíja, TrcinoOf Alberto Durero. Ei»^ 
Francia, Lton/irdi) de Viiicf, piíitor y esc u fiar famoso, Eñ Espafii*^ 
Berruguete, Becerra , Murijjo, Niivarreíe, y oiim gtirúoH ímigiicB* Pm" 
iíjo»eriai sertores^ eí hubiese de eniimcnir todas laa orie!^,;y sus dig^ 
nos prare^ores. hti fama de Hipófir a ^ üS i de Fitüíis y dí^ A peí es, ^ reto; 
nurá crMí gloña vn IfHÍtmips sigloinm^ *^ / 

El comercio haca üI liírmlíre^seTior tJe los t^art^* dominnndo Ina 
eiitumeciílíis oIüs, lleva Jub prodriccioiie:! pu ir ins^á^e motos climHs* El 
coaaercb es et almn Je J»» iiactooes; i^iis nque'¿ha>son ¡nmeoias^ con 
«siJaa se acrecieiUii el poder de los imperios: wú ñurccieron eti otros^ ^ 
tiempos laa repílblicns comerciantea de hx Fenicia. 

Verdades, eefKjres, quejí»y.uiias profesiünes inufl oQbleaqu& 
otras; pero cada una ikue sup preuwos y sus coromia, y todas conlri* 
bviyen á la fóJicidud del ciudadnian. El n/ipJrnr á su perfección es un 
deseo lauduble; al cotiseguirlo es un glorioso triunfo* Pero ne necesi- 
ta un estudio contitujado, utia ineditíiciop ^irofuridafiy coriauitar á ca- 
da paso los autores unti^uns y modernos^ sin ndoptai sus principios, 
lino eu cuan lo id (xíiuíco oos b>s nuíestre evidentesi lu minos os y con- 
formes á Ja natura I exare^pericncia y iitilidnd de los < hombres de tú- 
dos los tiempos, fíigümos á Sócrates cuando nos recomienda que nos 
conozcamos á noaétrog mtgmop; eecucbemoÉí k Filágoras y á Platón 
erándonos dan precepiota i ntelrgi liles; reciba ai os |gs con^ícjosde Zc'-^ 
son cuando íoi bailemos conformüs á In nntiiralezadd bombre; du-^ 
demos epn Pirron deaquellns cosns euvos [irincjpios ba^ta oq^iií no^ 
hHti sjdOilrien deseo tm Ti ; i díi$;.cmpt<íe>UQs Iti^ ^utiíe^a de Aristotelea 
para descubrir lo verdadero, tan frt'Ctien te mente confundido con io^ 
falso. Mas en el momento q^e ásBcobrriUios el error,, r^o debe la au.^ 
toridad de estos nombres rcspetuble-"^ avasallar sos^nt i¡fUceearaos en. 
manera alguna. 

No perdamos de vístanlos progresos í|ue en todos los siglos lian 
becbo los gemos sobresalientes para imitarlos y recoger iguales fru- 
tos. Estando Julio César en España «n. el templo de ííércules vien-, 
do ¡a estatua de Aíejfindro Magno, y pinEadas y esciüpidás f^ns ha» 



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Tifian j trofeoi, derramó lá|;^ iinas por no haber iiecho cota dtgim dt 
inemorift en U «¡dud que aqirul hému habia fujetiido todo el Oriente. 
Sci^uéJ, pues, Uñ hiít-llaü de Ins híHiiUres f^inineiitít** Nuda Imv que 
fi&truj(a el camluu i)*' Tti II ristra tjdu lmi un ^ulnetuo bien constituido; 
iiaifa es cspaz de jni|iedtr Jos progreMJs de lnvciviliáücion» Imjo Iti» 
nuspicíoH de una riinn otigelicaf luja de la culta Rurope. Scutyda en 
el trono de Recur^dt» Ui &t«b¡durla oñrmn su mlio; al puso que In ig- 
Jtéraiicin I1Í/.0 hupotentes ios esfuerzo* d*5 un príncipe teniernrio. 

Si queréis cousulid.ir h\9 instituctooci pniriaa y asegurar la ver- 
dadera Ttíficultid, niiKid In ^nUiíliinii. Fonuidahlt» es la lucha que pre- 
líéman la luz y hii liuioUh?;; cata es la lid í^angrit'ritn éiífre los tiranos y 
iuft pueblot. Hace muchos siglos que pétrea ri con deDuedo la felicidad 
V la iguorancia; estaiierá domij^ada m é6 ilustran ^laa uactAues; aqueMa 
nerá ireuDJda si Us mñia» popul;irfíá>y»cenen la igfuorinicia. Desgríicin- 
das las naciones si una nueva generaciíjn no bate con heroisjno al 
f monstruo de la tirnjiju: arrastrarán tas eadetlaii gemiráti en ta escla- 
viind^y aun en la oacuridad del scpulerí?, ierán hollada* las í^eni/.íis 
de loi héroes. Pero los deseos de ilustración deben ser moderados, 
C/fíco que coma opulto Dios el árbol tb? la tida en pena de un deseo 
de saberlo iodo. No eligió otro medro para frustrar una curiosidad 
oiccsitíi, que ubaadonarla á sus mísmaB empresas, provectos y opi- 
iiionei. 
^ La sabiduría hace ¡a ftUcidad d€^ las natíúncs* ^UMí^ 
Abrid el libro iumorial déla híaioriu y farérslas Dacíoucs cieír-^ 
tíficas en la lutiihre del pt»der que perdieron rápidamente, cuando laa 
tinieblas de la ignorancia v ni vieron á dominarlas^ En Atenas ya no 
existen sus sabuis, y ^e (^Btlnguió la antorcha lumínofra qtie daba luz 
á los pueblas. íloma, ¿ilóude csián tus oradores, tus filósofüs y pa- 
dres! Ctm efloi pereció tu poderío, desapareció lu grandeva, y te piu 
lie ron iaa cadenas los pueblos bárbaros: en un día se osctin'cié la glo- 
ria del soberbio capitolio! Afriea! otro tiempo tierra reninrosn, donde 
brillaron la ilustración y el poder» apegas quedan algunos de su% 
l^randiosos monumentos: y han sido destruidos hasta lói scpulcrof 
«acroiantoi. 

Las oaciotiet han tenido lu época de sbsti miento y de grandesa» 
de ilustración y de ignorancia, Eti fas eras dt3 ilustración fueron re- 
gidas par gobiernos repreflentnsifOf , bajo sus diferentes formas, srftun 
c^dhrerio carácter de los pueblos- en los liempoií de ignorapcist 



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tibUrttiiiaj el deipoiUmo pesaron tobre elUt^ El fauttiimo ora réti^ 
gMOt jom poHUoo, Imcin^i^iaiM á millares, por d¿ i|«iera te le^ 
TAoCavoD boftieraa-y ^h3^ffilíá^,Dpgradi|df]^ d%nídad del hombre y 
corrompidas a|^ eostumbrea se entronizaron los crSuenes,^ la virlud 
Mifí^va buscó un asilo en los áridos desiertos. 

CiiHiidü el CrÍHdi»r del tiniverso proiiunci^ la paliibra liágaH*; la 
Iu2, derramo de su boca^una íierniosiira amjib!e que £(iüpettdi6 al 
iBuiiJo con sus encantos, y paso cii cadenas á las tíniellns y la iio- 
rhe, tirando la uortiaa que envolrin al ojUe como en sü Inrauciup Es- 
ta inziravilla natural Fe repite cada dta en lúa íl^irecientes íuliaa del 
fltba, £1 mundOf que e^tabn sumido en Ins tioieblys de la nocbe, como 
tm un sbismii, aparece de nuevo á los Vijos de ius míseros mortafes, á 
cada uno de los «eres vuelve su color ccm la nueva lu/., lus pradob ver" 
des, las flores varias, las ag:uaa plnleadast y cada obra de la nnturale- 
2a recübru hu gracia y enpleudor* A éFte modo, stüorca, cuauílo l9^^ 
mano omnipotente derrama ta sabidoriM sobre las nac:lofles, desHpa>^V 
rece \\f ignorancia, y hrillBn>de nuevo Jos i ti estimables dones de íu iu- • 
leligcncin. Hablo de la j:»biduría que eutra au las ciudades parn te- 
ner el princijiado en todaa las amt^: para tiacer reinur et orden y Isa 
leyeií, para censurar fas imvedades profanap; para inclinar sus barbas. 
Jticientes ¿i los umbrales de los lemplos y Iiacer respetar los mineriot 
divinos. \Diu h:úiU> de eaa vana sabiduría que t^e introduce par» 
derribar hi^ ciuchidis uutigu«ií4, despeduznr lai tuldns de las le - 
yea fundamentales, ^elevar el peuJun en kvs '«ediciones, anular loa. 
preciosos derechos del cUidadfinD, apngar los amores legílinins, y 
mezcladas entre si. las. co5a3 divinas y liumauas reducirlas de una, 
vez á pavesas. 

FaFaron ni fin los sigíoa bíiílmrnq, y una era fíe ilustración de- 
bía sucede ríos. En Alemania y Holfinda di^ítugüi Jos filósofos creoron 
una escuela fecunda, que estén diéndose por Kuropa, babia de conmo- 
. ver basta los cimientos de lu suciedad foitdnda pur el feudalif<nio. A 
ettus ingenios sublimes eignieron otros que desenvolvían en pulUica, 
en tegUlacion y eu economía^eorJas nuevas eji absoluta contradic- 
CtOQ dou la» doctrigaa g^qonocida»?x^auii coa los principios que fir 
maÍM||p»)a biM» de ft^DnroisacioiÜK^^ La bistoria obsenra- 

wk. conasooibro aquej^freoiecimiebto'colosal, que conmovió al mmi* 
d» f Dtero^j ectamioará loa portentosos liecbos de las rmcionet le-^ 
VMtadM th oíaia para derrocar el despbtism'fJ^r aa^Turm^as ttMAta-^. 



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^eí ftótrini. Fi^í iMeciiiiii'rHos ciejuiricos se críjtit por to Jss parles^ y 
pnncipiít una nueva crn de abiitidRiicÍB y ^ vida para los pueblos. L» 
Rgriciiliurfl, los nric» y el ¿bmercio ñofmen donde reino la Bnbidurífl, 
al pn»o que bri naciones u^ ífutiiiitadRa ynceii en eE nl^atíuiientoy mi- 
■eria. Las naciones ilustrfid»* crecen en poder jr grnndeza^ decayen- 
do por momentos los fo^pidübíea imperíoi que dieran la ley al uní- 
verso; pnrque se eBlinguiÓ en e líos la nntorchíf qweff^s hubo ílunirnadí>. 
En nf>sotros por desgraeioi. no ec han difiiníliíio tanto hn lucei 
del siglo; estriba cerrado eÍ*iemplo de la snbklnria, y no era dad^.a" 
cercarse á sut itrios. ¡Que era tan desgraciadn! Mejor no ps deicri' 
birla. Sin embargo» debo dectrof que lo faltn de ilustración ba prolon- 
gado nueairos malea y ea causa de que en alguna» provincias úén to* 
dtiFÍa gritos los genios át U% guerra* No es posible tanta desrihcion y 
FUJtia cuondt) doniina la intefigencia. Con lodoj nn rayo de la srtbidu. 
^■U penelró en el caii>po enemigo, jr «I nfomeiito deponen las armai 
^Tas legiones q^>e pretendían con qu ¡alar la corana de Cnstida; esa co* 
roña inmortal que ciño la bija d«í^Ioí reyes* |Qne nación lan admira 
bleS Los grandes flcontecin*ientos que en otros pneUloa anuncian lii 
ruina del Estado, se resneken ftiÜímente en^«ta nación grande, en- 
fuaíasta y heroica. Una guerra fraticida y prolongada debía arreba- 
tarlos monumentos y fos hombres, y traanjitifse 4 gira generación el 
germen de fa discordia; pero de repente briíla la Fcñnl de gaifijy, nii 
ejercito ^ngirerrido que poHia continuar la Sucha jJifE deFgracMs de la 
pMria, sa coloca bajo el pisbellon de la hija de Pebyo. La sabidurK 
ilustra á loa guerreros, y pre6eren el gobierno represenintivo, que ha-. 
ce felices hs naciones, á la &ominacioji despótica que sqIo puede líe* 
var el futo y deHOÍncíott á los puebío?, 

'Abierta está la feen-Ia de la literatura, jtnrenes nl^tnnos, y ecsíi- 
íen obra» inmortales que tratan deí derecho natural y de gentes; de 
k>s oficios del ciudadano públicos y privados» de las dolencias y re- 
medios délas repúblicas, de loajuicioí^ y, sentencias ca pita ka. Abier-, 
tas estín las aulas, donde se esplican las diversas ciencias, que ema- 
nan deJ trono de^ia sabida ríe. Si hi cultiváis con e&mero, tendreTnoa 
'^a esperanza de que algún dia vitelv^ nuestra patria al grado snblime 
que octipó en el mundo civilizado por su esncU^ud y grandeza. En- 
tóncea tas n^ eiones hoy prepon de rentes recihjau Jecciones de nuea* 
trotinmortnJI^B táhioR, y abatían sus pabellones do quiero que treraa*** 
. *aba I«i1;ínu lífera de €asti)la. "'I ^'^ *kM ^ '-""*^. 



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— 4g¿— 
Vm IiiJbeifxúdü la |^ía j felicidad que prepara la «abidiKta i 
Wf JumladuMI y é 1im^ Aacio^tv Ki> olvide*, 9í;Hh «%u«1 antiguo pr*- ^ 

MtlM:-|hMi«eM íjH oftvfftíiei^qQde^ loa filóaofos imperaq ó loa einpe- i 

Iradorea fik^oftin . t-Ho dicbo. *^ 



N» »- 



. DEL mUpW-MÜNDO. 



Bl dimjanoNicotasilfortoftoann, que 1riajaba«ti 1749 en la Amé. 
HiBa 4néf«dk>nal>«e8ifeí prituejro- que lia/H Comprobado en su .diario la 
exHMkicia át rocas cubitrtaiMfignrtí^. El célebre Mr. de Huniboldt 
Vio tambien'iQn las ribera8j|jBl Casiquareí fig;uras imperfectas que ra« 
preaantaban o«q|(^,a«4^i^te8, cosp^^'ilo^* sefrpí^ntes, boas, é insirió 
melirfíi qtie Mrvl4» pfrn 14 fabricación de la harina de manioc Una 
l^i^i. poj^MI^ larÁmérifiQ^^ está también atravesada^ 

lÉate^t ülhite (^r'unavatta «ona de rocas eséulpijas, que presentan 
ligumfdemiimales y rasgos simbólicos, fl^qieotemernte ste ba^ .vuel- 
to á abservur pnr Mf. Scbnmburgkt do íu Gocjedad de atJticuarjos de 
I^óritlres, en la riberíijJíAEss^íliiibo', en la iiascíjda de IVara^ute, 
>,Eita cíiBcñdrt, dice^ es cé/ebie no solu mente á chusa de su ^^eva^ 
tíoli, sino tnmbien^pofyei gr^in nú mero de íigtifnfi eí»cifrlpidas en'^ui 
piedras, -.i-'hice lo p^Vilile parji rcmpA-* «rm de.^ealoB k-ocas» para lle- 
^ ,1 11 M ííí cíyiLüii:go; pero ]fi pteJí 1 *?f\t lit^iníisiiiílo duta^ y la^^kfiébr^ 

vétit] !: -ínTido ííiB fií^rxDs» ¡Vi auitíiiazai, ni pratne^ati' pudieroli 

títni^ iijJici.^, ^'il^r'^nl^oto marulínzo á aqucllaB piedrai, ve- 

fMfibk;^ moimine^ito:! daln ititüftgeni^iay de la eupertoridad de aua 
^«tSQ^iMos*;.. LaMtifarentes uibus qué hemos enoontradoj conóqett 
^ÁPP'MiiMflileiKps ¿ ptisa&deia lejanía de Iqs lugares. £l tercer es- 
MkMpUtbadbrtfllHv alrQMbdo OEiia eonípañeroa indioi; . psr^» $ü# 
wyiíWilMiiL <frtW.ai £^sgodel Alelo cayese ñplin^ii roa -iuibé^ay Vianda 
qfde no podta^onseguír ron^perlos, me contenió coii hac^r/de -eUoi 



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bñ dmfto eompleto/* Kste ultimo partido era el mus prudente. Es 
ée esperar que etree no tendirán iiMfar.éxíto q«e Mr. (MimHlHt|ek« f 
que ningún v¡ag<>ro que peftenes^ á^um itfusiott eiirtlhHMd^^poaMlié 
una mano destructora sobre efitoa«iii^nuinenll6i» 

El sabio Mr. Htinfib»ldt, do quí Ji tomamos estos pom 
'Xfíf»€oa$ anaUi de ^o^tjt^i,}; coaaidesa estas obras como los 1 
de una antigua civili JPS^ que pefleneeeu|uii»á á ttiia*6po«aieD qtf» 
las ra7.as que actualmenle jjjstinguiímoa ew* deacouMÜdas por mi 
•nombre 7 por tjs ifi4iacíoq.|Sp i^l^diaios indm^no tienen Mm 
alguna de la existencia de tales esculturas: Sóbfft^s riberas del OH. 
ñoco estas esculturas est4iitfcolocadu9«á«gs|^ndes elevaoionei sobre 
muros de rocas inaccesibles, (i) CuaiYdo^e preguatiaá tos itt^^;ei|f« 
como han podido ser esculpidas aquellas íig|]ras;yrespofidoB 1 
do (como si refiriesen un hecho que solamente un hombie I 
.de igggrar) que eso fué allá en lo$ diasát¿^ grwadn ^^í^ i m i^vknáo 
^sus padres navegaban en canoas aknivel de<oqttclla elev« 

« » 



JLI21l3JLBI|Ít: 




En Atenas Lijdol los ciudnilanoa teninn Jercclio de acusar i 
cualquiera; pero si el acusudor no reunifi la qúit>ia porte de los ?oto9 
ó iBrrngia» de I03 jueces á su favor, pagfi^uifn multii de mil draCi» 
TOBs/ E^cbinesi acusudor de Cteüifgn Uié coiidt^mdu & eltu. " ^' ' * ' 

Err la repúbüca/omíinn loB^cüsadfyrea Iflftiiafor parte del licni' 
po fueran jóv^tieSf dffeiniiliai T i ^te i H iliielruB y dístiii¿uidaa qite pro- 
cu rabÉii^t^urse á conocer y mlquírii- ivoinbradtn Vimatn^ ¿Lio cargo 
«a deíenan de una provincia nsolada pOLUU mú magistritdOv ¿ lu dé** 
un inocente injuaiamente oprimido. PaVn.csTo'se neefM^I^ 0^^^^ ^^^ 
lento, y mas que mediauo valor: pues tenían que arrostrar loi tÍK*l 



^(1) Un sd, ana luna 7 una mano, están pintailas en la eaBad^^d fió 
de Teeomava k QQÍ|olepee, tnmino de Os|aca k Méjieo, quelasateinu tsévé 
los Tiageros cttiiosos: están pintadas á maoba altara» qne etmta^ txaÍMii»-MÍMk 
aulas.. 



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— 1»7-~ 
ésioi i^ftliABKi J MDifit^|«e •! «««Mido tímete m lloMt. CMi9«iik 
ñil«rét de In repóbtien qne se catttfiíero \o9 ddítof, por etli «haom 
pretefjg de Tartee «iodos á los ecusndoref . 
£tt los crkneAs de lena m aginad, se duba áioe aeoeaé^ree ki 
pAurte de loe bienes de los eottdetmdos: d^niide ñno que de»* 
pues ee les Hamo euadiitplatores; nombre J^^^l adelante bajo loe 
easperadAres ftié mmy odioso, j qtie se dabl^^H seerte de J ei at s^ 
rae. Sin eosbaffo de esto^ ni> todos podían defMRt'l«e mn^res y loe 
p«piloe no podiaB lle4l«a^sino en ciertés casos, lo. misoao qae los sel- 
dados, Gáfeme notada de iiifaone, &>c« &c. 

A la eoétttsabre de mantener acusadores páUteos sedebí6 aepH 
I la eonserraeton de las buenas costumbrea e« la rep6Uiea re- 
baau mediados -de Gteeron, en que la eerrwpeton pesó á 
aer jn^^pw^wv» 

QiüniiHnlaiio deeia que habin miij poca diferencia ent|e un le- 
df^de earoino real y un acusador de profesión; yOiceron miraba eso* 
rron de la familia Junia el bn^r feoido en ella u» orador 

la acusación. » 

eblo^reinaAo malrotábala OMiyer satásfeéejon cnaMo 9»e 
badán á aquellos que babitin obtenido tos cargos de 1^ 
DO se habian eonduqjdS con* toda integridtt^ miraban i 
res como á unos (jarros que echsban soll|| ^ lobee 
renia. No obstHOle, el injusto acusiidpr ejiwitewlede 
rafamia por la ley.Remnia ^ ee le mareaba l^^pra K.eñ k^eiise cdn 
■ mi lúerro'ardieódo. 

Por la ley JuHa, se «windó que no pudiese acusarse k ufta Ém- 
fer de advilerio, sino después de haber acusado al marid«> deque fe- 
TOfveia ie%e8cesos de «ii mujer; por cuyo nQidi^se coartó moebo es- 
tigMpecíelde acusación, qiM mns a*yfcte4iijj||lfielipd0 Gonaliffli- 
»o.pflC;MI|f diseneiones, y fu^^estas cpBcuencias que acarroAbo en- 
Iré fas fiimtlías. . * "^ 

• A loe ireesadAres sejes pon iañ guardias ^con el ol»ietode que no 
fNi^ieeen eovromplP 4 los jueiKs <» á íes testigos. 

Catón el Censor, faé acusado y co^peíiée antelos tribunales 44 
▼eees, y^en tockw eiks faé absoelto y castigados sos oeoeadereí'- 

»n Henpo de la repéblica romans^ tte l«» cOtobatee juieítrios 

eSMndase pieáeótabaa mtichos acusadoíts ea¿tra.o«osdo, erfc pre- 

Msio qM se pufl^eeD ellos eiKrc ftt acorácrpaf»iM5mbrwa-»B»*^e*4som- 




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_k ^--. 



én éA que m eftoabeaate la mimmom é ooMiHttaM eon el 

£t«i eenibiaba en Roma de vestído, poniétidMe ub« orado j M- 
'cio,«de dt)nde viene que loe términos sontínattu y rm9 sMi móiil^ 
*avm;4é» «Ir acurado era persona de con«iderao¡oB|i|ai3ibtalMin taaiiblea 
ém vraltde todo* sufrientes y amigos; y si al mismo tieasfHi ImIihi 
iieoka servieíos >]^Hfl|^ ^ ^^ patria, hasta los magistrados y sett»- 
lioins daban esta^^^^^sterior de sentimiento, y se empegaban eon 
^ ptteUo á lo» qi^^esen que juzgarJu pnrn qae sarkers absueHo* 
-W acusado ra dcyaba crecer la barba y el Ctfbello, y se preseiKa«> 
ba ante sus jueces en actitud la mas humilde para mover á oompSf- 
-ailMi. 6a valiiía algunos de otros mil medios: ya prtseotándeseaconi- 
• Ipaáaáos de su muger; padres é hijos en un estado el mae lastímotf^i 
ya seduciendo á>uiganos de los tribunos del pueblo, pera que dia i l 
viese la asamblea en que iba á ser ju/.gado, ó bien por medio é^ek* 
. guti ajpfur^que aupouieado haber observado señales de sioiesiro pre* 
' M^iojiicfese suspender la reunión. 

Hubo no obstante ))lgurios ilustres acusados que no p4idiraott#. 
venirse con ^tas bajez^, tales como Apio Claudio, Scipio%el yema»* 
4or M Auibsl, y ISeipionEtniliano..Etii4)la7«ud# anta los jáecea Sci- 
f>ioti el Africano, contestó á los cargos que le hicieron Sfls ac n ia d tt* 
Tra«nuitiei^do sencillamente l(Ís (puchos y grandes sérvírioa qiaa 
-baya lie<^ en favor de la repúblic;!, de cuyo medio se vaüenMi imm-' 
bÍMoirofjloml^ea célebres injustamente calumniados. 

neoiar^dp Sontas,, de resoltas de la inicua aeaaaoíoif dt A-^ 
royto y MéÜtf; que era culpable, sin determinar todavía loa J MC— g 
h^efla que habia de sufrí r^ fiorque en Aténaa cuaado no estaba se- 
fialada por la ley se dejabtvá lu elección del reo la que couaiderahii 
merecer, y advertida» dit qnctenia dereclio de que se le oambiaavlm 
|i^ de-muer^ ^IkSi? «ksti^^, multa d«c. respoadi¿jcnei;raaiHyiee 
^'Atenienses pues, me pré^ff^ á i 



im()onerme á mi mismo Ja 
que meaasKo, me condeno poi*^haber pasado toda mi vida en iostriñ* 

. roa 4 vraotros y á vuestros hijos, por hn^ dasprociade O0n esta 
mira negocios domésiíeos, ectiple^w y^dignidad^, por liabarara oif • 

; iMIgrado e^teravieAta^l servicio de la ' patria, u«iwi>aiid# «cuitioiui- 
menta Mjiafser virtuosos mis coiK^udadanos: n»e ccMideAO, difo» á 
ñ^t alime»tado (^qiü» uks laata de mis dÍM m el PrytáM^ 4 fiapsn- 

. ras de laiapábüca.'^ {^st* c^otesudon, 4uuiime h^aisim al i HW iüi 

- . J emitc ifti 9Km^tá A tados jius jaeces; que ley atu ja b foft á^^^ 



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%eM«M la cicutA qtie era un género 4% supKcio may usaé» «M«t«» 
^le« ^Yo voj lea dijo ccmi una notable tranqaílidadíi \otfm ^¡m h im* 
rimaron ht seotehcia, á ser entregado á la muerte por niaalraa^r» 
«iMiaa; la nataralefll me eondenó á lo mismo daade a)ipaMMr*«HÍai»»> 
t0 de mi naelmietno; pero mis aqpsadores van^jar eittregailea á ht 
hiianiía é injusticia p(»r orden de^ in verd^f^^wiéraíf de mí ^ipm 
para Hbrarm€ de ruestras manos hnbiesa é^^^Ht aeg«o «• ana»» 
tumbra, palabras lisonjeras j eonipnsiras, pHPniedalea ttmídaa-jpt 
lludilldea de un sapticante. Bero en los tribikiniy cono «o la gaer- 
ta, no debe an hombre de bren librar su v4da per tedo gémew^ ém 
wméhoB* Es igaaknente ignominioso en una y oira no reaeatarla Mi» 
aon empeñe, eo<i lágrimaa^y con todas tm otraa indigmdadea i)«e 
hacer todos los d^ns" á los qne están dond^'<yo rae ree. 
La acusación pública, tnn en uso entre loe aAtí|pe« y eaai- M 
i deaterradas per el cambio y mejores inatitucionea de loe tribu- 
ía, parece qne iba á retfovarse á óUimge' de-<alglo i^I <^ nn db 
Mmo V mandó que un marido que né ^ese á ii]ue¡arae de loa eaea^* 
ioaéoeu-moger, sería castigado de muerte: cuya diapeai<»en upé* 
«08 ttiifo efecto, por haberse conocido "los fatalee reauhedea q«e» Ihi* 
i.preducido su ejecución. 

• « 

~- — ,,,# • 

O 




obras artlstlct^ son ni mismo 'tiempo un objeto tíedaje f 
de cariosklad. Tienen actualmente eu rerdadero logar en lea laJái* 
«iMi^ páMkm, y en los gabinét^ diaj^s aoberanoa y deles ríeos de 
-%iieft gasto. 

* %S1 caaiafiío es un objeto grabado en «na piedra fcolnffda Je «K* 
•ftrentte eapbsi de laa ^«e ha sacado partido el grabador |iara bacir 
*%a4bMlo*aoWe'«Í'qiie rmrita ana fig«ir&<ei) relieye bíK l Miy ad^-on 



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— 140— 
Miof otouro, ó oscura sobre un fondo blnneo. Los mas curioseé y 
Míos son «quellos cnya piedra tiene tres capns, de las que la om 
osoura stnre de fondo; In mas dará queda reservada parit la iguray 
1a ieroora para Jos ct^ieilos, la *burba, ios vestidfli el casco, las ar- 
nnM u otros atribu toa. La piedra i|pe mas coiuumueiito «e emplMi 
fiara loa eamafeo^^HBardonyx, cuyo foudo humeado l»«ice reaal— 
lar perfoctamente^^^H^ llamado así por ¿I color de hi uña que aa 
Wanca coo nn ligero|Rte color de carne. 

Es mas fácir^Kpbar el camufio cyae el entallada en piedra á 
pralM^do CM hueco; porque como dice Mariette en su Tratada de Im» 
pé$dra$ grabadas^ '*el artista tiene continuamente á laTÍsta su olMrat 
▼é su progreso y labra el material por donde quiera que lo jaigs 4 
^ropésito, sin temor «de des?astarla demasiado, y sin necesidad dm 
aot i e alt0 g á cada instante la impresión en cera que él grabti, como 
aoc^e cuaiido obra del otro modo.*' Pero, como nota el mismo Ha- 
^rieneif par% grabar lar caipafeos, no basta^ser buen dibujante y tenar 
Hbaen. pulso; este género de grabado exige quizá mas iuteligencia qaa 
^ fae se hajee en hueco. El artista emplea en 61 (Redras, an flas q^a 
la «aturalftaa ha derramado dilerentes colores al acaso; es neeefaría 
fue él \o¿ diUrilpiya en los lugares convenientes, que los adapte á 
loyliv eraos-objetos que se propoilb representar, y que estas difeposi- 
^onají payAhiD tan naturales, que se dude al ver el colorido de la 
4iht^ si ei^BM^Oif es el que se aprovechado de uti capricho de la 
naturaleza, ó si ella sola ha hecbT^ la operación. 

Los antiguos tenian mucha curiosidad por los grabados en pte* 
<lfl^ preciodas; y- á mns'diél Oso que hacian de lus camtffeos para ador' 
aar sus anillos, lorpeinados de las mugeres, los collares, los broche^ 
Je los mantos, y aun los calzados formaban también de estas obraa 
astMoas, colecciones á quejJAban el nombre de diadf^Uotktques. 

Pompeyo colocó en el'capitolio las piedras grabadas que baliia 
paitado 4 Mitrldates. César consagró al templo de Féitas úhtátru 
las qae babia recogido con enormes gasto^ Marcelo deposité sa ga* 
Únele de piedras grabadas en el templo de Apolo PaJaliao. 

El roas grande y célebre-de todos los camafeos conaeldoa, 9B^ 

ét\ gabinete de Francia, llaaoiado vulgarmente Ágata dt Im $mmim cth 

'pUlm^ panfue sa ba conaer vado en el tesoro de esta igiasia dtml0 fna 

'San Luis lo depositó allí, habiéndolo adquirido de Bandonin If • 

ein^eradar ái C'jostaotindpUi. Este camafeo itfnuaata tadt la 



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— 141 — 
Cai^ilÍA de Augusto y U npute^sia de eate priocipe. £1 arte del grab»- 
4o en piedras fínna no lia sufrido interrupción alguna en ctianto á la 
parte mecánica; pero había pasado como las dt-mas artes, por una 
época de decadeucía, cuando en el siglo XV los artistas que aban- ^ 
donaron la Grecia para sustraerse de la tiranía de loa turcos, fue- 
rou i buscar un asilo á Italia. ^^^tt. # 

Laurencio de Mediéis, el mas grandl^^^Hor que han teniAi 
las artes, fué el principal motor del feliz cu^Vque esperimentó el 
del grabado: su pasión por las piedrss grabadns y por los camafeos, 
la hizo buscar y recoger á los mejores grabadores. Los animó con 
gas banefieios, y el arte del grabado se propagó muy pronto en toéa 
la llalla. Este arte se cultiva actualmente con buen éxito en Roma, 
an R«g9 7 an Sunj^^rellj. 

CU uso de los camafeos en los adornos de las señoras, ha reapa- 
Hf^ido algunas veces en Francia, donde existen hermosas piedras que 
bap adquado los braceletes de Diana de Poitiers, de M. de^^cimpa* 
danr j el collar de M. du Barry* Al fin de la revolución, bfr|D el du 
rectorio y el consulado, con el gusto de los vestidos griegos, inspirado 
por la escuela de David, reapareció el uso de los camafeos. Mada^ 
Bsaa Taiiieu y Beauhariiais, adornaban con ellos^desde sus diademaa 
kMta los dedos de sus pies. El emperador Napoleón hizo sacar aa 
1S08 delffubinete de medallas / antigüedades 46 camafeos, y Meii- 
iallados para adornar un vestido de la emperatriz Josefina. Afortti- 
nadamanta estas piedras lian sido restituidas enr* 1832 aFestafolaei- 
«uaato, donde están mejor colocadas para el arte y para las cien* 



Los camafeos son monumentos en los que se hallan modeldada 
l^ato para la invención, y de gracia para la ejecución; ofrecen relni* 
Ipa immaantaa para la iconografía, composiciones en lasque sebn- 
Mff0 objetos laitolágicos que casi todos se refieren.á pasages depoe- 

.Uu aatiguoa y modernos. Pueden inspirar á loY diseñadores y ador- 
Bar laa edicioaea de los autores clásicos. Entre los produetoa dal 
arta antiguo, los camaftos son los que simpatizan mas con loa usoa 
da la vida OMKlerna, y que pueden reunir al atractivo dal liQO toda 

.laniUídad da la erudición. 

Henoa eatractado estos datos de un artículo muy esteoao di ki 

; NttTTa Rtriíjofirílin Vimos hace poco unos hermosos camafeos n- 
timtmñiMt , jlijidos de Italia, y entra ellos algunos de concha, que 



♦ 



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liot parecen primorosos. Los de esta clase son los que en nuestro 
concepto, ée podrían hacer mas fácilmente en nuestro país, por lo 
que publicaremos otra vez algunas obserraciones sobre otifr bello ob« 
jeto. 



St^i 



IPIEILllt® 3D)]E ^ AILIL®^o 



Teniendo que combatir Temístocles con Jos persas, dio» B«f« 
ftín, 7 viendo que sus soldados mostraban poco ardor, lea bixo mltat 
el encarnizamiento con que los gallos se batían: 'iVefl, les dyo, el v»^ 
]or indomable de esos animales; no obstante ellos no, tienen otro mo* 
tivo sijo el deseo de vencer j vosotros que combatís por vuestros ^ 

garel|.^r las tumbas de vuestros padres " Estas poca%|)alabf«ft 

if animaron el valor del ejército y Temístocles alcanzó la victorias en 
memoria de este acontecimiento, instituyeron los atenienses utuí em 
pe^ie de fiesta que se celebraba con combates de gallos. 

Parece que est/e ha sido el origen de esta repugnante diversión 
que los conquistadores introdujeron en nuestro pais, y que haoe te^ 
da^^las delicias de muchos hombres que se creen ci^lizados* SoA 
dignas de leerse las siguientes observaciones qu^hacc^obre este pun^ 
tO cj mismo Buffon. Los hombres, dice, que sacan partido de todov 
para su entretenimiento han sabido muy bien poner en acción eaain^ 
vencible antipatía que la naturaleza ha establecido entre gallo y fttHI^ 
los hombres han cultivado este odio innato con tanto arte, q«e loa 
combates de las avea^e corral se han hecho espectácul|(s dignot A 
iflteresar la curiosidad de los pueblos cultos, j al Tnisuo Jtáe^npe mv-^ 
dios de desarrollar ó conservar en las almas esa prcd^a foroc ié ^ 
fue $egun se dice e$ eí germen del heroísmo. Se han visto j se in» mh 
davta en maa de una comarca, hombrea de todos estados ^•rrefam 
tropel i esos grotescos torneos, dividirse en dos partidos, •nai^ecM'- 
ae cada ano de estos partidos por su combatiente; añadir el ñiror4i 
las mas viles ganancias al interés de tan heü^f espeetácnb, tra#Cor^ 
liarse la fortuna de muchas familias con el último ji^aiUs dal gallo 
v%nced6r. Esta ^era en otro tiempo la locura de loa lUioéIojt; 7 1» ^ 
W el dlB de loa- Chinos, de 1<9S babitaift^ de FHipiwü^ 4» 4#«aid« 



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ii^Éo de iá Áaiáma y de elgimee olrai aecíoliee de loe doe OMiti* 



Tüiiibfén- eo Méjieo las peíens de gallos sen por desgreóia iib« 
tfo las mee barbaree dtversioDet en que el pucbfo depraira tu eoff«- 
«im.o0a»O8aéedeen todoe lot espectáculee de sangroé Si fuera cíer- 
lo que eacos eepeeilciil'8 encendían el vd^H|tt%{al en loe que a<* 
oe^iuatliran preaencierloe BÍngunos eeria^^H^vaHentee generalee 
qa^ loa oarsieeroe qoe def roMn mh cesar lasangie de las bestias; 
'%€íB ^e desempeñan el infame ofieio de toreros, loe galleros de pro* 
i^esíon j aun los verdugos en jo e<yeerable oficio les hace ejectiiar wn 
. — e s ia uto sin eonmeoion ni repugnancia. Afortunadamente no es auL 
1«08 eombates de gallos preidisponen el ánimo del pueblo para esM 
finas sangrientas que tan frecuentemente trenüos y en las que no £ii- 
iMi OHiohos veces numerosos espectadores que presencian esas es- 
e #< p s de inmoraliiilad y de barbarie eon la misma frialdad cttn. quo 
ftsian tt»a pelen de .gallos* * 

Es honroso para el hombre el haber domado al toro y haber pnes- 
.4o bsijo el yugo á, un animal tan fiero y vigoroso, pero es indigno ^ 
del hombre mismo^ el depravar á In naturalesa en sus mas ha* 
Has erinturas* abusando ^e la antipatía que ecsiste entre los gallos 
.pam enseñarlos i pelear con encarniaamiento armándoles eoi|ÍM- 
aruinentoa que tt#los dio la naturaleza porque jamas en ella hlnm- 
btdo el designio de que los seres sensibles de um^ misma esp^ejp 
«lyUbatan entre si de una manera t^ sangrienta. No debemos eitr|g| 
•Asrei vecprkiclpaliaente en la clase mas miserable del pueblo* esas 
-é^UM propensiones á la riña, y aun al asesinato, cuando tan mmlf» 
-tofaieinolin aciones se comienzan^ á desarrollar en los nüoe ooa el 
«•fecláonlode las peleas de gallos* y se enar^Bcen todaviit mas oQci 
«floilrocoasbate <lo toros, que son el oprobio de la civilización 4e 
iMesii a patria, V^ 

A hm ifloonvemeaies de las peleas de gallos, consideradas oonao 
MI tfspeétáeulo de atrocidad y de estiirtioia se agregan los que tiene 
ps» al taAo juego de asar, en el qoe ee aventura ala ciega oasualldadf 
• 4a tentoa y el bi ageste r de las familias. Aun se debe agregar á ee- 
^-asáeoomMé, qiMi«o hay »n jue^o de apuesta en el que sean ntai 
» f dseiitiievitables los fhrudes y las trampas, fin este juego 
»«ne gNMi parle de nuestro pueblo lidqniere ese earieter 
•. tnm éw/ k w ám y ip ei i dencicrf»i tan opuesto á la buena fé y á to honradez 



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ie^pift M se p««4e prMoittdírMí toion ki m w p i mo aée la ykk» 

9e ha dKeho que el cómbete de gHÜos et un espectáeirio 4|«» «e- * 
wle todftWa eo Ba«iaM» tan dvilizadnf, eomo la Francia y la Infla* 
%Bffffa; puea bíaN: aaíi an eataa iiaeionef« tal eapeotáoulo noea mm^hii 
nato da su barbarie primitiva. También $e acutlaaibrafi ^ñ^n^fmi/km 
•naaioiíaa al auicidT<y^BlBf afio; ¡j por eao diremoai qva la oirittaa- 
•iea p«ada coaaeqfl^Rulea crSmened, y noa apraauramoa 4 Itttroda* 
«raAirenoaotros el desafío y el aoiciái||para aparecer como ^eívUrn* 
do«t... Imitamofl á aquellas naciones mi lo que aon verdaliefaaMiita 
ealtast á la Francia, por ejempl^ en sus c«panctMi€« eU 0éjeUí0 ca* 
duMifialeSt magnifico espectáculo que presenta en un peqoalle c«ft- 
dffo; cuanto el ingenio, el cálculo y la inteligencia del tom^e ^«- 
docen de mas bello, cuando se aplican á ias artes. Imitemos á la Ia« 
l^attirra en el entusiasmo con que fomenta las corridas de cabaMoa, 
xlivejftíon hermosa á la que se deben en aquella nación, las m«j««a 
de las razas de aquellos animales. Los gobiernos debia pensar mea 
de k) que piensan; comunmente, en la grande influencia que ejerces 
^ eu el carácter y costumbres de los pueblo», las dirersiones p4UicaS| 
j principal inente los espectáculos sangrientos. 

No sabemos precisamente, en que tiempo se introdujeron en 

Máuco las peleas de gallos, como una diversión tolerads per el go- 

Weroo; Un diario muy curioso, dice lo siguitNite: 1667 — M^o 5»- Se 

jf^Mó á instíAítias del 8r, Arzobispo el juegú de^tdht^ y &frt€Íé 

^indemnizar al asentieta de las ganancias que le rindieran. Después ei 

•924le Septiembre de 1686, dice el mismo diario: *'Vino real* cédula 

para qne no se jugasen gallos, y se devolTÍeae al Sr. arKoWaiMyla mk- 

tídad.qne halii» dado por indemnización al asentiata. Se f«por 

datos, qii^,en aquel tiempo las autoridades cifil y eclesiáelsMi, 

• nocieron como perjudiciales á la inoral publica, las p e l ona ám g | ill aiu 

En 1771 el Sr. J^jf^h^é 6al?ez, visitador general .de la Naava Em 

, i»aña# decía en mn instrucciones al Virey BmcairéÁ^ ia qne i na aitsmo a 

í«-la If tra. „¿a afiocion desoréenada^ que tienen loeJkmU^méeo é$ mU 

^pm$ á hs juegos de-mpuootafXnixoéa^o desde los piineiptea del | 

le «i^ las peinas de giíllos arAados con savaíns, piara qpie i 

«en breve la suerte del combate enque «e atravícaa- el ifilaséa delnnfn* 

. farrea, y daapuea del año de 1790 empeñé ái 

> asísfite erigldQ ya en ram&de Meal üfosss aá n i y a«Hv \ 

varios i .4 pf oparcion del color de los postores y de laeeemdlaáMie 



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foe ae hnn beeho k» remate», porifne loe iN«bf uitM leprobMloe «k l«i 
eeeiitletM, dieron enmpaéqne «e lee - pferinieeefi reflee co loe eoa- 
tntor reepe ete á q«e le oeKéedde ee»es jtt4|^ no y er iai tee enjeiee» 
ioeé une ftdmtníetraeion." Bete déte coaiprue^ t— ibiee yie em> iia> 
» iiii dee u tokeedo 3r« lee peleee de f»MM jier elMpeb i et n e ee weíew 
tttoe dIversiiMí íneMrel j el r w e ke de de i«ii^B|9Píwdtneete«« 

Et 3r. Re ri We g ífe d e en sne ImttrmdWff' reeenredee fedeele 
dee en 1794, bebiendo ^Ij^iefo de geilofl diee: ,tLe 'ggtieeiál 
sería afición de lo$ nahtrmesdñ este r«lno á las peleee de faUov, 
proporeiona el que se hícieae de etta' div?rMon, «n efAt^/bataiieele 
formal y ime remtáenfMvm'ée la Real Hacienda^ enjoaprciduelea n» 
bfijan de 50,600 peeoa sin costos de administración per eetou* refu- 
gtilarme«tt#f n arr«idetniento; bien que en los iti^iDoe «ños, per M- 
te de poétor s<- puso á cargo de oficiales re<lfcej«qnfenes para preper« 
etoaar najores aumentos á la renta, difipesieron íebrtear ana pleaa 
en el paeblo de S. Agustín de las Cue? as, muj concurrido de gentee 
de eeta ciudad en la temporada de pescve de EepIrrtn-^Bento. Tmto 
de eoeto 6688 ps.' y en dos años dos meees ha dejado ubre 1740 ps. 
áfevor del ramo. Tenia la renta pocos gastos, tan inéttfee cearo lee 
que oeaeiene este juzgado, especialmente en la asigttecion de 1000 
ps. que se dan al aeesor, que es un ministro de le audiencia* Beta 
renta es poco grarosa á los contrifoujentes, que le hacen ?oluntari«« 
mente; |9ere $i h e$ al público, porque Jomenia una pamon em €$im$ 
gentes muy perjudicial^ y que es origen de otros desordenes. 

No corresponde á la naturaleza de esta obra éndiear lee diapo- 
aieioiiee legalee que mas ó menos direetamenae deberiea -ceatrariar 
la propeatiott del pueblo á las peleas de gallee, beeta llegiir á prohi* 
bir una dÍTeraion inmoral, ruinosa y bárbara, Baataa lea r sés e sieaas 
que hemos hecho, para que se conozca la BeeMÍdad qme tienen los 
hombres de eeudo de meditar seriamente sob^^p ofajeto. Los otfi4»e 
ee edvean en las eecoelas, ea los colegioe j^Tlo íalerior de lee &- 
tailias; ef pudilo casi ao tiene otra edueaeiott que la qaa puede ad- 
qotrir en be grandee eepaetáeuloe á que ooaeurre uum freeaeala» 
BMate. Si eetoa eepect&cttioe te inepiran idea de beaeroleacia, ai b 
Hastfan en su ignorancia, ai dvleiéean ene coatumbree, el pad>lo al 
üa ee ciiñUaará; pero si las difcraiones mas populares» ao acmeiad 
«eeenae sangrientaa y motivos de prodigalidad y de desorden, el p«e- 
Me aera inmoral, idiota y bárbaro. De los espectáculos sangrieatos 

19 



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^ne itmemoBtn fiae«lra paisi la« peJeas de gnUos fon las menos nUo- 
«eil pM'o 0ff eoMÍderada esU divefiioii cmho un joaga de as«r» af 
itmotifliflM y tma etc«^ «le ««gattOA, de trampaa v da firandea. Ha- 
«M9 obaarvado eotí atención laa eostuabres y catado acanomiao da 
fNuoiios iufaraa utertüaya-fti paB ftf ytto diidamaa atayifiar .^^aia aoa 
muy pocaa eioejl|P]9^Bos pueUoa qua se antfef au caá ,a»aa faroT 
ékmyte^É dafaUo^^n notabbmeate nitaanU^laa y I» maf ar parle 
da -aas-ifabéiantes ociosos y vagos* d|^ 
• 



(remitido.) 



ld*f\fance e9l » touchcmlef 
i ^ ' Bk! gu¿/ ame si dure 

L ^'^eprouhc en safavour le plus tendré interetf 

r ^ Toué les etres naissans ont un ckttrme secreit 

. Üelillo 

I DEDICADO A MI UifO. 

S| El Itombre, objeta siempre de meditación para el liombre, le dút 

lecciones importantes en todas las edades, y es uaa escuela que se 
abre en la cuna y se cierra con la tmnba. No es en losprímeroa diar 
de s« axtstencia cuando el hombre nos enseña ménosr Si la: vida ñ/i 
nn libro, la infanaia as la nras interesaente» y siadada la mas inocan*' 
<e y sentimental de sus páginas. 

No solo frecuttgando lieeos, visitando bibliotecas^ conaultlsiidp' 
libros, examLnani^Mgaminoa y observando los usos y costumbrar 
de diferentes puebid^ naciones, aprendemos alguna* cps^» „fiboai* 
We que buscas la sabiduría, abandona por^un momento laa tñUadaa> 
aandas, por donde todos van, y vea á santacte al pié d^ aw cusmi $ 
meditar sobre la primera edad de la vida." * 

La infancia tiene duplicadas rentqjas: ^l paso q/tm instrn|!ai iir» 
leraaa al oeca-ifton. 

iiaa i&griaaas, kis ríaos del racien«na€«do mneati'an al décimo de 
todoe los hombres. La vida cerré d^ipues, del aaodo que eoaM032^ 



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f mi %üám lo» mAm y esoena» «i» «mu re pt^s entpcioii pa^afora* hmf 
fiUitfir*. hry «iiMdUore*» £1 oiia4ro «!« iu vidU no eaá ilumiafMWiN^r 
«ifM» 000 '«•ikAolo eeitof; !(«¥« loa i^oj^í^aigunM ««otuma y k« 
tawittwi A» amella» 4¡«tfffMÍMN Alternada fk úi:mpt% 4a afliüinwaa 
y ú» alay^aft <W Qap6fa«saM jr 4e0iili#utot, d^MÉymas y derr^iaa» iUi 

La ignorancia del rafante, cujra alma eflVinn tnbJa rai», — lo kii 
RooMi «n ilóattfOf «Da mmxiiJÉt^ \m ign^ranaiii M Iminbvecn todas 
kia edaJtif ifaorante MUique su onbasn liJttDifttée ootí laa oMiMit bsffl 
asi al aepiriero. /La eíenci* del liotiibre es ooaafanaitfa; sabio aa ai^ 
^•a Mna, al ijiia iwaca la aabiduriu; asas no aéofve la eneueittfa. 
Baldea, jj^láaofo qae fué ornamento da ia Gfaala,«éaeía: que $0* 
h km ui U ^^^f^i^^ ^ igneroéa» {^tro desai%aiío para el oi^pt^km 
de los prelerraidos aaWas> pataWas santancioaas p«i% toa raaáaéaaoil 

La mudas dd infanta nua daumeslra lo q«« luego k eapariancia 
viaaa iaoofi^mat* -fisto «s, qae al siknick), as p^^ftitibla á la lotraa*. 
mamé» Nada mal daitn «I ta naeditaaton Ihaee á loa HomWes, la om" 
diaacian aa Cttemoiaímante ami|^>i del f«HS«fimieBio y del stlencio* Ntf 
ra el hombre á meditar entre el tifmulto:de las filaaaa y Aatros, fausr 
ca á este ñu sitios mas apftrtarl(9^ del bnlPicio y estréf5íto de4a vida* 
La noeha fatofece la laeiiitaciiMi, porqve es tacitumaf caUadas lla- 
man loa polutas «tw dulcíi?im&« horiia. • 

Las n^eeatdadea de la ftnáincfl muestran la depeird^néin del 
hombre. He frfrt la'bí<»e, el ffiéeíVo de li sociedad. [Q«fé sefin dai vn- 
Iknte ^if los desvelos del amor*mf(lernfit! [^caHárnnse por rentura/ 
tan eátréchas reladoní^ermHiiitla esta jorlftida de la víJh? ^DeHerí 
el infante, pasado e^te período, bti^car los bosques, darse á Ih ? ida 
errante, ohridada enteramente de stis primeros dia»? ^ffnnoa la vista 
de otro infante pendiendo al pecho de su inadi^|^|^ará at^ora/.oiit 
¿La sangre nunca le recordará deberes? Nunfl^^iiuturaleza le dic- 
tará ternuras? 

Filósofos, venid, venid á etnniinnr en* la cuna del infante ol 
germen, el diseno de la sociedad humantk 

\Y cuánto no interesa á nuestro corazón la edad infantil? Quién 
haj que tenga sentimientos delicados, y á>quien Dios baya puesto en 
el alma alguna semilla de humanidad, que fijándola vista en esta 
primera escena de la vida hamnna, no sienta agradables TOiociones? 
¿Qiiíán que al ver las risas inocentes, los agraciados ademanes y Ua- 



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^ eunnto preientA Mn edad mmeríoM, no e«p«ríitiei»t6 itim sonve 
é ittdecible esplosion de, ternura? Quién que no ae ecbe á sí mitmo 
iiiifi miriHlá, al eontemjmr'iJUia^Bopia do Jo que él ñwMt «n el mcjitr 
|»ei4«d« do fo vkln? ¿Qin^n no reoeerdo entóneeo los deorek» mñ* 
teranlot, tan pron^ ^a despertar la f ratil«dt Y 4 qiNéfi oe le oU 
vidan loe afanes^pJK^H^inor, en los días áp secesidaikis y do sk^ 
ponCWMeíaof ▼ 

¿Y |»or qué nos ítKoreoa taolo eimMqvoño hbro do la infaiiciaf 
FMnqiio MM dá loooionos inféauas é imporiaatos. N*» so eneuodtraa 
on sus págiiuis las paoioneo y eaprtcbos do loo bomlftres; no las cor* 
rompen fais iaterosos do partido y de aa^isiadi quion osoriho ob oslo 
libróos la nataralosa con s« propia mano. Em oste libro je vé lo que 
no so poodo dosoribi^y se oye lo que nose puede <^li<»|v^ siealo 
íh que moefao m^oos se puedo eomumcar ¿ otros. 

El infiínle en la ouna, nos eomplaoomos en repetirlo, tiene la 
doMo Tenta|a do ÍAséniír y do ioCerooar al oorascon. A eada osoft- 
miento, á cadi gesto, á cada risa y á cada lágrima que so le doaliiui: 
á cada alteración de eualqusBra fibra de su rostro» nos muoolra umi 
páfina befUi, doüeada, snbHm^t ioolrtictira y afectuosa. 

¿^é mas diré de eíta edad de» mi s te riost 
' En oí inrftfite so Té.deeait'ollar uite planHi que un dia vendrá á 
ser ^aál á su; contemplador, que estudiando entonces on otra cuna, 
easitarft ün bhuno de reconoeiniíento á la gtorta y beneficencia del 
Oteador, protector de su flaquei^ y gtiarda de sh iiH»ceMSÍa. En el 
Infante se desabrocha un bi^on He asporanxas, á quien la Divina 
Providencia favorece, ctmo Ualaga la brisa»4e la mañana i la tier- 
na f OiL 

¡Tesoro «de esperanzas para los suyos; tal vez para la patria! 



'^ 



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-149— 



NOTICIl ML IRTB M! P INHlGIiTl 

Y DE ALGUNOS DE SJ^felVILEOIOS. 

La imprenta p»^ definirse: Un arte de comfñner y ordenaren 
dicciones y líneas seguidas los mides b figuras de todas letras, y es- 
tamjmrlas enpaj^elú otra materiti susceptible. 

Con el nombVe de imprenta 8Ígn¡ficain««e, tanto la misma arte, co- 
mp eí obrador ü oficio donde »e ejerce. En latín ee diee typograpkia^ 
de las v(i|«jtop«í, que'fifnifica forma, figum 6 molde: y graphú, qae 
aign ificájlfH^ra. 

El nombre de impresor^ aunque to«ado de la ultima operación 
del arte, que es imprimir, coft todo eso es común á todos los artíficen 
A oficiales de ello, asi á los compositores ó cajjstas, como á los pren- 
Mstas ó tiradores; porque para el efecto de la impresión todo es ne- 
cesario, el estudio y destreza de unos, 7 el cuidado y la fuerza de O; 
tros; y por la misma causa de cooperar^ dio con hu gobierno, in- 
dustria 6 profideucia, no solo á-los regentes. de la oficina, sino á los 
mismos "dueños dé ella conVieiie el iiembi¡e de impresores 6 íyi^í^- 

grophos. 

Generalíheiite conforman los niitorfesen que este noble Mrtc tiwo 
,H origen en Alemania á mediados d,A »\g\o XV , En U Pakogra- 
phia Española del P. Terreros (ó me>or del P. Burriel) substituida 
4fh el Espectáculo de la NaUralezai In Francesa del Abate Pluche, 
al tratar deesU invención en la pág. 43, xHce: "La historia de este 
hallizgo felicísimo para las letras, i.o puede hacerse con maybr pre- 
eision y delicadeza que lo hizo el autor del Egectáculo en este lu- 
gar: por esta razón pondremos aquí á la le.tr<ÍR) que escribe sobre 

etu materia.!! 

Habla primero de lo útil que es este arte#i>ara hacer muchos e- 
Jemplaresde un libro en poco tiempo, sobre lo cual d.jo Pohdoro 
Tirgllio (I) cuanto se puede decir: Tavium cnim uno die ab uno Mmu 
ne mr<^m, ikprimUur, quantum vix Mo anno á pluribu, urthtpo- 

(1) De hvent. rerum Hh, 2. cap. 2. edit Rom. 1576. 



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test. Y aun con mas concisión lu espresó el Ilustrisimo senor Juan 
Antonio Campane, obispo de Terano ó A p rucio (2). 

Imprimít illa die^^íHum vix scribiiur anuo, 

Que en nuestro ^^Kmo viene á dtcin 



**De la imprenla et arte estraño 
«8 lí^'milagro á fé mía; 
Mas imprime ella en un día, ' » 
Que se escribe en toíbo un año.** 

La imprenta dicen que es símbolo de la eternidad (d)t á lo que 
parece alude N. P. S, Agustín, cuando espreia que lo qué pronunoMi 
la voz pasa j se olvida; {^sro lo que se escftbe «e p«rjHl|||^(4)? c«S 
major razón podremos decir lo mÍ6mo*j[^r lo que *^flPv^* 

♦ 



Notorio es al orbe literario lo mucho que el Señor D. Carlos 
III, honró y favoreció el alOe de la imprenta, ya en Ñapóles, donde 
lo demuestra el grande Herculano, impreso con unos gastos tan re- 
gios cual se deja considerar a| ver su mngnifícencia en el b«iril y en 
la prensa; y ya en Espiiña donde jsmias se vio mas favorecido ni a> 
detentado el arte typográphÍQo, habicndd llegado á tomar tal incre" 
mentOi (mal parece que nunca tuvo. Viéndole, pues, cuando volvió á 
España tan decaído, concedió varias ecsenctonef y franquicias; pues 
en la Real Ordenanza adicional del reemplazo del ejército espedida 
en 17 de Marzo de 1773 (Auto acordado 32. iib. 6 ^ tít. 4 ® art. 3L) 
ae espKoó su Magestad así: *' Desde mi feliz advenimiento al Qi^o 
ha merecido mi Renl protección el arte de la imprenta: y para.qq^ 
pueda arraigarse en^stos reinos sólidamente; vengo en declarar la 
esension del sorteo y servicio militar, no solo á los impreaorefli^^i^o 
también á los fundidoips de letras que se emplean de continuoen es- 



(2) Carminwn Ub. VIH. \\. 43. p. 211. edit. Lip, 8.*» Este obispa 
murió (según Fabricio) el ano de 1477. 

(3) Simón Majólo m dkh. canicul. collat. XXIII. toth. 1 pág. 551. 

(4) (^uod Itngua dicitur, sonat et transit quod seribitud maneta Vi 
44. n, 6. 



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-m^T . '^ * — "-** 



—151 — 
tt ejercicio, y i Ion aWridoreB de punzones y^tfCSfett.'^ (1) Y fécú 
datfMiti «A 33 de Mareo del mbraa año,^B||ilio á los impreeeree 
Tanas franquicias en el bermellón y o^c^^^Kton eorreapoDdientee 
á la jüaleria. Años adelante bisóla graRIcIeía teroen pule del pre- 
cio del plonio eo W reales estancos á favor d^^ abridores de 
Matriees j pntiseoes de letras de ioipreiftta y ftftidi^e» ée ella, Fe« 
•Imi 4 5 de eneny de i77é« Aitmismo les eoocedió prírilegloe pars 
imprimir libros, todo á fin de fomentar este arte, y que Aorecíete e0 
eeta tfoea el Goaiercíe^ y el público gozase beneficio y mejores ím- 
fveatones; pero aunque en lo primero se ha adelantado, ha sido y ea 
pl precia un esceso considerable, si bien que se discul« 



00 ei^l prw 
paii sne ^|^B|^vee con decir que han subido sus demás géneros. El 
Señor ^jBBP^^ P^c I^e^órden de 36 de Julio dei¿781 ordené 
quedaran^esceptu^dos los impresores der alistamiento de Milicias. (3) 
y en la Real ordenanza de 37 de octubre de 1800 para el anual re* 
empitzo del ejército se esplicó en ios términos siguientes: "Asimismo 
lo serán los impresores que manejen por sí mismo sus imprentas.'* 
(Novísima recopilación de las leyes de España Hb. 6 ^ tit. 6 ^ del 
senricio militar párrafo XVII núm. 1 ^ de loe ejBeatos del sorteo pa« 
ra el 8er?icion del reemplazo. 

fin virtud de estas gracias y privilegios tuvieron una junta gene- 
ral cuarenta facultativos (impresores y libreros) en 34 de Julio de 
I77^y loe que otorgaron una escritura, por la que formando una coni- 
pittía bajo ciertos cápituloe bien arreglados para el fioi oombrai'Oft 
díreetares 4e las dos comunidades (impresores y libreros) ooiitadoresí« 
«eaaretariot tesorerof goarda-almacen, y diputados de juntas: todo lo 
eoal hieieron saber á los interesados en 5 de agosto de didio aRo^ 

Ullinanieiite al cabo de taiKos años se efectuó este proyecto en 
H ptite principal de itnpriarirse estoe libros del rezo eo Espafia, per 
tm^oét «oa ventura de convenio que hizo la citada eowpañia de 
mpfÉaoree y libreros de esta Corle con el Real monasterio del Ee- 
eorialy apn^dk por el Señor D. Carlos lil, en 3 de juHo de 1774« 
No paro aqai el proyecto, poce habiendo tenido Ja compañía 
í difereocias acerca del eampUmiento de su contralai faa aolio>> 



(1) Campomanes /n(fi4«f . popu/. part. 2. pág. 124. 

(2) Reglamento de Milicias de la Isla de Coba impreso en la Habana 
el año de 1812 cap. 2. art«25. fól. 12. 



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tsdo poner de su cuetita una ¡oiprenta completa con aprobacH^n Metí 
lo ^ue le ha sido coivd|j|Qp por ^cédula de S. M, dada en el EsecMÍal 
i 36 de noftembre "^jE^^^i^ 

Con etta mira han ^oSprado una gran casa en la calle ée Um 
Preciadoe, la oa&jiírre de alnvacen para aua inprenonea; j aeimMh> 
mo han puesto^a d^eva imprentH, muy bien surtida de toda ekt&B 
de letra; j en el día está corriente para el rezo y obras que iniprtaM 
f reimprime de surtido. 

Tpdo este afecto que el Señor D« Carlos III moÉtr6 al arle ém 
la imprenta parece le tenia desde muy niño, pues siendo InfaiAe ém 
España, j antes de pasar á Nápolef, tufo el gusto dq^nstruirse e« 
esta materia, haciendo que le lle?aseti á Palacio una g|^|^ iaspreí^- 
ta, cuyo dirytor fué Antonio Marin. ' ' 



to dq¿nstfi 



Es copia de lo$ documentos que se hallan en la tjfpografia E^m 
ñola alfolio 3 y 408, impreca en Madrid el año de 1796. 



PROTOCOLAClOBí 

«e todSMi tas dispoelclonea reales, admtaistratiTSMi j i 
Aómicas publicadas de ofldo en el mes de Julio Altloii*. 

Steretaría del gobierno superior civil de la i$la de CMa^-^EI 
Escmo. Sr. Gobernador y Capitán general, conforme con laoonsnlta 
emitida por el Sr. asesor general primero de este gobierno, ea el es^ 
pedlente formado acerca de las medidas que convendría adoptar petm 
impedir que por personas de cualquier clase se infrinja lo dispuesto 
en el Bando de policía y órdenes vigentes, respecto á las lieeiicMO 
para transitar,- hn resuelto: que en lo sucesivo se ezya la teulto de 4 
pesos k toda persona que viage sin la competente üceacáa ds la mm^ 
cridad respectiva, 6 que lo verifique habiendo transcurrido el teros*- 
nó de su uso; el cual según lo prescrito en el aru l^del BydOfSS 
el de un año, si fueren espedidas por este goUemo supsfior; si tfe 
seis meses cuándo lo son por los gobernadores y tenieotes g eber a o 
dores; y el de dos meses por los capitanes de partido. Estsa liw 
cias deben presentarse á la autoridad local siempre qñe nueraoiente 
se haya de hacer uso de ellas, siendo refrendadas gratis mientras 
dure el tiempo fijado para su uso que en las mismas liceucias im- 
t 



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^A%ni M espresfirá eoti^inve qwúa o^ridu: cjSjiJitpowclop^a ph 
"Wem^ bfótn ét B. £• para iBÍ^itarar^j||g|J^^ 96 dt 

— -^JT 

JKf6tfMkr»^^Otfeator.«^Fannado eiíMíeate ante el Real Aeaefck» p«* 
^ra^^íetat na ditposieioa genaml que evite eti lo fti^oetivo recéauM* 
netones tekfe fñ i^tñiMk loa demedies de odtt|MitÍei» ^te ^ar.naf fué- 
>^Ífl^alás I» iftifeft #>orre#poiideii á loa ileaMea tet r a doa é aiial(|«ift 
*#tro juez..c}e la idiama elaae, te fepritoAJté pafte^ 9r* Fkoait-la faib 
-#^e«~M!jE. 9<-^£l inaeiil dicr: X|(ia4itA)iaf»do eem^luif oaaiMH 
%e do^i^^^ jteaet lefraéos ae le atonen eti eata «yitaly*di#ü'i>i 
'^ereek^^^^WíflMpHk no se ofiUto á ^ue en ada dé jtie^iiaMi m rih 
(tiliis^l^PiPliH al áfonlde de «i'^ritado voto| 7 teotenda al•w»t«ll^ 
%veín c» eoenta tfm «o les tfnitif<:»tles pn^titaettov á A. M. sa tsi|pMNi 4 
|«e jueces letrados los miamos deveohoa qtie*4 lo< a aasp fus» cree Hf 
Tiseál que piidkra por poalo general determHiarsa« cpa ooosiaMi 
por ahora cobrando loe tales jueces Tos mismos derechos que loa ase- 
%orcs, i reaerVa de \o que á. Bf; tenga á Ivren resohrer coii rista del 
cspedienfo^de arantréfes ^onsYiUado, cojgpivicándotfe á quienes cor- 
responda Taresolutíon provijriotrtí! qlie recaiga. Habaita Wdejunib 
de 181».— Oláh^o. ' ^ * 

En SIL vtrtMd*el Real A'<^erdo hn^enMoá liten pVoveer el a'i^to 
4el t^iiof s¡gaiéBtet—4olo:— Vistos: hágase cotno fñf^c^ al Sr. Fié- 
ealt oomyítfqatse eata determlñaeiotí á las j^s^iciáa llal tmlasriíadb 
lísm Aiidfciteta f |íkibHq«ese in 4a*>rma dfe estilo. 

•" JM4o mondarern y rttbi^nftn Icwi &res. del márgarfv #• la Ha- 
«^«•4 ••'tfá j«#iado^l«4et.*^Si«a.-íi4l«|aiHeu~^andovaÍM^teni«.-4- 
Bar tría liMaas.— Ilegwio*Mfl*a».--Ba-aafisi-'^Reghi# MaHÍKi. ^ • 

. ! .. ^ ^ 

IIA1>RID.--*ccdon de -«iatn«cion pwWiea.-iNegociado n. «. 
-jn^m^miiiéose ft M . eéir^ #atá»ian ^ consejo á» sMCcueeíon 
p«tilli«« ao4hi#MfaMNi daelarar <iiW p«rif*i enfiellaifiro e\tíhtm M^ 
^m jnU ém» i ra ü 6g Í Ba » pu> ll aa d s por D. Jas» Rodrt)piea^ dicate» 
^ »ta.lt%rtia«aadafcáa*aafethiddeki'C0r»^^» ' ♦ 

' «a « < «.dfegwayo * i t< i. <W sÉb m I i s a i rf i , **nr*dlpa 






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Secretaría 'Jtíf^Herjí^*nferi§r cmi de U tela tU Cuha.^ 
fteJMM Im tMrin^YidatjBsdiipiieatM en U Roiil 'CHíAñ rutaiíf « 4 m* 
venioi firtfsticos, liafljH||^biiin eK SmKio. 8r«.fiK•^r^fl4or jr Ciipi- 
tan general espedir in^HR>udieiae por diez añoe al lieeMcÍHdo O* 
tnmwuo Siitoekez dbTI%id)|)r D. it»*^ Siiare< Argt|4ÍM| «eeio eupi- 
taJíala, para el uto de un arte£ioto fiibrii Mif eataüo p«r el pmMCUjn* 
m eonelniir losetaf de díittiitas clnee» eon objfto de liaoef ealuviMM 
éetcaalquif all« k cireimfereitciM, lieae, 6 con g^ldvnM h taecripeía- 
wme% ^im dtafK^e d« acabada* podrán eer eondueídae ft ae i|ftief(Ma 
mm l«()«r 4 otro» f «««loe j teobos de adifioíaa, leirniando tod«> wS 
buffi aparato jr firnMiais fueilMad j grande aborro de tiappo» de thi« 
iM^fl^'coeto en ia Qpera«ion« oti concepto ile qué eet^^HMjLea y 4ie 
•Hlieiuteehí perjuteio de tercero^ ea el cnso de gn^^^^^^R en loa 
trilwoatof e^tableeidoa, ¿er faUtit les daU>s eif qii^VM^^I^^I ita#- 
rasailo (Ara consegnirrn: dispo«iíendo igiral menteos. E. se anuncie a! 
püblieo para su conoothienlo* Htibana 9 da Julio áh ISio^^'^-Migisal 
MaMPao^irua. 

Secretaría del gobierno superior eivU de la tela de Cn^o. «> Frece* 
didaslas forraálidmles dispiiestns en la Real cédula relalira & in?en* 
tos artistacof, lia tenido á men el Escmo.Sr. Presidente,, Oo^rnador 
y Capitán Qeneml espedir la correspondiente por qiftincf auros 4 Mr. 
WUlíam Foster, natural de Washington eñ lo» Estailoa-Unidoa, para 
el aso de dosLiniquiífas de.distintas foriiiaa« deatinadas a-corta^ la* 
Uaa-daifliidife aplicadas-4 laconstrnceíoa de csjooes para tabacos^ aa 
concepto de que esta grada eá y ae entiende aiii perjuicio de tlrcasr 
ai el eaao 4a q«e este pruebe ^.k^ trHNwales eat ab l e cidoa » . aet firfhoa 
loa dalaa «n que se apoyi ti ii üereaado para aaiia^fMrlat i 

• StE.sewMMMSéeal p áb l i#< j»ra awcoaiisiiiOniau' 

Habana 9lde Jalio de 1645,— MígnelMaria Paniagua* 



Cw f tí aá í a Ckmretfd&lm eiampré^ iekf d9 C«l4i«^-^te iMli* 

1^ inM 



•«o 4a In p^osa'eafennejhki deque iia ai#a aoaMalidw^ Inma* 4r* 
"^BfÁiiKMm ^Armero* y Peñaranda mdtíétit dé g « e| widr\»t» Cafriü* 
^ nfa genera^ ba 4isfuesto el Í Saa aw » Cr* Capitán ganaaal^'aa^aia- 
'«Htgtfer fatathtsns— la 4al » diia p yl i » 4i lad^ lqjr.«iiq|i^ietada \m 
AMupttH ^ra que no sufran atraso alguno durante bi knpif • 
brlidod de Señor |»ropi¿tttf i<f ^ si Ldo. D. Fifncíffeo J«f ier de 



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Ifi Crii¿ nb^iftlo át Ih» lUalee tnbuntik»» ^m] q^t^ pfltc ti« «bramien* 
t» fTftt* al fiáblieo con dereefaos d^^Uu^ y* de huitín de 8. E. •• 
manda ftmiocÍHr ««Ui d'^tenniíiMcí'^ii en dt Ok^t'* ci^ G^ibíerno para 
'l^etierat íntcrIígenaía.—HabaDa 12 dt^ Julio tÍL* ] 84 5.-«- Pedro Eatj* 
lian» leereiarío. 



Atcmiftrfa superior eipil d$ la ulm de Cuba.'^fnak loa efecfoa 
a^arlttiíaa Un diaj^uesto el Bienio Sr.^Vresidente Gobernador y Cm» 
]ilMlo general -aa pi»blMÍiie ia aiguiente Real ónleii. 

Ministerio 4e Graotit j J^iattoía.-i-Baeai^ Sr^^*- 8. M. 4a Retas 
l^feafrfi Sii^pya en «Mta d|a lo eapneato por la Audiascia Pralorml da 
la lliilMni|^Mi3.h>a«iiaultado por laaaU de Indiaadel Tnbaéal Su* 
pfain^^^^B|M» ae ha aervido mtindar que para la inalfíioaiuii do 
Itud de diapeiisiia de ley y gcaciaa Hamadaa al ali* 
carao jiTardé' piiiTlualmeute en lodoa las domiiiioa eapaftoloa de Uf- 
uaiMT iodiapueato en la Real ^den de 19 de abril do lSi8.-— Do 
Real orden éaoala fecha lo comiNiMK^ á V. B. para au publicación j 
>'Sioa gaiirde á V. B. aaucboa aüba.— ^Madrid fS do 
I do iBé4.-*»ll4}ratta««— Sr. Gobenindur Capiuin genetolt 
de aiahoa audioAciaa de ia Iitla de Ouba.-*Ba eopifi^»*-* 
Bbbaaa Ift dá JoUo de 1849.-* Miguel María Panlagua. 



Bu99§mria éeíjlCMiemü Superior chUde ¡aisla de Cuba.'-^E} 
Beotfio. tsff. Gobarxiador Capitán general ha dispiiealo se publiqae pa« 
ra loa efectos que conrengan la siguiente Real órdoas 

Mlniaterio de Marina, Comercio y Gobernación de Ultramar .«*• 
m^mo« Sré— Se he oolerada la Reina (C^D^.Ldál eapedlonle kia- 
tmido 4 oooaecoencia de h conaulta qne ele?aroft - ?arioa ¡odiridnoa 
M Ayuntamiento de la villa de Santt^Eapfríto, aobro el modo de o* 
■ahlr aua Totoa éo la eleooton do otcioa por haünrao ligadoa en pa« - 
raoieaco; y 9. ■. aonfbrmándoae con lo informado por V. É, en car- 
ta deMLde Pobrero fihlaiio ndmero 9B6, ha tenida' hioii mandar co* 
flro refm general, que en t6dh& Io9á)ianfamiento«*d0.eaa Isla, cmmké^' 
ooaiatan dojiid»Bras ca^rfiutaraa parieitl^a dentrp^ de aegundo gta<to» 
pMda TOtar aoknlenle al qu^tonerMítafotnaa autifiKido-oilM ilto». 
Do Wstkl bráen h> digo á VI C pora au ímeUgenoia y efo<ftoa conal^ 
gvi^tftoa.— 4>ioa guarde á ▼.I), "mnchoaañoa. MadrM 18 do Mayo 
ét tBK.^famiiro.^9r. G<Aor«adCMr* Cbpitan General de lístala do 



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C#niitgiii. 

¡SeoQctwría delgatéfffti^? ^^fp^nor civil 4k la isla/ic Cuba.. — Pre-. 
oe(ti«lM liit f mmlíHi^ - - •^nm >tnfi on In Real Cédula relativa á io*. 
ventos artfstiio''. h i tit^ti t*] Escmo. Sr. Presidente Golier* 

nÉdor y Gapii-jn general afpedir^ la corraspondieiHe pi»r cinco años 
á fX J'ii«n L« CiMistabla para ^us^o de un trapiche que lia iprentade» 
pura esprímírJa caña d« a/.úear; de tal miMlo qiie por una- d«tlile pre- 
ntmy n^ana aiifa npempinn se le «traiga lo lo el jugo que se píenle 
^ en los trnpiclips eomane , ti conrfpto, de que esta graci^f yseeiT* 

lieiiilA ain perjuicio de tercero «n el caso de que este P|BÍ| ^H '^* 
tvihiinales eMablecidos ser falsris losdatoi en qtiei 
saáo pam conseguirla, disponiendo igunltnente 
pAjIíoo pera te conoetmteiito. Huibuna 17 de Ji 
fiiel Meríe Peoiagua. 




Comisión provincial de iHsirucdtm primtiria^'-^Erm 
to de todispnestOipoi el Escmp. Sr« PreeidentCt Chibcfaeder fitifMrtor 
oi^l jT por eciierikvde la Cojnisíon provincial detnetrticeien prúne*- 
ri^t ae recomienda para e\iiso de los establecí nttentot de edueeetoiw 
la segunda edfccion«de les elementos de cronologfa universal j par> 
Iflcelar de BAptiúa^ esta lála y la de Puerto*Bic(|| Btiblicada per el 
Ldo. D. J«>sé María de la Torre, catedrático. de geogra&a 8 liisu»ri.i>. 
de esta Real Universidad» no co.iio test/> farKoso» sino como útil á le^ 
eoscAaniMi ségup lo djcciarado por la m* peccioa d« Estudios. — Ha. 
HilPM UdeJttlÍ0 de JL^.^José Miga el Rodríguez, vocal secretario.; 

r. ^ - . r 

SecrUarín-dcl gobierno Superior civil dv la isla de Cttttf..— la-.. 
firmado el Cacmo« Sr. Gobcfiudor Suferíoc civil por 1a C^oii^isioiu 
pruMocial deies&raccion prímari i de esta ciudad, qiie ain cmbar^^o . 
de la éidetteiipe^|;publíwfla n lo«4isrioe de Id, 20 y ^1 -de Sí:-., 
litüdhíe último. efyi^tieDdoíí loa^jiieeflros auxiliares la obligaclpu qx^ 
q¡im eslán-dc obteoci^niji re8pecti5o«, ií^ii^Q 9^V^^ ^. ¿*fp^ne cu el. 
Plengeeeralde e^hulioa; aa ban pcesentttdo en m\^ coFto nuukQCo.. 
por eso bmUlficcipi^ ba disfMieslo S^E. que se rcQti^r^e á. Ips ii^rer. 
8#do4eiktqMi eÁüiiesesdel Diario la^nc^esU^ en que etfin .de licuar. 
dMio r^p^isito, en el coneeflo de %ue are 61 o o ^n¿Hou ocn|ierB^. 



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4)« hi eu JH^i. — I%á)«lKi 19 üe Julio de 16|fepMiifiicl Muyíh Pa- 

9é(ir9iar{a del go$¡€mü Superior ^IMg/g t«/a d^Cb(i« —Ha» 
Hándose termiividaa io«i trabajos que en fMSK^de lu poblticíon y v«*n* 
taja del Tecindario, tián debido tmcefse ^MflFtalIe de la Rfiíin, ha 
raMieHo el R«k:«io. 8f% Giibemador j^^^tifinTii general, que óefáe el 
día 24 del netaal, ynson la g{at| oc^ánon de ser días de It AugnaU 
l^kui U^dre« ae abra la eafireaédn calle «1 trAnaíM jiñhito» eicep*- 
tüánct^ae el ¡mm |M>r ella de la» carretas que queda prohtbidOi«->H«' 
lArta y Joiio 33 de l8l5«^Míguel María Pauiaf na. 




I líe/ gohtemo Superior tivU de la ísfc de Cuba. — Ha- 

bien^Aj^HHy^ el EscnQio. Sr^Oober^adory C«ip¡tan grneral de 
ftcverno coo el ^Sscmo. é I limo. Sr. Ars^oblape el administrador de es* 
ta Diócesis, fijar las boras ea qwe deba estar abierto el Ceai#imri% 
general de esta eivdftd «I ser? ioio p4Uieo, i fiu de evit^jj^ perjudí* 
eUl aboao que se oeU de coodueir los ca>i4veres hasta entradla yn t» 
noche; se ha servido A« R, señalar en el v^irano de «ít^te á una lic la 
j»eft»aa y ¿e mmisao 4 sm de la tar le; y en el invjfrun de oiibo á 
d>ce y dtf tres á eiiieoí en el eonce,>Ut do qne á otra hora no ektarl|jir 
esped.to dicho asilo. Lo que de orden de S. E. s^ insoluta en trc u- 
ia#ro« ttoasecatifosdelDiano para que nadie pueda alegar ignoran- 
€Ía.*^IIabanQ ^ dfi «F^tUe de 1845, — Miguel María Paui^gua. ^ 



4^ 

« 



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RELltlON OBITiJARIl ^ 

ttm todo el tnei de JuUo Úm KM». 



. Ih •tíhf ÍÍ13- 



TotAt dr 406 




pcrfonat Dotableí , '4 

Día 1 ^'^— Dofia Merced Aloma, naturnl de esta cradad» tokem» 

4l»1t0 aflon, veeina de la auirílifir del 8lo; Ángel. - 

Béi 8^— Dalia A iiM Pasiuriu» uauíral dft eila oúi4lK{s.fl^teri|« da 

i4ad de 96 añtia. Tecina d^ id. 

Din 3.— D. Domingo Herrera, natural de lu Gran Cannria, ca* 
•ado, de 03 aRoü, vecino du la parroquial de Guadalnpe. 

|dbro*«^D. Domingo Arozurena, natanl do «tti^ eitÜaiilv dk'M. 
,|fioa« veeíuode la parroquia del Sagrario de la ^. ]g(€fia Gfitedxiii. 

ídem.— *Doñ» Manuela Zeiabert, ntitururl deefta Qiud^td, soltera, 
tecina de la niixitíar'del Sto. Cristo. 

ídem.—- Doña Lugardu G inzalez de Oiforiof n^nnd de eetft eífl«* 
dhd, soliera, de S9 años, vecina de la parco^itia del Espinlu lla«itii. 

Día 4.— D. Lorenxo Mier y Teran, natural de Santander, im- 
pre^or, viudo, de&S año^r vecino de GMadalupe. 

ídem.— D. José Vicente Capote, natural de las Canarias, del 
jioniercio, vecino de la^nxiliar del Monserrate. 

DiaS.— D. Jy^ardo Willi.ims, aoltero, vecino del Espíritu Qto, 

Idem.-«>Doj[!Ti Serafina Juli, vecina de la auxiliar del Monserrate. 

Día 6.— D. Manuel Adot, natural de esu ciudad, abogado, aol* 
ter^l, de 40 aAos, vecino del Sto« Ángel. 

Día 7.— D, Pííblii CitW.Aáút vecinr» de! Monserrste. 

Día 9, — Dimrt Sofiü Clj3»pn^ctít, vpcíort dtl Monserrate. 
Día 10.— D^^fi;» M'irírt iK-l RusnrJü Solo longo, natural de emcio* 
dad, viud»u ^tTÍnn di' Gii]|)|nl(i|ir. " m 

Din II — Ü. Lrifí Driílirí lii*! Cantítln, uafural dr-ejrtaoiMdad «M 
eomi'Teio, soitrro, íi*i 39 üü*i»f vei^ino ávi SngTMio de laiSauta if le eí » 
Catedral. 

Dia 13 -*DolÍn Juana Calero, natural de esta ciudad, viudaí 
Tecina del Kspfritu Santo. 

Id||p«— Doflfe Luisa EoiniTarff a, recint ii4 HonieiNtf . 



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In 



^^ -159- 

I(le^ip>ima Jacinta CofomR, ontural iln rs^ ci<ida4l,soltor.a« ^^ 

Meai«««D. GhUtí^ Martii Birro^t, oijiitiin dttSlsMl C«erpo 4^ 
Arti44eH i .(le M iHiim, vecino i[v\ E^pfrUii Íj^jiVo. 

Día 16. — Doña Rosa Ramoiui G iVMiiiv^. ^ticuraldo esta ciadtMlt 
caftM^*9 «i« 39 »fi**9^ v«cíiia de Íes u^ M^Ériju 

DiH 17: — D(»ña JEtiia Arcoiunju^ juititFiil de eita ciadad« v¡udt< 
da €4 aÍ«Mi« vcciii\dt;l ato. Ai i ge U 

Idein.-^Don rMi«.ViMe«, uuur^l de esta ciydad, tohero,daf7 
aftos, vecino de id. * . 

Qia IS.-*^. Jo^ Bastaquio Brito^ natural d« ésta» %>Itero« dm 
17 aSos, vecmo de Guadalupe* 

I>ia 19. — Sr« Regidor, Gentil hombre de Cáncifirai rabiillero da 
nLiCtfen eapañola de Cárkia II(,%1(in I9árlut Jote PedrMiNi, na* 
, casado^de 52 uno», veciuo áh la parcoquial del S^fva* 
;le8Ía.Giitedi:a)'. (í) *- 

.^JoKé Joa^iiiri Cirilo /le Zatüzor» natural de «ata, éa* 
afios, Teciiitf del Sto, CrÍB¿K. (2) 
Dia2l.-^Dr. D. Lf'on de Aroza,* uaturiH de ParU« soltero de.S9 
aRof« vecino deja C. tcdral. ,. .^Ü» 

bia 23.->— Dofia Febroiiia de Arani^a, natural de Jlí|tc0|^ viuda» 
de 30 |í\o]«, vecina del Espiritu Santot 

Diii 20. — Doña María Cirila Toioiasety, sokérn» v.ecíua d«l E¡t* 
ipiriUi Santo. ... .^^ ^. • ■ 

ídem. - Doña María Luisa W i^ríii,,n;itnfAl de lea Eütadoa CJ* 
•idos, casada, de 32 agos, vecimí de la Catrdral. . ^ . : 

DiH 30 — Doña María de Ui Merced Gyn/.Mez deÍTallc^ natu* 
ral de «siá cjriidad, (párvula) vecina deJ^Esjiirttu Sirlff». 

'ídem.-— -Doña María dS .Jesús Buíilfan^, natiirtd'de epta ciudad» 
caBada^ife 1^ años:, vecina del Monsérrate» , 

Día 31.— Don Luis Centéj9^>, neníente agregada al ^Udf Majror 
ée la plaza. (Remitido del Real Hospital Mditar) 

Rlem,-«^i>. Joe6 Acdstti y M<|rtiñez, natural dd e^ta ^udad, sal* 
tero, tfp 21 años» veoitio de 6u»dalupe« 




aadoi 



' ri) Loa deadoa y amiffoa del Sr. Pedroso, inconsolableis lloran la gr?ui 
pérdida de un vedno que sopo honrar el pq|s, y que por sus Virtudes civinaa 
M dsjado en mieatroe oorasooea la oaenMfia mas ^rr^rtá de amor y de respeto. 
(%) La muerte de J). Jos6 Joaquiu jE^laiar, debe anofktse entre los acón* 
laeinMento#kAiiatM. Nacido en esta ciudad y eduipulo en láa rae|ofe8 es- 
ene|pi de la encantadora luUa, lavio proÉMicion de adquirir 1^ mas aoblimea 
ooaodimentos en la4>intuTa j en la nnÁ6lO||^ cuyo^ramos-np eonocté rival, 
y sí ft sAabilidad eatiaoidnyifc|*le hBopMEc mpáñad^ un caráctejc mánoa 
titrieo 3^|nAS 'i^g^dQ«^siadÍVc¡üe la» büRSs artes le ha'briaa acordado el 
I da 4tte.es jígnct pppsii^W. . , *¿ 



! 



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'^ las pcr^oncín ^ue bun eouipraau y o<^4iado flRos 4 

.«emeaterío general después de la 





L'>8 itip r.evan os tu ¿i^riiL^ff^liaii sido cndá^sf^ tBSdiimiadostlelas «rf- 
■figu 18 eefiil ra"ra3 para truslad.rlos á 1^í3 nucvtía oic^ár. 

^f 1. felp<it(Jfi en villa pnr fiLtlscinD, Sr/cDnáe deVUfanuefa. 
2. Idtíiii, jdeiiij piír Ií4 C^iiuu Sr^u f^u esposa. ' 
3.»I«K*m, if!eiii,p«ye| Kücmo. Sr. O. Claudia dePtiiJlíos, fuligo. 
4. Mein, icJein, por el 6r. coronel dun Marinno Roniiiy. 
^. IJetn, iifern, por el Sr. Maestrante de lu Real 7' 
' Telifle 5¡mon ijllos Iferrerof. 

09^* ¿» Dt»ria Teresa Hern(int}ez Polo de Oríedo* 
Oy* 7. Dí»na María Ana de Zayás y PedrosO. 

8« Duna Concepción ^}Hi% de -Sta-Ccuz. ^ 
9. Sra. dofia'Ma{ía de la Trinidad '^orrontegui ' 

Landa. 

]0. M^ído en vida por doña Josefa Sta. tírttz y Oviedo. 
H. lIRi, ideni» por aíÁjáo. don Santitigo Roáid^em. 
0^12. b )» Togias Rodrigtfez Biiron. . • 

10.- Elegido en vida pórdoña Felipa Arangó y Castillo. 
14. ídem, idetn, ppr doña Josefa Sia.Crnz 7 Oviedo pura qiiielk 

ella dl^jpóB^s. 
lo. ídem, ideqi, por doña María d^laS Nieves Perrér & Castró 

16. ÓT>n ji^in Baez. . ' 

17, Klfgidv en vida pior Jon Jo«6 JLrango y tíiistHtii^ 

1^. Ídem, ídem, por el Cscmo. Sf- dou IgAacio Cres^ y trunco 

de León. • * . • * • 

\íl. Don Ildefonso María de Cáivdenas. 
ÍMK Don Ramón Rosiqne. • . 

* CG^^i* Señor InteiTdente iionorarro, cnbalfero de láOnieti ife Cie- 
los 111, don Nífrciso García de Moira. .' 
■"GJ^23. Daña Adelaida Alonso jr Renté» 
05^23. Don Jüíin GoVef.^ 
24. Djña Ana Fustor¡¿a. 
2o. P^íi OiMBiftjro Herrera. 
Ct/'<^ D«mfi Mm^u de la Luz' Larraiabal y Armeoj^os. 
27. OcAh L»»írarí1ii Gonwdez Oéorio. 
á8. Drtntnis Drnkeákt^rtiitíllo. . 
29. Señítf don Cárli>aPosé PedfoÉp. ^ T 
30' Elegido eri v'uWpbl- don. Iffnl|í5¡i>Armcntero5. • 
81. Díiñu Vicenta Eopez L»»je.lRáitflrez de Areíkmb. 
má2. EKifia Breboníü ile Ara.ndii. « ^ 
^3J. (^ñu iVliH-ía da Jesús Boiifante. 
t7-J4. Joña^iviqíi^ RBjF^ft <^e Ilodrigucz. 
ff7^J.!P yon Francisco dc'Paida Mornilloi. ^ 



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« 



* SETIEMBRE 




; ' J^ 

Cuantos escrilos se inserten en esl^^H, serán de interés permanente^ 
que no espiren con las pasageras y accideflnes circunstancias de la época de 
su publicación. 



^^ MMuamai bxsquxas 

DinS^PIP^ Jaan Tícente dneme» Pacüfc» 44 
Itor^flltaH y AgwAyOj Cande de Itevtna^Olged», 1 

,W Sr. territorial de las vUlasy barmaia» de Belllnava y 
Rlvarroja, teniente greneral de 1<n( reales ^érgááoHj ca- 
ballero gran cruz de la real j dlstlngiilda drden espa- 
ñfítaí de C!6rlo« tercero, comendador dtdP^nu de lílar - 
tm en la de CMatrava, vlrey, irobemador y capttaA 
genit al ^pe fué de esta MneTa-Espafta, presidente de 
MI real audiencia, in^pectfcr y comandante ge n oM a del 
real cuerpo de artillería, &c« Celebradas por ww apar 
alonados en la Iglesia de N. P. S. Francisco de M^lco 
los días 23 y 24 de octubre de 1799» Y mandadas Im- 
primir por D. Pedro de BasaTC. 

BREVE DESCRIPCIÓN 

D£ EST08 FUNERALES. 

Por el ex-jesQjla don Juan Mañero^ megieano, que habj^regre&ado de Italia. 



SI gu^Tpe á fueiza de beoeácios liA^ivenwiÉdad da los^pra^ 
zoae» de Wm eotom nncioo, es empresa siMameate ardua y diñ«tf« 
e$ CQiM|uÍ3ta de un héroe cristiano, es baavaña merecedora de las li§rir 
inaa.de an siocero reiK>iM>cinúeQto» No es obra esta 4^ w semieJito 
^uáút que con ánimo intrépido arrostra á los ,feli|[i:os, destr^^ «iér- 
cíHmi, asalu ítrulASsacs aj^valla Gii»daé90 y reíaos, De este ié^ere de 



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i 



^ -lea- 



a 



bazaílas nos ciieJtt||jgMnMHH li i storias pnifknm (^Bo siglu; f 
el que nos tocó ei^^ríKpSf^de«¡gii¡os attíeí||^8 de laTivioa provi« 
deiieia, es ima épor/l4Í<ftnidÍÉJÍm¡i da semejantes brilloS| que aparen-* 
tan heroísmo, y caifin í^nnr.imi^uhi muy tejos de constituir un héroe 
cristiano. Obra en r p^i^tna el ?alor, obra la ciencia militar, 

obra la táctica, obra ín ^fi /' ní eli los peligros; pero generalmen» 

te hablando, tít^^e gran [i;ir,i- l^i ^\híí llama el fulgo fortuna, las que 
aparecen á nuestros ^yus cfií^uiHJaJes, y realmente son sabias dispo- 
siciones del Señor Dios de los ejércitos, que gobierna su mundo con 
ínfiítíta ' sabiduría. &i una paUbni, los^Alejandros en la Asía, los 
Césares en la Europa, los Corteses en Méjico, los I^Mrros en el 
Perú, los Buonapartes en* Italia, debieron sus laureles^^BMjht^n- 
cias extrínsecas, que los hicieron entrar victoriosos á^^^^^Hnstas 
de|aB4o las yoluqtades de los conquistados en una et^j^fmÍLlá^d^ 
j mióolras duró el terror y espanto muy agenas de amor? sus nue- 
vos señores. La conquista de corazones de toda una nación, no se 
obtiene á punta de espada, sino á fuer/.a de beneficios y de una ro- 
luniad conHtan^desinteresada, leal, abiertamente decidida á procu- 
rar todo bien á la nacioq. 

No pretendemos que haya sido reservada tamaña glofía sola- 
mente al Beemo. Sr. D. Juan Vicente Gtiemez de Horcasitas, conde 
de Revílta*Gigedo &c,; pero tampoco tememos asegurar en faz de to- 
do el universo, que este hombre verdaderamente grande, tan ilustre 
por su sangre, carácter y hazañas militares, como admirable por 
sus virtudes cristianas y pi>l í ticas, % se arrebato las voluntades de la 
Nueva-España, en la feliz época de su vireinato, las arrastró consigo 
al Viejo mundo, se las llevó hasta el sepulcro, y las tendrá siempre 
á su devoción, mientras oo se destierre de estos países la herposajr 
amable virtud del reconocimiento. Eternizó esta gratitud megicana, 
^ sus justísimos motivos el famoso sermón, que se oyó en la iglesia 
de S. Francisco, el día de las exequias que vamos á describir. {Q«é 
orador tan eumplidol qué rasgos de varonil elocuencia! qué golpea 
de santa sinceridad! qué Ardades tan macizas! qué pií^Hois tan vi- 
vas y enérgicas! No es orador quien ahora teje este cflRrso; pero 
sin serlo conoce la perfección de tal pieza, cotejándola con ef origi- 
nal que en ella se retrata. No se deslizó el docto predicador en un 
ápice centra la verdad. Desmenúcese todo el discurso, desentráñe- 
se todo el peso y fuerza de sus convincentes razones. Pobre Plini^ 



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^ \ f ^ 



J^ —163— ri 

os Imeer eiro ia«lo cord^Moeue^|wK> paiM>g1rico dé 
TrajiMioi Sin embar^ el orador de^R^ítttoMM precUado i que- 
dar oorto, porque lo era eJ tieopo, ai jM^^^Boca« lii>jat 4eaeiiipe- 
fiar enteramente un aeuiito de tanta sS^HBF 

Tal ere el formar un completo eFogiToel -difuato Cosda» j pro- 
barlo con cTÍdencia an héroe verdac^amente cristiano* El solo ramo 
de su vireinat^ en Aiéjico ministra^Bl esto tontas pruebas, que Ia 
misma «opja es capaa de embara2ar7la roas feliz y eapedita pluma; 
siendo por vina pnrte muj di6cil entresacar los materiales mas opor- 
■•s^ cuando son ellos a*iic^os, y por otra^muj doloroso ceder 
4 In esire^ez del tiempo, abandonando«rasgos primorosos que lier- 
mosefl|É|^^ftretrato« Quién habla de la justicia que forma, sefun 
oreéind^^^^^pal distintíro de EHiestrct Conde, se rtréen las mn- 
jores^ng^PVsi le falta tiempo para esplajarse deleitoaamettlc ea 
casos particulares, qn^prueban hlib&r logVado eo este gran>¡fS3r^ un 
benéfico protector la viuda y el pupilof un 9^eitte vigoroso y suma* 
mente activo loa pobré^, un defeíisor infatigable los Indios: un pron^ 
to despaoho los pleitos, aun Jos qifé parecían inlejjpinables j e^f^-< 
bau llenos de polvo en los arciíivos; una puerta, la mas franca el mh* 
Ns, el agoviado, el oprimido: haber temblado peraquellos días el de. 
lál#, y aun nllé en sus oscuros rincones haberse estremecido el aas- 
SfiMS el usurero, el ebrio, la ramera*; el taliulfein'iolgazan; haberse 
estimulado cou alabanzas los ánimps ncreedores á eilrfs, j'remnnera- 
do con empleos de honor y conveniencia 'el ^méqto y la virtud. La 
iscreible actividad cdn que paaecia ▼olande%ína ^ otra iSetermina- 
0109, y á todas f^endia, como si cadafi^a. fi^ra-.su único negocio; 
la fastísima ^tensión 'de au mente, que se paseaba [9br todos los ra- 
m^Mme le^rteaeeian, por todos los trib^nldes, por todas Jas callea 
po^bdos los oamidos, por todas las cíu'cliideft y pueblos de su virei- 
■ato: su portentosa- memo/ia, que no le permi:i^éñ tanta confusión 
és-BefefCÍos olvidar pequeñas menuttencias^qqe cóiidugesen al oon- 
svélo'del pobre, del afligido: su delicadísioao déüntai^s que Ib llena- 
ba dali^bw^á la vista de un regalo que J Aresend^ran, y que derolvla 
coa afabvPRbi^nli^ su reatfelta enterez^fariülevar adelante los úti* 
hmpr9fec0>8t0¡b ateticioná i^spetoi»:. su crfstiana humildad«en cede^r 
á.ía rmio^agéna cuando realmente lo «onocja; su ÜQqomparabie cek» 
de 4a gloria <de 11 uestro oatcílico monarcas sti amor^iAiíverrah á tpdo 
fv«mio, sin roas acepción depecsofflsqu^ la de indinarse en caso 



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lie duda, i favor 4|^iDÍi«rfibteyu pfoteecion á lAt cieticias y fiit«f, 
de las q4ie wet dtoIfl^bÉMnal, y cuyos adelaiilaiiiíofitos pK>eiiré oon 
tanto e«i»ero: el deci^^^Bufc) por la pñbUcñ felicidad de la ffocion 
que gobernaba: su v^P^ffiRKt santuario en tiempos de tanto ftito 
yealatMdad para la iglesiíi: tocio esto fonna un complexo de agra- 
dables y ames Virtudes de gue|^ulta ima maravíHoaa hemios«ra, tfn 
hombre rerdaderameote grai|^Pan estraordinarío moital, nnr héroe» 
no á las medidas d.el ? ulgo prorano, sino á-las del religioso adorador 
del grao Dios. 

