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Full text of "Recuerdos históricos del episcopado oaxaqueño"

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BOOK 282. 727. P4 15R el 

PÉREZ # RECUERDOS HISTÓRICOS DEL 

EPISCOPADO QAXAQUEMO 



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Boston Library Consortium Member Libraries 



http://www.archive.org/details/recuerdoshistrOOpr 



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RECUERDOS HISTÓRICOS 



DEL 



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Obra escrita con gran acopio 

de datos y documentos históricos, desde el Illnao. Sr. Dr. 

D. Juan López de Zarate, primer 

Diocesano, hasta el Illmo. Sr. Dr. D. Vicente Fermin 

Márquez y Carrizosa, 

POR EL PRESBÍTEUO 



ii'!pasia<i) 



^íT^íc] 



oa:kaca. 



Imprenta de Lorenzo San-German. 

1? calle (le Armenia y López, mím. 1. 
Il 



Por presentado este ocurso el día tres de Marzo 
de mil ochocientos ochenta y ocho, con los origina- 
les de la obra intitulada "Recuerdos Históricos del 
Episcopado Oaxaqueño," en doce cuadernos útiles. 
— Felipe Romero^ Notario. 



Oaxaca, Marzo ocho de mil ochocientos ochenta 
y ocho. — Pase este ocurso y la obra intitulada "Re- 
cuerdos Históricos del Episcopado Oaxaqueño/' que 
lo acompaña, al Sr. Chantre de la Santa Iglesia Ca- 
tedral, Canónigo Lie. D. Florencio M. Castellanos, 
para su revisión y censura, y con su parecer provee- 
remos. El Señor Provisor y Vicario General del 
Obispado, así lo decretó y firmó; doy fe: — Merlin. 
— Felipe Romero. 



Señor Provisor: 

Cumpliendo con el encargo, no merecido de mi 
parte, y con el que se ha dignado Y. S. honrar mi 
insuficiencia, he revisado la obra que pretende pu- 
blicar el Sr. Presbítero D. Eutimio Pérez, con el tí- 
tulo de "Recuerdos Históricos del Episcopado Oaxa- 
queño." 

En mi humilde concepto, la mencionada obra si 
no puede llamarse en rigor un trabajo literario, en 
cambio me parece estar sujeta á las prescripciones 
de la sana crítica. Creo también que, no obstante el 
estilo sencillo, un tanto descuidado, en que está escri- 
ta acaso por haberla emprendido el Sr. Pérez en me- 
dio de los cuidados y ocupaciones parroquiales, es, sin 
embargo, muy útil, acaso necesaria en las presentes 



^ 



circunstancias en que se encuentra la sociedad. Por 
ella sabrán los que no lo saben, ó recordarán los que 
lo saben, que á la Iglesia católica, representada en 
sus Ilustres Pastores, debe el pueblo oaxaqueño los 
elementos de civilización y vida social de que dis- 
fruta desde los tiempos de la conquista hasta los 
presentes. Ahí verán los amigos j enemigos de la 
Iglesia, que la ciencia y la moral; los magníficos tem- 
plos y elegantes edificios; el impulso á la industria 
y al trabajo; los institutos literarios; los de religión 
y los de caridad, como colegios, parroquias, hospi- 
tales, etc., fueron las obras á que consagraron todo 
su valer y ser los Illmos. Prelados que han regido 
desde entonces hasta ahora esta Iglesia oaxaque- 
fia. Obras de inacabable provecho para el pueblo, 
de mérito indisputable para la Iglesia. Juzgo, pues, 
salvo el más sabio criterio de Y. S., que, en gracia de 
tan importantes noticias, es de concederse la licencia 
para la impresión de la mencionada obra. 

Dios Nuestro Señor guarde á Y. S. muchos años. 
Oaxaca, Marzo 16 de 1888. — Señor Provisor. — Flo- 
rencio M. Castellanos. 



Oaxaca, Marzo 16 de 1888. — En vista de la favo- 
rable censura recaída en la obra titulada ''Recuer- 
dos Históricos del Episcopado Oaxaqueño," damos 
nuestro permiso para que pueda publicarse, entre- 
gando antes en el Provisorato dos ejemplares vi- 
sados por el Censor. 

Lo decretó y firmó el Señor Provisor y Yicario 
General del Obispado. — Ignacio Merlin. — Felipe Ro- 
mero, Notario. 





El Sr. Arcediano Dignidad de esta Santa Iglesia Catedral, 
Lie. D. HipólitofOrtiz y Camacho, 

Seci^etario de Cámara y Gobierno Eclesiástico del lllmo. Sr. Dr. D, Jo- 
sé María Covarrithias y Mejía, y del Illmo. Sr. Dr. D. Vicente Fer- 
mín Margue: y Carrizosa, Provisor y Vicario General y Gober- 
nador de esta Sagrada Mitra. 



Cartit Bfiu'iifaria, 



ÜJaxaca, Qjuuo de iS88. 
<^¿^ C/lce^MNO^ ^0(ff'/ie'e/ae/ ^■e/e- y-m' ,K^aH/a' (&/ffteáea-' Qa/ee/lm, 

(^L comenzar á escribí j- esta obra de Recuerdos Históricos del Epis- 
copado Oaxaqiiefw, me abstuve de dedicarla á persona ó corpora- 
ción alguna, por los motivos que fácil es comprender; pero hoy que que- 
da terminada S2i publicación, creo cumplir con un deber consagrándola 
á Su Señoría como u)i testimonio de 7ni gratitud, por la bondad con 
que se dignó proporcionarme la galería de i'et ratos de la Sala de Ca- 
bildo, de donde tomé los dibujos para adorno de la mencionada obra 
y algunos otros datos importantes. 

Al escribir este libro tuve que luchar con graves y casi incom- 
parables tropiezos. Los archivos eclesiásticos incompletos por la cri- 
sis que acabamos de pasar, y la parte que existe no estaba á mi al- 
cance, por una parte, por otra, la Biblioteca piiblica contiene relativa- 
mente pocas obras de historia patria, si las hay, duj'o es decirlo, no 
de las mejores. ¿Cómo llevar á feliz término la taj'ea que me había 
impiiesto, si no ocurriendo á bibliotecas particulares y á personas ins- 
truidas para que me proporcionaran datos qiie había menester? y 
gracias á la benevolencia de Su Señoría y de algunas personas ilus- 
tradas, pude realizar mis deseos. Muy grato me es dar por conclui- 
da esta obra y hacer esta manifestación, aunque la modestia de Su 
Señoría la rehuse. 

Quisiera yo honrar la memoria de nuestro Ilustre Prelado Dr. 
D. Vicente Fermín Márquez y Carrizosay de su Señoría, con un tra- 
bajo digno de ambos; pero ya que no me es posible hacer otra cosa, le 
consagro este libro, le ruego que lo acepte como una niemoria de mies- 
tro Illmo. Prelado Dr. D. Vicente Fermín Márquez y Carrizosa 
(D. F. M.) Si algún mérito pudiere atribuírsele, éste no consiste 
más sino en la imparcialidad con que está escrito. 

Quedo de Su Señoría, atento capellán y amigo. 

S. S. Q. A. S. M. B. 

^ y • Oí?" 
(Qutf'mfú ■ f (■¿r<z.s> 



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Convencidos firmemente de la utilidad que presta á 
la sociedad el estudio de la historia, como también 
el de sus hombres célebres, damos esta pequeña 
obra de biografía de los Illmos. j Reverendísimos 
Diocesanos oaxaqueños. En ese estudio adquirirán 
los jóvenes que se dedican al estado eclesiástico 
una instrucción síd esfuerzo alguno mental, un fondo 
muy copioso de la historia eclesiástica oaxaqueña, 
sin tener que recurrir á bibliotecas particulares y re- 
gistrar voluminosos tomos, en que para encontrar un 
suceso y esclarecer una época, es de necesidad gas- 
tar mucho tiempo, abrumarse el cerebro con diser- 
taciones inútiles. Creemos también, que dedicarse 
asiduamente al estudio de la bioo^rafía es de alo'un 
modo útil á la Iglesia y al Estado, más que un estu- 
dio de entretenimiento, como algunos dicen. 

Un escritor de nuestra época, en la introducción á 
su obra ''Enciclopedia Popular," dice: "El estudio 
interesante y provechoso de la biografía, no sólo nos 
da á conocer los acontecimientos políticos que cam- 
bian la faz de un país, shio que por las distintas fi- 
sonomías que presenta, hallamos un medio rápido y 



—II— 

seguro de fijarlas en nuestra mente. De la misma 
manera nos instruimos en los progresos morales, in- 
telectuales y físicos de una nación. Una obra com- 
pleta de biografía, viene á ser un compendio de 
sus adelantos científicos y literarios, de sus mejoras 
materiales, del estado y dirección de sus fuerzas 
y armas, de sus elementos de prosperidad y de sus 
esperanzas ó desengaños." 

Nuestra obra, aunque pequeña, abrázalos ramos de 
mejoras materiales promovidas por la Iglesia y los 
sucesos notables que se han venido verificando: en 
ella se alternan todos los Tilmos, y Reverendísimos 
Señores Obispos, desde la época remota de 1535 
hasta 1886. Estos caudillos sagrados conquista- 
ron esta parte de la República con solo la espada 
del Evangelio, que venciendo caminos intransitables, 
montañas elevadas y temperaturas malsanas, plan- 
taron el estandarte de la Cruz, cumpliendo con el 
precepto de Jesucristo: "Predicad, bautizad y en- 
señad á todas las gentes." Por ellos estamos instrui- 
dos en las ciencias, en los progresos intelectuales y 
materiales. 

No ampliamos nuestro trabajo, porque nuestra 
obra, por su naturaleza y esencia, debia ser ligera pe- 
ro instructiva; porque sólo se trata de dar una noticia 
general de nuestros lUmos. y Reverendísimos Dio- 
cesanos, desde su elevación al Pontificado hasta que 
bajaron al sepulcro. ¿Ha aparecido en Oaxaca una 
obra destinada á promover el estudio de los prínci- 
pes de la Iglesia Oaxaqueña] No. ¿A describir exac- 



—Hi- 
tamente los medios que tomaron para ilustrar estos 
pueblos? No. Tampoco presumimos que esta obra 
llene tan importantes objetos, pero sí que prestará al- 
guna utilidad á ese clero joven que se nos presenta, os- 
tentando floridas esperanzas, en el que está cifrado el 
honor é instrucción, el progreso, la prosperidad y 
grandeza de la Iglesia Oaxaqueña. 

Justo es ya decir de qué fuentes nos hemos vali- 
do para sacar datos y noticias con que formar nues- 
tra obra, que en sus pocas páginas encierra lo que se 
halla esparcido en otras que cansan, porque tra- 
tan de diversas materias, sin que se pueda tener 
pronto una noticia de un acontecimiento notable. 
Nos hemos servido del Concilio Mexicano, de varias 
publicaciones, periódicos sueltos, de memorias y bio- 
grafías sueltas, de apuntes que han llegado á nues- 
tras manos, de noticias que nos han comunicado per- 
sonas notables y de las que nosotros hemos sacado 
de algunos archivos. Con estos valiosos materiales 
hemos formado la historia biográfica de los Illmos. 
Señores Obispos de esta Diócesis de Oaxaca. Al- 
gunas veces hemos extractado párrafos enteros de 
alguna obra, y, cuando lo hemos creído necesario, 
hemos copiado circulares íntegras para probar al- 
gún hecho ó algún acontecimiento notable. 

¡Ojalá que nuestro trabajo tenga buen éxito en- 
tre las personas sensatas, y que, correspondiendo á 
nuestras esperanzas, encuentren algún recreo e ins- 
trucción al contemplar con gratitud á los que tu- 
vieron tanta constancia y afán para legar la verda- 



— lY— 

dera ilustración á esta ciudad! Y para excitar más 
al vivo este recuerdo, haremos más palpables los he- 
chos poniendo á la vista del lector los retratos de los 
personajes, en el orden que á cada uno fuese tocan- 
do. 

Terminemos nuestra introducción con la súplica 
que el Dr, San Agustín dirigía á sus lectores al ter- 
minar sus obras: tenemos mil motivos más nosotros 
por carecer de aquel don de genio que tenia el San- 
to Doctor: ''Si al leer notáis incorrecciones y faltas 
aún numerosas, perdonad.á la palabra en gracia de 
la materia." "Si quid, incondite atque inculte dic- 
tiim legeritis, vel si totuní ita esse perspexeris, doctri- 
na lingua veniam.^' Epist. 205. 





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Lirosinii'ia de L. S,an--GoriHau. 



Copiado (le la galfría de la sala do Cabildo. 



(PRIMER OBISPO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Juan López de Zarate, 

^Ví»o/)íV/o f7e ()r/cf7o y primer OUspo de esta Diócesis, fué electo en 1538 y 
murió en México 'habiendo ido á asistir al primer Concilio Provincial 
el ano de 1555. *» 



SECCIÓN PRIMERA, 



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mmm m^^mkm. 



EL lili. SR. i, ». JüilOPEÍ! Mmm/' 



* 1 ^1 ■ 



1535 ¿L 1555. 



La ciudad de Oaxaca, situada bajo un cielo her- 
moso, con una temperatura templada, sus valles 
amenos y pintorescos, fué constituida en villa cuan- 
do los ejércitos del conquistador la ocuparon; des- 
pués de diez años, ''fundada en ciudad de Antequera 
por el invicto Emperador Carlos V, por cédula dada 
en Medina del Campo, con fecha 25 de Abril de 
1532, erigióse en Obispado por el Sumo Pontífice 
Señor Paulo III, en Consistorio secreto de 21 de 
Junio de 1535, como consta de los autos consistoria- 
les, donde se leen estas cláusulas:" "Ad supplicatio- 
nem Imperatoris, Sanctissimiis Episcopatum erexit 

(1) Algunos escritores dicen que el primero que fué nombrado Obispo 
de Oaxaca, es el Illmo. Sr. D. Fray Francisco Jiménez, franciscano, el 
décimo misionero que vino á la Nueva España. Esto no es exacto, pues 
aseguran que fué presentado el 14 de Mayo de 1534, y se erigió el Obis- 
pado en 21 de Junio de 1535, según la Bula. 



— 2— 
civitatem, vel oppidum Aiitequera in Provincia de 
Oaxaca, in 2:)artibus Indiarum; ibique constituit Ec- 
clesiam Cathedralem suh Invocatione Sanctce 3ía- 
riw, cid ad illius prcesentationem providit de Perso- 
na Joannis López, Licenciati in Theologiar Y la 
Bala empieza: '^Illius Fidciti prcesidio,'" etc. 

Acostumbrado el Imperio Zapoteco á las prácticas 
repugnantes del culto supersticioso y sanguinario, á 
la vez apoyado en la civilización muy adelanta- 
da de la guerra, arquitectura, etc., habia llegado 
á tener las apariencias de ser Corte ilustrada, con- 
servando en su seno el veneno destructor, prove- 
nido de un estado social que tenia por apoyo re- 
glas depravadas, consecuencia de la tirania y del fa- 
natismo religioso. 

Ocupando la Iberia un lugar prominente entre las 
demás naciones, á principios del siglo XVI, después 
de haberse enseñoreado con su política y de haber 
plantado su bandera hasta los confines de la monar- 
quía, establecido el crédito público y floreciendo el 
comercio, la industria y las artes, empleáronse las 
armas castellanas fuera de la península en gloriosas 
empresas, dejando que la paz interior extendiese sus 
raíces por medio de leyes sabiamente administradas 
por su Corte, mientras se aumentaran sus posesiones 
con notables descubrimientos y conquistas. 

Descubierta gran parte de la América del Sur por 
Núñez de Balvoa, que surcó el Océano Pacífico, y 
exploradas algunas regiones de la América del Nor- 
te, aun perm anecian ocultas al navegante las playas 
del golfo de México y todos los reinos que hacia el 
interior encierran. 

Es verdad que en aquella época Carlos Y se ha- 
bia entregado á la decisión de unos extranjeros, de 
lo que provino la mala situación que afectó á las co- 



— 3— 
lonias americanas, ya bastante interesantes en 1577. 
No obstante, trascurridos pocos años ele que Cris- 
tóbal Colon habia descubierto el nuevo continente, lo 
ofreció á monarcas cristianos, quienes se esmeraron 
en mandar á los ministros del catolicismo á plantar 
el árbol de la Cruz en este nuevo mundo. 

Cupo por suerte á esta provincia oaxaqueua el 
IJlmo. Sr. D. Juan López de Zarate, erigiéndose es- 
ta parte de Anahuac en Obispado, por el Sumo Pon- 
tífice Sr. Paulo III, según la Bula citada. 

El Illmo. Sr. Dr. D. Juan López de Zarate nació 
en la ciudad de Oviedo, provincia de España, el dia 
24 de Junio de 1490 (se ignoran sus padres); hizo su 
carrera literaria en el Seminario Conciliar de dicha 
ciudad. Se distinguió de sus concolegas por su apli- 
cación y virtud que desde niño manifestaba; gran- 
de era el amor que tenia á las ciencias, pues tenia 
una memoria privilegiada. Se recibió de Licen- 
ciado en Sagrada Teología, y después de recibir las 
sagradas órdenes, obtuvo la borla de Doctor en am- 
bos derechos, en la Universidad de Oviedo. 

Merced á su vasta instrucción y virtudes, el Em- 
perador Carlos V lo nombró consejero honorario de 
la Corte, confesor de la Reina de Castilla, Juana, 
agraciándolo después con la canonjía de la Santa 
Iglesia Catedral. 

tlabiendose erigido en Obispado la provincia de 
Autequera en la Nueva España, el Emperador Car- 
los V lo presentó al Sr. Paulo III para Obispo de 
Oaxaca; se consagró en Madrid, de donde salió á 
embarcarse para la Nueva España. 

Hizo su entrada en la ciudad á principios del año 
de 1537 y fue recibido por el Padre D. Juan Diaz, 
que á pié salió á recibir á S. S. Illma., media legua an- 
tes de la ciudad, entrando procesionalmente cantando 



— 4— 

el Miserere, con todos los sacerdotes seculares y re- 
gulares que*el Señor Obispo traía de México; fué con- 
ducido á la ermita de Santa Catarina, primera igle- 
sia de Oaxaca (hoy San Juan de Dios). Admirable 
fué su recibimiento de parte de los neófítos. 

El Señor Obispo comenzó sus trabaj os de predicación 
y preparación del terreno para fabricar su Santa Igle- 
sia Catedral: (1) según Gonzalo Fernandez, historiador 
español, deslindó el terreno, estableció las parroquias 
del modo que por entonces se pudo, proveyéndolas de 
ministros, así del clero secular como del regular, que 
condujo de la provincia de Santo Domingo de México. 

Establecida la Santa Iglesia Catedral con los pri- 
meros capitulares nombrados por su Majestad Ca- 
tólica Carlos y, y establecida su curia eclesiástica, 
emprendió su santa visita con uu trabajo desmedi- 
do, por ser los caminos muy ásperos y peligrosos, por 
las inaccesibles cuestas y diversas temperaturas mal- 
sanas, en fuerza de los calores, abundancia de insec- 
tos ponzoñozos y rios profundísimos. Según la ex- 
presión de varios hombres eminentes de aquella épo- 
ca, le nombraban varón santo y verdadero docto: 
tenia grande fama de predicador apostólico en los 
sermones é instrucciones doctrinales que frecuente- 
mente hacia en la ciudad como en todo el Obispado; 
ejerció la candad con los recien convertidos, con tal 
esmero, que para socorrerlos se despojaba de todo 
lo que tenia. Pasó á México en el año de 1554 para 
asistir al primer Concilio Mexicano, donde manifestó 
por última vez su erudición y celo: gobernó esta Dió- 
cesis dieciocho años: falleció en aquella Corte en el 
año de 1555 y está sepultado en el convento impe- 
rial de Santo Domingo de la provincia de México. 

(1) Fué la Iglesia fabricada de adobes y teja, según las circiinstaucias 
del tiempo. 



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Litoo-rafía áe L. San-Geroian. 



Copiarto de la galería Je la sala de Cabildo. 



(SEGUNDO OBISPO.) 

El lUmo. Sr. D. Fray Bernardo de Alburquerque, 

Natural de esta villa, del Orden de Predicadores, fundador del convento í 

Santa Catalina de Sena en esta Ciudad, entró de Obispo de esta Diócesis 

el año de 1555 y mnrió en 28 de Julio de 1577. 



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SM¥IM í>í^{5MáI#. 



EL iLiia i ñ. ¡m írmüo imoE, 



¡Ah! cómo se cumple aquel texto sagrado: multi 
sunt vocati pauci vero electi. He aquí cómo el Re- 
verendo. Padre Fray Bernardo estaba destinado para 
ser uno de los apóstoles de la Iglesia: de un naci- 
miento humilde, de un pueblo de las provincias es- 
pañolas, la villa de Alburquerque, provincia de Ba- 
dajos, tomó el apellido del pueblo donde vio la pri- 
mera luz, porque se ignoran sus padres; pero sí el 
Padre universal lo habia dotado con un genio es- 
pecial y adornado de las virtudes de humildad y pa- 
ciencia; desde sus tiernos años se dedicó al servicio 
de Dios y á la carrera literaria, por la protección de 
uno de sus buenos conciudadanos; hizo su carrera en 
la Universidad de Alcalá; adelantó tanto en las le- 
tras como en la virtud, pues siempre que comenzaba 
á estudiar ó se ocupaba de algún negocio, tenia por 
regla aquellas palabras del Divino Salvador: Discite 
a me quia mitis sum et humilis corde. Eran grandes 
sus deseos de entregarse al servicio de Dios, y no te- 
niendo los recursos necesarios para continuar la ca- 
rrera del sacerdocio, pidió un hábito de lego en el 
convento de San Esteban de Salamanca, del Orden de 
Predicadores, y después de probada de varios modos 
su humildad, fué admitido. En esa época laciencia 
de las letras se encerraba en los conventos, donde se 



— 6— 
cursaban las cátedras de Teología, Leyes, Medicina, 
etc., y nuestro lego, como aplicado, se versaba con 
los estudiantes. Habiéndose ofrecido una disputa 
entre los más adelantados, en la que tuvo participio 
nuestro donado, decidió la cuestión con mucha pro- 
fundidad y mesura, fundado en las doctrinas de 
Santo Tomás y Aristóteles. A todos los circunstan- 
tes les causó admiración la elocuencia y la profun- 
didad de su genio. Dieron parte al Provincial, y ha- 
biendo!^ examinado, lo mandó al noviciado para que 
siguiera la carrera del sacerdocio; él condescendió 
obligado de la obediencia, y á los dos años fué orde- 
nado de Presbítero. Como que en esa época esta- 
ba recien conquistado el nuevo continente mexica- 
no y se necesitaban operarios que -trabajaran en la 
viña del Señor, fué uno de los primeros que vinieron 
á esta Nueva España á sembrar el árbol de la Cruz, 
y le tocó por suerte venir al convento de Oaxaca, 
donde fijó su residencia, y salió por los pueblos á pre- 
dicar el Evangelio, aun sin saber el idioma; pero co- 
mo estaba privilegiado por la Divina Providencia, 
en quince dias aprendió con perfección la lengua 
zapoteca por haber sido más extendida en su admi- 
nistración; compuso un catecismo de doctrina cris- 
tiana en dicho idioma, que lo publicó. En esta 
provincia obtuvo todo genero de prelacias hasta Pro- 
vincial. En 1556 fué presentado á la Santa Sede 
Apostólica, por el Rey Carlos V, para Obispo de es- 
ta Diócesis, por recomendación de Fray Bartolomé 
de las Casas, cuando éste fué á las Cortes para defen- 
der á los indios. Consagrado en el mismo año en la 
Capital de México, por el Illmo. Sr. Arzobispo Fray 
Alonso de Moutúfar, tomó posesión de su DiócesiS; 
conservó todo el porte religioso, y guardando la regla 
de su religión, en la pobreza de su casa como en eí 



_7_ 

vestido, sin usar lienzo alguno, ayunando con fre- 
cuencia, rezaba el Oficio Divino á media noclie, aun 
en las frecuentes visitas que hizo al Obispado: ejer- 
cia la caridad con abundantes limosnas con que 
socorría á los pobres. Finalmente, donó su casa 
-episcopal para convento de dominicas relig;iosas, 
que erigió en observantísimo monasterio, bajo la 
advocación de Santa Catarina de Sena, por conce- 
sión del Sumo Pontífice Gregorio XIII; convento 
que la injuria de los tiempos tiene hoy convertido 
en cárcel de hombres y de mujeres. 

Falleció en opinión de santo en 1579, y sus res- 
tos se sepultaron en el Convento de Santo Domingo 
y después se trasladaron á la capilla de San Pedro, 
en la Iglesia Catedral. 



TSETSE &»{;SSAS«'. 



El llliiio, Sr. h] Moloolé ie h 



El catolicismo se extendió rápidamente en esta 
provincia oaxaqueña: los neófitos lloraron muerto 
al Illmo. Sr. Alburquerque: el Solio Pontificio que 
cuida del orbe católico, provee la vacante en el 
Illmo. Sr. Dr. Fray Bartolomé de Ledesma. Tuvo 
este Prelado por patria á Neira en el Obispado 
de Salamanca, fueron sus padres D. Bernardo de 
Ledesma y D^ Juana Martin, virtuosos y de buenas 
costumbres; queriendo instruirse en la verdadera fi- 
losofía cristiana, entró á estudiar en el convento de 
San Esteban, del Orden de Predicadores Domini- 
cos, donde se distinguió por su talento y aplicación, 
y lo premiaron con el hábito de religioso, y al año 
se ordenó de sacerdote. En el año de 1543, en 19 
de Mayo, pasó al Perú con título de confesor del 
Excmo. Sr. Virey D. Martin Enriquez; permaneció 
cuatro años, hizo viaje para México, tuvo buena 
aceptación, lo nombraron catedrático de Prima de 
la Sagrada Teología en la Universidad Real; mani- 
festó su instrucción y talento, dio á luz una obra de 
Teología Moral que imprimió, la que fue recibida 
con toda estimación; compuso otras varias obras 
que no se imprimieron porque perecieron en el mar 
cuando eran conducidas á España para su impresión. 

Fue presentado para este Obispado en el año de 




Jjiípgrafía de h. San-German. 



.Copiado de la galería de la sala de Cabiidj». 



(TEf^OER OBISpp.) 

El Illmo, Sr. D. Fray Bartolomé de Ledesma, 

J)el orden de Predicadores, natural de Viera, en el OMspfido de Salamanca, 

fué electo Obispo de esta Diócesis el año de 1587. 4s!stió al Tercer 

Concilio Frovincial Mexicano y murió en Febrero de 3604. 



— 9— 

1581 y preconizado por la Santidad del Sr. Qre- 
gorio XIII, consagrado en México por el lUmo. y 
Excmo. Sr. Arzobispo D. Pedro Molla, en el conven- 
to de Santo Domingo. Luego que tomó posesión de 
su Diócesis, sus primeros pensamientos fueron consa- 
grados ala instrucción de la juventud, estableciendo 
en esta ciudad un Colegio dedicado al Apóstol San 
Bartolomé, dotado con rentas competentes para doce 
colegiales, con la condición de que fueran españoles y 
vistiesen manto pardo y beca color de grana; esta- 
bleció una cátedra de Teología Moral, para que los 
jóvenes que se dedicasen á la carrera eclesiástica 
y por su pobreza ó distancia no pudieran ir á Méxi- 
co á cultivarse en la ciencia moral, lo hicieran aquí. 
Fue uno de los primeros que abrió sus arcas con 
larga mano para la fundación del convento de reli- 
giosas de la Purísima Concepción, que terminó en el 
año de 1592. Causaba admiración verle repartir 
tantas limosnas y emprendiendo fóbricas piadosas 
sin más capitales que la corta renta del Obispado. 
En su tiempo fue el gran descubrimiento de la mila- 
grosa Cruz de Huatulco, que anualmente celebra es- 
ta Santa Iglesia Catedral hasta la presente. Es el 
caso: en el año de 1487 desembarcó en el puerto de 
Huatulco, mar del Sur, límites de esta Diócesis, un 
corsario ingles llamado Tomás Cambrieu, hereje. 
Observando que los indios del lugar y aun de otros 
pueblos veneraban el santo madero con mucha devo- 
ción, preguntóles ¿,de dónde hubieron esta Cruz? ¿por 
que la veneraban con tanto respeto*? contestaron los 
naturales: "la tenemos desde que un hombre extraor- 
dinario, con manto de cruces encarnadas, con señas 
de apóstol, la trajo y la colocó en este lugar; la ve- 
neramos porque en ella encontramos el remedio de 
nuestros males y el refugio de nuestras necesidades," 



—10— 
á lo que agregaron otras circunstancias que pueden 
verse en la obra del Padre Bargoa, "Palestra India- 
na," tomo 2?, parte 2^ Mas el hereje, poseído de enojo 
al ver el culto de latría que le daban á la Santa Cruz, 
quiso destruirla mandando cortarla con hachas ace- 
radas y agudos fierros, primero se desmenuzaron en 
pedazos los fierros que separar la menor astilla; hizo 
traer fuertes cables, que atados unos á la popa del na- 
vio y otros puestos en manos de los marineros, tira- 
ron éstos al tiempo de soltar las velas, antes reventa- 
ron los referidos cables que pudieran mover un punto 
la Sagrada Cruz; más enfurecido aquel corazón obs- 
tinado, intentó reducirla á cenizas aplicándole los 
más violentos combustibles, el fuego no le hizo la 
menor lesión: ¡cómo quiso Dios enriquecer á este 
Obispado con tesoro tan milagroso! El lUmo. Sr. 
Ledesma, advertido del suceso, hizo su santa visita 
con el fin de conocer el lugar y adorar la reliquia 
sagrada, como lo verificó. Era tan caritativo que 
repartía limosnas por los pueblos donde pasaba y 
escrupuloso en no recibir regalo alguno de valor. Los 
indios del puerto de Huatulco, no encontrando con 
qué obsequiar á S. S. Illma., le regalaron una bote- 
lla de bálsamo, rehusaba el recibirlo hasta que le 
certificaron el haberlo cogido de los árboles ellos 
mismos, y en pago de este trabajo les recompensó 
con un cáliz de plata, de valor de cien pesos, para 
su iglesia. 

Asistió al tercer Concilio Mexicano que se celebró 
en 1585: acabó la carrera de su vida el 16 de Fe- 
brero de 1604 y fué sepultado en la Santa Iglesia 
Catedral. 




Litografía de L. Sau-German. 



Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 



(CUARTO OBISPO.) 

El Illmo. Sr. y Maestro D. Fray Baltasar Covarrubias, 

Del orden de San Agustín, natural de México, Obispo de Paraguay y de 

JSueva Gdceres, en Filipinas; promovido á esta Iqlesia en el año de 1604 

y trasladado á la de Michoacan el año de J6Ü8. 



■11— 



^í^áRTO I>l-0CMiM. 



El lio. k k h] Baltasar k 



En los intereses de las Cortes españolas estaba 
que las vacantes de los Obispados de la Nueva Espa- 
ña no duraran mucho tiempo sin proveerlas; el Rey, 
luego que se le daba parte de la muerte 6 dimisión 
de algún prelado de sus dominios, presentaba á la 
Santa Sede á la persona que le recomendada el A^i- 
rey. De instrucción sólida y buenas costumbres, 
por fallecimiento del Illmo. Sr. Dr. Fray Bartolomé 
Ledesma, ocupó esta silla episcopal el Illmo. Sr. 
Dr. Fray Baltasar de Covarrabias, Canónigo regu- 
lar del Orden de San Agustín, natural de Méxi- 
co, hijo de D. Juan Antonio de Covarrubias y 
D^ Catalina Muñoz, familia de buenas costumbres. 
Desde su tierna edad tenia cierta inclinación al es- 
tado eclesiástico; mas las escaseces de sus padres le 
impidieron hacer sus estudios en la Universidad de 
la Capital, y tomó el hábito en el convento de San 
Agustín de la referida ciudad, donde se distinguió 
tanto por la santidad de su vida, como por su instruc- 
ción y carácter perspicaz, aunque violento y variable. 

En el año de 1601 lo presentó su Majestad Ca- 
tólica D. Felipe III para el Obispado de la Santa 
Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en el Rio de 
la Plata: fué preconizado por su Santidad Clemente 
Yin y oonsagrado en Puebla por el Illmo. Sr D. 



—12— 

Diego Romano, en Diciembre del mismo año. A 
principios de 1602 tomó posesión de su Obispado, 
en el que no permaneció más que dos años por di- 
misión que hizo. Fué promovido para el de Cáce- 
res en España, en las islas Filipinas, en 1603. No 
conviniéndole á su salud, renunció y fué trasladado 
á esta Santa Iglesia de Antequera: en 18 de Junio 
de 1605 hizo su entrada y tomó posesión. No nie- 
le posible en el corto tiempo que gobernó esta 
Diócesis hacer algunas cosas notables, porque luego 
que llegó á ésta decayó su espiritu, pues siempre 
padecia y sufria notalDJe malestar. Por último, por 
cédula de 4 de Febrero de 1608, fué trasladado al 
Obispado de Michoacan, donde falleció el dia 27 de 
Julio de 1622. Gobernó su Diócesis con santa edifi- 
cación y prudente celo, falleció lleno de méritos y 
sus restos están sepultados en la Catedral de Mi- 
choacan. 




Litografía de L, §HU-Gennan. 



Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 



(QUINTO OBISPO.) 



El Illmo. Sr. Dr. D. Juan de Cervantes, 

Natural de México, Arcediano de aquel Arzobispado. Entró de Obispo en 
el ario de KiOS y murió el 12 de Setiembre de 1614. 



-13- 



WíHW Í>Í^-G3IMH^. 



El lita, ^r. Dr. D. Ji 



El Illmo. Sr. Dr. D. Juan de Cervantes nació 
en México el 24 de Junio de 1563; fueron sus pa- 
dres D. Juan de Cervantes y D^ Luisa de Andrade, 
originarios de Madrid. Con las grandes riquezas 
que Cortés mandaba á la península de los presentes 
que obsequiaban como en reconocimiento de la co- 
rona de Castilla, á muchas personas les movió la 
curiosidad de venir á este nuevo imperio. El 8r. 
D. Juan de Cervantes (padre) quiso ser útil al nue- 
vo continente, solicito título del Rey para pasar á 
la Nueva España, el que obtuvo gozando de la pree- 
minencia de primer conquistador y poblador del rei- 
no mexicano. 

Estando en la Capital en esa época, se sustrajeron 
de la obediencia del Rey las provincias de Panuco 
y Huasteca, y á su costa las pacifico. En premio 
de ese servicio el Emperador Carlos V le extendió 
el título de Gobernador y Capitán General de di- 
chas provincias, y una carta particular en señal de 
gratitud, ofreciéndole tenerle presente. 

No deseaba ningunos honores, sólo ponia el ma- 
yor cuidado en la educación de su niño Juan, de- 
dicándolo ¿1 la carrera de las letras: estudió éste lati- 
nidad en la Universidad de México, y cátedras mayo- 



—la- 
res en la Universidad de Salamanca; fué tal su apli- 
cación que se mereció el* aprecio de sus maestros, 
oponiéndose á todos los actos literarios: leyó un dis- 
curso con aprobación de toda la Academia: se orde- 
nó de sacerdote, recibido el grado de Doctor en Sa- 
grada Teología, se embarcó para este nuevo conti- 
nente ya nombrado por el Rey Canónigo de la 
Santa Iglesia Catedral de Puebla de los Angeles. 
Se opuso á la Lectoral de la Metrópoli, donde ascen- 
dió á Arcediano: fué nombrado Catedrático de la Sa- 
grada Escritura y Gobernador del Arzobispado por 
ausencia del Illmo. Sr. Arzobispo D. Alonso Fer- 
nandez Bonilla, Juez ordinario, Calificador del Santo 
Oficio y electo Obispo de esta Santa Iglesia de Ante- 
quera, el año de 1608. Consagrado en el mismo año 
en Puebla por el Illmo. Sr. D. Alonso de la Mota y 
Escobar, hizo su entrada á este Obispado en 1609: 
luego que tomó posesión se esmeró en predicar á 
sus diocesanos y repartir muchas y grandes limos- 
nas en socorro de las necesidades, tanto públicas 
como privadas de sus ovejas. 

Sabedor de que en su Obispado se encontraba el 
sagrado madero de la Cruz de Huatulco, á la que le 
tuvo grande devoción, aún sin conocerla, luego que 
llegó á su Iglesia mandó fabricar una capilla en la 
Catedral á sus expensas, para trasladarla antes que 
la devoción de los fieles, que se daban prisa en cor- 
tar fragmentos para tener una pequeña reliquia de 
tan gran tesoro, acabara con tan digna prenda y 
privara de ella á su Diócesis. Para trasladarla man- 
dó dos Notarios de probidad y experiencia con un 
Juez eclesiástico, para que hiciesen la diligente ave- 
ricniacion del origen, venida, maravillas y demás cir- 
cunstancias de la Santa Cruz, según las conservaban 
los indios por constante tradición de sus antepasa- 



—15— 

dos; los procesos que formaron tenían dos mil fojas, 
donde consta clara y auténtica la verdad de los su- 
cesos referidos: ''fué trasladada á esta ciudad con 
todo el culto y devoción posibles, la dividió en par- 
tes para mandar una cuarta parte, ricamente guar- 
necida, á la suprema cabeza de toda la Iglesia, que 
lo era su Santidad el Sr. Paulo Y, quien la recibió 
con la devoción y veneración que pedia, según el 
testimonio auténtico, que adjunto se le remitió, de 
los singulares milagros que Dios obró por esta san- 
ta reliquia. De otra parte formó la que hoy tenemos. 
Las demás partes las repartió á los religiosos y personas 
devotas que deseaban con ansia tener un fragmento, 
por los milagros que veian, pues recuperaba el habla á 
los que la perdian por un acceso ó accidentes repenti- 
nos; facilitaba los partos peligrosos y otros muchos 
prodigios por ella se obraban. El Illmo. Prelado le 
tenia tanta devoción, que fincó un capital para que ca- 
da año se celebrara una misa solemne con sermón en 
la Catedral, y además de esto, dejó renta para que los 
Viernes de cuaresma se le cantara un Miserere solem- 
ne y se trasladara de su capilla al altar mayor, en don- 
de fuera de una manera particular venerada por los 
fieles, á quienes se ofrecía llegar á besarla: devoción 
que, sin embargo de haberse perdido el capital de la 
fundación por las recientes leyes, el Venerable Cabildo 
cuida de que se observe escrupulosamente. La Divina 
Providencia premió la devoción de este Prelado: en la 
víspera de la Exaltación de la Santísima Cruz, dia 
13 de Setiembre de 1614, voló su alma á la mansión 
de los justos; su cuerpo se depositó en el convento 
de Santo Domingo de esta ciudad, de donde fué tras- 
ladado al de San Francisco de México y colocado 
en el sepulcro particular de sus padres. 



-16- 



SKW Í>Í^'CIÍSÍM. 



El llliBO. k k Fraj Juan Bartolomé k Boliorqoez. 



c-$5©3tC^ -o 



Perteneció á la Casa Eeal de Navarra, nació el 
24 de Agosto de 1542; fueron sus padres D. Geróni- 
mo Bohorquez, originario de la villa de Utrera en 
Andalucía, y D'^ Isabel Hin ojosa. Desde su tierna 
edad se dedicó al servicio de Dios; llegado á la pu- 
bertad renunció al mundo y tomó el hábito de re- 
ligioso en el convento de Santo Domingo, en la 
Capital, donde profesó y recibió el sagrado presbite- 
rado en el año de 1586. Desempeñó varios cargos 
tanto en su convento como en otras ciudades. Fué 
Lector de Filosofía y Sagrada Teología, Maestro de 
novicios en su convento, Rector del Colegio de San 
Luis de la ciudad de Puebla, Prior de algún otro 
convento y Provincial del de la Capital de México, 
graduado de Doctor en la Universidad Real. 

Pasó á España á negocios propios ó de su con- 
vento; allí fue presentado por el Rey á su Santidad 
el Sr. Paulo V para Obispo de Venezuela, y despa- 
chadas las Bulas por el mencionado Pontífice, fue 
consagrado y gobernó aquella Diócesis seis años. 



Litografía 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 



(SEXTO OBISPO.) 



El lUmo. Sr. Dr. y Maestro Fray Juan Bartolomé de 
Bohorquez, 

Matural de. México, del orden de Predicadores, fué electo Obispo de Vene- 
zuela, preconisado para este Obispado el arlo de ]617 y murió en 
Setiembre de 1633. 



—17— 

Fué trasladado á esta Santa Iglesia de Anteqiie- 
ra en 1617, después de tres años de vacante. Lue- 
go que recibió el gobierno de su Diócesis, levantó 
el culto divino en el que gastó gruesas cantidades, 
de manera que la librería que regaló al coro de su 
Iglesia, le costó $5,000, por lo que el Venerable 
Cabildo le señaló un lugar para sepulcro de sus 
parientes. Estableció en su Obispado que las obven- 
ciones que los indios dan á sus curas, se redujesen á 
seis, con cuya contribución se libertaran de pagar 
dominicas. En su tiempo tuvo esta ciudad una 
inesperada felicidad, la de haber venido, para favo- 
recer y socorrer las necesidades de los diocesanos, 
la milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Sole- 
dad. ¡Oh! ¡que maravilla! ¡qué circunstancia! digna 
de ser referida en historia separada ó en una relación 
dilatada, que no permite la brevedad de esta biogra- 
fía. Este Prelado fué modelo pastoral vaciado en el 
crisol de las graves oposiciones que sufrió de los reli- 
giosos dominicos y franciscanos, porque intentó el 
arreglo de la observancia. En 10 de Mayo de 1627 
se les comunicó á los religiosos, en capítulo, un des- 
pacho del Yirey Marqués de Cerralvo, comunicando 
varias cédulas reales, en que se mandaba que los 
religiosos ministros de indios reconocieran el pa- 
tronato, inscribiendo los nombres de tres sugetos, de 
los que deberla escoger uno el Virey para párroco 
de cada lugar, y que además, se sujetasen á los Or- 
dinarios en cuanto á la colación y canónica insti- 
tución de beneficios, al examen de instrucción y á la 
corrección y castigo por faltas cometidas en oficio 
de curas. Los dominicos no obedecieron; Fray Ja- 
cinto de Hoces se opuso á tal grado, que tuvo con 
el Illmo. Obispo tales altercados, que dieron por 
resultado que el Diocesano declarase entredichos 

4 



— 18— 

los conveutos de Santo Domingo y San Francisco. 
Continuaron los disturbios hasta el año de 1633; el 
Diocesano defendió justamente sus derechos j ju- 
risdicción hasta su muerte, que acaeció en el mes 
de Setiembre de 1633. Su alma voló á la mansión 
de los justos y su cuerpo se sepultó en esta Santa 
Iglesia Catedral. 




i 



Litografía de L. San-German 



Copiado de la galería de la sais de «.''aliildir. 



(SÉTIMO OBISPO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Leonel de Cervantes, 

Natural de México, Arcediano de la Metropolitana de Santa Fé, Obispo dr 

Santa Marta de Guadalajara y últimamente de esta Diócesis, 1/ <fntei'; 

de lUgar d ella murió en México en el año de ]6S7. 



19— 



m^m^ MWMM^. 



EL ILll 1 1 D, IM DE ÍWmií 



El mal estado que guardaba la Nueva España 
respecto á la ilustración literaria, hacia que los hi- 
jos de la madre patria fueran á buscar las ciencias 
allá al antiguo continente. He aquí que el Illmo. 
Sr. Dr. D. Leonel de Cervantes vio la primera luz 
en la Capital de la República Mexicana; se ignoran 
sus padres, sólo se sabe que era sobrino del Illmo. 
Sr. Dr. D. Juan de Cervantes, su predecesor; pasó, 
pues, á estudiar á España, en la Universidad de 
Salamanca, todos sus cursos literarios hasta reci- 
birse de Doctor en Sagrados Cánones; el Rey Felipe 
III lo agració con una canonjía de la Santa Iglesia 
Metropolitana del reino de Santa Fe, en donde obtuvo 
las dignidades de Maestrescuelas y Arcediano, y fué 
Provisor y Vicario General de los Illmos. Sres. D. 
Bartolomé Lobo y D. Fernando Arias Ugate. Pre- 
sentado por su Majestad para el Obispado de San- 
ta Marta en el año de 1620 y consagrado en Madrid 
en el mismo año, gobernó su Obispado cinco años, 
asistió al Concilio que celebró el Señor Arzobispo 
de Santa Fé en el año de 1626. Fué trasladado ai 
Obispado de Cuba en 1635, de allí á esta Santa 
Iglesia de Antequera en 1637; no tomó posesión por 
haberlo arrebatado la muerte en México en el mis- 
mo año. 