Este complejo ^e prendas^ este hombre grande, este héroe 4o 
órdefi superior/es puntuahniBhte quien conquistólos coraioiiesde lo» 
mejioanoe', que se. precian y glorian de ser liemotf y n^H|^otble¿ 
á loe beneficióe- £1 Viajero Uiitrersal^ en el cuaden^^^Hnpreso 
dOis «ftosk», y/qae todot;? uoá menuda* descripción iM^pco,* dfoet 
^^fil carácter de los n&ejtcanbs esier'generosos^corteseey'afables y oa- 
ritativos.^' Agradezcor, soore toda espre'sion; el buen conoe|Ho qüa 
tiene de mis paisanos; pero tratándose de pintadles el carácter, jú h»- 
hiéik deseado qu|^ no se les hubierl defraudado el epíteto de agrmds^ 
cidos^ que sobre otras prendasJoS distingue. No tengo el htfbor de 
conocer oT au]U>r Viaj.eró; pero muy de veras lo estimo y aprecio por 
la dulzilrH.de su estilo^ por enis bien oultivados talentos^' por so íñé9^ 
lefratica y níaFbialJ%W dice mdclias^verdaides, algunas^agrjidabl^ y 
no pocas amaí^s. 'De tal cual prpposicion, espero que admitíri mi- 
aípelqci<9n i tribunajtioipa*^iai,^rincipaliiient*fl6»aqUi^lá de laoa>*- 
ta 503, iqd^hablartfdo lik íaHnipf^nta^ dice: ^^'l^ín 4}udft se peribcct#- 
tiAríaes^e arte en Afé^co,.^.^híese autores qu»^ fiMBoñtasen. eoa 
piodticcioáesiH^nas de .la atención de) pábittsd." Des^ tni oeeitr# 
rliiooní tengo el gusto deMivjsar en Méjico muolioa sabios que-teM ■ 
tarian l«r imprenta con^-pxodueciones dignas de presentarse ai m^Wli^ 
nuftado póblico; pe'f^. no ignora el ilustre Viajero» que la» letras por 
h>ooni«in tienen él' máfg^sEo déiiíacei: maridage con loe pehree, jr- 
Ráelos gastos dlbií¿ffrentoi^en Mé|io6 son escésivos. fisNk mi « poi a * 
oion aó'Toinpio^la V(AeraG|K||í burila aononia que protéj^j^l^autorv 
y á 9U bella ploma tM|tpo8^1a róm^er^ojM aD»or^|s quiPK^ 
jíeo, que dtjBe, confirmando su eifrái^r.ide'agradenG^ **%f m 
■o de ses€;ma y.11^9 li^]^, enn[|uet>lomá tan feliz désortbe^a» firoviH 
denciaiT, goe fe* ^stOs'.iltiffTos añoe tanto me ÜeiíiBÓseárón^ enMra^ 
mtetáe caUa el fiombre dé j¿^ éMereóte «virey, m biefthochor íMÍgoa» 



ítÍe.Mác 



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>* ._•!.. r« 



•I mmmé^ <te BcfiUfti Gág it Io » que iaiitoM eaneró 4^ far^rMeriiM, q«e 
casa HM ^pó d% tmei^o^ que ftt4.¡a «dniin^^dl||la Nuevi- España.* 
BnjttgiuríaaiM lágrínas Méjieot si al fl^^^Ruaihira aa TÍda asía 
iMHabta graade, 4 aajos pías rindiera pc^V^os años el debido tri-' 
bttlo del qms itemo reeooooi miento. Pero fué servido el |praB*Dios,' 
fm huiU m «r¿e Isfftañaah de arraneaflea aun este conaaelo á lea aie* 
gMMMMM, recordándoles eoo este tri¿kueeso« qioe toas gloría es ^* 
mera^síao as la celestial, psra f|Be Fuimos criados, j á la cwalt eoum 
debemos esperar, llsoié por medio de ukia edifiícanjk) maarta al ftimo- 
ao oottde el dia 12 de mayo del año JÍ 189* Óydae en Mé)ieo bstafs- 
lal jiotioia, cQflM^avélen oírse las celamilosas' desgracias que no sa 
aastet^AJ^^D haik á ciertos particulares, á determinadas famüiasi 
sino qpl^^Bh inMfB á tdtlo eí póblíco. Aiigt¿se la unfirersidad da 
aste beaenfiSao reiao, mucjio^ lloraron tieni.a»^Jágfiima% y, algoaaa 
aaai quisieron arrutar dedjK.boca á F\irnto i|iue|las palabras: ^sHiMm 
«MMa hmb€0 tujuriam^tuam^ OpBsar^ ^ff^cpti^ut viverem ^ morder m-. 
grmiM$: Solo esta'injurla me has b^llb ¡oh Césarl^qife na pudie^ila 
ja pagarte tantos beneficios, me ofoliay á vivir y á morir iograto*'' 
Por evitar esta feísima tacha- j^lffgraqfad, resolvieron alfanos» eé- 

úWn 



pamlmeate i^bctos á la bucAff^memor^&Bl f}ifiioto conde, p«g«fl« 
a» el modo. posible aas nniehas béiai^^^^^ofragando^ sH akaa ooa 
aaéasnalsímas exégatas, que fueron qelebradas en la forma aiguiaalas 
Eligióse paradla lúgubre función el capaz lemplo'd^.gran Pa- 
Utmn^fktnFrancíseOi donAe ae puso unabafip* 6 zócalo de vahiCe jr 
ato pies de ancbo y dooé de alto: se levanto sobre esta salida basa 6 
la id|a#a de tcpiíita pi^ Un ob^sco magnifico, cuedrangiilar, de is* 
éao tosciAio, eo qué se v^ía' pri^ifioroMamaiite' imltadc el jaspe roeak' 
€¡MÉ».a«»rpa9, que ühM en armónica diminución, 80ltenian,la*mi^ 
qH» piramidal, eh cuyas principahis yi|taa^tabaii*coloc^doa Jos es- 
audoa da* anuas deí .ilustre difaotOt.y en^i^final remate, sobre nnim^ 
gÍB d^lerciopeló ^cArmasi-, las insiga»^ de )» gran 'Cruz de la rtfi Otr 

da^gql^fiM^R^Uitar.J iialíti^Í$otMre^MRCala,.Bl*{iiur dé'lds caali»- 
«Aagaio^W ()Mj¿er ^^rpCf^e lef^t&ttTb^t^ta^btlaidcHw? fía quitet 
p&ea 4brWí>/í^aLflerirte ffgÍifS\dq^^i^éJeo¿9^ cada ^faii4pir cq^ 
otaaa lae^r, JBopa^teiit^ ^a uíp^i^W^v» dSseí^pies^i^jijw f)|tiadela coa 
Cttafak% v^l jk^ú, libra* Ocbo .itupcrialesd^ ^ilirtaJ^^&iiftiXstViBuidos eq 
laa-dtatro ic^MÁsdel mtsaia prim^ W^iY'i» soi^eDlIa otros taotos tU 



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ríos de á diez y se^ libra» endk ntio. Ciento «eseiitii 3^ odio ImeilwfD» 
de plttttf, repaitklo9|^^^ci]atro «werpoe orní la mam ampiiiian «^ 
matrÍH^ oíreeiaii ua go^^Birista ei roas agradable, y llattaban la.gra« 
ve magetiad de ki sole^^ funcioo. S(»bre cadti ángalo.del firimer' 
9ttej^09 ealaba umi estátu» que rein*e«eiituba una Tirtod cdrdniali to- 
das coa tu tarjeta en ia mairo, en que iban eaorilas las poesías de- 
que despuea haClareniofl. Otr^^os tarjetas tenia cada frente de eete 
pcUiier cuerpQt y todas se Henaroii eon poesías akisfiras 4 las hasato» 
del liéroer á eujo luneWé iionor se levanta el nstiusoléo. La suma es- 
treeftee dal tiempo y varias ppn^sas ineidetioias^ no dieron iugar ár 
que lograran el mismo género. de adorno los oue^^osLsegeade y teroe-^ 
ro» en que solo lacian bien significantes emblemas» aaÉ^Qs á lee 
prendas y virtudes del señor Conde. Lasólos pilucipatf^Hpt^ del 
cuarto eu^rup se, ocu^ron cou Jlos ejtjtaj^, uno latinqp otro oas» 
tellano. A mas de lus lu<ys que Jluminab^nsal obeli^o, estaban aspar» 
oídos por eleuerpo de la iglesia veiut^y cuatre blandones de píate 
eas^sus coKre8pT>ndientes oírlos^ didtancM de cinco varas uno de otro* 



Seis velas ardian en el altar i^vorv dos en los demás. Se contaron en 
en suntuosa iluminación cu|Aroc!en|y cuareuta y otho luces; y el 
oeesumo de cera ascetyliq^Rescienan setenta y cuatro libras^ dies 



L|y I 

iSra I 
oQKas, iaelttso el de las.veBl^jiygeno que se preaentaroii á los sefuH 
r^M ministros de ileal Audienei^Tcanónigos y prelados de raliftoiies¿ 
OonvidlMia Ja nobleza y muy crecido número de individuos de 
otras clases por medio de un sencillo papel, cuyo* traslado ¿^^Mue» 
después, 1a tarde del 23 de octubre, con la asistencia de iimumerablse 
personas df todos órdenes, á las 4 y «aparto coipensb Ic^ vigíli» ceo la 
mayor solemnidad; y terminnda está -dio principio á la oraftion í^atl 
brefatina el Di*. D. Rafítel Moreno, que se esmeH en tejer un ^mm* 
pUdo elegto al benieméri^4^unto con rasgos de verdadera elocimRe 
y, fti6 oido con los aplausos^orregpondientes «I nonabre del orador, j 
afamable objeto de su argumeuto. Con dolor «os vemos prívedes de 
krsatmfaecjon que tendFÍaiQOs si Ieyeca*e1 publico^Ataptexa:.e<MS r«e~ 
gbs y sáplicas ludió persi^ftüj^ autoríd^Ucootra-l^modéi^^ij^ era- 
dof; pero c^ Hitaolutamente no qtirso fJtrmi^ijfqoiy^b^y la tas- 
árenla .su ef^io' fúnebre. No jjkts ^so^ef^ metiór la {flki.i;^^^^ ad^ 
quirtó. Coi^Iiiprjíqe<da soRmnidad de^éaiji larde con*e£j:f^onee aeos- 
tumbradb, queJ^t^Sócon/v^fa en mano lu venerable éoitíí|iid«d de 
Padres de la Observancia* Af dia-*BÍgniente se ofreciere^Al Akkimo 



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ÍMT %\ «Itoift M ilualfe ¿ifuiito, doflciettta»o¡ncaentd y uta ttiiiht« o- 
f^itpándoy grao parte de la mañana ffeiiita altara; el e«al número né 
«oinplet^, aiaüiando k los fijos de la igftl»ÜAgrande y otroa portatí- 
lea. Iba de la adjunto capilla de Ealvaiiera, qtre vulgarmente llama- 
mol de loa riojaHoe^ Ún peso era la limosna de la misa de seis á oolio 
Ú9 la mañana, doee reales de ocho á diez y dos pesos de diez á doce; 
y ae advirtió oon ternura y gozo q«ie lyuchos sacerdotes no quisieron 
admitir la limosna, dando con esto manifiesta prueba del puro metí- 
▼o de reconocimiento, que los condujo á solemnizar las exequias, y 
^reeer el Santo Sacri6cio pot alma tan iM^iemérita tiélos nMgieaiios. 
Desde ks ocho comenzaron á svcedej^ie euéel canto de a^iemneB rea- 
|K>nso8 las sagradas relifienes, enderezadas desde sus respectivos 
«onvento^Bti edificantes comunidades, A la«^ueve y media rompió el 
lÁlencio Icraiusica oon una d^ücada cu^posiaion del fiímoao maestro 
de Capilla, vulgamienteuíl^Pf^cidp con el nyj|^bre de Españuleto; si-* 
guió el oficio de difuntos y últiinjumeiitie^lu soiemno^misa, que cantó 
el R. P^ guardián del colegio de san Buenaventura, dicho Santiago 
l^laltelolco. A las once concluyó ^^yig Si^ibió al pulpito el reveren- 
do Padre Dr. Fr. Ramón G^^^s, de^Árden de Predicadores, ám 
enya elegantísima pieza híciiiyR^ menc^wl puooipio de esta narra- 
Sva, Solo añadimos, que no dejó \^uj^^f afecto alguno^ de los que 
en semejantes ocasiones deben manejarse, y que consiguió dejar mar 
vivamente impreso en ios corazoties el justo dolor de lu gran pérdida 
«|ue tuvimos en la muerte de un ciudadano tan amable y urbano, de 
un virey tan átil y benéfiQo, de un cristiano tan modesto y humilde. 
Dióae fin* al magnífico sufragio con los cinco acostumbrados respon* 
sos, de los que cantaron cuatro en los ángulos del mausoleo cuatro 

Vendos padres de Provincia, y el ultimo el reverendo padre guar- 
de! convento grande, por hallarse a^^seute el M. R. padre Pro* 
vincial. 

Pasamos & dar breve noticia de las poesías y elogios que ador* 
ciaron esta Pira; y añadiremos á cada una su compendiosa esplica- 



cion, para que nadie tropiece, sospeclian^p sentidos ágenos de plu- 
ma imflRial, (fWng)iílkja y cristiana, cll cúmulo de estas piezas 
podrta^ps tkul^m, Llantos 4fl recomcimiento: pues todas respiran 
el agradecij^^^fecto que profesan lu?^ejicau|%al héroe que lloran 
pero respet|i|nos; el escrúpulo de algunos mod^c^s que poco gustan 
de tku^is alegóricos. 



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—II»— 

Para la tarjeta de ui^áagulo del primer cmterpo se ideó per ^e» 
rogitficci una maUrooa llorosa y este lema: 



ami. 

• Prob! disecarem roortia ímagHiem» 
Mani^cri/enta quffi miliiauatulit 
(Ab tetra!) Principem ReviUiMi^: 
Qfam quid atrocius bocee fiíctu? ^. 
Quid invíderes, pailida, sat vides: '^ 

Viruní tu1^>i¡, quo quid Rabile 
^ Magis fuissc, nou repertuin, 

Prisca, rccentiave obtuiisses. 
Quid nata p^sit tacta doforibus 
Non 6er^'atrem^ui fuit índoles 
Virt jSt anta» iPanteceliat..^ 
SP^mala trístia quid recordor? 
fiotú sunt dolores, carmine quo» brevi, 
Tetráque possit voce revolvere 
Vel ¡pse Pindarus, tooanti 
Ore modos facilis cieríf. 
Erumpe flétus: advenías mihi 
Solus mederiy corrue plurimus, 
Genas inunda, inceodiumque. 

Vi veré si est o pus, obrue intus. ^ft 

Et tu, qui in alto vértice consides, 
Tu, qui imperas, at que omnia obediunt, 
Hbbc aspice, et corrobóralo 
Omnipotens fragilem dolentem. 

^^ 
La matrona llorosa representaba í Méjico, eí^aien so¿ tan na- 
turales las lágrimas j)or la miierle defceude Revilla-G^do, como lo 
son en una tierna bija, que contempla el cadáver de suNfcado padre. 
Son muy debidos íós''últiraos oficios que hacemos á persoofl ^e en 



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—169— 
todasu cooducta nos iftjo^ó entrañas paternay, deaeofiaimas de nuea* 
tro bien; piaao aon alcdiamo tiempo' ftftettoa con eaji^eao, ni es fácil 
aaístir jl ellos ain movernos á llanto. Espiica la oda latina eale dolor 
de Méjico que quisiertí despedazar á^ia muerte, por haber esta tira, 
do su sangrienta hoz contra la vida Jk un liongJ>re«grande, tanbeoe* 
mérito de la Nueva-'Bspañá, tan generalmente aiQable y |an llene de 
preilQas las mas geniales. Ahogada la triste matrona en este mar de 
fiares congojas, y queriendo apartar de su memoria loa motivos que 
se bs ^usftff, díplai^^u 4na.bilidád para es presar la grandeza de su 
dolor; 7 convida álaf lágrimas, que vengan á socorrerla J con el co- 
pioiO caudal de sus corneqtes apaguen.el inoéndiof qnS intemaiMt»- 
fe la^deyora, £q|hi. última estrofa se convierte cristiana mente* ¿ la 
yerdadera.*'7^iepte de todo conaueJo, al 8o]o Señor, gmumanda y ea 
obedecido, le suplica que vuelva los 6joa^'e]ra,.y como Tedo poderpAo 
conforte su fragilidad, y haga calmar su dolor! 

Para la segunda t'arjet^idel: misma cuerpo, muchas tániparas con 
eale lema: 

CÜM TÉIVEBRIS sCeLERA. 

ójfk. 

Gnudeti! o superl: ,pelHujf eijjTat 
C Delicium; tiitudit párfiidacnmina '• 

• Plfliidente líTberRevtlfn, 
Nocti lampadrbufl flatríH 
Non ulíra teneltrae^ lucida compita 
«^ ' Nocni sunt: latebras non habet amplius 

Effrons culpa, tim'ori 

Cedat, quamiibet impudens. 
Junxit nocte diem Vir celeberrimus, 
Et fama nitida spiendidus undique: 
^ . ■ liUman. perpetuavit 

A ' Uroi, ne noceánt mali 
' •.; Vos, o Mexicei» plaudite vocibus, 
^•- * Pergrat2,'qi\e animd dicite Prin^i 



H 

^ T¡aiaió: In pace quiesce, 

l[ternum^tibi luceat. * 



23 



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Cüi vl^fiaerat lux ia amol^pii^ 

Nullae íiiif^eiiebraet tit BÍhil^orridiHBf 
Sil ?íti^ nie)ic»pi« " • 

Lymen jam aine terminbé 
fit tu,. t[tete scelus, triSlíus ¡ngérae^ 
Ctti jara BontreiflaneDC»atr#lailaBlíA: 
OKm noz tíbi/a?it; ^ 

Jam ncm ast tiae l a y p adk, • * 

SI alunlinrio de la ciudad fué de loe beoéfitios muf^aobreaakHkH 
tea ^lfm^íaA ^Méjíoo sii cristí{iBÍttmo yirey eTCende de Riétilla«<3Nge* 
do/Lo o ay o y i la oda latina, pidietído' apla«K» & loai^habítadoifer def 
Gieloyqiie hicjíeraneco á loa vivas j vnivereiA j6bHo, cpn'^lllrarfos aá- 
jtdMdpbe bendijeron -tan úCltlS^mHiáotfMii* Bala pbao en deilrotai «iii 



ejército de crímenes, qhe ¡avergonzados deaapaiiaeieroD ál velp i 
laaiiaahM Humtnada con súcrn heraao^urji la ctndad^ No> káy ytf mo- 
mantos de tinieblas en Méjico, ni tiene )ra escondrijos la deacariaiv 
culpa, que debe ceder, si no á la vergüenza, por lo menos al temor 
de ser descubiertas por la luzrHizo este (n'odigic^de asemejar la nócbe 
al dia an varón á todas^ces-ilustre j esclarecido por su buena fama 
en imboa mundos perpetuó la luz^n ausencias del sol, para quitar á 
los malos el afirtgo de la oscuridad. Aplaudid, mejicanos, diciendo á 
tan gran bienhechor: Descansa en pnz, vive eh etlnuia luz; j puea 
tan^ He agrado esta en tu vida mortal, no veass jjiiíTás tinieblas, ti% 
vbashorArcs; etertiíi sea la claridad de tu nuevji vida. Y tá desventu- 
rado Crimeut gime al fatal agolpe de habt^r qut^dado sin tu'amada os- 
curidad: te atrincherabas eti las tltiieblas; iuoedia una perpetua luz. 
Para la largeta d«jl tercer ái^gulo del mianio cuerpo, uU sol ^po 
«n el medio dia, y este lema¿ * 



OMNULUSTRAT- 

ODE. ' \ *^ 

^Odas* ut alta Cynttlíius^ rota ^4^ 
Et astra velox lusUrat, et omnia, • ^ 
Qtfae sive Mat^r alma Divum, 



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8«u Th6ti»un8a ofe«lnifir¡i|aet 
Sic jura Tkan bío p^^ulip^^^are, 
Sciens que fata evolvere publica 
üt kistral (afa!)relici(atis 

Arnptnr^tie terqtte beüfn regiial 
Nee ilía Mlrti, Mercurio, aut Tíimni, 
• VeitJieve parclt, quos fácil impiger 
Serviré prósperos hhÍuIí, 
Ao dtícori píjpTili superho. ♦^ 

♦ Keilnbni unum; proestitit hoc ÜeSs, 

• tJt visat asirá Jimiu» et 9Úh, 

Mensis que EWvüfim filié fnmtur 
Neclare di^nus al i Hevilla. 

El astrfí lummOBo, preiídente de nuesj^o flia, que ?igíta y cnmu- 
ntealur. ámdña los phinetíii de nuestro sistema «olírj ¡guarniente re- 
com en veinte y cuntro horas cunritos reinos conríeiie el glano ierra- 
l}aeo que hnbitamos. Parangona la oda precedente c<»n este benéfico 
Iqmftíar af conde«Reiriria-Gigedo, que diestro en el manejo ije su nd- 
lúTúistrñcioT}, Tiiiítal)a sin reposo cuantos rara ga' con tiene el'vastlsjmo 
j<bÍenlfad7ido reino de la púlifica feílcidii^k/Presto* el '^íjotfde su 
incansable ateircion al bubn orHen^^de! eetadi» milinir, ti\ incremeniü 
dfctffta ciencins 3? nrtef, á b» iiias'esacEa udínírusiríicjíin de la justicia, j , 
áP)o8 auges de I5 agricultura; y b*fciendo prspernr á cada uno de estoa 
llimOfl, los obligó ú sirrvir con so ^alftial [>r<i'íperidííd hWjí^i píibiic^^i 
jr ala decorosa magííiítHd del pueblo infjicaiKK hn íniuensa y afanosa 
tarea de eslfugriínde alm|¡^qtie tantt* se e^efchít^cn busca de benefi- 
ciba para iiuestm Veinrf^edla ya el preuiib, y üI jiísto Remuneradtír 
•e lo concedió, llamándola í descansíiT efi"*el re pos o y* cu o vite ce os- 
tial de que se habia hf^clio tan digiifi. • 

Para la largeta ág\ cuarto áiiguld.'^nlf esf^élllf unJlante en noche 
Ofctfr^Qon este lenm* 

PflSC'MDbl'E QUIESJCflT. 

*^ € ODE. ^ 

- *• .. I -% . • - i'^' . 

Solé siíb cljy^ í^t wr||. taiwiiii»* ^ ^ .* 
Et lí^iWflores apis, iitqiie mella ^ . , , . 



r> 



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PoDÍt ta oeri^hominique totuí 

Tune labor ioiut. 

f -^ * 

Wtgra sed soni^it genitrtx ni umbra 
Ü(3£U|fnt ierras, plHcifUe quieti 
Oirintu iiidutgefit, nJii pfira celao / 
i. Videra Oiynipo, 

Mjjici sdlua (flfíla aemolatui ^ 

* •'*^ ^%||ifRf*í*f ríffRc, WgiJat beanJti ' 
-*•*• *' ílmnilíits un US. 

*.■> ' 3- 

Nil%€Citatibat vigilrije, rtipto * ^ 

^ L»n<^'uidí#menibrÍ3 plácido á(»poref ^r i:i 

#• Srlabor|!ósaet díire Mexicanis f^^ 

•- iNocte Haluteni. ^ 

Él iábiíí-autor de Ííi naiuruíezn tumn^ividir nuestro dia nntuml 

€ti do0 partea, *urí« íucida, qtlfe llaiíiítmoa dui, otra oscura, que lluma- 

^4^ mos íK^ehe^'Jáí^rnkierail^esüneda ni trabajo, la segunda al necesario 

deflcaniíO|-^<in.fHíe sv réWhr^n las íf&nñs^' pnn^ repetir jil día üitruíen- 

te la tarea. BiSlu^alti^nmiiva qiie oM^vuri ¡ua irnieioAale») gobern#^ 

' dos portel BOfo mmuto^la piütrámi^^miuhi^n Ws hoiubre?, dirigidu» 
^tiarHZun: ^I dia lo i.' . -ledicaii al 

*deiCÍi riso ía^ noche, cuv ^ ■ -níainía lux 

de las eftU«lbs, quñ ^Iris p^cifen v&l»ri cua|kdtí tddoa lo^ cuerpos de 
nuestro fli«i«ím' ' -Dvidím "íiJ sueño con sAjiiieta siJeiicio, £1 con- 

de Reviílü-Gi;;; : ' >ii viaeiiiaU^ deaptiea de h^beriuiitado jurante 
el dia, 1a iticafisible y f^igoaa-carrera del Sol, eniutuba coa intrépido 
Tigor el nuciurni»le!«veio db la| eí^irellat», abundoii^ndose al trabajo 
eu fas horas nia*peBad«s, por bacer felices á los^iueblos que gober- 
naba. Mada le importaba pasar en vñiñ nocbea eiiter^^obando á 
iu cansado cuerpo el Bpaeible reposo-del guefiüi cotí tal que lograra 
multiplicar bus obsequio», dia y uochu dirij£Ído|^utiHdttd de sua 
mejícanf^A. ^ ^ 9¡jf 

En eada frente del mismo cueipn Kobin dm twjetfti; para usa de 

• la prini^ri» frente sft'penBo el^iTuglílico de uIyl^E^lna despedüzftüdo 
■ui alas y este leíaa^ 



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—173- 

NON DEílRDNT CRISPÍ. 



EPIGBAiMA. '• 



Hactenu9 Heroís clarissana gesta Revíllie 

Per terraa volitanSf^ejc m^re. FamiLlulit, 
Nunc irata auas, et pr&ceps impute, pepnaa 

Dilácerat, memprans taétá Uolóre Vihinv 
Nlim quid, ait, peTíns^v^eant proHesse? Quid ultuí 

Nuntía sim, po88Ín|cum aitó tanta moui 
Estnétuá destrá, quod cerndT illu^tm cadáver, 

Pallidp niorB?«PanitB*perdere dicta pote»?-. ■ 
Nop tamén evites nomen, qüod claruit instar. 

Solía. M'exiceij'plaudite, vivrf 16. 
^bstrepo vece quide/n rauca, lacrimabilft alai 

Rui||liS>||eQd'histon8B- peona canora raanet, 

♦ 
M||^fao*ha|^a«trabaj^Q Ja Fama en correrías por diversas p^rtM 

^1 mundo, li^yuulo ejQ triunfo la esacta re^ieiou de varias hejr4icM 
hasañas del condobSev^líta-Gi^edo. Se leyeron algunas de estas con 
aplausQ uniTersal'en gasetas de países muy remotos, haciendo eeo/sa^ 
Cortes, en gábiit^tw^' en tertulias de hombres de fino gusto, el^fambsa 
nqnibre del virejjc. mejicano. Pinta el epigrama latino ^p ap^arach| 
la Pama.pcn' la temprana muerte de este grande hombre, nue desptq* 
inaba sus alas, conuvibstrumentos ya ¡nut¡Ie4H)ara rem/ntar el vuelo, 
á pregonar lasL^^zañas de su h^roe. ¿Para qué me^sirven las i|l^ 
decia, si veo fenecer tan presto persono de. ^n alta etfera^ cuyaaglo* 
rías era empeño*niio publicar? ¿Es la hoz que maueja tu diestrai {oh 
pálida muerte! quieta me lia causado el dolor de estar viendo ese i|ii»-' 
tre cadávec? Acabaste de uQ'foLpe cuanfo ha fabricado k Faipa en 
tautpfl Siíos..Ptié^ OQ Jg^dran el consuelo de ocultar 4 la posteri^^d el 
•eq ln rt t ido nombre de mi iTéroe. Alegraos, mejicanos, que no queda-^ 
tJL eilp sepultado» Es verdad que hsrq^dado ronco mi claria con el . 
presaotoiKgolpe, y qM¿ en 6ierza/le él e^toy despedazando mis alas, 
fMffo ao faltará mi'^aliUÍlia qiff recojn esta^plumas y l;is h^a feli- 
ces, aacribiendo con eMas la hiaicMÚa de mi querido conde. 



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fc ^ 



Para la otra tarjeta de la primera fre^^mio iia?ío abandonado 4 
as iras del mar j es^ t^oHi: 

; — ^^«Hr = " 

Qtiid, snego deme'rgur? Vos, ¡nqiiit, vivite: eunti 

Per mare fluGtívHgiirn siínt mihi vota morí. 
Vita^mare est, vestraihijueavj^us disquíro salutein, 

Pervada salsa rfténs, ¡iffragiriqíie rali, "^ 
Si proHesse meis pótuí, quid plura? Procellae 

lusur^ant, peream; gloria tula mea est 
Vó8i¡ ó Mexicei, colui; nuiíc ocS^o fraclua 

ViribuSf. in vbbis quas ^osuisse placel 
6ac yixi, deoorique datuin satis; este beuti; 

Est mibí perpetuó vi veré vestra salus, • 

• f :• 

Es muy antigua comparación la del gravísimo peso de un gobier- 
BOcoB un bajel en la mas terrible borrasca. Él coiftie ReVHJdiG¡gedo 
eonocia, como pocos, la-ñaturaleza del gr^^argoAíJ^e ponía sobrd» 
sus hombros el vireioato, deseaba tó-^zmente dAempeñar sus oblí- 
l^aeioaes, y no perdonaba á esfuerzos por consegftirlp. Los huraca- 
iiyá¿V« debía hacer frente, para vencer díficut^dés eh'suadmi- 
nistracion peIKica: las formidables olas que naturalmente debían so- 
brevenir en-ki contradicciones de algunos, cuyos desórdenes refor- 
maba, con^stitúian al b^n virey en estado de violentísima tormenta, 
Ko faltaron leales amigos que le détoian: que aquel ilfTatigable tesón» 
que dia y hoche*lo ocupad en tinta multitud y variedad de providen- 
cias, acarrearía sin duda el total quebranto de su salud. Y aquí en: 
tra el epigrama que pinta su' magnánimo tíorazon en esta respuesta- 
**tQttí imparta que yo me sumerja] Vf^-vosotros; miénll-as yo na- 
vegiHito por un piélago borrascoso, voy^ji-HArttea dfe"la muerde. iLa" . 
▼ida es un mar: atravesándolo en la frágil barquilla de mi ruinosa** 
salud, voy con ansia en pos d^vúftslro bien estar. Cuando habré^con- ' 
seguido seros útil ¿qué n^s (^retendd^evi^t^rfte^ lempestalís, pe- * 
rezca yo^n ¿lias; mi gloria, esf& en segaro. Pbr vosotros he trníiijá.'' 



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éó^ Mjtednótt dad d casó qne muero» (|[Uebrantal)á8 «hits tíicrzas, ine 
irfSgHi éé MlMrhrt qn^bfáñtadueii i^uéstro eJerWbid. ftastariié tie viñ- 
ffo,lM«Mtfte^ hétfdrM Be ^ado: sed feticéí qtté Viiéstf^ fefící^áJ 4i 
kMiM dif dtta tida durádehu** Bate es el liaiurafísirao sentido del ép{- 
gnttiÉ, fii toér pdiMrbn ptsf \á ixññ^hiícltíh otraá id^as -Cuando ío Kice^ 
Hm «iMiatadé-eótii^ pttd<y ¿abéf en el bello ébiendiiúientó áé ufi sabio' 
ié fl^eho |irleíd| tlf iHief pfehtrTo sílniediram^rite^^ t^fotes'tó ¿8b <a tnaa 
i«|pi|M irerdifd, (fuejanládvhe mojado í¿^^luráá en satfrieá iñíorducí- 
da{Pe<»lltti iHrigtíQ Qflrticalaf.^statíené aniedranta^lds -«liehds ftge^ 
néMTeonrtMUil hioceate, \ú dtilcé/la átit y anaabílísíma poesía^ 

9tfní laf prioMá taijéta de*la frente opuesta, uiv sot qua por to* 
áirifñftéé d^fmrramtf f^almeni^sd Igz, con este lemat 



Como el sol eh s^ ^6 reltlclente^ 

Sin respeto de honores, ni de edades. 

Sin lustres atender, ni calidades; 

Luce j calieifttf M todliy igualmente: 
Asi Revilla^ á quien qc le presente, 

Protfto entit no distingue dignidades; 

Titufos; natTiitiléntod; facultades. 

Oficio 6 ti'ajé no hay, «itié'ló amedrente. 
Cortétf cón rlboU, li^ío justSclér'ot 

Rdsfyétiroab con nóbfóá, péi'ó gf^a(te: 

Con póUréáf g^nhfóéó f ¡ilaééntéro'. 
A todotr guHtd dar discreto sabe, 

Toifós'ltía' pébHó^ sálie' áÜHi^ cert'éirb, 

Acoiú'ódhfído it cádá* cual ^u líaVe'. 

Vuelve el gerogfTflfcb dU sóf, i^bque á representar objeto dÍTer- 
so, 7 es la Igualdad con qúlft e^j^^tTo á todos comunica su lux, áto- 
mos abriga y calienta con cfl ful^ ié «"ú&l^yos, & todos es b«|áfico 
sin acepción dé petMVhas: Esta virtud de* la igualdáif con todos^Rle 



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primera necesidad á quien de^ea gobernar con acicrtOi y realoMilis 
Alé de las mas couspicuas y visibles en el conde RevilU^Gifido». Qhími 
teiiia negocio que tratar con tu virey, rii se retraía por sa d«Mli6d,,«i 
era pobre; ni confiaba efi su fasto y gala, si era rico; ni ae avergonsa* 
bn dp tfü abatimiento, si era plebeyo; ni pretendía ser pireferido ^sof 
aus tlmbrejf si era*noble; ni el estado^ ni ei^eoso, ai la-edady motto 
particulHi^<»tivo cerraba á nadie las puertas. A tpdoareúbia ooDÍpval 
franqueza y acamodaba ef tr/ito á la neceydad.del asimté. UrfcwiA^^ 
afüb|^ c^ Igs opulentos, no se xloblegaba con elfos contra li\il|iti^ft3. 
respetuoso con cabailerob y damas^' nc^da (ferdia de* su q^ageslifOflk 
gravedad en ilustres'cuncurrencias: á personas de humilde «endisioo? ' 
aunque mantenía su natural enterca,. Ic^s mostraba.* uA roatro nlij 
humano; y nrás de una-vez le sucedió pxes^ntársele perynas en quie- 
nes advertía demasiado respeto á su dignidad, y las i^ftpaba, {liciea- 
do: **No tenéis que temer; tratanrcon Ci'n b^bre*c<>mo tós: hablad 
con santa franqueza: proponed viiestrp Hegocio'^in ^rtedad/* 

Para la ptni» tarjeta de la misma frente dos jpaiioB ^n a#to de«o%> 
cordia.y estel^ma: « 



Clonoordaron por fin en un aaíento 
Amor y mageptad, que se decía, 
No haberse jamas visto en armonía. 
Ni ser podrían de un mismo sentimieotto. 

Esta gran maravilla, este portento 
Lo ejecutó Revílla» y á porfia 
Vinieron á su rostro, en simetría 
Pintando cada cual su lucimiento. • 

»Sü gravedad heróicaí magestuoso 
Lo aclamaba; mas dulce y agracíable 
Magostad era én punto luminoiso. 

Su trato era genial, cor^s, afable. 
Urbano, d^cjado^Víríñoio, 
Y con daftoi de afnor hacíase amtfbla^ 



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> 



— 17T^ 

No son tan difieilet é^ nmjhtnnr ios intereses de la Hagestad y 
del amc^, que abs«ilii<fc A eme no se bsiMp ejenii^s de persoaas emi- 
neotes en dignidad, que baa* sabido ^narse al anismo ' U^kBfyi al 
amor de todo género do*persona6; peiu> por un erri^M eolbeepto de \ñ, 
naturaleza da k verdadera •esaeleneíaky auteri^ld*^ fuberon ei^ lo9nti- 
guo tan raros los ejemplos, que.s^misma rari^aitl dióiiigAr ji la^gé- 
Jebre senteneia: Non éénfi Qgffwtnijfnt^ n^me ¿n luna stie moi^niur 
MqisMiust €t Amoi^. Despaginqoe el amab^^ímo Btoe Hombre se ~ j 

4igiió«q|||ori»ar ^y^Ví persona esta ^union, ya no^ es*ta» e8lr4í0r4|ha- ^ 

riaiÍI»óaiMI0 im|bombjse de. sanrta «Bgoiclad y JMHtmaeistm muy ama- ] 

m, •HijM^^ii dikia con maf^lloso ^ri«ior eaft^ feii» ea||ae^ef co|^e I 

R^íUa-Gkf^ki» supo hacerse l||llpetar y llevar á debflo 0|^cto sus 
órdenes, de oftanara q&e paracia presidir eS 8U,gqbierm> el terror; 
pero anduvo^io diestro su ingenioso cariño, que supo hacer patente 
á toib> el mundo Ja linftf^za de su intención^ dirigida siempre á la 
ulDídad de la naeroa que gobernaba. Bn efecto^llorSroh su ausen- 
cJ^5^or^9a ftiueitei^db mejicanos, bien* satisfechos del amor que 
A bebieron, ^ biem dispuestos á mantener «einpre ^f« la nemoria 
de UB lÉrej que reuni6«tan escelentes calidades. 

Para la pionera targeta de la tercer firentexlel |nismo cuerpo, 
un Argos, en hábito de pa^r, 7 este lema! 

GBNflTBNO LÜMlNEJflNCTUS. 

- JLYRX. 

Argos el pastor griego 
Hasta cien ojos, dicen, íjue tenia, 
Pero á quien no era ciego, 
Tener aun mas de ciento par#cia 
El principe Revilla, mejicano, 
Yirej, cortés, magnánimo y humano. 

Asombro á todos era 
Su eomprehension; & todos les espanta, 
Gomo baste la esfbra 

He humatia ^^A á menudencia tanta. . 
Eh todo estal^ln^odb lo sabia: 

Tanto hacer eoft ci^n ojos no podría. 

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Hablad vos, tn%«Mi|i|p * 
> I^ M«$i«9f pagad un fiel ^Hbiitat ^ 

* ' .. Testigo Amparci^IflB, 

^ * A la verdad* Lofi Étnicos ser fruto 
_ ^ ^ JC^ri«a*de J#ve ¿j vos1iParlad,|piidiem 

^ Tajito hac^r h(^^re de ooioiin esfera? 

Süt^e^sta se ele valia. . * • • 

^ ^ .Y desde $<JueIIa su enunteote aliuia 

^ ^^^^ . Todo 1o gobernaba, ^ -♦ ^* '*• 

^ ¿ ^ió oljB^r laH;iéfle:0On jn^dtfra, ^« *«^ :^ 
^^ ^ Ho|pbres]|aj;f que s|A rasgos liberales^ *« 4ít 
• ! .♦ Que reservaba Oíos en sus ca^dal¿»V > • . 

Fué del poder fTivioo • 
^Liberal rasgo el ínoJito ReviUa: ^ 
Su ^citerto peregrino * ' , « 

♦ , Y su gobierno ¿ todos ifíaraV^a. . • . m- 

* "* Ve, /répfitif&deluno ]a^ig^ctfenoía,« «H ^ *0 
^^> X coMsulta del otro ía inoc^*cia^' • # 

Llora desconsolada, ^ ^ ' ' 

.Méjico, á tu Argos, y ese ¿u8taJ|^Dto 
De tu tristeza nada 
Enjugue ni consuele tu quebranto, 
Sino es la sabia voluntad etftma 
Que sus hechuras próbida galerna. 

Fingía la antigua fábula cien ojos ''en ef pastot Argos, para dar 
á entender la vigilancia que requería^ el • joainisterio encondendádole 
por Juno. No bastarán otias tantos para ser hieo espresada la increi- 
ble actividad con que atendia el Conde Revilla-jjrigedo á todos los 
ramos de su vastísimo gobierno* No hallan lenguas los jaieiosos im- 
parciales para significar en algún modo la ma/avillosa com prehensión 
de este gran Virej, á cuyo desvelo j vigilancia no escapaba la mas 
menuda cosa, que necesitara el cuidado de su providencia. Los tri- 
bunales de Méjico podrian levantar un agradable grito, que se ojera 
en las cuatro partes del mundo; atestiguando su sorpresa en este 
punta; j diciendo cada cual, haber creido á los principios de aqael 
vir^ato, que el dicho señor pareql^no pensar masque en loa negó- 
^Hle aquella determinada oficina* Y si las caaas particulares, y 



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— ni— 

1^ Iw NMt deftpre€tiibl0s«c^>fftfs« se congregaran á dar testímouio 
dé eaCi verdad; seria cAwi tai) creeylo el n^ero de teslíp>B,^mo fe 
es4rf ile Jos habitadores de Méjico* Vo'créeiivos kiber eseedklo JIM 
JHato» Kiinte» ia poesía, llamando al.CtAde RefUlá Uberalfaj^o diM 
fderdimmo^ esto efr, horn^ de*tt^«ieUl>to1'aro8;t|ue orHi laOniHipl»- 
t«Beia para grandes empresa^.* Lldí-e Méjico enhorabiiei)a, y. |^ 
ruelvn sua enternecidos ojós'iil'étfejgpoSe^rj que todo lo disgooe co|i 
lan»its'sab¡a.]Mrovfdé)iciá. v)l »^A * ♦ ^ 

■Pa» hitq^^a i^Afeta de laf.terfter-frcnte, una oelle muf heon^a-j 

'•^ SALUTJf. AC rikCORI. 

LYtlA. •• 

. A ^i ^d Mágico, Kermo^ 

DeSuerte que el viagero se emMesft,* 
•• * .Hicíido tu 'primorosa • • . 

CotTip^Curaj¿*{guién,,4ia|e^ autor fué de #ta 
Tan galaBH beilezt^? Fué por cierto 
Revilíft tu s'w^yi llóralo* iiftiertcr. 
• . 4Si una pluza lograste 
Tamaña, tan gentil, tan despejada, 
^^ Que puede sin contriute ,- 
.. * > Ser ele plazas modelo, y una armada 
. '. .Dan tro de ej la alojarse, ¿á qué desvelo 
*• Se d^bé? A4 de«Refillajyt»e8 del cíalo. ' 
¿Y cómo|^a jy) veo 
En tus calles inmttndél muladares? 
¿Qúiéq profhovió tii asco? 
¿Quién cegó acequias? quién ^o tus hogares 
' * Cmdíb^^e np^t^ieran v^pa triste? 
Fué I^evíMa el ámabif; va no existe. 
^ •* |nefl(sf^ ble llora i' . •' 

' Pe iin ral héroe la faltíi^pbr>us ojos * 

< Jorra de^ufór'f \ aurora ' 
/%jtí mas amart^^eifte; yiotf despojos 
. . QuAí e|fc*í^ra r^np^M^en tu memoria 
^B|^ ¥úiferr, cipoiíltadtt 11111 su hfctpria. ^^^ 

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— lee— 

Ufio de los mas iin{ii|M'tantes .eiQ^año8^«é cooirae por mi < 
lyvt^n gaf>ic\CBP» ^s el cuidar de la jfiiipieza 7 ateo de ia ciudad; qd^ 
dMt^rando lo«. vapores p^cilcipa^s.-ooittbleiDeiite conduce á la aani- 
éad 4^ 8118 marvdores. Afii íhismo ^e juzga interés púbiice^y dtgtio 
ptM'.. consiguieote de los <fUi4ados ¿e qui^n ihandaí el alsader á ia 
bl^pnosuní ^ comodidad de laír carll^«, y elegauciu 4e los ediieioap 
Su \% bellos *üeiD pos de \\ antiguar Roma* se creyeron dle lal impor- 
tancia estos oficios, que habsp sies^pr^lfewintro pefeonaa de 4Miráeiarv 
únií^ai^eote de^lnadas á ellof»,^ eifa este conten ipdisi^amtabUs prado 
para elevarse á Tas sublii^^^ysnagistrai^p^tis. «i(éy %n^Mi¡m9tmmá&^ 
nos ilustres,, cuyo cargo es a|^álog^ ai^d^ aquallos Bjl^les roaiiii<^ 
sin embargo, el conde Revilla-Gigedo lomó con sum# esmero sebro 
sus hoipbros así la belleza, como el aseo-de asta nobilísiuta corte, y 
en ambos ramos proyecta, afimó ^ coasiguió. toDto, qne di6 p«r íiw 
á su querida M^ji<.'fi un S4 mbluMtP enti ntriienit' ^u^vo. lnin«0idos 
canos y aceqtUas ct^^aílíi», giro dini iu de CMirttíjnpp^ (¡we recoja \^' 
suras y. desechos de ^is chiíiís» ralle» á prÍMicrn^tgz iTef d«B regaditt 
empedjrado.coosUnteítictUu riin()voít%* Hie^^es diatribuit^tas ¿ páblicar 
comodidad, plazas JíistinruljiM/i ^ot^^s roniüi^tibtej?, ti ingnific A edifi- 
cios levantados, y %\\i\\€ pri>vjd«^ncia« de k'^W. jae7., íj^n tantos monu- 
mentos, que hablan aua, y ppr cit'u bouas di'miiffiírat^ el eulor de liu^- 
novacion de Méjico. Quien vio ^sta ciudad zHttes del vlreinatode núes 
tro conde, y admiró d^.^^pues ¡^u lit^rDíosura y lim^ie/.a, no podía 
cansarse de^ bendecir á t<tii benéfico iiniU-etot de ía^fiaiün Mejicana, 
^ara la pfioiera targetn de trvcimria frrute umi amena ribera fe- 
cundada de UB riOt con e^te lemn» , * 

JÍIIifC sfbi. 

Vil iutef^, por.qjuieoJas m^ gloriosas « 

Acciones degenfran 

En vergonzp# vicio, «' • . • ^ ^ • 

Por quie|[^mi|^Rmas, aunque bfeii jugosas 
En vez de fruto dHr,'á(^pfeciylcio 
Funesto se «cele^n^ • "^ * *^ ' 

De Revillo'eis^l-jaecjio 'boxi^iiáste» * •* 

Ni maacha^ie bizot tq^powcylli lri:|^«» SíH^ 



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Godgle 



Insinuarle tentaste en su limpieza, 
Piis&teLe asechanzas* 

# 4 

Ofrecístele incienso;}^ 

Ya juzgabas vencid^ su ñ^metñ^ * 
Y hasta cojer en él fTlitos inmensos 
Crecían tus esperanzas: ^ - 

Pero él es rio que jamas desmiente 
Lo limpio del co6c^^uli¿lfe su coj-iente. 

GeneratflMii^te dicen, qif^tio hñf gmardap, qjte resistan á la llave 
d« ero> p9m^fipí\suf0etmlf *(\}jfn roanufn^^ lison^ y «¿ulacion. Aca- 
to Q* h%y peste mas torpe. y yM-goozi»a«,'qMe la del interés; y acaso 
no haj otra quelM^a cundida t^^tOf y «Misado taii graviea«daños en los 
pobladores de nuestro ^lobo. Bien lo coooelp el que dijo: Quid non 
morialia pectora cogUyiomri mcrjafaimú Deísta perniciosa enferme- 
dad i^rece que vj^ió epterameote eseuto el ootide Revílfia-Gigedo; al 
menos «i la padeció eiitr^e^ros malea do h^eocta de nuestros prime- 
ro§pa4/es. Ja «up6 A^uniniir da tal manera, ^«^ jamas tii?o influen- 
cia en sus oporacionei^^a «e enliende, r^^en lyia administración 
tan estendida y tan. rica,, no falcaron^ ten tatrves» para íéant con precio- 
sos dones la puerta, de su coEaaoo; y c^^rauy- diestras ibanos toma- 
ron la dorada Ua^o pf^a- abrir, sin ser sentidas, con «4 dulce aliciente 
de los elogios y aprobación de su contiucta. Bra muy noble el alma 
del •<liid«, para dejarse avasallar del oro; y muy advertida para no pe- 
nctf^rel vH q|^m«terio de 4a lisonja: cerró á ésta la boca con no ba- 
cer^^as» de sd despreciable bajezn; t^nno embuta las puntas todas de} 
interés, n^^f^ibioftdo^ostosos presantes. A^si evidenció & todo el mun* 
do ^ue ot dosempeño de sü ofli|rajmp f el bi^n-est^ de la nación me- 
jtdan«r, iftMr«n tos resorte de todol ^movimiento que-se -admiraba «rn 
s« ijiné^p, y irigilnntísinyo vireinato: no teniendo -por mira en tantos 
• h ut e yysbaj<y yrovecbo ateono suyo; oomo el caudaloso rio no 
vseilip utiWkid de bis tlerra%.que vá^jtrohtifruatnoiirte fecundando. 

^siAa oiv» taifeía d*; laj|narta ffente .nira imagen de fu muerte 
j miÜ ^ é J(|.?^eftOW|- ¿el e«^mo eofide^ y este lema: 



% 



m 



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— lea— 

• ■ ' ■ ' . •■ 

morí SqfT, TIMÜIRE NESCIÜS. 

El alma 8Íempre.gTancLe de Revilln, 
ConAante, ¥al#ro6a^' *% 
Igual en 8us,a¿cioiie8 ' • 
Polítíeai, guerreras, «in mcTHfcilla, • * - 

Síb desdoro, ¡^ Cacha de^efli^M^ t*«' « *^' 
CoroDa los blasóiMs; * ;. * . : ^ ' 

Que le tejió la fafp^ v«ciÁgl^"« « ^^ 
Llegando al fin de su moctal carrera. 

Siente la voz de muerte, dk tmá e¡^ftda 
Al pálido -semblante, • « « * 

Descarnado Aquelelo: A • ' 

•*8olo á (HostemoV dice:^ pr^pnriklft * . • 

Desde jmtenyjQoá tan«fatal inif^j^i^te, *. 
Oye el negro deci^tá, ' . . - 

Sin que' el ^eraor^Rl tránsito |a.alter€i; 
¡Si vivió siempre grande, mayor -nmerei 

Han tenido toados lo^ siglos, y en el nuestro han abundada aier- 
tos fallos héroes, que en próspera falúd jactaban una Jbrtaleca y vi< 
gor de ánimo á toda prueba; pero^pu^Ptos á la sincera fu2 de la muer* 
tc^ deponen la embustera rñ^scarn, y declaran^ tb.que s^jij El camiA 
Revilla-Gigedb tuvo^etitre sus m^ft nqbffc»» y prindipate^ distintivos la 
virtud de la magnanimiclad, bien n^nifestudli ^'n mocho'# lanéea difir 
ciles de su vida militar y política; y la supo cristianatMnte aft aaer var 
hasta los últimos suspiro^ No ie acometió la inueije á tr^i^ia»» 4a 
manera que no le dejara ver Wep^ claro enrostro del de^^onfañorvi^ 
venir paso á paso, en aire de segifrá victoria, a»a iav(Bii^l>l9¿ba()aila 
eo mano; y él con ánimo intrépido, sin de»^U|icer álah.hé/rjhl^iia* 
ta, la recibió como embajairiz del Supremo Señor, da qu¡^ tenemcj^ 
a vida como en puro depósito. Tuvo sobrado tiempo para diit>oner i 
satisfacción los negocios domésticos; perdonó y pidió perdón á sus 
enemigos (no era difícil tenerlos en. la luminosa canpeAi. qiie^guió 
di|Atfu fresca juventud); se despidió d^ murídán^^ÉHados y en' 



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—183— 

%ego toda au reOecsion al gr^Mdo^ al importaat^ al úoico oeceMurio 
negocio que es el de laeterifk sdhid; jfpór últimovcon serena iranqui- 
Iida4 iibandooo los despojo^ a^dkates y «roló áipi^DOsdel Criador. £•' 
peraxnos en la Divina tt/Lisen^T^ti que^labcá cerrado la áltima cuea- 

ia con felicidad e^te hombre á todas lucesVrüiide, que partió esce- 
fierre asimismo en el HCto de partir »l ¡ms á^ la^erdad. 

En la fireute^riacip^f ^Jciisrtcr<;iierpuHe l€fu esta latina ins- 
cripción: 

* '^ * * * 9^ 

• • • ^ ' * * iJmt^i, iforcmit^^ 

I^ * /Z e^Mtcgn o q tu* Opk0t * 3Íc rii a 
Jjpiltf'fc^tiff^/a n o rificü n éis im is 

Qtiod, Provine i ti /ii. ffaiic 

JVhUíííü. AtHiiunm^tlsi í\'¿udíff¡á. Puhlicm 

Iñdfjwsáo^ Lab me, A^miuá, Vigiiafiíiá 

C iHis i au i i -i , Magfhan im á^ 

*y£C.Mííiort 

Auí. E^tíquiutlü. Cchritaie^ Peiifitaieve 
# . Sic. Adminhírahit 

íJt Omni^nt Síhi^mi^rcín* üonciliarít 
J^tíSdan. ^kiSiosi 

^ Ati, Dñt ftiücciG, "^ 

£& muy anticuo el uso de las inscripcioAes en los funerales de 
hombres ilustres; habiendo querido cada siglo dejar á la posteridad la 
memoria d^^ su» héroes, ddscjribieiido en compendio las hazaña^, que 
los disda^iecon^ Llena está la bella Roma de, semejantes monumen- 
tos, ^ne Qos han perpetuado la grandeza de sus famosos, guerreros^ 
Cieruunente J^podian corntai eatos el complexo de acciones 1 



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— f84— 
^ne ikdortiarotí af eo4k de Rérilla-fKfftftfo, á quien Méjico dedlta «41 
latina ÍHBcripcion.comft-áVaroif escliíecido en paz j en guerra; que 
deade su florida ju v c it e l ñié%a9^4^ít¡n]o, y benemérito cindada- 
Dú; cjue ftié prenarÍHdo con. lH^ masVi^ii^rf fíeos cargos, y los oéti|9i 
coTT lustre y digifkkiffl; qu^i^ Mzn^etreral mente duei^o del amor y vo* 
luntadiBs, cuatuli^ i^olftenjí'i eí*Tr ■ n i ni míh, gui ]Kíntr Ju mira en mal 
feTtcidad que1a pliblícimticTin'^HÍde tínKj títr*»», ehi re po^ en «u vi- 
gilancia, magnánimo en su fortftSezM, "'r'itontfsiino etv «us proyectos, 
activo y feliz en^^^^utq|^. * ^ * * 

En la frente opins^^^^te eU^gío ca|t#ít!in% .^ 

• • • 

Del EíeeleiHísmiiy Seior 

Dcín Juan Vií^nttí'fitíenn^/. y ÍBraisitFis, 

Coítíl de Rt«vilhi-Gj|edc^ * • 

Virey qué rifÉ ae*efeca N^ueva^^Brra, 

Y norífiíi fliie s§rá*de yrreres, 

• Miéu^váa^ure '^'^ *• 

' h^ inraarlaWliiria qne se ftíitó 

*'^ Pqf BU vigiíancm, su aoslTiteré^ 

Su pruilenoí», mi constancia, 

T Hobre todfi por el celo 

De la quietud y felicidnJ pública. 

Con que se hudlCéJi^ y ámsilile «su f ubie^5. 

Si se permitieran akcince1« .«. 

Los afegtqs y sentí mientes Je ,una y otra E^afk^^ 

En órdan á^^ai mérit«; 

Hai^iílílpm diida*' 

Su mas sincero panegírico," y' el mas hermoso adorno 

J^e 'este n>o'nu mentó 

Que lo es también « 

Del^mor y 9#Va%ratitud 

Be sus Apasionados. . * 

No neeeaita connoto este casteiiano elogio, bfietantement^ cla- 
ro, y todo enderezíado ^ signiñcar la general aprobación^ que mero* 
ci^p su Tireynato el conde ileFÍIl>igigedo; euyatMftudies an aMe#- 



ctO-^n 81 

•4» 



e^^B da su empleo lo hipíeron acreedor á la grri mJfcjJspHgsioá de 



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bsber ie ser norma de rirejes. No QBben en un^ peqneñe lipide lo9 
afeotacMos dembof^off, en que fyrorrnnifHríen ambos mundos, ai con* 
curríeren 4 describir el mérito de^te persone^ uiii útil 4 la monar* 
^uim española. Este realmente serta el mas eumplído panegírico,/ e| 
tmmm fpnlan adorno de esta pira, qae le lerantan con efusión de gene* 
foeo amor sm npMÍomNkis, desemido perp4ftu%r «n reeonoeimtento i 
loe insignes beBefieios, con (|«e este hombre singnl^r favoreció á la 
Naeira-Espafia. Lo que hicieron con el noble desinterés, que demues- 
tra el general convite, que suplicaba la asistuncia^iSlDs f&nebres ofi- 
cioe, y el que trasladamos aqui para ej^plar de modesta benefi- 
cencia* 

Sobre todo lo contenido en estos cuadernos protesta el autor U 
mae entera obediencia j atijecion á los decretos de los soberanos pon. 
tlfieen, 7 principalmente á los del Soto, padre Urbano VliL 



Los afectos i la buena memoria del Escmo. Sr. D. Juan Vicente 
Cílemex Pacheco de Padilla HorcasitiH 7 Agirajo, conde de Rerilla- 
Crigedo, barón 7 señor territorial de las villas 7 baronf as de Beniltova 
7 Rivarruja, teniente general de los reales ejércitos, caballero gran 
Cru7. de la Real^/ distinguida orden espifñolá de Carlos IIT, coarrenda- 
dor de Peñas de Martes en la de Oiilatrava, vire/, gobernador 7 capí- 
Uhi general que fué de esta Nueva- E^pafia, presidente de su Renl Au- 
dtetMÍn, Inspector/ comandante general del Real cuerpo de Artilleria, 
ébc, d^« (que en paa deecanee) deseosos del bien de au alma, han dis- 
puesto celebrar un sufragio de honras los dias veinte 7 tres 7 veinte 7 
euntrodel corriente en la iglesia de N, S. P. 8. &ancisco; 7 para que 
sea CON el ma/or lucimiento, esperan se digne usted asistir á las eua« 
tro de la tarde del primer día, 7 & las nueve 7 media de la^ mañana 
del segundo; en cu/aa/horas empezarán los oficios por no liacer foi^ 
maMad de duelo. 



2/ 

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— 18« — 



®BJIL9Íl®iB ^VVBSB AB 



Bel ISscino. Sr. O. Joan Tícente c^nemeE P ad i eeo de ] 

naHurcorttCBS w Aguayo, condeae Bievllla-€M9e«») vi« 
rey 4iae roe de «rta líiieva«*E»ipaáa,&c»Ac.iuc» 4|iie ea 
UMlianraseeleteadaseldlaa^ de octubre 4I»V%99^ em 
lalslettla 4i N. S. P. S. Francisco de JH^co^ predlcd el 
R. P. Fr. RaAon Casaus, Torres j las. Plaasas, del br» 
den de predicadores, doctor en sagrada teología por 
la Real j Pontificia UnlFersIdad, su catedrático pro* 
pletarlo del- doctor Angélica», examinador slniodal de 
esto arzobispado, j Regente de e st ad i o s en e 
Helo eoleglo de Santo Domingo de Porta Cooli, j 
brado en üMS obispo auiUlIar de O^ilaca; en ISU ar«* 
zoblspo de Ctoatemala, y en lS3S^blspo administrador 
de la Habana* 



Vmt Domínus: quia reqius es tu, et bonus in conspecta meo: 
et ezitus tuus: et introítus mecum est in castris: et non ¡nv^ni in te 
f uidqiiam malí ex die qua venístí ad me iisque ¡n diem hanc: sed sa- 
trapis non places. Reverteré^ ergo et vade in pace. I^ib. 1 « Reg. Cap. 
29. y. 6. 7. 

tfo hay arte mas díficil que la de alabar i los hoiabrasso pss« 
sencía de sus coetáneos. Muchos de estos se mtercsan so qte ae ss 
halle m6rito verdadero en sns semejantes: 6 por estar íVesca la «lemo. 
ria de algunos defectos, intentan eclipsar las mas briliatites gioriasi 
de modo que es pre|i|io esperar á que el tiempo o<hi so letUa toaao 
Thjñ. disipando las ligeras nubes interpuestas, y quede •« fia io litts^ 
no, lo bello, lo gvande, lo sablimei Jo beoéfíeoy lo piadosoy sia aada 
de lo lerrenO) con que estas prendsf ese a vieron ligadas yeavmltaa 
acá abajo* Para penetrar en el templo de la inmortalidad son «soA&i* 
me consentimiento de los vivientes, se necesitan tal vez mas años 
después de la muerte, que para merecerlo, se requirieron en una vida 
larga, y llena de hechos memorables; se debe aguardar á que la im- 
parcial posteridad, levante el grito de aclamación, cuando ya hayan 
aá^^ las pasiones; y á que corone paclñcaracnte los héroes, cuan. 
c^^Tno exisflin sus rivales. 



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—187— 

iQoé príncipe mas esedso, qiié guerrero «im o^fiínado, qué po« 
KtíeomiM tibto j-henéfieo que David, héroe eet Inda según eloora^ 
99n de Dtoel il^if, rej (1) klákÉra, confiesa su mérito» aplaude sa 
▼alory fidelidad, reGim<ie« losTuenos servicios que ledebe, jura fOt 
el noflsbre terrible de Jeho^á^ que ledo eeto eaindubitabJa; peso» {eb 
DOTrtd! no les gostas á mis Sátrapas^ añade el meaeroa* Yo sé que 
para mi eres boeno coeao aa iagel de Dios; pero los príaeipales de 
loa fiüsleost no q ulerea absolutaoieate que nos acompañes en el 
combate. David buho de retirarse porqutr incurrid oa la desgracia» 
mejor diré, censig»i6 la dicha de no agradar a loe Sátrapas de A^mj^ 
Émnqae tenia en su favor el bnea concepto y e&tinsacíoa del n(u>naroa; 
y la eenaara ó «tsaeonfiaBasa de aquellos, en nada menoscabó su ver* 
dUidera gloria. Mae yo en esto veo una amorosa providencia de Dioa 
^e 4í la elevación de ánimo le opone este contrapeso; porque no hay 
escollo mas temible, que el de la vanidad y orgullosa altivos, y es 
efecto de la misericordia soberuna, él que los héroes mas grandes* en 
▼ida no gusten á todos, y después de muertos cuando no hay riesgo 
de envanecerse, sean víalos oo» ojos» & mas equitativos, ó mas indul- 
gentes, como sus virtudes no se hnyan quedado en la baja esfera de 
^htusaaas y sociales. 

Arduo empeño Cf» el en que me han puesto. ¿Qué harét (2) Puei| 
ni aé mentir, ni sé denigrar, y coraanmeote se piensa que I9 mentira 
y la adulación esparcen flores, sobre los sepulcros donde reposan to^ 
éavta calienta las cenizas de los grandes: y vulgarmente se teme que 
la sátira mardaje venga en ayuda del orador, para celebrar al muerto^ 
á espenaae del honor y buen nombre de los vivos. Lejos de mis labios 
hi vU Iísoi\ja: léjoa, lejos de mi corazón la cáustica mordacidad, y las 
anetaa enveaenadas de la maledicencia. ¡Dios eterno! cerrad mi bo^ 
ea, y pegad mt lengua al palndar; quede confufliido en. este momeii, 
lot si acaso hubiere de psofenr espresion que desdiga de la santidad 
da mi arfoisteriot evaade eon las palabras de Aquis intento, formar q 
elogie M Reftmow Sir. D* I. Vieemede Güemee Pacheco 4e Padilla 
Heaoaaítas y Afpiayoi e<»de de RevUlaOígedo, Virey i|ue fué de es- 
la Hmwm&pmmík^DOu dbc. Vive Dios» que en lí ;^«celso conde! ao hn 
i sinb bea^ y fidelidad, honor y valor en la cnrr^ra militar; 

(1) Véaee-la BÜia de Vadeé, 6 de Aviftoir sobre sato tssio. 

(^ <^id Romae fiíoiam? aientiii nascio. JpvfnaJ. sat. 3. .^ 



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—188— 
**rectu8 est tu, et boims, exfnis taus, etlntroitiig mectim est in eMirí^: 
qtie tú de§de que ventste á gobernarncM, lia«ta el día presente, no non 
lias dado motivo de «enti miento: impolítica em sáliia, tu eelo acttro, 
ífieanaable« benéfico, denintereaado, mimoso: "non invení ra te quid- 
quam mali ex díe qua ▼eniati ad me, naque iu diem haoe:" y Dwa hm 
purificado tua decretos, para coronarte con una muerte eríttiaaui; 
**8ed Satrapis non placea: reverteré erg o et vnde in pace.** Trea ép<»* 
caá de su ?ida, en las que deeempeiVó laa oblípicionea **de buen sol- 
dado; de escelente vire/ y Ife humilde criatiano, digno de aueatra ad^ 
miración, de nueatni grañtud, de nuestra compiiaion. Venid, venid, 
virtudea milítarea, virtudea políticaa, virtudes religioaaa, bijas del cié* 
lo, venid á tejerle las trea guiriiMldaa que ha merecido: no baya fl«»« 
res postizas, no baya otras que las que recoja la verdad sacrosanta» 
para nuestro consuelo y nuestra edificación, para gloria de nuestra 
edad, y envidia de las venideraa. 



Que nueatro escelao oonde hubiera nacido en (a belfa, en h cul- 
ta, en la delicioaa Habana, pais de las gracias-y de los tesoros, la coh^ 
fluencia de los dones y riquezas de los dos mundos; su llave recípro. 
es, el puerto mas famoso, y mas importante de la América, y tal vex 
el mas fuerte del universo; que Habana haya sido su patAa, que aqnel 
hermoso clima haya influido en su temperamento amable, que loa 
ejemplos y carácter de sus conciudadanos inapiráran elevaetou á aua 
*deaa, heroicidad á au alma, grandiosidad á sua espreaionesi podrá aer 
todo esto motivo de una dulce competencia, sobre si el héroe reetbtó 
en ello mayor gloría^or el suelo donde nació, ó ai la patria quedó 
maa ilustrada con las hazañas y virtudes de hijo tan afamado. Ea 
la balanza del Santuario, poco ó nada pesa todo esto; ni lo flttatie de 
•a cuna, ni la memoria de aua mayores, ni loa ejemf4aifrde a« pailte, 
virey de la Nueva- España, ni cuanto es trinaejo y «eeeapho ae búa* 
que (que ciertamente ae hallará )• para acumular tíaibraa aoUie la ca- 
beza de nueatfo amado conde, añadirá adgo al mér^ real da au par^ 
aona. Sino virtudea propias, todo es pábulo de hi vanidad, todo «a «!«•• 
a iy para loa fementidoa mundanoa. Y yo no veHgo & Uaotijearloa, 
sSm á destrozar este idola vistoso, para que quede patente á nveatros 



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* « 



— 189— 
éfo8» lo que es éigno de wliiiirHcton .6 de imítaeían, y lo ^oe merec# 
oh homeuage justo de nuestra gratitud. 

¿A qaé fi* he de detenerme e««u8 primeros fiñoe, en su edueacioa 
pnmem, cuando por lo comun<de niños ao hemos entendido, ni jiul* 
gado» ni disoorrido coasigaíentea, sino «obre pe4u«ñe€es j nonadas, 
Al liemos heelH> mas que indicar alguna indinaeioa á lo que liaUa- 
mos de ser en edad provecta (3) y el conde sobresaliendo entre sua 
hermanos/ compañeros por la vivacidad de su lenio, gallardía de su 
persona» y mejor disposición del cuerpo, ^sin duda se eatretendria en 
hacer papel de general, y mandar su peaueño ejéroitot SalleaMM y 
salvemos otra época;* ly terrible y funesta edad de las pasiones. No sé 
que se hubiera conttfmtuado jiiQias su alma, ni que hubiera naufira- 
gado su inocencia. ¡Vos solo grairde, y terrible juex, que esoudriñaia 
los -secretos de las coiicienoias, y que ya lo liabe¡8 juzgado nMserícor^ 
diosamente, vos solo sabéis, sí las delicias de las grandes ciudades 
donde vivió, si la Opulencia estrao^iuaria de su casa, si \iM viajes 
peligrosos para much(»s y si los aduladores y viles eortesiHioB en algo 
pudieron empecerlo, seducirlo, y apartarlo de vuestra ley saercMantaf 
Nosotros os repitimos con Dnvid, que no os acordéis de los deKtos y 
yerros de la mocedad, j no nos juzguéis por Ib que habirá pasado con 
ios mas de ios hijos de Adán, formados de barro deleznable, en la 
procelosa edad en quo todo suele ser presunción, yerros, tempesta* 
des y* fuegos voracísimos. 

Mas puedo asegurar; que en la carrera militiir lo guió el honor, y 
siempre le acompañó el valor. Una iiiiidverteiicia é iuconsideroeioli 
de su genio fogoso y deterniinado, una nimia coiiíitinza en el favor de 
nu ministro, que ya nada podía, fué el medio de que se valió la provi* 
deoeia sot)erana para dispertar el fuego del honor, escarmentándolo 
para siempre, y dándole la mas terrible leccto<|^ue puede ofrecerse 
en la milicia. ¿Por qué he de disimularlo cuando el mismo conde lo 
contaba, para demostrar cuan peligrosas son las desobediencias y des- 
cuidos en el camino del honor? |Ah! viage inconsiderado*, pronto 
volfferás i trasegar esos mares, lleno de dolor. Si Aranda; si este lié- 
weititode noestra naekm, eo un siglo en que ha Inibido tantos, j 
Un sobresalientes; si el conde de Aranda que conoce tu mérito, y tu 
distengue con su amistad, te cubre con su sagrada egtde, y tedirige coa 



(3) San Ambrosio pintó la belleza de ValentÍDÍano, &c. 



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•190— 
mn nMoB «onselcM para renradMir 4i<|ifel ytrro, tv Tknes ti fio á ver 
en Cartagena la infame rebelión de tu refimieiito, á aer testigo del ma* 
fot eríiiien,j haberle príf^ido de un euerpo^iodígnode tenerte por ca* 
beza, deeorganizado entii «uaenoía^ porque no podía diurar el hoi^oc 
eti iniot miembros qtíe de tí solo lo.reeibian. De hoy n»as reaonaráih 
siempre eq tos oídos estas poderosas palabras: *'el bonoTt ^ bojsor d« 
«a soldado eapafiol;" donde quiera que vayas y conduzcas tus tropaan 
te aeordarás de aquef desastre y se encenderá en tu ardiente pecho la 
llama del honor, de esta virtud de todos los gobiernos, aunque Mon- 
tesqvíeo se atreva á privarla y degradarlo de la honra de la virtud^ 
¿Citántas veees lo oyenni después sus soldados -repetir cou entusias- 
mo: (4) el hantr es para el alma lo que la vida para el cuerpo, vivi- 
toi todas nuestras accioiies, debe guiarnos como gu¡6 á Regulo, á 
Milridales, á Catón, á los Emilios y Escipiones Pero dejemos ejem- 
plares paganos; debe g uiarnos el honor, como guió .á los Cortesesf 
PixAnroil lioibas, Córdovasr AlviWt Monendezes, Dávilas, Juanes de 
Ausirio, Basanes y mil otros recientes, que en Espaíía les han roba- 
do 6 oscurecido esloe nombras, escediendo su valor y realzándolo con 
stMtiBÚentoa mas nobles |Ah! Los antiguos romanos construyeron 
dos templos juntos, dedicado el uno á la virtud y el otro al honor, de 
tal modo dispuestos, que al del honor no se podia entrar sin pasar 
primero por el templo do la virtud: entrambos nos están abiertos. Sí, 
fieles compañeros de mi suerte; el honor es como una segunda pro- 
eideoeía bienhechora, para guardar á nuestra nación con el valor de 
nuestro brazo y con el sacrificio de nuestra vida. Seguidme, les grita- 
\m en el campumento de san Roque, el honor ha puesto en mi mano 
effta espada, para cortar laureles. ¿No me conocéis? ¿No os conocéis 
i Vosotros? ¿Ignoráis quien es el enemigo que tenemos delante? No 
produjo eL dictador ftunilo con mas entereza estas enérgicas espre- 
sioaesy^ó) para alentar á sus soldados en uu encuentro, en que la 
lOuttitiid de los enemigos los sobrecogía de espanto. Sabiendo el gran 
Bevilla, {$te Ipbicrates nuevo, (6) que el ejército no debe estar nun- 



(4) De iguales espresiones se habia vatMle el Ahai Qtnm de 
itipt^gimido á Monteeqiri0u sóbie el hsnsr^ virtud. Véase en ék 
^ausas de la púMiea feÜeidaé. 

(5) Hastean, én me, an nos ignoratial Tito IJvio librt VI. 

(6) Es muy celebrada la destreza y vigilancia del griego Tphicrates, &c^ 
Véase tomo 2 del viaje del Joven Anacharsis, &c. pág. 176 imp. en Madrid^ 
de 17G6. 



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—loi- 
ca oeíodo sino siempre ocopado, ó en atacar , ó en battealr lo pntcboi 
6 en fas evt^luciones militaren, y que el soldado ocíeso ftoikMMH» m 
Vuelve (7) 'sedicioso, libentito 6 cobarde; todo era faege y MiívídM 
en recorrer las filas, llegar á los 6ltimos cootínelait avaMMrae mm 
que nadie, caminar por entre las \^\9^ y bombas, aun cuando & o* 
lado caian muertos los compañeros y su edeoán, d laalogftid» coro* 
nel Cadahalso; animaba su genCe, teníala alorta; ¿loa Baeoaf €tiíui< 
dos, haciaaeles mas temible qne el mitaao mÉtísú^ qve loa acohafdji 
ba.... |Afa! Guerra contra Gibraltar; guerra jvsto eoaao k del FueUe 
Santo, contra loa habitantes de Gabá; per^gverra aki vieterMí eoaie 
la de Israel, tal ve^ por el mismo motivj^ue aeñelan loe eealoe pe* 
dres, de confianza orgolloaa en el número de los eeMbetáeates j eaul- 
títud de apreaioa militares^ y eo la justicia de nueatffeeeiwe* jOb iiaur- 
padora AJbion! |Atbion lücire i inaoleetel Craiamoe^4ie el q^lo eaa« 
aado de tus erimeaes quisiere quitarte y defoIreraoB eí^uall^ ptaM 
fuerte, romper le cadeee iwneaae de tus bajelea, que eb ra iao doa 
mundos y arrebatan los tesoros de la tierra ea sua mas fecundoa ma- 
■antiaha. Creía el conde y tteytioa km deoMe feaerelea, j Jo eq>e- 
ribamoa todos, que en aquella guerra el trono del esemifo, cercada 
del mar fluctuando siempre entre lae eleii ealaba amy preemmo el 
iMufragio. Pero cerno loa Israehtea horrorixedoa cee loa delítoe de 
Ckibá, noa ol?idemoa de loa propios, y nn poco de orgullo beata 
aiemplre para alejar la proteeeion del Dioa de loa eféroitoa. ^ , 

Al méeoa ae reconoeie el boeor ; ¥aler de oueatro ooode, j lo 
confesaron loa míamoa que de su demaaiado «liño babíaa femado bmI 
agttero: pues ae eeombraron éej^r que lo que afemine á loa hombrea 
(8), y mea á loa soldadoa, que lo que desalienta 4 loa b^oa de Marte, 
k) robusteciera 1 él y le imprimiera cierto aire de elevación j decoro 
eapaieído en toda au persona. Sí, señores, en^edio del incesante * 
fbego de lá plaza ae presentaba tan peinado j compueatOy como ai 
ftieni á cumplimentar á otro geoerel» 6 4 visitar á un Prioeipe. Dí- 

(7) Otíoana la Oaatria Milea et sólita manía non obiens, ñcUe evadit se- 
ditíaeaaetirviMdeatas. Taeit. lib. 1 annal. 

(8) fil abad Plwi«at,aB su tcatado filosófico del lujo, parte 2. Sección 9. 
Cap. 3 y 4 (toflu 8 peg. 366 y aiguientea, imp. de Pans en 1786), ha demos- 
tiada qoe ea ka catados doade domina el Lojat no hay complecsiones robus- 
tas, yqaeelliiio deatrayeen loa oiudadaBoe el valor necesario para la defensa 
y eonserraeioB de la Patria. * 



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jóle oo Bfi»én»tB que en el ejéroíto ne nurniunilia «u eseestvo a•ell^k 
mpMMÜo con prcHititud y vivesn^ como^iitf me tengan por eobauU im* 
p^Hapme qm me eriiiqmtn de limpio. Mas no« no te repuAiii por co- 
barde: adivirmí iit ? alor y entereza, se aturden de ti> preaencia y vtp" 
hnieia. Un general dice á los denlas que lUviüa-Gigedo adivina ln9 
ordenet, lo ejeeata todo al punto que iie resiielve, y que lleva au de- 
nuedo Imsu rajar en lo que nuestros l&nni los lian llamado Umeridad 
f mrrogameia eopafMa. Aunque lo crkícáran, puest de muj aliñado, 
nadie se atrevía jamas á taebarlo de cobarde que era la infanM noto 
ifveniaa tenía wm alentad^i^pfrítu militar. Tan cier^> «i (y nosotroa 
también CaínHM testi^^) qiij? (§1 vivid desmintiendo pronósticos pocoa 
&vorable8 á so pficibidad y severidad de costumbres, y que el que pin^ 
taban ntucboe, asoeUe blando y adoniaado, (9) fué tan rigido^como 
Catón, tan raliente. y mas coastante que Apibal, por que este al fí« 
se dejó «nervur por las delicias de la vol«»ptuosa Cápua; y este liyo 
arruinador de las familias, debiera mirarse cerno el enemigo también 
roas formidable de los EUtados« 

Ya que la pintura de batallas no se ba beclio part^ mi pincel pacífico, 
por que el alma se me estremece con solo imajinar el monstruo deso- 
lador de la guerra; Tomttando muertes, rodeados de desdichas sin nú- 
mero, y maldecido entre lágrimas por los httérf<in«>s y viudas> quiero 
recrear mi vista, fija siempre en el conde,sobre el mismo campo, des- 
empeñando con honor y valor otras virtudes, que también sotf mili- 
tRres. ¡Valerosos defensores de bi patria! ¡Soldados inietixmenie herí, 
dos y mutilados! que yaeeis en un triste leclio, prontos á espirar ea 
ruestro juicio, por que creéis que vuestros compañeros no tratan sino 
de matar, 6 de morir [no veis la ánimos» caridad de vneitrogefe, que 
viene k socorreros, á^rdenar vuestra cura, á ligar vuestras heridas, 4 

(9) San Ambrosio en su oración fúnebre del Emperador Válentiaíaao no 
oihite los defóetos que le notaron de ser afieioaado á los juegos ciroeases, á la 
caza y á comer temprano. En la de Teodosio emperador no calla el santo el 
grave crinen que le obligó á él á privar a Teodosio de la entrada en el tessl 
pío, sojetándolo á ana pública penitencia. Los Ilhnos. Bosnet y Bove, y e* 
padre Burd;ilae, grandes maestros de elocuencia, dieron k conocer sas héroes 
cuales eran, con sus defectos y desaciertos aaa los'mas escandalosos; y de ello» 
tomaron ocasión para escusarlos ó alabar la enmienda, ó para iastmir la pos* 
^eridad. ¡Ojala supiera yo imitar la destreza con que tocaban estos pantos de^ 
ticados> ya que es inevitable decir algo de lo que lo criticaron al conde. 



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— 193— 
escudtiar vueitrot gemidos? ¿No lo veiti hon culMefto del poWo del* 
batalla» ftidando y empiiriandt) In espada, venir á derraaiar eo vues- 
tro pecho el bálsamo de ¡gi consolación, y k ponerocen hiAimfiiOf le 
don de Bits libei%lidndeii'Í Pne^sí en otro tiempo une nación «ábia«4Qs 
nía erigida una columna, ffonde escnrfua las virtudes dte sus príiieípée|« 
vosotros mismos, socorridos sqjdados, venid con vuestras manos se- 
millas y ensfngrentidas á grabaf ^n esas dos columnas de {Léreules^ 
las virtudes de vuestro Coinand>inte, paVa que las lea la posteridad 
mas apartada: escríbnl a^:*'*l^'?e Dios; ^ el Con^ de Bevilh^Gige- 
do, nuestro Comarffiante Crenerel de Ins armas en Algecír»i, no se 
vio flino sinceridad y fidelidad: fué apl^H^Bél modo coa queee con-- 
diijo en estos campos del honor y .¿élfHíf^, Lo poso nuestra irrati* 
tud al héroe y padi% de los aflijidos." Quede as( eseulpido; y desde 
estas mismas columna^de Alci«lesi lostfode un vuelo á este liemisfe- 
rio, donde desea verlo ahorii vuestra benóvola tftenoion, y doode se le 
abrió mayor teatro á sus glorías* * ^ 



•samroA r ab.txl 



¡Qué din tal) alegre y tan esperado, el de su arriba al Nuevo- 
Mundo! ¡qué dia tan fausto y tan plausible el de su entrada en esta 
Capital, dii;^ como'Plinio(l) de Trajano! El, descollando como alto 
^«»dro entre la comitiva, como Saúl entre sus subditos, como Trajano 
entre los de Roma* entró en triunfo, óercado del orden ecuestre y de 
los graves senadores, precedido ya del gozo y aclamación universal. A 
él querían ver y conocer los niños, á«él señalarlo con el dedo los man. 
cebos, admirarlo y conocerlo los viejo*s, que lo vieron en otra edad; y 
|ior saludarlo con vivas, y demás señales de júbilo y aplauso, los en- 
fermos corrían como á su sanidad: las calles llenas de un pueblo in- 
menso: referia tecta^ ac labarantia: todo^ con el corazón en los ojos, 
llenos de dulces esperanzas. Mas ¡ah! que un fenómeno (2) alegre dej 
cielo conmueve á pocos dias al vulgo ignorante de tales signos ^será 
funesto agüero? ¿Estamos en edad en que cuanto se observa en la na- 



(1) In panegírico. Cap. 22. 

(2) Una aurora boreal. 



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—194— 
twnilfiza, hñjñ de servir para deshoumr á los príncípett CalM, tm^ 
ctos.-. ..eloMNle ae esfuerza por sosegatoa, j ae coaripadece de viiea* 
tro aobreaahp: este si qoe es el feliz anuncic^de su tJastrado gobierno* 
féb su heoéfioa hmnafiidiid. . . • Vblrets los ojos á dlro espeetáculo 
ara» paTOf080*¡4«ie iforror! ¡qué4))|di^acioil! £1 corazón tienbbla y.la 
meoioría se estremece al recordar el horrendo exceao cometido por tres 
fiíeÍDeros^s iipj Hace diez años. • . l^f^^^ ¡eiiáiitas Víetimis infeliee«!« 
Una eoüsleraaoíon general déapa todos los corazones: no hay según* 
dad en las casas; tyloa tiemUan ménotpl viy^y nusTO» que como leo- 
na aiíjida á qnien robaron stR hijos; se lanza sobi^ los lobos camice- 
TOSf sáoiloa de sus>oscur^^fllrnas; y con un castigo justo y aaom- 
broao por lo pronto, dejapare sfi^ipre asegunida la pública tranqni. 
lidad. Respiramos) descausamos (3). . 

El Moh se fatiga y se destela. Toma el p^so al mando mas vaa. 
te de la tierra;' ae ?é investido de muciios tltuíos y cargos. El mismo 
ba descrito con propieda^y viveza, lo que es un virejr de Nueva-Es- 
paSa; es el que representa la persona del mayor* monarca: que debe 
hacer sentir á este dilatado imj^erío la beneficencia del soberano; sos- 
tener la religión de Jesu-cristo, hacerla amar y respetar de todos, co- 
mo el bien mas granda del cielo, y la mas firme base de los gobier- 
nos; es el que debe hacer fq|¡ces estos pueblos, y estender sus miras 
á muchos objetos importantes y casi imperceptibles; el que con su fuer- 
za, desinterés y luces haga reinar la paz en las familía8,*obfígue á qde 
el abuso de la justicia no opijma á nadie, ni la justicia sea oprimida 
jamas, que todos los ramos de la administración se manejen con la 
fidelidad y pureza, propias de vasallos cristianos. ¿Qué no puede y 
que no debe hacer un virey? ¿A cuánto "no debe y no puede estender- 
ae Ja esfera de su actividadt ¿Ciián rápido debe ser su movimiento y 
su ejecuciont ¡Qué carga tan pesada! casi iba á decir que por el con- 
junto de muchas circunstnncias locales, es mas enorme su peso que 
el de los mismos cetros. Mas no se agovia la grande alma de nuestro 
▼irey: pone mano al timón y empieza á dar tal impulso á la nave de 
ao mamlo, que temimos todos que el trabajo y la maniobra rápida 6 
incesante dos privase pronto de su gobierno activo. 



(3) Ahide al asesinato de D. Joaquín Antonio N. Dongo, y varios cría, 
dos por Tobar la casa. Los asesinos fueron: « Aldama, Bkaoo y Quintero, qoe 
á los qoinoe días sofrieron la pena de garrote en la plaza mayor." 



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¡Ok noches ordenadas por Üios para descanao y vítifieaeioadt) 
laborioso mortal! ¿Cuantas boinas os robiij^a y cuanto las mukipUiMh 
ba anéelo, de modo qu^eír sus manos nr^míniíto ora un 4ia, y sus 
etnce añros estitrierontan cojmados de aecien y de fida« ^'ue parMÍki 
nna época de un siglo? I^itre mil testi^fos abonados ¿No podré ser 
tino de ellos? Pues yo desde mi habitaoion horailde (4) to oboerré-aU 
veces en las boros lasf as de la ,q^be; 7, nunca fal^ q|pe. repoofurM 
mis mitfnbrosfatigfuiibili^o tS dd^se enfrento ^ raí aohre tu bUr 
fete, t rebujando con aní9Íar'«3r animado pdr «decir v^, la. aaturaloso 
muerta en su reposouTé miraba oon em«|«cion y .ptt0fliOt5'to.Me re* 
presentabas ora domo él ¿itro del difl^||g^ como^el de la'aoelio, qao 
díanaoiefite^condujefi sos giros, y dH^Eento osparoo» 011 lys j ovo 
influencias á tod^lo qne \é9 está siQetoi^No éVOIia -la imifon c^ mi 
hombre veloz é incansable, (6) que dia por dia^ y nocbe por noebo 
despachaba todas lac.ocu frénelas de sismando, qnbcotiuuiioiiboooll 
SU9 érdene^biy. k Us ofus remiftiis reffonagj^ipMog pOrspíeaOto oslaba 
en todas partesf con sus hiíitijos benignos i^gocijitfa y a ■ ■O aba leo kr 
gares mos oscurosfy olvidados? Decid en hora bueniwqoe tuoo un gran 
defecto: defecto que algunos no le perdonarán, ol de irabajar inirolMs 
y teñera tod<»s en continuo nH>¥Ímíentoc ifi^Hoes Uchas 4I0 looqiiO 
ban resultado tantos bienoal Venturosa antivida^ aunque Cuero ooeoos- 
?a, por que era necesaria pura dar 6rden y rida-á una mooa inforoscb 
I|^ me retrato. Porque á mi so me tepreeenta la desidíooa perooo, dío^ 
pertántli se de su letargo con él ruido de las providencias y hechos do 
este hombre Mif^tigable, corriendo preeipitada con sus culpables on* 
drajos, huyendo (ic^jr^FoÑd i dd esta capital y sus Cfraitonias; Oooso o¿ 
nímal inmundo de tas selvas, ^ne se hubiese atrevido á ooove^roo á loa 
Pialados, y á quien diera eaza uii esp^^rto cAxodor, sin dejarle yo ttmr 
drí güera. Al tieíopo mismo^que ciert<is pretendidos políticos {domo d^ 
ce (6) un estrangero no sogpeolioso.Bejfst dt Angiét) querian eowtet'' 
iñrenelanti^aomutido, deisde la corte mno brilUintedo EiiropOi loO 



(4) La rekia del Orador estaba eo^reoto de la pieoo on que su • 
looda ti|ibii)a6a de nocbe. 

- (5) Nq ínter rompia el despa4;ho« ot mientras se yestio y pefaMbo;á 
Tores ni aun comienüu. ¡Cuántos dias^asó de 16 horas *el trabajo. 

(6) Pag. 92. Del Discurso, que dijo en ngmbre de la consisioB^le loo 
once, contra el eanglúnario gobierno dc.lloberspierre. 



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—196- 
cflSM en eabnilaf, \m$ ciuJii(l«ii en urrahMles, Ion campóse» deeierto^, 
ouandoun gobierno de terrear sacrifíimlm la virtud, si se |)re«eiitiilm en 
MbHo decente,/ nborr^g ciiaiitu ooiideiiabu lu iadeeeute desnudes 
«f eaeCij^o ^ iu afiema; eHtóitces es, cuando ¿e nos preseala imin esce- 
1MI 0ORlr«ria en el muudu Hiievo. Vt^iaus levifhcarse, desde lo profundo 
dkia iiMHUndiaia esU ciudad liennosa, cerrarse las cloacas pestilentes 
i|«e e&Mldi^lylueptlos sentidos, ei^ot<i^rse los iniasinas uit;fiiicos que 
M^oduoÍMieo larf8pírucionjrj«||n¿j|te li^^)|gcjon y .aineries¿ Vtoio^ 
f^Mtidoe ó^ repite díe^ rfíil Uonibre8«/>eni {tibiarse á mirar el desaseo 
y la iaipá*dtcad«sfit|deB couio el frulu dañino .d(;jnuclio8 vicios de la 
igt|oraaott/que no conoce ^tt|ACÍoii algutiVsociul ni relijiosa; de la 
iMrrastnida «oiueidad / des tn^BR pureza, que en su voluouiría paruli- 
wm^Mo sabe muii'eft'fiMí ni l^/»o^ y del niícuo ni^ nuspreciu de los 
ileoMS kombres. /Plejfpe al cielo que las providencias posteriores a* 
jabou de desálojilr de este mggestuoso palacio fáf¡esitk ciudad berii|o- 
^« digcH donde «venS^J^nrados, y^ecatudes ciudadaiips, á uuos 
eipaetffae tan abog^tuaole^t como asque^psos. 

Nodtráii y&poomo efautor de Jos -estublecitfiientos ultramari* 
iioSt(7j que ea^'BaCavia^Mtán las calles mas aiichus y mejor construí" 
dM del osuado: que todas tienen para las gentes de á pié sus Imnque- 
4as aodttoSf 6 aceras elevadas, sólidas y curiosas." ¡Btílla Méjico, Lle- 
na de* magostad jr grandeza, bien puedes hacer gala, y ostentacioo de 
las tOjFttS ancbsurosas, é interminables, y^ recuérdanos siempre, qui|ui 
80» proporeíouó igual comoftidad y nos libertó asi de grandes peligros 
qiiíea fué el célebre iustituidor de una mas esacta policía; quien te 
hermoeeó con paseos amenos y magníficas; quien ideó acueductos 
Jimpíoa y aabidabies, quien abrió y culujó cauales capaces para reci- 
bíriiis vertientes» cuaato lo sufre tu plano híji declivio*! ¿Pero podre- 
nos jaAaa olvidar todo esto?. . • • Abrid. los anafes del siglo quinto de 
H reUjion (8) y vereie también ellos á la antigua ciudad de Cyrio ea 
la Skitt letanteda de un estado miserable á una magnificencia asom. 
brota, por los cuidados y limosnas del grai^e obispo Teodoreto. Teo- 
dortta qtie^ nos dice con aprobación y aplauso la bistoriü de la iglesia^ 
'quien ennobleció la ciudad con obras públicas de pértieos» galerías 
foaño9, provisión de agua, dos grandes puentes y ua canal páradiver- 

(7) T. 2. p. 315, da la traducción española. 

^8) Hsstor. eclesiástica del cardenal Orsi. Ub. 28. n. 55. 



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— 19Í— 
tir Ifis íiiiiiiflticioiieí^ del río Martita. Estas magnificas obras, m> solo 
serrian al isdorno j decoro de In ciudad sino también á la necesidad f 
«ttfiode los ciudadanos; por lo que no se detuvo Teodoreto en em* 
pléar en ellas las rentas de las iglesia. ¿Quién esfrañará, pues, oue se 
iilaben en el templo del Señor, unas obras de igual clane, eroprendidai 
por an gefb poKtico, cuando ja t/is tui celebrado la piedad en prlneipes 
eefesiásticoÉf El espíritu divino elujib y eternizó las s«biaepro?idenetat 
y las grafides obras deldsocente^sef, d« aquel hijo de Jacob Tendido 
por sus hermamis, que desde los horrores de una prisión, subi6 á ser 
«I nMgor ?irey de Bgiptol y Elgipto cuando mas le aflijió el hambre, 
reconoció sus acívtos y desrelos. ¿Y HpK ventura nuestros propioe 
bienes y cocnodiftades nos harán ser ingratqp para no coiM>cerlos, ni 
querer q«ie otros los reeonoscanl ¿Quién al contemplar esta ciudad tm. 
una osctfra noche, al verla convertida en un teatro de briHantes deco* 
FMCÍoiiest no fé en eada luz un rayo de so activo celo? Quién al cir en 
todRs loe instantes nocturnos la vbz firme d«los dispiertoe atalaya, no 
•e dice así misao: RatiUa vela por mi seguridad? no duermen estoa 
boinfires pon|úe yo descanse: bendito seas, ¡oh conde! que eres aun el 
ángel tntelar de todas Kis fauíilkisl Quién al no escuchar ItM imperta- 
nos ladridos de los perros, dejará de repetir: al menos yo agradecido 
he esdaoMido: (9) ¡Bien haya el esteroMnador de ufia rasa de aníoialee 
SHi hogar, escándale perpetuo de la inocencia, espanto de las rondas» 
«viso favorable á los criminosos, molestia eterna de los dormidos ó dea* 
píenos, y/imefiaza continua de nuestra seguridad y vida! Quédese 
para al monstruo Adriano (10) ser compasivo con los perros; cruel é 
iobttMano eon loe hombres. En todo cuanto hizo nuestro conde ¿no 
tiivoia recta, la pnra intención de beneficiarnos? Hiso acaso mal en 
procnrar la mejora de las costumbres páblicas, en abrir escuelas pa> 
rala niñez, formar de ellas el modelo en un colegio? hizo mal en cui« 
ilar oHieho de los abastos buenos y cómodos? hizo mal por ventora 
en -disponer que el teatro fuera menos malo, para el boen gusto y para 
la conducta de los espeiolador^? Dañó acaso á la virtud en suspender 



(9) lie leído dos Religiosos Patriotas que han demostrado la necesí. 
4aá de precaver les dafios que eaosaa los perros sueltos. En la gaoeta de 
O e n lóm ala se imprimieron las reflexiones del uno. 

(1^ £1 Emperador Adriano amaba mas á los^perros, qae á los hom- 
bres. 



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_i9e— 

algana ▼•z por devocioD, laa dHreniooes loca* ie no pueblo- vecín^f 
en perseguir fin cansiu'se á los jugadore0,.id61alriis íoescusebles de la 
mas necia fortuna, arruinadores maligaos de estabilidad jr propkdísd 
de sus semcyantes? No aplauden aun la sobriedad y la bonestidnd/ U» 
que se afanó y sudo por acabar con las deplorables rícliiñas d^ Ba- 
eo» tendidas vilmonte en las calles» ó aj^olpadas en estos eovTentloiikia 
secretos de una prostitución pública? Hizo acaso mal en algo de lodo 
esto, 6 fué su intención dañada? iVi^ inveni «n U qmidquam mali e% 
die^ qua veuiste ad nuusque in diem kanc. Yo, intérprete de todo eate 
pueblo diré á voz en grito: no helaos ballado*en ti nada malo desde el 
dia en que ?eaiste basta ell|h^nte; y si por que 90 eras angela no 
bubieres acertado en todos tus hechos 7 providencias, al menos esta- 
mos persuadidos de tu b^en cordón, de tus nobles seniímienloe / de 
la beneficencia de todas tus intenciones; • ^ 

Hablen sino la scademia de San Carlos* las artea protejUas^jc 
les artistas alentados y doajtrinados mas de una. Tes por e^e feCstine 
aabia pesar bien losílprimores, y aour los descuidos. Hable la inoeea» 
te agricultura, la mas necesaria 7 la mas atrasada en ' esta iámensíi» 
dad de terreno. ¿A jquién debió escelt ntes pro7eotos para aumenta 7 
conserraoion de cobechas, para cria de gusanos de seda, siembras da 
cáñamo 7 de lino? A Revilla'GHgédOt ¿A quién debió la minería en 
todos sus ramos, la importante minería, que desde «quf comunica el 
J4igo átodo el orbe, á quien debió desvelos, planes, arreglos, movr 
miento, creces 7 vida? (11). ^ Rejilla- Gigtdo. ¿A, qnjén l|i Jiodmea 
noble 7 bienhechora, á quien otras ciejicias ütiles no conocida aquí 
7 por eso al principio no mu7 estimadas, á quieu mereeieraii proteo- 
eion grande? Al Oran ReviHa-Cfigeda. ¡¿k quién somos deudores del 
arreglo de oficinas, del trabajo duplicado de los qne sirven al fS7 «o 
ellas, del pronto 7 no esperado curso de negocios sepultados en mi 
olvido perpetuo? Al incansable RevUla-Gigedií. |A quién temíafi ka 
indolentes perezosos, los vampirifg de lascases, esto es, los viles esta* 
fadores, 7 los hombres de mala vida? Al itnible Rmllm^Oiged^^ que 
los espoleaba, que los desangraba, que los castigaba que todo k» sa- 
bia, 7 al punto ponia remedio en todo. El era como magestuoso rio, 
que en su rápido curso reparte snl aguas por todus partes» 6'para 

('ll) En la casa ^ moneda de Kj(iíco se acndaban veinte y aeis ral- 
llenes de pesos fuertes, y aun mas, en cada aílo. 



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Ilnip¡ar;6 para limilizar y embellecerá todo. El fué quien di6 mori- 
ññeñto bastante rt\o% á machos ramos de iodustria popular: el tenia 
ph>7eetadoa anales nategables para todo el Reino, caminos llanoa 
para todas iraftes; realixó ano, j el comercio le deberá utilidades in- 
calcttkibl!|L GI,*pof decirlo asi despertó {\Q) al mar pacifico^ para no* 
sotrod mar casi muerto por tantos años, y le hizo sentir la soberanía 
de nuestras Telas. Bl infamo á los honrados Montañeses, para dar 
áf Rey un navio soberbio, que llefiaseá todas partes el nombre y* la leal, 
tad generosa de los contribuyentes. El mejoró la milicia y fué el mas 
▼igilante celador d¿ su disciplina, y^ nunca antes se había visto aquí 
un consejo generayie*guerra. Héroe que á todo atendía, qué vencía 
todoa los obstáculos, que en su feAindo ingenio haflabli siempre re- 
cursos inagotables, y que casi desafiaba y rendía los imposibles. 

ARrad también vuestra doliente voz, enfermes desvalidos i quie- 
■es visitó, para mejorar vuestra triste suerte en lor hospitales, ha- 
blad pobres encerrados, cuya habitación Os la hizo mas cómoda, y 
menos desventurada vuestra miseria. Levantad el grito, reos de las 
cárceles cuyo testimonicT ha de sC de mucho peso, pues lo profieren 
labios acostumbrados á blasfemar de los que mandan, por que os re. 
primen: vosotios diréis que le debisteis mucho; el que sé alijeraráa 
vuestras causas, prínier beneficio, él que no fuese tan impenetrable el 
laberinto legal (13) de otros tribunales, y se aseguraramas la vida dé 
los nusmos presos, segundo beneficio; y qu^ los menos culpados sa- 
lieseis á las call^ y obras publicas, á sernos útiles trabajando, y á 
conservar vuestra vida y salud, respirando aires purosPel beneficio 

(12) Véase el Real Decreto de 10 dé abril d^ If6. ««Para dar estension 
al eotoen^redproeo de Nueva EspaKa eon las Islas de América Septen- 
itinnai, y por el Sur eon Ooatemala, Santa F!é, y el Perú, ha resuelto 
S* M., teníedde ea coosideracioD lo que sobre este asunto espuso el Virey 
csttde de Revilla-Gigedo, que los derechos de este Comercio^ asi de frutos 
y produccipnes* como de manufacturas del país, ya sean de almojarifazgo 
alcabala, 6 otro, sin escepcion de alguno, cualquiera que sea el nombre 6 
título para exigirle, se rebajen á la cuarta parte de lo que actualmente im- 
portan.** En la Gaceta de Goáteraala de 5 de marzo de 96 p. 24, hablando 
del comercio del Sur, y copiando esle Real decreto, se aiade al fin: Béndt- 
gamnai Sr. Bortasiku . 

(Í9) Se hÉbla del nuevo método establecido*para las sentencias de 

Atareada, éus: 



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—300— 
mayor personal j general. Venid todos los'qoe hubMaie de mpomid^ 
Tuestras quejas, ó vuestras cuitas* A quie» no oyó con a&bilidad sit- 
Qia,con tanta atención como si se tratara de su propia vidat De í^lén 
se olvidó jamás su asombrosa memoria que retenia todos los nombre* 
7 su corazón compasivo que no descansaba hasta •consflmp aplicar 
remedio? A quién no hi£0 prontamente juaticia,j á cuantos^ no sobre- 
añadió los frutos de su misericordia^ Tuvo oidos para escuchar lison* 
jas? Noi pero sí muy despiertos para oir la verdad. Tuvo acaso ma- 
nos para recibir dones quedobla^n é inclinasen la bainoza de la rec- 
ta justicia? No; pero sí las tuvo, y muy firmes para mantenerla en o- 
quilibrio, y para sostener á la inocencia oprimida. Adoleció de la co- 
barde curiosidad de Domiciano y Tiberio? Aunque leia todos los pa- 
peles que en una caja se depositaban, aunque muchos iafamea, como, 
insectos que se ocultan para esparcir su ponzoña, se valieron ^e esto 
para falsas delaciqjaes anónimas, ¿acaso él abusó de este medio, ó se 
precipitó? No: pero sí buscp la verdad para usar de ella, y la caHim* 
nia también para castigarla y reprimir sus osadías. ¡Así hubiera des* 
cubierto á todos cuantos abusaron de esta su ^franqueza, y la han he. 
cho mirar como lunar de su gobierno! Atónito con tanta multitnd de 
acciones, deque todos somos testigos im parciales; meiba'á atrever á 
delinear ásu memoria un alcázar, que quería Ilamarlode lapolitica^ 
cuyos cimientos fueran sus providencias sabias, su elevación y al- 
tura los proyeq||s que maduraba, de cuya base saliera un rio cauda- 
loso que c(^iese miles de teguas; de cuyo centro se esparciera un 
globo luminoap disipando sombras muy densas, y ^re dijera en su 
frontispicio alta sentencia del Espíritu divino: qui sedet in Éhronoju- 
dicUjiisiipat omne malum iHtuitu sao: El virey que t$iá en el aeienío 
de lajuitUia^ cm solo mirar destruye todos los males: y añadiera i la 
do esto... .mas yo creí, que era esta una imaginaeioii imptopia de 
este lugar sagrado, cuando veo este mismo alcázar, estos cimientoa y 
alturas, estás lacea, y estos ríos formados por manos del mismo conde 
en la relación del tiempo de su mando; obra capaz de iormortalttarlo 
mas que todos los elogios, y de hacernos felices, sobre nuestas espe- 
ranzas mas lisonjeras; obra admirable llena de tino político, de sabi- 
duria y celo, digna de ponerse á Ja par con las lecciones del primer hé- 
roe del Nuevo- Mundo, HerndVi Cortés: y mas admirable aun per que 
confiesa los desaciertos y lo que le fué desaprobado; es decir, el qoe 
cada dia era mas sabio, mas prudente, y que para nosotros fué, y es» 



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eomoso rio qoe manifiesla el poco cteoo que tíono en tu íbndoi por 
que así deibubre mejor la transparooeia j pureza de sus aguas. ¡BMii 
Dios! purifícalas tá del lodo, para que ellas resulten después hasta la 
Yidabienarenturada. Sí, porque no podemos dudar que su celo era r»> 
ligloso.^ pudiera (I) aquí salt^del sepu^ci^y hablarla quelantaa 
Teces os etttretendria en el teatro, |coo qué gratitud había de espiv* 
aamos, que su muerte edifleante, después de la gracia soberana, fué 
obra de las gracias liberales y solic'ittídes del Conde, que fa Irtendi6 en 
todo lo necesario, y le puso ¿ la cabecera un ministro celeao de Jesu- 
cristo! Mas, ¿no hablan aun (2) .Pochas y oradere$, que en su úem* 
po celebraron su religioso celo, j la elocufbntístma boea de nntfitfo 
Eterno. Prel¿do,*^e mns de una Fez eli sus edictos sabios exígtó el 
mas enérgico elogio del Condet ¿No hablan rarios bandos del mifmo 
Conde en ocasión de la desastradn guerra con FranciafAando en 
pfibNeo 7 en privado interesy tanto la piedad j íideftdad de estos va- 
sallos eu defensa de Dios y del Rey, del altar y dd trono, que todo» 
á competencia ibnn á poner doñearen sue manol, para que con estos 
homenages, cargase el trono dehaogusto Carlos, j faese como fa nu- 
be que recibe los vapores del mar, y los levanta hacia el sol, pam 
quo^éste con su fuego y sn fiien^a, los devuelva á'4a tierra trocado* 
en espíritus vivificadores? ¿Y qué tdas noble'tes(i«ionio que ese m«- 
gestuoso atrio del templo mas suntuoso ée\ Nuevo-Mundo? ¿Qoféii 
volverá hacia él los ojos, que no se e'mbeleifb y no se* acuetde de qm 
el ESepíritu Divino'despues de alabar á Simón por liab# agrandado 
y fortificado á JerusMen, añade, que ad<^uirió gloría pdftel rüodo oon 
que vivió con el pueblo, y por hab^ estendido y hermoseada el éM^ 
del templo de Jerfisalenl No,*ya no nos horrorizamos con ver en su 
fr«ote y deltfhte del Keal palacio el patibfllo de iiifkmta, junto é ka 
dos ^sas de la clemencña y de ta vUk, el mstru mentó, de la ji^licki 
vengadora, y al infeliz culp'^do allí pendiente: np, ya no vemoa a| 
lado de ta horca, una Ihe%qu4na estatua de un gran Sobefano eiiAf« 
escooibros y l>asurH; vemos ai, la del J^adre (3) de la patrRf dB Vi- 

(1) San Ambrosia, c^edyeé aa t^aIentfHan% lo qae biao por la sal- 
▼aeion ée una eomedianta Romana y Jo tin^ka por €(a9 üo^l Ssiitoa **D«- 
tus est obtrectandi aliquibus 1oí;us. 

(2) Están fmprefOB y|po3%e estos papeles ^ B" ela g io del donde, 
que roerecierou la publica apro^aeion. ' 

(3) *<Mei¡ceo8 ínter Cives, temphimque, Foramque.— ilaam beae 

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— ao2— 

e^DHM, oi^giUficaca^'^te eri^^iUu y ulo] iJa; y esta (ui tr.13 4 la me- 
moria ei <|U» aunque David oiupezó á liücer prepürativos^isolo el sá- 
Wa S«doQí)oa tuvo la gloria de edificar todo el templo para la macea** 
jMuL... Vemos bia proceiiüii^9 sin edcáiiilaios al gritería^,, "i ?eota9 
iíifearffff Vemos eu el ¿la, grande «Ael AltiVtin 1» que su jn^ble So- 
jMffiUAÍa lloara ii«eat;raa callei, 'aiu irejaeioo de los p ^brea indios, acoai- 
f»cinaüo*«oa mas decencia y soaieg»», (4) sin má^icaras ridiculas, y 
«#míttan4o ^ijo el suatuoso toldo, m^jor diría, bajo el arco triunfal 
^ue la piedad del Qoi^de le erigió. Vi nosle dediciido 4 establecer y 
ioaiealHr La adoraúíi)» porpóiua del SiutisÍQuo Sacrameato, y 4 re* 
paMr ti magaitiioso tempto de Guadalupe, y 4 Sermosear las dos 
iBapülAs del Heai.palacio. Viéroule nuestros euterutfcidiis oíos^despo- 
¿iN|e de-las tnsíxtiias dsl maudp, y llegar como la oreja mas humilde 
á recibí lAiLpASto drvioo de manos j|e su bueu p.astor («5). Vimosle regd' 
.o^nftlo seguir 4 Dios p^r las calles con la bumildad propia del ?aaaIlo 
jnas rendido de tan gran Rtiy, ¡Divina relígioij la# lágrimas me vie- 
nen 4 los ojos en fuerza d^ taa Jeliciosaü meúiorias. . ¡Guando mas 
.oecsearios estos ejemplos, que e|i ua siglo de írrelígioOf en que taur 
tos hombres, no hombres, sino demonios esenpaJos del abismo, rídi- 
.««Uzaa sacrilegamente lo m^is augusto y respetable de la religiop» y 
.quisieran hacer UK^ompatibles Impiedad- y la heroicidad? Es verdad 
,4|iie delante de* Dios sonm^nos qne polvo, nada sonólos mismos Re- 
ijNSs; per# cua^ido vemosiá los grandes del mundo humillársele y acá- 
(larlo, la iirf%iaacioa se nos inflama, el coüizon se nos regocija y noi»- 
;MnMlaAos|pn la dulce reflec^ipn de que también ellos quieren saJ- 
.vafse. NflRMtra-aáflúramoii o íi fd iid^les agravia 4 ellos; pero tá ¡Beli- 
^OA Divinal nos padeces cuasi itfas grande ouand» las graiidezas ter- 
i^iMis te sirven óm pedestal, y se anonadan a^pte de tu irono. El con. 
-de 'ipaque ^pnde era «omp n^otros, y encesto cqnooia su bajf^züpy 

. . * . " 

slait populivíta, salusque sui! — Así espre^su g^zo el Orador, cuapdo se 
^c^o«6 iiiibi Gscmo. Sr.-Virey Marques de Branciforte la estatua ecuestre 
de N. C. BL Carlos IV en 9 de Oic¡em*bréfie 1796. 

(4) El ÍM«iénte Iflison de l^ttr^|^icypi hablé eojí desvergaenza un- 
|Ha áñámfínjgñ ^noeesioaesu ¿e^ÓQHis» por los gigaates. ¡Que infame 
en buscar tal pretefito! 

* (5) En eWné^es Santo aaistiaál IqMi vinos oficios én catedral, y 
comulgaba de mano del Sr. ^'zqbfspo: ftuuque por la cousagracion de 6lios 
daraANuí taas de tres horas. 



^ 



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— 5Í03— 
Be igit&litba ni indio mis abntido, porqire debki Micelio, ¿átestigyaré 
con rosotrns, regiones distantes y todavía semí-bárlnms del NueH>-' 
Mundo, á lfi4 cuales convirtió sus miras sociales j religiosM'j^Hpa 
riie9tra fí^lictdad j cultora, para la conservación j estension del Evini<» 
gelio, para qne Jeducristo y el Rt^y ftiesen conocidos y amados de lo9 
mismos bártHiros, y qne no faltasen tnisioneroi celosos, qite reaorá*^ 
ran la berlla imagen de los tiempos npostóllcosl¿Atestififaré con tFO* 
«otros, padres de los pueblos, de quienes se informaba seereCammM 
sohre el estado de las oostitmlires, cíteles eran tos vicios y eseiodafmrt 
cuáles los remedios mas oportUnory análogos al páis, y quieoea W^ 
▼inn tan paganamente qne no cumpliesen con el pteeeiHo anuíiil'dtf 
la Santa Iglesia! jOh vigilancia asombros»! |Oh celo sagrado! ^Oli •« 
jemplos meitíorabfes! ¡Tu misma! ¡OlidpiedadÜmna! retetidrót wwm» 
pre en tas4mino8 las cédulas de o«ife9ion^qoe^sd*e^4l^ te em 
ge á todos) como canción mas segura del euiyplimientOf y eomo jbW 
critura que ha rubricado el crUtiano celo del conde, ¡Tribu sáTitn de 
Levi, pastores de Israel, bien podáis' as^urar qne ifo es el clhid'e«de 
los mf>llgmm pn(fiicoB empapMos en las idaais iié%rocío y Wollio, y 
otr^fe protestantes ^«e A apropian jss fn^aerv, y^e Ipa pMÉda§lfrf 
«•fes qne creen consiste la autoridad temporaleo fftropc||l«rt«omo Im» 
^^x%^ J^ás y Jerfrbóái^ los Tueros del sacardoeío;. en ntwrpac e o iw 
Ittso Oiiías,' el turibulo sacrosanto, y iraspifar IÍ9 4widerofl titetno» 4m 
affnbae^mteetades.pEnuJtiitiittv ftct j^ié^úixAttraJI^ tfstoa prj to s i p ü 
efperl^effttaron utT ternb!^ca4U|:(f 4«f ci^.^Bi en^RevilMhnbo a%iHI 
esceao^ seryi frato dAu cate ardfrote, serta escéso f>ropi5 dAi) OlhBa» 
tantino; de*iMi "^eoiAlVIo ^ d« .|fT99MMMmi^ffírci^^^if^^^iÍ^oia4 
i qnienei^u ^gftsa piedad ilKp&lf6Wh|biíli vez, hdlif elre^rémo'^a 
cél^«dema8iádót y ^^^^^^««^^ITmI %m P^ nflce^n ew^asto cqÍ uN^ri- 
^nic1]h (Raflo^ft 0(>nodQ|;i(^ el toócjo de sn U9iA oopazon^f. ^6) if M- 
fí^oh "de sii^toe1o'searsíemJre«el «QM»^a%iae 4^oblesoa Vida^ \ 



4en^&a áccfone9'»¡Pu9s isainiindo^cíudattanos! .Si querela^gonsiaf» 
monos efi renovar ;^ier9ttin^ley; sgbflPde Ips'egípekt, «^^ízgaf sus 

[6] Véase ^aigMiISle Aimqr^hrMa J.W: de orígiiíe potupiaiis 
Edestasticae, respondiendo á Hiadtos argudaentos han objethdo los pcotes- 
taoaaa eílaiido ejsoiplaA finr¡os,^:|¿mo s?^l Itee^ probafa.si^jnpre el dere- 
eho. Altf pa cdoi^ eese las fél|fo¿i9Nf rlifleéi^íaBes de IpI^SiC^P. so^^ 
esceso de celo de algunos príncipes anti^^. . 



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|^r{iic¡|)es ififtdos» niiiDcfaar tu memoria 6 celebrarla. Todoa aomoa 
testigos de lo que hizo en ta gobierno el conde: llegó al término de 
8%á|ando; no baj que temerle* no puede vengarte: Dad% puede dar- 
nos; Bo tenemos porque adularlo: sentenciadlo en el tribunaJ seirero 
de Fuentra razón, anticipaos á la posteridad, ¿haj alguno que se que- 
jV ¡Oli'pueblol tU'silencio leea injurioso: qnéjate á alábalo. Maa¡ayl 
que vuestras fágrimas en su partida lo bonran mejor que los eneomios; 
j QO nos consolaríamos á no -asegw^ai-nos el mUmo conde los esw^eros 
y aciertos de su digno sucesor.,. Bate Nuero-Mundo se levanU an laa* 
aa para gritar con un solo corazón y una voz sola: *'Vive Dioa* que 
tü {ob virey eseelente! nada malo nos hiciste, sino innumerables bie- 
nes dcide el día 17 de octubre de i7d% en que Hegasta, basta el 11 
dft julio dé 1794, en qais dejasjg el mando.*' VtvU Dominus: non invt- 
^inte ^Ki^ttm mcM ex áie^ quamenisti ad «•«, utqut úitfi^n banc. 
*Reperiere ergo^ et vadoifp, pace. 



Mientras el cSrfde nos honraba oAi su pena y pon aa Itaato, y 
rél^^nUtaiidoik lo^isae»(^ lo alabat)^!^, plfbtesf|ba eu tiernas poe- 
■íaa, qse siegipre Asteria grabada en su pecho la m%morta y al aie#- 
K^dd pueblo mejicano; (jCh inemoria,'*dice (7) dulce' / trf||^ junta- 
iBMttte!) nosotros 4lir%laaffbs al cielo votos ardientes por su felicidad 
▼eadadera. ^lf^6ktlosles4l lo^áíngeles tutelares d<%efl^ ímpem« qua 
Ueifasen al 4Kno de Dioa, ^al tiQflo d^ (^os losPruegos^ Jiueatra 
graitu^,^ q#e condujesen salva lalKive et)ido4N iba eat^ impértan- 
la ho1KbrlfSI^J|iVb ff^lB^KlMIII"fHR|»iridos^^i%ii* Jr asperleneta» y 
€a'rgadO| no dt •enes desf r*¡ W«8,Nfho del larga ^^ut<file auata- 
rq^s» Se nuestros robgdl fa^n¿tendnotf4>#ltob^ mageatadek El 
Mifjpto Cirios (que ^I^Bhio prtmicias^e Ib Mbado amorof&,«fio^Bb 
héaim daid» porvi^y, y á^tnkn«M, «inc^^róólamar P«#e y-fte^ emtí 



«■•Mbroaa^Dagniñcencia), se dijiponia pffa pr^iaifb, ya raievánd|^ 
k d9 laMAeUcia publicar }Vcjpfián*dole; con «poder ampUsioio'el 
Bla^ grave gobiefno de Cataluña; ^iV^vánddlo á la comatMlancia 
gan^til de artUleria. |6yi^Hlo seJS monaiW ^nei^o, que por tu a- 

—^ ' ' ' • • > •* ~ 

#[7] Etf u^oneto q«e'¿omt>aao 3*% Cambien S. Ambrosio ce* 

lebró eu VbftntiaTaiio, isl amará sus cAnpr^fneiales: *' Vitd de amere pro- 



viueialium luquar? &c.' 



»• 



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— 20S— 
nit>r y por tu bondad eres padre de tantos hijos, y con tus eleceíottes 
•abias, reinas en el corazón de 4(tf mondos. 

Dios también. Dios propicio lo esperaba para abrirle en Oádis 
OH enm^o noefo de salracion, y para que detenido allí por algún 
tiempo, en la uioonstaneia del mar que tenia delante, riese la imi* 
gen del tr&fago, bnilicio y mudanzas del mundo. £ii su pecho tenia 
ya etarado un dardo agudo. ¿Uno solut ¡a^fririos, que en la amar^ 
gura de sa dolor, le hacian sentir y c<yiocer bien cuanta es la insta- 
bilidad y la raitidad de las cosas ¿tí la tierra. Perdió en Veracruz* 
qaiai el msjor de sus amigos y buenos consejeros: cerrólo los ojos» 
arrasados los suyos'en lágrimas, qae la santa amistad r^eogig eon sa 
aanto foki para enjugárselas /lespues á él en recompeiisa po» mapo 
de su ptadoaa hermana, (8) que |m)nto hartaos oficios apreciaides 
de Isaiaa profeta, eon el principe Ezequfas, de/iecirle: diñante par» 
m^rir, ¡ Ah! Qaé desengaúa tan deJoroso para un fiel anñigo, la maer^ 
te de quien es la mitad de su vida! Sin^dudn i^ desde ^g puaio em- 
pieza á morir ya el eorazon oristíánaiHente sensible* En los eqj^séjos 
deDíoe, estos son gol^s de^ijsecicordin pa1*a desengañar, pa^a hu» 
dhUar, para salrar^á sue e^gidosiEmp^.^ áesperimentarlos el o^- 
de, y naaesilaA aun -de «tros rarios. ¡Oh cuáñ temible es entse loa 
gryidesj%D Id^naa Jimn beetfo ruklc^en el 0iundo, y han logrado aplaa- 
aoa, euáh tlmi^ es el orgullo, % la vanidadl ^ese miserable orgi^Us 
que m» es mas^^una altcLopinion ck si^pappio m^jyto^ de su supe- 
noridad«flo6re los^maA^e robres; y esa^ezquiu^ v^^iidad que npo- 
yafla sobre eTnecicplesy, d^<pe todos piensen en uno y^ tributen 
ÍQátiles alal)|y]|j2^ e^ la pr^^ mí»ai|mpaaMle d%^eet|a dat^ilidad 
j miseria! Pues sj por desgracia sélíntrocüij^ro^en m)¡í alma e^os afee- 
los; 4eiménoi^lq[^HMno que tmtMa l|eclfo*«l co^de, en algún modo 
ib^rofanado, y enyañadg eon «estos«de8easifbtiles'de aura populaTf 
•l|nf dfaee' San 4gtiaiínr|^#n aaeeH|pys á (^aiismas virtudes, para 
que sean nulas efi ^d^á la vida eterna; ¿qué mejof cemedio, que 
eliiaber dispÜsto Bl^por unoSbaanínos admirables, qiiS no todr? h 
salierf á medidh^e ^ paladar; para'q*a% no estuviera muy satisfecho 
y pagado de sui méftlüi^y qae sí buscaba ñyna universal, entendie- 

(6) La Condesa dé BobUlilla. Circnnstancias que se han sabido de 
sa maerte por •afganas cartas, aanqne con alguna vaiedad que ebft^ó al 
Orador á nombrar otra p^sona^ipspetalileí 

a 



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— 3fi6— 
rA que no liAb¡éniIo!a conseguido raorial alguno, él d&bla esperi«i«ii- 
tar la común desgracia de este naufr^io, para trabajir y remar baJ4>. 
otro cielo, á fin de salvarse en el puerto de la eternidad? No di^ó de 
■entirse David cuando Aquis le dijo, que no le gustaba ¿ los eaud¿- 
'los ó Sátrapas de su ejército; Satrapis nonplaeui y que se fuera ei» 
pax de Dios porque David le reconviene; ¿que be beclio de malo desda 
que vine para que abora'qp te sigH?. . . . Reverteré &,. vade impace. 
Vuélvete, veteen paz de Dioi^ No sabia aun David, qne Dios lo Ua<- 
inaba entonces por este raro canino, para que i los tres dias consi- 
guiera una gran victoria contra ios Amaleeitas, y entrase tríurtfaiita 
en Jeri^len j en posesión pacifica de su reino, (No tendría el eoad« 
A/nalecitas que vencer, pasionea^iue refrenar^ defifctoa q«e Mtftifii0er« 
m^ de entrar en pe^ion del reino de la perpetua pf»2 No eerig 
conveniente, que por igual conducta Dios lo Uamase 4 la verdadera 
TÍetoria de si mismo» despego de lo caduco, y á U hnnilde sanlifiaa* 
42ÍOO de BU újnul ¿oh jj^enDiosI profundos son tus consejos* pero Jl#k 
nOft d^ clemeiifiia háo*a los miAsrables mortales. T¿ saJvaa á Iqs grm- 
des lyiipillándolos, derribando el,colo|p péreo de su grande^ C4MI 
u^ ligera piedra que disij^r^ coinppsivi^esde elmont^ detoglo|r2lu 
Es«erdad que nuest^ amado conde^ reconseodaQdapilMlttá integri- 
dad de su ilustre sucesor e^os vasallos taii lealeft*^ ta# ngtfüdecjidcíSy 
h ]^cta asi; '*irá V, E. experimenta i^dolo conaqu^la ftiíÁébioft i}^ 
dá el ol|rar1bieny conncpc ^tie^e logra c} fin tojd el us tareas,, ^pes^ 
toiuan en él servicio del R^^,^ ulilid^il^Lpubíj^: lo calajes ja ma<- 
jorfécónt^ensa que se saca de las mo^8titi9'^i|M| #)n riy)iá|>ens|Wea 
¿n elJntiAdo." ^ ..... 

Asi decia. Sin dü(^f)ue es grnjide.el placer de obrar bien; está con 
el bjyabj'e aun cuando t\>dotl^nb^nifonen,-jjj|j»l^elsabft.b^i^ las v§- 
ces del universo, él lovegMijia^en el^estierro, yTe bariaiíallar. au^pa- 
tria en los mas cemoXo^lima^ j eny;e g|ptflH^r{)|ces; este place^d*:^ 
Jicio so lo ^compaíiaria en las prisíooes, le eón^F^ari% la libei;^d de 
espiritu, n^ obstante el peso de lasAdenas,j^#r.lBadaia^niismo4e Jo 
trocaría en carro de triunfo.^frverdud todp^tt>; lat^i^ 0Í también Só- 
crates hablaba ^i, y si floracio, yt los E8toico;fthgpn<^Gr|Ei)>AD c^^ placer 
de b^irtud, como dicha sobernna; el humilde' ci%ti(fno, debe eq la 
adversidad y fatigas buscar otras fuenlM mas puras de eonsuelo. Dios 
las abre cuando ios humilla, y nos Ueva al pié dejiu Cruz, que es Ifi 
cuna de nuestro verdadero nactinietil% y que- debe ser el lecho dioli0- 
a 



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«D de auefltra muerte, ¿Qué sé yo si algún poco de este apego á la a- 
l^sa opiaiott» necesita de an bueo deeaugañu? Al menos puedo ase- 
rrar en preaencía de los altares, que ya no respiraba el conde sino 
bnmiidad y mansedumbre, que encargaba á los suyos moderaeton en 
laa lie&ifteas, y iftte. frecuentando los remedios de la religión, acu- 
éieodo á ivcAadoal pié de los altares, su alma sentia aquella melaa- 
eolia dulce que obra en secreto la salud y la salvación. ¡Oh! el mucho 
orgullo reprimido y humillado se convierte prontamente en ñiror, ó ia- 
4lignacioii: no es ya una serpiente que se arrastra primero para insl- 

. niftajrse en los ocultos pliegues del corazón humano, sino que se levan- 
^ á la altura de gigante para desafiar al «mismo cielo. Pero el orgullo 
que empaáa en algo el cristal terso de la virtud, fácilmente desapare- 
De, asi que la adversidad hace derramar lág¡|imasy conocer la vani- 
dad é insubsistencia de todo# los honores y >de todas las opinionea. 
.£4r9 noble y muy gran4e su espíritu; era amante de la verdad, deseo- 
M» de bailarla y dócil eti recibirla, constante en soetenerli, infatigable 
en promoverla cuando de algún modo era provechosa. Cuantos, cuan- 

. loa son testigos de esta wtud,,((\ie lo ha caracterizado singulariyeote, 

. porque éi era amigo ganervao, amigo íntimo, ^igo tierno y reobaoci- 
do de lo9qu« edn fryíyqueza le hacían presentes advertencias oportji- 
mm$ pnif éctOi ütUas, penaamiéhtos saludubleí y ventrosos para el 
aefvkio de Dios y del rey! Guardad con respecto los auténticos tastfhio- 
BÍpadie eatasa apacible dm^idud, guardadlos vosotras los quAn vuea- 
Mis fieles manos los4eneiá depositados con las pruebas de su amistosa 
oe«fianza« Habiendi^ llegado á |ps últimos períodos de -su v^a, cuan- 
do ya aeotia en su seno fergientarse»|y semillas de 1^ ^orrug^ioj^; y 
•como él dice en carta de 29 de. Febrero de ^0: "cuaf^do ya estaba sin 
trato de gentes; Men^d^ dolencias y molestias," dio la mas alta prue- 
ba de su doAlidad humilde, que parecia á los que no le trataron, tan 

•agettd.de ««'Coactar. Üy ice «en la miam^ ^ha ^un tranquilo 8oUta- 
rÍQ con esfii^ones so^e manera ingenuas y duloes* ^tre otras ^• 
•as, ''que apilará cuanto alcanza sus fuerzas el proyectO||* ¿Y* <mé 
jMTO^^^tot oino en que Jiabian etitacj^ encontrados sué dictámenes mu- 

.eho tiempo^ sette el cuAl ^eyj^ siempre el Conde tener razones mas 
vigorosas qu^su. contradictor,. y que pareciera muy repugnante al^2> 
mor propio de un gran^olítico, büjurse á recibA* niejores tuces eooao«> 
mitas de la oscuridad de un claustro. Ah! docilidad ^santa, hija de la 
uiittd verdadera, f'uto de l# rcflt^xion y del sincero amor de Iv 



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^206— 
?erdad, tu no degradas al liéroe: solo el necio se imagina cpie no 80 
pueden traspasar loa ningunos límites de su sníngunoaconocimieatcys; 
él nada vé, y aolo él es capaz de noñar que tampoco ren loa derntrn 
Jiombrea: el sabio debe aer dócil j humilde, porque debe saber al me* 
nos vencer sus preocupaciones y engaños si loa Hnro, y recibir bw 
luces que le faltan; y esta es hi mas bella disposición para compadecer* 
sede los yerros ágenos y perdonarlos con las injurias hijas de la igno- 
rancia. El altivo menosprecio de la opinión páblica* ea, dice en sa- 
bio, el postrer vicio de una persona particular y el último crinen de 
un poderoso; mas el querer que prevalezca siempre la opinión propia, 
y que en poe de ella sean arrastrados los entendinífentos de todos, es 
on despotismo tiránico, insufrible en la sociedad, detestable á los ojos 
de la religión. Aunque* el conde era dócil, su genio á veces alga ar- 
diente, su carrera brtUante, sos muchas servicios, ¿estarían libres de 
todo defecto? ¿No tendría manchas qq^ espiar; intenciones que depe- 
^rarl Quien sino Job pudo decir: non peecatn^ *et^in amariíudinibui m#« 
rartur oculus meus'i *'En mí no hay pecado; mas con todo eso, míe 
ojosjriven en amargniH continua, porque no ven ni sienten sino aflic* 
cion y torinegk).'**^N%Rra tiempo de que lodos sus deseos los volviese 
el cielo; que perdiese enteramente el gusto ákles cosas del mondo, 
que mirase otra iomostaialidad, y no la de fama y gloria perecedera, 
q\M se preparase á la niuerte que estaba^^^endo á sus pf^s el éepirN 
cro, y ¿pf^ya tenia levantada apbre su cabeza la espada fultahiantet 
¡Oh Dios todo de -bondad! hiérelo, hiérelo misericordiosamente, (flñ 
empie/ai¿ be^ar tu azote benigno y ya te d4 gaactas por dos grandes 
beneíieiqt «|deJo ocupan ent09Aente,*y«ibsorven to4ps los demás ft- 
ToresK el* que lo* has he^ho cristianof y el que le has dado á probar 
. . . .¿qué? las dulzuras del Tabor! no ciertamente, sitio las amargaras 
del Calvario. • 

• Ta está preparado pasa el gran sacrificu)^ vé conkentereí^ aeer- 
carselos postreros^momontos, y consuela á loí^ueio liasen: Sjñfifu 
n^gho vidit ultima et consolutufesflagentes.. Dice que está dispues- 
to para morir, que lo estaba ya; <^e venga el^n|^l de paz para oir 
la mas humilde confesión de sus culpne, q^e venga el-Díes de conso- 
lación, que incline los Cíelos de su grandeza, y venga !í ennoblecer y 
levantar su pequenez y su n^dfi. ¡Oh ruegos fiemos! oh suspiros ar- 
dientes! oh Iágrimas4iumildes! oidUus sollozos, habitantes de dos Mun- 
do»; á vosotros losdirígc, pídeos perdón por lo que haya podido dén- 



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—269— 
derotei» iu ?¡dii, 7 en su mando, podrein m'j^lolj seretisiie^á por 
▼eiiliiini ioaque Jiayaasido enemigos tu708]..8i hay todavía alguno, oi- 
l^este, qne.RevHla lo jperdoi^de corazón;^ que le tiene por su mejor 
sunigo; j Qiiando ya ^tá páíme 4 si)8 opn el horizonte de las^verda- 
d«is elaroi^, prot^flta el conde su.sii^cera amistad, y que á todos los 
llera enfl coraipn. Os ama, os ama á todos tiernamente est^ cris- 
ttsu^> huimlde* Reverteré et vade iikfwex vuélvete, pues ni seno de 
I>to«, rete en paz, y vetú por nosotros, ángel protector d^N'ueva-Es- 
psúía, ve á conaolarto con la memoria dulce del muóho bien que'nos 
bízof y de \añ truchos males que precavió su bi\^n «elo. Vete en paz, 
ob Conde! sosleniífo por la religión, jingido por ella con el Oleo Stfk- ^ 
to; abr&sate ya ^n ese Dios crucificado por tu amói: espira besando 
Im señal de tu red^ncioiw y no quieras ser enterrado con pompa ni 
honores müitares, sino.como $1 ^'isti'^no mas pobre y mas hunñlde. 

Ahí ftté, aaí lo dispuso» y asi esoiróñel dia J^dAiayo de este año ^ 

Adiós títulos caducos^ honorer inconstantes, grandezas en^añosast * 
Adiós, empleos militares, proezas de las buallas*, emmBsas de la pjit- 
hiea: adiós, mundo, amigos y parientes. *L;i amistad del Conde los ha 
torrado, dj^tingido, enrlTiil^cido y socorrido/jY para .con quién habia 
da osanifestaxse mas lilyral .y caritativo al mofir,^ que para c(ñi iffios 
haiéf]nHi^eaQp(ffendac[o%ásu y^oteccion por el desolado Padre ctiah- 
do^spiraba, y admitidos qgft c ompasión y amista(Fgenerosa en* cir- 

Jbfff^ que no s^epterneciera; y un móiistrno él ^tie no correspond¡t*se i 
ln. lai^ sagrada confianza.] ¡Cielo justo, testí^nt,de estas- dos escenas 
dolorosas! tú, t6 no habí^ desapretado la distribución qijor hizo * el 
CondB de sos bienes^ y pporé yo decfr qtie soá felftés Ift hoftkianos* 
cuando puedan repetido que San Ambrosio en el elogio fúneA'e de| 
suyo: ditpem$€Uore$no$^ non kaeredes reliquit. Oh memorias tristes! oh 
rajiof pepsaniiejnj^de los mortales! oh bienes que no bajan al sepul- 
cro, y ^ügdfi^ntre Ly vivos para^deber aguzar el dolor, por la' perdí- 
&k del poseedor Atimot y recuerdo^e la misma suerte que á todos 
jeptApara! Aylv^ acabó ya aquella fu beneficencia, y se esting«áio 
aqiiel aidor y ^1^1 y4lnaá^tíefr» quien par cinco s^os fué c^mna 
qaasaelavo-eipaao en6rme.de este Gbibierao? y desapareóiq tan proa- 
Uuaente aquel hombre robusto y R^rioeo, qna parecía ha5ra da vivir 
un 8Ígto,yera dignodejdnrar^iw^as generaciones, porqne ía dicha 
que proporcioii¿ k esté Nuevo-AIuñdo, el mucffo bi^n que faivo en to- 



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das partes, se coüiunicEirá sin duda á los tíeiti|>09 fittaroifT..:..AI titj^ 
nos le alcanzarátf las bendiciotfes de la posterídad, y sit memorhi ser4 
grata á vuestros descendien^s m)is le^fios/Pero de qtié' le Mftieraft 
estos aplausos, estas acciones, y todo cuanto ka sido, aanque se le 
erigieran estatuas 4)or nuestra gratitud (d); 7 el que to flaniárainod 
ahora delicias del pueblo, como llamaron áTitó los#t(y!nanos, fef sil 
muerte no hubiera honrado toda su vidaf Como decía Tertuliano del 
mayor filrifofo: de quá le* sirven nueHtros elogios aqnf donde no esti, 
si es atormentado donde está en persona! Mas ah! To tomo en mis 
manos el escudóte armas de la familia del Conde, riéndola ya tendi* 

' 00 yerto en la orilla de la eternidad: veo en este es(Ad(f timbres, insig- 
nias de guerra y de mando, y cosas que ya acabaron: miro triste es- 
tas nadas de nuestra corta vida, que se miden para siempre en itil 
oscuro y silencioso sepulcro. Me oñigiera sin consuelo & no leer un 
le|pa sublime que dice: Una huena'yi^rU honra4oda fa vida. S¡, si. .« 

^sto si que te honra, <^ Conde! honra tus virtudes militares, tn honor 
mllmo y tjii grA w^lor, hóniy tu fidétidad y probidad; tu entereza y 
severa disciplina: hon^pt^s largTis ligilías, tus incesantes tareas, tn ce* 
Ic^cyvo é infatigable, tu política sabia y bienhechora;* honra Tos 
egemplos de tur piedad, ios ((fsvelos de tufpelfgiosa vigilancia eit 
el Gpbierno de Nueva-España;' honaa tus^amargnra^ y dVsconane* 
los; eleva tu resignación y humildad c»|^ana, cubre tus defeeios, 
dá heroicidad á toda3 tus acciones y pe^JIpiientos. SÍ: nos* ha T[úer 
dado el escudh de arq¡As, único despojo que la muerte ha perdo* 
nado: y de cuanto su6 timbres significan, sola esta sentencia le es a 
él pro^ch^a en^ eternidad) J ^ nos^tro; no§ sirve ahora de consuelo, 
cuan^ esta buena muerte^ honrando toda^su vidd^ lo ha arrebatado 
para siempre de la vista de los mortales. Mas ^í que esto misnno avii^ 
ahora mi penf, y aumenta vuestro justo dolor* 

Todos, todos lo sienten, y podré decir cqi^o Shin Ambrosie en la 
muerte de un príncipe: Jlent et qm inimici viéUbantuft ^thrando aan 
los que parecieron poco adictqi Au persona. *£l (10) sentimiento ge- 

^ ¡Qné mezquina íb la gloria de ](fB héraro piBRties! 'Péáa se rt- 
duce en suma á d^r de ellos, lo'qoe Fedeviea II de Prqsie, tei^ M ámt» 
de Filósofo* de BaasSoiici, d^e en» adiarte á M. Peess. 

Ttbere á peíue eapive, on vient JMrysef son baste; 

L* ameerde la véhu garde ccliñ cT Augus(e, 

(10) Espresion de la Gacetafle Madrid, anunciai^^su fallecimientOr 



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—211— 

TUtíralde E^aña ha cobrado fuerzas;* atravesando eaa íomensidad de 
f^afl(ll) j cogiéndonoa desprevenidos tan infausta nueva, fué oomo 
un espantoso trueno» <iue vibi^repentinamente un rayo j desgaja unsb « 
robusta encinat oubria^do d^^^esas^al pobre viandante que estaba, 
i^pogido á*sn sombra. {Ah! ¡vas 'del Seáori voz terrible! que hiendes 
de ako abajo los mas encumbrados cedros, que desmenuzas las coli* 
ñas y peñascos, j que igualas en un momento lo^montes mas eleva- 
dos con los valles mas hondos y mas humildes! ¡Vos de mi DiosLsia 
duda fuiste voz compasiva y misericordiosa, cuando llamabas esta 
v^tima diapuesta arl sacrificio; y cuando después de haberlo pufífica- 
dojcon amargaras y tribulaciones en el espíritu con penosas enferme- 
dades en su cuerpo, tu gracia soberana obró el prodigio de que loa 
recios vientos contrarios no apearan sino que encendieran mas y mas 
el fuego de la caridad divhia y fraternal. Bendito seas, padre de ele. 
mencia, en tus consejos y caminos portentosos: porque mortificas pa- 
ra viiúficar, porque humilláis para engrandecer jk porque matas para 
s.alvar. Tu pern>aiiec¡endo inmoble en el trona de tu eterpidad, vés 
perecer con «uido núserable la giemoria de l^ppoderosos, y tras el 
sepalaro los aguarda tu inflecsLble justicia para darles su merecidat 
cpmo á los damas hijos ^ Adán. -^Oh Dios miol hiriéndonos con sol- 
p« tai^ senaible «n la muerle de nuestro amado conde, nos. avisas que 
pronto noa juntaremos c(MM|É|^,que ya la muerte nos amaga con su 
huz formidable é irresistii^HIlafl^ue nos resta que hacer, sino 11o- 
tsdr 8«bre lüeaüros yerros y dRvasíos? ¿No vemos en esa ^a, ey esta 
fúnebre aparato, en ékas luces lánguidas y opacas la rendad de nues- 
tra nada, y la locura de todo cuanto na es aprender i mour cristia- 
namente? El doliente tañido de las campanas, los tiernos ayca de 
nuestra cariñosa madre, La Sion Santa, y de sus sagrados mkiistroa, 
^no nos repiten ahora con particular energía: Solo una buena muerte 
ktnir^ tqda iJfvidat ¡a meterte* la muert$ aolat.*. 

^ Paguémo^e^ sí; ea Auy debido» paguémosle al collde el tributo 
de nuestras lágrimas agradecidas. Maa -¿dónde moras, espíritu inmo»- 
tal-4# Revilla-Gígedo? ¿Qué lágrimas son las que nos demanda la 
gratitud? ¿Rodea» MMo esa tuasba, ó ta aearoas 4 eüos altares sacro- 
santos en que acabas de ser rociado con la sangre del cordero sin 



(11) Qaantos iste de Hispdnüs totius traetun intinerís, populorum 
egit gemltus?— D. Ambr. de Obitu Valentiniani. 



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mancilla, pidiendo mas ruegos y mas lágrimas, (12) para acabar de 
limpiarte, j tomar desde aquí el vuelo á la mansiotí bienaventvradaf 
* Este pueblo á quien procuraste de tajg|^ modos hacerlo bien-hadado 
y que debe jurarte una eteruti gfatitud ¿te neyafia ahora tos aollozoa 
co'mpasivos j cristianóte, para acelerar ISs suspirados momentos de tu 
dicba imperturbable?.... ¿O descansas ya en el seno de Dios, dichoso 
en la posesión del Trono y de la corona, que solo se conceden á los 
hér<fe& legítimos del Cristianismo, capaz de hacernos mas felices, de 
di alcanzarnos bendiciones nuevas, y de infundir nuevos alientos i 
sus sucesores? ¡Oh abismo insondable de la eternidad! ¡Oh jaieioa 
inescrutables del Altísimo! Nosotros lo hemos juzgado bueno, recio, 
fiel, desinteresado, celoso, esacto en el desempeño de ios respeetívas 
obligaciones; pero si solo Dios ésóudrVlfli los corazones; y Dios dice 
que juzga de an modo terribilísimo i los que mandan, y que ha de 
pesar en su balanza las mismas acoiones justaf y virtuosas, si nues- 
tro concepto y nuesltros elogios no tienen la virtud dé espiar f puri- 
ficar, sino solo nuosti*^ oraciones, limosnas y sacrificios pueden aho- 
ra aprovecharle; datlftkinibussanctamnyisteriay pió repíitm ejuspoi» 
ékmus afietu; en medio de esta i ncertid timbre sobre su suerte y des* 
tin<%eterno; diré con San Ambrosio: pueblo«cristiapo ven á menudo 
á ofrecer por él los Santos y terribles misterios; todo -lo puedes«espe-> 
rar déla clemencia soberana; huj|yia{dfaÉtt^onocido, clama al cíelo, 
porque se ^ abran sus puertas e^rnatmj^re ahora en la triunfante 
Jerufeleo, desde allá nos mire, parfl qtie cese nuestro llairo>; y desde 
allá, presnn^donos su apacible imagen, nos*^ recuerde sin ceaar, 
que una buena muerte honra toda la vida. 

Todo lo sujeto á la censura de la Santa Iglesia, Católica, 
Apostólica, Romana, y en todo obedezco á los Decretos Pootíficios, 
particularmente k los de N. SS. P. Urbano VIII. 

En 19 de Mayo de 1802 se publicó la jentencia rooy honorífi- 
ce del Consejo en el Juicio de residencia oel ' Escmo.«-Sr. Cond%de 
Revilla-Gigedo. 



(19) 



S. Ambrosio las llama: Redemptrices launas. 



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lSnGIlMBBS.MIi'riK. 




->♦■«- 



Perdidos nuestros archivos fundamentales «en los incendios j 
(^fmtínuos ataques de los piratas que oon el nombre de FilíbusÑers j 
Boucaniert se hicieron temibres en estas nuevas poblyíones de*la8 
Indias, principiaremos estas notas municipales por la primera acfte 
existente en Jos libros Capitulares. Vamos á trazar un pueblo rodea- 
da de necesidades, sin recursos 7 sin cultura; siempre espuésto á Jas 
depifedaeiones de estrangeros jíventureros: este pueblo^ que el tiempo 
ha convertido eo'la tierra de la abiindancia, deJa civilización, jde la 
riqueza 7 del comercio. 

Admirémonos de lo que fuimos' ayer, y de lo que somos hoj, 
comparemos las épocas pasadas con las pre^ente^ bendiciendo mil 
y mil veces las virtudes 7 couAí^iá de aqi^fcg ^fiios ¡lustres que 
nos trillaron el camino por donde va«corfíenao en triunfo el carro 
de nuestra envidiable p/osperidad 7 grandeza. 

Cabildo d¡/ml.^ dejuliodeiioO, — Según se deduce dAsta 
acta, parece que en' la an^jÉMMli de junio se dispuso recoger to- 
dos los cuartos ezistent^^^^^HHbara que sellados se admitiesen 
como monada corrienteimPHPguims los aespugnaban; ||8e ordenó 
que todos los que tWMran cuartos los presentaran, biijo la pena de 
que sin este requisit^To serian admitidos. Cumpliendo ff prevención, 
acudieron á mostrarlos en el referido cabildo, 7 la entrega fué en el 
orden siguiente: 

El Sr. Juan de Rojas declaró tener un peso de oro en cuartos. , 
•—El Sr. Pedro Velazquez declaró que tiene tres pesos en cuartos.— 
Declaró Diego de Soto que tiene del Srao. Sacramento cinco pesos 
7 1^70 un peso. — Doplaró el alguacil Antonio Suazo nueve rs. en 
cuartos. — Pedro Sánchez declaró cuatro pesos 7 medio, mas (»trosdos 
rs. — Flores declaró ocho.... en cuartos. — Zamora cuatro pesos y... 

de limosnas de mi el dicho por Juan Sánchez ochocientos; — Juan 

de Olivar por Juan Bazan 7 SU70S, diez 7 ocho rs., los cuales dichos 
cuartos de sa uso declarados, con los que parecieron tener de limos- 
na la iglesia de esta villa mandaron sus mercedes, 7 fué acordado 
por el bien 7 pro de esta vHla que se quilaten 7 eche la marca de fue- 



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— »14— 
Tñ que ei baena, y qae^es como esta Xj que estos pasen y se tra» 
ten entre loe reciJiDS j moradores j l^ubitaates j tratables en esta di- 
cha villa so penada tres pesos de^Maara fo Cámara deS. M. 
la tereeva parü, j la otra tercei^^ffa e) juez que lo sentencie, 
j la oC^ tercera parte para el denunciador d^ftis de las otras 
penas en que caen é incurren los que desechan la nMftda de S* M.— 
T cometierojí el cuíSar de los dichos cuartos & Juan de Olíver,^^ 
tero oe esta rilla» de que fué tomado y recibido.... en forma de de- 
recho. • ^ 



En cjibildo'de 12 de setiembre de 1550 se pvoh¡bi6 que los* qu- 
eros cortasen los cedros y caobas^ como lo rerifícaban pararhacer ba- 
teas y lebrillos y otras obras de poca entidad, y destruyen dichos ár- 
boles de manera que bacen fal(a pftra los edificios, bajo pena de diez 
dias.de prisión en el cepo de li^ cárcel, y de 300 azotes, lo cual se en- 
tienda cortando dos leguas al Fededor dé la villa; y si los negros cor- 
taren dichos árl]pl^7^i^ mandado d^us amos, incurrirán estos en 
pena de 20 ps. de^of^jf^kliGid para 1k Cámara y fisco y la otra mitad 
püa obras publicas. . 

« £n Cabildo de 27 de febrero[¡^^g^ se acor^flÉI siguiente aran- 

Libra de pal ^ 
^ Torta ^e^eopaOf i 

^ Huevos, seis por un real. 4|^ 
Dos rábanos, medio. 
Una lechuga buena, 4 cuartos. 
Una col, medio; 
Una carga de casabe, 2 ps« de oro. 



rero*¡^^^f se ac< 



Eq Cabildo de 18 de abril de 1551 se acordó, que por cuaftto 
los taberneros tienen mucho desorden en la manera de vender el vino 
con perjuicio de la repáblica, mandaban que de estaffecha en adelaiv 
te nfngunn persona que tuviese por oficio y trato, y fuese tabei^nero 
vendiendo por menudo, no pueda tener ni tenga en su casa, ni fuera 
de ella mas que una pipa de vino, la cual pueda vender y venda por 
postura del diputado, y que acabada y echada fíiera de casa la made- 



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rs) puede eompr» otra 7 elq|^ tvtiert iiuii^ yft «e« «M fV>^ boíl» 
ja«> &C.9 sea -penado en 6 MS^Ara. 

Eu el mismo se maIi(](I^PpMle»4os f^ooe tmgui espide de 
£t j de nodie b|¿o U pe«a de 1 peeof que deiitro da Id dias ¥b pro- 
Teao dreilas ioM|c^ ao teaganí j las preseaitea %l foberaador. 



^ Eq Cabildo de Id de jumo de 156t se ttMKtd6/qtie pof ouaiUo 
hay mueha faha-de easabe en este pueble & eaasa de Itf BiiiehM flo* 
taá y armadas ifue deun año 4 esta parte por él han ptiade,*y ie es- 
ta cansa algunos reeiaos de osle paeM« iMm tomada la de f ba Jer hi 
eol'ga de pan á % ps^ 9 1* f aanr 4| lo fue es ««tho perjaloio 1 la re- 
pfiblíca, por tanto maadabaa se pregone q«e Míagnno eti esta TíUa 
pilede vendep ni renda la cargo do easabe á mas de S ps* de oro pa* 
gados en buena monedaren plata q^en oro, 7 1| el preeío Aiere en rea* 
ks que ño pueda subir de 25 rs. la earga, y de aHÍ ahajo cada uno 
ijfbeda ren'dei* como qaisiere, ^0 pbr lodo \ 
fkka y necesidad.-«Y así mismo se mand^"^ 
tino pueda Tender la arrót^ de los tasajee ; 
«ada arroba, pena en aitfbasTaltIs de 13 ps, dé oto^ mitad para dteis 
pfiblicas T denunolH&r. ^ ^ 

fin Cabildo áe ^ ^¡^^^^Kfffjflíi se nombr6 para rerdugo y 
pregonero de esta villa defambana al tiegro Antón, esclaf o del ae- 
il(H- Juan 4^ Rojas, t^kAit del gobernador por haber fugado BM^ 
lomé Vérnandes que &ntes servid uno jr otro oficié. 



ga, y de allí ahajo cada uno 
lodo ^Uflw^ 4^® datare la 
(itíu^Kn^€in9 ningún v^ 
ijoe^ mas precio de ttn pu^r 



En Citbndo de 14 de febrero de 1559 se acord¿ arrendar 1 fk- 
▼or de ios propios \H carga y descarga dé buques y se estableció él 
arancel que habia de llevar ét contratistas 

Reales. 



^ 



Por una pipa de vino, ¿riesgo del arrendador y daila ar- 
rumada^ • ••./. « ¡ ..... í. •»•...• 4 

Poruña pipa de harina arruinada • •- 9 

Por el barril quintalano de vizcoclio, jabón, pasas, hl- 
gos, ó cualquiera mercadería de pesó cíe un quintal. . f . • • • • 1 

Por i de tonelada de harina, vizcocho ¿cualquiera otra 
mercaderia ......* •.....•....«•.••••> ti 



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—216— 

BcHT una oaja d« 7 palmos ^e c^^itttera mereaderia • . « * 4 

Y ti fuera la tal caja deSpal^Hma arriba 5 

Por la caía da 5 paJmoa^hafit^HjK. .':.« •.«•• 3 

Por uno petaca da ropa ó de rizcocbo. .... ^^« .«:««. . 1} 
Por*ttaa canuf de «n eoldion y fraaada j iSmobada de 

un hombre..., •••.. 1 

Y ti fue^ 'de2 eofobooes • • •••• M 

Por Q«A;}uiera carga <|ue la pueda lle?«r un nefro. .. . I 

Por 4 botijaade aceite •«.. • I 

j eafiéijleae qae lo ha de lle?ar á riesgo del arrettdador. 

Por una botija perulera 4 riesgo «M arrendador 1 • 

Por Ikvur un fardo de pafio, de ruae» de angéo ó de 

otro cualquier Hienzo i *• % 

Porcada cuero vacuno chteo^o griM^de^....^ • 4 

En Cabildo jMD de marao d^ 552 el gobernador tfa4Ó j pUP- 
tico con los aléS194^^tf gidores ^ore prefencion j buena guarda 
^e esta Villa taniéndo^por cog;i cierta la nuafa de la guerra coa 
Francia» que se ha sabido por la fia de ftféjico y Sto. Domingo, j 
queriendo cumplir la Cédula de S, M. con 1^^^ ha requerido el 
HPlsIcaide de la fortaleza Juan d||HHHb^corü^o sif uiente.^que 
en la fortaleza cada nophe deJ^H^^^^Knbres que el akaMe tie- 
ne» velen cpn ellos tres hombres-^-^IMRl Morro haya dq^ hooa- 
hrca dáguacdia que; velen de dia y de Boch^ftp^a que; no puedu pa* 
recer navio, que no se ten^k aviso en la l^a y fof;^leza— que del 
pueblo Viejo (lo que eiTlioy la Chorrera) cada noeha-aeleo y atalayen 
doa hombres de i caballoi los cuales sean de las personas i quienes 
está mandado que tengan caballos, según se ordena en acuerdo de 
un Cabildo que está en este libro — Y que para repartir estas ve- 
jas que han de estar en la fortaleza y Morro y pueblo Viejo 8^«ia 
con el menos trabajo que fuese posible para los Teeinos po^^he- 
da y turno cometió su merced el Sr. Gobernador á los Sres« Juan 
de Roxasy Diego de Soto y Pedro Velasco, alcalde«y regidores que 
hagan el dicho repartimiento y lo traigan para ^ue su merced lo ha- 
ga guardar y cumplir. 

También se proveyó y |^d6, que tod^s las veces que en la ior- 
taleza se soltare tiro, que es la señal por donde se conocerá qu9 
viene navio al puerto, ftiora sea de dia ó de noche, doce personna 



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—217— 
1m que señalaren los -comi^^MÉi, acudan á la (brtaíeza 7 «e en' 
tren en ellaoon el alcaider^^^Be ^o salgan hasta salmr que navio 
6 navios son los que vienff^aHÍQ:en enemigos no pnedan salir de 
elta ain espresa licencia de su merced el Sr. Gobernador^ y la resta 
de todos los vecino^ de esta Viijn, salidos los que mande acudir á la 
fortaleza, |^dan donde su merceil estuviere coa sus unas prontos 
p«ra aaOdir á tas partes donde mas viere que eonven^f á la buena 
defensa de la Villa, lo cual guarden y cnmplan so pena que el que 
no acudiere pierda, cien ps. la mitad para la OánMira, 7 la otra mi- 
tad piu^a gastos de esta guerra — Esto fué publicado, por preg^^ro. 

En el Cabildo siguiente, se acordó que se pagasen al regidor 
Juan de JKuxas eien ps.« en que se le habian oonsprado cuatro pasa- 
muros con sus cámaras (cañones) qu% tenia 7 se pusieron en el bas- 
tión de la pla7a de esta Villa, obligá^^ose todos á pagarlos 4 pror- 
rata si S. IM^ no. aprobaba el gasto de su Imoienda 






telenda^. 

s^pHMorRwrbero 7 c¡- « 
iitras estuviese aquí nadref 



En Cabildo de 1, ® de julio de 1552 s< 
nyano Juan Gome/, y se mandó que mientras estuviese aquí na 
pudiera ejercer ^ fj^q jtad sopeña de de^ps. de oro para el mismo 
Gomes. VP^ . c ^^ 

En Cabildo de 15 ^e ^d^W ^SS se acordó que por el riesgo 
que hny de los franceses esnccesario que en el Morro ba7a dos hom- 
bres que velen de nocl^liirilemas de la vela de dia, 7 que ba7a dos pa* 
samuros, 7 cuatro versos, (1) 7 los hombres que allí estuvieran, el 
uno de ellos sea hábil para poder tirar la dicha artillería ofreciéndose 
necesidad; para efectuarlo se mandó que se compren de Ambrosio 
Hej^nnnde? los dos pasamuros, cuatro versos 7 un barril de pólvora, 
pagándose de obras públicas 7 gastos de justicia, 7 que se haga so- 
br%|^Iorro para resgimrdo de los hombres una casilla de teja. — El 
SrtfHPhte Juan de R^as encargado de la compra tomó declara- 
ción al maestre Juan Santos 7 Lope Hernández vecino de Sevilla, 7 
de Benito de Yaiivan paraque declarasen los valores 7 dijeron que 
dos pasamuros uno que se llama* fraudas, 7 otro que fué del Galeón 
Santiago váleme 45 ducados de Castilla, 7 el quintal de pólvora 8 
ducados 7 que esto valen en este puertw en España 500 rs. — 



(1) Versos:, ciGTlíL especio de cañones de artiflcrfa que se usaban en 

aquella época. ^ ' ' 

28 



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_218— 
SI gobernador I>iegp de Ma2^^||ML trajo 20 soldados cotí nm 
aroMfi y aroubucef, ««uicion y^^^^^^^y mU pieziie de artiJierfa 
gnieva« en 8 demai^o de 155Q^p||^^^neetriiido ios fratioeses e( 
liveUo y se nuAdó que todos reedifícBrati sus casas y los ap«iaeota^ 
ran. 

En CaMfflb de 24 de abril de 1556 presentaron Juan lie Inea^ 
tirosa y Autopio de la Torre el arancel que se las encomendó» Csé 
aprobado y es ooana sigue — : 

^ iteales. 

Por 3 libras de pan ciwabe ....» 2 

Por una Itbra de carne de puerco, que etf la cuarta parte 
de un arrelde, cocida 6 asada^ ••••....^ ^ 

Y 8«- fuera co<^da Ipie den tím coles 6 calabazas con ello— 
Por un^ IUm^^ carne de vaca • •••«•• ^ 

Que déou2Q^^^^^>látano ú otra fruta de la tierra — 



i: 



un^lUM^^cari 
?i ' puemn T^Ke 



^Id. que puemn gfflKen el vino que dieren eti cada aifO- 

a seis rs. y que lo midan delante de la persona que lo comprare.—» 

ídem por una pina ..TH '^^¡t* * * * * ^ 

ídem por doce plátanos . .5 ^^7. . • ^ . • * • 1 

ídem que las tales persona a ^cjiMBfen de comer sean obligadas 
& dar agua á los que comieren, "fa /pJMW bitstare, mesa j manteles 
limpios devalde, sin llevar para ello ínteres^^uno.^- 

Idem que si alguna persona quisiere ddflnr en las tales casas de 
trato, y se le diere una hamaca, lleven por cada noche un real y si no 
diesen hamaca nj otra cosa, medio real. 

ídem que si las tales personas que asi mismo dieren de comer^ 
beber y tengan peso de balanza y medida, para pesar y (pedir lo %ue 
asi dieren de comer y beber— ^ ^ 

ídem que los susodichos tengan colgadas este arancel H^tj/f^' 
blico de sus casas, en la pieza ó lugar donde dieren de comerc^ma- 
nera que todos le puedan leer y entender— ,todo bajo pena dp tres du- 
cados por la primera vez repartidos entre la Cámara, juez y denuo^ 
cíador, y porTa segunda doblados, 7 por la tercera ea^z ducados y 
privación del trato de mesón. 

En Cabildo de 16 de abril de 155bi se abordó poner arancel á los 
zapateros porque pedían caro por la obra, y se acoriló en ta Sormm 



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siguiattte medkuite á que no eran Mhidos ios preeioi de cordobanei 

¡f cueroa^-^- 

RealM. 



punt^HIMroce 




íiapaioa de ireoe punt^HIMroce se Fendan á 1# 

Zapatoa de^ditoz y de once p^o». •••• 9. 

^s de oeho 7 ouefe puntos ,.... 9 

B badana ó de f amma d^ J^ á 13 Fy|ft|^ • • ^ 

¥ aíafldo de naeve 6 díei puntos y^^ • • ^ 

Por solar unas botas 6 anos zapatos •••• 4 

Todo bajo pena de dos pesos de oro» 

- • 



BOCIIMBNTDilNEDITeS. 



Ra llegado á nuestras manos por M^f^K^m^únfíáñá un tomo 
«MUMMerito, roído de la polilla j tan ac|^gada la encríeura por l^^- 
nedad, inalv^|||É|'y transcurso dé lo^Kropos, que en muchas panes 
no hemos poM^enteaderlo. Se dice en su frontis que es la 5. ^ ^^ 
pía de las apuntaciones (f^^sohre la fundación y progresos de Iv^B 
na de la Habana, hizo Hernando de la Parra, criado del Gobernada 
Juftn Maldonado y continuadas por Alonzo Iñí|^ de Córdova, cuyo 
Rbro perteneció después á Diego de Oquendo, oonde estuvo olvida- 
do, bien porque no sabia su importancia 6 porque nunca quiso darlo 
á ¿OBocer. Los antiguos tenian sus caprichos y rarezas en esto de re- 
sellar notíeias, y de ello ha resultado la pérdida de muchos apuntes 
* pMClcvlares' relativos á nuestra ignorada bbtoria. Esperamos sacar 
^^odo el partido que nos sea posible de estos preciosos documentos, 
^kj^ados q«e no todo sea inteiigible'y el púbitco encontrará en ellos 
notas Anj curiosas, que esplicaa el estado de civilización, osos y eo»> 
tambres de esta CHodad á ines del siglo XVI y principios éet XVfT. 
£1 kagttfigia lo hemos arreglado i la época en que escribimos. 

» J^..de San Cristóbal vi progresando, no obstante Iosiae0a« 
venientes de piratas y el poco comercio^ Esta peblaeion se está cons- 
truyendo con mucha tnregularida4l^La calle Real, (hoy de la Amar- 
gura) Inde las Redes, (hoy de los Oficios) la dsl Sumidero, (Imy de 



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— 2^— 
( O-Reiny) y la del Bosurero, (no hi conocemos pero creemos que sea 
Ja del Teniente Rey) es en don^^M|y}rican las habitaciones ell 
línea, las demás están plantadas I^^^^^Kd^l propietario, cercadas 
ó defendidas, sus frentes, fondo^^^^^Hpcon una muralla dobla 
•de tanas bravas. Todas las easH^f^^^Kilia son de paja y tablas de 
cedro y en su corral tienen sem^jpdos árboles trutá\§9^ deque resulta 
una plaga insufrible de mosquitos, mas feroces que los Qg^aetilla, 
Me han asegu^^b que un , Aanoebo de la Nao de Antoa^uíz fué 
víctima de empéñenosos insectos. Los mueblas consisten qh bao* 
coa y asientos de cedro 6 de caoba, sin espaldar, con coatro pies que 
forran en lona 6 en cuero crudo, que por io regalar es el lechó de la 
gente poltt. Los poWadores ya acomodados mandan á Castilla el éba- 
no y el granadino, maderas preciosas que aquí abundan y de allí les 
vienen construidos ricos dorinitorios que llaman camas imperiales. 
En todas las salas hay un cuadro de devoción á quien le encienden 
luces por la noche para hacer sus* plegarias ordinarias. Las familias 
se alumMin con velas de sebo qflie es abundante en el país, los ricos 
usan velonesr qi^e y^A|de Sevilla y alimentan con aceite de olivas. 
Después de cerraUP^ ^jp e nadi^ sale á Ja calle y el que tieoe que 
hipAMrlo por urgencia, vá acompañado de muchos armados yooA liii* 
tenKs; así lo ecsige el crecidolKmaro de perros mojases que v&giin 

Ííbaros) por ellas, y el atrevimiento de los cima^MIs que vienes 
kjscar recursos en lo poblado. 
* Los utensilios de cocina son generalmente de ñerro, aunque loa 
indígenas fabrican cacharros de barro que prefieren para condimen* 
tar sus alimentos pcMculares. El servicio de las mesas es de loza de 
Sevilla y de bateas y pintos que hacen de sus maderas. Los vasos de ^ 
una madera beteada que llaman ^buayacan) son hermot^os^ y se dice 
que sus leños tienen grandes y prodigiosas virtudes medicinales. Las 
comidas se aliñan aquí de un modo tan estrañoque repuguaal prlo** 
cipio; pero habitáanse luego tanto á ellas los europeos que olvidan^ 
las de su pais y les dan preferencia. Una reunión de carnes fretcf^^ 
■aladas, divididas en pequeños trozos que hacen cocer con áíversas 
núoes que estimulan por medio del pequeño pimiento cáasttco (oji-ji* 
' ji) y dan color con una semilla (viji-ja), que vejeta espontinesoAente 
hasta en los corrales de las casas. Es el plato principal, po|{bo decir 
el (juico, de que se sirven e^tos primitivos habitantes. El maiz prepa^ 
radode muchas maneras, es tamMen otro de los alimentos predilec- 
tos del pais. El pan de casabe es insípido y desagradable al sabori 



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—Pul- 
pero la eostumbrCf 6 mojürd^Of la necesidad, nos familiarizan y 
iniij breve io eiitoitu-:iii^^^^^^|te j nutdtiirQ. Esta grangerílt se 
hace en los cortijos circ^^^^^^^ una raíz ven^K)8a que los indí- 
genas llaman (yu-cay). '^'^Í^^IIh^b ^^ hacen i^or t|iie en otros, 
ja porque no le eatracii taíJioTn purte jugosa de la plantn, 6 ja por- 
que saben templar también los hornos que el fuego traf^aja por igual* 
j quedan.! fas tortas doradas j quebradizas como |KtÍzcochos da 
Castilla* "* ._, fT^ 

Esla tierra es hermosa, sus campos conservan el verdor de la 
primavera todo el año, haj nguadas buenas j abundantes, los gana- 
dos se multiplican prodigiosamente; -pero hasta ahora jo Sveo en 
eUa los prospeetos de ricas minas con que se alucinó nuestra imagt- 
oaeíon. Si los projectos en que fie entiende de hacer azúcar j de 
eoltivar la hoja del tabaco prospera en la Habana elevada úkjpiamen- 
la al rango de ciudad, tal vez se aumentará, el tráfico, conT^venta- 
fasde su posición geográfica, se hará algún dia^^mas rica ó impor- 
tante de las colonias de S. M. en el Nuevo-! 



n dia^^ma 



Deducimos por estas apuntaciones ote el pnmer ingenio de 
briear azúcar qoe se estableció en la JlaMna, fué por el año de 1595, 
«n el lugar quTTI amaban los Cangrejos (sin duda por el Horcon)j|^ 
!)«• fué de un taf Vicente Santa-María, j que su trapiche producía fl| 
tostante melado j azúcar terciado (rapadura^, mas adelante, ó por 
el prvtpio tiempo fundó otro ingenio «Alonso de I^l^s (el menor) e^ 
e} paraje qne decian los Rancbitos (donde está hoj el Tívoli), luego 
éespues se levantaron otros por el Cerro, Jesús del Monte, la Rinco- 
flida, j á la otra banda de la ribera. Guaicanama en los terrenos de 
AtttoD Recio en lo que hoj se llama Regla, fué mas tarde j construí* 
do en escala major, usando buejes para dar impulso á la máquina 
pmtva en lugar de brazos j caballos como lo hicieron los primeros.... 
Jpentimos que fakando aquí algunas hojas j estando otras des- 
trozadas, no podamos continuar esta parte descriptiva de nuestros 
ingenios fundadores, pero veamos adelante, aprovechemos este trozo 
que ha respetado el insecto devorador, enemigo de ios anticuarios. 

tan escasos los azucareros, j tan pocos los intelijentes en el 

arte de cocinar el jugo de la caña, que los moldes se evacúan espon- 
táneamente j el azúcar ya cuajado se convierte en líquido..... 



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—922— 







9r. diB S*>^A|M Blaao»» Mur» párroco niM oik^|^ 4o 1« 
ifloiia W^eftor Son ZK^ronao de ■q^tU^- ^ 

Certifioo: que en iino de les libros de entierros ^ueemp^éB el 
•ño det^ñé^ i ff^as 30, haj uoe partida j es eemo siguee-^Ea 1 f 
de novi^bre de 1788 i^ beoefieiados de esla igltata« eotet reren ea 
eUaea la bóveda de los sacerdotes^eraierpo del Ijdo« D. Juan Mafia 
Montiel Bustamante-, Calderón de la Berea, Presbítero capeHan de 
esta iglSft de 121 aies de 9d%d; hiao iestaeiento ante José Ortis 
eseríbano pá^ic o^Jt d espués Codioilo anUMi|(ttel Portülo; ee k^tifo 
misa de cuerpo J^fc^e y vigUia; y por ser digao de separo ee peeo 
la siguiente note plH^^^P^^^ memoria: — fué casado cinco veoeSf 

jHfeprímera con doñlí LuTse Agullar, la segunda cea deña Ana Zamo* 
ra, la tercera con doña >Aía Arañá« la cuarta con doña Vielaote 
eco y la quinta con doña Beatriz Obregon; tuvo% estos MAtrimo»- 
nios 42 hijos y 9 bastardos; fué de venerable preseAcia^y mey capóos 
cuando murid estaba eon^poniendo un libro de alabanzas 4 Mario 
Santísima, y de ^6 años comj^uso otro de'difereaies asuntos; foé el- 

^guaoil mayor de este arzobispado, navegó muchos años; £eá reK^ioao 
de San Juan de Dios; sabia siete lenguas; fué mayordomo del eoOr 
vento de Sta. Ane, escribano de cámara del Acaevdo de la Beel Aa- 
dteneie; secretario ^e la Contratacioa; notario mayor de la reUgion 
de Baa Juhu de Dios; se ordenó de sacerdote de 99 años; eelchié 
hasta el fin de su vida y murió de una caída que dio en los posadms 
del colegro de San Francisco de Paula de esta ciudad. Se pue(^P>r- 
mar un poeblo de 300 vecinos con sola su famiUa«^''^Coftuerda oea 
911 original du$. — í 4 de febrero de 1794, 



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—223- 



'41' 



PR^^^BLAClOBr 



dd todas las ái8|yslclone]PRI9( administrativas y ocoMoii- 
cas publicadas de oficio en el mes de agosto áltiao* 



ih 



REAL ÜNITERSIDiD DE L( HABANA. 



Nos ei Rector de la Real Unwcrsidad de la Habana. --A ta* 

tíos los doctores graduados «n la facultad de medicitta ^inaa Univer^ 
BÍdadee del Reino, hacernos snbür: que en es ta R enl tnflremdad ae 
halla racaote aotualiüeiise unfi phssa de C^^^Lico Bupernumem- 
rio de la facultad de medicinir sm dolncioifli^^ero cuyo títufo ha^ 
iMÜta para optar á la propiedad 7' BustitusionlíZe las Cáeedrn^^t^fl 
misma 7 debiendo proveerse por 6. M. la Reina Nuestra Señora pré- 
yÍ9L opoMCieOf y á propuesta del fisoelehtísimo señor Viee^Real Pro^ 
lector de n^te establecimientOi ha acordado el claustro gañera^ 
en sao de l4|N*^ul^<^®8 que se le confieren por el V'l.in general de 
ttistrUccton pública de esta islay ladePto.-Rioo f reglamento da^ta 
t/iiÍTériidad, Convocar ^ tados las. aspirantes á. la citada pieza, ^k- 
do el término de cinco meses infprorogabies contando desde esta fe« 
cha, para que los candidatos puedan presentarnos les niemorías dé 
que haUft el artíeulp 144 y. 1^ de los citados Plan 7 Regíanfento f 
hacer constar las calidades que«se les exigen jperel 143 del primero^ 
qué trasladamos, con los anteriores 7 otros que se han eitimido per* 
Uneates, al pié del presente edietOf ei eoal se teerá 7 ^ará-es esta 
fteal Uifif eraidad 7 ett las de ia Península^ é igualmente se pabltea« 
rá-eiitres nisseres eonsseiilivos de los Biarioa de esta capitel jr de loe 
Departa'tnentos de esta Isla 7 la^le Puerto^ Rico. A CU70 tin estando 
pi^semio que se detereaine la euestion sobre la cual hayan- de diser- 
lar los ofMsMores en las indicadas raeniories< el oliüstro general ba 
Smalado la llguiente: - 

i^cfefrsMsar por ia esfietietieifi 7 pof la obser?aeioti ia «Uided f 



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—224— 

los peligros de las emisiones ^aitirüiuj^^ dti los purgantes eo el 
tratamiento de la^nfermedadüs i 




Indicar por Jos autores tarttQ^^^^^H|^Tio modernos y según 
su propia observlRou las enfetti}0l^^^^n\e debe preferirse uno 
de estos cíos poderosos medios. 

Sefialar los casos eu que deben emplearse á la vez esjtas dos me- 
dicacibnes. 4íBk 

Los oposit^^ esplicarán la composición normal de la sangre 
' y de las bilis y de las diversas alteraciones de que son susceptibles 
esos dos ñuidos. 

DadA^n esta Heal Universidad de la Habana firmado con nues- 
tro nombW, autorizado con el sello ma^pr de la misma, y refrendado 
por su infrascrito secretario á quince de Julio de mil ochocientos 
ovafenta y cinco. — Domingo L. Somoza.-^oih María Velazquex^ 
ieeretario. 

Aríiculos del pla^gUnstruuion púkiica dé las islam dt Cuba y 
Ft^&'Rico^ 9obre oposiciones. 

143.— Para ser admitido al com;nr8o te exigirá de los aspirante»: 

La calidad de español ó haber obtenido carta de naturaleza en 
jflb&tos Reinos. ^ 

£1 grado de doctor en ía respectiva facultad por dUllqoíera Vni- 
veisidad 6 eoiegio de medicina y cirnjía del Reino. 

PnJn atestado de moralidad y buena conducta dado por la'aato- 
riáad fimoieipaL 

Ser mayor de veinte y dos años. 

NI» haber sido condenado á penas aflictivas b infamantes, á mé' 
nos que hubiese obtenido habilitación. 

144.— Los ejercicios consistí/án: 

L^ En una iffsertaeion ó memoria escrita (presentada sin 
Bombre del nutor que constará en pliego separado y sellado) sobfe 
•I punto señalado por el claustro general en los edictos de (;^vo- 
eaeion. ^ 

2. ® . En un examen público de dos horas á cada nspírattie 

•obre su propia memoria sienipre que esta haja sido aprobada peff 

- los jueces, antes de abrir el pliego que debe contener íí noaibre.de4 

aulor. Las memorias qne no merecieron afirobacieni pepmAwocerán 



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—225— 

•a la secretaría üe la UnirersiJad á disposioíou de Vas personas que 
]a8 liubiesea presentad(i,JHfl||||y se devolverán cerrados ios pife* 
goé respectivos en que ^^^^^^kibre del autor, 

3.® En una espIfflij^^^^LHca de mediajj^a» á lo menos» 
sobre el punto qoe entre los^^iPóiencia 6 facultad haja cabjdo en 
suerte al candidato una hora antes, durante cujo tiempo permanece- 
rá incomunicado en ia Biblioteca, donde se le suimnistrarán los ü* 
broa y demás auxilios que necesite. j 

Concluido este ejercicio le harán los demás opositores por tiem- 
po que no baje de una hora, ni esceda de tres las reflexiones que juz- 
guen oportunas sobre la materia que baja trataiffi 

4*^ En un examen publico de dos á tres horas sobral ciencia 
ó facultad en general, y sobro la pedagogia ó método de ens^anza. 

5. ^ Los aspirantes n supernumerarios de la facultad de me- 
dietna y eirojía tendrán ademas ios ejercicios prácticos,— • En el pri- 
mero irán acompañados de los jueces á una de las salas 4e Clínica 6 
del hospital en donde estos señalarán á cada a^jttAOte de los que hu- 
biereii de ejecutar en el mismo dia, un eoferfl^ de medicina y ciru- 
jía. Acto continuo y antes de separarse de4a cabecera de los enfer^ 
mos deberán aquellos hacerles cuantas preguntas consideren necesa- 
rias para caracterizar sus enfermedades. 

En segunda trasladados \ób jueces j opositores al anfiteatro es* 
pilcarán lof éctuaotes los respectivos casos en todos sns periodos con 
espresion de sus causas, del 4>agnóstieo, pronóstico y curación, es- 
poniendo por último el estado actual de loV enfermos y maniíestai^|| 
lo que en su concepto exijia en un principio, j lo que requiere hasta, 
el fin de su caraeion, con arreglo á lo que hubiesen determinado en- 
•us pronósticos. 

Las operaciones quiríírjieas áque deban someterse los enfermos 
las practicarán los actuantes sobre un cadáver y satisfarán ademas á 
las preguntas que les dirijan sus coop^itores por espacio de un cuar- 
to de hora cada uno. 

El segundo ejercicio práctico consistirá en preparar en el espa- 
cio de veinte y cuatro horas una lección de anatomía práctica sobre 
el punto que elija de los tres que le hubiesen cabido en suerte. 

Dorante este tiempo permanecerá incomunicado el actuante en 
la sala ó pie7a ^stinadaal efecto, donde se le suministrarán todos los 

auxilios nccesano4P^n^ ó dos ayudantes discípulos de) primer año. 

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•22ft— 
Dt lo$ eatedráticot propittariou 



119. — El sueldo de los Catedr^^^^^toroporcionol & lósanos 
deaerfieio, segiin se consideren de^^^^^^ascenso 6 de término. 

120. — Serán de entrada todos «^HRedráticos que no Ue?en do- 
ce años de enséname, y gozarán el sueldo de mil pesos, si lo fueren 
de la Universidad j de seiscientos si del Colegio. 

121. — Se raputarán de ascenso los Catedráticos que lleven mas 
de doce año» y menos de veinte de enseñanza, y disfrutarán el suel- 
do de mil quinientos pesos los de la Universidad, 

ja^ Artículos del Reglamento^ 

IS7. — Concluido el término prefi|ado para la admisión de las 
nemorias, nombrará el claustro general loe seis individuo», de los 
cuales han de aaóarse por suerte los tres jueces, cooforme ai artíenlo 
145 del Plan. 

156. — Dentro dj^un mes deberán dar estos censuradas las me« 
morías, con su inform^^otivado que se presentará al cláu^U^ pani- 
Qiilar para su aprobación. 

150.»Obtenida esU, convocará el Rector á clanstro geiMfi^ pa- 
ra la apertura de los pliegos cerrados que acompañen á las memorias 
aprobadas, j conocidos que sean los ¿atores, se les avisará, si resi- 
diesen en la Isla, fijáadoles el dia en que kan de empezsl^los cíecel- 
clos, que en ningún caso podrán déferi/se mas de na mes.— Soa os* 
yfeB.--Jssé Marím Velaxquez^ secretario. 



Capitanía general de la Isla de Cuba. — Gs^mius müilar de bi 
Habana. — La Reina Ntra. Sra. se ha servido dispensat las gracias 
Sfguienles. — Por Real óiden del mes ante-próximo j consecuente á 
otra de la misma fecha se ha dignado S. M. nombrar subinspector 
en propiedad dhe Medicina y c^fligia del Cuerpo de Sanidad militar 
de esta Isla al Sr. D. Francisco Alonso y Fernandez, con el grado 
de coronel de inCánteria. 

Por otra de 12 del mismo se concede igual emplao coa destino 
á la isla de Puerto-Rico al Sr. IX Miguel Pinet« 

Por otra de 19 del repetido oses se ha dignado S. M. noabrar 
gobernador de la ciudad de Matanzas al Sr. bri^dter D. José 
Falgnelras. ^ ^ 



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—287— 
Por irtra de 90 del propi o me* te ha dignado & H. aprobar el 
•embraimeiito interio^^|^^dbernador de la villa de Gieafnegoe 
que hizo eau capttaníi^^^^Hl favor del Sr. bfígadier D. Ramón 
María de Labra. ^^^^^^ 

Por otra de ^ de maTHnumo se concede mejora de retiro al 
soldado residente en Trinidad D. Domingo Feliú. 

Por otra de igual fecha se concede uso de uniforme de capitán 
del regimiento de Lanceros del Rej á D. José Biqíl^lme Már^vec 
ée Pinares. 

Por otra de 33 de dicho mes aprueba S. M. el nombramiento 
q oe para la comandancia de armas de la villa dd Cobre hiso esta 
capitanía general á favor del capitán D. Francisco Moreno. 

Por otra de 2 de junio resuelve S. M. que continúe desempe- 
^iíMido #1 carro de director subinspector de ingenieros en esta Isla el 
Escmo. Sr. mariscando campo D. Mariano Carrillo por el tiempo 
máximum de Reglamento. 

Y Analmente por otras Reales órdenes de 24 de mayo j 19 és 
jiink) se aprueban laMpropuestas^de premios de constancia á favor 
de varios individuo^Vi tropa de este ejército. — Habana y agosto 3 
de í8i5,r-^Ptdro Esteban^ secretario. 

Cém4meUmeÍ4t gentrél de ifonnii.— El Escmo. Sr, Comandante 
fanat^de este apostadero ha dispuerto sean admitidos en el Real 
Arsenal negros á corrección, debiendo dirigirse al comandant§^de 
aquel punto los amos que quieran remitirlos con tal objeto. m§ 

Y para que esta determinación tenga la debida publicidad ha 
mandado 8. E. anunciarla en los diarios de Gobierno- j de la Marina 
por tres días consecutivos, tiabana 5 de agosto de 1845.-«-Jb#é Mm^ 
ría Pareja^ secretario. 



Sttniariadtl g9hurm ts^Kn^^tf ds fa iafai Ale €M«w— Pje* 
«ed.idas Im farmaUdades dispoestaMTla Real Cédala relativa á in- 
vtentos artísticos, ha tenido á bien e^scmo. fir. Presidente CMmt- 
sadar y capiAn geaeral espedir la correspondiente por einco aftes 
j& D. 6. H« Reattj, natural de los Estados-Unidos, para el uso de tin 
apáralo q«e ba inventado para quemar el humo j los gases de toda 
oíase de máquinas de vapor, oon la oláusula de que esta gfsda m^ j 
se entienda sin pcijuioie de tercero en el caso de que este pruebe eo 



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—228— 
|08 tribunales establecidos ser falsos los datos en que se apogró el íih 
teresado para conseguirla, dísponi^|^|^klQnente S. E. se ammoie 
al público para su conoctmiento,-^^^^^^6 de agosto de 1846.— 
Miguel María Panlagua, 



falsos los datos < 
poni^i^l^Lloic 
nto,«^^^^^B6 



Secretaría del gobierno superior civil de la itUa de Cuba, — El 
Esemo. Sr. Gobernador 7 capitán general ha di^pnesto se dé publici- 
dad al siguiente decreto espedido por el gobierno de Méjico, j el 
cual ha sido comunicado á S, E. por el Sr. ministro plentpotendario 
de S. M« cerca de aquella república. — Habana 9 de agosto de 1845.— 
Miguel María Paniagua, 

Ministerio de Hacienda. — Sección primera. — El Esemo. Señor 
Presidente interino de la república se ha servido espedir el decreto 
que sigue: ^ 

''José Joaquin de H'rera, general de dÍFÍaion j presidente ie- 
terino de la república mejicana, á los habitantes de ella, sabed: Que 
conforme á lo dispuesto en el aif ículo 1 f jb la lej de 22 de Mare- 
ro de 1832, he tenido á bien decretar lo sigMinte: 

Art. 1 f Se declara cerrado al comercio estrangero 7 al de es- 
cala 7 cabotage, el puerto de San Juan Bautista de Tahasco. 

Art. 2 f Esta declaración comenzará á tener eí^cto, respecto á 
los buques estrangeros, á Tos d^s meses de publicado este d^eto en 
la capital de la República, 7 para Ibs nacionales desde el día 25 del 
vm actual. 

Por tantO) mando se imprima, publique, circule 7 se le dé el de- 
bido cumplimiento. — Palacio del gobierno nacional en Méjico ál2 
de julio de 18^5.«— José J. de Herrera.— A, D. Luis de.la Rosa.— 
Es copia. — Bermudez de Castro. 

^ Secrefaríkdel gobierm^gf^iorcivilde laiilade Cuba, — Pre- 
cedidas las formalidodea dis^mtas en la Reel Cédula relat¿?a Á io- 
▼eotostirtístieos, ha tenido áy^ien el Esemo, Sr. Presidente, Gober- 
nador 7 capitán general espedir la correspoadieote pbr 15 años 4 D« 
Pedro Geoffro7 Saint Amant, Vecino de Santiago de Cuba, para el 
uso esolusifo de un proceder ú operación química que ha inveatado 
con aplicación 4 fabricar reías mu7 superiores á las de cebo, con afta 
sustancia oleosa de las semillas de tres plantas del suelo de esta Isie; 



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Cfm la tíímwAn de que esta gracia es y te entiende sin perjaicio de 
tereero, en el caso de que e|mmiebe en los tribunales establecidos 
ser lalsos ios datos en qu^^^^Bó el interesado para conseguirlas 
disponiendo igualmente S^^^^Hiuiicie al público para su conoci- 
miento. Habana 9 de sgosto c^tc45. — Miguel Maria Panlagua. 



Real ^r^en.— -Ministerio de Hacienda. — Ultramar. — Escmo. Sr.: 
—Enterada fl. Id. la Reina de un espediente remitido por la dirección 
l^eral de aduanas por el que aparece que á la llegada á Mallorca 
de la polacra española Colombus procedente de ese puerto con esca- 
lden Vfgo 7 Alicante, declaró su capitán 1,000 cierros sobrantes de 
12,0007 12 ruedas de cagetillas que habia embarcado como partida 
de rancho y asimismo que á la llegada á Alicante habia declarado - 
dicho capitán un sobrante de 7,200 cigarros 7 12 ruedas de cageti- 
lias, lo que demuestra que solamente consumió en su navegación 
4,800 tabacos, 7 los 6^200 restantes y los <fP|garrilIos en la travesía de 
Alicante á Mallorca revelando esceso tan desproporcionado que se 
«imete fraude con perjuicio de la Renta; ha tenido á bien mandar, 
conformándose con lo propuesto por la referida dirección que las 
aduanas de la Península 7 de las Baleares cuiden de exigir los dere.^ 
chos de los tabacos sobrantes de los ranchos de los buques á su arri^^^ 
bo á los puertos; 7 que V. E. disponga que no se permita embarcar 
fuera de registro partida que esceda (^1 probable consumo de las tri* 
pnlaciones. De Real orden lo comunico á V. E. para los efectos cor- 
respondientes. Dios guarde á V; E. muchos años. Madrid 30 de n^ 
70 de 1845.— Alejandro Mon. — Sr. Intendente de la Habana. Y por 
disposición del Escmo. Sr. Intendente de ejército superintendente 
general delegado de Hacienda se pnblica para general inteligencia. 
Habana 9 de agosto de 1815.— Ji^a^utit Campuzano. 



Real orden. — Mitíisterio de H^Bj»^. — Ultramar. — Escmo. Sr: 
— El Sr. ministro de Hacienda diceü^^al director general de adua. 
nas lo siguiente: 

"He dado cuenta á S. M. la Reina de la esposicíon en que 
varios comerciantes de la Habana se quejan de los perjuicios que 
▼an á seguirse á aquella marina mercante por la pequeña diferencia 
qae ba7 en las conducciones en bandera nacional 7 estrangers á con- 
1 de la Real orden de 24 de ma70 del año anterior circulada 



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por esa direoeion general de 27 de noTtembre del ntisBio, j muy par^ 
ticularmente en las de algodón eiw^na, j S« M. teníeodo preeeote 
lo informado por V. S. se ha seriHHftkurar que dieha Real órdeo 
no se refiere al derecho que debe^^HPísu introduoción el algodón 
en rama; procedente de América^Ripecto de cajo ariíoolo rige la 
Real orden de 6 de mayo de 1634 á consecuencia de lo dispuesto en 
el adicional á la \ej de aduanas y aranceles de 9 de julio de 1841. 
De Real orden lo digo á V. 8. para su conocimíentogr efeclM con- 
siguientes á su cumplimieQto. — De la propia érden comunicada per 
el espresado señor ministro lo traslado á V. E. para su iateügenoia. 
Dios guarde á ^ E. muchos años. Madrid 10 de junio de 1845^-- 
£1 sub-secretario Manuel de Sierra.-* Sr. intendente de la lAibana.** 
Y por disposición del Eacmo. Sr. Intendente de ejéreilOy tiipe^ 
rintendente general delegado de Hacienda, se publica para general in- 
teligencia. — Habana 9 de agosto de 1845, — Joaquín C(tmpu%n^t 
secretario. ^ 



Secretaría del gobierno euperior cÍ9Íl de la isla de Oaft^i**— Pr«> 
cedidas las formalidades dispuestas en la Real Cédula relativa á in< 
rentos artísticos, ha tenido á bien el Escmo. Sr. Préndente Gober- 
nador y capitán general espedir la correspondiente por cinco años 4 
D. Dionisio Leprince para el uso esclusivode iinoe aparatos que de- 
sea introdocir para dedicarlqi á la limpieza de letrinas y sumideros, 
y tambieu para eátablecer letrinas movibles, con la cláusula de qqe 

«a gracia es y se entiende sin perjuicio de tercero que este pruebe 
los tribunales establecidos, ser falsos los datos en que se apoyé el 
Interesado para conseguirla: disponiendo igualnenteS. E.se ananeie 
al público para su conocimiento. Habana 15 de agosto 'de 1S4S.— 
Miguel Marta Paniagua. 



Secretaria delgobienioá^pior civil de la isla de Ctf6a«— Sien- 
do urgente construir 6 dei'r^^la casa situada en la calle de Manri- 
que cérea de la Cañada, la cual quedó por bienes de la morena Ubre 
Andrea Quintana, que falleció en la casa de mugerea dementes, ha 
dispuesto el Esomo Sr. Presidente Gobernador y capitán general qaa 
los cointeresados en dicha finca se presenten al Eacmo. Sr. Redar 
de la Beneficencia en el término improrrogable de ocbe días, para a- 
eordar su derribo y venta, cuyo valor se aplique á loa intarapadet sí 



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—381— 
Itm huU0r6 en la foma qne oor responda, en el concepto qae trant* 
onrrido diebo término sin verificarlo se bará aquel por cuenta de la 
Real Casa, á cojo faror se ^Hk^ el producto de los escombros y 
terreno. Habana 7 Agosto lüVRslo.— Jli^tie/ ifaría Pamagua. 



&aiiA€tt6la del Sm jio. Sr« P. daréttüao Valáéi. 



Don Juan de Entralgo^ del consejo de 8. Jf., su sectario honorario^ 
escribano publico del número y Real Colegio de esta Ciudad óc. 

CERTIFICO: Que en el espediente formado para tomar reti- 
dencla al Escmo. Sr. D, Geronimd Taldés, por el tiempo que de em* 
peít^ el gobierno de esta Isla 7 la presidencia de sus dos Reales Au* 
diencias, asi como á sus asesores 7 secretarios de Gobierno, se pro* 
nuncio por el Illmo. Sr. Regente D. José Mario Sierra la sentencia 
ea7o tenor y el de la resolución del Supremo tribunal de Justicia en 
so sala de Indias son como sigue. — En la siempre fidelísima ciu lad 
de la Habana en 22 de Febrero de 1845: el Itlmo. Sr. D. José Maríi 
Sierra, del Consejo de S. M., ministy honorario del Supremo tribunal 
de JusticiSi^egente de esta audiencia Pretorial. Habiendo visto su 
Srta. lUma. estos autos formados para tomar residencia al Escmo: Sr. 
D. Gerónimo Yaldés por el tiempo que desempeñó el empleo de Go- 
bernador político de esta ciudad, la capitanía General de la Isla 7 la 
presidencia de las audiencias de la misma, como tambien*de los ase- 
sores 7 secretarios de Gobierno, que hubiesen consultado 7 actuado 
durante la época de su mando, dijo su Sria. Illma: que no resultando 
del mérito de autos cargo alguno que hacer al Escmo. Sr. D. Geró* 
nimo Valdés, en la información secr||koue se ha practicado, ni de- 
ducidose demanda alguna pública, tle^yii^ el infrascrito Sr. escriba- 
no dá fé; 7 apareciendo comprobado el tino, buen nlanejo 7 compor- 
tamiento con que se ha conducido dicho gefe en el uso del mando 
que ha ejercido en esta Isla por los espresados conceptos, debia de 
declarar 7 declaraba al referido Escmo. Sr. D. Gerónimo Valdéí, no 
solamente libre 7 exento de todo cargo en este juicio de residencia, 
sino también que ha sido buen servidor de S. M. correspondiendo 4 
su soberana confianza, 7 haciándose acreedor á las consideracioifes* 






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—232-. 
de 10 Supremo Crobíerno, señaladamente por su celo y mudio des^ 
interés 7 pureza; 7 asimismo debia declarar libree también de toda 
responsabilidad á los asesores que ^^aM^íí haberle consultado única- 
mente, 7 que lo hanjsido los señores^^^osé Maríi^ Pinazo, D. José 
María Parejo, D. Pedro María FerDandezViIlaverde,D. J<»8é Laguna 
7 Cañedo 7 D. Blas O^és, 7 á los secretarios de Gobierno Teniente co- 
ronel D. Gabriel Granados, Coronel D« Francisco Solano, 7 capitán de 
nd?ío de la Armada D. Francisco Garnicaí contra todos los cuales tam. 
poco ha resultado el mas lijero cai^ en el desempeño de sus respec- 
tivos oficios. Elé^^nse estos autos íntegros 7 originales al Supremo 
tribunal de Justid^en la forma debida para la aprobación ó reforma 
de este proveido, notificándose 7 emplazándose á las partea, 7 sacán- 
dose testimono de todo lo actuado que se reserrará hasta su oportu- 
nidad, siendo de oficios las costas que se han ocasionado. Que por 
esta su sentencia definitivamente juzgando asi lo prove76 mandó 7 
firmó por ante mí el infrascrito Escribano de que do7 f¿. — José Ma- 
|r^ ría Sierra. — Ante mí, Juan de Entralgo. 

En los autos de la residencia secreta tomada por el 
- ^^„».. Regente de la Real audiencia Pretorial de la Habana 

Jl^ ^^^ SEÑORES. r^ -r é ■m.m / «• 

^^■i ^H^ D. José María Sierra, en virtud de Real cédula eape. 

^P ^f El Presidente* dida en 23 de Setiembre del año pasado, á D. Geróni- 
mo Valdés del tiempo que sirvió el empleo de Gober- 
nador de la Habana, 7 á sus asesores gerib^ies 7 se- 
creftrios de Gobierno: dijeron los señores Presidentes 
del Tribunal Supremo 7 Magistrados de la Sala de. In 
dias del mismo se confirma la sentencia dada por el juez comisiona- 
do en veinte 7 dos de febrero de este año, con declaración de que las 
eostas causadas en este Supremo Tribunal son de oficio. Póngase es. 
ta sentencia, en la forma de estilo, en noticia del Gobierno de S. M. 
para los efectos convenientes. Así lo prove7eron 7 rubricaron en Ma- 
drid á cinco de Ma7o de mil rf^^ientos cuarenta 7 cinco. — Ha7 cin- 
co rúbricas de los«m¡nÍ8tros anotados al margen.— Licenciado, Leita. 
Y para su publicación en el Diario de Gobierno de esta capital 
libro la presente. Habana 13 de agosto de 1845. — Juan de Entralgo. 



8 ala delndias. 

8EÍ90RES. 

El Presidente 

Castejon. 

Govantes. 

Villodres. 

Bilvela. 



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Eli tesion celebrada anocne bajo la presidencia del Escmo. Sr. 
Gobernador Superior ci?il, Capitán general D. Leopoldo O-Donnell, 
•6 procedió á las elecciones de los Sres. Diputados en las ciudades j 
pueblos litorales y centrales; j observados las formalidades que pres* 
cribe la Real Cédula de erección, resultaran elegidos por la suerte 
en el orden que van designados. 

Cuba.-^l}. Tícente Salazar, diputado. — D.áNicolas Trevllhi, 
teniente, 

Bayamo. — D. José Feliú, diputado. — D. Francisco Puig» te* 
niente. 

£íafi Juan de los Remedios, — D. José Rafael Fernanda, dipu- 
tado.— D. José Antonio Cirera, teniente. 

Puerto-Príncipe. — D. Ci/fo9 Varona y de la Torre, diputado. — 
D« Saturnino Cnrrias, teniente. 

8anii^8p(ritu. — D. Patricio Estulay, diputado.— D. Manuel de 
Castro Pera, teniente. ^^ 

Trinidad, — D. Gregorio Zulueta, diputado. — D. Juan ManelleJ^^ 
teniente. • ^^ 

Villqje Santa Clara. — D. Joaquin Machado Pérez de Cor- 
cho, dipulQk — D. Narciso Oms, teniente. 

Matanzas. — D. Simón OñatívÍH, diputado. — D. Agustín de 
Ibarra, teniente. 

Santiago.^D. José Cortada, diputado,— D. Francisco Hernán- 
dez Diaz, teniente. 

Cienjuegos, — D. Ramón Menacho, diputffdo. — D. Antonio Acea 
teniente. , 

Nueviias. — D. Domingo Eatraviz, diputado. — D. Cecilio Sua- 
rer, teniente. 

B^ural. — D. Agnstin Otero, diputado.— D. Juan Tomás del 
Calvo, teniente. 

ManzanMo.* — D. Antonio Mayol, diputado. — D. Rafael Alva- 
res, tBoiente. 

8agua la Grande. — D. Ramón Iglesias, diputado, — D. Fran- 
cisco Martin Rodríguez, teniente. 

Cárdenas. — D. Jean Pallimonjo, diputado. — D. Inocencio Ca- 

sanova, teniente. 

30 



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—234— 

Mariel, — D. Wuldo P.iscuul, diputado. — D. Antonio Regalado 
"^ González, teniente. 

^ Habana 15 de Agosto de l845A|Antonio María de Escovedo, 

r fiAcri>tar¡o. ^^^ 



[ 



secretario. 



En sesífin de la Real Junta de Fomento de Agricultura y Comer- 
cio celebrada en 12 de Junio anterior, bnjo la presidencia del 
Escmo. Sr. Góberiiadon Superior Civ.il, capitán general D. Leopoldo 
O-Donnell, se trató del reempbr/.ít del empleo de consiliario, vacaa- 
te por la ausenci^á Ultramar dul Escmo. Sr. Conde de Casa- Bayona, 
y acordado que oorrespondia desempeñarlo á su teniente el Escmo. 
Sr. Marques de Eisteva^ no podiendo llenarse la* resulta con el tercero 
déla cuaterna, que fué elegido para otro empleo, ni con el cuarto 
que sCi^écuáó por junta causa, se convino en la necesidad de otra 
elección para proveerla, y en sesión de 14 del corrientCi precedidas 
las formalidades prescritas en la R^l Cédula de erección, resultó 
nombrado para teniente de S. E. el Sr. D. Miguel Arango y Queaii* 
da. HabaHa lo de Agosto de 1845. — Antonio Muría de Esoovedo. 
secretario. 



^Capitanía General de la isla de Cuba^ — Gobierno militar d^ 
la Habana, — Restablecido de la penosa enfermedad padecida por el 
Illrao. Sr. D. Antonio Armero y Peñaranda, Auditor «ÉAflS^ierra de 
esta Capitanía General reasumirá mañana el despacho ue la Ándito- 
i^Adeque fué encargacip interinamente durante su imposibilidad, 
el Ldot D, Francisco Javier de la Cruz, lo que se anuncia al público 
de orden del Escmo, Sr.-Éfapitan General á los^iefdctos que conven- 
gan* H'ibaoa y Agosto 17 de 1845. — Pedro Esteban, secretaiiou 



CemUion provincial de instrucción j^iaiarúi.*— Halláadose va- 
cante la escuela primaria del pueblo de Guanajaj, se avisa al púbUr 
DO» para que los profesores con título hábil que quieran encoj^gars^ de 
eu dirección, se presente por medio de la Secretaría, sita eala oall^ 
de- Sea I^oaeio, numero 51. Habana 17 de Agosto de 1845.*^o8é 
Miguel Rodríguez, vocal secretario. ^ 

Contaduría Real de diezmos del Obispado de ta Habmsa^^^Hm.*^ 
biéiidose servido aprobar el Escmo. Sr. Goberaador y Capícan gene- 
ral, Vice Real Patrono con consulta del Sr. Asesor ireneral primevo^ 



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— 23í>— 

«I furittujario para las cueiüiía de iiiayord«>míiifc de f^biiciis, de les 
i^leíiias de cátus diócesis formado por esta contaduría disponiendo S. 
£. que eii lu sucesivo se arnjrfen á él los mayordomos encargHdot: 
ve anuncia al pijidico de ón^ffdei mismo Escmo. Sr, haberse verifi- 
cado la impresión de aquel furiiiulario para que llegando^ noticia de 
dicbos mayordomo» se provean de e»a precisa instrucion y no pue- 
dan alegar ignorancia en lo adelante. IlabaDa 23 de Agosto de i§45. 
—José Miguel Rodriguez. 



REAL ORDEN. . , 

Escíiio. Sr: He dado cuenta á la Reina (Q. B. G.) de la carta 
deV. E. numero I76G y del espediente testimoniado que con ella 
acompaña relativos una y otro á las dudas ocurridas sobre la inteligen- 
cia y latitud que deba darse al nrt. 6. ^ del Real Decreto de^ de Se- 
tiembre de 1842, respecto ala exenci(.n de diezmar en eí espacio de 
cjuiüce años, que por él fué co!^edid# á los nuevos pobladores que se 
establezcan en la lela y á los rmuradt»res de sus terrenos incultOF,y eii 
su vista aprobando S. M. el acuerdo de la junta de autoridades de lu 
propia Isl I para su mas geniiina inteligenria se ha servido declarar, 
qi.ela conce^sion lieclia por el citado art, ü. ® sojo comprende á loi 
roturadores y plantailores tl«-. terrenos montuosos é incultos á los cua- 
le.M fué su augurio ánimo pnmiar, indcmiiizar y ai?n alentar, por el 
trabajo yga^os que en ello empleasen, pero que no debe ctmbiderar- 
so estensiva dicha gracia k los terrenos c ti que no buya descuaje 6 
desmonte y por lo mismo, aun cuando á la sazón de meterlos en la- 
bor, no estén cultivados, sea fácil y pocodbtoso su cultivo, en cuyo 
caso su ntoyor feracidad compensa superal^dantemente los afanes 
y anticipos del labrador; y que esta resolución se entienda aplicable 
tanto á los terrenos de corta como de mucha estension, toda vez que 
en ellos concurran las espresadns circunstancias según las cuales se 
considerarán comprendidos bien en el arL 5. ® ó bien en el 6. ^ del 
niencíonado Real Decreto. De orden de'S, M. lo comunico á V. £, 
para su in#1¡gencia y cumplimiento. Dios guarde á V. E. fnuchos 
ños. Madrid 97 de Junio de 1845. — Alejandro Mon. — Sf . IntenJernta 
de la Habana. ^ 

T habiéndose dado cuenta en junta de Autoridades superiores 
de esta Isla por su acuerdo y de orden del Escrao- Sr. Superinten- 
dente general delegado, se publica para general inteligencia. Tlabona 
28 de Agosto de 1845-» Joaquín Campuzano. 



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REAL AUDIENCIA PRETORIAL DE LA HABANA: 

Cireular.'^El Real Acuerdo de estf Audiencia Pretorial, á con- 
pecoencia del espediente formado con motivo de la visita 6 examen 
de las eacribanÍM públicas sujetas i su jurisdicción con el fin de traé- 
ladar á Ateas Reales todo género de depósitos judiciales, ha tenido á 
bien proveer el auto siguiente: 

sEffoys. 

Regóte.' 
Sandoval. 
Sr. Fiscal. 
, Olivares. 



^|0] 

JFpoi 



'*Eln la siempre fidelísima ciudad de la Habana i 21 
de Afoslo de 1845 reunidos en acuerdo ordinario los ae- 
ñores Ministros de esta Audiencia Pretorial que al mar- 
gen se espresan, dijeron: Que sin perjuicio de las dispo- 
siciones adoptadas en los espedientes respectivamente 
formadorpsra cada ana de las escribanías de la^Capital, y de que 
aquellas se ejecuten con puntua|giad, trasladándose á Arcas Reales 
por los respectivos juzgados las suma^ue se hallen en poder de al- 
gún escribano ó de persona particular, debian mandar, y mandaron, 
que en todo el pisteito jurisdicional se guarde y cumpla lo dispuesto 
ir la Real cédula circular de 24 de agosto de 1799, mandada observar 
por la Audiencia de Puerto-Príncipe en 16 de setiembre de 1828 y rei- 
terada en auto acordado de 8 de agosto de 1842 quoen consecuencia 
los jueces y asesores bajo su responsabilidad provean y c(y^|ten, que 
en todos los pleitos y causas de su conocimiento se traslX^ á Arcas 
tteales dentro de diez dias precisos, cuantas sumas existan en manos 
de cualquier escribano ó^grsona de cualquier ciase y condición, que 
procedentes de dichos fHI^* Y causas no hayan llegado todavía á 
las de acreedores 6 legítimos partícipes, dando cuenta á esta supe- 
rioridad de haberlo así veiifícado; que esto mismo guarden y cumplan 
con todas las cantidades que en lo sucesivo tengan entrada en sus 
juzgados, y que se publique y circule 4 quienes corresponda este auto 
que se insertará en contestacioít' al Sr* Capitán General Presidente y 
álos comisionados para la visita, de todo lo que certifico. A es. — Re« 
(ente. — Sandoval, — Regino Martin — Es copia, Regine Mariim^ se- 
cretario. ^ 



Superintendencia General de Real Hacienda» — Autorizado el 
Escmo« Señor Superintendente delegado de Hacienda por Real 
orden de 27 de Junio, para el nombramiento de persona que desedl- 



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—237— 
peñ% bajo la competente ñanza la contaduría de obvenciones de es- 
te Obispado» asi como para recolectar la cuarta correspondiente á 
la Mitra cufo total importe debe ingresar en Arcas Reales en virtud 
de lo dispuesto por S. M.; jr-*mediante también la aquiescencia mani. 
festada por el Esemo. é Illmo. Sr* Arzobispo Administrador de esta 
Diócesis, se ha servido dicho Escmo* Sr. Superintendente, nombrar 
para que desempeñe en comisión dichos encargos al contador de| 
Monte de Piedad D. Manuel Carvajal. Y de orden de S. E* se anun- 
cia al público para general noticia, y á fin de qtie los curas párrocos 
7 tenieotea de Jas iglesias del Obispado dejen de entenderse sobre 
c^rto coo otro individuo que no sea el nombrado; en el concepto de 
teoer lu oficina en el edificio de la Intendencia — Habana 27 de 
Agosto de 1645.«— Joo^m Campuzano» 



mum mnum 

BE ESTA CTODA» ¥ S13«\3&B10S 

En todo el mes de agosto de 1S45. 

CEMENTERIO GEIVERAI^ 

En agosto se han enterrado, blancos , . . 158 

De color .^. , ^ 176 



^ 



OTAL 334 



Entre los primeros designamos los siguientes cadáveres como 
personas notables. 

]>¡a 2.«-Do3a Juana Viedma de Conesa, natural de Gren, viu- 

« 

da, de 70 años, vecina de la auxiliar del Santo Cristo. 

ídem* — Fray Francisco Valdés, lego profeso de la orden de la 
Msreed, parroquia del Espíritu-Santo. 

Dia3.— Doña Olalla Estévez y Conde, natural de esta ciudad, 
soliera, de 13 años, vecina de la auxiliar del Monserrate. 

Ide^i. — Doña Guadalupe Herrera, natural de esta, viuda, ve- 
cina de la parroquia de Guadalupe. 



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—238— 

Día 4. — Sru. doñu Catalina de Ar6/.tegui, natural de esta, viu* 
da, de 77 añog, vecina de la parroquial Ma^ur. (1) 

Idem.-^D. Eduardo Llovet, natural de Ids E^tados-Uiiklo», 9oU 
tero, de 15 anos, vecino de la pnrroquiaf Mayor. 

Día 5. — D, Jo|é Francisco Arlóla, (jiárvulo) taintúen déla par- 
* >quia1 Mayor. 

Dia 6. — Dona Manuela Rodríguez de Limut casada, parroquia 
del Espfritu-Santo. 

ídem. — D. Justo Ignacio de Campos, natural de esta, casado, de 
la propia parroquia del Espíritu-Santo. 

Dia 7. — Doña Juana de Dios Medina, natural de Veraguas, sol- 
tera, de 60 años, vecina deGaadakipe. 

Dia 9. — D, José Muñoz y Fonseca, natural dn Castilla la Vie- 
ja, soltero, de 76 años, vecino de la parroquial Mayor. 

Dia 11.— D. Federico Neira, natural de esta, soltero, vecino de 
la auxiliar del Monserrate. v 

Idem.<— Doña Juana Crespo y N>roñ:?, natural de esta, viuda, 
vecina también de la auxiliar «lel.Mm.^erratt*. 

ídem. — Doña María de lo^ An^íles Pire/., natural de esta, viu- 
da, de 40 años, vecina de Guadahifie. 
• Dia 12. — Doña^aría Ambrosia de Acogía, natural de esta, cji- 

sada, de 53 años, vecina dt; la propia parroquia de Guadal up<í. 

Dia 13. — D. Rafael Gaticas, natural de esta, vecino "Bel Mon- 
serrate. 

Dia 14 — ^^D. D frainnro Ugarte, teniente coronel de ejército, na- 



tural de esta, catada, Jew^^s, vecino de la parroquial Mayor. 

Dia 15. — D. Isidorí^Bwiz y Dirz, natural de Castilla la Virja,* 
p vecino del Monserrate. 

ídem. — D. José Bernardino Castroverde^ licenciado en Fiirma- 
' natural de esta, casado, de 57 años, vecino de la auziUajr de Jesua 
Muría. 

ídem. — Doña Juana Itiaz Horruitiner, natural de esta, oaaada», 
de 55 años, veciua de Guadalupe. 



(1) La muerte de esta ilustre matrona ht sido para los suyos y estra-^ 
&0S una pérdida que llorau incoDiolables. EHa fué la madre benéfica del 
desvalido, el apoyo de los pobres» el honor de nuestro país. — ^Descansa eu 
pa?., señora respetable, no vuelvas la caía áeste mundo de en^Qos y mise- 
rias, reposa tranquila en el Relicario santo, donde triunfante habita el gran 
Rey de los Reyes, allf donde en brazos de los ángeles y querubines te lle- 
varon rus virtudes y merecimientos. 