—20- 



■^{^Tkm B-mm^km. 



El llliiio. k k I Bartoké Je Benaveiite hm'ik 



Larga fué ]a vacante de esta Santa Iglesia oaxa- 
queña, porque intervino el nombramiento del Illmo. 
Dr. D. Leonel Cervantes, el que no conoció esta ciu- 
dad por haberlo arrebatado la muerte en la Capital 
de México en 1637. El Illmo. Sr. Dr. D. Bartolo- 
mé Benavente nació en la Corte de Madrid en 24 
de Agosto de 1594, hijo del Lie. D. Bartolomé de 
Benavente y D^ María de la Cerda, los que pasaron 
á la Nueva España con títulos de primeros conquis- 
tadores, distinguiéndose en la caridad para con los 
indios y habiendo dejado á su niño en la Universi- 
dad de Sigüenza. Allí hizo éste una carrera lucida, 
oponiéndose á todos los actos literarios: se graduó de 
Licenciado en Sagrados Cánones y Doctor en Teología. 
El Key Felipe III, por su ilustración y por los servicios 
del Sr. su padre el Lie. D. Bartolomé, le hizo la merced 
de una canonjía en la Iglesia de Lima en 1620, en 
donde ascendió á las dio:nidades de Maestrescue- 
las, Arcediano, Comisario de la Cruzada, Visitador 
General del Arzobispado, Catedrático de la Real 
Universidad de la Metrópoli de Lima. Presentado 
por Felipe III á la Sede Apostólica para este Obis- 
pado de Antequera, provincia de la Nueva España, 
mandadas las Bulas por su Santidad el Sr. Urbano 
VIII y consagrado por el Illmo. Sr. D. Pedro Villa- 



ii" 




Litografía de L. San-German. 



Copiado (le la guluria de lii sala de Calilda. 



(OCTAVO OBISPO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Bartolomé de Benavente Benavides, 

Natural de Madrid y Arcediano de Lima, entró en este Obispado en Junio 

de 1639 ij murió en 28 de Julio de 1652. A solicitud suya concedió el Sr. 

Inocencio X las Sólitas á todos los Obispos de America. 



—21— 

gomez, Arzobispo de aquella Metrópoli de Lima, 
tomó posesión de esta Santa Iglesia en 1639. 

Habiendo entrado en sn gobierno este Illmo. Pre- 
lado y encontrándose con varias dificultades para 
el arreglo de las conciencias, para quitarlas se va- 
lió de las buenas relaciones que tenia en la Capital 
del mundo católico, y con especialidad se valió del 
Eminentísimo Cardenal de Lugo, para elevar varias 
representaciones á la Silla Apostólica y obtener laB 
facultades que se llaman consuetas (que hoy se con- 
ceden á todos los Señores Obispos de la República), 
las que se le concedieron con mucha amplitud por su 
Santidad el Sr. Inocencio X. (1) He aquí, pues, el 
primer Prelado que consiguió esas facultades á favor 
de estos reinos; todo lo cual consta en uno de los li- 
bros del Cabildo de esta Santa Iglesia oaxaqueña, 
donde se hallan las cartas del Eminentísimo Carde- 
nal y el Breve de su Santidad, relativo á este nego- 
cio. Visitó todo su Obispado; hizo algunas refor- 
mas conforme á las facultades de que estaba inves- 
tido; terminó la carrera de su vida en el año de 1652, 
después de padecer algunos dias en el lecho del do- 
lor; su cadáver fue sepultado en la capilla destinada 
á los Señores Diocesanos, en esta Santa Iglesia Ca- 
tedral, después de sus grandes funerales. 



(1) Usaudo de estas facultades y con la afable pi'udeucia propia de uu 
padre, apasiguó los ánimos que estaban divididos por la cuestión de los 
religiosos. Éstos le dieron las gracias y elevaron una exposición de gra- 
titud á su Santidad por haber enviado á tan digno Prelado, que con la 
prudencia y caridad arregbS los negocios de arabos conAentos. 



—22- 



mmm' m^&mkm, 



El llliBO. k k Fraj Dif k Em j I 



Cou el nombramiento del Prelado Benedictino, 
grandes esperanzas concibió la Iglesia oaxaqueña 
persuadida de los antecedentes que de él venian de 
la Diócesis de Durango. Este Illmo. Diocesano na- 
ció en la ciudad de Oviedo, provincia de España, el 
4 de Octubre de 1598. Según tradición, fueron sus 
padres el Sr. Lie. D. Pedro Diaz de Quintanilla y 
Yaldez j D^ Catalina de Evía. Desde la temprana 
edad se retiró de las distracciones mundanales y vis- 
tió el hábito del gran Padre San Benito en la mis- 
ma ciudad de Oviedo; se distinguió por su claro 
talento, tuvo todos los actos mayores, se graduó de 
Maestro según los estatutos de su religión, fue cate- 
drático de artes, obtuvo varias prelacias en su con- 
vento. El Rey Felipe IV, lo presentó á la Santa 
Sede Apostólica para Obispo de Durango el 17 de 
Mayo de 1639, y su Santidad el Sr. Urbano VIH 
mandó las Bulas el 1" de Agosto del mismo año. 
Consagrado por el Venerable Excmo. e Illmo. Sr. D. 
Juan de Pelajes y Mendoza, Obispo de Puebla de 
los Angeles, en la iglesia del convento de los religio- 
sos reales en Madrid, de donde fue capellán, y que fue 
la primera consagración que hizo el nuevo Obispo 
de Puebla, tomó posesión de su Diócesis de Durango 
en Enero de 1640, gobernó trece años: fue promo- 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 
(NOVENO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. Fray Diego de Evía y Valdes, 

Natural de Asturias y Monge de San Benito, fué electo Obispo de esta Dió- 
cesis en Julio de 1654 y murió en Q de Diciembre de 1656. 



—23— 

vido para este Obispado de Antequera eu Diciem- 
bre del año de 1653, y salió de Durango el 29 de 
Enero de 1654, en Febrero llegó á esta Diócesis oa- 
xaqueña y tomó posesión al dia siguiente de haber 
llegado; el Venerable Cabildo puso á su dispo- 
sición las rentas del Obispado, de las que tomó 
§4,000 que mandó al Obispado de Durango para 
una obra pía. Manifestó su celo por los derechos e 
inmunidad de su Santa Iglesia, defendiéndolos aun 
contra las pretensiones del Alcalde mayor y Cabildo 
de seculares, con motivo de haber intentado este asis- 
tir con todo aparato oficial, e inconsulto el Illmo. Sr. 
Obispo y Venerable Cabildo eclesiástico, á la fiesta 
de Todos Santos. El Señor Obispo mandó encerrar 
los muebles en la sacristía, alegando la institución 
religiosa y privilegios de la Santa Iglesia. La asis- 
tencia del Cabildo secular fue impedida, en cuyo 
procedimiento fue apoyado el Diocesano por la Cor- 
te, pues fundaba su conducta en cédulas dadas con 
anterioridad. Esta cuestión la decidió el Virey, 
Duque de Alburquerque, según las instrucciones del 
Rey, las cuales fueron en favor del Obispo. 

Muy poco gobernó este Prelado esta Santa Igle- 
sia, pues el 6 de Diciembre del año de 1656, lo 
arrebató la muerte; sólo queda la memoria de las 
acertadas resoluciones que daba á los negocios aun 
más difíciles. Su cuerpo fue sepultado en la Santa 
Iglesia Catedral. 



— C-&4»! 



■24- 



Í>1CÍM^ í>l#€MáM. 



£1 llliiw. k í km (le km Davate, 

Descendiente de sangre real y de la casa de Ara- 
gón y Duques de Cantabria, nació en la Capital de 
México el 25 de Noviembre de 1590, hijo del Duque 
de Cantabria D. Alonso de Cuevas Dávalos y de la 
Princesa D^ Ana Dónales de Aragón: hizo sus estu- 
dios en la Universidad Real de la Corte de México; 
se distinguió entre sus condiscípulos tanto por su 
ihistracion como por sus singulares virtudes, (1) pues 
se hizo acreedor á los mayores premios de la Corte. 
Se ordenó de sacerdote antes de los 25 años, por el 
Illmo. Sr. D. Juan Pérez de la Serna en el Santuario 
de Guadalupe. 

Después, siendo capellán de las religiosas de San- 
ta Teresa, destino á que resistió el Sr. Cuevas Dávalos 
cuanto le fué posible y que al fin aceptó, entonces se 
desató una furiosa tempestad contra el virtuoso sacer- 
dote; desgraciadamente, aunque movido de laudable 
celo el Arzobispo que lo era entonces el Sr. Manso y 
Zúnigo, dio ascenso á las falaces acusaciones que so- 



(1) Refiere uno de sus biógrafos que era muy niüo y se ejercitaba eu 
actos piadosos, imponiéndose penitencias con detiiniento de su salud, 
pues sus padres se lo impedían. Llegado á mayor edad reveló su amor 
á las ciencias y á la carrera eclesiástica, y se dirigió al Colegio de San Pe- 
dro y San Pablo para dar comienzo á sus estudios en aquel estableci- 
miento. 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 



(DÉCIMO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Alonso de Cuevas Dávalos, 

Natural de México, electo Obispo de esta Diócesis el año de 1653, y promo- 
vino Ar:^ohispo de México en el año de 1664. 



—25— 
bre el capellán de Santa Teresa se hacían. Más tar- 
de el mismo Prelado se convenció de la inocencia 
de aquel sacerdote, injusta y craelmente perseguido. 
Por entonces se hallaba vacante la canonjía magis- 
tral de la Catedral de Puebla, á la que se opuso el Sr. 
Cuevas Dávalos, j que obtuvo con aplauso del Ca- 
bildo. Ascendió á las dignidades de Tesorero y Arce- 
diano; fué Gobernador de la Mitra de Puebla, por el 
Illmo. Sr. Palafox. En ejercicio de su gobierno es- 
taba cuando le vino la cédula de Dean de la Cate- 
dral de México; después, por muerte del Sr. Manso 
y Zúniga, fue el Vicario Capitular que gobernó 
dignamente la Mitra y defendió los derechos de la 
Iglesia. 

Es de grata memoria la caridad que practicó, pues 
cuanto á él le pertenecía y cuantos emolumentos 
ganaba, dedicábalos á pobres. Frecuentaba los hos- 
pitales y practicaba la caridad de tan bondadosa 
manera, que más se hizo amar de los desgraciados. 
Al par de su saber estaba su modestia, y tan grande 
como ésta era su caridad. Retirado por completo 
de las grandezas que su familia disfrutaba, vivía hu- 
mildemente en una habitación del jardín de su casa, 
para entregarse á la meditación. 

Según la expresión de sus contempor;tncos, era 
objeto de aplausos en las Iglesias Catedrales que 
ilustró con su doctrina y ejemplo. Presentado por 
el Rey Felipe W á la Santa Sede Apostólica para 
la Sagrada Mitra de este Obispado de Antequera en 
el año de 1G57, su Santidad Alejandro VII mandó 
las Bulas en el mismo año: fue consagrado po'r el 
Illmo. Sr. Arzobispo de México D. Mateo Sagade 
Bugueiro. Luego que tomó posesiojí de este Obis- 
pado, comenzó á manifestar lo acendrado de sus vir- 



—26— 

tudeS; adornado de prendas especiales que deben 
concurrir en un pastor perfecto. Grande fué el ce- 
lo que tuvo por el culto divino para que fuera con la 
mayor solemnidad y decencia. ¡Jamás olvidó su 
ejercicio acostumbrado de la caridad! desprendién- 
dose de todo cuanto tenia para socorrer al prójimo, 
y aun empeñándose en fuertes sumas para subvenir 
á las necesidades de los huérfanos, viudas, ancianos 
y demás necesitados. 

En la visita episcopal consolaba á los indío^enas, 
procurando excusarles los gastos en su recibimiento; 
enseñábales la doctrina cristiana personalmente. En 
cumplimiento de sus obligaciones y en bien de sus 
ovejas, nada le era dificultoso sin embargo de su 
decrepitud, enfermedades habituales y débil com- 
plexión, extenuado por las muchas penitencias. En 
esa época hubo una asonada en la provincia de Te- 
huantepec, en la que sus habitantes dieron muerte al 
Alcalde Mayor D. Juan de Avellan, quien desapiada- 
damente los extorsionaba con toda su autoridad, has- 
ta temerse una í^rande rebelión contra la Corona; v 
siendo difícil sujetar á los rebeldes por la fuerza, por 
ser toda la provincia la descontenta, voló el Illmo. 
Prelado como mi caudillo á ponerse ante los peli- 
gros, á pacificar los pueblos de Tehuantepec con su 
predicación y prudencia, y con los medios más 
suaves redujo á la obediencia del Rey dicha, pro- 
vincia. 

Su Majestad, en premio de sus grandes servicios 
y celo de tener pacificada esta parte de la Nueva 
España, le dio las gracias en cédula especial que le 
remitió de Madrid con fecha 2 de Octubre de 1661, 
donde le nombró Arzobispo de México. El Illuio. 
Cabildo, comunidades y personas notables, aun to- 



—27— 
do el pueblo, hicieron demostraciones muy vivas de 
sentimiento al recibir la noticia de su traslación. 
Salió de esta ciudad en el mismo año y murió sin 
tomar posesión del Arzobispado. 

Si mis lectores quieren más amplias noticias de 
sus virtudes, véase su biografía impresa en México 
en 1757. 



—28- 



Í>1CIM0PEIMS£^ Í>ÍM1MM. 



El lio. k k Fraj Toiriás k 



El talento y la instrucción son los tesoros que 
adornan el alma, y Dios premia á la criatura según 
hace uso de su genio He aquí cómo se verificó con 
Manuel Monterroso, como se llamaba en el siglo; á 
Manuel se le conocía una perspicacia, natural talen- 
to, que cultivó en la ciencia verdadera de Dios, en- 
trando en el convento de religiosos dominicos. 

Este Prelado fué natural de Madrid, religioso del 
sagrado Orden de Predicadores. En España tenia 
grande fama de literato y orador. Es tradición que 
el Rey Felipe TV lo promovió á la Sede Episcopal de 
esta Santa Iglesia de Antequera, movido de un ser- 
món que le oyó predicar en la Santa Iglesia Cate- 
dral de Madrid, sobre el misterio de la Inmaculada 
Concepción de la Santísima Virgen, á quien le tenia 
mucha devoción, y, como vulgarmente se dice, era 
el imán de sus afectos; he aquí por qué en algunos 
de sus retratos está estampada la Inmaculada Rei- 
na. Entró y tomó posesión de este Obispado en el 
año de 1661, v^ como traia instrucciones de su San- 
tidad y de su Majestad para el arreglo de los reli- 
giosos en esta provincia, lo primero que dispuso fué, 
que todos los confesores religiosos, aun aquellos que 



^^ ^■^ 




Copiado' de la galería de la sala de Cabildo. 
(DÉCIMOPRIMERO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Fray Tomás de Monterroso, 

Del orden de Predicadores, entró de Obispo por Diciemhre de 1665 y murió 
en 26 de Enero de 1678. 



—29— 
tuvieran licencia, comparecieran ante un sínodo pa- 
ra ver si tenian la suficiencia necesaria, apercibidos 
de que, si trascurrido im mes no se presentaban, 
quedarían suspensas las facultades que tuvieran para 
predicar y confesar, hasta que examinados alcanza- 
ran nueva aprobación: los religiosos opusieron á esa 
determinación un decreto apostólico de Inocencio 
X. No queriendo obedecer, el Illmo. Diocesano les 
impuso entredicho en su ministerio, j así permane- 
cieron por algún tiempo. Estas fueron graves opo- 
siciones contra el Illmo. Monterroso; con la pruden- 
cia cristiana y con acierto singular siguió gober- 
nando su Diócesis y usó de medios excelentes; con 
la palabra, con el ejemplo y aun por medio del pin- 
cel instruia á sus diocesanos en la moral, buenas 
costumbres y obediencia á sus superiores, pues man- 
dó pintar varios cuadros, ejemplares que mandó co- 
locar en la Iglesia Catedral y otros lugares públicos 
de su Obispado. 

En su tiempo acaeció este inesperado suceso: ha- 
biéndose incendiado el convento de Bethlemitas, 
que está en las orillas de esta ciudad, hacia al Nor- 
te, ya de accidente ó ya por descuido, abrasó el nie- 
go toda la iglesia y redujo todo á cenizas, quedan- 
do ileso, solamente el henzo de la Santísima Virgen 
de Guadalupe para favorecernos, milagro que decla- 
ró su Illma. con las más menudas circunstancias, y 
quedó por titular de la iglesia del mencionado con- 
vento y se solemnizaba cada año con magnífico cul- 
to. ¡Oh! sí! como que es Patrona universal de la 
República Mexicana. 

Fundó el Colegio Seminario de esta ciudad; no 
sólo con la autoridad real de la Eeina Gobernadora 
María Ana de Austria, como consta en la cédula 
dada en Madrid con fecha 12 de Abril de 1673. si- 



— so- 
nó que también y principalmente con Breve Pontifi- 
cio de su Santidad el Sr. Inocencio XI, su data en 
Roma, 20 de Febrero de 1677. (1) No vio el edificio 
concluido, á quien tenia tanto anhelo, porque descen- 
dió y sucumbió en el sueño eterno el 23 de Enero de 
1678, y con general sentimiento de esta ciudad fué 
sepultado en esta Santa Iglesia Catedral. A este 
Prelado se debe el reglamento del Santo Diezmo 
que deben pagar los indios y españoles. 



(1) Estos documentos se hallaban en la biblioteca del Seminario, se 
extraviaron cuando fué la ocupación de los edificios de instrucción pú- 
blica, y otros muchos preciosos documentos como Cédulas, Breves, fun- 
daciones de becas, etc., etc. 



--s^Sfi^e^e^- 




\^ ^^ 




Copiado de la gaíeria do la sala de Cabildo 
(DÉCIMOSEGUNDO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Nicolás del Puerto, 

Canónigo Doctoral de la Metropolitana de México, natural de Santa. Cata- 
rina Minas, en este Obispado de Oaxaca, entró de Obispo de esta Dió- 
cesis el 7 do Febrero de 1679 y murió en 13 de Agosto de 1681. 



—31- 



B>S'CíMMl^raM BÍMMál^. 



■ EL ILllia SI!, D, í 



No hay duda que el genio, la instrucción y las 
virtudes levantan á las alturas de la dignidad y del 
poder al hombre. Este Illmo. Prelado, natural de 
Santa Catarina Minas, parroquia de este Obispado, 
pueblo situado hacia el Sur, distante nueve leguas de 
esta capital, hijo de padres nobles ó caciques, I). Mar- 
tin Ortiz del Puerto y D^ Marta Colmenares Salgado, 
deseoso de instruirse en las letras é inspirado por la 
Divina Providencia para alistarse en las banderas 
del apostolado de Jesucristo, voló á buscar la cien- 
cia en la Capital de México. Fué colegial del Real 
de San Ildefonso en aquella ciudad, se distinguió en- 
tre sus condiscípulos por su claro talento y se hizo 
acreedor al aprecio de las personas notables de aque- 
lla corte. Según tradición, en una de las conferen- 
cias literarias que tuvo, á la que asistió el Illmo. y 
Excmo. Sr. D. Juan de Montano, observando este 
Prelado la mesura y destreza del joven en las reso- 
luciones acertadas que daba á las objeciones que le 
ponian, exclamó diciendo: "¡Ah! este joven va á ser 
la gloria y honra de su país; la Providencia Divina 
ha mandado el rocío de su gracia sobre el valle de 
Antequera; éste será grande en los tiempos venide- 
ros; yo tuve la dicha de oirlo, pero no tendré la ven- 
tura de verlo." 



—32— 
He aquí que se cumplió su pronóstico. Recibió el 
Sr. del Puerto el grado de Doctor eu los Sa^rrados 
Cánooes por la Uuiversidad, y abogado de la Real Au- 
diencia, donde se admiraba su elocuencia cuando ha- 
blaba, aún en los estrados. En una historia biográfi- 
ca, que corre en manos de algunas personas, bajo el 
nombre de "Apuntes," se dice "que el Illmo. Sr. D. 
Nicolás del Puerto vino á esta ciudad y que aquí tuvo 
un disgusto, que fué el de haber sido reprobado en 
un sínodo; que esa fué la causa de su separación, y 
que en la cuesta de Calderón de San Juan del Esta- 
do, sacudió el polvo de su calzado y juró no volver 
á esta capital si no era de Obispo, como cosa difíciL 
No es exacta esa versión; es verdad que vino á su 
país natal, pero de sacerdote; como domiciliario de 
aquella Metrópoli, tuvo que volverse. Fué canóni- 
go Doctoral de la Catedral de México, por oposición, 
y Comisario general del Santo Oficio en este reino. 

En esa época gobernaba la Iglesia Metropolitana 
el Illmo. y Excmo. Sr. Dr. Fray Pelayo Enrique de 
Rivera, y sucedió haberse acabado la última publi- 
cación de las Bulas llamadas de la Santa Cruzada, 
sin haber venido nuevas ni los reales despachos 
del Rey para la predicación siguiente. Sobre este 
asunto hubo varios pareceres y doctrinas escritas: 
consultándolo al Sr. Dr. D. Nicolás del Puerto, dio 
su parecer de que se resellaran las que hablan que- 
dado y que se hiciera nueva publicación, cuya re- 
solución se tomó: hizo un manifiesto sobre su reso- 
lución donde mostró su sing;ular v erudita instrucción, 
y que remitió al Real Tribunal de España: en pre- 
mio de tan acertada resolución, el Consejo de la 
Reina Gobernadora María Ana de Austria, lo pre- 
sentó á la Santa Sede Apostólica para la Mitra de 
este Obispado. Su Santidad el Sr. Inocencio XI 



—33— 

mandó las Bulas ca el año de 1678, y el Illmo. Sr. 
Arzobispo iVguilar j Seigas lo consagró en la Ca- 
pital del reino. Hizo su arribo á esta ciudad el 7 
de Febrero de 1679; tomó posesión de la silla epis- 
copal de esta Santa Iglesia; fué protector de las 
ciencias, é instrucción y enseñanza pública; puso su 
mayor esmero en el Seminario Conciliar, en donde 
por entonces no se hablan establecido todas las cá- 
tedras necesarias; fundo dos de Gramática, una de 
Filosofía, dos de Teología de prima y vísperas, y 
donó su grande librería al Colegio Seminario. Dis- 
poniendo la santa visita de su Diócesis para arre- 
glar las parroquias y establecer escuelas, cuando 
cayó en el lecho del dolor y falleció en esta capital^ 
el 13 de Agosto de 1681, y se sepultó en la capilla 
de San Pedro de esta Isclesia Catedral. 



3-H3¿ 



-34— 



3>lG!MWI^E£^líE0 B>IM1SAI^. 



EL ILLIO. ¡I I ISIDEO MMU. 



Luego que fallecía un Obispo los religiosos ponían 
todas sus relaciones en movimiento con el Vi rey y en 
la corte de España, á fin de que el Rey nombrase á 
un religioso de su Orden para este Obispado, ó por 
lo menos un sacerdote que fuera adicto á ellos y 
estuviera de su parte en las antiguas pretensiones 
de no sujetarse al Ordinario en la provisión de cura- 
tos y sínodos. Sin embargo de ese empeño, no fué 
electo otro que el Illmo. Sr. D. Isidro Sariñana. Na- 
ció en México el 15 de Mayo de IGol, hijo de D. 
Martin Sariñana y D*^ María Medina Cuenca, per- 
sonas justificadas en virtud; hizo sus estudios en la 
Universidad de la misma Capital, donde se distin- 
iTuió no sólo en la ciencia literaria sino en el ejerci- 
cio santo de las virtudes, que le merecieron ser uno 
de los apóstoles de Jesucristo. Como sólo Dios co- 
noce nuestros corazones y tiene desde la eternidad 
señalado el camino por donde quiere guiarnos, el Sr. 
Sariñana carecía de los recursos necesarios y no po- 
día satisfacer la condición de un patrimonio, según 
los Sagrados Cánones, para el sacerdocio; pero un 
pariente de él, en atención á sus virtudes y voca- 
ción, fundó una capellanía en su beneficio y se or- 




v„^^ 



■?^íí 






Copiado (le la galería de la sala de Cabildo. 
(DECIMOTERCERO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Doctor D. Isidro Sariñana, 

Natural de México, Arcediano de aquella Santa Iglesia; entró de Obispo en 

esta Diócesis en 6 de Setiembre de 1685 y murió el 10 de 

Noviembre de 169(!. 



Qí^ 



ÓO 

deiió de sacerdote; recibió el grado de Doctor en 
Sagrada Teología; fué catedrático de Sagrada Escri- 
tura en la Eeal Universidad de aquella Capital; mer- 
ced á su ilustración y buenas cualidades mereció ser 
cura de la parroquia de la Santa Veracruz, y por 
concurso lo fué del Sagrario Metropolitano; por opo- 
sición obtuvo. la canonjía Lectoral, y después ascen- 
dió á Chantre, Arcediano y Examinador sinodal del 
Arzobispado, y Calificador del Santo Oficio de la In- 
quisición. 

Electo Obispo de esta Diócesis en Abril del año 
de 1683, fué preconizado por su Santidad Inocencio 
XI y consagrado por el Illmo. Sr. Arzobispo D. Fran- 
cisco Aguilar y Seigas. Luego que tomó posesión 
de su Obispado, se gano las mayores estimaciones 
del Cabildo, clero, religiosos y demás subditos, que 
admiraban en su pastor el más hermoso conjunto de 
prendas: de delicadísima conciencia, grande y elo- 
cuente predicador, prudente, humilde, afable, benig- 
no, justiciero, propicio, celoso del bien común. Bus- 
caba á los enfermos para socorrerlos con liberal ma- 
no; fué defensor de la libertad eclesiástica, y lo nia- 
nifestó con poner entredicho á cierta iglesia por ha- 
ber sacado de ella un reo por orden de la autoridad 
civil, sin llevar los requisitos que para esos casos pre- 
venía el derecho de asilo; era, sin embargo, modera- 
do en su persona y familia á la vez que muy exacto 
en su ministerio. Según algunos de sus contempo- 
ráneos dicen, vestía de gamuza y cubierto de remien- 
dos; un solo vestido usó en todo el tiempo que ad- 
ministró su episcopado. 

Procuro con empeña extirpar la idolatría, ense- 
ñando y practicando actos de fé con los neófitos, y 
haciendo una cárcel en el Palacio Episcopal para los 
idólatras contumaces. Dejó buenos recuerdos en 



—36— 

las muchas consagraciones de campanas que hizo en 
las visitas de su Diócesis. Consagró asimismo el 
templo de Nuestra Señora de la Soledad, con toda la 
solemnidad posible, el 6 de Setiembre de 1690. Fun- 
dó un Colegio (1) para instrucción de niñas en esta 
ciudad, con un capital de $6,000 para el sosteni- 
miento del débil sexo, é igualmente reparó el Colegio 
Seminario. Falleció en 10 de Noviembre de 1696, 
abrazando la sagrada Biblia, y su cuerpo se sepultó 
en esta Santa Iglesia Catedral. 



(1) El que se conoce eu la presente época con el nombre de Acade- 
mia de Niñas, era un templo de virtud de donde salían modelo de espo- 
sas, porque primero se formaban en la moral y después se les enseñaban las 
labores de mano y aquello que era necesario para el régimen de una casa. 
En el que es zaguán estaba la iglesia donde se celebró por muchos años 
el augusto sacrilicio de la Santa Misa, hoy profanado á causa de la inmo- 
ralidad. 



- c-5 » ^9íE ee-$-c — 



A 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 
(DECIMOCUARTO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Fray Manuel de Quiros, 

Monge de San Benito, electo Obispo de esta Diócesis el 9 de Diciembre de 
léfñ, y murió el 9 de Marzo de 1699. 



-37 



B-l'GIMO'G^MW Í>I-(>(ÍI^SÍI-^', 



EL iLüiía ^(1. BU m\ ímií wi $mí 



V^eritícada la muerte del Sr. Sariíiana el 10 de 
Noviembre de 1696, el Cabildo eclesiástico gobernó 
la Diócesis por espacio de dos años, hasta el 9 de 
Diciembre ele 1698 en que tom(5 posesión el Illmo. 
Sr. Fray Manuel de Quiros. Nada dicen los escri- 
tores que se lian ocupado de este Olmo. Obispo, 
acerca del lugar y fecha de su nacimiento, y tan sólo 
el Conciho Segundo mexicano asienta que era monje 
del gran Padre San Benito, que entró á gobernar es- 
te Obispado el 9 de Diciembre de 1698 y falleció el 
9 de Marzo de 1699. Su enfermedad y su muerte 
violenta no dejaron más noticias que la opinión y 
fama de sus buenas virtudes, que lo hicieron acree- 
dor al aprecio y sentimiento de sus diocesanos. 
Otro escritor dice que era natural de la Villa de Tin- 
co, en las montañas de Oviedo, hijo de los señores 
de la casa de Tinco; pero quedamos en la misma du- 
da porque no se dice quiénes eran sus padres. Se 
sepultó en la capilla de los Señores Obispos de esta 
Toflesia Catedral. 



38 



B>MIMMí?3EiTO Í>Í;O«MI0, 



£1 lllflio. k k Fray ká 



En la serie de los Señores lUmos. Diocesanos, cu- 
yos hechos veaimos relatando, el Ulmo. Sr. Fray Án- 
gel Maldonado ocupa el lugar de decimoquinto 
Obispo de Oaxaca, natural de Ocaña en el Arzobis- 
pado de Taledo, religioso de la Orden del gran Padre 
San Bernardo. En su convento fué maestro de no- 
vicios, pasó á Alcalá á recibirse de Doctor, donde lo 
nombraron catedrático de Sagrada Teología en aque- 
lla Universidad, y allí enseñó la ciencia de Dios con 
el aplauso correspondiente á su singular genio. 
Nombrado por el Rey Felipe V secretario particu- 
lar, manifestó pronta expedición en los negocios 
que tenia encomendados como defensor de los dere- 
chos de la Corona del católico Monarca. En 1698 
fué presentado para el Obispado de Honduras; á los 
dos años fue preconizado para esta Diócesis, toman- 
do posesión el dia 2 de Julio de 1702. Al momento 
manifestó con su ejemplo sus grandes virtudes y su 
acendrada caridad. Habiendo tomado posesión, ob- 
servó las ruinas en que yacía la Matriz de su nueva 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 
(DECIMOQUINTO DIOCESANO.) 

El lllmo. Sr. Dr. D. Fray Ángel Maldonado, 

Del Orden de San Benito, natural de Ocaña, entró en este Obispado en 20 
de Jidio de 1702 y murió el 17 de Abril de 1728. 



—39— 

Diócesis: consultando cou el Veoerable Cabildo man- 
dó derribar la Santa Iglesia Catedral; aun sin tener 
los caudales suficientes la deshizo y fabricó de nue- 
vo de manipostería y de arquitectura toscana, pro- 
porcionándose los medios necesarios para su conclu- 
sión; á su inteligencia se le debe la misma iglesia, el 
Sagrario del Santísimo Sacramento ó capilla del cu- 
rato. En la capilla de Guadalupe se mantuvo el 
coro todo el tiempo que duró el trabajo. Con- 
cluido, premió á la Santa Iglesia con cuatro pre- 
bendas que estableció: dos de oposición y dos de 
merced. 

El celo con que gobernó su Obispado lo hizo 
ser amantísimo á su clero, el que fomentó y prote- 
gió de todas maneras. Tuvo que vencer muchas di- 
ficultades para aumentar veintisiete curatos más de 
los que tenia el clero secular. En esa época mandó 
el Virey suspender la fábrica déla iglesia de Cuila- 
pam, á petición del Marqués, señor de aquellos lu- 
gares en donde estaban trabajando los padres domi- 
nicos; dicha iglesia, en tal estado, pasó el curato á la 
Mitra. Protegió con esmero al Colegio Seminario; 
dio las constituciones que aprobó su Majestad; tam- 
bién dio reglas para el Colegio de niñas doncellas 
de esta ciudad. El Illmo. Sr. Maldonado era un 
insigne literato, un predicador privilegiado; sus ser- 
mones fueron impresos y tuvieron la aceptación de 
los hombres instruidos. Como literato erudito soli- 
citó de la Real Audiencia de Indios, por medio de 
una erudita disertación, una real cédula para que 
fuese abolido el palo de pulque y otras misturas con 
que componian el pulque para que fuera agradable 
al paladar, pero dañoso al individuo y sumamente 
embriagante. También consiguió de la Sede Apos- 
t<)lica dos Bulas, y del Yirey una real cédula para 



— áO— 

!a ñmdaciou del templo de San Felipe Neri, con to- 
dos sus privilegios j preeminencias, los mismos de 
qiie goza el Oratorio de Roma; dio el terreno j do- 
nó lina cantidad de dinero para la fábrica del tem- 
plo. Tenia cierta inclinación al santuario de la So- 
ledad, donde estableció diez fiestas solemnes con Mi- 
sa, Maitines, Sermón, fincando una suma regular 
para su celebración de cada año. Fué promovido 
para los Obispados de Michoacan j Orihuela, los 
que no admitió por no desamparar á sus ovejas, 
que amaba con ternura; daba audiencia á todo gé- 
nero de personas, esmerándose principalmente en 
la curación de los enfermos, atrayéndose las volun- 
tades de todos por la peculiar afabilidad con que 
componía las disensiones privadas como públicas. 
No sólo hizo bienes á la ciudad sino á los pueblos 
de su dilatada Diócesis en varias visitas que verifi- 
có. (1) He aquí un varón justo que cumplió con 
las palabras del apóstol: oportet Episcopum esse Iws- 
pitalem., hcmgnum, sohrium, justum, Sanctum, conti- 
nentem, amplectentem eum qiii secimidum doctrinam 
est, fidelem sermonem. 

Según un historiador de esa época afirma, el 
Illmo. Fray Ángel Maldonado, para tener que dar- 
les á sus pobres, vestia un tosco sayal, observaba 
todas las reglas de su convento, rezando maitines 
á media noche; en su palacio no se encontraba una 
alhaja de valor, pues su servicio era de tosco ba- 
rro. De manera que cuando se enfermó, una perso- 
na de abundantes recursos de esta ciudad, le pro- 
porcionó cama y ropa necesaria, según lo merecia 
su diouidad. 

(1) Arregló lui Araucoi ó cuailraate para los curatos de su Obispado, 
nue después causó muchos disgustos á sus sucesores, cuando las circuns- 
tancias de los tiempos modernos va \\o eran las mismas que las de los au- 

leriorr-s. 



—41— 

Murió en medio del dolor universal, después de 
haber hecho que fuese jurado por Patrón especial 
de esta Diócesis al Castísimo Patriarca Señor San 
José, para que librase á esta ciudad de los temblores, 
é igualmente extirpó los vicios j muchas idolatrías. 
Yoló su alma cá la mansión celestial el dia 17 de 
Abril de 1728 y su cuerpo se sepultó en la Iglesia 
Catedral de esta ciudad. 



—42- 



B']|{ííM'^SlIT^ í>l^{:^MáI^. 



El lili, k k Fraj 



idgi 



No puede faltar, sin grave detrimento en una Dió- 
cesis, el Pastor que deÍDe dirigir y alimentar á sus 
ovejas con el pasto espiritual, como que está escrito: 
que el hombre no solamente vive del pan material, 
sino de toda palabra que viene de Dios. La Provi- 
dencia Divina llenó la vacante del Sr. Maldonado 
con un Prelado virtuoso, para que fuera el consuelo 
de los diocesanos. El lUmo. Sr. Dr. Fray Francisco 
Santiago Calderón es el nuevo Prelado de la Mitra 
de Antequera, Valle de Oaxaca. Nació en la villa 
de Torralba y fué en su vida bastante distinguido del 
Rey. El señor su padre lo quería dedicar á la car- 
rera de la política para que tuviera grandes distin- 
ciones en la sociedad; pero Dios Nuestro Señor en 
sus altos designios le tenia reservado para uno de 
sus apóstoles. El joven lo abandona todo y abra- 
za la carrera del claustro. Entra de novicio en el 
Sacro Real y Militar Orden de Nuestra Señora de 
la Merced, en la ciudad de Cuenca, donde hizo su 
carrera literaria. 

El maestro de novicios, observando en aquel jo- 
ven cierto fondo de capacidad y cierta brillantez de 
ingenio, poco regular en otros de aquella edad, re- 
solvió no perder diligencia alguna para cultivarle. 
Después de una vasta instrucción fue Lector de ar- 




Copiado de ía gaíeria de ia sala de Cabildo. 
(DECIMOSEXTO DIOCESANO.) 

El lUmo. Sr. Dr. D. Fray Francisco de Santiago 
Calderón, 

Natural de la Villa de Tor ralba, Obispado de Cuenca, del Orden de Ntra. 

Sra. de la Merced; entró de Obispo de esta Diócesis á 18 de Junio de 

1730 y murió ellS de Octubre de 1736. 



— á3~ 
tes en el convento de la ciudad de Huete y cate- 
drático de Sagrada Teología en los colegios de su 
religión, de las ciudades Salamanca y Alcántara; 
Kector y Comendador de su Orden en la corte de 
Madrid; Provincial de Castilla, Visitador de los con- 
ventos de Galicia y Asturias; Teólogo de la Nuncia- 
tura de España. En 1728 la Cámara Real de In- 
dias le consultó dándole el primer lugar para el 
Obispado de Guatemala; pero en el mismo año fué 
persentado para esta Santa Iglesia oaxaqueña y 
consagrado eu Madrid. 

Hizo su entrada el dia 2 de Junio de 1730 y to- 
mó posesión el dia 8 del mismo mes. 

La Iglesia Catedral estaba sin torres, porque con 
la muerte del Illmo. Sr. Maldonado paralizó el tra- 
bajo, aunque los señores Capitulares continuaron 
haciendo el ciprés, la crujía y otros adornos del inte- 
rior de la iglesia. Luego que vio que su santa Ma- 
triz estaba sin torres, las mandó fabricar del mejor 
estilo de arquitectura y pulimento que se usaba en 
aquella época, y le dio mejor simetría con un hermo- 
so reloj que le regaló el Rey y lo colocó con la fecha 
que tiene (1755), que hasta la presente sirve, aunque 
con alguna irregularidad. Después de terminadas 
las torres consagró la Santa Iglesia Catedral el 
dia 12 de Julio de 1733, adornándola con ricas col- 
gaduras y alfombras; asistiendo á la consagración 
las comunidades religiosas, Ayuntamiento, Inten- 
dentes y todas las personas notables de la ciudad. 

El Ulmo. Sr. Calderón siguió el ejemplo de su 
antecesor, ejerciendo la misericordia que experimen- 
taron los pobres con las copiosas limosnas que 
recibían, no solamente de su liberal mano, sino 
que encomendaba á los señores curas á quienes da- 
ba sumas considerables para que repartieran á los 



—44^ 

enfermos al tiempo de administrarles los Santos Sa- 
cramentos. Fincó una suma de $6,000 en favor del 
Colegio de niñas, para sus alimentos y educación re- 
ligiosa de las mencionadas niñas. Dotó ó fincó un 
aniversario á Nuestra Señora de la Merced con 
Vísperas, Maitines, Misa y Sermón. En su feliz go- 
bierno mucho fue el celo que tuvo para la instruc- 
ción, no sólo de su clero sino de toda la juventud. 
En el corto tiempo que gobernó hizo una visita al 
vasto Obispado, estableciendo escuelas bajo la di- 
rección de los señores curas, no sólo en las cabece- 
ras, sino en los pueblos remotos de las parroquias, 
para que aprendiesen la doctrina cristiana y el idio- 
ma castellano, prohibiendo á los preceptores el 
que hablaran á los niños en su idioma zapoteco, 
según la mente del Rey. Estableció una Cátedra 
de canto llano en el Colegio Seminario, porque pa- 
ra ordenar á sus subditos queria que no solamente 
fueran examinados en suficiencia moral y latini- 
dad, sino que estuvieran pro utos en saber el canto 
llano. En fin, todo su gobierno fué benigno, pues 
no tuvo intención de dañar á persona alguna: ha- 
biendo recibido los Santos Sacramentos con demos- 
traciones muy cristianas, pidió perdón de rodillas 
al que tuviera ó pudiera tener algún sentimiento: 
poco antes de morir mandó que le entonaran el 
Credo que el mismo entonó: antes de concluirlo 
voló su alma á la mansión eterna el dia 13 de 
Octubre de 1736: se le dio sepultura en la capilla 
de Nuestra Señora de la Merced, en la Santa Igle- 
sia Catedral de esta ciudad. 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 
(DÉCIMOSÉTIMO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. y Maestro D. Tomás Montano, 

Natural de México, Dean de aquella Metropolitana, entró en este Obispado 
en 21 de Diciembre de 1738 y murió en 18 de Setiembre de 1742. 



—45 



í>í^{ímMHÍM^ í>B€lSáM. 



EL ILll 1 M. D, 



¡Admiremos una vez más los medios de que se 
vale la Providencia Divina para ir preparando el 
camino que lian de recorrer los pueblos en su mar- 
cha hacia la perfección cristiana! 

Aún no habia cumplido el año de viudedad la 
Santa Iglesia oaxaqueña, cuando ya era electo Obis- 
po de esta Diócesis el lUmo. Sr. Dr. D. Tomás Mon- 
tano, natural de la ciudad de México: fué colegial 
del Colegio Real de San Ildefonso, Prebendado^ 
Examinador Sinodal del Obispado de Michoacan, 
Canónigo, Tesorero, Chantre, Arcediano, Dean de 
la Santa Iglesia Metropolitana de la ciudad de Mé- 
xico, Rector tres veces de la Real Universidad. Re- 
cibió las Bulas el dia 23 de Julio de 1737 y consa- 
grado en el mismo año por el Illmo. Sr. Arzobispo 
Dr. D. Juan Antonio Yizarron y Eguirreta. Llegó 
á esta ciudad el dia 21 de Diciembre de 1738, al 
dia siguiente tomó posesión; gobernó sólo tres años: 
en el corto tiempo se hizo dueño de las voluntades 
de todos sus diocesanos por su amabilísimo trato, 
profunda humildad y sumo desinterés; manifestó su 
erudición en el pulpito y en las conferencias mora- 



— á6— 

les á que asistía todo el clero un dia en la semana, 
en la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe de la 
Santa Iglesia Catedral, las que el mismo Señor Obispo 
presidia, señalando de una para otra semana la cues- 
tión j caso que se habia de resolver, asignando asi- 
mismo dos réplicas para que arguyeran, con facul- 
tad á todos los demás para que propusieran las di- 
ficultades que quisiesen: el amor á las letras le movió 
á dotar una beca en el Colegio Real de San Ildefon- 
so en México con la cantidad de 6,000 pesos, para 
que un niño noble y pobre, que hubiera vestido beca 
en uno de los colegios de esta ciudad, pasase á estu- 
diar facultad mayor hasta graduarse; é igualmente 
fincó un capital en el Colegio de la Compañía de Je- 
sús, para que el dia último del año, en la noche, se 
expusiese en veneración publica al Santísimo Sacra- 
mento, predicándose un sermón y cantándose un so- 
lemne Te Deum en acción de gracias á la Divina Pro- 
videncia por los beneficios que nos prodigó en el año 
que finalizó. Este acto religioso á la presente se solem- 
niza en la iglesia de San Felipe Neri sin fondo ni 
renta alguna: se estableció en este templo desde la 
extinción de la Compañía de los Jesuítas. Por últi- 
mo, habiendo visitado algunos partidos del vasto 
Obispado, los que no pudo arreglar por haberse eu- 
fenuado violentamente, finalizó sus dias el dia 18 de 
Setiembre con honor y méritos en el año de 1742, 
y sus restos se sepultaron en la capilla de los Seño- 
res Obispos de la Santa Iglesia Catedral. 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 
(DECIMOCTAVO DIOCESANO.) 

El lUmo. Sr. Dr. D. Felipe Gómez de Ángulo, 

Natural de Burgos, Dean de la Santa Iglesia de Puebla, entró en este Obis- 
:pado el año de 1745 y murió el 28 de Julio de 1752. 



47- 



EL ILIIO, SU. Di!. I 



En la envidiable tranquilidad que gozaba la Nue- 
va España, pasaban los años sin que la turbaran 
acontecimientos notables más que de poco interés. 
Hacia que los destinos de la Nación estuvieran pro- 
vistos, y principalmente los Obispados, de instruidos, 
virtuosos y caritativos Prelados, porque en ellos po- 
nía el Rey toda su confianza. Muerto el Sr. Obispo 
Montano el Illmo. Cabildo hizo su elección, obrando 
en todo conforme á los Sagrados Cánones, mandan- 
do la terna al Rey, á quien le pertenecía la exclusi- 
va, según el Concordato que obraba entre la Iglesia 
y su Majestad Felipe IV. Presentó el Señor Dean 
y Gobernador de la Sagrada Mitra de la ciudad de 
Puebla de los Angeles á D. Felipe Gómez de Án- 
gulo para este Obispado de Antequera, Valle de Oa- 
xaca, al Sumo Pontífice Sr. Inocencio X. El Sr. 
Ángulo, oriundo de las montañas de Burgos, hijo 
de padres nobles, fue Doctor en ambos derechos, 
abogado de las Reales Audiencias de Guatemala y 
México; por sus méritos consiguió un curato en la 
ciudad de Guatemala, donde fué Provisor, y de allí 
pasó á la canonjía de la Santa Iglesia Catedral de 
Puebla; consagrado por el Illmo. Excmo. Sr. Arzo- 
bispo Dr. D. Juan Antonio de Vizarrou y Eguirreta. 
En el año de 1745 arribó á esta ciudad y dio princi- 



—48— 
pió á su gobierno comenzando por saber quiénes eran 
las personas pobres, viudas, doncellas, á quienes se- 
ñaló un semanario para el socorro de sus necesida- 
des. Su genio era perspicaz, violento en los nego- 
cios, siempre fué pronto en su expedición, para cuyo 
fin estableció y fomentó el correo semanario, de 
donde resultó mucho bien al comercio y vecindad 
de esta ciudad. Lo espiritual lo enriqueció con 
haber puesto en práctica el Santo Jubileo Circular. 
Fincó un capital para que se pagaran los sermones 
de Miserere que se predicaran los Viernes de Cua- 
resam en la Santa Iglesia Catedral; también dotó 
á varios niños para el estado religioso; reparó el Hos- 
pital Real de San Cosme y San Damián que visitaba 
con frecuencia; era el consuelo de los enfermos á 
quienes socorría con grandes limosnas y saludables 
consejos, poniendo especial cuidado en sus alimen- 
tos que estuvieran bien sazonados. En una palabra, 
su afabilidad, mansedumbre y demás virtudes lo 
hacian acreedor y recomendable á todos sus subdi- 
tos y más cuando lo veian empeñado en emprender 
las cosas más arduas y conducentes al bien y utili- 
dad pública. Falleció á los 28 dias del mes de Ju- 
Ho de 1752 y se sepultó en la Santa Iglesia Cate- 
dral. 





% 








Copiado de la galería de la sala de Cabildo, 
(DECIMONOVENO DIOCESANO.) 

El lUmo. Sr. Dr. D. Buenaventura Blanco, 

Natural de Vdlladolld en España, entró en esta ciudad el dia 4 de No- 
viembre de 1754 y murió el 11 de Mayo de 1764, 



—49— 



B'MÍMO^I^IO í>Í^GlSáI{>. 



El lio. k k I Mmwim ineo j Helpero. 



Después de dos centurias que esta provincia de 
Anteqnera profesaba el cristianismo, aún no estaba 
bastante instruida en la observancia de los divinos 
preceptos j era necesario que un apóstol de Jesu- 
cristo viniera á instruirla con su palabra y ejem- 
plo. 

El lUmo. Sr. Dr. D. Buenaventura Blanco y Hel- 
guero, natural de Yalladolid, provincia de segunda 
clase, hizo sus estudios en el Colegio mayor de San 
Ildefonso de la ciudad de Alcalá. Los autores que se 
han ocupado de su biografía no nos dicen quiénes 
fueron sus padres, sólo nos dicen que fue Canónigo 
Doctoral de la Santa Iglesia de Calahorra (1), Visita- 
dor, Provisor y Vicario general de aquel Obispado. 
El Rey Fernando VI lo presentó á la Santidad del Sr. 
Benedicto XIV en el año de 1753; consagrado en 
dicha ciudad de Calahorra, de allí fue promovido 
para esta Santa Iglesia oaxaqueña. Hizo su en- 
trada el 4 de Noviembre de 1754: fue recibido con 
entusiasmo y aplauso general de toda esta ciudad. 



(1) Ciuclad de 1,400 vecinos de la provincia de Logroño, á 8 leguas 
distante de Madrid. Ciudad célebre. 

8 



—50— 
Luego que tomó posesión, pretendió poner el mayor 
esmero en destruir los vicios y establecer la más 
puntual observancia de los divinos preceptos, en lo 
que trabajó con su infatigable celo, tesón y cons- 
tancia, valiéndose de todos cuantos medios eran ó 
parecían conducentes á este fin. Estableció una A- 
cademia de Liturgia ó ceremonias del Santo Sacri- 
ficio de la Misa en el Colegio Seminario. Mandó 
que las conferencias morales se hicieran en el Cole- 
gio cada semana, las que después se establecieron 
en el Oratorio de San Felipe Neri. Ordenó que á los 
que pretendieran las sagradas órdenes se les hicieran 
informaciones secretas de su vida, costumbres, etc., 
etc., á más del riguroso examen ad Ciiram anima- 
rum, desde el sagrado subdiaconado. 

El deseo que tuvo al bien común lo trajo siem- 
pre en desvelo; era lo que más ocupaba su aten- 
ción; queriendo la perfecta instrucción en la doc- 
trina cristiana y misterios de Nuestra Santa Reli- 
gión, para lo cual dispuso que todos los predicadores 
explicasen un punto de doctrina, como ya se acos- 
tumbraba en todo el Obispado, y que todos los Do- 
mingos del año concurriesen los preceptores de las 
escuelas con sus discípulos á la Santa Iglesia Cate- 
dral, desde donde se unia con ellos; sahan en pro- 
cesión cantando la doctrina por las calles hasta 
San Felipe Neri, donde un padre explicaba un pun- 
to de ella en una plática, y los demás padres jun- 
taban cada uno su escuela y el Señor Obispo la 
suya; examinaban á los niños para ver si entendían lo 
mismo que respondían de memoria á las preguntas 
que les hacían; les explicaba largamente, lo mismo 
hacia con las niñas mandándolas á la iglesia de 
San Francisco, donde también eran doctrinadas. 
Hizo procesiones de penitencia en distintas ocasio- 



—51— 

nes por varias necesidades, en ellas iban repartidos 
los padres de San Felipe Neri, de distancia en dis- 
tancia, predicando con fervorosas exhortaciones, mo- 
viendo los ánimos de los fieles, siendo S. S. Illma. 
el primero que, con una corona de espinas y una 
soga al cuello y crucifijo en la mano, el rostro cu- 
bierto^ sin más vestiduras que una sotana, predi- 
caba con sa palabra y ejemplo la penitencia. Con 
su grande eficacia consiguió extinguir las concurren- 
cias que habia de hombres y mujeres en los pueblos 
circunvecinos de esta ciudad, en que se cometían 
muchos excesos con escándalo de la sociedad. 

En el Hospital Real fabricó á su costo dos enfer- 
merías abastecidas de camas y demás ropa necesa- 
ria para los enfermos. Donó una botica, que man- 
dó traer á España en valor de mil cuatrocientos pe- 
sos, con todos sus instrumentos, que aún no se cono- 
cían aquí, y provisión de todas las medicinas. Te- 
nia la devoción que en las festividades de Nuestro 
Señor Jesucristo y la Santísima Virgen solicitaba 
de un anciano, una anciana y un niño pobres, á 
quienes servia personalmente en su mesa, en honor 
de Jesús, María y José. Se esmero en adornar la 
Santa Iglesia Catedral, comenzando con el antiguo 
sagrario del altar mayor donde se colocaba el San- 
tísimo Sacramento, que pesaba cuatrocientos vein- 
ticinco marcos de plata; lo deshizo y le añadió otros 
setecientos catorce marcos. Lo fabricó (1) de ma- 

(1) La Catedral, su arquitectura es del orden toscauo, de tres naves; 
al Norte tiene ocho capillas inclusive la del Sagrario: al Sur, seis capi- 
llas con la de Guadalupe y una capilla exterior que se nombra de Ánimas. 
El frontispicio es de orden corintio con sus siete puertas: una hermosa 
sacristía; la casa muy amplia para las oficinas de Clavería y vivienda del 
Padre sacristán y Colegio de Infantes que tenia, hoy se hallan enajenadas 
en fuerza de las circunstancias. 

Interior de la Santa Iglesia Catedral: en el altar mayor un magnífico 
ciprés con sus columnas de mármol jaspeado: en la ciisj)ide, la Santísima 



—52— 

yor dimensión y pulida construcción^ cuyo peso era 
de mil ciento treinta y nueve marcos; la hechura le 
costó $1,500. Eeparó la iglesia de Jalatlaco has- 
ta ponerla en uso del culto divino, fuudó la iglesia 
del Patrocinio de la Santísima Virgen y adelan- 
tó mucho en su trabajo; pero no tuvo el gusto de 
verlo acabar. Por último, extenuado por sus mu- 
chas enfermedades y penitencias que lo postraron 
en el lecho del dolor, al recibir el Sagrado Viático 
exhortó fervorosamente á todos los asistentes al 
servicio de Dios con aquellas palabras del apóstol: 
Omnis qui in agone contendit ah ómnibus se abstinet, 
et illi quidem ut corruptibilem coronam accipiant, 
nos aiitem incorruptam. En fin, recibió el pan de 
los ángeles con grande edificación, poniéndose una 
corona de espinas y una soga al cuello. Falleció 
el dia 11 de Mayo de 1764 y su cuerpo se sepultó 
en esta Santa Iglesia Catedral en la capilla de San 
Pedro. 



Virgen de la Asunción: el sagrario donde se colocaba el Santísimo Sacra- 
mento era de plata pulida con el peso de 1,139 marcos, cuatro frontales 
forrados de plata, una lámpara de plata con el peso de 8,600 marcos, sus 
dos ambones, cada uno con sus ángeles de plata, que servían de atriles, 
una exquisita custodia de oro con sus piedras preciosas, la crujía de 
fierro dorado que abraza el coro hasta el altar mayor. Eu fin, todo ser- 
vicio era de plata. ¡Ali! todo desapareció en manos del despojo y al im- 
pulso de antieclesiásticas pasiones! 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 
(VIGÉSIMO DIOCESANO.) 

El lUmo. Sr. Dr. D. Miguel Anselmo Alvarez 
de Abreu, 

Xatural de la Isla de Tenerife, electo Obispo de Comayagua y Auxiliar de 

Puebla, entró en esta Santa Iglesia á 26 de Diciembre de 1765 

y murió el 25 de Julio de 1774, 



—53- 



YÍ^I^IM^ ^í-^^MiH^. 



El llliiio. k k D. ligue! inselí llyarez de Akeu j íaMés. 



Cuando los pueblos han perdido un varón justo 
<> un genio, se han procurado á porfía inmortalizar 
magníficamente la memoria de sus beneméritos va- 
rones. Muchas veces sucede que la tibieza, la en- 
vidia ú otras pasiones impiden á sus contemporá- 
neos cuidar de que el nombre del justo no quede 
oscnrecido y su sepultura no sea confundida entre 
los humildes nichos de un vasto cementerio 6 capi- 
lla. No sucedió así en Oaxaca, que honró las ceni- 
zas j el nombre de uno de sus Limos. Pastores; 
cumplió con los deberes de gratitud y respeto que 
debia al virtuoso y esclarecido apóstol de Jesucris- 
to: el Illmo. Sr. Dr. D. Buenaventura Blanco y 
Helguero, quien aún después de su muerte fué res- 
petado por muchos años. 

El Illmo. Cabildo, á la muerte del Illmo, antece- 
sor, cumplió con el deber que los Sagrados Cánones 
le imponen: hacer su elección y mandar la terna al 
Rey Carlos III. Su Majestad presentó á la Santi- 
dad del Sr. Clemente XIV al Illmo. Sr. Dr. D. Mi- 
guel Anselmo Alvarez y Valdes, Obispo de Segovia, 



—54— 

para esta Diócesis de Antequera; natural de Teneri- 
fe, una de las siete islas Canarias; hijo de padres 
nobles, D. Santiago Alvarez de Abreu, Inspector 
general de dichas islas, Consejero de su Majestad, 
Contador general de reales tropas y hacienda, y D^ 
Francisca María de Yaldés y Melendez. Hizo su 
carrera hteraria en el Seminario de Canarias, donde> 
se distinguió por su aplicación. 

Doctor en Sagrados Cánones por la Universidad 
de Sevilla, Secretario de Cámara y Gobierno del 
Illmo. Sr. Arzobispo D. Domingo Guerra, confesor 
de la Reina viuda, Canónigo Dignidad de la Santa 
Iglesia Catedral de Canarias, Juez de la Cámara 
Apostólica y del Santo Tribunal de la Cruzada, Juez, 
examinador y visitador de dicho Obispado, auxiliar 
del de Puebla de los Ángeles, electo Obispo para el 
de Comayagua (ciudad de Guatemala con 18,000' 
habitantes, qae en otro tiempo llevó el nombre de 
Nuestra Señora de la Concepción y fue fundada por 
orden de Pedro Alvarado) y trasladado para esta 
Santa Iglesia de Antequera, Valle de Oaxaca. Hizo 
su entrada pública el dia 26 de Diciembre de 1765 y 
lo recibieron, como de costumbre, con júbilo y entu- 
siasmo; luego que tomó posesión comenzó el arre- 
glo de su Diócesis: expidió una Carta Pastoral don- 
de manifiesta el consuelo á sus diocesanos y ofrece 
seguir las huellas de sus predecesores, é igualmente 
expidió una circular donde manda que todos los cu- 
ras y vicarios presenten sus Breviarios y digan en 
que se ocupan después de los trabajos del ministe- 
rio, que si cumplen con las conferencias morales de 
cada semana y que mandaran las resoluciones délas 
cuestiones para formar una obra de conferencias 
morales. 

Reparó la iglesia de Nuestra Señora de las Nie- 



—55— 

"vtes á quien le tenia una grande devoción. También 
•consiguió de la Santa Sefde Apostólica, para dicho 
templo, los privilegios que goza la iglesia de Koma 
Santa María la Mayor, j en el instituyó una vica- 
ría ó ayuda de la parroquia del Sagrario. Era afa- 
ble y caritativo con sus diocesanos: en las varias visi- 
tas que hizo á su vasto Obispado procuró la instruc- 
ción de los indígenas principalmente en la doctrina 
del catolicismo, repartiendo libros devotos, impo- 
niendo á los señores curas que reunieran á sus feli- 
greses dos veces á la semana para que recitasen con 
ellos la doctrina cristiana y se las explicasen. Un 
grande acontecimiento sucedió en la administración 
de su gobierno, suceso tan desagradable que lo llevó 
al sepulcro, porque lo conmovió sobremanera: fué la 
extinción de la Compañía de Jesús, á la que le tenia 
grande afición y amor, como lo demostró cuando 
el Sumo Pontífice Clemente XIII expidió la Bula 
Apostóhca Pascendi en favor de los hijos de Loyola. 
Yxxé el primero de los Obispos que por medios efica- 
ces dio las gracias á su Santidad por la nueva Bula, 
haciendo grandes elogios del Instituto de Jesús, ma- 
nifestando los inmensos beneficios y servicios que 
daba al Orbe Católico y con distinción á su Obispa- 
do. Inesperadamente recibió el Breve del Sr. Cle- 
mente XIV, fechado en 21 de Julio de 1773 (1), y 

(1) El Breve dice: ^^Clemens P. P.\X1Y, añ pcrpetuam rei memoriam, 
Dominus, ac Bedemptor noster Jesús Christns Princeps pacis ci Prophetis, 
preenuntiatus, quod huno in mnnüum veniens per Angelas primumpastorihus 
significarit, etc." No la insertamos íntegra por ser extensa. 

La real orden del Eej, de 26 de Setiembre de 1773, dice: ''Que servido 
mandar á mi Consejo de las Indias diese las providencias correspondien- 
tes para que en todos los dominios de ellas se tenga entendido el Breve 
•expedido por su Santidad en 21 de Julio del corriente año, anulando, di- 
solviendo y extinguiendo la Orden de Eégulares, llamados de la Compa- 
"ñía de Jesús, á cuyo ñu le remite un ejemplar del Breve traducido é 
impreso á dos columnas en lenguas latina y castellana. Y visto en el 
enunciado mi Consejo de las Indias, con lo expuesto por mis fiscales, 
fué acordado se procediese desde luego á la reimpresión del citado Bre- 



—56— 
publicado y comunicado en Roma el 16 de Agosto de 
1774 á los' R P. de la Compañía de Jesas. Al reci- 
bir S. S. Illma. el Breve y las instrucciones de la Sau- 



bre, en la misma forma que se halla en el ejemplar, y se remitiese sin 
dilación á los reinos de América, con real cédula dirigida á los Vire- 
yes, Presidentes, Audiencias, Fiscales, Gobernadores, Corregidores, Al- 
caldes Mayores y Ordinarios, y á los Ayuntamientos de todas las ciuda- 
des, villas y pueblos de los mismos reinos y sus islas adyacentes de 
Barlovento, Filipinas, y también á los muy Reverendos Arzobispos, Re- 
verendos Obispos, Cabildos de las Iglesias Metropolitanas y Catedrales, 
Provisores, Vicarios y Jueces eclesiásticos. Superiores y Prelados de las- 
Keligiones establecidas en ellos. Curas, Párrocos y Doctrineros, Presi- 
dentes, Prefectos y Ministros de las misiones y reducciones de indios; fi- 
nalmente, á las demás personas eclesiásticas, así seculares como regula- 
res, i)ara que respectivamente hagan publicar con la debida solemnidad 
lo resuelto y mandado por el Sumo Pontífice en el citado Breve, y cui- 
den de que todos mis vasallos, sin excepción alguna, lo entiendan, cum- 
plan y ejecuten sin perjuicio á mi real decreto de 27 de Febrero de 1773, 
para el extrañamiento perpetuo de los llamados jesuitas de todos mis- 
domiuios, de la pragmática sanción de 2 de Abril del mismo año y demás- 
providencias posteriormente dadas ó que en adelante se dieren sobre 
el propio asunto y el de las aplicaciones de sus temporalidades; declaran- 
do, como declaro: deben quedar sin novedad y en toda su fuerza, vigor y 
observaucia el extrañamiento absoluto y perpetuo de los individuos de 
la extinguida Orden de la Compañía, los efectos de él y penas impues- 
tas contra los trasgresores. En su consecuencia, y ejecutada la expre- 
sada reimpresión, he resuelto se expida esta mi Real Cédula, por la cual 
maudo á los referidos mis Vireyes, Presidentes, Audiencias, Fiscales,. 
Gobernadores, Corregidores, Alcaldes Mayores y Ordinarios, á los A- 
yuntamieutos de todas las ciudades, villas y pueblos, y á todas las demás 
personas seglares de mis reinos de Indias é islas adyacentes, así de Bar- 
lovento como de Filipinas; y ruego y encargo á los muy Reverendos Arzo- 
bispos, Reverendos Obispos, Cabildos de las Iglesias Metropolitanas y Ca- 
tedrales, Vicarios y Jueces eclesiásticos, Superiores y Prelados de las re- 
lio-iones, Curas, párrocos y Doctrineros, Presidentes, Prefectos y Minis- 
tros de misiones y reducciones de indios; y finalmente, á las demás perso- 
nas eclesiásticas, seculares ó regulares y residentes en aquellos mis do- 
minios, qire cada uno, en la parte que le tocare, publique, guarde, cumpla 
y eiecute ó haga publicar, guardar, cumplir y observar puntualmente el 
contenido del citado Breve, en los términos y con las prevenciones que 
aquí van expresadas. Que así es mi voluntad y que al traslado impreso 
de esta mi real cédula, firmada de D. Pedro García de Mayoral, Conde 
de Vallano, ó de D, Domingo Diaz de Arce, de mi Consejo, y mis Secre- 
tarios del Supremo y Cámara de Indias, se dé la misma fé y crédito que 
su original. Fecha en San Lorenzo, á 12 de Octubre de 1773. Yo el 
Rey." ° 

En una noche los alguaciles del Alcalde Mayor ó Intendente sitiaron 
el Colegio de los Padres jesuitas y salieron á las doce de la noche para 
Veracruz, nada más que con lo encapillado y su Breviario en mano, de- 
jando todos los utensilios. 



—57— 

ta Sede: llamó al Rector del Colegio de la Compañía 
para comunicarle y consolarse entre sí: al oir las pa- 
labras del Señor Obispo, el Señor Rector le muestra 
una carta del célebre Padre Neuville que le escribe á 
sus hermanos de la Compañía, dándoles á saber la fa- 
tal nueva, y que dice: "La Couipañía ya no existe 

No salga de nuestros labios una palabra, una señal, 
ni la más leve queja; no se desmienta en lo más mí- 
nimo nuestro respeto hacia la Santa Sede y al Pon- 

• tífice que la ocupa No se maniíieste nuestro 

dolor en presencia de los hombres, sino por medio 
de un silencio de paz, de modestia y de obediencia. 
No nos olvidemos de las instrucciones ni de los 
ejemplos de que somos deudores á la Compañía: 
hagamos ver por nuestra conducta que éramos dig- 
nos de mejor suerte No dudéis, no, mis que- 
ridos hermanos, de la angustia de mi espíritu y de 
mi corazón al considerar el espectáculo de la des- 
trucción humillante de la Compañía, á la cual le 
debemos todo, virtudes, talento y reputación. Pue- 
do aseguraros que á cada instante bebo el cáliz de 
la amargura y del oprobio, y que lo apuro hasta las 
heces. ¿Mas quién se atreverá á quejarse al fijar 
sus ojos en Jesucristo Crucificado?" ¡Conferencia 
triste! el Prelado, enternecido, sus ojos eran unas 
fuentes de lágrimas, como si él fuera el Rector de la 
Compañía; el Padre Calatayud, lleno de santa resig- 
nación, lo consolaba: desde ese momento perdió la 
moral el lUmo. Diocesano, exclamando: ''¡Ah! hoy 
se hace la supresión de la instrucción y de la mo- 
ral, la destrucción de la religión! tiempos vendrán 
en que se entronice el jancenismo." Las enferme- 
dades fueron en aumento hasta postrarlo en el lecho 
de dolor; al recibir el Augusto Sacramento de la Eu- 
caristía se postró pidiendo perdón al Illmo. y Ye- 

9 



—58— 

nerable Cabildo y al clero en general, por si aca- 
so estuviere ofendido alguno en su administración, 
que su ánimo era hacer el bien á todos sus dioce- 
sanos. El dia 25 de Julio de 1774 voló su alma 
á la mansión eterna: con sentimiento de tristeza v 
luto de sus diocesanos se le dio sepultura en la San- 
ta Iglesia Catedral, en la capilla de San Pedro. 




» -u '•i 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo, 
(VIGÉSIMOPRIMERO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. José Gregorio de Ortigosa, 

Inquisidor Apostólico del Santo Tribunal de México, entró de Obispo de 

esta Diócesis el 30 de Diciembre de 1775 y renunció el Obispado el año 

de 1791, se le admitió la renuncia y murió en esta misma ciudad 

el 27 de Agosto de 1797. 



—59- 



YÍ^MÍM^PEIMKM M^^MiH^. 



li iLiiia 1 n. i JOSÉ mmii mm omozi, 



Las almas que lian practicado la virtud; aquellas 
en cuyo cerebro se ha concebido la idea fija de ha- 
cer el bien á los pueblos que han tenido encomenda- 
dos por la Providencia Divina, están exentos de la 
ley que hace volver á la nada á todo viviente, des- 
pués de algunos momentos de existencia; y aun cuan- 
do conspiren todas las pasiones del mundo para bor- 
rar la memoria de aquel que se ha sacrificado por 
una idea benéfica á la humanidad, no lograrian si- 
no fijarla más indeleblemente. El Illmo. Sr. Dr. 
D. José Gregorio Alonso de Ortiofoza fué una de 
las almas justas déla Iglesia que ejerció la virtud 
y tuvo la idea de hacer el bien á la Diócesis oaxa- 
queña: nació en el año de 1720 en la villa de Vi- 
guera, provincia de Logroño, á tres leguas de la Ca- 
pital de España, hijo de padres nobles y virtuosos, 
naturales de dicha villa: hizo su carrera de las cien- 
cias en el Seminario de Logroño, donde se distinguió 
por su aplicación, claro talento y virtudes, por lo 
que mereció el premio de enseñar Latinidad, Filoso- 
fía y Derecho Canónico: habiendo recibido las sa- 
gradas órdenes, el Rey lo distinguió con el nom- 



—60— 
bramiento de Inquisidor general del Santo Oficio *de 
la Santa Cruzada para esta Nueva España, donde 
ejerció sus comisiones con mesura, caridad y benig- 
nidad como un sacerdote ejemplar. 

Verificada la muerte del Illmo. Sr. Alvarez de 
Abren, el Illmo. Cabildo mandó la cédula de muer- 
te al Virey para que la pusiera en manos del Rey 
Carlos III, por el Concordato que habia entre la 
Iglesia y la autoridad real, de donde resultaba que 
el Rey teuia el derecho de la exclusiva; pero antes 
el Rey recomendaba á una persona de sus confian- 
zas para que fuera electa, pues la mente del gobier- 
no español, al recomendar personas de sus confian- 
zas que ocuparan las Mitras de la Nueva España, 
era atraerse la benevolencia del clero, para que uni- 
do éste con el gobierno civil, fuera consolidada la 
paz y la autoridad real. 

La Majestad Católica presentó á la Santidad del 
Sr. Fio VI al Sr. Dr. D. José Gregorio Alonso de 
Ortigoza para el Obispado de Antequera, Yalle de 
Oaxaca. Preconizado y consagrado en México, hi- 
zo su entrada en esta ciudad el j 7 de Diciembre de 
1775. Fué recibido con grandes aplausos y ovacio- 
nes del pueblo: al otro dia tomó posesión de la Silla 
Episcopal; desde ese momento manifestó sus vastos 
conocimientos y erudición en ambos derechos, pro- 
nunciando un elocuente discurso en presencia de los 
Señores Capitulares y autoridades civiles. Expidió 
su Carta Pastoral donde manifestó el programa de 
su gobierno, el amor, la caridad con sus diocesanos 
y en especial con su Venerable Clero. Ordena á los 
señores curas, por medio de una circular, que ''á la 
mayor brevedad posible formen un estado con mu- 
cha exactitud, claridad y distinción de las rentas de 
sus parroquias, por años, á fin de saber en qué se 



—Gi- 
ban invertido, si ha sido en el culto y ornato de los 
mismos templos. Por supuesto que hablo de aquellas 
rentas qne están destinadas al culto y fábrica de las 
io-lesias." 

El nuevo Diocesano consiguió de su Santidad y 
del Eey amplias focultades para afirmar la concor- 
dia y la paz entre los religiosos dominicos y la Sa- 
grada Mitra, y arreglar los bienes de los jesuítas 
extinguidos, etc. Lo primero que llamó su atención 
fué la cuestión que tenia el Sr. cura de la parro- 
quia de Juquila, D. Bernardo Naval, con D. José 
Sánchez Parey, á causa de la fábrica del templo de 
la Virgen de Juquila; el primero queria que se fa- 
bricase en el pueblo de Santa Catarina Juquila, y 
el segundo queria que se fabricase en el pueblo de 
Jucliatengo: cuestión que el lUmo. Sr. Alvarez de 
Abreu no pudo decidir. El Illmo. Sr. Ortigoza 
resolvió la cuestión sosteniendo los derechos de los 
curas, mandó que el templo se fabricara en la ca- 
becera de Santa Catarina Juquila. Arregló la cues- 
tión de los dominicos á causa del decreto de con- 
solidación de bienes eclesiásticos, en cuva cuestión 
los obligó más á la obediencia de la Sagrada Mitra. 
El Sr. Ortigoza salvó las dificultades que se opo- 
nían al arreglo de las temporalidades de los religio- 
sos extinguidos, con la prudencia que le era carac- 
terística, defendiendo los derechos de la Iglesia y 
sin zaherir á la Corona. 

Deseando el engrandecimiento de los edificios 
eclesiásticos y la instrucción de sus diocesanos, y 
principalmente de la juventud, puso su atención en el 
edificio del Seminario Conciliar, dando mayor expan- 
sión con una donación que hizo el piadoso Fiallo: au- 
mentó la librería con la donación de su propia bi- 
bhoteca; y á su ejemplo, su secretario donó también 



—62— 

vSu librería é impuso excomunión á los que extraje- 
sen los libros ó los sacasen sin la licencia necesaria: • 
impuso penas pecuniarias á los eclesiásticos que fal- 
tasen á las conferencias morales los Jueves, y los Sá- 
bados á conferencia de liturgia. 

En las varias visitas que hizo á su vasto Obispado 
fué misericordioso para con los indios: prohibió que 
lo recibieran con aparatos de opulencia, no recibía 
cosa alguna que no la recompensase. Observó que 
los pueblos remotos ó de los confines de su Diócesis 
son de temperatura malsana, y que aquellos feli- 
greses carecían de la instrucción religiosa y del pas- 
to espiritual por falta de sacerdote en aquellos lu- 
gares; porque sacerdotes jóvenes que ocupaban esos 
curatos muy pronto sacrificaban su existencia á cau- 
sa de la temperatura; pero no queriendo tener aque- 
llos pueblos sin pastores, de su peculio fundó cuatro 
becas de gracia en el Seminario Conciliar con la su- 
ma de doce mil pesos: dos que se proveyeran en 
dos indígenas de aquellos lugares, y dos en hijos de 
españoles de buenas costumbres y virtudes, dispo- 
niendo que al tiempo de recibir las sagradas órde- 
nes, á más de estar perfectamente instruidos en la 
Teología Moral, debían saber los idiomas chinante- 
co, mije, otomí y mazateco. 

Expidió circulares á los señores curas para que 
aliviaran á los indios en sus necesidades y los de- 
fendieran ante las autoridades civiles, y que en ca- 
sos graves inmediatamente le dieran aviso para in- 
terponer el sus respetos con el gobierno. Dio el 
ejemplo con Manuel Ruiz, natural del pueblo Cotzo- 
con, parroquia de Puxmetacan, que por entonces era 
partido de Villa-alta, hoy de Choapam. Habién- 
dolo acusado de dogmatizador ó judaisaote, los jue- 
ces eclesiásticos le sis;uieron la causa, lo encerraron 



—63— 
y le mandaron á confiscar sus bienes j se repartie- 
ron á los conventos; disposición que no aprobó el 
Illmo. Señor Obispo: tomó parte en la defensa de 
Ruiz, fundado en el Concilio Tercero Mexicano, sec- 
ción 1'^, título lY, libro 5?, que dice: ''Paternce au- 
tem Epiacoporum,^^ etc., etc. Las quejas llegaron al 
Rey, el que libró una real orden en que hacia un 
extrañamiento á los jueces eclesiásticos, reprobando 
su procedimiento. El Illmo. Sr. Ortigoza atendía 
al socorro de todas las necesidades como un ángel 
de consuelo, se presentaba en las casas de los en- 
fermos, de los pobres vergonzantes y en los hospi- 
tales, para consolarlos y administrarles los Santos 
Sacramentos y repartirles sus limosnas. Los que 
más distinguía en las misericordias eran á los indí- 
genas, tomando parte en su defensa, interesándose 
con el gobierno para exceptuarlos del sorteo, como 
libró á muchos del servicio militar. Su gobierno 
fue justo, ejecutivo en sus disposiciones, principal- 
mente en aquellas que eran para el engrandecimien- 
to de su Diócesis y aumento del culto: daba au- 
dÍ€ncia á todos sus diocesanos sin distinción de per- 
sonas: sólo llevaba la idea de hacer bien á la hu- 
manidad. En las parroquias que por su extensión 
no podian estar bien administradas con uno ó dos 
sacerdotes, abligaba á los curas á que pusieran otro 
ministro, y si eran pobres las parroquias, que los 
productos no eran suficientes para la congrua sus- 
tentación, mandaba al sacerdote, y sus honorarios 
los recibía del Illmo. Señor. Fundó la capellanía 
del Calvario (1), que fué ayuda de la parroquia del 
Sagrario, con el fin de que la ciudad estuviera bien 
administrada en los Santos Sacramentos. 



(1) Compró el terreno, fabricó la iglesia de artesón y casa del padre ca- 
pellán, mandando que loe señores curas dieran al capellán $3 semanarios. 



—64— 

El Illmo. Sr. Ortigoza se mostraba magiiífico en 
sus liberalidades, vivía pobremente sin ninguna opu- 
lencia, sus alimentos eran sencillos. ¡No hay duda 
que el Illmo. Sr. Ortigoza fué un santo Obispo, so- 
lícito en los difíciles deberes de Pastor de almas! Se- 
o-un la Gaceta del mes de Marzo de 1794, invirtió 
S. S. Illma. la suma de doscientos noventa j nueve 
mil trescientos ochenta y seis pesos cinco reales 
(1299,386 5 rs.) en fundaciones piadosas, limosnas, 
durante diez y siete años que ocupó la Silla Episcopal; 
mas temeroso de no cumplir con los deberes santos, 
renunció la Dignidad Episcopal, con sentimiento del 
Illmo. Cabildo y de toda la ciudad, en el año de 1791, 
aunque quedó gobernando la Diócesis entre tanto la 
Santa Sede resolvía ó aprobaba su renuncia. 

Algunos escritores aseguran que la causa de la re- 
nuncia del Sr. Obispo Ortigoza fué el disgusto que 
tuvo á consecuencia de la carta de 20 de Noviem- 
bre de 1784 que mandó á la corte de España, ha- 
ciendo justas reflexiones sobre reducción de Misas en 
México y pidiendo á su Santidad para todos los Se- 
ñores Obispos mexicanos facultad para reducir Mi- 
sas. En cuya carta se expresó, diciendo: ''En orden 
á la reducción de Misas, era varia la práctica de las 
Diócesis de América. Sin duda que los Señores 0- 
bispos que siguieron reduciendo las Misas, ni igno- 
rarían los decretos pontificios, ni desconocerían su 
fuerza y autoridad; mas acaso se creyeron autoriza- 
dos por las razones que expuso Fray Juan de Paz 
(consultas y pareceres) para fundar que en Manila 
podían seguirse haciendo las reducciones por causa 
de la distancia. Pero una cosa es aplicar una pru- 
dente y justa epikueya para creerse dispensado de 
una ley, y otra muy diversa es creerse con facultad 
de no obedecerla y seguir en el ejercicio de las facul- 



—65— 
tades que aquella coartaba, como si aún existieran." 
En virtud de ésto, la corte de España contesta la 
propuesta hecha por el Señor Obispo de Oaxaca, á los 
siete años, con una real cédula de 4 de Agosto de 
1791, diciendo: que ''visto en el Consejo de In- 
dias y oido su fiscal, se ha resuelto que no hay nece- 
sidad de Breve, ni duda de la facultad de los Ordina- 
rios, por ser práctica tan común," etc. Vemos aquí 
que incurrió la corte en la pretensión de desobedecer 
los decretos pontificios del Sr. Urbano VIII y Sr. Ino- 
cencio XII, aun del Santo Concilio de Trento, cuyo 
decreto sobre la materia se extiende á las capellanías 
que se fundaron después de él. Aquella real cé- 
dula se encuentra en el ''Febrero Mexicano," tomo 
VIII. Si alguno quiere informarse mejor, ocurra á 
la obra "Ensayo sobre la supremacía del Papa," por 
el Dr. D. José Ignacio Moreno. 

¿Qué juicio formarla el Sr. Ortigoza de la real 
cédula, según su contenido, siendo como era un Obis- 
po virtuoso, ñel observante de las disposiciones ca- 
nónicas y decretos de los Sumos Pontífices? Insis- 
tió en su renuncia, aun su Santidad el Sr. Pió 
VI se detiene en aceptarla: después de practicadas 
todas las diligencias necesarias á la renuncia y he- 
cho el expediente, admite su Santidad la renuncia á 
los tres años. 

Comunica el Virey al Illmo. y Venerable Cabildo 
la vacante de la Mitra de Oaxaca, bajo los términos 
sio:uientes: "Oidos los dictámenes de los señores fis- 
cales de lo civil y Acesor general del vireinato y el 
voto consultivo del real acuerdo de esta Audiencia, 
acerca del punto de vacante de esa Mitra, sobre que 
representó el Illmo. Sr. Obispo Dr. D. José Gre- 
^^orio Alonso de Ortigoza, Obispo que fué de esa 
Diócesis, y también Usía; con fecha 14 de este mes, 

10 



—66— 

teniendo presente lo expuesto por el Illmo. Sr. Obis- 
po electo, D. Gregorio José de Omaña y Sotoma- 
yor, nombrado por su Majestad gobernador de ella, 
relativo á no poder trasladarse á desempeñar el ex- 
presado gobierno por tener resuelto recibir aquí el 
orden Episcopal, lie declarado ser llegado al caso de 
que recaiga en V. S. el gobierno de ese Obispado, v 
que por consiguiente use en lo jurisdiccional de todas 
las facultades que en Sede vacante le competen, se- 
gún derecho, á cuyo fin remito A. V. S. la adjunta 
real cédula que dirigió su Majestad para el caso de 
que el expresado Sr. Omaña se trasladase á servir el 
mencionado gobierno. 

"Dios guarde A. V. S. muchos años. México, 26 
de Enero de 1793. El Conde de Revillaoio'edo. 
Venerable Señor Dean y Cabildo de la Santa Igle- 
sia de Oaxaca." En fin, el Illmo. Prelado hace la en- 
trega al Sr. Dean, Dr. D. Fermin José Fuero y á su 
Venerable Cabildo. 

El Illmo. Cabildo expide su edicto declarando la 
vacante de la Silla Episcopal, con fecha 31 de Ene- 
ro. En él vierte estas palabras textuales que hon- 
ran sobremanera al Illmo. Sr. Ortigoza: "Pero co- 
mo entre las graves y penosas cargas que consigo 
trae el gobierno de todo un Obispado, no sea sólo 
el dar expediente á los negocios que ocurren á los 
curas, sino que se extienden á mantener el buen 
orden que debe regir en todo el Estado Eclesiásti- 
co, así secular como regular, y apacentar el rebaño 
que ha recaído bajo nuestro gobierno: vivimos sa- 
tisfechos que en esta parte nada tenemos que pre- 
venir de nuevo, pues tenéis tantas reglas estableci- 
das por el sabio gobierno del Illmo. Sr. Ortigoza, 
pues es notorio á todos los desvelos, fatigas y afa- 
nes con que ha trabajado los diez y siete años que 



—67— 
tan dignamente ocupó esta Silla, ya con procurar 
medios los más oportunos j conducentes para la 
disciplina eclesiástica, ya para la observancia de las 
leyes de la Iglesia. ¿Qué luces no ha derramado 
su pluma en tantas y tan diversas cordilleras que 
han circulado?" etc., etc. (En Febrero de 1793 sa- 
le S. S. Tilma, de esta ciudad con dirección á la 
villa de Tehuacan á tomar el descanso de tantas fa- 
tigas, del continuo trabajo, y dedicarse á la virtud 
como también á buscar su salud que la tenia que- 
brantada, en cuya villa encontró la paz del al- 
ma y del cuerpo.) El Sr. Obispo Ortigoza, despren- 
dido de todos los negocios eclesiásticos, dispone su 
viaje para Tehuacan, parroquia del Obispado de 
Puebla: aunque lo hacia con reserva como lo tenia 
de costumbre aun en sus visitas que hacia á la Dió- 
cesis, pero los vecinos de la ciudad, fieles observan- 
tes hacia el que fué su pastor, á la hora de su salida 
de esta ciudad se reunieron en la casa de su habita- 
ción muchas personas de alta categoría, como tam- 
bién pobres, para darle el último adiós y que les die- 
ra su bendición pastoral, porque creian que se iba 
para no vol\-er el dignísimo apóstol de quien ha- 
l3Ían recibido tantos y tan grandes beneficios. S. S. 
Illma. les da su bendición, diciéndoles: "No os afli- 
jáis, voy á restablecer mi salud quebrantada por el 
asiduo trabajo; voy á descansar en medio de la bri- 
sa de los campos; volveré para morir entre mis her- 
manos á quienes he apreciado en el Señor." Unos 
lo acompañaron hasta la villa de Tehuacan, otros 
quedaron tristes por la ausencia del pastor, los 
pueblos de su tránsito mostraron su gratitud con 
grandes ovaciones, en unión de sus párrocos. Per- 
maneció algún tiempo en Tehuacan, donde dejó 
recuerdos de caridad y otros bienes que hizo á los 



—es- 
vecinos de aquel lugar. Continuando sus enferme- 
dades, regresó á esta ciudad; fué recibido por las 
personas notables con demostraciones de cariño y 
respeto. Llegando y postrándose en el lecho del 
dolor, recibiendo el Sagrado Viático de mano del 
Illmo. Sr. Omaña, acompañado del Illmo. y Yene- 
rabie Cabildo. Antes de recibirlo se postró pidien- 
do perdón á todos los presentes, y diciendo estas 
palabras: "¡Oh Señor! cuan grande es tu pureza 
que enseñas! cuan estrecha la cuenta que pides! Mi- 
rad á este tu siervo; si por ventura obró mal, 
miradlo con misericordia.'' El dia 29 de Agosto 
de 1797 voló su alma á la mansión de los justos; 
su cuerpo fué sepultado en el templo del Santuario 
de Nuestra Señora de la Soledad (1). No hace mu- 
chos años que se le dio sepultura á otro Illmo. Dio- 
cesano en el presbiterio del mencionado Santuario; 
al descubrir el sepulcro se encontraron los restos 
del Illmo. Sr. Ortigoza, y se recogió el Pectoral, el 
que fue entregado á uno de sus deudos que aún 
vivian. 



(1) Un escritor couteraporáneo, dice: "Que viuiendo el Illmo. Sr. 
Omafia y Sotoiuayor á su Obisi^ado de Autequera, encoutró al Sr. Obis- 
j>o, Dr. D. Gregorio Alonso de Ortigoza en Telmacan, y mirando su po- 
breza le regaló una bajilla ó seryicio de plata, y el Sr. Ortigoza la re- 
cibió dándole las gracias, y exclamando: "¡Ya tengo para mis pobres!" 
dejo en su verdad al señor escritor, pero no consta este hecho, pues el 
Señor 0bisi)o no gravaba á persona alguna. 





Copiado de Is galería de la aala de Cabildo. 
(VIGÉSIMOSEGUNDO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Gregorio José de Omaña 
y Sotomayor, 

Natural de Tianguistengo en el Arzobispado de México, Arcediano de aqu^' 

lia Metropolitana, entró de Obispo en 6 de Mayo de 1793, y murió en 

México el dia 11 de Octubre de 1797 



-69— 



¥l-e^lSÍMMl^í?IM &Í^GSSiI^. 



El lio. k k I tof rio fliiiaSa de Sotoiiiajt . 



¡Época triste y fatal! ¡Qué dificultades se pre- 
sentan para lleDar la vacante de la Diócesis de An- 
teqiiera! después de dos años de puesta la renuncia 
del Illmo. Sr. Ortigoza, no se habia admitido, has- 
ta que por un rescripto de fecha 10 de Febrero 
de 1792 quedó disuelto su Episcopal matrimonio 
con la Santa Iglesia oaxaqueña. ¿Por qué? por- 
que desde ese siglo comenzó la persecución á la 
Iglesia, á su Religión j á sus Ministros; porque los 
reyes se entregaron en cuerpo y alma a los filóso- 
fos escépticos. Empuña las riendas del gobierno 
eclesiástico el Illmo. y Venerable Cabildo, que se 
compouia de los Sres. Dean, Dr. D. José Fermin de 
Fuero; Arcediano, D. José Antonio Ibañez de Cor- 
bera; Canónigos, D. José Ponce de León, D. Juan 
José Iturribarría, etc., etc. Inciertos, dudosos esta- 
ban de quién seria el nuevo Prelado, cuando ines- 
peradamente reciben la comunicación del Virey, 
manifestándoles que el Rey habia electo y presenta- 
do para la Mitra de Oaxaca á la Santidad del Sr. Pió 
VI, al Sr. Arcediano de la Catedral de México, Dr. 
D. Gregorio Omaña de Sotomayor. ¡Oh! con qué 
júbilo y alegría se congratulaban mutuamente por 



—70— 
el nombramiento del nuevo Prelado. La Mitra ha- 
ce saber al Venerable Clero secular y regular, por 
medio de su circular de 1° de Febrero de 1793, que 
la Silla Episcopal provista estaba; que cantaran en 
todas las parroquias una Misa solemne con Te 
Deum, en acción de gracias por tan acertada elec- 
ción, é igualmente los estimulaba á que dieran un 
donativo voluntario para su recibimiento, según se 
expresa la circular. Hela aquí: 

"El lllmo. Sr. Omaña es acreedor á que se reciba 
con todo aquel aparato y pompa que demanda su 
alta dignidad, y que, como patriota, hace mejor apre- 
cio del paisanaje. Bien sabéis que el Venerable 
Cabildo se halla con las manos ligadas por la real 
cédula de S. M., que manda que los Cabildos no 
gasten un maravedí de los fondos de ñibricas en 
obsequio y recibimiento de sus Prelados. Si pudié- 
ramos hacer una pintura con los colores más vivos 
del carácter, literatura, prudencia, genio dulce y 
demás cualidades que adornan la grande alma del 
Illrao. Sr. Omaña, ya se vendría en conocimiento, 
como consecuencia que se cae de su peso, que es 
indispensable manifestar al público los sentimientos 
de alegría que palpitan en nuestros corazones, 
basta decir que es hombre que llena el vacío de es- 
ta Silla Episcopal." 