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iDia 16.-— Doñ»i María del pármeo Bacallao, natural de esta 
ciudad, cadadH, de 31 arios<, vcciaa tainbicu de Guadalupe. 

ídem,— Sr. D. Rafael O Farrill y Herrera, coronel de Milicias, 
natura! do esta ciudad, casado, de 75 unos, vecino de la Parroquial 
Mayor. (2) 

Día 18. — D. Juan Yaldes y Zayas, natural de esta, soltero^de 16 
añop, vecino del Moiiserraie. ^^ 

ídem. — Dona María del Pilar González Camero, natural de 
edta, soltera, vecina de la parroquA del Elspírltu Santo. (3) 

Día 19.— Doíia Maria de la Merc^ de Lanz, natural de esta, 
soltera, de iyí años, vecina de la auxiliar del Santo Cristo. 

Dia 20. — D. Antonio de Flores, natural de esta, soltero, de 22 
años, vecino de la misma auiciliar del Saíito Cristo. 

Dia 21.— D. Juan Bautista Torres, vecino déla auxiliar del 
Monserrate. » 

Dia 25. — Doña Antoniní^uig, natural de eita, viuda de 75 afios, 
vecina de Guadalupe. * 

Dia 26. — D. Juan Bautista Sorra, natural de Matero, casado de 
8.5 añ>>s, del comercio, vecino de la Parroquial Mayor. 

Día 27. — D, Martin San Sebastian, natural de Vi^eaf a, solte- 
ro, de 45 año9, vecino de Guadalupe. 

Dia 28. — D. Miguel de Aranguren y Mora, natura] de esta, cu- 
yos redtos mortales han sido conducíaos de la ciudad de Boston don- 
de falleció. 

Idea^ — Señora doña María de||J[]!4gM|udel Río de Seídel* na- 
tural de esta ctudisd, casada, vecina de^^^^^quia! del Espíritu-Sto. 

Dia 29.- D. Antonio María Urio^te, natural de esta, soltero, de 
24 años, vecino del Monserrate* , 



(2) Ya no existe la Habana toda- ha Horado su muerte: ella le ha 

rendido el homenaje á que son diguas las virtudes, la honradez y sanoe 
principios del hombre justo quemuere sin mancha. La memoria de nuestro 
¡lustre patricio será tan daradera como ^ tiempo mismo, y el recuerdo de 
su vida un ejemplo para las generaciones que se levantan.^-Este sepulcro 
no necesita pomposas inseripcioiies; fuera esa vanidad mundana, baste de- 
é\f eon moda eloeueacia:*-^ 

Jtqui é€ gtiordan Í08 ratoa moríales &£ D, Rafael Ofarrill y Herrera. 

(3) Virgen apreciable, modelo de bondad y de virtud, recibe de noea* 
tra amistad estas fi-agántes flores que regamos sobre tu sepdlcro. 



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—240— 

Idem.^Fraj Manuel Pitt, reJígiosii del orden de «San JiAn de 
Dios, oatural de esta, de «17 años. 

Día 31. — Dono Isabel Soarez, natural de esta, soltera, de 76 
años, vecina de la auxiliar del Santo Cristo. 

ídem. — Licenciado D. Antonio González, profesor de medicioa 
7 cirujia, natural de esta, viudo, de 85 años, vecino de Guadalupe. 



IVotlcte de las personas qae 1%b compra^ y < 

clios en el Cementerio, durante el mes de agosto. 



Los que llevan este s^ipo (t/^ han sido cadáveres exhumados 
de las antijgruas sepulturas para trasladarlos á los nichos. 
N. 36 07* D- Ángel de la Cruz Muñoz. 

37 Sm. doña Catalina Aróztegui. 

38 (t^ E^cmo. Sr. D. Juan Montalvo. 

39 Elegido en vida por D. Agustín Baro. 

40 D. Justo Ignacio de Campos. 

41 Doña Juana Dia^* Horruitiner. 

42 Doña Juana Crespo j Noroña. 

43 Dofta Marta del Carmen Bacallao. 

44 D. Isidoro Sainz y Diez. 

45 Doña María de la Merced Lanz. 

. 4G Sr. don Rafael O-Farrill y Herrera. ' 

47 • D. Juan Valdós y Zayas* 

48 Sra.doña María del Carmen del Rio de Seidel. 

49 D. Miguel de Aranguren y Mora. 

CORO DE AMGEI.E9. 

Empeñada la empresa en el mejor servicio del púNico, ha se- 
ñalado por ahora, de ]yM||b d^n la autoridad superior, para el en- 
terramiento de los p9^V^^Bie lo soliciten, los nichos que se com- 
prenden desde el númer^W3 hasta el 148 inclusives y ya esta a 
ocupados: 

Número 133 D. Enrique Homohono Nates. 

134 Doña María de la Merced González del Valla. 

135 D. José Francisco de Artola. 

ACTO treuiciioso. 

Hemos oído hablar de la soremnidad edificante con que los es- 
trangeros irlandeses, que trabajan en las obras que se preparan pam 
la iluminación del gas, acostumbran enterrar á sus compañeros ea 
el Cementerio general: dícese que hacen la ceremonia con tanto 
respeto y veneración, que nadie puede observarla sin conmoverse y 
recordar que somos católicos y qae profeaanww la verdadera ley de 
Jesu-cristo. 



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OCTUBRE m im. 

\WMX0 4:.-^1^tH^ 4» 



Cuantos eecnios se insertlR'^nesta. ^^ Miáa de iatevM penoanent» 
que no espiren oon lüpassgera^y nlideñtales oireanetaneíat é& B epeeade 
sn publicación. , • . 

biografía. 



Nada roas justo que recomeudar á ía poi^terídadla nMOoria de 
los hombres distinguidos por su talento, de aquellos qué eonsigutc* 
ron formar época en la profesión á que se dedicfiron. Su nombre 
auele bastar á Teces para producir reculos agradables» icotificitfc 
ideas, j señalar como tipo de lo conveniente y ótil- lo q|pe elloslje- 
cutaron, cuando ya el transcurso defi^mpeha debilitado lat iod^, 
presiones recibidas en épocas remotas. % t ,. ^ 

Uno de estos hombres, fué ^^'^^^VI|áflfeHMk ^^P^ ^^^ ilustre 
restaurador de la declamación españom^PfaXntfda^ de Cartagena» 
el dia 17 de marzo de 1768, y fué bRíhizado en IcLÚníca iglesia par- 
roquíat de aquella ciudad. * « - > ^ 

Hijo de una familia cuja ^íi^n^ habia^ desapííf^^ei^ (cp lacle* 
aastrosa guerrtí de sucesión, hubo de buscar aquella uo aailocootra. 
la adfersidad de la fortuna en el arte dala sedalinas este ricura» 
de Ta necesidad debió sufrir notable detrimento, p^iesto q^ue«el padre 
de Máfquez abandoné ¿qüel género de trálicb y se introdujo en 
▼arios teatros para desempeñar sucesivamente y cou alguna acepti^- 
eioD tas partes de galán y barUa^ 

E) joven Bf áiquez' aco.mpañaba á su'padre en todas sus espe- 
dfeionesi adquiriendo dedia en dia una afición i HMencibte á la carre- 
ra cómica, no obstante la repugnancia de a^rl á (|ue abrázase su 

Ul 



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hijo esta profesión. Pero este cada vez mas firme en eltn, y áAitra 
instrucción que la lectura de cuantas comedias llegaban á suPma* 
nos» se reaolyio por último á tentar el fairor de la fortuna. Hizo cus 
primeros ensajos en el teatro de C*artBgena, y allí recibió desaires 
de sus paisanos el mismo que con el tiempo habia de ser embeleso 
de la corte j objeto j admirscion para nacionales j estrangeros. Pa* 
wi luego al de Milaga^ea d^nde iffuaTmente tuvieron mal éxito sus 
lenUilivaK Máiquez no poseía en su primera juv^tud ninguna cua* 
lidad artíllica recomendable; ^ escepcion de su i£gura esbelta, inte- 
resante y bella: por lo den^ carecia de aocion* su voz era oscura, j 
como no tenia modelo alguno por donde estudiar, ni el trato fino y 
delicado que proporciona una educación esmerada, su juicio no po- 
dia descubrir el verdadero camino déla perfección. Sin embargo de 
tamañas desventajas, como naturalmente se hallaba dotado de ima- 
ginación viva, p^etrante, tenaz y vigorosa se aían6 en descubrir los 
fundamentos de un arte que con serle familiar desde la cuna, leerá 
no obstante muy desconocido. 

Así continuó recorriendo vaiios teatros de provincia, hasta el 
año de 1791 en que se incorporó en la cómpañfa de Manuel Martí- 
nez, que á la sazón trabajaba en el teatro del Príncipe. Tres años 
pefuin necio en eltn, sin míe la postergación en que se hallaba le 
obli^nfee^á seguir Ina liiiellaa de ^tjucJIos que mas gozaban de aura 
populnr; medio fácil de atcaninr aplausos de la multitud, sino el 
mas seguro para adquirir ^njaa artei aquel concepto bólido que tras- 
mite á la postpridnJ fa Tfurfu ílel anítia. Pero Máiquez á nadie imi- 
to! habínáe formado uim |^^ panictilurde la declamación, y se afer- 
ró á ella con la tenacidad TfTWp¿j de ^\x indomable carácter. Conven- 
cido de que el teaü^ dele ser imagen viva de la sociedad, que los 
personeges enié^ introducidos han de hablar, moverse y gesticular 
como los demás hombres, sometiendo el estilo y ademanes á las le- 
yes dd buen gusto y d» la conveniencia escénica, no podia de modo 
alguno ii^iscribir al falso gusto de su tiempo. Entonces no accionar, 
no gesticular como un demente, era ser ífio: no declamar con énfa- 
Bk y caai cantando, era ser insulso. Contra estas dos grandes má- 
ximas de naturalidad y buen gusto peeó Máiquez, y á ellas debió loa 
dictados de galán de invieimo, agua denUve^ bQz de cántaro; y otros 
varios sumamente ^tisfactorios con que le agasajaron sus contem- 
poráneos. 



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^ -843- 

4BrdailerfimeDle Máiquez, no debí¿ á la naturaleía vos liin^M 
y sonora cual era de deiear en ui^^ctor do •« date; pt*ffb en te» 
compeoBa/le dio sobrada loleiito para conoce/ laneceaidad de liaeer 
de ella un estudio muy detenido á fin de modularla y haserla ■• 
solamente tolemble, sinoo también sumamente Uigncmj apta para 
espresar los mas delicados MMamientos. pulce, tierna y patMea al 
par que noble, majestuosa ^rilrrfble en su boca» se oyefoo loa aoM- 
tos mas sublimes de dolor ^ los ecos mea aierrado>)ee4e fiíro?/ 
desesperación. Sin embargo de esto» la paxcialidad de sus ecmps- 
tiiotas llegó ha«ta el estrepo de negarle la e^esion de su isoiN>miaf 
cuando es poco menos que imposible, se présenle quien reúna vaali^ 
jns tan e^esivas en esta psrte. Un licmbre que supo trasladar á s« 
semblante toda la fer?idez 7 violencia de las pasiones/ .sin v«rse j%- 
mas obligado á violentar sus másculoa para conseguirlo, no earaeia 
seguramente de espresion en. el gesto; 7 es naeesaria dejarsé%uiar 
de una ciega parcialidHd para desconocer que, quien con ^afUi faú- 
lidad agitaba á su antojo el ánimo de los espectadores eon una sok 
mirada, fuesa«iii&rior en esta parte á aquellos cnya s^sstieulaeM 
forzada 7 grotesca descomponen al personage trágico 7 le baca rir 
sible. Esta circonstancia destruye igualmente la inculpación de frial- 
dad con que le motejaban. jSe creerá con ñicilidad qoe «a actor 
dottodo de imaginación ardiente, de temperamento Ibgnao y de fleañ- 
bilidad muscular en su semblante^ cual ntncyoo ha tenido^ pueda 
pecar jamas de frío en la represeittacionT D«*jamo9 al juicio de 1 



tros lectores, la decisión de esté puni|^^^ ^ ^^^^ 

Continuó asi por elgun tiempo sd^lgiendo umi pugna desigual 
con el público, manifestando en ella' la inflexiliilkbd de sn earáeter, 
hasta que en el año 99oeupó al* puesto de prime/ a^r. Dueño da#- 
de entonas de esplaj^ar sus fuerzas naturales, venc^d^de mm opfr- 
Bioa tan eucarnízada eontra U desde io aparieioa en la eaoean; y 
realizadas cuantas halagüeñas esperanzas le habían kedio «okiw 
los repetidos desaires de la forlnna, nada parada quedarle por iiaaer 
ñno entregarse descansadamente á disfrutar la suerte feJiz labrada 
por sus propias meaos. Paro Máiquez era un aeior snbürae, no c<- 
Biieo adoeenédo; 7 lejos de ejjktregarae á la indolenesa 7 presunción; 
que por lo regular predominan en los actores, malogrando s« tálente 
7 buena disposieion, él ae ere76 obligado á realizar un pro7«eto que 
naueho antes había concebido. Loa nombres de ToloM, KemMe, 



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-344- ^^^ 

JLafiNdd 7 otros actores eMraiigeros, llegaron ft sus nidos con^Hnta 
eeldbridad que él deseaba pariMl mistiio, j émtilo de sus glorías, se 
propuso estudiarlos para rívalisar eon*lJ4os j arrebatarles una par- 
la de s«« tríuDfos. Con este objeto se decidió & pasar á Francia; 
pwo no cantando con inas auxilios que 460 reales mensuat^ qu6 le 
«eñalll D. Mairuel Gndojí sobre el foi^Q de i^estra embujada en Pa- 
tis: fetidi^ todas laa albajas d*e au jiso y ropas^léatrales, y ademas 
aae6 "def 4ondo que cada teatro tenin^^itinadó para las J^itaetones 
ia parte que le eorr^potklia, sacrificando así su derecbo ala jubi- 
Itfeióh. Hecho «sto y reSnídus algunas cartas de recomendación, em- 
|>rendi^ su víage i París. 

Apenas llegó á la capital de Francia, se puso en comunicación 
t»D el colosd de la escena francesa; pero sus refacionés no pasaban 
fior-entóiices los términos de la urbanidad, porque la preponderancta 
^ue i^ompañabajl Taima y el ningún prestigio del actor espaík)!, 
iH) consaiitnin estrecbar aquellas relaciones- Y así es, que Máiqvet 
tMtbo de Talerse de mil recursosr para conseguir ef permiso de estar 
•ntre bastidores; (üiúcá fineza qae por entdnces le dtspensaron loa 
«éteres frarvceses. 

Sin embargo de lo penoso y apurado de su situación, Máiquez 
■e dedicó á conocer Iss obras maestras de la poesía drnmitica, y con 
fflurticularidad ü ejecución escénica de los actores del teatro firances. 
Taima, Lafond, Cli^inel, Mlle. Mars, Mlle. Oeorge, Mffie. Duchéa- 
mmB^ llamarott especialmeute su atención, proponiendo^ formar de 
lo bueno que ¿n j|^JM^pMMf^^ un tipo constante deeu ejecución 
escénica, fios estudió, pii«p|bdetenidameftte; pero sin copiarlos. Mái- 
^ees tenia sobrád| talento para engañarse hasta el punto de suponer 
^me todos los nyoigs de espreston pueden ser aplicables á todos los 
pmes ^1 BÍ^imo; y por etra parto era sobradamente ergalloso pata 
eoalsatarae con el nwa^ne título de copiante: ea una palabra, s« 
aataatto ñkí el qae piede baeer el genio; no efde un escolar qae ai- 
g«a eiegaraeate la rutina de si| maestro. 

En algunas oartas 4]ue respcetit amenté ae escríbíeron Tahua y 
Máiquea, éste se declaraba discípulo de aquel, y aonque Tahna por 
modestia rdtaaaae semejante nombre^ do por eso dejaba de teaersa 
ipor el nsedelo del hombre, cnjFa fama á aa vuelu á España, había 
atraveaado los Pirineos: el hecho siguíenle acredita eau aaereien. 
Ett W aio de 1818 bailándose Talkna una tarde en el cafó del teatro 



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—345— 
ét l^^Sm^ reunkb con varías personas, entre ellas un español digno 
de crmtOy que nos lia referido este tfuceso, comenzaron á hablar 
acerott de tas tragedias de Ótelo y Oeoar, que aquel estaba ensayan- 
de para eiecularlas en la misma ciudad; % haciendo Taima la ealifi- 
eaeÍMi ^de varioa actores, dijo entre otras cosas: „Máíquez ha apren- 
dido 4^fni; peA indudablemente mé supera en estas dos trage* 
días.'' % 

Al eaho de afio y medio, ó pqi^o mas de haber permanecido ém 
Paria, Ag^Ros los recursos con que contaba^ regresó Máiqaex á 
Madrid reducido á la mayor pobreza, pii^ como éTdecia muchaa 
veces, los cabellos se le salían por las roturas del sombrero. Púsose 
desde iuefo al frente de una compañía compuesta su mayor parte de 
jóireBes principiantes, y con la con6attza que su mérito le inspiraba, 
akrtó el teatro de los Caños del Peral. Ocioso será enumerar loe 
afilánsos eo« que fueron recibidas sus representaciones, y la <ele- 
bridad que alcanzó en eHas; pero como el verdadero mérito siem* 
pre a atá ^ os puesta á los tiros de la envidia, no cesaban sus émolos de 
iebafar«a habilidad por todos los medfts posibles. Una de las tn* 
enlpaoíonesiiae le 'hiñeron fué, qtle sohmiente Abia trabajar en el 
género trágico, y q4ie convencido él mismo de su nulidad para el 
cóflMeo, se abstenía de manejarle. Máiquez, cuyo orgullo era tan 
«oloaal como su mérito, invadió entónees todos los géneros con 
a^elhi maestrl% que siempre le fué familiar, desmintiendo con lie- 
ekae, ridlcohis é infundadas aserciones. 

Así continuó cubriéndose de nuevos ta^reles escénicos hasta el 
alo de 1805 en que irritado por ciertas *% trigos de bastidores, aban* 
donó el teatro y la capital, y no regresa á ella hasta el aiSo sigtíien- 
t«« B« el de 18M se vio conducido á Bayona como reo de estado; 
paro á instancia de sus muchos apasionados, logró rehuirse á Ma- 
étíé y al pacíioo eiercicio de su profesión. Desde esta época co- 
«Moaan laa rerdatimia desgracias que lentamente condujeron á 
M&Hiaec al «qpttfcro; 

Loa franeiaes reconociendo el sobresaliente mérito de aquel, 
larftan eaoloeivamente á su teatro, que lo era entonces el del Prín- 
cipe. Esta circunstancia dio motivo á que eí vulgo le tuviese en el 
co ac ap t» de ¿tfrmtcesado; así como la de haber representado algu- 
ttOB dramas que respiraban ideas de libertad, fué causa de que al re- 
gjnm49 Femando VII de su cautiverio, en 1814, se viese Máique/. 



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—246— 
conducido á la cárcel piHilícA, de donde ígn ali e n lc le i 
amigos, trasladándole desde el calabozo á la escena. 

Continuó en su profesión cnbriéndose cada día de tMiavoa !«»-» 
relés; pero sin cesar en laf continuas pugnas con sns compa&eroflu 
Tal ?ez para rengarse de ellos ó con la idea de sonseterios 4 éiaék* 
pUna mas se?era, concibió jr logró que el gobiemo%éoptaaAHi nve* 
To reglamento de teatros, por el cual se ci^edian al corregidor <ie 
Madrid, como juex protector de ellos, unas facultades suj|^meiite di^ 
latadas y arbitrarias^^cujas consecuencias recajeron dMR laego so*, 
bre la cabeza de su propio in?entor. Esta fulta de imprerisioo pro* 
dujo su ruina. 

El escaso partido que sin embargo de su ealraordiiHHia mérito 
disfrutaba Máiquex, el lujo con que vestia en las representaciones y 
algunas deudas contraidas en el año 17 le obligarlMi á trabajar por su 
cuenta todo el raes de julio del 18, j el publico <lebió á este inespe- 
rado incidente ver representadas en pocos días las piesas fiívoritaa 
en que babia admirado por espacio de muchos años. Mascaste es- 
fuerzo estraordinario,'que puede llamarse su despedida del toatro» en 
estación calurosa, f quebrantada «u sahid, aederó loa efectos de la 
estrena enfermedad que le devoraba lentamente, la cimI consíatta em 
un ruido sordo dentro del pecho, atribuido, á cantiaaoio del pulnsoii. 

No obstante su falta de salud continuó trabajando algnnos mesea 
en obsequio de sus compañeros, con quienes se ha^ia rec<Hictliado 
sinceramente; y en el mes de setiembre del mismo año recibió una 
prueba muy lisonjera del^aprecio que le dispensaba el f^blico ma- 
drileño. Una noche eniqae Representaba á García del Castañar, sol* 
taron desde la tertulia dos palomas que llevaban pendientes de sua 
cuellos unas tarjetas en alabanza de Máiquez: obsequio semejante al 
que anteriormente habia recibido en los Caños del Peral á su tegm* 
so de Francia. Lejos de lisongearle aquella muestra de apveeiot lo 
afligió sobremanera, conociendo la suspicacíAe una corta que ym 
comenzaba á mirar con recelo el entusiasmo q|ie 9» nombra i^rodo^ 
cia en el publico. Así, pues, al entrar dentro de baatidocea, dijo & 
sus compañeros: amigos mtos, me han perdido para siem^/rt: vatteioio 
confirmado después por una dolorosa esperieneia. i 

La decadencia fíiiica de Máiquez, se hacia cada vez maa nota- 
ble, así como su tenacidad en seguir desempeñando funciones de 
fatigosa ejecución. Obstinóse por último en ejecutar la Numaacia» 



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^m iHflkmbre de 181^, y á h segunda noche se declaró la penosa 
«a&rm&ttd que calificaroi^ de mortal los facultativos. En ^huacion 
|«A af uradf) m bien aliviado algún tanto de su dolencia, repiMucia 
el aelof Prieto sw continuas reclnftiaciones para que Máiquez le 
itjrvdase á eoportat en el teatro la carga que pesaba sobre él solo. £1 
jues prdteetor> (Hcado^e antemano con nuestro trágico, por cierto 
asunfto literario sobradamente acces^le á rencillas de baSlidor, y pre- 
volido del^Mesívo poder que le concedía el malhadadif^reglamento 
do keMffos, imdo por M áiques, inandó'á este salir á 1^ escena* Na- 
tural era que te negase tenazmente 4 ello, ^tendido el estado de vm 
■olod; pare fo qtte era efecto de imposibilidad fisica se atribuyó á 
■MÜcioea deabUAíoneia, y travándose una pugna desagradable entre 
l« «•Cortdad y MáiqU^, dio gi^iva 4 quQ tomando parte en ella el 
Roy^ úeeito se S.Á. la JuAlacióg ¿le iflLlqiAz y t« destierro JPCiu- 
dodRMd. Bo Taso pretendieron tnterpcAerse entf^ d^der y la 
vklMialaa proléKafl de la mnoM, sus am%ot, sus compañeros y 
lioata lo opíoioo general; la aentenoia ero ejecutiva y sin apelación. 
Ejecutóse en tedas sus pactes, y co^ una'escolta de caballería y un 
carnMge qao so lo híoo parar, salió Máiquez para su destierro á la 
Modrogoda del dírn Í9 Se junio de 1619, acompañado de los votos 
ofcofuoeoa de sus omisos, de sus colQpa ñeros y de la parte sana del 
pueblo, qoe vdli ea «este iucidente el Alimo suspiro de uuestro tea- 
Uio. 

No eotifioíendoeá ^ salud «I (üima de Ciudad Real, pidió y ob* 
tovo p or wíso de S. M. para tijisladarse ájfiranuda, á donde llegó 
eoSimio y poseído^ ana astremaJa bipócohorSa, en términos de ne* 
garse & todo truto y comunicaoéoR: üínic^mento su antiguo amigo 
D. Antonio GoiízaleZf de aou^lla vecindad, era su compañero inse- 
pafaible,.y participa de la%pe^al¡l!odes de Isidoro, á quien profesaba 
uno aiBlstad«tierna y'desintbresa(^. ^ ' ^ 

No faltó entóope^uren le Mliése proposiciones ventajosas para 
tonar por su cuenta eiteatrcNe aquella ciudad, y aun él mismo se 
llegó 4 Hsoogear con la-id^ de salir de nuevo á la escena; pero su 
enfermedad se agravaba pot' instantes. Una IiincbazdVi general y el 
tfoatomo de sus facultades intelectuales anunciaban éu'próximo fin; 
y em eftcto, al cabo de 25 dias de dulorosos padecimientos, después 
de haber recibido los auxilios espiritualts, arrojo algunos esputos de 
^s^^S*^) y espiró con la mayor tranquilklud. 



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— ?48— 

De nada careció Máiquez miéntrfls e^inré eoftrtno, pJfpté fa 
aniflUd suplió 4 la forluan: solaaieiite Aguaos pcN^aaffoa gastos w 
pudiefbn satUfacer coa sus ropas tsatrales, úaioo caudal que posehí 
po^ premio de su relevante niéáto» La generoMad de sus eoaipuñe- 
ros en el teatro del Principe, pudo haber alif indo su desgracia; penr 
ya«ra tarde: la muerte le impidió disfrutar dfe sus bfeneficiot. 

Ísidor(Mláiqiiez fallecip en la noclie del 18 de «miso de 1§M 
y & los o2 años de edad- t^o|>re j desvalido, debió^jM^iaCad tedo 
cuanto de ella puede ea^grrs^» y á la piedad orisiisna uNnijwMeft)sa 
que guarda sus cenizas. 

Pocos hombres aparecen en ja escena del mundo cea aualidadba 
naturales tan aventajadas cümq lay que se rcuaíao ^liáiqíMB* Um 
estatura era alta y bien proporcionada; ju fisoosAÍa c«pfeaif a y agnK 
dableyus ojos nc^rts» |lvo#BeilletrAniB¿^ sfi airAioble, « Ige É luo s ü f 
& veces imf<{neate y 8eve«p; su tfato a£sbl«, su eso«oler okslitaái^ 
Entreg^ábase ¿ las emosíouüs^ ^|jH^rszDn -son esftaos^iaaria vcIm« 
mencia, con el mis«io fu^o qne^scabria en C»s y a pre aa a la ck ia aa 
trágicas. * * . v . * 

Entre los hombres instruidos emitía oon suosa teíUdad sus ideaa, 
mas sin empeño en sostenerlas; y u ñas ^clk amano, otras cáwstsem 
y mordaz, p^o siempre anunciando genio .y tdlenlo. Müques^ taos» 
en la escena, como en su trato privado, fué un Mooihfe nada rvigar» 
digno del aprecio df sus contemporáneos y de la fama conquestt« 
nombre pasará & U posteridad* « . • ^ • ; - 

Muy sensible e? si^4uda, que en el arle de fes deslsiaeion ao- 
puedan ser consérvado^m aci^rtpl^ oe cu^ntx^ se dedidao i la eÉoo-< 
na y que mueran ^on el i§diiúdup Ifs pruebas de su taleaUH 1Í\ p»- 
diéramos presentar Ips que Miiquez dio delsujo,,cofi paTtioularídad 
en los cuatro últimos años de s^i .vidti,'DQ nu^aria duda» auQ a¡LasM) 
incrédulo, de que (^te actor fué étficojen ^laeatro temi^«Oio.pMdis%, 
do, pues, manifestar estas pruebfitj&gun v^s^lM]^á.n t^oerei^abo^ 
no del talento artístico de Máiquez, la^cordi9les.maiúfestfi«oaaa4»* 
aprecio que le dio Tal m^or escrito, dispue8.de 17 sños de siltnaíai, 
movido de la grande opinión que sus paisanos habian fannado 4a 
nuestro primer ^ctor. Algún peso deberá teaer también k epinian 
del trágico ingles Kemble, quien Habiendo estado una eonta tyropa 
rada en Madrid^ confesor que Máiquez aventajaba á euamos la opi*> . 
nion connin designaba como sys rivales* Par último,, op depaii6poaa' 



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— S49— 
•n fjtfg^r de laidoro Miíqaez, el que después de su regreso de Fran- 
cia» ni uiift sola vez diese el publico la muestra mas lere de iaquie- 
tud« de disgusto, ni desaprobación a cuanto aquel ejecutaffn, j que 
el teatro estuviese constantemente lleno cuando este actor eminente 
dksempeñaba la pieza mas despreciable. 

Dilatado en estremo sería este articulo si pretendiésemos enu- 
merar los rasgos de carácter. Irit anécdotas curiosas j los actos de 
usombroMMecucion escénica de que está sembrada la vida de Isi- 
doro Ma^H:. Si lo dicho no es suficiente para labrar su reputación, 
bastará por lo menos para dar un testimonio del entusiasmo que aquel 
actor eminente sabia inHptrarnos en la escena. 



a 



POR Mr. DE COÜTTIN. 

La elocuencia es la facultad de persuadir j de convencer, co* 
municando impresiones vivas y fuertes, porque para conmover j 
atraer á otros, es indispensable que uno mismo esté viva j fuertemen- 
te conmovido. Quid est elocuentia^ dice Cicerón, ni$% continuus anú 
mae motus^ „La elocuencia es pues, un don de la naturaleza, diri- 
gido 7 |ierfeccionado, y aun algunas veces adulterado por el arte* 
A pesar del adagio, el orador se hace^ el poeta nace^lEínto la elocuen- 
cia como la poesía se reciben en el nacimiento, y el axioma sola- 
mente es verdadero, si se aplica no al don de la elocuencia, sino al i 
arte oratorio, 6 al talento que acomoda esta sublime facultad á las 
eircunstancias. De otro modo, ni el arte, ni el estudio, concederán al 
hombre incapaz de concebir y de esplicar felizmente sentimientos 
enérgicos, el poder trasmitirlos; El arte y el estudio por sí solos no 
han formado mas que retóricos. Por el contrarío, el hombre mas in- 
calió, será elocuente si se agita con fuerza. Todo el mundo conoce 
la respuesta que dio un jialvage al europeo civilizado que deseando 
desterrarlo de su tierra natel, le aconsejaba* tranquilamente que eihi- 

Z2 



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--sao-. 

gme á otra parta con su tribu. ¿Podremoe nuiotros deibir á tes 1mm-> 
sos de nuestros padres, levantaos y marchad delanU de nosotros k£^ 
xia una^ierra ^strangera?^^ Aun no se olvídala famosa arenga de 
aqpel marinero ingles mutilado por los españoles, al presentarae al 
parlamento: ^^Cuando ellos f/te hicieron sufrir esios tormentos^ ahesi" 
doné m cuerpo á mis verdugos^ encomendé mi alma á Dios y mi ven* 
ganza á mi patria. ¿Hubieran p(Mdo todas las artes del mundo as- 
presar con tanta elocuencia la adhesfoft al suelo nataIyUa confían- 
.aa en la pc^trial Pedro el ermitaño, profundamente Vmo por loa 
ukrages 7 sufrimientos que hacian padecer loa musulmanes á km 
peregrinos, inflamó á los cristianos que lo escuchaban coa el fiíago 
que lo devoraba, j lanzó á la Europa contra el Asia. Con las elo- 
cuentes inspiraciones del corazón, fué también con las que San Vi- 
cente de Paula restituía sus madres á los tiernos niños abandonados, 
y con ellas el padre Bridaine, forzal;^a al arrepentin^iento 4 los peca- 
dores endurecidos. . 

La espresion enérgica y verdadera de un convencimiento fuer- 
te, de un sentimiento vivo, tierno ó profundo, es lo que constituye 
esencialmente la elocuencia; de donoe se infiere que la facultad de 
mover, de persuadir 7 de convencer, no es el privilegio esclusivo de! 
orador; pero si la propiedad 7 uno de los grandes medios de acción 
del general de un ejército, del moralista, del filósofo, del bistoríadory 
del escritor político ó religioso, del poeta épico,' del poeta dramático^ 
de todo autor, cq fin, que necesita atraer los entendimientos 7 loa 
corazones. 

La elocuencia constdarada como el atributo 7 el medio de ac- 
ción del orador, {jerce su poder en el templo de las ls7eS| en pre- 
sencia de los magistrados, en la cátedra apostólica 7 en la tribuna. 

Los debates públicos que en algunos pueblos preceden á loa 
juicios en que se interesan nada menos que la existencia civili el ho- 
nor» la vida 7 la propiedad de los ciudadanos, ban abierto siempre 
un vasto campo á la elocuencia. Los mas antiguos, 7 también loa . 
mas nobles de estos debates, cu7a tradición ha llegado hasta noso-^ 
tros, son los que en Egipto, esa tierra clásica de la sabiduría^ de laa 
ciencias 7 de las artes» antecedian á las sentencias q^e á nombse del 
pueblo se pronunciaba» en favor ó en contra de los re7es después da 
BU muerte. Se formaba Causa á su reinado: si la voz pública lo procla- 
maba ventajpso á la nacioui se les acordaba sepultura en loa magnl- 



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—251— 

fieos sepúJero» consagrados por el reeonocimiento á les iMienoe mo* 
naroas; mas si ellos habían violado 6 despreciade krs leyee, ^ran pri- * 
vados sus restos mortales del honor reservedo solamente á la víitvd. 
ildmírable era este medio para eonetlíar el privilegio- de la invíolabí* 
lidad, inherente & la autoridad real durante In vida, del Pr íoeipe, een 
la justieia que no admite prerogativas- j con los dereelios de^la pea* 
teridad. Skipooíeiido qae la. iolRnabilidBd presidia á eetaa solemnes 
diaousioo^^Mal carreH^^ia ser mas bella para el or ad o r » qae- l«i 
aeuMcion^^efensa de aquel, cuyos actoe habÍAB decidido laq^a 
tiempo de la felicidad ó de la desgracia de una naeion enterad £1 
tiemfK> ha borrado todos los pormenores de esos grandea procesee 
foruMidoa á la memoria de loe rejes del anliguo Egiplo^ peso todhvía 
aplaudimos el arte del ingenioso escritor* inieiado* de algún; modo en. 
aqii9llos misterios por una erudición profunda,, y el que en lü novela 
de 8etbos ha procurado retraaiarnos aquellas importaatea aolamaídar 
d^ 

El aréipago, ese tribunal venerable, cojo namhra se ooneervtt. 
conu> un símbolo de sabiduría j^ de justicial temeroso d^ laa ei e ei a 
nes produeidae por la elocuencia, renunció á la hiz qif^llna diAm- 
den, pa^a imponer silencio á las pasiones que subleva,. 

El pueblo de Atenas, por el contrarío, exigía todos losidieada 
IflMi que pereraban delante de él, emociones y lisonjas n navas», Anasna. 
condenando á Sócrates y á Phocion, quiso ese pueblo vano 6 irrita- 
ble castigar en esos grandes hombres su geiieroaa desfireaio por el 
aite« cuyas sediucciones y encantos pagaban tributo >á suaoberaniai. 
No solamente la elocuencia judicial, sino también la aloeaaficiapa- . 
lítioa« la de ios historiadores y filósofuelacienin^con el mi^yqr hnllo 
en la ciudad de Minerva: los céleles debaleada Escbineiiy d*I>a* 
mósihenes, no fueron mas que la contin«aeÍQn del gfan peoeaso aa* 
tre la Grecia y Filipo. Por lo que toca á los alegatos de Iijraiaa j da 
Isceraites, mas; pertenecen, en es{]^cial, los de bóerates^al asle.delí 
retQríie,.que al genio del orador^ ^ 

ARoma^ laidigoA rival de Atañas, es á la que dehoilaaretta fis^ 
reaee los primerosi milagros del arte* 

Desteirada la. eléoMeticia de la tribuna y del eaatnavta da ks lér. 
yes^ se refugió, haoe; algunos a&oe, en la cátedra evasfClíaa^ Bl ealar 
diov el talento» y sobre todo una , fe tauf viva» armó . cao tinlo el ppn 
der da la.palab£a á loa GcBáiümas, á los Origaaas, la» Tertaliaaaa,; 



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lo» AgtMtíooB, los Gipríniíotf y loa Ambrosios, á ejemplo sujo, 8. Juan 
Grísóstorao, los dos Gregorios y S. Basilio, liicieroD resoiHur en el 
palpito los acentos de la elocuencia cristiana. No penséis que se en* 
cuentran siempre en esas obras del celo evanjélico, estranjero & las 
seducciones de la gloria, esa perfección continua de gusto y estilOf 
esos movimientos de pasiones humanas, que nos arrebatan en los 
grandes oradores de la antigüedad m|&flli* La elocuencia de los pa- 
dres es menos esmerada, menos atraotjPTj^piro ella coMuieve mas 
porque se dirige á nuestros sentimientos mas íntimos y misteriosos á 
nuestros interesa mayores, mas efectivos y duraderos. ¡Guantas ve- 
ces el amor de la religión ha suplido en ellas las pasiones mundanas 
que han vencido y que desean enseñarnos á vencer! En Francia es 
donde después de un eclifise de ñiuchos siglos, se vi6 renacer la elo- 
cuencia del pulpito, con la aurora del gusto y de las letras. Algunas 
rá£igas brillaron por intervalos en los sermones de los padres Lln- 
gendes y Senaiilt. Estuvo reservado al obispo de Tulles Mascaron, 
dar los primeros ejemplos de inspiraciones felices y de' hábiles com- 
binaciones del arte. Dettgraciada mente su dicion es aveces afectada, 
de mal gustóla desfibrada con locuciones anticuadas. Su rival Fle- 
chier, siguiendo una ruta opuesta, se distinguió por el arte, por una 
elocuencia demasiado estudiada y por la trabajosa armonía de sus 
periodos; mas fué verdaderamente elocuente en varias partes de su 
oración de Turena, y lo hubiera sido mas acaso, si el penoso esnae- 
ro de estiis, no comprimiera tan frecuentemente en las composicio- 
nes del obispo de Nimes el vuelo natural del talento. Aquí se avanza 
como maestro aquel á quien proclaman muchas veces, el orador mas 
grande de los tiempos antiguos y nipdernos, y que cuando menos no 
reconoce superior sobre sí, aquel ]}o8suet, cuyos primeros ensayos 
revelaron todo su genio. Ese talento poderoso y profutiSo, nutrido 
con una doctrina inmensa y que de una ojeada recorre la vasta esfe- 
ra f}e los lieshos y de las ideas, hizo doblegar bajo el yugo de la ra- 
zón y del gusto, la audacia de su imaginación y de su palabra. De re- 
pente se lanzu á una altura donde ningún otro puede llegan 61 poseía 
uno de esos raros genios á los que concede la naturaleza el imperio 
sobire las almas. No se crea que le negó alguno délos dotes de la elo- 
caeaeiu: la oración fúnebre de Mdma. Henríqueta, la oración para 
la profesión de Mdma« dé la Valliere, probaron que sabe ser, osando 
quiere, persuasivo, afectuoso y tierno. Mas la autoridad de un genio 



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clnniínador, es el carácter distintivo de su elocuencia: intérprete su- 
bfime de la Oinnipotencia Divina, espantoso revelador de la nada del 
hombre y de la vida, pe presenta como otro Moisés eo el Monte Si- 
tial: lleno del'espíiitu del Altlsinso, arrastra, aterra, hiere como el-ra- 
JO. La profundidad de sus pensamientos, la rapidez de sus sensacio- 
nes, \h grandeaa y la audacia de sus pnlabrasí esceden á tpda ponde- 
raelon; él ooé subyuga siiulU^K|ue pensemos en la resistencia. Fué 
8u cootemopráneo un f|wHE)ible, por una profundidad y destreza 
infinitas: por algunos rasgds tan rápidos como el mirar del águila: 
Oronnrel resuelto en algu^^as Hneas de Bossuet. Muere un gran guer- 
rero, ilustre por la prontitud de sus decisiones, por la audacia de sus 
resoluciones y el fuego de su valor en las batallas: que ninguno se 
atreva á tocar sus laureles, que ninguno emprenda bosquejar su ge- 
nio: este cuadro pertenece á Bossuet. El solo con esa palabra atrevida 
eon eees transportes sublimes, con ese vivo calor que inspiraban al 
veoeedor de Roeroi, sabrá reproducirnos el alma y el genio belicoso 
de Conde. £1 grande orador ha señalado con rasgos profundos y se- 
guro* las revoluciones de los imperios en esa obra inmortal|-en la que 
la elocuencia evanjéüca se apodera ya del buril de li^ustoria. ¿Quién 
no admirará el cuadro en fas magnflicas composiciones consagradas 
á dos princesas de Inglaterra? ¿Quién no ha llorado 7 temblado con 
este gran pintor, á la vista de la nada de las grandezas bumanas, tan 
deplorables en la relación de la muerte que vinS á arrebatar de re- 
pente á la segunda Henriqueta, á la corte de que era ellji todo el or- 
namento? Jamas ha penetrado la palabra tan adentro de los cora'/o- 
nae, nnnca se ha posesionadlo de ellos con mayor fuefzu. En estas 
obA raaestraa es en las queJa elocuencia sagrada se desplega con 
ledos sj^errores, eé las que^nspues de haber brillado con el fuego 



I sQ^er 
• ramm 



de los rammpagos, hiere como el rayo. Si el orador se eleva á una 
ahura inmensurable, tanto es, sin duda, por el poder y grandeza de 
los medios de que dispone, 'como por el ascendiente de su genio. 
¿Cémo podía ser que aquel á quien parece que la inspiración divina 
de les profetas, transporta á los cielos, no encontrara acentos desco- 
nimidoe á las pasiones humanas? Mhs era necesaria la sublimidad 
del talento de Bossuet, para elevarse y mantenerse sin esfuerzo al 
nhnel de una reputación tan alta, y este mismo talento sublime es un 
prodigio. Confesemos sin embargo, que e^ vigor de este genio singu- 
lar» no pndo «iMtnerlo de uu escollo de su clase. Nada es hermtv<hii 



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—ace- 
ito e^ verdader/f^ y |^ voz de Bossjuet oo conservó sus títulos á la elo- 
cuencia, cuando esa voz, en todo lo demás, tan imponente fuié conde- 
nada á alabar á Miguel ijetellier. Las palmas fúnebres uo puedan 
crecer mas que sobre los sepulcros consagrados á la virtud y al le— 
lento, ¿nicos objetos verdaderamente dignoa de las alabanzas de un 
grande orador y de un obispo ilustre. £1 verdadero domioMO de la elo- 
cuencia sagrada, ^s la enseñanza de t^^ÉÉI ^^I Evanjelioi y de Iimi 
Yerdades de la religión, y la predicaciflHm^eberes que eUa im- 
pone. ¿Cuáles testos mas bellos pudíerai^scojerse p«*a las exhorta- 
ciones apostólicas? Nuestra patria y los dos últimos siglosi son loe 
que nos ofrecen los mas brillantes modelos. 

Si para colocarse en el rango de estos insignes maestros <Íel arte, 
ba.stára una grajvdei y sana doctrina, un juicio recto y firme, enalégi* 
ca segura, una dialéctica diestra, hábil para perseguir al vioio hasta 
8i|s últimos atrincheramientos, para forjarlo á manifesiarse al descu- 
bierto y avergpq^arse de su espantosa desnudes; s* ftiera sufideale 
despo¡|ar del velo con una rara sagcusidad á loe üubterfugioA ten ra^ 
rips de esa3 conciencias siempre prontas á seducirse & sí mismas; si 
el, arte de dem^Unr y de convencer fuera el atributo esencial del ora- 
dor sagrado, la^státua de BourdiÉoue sería eterna sobre el pedestal 
en que sus ckmi temporáneos lo han colocado. ¿Mas puede coneiiderBe 
1^ palma de la. elocuencia al ministro de loa altares, cuando eonten- 
táüdose con esplicar,*eon discutir y probar, y esto en estilo muchoe 
veces, seco y £rio, habla no mas á la r(M£on y al entendimieato^ ala di- 
rigirse nujDca aJ corazón? ¿Cómo puede ejercer élimpejrio dele pala- 
bra, el que p2rf%ce se ba impuesto la obl^ga^ion de manüeslaiee ee* 
traiy^ro á todo aiovimiento? Reconozcamos, pues, en Boordol^ftp, 
id predicador distinguido en razón jf^n^trina, di deoiostn^d|| hábil 
y eaacto; pero renunciemos á la esperanza de encontrar en sflRkutii- 
noaa colección, lo que raras veces podríamos hallar, los nuavimieift- 
tqs de una verdadera elocuencia. 

No se escucha mas qiie una sola voz sobff^ la de MasiUea: jama» 
ningún orador ba hecho resonar otra mas tierna, ni mas persoesivas 
Como Bourdaloue, él desplega ante los ojos de los culpados loaoiie- 
tarios de sus iniquidades. Mas ¡con qué arte t^ superior deseetuel- 
ve hasta los pliegues mas secretos del corazón! iCuáatae.iFeiili^ ao 
lleva á su antecesor, por esa uneion penetrante, tan pcepia para haeer 
amar la moral del Evaojelio, y sobre todo^ por los eneantoa de «na- 



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— 2S5— 
1dcuei6o taiiffeitade gradas y armonía! ,*Con qué colores tan vivos 
BátH3 él pintar la i^icidad dé la virtud y las tnisericordias dividas! 
tílettipre diestro para acomodarse á las circunstancias, ^ara connio- 
^rer j «traer á los que lo escochanf logra, cuando quiere, 9sT>antlEir á 
los malvados ^on el cuadro de la justicia celestial. Este orador se má- 
nifeet6 en su peqjteñá cuaresma, digno de enseñar á los reyes sus 
obiigaeíones y de deiendH|j^tf ellos la causa sagrada de los pueblo^. 
^nt^es menos elocuente J^^^B*os discursos: se entrega en ellos i los 
ffrandes transportes de I^^Rcuenoia. Nadie ignora la impresión de 
terror que causó en su auditorio la primera ve¿ que pronuncia sa 
sermón sobre el*j[)equeño número de los escogidos. Por la perfección 
admiratte de su estilo, Masillon se ha cobcado en la primera Unéa 
de aquellos modelos en el arte de escribir que se leen sin cesar, y que 
mas gustan mientras son mas leídos. 

Ninguno de los rivales y sucesores de este grande orador ha 
podido igualarlo. Se encuetitnin, sin etñbargo, algunos rasgos de una 
eloeuencia atractiva j^ llena de unción en los sermones del padre Che- ^ 
mínáfis. Los del padre1|p»jeune y del abate Paule olTrecen testknonioa 
frecuentes de urt Verdadero talento oratorio. ^^ 

Todoé estos predicadores del E>vanjelio, formados por largos e^ 
tudios, eran eacuchmios casi siempre por las clases literatas ^ insltrui- 
das; hablaban por lo común delante de los reyes, dé los príncipes, de 
los grandes,. encmitrando siempre oyentes benévolos, ¡Ctfánto mas 
difícil es el acceso dé- la divina palabra para con la multitud, encor- 
vada hajo el doble yuga de la ignorancia y dé la pobreza! ¡Cuánto 
mas necesaria ' et la elocu^j^a. del corazón para hacer penetrar en 
alian ordinariamente rudas, groseras, amargadas por la desgracia, 
^os.^usemí y consu(||os da la religión, para calmar las tempestades 
de sos {l^^bes, para inclinarlla paciencia á. espíritus irritados por 
una miseria, tantas veces sin término y sin rénledio! |Cuán penosa, 
misión la del sacerdote en los campos! Apenas bastan para desempe- 
fíaria los mejores talentos, y aquellos á quienes estas dificiles funcio- 
iies se encomiendan, no cuentan, mas que con sü fe y con su ciarídad. 
Entre estos respetables ap6sto1es, ha habido, sin duda, varios que, 
inspirados por la sublimidad dé la religión, han sido elocuentes. 

La fknta de uno soto de eflos se ha estendido, uno soló de ésos 
noinhres venerables ha llegado fiasta nosotros, el del padre tirydaine, 
f esto, gracias i los rasgos y fragmentos que ha conservada él car- 



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—256-. 
denal Bíaurl Eitos rajos de un genio feliz, aunque inculto y ñffm- 
te, han bastado para esplicar los triunfos del célebre misionero, y 
paia asegurarle una gloria que desdeñaba su piedad efaojólica» Ba- 
tos rasgas dispersos del urudor atestiguan la alta y sublime elocuey- 
cía que le había concedido la naturaWza. Calor de alma, elevación y 
novedad de ideas, fuerzas de pensamientos, audacia singular de ea- 
pjresion, movimientos patétióos y soa|AH|^es, todas estas cu alida- , 
des estraordinarias brillan en el.peq^^^^Hero tie páginas que ia& 
«élebre prelado salvó del olvido. ^^^^^ , 

£1 asombroso exhordio, tan felizmente improvisado en presen- 
cia de un auditorio escogido, tan nuevo para el huftiüde misionero, 
descubre por sí solo al hombre llamado j>tira ejercer el i1hp»rio de la 
palabra; Por la lectura de estos preciosos fragmentos, se concibe el 
Hscendiente de que gozaba el padre Brjdaine y las conversiones de- 
bidas á su celo. 

Dps sermones pronunciados, el uno en la consagración del ar- 
ftobispo de Colonia, el otro para alentar á los predicadores de la fé 
en paisas remototf; en esas misionas que se^Épan hecho célebres por 
los sucesos debidos á la dulzura evangélica y á la elocuencia insi- 
nuante de lus'nuevos apóstoles, nos dnn el derecho de enumerar en- 
tre los ilustres oradores del pulpito al obispo Feíielon^ 

Este hermoso genio en el mas alto grado, esa elocuencia per- 
suasiva, esa caridad afectuosa que conquistan lo8*coiazones, esa ra- 
zón llena de sabiduría que se atrae los entendimientos. Si él no atur- 
de, sino aterroriza con Bossuet, si como esta^^guila del pulpito no 
nos mantiene prosternarlos sin cesar y co^nfundidos de respeto y da 
temor al escuchar los milagros de la ^omnipotencia divina, ^nos 
encanta con el cuadro de la maravillosa |^ond^ de Dios; él n*in-> 
funde el amor para con el Supremo Ser que nos ha prod^Bt) tanto« 
bienes y esperanzas. Dios en los admirables discursos de Bo8suet« 
aparece como un juez severo, dispuesto á Castigar el olvido de nues- 
tros deberes. Fenelon nos lo manifiesta como un padre misericordio* 
ao, cuya indulgencia nos obliga á amarlo. La parte del obispo de 
Cambray en los dones del genio, no es la menos bella, porque es 1^ 
mas amable: una vida consagrada toda antera al ejercicio de virtudes 
generosas y benéficas, un carácter elevado y noble, distinguien- 
do las raras cualidades de Fenelon, hacen venerable su memoria pa- 
ra siempre. ¿Qué daño pudo causar á la fama de este grande hoio* 



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uespitea oe la cátedra eranj 

tenso ni mat bello para la n^brí 

• bat(n loa p^randes intey^BS^s 

jPdyl territorio de un^^^^Bo 

^n ia placa páWíüa h en^Rm p 



breel«rrard« ima piedad tan deaintereíadat El pont^fice-InQoen* 
cío XI doeidié, como hombre de ínrgenio en la dilayidaif eatrafo- 
gante querella del quietismo» asegurando que Fenelon hlbia oecado 
por esceso de caridad, 7 Bossuet por falta de ella. 

Después déla cátedra erangélica no existe un- campo mas es- 
tenso ni mas bello para la^^bra, queissas ^isaafibleas en qi^ese de- 
as rmcloTies, ara que el pueblo redttd- 

lona^eh iliénas y en Rotta,^e reuim 

^n k placa pá^tfüa jb e^^Rm para deliberar aHí sobre loWnegovÍM 
^dll estado; sea que como entre las naciones modernas, demi^^áo 
populosas pase £ ocuparse de W asuiftos*en«eom1in, se confien 4 
Vepres«n4a«tes adiHS gnyM nJtiiiiMÍ'MílHt ^p^ijp es eymendiepte de 
la elocuencio en las repúblicas de la «ntigüedad, par^kulamente eo 
Atenas y «n Roma. El asSe 9^a' palabra era el que domhiMli en In 
ciudsd de Minenra* ]Guánto poder no ejercía en la ciudad de ^mulo 
7 de Numa, j coamas veces el' forovj efsseaado f(}etofk.H teatro ^e 
sus triunfes! Casi todos los hombre grandes de Atenas, como Te- 
mlstocles, Arlstidel^ Periclbs, Al9^»ind€« y Phocion, IbMii s^fttla* 
dos por la elocuencia. TocidMes, conservando el «l^giode los guer. 
reros m'ueHos durante la funesta guerra del Pelóponeso, Ais lia le- 
gado un belfWnoDUttento del talento oratorio deresposo de Aspa, 
sis, cuyos honores funerales celebró elk misma, si damos crédito á 
Platón. Mas hulN> un ateniense que eetipeó é'bifto ohridv á todos 
sus rivales. Cuando ft habla de los oradores de Atenas, cbando se 
quiere citar al hombre ^cuente por escelencia, y sobre todo, al gran 
modelo de la eFocuenda p^ítica, un sole%iombre se presenta, y este 
es Demósténes. En elbcto, todo lo que el talento de la palabra, ins* 
pirado 1^ el amor tnas sincero y mas ardiente de la patrhi, puede 
produ^He hermoso y á^ stiblime, abunda en los discursee de esie 
hombre ilnstre., Conforme refieren los histof^adores, él debi6 á les 
mas penosos esfuerzos y al' trabajo mas constante, la beUeee i^e s«i 
desembsrazo y de flb acciori oratoria. Pero si el estfidio y el árabs^ 
contr¡büyerc»n á elevarlo á la perfección del arte, é) no fué deodor 
mHS que á la natiiralesa y á so generoso patriotlsme, el haber sido 
el orador mas eloeiiente qee se eboeeíé basu Bisasoét.^ Uro gran di* 
' ferenda hay entrad orador ra^ y-el rom^no: en este afuireóeel 
arte éñ todas partes; en la primera lectura de las obras de DMhieCe- 
nes no se nota ningon. tra^jo de peesemiei^to, mx de el o c 4 ei e m los 



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JÍJ«as» 1^ frsu9ef» la» po»likhni y^ i|piMr«^i«»da en #« di»potÍQÍ4fi 4i» 
turai: n^ pareoe prq^rado. ]EW«c^ i|w Jo qm ue efcitolia eJ ua« 
Uñe. imprfviaada de raoioCfDJos vig«iiEoao« y de frlie«« iaepítiiclaaoe: 
nada^t pompa eo laa eapreaioaea, oadn^ue 4é & oanocer eaMiJMic 
toda 46 preaentje^ t^omo eppoiitáueoj todp es oervio, mofinmato y vi- 
da.. £1 cov^uütoá*¿ diaciua^ ^el qiiedea4e el iirioeifio al fia, ( 
mueve fiü(teoiaiiie; se¿i^üU cada uff 
da-coutteugidei tá>do8 loa 8eatijn«3{ita 

jp^pDAiyfioaa. El estudio -j la roflaxl6VBa^uii¡p«iii^Bie loa <|iiariMi| 
.4^Ulbreh'al grande arte d^ sus coolpoatQioooa admifabloa; ea elle 
jconSiate la perieeoioj;^ d^ Ijreloeuojicia. Yo ofoo no haber JiaUb ma0 
de upa 6vdoa jFeoea ^ '^y ^Íto<Hig"m» ÜT^^ >r^"i ^rTf — * 
moer ciMiaaJp físán delieÍMg oo «1 coii^fio» y poeo fiil^ |Mra q«ie Id 
ae|^ iedayia% f^moria al eat»o de ^ AiroAto j qíuoo. oñoa, todoa 1m 
bolle A de oaa obra maeaU-tt^f apbrelodo, el tiag^iporfte €|ue me oihi- 
«aban» mo^^^o ano j^f^eni^ Soy de opiíiioo que. la elo^eacía 
aprlíc^la á oeoiitos puramonie )|MmaiMio» do ha ¡vódacido jaoMia iioa 
coaa iajiii¿>nte. Yo jasgo qwe diÜflmes d^ la lécfeira de DemóatoDoa, 
ae reyuno teataduá aoateiier, que los ol|Jba oráibxea oyia célebres, no 
aoo BudPque b&bílea retórieoa« Eschíoea paroce elociLente Mtea de 
. bobar ieido á «S adversario. I>eapues ae pieoaa« , cohk» poosó el ah- 
dkorto, f|ae bobieiido oído recitar arateaiofiae 4ealerrado loa do^ 
-déaauraqii oo «pbmdÍQ -aaaa.qae el de De«»oatenisr, / pieeisp á Ba- 
•MBmA eaohffur: ^Qoá hubiár^Hs dicJka^ m ^ubiér^9 e»$mi1uid9 ni 

El piiaaor orador doaKóaaa y el üMgtp de sus gramlea oiodada- 
0os««ea el-qoe sea ha le'gado loaáníeoa inoiiiioieDtQa ddla efteooo- 
Wi polilieo loliaa que oa llegado hasu ocaotroa. Laa celajes aloeu- 
«iooes de Ciee^oo i duilioa» so areifa eo deJeosa de ifll^ «laai- 
IÍD9 8«a diaearaoa oon^a ia lejr agroriá del.tribiiBo Ben iUo lUfo* ana 
filipiooa tomsB Aatooio, briUoD eo diferentea gradoa con todo el r»^ 
fUusdor de a« lai^Dlo. I^aa eatiüiiarias f las filn^loais feevecdaii á vie- 
oaa el Wgor y la yebemeocía de Demóstenea» 

Áp6aaa ü aa telo Oatawo ooBc^atrft en aví {Mffpopa e| poder co- 
laaal de i« o^^^Ud etaraa, mando la vme de k oloepievQÍ» ^«edo m^ 
oadfti Mm Jo odelaoio fikvty poooa Igpbffea vinkooaoa» coma Helridio 
y Thmiea*» m «trarieMm i baoer esSoebor el loAguage au^Mro de 
i» v a ada i on <ai aerado d<btt-f «onronijiide. tQ«¿ op«a podía bab«r 



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itum ñ^mL^f un TiUrio y mi Nenm, (juñ la ufacntot lii de m 
hombre justof El Irte oratorio, lt^ieloeiie»eie óe eitíloi y eobre loijk», 
ké AoMeff tfn|p^*^^ ' f be Wiieieioe <lel héfoe, bee consegro el 
{MBogíñoe fie Trajaeor Ifea le Areeveete pottipe , el etmem ^ñ ai^« 
tedoo ée míe eloeneion ÓMBefíedo florkia» d éaa ub w t i méeee en eaie 
eWa eélebte« lea fiítoixle gMto det orador, qee el éméefMiMe te 
eaelatílQd» eeMleiiedeJá|^^ft)e ae» baje en bfiém. pHhtépt* FaA 
l^olver 4 eeeoetrer le ^^^^B de Km debates potlticoB y ^ la elo^ 
eee^eta popehu^ ae ie^^MSable treni(rf|tir diez ^ aiete 8¡| 
üe lee offíMea dal Támeaie' ee donde toItíí á leraetaNa Ib tríl 
de lae.ereiq^. Mea erelgeaaa palabras elncifente^ m bjcferon ea-^ 
a wshn f dujfmmB (ü^iwrehicíqg^ ijb^t^ X¥H; ji ee le miaela éppea 
el idíéeie vf mnl 4i-to 4iapuaieiti tty ió »en lee b<^M|M del peHtele 
ee ^fée peaade« &ea f ríaMnts* tuttoil d ad as de la Fseneie, es preelte 
eeeicafee al lonlCbateny pAa KMtomipar el priiesr eiei off <qiie* 1f e e * 
tro ferdüdetnaieto le triboee aiedei:iMi« Es MkUapaneabte feeeger 
Ul ^Uiiea ♦ceetea 4a«eaa. foe ye d^osa á Jieor 4t la mfoA amieríea^ 
na- pata adasiraree éJ% la |e|,*alj^e<Bibve de^eetadolf eltMeáMM 
detado«de uaa eer^djBit^eloeeencia. Fox» d aegtiM^ Pitt^ BivIdpV 
Sbeivdaay Gi]^li|0,t«iii reitevado^loa fraudes debetea ^ flií lii^^ 



La joiM|ittcÍA.de las diaeesiihea ^ el p e il aai ea U o ieglest 
elara el|eriaf V^ ^ ^"* orador^ á ^ akure <fe^eeeaBn#Mee> á 
eae fM>der de a^ewRiaaion j aua áTeeee hareüMoa traepeí^ ^«e 
edaciiratt)os ee les e^tebses oradores "de k aatígüeded. l^.lbbea 
tiHlos, F ^<pees de él el' l»(aiides Chrailaiv*a k^m aaoelrede dl¡gen# 
disei^oas aaiaMdoa p<||; |^ai>dea a t f e los aíéetapi aoieaíeéfá ^oe ee¿ 
bea v^verjBoataf feaat . Leje«idi#*les dínf ernoa de Fi», y (enoee q«e 
la pafria jj^uilteiaf *odo • k '<jp|e el|f a pederoaamente eeOie #« oerá> 
son eoble.y pieneroáo^oae Mdiroe^ él á p«labrB).«ew»aa de aaalÍL 
doyioeboa. nee^fnBeíii»dtlee jfwsablea^ -Bl^atfbtiJáiln laftible» 
^ppfce aioferai^ee(^ sapairi», ifpeao á la manen^k. kb aaitíf eÉ» 
fiará ^ aaa a , á«^a de ae pak» .b*do era bárbbra y%ua^eaiíge« Jh^ 
da aa4aik ^ee paKenexoa efadadanaaaants «ri aaftiksiwite dsle díg- 
«Mdad de iMsettra e^pedie; eedtflde aiaapbUoo oí A pefyder «ikdee 
dk c T aea deealefciaeao»iekir^i»aabko b e p b f^e efaadoywf»> 
aeetiladelf bébi^ «aédifeo, ^ue orador ekyueete* " ¡ p aglyíca iiw lee- 
^«wroyetrkckaio^ bedül á 4pdee laai|^ydb yoa b |aiy y i^ba ( 



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» A^ 



— «o— 

i I04 pri«tl«gMé de Ut alut clUe», qu* á la protferUUd fMMimt 
Mimvía catt siempre tu polHic«« • < • * 

I^4ri^»iHi Irahoeta, erigida por le primera feft«^reÍNUi j ocbo 
Mte Ropero oprimida por lá eonvenoioii, por el direetorie j por «I 
imperio» enema «péaee ?eínie afioe» de iMa verdadera eftecueneia, j 
«ío emlMifgo^ op«uie ya á loe oradoree déla atuigtíedad y de Ja Ota»* 
Bretaña, mimeroe^Mi rivalee. Eacre U)^^ft||^ortae «iie?ae q«e de- 
Ci^r^in 9^n pHmerae de nueetrae aM^^^^^^ionales, eo medio d^ 
bm€lifcalé8> de los Barn^fel, de loe í!^^^Ke loe ^aurye brilift ea 
pnmer lii)^ai- k elocuencia robveta 7 vanmil de Mirabeaa. Ningn- 
na de las eaaüdadee <]u.e dieüng nen al fraode orador, laliabaQ.4 eelo 
oéleUre trilMimi, cuyo feoio 9^re|i«jabft á eue reK^uiesae pasionaa* 
De éUee ha dielMs qao OMuUmku Us pits en eifa^g» y e$€%n¿tim im em* 
k0Ui4m lús MúK Lo que es cierto, ée, que niiifiioo«ia»q«e él, e» loe 
¿ieaipot modaraoe, be sometida 4 lo^onfbres ai imparto de la palabra. 
Su lógica podevoea, la vebeiüeacia de eue reoyirn io ti l o i , tm eloeaeitia 
fraeueuleaMiid incorreeta, algunlb veeee embarasadaí maa.eioq||^ 
fuerte naa e a r enfe y a|»a8Íi>iiadiMdo^af(^í>%queDiiisa con la rápidas dpi 
rel&oipago, la energía y tauíbiea Ía preoieit^n y |f profundidMl de en 
panlmirfRi»l(i^ lee luces que sabe derramar sobA be jfMSiíoim, ein 
fatigv del auditoéo, le han dado lugar entre nu^trqfi primeros ora- 
dores poUiteos, BarQAvé,»por II deetresa óe su di^ottca, por la pu- 
reza dfffus idev,*por la ^¡pilidsd, unida al viopr, qn »u elpcuclon, 
liabia^gado, siendo aun mu^ joven á un gradee talento oratorio, 
qtia^/omctia adehintoe mee brillantes^ si el hacha 3eee«iiTÍral no hu*» 
biera' cortado efe cabera doeueute. Un.^^nde orador do«|iaa tam- 
hiea la trib u na eo' Iqe dos asanubleas «tgui^tes. B#e es el faforto- 
«ado ¥er|jligad, el águila úf eaa dl(HitaoioQ dela«<3^onde«oemillefO 
da hoaUíseí^ elocuentes, belio y g^tind» talento aojado B^^ suerte 
en medio de 4a^(mpestbdas, para-||lredooir, ^aque 09 vano, como 
•Ira Clasaaára, loÉ^rorae de que ^i mismo serif líctima. Ckmdet y 
ÜÉmwinae bCJUoJifV én la tribiroi^ y sin U prsfonda do tt%m\ Im 
Meras ofatení4^ Impelida del oracjor. Á su elocsoi^ sbu séaft e j 
Hoos de«n»áge#eB,*no üita vigor. El dfrdo que seieeeapo da su ms« 
m^ htete ^mp^ directameMte á siMijeto. Verfsíatid, tomlMiioqs^ 
étasilion, SI es«|pfq^pdo eewparur gé«e«r98 tas diversos^ aobicaale 
as el arle éf a^rsover y^ de persuod¡r. Su diccioa tb tan éleganu y 
t1s«|^mo iisnsr<t>i|a|insipaninnrn del sw>meiito y la u coa e i 



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dfid de uim xi^ldik u»prov¡$ifcioiw Sus discursos, IJenos d£ hermcH 
sos mofimiofitdd, ¿i calor 7 de patético, subceviviráu á la« discordia» 
ekíM ^iie entrittecieroQ su elocuencia taiftas veces. 

Nosotros ropreaentam(M y% la po»terid»d para ese oj-Aor do 
linestfo tiempo, e^ya muerte prematura lapentamof todos los diaF* 
Imnoftal en nueitroa roooerdos, al general F»j se ha colocado en 
el Paoteoa déla lúalona^y|^ de Mirabeau y de Vergoiaud. A bíq« 
funo cuadra mi'jor qi^^^^^Befíuiolon del orador: Vir bonum, dicen* 
di peritm* Una adbesiRH^ffiíofiada pf ra au patria, el desi marea, U 
elovaeioii de alma^ aobreaeleo en to<^ líiia diaoursea; eoecgia j \ér« 
dad eo loa eeniiaMtitos» estefiaioD en la i^siruocáoo» «afeita. lumi- 
noae, admiraWe facilidad para i|»provÍ89ir; oeurjrenoíasjmftfttas, aieiii* 
pre ádíeea, vigor j elaeoion da eapreaioDas, movÍBiieiitf»e sorprea- 
dantea; tafeólo de primar ¿rdeu perieeaionado por el trabi^o; nada 
ím fahadó á eale graade orador, y aun naa grande ciudadano^ de W 
que oaraateríza ilos mae^ros del arte. ValieiUe aoU«io« díeetro ge- 
nera)! H^poe siempre consagrado i au patria^ aintgo oonstanie de la 
vavdadeaa gloria, sin babera^ vellida james á k foMmuí, E^j ron* 
nía las virtudes y los talentos del orador, que tan dífieilmente ae 00»- 
binan.^1 fe^ ^u% grande bonsbre al modo jle los de Piotanio f da 
Amértea*— 'La muerte noa^^Ka revelado que poyia un talento maa, el 
djB historiador ocil|^nte y profundo, ffodria deQJ|fÍBe que hablaba «o*- 
moC^em ósten m^j ^yeleaba y e^ril>fa como Xenofonte* 

La tribuna popular de Francia tiene también que enorgullecer* 
aede i||ia rara potencia araloriu: es la^nisma íilosofia, la q«ie aervi- 
da y —ii^iedi g^ la palabA, pronuncia sus oriculos. Un pensamien* 
to prolíindo, una ooojyeeien inerte, distinguen á eaii eloouencia 
miera.* Loa dia^imoa d^l 8r..Royel Collard , forman un tegido 
.«ampacto, partan las profugdida^dea del corazón y del alma, para vol* 
verá entrar^ ella: nna eayaietle ei^tuaiaamo austero del deber y de 
'a verdad re^reladai uaa medilaeioa ooncieuMida, iniqíura a) orador, 
^|||yKWMpa<iott noMey comuuiea 4 sus oyentes emociones duraderas. 
So di aenra» aeaer(|. es>el hacha de aquel Foeion, quedAia 4 aus ooi«- 
patriolHSi Sois ^Uo9 MHé Wsinpr^U^ y no seriis^ eomo tUas^ mas qu^s 
pmKa.mdQim0ft s^gmlcrmuOfH^T sin modelo y sin rival, todas las veces 
que el w^íqm Roy^ C#U«yt |{a*bablado, ka masalado con el idioma 
orfrt#rio%An fee4áoa :filose^Mobre la mitteriaxie qtjf^rataba. 

Una nasya earreca se aím(biSa4^^ iiem||ps' entiguoa^l arte 



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-ató- 
de la páfttb^a, Carrera que pertenece mas á loi egenciéios retMcAi 
^ue á ía el(^debeiar ^ene^nero ea al que loa moAemoa ban tlamaikf 
académico por el uao que de él hacen hia aoeiedadéa !héti#íaa« El 
bVi¿eú DO eá úitm puro, puer q«e nacié eo laa eaouelaa de loa retori- 
coa y dé loa aofiataa. Tofcnaa ba retrazado •« hianiiría en a«i IgiHf * 
ib6i^ ¿o* éib^lM, dbira tnUjraupenor á au itiMerift. Ia6er alaa nd* pf»* 
aeota frioa modeloa de eate giénero eqJB|o^QiitAiilMiiM «oa deécri^^ 
Hb laÉ dloelamacioiiea que aertian á If^^^HLaa de aa tíel»po psrm 
IbnAüné én el arte oraiorto; li#a4ratadoaw9éneeii pm^áeñ figtinir 
como egemploa ée eataa deelarogeibriea^ cayo eatílo»liÍBehado avosa* 
paña á eaai codo» tm eacrhM. La ipayor pam de-ioa «aaatéa paaa^ 
toa en tottevt^ poi; laa a a nJ agima Mfderniía, ao' son .i»aa ^«Haaasa 
para laa detlaiiiácionea« Hagiuyo»! ain ambffgo, una eaeepbbn é 
fttdr de laa fiímoana cveatíonea prepMÉiUia yr^aaéadaa a i a de Dqotii 
annque »a tea maa qne porqua aírvieroo para, deaaubrif al' genio éé 
Jnan SanatiagD Roaaaaau. Si aae geme ífdapendMta no «onalgiiiD 
del todé el moiper 4aa 4iabná aandémieat» aua^loa dÍBa nr aa%biMtayMi 
para t«velar4 A E«Nr#p%una atojuaocui de ^rinuir orden^ «á ialenlo 
ffoftittdo 7 un grand^ éaerkor. «-' * 

^émoa didio iqnéjn etocneneta no e« el prífinlef^ ^l«aiii 
«d^HM^dA*! a(po que e% labbien.uná aiseealdaid para todo autor .qne «A.- 
f ive á oonvenoOT 'jb4 perauadir* Filóaofiía, nefaij^T, Uaaárladfir^ 
poetaa célebrea de todaa Ina edadeá j|de todja IqgfflMaea, la ^úóébtm^ 
da reíglanM la fnáiortalidad de fUeatrea nombrea. En efeot^t no ea 
■niie i ^te qwe tm dodo aiiéliliB denrtieatre toa prftneifiíea de 1% li laa u i 
fia. y d% la moráis nadaré 4ka • éonaégúidT. ai eataa ly ^ adpa ftamaii 
%ietnp^ oactfreeidn^ por laa ^atonea> loa en^praa y Joa violoa oofalen 
letal pafpítaMftea de laconeiénola deíiiombfe deéMl) pira pébatmr im 
lote coraaenea. ¿Quién producirá éonvi^onea «{iroftiadáa, afiaalas 
Mérgitoa, aíno ea la.elDeiiencial -Bmí fiíplriid aara?il|paa na la q«a 
ieténtando á Pía ten a^re todoamt tívalea, 4a ba toOMOfdé «• m9m^ 
bre dé divino. ¿Qué. importa qao baya padecido aigaii«a«iiaq|j|^ 
éé iomgínaotoRt No^loa ba cabíavio «bn loa rie^e|^oraa A wi-ganM 
ff6 boa inapn*a «n noble enta áaa ibe por lo J&Marj pot lo ver d ude KH 
^yó tipo anivefVal eneontrót No nfoa peaetra«4 ^ M MMO mp a i i 
por fa ptftria, por loa deberea «ny<^ cuny liento jf)to^ o »a er aa á4a 
aocíe^pid, preftieado^ qbe IJ^pa noa tfÉMi|^* ofienta éa «oda^nifeMl«a 
lacteioneal Qué c^dga» maafU^weiMf^e tm rap^^ia^nráMn M jnato 



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fmtmw^áio jr nnirí^üdo en una cruz» proftsciu úa duda QccideptfkU 
MAS #i6aiprt «(Mrpr«i^QU> de It ?ida jr de la muerte d^ J^ii* 

Upa atesada ftloiofia dicta, también al esclaro^iitaetQ) al vir- 
tníOBQ Marco^AureUp» eioeiieates If^eciones. LoappanRstaf^ los profe- 
tm liei|{feo9, los libcoa de Moisés, el libro antiguo del.árab|9 ^ob, nos 
tyfiraaea modelos de elocmMU^ natural éi9ublim^ Go quantft ^ la de^ 
Era^lgaUOfSirpple, Datuj^JHboipre llena de la autoridad divinai ha 
pppditpífo tiernas f iitude.Jv neróipes sacrificios» arrepeptimílbtoa^p- 
fondos, en toda la estension de la tierra» por el espafMo de dief( y pch<^ 
«ífl<»s.E)la apfba dreondudr á los ciímbates y aV|iiar|irio i lop vale- 
Mi aMB jft f tt édWWfcdf Mis pfadífiós^qiiiiWcey ^ oppff el Kb^ 
4rAas arítfiaoea, dempulraa áMa in^ laaitbKmidad i% su palabra y la 
4la sp origs»* La Wnüi^ laj^ei^iaQ hecbo del libip da /<^ /ftír 
j ia »i s « , Is leatara de las 'almas tiernas / piadosas. La piedad imlulf 
faata da VAtiMiieésde i0^t0y #¿neloo, ba maneado am asftrUqa frik- 
giosoAoa loa misflaos^turaetarea. Si aoa laidos eon igual aobalo, as 
por^e satiaiaaen la naeesidad «nlNraal de stlíaato y decoofuab. 

fléfeaaa «ambrado^ya al ésóritor moraiíalay al ^iósofb maa abh 
cventeMfua ha eaytido en Jos tiempos antiguos y moipTBoa. |<)ttiÍ9 
ae atreferá á'dis^tar al fta«ro al aantpr de fimIKo y da Sofiat Qué 
^or tan artteaa^-qu^ energía da aatttiaiiento y de eaplasíaaf ^wiáfL 
4 tHA Tardad perfóata, i (a raáffla maa sedÍMtora ᧠aoloridoSt i «na 
«dmirábla perfeocmi &% eatUaf ¿Cuál orador ka produciéa jarnaa 
e m o ei oa as msa aíraa, mas ft^rtas j duradasaa qaa Juan SaoAíago 
Roaaseau aii ava asarítost Ningana sin eontradiaaion, ha aido B^f0r 
inspirado qm di; par la aaruralaaa; ninguno ba aaltirada dalea tan 
{Measaan ua arta awis a a q jri siS Q ; ntng^Ét, 4 paaar de ana fckaa, ^m 
maa prorimaron óo aa pasicÚHi'iqua de su earáeter, faá orador bsm 
la r f oroaa da la virtud, ni le pro«0«ro asas apaataaadas prosélito» * 

Si naa oanpaaMa de la masa de la hialona, na raolanMi wa— a 
«ivansaaaa al dott de í a lar o s ar , de oioaer y de parasadir, y eftaao aa 
iafra ata ««ailsaa 4a> alaosMociiL La biattMÍa, 90 •B^^m aféala, ai 
-«aa pesia da ü aao ia , ni mák er^aiaa aanailla; aUa daba aar M y 
sraffÉMbra «• la pintara de laa aaatiaflibras y an las daaarifHriagiaf» 
Maaid hisla ri ador na piali|eoaM> al oronísSa, por el aolo ialama íáe Ja 
snasdad éA e aadf foi éí mo prasiba» aomo al títbm^tu p<v al ialar^ da 
«un doetrinni el eosela, sin embatga, pai^ae la biataria m immi fraa 



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maestra, tnagistra vitae^ pero la enseñanza nüe de la oarracioú ríii 
preparativos.^ Las impresiones que el 4iistoriador quiere oattsarf las 
debe sentir primero. Se ocupa de. preferencia déla dicha 6 desgracia 
dé^as nacione^^erpetuarrdo los heclios dignos dé nneniorTa. La nar. 
ración debe estnMfSifli de vida, y lo que se desea cofiocérfn^^ in cute 
y verobrjr segnn su carácter y sus pnsioneM, 'es á esos homluies qu^ 
han sido autores del bien ó del mal da|Hmueblü9. ¡Desgraciado del 
historiador que se manifiesta insensiliMÜQ^ bellas acciones é^á loft 
críífténes, á las institt/bíoDes cuya sabiduría ó sus vicios, han decidí* 
do de la suerte de los imperios! 

No .fueron a^l^Herodoto. Thucidides, Xen(tfonte, Plutarco, ©«• 
luBÜo, Tito Livit) ||sobre*|odo8 esc TácilS, azóíerlS'tos ll^h^ 'Be- 
tos grandes hombres serán pei^i^nnílnte l^p modelos de Ih elocaeñ- 
tM histórica y del modo de escitf irfei hístiq|pfi^» han reprobad» Im 
hermosas arengas que interruntpen sus i-dacionea. Sin embargo, 
eins ho han sido i veces mas que los#6lf^pos«ílel«a-de los autores 
de loa discursos: [pbr t|ué ha de reprochaftb al hiatoríadoi4{pie ati- 
ponga que dijeron sae' actores, 1% que' pudieron y debieron «leeir? 
Bastarian^estas arengas^^para asegurar á loa hiatoria^iaa antiguos 
BUS tftulos á la elocuencia. ^^v 

Pocos historiadores modernss hlin seguido s9s huelles y oiers- 
oen aer contados entre los historiadores elooues||s. Grecío en bus 
«iMiles bélgicos, Fra Paok Sarpi en ^u historia del eondiio de "Ihre»- 
to. Bossdet ea su discurso sobre Ja historis usieeraál, Jusa do M«- 
Jlor en tu bella obra sdbre la onissia materia,*/ on la hiateno do la 
eonf»derociou helvétiea, Herder en au filosofa de la bíataoffísi R«lhie- 
re en la de la anarquía de loa polacos,* el Sr. I>iiigé o» el 6ntoo do 
sul elocuentea disenrsos ^bre la hislcHrMí de Francie,.que be publi- 
oodo el Sr. Tierry en so eseelente c1|pdro de la conqtiista do Ingla- 
terra por los normandos: tajes son, sobre pooo mas 6 méoos, los 
Instoriadores modornos que nos pareoe han insitodo me)sr el modo 
estonso, vivo y animado, de los grandes esotitores do Aleñas y da 
Roma, á los que esceden sin embargo, en et(ei|aHm de nárasyoa am- 
dicion y en especial, por s« res|ielo Ma humaatdadi Por 4o que to- 
«a á los historiadores ingleses, so* oscrhoros s s aea tos, instratdss y 
elegantes; pero les falta ealor y vida. ^Admiráis m«^M 4 Rofaeit- 
son, eacribia Juan do Mulier á Mr: do Borslebeat p«iqu« •<> babaia 
leído bastante á Thucidides y 4 Táoko. . 



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TTTri^Ma— I -i^iii --^rfiii 



[Qníéo 96 atrev^ia á rehwiar el arte de ganar lót cArnTsonaa á 
lar'^nindes poetas de Ih epnpejfa j del drama? Cuando Honnero ha- 
ce hablar \ foa béroea griegoa empeftadoa en aplacar Ih calara d^ 
Aqu'rtea, 6 etiando noa rapreaenta al viejo Jrríarao.^oe piéada^^tHil 

•guerrero, y encontraado an au terniifa paternal Ifl^lSeMlos que aua- 
maran iaa penaa de eae coraxoo ulcerado, ¿no ea igual á loa mea 
gpmdea oradores? *¿No rivMJizsn SóplAcles y Isorípidea con lea 
inaei^roa'en el arta deJaMJ^ibrftt ¿Pueden brillar aa Biaa<«lto gfáo 
el talento eratorio^y In verdadera ^ocoeiicía, que en el alegato del 
anciano Horacio á favor de su bijp, en hts conferenoiaa dp Augusto 
con Gíniía y Máximo^ de Sert<^io con Pompeto, deXruns ao'n DrM- 
to, <m la cxliofttiefvJn patética^e Burrhus á Nerón, y por lo eofnpn 

' en Iaa hermosas eseenaa^de €or(yille, de Racin^ j de Voltaií^T ¿No 
ae niatiifesto tainVii^ grcuv^e i^dor Grevilloii en la hermosa r^plya 
de PluirasfDano á RhadmniSta, hablando á nombre (^e loa remaH&s? 
Haatfi hi come4Í9 a^airv|^e1o8 acentos de ja elocuenoim por 'nil^o 

^[le.M¿Aeres testigos erAjcestea dbl MiMnir^o y el CleaBt^del«t&i- 
pácrkaz le eac^ia de Dhüí^ y ¿e BlHi^§a^n la Metir^matiíg^ en*ia 
cuaPloa pfiviJegtoMdel póetn ^ atacftn^ deneiid^n con taj|ta destre- 

-zn, ea i|W|Alnia|g^ an i^dllelo ^ elocuencia dramáüca. 

Lo¡ osedVpos han^biaMe i}pa nu^va carrera al arte de conven- 
«ar y 8e par8ua(^. Jja polémica religiosa y la política, ns> hap des- 

-'lilegado une dial éciioa menos vigaros^ineoos llena. de calor y de 
j(|ierza, «na rtonía ñiófiosapicante, esfuerzos mén^a feli^ ea t<^ea 

-génefoa, paro atraer los capiritus, que |a hicieron loa oradores mea 

« eloeventaa. Las apologéticas de .Tertuliano, las de Juatíoo y Lae* 
tancio, alginioa.eacriU>s«de Lutero, de Uelancliton y de Celvifte; Im 
bellaa- defensas de la fé católica de Avmana^y de Bossuat; las de la 
libertad galicana por este último, ofrecen monumentos muy preciosos 
de elocuencia -aplicada á ia pelémica religiose. ¿Habrá necesidad de 
recordar la obra m^aestra de esta clase, esas inmortales ProvineiaUs^ 
la maravilla mas antigua ¿e la proaa francesa, ese magnífico alegato 
en fiivor de la . viñadera religión y de la sana moral, en el cual el 
genio de Pascal entrega aceces al ridículo á sus hipócritas adversa- 
rios, y los abruma en otras, bajo el peso de la verdad, armada d% to- 
dos los rayos de la elocuencia? 

La polémica polUica nos proporciona tAmbien notables monu- 
mentos. iAuién no ha leido con delicia éfta sátira Menippta^ de la 
^ 84 



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eiMJ te^ba dicho qoe vaKó á HenriqíM IV mas de hhh ?ictoría; esns vi« 
tm iMMif reftcíaa del íneógnito Junio, modelos de elocuencia pajlame»'* 
tArie, loe ftscf Koe de BemamiH Frankiin j de Toipaii Payne, y ea«i8 
lig^poe foUeíoe oe.ua escritor, arrebatado pvr un vil asesinato á bis 
letras y kwm pm^; de Pablo Luis Courrier,.. que haeiatt derorar mu 
malieiosa naturalidad, una ironía llena de s»l, j les rasgos eioeHon— 
tes del autor.- ou raro ta#nto ba libettadu del olvido á esos opéaüi- 
los del mooiento, y ha conservado ^^.wpe.esparo¡dae. Loa|rtícu- 
los del mismo orden, pubiieaaq^ cuarenta anos ba, brindarían á lo« 
curioaos^on páginas llenas de vj^rhosidad, arUcuJoa distinguiílos por 
jtna ifMlígnadoii geoero^, qué rehusarian los talentos oratorios jnas 
«Ii4fientes^ . , % * • *^ 

£a ^loruenciín^militar eerraij^ {a cán^a que hemos reoiprrido, 
gprqtie los grandes capitanes hai^'e^|||pitiiíen|ada frecueoteolesta 
euanto eacitfr 9I valor de los soldados dni^alocuéioB ?ÍTS y 4^fvci%. 
Aj^ibal, Soipion» Alejandro y'Oésaf, oprrís||n qjas de uo% «e%4 
et^ pesaroso medio. Xaa^roclMnas, Jas ordepee daídia d^Bou^- 
pi^e^^e coi|9ec^ará|i ^Pci>^|inpre'conjQ«node1os de ejosuencia mi- 
litar. X^posteridM no olvlBaíi Iv ftlebré aloci|sioQ dirigida A ejér- 
cito áe Egipto, mostrando -las piránydes árjoa soldMk|i: ySríjíiflirfi 
de lo alto de esas pirámide9*cuarejif4M^ÉgloyM eomi^fpkmy^ 

«Nos ha psreeido que el método muís segu|o ^a ^plicÁ' el pm^ 
der y loa caracteres de Ta^o|gueDcia,''era, no ocurrir á ragba inospa- 
e^ <le reproducir los efectos, ^no aeñahir en*lodiis ks ckcuiiaiiyi- 
eiss i que puede aplicarse^sta admirable facultad, aíemph>s notables 
y ostraordinarios tnodelos. La marebs del orador en el deaempefio 
dcrsu «rte, mas pert^eee^áila retéríca que¿ la «toepsaeía. 



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— 2W— 
CASAS DE CORREOCION 

PARA 

9%T ttsrss :&»:L3ir«^iairiraa<» 



Cnéuáé p«| el^cl& del abandono de los'^Mb'ee, k hfMlkDdad^ ln 
miseria, la ígiíoratícía ó la séduecion, del^qoeieditre Jiosotroa alj^ 
jAvetu en JO corazón no eAabn lodfl^kTÍc^á* en eVcrfftién, ¡cn^ ea 
él destino qíiít se le dát iéSál,tiiC^|éiie*fo de cHsfl^oqfve'se le eplievt 
Como luí ^17 casas espelftitni'el^ establecidas para eorregirlo y ré* 
ffkAar'sii mufal, seife destiita á'ía <;árcel pfibliéa, y el ihii*tno Uétfm 
ée'eMntfttiaHo4iM#'eill,n(|ed4b de los ^imdes cfimííiates^ pareie q«e 
h SoeMad le^ieflV^DesgriietaVo, ya qne'esiá/míetínio ed unsoU 
género der maldad, vé á ínrcíttrte «n-hiMdefims, éM R^nes esfr^rf|in> 
de escuela; doifde aprenflerás* cnanto^ ifflHos hl^y 0% ofeiitlet his pér- 
sofias'yllb prog^dade», qifb re Artes 4||ben tocarse para cotisegkmlo, 
y de que arbitros han dé valerse pnr Aograr ti^nnpuRidád. finiré 
IMto qne adquieres estás ftintisttts' lecciones y que abraMi toda 1á 
tAfía tie los Jettlos, gózate en el é^o y en la holgaría nerí a, j sal 
despuen i^raclicur, ayudado de tus'sócioi, hi iiciaga pnífeston que 
te Nbya tticlínadirT, que yo á su vez, deséntendréndone de qu8 soy 
quien te conduje ai precipicio, te castigalré con él último rígor.^ 

Cierto que este es el lenguaje uiudb de que una la Sociedfeid ál 
coilstgnar á las prisiones comuhes las tiernas victiman del abandono, 
de la nlisertá 6 de la sedoccton. Y éfn efeetó, p^Kendo tM Ibs Jóve- 
nes s^. timidez naturary tdílo el rest^Me pudor que MRta entonces 
habian consei-vado, no tardan en confundirse por sus meros con hi 
'generalidaJ de los. presos, y en lugar de qued'arcofri^dos, se eoii- 
viertfn^n enemi^K publico». Por otra parte es ana hnpíedad hútok- 
ter á) duro trato que áe esperimenta eti la^ cárceles, á unos seres- tah 
imevos, cuyas f}ilt»is'6 delfiri9,*sean los que fijeren, no son eompiará-' 
Mes con ios qim ha |>rdducl(to' en el%ombre unu tattta é rovetenüda 
liubitud de cotneteTl^s. " * *^P 

* Se Mfc tan descuidada la éAcacion Jb les liijt^ emre las Rimi- 



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Goógle 



lia<9 pobres, y muy especialmente ia» que hal)itnn*los arrabales de la 
ciudad, tan esl^ndidnAii mUeria J propogada la ignorancia, qii^no 
debe admirarnos que abunden en la Sociedad los jóvenes delincuen* 
tes, pero si debe llenarnos de amargura el que no exista entre noso- 
tros una casa espresamente destinada para su corrección. Si la hu- 
biera^ esos desdiobaSos q^e habiHü puesto ya UB pie en 4a«'carrerH 
del crimen, 6 mejor diciio, en la del suplicio, retrocederian al putit*», 
se converttrian en mienfbros úliMÜ,^ cuando llf^ra el caso de edu- 
car á sus hijos, sabrían inspkart^s una moral pura y un amor deci- 
dido al trabajo, en tu¿rr de legarles sus vicioe y su cAlpi^ile ocio- 

it4ad. .* / # 

* Nos es i^ensjble d^irjo, -pero «s uoa eosa que está á la vista d« 

iodos. ¿Qué esperai^as puedsf^wfl^^rse, sé pai^ de eAAfui^entud ^ne 

corre las calles, veodiendó billetes^ de la<Jteal Lotería, guÍAHdoJai 

bojwdas y en |a mataxo^ y m^rcnd^s teeieBdoi^rifiGos misoraMMI^ 

mplorando la caridad públicaílSin educación d% mq^tiii géaeM,.li» 

bítoadus á la áesnul^, al ocio y á iTna libertadfhluiAda, cr«ce f- ai 

iHftuwitra sunifd^n Ift f^no rnooia, rodeada de pasiones que quiere 

satUfacer á cuulqale^costfW>e nijul li^ Srihiinale». proyectos de íh- 

vadir la propiedad ajena y dU^come^r t(Ma dase d^dttlttdf.No hay 

quedudariov esa ^roion d^ovenes que d#l)ia ocupurlaa escuelas y 

loa talleres, es el plantel de d<iride «ale la mayor parte de nues|fos 

mas famosos delincuentes* Yaieque no es posible que ftna grande pk>r 

blacion se* vea libre de ese fatal semillero, convendría á» lo menos, 

que cometido ^ primer Qrimeu se encontraran estos jóvenes imfedi.* 

dos de llevar mas a4^lunte sus conocimientos en él, por medio de ui\|i 

reformii moral. • * 

4 Todo el miñido^sabe los buenos efectoó que han producido his 

oeeas de.oorre(!cioiKu los E'ftados^Uuidus^ y seria de deeear que.ee 

adoptártin l||uí, así como l%dia«i hecho etros* pueblos del mund4i ci- 

.vilizado cou ^uy felices resultados. Francia y Ginebra Jiace tiempo 
que abrieron»«MS establecUnientcfl destinados á recibir esas desgraciu- 
das víctimas dé una dé()ravaci(m precoS, frutos 4^ la ignoroncAe. La 
caridad cristiana con mano iifcu^ral secundó en el primeAi los esfuer- 
zos del abate Arnuujc, y allí se inUcod^jo el régnien correcciones ppr 

, m^o de una suscricion. volunlaria. tt^ se i^ecesjta ^ucho para e||ft 
empresa, ma^^fhente cuando ella misma pued%*prfMlucir para soste- 
nerse y reunir ^a capital de cooiii^rácieu. Tode lo qta« aecesit» es 



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^mm^. 



W' 



f^nAv^n^y principiar. Lo8 projcK»^ de e^t» iiAUímkfa, s^ diflcur- 
r«ii, §• Irasan^ se ponen en ejecucioH j se acebnn. 

. Aül «a lii«o en New- York. U «ama deflUnada ^ Ja reforma moral 
dñ ím jduuip»' dtUncauma^ nonúoada U»uu tf Refug$* lUfle^- 
«i^aando várMia vaQluoa ecibra^ las causas de) eriu^en en estas edacl^, 
7 aaavcA^os de f|ue ei descuida de los padres» la falta de estos^ la 
estremada miseria, la ignorancia j la facilidad con qiiie puede coct 
c^mp^me 1)4 inuceiiMaí, erailKlos motivos que Cfo/iducian á Ua prisio- 
nes UD gcao nüij^ro de jóvenes desventurados de ámbus sexos, ili- 
vi^ftU fú^d dQieUos, y concibieron el pJan de%Hslraerlo|k^e la ten* 
delicia aJ<rímeiii| y reformar la moral vicÍH|^^e los que hubiaseu 
caido en la (atalidad %de «omaterje. Para ello escittron la atenaioa 
diftl pitbüeo^ furuiaroip u«a aiosiacion, la que c<^ él auxilio de fuer- 
toyiligricionag, kigró estubllcer eii*lS24 la casa de refugio para re-, 
e^^r en elUips jóvaAs» s^teacindos por los tribunales, j los que 
una vida TagaogFund^ el abandono de Jos padres ú otras causas, es" 
pusieran ai crAe^'H^a logislacioo del Estado (d^Qie el Sr. Lias«0|||p 
auxilió y apoyó astft nob||^ inteMciones, ^ejaudo al arbitqo de iq^ 
^mkvilores y delkpógrporackMi, la {ormacion d^ los cegla^entoa» la 
inversión 'da los fon^fS#el tiombramieygA de Jos epupleadqs, la detQf- 
ini nación ésA tiempo quAdd)ian perm^OTcer los jóvenes eu la casa^ 
j^«ii fin, concediendo á esta filantrópica iiistitucion el derecboide^m;- 
tovía sobre los que recibiese, mientras no llegasen á la edad de vein- 
te años. 

**£1 plun de la casa está fundado en las ba^s de la mor^ y de 
una apUcacidn iiidiistrial no menos provechosa. Los jóvenes la mi- 
ran como un verdadero Refugio contra lad^sgcacia y el crimen, ^les 
basta lo« que le cometieron s<^n (^tados con la dulzura que^ exigua 
edad y que recomiendan unas faltas or¡ginadaf,#mn4K>or la fatalidad 
de bis circunstancias, que por vici(4 dd«or«Aon. Las f^acianes que 
hneen estos jóvenes al eatrar, prueban q«ie no bubierus cometido el 
delito, si bubiesen sido bien educaifts y dirigidos, y en todos eljps se 
ba notado, oiie l^fantacion 6 la seducción enrtn efecto de las circuAis- 
tancias desgraciadas en que una verdader^fituliciad los ponía. A es- 
tas confesiones sigupi naturtUaaent^ las ideas que les sugiere sq nue-* 
\fi estado, en el cttal se baÜsa limpios, vestidos, alimentados, agrada- 
blemente ocupados en tareas qf superiores á sus fuerzas, recibiendo 
una iostruccion que desconocijin^eunidoȟon iNdividuos de su edad 



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en jueggs inoeetiias f útiles para lar talud, eáíimtIailiM |M>r d f^émpló 
de los que pr^eden bien, y reecHbpensadoa igMniettte si t eHo se 
haeefi acreedores* Estas eoB»p»rneíones soo de kis primeros m^iaen- 
tes en que se percibe el tránsito de la vida VafaftiMida, 4t la desndi^ 
dez» de las prív^ienes y de los peügrea á la fptistetieia ihilce, traii* 
quila y amena del Refi)glo; y desde este momeutq empitf|ps fdb^ 
Día del joven infeliz. 

El estableefpiiento les da editcaeíA de leetanit «ser iCum, arritf^ 
mética, geografia ice^, habiéndose notado qne es^tati ebÉÉtm la igniH 
nneía eo^os joreáfs eDiriadt>s al reAiglA, qu^ de "^M que eiiNnaroii 
tí flfío de 883, 106 ma sabían leer ni escribir^ J ife los9f& que ett« 
traron en ¿94, i29 se hallaban en el mismo caso. • 

Cada vez qne^ ieiitra un jote|i, e( snpeTftitendeaté* le-fmce ana 
afectuosa amonestación, por ¿\jyo rfKdio trae á la menitríi^M 
nuevo huésped todos los infottuirioa^l^ «n-^ piea^ vida, al .tafl#- 
m» tiempo qne le asegdr\ un olvido total* de •sus faltas paHí 
A^defánte. En «t?gutda le pone en el lA/x» ^a plünchüéHi 
de la jckise número 1, }a si *n|oniitte el primer m^« cumple exaé- 
taníetlte con éus debe||ei>, lo «aseitmde á la ^íflÑf d<e hon4P;'pA«) 
ftipor el contrario, es ]rictt|^ sn conducta, ^^jpkfcirnde á las clases 
2, 8, 4,'segnu que tea nc^nario, y se le Ai^tlga tambíéti tútí priva- 
dfoniA de recreo, de la' nM>jor Cdmidii, ó con^ encierro éli so tlorftvifti- 
rio á pan y agtia. Eí castigo corporal se- aplica en casos uiuy espe- 
ciales y por fultas de consideración. 

iRsvántanse estos jóvenes al amanecer, cada uno hace mi cama 
y'á una-campatisda salen todos al vestíbulo. Puestdl en 6'rden, Ve 
dñ-igen al lavadero, y luüégo iil patio á pasarr revista de ropa jr aseó. 
!||l seguida entran en la escuela, iofule hacen la oración ñeVa ma- 
ñana, y contittíían en la enseñanza hasta las siete en veranb. Eil- 
tónces se "permite un *cort6 descanso antes de almorzar. I]|iesp^8 
pasan á los flalleres; dond% permanecen hiibta medió día: una hora 
se destina ptya laf arse y comer: desde la una i las cinco vuelven 
ofTa Vez á los tull^es: sigue ¿tra hora de recreo,Skíl q je pasan^'ce* 
nár, y entian en la sala dt estudio, donde permanecen hasta las ochó, 
' terminando al fin con la oracibo noXsiurnti,^!^ dirige el mismo sú* 
perintendente. . • . * 

• l>e ios lOO varones y G7 bifhíásque había en esta cfléa en 1S^5 
ninguno bajaba' de'^seis años ni eacedia de catorce, y todds parecian 



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í y. apliemioa; 104 da loÉPpríoiefot se btlMnii-f a km teNé. 
res da liUaS) 67 faaeiando 6I»tos da-meial» 6 eran iMijNitf^ros» 2 sasWají 
f ii astüban aaqpados an 4Í8tíiitas tareas. Unm aaaibíon da aeftoias 
deja aiadad tiftiía á su ear^a la. iDif>acebn y díaoaaioo dal dt^rta- 
wsmo á% aiñase aMtronas j^aiaasuas, dirí^t» la aoaaSanaa y vigilan 
la^M^^^É^de aqaall a s> OeáfHmsa ea haaar sii pfopía ropa, la de 
hp Tafooes y en oirás hi^^i(^^de piasp. Los vlageros ^e Imd tísí- 
lado M|«el .estaMeolfú^ato» Ssagiirao^mie la seceioh de las níias 
ttaaa el aspeólo de mi <^leglO| y qtfe' la de los ravones parece aaa 
fábrica: que- nada^eee la idea de la rtoleacia ni del caüiga^ sitio 
qae l««io es ordfil '|4ky;la«ra%n la pHenerij^ actividad, y alegría en la 
segoiMia* .^ •• • 

Desde. eI.*orlgeh de lá easa^asti^r I f de enerb de 1885 haliía 
la^i^é 1.120 varees /édO nifíai^ total 1.480. Las estradas de 
reales eo 188^ aseendiero^g^taf^.G^ pesos» j lap salidas á 19.91 1: 
Éa 1884 isontarojí las primeras á íib.éM y las seg uadas á 28i0t4, 
síeodó de suponerse qm los ingresos los fornt n, no solo el prodiÉ||^ 
del trabajo de los niños» siao las asignaciones hechas por el Esisdo, 
'y lassdeoactoiies dafins pnrtieo lares. 

£o ISaaiaoiudiy) deFihidelfiaea||Ueei^ an ^4áMa/strsrA«éi^a- 
iior jf ea$á de carreceionimraJóven9$ ,Ilmmeueniii^k tmitaeíon de la 
de Nueva-¥ork: en ella se ob'serya an régimen de trabajo» de eas^ 
ñanm jde disciplina, qae office pocas diferencias. A cada jófen se 
le señala una tarea, y rifándola concluye, es dueño de Irse al pi|fio 
4 jugar, ó de seguir el trabajo, por el cnal sé le abona on tanlo que 
sé te entrega á su salida. Es^ medida es preferente á cualquiere 
otra, porque aumenta los estímulos de la apHeaeioo y sugiere laa 
ideas de economía y de propiedad. 

En esta caáa la enumeradoa de Isía clases comiéiiEa por el tté- 
mero 4, y se aseiende i la tercera, segunda y primera al j6f en qae 
ae maneja bien, sin que estos grados puedan darse en majKr nómo- 
ro de uno por sen^ans. A los tres meses de buena conducta se as- 
ciende á la ¿lase.de honor, diridida en tres categcírfas. Ouando la 
conducta de un joven es* refiremiiblb, se le desciende de su dase 6 se 
emplean los castigos, ^^ndiose también en algunos casos de los cd^- 
porales. Las buenas acciolTes se recompensan con regatos de frutas^ 
dulces dcc. y con libros la apKcaoion en la escuda. 

Sos talleres consisten en hermge de paraguas, claros áe dietaf, 



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■filhiii «upotos T^eneuackraaeion á¿ libros. Lab jóvenes m oeipMi en 
tas mismas labofes que en la casa de Noeva-Yoric A la \Swrm de co- 
nieKodos los alunAfroa s» forman en hileras de á doS| se dtstrÜMijreii esi 
-los bancos, y permanecen en pié durante la oración. A unn señal, tn- 
man asiento simultáneamente. Durante* la eomda, no sa kabla ««a 
sola psltbra: el qne necesita algo, levanta ^ jaano, j atsi^Mi^ gis- 
ne el sirneniede laliftenf q«« es imo^d^Os misaios jÓ¥ea^ Ijm q«B 
han cometido algunas falcM^ñe ecigen eroasttgo de privaron db 
¡eomidai permanecen en pióalá lodo de la^pieva, preseneÑituio el eo- 
▼idiable cuadro del buen apetito satisfeelio por lofta(^os. « 

JSn B«»6to/i existe tamicen una €a9a dg9tfí$fgk»,^pmrm jóvenes 
delincuentes, curo régimen es, semejante en un todo ni que.sa.nbser- 
\a en los Refugios de Nueva«York^ FiladelAa. La íyiiea dilerencia 
>4)ue se hftUa en la parte de ^u^lcion morftl, y lt>s medios empioades 
ptra^sotur en los jóvenes los^o h to tgct itimientos del pundonor, é 
iApimrles las útiles, ids'ts ..de* la di^fuad del honftre; Los Srep. 
^j^umoni y JocqueviMe, on su interesante q^ra, sobf« el sistema pe- 
nueociario de los Estados- Unidos, dan una descripción tan e|[acta 
del sistema moral y filosófico, que con solo tca^ribir aquí e|gunos 
garrafas, bastará para darl^ conocer. 