El lllmo. Sr. Dr. D. Gregorio Omaña de Sotoma- 
yor, vio la primera luz el dia 16 de Marzo de 1739, 
en el pueblo de Santiago Tlanguistengo (Estado de 
México), pueblo pintoresco, fértil, ilustrado según 
aquella época: fué hijo de padres humildes, virtuo- 
sos, timoratos, de acrisolada religión y morahdad. 
Habiendo terminado el curso de primeras letras y 
deseoso de instruirse en las ciencias humanas, y co- 



—Ti- 
mo también sus padres desearon una buena educa- 
ción para el niño, le enviaron á México, en donde 
lo pusieron de pensionista en el Colegio Seminario, 
haciendo una carrera literaria brillante; distinguién- 
dose entre sus compañeros por su aplicación j bue- 
ñas costumbres; se contrajo el aprecio de sus maes- 
tros por sus virtudes y claro talento: desempeñó al- 
gunos actos literarios, se entregó al estudio de la 
Teología, enseñó Latinidad y .Filosofía en la Uni- 
versidad, por el nombramiento honorífico que hicie- 
ron de él, y allí recibió los grados de Licenciado y 
Doctor en Teología. En 1764 recibió las órdenes 
sagradas: por sus buenas recomendaciones el Eey 
lo premió con una prebenda de la Santa Iglesia Me- 
tropolitana: también desempeñó los altos destinos de 
Secretario general. Provisor y Vicario general del 
Arzobispado. Habiéndose declarado vacante esta 
Silla Episcopal, el Rey Carlos III se fija en la per- 
sona del Sr. Dr. D. Gregorio Omaña y Sotomayor, 
Arcediauo de la Catedral de México, lo elije, lo pre- 
senta á la Santidad del Sr. Pió VI á fines del año de 
1792, es preconizado, se le mandan las Bulas: él se 
detiene, vacila, aun se precipita á querer renunciar 
el grande cargo del Episcopado, porque conocía que 
la política de la Corona se hacia sospechosa á las 
doctrinas de la Iglesia católica, pero en fin, se resig- 
na á luchar en defensa de los derechos de la Iglesia 
ultrajados. 

En 24 de Febrero de 1793 fué consagrado en Ta- 
cubaya por el Illmo. Sr. Arzobispo Dr. D. Alonso 
Niíñez de Haro y Peralta: arreglados sus negocios 
propios dispone su viaje para su Obispado de Ante- 
quera: entra en esa ciudad el dia 6 de Mayo del 
mismo año, es recibido con demostraciones de ale- 
gría por todos los vecinos de la ciudad: es conduci- 



—72— 
do del Santuario de la Soledad en procesioü, bajo 
de palio, con asistencia del Venerable Cabildo y co- 
munidades religiosas, con acompañamiento del A- 
yuntamiento y demás personas notables, hasta la Ca- 
tedral. Acto continuo, tomó posesión de la Silla 
Episcopal con la protesta y ceremonias de costum- 
bre. Nombra su Secretario de Cámara y Gobierno 
Eclesiástico al Sr. Lie. D. Miguel Pablo de Alacia, 
é igualmente Provisor y Vicario general al Sr. Dr. 
D. Manuel de Silva, Tesorero, Abogado de la Real 
Audiencia. Comenzó el arreglo de su Diócesis dan- 
do su Carta Pastoral, impresa eu México, en ella ma- 
nifiesta su erudición, su caridad, benignidad y amor 
para con sus diocesanos, estimulándolos á que hicie- 
ran oraciones al Todopoderoso para el buen régi- 
men de su Obispado. Encontrando muchas parro- 
quias vacantes por renuncia que hicieron los curas 
en virtud de que se hicieron incongruas á causa del 
arancel que publicó en el año de 1781 el Illmo. Sr. 
Fray Ángel Maldonado, dispuso hacer su visita: en 
ella practicó la misericordia para con los desvali- 
dos, repartiendo limosnas, exliortando á los pueblos 
por medio de la predicación al respeto, reverencia y 
amor que debian tener á sus curas y la obligación 
que tenian al pago de sus derechos parroquiales, 
para que no les faltara el pasto espiritual; restable- 
ciendo á los señores curas en sus parroquias y enco- 
mendándoles la vigilancia de las escuelas que esta- 
bleció en cada uno de los pueblos, para la ilustra- 
ción de la juventud; sin embargo, no consiguió 
S. S. Illma. el fin que se propuso que era la paz 
entre los pueblos y los párrocos. ¿Por qué? por 
estar los feligreses protejidos por los jueces del go- 
bierno vireinal, y estos impedían á los curas que hi- 
cieran cobro alguno á sus parroquianos. He aquí 



—73— 

iniciada la desmoralización de los pueblos y la per- 
secución de los ministros de la Iglesia. 

Angustiadísima era la posición del lUmo. Sr. Oma- 
ña: tenia que atender á las órdenes reales para pro- 
porcionar recursos al Rey para la guerra y otros do- 
nativos. El Cabildo de la Santa Iglesia, para dar 
el ejemplo, se suscribió con $2,000 anuales, obli- 
gando al Diocesano á hacer lo mismo con $3,000 
anuales. Lo hizo con gusto por ver si de esta 
manera aliviaba á su clero. Por otra parte tenia 
que atender á los asuntos de su administración: en 
esta materia eran muy apremiantes las dificultades 
que se le presentaban, pues no hacia ni un año que 
habia repuesto á los señores curas á sus beneficios, 
cuando se le presentaban unos poniendo sus renun- 
cias del curato, y otros que hablan salido de sus par- 
roquias á uña de caballo, para librar sus vidas de la 
saña de los indios á causa del cobro que hacian aque- 
llos de sus derechos. El Illmo. Sr. Omaña salvaba 
diariamente los obstáculos por medio de su palabra. 
Parecía prolongarse la situación y que no llegarian 
á la pacificación los pueblos para con sus curas, si 
no es por medio de una representación al Rey, la 
que elevó al Consejo para que llegara á su Majes- 
tad, en ella decia: "El asunto que voy á tratar es por 
su naturaleza misma de tanta entidad, gravedad é 
importancia, que no está por demás todo encareci- 
miento, pues toca unos resortes no menos sagrados 
que interesantes. La experiencia dilatada de más 
de diez y ocho años de manejo de negocios eclesiás- 
ticos respectivos ajusticia y gobierno, me presta so- 
brado mérito para poder asegurar, sin temeridad, que 
muy pocos curatos tendrá este Obispado en que no 
hayan sido el origen, la raíz y el móvil de las desa- 
venencias entre párrocos y fehgreses las contribu- 

11 



—74— 

Clones con que deben acudir á aquellos para su sus- 
tento y decente manutención, que no consiste sola- 
mente en comer sino para sufragar los gastos de 
parroquia, iglesia, etc., etc." En contestación le fué 
maudada la real orden de 4 de Diciembre de 1786. 
Keal orden que el Illmo. Sr. Ortigoza habia recibi- 
do á la referencia que hizo en 1784 sobre la misma 
materia, informe que no publicó por sus enfermeda- 
des y que después se traspapeló. 

Entonces el Illmo. Sr. Omaña expidió circulares 
á los señores curas para que en el perentorio térmi- 
no de dos meses hicieran los aranceles, trascribién- 
doles la real orden, que dice: ''Atento el Rey á re- 
mover todo género de agravios que los curas y doc- 
trineros pueden causar á los indios en los derechos 
parroquiales, ha tomado las más eficaces providen- 
cias á fin de que aquellos tengan la parte de diez- 
mos que por leyes y creaciones de los Obispados les 
corresponde, para que de este modo gocen la con- 
grua debida sin necesidad de buscarla en unos dere- 
chos gravosos á sus feligreses. En consecuencia de 
estas justas disposiciones me manda dirigir las ór- 
denes más estrechas á los Prelados, tanto seculares 
como regulares que tengan subditos en curatos y 
doctrinas, para que á unos y á otros les prohiba 
con graves penas todo exceso en los mencionados 
derechos; y para que los primeros formen aranceles 
equitativos y arreglados á la pobreza de estos na- 
turales, y los remitan á la Audiencia respectiva den- 
tro de seis meses perentorios." El Señor Obispo co- 
misionó á su Provisor para el arreglo de la infor- 
mación y expediente. Estos cuadrantes que hicie- 
ron los señores curas según las circunstancias de 
cada parroquia, y oidos los pareceres de cada uno 
de ellos v el dictamen de la Junta Eclesiástica ó 



—75— 

Sínodo Diocesano, S. S. Illma. aprobó los arance- 
les, con excepción de las parroquias de los religio- 
sos que quedaron con sus antiguos cuadrantes. El 
Señor Provisor lo hizo con la brevedad posible, 
y con los documentos fehacientes mandaron el ex- 
pediente á la Audiencia. No tuvieron contestación 
alguna, hasta que después contestó el Consejo de 
Indias aprobando los aranceles, y en el exordio del 
arancel se menciona la disposición de la real cédu- 
la de 5 de Mayo de 1629; dicho arancel se mandó 
observar en esta Diócesis y aun en las Diócesis de 
€entro- América, la Asunción, etc., según la ley 9^ tít. 
8°, libro I de Indias. En algunas parroquias hasta la 
fecha rigen. 

El Illmo. Sr. Omaña no fue menos caritativo que 
su antecesor: en seis años que gobernó esta Sagrada 
Mitra repartió la suma de $78,500 en limosnas de 
hospital, enfermos, pobres, huérfanos y reparaciones 
de algunos edificios, entrando en esta suma los dona- 
tivos del Rey, pensiones que tenia la Mitra, censos, 
etc.: esto lo hacia por manos de su mayordomo. 
A principio del año de 1799 dispuso su viaje para 
México; según D. Miguel José de Anzandra dice que 
el Venerable Cabildo lo acusó al Rey, ya seria por es- 
píritu de patriotismo ó por ser Obispo mexicano y ser 
los Señores Prebendados todos españoles, ó seria en 
realidad por los donativos que tomó para limosnas. 
El Rey mandó que el Venerable Cabildo informara 
personalmente. S. S. Illma., al tener conocimien- 
to de lo fecho, nombró Gobernador de la S. Mitra 
al Sr. Dr. D. Antonio José Ibañez de Corbera, y 
con las licencias necesarias de S. S., á quien debia 
obedecer, salió de esta ciudad el 8 de Marzo del 
mismo para su país natal (1): con acerbo dolor dejó 

(1) El Illmo. Sr. Obispo, como digno defensor de los dereclios de la 



—Te- 
la ciudad de Antequera: llegó á México á fines del 
mismo, desde donde dirigió m:ia Carta Pastoral á 
sus diocesanos, llena de ternura y despidiéndose, que 
ya no lo volverían á ver entre sus amados hijos porque 
sus enfermedades continuaban, hasta postrarlo en el 
lecho del dolor, recibiendo de mano del Señor Dean 
y Cabildo de la Santa Iglesia Metropolitana de Mé- 
xico el Sagrado Viático con la solemnidad posible. 
El 11 de Octubre voló su alma á la mansión eter- 
na, pronunciando las tiernas palabras: ''In manus 
tuas Domine commendo spíriíum meum.'^ Sus res- 
tos fueron sepultados en una de las capillas de la 
Santa Iglesia Metropolitana de México, de donde 
fué Canónigo. 



iglesia, vio que el Rey admitía recursos contra la autoridad de los Obis- 
pos, y lo que es aún mas funesto, obligaba álos Obispos á constituir en 
las prebendas á sugetos inhábiles por el derecho, y concedía abierta pro- 
tección á innovadores que, con et-cándalo general, pretendían violar la 
disciplina de la iglesia, y sin más mérito que con escribir al Rey ó á al- 
guna persona inmediata á su pericona, querían obtener un beneficio ecle- 
siástico. Esta conducta reprobó S. S. Ulma. porque es estorbar la liber- 
tad ó autoridad de los Obispos. 




i^" ^^' Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 

^' (VIGKSIMOTERCERO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Antonio Bergosa y Jordán, 

natural de la ciudad de Jaca en Aragón, Caballero de la Real y distinguida Orden 
Española de Carlos IH, Gran Cruz de la Americana de Isabel la Católica, nomr 
irado Inquisidor Fiscal de México en 2 de Agosto de 1799 y promovido á este 
Obispado el i;> de Octubre de 1800, entró en esta ciudad en 3 de Mayo de 
180á. Electo Arzobispo de Guatemala, que renunció, y honrosamente 
admitido 2)or S. M.,por Cedida Eeal de 5 de Marzo de Ifill. E- 
lecto Arzobispo de México, hizo su traslación en Noviembre 
Üe 1812, y en 14 de Agosto de 1817 se trasladó ((.I Arzo- 
bispado de Tarragona, 



—77— 



EL Mía SK, i, R 



c-é«>3te~ -o- 



Desde algim tiempo antes se venia preparando 
una crisis fatal para la Iglesia Universal: se decla- 
ró decididamente á fines del siglo XVIII: las socie- 
dades se conmovieron; los Emperadores y Eeyes 
del Viejo Mundo violaron los derechos de la Santa 
Sede; la España en sus negocios produjo disgusto 
al Alicario de Jesucristo con su nota de 9 de Octu- 
bre de 1801, pidiendo que los Obispos de la Penín- 
sula estuvieran facultados para fallar sobre toda 
clase de dispensas matrimoniales, secularización, etc. 
En otra posterior pidió que el Nuncio Apostólico no 
tuviera jurisdicción en lo espiritual en el reino y que 
su representación se limitara á un Embajador del Pa- 
pa como príncipe temporal, á las que contestó el 
Cardenal Consalví: "Que la España, por los dos 
concordatos ajustados con la Santa Sede, habia ga- 
rantizado todos los derechos de la misma; que S. S. 
el Sr. Pió VII no podia abandonar lo pactado en 
los mencionados concordatos.'' En esa época de 
crisis fué elevado á la dignidad Episcopal el Sr. 
Dr. D. Antonio Bergosa y Jordán, de quien nos va- 
mos á ocupar. 

El Illmo. Sr. Dr. D. Antonio Bergosa y Jordán 



—78— 
nació en Jaca eu el año de 1764 (ciudad fuerte, 
de 500 habitantes, situada en la provincia de Hues- 
ca á 14 leguas de la capital, en el camino de Zara- 
goza que conduce á Francia); hijo de padres nobles 
que lo educaron con esmero; hizo su carrera litera- 
ria de interno en el Colegio Seminario Conciliar 
Tridentino de Madrid, haciendo progresos, porque su 
constante estudio y el favor de sus maestros, por 
ser de familia noble, lo distinguieron; pero no siem- 
pre concede Dios unidas estas cualidades, las del 
talento y el genio, y tal sucedia con el personaje que 
nos ocupa. Habiendo terminado sus cursos de La- 
tinidad, Filosofía, Teología y Cánones, recibió las 
sagradas órdenes é igualmente e ^rado de Doctor 
en Sagrados Cánones en la Universidad de Madrid. 
El Rey solicitó que lo agraciaran con el nombra- 
miento de Relator general de la Suprema Inquisi- 
ción de Madrid, destino que desempeñó con toda 
eficacia. Después lo trasladaron á la Nueva Espa- 
ña con el nombramiento de Inquisidor general de 
México, destino que ocupó desde el 2 de Agosto de 
1799 hasta el 13 de Octubre de 1800, el que renun- 
ció por haber ascendido á mayor dignidad. 

Habiendo quedado vacante la Sagrada Mitra de 
este Obispado de Antequera, por fallecimiento del 
Illmo. Sr. Dr. D. Gregorio Omaña y Sotoma- 
yor (D. F. M.), el Illmo. y Venerable Cabildo man- 
dó la terna al Rey y recayó la elección y nom- 
bramiento en el Sr. Dr. D. Antonio Bergosa y Jor- 
dán, á quien el Rey Carlos IV presentó á la San- 
tidad del Sr. Pío YII. Preconizado en Roma en el 
año de 1801 y recibidas las Bulas, fué consagrado 
en la Catedral de la ciudad de Puebla de los Ange- 
les el di a 4 de Abril de 1802, según lo refiere un 
escritor de aquella época. He aquí: 



—79— 
''El Domingo 4 de Abril de 1802 se consagró en 
esta Santa Iglesia Catedral el Illmo. Sr. Dr. I). An- 
tonio Bergosa y Jordán, electo Obispo de Oaxaca. 
Fué su consagrante el Illmo. Sr. Dr. D. Salvador 
Biempica y Sotomayor, y asistentes los Sres. Dr. D. 
Francisco Gregorio, Dean de esta Santa Iglesia Ca- 
tedral, y Lie. D. Manuel Ignacio González del Cam- 
pillo, Arcediano de la misma; hicieron de padrinos 
los Sres. Consejeros honorarios del Supremo de In- 
dias, D. Cosme de Mier y Trespalacios, Oidor deca- 
no, y D. Ciriacü González Carvajal, subdecano de 
de la real Audiencia de México. 

*'La noche antes hubo iluminación en la Santa 
Iglesia Catedral, Obispado y casa de dicho Señor 
Dean, donde se hospedaba el Illmo. Señor Obispo 
de Oaxaca; se dispusieron tres costosos y vistosos 
árboles de fuegos; por la mañana, habiendo pasado 
el Cabildo Eclesiástico con todos sus ministros de 
ceremonia al palacio de su Obispo en el que aguar- 
daba al nuevo Prelado con los señores asistentes y 
padrinos, salieron todos procesionalmeute á la igle- 
sia, donde con la mayor magnificencia y suntuosi- 
dad, leidas las Bulas, Cédula de S. M. y hecho el 
juramento de estilo, se celebró la consagración con 
asistencia del noble Ayuntamiento y á vista de un 
numerosísimo y lucido concurso de gente. Conclui- 
do este acto, volvieron los dos Illmos. Señores Obis- 
pos con el mismo acompañamiento al palacio, donde 
á la hora acostumbrada se sirvió un banquete luci- 
dísimo por su fineza, abundancia y esplendidez, á 
que fueron convidadas las principales personas de 
la ciudad, y en la noche se sirvió é igualmente un 
refresco fino y delicado con un concierto de músi- 
ca que tocó varias piezas de sobresaliente mérito; de 
suerte que al mismo tiempo que el Illmo. Prela- 



—so- 
do de Puebla manifestaba la generosidad y grande- 
za de su alma, con estos obsequios daba á conocer 
su amor é inclinación liácia á la benemérita perso- 
na del Illmo. consagrando, y á su imitación tanto el 
Venerable Señor Dean y Cabildo como el noble Ayun- 
tamiento y todos, pobres y ricos, hacian reconocer 
en sus semblantes la mayor complacencia á vista 
de estos dos beneméritos Prelados, singularizándose 
entre todos con sus demostraciones generosas por 
su antigua amistad el expresado Señor Dean de dicha 
Iglesia." 

Con estas demostraciones de aprecio obligaron al 
nuevo Prelado á permanecer en Puebla pagando 
visitas, poniéndose á la disposición de las personas 
notables. Terminado todo lo que exige la política 
en esos casos, regresó á México para hacer los mis- 
mos cumplimientos: allí dispone su viaje para su 
Obispado, avisando al Señor Dean é Illmo. Cabil- 
do de su próximo arribo á esta ciudad: en el ac- 
to dispone el Venerable Cabildo de Oaxaca una 
comisión que se nombró de entre los mismos Seño- 
res Capitulares, que lo recibieran hasta el pueblo de 
San Juan del Rey, y otra el honorable Ayunta- 
miento en unión de personas notables de la ciudad 
para su recibimiento. El dia 2 de Mayo la ciudad 
se puso de gala, arcos y cortinas en todos los edi- 
ficios. En el Santuario de la Soledad lo esperaba 
el Illmo. y Venerable Cabildo, comunidades, reli- 
giosos, Intendentes, Ayuntamiento y demás perso- 
nas para conducirlo procesionalmente como fué trai- 
do en medio de un numerosísimo concurso de gentes 
de todas clases, á la Santa Iglesia Catedral. Acto 
continuo, tomó posesión con todas las ceremonias 
de estilo, terminó con un solemne Te Deum en ac- 
ción de gracias al Ser Supremo por el fehz arribo 



—81— 
de S. S., lo condujeron á sn palacio. Es verdad 
que no hubo iluminación, fuegos artificiales ni es- 
pléndido banquete, como S. S. Illma. lo esperaba, 
ignorando acaso que al Illmo. y Venerable Cabildo 
estaba prohibido por una real cédula ''el tomar ni 
un maravedí de los fondos de fábrica para recibi- 
mientos de sus Prelados." El Illmo. Obispo era de 
carácter serio, violento j delicado: interpretó que el 
Illmo. Cabildo y Venerable Clero le habían hecho un 
desprecio, formándose de ellos la idea de que eran 
ignorantes, rebeldes é inobedientes. No, el Vene- 
rable Clero oaxaqueño ha dado pruebas de su ins- 
trucción en diversas épocas; es obediente, humilde j 
sumiso con sus Prelados. Esto dio motivo á que 
con fecha 11 del mismo mes expidiera su primer 
«dicto para sínodos diocesanos, como un deber de 
su cargo pastoral, como él dice: 

"Por cuanto uno de nuestros mayores desvelos 
debe ser promover en nuestros eclesiásticos no só- 
lo la integj-idad de costumbres sino también la ido- 
neidad necesaria para el acierto en la administración 
de los Santos Sacramentos de la penitencia, predi- 
cación del Santo Evangelio y celebración del Santo 
Sacrificio de la Misa, con arreglo á los Sagrados 
Ritos. Y para el debido desempeño de este justo 
cuidado es conducente y necesario saber el número 
fijo de eclesiásticos de nuestro Obispado, su idonei- 
dad, su ciencia, las cualidades que les adornan, li- 
cencias y facultades extraordinarias que tengan, pa- 
ra conferirles el precioso tesoro de las almas. Por 
tanto, mandamos que por ahora, en el preciso tér- 
mino de quince dias para los eclesiásticos que resi- 
dan en esta ciudad, en el de dos meses para los que 
residan fuera de ella, así seculares como regulares, 

12 



—82— 

presenten en nuestra Secretaría de Cámara todos 
sus títulos y licencias de confesar j celebrar, y tam- 
bién los demás títulos de oficios eclesiásticos, comi- 
siones y facultades extraordinarias que de nuestros 
antecesores 6 de nuestro Venerable Cabildo en Sede 
Vacante tuvieren, con apercibimiento que pasado di- 
cho termino desde el dia de su publicación sin haber- 
las presentado, no podrán usar de ellas, porque desde 
ahora para entonces las revocamos y declaramos por 
ningún valor y efecto, y para refrendarlas de nuevo,, 
pasados los expresados quince dias, se dará princi- 
pio á los exámenes que presidiremos mientras nues- 
tras ocupaciones lo permitan, en nuestro Palacio E- 
piscopal, avisando á cada uno el dia y hora, por 
medio de sus respectivos Prelados á los reíj^u lares, y 
á los seculares por medio del papel que se fijará en 
la puerta de nuestra Secretaría. Con seguridad que 
no es nuestro ánimo atropellar, contristar ni dar que 
sentir á nadie, sino satisfacer nuestras obligaciones- 
de conciencia, por lo cual procedemos con todos y 
en todo con la mayor sinceridad, y tendremos la ma- 
yor complacencia en continuar á todos y ampliar las^ 
licencias de los que hallemos beneméritos. Y para 
satisfacción, conocimiento y segiu'idad que tenemos 
de nuestro Venerable Cabildo, de todos y cada una 
de los Señores Canónigos y Capitulares de nuestra 
Santa Iglesia Catedral, los exceptuamos de dicha 
presentación, y también á los señores curas propios e 
interinos y á los Prelados principales actuales de las 
religiones y conventos de esta ciudad y Obispado, á 
los habilitados en nuestro tiempo de nuestro gobier- 
no, aunque todos deben noticiarnos, también los de- 
más títulos, comisiones y facultades extraordinarias 
que tengan, para continuarlas ó recogerlas; y para 
distinguir en todo como es justo y de nuestra inten- 



—83— 
<iion á los Señores Capitulares, concedemos en que 
aun ésto lo haga cada uno por sí mismo á nuestra 
propia persona ó por medio del Señor Dean, para 
valemos de sus luces y talentos en las cosas ó casos 
que ofrezcan," etc. 

Dejemos al juicio de nuestros lectores el presente 
edicto, si tuvo ó no voluntad de zaherir al Venera- 
ble Clero; el caso es que S. S. Illma. conoció que po- 
día ser así interpretado, pues que dice: "Nuestro 
ánimo no es contristar," etc. En fin, los Señores Ca- 
pitulares y el A^enerable Clero cumplieron con el 
mandato de S, Illma., haciendo los clérigos sus síno- 
dos lucidísimos que dejaron satisfecho al Olmo. Dio- 
cesano. Aunque dijo que exceptuaba á los señores 
curas propios é interinos, no lo verificó así, sino que 
á todos los sujetó al sínodo, j sin embargo de haber- 
los cogido desprevenidos manifestaron su instruc- 
ción quedando todos en sus destinos. 

Con toda entereza buscaba los medios el lUmo. 

3r. Bergosa para reformar las costumbres de 

sus idocesanos y clero. Para llevar su pensamien- 
to adelante, determinó hacer la santa visita de su 
extenso Obispado saliendo de la ciudad el dia 21 
de Octubre de 1802 con gran acompañamiento ha- 
cia á las parroquias de Oriente, llevando consigo el 
gobierno de la Sagrada Mitra. No visitó toda esa 
parte á causa de sus enfermedades, y como que en 
cada curato se detenia más de lo necesario, porque 
examinaba á los señores curas respecto á su origen, 
cátedras que habian cursado, calificaciones que tu- 
vieron en sus exámenes con certificaciones del Semi- 
nario, necesitaba algún tiempo, por lo que suspendió. 

Empero, en 1" de Enero de 1804 expidió una cir- 
cular conteniendo el mismo pensamiento, que dice: 
^'Aunque para instruirme de los estudios, carrera li- 



-,-84— 
teraria y mérito de cada uno de vdes. había de- 
terminado preguntar en la santa visita como lo he 
ejecutado en muchos curatos, viendo que este medio 
exije mucha dilación y que conviene al servicio de 
Dios y del Rey y aun á los intereses de cada uno de 
vdes. que luego que reciban ésta con más posible 
brevedad dirijan con el sobrescrito á mí mismo, 
una instrucción completa ó relación de sus estudios, 
carrera literaria, méritos personales, etc., "bajo la in- 
teligencia que su omisión será perjudicial á cada uno 
de vdes.," etc. ¿Qué, no quedarla el Illmo. Sr. Ber- 
gosa convencido de la instrucción de su Venerable 
Clero por medio del sínodo que hizo cada uno? 
Si quedo satisfecho, ¿para qué contristar á ese cuer- 
po respetable'? 

Con el carácter enérgico, serio y exacto en el cum- 
plimiento de sus deberes, pudo haber dejado á este 
Obispado gratos recuerdos S. S. Illma. Cuéntase só- 
lo la reparación del templo de San Agustín que es- 
taba en ruina por los temblores que hubo al princi- 
pio del presente siglo: por los apercibimientos enér- 
gicos que hizo á los Padres agustinos lo reedificaron 
y él mismo lo bendijo. El Illmo. Sr. Bergosa ma- 
nifestó toda su erudición por las muchas circulares, 
edictos que publicó, todos tocando diversas mate- 
rias: Agricultura, Estadística, Higiene, etc., etc. (co- 
mo se verá en el cuadro que insertamos), que pueden 
formarse tomos. Hubo, sin embargo, una nota ofi- 
cial en que saíiirio al Illmo. y Venerable Cabildo, 
que es la del 2 de Octubre de 1805, por la que esta 
ilustre corporación elevó sus preces suplicatorias á 
Roma para que S. S. el Sr. Pió VII mediara en los 
acontecimientos de este Obispado; la Santa Sede re- 
solvió con la prudencia que le es propia y caracte- 
rística, mandando las Bulas ó carta de ruego para 



—85— 
su traslación al Arzobispado de Guatemala, Mitra 
que renunció. 

Cuando estalló la revolución de independencia en 
el pueblo de Dolores en el año de 1810, el Illmo. Sr. 
Bergosa se mostró siempre fiel al Rey y adictísimo 
al régimen colonial. No culpamos á S. S. Illma., 
que, como español, tenia ese amor patrio que domi- 
na el corazón del hombre, y tal vez obligado del 
aprecio y favores que recibía de la Corona, creyó 
de su deber defenderla, sofocando tal vez los impul- 
sos de su corazón. 

El hombre, al recibir ese sagrado carácter del sa- 
cerdocio, al ponerse al servicio del altar, renuncia to- 
do lo que pertenece meramente á la tierra, pone sus 
miradas en el cielo, ni le importa la forma de gobier- 
no ni le preocupan personalidades mientras éstas no 
vulneren los derechos sagrados de la Iglesia. El Sr. 
Alaman, en su ''Historia de México," dice del Obispo 
de Oaxaca: "El Sr. Obispo Bergosa tenia grande ac- 
tividad, pero carecía de inteligencia; hubiera ocupa- 
do un puesto elevado en la historia si hubiera tenido 
aquello que hace amables á los diocesanos con sus 
ovejas: el sentimiento piadoso; repartía limosnas con- 
solando á los enfermos en los hospitales, pero lo dis- 
trajeron los acontecimientos de la época en que go- 
bernó y el amor patrio que tenia al país donde vio 
la primera luz " 

En el año de 1811, en 23 de Noviembre, llegó á 
esta ciudad la noticia de que la Regencia de Espa- 
ña habia electo al Sr. Obispo Bergosa Arzobispo de 
México, por muerte del Sr. Arzobispo Doctor D. 
Francisco Lizana. Elección que se celebró con gran- 
des demostraciones de júbilo, los aires se poblaron 
de cohetes, repiques en todos los templos de la ciu- 



—se- 
dad, salvas de artillería y felicitaciones. En Di- 
ciembre del mismo año disponía su viaje S. S. para 
la Capital á tomar posesión de su nueva Arclii-Dió- 
cesis; el Señor Intendente, Ayuntamiento y demás 
personas notables le suplicaron á S. lUma. que trasfi- 
riera su viaje y permaneciera más tiempo, porque 
su presencia era necesaria para animación del pue- 
blo y defensa de la ciudad, á lo que cedió. Sabedor 
S. S. que las tropas independientes del Sr. Morelos 
se aproximabaa á esta ciudad, se puso en salvo tras- 
ladándose al convento de Santo Domingo con toda 
su familia. En Octubre de 1812 salió de esta ciu- 
dad con todas sus riquezas, rumbo á Tehuantepec, 
dejando de Gobernador de la Sa^Tada Mitra al Sr. 
Provisor, Lie. D. Antonio José Ibañez de Corbera, 
haciendo un viaje dilatado por Tabasco, Veracruz 
y Puebla, encontrando á su paisano y amigo el Sr. 
Obispo de Puebla, D. Ignacio González del Campillo, 
postrado en el lecho de dolor, lo asistí (5 hasta los 
últimos momentos de la vida. Habiendo termina- 
do y arreglado todas las encomiendas que le dejó 
su compañero, paisano y amigo, de aquel que tuvo 
el honor de consagrarlo en Tehuacan, salió para Mé- 
xico. 

El 13 de Marzo de 1813 fué su arribo á la Ca- 
pital, lo recibieron con toda solemnidad. En la 
parroquia de la Santa Veracruz lo esperaban el Ve- 
nerable Cabildo Eclesiástico, comunidades religio- 
sas, Ayuntamiento y personas notables, para condu- 
cirlo procesionalmente á la Santa Iglesia Metropo- 
litana á darle posesión. 

Restablecido el orden y la paz en la Península 
Española, elevado el Rey Fernando VII á su trono, 
las Cortes dan cuenta á su Majestad de los nombra- 
mientos que hablan hecho durante su cautividad, 



—87— 

de Brigadieres, Generales, Di<rnidades eclesiásticas, 
etc., etc. Su Majestad no aprueba la elección del 
Sr. Obispo Bergosa ni lo presenta á la Santa Sede, 
sino que manda que S. S. íllma. se regrese á su 0- 
bispado de Oaxaca. El dia 8 del mes de Abril de 
1814 hace la entrega del Gobierno Eclesiástico al 
Illmo. y Venerable Cabildo de México^ en Sede Va- 
cante; se retira S. Illma. á vivir en San Ángel, con- 
vento de carmelitas descalzos, para no volver á su 
Obispado. El Illmo. Cabildo hace su elección para 
llenar la vacante, el 7 de Enero de 1815, y en la 
terna va en primer lugar el Chantre; se la mandan al 
Rey; su Majestad Fernando VII elije y presenta á 
la Santidad del Sr. Pió VII al Sr. Dr. D. Pedro Jo- 
sé Fonte: preconizado en Roma y llegadas sus Bu- 
las, fué consagrado en la Santa Iglesia Catedral de 
México el dia 29 de Junio de 1816 por el Sr. Obis- 
po Dr. D. Antonio Bergosa, lo apadrinaron los 
Sres. Dean D. Juan Serrea, Maestrescuelas, y D. 
Juan Gamboa. 

Con las muy buenas relaciones y el aprecio que el 
Rey le tenia, consigue el Illmo. Sr. Bergosa que su 
Santidad el Sr. Pió VII lo traslade al Arzobispado 
de Tarragona: luego que recibió la cédula de su 
Majestad y las Bulas de la Santa Sede, mandó su 
liltima Pastoral despidiéndose de sus diocesanos, 
adjunto un libro que escribió, titulado: ''Desengaño 
de los Insurgentes." Aquí se disolvió su matrimo- 
nio espiritual y se declaró esta Sagrada Mitra en 
Sede Vacante. Salió de México para su nueva Ar- 
chi-Diócesis el 20 de Octubre de 1817. No da- 
mos noticia de su muerte porque ya no se supo de 
S. S- Illma.; por esta causa no sabemos en dónde 
murió, ni cuándo, ni en dónde se guardan sus restos, 
ni el Anuario Pontificio da noticia de su muerte. 



-88— 



Mandó que los señores curas hicieran un croquis 
de sus parroquias, mas no se efectuó y en su lugar 
dieron el presente cuadro que insertamos como antes 
hemos prometido (pág. 84.) 




Copiado de la galería de la sala de Cabildo. 



(VIGÉSIMOCUARTO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Manuel Isidoro Pérez, 

Originario del Paso de Guadalajara en el Arzobispado de Toledo, Capellán mayor 

las Reverendas Madres Capuchinas de la Heroica é Imperial Villa y Corte de Ma^ 

drid. Electo Obisjjo de esta Diócesis y preconizado en Roma el 2 de Junio de 

ltíl9, tomó posesión del Chispado en 25 de Julio de 1820; en el año de 

1827 se fué con licencia á Europa y renunció el dia 27 de 

Diciemhre de 1837. 



—89— 



¥I^MÍMM¥áíiW í>I^GMáI(>. 



EL iLLi lí i, í ttiEi mm mil mm. 



c-«»«.e- 



El nombre ilustre de los hombres suele perderse 
en el manto oscuro de los tiempos ó hallarse envuel- 
to en tradiciones ciertas ó inciertas á causa de las 
convulsiones políticas de las naciones. El lUmo. Sr. 
Dr. D. Manuel Isidoro Pérez Suarez fué elevado á la 
dignidad Episcopal en la época de lucha, de descon- 
cierto de esta desventurada República, cuando las 
rentas de los Obispados hablan disminuido por los 
numerosos subsidios que habia exigido el gobier- 
no vireioal para vencer la insurrección. Cuando la 
P'uerra terminó, cuando va estaba reconocida la inde- 
pendencia, el Illmo. Sr. Dr. D. Manuel Isidoro Pérez 
Suarez creyó que no debia permanecer en medio de un 
pueblo cuyos sentimientos son religiosos, morales y 
humildes; pero en el que fué zaherido por los Sres. 
yorquinos Flores-Márquez, Alvarez, Salgado y Or- 
deño: esto dio motivo á que creyera que los senti- 
mientos del pueblo oaxaqueño estaban en pugna 
con los suyos, temiendo acaso ser víctima de ren- 
cores de partido: antes de ser tratado con hostili- 



—90— 
dad ó menosprecio, abandonó su Diócesis para no 
volver jamás. 

El Illmo. Señor Obispo cumplió con un deber que 
é\ juzgaba prudente; como español estaba en su de- 
recho Dejemos al juicio prudente del lector 

los conceptos que pueda formarse. 

Hecho el anterior preliminar que la historia hace 
del Illmo. Sr. Dr. D. Manuel Isidoro Pérez Suarez, 
oportuno es ya comenzar su biografía. El Illmo. 
Sr. Pérez Suarez nació en el año de 1776 en la 
villa del Paso de Guadalajara, Arzobispado de To- 
ledo, al Oriente de Madrid. Sus virtuosos padres, 
escasos de fortuna, procuraron darle desde al prin- 
cipio una educación conveniente que mejoró al la- 
do del Sr. su tio, Canónigo de la Santa Iglesia 
Catedral de Toledo, Lie. D. Manuel Suarez. Hizo 
su carrera literaria en el Seminario de dicho Arzo- 
bispado, terminados sus cursos de Filos, fía 3^ Sa- 
grada Teología Dogmática, recibió las sagradas órde- 
nes: por sus virtudes se hizo acreedor á que la Sa- 
grada Mitra lo nombrara capellán mayor de las Re- 
verendas Madres Capuchinas de la heroica é imperial 
villa de Madrid. 

Por traslación del Illmo. Sr. Bergosa y Jordán al 
Arzobispado de Terranova en el año 1877, quedó va- 
cante este Obispado de Oaxaca. Mas atendiendo á 
sus antecedentes, prudencia, virtudes, etc., el Rey 
D. Fernando YH lo nombró y presentó á la Santi- 
dad del Sr. Pió VII para Obispo de esta Diócesis; 
fue preconizado en Roma el 2 de Junio de 1819: 
recibidas sus Bulas y consagrado á principios del 
año 20, se embarcó para esta República, llegó á Ve- 
racruz dirigiéndose para México, donde permaneció 
en unión del Illmo. Sr. Arzobispo D. Pedro José 
Fonte; arreglados sus negocios en la Capital, salió 



—91— 

de México para tomar posesión de su Obispa- 
do de Oaxaca, que fué el 26 de Julio del mismo 
año. La recepciou que se le hizo fué esplendida. 
El lllmo. y Venerable Cabildo adornó la Santa Igle- 
sia Catedral con el lujo que merecía S. S. Illma., j 
después de las ceremonias, el Sr. Dean Lie. D. Ja- 
cinto Moreno y Vaso entonó el Te Deum en ac- 
ción de gracias al Todopoderoso por el nuevo Pre- 
lado; S. S. Illma. bendijo al pueblo que era en in- 
menso concurso de personas de todas clases. 

Como en la capital de la Península Española tu- 
vo algunas entrevistas con el lUmo. Sr. Bergosa y 
Jordán, de quien recibió muchas instrucciones para 
gobernar esta Diócesis, á los dos dias expidió el 
edicto que á continuación insertamos: 

''Nos, el Dr. D. Manuel Isidoro Pérez Suarez, etc., 
etc. Como quiera, que todos ios Ministros sagra- 
dos residentes en este territorio de nuestro Obispa- 
do sean otros tantos coadjutores de nuestro cargo 
en el laborioso y difícil ejercicio de la salvación de 
las almas, ninguna cosa debe ser para nosotros de 
tan grande importancia como tener un exacto co- 
nocimiento tanto de su idoneidad para los santos 
ministerios, como de las facultades que se les hayan 
anteriormente conferido, bajo cualquiera forma y de 
cualquiera clase que sean. Por tanto, mandamos 
que ios eclesiásticos residentes en esta ciudad pre- 
senten en la Secretaría de Cámara y Gobierno, en 
€l tiempo de quince dias, las licencias de confesar, 
asimismo los demás títulos de oficios eclesiásticos 
ó comisiones extraordinarias que hayan obtenido 
desde mis predecesores. Mas los residentes fuera 
de la ciudad ejecutarán lo mismo en el preciso pe- 
ríodo de dos meses, con la prevención de que nadie 
lo podrá verificar de separarse de sus ministerios sin 



—92— 

nuestra expresa licencia, y tanto éstos como los 
demás residentes en esta capital deben estar en la 
inteligencia de que sus licencias y facultades les 
quedan expeditas y corrientes todo el tiempo que 
los instrumentos de ellos sean detenidos en nuestra 
Secretaría. Mas en esta deliberación no deben te- 
nerse por comprendidos ni los Señores Capitulares 
de nuestro Venerable Cabildo, ni los curas propios 
é interinos, como tampoco los prelados principales 
de las religiones ó conventos de esta ciudad y Obis- 
pado, por lo respectivo á las licencias comunes de 
confesar; pero por lo tocante á facultades irregula- 
res y extraordinarias, todos deberán estar á lo pre- 
venido arriba, con la distinción que los Señores Ca- 
pitulares presentarán dichos títulos inmediatamente 
á nuestra persona. Todo lo que observarán puntual- 
mente todos los comprendidos en este nuestro edicto, 
bajo santa obediencia y pena de suspensión de las 
facultades los que omitieren presentar. Y para que 
llegue á noticia de todos, etc. — Manuel Isidoro Pérez. 
— Ante mí, Secretario, Lie. José María Hernández.'' 

Los señores eclesiásticos, con esa modestia, hu- 
mildad y obediencia que les es propia para con sus 
Prelados, obsequiaron el edicto del Diocesano, pre- 
sentando sus títulos, licencias, etc.; quedando S. S. 
lUma. satisfecho de la instrucción, obediencia y 
otras cualidades de su Venerable Clero, á quien tra- 
tó con amabilidad, cortesía y respeto. Daba au- 
diencia á toda clase de personas, las consolaba en 
sus aflicciones con sus consejos sabios, 6 ya con sus 
limosnas para aliviar las necesidades de los pobres. 

El Illnio. Sr. Obispo D. Manuel Isidoro Pérez 
Suarez íijó toda su atención y desvelo en los tem- 
plos de esta ciudad para sus reparaciones y esplen- 
dor del culto divino, é igualmente en el Seminario 



—93— 
Conciliar, donde regaló su librería para instriiccioD 
de la juventud. • 

Entre las obras que el Obispado le debió, cuén- 
tase la reparación de la iglesia de la Compañía, Co- 
legio de los Padres jesuítas establecido en 1595 (1), 
que estaba en ruina á causa de los temblores del año 
de 1801; al efecto, gastó 1 10,000 de su peculio para 
su reparación. Acabado el templo y el convento, se 
trasladaron las religiosas Regina Cceli concepcio- 
nistas, donde permanecieron hasta que las leyes de 
Reforma las exclaustró; consagró la iglesia del Pa- 
triarca Sr. San José el dia 19 de Diciembre de 1820, 
en el convento de las religiosas descalzas capuchinas 
españolas, y en fin, no sólo puso su atención en la ciu- 
dad sino en toda su extensa Diócesis, pero sin gravar 
á su Venerable Clero, según se ve en su circular de 
25 de Setiembre de 1820, de su santa visita, que 
dice: "Para que hagamos santamente las cosas 
santas y no aparezcan en nuestra mutua conducta 
cosa ninguna digna de reprensión ante los ojos del 
mundo, es nuestra voluntad decidida, cuya contra- 
vención veremos con mayor desagrado, que en nin- 
guna parte, ni por ningún motivo ó pretexto se pre- 
paren banquetes suntuosos, ni haya preparativos de 
adornos en la pieza de nuestro alojamiento, dándose 
por satisfechos los Padres curas con un manejo re- 
lativo á nuestra persona y familia, que ni toque en 

(1) Siendo el Diocesano el lUmo. Sr. Fray Bartolomé Ledesnia, au- 
xilió al Padre Rector para la fábrica del Colegio con la suma de treinta 
mil pesos, haciéndolo de mampostería. Acabado, establecieron sus cá- 
tedras de enseñanza, escuela de primeras letras, cátedras de Latinidad 
y Filosofía; á lo que más se dedicaban los Padres era á la juventud, en- 
señando en los pueblos la doctrina cristiana. Hoy sólo se conserva el 
templo con el título de la "Inmaculada Concepción," como uu monumento 
de la antigüedad; el convento, que era de arquitectura exquisita en su in- 
terior, según las leyes de Reforma, se repartió en lotes. ¡Oh, qué mun- 
do! ¡qué expropiación! ¡cómo se destruyen los templos de la virtud y de 
la ciencia para quedar en la ignorancia en'que nacemos! ¡Bah! son con- 
secuencias de la ilustración del Siglo XIX. 



—94— 

extremo del poco aprecio, ni en el estudiado y re- 
probado recibiimento. Siendo así que en lo tocante al 
trato de nuestra persona, nada queremos sino una 
decente medianía para obviar grandes icconvenien- 
tes: por el lado contrario, eu orden al culto, los or- 
namentos, los muebles y vasos sagrados deseamos 
tanto empeño y tan particular esmero, que ojalá y 
se tocara en la demasía si en la materia cupiera, 
etc." 

¡Qué humildad! ¡Qué ahinco por el esplendor del 
culto divino! No querer ser recibido con las vani- 
dades del mundo, sino como un verdadero apóstol 
de Jesucristo. Luego que se presentaba á los pár- 
rocos descubrían en él algunas de sus virtndes: su 
trato eu extremo amable, sus costumbres puras, sus 
palabras afables y sentenciosas, respiraban eu él una 
sencillez, una gravedad y dignidad tan natural que 
sorprendía. En las parroquias que visitó dejó grata 
memoria por su afabilidad, caridad y por los dona- 
tivos que hizo á las parroquias pobres para el ador- 
no de sus templos. 

Para acabar de llenar su misión apostólica, des- 
pués de haber visitado una parte de su vasta Dió- 
cesis, observó que algunos curatos estaban vacantes 
y que los fieles carecían del pasto espiritual, por lo 
que se determinó á abrir el concurso general de pro- 
visión de parroquias. En 12 de Setiembre de 1820 
expidió el edicto de concurso para proveer á los fie- 
íes de párrocos propíos, para que no carecieran de 
la divina palabra, pues sólo miraba el bien de las al- 
mas, como dice al finalizar su circular: 

"Finalmente, tengan entendido todos los que qui- 
sieren hacer oposición á curatos de este nuestro Obis- 
pado, que no sólo la edad, ni sólo la antigüedad y años 
de servicios en curatos ó vicarías, ni sólo la literatu- 



—95— 

ra, ni sólo la iüocencia de costumbres serán el ver- 
dadero mérito para ser atendidos y colocados en 
curatos, sino que buscaremos para el premio, en el 
modo que mejor puedan hallarse, todas las circuns- 
tancias juntas Y las demás prendas de caridad, celo, 
actividad, desinterés, justificación y demás que cons- 
tituyan un verdadero eclesiástico, combinando, en 
cuanto sea posible, las circunstancias de los sugetos 
con los de los curatos, lugares y feligreses en que 
pueda ser cada uno muy útil " 

El Illmo. Sr. Dr. D. Manuel Isidoro Pérez Sua- 
rez por doquier extendía su mano protectora con 
los huérfanos, viudas y doncellas, visitando los hos- 
pitales y prisiones, siempre pródigo en sus limosnas. 
¡Así queria que fuera su Clero! ¡Ah! No quisiéra- 
mos recordar los vaivenes políticos que tuvo México 
en aquella época de los años de 23, 24, etc., (1) lo que 
dio motivo para que los Prelados de la República 
emigraran á Europa por la persecución á la Iglesia 
y á sus personas. Con razón el Sr. Cuevas, en 
su obra "El Porvenir de Aíéxico," en la parte 2^, 
libro 2*^, se expresa así: "Algunos sucesos lamenta- 
bles presagiaron también, desde los primeros dias del 
gobierno independiente, el desenfreno de las pasio- 
nes políticas y el furor de las venganzas, etc." 

El Illmo. Sr. Pérez en el año de 1827 solicitó la 
licencia de la Santa Sede para irse á arreglar ne- 
gocios arduos respecto á la disciplina eclesiástica; 
se le concedió y en el mismo año se fué para Eu- 
ropa, dejando de Gobernador de la Sagrada Mitra 
al Sr. Tesorero Dignidad, Lie. D. Juan José Guer- 
ra y Larrea, el que gobernó hasta su renuncia. 



(J) El que quiera tener datos más extensos lea lii obra '-Coleceion 
Eclesiástica Mexicana,'''' impresa en 18'M. 



—96— 

Según un escritor contemporáneo, el Illmo. Sr. 
Pérez, Obispo de Oaxaca, fué compelido por el San- 
to Padre Sr. Gregorio XVI, en unión del Señor Ar- 
zobispo de México, á que volviera á su Obispado de 
Oaxaca ó que renunciara; optó por lo segundo y 
renunció su Diócesis el 27 de Diciembre de 1831. 
No sabemos en dónde murió pues ya no tuvimos no- 
ticias de S. S. Illma. Por el Anuario Pontificio sa- 
bemos que murió en 1838, á los tres años de su re- 
nuncia. 




Copiado do 1h galena de la sala de Cabildo. 
(VIGÉSIMOQUINTO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Ángel Mariano Morales, 

ColeyUíl maijor del íhs'k/hc y viejo Colet/io de Santa María de Todos ¡Sanios 

de Méxieo, Maestrescnelas, I)¡(/)i¡dad de la Saiifa If/Iesia Catedral de 

México y Gobernador de su Obispado, antif/iio Obispo de Sonora, 

individuo del Consejo de Gobierno de la liepública, asistente al 

Sacro Solio Pontificio y Obis^w de Oaxaca. Tomó jmse- 

sion por apoderado en Enero de 1842, hizo su entrada 

solemne el dia 27 de Mai/o del mismo año v murió 

el dia 27 de Marzo de iS4:i. 



-97- 



YI^ISÍWOTIITO B-l^-ClíMI'O. 



EL ILLia li M. a «EL 



Época fatal de transición y desconcierto; cuando 
las negras nubes de las pasiones políticas contraria- 
ban á la Esposa de Jesucristo, Nuestra Santa Madre 
Iglesia; cuando pusieron todas sus astucias para que 
la joven República se hundiera en el caos de perdi- 
ción por medio del germen de división y discordia; 
cuando los Estados, en su mayor parte, carecian de 
depositarios espirituales y embajadores de Jesucris- 
to, el Estado de Oaxaca estuvo en la misma desola- 
ción, careciendo por algún tiempo de pastor espiri- 
tual. La Divina Providencia que por medio del Vi- 
cario de Jesucristo vela y cuida de la vida espiritual 
de todos los^fieles cristianos, eligió y mandó al lllmo. 
Sr. Dr. D. Ángel Mariano Mójales. 

Nació el Illrao. Sr. Dr. D. Áns-el Mariano Morales 
en la Hacienda de San Simón, jurisdicción de la parro- 
quia de Tanguacícaro, Estado de Morelia ó Miclioa- 
can, el 5 de Setiembre de 1784, como abajo se lee en 
su fe de bautismo. (1) Hijo de padres distinguidos 

(1) El Presbítero Vicente Gómez, Cura j Juez Eclesiástico de esta 
Parroquia,, Certifico: que en el libro número" 3 del arcliivo de este cura- 
to, forrado de badana colorada, donde se asientan partidas do bautismo, 
que dan principio en Febrero del año de mil setecientos setenta y ocho y 

14 



—98— 
por su posición social, que lo fueron D. Lorenzo Mora- 
les y D^ María Josefa Jazo, los que se distinguieron 
en ciarle una educación la más brillaute de aquella 
época cu religiosidad y moralidad. Aprendió las 
primeras letras en el Distrito de su nacimiento. 
Desde muy niño se le conoció el grado elevado de 
una sensibilidad y ternura y al mismo tiempo una 
inclinación al estado eclesiástico. Lo mandaron 
de colegial al insigne y viejo Colegio de Santa Ma- 
ría de Todos los Santos, en México, donde hizo su 
carrera literaria, dejó una reputación de las más cla- 
ras por su aplicación y brillantes disposiciones: 
por fruto de sus constantes estudios siempre se le vio 
sobresalir entre sus condiscípulos que en vano le dis- 
putaban la primacía, como lo demostró en la oración 
fúnebre que pronunció en México por el Cabildo de 
Valladolid (Micboacan) en los funerales que el Cabil- 
do hizo en el año de 1820, por el fallecimiento de la 
Emperatriz D^ Isabel Francisca Braganza de Borbon, 
y que inserta ''El Michoacauo" hablando de los hom- 
bres ilustres, que comienza: Oratio in finiere Marice. 
Isabellice Franciscce a Bragantia et Borhonis Hispa- 
niariun et Indiarum Catholicce Regince habita, etc. 
Estando vacante la Sagrada Mitra de Sonora por 
muerte del lUmo. Sr. Fray Bernardo del Espíritu 

concluye en Febrero de mil setecientos oclienta y seis, en la foja 112 se ha- 
lla la partida siguiente: "En el año del Señor de mil setecientos ochenta 
y cuatro, en cinco de Setiemln-e, Yo, el Br. D. José Benito de Jaso obtenta 
JParochi venia exJiorcize, bapfise solemnemente á un infante á quien puse 
por nombre Ángel Mariano Juan Tguacio, español, de este pueblo, hijo 
legítimo de D. Lázaro Morales y de D* María Josefa de Jaso, fueron sus 
padrinos D. Fancisco Victorino de Jaso y su esposa D^ María Dolores 
de Moreyon, á quienes advertí su obligación y parentesco. — Y lo firmé. — 
B. José Benito de Jaso. — Una rúbrica. — -Al margen: Ángel Alariano Juan 
Ignacio, español de este pueblo." 

Es copia fiel y escrupulosamente sacada de la original á que rae refie- 
ro, y para los fines que le convengan al interesado, le extiendo el presen- 
te en Tanguacícaro, á los cuatro dias de Enero de mil ochocientos 
ochenta y siete. — Vicente Gómez. 



—99— 
Santo y renuncia que de su promoción á él liizo el 
Sr. Di\ D. José María Santiago, jel Excmo. Sr. Presi- 
dente postulo al Sr. Dr. D. Ángel María Morales 
para dicho Obispado. 

Hay, según se dice, y no está aún plenamente 
probado, un secreto que influyó poderosamente 
para que el Sr. Morales fuese preconizado Obispo 
de Sonora, y es el siguiente: En la época de nues- 
tra independencia era Dean del Cabildo de Morelia 
un español, el Dr. D. Martin Gil Garcés, enemigo 
acérrimo de Iturbide: fué afiliado á la masonería in- 
troducida por Pounsett. Necesidades de esta aso- 
ciación hicieron preciso el que el dicho Dean mar- 
chara á Europa, y éste, bajo pretexto de enfermedad y 
haciendo saber solamente á la ciudad de México, iba, 
que solicitó y obtuvo un permiso en el que se le conce- 
dió separarse del Cabildo por tiempo de un año para 
curarse en México ó donde fuese necesario. Apro- 
vechándose el Sr. Garcés de la latitud de lo segando, 
se marchó á Londres, á Paris y Alemania, permane- 
ciendo por allá unos tres años; pasados ellos volvió á 
la República y á su Catedral moreliana: el Cabildo, 
indignado por la burla del Dean, determinó, fundado 
en el Santo Concilio de Trento, Sección 24, Capítulo 
1 2 de Beformatione, que dice: Prceterea, ohtinentihus 
in eisden Gathedralihus, aut collegiatis dignitates, ca- 
noniccdiis, prcehendas aiit ¡jortiones non liceat vigore 
cujiislibet statuti, aut consuetudinis, ultra tres men- 
ses aheisdem ecclesiis quolibet anno ahesse; salvis 
nihilo miniis eorum ecclesiarum constitutionihiis, qiiw 
longius servitü tempus requirunt: alioquin primo 
anno privefur unusquisque dimidia parte fruc- 
tuum, qiíos ratione etiam prcehendce ac residentice fe- 
cit suos. Qiiod si iteriim fuerit usus negligeíitia, ^Jri- 
vetur omnihus fructibiis, quos eodem anno lucratus 



—100— 

fiierit. Crescente vero contumacia, contra eos justa 
sacrorum canonum constitutiones, procedatur, (1) 
separarlo de su puesto en el coro, y para su ejecu- 
ción eligió el primer dia que el Dean se presentara 
al rezo. Lo hizo este en un Domingo; luego que los 
canónigos supieron que estaba en el coro, se reunie- 
ron en Cabildo y acordaron que el Secretario de él 
notificara al Dean su destitución y saliera del coro, 
quedando su derecho á salvo para reclamar. 

¡Terrible fué la sorpresa del Dean y mayor su 
aprieto! pero como era esperado con curiosidad tan 
escandaloso acto, salió una voz de entre la multitud 
que dijo: '*es dia feriado y no puede actuarse;" se 
rehusó el Dean y puso al pié de la notificación tal pa- 
labra é inmediatamente tocó la campana y entonó 
el Deus in adjutorium Demn meum intende, á lo que 
respondió el coro. Desconcertados se quedaron los 
canónigos; entonces era Presidente del Cabildo el 
Sr. Morales y él era enemigo mayor del Dean y no 
le quedó más recurso sino ir al coro á acompañar al 
Dean. Este, al dia sií^uiente y á primera hora, pidió 
y obtuvo del tribunal de justicia un recurso de fuer- 
za y protección y á la hora de coro contaba ya con 
un regular número de tropa é intimó á los canóni- 
gos que si no entraban á coro los hacia ir á culata- 
zos. Ante tan terrible argumento sucumbieron, pe- 
ro quedó siempre la discordia que acaudillaba el Sr. 
Morales, pues el Dean Garcés estaba sólo con dos ó 
tres canónigos. 

(1) Segnn las constituciones de los Sumos Pontífices la primera data 
de 24 de Abril de 1738, del Sr. Clemente XII; del Sr. Benedicto XIV, de 
18 de Mayo de 1751, que confirió y renovó la constitución de su antece- 
sor; del Sr. Pío VII, de 13 de Setiembre de 1821; del Sr. León XII, de 13 
de Marzo de 1825; del Sr. Pió VIII, de 21 de Mayo de 1829, etc., y aun el 
Pontífice reinante pusieron las graves penas que usa la Santa Iglesia con- 
tra los delincuentes que se inscriben en la Sociedad Masónica, y si son 
eclesiásticos quedan en el acto privados de todo oficio y beneficio ecle- 
siástico. 



—101— 

Cuando el Excmo. é lUmo. Sr. Dr. D. Cayetano 
Portugal vino á Michoacan, su centro, tal rencilla 
encontró y para terminarla puso sus respetos. ''Mi- 
choacano Libre," tomo 2*^, núm. 101, pág. 401. 

Por las buenas recomendaciones é informes que 
hizo el lUmo. y Excmo. Sr. Dr. D. Juan Cayetano 
Portugal á la Santa Sede acerca de la persona del 
Sr. Morales, S. S. el Sr. Gregorio XVI lo nombro 
Obispo de Sonora. Preconizado el 2 de Julio de 
1832, llegaron sus Bulas, y dado el exequátur ó pase 
del Congreso, fué consagrado en la Catedral de Mo- 
relia el 18 de Noviembre del mismo año por el 
Illmo. y Excmo. Sr. Portugal, apadrinándolo el Tilmo. 
y Venerable Cabildo de la Catedral. No conoció 
su Diócesis por que en seguida puso su renuncia por 
sus enfermedades, quedando de Dignidad en la Ca- 
tedral de Morelia. 

Habiendo renunciado en el año de 1831 el Illmo. 
Sr. Dr. D. Manuel Isidoro Pérez Suarez (último 
Diocesano puesto por la Corona de España), la San- 
ta Sede proveyó esta S. Mitra en el Consistorio 
d^e 1^ de Marzo de 1841 en el Illmo. Sr. Dr. D. 
Ángel Mariano Morales: llegaron las Bulas, cartas 
de ruego y encargo, y dado el exequátur por el Con- 
greso, aceptó el cargo delicado y difícil, como dice 
en su primera Pastoral que dirigió á su grey desde 
la Capital de la República; poniendo sus miras en el 
engrandecimiento e instrucción de la juventud. He 
aquí. "En conclusión, mis amados diocesanos, la obe- 
diencia á Dios Nuestro Señor, que coüsiste en el 
exacto cumplimiento de su santa ley y la obediencia 
á las autoridades eclesiásticas y civiles, que el mis- 
mo Dios ha constituido para que os gobiernen, es 
una obligación con cuyo desempeño os proporcio- 
nareis la verdadera felicidad, os atraeréis las bendi- 



—102— 

ciones del cielo y complaceréis á nuestro Pastor 
amante, que no desea más que vuestro bienestar, 
que ansia porque llegue el momento de conocer á 
sus ovejas y de que ellas le conozcan y que se os 
anuncia con esta breve exbortaciou, mientras la Di- 
vina Providencia le concede el placer y el consuelo 
de presentarse á esa Diócesis. 

''Entonces, con las obras y con las palabras me 
esforzaré basta rendir el espíritu, en desempeñarlas 
graves obligaciones que me impone el cargo tan bon- 
roso como difícil que ba puesto Dios sobre mis dé- 
biles hombros, l'ara ello procuraré que nuestra 
conducta se arregle estrictamente al Evangelio, 
cuidaremos de que el despacho de los negocios se 
haga con la mayor exactitud é imparcialidad. Con- 
feriremos oportunamente las sagradas órdenes, ad- 
ministraremos el Santo Sacramento de la Confirma- 
ción, proveeremos los curatos á los eclesiásticos más 
beneméritos y virtuosos, visitaremos nuestra Dióce- 
sis y nos dedicaremos de toda preferencia, siguiendo 
el espíritu del Santo Concilio de Trento, al fomento, 
al cuidado y adelantamiento de nuestro Colegio Se- 
minario, considerando que es un objeto de pública 
utilidad y que interesa á la religión y al bien gene- 
ral del Estado, en que los jóvenes sean educados allí 
en las buenas costumbres y que se instruyan en la 
sana moral, en las Santas Escrituras, disciplina de 
la Iglesia y en las leyes canónicas y civiles, para que 
el Seminario sea un depósito de eclesiásticos instrui- 
dos y virtuosos, conque podamos cubrir las necesi- 
dades espirituales del Obispado. 

¡Qué loable deseo de engrandecer á su Diócesis! 
Para poner en práctica su grandioso pensamiento, 
dio poder al Sr. Dean de la Santa Iglesia y Vicario 
Capitular Dr. D. José Mariano Irigoyen, para que 



— J03— 

tomase posesión por S. S. Illma., porque sus enfer- 
medades le impedían el presentarse como lo desea- 
ba. El 2 de Enero de 1842 se verifico la posesión, 
y el 27 de Ma3^o del mismo año hace su entrada en 
su nuevo Obispado: es recibido con toda solemnidad: 
las casas y ventanas se encortinaUj arcos triunfales 
se ponen desde la parroquia de Santa María el Mar- 
quesado hasta el atrio del templo de la Catedral. 
El Illmo. y Venerable Cabildo con las comunidades 
religiosas, Ayuntamiento, etc., etc., lo conducen 
procesioualmente á su Santa Iglesia Catedral, ento- 
nando un magnífico y solemne Te Deum al Todo- 
poderoso por el feliz arribo del nuevo Prelado. 

Comienza sus trabajos con su carácter enérgico 
y activo que el Illmo. Sr. Morales tenia Da prin- 
cipio visitando la Santa Iglesia Catedral, el curato 
del Sagrario y convento de las religiosas y al 
mismo tiempo abre sus arcas para repartir limosnas. 
Hace algunas reformas en las oficinas del Gobierno 
Eclesiástico, para que los negocios fueran despacha- 
dos con prontitud; expide circulares dando reglas 
para que los señores curas arreglen la práctica de 
sus parroquias. En fin, pone su atención en el Se- 
minario, en ese templo de ciencias, de ese edificio 
Pontificio, sostenido por la mano invisible de la Pro- 
videncia Divina y sus apóstoles, donde han apren- 
dido esos genios cuya fama se ha extendido más 
allá de los mares. Establece que los Señores cate- 
dráticos usen becas largas, moradas; manda que las 
cátedras se provean por oposición; reforma la consti- 
tución del establecimiento; hace que todos los dias 
asistan dos niños colegiales á tomar las viandas con 
S. S. Illma. Ordena que se establezcan nuevas cá- 
tedras, disciplina eclesiástica, Liturgia, Cánones, De- 
recho civil, etc. ¡En fin, quiere establecer todas las 



—104— 

ciencias! Visitaba frecuentemente el establecimien- 
to, y cuando algún profesor no estaba en su cátedra, 
S. S. Illma. daba clase á los alumnos. Premió á los 
jóvenes más adelantados, ya con becas de merced, 
fundadas por él, ya con capellanías de gracia. ¡Ah! 
por desgracia cuando estaba más dedicado á realizar 
sus pastorales empresas, aumentaron sus enfermeda- 
des hasta postrarlo en el lecho del dolor. Los Doc- 
tores ponen todos los recursos de la ciencia médica 
para libertarlo de las garras de la muerte; lo trasladan 
al pueblo ó parroquia de Tlalixtac en busca de sus ali- 
vios con el cambio de la temperatura. No, no la ad- 
quiere, conoce su gravedad. Manda á su Secretario 
el Sr. Dr. D. Fermin de Sada que entregue su librería 
al Colegio Seminario y sus paramentos sagrados á la 
Santa Iglesia Catedral. El dia 27 de Marzo de 1843, 
después de haber recibido todos los auxilios espiritua- 
les, entrega el alma al Criador. Dan aviso de la muer- 
te del Illmo. Sr. Dr. D. Ángel Mariano Morales, ¡oh 
noticia fatal! la ciudad se pone de luto, ricos y po- 
bres manifiestan en sus semblantes el duelo por la 
pérdida de nuestro Illmo. Prelado. El Illmo. y Ve- 
nerable Cabildo manda traer sus restos para hacer 
los funerales según el Pontifical; lo colocan en su 
Palacio, permanece tres dias: el Clero secular y re- 
gular aplicaron las Misas de estilo; por último, se le 
hacen sus funerales suntuosos y sus cenizas son de- 
positadas en la capilla de San Pedro de la Santa 
Iglesia Catedral. 



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CopiaJo de la galería de la sala de Cabildo. 
(VIGÉSIMOSEXTO DIOCESANO.) 

El Illmo. y Excmo. Sr. Dr. D. José Agustín Domínguez, 

Xaiural de Zaachila, Caballero Cometidaclor de la nacional tj d¡HÍiiir/i(ida Orden de 
(rnadalnpe, Concejero honorario de Estado, Chantre >/ Tesorero de esta Santa Iglesia 
Catedral, Cara cíe la Parroejnia de Xochixtlau i/ Tlaeohila. Secretario del llhno. Ve- 
nerable Sr. Dean y Cabildo de la misma Santa Iijlesia, Catedrático de Gramática, Filo- 
sofía y Teolof/ía en el Seminario Conciliar de esta ciudad, Fice-liector 2)ro2)ietario y 
Rector interino del mismo Colegio; confirmado Obisjm de esta Diócesis por Xtro. Snio. 
Padre ól Sr. Fio IX el dia 11 de Abril' de 1854 y consagrado el 27 de Agosto en la Ca- 
pital de la Eepúbliea, en la insigne Colegiata, por el Excmo. c Illmo. Sr. Arzobispo; tomó 
posesión de la Sagrada Mitra, por apoderado, el 11 de Octubre é hizo sn > ntrada'solemiie 
el 30 del mismo mes y año de 165-1, murió el "25 de Julio de 1857. 



■105- 



TI-e^MIMMSlf ^ í>l^{5SSálf(>. 



EL llLl SU, M.. I mim iiülECIi 1 111 



c-5^3ÍC>- -c 



Habían pasado ciento setenta y un años de la 
muerte del Illmo. Sr. Dr. D. Nicolás del Puerto, el 
primer hijo del Estado que tuvo el honor y la glo- 
ria de que sus sienes se ciñeran la Mitra de es- 
ta Santa Iglesia oaxaqueña. Tocóle igual suerte al 
que es objeto de la presente biografía. 

Ya dejamos demostrado en otro lugar la causa 
por qué durante la dominación española eran nom- 
brados muy pocos criollos. Lejos de nosotros la 
idea de atribuir este hecho á un desden inmotivado á 
los dignos sacerdotes que florecieron en aquella épo- 
ca (como algunos lo han hecho); por el contrario, 
creemos que al obrar así ios Reyes de España obra- 
ron con cordura, y evitaron emulaciones que quizá 
hubieran sido perjudiciales al mismo Clero y á la 
sociedad entera. 

El lUmo. Sr. Dr. D. Antonio Mantecón é Ibañez 
nació en esta ciudad el 5 de Enero de 1784, de pa- 
dres nobles }- piadosos, que lo fueron el Sr. D. Jo- 
sé Mantecón y D'^ Mariana Ibañez de Gorbera, 
oriundos de Navarra, provincia de Guipúzcoa en 
España, quienes le dieron una educación esmerada 

15 



—106— 

y lo dedicaron desde sus más tiernos años á la car- 
rera de las letras. Hizo sus primeros estudios en 
esta ciudad, j terminados, el Sr. D. José Mantecón 
lo traslado á México, poniéndolo de colegial en el 
más antiguo Colegio de San Ildefonso, donde aprendió 
el idioma de Cicerón y Virgilio, como también el de 
Cervantes; en aquel Colegióse hizo admirar por la bre- 
vedad con que aprendió y por el estilo fácil, elegante 
y propio conque se expresaba en el latin: cursó filoso- 
fía y j urisprudencia en todos sus ramos. Terminados 
sus estudios, mereció del Ilustre Colegio de Abogados 
el título de Licenciado cuando apenas contaba veinti- 
dós años, quedando nombrado individuo del Ilustre 
Colegio de Abogados, merced á sus talentos litera- 
rios, no menos que por su acendrada virtud y hon- 
radez. 

De México se trasladó á esta ciudad para incor- 
porarse al seno de su familia: fué recibido con 
aceptación y aplauso, no sólo de la familia, sino aun 
del pueblo oaxaqueño, como lo comprueba el he- 
cho de haberlo nombrado regidor del Excmo. A- 
yuntamiento, casi al mismo tiempo de su llegada, 
cargo que desempeñó con aplauso de la corporación 
ilustre. 

Entregado ya á la noble profesión de la jurispru- 
dencia, lo nombraron Alcalde ordinario de esta ciu- 
dad; cargo que aceptó con gusto para ejercer la 
verdadera j usticia distributiva y legal. Dícese que 
en las demandas que ponían en el juzgado y veia 
que el demandado era pobre é insolvente, después 
de una exhortación, le decia: este juzgado paga por 
por tí y tú quedas obligado al pago á este juzgado, 
y el señor Alcalde pagaba de su peculio la deuda. 

Se estaba reservada al Sr. D. Antonio Mantecón 
otra dignidad más elevada: el ser digno ministro 



—107— 
del Altísimo; ordenado en el perentorio tiempo de 
quince dias de sacerdote, por el concurso que abrió 
el Illmo. Sr. Bergosa para las oposiciones de parro- 
quias, se elevó á cura del Sagrario de esta ciudad; 
por sus virtudes é ilustrado talento lo nombraron 
Canónigo de esta Santa Iglesia Catedral, ascen- 
diendo á las dignidades de Tesorero, Chantre, Ar- 
cediano y Dean. El Illmo. Sr. Dr. D. Manuel Isi- 
doro Pérez, dignísimo Diocesano de este Obispado, 
penetrado de sn instrucción y buenas costumbres 
lo nombró su Secretario de Cámara y Gobierno E- 
clesiástico en el año de 1823, destino que desempe- 
ñó con toda delicadeza y rectitud, por el que se 
contrajo las simpatías y respetos del Venerable Cle- 
ro, como también de los seglares. 

Por el funesto acontecimiento de la muerte del 
Illmo. Sr. Dr. D. Mariano Morales en 27 de Mar- 
zo de 1843, el Illmo. y Venerable Cabildo lo nom- 
bró Vicario Capitular en Sede Vacante, el V de 
Abril del mismo año. El Sr. Mantecón, como era 
hombre ilustrado, vio con preferencia desde su en- 
trada al gobierno de la Sagrada Mitra, que algunas 
parroquias de la Diócesis estaban acéfalas y el cul- 
to divino en disminución, por falta de pastores pro- 
pios que las alimentaran con la palabra del Evangelio. 
Parroquias que no se hablan provisto á causa de las 
convulsiones políticas; y para reparar este mal, ex- 
pidió su edicto de fecha 2 de Setiembre de 1843, con- 
vocando al Clero secular y regular para las opo- 
siciones á curatos. Hé aquí el párrafo del edicto: 
"Lo último, que después de concluidos los Sínodos 
y presentados los méritos respectivos, nos tomare- 
mos el tiempo suficiente para graduar y calcular el 
mérito particular de cada opositor, en que ni sólo 
la antigüedad y años de servicios en curatos, vica- 



—ios- 
rías ó cualquiera clase de destinos; ni sola la litera- 
tura, patriotismo, virtudes morales y cívicas; ni sola 
la inocencia de costumbres y buen comportamiento 
de los opositores serán el verdadero mérito para 
ser atendidos; según la preferencia que juzguemos 
en conciencia, en los curatos que firmaren; sino que 
buscaremos para el premio, en el mejor modo que 
puedan hallarse, todas las circunstancias justas y de- 
más buenas prendas de caridad, celo, actividad, 
desinterés y justificación que constituyan á un buen 
eclesiástico; combinando, en cuanto sea posible, las 
circunstancias de los sugetos con las de los curatos, 
lugares y feligreses en que cada uno pueda ser más 
útil, después de la exclusiva de los señores gober- 
nadores de los departamentos en que estén com- 
prendidas las parroquias que se provean con arre- 
glo al decreto de la materia." 

Premió las virtudes, instrucción y las buenas 
costumbres y méritos de los señores eclesiásticos. 
Igual esmero puso en dictar oportunas y eficaces 
disposiciones, á fin de que en los conventos de religio- 
sas se estableciesen las rentas y hubiese lo que ha- 
blan n^ienester. Sus grandes servicios prestados y 
talento literario lo hicieron acreedor á que el Illmo. 
y Venerable Cabildo lo eligiera Obispo de esta Dió- 
cesis, elección en que no se equivocaron los Seño- 
res Capitulares; en verdad, que ninguno mejor que 
aquel sabio y virtuoso dignatario de la Iglesia pe- 
dia reemplazar la vacante del Illmo. Sr. Dr. D. Án- 
gel Mariano Morales. Colocado en el primer lugar 
de la terna del Venerable Cabildo y enviada ésta al 
General Presidente Santa-Anua, este lo presentó á la 
Santidad del Sr. Gregorio XVI para Obispo de Oa- 
xaca. 

Después de la independencia los nuevos gobier- 



—loó- 
nos independientes continuaron ejerciendo el dere- 
cho de la presentación para los Arzobispados y 
Obispados, derecho que con varias formalidades fic- 
ticias o de capricho aparece consignado en las cons- 
tituciones y leyes nacionales de aquel tiempo. Pero 
es necesario confesar, que correspondiendo á la Silla 
Apostólica la exclusiva provisión de los Arzobispados 
y Obispados, en virtud de la general reservación que 
se tiene hecha desde tiempo inmemorial de todas las 
iglesias vacantes, no reconoce ni jamás ha reconoci- 
do en ningún gobierno el derecho de presentar pa- 
ra ningún beneficio, á menos que ella misma se lo 
haya concedido expresamente por medio de un con- 
cordato. He aquí la razón por qué en las Bulas de 
institución de alguna persona presentada por los 
gobiernos, ninguna mención se hace en aquellas de 
la presentación del gobierno, antes bien se desco- 
noce el derecho de hacerla, reprobando y aun de- 
clarando inválida toda ingerencia de cualquiera 
autoridad en la provisión de iglesias vacantes. El 
Sr. Mantecón fué preconizado en Roma, llegaron las 
bulas, el Congreso les dio el exequátur, aunque con 
alguna discusión por no hacerse mención en ellas de 
la presentación, y sólo se contentaron los diputados 
con protestar sumisamente contra las cláusulas que 
importan un desconocimiento más ó menos explícito 
del derecho. En fin, el nuevo Obispo se consagró en 
México el di a 9 de Junio de 1844: el 111 m o. Sr. Ar- 
zobispo, Dr. I), idanuel Posada y Garduño fué el 
Obispo consagrante, que lo verificó en su Santa 
Iglesia Catedral Metropolitana. 

Los acontecimientos de aquella época podian haber 
detenido al I limo. Sr. Mantecón en la Capital de la Re- 
pública, pero venció todos los peligros por estar al 
lado de su grey. El 7 de Julio hizo su entrada so- 



— lio— 

lemne y fué recibido por el I limo, y Venerable Ca- 
bildo Eclesiástico, comunidades religiosas, Ayunta- 
miento y demás personas notables y con demostra- 
ciones de júbilo del pueblo oaxaqueño. En la noche 
se iluminaron la Catedral, Palacio Episcopal y de- 
más edificios públicos: todos los habitantes de la ciu- 
dad manifestaban en sus semblantes la alegría por te- 
ner aun digno Prelado, afable, cariñoso, caritativo y 
adornado de las demás virtudes que lo caracterizaban. 
Continuaba firme en sus grandiosos pensamientos 
por el engrandecimiento de su Diócesis, pero las 
continuadas convulsiones políticas y la invasión del 
Norte-América frustraron sus ideas; pues no pudo ni 
aun hacer la santa visita de su vasto Obispado. 

Con ese espíritu de caridad é ilustración, el lllmo. 
Sr. Mantecón fija su atención en el Seminario Conci- 
liar de Santa Cruz, aumenta sus rentas, establece 
las cátedras que se echaban de menos: Sagrada Es- 
critura, Liturgia, bellas letras y todas las de Juris- 
prudencia que estaban en receso; remunera lo mejor 
posible á los señores catedráticos, estimula á los se- 
minaristas con premios que personalmente repartía. 
jAh! cuántos recuerdos hubiera dejado, si esa época 
no hubiera sido de transición y desconcierto! 

En su gobierno Episcopal, los Padres dominicos 
tuvieron acontecimientos notables que llamaron la 
atención de la sociedad, y fueron los ocasionados 
por la ruidosa disensión nacida entre los religiosos 
dominicos, que divididos en bandos en pro y en 
contra de sus Prelados, habian emprendido obsti- 
nadamente mutua resistencia: poniendo en grave 
peligro el buen orden y el buen nombre de su ins- 
titución. Acontecimientos que necesitaban pruden- 
cia suma para no comprometer la dignidad Epis- 
copal y para que el Obispo no se hiciese de imo 



—111— 

ú otro bando en que estaban dividos los Padres do- 
minicos. 

El Illmo. Sr. Mantecón, nombrado por la Santa 
Sede en comisión para el arreglo, tuvo la pruden- 
cia indispensable para á un mismo tiempo cumplir 
con sus deberes de Diocesano y evitar un ataque á 
su autoridad por parte de la provincia de los reli- 
giosos dominicos. Para resolver estas cuestiones 
nombra juez conservador al inteligente é ilustrado 
Sr. Arcediano Dimiidad de la Santa Iglesia Cate- 
dral, Dr. D. Vicente Fermin Márquez y Carrizosa, 
quien, para cumplir con su cometido, estudia, inquie- 
re, medita, y al fin resuelve las cuestiones y da 
una sentencia inapelable, sin comprometer la dig- 
nidad y autoridad del Sr. Obispo. 

EmperO; no le es dado al hombre toda la forta- 
leza para resistir, y es de lamentarse que un varón 
justo como el Illmo. Sr. Dr. D. Antonio Mantecón, 
adornado de excelentes virtudes hubiera tenido que 
sufrir en los postreros años de su existencia las 
amarguras que sufrió y que le causaron las enfer- 
medades que lo condujeron ai sepulcro. 

Después de lo que llevamos dicho del Ilustre Pre- 
lado, tenemos que agregar al extenso catálogo de 
sus buenas acciones otras más: hoy, cuando trata- 
mos de revivir su memoria, no debemos pasar en 
silencio la relación de otros hechos que no se deben 
olvidar nunca. Hablemos, pues, de los donativos 
que hizo en beneficio de la humanidad. 

Para ayuda de los gastos de la guerra con el 
Norte-América, dio cuarenta y siete mil pesos. 
Grande era la devoción que le tenia á la Santísima 
Virgen de la Soledad, pues hizo un trono de plata 
para el depósito del Santísimo Sacramento; al Co- 
legio de Niñas educandas auxiliaba cada mes con 



—112— 

veinticinco pesos; socorria á los enfermos; repartía 
limosnas á los huérfanos, viudas y ancianos; la su- 
ma que repartía cada mes era de cuatrocientos pe- 
sos; pero siempre con asiduidad infatigable por el 
bien de las parroquias, pues en los últimos dias de 
su vida expidió el edicto para provisión de curatos 
con fecha 31 de Mayo de 1851: no hizo la provi- 
sión por haberse postrado en el lecho del dolor y 
disponiéndose para entregar el alma al Criador. 
Al recibir la Sagrada Eucaristía hizo una perora- 
ción que al corazón más obstinado lo enterneció: 
haciendo un esfuerzo para postrarse, dijo: "'¡Oh 
Cordero de Dios que boi-ras los pecados del mundo! 
¡Oh Dios de bondad, Dios de misericordias, que te 
has dignado visitar á este indigno ministro tuyo! 
No te acuerdes. Señor, de mis iniquidades, perdona 
mis indiscreciones; é igualmente señores, amigos y 
compañeros presentes y ausentes, os suplico que me 
perdonéis: si acaso alo;uno de vosotros se halla agra- 
viado, mi ánimo no fué ofenderos sino cumplir con 
el cargo que este Divino Señor puso sobre mis hom- 
bros. Attendite vobis et Universo gregi in quo vos 
Spiritus Sanctus posuit Episcopos regere Ecdesiam 

Del Orare piro me.''' El dia 11 de Febrero de 

1852, á las once de la mañana, voló su alma á la 
mansión eterna, rodeado de su Venerable é Illmo. 
Cabildo; al cuarto de hora, la campana de la Ma- 
triz anunció la vacante por muerte del Venerable 
Prelado; la ciudad se conmueve por la pérdida del 
caritativo Pastor: á los tres dias, después de hacerle 
sus funerales solemnes y de pasearlo por las calles 
de costumbre, sus restos son depositados en el pres- 
biterio del Santuario de la Soledad, según la volun- 
tad suya que expresó antes de morir, como fiel de- 
voto de María Santísima, en dicha invocación. 





Copiado (le la galería de la sala de Cabildo. 
(VIGÉSIMOSÉTIMO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Antonio Mantecón é Ibañez, 

Colef/ial del más ant¡(/uo de San Ildefonso é individuo del ilustre Colegio de 
Aboffados de 2Iéxico, líer/idor y Alcalde Ordinario del Excmo. Ayunta- 
miento de esta eindad, Secretario de Cámara y Gobierno de este Obis- 
pado, Cura del Saffrario, Canóniíjo, Arcediano, Dean de esta 
Santa Iglesia y Vicario Capitular en Sede Vacante de esta 
Diócesis. Se consagró el dia 9 de Junio é hizo su en- 
trada xoleinne el 7 de Julio de 1844; murió el dia 
11 de Febrero de 185-,'. 



-113- 



YI^ISÍM^SITIMO" í>IMI^Si¿5?{^. 



Si por la humildad, que fué su carácter distintivo, 
lio se hicieron ostensibles todos y cada uno de los 
actos de su vida que pudieran inmortalizar su nom- 
bre como persona y como Obispo, por lo que de 
él se sabe y no pudo ocultar, este ilustre Prelado 
€s digno de respeto en los fastos de nuestra Igle- 
sia. Como oaxaqueños lo amamos y como narra- 
dores queremos ser justos é imparciales al manifes- 
tar otra circunstancia que hacia su época triste á la 
vez que gloriosa. Esta es haberle tocado al Illmo. 
Sr. Domínguez gobernar su Diócesis en una época 
de lucha, cuando ]as pasiones políticas estaban en 
su mayor exaltación, cuando la Constitución de 57 
estaba causando todos sus efectos contra los minis- 
tros del santuario, que eran perseguidos, encarcela- 
dos, etc., etc. 

El Illmo. Sr. Dr. D. José Agustín Domínguez 
vio la primera luz en la hacienda de Frío, jurisdic- 
ción de la parroquia de Santa María Natividad Za- 
€hila, el dia 24 de Agosto de 1796; hijo de padres 
nobles, virtuosos (oriundos de la provincia de Ovie- 
do en España), que lo fueron D, Diego Domínguez 
y D^ Antonia N., los que dieron al niño una edu- 

16 



—114— 

caclon religiosa, moral, etc., etc. Era muy joven 
cuando comenzó á ejercitarse en actos piadosos con 
detrimento de su salud, bastante delicada á causa 
de su débil complexión, por lo que sus padres, aun- 
que tenian la misma práctica, procuraban atenuar las 
mortificaciones que se imponía el niño. Termina- 
dos sus estudios de primeras letras, manifestó su 
amor al estudio de las ciencias y al estado eclesiás- 
tico; perseverando en sus propósitos, sus padres lo 
pusieron en el Colegio Seminario de esta ciudad, 
donde hizo mía carrera brillante de todas las cien- 
cias sagradas, teniendo el primer lugar entre sus 
condiscípulos. Terminado su curso de Teología, se 
ordenó de sacerdote. Por su acendrada virtud, hon- 
radez y aplicación, se hizo acreedor al aprecio de sus 
maestros. Por su intachable conducta fué nombra- 
do catedrático de Latinidad, Filosofía y Vicerec- 
tor del Seminario, e igualmente el Illmo. y Venera- 
ble Cabildo lo nombró su Secretario. 

Por oposición fue cura propio de Nochixtlan, 
donde dejó gratos recuerdos por su grande caridad 
con sus feligreses, y por concurso que celebró el Sr. 
Dean D. José Mariano Irigoyen, pas(3 á la parro- 
quia de Tlacolula. Habiéndolo nombrado el Vene- 
rable Cabildo Canónigo de la Santa Iglesia Catedral, 
aceptó con sentimiento por haber dejado á sus fe- 
ligreses á quienes amaba con ternura, pero hizo la 
voluntad de Dios, tomó posesión de la Canonjía y 
después fué ascendiendo á las dignidades de Teso- 
rero y Ch,antre. 

Habiendo pasado el Illmo. Sr. Mantecón á la 
mansión eterna el 11 de Febrero de 1852, el illmo. 
y Venerable Cabildo nombró al Sr. Domínguez Vica- 
rio Capitular y después lo eligió Obispo de esta 
Diócesis, mandando la terna al General Presidente 



—115— 

D. Antonio López j Santa- Anna, quien lo presentó á 
la Santa Sede: preconizado el 11 de Abril de 1854, 
recibidas sus Bulas y dado el exequátur por el Con- 
greso, aunque sin ningún derecho como en otro lu- 
gar ya lo hemos manifestado, se consagró el 29 de 
Agosto del mismo año en el Santuario de Ja Villa 
de Guadalupe por el Illmo. Sr. Arzobispo Dr. D. 
Lázaro de la Garza y Ballesteros. 

Tomó posesión de su Diócesis por poder que con- 
firió al Sr. Canónigo Lie. D. José Vicente Salinas, 
el dia 11 de Octubre del mismo año. El 30 del 
mismo mes hizo su entrada en esta ciudad y fué 
recibido por el pueblo oaxaqueño con demostracio- 
nes de júbilo, y el Venerable Cabildo Eclesiástico 
lo condujo procesionalmente desde el Santuario de 
la Soledad hasta la Santa Iglesia Catedral, en me- 
dio de arcos, cortinas, etc., que adornaron las calles 
por donde pasó: llegando al templo se cantó un so- 
lemne Te JDeiim en acción de gracias por el feliz 
éxito de nuestro virtuoso Prelado. Se iluminaron 
en la noche los dos Palacios Episcopal y del Go- 
bierno, las iglesias y algunas casas particulares. El 
General Santa- Anna lo condecoró con el título de 
Caballero Comendador de la Orden de Guadalupe y 
Consejero honorario de Estado. 

Luego que tomó posesión de su Gobierno se de- 
dicó con fervoroso celo á hacer observar las dispo- 
siciones del Concilio Tridentino y del Mexicano por 
parte del Clero, y aumentar la perfección de la vida 
monástica de las religiosas; sancionó y promulgó un 
edicto pastoral el 11 de Diciembre de 1854. Por 
no cansar la atención de nuestros lectores no lo in- 
sertamos íntegro, pondremos los artículos más nota- 
bles. 