*^Cn Bostón (dicen a^Rilos señorea) se hallan escluidos de la 
>€asa de Refiigio los castigos corporalesy pues la discipliim de eaite es- 
•tableeimiento es enteramente moral, y descapsa sobre, principios que 
corresponden á la mas alta ñlosofia. 'Bodo se dirige á realzar el aliaa 
«le tos jóvenes detenidos, y á hacerlos celosos de su propia estimación 
y de la de sus semejantes. Para coiistu^irlo, se ha ideado el tratarlos 
4»omo hombres y como miembros d^ una sociedad ci.vili%ada. Consi- 
deraremos esta teoria bajo el punto de vista de U disciplina, pari|ve 
IMS parece qi#e la elevada opinión que se infunde al uÁño de su mora- 
'Udad y eondieion soeisl, no solamente es propia piira conseguir su 
reforma,*sino que también es .el medio mas hábil para^bteoej* de él 
na» sumisión cosíipleta* 

'^Primeramente se halla establecia en la casa la m^zinifi ,de que 
ninguno podrá ser castigndo por «na falta no prevista, sea en las le* 
fes divinas ó en las humanas, ó en las re^glas del establecimiento. Hé 
•aquí, pues, el primero de los principólos ^n materia criminal procla- 
mado en la casa de Refugio. Su reglamento contiene ademas la 
máximar siguiente: 



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f^No hdUaaA) en el poésr h^cmine na oMtífo «nfioieiite prwi 
eoiile«er Ifie fellu d« respeto á la DiVínídiH), al que se háfa ciifpii^ 
ye de eete atroe delitO| se le eeeleird 4e tode pertierpatlnn k los oí* 
cios religiosos^ abandonando asi el criminal á la jestieia deDfoe, que 
le «foarde eirU ponrenir. 

# **iS%la eeea «te Hefuf to de Bóetevi, el fAñojtepnrzóo de los ejer- 
eíeiúe reU g íee o e» reeibe á loe ojos de sus ^Mj^dss, y en su prof ie 
ofMon, el mas terrible de codos fes ^Mígos. 

"Liiegnee previene qée no seta «mitida en nrngiine de los}6« 
te«ss k» thntmoi^ de Ia9fa2ia$ de iue^eempañeroe^ y en el artículo ei- 
guteirtese^refiqtfe ninguao será castigado per ana falta que ee*»* 
ieee^»akieeaidad« Ademas, existe^n registro de moralidades, don-* 
de eada lyMft figura con sus notas boenae 6 mnlas. Pero hi qntf dis^ 
tiogae esle registro del qa^^lJeiB en las otras casas de Refugie, es 
qMe ea-BistiHi eada niil|^^Histra por ei misnio las notas que le 
ceneieraen. Todfis las j^^^Mon rnterrofadoe euceekatnente les j^ 
tfaee prisioneros; eada uno debe pronunciar el iwHo de su eoiidi^||^ 
doMBte cu dia« ce«ftj(rnse i su deelamcion, se éstiende la nota en «I 
Vk^K La esperieuei* bizo Ter que el j4?en se juKga stennpve á sí ini»^ 
ne een am^er severidad <pie si fuese JMgado por los etme, j tonteg 
que 4 veeee ee preciso reforjar la serf^ridad y basta la injostrebí de 
me ^sef ia aeaee«eía. Cuando 4ieaarén dWkultade» para clasificar el 
grado de moralidad respectiva de los jóvenes, ó cuando han infringí^ 
éetki disoiplinaf se reoi»rre al j|»icio de doce jurados de eetiC los njls- 
■JoafeÜisef que-pnmuiMrian eeala oondeaa d'la abeolaeioiv M acm»- 



*^B» tedas lee ocMíonee en que se4ratf de elegir d» entre eftai 
uo magtainiéaé an monitor, se rMnen to<lof, proeeden é la ti e u iie » 
f el caedidaie que ebúene la nayerid^de votos, es pfoel%mn<^ por el 
ienie. Nada puede oompftritrse á la gfevedad cchi que^ eeiee 
I d« dm afíos egercen sae f a wi^a ee> * 

- *fcttedias cKido deber analÍKar eii&sittentay notable por em ori» 
fÍMilidMl» AdeuMe, ensie mai profod|Pad de la que á priaMra vi^ 
le «parece, erfeeios juegos poKtteos, en roóruo acuerdo ooi» las imeí^ 
tneiseiee cirl paía^ pdes «pitaá estas iaripi^eaionesde U nulea j este «jen 
eíe¡p>pti0OEde fai littertad> eeanibaíiráu á q«e los jéreneardebneaiet»' 
lea iM»en lo suiíike nsaa obedientes á leelejyea; j sin preoevpaff- 



MM peréete meeltirie ppiliieo« na podeeios EAoeoe de reeoneser «m 

35 



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^274— 
1^ flisienia eomo medio poderoso de educación momL EfeolüaMen- 
le, e« fUkcil concebir el temple de que seráa cnpacee vam alimie jó^ 
▼enes, en las cuales ae Uan hecho vibrar todoa loa sentímieotoa pro- 
ptoa para realrarlaa. 

^yAdcmas ladi^sciplina poseo otras armas» que pone en i 
los medios morales que acabaasos de iadicar, lli*gttn á ser i 
lea. hw niñoS) cujc^jtt^cta es buena, goaan de gfa»dea prktte^ 
gios. Participan solosoe v^yon las elecciones, y solo clbs poedéto 
ser elegidos. El ?oto de los^e pertenecen á la pria^ra dase, ae 
cuenta. por dos, de cuya Tentsia no pueden encelerae loa demasi 
pues de ellos depende el obtenerla también. Lot baMae^peii depoai* 
tarios de las llaves mas importtuites de la casa; salemiibremeate del 
estaUecirntento, dejan «u puesto en los parnges de reanidi^ía nace* 
Sedad de permiso, se les oree bajo snj^^tñ en todas ocaaiones, y 
ae celebra el dia de su nacimiento. fl^^Bh^ ^^^ buenos goaaa d«( 
conjunto de estos privUegioe, pero tieNMMecho á algunea de ettea« 
^^ „Las penas impuestasá la clase de los malos, son: prívaeiott df I 
derecho electoral y del de ser elegido: no pueden ei^ar en la hafaka- 
cioo del superintendente, ni bablarle sin su permiso, y les está pi^i 
l|ido hacerlo con sus compa^ros. En fin, cuando se cree oeceearkt 
se impone al delincuente una pena que le afecta BMCerialaiesle, ya 
readándule los ojos; ya poniéndol^ssposas, ya enoe«ri«dolo ea ua» 
celda solitario. 

• „EAistemH de k>i| establecímientf^s de Nueva* York y Filadd6« 
«nnqiM infinitameaft nuénos notables, es tal vez mejor, no porque ki 
casa d?ttefugio de Boston dejemos de creerla admirablemente déri- 
fMe, sino porque su éx«|o nos parece mas bien fruto áá hombre dia- 
liagnide que la puso en pr4et¡<M^ q«e no eíeoto del sisteflia eo al »!•• 
mo. La oiiiOB de los nüos d&rante la noche, es an giave vicio da 
ecte Refugio, y el siatcna que le establece, descaaaa sobre ana tcorfa 
elevada q|ie se aventurarla dJIéodo, ai no fuese siempre c ump ic ad ida. 
Ademas, la reaüsacion del rátemc espone á grandes coaüelos, si d 
aaper|iiteodente no sabe h^P^M^ 9u talento iame a a cs recursoa para 
Iffianfar de ellos; al eoalrario, en Nueva-York y Filadcüa, doade la 
teoría es simple. £1 aislamieato por la noche, la daaüeaoíoQ da día, 
el trabajo y la instruccioB, se coaeibaa^y se ejeftatan OeilnMi^ft ata 
reqaerir ni un genio profundo para iaventar el si e tom a, ni aa eafaer- 
M coalÍBUo paia cqaibrvarle. En resumen, la discifiiaa de Bói«aii 



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—275— 
yrUn a w á un orden d« kleai mvelio mas elevado que Ya de Nnevff- 
York j Füadelfia; pero no es de esperar que se encuentren siempre 
hoflalNrea como el Sr. Wall* que la estabieeio.*^ 

Bies hemofl detenido de intento en eeponer laa bases sobre que 
eatitt formadas Pas easM de correcioa de los Estados-Unidos, porque 
ya es tiempo de que entre nosotros se trate d^^blecer este sistema 
tfuo neceaitanioe, j p^A* supuesto, debeaQ|É|P^ner cuanto bnj de 
Uietto y ttiil ei| aquellas casas da eonecsion, para que en su oportw. 
Mdud se adopit lo que sea mas coaTenieute y mas conforme eon lái 
ci^euoilancias parlicularee d^^l palb, sin desatender la ináoencia dd 
cuma y ediéarflib Al pueblo que tun poderosamente gobkerMí la iii* 
clinacion del himibre. l>»sgracípdHm^te hemos perdido una oportu- 
liyild^|ite*o Tolrerá i^resentarft con iántn facilidad. Las amar- 
guras, jrsÍBsubores, riftdi^AwDor fin al genio que pudo y que debió 
mteiitar fhi eñsajo qiJlM^^VMimortalizado sus acreditados scrH- 
cioB. 



Si quieres progresar en tu efício y adquirir el nombre ge bjuen 
artesano, no olvides jamas estas tres cuali'^es: Yf foriñulhlad en 
el cumplimiento de tu pnlabra: 2 f Destreaia y hAbilídad en tu nuinu- 
factura: 3 f Baratura en tu obra. — Para ser formal en tu palabAí, 
no te comproiAetas jamas á lo que no pol^s hacer por mas que 
quieras. Una ftz comprometido, no hagas i^s promesas que te pon- 
gan en apuro. Piensa siempre aue tienes que cumplir lo que ofre- 
chte. Trabaja todo el día y haz oAMus operarios trabajen igual- 
' mente. BSsde oue nace el aol íiasta^ie anochece no dejes tu ofioi- 
'na. Tos ftinnoTy tOs ój^s^o hacen todo; sin ti no se hace nada, & 
lodo se hace despacio o xÉtv en elFa. No destines dfes determinados 
para tagar, diciendo que il^Ata descaTnso el que trabajiu Durmien- 
do ocho hbrSs en el dki, *se descansa la ter(;era»parteude liC vida.— - 
"Min^i kar «rvet dft^ cíelo que tfl nlibe^el dit^^an at Criadmr con 



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—276^ 
tmúM» melodiosos; ftAcuden su pluoiage y vnná tralmjar i 
in úQ^íeda reposo al muncb. Justan el gramo piura son hi}os, «f io- 
do y la pelusa pnra suá nidos, y tío se quejan del trab^io k-^pmM. 
Criador las tiene deationdas. ¿ Aeaso el forríon ^ la paloma desean- 
•an un diasolil de su vida? — Dios te ha dicbo que comerás catf «I 
sudor de tu rostro ha|^qiie yoelvas á ia tierra «le que has sido ftomnf- 
do.— Bl que no trabiKHjjftaue á lo méitps, tib subsisCéde «n enpilal 
firmado por el trubiijo ó 'por la eeonomia, vivé á espensas det lioa s' 
hre laborioso* y es por lo mrisroo á la Bociedatl de ua feso insoporta» 
t>lé.-«Si por tu ociosidad íultas á lo qaetience premetidOf'ta* aaree*- 
do res bar á.n tu vida muy amargn; y estarás 4tcMlidÍ ó andaré» 
1M*óf^g'>« J abandonado iu iaHer, caferás en descrédito. Rntretaato, 
ii as perdido tus ganancias ^e muflios diaa^^tua inarclifffltoa«e'ftaa 
i^tirado, y tu patran te volteará la ^^^Por el contrariot si. asas 
-cumplido en ta palabra* aati se disim^^HpA defecU«s.dAus obras; 
se dirá de tí: „TieiJe esta falta, pero no me ha perjudícalo." — Tra- 
bajando así, llegaAs á formar un capital, y con menos fatigaf dis- 
frutarás comodidad y crédito; 

Si quieres ser hábil en tu ofíoio, sí aspims á perfeccionar tu 
industria y á mejorar las obras de tus manos, instruyete^ pcocura co- 
nocer muy pormenor kis matermles de qiiK.te wrv*s,*'%n mérito, su 
cnlidiid, sus clases, éus valores, las mnn¡pulaci<ines fflas útiles y eco- 
nc^i^pas j)fira prepararlrís y labfaAos.V^Mejora hasta donde sea po- 
sible tus instrumentos, tus máquinas, todos los utensilios de que usas 
para |f|l|bra. — Con buenos instrumentbs, con máquinas perfeccio- 
nndas^Sr miihufacturíva se fabrican mejore?, en menos tiempo, con 
menos faiig>i»y mas b^tas. — Dos principales medios tienes para 
instruirte; el ejemplo y lo^br^. Examina todas 1^ oficinas que 
jtertenecen á i\\ itidustr^i, sus talleres, sus aparato^ sus máquinas, 
sus utensilios é in^truflRntos; mira si .en ellas h;illal algo de que pue- 
das aprovecharte, y luego adóptalo. Si en ellas adviertes faltas, pr^ 
pon á sus dueños que los caf4Íjnil| qILos otro din, te ri^fidiifáQ con 
sus consejos. — Sobretodo pl^Hü'a.fiajar.podfás.bacerliIPÁ antes <|e 
establecerte, 6 cuando tu e8tab|Bcimien^^té.bi«íbarre||lada» Si4o 
,el que viaja obatrva cosas nuevasi E^i 0<^ pais hay nsos, prácftieaf, 
invenciones, adelantos que los deniadii^HTes nocopo^n* fiinii Jiia~ 
nufacturero, si uit. aflija estrangi^ro ó n^eioaalt qua baya l»echo 
grandes adelantos ei^áli indtelriB,'piiBÍ6rea««Ari»»*tii*t« p%ifi'M 



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--Í7T — 
%B ^ f rg ik no^ de 0}*ren4er de él lo cfue tío sabes Observa cuid^dh»- 
•tfiuf flRiétodot y fN-áctioaev la^enciHes y períeocion desut iesln^ 
■mstot, el UMO que hace de ellon, un economíiu^ sma ahorróte «ti aML 
á« do'vivirl— *NA.rte8ajio8! ^«aebeis ^né naoione§ bao iieaho •masjtfk)» 
i mH o o en la indiietrial La« que han abienoaus paertoa y froDtcraaá 
lea bombraa industrioBoa de todoai los puebla s; j¿s que no han pncate 
tffftbas á U reaiánúioR lie tcMla claae de^|^^Hs iudtjatfialta* Sia 
1h iniroduceiao de arttslaa estrA^g^eros ¿«^^ps sigka paaarino fiam 
qiM4ioaotrosiia|pásaiiiA8 4 inFefaar« á descubrir á imitar io qisa eiloi 
aifaaiil^Y «un eu/iiid)» iánfárainos á (Bste.(iui|to ¿dondeesiariaii yft á% 
adelantados aqi^lloa^con quienes queríamos competir?.... 

*Oá4)iiafi«if^iii oeaa»4e que el comercio es4rig;ijeFi) «a VKkpohre' 
eaf#e qtie Igota todo el numeraría, de que «olo deja en oantbio atiy 

imauíl^etaras, 4e que é:<ta^^ruinan las del país ¿aabata hasta 

eoflndé eftará^ esto? H«9«^^P '^ íflduscria estranjera se trasplanle 



í:<ta^^rii 
tsHrronar 



á fiue«frQb8uek>, para de^ammár todoaa vigor /lozanía en esiatiec. 
rn ?fr^; enrt^ttecid» con taotas prcrdaeciont^bue ni eonocawof» 
A mucho nténofl subemos elaborarlas; ^st#qn^miUarea de familias 
e^nnjeraft, cómo ei|^ltbr«8 de abejas lal|príosas, vengan 4<eatjil^- 
eefr su rndtrstría en nttestro pfis» á^oifltivar-fiuestms campoe, &' elabo- 
Tflrr y mnffñftwturHr stís prodircdonea: entonces se' fijarán, dtreolarftñ 
entre nosotros esos caudales que sulen ahora en cambio de las. ma~ 
nufficturas estranjeras. No temuis4|iie es ts familias industriosas guar- 
den- entre sí el secreto de sus adelanto?, y de la perfección de sus 
manufacturas. Las grandes empresas indujitrialas no pued^ real^ 
zarse sin la cooperación de loa operarios del pais. Fuesa de esto, ca- 
ái oficial estrnnjero que forme un capital, se^eparará, de sa m(\p6tro, 
estableaeA'siM&fictiia ó^ «u t|iFW(;y^eiidrA}tie'ocup(vr áficiáleaMiel 
pais y que easefiarios. Tddí^^mpresario estranjero que introdifeea 
cualquier ramo de industria, necesitará tatiMlien como ausiliares 4 
muchos artesanos de otra claffé, y los ocupará precisamente. El ne- 
cesitará herreos, carpinteros^ albafíileSf ^*, para la nTantacion y re- 
t ^t át j cm d^avs infá<t^iiae, dh sua ifistrumaotós, é» aua aparmo^^jr 
.-^iám^kCr^émm Mo^^ pte yo^ m ^ Ja iadinsp'ia an poca liegipo; 
MiámÉasa ki indoaUiíi aatraijera noae ealablezen en owestropiíl'Si leed 
^é^td0m hRi'^«e«ito «obre M descdbDfinieoios útiU» y económicos, 
l^c^ot^Q «Hedao. lla.prQgreiiido ka ÍAd4ftfÍ« m otros puablot^ Lejos 
Kb £iMfaM4 en iiiae<i#» má^Mjittas.^ ea ttMjoiMfvuftatfiM iáaCmmeiv- 



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—278- 
liw, inforiiraos prioiero si la miquina ó inslniíiiento que 
kan aído ja iaveptadot^ si se pueden hacer en ▼aeairo pata, 6 será 
flwa económico eaeargarlos ul lugar eo dónde ae fsbricao^ EJ mériibm 
prÚKñpal de una maniifactura está en que sea á propóaUo para «1 
uao á que se destina; después de esto se basca en ella que sea eom^ 
aiateote j duradera . Jod avla es necesario mas, j es que sea bernia^, 
aa; bermoaa por st^^^^^por sus coloridos ó dibujos; hafinoaai én 
fin, según la clase á^^^pi pertenece. Nunca llegues á oreeibque 
lias adelantado en tu indu^ia cuanto podía saberse mi ella: te q«e^ 
dará siempre mucho que aprender; procmn» adelantar en tí^ cada 
dia. • 

Haa per mo4idrar el precio de tus obra^,. pero%|ttoea haata el 
punto de arruinarte. Para que tus obcas sean baratee ef necaaürM* 
que compres por major y c*m ciportun^^ los omteriiües; q«e pe|pi^ 
bien á tus oficialee, si son hábiles; es^^^B^rio, en fíu,. qu» aeaa miijr 
90oa6mi¿b, que nada desperdicies, qo^^eAres un capital pana im^ 
jHilaar tu giro* Al^bpndo un algo cada dia, formarás est o saa p itR 
con él le- surtí ras K^pd^^á buenos precios; no pedirás adelantado M 
M pcio de tus obras; repoi^^rás á tiempo tus éiíj^umentos, tus máqui- 
nas, tua utenatUos que esiéii deHriorades. Si gastas en un dia las fttr 
nancias ée una semana, te arruinarás y serás siempre misftable.^.^». 



^ (CMHRlCáM.) 

- iili SlOIiO POSITIVO. 

•• • • • • , 

P 

a . . * 

^ «Bs una anomalía y una burla ifkcoacelllbld de w^fH^ 
^segéiaknente serio» llamar r«Mi ^ un perro ññ rakw 5 jmIsh 4 ini 
horaSre sin pelo: estas dos palabras son n epigrama cruel, Q«<«leo- 
tado á la regla de formar loe^uaMntativos: ¿por qué ai á tfUihcnbK 
muy grande se le llama íñltlbrM^ ú á uormudmclio foraido ae le ^- 
ce mttckachm, no s^ne dirá rabún al use teega mucho ralm, fpeimt 



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eMiarran la ifenm en eims misnms^ cuando en ímé c 
té ton». Víettma del ewirtt« «iel s^glo» ó satkMA ce 
é% ter el primero que ai6 uAUiñcacioff^^^l^u 
^ Qae nuestro tigle deiere de loe pasflü^que 
miumree^ la-#d«eaeion v lus ooaas no 8on4a8 mlimai 



il i|ii« tenga mnclio pelol OJio debieron tener á lot judioi y á loe 
pehHfiieroSf los que dienm stfnifioacíon á tales palabras ce» mengua 
j eseániío de los largos rabee y pobladas cabelleras: est.is dos y el 
adjetivo |H»tf»o# aplicado á Muestro siglo, eon las tres que creemos 
encierran la irenia en ellas mismas^ cuando en las demás consiste en 
el ton». Víettma del eyiritu^l s^glo» ó saj^^como Piri^n, kubo 

turia* 
los bombres, las 
•i^pereSf la-#d«eaeion y las oosas no son4as mismasi y que ei el Gidí 
4iera «na^eka por Valencia^ es posible que no la conociera ni en- 
tendiera el dii^liUlo, asi como los ?alenqanos no lo conocerían, ni lo 
eme ndh rínn á él, es innegable: de modo que no baj duda en que las 
mugeree y los hombres^ la lengua, las costumbres y las cosas ban ? a* 
riado eoanpletaasente. Bsto^escWiendo de la naturaleza que tam- 
lien Im sufriflo (ó ganado)iptiaciooe8, es lo que compone el siglot 
■prqne no lo fiirmau loa 100 años sino las revoluoionesi el carácter, 
Akaeonteeimientee y el tipo que á cada uno lo (Mingue. Pues bieut 
ninguno sino el nuestro ba merecido tal blasón^ el nuestro solo ba 
sido llaoHido positirai y es enteramente opuesto á los otros en os* 
ráeter mareado en ideas, en principios. ¿Qémo llamaremos ¿ los otros? 

• 8i este es positivo sean aquellos ideales. 

Uo tiempo en qae cara ¿ cara se buscaba al enemigo para la- 
va»coB sangre la mancha de una palabra .irreflecsiva; cuando si f • 
le eaconttaba dormido^ se le despertaba golpeando su escudo con el 
c w eirto de bi lansa y luego fatigados del oQmbate dormian los dos 4 
la aofliU>ra del mismo árboU á el vencedor v^aba mientras reposaba 
el veacidoc tiempo en que la palabra amigo tenia una súmificaeiocí, 
y el pramiociMla solo era un contrato de proUccioí^ ^|b'ificíov, j 
fkwfg; tiempo ea que el bonor de ana muger era una cosa sagradm 
» la di? Inidad, la mirada de una dama valia una heñda, y por 



«a beso ea so maao se tnniaba la muerte: cuandq una palabra sigai* 
Aeaba una sola cosa y cada cosa tenia un nombre y Igs bombres de* 
^«aa lo qno^nsaben y no dejaban de decir lo que sentían; ciiaadfe 
al pador y el recalo no habia buido del corason para refugiarse ea 
toa modales, y los bomlÉHfc alimentaban con pan, carne y vino; 
aqael tiempo en que el coRRon estaba en la boca y la vénganse en la 
espada, ao merece seguraaiente el mimbre de **ideal,** 

Empero, no podearas darle el de ^'positivo'' porque positivo es 



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0(*ntiettro en qité al hombre que se odia le le prega alai' 
está V.< ñnnigft miot En que las palabras han siisiftaido á Ifisaceii»-' 
Mes: en que se comen ideas, y el alimento principal es \m ílusiéDy en 
que se calcula con la ruina de los demás, y se ftutdan liquexa» «obra 
Jm escombros de fortunas destruidas; cuando hay naciones qwm del 
papel han bscffo on|^tfas cosas que con sa deuda misBon snn»e*« 
tan las rentas; nneS^^H|k^ que la^Krrra Ber haceeoa letrasi y eli 
vez de balas se usa p^MT y en ves de hombres námen>s que rej^ 
preaenCan una cantidad dii#a; eifando los desttnoe <le4a0 naeisnaat 
99M tratados y la suerte de millones de sifoditos se dtseetM|||^ feslindi 
y'oonirileSy este es el siglo positivo* . j|^ 

¿Será tal vez que se le dé mas importancia qoc nunca ai Míiisesi 
y que esta importancia constttuy^l positiirismo?^... Pobre i4ea iia« 
marán de nosotros los siglos venícRrus suponíemto qma sea «íertds es 
verdad que lo que hn perdido la aristo^cia lo ha gantdiy el ord^r 
pero fa aristocracia no lo ha perdido todo, nr el oro há svdor aele se 
heredero. Las ár|PI y la poesí\ han tenido su parte eirel deaplf» 
que aquella ha sufrido, y el talento h.'i Iterado su influjo aun al ea«i«' 
tro mismo de los hombres muy ricos, entiéndase biefi, que w» redne 
no es el mundo, ni una pnivíncia es un reino, y ntuclia menos mta 
ciudad es una provincia ei>ternr 

De todos modos y cualquiera qoe sea el influjo d«f diMn>, no es 
bastante para ganarle al srgfo el adjetivo positivo: el oro sitmprwlMi 
ícnido valor, y con é! se han compr«<lo hombres y honores; los'pe«' 
^es Obedecen ahora á los fíeos, como los obedeciair antea porque la* 
necesitan; el dinero ha sido siempre una cansa tie pederfo y svperie^ 
rrdad; qu^á en este siglo lo es menos que lo hiBrn en loe pñwñéd^f 
porque el^Peoto le ha usurpado una parte de su va4orf .lo que áirtee 
valía solo fama, en el dia vale fama y oro. MurvIU», Cervarttee, O»* 
moeiui, IVíílton, Boilean y Tasso, fueron pobres, se le daba' áetiaeec^ 
tesana fo que se le reusaba ñ un artiíita, y el oro se oreia dkanaiai» 
para pagar lo que ho se sabia apreciar. Ahom se Te dan 4«TlM0ri 
MO;WO frs. poruña obra que ann no ha publicado: Walier Sec^t^eA^ 
quiriií la nobleza y un titulo y una fortuna, por ntivelas que'sbe ú^ 
glos antes tal vez habriart sido premiad^fefcn missrna y iioÉibmr wmt 
bailarina goisa las mayores atenciones dS^íutéemta M Nettet Éti4a* 
tras otra rival suya se sienta en el dosel del presi^knte-de en^ i af ^ 
Wicar y nna artista dramática es recíbide con eotusiasnn^ por le j^- 



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8tmo foÍQa J la alia arislocraeia de íñ nación tnaa ariatéorata^ En úíM'^ 
§aü tíei»po^ ut«ito ba aícaoaado tamos triODA»* 

Que oa ipglea.ó od alemán ríooy muy neo con inillonet de H^ 
kraa 6 mtlloaea de falUrest viaje de uij^aie á otro, j veamos tf stt 
f iage es una carrera trionfal, si nn puebfo entero lo aelama^ y slloa 
bqpbres de todos pairos j de toda» clase^^^eapan en sn venida, 
como de tya^lictdacn>úUÍ9aó m «fpnH^^^to historíeosla adu- 
jarán los que lo necesiten: los demás noJ^^Rn caso, no sabrán so 
^legadaf y úIa saben la oirán, como oiri^n^HR cosa cualquiera: des- 
pojadla ejg hombre de su fortuna 7 veréis cuan pocos lo reconoce- 
rán ,«7 que n^^yu) tal vez usa con él, el lenguaj^THervil de otro tiem- 
fo: pues bien^nno de esos talentos que llenan el mundo, á uno de 
esos hombres que son de todos los países 7 da totlas las naciones; 
^ presentadlo pobre, andrajoso 7 ^k* decid so nombre 7 este solo nom- 
^e le valdrá adoración. 

Nunca las ideas han influido tanto en los hombres como ahora: 
^pafe^a,, cálculos, empresaa 7 espeealaeloaes, tal es la vida: no con- 
tentes los hctfnbrea eoadestaader) las entrañas de la tierra 7 de lan^ 
Juirse á las nubes» querrán quizás un día variar de planeta 7 estable- 
.aeran globos de vapores 6 electro-magnéticos para ir á llercurígi á 
Venus, á la Luna 6 á Júpiter:.en todq^os pnatos babri g^nte? mer- 
euriales» lunáticos ó Júpiter«..«. (entonces inventarán el ac^etivo) sal-* 
-drán pasagerM para aquellos puntos dos 6 tres veces al mes, 7 ei aite 
estará también poblado de viageros como lo esta ahora el Océano, 
mmum lo est4 la tierra* La idea es tan ridíoala como lo hubiera sido 
mhmntt eia« altos, decir que andariad veinte Itgiiss por hora unos aar- 
«oa con 3M pasageroe 7 dos mü arrobas de carga, tirados por* é * • •• 
vafwrt eosia despreciable 7 de hasta entonces solo se ifl^Q aprove- 
diado las cocineraa 6 decir, antes que se conodeaen lonelescópids, 
-qw ppdria f«rse diatintaoientB á siete leguas de distancia un hóanbea 
^ si tenia patíNas 6 pelo blanco. 
N« haeeffueho que en ana cantidad de este mando nuevorVH-, 
láñi veté» rica, se reprceeat6 una comedia, tKnlada: „E1 Mundo en 
IWOt" fué aplaadida con furor (al contrario, mn muj buenjiaoiw) 
^g*i« 

suplicándoles con misterio 7 humifdad que pasasen por la 
aquai papel. £Uoa unas feces se dignaban darles una cita después 

30 



7 en ella se veía á las ^||^ta8 con un papefi^o en la «MWOy corrien- 
do tiaa los hombres qa^VdebanihueÉ]^ tono 7 no lea hiioían case. 



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de recibido el papel, otras nt aun lo recibían •'..•*. Bata .era una 
profecía según unos, una burla según otros. . .. será loj)riinero?-.« 
Oh, si llegase el dia en que el sexo bello corriese tras ^}f€0 sexo, 
pidiéndole citas y eutreg^dole cartas....! lEutÓDces ai que ealaría« 
riamos eo el siglo positivamente posi<ti;o! 



lDlNISTRAim\ «EMRII. DC PW .* 



^ 



\é^WA 



% 



Esta administración ha tenido diferentes formas desde ^f crel^ 
cion. Los primeros correos se Jtablecieron entre eate puerto j la 
Coruña por Real decretó de 26 de agosto de 1764. La administra- 
cÍQi| luvo sus buques particulares llamados paquebotes^ que eonstmía, 
carenaba^ Jiabilítaba en elji^raje conocido por Talla-piedra en el 
barrio de Jesus-Maria. Los capitanes de estos paquebotes eran per- 
sonas escogidas j de crédito en la navegación, y sus* tripolaciones 
gozaban de ciertos privilegios. Mas adelante se abolieron los paque- 
botes y el servicio do los correos marítimos continuó haciéndose por 
los buques de nuestra marina Real. Las calamidades de una gaerra 
después de otra, los numerosos corsarios .que con el pavellon infles 
infestaroi^flfcs mares atraidos de la rapiña, interrumpid de necesi- 
dad la comunicación entre las colonias y la madrs-patria, y la oonas- 
|K>ndencia de España navegaba siempre en la incertidumbre, entre- 
gada ala merced del arrojado traficante,que arrostrando pelígro«^|^ 
sitivos, venia á las Indias buscando mercados parAus efectos. Es 
yerdad también, que mientras el comercio prohibitivo fué la base de 
nuestra administraeíon financiera, el producto de ks correos no pudo 
ser de^mportapcia; Sjjs progresos han B|||ddo la marcha del tráfico 
y de la educación de los p|¡|sUodfporquflma y otra han exigido ma- 
yores y mas activas comunicaciones. 

El primer administrador de correos que hubo en la Habana &é, 



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—283— 
inn Jdié AiitoQio de Afmona, con título dado en 17 de octubre de 
1764, á quien entregó don José Cipriano de la Luz, que tenia el ea- 
rieter de Corrt9 mayor de Indias; anexo ^fa plaza de regidor deett" 
U ciudad con voz y asiento después dél^Pi ejecutor. El Sr. Luz en" 
trego en 21 de lebrero de 1765 y desde entonces cesaron los regido- 
res-de funcionar é int^enir en el ramo ^|^^s. 

Es d ü^m^r tir que antes de este ac^^^Bento se había eeta- 
l)lecido y puesto en administración de la^^^Bacienda el ramo de 
correos por Real orden de 30 de agosto de 1754, en cuya forma se 
8<^uvo basta fines de diciembre de 1757, habiendo producido en la 
Habana 736 |||Éhrs. y gastádose 850. Con ? ista de este resultado se 
remató el en^prgo de Cbrreos como oficio vendible y renuuciabte en 
18,708 ps. con inclusión de la m«dia annata. 

El? el año de la instalación citado, ascendieron loe gastos y tueh 
^B del correa á 20,70(!^8.— El importe de los portesde correos oree- 
mos que era bastante considerable si atendemoe á las circunstancias 
^ aquel tiempo. 

En 1765 pagiiban las cartas sencillis de Espeña á Indias. . 16 rs. w. 
'^ y las de Indias á España. • M „ " 



Con estos precios no podian ser muy activas las ébnMink 
nes, ni muy adelantada su ilustración y su industria dependie 
'tfQfa y otra del bajo precio de los portes. ^ 

^>||l Elo el diá la oficina de correos de la H^ana está servida por 
empleados que nombra el gobierno, y dividida en cuanto á su orga. 
niaaoton en dos sistemas. Los correos marítimos peninsulares toe 
soetiene una empresa particular que abona el 5 p. § de^s produc- 
tos á la Reftta, en cuya oficina se hace el servicio pt^Vo, dando 
Üranea la correspondencia oficial. 

Comparados hoy los resultados brillantes de la Renta, con loe 
lAqiánoB que tuvo en sus tiempos primitivos, podrá calcularse e| 
asombroso prenso de Cuba debido á tantas y tan favorables circuns- 
tancias. 

El pMico ha visto e|^l estado de las entradas y salidas de cau- 
dales en la Tesorería general de e8ta|M¿(al eorrespondiente al alie' 
pasado de 1844, que pubiicamos effi^HjjjímoríaH de la Real Socie- 
dftd, nám. 114, correspondiente al mesTfeabril ulümo, que hi adon*. 
mstracioR de correos de la Haliana había consignado á cHn, como se- 



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—284— 
brantcft, émpmen de cubiertas sus perentorias urjétteiatSlOIS )pe.6^ra. 
— Y téngate presente que los correos marítimos no #stán ea «u kK* 
terveacion, y que el sostenimiento de los terrestres ei^4ia paisainca^ 
mióos 7 despablado, es es^piakíente costoso y difieil. 

La administración de correos de la Habana qiie46 trietargada 
por mucho tiempo, iy||ffg diera nn paso vi^Je de adelanto ó nía» 
joramiaoto,' hasta l^^^^Bbn que el Sr. don^ranci^fQjilernsndes 
Naguas como admim^^pR' general, j el Sr. don Santiago de Cape» 
tiUo, como iotervento^Hsieron en movimiento todos los recursos de 
pnyvaolioaa organización, y con resultados felices crearon nuevas ad- 
ministraciones «n el interior, dando movimiento j^^a á todas ioa 
negocios del correo. Permítasenos como un justo des^^o, tribuiar 
aquí una señal sincera de respeto y veneración á la -mea^oria d«l se- 
ñar CapetiUo^ del honradísimo gefe que se ganó al aprecio pMiico y 
cuya muatte hemos sabido llorar. |^ '? 

El destino ya estaba decidido en favorecer la admtniatraeioa ¿o 
correos de la Habana; y la benignidad Real tuvo el mejor y nuis í|^ 
lix acieitoc^n llenar la vacante da^ *Sr. Capetillo, nombrando an ad- 
ministrador general que con el mas notorio celo y empeño (fot el Real 
8u|||É|. continuó los proyectos de sus antecesores, y creó otros de 
si^^ue lia» mejorado y adelantado la Renta. El ha oreado nuevas 
neffiíPstracioneR y receptorías, poniendo en comunicación las aldeas 
y caseríos mns réViotos é insignificantes, ha establecido ua plan ge^^ 
neral da economía en todas sus dependencius é instituido los cartq||ift 
distribuidores tan necesarios en las ciudades populosas y óe gran tra- 
fica. Es verdad que estos g«fes han tenido la fortuna de verse au»-^ 
liados de subakemos intelijentes y pundonorosos, qtie han aabida 
secundar i^Rniras, contribuyendo á la perfección y m^ofamianto 
de la Renta. Para completar tantos bienes, hemos malo con pl a ca r 
quB el alto gobierno, siempre atento á las prosperidades d» Cuba, le 
ha designado para su contaduría k un empleado ilustrado, queÉp 
indica en sus oparacioncH los deseos qi»e lo aaimnn Wpro del Mrví* 
cío público. 

La administración de correos de la ^bana, está montada hoy 
baja los principios mas re<^Mndables de períf^eoioA y de acoii»«Eifa«< 
Enouétitransa en todas ans^Hcfllas operaciones, religiosidad» des« 
paeho, decoro, urbanidad ^Kpeño en rebajar el porte de los impM*< 
sos para que los conocimientos se difundan por todtMS partes^ y ^^ 



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^ iT MtlMrtl^ 



—285— 
l#s f^neraovmat que b& kTantao conozca^ á su Píos, i mi Baiiia y 4 

, Uttiwmnwnte» fio olt idetnos que el grau Pit, el patriarca de loa 
míniatros Ingleaea «a 4in io&rote 4ia coronatrefiriéiuloae álaseaun 
d«k« aobrafita» del correo al eapre^a eii estoa téranÍBOs; ^'Talea pro- 
ducto» deben ínTertirae eo esleuder las c^^^^uisíonea del Reino- 
lAnd^ eato inaporu mas que ingreaarJoa^^^Baóvaría geoeial, y 
«o aedtfe queeoa eaoasivoa loa coatoa de i^^HRvoa correoa^y me^ 
jorar loa aatif üoa^ porque ei benefíeio que ^MRn loa puebloa ea a»« 
perior^átodoaecrificia." ' , 



AprolmJla por 8* Hf. ^n Icm autóe de residencia qué Ae 
' al Escino. Sr. Colide de ReTllia-Gfgedo. 



^tMHar; 

^^ ^K 

»»<•» — ^^^^H 

«FRANCISCO XAVIER DE ELIPÉ, DEL CO^ 
de S* M,^ su Secretario y_ Escribano de Cámara em eh Retti 
tmmo d$ ¡as Indias. 

Certtüeox q«e babíéadoae TÍato por lea Sres. del eapreande R^l 
y anpremo Conaeíe, loa aetoa de la reaidencia públicS^ tomada al 
SaeaiD. Sr. Conde de ReTÍMa-Oigedo, del tiempo que ejereió el eiH'- 
pbe de firey , gobernadbr y oepitací general del Reino de la Nueva- 
Ri9|^n, y la d||unda de eapíteloa que eotitra dicho Sr, Con^e piih 
aiepoffi el Proci^Ar general y el Síndico del Común de la eiadad 
de MéytcOi a«il)re 1^ obraa que mandó haeer eo la niiama eiudad 
daraote an gobierno; oidae las porte», y lo eapueeto por au razan 
V^^ ^* Fiacalf dieron y proveyeron a|^nciade6ii i tira, y un aafo 
aMBada para que antea de publicar8e|V||p9fise á las Reales Manoe 
de.S« M., qae todo, eeo su proc^ciiMon, es en los térmiuot ei^' 
guffcMlett - . 



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—286— 
Sentencia.— «Viütos por los Sres. del Real y Supremo Conaejo' 
de las Indias en sala de Justicia, los autos de la residencia pébUca jr 
demanda de capítulos puesta contra el Sr. ('onde de ReviHa-Gigedo» 
por el Procurador gendüil y el 8índieo del Comuu de la ehidad de 
Méjico, acerca.de las obras que mandó ffacer en aquelhi copital dif 
rante su vireinato, mA^ou que se |jecutarou, caudales que se ín» 
virtieron en ellas, ^^^^Bjbsas; vista lu Real orden de 19 de fOñrao 
de 1794, por la qc^^^MBncion al mérito y servicios del espresad^ 
Sr* Conde de Revilla-CRgedo, y 4 la pureza, zelo, desinterés y justi-t 
ficacion con que hMia servido -el vireínato de Nueva-Bspaña, a^ dig^ 
u6 S. M. dispensarle de la residencia secreta, y mandar que se pu- 
blicase edicto para que si algunas person^tuvio^n q^pedir contra 
el indicado Sr. Conde, lo ejecutasen dentro de cuarenla dias, y que 
oyendo y sustanciando las demandas que se interpusieren, avisase el 
virey y las resultas: Visto lo- resultante d4ki indicada demanda de 
capítulos, y los documentos y pruebas producidaappor una y otra par* 
te. La Real orden de 28 de febrero de 1799 con que se Kemilieron 
]o8 autos al Consejo para que tuviesen en él el debido curso: Lo ac- 
tuado á su consecuencia en este tribunal, cuanto ver c^kino, oídos 
fBltedos los abogados de las partes, y el Sr. Fiscal: Fallamos: 
^KmoB declarar y declaramos por respectivamente voluntarios* 
Hhdos y calumniosos los capítulos de la referida demanda: qim 
obras de que en ellos se trata; y se han ejecutado durante ^^^^ 
biernokdel Sr. Conde de Revilla-Gigedo, á iuipulsos de su parl^^^^ 
y singularísimo zelo, actividad y amor al bien comunlt-que ha t^l^^ 
pocos ejemplares en su.4 antecesores, y hará época en la serie de 
afelios vireves, han sido muchas de ellas necesarias, otras (kiles, y 
todas couiffientes para la salud, seguridad y com^idades de loa ha- 
bitantes de aquella capital, su adornopy hermosura, limpieza y bnesA 
policía, deseada por. aquella ciudad y sus viñByes, proyaeíadii y eai» 
pozada varias veces, y nunca llevada á perfecU eí|Mieion, com^lm 
■sisma ciudad, su Procurador general y et Síndio^KComun lo ma- 
nifestaron repetidas veces en los espedientes fori^uos sobre algonaa, 
y las principales de dichas obras, dando gracias al Sr. Conde porque 
con su eficacia, amor y ^^^rocuraba las ventajas y adelanlei^hnr 
tos de aquella capital, fuo^Bdo lo que la cttidad na había p4H^ 
sin embargo de haberlo desKdo^igeutísimanente, y eatar obligada 
á ejecutarlo, dándole las ma» siiiceras y espresivaa gracias pMr e& 



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nuvor y atdiente zelo que tenia por el bien de nquel público, sU (^n^ 
yeclio y utifidad, proporcionándole la^ ventajas que 0e ad?ertian en 
8U8 providencias, efectos todos de cu infatigable celo por la causa 
teomnn* que se estendia liasta solicitar la h^raosura de aquella capí- 
tal, quitándola los defectos que padecia, y que tanto contribuía» á la 
«alud pública y general beneficio de sus bflw^s, con otras espre- 
«íones de esta naturaleza, muy contrarias^^^^H que se ha asado 
en la demanda: Que por lo tanto, lejos (MB^responsable ai Sr. 
Conde por alguna de las cantidades invertidas en 1^ enunciadas obras, 
es acreedor por su conducta, infatigable 2elo y actividad con que 
proporcionó á aquella capital tantos beneficios como r^ultan de los 
autos, y son ||áb!icfe y norrios á los mayores elogios^ y^rpétun gra* 
titud y reconocimiento de aquella ciudad y todo su vecindario^ como 
igualmente á que sus particulares méritos y servicios, sean atendidos 
y premiados por la sufWma justificación de S. M, en las personas 
•de sus sucesores, ya que no pueden serlo en la del Sr, Conde, por 
su fallecimiento. Condenamos en todas las costas causadas á la par- 
le del Sr. Conde con motivo de esta demanda, á todos los sugetos 
mancomn jTdamente que compusieron y firmaron la Junta ¿^ ^'ét, 
enero de 1705, en que se acordó ponerla, á cuyo electo se titüoria^ 
por la Contaduría general, las ocasionadas en el Consejo, y ^e vejí- 
g^rá en Méjico la misma diligencia 4 consecuencia del dtep^clij^ 
iMre, por lo respectivo á las causadas en squella capitnl; mnn- 
que por los mismos sogetos que compusieron la relerídS Jun« 
, ^lenteft itfancomunadamente en las arcas de la ciudad cuanto 
de sus fondos se hubiese estraido para gastos de esta demanda, re- 
mitiéndose testimonio al Consejo de haberse asi verificado: T lo aoar- 
dado. Y por esta nuestra sentencia, qtie se consultará á S. M. antes 
ds publicarse, definitivamente juzgando, así lo proveemos, manda- 
mos y firmamos^ — El Conde de Pozos-Duices. — José Antonio de 
.Urílnr,— ManiMLdeSoto. — García Gómez Xara^ 

PnoNUNCi^^p. — Dada, y pronunciada y consultada á S. M. 
en 20 de marzo de ^ste año, la precedente sentencia, se dignó apro- 
liarla, mandando que se publicase, como se ejecutó, haciéndose sa- 
bgrfMas partes; y no habiéndose suplüado de ella, y pedido por la 
dJMncino, Sr. Conde de Revilla-Gigedo^ de Güemes que se man- 
dase llevar á puro y debido efe^É^ustancíada legítimamente esta 
instancia, vista por los Sres. del re^ndo Consejo, con lo manifestado 




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—288^ 

pof el Sr. Fiscil, proveyeron en 8 del corriente níayo, «1 áúto ssgtittf* 
te; Llévese apuro y debido efecto la sentencia del Conseja proMm^ 
€Íada en oeho de abril, 

^'La reJacionadOf xOnsta moa por este neo dt Ion m^néktuaáotf 
éutoSf y cuanto va inserto corresponde con susoriginaleSf que paran 
cu la escribanía d^^Hara de mí cargo; y para que conste doy Im 
pteaenie 6n Mad^^^B de majo de 1602* — Franmseo Xavier de 
Elípe:' ^^^ 



^SCRIBiNOSfPROCHRJMREfi. 



Estando bien instruido de que los escribanos y proeoraJores dal 

Utiáaero, lejos de degradarse por su ministeiio de los deteobos que iei^ 

«orfesponde de honrados ciudadanos, y de la dfstrneion da orígaft 

^^^^unos poseeni solo en ra^onr de ejercer dichos olcios; cum^ 

^^^^^Kb6 laa \ey^9 y reales ¿rdenea que nos gobiernan esactamentOf 

t^^^^Vencerian sus desafectos de la injustída é ignomnera con que 

a^^Men considerándolos en ménoa valer y confundiéndolo» 6j 

riéndolos igualar con los pica-pleitos deaprecrabfes que son el ] 

objeto de todos mis pensamientoa, porque ios abominen y detesto 

'sa de oue millares de ocasiones han ITegado á mis oídos fbs gel 

dé la viuda, y los cíamoreeí del huérfano que tuvieron la deegracia dar 

Imber caido en sua garras» 

Las consideraciones y privilegios que tiene oomeedidos el Rey 
nuestro señor á dichos n^itústros, como oficiales poseedores de oá^ 
eros de pluma vendibles y rennnciables, son termiiiantea eii la. Reftl 
cédula que copio. En ella veta el lector que quieM^^ M. que se lev 
mire y trate como ofíciales subalt^nos de la mil^^civil^ y declars 
qire lea corresponden iguales privilegios que á loa oficiales que bítimíii 
en fa milició^armada, fundándose en queatmque los pcvseedores de 
tales oficios tengan el doiifltiro útil con las limitacívne» que P^^^*" 
ben las leyes, no se hallan autorizados para disponer de elkMrsc 
firbitrio por conservar síempreM|^ona el dominio directa con un 
rferecbo espectativo de reversión, deseando conciliar (dice la cedida). 



ito^^BL 
irelMr 



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«y Google 



Ui iwliwnckm de eatos oficios en beoeficios de mi Real Hacienda» el 
de la causa común, d&c., ^. ^ 

Auto de obedecimiento. — En la ciudad de la Habana en prime- 
fo de febrero de mil tetecientos ochenta y o^o: £1 Sr. don José de 
Eepeleta y Galdeano, caballero del ¿rden de San Juan, subdelegado 
de la 8nperintendencia«general de correos gpstas y estafetas, juez 
protector de la renta de ffbacos y de la re^Htopañla, gobernador 
de esta ciudad y Gap¡|an general de la isla <^^Hf y provincias de la 
Luisiana y dos Floridas por S. M. dijo: Qíienarecibido la Real cé- 
dula de que se pondrá á c<^tinuacion testimonio fecha en San Lo- 
renzo á quince de octubre deNÍfefio prócsimo pnsado, por \n cual p|p. 
hibe S. M. toda impesicion de censo ú otro gravamen sobre los ofi- 
cios vendibles j renunciables de e&tos miuo8,y aajtnisnio ^^ sirve de- 
clarar que en tofios los cesos de interinidad 6 nrrerii]a|nieiH(> de les 
oficios de pluma vendióles y renunciables, ee reparta y aplique el 
líqujdo producto de ellos después de satisfecho el que los sirva entre 
la Real Hacienda y los ititeres^dos particulares, con la misma pro- 
porción que 1^ adjudicaría el valor principal en el caso de reíoste, 
según el espíritu de las leyes; pero con la prevención de que se es- 
cuse en lo posible el poner en arrendamiento estos oficios racaiíie^, 
conforme á lo dispuesto en varias reales cédifcs, y finalmente que 
DO puedan embargarse mas que la tercera parte de eniolumemfit y^ 
sueldo de los tales oficios por las deudas de sus poseedores, y obede*¿ 
Qfftido su señoría con el mas sumiso respeto y acatamiento debídot 
W esplicada rffolucion soberana, mandaba y mand¿ se goardci eum* 
pía y ejecute puntualmente, y que para su efectiva observancia m 
participe en la forma de estilo' al M. I. A. y 4 los Sres. alcaf&es or- 
dinarios, y se notifique á los escribanos del número, sus tenientes y 
anotadores de hipotecas, y que se libren despachos con su inserción, 
y la de este auto á los gobernadores de Cuba y Trinidad, tenientes 
y justicias de la isla; pubficándose por bando solemne en los parages 
acostumbrados, y lo firmo con el Sr. su auditor de que doy fé^José 
de Espeleta. — José de Cartas y Texerina.— Ante mi, Ignacio de 
Ayala, escribano interino mayor de gobierno. 

Oficio — De acuerdo del consejo remito á Y. 9.j|tor principal, 
el real despacho general adjunto de 15 de octubre pro¡JPu> pasado, 
prohibiendo por regla general toda impoJicion de censo ú otro gra- 
vamen sobre los oficids vendÜÉ^ -renunciables, y deelarando la 

^^ 37 



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parte que en caso de interinidad 6 afrendiiiniento, delbe reservarse á 
8U8 poseedores sobre las utilidades y emolumentos do los mismos 
oficios y la en que se podrá hacer ejecución por las deudas que tu- 
viesen con lo demás q«e se espresa, y de su recibo jne dará Y. 8* 
aviso para ponerlo en noticia del mismo consejo. — Dios ^HiH'de i 
V. S. muchos años.— -^adrid 24 de novienlbre de 1787. — ^Antonio 
Bentura Tarancio.-«|^wobernador y capitán general de la Habana* 
Real cédula,^0ffr^E^Y: — Por cuanto mi real audiencia de 
Goatemala me hizo presente con testimonio en earta de 21 de no- 
TÍembre de 1781T que de resoltas de hab^ renunciado en mis reales 
ritonos D. Antonio López Peñalfór cffli de las escríbunías de cama, 
ra, en e I I||ihrf|k^ nombrado interinamente á D/José de la Parte con 
la mitad (^BT utilidades, apocando de la otra mitad las dos tercias 
pár;^es par^lwatísfaccion de los réditos de l||| gravámenes que reco- 
nocía ^obre si el oficio, y la restante á mi Real Hacienda, como se- 
gunda renuncia, todo sin perjuicio de las diligencias que dobian 
practicarse en el gobierno para su remate y proFlsion, manifestando 
con este motivo los perjuicios que diariamente se esperimentan de 
que se hipotequen los oficios vendibles y renuneiables, impongan 
^ÉH^^obre ellos, v se haga ejecución „pues de^aquí era su poca 
jffiBHBt'^i corto valor^' y falta de curiales de probidad é instrucción 
"^'^n loa lüiliimales á causa de mudarse todos los días, resultando ade-^ 
m^^ daños / pérdidas de los acreedores á ellos porque con el favpr 
y protección que suelen tener los deudores con los juyes, se atrasa^ 
y confunden las demandas; por cujas consideraciones propuso como 
iitil y necesario me dignase prohibir por cédula circular el que se hi-^ 
potequen, obliguen é impongan censos sobre Igs oficios vendibles, 
declarando que por las deudas de los que los poseen y sirven solo 
se pueda hacer ejecución en la tercera parte y no en los mismos ofi- 
cios *'como oficiales subalternos de la milicia civil á quienes parecia 
eorj?esponder iguales privilegios que á los ministros de orden. superior 
según se vitrificaba con los que sirven en la milicia armada.*' „VistQ 
este asunto en mi consejo de las Indias, pleno de tres salas, con lo 
que en su intelígeacia y de lo informado por la contaduría general 
espusieron mis fiscales y consultádome sobre ello en 6 de julio c^ 
este año teniendo presenteeque aunque los poseedores de los oficios 
vendibles y renuneiables, tengan^Upminio ^til con las limitaciones 
que prescriben las leyes, no se flMn autorizados para disponer de 



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-291-' 

•I 4MI á «ti arbitfMi, como de cuai^taquiera otra finca de su patrímoiitOii 
por oonsenrar aiempre oii corona el dominio directo con un derecho 
•apectativo de rebarcion á ella por causaa diferentea qite puedan ao- 
liDevaiiir; y d«8eaiido conoiliar la eatimacioTí de aatoa oñcioa en bene* 
ficio de mi Real Hacienda, eh^^la causa oomun y de los particulares 
J que recaigan ^n perdlAu i^OTieaa" para sikdeseoipeno, libertando 
á loa «rreedorea de loaTíéagoa ¿ q4ie ae hnlj^Hkpu^tOf con talaa 
Mya en el caso de la caducidad por falta d^miiicia u otro de loa 
motivos que «atablasen laaÍM^ he resuelto prohibir por regla gene- 
thI toda imposición de cei»Mú otro gra?ániea ^aUra lus nfiüiüs vea- 
díMes y rehunoiábles de mis ^uos de las Iiidiní^, y 
peela «I derecho que en caso de interinidad ó anca 
aer?arse á sua poseadme a44)re las utilidades y vnl 
miamoa afioioa, mn einM%o de que por Real cíniíilft d 
de 1733 asp«dida á n^ virey del Perú, audiencias y oü 
aquel reino ctin motivo de lo noaecido en un (ficio de escribano de 
eánMlra da mi real audiencia de Quito que fué D. Pedro "Sánchez 
M.ildttUado, y recayó, por arrendauírio en D. Patricio Villamil y Ta- 
püa, fui serfidot pr^euir qiie en hingun tiempo se permiue/^ü 4^ no I 
herederos en los oficios vendibles tuviesen parte alguna en »ti# amut' 
damieotoa „^ Fcnido an afjrohnr lo acordado en eJ part¡ciil4r'p4| Qli 
renl audiencia de Goatemala** declarando asimismo por piuito ^ene- 
Fal>^ aonio declaro, que en todos \o» casos de ioterinidml <* utrw.^lfí. 
nRanto de aCdia de^ pluam vendibles y reiiunciables, se repartan y 
aplique el if^uid») prod^icto de ello^ después de satisfedio el que lo 
akraa en est» mi Real Hacienda y los interesados particulares con ki 
misma proporción que se adjudioarie el vidor principal en el caso 
dbl leteaíMI, «egun^l espíritu de las leyes; pero con la prevención de 
que se e^tme'en Jo posible el pooier^n arrendamiento estos oficios 
vacantes conforme -á lo diapueato.'en varias véales^ cédulna, y finaJ^ 
mente declaro que ,,no pnede embargarse mas que la tercera parte 
de emolumentos sueldo de los tales oficios por las deudas de sus po- 
seedores:" Por tanto ordeno y mando á tnis víreyes, presidentes, au- 
diencias, gobernaderes, intendentes y oficiales reales de mi reino de 
Jas Indias é islas Filipinas y demás á qnienes tocase el cumplimiento 
de ló resuelto, y declarando en esta mi Real cédula que le guarden, 
observen y ejecuten y bvgan guaflÉ^r, observar y ejecutar precisa y 
puntualmentesin embargo de cualquiera cédula ú órdenes que hubie- 






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_2M— 
re en contrario y por ler asi mi voluntad y qiM de eata «e tome razón 
en la mencionada contadurfa general fecha en tan Lorenzo á 15 de 
octubre de 1787. — YO EL REY. — Por nrandado del Rey nuestro 
Sr.— Antonio Bentura de Taranco; y al pié de dicha Real cédala ao 
hallan tres rúbricas diferentes, ^ ^ 

Tomóse razony^ contaduría ge ijfljk^e las India». — Madrid 
2Q de octubre Je Í^HpD.'Francisco Machado, concuerda con sua 
originales quepuse^Oa secretaría del Sr* gobernador y Capitanige- 
neral á que me remito. Habana 1 f «|^|||^^rero de 1788. — Signado, 
Ignacio de A yak, escribano interinc^^^bierno. 

Ceí^oÉmiP el bando antecedente fué publicado en los puestos 
púbri€0|^^^^BLudad á son de cajas de guerra y demás instnitnen. 
tos i^lico^^Bel ricoropaüamiento de un lünuete de dragones, una 
manga dJ^^rtELilema, y otra de fusileroMÍ que asistió el teniente 
B-i^omás Gártía Barrera, ayudante de la ca§ítanía general. — Ha- 
bana 7 de febrero de 1766. — Signado, Ignacio de Ayala. 

En la Habana en dicho día lo participé al M. I. A. estando en 
acuerdo ordinario de que quedaron instruidos.— > Doy fé, Ayala. 
^^^En el mismo dia lo participé al Sr. D. JuanBautista Lanz al- 
^^^Mdinario, doy fé. 
I^^^^R dicho dia lo participé al Sr. D. Pedro Morales, alcalde or- 
^^HRo, doy fé. 

En dicho dia hice saber el auto y Real cédula anterior á los ef- 
eribanos procuradores, D. José Antonio Boéqueé. — D. Manuel Ita- 
fael Ramirez. — D. Felipe Alvarez.^D. José Marín Hodrígue7. — 
D. José Rodríguez. — D. José Díaz. — D. José A}varez.^D. Tomás 
García, y quedaron instruidos, ^oy fé. 

Es conforme ásu originnl que queda en el libro deikiiidoi da 
mi cargo á queype remito. Habana 16 de febrero de 1798r-*StgMi- 
do, Miguel de A]^ala, eíNsríbano mayor da gobierno. - 



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— 9«3— 



ANTIGOEDIDESDEL ril8. 



¥^ 



Cdbiido de 3 de maifo de 1556. — Fué ncordado que al tiempo 
que eatrao Ba?ioa en e^|g|i|^ muchas personas de ella, entran en 
tales navios luego comi^i^^Ptodo con efecto de atflivesar j com* 
prar todas las mercaderias ^K traen para voh erla3^u!g||uder á los 
▼eeiflos, lo cual es en perjuicio del pro comua de t^^^^BSnde acor- 
daroQ j mandaron que de Koj en adela iite nin^j^^Htiia sin li- 
cencia j mandado ae^^aierceá el Sr, Grib€rnni]or,^^Bna de vein- 
te pesos, sea osad^Jde entrar en el tal navio ó oñ^^ \ porque 
ninguno pretendeP^orancia mandaron que se pregone pública- 
mente en la plaza publica de esta villa el primer domingo que viene, 
)a cual dicha pena se aplica de esta manera, la tercera parte parala 
Cámara, la otra tercera parte para obras publicas, y la otra tercera 
para el denunciador, j que solamente pueden entrar los oficia 
Rey que tuvieren cargo de cobrar sus derechos. 



iak^el 



Cabildo de ilde mayo de 1556. — Se acordó, que por cuanto se 
espera presto^endrá la Armada que se va para los reinos de Espa- 
ña á^ste paertof 7 suele haber en el vender del pan y carne en los 
precios dello álgun desorden, y alfünos acostumbran á venderlo en 
mastfde 16 que es justo, y conviene que no se dó á mas precio de eo- 
mo Btiele ^aler entre los vecinos y otras personas^ue lo compran y 
parece por información, por el Sr. gobernador re^pida valer y haber- 
se vendido á 2 pesos la carga de pan casabe, y la arroba de carne á 
B rs. y 10 r«% conviene moderar lojiusodioho, por ende mandaban y 
mandaron, qne no se lleve mas precio por la carga de casabe, que 
M rs. ije pkta y por el arroba de carne salada 9 rs. y no i mas 
preeloy asi lá vendan por estos preoios á laiMclA Ariiiada;y á4os 
navios que a^^ora^átán en camino y -compf arlo quieren, so penn de 
2 yso* de oro á la persona que ae haNar^ haber v.eq^ido el dioho 
oasabe la carg» & marde lo»; dichos 2i rs., y eLaf roba de oacoe i 



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— »4— 

mas de los diches 9 rs., bajo las penas en cuales incurra la persona 
que lo contrario hiciere, aplicadas la tercera parte para la Cámara 
de S. M. y la otra tercera parte para las obras públicas de esta villa 
j la otra tercera parte pura el denunciador, mandóse pregonar por- 
que venga á noticia de todos. 



Jt ue ffSbrí 



Cabildo dtZi áiAuíio de 1556. — Jt ué ffrordado que porque en 
esta villa de la Habanadespues que los fVanoeses la destruyeron, ha 
quedado muy disipada y desproveida^ÉMUtias ofensivas y deleDal* 
vas y convierfe que los vecinos y hic^HIb de ella, y qne eo día 
habitan J^(y»4<|^n tirngan sus armas, fffra con que poder resklír y 
ofender a Tus enemi^'os franceses y otros corsarios sí á ella vinieren, y 
estén bien Ttpv^Qibulf^s de ellas, que se baga para ai dfa viernes pr6« 
zimo veJLt[l^%C|iie se hará Cabildo, la lista^^copia de todos los ve- 
cinos y rntFfKfi^rii'^ 4] lie en ella hay, para qne aijí^Lj^ecba se reparta á 
cada uno que antes que en el Arninda se vay% puedan comprar y 
aprovecharse de las armas que se le echaren qaetengn. 

Cabildo de 18 de stticnibre de Í556. — Antonio de la Torre y 

«Inostrosa y Junn Gutiérrez regidores de esta villa, pidieron 
rced el Sr. Gubcrnador y dijeron, que por cuanto ya á su 
le es notorio la paz qne 8. M. ha sido servido hacer con el 
Francir^ que ansí mismo se tiene noticia de no haber cor- 
sario francés ogora por estas partes, y que ansí mitmo el invierno 
sobreviene y que esta villa y vecinos de ella están gaslfiaas y cansa- 
dos, ansí por el daño qiio de los franceses han recilndo» coma ^ las 
velas que han tenido y guardadonen esta vill» y puerto, y pu^s poi; 
rasvnn de la dicha paz, y no se tener nueva do ningún corsaria, se 
pu^de sobreseer la vela que ha habido ó alguna parte de «lia, que su 
merced moade ^m se sobresea por. algún espacio de tiempo ó á la 
mónoa aliviar parte de ella, pues es eosa de que los vecinos reoibao 
merced. Y luego incontinenti vigto por su merced del^ieho :Sf . Go-. 
bemador lo pedida por loe dichos Sres. R^^gidoras, y víalo qUe le* 
onusta de lo susodicho eoo parecer de los dichos Srea. Regidorea fM 
acordado per so ifl^rM) del éitho Sr: G<r>betnador y Regidores fft» 
di, aqui adelante, hasta qué otta^cosa se provea sobao eafas mandaran 
que vele de día tm homhmt efl el Morro, y de ivoolíe á9trhmikr€t^T^ 
la Osíl^ta, y laa demus velas se sobresean: así l0 mamlailin. 



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^ 



Cabildo'de I i de diciembre de i55ñ. — En egte Cabildo se lej(ó 
lo siguiente. — Yo ÍKego de M^zaríegos Gobernador y Papitan ge- 
neral de esta isla de Cuba por S. M, dbc. Hago sábela tos Juan de 
Rozas mt lugar teniente y á vos Antonio de la T(»rre y Juan Gutier- 
Tez regidores de e«ta villa d^yn Cristóbal de la Hatona y á cadi^ 
uno y dinlquiera de aVqfl^Br-informacion bastant^ue he toma- 



do, he hallado que dSpber alcaldes en esta dicha vilíade la llába- 
na se han seguido y siguen muchos alborotos y escándalos y injusti- 
•Mis, de qu^ Dios y 8. MJ^isido deservidos y esta villa |^a recibido 
notorio agravio, y por el^^H|B, y porque á mí como tal Goberua* 
dor toea esousar loa dichoimNirotos y eeeáiydatofi, yprovccr como 
€tta TJIla y goberuacioa esté mas en juj»ticia, quituijf^^^a en »cr- 
¥Ício da Dtoi y de S. M. tan en tanto que ^. !M. sobre eflo^a iníor- 
«Sido y pro....y roamle lo que mas fuese gf^rvulo. Yts ha stíspentlido 
im ^iehos Aleaides«^la elección de ellos, por tanto tuandü á vos, loa 
éickosmi lagar teniente de goberaador y Regidores de esta digha vi- 
Ha, que el día de añl^ue? o primero venideíOi principio del año da 
I5&7, os jimteÍB ea vuestro Cabildo y Ayuntamiento según qi^e lo te- 
lieiadQ uso'y costumbre, y votéis y elijais^Regidores, cuales os pa- 
reoieron mas convenientes al sardio de S. Mi y bien y pro de esta 
y^ila, para quo estos dos regidores sirvan el dicho oficio de Regid^tf 
JMBtamente con el dicho Antonio de la Torre, regidor perpétuo,^Kro 
eJijais ni consintáis elegir Alcaldes ordinafioÉ, ninguno de ftlios so pe- 
na de 500 p^ de oro para la Cámara y Fisco de S. M. á cada uno de 
vo9*«*4o contrario hiciere, demás de las otras penas en que caen é in- 
curren aquellos que no cumplen y esceden de lo que su justicia ma- 
yor les suele mandar, que es fecho en la villa de la Habana á 2 dias 
del mes de octubre de 1556 anos. — Y otro s(: os mando elijáis Pro- 
curador de Consejo y que sea tal persona que convenga al servicio de 
Dios y de S. M« Fecha ut supra — 'Diego de Mazariego«.-^Por 
mandado del Sr. Gobernador. — Francisco P^re2ME| Borrólo, escri- 
bano publico. m 



^^f» » - 



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So^c 



— 3M- 



Contift&an lar\ipuntaciones del librom^MiserUo de Hernando de la 
Parra^ (mg^lado su lenguaje y e^mjftj^^ea en que láe publi- 
camos. ^ *^r 
^ 1598 á 1562^ 

.•...^•. -^^-....que 86 eaperen de lar 

]«l«*e8pañola. Las lluvias y los huriÉ^^Bb sueedeD unoii á otros* 

Desde el din t ^ \^^*^%^ el 24 de oct^P^159b) no han cesado las 
aguas. [.08 |,:> ' on coD asombrosa admiracloD, las labranzas 

se levrirunti oiágiCHiiu i^te. Aquí no se conocen ni son necesarios loe 
abonos, fu jg^ulo/.ji ^<vlo trabaja y sin las penalidades y fktigas qoe 
cuesta Li] 14^301^^1 J''^? *^1 cultÍTO de las mieses, se cog^ndos cos^hae 
al año. Los bosques ila Cuba son frondosos y sus árboles de una 
construcción estraña para el Europeo. La ¿itba es el gigante de 
ellos, y. aunque lu madera^s inútil, sus brazos y follage son bellos y 
pintorescos, el refugio mas precioso contra los ardientes rayos de oti 
sol abrasador. L^ fornida caoba, fl elevado cedro, el ébano, el gra<- 
naáj^, el magestuoso coco, el guayacan, el ácana, el rompehachai 
el coposo tamarindo d^c. son leños hermosos, de valor y de ntílidad 
que por todos lados abundan y que en todos terrenos vegetan con 
magestad y lozanía. En las costas del mar y sobre suAnismas are- 
nas nacen unos arbustos que producen unas cerezas grandes que lla- 
man icacóes, es en muchísima abundancia, las hay rosadas mas 6 
menos bajas, omarillas, blancas y negras, y como sus hojas son ver- 
des semejantes á las del laurel, y la planta de bella y proporcionada 
$gura, ofrecen ala vista del Europeo un paissge risueño y encanta- 
dor. En las misi^u playas aBundan otros árboles que dan unas ce- 
rezas gpqueñas fl^as del mar) y los parages cenagosos de ellas están 
sembrados de mangles y de un mortífero árbol que in&sta las orinas 
de un fruto que llaman manzanillo, que envenena los peces y enfer- 
ma al hombre que se alimenta de ellos. Es increíble el numero de 
cangrejos que se cria en estas cercanías y el ruido que hacen de no- 
che entrando en el poblado, buscando lae^ inmundicias y asquerosida- 
des. En Cuba todo es bello, nurvo y encantador para el que viene del 
otro hemisferio y se acostumbra á la vida pastoril: La caza es abun- 



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—207— 
fkMéBi feg9 fa no ^ociWMtrd a^m^Mat aviM de pie«» de pbte y ofe 
• ce» |4«iiii4i68. de cimalte que noe. pÍQUbeft.e» Oi|gj|^ £1 g nem * 
nejo, eÉlocoró (será el locoroio). ki loenea CQUMra^^nkmeaett, ■•• 
lee 4Mpo9 que. beii HemedopOii elMcáoft. 

Le peeea ee abuari«g||flLui ee otian miichiee^ Kur | 
9q# epn^eefDHoa eo E^HpPSo jo a» les enciientro adlk 
HMf ew^e) füMo j sunnsia que á Ioa de allá. • • • .•••«^••* 

I^M beüea j div.etsioike en la Habaiaa son graeioeea j eakraf ft^ 
fPio^cii^ eeneer^ea todavi|^M|M( priaasros la lodesa j poícAí cukaia 
diaJaP MHtífenasy j e« n|^Kida« iaeseasez y niiigmioft recuifte 
49 X^A. poblaQÍQQ .qiie comienza á levaiáarse. U ny e^j^hft i I la eua* 
Vr9 i^jíi^íooa qne asielMiiá loa actA ¿ que ae les lytflfflR^lÍHnie un 
jPI^tío 4^Qi^v,eaio« Sw estos müsicoe, Pedro Al uian^n, ntUfir^T díMA^ 
llH^ ifiolUi; J^cqme Vioeire« de Lisboa, clarinete; Pi^^ü&l ^le Ochoftt 
de Sevilla, violón; Micaela Ginez negra horrn, de Snnttrti:^ ile loa 
CaJfigIleyrMa, vigM«lístai loa eaalee llevan feoeraioieale sus acompaña- 
4ofl( pjipra rjiacac el calabaao j tañír laa castañiieías/ Estos raúaieéa 
l^9ipfe estÍA c<iiHpro«ielídos j pfht nM^rlos á la preferencia, ea 
fpr^so piyarlea.la pai^a, j ad^otas delenS^Pes exhorbitante, Ikvar» 
y» .cabik^duxa, darles racioa d^ vii\o j fficerlee á> cada itnoi tan^ 
bifp 4.a^ SumíiHfipf^ ademen de io c(ue coywen j beben ea la füfwkm 
un plato de cnanto se pone en la mesa, el cual se fb llevan i suacar 
•aafjái-€Mei>abie^«ro «llaman propina de la funqfon. Estos mismos. 
^mMeaa danewvei ifaf^estae solemnes de la parroquia qiíe soalaa 
V de san Cristóbal, san- Marcial, C^rpue ^. « . • 

En obsequio de noeatro gobernador los mancebos de esta pobla. 
elon diapuaieroD una comedia la ñocha de San Juan, para eujo efec- 
to hicíerifb construir una barraca, en las cercanías de la ibrtaleía, ti* 
tulábaae esta aomedia: "Los buenos en^el cielo j ly malos en el sue- 
lo." Era el primer espectáculo de esta clase quájjUiacia en la Ha- 
bana j atrajo á todos sus moradores. Hu\)o muchoVborot^^|raDte 
la representaoíon, porque la gente no acoatnmbrada á comedia, char- 
laba en voz alta j no quería ciillar, hasta que el gobernador le dirigió 
^la palabra amenazanda con el cepo al que uo guayase el debido ór- 
«den. La comedia se aeabó después de la una dt lá mi^na j lajeo- 
ie regustada quedó tan complacida, que iasislió en que volviara i 
principiar. ' 

Aquí carecemos de tmlo y especialmente de artistas, el trabajo 

38 



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—208— 
de iDoaoíá es darístmo} pot la bediura de uaa ropilla entera de fímoi 
llera el mác^^^Aguilera que vive ul lado del huerto del eonyeirto 
que «e «etá faSficjaiidOt veíale eseudos de o>o. # 

Solo hay dos bolieas en este pueblo, la de Sehastiair Mifanés, 
eiúle R^^ y l^áe López Alfaro, cSÉ|cbj|Oe8agiie. No habrá eti 
oátila lyMi d4hlas cincaenta embases^^^^^kas tan desvirtuadas, 
qte el otro dia presenciamos su ineficacia en^os cán^ieos que die* 
pitsierfMi al escribano de mi amo. Las moscas operantes estaban pa- 
sadas y Aechas pbkos. Las medicir^JBb se consumen en el pala 
vierjbu dt^- (IiiiH[jJltik y ImstH que no sq^Hron no $e hace nnevo pe* 

didü ,^»'V ...^•^.•••••...r 

Mudt0| iitijci^í^Liuo progresan las siembras^e caSa de asacar j 
del laUuér' ^. ^^uí^ dtíben tomar en esta colonia un aspecto favora-<f 
ble cun \;i < ■: lucioii del situado de' Méjico que le ha señalado- la 
píeJnd «üG^mnnH, 

£« pseciso que este pueblo sepa apreciar la zanja del agua pota^ 
Meque ha.cotiltrirído-á costa de tantos sacríBcíos pUra traerla á Isí 
eitidad^ renunciar la wm¿<y P^co aseada con que nos proveía el 
río de la Jagüey (Luya^nj^a fábrica de las casas capitulares y ha« 
Intaciones para el gobernÜMor . en la calle de his Redes, ffetite á la 
mánna, van adelantándose,^ nias^se haria si hubiera operarios dis- 
ponibles. • ^ 

La guarnición de la Habaiia hoy (1598) eoasta de afoa acida- 
dos, habiéndole ¿jalado ademas un condestable y doee artilleMMf y 
su población. general no«pasará de 800 vecinos. 



# 






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PROTOCOLAClOír ,, 

) todas las disposielMies realest administrativas y eeonond- 
•as pvbUcadaii de oAalo en el mee de setiembre óltinHi. 



Sala Copt/u/rir.— En. Cabildo ordinario celebrado en 1 f de 
agosto último, acordó el Escmo. Ayuntamiento que se publicasen en 
este Diario los iiidiv¡duofli||^Hi la aciuafídad son ^sadore^ Je^i\- 
casasí urbanas como ruraiM|Rr nombra miento que e^^^ hecho 
por la municipalidad á quien única y e&cfíIsiramente-QiniPfte hacer- 
los, á fin de evitar el abuso que se está cometiendo flor t<>!^ que se 
denominan tasadores sin tener título de aquel i a. Tüfbbtürt :-e reiteró 
el acuerdo de 10 de en^ro de 1834 en que ae dijn qin' m Ir^ n^untos. 
contenciosos en que deba procederse al remate .de fincas de cual- 
quiera clase,, no puedan tasarlas, sino los que^eAO^lM^dores nom- 
brados por la municipalidad qué j|u^^||g|yor ser^^o.lo veriQcA 
en muchas personas, teniéndose cra^^^^Bbnte por nuiles las que 
carezcan de aquel requisito, sin que SP^P^ arbitrio á percibir ni 
reclamar los derechos que en ellas devel^lren; agregándo»e ahora 
la de imponérsele á los tasadores intrusos la pena^ ademas de perder 
los derechos, la de otro tanto de lo queimporUh-en estc^s, con aplica- 
ción ordinaria, lo cual se entienda también con loi tasadores pú- 
blicos de una clase que jse entrometan á valuar cosas que no com- 
prenc^a su i|ombramíentó, para (fortar el perjudicial abuso que ha 
llamado la atención del Cuerpo capitular. Y habiendo merecido el 
espresad^^cuerdo Iñ aprobación del Escmo. Sr. Presidente Obber- 
nador s^rorior civil, según se sirvió comunicarlo en oficio de 18 del 
mismo mes-de afosto, se hace notorio al púl}|ico j^si su «if^noj^ymieD- 
to y cumplimiento, j que los tasadores nombrad<lM||^^presy^ ans 
y los demás que lo son sio necesidad de dicho ftonflKimienr 
se espresa á continuación. 



^s^e fte 
n^^pilal. 



En albaffiiería^ 

e 
D. Isidoro Sánchez y Fuentes, roae0l#ffi»eyer yétuñk po^8,M* 
D. Frsficüsoo de VHIaifiiinca, también maestro BMiyor ea este ra- 
mo polr el Escmo. Ayuntamiento, 



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«-300 — 
'Antonio Baile, alarife por id. 
D. Ped^AiTojro, ídem ídem. 
^Julián pStistino Lardier,ideiii ídem. 

En earpinterfa. 



'^' 



D. Jofé de SotO) maestro mayor pIH^^ por el Efcmo* Ajun« 
tamíento. 

Dionisio Rodríguez de Oliva, ídem segundo por S. M« 

D. Ramón Sánchez de Leou, ^¡¡¡^t de carpintería por d 

EscmQ. A^uritamieTiCo. Mi^ 

AotQill^lm^iis, ¡deQi ídem. 
Jone TitiiilTitíi, Ídem ídem. 
Jimn JoBé de Lean, idem ídem» 

^^^ Tasadbret dejtncas rurales. 

r • 
1). Lúca^lJtJgarte, tpisador inoyor por el Escmo. Ayuntamiento, 

ausente. . ' # 

1). Fernando Anastasio de Zayas, idem ídem segundo. 

D. Agustín José Rmlrigiiez, ídem* 

D. José Loiciaftfj V'aldeg, jdeni* 

I). Juan Franeiácp Mor^jonj itlf m. 

D. Andrés González Ferregut, idem. 

]>. Lucas Rodríguez, idem. 

1>. Antonio Abad Zarza y Ljal, idem« ^ 

Ldo. p. Ramón González Aceved0| id. ^ 

Pg Francisco Santa-cruz y Lanc, id 

D. Francisco Ja?ier Rodríguez Víámonte, idem. ^ 

D. Funcisco Martines, id. 

m ' i 

Iría Aiaiigo, id. 

"Larin, id. 

CcntrasUée caldearía. 



u, r ^ncisco m 

. ^ B<í Ant^ iallfc r 

B. Pablo C^Lai 



^a*> PáMiHÉUtoMo iBilieMiifis. 

JlahMia 3 4« «etíeiSbre át 1845<-^riiudseo da CmImk 



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—301— . ^ 

Ea el cabildo ordioario cei^bn^úo eii W de agosto ultimo, entie 
otras coai^ trató y acojrdó el Escs»o. Ayuntamiealo 1|^^^p sigue.-* 
En ofioio do 25 del corriente se sirve comurticar el Escmo. Sr. Fm^ 
si4ier^te Gojberiiador sii|^rior civilvque d^ cotifonnidad éon la copaal^ 
tade)Sr« Asesor gisheral s^MitMld, iiabia aprobado en ui|U>dkr«l 
aoii^rdo oieJ^brado poMHljj^sciKia, Corporación de 1 f «bFaiísevaá 
Qau0ecii«eiH»a del esp^^mte promovido por D. Luís CaimllefOi f^ 
inaladoi del arbitrio 4I0 vendedores ambulantes y níaidjePoa>{Jaff»^iili 
se voiueu medidfls á ññ úa ^ceilos efeciirot disponienJo S. E. i|ue 
ludfislas malojfis que aecdH^cnn por d cnmiao de hierrn deben 
abcjDfir dicho arbitrio á razo 11 de un ^eso por cuda cobaijaj si» íiacer 
distinción entre las que sean para consiuno pubJicOj^faflbbrv ó de 
nlgun tren o e&pecül ación: que igualmente deben lin^^^rít depen* 
dientes de establecimientos cuando salgan ¿vender Hi' r i Ui^ eftíctoi 
de los mismos» á menos i¡ue no loa Üeven por eit' lecíal da 

alguna persorm, en cuyo caso deberán ir acompañado^tl criado 6 
meiisagero con quien los m-^tide ne dir. y xto^ uliimo^^p se preven- 
ga á los malojeros lleven siempre «H^^^^ ^^^ 9|et^de erit^c 
abusos, las cuales en el caso de qii^^^^^^Keri 6 esirtivien les se* 
rán dudas de ituevo por el rematado|^^^HPiai1es derechos algu- 
nos, y lo comunicaba S^ E. para qtie s^^íTpustese su publioacion 
Do lodo quedó enterado el Escmn, Ayuntamiento para su cumplí- 
miepto: que se 4>ubii(fue ea el Diarlo la^^disposioion <le 8. B^ y .aa 
co^lttaique ala J^nta miuiioipal en lo referente paradlos remanes sa- 
CAsivom del ramo. Y eo cumplitaienlo dele maud^o libjxtl&praMli^ 
la. ühbana J «eiian^e 3 de 1845.*— Franei«co de Cast?o. 



« .^eqi0aríít del gahimio syperior ciml de la isla de Cubih-^Haí^ 
biéndose notado que loa números que llevan |M^volante^de aU^ef 
en la parte p^s^rior de lacaja noai^n de laa.dioM^oqps H^Wmj^B 
sa el art. 96 del Bando de gobernación y po^^^Bacién^^^tan 
eifl|nííiae# qoe^Ao es posible distioguirlffto, ha dis|^PR^el EscmoTSr. 
Pseáid^is VB GoblBriHidor y capitán general» conforme con lo oonsiilUf- 
da «en el Sr.,A«eaor general páaiero y en vista dalo manifufUda. 
por el Escmo. Ayuntamiento, se observen y cumplan^lllP aigiilanlai) 
#ltfMl<i9»-^l f Se abrirá uifajoatríanbude oafrufgaadealqjuilif, en 
laqifp ae.oiprepará no salo al njiaiero que Y estos lar corraapOAd» 
ainQ.el(Monbré'dB aua^dueños, númeso de la casa de su membk'^^ 



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Ue 7 bftrrio j situación del tren á que corresponde el earrtlflge.— 
%J PHrail^/niatrícula se llevará un libro en la secretarla del 
Eflcmo. Ajuntamiento donde se asienten todos los particulares qué 
comprende el anterior articule; abonándose al CMcribano un real por 
cada upa para indemnización de los wtos^é libro y demás á qué 
leafc que^cudir, — ^f 8e lie?ará en 4^B|eracien el orden rígo^ 
roao de la matrícula y el que pertenezca a^arruage matriculado ae 
dará, eir una papeleta visada por los comisarios y síndico al dueño 
de él para que inmediatamente lo hag^HAbar ó pintar efi la .contaba 
o parte trtieern del cnrrunge, d«l iiioqKfue esplica el artícuFo qué 
sigue.— 4 ?Jjü nu mereció ti que corresponda al carruage se pofidrá 
de coloT^^wm^en el centro de utia elipse de color blanco é de per- 
la, teníeii^^^BefJa por la menos ire^ pulgadas de diméasion', — 5f 
Kl dueñu ^9Riak|uier Cürrung^e de ulqniler que pasados 30 días no 
1q hubiese'iuscrito en la matricula y numerado eii el orden y forma 
que disponei^ju atiteriores artí(;ulos incurrirá en la mutta.de diez 
peiQs por I^^Kior-n vé^^. viiiiLtL- 1 1 El I- Ja seguudn y cuarenta por la 
tercera c^lSR^pIl^ /j ó en su defecto sufrirá un dfá 

de priaioii por cadü A^a [♦ii&u¿.T^E(iirc las ventajas que produce este 
nuevo ajjítema ?e cuenEíy^^ de bastante importancia: primera, que 
en el caso de com^ier^e nl^mm fultü por sus conductores ño quedará 
impune, -po^ue vist«»jr sabidacel número de sus carruages la matri* 
Cilla' indi<!árá%l dueño, su^orada'y las demás circunstancias que sé 
dl^jan/fUpresadas, y este manifestará por consiguiente ef nombre del 
conductor^,iiemal^ noticias necesarias, y que faciliten su aprehensión 
6 para lo que corresponda; y segunda, saber ^||4)UDtd fijo el niimero 
de carcuages de alquiler que existen en esta jurisdicción, para que 
este dato obre sus efectos en los reates ulteriores de lá^marca de 
cammgem^ j^ 

4^^^||ibana4j^^iembre de 1645.— Miguel María Panlagua. 



^ 



«^^iei 
ia^ÍBoh 



Secrtiaríct^^Bobierño ikptrior civil de la isla de Cub€U''^ El 
Escmo. Sr. Presidente Gobernador, capitán general ha dispueato te 
dé* publicidad á la siguiente Real orden y circular que se acémf^éña 
fí^ra ios efectos que 6o n vengan; • 

Ministerio de í^racia y^a8tiüífl.«-Escmo« Sr,— De Real 6rdétt 
cémunicada pbr el Sr. Ministro de Gracia y Justicia remito á V. E. 
^ lotj adjuntos ejemplares de la circular de 19 de %bril de 1838 que dic- 



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ta las regias que deben obiervarée paní instrucción de espedientes ^en 
soIieit«4 de diepeasas de lej y gracias Uamadas al liüc^, á ñn áé 
que tonga piititual cumplimiento la disposición Soberana de 13 de 
djoWÑbm áUimb« en que se manda hacerla estenstra á los dominies 
«ispañojee de Indias* I>fes guarde á V. E, muchos años. Mridrid 15 
4e julio de •1845w<-«EI stffecretario, Manuel Ortiznle 8Wiiga;— Se- 
ñor GUbeffiador Presidente de las Reales Audieqpías de la istti de 
Cabá. 

IVIinísterio de Orneifi y ¡fiiaticia — hn ley de [4jlfieFte mes con- 
fiere al gobierno 1a faculttid ^eoiiceder faa dispenTO^de ley y gra 
ciña H'ítnailas a( Stionr sefi^aladns en su artículo primero^ Mas pafB^ 
concederlas es necesaria qiie haya motivos jusuiü y raz^dlles debí* 
dtmente acreditadoa y con el íín dá que esta jiisiífté^j^pie Tcrifi^ 
que de] modo mas aeguro y menos dihiorio y díspendioifce ha ser. ♦ 
vido S- M> dijipo ner que se observen fas realas*» rgiñ|Ji te*; l^^ Loa 
que soücilen al gran a de dichas gracias 6 dispensris ¿Sdirán directa- 
mente á la Audiencm terriLorial r^fiafiflüM^if ^ ^ ' ' ' ' ^ '^ uUt j en etla la 
solicitud para S> M. y los documd^^^^^^Ela fun^HI^Ü.^ Cas 
instancias quesa presenten directHm^^^^^^Hrno se dirigirán por 
ksecri^taría de Graciif y Justicia bnj^^^^Hp^lerta á (as Audien- 
cias correspondientes* Lfis initaneias que sean contrarias & la citada 
!ey quedarán ain curso; 3. ^ Laá rf!idie«cíay dirigirán la%fiolicÍtiideg 
Cíim prendidas en el artículo 1. ^ (fl la mllhriíi ley ffi jiJez de primera 
instancia competente, el cual abrirá un espediente infoisnativo, oirá 
por via de initruccion ^irt fij^ur« de juicio á Ina personas ó corpó^- 
oiaoes qa^ puedan teoM'interes efi eL.a8«»nto, admitir^ la jostificaeion 
qip^Jea intereiiiidQS ofrecierea la recibirá en su oaso de ofieio y de- 
yQlyer4 ala Audiencia el espedí eiHe original con su informe; 4 f La 
Audiencia oyendo al fiscal, ecaamiuará ai el espediente se Jiall a debi- 
damente i^stcuidp: noeüáaidolo ampffará calven ientemcn te b inhume* « 
cion y cuando estafe halle completa, efévará ígualmenre origmal el 
eifp^ente al. gobierno con la censura ñscal inforqiydo por üu parte 
lo. que sai le ofiresca y paresca — De Real órf'en comunicada por el 
Sr* Bfúaistrp de Gracia y Justioia, lodigo áY. S, papi au intelijeh- 
aia» la da este tríbuninhy efectos consj^iéntes.-'-^ios guarde i V. B. 
nfUcliOB años. Madrid 10 de ahiil de*t6nk'^Son coptas.—Habana 9 
de setiembre de l845.--«-MJgiiel María Paniángiia. 



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—304— 

^ ' Sala Capitular. — El Escmo. Ajuntamiento de eytaMinppe t-» 
iri^ima dj^lud; ba celobdráde coa don Diofüsio Leprinee iuva eoiH 
trata para U Mmpíaca da iatriofei^ y 8URiÍ4lePM da ésta citiciadt «stnH 
imiroa-)r^ldi>k> da Regla por -el térouno y bajolaa óofidfciatiea<qae 
^ e^prebap á continilacioat la cual hfdbi«Ddafdereeid«9 la aprobaeioa 
deiiSaeni^*^- iVre:»idente Gobernadory 8«Bk>r chri^ ^iará príneipra 
^ dki'}^ del coriíeatQ J se hace aoCorio al pábéico para aa eénoeí* 
miento y efectos consrgtiientefl según está prevenido. Art. 1.^ Li 
empresa de la liiii])iií¿-i ó Jiifprincü i.^^iKiriie la ohligaeíon dlp eJlraar 
j trattsport^r itlFiiníitenai fecales y \t\%^ iniriutuílcias de las iatrífia^y 
itumidtfftíi da esta eii»daJ,^stranitiroff y pueblo^tí 'Raghi OOR dirfoa 
y envna egjRsife ccionfidog y crmjttruidnd tie tai miMki'^fuaeneeiTada 
liermética HBN ^tniíto [us aólrdos camo bs Hqiádo» pueden lletafffa 
^ por Ias caldiaeJa pobjacion sia ofenderla vista ni el olfato. Alt. %^ 
Eíj ohJigacíori Je Le|fyÍnGe poner todos los iltilei y aperiirios, eafroa 
y ani malea qiiAMan necesarios para hacer la limpiasa en- el oiemMr 
tiempo pn^ibíe y cua^^^^uie sea el número deietiinas 6 suttit.: 
defq3 t\m b)^ <]^)e limpia^^mBmo día, no podrá el eoMiralMta da¿ 
jnr de verificarlo baM el preic^Ti» ni motivo nlgüao daado coraptl-^ 

%iento esacto k la»^t|cit(ide.s ili \un dueili>s d iitqajlhlos ée láfs ea* 
sas que necesUiff aqueílaT>peracJonr quiene» por éu pairte flratli|iiaa^ 
ráa á diciíacontratí^tu la piiarta 9e au casa al aclaraHií^'dfíIseMlll^ 
io por ellos pílra^la liinpífta: biefS qne estará obli'gjtlo%l coafüafAta 
á veriíicaHa^á la hora que fie a llamado por el dueffo'ó^iiqaHino des* 

* de laa3>ha(8ta la» ^4^ la inañaaa. Am. 3. ^ Para quepiíeda veriftcar» 
^ el uhímo estrpinodel antariojr aitículo co^rdéa, tagulafífcd y*ea 
al^ep Moeres y sospechas^será oMigaciofi delnsisno Leprinee poner 
i^p.capptazUaacOien cada una de ies casaadanda se baga la operacíoo' 
deJMbai|^za.^Ap^.4l^® ^ Loe partioulareei que necesiten limpiar algUa 
^^mVP 6 suoi«Mpasaf In avíÍIS< por escH«a al eobtratisia 4 cayo fiíi 
^nuaeíará. poi^^H^iódtadi^al lagar de su dasfpaciib can iaii aalafa* 
q/»Qe9 y sañas aHPnientés, cuidaüdo de aaotar el'dia qáe sefialén 
pi^r^ la ümpteza, y ^ easó de ser al 'sigaienta é%\ que reesltlin: el' 
ayiso^ h^l)r^ ^ entregarlo precisamenta áatea de bs 13 én aídes* 
paph^ del caatratisttit Aft« 5 f^Los precios qeb habráh da paga^ lUa 
part^uiapa^s á qtiienes el «áAlriffiala pretste stn sefffcíoa M^faaií* 
guientes. — Comunes d*||imtd^roii;de tl»« basta quince varaa eúbiaas 
de capacidad á 10 rs. el fnáximtimdé mas de quince ?aras y ménoa 



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Be treinta &9in. rwñ. Art. 6 f Las fmoeíoiiaa da vara biAiiaa qpa 
llenen á media vara quedarán á bénaicio de loa par^^lana jn Jaa 
queeecedanse pagariiiat eonlraiiata en pieparelon. AiU7f Al 
éontratlata toca abrir j cerrar los oomtines y saaMderoÉf ¡Aasea opa* 
raeion anexa á la limpieza. Art. 8^ Leprínee podvá ibmar nn de* 
pbfÉító de materias feeajj|í en nn ponto que no padrá eaasr allpisdo 4 
Itténos de media leg:oa de distancia y 6 sotavento de esta eiiidad coa 
aprobación del gobierno. Art. 9f Lepríaea lia ofrecido baaar gratis 
la limpieza de las letrinas y snmiderae de la easa d^Gobiarna cada 
res que sea necesaria esa operación y admitida la^^Rta se'enlaada* 
rá ya obllgselon. Art 10. A los sais mases eontacRs después de la 
aprobscion óe esta contrata ¿ antes si fuese posible deberá Leprsoaa 
tener cemente su tren, avisando con anticipación .anBblico el día 
4ue deberá eomeaaarse svs operaciones. Art. U. Qneda prohílñdo 
desde el día que comience Leprince á la [i m pieza el fjiie e^ta »q veri^ 
fique por el sistema que basta nhora ie ha usado; ftcro la i^rotiibíciot} 
no alcanzará á aquellos ind¡i^fdtJo^aii^^útfan^^H|^ro de Igus) 
ventajas al de Leprince; pero diym^ ^^BWH H^mfíg^^^learge en la 
limpieza sin exigir majTor sunu^ |>r^r ta np^^mcinji tjue fa determinada 
en el art. 5f Art. 12. La prp^ijid áitvnr^ el término da 

cuate años á contar desde el dia aiic et nontrntiála avise que prin- 
eipia sus operaetones. Art« 13. Todo el que se emplee en'ki iimpicMi 
de letrinift y sumideros en los trenes antiguos queda ínoorso an la 
multa de W ps. por cada carretón que destine á ella; y al contratis* 
ta se la impondrá la ób 25 ps. por la falta de cumplimiifntp á au con« 
trata. Halbafiá y seti^bre 10 de 1645. — Francisco de Castro. 



StcreiaHá del gMemo superior eml de l^^Mde GubMtrDo* 
fta IsabelII por la gracia de Dios y por la Con^^fj^n da la Monar^ 
qa^a española, Raina da las Españas. — Gotiernl^^^capitan genalrai 
de la ¡slii de Cuba, presidente de la Real Audiencia Pratorial da lá 
Habafia: Ya sábela que la constante sotieitud áe mi €k>bianio'se ha 
tBM^ptio liaoé largo tiempo á' proporcionar lo||§|^edios de que la aa» 
cioa de la justicia sea en esos vastos- dominiqp tan asequíflle y es* 
pedlta como lo es en el resto de I^Monarq||{^. A este fin fbé ellraar 
y aumentar sucesivamefite lá Real Audiencia de Puerld-Rieo' y^ím 

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.1.^ 



9^\oMítd€í IñSMmMr lo qw ftcilkí M . a)«i4fu| qi»; ^^^ ejnfl^ 

^e tfi lealmd.ée.lo» ^pf áoleí <|ii« U bfthiWim fi^fesurQ á oft^c^^ 

entóoceii buho 4|ilft.i^ed€ir á I4 neeo9Í4^4 de 1m clrcuqsta/i^ts (^filPt 
rudM 01 aUlHi oo»«l bimi d^ to >a«il|;^rHble risaz qi|e 4i;?fr^ta: Ici ^<It 
WNquía, han Hacaado deaM^p «u. atf»9«|qp m PW^^iio j í^ ifi^mm 
ém lof Míai«tr»8 que GMipoMn Jps t^b.m^A'e^ f^mief ÍQre9 4fi pB^^ 49*: 
«iatofé Naaob ha «wuKcídp^V^b Beal A^4íw<úa Pretf^i»! d^ ^ 
Habana, taitkii^iiaa.aata. «ila ooiopiiea^ de QHaUa'oi4qri^ Ad/^^Wf 
del f agente 7 l^^scales» no puede atender al d|(8p.i^cho ei^pf^i^ 4a 

. • ka«egocioa^^u8tícia7||9b|er4)oqiiela0,|^4Ul4^ 

a»n cuandoflpé;,Gai»pl|sU> aii a4merQ, joL eB(^ I9 puede eaMf^ppf; e^ 
^ rifor del clima* sino q«ft\al.niiaiMi tiifmpit 8e.h%kf)QPl^cJ4Q we;!^ 

^ dotncÍQn de aquella magistratum y U de toJiia la^íietnaa 4fV4Íe^9<fÚW 

de Ultramar se^llciito de una economía rigiJa aunque laM4l^l^ ^tt 

I Jaa circuí I stancia^ qiie yn pasaron , porque así In ücuuH]la^9||.4e,^-^ 

"^ pitalea el aumento lIl! comeréis y la afluencia Je o^trau^fefoji ^ laf 

P Antillaa como la prosperidad r-ipida que odquitru el arcipiél^gp j^il 

lipiao y la vecinüatí de un rrmigí poJeroao, cuyo ejempjo luí 4^ 
ni relado ya etiormc::! iiace^l Jadas y loa recur.^oadQ ^B^fir 

taa ctasea Ü6 la goctf.dnu exigen que la magistratura dc.]Liv4p<P4(Hf:^ 
cargada no aolo Je aJminiatrar jasLicia siuo tanibieu de in>|^K^|ílÍ|r.j 

^ auxiliar otros ramos de admioistraeion del ser vi cío publio^ 7,4e d^ 

praatigíOf animidad y ao|i»eJ9 i, Iqa g^e« /qp$ OPI^ 4?pi?e9eiltap e^ j^^ 

' ^ domíníoa leogan iivl^^iidfináfy hQPiiqsi^.^^torioríd^jK^^ po^f^ 

^ aienta empañar la Imagen augusta que la toga refleja. Con eate justo 

r; deaignio accediendo á lo que me Jua propuesto mi ministro de Gra- 

cia uuatioiay deapu^de haber conaultado cuantos datos existen ea 
ai iqPsta4o 4a w:^g(t> faa tpnM<^ á JbíoOs^lMKbr el A^l ,^reto 



aigiMiita^-^Tcíl^Vm eonsjulaFaaiqn laa ];amQ«afq^efPf N^mpPfUr 
toanilliaiat^adMpiúa y Justicia aidbria la pm^wp^mcifi jr ím^49i^ 
da atoniantw.et n^S^Q,áfi ^dgr^.efi la J^l 4jid.i#opia PrQti^if4 4fl 
h Habanay la«4aUieioDeade4o49A lo» ww^^ Vl^ra|iMii;,Ji9 
iMÚdoM eapedir dgj^rdo jCoi^^lHIfqi^r d^M^llCo^HÓQ 4^.9iíMm9?r 

t&it. J^PJLa R9al.^uUeiM^i<i^retoniü46:l<^^(»l^anc^,«í9f^9^^ 
*A d^>«i-WfftlHe. pcUo oidwfi* 4ivi#4<pMe|4w wlWJ 4P»,(SlWrt?% 



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Jirt. 2i^ Bl sueldo déi Regéntemela deeieüe Mil qwliientof pe^ 
iM)lrAyiiHee tttiinileto ei el 'estado boncrnéla dándole 4k»a pitra liu minK 
da y pmá la ee^sMaeloii^dé loa jiUcioa^eBieaerottaatía ó de nuevoa 
Mil éti oaao eohtrariOé Los madores y 6Bc&leegoBaHm de néik mil pef 
■(Mítines <mda aoo. * • 

Art. 3. ® Los regentes de las Reales Audiencias de Pto^^mo^ 
cipe 7 Pto.-Ríco, tendrá seis niH pesos fuertes de sneldo y sus oido- 
l^sy ñséflitescdlitroéill yqmnientDS. ^ 

A^, 4. ^ Bl regente de la Real Andiénéia, cbM^lerfa de Ma^ 
kfíiii'pcfólbiré, sibte mil quinientos penos &e atield^H^ia mil tos oi¿ 
dores j fifi(cale». ¿^^ 

Art;'5» ^ El aumento de sueldos cbnteflido eflisste decretó no ál 
ést^Néeri respeotodé jubílaekmea césantias y viudedádeé las cua-> , 
)é9 se cótlcederán^pobre la base de sueldos establecido^ eA decre* 
tos pfflfcedeai^s. Dad o en Barcél u na á ^ i^ J e j < i nitfjü 1 84 5. — Ei t i 
mti^iéUdO de dii Real ni«tio»<^ME I m m 7 -t r 1 1 d i^ G r ncfa )' J u Alicia .^> 
Lum If ayans.-<^Y para <]pie looonteíiiihv en eí llf%A ctecreio ^ue t|ue 
Hü hiséito levfgé pumual cumplimli » e<¡ie(1ir ín ^iretente* 

ibVReiaf 'Cédala, por' la cual oís eticir^a y ínin>h< 'yw te gu^rdtis y 
tegafe' gühtñtíT y cumplir i cuyo cfjjet^lisnomlrLj^s ^jue se publique 
f ' éhóiÜé ^á iqMléfiéfí éíorresponda q Tie^^^^mené^dl mt!j or aervioío 
|»WI}coy«s mi ^luntdd. Dado en Birceloua á 5 de julio de 184.S. 
•i^lTblá llefna — Bl minisifo de Gracia y Justlda.^-^Luis MayMn8i««**i 
9^^$XrhÍñ>-^óié -Éintótno Hklnlgo.^-^De bfiefo.--^Ufia rübriea^^ Bé 
Üfldla utrsetid RéiiK^--^enneTite de Gran GanciNer.-^^^oaé Aniouio'Hi^ 
jÉ>|é.>^ F< Ü ^ii l.— V. M^ms^nda guardar y cumplir el Rea] decreto 
¡MÉbftb, léumeiitundo íina ségbnda sala én \m Real Audié^nela Preio» 
ñUfáé' fa Habana f el sitfeMo de "IoIb magistrados de 'esta y ^e lo^ los 
dMtIr AbflfémNbi 'clünmUltérías'de Ultrámar.-^^^iegiBtrad^ el- nérae^ 
rá/'6,dte.-M[Jñ» r^ríf¿a;^Hibana 6 de aetiembrd de 1845.^^Paae 
éHfr Rfeál'éédUla ial'Si». AseÉoFgenvruI primero ^mPe^obieimdpars 
4^0 'ine «ohsélte 804M»e lóS' psirticufe^es que'contiene.-MD'DoimeU;'^^ 
lkémo.'8lr>^Pded4B Servirse V. B.mMipdar guardar, leumplir y ejeonr 
ttfrfodispu^stopuf fi^/'M^laReMW'Nthi. Sta. en la Real oédiilasqiM 
áTNIééMe, ipIaMícáudime ]ior m«dio «del ' D||^e gobierm» tám^ 
lifi^dMéfen la foítiia de estila á 4a Reíd jIRnoia Pietoriálj^ 
«éMhtefto'tfelffnm^Sri Régeme, asi c^ tarinUlto «llErsómo.'Sf. Sa- 
pelfateoíd^te de9égdd]||^ Reiil Ilaeimijia y cipeuMmdofeí<á3}uíarie9 



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•orreapondan.^ Habana 9 de setiembre de 184&— íEsomo. Sr. BU» 
Oses. — Habana H de ■eüenibre de 1845. Me oontomo eos el ante- 
rior dictamen comaníqneae enta Real cédula á la Real Aadieinsfii 
PretorialV al Escmo. Sr . Superintendente de Real Haeíeoda, piir 
biioándose como se propone.— O-Donnell. — Son copias — MifuelMa* 
ría Pattiagua. 