^'Artículo V- Se formará un canon general de 



—líe- 
los eclesiásticos que tenga el Obispado. Al efecto, 
el Señor Presidente del Illmo. y Venerable Cabil- 
do se servirá remitirnos una nómina de los señores cu- 
ras propios y demás eclesiásticos empleados en la 
Santa If^lesia Catedral. Los señores curas foráneos 
informarán de los eclesiásticos residentes en sus par- 
roquias, con expresión del título ó causa porque se 
hallan fuera de esta Capital, y expresando también 
las licencias para que estuvieren habilitados. Los 
demás eclesiásticos residentes en esta ciudad ocurri- 
rán personalmente á nuestra Secretaría á dar su 
nombre, noticia de sus licencias, de las ocupaciones 
en que se ejercitaren y de la calle y casa en que vi- 
van, quedando obligados á informar en la misma Se- 
cretaría siempre que trasladaren su habitación. 

''Art. 2" Todos los eclesiásticos que no tuvieren 
empleo quedan adscritos desde hoy á la parroquia 
del Sagrario de esta Santa Iglesia, sin perjuicio de 
ser destinados por Nos según lo pida la utilidad ó 
necesidad de la Iglesia. Todos los diáconos y sub- 
diáconos, sin excepción, cursarán alguna cátedra en 
nuestro Seminario, y si como podrá suceder al- 
gunos hubieren concluido sus cursos de Teología Es- 
colástica ó Jurisprudencia, estos cursarán indispen- 
sablemente la Teología Moral. Los mismos diáco- 
nos y subdiáconos asistirán por turno diario, de dos 
en dos, á la expresada parroquia, para que presen- 
ciando la administración de los Santos Sacramentos 
se instruyan en lo que han de practicar después. 
Los mismos y en la misma parroquia comulgarán 
por lo menos dos veces en el mes. Sin la obser- 
vancia de todo lo prevenido no serán admitidos á 
las órdenes superiores. 

''Art. 3° Todos los señores curas que moren en 
esta capital nos manifestarán Ja causa en virtud de 



—lil- 
la que no residen en sus parroquias, cuja causa se- 
rá calificada por Nos, y en su vista resolveremos lo 
que estimciremos justo; en concepto de que para ex- 
honerarnos de toda responsabilidad ante Dios, sólo 
permitiremos que vivan aquí los señores curas fo- 
ráneos por una positiva e imperiosa necesidad que 
de otra manera no puede llenarse, y en tal caso, se 
les expedirá una licencia in scriptis ñvmaiásL de nues- 
tro puño. 

''Art. 4^ Los señores curas no podrán ausentar- 
se de sus parroquias, salvo en los casos en que exija 
una necesidad espiritual, propia 6 ajena, sin previa 
licencia nuestra in scripiis, ni los eclesiásticos resi- 
dentes en esta ciudad podrán separarse de ella por 
más de tres dias, sin igual licencia, la que mani- 
festarán al señor cura del lugar á donde fueren, 
de no llevarla, éste no podrá permitirles celebrar 
el Santo Sacrificio. Todo lo prevenido se man- 
da so pena de suspensión ipso fado incarrenda, y 
se advierte que dicha pena no se establece solo 
cid terrorem; que los que incurrieran no volverán al 
uso de sus funciones sin ser absueltos por Nos, y 
que los contumaces se harán acreedores á mayores 
penas. 

''Art. 5? Del artículo anterior quedan exceptua- 
dos los Señores Capitulares por tener sus especiales 
estatutos. 

"Art. 6^ Se restablecen en el Seminario las con- 
ferencias morales los Sábados de cada semana. 
Concurrirán á ellas todos los clérigos residentes en 
esta ciudad, sin otras excepciones que los Señores Ca- 
pitulares, capellanes de monjas y el teniente sema- 
nero del Sagrario. Los que no incurran sin causa 
justa calificada por Nos, por cada falta serán multa- 
dos, si fueren curas, en cuatro pesos, si no lo fueren 



—118— 

y tuvieren otro beneficio simple 6 destino, con un 
peso, cuyas multas se destinarán al sustento de las 
Madres capuchinas, y los demás eclesi'sticos serán 
castigados á nuestro arbitrio. El señor Presidente 
de las conferencias nos dará oportuno aviso de los 
que faltaren, y al efecto, se le pasará una lista de 
los que deban concurrir. 

^'Art. 7° Anualmente se presentarán todos los 
clérigos no impedidos á tomar ejercicios espiritua- 
les en la casa del oratorio de San Felipe Neri de 
esta ciudad. Por un aviso previo se comunicará el 
dia en que dichos ejercicios deben comenzar. 

"Art. 8° Todos usarán de su propio traje; es- 
to es: manteo y sotana precisamente negros: In om- 
ni vestitu non alium qucmi nigrum color em adhi- 
beant. 

"Art. 9^ Sólo se permite el vestido menos talar 
á los que estuvieren en camino; pero siempre el 
mismo color negro y nunca el traje secular. 

"Art. 10? Aun usando el vestido en la forma y 
color expresados, prohibimos toda superfluidad y lu- 
jo, ajenos del espíritu humilde de que debe estar ani- 
mado un eclesiástico, é igualmente reprobamos el tra- 
je sucio y andrajoso, que cede en desprecio del es- 
tado y repugna á la modestia y gravedad de una 
persona consagrada á Dios. 

''Art. 11° Se prohibe á los eclesiásticos la con- 
currencia á los teatros, juegos, bailes públicos y 
demás espectáculos de esta clase. 

"Art. 12" Sólo tendrán los clérigos aquellas fa- 
milias que por ningún aspecto inspiren sospechas, y 
sobre este particular recomendamos la lectura del 
título 1?, Hbro 5° del Santo Concilio Mexicano III y 
las instituciones 82 y 83 del Sr. Benedicto XIY. 

'Art. 13° Encarecemos á todos los clérigos esca- 



— J19-- 

ñeeii cuanto puedan las visitas, paseos y todo aque- 
llo que demuestre en ellos ociosidad y disipación. 

*'Art. 14^ Por último, les encargamos mucho 
que sus ocupaciones diarias no sean otras que la 
oración, estudio y el desempeño del ministerio propio, 
de cada uuo, sin que por esto se entienda que se 
les niega algún honesto recreo, tan necesario para 
reparar las fuerzas debilitadas con el trabajo, ni 
menos el trato con los hombres, tan indispensable 
para los que vivimos en necesidad; sólo queremos que 
este se haga con prudente economía y satisfechos 
los primeros »deberes. Queremos lo mismo que el 
Santo ConciKo de Trento. Que los eclesiásticos lla- 
mados á tener al Señor por herencia, arreglen de 
tal modo su vida y conducta, que en sus vestidos, 
su porte exterior, sus pasos, sus discursos y en todo 
lo demás, nada aparezca que no sea serio, modesto, 
religioso, evitando aun las leves faltas que en ellos 
serian muy notables, para que sus acciones impri- 
man respeto y veneración." 

A lo expuesto agregamos que el Illmo. Sr. Do- 
mínguez ofrecia con sus costumbres el mayor ejem- 
plo que podia presentar á su Clero. Su palacio era 
un lugar de recogimiento, de oración; sus puertas no 
estaban abiertas sino para asuntos del ministerio 
Pastoral muy precisos, y por donde quiera se des- 
cubría la rigidez de un Prelado devotísimo que em- 
pleaba las horas que le dejaban libres el despacho 
de los negocios en la oración y en la penitencia, á 
pesar de que se encontraba siempre extenuado por 
sus efermedades y hábitos austeros. 

Para el Illmo. Sr. Domínguez no eran armas 
usuales las combinaciones y eventos en asuntos po- 
líticos. Por eso cuando comenzó á causar sus efec- 
tos la malhadada Constitución de 57; cuando supo 



—120— 

que en Veracriiz se preparaban las leyes que más 
tarde, el 13 de Julio de 1859, se habían de san- 
cionar, publicar y ejecutar en toda la República, 
todo fué para él una fuente de profundos dolores 
y pesares que inundaron su corazón y lo condu- 
jeron al sepulcro el día 25 de Julio de 1859, á 
los tres cuartos para las tres de la tarde, asistido 
por el Sr. Chantre Dignidad, Dr. D. Vicente Fer- 
mín Márquez y Carrizosa. Grande fué el duelo 
para la sociedad entera de Oaxaca, porque había 
perdido un Pastor candoroso como los ángeles, jus- 
to y celosísimo en el cumplimiento de sus deberes y 
dulce padre para con sus ovejas. 

Su cadáver, previas las fúnebres ceremonias que el 
Venerable Cabildo celebró con la magnificencia 
acostumbrada, fué sepultado en la capilla de San 
Pedro de la Santa Iglesia Catedral de esta ciudad. 



e^a«!ÍE«fe(»í- 3 




M 







Cojiiado df l:t uaki ia de la sala de Cabildu. 

(VIGÉSIMOCTAVO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. José María Covarrubias y Mejía, 

Xdtitral (le Q iteré taro, asistente (il Sacro Solio Poiifijicio, ijrande ojivial de 
la Imperial Orden de Guadalupe de México, fué cn]isa</rado en, liorna de 
Obispo de esta Diócesis el dia 28 de Julio de 18()I y Hefjó á esta ciu- 
dad el 28 de Marzo de 18(J4, murió en México el dia 5 de Di- 
ciemlrc de IS(!7. 



—121- 



ii. i. a j 



En época como la presente ¡qué difícil es para 
el historiador cumplir con la misión que se ha im- 
puesto! Unas veces obedeciendo el impulso de su 
conciencia se propone aquilatar la verdad, cuando 
en los documentos que tiene presentes no encuentra 
sino opiniones contrarias, diametralmente opuestas. 
Hallar un justo medio para apreciar de una manera 
fria y desapasionada los sucesos acaecidos en una 
época remota, en que escritores parciales se encar- 
garon de explicar aquellos sucesos, ciertamente es 
una empresa ardua que no puede menos de impo- 
ner cierto temor al que la acomete. Hé aquí que 
el historiador tropieza con grandes dificultades y 
más cuando encuentra que esos adeptos de una y 
otra causa, imbuidos en las ideas de su época, ponen 
por base de sus razonamientos, unos las creencias 
religiosas y otros la inapelable voluntad del pueblo 
soberano. 

Hé aquí el escollo con que tropezamos al llegar 
al estudio bioírráñco del Prelado de la Iglesia oa- 
xaqueña, el lUmo. Sr. Cavarrubias: escollo que tra- 
tamos de vencer después de un detenido estudio 

17 



—122— 

sobre los acoi:itecimientos habidos en el período pas- 
toral del mismo. Pluegue al cielo que nuestro deseo 
se cumpla fielmente con la misión del escritor que só- 
lo ama la verdad y la justicia. 

El Illmo. Sr. Dr. D. José María Covarrubias y 
Mejía nació en la ciudad de Querétaro el dia 26 de 
Enero de 1826, hijo de padres virtuosos y honrados, 
aunque de escasa fortuna, que lo fueron D. Ramón 
Covarrubias y D^ Mariana Mejía, naturales de dicha 
ciudad: estos pusieron grande esmero en la educa- 
ción del niño, ejercitándolo en actos de virtud. Des- 
de sus tiernos años dio singulares muestras de amor 
al estudio y vocación al estado eclesiástico; hizo 
sus primeros estudios en la ciudad de su nacimiento, 
con directores virtuosos y de buenas costumbres, y 
sus padres siempre cuidaban de que fuera regado 
con el rocío de la gracia; hasta que llegó á cierta 
edad lo pusieron en el Seminario Conciliar, en cu- 
yas cátedras alcanzó brillantes calificaciones por su 
aplicación, constante estudio y su acendrada virtud. 
Era tanta su aplicación, que en el examen general 
que tuvo de lógica y metafísica presentó de gracia 
el arte poético y la retórica de memoria, siendo re- 
comendado por los señores sinodales á las cátedras 
mayores. Concluidos sus cursos de filosofía, pasó 
á la Capital de la República á estudiar aulas ma- 
3^ores, bajo la protección del Sr. Canónigo Lie. D. 
Joaquín Otaira: en el Seminario Conciliar de Méxi- 
co continuó sus cursos literarios, donde tuvo las 
consideraciones debidas á su ilustración y claro ta- 
lento, que lo hicieron acreedor á que lo premiaran 
con una beca de honor: cursó las cátedras de Dere- 
cho Canónico y Civil con igual éxito: durante su prác- 
tica se dedicó al estudio de la Teología Moral para 
recibir las sagradas órdenes, como en efecto se or- 



—123— 

denó de sacerdote en el año de 1838. Dos años 
después se presentó para recibir el título de aboga- 
do y la borla de Doctor en Sagrados Cánones, esto 
fué en el año de 1840. 

El Tilmo. Sr. Villanueva, Obispo electo de esta 
Diócesis de Oaxaca, lo nombró su Secretario de Cá- 
mara y Gobierno Eclesiástico; no verificó su venida 
el nuevo Diocesano con su digno Secretario, por el 
incidente de haberse enfermado y descanzar en el 
sueño eterno de la muerte. El Sr. Covarrubias se 
hizo acreedor al aprecio y distinción del Sr. Villa- 
nueva, que antes de morir llamó al lUmo. Sr. Ar- 
zobispo Posada, con quien lo unian relaciones ín- 
timas de amistad, para recomendar especialmente 
al Sr. Covarrubias, pues era la última manifestación 
de aprecio que hacia á aquel á quien le habia pro- 
digado de diversas maneras su protección. 

El lllmo. Sr. Arzobispo, fiel á la promesa que ha- 
bia hecho á su amigo, no sólo lo admitió en el nú- 
mero de su familia, sino que lo nombró catedrático 
de Latinidad del Seminario Conciliar, mas no llegó 
á desempeñar esa cátedra por haberlo nombrado de 
Derecho Canónico y Civil, e igualmente segundo 
Promotor de la Curia Eclesiástica. 

Desempeñó con acierto los destinos de Prosecre- 
tario, Oficial mayor de la Secretaría Arzobispal, 
Capellán del convento de la Enseñanza Agustina y 
de Santa Brígida, Párroco interino del curato del 
Sagrario Metropolitano, desde el 22 de Julio de 1850 
hasta el 7 de Agosto del mismo, en que entró á ocu- 
par en el coro de la Santa Iglesia Metropolitana 
una prebenda. El mayor elogio que puede hacerse 
del lllmo. Sr. Covarrubias, es la humildad, como es 
de consiguiente en un hombre sabio, pues habién- 
dose opuesto á la canonjía doctoral no rehusó ser 



—124— 

Prebendado. El Illmo. Sr. Garza lo nombró Pro- 
visor y Vicario General de la Archidiócesis, y le 
profesó un cariño especial debido á sus relevantes 
virtudes. 

En el año de 1860, cuando el espíritu del mal se 
apoderó del corazón de todos los hombres para der- 
rocar el altar y todo gobierno establecido, cuando 
fueron desterrados todrs los Illmos. Señores Obis- 
pos mexicanos, el Sr. Covarrubias siguió al Illmo. y 
Venerable Señor Arzobispo hasta el punto de su resi- 
dencia que fué en Europa. Por entonces la Diócesis 
de Oaxaca se hallaba vacante, pues hacia poco que 
el Illmo. Sr. Dr. D. José Agustín Domínguez haÍ3Ía 
desaparecido de la escena del mundo á causa de las 
aflicciones de las malhadadas e injuriosas leyes de 
Keforma. El Illmo. Sr. Garza presentó á Su Santi- 
dad Pió IX al Sr. Covarrubias para que fuera el 
Diocesano de este vasto Obispado: el Señor Arzo- 
bispo se retiró á Barcelona, mejor clima, porque sus 
enfermedades iban en aumento. El 22 de Julio de 
1861 fué preconizado el Sr. Covarrubias, y á los 
seis dias lo consagró el Cardenal Patrici en el Co- 
legio Eomano de la ciudad eterna. El nuevo Obis- 
po se pone en camino para Barcelona á ver á su 
padre, maestro y amigo. ¡Oh! qué triste fue la con- 
ferencia que tuvieron ambos: el Señor Arzobispo, al 
verlo, se reanimó, le dio la bienvenida, y parodiando 
aquel pasaje del Profeta Simeón, dijo: Ahora, Se- 
ñor, despule en paz á tu siervo según tu palabra, por- 
que ya han visto mis ojos al nuevo Apóstol de la 
Iglesia mexicana^' El Sr. Covarrubias humedeció 
sus mejillas con lágrimas de su corazón, su mente 
se turbó para contestar, sólo le ofreció permanecer 
en su unión y asistirlo hasta el último momento de 
su vida, como lo cumplió. El 11 de Marzo de 1862 



— 125— 

espiró el lUmo. Sr. Garza y Ballesteros, asistiendo 
el Sr. Covarrubias á los suntuosos funerales que el 
Señor Obispo, Capitán general y Cabildo Eclesiás- 
tico de Barcelona hicieron al siervo de Dios. 

No le era posible al Tilmo. Sr. Covarrubias regre- 
sar á su patria por la guerra civil, plaga continua 
de nuestra infortunada República; permaneció en el 
extranjero y desde Roma le mandapoder especial al Sr. 
Tesorero Dignidad, Lie. D. José Vicente Salinas, para 
que tomase posesión de su Obispado, nombrándolo 
Gobernador de la Sagrada Mitra, y este señor^ hoy 
Obispo de Durango, desempeñó con acierto su co- 
metido. No podemos pasar en silencio algunos ac- 
tos políticos que se relacionan con su vida. Algu- 
nos periódicos de aquella época dijeron que habia 
cometido un error el Sr. Covarrubias, por haber te- 
nido participio en los asuntos políticos de la inter- 
vención. Si tuvo parte en la intervención, fué con 
sana intención, fué por el bien de su patria, porque 
primero mexicano que extranjero, siempre estuvo 
pronto á sacrificarse por el engrandeciniiento é inde- 
pendencia de su patria. Requisito sine qiio nunca 
se hubiera prestado, jamás hubiera aceptado el Im- 
perio de S. M. Maximiliano de Austria, si este no 
hubiera renunciado, como á la faz de las naciones 
todas renunció, su nacionalidad y derechos de ex- 
tranjero proclamándose mexicano. 

Cuando el Sr. Covarrubias vio que los soldados 
franceses zaherían el sentimiento nacional preten- 
diendo imponer á México un gobierno extraño y 
conforme únicamente á la voluntad de Napoleón 
III, negóse á prestar su consentimiento á aquel prr - 
yecto, protestó contra aquella violencia (1); ni las 

(1) Véase la exi^oeicion que S. S. Ulma. dirigió al Emperador. 



—126— 

amenazas del Mariscal Bazaine, ninguno de los re- 
cursos puestos en acción para torcer los propósitos 
patrióticos del Sr. Covarrubias, fueron bastantes pa- 
ra que mudase de parecer; se separó del gobierno 
antes que secundar las miras de los franceses; este 
hecho prueba suficientemente que si el Sr. Covarru- 
bias prestó sus importantes servicios á la interven- 
ción, fue por el bien de la patria. No esjusto, pues, 
que se le atribuya la fea nota de traidor á su patria. 

Hechas estas aclaraciones históricas continuare- 
mos nuestro relato. 

Permaneció el Illmo. Sr. Covarrubias en el ex- 
tranjero por la guerra terrible y sin cuartel que de- 
solaba la República, y le era difícil pisar el suelo 
mexicano. Desocupados los Estados de Yeracruz, 
México y Puebla de las tropas liberales, el 19 de 
Setiembre de 1864 desembarcó en el puerto de Ye- 
racruz en unión de los Tilmos. Sres. Obispos Labas- 
tida y Munguía, los que fueron recibidos en medio de 
grandes ovaciones y arcos triunfales en Puebla y 
México. Permaneció en México algún tiempo á 
causa de estar los caminos inseguros, que le impe- 
dían dirigirse á su Diócesis. 

No puede decirse que faltó á su deber de Dioce- 
sano, porque como queda dicho, luego que la Provi- 
dencia Divina puso sobre sus hombros el grave y 
difícil peso de este Obispado, nombró desde la ca- 
pital del orbe cristiano al Sr. Canónigo Lie. D. Jo- 
sé Yicente Salinas, Gobernador de la Sagrada Mi- 
tra, mandándole poder especial para que tomara po- 
sesión en su nombre. Ocupado el Estado de Oa- 
xaca por las tropas francesas, no tardó el Illmo. Sr. 
Covarrubias en presentarse á su grey. Hizo su 
entrada solemne el 27 de Marzo de 1865: fué reci- 
bido con grandes demostraciones de jubilo por to- 



—127— 

dos los vecinos de esta ciudad y con especialidad 
por el Illmo. y Venerable Cabildo. Poco tiempo 
después se recibe del Gobierno dando sii primera 
pastoral y circular donde manifiesta el programa de 
su gobierno, nombrando Provisor y Vicario gene- 
ral al Sr. Chantre Dignidad Lie. D. José Vicente 
Salinas, confió la Secretaría de Cámara y Gobierno 
al Sr. Canónigo Lie. D. Hipólito Ortiz y Camacho, y 
los demás empleos de la Curia Eclesiástica á per- 
sonas de buena reputación, instruidas y prácticas en 
el despacho de las oficinas. 

La situación política de la Nación impidió al Sr. 
Covarrubias darle todo el engrandecimiento á srt 
gobierno pastoral como lo pensaba: intento subli- 
me y benéfico, no sólo para el bien espiritual de las^ 
almas sino también para los edificios y templos, se- 
gún se ve por las circulares que expidió. Buscaba 
recursos para levantar al Seminario Conciliar y 
Pontificio del estado deplorable de miseria en que 
se encontraba, y aunque no lo consiguió le asignó 
un departamento en el mismo Palacio Episcopal. 
En uno de sus edictos manda que los señores curas, 
separen una parte de las rentas para reparación de 
ios templos de sus parroquias, ornamentos sagrados, 
etc. Algunas personas, principalmente seculares^ 
imprudentemente pesimistas, hicieron que el Sr. Co- 
varrubias formase de su Clero y pueblo un concep 
to muy desfavorable, pues lo hicieron creer que sin 
excepción el Clero y pueblo oaxaqueños eran eminen- 
temente ignorantes y desmoralizados. Pero tanto en 
las conferencias morales que restableció y que en per- 
sona presidia, como muy especialmente en el Sínodo 
general que presidió personalmente también, el mis- 
mo pudo convencerse de la inexactitud del informe y 
de que en lo general contaba con un Clero dócil, 



—128— 

disciplinado é instruido en todo lo concerniente 
al sagrado ministerio, no faltando eu él varones 
notables por su saber y virtudes, por más que esa 
instrucción fuese modesta, sin ostentación ni pala- 
brería, y esa virtud fuese tal, que practicada con la 
mano izquierda no se apercibiese de ella la derecha. 
Encontró un pueblo morigerado no menos que mu- 
chos individuos piadosos que merecieron las atencio- 
nes del lUmo. Prelado. 

Distinguíase el lllmo. Sr. Covarrubias en lo parti- 
cular por su inteligencia superior que demostraba 
poseer, y por sus vastos conocimientos, pues fué 
útil en gran parte de su vida, según se ve por los des- 
tinos que desempeñó, y como Prelado por su acier- 
to en todas sus disposiciones. Los señores que tuvie- 
ron el honor de tener con él relaciones de amistad, 
dicen: "Que su trato familiar era dulce y afable, su 
conversación era amena y se manifestaban en ella lue- 
go los conocimientos literarios, mezclando á menudo 
sentencias morales y jurídicas que demostraban un 
corazón puro." No es menos satisfactorio manifes- 
tar lo que uno de los contemporáneos del lllmo. Sr. 
Covarrubias, dice: "Su conversación, lejos de ser 
austera, muchas veces y con la mayor complacen- 
cia versaba sobre las letras humanas y las bellas ar- 
tes. Su carácter apacible hacia ameno su trato, sus 
modales, ajenos á toda afectación, convidaban desde 
luego á la amistad, era preciso ó no tratarlo del 
todo ó hacerlo con franqueza, pues con un sugeto 
tan ingenuo no sólo seria el fingimiento una perfi- 
dia sino aun el disimulo una traición. Su humildad 
se manifestaba en el poco aprecio que hacia de sí 
mismo, su prudencia se dejó ver en el alto puesto 
de Provisor de la Curia Arzobispal, pues con admi- 



—129— 

rabie tiuo dirigió los negocios, su buena fe estaba 
pintada en su semblante." 

Un año llevaba el Illmo. Sr. Covarrubias de em- 
puñar las riendas del Gobierno Pastoral, cuando 
comenzaba á poner en práctica sus elevados pensa- 
mientos, comenzando por la santa visita de su vas- 
to Obispado, visita que no pudo practicar más que 
eu los valles de Tlacolula j Zimatlan. Se acercó á 
esta ciudad el Sr. General D. Porfirio Diaz con su 
ejército, triunfante de las fuerzas imperiales en el 
pueblo de Miahuatlan. Le fué necesario al Señor 0- 
bispo procurar librarse de las consecuencias funes- 
tas de la guerra; salió para la Capital dejando de Go- 
bernador de la Sagrada Mitra al Sr. Arcediano Dig- 
nidad, Dr. D. Vicente Fermin Márquez j Carrizosa, 
á quien desde México comunicaba sus órdenes. 

El custodio de la grey del Señor disponia ir á 
la Capital del Orbe Cristiano, á tratar con la Santa 
Sede (sobre la cual ha construido el Señor la Igle- 
sia Universal) negocios importantes para la tranqui- 
lidad de las conciencias y arreglo de su Obispado. 
Comunica sus disposiciones al Señor Gobernador y 
al Illmo. y Venerable Cabildo, quienes nombraron en 
comisión al Sr. Secretario de Cámara y Gobierno 
Eclesiástico, Canónigo Lie. D. Hipólito Ortiz y Ca- 
macho, para que recibiera instrucciones: el Sr. Or- 
tiz se apresura, y á pesar de la estación de aguas 
y en medio de los peligros de la guerra, va á presen- 
tarse á S. S. Illma. ¡Ay! qué triste sorpresa encon- 
trar al Prelado de la Iglesia de Oaxaca postrado en 
el lecho del dolor: dio parte al Señor Gobernador y 
al Venerable Cabildo de la gravedad en que se en- 
contraba el Señor Obispo: se le faculta para que 
haga todos los gastos necesarios, á fin de conseguir 
su alivio: los doctores ponen todos los conocimientos 

18 



—130— 

de la ciencia. ¡Olí! era imposible salvar su vida, la 
Providencia Divina tenia dispuesto pasarlo á mejor 
vida. El dia 5 de Diciembre de 1867 entregó su 
alma al Criador, rodeado de su familia y Secreta- 
rio de Cámara y Gobierno Eclesiástico. 

El Sr. Ortiz comunica al Illmo. y Venerable Ca- 
bildo el fanesto acontecimiento de la muerte del 
Illmo. Diocesano. El Sr. Dean y Cabildo autorizan 
al mismo Sr. Canónigo Lie. D. Hipólito Ortiz y 
Camaclio para que interponga todos sus respetos 
con el fin de trasladar los restos del Ilustre Pre- 
lado á su Diócesis: el Sr. Ortiz pone en acción 
sus relaciones, salva las dificultades, consigue del Sr. 
Presidente de la República D. Benito Juárez la li- 
cencia para la traslación de los restos que el mismo 
Sr. Ortiz conduce en una caja lujosamente adorna- 
da, deteniéndolos en cada parroquia de su tránsito 
para que le hicieran sus funerales solemnes. Una 
vez en esta ciudad, el Illmo. Cabildo recibe los ve- 
nerables restos con el respeto debido, expide su cir- 
cular para que todos los señores sacerdotes apliquen 
sus misas de estilo en la Santa Iglesia Catedral y 
asistan á los magníficos y solemnes funerales que el 
Illmo. Cabildo consagra al difunto Diocesano, en los 
cuales el Sr. Arcediano, Dr. D. Vicente F. Márquez 
pronunció una sentida, elocuente y verídica oración 
fúnebre ante la selecta concurrencia de toda clase 
de personas de la ciudad y fuera de ella. Después 
de las grandes honras fúnebres, las cenizas del Illmo. 
finado se depositaron en la capilla de San Pedro de 
la Santa Iglesia Catedral. 






Copiatk> de la galeiia <le la sala de Cabildo 
(VlGÉSlMONONO DIOCESANO.) 

El Illmo. Sr. Dr. D. Vicente Fermín Márquez y Carrizasa, 

Natural del pueblo de Santo Domingo Tanhuitlan, en la Mixieca alta. Siendo Arce- 
diano de esta Santa Iglesia Catedral, fué preconizado y confirmado por nuestro 
Santísimo Fadre el Sr, Fio IX, para Obispo de esta Diócesis de Oaxaca, el '¿2 
de Junio de 1868, y habiendo sido consagrado en la Santa Iglesia Catedral 
de Fuebla, por el Illmo. Sr. Obispo Dr. D. Carlos María Colina, 
el 21 de Diciembre del viismo año; ingresó en esta ciudad el 14 
de Febrero de 1869, y murió el 1'.' de Enero de 18a7. 



-331 



YKMIMMM^ Í>I^{Í1MM. 



E El i i, ü, ram FEEi mmi í mim. 



Cuando casi todavía nos encontramos al borde 
del sepulcro, aun no bien cerrado del Illmo. Prela- 
do Dr. D. Vicente Fermin Márquez y Carrizosa; 
vivas en su mayor parte las personas que en sen- 
tidos diversos, y muchos contradictorios, apreciaron 
los hechos y gobierno de S. S. Illma.; aun no cal- 
madas las afecciones provenidas de aquellas opinio- 
nes justas ó erróneas; apenas sosegada la agitación 
político-religiosa que dominó en la mayor parte del 
tiempo de su Pontificado, demasiado difícil es para 
el narrador distinguir entre las exageraciones de 
unos, las murmuraciones de otros, las quejas de 
algunos y las alabanzas de no pocos, cuál sea la voz 
de la justicia que califique "con. rectitud aquellos he- 
chos y aquel gobierno. 

Pero como en tales casos las obras hablan más 
que las palabras y la evidencia ocupa el lugar do- 
minante sobre todas las operaciones; y como por 
otra parte la sociedad^ si por desgracia se divide en 
grupos de optimistas que todo lo ven perfecto, 
como si la perfección fuera posible en sociedad hu- 
mana, y de pesimistas que todo lo censuran como 
malo, juzgando unos y otros con ligereza los proce- 



—132— 
dimientos de sus autoridades en el orden eclesiás- 
tico y civil sin conocer las causas ni estar en el 
secreto de los motivos que determinan aquellos pro- 
cedimientos; pero si cuenta también en su seno con 
hombres despreocupados, prudentes j sensatos, que 
considerando la inmensa distancia que hay entre 
gobernar y ver gobernar, respetan los procedimien- 
tos y se abstienen de calificarlos según sus deseos; 
todos estos grupos, si de buena fe abrigan sus opi- 
niones, dócilmente las cambian 6 modifican; la so- 
ciedad entera, con excepción de los contumaces, 
forma su criterio justo y cierto al apercibirse de 
datos que antes ignoraba y de hechos que no co- 
nocia. Por tanto, nosotros, sobreponiéndonos al 
ruido de las opiniones, acudimos á este último medio, 
y sin comentarios cedemos la palabra únicamente 
á los hechos del Illmo. Prelado de quien nos vamos á 
ocupar. 

El Tilmo. Sr. Dr. D. Vicente Fermin Márquez y 
Carrizosa, nació en el pueblo y cabecera de Santo 
Domingo Yanhuitlan (Mixteca) el dia 6 de Julio de 
1811, de padres de escasa fortuna pero virtuosos, 
que lo fueron el Sr. D. José Mariano Márquez y D^ 
Paula Dorotea Carrizosa y Casas. Hizo sus estu- 
dios de primeras letras en el pueblo de su nacimien- 
to, y como desde niño manifestaba vocación á la car- 
rera eclesiástica, sus padres lo pusieron en el Semi- 
nario Conciliar de esta ciudad, de alumno interno, 
á estudiarlas ciencias humanas y eclesiásticas, donde 
hizo una carrera provechosa. 

En premio de su aplicación y virtudes fué nom- 
brado más tarde catedrático de Latinidad, Filosofía y 
Teología. Concluido su curso de Teología se orde- 
nó de sacerdote el 19 de Setiembre de 1835, en 
Puebla, por el Tilmo. Sr. Vasquez. El 1- de Setiem- 



—133— 

bre de 1845 recibi() en la Universidad de México la 
borla de Doctor en Sagrada Teología, quedando re- 
comendado á la Universidad por los señores docto- 
res, en virtud de la esclarecida instrucción que ma- 
nifestó. 

Por espacio de 35 años permaneció en el Semi- 
nario Conciliar enseñando Teología y desempeñando 
sucesivamente los cargos de Vicerector y Rector. 
En 1843; por sus relevantes virtudes é instruc- 
ción, erudición y vastos conocimientos que tenia, 
ocupó una silla en el coro de la Santa Iglesia Ca- 
tedral, y en Enero de 1856 ascendió á la digni- 
dad de Tesorero de esta Santa Iglesia Catedral y 
después á la de Chantre, en 1865 á Arcediano. 
¡Oh! cómo premia Nuestro Señor las virtudes, las 
buenas acciones é instrucción de sus criaturas hasta 
llegar al Episcopado. 

Ya dijimos que persuadido el Illmo. Sr. Mante- 
cón de la instrucción y rectitud del Sr. Chantre Dr. 
D. Vicente Márquez, lo nombró Juez conservador 
en los negocios que tuvieron los Padres dominicos 
de esta provincia. Sin estar versado en la Juris- 
prudencia desempeñó su cometido á satisfacción de 
S. S. Illma., sin comprometer la Dignidad Episco- 
pal ni zaherir á los Padres dominicos. 

Habiendo ocupado el Illmo. Sr. Dr. D. José Agus- 
tín Dominguez esta Silla Episcopal por muerte del 
Illmo. Sr. Mantecón, lo nombró su Provisor y Vi- 
cario General de esta Diócesis, y á la muerte de este 
Prelado el Illmo. y Venerable Cabildo Eclesiástico 
lo nombró Vicario Capitular á fines de Julio de 
1859: ocho dias después el furor reformista lo des- 
terró con motivo de un edicto que dio sobre la 
conducta recta que debian observar el Clero y los 
fieles en aquellas circunstancias de desconcierto. En 



—134— 

aquellos momentos bien podía haberse eximido del 
destierro, porque algunas personas le proporciona- 
ban la ocultación ó fuga, á lo que contestó: "No, 
no es honroso ni justo que un Prelado de la Iglesia 
se oculte, y menos siendo por la causa pública de 
la Religión j derechos de la Iglesia, y cuando mi 
Secretario el Sr. Enciso está preso por mi persona, 
sufriré las consecuencias de la prisión ó del destier- 
ro." Del convento de las religiosas descalzas de 
San José salió en unión de su discípulo y amigo el 
Sr. D. Florencio Matías Castellanos, para presen- 
tarse al General en Jefe de Santo Domingo, en la 
misma noche salió entre filas en unión de su Secre- 
tario el Sr. Enciso para Yeracruz por el rumbo 
de la Sierra, acompañándolo el Sr. Castellanos á pié 
hasta el punto llamado "La Parada." Dos años es- 
tuvo lejos de su patria comiendo el pan duro del 
destierro. 

El Illmo. Sr. Dr. D. José María Covarrubias y 
Mejía, Obispo de esta Diócesis (de feliz memoria), 
lo nombró; á su separación para México, Gobernador 
de la Sagrada Mitra; y muerto dicho Illmo. Señor, 
el Illmo. y Venerable Cabildo lo nombró por segun- 
da vez Vicario Capitular. Habiendo recibido la 
Santa Sede la auténtica de la muerte del Illmo. Sr. 
Covarrubias y vacante de esta Diócesis, Su Santidad 
el Sr. Pío IX lo eligió y nombró Obispo de esta 
Diócesis: preconizado el 22 de Julio de 1868 y re- 
cibidas sus Bulas, se consagró en la Catedral de Pue- 
bla, por el Illmo. Sr. Colina, asistido por los Illmos. 
Sres. Ladrón de Guevara y Serrano, el 21 de Di- 
ciembre del mismo año, y en el mismo dia tomó 
posesión de su Diócesis por poder que le confirió al 
Sr. Canónigo Lie. D. Manuel del Rio y Hermosa, ' 
y e\ 14 de Febrero del siguiente año hizo su entra- 



—135— 
da solemne á esta capital, siendo recibido con aplau- 
so de las personas notables y demás vecinos de esta 
ciudad. 

Sin embar^ro de que, como va expuesto, el lUmo. 
Sr. Márquez desde su gobierno como Vicario Capitu- 
lar en Julio de 59 v como Gobernador de la Sagrada 
Mitra, por el Illmo. Sr. Covarrubias en el año de 67, y 
como Vicario Capitular por segunda vez, experimentó 
los rigores de la situación y el peso de la Mitra, con- 
viene aquí á nuestra narración describir, aunque en dé- 
bil sombra, cuál era el estado de la Diócesis a su 
advenimiento al Episcopado, para que á lo menos 
próximamente puedan estimárselos trabajos y sacri- 
ficios que tuvieron lugar bajo su gobierno. 

Queda dicho que el Illmo. Sr. Covarrubias á pesar 
de su buen talento administrativo y de las buenas 
intenciones que lo animaban, á causa de los azares 
continuos de la guerra, de su poca duración en el 
gobierno y su salida violenta de esta ciudad, no 
pudo realizar las mejoras que proyectaba, y muchas 
ni aun dejarlas iniciadas. Así es, que el Illmo. Sr. 
Márquez al ceñirse sus sienes con la Sagrada Mitra, 
levantó su Solio materialmente sobre las ruinas de 
lo que era el Obispado de Oaxaca. Una Catedral 
casi sin canónigos, despojada de sus alhajas pre- 
ciosas de oro y plata, de sus fincas y capitales; 
destituida hasta del recurso del santo diezmo, por- 
que los causantes, ó no podian cultivar los campos, 
que talaba la guerra, ó porque rehusaban satisfacer 
ese impuesto de divina institución, mal prevenidos 
y aun penados por algunos jefes políticos para que 
no pagaran. 

Resultaba de aquí, que la Santa Iglesia Catedral 
carecía de recursos aun para los gastos menores del 
culto divino: hubo de suprimirse el canto en los 



—136— 

divinos oficios, y la misa conventual se celebraba 
privada, y casi siempre sin estipendio alguno, por los 
Señores Capitulares; de lo cual ya se comprenderá 
que estos beneméritos señores no tenian remune- 
ración alguna y que servían con admirable abne- 
gacioU; sosteniéndose con sus propios y escasos re- 
cursos. Asistir á las grandes funciones que con 
espléndida solemnidad se celebraban antes, era más 
bien asistir á un oficio fúnebre, triste y desairado, 
puesto que aun para proporcionarse la cera, vino, 
aceite y otros artículos necesarios, tuvo la Santa 
Iglesia que adquirirlos á crédito por carecer de nu- 
merario. 

El estado del Venerable Clero no era méuos las- 
timoso, pues aun ahora, después de tantos años, se 
reciente de aquellas calamidades. Escaso en núme- 
ro, porque sin embargo de que del Seminario hubie- 
ran podido salir, porque los habia, jóvenes de prove- 
cho que reemplazaran á los eclesiásticos que morían 
ó que emigraban, al concluir sus cursos sólo veian 
por premio de sus estudios y adelantos un porvenir 
casi seguro de persecusion, de ostracismo, de vili- 
pendio y acaso de muerte, y por lo tanto, desistien- 
do del estado eclesiástico á que habían aspirado, se 
dedicaban al foro, al comercio il otras profesiones. 
Se lastima todavía el corazón al considerar malo- 
grados tantos talentos, tantas cualidades recomen- 
dables de aquellos jóvenes que conocimos y que hoy 
pudieran ser tal vez ministros laboriosos, esplendor 
de la Iglesia oaxaqueña. 

La escasez de Clero, y si á ella agregamos que 
algunos sacerdotes, amedrentados por la insolencia 
que se difundió en los pueblos y por el lujo de vio- 
lencias y persecuciones que algunas autoridades ci- 
viles desplegaban en varias parroquias contra los 



curas por el destierro que ya sufrian varios, resistian 
aceptar el ministerio parroquial: esto y otras diver- 
sas circunstancias adversas debian producir la ace- 
falía que hasta hoy se lamenta de muchas parro- 
quias, y las que estaban cubiertas eran no sólo in- 
congruas sino insuficientes para módico sustento 
de los párrocos, de tal manera que no adquiriendo 
ellos ni aun lo preciso para sí, mucho menos podian 
pagar las pensiones de la Mitra y Conciliar, únicos 
recursos con que aquella y el Seminario podian 
contar para sus urgentes atenciones. Los señores, 
pues, empleados en las oficinas del Obispado y los 
demás ramos que de la Mitra dependían, estaban 
en el mismo caso de los señores Canónigos. ¿Y el 
Seminario? 

El Illmo. Sr. Salinas, hoy Dignísimo Obispo de 
Durango, habia dictado algunas providencias en 
favor de este importante plantel; pero sus laudables 
esfuerzos no fueron bastantes para lograr lo que de- 
seaba; así es que el Seminario, como la Catedral, 
habia existido y existia perseguido también en sus 
profesores y alumnos, sin recursos ni ciertos ni siquie- 
ra de mediana importancia; porque después de haber 
servido sus jefes y profesores por algunos años en- 
teros sin recibir un solo peso, al advenimiento del 
Illmo. Sr. Márquez apenas recibian en prorata pro- 
porcionalmente, cada cuatro meses ó cinco, el que 
más seis pesos; ni aun el pobre salario del portero 
pudo pagar la casa en muchos meses. 

La existencia, pues, del Seminario era demasiado 
dudosa: duraría mientras las personas que con ab- 
negación sin limites servían existieran, ó no se sepa- 
raran, obligados á buscar el sustento en algún otro 
destino, 6 no fueran bajo cualquier pretexto dester- 
rados. 

19 



—138— 

Al lado de estas tristes escenas se presentó á la 
vista del Sr. Márquez otra üo menos triste y conmo- 
vedora, muy digna por lo mismo de sus trabajos y 
cuidados: esta escena es la de cerca de noventa re- 
ligiosas exclaustradas, ancianas las más y enfermas, 
nada acostumbradas á adquirir los elementos de 
vida por los trabajos y estilo del mando; muchas 
de ellas sin parientes ya, ni persona alguna de su 
parte que pudieran socorrerlas. Era necesario, pues^ 
si no remediar, á lo menos aliviar un tanto su penosa 
situación con algunos recursos para alimento, y á va- 
rias pagarles habitación. 

Lo dicho era más que suficiente para entristecer y 
desalentar el corazón del Illmo. Prelado y de los coo- 
peradores que debian ayudarlo: pero no era sólo eso 
lo que acontecía, pues habia otro elemento que, aun- 
que en su mayor parte no le era adverso, tampoco 
podia contar con la parte sana en sus angustias: era el 
pueblo. Se habia procurado con incansable esmero 
y arte difundir en él las ideas y los sentimientos de 
odio, de desprecio y ultraje á todo lo que pertene- 
ciera al catolicismo, pero con más ardor contra la 
autoridad Episcopal y contra los eclesiásticos: no se 
perdonaron, al efecto, los medios más indecentes y 
criminales para desprestigiarlos; la injuria haciendo 
alarde en coger de leva á los eclesiásticos é insultar- 
los en las calles más publicas; periódicos de esta ciu- 
dad y de la Capital publicando imposturas, calumnias 
las más vergonzosas, horribles blasfemias, juntas con 
las burlas más infames; canciones populares de escar- 
nio y de befa contra el Obispo, contra su Secretario, 
los clérigos y las monjas, y otros indecibles actos del 
odio más fiero contra la religión y sus ministros. En- 
tre estos actos de brutal impiedad referiremos como 
muestra, que dos jóvenes, sin causa ni el más insigni- 



—139— 

ficante pretexto, obedeciendo tal vez á la consigna 
anticlerical, asaltaron la casa Episcopal^ pistola en 
mano, exigiendo con enérgica furia que el Illmo. Sr. 
Márquez saliese de sus habitaciones para insultarlo 
en su presencia, herirlo ó matarlo; y ya que esto 
no se pudo conseguir, en los vítores públicos de 
las fiestas nacionales, grupos de jóvenes insolentes, 
acaudillados por alguna persona de alguna repre- 
sentación social, á la puerta y ventanas del Illmo. 
Señor Obispo y de su Secretario, entonaban cancio- 
nes obscenísimas y lanzaban mueras y gritos de inso- 
lente furor contra aquellos ilustres personajes, sin 
dejar de lanzar piedras y romper los cristales de las 
ventanas. 

La parte sana é ilustrada del pueblo nada podia 
hacer para evitar estos abusos ni aliviar la situación 
de los Prelados; y cuando alguna vez un solo perió- 
dico católico que se publicaba, se quejaba con dolor 
de esas maldades, ó defendía con sabiduría la reli- 
gión, la respuesta eran nuevos ultrajes y más grandes 
agravios, como se vio que por esta causa se mandó 
disolver el V. é Illmo. Cabildo, destruir el templo del 
Tercer Orden de San Francisco y el de San Juan de 
Dios y cerrar el culto católico de San Felipe. Por 
todas partes y de todos modos no veia el Illmo. Sr. 
Márquez más que motivos de amargura y ninguna 
esperanza, ni remota, de auxilio, más que el que le 
pedia á Dios. 

Porque no es nuestro objeto hacer la historia de 
aquella época luctuosa, ni podríamos hacerla aunque 
quisiéramos, por ser tan fecunda en sucesos tan la- 
mentables como los expuestos, nos contentaremos 
con esta brevísima reseña, para que el lector se ha- 
ga cargo de lo difícil y pehgroso del pontificado del 
Illmo. Sr. Márquez. 



—140— 

Este Illmo. Prelado, pues, luego que llegó á esta 
ciudad, comenzó por organizar el personal de su go- 
bierno, confirmando el nombramiento de Secretario 
de Cámara y Gobierno con que habia fangido el Sr. 
Canónigo Lie. D. Hipólito Ortiz y Camacho, á quien 
confirió además, poco después, el de Provisor y Vica- 
rio general, y dejando igualmente confirmados en 
sus puestos á los honrados y prácticos empleados que 
los hablan desempeñado desde antes con lealtad 
y expedición. Ya nos parece ver al Illmo. Sr. Már- 
quez, acompañado tan sólo de su Secretario, contem- 
plando, como otro Jeremías, la ruina de la Iglesia 
que tomaba á su cargo; desolada la ciudad, y los 
pueblos llorando porque hablan cesado sus solemni- 
dades; caídas las puertas del Santuario; profanados 
los altares del Señor; los sacerdotes gimiendo; las 
vírgenes perseguidas, y todo el Edificio Santo respi- 
rando desolación y amargura. Pero el Prelado, con 
la serenidad en las pruebas y firmeza proverbial de 
su carácter, y con la entereza de su Secretario, lejos 
de ceder ante las dificultades, puesta su confianza en 
Dios, pone mano á la obra de reconstrucción. 

Desde luego, partiendo con el Sr. Ortiz, su Secreta- 
rio, el pan de la tribulación junto con el trabajo del 
gobierno, encargó á este que, sin perjuicio de los tra- 
bajos que para el cobro del Santo Diezmo emprendían 
los Señores Canónigos ecónomos, por medio de exhor- 
taciones constantes y con la representación de su au- 
toridad, recomendase á los Señores Curas este cobro, 
y les exigiese el pago puntual de las pensiones de Mi- 
tra y Conciliar; recomendaciones que se hacian más 
extensivas, á la vez que con celo y energía prudente, 
iba enviando, cuanto era posible, algunos ministros 
á las parroquias huérfanas, con encargo de hacer 
suavemente que los pueblos entraran poco á poco 



—141— 

de nuevo á la observancia de sus piadosas costum- 
bres. A fin de que éstas j otras de sus importan- 
tes providencias pastorales tuvieran, si no todo, á lo 
menos en la mayor parte el éxito apetecido, em- 
prendió por dos veces la visita Episcopal en todo el 
Obispado, para reanimar el espíritu religioso, atender 
á las necesidades de los pueblos, restablecer el aca- 
tamiento á la autoridad de los Curas y conciliar las 
circunstancias liacendarias de aquellos con las ne- 
cesidades de éstos V las de la Mesia, en bien y 
provecho de todos. 

De estas visitas, la más notable por el lugar, por 
la solemnidad y por las circunstancias especiales 
que ocurrieron, fué la que hizo á Tehuantepec y 
parroquias de ese rumbo, sin arredrarse, sabiendo, 
como de cierto sabia, que era seguido y espiado 
por esbirros del Gobierno del Estado, con órde- 
nes de apresarlo y aun desterrarlo en el menor acto 
que ejecutase, desagradable al sistema opresor en- 
tonces más dominante. Llevó consigo cierto núme- 
ro de sacerdotes celosos é instruidos para las misio- 
nes que allí practicó con abundante fruto de con- 
versiones y arreglos de conciencia; allí, en donde 
con motivo del tránsito é inmigración de extranje- 
ros, en su mayor parte indiferentistas ó irreligiosos, 
las costumbres estaban más relajadas que en otros 
puntos. Si los esbirros nada observaron censurable 
ni castigable en la conducta del Illmo. Prelado ni en 
la de sus compañeros de fatiga, no faltaron impíos, 
que en el pueblo de Ixtaltepec lo insultaron, y tam- 
bién le dirigieron algunos tiros de pistola por las ven- 
tanas, como también en Yautepec fué villanamente 
ultrajado y detenido por alguien que allí ejercía la 
autoridad política. 

Tales providencias, trabajos 3^ fatigas, poco á po- 



—142— 

co fueron dando por resultado, á más de los frutos es- 
pirituales, principalmente intentados, algunos recur- 
sos con que comenzó y prosiguió siü descansar, hasta 
su muerte, el Illmo. Sr. Márquez, la obra de recons- 
trucción que se habia propuesto. La Iglesia Catedral, 
pudo con algunos ingresos del Santo Diezmo, resta- 
blecer el canto en las Misas Conventuales; los Señores 
Canónigos comenzaron á recibir algún subsidio, el 
cual fue progresivamente aumentado hasta el módico 
que hoy perciben, no el congruo ciertamente, pero 
regular y seguro; las festividades se celebraron con 
mayor aparato, pero no siendo bastantes los ingre- 
sos para los cuantiosos gastos de fábrica, el Illmo. 
Sr. Márquez, con noble desprendimiento, y de los 
emolumentos que le pertenecían, auxiliaba á la Santa 
Iglesia, sosteniendo las Misas de Renovación y de 
la Santísima Yírgen semanariamente, y celebrando 
cada año, con gran solemnidad, las tinieblas de Jue- 
ves Santo, el ejercicio de las agonías del Señor el 
Viernes Santo, las festividades del Sagrado Corazón' 
de Jesús, del Santísimo Rosario y otras varias extra- 
ordinarias, á más de las gruesas erogaciones que hi- 
zo para ayuda de los enormes gastos que causaron 
la pintura, adorno interior y reposición completa del 
pavimento de la Santa Iglesia. Obsequió también á 
la misma, paramentos costosos de ricas telas y ob- 
jetos preciosos de gran valor, para mayor decencia 
del culto, y casi por completo reedificó la casa parro- 
quial del Sagrario de esta Santa Iglesia: erogaciones 
todas que, en aquellas circunstancias, no podian, sin 
duda, hacerse sin sacrificio de la propia comodidad 
y sin un espíritu verdaderamente Episcopal. 

La inmensa distancia de lugares y la dilación de 
tiempo que solian tenerlo separado de su Diócesis, no 
eran motivos que lo distrajesen del cuidado y continua 



—143— 

viirilancia sobre ella. Coavocados todos los Pre- 
lados del Orbe Católico por el Samo Pontífice Pió 
IX para celebrar el Santo Concilio Vaticano, el 
Illmo. Sr. Márquez acudió, como era su deber, y tuvo 
la gloria y el honor de sentarse como juez en aque- 
lla Augusta Asamblea. Es indudable que todo el 
tiempo que duró abierto el Concilio, el Illmo. Sr. Már- 
quez en la Ciudad Eterna se ocupaba en el estudio 
y la meditación de los grandes asuntos que allí se 
trataban, y que por su parte él debia discutir. Pero 
esas tan graves atenciones np fueron tampoco bas- 
tantes para olvidar lo que debia á su Diócesis. En 
comunicación constante con el señor su Secretario, 
este señor le comunicaba el estado de los negocios 
ó le proponía las providencias que eran precisas, 
y él desde Roma proveía á lo consultado y dictaba 
las órdenes conducentes á la mejoría de su Igle- 
sia. Así es que los dos señores á una y con incan- 
sable empeño trabajaban en la obra reparadora, 
objeto de sus desvelos y ardientes deseos. 

Después de haber regresado de Roma S. S. Illma., 
entre los ramos á que tenia que atender, sin desaten- 
derlos, dio la preferencia al Seminario. Aumentan- 
do algo más los fondos de este Establecimiento 
con la Pensión Conciliar, cuya administración te- 
nia confiada al mismo señor Secretario, y que éste 
desempeñaba gustoso á pesar de sus muchísimas y 
graves ocupaciones, el señor Obispo determino reor- 
ganizar el Seminario, proveyéndolo de los jefes 
Rector y Yicerector y Maestro de aposentos; re- 
puso las cátedras de Jurisprudencia, y á todos ios 
profesores les asignó la dotación fija, aunque no 
la antigua, que ahora disfrutan; erigió asimismo tre- 
ce becas de merced y cuatro legaturas, á favor unas, 
y otras de diez y siete jóvenes educandos que allí 



—144— 

son asistidos^ no espléndida, pero abastecida y de- 
centemente, aumentándose, por lo mismo, los gastos 
con el aumento del personal de la servidumbre, para 
el servicio de la comunidad. Más tarde, por ocu- 
paciones del Sr. Ortiz, fué nombrado administrador 
de las pequeñas rentas del Colegio el Sr. Canónigo 
Lie. D. Nicolás Muñozcano, para que el cuidado de 
la casa fuese más fácil j expedito. 

Con igual solicitad pastoral dedicó el Illmo. Prela- 
do una parte de sus rentas al sustento, curación, en- 
tierro de las que morian, y á la paga de domicilio de 
algunas religiosas; ésto sólo como un auxilio, porque 
no era posible más, y que sin embargo, andando el 
tiempo, fué poco mayor, como lo siguen disfrutan- 
do las que viven; auxilio que, á pesar de no ser muy 
crecido, por ser mensual y raiíltiple importa una 
suma no despreciable. 

Veamos ahora, aunque sea de paso, cómo se con- 
dujo con el Venerable Clero y el pueblo para refor- 
mar las costumbres y restituir á su respetabilidad el 
principio de autoridad, que las ideas y hechos de la 
época tenian tan debilitado. Para el Venerable 
Clero primero, y para el pueblo después, estableció 
tandas de ejercicios en el centro y en los barrios de 
la ciudad, permanentes por cerca de un año; á cada 
una de ellas acudian centenares de personas de am- 
bos sexos, no sólo de la ciudad sino aun de los pue- 
blos cercanos, y á todos alimentaba el Illmo. Pre- 
lado por su cuenta, á todos atendía con paternal es- 
mero por medio de su Secretario; á incontables, aun 
de edad decrépita, con los demás beneficios espiri- 
tuales confirió la Sagrada Confirmación, y á muchí- 
simos que hablan vivido vida escandalosa, les facili- 
tó recursos para que, convertidos, viviesen santa y 
honradamente en el matrimonio. Sólo Dios puede 



—145— 

saber "hasta dónde y hasta cuánto f ructificarian estos 
beneficios. Sobreponiéndose y venciendo su carác- 
ter personal, humilde y modestísimo, exigia del Cle- 
ro y del pueblo para su Dignidad y autoridad, nun-. 
ca para su persona, las demostraciones de respeto y 
acatamiento que se deben al Sagrado Orden Epis- 
copal: se esmeraba en hacer que los clérigos en su 
porte y en su traje se hiciesen respetar de los segla- 
res, porque, decia, que la condescendencia y la tole- 
rancia en estas materias, equivaldrían á una aproba- 
ción y hasta complicidad en los desafueros y actos 
de odioso desprecio con que se ha pretendido humi- 
llar y abatir á la gerarquía Eclesiástica, y animar á 
los que permanecian fieles á seguir la misma procaci- 
dad de conducta. Procuró la instrucción de los ni- 
ños pobres de ambos sexos, instituyendo escuelas 
gratuitas en la ciudad y en algunos pueblos; no 
omitió la enseñanza de religión y moral de sus dio- 
cesanos, ya por medio de la predicación que per- 
sonalmente practicaba, principalmente en la Cua- 
resma y dos veces á la semana, dirigiéndose con 
especialidad á la clase indígena con ocasión de ad- 
ministrar la Sagrada Confirmación; ya por medio de 
Cartas Pastorales, que fueron 24 las que dirigió á 
sus diocesanos, sobre distintos puntos de fe y de 
moral. 

Tampoco descuidó del socorro material de los po- 
bres: no podemos precisar á cuántos ni con cuánto, 
pero lo cierto es que varias personas vergonzan- 
tes recibían de el, periódicamente, á lo menos los 
necesarios recursos, ésto sin contar las limosnas que 
repartia el Señor Secretario á los pobres en general. 
Un acto de estos muy notable fué que, lamentándo- 
se en el pueblo gran carestía de víveres, se procuró 
comprar gran cantidad de maíz para expenderlo á 

20 



—146— 

precio bajo, cuyo ejemplo siguió el Gobierno del 
Estado, con indecible consuelo de los necesitados. 

Tiempos difíciles tocaron al Sr. Márquez, en los 
que necesitaba una grande prudencia para no com- 
prometer los intereses de la Iglesia y la causa públi- 
ca de la Religión. ¿Los defendió? Sí, con peligro de 
su propia existencia y de la libertad de su Secreta- 
rio el Sr. Ortiz; pero la Providencia Divina proteje 
al inocente, pues cuando una vez, y con ocasión de 
una exigencia injusta de un jefe de armas, le notifi- 
caron saliese desterrado para Nejapa, pueblo emi- 
nentemente mortífero para los estraños que á él lle- 
gan, 6 pagase una multa de doscientos pesos; el 
pueblo oaxaquefio se aglomeró en la calle de su pa- 
lacio para que no saliera al destierro, pagando al- 
gunos particulares del comercio la multa por nuestro 
Illmo. Prelado. 

Lucho contra la Filosofía Reformista, que valién- 
dose de muchos ardides, ya en las conversaciones 
privadas, ya con folletos subversivos, atacaban al 
digno Prelado; no menos tuvo que sufrir las contra- 
dicciones y exigencias, imprudentes unas, injustas 
otras, de personas intransigentes ó responsables de 
bienes mal adquiridos. 

En medio de esta crisis conservó la destreza nece- 
saria, aunque los disgustos que sufria, tanto en lo 
conocido como en lo ignorado, debieron ser tan cru- 
dos, que un amigo suyo nos referia, que algunas ve- 
ces el Illmo. Prelado, al sentarse á la mesa, con voz 
conmovida hacia esta exclamación: "¡Dios reciba la 
amargura en que el Obispo moja su pan antes de 
llegarlo á la boca!" 

Para terminar, en obsequio de la verdad históri- 
ca y como un apuntamiento que más tarde pueda 
utilizar aquel que pueda ser el verdadero biógrafo 



—147— 

del Prelado de la Iglesia Oaxaqueña, séanos per- 
mitido decir: que durante 18 años de su administra- 
ción, cumplió como un verdadero Apóstol de Je- 
sucristo, Pastor que conocia á sus ovejas j ellas co- 
nociéndolo á él: Que renovó con nueva vida los dis- 
tintos y complicados ramos administrativos de su 
Diócesis, con nuevo esplendor el culto en la Santa 
Iglesia Catedral, con elementos suficientes el Colegio 
Seminario, con socorros importantes á las religiosas, 
con diligencias oportunas el espíritu religioso y mo- 
ral de los pueblos, y crió casi enteramente de nuevo 
el pequeño erario de la Diócesis; de manera que si 
siempre y bajo los otros Señores Obispos sus dig- 
nos antecesores, las reutas fueron religiosamente 
manejadas, en el gobierno del Sr. Márquez fue- 
ron prudentemente recogidas y santamente adminis- 
tradas. 

Este buen desempeño, como toda obra buena, 
encontró, sin embargo, injusta correspondencia en- 
tre los descontentos ó ignorantes de sus obras, que 
siempre los habria, aunque un ángel gobernase á los 
hombres. A su empeño en procurar recursos se le 
llamó avaricia, á su celo por el acatamiento á la au- 
toridad Episcopal se le notó de altivez, al cuidado 
por el .decoro y conveniente traje de los eclesiásti- 
cos imprudente despotismo, al reposo con que me- 
ditaba, estudiaba y no aventuraba sus resoluciones 
se le tachó de tontera. Pero la gratitud que éstos 
le negaron la habrá encontrado en los cielos. 

Muy lejos estamos de pretender que la adminis- 
tración del lUmo. Sr. Márquez haya sido inmacula- 
da; adoleció sin duda de defectos y equivocaciones 
inherentes á la limitación humana; pero sí podremos 
asegurar y aseguramos que ninguno de esos defec- 
tos procedió de descuidos ó viles pasiones; antes 



—148— 

bien, de demasiado deseo por el bien, ó á más no po- 
der, obligado por la contiimacia de los subditos des- 
contentos, ó de la confusión j enorme desorden de 
la época de su Pontificado; pero que de todos mo- 
dos, merecian más que la censura, la indulgencia, 
siquiera por los muchos bienes que quedan á la lige- 
ra referidos. 

Llegó, por fin, el termino que Dios tenia señalado 

al desempeño de su misión sobre la tierra 

En los últimos días del año de 1886 fué atacado 
de una pulmonía fulminante, la ciencia médica puso 
todos los medios que estaban á su alcance para li- 
bertar al Illmo. Prelado de la muerte. jAli, 3^a es- 
taba decretado de la Providencia Divina que habia 
de dejar en la orfandad á sus diocesanos! 

El dia 1° de Enero de 1887, á los tres cuartos pa- 
ra las once del dia, dejó de existir, volando su alma 
á la mansión de los justos, rodeado de su Illmo. Ve- 
nerable Cabildo y Clero; la campana de la Matriz 
anuncia el acontecimiento fúnebre de la muerte 
del Ilustre Prelado, la ciudad se llena de un profun- 
do pesar, pobres y ricos manifestaban en sus sen:i- 
blantes la tristeza, el sentimiento y dolor por la des- 
aparición del Pastor de las almas, bienhechor de 
los desvalidos. 

Extraordinarias fueron las demostraciones de due- 
lo que en aquellos dias se hicieron; aun el ''Periódico 
Oficial" conoció la falta que hacia el Ilustre Prelado, 
como lo manifestó en un párrafo de gacetilla, elo- 
giando la benignidad y rectitud de su gobierno: los 
balcones y ventanas de las calles vistieron de luto. 
Después de estar sus restos tres dias á la espectacion 
pública en su palacio, donde se aplicaron muchas 
Misas por el alma del Prelado difunto y respon- 
sos de los Religiosos y Venerable Cabildo, se veri- 



— U9— 

íicó magnificó, suntuoso é imponente el funeral so- 
lemne, con las ceremonias fúnebres celebradas en 
la Catedral; el comercio cerró sus puertas en señal 
de duelo, y asistieron al entierro todas las personas 
notables de la sociedad y empleados. El Señor 
Chantre (1) Dignidad de la Santa Iglesia Catedral, 
pronunció la oración fúnebre, en la que hizo derramar 
lágrimas á los asistentes: fué tan sentimental y expre- 
siva, que los señores literatos se la pidieron para su 
impresión, como un recuerdo del Jefe de la Iglesia 
Oaxaqueña, pero no se imprimió por no tenerla escri- 
ta el autor mas que en apuntes. En ella el orador en- 
careció, en la parte de él conocida, como testigo ocu- 
lar, el martirio prolongado pero generosamente su- 
frido por el ilustre difunto, y apeló al testimonio 
de muchas personas allí presentes para probar las 
acciones benéñcas que de su Pastor recibió la Dió- 
cesis. En fin, después del paseo en el interior de la 
Iglesia, sus restos fueron depositados en la capilla 
de San Pedro de su Santa Iglesia. 

Homenajes fueron esos á que supo hacerse acreedor 
el vigésimo nono Diocesano de Oaxaca, á quien sin 
reserva tributamos á nuestra vez merecido elogio. 
Cerramos nuestros apuntes con la compendiosa his- 
toria de su Pontificado. Diremos lo que el Sr. Gon- 
zález (2) dijo en una oración fdnebre: ''Cuando lle- 
gue el tiempo feliz (que alguna vez debemos esperar 
que llegue) en que se historien los fastos de la Igle- 
sia de America y pase de mano en mano hasta las 
últimas generaciones, ¡qué clara será en ella la fa- 
ma! ¡que dulce y agradable su memoria! Y tu, á 
quien está reservada la gloriosa empresa perdona- 



(1) Canónigo Lie. D. Florencio Matías Castellanos. 

(2) González. Oración fúnebre por el Sr. Haro y Peralta. 



—150— 
rásme que, por no traspasar más las reglas de la 
brevedad, á que veo que he faltado, no me haya 
detenido muy por menor en lo mucho que resta y 
tú desearas que hubiera dicho; sírvame de compen- 
sación la verdad de lo que he referido. Trascríbelo 
con mano segura; que ni la hsonja, ni el interés, ni 
ningún respeto humano ha dirigido mi lengua." 



FIN. 



-151- 



CONCLUSIÓN, 



Damos punto á estos estudios biográficos, ciertos 
de la verdad que nos ha inspirado á consignar nues- 
tro juicio, ciertos también de las tendencias y celo 
que tuvieron los Ilustrísimos Diocesanos para esta- 
blecer en esta parte de la República los Sagrados 
Dogmas de la Religión. ¿Permanecen siempre lo 
mismo'? Siempre inalterables, porque siendo verda- 
des reveladas por Dios, no pueden estar sujetas á 
mudanza alguna. Al concluirlos, creo haber llenado 
un vacío; no del modo que merece la infinita majes- 
tad del Episcopado, que se dilata por todo el orbe 
católico, sino del modo que lo permite mi pequenez 
Y la poca intehgencia del que acomete esta empresa. 

Nuestros asertos van apoyados en hechos palpa- 
bles, evidentes, citando fechas y lugares donde ali- 
viaban á la sociedad, fatigada de los infinitos males 
que le agobian, enseñando á buscar el único remedio 
que puede curarla en la unidad católica. El catoli- 
cismo se presenta hoy por todo el mundo haciendo 
sentir su acción maravillosa para combatir al ateís- 
mo y tantos otros errores. Heno del vigor y de la ener- 
gía con que se presentaba cuando salió de los labios 
de su Divino Fundador para conmover la faz del 
mundo, manchado por el cieno inmundo supersti- 
cioso. 



—152— 

Réstanos aclarar, aunque someramente, ana di- 
vergencia que hay entre los escritores respecto á los 
llastrísimos Diocesanos que no tuvieron la gloria de 
ceñirse esta Mitra Oaxaqueña, unos por haber pasa- 
do á mejor vida, y otros por renuncia que hicieron. 
Cuéntase entre ellos el R. P. Fr. Francisco Jiménez, 
de la Orden de San Francisco de Asis, el décimo re- 
ligioso que vino á esta Nueva España á predicar cí 
Evangelio; el Padre Yera dice que fué electo Obis- 
po en 1534, cuando aun no se habia erigido esta par- 
te en Obispado. Según consta en cédula de 14 de 
Mayo de 1534, Fr. Francisco Jiménez informó 
al Emperador Carlos V que la Provincia de Goatza- 
coalcos estaba poblada de cristianos, por las predi- 
caciones que habia hecho. El Emperador Carlos Y 
ordena á su embajador que estaba cerca de la San- 
ta Sede, el Conde Cieufuentes, que expusiera al Sr. 
Paulo IIÍ, que la Provincia de Goatzacoalcos estaba 
poblada de cristianos y deseaba que se fundara en 
ella un Obispado, cuyo primer prelado lo fuera Fray 
Francisco Jiménez, que habia promulgado la fé en 
ese lugar; Su Santidad Paulo III, en virtud del in- 
forme, da su Bula en Roma el 18 de Diciembre de 
1534, que empieza: Illíus Suffulti prcesidio, erigien- 
do la Provincia de Guatemala en Obispado, nom- 
brando y eligiendo i Fray Francisco Jiménez Obispo 
del nuevo Obispado y no deOaxaca, cuya Mitra renun- 
ció, después lo eligieron para la de Yucatán, la que 
también renunció, y murió en México sin consagrar- 
se. En el año de 1535, informado el Sr. Paulo III 
de los progresos y conversiones de esta Provincia 
de xVntequera, hace su erección y declara Obispado 
á la Provincia de Oaxaca, Yalle de Antequera, nom- 
brando y eligiendo al Illmo. Sr. Dr. D. Juan López 
de Zarate, quien fué el primer Obispo, según consta 



—153— 

en la Bula de 21 de Jimio de 1535. Queda mani- 
festado que no fué presentado ni electo para este 
Obispado Fray Francisco Jiménez. 

Allá por los años de 1736 desaparece de la esce- 
na del mundo el Tilmo. Sr. Fray Francisco Santiago 
Calderón: por la unión que liabia entre el Estado y 
la Iglesia, el Rey tenia el derecho de presentación. 
Su Majestad presenta para Obispo de esta Diócesis 
al R. P, Fr. Manuel Minvela, franciscano, natural 
de Fraga de Aragón. Murió antes de recibir sus 
Bulas, en el mismo año. 

Después de la larga ausencia del Pastor de esta 
Diócesis, resultó la traslación del Illmo. Sr. Dr. D. 
Antonio Bergosa para el Arzobispado de Tarrago- 
na; en 1817 el Rey Fernando VII presentó para 
Obispo de esta Diócesis, al Sr. Dr. D. José Ignacio 
Aranciva, natural de Lequitio, Provincias Vascon- 
gadas. Renunció esta Sagrada Mitra y en el mis- 
mo año lo presentó para Panamá: se consagró y 
murió. 

Por motivos que ya expusimos en el texto de nues- 
tra obra, renunció el Illmo. Sr. Dr. D. Manuel Isido- 
ro Pérez esta Mitra en el año de 1832. Por enton- 
ces se hallaba el Illmo. Sr. Arzobispo, Dr. D. Pedro 
José Fontes, en Europa; luego que el Illmo. Sr. Pé- 
rez puso su renuncia, el Señor Arzobispo presentó á 
Su Santidad el Sr. Gregorio XVI, al Sr. Canónigo de 
la Iglesia Metropolitana, D. Epigmenio Villanueva, 
para Obispo de este departamento, violando los de- 
rechos del Ikistrísimo y Venerable Cabildo, y para 
darle visos de legalidad, dijeron que el Cabildo ha- 
bla perdido su derecho; el Venerable Cabildo elevó 
sus preces á Dios para que le diera un Pastor recto 
y justo, que fuera ejemplo de virtud; pero antes de 

21 



—151— 

recibir sus Bulas el designado, pasó á la mansión 
eterna. 

No habia pasado ni un año que la Iglesia Oaxa- 
quena, llena de alegría, entonaba himnos de ala- 
banza al Ser Supremo, por la venida del Ilustre Pre- 
lado Dr. D. Ángel Mariano Morales, cuando se pre- 
sentó un suceso bastante inesperado, la enfermedad 
Y la muerte del virtuoso Diocesano. El Illmo. y V. 
Cabildo nombra Vicario Capitular al Illmo. Sr Dr. 
D. José Mariano Irigoyen y Muñozcano, nació en 
esta ciudad el 25 de Junio de 1771, Chantre Digni- 
dad de esta Santa Iglesia, Gobernador que fue de la 
Sagrada Mitra, por el Illmo. Sr. Pérez; preconizado 
Obispo de Abdera (i. p. i.) el 22 de Julio de 1824. 
En el tiempo que gobernó se contrajo las simpatías 
de todos por su afabilidad, cortesía y caridad. 

El Gral. Presidente D. Antonio López de Santa- 
Anua presentó á la Santidad del Sr. Gregorio XYI 
al Illmo. Sr. Irigoyen para Obispo de esta Diócesis; 
pero quedamos en perplejidad, porque no sabemos 
cuándo fué preconizado: algunos dicen que hubo 
una coincidencia, que cuando estaba en el féretro 
llegaron las Bulas; mas no constándonos como cierta 
esta coincidencia, nosotros dejamos este punto á la 
discusión de más instruidos autores. 



índice. 



Páginas. 



Censura Eclesiástica y parecer del Señor Censor. 

Carta Dedicatoria. 

Introducción. 



SECCIÓN PRIMERA. 

Primer Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. D. Juan López 
de Zarate. — Su nacimiento. — Su llegada á esta ciu- 
dad y sus trabajos en establecer las Parroquias i 

.Segundo Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. Fray Bernardo 
Alburquerque. — Su entrada al Monasterio. — Su ve- 
nida. — Mejoras durante su Episcopado 5 

Tercer Diocesano.— El Illmo. Sr. Dr. Fray Bartolomé 
Ledesma. — Su nacimiento. — Venida á este Obispado. 
— Esmero que tuvo para la enseñanza de la juventud. 
— Estableció el Colegio de San Bartolomé 8 

Cuarto Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. Fray Baltasar 

de Covarrubias. — Su nacimiento II 

■Quinto Diocesano.— El Illmo. Sr. Dr. D. Juan de Cer- 
vantes. — Su advenimiento. — Traslación de la Santa 
Cruz de Huatulco 13 

Sexto Diocesano.— El Illmo. Sr. Dr. Fray Juan Barto- 
lomé de Bohorquez. — Su elevación al Obispado. — 
Arregló á los Religiosos Dominicos y Franciscanos. . 16 



2 ÍNDICE. 

Páginas. 

Sétimo Diocesano.— El Illmo. Sr. Dr. D. Leonel de 

Cervantes 19 

Octavo Diocesano.— El Illmo. Sr Dr. D. Bartolomé de 
Benavente y Benavides. — El primero que tuvo las fa- 
cultades que se llaman Sólitas 20 

Noveno Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. Fray Diego de 
Evía y Valdés. — Fué Obispo de Durango. — Cuestión 
que tuvo con el Ayuntamiento 22 

Décimo Diocesano. — El Illn-10. Sr. Dr. D. Alonso de 
Cuevas Dávalos. — Su persecución y elevación al Obis- 
pado.^La pacificación que hizo en Tehuantepec. ... 24 

Décimoprimero Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. Fr. To- 
más de Monterroso. — Su elevación al Episcopado por 
el Sermón que predicó á la Santísima Virgen sobre su 
Concepción. — Fundó el Seminario Conciliar 28 

Décimosegundo Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. D. Nico- 
lás del Puerto. — Su carrera literaria.— Resolución que 
dio de la Bula de la Santa Cruzada y su publica- 
ción.— Protección que dio al Seminario 31 

Decimotercero Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. D. Isi- 
dro Sariñana. — Sus virtudes y fundaciones que hizo. 34 

Decimocuarto Diocesano.— El Illmo. Sr. Dr. Fr. Ma- 
nuel de Ouiroz 37 

Decimoquinto Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. Fr. Án- 
gel Maldonado. — El celo con que gobernó su Obis- 
pado, atendiendo á su Santa Iglesia Catedral, la que 
reedificó; aumento de curatos para su Clero y estable- 
ció cuatro Canonjías. — Fundó San Felipe Neri 38 

Decimosexto Diocesano.— ^El Illmo. Sr. Dr. Fr. Fran- 
cisco Santiago Calderón. — -Su advenimiento. — Ador- 
nó la Catedral con un relox é hizo las torres de la 
misma 42 



índice. 3 

Páginas. 

Décimosétimo Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. D. Tomás 

Montano 45 

Decimoctavo Diocesano. — El Illmo. Sr. Dr. D. Diego 
Felipe Gómez de Ángulo. — Su recibimiento. — Esta- 
bleció el Jubileo Circular. — Reparó el Hospital Real . 47 

DECIMONONO Diocesano. — ^El Illmo. Sr. Dr. D. Buena- 
ventura Blanco y Helguero. — Sus virtudes. — Protegió 
al Seminario con la cátedra de liturgia. — Puso grande 
esmero en la instrucción de la juventud de que apren- 
dieran la Doctrina Cristiana 49 

Vigésimo Diocesano.— El Illmo. Sr. Dr. D. Miguel An- 
selmo Alvarez de Abreu y Valdés. — Su carrera litera- 
ria. — Su muerte 53 

ViGÉSiMOPRiMERO DIOCESANO. — El Illmo. Sr. Dr. D. Jo- 
sé Gregorio Alonso de Ortigoza. — Su caridad. — Pro- 
tegió el Seminario y lo amplió con una casa que dio 
el finado Sr. Fiallo. — Apaciguó las cuestiones de los 
Dominicos. — Su renuncia 59 

ViGÉSiMOSEGUNDo DIOCESANO. — El Illmo. Sr. Dr. D. 
Gregorio Omaña de Sotomayor. — Su recibimiento. — 
Arregló los aranceles de las Parroquias. — Su separa- 
ción de la Diócesis 69 

ViGESiMOTERCERO DIOCESANO. — El Illmo. Sr. Dr. D. An- 
tonio Bergosa y Jordán.- — Su elección y consagración. 
— Sus trabajos en el Obispado. — Su separación jy 

ViGÉSiMOCUARTO DIOCESANO. — El Illmo. Sr. Dr. D. Ma- 
nuel Isidoro Pérez y Suarez. — Su afabilidad para con 
el Clero y sus diocesanos. — Su separación de la Dió- 
cesis 89 

VIGÉSIMOQUINTO DIOCESANO. — El Illmo. Sr. Dr. D. Án- 
gel Mariano Morales. — Su nacimiento. — Su eleva- 
ción al Obispado. — Su protección al Colegio Semina- 
rio 97 



4 índice. 

Páginas. 

VlGÉSIMOSEXTO DIOCESANO. — El Illmo. Sr. Dr. D. Anto- 
nio Mantecón é Ibañez. — Su carrera literaria. — Su ele- 
vación al Obispado. — Arreglo de las contiendas de los 
Padres Dominicos. — Protegió al Colegio Seminario. — 
Donativos que hizo 105 

ViGÉSiMOSÉTiMo DIOCESANO.— El lUmo. Sr. Dr. D. José 
Agustín Domínguez. — Sus virtudes. — Su vida auste- 
ra. — Arregló al Venerable Clero, Religiosos y Reli- 
giosas 113 

ViGÉSiMoCTAVo DIOCESANO. — El Illmo. Sr. Dr. D. José . 
María Covarrubias. — Su consagración. — Recibimiento 
en esta ciudad. — Se desengañó del Venerable Clero, 
de su instrucción y obediencia. —Su salida de esta ciu- 
dad. — Su muerte en México 112 

ViGÉSiMONONO Diocesano.— El Illmo. Sr. Dr. D. Vi- 
cente Fermin Márquez y Carrizosa. — Su nacimiento. 
— Carrera literaria.- — Elevación al Obispado. — Perse- 
cución que tuvo durante su Gobierno Eclesiástico. — 
Mejoras espirituales y materiales que hizo y recursos 
que reunió para hacer estos beneficios. — Su muerte. . 131 

Conclusión 151 



FE DE ERRATAS. 



Págin^ 


Líneas. 


4 


20 


5 


24 


9 


2 


12 


8 


15 


10 


20 


JO 


22 


20 


28 


11 


47 


12 


48 


12 y 13 


84 


29 


90 


25 


100 


16 


106 


33 


117 


20 


119 


10 


íf 


11 


133 


7 



Dice: 

Ponzoñozos 

En esa época laciencia 

D.Feáro Molla 

No/»e?e posible 

De otra paite 

Consuetas 

Si'. D. Juan de Pelajes y Men- 
doza 

El Rey Felipe IV promovió 
á la Santa Sede Episcopal 
de esta Santa Iglesia 

Presentó el Sr. Dean y Go- 
bernador 

Cuaresam 

Una nota oficial en que salú- 
rió al Illnio. y V. Cabildo. 

De Terranova el año de 1877 

Deus in adjutoriiim Deum 
meuní intende 

Se estaba reservada al Sr. D. 
Antonio Mantecón 

Los que cdncurrieran no vol- 
verán al uso 

Este se haga 

Los que vivimos en necesi- 
dad 

En 1843 i)or relevantes vir- 
tudes 



Léase: 

Ponzoñosos. 

En esa época la ciencia. 

D. Pedro Moya. 

No le fué posible. 

De la otra parte 

Sólitas. 

Sr. D. Juan de Palafox y 
Mendoza. 

El Rey Felipe IV presentó á 
la Santa Sede para Obispo 
de esta Santa Iglesia de 
Antequera. 

Presentó al Sr. Dean y Go- 
bernador. 

Cuaresma. 

Una nota oficial en que zahi- 
rió al Illmo. y V. Cabildo. 

De Terranova el año de 1 8 J 7. 

Deus in adjutoriuin raeum 

intende. 

Le estaba reservada al Sr. 
D. Antonio Mantecón. 

Los que no concurrieron no 
volverán al uso de sus fun- 
ciones. 

Esto se haga. 

Los que vivimos en socie- 
dad. 

En 1846 por relevantes vir- 
tudes. 



PLAN DE LOS NOMBRES DE LOS CURATOS DEL OBISPADO DE OAXACA, 

EL NUMERO DE PUEBLOS QUE COMPRENDE CADA UNO, 

SUS RESPECTIVAS DISTANCIAS A LAS CABECERAS Y EL IDIOMA QUE USAN EN CADA UNO DE ELLOS. 



Atatlahnca. — Idioma cuicateco, — Tie- 
ne 7 pueblos con la cabecera; dista de Ja- 
yacatlan 3 leguas, de Santiago 2, de üon 
Dominguillo 5, de Cotahuixla Zacatepcc 
4 y de San Juan 5; este curato dista de 
Oaxaca 13 leguas, de Cuicallan 9, de 
Zautla 9 y de Pápalo 5. 

Actepec. — Antiguamente era cabecera 
y hoy está sujeto á Analco. — Serrano de 
Ixtepeji. — Se ignoran sus pueblos y de- 
más circunstancias. 

Apoala. — Mixteco. — Dista de Oaxaca 
20 leguas; tiene 9 pueblos; sus distancias: 
I legua á Santa Mar/a Apasco, 4 á San 
Pedro Jaltepetongo, 3 á Santa María 
Texcatitlan, 4 á San Pedro Rccotipaque, 
4 á San Pedro Nudon. 3 á San Miguel 
Iluautla, 2 á San Miguel Chicahuaxte- 
pcc, 3 á Santiago Yucuyachi y 4 á San 
Juan Vucuita. 

.'í/wc/íy'rtj-.— Mixteco. — Tiene 7 pue- 
blos y dista de Oaxaca 22 leguas, de San- 
tiago Ixtlíihuaca 4, de Santa Catarina 
Tlaxila 4. de San Andrés Zamallaco 5, 
de San Hartulomé Sotuia 5, de Santa Ma- 
ría Youtepec 5 y de Santiago Camotlan 6. 

Ayogncsco. — Zapotcco del valle. — Tie- 
ne 5 pueblos; dista de Oaxaca 10 leguas, 
de San Juan Logolaba 1, de Santa Mar- 
ta I, de Santa Cruz Xixila I. de San 
Martin Zachila i>í y de San Andrés Za- 
bache 2. 

Amallan. — Zapoteco de Miahuatlan, — 
Tiene 6 pueblos: dista de Oaxaca 24 le- 
guas, de San Francisco Logueche 4, de 
San Cristóbal 3, de San Pedro 2. de San 
Ildefonso 1, de Santo Domingo 31^ y úq 
San Esteban 4. 

Amusgos. — Mixteco. — Se ignoran sus 
pueblos y demás circunstancias. 

Atoyac. — Mixteco costeño. — Tiene 6 
pueblos: dista de Oaxaca 75 leguas, de 
San Juan ij^, de Santiago i cuadra, de 
San Pedro Jicayan 2 leguas, de Santa 
María Tepctlapa 3, de Santa María Ix- 
capa 6 y de San Andrés Tulixtlahuaca 3. 

Anako. — Serrano de Ixteijcji. — Tiene 
4 pueblos con la cabecera: distan de ésta 
á San Juan Actepec J^ legua, á Luvina 
1% y k Macultianguis 5; de Oaxaca dis- 
ta 16 leguas, de Teococuílco, al 1*., 4, y de 
Ixtlan, al S.. 4. 

AcatÍan.-^M\\e. — Tiene 4 pueblos: dis- 
ta de Oaxaca 60 leguas, de San Juan Ma- 
tatlan 4, de Santiago Tuxtla 10, de San- 
tiago Malacatcpec 5 y de San Pedro Chi- 
maltepcc 8. 

An't/an. — Mije. — Tiene 4 pueblos; dis- 
tan: Santiago Zacatepcc 5 k-guas, San 



Juan Mccaltepec 6, San Pedro Ayacax- 
tepcc 4. Santa María Asunción Alotepec 
5 y de Oaxaca 16. 

Acayúcan. — Mexicano. — Tiene 6 pue- 
blos: dista de Oaxaca 1 10 leguas, de San 
Juan Mesolotlan 3,;(,deSan MíguelTexis- 
tepetl 4. de San Andrés Zayultepetl 3, de 
Santa Ana Xoconusco i. de San Pedro 
Xotcapam 10 y de Santiago Mecaya- 
pam !0. 

Agitalukos. — Mexicano. — Tiene 7 pue- 
blos: dista de Oaxaca más de 200 leguas, 
de San Juan Mecatepec 2, de Santiago 
Tccomenuacan 3, de San Cristóbal Hui- 
manguillo 4, de la Ribera de los Naran- 
jos 6, de la Ribera de Ostitan 6, de la Ri- 
bera de Huimanguillo 3 y de San Cris- 
tóbal Ixhuatlan 42. 

Ayutla. — Mije. — Dista este curato: de 
Oaxaca 30 leguas, y su í pueblos son 4; 
distan de la cabecera y entre sí cada uno 

3 leguas. 

Ackiutla. — Mixteco. — Tiene 6 pueblos: 
dista de Oaxaca 30 leguas, de San Bar- 
tolomé I %, de Santa María Tapaltcpec 
4, de San Juan Tcita 6, de San Juan de 
Achiutla l_^, de Santo Domingo Achlu- 
tla 1^ y de Santa Catarina Achiutla 

Betaza. — Zapoteco nexitzo. — Tiene 3 
pueblos: dista de Oaxaca 25 leguas, de 
Santo Tomás Lachitaa J^, de San An- 
drés Yaa 2 y de San Francisco Yatce 3. 

Cuilapam. — Mixteco. — Tiene 5 pue- 
blos: dista de Oaxaca 2 leguas, de San- 
ta Cruz Xoxocotlan I. de San Raymun- 
do Jalpa y¿, de San Pablo Tapabichina 

4 y de San Miguel Jiuyace 8. 

Chacaltongo. — Mixteco. — Tiene 4 pue- 
blos: dista de Oaxaca 35 leguas, de San- 
tiago Yosondúa 4, de San Miguel el Gran- 
de I, de San Esteban Atatlahuca 3 y de 
Santa C; 



3- 

Chicahuaxtta. — Mixteco.— Tiene 4 pue- 
blos: dista de Oaxaca 39 leguas, de San- 
la María Yucunicoco 4. de San Martin 
Itenuyo 3, de San José Yoazocaya 2 y de 
San Miguel Yutauxa 2)^. 

Chilapa. — Mi.xteco. — Tiene 4 pueblos: 
dista de Oaxaca 32 leguas, de San Mar- 
cos Monte de León ó Vucundicaa 2, de 
San Sebastian Almoloya ó Nicananduta 
4. de San Antonio Ticuí 5^4 y de Santo 
Domingo Nundó 2. 

Chichkaxtepcc. — Mije. — Tiene 5 pue- 
blos: dista de Oaxaca 30 leguas, de San- 
ta María Mixistlan 3, de Santa María 
Yacochi I, de Santa María Guitepcc 4. 



de San Miguel Metepec 5 y de Santa 
María Tiltcpec 5. 

Cajones. — Zapoteco nexitzo. — Tiene 5 
pueblos: dista de Oaxaca 20 leguas, de 
San Pedro Y^ legua, de San Miguel i.de 
Santo Domingo i, de San Pablo i^^ y 
de San Mateo 2. 

Comaltepec. — Zapoteco nexitzo. — Tie- 
ne un solo pueblo llamado San Bartolo- 
mé Lachixova. que hay i legua de dis- 
tancia, y de Oaxaca }¡6. 

Chkomeziichil. — Serrano de Ixtepeji. 
—Tiene 3 pueblos: dista de Oaxaca 12 
leguas, de Santa Catarina Lachatao i, de 
San Miguel Amatlan 1 y de Santa Ma- 
ría Yavexía 3. 

Choapam. — Zapoteco nexitzo. — Dista 
de Oaxaca 40 leguas y del pueblo de San 
Juan Yalaoo. que es el único, 2 leguas. 