Seeretarin del gobierno superior civil de la isla <le Oieáa«-^DQDa 
IflaWl IC por hi gracia de Dtoí^y por U constitución de la Monarquía 
EapaÑula^ Rc:ína ún Jaa Cspnfiae. — Gubernador y Capitán General 
de iñ i»la de Cubn, Presidente de la Real Audiencia cbancilleria de 
PEa.-Príiicipe. Ya'^nbeís que \ñ conitonté solicitud de nil gobéerao se 
1 ha dirigido hace Jor^o tiempo á proporcionar los medios< de ^uelat 
f acción de la juatícia sea en esoa vastos dokninie^n asequible y ea^ 
pedica como Jo es eii eJ reito de la Monarquía, A este fio fue el oraajf 
y aumentaceiiceííívfi mente U Heñí Audiaueía de Pto.-Rico y la Pía» 
loria! de la Uabatta I > <|iiü Licllm) [ae alzadas que inte4 eraaeoalo* 
aas y chí^í maccesiliJe^ en af|iiel terrimrío dando tan bueo fruto que 
la lealtad de lo^ e^iiDnofes que le lialjituQ. se apresuro áofireceriaiB su 
gratitud. No aíui.vfocttp díiu el t!err> ¿a nú gobierno .si bien poreotón^ 
cea li ti ln> que o^^ S 1 «^FBlSi J n d d e las eircu nata noias meiorada% 
ja efitaa con el bien de la iuaJternble paz que disfruta la Manai:^| H < a f 
han Mamado de nuevo' su ateneion el número y la adwtaeion de4oa 
Mlnislroa que ccmiponen los tribunoles superiores de esos dominiof^ 
No solo ha cooocido que k Real Audiencia Pretorial de la Habi|n% 
teniendo una sola sala compuesta de cuatro oidores ilflliiaa del Re»* 
gente y km fiscales, no puede atender al despaebo espedito de.lqa ae^ 
goctas de Justicia j gobierno que las lejes de ludiaa le eonfiaii i^f^ 
enando esté eomple^p su número^ ni estelo puede estar por el rí^ 
gorilel clinia, s^b^ue al tnisroo tiempo se ba ciKKi?emrido de 911^ 
k dotación de ^fRila magistratura y la de todas las deinas Au-, 
dienciaa de Ultrafoar se resiente de Maa ecoaomía rigjida, aun^ 
^ue laudable» en las circuaitaneias que ja pasaron; iporqve,, así Im 
acuraulaeion de capitales, el aumentó del comersio j la aflaeo^ 
eia de estranjeros ^|B|s AntiUaa, como k prosperidad rápida q^ 
adquiere el Arobi(MI%o Filipiné y La reeíndad de un amigo pode* 
roao eujo ejemplo hk desnivelado ja enormemente las neoesidadea 
jloa recursos de ciertas c|jaaes déla socg|áad, exigen quela B|a« 



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ll^tratiira d« ImliaB aneflrgada no soJo de adiuínislrar justicia^ Mno 
tai^ii¡4||^e''interyen^' y auxiliar otros ramos de administración del 
a^rviciü púbJioQ y de dar pjrestigío autoridad y consejo á los gefea 
qae me representan en esos dominios, tenga independencia y honro- 
sa eaterioridad que no qonsienU empeñar la imagen augusta que la 
toga refleja. Con este justo designio accediendo á lo que me ha pro- 
poestoi mi Ministro de Gracia y Justicia, después de hab^r consulta- 
do cuantos dalos ezisteaen el ministerio de su cargo, he tenido á biep 
espedir el Real decreto siguiente: 

T^euido eq consideración las razones qiio oi^a expuesto mí 
Bl^nistro de Gracia y Justicin sobria h aanveiútijiciñ y necesidad de 
f^umentar el número de oidores en la Rtíal ^udicrtcúi rr^'turial dts la 
I{a|»fMia,j 1^ adotaciones d.e todos los nmgtstfados de Ultramar, he 
venido en espedir de acuerdo con et pureeer Je ini consejo de minis- 
tros el siguiente Real Decreto* Are, L^ La Rt^al Audiencia Preto- 
rial<le lii llábana se compondrá de un regente, ucho oiJore^^, dividi- 
dos en dos salas y dos fiscales. Art< 2. ^ El jg^ldo del regente será 



ilci fíele mil q^iQieBtos.pfSsos fuenefi|p||ÍEif(tB^t ef psniílo continiía dan- 
dfile Qasa¿ paraste morada y para la^lf^bnicioii d^ Krs juieia^ de me- 
uofcuanMa 6 de nueve mil en cü.so contrumit Lo:^ ^nforcs y ñs^cales 
ggs^axka de sais mil pesos fuerttín cád^no, An. rl ^ L ^^ recentes de 
los Reales Audiencias' de Pto^^Priñciptá y Vut-lUco, tendrán %els 
mil pesos fuertes de sueldo y s\is oidores y fiscales cuatro mil y qui- 
nientos* Art. 4. ® £1 regente de la Real Audiencia chancllleria de 
Manila, percibirá s^te mil y quinientos pesos de sueldo, y seit mil 
los oidores y finales. Art. 5. ® £1 aumento de sueldos contenido en- 
aste decra^o do se entenderá respecto de jubilaciones, cesantías y 
viudedadas las cuales se concederán sobre la base de sueldos esta- 
bJaeidoa ao daeretos precedentes. Dado en Barcelona á 21 dejunip 
de 1845.— £stá rubricado de mi Real mano. — £1 |pn jnistro de Gracia 
y Justicia, Luis Mayans. — Y para que \q conteflh|fi|en el Real De- 
CPatQ qua queda iqserto teqga puntual cumplimiento,' he resneUo es- 
pedir la presente mi ^esi cédula por la cual os encargo y mando que 
Iftgiiardeis y hagáis que se guarde y cumpla á cuyo efecto dispqn- 
dfeis qu^ se publiquiB y circule á quienes corr|flH|||da que asi convie- 
ne al mejor servicio pábtico y es mi voluntacHpMo en Barcelona 4 
5 de julio de 1845. — Yo ja Reina. — El ministro de Gracia y Justicia* 
^-I«uis Mayaps* — Regalada* — José Antonio Hidalgo. — De oficio^ 



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— ftay iiná'lrúíirícA.— Hay ün sello real.— Teuiente db GfQ¿.Cáttcí- 
ílér.— José Antonio Hidalgo. — iVincípnl.— V, Df. manda gl^9ár y 
cumplir eíReal DérTeto inserto, aumentando üiiá s^^nda sala eb ÍÁ 
Real Audiencia Pretorial de la Habana, j é) sueldo de (oa Magistrtf-^ 
dos de ésta y de los dé las denlas Audiencia^ bliáhcülenas dé Ví^ 
tramar. — Registrado al numero 6534. — Hay uha rfibiricá. 

Habana 8 de setiembre de 1845. — Pase esta Réttl Cédilla át 9r« 
Asesor geiíéral primero pata que me consulte sobre los particülÜres 
que contiene.-^O-Donnel^ 

Éscmo. ^^M^uede servirse V. *£. mandar guérdár, ciinipHr j 
ejecutar lo resdWI^^r S. M. la Heina Ntra.Sra. en la Real Cédula 
que antecede, p^^c^(¡bse por medio del Diario de'^obibrüb, ii/o*- 
lünnicáiidose en la forma dé estiló á la Retíl Atfdíeihdtf áfí 'PVtértó 
Príncipe por cmiducto deau Sr* Re^^enle, asi en rn4> también áVEscmo» 
Sr< Superíiiteji4f0te generíil d^l^gnclo de Ren\ Hacienda y cü^ii- 
lándoae á quieilfff Cüt-rcspotida' Habana O de setiembre de 1845.-^ 
Escmo* Sr.— Bles O^íés, ' f^i ' u , 

HiibíinrL H de setietribre dé^lBlo, — Me cnnfí»rmó coVí ¿I ante- 
rior diciárnen^^ cnmunicáirjase estn Renf Céduta á lu Rcid Audiencia 
de Puerto-Príncipe y al Eicmo- Sr. Superintendente dé ReallYa- 
cienda, publicáifi^íjse coíuo rp propone. — 0-DonnelL — Son Wj;i¡ito.— • 
Miguel María PtiJiiRgvtri. 



^ REAL CASA 1>E BENEtlCBlfClA. 

JtJo. don Pedro José Morillas, abogado de la IteiU Aüdüncia Th'í 
iorial^ individuo de mérito de la Reát Sociedad eeótt&kitádé iíM^ 
gok delpais y vocal secreiario de ta Junta guhérkattk^ 9é th'R^aí 
Casa de Bcnefííkncia, 

.'■ .'* • ' ,■.. ■■ ■ . } 

Certifico que en la sesión ordinaria cetebradá (iór'lií Jé/Má'íM 
Betieficencia en 10 de julio (jitimo, se acordó á moción de) Si', tcon'^ 
tador D. Francisco Javier ftamirez y después dé ótdb'éi diétÜméti'dé' 
l|i comisión norobjÉMÉÉl intento,' que solo iebdl^áfi opción 'Ü 'ñdM 
Jas niñas de i^ Re^^na que ísaTgRn de' ella para c¿htríie^ tDatrlIhb- 
iiio con anuencia y beneplácito de la Junta y las qhé Uaí^áií sido és-' 
traídas por disposición de la misma corpáiilípn Yiéü)pte que 'li^su 



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^da:^i.^«^l^B)ciii^iien^o m la hubiese dedazado opción ^jAot6t Ik* 
n^<i^Ojd¡^ ea ^ii|0 jotro cuso les requisitos preyeiiídos Dor^l reglan 
B|fi|il^l^o^ j deb>ieii4o ^^e|i|{|s ^^9iper cpii^tair las últinias en ^1^ 4epo« 
brj^i no haber desmentido ^n ej siglo aquiella buena moral 7 religiosa 
educación recibida en esta casa.— Certiñeo también que por otr6 
acuerdo tenido por la gropia Junta en su sesión de 10 de majo de 
1832 se determii^ó: 

] , f <^ue no se entreguen |as dotes i los que contraigan matri- 
mofíiq c<^ las niñas de la Casa, sin (|ue presenten una fianza hipote- 
^ia c||te responda á la devolución é integridad de iM^te. 

2*9 C^ue en el caso de que no tenga hipotecal^iff^ presentar para 
asegurar la dote^ deberán dar un fiador abonado j-á sieitisfaccion de 
upa comisión que nombrará la Junta, que responda con sué bienes 4 
deyolyerla á li^ mug^r en los casos en que la lej le da e^ derecho á 



i^. ^ Que pi 00 ludiere el murlilo pri-sentar la ñnnza Iii potecaria 
ni peraonal, 8(^ imponga la d^te en una tincéit se¿rura y urbana á satis- 
tfl^c<;ipn j pon aprobación de la Juntfr;^ 

De la propia manera certifico, que en ta sesión de 11 dü juUo de 
1831 S9 J^ciprdó que dichas fianzíis ^e l^vaiitert d To> cjye las presentan 
tan pronto como justifiquen ^ner BuceslCft^il^ hospLsi ina, siempre 
gue ^ei^as concurran en los agrr^ciadoii las circunátaucins indicadas 
|Bp el art. 6 del reglamento de la materia, á fin que puedan disponéis 
libremente de la dote. Por último certifico, que el referido art. 6 del 
jjif^glamento de dotes está redactado en estos términos. 

El oue prcfcenda contraer matrimonio con alguna délas niñas de 
esta cas|« deberá acreditar que es católico, apostólico romano j presen- 
tarel consentimiento de los padres d^ ambos ó de las personas de quie- 
nes mas inmediatamente dependía, j á falta de este requisito la habi- 
litación de la autoridad» competente; ademas un iM»rme de sm ejer- 
cicio, vidaj costumbres, autorizado por juez civil, el curada la 
parroquia del barrio en que viva^ dos vecinos de conocida honradez 
j probidad^ cu^os docMmentos cou los informe^ del diputado dem^ 
^ del inspector, pasarán á la fesoliicíon. Y en cumplimiento délo 
ll^eiittelto en el reterido acuerdo de 10 de julio u|tj|po doj la presente 
l^f^ja i^ug Reimprima j publique j lleguen los particulares que com- 
prende, á noticia de las personas ^ quienes iuferese. llábana j se- 
t|ex|i^e 1 f €|^ 1845.'^^^ro José Morillas. 



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Stcrdúria del gobierna superior cípíI de la isla de CuBa, — tíí 
Bflcmo. Sr. Presidente Gobernfldor /Capitán general habiendo tíe- 
creiado el cumpfimienta de la Real óHen de5de jiitíofiltirao ha día- 
puesto asimbmo que se fe dé publicidad para loa efectos oporttinof^ 
en ¡09 términos B¡guíente€> 

Ministerio de Gracia j justicia. — Escmr>* Sr> — Enterada la Rt^ina 
de to espueito por la Casa de Miserir^ontia de Mrmila en aoíicitud de 
f(ue en lo» pleitos y negocina judiciales se la considere como una sola 
parte en el pagare las costas, j oido e! parecer de ía nala de Indiaif 
del Tribunal siigr$nTr>T se lia servido prohibir el que en ios tribtinaíe» 
orJinarios civiles y eclesiásticos de Ultramar se exijan derecíios do- 
bles 6 majores á corporación ni persona litigante cualquiera que sea 
su clase y cafegoría, consideritidolos como comunidad» pues solo 
deben ser tenidos por una parte en la tasación de cosías y derecho? 
procesales. D^|Ayl orden lo digo á V. E. para los efectos coaai* 
gu lentes* Díoh guanlc i V. E, muchos años, Madrid 5 de julio de 
J84o- — Mayaiií*— Sr, L^jony^jite y Reaf Audiencia Pretorial. — Em 
copia. Haitiana 17 de fiífiti^mbre de 1845, — Migueí María Paniaguff. 



Ministerio dti hi (irmra,'^ Circular nümerú 00* — Esqtno. Sr* — 
tlan llamado 1|kteiicion déla Reina (Q. D. G.) las muchas instan- 
cias que diariamente se le dirigen en solicitud de Ta gracia de Indul- 
to, promovidas por desertores de q ni utas y de diferentes cuerpos del 
ejército como igualmente las muchas Teces que queda sin efecto la 
resofucion que neae sobre las mismas instancias pqf no presentarse 
dichos desertores á la autoridad competente como debiera hacerlo^ 
dando asi una prueba de arrepentimiento de su delito, Y S. M. deseo- 
sa de evitar que confiados en la'R^al clemeticia continúen los de- 
sertores perpetrando su crimen, y estén i la espectativa de laconce- 
aíon de dicha ¿gracia para presentarse ó no según les conviniere á fas 
autoridades ó gefes respectivos, se ha servido resolver la Reina que 
cuantas solicitudes de indulto se promuevan en favor de los desertores 
de las quintas 6 de nlgun cuerpo del ejército bien por ellos mtsmoa o 
por sus parientes é interesados, han de quedar sin curso ínterin no 
Conste la prese ntaciDn^e aquellos y que han tenido ingreso en el ar- 
ma ó cuerpog^ que Ijes correspondiera estíir sirviendo si no Jitthieren 
cometido el deliitode dasercion* De real orden lo*digo % Y^ E« para 
su conocimiento y demás efectos corrcsdj^Kutes. Bios guáh!e á 



1 orden 1 

#■ 



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y. & rmnb0B t^Q%, Qarceloqa 10 dq julio de ta4$L<— Nunwr.^Bf'* 
Capitán general de la IsJa fíe Cuba* 4» . ^ 

Y de órdoD del Eacmo» t^r. Cig^ítau feneral m patlí^ la pif- 
jrniie soberana reaohicipq para geparaJ imeligeocisu babiéodpse igo^l'* 
mente circulado i las súb-inspecciones de todas armas 7 demás au* 
loridades mili^ires de e^ta ¿sla para su mas exacta observaaoia* 

Habaos 19 de setiembre de 1845, — Ptdro Esiébaa, secretario^ 

C omitían provmdal de instruccien primaría.— P^rs los fines di^ 
puestos por el Esemoc 8r. Presidente GobernadoiypPerior c¡?íl y ejn 
virtud deacuerdo^de la Comisión provincial de instrucción prima- 
ria, se avisa á los preceptores del ramo con establecjniiento abierta 
en esta ciudad jr sus barrios estfamn ros, que se presenten á esta se- 
cretaria sita en la calle de san Ignacio al núm« 51. Habana 13 de 
setiembre de 1845. — José Miguel Jftod#guez, vocalsecretario* 

Comandancia general de Man na /U h(_If^aiiUu^^llñh'n^t\do 
concedido licencia el Escmo. Sr. <"4<mA«iit<irttí^ ovnerfil di'í opo»tñde- 
ro al Sr. auditor de guerra del mi m^i* l>^ Ja»^ ftlarcetftio Travieso 
para pasar á la Península á diligencr&'pn^fHris, ptrá^ia^ Ims círcuns* 
taocias dé rentincia de vistas y dcapüfl'Mrr^ «li |r? fH^tuado á bu re- 
gresoy ha dispuesto S. £. se encargue aitci tita^icJiíu 4<r Ja auditor te* 
el Sr. Fidcal interino del ramo Dr. D. Francisco (^ampos á quien 
reemplazará con la misma calidad elabogado^D. Yj^enté de la. Torre 
y Trasierra: bajo el coiy^eptb de que utiq jotro bap réñungac^otW- 
bien: lo que por disposición .de S. E.jpe noEfbia ^1 públic() para sa 
inteligencia y gobierno!-^lj|^baA9|l^y.setiemRe 30 dé* 184p,-^iiR>|6 
Manuel Pareja, secretario^ ^. . •' .. 

• -. • • t • • ./^^ . . ■ -.j 
Ministerío principal de M.arína é& h ^ f imhkfró de Uk M<l^miáUh 
Di /oaqeín Nivarvó y BKá#c6, éiíñAÉmüfr&e g^rj¿ dé- ifiMi> Maripa 
y* «I-dañador boMrario, ministro priiHsipáf ^él'ap<fMadMa.AB4li M- 
hwtki^V^aqp flábet aigar raéuelU poé «a^TMta ^M Hf í o M O lk^ 
que la provisión de pertrechos y efectos navales seMt |»ik ti^MHüiia 
i»aiiaUlea» adiudteáácliUes pai« tóramo-ifb «u^&MTfc íuvÍMUi' la pef- 
•oaa ó paraasas q^ak^n mas Veneficio ala Hswi|#l^ a^ taiié 
#b^k>ae.kaMaaá» de m||^ko eii.«ita MMlterltf prHlRpar IW<'V- 
díícicuiei jr ptafioa q«^^B|i flg^ido leada«iAii1V,y MiidMiittni^i 



40 



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— 314— 

propcptieiones que se hagan ea pliegos cerrados y sellados, los eüafM 
«e abrirán ante la referida JV^ta á Ins 12 del día que se señala cada 
ramo y desde esta hora hasta la uua se oirán his mejuras que se hi- 
ciesen, quedando rematado á favor del ^ue haya hecho la prop<y- 
sicion mas ventajosa, la cual debe ser garantida ron firma de res- 
ponsabilidad; en el concepto de que las t)uja8 deben ti'áeerse bajundo 
un tanto por ciento á los preoios que se han fijado á cada género y 
los pliegos deben espresar el ramo á (^e se dirijo para evitar cual- 
quiera duda, ^^ra el efecto de eub inspeccioi! / para la de escrito- 
lió se señala eKlla 5 del próximo venidero. Tura la de betunes y 
para la de loceria el dia 4. Para la de maderas y f nra la d«) talabarte- 
ría el dia 6,ty-finuhuente para la de ferretería, para la de fundición y 
para la de farolería el dia 7. Habana 30 de setiembre de 1845. — Joa- 
quA Navarro. 

Secretaria dd Gobierno superior civil de la Isla de Ca^fl.— Con 
nlijetn de v^m e\ de|^si|ct-j4ii[irinl de esclavos produzca á In Real 
Cu^u de Bgrefícciipfu laa inilíil^irles que se propuso S. M. en In real 
orden de 13 d^ ^^hiú de l^lt) ha determinado el Escnúi, Sr. Presi- 
dente Gübernudor y CiipUají ji^tiLi^ral de conformidad con la consulta 
del Sr, Asesor g< iicni! sl^ihuIíj au inserten en tres números del Dia- 
lio de esta ^ai^ital pai% conocimiento del publico las siguientes pre^ 
vAiciones. . 

Pritt|;era« No se dispondrá d^óbito alguno en poder de par\icu« 
lÉres sính ea*el RüsI hóspieío. . * • ^ 

Segunda, Si alfun paisiciilf^ fuese d|posilario actual de escla- 
n^ los íémitirá inmemata^i^AL la*tien«fi«encia apercibido de que 
transcurrido no ihea después de «sta puMicacion el que no la baya 
obedecido, pttti^ al Hasf^io los joñíaies te los negros que tuviesen 
-4nHM>n ide 4 n? fuerrfa OlaciM. 

TavMra.* L6* mismo at «tenderá «m aqueHoa oegroa que ha- 
Ha sdh fiígado deí^íepaako y ae hallasen en podar de ana doeñoa aaa- 
Ij^^ea aale OMO \mi JMwaka deberán abottarsa desde el dtade la 

^ CiMMli. Se^|poMbe»af^eoCtiedor mayor de lonja ó á eualqaiem 
•Iro taaañoMqtie Terifiquo el aTalúo de niogan esclavo mandado tñ- 
y^it por leaOMiun^les fuh su remate sin^H^ntes ae le presente hi 
papelaka d« la A # m lifcis tf aei9u de la I^^^Bncia que acredite ha- 



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liarse el iiervo en su depósito. Kiibann y setiembre 22 de 184¿«-* 
Miguel María Paniagua. 



Inspección de estudios de las islas de Cuba y Pto.-Rico^^ Con- 
formándose el Escmo« íS' více-R^al protector de initriiecioii pública 
con lo acordHdo por esta Cbfpc^rscion en sesión del día 13 del meP 
de agosto próximo pasado, se ha servido disponer qi|^ se recomiende 
á los profesores de la cienm de curar, la supcricion al periódico 
que con el título del Observador Habanero redacta^d Dr. D. Julio 
Jacinto Le-Riverend, por el beneficio que debe re^Kr la huroanH 
düd doliente y por lo qu^pueda eoiiveoir á la repoiaciob é intereses 
de diebos profesores las ideas y notíeias<|ye comieBeB los lumÍBeaca 
artículos que se iosertan en el espresado periódieo,#ja sobre bs ea- . 
fexmedades mas frecuentes en esta Isla y ya también sobre los adfo^ 
lentos^ y progresos de la ciencia que se publican en el estrangafo; y 
que esta recomendación se entiendu |>riíicJ|)iJiiitnte couloscirojanos 
auiorisadee por laoirai^íar de 5 cíe juU^^l^l^ara'gpeer la me- 
dieina en et campo y pueblos tnierio^^^^^^U^i tDcdiftme i qtie < 
les será muy útil y conveniente Ih ú<ni^^^^Berido periódico para 
adquirir los conocimientos de unic ciciicl^^^os estudios teóricas no 
has oompletado y que ofrece tanrns dítícnhndefl parn ejercerla con 
asierto. Habaaa 122 de setiembre de ld45.^Pedro Galestiiio Cañe- 
do, secietarío. 



CowumdancMí general do Marmm del ap0oia¿erü do la BMifíUf.-^ 
El 4ia da hoy, previo ekjiiramf»^4»i^orveBpondieme, baniomaáo po- 
sesión de sus destinos en clasede interinamente y ea la imna anan- 
ciada en el aviso público de 3^el .actual, el oéior honorario Dr. 
D. Francisco Campos y el auditor thmbien honorario D. Vieanlelda 
la Torra Trassierra. Lo que se haaa oolorio por d ia pa a ic ioB da! 
ESsoroa. Sr. Comaadaata gaoaral dal apoat ad aro. Habana M de sa- 
tiambra da I84li.-- Jas< Mrnnuol Pmrojm^ searatario. 




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—316- 



CONiKIlIfim DTILEIS- IRTBS INDimiiU 



Barniz para luilefl de 



Scdeiriteo éoa onzas de trementina do^Veneeía en una eassuela 
de huno; íb aftadet^ eatanéo caliente^ tres oneas de aeeite de treitten- 
tinm^ j hiego uaa^dnvaoMi de almáciga en tógrimra.' Bien ttiezclado 
todtei aeeelMi en tjn matráf ó en ana botella de Yídrio, y se pone eo- 
bfe roacoldo, femoviesdo mvichas feces la mezcla hasta que la aimá- 
cif* ae baya||üsuelto. 

Eatonéiln^n ei|^|||^^^ela en el bastidor, se dará una man^ 
óm estÉ barniz con ¿fl^^^B^^ ^*^^ ^^^ ^^^ tafetán, y^ae deja se» 
car por dos 6 tres diii^^^^^ 

▼•'otro. 



Ss poQe»«& un puchero barnizado, dos onzas de aceite de nuei 
ó de< linaza, y cuatro de tremeniina buena; se pone al fuego hei mez- 
cla, j al instante que comienza á hervir su espuma y aparta, se di- 
snelTo'ftn afta onto de^aoette de trementina, umi draema de almíti- 
ga^ y se añ^de á la cómposiei#n áftte^deafUearla Íberamente sébra 
la^teh omi «m pincel. 

8a paoea á hervír.<)os «zismifatettle aceite de lino h de nuez, óo» 
uam ebrttta de pan en «» oaMem ó perol» pordfos liaras, h^sta que- 
metiendo en éh una filitma ne queme. Se «aea entonces la corteza 4b 
pan, ee añade en seguida poco á poco media onzi^.de litargirio, he- 
cho polFos sutiles j se remueve continuamente con un palo; después 
se añaden dos onzas de capuiana Inen pulverizada j se sigue revol- 
viéndole con el palo sin cesar, para que las drogas no se peguen j 
quemen. Se deja hervir algún tiempo, j^^Muies de añadir poco 4 
poco media libra de pez griega, cuatro ^^^Hb sandáraca en polvo, 






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«m 1 



y rtiM?íenda siempre para que no suba el hervor y te salga el bar- 
niz, se deje hervir hastii que tome cuerpo^ 

OTRO. 

ToBka lie Be«jui el mñm blaseo una onrM^ otra de goma arábiga 
la mas Uaaaa, que se echau en una redoma eon medio onartiHo de 
esyiritu 4e wkko^ y se poü^ ai ^ para que se deJIíagan. Despaes se 
eoba una Uhra de-áeeite de Itoaca en una olla vidriada, con una onaa 
da a laa ác iga mmfy fiaipia y molida^ que se disuelve á fuego lento, lo 
QBal verifioado, se eeha con IS demás, y se pone al sol bien tapado 
per veinte dias, que se har& un barniz que no le hay de mejor lustre, 
laay secante, y que ni el fuego ni el agua podrán dañarle. EfSiá pro* 
hado y esperi mentado, si se quiere emplear ea Ifülés, se dé oomki yu 
lleiaiaoe espUoado en los hules; y si en madera8»como otro oualquie' 
ra' barniz» 



i kole, pra^HRra csM»otés, 

B^ estirada en el bastidor una tela delgada, gruesa ó bien ta- 
feéÉBi dbekf se la dará por cada lado una mano de color gris, com- 
pussta de fJbajialde, carbón molido, un poco de añil, y aceite secan- 
ta da haaza: se seea al sol ftievte (ad? irtiendo que si pasa nube le 
■aadia) y eslavda saco se dá otra mano del mismo modo, 7 si se 
qtHeré no se le d4 laas qae^or un lado: luego se le fi, el lustre eon 
UB'lRifa^-iioelM» aaii'doce o^fas'^e espíritu de vino, una (rnza de ^ - 

tremaatiaaydaa és pez griega, todo derretido. 



Propledadea de las gomas j dll^renclaa 
de lo» iMlea j ana «olerea. 

* 
Si se quiere barnizar la tela de color oscuro, se le^nadirán dos 

onzas de tierra so mbrajil bariítz; si de carmesí, igual cantidad de ver- 

mellon; para coloj^^^^ azarcón; para verde, cardenillo; para azul» 

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—«18— 
aftlte de Yenecia; para blaoco, albajatde; para nagm bumo ée pez 
y todo forma un cuerpo con d aceite. 

Si se quieren hacer de estos hules adornos, como frieos, tapetes 
de mesa ó altares, delantales de señoras, ú otra cosa bardada, se bar- 
niza j deja secar el hule del color que se quiera que sea el fondo» j 
estando bien saco, se tieae preparado el bacoia ó bafaioes de los co« 
lores que se van i hacer los ramos i cenefas; se ponen CMeiaM de \m 
tala los moldes quedara el efecto s^j^aen^^preparadoa, ean loadUMiK 
jos que se hajan de hacer, y bien puestos las moldéf , j avjetos enei* 
ma de la tela de modo que no se muevan, se pasa la brocha 6 p íaia ai 
por eaeima» j quedará la flor 6 ramo señalado, advirtiendo qae pana 
que tenga bastante realce el bordado, debe darse algo espeso el bar* 
nis j tener el modelo un grande rato paia que no se corra, y tamblaa 
quitarle coa cntdado^ fin de no ensnciar con él la tela. 

Siendo las propiedades de las gomas algo diferentes j las de M 
secantes mas activas en unas composiciones que en otras, esta ea la' 
causa de la divenidad de barnices que se han citado para los bules; 
y como tambie^a tempgtiM|^kiene una influencia tan grande en 
esta materia, fué necesarM^H^nvestigaciottes y aa aiQ^ttrse i ana 
sola operación* Por tanto eiffirgamos á todo el que trabaje en los 
barnices ó hules, que se familiarice con las gomas y secantes, y ^e- 
gan fuese la ostensión así escoja los barnices: bien eateadíde por to- 
dos, tienen igual mérito, con lo sola diferencia que unos son mas la- 
▼orables para el calor y otros para el irlo. De todos modos, ea esla 
material la práetioo es la üaica que puede perfeccionarla, y darle ua: 
conocifairfñeo exacto de las cnalidades de las materias eitadaa* DiaW 
asáfliismo obs^varse según varísn (os 6bloree, también baa da rm- 
riar las gomas y secantes, pues & ift cffor claro tu firntaá que eoiw 
responda lo claro y que al oscuro corresjpoada tambíea lo oaaaaa»- >./ 



• 






MAtm mniiiii 

t>íi l^ftTA C1\3DAD Y S\3B\3BB10ft 



fin setieoibM ae bafireDteMj^i bliinoo«« , . • . 4 * . « • é 133 
iTó color 176 

Total 809 

^ tentre las primen» designamos los stgnieiites cadáveres costo 
w^personas no^ibfes 
Día 1— Wí 



l)ia i. — IRña Josefa Ñapóles, vecüín de la parroquia ausiUer 
del Monserraie. 

ídem. — Dona Tomasa de CHStro, natural de esta ciudad» víudsi 
vecuia de la parro<|üm del Ciplritu Santo. 

Día 3. — Doña Merced FernandesB, natural de esta, sehera de It 
aóos, veciua de la auiiiliar del 8ui. Cris tfl* 

ídem. — Sr. iPretfbro. Dr^ don ]\^|dh|^e Echeverría, caballera 
de la Real y distinguida orden espu^pRre Carlos III, TÍce-rector 
de esta tteal Universidad, de tO años, vecino de la ausiliur del Santo 
Cristo, (1) 

ídem. — ^Don José del Carmen ftuc^lo, natural de esta, soltera 
it 41 años, vecino de la ausiliar de Jesui» Ainria. 

Día áv'-'Doña Jonefa del Castillo^ natural de esta^ viuda^ de 8# 
anos, vecina de la parroquia de Guadalupe. 

Idem.«-^Rdo. P, Provincial de la orden de Saa Francbeo fray 
José Albore. 

Dia H. — Don Antonio Rodríguez y Mellado, guarda marina de 
la fragata de S. Mw Cristina, natural de Cartajena de Levante, soltero 
de 17 años. ' 

Dia 7. — Doña María def Carmen €lon¿»ile«, natural jde S. Agvf- 
lin de la Florida, viuda» de 87 años, vecina de la ausiliar de Jesús 
María* 

tdem«-^Sra« doñu Josefa Já«t¡z, natural de esta ciudad, soltera 
de 63 añ >8, vecitta de la parroquial mayor (2),<fOcupa el nicho nít* 
mero 50]. 
- « -I. 

(1) El abate Dessidiea pesa la vtda del hombre con el sentimiento 
t\ú9 causa su mnertd entre ágenos y estraRos, 7 siguiendo esta máxima del 
erudito autor de los Panteones, diremos que la del Sr. don Manuel de Gcbt* 
Terna ííié de un v^r incalculable. La Habana toda se ha mostrado sensi* 
Me en tan grande pérdida, y sí el pobre, el desvaíais, la viuda y la donce- 
lla Harán sohresa sepuyyj^cábraulo también las ñores que le consigna el 
afteeto y amistad qne^^^^pensó. 

(2) Al protocolaN^Kierte de es^a ilustre sedora, nos creemos obli- 



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— a»— 

ídem. — Don Juan Francisco Urrutia, natural de la villa de Ve« 
ras» soltero, de 70 tiot, veoiiio de la aasifiar de Jeaua María. 

Dia 8. — Doña Dolores Yuldés, natural de esta, aolterat de 33 
años, vecina de Jesús Marin. 

Idem« — Don Antonio Haría Araago^ natural de esta^ cafado, ve- 
cino de la i^arroquia de Guadalupe. 

Día' 11. — Doa Magia PareliMda, naturti de Ckntaleña, casado, 
de 60 años, vecino de la ausiliar clel Santo Cristo. [Ocupa el nicho 
iiilm. 52]. 

Día 13«^— Don Juan Justo No)ip^atural de ésta, soltero, vecino 
de la' ausiliar -del M«>i>serrate. - .. 

Dta 14. — Doña Dolores Bullón, natural de esta, casada, vecina 
dei Monserrate. 

ídem. — Sr. coronel don Luis Antonio Ruiz de Ajda, natural de 
Álava, casado, vecino de la ausiliar del Sto. Cristo. j| 

Dia 15. — Don Joaquín Porto, natural de esta,<|||fe años, veei^ 
BO de la afuiliar del Monserrate, 

ídem, — Doña Merced Cadenas, natural de esta, viuda, de ¡]CÍenS 
•fi«f, vecina de la parroquial mayor. 

ídem, — Dona Margarita Alarcon, natural (fe esta, viuda, de 71 
años, vecina do la parroquia de Guadalupe. 

Dia 19. — Doña Franjea Domínguez de Yaldés, nataral de esta, 
viuda, vecina de la parroH^^^l Espírítu-Santo. 

Dia í L — Don Antou^TFIernaiidez, natural de esta, viudo, ve- 
<0ÍfK> de la ausiliar del Santo Cristo. 

Dia 22. — Presbro. don Francisco Agustín Rodríguez, capeflai» 
del regimiento do la Union. 

Dia 2o. — Doña diaria de Jesws Martínez y Alentado, natural de 
^SantuMaria del Rosario, de 75 años,'vecina de la ausiliar del Santo 
Cristo, [Ocupa el nicho rHím. 54]. 

Dia 36.— «Doña Antonia Cristina Borras, vecina del Monserrate. 

ídem. — Don Antonio Valdés, natural de esta, soltero, de27 años, 
vecino de la ausiliar del Santo Ángel. 

Dia 2S. — DoB Federico Pa6í, natural de Aletnantat veetiio fc. 
iu parroquia de Guadalupe. 



gados á seualar el respeto de que fué merecedora por s^ virtudes dométú' 
cas, y por el aprecio que geoeralmcute debió á este veenidario; Buena aaaí- 
ga, veraz, cousecuente, generosa, recta, cristia na . . • «he aquí en raafiawt^ql 
elogio qüo le tributamos, cubriendo coa blanj^kzucen^ el pórtica4el 
nicho que guarda sus restos mortal|'' ^^^ 



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NOVIEMBRE DE 184* 



Qaantos escritos se inserten en esta obra, serán de interés permanentg 
qoe no Mpiren cotí las paa^geias y accidentales cireoñstanciafi^ae la época de 
su publicación. •; 



SOBRE EL 
BV AUTOR 



Don Joan Pablo Fornerr 



.uVQvc el nombre del sabio magistrado D. 
Juan Pablo Fomer, es bien conocido en la república 
de las letras, la edición de sus obras se ha het*lio tan 
rara, que creemos hacer un verdadero servicio á la li- 
teratura, protocolando el Discurso sobre el modo de 
escribir la Historia de Hspaña, que dio á luz este in- 
signe literato , á ñnes del reinado del Sr. D. Car- 
los IIL 

£1 distinguido poeta D. Manuel José Quintana, 
dio lugar en su Colección de poesías castellanas , á 
algunas de D. Juan Pablo Forner, que también pulsó 
laura, y aunque cortas en numero, serán siempre una 
muestra de su profunda erudición y de buena poesía. 

En el año de 1816 se publicó en Madrid el 
dtctámen que dio Forner , al Consejo , como fis- 
cal de la Audi|ncia de Sevilla ^ sobre estableci- 



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miento de un teatro en el huerto de Sta. María. £1 
editor ofreció publicar otras producciones , no menos 
interesantes, del mismo autor, pero por desgracia, es- 
tas pYomesas tuvieron el mismo tesirltado que otras 
muchas "rfe este género. Las obras de Forner no vie« 
ron la luz publica, ó si se vetifícó su publicación, fran- 
camente confesamos que no han llegado á nuestras 
manos. ¡Lástima en verdad! pues los escritos de For- 
ner hubíerim pn>porcionado escelentes lecciones á los 
aficionados á las Musas , rico y abundoso pasto á los 
literatos y sabios modelos dé elocuencia forense d \6mr 
que se dedican á la egregia carrera de la toga. 

Aunque obras como la que ahora ofrecemos á 
nuestros lectores, no necesitan prólogos ni recomen- 
dación alguna» hemoscreido*oportuno estampar estas 
cuatro líneas al frente*4l.el Discurso sobre el modo de 
escribir la Historia de. -España , pagando xle este 
modo un tributo de alabanza y admiración á la me^ 
moria de un Magistrado que tanto ilu/stró su patri§. 



¿oiz^cn ^ó¿ yxitc¿a. 



^%< 



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ADVERTENCIA. 



La lef^ura mianna de estas reflexiones manifestará qu^ no 
ba sido mi ánimo formar un plan de ia Historia de España' 
Gonforme á la opinión que sigo del modo de escribirla* Seme- 
jante plan no puede formarse sino con vista de todos los docu- 
mentos que deben servir de materiales á la fábrica 6 composi- 
ción de la Historia. El diseño ó modelo, que es propiamente el 
modo, economía, estructura y forma que ha de tener la obra en 
toda su amplitud, ha desajustarse por precisión á los hechos y á 
los motivos que los ocasionaron; y como estos hechos y motivos 
han de resultar del examen de gran numero de documentos 'que 
yo no be visto, siéndome estos desconocidos, me es imponible 
formar un pian o diseño individual, como lo seria al geógrafo 
formar una carta de un terreno que no conociese individual- 
mente. Lo que hay impreso bastaria sin duda para la época de 
loa romanos. Esta éfK>ca debe ocupar pocas páginas en una his- 
toria que no ha de atenerse principalmente á describir batallas 
y asolamientos de pueblos y provincias. De los tiempos siguien- 
tes , esto es , del de los godos , árabes , y erección de los varios 
reinos que se fueron formando en las guerras contra estos , es 
también mucho lo que hay impreso , tanto dentro como fuera 
de España; pero como en una historia política de una nación 
cristiana no se puede prescindir de los progresos é influjo de las 
gerarqmas eclesiástica y monacal, y como estos progresos ó iu- 
Aijo comenzaron á tomar fuerza en la dinastía de los godos , y 
crecieron sucesivamente en los peligros y turbulencias de las 
guerras con los africanos, aunque de lo que hay impreso puede 
sacarse mucho, á imitación de lo que practico Gianone en su 
Historia de Nápolesx ^ ioda^iñ, si no me engaño , mucho mas 



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lo que hay oculto en ios archivos de varias catedrales y monas- 
terios, pues solo del de Toledo saccí el célebre jesüita Burriei 
grande numero de documentos no conocidos, que copiados de su 
mano paran hoy , eegun he oido , en la biblioteca HeaL En la 
historia , mas que en otro género de escritura , es de absoluta 
necesidad acudir á las fuentes de las cosas. Ella es la que hace 
existir en algún modo los siglos y hombres que ya no existen; 
y si ^8ta representación de existencia no corresponde á ia que 
verdaderamente tuvieron los siglos y hombres pasados , entona- 
ees deja de ser historia y entra en ia clase de novelas. Fuera 
de esto, como los intereses de muchas clases que existen ac~ 
tnalmenfe vienen derivados de los sucesos que hubo en los si«> 
glos qae nos antecedieron ; si la historia destinada a mantener 
ia memoria de estos sucesos los representa mal , agravia á un 
mismo tiempo á difuntos y vivos ; á aquellos por no espresnrlos 
oomo fueron, a estos porque verán adulterados los orígenes de 
lo que son. 

Xa ambición humana ha bocho que en los estados civiles 
haya siempre discordia y competencia (á veces sorda , á veces 
publica) entre todas las clases que los componen* Lo que se^ltoe 
ea &vor de los derechos de una , ofende á la otra. Cada ana 
quiere prevalecer y dominar todo lo que puede. El hisCoriador 
que no funde sus narraciones en documentos auténticos y origi- 
nales, se espondrá á ofender á todas generalmente , porqáe bs 
mas agraviadas le notarán de haber procedido sin conocimiento 
de causa. Orando atención y grande trabajo es menester para es-» 
to; pero á costa de atención y de trabajo se escriben las obras que 
inoMMrtalisan á lew naciones. Para hacer un ensayo hiat<$rieo 
como el de Voltaire ó unas rapsodias como las de Raynal, bas-* 
tan poces libros, y una pluma habituada á escribir epigramas j 
declamaciones. El estilo hará agradable una historia , mes wm" 
rerdadera. Por esto decía Zurita á su antagonista Santa Oroz^ 
qm habia eicrita sus Anaki no de otro modo que esiiemk d tieri^ 
baño MM escrüura^ de suerte que no recelaría ptrner eneUoseisig^ 
no con SM En testimonio de verdad, cotno aquellos practican* 



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—335 - 

Mis reflexiones, piief?, no se fíindan mas que en nqnclins 
tiotiiones generales que bastan para dar á entender la forma 
qne, según mi modo de pensar, puede recibir la historia^ pafa 
que ^tñ útil no solo á los ciudadanos, pero principalmente á lo9 
monarcas y á los hombres páblicos. Las proezas y hazañas de 
los héroes y guerreros están ya bastantemente ensalzadas en 
mHNres de tomos; falta representar la vida política , y ver en 
los tiempos antiguos los orígenes de lo que hoy somos , y en la 
sucesión de los tiempos los progresos no de los hombres en ín<^ 
dividuo, sino de las clases que forman el cuerpo de los estados. 

Una historia de esta iMitur«ilefift, no es imposible en la eje- 
cución, facilitando auxilios y removiendo obstáculos. En España 
es menester hoy unos y otros mas que en otra nación de las que 
en Europa se llaman sabias. En estad hay impresa gran abun- 
dancia de documentos en colecciones por la mayor parte mag- 
níficas. Subsisten ademas las plazas de bistoriogiafos o cronis- 
tas, no solo sin que las academias se ofondarf de ellas , pero 
siendo académTcos los mismos qne el monarca nombra hi^lorid- 
grnfos. Por esto, y por conocer el genio de nuestros cuerpos lir 
terarios, he dado principio á mis reflexiones sentando que para 
escribir la historia es de precisa necesidad restaurar las plazas 
dtí cronistas. En tiempo de Felipe II fue la época gloniosa dm 
nuestra historia, porqife este Rey abrió á sus cronistas no «ok) 
los archivos de su corona, sino también ios de las catedrales y 
los de los conventos, librando cédulas á Zurita, Morales, \rgo* 
te de Molina , Pérez Pacz y otros ^ para que en todas partes 
donde las presentasen se les pusiesen de manifiesto los papeles, 
códices y libros que hubiese, pidiesen y necesitasen. Los poste-^ 
rieres que no lograron tales au.tilios, apenas hicieron mas que 
copiar á ios cronistas de Felipe II; y Mariana fue el primero y 
mm ascelente de los copiantes. ^ 

En el estilo no he puesto grandísimo cuidado. Simplemen* 
te he vertido mis pensamientos conforme se vinieron é la pin* 
ma; todo-alio de primera mano, sin mas lima ni corrección : de 
suerte que yendo todo escrito de mi letra por no haberlo querido 



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fiar á nadie, ni aun me queda borrador de la mayor parte de lo 
que abraza este papeU porque el borrador sobre que se (undó 
fue io§B bien una serie de apuntamientos , que ún discurso or- 
denado. Mi buen deseo de ser útil en lo poco que alcanz<^hará 
disculpables mis incorrecciones. En esta ocasión me propuse 
escribir cosas, no frases. Por lo demás, la prudencia y suioa pe- 
netracion de aquel á quien se ofrecen estas reflexiones (*),^rá 
de ellas , como lo hace en todo , el uso mas conveniente para 
utilidad de 4a patria. 



I. 



lA Academia de la Historia no es 6 propítolto para 
escribir una buena lilstorla. 

VoMo entre una historia y una compilación de hechos hay la 
misma diferencia que entre un edificio y los materiales de este mis- 
mo edlQcio amontonados en una plaza 6 almacén , tengo por cosa 
cierta que asi como son útilísimas las academias para buscar y con- 
serrar estos fragmentos, lo son igualmente para investigar y compilar 
hechos; pero eu tratándose de formar un cuerpo perfecto de híMoria» 
ninguna academia , considerada como tal , podrá jamas formarle ni 
producirle, asi como ninguna academia podrá jamas formar una es- 
tatua tan escelente como la formaba Fidias solo por sí. Los ejemplos 
de la antigüedad pudieran dar peso á esta proposición si Grecia y 
Roma hubieran conocido esta especie de academias. En Francia no 
hay academia de historia, sino de materiales para la historia ; y esto 
es efectivamente en lo que puede ocuparse con grande utilidad una 
éongregacion de eruditos tan recomendables como los de la nuestra. 
La historia universal que publicaren Inglaterra una sociedad de hom. 
bres de letras, do es mas que una serie de estrnetos de las mejores 
lúitorias de las naciones, y en las cosas modernas una compilación 

(*) Este fue el Escelentísimo Señor Don Eugenio Llagnno , s^retario de 
Estado. 



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f)« las ¡nnamerables-iiieinorias que se liao escrilo sobre ellas ; ocupa* 
eioo que puede ciertamente «er desempeñada pof muchos j.j j¡otk 
acierto. España, que por el establecí miento át las plazas de cfonisl^ 
habla. poseído de tiempos muy autiguos igia serte nointeruimi^aáe 
hiftoriadores» ha TÍfltb ceskr la continuacídh ¿e su historítf d^iaM 
roíamo punto que se estableció la aQademii^e eiju. En ItaKa haj 
gran miitíTtud de fabíAétes de antigiiqdad^ , y escesíro nüáiero da 
Bicada|pias qué se «ocupan en investigaciones híslprícas: pero sus bue* 
^nos bistAíadorieSf^como sus buBnoa poetas, si bien han sido tal vez 
individuos de estaa sociedades, baft trábi^.a4c^ieiítpTe -fia - participa* 
cion deelli^ KaA >ez se ha visto óbrá gVande de tti'uchos inganioa* 
Cada uno de iosque componéa nuestra itcadéñiia pudiera rhacarla 
por si solo; pero es caai.ímpósible .^ue «pidos muchos \ aun de igua- 
les talentos» la saqueo perfecta, porque no puede ser que je. conrea* 
g^n todos ea el modo de pensar y eq^el de enpreáar lo que piensaaj 
y %o lo es menos que. la casualidad jpnte en uña academia taleatoa 
igiAiIes j^ aejnejantej que puedaq ptadiicir de mancomún una ebra 
que no sea nionetruosa. « • . 

Si^como han pretendido algunos) la can|posicJion de upa hiato** 
ria hubiera de reducirse á unasimffley d ésnuda compilación 4e^- 
chos, adopMindo uA pf an ^ronalógico' y poseyendo los- materiales cor- 
respondientes, pudiera sin duda una a^demia 'formar una historia 
admirable, y que no fuese demasiadamente pesigual en sus partas* 
Aun asi el estilo no seria unifbrme, y dejaría entrever la diferencia 
de las man^s. Tal peda2p sería Aorid^, tal seco y descarnado, tal se- 
vero y conciso» tal gracioso y encantador, y tal también inelegante y 
tosco^ porque al ^n es dificil qye Iqji in diyidqos de una aoadeinía a^an 
todos igualmente talentos del primer orden, y es todavía mas diicU 
que los' que no lo sean quieran someterse á .la corrección de los mas 
aventajados.. Seria sin enlbargo disimulabfe este defecto de desigual, 
dad si los grandes ejemplos de •Kistorias escelesmtes que se nos ofre- 
cen continuamente á la vista, no nos hubiesen habituado á buscar 
en la historia rigq j;nas (}He hechos desnudos. Los nombres de Tud- 
dides y de Salustio , d^e Herod*ta«y Libio , de PoUbio . y Tácito , de 
Plytarco y César, ¿te. en la misma diversictad d&sos estilos y*modoa 
de espóoer.y jrapresantar las cosas, nos han obligado como^ior ííierzm 
á pedir en la historia 1m ornamentos mas admirablea de la eloeacioii 
y fa pen^tra^on mas praftinda eu las materii^ polític^i y«l conoci- 
miento mas puntual de lo interiar del lioni|||e. Queremos que el.his' 



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—328— 
toriador imite al poeta en el modo de espresar coü novedad lieoliot 
que no puede fingir, 7 en el arte dificU de retratar, con propiedad j 
.e#celeneia los caráeterea de l^s personiia : qtteremos que se iguale al 
político e$ la averiguacioB4de las causas de los hechos que cuenta : 
ifaeremcffe que se oouviyt^en filósofo para i^flextOnar y deducir máxi- 
m9s útilQ3 sobre efstos q^jaoips byechos; 7 (lo que es sobre todo arduo) 
quereiDOStque, sin afectar e|||ganoÍH, política iii filosofia-, ^e^elegau- 
te, sea político V sea filosofo cuando ménoe parezca que lo e% Lo^ 
hombf es, que liacen por ló común poco caso d^ su racionalidad, 
aman noobstirntepérdiffainente los frutos de ella,/ cuanto mas racto- 
aalea son estos Trutos, tanto mas los aman. No sé Tiin3an en otra ra< 
Eon qil^ en las alaban^as'que en todos los siglos hnn merecido tos 
hombre de ingenio. Las obfas de estos son pattos no de un irabajo 
mecánico^ farraguista, sino del vigor del talento , que hecho dueño 
eje la paturaleza, 6 la retrata 6 Ih mejora con las combinaciones de 
iu imaginación, j novedad enérgica de su estilo. *Sin grandísimo^ vi- 
gor en el entendimiento no puede hajber grandes*poeta8,« oradores ni 
historiadores; y las obras de estos én tanto son admirables, en cua^p 
"participan mas de aqtselhi sublime Aierzn y de aquel vigor grandí- 
simo: 

' Una historia de hechos simples yHescnfnados', pue(íe\nuj bien 
«er útil para saber la's cosas sncedidas , al modo que lo eran las pri- 
ñeras historias de los romanos ; pero la nación en que no hay mas 
«fue esta especie de historia, no será c^ebre en este ramo , como no 
h> era en efecto Roma cuandp no poseía pías qué mesas analistas. 
Aun diré mas, tas glorias de un pueblo no harán gran papel en e| 
teatro de Itfs naciones, y la serie de sus sucesos será tsabid^ de muy 
potos, y por consiguiente no se sacará de ellos la utilidad á que se 
dirige su estudio : porq<ie el común de los hombres no lee solo para 
instruirse : así coifio en toáo, buscan también el recreo en la lectura. 
Las nneiottes estrañais leen solo por \h opinión y fama de los grande^ 
nombres, pues para leer obras vulgares son pocos los que se quieren 
towar el trabajo de aprender una lengua esfhn^ra. Solo por enten- 
der el Quijote se han dedicado mfitítOs literatos de Europa á estu- 
diar la^ngua en que está escrito. Machas novelas francesas del siglo 
pasado fti«ron compuestas sobre hechos ciertos efe niAstras historias, 
que eran entonces leídas en aquella nación , f llegó esto á tal est^e- 
wo, qnc lfubo*e8trangc^ -quc cafificó de nivelas'* nué^as*liistoria8 



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—329— 
mtiguas por la grandeza de los hechos y hazañas. Nuestras come* 
días, á pesar de su deearreffle, suministraban los asuntos 7 aun esce- 
nas á ios draoiáticos fronceses. Sabia entonces Francia ipénos que 
nosotros, nil^stros ingenios (que fueron en* gran nunifro y íviDiindísi* 
moa) embelesaban á toda«fiuropa, porque eran los mejores qu9 en- 
tonces se conocitn. DiérdVkse las naciMes á escribir; produjeron gran- 
des escritores enliquellas artes. en que se r^ezffla el recreo con la uti- 
^dad; nos aventajaron , y ay.udandp también nuestro descuido^ sea 
por fataflidad, sea ^r efecto de la constitución política , no ^1^ per- 
dimos la superioridad literaria , sino que andando el tiempo hemos 
sidg mira^ocrcomo bárbaros. Para mí es un hecho cierto q^ie entre 
otras muchas causas que coiicurrieron á esta mÍ8ei'*ble decadencia« 
fue una de las mas principales el desprecio en que cayeron \ñp letras 
bnmanasy y por consiguiente la falta total del buen g^istS yj^f acy e- 
Uas obras que inmortalizan á los pueblos y hacen célebraf sus idiomas: 
Cicerón, dijo/nuchas veces, y no se cansina de repetirlo^^ue é| 
eargo de historiador era propio* de hombres elocuentísímoe. ««¿Veis 
(dice en el libro II del Orador) cuan propio y peculiar sea de un ara- 
dor escribir la historia? A la verdad considerando la corriente en lo 
oración y la variedad de las cosas, estoy por decir que es la mayor 
ocupación suya* Sin embargo, aun no he visto que los preceptos de 
la. historia hayan sido enseñados en los libros retóricos. Cierto es qde 
parecen llanos, y que se ocurren á cualquiera á primera vista. Por. 
que ¿quién ignora que la primera ley de la hi^ria es no atreverse á 
de€ir cosas falsasy y la segunda no omitir las verdaderas^, juntando 4 
ellas una noble*y entera imp^cialidad? Que aon estos los fundamen- 
tos sabidos de todos, no hay duda; mas la gran dificultad está en la 
eonstraociont la cual consiste en el modo con que se disponen las 
eosas y las palabras. El orden de las cosas Jreqnie^B distlncfoü 'e¿ loa 
tiempos, y descripciones de los lugares:' requiere*. que por cuanto en 
las oosas grandes y dignas de memoria se consideran en pri«ie& lagar 
los conseíos, después los hechos, y últimamente los éxitos, resolta» 
ó cottseenenetas, esprese el historiador que es lo que aprueba ó re- 
prnebaaen los primeros : tlisclare en los segundos^ W1B0I0 loque {Mmo: 
y lo que se habló^^pero tflmbien cómi^pasó y c6inov se habló , y ea** 
pKqtie en los últimos todas las causas f motivas, y si procedieron* 
de la prudencia de los hombres, de su temeridad, ó«de ai|funa casua- 
lidad; y tratando de los mismos hombres^ está oblltado^io «olV'á 

42 



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—330— 
fSonr wn hechos por iiityor« uiao á eontar Ja vidfi, genio y co«tuni« 
bN8 d^lofl <|4I6 mas se señareron en glosia y ímmú. En lo que mira 
al érdefi de las paUbras y modo de decir requiere la historia un eeti- 
Jo eopkiio, no^nierrumpido , que corra con suavidad *SgUHl, sin In 
asp0i£z a judicial y »i(\ las agudezas de la» sentenctas forense<>/* Si 
ana historia no se escribe así;^ se limita Iblo á la Rmple espdsicíon 
de los hechos,. ser^ leiTl a ^e eorto número de estudiosos , que (como 
en todo) cebarán su ¡uriosidad e^ los sucesos de las naeiones ; peroApu 
sil b3#4ra no será generW ni entre naturales ni eMIre estmn^ros ; y 
resultarán de.aqn^dos daños y gravísimos, Pri mcrO|^ a e despreciada 
la elocuencia en las obras que ¿ha» la exigea, no sean buymdiMiJcM 
libros de la nación én que se escriba nni, S^'^undo , que no hallando 
en la lectura el cebo del deleite, caigan en dedcrédiio libros útiles en 
la auScancia/é ignore un pueblo su miáma historia , ignorando par 
bonsiguiente^as causas dt^ sus miserias 6 prosperidades, Km motifos 
^ue te^ngniudecieron-ó debilitaron, el conacímieQto puntual de sug 
errores ó^ciertos en la guerra, en la política, en la economía , en la 
ref%ion y en el saber. 

- Si es áúl pues según estas reflexiones que la historia se escriba 
eon profundidad, sagacidad y elocuencia , desde luego se deja oonsi^ 
derar que una academia, considerada como tal, no eade ningún mo* 
dó k proposito para desempeñar una historia d otada de aquellas ca* 
lidades.'Los hombres son desemejantes en todo , ora se atienda ai 
cuerpo, ora al espíriti^^^ todos son aptos para todo : habrá quien 
escriba un ezceleflte alegato, y no podrá escribir cuatro líneas de una 
oración fúnebre. En mía misma arte se^ que seg^in* los genios so- 
bresalen mas unos que otros en distintas especies. Tal poeta domina 
en el epigrama, tal en la tragedia, tal en la sátira , y en saliendo da 
aquí oaeiFen'la medianía*. Nace esto de la mayor 6 menor fertilidad 
del tdetito, ctj^l domjhio qae én los entendimientos logran uaat po» 
tencias sobre otras ; y el que lea eon atención el exoalante Mbro de 
Boestro Httar&^ (mas conocido entre los estrangeros qoa entra nos- 
otros) sabrá que es lo qae liebe emprender el hombre en qaiea do- 
mv^ el juicio ^ qtia'áqQel ^ quien reine la *ímagi«ac»on r qv«» aqaal 
ea qttíen 8obresa%a.el iiigenio|4a meBioria,«áte. Se a^i proceda la 
fnfinita.yaríedád que se «ota fo concebir y espreear las eosas entíi^ 
loe hombvesfsy esia variedad infinita hace que siendo Qntoa tí dese- 
m^^Btes^^ talentos ao pueda haber jamos uniformidad en ka obrés 



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qtte precetWii de mtushof, y que en las que peotleii priiicip«lmeM# 
<U uQft ciercit dii>po»iciaii del enieoduniento para «lesempefiarltta c«n 
i« debi4a perfección Jio logre, cabiciti la maneomuiíidad sin peügr« 
de producir un nténstruo, ó por mejor decir, un tejido de diversas te- 
la^, tiuiaé 7 laboree, , 

£} diieño ó pía» de Qiia obra de ingenio podrá sin duda ser 
formado p#r maclios» corregido, mejorado , per&ceionado-;.per» 1h 
Idebidluajecucion oo ee don de mticbos , y esto- está 'Comprobado en 
la esperíeneia de \% que bao ejecutado los hombres mas oélébres en 
las iirkes. No liajr dos bi^^toriadores, dos pintores, dos escultoree qua 
8| parezúna antaramente eatre 9Í,g;^i en la su^ncia, ni en los acet. 
denles. £i esto ai4|Cf^de eittre los^ijíiisoios que*se^refMtan ptf»r emioeti- 
tes eo las artet*, ¿qué se cl^be esperar de on cuerpo acadéuiico ^lond* 
es di&cil que sean «e minen tes todos los indínduos «ya porque los to. 
lentos grandes son yiros, ya poniu^ aunque fueran en mayor núme- 
ro de Jo que son, ño siempre son admitidos eu lis academiss? 

Qcutveuciitu t4ii.v«tf 4^ R^aI Academia de la Historia del conocí* 
miento de estas verdades, 8%prc^)u#o ei^los estatutos de *sa fu»da- 
cii>n dedio«irso toda iia ^kr^acmn de unos ^ales , y á la de un 
Diccionario histórico amnersal de España deducido del índicg que 
reiulta de aquellos, con el fin de aclarar la cierto en los hechos du- 
dosos, purg;ir de f/ibulu'^ uajtjtras antigí^Jade^,^jar las épocas, des- 
entrañar las ge:ie)il:>;>;í is y sdcceáiones , f )rin ir descripciones ex te- 
tas de las provine! is usí antigaij com» m >derna3, y en suma dar se- 
gtiridad á la historia en la varia é inmensa mullitud de*sus objetos. 
La Real Academia adoptó sabiamente la ocupación que en estos 
asuntos puede desempeñar mitajosamente una sociedad de eruditos* 
Artículos separfidos, disertaciones singulares, adquisición, ilustración 
y publicación de documentos de tod.is especies , discusiones de pun- 
tcks dudosos, son propi<ikn:jnte las obras y oúoisterios en quQ.piieda 
OCttpMie uoa coagreg loioa, para que puriñcados. en ella los mate- 
riaifts paaen al que ha.de labrar con ellos el edi&cio 00 la histotrta. 
Esla es la grande utilidad de estaa academias, y cieitameate utilidÍMÍ 
muy a^i^erior 4 cuanto se pueda ponderar. La fal^i de las academia» 
htxo Ua ÍMaio|ia8 de lotf tiempos pasiyíos inciertas , y contradictorias 
e n muchos puntos. Obligados los cronistas 4 averigiiar y á escribir 
s^bof aio. otros «uxilios quebsu diligencia, en las cosas dudosas forma- 
iKtn sistemas psobables, ae afeanian & conjeturas no dtl lodo sagu 



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—332— 
y- el trabajo de adivinar y averiguar fue poeo favr^rable muchas rtcew- 
á la economía y belleza de la composición. Mariana , que no hizo 
mas que copiar lo que bailó ím*pre8o , fiH'mó una historia eacelente 
en cuanto á la disposición, la reflexión y «1 estilo. Morales y Zurita, 
que se vieron precisados á juntarla materia estrflctando libros , co- 
piando y recogiendo monumentos, aunque fueron altamente doctos 
en las letras hutiíanas, este mismo trabajo les embarazó n>«elio para ^ 
atender á aquellas bellezas del arte y del genio que pide la delMade- flPr 
za de los iuteKgenteSf refiriendo mas bien loa hechos de ios homt>reK, 
que retratado sus costumbres. La obligación queep la antigua Ro- 
ma tenían los pantífícA de eserQpr ios anales , escusa á Libio ei|. 
gran parte el trabafe de las investigacipnes , y -te dejí» todo el f igor 
neeesaria para producir unaJiistoricr perfecta. Cuando el historiador 
halla'á la mano los 4n ateríales que necesita, corre eomp en un cam- 
po abierto, y desembarazada la pluma labra el %lificio eon mayor 
fuer/n y celeridad.. En España sonr poquísimas )as coleccionas que 
se han publicado de documento!, rnsp^to de^^nmensa muchedum- 
bre que yffce escoadida en las arcliivoi«« l^ia academia puede y debe 
atender á esta empresaisque no puede^sér%j«euiaida sino por mudruiá 
y a|ítorizado8.para ello. • ♦■ 



lie 

m 

lias plazas de jcronistas eran útiles en Vatfsdkeu 

La utilidad de las plazas de cronistas no se cenia solo al pro* 
vecho que resulta de que un estado ó nación no carezca de historia- 
dores. Habiéndose demostrado en el párrafo antecedente que las bue- 
ncrs historias no pueden' ser escritas sino* por una mano , es conse- 
cuencia precisa que si es útil la historia lo sea igualmente el artífice - 
de ella. Otras eran también las ventajas q^e se^ieguian ^ España de 
las plazas de cronistas de sus reinos : notaré algunas. 

Mniétras hubo plazas de cronistas , li^bo en Ei^añS' hombres 
muy señalados que mantuvieron el crédito de Jas letras humanas» 

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— 3;w- 

dn tas cuales rara vez es gloriosa ni culta una nación. E»to era na- 
twal. Muchos jóvenes que il^cinn con afición á las artes de humani- 
dad , 8abien<fo que en las plazas de cronistas podían hallar con €t 
tiempo un distintivo honorífico que les diese coiisíderacioiFen su ^a^- 
tría, aé entregaban entera y eficazmente V aquellas artes, salian emi. 
nenüft en i»lla8; y que lograsen f» no las pla'zas , la nación poseí» m 
su seno humanistas célebres qtle^udierou competir con lo» mas nonV. 
'^Pbrados eñ Holamia y Flande". Lá serie de nuestros cronistas ' desde 
el reinado de Fernando el Católrco, ^s un# serle de hofhbres doctos 
no interrumpida m\ la continuación ,de*cerca de tres- si^s , yfk se 
i|||^nda'á la'coroua de €ustilA , yá á la de Aragón , ya á los domi-' 
níos de Ainérica. Antotiio de Nefcrija , Florian de Ocampc^ Ambro- 
sio de Morales, Lorenzo d«f*i|d»lla,touan Ginéj de Sepúlved-a, Juan 
Pt»ez de Castro, Pedro de Vaiepci/, Prudeiidío de Sandoval, D.. José 
Pellicer, D. Luis de Castro, Lurs cb Cabrera , Gerónimo de Zurita, , 
Ltjperclo y Bvtolomé de' Argensola ,*Zayas , Dormer , Antonio de 
Herrera, A'ntonió de León jnn€flo^ Salís &c., son nombréis que man/' 
^uvieroifftustremeñte Ta jrforJli de*ni»estra literatura mientras hubo 
plaias de cpo.nistas en'Espaíia. Con fa estinctoii-de estas acabo la, 
raía de esteb grandes li#mbres ; y como en lir náoion ho hay níóhos' 
dignos para.los meros pTofespres de letras humanas, ni hay otros ar- 
bitrios para ^vir que los que Human empleos 6 profesiones , todo el 
mundo descuida y abandona lo que no le ofrece' esperanza de honor 
6 conveniencias. Vi la áéademia de la ílistorra es bastante paira lle- 
nar este vacío. En España las plazas* de académicos son. mas bieii 
UQ titulo de honor que un destino para emplearse. en ana ocupación* 
deternilitada. Los académicos de la Historia no son -mords hombres 
á^ letras puestos aHí para trabajar única y privativamente en*'la his- 
toria. Cade académico suele tener su empleo ó cargo que le Il^vnn hi 
principal atención, y las tareas académicas se co^sidesan como tina 
aplieacion accesoria. Por tanta nunca fk>drán dedicarse poculíar- 
ménie i los trabajos del instituidle la ; Academia; y^o que ha hecho 
ésta es un testimonio nada equívoco del pun'clóhor y laboriosidad -dé ' 
los académicos, que ciertamente no han.sido guiados ^r el estímulo 
del ínteres- * . • 

tJtra utilidad (y no corta) que proporcionaban los cronistas^ em * 
el registro pei'iooal de los archivos páblieos y piirticalares del reino* 
L(>s documentos históricos que hay publicados hasta ahora se deben 



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—334— 
en graD paKe á esta diligencia de loa croiiiatas. Los reinoa , cUiliga'* 
dos á sunfioistrar materiales á sus liistoiri adores, revolviaii coatíiiua- 
Meóte sus archivos , cotaaiiicábaiiles noticias y copias de sus p^pe» 
\e9^f por tflte medio se iban desentrañando cada vez mas estos in- 
maofps depósitos de doc^pientos, que yaceriuu boy cerrados dc^todu^ 
^uo se hubiera restaurado próvidamente la plaza de cronista 4§ I^i- 
días. Los «iages que iiicteron Gerónimo de Zurita y Ambrosio de 
Morales de orden de l^dipe II por vacias proviiicias de Itolia y £s¡- ^^^ 
[>aña fueron «ausa paro que se desenterrasen gran parte de nuestros 
antiguos ^ónicQ^y anales, privilegios, y otros documentos utiliííimoa 
que yacían luchando entre el polvo y loipolilla en los obsi;uro9 só^ 
nos de alpinos monastdTiGs y casas *de« concejo. Los grandes , que 
por haber cronistas en el reino t^fiiaq ^p^tbres de qiúen echar mano 
para publipai las gloriaste sus CMaas 6 dtfeuder sua derecho», noip- 
brandólos cro^nistas ó defensores ^yas, les abrian .^us archivos libe- 
ralmente«y por este medio ¡nvcestigaroii mas D. José Pellicer y.D, 
Luis de Castro, siendo dos hombres sq^osii que cuanto habrá inve.«v- 
gado hasta aquí la Real Acadcniia^le ík ^istoi^ en esta matey^ia par- 
ticular de los untiguos h'éroes de nuesrra nach^i. TI! vez sq dabtm 
plazas de cronbtas^á religiosos de varias órd^es , ^mo ^ vio en je) 
obispo Sandüval y en fray Juan Barros ; y esto contribuyó en girxn 
manera i que se revolvieseiUps archivos cLe estas órdei^s , y se fra- 
casen de ellos muchos y muy importantes instrumentos para la no- 
ticia d^las casas antiguas. £n España ha sido* siempre queja conti- 
nua de los hoinbres mas doctos*en.la historio., |^ fuTta de cuidado en 
jutít&f y publicar los docXimentos históricos que en grandísimo nu- 
mero se hallap en loa archivos y bibliotecas del reii^o. « ^ 

Sia embargo, el descubrimiento de. los que poseemos publici^doflb 
1q d4ieioo8 todo á los cronistas ó á personan particulares , j|tte por 
inclinación á e|te estudio, sin otros auxilios que su laboriosidad, han 
formado colecciones de documentosi han publiaado los que han po^ 
dido haber á las Qianos, y han ilu8tra(|{) y corregido los que fueron 
detcnbíertoa por los creni&tas de C&rbs Y y Felipe y. La Academia 
de la Historia pliede sin duda^ poseer gsan )eaoro de papeles , Ubros« 
códices^ inscripciones , medallas y antiglt^dades de todq^ gélMCos; 
Pfro 1^ laa tiene estaneüdas en sí, la Academia yeodra á set proba- 
mente na archivo mas en el reino tan cefrado como los demás. ¿ la 
ciifiosi'' 



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iiruestras colecctonetson dimfnatas, uia. kutptéBm por Id ¿omitai 
y 16 qii« es peor poco correetñA en los testos. Et obispo SnndoTal 
hi/.o harto en ptthlicnr los crónicos de cuatro obispos j los estraetoif 
de dos crónicas. Morales y ZnritH poseyeron niucho , j no pudieroik 
mprimir sino poco. La antigHedad española debe macho al padfl 
Androi Scoto, citya España ilustrada es la únifoa' fibleccion díg^A 
de este Aonibre.*Debe trimbien infinito á la diligencia de D. José Pé- 
9 Ificer, cuyos ñíetáíñriahs genéaiégtctn son un'tfbpósito mtiy abun« 
dante de memorias antiguas; pero estos memoriales se han hecno rá* 
As por lo mismo que no se escribian sinn (Ara preteiisiotes dé las 
oftsas que daban motivo á eHos. D. Luis de SaFaAr y ^Castro no« 
dio un buen número de escrituras en el úftimo^tomo de la HutotU^ 
de la casa dt Lara. Imit^e el padre Berganza en el tomo II de sus 
Antigüedades : á éste el padre Flores en su España sagrada^ y WW- 
diendo á éstos los trabajos de los señores t>. fiugenio Llaguno y Ú. 
José Miguel de Flores, que aunque académicos no escriberi por en- 
cargo de la Academia, queda casi completa la historia de nuestros 
materiales históricos, que seria escelente si se le quitase la calidad 
minuciosa, indigesta y enmarañada, si se atiende á lo que era razón 
esperar de un cuerpo autorizado; porq.ne los cronistas y aíicionadoa 
al estudio histórico, harto hicieron en buscar , juntar y publicar los 
materiales que poseemos, sin que esto baste para la composición de 
sus historias, ciánicas ó anales. 

Olra ventHJii que acarreaban las plazas de cronií^s era que la 
composición de la historifi caia en manos de perseas aptas para es- 
cribirla. Fundábase esto en que fara vez se pfoveyó plaza de cro- 
nista del Rey ó de los reinos en quien no hubiese dado testimonios 
públicos de su instrucción y suficiencia en las materias históricaa. 
En los mismos títulos qne se despachaban se espresaba esta circuns- 
tancia, y son un ejemplo bien notable los que se despachardli á Zu- 
rita y Pellicer, que son los únicos que se han impreso. De Ibs cin- 
cuenta y tres cronistas que ha tenido España en4os dos -siglos ante- 
riores no hay uno de quien np poseamoa» libros ó trabajos* históricos 
impresos ó manuscritos. Resultarof^de aquí dos grandes utilidadea, 
mía que la historia se escribiese : otra qne se escribiese con digni- 
dad. Como la obligación del cronista era atender aUcumplimí^to de 
este-oficio, si se descuidaba era mirado con poco apreeto^ j las que- 
jas de este descuido solian trascender al publico algunas vecee* Pre* 



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^336— 
cisadoa í trabajar, y yéndoles nada méiK)8 <|ue su mayor crédito en 
que estos trabajos correspondiesen á la «lección que se habla hecho 
de ellos, se aplicaban i ntedsísi mámente á escribir del m^r modo 
que les fuese posible. Una persona, sola en quien tiene puestos ios 
oj#9 el público esperando de ella grandes frutos en. el asunto que se 
le confía, si es^octa y tiene Iuham^, se ^scede á sí tmisnva por jp co-^ 
mun por no desmerecer en el concepto que le grang^roii si» talento 
y estudios. En una estigregacion de personas no puede suceder esto, 
porqift ningún particular desmerece por mas que pueda ser notado 
el cuerpo;, pero co-mo essfácil que \oi individuos se echen la culp^ 
unos á otros de^ que no hacen, ninguno sufre en sí el descrédito^ 
y como todo cuerpo es mirado en España con una veneración escru- 
pulosa, procuran los mismos cuerpos gannr y mantener una cierta 
aiUoridad, que no debe haber jamás en las letras. Nadie se atreve á 
acriminar eo público su descuido , como era lícito hacerlo con los 
cronistas, y la nación sufre el perjuicio de carecer de historiadorery 
de historias. 

Dije antes que sí los instrumentos históricos que recoge la Reaf 
Academia no salen al publico y permanecen estancados en su libre- 
ría, ésta viene á ser un archivo mas en el reino, negado al uso y uti- 
lídad de los estudiosos. Por esto en el cn9o de que se restableciesen 
las plazos de cronistas, 6 tuviese S. M. á bien dar título de historió- 
grafo de España á alguna persona determinada , convendría que el 
electo 6 electos por el mismo hecho de serlo , obtui^esen plazas en 
la ^ademia cotí derecho de hacer uso de sus papeles y dqgMtncn- 
tos, igualmente quft de los que existen en lOs demás archivos de la 
nación. Si no se ejecvta así, la historia de España puede contarse 
entre las cosas perdidas, porque ó no se escribiiá , 6 no se escribirá 
bien. (Concluirá en laprócsima entrega.) 



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—337- 



biografía. 



(Artícalo remitido.) 

Nació en Palaú, pueblo situado á cuatro leguas de Nantes, pro^ 
vtuoia de Bretaña, ea 1079, de padres nobles ,- pero^de foi:^ana etfea-* 
sa. Desde sus primeros años mostró sobradamente k agudeza de su ^ 
Htgeiito y U precocidad de su inteligeiieia : dedicado á la carrera de 
las letras, fiíe el estudio su pasión favorita , y dejando la éorte dé 
MárUpara criarse su el regazo de Minerva , según eua propias es«* 
presioti^, salió á los dtes y seis años de su pueble y recorrió di ver* 
sas proviocias buscando escuelas de fnma donde aprender , j adver* 
sanos de nombradía con quienes discutir : resolución propia de tu 
carácter y de un tiempo en que la dispata escolástica tf% el medio 
mas adecuado de g^nar sólida fama y duradera fortuna. A ios veinte 
años llegó á París donde dirigía los estudios péblioos ,*eo calidad de 
arcediano, Guillermo Gfaampeaux , el primero y mas célebve de loe 
dialécticos de su época : y enseñaba ademas á nn corso numeroso 
la gramática, la retórica y todo lo que con el nombre de dialé^ca se 
saAMa en aquel tibmpo de filo^ofia. Arrastrado Abelardo de laj^lnQ* 
del profesor y de so amor á la ciencia y á la disputa , asistia como 
discípulo á la escuela de Champeauz , qtiien manifbstó grande pro- 
dileccioo hacía él, lisongeado con el honor que daria á su esooela 
semejante alumno. Pero la amistad y buena armenia entre ambos no 
podiH ser duradera. Animado Abelardo con la confiansa de la rooee* 
dad, con la conciencia de so talento y con el recuerdo de sus trioo^^ 
fes; codicioso por otra parte de reputación ; de genio franco ; pero 
poce dóvü y buscando en el estudio no opiniones formadas sino la 
materia de las suyas propias, no pqdia escucbar coa calma ai reci- 
bir coo iudifiereucitt doctrinas que creia refutables , y aserciones quo 
estimaba falsas é insostenibles. Abelardo ademas , necesitaba dwtin. 
^oirse, quoris osteiitJir su superioridad, y la ettcoláalica le abría el 
«auiÍHo de üonseiriiiriu. Pero la escolástica que ai iinncipio busca^so- 

• 4a 



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lo pretestos pan alimentar las disputas que al esclureeimiento de ln 
verdad estima necesarias, aoaba por dudar real, y verdaderamente de 
la certidumbre de 4a« doctrina» y por juegar oonchiyentea é incontes- 
tables los argumentos que en un principio hiciera para mostrar inge- 
nio 7 sutileza. No decimos por esto que la doctrina de Cliampeauz 
fuera irrefutable; pero sí, que Abelardo pudo muy bien comenzar sus 
argumentaciones sin ninguna mira de reforma ni de innovación fílt*" 
sófica, acabando por persuadirse á sí mismo de la certidumbre de 
unas fa/ones que en otro tiempo juzgara artificiosas. Abelardo, pues, 
comenzó la disputa con todo el ardor de su aimí^ con toda la activi. 
<)ad de su .espíritu. Argüyó con su maestro no cobío diselpalo aumiao 
^ obediente, sino como rival osado y poderoso : no como quien átñtm 
provoear cma esplicaoion mas completa que la que conoee , sino «•<- 
mo quien aspira á vencer y á consegair ios honores del triunfo. Y 
le era tanco mas ficti lograr su intento cuanto que 4 las grandes do* 
tes de su tntokgsneia I reunia otras cualidadee de que carenan mhi 
afdversarios» Era elegíante en la diecion, feewHh» y espedito para ii»^ 
pvovisar, impetitoso y arrebatado en él decir» y orador oihi una espe* 
eie de ei«>aaencia poco común ent<(nces en las escuelas; pues al wm'* 
fnfo tiempo que arrastraba con ella el convenúimiento de loe inteli^ 
g^ntes« eaotírvaba la atención de la goDeralidad del amiitorio. Aeí-ei^ 
q«te la supíefioritlad de Abelardo fué poco tiempo dudosa. Indignada 
eoNtfa éi Crut^rmo de OhampeAui traemitiá su eneoMstad á casi to- 
aos sos diseíptlIosT y le decJbró una guerra obstinada y sin descanto^ 
■ ^ los veinte y dos afios, y caando todavía estaba- Abelardo baja 
Iftdieciplioa de Cliampeaux, trató de establecer una cátedra; y n^ 
pttdioildo hacerlo en Paris, en razón de dirigir ios estudios aa eneoil-^ 
gé e^ aveedianoi se fué á estaUeoerla en Melwi que eraettiÓDees uait 
de lee ciudades mas importaates de Francia per residir en ella 4*^ 
eéffte una piarle del aito. Desde sus primeras leobioaee disit>ó Abetar^ 
áo cMi su faina la ^ue á coeia de mucho tiempo habían aáqoirlclc^ 
\w Otros maestros del arte; y queriendo sin duda hacer ñas míiloeo' 
ül triiMfo te trasladó á Cocheil desde donde estrechaba mas da cérea 
oOD sus argumentos á la escuela de Paris. Empero, su eoseflainia en* 
esta oession no pudo ser muy duradera, pues rendido del trabajo ca<- 
y6 gravemente eafermo y tuva que volver á Bretaña paira reatafala* 
aeree de e« dolencia. Logrólo al cabo de algunos años de vida retira* 
éá y pací ftoa, y Astituida i Paris, halló que Champeaux habia he^ 



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—339-- 
^!io renuncia de 0us funciones de arcediano j tomado e] hábito reli: 
gioso en el monasterio de San Victor, aunque no por eso había deja- 
do de enseñar publicamente. Abelardo entonces acudió á sus aulas 
j siguió su« lecciones de retórica : suceso entraño por cierto atendida 
)a profunda enemistad de los dos dialécticos ; peiro que sin embargo 
puede esplicarse por la necesidad que debió tener Abelardo de escu* 
darse con el título de discípulo de Champeaux para poder conseivar 
la escuela que abrió en Paris por aquel tiempo. 

Hr\cía mas de veinte 7 cinco años que agitaban las aulas de^a, 
rí?, la cuestión entre los realistas y los nominalistas. Sostenían I04 
prún^roSf ^e las ideiis i^eneraiea eran sustaMoias vi^rdaderas que te^ 
nian exi»teitcia fuera de nuestro entendimiento , al .paso que loa se* 
guiidas opinaban que dichas ideas generales no tenian otra realidadl 
9éB0 (a da la palabra que laa representaban. Esta cuestión al paraeav 
paraaaante fiiosóüea tenia entonces uoa grande traseendeneia religí*. 
sa y 4^cia)» y era el germen de dos doetrinas ooatrartas qae «oaa 
adalante kabian de conmover á la Curopa ; porque si las ideas itm« 
versales no tierten nfugnan realidad en el mundo, fácil es de conocer 
que hombres mas lógicos y atrevidos deducirían de este principia» 
coaseeuenciaa nada favorables á la pureza de la fé y á lá oitodozía 
de la dcpctrtna. Si las ideas generales no son mas que palabras ,^a^ 
Í9$ vaaif, coíma deata Roscelino , solo baj realidad en los individuos 
y por coastgnieate daboa ser simples abstracciones muchna unidades, 
entre ólrat la naidid por escelencta, la que eonstituje el fondona la 
Sanámma Trinidad, en la oaal pueden ser 6nieamente reaiea las trea 
p aM o n as » fi>rniando una unidad aooiinal , signo repréaantativo da ao 
rakioioa; puat a« de adi ertiff qae los teólogos mas famosotf de aqve| 
tiampo pralaadían probar este sagrado misterio diciendo : que asá 
eomo machos hombres coiisiJerudos como especie no son mas que 
«a solo hombre, asi también machas personas cada una de las cuí- 
les es on Dios perfecto son un solo Dios. Así pues la doctrina nomi» 
nalísta, aunque no ern contraria al dogr^a d e la Trinidad, des.vane-^ 
da por lo nténos este argumento que intentaba probarlo , lo cual era 
uii grnvH escándalo en aquellos tiénripos , en que la 61o8ofía en ves 
de ser verdadera ciencia, estaba reducida al modesto if^peíde forma 
y auxiliar de la teología. 

QM\0ñño de Champeaux, era adversaría aeécrmio de esta éoe» 
tfhía : erizaba que las ideas generales lejos de ser paros nombres 



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eran Ins únicn» entídath^s que existían , y que los individuos en quíe' 
lies liahia querido resolverse las ¡deas generales no tenian existencinr 
por sf mismos sino en cuanto estaban relacionados con ellas : lo que 
existe, decía, es la humanidad , pues los hombres no son otra cosa 
que sus partes i fragmentos. Abelardo sin participar enteramente de 
todas las ideas de los nominaiirítas, pues pretendía encontrar realidad 
en algunas ideas universales, atacó con grHude energía la doctrintt 
de C|iampeaux en la parte que negaba su realidad propia á los indi* 
TÍduos : fué pues eclético y esta opinión honra tanto á su ¡nteligen* 
eia, cuanto que su carácter apasionado y violento era siempre un 
obstáculo que le alejaba de tomar resoluciotnes intermediafl y poco 

deciaivas. Su dnputa sin embargo con Cliampeaux fué larga y nit- 
rosa : la enveñanza de este célebre profesor llegó á cansar nm & 
•^•ellos nismos discípulos que mas ardientes se habiao mostradk 
po^ MM taoerle; y sea aulas se vieron deaíertas, mientras que las de su 
adremrio estaban ocupadas por una eonourreneia numerosa. El tu- 
easor de Champeaux, discípulo suyo, y noraHrado pfobaWemente por 
su iiiflueaeia vino á ofrecer su cátedra á Abelardo y ae alíalo eo mu 

Wanderas. ludignado Champeaux de su der rotai valióse de su ioñajo 
aobre el gobierno para hacer destituir á Abelardo y nomlmuMa su ltt« 
gar á uno desús mayores enemigos; Abelardo entonces se retira á Me- 
luo para continuar ^im lecciones, pero al poco tieo^^o se aiiué en laa 
careanias de Paris, eu la montuna de Sania Genovera , desde donde 
oomo^n uo campamento (éon sus prestas palabras) tenia eeroado 4 
wm enemigo* ("hampeaux vuelve á U disputa : la coocroversia estm la 
escuela de Paria y la de Santa Genoveva, es asunto de todaa laa ovn« 
yersacion^ y de la eapectacion del mundo sabio. Abelardo ai a ser 
anteramenta nominalista, era tenido por tal á oauea ám esta dispata, 
suscitando la animadversión que era consiguiente en los hombrea .a»e* 
migos de las innovaciones y de las reformae. Guillermo de Gham* 
peauz, aunque tenia en su abono la autoridad de sus años y el prea* 
ligio de sus antecedentes, no dejaba tampoco de tener adversarios : 
la lucha pues, era empeñada y de dudoKo éxito : el antiguo arcediano 
era el representante de una antigua enseñanza que tenia pretenaio» 
nes de inContA>vertible y de eterna : el joven profesor «era el nuncio 
de una nueva doctrina que aunque entonces prematura, había de re- 
sucitar mas tarde coa mayor vida y fuana : al uno era ^éifí9t)^9e de 
la tradición y de la íé, el otro era el liombre de la raaon ^ikl porvt* 



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—341 — 
nir : el primero es el doctor que enserm una doctrina, el «egtmdo es 
el genio activo y pensador que aspira á juzgarla. 

Pero aun cuando no había terminado esta disputa, tuvo Abelar- 
do que volrer á la Bretaña porque su padre acababa de entrar en eh 
claustro y su rondre que se prep»»raba á hacer 'jo mismo , quería al 
parecer que su hijo fuese testigo de su despalda del mundo. En este 
tiempo fué nombrado Champeaux obispo de Chalona , por ki f «« 
Tiendo Abelardo mas libre j espedita eu carrera , quiso ponerse ett 
estadd de adelantar en ella de una manera mas útil y no menos glo: 
rioM, aspirando á su toz á las dignidades eclustásticas. Al efecto pa* 
aó i Laoii con ánimo de estudiar teología bajo la direcoion de An- 
•daio, que enaefRiba esta ciencia en aqueUa ciudad , y Cenk gran fa* 
na de elocuente y erudito entre sus eompatríeios. Pero biso f«n* 
porque la repptadon de Anselmo fuera iuniereoída , ó biea porq«« 
Abelardo no tuviese al principio grande afición á esteealudioY el nao? 
vo escolar fué poco asiduo á sus lecciones; y como la «eglig«mcia á% 
loe hombres eminentes es tachada por lo común de ménos-preeíOf re* 
mattéroase de eate descaído los príiKsipales discípulos de Ans^hno y 
tmuron de eompronseter á Abelardo haciéndole proauíioiar algiifia 
palabra impradento^ara conseguirlo pregumóle iio día una de^dlos' 
q«e M« lo que «pensaba de la enseñanza de loalíbroa eoffiadoa. Abe-* 
lardo aunque no había estudiado sino las ciencias fisieas (nn^itire 
que ae daba enténces á todos los estudi'os independientes de la teolo^ 
gfa) reconoció la tAiUdad de esta ciencia en lo conoemíente á la sal- ' 
vaetoA del alma y se admiró de que unos hombres i nsfraídoa erofe* ' 
sen que para entender los autores «agrados se necesitara knas que k 
sas propioa eacrNos. Una risa irónica asomó entóaces & los labios de 
los dreunstantest quienes le preguntaron sí sería capaz de probar lo 
que había dicho : Abelardo se ofreció á ello , y sua camaradas cada 
vez con un tono mas borlón le señalaron la profecía de Ezequiel pa- 
ra ^ue la asplieára al siguiente día. Aceptado el reto , comenzó Abe- 
lardo sa esplieacíon; y aunque al {>r¡ncípio acudieron poébs á offlo« 
oslM c ümfc s a r o n ptíblicameiite la capacidad del catedrático. Iffzose 
niaa bhiisj oso el oooeorso, el cual* le pidió una segunda esj|jcacíofit" 
y éo&fifnm ana^reera, hasta que albamtada^^el autá alarmolf Anael-' 
mo 7 le prehibió contioiiar u^» esplioaoíooest ao preteüo de q«6 po-^ 
Sm mom nkJm ñ]gmn error oomo novieio que era en wetM^am» mt^ 
t«i«« Bal^lj^iíbícion díapwté aolMre manera -á los eatwMnMe* i {fe«' 



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Gaogle 



t: 



-.548— 
■D tii9iiáo no hñ engrandecido la opreaíon & loi hombres ántei» ile 
anonadarlos! 

Yelvió entonces á París j (úé puesto en posesión de !a eátedra 
4He tauto había ambicíanado : y nombrado al nkUroo tiempo eea6<' 
aígo de la oetedral^ viese cuando monos lo esperaba fsvonscidv^ 
en t5do de Ih fortana. Prosiguió las esplicaeioBes de Eaequiel que 
cea tanta gloria había comenaado en Laon: por todas partes volé su 
fÍMna : las aulas ordinarias no fueron bastantes á contener sos discí- 
pulos, los moaarcas le liaongearon con su protección , y los ^Ihioa 
del tiempo slnp reconocieron su superioridad miráronk cuando mé« 
nos como rival poderoso y temible. Foulques , prior del nMNiaeterio 
de Deuil, en una carta diágtda al mismo Abelardo Ib habla en estoa. 
térmnios : ,3<»na ^ enviaba sus hijos para que kis instrajeses» y na 
obstaste la fam^ que tenia de enseñar todas l*s cie«cisM| , oonfesaha 
qie tu s«iber era auperior al suyo. Ni la distancia » ni la altura de laa 
awatañaa, la profundidad de los valles, ni el estado de los oamínoa 
llenos de facinerosos y de otros mil riesgos, eran parte para ariíedrar. 
los qne deseaban oírte : ni el mar, ni las tempestades intimÁdabaac 
á la juventud inglesa , que al tener noticia de tu eieaeia acudía en 
tropel á eaouoharte* La apartada Bretajía te enviaba taanhieo sua hi* 
jos para qu^os enserliras : los orgullosos habitantes' de Anjeo iaoli- 
naban su frente ante tu talento : el Poitu , la (jrasentia « la Iberia , la 
Normfiadia, Fiandes y Suecia ensalzaban y proclamaban sin oessor 
tu iagénio. Y nada digo de los habitantes de la ciudad de París y de 
las paatos mas 6 méoos cercarlos de la Francia» donde to4os estaln^» 
deseesos de escuchar tus lecciones , como si salo jaolo á> tí podifsen. 
hallar ansei^ansa^" De esu célebre escuela salieron un peatífioe (Oe-> 
lestino II}, nueve pardenalas, mas de cincuen^ obifpQs ó araobippf a. 
de Francia, Inglaterra y Alemania, y un número eensiderable de ta^T 
logos poco ortodoj^osi que como Arnaldo de Brescia y otr^ , fuere^i 
motivo de grave escándalo en In iglesia católica. Afirman aJg aaoa fu» 
en este tiempo llegaban á 5000 los discípulos de Abelardo. 

Ningún vestigio nos queda ja de esta tan celebrada a aa a fta aafc; 
pero no es ciertamente de estrañar su f^iroa, supuesta la sape ía a eida d 
de Abel^l^ sobre todos jos doctores de su época .fka a8eollislia& 
aaabab^ de naaar, aunque no cerno medio inibpeadieñle y aapaq d» 
caadamr par s( misaría al desa«*bnmia«to da la viecda^Vama «amei 
loraja y máxilmít de la teabii^Xt coflia niétodo para «Pf^^BP^ diemMKT 



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dad no eran ápéM» ei»fiMid(M : el argánmm de Añá^íi^lkm » ^gmmm 
libros de hé Adsélbt de AkjandHa, y de loe psárét de hl ifltite l«ti* 
tiod, era el saber cottiMí i loe dt>etorei mas eélebtes del á^oXII. L» 
BpHcaeion del método (IYos6§eo*á la enaefiansá eFÍstíaiiá^ la allanscA 
entre Sah Agfuátin y Arí8t6teles, era yñ un gran paso en ia marofaá 
del espíritu humano, pero todnvf a este método Ora rudo é informe, y 
su enseñanza Nerizadli toda de fórmalas , cnreeia de atractivos f de 
belleza, Pero Abelardo era mas arudrto que todos los doctores da su 
tiempo, había leído á Cicerón y otros libros de la antigBédtfd cnsióa, 
era poeta y mésíeo^ quizá habia frecuentado las escuelas jodias tan 
numerosas entonce^ erf el medio dta de la Francia. La doctrina que 
hasta entonces habta espuesto los docto^A bajo la f rrma pesada y 
dogmática de la enseRanza clericK] y en el grosero latín de la eda<f 
media, fué presentada por él con la elegancia y claridad antiguas» 
Con sB elocuencia "papular daba interés y color á las mas áridas id* 
▼estigactoiies científicas, y con so talento profundo y su factÜdad eii 
el decir, ponia al alcance de las Inteligencias mas comunes los misie« 
riormas hondos f oscoros del cristianismo» 

T si hemos de /bagar de sos espticaciones por smf «sofitos; fifceil 
es eonoce> cuan iim impresbn haría en if ánimo dfis sus ofenies la 
novedad dé sus doctrinas y el atreriraiento de áui infrestigaéiódet* 
Abélahio qdiso bacer de la filosofia una creficía kidependtMte éé l« 
rellgfón aonqtie no en contradicción con ella, y en tet de «n método 
para esponer ¿ probar las divinas verdades^ quilla hacer de la dhiléc- 
rica , un arte seguro é* independiente para llegar at conocimiento i y 
ette átte mas bíenr qHíe ihIh formn'dócil que se fregara á. las eslfigen* 
^M deles teólogos y'sé acomodara áf todas nni opiaiones , fué en* 
sus manos ana ciencia verdadera que j0Zg6 con severidad sn^ dbc«' 
tHnis y combatía con fberza sus sistemas. Bástatibs citar alguriak dé' 
sus aserciones' pai-ar comprender la tendencia dé toda su doctrím. Et 
cirtmen no está en el acto^ decid, sino en la intención (*) en la concien- 

(*) OperatfoiMm peccatí inhir addere ad reatum, nihil aniiMttii nisl q«^ 
ipshwest, eoiM|ainat hoeest eonsensus , quem selmmaóíia p^Mflum ess^ 
díximos. (Véase^celai^^hica, sen líber dictus Seito U i^K^ Opera 
¡iidiArtMia swftSiB sersciKeernec boaa, mc aiale,sive4remaaerat¡oúedij|- 
IM, irideMiijvAt sesmKlom radieess tatsAttoais» qam eil»arb< 
malaai'pfdl^s fractaaa. Comentar, in Bpisc. «d Roñan* 



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fÑ«« XipároHn tampoco ¡os que crucificaron á Jesús ignorando ^fu¿ 
]fue$e ti S^hador (*)* El p«oado original es mas bien tota pena qne 
un pecado. La patioa y Fedencioa de J«»ii6ri«to/«é «fi ocio depuro 
amor. Dios quiso sustituir la le¡^ del, a$nor^ á la del temar. Abelardo 
no saaó d Aalos principiofl Lis conaecuenciafl que natiiraJmeDte •• 
deducían; pero elliM eran harto trascendentales para que dejara d^ 
ejttreveerlas )a iglesia catóJiccr. Si el pecado original no era ja nn pe- 
cada sino una pena, CHta pena era injusta j la ledencion inútil. Abe- 
lardo negaba esta consecuencia; pe^ justificaba al cristianismo con 
tan débiles argumentos que lo perjudicaba dobleroeute cuando decla- 
raba que no sabia dar mejores respuestas. Asi quedaban en pie lat 
consecuencias da su principio : el hombre no era ja culpable, la car' 
ne estaba justificada. ¿De qué servían tantos «iirtirios voluntarioa» 
tantos njunos y maceracionea, las vigilias de los monges, las tribula- 
ciones de los solitario9« y laS lágrimas derramadas en presencia de 
Dios] iVanidad! iirrision! piiés ese Dios , es un Dios amable y con- 
téntáUico que nada tenia que hacer de todas aquellas ofertas. Sigaroo^ 
^'^^ empero la relacioif de la vida de nuestro doctor que roaa adelante 
tendremos oportunidad de referir los disturbios y las desgracias de 
que fueron ocasión aquellas doctrinas. * 

Tooaba ya Abelardo en los treinta y cuatro a^s de sirvida, sin 
que los placeres y atractivos del amor, hubiesen interrumpido sus se- 
veraa ocupaciones; y no porque dejase de tener fiívor con las muge* 
res, pues 4 su prestigio de filósofo y de hombre oelebrailot reunin lea 
cualidades de joven, poeta, cantor y galante , prenda muy poco co- 
mún eu los austeroa sabios del siglo XII. Empero de todas las her- 
mosuras de Paris que codiciaban su corazón, una sola hubo que lo- 
graaa poseerlo. EUta fué Eloísa, j6ven de diez y ocbo aft^s , notabla 
en hermosura, y que á la elevación de su ingenio, á la noblaza de su 
alma y á la energía de su carácter, juntaba lo ardiente de su fantasía 
j su afición al estadio y á la ciencia. Educía en el monasterio de 
Argenteuil liabia aprendido las lenguas sabias y laido á los poetaa y 
filósofos de la antigüedad, Pero hilbiendo salido del convento vivía 
con un tío suyo ó padre natural como otros quieren , canónigo de 
Paris, |^M|do Fulberto. Abelardo entablé cgi ella una eorfeapoo. 

(*) Non possamas dicere martyriiai vel Christi paraecatoies (qaéai pía. 
fare deo «redermn) in hbe peccaase^^^^Ba necesario creer. aáUe , qee Diaa 
no les castigó mas qao temporalmente y solo para dar ^empl^flltbicaetc.) 



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■■■f 



—345— 
dencia fiter&ria en la cual b)ájo pfenleiito de dfitacidar ciertas cttettfo- 
be« cíentiñcas le decfaró bu paMon ardiente; pero como deseara tener 
iiras fótico trato con ella hizp proponer & Fülberto por conducto dé 
un amigo siiyoqtte le tontára á pendón en su éasa donde ée dedí6ii- . 
irf a poír cualquiera precio 4 Completar la liilitt*uceion oé su sobrina. 
Coñudo Fülberto en la sev^Hdad de costumbres de Abelardo y eh 
la distancia que su celebridad y reputación interponiati entre él 7 sú 
sobrina, no creyó posibles otras relaciones entre ambos que fas dé 
urfaestro 7 dlscipula^j tanta fo'ésu confianza que ftasta le autorizo 
para emplear con élta amenazas y castigos, sietnpre que creyese ne- 
cesarios tales medios para corregir su nrala voluntad 6 incuria. Bn. 
f rado Abelardo ^n casa del canónigo , estrechó sus relaciones con 
Blüisa. El amor fu^ntdnces el ünico pensamiento de su tida : sú 
pasión aunque satisfecha uo por evo se vio amortiguada , éino qu^ 
ál contrarío mas ardiente 7 fí-enética que nunca enagenó Su alma, 
embalsó sus sentidos 7 1^ hizo olvidar sus glorias literarias y stis 
triunfos académicas. Cuando al cabo de algunos meses se enteró Fül- 
berto de su liesgratsia, arrojó á Abelardo de su presencia. ^1 dolót 
del áMiano solo faé comparable á su pasada co^g|anza. Stn embar- 
co, aun asi no fué larga la soparaéion de los dos amantes, povqtie sa^ 
biendo Al>elardo que Eloísa habia quedado én cinta la sacó de sá 
éasa disfrazada de monja , y la condujo á la Bretaña , tldhde'Oió % 
luz un niño que fué llamado Astrolábio. Ind¡<gñado el cainónl^o, tt'a-^ 
tb tftinqUB en vano de lavar su afrenta , y Abelardo (íára t^ararh 
^lieternliñó e^áafire con Eloísa : degradación fnaudíta para- un étéifgó, 
im d^n6n1g6, un filósofo, esplendente de todas las glorias teoIó^ióA» 
7 en camino de llegar 4* las mas a!la¿ dignidades eclesíástibaís ; fiero 
degradación merecida por su perfidia. Propuso pueto í Fut%eHo sil 
Éiatrimotño como ánico niedio posible de^'aliabsín; pero 6bn la ^ndí* 
itonde^ tenerlo ocnHo, para salvar in fbma de'thl eís^ándalo.' (^£ÜJbK- 
i^kio ^éHo Fülberto y de cÍBte niodo, dtífujfite rtt) 'faiáy á gusto süyb 
i)lírAlMió Un iécdiiültiéf^ con el rtxbáddr <^)p fió;írÍi.^Pero ^t^otsá iíe 
ópam ¿ tan cbMdso%acHfti^ToJ¡d|rábaae entones tóiúó' hfcóHcMas 
WéS ér rifitftriAioViio yHi ertseflamía cíentífi¿a,'y ElóteaVo qú'^ía pi4- 
vVr'ariMudode'talnMblumS^^^ Per otra (>árte ^ltálM|fl|á^ta ó^ 
iliréma,ii^iért4^den^||^$preiittr el'Mfltri^^ y I^HKléTá^i. 