Cukatlan. — Cuicateco.— Tiene 2 pue- 
b'os: dista de Oaxaca 22 leguas, de Quie- 
tcpec 4 y de Coyula 7. 

Coatlan. — Serrano de Miahuatlan. — 
Tiene 8 pueblos: dista de Oaxaca 25 le- 
guas, de Santa María 2. de San Miguel 
4, de San Pedro 2, de San Vicente 7, de 
San Sebastian 2, de Santo Domingo 4, 
de San Gerónimo 5 y de San * 



Cortijos. — Castellano y mixteco. — Son 
2 pueblos: Los Cortijos, que es la cabe- 
cera, y el pueblo de Tápela que dista de 
ella 7 leguas, con las estancias de gana- 
do menor siguientes: la Estancia Grande 
dista 2 leguas, la de Guanegilapam 4, la 
de Santo Domingo 6, la de San Nicolás 
9, la de la Soledad 6 y la de Maldonado 
12, y todo se compone de gente foras- 
tera; dista de Oaxaca 60 leguas. 

Cltacaltiangitis. — Mexicano. — Tiene 4 
pueblos: dista de Oaxaca 84 legua.s, de 
Tlacotalpam 5, del pueblo del Mar 9: de 
Tuxtepec 1 5 y de Tezechoacan 7. 

Chinahieca. — Mexicano. — Se compone 
de 5 pueblos con la cabecera: distan de 
ésta: Miniapam 4 leguas, Casolaquiaque 
2, Jáltipam 2 y el Mar i; de Oaxaca 
118, de Acayucan 3, de Tehuantepec, al 
S., 70; al mar 8; de los Obispados de Mé- 
rida y Chiapa, al P., 12. 

Coixtlahuaca. — Chocho. — Los pueblos 
son 12 con la cabecera; distan de ésta; 
San Cristóbal I legua, San Gerónimo 2. 
Santa María 2, Santa Catarina 3, Ixca- 
tian 4, Santa Cruz 2. San Francisco 4, la 
Magdalena 4, San Mateo 3 y Santiago 
3,'.2. De Oaxaca dista 25 leguas, de Te- 
jupan, al S., 5; de Tamazuiapam 7; de 



Yanhuitlan; al S., 5; de Apoala 6, y de 
Cuicatlan, al O., iS. 

Etla. — Zapoteco del valle. — Se com- 
pone de 14 pueblos que distan de la ca- 
becera: San Pablo 2 leguas, Asunción, 
Natividad y Reyes están cercanas; Santa 
Marta, San Miguel, San Gabriel, San 
Juan Guelache, Santo Domingo y San 
Agustín distan i legua; la Soledad, San 
Pablo y San Sebastian; dista de Oaxaca 
5 leguas. 

Ehtepec. — Especial de este nombre. — 
Se compone de 5 pueblos con la cabe- 
cera; distan de ella: San Sebastian 3 le- 
guas, San Pedro 4, Santiago 7 y Santa 
María Sanisa; dista de Oaxaca 25, de La- 
chixío 6, del Peñasco 15, de Teozacualco 
y de Teojomulco 12. 

Ejutla, — Zapoteco del valle. — Se com- 
pone de 5 pueblos con la cabecera. Es- 
tán próximos San Miguel y Coatecas 
Bajas, y Coatecas Altas á i^ leguas y 
Amatengo á 2. Dista de Oaxaca [4 le- 
guas, de Ayoquesco. al R, 4: de Ocotlan, 
al N., 4; de Coatlan, al S., ¡5; de Ama- 
tlan, al O., 9, y de Sola, al P., 8. 

ffíi/ey^í-í:.— Chinantcco.-Son 7 pueblos 
con la cabecera; de esta distan: San Lo- 
renzo 4¿, San Lúeas y San Juan 2, San- 
to Tomás 31^, Santo Domingo 5 y San 
Andrés 5; del curato de Tequisistlan 12, 
de Nejapan 18, de Tepalcatepec 4 y de 



Oa 



140. 



Huatitla. — Mazateco. — Se compone de 
8 pueblos con la cabecera; distan de ésta: 
San Miguel 2 leguas, San Mateo y San- 
ta María i, San Juan 4, Tenango y Chil- 
chotla 5 y Chetla 8; dista de Oaxaca 60 
leguas, de Teotitlan del Camino, al O., 9. 

Huehuetlan, — Mazateco. — Se compone 
de 9 pueblos con la cabecera: de ésta dis- 
tan: San Lorenzo, Santa Ana y San Fran- 
ci.sco I legua, San Antonio, Santa Cruz y 
San Lúeas 2 y Mazatlan 6. Malos cami- 
nos. De Oaxaca dista 40 leguas y de 
Huautla. al O.. 4. 

Hnazolotitlan. — Mixteco. — Se compo- 
ne de 6 pueblos: San Felipe, cercano á la 
cabecera, San Andrés dista i legua, San- 
ta Catarina 2%, Santa Elena 5 y Oa- 
xaca Ó5 leguas; dista de los curatos co- 
lindantes: del de Jamiltepec 3. del de Pi- 
notepa del Rey 7 y del de Pinotepa de 
D. Luis 5. 

//wító(j.— Mixteco. — Son 5 pueblos con 
la cabecera y San Francisco á distancia 
de \h leguas y Tierra Sana; dista de Oa- 
xaca 7 leguas, de Santa Rita, al O., 10; de 
Atatlahuca, al N.. lo; de Sosola. al P.. 6., 

Hukkkoni. — Mije. — Pueblo único: dis- 



ta de Oaxaca 40 leguas, de Petapa 6 y 
de Atitlan 24. 

Hiiavieliiia. — Chontal. — Se compone 
de la cabecera y el pueblo de Santiago 
que dista de aquella i legua y de Oaxa- 
ca 60, de Ecatepec, al P., 20; de Tequisis- 
tlan, al N.. 13. y de Pinas al S., 33. 

Ixtepeji — Serrano de este nombre. — 
Se compone de 3 pueblos con la cabe- 
cera; distan de ésta; San Miguel i legua, 
San Pedro i Oaxaca 9, curato de Chi- 
comezúchil 3, Ixtlan 4 y Teococuilco 3. 

Ixtlan. — Serrano de Ixtepeji,— Se com- 
pone de 6 pueblos y la cabecera; distan 
de ella: San Mateo Capulalpam 2 leguas, 
La Trinidad de Ixtlan 4, San Andrés 
Yatoni 5, Santa María Yahuiche i, San 
Pablo Gu..'latao h, Santa María Jaltian- 
guis 3 y de Oaxaca 13. 

Itundujia. — Mixteco. — Se compone de 
8 pueblos con la cabecera; de ésta distan: 
Santa Lucía 4 leguas, San Andrés menos 
de I, los Santos Reyes i y Santa María 
Asunción 7; dista este curato: de Oaxa- 
ca 40 leguas; de Amusgos, al N., 25; de 
Ilotepec, al O., 5 ; de Chacaltongo, al S., 6. 

Ilotepcc. — Mixteco. — Se compone de 4 
pueblos con la cabecera; dista de Santo 
Domingo 3 leguas, de San Miguel i, de 
Santa Cruz 2 cortas, de Oaxaca 40, de 
Teozacualco, al O., 12; de Chacaitcngo, 
al P.. 6; de Guanana, al E., 4. y del Pe- 
ñasco, al N., 10. 

Igitalapam. — Mexicano. — Se ignoran 
sus pueblos y demás circunstancias. 

jalatlaco. — Castellano.— Se compone 
de 9 pueblos con la cabecera; de ésta dis- 
tan: Ixcotel, Santa Lucia y Santa Cruz, 
muy poco; San Sebastian y San Francis- 
co ^^ de legua; San Felipe }^, San An- 
tonio de la Cal i y San Agustín i; dista 
el curato: de Oaxaca )^ de legua, de Tla- 
lixtac I i. de Cuilapam 2 J y de Teitipac 2. 

Jilotepec. — Mije. — Se compone de 5 
pueblos y la cabecera; de ésta distan: i le- 
gua San Sebastian y Santa Catarina, 
4¿ San Pedro, SChixinasi. y de la cabe- 
cera de Santa María, poco más de 2.. 

Juquila. — Mije. — Se compone de 5 pue-' 
blos y la cabecera; de ésta dista: Acatlan 
3 leguas, San Pedro 4 y Cacalotepec 5; 
de Oaxaca dista 42 leguas; de Nejapa, 
al S., 12; de Quezaltepec. al O., 8; de 
Ayutla, al P., 8, y de Acatlan al N., 10. 
juquila. — Chatino. — Se compone de 10 
pueblos y la cabecera; de é.sta dista: San 
Miguel Panixtlahuaca 5 leguas, Santa 
María Ixtapa 10, San Juan Quiahije 5, 
San Francisco Ixpantcpec 4, Santa Ma- 
ría Miattepec 4. Santa María Ilotepec 5, 
San Juan Lachan S. San Pedro Jucha- 



tengo 12, Trapiche de Santa Ana 16 y 
Trapiche de la Soledad 13. 

jamiltepec. — Mixteco.— Pueblo único. 
La cabecera dista de Oaxaca 60 leguas; 
de Tututepec, al O,, 9; de Huajolotitlan, 
al P., 3, y por el S. el mar. 

y/T/i'ty>6r.— Mixteco.— Tiene 7 pueblos 
con la cabecera; de ésta distan: Santa 
Inés 4 leguas, Santo Domingo Cuagitan 
6. San Andrés 6. la Magdalena i^ San 
Andrés 2¿ y la Asunción 3Í; dista el 
curato: de Oaxaca 18 leguas; de Teco- 
matlan, al N., 2; de Nochixtlan. al N., 3; 
de Sosola 9. y de Tílantongo. al S., 9. 

///.r//i7//«íííV7.— Mixteco. — Se compo- 
ne de 6 pueblos con la cabecera y distan: 
Santiago 2 leguas, Santa María 3, San 
Juan 5, San Miguel 3 y Santa Catarina 
2; de Oaxaca dista 40 leguas; de Mixte- 
pec de Puebla, al O., 7; de Tecomaxtla- 
huaca, al P., 4; de Tlacotcpec de Puebla, 
al N., 3. y de Chicahuaxtla, a! S.. i. 

jalapa. — Mazateco. — Se compone de 4 
pueblos con la cabecera; distan de ésta: 
Ixcatlan 3 leguas, Soyaltepec 2 y Ojltlan 
4; en el día está dividido este curato, y 
la cabecera de la división es Ixcatlan; 
dista de Oaxaca 46 leguas; de Huautla, 
al R. 15; de Otatitlan. al N., 18, y de la 
raya del Obispado de Puebla 7. 

Lachixila de Villa-alta. — Zapoteco ne- 
xitzo. — Se compone de'7 pueblos con la 
cabecera; distan de ésta: San Francisco 
y San Gaspar 2 leguas, San Bartolomé 7, 
San Miguel [O, Santiago 12 y Santa Ca- 
tarina 37; dista de Oaxaca 50; de Villa- 
alta, al O., iS; de Teotalcingo, al N., 18; 
de Valle Real, al P., 12, y de Yagavila, 
ais.. 13. 

Lachixila de Nejapa. — Zapoteco del 
valle.— Se compone de 4 pueblos con la 
cabecera; distan de ésta: Yaguívé 3 le- 
guas, Lachixela 5 é Isovaguía 4; de Oa- 
xaca dista 25 leguas. 

Lapaguia.— S(zxxz.x\Q de Miahuatlan.— 
Se compone de la cabecera y del pueblo 
de San Juan Bautista Guisini que dista 
de aquella 2 leguas, y el curato dista de 
Oaxaca 40; de Tepalcatepec, al O., 12; 
de San Juan Ozolotepec, al P., 4, y de 
Mixtcpf.'c, al N., 12. 

Zc.i7r//ír.— Serrano de Miahuatlan. — Se 
compone de 7 pueblos con las 2 cabece- 
ras San Bartolomé y San Agustín; de la 
l^ distan: Santa Catarina 2 leguas, Santa 
Marta 3, Santa María Colotepec 10, San 
Francisco 1 1, San Bartolo 5 y San Agus- 
tín i; el curato dista de Oa.xaca 40 le- 
guas; de Rio Hondo, al O., 1 5. y de Coa- 
tlan, al S.. 10. 



NOTA.— Este plano fué h.chn 



cuando el Obispado de Oax 



>itendia á los departamentos de Puebla, Gu 



■ Chiapas, hoy Estados libre 



■MáM 



Latani. — Zapoteco nexitzo. — Se com- 
pone de 3 pueblos, la cabecera y ranche- 
rías de Huaxpaltepec, que distan de la ca- 
becera 2 leguas, y los pueblos: Ruavcla 
3, Jalapa 8 y Zoquiapam i6; de Oaxaca 
dista el curato 40 leguas, de Yahuice, al 
O., 4; de Teotalongo. al P., 3; de Chacal- 
tianguis, al N-, 40, y de Choapam, al S., i. 

Zrtc/ím'í'.— Zapoteco del vallc—Se com- 
pone de 6 pueblos con la cabecera; distan 
de ésta: San Vicente 3, San Sebastian 
3i, San Pedro 4, San Antonio 5 y San 
Andrés 7; dista de Oaxaca 14 leguas, de 
Santa Cruz 6, de Ayoquesco 7, de EIo- 
tepec 9 y de Sosola 10. 

Mecaltepec— Santa Lucia. — Chontal. — 
Se compone de 9 pueblos que distan: San 
Matías Pctacaltei;ec, San José Chiltepec, 
Santa Catarina Jamütepcc, San Pedro 
Sosoltepec, Santa María Candelaria, San- 
ta María la Peña, Santiago Topiitepec y 
San Pablo Tepalcatepcc, de i á 2 leguas, 
y San Miguel Suchiltcpec 8; dista de Oa- 
xaca 52 leguas. 

J/rt;yHfJ-<ií/íí.— Castellano. — Se compo- [ 
ne de 6 pueblos y la cabecera; distan de 
ésta: San Martin y San Juan % de legua, 
San Jacinto 3^, Ázompa i y San Pedro I 
y San Andrés 2; en estos 3 pueblos últi- ! 
mes se habla idioma mixteco. Este cu- 
rato está próximo á la ciudad, 

Minas. — Zapoteco del valle. — Se com- 
pone de 6 pueblos con la cabecera; dis 
tan de ésta: San Miguel J¿' de legua, San 
Gerónimo 2 leguas, San Bartolomé 3, 
San Pedro 5 y San Juan 6i; dista de Oa- 
xaca el curato 9 leguas y de Tilcajcte 2. 

^/íV/a.—Zapoteco del valle.— Se com- 
pone de 14 pueblos con la cabecera; de 
ésta distan: Matatlan 2 leguas, San Dio- 
nisio 4, San Pablo 5, San Baltasar 5, San- 
to Tomás S, San Luis del Rio 10, Santa 
Ana 8, Santa María 6, Santo Domingo 
lo, Santa Catarina y San Miguel 6 y 
San Lorenzo 3; dista el curato: de Oaxa- 
ca 14 leguas y de Tlacolula, al R, 7. 

Mixtepcc.—San Aj; res/ i/i. —Serrino de 
Miahuatlan.— Se compone de 6 pueblos 
con la cabecera; de ésta distan: San Lo- 
renzo 1 legua. San Andrés 2 leguas, San 
Juan 3. San Pedro 3J y San José 4; dis- 
ta de Oaxaca 32 leguas; de Amallan, al 
P., 5; de San Juan Ozolotepec. al O., 6, y 
de Rio Hondo, al S-, 7. 

MJa/iuaf/an.—SeTTano de este nombre. 
— Se compone de 8 pueblos con la ca- 
becera; de ésta distan: Almolongas 3^ 
leguas, San Bernardo 3, Santa Cruz 2, 
Santa Catarina i, Santo Tomás i, San 
Miguel 2 y Santa Lucía 4; dista de Oa- 
xaca 22 leguas, de Amatlan 3, de Coa- 
tlan 7 y de Rio Hondo, al N., 7. 

Nejapa. — Zapoteco del valle. — Se com- 
pone de 4 pueblos con la cabecera; de 
ésta distan: Santa Ana 3 leguas, San 
Juan Bautista 5 y San Bartolo 8; las ha- 
ciendas son 4 y distan de la cabecera: 
San Isidro J^ de legua, San Isidro i. La- 
chiguiro 4 y la de Narro 8; de Oaxaca 
dista el curato 30 leguas, de Quialoni 7 
y de Jilotepec 1 1. 

Nochixtlan. — Mixteco. — Se compone 
de 9 pueblos con la cabecera; de ésta 
distan: San Pedro Quilitongo 1 legua, 
San Miguel y Santa Catarina 2, San Pe- 
dro 3, Huauclilla 4 y los demás 2; dista 
de Oaxaca 19 leguas. 

Otatitlan. — Mexicano y castellano. — 



Se compone de la cabecera y del pueblo 
de Tuxtepec. que está distante 5 leguas, 
con un rio caudaloso en medio; dista de 
Oaxaca 75 leguas y de Chacaltianguis 9. 
Omeiepec. — Amusgo.— Se compone de 
5 pueblos con la cabecera; distan de és- 
ta: Santiago Zacualpam 5 leguas, San Pe- 
dro Sochiapam 2, Santa María 3, San A- 
gustin 5 y San Juan 9; de Oaxaca dista 
82 leguas, de Igualapan 4, de Nochixtlan 

8 y de Amusgos 15. 

Oi'otlan. —Zapoteco del valle. — Se com- 
pone de 12 pueblos con la cabecera; de 
ésta distan: San Antonino y San Jacin- 
to 5^ de legua. San Sebastian. Santiago, 
la Abuncion, Santa Lucía y San Dioni- 
sio I. San Pedro Apóstol li, San Pedro 
Mártir 2. la Magdalena 3 y San Martin 
3Í; dista de Oaxaca 7 leguas, de Santa 
Ana j4 y de Miahuatlan 14. 

Peñoles. — Mixteco. — Se compone de 6 
pueblos con la cabecera, todos á distan- 
cia de I, 2 y 3 leguas, á excepción de 
uno que dista 6; el curato dista de Oa- 
xaca 8; del Marquesado, al O., 8; de 
Teozacualco, al P.. 10; de Jaltepec, al N., 
10. y de Elotepec, al S.. 10. 

Peñasco. — Mixteco.— Se compone de u 
pueblos; distan de la cabecera: la Magda- 
lena 3 leguas, San Agustín Yacovi 4. Mo- 
linos 2, Santa Catarina 5, San Pablo y San 
Felipe 4 y Yugía 3; dista el curato: de Oa- 
xaca 30 leguas, de Tlaxiaco 3J y de 
Chacaltongo 3. 

Pápalo. — Cuicateco. — Se compone de 
10 pueblos con la cabecera; de ésta dis- 
tan; San Lorenzo y los Reyes 2 teguas, 
San Sebastian 6, San Francisco 6, San 
Juan 10, San Andrés 5*. San Pedro 4Í 
y Santa María 4; dista el curato: de Oa- 
xaca 28 leguas, de Cuicatlan 4, de Teu- 
tila 8, de Tepetoiutla 12 y de Yolos 22. 

Puxmetacan. — ^Mije. — Se compone de 
4 pueblos con la cabecera; distan de ésta: 
el I" I legua, el 2" 5 y el 3° 10; dista de 
Oaxaca 50 leguas, de Yahuivé id, de 
Quezaltepec 15 y de Atitlan 13. 

Pinas. — Serrano de Miahuatlan. — Se 
compone de 1 1 pueblos con la cabecera; 
distan de ésta: Santa María 6 leguas. San 
Gerónimo 7, Santiago 14, San Miguel 20. 
Santa María Xadani 11. San Pedro Po- 
chutla 20. Tonameca 23, Huatulco 12, 
la Magdalena 8 y 12 una hacienda; dis- 
ta de Oaxaca 40 leguas, de San Juan 
Ozolotepec, al O-, 15; de Santa María O- 
zolotepec, al P.. 10; de Mixtepec, al N., 
I 5. y al S., linda con el mar. 

Pinotepa del Rey. — Mixteco. — Se com- 
pone de 3 pueblos con la cabecera; dis- 
tan de ésta: Santa María \\ leguas y San 
Miguel 3; dista de Oaxaca 75 leguas; de 
Pinotepa de D. Luis, al N.. 4¿; de Hua- 
zolotitlan, al O., 7; de Atoyac 6 y de los 
Cortijos 12. 

Pinotepa de D. Luis. — Se compone de 

9 pueblos con la cabecera; distan de ésta: 
San Juan li leguas, San Pedro 3, San- 
ta María 3Í, San Cristóbal 5. San Agus- 
tín 7, Ozacani 5, San Lorenzo 4 y San 
Miguel 3; dista de Oaxaca 73 leguas, 
de Huazolotitlan. al S., 4; de Atoyac, al 
N., 3, y de Pinotepa del Rey 4^. 

AVíí/í?.— Zapoteco del valle.- Se com- 
pone de I pueblo llamado Santo Domin- 
go, un barrio que se llama la Soledad y 
la cabecera á distancia de % de legua; 



dista de Oaxaca 80 leguas, de Zanate- 
pec, al O., 28; de Quezaltepec. al O., 40; 
de Huichicois, al N.. 6, y de Tehuante- 
pec, al S-, 14. 

Qniatoni. — Zapoteco del valle. — Se 
compone de la cabecera y del pueblo de 
San Pablo que dista 3 leguas; de Oaxaca 
dista 25; de Nejapa, al S., 8; de Juquila 
mije II y de Jilotepec, al O., 16. 

Quanana. — Mixteco. — Se compone de 
5 pueblos con la cabecera; distan de és- 
ta, que hoy es el pueblo de San Mateo 
Yucuntidogoo: Santa Catarina Quanana 
4 leguas. San Sebastian 3, Santiago 4 é 
Ixtayutla 16; de Oaxaca dista 44 leguas; 
de Yolütepec, al N., 4; de Chacaltongo, 
al P., 16; de Teozacualco 18 y de Teo- 
jomulco, al O.. 16. 

Qiiiecltapa. — Zapoteco del valle. — Se- 
compone de 10 pueblos con la cabecera; 
de ésta distan; Santa Catarina de Sena 
y Santa Catarina Mártir, más de 6 le- 
guas; San Juan Evangelista 4, San Pe- 
dro 7, Santo Tomás 5, Santo Domingo 
y San Baltasar 4, Santiago 2 y San P'ran- 
cisco 7. Comprende 4 haciendas: Ta- 
napala, distante 4 leguas, Ladip" ii. 
Corral de Piedra y Candelaria, al O., 14; 
dista de Totolapam, al R, 1 1; de Mixte- 
pec, al S., 7; de Nejapa, al N., 14, y de 



■35- 



Qniegolani. — Zapoteco del valle. — Se 
compone de 4 pueblos con la cabecera; 
de ésta distan; San José J legua, San- 
tiago 2 y San Juan 3; dista el curato: de 
Ecatepec 8, de Tcpalcatepec 3. de Quíe- 
chapa [4, de Nejapa y de San Pedro 4, y 
de Oaxaca 45 leguas. 

Quezaltepec. — Mije. — Se compone de 
5 pueblos con la cabecera; distan de és- 
ta: Comatlan 2 leguas, Santa Margarita 
5, Ixtaltepec 6 y Coatlan [4; de Oaxaca 
di^ta 40 leguas, de Juquila mije 10, de 
Atitlan 10 y de Nejapa 13. 

Rio Hondo. — Serrano de Miahuatlan. — 
Se compone de 7 pueblos con la cabecera; 
de ésta distan: Santiago 8 leguas, San Pe- 
dro 4. San Miguel 2, San Andrés 4, San 
Sebastian i,y algo más San Ildefonso; 
dista de Oaxaca 30 leguas; de Santa 
María Ozolotepec, al O.. 4; de Miahua- 
tlan y Amatlan, al N., 8, de Mixtepec, 
al O.. 6; de Loxicha, al P., 10, y de Pi- 
nas, al S., 12. 

Santa María Ozolotepec. — Serrano de 
Miahuatlan.— Se ignoran sus pueblos y 
demás circunstancias. 

San Juan Ozolotepec. — Serrano de Mia- 
huatlan. — Se ignoran sus pueblos y de- 
más circunstancias. 

Sola. — Idioma Solteco. — Se compone 
de 7 pueblos con la cabecera; de ésta 
distan: San Francisco, San Miguel y 
San Juan y^ de legua, los Santos Re- 
yes. 4, Santa María, Santa Inés y San 
Ildefonso 2; dista de Oaxaca 18 leguas. 

Sosola. — Mixteco. — Se compone de 7 
pueblos con la cabecera; distan de és- 
ta: San Gerónimo % de legua, Santa 
María 5, San Mateo 5, Santa María 6, 
San Sebastian 7 y Santiago 3; dista de 
Oaxaca 12 leguas; de Huitzo, al O.. 6; 
de Nochixtlan. al R, 7; de Jaltepec, al 
S., 9, y de Matatlan, al N., 12. 

San Francisco del Mar. — Guapi. — Se 
ignoran sus pueblos y demás circunstan- 



San Andrés Zatttla. — Zapoteco del va- 
lle. — Se compone de 9 pueblos con la ca- 
becera; distan de ésta: Santo Tomás J^ 
de legua, San Felipe, San Lorenzo y la 
Magdalena 2. San Lázaro, San Sebastian 
y Santo Domingo 1 y San Juan del Rey 
2h\ dista de Oaxaca 4 leguas, de Huitzo 
3, del Marquesado 4 y de Etla i. 

Santa Ana Ze£-acl¿e.—Za.pateco del Va- 
lIe."DístadeOaxaca5 leguas; tiene 3 pue- 
blos con la cabecera y distan de ésta; San 
Gerónimo Zegache y San Jacinto Chíla- 
teca ^ de legua y San Juan i; del cu- 
rato de Ocotlan ii y de Zimatlan 1. 

Santiago T'z/.rí'/rt.-Mexicano.-Se com- 
pone de él sólo y es villa; los curatos más 
cercanos son: San Andrés Tuxtla que 
dista 2 leguas, Chacaltianguis 14 y la cos- 
ta del mar 8; dista de Oaxaca más de 80 
leguas. 

San Andrés Tuxtla. — Mexicano. — Se 
compone de lac?becera. i pueblo que dis- 
ta 3 leguas y devanas rancherías que dis- 
tan hasta 10; el curato dista de Oaxaca 
82 leguas, Santiago Tuxtla 2, Yautepec 
22 y el mar 6. 

Suchixtlahuaca. — Chatino. — Se com- 
pone de 10 pueblos con la cabecera; de 
ésta distan: Apaluapan 4 leguas, San 
Martin 7, San Pedro 10, Santiago Jica- 
yan 13, San Miguel Elotepec y San Cris- 
tóbal 7 y San Juan 6. Caminos ásperos 
y fragosos, idioma mixteco. mexicano y 
amusgo. Dista'de Oaxaca 50 leguas; de 
Mecheotono, del Obispado de Puebla, 29; 
de Tecomaxtlahuaca 31, de Ometepec 
12, de Igualapam \2 y de Amusgos 14, 

Santa Crus Mixtepec. — Zapoteco del 
valle. — Se compone de 8 pueblos con la 
cabecera; distan de ésta: San Mateo 2 le- 
guas, San Miguel 2^ San Bernardo i, la 
Magdalena 4, Santa Catarina 5 y la A- 
suncion poco más de 4; este curato dista 
de Oaxaca 10 leguas; de Ayoquesco, al 
S.. 2; de Zimatlan, al O., 5; de Lachixío 
al P., 5, y de Peñoles, al N., 15. 

Tlalixtac — Zapoteco del valle. — Se 
compone de 5 pueblos con la cabecera; 
distan de ésta: Santa María del Tule y 
Santo Domingo poco más de y^ de le- 
gua, Santa Catarina poco más de i le- 
gua, San Andrés y San Agustín J^; dis- 
ta de Oaxaca, al P., 2 leguas; de Ja- 
latlaco ij; de Ixtepeji, al N., 5, y de Tla- 
cochHhuaya, al O., 2^. 

Taneíze. — Zapoteco nexitzo. — Se com- 
pone de 6 pueblos con la cabecera; dis- 
tan de ésta: Atone y Hoas 3 leguas, Ta- 
lea y Cacalotepec 2 y Juqu'la i; de Oa- 
xaca dista 27 leguas; de Yace, al N., 2; 
de Yagavila, al R, 4, y de Tabaa, al O., 5- 

Tabaa. — Zapoteco nexitzo. — Se com- 
pone de 4 pueblos con la cabecera, de la 
cual distan: Yosivi 4 leguas, Yolagoa 2 
é Iveche 2; dista de Oaxaca 26 leguas; de 
Villa-alta, al O.. 3; de Zoochila, al R, 4; de 
Tanetze, al N., 5, y de Betaza, al S., 5. 

Tontepec. — Mije. — Se compone de 8 
pueblos y la cabecera; distan de ésta: 
Santiago 2 leguas, Santa María Tona- 
guía 4, San Marcos Moctun i. San Fran- 
cisco Jayacaxtepec 3a. Santa María Oco- 
tepec 2, Santiago Jareta i y Santiago 
Amatepec i¡ dista de Oaxaca 30 leguas. 

Tenancingo. — Chinan teco. — Se compo- 
ne de 7 pueblos y 2 barrios; distan de 



la 


abecera 


: Locova I legu 


a, Lachixola 


7, 


:on el 1- 


de Jamaca en 


medio; San 


Jua 


n 7. co 


1 los rios de Jatr 


acá en el ca- 



i de An 



l)í. 



; San- 



ca; Juquila 3¿, con I 
tiago 10, San Juan 
maca; dista 50 legu; 

Totolapa. — Zapoteco del valle. — Se 
compone de i pueblo, que se llama San- 
ta María Zoquitlan, y la cabecera; dista 
por el rio 3 leguas y por la ladera 4; hay 
varios ranchos de ganado menor; dista 
de Oaxaca 15 leguas; de Nejapa, al O., 
15; de Quiechapa, al S., 11, y de Mixte- 
pec. al O., 14. 

Tepalcatepcc. — Chontal. — Se ignoran 
sus pueblos y demás circunstancias. 

Tequisistlan. — Choiual. — Tiene 2 ca- 
beceras, Tlacolulita y Tequisi.-^tlan, y dis- 
tan una de otra 5 leguas; de Tlacolulita 
distan; San Miguel 1 legua, San Juan 
4 y Zapotitlan 10; de Oaxaca dista 50 
leguas; de Jalapa, al O., 5; de Elotepec, 
al N., 16; de Huamelula, al S., 20, y de 
Ecatepec, al P., 14. 

Tchuantepec. — Zapoteco del valle. — Se 
compone de 9 pueblos con la cabecera; 
distan de ésta; cinco de éstos. 7 leguas; 
dos, 4, y el otro uno; de Oaxaca dista 60 
leguas; de Zanatepec, al O., 25; de Peta- 
pa, al N-, 16; de Jalapa, al P„ 8, y de 
San Francisco del Mar, al S., 22. 

Tilcajete. — Zapoteco del valle. — Se 
compone de 5 pueblos con la cabecera; 
de ésta distan: Santa Catarina i legua, 
Santo Tomás J, San Cristóbal i y San 
Pedro k\ dista del curato de Oaxaca 5, 
de Minas 3, de Zachila 2, de Ocotlan 2, 
y de Santa Ana Zegache J. 

Teococuilco. — Serrano de Ixtepeji. — Se 
compune de 5 pueblos con la cabecera; 
distan de ésta: Oloap.^n 2 leguas y San 
Pedro 3¿; dista de Oaxaca este curato 
12 leguas al S.; de Ixtepeji, al O., 3; de 
Ixtlan, al N., 12, y de Etla, al P.. 9. 

Teojomulco. — Chatino. — Se compone 
de 7 pueblos con la cabecera; distan de 
ésta: San Lorenzo 4 leguas, Santiago 4, 
Santiago Minas 8, San Jacinto 9, Santa 
María 3 y Tlapanaquiahui 19; de Oaxa- 
ca dista 28 leguas. 

Teczaamlco. — Mixteco. — Se compone 
8 pueblos con la cabecera; distan de és- 
ta: Santa María % de legua. San Mateo 
3, San Francisco 5, San Felipe 8, San 
Miguel 2, San Juan 7 y Tamazola 7; dis- 
ta este curato; de Oaxaca 21 leguas; de 
Peñoles, al O.. 13; de Ilotepec, al R, !2; 
de Tilantongo, al N., 13, y de Ilotepec, 
al S-, 9- 

Tilantongo. — Mixteco. — Se compone 
de 6 pueblos con la cabecera; de ésta dis- 
tan: San Pedro poco más de 2 leguas. 
San Francisco 3, la Magdalena 3^ San 
Juan Yuta 4 y Santiago 4; de Oaxaca 
dista 22 leguas; de Jaltepec, al O.. 4; de 
Achiutla, al R, 5; de Teozacualco, al S., 
9, y de Yanhuitlan, al N., 6. 

7Vrí7Wí7.t-//íi//H<i£-í7.— Mixteco.— Se com- 
pone de 9 pueblos y la cabecera; distan 
de ésta: Santiago del Rio, colindante con 
el Obispado de Puebla, algo más de J le- 
gua; San Francisco, también colindante, 
4; San Mateo 3, San Martin 2. San Pe- 
dro 4, Putla, su agregado, 21, San Pedro 
12, Santa Cruz 13 y Santigo I3i¡ com- 



prende varios trapiches y dista de Oa- 
xaca 40 leguas; de Juxtlahuaca, al O., 15. 
Tamazulapam. — Chocho. — Se compo- 
ne de 3 pueblos; el más distante de la 
cabecera está á 3 leguas; dista este cu- 
rato: de Oaxaca 29 leguas; de Tejupa. 
al O., 2; de Chílapa, al S., 4, y de CoÍx- 
tlahuaca, al N., 7. 

Teotila. — Cuicateco. — Se compone de 
8 pueblos que distan de la cabecera; San- 
ta Cruz \ legua. San Andrés i. Tlalixtac 
y San Juan 2^ Santa Ana 2, Santa Ma- 
ría y San Francisco 3 y Santo Domingo 
5; dista el curato: de Oaxaca 40 leguas, 
de Jalapa 7. de Huautla 9. de Tepeto- 
tutla y de Tlacoazintepec 9¿, y de Pápa- 
lo II. 

Tepetotutla. — Chinanteco. — Se compo- 
ne de 6 pueblos y 2 barrios que distan 
de la cabecera: San Pedro 6 leguas, San- 
tiago 7, Zapotitlan 5, Santa Ana 9Í y 
San Antonio 1 ; de Oaxaca dista este cu- 
rato 34 leguas, de Tlacotepec 10 y de 
Yolos 10. 

Tlacoazintepec. — Chin anteen.— Se com- 
pone de 4 pueblos con la cabecera; San 
Esteban y San Antonio distan 2 leguas 
y Santiago 3; de Oaxaca dista 48 leguas 
de Teutila 7, de Tepetotutla 9, de Valle 
Real 15 y de Pápalo 17. 

Tlaxiaco. — Mixteco. — Se compone de 
15 pueblos con la cabecera; distan de ella: 
San Cristóbal 3, Santo Tomás 4, Cuqui- 
la 3, Nundaca 2, Santa Cruz Tallata y 
San Antonio 4, Numicó. San Pedro. San 
Martin y Santa Cruz 3, Rosario, 2 San 
Juan Nuyoo y San Pedro 6i; dista e! cu 
rato: de Oaxaca 20 leguas, de Chucahuax- 
tla 6. del Peñasco 6, de Chacaltongo 3 y 
de Mixtepec de Puebla 5. 

7í'írí7Wííí//íi«.— Mixteco."Se ignoran sus 
pueblos y demás circunstancias. 

Teitipac. — Zapoteco del valle.-Se com- 
pone de 10 pueblos con la cabecera; distan 
de ésta: San Lúeas 5 i leguas, San Bartolo 
4, San Marcos 3 y los demás i ; de Oaxa- 
ca dista 5i leguas, de Tlacochahuaya, al 
N-, 2; de Mitla, al S., 3, y de Tilcajete al 
R,3- 

Teotitlan del valle. — (Hoy es la cabe- 
cera Tlacolula. J— De este idíoma.--Se 
compone de 5 pueblos con la cabecera; de 
ésta distan: Tlacolula, entre O. y S. 2 le- 
guas; Santa Ana, al O., i; Santo Domin- 
go 2 y San Miguel 2^; dista el curato: 
de Oaxaca 7 leguas, de Tlcochahuaya 
3¿, de Teitipac 3^ y de Mitla 4J. 

Tlacochahuaya. -7.z.po\tco del valle.—Se 
compone de 2 ranchos y 5 pueblos con 
la cebecera; distan de ésta: dos, J^ de le- 
gua; uno, I legua, y el otro 2¡ dista de 
Oaxaca 4 leguas, de Tlalixtac 2J, de Tei- 
tipac 2 y de Tlacolula 3^. 

Teposcolula. — Mixteco de Puebla. — Se 
compone de 1 3 pueblos; de éstos, 2 distan 
de la cabecera 4 leguas; Oaxaca 22; Tla- 
xiaco, al P., 9; Achiutla, al S., 5; Yanhui- 
tlan, al O., 4, y Tamazulapan y Tejupan, 
al N., 4. 

Tejupan. — Mixteco. — Se compone de 3 
pueblos con la cabecera; distan de ésta: 
Santo Domingo 3 leguas y San Baitol) 
li; dista de Oaxaca 27 leguas; de Coix- 
tlahuaca, al N., 3; de Tamazulajiam, al 
S., 4; de Teposcolula, al S.. 4. \ de Yan- 
huitlan, al O., 5- 



Tutuicpec. — Mixteco. — Se compone de 
7 pueblos: 4 mixtéeos y 3 chatinos; dis- 
tan de la cabecera: Santa Ana 3 leguas, 
Santa Cruz y Acatepec 4: éstos son del 
idioma mixteco, y los otros chatinos dis- 
tan Santiago 7 leguas, Santa María Te- 
pestlahuaca y Santa María Tataltepec 8; 
de Oaxaca dista 45 leguas, de Jamilte- 
pec 8, de Zanatepec, al O., 24, y de Teo- 
cocuilco 30. 

Tt-otitlan del Camino. — Mexicano. — Se 
compone de 7 pueblos con la cabecera y 
I hacienda, que distan: Tecomavaca 5 
leguas, San Antonio i, San Miguel 2, 
Santiago 5 y Santa María 6; dista de 
Oaxaca 35 leguas; de Huehuetlan, al O., 
6; de Coscatlan de Puebla, al N., 5; de 
Cuicatlan, al S., 12, v de Coixtlahuaca, 
al R, 12. 

Uxila. — Chinanteco. — Se compone de 
7 pueblos con la cabecera; de ésta distan: 
Uxila 14 leguas, Santiago 15, con varios 
rios en medio; Chiltepec IQ, Jacatepec 4, 
San Pedro 8, San Mateo i y San Juan i; 
dista de Oaxaca 40 leguas, de Tepetotu- 
tla, al N., 10; de Yolos 20, de Chacaltian- 
guis 25, de Jalapa 14, de Teutila 11 y de 
Tlacoazintepec 4. 

Vijaiios. — Zapoteco nexitzo. — Se com- 
pone de 7 pueblos que distan de la cabe- 
cera: Lachixila, Yovego y Tagalani 2 le- 
guas, Yagoni 7, Reagui 10, Camotlan 13 
y Yatelalac 14; dista de Oaxaca 36 leguas, 
de Villa-alta, al O., 18; de Teotalcingo, 



al N., 18; de Valle Real, al P., 12, y de 
Yagavila, al S., 13. 

Villa-alta. — Zapoteco nexitzo. — Se 
compone de 7 pueblos y la cabecera; dis- 
tan de ésta: Lachiguirí J.{ de legua, Te- 
maxcalapa 2¿, Yazona 3, Analco 4, Ye- 
chacav'e 2 y Roayaga 2; dista el curato: 
de Oaxaca 35 leguas; de Betaza, al S., 3; 
de Tabaa 3, y de Comaltepec, al O., 3. 

Valle Real. — Chinanteco. — Se ignoran 
sus pueblos y demás circunstancias. 

Villa de Jalapa. — Zapoteco del valle. 
— Se compone de 6 pueblos con la ca- 
becera; distan de ésta: Santa Magdale- 
na 5 leguas, Santiago Lachiguirí 8, San- 
ta María 12, Santiago 15 y Totolapilla 
9; dista el curato: de Oaxaca 53 leguas, 
de Tehuantepec 8, de Tequisistlan 5 y de 
Petapa 20. 

Yagavila. — Zapoteco nexitzo. — Sus 
pueblos, con la cabecera, son 8; de ésta 
distan: Tiltepec 4 leguas, Tepanzacoalco 
3¿, Josaa 2, Yaneri 2^, Yaxila i¿, Xogo- 
chi ^ de legua y Teotlasco i; dista del 
curato de Oaxaca 22 leguas; de Yaee, al 
O., 4; de Taneche, al S., 4; de Ixtlan, 
al P., 10, y de Vijanos, al N., 12. 

Yaee. — Zapoteco nexitzo. — Se compo- 
ne de 6 pueblos con la cabecera; distan 
de ésta: la Olla 3 leguas, Xova 2, Ya- 
visi I y la Chichina h; dista de Oaxa- 



ca 25 leguas; de Taneche, al S., 2; de Vi- 
janoSr al P., 6. 

Yalalag. — Zapoteco nexitzo. — Se com- 
pone de la cabecera y un trapiche distan- 
te de la cabecera 2¿ leguas; dista de Oa- 
xaca 23 leguas; de Betaza, al N., 4; de 
Zoochila 4, de Chichicastepec 5 y de To- 
tontepec 7. 

Yahiiivé. — Zapoteco nexitzo.— Se com- 
pone de 4 pueblos con la cabecera; dis- 
tan: Yaveo, Yaveloxi, Jaltepec y Yovejo 8 
y San Jacinto i; de Oaxaca 45, de Choa- 
pam, al P., 3; de Lastani 4, y de Puxme- 
tacan, al S., 7. 

Yolos. — Chinanteco. — Se compone de 
8 pueblos con la cabecera; de ésta distan: 
Santiago i legua, Tetitlan i, San Juan 2, 
San Miguel 4, Totomosla i, las Nieves 2 
y San Francisco 3; dista de Oaxaca 24 
leguas, de Tepetotutla 10, de Atatlahuca 
18 y de Analco 8. 

Yeitepec. — Chatino. — Se compone de 9 
pueblos con la cabecera que se llama 
de Tuxtepec; de ésta distan: Nopala 4 
leguas, Cuixla y Tiltepec 6, San Gabriel 
8, San Pedro 12, Tamascaltepec 2, Yei- 
tepec 7 y Zacatepec 12; dista este cura- 
to: de Oaxaca 40 leguas; de Coatlan, al 
O., 13; de Tututepec, al P., 22, y al S. 
está la mar. 

3 \mhuitlan. — Mixteco. — Se compone 



de 12 pueblos con la cabecera; de ésta 
distan: San Pedro y Santa María y¡^ de 
legua, Tiltepec, Tringo, Yaconi y Ya- 
tuma I legua; Nejapilla, Muiyuca, Yu- 
tanvi y Andutaca 2 y Chindúa 3^; dista el 
curato: de Oaxaca 24 leguas, de Nochix- 
tlan 3, de Tecomatlan 3, de Teposcolula 
3, de Tejupan 6 y de Coixtlahuaca 6. 

Z iinatla ii.-Zz.-poteco del valle.-Se com- 
pone de 8 pueblos: 4 de ellos distan de 
la cabecera i legua y 2, 2 leguas cortas; 
dista de Oaxaca 4 leguas; de Zachila, al 
N., 2; de Peñoles, al P., 6, y de Ayoqucs- 
co, al S.,.6. 

Zoochila. — Zapoteco nexitzo.-Se com- 
pone de 10 pueblos y la cabecera; distan 
de esta: Yagzaachi el alto y bajo i legua, 
Zochistepec y Tabai lA, Zaagocho, Lo- 
xoopa y Santa María 3, Quisvela i y Zoo- 
china \\\ dista de Oaxaca 13 leguas y de 
Yalalag 3. 

Zachila. — Zapoteco del valle. — Se com- 
pone de 3 pueblos, todos á distancia de \ 
legua de la cabecera; dista de Oaxaca 2 
leguas; de Cuilapam, al "P., ¿, y de Zima- 
tlan, al S., 2. 

Zanatepec. — Zoque. — Se compone de 5 
pueblos con la cabecera; distan de ésta: 
Santa María Chimalapa 29 leguas, San 
Miguel 16, Niltepec 8 y Tapanatepec 6; 
de Petapa 13, de San Francisco del Mar 
1 2, de Oaxaca 90 y de Tehuantepec 30. 



Concluye. 



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