(*) Eu aoiiel tiempo no se uccealtaban tauías fer«iaUdiide<.4'0#ait»JiiQr 
pata la vsK dol inatriuioiiiu. 

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mMa 



—346- 
lia : muchos te61ogos enseñaban que el matrimonio era cuando me- 
nos pecado venial: algunos libros gaMntes de la época, sentaban que 
entre esposos no podia haber verdadero cariño. Así es, que en la re- 
sistencia de Eloísa, debieron de influir dos motivos muy poderosos, 
la exaltaciolPde su propia pasión, que le hacia mirar el matrimonio 
cpmo ofensivo de su afecto, y las ideas y las costumbres de su épo* 
ca. Oigámosla á ella misma justificarse en una de sus cartas de esta 
que nos parece estrena resol ncion« 

*'iSábelo Dios! Nunca busqué en tí mas que á tí mismo : yo te 
ambicionaba á tí^ á tí tan solo, no lo tuyo. Nunca pensé en los lazos 
del matrimonio ni en dote alguna: nunca pensé en satisfacer mis pla- 
ceres ó en cumplir mi voluntad, sino los tuyos y la tyya. Aun cuan- 
do sea mas santo el nombre de esposa, preferia^or mas dulce él de 
amiga. Cuanto mas me humillaba en tu obsequio mas esperaba ga- 
nar en tu corazón. Sí! aun cuando el dueño del mundo, aun cuando 
el emperador hubiese querido honrarme-' con el nombre de esposa 
suya, yo hubiera preferido el título de concubina tuya al de empera- 

triZf {tua dici meretriz^ quám illius imperatrü ) Y mas adelante 

**|no hubiera sido üiipropio y deplorable que una muger tomase po- 
aesion por sí sola de aquel á quien la naturaleza habia criado para 
todos? ¿Qué espíritu acostumbrado á la meditación de la filosofia ó 
de las cosas sagradas podria sufrir los clamores de las ctíatnras, la 
charla de las nodrizas y la algarabía y tumulto de los criados!'* Fe- 
nelon y Jos místicos han dicho en* sus escritos, que el ideal del alma 
religiosa debe s§r el amor puro y desinteresado: Eloísa es el modelo 
de este penaamiento, E^loisa ama con esa especie de amor, pero no 
al D'ioB invisible y ^terno de los místicos, sino á Abelardo, á su es- 
poso, que e»su Dios visible y terrenal. 

Pero Eloisa cedió al cabo á los deseos de Abelardo, regresó á 
Paris y le dio Ja mano de esposa. Separáronse en seguida y datde 
entohces ho se volvieron á ver sino migr raras veces y con «ume búb* 
terio. Fulberto y sus paj^ntes no consideraban, sin embargo, bien Re- 
parada su honra cq^ e^^mt^ñmQfki^ oculto y ¿omenasaron £ diviil- 
gdrlo. Eloísa Ip n^gaDaxon firmeza á las perseas que oaabaa afir* 
márselo^jtflo qne bu tio la repnendió f roaltr^ muchas veces. Abe* 
lardo, llIllPimp, fh^aodo librarltrde sus,^|Rn]LiosJ|kiecimieato«f 
ia sacó de su casadla llevó al monasterio de religiosas de Argan- 
teiiil, éende la biso tomar el hábito menos el velo. «Persuadidos en* 



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rónces Fulbcrto y sus pariente^ de que la intención de Abelardo era 
hacer monja á Eloísa para romper así su matrimonio, tomaron con- 
tra él Qua terrible venganza, venganza vil y cobarde que el pudor no 
uos consiente referir 

Divulgóse al momento ¡^ noticia de este suceso: el infoj^anio de' 
Abelardo fué asunto de la pública conversa<)ion: sus discípulos le 
compadecían, sus amigos le lloraban, sus adversarios se daban se- 
cretamente el parabién, y el infeliz entre tanto tan avergonzado de la 
compasión que le tenían, como de las censuras que le prodigaban^ 
resolvió apartarse del trato del mundo j ocultar su oprobio en el fon- 
do de un claustro. Pery antes de consagrarse á Dios, y recelando de 
la* cmistancÍ0q|[f#Gioisa, exigió de ella que tomase el velo: sospeeha 
en verdad tan indigna de él, como ofensiva á la ternura de su ama- 
da: sospecha que le rebuja mucho á nuestros ojos y que casi nos in- 
duce i creer que Abelardo nunca comprendió toda la pureza, tofla la 
generosidad, toda la elevación del afecto de Eloisa. No merecía tan 
injusta desconfianza la que tan desíntere!*adti mente había sacrificado 
su hermosura, su juventud, su honor, hasta su exister^ía por el amor 
de Abelardo. Eloisa, empero, se resignó tambien^n está injusticia, 
tomó el velo, seguii se le exigía, y al subir al altar pronuiíció aque- 
llos versos de Lucano; ''¡Oii tú, el mas grande de los mortales, espo. 
so mió, que tan digno eras de mas noble himeneo! ¿Porqué ha podi- 
do algo contra tu cabeza, la insolente fortuna? El crimen es mío: yo 
me casé contigo para tu ruina; al menos lo espiaré. Acepta esta in. 
molacion voluntaria.** 

Abelardo tomó taqabien el hábito en el m(\na8terío de San Dio- 
nisio. El tribunal eclesiástico fornrió causa á Fulberto,^Hy^eI atenta' 
do cometido contra él, y primero parece que le condeno severamen' 
te; pero instado luego por los amigos del canónigo, r|procó so prime- 
ra sentencia: Abelardo quiso apelar al pontífice, el monasterio le ofre- 
ció pagarle el proceso, mas aconsejado por su amigo Foulques de. 
siitió al fin de su propósito. 4Ml ^ 

Restablecido Abelardo dAí^olencia, vinieron á rogarle sus dis. 
cípulos que continuara su ei^fianza: él se resistió al4)ijnc¡pio poi^ 
que BU propóMlo er|lfc|A erresto de sus dias en la^||^¡jdad de^ 
claustro, maSf^tauo^^Rien por los monge^^cedió awBbo á sus 
débeos y abrió su cátedra de filosofía y teología en una casa de cam^ 
po dependiente del convento. Y tan numeroso Ileg6 á ser su audito" 



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^348— 
no que» Qomo el mismo dice, las viviendas no bastaron para alojarlo» 
ni el pais para mantenerlo. Las dedfts escuelas quedaron desiertas^ 
Habiendo muerto GiiiiJernio de Cliampeaux j Anselmo, AlbericP y 
Lotulfo les hablan sustituido as^en el desempeño de sus enseñanzas 
como ei> su rivalidad contra Abelardo. Escribió esta entonces au tit- 
trQduccxthn,*^ la teología, en cujo libro se propuso defender la Trini- 
dad y unidad de Dios^contra los argumentos filosóficos. Es muj dig- 
no di) notar el carácter ylpQnsaraiento de esta obra. Escrita en el si- 
glo XII, y cuando la autoridad de la revelación era el único criterio 
de la certeza, prescinde de los argumentos de autoridad é invoca so- 
lamente al raciocinio: compuesta en tiempo en que apenas era cono- 
cida otra erudición que la sagrc^da, al lado d# muo|H^düías de san- 
tos padres y de los divinos libros, ostenta lan no méNB numerosas 
de fílósofos^antiguos y poetas clásicos; y publicada por último cuan* 
do Ja razón era esclava de la autoridad, dice en una de sus págíoiis« 
oue para defender la Trinidad y la unidad de Dios, es indispensable 
ajpelar á todas las fuerzas de la razón con la mira de impedir que. en 
cuestiones tan difíMle^ complicadas como las que forman el objeta de 
lafé cristianai pue(^ alterarse fácilmente la pureza de esta con las 
sutilezas de aquellos enemigos que hacen profesión de filósofos. 

Aunque Abelardo habia escrito este libro para justificarse de lat 
acusaciones de los filósofos realistas^ no por eso dejó de dar ocasión 
por él á nuevas persecuciones y padecimientos. Alberico y Lotulfo 
lograron atraer á su partido al arzobispo Raúl y qtie se reuniera ua 
concil^^jen Soissons, para juzgar las doctrinas de este libro* Abelar- 
do vino 4 Sfís8ons,y aunque el pueblo apedrea á sus discípulos acu* ' 
sándolos de creer en la triplicidad de Dios, no por eso dejó de espo- 
oer sus d^Sln^s sobre la fé singue nadie osara contestarle. Y como 
el concilio tocara ya á su fia, sin haber tratado del objeto principal 
de ^u convocación, pa^ó Alberioo con algunos de sus dis^pulos í 
casa de Abelardo, y 1^ dijo que se aAiiraba de la siguiente propo. 
sicion contenida en su Uift|: cuando se dice que Dios ha engendra^, 
á ÍDio5 no siendo Dios mWque un&fi0(lf^€garé que Dios haya p^did0 
§njendrarse así mismo. Ofreció Abelardo dar las razones de su i^^er* 
^. '^En ttrks materias, contesta AlbeWlo,«n^0^ceih^caso alguo^o 
de la n<^9Íebuinanqfl|||de nuestros propio^riHHÍs,4||V de la auto- 
ridad." ** Abrid, pues, el libro, repuso Abelardo, y hallareis mis au- 
toridadeí»," IIízolo así Alberico, y leyendo en el pasaje que buseaba 



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—349— 
Qneomro ckadus en apoyo do aqueJk opiniou e^tis palabras du San 
A^fti»: *^ Cual<|iiiera qu« picase que Dios con su ooiiúpoteaei» 
pudo engendrarse á sí misino, cae en un error tal, que no solo no 
ooneitoe yerdaden(mente á Dios, pero ni siquiera á una criatura cor- 
poral bl eaptritual, porque nada ecsis^e (jue se engendre á si mismo.'* 
Alberlco quedó avergonzado, mas como todavía tarta mudeffii olgu- 
na dUteulpa de su error, contestóle Abelardo que babia caldo en la 
hüMfía de los que creen que el padre es hrjo de sí imismo* TJllima- 
iMote^spl^s de mu<^hss y acaloradas disputas ei^re los amigos y 
enemigos del acusado^ un legado del papa que precia el concilio 
co— ínttó en*ct>ndenarl^Conducido Abelardo ante la asamblea, dijo 
UQQ d^os aci]|K¿rc5 ^e se habla descubierto en el libro la propo- 
siotoffiR (fl^^pire en\ único omnipotente. Mandaron entonces á 
Abelardo que hiciese la profesión de la fé, pero .querían do humillarla 
no le pexmiáeron decirla libremente, sino que le mandaron leer el 
símbolo de San Atanasio. Abelardo entonces tan apocado de corazoa 
como osado de espíritu, perdió las pocas fuerzas que le queduban, y 
entre tógriraas y sollozos acabo la lectura del^^sfVnbolo, En seguida. 
fué 'conducido como preso á una abadía de Soissons, donde no per- 
maiieció mucho. tiempo porque convencido el legado de su inocencia 
le. mandó poner en libertad, permitiéndole volver á 9an Dionisio. 
Bettil^iiido á este monasterio ocurrióle dudar de que fuese su fonda- 
dor San Dionisio el areopajita, como aseguraban los monges, fuñdo- 
dps.en una auúgna Icyendu. Tocar á esta tradición era atacar la or- 
tl>49^ a' cristiana. Los monges le acusaron 4 la corte, y la corte que 
hasta entóneos le había patrocinado le abandonó d^sde aqilbl monen. 
to. Abelardo se refugió en las tierras del conde de ChanmaFin, en el 
monastenio de ^fin Ayul; y obligado también á salir de^Re recinto 
se-.ri(tiró« en compañía de un clérigo, á un lugar desierto á doa le- 
9mi# da Nogent, donde con cañas labró una choza y un oratodo de- 
díoado á Ja.SantísÁma Trinidad, dando áesta morada el nombre de 
Paracleto que quiere deeir cojisakj^r, Ma^h|nas supieron susdis-* 
clpuloa el lugar de ^ refugio i^Vron á Macarle que continuara 
011 enae5a(ntiat v^ fin de no seoararse üe su lado construyeron Gaha< 



^ 

%?*. 



9^ # 



n«M»<londe "> <BR }*^Mit^tlWp de sus manos proveyero n^ s u sob* ^ V 

gjsttncia. Al -p^nipl^^Hp necesario ensancli^cl orat^R: á laa # 

(JiciRiui do cañiPrs^cdier^ edificios de piedra, y kTmodesta capillA 
d^-Pucácleto llegó 4 ser una ciudad populosa. 



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•' 



-^aso- 
Pero no íéjos de este lugar existía el centro de otro moviméento 
íjgualmeiite innovador y reformista pero que tenia no obstante difw*^ 
888 tendencias: hablamos del monasterio de Clairvaux de donde era 
abad San Bernardo, digno rival del catedrático de Paracleto jr qitmi 
superiofcá 61. La civilización en el siglo XII se divide en dos distin- 
tas tcnoencias; la una que procura reíbrmar los desórdenea de la so- 
ciedad y disipar las tinieblas de la ignorancia, reteniendo, no obstan- 
te, en manos de^a autoridad el movimiento progresivo comume«do 
al mundo; y lu otra que aspira á la miama reforma si bllo tratmido 
de acelerarla por la concurrencia de todas las fuerzas de la intelijen*- 
cia; la primera que procediendo de lo ester^ al interior y prescfi* 
biendp una regia para cada acción, una djScioJ^b^a cad^|OTt« 
miento, pone la virtud del hombre bnjo la ctmodialipRs'flRfffiEadea 
encargadas de celar su conducta, y le hace caminar por la senda de 
la per&ccion atado con los lazos de la obediencia: la segunda que 
procediendo de lo interior á lo esterior funda los deberes morales so- 
bré la libertad humtfna, sin darles otra autoridad que la de la concien- 
cia, ni otra regla que Ja de la convicción. San Bernardo y Abelardo 
son los repreaeutantes de estas diversas tendencias: el primero es un 
monge austero que abandona el opulento monasterio de Cister para 
fundar el de Claírvaux, donde lleva una vida de penitencia y dolo- 
res: el segundo es un hombre del siglo, de costumbres cnltas y mane- 
ras elegantes, que se hace clérigo para abrirse el camino de las dig- 
nidades del mundo y no toma el hábito de monge, sino despechado 
por una desventura de amor; cuntido el uno predica los hijo8 Wate. 
jan de las madres, loa maridos de sus mageres, y todos marchan no 
á entreteneuu ánimo escuchando elocuentes discarsos Mobre lafilo- 
8ofía, sinoa*(fnbr¡r sus cuerpos de cilicios, y pedir misericordia de 
sus culpas. Cuando el otro enseña, también atrae á sus áolas nume- 
rosos discípulos, pero discípulos que no vienen á ganar el cielo, amo 
^ triunfos mundanos y lauros académicos. San Bernardo no es ílfóeo- 

(ó ni humanista, pero^^n hom^i^e prodigiosa actividad, de In- 
eansable energía, de jMunda ^^Kfh clarfsimS sentidot Abelardo 
^.es un verdadero dialéctico, sis'temXt^ hasta elabsuMo, débU de eo- 
4 razón j jmenguado de carácter. Fácirel||^||A^Jnbr que la ten- 
dencia ae la reforfBk de Ciairvaux era fl^^^Hq^H^Qo la del Pa^ 
rácleto con el espíritu de 4a iglesia catiSílía: la plméra aspiraba 4 
reformar dominando, lo Rotunda reh hiendo el principio de la auto* 



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-^351— 
rMad, y colocauilo en lugar suyo el de la indepeuüeraa de la raaioa 
konMiMi: el fiíodador de la una fué un pontíñoe (Gregorio VII), e| 
déla «tra un hombro del siglo, un mósico, un poeta. 

C amplía á San Bernardo ref«Ur las doctrinas de su rWal , pero 
btf n fuese porque le llamaran la atención cuidados de mucha impor* 
taneia^ 6 bien porque no hubiesen llegado á su noticia las censuras 
de su competidor, no entró en liza con él sino después de algunos 
años. Entre tanto fué nombrado Abelardo prior del monasterio de Sao 
Gildasi dnjj ¡t ij' njií piído halfnr el reposo que buscaba, porque 
sos mongu^ n » 'i]«> se ritv'-nron rt]Jin i obedecerle, sino que trataron 
de asesinrirlr^ ^^nvi. [iriiirh]) el vino que había 'de servirle en la misa. 
Al leni/ á $n mmv<3 en reventa IiÍzq dnrtacion del Paracleto á las moa., 
jas^e ArgcrLi cuiíj t ns €iuí^s truskdíLdas á él sejsusieron biyo su pa- 
trocinio y nomBjferon nbailedn 4 Clotsa. Y bien fuese porque con esle 
motiro tuviera Abelardo cod ellas un trato mas frecuente, ó bien por 
etra raien, ^ino á manos de Eloísa una cartf su]^ én quejreferia& 
un amigo sim infortunios, con lo que renovada su pasión eompn^^ 
^ eotjre ambos esposos esa correspondencia epistolar que traducida- á 
todas tas leaguas es tan popular en toda la* Europa , y ha servido de 
asunto á una de las mejores poesías de Pope. No entramos en el ana* 
lísis detenido de estas famosas epístolas, porque ni nos lo permite la 
m^raleza de esta-obra , ni aunque quisiéramos dirlamop nada que 
no fuese conocido. Estad cartas s^no son en su original un modelo 
de ciencia, d^ erudición, ni de estilo, sonlo al menos de eentímientofl 
deseados de pasión y de ternura por parte de Eloísa , y de prudea* 
oio, cordura y dignidad por parte de 4^e1ardo. Elosia es una muger 
ardiente en quien,. ni el influjo de los años, ni los rigores de la vida 
usenástica han apagado las pasiones de Ja juventud : ^elKRlo es un 
Miekne austero que ha cenado su pecho 1 todo, sentimiento de ter* , 
«lira f que recuerda con peba la felicidad y los gooftunundfifhfc* - 
Asi es (\itft la sola forma de üi.^ cartea basta p^rn coniprdnder la di- 
fereaeia di; suh senumientos, [|A^^m l^^uyaé á la esposa de 
Chisto^ r-i rsrlaf'f} dñ Cristo; ^^^Kcara ^miana, en Cristo^ "^S 
lardo m hi'nn^i^>$j^MÉ^ristú. eWIK de Eloisn es muj diferente 
á su fituiífo^nit ií iti n^^^fe^u €spf?$o, no á su hermano; su sUrva^ 
suosposa; i^ m htja^^^^^fina ; á Ahelarth EJüisif. AsTes tans^ 



%ien qv*" llif ínl, n Tfií^Bín ii tinca su natTírJ i^^edad y eírcuasr 
pecciotí, míén|ras qiie la pasión arranca á Eloísa espresiones impro" 



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—352— 
pías de la feserFa reli^íása y de las oosturabres del siglo duodétioM», 
;,D{o8 lo sabe, dice en una de sus cartas la abadesa de Paracleto, en 
cualquiera situación de mi rida temo naafei ofenderte i tí que mi mic 
no DÍ06 : mas deseo complacerte k ú que á él : Ui Tohiotad» y no el 
tfmor divino, fué lo que me indujo á vestir el hábito reKgiose." Y en 
otro lugar: „ me creen casta porque mis costumbres lo son ,.perfi la 
verdadera castidad es la del alma; me creen devota, porque en estos 
lienip^ys de hipocresía son suficientes las esteriorídades^ de devooioñs 
{pero qué mereceré de Dios si rebelada conini él tnt irriio te sufrir 
Étí castigo, y me consumo de pesar^; é incap|¡f. de aborrucf^r un tiem- 
)po qile me fué tan grato no puedo apartarlo 1Í0 nirtneEn^fMíir' Eíoisa 
p^ies, no estaba resignada eoi^su nueva vilai ^^opariálahí c^^n ilc^s pe- 
cho y hasta algunas v^ces censurabfi el ri^^^ ' ' lian Ti]f)n;ia- 
tica. No así Abelardo que muerto para el m ^1- píXííioues 

hallaba en su estado, no ta felicida^, pero sí el posible conáiRrlo ea 
sus inforUinios. É¿jirano probaba sin embargo iiallar reposo en la 
enseñanza : cualquier frase un poco libre era asnuto para sas enaoiú 
gos de murmuración y de escándalo , y áltimamente bq niievo libn» ^ 
intitulado Teología cristiana lo fué de una acusación contra él aáte 
la iglesia católica. Reunióse un concilio en Sens para juzgar el libro; 
y sus deliberaciones no hubieron de ser muy equitativas ni decorosasi 
pues la mayor parte de los prelados del siglo duodécimo eran popo 
regulares en sus costumbres y no i^uy versados en las divinas ai ea 
kis humanas letras. Han Bernardo hubo de temer en un jsrtnoipio eil« 
trar en liza con su poderoso rival, pero desde que conoció la kwcési* 
tlad de la lucha arrostróla con ];^ábíl firmeza, aunque no eoma deigaát 
á igual yjpara oponer argumento i argumento, sinocooio'padredela 
iglesia de^syjario de la^lootmna ¿agrada, qué intima á «n teólogo acur 
, sado de haberla desconocido que niegue sus escritos, que los justüüqiwai 
^ 6/4u^ se siqpeta. San Bernardo' aparece en este concilio con toda la 
dignidad, con toda la grtnidu/.rii con taiÍ¿L In supremucía dtfi crtMia- 
nismo; él tiene k su J^baaicfo^^^fsr/.af él dísp^oe de la autoridad 






^temporal, el rey de ^^Mtiíi Lt^^^B>ven e^ lUi iilbdilo eujo , y «ín 
embargo, iio invoca eals f^jer/'i^Mnne g^i • < ^:vd, y se presenta 
á combatir en la liía ann^Klo Uo su íígf ^ íiitMijd^idí meramente 
espiritual que le daba h igltisíA. Bu vh> ta^^at 4 Abtílardo íe 

IMtfiMiSle» iü vez 06 intimidarle le atirlrin . ^ r, vr/ ác deprimirlo lo 
exliarla« Y 0I doctor que ImUm íiloaTr¿ai^<> tikitii»¿j tiiunjo^ con su etci^ 



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-^53— 
eaeooia, el maestro qae habia agitado las aulas con su doctrina , el 
fijósolb que había conmoYÍdo tantas creencias y mudado tantas con- 
▼ieciones, se confunde en presencia del concilio, calla abrumado por 
la elocuencia de San Bernardo, se retracta débilmente de sus errores, 
y quefaa publicamente sus libros. En ninguna ocasión ha aparecido 
mas profunda la diferencia entre estos dos gefcis del movimiento re- 
formista del siglo XII. Mientras Abelardo llora y se retracta en el 
concilio de Soissons, San Bernardo levanta monasterios y llama á lo» 
liombn s h \\\ penitrticin : mitítUraa el abad de Paracleto enmudece 
ante el ^^üm ijy de Sen^el ttbiu) \\^ Clairvaux proclama altamente su 
Té Y pi' i^Mnci|M Almlnrda * ptien, era un fílóiofo , San Ber. 

narijo < , (^VPIVgl*^^^^^ L^Ab^rdo era un hombre del mxiTi' 

do, Bjiti B^fíitirUaery Uiftuntíí^ ^ ♦ 

Cuiiiíenuilgjpi^r di cam^ilia, (Íl¥Ígi6s(3 á Roma para interponer 
apelación de la sentencia; pero al llegar á Lion supo que el Pontífice 
^Jiabia ratificado, escomulgándole ademas , y condenándole á per- 
petuo encierro. Pesaroso y abatido con este nuevo infortunio se diri- 
gió al monasterio de Cluni, donde era abad su amigo Pedro el vene- 
rable, varón eminente en virtud y de grande influjo en la iglesia. Los 
monjes le recibieron con cariño, y el prelado interpuso su rnedíacioa 
con San Bernardo y con el papa para que el uno le volviera su anfts- 
tad y el otro le alzara la censura. El aoad no quedó desairado de su 
empeño, pero cuando Abelardo recibió su perdón hallábase ya á las 
puertas de la muerte. Una fiebre continua devoraba lentamente su 
vida. Trasladado al priorato do San Marcelo por mandato de los fa- 
cultativos, agraváronse mas sus dolencias, y el brillante profesor , el 
osado teólogo que tanto ruido había hecho en el mundo , murió co- 
mo humilde monje en el fondo de una oscura celda, el 21 de abril de 
1142, á la edad de sesenta y tres años. -V 

Pedro el venerable escribió al Paracleto la nuev¿^||dj|pu muerte, 
Kloisa le contestó pidiendo le devolviese el cuerpo de su esposo para 
depositarlo en la capilla de su^|desia, recomendándole á su hijo As- 
trolab¡o,.que tanta necesidad ^^Hále un protector , y rogándole en- 
carecidament^|m^la»pandase^PPlta y sellada de su mano la abso- 
l^icion de .^ti^^HBÍfracoIjtarla en su tumba. El abad accedió á las 
súplicas <^4HI^|^fl|B| ^^ haber llorado veiate y un 

años la mu(^HSPÍMn|I^B, J¡»ajó á su mismo se|)aIcro. Los despo- 
jos mortales de estos amantes célebres se conservan todavía en Pa- 

• 45 



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—354- 
ris en el cetnenteria del padre Lachaise , y su moniinNíiitQ septikaral 
se vé cubierto diariamente de coronas de siempreYÍray testimonio de 
la simpatía 7 de la admirucion que inspiran á las generacionea que 
se sucedeo. Bl talento y la ciencia han proporcionado á Abelardo mi 
lugfir preeminente en la historia de la cif ilizacion y de filoaofia t 
el amor de Eloisa, la inmortalidad en h>s corazooep, y el afecto de 
las almas sensibles. 




iio es nuestro proposito al escribir el presente arlíciilo, decln<« 
m#r hueca y pomposamente contra ese mal que corroe las socieda* 
des modernas, ni desatarnos^en denuestos y ultrajes contra las des- 
dichadas víctimas que hace. Queremos solo añadir donde etlá el mal; 
indicarlo como se señala á un viajero el precipicio en qué puede des- 
lizarse, prócurar-que se corte de raíz y poner coto á esos deplorables 
atentados que añigen profundamente al hombre sensato y humano. 
Tampoco daremos nosotros el consejo de que á semejanza de los pue. 
blos antiguos, se deje insepulto el cuerpo del suicida, y que su nom- 
bre sea cubierto de horror yCle vilipendio. Anacronismo fuera esto 
en el siglo actual, y barbarie en nosotros el proponerlo. Verteréinos 
unalágrima/lübre la tumba del que acaba su ecsistencia; mas levan- 
tásemos un grito de ecsecracion eterna contra ese manantial, contra 
esa sentina que inspiró al infelizM|||a de su horrendo atentado. No 
es solo en Madrid, sino tambieti||^Hí^ provii^oías donde cunde esa 
plaga destructora^ ese azoto mortímro. Al niJ^ñfó^lM?^ que los pe- 
riódicos ^e la capital han anunciado <ir»9 o tres siiiildia v los délas 
provincias refieren también varios cti^o^. Otro^ di verbal ejemplos 
pudiéramos citar en apoyo de nuestro arc rioj mm esto, ademas de 
ser prolijo nos distraftia de nuestio objeto principal que es el de pro- 



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—355— 
Curar eon nuestras razones la estirpncion do crímenes que tan lioo' 
dumente laetimna la f ndole de los pueblos, 

Pfdténdese por algiuios con sobrada candidez ó sobrada mala 
ft«qoe la nueva escuela denominada, Romántica^ es la productora de 
los suicidios. Citan arteramente varios ejemplos en su apoyo, j er- 
rados eii esta iden no tienen reparo en cundirla, en proclamarla. Nos« 
otros reohazamos enérgicamente tan absurda inculpación. ¿Preconí- 
zase por venlurn en lu lit^ríituru tnodern:! el cielito, el crimen, la per- 
ver8Ídndl,«flMOÍ)oriCJitjií..., tte eiisuL/.n?,..^ IVo, se dice: **Ved este es-' 
collOf satv^prx Á ntt <]iiertíis perecor." Y h\ ummíod del poeta en el si- 
glo preaenti: laur f« deBmfirali/.McitJu, estimular ni crimen?^. 
¡Erf'^rV.. |!i p.H í b prfj<*,ntii ciuiijrós tpriiilüi» y horrorosos, cargados 
de nr¿¿^>5 üoliiriLtüs^ pulpiíaiites y aierríidííres, para decir al que lo^ 
ré: ^^Segiiid si ifnenni^ \kn^ senda tan ev^panLosa/' Si fuera cual se 
pMlende el orh^Gw del «uíeuiiOf á mUer, el gusto de la literatura mo- 
derna, nosotros arrojaríamos la pluma y abjuraríamos nuestras doe* 
trinas literarias, diciendo: **No queremos pertenecer á una escuelni 
cuya bandera es la corrif)>cion, cuyas premisas están ensangrentadaí*, 
cuyos frutos son csímenes espantosos!.*.^' Mss por fortunu no es así; 
calumniadas por algunos, la mayoría lince justicia de las intencionee 
del poetn, y sigue este su marclia gloriosa entre los n plausos del poe* 
blo/entre las béfidiciones de los hombres justos é impareiales. No 
negaremos que alguna vez un ingenio estraviado produce eleetoe 
opilbstos á lo que se propuso escitar. Goethe al publicar su novela 
Wenher 6 las pasiones, no pudo preveer que seria el iiistrumeoto de 
cisffi crímenes, pintando el suicidio {on<colorl(| halagüeños, con tin- 
tas seductoras; abrió un diqUe á. las 'pasiones cuondo se -propuso cer- 
rarlo; obcecado en doctrinas erróneas^ di6 iin golpe n^rtal á*la hkn. 
Mlidnd de su patria; raro fu'ó-el'dia'en que algún inf^fnnfuscado no 
vertió su sangre para lograr aquella dicha 6clicia, descim por el sur 
tor en un momento de error, y dictadas por sus ideas irreligiosas. No^-^ 
otros maldecimos al que contribuyó al crimen y á la desmordiza- 
eton; mas porque una vez una S^Hlla buena haya dado un finito malo» 
no debemos i'echaznr esa misma semilla, que otras veoes fué la moa 
productiva «^lilddttammhrHdo. El influjo de la literatura em las 



oostumbres/SBmpP^^s útil y provechoso. El que no coosídete 
en un drami^nio su nparlencia, el que no vislumbre el efecto moral 
ocuKo detns de las pnlabrnf», será porque su entendimiento Btnitado 



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no concibe sino lo qite vé. Levántese en buen hortrun grko de acu- 
sación contra aquel que elogie conocidamente ei crimen, que 1^ pre- 
conice, y que por el contrario ridiculícelos prirteipio9 eieruos de- ver- 
dad y justicia; porque un hombre sea malo no debe deducirse qaeto* 
doAo sean generalmente. Algunos pretenden, en nuestra opiniovstti 
fundamento, que las revueltas y convtficiones políticas, ocasíonMi 
también los atentados que combatimos. Citan en apojo de 8« ateve* 
ración, casos de hombres, que creyendo pecdido el partidla que per- 
tenecían se han dado la muerte. Estos ejemplos aÍBlado#]Varo8 nada- 
prueban; nosotroM somos de opinión de que las f^uerra^oivXa no con- 
tribuyen absolutamente nada al suicidio. Pero had|^^&ps que 110 
habiendo podido salir nunca ^ia medianía, de fl^^^^Kái e^qti« 
la suerte los colocara, buscan un medio, una co^i^HP^^eiter al- 
guna celebridad. Vn suicidio x^on circui^tai^ias estráordinariaa« con 
los adminículos de caij^a y pistola, ó veneno, es lo que conciben y po» 
nen en práctica. ¡Insensatos!..,. No consideran que aquella eelebríéad 
efímera la compran á costa de un crimen espantoso; qne boy ae re- 
pite su nombre entre las risas de los imbéciles y las mcUdieiones de 
los hombres sensatos, y mañana en el eterno sueño de la tumba, no 
hay quien arroje una flor sobre ella, ni quien vierta una lagrimará tu 
memoria, ni hay quien dirija una plegaria por su descanso al EiertHh 
nt quien recuerde un nombre desconocido en las pá^as'del libro*de 
Hi gloria; pero en cambio escrito indeleblemente en el asqueroso vo- 
lumen del cKmen. Y con Vliestra'trnprndeneia corrompéis la toAe- 
dad, harto corrompida por desgracia, y con la sangre que verteía etu 
lais el velo que cubre4p^ defectos, y mostráis el espectáculo horro, 
roso de esa Atstpa sociedad en esqueleto; despojada de lo.buetío que 
aun leTesta, y del-falso brilloiy'afectada magnificencia que la rodea.. 
Pero S0 noaSifk: si no es ahí donde 'está* er orígeo del mal,, ¿dónde 

podemos nffiarlo? Nosotros vamos á responder, y poniendo el 

dedo en la llaga abierta, no nos queremos cuidar de los quejidos áei 
enfermo, si estos han de producir su curación?...*: Nosotros os lO va- 
mos 4 decir con voz fuerte, con áflmó resuelto. En el ateíamot ea 
la falta de religión. 

Es uAa verdad eterna y probada qu^m^^U^^Lretígion no 
paede sostenerse, porque la religión es co^^QMRfflHPie sostiene 
an edificio destruido quitad ese puntal, y el edtffiff social ven- 
drá abajo entre los gritos de los que perezcan, y las maldiciones de 



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—3-^7— 
los que sobreviv^an. Por fortuna, en un país altamente católico como 
el nuestro, aun no han cundido esa^ tendencias irreligiosas que son 
la plaga de las sociedades. 

Mas por desgracia el aliento de Ki víbora ha atraído á varios in* 
cautos, y el dogma de! mHterialismo ha hecho algunos prosélitos. ^é 
aquí el origen del mal. El infeliz que se suicida cree que después de 
este mundo no hay otro; obcecado en sus doctrinas de maldición, se 
arranca una vida que eren suya, cuando solo es de la sociedad que le 
abstiene, y áel Omnipotente que le cri6; no tiene por crimen asesinar 
%i ecsistencia, é ignora que no siendo esta suya, es tan grave delito 
quitársela, com^despojar de ella á otro hombre; y sin cuidarse de si 
su ejempl^p^3Ber é no pernicioso á la sociedad, á sus hermanos, 
solo quiere libertarse de un peso que le agovia, descansar de este 
CaQ^ancio que llaman vida, para dormir en un sueño que llaman la 
muerte!.- ¡¡¡Y á esto llaman fílosoñaÜ! A esto decimos nosotros estu- 
pides; á esto apellidamos corrupción. 

Los apóstoles de esas doctrinas se reirán tal vez de nosotros, j 
ridiculiearáQ nuestras palabras. No importa; siempre nos quedará la 
satisfacción de haber contribuido al bien de la humanidad, y coope- 
rado coa nuestros esfuerAos á que la escuela del ateismo no haga 
nuevos é incautos prosélitos. Sepan estos que huyendo quizá de la 
justicia de la tleira, van á dar con la del cielo, mas inflecsible y mas 
pura que aquella, y sobre todo, mas duradera, eterna* Un desvarío 
amoroso, una pérdida en el juego suelen producir un suicidio. Cau- 
sas tan despreciables son el móvil de esa májjuina social, que rueda 
sobre un eje frágil, que roto una vez no hay n)|^fe que pueda compo- 
Darla. Lo hemos dicho antes, y, no nos cansaremos de repetirlo nun. 
cai.c^sa sangre que se vierte es el riego de un campo de maldición* 
frutos sazonados con sangce, qolo pueden producir delitos; y delitoa 
frecuentas é impunes acarrean la ruina de las sociedades. Rotos los 
vínculos que uaen al hombre con la religión, se relajan los de la vida; 
y de aquí la disolución social, el crimen y el sacrilegio. Si .filosofía 
llaman á esa escuela de ateismo y corrupción, nosotros rechazamos 
esa fílosofia: si la civilización tiene por esencial el suicidio, el cri- 
men, nosotros la maldecimos; por último, si la ilustración es esa que 
loa ateos proolVmHn^íl%s6's son los adelantos de la edad presente, 
nosotros no queremos esa ilustración ni esos adelantos, y marcamos 
con el sello de la irreligión y el vilipendio, con esa marca que no 



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—358- 
borran loa años, que se conserva ^ través de los siglos, á los soste* 
nedores de tan peruiciosds ideas. 

Pero al hablar asf , no se crea que lo hacemos con personas de- 
tenninad(|s: nuestra guerra es 4 las doctrini^i do & los individuos. 
Queremos arrancar esa máscara de fílosofía, ese manto' de hipocre* 
síu; y mostrando donde está el daño, escarnecerle y demostrar su fal- 
sedad para que todos se aparten de él. Nosotros deploramos como el 
que mas esas recientes Victimas que hace entre nosotros el espíritu 
de irreligión. Vertemos una lágrima sobre la tumba que epcierra sus 
restos, y una flor sobre su Josa; mas dt^tpos una moldicion al crimen, 
al delito que abrió aquel sepulcro. Y nuestro lame nto es el lamento 
de la sociedad entera.... nuestra flor la compasión dMwtella.... nues- 
tra maldición, la de todos los hombres sensatos. ^ 



^1 9 tm 



OPIHIOITZS DS LOS ▲HTZGTrOS 



SOBRE LA 



BXnWUBBVNNIJBVO-MDNM. 

dCKO O 5»- 



(d. 



4rRi8TOBAL Colon, Imbia vinj ido mucho, antes de acometer la 
empresa que le inmortalizó, y era ya entonces el mas hábil nave- 
gante de Europa. Conjeturó que se podian hacer grandes descubri- 
mientos hacia la parte de Occidente, mientras casi todos los otros 
navegantes pensaban solo en abrirse camino para el Oriente por la 
parte del mediodia. No ignoraba la pretendida profecía de Séneca 
en su Medea ni la que escribió Platón en su Timeo, á saben que de 
la otra parte de las columnas de Hércules habia una isla llamada At- 
lantida, mayor que ninguna de las demás l^^yüentónces conocidas» 
^*^ cual se habia sumergido de resultas de un ililuvio acompañado de 
grandes terremotos. Reflecsionó mucho sobre lo que se publicó poco 
después del descubrimiento de las Azore?, los Canarias y la Madera 



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—359-^ 
acerca de encontrarse algunas veces en ius coaitas de estas islus pe* 
dazos de madera de una especie descpnpcida, cañati que nú conocían 
tampoco y aun varios cuerpos muertos que, ecsámínados, se diferen. 
chiban sensiblemente de los habitantes de África y de Et^ropa. 

Sus conjeturas acerca del Nuevo- Mundo, se fundaban ademad 
én el conocimiento déla figura y estencion def i^Iobo terráqueo, pues 
por el curso de los astros reft|^aba evidente que la mitad de él no se 
conocía, y que era probable hallar al Occidente rejione^ habitadas. 
Observó que los vientos occidentales reinaban con bastante igualdad 
por determinados períodos, y dedujo qué ía causa debía consistir eñ 
las tierras ignotas. Recordaba que Pluton después de hablar de su 
Isla Atlántica, \lice que nías allá había gran númsio de otras islas 
pequeñas; que cerca de esta existia un continente, mayor que la Eu- 
ropa y el Asia juntas, y que pasado el continente se encontraba la 
verdadera mar. Sorprende ^e los recluitados \le los descubrimientos 
emprendidos hayan correspondido con tanta ecsactitud á lo que dos 
mil años antes escribió aquel filósofo; porque es'ceptuando la Atlan* 
^ida, que ya él decía haber desaparecido, se há descubierto de la par- 
te de acá del occéano un grande archipiélago que constituye por sí 
tolo casi la mitad de la tierra, y mas allá una mar, el Pacifico, que 
es sin disputa la mayor de todas. 

Algunos autores antiguos hablan de un navio cartajinés, que en 
el año 356 de la fundación de Roma, saliendo á descubrir nuevas 
tierras, hizo rumbo por entre el Medio-día y Occidente, atreviéndose 
á engoífarse en un mar desconocido, sin mas brújula que la obser- 
vación del piloto relativan^te á la estrella de^^rte; cuyo navio lle- 
gó por fia á una ift desierta, muy espaciosa, abundante en pastos, 
dividida en todas direcciones por hermosos ríos, y con grandes y es- 
pesos bosques llenos, de árboles dé estraordinaria altura* Añaden que 
la bondad del clima y el alhagii^pO aspecto del terreno determinaron 
. & muchos de aquellos aventureros á quedarse: que los otros se volvie- 
ron á Cartago; y que habiendo dado cuenta al senado del descubri- 
miento, resolvió sepultar en eterno olvido la memoria de semejante 
enipresa; mandó quitar la vida á todos los qtie h^ian hecho parte 
de la espedicion, y abandonó 4 su sueffe á loe carcaj Ineses que se ha« 
bian quedadq en el país (fescubierto* ^ 

Cuenta Juan de Barros, en su historia de ía América, una cosa 
que podria tener alguna relación con l||que se acaba de referir y que 



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—860— 
hasta cierto punto lo comprtiflfoi* Dice que en la isla de Cordolmt '< 
mas occidental de las Azores- se encontró, cuando fué descubierta^ 
una estatua ecuestre de piedra artificial, colocada encima de un pe- 
destal de la misma materia; j*que en las faces de este habia inscrip- 
cionesi cujos caracteres no pudieron descifrarse, añadiendo que el 
caballero restido como la mayor parte de loa americanos, señalaba 
con el índice al Occidente, como para advertir que en aquella direc- 
ción habianWrras habitadas. El descuffimiento de la isla de Córdoba 
era reciente cuando Cristóbal Colon estuvo en Portugal; es probable, 
pues, que oyese contar esto. 

Los españoles, que por tanto tiempo hablan calificado de visio- 
nario al que creía en la existencia de una parte ign^A del mundo, 
pretendieron luego encontrar en él provincias que habiao pertenecido 
antiguamente á su dominio, y sobre las cuales tenian por esta razón 
^erachos incontestable^. Oviedo se atreve á decir que las Antillas son 
las famosas Hesperides, tan celebradas por los poetas, y que en tres 
mil ciento cincuenta años antes habian pertenecido, en tiempo del 
Rey Héspero, cuyo nombre llevan á la corona que en la actualidad 
se ceñían los reyes católicos. Dice también que Santiago y San Pa- 
blo predicaron allí el Evangelio, y cita, en apoyo de esta noticia, los 
Morales de San Gregorio. 

Otro autor ha escrito que la isla de Santo Domingo era el anti- 
guo Ofir, á donde Salomón envió sus navios en busca de oro, pavos* 
reales y dientes de elefante; pero es sabido que ni en esta isla ni en 
ninguno otro pais del Nuevo-Mundo, se han hallado elefantes. 

Cuéntase igual^l^te que una caravela española, que llevaba vi- 
nos y varios comestibffs á Inglateraa, con Airiada^or espacio de mu- 
chos dias por los vientos, y no pudiendo ya resistir, se vio en la pre- 
cisión de correr en rumbo del Sur, y luego en el de Oeste, encon. 
trándose en fin á vista de una isla, donde tomó tierra la tripulación. 
Aseguran que esta isla era el Brasil; dicen: que solo el piloto y al- 
gunos pocos marineros pudieron volver á Europa, pereciendo todos 
los demás de resultas de las incomodidades del viaje. Sobre esta nar- 
ración se han fundado para escribir que el piloto era íntimo amigo 
de Cristóbal Coioh, |r que halando muerto en casa de este, le dejó 
todos sus papeles que le sirvieron mas tarde para forAar su plan y 
acometer su empresa. Los buenos críticos desprecian como pura fá- 
bula esta narración. 

U 



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— asi— 



De 



XVguuos oficios, iust^mentos 3 nfateriQ&jpfimaS. 



<Ao hnj cosacas curiosa ni mas interesante cjne la liístorhi 
del desoiibrhnieuto de los oficios , de las artes y de las ciencias , así 
cerno de las máqHlnas y de los ipétodos que requieren. Efectiva-» 
mepte, no tan solo nos dá Iiyfica 4^ su conociraiento, sino qu^ seña- 
lándonos su origen* nos (>one 4 nosotros mismos en el caso de hacer 
Bueros deacubrtoiieotos* Y entonces tenemos tanto mas ánima j ra« 
1^ para emprsndeilos^ onanta qoe los autores de úifeatos anterio* 
res suelon haber sido un<M niñíoa» ó bien pastores t artesanos , joven* 
eitaa may simples é ingenuas , y aun frecuentemente unos pobres 
kicos. Nos limitaremos á indicar el origen de algunos oficios , de al- 
gunos instrumentos y de algunas materias primeras , tales co&o loa 
tintes, la sierra, el coflipas, el vidrio, etc« 

Viui pobre muger tenia un hijo llamado Talus : Ye confia á Dé- 
fblo, t|u¡en le enseñó fiu arte; pero el discípulo tenia mas ingenio que 
su maAiro. De edad de doce años , habiendo ancontrado la quijada 
de Aa sei^nte , y habiéndola empleado con éxito para cortar un 
pedacit(l»de maderaje ^ta aventura le dio Itf MA de construir un los. 
trumento que imitase la asp^ezuí Tte FQs dTVhtes de aquel animah 
Tomo al efecto una hoja de llleiiÑ> y h dbrtó por el estifb de aque- 
llos dientes cortos y apretados q^ie habia observado en el reptil. Be 
este modo inventó Ui siajVWtlK le acrfbvyeti igdalknejite la invención 
del compás, del torno y de la rueda de alfarero. 

Aaiiwaé» á perifeguir «ivMki eljierro de^n pastor, se ikP^J^ ilH 

la majada. Acosado por el hambre , haM^%noa mvriveos ft IH <frflVa 

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del mar y los comió^ La aaogre de aquellos marifcoa le tiñó la boca, 
y á stf regreso, so amo coikno<ido4Íe compasioo, creyeodo herido á su 
fel compañero» porque le vio todo ensangrentado le limpió con lana 
blanca, mas ¡qué prodigio.M*«! el animal no esuba herido^ y el blanco 
▼aUon ad^4iin6 el bi^po mas vivo..... £1 cielo quiso sin duda recom- 
pensar de este modo el cariño del hombre aun animal tan fiel. El 
pastor tiñó vellones anteros con el mupp líquido, ylos llevó al Ri^, 
quien roadfe^darle magníficos regalo^ . 

mMCMTBRmiEIVTO 1»L TIIMUO. 

El uso del vidrio es según Plinio^ una invención debida á la oa* 
suaHdad. Unos mercaderes de nitro que recorrían la Fenicia , que- 
ria^^o cocer carne á la orilla del baudaloso rio Bélus, y no hallando 
piedras para levantar sus tréveder, discArieron poner pedamos dé ni« 
tro en vez de piedras. Entonces la materia se inflamó , y fluyó en 
aHroyueios de sustancia trasparente, que habiéndose cuajado á algu* 
nos pasos de distancia, les indicó el modo de-haC^r el vidrio, que se 
ha perfeccionado muchísimo desde enftfnces^ 

,DEIi DIÍBÜJO, I.A PHVTURJl T EL FOSFORO. 

Inspirada por el amor, la joven Dibutada , traza á la luz ^ una 
Tela los rasgos de un objeto adorada que se piptabaa en la ^óí^ra, y 
este procedimiento tan sencillo, origen de la Silueta , nos ha^^ropor- 
Clonado el dibujo. , ^ 

El' amor crea la Mqluraf La locura, seguix dicen , la a<^mpaña; 
y un loco, el alquimist^BraQO, triscando la inhallable piedra filoso- 
fal, descuide y. nos proporciona el fó$fgro. 



CttABAIWBHÍ 



AIeiandro^JWü>el Cunio^hermatios mellizos, trataron en su ni- 
ñez de ejecutaremos enriMeve aabre pnrtmas de madera. No te* 
nian mas que un cuchiflo p^ünico instrumento , y lo llegaron á lo* 
gfttiif Bo habían cumplido todavjn di^^ M» ^ños diaado dUairon á 
ooMoer el íru^ da sas iffeas. 



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—368— 



€W«ciiir«Miir?\ 



instruir al hombre de la cbae pobre , es haceiéi eonoeer hi qve 
ae debe á sí mismo, 7 arrancarle al vicio 7 á iWidl^ttcétHnoaaé 

{Del Sr. D. José Luis de Cúsmsetd.) 



mmm \mm\sL. 



K 



ib A bondad 7 pronto *e^ndtb de los productos manufNetnra* 
dc/s'dependen en ^an parte del^ apJicacion del príneípío de iuiita- 
eion, ó fi se quiere del de la eopta- tomada en so sentidlrmaa eaCédap, 
En miichas^ eirounstaueíiM se padecen infeitas dificplfadea para pro- 
dlkchr JIR (ní^nal sobre el que han de ser eslculadal' todas Tas eoptas: 
7 mientras mas considerable es el núnfiero de éstas , debe ser ma7or 
el^f^idado tiel manufacturero en preservar el modelo, pues suelde 
pof lo' común que una máquina cuesta dies mil veces el precio de 
los artículos que debe fabricar. 

La nomenclatura de las artes cu7a copie es la base principal* aa 
de A Aiodo numerosa qué no intentapemos dribla á nucstroa lecforea 
j-mAe nos limftare|jys á presentarles una clasificaci^m general é in- 
dicar algunas a'plicactmies. — ^Se copia r 
Por impresión en hn«eo. 

Por impresión én relieve. « « 

¿ Por el molde 74a fundición. 

Por el molde 7 el 7eso. * 

4Por d estampado. 
Por el torno; ^ 

7 en í^rt alterando las dimensiones del ^ginnl. 

lMPRBsioi««<-*4ia tipografin ó el arte de imprianr ei eee neialB mnte 
en todbs suff ramoa un arte de Üñtaoíon, 6 uta ^Ptrdadara aay i a ea ws» 



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—vív- 
elos grandes divisiones que^f 04^ In impreeioa en hueco y la impresíofi 
en relieve; está comprendido tm^gma aáaiéro de artes^. 

Impresión bn hueco sobrb lamina. — En este arte se obtíeneii 
c^UMM pw r& gt at pasando d n wéa lo al papel por mxdip é% U prosion 
7 de uaa tUUa ü^e^ljpbtenida en k>s buecos que se fcan grabado ao^ 
bre «|tt« Ukttiaa de cobro. Un artiaia dilata algunas veces uno 6 doa 
^oa ea grabar una lámina que en mud^o canos n# da .rnjis de qoU 
mentas biiMRb copina. « 

^Cteabado 80BRB ACRBOi— ^Eite arta aoki 4*fi^re del grabado so- 
hfie cobre en la naturaleza del metal 7 en el néoiepo ménoa limitado 
dé coplas que pmduce una lámina de acero, pues es por lo coman 
mu7 diftoil distÍRguirJa oienmilésifBa c^pta d^ ht primera. Hace mu- 
cbo tiempo que los inglesas ae ocupan de eale arte aan buen suceso; 
7 ^os franceses lo hubieran epsayado con mas antícípaci<{n habriaa 

esC^dido sus modelos. . 

\ * 
Impresión de la musioa. — Se imprime ordinariamente la mé- 

sica con láminas de estaño grabadaa par .medio, úe punzoae^ aleado 
eate metal maa- blando que el cobre, ast4 sagatí» á oobiirae de grtal^a^ 
7 oarrer por Mas la tinta, d^ donda resulta esa aparieacia d^ 8«c)e- 
dad que se nota generaimaiUe sphre 1§ música impcaaa- fia mudioa 
caaos »% 8i^titu7ef^ho7 la impresión litográfica, 7 algunas vacai^a da 
relieve^ ao caracteres móviles ; pero esto ultimo procedimii^ntOf pre- 
senta e\ grave ioeoaveaiatita de ofraeer soiucionaa Jk aantiaaüafi 
daaagraUabkes aa Ina líneas á ménoa que no se tome la pracauciaa de 
Iropríniir separadamente la^ líneas 7 las notas, lo que auiBeiiai|na- 
ckíQ tí praeía da la impraaion. 

^»RBaiaBi DE Lo^TEomos por mbbio de cn.umaos.'-^boai^ 
bafoa dala ma7aff pa|te de los tegtdos, 7 en aspa^al de ias inítftpaa 
no son otra cosa que copias obteaidascpor aiedtoae oitiadros de ea^ 
bre de cuatro á cinco pulgadas dediéaiaUa, aobae los^ue ealán gra- 
bad^ en hoeco los jjibujos. Se saaierfe ao al caler juna porción del . 
cilindro, mientras que una espacie de naaem aiáatico ée eilte se lle- 
va el cdfor supérfluo antes de que toque al teg^o. IJaa^eza da in« 
diana de treinta varas francesas de largo^ ae íasprkaa for este medio 
en cuatro ó cinco minutos. 

Copia por medio de l1Rina& céhAUés^^Son bien conoódaa 
laa léaMaas^ cofasa delgada 6 4e hoja de lata ewfiia estáareooru* 
doa loa oaa oetéffcs # dibujos que se- Mf»oducea: sabré el ph|mJ, emba* 



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dmriiaiMlo úo tinUí cop una brocliUa lor superficie del metal que pro* 
tege las purtet leserYadas, no dejando <^acü^ tiatn toque al papel, si 
iu> «0 an loa lugares caladot. . 

A4gttaa%inji^raaiouaa d^ tagidoa ja4MMeo pnr uo proaedimiajii^ 
Miálogo« pero rmiclio oma infanioio. Se tina |pkegMÍo ^a pifi^ca da 
lui ao^ eolar Uup ^9mo€ que se trata de pañuelos o corbatas emp^á^ 
y '9e rapiega i^«d«iW^ aabfe ai mismo Untaa .vec^g cuantoa paáu^oA 
daba ooiiteHe»/c4fk>cadO,eritre dos planchas maciaas d# metal cala; 
das aatM^con uu mismo dibujo, y nrreglndas de manera qiia ^l^ca- 
lado da la uoa eufreapewda azaotameute con el da la otra se pone 
todo aautta prensa para hacer al vado, esto es^ para estraerie el ai- 
T^ Bn asta momento aa pone eo comunicación con Jaa aberttfras de 
la plaaalm auperiorf ua dep6aito de doniMi liquido, y obrando en- 
tMaea por oaa^ma^Ui presión atnaosC^ríca iuema al liquido á atrf^e- 
aar loa pafiíiales y loa^n^lidaaa al pasar, solo en las partes correS- 
pondían te a i loa ealados da las dos planchas las cuales apretando 
f aastaa a a nt e las oirás porcionea^del tegido impiden que corra el líqui» 
do horiKontalmente. 

ItoMUMnoN ii^Rafc i aa i Eate ramo de la ttpograOk , aa da -ana 
ap l i aacím « m é be maa j B fo u at it e.^atHas aiples qa% la que acabamos de 



JüpmRscov Y oEABADo ivf MADBRA.-«-Este grabndo se ejecuta por 
uo prc^ediíaieilio ubsoluJlameiite ipverso del quo se hace en lámina 
^ de «obre : ao el primero, los biiACos son los qus dan la tinta al papel 
6 al tqgido, y en éste son los relia?es donde previamente se aplica 
la tinta para pasarla al papel por medio de la presión. Este grabado 
ef^ naas difícil y mas costoso qpe aá primero ; pero también presenta 
una gran vengija, y es la que resulta de la facilidad de imprimirlo de 
U0 solo goln^, MBH el testo .q^e le acoaApa5a« 

IlSPBMiAN CON CARACTERBS MOVIBLES.— ^Dc todoS loS artCS de 

iaitlaeion, ^ este ehmas imponente por su inftuencia. 14a parti§ula- 
ridad quf|p,distingue ^ todos los demás es la inmensa subdivisión 
de laa panae que puedan formar un original para producir copias sin 
número. Cuando un original ha dado millares de ellas , los mismos 
elementos individuales puedan au%r nuevas combinaciones y abaste- 
cer de numerosos originales que produjera cada uuq millares de co- 
pias. - . . 

Impresión isTBREonFA.-^-^sie modo de imprimir solo difiere 



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déT aoteríor, en que ios ea^^éres estáiv fijos, ya poniendo jynUNí le»* 
caractérea movibleB, ó ya tli^ndolos^e^ decir, obtenieiido por aso de 
Joa procedimientos de que hablaremos en otro artknlo, una planeha 
aérlida, de ana matriz moldada aohre la plandia aaÓTÍl. £a(a especie 
de impresiov sdo seJ^tMbpIea cuando^ hity de hneer m grao nániero 
ét «•pfas, 6 para las obras que tienen necesidad'cTe noa escrapolesa 
qprtecrciofi : así es como se imprimen^ fas tablea para el jno de Jea 
Matemáticos, en las que una tbz corregidoa^ los eirofes , no paedea 
ya fcproducirse. 

Impresion-de los papeles FiNTXnos.— 'Esta mpreaíon se hace 
por medio de planchas de madera grabadas en reliare siendo necesa- 
río emplear tantas planchas cuantos colores hay en el dibujo : su 
aplicación sucesiTa sobre el mismo fondo, reproduce ed origíaaL Es- 
tajjnpresion se hace á la mano, es decir que eada*plaiicba , deapuee 
de^haber recibido el color conTenieote , se aplita la maao aobre el 
papel, teniéndose cuidado[)de asentar bien y con mucha e^raetitud to- 
das las marcas. Algunas vec^ se «iM]plea el nísMo procedinMto 
para las impresiones sobre regidos. 

Impresiok lttoorafica. — Con este ti^tte ae oMenen cofiia en 
un numero casi ilimitado. Bi original que produce oslaaeopiaa eaua 
dibujo hecho sobre una piedra ligeramente porosa , con una tinl«^ 
grasa. Vertida agua sobre esta piedra solo queda mojada !a parte 
que no cubre la tinta, y si se le pasa entonce por encima un lodHIo 
elástico, cargado también de tinte grftsifsa, la agua impide que éltii ^ 
tinta se adhiera á las partes mojadas de la piedra , puesto que no 
queda ofra tinta que la de |es caracteres 6 dibujos , préftaraente tra- 
zados. En este estado se po^e sobr¿ la piedra un pliego de pape! el 
cual^queda estampado por medio de la presión. - 

Un procedimiento semejante, que solo ha 6¡do iiAperfectamente 
ensayado, nos parece susceptible de ventajosas apUbacione^: él con. 
aiste'en reproducir por medio de la impresión lítográfíca las obww 
recientemente publicadas en^ otros paises p«es no estaiiBtodavía 
completamente seca la tinta de su impresión , puede descargarla so' 
bre una piedra litográfica, y sacarse un gran némero de nuevos co- 
pias. Hace algunos años que fue Ifnpleado este procedimieiíto én la 
Bélgica para reiifiprimir los diarios Franceses ; pero la empresa no 
produj o suficientes bene ficios. Las obras^ antigua ftietite tmpre aas no 
pueden reproducirse por este medio, en razón dequelaTinta ha per' 



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—367— 
cUdo con el tiempo la grasa que pudiera irasiuitir i la piedra ; pero 
es de esperarse^qae la químiea descubrft en lo suceaíf o ua medio ca^ 
pas de restablecerla á su estado primitivo. 



* BSCRITO FANTÁSTICO, 

(168 original de MonseñoTchuTeriné. La traducción ee mía, fiiriiniyiüdisuii 
«n la Academia de "l^ulacion, y á éRa le debo la cMona dsdmufcu ^ae sapa 
«osteneft en cinco s^yoneflTvoBsecatívas.) , 



ssa V$3a3¿L ¿Lh ds3&aK!s:a^sQ. ""¿^ 



JiSI IUOiHnMHD ■HM^S MW^f PHTR mWlT ^PSUMUUI***^ . 

YAl HOLLAN. 

4wk fualesqníer sentido que se e»ni«ine el hombie , de cuale»^ 
^ier modtjí <|ue se vea, no es mas que un profunda laberinto de er^ 
ror , de contradicción , de debilidad y de sentimiento que- so anipc 
propio alimenta alternativamente en la pequeña jornada de la «cía^ 
teneia( ^uiéh sabo si este examen nos descubrirá algunos doblece» 
de su coVazon, pero yo temo que serán muy pocos , y ^e nada h»* 
bremas adelqptado ; sin embargo , meditemos. El malrado tanriiiea 
ejecuta acciones heroicas y laudables*, el virtuoso se resbala en las -fia» 
qiiezas, el potentado «e ahoga en e! centro' de su corte , el ambiemo 
teme lu mismo qye despa, el avaro sqfíre 1» privación dar modlos gna* 
tos qué apetece , el eeloso crea males en«su imagkiactoii §¡írh ator« 
mentarse, el hipócrita piensa* engañarse á sí mismo cuaiMotingaña i 
los dem^l^ licencioso .trabaja en ahogar crueles renHifditDientiMi 
que amargan su cogcíencia : este hombre qne predica la viHid y en* 
seña el camino de la fefitíidad, se halla en so interior desanimado y 
próximo 8l espantoso precipicio dc^la desventura : aquel defenaar 40 
hi filosofía }Mle la razón alimenta en*su seno el orgullo mas ttrevMo 
y tas ideas mas mezquinas át la especie humana : el coMriooy al 
aobefbib doWtf la rodilla y se humitla para coaségnir : ei i 



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lo es porque gradúa tas propkNi malet : ono m eiaoMote por ?ftiii« 
éad, por utilidad 6 por iii|f<^ : otro es generoso por motif oe parlMMi* 
lares : tú eres honesto porconsertar tu reputacíoni y no porqneaoiaa 
la virtud : tú eres humilUe por artificio : tú eres justo por tu eleva- 
ción j fata^ tú ere^^ango por(|juo MiP^f <^s ó quieres mas de mí .... 
Las lágrimas, eóos preciosos cristales que destilau nuestros ojos para 
esnresai el dolor 6 la compasión, se derraman las mas veces pacj^n- 
mascarar auestro modo de petisor;1loraniQ¿lá pérdida del que dlfea- 
■HM VjfiT jnuerto^ nos lloramos mútiíameXpá la ^erza de iute^fni- 
das cousidscaciíjtaea* El placer, el dolor , el temoi^l deseo , la espe- 
ranza, estas son lus^claves del hombre viviente ; si pudiéramos estu- 
diarlo en las diversas posiciones de su vida, ganaríamos un tesoro de 
importaqpia y de provecho^ pero esto es imposible, preciso es que lo 
e jriininamos cuando se ha descompuesto su estado, después de muer- 
t^Asi me prometí y para lograrlo gané & fuerza de oro al sepultu- 
rero de S. Maximiliano, que .prometió introducirme en el respetable 
paateoB de «ib ilvelre fasnüa. Anoche cenanaMMot el proyecto ; el 
cielo se mostró teifible con tremendos truenos y una oscuridad es- 
pantosa hacia lucir Iqfi continuados relámpagos : yo estaba prepaüi- 
ó» de antemano^ mi imagiiia^n se deleitaba xpu la le^u^ de los 
ióbregQS escritos ^ Young. « « - 

La campana de Ja parroquia avisó que ya eran las doce , j yo 
te«>UI4 cy^do.el enterrador llamó á mi puerta.^., ya es la bosa.dc' 
aifnadaof Pai|^pio« sin hablarnos, y llegamos con el aukilí^.c^ una 
asfl^ilNUidak linterna al gran ceoMiiterio : corriéronse los cerrojos con 
pre^Msioiir aoercáiponos á uno de los sepulcros ii»as ria»a y siji^uo* 
•osr y en él contentaron mis observaciones. 

4i pie del monumento se hallaba una graqj>iedra que cuWía la 
entradaj^cavamos silenciosegneate la tierra fy un eco povoroso res- 
pondía.^ apesferos golpes*, vacilando entre eljemor de ser desaubicr- 
t»3 y la espasanza de la nueva escena que iba á presentarle. Apénaa 
pudieron nuestras fuerzas levantar la enorme lápida ,v^mstfada 
nos intsodaciniQS por la abertura descendiendo por una ^Meha es- 
aalera 4 un panteón. dé mármol oscuro, en cuyo frontis se distinguía 
una piránide de calaveras y hue8|p| colocados con arte; á b derecha 
é izquierda e«ta|^n diversos nichos para guardar todqi^los grado» 
(te ptitrDliiGC^n : aquí habia un cortesano arrebaudo entre las bon"> 
Ms y Utt proyectos jpas vastos y ruinosos ; allí un y%io oprioHifo 



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por el peso de los años en que no aprendió á vivir: mas adelante un 
joven víctima de la intemperancia: á su mílo un robusto mancebo que 
precedió á su abuelo tísico y enfermo: al frente un malvado; en fin» 
el esposo y la adúltera, la doncella y el incestuoso, el hipócrita y e| 
asesino; todos habitaban unidos en esta silenciosa tumltt. Al centro 
de 1^^ veda hallé un atahud forrado en paño negro con ricas fran- 
jaflHRoyque parecia presidir á los demae: pregunté á mi guia q^n 
era la persona que guaí:£||^n aquel féretro distinguido. ¡Éugenia!.....f 
' JO la conocí entre-Jos vítos. Movido de compasión, y estimulado por 
la curiosidad, quim ver esta hermosura que ganó renombre en la Ger 
manía; pero la caja bien asegurada se resistió á nuestros esfuerzos, re- 
doblanfSs estos con nuevo ánimo.... cedió en fin.... abrióse.. «. ¡qué es? 
pectáculo! 

En aquel cuerpo descarnado no veia mas que una sola llaga en- 
vejecida; sus cabellos separados apenas se sostenian: aquellos ojt^s, 
cuya impresión fué tan ti^na como tímida, no ofrecían ahora mas 
quelinndibles asquerosidades; aquella boca donde el amor parecia 
haber depositado su encanto, las gracias, su sonrisa y el sentimiento 
su espresion, ya no tenia labios y la blancura de sus dientes resalta* 
ba con el negro de la carne disecada; unc^ de sus pechos había ente- 
ramente desaparecido y el otro lo devoraban millares de mónetruoa 
pequeños, cuyo movimiento confundía la vista ; las manos estaban 
juntas; en uno de sus dedos subsistía el anillo de la amistad, y en los 
demás crecían sus uñas encorvadas. Los insectos itfls corpulento^ 
h^ian consumido los intestinos; por el cuello , los brazos y piernas 
se cruzabaa anas largas fibras que parecían los nervios : toda la ma« 
sa yacía medio bañada en un espeso fluido; y como el atohud estaba 
bien cerrado, la saagre, las aguas*y los sucos no habían podido eva- 
cuarse, y en ellos nadaban multitud de hambrientos gusanos. Un 
▼apor corrompido exhalaban las reliquias de Eugenia, y su^lii^esura 
hacia trémula la luz que ya apenas nos alumbraba, 

£1 p6bre sepulturero , mas supersticioso y menos apercibido de 
este efecto de la exhalación, se llena de horror, se desmaya ;.quiere 
sujetarse d«l atahud, lo arrytra consigo, todo se trastorm ,*todo se 
derrama, todq^orre El espantoso cadáver presgiUa nuevos horro- 
res, el vapor se aumenta, la luc se apaga y el primer momento de 
sorpresa me hacíhuir en busca * Je la subida ; pero el hoi^r y la 

compasión me sujetan, no pudiendo consentir que uu hombre jpagafie 

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con 811 vidn mi fatal cunosidad : temo tropezar con el horrible cuef-< 
po, me resuelTo, agarro miTíioribunda guia por entre los asquerosos 
escombros y le tiro, la precipitación mé hace caer por cima de los 
nichos y siento quebrarse un esqueleto al peso de mi cuerpo ; toco 
mil fauesos'^on las manos , ruedan las cnlaveras , procuro ganar la 
abertura y no puedo dar con ella. Quiero sacar fuego, pero lavesca 
n^rende, el temor me yela, mis cabellos se erizan, mi coriflApN 
•pita, creo desfallecer y ?eo cierto mi fin : md Sentimiento interior me 
anima, mi alma se alienta, se eleva á Dios7y desde la posada de loa 
muertos le dirijo mis plegarias fervorosas : el eco^epite mis oracio- 
nes, la bóveda, los féretos y el tronido sordo de la tormenta acre- 
cienta el vapor. Vuelvo á dar al pedernal, chispen, brilla la tl^., tras- 
porto mi guia aun aire mas libre y torno la vista para contemplar 
de nuevo esta escena de horrores, que ya no me espanta pues en su 
espectáculo no vi mas que una fermentación de la materia destinada 
á otros usos* Del fondo de este silenciosa) lugar dó reina la podre- 
dumbre, la infección, el frió y el miedo, parecia oirse una tremenda 
voz que repetia : „tü eres lo que yo fui un dia , tú serás un dia lo 
que yo soy c^^fa : la virtud no muere : huye hombre atrevido de este 
lugar sagrado.'* Luego qu^liaya meditado en mi visita de anoche 
me empeñaré en repetirlas para dar las mejores lecciones. 



►►•^ 



s>9Kmamii3 b;2il stc^imi^ffi. 



sMiLiENTRAS el vulgo hab^a continuamente de placeres y dolo-* 
resj sudan en vano los filósofos para definir el dolor y el. placer. Es 
á la verdad tan imposible analizarlos , como conocer las cualidades 
del oldt, del gusto, y^de oti*as sensaciones que no presentan plurali- 
dad de ^le'iftentos diversos. El único recvrso , que en tabesterilidad 
de ideas jqueda gap ilustrar el raciocinio, consiste en^ñalar algnoa 
de las circunstanctas que suelen ácomf>añar 6 seguir á aquellas sen-^ 
saciónos. ^ 

Cliando se tocan los labios de un niño con tina esponja empa- 



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—371— 
paja en viniere, 6 se pone en contacto con su nariz un poco de tac- 
uaco , retira la cabeza, tuerce el gesto , y lle?a la mano á la nariz 
6 á la boca para desviar el tabaco ó el vinagre ; he aquí circunstan. 
cias que suelen acompañar á las sensaciones dolorosos j decimos é 
las sensaciones dolorosos son aquellas que procuramos hacer cesar j'evU 
lar 6 apartar de nosotros, 

^fe||Lel contrario, cuando se ofrece á un sediento un vaso de le- 
ch^S^ agua dulce, bebe sin descanso, y si se intenta apartar deflis 
labios la bebida, retiene el vaso con ambas manos, y mientras puede 
DO lo separa de la jboca : he aquí circunstancias que suelen acompa- 
ñar á las sensaciones agradables y decimos : las sensaciones agrada* 
bles stmtaquellas que nos esforzamos en retener y hacer duraderas. 

£1 tiempo durante el cual cont^iúa la sensación se llama mo- 
mento /e/tz,^i la sensación es agradable, é infeliz^ si dolorosa. 

El bien, considerado no como causa productiva sino como efecto 
producido en nuestro ánimo, es la suma de los momentos felices; el 
mal, la de los momentos infelices. 

La felicidad es la suma de los bienes que quedan después de 
sustraidos los males; la infelicidad es la suma de los males después 
de sustraidos los bienes. 

El hombre mas feliz no es, pues, el que ha gozado major suma 
de bienes : los males en el curso de su vida han disminuido su feli- 
cidad; y tan grande puede haber sido la suma de estos , que la dife- 
rencia se reduzca á poca cosa, ó á cero , 6 á una cantidad negativa. 
Supongamos tres individuos y sus bienes, sus males y su felicidad de 
la manera siguiente. 

INDIVIDUOS. BIENES. HALK8. PKLICIDAD. INFELICIDAD. 



Pedro 10,000 11,000 „ 1,090 

Pablo 1,000 900 100 % 

Santiago 500 200 300 



») 



Es, pues, evidente que un labrador 6 un artista pueden ser mas 
felices que un monarca. 

Siendo Ufe bienes y los males los elementos #e la felicidad é ki- 
felieidad, grand« ha de ser nuestra solicitud por conocerlos exacta- 
mente y confrontar los unos cttn los otros , para preferir el bien ma- 



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ICTcflWr- 



—372— 
y^)r 7 evitar el major mal, máxima fucilísima en teoría, pero no tan* 
to en la práctica. 

Aquel estado inquieto y doloroso de los órganos que cesa con la 
sustracción 6 adición de alguna cosa^ se llama necesidad. 

'Ejemplos de sustracción : el Uombre pletórico se siente aliviado 
8Í le sacan sangre : el hombre cansado se duerme al cesar eo 61 la 
acción de los estímulos esteriores. 

^ Ejemplos de adición : el hombre debilitado de hambre sei 
za comiendo pan ú otro alimento : el hombre trémulo de frió se rea- 
nima con la acción de un calor moderado. 

Satisfaciendo una necesidad no solo se hace cesar la inquietud 
y el dolor que la acompaña, sino que tal vez se produce algui^lacer 
mas 6 lyénos intenso : así, el sediento que .apura un vaso de vino, do 
solamente se libra de la sensación dolorosa de la sed , sino que tam- 
bién gusta el placer del vino , y prueba una sensación de bienestar 
que se difunde por toda su máquina. 

Quien dice necesidad^ áict deseo de librarnos de la cosa que in- 
comoda, 6 de obtener la que nos falta , y que creemos necesaria á 
nuestra felicidad. 

Pero las cosas no se mueven á un signo de nuestros deseos; los 
frutos no se desprenden del árbol cuando sentimos hambre, ni viene 
hacia nosotros el agua de la fuente cuando tenemos sed. Para con- 
seguir alguno de estos objetos es necesario que nos traslademos á 
donde están, y que hagamos ciertos movimientos para obtenerlos, lo 
que supone quQ estamos dutados de \^ fuerza física que transporu, 
y de \dí fuerza intelectual que conoce y dirige, ulk fuerzas que diri- 
gen y ejecutan los movimientos necesarios para satisfacer las necesi- 
dades 6 los deseos se llaman facultades. 

Cuando nuestras facultades son iguales á nuestros deseos , so- 
mos felices : cuando los deseos sobrepujan, á las facultades , somos 
desgraciados, y^ somos en razón de la diferencia. Esta máxima se 
esplica en los términos siguientes : el esceso de los deseos sobre los 
haberes, es el esceso de la infelicidad. 

Podemos, pues, proporcionarnos porciones de felicidad. 

1. ^ Aumentando has facultades ó los* haberes. 

2. ® DÍ8minuyei«o las necesi^lades ó los deseos. » 

Ahora bien : c'bmp por una parte no es posible destruir todas las 
necesidades y por otra, cada necesidad satisfecha engendra un pía- 



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—373— 
cer, se deduce en general que lograremos mas ventaja en aumentar 
las facultades que en disminuir los deseos, 

Lq8 estoicos redujeron á dos principios toda In moral del hom- 
bre, obstine et sustine, (*) El dolor producido por las necesidades né 
satisfechas les indujo á predicar la destrucción de todas ellas. Según 
la i^a de aquellos pensadores, debería hacerse el elogio de^n árbol 
que^~ estetidiese ramas ni diese fruto por temor de ser destrozada 
por los vientoü, ó de un hombre que en vez de comercínr con su ca«^ 
dal lo enterrase por miedo de perderlo en el tráfic<^ Luego , en vez* 
de predicar abstinencia general de las cosas, aconsejaremos aumento 
general en Ins facultades necesarias para conseguirlas, y alabaremos 
al árhol que da fruto, no al que ocupa el suelc^ioutllmenfH 

Ub» necesidades, tan diversas en especie como en intensiaad, se 
di?en en tres clases, 

I. Necesidades físicas ^ las cuüles 

1.^ Tienen origen en el cuerpo. « • • 

2. ® No son comunes con los brutos. 

3. ® Algunas son constantes, y otras se reproducen después d® 
ciertos intervalos. 

4. ® Son las siguientes : hambre, sed, respiración, amor físico; 
necesidad de reguardarnos de la intemperie, de las estaciones y de 
ahí necesidad de vestido y de alojamiento, necesidad de pasear , etc. 

II. Necesidades intelectuales: estas pertenecen enteramente al 
hombre, y son la curiosidad 6 anhelo de saber , el deseo de órden^ 
d^Bélleza, cffi (flverdi|^8.*Lif curifticRid* aWmB^Be^^roiiíirlior- 
mas que nos dirijen en la elección de las cosas, nos libra del fastidio. 

III. Necesidades morales : Algunas nos son comunes con los bru- 
tos, ó al menos con cierta especie de brutos ?%omo por ejemplo , la 
necesidad de sociedad; otras son propias de la especie humana , y 
<^onsisten en la necesidad de aprecio y de poder, ba delpoder, cqan- 
do se refiere á los hombres , se llama amor del matulo 6 mmbicioni 
cuando se refiere á las cosas se llama amor dé las riquezas^ Quyo es* 
tremo es la avaricia. 

Cada una de estas necesidades tiene su esfesa de actividad, que 
la fantasía estiende indefinidamente ; por ejempl%, existe inmensa 
distancia entre el pan se^ que alimenta al labriego , y las deHcadav 

(*) Abstente y persevera. 



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—374— 
viondas que huoMi^n en Ifi mesa del gastrónomo ; entre la piel con 
que té cubre el ssJvage, y-los fíno^ lienzos de Holanda, etc. 

Todos los medios qué disminuyen el disgusto 6 el trabajo en la 
seUisfacdon de una necesidad^ 6 en el logro de un deuo , se llaman 
tpmodid(ides'^[ coche y el reloj son ejemplos de comodidad. Tana- 
bien en fes comodidades ha introducido la fantasía variedades infí- 
nilas, y asi es que h%^ relojes de plata y de oro , coches* mas Aié- 
mp costosos. - 

* Los grados ét variedad introducidos en los medios de satisfacer 
los deseos ó d< obtener comodidades, son casi todos efectos del an- 
helo de pasar por ricos, 

Él sesUmiento qil^ esperimentamos por un objeto que obra en 
iiosotrfS ae llama amor, ai nos causa placer; odio si dolor. • 

• Las pasiones son grados mas 6 menos fuertes de amor ó de odio; 
la cólera es un odio repentino contra un objeto presente que creemos 
n«cwo : la esperanza es el amor de un bien probablemente futuro. 

Los estímulos del placer y del dolor son las primeras señales 
q«e DOS indican cuales objetos y cuales acciones conservan ó destru- 
yen nuestra máquina. 

Mil veces se han comparado las pasiones con las velas de los 
navíesf oon los muelles de los relojes, con el agua de los-mol¡no|; sin 
pasiones, todos los movimientos- de la máquina social se delendrian* 
Supongamos que se estinga en el ánimo del anacoreta el amojr á IHos 
y la esperanza del cielo, y le veremos «dormir á pierna suelta en vez 
de^ísaflaí^fclííftlf SfficSñ.^* ** • '♦^ ••- ••• 

Por nidos se entienden aquellos actos 6 no actos que tienden á 
debilitar nuestras facultades, ó granjearnos el desprecio de nuestros 
SMnejant«s. ^ 

Por debevts se entienden aquellos actos 6 no aetos que «on ne- 
cesarios al aumento^ empleo ó conservación de nuestras facultades 6 
ala aubsistencia dei cuerpo social. 

Forjpirtud se entieade el hábito de producir actos 6 no actos 
útiles y difíciles, pero desinteresados y no impuestos por la ley civil. 
En el cálculo de los placeres y <le losd^olores, ademas del tiempo 
6 la ditiracion^ ha^^que contar la intensidad j.y\n el cotejo se procu- 
rará cUltnto sea posible igualar las porciones de modo que la iliayor 
duración uniSa á menor intensidad, resulte igual á mayor inten^dad 
unida á duración menor. 



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De la misma manera los placeres y dulores presentes sedlslín* 
¿lien de los placeres 7 dolores futuros ; por esto nos privamos de uit 
placer presente para no atraernos un dolor futuro^ ó noá sonu^mos 
á un dolor actual para asegurar un futuro placeré 

Y como los placeres y dolores presentes suelen prevalecer sobre 
los placeres y dolores futuros, siempre será buen consejo disminuir 
un poco la porción de lo presente y recargar la del porvenin 

La dificultad del cálculo se aumenta cuando queremos confi^* 
tar bienes y males» tanto en intensidad como en (iiversas especies» 
pues aunque todos se reducen á sensaciones dolorosas 6 agradabler» 
no es fácil formar la ecuación. Un j6?en lacedemonio se quitó la vi- 
da áiftes de sujetarse al'servicio de los esclavos; un persa no bubier» 
calculado así, y los romanos , en tiempo de Aníbal , disc^rftan d# 
muy distinta modo que en tiempo de Alarico, 

Los placeres y los dolores físicos presentaivlos siguiente» e^rae- 
t^res : 

L ^ Loe dolores duran nnicho, los^Haceres harto |MN6o, y pierden- 
su intensidad continuando^ y aun estos mismos pbccres ooncluyeo 
por fastidiarnos, sino ponemos entre ellos intervalos que pemiitan 6 
los sentidos, descanso y recobro de fuerzas. Los placeres mas vivos 
son ^munmente los menos duraderos « porque producen en la má- 
quina conmoción mas violenta : el .hombre prudente debe| economi- 
zarlos, aoprdátidose de%tr propia conservación . 

% ^ Todas las partes del cuerpo piieden proporoiotiaf noír dolor> 
pocas placer. " ' •*-• • 

3. ^ La intenaidad á que et dolor puede llegar es ntoobo nsAyoir 
que la que puede alcanasar el plaeer : el sarbor d^\ bocsfib mas etqni* 
0ito es nulo en compafaeion del dolor de illKla9< 

Les plagares intelectuales y^moraíes presientan c«rte|^ni8 opii^itos^ 

L ^ La duración y la repetición los aumoniané . 

2f ^ El ánimo los siente en toda en estenaíofl , y puede reeHnrlos- 
de todas partes. 

3. ® Por un lado son inagotables, por otro dependen de nosotros 
mismoStf • 

4» ^ El goce de estos placeres^igoriza el alma lejos de debilitarlal 



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—376— 



MPEDIDEIS DEL PUS. 



Cabildo dé 18 de enero de 1557. — Otro sí : Porqu^muchag nc" 
grtü y otraa personas %ndaii por las calles vendiendo longanizas y 
buñuelos y maíz molido y sin postura de diputado y en lo que Yen-* 
den no se les ha puesto precio , de cuja causa se recibe perjuicio, 
y ansiraismo venden pasteles y tortillas de mniz y de'catibíns, y con- 
viene que de aquí adelante en ei vender de lo susodicho haya orden, 
de inaneifi que no agravie el que lo compre y quien lo vendiere, 
mandaban y nanJaron que las longanizas se vendan á vara y me« 
diapor un realj, y todas las demás cosas no las vendan sin que el 
Regidor 6 Diputado que es 6 fuere, le ponga precio en ello, so la di- 
cha pena aplicada de suso, y jorque venga á noticia de todos y nin- 
guno pretenda ignorancia , mandaron se pregone publicamente eo 
en esta villa. 



Cabildo de 14 de mayo de 1557.-^Se proveyó y tpaudó .que mu* 
chas negras esclavas en esta villa ha^i tomado por trato de tener casa 
para hospedar y tener taberna y tabaco, los que es en mocho perjui- 
cio de esta Bepáblica , y mandaron pregonar publicamente que de 
^oy en adelante ningbna negra esclava sea osada d^ vivir en caaa 
por sí, ni tener tabcrna^i&b^<^9 "^ peneí de cincuenta azotes á cada 
una de las dichas negras que lo contraeio hicieren y damas de esta, 
que el amo por se Jo consentir incurra en pena de dos pesos para la 
Cámara y Fisco, y obras públicas , y mandaron que se pregoncpú- 
blicamente. 



Cabildo de 19 de julio de 1557.— En la viHa de la Habana i 
19 días (iftl nA de julio de lVS7 tfilbs en presencia de mí Frandbco 
Pcrez <|í} Borrólo , c3cr¡buno de S. M. y pvlMico del número y Con- 



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— -J/ # 

tejo ele esta diclm villa , este dia ne juntaron á consulta y Cab¡fcf<>, 
Conviene á saber, el muy magnífico Sr. Juan de Roxns teniente de 
Gobernador de esta dicha Tilla para entender en lo^ negoríos qite to- 
cantes á esta dicha Tilla y al servicio «le Dios nuestro Señor y de 
S« M. convenga. Estando en él dicho Cabildo los dichos Sres. dige- 
ron que por el muy magnifico Sr. Diego de Maznriegos Gobernador 
de esta isla de Cuba, han sido enviadas dos cartas cerradas y sella- 
das con el sello Real de S. M. el Rey nuestro Señor, las cuales man- 
daron abrirjr leer, y la una de ellas pai'ece estar firmada del Empe- 
rador y Rey nuestro Señor, y refrendada de Francisco de Eraso su 
secrf'tario y focha y librada en Bruselas é. 16 dins del mes de enero 
de f 556 años, por la cual S. M. manda al C»>ncejo, Ju^^ticta y ile^^i- 
dores, y Caballeros y Oficíales y homes buenos de esta tilla de San 
tJrisíóbnl líela Habana de esm isla de Cuba , tengnn y obedezcan 
por su Rey y Señor natural -al Srmo. Príncipe D. Felipe su hijo 
'nuestro Señor y cumplan y obedezcan sus mandamientos como Á 
mandamientos de su Rey y Señor , y por elln obedezcan y tengan, 
porque €i ha renunciado en él los Estados de Casfilla y de León , y 
lo demás á ellou anexos, en que se incluyen estas partes de Indias « 
según mas largo en la dicha carta se contiene, que aquí va fijada en 
este libro, y asimismo se presentó otra Cédula de S. A. el Príncipe 
nuestro Señor fecha en Bruselas.. ..« y seis dias del mes de enero 

de 55^aíí0s por les manda y hace saber lo por S. M. provehi. 

do de que arrifia hace mención, y como por S. A. fué aceptado fo di- 
cha renur^glncion de los dichos reinos , según mas larga en la dichn 
Cédula. se contiene, las cuales ansí leídas por los dichos señores Jus- 
t'rcia y Regidores de esta villa, y estando presente el Procura<lor ge- 
nefftl de ella, tomaron en sus manos el dich|||Pr. Teniente y Regi- 
dores y Procurador, y las besaron y pusieron sobre sus cabezas y di- 
jeron que la obedecran con todo el debido acatamiento como á Pro- 
visión y mandamiento de su Rey y Señor naHiral á quien Dios nueé- 
tro Señor deje vivir y reinar por muchos y largos tiempos con acre- 
eenlamiento de muy mayores reinos y seiioríos , y en cump^'^'^n^^ 
de ella y haciendo lo que S. M. manda , digeron que obedecían y 
obedecieron desde agora por su Rey y Señor natural el Srmo. Prín- 
cipe D. Felipe nuestro Señor, y en señal de ello mandaban y man- 
daran alzar banderas en su nombre, haciéndole y teniéndole por tal 
su Señor Rey, y hacer todas las solemnidades que se requieren el 

48 



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—378- 
jueves próximo que viene, que es el día de la Magdalena , para que 
todos se regocijen y lo sepan y firmáronlo, — Juan de Raxas. — Aa- 
touiü de la Torre. — Diego de Solo. 



Cabildo 4^ 24 de julio de 1557. — En la villa de la Habana en 
24 diad del mes de julio de 1557 años, se juntaron á consulta y Gar- 
budo los muy magníficos señores Juan de Ruxas Teniente de Go- 
bttrnador de esta diclia villa y dijo : que por cuanto para regocijar el 
reconuciinJento de lley al Príacipe D« Felipe nuestro Señor , es ne« 
cesarlo mandar hacer un Pendón Real, y trató con los Srea. Regi- 
dores de esta villa, conviene á saber, Antonio de la Torre, y Diego 
Soto y Diego López Duran regidores^ y aobre lo dioho fué trátadp 
por los diclios Sres. Teniente y Regidores, que para el dicbo efecto 
i»e haga el dicho Pendón con las armas Realeo de Castilla y de León* 
el cual se haga de seda, y en lo que en ello se gastare mandaban j 
mandaron- se pague de las obras públicas de estabula, y ansí lo man- 
daron, ó deios propios de la dicha villa mandan se pague. 



Cabildo de 20 de agosto de 1557. — En este Cabildea se acordó 
que por cuanto al buen recaudo de esta villa es necvsario que haya 
w\ tambor que toque cuando hubiere navio, y para ello han cogid^ 
á Juan de Ejnberas, flamenco, el cual ee hábil y sufícíenfe para ello, 
y les ha pedido le señalen salario para ello, y porque el susodidio lo 
sirva con voluntad, coMacuerdo de todos los Sres. Justicia y Regi- 
dores, y de Ambrosio Hernández Procurador le señalaron de salario 
al dicho Juan de Emberas, tambor, 36 dueados por an año , el cual 
comienza á correr y se cuenta desde lioy, y el ilioho Juan de Embe- 
raí lo aceptó y se obligó ¿ lo servir por el dicho precio , y los Seño- 
res dijerM ^e se le libre y pague ansí como fuere servido, de penas 
aplicadas á gastos de guerra y obras públicas de esta villa. 



Cabildo de. 1. ^ de marzw de 155B.«-Acordaron en eile Cabildo 
que se escribiese á S. M« dando noticia de como tragema los doce 



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—379- 
niil pesos ie oro ele mínn , pnra la obrn de In fortaW.n que S. M. 
mandft se haga en eeta villa j de otras eosas tocantes o I servicio da 
S. M. 7 bien y pro de esta villa , la cna) se escribió , cufo original 
queda en mi poder. — Joan de Rozas. — Antonio de la Torre.— Diego 
de Soto.— Antón Recio. — Por mandado de los l^res. Jnsticta y Re- 
gimiento— ^Francisco Pérez de Borrólo, escribano publico. 



Ed Cabildo de 28 de enero de 1550 se mand6 que por caante- 
ha/ guerra y suelen venir corsarios franceses , y si no hubiese vela 
en el Morro ó en la Caleta y boca del puerto podrían tomar descui- 
dados i Jos vecinos de noche, y supuesto que hay muchas personas 
foera y hay muchas negras horras que pueden enviar v«laa las no- 
ebea que les cupiere, asá como van tr)das las demás personas , puea 
1a« díobAs negr98 gosan de toda libertad , y tienen casas , numdfcirofli 
loe Sres« que cMindo el alguacil les echare la» velas , vayan úl velar* 



Cabildo de 17 de mayo de I559.«r-En h villa de 4a Habana en 
miéroolea W dias del mes de mayo de 1559 años, el muy maf nifíco 
8r. Diego Hazariegos Gobernador y Justicia i»«yor de esta kla de 
Cuba por S, M. etc., en presencia de mi Francisco Pérez de Borro- 
to escribano de S. M., y escribano páMioo del número y Cabildo de 
esta villa, dijo que porque eonviene al servicio de. Dt«»fl nuestro Se- 
ñor y de I?. M. y bien y pro de esta villa tratar y proveer algunas co- 
sas en Cabildo tocantea al bien y pro de esta villa, dife : qae manda- 
ba y mandó entrar ios Regidores de ella para comuniear y tratar de 
lo susodicho y lo que se trató y proveyó siendo juneoa en el dicho 
Cabildo Antonio de la Torre y Diego de Soto y dije^el dicho Sf . Go- 
bernador en este dicho Cabüdb, que & su noticia ha venido por car- 
tas y que es muy público y notorio que el Rey D. Felipe nuestro 
Señor entá viudo por muerte dé la Serenísima Reina de ioglatemí J 
que la Megestad del Emperador. • . • • . Carlos es muerto, y que con- 
viene .«..•.• haya el semiarietHo que es juste porsus. tes y 

que hasta que venga carta -de S. M^ y de sa Real Consejo avisando 
dé áu nnuerte y mandando K> que eobre ello se haga y qae basta en^ 
tóncea que le sobresean hacer las honras de sus Magestades , y que 



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--380-- 
en «I entretanto que raanüaba y uiatidó á la« Jasúcins y Regidores 
<]4ie trHÍ^n luto so pena de cinoueuta pewM de oro para la Cámara 
de S. M. — Y ion tdieho» Sre^. Jitan de Koxas TeiUeute y Antonio' 
de la Torre, y Diego de S^uo y Diego Lopes Duran Regidortfi^ «lije- 
ron que eetáu prestos de cumplir lo que su merced del Sr. Gobertia* 
dor les manda por el uuto de suso contenido y que de mañana en 
adelante lo traerán y firmáronlo de sus nombres. — Diego Maxarie- 
gos. — Juan de Roxas. — Antonio de la Torre. — Diego de Soto. — * 
Diego López Duran. — Pasó ante mí — Fraücisco Pérez de Borroto» 
escribano publico y de Cabildo. 



En Cabildo de 3 de junio de 1559 se proveyó, qu¿,de hoy eo 
adelante haya sobre-rondas que visiten las velas y puestos y piayaa 
de esta villa y que anden á caballo siempre de noche* que hay% ca- 
balloe en el poeblo y se- reparta en esta forma desde hoy sábado 8 de 
junio que sea la sobre-ronda de media noche abajo hasta salir el sol: 

Sábado— Hernán Manrique Avellaneda. 

Dofflingo-^Cepero y su hermano. 

Lunea-^Aranda y Pedro el alguacil. 

Martes — Miranda y su hermano. I 

Miércoles-^ A velos y Zapata. 

Juéves^-Alonso de Rojas y Quiñones. 

Viernes — Juan Gutiérrez y Diego López. 

Sábado «» Antón Recio y Diegp de Soto. 

Domingo-— Juan de Baena y Juan Suarez, 

Lánes— ^Melchor Rodríguez y Francisco Pérez. 

Mártea — Juan García y Astorga. 

Miércolea^^Castilla y Juan Guillen. 

Inés de Gamboa que tenga un a^^^boz, el que bien le sirva.. 

Alonso Sánchez de Corral ni mas ni menos y que salga ouand<» 
hablare rebuto. 

Y mandaron que se notificase bajo pena á Juan de Rojas qua 
tenga dos caballos— á Juan Gutiérrez que tenga un caballo— á Pa« 
dro Velasco que tenga otro caballo— á Diego de Soto qaa tenga ca* 
bailo— 4 Antón Recio que tenga caballo— á Inés de Gamboii qne 
tenga caballo. 



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€kikildo de 6 dé^lnil de l5M.~Fii« acordado «o aaCa CsbiJdo 
por M 8r* Crobamadori Refidorea y Oficiales de 6« M. que ion Jiiao 
de Roxae y (Gerónimo de Arellaneda que trató y comunicó con elloa« 
<;oino ee le biio saber por Arguijorea de la carabela , que Tino de. 
Hondurae , que hacia la paota de San Antonia en la coéta , vieron ' 
unos fuegos y se cree que es gente perdida de slgun narlo , y deinna 
de e^to, esta noche 4 inedia noche se huyeron doce franceses de los 
que trabajaban en la obra de la Fortaleza, en un barco que hurtaron, 
y podría ser hiciesen otro mal recaudo de que Dios y S. M. se dewir- 
ve mucho, y para enriar tías los dichos franceses y para traerkis y 
Toirerios á esta villar y para saber que gente es la que los fuegos ha* 
cía eo el dicho cabo, no ha/ dineros de que se pueda pagar, que los 
dtehos Oficiales de 8. M. y Regidores juntamente con el Sr. Gober- 
nador den orden de que le paguen » y acordaron todoa juntamente - 
que se va/a en la fragata del Re/ / otra se envié á buscar los dichos 
franceses / saber de la dieba gente q^e escá en la punu de 8. An- 
tonio q«e hicieron los dichos fuegos , porque podrían estar perdidos 
allí de algún anrlo que dio al través , / que pues no ha/ dinero de 
gastos de justicia ni de obras p&blicas , que se gaste de penas de Cá- 
mara de la Caja de S. M. pues es en su servicio, / que se pida n^e 
al señor del barco, ó oficiales ó marineros del que hubo culpa din^l^ 
los franceses / sea á su costa de ellos, y si se haUar^ que era «avío . 
perdido donde se hacian los fuegos, que si tuvieren de. que pagar por 
aer socorrido de ropa / otras cosas que lo paguen y vuelva á la Caja 
lo que ansí se gastare. 

£n este mismo Cabildo se presentó / le/ó la Real Cédula que 

sigue: — El Re/ nuestro Gobernador en la isla de Cuba. — Juan 

de Inostrosa Procurador de esa Isla / en su nombre, me ha hecho' 
relación que en cuatro ó cinco personas de los primeros con- 
quistadores pobladores de esa isla que son tan pobres que nin- 
guna cosa tienen, y tan viejos y enfermos que no lo pueden ganar / 
Morirían de hambre si los indios de esa tierra no los sustentasen por 
amor de Dios, porque los españoles que en ella residen no lu tienen 
para si los mas de ellos, y me suplicó les hiciese merced de mandar- 
les dar alguna ayuda de costa cada año con que se pudiesen subé- 
teotar ó como la mi merced fuese, y porque Yo quiero ser informado 
qné personas son lar susodichas / de la necesidad que tienen , y de 
lo que seria bien que á cada uno de ello» ^e H<<'««) en nuda un aQo 



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para au anktento, j ai lo puedea trabajar y gwiar elloa , y que edí- 
d«d tienea, tob arando que veaia lo auaadtoho 7 «as «oviéia larga y 
paiticular rolacioo de ello con irue«tro parecer^ para que Yo lo man- 
de Tar y proveer lo que fuere 8er?ído« Feeha an Yalladolid & 17 de 
marso de 1559 añoa. — ^La Princesa.— Por mandado de S« M» au Al* 
tasa en aa nombre.**Ochoa de Layando. 



Cabildo de^i de enero de 1561 .-«--Fué acordado que estás eiit* 
co aoldados de los que van á poblar la Punta da Ska, Elena^ que tie- 

neii neeesidad de comidad hasta que su capitán «al mando que 

hasta que de la Nueva-España envíe al Sr. Viso Rey de ella reeaudo 
para qoe'se puedan sustentar y pagar lo que se debiere de esta 00- 
mida, dijerooi qaa repartían los díolioa oinoo aoldadoa en. laaperao. 
nas^ siguientes que les den de oomer y que tengan cuenta y rasen lo 
que se lef dá para que su cf pitan lea pague lo que coa ellosae hu<« 
biere gastado, y las personas que lea han da dar de comer a<yn las ai- 
gmentes:— Juan Gutiérrez.*— Diego López Duran.— Melckor Rodri- 
gu^— Ortiz. — ^Juan Alonso.— Juan 6enovéa«^-Margaríta Heraan- 
dtAJ^Pedro de Caños, — Francisco de Avalos. — ^Y lo que los dicboa 
cinco aoldadoa se les ba de dar no queriéndoloa tener en sus casas 
es lo siguiente : dos arreldes y medio de carne para cada día, y para 
cada semana una carga de. pan , y ansí lo ordenaban , y maadabaa 
porque ansí conviene al servicio de Dios nuestro Señor y de S. M*, 
y firmáronlo de sus nombres. 



En 12 de febrero de 1561 había en la Tilla diee- y nueve pipaa 
de harina que Tendía Melchor Rodríguez 4 los panaderos y en 1. ^ 
de julio todo el jabón dies qointales que tenía Juan Sabido y lea- 
Tendía como factor de Antón Recio. 



Cabildo de 23 de junio de 1562. — En este Cabildo parecía Die* 
go de Soto Procarador de esta TÜIa, y ¿lijo, que á pedimento do este 



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{meblo & M. fam «ler^ed de HMunéar lü CédnU Real pwra qiie it 
«obre ^ «nelfl^e de todos loe na^s que en eete paerto entren pan 
«feeie de tnfaer á el dicho puetto el egua dei rio de la Chorrera f 
qae poniéndoee en efeetoy y cebráadoee el andi^ como haüa aquí 
ee fea heoho^ algunos nwlbs j flotee ae han pasado sin querer entrar 
en este dicho puerto diciendo ser la causa el dicho anolage por no 
quererle pagar ni facer tributarios sus navios , j que agora de |»»- 
gente hUn pacecido ciertos naTioa aofere este puerto , 7 de peraonaa 
que de ejios.han snltado en tierra se tiene notiela que la flota que 
viene de la Nueva-España en que dioeil que viene por general Bst^ 
bam de las Alas j que el dioho General j los demás raaeatres han 
determinado ponerse sobre la boca del puerto para efecto desque si» 
no se les lleva el ahclage entrarán y aurgirán en este puerto » y que 
ai el dicho aoclage se le ha de llevar^ como se ha llevado i los do- 
rnas navios que aquí han entrado en este dicho puerto que no en» 
trarin en 61 con sus navios y se irían 4 Matanzas y á otros puertos 
k proireerse de lo neoesorío, y que de no haber entrado en este dicha 
poeito los navios y flotas que se han pasado , ha renido gran perjui- 
cio y pénüda^ de lo cual S. M. ha aido deservido^ p<Mt{tte los veeinoa 
da esta villa no tienen otros aprovechamientos mas da lo qué Jf^* 
gean el tiempo que est&n los navios en este puerto, loa cuales fid^an- 
de, foréosamente habrán de desplorar esta tierra y puerto , y que si 
agora de presente estos navios se pasan sin entrar en este puerto, la 
tierra y pueblo y vecinos de él quedarán del todo perdidos por estar 
eémo eMán pobres y adeudados á cansa de haber cesado la contrata*, 
eion de los dichos navios , y forzosamente el pueMo se deipoblari 
del todo, de lo que S« M. será deservido , por tanto que piypa algún 
Temedio y alivio á los vecinos de esta|ttaha villa en nombre detodoa 
ios vecinos y moradores de ella pedía y suplicaba al dtobo 8r* Q»* 
bemador y Itegidores , mandasen sobreseer el anolage , y que no aa 
les Heve á los natfOs que al plísente estfn sobre este coate para que 
libremento puedan entrar en él como <Kcho tiene , en lo que nuestro 
Señor Dios y S. M. será servido, y todos los vecinos recibirán graa 
bien y merced, y fírni6lo.-^D¡ego de Soto.— Y visto y platicado por 
su merced del dicho Sr. Gobernador y Regidores sobre lo pedido por 
el dicho Procurador Diego de Soto, el Sr. Gobernador dijo : qne 
8. M« lo tiene mandado por su Real Cédula y Carte , que se ejecuta 
la eobrtinza del dicho anclage, que de esto no tiefíe mandato de 6. M. 



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eb contrarío por donde te deje de eobr^r el dtelMi anelage , empera, 
que irlendo como ha TÜito y té la necesidad de la tierra y la pobresa 
en que los fecinos y moradores de elta tienea » y qae auoque sabe y 
entiende que. si estos no entran en el puerto, este pueblo que- 
dará del todo perdido, y porque su merced dará y procurará el bien 
j remedie de todos los rocinos de esta Isla y pvrüculannente el de 
-esta rílla diJLO : q«e obligándose los dichos Regidores y Procurador 
en nombre y rxtz de los recines y moradores de esta djclirt riila y su 
térmÍBOy á que S« M. tendrá por bueno el haberse sobreseído la co- 
branza del anclttge de estos dichos naríos, y que si S. M. ifblo diere 
por bueno y mandare que el dicho Sr. Gobernador pague de alguno 
de sus bienes y hacienda por rason de no haberlo ejecutado, que loe 
dichos Regidores y Procurador pagarán de sus bieues y hacienda y 
4e la de los dichos recinos y moradores todos ios mrs. y .pesos de 
orOf en que por razón de lo susodicho condenare al dicho Sr. Gnber^ 
«ador / le mandaren pagar, y haciéndose ansí , el estaba presto de 
sobreseer la cobraoaa del anclage de los naríof de la flota de la Nue- 
ra-España tan solamente, y firmólo*— Diego Mazariegos.«-*Pasó an« 
te mi. — Francisco Pérez de Borrotp, Bscribano público y de Cabildo- 
/ir risto por los dichos Shres. Regidores lo proreldo por el diabo 
Sr. Gobernador y risto cuanto importa al remedio de los recinos eii 
esta dicba rilla, que estos naríos / todos los deaias que rinieren ea- 
^en y surjan eu este dicho puerto libremente sin que se les Mere an- 
olage, según pedido lo tieae el dicho Procurador Diego de Soto, ha- 
biendo acordado y platicado todos de un acuerdo dijeron : que pe. 
dian y suplicabas al dicho Sr. G^>bernador sobresea el dicho anclagst 
que ellog como Regidores de esta dicha rilla , y el dicho Diego de 
Soto como Procurador de aM^ todos juntamente por sí y en roz / ea 
Jiembre 4e les. recinos y mowlores de esta dicha rilla y sus térmi'*> 
nos, se obligan por sus personas y bienes, y la de los dichos recinoa 
7 moradores que si en algún tiempo S. M« no diere por bueno el so. 
breseim lento de la cobranza de dicho anclage, y si en razón de ello 
mandare que el dicho Sr. Gobernador por no lo haber ejecutado» 
-pague alguna cantidad de pesos de oro de sus bienes y hacienda, 
que 0n tal caso los dichos Regidores y Procurador lo pagarán de lía- 
fio e^ llano de sus bienes y hacienda y de los dichos recinos j mo- 
radores, sin que se haga deseagecion de bienes en la persona y bie. 
ites del Sr. Gobernador y para ello obligaron sus personas y bianea 



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*• —385- 
Iiabidds 7 [ior haver, y.^ns de los dichos vednt», y dieron poder 4 las 
Justicias de S. M. para qae les compelan á effo pot ^m ojé»< iii a f 
renunciaron las leyes que en este caso se podrintn apnvtttcbar , y ftr» 
máronlo. — Juan de Roxas.— Antonio de la Torre.-^^wan de IiiMl^ 
trosa. — Pedro Velasco. — t^rancisco Avatos; — Diego de Seto* 

Visto por el Sr. Gobernador la obligación hecha por loe diobee 
Regidores y Procurador, dijo : que debajo de efln sobreaeia ifiie no 
Ke cobre de estos navios de Nuera- España de que viene per Getierefl 
Estébaiyde las Alas, y de ninguno de ellos , y Ni«ndo ee notifique i 
Antoniode la Torre á cuyo cargo es la dicha eobranea , que no eo* 
bre ni pida el dicboanclage á ningunp de tos dtcfios aavíos, y firmé* 
lo. — Diego Mazariegos. — Acordóse en este dicho Cabildo p«r lee le»- 
ñores Justicia y Regidores que se dé noticia á 8. M. de lo frevelndo 
en este dicho Cabildp, que se- le envié un testimonio detodoelto» m* 
pilcando á S. M, sea servido haber por bii«no el sobreeeímenio de 
la cobranza de este dicho anclafei y firmáronlas^ Ante mi— ^fencis- 
eo Pérez de Borfoto, Escribano páblico. 



ÜONOIlMIGNTeiS IM UHÉNONU iWIIHISrHIl. 



QDIBIBia ILAO IP^ÜitlSíIAa;^ 




Del modo de poUnr m paloiiiw, y de^i» eleccÉMi>de'iM 

PAIiWNiA«. « 

íBntre las aves no hay otra que tanta? veces mnhipftqtie co^ 

mo la paloma, piíes aunque la gallina pone mas , no empolla tánCM 

veces; bien es verdad que en una sola sacará^ mas -pollos qtie pak»- 

minos la paloma en muchas. Hay quien dice que las palomee ponei 

huevos todos los meses, y^ lo menos los ponen. seis 6 siete veeee ifl 

año, y otras mas, cesando solo cuando tracen los grandes Mesíea el 

invierno. 

49 



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—386— 
Ordinariamente ponen dos huevos y algunas veces tres» pero el 
uno ao suele valer nada, y de los otros el uno sale inadio , y el otro 
btmbas, lo qye se equivoca muy pocas veces; y si estos dos se deja- 
nsa juntos para casta, multiplicarán mucho mejor, y se querrán mas* 
£1 primer huevo que ponen es macho, y el segundo hembra, y como 
M difícil distinguirlos, conviene dejarlos pareados como nacieren. Así 
los machos como las hembras trabajan mucho en empollar los hue- 
vos y eu criar los hijos, alternando igualmente en los cuidados. 

En cuamo al color de las palomas las blancas, no son tan esti- 
mables eomo las otras, así por ser menos fecundas , com<r{>or estar 
ea ntliyor riesgo que las otras de quejas cojan y lleven las aves de 
rapiña. La seña de ser buena una paloma es tener el color pardo, 
que tire á negro y ceniciento; y se conocerá ser fecunda cuando ten* 
ga los ojos y los pies colorados, y alrededor del cuello un circulo 
amarillo como de color de oro. 

Hay uua especie de palomas que llaman calzadas por tener los 
pies cubiertos de plumas, las cuáles son mas grandes y mucho mas 
fecundas que las otras, y que se deberían preferir para poblar el pa. 
lonoar, si no fueran tan oosiosas en el aJimsnto qu9lá preciso darles; 
y COUQUE el punto mas esencial de la economía consiste en sacar mu- « 
cha utilidad con poco gastarse suelen elegir las que cuestan poco de^ 
alimentarse, porque seria necesario hacer grande provisión de gra- 
Bos para mantenerlas. No obstante , como estas últimas son menos 
e^antadizas que las primeras , y no hftyen tan fácilmente del palo- 
mar, al principióse echarán en él |íara poblarlos de estas dos espe~ 
cies de palomas mezcladas t á fin de que los palominos que vayan 
después criando participen del natural de unas y de oKas. 

Las palomas calzadas Ca¡Sb alejan del palomar con la facilidad 
que las otras, son mas grandes y fecundas, y-eu carne es maa delica- 
da y gustosa, pero cnesta «1 alimentarlas mas de lo que valen. Es 
yerdad que las palomas comunes son mas |)equeñas , que no crian 
jcon tanta frecuencia, ni suelen estar tan gordas , ni su carpe es tan 
sabrosa; pero también es cierto qu^se alimeutan mucho tiempo por 
sí mismas enlQSLcampos sia gasto de su dueño ; y si las otras son 
mas agradables á la vista, estas no requieren tanto cuidado , y son 
monos cQstosas. 

Para obrar pues con acierto será lo mejor echar en el palomar 
de estas dos especies de palomas > y aunque se pon*gan todas de la« 



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, -^ , —387— 
éommies solamente, jcíwna se hace en mncliüs pítrles , prevalecerán 
muy bien. 

Dc*8 tiempos haj á proposito pnra poblar el palomar : e! prime- 
ro y mejor es el mes de Mayo, pues pudiendo crecer y cobrar bas- 
tantes fuerzas In primera cria, en el inrierno siguiente estará en dts- 
posición de criar y producir utilidad mas presto. El segundo es en el 
mes de Agosl^, porque suele htiber gran cantidad de pichones bien 
alimentados con los granos que sus padres las traen en abundancia 
de los que lian caido en los rastnijos segando las mieses en el campo 
en el tie m po de la cosecha. 

Según lo mas ó menos grande que sea el palomar , debe ser i 
proporción el número de las palomas que ha de echarse al principio 
para poblarle, siendo ordinariamente las que suelen echarse cuarenta 
ó cincuenta pares, la mitad machos y la otra hembras ; y como se 
tenga cuidado de aüméntaslas bien, será tanto lo que criarán , qué 
en brefe tiempo se hallará el palomar muy bien poblada : si se echa 
menor número, se tardará mas en tener el gusto de poder comer pi- 
chones de él, porque hasta que esté bien lleno de palomas es muy 
pernicioso quitar ninguno del palomar. 
f « No basta haber hecho elección de las paTomas para poblv el 
^jy^mnr, sino que también es necesario saber el tiempo que hntde 
tener l»s que se echen en él; á cayo fín podrán servir de instrucción 
Ins advertencias siguientes : 

Sobre esto hay varios pareceres : unos dicen que para poblar 
un palomar se han de elegir If^^alomas que han empezado ya i 
criar, dando la razón de que estarían entonces mas aplicadas al nue- 
vo palomar : otros juzgan que son mejores para eso las que nacieron 
en Marzo y Julio, y que tengan ya la< edad de seis meses ; y otros 
que mas nuevas, que es la mejor opM^^i^ 

De estas últimas se ha de hacer elección para echar en el palo- 
mar, y deben ser los pichones que todavía comen con sus padres ea 
los nidos, de donde se deben quitar tan luego comoee hayan vestido 
de las glumas pequeñas, y un poop antes que laa graodéede las alas 
les hayan crecido. Debe hacerse así, lo primero , porque si se echá« 
ran antes en el palomar, estarían muy espúestos á morirse de ham- 
bre por el motivo dé que ninguna de las otras palomas sino sus pa- 
dres sabriao tan bien y tan naturalmente el modo de alimentarlos; j 
lo segundo, porque si se aguardase á que todas sus plumas créciertn 



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—388— 
y se fdjrtiíiciran enteramente > en luj^ar de hubituarse á estar en el 
nuevo palomar, tomarían inmediatamente el vuelo y se remontarian 
para volverse á su primera mansión. 

Habiendo echado jn las nuevas palomas 6 pichones en el palo- 
mar, se han de tener encerrados por espacio de quiíiice dian 6 trea 
semanas, teniendo también cerrada la ventana del palomar con su 
coropuertat que ha de poder abrirse y cerrarse con una polea. 

Gomo se habrán sacado estos pichones del nido , según se ha 
dichoy en el que estaban con sus padres , se supone que» aun no sa- 
brán comer por sí solos , por lo que será, preciso tener curaado de 
paeterles el alimento en el pico, así de comida como de oeorda , lo 
pual se podrá ejecutar á fin de engordarlos, pues asi lo hacen en las 
pollerías de Roma, poniéndoles d«ntro del pico unos embuditos muy 
delgados de madera u hoja de lata, y por ellos se les echa y hace 
pasar la comida con un poco de agua : s^ puede hacer también coa 
los dedos, obligándoles á que traguen la comida para que no ae mué' 
ran de hambre» 

Para que se habitúen mas presto á comer por si solos, será con« 
veniente echar en el palomar algunos pollos, los cuales comiendo ya 
naturalmente por %\ «oíos sin ayuda de sus padres y delante de ellq^ ^ 
loa!t^rano8 que les habrán echado , incitarán á los pichones á hjfcr^ 
lo mismo, con lo cual en breve tiempo obrará la naturaleza para que 
queden del todo instruidos, y entonces se sacarán los pollos. Lo mis' 
mo podría ejecutarse entrando algunas palomas caseras y nransas, 
H^niéndolas encerradas con las niwas, pues viéndolas comer harían 
lo mismo las otras. ^ (Can¿wtKir¿.) 



PR0T0C0I^AC10]!r 

9e todas las disposiciones reales* administrativas y econráod- 
eas piMicadas de ^Uío en el mes de Octubre sfltimo. 



Real AM^tncia Prgtonal. — Por auto de 23del eerrieate 4eon- 
socococia de lo resuelto pof S. M, en Real orden de 21 do Junio (A- 



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limo i 86 ha sen i(k> áeolarar el Real Acuerdo i de conformidad con 
lo reprooootMio pov el 8r. Fiscal, vacante la plasa de Relator de eats 
Real AucKeDoia Pretortd , que servia D* Francisco LuislVallejo; 
mandando que su provisión se verifique por oposición da la mnoerat 
detallada en la ley 2. ^ , título 4. *^ de la Novísima Recopilación, y 
que se i^en los edictos é inserten ademas en los periódicos de esta 
eapital para qfp ocurran los opasitoreii que se crean con ápcion k 
eUOf en el término predao de 60 dies, contados desde la fecha. T en 
eampdmlénto de lo mandado fior S. A. y para oonaoimiento del p^-r 
Mtoa fijo «4 p'^Knte en la Habana 4 4 de Ootabre de I845.<-^E1I 8ei 
eraUífio de Acuerdo, Remigio Martín*— Es copia. — Regtno Martiit. 



Obispmdóí de ¡b Aafrana.-^BI Escmo. é limo. 8r. Arzobispo* 
Obkpo aémiftrador de eata diócesis, se lia servido espedir el decreto 
ée^ tenor 8Ígiilente.^-^Habana 7 de octubre do 1845< — Siendo coOve* 
nmota al mejor servicio de esta diócesis de nuestra adiainistraeion 
»0«^rar una persona dreunstanciada que durante iraeatra indisposi- 
•t^q||deBpi»ehe todos los m^^^ios pertenecientes al gobierno aolesi|^ 
lit^aOmbffamos al efecto al Ihno^ 8r. D< Pedro Mendo nuestro Pro* 
visor j Vicario general, en quien se reúnen las cireunatoneias que se 
requieren para el caso. En tal virtud particípese por medio de atento 
oficio al Escmo. Sr. Capitán general y al ioteresado , insertándose 
ademaa-en loa diarios de Gubi^rno para general inteligencia.-*El 
Araobfs|>AidipinistradQr. — Poi; mandado de S. E. lima. , Herroene** 
gildo 0^41 xle VaMemia, secretario*— -Y para su debida publicación 
libra la pieseiMe en la HabMa á 9 d« ^g^re de 1845.— Hermene^ 
HHdo GM <le Yaiéemíai secretario. 



Caminan pré9meiat dé InsiníecionpríTmma.'^HAh'iendo de pro- 
eedeisa desde el primer domingo del mes df dierombre venidero á 
loa eximanes i^blíoos que han de darse por este año en todos los es- 
I^Ueoimientoa póbUeoe de instrocoion primatia elemental f superior 
da la proviaeia, ha aaordado qj¡ie para general noticia se renueve pof 
medio d^ Diario la publicación del proyecto provisional , aprobada 



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—300- ^ 
por el Escmn. Sr. Presidente Gobernador superior eívil con |>reTÍá 
rnüorme de la Inspección de Eéttidion, y á la letra ea eooio ligue. — 
Los exámenes públicos anuales no tienen por objeto «nalÍBar los oié* 
todos que se siguen para la enseñanza de los niñ09, j si el averiguar 
el estado de instrucción en que estos se hallan segnn las doctrinas 
^oe se les han inculcado durante el año : el exámea de los sistema» 
adoptados, y su califícacioo pertenecen á las risitas nfirticularee que 
debe hacer la Comisión provincial de Instrucción primaria«-*Agré« 
gase á la ««puesto que la escesiva duración de los actos ^ijblícosy 
siempre en unas-mismas materias en mayor 6 menor étAJ^Ia^ destru- 
yen el ínteres de la concurrencia, y hasta llega á cansar la aten«í«n 
fatigada de los individuos encargados de la presidencia. Bajo estos 
principios la Comisión provincial ha determinado : I. ® Que los exá- 
menes públicos de este año comiencen el primer domingo del mes 
de diciembre, y ootieluyao el tercer dia de Pascua de Navidad, & fin 
de poder instruir de los resultados así al Gobierno como al público 
en los primeros dias de enero.— 2. ® Para que tenga eleoto el an(e»- 
lo anterior por parte de la Comisión prorineíal, nombrará esta, según 
la facultad que le concede el plan general, ios individuos que tanto 
p^ sus conocimientos literarios, oomo por su xsonocido ínteres eaY^-^ 
vor de la juventud, deban auxiliar en las presidencias dcequeHosTu^ 
tos en los varios establecimientos de intra y estramuros; encargando 
á las comisiones locales las de las escuelas de sus respectivos distri* 
tos en la misma forma. — 3. ® Señalados los dias de exiroen^or 
acuerdo de los maestros con los que deben presidir el acto, m anun- 
ciará este al público para conocimierOo de tas personas mteresadas 
en solemnizarlo con su asistencia, á cuyo fin ee avisará con antici- 
pación por los mismos pi^¡|Dtore8 á la secretaría de esta Comisión. 
4. ^ — Se examinarán únicamente las clases mas adelantadas en en- 
4a asignatura, y este acto no pasará d%dos horas, ni bajará de una 
en cada clase, debiendo ser interrogados los alumnos por los maes- 
tros instructores; y si alguna persona concurrente quiere hacer pre- 
guntas á los examinados podrá verificarlo libremente sobre las ma- 
terias de asignatura, y pon la franquexa y buena fó inseparable de 
esta clase de actos. — '5. ® Los premios de los exámenes consiétirán 
por ahorff, y mientras la Comisión acuerda un plan general, en men* 
eion honorífica individual de aqiiellpp alumnos que. se presenten co¿ 
mo aptos para despedirse de la escuela, y generalmente sobre aqire- 



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Ha clase que presente mu» iustruccioD sobreialieute en la materia en 
t|Qe fué examinado.*^. ^ Se enearga á los presiüeotes de los aetoa 
que á la major brevedad posible remitan sus informes á esta Comi- 
sioii por conducto de su Secretaria» para que pueda cumplir lo que 
queda dispuesto en el artículo primero; en concepto de que la Coml> 
«ion apreciará en todo lo que Tale el celo que se manifieste en esta 
honroso y útil servicio. — 7. *^ Los directores que no presealen sos 
exámenes en el término que se ha fijado , quedarán reservados para 
una visita estraordin aria, que tendrá efecto cuando la Comisión lo 
4let«rminT Habana / octubre 12 de 1645^«*Jos6 Miguel Rodríguez « 
vocal Secretario. 



Admim^tracwn geturai de Renttu mariiimas. — Estaado dispues- 
ta por i?. M. que en las pólizas de frutos del pais que se dirijan á la 
Peaínsula é Islas Adyacentes , se estampe el derecho que aquellos 
mismos pagarian si fuesen directamente al estrangero « á fin de que 
allí se pueda deducir con exactitud, en el caso de trasbordo, el dife- 
rencial que á cada artículo corresponda; se hace preciso que las ho- 
jas que en lo sucesivo se corran con tal destino ,'se entiendan en el 
Orden y forma que modela un ejemplar que al intento existe en esta 
«ficina\ ¥ lo aviso ál comereio á efecto de que desde luego concurra 
é tomar noticia de dicho modelo , en concepto' de que su uso dará 
principio desde el 20 inclusive del mes actual. Habana y octabre 19 
de 184j5.— Yurre. ' / 



Seeniaríet-del Gobierno Superior civil de ¡a isla de C^ba^^^ 
0e orden del Escmo. Sr. Gobernador y Capitán general , se ci- 
ta por tres números del Di^^o , i. D. Manuel de Lara y Martin^ 
para que se presente en esta Secretaría á instruirse de cierta provk 
dencia que le interesa. Habana 17 de octubre de 1845:-- Miguel Ma« 
ría Panlagua. 



■ Real Colegio (íe Carr^rfe^réi.— Nombramiento.— Por Real or- 
den de 27 de janio áli|mo, se ^a dignado S. M. la Reía» (Q, D. G.) 
nombrar á I>. Manuel José Azcuenega, para la plaza de corredor de 



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püqo^ro 4«l Cotegio fU «tU ciudad ^|tie refría D» Jiilíao Cduillam 
AoBipriift); bftbtfindo ownsplido el agracinda-con ioi r»qtiMÍto» |«r«v«r 
«idos eo ol €6difo mereaatil j prasiadoel eompateDttfjiiniaiemo^M 
fM^Uea de 6rden M Etooio. Se, Iiiteiid«iite de ejéroilo Svpenoleii* 
dente general Dttlafado de Hacienda, para <qii6 aea reooDooido en al 
ejetcácio de la HMoetonft4a placa* I]Jaiia«« 16 de o<Ayhra de 184^,«-> 
Joaquín OaaipiBaaiio. ^ 



dttAéndtmda general de Marina M Apeteiader^ de l^Mf^kmté^ 
—Necesitando el Apostadero una goleta de regulafea dimenaioaea» 
de buen estado de servicio y da aobresaliente andar; se arisa al públi- 
co por disposición del ELscmo. Sr, Comandante general de él, 4 fin 
de que el propieiaria 6 poseedor de la ambareacúa» eo quieai ctoncur- 
inB aaias cualidades, se dirija 4 esta aaosetaría coo ka pMppsicianaa 
eondiioeatest para (\nei se proeeda al ajuate da lia vanta, )»cé?io «á ra- 
eoflocimienlo y. d^naa tr4flútes dsbidaiu Uabftna 17 4a oetubfa 4# 
l8it5<-^Joaé Manual Pa^^a, secretario. 



Obispad» de lü Habana* — Si Baan^- é Uou). &» trwMep» 
adoÉÍMalrackir 4a esta dioeesÁa con fecha de 6 dfil eorrieate mas ha 
Iproreido el decreto sigui^iue : Habieóde íaHacido. el Uoeociado I>«a 
* Ángel Marrero, notario ausiliar^le'esta Curia, y d^rfÑe(i4o en conse- 
cuencia nombrar una persona que réuna las circunstancias necesarias 
para el desempefio de ese cargo, nombramos 4 JX Mariano Torres* 
£u.aui rirMid pactieipeae^este nombramiento 4 qviei^ correapoada , y 
librosQ al interesado el correspondiente título por aearqtaria.^-^l Ar- 
ifiif^Bpo adeninisCrador. — Por mcindadoKIe 8.. EL, Hermenegildo Cq|| 
de VaLdemla, secretario^ — Y para la debida publioaaion Ubro la pre- 
adue •« la Habsna 4 U de octubre de lS45»^HefmeoefUdo CoU 
de Valdemía, secretario. 



SHr^inría del Ghbierm» Superior - civil dá ¡a iela de Cuba. — 
'Contó 4 pesar de las citaeioaas hechas 4 D. Ffioundo Roonoi por loa 
dtarioi 4e julior agosto y setiembre prácsimos antariofos , para fine 



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^ 



^308— ^. 

se presentara en esta Secretaría, no lo ha verificado á la fecha ; ha 
dispuesto el Escmo; Sr, Gobernador y Capitán general que se le re- 
quiera en la misma, por ultima vez, á fin de que ocurra 4 ^facilitar 
la noticia que le motiva su emplazamiento. Habana 19 de octubre 
de 1345. — Miguel María Paniagua. 



Secretaria del Gobierno Superior civil de la isla de CttAa.— Ha- 
biendo llegado á conocimiento del Escmo. Sr. Presidente Goberna- 
dor/ Capitán general, que muchos dueños de casas, ciudadelas y 
cuartos, cometen el abuso de disponer por sí y sin que hHja prece- 
dido mandato de la autoridad, el cerrar las puertas de las habitacio- 
nes que ocupan sus inquilioos cuando estos les adeudan alguna can- 
tidad, embarcándoles los muebles y efectos que tienen para hacerse 
pago, sin que para ello hubieren ventilado sus cuestiones en acto ver- 
bal conforme se previene en el artículo 108 del Bando de goberna- 
ción y policía; ha dispuesto S. E. que los que cometieren tan repren- 
sible como injusto manejo, queden incursos en la mulla de 25 pesos 
y sujetos á las penas consiguientes á su ilegal comportamiento , de- 
biendo demandar á sus deudores ante los tribunales competentes pa 
ra que los compelan al pago y desalojo, si fuere procedente. Habana 
20 de octubre de 1845. — Miguel María Paniaorua. 



Secretaría del Gobierno Superior civil de la isla de Cuba,-^E\ 
Escmo. Sr. Presidente Gobernador y Capitán general , ha dispuesto 
que todo individuo de color que se ejercite en ganar jornal deberá 
llevar la correspondiente licencia de su amo visada por el Capitán ó 
('emisario respectivo, y el que así no lo hiciere 6 la portare estando 
cumplida, en uno y otro caso quedará sujeto á la pena de cuatro pe- 
sos como si fuere cimarrón; cnya prevención ha ordenado S. E. se 
inserte en tres números consecutivos del Diario de esta ciudad para 
conocimiento del publico. Habana 20 de octubre de 1845.— Mignel 
Macia Paniagua. 



50 



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r 



/2ea/ Lacería.— El Escmo. St. Superintendente general Dele* 
gado de Real Hacienda de esta Isla, conformándose con lo propuesto 
por esta contaduría general de mi cargo , ha tenido á bien disponer 
que se prohiba la circulación de las facturas de billetes de esta Real 
Lotería que circulan impresas de algún tiempo á esta parte, las cuales 
se venden al público con gravamen en su precio, y suscritas por indi- 
viduos qne se dicen responsables, teniendo efecto esta prohibición des- 
de el prócsimo sorteo estraordinario, núm. 41 en adelante. Y se avi- 
sa al publico para general inteligencia. Habana 21 de octubre de 
1845.— -Luis de Benavides. 



Secretaría del Gobierno Superior civil de la isla de Cuba.'^ 
El Escmo. Sr. Gobernador Capitán general ha dispuesto se dé pu- 
blicidad á la siguiente Real orden. 

„Primera Secretaría del Despacho de Estado. — Escmo. Señor. 
— La Reina nuestra Señora se ha dignado espedir, con fecha 22 del 
actual el decreto siguiente. — Vengo en conceder la Gran Cruz de la 
Real Orden Americana de Isabel la Católica á D. Manuel María de 
Arrieta y Velazquez, Contador mayor decano del Real Tribunal de 
Cuentas de la Habana, en recompensa de sus méritos y dilatados 
servicios. — De Real orden lo traslado á V. E. para su conocimiento. 
—Dios guarde á V. E. muchos años. — Mondragon 28 de agosto de 
1845. — Francisco Martínez de la Rosa. — Sr. Capitán general de la 
Isla de Cuba." — Es copia. — Miguel María Paniagua. 



Secretaría de la Comisión provincial de Instrucción primaria^--^ 
Quedando aun por presejitarse en esta Secretaría algunos directores 
y directoras de establecimientos de Instrucción primaria elemental y 
superior con los estados que deben servir para la formación del ge- 
neral que está prevenido por el superior Gobernó , se les recuerda 
para que en su cumplimiento lo verifiquen con la brevedad posible. 



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—395— 

Al propio tiempo los directores y directoras , cuyos estableci- 
mientos hayan quedado sin nombrárseles comisiones para sus exá- 
menes é inspección, lo harán presente en esta SecretarÍH para lo que 
corresponda. Habana 26 de octubre de 1845. — José Miguel Rodrí- 
guez, vocal Secretario. 



Secretaria del Gobierno Superior civil de la Isla de Cuba, — A 
solicitud de los interesados y oido al Sr. Asesor general primero, ha 
tenido á bien disponer el Escmo. Sr. Gobernador y Capitán general 
que se publiquen de nuevo por medio del Diario de Gobierno las dis- 
posiciones que siguen, encargándose á los Comisarios de barrio de 
esta ciudad y Jueces pedáneos de estramuros cuiden de su puntual 
observancia. Habana 27 de octubre de 1845. — Miguel María Pa- 
niagua. 



Secretaria del Gobierno Superior civil de la Isla de Cuba.-^ 
Para que tengan su exacto y debido cumplimiento las reglas pre- 
venidas en los artículos 52 de la contrata, y 10 y 11 adicionales 
del remate del mercado del Cristo que á continuación se insertan; he 
determinado que en lo sucesivo se les imponga la multa de 10 pesos 
á los que infrinjan dichos artículos por la primera vez , doble en la 
segunda y á la tercera se les aplique la pena que corresponda por la 
inobediencia; publicándose en el Diario de esta ciudad en tres con- 
secutivos para que nadie pueda alegar ignorancia y aumentándose 
esta disposición en la tablilla de órdenes de policía de la espresada 
plaza. Habana 9 de enero de 1836. — Tacón. — Antonio María de la 
Torre y Cárdenas, secretario, — Artículo 52 de la contrata. — Fuera 
de las casillas, en los portales de ellas, ni en otro higar de la plaza 
podrán ponerse mesas, tablillas ni mostradores para ningún género 
de eomestibles, frutas, viandas, menestras, quincallerías ni otros efec- 
tos, mucho menos para espendio de carnes y pescados; pues que los 
referidos portales han de estar siempre espeditos para el tránsito de 
las gentes.-^Artículo« adicionales 10 y 11 del remate. — No se-per- 
mitirá dentro oi fuera de la plaza en sus calles laterales , venta c|e 



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"^ -.396- 

cnrnes, pescado, aves, legumbres y frutas, pues todo se espenderá en 
las casillas aun cuando hasta la hora de las nueve, estos tres últimos 
renglones podrán espenderse en el centro de la plaza ; pero sin per- 
mitirse en ella mesas ni tarimas, como ni tampoco esleriormente es- 
tes. — No habrá puestos de venta de carnes , aves , verduras , legum- 
bres, frutas y flores, en ningún otro punto de la ciudad iiitrarourosi 
ujas que en las plazas que se rematan. — Es copio.— De la Torre. 

Do orden del Escmo. Sr. Presidente Gobernador y Capitán ge- 
neral se hace saber al público que el domingo J9 del corriente debe 
abrirse la carnicería de la plaza del Vapor en cuyas casillas y nada 
mas debe espenderse las carnes con arreglo al artículo 4 de la con- 
trata pero respecto á que aun no están concluidas las provisionales 
que en ampliación al contrato se le concedieron por el Escmo. Ayun- 
tamiento al contratista, solo los que tengan tomadas podrán Ínterin 
se concluyan las fábricas de sus locolidades espedir en mesas en la 
plaza para lo que tendrán del espresado contratista el resguardo cor- 
respondiente. Habana 15 de junio de 183(5. — Antonio María de la 
Tf>rre y Cárdenas, secretario. 

Considerando el beneficio que resultará á las familbs de los bar« 
ríos de Jesús María, Guadalupe y San Lázaro, que no puedan ir al 
mercado de Tacón , á comprar las carnes que necesiten , convinién- 
doles verificarlo en sus mismas casas , he determinado ; después de 
haber oidó al Sr. coronel D. Manuel Pastor, contratista de la espre- 
sada plaza : que los carniceros del mismo mercado , después del es- 
pendió de la mañana, manden negras ó negros con tableros á vender 
por las calles; y para evitar reclamaciones llevarán una papeleta fir- 
mada por el proveedor de ellas, y con el visto bueno del contratista 
autorizando á los verdadores para cada mes, y á fin de evitar fraudes 
encargo muy particularmente á los Jueces pedáneos de aquellos tres 
barrios vigilen que los que vendan por las calles lleven aquel docu- 
mento que legitima la licencia, incurriendo los contraventores en la 
multa de ocho pesos, con pérdida de las carnes que destino á la Casa 
de Beneficencia, así como los dos tercios de la multa , quedando el 
otro para el aprebensor; y para que se cumpla en, todas sus partes 
esta providencia y que nadie pueda alegar ignorancia imprimase en 



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\ 

—sor- 
el Diario de esta ciudad en tres mi meros consecutivos. Habana 12 de 
junio de 1838. — Joaquín Ezpcleta. — Antonio María de Ja Torre y 
Cárdenas, secretario. 



Instruido el oportuno espediente á consecuencia de la súplica 
promovida por varios labradores para que se alterasen algunas de las 
disposiciones que rigen para el 6rden de los mercados de esta ciudad 
y estramuros, he resuelto : que en lo succhívo los estancieros y toda 
otra persona que tenga puestos en los mercados puedan vender en 
cada uno de ellos y á la vez, viandas, frutas y verduras hasta las on- 
ce de la maiíana que se levantarán todos los puestos y se proceda á 
su limpieza en la forma acostumbrada. — Y con el fin de que esta 
medida llegue á noticia del público insértese en el Diario de esta 
ciudad en tres números consecutivos. Habana 19 de enero de 1844, 
— O-Donnell. — Mjguel María Paniagua. 



Secretaría de la Comisión provincial de Instrucción primaria. — 
Califícndo por la Inspección de Estudios como útil por su sencillez 
y concisión, y acomodado por tanto á la inteligencia de los niños el 
tratado de dibujo lineal compuesto por D. Andrés María Foxá, á que 
se ha servido impartir su conformidad el Escmo. Sr. Presidente Go- 
bernador Superior Civil, así como para que se recomiende el citado 
libro por esta circunstancia; la Comisión provincial lo hace á los di- 
rectores de establecimientos de Instrucción en su cumplimiento. — 
De cuyo acuerdo se publica para general inteligencia. Habana y oc- 
tubre 26 de 1845. — José Miguel Rodríguez, Secretario, 



Secretaria del Gobierno Superior civil de la Isla de Cuba» — De 
conformidad con lo consultado por el Sr. Teniente asesor general se- 
gundo ha dispuesto el Escmo. Sr. Gobernador y Capitán General 
que loa dueños de esclavos que se dedicau al ejercicio de caleseros 



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de alquiler, especifiquen la callu y número ile la casa que habiten eti 
las licencias que den á aquellos p;ira buscnr jornal: lo que se publi- 
ca para general intelijencia. Habana y octubre 29 de 1845. — Miguet 
María Paniagua, 




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. ... .—309— . . . • . j 

REUnON ÓBITDIRU 

DE ESt A CTODAB ¥ 8\!«\!SB\0S 

JBn todo el mes deoctabre de 1945 



En octubre se han eaterrado, blancos « .'. 141 

De color . ; 210 



Total 351 



Entre los primeros designamos los siguientes cadáveres como 
personas notables. 

Día 1. — Don José Marta Alvarez, natural de esta, soltero, veci' 
no de la auxiliar del Sto. Cristo. 

Día 2. — Don Ramón de Irol9« de esta, abogado de las reales au« 
diencias de Cuba, viudo, de 40 anos, vecino dei Sto. Gristo.{t/^Ha 
ocupado el nicho nún». 55. 

Dia 3 — Don Perfecto Ponce de León y Maroto, de esta, vecino 
del Espíritu-Santo. 

ídem. — Doña María de la Luz Arandia, natmral de esta, vecina 
de) Espíritu-Santo. 

Día 4. — Doña Rosa María Blartinez, de esta, viuda, de 72 años, 
vecina de la auxiliar ¿el Ángel. 

Idem« — Dona Merced Valdés, de esta, casada, de 53 años, ve- 
ciña de Guadalupe. 

Dia 5. — Ldo. don José Ángel Marrero, natural de esta, notario 
auxiliar de la Curia eclesiástica, vecino del barrio del Monserrate. 

Dia 9. — Don Francisco Días Hernández, natural de Sta« Ma- 
ría del Rosario, casado, de 54 años, vecino de la parroquia de Gua- 
dalupe. 

ídem. — Doña Maria Francisca Valdés, naturul de esta, casada, 
de 32 años, vecina de Guadalupe. 

ídem. — Ldo. don José Antonio del Rej, natural de esta, abo- 
gado de las reales audiencias de Cuba, casado, vecino de la parroquia 
de Guadalupe.Q^Ha ocupado el nicho num. 56. 

ídem. — Doña Juana de Jesús Veoerio, natural de esta, soltera, 
vecina del Espíritu Santo. 



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/ 



—400— 

Día 11.— Doña María Blaudia Valdés de Quintana, natural de 
esta, vecina del Monserrate.{t^Ha ocupado el nicho num. 57. 

ídem. — Señora condesa de Pozoa-dulces, natural de esta, de 68 
años, vecina de Guadalupe. 

Día 14. — Señora doña Josefa de Jesús Ariza de Cásenles, na- 
tural de esta, viuda, de 60 añog, vecina de la Parroquial mayor. 

ídem, — Doña Dolores Mulcay y Micher, natural de Irlanda, sol- 
tera, de 30 años, vecina de Guadalupe.fl^Hu ocupado el nicho nú- 
mero 58. 

Dia 15. — Doña Eugenia Alvarez, natural de esta , vecina de la 
parroquia de Guadalupe. 

Dia 16, — Doña Manuela Pérez Hernández, natural de Bataba- 
n6, soltera de 27 años, vecina de la parroquia de Guadalupe. 

Dia 17. — Señor don Nicolás Domínguez y Alvarez , natura/ c/e 
esta, de estado casado, Prior del Tribunal del Consulado, vecino á^\ 
Santo Cristo.(t7**Ha ocupadp el hiclio número (i2. 

Dia 18. — Señor Dr. D. Francisco Alonso Fernandez, Sub ins- 
pector del Cuerpo de Sanidad militar, vecino de la Parroquia del Es- 
píritu- Santo. flJ*H a ocupado el nicho número 66. 

Dia 21. — Don Juan Cabrero del Campo, vecino de la Parroquia 
de Guadalupe. 

Dia 22. — Don Francisco Sánchez, natural de Jerez de la Fron- 
tera, viudo de terceras nupcias ¡de 106! años, vecino del Slo. Cristo. 

ídem. — Don Francisco Anoya; adulto, remitido por el capellán 
de Artillería, no dan mas razón. 

Dia 24. — Doña María de Regla Mesa, natural de esta, casada, 
de 34 años, vecina de Guadalupe. 

Dia 25. — Doña Mariana Estenoz, natural de estaa, viuda, ve- 
cina de Monserrate. 

Dia 26. — Doña Francisca Infante, natural de Canarias, viuda, de 
90 años, vecina de Guadalupe. 

Dia 27. — Doña Jacinta Naipe, (no dan mas razón) vecina del 
Monserrate. 

Dia 29. — Ldo. Don José Gregorio de Lesífma, profesor de me- 
dicina, (no dan mas razón) vecino del Mooserrate. 

* ídem. — Doña Francisca Arduo, natural de esta ciudad, (no 
dan mas razón) vecina de Jesús María. 



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DICIEMBRE DE 1845. 

oNumeto 6. (©nticott 6 ^L /uCtútuí <kí toiito 4ituneio» 



Cuantos escritos se inserten en esta obra, serán de Ínteres permanente 
que no espiren con las pasageras y accidentales circunstancias déla época de 
su publicación. 



SOBRE EL 
MODO Ba BSC&ZBZ& lUL BXSTOBXA. BXI BSrAtiírA, 

su ADTOR 

Don Juan Pablo Forner. 

(finalizan.) 



m. 

Convendría que la^ historia de llspafta se escribiese de 
distinto modo que hasta aquí. 

iNo es mi ánírao defraudar en la>pirte mna mloima de su gloria 
y mérito á los varones doctos que se han dedicado á escribir nues- 
tra historia. Veo en ellos dos calidades escclentísimas; una la dili* 
gencia de investigar; otra el orden, claridad j aun elegancia en dis" 
poner lo investigado. £1 que tenga una idea de lo que fué nuestra 
historia antes de los reyes Católicos, j el que la tenga de la confu- 
sión é incertidumbre que había en los instrumentos públicos j parti- 
culares antes que el Rey D. Felipe II los hiciese depositar en el ar- 
chivo de Simancas, y antes que sus cronistas empezasen á dar á 
conocer la utilidad grande de conservar los libros , papeles y memo- 
rias antiguas, admirará con razón los trabajos de Zurita, Morales y 

G aribay, que hallándose, por decirlo asi, dentro de un caos tenebro- 

51 



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—402— 
sfsimo, intrincaJísimo, sin guia, norte, luz, ni senda conocidaí pene* 
traron esta región obscura , aclararon su confusión , abrieron caml- 
nos ciertos, pu8Íer<»n en orden la selva enmarañada de una multitud 
de noticias derramadas, ú olvidadas 6 casi perdidas; y desenredaron 
el laberinto de nuestras antigüedades, creando la historia^ y enseñan* 
do al mismo tiempo las reglas críticas para tratarla con verdad y de- 
coro. Florian de Ocampo, aunque celebrado con grandes elogios por 
su ami^o Ambrosio de Morales, y recomendado imparcialmente por 
Garibay, fué nada en comparación de los que le celebraron ; porque 
sobre haber sospechas h^rto fundadas para creer que no fué mas que 
un redactor de los materiales que habia recogido su docto antecesor 
Lorenzo de Padilla, su Crónica ceñida en gran parte á los tiempos 
místicos 6 fnbulosos , corre con descrédito en la parte histórica por 
haber adherido á las fábulas de Juan Antonio de Viterbo* Así cuan- 
to es estimable su puntualidad en la parte geográfica, es desatendida 
su fé en los hechos, que ¿ la verdad son novelas en la mayor parte. 
Zurita, Morales y Garibay crearon nuestra historia, y el que negase 
á estos tres grandes hombres la alabanza que se debe k su mérito so- 
bresaliente, cometerá una injusticia digna del ceño y de la indigna- 
ción de los hombres de bien. 

Ni es tampoco mi ánimo peñeren descrédito la historia del doc- 
tísimo Juan de Mariana. Atendido el fín que se propuso este gran va^ 
ron cuando se entregó á ordenar en buen latin las crónicas é histo* 
rías castellanas de los que le habían precedido, y lo bien que desem- 
peñó la compilación que se propuso hacer , su trabajo es dignísimo 
de grandes alabanzas , por mas que en muchos de los hechos que 
cuenta no haya siempre aquella exactitud que pide la escrupulosi- 
dad de la crítica, por mas que algunas veces refiera sucesos conocida* 
mente fabulosos | y por mas que algunos genios nimios con demasía 
le hayan notado de desafecto á las cosas de su nación. Su objeto 
principal faé formar un compendio latino de lo que habían escríto y 
averiguado otros para que las cosas de España fuesen conocidas de los 
estrangeros. Púsole después en Castellano para satisfacer la curiosi-' 
dad de muchos españoles que, ó por no entender el latin, ó por no 
entenderle bien , sentían carecer de aquel Mapa general de nuestra 
historia (así llamó el mismo Mariana á la suya) que en una sola obra 
les presentaba sin interrupción « ood excelente método y estilo ele-^ 
gante, lo que se hallaba esparcido y derramado en infinitos libros de 



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^403— 

distioto estilo , artificio y método. Se ve pues qué su intento no fué 
detenerse en el examen crítico de lo que habia de referir , ni hacer 
aquel inmenso trabajo que hicieron Morales, Zurita y Garibay para 
afianzar la verdad de sus narraciones, sino atenerse á lo que haUnba 
escrito por otros (al modo que lo ejecuto Tito Livio) para que la na- 
ción no careciese de una obra tan digna y 6til , dejando á otros roas 
desocupados la exacta averiguación de las noticias , y la ventilación 
de los puntos mas dudosos de nuestra historia. Culpamos muchas 
veces <i los escritores por no querernos hacer carero del fin que se pro- 
pusieron en sus obras. Urgía á la nación una historia general. Ma- 
riana, viejo ya, y mas versado (hasta que la emprendió) en las mate- 
rias teológicas que en las históricas , quiso borrar la nota del descui- 
do que padecia en esta parte nuestra nación; y haciendo con los his- 
toriadores quo le habían precedido lo que Libio con los antiguos ana- 
Jistas de Roma, nos dio la historia que no teníamos, y con todo eso 
Je reprendemos y criticamos con aspereza. Si Pedro Mantuano, hu- 
hiera llevado esta consideración por norte de sus criticas, las hubie- 
ra moderado sin duda , disculpando á Mariana al mismo tietupo de 
corregirle. Pero esta es la suerte de los grandes hombres , merecer 
mas reprensión por lo poco que yerran, que alabanza y premio por lo 
mucho que aciertan. Zurita, entuvo á pique de renunciar su oficio de 
cronista y negarse del todo á la ejecución de sus Anales , ostigado 
de las persecuciones que le suscitaron Santa-Cruz y Padilla, viéndo- 
se obligado por ellas á andar en tribunales con su primer tomo en la 
mano para disipar las objeciones que le opuso la malignidad 6 la en- 
vidia de dos censores de mal humor. La crítica mal intencionada es 
uno de los azotes mas crueles que pueden sobrevenir á una nación 
culta: ahoga la aplicación, reprime los vuelos de los ánimos genero- 
sos; amortigua los deseos de adelantar las artes , y pone muchas ve- 
ces á hombres muy grandes en la precisión, o de vivir descontentos, 
b de no dar de sí lo que se podia esperar de su capacidad y estudio. 
Es imposible en la flaqueza humana escribir obras sin defectos. No- 
tarlos y corregirlos aun en los varones doctos es conveniente; perse- 
guir y desacreditar á estos mismos varones es delito que debia casti- 
garse con menos rigor que los robos y los homicidios. 

Poseyó, pues, España hasta la entrada del siglo XVIII historia* 
dores no solo iguales pero superiores sin controversia á cuantos po* 
seyenm por aquellos tiempos las demás naciones de Europa. El co- 



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—404— 

nt)c¡míento de las humanidades y el estudio de la antigüedad inspi- 
ró el deseo de competir con los mayores hombres de Grecia 7 Ro* 
ma. Morales, catedrático de letras humanas en Alcalá y muy docto 
en ellas, conociendo y quejándose del desaliño de nuestras historias, 
se propuso unir la elegancia y el nrtifíoio con ia verdad. Los Anales 
de Zurita antes de publicarse pagaban por la corrección (que fué muj 
severa) del grande arzobispo de Tarragona don Antonio Agustín. 
Herrera instruidísimo en la geografia, y verdad<) ptu* mucho tiempo 
en los negocios de las cortes, supo juntar La prudencia y política coa 
Ja pBntualidad histórica hasta el estremo de merecer por ésta uu elo- 
gio muy señalado del doctísimo holandés Juan Gerardo Vosio. Cuaii 
docto fué Juan de Mariana en la erudición antigua, lo sabe y confiesa 
toda Europa. D. Diego de Mendoza se propuso competir con Sulus* 
tio. Solís es el Curcio de nuestra historia. En los escritos de éstos y en 
los de algunos otros se trasluce manifiestamente la misma emulación 
que tuvieron los romanos con los griegos; gravedad, pureza y noble- 
za en el decir; puntualidad en las descripciones; retratos bien hechos 
de los personages; advertimientos políticos en la varia suerte de los 
sucesos; enlace artificioso en la narración ; esposicion circunstancia- 
da de los acaecimientos, causas de ellos y término de las empresas, 
sin dejar de imitarlos hasta en las credulidades que< inspira el dema- 
siado, si bien disculpable afecto á la religión ; milagros , portentos, 
apariciones, batallas en el aire, y demás prodigios que repugnan al 
orden regular de la naturaleza : todo esto hay en nuestras historias, 
porque aspirando á restaurar y mantener el buen gusto de las letras, 
siguieron los pasos de la antigüedad, principal maestra en él; dejan- 
do á éus posteriores el cuidado de sobrepujar con aquel aire suelto y 
original que adquieren los entendimientos cuando radicado ya de to- 
do el buen gusto en una nación , rompen las trabas de la imitaeiotí 
mecánica, y toman sendas enteramente nuevas. 

Fué desgracia de España que empezasen á decaer en ella las 
letras cuando empezó á florecer la filosofia en el resto de Europa. 
Nuestro saber cayó en un horrible pedantismo cuando las demás na- 
ciones empezaron á dar de sí hombres grandes en todas líneas. Des- 
pués de los ilustres dias del reinado de Luis XIV apareció en Fran- 
cia una secta libre de filósofos, que mirando con vista indiferente to- 
dos los establecimientos religiosos, y examinando con deseovohura 
los fundamentos de las instituciones políticas, mezclaron en todo lo 



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—405 

que elios URman Jílosofia , y era en el fondo una indepeudencta de» 
senfrenada que atropellaba los línculos mas fuertes de las sucieda* 
des civiles. Las alteraciones que padeció la religión en alemania, In- 
glaterra, E^scocia y parte de Francia , no podian al fin dar de si sino 
esta indiferencia de pensar, consecuencia precisa de las religioues fal- 
sas, j asilo perpetuo de los que naciendo en ellas y conociendo su 
falsedad, incertidombre y ridiculez, faltos de ánimo para abandonar- 
las, toman el medio de hiyentar ellos su religión, y ajustarse solo por 
ceremonia al culto de la nación en que viven. El ejemplo de ios filó, 
sofos antiguos (porque al fín de un modo 6 de otro hemos de imitar- 
los siempre) autorizó este procedimiento para con los modernos; y 
rI tiempo de la revocación del edicto de Nautes, pasando á Holanda 
algunos protestantes franceses doctos en la filosofía , se vio en ellps. 
una cosa harto estraordinnria, y es que dejando su patria por no ser 
católicos, establecidos entre los protestantes , por no ser pxotestantea 
se acogieron á las sectas fílf*sófícas. Hobbes eu su Materialismo^ 
Bayle en su Pvrronismoy Le-Clerc, con su odio mortal 1 Iqs dogmas 
y antigüedades eclesiásticas , levantaron el estandarte de lo^ cap^:. 
«hos filpsóficoe* y prontamente se vio resonar por todas partes la voz. 
Jilosqfia^ acudiendo ¿ alistarse en ella cuantos vivian descontentos 
consigo mismos, ó por fluctuar en la incertidumbre de sus principios 
de religión, ó por carecer de reputación en la literatura : porque es 
un hecho cierto que así como las mudanzas de religión en Alemania 
é Inglaterra fueron obra de los intereses políticos de los príncipes, y 
no del convencimiento de que fuese verdad lo que predicaba Lutero, 
asi también el nombre y profesión de filósofo ha sido adoptado por 
muchos, mas por vanidad de singularizarse que por amor á la ver* 
dad y deseo de enseñarla. Pegóse k los católicos el filosofismo: com- 
batiendo lo bueno» combatieron también lo malo, y esto ha abierto los 
ojos en muchas cosas. Ds aquí la nueva reforma de la historia: de 
aquí la infinita variedad y repugnancia en las opiniones, en las mis- 
mas sectas filosóficas; sucediendo en ellas lo miirino que en los 
que se oposieron al catolicismo. Arro^rándose cada particular el 
derecho de interpretar á su modo las ^unins Escrituras , se vieron 
entre los protestantes tantas sectas cuantos fueron los que tuvieron 
habilidad para grangearse un partido; y conociendo los ñJósoroa que 
DO podía haber verdad donde habia tanta oposidoii en los principios 
Y dogmas, atendiéndose á la sola in$pi ración de sus enteadimtentost 



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—406— 
áiéron en el nriísmo precipicio aunque por distinta senda : de suerte 
que si un hombre docto hiciera una historia de las variaciones de los 
jüésofos semejante á la que de ios protestantes hizo el doctísimo 
BosBuet, se veria en distintas opiniones unos mismos procedimientos, 
y se convencería demostrativamente cuan débil es la razón humana, 
y cuan poco á propósito para establecer la debida adoración de Dios 
en la tierra. 

Los protestantes fílósoforf adoptaron la fílosoña por una especie 
d^e despecho, y los franceses católicos por una lígertíza, que desgra- 
ciadamente ha caracterizado en todos los siglos á aquel pueblo im- 
petuoso. Como en Francia, es la novedad el alma de todas las accio- 
nes, lo nuevo es simpre lo que triunfa. Miran con desden, y á veces 
con ceño las cosas que huelen á antigüedad : viven agitados en una 
serie continua de caprichos que inventan para dar pasto i la ansia 
de no reposar en lo que poseen: inventado un capricho se entregan á 
él con furioso Ímpetu, llevándole hasta el punto á que puede subir; 
amortfguanse entonces , olvldanle para entregarse á otro que venga 
á deshacer con la novedad el fastidio que iba ya causando el antece- 
dente. Este carácter no desluce las grandes calidades que en lo de. 
mas posee la gente del lado de allá de los Piríneos ; pero él es sin 
duda el que hace que los franceses en lo malo y en lo bueno se se- 
ñalen siempre con gran pompa por un cierto número de años. Ellos 
no han poseído filósofos tan profundos como Alemania é Inglaterra^ 
tan uníversalmente eruditos ni ingeniosos, tan fogosos y grandes co. 
mo nosotros y los italianos. Pero cuando toman por su cuenta una 
cosa hallada en otro pais, es tanto lo que dicen y escriben sobre ella; 
Ja tratan, mueven y representan de tantos modos; la pregonan con 
tanto afán y por tantos caminos, agradables por lo común, que al ca- 
bo de algún tiempo hacen creer que aquella cosa les debió el origen, 
la perfección, y toda Europa el conocimiento de ella; y en esto no se 
engañan, porque habiendo conseguido por estos medios hacer su len- 
gua universal, tratándolo todo en sus libros , en ellos toma hoy Eu- 
ropa la noticia de cuanto se sabe en las regiones mismas que sumi- 
nistran á Francia los materiales. 

P.írece esta digresión inoportuna , y no es sino una esposicion 
de las causas que han dado origen álos estraordinarios progresos que 
1m hecho en Francia católica la libertad de la ñlosofia. Empezaron & 
esparcirla los protestantes por dar un asilo á sus incertidumbre8,y 



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Abrazáronla 1o9 cat61¡co8 franceses por amor á la novedad. Adopta- 
da por ellos la ejercieron con su acostumbrado ímpetu; j los nombres 
de Voltaire» Helvecio» La-^Metrie, Treset, Tousaint y otros ínnume* 
rabies obscurecieron bien prestólos de Espinosa, Hobbes, Bajle, Le- 
Cler, Toland, Hume, y de cuantos se hicieron filósofos entre los pro* 
testantes, por no hacer número en las sectas de estos. Empeñados en 
destruir la religión por sus fundamentos, y siendo estos incontrasta-r 
bles, se valieron sofísticamente de los abusos de la religión para ar- 
ruinarla, j pensando hacer guerra á la verdad hicieron mas cautos y 
reportados á los que la profesan. Empeñados también en mejorar 4 
los hombres (según ellos decían) se hicieron jueces del poder; llama* 
ron á su tribunal la conducta de los soberanos , examinaron sus le^ 
yes, investigaron sus miras y designios, y combatiendo muchas veces 
lo justo y bueno, dieron también á conocer los vicios de los gobiernos, 
los abusos de la autoridad, lo tiránico de muchas leyes, lo injusto de 
muchas guerraS) lo útil 6 perjudicial de muchos establecimientos; la« 
cansas que embarazan la prosperidad publica en algunas naciones; 
los derechos de los hombres unidos en sociedad , y la relación red* 
proca entre los que gobiernan y son gobernados. No diré yo que sean 
laudables ni los fines que se propusieron en el examen de estos asun* 
tos, ni el modo con que lo ejecutaron. Quisieron hacerse maestro^ 
universales, y llenaron de injurias á todo el que no pensaba como 
ellos 6 no ponia en práctica lo que enseñaban. La temeridad guió 
por lo común sus plumas, y con ferocidad impaciente haciendo un 
triste uso de sus talentos, substituían nuevos erroreti á los errores o ver- 
dades que cumbatian. Pero á pesar de la enormidad de estos vicios, no 
puede negafse que los asuntos que ventilaron estos filósofos, suscitaron 
la afición á eaíñjilosofia moral pública ó de las naeionest que retrata no 
los hombres, no las virtudes ó vicios de los individuosi sino la exce- 
lencia ó deftíctos de los gobiernos ; no las relaciones del hombre con 
el hombre, sino la de los estados con los estados; no la economía do* 
méstica , sino la administración pública de una repáblica ó monar- 
quía; no la industria y comercio de un padre de familias, sino la in- 
dustria y comercio de muchas provincias sujetas á la dirección da 
una suprema autoridad; no la conducta que debe observar cada ciu- 
dadano, sino la que deben observar las comunidades de los ciudada* 
nos, y por consiguiente el cunocinaiento de los intereses de cada una 
para que la suprema autoridad las dé el impulso y las modificacio* 



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—408- 
n0i convenientes. La antigüedad, no hay duda, tuvo estenao conoci- 
niento de estas materias , y sobre ellas creó la ciencia de la política^ 
en cuyn enseñanza emplearon tantos j tan excelentes libros Platón, 
Aristóteles, Xenofonte, Cicerón , Plutarco y otros innumerables de 
quienes queda hoy solo la memoria de que escribieron. En los libros 
que se han salvado de la persecución del tiempo y de las nacionea 
bárbaras, vemos examinada con gran penetración la naturaleza de 
los gobiernos de aquellos tiempos, notados sus defectos , ponderadas 
sus exelencias, señalados los medios de perfeccionarlos, indicadas las 
causas de su engrandecimiento 6 ruina: y en los buenos historiadores 
antiguos vemos la práctica de estas especulaciones políticas con roas 
6 menos candor, mas 6 menos malignidad según el genio de los es^ 
critorei. 

La ruina de las letras que lo confundió todo en la barbarie es- 
colástica de los siglos medios, obscureció por largo tiempo estas ideas 
de la ciencia pública ó moral de las naciones ; y cuando después de 
los dias de Petrarca comenzó la restauración de la cultura y buen 
gusto , embebidos casi todos los doctos en las puras humanidades, 
queriendo escribir, no hicieron mas que copiar ó imitar servilmente 
no tanto las cosas, como el estilo de los antiguos. Se escribieron his- 
torias sembradas aquí y allá de observaciones singulares, muchas ve- 
ces parciales y malignas sobre las intenciones de los príncipes, sobre 
la justicia ó iniquidad de los medios de ponerlas por obra, sobre sus 
empresas, negociaciones, alianzaa, guerras, paces, tratados; sobre las 
rebeliones de los subditos, guerras civiles, sus causas y objetos; pero 
vanamente se buscará en estas liistorias la esposicion de las cos- 
tumbres, leyes, economía, saber y estado interior de las naciones; va- 
namente el origen y progresos de ía legislación, artea, con^ercio y po- 
^\ev 6 decadencia de cada una ; vanamente la advertencia de los de- 
fectos 6 vicios de la constitución política y sus causas: vanamente el 
modo de pensar de los pueblos en las épocas de que hablan , tenien- 
do esco tanto influjo en las modiñcaciones que reciben los estados en 
distintos siglos. 

El orden con que se dieron las batallas; la narración puntual de 
K>9 sitios din por día, hora por hora; las marchas y contramarchas de 
los generales, siguiéndolos el historiador con la pluma como si fuera 
detras de ellos en la campaña; los consejos de los caudillos, sus ora- 
ciones, razonamientos y diversos modos de opinar; loa campamentos^ 



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—409- 

^scaramuzas y demás incidentes de las guerras, referidos por roeoor 
y circunstanciadamente, se llevan la mayor parte de los grandes cuer- 
pos de estas historias , que por tener tanta semejanza con las nove* 
las, suelen satisfacer y dar pastó agradable á la curiosidad oeíosa de 
un buen n6mero de lectores. Pero no siendo las guerras mas que 
una enfermedad de los estados, tolerable en cuanto contribuye á <|«a 
estos estados logren tnayór prosperidad ó no decaigan en sus Itifere^ 
ses, es ciettamente iiíantfiesto error reducir las historias á la áüiplía 
y menuda narratíbti de estas dolencias de los estados, toeéndo muy 
ligeramente fS ohtdaiido del todo la narración y observation de 4oa 
institutos y me^s que forman por si la constitución política de las 
naciones, y ocftsionan su miseria 6 felicidad según se yerra 6 se acier- 
ta en ellos. La historia de un conquistador de por vida, 6 de una na- 
ción que se engrandece á fuerza de usurpaciones 6 de conquistas le- 
gitimas, sin droithr la parte política y económica esencial en toda his- 
toria, puede y debe detenerse en referir con individualidad los progre- 
sos de las armas y las empresas de los ejércitos. Tal vez ocurren guer. 
ras que por lo estraordinario piden de justicia que se conserven cir- 
cunstanciadamente en la memoria de los hombres , y son un buen 
ejemplo nuestras conquistas en el Nuevo-Mundo. Pero atenerse á 
ellas con singularidad, sin manifestar las grandes mudanzas que oca- 
sionan esias conquistas en las provincias conquistadas, éñ las conquis* 
tadoras, y por el influjo de éstas en las circunvecinas, es mas bien 
escribir para lucir la elocuencia en descripciones pomposas, que pa- 
ra instruir á los hombres públicos en lo que deben saber, á fin de que 
conozcan el estado é intereses de su patria, y de las agenas , según 
conviene al desempeño de sus cargos. La historia de la religión , da 
la legislación, de la economia interior , de la navegación, del comer- 
cío, de las ciencias y artes , de las mudanzas y turbulencias intesti- 
nas, de las relaciones con los demás pueblos, de los usos y modo de 
pensar de estos en diferentes tiempos, de las costumbres é inclinacio- 
nes de los monarcas, de sus guerras, pérdidas y conquistas, y del influ- 
jo que en diversas épocas tiene todo este cúmulo de cosas en la pros- 
peridad de las sociedades civiles, es propiamente y debe ser la hiator|^. 
de las naciones. Y atando ahora el cabo que quedó ¿ntes peqdie^te es 
menester confesar que este género de historia no ha sido practio^do e(k. 
Europa desde que murió Tácito basta que los que sq llaman filósofos 
le han resucitado en las que han escrito; Hay en ellos malignidad, hay 



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—lio- 
miras particulares, parcialidad, petulaacía, detracción , desaogo, ma« 

choH hechos aduleados y torcidos inicuamente al apojo de sus mis* 
roas opiniones políticas 6 filosóficas. Voltaire torció todos los hechos 
de su superñciaiísirao ensayo sobre la historia universal al apoyo del 
fatalismo. Es tanto lo que inculca, repite j menudea la observación 
sobre La futaüdad, que esto solo haria fastidiosísima su lectura si no 
arredrase desde lue^o por lo poco que instruye. Y sin embargo el tal 
ensayo da la idea de una historia política. Lo mismo acaece con la 
del abate Raynal; la afectada malignidad de oponerse en todo al cris* 
ttanismo, de agravar pésimamente sus abusos de negar peatinazmen- 
te sus bienes, da á su historia un cierto aire de ridiculez que le pone 
muchos grados mas abajo de cualquiera de la antigüedad. Los antiguos 
nada afectaron, referian los abusos y errores sin encarnizarse en ellos 
con martilleo fastidioso. Estos historiadores modernos que han 
inundado sus historias con la voz filosofia y espíritu filosófico, son 
las mas veces unos declamadores enfurecidos que ponen en la rabia 
el mérito de la elocuencia. Salustio con ser enemigo de Cicerón no 
escribió asi la sedición de Catilina; y aunque no nombra la filosofia, 
tal vez hay mas en su opúsculo que en todo el afectado filosofismo 
de los modernos. En estos se hallan ponderados con demasía los 
vicios, calladas ó degradadas las virtudes, denigrados reyes buenos 
por levísimas congeturas, los retratos de las personas célebres repre- 
sentados casi siempre por el revetso de la frugilidad humana; pero 
en cuanto á la forma general de la historia y á lo que en ella debe 
llevarse la principal atención, han dado ejemplos muy notables para 
que evitando sus vicios se escriba la historia de modo que pueda ser 
con verdad la escuela de los reyes y la maestra de la vida civil. Un 
rey o un ministro que lea las causas que engrandecieron su nación ^ 
las que la arruinaron, los medios que en todas líneas tomaron otras 
naciones para deprimirla, las que tomaron sus antecesores para con» 
servarla, ó los descuidos y errores que cometieron con pérdida de su 
gloria y de sus intereses, los motivo'^ que la influyeron en la legisla- 
ción, sucesivamente, los abusos que la ignorancia ó el descuido in- 
trodujeron y autorizaron en la economía y constitución interior, sa- 
brá sin duda que ha de cortar, que ha de promover, que ha de mo- 
derar, que ha de alterar, que ha de corregir, á que ha de atender den-» 
tro y fuera de sus estados. El pueblo mismo leyendo historias de 
de esta calidad abrirá los ojos para lo que le convítfne, y no solo re* 



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—411— 

cíbirá de buena gana las proTidcncias del soberano, sino que él mis- 
mo las deseará y clamará por ellas..,. Y ¿historias de esta calidad se 
han escrito hasta ahora en España? 

Convengamos ante todas cosns en que los tiempos anteriores á 
la invasión de los godos en España, no pueden recibir enteramente 
esta forma de historia. Dijo bien Ambrosio de Morales, que nuestra 
historia del tiempo de los romanos es propiamente historia romana. 
Libio, Floro y Appiano, que son los que mas abundantemente han 
referido lo que p<is6 en aquellos siglos en nuestra península, cuen-. 
tan solamente batallas, conquistas y generalatos, la fundación de al- 
gunas colonias y las empresas particulares de algunos pueblos y cau- 
dillos. Del gobierno político de los españoles se sabe muy poco y 
con incertidumbre. Sin embargo, nuestra legislación esclavizada aun 
en gran parte á la compilación de Justiniano, hace muy precisa la 
ínvestigHcion del estado de España en los últimos tercios del impe- 
rio; y en esta época cabe alguna mas luz sin duda, aunque en nues- 
tros historiadores no se halla tanta como se necesita para conocer el 
estado de las cosas publicas en aquellos tiempos. La erupción de los 
septentrionales lo turbó todo. Fijando por fín los godos su dominio 
en España, hicieron leyes, celebraron concilios; y siendo una cosa 
precisa absolutamente saber que restos quedan hoy en nuestras cos- 
tumbres y leyes de las de aquellos tiempos; que forma tenia enton- 
ces la disciplina eclesiástica; que poseia el clero, que se le permitia 
poseer y deque modo, que depencias tenia España de Roma, como 
se obraba en los concilios, que estencion abarcaba la jurisdicción de 
los príncipes, como se propagaron las órdenes monásticas, y otros 
puntos importantísimos, cuyo conocimiento es indispensable para 
distinguir bien muchos abusos autorizados aun hoy por el olvido de 
s US orígenes, de esto es poquísimo lo que se halla en nuestras histo- 
rias. 

Pero donde especialmente abundan en grandes cuentas de bata- 
llas y en poquísima noticia de las cosas públicos es en la que llaman 
los anticuarios edad media» Entonces fué cuando la especie humana 
DO se componía mas que de cuatro clases, señores, eclesiásticos, es- 
clavos y soldados; cuando cada pueblo poseia su código de leyes, 
cuando los judíos, abominados y execrados, recaudaban no obstante 
la hacienda de los reyes, cuidaban de su salud y tiranizaban á los 
mismos cristianos que los abominaban; cuando una cuestión fútil é 



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—412— 
incomprehensible de metafisica turbada una nación cristiana j en« 

tretanto poseían los moros las ciencias matem&ticas y naturales^ 
cuando se creia en la magia y sortilegios, cuando los grandes plei- 
tos se decidian en la lid, cuando para averiguar la inocencia ó cri^ 
minalidad de los acusados se acudia á pruebas milagrosas, cuando, 
todo se creia milagro 6 todo encantamiento, cuando las cruzadas des~. 
poblaron á Europa, cuando los caballeros eran otros tantos Amadi-. 
ses, y las damas otras tantas Dulcineas. Es escusado hacer una larga, 
reseña délas estrañas costumbres de aquellos tiempos, supuesto, 
que no hago aquí un plan de historia. Pero volviendo la vista á las 
nuestras si se pone la consideración en el grande influjo que mucfaaa. 
de estas cosas han tenido en nuestro estado actual, que nuestras leyes ^ 
civiles y eclesiásticas son casi todas acomodadas al estado , usos y 
opiniones de aquellos siglos; que en la credulidad pábiica duran aun. 
reliquias muy funestas de ellos; que nuestra economía se resiente, 
aun de lo que entonces estableció la ignorancia de un siglo guerrero y • 
devoto; que nuestras ciencias no han sacudido aun del todo el yugo de 
los métodos del siglo VI; que la idea de la nobleza derivada de aquellas . 
edades caballerescas influye aun mucho en el atraso de nuestras ar- . 
tes, y en la manía de eternizar los apellidos con fundaciones que pro- . 
mueven el ocio, si se pone, digo, la consideración en estas y otras infi- . 
nitas consecuencias que aun esperimentamos en el dia , se hallara . 
que nuestras historias nada enseñan de esto, 6 si enseñan algo es pa- 
ra autorizar en parte los abusos, bien que sin mucha culpa de los es- . 
critores, porque en su edad se pensaba aun así^ y era difícil despren- 
derse de'opiniones que estaban altamente arraigadas en la misma 
constitución política. Si á alguna nación de Europa le importa po- 
seer un cuadro político de aquellos siglos de anarquía, es España 
indubitablemente la tiene mas necesidad de él. Nos duran aun por 
nuestras desgracias muchos restos de la edad media; y poniendo á la 
vista como nacieron, como crecieron, como se radicaron, tal vez se 
lograria desengañar ík muchos que por ver lo que hoy existe y no sa-. 
ber como se originó, creen buenamente ser precisas y útiles muchas 
cosas, cuyo establecimiento no nació ni de U, utilidad ni de la nece- 
sidad. 

Diversas reflecciones ofrece la memorable época en que unidos, 
los reinos de Aragón y Castilla por el matrimonio de D. Fernando eli 
católico y Da. Isabel , comenzó España á hacerse formidable á las^ 



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—413— 
domas potencias de Europa. La gloria de aqael príncipe no ee bien 
^sta entre los estrangeros: tachante de pérfido, de avaro, de ingrato, 
j aun de cruel 7 de poco político , porque se apoderó de Navarra, 
porque economizó sas rentas , porque retiró at^ Gran Capitán, j por- 
que fundó la inquisición y echó de España á los judíos. Pero lo cier- 
to es que en el arte de reinar, si consiste este arte en hacer felices á 
lOs subditos, 7 respetable el poder, son pocos los príncipes que le han 
igualado. La toma de Granada , las conquistas de Ñápeles 7 Navar- 
ra, el recobro del Rosellon 7 Cerdeña, la incorporación de los maes- 
trazgos á la corona, las conquistas hechas en África, el ministerio del 
cardenal Jiménez , el favor concedido á las letras en la persona de 
Antonio de Nebrija, el descubrimiento de América , la reducción de 
Cádiz á la corona, el enfreno del desmedido poder dé los grandes, la 
nueva forma que recibió el arte de la guerra por el Gran Capitán 7 
8U discípulo Pedro Navarro, sus Ie7es, sus negociaciones , 7 la mu- 
danza sensible que debajo de su gobierno hubo en las costumbres, eti< 
las ciencias 7 en la administración publica , obligar&n siempre á re- 
conocer en aquel gran Rey uno de aquellos pocos que han nacido 
para fundar la prosperidad 7 grandeza de las monarquías. España 
empezó en su tiempo á dejar de ser lo que habia sido en los anterio-< 
res, 7 él abrió los surcos, 7 echó las semillas de aquella grandeza que 
lograron sus dos sucesores Carlos 7 Felipe, que si hubieran sabido 
imitarle en la prudencia 7 detenerse en lo conveniente, hubieran he- 
cho tal vez mas durable el imperio que les dejó delineado 7 labrado 
en parte. Pocos re7es han sabido como él aumentar su autoridad pa- 
ra aumentar la libertad de sus subditos. Pocas veces salieron vanos 
sus designios por la elección que supo hacer de las personas que bar- 
bián de ejecutarlos. Manejó diestramente el poder de los papas, des- 
medido aun entonces, para sacar partido de 4as preocupaciones de su 
siglo. Puso en orden su patrimonio , siempre con protestos honestos 
por no esasperar á los que le desmembraban. Fué desconfiado, 7 doc- 
tísimo en el arte de disimular , propiedades que suelen ser virtudes 
precisas en los re7es cuando las practican con miras justas. En sus 
dias se hizo culta España, rica 7 poderosa , industriosa 7 respetada 
en todo occidente; época en verdad memorable, 7 que entre nuestros 
mejores políticos merece la principal atención para enseñar á los re- 
yes su arduo ministerio. El reinado de este gran príncipe debe obte- 
ner en la historia el mismo lugar que obtienen en las pinturas aque*- 



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—414— 
líos matices ó medias untas que daa tránsito por una gradación deli- 
cada para pasar de un color obscuro á otro muj tívo 7 resplande- 
ciente: su tiempo participó algo de la obscuridad j rudeza de los an« 
tenores, 7 algo mas de las luces 7 grandeza de los que succedieron. 
Después de él hizo España el Principal papel de Europa por mas de 
un siglo, y dilató sus dominios á una estension increíble sin hacer 
mas que seguir los rumbos y derroteros que dejó señalados su pro- 
funda política. Su muerte puso el cetro en manos de una casa estran- 
gera, y esta casa asustando á Europa y poniéndola en arma para re- 
sistir la fortuna de sus ejércitos, ó como creian los demás principes, 
las pretenciones de los austriacos á la monarquía universal, produjo 
en los gobiernos del occidente una revolución tan notable , y al fin 
tan desgraciada para España, que ella por sí debe hacer un miem- 
bro separado en nuestra historia: miembro mezclado de grandezas y 
de miserias, de ciencia y de ignorancia, de riqueza y de penuria, de 
conquistas y de pérdidas, de miras políticas sostenidas con todo el ar- 
te de las cortes mas tramoyeras, y de sucesos fatales para la felicidad 
de los pueblos por el deseo de lograr estas mismas miras, hasta que 
agotado y debilitado el reino por una serie fatal de errores y de infor- 
tunios, pasó á la casa reinante, que empezó k restaurar su prosperi. 
dad interior y su autoridad esterna. Este período, pues, merece lugar 
y atención separada; y aun quizá sn conocimiento individual es el que 
importa mas á nuestros intereses actuales por los motivos que tocaré 
con brevedad en el artículo siguiente. 

Y volviendo ahora al objeto del presente artículo, ¿dónde tiene 
España una historia que retrate al vivo el estado político de estos rei- 
nos en sus diversas épocas? ¿En cual de ellas se puede aprender el 
Derecho Público de la nación, las varias alteraciones que ha padeci- 
do, la serie de sus progresos ya en bien, ya en maH Hallamos , es ver- ' 
dad, notadas las fechas de los conciliosy de las cortes, y los hombres 
de los que asistieron á estas asambleas; pero ni se reflexiona sobre los 
motivos que las ocasionaron , ni sobre las consecuencias que produ- 
jeron. Vemos las épocas de nuestros códigos, pero nadase deduce de 
ellas para manifestar el estado interior de la administración en el tiem- 
po en que se publicaron. Las costumbres, comercio, artes y ciencias 
se omiten en gracia de los combates , derrotas , sitios y marchas de 
ejércitos, que por lo común se refieren con gran puntualidad, coló* 
cando la gloria y la heroicidad no en los ejemplos del buen gobierno, 



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sino en ia mortandad de mayor numero de hombres. Se copian dona* 
Clones á monasterios, privilegios á grandes, y erecciones de señoríos, 
sin detenerse en refleccionar sobre sus utilidades ó perjuicios: se te- 
jen grandes listas de genealogías, matrimonios, enlaces de casas, dis* 
cordias j guerrillas entre los ricos hombres ; y como las historias ca- 
recen de un sistema filosófico en que todos los sucesos particulares se 
encauíinen á retratar el estado de los hombres en cada siglo, suelea 
estns cosas dar materia á una refleccion suelta, y no referirse al oo* 
nocimiento del todo. Cuando nuestros historiadores escribian, se te- 
nia de la historia una idea muy distinta de la que se tiene hoy; dura- 
ban aun ciertas preocupaciones sobre la gloria, el honor, ia nobleza/ 
las letras ; y no se sabia que un cuerpo histórico debe ser el retrato 
del cuerpo político de que trata: el sistema completo de los gobier- 
nos, y la pintura fiel de lo que han sido los hombres en estas gran- 
des sociedades que se llaman repúblicas ó monarquías. Tengo por 
muy cierto que si un Morales , un Zurita , un Mariana , un Herrera 
hubiera alcanzado esta edad , facilitándoles los materiales y auxilios 
que les facilitaron los príncipes de quienes fueron cronistas , nos 
hubieran dado ó darían historias superiores á cuantas de este género 
pesee hoy Europa, así como se aventajaron en su tiempo á cuantos 
historiadores produjo ésta en los demás reinos. Es dificíl, no hay du- 
da, que sean muy frecuentes los talentos de esta especie; pero si á la 
escasez de la naturaleza en la producción de estos grandes hombres 
se juntan dificultades de parte de los gobiernos, para que no sean co- 
nocidos y emplieados los pocos que produce , entonces puede darse 
por perdido aquel ramo en que se verifique esta complicación. Así 
que si se ha de escribir la historia, es menester que no haya quien es. 
torbe escribirla; y si se ha de escribir bien, es menester que facilitan- 
do al historiador apto los auxilios y materiales que poseyeron los pa- 
sados, la escriba de distinto modo que éstos la escribieron, 

§ IV. 

A España le importa mucho que se escriba una historia política de la 
dominación austriaca en ella. 

Se puede dudar si el reinado de Carlos V. fué tan próspero para 
sus reinos como favorable á la gloria personal del Príncipe. Sus gran- 



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des empresas 7 victorias Ilenaroa de ^espanto al mundo j ^e admira- 
cton á la posteridad. Pero los tiempos guerreros son rara ?ez felice^ 
majormente cuando los príncipes se dejan llevar d^ la saq|*rienta 
pompado la^ conquistas* Toda I9 gloriado un. g;;r^n monarca di» Fraor 
c¡a« cantada pcgr graa multitud de poetas, ensalzada en estatuas» tco- 
/eos, medallas, obeliscos, vino á parar en morir el príncipe con poeo 
aeotimiento de sus pueblos, por |a miserja que recogieron al fin da 
tan larga continuación de guerras, sostenidaj^ con tanto hervor, j ce- 
lebradas mas comp fiestas teatrales que como guerras. Carlos V mu- 
rió querido de mis españoles, porque embeles>ados oori su grandeza 
7 prosperidad presente , no previeron la triste herencia que dejaban 
con ella á sus mismos hijos* Pero en el resto de sus estados vio por 
ultimo convertidos sus vasallos en enemigos, trasladando á su hijo 7 
nietos el fatal patrimonio de una guerra civil, que andando el tiempo 
dio al traste con esta mcmarquia. Las grandes revoluciones que oca* 
siono su imperio forman época muy notable en los anales de las so- 
ciedades políticas de Europa, por la amarga verdad de que el origen 
de nuestra decadencia anduvo envuelto en parte con los sucesos que 
hicieron llegar á lo su gao nuestro poder. 

Las empresas militares 7 vida personal de Carlos V han sido es* 
oritas por muchos 7a naturales 7a estrangeros. Entre estos solo uno 
en el presente siglo ha hecho una historia política de su reinado. 
Graves causas han dado motivo para que se nos ha7a prohibido su 
Jectora: con que sus observaciones son inútiles para nosotros; 7 entre 
tanto hallando todavia Bspaña sufriendo muchas consecuencias del 
gobierno austríaco, muchos miserables efectos de aquella enorme de- 
lación da dominios , sostenidos á costa de las infelices Castillas, ha- 
t>iéndosa verificado en tiempo de Carlos una mudanza tan estraordi- 
naria en nuestro gobierno 7 nuestras costumbres, 7 por su inflijo «n 
los gobiernos 7 costumbres de toda Europa, carece España del cono- 
cimiento político de aquella época, conocimiento no solo útil , pero 
necesario para el desengaño 7 para la enmienda de lo que aun padece- 
mos ho7 de resultas de aquella grandeza mal manejada. Carlos Vt 
siguiendo el plan de su abnelo Fernando, dilato en Et^paña la auto- 
ridad real: fue el primer poseedor de los inmensos tesoros de Améri- 
ca; uniaffl en sí una vasta posesión de dominios no vista desde el im» 
perio de Carlos Magno; vio nacer 7 propagarse en Alemania, en el 
Norte, y en Inglaterra aquella gran sedición anticatólica que dié »a- 



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—417— 

tcria & sus triunfos, y después muchos desvelos y pesares á sus suce- 
sores; promovió la convocación de un concilio genera!, en que unida 
la política en Roma con el interés de la religión, se vieron luchar en- 
tre sí los intereses divinos y humanos , dejó á España poblada, opu« 
lenta, sabía, hecha el emporio del comercio de Europa y aun del Orien. 
te; y sin embargo esta mismn prosperidad ocultaba en si las semillas 
de las dolencias que después nos consumieron y acabaron, á saber: 
del rencor universal de Europa contra la nación formidable; de guer. 
ras continuas en aquella Holanda , y en aquella Flandes que engu- 
lleron, digámoslo asi, todas las tropas de España ; de la debilidad de 
la metrópoli por tener guarnecidas y presidiadas provincias muy dis- 
persas y distuntes; de la ambición de Felipe II, que por fomentar dis- 
cordias en toda Europa, ó para conservar quietos sus estados, 6 co- 
mo quieren otros, para sojuzgar los ágenos, derramó por ella todo su 
erario con prodigalidad nunca vista; de la ruina de nuestro comercio 
nacida de esta prodigalidad, y de nuestro descuido por vernos posee- 
dores del oro y plata; de la despoblación de esta triste península por 
las emigraciones á Italia, á Flandes, & América y á la India , ¿ tan. 
tos presidios lejanos y separados , y también por el poco fomento de 
los labradores y artífices; del lujo deplorable que nació de nuestra ri- 
queza, y ayudó á nuestra perdición cuando ya no eramos ricos; de 
aquella tumultuaria legislación de América , formada sin plan , sin 
conocimiento, sin mas designio que acudir á lo que ocurría; y final- 
mente de aquel cúmulo de mates que empezó á sentir Felipe III, y 
acabó de esperimentar del todo el desgraciado Carlos II. La grande- 
za de Carlos Y puesta en manos de la infeliz política de sus suceso- 
res, convirtió en un país de miseria á la nación mas opulenta y po- 
derosa que ha existido desde la antigua Roma acá. Felipe II en sus 
primeros años de reino gozó todo el lleno de la grandeza del impe- 
rio; quiso ser arbitro en Europa, y este empeño de su ambición hizo 
que su sucesor inmediato en muy pocos años hallase su reino princi- 
pal agotado de gentes y de dinero , arruinados los pueblos, prófugas 
las familias, desiertos los campos , abandonadas las artes, las rentas 
reales empeñadas todas á genoveses, plagado su reino de juros, inun- 
dados los pueblos de moneda de cobre falsificada, vacios los caminos 
de gente de comercio, y poblados de grandes bandadas de mendigos 
y peregrinos: injuriados, atropellados y encarcelados los vasallos por 

los avaros recaudadores de los asentistas , olvidadas las leyes, aniqui 

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—418- 
laila la tnariDa, escaso é inobediente el ejército , y en fin oprimido «I 

miserable reino de cuantos males trae consigo la debilidad de un go* 
bierno imprudente, caprichoso» incierto en sus principios, precipita* 
do en sus espedientes, vago en sus providencias, y poco ó nada sabio 
en los medios de consolidar una monarquía. 

Son muchos los quo han escrito sobre las causas de la deesde»* 
cin de nuestro poder; y á la verdad esta averíguacioii es ufi« de 1m 
mas útiles en que puedee gercitarse jamas el estudio de los doctos y la 
observación de los hombres de estado. En poco mas do dos siglos se 
tío levautarne y caer una de las mayores monarquías que lian exis- 
tido sobre la tierra. La metrópoli apoderada de las regiones maa ri- 
cas, fértiles y aun pródigas en metales y frutos, al cabo de un siglo 
de posesión se halló reducida á un verdadero estado de mendiguez. 
£1 mayor monarca de Europa , el Señor del Perú, tuvo por fin que 
sujetarse ¿ vivir de unos mezquinos alimentos que so le señalaron 
por tener empeñado el erario en términos de haeer bancarrota en él, 
si no se convertía todo en pagar poco á poco á los acreedores. I^a 
nación que proveyó de géneros á toda Europa en Medina del Cam* 
po, cuya marina conquistó á Atenas con un puñado de aventureros, 
giró la primera él globo, descubrió la América, y se apoderó de todo 
el comercio del Poniente y Levante; en muy pooos años se bailó sin 
fábricas, sin marina, sin comercio , inundada de guerras y levanta* 
mientos, perdiendo provincias en Europa y América, y entre tanto cu- 
rando de hechizos al monarca. Esta increíble turbulencia y desorden 
en que paró España, que dio motivo á una multitud de leyes econó- 
micas, que ni se observaron ni podían ser observadas, y que conocí. 
. das después por la augusta casa de Borbon reinante , ha ido desapa. 
reciendo sensiblemente hasta el estremo de hallarnos boy con una 
monarquía respetable (*), que anuncia el recobro de nuestra antigua 
grandeza, no en estados^ sino en riqueza y autoridad, no ha sido has* 
ta ahora bien desentrañada en ninguna historia. Los pocos historia- 
dores nuestros que han escrito de estos dos últimos siglof, han sido 
mas bien abogados de nuestros reyes, que relatores im parciales y de- 
sinteresados. Los estrangeros mal iafortnados en parte» 7 preocupa- 
dos en parte contra nosotros, han tocado inicua y superficialmente 
los motivos de nuestros infortunios; los antiguos con animosidad, los 
modernos con rabia filosófica. Dijo bien el abate Nuix que las bisto* 

(*) Esto se escribía á fines del reinado de D. Callos IIL 



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-.41»- 
fias de lo» filótofoi de nuestro tiempo deben llamarse bistorietaf roas 

bien que btstoriaa. En poeas páginas acumulan innumerables hechos, 
píntenlos á su modo para dar asidero á las declamaciones sobre la 
humanidad y la superstición^ y de la verdad sea lo que Dios qúisie* 
re. La hiiitoria en que no hay nobleza , imparcialidad, estilo sosega* 
áúi sencillez generosa, es digna solo de un escolar recien salido de 
\m aala de la retórica. La malignidHd y la declamación podrán agrá* 
dar á los leptores siiperfioiales, pero el lector maduro quiere mas sa* 
car por si las consecuencias de lo que lee, que verlas prevenidas por. 
eí escritor; y este es el grande arte de los autores, referir las cosas de 
modo que se le ponga al lector en la necesidad de rnciocinar por sí, 
y tener el gusto de creer que es perspicacia suya lo que es destreza 
y habilidad del que escribe. 

En el afio de 16^ publicó en Holanda Juan Laet su comenta- 
rio sobre España, perteneciente á la hermosa colección de República 
que saira de la imprenta de los Elzeviricw. La utilidad de este comen- 
tario (rtunque breve) está en que el autor juntó en él lo que sobre 
Képafia hablan escrito los mas célebres esicritores de aquellos tiem^* 
pos. En él son sobre todo dignos de observarse los capítulos IV, XXVI 
y XXVfL Bn el primero trata de las causas de la despoblación de 
España, en ios otfos dos de su debilidad , y pobreza del erario. Las 
¿ausas de la despoblación las reduce á la esterilidad de algunas pro* 
i^incias, á la infecundidad de las mugeres españolus, ó á la espulsion 
de los judíos por Fernando el Católico; á la de los moriscos por Fe- 
lipe III, á las conquistas ultramarinas, á la necesidad de presidiar 
éon tropa española los dominios lejanos, y por último á Ja persecu- 
ción de la inquisición. La debilidad de EspaSa la hace nacer princi- 
palmente de la desunión de los dominios de la monarquíat y del mo* 
do tan gonerosode hacer In guerra á que precisaba esta misma desu^ 
nion.'Ln ^breea del erario la deduce de los enormes gastos de Felipe 
H en toda Europa, de su célebre bancarrota con que perdió el créditq, 
y de fa guerra de Flandes. Si Felipe II no hubiera dado entrada en el 
ftño de IS69 áreomereto de estrangeros, y si éste andando el tiempo 
no se hubiera hecho necesario, aquellas causas quiza no hubieran pro* ^ 
'dncnfo efecto alguno, ó por lo menos no irremediable. Nuestro» eeonoi» 
mistas 6jan todoa el origen de nuestra <lecadencia enlajuina de nues- 
tra marina y fábricas. Desde el el mtsiiso tiempo de Felipe 11 «e eatan 
oyendo estas quf jas eu nuestros libros económicos. Se sabe que los 



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ministres de aquellos reinados soliaa ser aficionados i leer, pero es- 
tos libros no contenian novelas ni lisonjas. Donde hay comercio (de- 
cían e§tos boenos ciudadanos) hay riqueza » doodo Jiay riqueza hay 
población, y donde población y riqueza'liay poder para sustentar un 
imperio por dilatado que sea. Habiéndonos dejado arrebatar el co« 
mercio, cecró la muitiplicacien de nuestras gafianaiaa: siendo preciso 
proveer de géneros á las dos Españas , nuestro diaero precisaoiente 
había de ir á parar á, tas raanos de los que nos proveían. La simpli- 
cidad de estos dos principios parece que se viene á los ojos ella por 
sí, y sin embargo el desprecio de ellos ocaciond la ruina de un impe- 
rio vastísimo, sembrado de frutos éxelentes , de minos y de tesoros 
innagotables. Nada es gravoso (decían nuestros españoles) donde en- 
tra mucho y sale poco caudal. Haya tributos, imposiciovf^ guerras; 
¿ todo se puede acudir cómodamente donde hay ganaaeia ovutinua 
y bien protegida. Cese la ganancia ; toda guerra , todo trihuio« toda, 
imposición será una herida mas que acelerara la ruina del estado. 

La espulsíoü de los judíos primeramente ^ y la de los moriscos 
después están tan agravadas de insensatas por los políticos estrange-i 
ros, y ha sido tan defendida de justa y precisa por muchos españoles, 
que esta discusión merece en verdad una pluma desinteresada que 
bien provista de documentos, pese las utilidades ó perjuicios deeaUui 
enormes emigraciones y resuelva con imparcialidad. Es grande el in- 
terés que puede seguirse de conocer como se erró o se acertó ea ar- 
rojar de España cinco millones de sus habitantes, en cuyas manos 
(así fo dicen) estaba todo el peso del comercio y agricultura déla pe- 
nínsula. EVi los libros que han tratado de esto no se hallan maa que 
generalidades vagái , aplicables á toda emigración , como ea efi^^to 
las aplican todos los historiadores filósofos á la revocación del edicto 
de Nántes por Luis XIV. Se necesita desentrañar bieneliCstado de la 
monarquía en tiempo de Felipe HI, examinar si el reino de éste po' 
día sufífir sin gran daño la emigración como el de Luis XIV« si eran 
mas peligrosos los hugonotes en Francia que los moriscos en Espa- 
ña: si la misma debilidad del reino daba alas 4. los moriscos para lla- 
mar otra vez ha fuerzas de Aíiica (así lo recelabaí)) ó para turbar 
ft^cuentemente la seguridad interna « ó bien si fuese iin puro e&eto 

de religión •• .«quéefeetos causó el vado de tanta 

^nte «n los talleres , loa campos y las tiendas , y si los esCrangeeoe 



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—421— 

que entraron á reemplazar (eomo dice Moneada) fueron mas perju* 
díciales qae los mígmos moriscos que se tenían por i^niciosos. 

£1 mismo examen pide y aun con mas necesidad* la legislación 
política 7 económica de las Américas: cómo pudieron estas contribuid 
á la aniquilación de nuestro comercio: por cual fatalidad sucedió que 
todo su oro y plata enriqueciese al resto do Europa, siendo nosotros 
el instrumento de la prosperidad agena; qué efectos causaron aquellas 
etiCQtniendas tan exageradamente abominadas por Raynal: si la anti- 
gua España despobló á la nueva por el esterminio , y ésta á la anti- 
gua por las eoloniasu Ni merece menor consideración, siendo un he. 
obo solo, la subida de la moneda de cobre , otra de las fuentes de 
nuestra ntiserifi, según estrangerosy naturales. El tratado de Juan de 
Mariana de mutatiorus mQueta pronóstico con tiempo cuanto por es- 
te y otros descuidos ó malicias de los ministros se verificó en £s- 
poña á fines del siglo XVII ; y no dá corto campo al conocimien- 
to del gobierno de aquellos tiempos ver á Mariana acusado , en- 
carcelado , tratado de reo de lesa magestad por haberse opuesto 
con entereza verdaderamente filosófica á uno de los arbitrios mas 
ruinosos y desatinados que puede inventar jamas la ignorancia de 
todos los principios de buen gobierno : las leyes parciales que se 
formaban para remediar daños y abusos que nacian de la constitu- 
ción política, y por consiguiente lejos de remediar, aumentaban los 
pleitos y los delitos. Los asientos , arrendamientos, tributos, puertos 
secos, concesiones particulares con perjuicio del todo de la repúbli- 
ca, tasas, gremios, arbitrios, y en una palabra cuanto los reinados de 
Felipe III, Felipe lY y Carlos II se ordenó, adoptó, y dispuso en to- 
dos ramos para el gobierno interior y esterior de una monarqía que 
se iba cayendo á pedazos por faltar firme apoyo en el centro de ella- 
Bierece purticularísimos exámenes, y una pluma diestra que enterada 
mas profundamente de lo que permiten los libros impresos en las ra 
zones de estado que dieron á la máquina de la república movimien- 
tos tan desconcertados y perniciosos , esponga á los ojos de Europa 
comocrecimos y como cdimos tan precipitadamente; comü contribu- 
yeron estos á los damas estados de Europa formada en ella uaa nue- 
va política y un nuevo género de intereses; y como ct>ntribuímoá no- 
sotroft miamos á nuestro precipicio por no querer ir á In par con Iñs 
damas naciones en los progresos del comercio, déla marinayde tas 
ciencias. En estos reinados tienen grandísima conexión los sucesos 



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— 4-22— 
políticos [aquéllos que por lo comon snefen fbrmÉr el «Heffpadeki 

hUtorin] con 1a«caicla de nuestra poblaciort , aites^ riquezas. Ante* 
de los tiempos de Carlos V solían hacerse las guerras ptim eonqtiis* 
tar 6 usurpar estados^ tJn monarca que creía tener^Aerecho á tin pA^ 
dazo de tierra llamado provincia ; un principe' que se ^empellaba en 
ganar título de grande por esterminar el linage hqmnno; un fanático 
masuluiua que pensaba haberle ordenado el cielo hacer ifiusulmana 
toda la tierra; los poderosos pues con este linagé de ambición & su- 
perstición inundaban de sangre los campos y los pueblos^ sin otro fia 
que el dominar mas ostensión de tierra, aunque en todas las que con- 
quistasen no hubiese tanto número de hombres coino pudieran tener 
en su reino solo manteniéndole en paz , y usando él bien de sus fro* 
tos é industria. El descubrimiento de las Américas restauró 'el anti- 
guo arte de los Fenicios j Cartagineses; aquel arte no de conquistar 
tierras, sino de apoderarse por el comercio de las riquezas de países 
firtílespor medio de colonias 7 tratados yentnjosos , superioridad de 
fuerzas con que proteger las colonias 7 los tratador. A principios del 
siglo pasado empezó Europa á conocer la utilidad grande de estas mi- 
raS| 7 desde entonces acá casi todas las guerras no han tenido otro 
objeto que mantener la superioridad del comercio, poniendo en con- 
tribución de la industria agena á los reinos débiles. De aquí el gran 
cuidado en fomentar la marina 7 las fábricas ; de aquí el empe?io de 
obtener el dominio del mar ; de aquí las sagacísimas negociaciones 
para sostener lo introducción de géneros en ágenos países; de aquí 
los conatos sobre ciertas colonias , ciertas plazas, puertos 7 terrenos 
bien situados para egercer el tranco ; de aquí haber los Holandeses 
tfsurpado la India á Portugal , haber los ingleses establecido á viva 
fuerza colonias en aquellos países que nos eran casi inútiles cuando 
las dominábamos, 7 haber la Francia 7 toda la Europa procurado 
adquirir establecimientos ultramarinos, no para catequizarlos, con « 
vertirlos 7 repartirlos en encomiendas: sino para tener factorías, al* 
macones, puertoa 7 escalas. Si España entendió 6 no bien esta poli- 
Mea, 7 si procuró ó no medios contrarios á ella en beneficio 6 per- 
juicio SU70, es cosa que debe resultar de la historia de esta época eé« 
lebre, fundada en documentos ciertos que deben suministrar los ar- 
chivos. Entonces se podrá ver como nuestra ruina interior provino de 
los intereses de toda Europa envueltos en las guerras , paces, trata- 
dos 7 negociaciones, 7 de qué modo 7 por cuates cansas se desplor 



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Mo mi impefia que baUeadQ «do niiierab1« cuantió ipare^taba ma- 
yor yandftgHy f a «ieodo «a» f«lÍ2 cuando bao quadado reducidas i 
brev« oato aua poseaioaea ; y, lo qne ea aol^a todo útil > que conse* 
cuencíaa aufriusoa lodavia de aquella ferie de errores o fotalidiides 
%U« aa ta guerra, en la política , en la economía , en la legítflacion 
empobrecieron j debilitaron en poco mas de un siglo á una nación, 
que por sus ?ictorias, por el valor, fortoleza j aun heroicidad de sus 
naturales, por sus exelentes hombres en paz y guerra , por su domi- 
nio en regiones abundantísimas de oro, plata y frutos esquisttos, y 
por lo atrevido de sus negociaciones y descubrimientos, prometía no 
solo una duracio^ igual á la de los antiguos imperios, pero una oros* 
peridad ioterna continua , fija , permanente , fundada en la posesión 
de los mayores tesoros del orbe , y en el valor y disposición de los 
subditos para usar bien de ellos y conservarlos, si la providencia hu- 
biera tenido á bien dar entonces á este pueblo generoso y fidelíst* 
mo cabezas á propósito para dirigirle. 



CARLOTA CORDAF. 



Jlln los terribles dias de 17K, en aquellos tiempos en que el cri- 
men y el terror eran los verdaderos soberanos de Francia, en nquo* 
lia época de degradación, de vergüenza , de peligros y de ligrimas^ 
vivía en Normandía una Joven de veinticuatro aftos. Dotada por ta 
naturaleza de una alma noble y enórjica, ademas de una rara her- 
mosura, se había estraviado su espíritu adoptando con el fervor da 
aa edad las opiniones republicanas. La repáblica que soñaba su ima- 
jioacion no era la da Bobespierre ni Marat, no: había llorado 4 Luis 
XVI, y Ja rep&blica que deseaba estaba sometida á las leyes de ía 
virtud; joven é ioesperta, invocaba á esta dulce quimera de su fantasía. 

En Caen, donde vivía con una de sus amigas, había encontrado 
i los Jiroadinos, que se le habían presentado con todo el prestíjio da 



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— 45M— 

la persecución. Al verlos perseguidos no se acordaba de que liabíaa 
sido también perseguidores ; oyendo proscribir sus cabezas , olvidó 
que habian hecho caer muchas y una mas sagrada que las demás, y 
se intereso en su suerte. Empezaba la guerra de Calvados» y cuando 
vio que las poblaciones se armaban para marchar sobre Paris y des- 
truir el poder de la montaña, dijo para sí: 

''Yo también ayudaré á libertar la patria : y desconociendo la 
ley de Dios que dice: tío matarás^ partió de Caen engañando á su pa- 
dre y escribiéndole que los disturbios de la Francia, mas horribles ca- 
da dia, le obligaban á buscar reposo y seguridad en Inglaterra, pe- 
ro en vez de embarcarse para Londres, se encamino á Paris. Antes 
de salir de Caen había visto al diputado Barbaroux , que le dio una 
carta d recomendación para el ministro del interior y otra para el di- 
putado Duperret, amigo de Garat." 

Llegada que fué á Paiis, vaciló Carlota un instante en la ela- 
ción de su víctima. Daton y Robespierre tenian suficiente celebridad 
en la montaña para merecer sus golpes ; pero el nombre de Marat 
inspiraba en las provincias mas horror todavía que los otros dos. Fué» 
pues, Marat el escojido. ¿Pero dónde ha de encontrarle? Tentacio- 
nes le dieron de irle á buscar á los bancos de la montaüa é inmolar- 
le en presencia de todos. Sin embargo , entonces el estado de su sa- 
lud no le permitia á Marat tomar asiento en la Convención; padecía 
una de aquellas enfermedades inflamatorias, tan comunes en las revo- 
luciones, y que con frecuencia terminan esas borrascosas existencias 
que escapan de las manos del verdugo. Un mes hacia que Marat no 
salia de su aposento , allí yacía el hombre del populacho jacobino 
atormentado de voraces ardores y sin encontrar mas descanso en su 
atroz agitación que el espacio que duraba el baño. En el pasaba parte 
del dia rodeado de plumas y papeles, escribiendo sin cesar, redactan- 
do su periódico, y denunciando, acusando y persiguiendo desde el fon- 
do de su baño como acostumbraba hacerlo desde los bancos de la mon- 
taña. El 13 de Julio acababa de escribir á la Convención quejándose 
del poco caso que se hacia de sus cartas, y diciendo que si sus cole- 
gas no atendían á sus quejas, se trasladarla enfermo y todo á la tri- 
buna; terminaba su comunicación denunciando á dos generales; Cus. 
tine y Biron, á quienes acusaba de meditar una traición , semejante 
á la de Dumourier: "era indispensable, decia, tomar una determina- 
ción definitiva que acallase todas las calumnias y comprometiese irre- 



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—435— 

foeablemente á todos los diputados en la reyolitcion : taf era la de 

d«ir muerte á moefios ilustres prisioneros j poner á precio las cabe- 
zas de los fujitivos; de este modo no se acusaría á los unos de des- 
tinar el trono á 'Orlesnaf , j se iropedtria á los otros hacer las paz 
con la ñimilva d<F los Capetos,*' 

Así sabia Marat conservar sus oidos, f \n enf^medad irritaba 
aun mas 8n encono. Oarlotá Corda^f , no pudiendo hallarle en ía asam- 
blea, se tío preolsad^i á buscnríe en su casa. Fnéle negada la entra- 
da, porqwe ima^ miseráfole que no se avergonzaba de dormir bajo él 
mismo techo qne el m6nstruo, no quiso dejarla penetrar. 

Effl^hees elta, étn desanimarse, volvió á su alojamiento, j escri- 
bió In siguiente carta k Marat: 

^Ciudadano, acabo de llegar de Caen; vuestro amor á la patria 
me hnce presumir que escuchareis con interés la relación de los des- 
graciados acontecimientos que ha presenciado aquella parte de la re- 
publica. Pasaré á veros á la una: tened la bondad de recibh*me y con- 
cederme algunos minirtos de atención. Yo os prometo poneros en dis- 
posición de hacer un gran servicio á la Francia." 

Ai día siguiente se presentó otra vez Carlota Cordnj en casa de 
Marat. La muger, que la víspera se opusiera á su entrada, qoiso tam- 
bién despedirla, pero ojendo Marat desde el baño una voz descono- 
cida nrandó que entrase la persona que con tanta instancia solicitaba 
Terle. La jóvea al hallarse sola con él le contempla antes de herirle* 

¡Ola! dijo Marat ; con que llegáis de Caen; ¿qué diputados hay 
allí ahora? 

Carlota se los vá nombrando, mientras él los apunta con lápiz, 
y levantando la cabeza y mirando con hr>rribles ojos á la joven que 
«e habia acercado al baño: 

'^Está tiertf dijo, todos irán á la guillotina. 

¡A la guillotina! replicó la doncella, toma malvado; y sacando 
un puñal del seno hiere á Marat en el pecho, y penetra hasta el co- 
razón. 

¡Socorro! ¡socorro! grita el tribuno agitándose en el agua; ¡so- 
corro! que rae matan « 

La. mujer que vivia con él, oye su voz y se precipita en la estan- 
cia. Uu mozo que estaba doblando periódicos, acude también, y los 
dos encuentran á Marat con las vascas de la muerte, y de pié á su 
lado i la joven tranquila, inmóvil y sin miedo...,. El mozo enarbo- 

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^426- 
lando una silla la asesta un golpe y la tiende en tierra; la impura 

compañera del rejicida la pisotea Acude mas gente al tumulto 7 la 

casa es innundadn de curiosos. 

En medio de sus gritos, Carlota Cordaj se ha vuelto á levantar 
y desafía con dignidad los ul